A tu lado - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

1
La carta:

La primera luz del día, entraba por la rendija de una ventana, del número cuatro de Prive Drive. Sin avisar, iluminaba toda una habitación, y caía sobre el rostro, de un adolescente.
Tras aquella luz enseguecedora, Harry Potter abrió los ojos con sorna, y a tientas agarró las gafas.
Dio un gran bostezo, y miro el reloj que se encontraba en su mesita de noche. Ya eran las once y media; eso quería decir que estaba solo en casa.
Se metió a la ducha, y se coloco ropa fresca. Salio de su habitación y bajo las escaleras, directo a la cocina.
Abrió la nevara, y para variar, no había desayuno listo en ella. Se froto los ojos. Saco el paquete de mortadela y queso, y los coloco sobre la mesa.
Mientras le echaba mantequilla a sus tajadas de pan, un ruido en la ventana lo sobresalto.
Frunciendo el ceño, dejo su desayuno a medió terminar, y se dirigió al recibidor.
Cuando se asomo a la ventana, vio a una pequeña lechuza gris, posada en el alfeizar.
- ¿Pig? - indago el ojiverde con vos ronca. Abrió la ventana y dejo que la pequeña lechuza entrara. Llevaba una carta (la cual era muy pesada para su diminuto cuerpo)
Jadeante, se poso en el hombro de Harry, y extendió la pata. El chico le acarició el pescueso y agarro la carta.
Supuso que aquel pergamino debía ser de Ron, pero se sorprendió mucho, al ver que era de Hermione.
Levanto el entrecejo y algo conmocionado, abrió la carta:

Querido Harry:
¿Cómo haz estado? Espero que la estés pasando bien (a un que se que con tus tíos, nunca la pasas bien)
Te pido mil disculpas (no solo yo) si no todos los Wesley, por dejarte abandonado por tanto tiempo. Sabemos que ya ah trascurrido mas de la mitad del verano, y tu todavía estas en esa prisión. Pero no te angusties, que el sábado por la mañana iré a recogerte por polvos Flu, espero que estés listo.

Te cuidas mucho, y nos hablamos luego.
PD: Fleur y Bill se casaran dentro de una semana, y la señora Wesley esta desesperada por aquello, a si que cuando vengas, no la alteres.

Besos y abrazos de:
Hermione Granger.


Harry sonrió. A un que había pasado la mayoría del verano, confiscado en el número cuatro de Prive Drive; le satisfacía mucho saber que dentro de poco, estaría con las personas que mas quería: Hermione y los Wesley.

Subió a su habitación (con Pig en el hombro) y arrancando un pedazo de pergamino, escribió:

Hola Hermione:
Muy bien, te estaré esperando, y no te preocupes que no alteraré a la señora Wesley.
Saluda a todos.

Besos y abrazos de:
Harry Potter.

Miro a Pig, esta estaba demasiada cansada, como para emprender otro vuelo hacia la madriguera; por lo cual Harry la metió en la jaula de Hedwig, dejándola que descansara un poco.
La lechuza blanca la miro con recelo, y lanzo un ululu de enfado.
Recorrió la alcoba con la mirada: Libros, plumas, frascos de tinta vacíos, ropa y polvo, estaban tirados por todas partes.
- La organizare mañana - dijo a lo bajo, y doblando cuidadosamente el pergamino, salió de la habitación.

A las doce y quince, tía Petunia llego de su nuevo trabajo. Media hora después, Vernon llego junto con Dudley.
Desde principio de verano, Dudley había entrado a la liga internacional de Boxeo de Londres; ya se había ganado mas de una medalla de oro, lo cual había sido un milagro, ya que todos sus oponentes (como siempre) había sido menores que el.
Lo único bueno, era que Dudley no permanecía tanto tiempo en casa, solo los jueves llegaba temprano.
Después de mandar a Pig a volar, bajo al recibidor para saludar a los Dursley.
- ¡Hola! - dijo con pesadez, tía Petunia lo miro como bicho raro, y dándole la espalda, se fue directo a la sala.
- Cuélgala - le gruño Vernon, pasando por su lado, al tiempo que le tiraba su chaqueta de cuero.
Dudley le lanzo una sonrisa burlona, y empujándolo, subió a su habitación.

A la hora del almuerzo, Harry les informo que el sábado, vendría Hermione a recogerlo por polvos Flu, y que dejaran abierta la chimenea, para que no hubiera otra conmoción, como la que había sucedido hace tres años atrás.
- ¡Esos bichos raros no entraran de nuevo a mi casa! - Bufo tío Vernon - Olvídate de ello, dile a tu amiguita que no irás a ningún lado.
- ¡No puedes retenerme aquí, hasta que entre a Hogwarts! - exclamo Harry que se había levantado de su asiento.
- ¡Te eh dicho mil veces, que no nombres esas cosas tuyas, aquí en la casa!
- ¡Pues yo digo lo que se me venga en gana! - bramo el moreno.
- ¡Pues en mi casa no! - gruño tío Vernon.
- ¿No me vas a dejar ir? - Le preguntó Harry, tratando de calmar su vos, Vernon negó - Esta bien
está bien, ¡esta bien! - y acto seguido, se retiro de la mesa, directo a su cuarto.
Vernon mofó, y le dio un puñetazo a la mesa.
Harry subió como una fiera a su cuarto. Azotó tan fuerte la puerta, que Hedwig ululu desesperada en su jaula.
- ¡El no es nadie para retenerme en esta cárcel! - Dijo Harry, con ira - ¡Nadie!
Con ayuda de su varita, recogió libros, pergaminos, ropa y frascos vacíos; los metió con ímpetu al baúl y se dirigió a su armario, donde tenía su Saeta de Fuego.
Hedwig volteaba la cabeza de un lado para el otro, mientras que Harry (con ayuda de una cuerda) amarraba firmemente su baúl a la Saeta.
Cuando el baúl estuvo firmemente amarrado a la escoba, Harry agarro la jaula de Hedwig y le dijo a lo bajo - Iremos a la Madriguera, por nuestra cuenta - y la tapo con un trapo.

Cogiendo la escoba y la jaula, salió de su alcoba, directo al jardín.
Los Dursley (que estaban muy pendientes en lo que le iba a pasar a Lana en Swallville) no se dieron ni cuenta, cuando Harry salio de la casa.

Ya en el jardín, la fría brisa le rozo el rostro, tomo una bocanada de aíre, y subiéndose a su escoba, alzo vuelo.


****Comentaríos de la autora****
Esta historía, es casi la misma, que hice la otra vez, llamada: Magicos amores (o creo que era al reves) en fin, el caso es que esta historia tiene ciertas modificaciones, que me gustaron, mucho....espero que la lean, y dejen comentarios.
2
Sorpresa, sorpresa:


- Hermione, ¿Puedes abrir la puerta por favor? - le preguntó la Señora Wesley desde el segundo piso.
- ¡Con gusto! - respondió esta.
Tarareando una cancion, de las brujas de Marthen, abrió la puerta - Si que se le
. ¿¡Harry!? - exclamo sorprendida. Harry Potter, estaba parado en frente de ella, sonriéndole abiertamente.
- Pero
pero
¿Qué demonios haces aquí? - le preguntó con dureza.
- Hola - la saludo Harry - Ya ni saludas.
- Se suponía que te recogería en tu casa, este sábado - le recordó Hermione, ignorando el saludo de su amigo - ¿Qué haces aquí?
- ¿Me dejas pasar? - le preguntó Harry, frescamente.
Respirando profundamente, le indico que entrara.
- Ahora si ¿Por que estas aquí?
Harry vacilo un rato, y después le contó la flamante charla, que había tenido, con su tío Vernon.
Hermione se estaba aguantando las ganas de agarrarlo del cuello y decirle lo tonto que había sido. Que había corrido un grabe peligro.
- Bueno, ya estas aquí, que mas da - dijo resignada - Pero eso si, la señora Wesley te va a matar cuando le cuentes.
En ese momento, Ron bajaba las escaleras, y abrió los ojos como platos, al ver a Harry - Pero
¿tú?
Luego de contarle, el por que de su escapada tan apresurada, subió a su cuarto (donde tuvo que aguantarse la cantaleta de la señora Wesley, de que eso había estado muy mal y bla, bla, bla)


Después de la boda de Bill y Fleur (donde la señora Wesley, lloró desconsoladamente) el último mes de vacaciones se paso volando, y en un abrir y cerrar de ojos, agosto llegaba a su fin.
- Casi que no encuentro estos benditos libros - decía la señora Wesley, entregándole a su hijo y a Harry, dos libros enmarcados en cuero - ¿A quien se le ocurre pedir estos libros?
- Bueno, ya mañana regresaremos a Hogwarts - le decía Ron a Harry, después de que su madre saliera renegando por el hecho de que aquellos libros, habían sido muy difíciles, de conseguir.
- Si, lastima que las vacaciones se van tan rápido.

El primero de septiembre, el ajetreo común, se hizo presente en la residencia de los Wesley.
Antes de que el subconsciente de Harry le dijese que ya era hora de levantarse, Ron lo zarandeo como un trapo viejo, eh hizo (por el brinco que pego) que se golpeara con la cama de arriba, la cabeza.
- Lo lamento Harry - se disculpo el pelirrojo, al ver que su amigo lo fulminaba con la mirada, al tiempo que se sobaba la parte superior de la cabeza - Pero mamá como siempre, esta histérica, y si no bajas ya, le dará un colapso - y acto seguido, agarro su baúl, y salio del dormitorio.
Después de que el dolor en la cabeza seso, guardo como pudo, sus cosas en el baúl, se vistió, y bajo.
Abajo, la señora Wesley, apuraba a Ron, a que desayunara rápido.
Cuando vio a Harry, lo empujo a la cocina, y sentándolo en la mesa, le coloco un plato de tostadas con una taza grande de chocolate - Come rápido, Harry querido - le sugirió la rechoncha, señora.
Cinco minutos después, salieron de la madriguera (con los gritos de la señora Wesley tras si) y tomaron un Taxi, que los llevaron hacia la estación de King`s Cross.
Disimuladamente, pasaron de uno en uno la barrera, que estaba entre la plataforma 9 y 10, y en un tris tras se encontraban en la plataforma 9 y 3/4.
Harry miro a su alrededor, frente de el, se encontraba la majestuosa maquina color escarlata, que lanzaba humo. Sonrió, satisfecho de saber, que por fin, regresaría a Hogwarts.

- Te cuidas mucho, Harry querido - le dijo la señora Wesley, dándole un fuerte abrazo - Y cualquier cosa, solo nos mandas una lechuza.
- Si señora Wesley, me cuidare mucho.

- Bueno, bueno, suban rápido, que ya se va el tren - los apremio la señora Wesley, dándoles un último beso, y dirigiéndolos hacia la puerta.
Luego de que el último estudiante, subiera al tren, este emprendió marcha.
Los chicos sacaron la cabeza por las ventanillas, y boleando la mano, se despidieron de Fred, George, y los señores Wesley.
Cuando el tren apuro mas la marcha, las figuras de los Wesley`s se hicieron mas pequeñas, y desaparecieron, cuando este volteo en una esquina.
- Busquemos un compartimiento - les sugirió Hermione.
A mitad del pasillo, Ginny se despidió de ellos, y se fue con sus amigos.
Encontraron un compartimiento vació luego de tres minutos.
Dejaron los baúles en la porta equipajes, y se sentaron en los mullidos asientos.
- ¡Hay, otra vez a estudiar, que mamera (que aburrido)! - dijo Ron, con vos de cansancio, luego de diez minutos de viaje.
Hermione lo miro reprovatoriamente, y muy sería le dijo - Si no estudias, no serás nadie en la vida. Ron la miro con sorna y blanqueo los ojos.

Después de una hora de viaje, el carrito de la comida paso, Harry y Ron se compraron 50 ranas de chocolate, y más de tres cromos, le salieron repetidos.
- No es justo - protestaba Ron - Me ah salido Dumbledore, mas de cinco veces.
- Eso es por que es el mago más poderoso de todo el mundo magico - tercio Hermione.

Luego de una hora y media de viaje, Harry se asomo por la ventanilla, y entre cerró los ojos. A lo lejos, distinguió la gran silueta del castillo, y una alegría inmensa, le invadió por dentro.
- Creo que ya es hora, de colocarnos las túnicas - sugirió el joven, a sus amigos, los dos asintieron, y sacaron de sus baúles, las túnicas.

Por fin el tren minoro la marcha. Todos se colocar de pie y bajaron del porta equipajes, sus baúles. Harry y Ron bajaron las jaulas de sus lechuzas, y Hermione agarro a Crookshanks.
La bulla en los pasillos se hizo presente, y cuando el tren paro en seco, salieron del compartimiento, uniéndose a la muchedumbre de estudiantes, que se agolpaban por salir primero del tren.

Una vez fuera, la helada brisa los estremeció.
- Estaba más calientito en el tren - opino Ron.
Pasaron por la larga fila de carruajes (que se encontraban en la amplia calle de Hogsmeade) y por fin, hallaron un carruaje vacío.

Cuando todos los alumnos que estaban en el andén, se subieron a los carruajes, estos, traquetearon y balanceándose, avanzaron por el camino de piedra.
El carruaje pasó por la alta valla de pilares de piedra, y al instante, se irguió ante ellos, el Resplandeciente castillo.
Se detuvieron frente a los grandes escalones de piedra. Harry, Hermione y Ron, bajaron.

En el vestíbulo, esquivaron una bomba fétida que Pevees (el Polthergeis) les había lanzado.
- ¡Maldito Pevees! - bufo Ron, cuando se olió la punta de su túnica.
Entraron al gran comedor, y junto con otros estudiantes, se dirigieron a la mesa de Gryffindor.
- ¿Qué hay chicos? - les pregunto Neville Logbottom, cuando Harry, Ron y Hermione, se sentaron a su lado.
- Pues nada, aquí bien - respondió Ron.
- ¿Cómo pasaste el verano? - le pregunto Harry.
Neville sonrió, y les contó lo agradable que estuvo su verano.
Antes de que Hagrid, llegase con los alumnos de primero, Ron, Harry y Neville, intercambiaron sus experiencias de verano.


La selección empezó, y el gran comedor de quedo en silencio.
Después de que Cristhin Woller, quedase para Slytherin, las mesas se llenaron de suculentos platos con comida, y vasos rebosantes en jugo.
- ¡Al ataque! - exclamo Ron, y agarro todo lo que tenía a izquierda, derecha y al frente.
Hermione hizo una mueca de asco, y movió la cabeza de un lado, a otro.

- Luego de este suculento banquete - hablo Dumbledore, después de que en las cuatro mesas, no quedo viva ni una presa de pollo - Les doy la bienvenida a Hogwarts, tanto a los nuevos, como a los viejos. Les quiero recordar que esta sumamente prohibido entrar en el bosque, y dar paseitos nocturnos - les advirtió, al tiempo que lanzaba una fugas mirada, hacia la mesa de Gryffindor - El señor Filch, nuestro conserje; les advierte por enésima vez, que no se puede hacer magia en los pasillos, y las demás cosas que están en su reglamento - todos sintieron cansinamente - No se ah hecho ningún cambió en el cuerpo docente, a acepción de que no encontramos a un nuevo profesor de Defensa, por lo cual Severus Snape les impartirá, aparte de Pociones, esta asignatura - informo - todos (mas que todo de Gryffindor) hicieron muecas de sorpresa, revueltas con enfado.
- Las elecciones para el equipo de quidditch - continuó, ignorando las protestas de algunos estudiantes - Serán la segunda semana del mes, ya saben que tienen que pasar su nombre al jefe de casa, para que este se las pase al capitán del equipo. Muy bien, sin más anuncios, se pueden retirar.
Con ruidos y protestas, por el nombramiento de Snape, se fueron retirando los alumnos a sus dormitorios.
- ¡Prefiero que un sapo nos de clase, que a Snape! - exclamo Ron, a un fastidiado por la noticia.
- Fue una verdadera sorpresa, aquel nombramiento - tercio Hermione, mientras subían por las escaleras de hierro, y tomaban unos cuantos atajos, hacia la sala de Gryffindor.
- Una sorpresa muy desagradable - inquirió Harry, con desagrado.
- ¿Contraseña? - preguntó la señora Gorda, cuando los jóvenes, estuvieron al frente.
- Meigas de chocolate - respondió Hermione.
- Correcto.
Luego de entrar por el hueco que el retrato les mostró, llegaron a la sala común.

A las diez menos cinco, todos subieron a sus dormitorios, y la sala quedo vacía.
Harry se metió en su cama, y cerrando el dosel que la cubría, se quedo dormido.


**********Notas de la autora**********

Gracias a JP Potter, por dejarme el único Rew del primer cap, lo único que deseo, es que esten leyendo mi fic, pero si me encantaría un resto, que me coloquen Rews, para ver si les gusta o no, si no les gusta algo, digamenlo, les prometo que no me enojare ni nada, por que para mejorar, uno necesita de los concejos de muchas personas.
Ok bye3
La soplada del metiche:

Al día siguiente, Harry bajo junto con Ron hacia la sala común. En ella ya los esperaba Hermione, que hablaba animadamente con Ginny.
- Hola - los saludo Hermione.
- Hola - contestaron los chicos, al unísono.
Salieron por el hueco del retrato, directo al gran comedor.
Después de desayunar, la profesora McGonagall les entrego los horarios.
- Díos ¿Por qué seremos tan salados? - pregunto Ron, irritado.
- ¿Qué pasa? - inquirió Ginny, intrigada por la reacción de su hermano.
- Todos los benditos lunes, nos toca Pociones, y para rematar con los de Slytherin.

Atravesaron el patio (que estaba mojado por la lluvia de la noche anterior) y entraron al aula de Pociones.
Como siempre, Harry, Hermione y Ron, se sentaron en su pupitre favorito: El ante penúltimo en una fila, y esperaron hasta que Snape llegara. No tuvieron que esperar de amucho, ya que cinco minutos después, Severus Snape, entro al aula, azotando la puerta.
- Silencio - bufo Snape - Espero que hayan estudiado en vacaciones, por que les haré un examen.
Todos hicieron ruidos de protesta, pero no hizo que Snape cambiara de parecer - Saquen un pergamino, la pluma y el tintero - les ordeno - y escriban las siguientes preguntas - saco su varita, y apunto hacia la pizarra, en ella fueron apareciendo medianas letras - Me las resuelven, por favor. Tienen una hora y media para contestar estas 35 preguntas - y sin más, se sentó en su pupitre y los observo fríamente.
- Por los mil demonios - gruño Ron - No se me nada ¿Tu si?
Harry negó con la cabeza, mientras escribía las preguntas.
Miro de reojo a Hermione: esta ya tenia la mitad del cuestionario resuelto, y el no llevaba ni la primera letra.
Las manecillas del reloj fueron avanzando rápidamente, y en un segundo, Snape les informo que el tiempo ya se había terminado.

- Me fue pésimo, me faltaron 25 preguntas por contestar - dijo Ron, en camino hacia Trasformaciones.
- Yo creo que me saco una enorme y gorda T - dijo Harry.

- Para la próxima clase, quiero que me traigan la biografía del primer mago, que invento los hechizos cambiantes - les ordenaba McGonagall, al terminar la clase - En diez y seis pergaminos.
Salieron del aula, y bajaron por las escaleras de caracol.
- Estoy rendido - decía Ron, tirándose en el asiento, cuando llegaron al gran comedor.
- Apenas hemos tenido tres clases, ¿de que te quejas? - le preguntó Hermione, con reproche.
- ¿Te parece poco, que nos hagan un examen sorpresa, y que nos coloquen a averiguar la biografía de un viejo que ya se murió? Hermione no contestó la pregunta del pelirrojo.
Diez minutos antes de que sonara el timbre, Hermione salio del gran comedor, directo hacia la sala común.
- Hay Harry, se me olvido el libro de herbologia en el dormitorio - dijo Ron, golpeándose con la mano derecha, la cabeza - Te alcanzo en el invernadero ¿va?
Harry asintió, y Ron salió del comedor.

Entro en el dormitorio apresuradamente, y busco en su baúl el libro: Mil hierbas y hongos mágicos. Cuando salía del cuarto, al mismo tiempo lo hacia Hermione, como iba tan apresurada, no se dio cuenta de se le había caído un libro, encuadernado en cuero.
- Oye Hermione se te
- pero no termino la frase, ya que la castaña bajo como una bala, por las escaleras.
- ¿Qué es esto? - se preguntó el pelirrojo, mirando el libro. Como la curiosidad mato al gato, el chico no se aguanto, y leyó su contenido.
Al parecer era un diario, a un que tenía escrito apenas 8 paginas, el pecoso las leyó de cabo a rabo.

- ¿Por qué te demoraste tanto? - le preguntó Harry, cuando su amigo llego al invernadero número 7.
El chico pego un brinco - ¿Qué? - Pregunto atolondradamente - ¿Me
me hablabas?
Harry arqueo las cejas, y movió la cabeza negativamente.
- ¿Ron te sucede algo? - indago el peliazabache, en el aula de defensa.
Ron lo miro de reojo, y trago saliva - Harry...eh
¿Podemos hablar cuando termine la clase? - le pregunto.
- Si claro.
Era la segunda vez en su vida, que Harry se aburrida en una clase de D.C.A.O. Snape solo los había colocado a copiar, y a informarles que no pasarían aquella asignatura, tan fácilmente.
- Pues con el nada es fácil - gruño el ojiverde, al salir de clases.

- Ahora si ¿De que querías hablar? - le pregunto Harry a Ron, cuando llegaron al gran comedor.
El pelirrojo le lanzo una fugaz mirada a Hermione, y dijo en un susurro - Lo que te tengo que decir, tiene que estar fuera del alcance, de los oídos de Hermione.
Harry acepto (a un sin comprender) y le indico, dos asientos que estaban al lado de Seamus Finnigan y Dean Thomas.
- ¿Y bien?
- Este
- el pelirrojo no sabía por donde empezar, le era un tanto extraño contarle aquello.
- Dale - lo apremio el moreno, a que continuara con su relato.
- Bien - tomo una larga bocanada de aíre y prosiguió - Hoy cuando subí al dormitorio, Hermione dejo caer un libro, lo recogí
y pues
lo leí. En el estaba escrito como una especie de historia, al principio creí que Hermione se estaba preparando para ser escritora, o algo así; pero me di cuenta que
pues
aquella historia hablaba de ti.
Harry levanto el ceño - ¿De mi? - repitió incrédulo.
- Si, de ti - le confirmo su amigo - En si, en aquel libro, Hermione te declaraba su amor, te decía lo mucho que te quería y un mundo de cosas mas.
Después de haber leído la información, no supo que hacer, ni que decir.
Ron espero alguna reacción de su amigo, pero nada sucedió - Bueno - dijo, tomando las riendas de la situación - Este
pero
olvídate de ello, seguro
pues
no se
es
de pronto
un
un libro que ella esta escribiendo, y pues ustedes dos son los protagonista, ya sabes como son las chicas, le gustan vivir en un mundo de fantasía, y de ilusiones.
Fuera eso cierto o no, aquello le quedo sonando, y no descansaría, hasta descubrir si Hermione, estaba enamorada de el.

En la sala común, Harry vio adecuado preguntarle a Hermione, si gustaba de alguien, y si ese alguien era el.
- Hola Herms - la saludo, sentándose a su lado - ¿Qué mas?
Hermione levanto el entrecejo - Hola - contestó, volviendo a su redacción de Trasformaciones.
- Este
- musito Harry - Eh
y como
¿Como va tu vida?
- Bien - respondió la castaña, sin darle mucha importancia al asunto - ¿Por qué lo preguntas?
- No pues
digo
con eso de que
Víctor Krum se enamoro de ti, y toda la vaina pues
pensé que
pues
no se
que de pronto te este gustando alguien en estos momentos.
Hermione levanto la vista, y dejando la pluma a un lado, miro con perspicacia a Harry - ¿A que viene esto? - le preguntó con seriedad.
El chico se alboroto su rebelde cabello, y carraspeando un poco, respondió - Pues
a nada, solo
eh
pensaba que alguien te gustaba
como
pues
hay ya sabes, curiosidades de amigos, no más.
- Curiosidades de amigos - repitió la castaña - Si claro - dijo con sarcasmo.

- Mira Harry, estoy muy ocupada como para atender tus curiosidades de amigos, a si que si eres tan amable

- Si, tranquila me voy - dijo el moreno, derrotado, y levantándose del sofá, se fue a donde estaba Ron.
- ¿De que estabas hablando con Hermione? - le pregunto Ron, cuando su amigo se sentó a su lado.
- De lo que me contaste en la cena - le respondió el joven.
- Hay, Harry, ¿¡Le lanzaste la preguntota de que si estaba enamorada de ti!? ¡Por que si lo hiciste, te cuelgo! - Le advirtió el chico - ¿Lo hiciste?
- ¡No, claro que no! - Saltó Harry - Solo, le lance una pregunta curiosa, ya sabes, por si me dice algo.
Ron lo miro, y rió a carcajadas - ¿Qué te pasa? - le pregunto su amigo, con el entrecejo fruncido.
- Hay Harry, sinceramente eres bien tonto - le dijo su amigo, tratando de contener la risa - ¿Cómo se te ocurre, que haciéndole una pregunta curiosa vas a lograr que Hermione te diga que gustas de ti? Por favor; las mujeres no son así.
El chico se encogió de hombros y desvió su vista al suelo.


Ya eran mas de las doce y media, y Harry a un no podía conciliar el sueño.
En su mente estaba, lo que le había dicho su amigo Ron; y no podía creer que Hermione, la chica inteligente, sobre protectora amigable, tierna, y dulce, estuviese enamorada de el.
Hasta que no oyera aquellas palabras, salir de la boca de Hermione, no estaría en paz.



El jueves, (cuando Harry tenía dos horas de adivinación) aprovecho aquel tiempo, para sorprender a Hermione, y tratar de sacarle algo, sobre aquel diario.
- ¡Que tal Hermy! - la saludo con ímpetu, cuando la chica salía de la biblioteca.
- Hay
¡Harry, me asustaste! - exclamo la chica, colocando una mano en su pecho.
- Lo siento Herms - se disculpo su amigo - Pero es que necesitaba hablar contigo.
- Si es para decirme quien me gusta, no estas ni tibio - dijo la joven, rudamente - Se me hace tarde para ir a clases, lo siento Harry, nos vemos luego - y acto seguido, camino con aíre de suficiencia, hacia el aula de Aritmancia.
El ojiverde se quedo hay, parado, con cierto aíre de frustración y tristeza.

Durante el viernes, y la segunda semana de septiembre, Hermione trataba de esquivar a Harry, para que no la acorralase después de una clase, y le preguntase quien le gustaba.
- No se que obsesión tiene Harry, en saber quien me gusta - decía una Hermione desesperada y confundida, a una Ginny desatendida.
- Hay Herms, déjalo, los hombres son así, raros y nadie los comprende - dijo la pelirroja, mientras buscaba otra hoja de pergamino en un libro - ¿Sabes por que los Gnomos egipcianos, se pelearon con los enanos irlandeses? Le pregunto la chica.
Hermione (que estaba en un ensimismamiento total) pego un brinquito - Ah, si
pues mira, todo empezó por que

- Hermione, ¿Me puedes prestar por favor tus apuntes de la clase Pociones? - le pregunto de repente Harry, a sus espaldas.
- Ah, si
claro, toma - le dijo, entregándole una voluta de pergaminos, en medio de un grueso libro.
- Gracias.
- Es mi imaginación, ¿O Hermione te ah tratado de evitar estos días? - dijo Ron, mojando su pluma en el tintero.
Harry suspiro y un tanto irritado contestó - Bueno, pues si, desde que le eh insistido con el tema de que me diga quien le gusta
pues

- Harry, No te cansas ¿No? Mejor olvida eso, seguro es una novela o algo, ya conoces a Hermione, le encanta hacer hobbies, aparte de estudiar.
- Pues si, tienes razón, ya mañana es miércoles, y tengo que hacer las elecciones para el equipo de quidditch - dijo el ojiverde - ¿Sabes la cantidad de personas, que se inscribieron? Creo que no terminare de evaluarlos mañana.


****Notas de la autora*****
Holi, bueno les ofresco disculpas por actualizar tan tarde, es que ya entre de nuevo a estudiar, y ya me llenaron de tareas o_O Pero bueno, como ya tengo escrito hasta el cap 13, entonces los publicare hasta alli (hoy si puedo, o si no mañana)

Time de los Rews:

Anonimo (XD): Me alegra mucho que te este gustando la historia, y espero que por tanto time esperando, no la hayas dejado de leer.

Dan_108: Estoy re contesta, que te este gustando el fic, eso me alegra un resto.

Jp_potter: Gracias por seguir leyendo el fic (espero verte hasta el final) y gracias por tu concejo, lo tendre en cuenta...

Muy bien, ya me voy...chau...chau....4
El nuevo equipo:

Al día siguiente, Gryffindor tenía tres horas de receso (ya que Hagrid estaba muy ocupado atendiendo unos asuntos, por lo cual les dejo las dos horas libres) y Harry las aprovecho, para realizar las elecciones.
Cuando llego al estadio, se sorprendió al ver tantas personas, y dudo si eran las veinte y cinco personas exactas, que tenia en la lista.
Uno a uno lo fue llamando, y les ordeno que se sentaran en las tribunas, hasta que los nombraran de nuevo, eh hicieran su demostración.
Al lado derecho, coloco a las personas que se inscribieron para ser guardián (unos diez) al lado izquierdo, a los que debutaban para ser golpeadores (otros diez más) y en la mitad, coloco a las seis chicas que querían ser cazadoras.
- De cuerdo, empezarán los golpeadores - anuncio a la muchedumbre - quiero que se hagan en parejas, y cuando diga el nombre de algún integrante, pasa con su pareja al campo, para mostrarme lo que tienen. Muy bien
mmm - miro su lista - A si
Albert Maclaver. Un chico de sexto, alto con el cabello castaño y ojos saltones, se levanto, junto con su pareja: Alexis Niguerius, también de sexto, mas bajo que su compañero y un tanto gordo, con el cabello y los ojos negros.
Hicieron una demostración espantosa:
Primero, Maclaver, (al primer segundo cuando Harry le lanzo una Bludger) soltó el bate, y le dio de lleno en la cara a Matilde Ponor, que estaba entre las aspirantes a cazadoras. Y Niguerius (que a un que golpeo de una forma excepcional la Bludger) lo hizo tan rudamente, que hasta partió el bate en dos.
Harry tuvo que suspender unos momentos la elección, mientras arreglaba el bate, con un reparo
La siguiente pareja, estaba conformada por los gemelos Chesrros: William y Justin, de quinto año, los dos eran de la misma estatura de Harry, cuando estaba en cuarto y tenían el cabello mono, con iluminaciones castañas y negras; sus ojos miel, brillaban a la luz del tenue sol, que salía en esos momentos.
Harry se quedo pasmado a la demostración tan brillante, que los gemelos Chesrros mostraron:
Al primer segundo, William bateo una bludger, que la saco fuera del campo (eso lo hizo en los cinco intentos) y Justin, esquivo (cuatro veces) dos bludger, que venían hacia el, a toda velocidad.

Cuando termino de calificar a las cinco parejas de golpeadores, escribió en su pergamino los nombres de los dos nuevos integrantes del equipo: William Chesrros y Justin Chesrros - Bueno, otros gemelos en el equipo - dijo en un susurro, mientras le indicaba a las seis cazadoras, que se hicieran en grupos de a tres, para ver su destreza.
En si, los tres grupos juntas, eran un desastre, pero Harry observo con detenimiento a dos chicas que lo hacían de maravilla y las eligió.
Al final, les toco el turno a los guardianes, los diez aspirantes se mostraron ansiosos (menos uno de ellos)
Harry miro preocupante a su amigo, el quería que quedara como guardián. Miró a su alrededor, varios alumnos de diferentes casas, estaban en el campo, observando la elección, a si que Harry vio muy difícil, que Ron se concentrara eh hiciera una actuación, con su problema de nervios.
Pero se equivoco: Al cabo de quince minutos, Harry estaba muy seguro, que Ron quedaba en el equipo.
- Muy bien, todos lo hicieron estupendo - dijo, mirando a los veinte y cinco estudiantes, que lo observaban ansiosos, por que diera el resultado - Los seis nuevos integrantes del equipo son:
Para los golpeadores:
Los gemelos Chesrros - los jóvenes monos chocaron sus manos en sinónimo de triunfo - las tres cazadoras serán:
Katie Bell, Matilde Ponor, y Ginny Wesley - Matilde y Ginny, gritaron eufóricas, Katie dio solo un gritito de emoción.
Y el guardián es:
Ron Wesley - Ron, que estaba con su cumbamba apoyada en sus manos (sin ninguna esperanza) se levanto de un salto, y grito como un loco.

- Fue una buena elección de equipo, Harry - lo felicito Ron, cuando entraban al castillo - Este año, tendremos la copa en nuestras manos.
- Si, eso espero.
Pasaron por el vestíbulo, cuando se iban a dirigir al comedor, Harry paro en seco.
- ¿Te sucede algo? - le preguntó Ron.
- Hermione - respondió Harry - No la vi en el campo ¿Sabes donde esta? - Ron, negó.
- Seguro esta en la biblioteca, o en la sala común - opino el pelirrojo - Nos encontrara en el comedor, ven vamos, que tengo hambre.
Derrotado, siguió a su amigo, hasta el gran hall.

Paso la hora del almuerzo, y Hermione no había ido al comedor.
- ¿Crees que le paso algo? - le preguntó Harry, a Ron; ya se estaba preocupando.
- Aquí, ¿¡En Hogwarts!? - Saltó Ron, levantando el ceño - Harry, por díos, seguro esta muy ocupada, sabes como es ella, no te preocupes.

A un con el interrogante de: / ¿Dónde estará Hermione?/ revoloteando en su cabeza, subieron hacia la torre de astronomía.
La profesora siniestra, les ordeno que marcaran en su mapa lunar, los eclipses que las lunas de Marte, Júpiter y saturno daban.
Harry no se pudo concentrar muy bien que digamos, no sabía donde estaba Hermione, y eso le preocupaba...y mucho.

- ¡Si ves, eso te paso por estar pensando en donde estará Hermione! - le reprochaba Ron, al salir de la torre.
Por lo desubicado que se encontraba Harry, la profesora siniestra le coloco deberes extras, lo cual no le gusto.
Pasando por el pasillo, donde estaba la estatua de barnabas el bárbaro vieron a Hermione, que reía animadamente con un chico un poco más alto que Harry, cabello castaño, ojos grises, cuerpo perfecto, y rasgos asiáticos. Por la túnica, se suponía que era de Revenclarw.
- ¡Lo ves! ¡Y tú preocupándote por ella! - le dijo Ron.
Harry dio una sonrisa fingida. Para que Hermione hubiera faltado a una clase, era por que tenía cosas más importantes que hacer.
Miro a Hermione (que se despedía de beso con aquel chico) y una rabia desconocida, lo invadió por dentro.
- Hay, ¿Qué hay chicos? - les preguntó la castaña, con una amplia sonrisa.
- Eso mismo te pregunto, yo a ti - le dijo Harry, duramente - ¿Qué hay con ese?
- Es un compañero de Runas - contestó esta - ¿Algún problema?
- ¡Faltaste a Astronomía! ¿Por qué? - le preguntó el ojiverde, alzando un poco la vos.
Hermione arqueo las cejas, no entendía el tono de su amigo - Mira, en primer lugar, no me hables así - le espetó - Y en segundo, falte a Astronomía, por que la profesora Willis formo un grupo de estudio de Runas Antiguas, y como Shaoran y yo somos los directores del grupo, entonces nos tuvimos que quedar, para escribir la lista, y formar el cuadro de trabajo, que haríamos en este año.
- ¡Ah, pero eso pareció más que un compañero de grupo!
- ¡Hay mira! - vocifero Hermione (ya estaba un tanto roja) - Si crees que Shaoran es mi novio, pues piensa lo que quieras, como no lo es. ¡Con permiso! - dijo, empujando a Harry bruscamente.
- La próxima vez, controla tu tono cuando hables con Hermione - le aconsejo Ron, camino hacia el gran salón.


Los días pasaron. Harry y Hermione no se hablaban, y cada ves que el ojiverde, veía a la castaña con el asiático, un impulso inmenso de darle una bofetada a Shaoran, aparecía.
A mitad de septiembre, Ron le aconsejo por milésima vez que le ofreciera disculpas, igual había sido culpa de el.
Como su amigo se lo había repetido más de una vez, el moreno accedió, y a la hora de Historia de la Magia (el jueves, después de adivinación) se acerco a Hermione para hablar.
- Hermione, tenemos que hablar - le dijo, tratando de controlar su vos. Hermione lo miro de arriba a bajo, y acepto.
- Bien, mira
este
te quería ofrecer una disculpa, por mi comportamiento de aquella vez; se que no fue el apropiado, y no es mi problema, del que andes o no con Shaoran.
La castaña le sonrió - Disculpas aceptadas - le dijo, con una sonrisa.

La hora de Historia de la Magia, fue tan aburrida como las 100 anteriores. La única que aguantaba el efecto de somnolencia del profesor Binns, era Hermione, que estaba despierta y copiaba cada ito que el profesor fantasma decía.

- ¡Por díos, pensé que nunca se terminaría! - Exclamo Ron, al salir del aula - No se como resistes ese manto de sueño, Hermione, sinceramente te admiro.
Hermione se ruborizo un poco, y se encogió de hombros.
Una vez estuvieron dentro del aula de D.C.A.O, Snape entro con aquel aíre de: matar a todo el mundo que siempre tenía.
El lunes habían quedado con las maldiciones imperdonables, y estaban practicando la maldición: Sectumsempra, un hechizo que hacía que toda la sangre de las venas, salieran por los orificios de la nariz y la boca, y muy pocos sobrevivían a aquel maleficio de muerte.
Snape no tenía permitido realizar aquella maldición con algún estudiante, por lo cual, lo hacían con maniquís, rellenos de sangre de dragón.
- ¡Esto me parece horrible! - Protestaba Hermione, cuando su maniquí exploto como una bomba, y toda la sangre le mancho la túnica - ¿Se imaginan si utilizamos esta maldición en un humano? ¡Lo mataría en seguida! ¡No me parece nada bien, que el profesor Snape haga esto!
- Si no le parece bien lo que estoy haciendo, puede retirarse de mi clase inmediatamente - dijo una vos fría y gruesa, tras si.
Hermione giró la cabeza lentamente, y sonrió con nerviosismo, al encontrarse con la escrupulosa cara de Snape.
- Si no le gusta lo que hacemos aquí, puede irse señorita Grander - le repitió Snape - Pero si lo hace, reprobara inmediatamente el EXTASIS de Defensa.
Hermione se mordió el labio inferior. No le gustaba lo que hacían en la clase, pero no se daría el lujo de sacar una enorme I en sus EXTASIS - No profesor
yo
me quedare - respondió cortante.
- Pues me alegro - dijo con sarcasmo - Pensé que el trío de héroes, tendría su record de I conmigo, después de que el señor Potter y el señor Wesley, reprobaran el examen que les hice a comienzo de mes, en Pociones.
Cuando Snape se retiro, Hermione le lanzo una mueca de enfado, y de querer, degollarlo.

- ¡Me quejare con McGonagall sobre esto! - Les decía Hermione, a Harry y Ron, cuando entraban en el aula de Trasformaciones - ¡Mientras hacemos los hechizos cambiantes, le diré lo que esta pasando con el profesor Snape, alguien tendrá que hacer algo, con este psicópata!


Una vez empezaron con el hechizo Cambie-Cabells (para cambiar el color del cabello) Hermione aprovecho el momento, para hablar con McGonagall.
- Profesora McGonagall - la llamo esta.
- ¿Si?
- Profesora ¿Será que puedo hablar con usted? - le pregunto.
- ¿Ya cambiaste el color de tu cabello?
- Mmm, no
pero en un instante lo hago - saco su varita, y apuntando hacia un mechón de su cabello, grito - Cambie-Cabells, y el color castaño desapareció, para entornarse a un mono patito.
La profesora McGonagall la miro sorprendida - Muy bien señorita Granger
dígame.
- Pues bueno - y Hermione le relato lo que pasaba con el profesor Snape, al terminar, McGonagall la miro con seriedad.
- Si fuera por mí, el profesor Snape no enseñaría esas maldiciones, pero si lo hace, es por que tiene el permiso de Dumbledore, y no puedo hacer nada.
Hermione la miro con ojos de ruego, por lo cual McGonagall agrego - Estoy hablando en serio, lo lamento Granger, pero no puedo hacer nada.

- ¿Y bien? - Le pregunto Harry, al salir de la clase - ¿McGonagall hará algo? - Hermione negó con la cabeza.
- ¿Pero por que? - preguntó Ron.
- Por que supuestamente tiene el permiso del profesor Dumbledore, y ella hay no puede hacer nada - contestó, irritada.




- Harry ¿En que piensas? - le preguntó Ron, tres horas después, en el dormitorio.
Harry estaba mirando en el vacío, perdido en sus pensamientos.
- ¿Harry? - Lo llamo su amigo - Tierra llamando a Harry Potter
¡Despierta!
- ¿¡Por qué no me eh podido sacar lo que me dijiste aquella vez!? - preguntó de repente. Ron arqueo las cejas.
- ¿Todavía piensas lo del diario?
- Si.
- Pero Harry - dijo Ron, con sorna - Eso paso hace milésimas, pensaba que ya lo habías olvidado.
-De que no lo eh demostrado, es otra cosa - dijo el moreno, con seriedad.
- Pues bien
entonces ¿Qué harás? - Harry levanto los hombros, en sinónimo de no saber.

***Notas de la autora****
Holaaaaa....bueno, espero, que les guste tbmn este cap. 5
La idea:


El mes de septiembre se paso volando, y el gélido viendo del mes de octubre, llego a Hogwarts.
Harry se tenía que aguantar los abrazos y acerqueos de Hermione y Shaoran en los ratos libres. En ocasiones explotaba, y se la cargaba con el pobre de Ron.
- ¡Harry, yo no tengo la culpa de que Hermione este tanto tiempo con Shaoran! - exclamaba Ron, un sábado por la mañana, después de que Harry le gritase tan fuerte, que hasta lo dejo aturdido.
- Lo lamento - se disculpo el moreno - Pero es que no lo soporto. A un que ella me haya dicho que no son novios, yo creo que si lo son.
- ¡Pues pregúntaselo y ya! - le sugirió el pelirrojo, mientras se escarbaba con el dedo índice, el oído, para así poder oír mejor.
- ¿Y ganarme otra pelea con Hermione? Si claro - dijo con sarcasmo.

Un chapuzón de agua cayo en los terrenos de Hogwarts, que tomaron de sorpresa (no solo a Harry y Ron) si no a todos los estudiantes, que estaban tomando un paseo
- ¡Odio este clima! - Refunfuñaba Ron furioso, mientras se escurría la túnica, en un baldecito, que Hermione le había hecho aparecer - ¡Nunca se sabe, cuando va a llover y cuando no!
- El próximo fin de semana, tendremos la primera excursión a Hogsmeade - les informo Ginny.
Ron la miro - ¡Eso! - saltó el pelirrojo.
- ¿Qué? - Pregunto Ginny - ¿Tengo algo en la cara?
- No - después se acerco a Harry, y en un susurro le dijo - Puedes aprovechar para preguntarle a Hermione, si Shaoran en su novio.
Harry levanto el entrecejo, pensó un momento. Si, no era mala idea, podía aprovechar aquella salida, para preguntarle a Hermione, si ella y Shaoran, eran algo.
- ¿De que hablan? - quiso saber Ginny.
- ¡Que te importa! - vocifero Ron. Ginny blanqueo los ojos, y haciéndole una mueca de enfado, subió a los dormitorios.


Como el día anterior, Harry no había adelantado ninguno de sus deberes, todo el domingo, se la paso encerrado junto con Ron, en la sala común.
- ¡Detesto los benditos deberes! - Gruñía Ron molesto - ¡Y mas si son de Pociones!
- A un me falta la redacción de los efectos colaterales de una persona, si toma la poción desesperante - dijo Harry - Sin contar el mapa de Marte, que la profesora Siniestra nos coloco a hacer, y el informe sobre los hongos venenosos de Singapur, para la profesora Sprud.
- Que rico, que dentro de 8 meses, nos iremos para siempre de este tormento - decía Ron, muy feliz, al tiempo que hacía una bolita de papel con su redacción de Pociones - ¡Este mandito informe no me queda bien!

El lunes por la mañana, en la clase de Pociones, Snape pidió los informes y les dijo que este informe valía un 50% de la nota final, que tendrían con los EXTASIS.
- ¡Magnifico! - Espeto Ron, sarcásticamente - ¡A parte de que en este informe, me ira como perro en misa, tendré que soportar esta nota, en mis resultados de los EXTASIS!
Faltando quince minutos para que sonara el timbre, Snape se levanto de su pupitre, y los miro con una sonrisa maleva en los labios - Estas redacciones - dijo con una socarrona vos - Son un fiasco total. Nunca pensé que llegarían hasta esto - dio una pausa, y miro a cada estudiante de Gryffindor - A un que de Gryffindor, me esperaba estos catastróficos resultados, pero de Slytherin ¡Nunca!
Harry y Hermione se miraron, y rieron por lo bajo - Solo una estudiante
como para variar; saco un Extraordinario, pero eso no quiere decir que sea una persona inteligente - con otra pausa, miro a Hermione - Granger, ven por tu trabajo, que desgraciadamente, fuiste la única que saco una E.
Hermione abrió los ojos como platos, y con grandes zancadas, se acerco al profesor Snape.
- Los demás - continuo, cuando Hermione recogió su redacción - Como ya dije, les fue pésimo. Pobre de ustedes, si estos resultados aparecen en su cartilla estudiantil.
Dio un paso largo hacia donde estaba Neville, y con una fría sonrisa, le entrego el informe - Pobre Logbottom, pobre de ti - dijo, con vos comprensible a un que Harry sabía que era de burla.
Luego de entregarles las redacciones a Ron y Harry (con que este último, se las arrebato de las manos) Snape les puso otra redacción, esta vez era sobre la poción que estaban realizando: El elipsis del amor.
- Quiero que me traigan en 18 pergaminos, la razón por la cual, la pétalos de flores de amapolas, son esenciales, para realizar él elipsis del amor, y en otros 18 pergaminos, la biografía de Albert Alampoo.
- ¡Sinceramente, Snape se pasa con tantas tareas! - Protestaba Ron, al tiempo que trataba de agrandar su nariz - Ahora falta que nos coloque otra redacción en defensa.

A la hora del almuerzo (la materia favorita de Harry y Ron, a un que mas de este último) paso volando; cuando Ron iba a degustar el suculento postre de Chocolate, el timbre sonó, y tuvieron que dirigirse, a los fríos invernaderos.
El helado viento, que soplaba en aquel mes en Hogwarts, hacia que hasta los dedos de los pies se congelaran.
- ¡Y eso que no ah llegado Noviembre! - tercia Ron, mientras esperaba con los demás alumnos congelados a las a fueras del invernadero número 7, a la profesora Sprud - ¿Se imaginan cuando la nieve nos cubra? Supongo que va a ser el peor inverno que eh pasado jamás.
La profesora Sprud llego media hora tarde a clase, y Ron la estuvo maldiciendo por lo bajo, en toda la hora.
- Las redacciones estuvieron muy bien - les informaba Sprud - Muy buena investigación. Ahora quiero que para la próxima clase, que será el viernes - dijo, mirando su horario - Me traigan un informe de solo 10 pergaminos, sobre los hongos venenosos del sur oste africano.

- ¿Y a nosotros que nos importa los benditos hongos venenosos, del sur oste africano? - preguntaba un Ron, ya bastante molesto.
- ¡Ron por el amor de díos! - Exclamaba una irritadísima Hermione - ¿Podrías dejar de protestar por todo? ¡Ya me tienes harta!
- ¡Pues si no te gusta, tápate los oídos! - le espeto el pelirrojo.
- ¿¡Pues sabes que no es mala la idea!? ¡A un que si lo hago, no podré escuchar lo que dicen los profesores!
Antes de que Ron abriera la boca para responder, la vos de Shaoran resonó a las espaldas de la castaña, y Harry le dio un vuelco en el corazón.
- Ah, hola Shaoran - lo saludo la chica (roja a un, por la pequeña discusión) - ¿Dime?
- Hermione, la profesora Willis nos necesita en el aula - le informo el asiático - Aquí tienes el permiso para que se lo entregues a Snape - le dijo, entregándole un pedazo de pergamino - Nos vemos en el aula, dentro de 3 minutos - y acto seguido, se alejo a grandes zancadas.
- Ahora va a ir con su noviecito - gruño Harry, a lo bajo.

Cuando entraron en el aula de Defensa, Hermione un tanto nerviosa, le entrego el permiso a Snape.
- Bueno, pues que mas da
permiso concebido señorita Granger; pero eso si, para la próxima clase me traerá un informe sobre lo que veremos hoy - le aviso Snape. Hermione acepto, y agarrando su mochila, salio del aula.
-¡Ya amigo, relájate! - Lo tranquilizaba Ron, a un Harry muy enfadado - ¡Ni por que estuvieras enamorado de ella!
Harry no dijo nada, solo se quedo pensando.



- Pues el mago que invento la maldición Sectumsempra debió ser un mortifago, sin duda - opino Harry, en el gran comedor, a la hora de la cena.
Snape (como Ron lo había predispuesto) les dejo otra redacción sobre investigar la biografía del primer mago que invento la maldición Sectumsempra y Harry y sus amigos, se imaginaban que había sido o un mortifago o Voldemort.



El martes por la mañana, a la hora de Encantamientos, como para completar el cuadro de deberes, el profesor Flitwick les dejo una redacción, sobre los hechizos flamantes, para la próxima clase.
Después del receso, Harry y Ron se despidieron de Hermione, y se dirigieron al aula de Adivinación (la asignatura que más odiaban, después de Pociones, Defensa e Historia de la Magia)
Fue un milagro que Trelawene no les dejara deberes, y Harry se lo agradeció para toda la vida (o bueno, solo hasta después del almuerzo)
- ¡Haría lo que fuera, por que Historia de la Magia no existiera! - decía Ron, cansado, tratando de mantenerse despierto.

- A ver, si contamos bien, tenemos 5 redacciones por hacer - decía Harry, en la sala común - ¡Súper!



- Estos animalitos son muy tiernos, si se les trata con dulzura - les decía Hagrid a los alumnos de Revenclarw y Gryffindor, el miércoles por la mañana.
- Los Chumpys son originarios de Indonesia, tiene cierta habilidad para trasformarcen en otros animales, a un que solo lo hacen en situación de peligro. ¿Alguien me puede decir que posición toman estos pequeños, cuando se van a trasformar? - pregunto Hagrid, la mano de Hermione (como siempre) se levanto.
- Bueno - comenzó a hablar - Estos pequeños se acurrucan sobre sus patitas, hasta convertirse en una gran bola de pelos; cierran los ojos, y las uñas de los pies, se caen, para formar así un leve humo, en el cual se trasforman. Nadie sabe como lo hacen, pero son increíbles - finalizo con una amplia sonrisa.
- Estupendo, bravo, así es Hermione, 50 puntos para Gryffindor - la vitoreo Hagrid - Ahora quiero que agarren a un Chumpy, y se hagan por parejas.
Tendrán que hacer que el Chumpy se sienta en peligro, para que se trasforme, ustedes van a tomar tona de ello, y con aquellas notas, me traerán un informe de 14 pergaminos, sobre los Juspyss que a un que tiene casi el mismo nombre, son muy diferentes; y me digan si su transformación y la de los Juspyss, son las mismas.
Tras las palabras de Hagrid, los alumnos se movieron para conseguir pareja. Harry (al ver que Shaoran se acercaba a Hermione) fue directamente hacia donde ella, y le preguntó si quería ser su pareja.
- Si claro, por que no - respondió la castaña.

- ¿Por qué me dejaste solo? - le reprocho Ron a Harry, en la hora del receso - ¡Me tuve que hacer con la chiflada de Luna Lovegood!
- ¡Me hice con Hermione! - Se excuso el peliazabache - Y ahora si me disculpas, iré con ella a la biblioteca, vamos a terminar hoy el trabajo, para tener los próximos días, no tan pesados.
Cuando la punta del pantalón de Harry, desapareciera tras cruzar una esquina, Ron blanqueo los ojos.


Cuando el moreno llego a la biblioteca, en ella ya lo esperaba Hermione (la cual casi no la encuentra, ya que estaba escondida tras una pila de libros)
- Hola, Herms.
- Hola, Harry, siéntate - le indico un asiento vació a su lado.
En la hora del receso, y mitad de la del almuerzo, terminaron el trabajo.
- ¿Lo guardas tu, o lo guardo yo? - le preguntó Hermione, al salir de la biblioteca.
- Guárdalo tú - dijo Harry - De pronto yo lo envolato.


Cuando subieron a la torre de Astronomía, la profesora Siniestra les pidió el mapa de Marte que tenían que hacer, y antes de terminar clase (como si no fuera obvio en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería) les coloco un deber.
- ¡Huuu, record de redacciones en tres días! - festejaba Ron, en la sala común - Y eso que faltan dos días mas.

Los de séptimo estuvieron hasta tarde de la noche, realizando los deberes.
Cuando Harry se fue a acostar, le quedo faltando la segunda redacción de Pociones, y la mitad del informe de 19 pergaminos para la profesora siniestra, sobre el clima de los hoyos negros de Venus.

- ¿Ron que haces? - le preguntaba Hermione, a la hora del desayuno, del día siguiente.
Ron (que tenía los ojos cerrados, y los dedos de las manos, entre lazados) se sobre salto - AH, es que estoy rogando, para que ni hoy ni mañana nos coloquen deberes - le contestó el pelirrojo.
Hermione dio un largo suspiro, y se acerco su Sándwich de cordero.

- ¡Mis ruegos nos sirvieron de nada! - protestaba Ron, mientras le tiraba a Zacharias Smith el informe sobre las conjeturas que tuvieron el gobierno magico ruso, en el siglo XIII, en Historia de la Magia.
- ¡Me lo pudiste haber pasado con mas delicadeza Wesley! - le espeto Zacharias, mientras se agachaba para recoger su informe.
- ¡Hay cállate!
- Pero el diario de augurios de muerte, que Trelawene nos coloco, no es hasta finales de mayo, a un falta mucho tiempo - le dijo Harry.

En defensa contra las artes oscuras, Snape no se tuvo que quejar con el trabajo de Harry y Ron, ya que había sido (según el) apropiado, para lo que se le habían pedido.
- Ahora tendré que ir, y terminar la segunda redacción para Snape en Pociones - decía Harry, con vos cancina, dejando su varita a un lado - Ojala que McGonagall no nos deje deberes, para así poder practicar el viernes y el domingo.

Al día siguiente, Harry se tendría que aguantar la cantaleta de Snape, de que su informe de Pociones había estado pésimo, y que tenía una enorme y regordeta I.
Para su suerte, Hermione le ayudo a Ron y a el, con el informe de Albert Alampoo (ya que les debía un favor)
- Ustedes me ayudaron cuando me salte la clase de defensa, ahora les ayudare con esto - les dijo.

Una vez mas, Snape no tenía nada por que reprochar, ya que los trabajos de sus dos odiados estudiantes, les salio 1ª (A un que no tan así, pero no una A ni una I se sacaron)
- No se como lo hicieron - les decía Snape, con frialdad - Pero sus informes son muy buenos - (Aquellas palabras las dijo como con una fuerza, que Harry tubo que aguantarse las ganas de reírse)

- ¡No puedo creer que este horario, lo tengamos que aguantar hasta final de año! - Decía Ron, en el almuerzo - ¡Es horrible!

En Cuidado de Criaturas Mágicas, Hagrid premio tanto a los de Gryffindor como a los de Revenclarw, por las fabulosas redacciones.
- Para serles franco, todas las redacciones me sorprendieron, nunca pensé que se esmerarían por hacer un informe tan detalladamente, con imágenes y dibujos
los felicito. Por lo cual - dijo una pausa, y miro a los alumnos - Cada casa tiene 50 puntos.

- Flamet-Corpus - gritaba Harry, a la hora de Encantamientos - Este encantamiento esta fácil - dijo, cuando su ratón (con el que estaba trabajando) resplandeció con un brillo cegoso.

- Harry, tu informe fue muy pobre - le decía Sprud, a la hora de Herbologia - Para la próxima clase, quiero que me lo vuelvas a traer, aparte de lo que colocare hoy.
Tratando de no explotar, Harry asintió, y salio directo al gran hall, hecho una fiera.
- Peor tu te lo buscaste - le dijo Hermione, seriamente - Por que si hubieras hecho el informe bien, no te tocaría hacerlo de nuevo. El que no quiere sopa, se le dan dos platos
Harry ignoro aquel típico refrán muggle, y se sentó en el asiento, cuando llego a la mesa de Gryffindor.

*****Notas de la autora*****
Bueno, como estoy publicando así, uno tras otros cap, no puedo responder rews (XD como jajaaj)publicare hasta el prox cap, que así sin contestar rews, no es bonito XD...

bn bye bye.

6
Las cartas, sobre la mesa:


Por fin, el fin de semana había llegado, y Harry estaba ansioso por ir a Hogsmeade.
- Y ¿Qué? - le preguntó Ron a Harry, a la hora del desayuno.
- ¿Y que de que?
- ¿Le vas a preguntar a Hermione, si ella y ese tal Shaoran son novios? Harry asintió - Pues solo espero que te baya bien - le dijo el pelirrojo.

Después del almuerzo, los alumnos de tercero en adelante, se dirigieron al vestíbulo, con sus permisos en manos.
Cuando Harry bajaba las escaleras de caracol, Hermione y Ron ya lo esperaban a bajo.
- Te demoraste mucho - le reprocho Hermione - ¿Qué estabas haciendo?
- Arreglándome - contestó el ojiverde picaramente - ¿Algún problema?
- No ninguno.
Cuando llegaron a la puerta de roble, Filch les pidió de mala gana, los permisos.
Bajaron por los escalones de piedras, y caminaron hacia el pueblo de Hogsmeade.
- Oigan - les dijo Ron - De pronto George y Fred están en Zonko, entregando sus mercancías, ya saben que tiene un contrato con Zonko, y todo eso
¿Vamos? - Harry y Hermione asintieron, y se encaminaron hacia la tienda.
Cuando llegaron, Ron se poso al lado de Harry, y disimuladamente le dijo en un susurro: - Aprovecha este tiempo, y pregúntale - y entro por la puerta.
Hermione iba a entrar también, pero Harry la agarro por el brazo - ¿Qué pasa? - le preguntó la chica.
- Mira
es que
eso es muy aburrido ¿Qué te parece si nos vamos a caminar por hay? Ron después nos alcanza - le sugirió el ojiverde.
Hermione se quedo pensativa, y después acepto.
Caminaron por un sendero (que iba hacia Hogwarts) y Harry vio oportuno preguntarle, lo que le tenía que preguntar.

- Oye
Hermione - la llamo el joven. La castaña volteo.
- ¿Dime?
- Este
eh - se acerco a ella, y tomando mucho aire, le pregunto - ¿Tu y Shaoran
pues
ya sabes
son
?
- Si quieres saber si somos novios ¡No lo somos! - Le espeto la joven - Solo somos compañeros de estudio no mas. Además yo no me ando ennoviando con cualquiera, y si me ennovio con alguien, es por que lo quiera de verdad.
Harry sonrió satisfecho - ¿Entonces
nada de nada con Shaoran? - Hermione negó - Ah, ya. Y pues
me preguntaba
eh
y ¿A ti como te gustan los chicos? - le pregunto, al tiempo que se hacia al frente de ella.
Hermione dio una pequeña sonrisa - Pues
de físico no me importa mucho - contestó - De sentimientos
pues
tendría que ser mi amigo
mi mejor amigo, para así conocerlo al máximo. Tiene que ser sensible, cariñoso
- Harry se le empezó a acercar a un mas - Tierno, comprensible
- Sin avisar, Harry la abrazo por la cintura, y Hermione no opto por resistirse - Y
- titubeo, Harry se le había acercado mucho, y eso la colocaba sumamente nerviosa.
El ojiverde le sonrió - En si ¿Te ennoviarías con tu mejor amigo? - le pregunto. Hermione no contesto, solo miraba aquellos ojos verdes brillantes. Lentamente, el rostro de Harry se le fue acercando, y para su sorpresa, sus labios, se fusionaron en un beso.
Harry levanto una mano, y la coloco en el cuello de la chica, mientras que con la otra, le abrazo la cintura.
Para sorpresa de Harry, Hermione coloco sus manos en su espalda, y aquel beso se transformo en un beso lleno de amor, inocencia, fantasía y protección.
A medida que sus lenguas danzaban dentro de sus bocas, todo a su alrededor desapareció. Solo estaban ellos, y aquel beso que los llenaban de alegría.

- Lavender, ¿Por qué tenemos que volver a Hogwarts? - le preguntaba Parvati, caminando hacia el sendero - Por fa, quedémonos un minutito mas, mira que la que estaba pasando bien con Seamus.
- ¡No Parvati, nos devolvemos para Hogwarts, y listo! - le espeto la chica.

El griterío y los pasos de Parvati y Lavender, hicieron que Hermione y Harry, se separaran de aquel soñante beso, bruscamente.
- ¡Hola chicos! - Los saludo Lavender - ¿Qué hay?
- No hay nada - gruño Harry, fulminándolas con la mirada.
- ¡Hay Harry, tienes como que tu geniecito alborotado! ¿No? ¡Uch que fastidio!
Cuando Parvati y Lavender cruzaron el sendero, y se perdieron de vista, Harry miro a Hermione.
- Hermione

- ¿¡Por qué lo hiciste!? - le pregunto la chica, cortante. Harry vacilo un rato, luego respondió.
- Por que

- ¡Casi que no los encuentro! - Les gritó Ron, caminando hacia ellos - ¿Qué hacían aquí?
- Nada - dijo Hermione, rápidamente - Iré a las Tres Escobas ¿Me acompañan?
Ron acepto, y Harry la observo con sosiego, Hermione le esquivo aquella mirada, y se dirigieron hacia las Tres Escobas


En toda la salida, Hermione trataba de lo posible, por esquivar las pequeñas miradas elocuentes que Harry le lanzaba, y este trataba de acercarse a ella, pero le fue inútil.
- ¡Harry! - Lo llamo Ron, cuando Hermione se fue al tocador - ¿Me quieres decir que pasa con Hermione?
El moreno desvió su mirada al suelo, y se quedo callado.

******Notas de la autora*****

Este cap, fue super cortico, pero es que tenía que colocar lo escencial. En los prox cap, Harry le dice a Hermione que la ama, pero ¿ella le dira lo mismo...osea de sus propios labios?....no se, sigan la historia....

Bn, bye, y gracias por sacar unos minutos de su time, para leer mi fic...n_n
Att: Emma.
7
Confesiones:

- ¡Harry, sinceramente te desconozco! - le decía un Ron muy sorprendido, el domingo por la mañana.
Harry le había contado a Ron, lo que había sucedido con Hermione, y su amigo estaba mas que boquiabierto.
- ¡Pero es que
no resistí el impulso! - se excuso el ojiverde - Al verla tan cerca
pues
me dio muchas ganas de besarla.
- ¿Y ahora que vas hacer? - le pregunto el pelirrojo.
- No lo se - dijo Harry, con aíre taciturno - Supongo que esperar, Hermione esta demasiado sorprendida por lo sucedido.
- ¡Pues quien no! - exclamo Ron.

Ya era lunes. Hermione siempre esquivaba a Harry, cuando quería hablar con ella, y eso le molestaba mucho.
- ¡Ya se! - grito Harry, a la hora del desayuno.
- ¿Qué sabes? - preguntó un Ron, sobresaltado.
- Ya se como haré, para que Hermione me tenga que escuchar.
- ¿Cómo? - quiso saber su amigo.
- La abordare cuando termine Trasformaciones - contestó el peliazabache - De hay no tendrá mas remedio que escucharme.

La hora de Pociones, nunca se le había hecho tan pero tan eterna, como hasta entonces.
A cada segundo miraba su reloj, y las manecillas iban cada vez más lento. Era como si el tiempo se hubiera colocado en huelga, para andar mas despacio de lo que andaba.
- ¡Espero que su poción se este preparando bien Potter! - Le espeto Snape, cuando acerco su ganchuda nariz al caldero - Por que si esta mal, pobre de ti, otro 0 para tu informe.
Harry empuño las manos, quería darle un bofetada en la carota de huraño que tenía, quería volverlo pedacitos, polvo en pocas palabras.
Después de alejarse de su caldero, y acercarse al caldero del pobre de Neville, Harry sintió que alguien lo miraba. Giro su cabeza, y vio que Hermione volteaba la vista hacia otro lado.
Harry dio una pequeña sonrisa.

- Mientras se cosecha el Elipsis del amor, quiero que me traigan un informe sobre la Poción desesperante, que la empezaremos la próxima clase - les aviso Snape, al terminar la hora - Y quiero que ese informe este bien hecho, por que si no, les colocare doble I.
Sonó el timbre (el sonido más esperado en la hora de Pociones) y todos salieron del aula.
- ¡No, ya empezamos con deberes! - Protestaba Ron - ¿Es que nunca se van a cansar?
- Pero si no nos colocaran deberes, no aprenderíamos nada - tercio Hermione, con vehemencia.
- Créeme, yo sin deberes, aprendería mucho mas.

- Los hechizos cambiantes lo están aprendiendo muy bien - les decía la profesora McGonagall, al empezar la clase - Ahora continuaremos con el hechizo del cambio de color, de los ojos. Levanten sus varitas, tienen que quedar a la altura de sus hombros - les ordeno - Ahora, con un leve movimiento de izquierda a derecha digan:
Ojis-Colors apuntando hacia la pupila del ojo, así - movió su varita levemente, y al instante, el color de sus ojos, cambio a un verde rubí. - De acuerdo
empiecen.
A Harry no le parecía agradable cambiar el color de sus ojos, además estaba muy ocupado, esperando a que la clase terminara.



Por fin, la larga hora de Trasformaciones termino.
Hermione se quedo arreglando su mochila, y Harry la espero en el umbral de la puerta. Cuando todos salieron, y Hermione estaba apunto de hacerlo también, Harry la agarro por el antebrazo, y la entro de nuevo al aula.
- ¿Qué quieres? - le pregunto la castaña, mirándolo con nerviosismo.
Harry le sonrió dulcemente - Explicarte el por que te

- ¡No me tienes que explicar nada! - Lo corto Hermione - Se que nos besamos por que estamos demasiado cerca y pues

- ¿A si como lo estamos ahorita? - y sin avisar, la acerco a mas a su cuerpo, coloco una mano en su rostro, y la otra en su nuca, y la besó.
Hermione no se resistió, (y como aquella vez) cayo en el encanto de aquel beso.
Ese beso fue un poco distinto que al anterior. Este ya se estaba volviendo pasional (lo cual les estaba agradando) y sus profundos sueños, salieron a flote.
Después de que se separan, Harry la miro a los ojos, y agarrándole la cara tiernamente, le dijo:
- Lee mis labios
¡Te amo, Hermione Granger!



****Notas de la autora*****

Pirmero que todo, ofresco disculpillas por este cap tan cortito, pero es k me enfok en el nucleo del cap, X eso fue cortito...
Y segundo:
Gracias a los y las que estan leyendo la historia...se los agradesco de todo corazon.

Hora de los rews:

Jp_Potter: No import, te agradesco que leas la historia, y me emociona, que te este gustando....n_n

Bn, bye, y recuerden:

La magia, esta en lo mas profundo de tu corazón.8
De primer impacto:

Hermione se quedo atónita, tras las palabras de Harry.
- Harry
yo

- Hermione, ya no podía ocultar lo que por ti siento - le dijo el chico - Te amo, te amo como jamás eh amado a alguien.
- Harry
yo te quería decir que

- ¿Ustedes dos que hacen aquí? - les pregunto McGonagall, entrando en el aula - Si quieren que les de mas clases, con mucho gusto, les doy clases extras.
- ¡No! - Saltó Harry - Solo
pues
estábamos hablando, pero ya nos vamos - y acto seguido, agarro a Hermione por la cintura, y salieron del aula.
- ¡Adolescentes! - Exclamo McGonagall - Tiene tiempo para todo, menos para estudiar.

Bajaron las escaleras de caracol, ninguno decía nada (a un que en ocasiones, se miraban de reojo) llegaron al gran comedor, (Donde encontraron a Ron, comiendo como un niño que nunca ha comido en su vida) Y se sentaron a lado y lado de este.
- ¿Qué fago Harry? - le pregunto Ron, con la boca llena.
Harry lo miro con asco, y después contestó - Pues nada
le dije que la amaba.
Por la sorpresa, Ron boto el jugo de calabaza que tenía en la boca, y sin culpa, cayo en el regazo de Lavender Brown. La chica pego un grito de asquienticidad y le empezó a pegar puños a Ron en el brazo, al tiempo que le gritaba - ¡Asqueroso, sucio, cochino
!
- ¡Oye!
¡Basta!
¡No me pegues Loca!... ¡Fue sin culpa! - dijo sin aliento.
Lavender le lanzo una mirada acecina, y dándole el último puñetazo, se cambio de asiento.
Ron hizo una mueca de dolor y enfado, al tiempo que se sobaba el brazo derecho, con la mano izquierda.
- ¡Esa vieja esta loca! - Grito Ron enfadado - ¡Solo por que le bote el jugo en su túnica, no es para tanto!
- Bueno si - hablo Harry, colocando al olvido, aquella intromisión - El caso es que, cuando Hermione me iba a decir que me amaba
¡La profesora McGonagall tuvo que interrumpir!
- Bueno, pero el aula de Trasformaciones no era un lugar muy adecuado para declarar los sentimientos ¿No crees?
Harry ignoró el comentario de su amigo, y agarro de la bandeja, un pedazo de pollo en salsa.

En la clase de Herbologia, Hermione se colocaba roja, cada vez que Harry le hablaba, y la profesora Sprud creía que se estaba enfermando, a causa de los hongos venenosos.
- No profesora, no es nada - le aseguro Hermione, con una sonrisa - Solo pues
- miro a Harry (Que luchaba por que su hongo saliera del jarrón en que estaba enterrado) y se volvió a sonrojar.
- Señorita, creo que debería ir a la enfermería - le aconsejó Sprud - Potter ¿Sería tan amable de llevar a la señorita Granger, a donde Madame Pomfrey? - le preguntó la profesora.
Al escuchar aquel interrogatorio, una sonrisa cruzo sus labios - Claro profesora, con mucho gusto - dijo el peliazabache. Se quito los guantes, y se acerco a Hermione - ¿Vamos? - le preguntó, extendiéndole la mano.
Hermione lo miro de reojo, y desesperada le pidió a Sprud - ¡Trasquila profesora, yo puedo ir sola!
- No, nada de eso - le aterco - Si esta enferma, debe ir con un amigo.
Hermione no tuvo más remedio que obedecer, y poniendo los ojos en blanco, salió junto con Harry, del invernadero número 7.
- Los dos sabemos que no estás enferma - dijo Harry, picaramente, cuando subían por las escaleras de piedra. La detuvo a mitad del vestíbulo, y le preguntó - ¿Qué te pasa?
Hermione no respondió al instante, pensó un momento, y luego dijo - Es que
tú me pones nerviosa. Harry dio una pequeña risita - ¿Te coloco nerviosa por mi espectacular físico? - Hermione soltó una risotada irónica
- Que iluso eres Harry.
- Entonces
¿Te coloco nerviosa por esto? - acerco su labios a los de ella, y le dio un calido beso.
Colocando sus manos en su cintura, la aferro más a su cuerpo. Hermione se dejaba llevar por aquel candente beso; dejaba que sus lenguas danzaran y jugaran dentro de sus bocas.
En ese momento, una pelirroja, de mediana estatura, bajaba por las escaleras de caracol, directo al vestíbulo. Cuando vio la escena que estaba al frente, sus ojos se encharcaron de lágrimas.
Harry Potter y Hermione Granger, besándose en sus narices pensó una triste Ginny Wesley.
Cuando dos gruesas lágrimas, cayeron por sus mejillas; sus pies decidieron que era mejor cambiar de rumbo, y no interrumpir a la feliz pareja.
Luego de unos minutos (que los chicos les parecieron que fueron días, meses, años, y siglos) se separaron.
Harry le sonrió, y Hermione le devolvió la sonrisa, pero tímidamente.
- ¡Te amo! - le informo el peliazabache, en un susurro.
Hermione se mordió el labio inferior, y justo cuando iba abrir la boca, para decirle lo mismo, el timbre sonó, y esta pego un brinco - Hay
toca defensa
¡Vamonos! Harry hizo un gesto con la mano empuñada, y se dirigió junto con su amiga al invernadero, para recoger sus mochilas.
- La profesora Sprud les coloco un memo - les informo Ron, subiendo hacia el aula de defensa - Dijo que se demoraron mucho.
- Pues si supiera la razón tan importante, por la que nos demoramos - dijo Harry con mucho énfasis en: Tan importante - Creo que no nos colocaría un memo.
Hermione iba abrir la boca para protestar por aquel comentario, y en ese momento, Snape llego con un genio de los mil demonios.
- ¡Saquen sus varitas, practiquen lo que se le venga en gana, que revisare lo que saben! - Bufó Snape - ¡AHORA! - Grito, a los desatendidos alumnos.
Todos pegaron un brinco, y agarraron sus maniquís, para practicar.
- Hoy Snape esta peor que antes - opino Ron a lo bajo - Esta hecho una fiera.
- Quien sabe, que le abra pasado - dijo Harry.

En la cena, los chicos se dieron cuenta, el por que del comportamiento de Snape, cuando escucharon a Hannah Abbott decirle a Justin Finch-Fletchley, que a principios de enero, Snape ya no enseñaría mas Defensa, y que en su lugar lo daría un profesor nuevo, o hasta el mismo Dumbledore.
- ¡Súper! - exclamaba Ron, mega feliz - Si Dumbledore nos da clases ¿Se imaginan lo que nos enseñaría?
- ¡Sería fantástico! - dijo Harry.
- Me pregunto - tercio Hermione, pensativa - ¿Por que aquel cambio tan repentino?
Ron y Harry se miraron, y también se quedaron pensando.
- Seguro Dumbledore, se dio cuenta lo que Snape estaba haciendo - opino Harry.
- ¿Quieres decir que Snape estaba dando aquellas clases, sin la autorización de Dumbledore? - le preguntó Hermione, levantando el entrecejo.
- Pues si, de un Ex Mortifago, se puede esperar cualquier cosa ¿no?


- ¿Contraseña? - preguntaba la dama gorda, cuando los tres jóvenes, estaban al frente.
- Meigas Fritas - contesto Ron.
La sala común estaba hablando más que nunca. La noticia de que Snape no enseñaría defensa a principios enero, tomo por sorpresa, a más de uno.
- Sería fascinante, que Dumbledore nos enseñe - comentaba una chica de cuarto año.
- ¿Y que tal que venga alguien peor que Snape? - decía un chico de tercero.
- Nadie, es pero que Snape - Le aseguro Harry, acercándoseles.

- ¡Hey Ginny! - la llamo Ron, cuando su hermana apareció por el hueco del retrato.
La muchacha lo miro con sosiego, tenía la mente en otra parte, y los ojos rojos eh hinchados.
- ¿Estuviste llorando? - le preguntó Hermione, cuando la pequeña Wesley se acercase a ellos.
Esta se limito a lanzarle una fulminante mirada, y blanqueo los ojos. Hermione se quedo desconcertada, por la actitud de la pelirroja.
- Ginny - la llamo Harry, agarrándola por el brazo - ¿Qué te pasa?
Ginny lo miro y dijo - ¡Esto! - y sin previo aviso, le dio un beso.
Hermione miro la escena atónica, y se levanto del sofá, directo a los dormitorios.
Harry la observo como se alejaba, y separándose de Ginny, llego a grandes a donde Hermione.
- ¡Déjame pasar! - le ordeno con tono amenazante, cuando el ojiverde, se interpuso entre ella y las escaleras.
- ¡No sabía que haría eso! - Le dijo Harry, desesperado - En serio.
- Si claro, no lo sabías. ¡Todos los hombres son iguales! - Exclamo con ira - Ahora déjame pasar, o te lanzo un maleficio - afirmó Hermione, sacando su varita del bolsillo de la túnica.
Harry rió irónicamente - ¿Me lanzaras un maleficio? - Pregunto mordazmente - Bien, inténtalo.
Hermione empequeñeció los ojos por la rabia, y cuando iba abrir la boca, Harry la detuvo.
- Solo quiero que sepas, que eres la única a la que amo.
Hermione se quedo sin habla, y bajo la varita - Enserio - le aseguro el peliazabache, y cogiéndola como las otras veces lo hizo, le dio un beso.
Lentamente, la fuerza se le fue desvaneciendo, y Hermione soltó la varita y los libros, que llevaba en mano.
Ginny volteo la cara, y se limpio unas cuantas lágrimas que salieron de sus ojos.
- Ginny ¿¡Te volviste loca o que!? - Le preguntó Ron severamente - ¿¡Cómo se te ocurre hacer eso!?
- ¡CALLATE RON! - le grito la joven, y salio por el hueco del retrato.

****N.D.LA.A****

Hola....oki, me parecio buena la idea de que ginny hicera eso con Harry, X k así, el amor entre Hermy y el, se fortaleze a un mas...no se lo que ustedes piense...si piensan diferente, solo diganme...

Bn, moment de los rews:

Camila: Me alegra un resto, que te este encantando la historia, y la palabra increible (es mucho mucho) pero gracias de todo corazon.

Zorion: Sipis, tbmn pense eso, osea, Hermione no se le podía estar escondiendo toda la vida ¿o si? y mas, si estudian en el mismo cole, y en la misma casa XD. Y hare lo posible, X seguir actualizando....y gracias por leer la historia...

Recuerden: ¡La verdadera magia, esta en sus corazones!
9
Lo tienes que aceptar:

El inesperado beso de Ginny con Harry, y el apasionante intercambio de saliva de Harry con Hermione, dejo a todo el mundo de que, hablar hasta principios de noviembre.
Unos chicos de Revenclarw de sexto año, le colocaron a Harry como apodo: El don Juan por que besarse con dos chicas el mismo día, era (según ellos) una hazaña de un conquistador veterano.
- ¡Niños! - decía Harry, como si de unos niñitos de cinco años, se tratara.
- ¿Qué hay don Juan? - le gritaba Ron, cuando llego a la mesa de Gryffindor, a la hora del almuerzo.
- ¡No me llames así! - le espeto Harry molesto.
- ¡Bueno, como diga don Juan de marco!
- Ginny no me a querido hablar - dijo Hermione, cuando se sentó al lado de Harry - Me esta tratando de evitar.
- ¿Y quieres hablar con la persona que casi nos separa? - le preguntó Harry, sorprendido por la arrogancia de su novia.
Hermione se encogió de hombros - Pero es que es mi amiga - fue el argumento, que utilizo para su defensa.
- ¡Con amigas así, para que enemigas!

- Harry ¿Y por que no hablas tu con ella? - le sugirió Hermione, al subir por las escaleras de caracol.
- ¿¡Hablar con Ginny!? - Exclamo Harry - Prefiero aguantarme otra hora mas de Historia de la Magia - después miro a Ron, y dijo - Muy hermana tuya, Ron, pero esa vieja esta loca.
- Más que loca, diría yo - objetó el pelirrojo.
- Dale Harry - le suplico Hermione - Si quieres, te acompaño, entre los dos podemos hablar con ella.
La mirada de Hermione era tan dulce eh inocente, que no se pudo resistir.
- Está bien - accedió - A veces creo que me manipulas.
Hermione dio un pequeño brinquito, y miro su reloj - Ah esta hora, los de sexto están en hora libre, podemos hablar con ella.
- Pero perderíamos clase - dijo Harry, indignado por el hecho de perder dos interesantes horas, de Historia de la Magia.
- Si claro, ¿desde cuando Harry Potter le importa perder clases? - preguntó Hermione, mordazmente.
- Desde que tengo una novia muy inteligente y aplicada - le respondió el moreno. Hermione se sonrojo, y olvidando el comentario, dijo
- Bueno, tu no eres de esos que le importa perder clases - aseguro - A si que vamos hablar con Ginny, lo quieras o no.
- ¿No hay otra salida? - Le pregunto Harry, la joven negó - Esta bien
vamos.
- Ron, si el profesor Binns pregunta por nosotros, le dices que yo estaba muy enferma, y Harry me acompaño - le informo Hermione. Ron asintió, y bajaron de nuevo, las escaleras de caracol.
- De pronto esta en los terrenos - opino Hermione - ¡Ven! - y agarro a Harry, por el antebrazo.
Y en efecto, Ginny estaba sentada bajo la copa del árbol, que estaba frente al gran lago.
- ¡Ginny! - la llamo la chica. La pelirroja volteo, y cuando vio quien la había llamado, rodó los ojos.
- Venimos a hablar contigo.
- Si me quieren decir lo felices que son, ¡No se preocupen, que ya lo se perfectamente! - espeto la pelirroja.
- No venimos a eso - esta vez, fue Harry quien hablo - Queremos que entiendas, que nosotros no quisimos hacerte daño.
- No nos ennoviamos por que sabíamos que gustabas de Harry - le aseguró Hermione.
- Lo hicimos, por que nos queremos - le dijo Harry.
- Nuestra intención, no es que te coloques mal por esto, solo es que aceptes que Harry y yo somos novios y que

- Y que - continuo Harry - A un que no fuimos nunca nada, te quiero decir que tu amistad es lo mas valioso para mi, y por esto no quisiera que la perdiera.
Hubo un momento de silencio, en que Ginny le presto más atención al calamar gigante del lago, que a Harry y Hermione, que se gastaban saliva.
- ¡Bien! - Vocifero Hary, perdiendo los estribos - No nos quieres prestar atención, pues haya tú - y agarro a Hermione por el brazo - ¡Larguémonos de aquí!
Hermione se dejo llevar por el ojiverde, mientras veía como Ginny jugaba con su cabello.

- ¿Ginny por fin comprendió? - les pregunto Ron, en la cena.
- ¡L e coloco mas atención al calamar gigante del lago, que a nosotros! - gruño Harry.
- Pensé que el testarudo de la familia era yo - dijo el pelirrojo.
- ¡Pues ya vez, Ginny te gano!
- Harry, Hermione - dijo una vos, a sus espaldas.
Hermione (que estaba jugando distraídamente entre sus papas saladas, con el tenedor) dio un brinquito y Harry volteo o sorna.
- Ah, eres tú - dijo con fastidio.
- ¡Harry! - le advirtió Hermione, severamente.
- ¿Qué? ¡A mi no me gusta que me ignoren, cuando estoy hablando!
- ¡Pero no la tienes que tratar así! - le espeto su novia.
- Como sea - dijo Harry, elocuente - ¿Qué quieres?
Ginny agacho la cabeza, y en un susurro, contestó - Ya entendí.
- ¿Qué entendiste? - le preguntó Hermione.
- Que no debí colocarme así, solo por que ustedes dos eran novios.
- ¡Hasta que por fin, pensé que durarías mas! - terció Ron.
- Si
bueno
¿Me podrán disculpar por mi absurdo comportamiento? - les pregunto Ginny, levantando la cabeza.
- Claro que te disculpamos, Ginny - le dijo Hermione - ¿Cierto Harry? - le preguntó entre dientes.
- Aja...si claro Ginny, te disculpamos - respondió este, con indiferencia.
La pelirroja les sonrió, y volvió a su asiento, junto con los chicos de sexto año.
- Creo que seguiré con el puesto número uno, del más testarudo de los Wesley - terció Ron.
Harry y Hermione, soltaron la carcajada.

Entraron a la sala común, y encontraron a una pila de estudiantes, agolpándose, frente al tablón de anuncios.
- ¿Qué estarán viendo? - se pregunto Ron, y se acerco a ellos. Como el pelirrojo era el mas alto del grupo, solo le basto inclinarse unos cuantos centímetros, para leer el folleto que estaba pegado en el tablón.
- ¿Qué dice? - curioseó Hermione.
- Que el 15 de noviembre será el primer partido de la temporada de quidditch - les informo - Gryffindor contra Revenclarw.
- ¡Que bien! - Brinco Harry, después se corrigió - No que mal, ya es el próximo viernes, y no eh colocado a practicar como se debe, al equipo.
- No te alarmes por eso - lo tranquilizo Hermione - El equipo de Gryffindor siempre a sido el mejor, y esta vez no va a ser la acepción.
Harry le sonrió, satisfecho de tener a una novia que le brindaba su apoyo, en todo momento.
- ¿Sabes que te amo? - le preguntó, dándole un beso.
Ron se dio cuenta que daba mal tercio, por lo cual se alejo de ellos, con fastidio.
- ¡Enamorados! Reprocho, subiendo a los dormitorios.

********Notas de la autora*********

Este cap esta super cortico tbmn....creo que no tuve mucha inspiración en este, y les ofresco disculpas. Pero después entenderan el por k de este cap, ya k Ginny...bueno....mejor sigan la historia, y se daran cuenta.
Antes de responder los Rews, les quiero agradecer a TODAS las personas, que (a un k no coloken rews) se que leen la historia, y eso me complace mucho...

Gbypotter9889: Me alegra mucho, que buscando entre las historias mas nuevas, hayas encontrado la mia, y te haya gustado tanto. Espero tus Rews en los prox cap, con muchas ansias n_n

Aome: Gracias por decir que la historia esta exelente, por que aquella palabra, me esmera un resto, para seguir continuando n_n

Anonimo: No se que signifique: "...." Pero supongo k es: "Continua la historia" mas abreviado ¿no? bueno pues siendo tu, yo haría eso...XD...en fin, = grax por leer la historia.

PD: El prox cap, si sera un poko mas extenso...no se preocupen, y otra vez disculpas por este cap tan cortito.

Bye.
Emma_Potter ---->(Para los k quieran adelantos de mi historia, o chatear conmigo, solo agregenmen en su MSN: [email protected])

Recuerden: "La verdadera magia, esta en tu corazón" /Emma Potter/10
Practica extrema:

Desde el miércoles, Harry le aviso al equipo de Gryffindor, que entrenarían todos los días después de cenar (cosa que no les gusto a algunos, como a Matilde) y que los fines de semana, entrenarían después del desayuno y después de la cena.
- No los tienes que apretar tanto, Harry - le aconsejo Hermione, el viernes a la hora de Pociones - Por que si no, harán una rebelión contra ti, y no jugaran el partido.
Harry se quedo analizando la información - Si, estas en lo cierto - dijo, al tiempo que cortaba trocitos de rábano, para la poción: Michichups
- Cuando terminen de cortar el rábano, tienen que colocar los trocitos en agua hirviendo, y dejarlos calentar por cinco minutos - les informo Snape - Hay de ustedes, si los dejan calentar por mas tiempo - les advirtió, mirando de reojo a Neville.

La clase de pociones termino, y el pobre de Neville (como para variar) dejo calentar por mas tiempo los trocitos de rábano, y el caldero exploto como una bomba atómica.
- Por poco
y
cofo-cofo nos
cofo-cofo nos asfixiamos por tan
humo - decía Ron, entre tosidos, al salir del aula.
- Pobre Neville, creo que este año le va a ir muy mal en Pociones - dijo Hermione, bajando por las escaleras de caracol.
- El siempre ah sido malo ¿No? - opino Ron.
- Pues si, pero este año le va a ir, mas que peor.

Llegaron al gran comedor. La noticia de que Neville había hecho tremenda revuelta en el aula de Pociones, llego como flash a todo el colegio, gracias a los bocones de Slytherin.
- No se les escapa nada - tercio Harry, irritado - Siempre tienen que burlarse del pobre de Neville.

En Cuidado de Criaturas Mágicas, Hagrid les mostró unos pequeños animales, que (según la explicación de Hermione) eran originarios de Australia; pequeños, con pelo azul turquesa, y esponjosos, se metían en los oídos de los humanos, cuando estaban en peligro.
- ¿Y seguro que estos no son peligrosos? - preguntaba Parvati Patil, mirando con cierta desconfianza a los animalitos.
- No, claro que no - le aseguro Hagrid - Los Hpiddeas son muy dóciles, si no se sienten en peligro.
- Pero eh oído que a Emely Danielle Tayler, una gran bruja de Australia, cuando estaba examinando un Hpiddeas, fue atacada y sin ella hacerle nada - tercio Shaoran, con el ceño fruncido.
Tras aquella información, todos los alumnos se alejaron de las pequeñas cajas, donde estaban los Hpiddeas.
- Por favor, eso fue solo una leyenda, no se alarmen - los tranquilizo el semigigante - Además estos pequeños son muy tiernos.
- No quisiera que una cosa de esas, entrara por mis oídos, hacia mi cerebro - dijo Ron en un susurro, a Harry.
- Por lo que veo, no podremos experimentar estos fantásticos animales mitológicos - decía Hagrid en tono triste - Bueno, ya casi se termina la clase, les iba a dejar un tarea sobre los Hpiddeas, pero como no los vamos a trabajar, no les dejare nada - todos dieron gritos de felicidad - Ya pueden irse - les ordeno.

- Me alegro que Hagrid no nos haya obligado ah trabajar esos animalejos - decía Ron aliviado, camino hacia el aula de Encantamientos.

- Continúen por favor con los encantamientos energizantes - les ordenaba el profesor Flitwick, desde su montaña de libros - Ahora practicaran con las ardillas que hay en la caja.
- Ya quiero que se el próximo viernes - decía Ron, con su varita en alto - ¿Cómo es que es el encantamiento? - Se quedo pensando - Ah si
Energitt y su ardilla, en vez relajarse (ya que era el trabajo del encantamiento) se coloco a correr y a chillar como loca, por toda la mesa.
- Señor Wesley
¡pare a esa ardilla inmediatamente! - le ordeno Flitwick, al lado de Seamus.
- ¡No se como hacerlo! - gritaba Ron, y desesperado, le lanzo un mundo de hechizos, que se le paso por la cabeza.
- ¡Profesor
.esa ardilla me esta aturdiendo con sus chillidos! - vociferaba Lavender, tapándose las orejas con las manos.
- ¡Ron
para esa ardilla! - le decía Harry, en grito en cuello.
- ¡Si
pero
no se!
- ¡Silencius! - exclamo Hermione, desde su pupitre, y la ardilla dejo de chillar, pero a un corría como loca por la mesa - Petrificus Totalus
- Muy bien señorita Granger - lo felicito Flitwick, agarrando a la ardilla petrificada - Cincuenta puntos para Gryffindor - anunció, después miro severamente a Ron, y le dijo - Pensé que usted podría hacer lo que la señorita Granger hizo, pero por lo que veo no pudo, por lo tanto tiene diez puntos menos, y un deber extra.

- No es justo, solo por que dije el encantamiento mal, me colocaron deberes extras - protestaba Ron, en el invernadero.
- Pero, Ron, debes colocar mas atención en clases, por que si hubieras estado atento, no te hubiera pasado, lo que te pasó - le dijo Hermione, severamente.
- Hay, no me empieces con tus discursos de que estudiar es bueno y bla, bla, bla.

Cuando iban a entrar al castillo, Harry le ordeno a Ron, de que llamara a los miembros del equipo, para el entrenamiento.
Luego de que sus amigos desaparecieran subiendo las escaleras de piedra, el moreno se dirigió hacia los vestidores. Una vez ya estaba en el campo, la luz del vestuario, le hizo suponer que ya alguien se le había adelantado.
- ¿Hola? - Indago - ¿Hay alguien aquí? - Como nadie contesto, se fue directo hacia el vestuario del capitán.
Prendió la luz, y abrió los ojos como platos, al ver a Ginny, sentada en el escritorio.
- ¿Qué haces aquí Ginny? - le preguntó el ojiverde.
Ginny se levanto del asiento, y se le acerco a Harry - Se que dije que había entendido
pero
es que me encantas Harry - le dijo, con una vos muy sensual, y como aquella vez, sin que nadie le informase de lo que iba a suceder, Ginny le dio un beso.
Aquel beso solo duro unos cuantos segundos, antes de que Harry la separara de un empujón.
- ¡No
vuelvas
hacer
eso! - Le advirtió el chico, entre dientes - O si no, me veré obligado a expulsarte del equipo.
- ¡Tú no harías eso! - le dijo Ginny, en tono desafiante.
- ¡Vuélvelo a intentar, y veras!
- Con mucho gusto - y antes de que sus labios se rozaran, Harry la tiro al suelo.
- ¡Es la última vez que te lo advierto, Ginny! - Le aviso el joven - Ahora sal de mi vestuario
por favor.
Con los ojos llenos de lágrimas, y los puños apretados, la pelirroja salió del cuarto, como alma que se lleva el diablo.


- ¡De acuerdo, tomen sus escobas! - Les gritaba Harry al equipo, ya que una inesperada lluvia, azoto el colegio - Haremos la jugada que practicamos en octubre.
- ¿¡La triple vuelta!? - le preguntó Justin.
- ¡Exacto! - le confirmo Harry.
- ¡Pero, Harry, cuando intentamos hacer la triple vuelta, casi nos volvemos puré! - le recordó Matilde.
- ¡Que optimismo el tuyo Mati! - le grito Ron, mordazmente.
- ¡Pero es que es cierto, Ron! ¿¡O a ti te gusto, cuando Ginny y William te derribaron de la escoba a 20 metros de altura!?
- ¡Bien
se que cuando la practicamos, no salio muy bien que digamos! - Admitió Harry - Pero es que solo lo hicimos una vez, lo tenemos que intentar de nuevo.
- Esta bien - acepto Matilde - Pero si salgo derechito a la enfermería, ¡Te juro que lo lamentaras Potter! - le advirtió Matilde, tratando de que su vos sonara lo mas amenazante posible.
- Ok Mati, te prometo que no irás a la enfermería. De acuerdo, aliniensen como la otra vez - les ordenó.
Los gemelos Chesrros, se hicieron a quince metros de distancia de los postes. Matilde, Ginny y Katie detrás de estos, con unos 20 metros de distancia. Ron subió lo mas alto que pudo, y se poso en sima de los postes de gol.
Harry abrió la caja que contenia las pelotas, y cuando las tres pelotitas salieron volando, Harry pitó, y todos se colocaron en sus posiciones.
La bludger estaba apunto de golpear a Katie, y esta (según como Hary les enseño) dio un giro de 60º lo, cual hizo que la bludger se devolviera a donde estaban los gemelos Chesrros, William batió la bludger, que salió disparada hacia la otra mitad del campo. La quaffle iba en dirección al poste izquierdo, Ron (que estaba arriba) bajo en picada y la tiro a donde Matilde, justo antes de que la pelota entrara; una vez Matilde tuvo la quaffle, se la lanzo a Katie, la cual se la lanzo a Ginny (la cual estaba al otro extremo del campo) y esta metió la quaffle con mucha hazaña, en el poste contrarió.
Harry por su parte, giro de izquierda a derecha, delante de la Snitch, después bajo en picada, y haciéndosele adelante, la agarro con la mano derecha, y con eso termino la primera práctica del día.

- Estuvieron estupendo - los felicito, cuando todos estuvieron pisando tierra firme - ¿Alguien esta herido? - todos negaron - De acuerdo, sigamos con los entrenamientos normales.
- Harry
y La triple alianza ¿Cuándo la vamos a utilizar? - le pregunto Katie curiosa.
- Pues
si en el partido contra Revenclarw nos dan la oportunidad de utilizarla, lo haremos, si no, en el último partido de la temporada - le contestó el moreno - Ahora, todos a sus posiciones, seguiremos practicando.


- ¿Cómo estuvo el entrenamiento? - le preguntaba Hermione, cuando Harry subió a la sala común.
- Muy bien
el equipo no se quejo, eso quiere decir que no les pareció tan pesado - respondió el ojiverde.
- ¡Que bien! - dijo la castaña, al tiempo que lo abrazaba.

********N.D.L.A********
HOLA:
Se k dije en cap anterior, k este iba a ser mas largo, pero es k en estos días eh estado como k sin inspiracion, pero les prometo, y esto va en serio (ya k hice un cuadernillo de cap) el cap 16 va ah estar re lindo.

Bn, rews:
Gabpotter: Si tienes razón, uno aveces no tiene inspiracion, X k se le va el time en sima, pero = gracias leer mi fic y por decir k aquel cap estuvo muy chido n_n

Muy bn, byes y hasta la prox actualizacion...
Besos:
Emma Potter-
Recuerden: La verdadera magia esta en sus corazones.11
La primera temporada:

El día en que jugarían Revenclarw y Gryffindor, llego tan lento, como siempre en que los alumnos esperaban que pasara algo divertido.
Todas las tardes, Harry y el equipo practicaban después de clases. El entrenamiento (a un que fue riguroso) no disgusto a ninguno de los jugadores, y eso a Harry le complacía mucho.
Después del lunes, las apuestas se abrieron, y Gryffindor era el que encabezaba el cuadrilátero de ganador.
El miércoles después del almuerzo, unos chicos de tercero, de Gryffindor y Revenclarw, se pelearon por quien ganaría el partido. Tanto Flitwick como McGonagall, tuvieron que interrumpir el absurdo duelo entre varitas, (y por mas que los amenazaron con muchas cosas) los profesores no lograron sacarles la razón por lo que estaban peleando.
- Sinceramente, no entiendo por que esos dos alumnos se pelearon - le oyó decir Harry a McGonagall, el jueves por la tarde.
- Esto de las apuestas siempre estarán en secreto ¿no? - les dijo Ron a sus amigos, a la hora de la cena.

Por fin el viernes había llegado, y la euforia reino en el castillo.
Como el partido comenzaría después del almuerzo, perderían las dos horas de clases que tenían.
En Defensa y Pociones, ningún alumno de séptimo se podía concentrar (en realidad ningún alumno de otro grado se podía concentrar) era tanta la emoción del partido, que solo pensaban en eso, y nada mas.

Cuando la campana para el almuerzo sonó, Harry y Ron bajaron al gran comedor, para comer lo más rápido que podían, y así ir al campo, antes que los espectadores.
- Si no comen bien, van a estar muy débiles para el partido - les espetó Hermione - Tienen que alimentarse bien.
- Gueno Hermy
desfues - le dijo Ron, con la boca llena de puré de papa.

Faltando diez minutos para que acabara el almuerzo, Ron y Harry se despidieron de Hermione (este último le dio un beso en la comisura de los labios) y salieron directo a los vestidores.
- Muy bien chicos, este es el primer partido de la temporada - les decía Harry al equipo, cuando todos se hubieron cambiado - Quiero que den lo mejor de si. Si ganamos este partido, no sabremos si nos iremos a enfrentar con Hufflepuff o Slytherin, a si que creo que lo mejor, es que utilicemos la alianza triple, en la última temporada - todos asintieron - muy bien
¡AH GANAR! - todos levantaron los puños.

La campana sonó en Hogwarts, (y como si eso fuera un aviso de que el colegio se iba a incendiar) todos los estudiantes se dirigieron como correcaminos, hacia el campo de juego.
El ruido de espectadores eufóricos, se hizo presente en las tribunas. Harry le dio la última instrucción al equipo, y esperaron hasta que Riky Jordan (el hermano menor, de Li Jordan) los llamaran al campo.

- ¡Sean bienvenidos al primer partido de la temporada! - Les gritaba Riky, desde la cabina de locutor - ¡Revenclarw contra Gryffindor! ¿¡Quién ganara!? - Aquella pregunta, fue acompañada por diversos gritos - ¡Muy bien, y aquí están los de Revenclarw! - anunció, cuando 7 estudiantes, con túnicas azules y bronce, entraron en el campo - Y ellos son: Terry Boot, Stewart Ackerley, Orla Quirke, Lisa Turpin, Mandy Brocklehorts, Anthony Goldstein, y Ryan Avilar - después de que los aplausos (provenientes mas que todo de la tribuna de Revenclarw) ceso; Riky, continuo, luego de que túnicas, rojo y oro, pisaran el campo - Y aquí están los de Gryffindor, ellos son: Los gemelos Chesrros: William y justin, Katie Bell, Matilde Ponor
que en este año esta mucho mas linda - comento el chico.
- ¡Riky! - le grito McGonagall, desde la tribuna de profesores.
- ¿¡Qué pasa profesora!? - Le preguntó Riky, inocente - Solo estaba diciendo la verdad. Bueno si, como sea
Ginny Wesley
hay, esta chica también tiene suspirando a más de uno.
- ¡Riky Jordan! ¡Vuelves a hacer algún comentario de ese tipo, y te despido como locutor! - le advirtió la subdirectora.
- ¡No profesora
todo menos eso! ¡Piedad
por favor piedad! - Exclamo Riky, con las manos juntas (como dispuesto a rezar) - Ah ¿En que estaba?...ah si, ya me acorde
presentando a los de Gryffindor, ¿Si ve lo que hace profesora? ¡Por su culpaaa
Ron Wesley - grito, tras la severa mirada que McGonagall le lanzo.
Cuando Harry iba a salir, alguien invisible lo jalo de nuevo hacia dentro.
- ¡Pero que
Hermione! - exclamo, cuando Hermione le sonrió.
- ¡Hola! - Lo saludo, dándole un beso - Solo te quería desear buena suerte - y acto seguido, salio del camino, directo a la tribuna de Gryffindor.
- ¡Y Harry Potter! - anuncio por fin Riky (tras miles de interrupciones)
- ¡Capitanes, pasen al frente! - les ordeno la señora Hooch. Harry y Stewart Ackerley, se separaron de su equipo - ¡Dénsen la mano! - Ackerley extendió su mano, y Harry se la estrecho.
- Muy bien
monten en sus escobas - los siete integrantes de cada equipo, agarraron sus escobas, y se montaron en ella. La señora Hooch se acerco a la caja de madera, donde estaban guardadas las tres pelotas, y entre abriendo la caja, coloco su silbato en la boca, y pitó, al tiempo que abría la caja, y las tres pelotas, salían disparadas hacia el cielo.
Catorce escobas se levantaron con un golpe seco del suelo y el partido se inicio.

- Y es Ponor con la quaffle - anunciaba Riky- Ponor va directo a los postes de gol de Revenclarw, y antes de que llegara, se la lanza Bell, Bell esquiva a Quirke, a turpin pero auch
Brocklehorts le empuja. Ahora es Mandy Brocklehorts con la quaffle
¡Como vuela esta chica, aparte de que es hermosa
vuela espectacular!
- ¡Jordan!
- Ups, lo siento profesora - se disculpo Riky, tratando de contener la risa - Y Brocklehorts va directo hacia donde esta Wesley, solo son Wesley y ella
se miran fijamente y
¡Anotación para Revenclarw! 10 puntos a favor de las águilas - Los de la tribuna de Revenclarw, gritaron emocionados.
Harry buscaba por todo el campo, a la pequeña snitch, y pisándole los talones, se encontraba Ryan Avilar.
Mientras que el ojiverde volaba alrededor del campo, la bulla de Gryffindor lo animo un poco: Su equipo, había anotado.
- Y es 10 a 10
un empate - decía Riky - Ahora es Ginny Wesley con la quaffle, la pequeña Wesley esquiva una, dos y
una bludger la ah tocado de llano en la cara, tirada por Terry Boot ¡La próxima vez, se un poco mas delicado!

A la primera hora del partido, Revenclarw iba en la cabeza, por treinta puntos mas, y si Avilar conseguía la Snitch, las águilas ganarían.
- 230 a 200 a favor de Revenclarw - informaba Riky, un tanto triste - ¡Vamos Gryffindor, cazadoras, traten de anotar unos treinta puntos más!

Media hora después, y Gryffindor ya había anotado veinte puntos más. Ahora, todos los ojos estaban puestos en Harry.
- Media hora falta, para que este emocionante partido termine - decía Riky - Ahora
toda la carga esta en Potter, si atrapa la Snitch ganaremos, si no lo hace pues
pasaremos de segundo en la jornada, y eso no es lo que queremos.
A un que los demás integrantes seguían jugando, la mayoría de los ojos de los espectadores, estaban puestos en Ryan y Harry.
A los diez minutos de la media hora que faltaba, y a un la snitch, no daba su aparición.
- ¡Vamos
aparece! - Decía Harry, entre dientes - ¡Dale!
¿¡Dónde estas!?
Ryan le pisaba los talones, y si hacía un amague para distraerlo, no funcionaría, ya que tenía la misma visibilidad que el, para ver la pelota.
- Solo cinco minutos nos queda, para que finalice el partido - hablo Riky, después de un abrupto silencio de veinte y cuatro minutos, en el que los guardianes de las dos casas, protegieron muy bien los postes de gol.
- Ahora si
ahora mas que nunca, para que Gryffindor pase a la segunda temporada, necesitara que Harry Potter consiga la snitch.

Harry miraba por todas partes > pensaba el moreno.
Miro su reloj, solo 2 minutos, y finalizaba el partido. Si Gryffindor no pasaba a la segunda ronda, nunca se lo perdonaría.
De un momento a otro (como si la snitch fuera compasiva) un destello de luz, apareció dando vueltas en circulo debajo de la tribuna de Hufflepuff. Harry sabía que tenía que distraerlo, por que estaba mas que seguro, que Ryan a un no la había visto, entonces como haciendo que había visto la Snitch, bajo en picada hacia el suelo, y Ryan lo siguió.
A unos diez metros de tocar tierra, Harry viro hacia la izquierda, y fue a toda velocidad, hacia las tribunas de Hufflepuff.
La respiración en ese momento se corto, y todo el estadio se quedo callado, hasta que

- ¡Y es Harry Potter! ¡Harry Potter tiene la snitch! ¡Gryffindor gana con 370 puntos! - grito Riky.
Toda la tribuna de Gryffindor brinco de felicidad, y se saltaron de la valla para felicitar al equipo.
- ¡Ese es mi capitán! - lo felicito Hermione, dándole un beso en la mejilla (no quería soltar chismerillos) Harry se sonrojo al beso tan fugaz y dulce que su novia le dio.

En la sala común, todos hacían cuadros de quien podría ganar el partido, de la segunda temporada.
- Yo creo que lo ganara Slytherin - opinaba una chica de quinto - Y al final Gryffindor se enfrentara con las serpientes.
- No se como ya pueden pensar en eso - reprochaba Hermione - A un faltan 4 meses para que la segunda temporada de inicio.
- Es que si fueras fanática del quidditch, lo entenderías - le dijo Ron, en tono de sabio.
- ¡Pero si soy fanática del quidditch! - exclamo la castaña, indignada por el comentario de su amigo.
- No
eres fanática de Harry, que es una cosa muy diferente - le corrigió Ron - Por que en los años anteriores, siempre haz ido a los partidos de quidditch apoyando a Harry, no por que te guste el deporte en si.
Hermione se quedo callada y no opino nada, Harry por su parte sonrió, le fascinaba ver como su novia se sonrojaba por sublimes comentarios.


*********Mis queridos lectores*********

Por dos largas semanas, no podré actualizar, debido a los tediosos examenes, a si que ya por hay en la 3 o 4 semana del mes de octubre, estaré de vuelta, espero que me esperen, y vuelvan a leer mi historia. Solo deseo que les este gustando. Depronto estos capitulos han estado un tanto flojos, pero les prometo (por mi varita de pelo de unicornio, que tengo en mi bolsillo) que después del cap o empezando el cap 15, los capítulos van a estar muy buenos.

Eso era todo, que tengan unas buenas semanas, y echenmen porritas, para k me valla bn en este trimestre...
Se despide de ustedes:
Emma_Potter.
Recuerden: "Hay que tener mucho valor para enfrentar a tus enemigos, pero mucho mas, para enfrentar a tus amigos" (palabras de Dumbledore: HP y la piedra filosofál)
12
La gaceta de chismes:


El sábado por la mañana, Harry y Hermione decidieron ir a caminar por los terrenos del castillo.
- Hermione - la llamo Harry, cuando se sentaron en una enorme roca, que estaba frente al lago, la chica volteo la cara - Si
si algún día nos separamos por algún motivo, y no te vuelva a ver nunca, ¿Tu me seguirías amando, como lo haz hecho hasta ahora? - le pregunto el ojiverde.
La pelicastaña lo miro con sosiego, y después de analizar bien la pregunta, respondió - A un que nos separemos, siempre te seguiré amando como lo eh hecho hasta ahora, por que el amor que siento por ti, es tan grande, que ni la distancia lo podrá destruir.
Harry sonrió, satisfecho de saber que Hermione siempre lo amaría, a si estuvieran a miles de distancia.

El fin de semana se pasó tan rápido, como los anteriores, y la interminable semana, arribo al castillo como una ráfaga de viento helado.
- ¡Quisiera que por alguna vez, el fin de semana fuese eterno! - decía Ron, camino (como todos los días) hacia el gran comedor.
- Pero no lo es - tercio Harry, con aburrimiento.
Al terminar el desayuno (donde Ron se comió el solo, la bandeja de huevos con tocino) fueron hacia el aula de Pociones.
- ¡Cuanto daría, por que esta estupida asignatura, desapareciera de la faz del mundo! - reprochaba Ron, revolviendo su poción de la felicidad - Es la clase mas aburrida que existe, bueno, claro esta, después de Historia de la magia, Adivinación, Defensa

- ¡Para ti, todas son aburridas! - le espetó Hermione, desde su caldero.
- Pues si, tienes razón.

A la hora del almuerzo (la única asignatura que le gustaba a Ron) llego, y este (como siempre) se sirvió sus toneladas de comida, en el plato.
- Chicos, creo que deje mi mochila en el aula de Trasformaciones, ya los alcanzo - les dijo Harry, levantándose de la mesa, y saliendo del gran hall.
Mientras subía las escaleras de caracol, se tropezó con Ginny, que estaba llorando sentada en un escalón.
- Ginny ¿Qué te pasa? - le preguntó Harry, agachándose a su lado.
A un que Ginny se hubiera comportado de una forma muy extraña los días anteriores, igual era su amiga, y le preocupaba lo que le pasara.
Ginny levanto la vista, y contestó entre sollozos - Es que
no
es que se
se que perderé tu
tu amistad.
Harry arqueo las cejas, por lo cual Ginny agregó - Por mi comportamiento de hace unos días. No fue el adecuado
pero es que me entristece saber que Hermione es tan feliz contigo
y
y yo
y yo tan miserable.
- ¡Ginny, no digas eso! - Le espetó Harry - Tu no eres miserable, por el hecho de que no tengas a alguien a tu lado. Mira - le levanto el rostro, tiernamente - Yo siempre seré tu amigo, a si tu me hayas
bueno
ya sabes, eso no importa, lo único que me interesa, es que tu eres una jovencita muy linda, y que cualquier persona quisiera tu amistad.
Sin aguantarse el impulso, Ginny se le balanceó, y le dio un fuerte abrazo - Gracias
Harry - le decía entre lloriqueos - Gracias
por
por
ser tan lindo conmigo
después de
de todo lo que te eh hecho.
En ese momento, Kimberly Bastter salía del gran comedor, rumbo hacia las escaleras de caracol, y abrió los ojos como platos, al ver a Ginny Wesley y Harry Potter, tan dulcemente abrazados.
- Potter y Wesley ¿Eh? - Dijo en un susurro de sorpresa frívola - Esto lo tiene que saber todo el mundo. No me dicen la caza chismes por nada.

El martes por la mañana, Ron y Harry bajaron hacia el gran comedor. Cuando llegaron a la mesa de Gryffindor, todos los alumnos los miraron (en especial a Harry) con sorpresa.
- ¿Qué pasa? - le preguntó Harry a Seamus, que lo miraba como la atracción de un circo, mas brillante.
- Esto pasa - le contesto el joven, entregándole un cuadernillo, hecho en pergaminos.
Harry lo agarro sin entender nada, y leyó su portada:


^^Gaceta de chismes^^

Sean bienvenidos, a la primera gaceta de chismes.
A continuación, encontraran los chismes más
Calientes de Hogwarts:

1. La amante de Harry Potter (De la PG 2 a la 5 )
2. La no tan inteligente, Hermione Granger (de la PG 6 a la 9)
3. Lo que pudo haber sido un eterno amor (De la PG 10 a la 13)
4. El Don Juan de don juanés (De la PG 13 a la 16)
5. Otros chismeritos de Hogwarts (Paginas posteriores)





- ¿¡Pero que es esto!? - exclamo Harry, mirando los titulares.
- Una gaceta de chismes - le contestó Dean, que acaba de terminar de leer, el titular: La amante de Harry Potter - Nunca pensé que le harías eso a Hermione.
- ¡Eres un inconciente! - intervino Lavender, al frente de la mesa.
- ¡Pensé que querías a Hermione, pero veo que no! - le dijo Parvati.
- Pero
. - Harry no entendía nada ¿De que amante estaba hablando aquella gaceta? ¿Quién había escrito aquella gaceta? ¿Y por que todo el mundo creía, que eso era cierto?
Quería ver aquel artículo por si mismo, a si que abriendo el pequeño cuadernillo en la página número 2, leyó:

La amante de Harry Potter:

Seguro muchos de ustedes se preguntaran:
¿Pero quien es la amante de Harry Potter?
Pues aquí se los digo.
La amante de Harry Potter, es nada más, y nada menos que:
Ginny Wesley. Si, como lo están leyendo, la hermana menor, de 7 hermanos, que el señor y la señora Wesley tuvieron, la que comparte a Harry con Hermione Granger.

Después de que Harry Potter, se ennovio, con Hermione (que fue a principios del mes de octubre) se le empezó a ver andar, con la pequeña pelirroja.

En muchos lugares secretos del castillo, Harry Potter y Ginny Wesley, comparten tardes, y noches de placer, fuera del alcance de los estudiantes, y por su puesto, fuera de la vista de Hermione Granger.

Un día, se los vio a ellos dos, adentrándose en el bosque prohibido, tarde de la noche.
La pelirroja llevaba puesto un pequeño (pero sensual) camisón de ceda, y el ojiverde, una pantaloneta roja, y sin camisa.
¿Qué hicieron hay dentro? Nadie lo sabe.
Lo único en que si estoy segura, es que ellos dos son amantes, y que la pobre de Hermione Granger, esta siendo engañada por el:
Niño que sobrevivió

A/T: Si pasan a la siguiente página, encontraran diversas pruebas, en que se han visto juntos a Wesley y a Potter, en situaciones muy comprometedoras.

Pagina número 2---




- ¡Pero por los mil demonios! - Exclamo Harry, tirando la gaceta - ¿Ustedes creen estas babosadas? - les preguntó a los estudiantes que estaban sentados en la mesa de Gryffindor.
Algunos dieron pequeños tosidos, otros asintieron con la cabeza.
- Ron ¿Tu crees en esto? - le preguntó, arrebatándole la gaceta, y boleándola en el aíre.
El pelirrojo desvió la mirada al suelo, y luego dijo - Bueno
hay
hay una prueba que demuestra
bueno que
puede ser cierta que
ustedes dos son amantes.
El moreno abrió los ojos como platos - ¿¡Cuales pruebas!? - dijo, de grito en cuello.
Ron trago saliva, al tiempo que sus orejas se tornaban rojas - La de
la de la sala común
aquella vez en que
bueno
Ginny te dio un beso
ya sabes
no hiciste nada
y luego
luego
luego Ginny se fue toda triste
sinceramente

- ¡Tú crees mas, en las cosas que colocan en una estúpida gaceta! ¿¡Qué en tu mejor amigo!? - exclamo Harry, furioso.
Ron no supo que contestarle, era cierto, Harry era su mejor amigo ¿Por qué no creerle a el, en vez que a una gaceta?
- Esta bien, te creo - le dijo en un suspiro - Se que tu quieres mucho a Hermione, como para engañarla con mi hermana.
Harry le sonrió, conforme de tener el apoyo de su amigo, después miro a todos lo estudiantes de Gryffindor, y con vos suplicante, les pidió:
- Por favor, no le muestren esta gaceta a Hermione, yo no tengo nada que ver con Ginny, todo esto es una patraña
por favor, háganme el cruce ¿si?
Luego de que pensaron, aceptaron ah no mostrarle la gaceta a Hermione.

Unos minutos después, Hermione y Ginny entraron en el gran comedor, y Harry se le subió el corazón a la garganta.
- Hola, Harry - lo saludo la castaña, Harry le contestó con un débil: Buenos días, y se fue a sentar junto con Ron.
- ¿Estas bien? - le pregunto su novia, levantando el ceño.
- Si claro, perfectamente - mintió el joven.

Mientras tanto, en la mesa de Slytherin; Malfoy miraba con sorna hacia la mesa de Gryffindor - A si que ningún leoncito le dirá a Granger que Potter es un perro - dijo a lo bajo - Pues creo que se lo tendré que decir yo.
- ¿Que harás Draco? - le preguntó Pansy, curiosa.
- Voy a mostrarle la gaceta a Granger, ella debe saber la joyita que tiene de novio. - Se levanto de la mesa, y con grandes zancadas se acerco a Hermione.
Esta levanto la vista, y blanqueo los ojos, al ver al pelimono, parado a su lado.
- ¿Qué quieres Malfoy? - preguntó con brusquedad.
- Solo viene para mostrarte una cosa - le respondió el ojimarron, con una sonrisa frívola en los labios.
- ¿Qué cosa?
- Esto - y le entrego la gaceta. Harry (que estaba tratando de pasar una tostada mojada con chocolate, por la garganta) casi se parte el cuello, por el giro tan brutal, que dio.
Cuando Malfoy se alejo de la mesa de Gryffindor, con una sonrisa de satisfacción; Hermione estaba apunto de leer la gaceta, hasta Harry se la arrebato.
- ¡Oye! - Exclamo, mirándose las manos vacías - ¡Dámela!
- No
para que
seguro es una estupidez - dijo el chico, con la vos entre cortada.
- ¡Dámela, la quiero leer! - le ordeno su novia, Harry no tuvo mas remedió que entregársela, y esperar a que lo peor ocurriera.
Hermione bajo su vista, y se quedo pálida, al ver el primer titular.
- ¡Como así que: La amante de Harry Potter! - Vocifero la castaña - ¿¡Que quiere decir esto, Harry?
- Hermione
yo te

- ¿¡Ginny!? - grito. La pelirroja, al escuchar su nombre, levanto la mirada.
- ¿Dime? - dijo, con indiferencia.
- ¡La amante de Harry Potter, es nada más y nada menos que Ginny Wesley! - leyó Hermione, en un tono muy alto.
- Te lo puedo explicar
no es lo que crees - le dijo Harry.
- ¡SE MUY BIEN QUE ES LO QUE CREO! ¿Por qué, Harry?.... ¿Por que?
- ¡Yo no tengo nada con Ginny! - le aseguro el ojiverde.
Hermione soltó una risita irónica - ¡Hay muchas pruebas contundentes, que muestran que Ginny y tú, tiene algo! ¡TE ODIO HARRY POTTER! - cuando se iba a retirar de la mesa, Harry la agarro por el antebrazo.
- ¡No te iras de aquí, hasta que me escuches! - le espetó.
- ¡Suéltame! - Le ordeno Hermione - ¡Sueltamente, Harry, no quiero escuchar nada de ti! - y acto seguido, empujo a Harry, y salió corriendo del gran comedor.
Harry se la quedo mirando, hasta que la punta de su túnica, desapareció al salir por la gran puerta.


********Confidencial XD************

Aquí estoy publicando esto a escondidas de mi Mom, ya que se fue con una amigas, entonces aproveche para actualizar este capitulo. Se que en el anterior dije que no actualizaría hasta dentro de la 3 o 4 semana del mes, pero es k no me aguante las ganas de que mi mente viajara al mundo de Harry Potter, fantaseando con sus personajes (ustedes me deben entender)
Si puedo, el prox fin de semana puplicare el capitulo 13...y muchas gracias X leerme, y estar acompañandome con el fic, que lo hago con mucho cariño para todod ustedes.

Bye...
Att:
Emma Potter.
Recuerden: Hay que tener mucho valor para enfrentar a tus enemigos. Pero mucho mas, para enfrentar a tus amigos.13
Y todo fue por culpa de


Cinco minutos antes de que terminara el desayuno, Harry se levanto del asiento, y fue directo hacia la mesa de Slytherin.
- Harry, ¿Que vas ah
? - el moreno no alcanzo a escuchar la pregunta completa de Ron, puesto que ya estaba al lado de Malfoy, con las manos empuñadas.
- ¡Potter! - dijo Malfoy, con vehemencia - ¡Que grata sorpresa! ¿Ah que debemos los Slytherin, el honor de tu visita?
- ¿¡Por que le mostraste la gaceta a Hermione!? - le preguntó Harry, tratando de contener su tono de vos, pero a un con los puños bien apretados.
Malfoy soltó una pequeña risotada - ¡Ah si que Potter esta sufriendo, por que su noviecita descubrió que era un perro!
- ¡Se muy bien, que hiciste eso para molestarme! - espeto el ojiverde.
- ¡Bravo, bravo, que inteligente eres Potter! - Dijo Malfoy, en vos burlona, al tiempo que aplaudía con ímpetu - ¡Lastima que no lo eres, cuando andas con dos chicas!
- ¡Yo nunca ande con Ginny! - Vocifero Harry - Tu publicaste esa gaceta ¿Verdad?
Draco levanto el ceño - Potter, Potter, Potter, sinceramente no me conoces ¿cierto? - le preguntó, y sin esperar respuesta, continuó - ¡Yo no perdería el tiempo, con péndejadas como esas, tu muy bien sabes, que soy un chico muy ocupado! Ahora si me disculpas

- ¡Tú no iras a ningún lado! - Le espeto Harry, obstruyéndole el paso - ¡No te creo ese cuentito chino de que Eres un chico muy ocupado Se muy bien, que tu publicaste esa gaceta, o me dices la verdad ahora o
!
- ¿O que? - Lo desafió Malfoy - ¿Me vas a ir acusar con Dumbledore, o tu padrino? - Preguntó, después traqueo los dedos - Cierto, tu padrino falleció hace dos años
se me había olvidado, lo siento.
Lo puños de Harry, ya no eran los únicos que estaban rojos, por estar tan apretados. Ahora su cara, parecía a la de un tomate.
- ¿Me vas a confesar, que tu publicaste esa gaceta, si o no? - le preguntó el moreno, levantando el entrecejo.
Malfoy lo miro unos segundos, y después aseguro - ¡No!
Harry sonrió, y empuño a un mas, sus manos - Esta bien
¡Esto! - Y levantando su mano derecha, le dio un puñetazo en la mejilla - ¡Es por no haber confesado que tú fuiste el que publicaste aquella gaceta! - dijo. Malfoy se tambaleo un poco - ¡Esto! - Exclamo, levantando ahora, su mano izquierda - ¡Es por hacer que Hermione y yo discutiéramos! - tras aquel impacto, de la otra mejilla, Malfoy se callo al suelo, mientras miraba a Harry con ira.
- ¡ERES UN IMBÉSIL POTTER! - Grito Malfoy, colocándose sus manos, en su boca ensangrentada - ¡UN COMPLETO
!
- ¡A UN NO EH TERMINADO! - Bramo Harry - ¡Es de muy mala educación, interrumpir a alguien, cuando esta haciendo algo muy productivo, Draco! - le dijo, en un tono totalmente mordaz - ¡Y esto! - Hablo de nuevo, esta vez, levantando las dos manos - ¡Es por el simple hecho, de que me caes mal! - un puño, le dio de lleno en toda la nariz, el otro, se fue directo al estomago.
Alrededor de Harry y Malfoy (que estaba tendido en el suelo, con un pequeño charco de sangre a su lado) estaban todos los estudiantes de las diferentes casas. Algunos miraban con horror la escena, otros reían por lo bajo, y se burlaban de Malfoy.
Justo cuando Harry le iba a pegar otro puño, dos Expelliarmus, se dirigieron hacia el, y cayeron de lleno en su pecho, haciendo que se balanceará hacia atrás, con mucha brusquedad.
Cuando Harry aterrizo debajo de la mesa de Revenclarw, abrió los ojos con sorna, para ver a Severus Snape arrodillado al lado de Malfoy, y Minerva McGonagall, acercándosele, con el ceño fruncido, y la varita en alto.
- ¡POTTER! - Le grito, haciendo que este saliera de donde estaba, de un brinco - ¡Ven inmediatamente a mi despacho! - le espeto con rudeza.
Harry se tambaleo un poco sobre sus pies, antes de salir con McGonagall, del gran comedor.


- ¿QUE DEMONIOS ESTABA PENSANDO, CUANDO VOLVÍA PAPILLA, AL SEÑOR MALFOY? - le preguntaba la profesora McGonagall (de grito en cuello) a Harry, en su despacho.
- ¡EL SE LO BUSCO! - se defendió el chico, levantándose de su asiento.
- ¡Se lo busco! - Repitió Minerva, en tono mordaz - Si, claro
¿¡DIGAME AHORA MISMO, POR QUE LE PEGO AL SEÑOR DRACO!? - le preguntó, gritando - ¡Y NO SE LEVANTE DEL ASIENTO, QUEDESE DONDE ESTA! - le advirtió, antes de que el moreno, pudiera (mover unos centímetros) sus pies.
Harry la observo con aquella mirada fulminante que siempre tenía, pero se le fue desvaneciendo, cuando McGonagall levanto las cejas, con sorna, en busca de una explicación.
- Este
- balbuceó el chico - ¡Es que por culpa de Malfoy, Hermione y yo, discutimos!
McGonagall, levanto una ceja.
- ¿Cómo que discutieron? - le preguntó, a un que sin esperar respuesta, continuó - ¡Ese no es un buen argumento, para que haya lastimado de esa manera, al señor Malfoy!
- ¿¡PERO TENÍA QUE HABERLE MOSTRADO A HERMIONE, ESA ESTÚPIDA GACETA!?
- ¡Baje su tono de voz, señor Potter! - Le ordeno McGonagall - Que no esta en el despacho del profesor Dumbledore, como para que grite de esa manera. No seré la directora de este colegio, pero si soy su jefa de casa, y por lo menos, me debe tener respeto.
Harry agacho la cabeza, y casi en un susurro, dijo - ¡Lo siento!
- En fin, el caso, es que lo que usted hizo, esta muy grave - le informo Minerva - Violentar contra un alumno, y más de la manera que lo hizo, es una falta muy pero muy grave.
- ¿Me va a castigar? - le preguntó el ojiverde, mirándola con ojitos de borrego desgoyado
McGonagall lo contemplo por un momento, después le contestó - Si otra pelea como esta vuelve a suceder, se puede ir bajando de su puesto como capitán del equipo de Gryffindor, y otorgárselo a otra persona - le advirtió - Se lo advirtió señor Potter, si me vuelven con la queja de que usted a tenido otra disputa con el señor Malfoy, ese cargo de capitán, ya no será suyo.
Harry asintió lentamente. Fuese o no Malfoy, el que publico aquella gaceta; tendría que aguantarse las ganas de averiguarlo, ya que no arriesgaría el cargo de capitán, por unas blasfemias que decían contra el.

Luego de que Minerva, le hiciese firmar un compromiso de ¡No más disputas! Harry subió hacía la sala común.
- Meigas de chocolate - dijo el joven, antes de que el retrato le preguntase.
- Ya la cambiaron - le informo la dama gorda, con una amplia sonrisa.
- ¿Cómo que la cambiaron?
- Si, la contraseña, la cambiaron. ¡Y si no me dices la nueva contraseña, no podrás entrar! - le espeto el retrato, con muy ímpetu.
- ¡Si ya se! - dijo Harry, irritadísimo - Mmm ¿Leones rojos? - Preguntó, la dama gorda, negó - Festines rojizos, lazos rojos, pudín de chocolate

Pasaron como dos minutos, antes de que Harry se rindiera. Ya había probado con todas las palabras posibles, para contraseñas y con ninguna dio resultado.
- Avalancha roja - dijo una vos, tras la espalda de Harry.
Esté giro su cabeza lentamente, y se encontró a Hermione, que llevaba una montaña de libros.
- Hermione - dijo en un susurro, cuando el retrato se abrió - Ven te ayudo - pero antes de que pudiera tocar el borde de los libros, Hermione los alejo de inmediato.
- ¡No te preocupes, yo puedo sola! - dijo con frialdad, y sin si quiera mirar a Harry, entro por el hueco del retrato.

- Hermione, necesito hablar contigo - le decía Harry, en tono de suplica, cuando la joven bajo de los dormitorios de las chicas.
- ¡Que yo sepa, no tengo nada que hablar contigo! - le espeto con indiferencia, dirigiéndose de nuevo, hacia el hueco del retrato.
- Pero, Hermione, debes saber que aquella gaceta
- aunque no terminó de decir, lo que iba a decir, ya que Hermione había salido, por el hueco del retrato.


- ¿Y? - Le preguntó Ron, a la hora de Astronomía.
- ¿Y que? - dijo Harry, un tanto brusco.
- ¿Pudiste hablar con Hermione? - Harry negó - ¿Pero por que?
- Por el simple hecho, de que ella no quiere saber nada de mí - le contestó el ojiverde, cabizbajo.
Ron se encogió de hombros, y escribiendo algo en su mapa de Marte, le aconsejó:
- No la busques tanto, preocúpate mas por saber quien demonios publico aquella gaceta, y cuando lo sepas, se lo dices a Hermione.
Harry miro a su amigo con aire taciturno - Pero
no se por donde empezar. Aquí hay muchas chicas que harían eso.
- Por eso mismo - le aseguro Ron - Por que hay muchas chicas que harían eso, debes empezar desde ya.

- Pues entre esas chicas que harían eso, esta tu hermana, Ron - le dijo Harry, al terminar la clase.
Ron levanto el ceño - ¿Mi hermana? - Preguntó con ironía - ¿Piensas que mi hermana, hizo eso tan bajo?
- Pues colócate a pensar - le espetó Harry - Ah Ginny no le gusto para nada que yo me ennoviara con Hermione ¿o si? y no hubiera sido nada raro, que ella hubiera escrito eso.
- ¡Mira Harry! - Exclamo Ron, con las orejas rojas - Si crees que Ginny escribió esa gaceta, pues piensa lo que quieras. Pero lo que a mi respecta, yo no pienso que Ginny haya hecho eso, y si lo que sea que vallas a ser, incluye a mi hermana, pues olvídate de mi ayuda.
Harry abrió los ojos como platos
- Muy bien, no me ayudes, para la falta que hace - le dijo, con suma suficiencia - Yo me las puedo arreglar solo, y si descubro que Ginny fue la culpable de que Hermione y yo termináramos, te juro que el Harry Potter que haz conocido hasta el momento, no quedara nada - y acto seguido, tomo el pequeño atajo que conducía hacia la sala de Gryffindor, y se perdió de vista.
Ron dio un resoplido de disgusto, y tomando una dirección contraría a la que Harry había tomado, se esfumo.

El jueves en la clase de Adivinación, Ron y Harry no se dirigieron palabra alguna. Y la profesora Trelawene les presagió una muerte próxima, en alguno de ellos.
- Hay, mire ¿sabe que? - le exclamo Harry, perdiendo los estribos - Deje esa tontería de presagiar muertes a diestra y siniestra, que ya me tiene ¡Harto!
- Jovencito, me hace el favor de no hablarme así, o tendré que sacarlo de clases - lo amenazo la profesora, con aquella vocecilla aguda y de misterio, que siempre tenía.
- ¡Pues le voy ahorrar el trabajo de sacarme de clases! - le espeto el joven. Se levanto de su asiento, y dirigiéndose a hacia la puerta, dijo - ¡Me largo de esta porquería de asignatura! - y con un golpe seco, la puerta se cerro, y el aula quedo en silencio.

Cuando el timbre sonó, Harry no tenía ni gota de ganas, de ir a Historia de la Magia. Por lo cual se quedo sentado en las escaleras de mármol, mirando fulminante mente, a todos los que se lo quedaban viendo, con cara de imbéciles.
Cuando mas de diez personas pasaron por su lado, procurando no alterarlo con sus miradas, Harry se levanto y con la vista pegada al suelo, salio del castillo.

El clima estaba frió, y la gélida brisa, congelaba hasta los calcetines de el ser mas peludo.
Pero eso a Harry no le importo, estaba tan perdido en su mundo, que lo que mas deseaba era congelarse en medio de los terrenos, y así olvidar los días que alguna vez, fue feliz.

Sentándose en la piedra en forma de corazón, que había frente al gran lago, recordó con nostalgia, el día en que Hermione le dijo que lo amaba, y que pasara lo que pasara, jamás se separarían.
- ¿Por qué la felicidad, siempre me dura tan poco? - se preguntó a lo bajo, conteniendo las ganas de llorar. - Primero, cuando pensé que ya todos mis problemas se habían solucionado al encontrar a mi padrino, tuvo que escaparse por culpa de la justicia, y después tuvo que morir, de una forma tan cruel.
Y ahora esto, encuentro a la mujer de mi vida, y nuestro amor dura tan poco, que parece que apenas nos hubiéramos conocido ayer.

El calamar gigante salió por un momento a respirar el helado viento, y volvió a sumergirse, ignorando por completo, la gran tristeza que embargaba en esos momentos a Harry.
- solo a mi, me pasa esto - se dijo, en un susurro de enfado - Solo por que soy Harry Potter, el niño que vivió tengo que sufrir tanto. Solo por que Voldemort no me pudo destruir cuando era un bebe, tengo que aguantarme todas las injusticias, que la vida me ah dado.
¡Por las barbas de merlín! - Exclamo con enfado - ¿Por qué eres tan cruel conmigo, dios? - Preguntó, mirando hacia el cielo - ¿Por qué no me diste una mejor vida? ¿Por qué me tuviste que colocar esta gran X de mala suerte, sobre mi hombro? ¿Por qué tuve que nacer?
Tantas preguntas, pero tan pocas respuestas. Miro el cielo con frustración, con una ira indescriptible. Mientras las pomposas nubes flotaban en medio de una larga capa azul, él tenía que aguantarse aquella vida que dios le había dado. Tenía que soportar todas las desgracias y tristezas, que por la vida se le cruzaba. Tenía que sobrevivir, sin el cariño y el afecto, de la única persona que lo entendía y que lo había (alguna vez) amado de verdad.
- No tienes por que amargarte la vida de esa manera, Harry - le dijo una vos muy familiar, tras su espalda - Tienes a un mucho camino por recorrer, y muchas chicas por conocer. No dejes que la tristeza te invada tu corazón, vive la vida Harry, vívela como siempre la haz vivido hasta entonces.
Harry dejo de mirar el cielo, para encontrarse con la gran figura de Albus Dumbledore, parado a su lado.
- ¡Profesor Dumbledore! - dijo, en una vos casi inaudible - Pero
¡Mire, mi vida es una porquería, no se ni para que vivo!
Dumbledore lo miro con ojos paternales, y por prime vez, Harry vio en ellos una parte de gran afecto, que nunca había visto antes.
- Hermione pronto te perdonara - le aseguro el anciano - Y te prometo que serán muy felices, por que días llenos de alegrías, están al lado de Hermione. No te desesperes, que pronto, tu y ella, se unieran en un solo corazón.
Harry no había entendido muy bien las palabras del director, pero de lo único que si estaba seguro, era que Hermione pronto estaría de nuevo a su lado, y que todo lo que sentía en esos momentos, se desvanecería por completo.

********Notas de la autora**********

Hi chicos (y chicas)

Estoy un poco mas aliviada, ya que si quiera 3 examenes han pasado (hay si, se k son muy pocos, pero bueno)Ayer tuve un acto de inspiracion, y escribi a parte de este capítulo, el cap 14 hasta el 20, a si que no me demorare nada en actualizar; les adelanto: Los capítulos 16,17,18, y 19 estan súper, yo creo que les va a gustar.

Ahora, time de responder Rews:

gabypotter9889:Gaby, pues aquí tenés el siguiente capítulo, ojala que te guste y seguire tu concejo de portarme bien ¿ok? chao!

Zorion:Jajaja, si yo si creo que hay que tener mucho valor, para enfrentar una madre enfurecida XD.....eso creo o_O...bue gracias por leerme, y espero que la estes disfrutando. Chao!

(....): Tres punticos, gracias si quiera por colocarlos hay, si quiera se que estas leyendo mi fic, y con eso basta y sobra n_n Chao!

Bueno mis queridos lectores, hasta la proxima.

ATT: ¡Emma!
¡Besos magicos!
14
Tomando las cosas con calma:

- Ya es la hora del almuerzo - le informo Dumbledore, tras una barrera de silencio absoluto, donde solo se había escuchado el cantar de los pájaros, y el recorrer del viento por el gran lado - Supongo que debes tener hambre, en el comedor, un chico pelirrojo te espera con una inmensa disculpa.
Harry levanto el entrecejo - ¿Disculpa? - repitió, sin comprender.
- Si, con una disculpa, Ron
bueno mejor habla con el.
Dirigiéndose junto con Dumbledore hacia el castillo, todas sus tristezas se fueron borrando poco a poco, y cuando vio a Ron con una amplia sonrisa, las ganas de volver a vivir, le renacieron en su pecho.
- Discúlpame, Harry - se excuso su amigo, cuando Harry se le sentó al lado - Es que me deje llevar por mi rabia, y no comprendí que la frustración de haber perdido a la persona que mas quieres por una estupidez, duele mucho.
Si nece

- No soy el único, al que deben una disculpa - le interrumpió el peliazabache - Yo también estoy muy apenado, por la forma en que me comporte, y más por la forma en que dije, que el Harry Potter que conocías, no volvería a existir.
Luego de que se comiera el siguiente plato de salchichas con salsa, la vos de Hermione entro por los oídos de Harry, como música clásica, escuchada desde un escenario.
Dejo de comer, y se quedo viendo a la joven que siempre le robaría el sueño, y que ahora sus sueños no se cumplirían a su lado.
Al pasar frente al asiento de Harry, Hermione lo miro de reojo y una gruesa lágrima recorrió su rostro.
- Vamos, Hermione - la apresuro Lavender, mirando a Harry, con desprecio.
Hermione asintió, y sentándose en medio de Parvati y Lavender, empezó a comer.
- Ahora no tenemos D.C.A.O - le informo Ron, sacándolo del ensimismamiento - Por que Snape se fue hacer yo no se que cosa para Dumbledore.
Harry sonrió lentamente, la figura de Hermione con una gruesa lagrima resbalándosele por la mejilla, lo lleno de una nostalgia sin descripción. Cuando daría por encontrar a la persona que había escrito aquella gaceta, por que por aquella gaceta, su mundo de felicidad, se había derrumbado por completo.

- Ya quiero que sea diciembre - decía Ron, en la sala común - Por que así empiezan las vacaciones.
A un que Harry sabía que Ron le estaba hablando, no le estaba colocando ni gota de atención, ya que su concentración, estaba en la sonrisa y los movimientos de una joven pelicastaña, a cinco centímetros de el.
- ¿Me estas escuchando? - le preguntó Ron, interrumpiendo su relato de las que serían las mejores navidades del mundo. Como Harry no le respondió, dedujo que no lo estaba escuchando, y que había desgastado mucha saliva innecesariamente.

El timbre que indicaba el cambio de hora, sonó, y Harry se vio obligado a dejar de mirar a Hermione, y dirigirse (junto con Ron) hacia el aula de Trasformaciones.
- ¿Y vas averiguar, quien escribió aquella gaceta? - Le preguntó su amigo, en un susurro, mientras recordaba como era el hechizo-
- No - le contestó Harry - Si las cosas se arreglan, pues se arreglaran, sin necesidad de encontrar al responsable.
Harry sabía muy bien, que tarde o temprano Hermione y el se reconciliarían, y a un que deseaba que fuera mas temprano que tarde, tendría que esperar, y (como le había dicho Dumbledore) tenía mucho camino po recorrer, y no había necesidad de amargarse la vida, de ese modo.
- Solo espero, que Hermione y tu, pronto se reconcilien - le dijo Ron, haciendo un pequeño movimiento con su varita - ¡Ni se para que sirve esto! - Exclamo de repente, con enojo - No recuerdo el hechizo
.hay
¿Cómo era?


Los días pasaron, y el clima se volvió como una caja de hielo: todo Hogwarts, había sido cubierto, de una inmensa capa de nieve, a mitades de noviembre.

El sábado por la tarde, una tórrida lluvia de agua-nieve, caía sobre los terrenos de Hogwarts, y los aburridos estudiantes, miraban por las ventanas, como pequeños copitos de nieve se agolpaban en los alfeizares, formando pequeñas montañas.
- ¡Hoy que tenía muchas ganas de ir a Hogsmeade, y el clima me trae esto! - protestaba Ron, en la sala común junto al fuego que (como millones de estudiantes) se calentaban con el.
- El frió es insoportable - decía Ginny, calentando sus manos, con el aliento de su boca.
- Y eso que a un no es diciembre.

Como el clima no se había decidido por si lanzaba mucha agua nieve, o nieve al extremo, el equipo de Gryffindor, no podía practicar, hasta que los días estuvieran en mejores condiciones.
- Ósea que entrenaríamos hasta después de las navidades ¿No? - preguntaba Matilde, el domingo por la mañana, cuando Harry les había dicho, que a causa del indeciso clima, no podían practicar.
- Pues si - respondió el ojiverde - Se que no es buena idea de que dejemos de entrenar por tanto tiempo, pero no quiero que nada les pase.
- Bueno, pues entonces nos volveremos a ver hasta enero - dijo Justin, un tanto feliz - Hasta enero.
- Lastima que no volveré a ver una quaffle, hasta que el estupido clima, le de la gana de cambiar - decía Ginny, en tono depresivo.

Aparte de que tenía que lidiar con el hecho, de no volver a montar una escoba hasta enero. Las cosas con Hermione iban de mal en peor: Ya ni en las clases lo miraba, y cuando por casualidad se tropezaban en algún pasillo, Hermione optaba por hacerse la de la vista gorda, y lo ignoraba por completo.
Pero el siempre había creído en las palabras de Dumbledore, y si el le había dicho, que pronto se reconciliarían, era por que así sería.





Los pasillos de Hogwarts, se volvían cada vez mas fríos, y los pobres estudiantes, permanecían con bufandas y guantes, en el intercambio de cada clase.
- ¿Qué te dijo, la enfermera Pomfrey? - le preguntaba Harry a Ron, cuando su amigo salía de la enfermería.
- Que
.que es
un
débil
resfriado - le contestó este, aguantando un pequeño estornudo.
- Shaoran, estoy bien, no te preocupes - decía la vos tranquilizadora de Hermione, a lo lejos.
- No, claro que no estas bien - le espetó el oriental, llegando hacia la enfermería - Estas resfriada, y necesitas que la enfermera Pomfrey te de una poción.
- Que estoy bien - le atercaba la joven, entre dientes - Solo fue un simple estornudo, no mas.
- Tu siempre de terca ¿No, Hermione? - le dijo Harry, cuando Shaoran y ella, llegaron a la enfermería.
Hermione lo miro con sosiego, y blanqueando los ojos, entre junto con Shaoran por la puerta.
La larga sonrisa que se le había dibujado en el rostro, desapareció después de la ignorancia de Hermione.
- Ven, vamos Harry - le dijo Ron, como tratando de ablandar la situación - Nos toca defensa, y si llegamos tarde, Snape seguro nos castigara.
A un con la tristeza en el pecho, salió junto con su amigo, hacia el aula.
Le dolía mucho el rechazo que Hermione tenía con el, pero le dolía a un mas, el hecho de saber que Shaoran estaba con ella, en todo momento.

- Como ustedes ya saben, cuando lleguen de vacaciones, verán a un nuevo profesor impartiendo esta asignatura - les decía Snape, con vos socarrona, a los alumnos de Slytherin y Gryffindor - Por lo cual, terminaran mi cuaderno de estudio, antes de lo previsto - miro a todos los estudiantes, con repugnancia, luego continuo - Saquen pergamino y pluma, que tendrán un pequeño examen.
Con las quejas y reproches, que los alumnos de Gryffindor lanzaron, Snape no cambio de parecer, y al cabo de cinco minutos, ya todos tenían escrito en sus pergaminos, 15 preguntas que (como siempre) eran súper difíciles de contestar.

- ¡Snape es un hijo de
! - exclamaba Ron, rompiendo su nota (una gorda y enorme I) en dos - ¡Cuanto lo detesto!
- Todos los de Gryffindor sacaron I - puntualizo Harry, con amargura - Menor Hermione, claro esta - cuando dijo el nombre de Hermione, el corazón le dio tal vuelco, que se quedo en seco.


- Lo mejor para olvidar las malas notas, es una buena cena antes de irse a dormir - decía el pelirrojo, en el gran comedor, agarrando todas las presas de pollo, que tenía al frente.
- Harry, ¿Será que me puedes prestar tu lechuza, para mandarle una carta a mi abuela? - le preguntó Neville, mirando con cierta fascinación a Ron.
- Claro, Neville, pero eso si, me la cuidas mucho.



- Oye, Ron - lo llamo Harry, cuando estaban sentado en los mullidos muebles, de la sala común - Cuando me dijiste la otra vez, que no teníamos clase con Snape, por que estaba haciendo una diligencia para Dumbledore ¿Sabías que diligencia era?
- No, McGonagall solo nos dijo que no tendríamos defensa por que Snape estaba ocupado, eso es todo.
Harry se quedo pensativo. Para que Dumbledore le pidiese a Snape que hiciera algo, tenía que estar relacionado con Voldemort o los mortífagos. Y eso no era una muy buen señal.

********Notas de la autora*********

Les ofresco mil disculpas por demorarme tante en actualizar, es k el colegio me tiene hasta el tope, y me estan exiguiendo mucho, y para colmo, creo que despues de la reunion de padres para dar los informes de este semestre, pues mis papás me van a matar....si estoy viva para la prox actualizacion, es un milagro de Merlin XD...

Resps Rews:

Gaby: Me alegra mucho que te haya gustado esa parte. Siempre había querido que Harry hiciera pure a Malfoy, y pues se me cumplió XD. Igual que tu, me imagine la escena con lujo y detalles (como dicen) Pero lamento informarte, que Harry y Hermione no se reconciliara hasta buen rato...pero no te preocupes k = los capitulos que siguen, seguro que te van a encantar. Besitos, y gracias X seguir la historia.15
La noticia:


A la mañana siguiente, una bandada de lechuzas, entraron por los grandes ventanales del gran comedor, y se posaron frente a los estudiantes que recibían anualmente, el Diario el Profeta.
Una lechuza gris con blanco, aterrizo sobre el cuenco del cereal de Hermione, y con las patas mojadas, le entrego el Profeta.
Después de echarle una moneda, en la pequeña bolsita que traiga colgada sobre su cuello, la empapada lechuza alzó vuelo.
Hermione abrió el periódico, y se perdió tras este, hasta que soltó un grito ahogado, al ver el ejemplar que relucía en la primera plana:


Los mortífagos, hacen de la suya:

Londres, noviembre 15 de 1997.

Ayer a la madrugada, un grupo de Aurores que estaban de guardia en el barrio Bross Ford, encontraron los cadáveres de una familia muggle, tirados frente a la puerta de su casa.
Con expresiones de horror en sus rostros, tenían dibujado en sus pechos, la marca tenebrosa, reluciente en un verde fosforescente.

Cuando el grupo de aurores entraron en la casa, encontraron a más de 100 serpientes adentro, y una tonelada de sangre esparcida por todo el suelo.
Según las hipótesis de algunos aurores, fueron los mortifagos que ocasionaron aquello; con el simple hecho de advertir a la comunidad mágica, sobre el gran poder que posee El-que-no-debe-ser-nombrado

-Las alertas de seguridad máxima, se han abierto. Y ningún mago o bruja, menor de 18 años, podrá estar fuera de su escuela, una vez finalice las clases - objeta Cornelius Fudge, ayudante del nuevo Ministro de Magia: Axany Well`s.
-Albus Dumbledore ya ah sido advertido, tendrá que colocar mayor seguridad en la escuela Hogwarts, si no quiere que las próximas victimas, sean aquellos jóvenes - dice el Ministro Well`s.

A un que la razón del como los mortífagos acecinaron aquella familia se desconoce, el Ex mortifago Severus Snape (actualmente profesor de Pociones y Defensa en la escuela Hogwarts de Magia y Hechicería) nos comentó que:
-Pudo haber sido con la maldición Kedabra, o con alguna otra, ya que como ustedes sabe, el Señor tenebroso ahora que esta mas poderoso, les debe estar enseñando muchas mas maldiciones de muerte.

Seguridad máxima, en todas las casas de magos.
Seguridad al extremo, en todas las escuelas de magia.
Y mucho más entrenamiento en los aurores, con la cuestión de que tendrán que patrullar a más de 100.000 casas y escuelas mágicas, todo el tiempo.



En las próximas páginas, encontrar una entrevista completa, con Albus Dumbledore, y el como esta tomando esto de la seguridad para Hogwarts (pgs: 2-3)



Hermione dejo el periódico a un lado, y se quedo blanca como si hubiera visto un fantasma. Harry, (a la reacción de su amiga) tomo el periódico, y lo leyó con rapidez.

Pensó el chico
- Pobres muggles - dijo Ron a su lado, cuando había terminado de leer la noticia.
- Y pobre de nosotros - le completo Harry, mirándolo con preocupación - ¿Te das cuenta, la gravedad del asunto? - le preguntó, levantando el ceño. Ron arqueo las cejas, y movió la cabeza con negación.
- Para que los mortífagos hayan atacado a una familia completa, en un barrio habitado por muggles; quiere decir que Voldemort esta mucho más poderoso de lo que estaba en quinto, o el año pasado - le dijo Hermione, que al parecer, había escuchado la conversación de los jóvenes.
Ron la quedo mirando como con cara de imbesil, y después de analizar las palabras, abrió la boca con entendimiento.
- ¿Te preocupa que le hagan algo a tus padres? - le preguntó Harry, con vos enternecedora. Hermione lo contemplo por un momento, y movió lentamente la cabeza.
- No te preocupes - la tranquilizó el ojiverde - A ellos no les va a pasar nada, son iguales de fuertes que tu.
La chica le dio una débil sonrisa, pero después recordó lo que le había hecho, y blanqueando los ojos, salió del gran comedor.

En al clase de Encantamientos, el profesor Flitwick se tubo que ir por una urgencia, por lo cual los alumnos tuvieron toda una hora libre, en las que la aprovecharon para descansar.
- Si así fuera todo el tiempo, sería tan feliz - decía Ron, con vos de dicha, en la sala común.
- Ahora tendrás que ir solo a Adivinación - le recordó Harry, desde su butaca preferida (al lado del fuego) Ron abrió los ojos como platos - ¿Por qué?
- Acuérdate que en la anterior clase, le dije a Trelawene hasta de que se iba a morir, cuando tu y yo estábamos peleados.
Ron hizo una mueca de enfado, y se cruzo de brazos - Me tendré que aguantar a esa vieja loca ¿Solo? - le preguntó con desden, Harry asintió lentamente - ¡Por las barbas de merlín! ¡Dame paciencia, mucha paciencia!

Después del receso, Harry se despidió de Ron, y bajo por las escaleras de caracol, directo hacia los terrenos. Cuando paso por el vestíbulo, vio como Malfoy tenía agarrada a Hermione fuertemente, por los hombros. El joven empuño las manos con ira, y sacando su varita de la túnica, la apunto directo hacia Malfoy. Este cayó de espaldas, y se golpeo la cabeza contra el suelo.
Harry corrió hacia donde estaba Hermione arrodillada, y la miro con ternura - ¿Estas bien? - le preguntó, levantándole la cara con delicadeza. La chica le retiro con brusquedad la mano, y levantándose de un brinco, lo miro fulminante.
- Si, estoy bien no te preocupes - le espeto y agarrando sus libros, se dirigió hacia la puerta de roble, pero antes de salir, le dijo - Yo me podía haber defendido sola, sin necesidad de que tu me ayudaras - y acto seguido, bajo las escalas de piedra, y se perdió de vista.
El moreno quedo contemplando con embelesamiento, el lugar donde (hace unos segundos) estaba Hermione; pero un ruidito de queja, lo saco de su ensimismamiento: Era Malfoy, que se levantaba del suelo con dificultad. Al parecer, Harry había invocado tan tosco, el encantamiento Expelliarmus, que le había dejado todas las costillas rotas.
Cuando estuvo de pie y bien recto, miro al joven con rabia y saco su varita - ¡Siempre eh dicho que eres un completo imbesil! - le dijo con sorna, el pelimono - ¿Por qué demonios me tuviste que atacar de esa manera?
- ¡Por que estabas agrediendo a Hermione! - Le respondió con el mismo tono de Malfoy, y también saco su varita - Y a todas estas ¿Por qué la estabas agrediendo?
- ¡Por que por culpa de ella, fue que casi me matas aquel día en el comedor!
- Pues te lo merecías ¿no? - le dijo Harry, con suma suficiencia.
- El amor te tiene bien ciego, Potter - le dijo Malfoy, arrastrando las palabras - Fíjate que enamorarse de una sangre sucia, es un gran delito, y mas para un mestizo, como tú.
- En primer lugar, Hermione no es ninguna sangre sucia - le espeto el chico - Y en segundo lugar, enamorarse no es ningún delito, ni mucho menos para un mestizo como yo.
- Me preguntó si Granger, como es tan buena en el estudio, lo es en la cama - tercio Malfoy, de manera pensativa - ¿Tu ya la probaste, Potter? - le preguntó con arrogancia.
- ¿A que te refieres?
- Pues
si ya probaste a Granger
.ósea
como tú fuiste el novio
pues
pensé. O al menos que ese tal Shaoran ya lo haya hecho - le contestó el mono, con picardía.
- ¡Mira, mejor cállate! - le vocifero el ojiverde, apretando mucho mas su varita - Si no quieres que utilice sobre ti, la maldición Sectumsempra, que nos enseño Snape - lo amenazó con fiereza.
Malfoy soltó una risita irónica - Tu no puedes hacer eso - le dijo, con un tono de: Atrévete y veras - Por que si lo haces, pasaras toda tu vida, encerrado en Azkaban.
- ¿Crees que no soy capas de hacerlo? - le preguntó con sarcasmo - ¡Malfoy, sinceramente no me conoces bien!
- Te conozco tan bien, como para decir hasta donde pueden llegar las agallas de Harry Potter.
Harry no dijo nada. Malfoy tenía razón: El podía ser muy valiente, pero a la hora de utilizar una maldición contra alguien (a si sea, su peor enemigo) la fortaleza, le flaqueaba.
- Déjate de bobadas - le ordeno el pelimono - Mejor sigue tu camino y yo el mió así no tendremos problemas.
- ¿Crees que por que lo dices tu, lo voy a obedecer? - le preguntó el moreno, levantando el ceño.
- ¡Pues eso espero!
- ¡Jajaja, me rió de Janeiro! ¡Hay Malfoy, Malfoy, Malfoy!
- No me gastes mi apellido, por favor - le pidió Draco, con una sonrisa fría en los labios.
- Te advierto Malfoy, si le haces algo a Hermione
pues
solo te digo que no podrás recibir tú diploma de graduación - y sin permitirle que Malfoy dijese algo, se retiro y salió por la puerta, directo a los terrenos.


- Hagrid, ábreme soy yo - le decía Harry, cinco minutos después, al pie de la puerta.
El perro jabalinero de Hagrid, soltó un estruendoso ladrido, y los enormes pies de su amigo, resonaron en el suelo.
- ¿Que haces molestando a esta hora? ¿No deberías estar en clase? - le pregunto con severidad.
- Ya no quise estar mas en Adivinación - le respondió Harry, con vos ronca - ¿Me dejas pasar? - con un resoplido de resignación, se hizo a un lado, y dejo que entrara a la pequeña cabaña.
- ¿Y donde están Hermione y Ron? - le preguntó Hagrid, curioso.
- Están en clase - le contestó, y tras la mirada de reproche que su amigo le había lanzado, se corrigió - Por que tienen, y yo no.
- Hay muchacho, ¡Nunca cambiaras! - dijo el semigigante, con un suspiro. Se retiro de la mesa y flaqueando, se acerco a la chimenea y colocó una tetera de cobre sobre el fuego.
- Han llegado rumores, de que Hermione y tú discutieron - le informo Hagrid, vaciando una taza de agua fría, en la tetera - ¿Eso es cierto?
Harry se encogió de hombros, y contemplo por un rato a Fang, que se estaba rascando el estomago, con una pata.
- Si, es cierto - contestó con vos cancina - Todo fue, por una estupida gaceta que salio de quien sabe donde.
- A si, esa gaceta llego a los despachos de profesores - dijo Hagrid, sacando del desván, un tarro con té, y echando 4 cucharadas, dentro de la tetera - Nos pareció muy gracioso, como Kimberly Bastter, seguía con sus andanzas de los chismes.

********Notas de la autora********

Bueno, lo único que les digo (y esto va mas k todo para ti Gaby) que el prox capítulo les va a encantar, creo que ya se estaran imaginando de k se trata ¿no? igual con las palabras de Hagrid, creo k son mas que suficientes.
No se si les gustará la forma en que Harry se entera de quien escribio la gaceta (tendran k leer el prox capitulo, y me dicen) pero fue la única forma k me ingenie, para que por fin Harry, tuviera un respirito (y tambien ustedes)
Desde ahora les digo, k el capítulo 16 me encantooooooooo cuando lo escribi, y espero k cuando lo publique, tambien les guste a ustedes.
Sin mas miramientos XD, contestemos Rews:

Pacita P: Primero que todo, gracias por leer mi historia, y ok seguire tu consejo de no demorarme en actualizar, pero es que aveces se me forman problemillas que uno no prevee. Y creo que ya deje de montarle tanto sufrimiento al pobre de Harry ¿no? No soy muy buena, para hacer sufrir a mis personajes (bueno si se trata de Malfoy, es otro cuento) te cuidas...

Gabypotter9889: Creo que ya no sufriras mas por Harrysito ¿o si? tranquila k a mi tampoco me gusta verlo sufrir, y mas si es por Hermy...seguro k t va a encantar el prox capitulo, pero mas el 16...bueno te cuidas.

Anonimo: Quien quiera que seas, gracias por seguir mi fic, y bueno dejando esos tres punticos, no gastas tanto teclado XD....ok chao...te cuidas..

***La magia esta en tu interior***
+Emma+

PD: Hasta el proximo capitulo....16
Asunto resuelto:

- ¿Andanzas de chismes? - repitió Harry, levantándose de la mesa - ¿Que quieres decir con eso?
Hagrid dejo que el té se calentara, y se sentó en un asiento - Si, Kimberly Bastter, es la chica más chismosa de toda la escuela - le contó, Hagrid - Y si tiene alguna oportunidad en bandeja de plata, no la desaprovecha.
Harry escucho con atención, como los años pasados aquella chica hacia de las suyas, y como muchas parejas (incluyendo, Cho Chang y Cedric Diggory) casi cortaron.
- ¡Por culpa de esa vieja, fue que Hermione y yo terminamos! - Exclamó el moreno - ¡La voy a ser polvo!
- Harry, no es bueno que tengas alguna riña - le dijo Hagrid, sentándolo de nuevo en el asiento - ¿O quieres que McGonagall te quiete el puesto de capitán?
- Bueno, y si todos los profesores recibieron la gaceta ¿Por qué McGonagall me amenazo de esa manera? - le preguntó el ojiverde, rojo de la rabia.
- Si no hubieras reaccionado así después de que viste la gaceta, McGonagall no hubiera tenido ninguna necesidad de amenazarte con eso.
- Esta bien
no le voy a dar su merecido a esa tal Bastter, solo por que no quiero perder mi puesto de capitán - se resigno por fin - Y por fa dame la taza de Té, que estoy que exploto.


- ¿A si que esa tal Kimberly fue la que hizo la gaceta? - preguntaba Ron boquiabierto, en el comedor a la hora del almuerzo.
- Si - contestó el moreno con sorna, y tomando un gran sorbo de jugo de calabaza, miro a Hermione.
- ¿Le piensas decir? - le preguntó su amigo, partiendo un pedazo de papa ahumada.
- No me creería, Hermione es muy incrédula, y pensaría que lo estoy inventando.


El tiempo hacia huelga, cada vez que tocaba Historia de la Magia: las manecillas del reloj de Harry, iban tan lentas, que hasta una tortuga le ganarían en un maratón.
A cada segundo, Harry miraba el reloj, pero lo máximo que avanzaba, era unos cuantos milímetros. Ron por su parte, estaba utilizando sus pergaminos, para escribir las cosas que haría en las vacaciones de diciembre, que serían dentro de 32 días.
Hermione era la única que le estaba prestando atención al profesor Binns, escribía como una computadora, cada palabra que este les dictaba, hasta en ocasiones daba miedo.
Los días pasaron, y Hogwarts fue cubierta por una manta de nieve blanca. El lago se congelo por completo, una gran dicha para los estudiantes, ya que en sus ratos libres podían deslizarse sobre el hielo, y disfrutar de los trineos.
El invierno había empezado. Cada pasillo de Hogwarts, estaba mas que congelado, y los alumnos salían de las aulas, con chaqueta, guantes y gorros, para sobre llevar el frío tan impresionante que se respiraba adentro.

La última semana del mes de noviembre se paso volando, y diciembre llego con su ambiente festero, a los terrenos del castillo:
Cada aula estaba decorada con guirnaldas y escarcha mágica, que caía desde el techo.
Los muros, pasillos y cuadros, tenían relucientes bolas de cristal, envueltas con una nieve artificial, que lo hacia ver muy real. El gran comedor, tenía como siempre, el árbol de navidad resplandeciente en toda la esquina; estaba vez, lo habían decorado con grandes bolas rojas, verdes, amarillas y azules; lisos listones de color plata las acompañaba, y con miles de guirnaldas cubriendo todo el árbol, nieve mágica caía desde la punta de este.
- ¡Navidad, navidad, feliz navidad! - cantaban en coro, Seamus y Dean, cada vez que algún miembro de Gryffindor, se sentaba en la mesa.
- Ya quiero que sea 16, para así ver a mi prima muggle, que esta más buena - le comentaba Seamus, a Ron y a Harry, en la clase de Encantamientos - Además este año vienen unos tíos de España, y me dijeron que me traerían muchos regalos.
- Lo único bueno que tendrán estas navidades, es que Fleur, la esposa de mi hermano mayor, Bill, traerá un talavisor - dijo Ron, copiando el deber que les estaba colocando Flitwick.
- No es talavisor, Ron, es televisor - le corrigió Harry.
- Bueno como sea.

El sábado por la mañana, Ron recibió una carta de la señora Weasley, donde le contaba una grata sorpresa:

Querido Ron:
El principal motivo de esta carta, es para darte la agradable noticia de que serás tío, si tío como lo estas leyendo. Fleur tendrá un bebé, ya tiene un mes de embarazo y después del 25, tu, Ginny, Fred, George y Harry, nos acompañaran a Arthur y a mi, a la casa de ellos, para celebrarles el Baby Shower.
No es una invitación, es una ORDEN, a si que avísale a Ginny y a Harry sobre esto, y te espero el 16 en la estación.
Con cariño y muchos besos:
Tu madre.

Ron se quedo con la boca abierta, y la carta en mano - ¡Ron! - Lo llamo Harry - ¿Estas bien? - Ron no reaccionaba, estaba mirando al vació, a un con la boca abierta, por lo cual Harry no tuvo mas remedio que leerle la carta. Después de un minutos, dijo atónico - ¡Vas a ser tío!

- ¡No lo puedo creer! - Exclamaba Ron con alegría, en la sala común - ¡Voy a ser tío, súper!
- ¿Vas a ser, que? - le preguntó Ginny, acercándosele sin entender.
- ¡Tío! - repitió el joven, y tras la cara de confusión de Ginny, Ron le entrego la carta y siguió saltando como loco.

Todos los estudiantes pensaban que las últimas semanas del mes, iban a ser de relax y vagancia, pero se equivocaron por completo.
Al parecer, todos los profesores se habían colocado de acuerdo, para llenar de deberes, a los alumnos de séptimo, y no dejarlos descansar en estas vacaciones.
- ¡Yo creo que ellos NUNCA, tuvieron adolescencia! - protestaba Ron, en el dormitorio, después de un día donde solo escribieron: Deber para después de vacaciones - ¡Es injusto!

El lunes de la última semana, Snape les dejo como tarea, averiguar sobre todos los magos y brujas, que hicieron posible el descubrimiento de las Pociones.
- ¡Hay si claro, como si fuéramos a averiguar, sobre los entupidos que descubrieron esta asignatura tan chévere! - Decía Ron con sarcasmo, al término de la clase - ¡Ese profesor es como que medio imbésil!

Harry no podía creer, que llevara 4 semanas, sin los calidos besos de Hermione. Y tampoco podía creer, que esta no lo hubiera buscado durante tanto tiempo.
- ¿Hermione pasara las vacaciones con nosotros? - le preguntó el ojiverde a su amigo, el martes por la tarde.
- Creo que el 25 estará con sus padres - le informo Ron - Pero el fin de año, lo cerebrara con nosotros. Harry cambio su semblante, tras aquella noticia, y una sonrisa amarga, cruzo sus labios.

El jueves en la clase de Defensa, Snape no asomo su escrupulosa cara, en toda la hora, y Harry dedujo que como ya no daría más aquella asignatura, pues se tenía que estar acostumbrando.
- Lo único que me pregunto es, ¿Quién nos enseñara Defensa, ahora? - preguntó Ron, al salir de clase.
- Solo espero que sea alguien MUCHO mejor que Snape - tercio Neville, a su lado - Por que si es alguien peor que el.... ¡merlín nos ampare y favorezca!
- No creo que alguien sea peor que Snape - opino Harry, tras sus espaldas.
- Pero Umbriged, si lo fue - le recordó Dean, con una mueca de fastidio - Digo su nombre, y me produce ganas de vomitar.
- Bueno, solo roguemos para que nos toque alguien mejor - dijo Ron, bajando por las escaleras de mármol, hacia el aula de trasformaciones.

- Después de que lleguen de las vacaciones navideñas, quiero que me traigan un informe de 20 pergaminos, sobre Christopher Uckermann, el creador de los hechizos de invisibilidad, ya que en enero, empezaremos a practicar los encantamientos invisibles, y quiero que todos para ese entonces, sepan quien lo creo.
- Ahora se esta volviendo interesante Trasformaciones ¿no? - le preguntó Ron a Harry, mientras copiaba la tarea - ¿Te imaginas las maravillas que haríamos con aquel encantamiento?
A un que aquel tema le sonaba mucho, estaba mas preocupado por idear alguna manera de reconciliarse con Hermione en estas vacaciones, ya que cuando volviera a entrar al colegio, ella y el, tendrían que estar llevándose viento en popa.

El viernes por la mañana, (a pesar del frió que se sentía en el castillo) en las cuatro casas, se respiraba el típico ambiente de final de trimestre, y las conversaciones de que suponían que harían, en las vacaciones, se hicieron presentes.
Para los alumnos de séptimo, las clases de aquel día no fueron tan pesadas como las anteriores; ya que estaban tan felices por el término de clases, que hasta las dos horas de Pociones, les pareció un relajo completo.
- Vacaciones
que rico
ya quiero que sea domingo - decía Ron emocionado, camino hacia la cabaña de Hagrid.
- ¡Qué hay chicos! - Los saludo el semigigante, cuando se le acercaron.
- Pues nada, deseando que sea domingo - le contestó Ron muy enérgico.
- Me alegra verte con esa energía - le dijo Hagrid, con una sonrisa - Entonces me puedes venir ayudar con unos Matot´s que traje - Ron arqueo las cejas - Unos ¿Qué? - preguntó sin comprender.
- Unos Matot´s, son muy parecidos a los hipogrifos - le contestó, al tiempo que recogía unas cajas del suelo - Con acepción de que se parecen mas a un dragón que otra cosa.
Ron abrió los ojos como platos - ¡No abuces de mi alegría! - Le espeto con indignación - Gracias Hagrid, pero no gracias - y a grandes zancadas, se alejo de el.
- No quiero conocer a esos Matot´s - le dijo Ron a Harry, en un susurro - Y si se parecen a un dragón
¡Bastante tuve con Floffy!
A un que la clase no estuvo tan macabra como Ron pensaba. Los Matot´s se comportaron muy educados con los estudiantes, hasta pudieron acariciarlos sin que los mordieran o les tiraran fuego.

Después de encantamientos, la clase que seguía era Herbologia, pero de un momento a otro, copos grandes de nieve, empezaron a caer por todo el castillo, y el camino hacia el invernadero, fue tapado por un gran mantel blanco. Por lo cual, los alumnos de Gryffindor y Slytherin, tuvieron que subir a sus salas.
- Lo malo de este mes, es que a veces nieva tanto, que quisiera vivir en otro país - dijo Ron, mirando por el ventanal, como inmensos copos de nieve, caían desde el cielo, y se amontonaban en el suelo, dejando el verde pasto cubierto.
Harry no estaba prestando atención a lo que le decía su amigo, ya que miraba hacia un punto no fijo, y estaba perdido en sus pensamientos.
Pensaba en Hermione y la forma tan estupida por la que se pelearon. Pensaba en que pasaría, si Hermione y el nunca volvían. Que todo aquello se fuese a la basura

Cuando aquellos pensamientos cruzaron su mente, sacudió la cabeza fuertemente y se repitió para si - Deja de pensar estupideces - y apoyando un codo sobre su rodilla, coloco su cumbamba en la palma de su mano y exhalo un hondo suspiro.



********Notas de la autora*********
Hola de nuevo:

Aki estoy (de metiche en la compu de mi novio XD) X k la mia ta como mala y me la arreglan hasta el domingo ¡¡Ahhhhhhhh dos días sin internet!! Por eso actualizo hoy, aprovechando k Julian ta ocupado XD
La verdad no se si les va a gustar la forma como Harry toma las cosas con respecto a los chimesitos k Kimberly dio, pero es que no me pareció muy conveniente, que Harry se metiera en problemas (Por que si recuerdan McGonagall ya lo tiene sentenciado) y les digo, no me gustaría nombrar a otro capital del equipo de Gryffindor.

Por fin ya el prox cap k actualicé, sera el 17 (el k mas me ah gustado)y ojala k les guste a ustedes tambien (Les cuento k me inspire en un hecho de mi vida real, con respecto a H/Hr XD)
Ah, sin rodeos, hora de Rews:

Liliana Evans: Bue...pues como vez, Harry no tomo venganza con Kimberly, y pues sorry si kerías ver a Harrysito así. Al principio quería que el tomara venganza contra Kim, pero luego pensé que mejor no, = eso fue pasajero, y mejor dejar las cosas en el pasado ¿no crees? Solo espero que te guste el cap, y si no, no import, me conformo con k sigas leyendo mi Fic. Besitos y te cuidas.

GabyPotter9889: Holaaaaaa gabyyyy, bueno me alegra mucho k te haya gustado el cap. Ah, y sorry por desilucionarte en la forma en k Harry no hace nada contra Kimberly, pero espero k me entiendas ¡¡Plisssss!!
Ya te agrege en mis contactos, y si te aparece en la ventanita esa que: [email protected] te a agregado a tus contactos, no vallas a decir: Y esta vieja quien es? (XD, X k yo digo eso...va, pero el final siempre agrego a todo mundo y raimundo) esa soy yooooooooo, y ojala k cuando te conectada, vos tambien, para poder chatear un bueeeen rato.
Y tranquila, que me dare unas vueltesitas por tus Fics. Te cuidas y besos...

Ya me voy, k aki don Julian me esta molestando X k estoy utilizando su compu en cosas inesesarias (Ah...diske Harry Potter y crear Fics sobre el es innecesario!!! huyyyy) a si k nos vemos en la prox actualizacion...

Byeeee y besos magicos pa` todos...
Emma Potter17
El beso de despedida:

La mañana del domingo, amaneció mas fría que los días anteriores. Hogwarts estaba cubierta de ito en ito con nieve, y a un dentro del castillo, heladas ráfagas de vientos entraban por los ventanales, y hacia temblar a mas de un estudiante.
En el dormitorio de los chicos, Harry y Ron arreglaban su baúl.
- La verdad, yo no quiero ir a ese cosa del baby yo no se que - le contó Ron, doblando sus túnicas, y guardándolas en el baúl - Pero si le digo eso a mamá, me pegara el regaño el siglo, a si que mejor me aguanto.
- Yo si no iré a esa vaina - le aseguro el ojiverde como el que no quiere la cosa. Agarro el mapa del merodeador y lo miro con sosiego, después saco su varita y dijo en un susurro - Prometo que mis intenciones no son buenas - y dándole un golpe seco en la parte superior lo abrió.
Miles y miles de puntitos negros, estaban dando vueltas por todo el castillo; arrugando los ojos un poco (para tener una mejor visualización) encontró a Hermione, que estaba a las afueras de la biblioteca con

- ¿¡Shaoran!? - gritó, con los ojos abiertos como platos y sin pensarlo mas de una vez, salió del dormitorio a todo correr.
- ¿Qué le paso a Harry? - pregunto Dean, cerrando su baúl, Ron negó con la cabeza.
Corriendo por los pasillos (como alma que se lleva el diablo) llego al pasillo que conducía hacia la biblioteca. Jadeante, se acerco con cuidado, y escondiéndose detrás de un muro asomo la cabeza, para escuchar y ver a la perfección, a Hermione y a Shaoran:
- No Shaoran
ya te lo dije
¿Ayer no te lo deje en claro? - le preguntó Hermione con seriedad.
- Si
pero
Mira tu ya no tienes nada con Harry - le recordó el oriental, acercándosele peligrosamente - Además
¡Yo te amo, Hermione!
- ¡Pero yo no! - le espetó la chica, y se alejó de el, bruscamente - Tu muy bien sabes que
que
que yo todavía sigo amando a Harry, a un que ya no estemos juntos, lo amo
debes entender eso Shaoran.
- Pero Hermy, tu entiéndeme a mi - le suplico el joven, arrinconándola hacia la pared - Yo T-E A-M-O - le deletreó, como si le estuviera hablando a una niñita de cinco años. Lentamente empezó acercar su cara a la de ella, sus labios solo estaban a unos palmos de tocarse, Hermione lo miraba entre asustada y confundida, pero sin pensarlo mas, lo alejo - ¡No Shaoran! - Exclamo con fiereza - Mira
yo te quiero
pero
como amigo, nada más. Se que tu me amas, pero
.olvídate de mi
yo amo a Harry y hasta que este sentimiento no lo sienta en mi corazón, no te podré corresponder.
Con una profunda tristeza en sus ojos, Shaoran le sonrió con amargura - Por eso es que me enamore de ti - le dijo con sorna - Por que eres una chica que sabe lo que quiere, que defiende sus ideales, y que tiene un corazón tan grande, que guarda los sentimientos mas lindos hacia una persona, así esa persona te haya echo daño; solo espero que Harry separa ver eso, y que se reconcilien pronto. Pero sabes que aquí tienes a un mejor amigo, que cuando quieras mi hombro, siempre te lo daré.
Hermione le dio una amplia sonrisa, al tiempo que una gruesa lagrima, corría por su mejilla - Gracias Shaoran, eres
eres una persona muy linda
una persona de un corazón inmenso
¡Gracias! - y sin poder contenerse, lo abrazo con tanto ímpetu, que casi lo derriba.
Ah Harry le dio un vuelvo el corazón, le daba rabia ver como Shaoran, si podía recibir los abrazos de la persona que amaba, y el no recibía ni la hora por parte de ella. Pero eso de los abrazos y besos ya había pasado a un segundo plano, ya que sabía lo mas importante: Hermione a un lo amaba, y si hacia las cosas bien calculadas, todo saldría a la perfección.
Antes de que se fueran y pasaran por el lado donde estaba el, Harry se retiro del muro, y a grandes zancadas subió al dormitorio.
- ¿Por qué estas tan feliz? - le preguntó Neville, que era el único (junto con Ron) que estaba en el dormitorio.
- Ahora fui a ver a Hermione
y escuche
.escuche que todavía me amaba - le contestó, guardando su pijama - Estoy muy feliz, eso quiere decir que puede haber una segunda oportunidad.
- Pues eso espero, Harry.
- Oye, Harry, arregla el baúl rápido, para que bajemos a desayunar - le dijo Ron, que estaba sovándose el estomago - ¡Me muero de hambre, mis tripas me gruñen!
- Si ya voy - Guardando una foto de Hermione en una camiseta azul, cerró el baúl y bajó junto con Neville y Ron, al gran comedor.
Sentada en la mesa de Gryffindor, ya se encontraba Hermione, que hablaba animadamente con Katie. Cuando Harry le paso por su lado, le sonrió y a un que esta no le correspondió con el saludo, no le importo, ya que la felicidad que lo embargaba era tan grande, que nada ni nadie se la podría quitar.
Tomando su buena bandeja de huevo con tocino y jugo de naranja, termino el desayuno, y se quedo junto con Ron, charlando con los chicos de Gryffindor, sobre mujeres, quidditch, y todo lo que hay en la mentalidad de un hombre.
Faltando quince para las nueve, Dumbledore les aviso que bajaran sus baúles y se formaran en el vestíbulo, ya que los coches estarían fuera, dentro de cinco o diez minutos.
- ¡Por fin las vacaciones! - Exclamaba Ron, bajando su baúl por las escaleras del dormitorio - ¡No mas tareas, hasta enero!
Cuando salieron por el hueco del retrato, y empezaron a bajar las escaleras de caracol, Harry empezó a buscar a Hermione con la mirada, pero con tantas personas, no la podía distinguir.
- ¿A quien buscas? - curioseó Ron, camino hacia el vestíbulo.
- A, Hermione - le respondió el moreno, sin darle tanta importancia - ¿La haz visto?
- Si, hay viene - y señalo a una jovencita de cabello castaño, que llegaba corriendo hacia ellos.
- Casi
.que
no te encuentro, Ron - le dijo, sin aliento - Te estaba buscando por todo el castillo.
- Bueno, pues ya me encontraste.
- Si, en fin, vine para desearte una feliz navidad y

- ¡Ron, yo esperándote a que salieras del dormitorio, y tu aquí! - le grito una vos, tras su espalda. El pelirrojo volteó, y vio a Ginny, que estaba cargada de cosas.
- ¿Qué es todo eso? - preguntó el pecoso, revisando los paquetes.
- Regalos navideños de mis admiradores - le contestó la joven, con una sonrisa.
Ron arqueo las cejas, y la miro con desaprobación, Ginny blanqueo los ojos, y saludo a Harry.
- ¡Hola, Harry! - y de aposta, le dio una besito en la mejilla. Hermione hizo un sumo esfuerzo por no colocar los ojos en blanco, y continuó con la conversación que tenía con Ron, antes de que fuese interrumpida por Ginny:
- A si, como te seguía diciendo Ron, que pases una feliz navidad, le dices a tus padres que mil disculpas por no pasar este 25 con ustedes, pero decidí estar con mis padres; pero les puedes decir que iré el 26, así pasare fin de año en la madriguera.
- ¡Huy, que emocionada estoy! - dijo Ginny entre dientes, en tono mordaz. Hermione la miro con recelo - Bueno, adiós Ron, nos vemos luego - miro a Ginny - Chao, Ginny - y para su grata sorpresa no recibió ningún saludo. Después miro a Harry, y se mordió el labio inferior - Adiós
Harry - le dijo, al tiempo que se colocaba roja, agachando la mirada, se coloco su chaqueta de cuero, y dio media vuelta sobre sus talones; pero antes de que pudiera dar si quiera un solo paso, Harry la agarro por la muñeca.
- ¡Esa no es manera de despedirse! - le dijo con seriedad.
Hermione levanto la vista, y cambiando aquella mirada, por una de desprecio, le dijo bruscamente - Yo me despido de ti, como se me de la gana.
- ¿Es que en tu casa, no te enseñaron modales? - le preguntó el ojiverde, tratando de colocar una vos seria.
- Si me enseñaron o no, no es tu problema - le espeto.
Harry la miro de arriba abajo, y sonrió con sarcasmo.
- ¿De que te ríes? - le pregunto la pelicastaña, levantando el ceño.
- De la forma como me tratas.
- ¡No te entiendo!
- No importa, estábamos en la cuestión de que así no es como se despide - le reacordó el moreno, con suficiencia.
- ¿A no? ¿Entonces como?
- ¡Así! - y agarrándole la cintura con un brazo, la atrajo hacia su cuerpo, y la besó.
Una pequeña ráfaga de viento roció las orejas de Ron, y cuando este volteó, su hermana se había ido.
Aquel beso por cual anhelaban, se estaba trasformando en un beso más pasional que los muchos anteriores. Tanto los labios de Harry como los de Hermione, disfrutaban cada instante de aquel beso. El intercambio de saliva y los flamantes sentimientos que salían a flote, los rodeaban de pies a cabeza. Un beso deseado, anhelado, se estaba cumpliendo en esos momentos, tanto para el ojiverde como para la ojicafe.
Después de varios minutos, horas, meses, años, se separaron. Hermione no pudo mirar a los ojos a Harry, solo miraba el pecho del chico, y con suavidad, se retiro de sus calidos brazos, para salir a la helada brisa.

Cuando salio del castillo, Ron ya lo esperaba en el carruaje junto con Ginny. En todo el recorrido, Ginny no le dirijió palabra alguna, y cuando llegaron a hogsmeade, se perdió de vista.
Abordo el tren, y empezó a buscar un compartimiento vació junto con Ron; el único que estaba con espació, era el de Luna Lavengood, que leía (como siempre) el quisquilloso.
- ¿Podemos? - le preguntó Ron, abriendo la compuerta. Luna lo miro de arriba abajo, y movió la cabeza afirmativamente.
- ¿Dónde esta la chica que critica todo lo que yo hago, leo y digo? - les preguntó, cuando el silbato del conductor pitó.
- Hermione, se fue con unas chicas - le respondió Harry, haciendo mucho énfasis, a la palabra: Hermione.
- ¿Tu y ella, todavía siguen disgustados?
Harry no le contestó. Cuando el tren empezó su marcha, miro por la venta y mientras veía como los pequeños establecimientos de Hogsmeade se iban retirando poco a poco, recordó aquel beso de hace unos minutos. A un los calidos labios de Hermione, estaban impregnados en los suyos, y la alegría de sentir de nuevo, el amor de Hermione, lo embargaba de una felicidad indescriptible.
A las doce y media, el carrito de la comida paso y Harry compro de todo lo que había hay, hasta le regalo tres pasteles de caldero a Luna.
Las dos y media: El cielo se empezó a oscurecer y miles de copitos de nieve, empezaron a caer.
A las cuatro y ocho, los murmullos de: ¡Ya llegamos, ya llegamos! Resonaron en todo el tren, y aquellas palabras, fueron las indicaciones, para decirles a Ron y a Harry que ya debían estar listos.
El expreso empezó a disminuir la marcha, y el ruido de compuertas abriéndose, apareció. Cuando el tren paro en seco, todos los estudiantes empezaron a bajar, y a medida que salían, se reunían con sus familias. El señor y la señora Wesley los esperaba junto con Ginny (la cual al ver a Harry, rodó los ojos) frente a un grupito de chiquitines de primer año.
- ¡Harry, hijo! - gritó la señora Weasley, cuando vio a los jóvenes acercándosele.
- ¡Me alegro que estén bien! - Después miro a Harry - ¡Eso pequeño, que bien que te estés alimentando bien, en el colegio! - Harry le sonrió y recibiendo su abrazo asfixiador, saludo al señor Weasley:
- ¡Hola, señor Weasley!
- ¡Hola, Harry! y Hermione ¿Dónde esta? - preguntó, mirando por en sima de la cabeza del chico.
- Ella se fue a pasar el 25 con sus padres, pero el 26 llegara a la madriguera - le comentó Ron, alejándose de su madre.
- Pero el 26 no habrá nadie - dijo la señora Weasley, con preocupación - No habrá quien la reciba.
- Yo lo puedo hacer - se ofreció Harry muy entusiasta, y tras la mirada de desconcierto de la señora Weasley, agrego - Es que la verdad
no quiero ir al baby lo que sea, de Fleur y Bill, y pues yo puedo recibir a Hermione, si quiere.
La señora Wesley lo miro con recelo, y después le sonrió - Si no quieres ir, pues no vallas pequeño, y si, es buena idea que te quedes en casa, para recibir a Hermione - Harry le sonrió, ya que tenía el lugar exacto, para reconciliarse con Hermione.
- Ah mamá, entonces yo tampoco quiero ir - le dijo Ron con esperanza.
- ¡A no señor, usted va, por que va! - le espeto Molly con rudeza.
- ¡Pero mamá! - Reprocho Ron - Ah Harry no lo vas a dejar ir, y a mi si.
- Tú eres el hermano de Bill, y el tío de su hijo, por lo cual no puedes faltar - le explico la señora Weasley - Ahora vamonos, que el almuerzo no se hace solo.
Con quejas y reproches, Ron siguió a sus padres y atravesó con Harry, la plataforma que separaba el mundo magico, al mundo muggle.

Luego de media hora, llegaron a la madriguera. Dejando los baúles en las habitaciones, bajaron hacia el comedor, para almorzar.
- Charlie, llamo - les contó la señora Weasley, frente a un cuchillo que partía solo, trocitos de papas.
- ¿A si? ¿Que dijo? - quiso saber Ginny, sentándose al lado de Ron.
- Vendrá el 27, para pasar fin de año con nosotros.
- ¿Y Percy? - preguntó Harry, amarrándose los cordones de sus zapatos.
La señora Weasley bacilo un poco y después respondió:
- El esta muy ocupado en su trabajo
como para venir a pasar las navidades con nosotros.
- ¡Imbécil! - exclamo Ron a lo bajo - Sinceramente no ah aprendido a valorarnos, y nunca lo hará.
- No te coloques así, mamá - la consoló Ginny, abrazándola - Percy tarde o temprano entenderá que hay cosas mas importantes que el trabajo, como por ejemplo su familia.
- Si mamá, y si ese idiota no quiere pasar las navidades con nosotros, no te preocupes, que para eso estamos aquí - le dijo Ron.
- Lo siento señora Weasley - se disculpo Harry, encogiéndose de hombros - No era mi intención, colocarla así.
- No te preocupes, amor, mejor ayúdame a sacar unos platos de la alacena - le ordeno la señora Weasley, secándose unas cuantas lagrimas. Harry obedeció al instante.

- La cena estuvo muy rica señora Weasley - le agradeció Harry, levantándose de la mesa, para lavar el plato, pero esta lo detuvo.
- No, Harry querido, deja eso hay, mejor vete a tu cuarto a descansar - Harry le sonrió, y subiendo por las escaleras, se perdió de vista.

Se tiró en su cama y miro hacia el techo. La imagen de Hermione se le dibujo de repente, y una amplia sonrisa, surco su rostro.
Se tocó los labios, el dulce aroma de Hermione estaba vivo a un. Cerrando los ojos lentamente, se fue quedando dormido, mientras que una suave brisa, entraba por la rendija de la ventana


Estaba en un cuarto oscuro, donde solo una leve luz tintineante, daba un poco de visibilidad. Caminando a sigas, vio como un hombre se sentaba en una mullida y sucia cama, y lo miraba con los ojos entornados.
- ¿Quién eres tu? - le preguntó aquel ser, con una socarrona vos.
- Eso mismo te iba a preguntar - le respondió el joven, con vehemencia.
- Pronto tu vida cambiara - le informo aquel hombre. El joven de brillantes ojos verdes, arqueo las cejas.
- No entiendo - dijo.
- No importa que entiendas, solo te digo que muy pronto tu vida cambiara drásticamente - y en un abrir y cerrar de ojos, desapareció.

- Harry ¿Te encuentras bien? - le preguntaba Ron, en el jardín, una hora después.
Harry se sobresalto - Si, estoy bien - mintió. La verdad era que no se encontraba bien; aquel sueño lo había dejado pensando mucho. ¿Quién era aquel hombre? Y ¿Ah que cambio de vida se refería?


A las nueve menos cuarto, los gemelos Weasley llegaron a la casa, después de un ajetreado día en el trabajo.
- Hoy tuvimos muchos clientes - les comentaba Fred, desabrochándose la camisa.
- Si, pero eso no es todo, lo mejor fue que la compañía Joke`s and Joke`s Inc. Visitó nuestro establecimiento, y nos ofreció un contrato por seis años, para que seamos sus distribuidores oficiales de productos - les dijo George, muy contento.
- Me alegro mucho por ustedes - los felicito su madre - Que bien, que ahora algo les esta saliendo bien.
Fred y George miraron indignados a su madre - ¡Todo lo que hemos hecho, nos ah salido a las mil maravillas! - le recordó Fred, en tono de reproche.
- Cierto, y nos ofendiste con tu comentario.
Antes de que la señora Weasley abriera la boca para decir algo, Errol entro por la ventana y se estrello contra la alacena.
- ¡Lechuza estupida! - Dijo Ron, riéndose, se acerco a ella, y tomando la carta que llevaba amarrada a la pata, la abrió - Ah, es de Percy
.súper - y sin si quiera leerla, la tiró a la basura.
- ¡Ron! - Exclamo la señora Weasley - ¡Me haces el favor, y me recoges la carta, ahora mismo! - blanqueando los ojos, agarro la carta y se la entrego a su madre.
Roja de la rabia, abrió el sobre, y empezó a leer.
- Si mamá llora con esta carta, juro que le lanzare un maleficio a Percy - dijo Fred, al oído de su gemelo.
- ¡Yo te ayudo!
Pero aquello no fue necesario de implementar, ya que la señora Weasley, (en vez de soltar lágrimas como una magdalena) sonrió más que nunca.
- ¿Qué pasa? - le preguntó Ginny.
- Percy vendrá en media hora - respondió la rechoncha señora.
- ¿¡Que!? - saltaron, Fred, George, Ginny, Ron y Harry, sorprendidos.
- Bueno, eso es una magnifica idea - tercio el señor Weasley - Tendremos a todos nuestro hijos juntos, en estas navidades.
La señora Weasley asintió con entusiasmo - Si
y es
es un sueño hecho realidad - dijo, entre sollozos.

- Sinceramente me sorprendió mucho aquella noticia - dijo George, en la sala, a sus hermanos y a Harry.
- Si - coincidió Ron - Bueno, reitero lo que dije hace unas horas.
A las once y media, tocaron a la puerta. La señora Weasley abrió, y hay parado frente a al umbral, se encontraba Percy, con una sonrisa de oreja a oreja.
- ¡Hola mamá! - La saludo - ¿Me dejas pasar? que aquí afuera esta haciendo un frió indescriptible - tenía el cabello cubierto de nieve, y las botas estaban empapadas.
- Claro, hijo
pasa.
Como ya era tan tarde, los únicos que lo recibieron, fueron sus padres, ya que los demás se habían acostado.

Todos los hermanos Weasley estaban profundamente dormidos, menos Harry, que tenía todos sus pensamientos en aquel sueño de hace unas horas.
Luego de carcomillarse el cerebro, en busca de una explicación, se colocó el pijama y con los parpados caídos, y el sueño envolviéndolo, se quedo dormido.

********Notas de la autora*****

Por fin llegue a mi Cap favoritoo!!

Hola a todos.....wey de nuevo gracias por seguir mi fic y sacar tiempo para leerlo...
Nos vemos en la prox actualizacion...
Besos magicos...
Y gracias
Emma

(Sorry X no contestar Rews, es k toy de apuron, pero a las k me escribieron....muchas gracias X leer mi fic, y besitos)18
Navidad en la madriguera:

Al día siguiente, Percy no tuvo una calurosa bienvenida, como se lo había imaginado. Al contrario, cuando Harry y los demás despertaron, lo saludaron como los que no quieren la cosa, y siguieron con sus cosas.
A un que no lo demostraba, Percy se sentía un tanto excluido de su familia (pero claro, olvidando la exclusión que este les había dado, dos años atrás)
Al medio día, la señora Weasley se coloco como una fiera, por el comportamiento de los adolescentes, hacia Percy.
- ¡Pero mamá, el se lo merece! - se excusaba Fred, tratando de controlar su tono de vos.
- ¡Se que Percy se comporto muy mal con nosotros hace dos años, pero no le podemos pagar con la misma moneda! - les espetó.
- ¡No, mamá lo siento mucho, pero el mismo se hizo acreditarío a estos tratos! - le dijo Ginny, con ímpetu.
La señora Weasley los fulmino con la mirada, y roja de la ira les dijo - ¡Nunca pensé que ustedes fueran así tan rencorosos! ¡Yo que fui la afectada, estoy muy bien con el, y ustedes
Yo no crié a cuatro jóvenes, para que se comportaran así con su hermano, AHORA mismo irán a donde el, y le ofrecerán una disculpa por sus absurdos comportamientos! - les ordeno.
- ¡Yo no iré a ningún lado! - dijo Fred, con seguridad.
- ¡Yo tampoco! - lo acompaño su hermano.
- ¡Ni nosotros! - dijeron en coro, Ginny y Ron.
Pareciera que la señora Weasley se fuera a salir de si, estaba tan roja, que hasta se podría fritar un huevo en su cara. A un con mucha rabia concentrada en todo su cuerpo, miro a Harry con ternura - Harry querido Tu si iras a saludar a Percy ¿Cierto? - le preguntó, con vos suplicante.
Harry miro a Ron, y después a los gemelos - Pues....- balbuceó - Este
lo siento mucho señora Weasley, pero
Percy es una persona repugnante, que ni si quiera se merece el cariño de usted
una mujer tan bondadosa y noble.
Tratando de no pegarle un grito, con lágrimas en los ojos (de rabia, o de tristeza) salió del cuarto.

En todo el día, (y en los días que siguieron) la señora Weasley trataba de una forma muy fría a sus cuatro hijos, y a Harry.
Pero el 23, (cuando empezaron a colocar adornos navideños por toda la madriguera) la señora Weasley los trato como siempre, y hasta olvido el motivo por lo cual estaba enojada con ellos.
- Esta bien lindo el árbol que compro el señor Weasley - dijo Harry, colgando unas bolitas de cristal en sus ramas.
- Si - dijo Ron - Está es mucho más grande que el anterior.
Al medio día, diminutos copos de nieve empezaron a caer por todo Londres, y las expectativas de que dentro de un día sería navidad, lleno a la madriguera con una gran alegría.
Al medio día, Bill y Fleur llegaron a la madriguera, ya que pasarían el veinte y cinco con ellos.
Cuando entraron en la casa, Harry le sorprendió mucho, ver a Fleur embarazada (ya que la última vez que la había visto, fue en su boda) y ahora verla así, era un gran cambio.
Con un delicado vestido de seda, Fleur se sentó en un mullido mueble, junto con su esposo.
A un estando casado, Bill seguía llevando aquella coleta de cabello, en su cabeza. A un que no se podía pasar por alto su vestimenta, ya que últimamente, vestía muy elegante.
- ¿Y como va ese embarazo, querida? - le pregunto la señora Weasley, sentándose a su lado, y observando la pequeña barriguita de su nuera.
- Muy bien Molly, gracias - contestó la francesista, a un que ya su ingles lo había mejorado demasiado.
- Fleur, y ¿va a ser niña, o niño? - preguntó Ginny.
- Pues según los exámenes médicos, será niña.
- Que bien, por fin una mujer en la familia - festejó la pelirroja.
Fleur y los demás, rieron a carcajadas.
- Y Hermione ¿Dónde esta? - quiso saber Bill.
- Con sus padres - contestó Harry - Pero vendrá el 26.
- Pego ese día segá el Baby Shower - tercio Fleur - ¿Quién la recibirá?
Harry miro de reojo a la señora Weasley, por lo cual esta dijo:
- Harry les ofrece de ante mano mil disculpas, pero es que no tiene ganas de ir.
- Ah bueno no importa, si quiera vas a recibir a Hermione - Harry asintió - Los felicito por el bebé - les dijo, sonriéndoles - Y ojala que la niña nazca tan linda, como la mamá.
Fleur se sonrojo por el comentario del moreno.
- ¿Papá a un no ah llegado de trabajar? - preguntó Bill, mirando a su madre.
- No - contestó esta, entregándoles una taza de té a cada uno - Es que hubo un revuelo en el Ministerio, por culpa de unos magos inconscientes, que embrujaron una tienda de celulares, en plena plaza de Londres.
- ¿Quiénes fueron? - quisieron saber los gemelos.
- No se, pero mucho mayor si estaban.
- ¿Qué fue lo que paso? - preguntó Ginny, tomando unas galletas que su madre acababa de dejar en la mesa.
- Pues después de que embrujaron la tienda, esos celulares empezaron a timbrar como locos, y para colmo de males, salieron volando por toda la plaza, y más de cien mil muggles lo vieron. Ahora el Ministerio tendrá que trabajar muy duro, para desmemorisarlos.
- Cambiando de tema - dijo de repente Fleur - Harry, ¿Haz sabido algo de Víctor? - Harry (que estaba remojando unas cuantas galletas en su taza de té) se sobresalto.
- Eh, no
la que sabe de eso es Hermione
.yo no - le respondió con cierto fastidio, ya que hablar de Víctor, no le agradaba de amucho.
- Hasta la última noticia que se, es que esta trabajando en Rusia con unos magos de aquí de Londres, al parecer descifrando los Diplomas Rusianos.
- ¿Los Diplomas Rusianos? - dijo Harry, levantando el ceño.
- Son unos antiguos diplomas que descubrieron hace veinte años, según los pocos que los han estudiado, hablan sobre la muerte y el como los magos están tratando por todos los medios, evadirla - le explico Bill.
- Tal cual lo hizo Voldemort hace seis años, con la piedra filosofal.
Cuando Harry dijo el nombre de Voldemort, un calor intenso se apodero en toda la sala, y el silencio reino de inmediato.
- Eh
bueno...- hablo Fleur, después de un atronador silencio - Molly, ¿Me podrías decir donde queda nuestro cuarto? Es que estoy cansada y quisiera dormir un poco.
- Ah claro querida, ven por aquí - dejando la taza de té en sima de la mesa, siguió a la señora Weasley por las escaleras y cuando torcieron a la izquierda, se perdieron de vista.
- Harry ¿Quieres venir? - Le preguntó Ron, levantándose del asiento - Fred, George y yo, vamos a jugar ajedrez magico.
- No gracias
yo
quisiera quedarme aquí.
Ron, Bill y los gemelos, subieron por las escaleras y lo último que el moreno pudo ver, fueron las puntas de las túnicas de George y Fred.
Harry se acerco a la ventana, y miro como aumentaba el tamaño de los copos de nieve, a medida que caían.
- Harry - lo llamo Ginny, este volteó.
- ¿Qué? - le preguntó, levantando el entrecejo.
Ginny miro hacia el techo, y después dijo - Harry


¿Tu amas a Hermione? - el ojiverde la miro con cara de ¿No es obvio? pero igual asintió con la cabeza. La pelirroja se limpio unas cuantas lágrimas que le resbalaron por las mejillas - Entonces
no tengo oportunidad - dijo con sorna.
- No - le contestó, sin inmutarse.
Con una sonrisa fingida, se alejo del chico, y subió por las escaleras.
Se sentía mal por como había tratado hace unos momentos a Ginny, pero la frustración de no tener a Hermione cerca, lo impulsaba a comportarse así.

El señor Weasley llego a la hora de la cena, con el cabello blanco por culpa de la nieve y mil pergaminos en mano.
- ¡Malditos magos, que embrujaron aquella tienda! - dijo con rabia, sentándose a la mesa - ¡Ahora tendré que firmar miles de memos, por que según el Ministerio, es mi culpa lo que paso!
- ¿¡Tu culpa!? - se exalto la señora Weasley, sirviéndole la cena - Sinceramente ese Ministerio esta hecho una

- Ah hola, Bill, Fleur - los saludo, apenas dándose cuenta de sus presencias - Siento ponerme así, pero es que el Ministerio me saca de quicio.
- No te preocupes papá, nosotros te entendemos - dijo Bill, sonriéndole.
- Si Arthur, sabemos que tu trabajo es muy pesado, y es mas cuando un problema de esos surge.
A las doce menos cuarto, la señora Weasley apremio a sus hijos y a Harry, para que se fueran a acostar, con quejas y reclamos, los cuatro pelirrojos y el ojiverde, subieron a sus cuartos, y se quedaron dormidos.

La mañana del veinte y cuatro, amaneció fría y neblinosa. Las ventanas de la madriguera, estaban empañadas de aquel aíre helado que soplaba afuera.
- Huy
que frío hace - reprochaba Ron, sentándose con cara de soñolencia, en la cama - Ni crean que con este clima, me voy a bañar.
Harry se rió a lo bajo, y desabrochándose la pijama, entro al baño.
- ¿Cómo esta el agua? - le preguntó, Ron, colocándose una camiseta.
- No esta tan fría - contesto este - ¿Sabes que para esto, existe un simple hechizo, que calienta el agua? - Ron no le respondió.
- Te espero abajo - le dijo, y salió del cuarto, cerrando la puerta tras si.
Harry salió del baño (con una toalla envolviéndole el cuerpo) y acercándose al armario, saco una camiseta azul y un Gin gris.
Se coloco sus zapatillas, y bajo a la mesa.
En ella ya estaban los ocho pelirrojos y Fleur, sentados. Harry les sonrió a todos.
- Muy buenos días, Harry - lo saludo el señor Weasley - ¿Dormiste bien?
- Si, señor
muy bien, gracias.
- Ten querido
huevos fritos con tocino - le dijo Molly, colocándole un plato, al frente - ¿Quieres jugo de naranja, chocolate o jugo de naranja con una taza de chocolate?
- Juego de naranja solamente, señora Weasley - respondió el moreno, un tanto apenado.
Después de desayunar, Fred y George retaron a Harry y a Ron, a un partido de ajedrez.
- La pareja que pierda, tendrá que servirle por un día a la pareja que gane - fue la condición que coloco George, a los que ganaran.
- Aceptamos - dijeron al unísono los jóvenes y con ayuda de la varita de Harry, trajeron el ajedrez hasta la mesa.
- Escogemos las blancas - eligió Ron, agarrando las fichas.
- Como quieras hermanito, al fin y al cabo les vamos a ganar - le dijo Fred con suma suficiencia.
- Eso es lo que creen.
A pesar de las magnificas jugadas que Ron y Harry hicieron, George les hizo el jaque, y Fred el jaque mate. Con una danza de triunfo, George y Fred empezaron a bailar por toda la casa, al tiempo que coreaban: Los gemelos
los gemelos
triunfadores
triunfadores
como siempre
como siempre
y ahora el moreno y el pelirrojo, serán nuestros esclavos
Maldiciendo por lo bajo, Ron cumplió su primera tarea como esclavo por un día de Fred (arreglar todo su cuarto, y sacar de unas cajas, los nuevos productos de surtidos Weasley. - Me encontré un tal pega moco en varias cajas - le comentó Ron con repugnancia a Harry, una hora después de terminar - ¡Y fue asqueroso!)
Ah Harry le toco que arreglar todo el guarda ropa de George y limpiar todas las porquerías que había debajo de la cama (- SI hubieras visto esa cama por abajo
es como otro universo - le dijo Harry a su amigo, a la hora de la comida)
A las once y media, Harry y Ron se fueron a dormir, cansados por los hermosos tratos, que los gemelos les habían dado.
- ¡Nunca volveré a jugar con ellos ajedrez, y mas si aquel juego tiene por parte una condición! - Dijo Harry, desamarrándose las zapatillas - ¡Estoy súper cansado!
- Si
fue peor que un día de entrenamiento - comento Ron, tirándose en la cama.
- No tampoco
pero si fue pesado.
- Me pregunto
- hablo Ron, después de que se coloco el pijama - Cuando Hermione y mi hermano Charlie lleguen
¿Dónde van a dormir?
- Si tu mamá no coloco problemas en que toda tu familia y Hermione, vinieran aquí, no lo hará en la cuestión de donde van a dormir - le dijo Harry, con sorna - Además Percy duerme solo en una habitación ¿no? Hay puede dormir con Charlie, y Hermione supongo que dormirá con Ginny - Ron levanto el entrecejo y lo miro con recelo - ¿Tu crees que Ginny va a dormir con Hermione? - le preguntó con sarcasmo - Por las barbas de merlín, esas dos están en pelea por ti
y no creo que se vallan a soportar una semana, durmiendo en el mismo cuarto.
Harry se encogió de hombros, y dejo su varita en sima del escritorio - Pues entonces no se - repuso Harry, tirándose en la cama.
- Buenas noches, Harry - gruño Ron, arropándose con la cobija.
- Buenas noches - dijo este, con un bostezo y volteándose a un lado, se quedo dormido.


- ¡Harry, despierta! - lo llamaba Ron a gritos, a la mañana del veinte y cinco.
- ¿Que pasa? - le preguntó en un gruñido de enfado.
- ¡Ya es navidad! - Le recordó el pelirrojo con parsimonia - ¡Ven levántate! ¡Hay un montón de obsequios! - ah regañadientes, el ojiverde se quito la ropa de dormir, y bajo junto con Ron por las escaleras.
El árbol de navidad que el señor Weasley había comprado, estaba rodeado de grandes y pequeñas cajas envueltas en papel rojo, verde y dorado.
Ginny, Fred y George ya estaban abriendo sus regalos, y en un dos por tres, Ron se les unió.
Harry se acerco al árbol y lo miro con sosiego.
- ¿Qué esperas? - Le preguntó Ron impaciente - El paquetote dorado que hay allá, es tuyo - dijo, señalándole con el dedo índice un rincón del árbol.
Harry se acerco a este lentamente, y sentándose en el suelo, empezó a rasgar el papel. En ella, encontró dos paquetes de: Mantenimientos para escobas. Vol. 6, junto con un libro de: Las cincuenta escobas más veloces y fantásticas, de toda nueva Inglaterra. Que le había regalado Lupin.
Junto aquel paquete, otro un poco más pequeño resonaba envuelto en papel rojo carmesí: Una maqueta idéntica de Hogwarts, que la había hecho Hagrid, junto con una chaqueta de piel de dragón y unos guantes de unicornio.
Ron le había regalado una caja de: Ilustraciones mágicas, de las mejores jugadas en quidditch (donde cada vez que la abría, un enorme letrero salía y diminutas figuras de jugadores profesiones, volaban por encima de la caja, en sus escobas) el señor y la señora Weasley le habían dado (como siempre) el yérsey tejido a mano con la inicial de su nombre, y un paquete de grageas de todos los sabores. Fred y George, le dieron dos cajas especiales de sus dos más nuevos productos de Surtidos Weasley: Unas plumas con tinta invisible, que si le hundías un pequeño botón, podías volteé o volver invisible lo que fuera y perfectas imitaciones de una quaffle y una bludger, en donde si la lanzabas a alguien, sus huesos desaparecían por media hora.
El regalo de Tonks y ojoloco Moody, era una camiseta con los colores de Gryffindor y diez bonos para gastar en su próxima excursión a Hogsmeade.
- Como siempre, Hermione regalando libros - repuso Ron, mirando con desagrado el libro: Mil y conjugaciones mágicas - Harry, ¿Ah ti que libro te dio? - le preguntó, escudriñando con detenimiento, cada uno de los regalos.
Harry bacilo un rato, tratando de recoger toda la basura, y después respondió:
- Hermione
no me dio ningún regalo - Ron se encogió de hombros, y miro a su amigo con vergüenza - Lo siento Harry
no
bueno
eh
. ¡Voy a preguntarle a mamá, si va a ser cena de navidad
.ya vengo! - y acto seguido, se alejo del moreno a toda velocidad.
Harry agarro todos sus obsequios, y subió con lentitud por las escaleras. Le entristecía mucho saber que Hermione no le había dado nada; no por el hecho del regalo, si no que aquella acción demostraba a un la rabia que la joven sentía por el.
Cuando llego a su cuarto y cerro la puerta tras si, otros dos regalos lo esperaban en sima de la cama, y la esperanza volvió a renacerle, pero se le desvaneció al instante, cuando vio que aquellos regalos eran de Dobby y de Dumbledore.
Sin inmutarse si quiera a abrirlos, los guardo en el baúl junto con los demás obsequios y lo cerró con ímpetu.

La cena de navidad estuvo llena de suculenta comida: Pollo a la brasa, acompañado con salsa de tomate; jugo de calabaza; pasteles de fresa, sandía y arequipe; llenaba toda la mesa.
Con risas y comentarios, los Weasley y Harry se desearon Feliz Navidad, con las copas levantadas.

Al día siguiente, todos los Weasley se empezaron a arreglar, ya que irían junto con Fleur y Bill al Baby Shower y Harry ayudo al señor Weasley a acomodarse bien la corbata.
- Harry, querido
.de pronto el invierno nos hace una mala jugarreta, por lo cual nos tendremos que quedar en casa de Bill y Fleur, a si que si eso sucede, no le vallas a abrir la puerta a nadie y solo hasta mañana le quitas el encantamiento a la puerta, cuando llegue Hermione - le decía la señora Weasley, arreglándole el cabello - para que quites el encantamiento, solo tienes que darle con tu varita tres golpes secos en la cerradura, al tiempo que pronuncias - Quitantu-encantatu, y te cuidas mucho.
- No se preocupe señora Weasley, lo haré - le aseguro el chico, con una sonrisa - Que les valla muy bien.
Con más de cien advertencias y muchos besos repartidos en su cara, los Weasley salieron de la madriguera, hacia el frío invierno del mes de diciembre.
Harry se sintió un tanto raro estando solo en la madriguera, era la primera vez que el silencio reinaba en aquel lugar, ya que siempre las voces de los Weasley rodeaban el recinto.
Mirando a cada segundo el reloj y la puerta, Harry esperaba impaciente a que la figura de Hermione apareciera tras el umbral.
Al medio día, calentó la comida que la señora Weasley le había guardado en el horno y dos horas después, se coloco a jugar ajedrez magico el solo (lo cual le resulto muy aburrido, al cabo de cinco minutos)
Ya eran las cinco y quince, y ni rastro de Hermione, y a la seis y media, la nieve aumento a un mas, y Harry dudo en la llegada de la chica. Hasta que media hora mas tarde, tres golpes secos, resonaron en la puerta, y como si eso fuera una alarma de advertencia, bajo como un rayo por las escaleras, y miro por la ventana: Abrigada con una chaqueta de cuero rosa, pantalones blancos y sandalias del mismo color, estaba parada Hermione Granger, con baúl y cabeza tupidos en nieve blanca.
Sacando su varita, le dio tres golpes secos en la puerta, como le había indicado la señora Weasley, y de un jalón la abrió.
- Casi que no me abres, haya afuera esta haciendo un frío infernal - le comentó Hermione, entrando el la casa - ¿Y la señora Weasley?
- Ella y los demás se fueron al baby yo no se quede de Bill y Fleur - le contestó el ojiverde - A sí que solo estamos los dos solos.
Hermione abrió los ojos como platos - ¡Solos! - Repitió con incredulidad - Pero
ah
magnifico.
Se quitó la chaqueta, y la coloco en sima de un asiento.
- ¿Todavía sigues brava conmigo? - le pregunto Harry, con vos inocente.
- ¿Tu que crees? - le dijo Hermione con altanería.
- ¿Pero hasta cuando? ¡Yo no hice nada de lo que dijo es gaceta!
Hermione rodó los ojos y se sentó en el mueble, con los brazos cruzados.
Cuando Harry iba a agarrar el baúl de la chica, esta lo detuvo - ¡Yo lo puedo subir, no te preocupes! - y con brusquedad, le arrebato el baúl, y sacando su varita dijo: - Baúl locomotor -
Y empezó a flotar, mientras esta subía las escaleras. Con ganas de querer matarla pero a la vez de quererla abrazarla y besarla, subió junto con ella.
- Voy a dejar mi baúl en tu habitación - le informo, cuando subieron al segundo piso - Si no es mucha molestia
claro, ya que no quiero dejarlo en el cuarto de tu novia.
- Ginny no es mi novia - le espeto el moreno.
- Ah si que sabes de quien estaba hablando - dijo la chica con sarna - Que bien.
- Mira, a la única chica que amo y siempre amare, es a ti - le aseguro Harry con impaciencia - Y si me quieres creer bien, y si no pues que lastima.
Hermione blanqueo los ojos, y abrió con fuerza la puerta - ¡Solo quiero que hasta que lleguen los Weasley, estés lejos de mi, mas o menos unos quince metros! - le dijo con rudeza, y acto seguido, le cerro la puerta en sus narices.
Harry trato de abrirla, pero al parecer la joven le había lanzado un hechizo - ¡No me voy a quedar aquí afuera, sabiendo que este día podemos reconciliarnos! - dijo a lo bajo, y sacando su varita grito: - Aloahmora - y la puerta se abrió de un empujón.


*********Notas de la autora**********

Hola mis queridos lectores:

¿Como les ah ido? ¿Bien? Pues espero que así sea.
Que bueno que estan leyendo mi FF, y les esta gustando, les digo que cada capítulo lo escribo de corazón, para que lo gozen tanto como yo lo hago, cuando estoy tecleando (**)

Les digo que los de Mexico y los de Usa, tienen un suerte....hoy (18 de nov) ya se estrena la 4 peli de H.p y yooo tengo k esperar hasta el prox viernes (paciencia Emma, mucha paciencia) Así les advierto (a los de mexico XD, y esto va mas k todo para ti Gaby) ¡Que hay con que me cuenten un pelito de la peli....si hacen eso...conoceran mi varita...y es bn potente les cuento (XD, no k va, Gaby vos sabes que todo bien ¿no? jajaj, pero lo digo encerio XD)

Hay ya dejemos de hablar tanto (o escribir? o_O) En fin, moment de los Rews:

Liliana McDougall: Hay....gracias por decir k mi historia ta buenaza...n_n y por lo de buena escritora....wuao eso me llena....grax, y tranki k me voy a pasar por tus fics... Bye, cuidate..-.

gabypotter9889: Hola Gaby, sabía que te iba a gustar lo del beso fue lindo ¿No? Y si, vos no fuiste la única que quedo corta con el sueño, pero (y esto va con las otras chikas k me dijeron lo mismo) que en el prox capitulo, no describo con presición, el sueño que tuvo Harry, pero si van un poquito mas ayá (y me entenderan /hablo en plural pa todas y todos/ cuando lean el prox cap) se darán cuenta de lo que quizo decir aquel ser (que eso lo sabran luego...pero huuuu muy luego...despues) quien ese XD
Va y si Gaby, vos la captas, dejas un Rew ¿ok? (y va pa todos tbmn)
Bye amigui, y nos hablamos por Msn.,,

Eileen-Gala: Holiiiii, que bueno que te haya encantado el cap (si a mi tbmn me encanto) y en especial lo del beso (baaaaa...jajaja) y lo del sueño, pos ya lo dije en el Rew de Gaby, si vos tbmn captas lo que quize decir en el `prox cap, colocas un Rew...¿ok? Chao te cuidas....y grax por leerme...


liliana evans: Hay si, lo mas lindo fue la despedida ¿no? pues obvio...XD. Jajaj pues si fue un poco...mmm ¿divertido? cuando Hermione se enteró de que Harry la resivia, además de quee estaban solos....huuuu (pero lo mejor es el prox cap...) y tan rapido que llego el 26 ¿no? hay...soy rapida...bue chao y grax X leer mi Ff.


Mucha carreta (jaja) no mentiras....ya me voy k ya es tarde (22:52pm)
Nos vemos en la proxima actualización.
Se cuidan.
Bye...besos magicos.
*Emma* 19
Deseos cumplidos:

Hermione pegó un brinco, cuando la puerta se abrió de un portazo y automáticamente saco su varita. Al ver a Harry, la sostuvo con firmeza.
- ¿Me vas a hechizar? - le preguntó el chico con ironía.
- Si me das la oportunidad, si - le espetó Hermione, a un con la varita en alto.
- ¡Que miedo tengo! - dijo este, con sarcasmo.
- ¡Pues tenlo Potter, por que tú nunca haz visto lo que puedo hacer, con esta varita!
Harry levanto el ceño - ¿Me estas amenazando? - le preguntó, y soltó una pequeña risita - Me haces reír bastante, Hermione.
- Pues ojala que te sigas riendo, cuando estés en San Mungo.
Harry tomo una bocanada de aíre, y acercándose lentamente a la joven, y le dijo:
- Hagamos un trato, tú bajas tu varita, y yo estoy a cinco metros lejos de ti, mientras hablamos.
Hermione lo miro escuálidamente y bajó la varita - Pero a cinco metros, Harry - dijo.
Harry sonrió - Bien - aceptó.
- Eh extrañado mucho, tus besos y tus abrazos, Hermione - le contó el ojiverde, luego de un momento de silencio.
Hermione miro hacia el suelo - ¿Ah si? - preguntó y se mordió el labio inferior.
- Cada vez que me acuesto, solo en mis sueños puedo sentir tus calurosos besos
a un que eso no es suficiente.
- Yo también te eh extrañado mucho - dijo la chica, muy bajo, pero con un tono para que Harry escuchara.
Con una suave sonrisa, Harry dio un paso adelante - Si nos extrañamos tanto
¿Por qué estamos así? - le preguntó con suavidad.
- Lo que apareció en aquella gaceta
me dolió hasta el alma, Harry - le dijo Hermione, con lágrimas en los ojos - Y aquellas tristezas no son fáciles de olvidar.
- Entonces déjame enmendarlo, solo
solo quiero que tu vuelvas a mi lado
solo quiero que estemos juntos
solo quiero que
- dio uno, dos, tres pasos y solo un pequeño espacio los separaba.
Hermione miro con los ojos aguados, los radiantes ojos verdes de Harry y sin aguantarse el impulso, lo abrazo con tal fuerza, como si aquel abrazo fuera a ser el último.
- No quiero que estés lejos de mi
no lo soporto - le dijo Harry, al oído - Te amo Hermione
.te amo como nunca jamás eh amado a alguien
.por favor
vuelve conmigo.
- Pero
Harry - balbuceó la pelicastaña, levantando la cara, húmeda por las lágrimas - No quiero volver a sentir aquella tristeza que sentí cuando leí

- Hermione - la interrumpió, el moreno - Si hubiera sido yo el culpable de todo, no estaría aquí contigo.
Se quedaron mirando por varios minutos, y lentamente empezaron a acercar sus labios, hasta que se fusionaron en un beso.
Como aquella vez en el vestíbulo, aquel beso se fue trasformando poco a poco en un beso protector, amoroso y pasional. A un que con un toque diferente:
Tanto para Harry como para Hermione, un sentimiento muy extraño empezó a recorrer sus cuerpos. Era como si alguien les ordenaran que se quitaran las prendas; con suavidad (y sin saber por que demonios iba a ser lo que iba a ser) Harry le empezó a desabotonar la blusa a Hermione. Esta no replico ni hizo reclamos, al contrario, besando con lentitud el cuello del joven, empezó también a quitarle la camiseta.
Con sarna se acercaron a la cama, y lentamente Hermione fue cayendo en esta, seguida de Harry
.
A medida que pasaba los minutos, todo a su alrededor empezó como a desparecer, y solo estaban ellos dos en un paraíso, cubierto de flores y abundante pasto verde.
Con cada beso, iba acompañado una fantástica melodía y con cada melodía iba acompañado el cumplimiento de un deseo



A las siete de la mañana, Harry abrió los ojos, y miro a su alrededor: A su lado, se encontraba Hermione acostada, envuelta en una delicada sabana blanca. La miro con detenimiento, no podía creer que aquel cuerpo le había pertenecido hace unos momentos; no podía creer, que hace solo escasos minutos, había convertido a Hermione suya; no podía creer que él y ella hubieran hecho el amor, hace solo unas horas.
Dejándola en la cama, se levanto tratando de no despertarla, y ah pequeños pasos, entro al baño.
Abrió la llave de la ducha, y entro en esta. La fría agua que caía por el grifo, lo hizo sentir más bien de lo que estaba y al cabo de quince minutos, salio del baño; se vistió y bajo las escaleras hacia la cocina.
Cuando bajo, un sobre resonaba en sima de la mesa, lo miro y vio que era de la señora Weasley y con sorna, lo destapo:

Harry, querido:
Por cuestiones de clima, nos tuvimos que quedar en la casa de Bill y Fleur, pero no te preocupes llegaremos mañana a las ocho y media.
Besos y abrazos de:
Molly Weasley.


- Mañana - repitió el ojiverde, mirando la carta - ¡Ósea hoy! - y dando una vuelta sobre sus talones, corrió hacia el cuarto.
- Hermione, Hermione despierta - la llamaba Harry, moviéndola delicadamente. Esta abrió los ojos y miro a Harry - Harry - dijo, al tiempo que le daba un beso - ¿Qué pasa?
- En una hora y media, llegan los Weasley - le avisó - Y si nos ven aquí a los dos
pues

- ¡Hay madre! - grito la chica con un chillido ahogado. Levantándose de la cama como un resorte, se metió a la ducha.
Después de que se ducho y se vistió, agarro toda su ropa, y la metió sin miramientos en el baúl, pero sin darse cuenta, dejo una prenda sumamente importante, debajo de la cama de Ronald Weasley.



- ¿Tuviste buen viaje, Hermione? - le preguntaba la señora Weasley, a las nueve en punto.
- Si, señora Weasley, gracias - contestó esta, con una amplia sonrisa.
- ¿Y donde dormiste? - quiso saber Ginny.
Hermione bacilo un momento, luego dijo:
- Pues

- Yo dormí en la sala, y ella en mi cama - se le adelanto Harry.
Hermione asintió - Si
exacto
dormimos separados.
- Bueno, entonces ahora sube tu baúl a la habitación de Ginny - le ordeno Molly.
- ¿¡QUE!? - brinco Ginny sorprendida - Ah no, eso si que no
mamá yo no se donde va a dormir esta
pero lo que es en mi cuarto, esta prohibido.
- Hay Ginny, deja de decir tonterías - la regaño su madre.
- No son tonterías mamá, solo no quiero que ella - y miro de reojo a Hermione - Duerma conmigo.
- Muy bien, entonces dormirás con tu hermano, y Hermione dormirá con Harry - concluyo la rechoncha señora y antes de que Ginny protestara aquello, agrego - Asunto arreglado Ginny, a si que no molestes.
Harry miro a Hermione, la chica estaba roja pero lo disimulaba, mirando hacia el techo.
- Bueno, voy a recoger mis cosas - tercio Ron, alejándose del grupo - Ya vengo.
Entro en la habitación, y miro a su alrededor - ¡Que desordenado soy! - dijo sorprendido. Se agacho, y cada prenda u objeto que había en el suelo, lo metía en el baúl.
Cuando se arrodillo, para mirara debajo de su cama, encontró un prenda femenina, que le llamo mucho la atención.


Media hora más tarde, Harry subió hacia el cuarto, para decirle a Ron que su madre lo necesitaba. Cuando abrió la puerta, encontró al pelirrojo sentado en el colchón, con aire taciturno.
- Ron dice tu madre que
¿¡Dónde encontraste eso!? - le preguntó, sobresaltando a su amigo.
- Estaba debajo de mi cama - respondió sutilmente - Harry, ¡Esto es de Hermione!
Harry abrió los ojos como platos - ¿¡Qué!? No
estás loco
eso no es de Hermione - dijo con nerviosismo - Además ¿Qué haría una cosa como esas, aquí?
- Pues eso me preguntó yo - replico Ron, sin entender - Esto es de Hermione, Harry
.dime ¿Tuviste algo que ver con Hermione? - Harry no contestó enseguida, solo se limitó a mirar hacia el suelo, hasta que Ron tomó las riendas de la situación.
- Ustedes dos
ustedes
.ustedes
. ¿USTEDES PASARON LA NOCHE JUNTOS? - le preguntó de grito en cuello.
- Ron ¡Shisssst! - le advirtió el joven, colocando su dedo índice, en la comisura de la boca - ¡Habla mas bajo!
- Pero
¿Es cierto? - lentamente, Harry fue asintiendo, y Ron se quedo mudo de la sorpresa.
- ¡Di algo! - saltó Harry, con impaciencia.
- ¿Pero que quieres que diga? - Dijo Ron, exasperado - ¿Cómo estuvo la noche, o que?
El ojiverde se encogió de hombros, y con una mirada suplicante, le pidió a Ron que no le dijera nada a nadie, y que disimulara con Hermione, cuando estuviera a su lado.
- ¡Si es que puedo! - Replico el chico con parsimonia - ¡Que vergüenza me dará, cuando vea a Hermione!
- Hay, Ron, ni que hubieras visto

- Shisssst - lo calló su amigo - Tranquilo, no quiero que me describas nada.

Charlie llego a la hora de la comida, muerto de la rabia por que no se puedo aparecer, ya que estaban todos los permisos de aparición prohibidos por un tiempo.
- ¡Y para colmo de males, cuando me monte en ese Taxi, se formo un trancón grandísimo, que casi no llego! - comentó, mientras la señora Weasley le servia la comida.
- Pero ya estas aquí - lo calmó su madre, y le dio un beso en la mejilla - Y me alegro mucho.



El lunes 28 desde muy temprano de la madrugada, grandes copos de nieve, se extendieron por toda la capital londinense. Lo cual hizo que Ron protestara cada vez que salía de su cuarto (- ¡Deberíamos tener un calentador! - decía de grito en cuello, a sus padres - ¡A un que sea un artefacto muggle, es muy útil para este clima!)

Las concurridas autopistas, estaban aglomeradas de una gran cantidad de autos que se apremiaban para llegar temprano a casa, antes de que el invierno empeorara. Las amplias calles (cubiertas de una brumosa capa blanca) estaban completamente vacías, ni un alma se veía caminar por las esquinas. Un abrupto silencio reinaba en aquellas calles, hasta que una luz segadora y el chillido de un gato, lo rompió.
Con pasos lentos, caminaba a donde lo llevaban sus pies. La nieve silenciaba el pisar de sus zapatos y una leve luz, lo conducía por el sendero.
Eran las seis en puntó, y el punzante dolor de la cicatriz, detuvo aquel besó.
- ¿Te sucede algo? - le preguntó Hermione, un tanto preocupada. Harry la miro con sosiego, y negó con la cabeza.
- ¿Por qué te duele? - quiso saber su novia. El musculoso moreno cerró los ojos, y respiro con lentitud.
- No lo se - contestó por fin, con un suave suspiro - Supongo que
.
- Solo la cicatriz te duele, cuando el esta cerca - lo cortó la chica, muy sería.
- O cuando esta tramando algo - le completo el joven.
La verdad era, que no sabía con exactitud por que le dolía la cicatriz. La opción de que estuviese cerca, era muy descabellada, a si que solo quedaba la segunda opción: Lord Voldemort, estaba planeando algo.
- ¡Casi que no los encuentro! - les gritó Ron, entrando en el cuarto de reblujo - Mamá los necesita desde hace años.
A un con el dolor en la cicatriz, Harry y Hermione se levantaron, y fueron hacia la cocina.
- ¿Dónde estaban? - Les preguntó la señora Weasley, cuando los chicos bajaron por las escaleras - ¡Los andaba buscando desde hace rato!
Hermione y Harry se miraron, y un tanto sonrojados, se encogieron de hombros.
- En fin, solo quiero que me ayuden con la limpieza de los cuartos, ya que este domingo es 31 y no quiero que la casa esté desordenada - les ordenó Molly. Los chicos aceptaron sin reproches, y dando medía vuelta sobre sus talones, subieron por las escalas.
- ¿Todavía te duele? - le pregunto Hermione, arqueando las cejas.
- Un poco - respondió el moreno - Pero no tanto como hace rato.
- No creo que Voldemort este merodeando por aquí - opinó su chica - El es el mago más buscado, de todo el mundo magico; y no se daría el lujo de pasearse por una calle muggle, sabiendo que en cualquier momento se podría encontrar con un mago.
- El ahora esta muy fuerte, Hermione - le recordó ojiverde con aprensión - El tiene sus formas, para poder vigilarme.
- ¿Tu crees que vendría a un sitio muggle? - Harry levantó los hombros - ¡Por favor Harry! - Exclamo Hermione - Voldemort no es tonto
.el sabe perfectamente que en el mundo muggle

- Si el quiere, puede matar a muchos muggles, sin importarle el estatuto del secreto - le dijo con ímpetu - A el no le importa quien muera, a cambio de que me vigile constantemente. Además el no vendría solo, mandaría a alguien de su confianza.


************
- ¿Por qué no entraste a la madriguera? - preguntaba una oscura vos, tras las sombras.
- ¡Por que en esa casa no soy bienvenido! - le respondió otra vos, fría y áspera.
- ¡Tu misión era vigilar a Potter! ¿¡Por que no lo hiciste!?
- ¡Señor, usted sabe mas que nadie, que yo soy el que constantemente lo vigilo! - le recordó con fiereza - ¡Y si no pude entrar a la madriguera, es por que hay no soy bien recibido!
- ¡Potter se esta haciendo mas fuerte! - Le dijo aquel ser - ¡Y si no sacas del camino a aquel poder, conocerás la ira de Lord Voldemort!


*******Notas de la autora********

Hola de nuevo, mis queridos lectores:

Para que no me digan mala, actualice muy rápido (mi intención era dejarlos sufrir hasta el sábado k entrara a Internet, X k el viernes no lo iba a ser, ni loca, estaré en el estreno de Hp4 aki en Colombia) y hay k no les guste este cap (ojo Gaby, se cual es tu MSN...XD) Por que a mi me gusto...no se me ocurrió otra idea para la reconciliación entre Hermy y Harry...mmmm ¿o si?
Bueno, pos, para que no molesten (jajaa, no mentiras)

Moments de Rew

Liliana Evans: Pos, Hermione tiene que ser así al principio ¿No? ya que le dolio mucho lo que salio en esa Gaceta, y de buenas a primeras no puede estar con un sonrisa de oreja a oreja, con Harry ¿O si? Hay, y si aki los reconcilie con becho bacho y apapacho (lindas palabritas n_n me gustaron) jaja y creo que estaras satisfecha...

Gabypotter9889: Hay...¿Me dijiste mala? ¡Gaby...cuidadito...k se donde vives! (jaaja en mexico, pero valla a saber en k parte buee O_o) y si, a mi concepto es bueno (y si no te gusta, me las cobro) no mentiras....

Eileen-Gala:Reportada en base, soldada (jaaja) k bn k te haya gustado el anterior cap, estoy segura que te va a encantar este capitulo (es muuuuuy romantico) y espero un Rew tuyo (como siempre) Chao...

(Wue, no se kien escribio el Rew, antes de Eileen y despues de Zorion) Pero quien quiera que seas...Gracias n_n, y para k veas (no solo tu, si no tooodos) no soy mala, ojala disfrutes (tanto como yo lo hice al escribirlo) este Cap...

Zorion: Pos si se vale, me gusta dejar a las personas en suspenso (jaja es mi especialidad) pero va, actualicé ya muy rápido, para que no molestes (jjaja no te creas)....

Ok mis queridos lectores, los dejo...
Solo espero que este capitulo (al igual que los demás) sea de su agrado, y no se olviden de colocar Rew (si pueden, claro)
Recuerden que la Magia hace maravillas y:

**Un beso es una sed loka, que no se apaga con beber; se apaga con otra boca, que tenga la misma sed**

Emma
(Besitos Magicos)20
Pacto de amor:


La mañana del treinta, amaneció con una amarga sorpresa:
A treinta y cinco metros de la madriguera, todo un barrio completo (habitado por muggles) fue desaparecido del mapa.
- El Ministerio de Magia afirma que fue obra de los mortifagos - leía Hermione, en el desayuno - Que por la misma razón por la que mataron aquella familia el quince del mes pasado, es por lo que hicieron aquella barbaridad. El ministro de Magia: Axany Well`s, afirma que la comunidad mágica esta en un grave peligro.
- ¡Por eso fue que me dolió la cicatriz! - puntualizó Harry, en su habitación - Por que Voldemort pensaba asesinar a todo un barrio muggle.
Hermione se quedó pensando, y no muy convencida asintió.
La limpieza de la casa, se alargo hasta las nueve de la noche y media hora después los jóvenes ya estaban cansadísimos.
- ¡Cuando viva solo, todo lo haré con magia! - Exclamaba Ron, tirándose en la cama - Eso de no utilizar magia por que esta prohibido
. ¡No me gusta!
- Cuando cumplas la mayoría de edad, podrás utilizar magia - le dijo Hermione - Mientras tanto, no.
- Tranquila Hermione, no me lo tienes que recordar.
A las once de la noche, todos se fueron a dormir; a un que Harry no lograba conciliar el sueño:
El hecho de que hubieran ocurrido tantas muertes de muggles inocentes, le entristecía mucho; ya que por su culpa era que ocurría eso. De tanta frustración que tenía, poco a poco sus parpados se fueron haciendo cada vez mas pesados y en un segundo se quedo dormido.

- Hermione
.Hermione despierta - le decía al oído el ojiverde.
La chica abrió los ojos con sorna y casi pega un grito al verlo arrodilla a su lado.
- ¿Qué haces aquí? - le preguntó, entre dientes.
- Ven, te quiero mostrar algo - le informo el joven, y se levantó - Rápido. Blanqueando los ojos, se incorporo con cuidado en la cama, y se quito el cobertor, dejando al descubierto un delicado pero sensual, pijama rosa.
Harry la miro de arriba a bajo, y sacudiendo la cabeza de un lado a otro, se despejo de aquel pensamiento que le había atravesado fugazmente. (N/A: Hay dios, no piensen lo peor de harrysito X favor)
- ¿Vamos pues? - le preguntó Hermione, colocándose en sima de la pijama, una chaqueta de cuero. Harry asintió torpemente, y salieron del cuarto.

Cuando llegaron a la cocina, el ojiverde se dirigió al recibidor.
- ¿Vamos a salir? - quiso saber la joven, levantando el ceño.
- Si - le respondió el chico, y utilizando su varita, abrió la cerradura.
- Pero
¡Harry, afuera esta haciendo un frío infernal! - Exclamo Hermione - ¡Y ni creas que voy a salir con este clima!
Harry se dio la vuelta, y la miro levantando el entrecejo - Solo quiero que veas algo, nada mas - le dijo, con parsimonia.
Su novia lo miro por un momento, y con un soplido, se le acerco.
Harry la agarro por la cintura, y la acerco con suavidad hacia fuera.
- Mira el cielo - le dijo, señalando la gruesa capa gris y negra, cubierta de un brillante manto de estrellas.
- ¡Esta hermoso! - Exclamo la joven, mirándolo sorprendida - Nunca había visto este espectáculo, en pleno invierno.
- ¡Por eso te lo quería mostrar, sabía que te iba a gustar!
Hermione sonrió, y volteó su rostro, quedando de frente con el de Harry.
- ¡Hagamos un pacto! - le dijo, en un susurro - Un pacto de amor. Harry arqueo las cejas, por lo cual la chica agrego: - Las estrellas siempre han sido sinónimo de pactos, de deseos. Siempre las personas que se aman, cuando miran las estrellas, hacen un pacto de amor, que los compromete delante de ellas, que su amor no se va a acabar nunca, así pasen las cosas que pasen.
El moreno la contemplo por un momento, y sonriéndole, la aferro mas a su cuerpo - ¿Qué las estrellas sean los testigos de nuestro amor?- le preguntó, la muchacha asintió - Muy bien - dijo.
- Elige una - le dijo su novia, mirando el firmamento. El joven alzo su verde mirar, y observándola minuciosamente, se detuvo en un pequeño lucero, que brillaba flamante, al lado de la luna.
- Ya esta - dijo - Ahora tú.
Con una fugaz ojeada, eligió un lucero que se alzaba frente a las montañas.
- Ahora, pidamos el pacto, lo haré yo primero - anunció, y soltándose de Harry, lo agarro de la mano, al tiempo que decía - Yo, Hermione Grander, prometo frente a este firmamento que se alza sobre nosotros, acompañándonos en esta noche mágica. Que pase lo que pase, seguiré amando a Harry Potter, sin importar las vueltas que nos de la vida - luego se quedo callada, y miro a Harry, este, al darse cuanta de que unos fervientes ojos cafés lo estaban mirando, dijo:
- Y yo, Harry Potter, prometo que pase lo que pase, nunca dejare de amar a Hermione Grander. Y este firmamento, será el testigo de esta promesa.
De un momento a otro, las estrellas se enlazaron, formando un pequeño corazón, y la luna brillo más que nunca.
El pacto de amor, entre Hermione y Harry, se había formado. Y el inmenso firmamento, que caía en esos momentos sobre la ciudad de Londres, fue testigo de aquello.



- 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1 ¡Feliz año nuevo! - gritaban diez felices personas, dentro de la madriguera, cuando las manecillas del reloj de la pared, marcaron las 12:00.
- ¡Feliz año nuevo, Harry! - le deseó Ron, abrazándolo, y dándole unos golpecitos en la espalda.
- ¡Lo mismo digo! - dijo este, y le esbozó una amplia sonrisa.
- Bueno, bueno
. ¡Tomemos Champán! - anunció el señor Weasley, tomando un frasco de vidrio de la alacena.
- ¡Siiii! - gritó Ron, y justo cuando iba a agarra la copa, la señora Weasley lo detuvo.
- No señor, usted no me va a tomar nada de champán - le espetó - Eres muy chico a un, y no te permitiré que tomes.
Con quejas, y alegatos, se fue a sentar junto con sus amigos.

Después de la cena y de las buenas nuevas para el próximo año, la señora Weasley mando a dormir a sus hijos, junto con Hermione y Harry, ya que mañana volverían a hogwarts, y no quería que les cogiera la tarde.

El primero de enero, las calles estaban congestionadas de carros, que habían madrugado mucho, para así evitar el trafico (pero al parecer, todos tuvieron la misma idea) y la señora Weasley, estaba que estallaba de la ira.
- ¡Malditos Muggles! - decía a lo bajo, procurando que el taxista no la escuchara - ¡Malditos tráficos! ¡Como es que el primer día del año, y las calles están así! ¡Es una completa injusticia! - luego, miro a Ron y severamente le dijo: - ¡Si no te hubieras demorado tanto, ya estuviéramos llegando a la estación!
- ¡Hay mamá, no me vengas con tus alegatos! - Le exclamo el joven - ¡Que todos nos demoramos, yo no fui el único!
En el transcurso hacia la estación, Ginny, Harry y Hermione, tuvieron que aguantarse la pequeña disputa que surgió entre Madre e Hijo

- ¡Mi mamá tanto que alego, para ver que llegamos a tiempo! - Exclamo Ron, buscando junto con sus amigos, un compartimiento vació - Sinceramente, los años no le están llegando solos.

Luego de una hora de viaje, el carrito de la comida paso, y Harry tenía tanta hambre, que lo pidió todo.
- ¡Te vas a enfermar con tantos dulces! - le dijo Hermione, mirando con recelo, como su novio se comía aquellos apetitosos dulces.
- ¡Hay Hermione, no molestes, déjalo ser feliz! - le dijo Ron, y agarrando otra rana de chocolate, se la metió con ímpetu, en la boca.
- ¿Quieges? - le preguntó, con la boca llena.
- ¡Ron! ¿Sabes que lo que estas haciendo, es asqueroso? - la única respuesta que obtuvo, fue una mueca de enfado, y comiéndose otra rana de chocolate, se cruzó de brazos.

- Harry, ¿En que piensas? - le preguntaba Hermione, cinco horas después, luego de que el chico se quedara con la mirada perdida en algún punto del espacio. El joven se sobresalto, y negó con la cabeza.


Los carruajes los esperaban, en las esquinas de la estación en hogsmeade. Buscando uno sin ocupantes, Harry, Ron y Hermione, se perdieron entre la muchedumbre.


- Y ¿No te dolió? - preguntaba una susurrante vos, a cinco carruajes continuos, a los de los tres jóvenes.
- Un poco - le respondió otra voz, áspera y más oscura de lo habitual.
- ¿Y tu madre esta de acuerdo? - preguntó otra vos, un tanto gruesa.
- No, pero sabía que lo tenía que hacer. Además, era mi deber ¿no?
- Eres muy valiente - le dijo la primera vos, y le dio un beso en la mejilla - Ojala que esto no te cause problemas.
- Hay alguien que me va a cubrir - dijo, pero esta vez, su vos cambio un poco - Alguien en quien
confió mucho pero
.a la vez no tanto.
Un silencio amodorrante reino el carruaje, y camino hacia el castillo, solo se escuchaba el tintineo de los caballos, golpeando el suelo mojado por la lluvia.






En la clase de Pociones, el profesor Snape no apareció en todas las dos horas, cosa que se le hizo muy raro a Harry, pero mas raro a un fue, cuando vio que Malfoy, tampoco estaba.
- Esto se me hace muy raro - les comentó a sus amigos, al sonar la campana - ¿Dónde estará Snape y Malfoy?
- Desde que la cena de ayer termino, no lo volví a ver - dijo Hermione.
- Cierto, y hoy en el desayuno no estuvo - recordó el pelirrojo.
- Chicos, esto esta muy raro - puntualizo el ojiverde, con el ceño fruncido - Muy raro.

- Bueno, bueno, después de unas largas vacaciones - les decía la profesora McGonagall, a la hora de trasformaciones - Creo que ya volvieron con las pilas bien puestas, para comenzar un nuevo trimestre en Trasformaciones.
- No profesora, eso es lo que usted cree - le dijo Seamus, con vehemencia - Estamos con las pilas mas bajas, que el trimestre pasado.
- Pensaba que el nuevo año, lo iba a colocar mas responsable, señor Finnigan - dijo McGonagall con seriedad - Lo único que le digo, es que si no pasa este trimestre, si es posible, repite séptimo, así solo haya perdido conmigo.
Tras aquella amenaza, Seamus no volvió a opinar en toda la clase.
- El trimestre pasado, trabajamos los hechizos de transformación humana, pero solo con parte de nuestros cuerpos - les recordó McGonagall - En este trimestre, nos enfocaremos en la parte teórica - y como hubieron quejas y reproches, agrego - Pero tranquilos, que solo será por dos meses, igual sus EXTASIS, serán mas que todo de práctica, y poca teoría. Así que para la próxima clase, quiero que me entreguen un informe de 15 pergaminos, sobre el primer hechizo de trasformación que practicamos.
¡Y no quiero excusas! - les advirtió, mirando severamente a Seamus - Ya pueden retirarsen.

- ¡No veo el tiempo, en que ya salgamos de esta prisión! - Exclamaba Ron, en el comedor - Me están sofocando con tantos deberes.
- Hay Ron, tú siempre reprochas por todo - le dijo Hermione, con desagrado - Que las tareas, que las clases, que los profesores ¡Hay Ron! ¿Hasta cuando?
Antes de que Ron pudiera abrir la boca para responder, Harry dijo:
- ¿Si vieron? Malfoy no esta - Hermione volteó, y miró hacia la mesa de Slytherin - Es cierto
¿Dónde andará?
- Si esta semana no aparece, te prometo que lo averiguare - le aseguro el moreno.


La clase de Herbologia no se pudo realizar, por la fuerte lluvia que de un momento a otro había caído sobre el castillo, a si que los de séptimo, tuvieron su rato libre.
- ¡Esta es mi vida! - decía el pelirrojo, acostado sobre el piso de un pasillo.
- ¡Claro, la vida buena! - le corrigió Hermione, muy sería - Sinceramente Ron
.
- ¡Hay mira, mejor me voy que con tus reproches, me vas a sacar canas verdes! - exclamo, y levantándose del piso, se desapareció cruzando un pasillo.
- ¡Pensé que no nos dejaría solos! - le dijo Harry, acercándosele - ¡Ahora si
estamos solo tu y yo!
Hermione lo miro con picardía, y se mordió el labio inferior, al tiempo que se dejaba caer al suelo, delicadamente, junto con Harry.
Un candente besó se hizo presente, seguido de una acción prohibida y un grito estruendorozo.
- ¡Potter, Granger! ¡Están en un colegio, no en un cuarto de hotel! - Les espetó Snape, saliendo de una puerta invisible - ¡Párense de hay, que están dando tremendo espectáculo! - les ordeno. Harry y Hermione se miraron, y acongojados, se levantaron.
- ¡Los voy a tener muy bien vigilados! - Les advirtió Snape - Otra acción como esa, y tendrán su castigo - y sin miramiento, se les alejo subiendo las escaleras.
Harry se lo quedo mirando, y observo que tenía la parte inferior de la túnica, un tanto rasgada, y la mano derecha, le pareció verle una leve quemadura.

- ¿Le viste la túnica y la mano derecha, a Snape? - le preguntaba Harry a su novia, camino al aula de defensa.
- No, pero lo que si vi, fue un regaño por tu culpa - le dijo con rudeza - Casi nos castigan, Harry.
- Pero no es mi culpa, tener a una chica tan linda como novia - le confesó - Además, mis hormonas están pudiendo más que mis pensamientos.
Hermione blanqueo los ojos, y entro en el aula.
En ella, ya estaba Ron, sentado al lado de Dean, haciendo especulaciones de quien sería el nuevo profesor o profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras.
Cinco minutos después, se abrió la puerta del aula, y una silueta negra con una varita en alto, se hizo visible.
- ¿Quién es? - fue la pregunta de muchos, la de otros fueron - ¿Qué es?
Aquel extraño hombre (o mujer) levanto su varita, y cerro todas las ventanas, dejando así en completa oscuridad, la estancia.
Camino con paso firme (pero lento) hacia el escritorio. A medida que pasaba entre los curiosos alumnos, iba dejando a su alrededor, un amortiguador interrogatorio.
Cuando paso por el lado de Harry, este sintió una presencia extraña, como si conociera a esa persona. Hermione por su parte, lo observaba minuciosamente, y estaba atenta a cualquier señal de reconocimiento, por que también tenía la leve sospecha, de que ese ser, lo conocía.
Ron lo miraba sin pestañar, y al parecer estaba haciendo un rudo esfuerzo, para echar cabeza de si conocía o no, ese ser.
Cuando aquel hombre llego al escritorio, con una sacudida de su varita, volvió a abrir las ventanas, y la segadora luz, ilumino su rostro: Cansado y un poco más viejo de lo habitual, se encontraba aquel profesor que Harry le había tenido tanto afecto.


***********Notas de la autora************

Weaaaaa, no pude ir al estreno de Hp 4, por que me fui de paseo con los del sálón ayer y aparte de que llegue tarde, llegue re cansada y ni modo de ir a cine. Hoy pensaba ir con una amiga, pero es el cumple de mi Mam, y pos....Pero mañana voy a ir, por que voy a ir....
Ya me la kiero ver, hay ver a ese papasito en pantalla gigante es lo mejor que hay en esta vida (claro, despues del helado de chocolate, los libros de Jk +menos el 6+ y otras cosas XD)

Bn, hora d Rews:
Pucha, creo k es la 1 vez k solo veo un rew (bue dos, a un k la carita feliz ta chevere, grax a la o al k la coloco n_n) en fin...

Gaby: Mi amiguita...¿co tay? Espero que bn n_n.- Hay, k riko que te haya gustado el capi...me alegra mucho, en serio. Jjaja, y bueno si tu dices que soy un poco mala, pos k mas da o_O....jajaaj. Pucha, luego te dire si me gusto la peli (we, X logica me va a gustar ¿no? n_n) Nos estamos hablando...¿Ok? ¡Honney! :P


Nos vemos en el prox cap
Besitos
y recuerden:

**LaS PeRsOnAs k qUeReMOs, nUnCa sE vAn d nUeStRo lAdO, SieMpRe EsTaRaN aQuí (L)...En nUeStRoS CoRaZoNeS***

att: Emma.21
El regreso de Remus Lupin:

- ¡Profesor Lupin! - exclamó todo el alumnado, al unísono.
- ¡Buenos días, jóvenes! Me alegro, volver a verlos - les dijo, con una amplia sonrisa. Todos (a acepción de los de Slytherin) estaban boquiabiertos. No podían creer que Remus Lupin, estuviese hay parado como si nada.
- Pero bueno dejen esas caras, que parece estuvieran viendo un muerto - espeto Lupin - Me contaron que tenían al principio de año, a Snape, como profesor ¿O me equivoco? - Todos asintieron con desdén - Bueno, dejemos los malos tiempos atrás, ya comenzamos un nuevo año, y ahora si aprenderán lo que son las Defensas de las Artes Oscuras, en este grado.
Harry sonrió emocionado, jamás se había imaginado volver a ver al profesor Lupin en Hogwarts, ni mucho menos enseñándoles de nuevo Defensa.
La clase fue muy entretenida, entre el cronograma del nuevo trimestre y unos que otros recorderis en cuestión de hechizos, la campana sonó, y uno a uno fue saliendo del aula. Los últimos en salir, fueron Harry, Hermione y Ron, que tomaron su tiempo para guardar los libros en las mochilas.
- Nos alegra mucho volver a verlo, profesor Lupin - le dijo Hermione, con una amplia sonrisa.
- Si a mi también - coincidió esté - Y a un que solo hace un año que no los e vuelvo a ver, han cambiado mucho - miro minuciosamente a Ron y asintió - Por ejemplo tú, estas mucho mas grande.
Ron se encogió de hombros, y dio una pequeña sonrisa.
- Cuando lo vi, no creí que fuese usted - le confesó Harry - Penes que era una ilusión.
- Fue una grata sorpresa - le dijo Hermione, y sin contenerse le dio un abrazo.
- No sabe de lo que nos salvo, profesor Lupin - exclamo Ron, con alegría - Snape ya nos estaba matando con sus clases.
- No me agradezcan a mí, si no a Dumbledore - les dijo - El fue quien me llamó, y me ofreció el puesto.
- Profesor Lupin, ¿Usted cree que el profesor Dumbledore se haya enterado de las atrocidades que nos enseñaba Snape? - le preguntó Harry, levantando el ceño.
- Si se entero o no, no lo se; lo único que les puedo decir, es que Dumbledore ya no esta confiando tanto en ese hombre.
- ¡Pues ya era hora! - Exclamo Ron, y levanto del suelo, un pedazo de pergamino - Ese hombre nunca, me dio buena espina - puntualizó, haciendo mucho énfasis en la palabra: nunca.
- Si, es cierto - aceptó Harry - Snape siempre a sido como doble, cuando esta con Dumbledore se comporta de otra manera, y valla a ver si cuando esta con Voldemort, se comporta de otra.
- Yo siempre he pensado, que si el profesor Dumbledore a confiado ciegamente en el profesor Snape, es por algo - tercio Hermione, con rotundidad - A un que a nosotros nos parezca el ser mas infame sobre la tierra.
- Hermione tiene razón - dijo Lupin, y agarro su portafolios, junto con su varita - Dumbledore sabe lo que hace, pero me gusta mas lo que esta haciendo ahora.
Harry y Ron rieron por lo bajo, y caminaron junto con Lupin y Hermione, hacia la puerta.
- ¿No irá a cenar, profesor Lupin? - le preguntó Hermione, al ver que se iba a despedir de ellos.
- No, Hermione, Dumbledore necesita hablar conmigo de unos asuntos, nos vemos después - Y sin interrupciones, cruzó por un pasillo, y desapareció al instante.

A la hora de la cena, Harry noto de nuevo que Malfoy no estaba. Eso se le hizo raro, ya que lo había visto en la clase de Defensa, pero como se había quedado hablando con el profesor Lupin, no pudo seguirle los pasos.
- El profesor Snape, tampoco esta - le informo Ron, mirando hacia la mesa de profesores - Esos dos están tramando algo.
- En vacaciones, seguramente sucedió algo - puntualizó Harry, y se quedo pensando - Quisiera saber que es.
- No te mates en cosas sin sentido, Harry - le recomendó Hermione - Mejor preocúpate por que este trimestre te valla bien.
No el coloco tanta atención a la orden de su novia, sus pensamiento estaban en otras cosas mas importantes, que en preocuparse por que le fuese bien en el trimestre.

La sala común ya no tenía un ambiente festero: La decoración navideña había desaparecido, cuando diciembre se había ido, y solo quedo uno que otro copo de nieve, sobre la alfombra.
- Ya te lo eh dicho Harry, no le eches tanta cabeza al asunto de Malfoy - le insistió Hermione, mirándolo con severidad, por en sima del borde, del libro: Trasformaciones 7 (teorías básicas) - Si sigues pensando en eso, no le vas a prestar atención a tu estudio.
- Trato de pensar y pensar, pero no se me ocurre ninguna idea de que demonios estará haciendo Malfoy con Snape - dijo Harry, sin prestarle mucha atención al comentario de Hermione - Cuando termine esta semana, me convertiré en espía.
A las once menos diez, Hermione les dio las buenas noches a Ron y Harry (este último con un rápido beso, en la comisura de los labios) y subió hacia el dormitorio de las chicas.
- Si necesitas ayuda con lo de Malfoy, solo dímelo - el dijo Ron, y se levanto del sofá, al tiempo que lanzaba un pequeño bostezo - Yo también tengo sueño, nos hablamos después. Que descansases Harry - le deseó el pelirrojo.
- Lo mismo - le dijo Harry, y se desplomo en el sofá.
Si al menos tuviera la idea de que estuviera haciendo Malfoy, no se estuviera carcomillando las neuronas con eso. Luego de media hora (vencido por el cansancio) se levanto con sorna del sofá (pero un ruido como de unos instrumentos metálicos que caían al suelo) lo distrajo.
Se acerco con parsimonia al hueco que conducía hacia el retrato, y agudizó el oído, para escuchar a un hombre (o mas bien un joven) alegando por lo bajo.
A un que no se demoro ni cinco segundos, recogiendo lo que fuese que se le hubiera caído. Cuando los pasos de aquel ser fueron haciéndose cada vez mas apacibles, Harry subió como un rayo hacia su dormitorio, y cogiendo la capa de invisibilidad, bajo de nuevo.
Justo cuando iba a entrar por el hueco del retrato, una vos femenina lo detuvo con un rotundo - ¿A dónde crees que vas, Harry?
El joven giró sobre sus talones, y le sonrió tímidamente a Hermione, que se encontraba en la mitad de la sala, con los brazos cruzados y una chaqueta sobre su pijama.
- Este
.eh
- balbuceó el joven - Es que
escuche ruidos - le contestó.
- Si, yo también los escuche, por eso me levante - le informo la chica - ¿Y vas averiguar, que fue lo que ocasionó ese ruido?
Harry se encogió de hombros, y asintió lentamente con la cabeza.
- Nunca cambias, Harry Potter - dijo Hermione y dio un pequeño resoplido - Voy contigo.
Harry no le vio problema aquello, y la agarro de la mano, mientras se cubrían con la capa.
Salieron por el hueco del retrato, dejando atrás los ronquidos que la señora gorda daba.
- Cuando escuche ese ruido, me acerque a la puerta y oí como si alguien estuviese alegando - le comento el ojiverde - Por eso fue que decidí averiguar.
- ¿Y sabes donde se fue esa persona? - le preguntó Hermione, levantando el ceño. Harry negó.
- Vamos hacia la puerta, por si las dudas - opinó Harry.
- No creo que haya salido - pensó Hermione - Además acuérdate que con todos esos problemas que han sucedido con los mortifagos, el Ministerio le ah exigido al profesor Dumbledore, una mayor seguridad para Hogwarts.
- Pues al parecer esa seguridad, no detuvo a aquella persona - dijo Harry, señalando la puerta: todas las cerraduras, estaban completamente abiertas, y el encantamiento de seguridad que la profesora McGonagall y el profesor Flitwick habían puesto, había sido destruido.
- ¡No puede ser! - Chillo Hermione, tapándose la boca con las manos - Los encantamientos que utilizan en Hogwarts, son muy poderosos; y cualquiera no los destruye.
- Pues al parecer, ese ser no es cualquiera, Hermione - dijo Harry, quitándose la capa de invisibilidad - Quien fuese el que haya destruido los encantamientos, debe estar afuera. ¡Ven vamos! - exclamo, y agarro a su novia por la muñeca.
- ¡No Harry! ¿Estás loco? - le preguntó la chica, soltándose bruscamente de el - Si alguien nos descubre, estaremos en serios problemas.
- Nadie se va a dar cuenta, que estamos afuera - le aseguró el moreno - Además, iremos rápido, si no encontramos nada nos devolveremos.
Hermione lo pensó un momento, y derrotada asintió, y salio junto con Harry hacia los terrenos del castillo.
Afuera estaba haciendo un frió insoportable. A un que el invierno ya había desaparecido, un clima frío y lluvioso reinaba en esa época.
Hermione había tenido suerte de haber traído chaqueta, ya que el gélido viento helaba a cualquiera.
- ¿Vamos a entrar al bosque? - quiso saber la joven, mirando hacia el fondo. Harry asintió y esta automáticamente, lo agarro del brazo.
Ah esas alturas de la noche, la oscuridad caía como una sabana por todo el bosque prohibido. Y el ruido de los animales o de las platas, se hacía cada vez más tenebroso.
Con paso de tortuga, se fueron internando en el bosque; y a medida que avanzaban la oscuridad los iba tragando poco a poco.
- No se a donde demonios vamos - dijo con vos entre cortada.
- Vamos a donde me lleve la intuición - le contestó Harry.
Al cabo de media hora, ni un signo de anormalidad se presento, y justo cuando los chicos se iban a devolver, una extraña luz ilumino la profundidad del bosque.
- Tenemos que correr, para no perder de vista la luz - le informo Harry a su novia. Esta asintió, y agarrados de las manos, corrieron con todas sus fuerzas, hacia el corazón del bosque.
Se escondieron detrás de un árbol (a unos cuantos centímetros de aquella luz segadora) y se agacharon con cautela.
Una sombra de un hombre, lograron distinguir antes de que la luz se apagara. Harry estaba seguro que aquella luz no fue producida por una varita, ya que era muy potente y segosa.
Aquel ser pronunciaba algo en voz baja y como no lo podían escuchar, se trasladaron a un árbol más cercano y en el momento en que Hermione se iba agachar, piso una rama que hizo un estruendorozo ruido y el hombre volteó de inmediato.
Sus ojos se dirigieron hacia el árbol en que se encontraban escondidos Harry y Hermione y sacando su varita muy rápidamente, pronunció:
- ¡Expelliarmus!-Y el hechizo le dio de lleno a Hermione, que callo hacia atrás.
- ¡Hermione! - exclamo Harry en un susurro, y cuando vio que aquel ser se acercaba a ella, también saco su varita y grito: - ¡Impedimenta! Ocasionándole una caída en bruces.
Harry salió rápidamente del árbol, y ayudo a levantar a Hermione.
- ¡Ven, vamos! - la apremio, y como almas que se lleva el diablo, salieron corriendo por el bosque.
Los pasos de aquel hombre, les estaba pisando los talones, y con un movimiento de varita, Hermione exclamo:
- ¡Petrificus Totalus! Y esté se quedo congelado, y calló con un ruido sordo al suelo.

Agitados, entraron por la puerta y subieron las escaleras de caracol. Cuando estuvieron de nuevo en la sala común, se desplomaron en el sofá.
- Casi
que
que nos alcanza - decía Hermione, sin aliento.
- No
no le pude ver la cara - dijo Harry, dejando su varita a un lado - Pero si se que de veinte años, no pasaba.
- Seguro es Malfoy - tercia Ron después de que Harry y Hermione, le contase sobre lo sucedido de la noche anterior.
- Se que hay muchos dedos apuntando hacia Malfoy, pero eso no quiere decir que sea el - decía tercamente la chica.
- Hay Hermione
. ¡Por el amor de díos! - Exclamo el pelirrojo, exasperado - ¿Cuándo veces te tenemos que decir, que Malfoy tiene algo entre manos?
Antes de que Hermione abriera la boca para contestar, la campana de cambio de hora sonó y todos los alumnos fueron saliendo del comedor, rumbo a sus clases.
En la clase de encantamientos, Harry y Ron decían sus especulaciones sobre Malfoy, mientras que Hermione los fulminaba con la mirada, desde el extremo de la mesa.
- Los encantamientos apaciguadores, no son muy fáciles de dominar, solo los magos o brujas - decía Flitwick, y miro de reojo a Hermione - Muy buenos, lo pueden conjurar, y por supuesto dominar.
- Ósea que yo en esto, saco cero - le dijo Ron a Harry, en un susurro apagado - Por que si solo es para magos muy buenos
.yo estoy muuuuuuy lejos de serlo.
Harry movió la cabeza de un lado a otro, por la forma tan negativa de pensar de su amigo; pero lanzó una pequeña risita.
En el receso, se dedicaron (por ordenes de Hermione) a realizar el deber que la profesora McGonagall les había colocado, para que así tuvieran el día de mañana libre.
- ¡Malditos deberes! - repusaba Ron entre dientes - ¡Estúpidas redacciones! ¡Estúpido colegio!
- Si Hermione te oye decir eso, te crucifica - le advirtió Harry, mirándolo por en sima del libro que su novia le había prestado: Hechizos cambiantes, volumen 1: Cambie-Cabells
- ¡Pero es cierto!
Cuando Ron se levanto del sofá con aíre de aburrimiento, el hueco del retrato se abrió y por el entró McGonagall, con el entrecejo fruncido.
- ¡Wesley, ve a tu clase! - Le ordeno la profesora - ¡Potter, a mi despacho!
Tenía la mente con un mundo de ideas, del por que McGonagall lo necesitaba en su despacho. No había hecho nada malo desde que regresó de las vacaciones navideñas, y sus pequeños problemas, habían quedado en el olvido.
Cuando subían por las escaleras, una escalofriante idea le recorrió la mente, y una gélida brisa le lleno su cuerpo.
¿Y si McGonagall supiera lo de la noche anterior? ¿Si alguien le hubiera dicho? Si era eso se tenía que atenerse a la suerte o a díos, de que lo salvase de un castigo, o peor, de la expulsión.


- ¡Siga! - le indico la profesora, con un deje de enfado en su voz, al tiempo que le sostenía la puerta.
Cuando Harry atravesó el umbral, casi se le va el corazón al suelo, al ver a Hermione sentada en un asiento frente del escritorio de McGonagall. Tenía la cara que envolvía confusión pero a la vez miedo. Al ver a Harry, se sobresalto, y le dio una pequeña sonrisa cuando se sentó a su lado.
Minerva se fue acercando lentamente hacia el escritorio; sus zapatos resonaban en el suelo frió y sombrío, y cuando llego al asiento, miro detenidamente a los dos adolescentes. Parecía que hacía un rudo esfuerzo, por contener que su cara se colocase colorada.
- Ahora mismo - empezó hablar con parsimonia - Quiero que me expliquen
y sin rodeos, ¿Por qué demonios estaban ayer a altas horas de la noche, en el bosque prohibido?


*******Notas de la autora******

Hola mis queridos lectores:

Primero que todo, ofresco disculpas por demorarme tanto en actualizar, es k las semanas anteriores eh tratado de entrar, pero la pagina no se me habría...hasta k por fin hoy ocurrio el milagrito XD.
Yo estoy un poco aburrida, X k tanto estres del colegio (y otros temitas k no vienen al caso) me tiene con el animo un poco bajo, pero hay voy...

Hora de Rews:

Pacita P Potter: Hay...hola Pacita (interesante nick) Me alegra un resto k te este gustando el fic y me enorgullece escucharte (o mas bn, leerte) que mi Ff le da sentido a tu vida...me honrra....muchas thanks...cdt tu tbmn.

Liliana Mcdougall: Claro que me facino tu cap ¿Ya publicaste el 4? jaja y si muy mala tu amiga, k te haya hecho sacar la sopa, sobre el 4 cap....(a un que yo hubiera hecho lo mismo....) y se lo que se siente k tus neuronas no te dan mas...(es HORIBLEEEEE) y mas si al otro día tenez examen, y si es de fisica...peor a un...huacala mi materia menos preferida (para ser mas precisa...la k mas odio) y la pase en este 1 periodo (:S) +Huuu, cuando entre a 9º, pensé k Fisíca sería interesante, pero mentiras, me a gastado mas neuronas k la misma algebra XD--+ En fin, k bacano k te haya gustado el capi y cada actualizacion k hago (ojala k esta tbmn te guste) chaó y cdt.

Gaby: Hayyyy mi amiguita del almaaaaaaaaaaa!!! ¿como tay? ¿bn?....bueeeee si fue un poco cursi el cap, pero a la vez lindu ¿no? y si, tas en lo cierto lo de malfoy y snape es algo malo (pero tengo k aclarar primero k todo, k aquella idea la tome de Jk, cuando publico su...librito de quinta...osea el 6 libro +le digo así X k gran parte no me gusto, pero la otra si XD.+) mas adelante se daran cuanta la ídea k tome (los k se hayan leido el libro...claro, y los k no, sorry X adelantado) pero eso si, en aquella idea "tomada" le cambie MUCHAS cosas, pero MUCHAS son MUCHAS....jajaaj.
Y si no import, ya casi toy k lo termino, es k kiero llegar a 20 hojas de word, y apenas llevo 12 :S.....aguanta k ya te lo mando....X k tiene k kedar súper BACANo.----cuidate amigui...chau...

Y a las o los tres k escribieron, MUCHAS GRACIAS, por seguir mi Fic, les agradezco con my heart...n_n

Ok...ya me voy k mañana DESGRACIADAMENTE, tengo k ir a estudiar (no veo el día de estar en vacaciones...)
Disfrutenlas, (los que estan en ellas)X mi ¿ok?

Nos vemos en la prox actualización....

**Quien tiene amigos, tiene un baúl lleno de recuerdos***
Emma.22
El nudo de Draco:

Aquella pregunta, les cayó como un baldado de agua fría.
Hermione miro de reojo a Harry, en busca de algo, pero este estaba igual de estupefacto que ella.
- Los estoy esperando - les dijo McGonagall con seriedad - Y quiero una razón convincente.
Harry respiro profundo, y contestó - Es que
eh
nosotros
eh
este

- Nosotros desde que volvimos de las vacaciones - lo interrumpió Hermione - No sabemos por que motivo, se nos ocurrió la loca idea de que Malfoy y el profesor Snape, estaban en algo raro.
- Y pensaron que yendo al bosque, encontrarían respuestas ¿no? - la atajó Minerva.
Hermione se encogió de hombros, y negó con la cabeza.
- ¿Entonces? - quiso saber la mujer.
- Escuchamos unos ruidos - continuó Harry - Detrás del retrato, unos ruidos que al parecer es lo que produce unos instrumentos, al caer.
- Decidimos salir averiguar lo que pasaba - dijo Hermione, en voz baja - A si que tomamos la capa invisible y salimos de la sala común.
- A mi se me ocurrió la idea de salir - prosiguió el moreno.
- Pero cuando llegamos al vestíbulo, vimos que ya alguien había forrajeado las cerraduras, y además había derrocado el encantamiento de seguridad, que usted y el profesor Flitwick habían colocado - continuó la castaña
- Yo le sugerí a Hermione que saliéramos del castillo, por que estaba más que seguro, de que afuera estaba Malfoy - le dijo Harry con rotundidad.
- Salimos y entramos al bosque - le explicó Hermione.
- Mas al fondo, vimos como una luz resplandeciente iluminaba el corazón del bosque, y sin pensarlo dos veces fuimos a ver lo que la producía - le comento el joven.
- Cuando llegamos hay, vimos a un hombre que estaba haciendo una especie de conjuro, o algo así - continuó la chica - Pero como no escuchábamos nada, nos quisimos acercar mas a el, pero desgraciadamente nos descubrió.
- Utilizo el encantamiento Expelliarmus, el cual le dio a Hermione - le informo ojiverde.
- El caso es que con el petrificus totalus, pudimos escapar - concluyó Hermione, mordiéndose el labio inferior.
Le habían dicho toda la verdad, y ahora tenían que esperar lo peor.
McGonagall se quedo callada por un momento, y el silencio reino en el recinto.
Sus minuciosos ojos (a través de las gafas) pasaban de Hermione a Harry y de Harry a Hermione, como si estuviese haciendo un sorteo de quien expulsaría, y quien no.
- Hable con el director de esto, antes de que los llamara - les comentó la profesora con dureza - El me dijo que les sacara toda la información y después los llevara a su despacho, y así lo haré.
Un aíre de alivio lleno tanto el cuerpo de Harry, como el de Hermione; y por fin pudieron respirar un poco.
Si quiera por parte de Dumbledore, podían estar seguros de que no obtendrían la expulsión, pero si, no se salvaban de sus merecidos castigos.
- ¿¡Que esperan!? ¡Rápido! - los apremio la ex directora, y de un salto se levantaron de los asientos.
- Pasteles de chocolate - dijo Minerva, ante la gárgola de piedra, que se erguía frente al despacho del director.
Esta se movió unos centímetros, y fue subiendo poco a poco. Harry y Hermione se miraron y juntos subieron por la pequeña escalera que se fue formando, a medida que la fea gárgola, subía.
En el mismo asiento de siempre, Albus Dumbledore los esperaba con una amplia sonrisa; parecía más que los estuviese esperando para una fiesta de Té, que para un regaño.
- Siéntense - les indico a los jóvenes, señalándoles dos pequeñas sillas amuebladas. Harry y Hermione le sonrieron tímidamente, y obedecieron al instante.
- Hace tiempo que no nos vemos, desde que entraron a Hogwarts, para ser mas preciso - les dijo Dumbledore, rompiendo el hielo.
- Profesor Dumbledore, discúlpenos - se apresuro a decir Hermione, con lagrimas en los ojos - Sabemos que usted se puede meter en graves problemas, si el ministerio se entera que dos de sus estudiantes, estaban deambulando a altas horas de la noche en el bosque prohibido - aquello lo dijo tan rápido, que al ansiado la causo un poco de gracia, lo que ocasionó el enrojecimiento de la chica.
- Y ¿Cómo va todo? - les preguntó, sonriéndoles ampliamente; al parecer ignorando por completo las suplicas de la muchacha.
Hermione y Harry se miraron de reojo y se encogieron de hombros. Los dos sabían a que se refería el director.
- Pues
bien - contestó Harry, por fin.
- Eso me alegra.
Un silencio amodorrante se apodero del despacho. Dumbledore empezó a jugar con su varita, mientras que Harry miraba sus pies y Hermione el cielo.
En ese momento, Fatkues el Ave Fénix de Dumbledore, entró volando por la ventana y aterrizo en su hombro con delicadeza.
- ¡Por fin, casi que no llegas! - exclamo el director, y le empezó a desamarrar un pergamino que tenía amarrado a la pata.
Cuando tuvo el pedazo de papel en sus manos, el esplendoroso fénix voló de su hombro, hacia su jaula (no sin antes, volarles por en sima de la cabeza, a Hermione y Harry, al tiempo que formaba pequeños círculos dorados)
- Profesor
eso
¿Eso es del Ministerio? - le preguntó Hermione, con un hilo de voz.
- ¿Qué? ¿Esto? - Dijo el director, un tanto distraído - Ah no
es una pequeña información que
les contare a su debido tiempo - y les guiñó un ojo.
- Dumbledore - lo llamo Harry, pero se corrió al instante, al sentir que su mejilla izquierda era quemada por una severa mirada - Profesor
¿Nos va a expulsar? - quiso saber el joven y al instante se sobrecogió.
Dumbledore se tomo su tiempo en leer el recado y en guardarlo, y al cabo de cinco minutos, respondió:
- Se que cuando uno esta en la etapa de la adolescencia, juzgamos a las personas sin tener pruebas, y por ello llegamos a ser cosas que luego nos mete en el caldero. Yo también fui adolescente
como ustedes, y los entiendo - una amplia sonrisa surco los labios de los chicos - No tendrán ningún castigo
ni mucho menos la expulsión - les aseguro, y miro a Hermione - Pero eso si
anden con cuidado, y no juzguen sin saber.
Hermione asintió con ímpetu, pero Harry prefirió mirar el suelo. - ¿Estas bien, Harry? - le preguntó de repente el director, con un deje paternal en su voz.
- ¡Usted no me cree! ¿Verdad? - le Inquirió el ojiverde, levantando el ceño - Yo se que Snape y Malfoy están planeando algo y

- Esos dos, están sobre la varita y el caldero - le aseguró el anciano - Y los estoy vigilando
o ¿Por qué crees que Severus ya no tiene su puesto como profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras? - Harry no respondió. A un que supiera que Dumbledore ya no confía tanto en Snape, no iba a meter toda su mano en el caldero hirviendo, no era tonto.
- Gracias
profesor Dumbledore - dijo Harry, como dando por terminada aquella charla - Gracias
por todo - y sin esperar nada mas, se dirigió hacia la puerta.


- No fue de muy buena educación como te comportaste ahora con el profesor Dumbledore, Harry - le informo su novia con dureza - La forma en que te dirigiste hace un momento a el, fue lo mas

- ¡Mira, Hermione! - Exclamó Harry, dirigiéndose hacia ella - ¡A mi me da rabia saber, que la única persona que tengo aquí en esta maldita cárcel, no me crea! ¡Que piense que estoy loco, o que solo digo blasfemias de la gente! ¡Yo se lo que pasa, y lo voy averiguar así ese
ese
.ese
.así Dumbledore crea que Snape a un es un ángel con alas y corona! - Hermione se quedo seca tras la reacción del moreno, y conteniendo las lagrimas empuño las manos - ¡No entiendo tu estúpida obsesión por descubrir lo que esta o no haciendo Malfoy con el profesor Snape! - Vocifero Hermione, roja de la ira - ¡Yo soy tu novia....en la que puedes confiar y pedir ayuda
así
así sea para algo que no tiene sentido
pero si quieres cargar solo con tu irónica e idiota obsesión
.pues haya tú con tus problemas! ¡Como dicen por hay
cada quien con su varita, y cada quien con sus problemas! - le espeto y girando sobre sus talones, se dirigió hacia el pasillo que conducía a la ala este, pero alguien la detuvo, haciéndola devolver bruscamente.
- Lo
siento - masculló Harry en un hilo de voz - Soy un completo imbécil
tu eres la única que sabe lo que estoy sintiendo
creer algo que nadie crea, es muy duro
y yo
yo

- Shisssst - lo interrumpió la castaña, colocando su dedo índice en la comisura de sus labios - Ya
tranquilo
no paso nada.
Harry le sonrió, y aférrandola más a su cuerpo, acerco lentamente su rostro, hasta que sus labios se fusionaron en un apasionado beso.
A medida que pasaba los segundos, los problemas y frustraciones fueron desapareciendo, solo existían ellos dos y nadie mas.
A Harry le era muy gratificante, saber que al lado de Hermione todo se podía solucionar, o bueno todo podía tener solución (y si no la había, pues se buscaba) y que pasase lo que pasase, siempre iban a estar juntos.



- Si vuelves a fallar, el estará muy enojado contigo - le advertía una voz agria entre las penumbras, en medio de una habitación oscura y fúnebre - Tienes que actuar pronto por que si no

- Todavía faltan 5 meses - le replico otra vos, con indiferencia - Y en 5 meses puedo hacer maravillas.
- ¿Estas seguro? - le preguntó con sosiego - Mira que hay muchos obstáculos sobre el camino.
- ¿Quién es el que manda aquí? - Quiso saber aquel ser - ¡Pues yo! - se contestó a si mismo - Y a un que tu
bueno
¡Yo soy el que mando aquí
quieras o no!
El hombre soltó una irónica carcajada, que resonó en toda la habitación - No me hagas reír
¿Tu el jefe? ¡Si no puedes dominar a criaturas tan simples como las de esa bestia, puedes dominar un artefacto como eso! - y señalo un tenebroso paquete, que había en sima de la mesa.
La segunda voz, se quedo mirando con el ceño fruncido el paquete y después hablo, pero con cierto tono de nerviosismo:
- Eso
eso es muy poderoso
pero espera que yo lo puedo hacer. - a un que no esta muy seguro de ello.



*********

Como Harry lo había adivinado, al día siguiente Malfoy no se apareció en todo el día y la única vez que lo vio, fue en la hora del receso, cuando diviso su silueta cruzando los pasillos rápidamente.
Ron ya estaba al tanto de todo lo sucedido, y se ofreció ayudar en lo que necesitaban.
- Solo mantén los ojos bien abiertos con Malfoy - le dijo Harry el jueves a la hora de Historia de la Magia - Cualquier movimiento extraño, es muy útil.
El incidente que había sucedido con la profesora Trelawene en el mes de noviembre, le estaba sirviendo de amucho, ya que en vez de quemar el tiempo en estúpidas premoniciones, lo remplazaba paseando por los pasillos y averiguando información que le fuera servible.
Sabía que solo contaba con la ayuda de sus amigos, y que en Dumbledore, no podía volver a confiar, ya que estaba con el bando del enemigo.


- Harry ¿Te encuentras bien? - le preguntaba el profesor Lupin, al termino de la clase de Defensa.
El ojiverde, que estaba caminando con paso lento, dio un respingo, y giró sobre sus talones para mirar con sosiego al hombre de cabello negro co unas cuantas canas blancas.
- ¿Me hablaba, profesor? - dijo con parsimonia, como quien no quiere la cosa.
- Te vi como en las nubes, hace un momento - le contestó Lupin levantando el ceño.
Harry desvió su vista al suelo, y luego dijo:
- Eh estado pensando en muchas cosas
cosas que usted no se imagina, profesor Lupin.
- La próxima clase, empezaremos con la Maldición Conjurus Shop y necesito que estés muy lucido - le informo Remus, con un deje de ternura en la voz.
- Ahora me toca Trasformaciones
tengo
tengo que irme profesor - le dijo Harry, y sin miramientos empezó a caminar de nuevo con paso lento, y cuando cruzo las escaleras se perdió de vista.


- Pues esa no es excusa para que no haya traído la tarea, señor Thomas - decía McGonagall, de grito en cuello - Y si usted no sabía, esta es una nota para

Dejo la frase a medio terminar, cuando la puerta del aula de abrió y por hay entro Harry.
- Me alegra que se haya resignado a tomar clases, como todos sus demás compañeros, señor Potter - dijo McGonagall muy seria - Pensé que ya no vendría.
- Lo siento profesora - se excuso el moreno, y se fue a sentar junto con Hermione.



El sábado por la tarde, Harry le avisó al equipo de Gryffindor que entrenarían dentro de una semana y todos soltaron gritos de alegría.
- Por fin voy a volver a ver una quaffle - exclamó Ginny en la sala común, luego de que Ron le diera la noticia - Me hace mucha falta.
Ya había transcurrido una semana, y como el ojiverde lo había prometido, empezaría a pistiar a Malfoy.
- Eso no es buena idea, Harry - opinó Hermione, el domingo por la mañana, cuando el joven les comentó a Ron y a ella, el plan que tenía para saber donde se iba Malfoy, cuando se escabullía de las clases.
- Para ti, nada es buena idea - terció Ron malhumorado por la actitud de su amiga - Siempre le colocas peros y negativismo a todo.
- Mira Ron, mejor cállate - le espetó Hermione, entre dientes - Tu eres el menos indicado en decirme eso. Y el hecho de que tú siempre tomes las ideas más descabelladas que se te crucen por tu alocada cabeza, no quiere decir que Harry haga lo mismo.
- ¡Pero es que es la verdad, Hermione! - exclamó Ron, colocándose rojo - Para ti todo esta mal, y cualquier cosa que valla hacer Harry, es un delito gravísimo.
- Pues todo lo que hace Harry, me parece mal, es por que tu le das esas ideas - le dijo la chica con la boca apretada y colocándose muy colorada - Tu eres el único al que se le ocurren ideas tan locas como esas.
- Mira Hermione, en primer lugar yo no le doy las ideas a Harry - le informo el pelirrojo - Y en segundo lugar, tu eres una niñita que siempre segué siempre las reglas, y quieres que así sea todo el mundo, hasta tu novio, y eso no puede ser.
- Pues es mejor seguir las reglas y pensar con cabeza fría, que no tener ni una neurona en el cerebro para diferenciar lo bueno de lo malo - le dijo Hermione fríamente.
Ron se quedo seco tras las palabras de la castaña y la miro con desprecio - Sinceramente Hermione

- Sinceramente ¿Qué? - Lo desafió la chica - Anda
di lo que me ibas a decir, no seas gallina.
Ron apretó fuertemente los ojos y se quedo callado.
Harry (que solo se había limitado a quedarse sentado en el sofá, y observar como sus amigos peleaban) se levanto de un brinco, y agarró a Hermione de la mano. Esta lo miro de reojo, y sentándose de nuevo en el sofá, se quedo con la vista perdida en el cielo.
Ron se dejo caer en una butaca, y miro fulminante a Hermione.
Esta estaba que echaba chispas los por ojos, y con los puños apretados, miraba despreciante a Ron.
- ¿Y piensas hacer lo que nos dijiste, Harry? - le preguntó Hermione, luego de unos minutos de silencio absoluto, donde solo las miradas matadoras de Ron y Hermione, reinaron.
Harry agacho la cabeza, y dio un resoplido.
- No lo se - contestó por fin - Igual como tú dijiste, eso no esta nada bien.
Hermione sonrió abiertamente y Ron abrió la boca para protestar y al darse cuenta de que no tenía nada que decir, la volvió a cerrar.
La castaña levanto una ceja en sinónimo de: Si vez, me hizo caso mas a mi que a ti y miro con sabionda supremacía, a Ron.
- Ya es muy tarde, y es mejor que me valla a dormir - anunció Hermione, con una sonrisa de oreja a oreja - Y creo que ustedes dos deberían hacer lo mismo - y luego de despedirse de Harry con un corto beso en la comisura de los labios, y una oronda sonrisa a Ron, subió por las escaleras, rumbo al dormitorio de las chicas.
- Harry una pregunta ¿Cómo te la soportas? - le preguntó Ron, cuando desvió su vista de las escaleras. Harry se encogió de hombros, y prefirió quedarse callado.

- ¿Enserio no vas hacer lo que dijiste abajo? - le preguntaba Ron, quince minutos después en el dormitorio, hablando lo mas bajo posible, para que sus compañeros no se despertaran.
Harry se tomo su tiempo mientras abrochaba su pijama, y luego respondió:
- La verdad, si lo voy hacer, pero acepto que Hermione no se dará cuenta.
Ron (que estaba desamarrándose el cordón de los zapatos) levanto la vista y lo miro expectante - Hay le estas mintiendo - le informo el pelirrojo con sorna.
- No te preocupes, no me lo tienes que decir - le dijo Harry con rudeza, y se incorporo en la cama con sigilo.
Ron blanqueo los ojos, y dejando su varita en sima del nochero, también se adentro en la cama.
- Espero que no le digas nada a Hermione - le advirtió Harry agarrando la cobija.
- No te preocupes, no le diré - le prometió Ron - Buenas noches - dijo, y cerro las cortinas de dosel, que cubría la cama.
Al contrario de Ron, Harry se quedo con las cortinas abiertas media hora. Estaba pensando en que lo que estaba haciendo, podía costarle su relación con Hermione, pero si quería saber que era lo que tenía Malfoy bajo la manga, tenía que jugársela toda.


********Notas de la autara*********

Hola mis queridos lectores:
¿Como estan? Espero que muy bien.

Hay...por fin descanso por unas semanitas del cole Muggle....¡¡Aleluya!! Hay casi k no....uff....
Bueno, les tengo que decir, que este Cap tome un poko la idea del 6 libro de Jo...a un que como aclare en el otro cap, con muchos cambios.
El titulo (para los que ya se leyeron el 6 libro) es un poco parecido...tuve que tomar esa idea, ya que me encajaba perfectamente en lo k me estaba craneando desde hace tiempo...

Ya casi se acerca las fiestas navideñas (me refiero al 24 de Diciembre) k digo ya casi...esta hay a pepicuarta XD...solo 5 días y estaremos celebrando 24 (huuuuuuuuu) entons pos creo k actualizare despues de las fiesticas, pero antes del año nuevo...mi deseo es que ya al finalizar enero del 2006...este fic ya este terminado (y me estoy dando a la idea, k en Junio, cuando este en vacaciones de verano) escriba una segunda parte de este fic (A un k no se, a un esta en proceso...jajaaj, si mi inspiración sigue a flote, continuo con una segunda parte...si no...pos...no se o_O hay veremos)

Ahora si, moment de Rews:


PacitaP_Potter: Hay, siempre eh dicho k k nick tan original...n_n. Me alegro mucho k te haya gustado el capi...ojala este tbmn te guste....thanks X leer mi fic y ¡FELIZ NAVIDAD!

Gaby: Amiguiiiiiiiiiiii....jajaa ¿como estas? Voy a mandarte el capi (lo de nuestro plansito) X E-mail, ya que no te eh visto por MSN o_O....Si, si, lo del librito de quinta lo dije...pos por las razones k escribi...ah es k Jo me decepciono con ese libro...en fin...
Al igual k tu....yo tbmn pienso =...lo de Draco le esta dando un tokesito a la historia...X k amor y desamor X aki y X haya...no aguanta...aveces cansa...¿no crees?
K pases una ¡FELIZ NAVIDAD! con toda tu familia, y nos hablamos despues....

Y a todos (k a un k no dejaron Rew) = leen mi fic...MUCHAS GRACIAS, y esto va para todos ustedes:

¡¡QUE TENGAN UNA FELIZ NAVIDAD Y UN PROSPERO AÑO 2006!!

¡¡Merry Christmas Poterrianas!!

Att: *Emma*
Bye.23
Conjurus Shop:

La mañana del lunes, había amanecido con un clima muy raro: Estaba lloviendo pero a la vez haciendo sol, eso quería decir que pronto la primavera arribaría al castillo.
Una bandada de lechuzas, entraron por los ventanales del gran comedor a la hora del desayuno. Húmedas y destilando agua, les empezaron a entregar cartas y paquetes, a sus respectivos destinaríos.
La típica lechuza gris viscosa de siempre, arribo a donde se encontraba Hermione, y estirándole una pata, se poso en sima de la cuenca de cereal, que hace unos minutos estaba comiendo Ron.
Ron abrió la boca, y empezó a alegar con el animal:
- ¡Eres un completo estupido, saco de plumas! ¿Cómo se te ocurre posarte en la cuenca de mi cereal? mi cereal, el que me estaba comiendo. ¿Ahora que voy a comer? ¡Si ya no hay nada!
Sinceramente dicen que las lechuzas piensan pero tu
. - era como si de alguna mesa le hubieran tirado un papel sumamente enrollado. En la boca de Ron, Pigwidgeon gargajeaba desesperada por salir, al tiempo que Ron agitaba las manos sin saber que hacer.
- flab - exclamo el pelirrojo, y boto a la pequeña lechuza en sima del cuento de cereal de Hermione - ¡Asco! - fue lo único que dijo, haciendo muecas de repugnancia.
- ¡Ron! - exclamo Hermione, luego de darle unas cuantas monedas a la lechuza del profeta, que salio volando.
Harry agarró a Pigwidgeon, que con sus pequeñas alitas trataba en vano, en salir del mar de leche con hojuelas en la que estaba nadando.
- Tiene una carta, Ron - le dijo Harry, desamarrando un pedazo de pergamino de la pata de la miniatura lechuza.
Ron cogió la carta que le extendía Harry, y la abrió, mirando fulminante a Pigwidgeon:

Querido Ron:

Mamá necesita que vengas junto con Ginny, a la Madriguera, ya que Fleur esta muy enferma y necesita que alguien la cuide mientras ella va por medicinas y viaja a Francia, para avisarles a sus padres, ya que no aparecen en el mapa y no los puede hallar.
Ya Dumbledore esta enterado de todo, cuando termines de desayunar, avísale a Ginny y vallan al despacho de Dumbledore, de hay se irán en polvos flu, directo a la madriguera-

Att: Bill.
PD: Estarán de regreso, el próximo fin de semana, salúdame a Hermione y a Harry de mi parte.

- Y bien ¿Qué dice? - quiso saber el ojiverde, levantando el ceño.
- Ahora me tengo que ir junto con Ginny, a la madriguera - contestó este, sin podérsela creer - Por que Fleur esta enferma y necesita que alguien la cuide, mientras mamá viaja a Francia, para avisarles a sus padres.
- ¿Y por que, la señora Weasley, no le manda una carta? - dijo Hermione sin entender.
- Por que no aparecen en el mapa, o no se que diablos.
- ¿Qué sucede? - preguntó una vos familiar tras la espalda de Harry.
Ron y todos voltearon y vieron a Ginny con cara de desconcierto, y mirando a todo el mundo.
El pelirrojo le explico lo sucedido, y una sonrisa se le dibujo en el rostro de la joven.
- Perderemos clases, por una semana - dijo muy contenta - ¡Súper!


Ya cuando el timbre sonó, Ron se despidió de sus amigos, y junto con Ginny, subieron hacia el despacho de Dumbledore, para irse a la madriguera.


- ¿Dónde esta el señor Wesley? Potter - le preguntó el profesor Snape, con su socarrona voz, a la hora de Pociones.
Harry desvió su vista del caldero, y miro fríamente a Severus - Su madre lo necesitaba en la madriguera, al igual que a su hermana - le informó con un sutil desprecio.
Snape hizo una mueca de enfado, y acerco su ganchuda nariz, al caldero del moreno.
Moviendo negativamente la cabeza, y dijo con un tono triunfante - Creo que su Poción esta mas que pésima, señor Potter - y acto seguido, se acerco al caldero de Hermione, que (como siempre) no dijo nada, ya que estaba en perfectas condiciones.
Harry tenía los puños apretados, tanto, que ya se le estaban colocando rojos.
- Cálmate, Harry - le sugirió Hermione, en un susurro - Si Snape te ve así, se mofara de ti.

- Este hechizo les aparecerá en su parte práctica, cuando presenten los EXTASIS - les comentaba McGonagall, en la clase de Trasformaciones - A si que coloquen mucha atención, ya que no quiero distracciones - y miro de reojo a Dean y a Seamus.
- Pónganse todos de pie, por favor - les indico la maestra, muy seria - Coloquen sus varitas en línea recta, y hagan un leve movimiento a sus izquierdas, y pronuncien lentamente: Cambie totallis - justó cuando McGonagall pronunció el hechizo, todo su rostro, junto con el color de su cabello, cambiaron a una viva imagen de (lo que a Harry le pareció) Tía Petunia.
Con un sorprendente: Ooooohh, McGonagall volvió a cambiar a su forma natural y les dijo:
- Para que este hechizo funcione, tienen que tener en su mente a la persona en que se quieran trasformar, si están pensando en el almuerzo de más tarde, o en lo divertido que fue el fin de semana, no harán nada.
- Profesora - La llamo Hermione - Este hechizo es como si utilizáramos la poción multijugos ¿No?
- Si es cierto, señorita Granger, pero lo diferente es que si tienes una buena concentración, en menos de dos semanas conjugaras el hechizo a la perfección, sin necesidad de esperar tanto tiempo para trasformarse en una persona.
Al finalizar la clase, McGonagall volvió a hablar, antes de que los estudiantes salieran del aula:
- La próxima semana, quiero que traigan la redacción sobre: Christopher Uckermann, que deberían haber investigado en sus vacaciones, ya que empezaremos a practicar los hechizos de invisibilidad. Estos hechizos se dividen en 3 secciones, y espero que al finalizar este mes, ya las hayamos completado, para así empezar con otro tema.
- Ósea que ya para la próxima clase, debemos ser unos expertos en lo que vimos hoy - puntualizó Harry, bajando por las escaleras de caracol - Hay, creo que me voy a enfermar con tanta presión.
Hermione lo miro desaprovatoriamente, y movió la cabeza de un lado a otro.
- Hace falta Ron - dijo Hermione con tono omiso, partiendo sus papas con salsa. Harry abrió los ojos como platos, y levanto el ceño, por lo cual la chica agrego: - Por que no tengo con quien pelear.
Su novia tenía razón: Ron iba a ser falta en esta semana, ya que no tendría con quien platicar sobre cosas de
hombres.
La campana sonó al cabo de quince minutos, y en grupo de tres o cuatro, fueron dejando los alumnos, el comedor vació.
- Sigue, que yo ahora te alcanzo - le dijo Harry a Hermione, en el vestíbulo. La chica asintió, y salió por la puerta de roble, directo a los invernaderos.
Harry se quería quedar solo, ya que había visto salir a Malfoy del gran comedor, cinco minutos antes de que sonara la campana. Y cualquier movimiento que este hiciera, el moreno se lo tenía que estar pisando.
Subió rápidamente por las escaleras de caracol y se detuvo en el pasillo donde se encontraba la estatua de: Frey el bárbaro, ya que había escuchado la vos de Malfoy, hablando en susurros con una persona:
- Te eh dicho mil veces, que no lo saques de mi cuarto. ¿Es que acaso no lo entiendes? - le preguntaba el pelimono con fiereza, a una joven de cabello negro y corto.
La chica agacho la cabeza, y casi en un sollozo, se excuso:
- Es que
solo
quería
quería ayudarte.
- ¡Pues no necesitó que me ayudes! - le espetó el muchacho.
- Pero es que
Draco
.yo
yo quiero
.
- ¡Mira! - exclamo el ojimarron, agarradole los hombros, al tiempo que la acorralaba contra la pared - ¡No necesito que nadie me ayude, ni mucho menos alguien como! ¡TÚ! - y acto seguido, la tiro bruscamente al suelo, provocando que se partiera la parte inferior del labio. Antes de que Malfoy se fuera, se devolvió y fríamente le dijo: - La próxima vez que te vuelvas a entrometer, tus padres recibirán una carta con la invitación para tu funeral.
Harry estaba que salía de su escondite, para darle un buen puño en esa cara de fanfarrón arrogante que Malfoy tenía; pero si lo hacía, correría el riesgo de que el pelimono andará con cuidado, para que no lo pistiara.
Con la cabeza agachada, y tocándose los labios con la mano derecha; la joven se levanto y salió corriendo, rumbo hacia la sala común de Slytherin.

- Los girasoles de Australia, son muy diferentes a los girasoles que tienen los muggles en sus casas - les decía la profesora Sprout, en el invernadero número 7 - Si se sienten asechados por un animal, o hasta por el mismo hombre, sacan sus afilados dientes y se lo entierran provocando
¿Alguien me puede decir, que provoca la mordedura de un girasol australiano? - La mano de Hermione, fue la única que se levantó con ímpetu - ¿Si señorita, Granger?
- Provoca al instante una ligera resequedad en la parte afectada, y al cabo de tres días, una fiebre muy alta se hace presente - dijo Hermione, con orgullo - Pero en un mes se sana, con la sangre de un dragón.
- Perfecto señorita Granger, 10 puntos más para Gryffindor.
Harry sabía que estaba en clases, y que la profesora Sprout estaba hablando desde hacia más de media hora, pero su mente estaba en otra cosa: En lo sucedido hace unos minutos en el pasillo con Malfoy y esa niña, y la razón tan brusca que este la trato.
Ahora más que nada, sabía que Malfoy se tramaba algo entre manos y muy pronto lo iba averiguar.
- Harry, te note muy distraído hace un momento en clase - le dijo Hermione, con el ceño fruncido, saliendo del invernadero - ¿Te pasa algo?
Harry la miro, y negó con la cabeza. Le dolía mucho mentir, y más si le mentía a ella; la mujer que más amaba.
Llegaron hacia las escaleras de piedra, y empezaron a subir por ellas, pero antes de que Hermione entrara al castillo, Harry le agarró la muñeca y la atrajo al instante, hacia su cuerpo.
- Te amo mucho, Hermione - le dijo el ojiverde, con una dulce vos - Te amo mas que a nadie en el mundo - y concluyo aquella frase, con un dulce y calido beso en sus labios.

- El Conjurus Shop, es una maldición un poco complicada - les decía Lupin, en el aula de Defensa - Pero no imposible. A si que vengan al frente y les explicare de que se trata.
Todos los alumnos se levantaron de sus puestos, y se ubicaron frente al canoso profesor. Con un movimiento de la varita, Remus arrincono todos los asientos hacia las paredes, dejando así, el aula libre para su grupo.
- Se lo que están pensando mucho de ustedes, en este momento - hablo de nuevo, mirando a los presentes - Que esta maldición es una maldición mortal, como las que le estaba enseñando el profesor Snape - todos rieron un tanto nerviosos - Pero no se preocupen, que a un que el Conjuros Shop hace un poco de daño, no es mortal para nadie. Es mas, se cura si se bebé un brebaje compuesta con lagrimas de Fénix.
Tras aquellas palabras, los estudiantes se alivianaron un poco, y cambiaron sus semblantes.
- El Conjuros Shop, nació en la antigua Grecia - empezó a explicar el profesor Lupin - Grandes y poderosos magos, creyeron que la idea de crear una maldición que no fuera mortal, pero a la vez dolorosa, sería muy útil en los momentos de batallas contra sus enemigos.
Todos (y mas que todo, los de Gryffindor) estaban muy atentos a lo que el profesor Lupin les decía - Pero estos grandes sabios, crearon esta maldición, con el propósito de que solo las personas con una mentalidad limpia, y sin nada de rencores o pasados oscuros, la pudieran dominar. Ya que, a un que no es mortal, si es conjurada por alguien perverso, y con el corazón lleno de maldad, podrá hacer daño con solo sus sentimientos. -
En ese momento, la imagen de Voldemort se le dibujo en la mente a Harry, y este sacudió fuertemente su cabeza, para borrar aquella espeluznante imagen.
Lupin lo miro de reojo, pero no dijo nada - A si que, si están seguros de que pueden dominar esta maldición, den un paso adelante, si no pueden sentarse en el suelo.
Los alumnos de Slytherin se sentaron sin parsimonia en el suelo, y miraron con detenimiento a los de Gryffindor.
Neville, junto con cuatro mas de la casa de los leones, se sentaron en el suelo (no por que tuvieran una mente mala o algo, simplemente por que le temían aquella maldición)
Harry, Hermione, Dean, Seamus, junto con cinco estudiantes mas, fueron los únicos que dieron un paso al frente.
- Muy bien - exclamo Lupin, enérgico - Creo que mientras mas pocos sean, mucho mejor.
Harry miro a Hermione, y esta le devolvió la mirada. Remus retrocedió unos cuantos pasos y volvió hablar: - Es simple y sencillo, para que puedan invocar esta maldición, solo cierren sus ojos, concéntrense en algo positivo, y con un leve movimiento de varita, digan fuerte y claro: Conjuros Shop, y apuntan hacia esos estantes que hay detrás de mi escritorio.
Un por uno (como si temieran cerrar los ojos) se empezaron a concentrar, y el primero en invocar la maldición, fue Seamus, que solo logro que su varita diera una leve luz morada.
Cinco minutos más tarde, ninguno de los estudiantes logró nada, a un que había uno que ni si quiera estaba intentando en concentrarse:
Ese era Hary Potter, que a un que tenía los ojos cerrados, no podía concentrarse en nada positivo. Imágenes de Voldemort, los mortifagos y personas inocentes muriendo a causa de sus varitas, se paseaban por su mente, como una cinta de video muggle.
Sin saber como, cuando o porque, una oscuridad indescriptible (envuelta con unas ansias muy grandes de matar a alguien) le envolvieron su corazón y alma. Y con los ojos entornados, levantó la varita, y con una voz, que no era la de el, pronuncio fuerte y claro:
- Conjuros Shop - y los estantes que habían detrás de Lupin, se partieron en dos, ocasionando que todos los frascos que en estos había, se quebraran y salieran volando por toda el aula.
El cuerpo de Harry fue perdiendo fuerza, junto con el estruendorozo sonido de los vidrios cayendo en el suelo, y los gritos de los estudiantes atemorizados. Lentamente su cuerpo fue cayendo al suelo, y lo último que alcanzo a escuchar, fue la voz de Hermione, gritar:
- ¡Harryyyyyyyyyy!


Dos cuerpos unidos en una sola alma, eso era lo que el sentía en esos momentos. Se encontraba en la madriguera, el 26 de diciembre, junto con Hermione.
Luego, aquella pasión desenfrenada, se fue desvaneciendo poco a poco, para convertirse en tinieblas y mucho miedo.
Las carcajadas de un hombre resonaban en su mente, y el cuerpo de Hermione iba cayendo lentamente en sus manos. Miles de velas blancas flotaban en un cuarto oscuro, y el llanto de muchas personas sonaba en un frió y lúgubre cementerio.
Su varita se iba saliendo de su bolsillo, para reunirse con su hermana y ser capturada por una mano negra y grande.
La voz de Dumbledore salía como de una caja de cristal, a miles de kilómetros: - Dos varitas iguales no se pueden enfrentar y se desvanecía, cada vez que Harry se alejaba, tanto del cementerio, como del cuerpo de Hermione.
Una luz segadora atravesó su pecho, y una tupida melena, le tapaba el rostro. Las tinieblas, las carcajadas de aquel hombre, el cementerio, el cuerpo inerte de Hermione, la voz de dumbledore, y aquella luz, se fueron desapareciendo poco a poco, a medida que cobraba el conocimiento.
- ¡Esta bien! - oyó que gritaba una joven, muy emocionada, a su lado.
Abrió lentamente los ojos, para encontrarse con diferentes siluetas, siluetas que a medida que la luz entraba por sus ojos, pudo distinguir.
- Toma tus gafas - le dijo Hermione, colocándoselas con suavidad - ¿Estas bien Harry?
El moreno abrió y cerró los ojos con lentitud, y con una débil voz respondió - Si.
- Pensé que no ibas a despertar - comentaba una sollozada Hermione - Hace seis horas que estabas inconciente.
- Seis
¿¡Seis horas!? - exclamo Harry, sorprendido. La chica asintió - Pero como
si
pensé que
que hace que
¿Qué me sucedió?
- Después de que invocaste la maldición Conjuros Shop en mi clase, te desmayaste de un momento a otro - le recordó Lupin, que lucía más pálido de lo normal.
- Dumbledore estaba muy preocupado - le informó Hermione, limpiándose unas cuantas lagrimas de su cara.
- Pero el no era el único - dijo Remus, apacible - Todos nos preocupamos por ti, y mas cuando paso seis horas, después de tu desmayo.
Harry estaba muy aturdido, trató con todas sus fuerzas de unir los cables para así poder entender mejor, pero era como si a su mente le hubieran borrado el poder del entendimiento.
- Hermione, ya es muy tarde, mejor vete a dormir - le aconsejó Lupin - Yo me quedare a cuidar a Harry.
Hermione negó con la cabeza - No, yo me quiero quedar con el - dijo tercamente.
- Pero no haz comido nada, además ya son más de la una, y mañana tienes que estudiar.
- No importa, yo me quiero quedar aquí - insistió la pelicastaña, y tras la mirada de desaprobación de su novio, agregó - No me pienso mover de aquí, a si tú me lo digas.
Harry sabía mas que nadie, que no había poder de entendimiento que le hiciera cambiar de parecer a Hermione, a si que con una mirada sublime, le indico a Lupin que no le insistiera mas, y que dejara las cosas así.


**********
A millones de kilómetros, en una pequeña casa situada a las orillas de: Londor Quees, un hombre encapuchado, que al parecer gozaba de muy buena salud, estaba sentado en una silla mecedora, mugrienta y que chirriaba por lo vieja que estaba.
Alrededor de la silla, se encontraba una serpiente de mas de 3 metros, que era acariciada suavemente, por la mano de aquel ser.
- No pensé que lo hiciera, pero lo hizo - le decía aquel hombre, a la grande serpiente - Es más útil que ese imbesil de Lucius, al parecer su hijo no le heredo nada, y eso es bueno. Ahora si, mi querida Naggini, veras como iré dominado poco a poco a Potter, y al cabo del tiempo, esta basura sabrá quien es el que manda ahora.
La serpiente se enrosco lentamente en su cuerpo, y con sosiego, fue cerrando sus ojos, hasta quedarse completamente dormida.
24
Black dreams:

Muchas sombras, sombras negras y fúnebres, danzaban alrededor de un cuerpo inerte y la voz de un hombre, sonaba al fondo de una habitación
.
Con un brinco, Harry se levantó sobre saltado; estaba sudando, y no sabía porque.
Miro a su alrededor, y vio como Hermione dormía placenteramente en la cama continua.
Había tenido un sueño, un sueño muy extraño: Era como si hubiese sido real, soñó que Hermione estaba muerta y que alguien festejaba su muerte.
Sacudió bruscamente la cabeza, y limpiándose con las manos el sudor que le escurría por la cara, se coloco las gafas.
Respiraba agitadamente, le dolía mucho la cabeza; miro con sosiego su reloj, ya iban a ser la una de la tarde, abrió los ojos como platos, y se quedo ensimismado.
- Harry, ¿Por qué no te acuestas? - le preguntó Hermione, con una vos soñolienta.
El ojiverde dio un pequeño respingo y dijo con parsimonia - Van a ser la una de la tarde.
- Lo se - asintió Hermione, sentándose en la cama - Dumbledore nos dijo que nos podíamos quedar en la enfermería, mientras tomas fuerzas.
Harry le sonrió. Aquel sueño tan raro, lo había dejado como en las nubes, y aun que tratara de conseguir una explicación, no podía.
Media hora después, una lechuza gris entro volando por una de las ventanas de la enfermería, y aterrizo en el regazo de Harry.
- ¿Errol? - indagó el peliazabache, mirando a la lechuza.
- Trae una carta - le dijo Hermione, señalando con el dedo índice, la pata izquierda de esta.
Harry la desabrocho con cuidado, y desenrollándola, la leyó en voz alta para que Hermione también se enterara:

Hola Harry:
¿Cómo te encuentras? Cuando mamá nos contó lo que te paso, casi nos vamos de espaldas (mas ella, que nosotros, claro) y Ginny casi se desmaya, al saber que ya había pasado seis horas y no despertabas.
Dumbledore no nos dijo bien en realidad, que era lo que te había pasado, a si que espero que me cuentes, con lujo de detalles, luego de que recibas esta carta.
Bueno y hablando de otras cosas, Fleur ya esta un poco mejor, pero mamá a un sigue en Francia, buscando a sus padres.
El pergamino ya no me va a alcanzar, para decirte unas cositas que te tengo que contar, a si que te las digo el sábado cuando llegué.
Chao y salúdame a Hermione
Ron.

Harry dobló la carta, y la metió en el bolsillo del pantalón, y colocándose los zapatos, se levanto de la cama.
- ¿A donde vas? - quiso saber Hermione, con el ceño fruncido.
- A tomar aire fresco - le respondió el muchacho, un tanto distraído.
Hermione lo siguió con la mirada, hasta que desapareció tras abrir la puerta y cruzarla.
Ah esa hora, los pasillos del castillo estaban completamente vacíos. Los murmullos de estudiantes y maestros, salían por los orificios de las puertas, cada vez que Harry pasaba por el lado.
Subió hacia la aula de Historia de la Magia, y entre abrió la puerta para ver que era lo aburrido, que le profesor Binns les estaba enseñando a sus compañeros de Gryffindor, junto con los de Revenclaw.
Aguzó el oído para escuchar mejor, pero la voz de Madame Pomfrey, resonó fuertemente a sus espaldas:
- ¿¡Que cree que esta haciendo fuera de la cama, señor Potter!?
Harry giró sobre sus talones, y le sonrió tímidamente - Tomando
¿aire? - contestó con desdén.
Pomfrey se cruzó de brazos, y entre dientes le ordeno que se fuera a la enfermería.
- Todavía esta muy débil - le decía la enfermera, cuando Harry se acostaba en la cama - Pero al parecer eso usted no lo entiende ¿o si? - Harry se encogió de hombros, y miro de reojo a Hermione - Perdió mucha fuerza tras ese hechizo - le informo Pomfrey muy seria - Y tiene que rehabilitarse, antes de estar paseando por hay como si nada. Hasta mañana, no podrá salir de esta enfermería, y no quiero reproches - le agrego, al ver la reprochante mirada, que Harry le lanzo.
- Tómese esto - le indico Madame Pomfrey, entregándole una botella de cristal, que contenía un líquido verde viscoso.
Harry lo miro con repugnancia, y negó con la cabeza - ¡No sea necio! - le espeto la enfermera, vaciando un poco del contenido del frasco, a un vaso que había en la mesita de noche - Y le advierto que esto no es jugo de uva, ni nada por el estilo.
Harry agarró el vaso, y a regañadientes se lo tomo. Después de hacer unas cuantas muecas de asco, tras pasar tres tragos de aquel liquido, el ojiverde le entrego el vaso a la enfermera con ímpetu, y se tiro de nuevo en la cama.
- Si, mejor descanse - le sugirió Madame Pomfrey, arropándolo como si fuera un niño chiquito - Y ojala que no se levante a media noche, para deambular por el colegio.
Harry se sentía sumamente cansado; supuso que aquella poción debía ser para hacerlo dormir, para que así recuperara las fuerzas perdidas.
Pero el único inconveniente, era que el no quería dormir. Si cerraba los ojos, estaba más que seguro que aquellos espeluznantes sueños, aparecerían de nuevo en su cabeza.
A pasar de todo el esfuerzo que hizo, para que sus parpados no cayeran rendidos, los empezó a cerrar lentamente, y lo último que vio, fue la silueta de Hermione hablando con Madame Pomfrey.

Se encontraba con Hermione en la madriguera, le daba uno tras otro beso, que se iban convirtiendo lentamente en pasional.
Pero sin ninguna explicación, se tele trasportaba a un cementerio y veía como el cuerpo inerte de su novia, caía entre sus brazos.
Muchos murmullos resonaban en una habitación. Murmullos que Harry no los podía entender.
Al parecer, estaban diciendo un conjuro o algo, por que las pocas siluetas que podía distinguir, tenían en alto la varita.
Luego (como si una mano invisible lo hubiera jalado al exterior) Harry se fue alejando poco a poco de la habitación, para luego ser despierto, por unos calidos besos en sus labios.
- Despierta, Harry - le decía Hermione en un susurro - Ya es hora de que te vallas de la enfermería.
Harry entre abrió los ojos, y miro alrededor:
Todo le estaba dando vueltas, ya que su cabeza estaba como borracha.
Se incorporó en la cama con ayuda de Hermione, y vio varios paquetes envueltos en papel regalo, a sus pies.
- Son obsequios que te regalan tus
admiradoras - le informó Hermione con recelo, tras la mirada de desconcierto de su novio - Creo que yo no soy la única que se preocupa por ti.
Harry rió por lo bajo - ¿Estas celosa? - le preguntó Harry, levantando el ceño.
Hermione abrió los ojos como platos, y tartamudeo un poco - Yo
¿Celosa? Por favor.
Mejor vístete y vete a bañar, que después del almuerzo, iremos a Astronomía.
El ojiverde dio una sonrisa picara, y levantándose de la cama, agarró a Hermione por la cintura, y se le acerco con lentitud, hasta que sus labios hicieron contacto.
Primero, fue solo la sinfonía de sus labios moviéndose con parsimonia y después, las lenguas entraron en acción
Hermione se fue cayendo lentamente en la cama continua, mientras seguía el mar de amores, que se conjugaba en esos momentos.
Era un beso dulce e inocente, que danzaba al ritmo de la pación.
- Ejem, ejem - carraspeó una voz, entrando en el recinto.
Hermione se separo de inmediato de Harry, y volteó la cara, para ver quien había entrado.
Madame Pomfrey se encontraba parada con los brazos cruzados al lado de la cama. Y con el ceño fruncido, los miraba con desaprobación.
- Ya pueden irse a su sala común - les avisó muy seria - Y sean tan amables, de no dar esos espectáculos en plena enfermería, por favor.
Hermione miro a Harry, y lo retiro suavemente de su cuerpo - Hasta
hasta luego Madame Pomfrey - le dijo la chica, muy abochornada.
Agarró a Harry de la mano, y juntos salieron de la enfermería.
- ¡Que pena con la enfermera Pomfrey, Harry! - exclamó Hermione, mientras se dirigían al pasillo que conducía hacia la sala común de Gryffindor.
- Darse un beso, no debería darte vergüenza - le reprocho el joven, indignado.
- Si, pero no de la forma como estábamos - le espeto la pelicastaña.
Harry levanto el ceño, y la miro con desdén - Yo no le veo el problema a la postura como nos estábamos besando.
Hermione blanqueo los ojos, y contestó con suavidad - La enfermera Pomfrey nos vio así, e imagínate lo que se le paso en esos momentos por la cabeza.
- Pero tu no te preocupes por eso - la tranquilizo el moreno, subiendo por las escaleras de mármol - Eh igual, a ella no le importa lo de nosotros ¿O si?
La muchacha no contestó nada.
- ¿Contraseña? - les preguntó la señora gorda, cuando llegaron frente al retrato.
Harry y Hermione se miraron - ¿Cuál es la contraseña? - le pregunto este, a la chica.
- Ya la cambiaron - les avisó el retrato con brusquedad, antes de que Hermione pudiera abrir la boca.
- Turbulencia mágica - dijo una voz, tras ellos. Los jóvenes voltearon, y se encontraron con la profesora McGonagall, que estaba con el ceño fruncido.
El cuadro se retiro, dejando un pequeño hueco, por donde entraron.
- ¿Cómo sigue, señor Potter? - le preguntó Minerva, cuando llegaron a la sala común.
- Bien - respondió Harry con desdén, y se dirigió al dormitorio de los chicos.
La verdad era, que no se encontraba tan bien que digamos. Aquellos sueños tan raros, lo hacían carcomillarse la cabeza, para buscar una explicación del por que siempre Hermione tenía que aparecer muerta.
Entro en el dormitorio. Estaba vació, ya que todos sus compañero estaban en clase.
Entro al baño, y abrió la ducha. Su propósito era, que la refrescante agua le hiciera olvidar aquellos sueños.

A los quince minutos salió. Se vistió con pesadez, y volvió a bajar hacia la sala común.
Sentada en un sofá, lo esperaba Hermione, que ya se había bañado y colocado otra túnica.
- Ya es hora del almuerzo - le avisó, levantándose del sofá - Ven vamos.
Con las mochilas en hombros, salieron de nuevo por el hueco del retrato y se dirigieron a las escaleras de caracol, directo al gran comedor.
Cuando Harry entro, sintió como todas las miradas se fijaban en el. Ninguna (sin acepción) lo estaba mirando.
Llegaron a la mesa de Gryffindor, y el ojiverde se sentó al lado de Neville, que cuando sintió su presencia, desvió su mirada a otro lado.
- ¿Ya te encuentras mejor? - le preguntó Seamus, al frente de la mesa. Harry asintió lentamente con la cabeza, y agarró una presa de pollo con salsa, dejándola en sima del plato que estaba al frente.
Aunque no veía a nadie (ya que su vista estaba fijada en su pollo con salsa) sabía que todo el mundo (a si fuera con disimulo o no) lo estaban observando.
Cogió su presa de pollo, y se la llevo a la boca. Le dio un pequeño mordisco y trato de pasársela por la garganta, pero era como si masticara un pedazo de plástico.
Nada le pasaba, su garganta estaba seca, no tenía apetito de nada.
Hermione lo miraba de reojo, cada vez que podía; ya que le daba un poco de miedo que su novio se alterara un poco.
Fueron diez minutos de presión y tención, en la que nadie le quito la vista de en sima.
Sonó la campana, y como si estuvieran en una proseción, fueron saliendo uno por uno del gran comedor.
Harry y Hermione fueron los últimos en salir, ya que querían (y mas Harry) evitar preguntas incomodas, cuando salieran.

Subieron al ala este, que era donde se encontraba el aula de Astronomía.
Cuando entraron, los de Slytherin miraron a Harry burlonamente, algunos cuchicheaban por lo bajo y otros, ni tenían la delicadeza de disimular un poco.
- No les prestes atención - le sugirió Hermione, agarrándolo por el antebrazo. Pasaron por medio de Pansy, Malfoy, Crabbe y Goyle, los cuales hicieron unas pantomimas de desmayarse, mientras tenían las varitas en alto y movían la boca, pero sin pronunciar ningún sonido.
- ¡Todos ustedes son unas partidas de imbéciles! - les dijo Hermione, mirándolos con desprecio.
Se fueron a sentar en un pupitre muy alejado de las miradas y cuchicheos de los estudiantes.
- No tenías por que haber dicho eso, Hermione - le dijo Harry a lo bajo, sacando un pergamino junto con la pluma y el tintero.
- Pero es que no soporto que se burlen de ti - se excusó la joven, acomodando el telescopio, según como les estaba indicando la profesora Siniestra.
- Quiero que ubiquen a Plutón, en su mapa universal - les decía la profesora - Y marquen las nebulosas que se están formando en esos momentos.
Ver los planetas, no era algo muy confortante que digamos, para hacerle olvidar a Harry las pesadillas que tuvo, y si tiene tanta suerte, tendrá.

Ya en la sala común (después de una cena no muy agradable) Harry se tiró en su butaca preferida y cerro los ojos.
- Harry - lo llamo Hermione, sentándose a su lado - No te puedes colocar así, por lo que esos estúpidos - y señalo hacia el hueco del retrato, como si por esa dirección estuviese la sala común de Slytherin - Digan.
El moreno no dijo nada. Hermione pensaba que el estaba así, por lo que le habían dicho los de Slytherin; pero ella no sabía que el joven estaba como sumido en sus pensamientos, a causa de aquellos sueños o pesadillas.
- Me voy a costar - aviso el chico, cinco minutos después. Se levanto de la butaca, y con pasos cortos, fue subiendo las escaleras hacia el dormitorio de los varones.
La pelicastaña lo siguió con la mirada, hasta que se perdió de vista.



El jueves amaneció haciendo sol, pero a la vez cayendo unas pequeñas gotas de lluvia.
Harry se levanto sobresaltado, había tenido de nuevo, aquellas pesadillas.
Tenía la cara envuelta en sudor; miro a su alrededor: todos sus compañeros estaban dormitando en sus camas muy cómodamente.
, pensó con desgana.
Se quito el pijama, y miro la cama vacía de Ron, en esos momentos si que necesitaba a su amigo. Luego se acordó de que tenía que responderle la carta, que le había enviado. Con mucho cuidado (tratando de no despertar a sus compañeros) se vistió y con pergamino, pluma y tinta en mano, salio del dormitorio.
Al parecer se había levantado muy temprano, ya que la sala común estaba completamente bacía.
Se sentó al frente de la mesa que estaba en medio de los sofás, y desplegó el pergamino en ella.
Con el ceño fruncido, trato de pensar en algo adecuado para escribirle, por si la señora Weasley lo leía.
Pasaron diez minutos, y tenía a un la mente en blanco. Todas sus ideas, se había esfumado a otro parte.
Cerró los ojos y pensó un momento, pero como era tan temprano, el sueño lo venció de nuevo




Querido Ron:
Te respondo la carta, para que estés mejor.
Lo que me paso no fue nada del otro mundo, solo se me fueron las fuerzas, nada más.
Dile a la señora Weasley que no se preocupe por mí, que estoy muy bien.
Salúdame a Fleur y a Bill de mi parte, y mándale muchos abrazos a Ginny

Att: Harry

No sabía de donde había sacado fuerzas, para escribir aquella carta.
Se había despertado hace unos escasos minutos, y le dolía mucho la cabeza.
Ya era como la cuarta vez, que soñaba con que Hermione se moría en sus brazos, y no entendía por que.
Entró en la lechuzeria con sigilo, y miro hacia arriba, buscando a su lechuza blanca: Hedwig, pero no la encontró. El moreno supuso que estaba cazando, y se acerco a una lechuza café, con manchitas blancas
- Llévale esto a Ron Weasley, en la madriguera, no te demores - le dijo, amarrándole el pedazo de pergamino en la pata. La lechuza dio un ululu, y salio volando por el ventanal.

Subió de nuevo hacia la sala común. Varios estudiantes ya estaban en ella, algunos a un con cara de sueño, otros agradeciendo de que si quiera ya era jueves.
- ¿Te levantaste temprano? - le preguntó Hermione, media hora después, bajando por las escaleras de caracol. Harry asintió - ¿Y eso?
- No tenía sueño - le mintió el ojiverde - Además, aproveche para mandarle la respuesta a Ron, de la carta que me envió.
Luego de despedirse de Hermione, Harry salio a los terrenos del colegio, para ver si Hagrid estaba en clases. Tan mala suerte tenía, que el semigigante les estaba dictando una clase muy entretenida a unos alumnos de cuarto.
Con la idea de hablar con el después, Harry se encamino de nuevo al castillo, pero al ver hacia el bosque prohibido, lo distrajo un apresurado Draco Malfoy. Como la curiosidad mató al gato, el moreno corrió directo al bosque, y se adentro en este.
Escondiéndose en cada árbol que se encontraba, siguió a Malfoy, hasta no más de la mitad del bosque.
Se detuvo en una gran roca, que había atrás en un ardiente de pasto. Sin hacer ningún movimiento, se quedo quieto, escuchando lo que Malfoy decía:
- ¿A si que esta contento, por lo que hice? - preguntaba incrédulo, a una mujer de cabello canoso y con cara demacrada.
- Claro que lo esta - le ratificó muy sería - Debo confesarte que nunca fuiste de mi santa devoción, Draco; pero el señor siempre confió en ti, y me sorprendiste con lo que hiciste.
- Lo que no entiendo - hablo Malfoy, muy confuso - Es que como puedes entrar aquí, sin que Dumbledore se entere.
- Para eso sirve Severus - le respondió Bellatrix con solemnidad - Si quiera, para algo esta sirviendo.
- Creo que ese Potter, esta tratando por todos los medios de descubrirme - le comento el pelimono, con el ceño fruncido.
Bellatrix le prestó mas atención a los pájaros que sobre volaban las copas de los árboles en esos momentos, que al comentario del joven.
- Bueno - dijo, luego de una corta pausa - No te preocupes por eso. Mejor ve de nuevo al castillo - le sugirió la mujer - Antes de que noten tu ausencia.




- Malfoy ¿¡Un mortifago!? - exclamaba Hermione, el viernes a la hora del desayuno.
Harry le había contado lo sucedido ayer en las horas de la mañana, en el bosque prohibido.
- ¿Estas seguro?
- Mas que seguro, lo vi con mis propios ojos, Hermione - le aseguro el moreno - Por eso, son esas escapadas de clases, o fueron, por que estaba haciendo algo para Voldemort.
La muchacha se quedo callada; la idea de que Malfoy fuese un mortifago, era un tanto descabellada, pero no imposible.
- ¿Se lo piensas decir a Dumbledore? - le preguntó la chica, bebiendo un poco de su chocolate caliente. Harry la miro por un momento y después contestó:
- ¿Crees que me creería? - Hermione se encogió de hombros - Hay una posibilidad en mil, que dicen que no.

En clase de Defensa, el profesor Lupin opto por enseñarles teorías hasta que finalizase el mes, ya que no quería más incidentes como el de Harry, en su clase.
La clase de Pociones, resulto una de las más extrañas y menos pesadas en las que Harry nunca había estado. El profesor Snape lucia cansado (como si no hubiera dormido en días) y cuando reviso el caldero de Harry, no hizo muecas ni nada, de lo bien o mal que estuviese su poción de la suerte.
- Es un poco extraño ¿No? - le dijo Hermione a Harry, sentándose en la mesa de Gryffindor - De que no te haya criticado tu poción.
- Lo extraño para mi es ¿En que estará Snape ayudando a Voldemort?

Aquella pregunta se le estuvo en su mente hasta el sábado por la tarde, horas en las que Ron arribo de nuevo al castillo.
- Fue un lió para mamá en encontrar a los señores Delacure - le comento el pelirrojo a su amigo, en el dormitorio - Casi que no los haya.
- ¿Pero Fleur ya esta bien?
- Si, muy bien, dicen que la bebé nacerá en junio.

A la hora de la cena, Harry le avisó al equipo de Gryffindor, que el miércoles empezarían a retomar de nuevo el entrenamiento. Matilde saltó en una pata cuando se lo informaron y los gemelos Chesrros invitaron cervezas de mantequilla para todo el equipo, cuando estuvieron en la sala común.
- Pero eso si Harry, no vallas a empezar tan fuerte - le advirtió Katie, bebiendo otro trago de cerveza - O si no, te embrujo.
La celebración de que de nuevo los entrenamientos de quidditch volverían a nacer, duro hasta pasada la media noche. Entre uno que otro chiste de los integrantes, se fueron despidiendo y en la sala, solo quedaron Harry y Hermione (ya que Ron se había ido a dormir, por que la señora Weasley no lo había dejado pegar pestaña, durante toda la semana)
- ¿Le comentaste a Ron, lo de Malfoy? - le preguntó Hermione, recostada en su regazo.
- Mañana le cuento, es que no tuvimos tiempo.
El suave crepitar del fuego, se iba extinguiendo poco a poco. Hermione y Harry decidieron que era hora de irse a dormir, y así lo hicieron.

El lunes en el aula de Trasformaciones, Minerva McGonagall les estaba enseñando a los estudiantes de séptimo, el bello arte de los hechizos de invisibilidad:
- Como lo dijo Christopher en su libro titulado: La invisibilidad, un privilegio de los magos no es tan difícil aprender a volverse invisible. Si hay mucha atención y paciencia, todo es posible.
Además, Uckermann es considerado como uno de los padres, de la desaparición. Apropósito de eso, en el transcurso de esta semana les aparecerá en sus respectivas casas, los anuncios de cuando les toca sus pruebas de apariciones.
Una excitación de alegría se sintió en esos momentos. Aparecerse era una de las razones mas chéveres, de convertirse en un mago de edad.
- Como les dije la anterior clase - volvió hablar la profesora, retomando la atención de los alumnos - Este hechizo se divide en tres secciones y al termino de este mes, ya deberemos practicado todas.
Como una hora no les fue suficiente para iniciar los hechizos de invisibilidad, McGonagall les dijo como invocarlo y les puso como deber, practicarlo para la próxima clase.
Nada raro fue, que Ron protestara por aquello, ya que nunca le gustaba nada referente al estudio.
En el almuerzo, la típica discusión entre Hermione y él, se hicieron presentes. Y para variar, no se hablaron hasta la hora de la cena, en la que Ron le pidió ayuda a Hermione, con la redacción de Herbologia sobre los girasoles de Australia.
- Ahora si me hablas ¿no? - le dijo Hermione con altanería, partiendo su papá frita - Solo lo haces por conveniencia.
Ron abrió los ojos como platos y dijo con una indignación fingida, tras el comentario de su amiga - Me ofende lo que dices Hermione, yo nunca haría algo por conveniencia.
Hermione puso los ojos en blanco, y le dijo a Harry, que le contara lo sucedido con Malfoy para que dejara de molestar.
- Siempre supuse que ese iba a terminar así - sentenció Ron con tono sabiondo, cuando Harry le termino de relatar lo sucedido - Los de Slytherin terminan siempre así ¿no? O hay tienes la viva imagen de Bellatrix o Lucios malfoy o El-señor-oscuro.
La lluvia se iba despejando poco a poco, y el miércoles al término de las clases, el quipo de Gryffindor tuvo un clima muy agradable para comenzar a practicar.
- No será tan pesado, se los prometo - les decía Harry en los vestidores - Pero ya saben que mas o menos dos meses inactivos, pues se necesita de un practica muy rigurosa. Además la segunda temporada será en marzo, y decimos que falta mucho, pero cuando menos pensemos esta en sima de nosotros.
- Pero hay que nos llegues a torturar con tus entrenamientos, Harry - le espetó Matilde, con el dedo índice señalándolo - Pobre de ti
no querrás saber el poder de mi varita.
Tras las advertencias que Matilde le había lanzado, Harry salió junto con su equipo al campo, donde estudiantes de Slytherin estaban sentados como espectadores.
Cuando los chicos pisaron terreno, los abuchearon y algunos les empezaron a tirar comida,
Una papa a la francesa, le cayó de lleno en el ojo a Matilde, y esta sin pensarlo más de dos veces, saco su varita y grito: - Finus Totallis Levetor, y un chico de sexto que era el que le había tirado la papa, salio flotando por entre las cabezas de sus compañeros, mientras gritaba horrorizado.
Los integrantes del equipo se rieron a carcajadas, y Matilde disfrutaba los gritos de terror que su victima lanzaba en esos momentos.
- Suéltalo ya - le ordenó Harry, conteniendo las ganas de reírse.
- Siempre dañas la diversión - reprocho la muchacha, y con un movimiento muy brusco, lo sentó de culo en el suelo.
- Vamos a ver, si sus habilidades siguen como antes - les decía Harry, agarrando la caja que contenían las tres pelotas - Practicaremos como si estuviéramos en un partido común y corriente. Entre las cazadoras se pasaran la quaffle y los golpeadores enfrentaran al guardián, quiero que todos se concentren
- abrió la caja y soltó a la bludger, que salió disparada hacia el cielo.
- A la cuenta de tres, salen - les ordeno agarrando la quaffle en sus manos - Una
.dos
.tres - tiró la medina pelota y todos despegaron del suelo




********Notas de la autora*********

Hola mis queridos lectores:

Antes que nada, les quiero desear una FELIZ AÑO, que la pasen muy bien con todas sus familias n_n y que el 2006 les traiga mucha paz, amor, y dinero XD jajaj.

Este capi me gusto....espero que a ustedes tbmn les guste.
Les digo que fue un año muy agradable pasarla con ustedes...en estos 4 o 5 meses en el k a durado el fic (hay es mucho XD) la pase súper leyendo sus rews....me reí mucho.

Ya casi se acerca el final de esta historia (jaja cuando le dije esto a Gaby, se coloco a llorar...XD) Pero no se preocupen que habrá una 2 parte....pero para eso trandrán que esperar muuuuuuuucho. En word ya tengo hasta el cap 27 escrito. Como les dije antes, espero finalizarlo el el 31 de enero del 2006.

Bueno ahora si, moments de rews:

Pacitap potter: Wolas amiga...¿Como estas? Si para enero pienso terminar la historia....la verdad no se cuantos capis faltaran...pues por hay unos 12 (dirán muchos, pero para mi son muy pocos)pero en realidad no se o_O...pero falta a un para el final (te cuento algo? ya tengo el final en mi compu, me quedo bn bacano....)Y tranki, que lo del suspenso no es lo mio...mmm o talvez si, jaja no mentiras XD
Lo mismo para ti...chaus y espero tus rews en el 2006....

Gaby: jaja no recuerdo muy bien, pero ayer me dijiste. Hay tu si que eres bn descarada, se te muere tu compu y lloras, y viendo que ya tenes una nueva...eh ¿por que te quejas...? jaaja. K riko que te hay gustando los capis, ojala este tbmn te guste. Y ya te mande el Baby por msn...(pos ayer...jaja no se lastimo? XD) Hay ya tiene un mes y medio...no lo puedo creer, esa palomita de la inspiración hace milagros....¡Jajaja, que viva la vidaXD!! (toy loca)
Feliz año amiguii!!!

Y para los que no dejan Rews, pero se que leen mi historia...muchas gracias por leerme y espero verlos en el 2006....acuerdensen ya se avecina el final (que les prometo, va a estar buenazo) me lo empecé a cranear, cuando iba por el cap 10 y estuvo listo hace cuatro días mas o menos (apenas les digo esto ahora, pos por que ya casi se acerca) Tiene de todo...

De nuevo UN FELIZ AÑO Y UN PROSPERO 2006

Bye...

Att: Daniela (Emma)25
El anuncio:

Tal cual lo había dicho la profesora McGonagall, el viernes al término de las clases, cuando Harry, Hermione y Ron entraron en la sala común de Gryffindor, vieron a un tumulto de gente viendo el tablón de anuncios.
- ¿Qué dirá? - quiso saber Ron, y sin quedarse con las dudas, se acerco a este junto con sus amigos.
Como el pelirrojo era el más alto del grupo, solo le basto inclinarse un poco, para leer el anuncio:


Para los alumnos de séptimo

Reciban un caluroso saludo:

Como todos ustedes sabrán, cuando un mago o bruja llega a su mayoría de edad, le es permitido tomar las clases otorgadas por el Ministerio, sobre aparición mágica.
A los estudiantes de Gryffindor, se les fue asignado para la 1 semana del mes de Febrero, las primeras clases con el comisionado de: Licencia de apariciones, del Ministerio Magia. Pero para ello, deben cumplir con los siguientes requisitos:

1. Tener una carpeta académica, adecuada.
2. Deben tener los 17 años cumplidos, con dos o mas meses por cumplirlos, no se puede.
El curso durara aproximadamente tres semanas, y serán todos los sábados en las horas de la mañana.

Si necesitan de mas información, acudan a donde su jefe de casa.

Gracias por sus atenciones.

Ministerio de magia.
Licencia de apariciones.


- En febrero tendremos nuestra primera clase de aparición - les informó Ron, terminando de leer el anuncio - Serán tres semanas, todos los sábados a las horas de la mañana.
- Será interesante - opinó Hermione, sentándose en el sofá, y sacando de su mochila un rollo de pergamino, con una pluma y un tintero.
- ¿A quien le vas a escribir? - le preguntó Harry, ceñudo.
- A Víctor - contestó esta con toda tranquilidad.
Harry alzo las cejas, y la fulmino con la mirada.
- No me mires así - le espetó la joven, mirándolo por en sima del pergamino - Tu muy bien sabes que el y yo solo somos amigos, no mas.
- Si, pero el quiso contigo una vez - le recordó el moreno, tratando de controlar su tono de voz.
- Pero eso fue hace décadas, además el ya tiene novia, es de Rusia, y se llama Valentince Wonnebar.
- ¿Cómo se llama? - le preguntó Ron, conteniendo la risa. Hermione lo miro fulminándolo con la mirada, y desvió su vista hacia el pergamino.
- Pobre chica - tercio el pelirrojo a lo bajo, moviendo la cabeza.
Harry se cruzo de brazos, y trato de que aquella carta que Hermione le estaba escribiendo a Krum, no le afectara.
- Sabes que esa chica de Hufflepuff, ¿Como es que se llama? - se preguntó Ron, tratando de cerrar los ojos, para recordar mejor - A si
.Hannah Abbott, me esta coqueteando.
Hermione levantó la vista, y se rió por lo bajo, mientras pensaba en como empezar su carta.
- ¡No te rías! - Le gruño Ron indignado - ¿O es que acaso nadie se puede fijar en mi?
- Lo que me causa risa, es como Hannah esta tan siega, para fijarse en una persona como tú.
Ron la miro con ganas de matarla, y con las orejas rojas le dijo: - Mejor sigue haciendo tu cartita para Viky, que esto es un asunto de hombres.
- Como quieras - le respondió la muchacha, sin inmutarse.
- A si, y como te iba contando
.Harry, cuando salí el jueves de la clase de adivinación, me la encontré en el pasillo, eh inventó un mundo de excusas para que me quedara con ella explicándole una cosa de Pociones, que no entendía
bueno, tu sabes lo irresistible que me eh vuelto últimamente - una pequeña risita resonó por lo bajo, pero al parecer el pelirrojo no la escucho - El caso es que mañana cuando vallamos a Hogsmeade, nos vamos a ver en las Tres Escobas, a si que no me esperes
.
Harry tuvo que hacer un gran esfuerzo, para no soltar la carcajada delante de su amigo (y creyó que se debía felicitar por aquella actuación)
La interesante charla sobre el nuevo amor de Ron, duro hasta pasada las diez, y faltando un cuarto para las once, el chico se canso y se despidió de sus amigos (De hermione un tanto brusco, ya que se la había pasado todo el tiempo, riéndose por lo bajo de cada comentario que este decía)
- Tendré que hablar con Hannah - tercio Hermione, doblado la carta, y metiéndola en su libro de Pociones - Por que fijarse en Ron, yo creo que la pobre esta muy enferma.
- No seas mala - le dijo Harry abrazándola - Si se quiere fijar en el, pues déjala, al fin este es el último año ¿no?
Hermione no dijo nada, y dejando su libro de Pociones en la mesa de centro, miro a Harry.
- Harry, a pesar de todo lo que hemos pasado ¿Tu a un me amas?
Harry abrió los ojos como platos, sorprendido a la pregunta de su novia.
- ¿Lo dudas? - le dijo con parsimonia, Hermione negó - ¿Entonces? Tu sabes que yo te amo, no tienes por que dudarlo.



- Si no tienen sus permisos, no podrán ir al pueblo - les decía Argus Filch con una socarrona voz, el sábado por la mañana.
El ambiente de aquel día, había amanecido muy agradable. Un tenue sol, brillaba en medio de las nueves blancas, y una brisa muy confortable soplaba en esos momentos.
- ¿A quien buscas? - le preguntó Hermione a Ron, al ver que su amigo alzaba su cabeza por la multitud, mientras bajaban las escaleras de piedra.
- A Hannah - le respondió este con indiferencia - Pero no la veo.
- ¿No dijiste que se vería en las Tres Escobas? - le recordó Harry, ceñudo.
- ¡Cierto! ¡Hay que tonto!
Hermione dio un bufido por lo bajo, y caminó junto con sus amigos, hacia Hogsmeade.
La nieve que la temporada de invierno había dejado, estaba ya llegando a su fin.
El sendero que unía el castillo de Hogwarts, con el pequeño pueblo de Hogsmeade, estaba mojado, ya que el sol empezaba a derretir la gran capa de nieve que lo había cubrido-
Al finalizar el mes, la primavera retornaría con sus frondosos pastos y olor a flores.
Pero mientras tanto, tendrían que esperar hasta que el clima hiciese de las suyas.
- ¿Dónde van a estar? - les preguntó el pelirrojo a sus amigos, cuando cruzaron el sendero, y llegaron al pueblo.
- No se, caminando por hay - le respondió Harry.
- Tu solo búscanos cuando nos tengamos que ir o fácil, nos vemos en el castillo - le dijo Hermione, como quien no quiere la cosa.
Ron asintió, y se fue con paso rápido hacia las Tres Escobas.
- Ojala que le valla bien - dijo la chica a lo bajo. Harry la miro sin entender, por lo cual agregó - Ron es pésimo en citas, y Hannah es muy exigente.
- ¿Tu como sabes eso? - preguntó Harry, sorprendido por la habilidad de su novia, en captar las personalidades.
- Por que soy chica, y entre chicas sabemos como somos.
- Ven, entremos en Honeydukes - sugirió Harry, cuando llegaron al establecimiento.
- Bien, pero ahora me acompañas a la Casa de las Plumas, que necesito una Vuela Pluma - le pidió la castaña.
- ¿Y eso para que?
- Es que la profesora Willis nos coloco a redactar a Shaoran y a mi, unos informes de Runas, tu sabes que pues como somos los directores, entonces

- Si, ya se - le espetó Harry, un tanto molesto - Ven, entremos.

A las diez y quince, Harry le siguió a Hermione que fueran a ver que era lo que sentaban haciendo Ron y Hannah.
- Eso no es educado, Harry - le decía Hermione tercamente.
- Pero no nos van a ver - le suplicaba el ojiverde - Ven vamos, solo por simple curiosidad.
Tras más de cinco mil ruegos, Hermione desistió y fueron hacia el pub de las Tres Escobas.
El lugar estaba abarrotado de estudiantes de las diferentes casas, por lo cual les fue un poco difícil, encontrarlos en tanto tumulto.
Luego de caminar por entre todas las mesas del establecimiento, llegaron hacia los rincones, donde tres mesas cubiertas con manteles blancos, reposaban en el fondo. En una de ellas, se encontraba Ron con Hannah.
Tanto Harry como Hermione, abrieron los ojos como platos, al ver al pelirrojo besando con pación a la chica.
Se quedaron con la boca abierta por un momento, y después sin interrupciones salieron del local.
- Ron es rápido - dijo Harry un tanto sorprendido.
- Muy rápido, diría yo.

Ya en el castillo, ni Harry ni Hermione le comentaron a Ron lo que vieron, por seguridad de ellos mismos.
Cuando Hermione se fue a la biblioteca, Ron aprovecho para contarle a Harry, todo lo sucedido con Hannah. Este trato de sorprenderse, cuando su amigo le contó lo del beso.
- Y ya somos novios - comentó al final de su maravilloso relato de amor, con una sonrisa de oreja a oreja.
- Te felicito - le dijo el moreno, de todo corazón - Hannah es buena gente, y se merece a alguien como tú.
No fue hasta la hora de la cena, en que Ron se decidió a informarle a Hermione, sobre las buenas nuevas (cosa que se arrepintió cinco minutos después, ya que Hermione le empezó a dar un sermón de media hora, sobre como; de ahora en adelante, debería tratar a Hannah)
- No se como la soportas - decía el joven a Harry, en el dormitorio - Esa vieja esta loca, cree que puede manejar a todo el mundo. Dizque dándome clases de cómo tratar a mi novia, es absurdo.

Al día siguiente, Harry hizo levantar muy temprano a Ron, para que le fuera avisar al equipo que hoy tendrían entrenamiento.
- No tienes respeto contra mi sueño - le espetó el pelirrojo indignado - Son las siete de la mañana, Harry ¡No molestes!
- A las nueve y media Slytherin entrenara, y si quiera debemos tener una hora y media de entrenamiento - le explico Harry, del por que de su despertada - ¡Levántate, además ya es muy tarde!
- ¿En que planeta vives? - Le preguntó Ron, fulminándolo con la mirada - ¡En el planeta que yo vivo, las 7 de la mañana, a un es muy temprano!
- ¿Quieres que te destituya de tu opuesto como guardián? - le preguntó Harry, en tono amenazante - Por que lo puedo hacer.
Ron abrió los ojos y bufando se levantó de su cama - Esto es indignante - decía entre dientes, quitándose la pijama - No me respetan, no respetan mi sueño, no respetan nada.
Entró en el baño, no sin antes lanzarle una fría mirada a su amigo, que tenía una resplandeciente sonrisa.

- Se que es muy temprano para entrenar - se excusaba el moreno delante su equipo, ya en los vestidores - Pero Slytherin aparto el campo para las nueve y media, no había mas cupos.
- No tienes respeto contra el cansancio humano - le espetó Matilde - Cuando Ginny me llamó, estaba soñando con Brad Pitt
¡Y me dañaste un hermoso sueño!
- No te gastes saliva con el - le aconsejó Ron en un susurro - En el dormitorio le trate de hacerle ver por todos los medios, que lo que estaba haciendo era un atentado contra el sueño de los seres vivos, pero me amenazo con destituirme de mi cargo ¿Lo puedes creer? - Matilde lanzó un resoplido de disgusto, y se sobó los ojos con fuerza - Este sueño, no puedo con el. Si no me caigo de la escoba, será un milagro.
La única que no decía nada, era Katie, ya que estaba tan acostumbrada aquello, que solo le parecía una simple rutina de quidditch.
Cuando Ron salió al campo, tenía una cara de sueño que no podía con ella; pero mágicamente se le quito al ver en las bancas de expectantes a Hannah, que lo saludaba con una mano.
- Aprende de tu novia, ella si se levanta temprano - le dijo su amigo en el oído, y empezó a dar las instrucciones de siempre.
Justo cuando salían del campo, el equipo de Slytherin entraban en el.
- Vea, vea
Potter y su equipo de perdedores - bramó Malfoy, mirando a Harry con burla - ¿Y donde esta tu noviecita, la sangre sucia? - tras aquellas palabras, el puño de Harry se activo, y cuando le iba a dar un bofetada, la mano de Ginny lo detuvo.
Este la miro de reojo; la pelirroja movió negativamente la cabeza, y blanqueo los ojos.
Sin decirle ni una palabra, el moreno se alejo de Malfoy y se dirigió (junto con su equipo) hacia el castillo.
- ¿Y como estuvo el entrenamiento? - le preguntó Hermione, ya en la sala común.
- Pues bien - le contestó Harry, con desdén.
- Bueno, pues los dejo por que voy a verme con Hannah - anunció Ron, y salió por el hueco del retrato.
Hermione chasqueo la lengua, y volvió su vista hacia el libro de Trasformaciones que estaba leyendo.
- Hermione - la llamo Harry, la chica lo miro con parsimonia - Deja de leer eso - le dijo el ojiverde, cogiendo el libro y colocándolo en sima de la mesa.
Hermione le sonrió y acercándosele, recostó su cabeza sobre su hombro.
Harry pasó su mano izquierda por su nuca, y la abrazó con delicadeza.
- Harry - hablo Hermione, luego de un minuto de silencio - ¿A ti te da celos que este con Shaoran, por la clase de Runas? - le preguntó, levantando el ceño. El moreno la observo con sosiego por un momento, y luego respondió:
- Pues si, un poco, pero son solo compañeros de estudio ¿no? - La chica sintió - Bueno, ahora que me acuerdo, a un no eh abierto los regalos que mis admiradoras me trajeron - tras aquellas palabras, Hermione abrió los ojos como platos, y lo miro fulminante.
- Mentiras - se ratificó al instante - A mi no me importan esos regalos, la única que me importa eres tú - y con suavidad, le dio un calido beso.


Las clases que siguieron de Trasformaciones, fueron un tanto arduas (cosa que molesto un poco a Ron) los hechizos de invisibilidad no eran tan fáciles como Harry y Ron creían (- ¡Ya no me gustan! - espetaba una mañana el pelirrojo, como niño de cinco años - Pensaba que eran interesantes, pero no
es todo lo contrario)
Malfoy ya estaba asistiendo a todas las clases, y Harry no lo volvió a ver en sus andanzas raras (a un que la conversación que escuchó aquella vez en el bosque, le fue mas que suficiente para descubrirlo en sus fechorías) el único inconveniente era la búsqueda de una trampa, ya que si le decía a Dumbledore o a la profesora McGonagall, no le creerían que el pelimono, fuese un mortífago.
Los entrenamientos de quidditch, eran entre duros y suaves, pero siempre la pareja quejumbrosa colocaba problema por todo
( - ¡La próxima vez que nos saques con una lluvia como la de el jueves, te juro que lo lamentaras Harry! - lo amenazaba Matilde una tarde, en la sala común de Gryffindor)
A medida que pasaban los días, la relación entre Ron y Hannah se iba desacomodando un poco. La chica era un tanto
intensa como le había colocado el peliazabache, una noche en que su amigo le contó que todo el sábado (cuando fueron a Hogsmeade) no lo dejo respirar ni por un segundo - ¡Esa vieja esta loca! - Decía el chico con rotundidad - Al parecer nunca ha tenido un novio.
- Tú tampoco nunca has tenido una novia, Ron - le recordó Hermione, en un tono burlón, desde el sofá con Harry. El ojiverde se iba a reír, pero cambio aquello por una tos muy fingida, tras la severa mirada de su amigo.
- En fin - exclamo el joven - Voy a terminar con ella.
A un que las miles de reacciones que le pronostico Hermione a Ron, sobre las posibles reacciones en Hannah, no sirvieron de nada; ya que el pelirrojo había tomado la decisión de cortarla al final del mes.
- ¡Siempre eh dicho que eres un insensible! - le espetaba Hermione, al salir de la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas - Solo por que ni te deja respirar, eso es injusto.
- Si claro ¿Te parece poquito eso? - le preguntó Ron con ironía.
- Pues eso se puede arreglar, si hablas con ella.
- Claro
como si fuera tan fácil. Por favor Hermione, esa vieja esta loca.
Con un bufido de disgusto, Hermione fue yendo hacia el castillo en grandes zancadas.
- Sinceramente no tengo apoyo en ella, ni cinco - dijo el pelirrojo indignado - ¿Por ti si, verdad? - y miro a Harry.
El muchacho de encogió de hombros, y opto por mirar los bello que estaba el cielo.

Tan rápido como llego enero, también se fue. Y el aroma a primavera silvestre, se respiro en todo Hogwarts.
Tal cual lo había prometido Ron, el lunes al término de la comida, fue hablar con Hannah y hay le dio su postre.
- Hannah esta destrozada, insensible - le dijo Hermione el miércoles, en la clase de Astronomía - No para de llorar.
- ¿Y que? - saltó Ron como quien no quiere la cosa - Quien la manda a ser tan intensa.
- Eres un insensible sin sentimientos - le espetó la joven fríamente - Como dije una vez, tienes la variedad de emociones de una cucharilla de té.
Ron iba abrir la boca para contestar, pero en ese momento la profesor Siniestra se les acerco, y muy seria les dijo - O se colocan a trabajar, o tendrán deberes extras.
Durante toda la clase, el chico casi comía con la mirada a Hermione. Tenía tanta rabia, que dejo su mapa universal a un lado, y se cruzo de brazos.
- Yo le dije a Hannah que no tuviera nada con el - le decía Hermione a Harry, en camino hacia la sala común, muy fuerte para que Ron escuchara - Pero al parecer don sin sentimientos, tiene como que su encanto guardado y no me hizo caso.
Entraron por la abertura del retrato, que en ese momento se había abierto - Pobre Hannah - repuso Hermione, sentándose en la butaca al lado del fuego - Bueno, es mejor que practiquemos para Trasformaciones - opinó, sacando su libro junto con su varita - Y olvidemos a ciertas personitas - y miro con total desprecio a Ron.
Harry suspiro como diciendo: *No hay remedio entre estos dos* e imitando a Hermione, saco los implementos necesarios, y se hizo a su lado.

- Les debo recordar - hablaba McGonagall al siguiente día - Que a los estudiantes de Gryffindor, su primera clase de aparición con un comisionado del Ministerio, será este sábado a las ocho y media - Ron abrió los ojos como platos, y empezó a reprochar por lo bajo - A esa hora, ya deben estar vestidos y desayunados, en el vestíbulo - les informó, y Ron soltó un gruñido - Quiero que todos sean puntuales, y que no haya retrasos.

- Ron, tu papá como trabaja en el Ministerio ¿El no sabe quien es el comisionado encargado de las apariciones? - le preguntaba Dean, a la hora de la cena.
El pelirrojo se quedo pensativo y contestó:
- Pues la verdad, no se. Nunca estoy enterado de lo que el hace.
- Susan Bones, puede saber - tercio Lavender, partiendo su carne asada - La tía de ella trabaja hay ¿no? - algunos asintieron - Pues bueno, hay que preguntarle.
- Ella es amiga de Hannah - intervino Parvati, mirando instintivamente hacia la mesa de Hufflepuff - Ron, le puedes decir que

- Ya no - la corto el joven muy serio, y con la cabeza agachada.
- ¿Por qué? - le preguntó la chica sin comprender.
- Ya no lo somos - fue lo único que respondió. Parvati abrió la boca, y asintió ligeramente con la cabeza.
Hermione se le acerco disimuladamente a
Parvati, y le preguntó en el oído - ¿Cómo sabías que
?
- Hermione, soy Parvati Patil, yo me doy cuenta de todo.
Los demás alumnos (que no habían entendido la corta charla entre Ron y Parvati) se quedaron sin entender nada.
- Yo le preguntaré - se ofreció Seamus, que estaba al lado de Lavender - A un que últimamente a estado como que medio ida, pero bueno.


- Profesor, ¿Ya vamos a volver con los hechizos? - le preguntaba Neville al profesor Lupin, en la clase de Defensa.
- Pues si, pero dejaremos las maldiciones a un lado - y observo a Harry - Empezaremos con conjuros de defensa hacia las fuerzas oscuras - les informó.
- Todos háganse para atrás - les ordenó, luego de unos momentos de silencio - Vamos a practicar un conjuro, que viene de la antigua China. Sirve para repeler fuerzas tenebrosas y a la vez para proteger nuestra magia.
Es muy sencillo, pero necesita de suma concentración.
- Otra vez con eso - dijo Ron con cansancio, por lo bajo.
- El conjuro se llama Repilis Tenebrus, y solo lo pueden utilizar en fuerzas que no superen las suyas.
- Ósea que si lo hacen para derrotar al señor tenebroso, están fritos - se mofó Draco Malfoy en un susurro, los que estaban a su lado, se rieron a carcajadas.
- Miren como se hace - continuó Lupin, ignorando las risas de los de Slytherin. Se acerco a un baúl, y de el salio la criatura más extraña, que Harry nunca había visto hasta entonces:
Una parte de su rostro estaba quemado, y la otra tenía una fea cicatriz en forma de luna.
El cuerpo tan esbelto (como el de una modelo muggle) estaba cubierto por un raído vestido blanco. Al parecer no poseía pies (o eso fue lo que creía Harry) ya que flotaba por en sima del suelo. Sus manos (huesudas y sucias) las cubrían unos guantes negros, con manchas cafés.
- Pero si es una Banyi - dijo Hermione sorprendida.
- ¿Una que? - le preguntó Harry, mirando con horror aquella criatura.
- Una Banyi, criatura tenebrosa de la antigua irlanda, popular por robar los sueños de los hombres que les era infieles a sus mujeres, o solo por una descendencia de mala suerte - se quedo callada, y después continuo - Ningún hombre puede ver sus ojos, ni mucho menos si es mago. Cuando levante la vista, te sugiero que agaches rápido la cabeza.
- ¿Pero por que? - quiso saber Harry, que no sabía el por que de la petición de su novia.
- Por que si no perderías tu magia - le contestó Hermione, con gravedad - Serías un completo muggle, y por lo tanto vulnerable a ella para que te encante y te lleve contigo.
- Pero si yo no te eh sido infiel - replico el ojiverde indignado.
- Ella solo le roba los sueños a los hombres casados. Pero a los jóvenes como tú, los atrae para robarles su esencia y más si eres mago; ya que con esa magia, la Banyi puede vivir mucho más tiempo.
- ¿Quieres decir, que esa cosa vive por la esencia de los hombres? - la joven asintió - ¿Entonces por que el profesor Lupin, trajo esa cosa acá?
- Por que es la mejor criatura, para practicar con ella el conjuro de defensa - respondió sin rodeos.
Harry se quedo callado, y miro con terror a la espeluznante Banyi.
- A todos los chicos - hablo de nuevo Remus - Cuando ella levante los ojos, ustedes agachen la cabeza inmediatamente, y no la levanten hasta que una mujer los este abrazando.
Algunos les gusto la idea de que una chica los abrasara, a otros simplemente les aterro aquel suceso.
- Muy bien, ya va a levantar los ojos - anunció el profesor. Y justo cuando dijo eso, la Banyi miro a su alrededor: Tenía los ojos rojos como sangre y su pupila era púrpura como una silueta.
En ese instante, todos (sin excepción) agacharon la cabeza.
La criatura se empezó alejar del baúl lentamente y Lupin les dijo a las chicas, que abrazaran al que tenían al lado.
A si lo hicieron.
Hermione abrazó a Harry, y siguió con la mirada a la Banyi, que flotaba por en sima del piso y miraba con aquellos ojos púrpura-sangre a todos los estudiantes.
Volteaba la cabeza de un lado para otro, como buscando una presa fresca hasta que se debuto al frente de Hermione.
La Banyi miro con detenimiento a Harry (que tenía la cabeza agachada y con los ojos muy bien cerrados) y después capto que estaba acompañado.
Fijo su vista en la castaña y la empezó a mirar con recelo. Ella ni parpadeó, también la miro fijamente y con el ceño fruncido.
La espeluznante criatura alzo su mano, e iba a tocar la cabeza del moreno, pero Hermione la detuvo, agarrándole el brazo.
- No es tuyo - le dijo con rotundidad. La Banyi no dijo nada, y siguió con su camino.
Luego de cinco minutos de observación, se quedo elevada por los aires y miro el cielo.
- Miren como lo hago - les dijo Lupin, muy bajo. Los chicos levantaron la cabeza, y observaron al profesor. Este levanto la varita y muy fuerte pronuncio:
- Repilis Tenebrus - y un rayo de luz amarilla, cayó de lleno justo en la espalda de la Banyi, que empezó a descender y retumbo en el suelo con un sonido sordo.
- Ya no tiene tanta fuerza - explico Lupin - A si que pueden ir a verla, sin que les haga daño.
No muy convencidos de ello, de uno en unos se levantaron de sus sillas y fueron hacia donde la inconciente criatura.
El primero que intento aturdirla a un mas, fue Dean, que casi se queda sordo, por el alarido tan fuerte que esta dio.

Y así siguieron, algunos no les gusto la forma como los vio, otros simplemente les asusto tanto su rostro, que se fueron a sentar de nuevo en sus asientos.
- Lo hicieron de maravilla - los felicitaba Remus, cuando la Banyi ya estuvo de nuevo guardada en el baúl.
- Pero profesor Lupin - hablo Hermione, levantando la mano - Si encontramos a esa Banyi de frente, y mas si es un hombre, no tendrán tiempo de cerrar los ojos, además ¿Cómo invocan el conjuro, si ni la pueden ver?
- Excelente pregunta, Hermione - dijo Lupin con sinceridad - Pues muy simple, solo se colocan unos lentes oscuros en sus ojos y ya.
La respuesta del profesor no le gusto de a mucho a la chica, pero no opinó nada.

- Hermione, tengo una duda - le decía Harry al termino de la clase - ¿Por qué cuando esa cosa se acerco a nosotros, le dijiste que no era suyo?
- La verdad no se por que se acerco a ti - contestó Hermione reflexiva - Pero fue lo único que se me ocurrió decirle en esos momentos. Dicen que las Banyis no se les acercan a chicos que tengan novia.





La expectativa de que mañana, un comisionado del Ministerio los visitaría para darles clases de apariciones, llegó a la hora de Herbologia, donde casi ningún alumno de Gryffindor le presto atención a la profesora Sprout (por lo cual se ganaron deberes extras)
- A mi la verdad, me da miedo ver quien es el comisionado - se confesó Seamus delante de sus compañeros, en la sala común - Por que si es alguien bien gruñón, será difícil pasar las pruebas.
- Fred y George dicen, que la otra vez que los evaluaron no fue alguien del Ministerio, si no la misma McGonagall y con Fudge - comentó Ron, a un extremo de la sala.
- Pero al parecer, ya no es así - tercio Lavender, un poco decepcionada.
- ¿Por que esas caras? - les preguntó de repente Matilde, que acababa de entrar por el hueco del retrato, con una compañera.
- Mañana tendremos nuestra primera prueba de aparición - le respondió Harry con desdén - Y estamos preocupados por la persona que nos va a evaluar.
- Hay ¿Por eso? - Salto la joven, como quien no quiere la cosa - ¡Va!, los van a evaluar Rufus Lamber, el mago de licencias en apariciones, mas conocido como el comisionado de aparición.
- ¿Y tú como sabes eso? - le preguntó Neville, sorprendido.
- Por que el es mi abuelo político - contestó Matilde sin inmutarse - A un que no es nada, es como si fuese mi abuelito de verdad, verdad. El es muy buena gente, y siempre pasa a todos sus estudiantes, eso si, deben tener actitud, ósea que deben ser inteligentes.
La cara de Ron decayó un poco - Pero no tanto - agrego la muchacha, al ver la reacción del pelirrojo. - Bueno, adiós - les dijo, y subió con su amiga hacia los dormitorios.
- Si quiera nos va a tocar alguien con corazón - opino Parvati, y se acomodo su cabellera.
- Ya es muy tarde - dijo Lavender, y se levanto de la butaca - Me voy a dormir.
- Te acompaño.

Ya a las diez y quince, Hermione se despidió de los únicos que quedaban: Dean, Seamus, Harry y Ron. Y dándole un corto beso en la comisura de los labios a Harry, subió hacia los dormitorios.
- Huy, eso es lo que se llama amor - tercio Dean, con un deje de pensador.
- Si - asentó Seamus - Harry, y Hermione y tu ya
bueno
ya ¿Ya lo hicieron?
Aquella pregunta le cayó como un cubo de hielo. Al instante, su mente se traslado a la escena en la madriguera. Muy abochornado, se encogió de hombros, para después responder:
- Esas preguntas no se hacen, Seamus.
- Bueno, pero solo preguntaba - replico el joven - Es normal en las parejas de ahora, que se acuesten ¿no?
El moreno no respondió, y al instante se levantó del sofá - Mejor me voy a dormir - dijo con rotundidad.
Los chicos lo siguieron con la mirada, hasta que se perdió por las escaleras.
- Si, me quedo esa duda.


****Notas de la autora****

Hola mis queridos lectores:
Primero que todo, les ofresco una disculpa por actualizar tan tarde, pero es que tuve ciertos problemas con la compu (ya me esta cayendo mal) En fin, pero aquí estoy con un nuevo Capitulo.
Segundo, también les quiero ofrecer una disculpita o disculpota: Se que eh dicho que terminare este fic en este mes (ese era mi proposito) pero me llegaron los examenes de fin de trimestre en el colegio muggle (que empezaran desde el 16) y duran dos semanas, y pues cuando los termine ya habrá finalizado enero, o a punto de hacerlo, y desgraciadamente le tengo que colocar mas atención a esos martiriosos examenes, a si que mi proposito de acabar el fic este mes, creo que no lo podré ser....cuando tenga una fecha fija (tengo que ver el calendario y todo eso) les digo, mientras tanto...no, y mil disculpas de nuevo...sorry a todos. Espero que me entiendan.

Rews/R:

976992292: Gracias por los tres punticos, si quiera se que lees el fic.

647563122: No entiendo eso o_O...hay esta la historia...ah pues,...no la ves? k raro...

PacitaP Potter: Hola amiguiiii...Pues si, cierto, el anterior cap estuvo un poco oscuro, por eso le coloque Sueños Oscuros (Darck Dreams) por que me enfocaba en lo que Harry soñama. De si se van a comvertir en realidad, no te puedo decir...pero sabrás el por que de esos sueños, al paso que transcurra la historia. La segunda parte me la estoy craneando (te digo k preocuparse por esto y a la vez por los examenes k se avesinan....huy es muy agotador, me debería ganar un oscar por eso...jaja un oscar magico XD) Y si, te prometo que será mejor que este...bue...n_n ajajaja ¿Acción? mmmmm jajaaj niña k es eso?...no mentiras, pues si, al decir verdad si habrá mas acción en los proximos capitulos (Cap 28) para ser mas exacta -.- y en el 2 fic, huuuu tbmn...te lo aseguro (hay dios)Ah una cosa ¿Quien dijo que iban a seguir juntos en la segunda parte? ----------ajajaja te asuste, a un que no se mmmmm (XD) Ojala ya estes mejor (ya que tabas enfermita el 2 y hoy es 6...huu) Besito y te cuidas....

Y a todos...muchos besos y nos vemos en la prox actualización....

Emma.26
El comisionado de aparición:


Harry no durmió muy bien que digamos para despertar tan lucido como sus demás compañeros, a la mañana del sábado.
Aquellas pesadillas, volvieron a azotar su mente en la madrugada, y no puedo volver a conciliar el sueño.
Con un largo bostezo, se incorporo en la cama; al tiempo que se sobaba con brusquedad los ojos.
Retiro el dosel que la cubría y miro a su alrededor: El único que quedaba era Ron, el cual caminaba de aquí para allá y de allá para acá, como un loco.
Se detuvo al ver que su amigo lo miraba un poco confundido - Ya es tarde - le dijo casi en un grito - Y McGonagall nos va a regañar ¿Por qué te levantaste tan tarde? - le preguntó con el ceño fruncido, pero sin esperar respuesta continuó hablando como un loco - Todavía me falta colocarme un zapato y una media que no los encuentro. ¡Malditos! - exclamo un poco desesperado.
Harry se levanto de la cama, y un poco cansino le sugirió - ¿No sería mejor que los invocaras con el conjuro: Accio? - el pelirrojo se golpeo la cabeza con la mano, y sacando su varita pronuncio muy claro: ¡Accio zapato!- Y luego ¡Accio media!- y de un momento a otro, una media y un zapato, salieron volando por entre las ropas sucias y le cayeron en la cara a Ron. Con las maldiciones de su amigo resonando a sus espaldas, el ojiverde entro en el baño y trato de bañarse lo más rápido posible.
Bajaron a todo correr por las escaleras de caracol, aproximadamente faltando cinco para las ocho. Entraron en el Gran comedor (que estaba vació, a acepción de los de Gryffindor) Hermione al verlos, los miro con desaprobación y cruzó los brazos.
- ¡Luego nos das tus sermones! - le espetó Ron, antes de que la castaña abriera la boca.
Hermione abrió los ojos como platos, pero como niña regañada se sentó de nuevo en el asiento.

- ¡Me parece el colmo que se hayan demorado tanto! - Los regaña Hermione, camino hacia el vestíbulo - ¿Cómo es posible, que sabiendo que hoy tendremos nuestra primera clase de aparición se demoren tanto?
- ¡Pero si no es mi culpa! - Se defendió el pelirrojo, irritado por los sermones de su amiga - Es culpa de tu noviecito.
La chica miro a Harry sorprendida, en busca de una explicación. Este solo bajo la mirada hacia el suelo; no quería contarle el por que de su retrazo, además no era conveniente decirle que la soñaba muerta y todo eso, mejor se lo reservaba.
Llegaron al vestíbulo (seguido de sus demás compañeros) y esperaron cinco minutos mientras llegaba McGonagall.
- Tanto que nos molestaste, para ver que llegamos temprano - le recalco Ron, molesto.
- Si, pero fue por que los apuré para que desayunaran rápido - le recordó una fría Hermione. Ron puso los ojos en blanco, y se cruzó de brazos
- Buenos días jóvenes - los saludo de repente la vos de Minerva McGonagall, todos giraron sus cabezas hacia atrás - Mil disculpas por el retraso, pero es que necesitaba estos papeles - y les mostró unos pedazos de pergaminos, que llevaba en la mano izquierda - En unos tres minutos, el Comisionado de aparición llegara.
Las ansias se hicieron presentes, nadie podía ocultar el nerviosismo que sentían al saber que dentro de unos escasos tres minutos, el comisionado de aparición llegaría, y comenzarían con su primera clase de aparición.
Los tres minutos se hicieron eternos, algunos (como Ron) sacaron sus varitas y empezaron a dibujar círculos en el aire para matar el tiempo.
Otros, conversaban por lo bajo, al tiempo que elocuentes miradas se dirigían hacia la puerta a cada segundo.
Todos estaban ya un tanto aburridos de esperar; hasta que la puerta de roble se abrió y por hay entro un anciano de aspecto noble y tierno. Vestido con una larga túnica color azul oscuro, llevaba en ella como una especie de identificación con fondo dorado y letras bordeadas con platíado que decían: Rufus Lamber-Comisionado de aparición.
Caminando con dificultad, se acerco hacia la profesora McGonagall y la saludo con un beso en la mano derecha.
Luego, como percatándose de la presencia de los de Gryffindor, los saludo con una amplia sonrisa.
- Jóvenes - empezó hablar Minerva con vos ronca, después se la aclaro y continuó - El es Rufus Lamber, el encargado de evaluarlos durante tres sábados seguidos, para ver si pueden conseguir sus licencias de apariciones.
- No será tan difícil - les comentó el señor Lamber con una amplia sonrisa - Además veo que todos son jóvenes muy audaces e inteligentes - e instantáneamente, su mirada se debió hacia donde estaban Harry, Hermione y Ron - Y se que podrán pasar las clases.
- Hagan una fila - les ordeno McGonagall muy sería - Iremos a Hogsmeade, para que puedan tomar sus clases, ya que aquí en Hogwarts no es permitido aparecer y desaparecer.
Con murmullos de exaltación, los estudiantes de Gryffindor empezaron a formar dos filas, y como un batallón muggle, salieron del castillo hacia los carruajes.
- Se ve buena gente el señor - opinó Seamus, cuando el y sus compañeros se subieron al primer carruaje que encontraron.
- Si, no es tan ogro - tercio Dean, amarrándose los cordones de sus zapatillas.
- No es ogro - le corrigió Neville muy serio.
- Solo espero que esta clase sea fácil - intervino Parvati, un poco preocupada - Por que por muy buena gente que sea el señor Lamber, no creo que nos pase así como así.
- Las clases de apariciones siempre son fáciles - comentó Hermione, mientras Harry la abrazaba - Solo hay que prestar mucha atención, nada mas.
- ¿Hay que concentrarse? - le preguntó Ron, un poco asustado.
- Pues claro - le respondió la castaña, como si fuera lo más obvio del mundo. Ron dio un resoplido, y se fue hundiendo lentamente en el sillón - Creo que ya reprobé - dijo con sorna.

- Hay una regla muy básica para aprobar estas clases - les decía el señor Lamber a los alumnos, ya en el sendero que conducía hacia Hogsmeade - Concentración - Ron soltó un bufido de enfado, y se cruzó de brazos - Cuando uno se va aparecer en otro lugar, hay que concentrarse mucho en el sitio, visualizarlo en la mente y así los resultados son favorables - se quedo un momento en silencio, y luego continuó - Lo que hoy vamos a ver, es como lograr una mayor concentración. Se muy bien que los jóvenes de su edad, se preocupan mas que todo por sus novias, por lo bien que la pasaron aquella noche y dejan lo aburrido a un lado - todos rieron por lo bajo - Pero lo único que quiero, es que se den cuenta que esto es divertido, y aun que tengan que concentrarse no es difícil.
Lo primero que van a ser, es separarse - les ordeno el anciano muy gentilmente - Utilicen todo este espacio, no quiero apretujones - de uno en uno, los alumnos se fueron separando y yendo a diferentes rincones del sendero.
- Mi intención, es que si quiera hoy puedan aparecerse a unos cinco metros mas de su sitio - les empezó a explicar Rufus - Para que en la próxima clase, las distancias sean a un mas largas - hubo otro momento de silencio, donde solo se escuchaba el cantar de los pájaros, que recibían la primavera - Cierren los ojos y visualicen un lugar que este cerca de ustedes, para que se puedan aparecer - les ordenaba el comisionado. Como niños pequeños, fueron obedeciendo con parcimonia. Al principio fue un poco difícil, ya que ninguno se lograba concentrar, por estar más pendientes en si su compañero ya lo había logrado.
Al cabo de media hora, la primera que lo logro fue Hermione: Su posición actual era cerca de un árbol frondoso, y ahora estaba parada en sima de una grande piedra gris viscosa.
- 10 metros, que bien - la vitoreo el anciano muy contento - Primera vez que veo un rendimiento tan eficaz como el suyo señorita

- Granger - le contestó la chica - Hermione Granger.
- Ese apellido me suena - dijo Rufus concentrándose un poco - Por casualidad ¿Usted no es hija de Andrew y Cristhina Granger, los famosos dentistas muggles? - Hermione asintió - Que bien, sus padres son grandes amigos mios.


- Nunca pensé que el señor Lamber conociera a mis padres - decía Hermione muy emocionada, camino al castillo - Creí que solo ellos atendían a los muggles, pero bueno valla a ver si los conoció de otra forma.
- Fue fácil la clase - opinó Harry, dirigiéndose hacia la mesa de Gryffindor - A un que solo me moví unos pasos.
- Si quiera te moviste - le reprocho Ron de mal humor - Yo ni con toda la concentración del mundo lo hice.
- ¿Se enteraron del nuevo chisme? - les preguntó de repente Lavender, sentándose al frente de ellos; los tres chicos negaron - Pues que Hannah y Shaoran son novios.
- ¿¡Qué!? - saltó Ron exasperado.
- Si, ahora Susan me lo acabo de decir.
- ¡Maldito de Shaoran lo voy a matar! - gritó de repente el pelirrojo, golpeando la mesa con un puño.
- No te pongas así, Ron - le espetó Hermione - Hannah y tu ya no son nada, ¿Por qué te enojas?
- ¡Por que quiero, puedo y no me da miedo! - Le respondió el chico, con las orejas coloradas - ¿Cómo es posible que Hannah se haya ennoviado con ese
ese
ese pelmazo?
- ¿No que ella era muy intensa para ti? - Le recordó la castaña fríamente - No tienes ningún derecho de ponerte así, Ron. Además ella se puede ennoviar con el que se le de la gana.
Ron la fulmino con la mirada, y levantándose del sillón, salio del Gran Comedor.
- Sinceramente el es a un muy inmaduro - puntualizo la muchacha, bebiendo un poco de jugo de calabaza - Pobrecito.
En todo el día, y hasta las horas de la tarde del domingo, Ron no le dirigió palabra a Hermione, y cada vez que la veía empezaba a refunfuñar por lo bajo.
Los entrenamientos de quidditch, duraron hasta las siete y media; cansados y deseando comerse una suculenta cena, los integrantes del equipo se fueron hacia los vestidores, y rápidamente se cambiaron.
Solo quedaba Harry en el vestíer del capitán, ya todos sus amigos se habían ido hacia el castillo.
Después de quitarse la túnica de quidditch, saco la de siempre del closet y se la empezó a colocar, hasta que la puerta se abrió de golpe e interrumpió el proceso.
- ¿Quién anda hay? - Indago el peliazabache, sacando su varita - Salga, muestre la cara - pero nadie dijo nada, cualquiera que lo viese pensarían que estaba loco.
Suponiendo que había sido el viento quien abrió la puerta, siguió colocándose la túnica, hasta que alguien le tapo los ojos.
- ¿Hermione? - Preguntó dudoso, nadie le respondió - A ya se, entonces es Ginny.
- ¡Oye! - Exclamo la castaña con rabia, y le pego en el hombro - ¿Pensabas que era ella?
- No, sabías que eras tu - le contestó el ojiverde con una sonrisa - ¿Qué haces aquí?
Hermione sonrió y se le fue acercando peligrosamente - Pues
quería estar a solas contigo - cuando llego a su lado, le empezó a desabotonar la camiseta. Lo miraba con deseo (hay XD) - Como siempre estamos con nuestro amigos y nunca tenemos un tiempo para nosotros solos
.pues - sus labios se rozaron, y Harry quedo con las ganas de darle un beso - ¿Tu no quieres estar conmigo? - quiso saber la ojicafe. El chico de intenso verde mirar, abrió los ojos como platos.
- ¿Por qué lo dices?
- Por que no te veo muy contento, que digamos.
Sonriendo maliciosamente y le dio un corto beso en la comisura de los labios - Tu sabes que me encanta estar contigo - le dijo en un tono sexy.
Hermione se mordió el labio inferior, y se le acerco para darle un beso, pero este se le adelanto.
A medida que el beso tomaba su paso, las paciones se hacían mas intensas y las caricias mas fogosas.
Sin saber como y cuando sucedió, Hermione ya se encontraba acostada en el suelo y Harry en sima de ella. Cuando la chica le desabotono por completo la camiseta, las manos del joven se dirigieron hacia la falda de ella, pero en ese momento una fuerte punzada en la cicatriz, impidió aquella acción.
El ojiverde se separo de inmediato de su novia, y se sentó en la banca. Coloco sus manos sobre sus pies, y se apoyo con ellas fuertemente la cabeza.
- ¿Te pasa algo, Harry? - le preguntó una preocupada Hermione.
El moreno asintió con lentitud, y casi en un sollozo contestó: - Me
duele mucho la
cicatriz.
Hermione lo miro horrorizada y lo abrazo con ternura - Ya, Harry - lo tranquilizo un poco - ¿Quieres agua? - el muchacho negó.


Aquel dolor nunca lo había sentido, era como si su cabeza estuviese apunto de estallar. Un calor intenso subió de pronto por todo su cuerpo, y se sintió sumamente cansando.
Muchas voces empezaron a sonar en su cabeza, y la carcajada de un hombre era la que se escuchaba más fuerte.
Cada extremidad se su cuerpo se fue haciendo mas débil, hasta que sintió que era solo agua.
Poco a poco, sus ojos se fueron cerrando, y lo último que vio fue el dulce rostro de Hermione dándole un beso.


Una intensa luz, entro por la cortina que cubría la ventana del dormitorio de lo chicos.
Con el ceño fruncido, Harry Potter se fue incorporando con sorna en la cama.
Miro a su alrededor: Estaba solo en el dormitorio, todos sus compañeros ya se habían levantado.
Retiro el dosel de la cama, y miro el reloj de noche: Ya iban a ser las cinco de la tarde.
Se levanto como un resorte y se coloco sus zapatillas. ¿Había dormido a caso 22 horas?
Lo único que recordaba, era que ayer como a las siete y media se encontraba con Hermione a solas en el vestíer del capitán, después de un arduo entrenamiento; de hay en adelante no recordaba nada.
Se ducho y se vistió (a un que ya no le veía la gracia, igual dentro de cuatro horas volvería acostarse, pero aquello lo dudaba un poco)
Y bajo hacia la sala común.
Habían unos cuantos chiquitines de primer año, que lo miraban con cara de confundidos, y uno que otro de sexto, entre ellos Colin Creevey, que cuando lo vio salto de su sillón a recibirlo.
- ¡Hola Hary! - Lo saludo muy entusiasmado - Casi que no te levantas, ahora voy y le digo a Hermione que ya te levantaste.
- ¿Donde esta ella? - le pregunto, levantando el seño.
- Pues en clases - le contestó Colin, como si fuera lógico - En total dormiste 22 horas, si que tienes aguante Harry.
- ¿Por que dormí tanto? - quiso saber el moreno, ignorando el comentario del chico.
- Pues no se, ayer como a las ocho o faltando cinco, estaba con mi hermano ayudándole en una tarea de encantamientos aquí en la sala común, cuando entraron Ron y Hermione contigo flotando
fue increíble, te veías todo chistoso y

- Al grano Colin - le pidió Harry exasperado.
- A si, bueno pues el caso es que te acostaron en tu dormitorio y Hermione me pidió el favor que cuando me levantara al día siguiente, que estuviera pendiente de ti y le dijera cuando te levantabas.

- ah
ya bueno
gracias Colin - le dijo el joven sonriendo. Salió de la sala común por el hueco del retrato y subió hacia el aula de Defensa, pero una voz lo detuvo:
- ¡Harry! - el chico volteó, y vio a Hermione bajar por las escaleras que conducían hacia el aula de Runas - ¿Te encuentras mejor?
- Si, un poco - le respondió el moreno - ¿No deberías estar en Defensa?
- El profesor Lupin esta hablando con Dumbledore, así que tenemos las horas libres.
- ¿Y donde esta Ron?
- Hablando con Hannah - contestó la castaña en tono mordaz - Yo de ella ni le doy la hora ¡Ron es un estupido!
- Pues fíjate que no lo soy tanto - dijo una vos, a sus espaldas. La muchacha volteo y vio a Ron muy abrazado con Hannah - Ya somos novios de nuevo.
- ¿Y que paso con Shaoran?
- Nunca fuimos novios - le informó la joven - Solo lo hice para darle celos a Ron, y lo conseguí.
Hermione hizo un sumo esfuerzo, para no poner los ojos en blanco.
- Harry, ven que necesito hablar contigo - le ordeno su novia, y agarrándolo de la mano bajaron por las escaleras de caracol.
- ¿Por qué crees que te dolió ayer la cicatriz? - le preguntó Hermione, yendo hacia el vestíbulo.
Harry se quedo pensando un poco, y después contestó (a un que no muy convencido)
- Supongo que Voldemort esta de nuevo planeando algo.
- ¿Como aquella vez en la madriguera?
- Puede ser.
Salieron a los concurridos terrenos, el ambiente de primavera se respiraba en cada rincón del castillo y en los frondosos árboles del bosque prohibido.
- Vamos a visitar a Hagrid - opinó Hermione, Harry asintió con indiferencia.
Tocaron a la puerta, el semigigante se encontraba sentado en un asiento bebiendo una humeante taza de chocolate.
- Somos nosotros Hagrid - le dijo Hermione, en un susurro.
- Si lo se - le correspondió este y se levantó de su silla - Los acabe de ver, cuando bajaban las escaleras de piedra.
- Hola Hagrid - lo saludaron los jóvenes joviales.
- Pasen - les dijo con una sonrisa.
Fang al verlos, salio de un rincón como loco, y se les balanceo con tal fuerza que los dos cayeron al suelo.
- ¡Bájate de en sima, no seas grosero! - le espetó Hagrid a su perro jabalinero. Este muy dolido, dejo de lamerles la cara a los adolescentes y se fue de nuevo a su rincón.
- ¿Quieren chocolate? - les preguntó, yendo hacia la cocina.
- Bueno.
- Dumbledore me contó lo que te sucedió hace unos días en la clase de Lupin - comentó Hagrid, mirando a Harry - ¿Estas bien?
- Si - contestó este con vos queda.
- Eso no es normal - le dijo el semigigante escéptico - ¿Hablaste con Dumbledore, sobre ello? - Harry negó con la cabeza.
- ¡Deberías! - le espetó con seriedad. Harry se encogió de hombros - ¿No confías en el?
El ojiverde no supo que contestarle. La verdad era que confiaba y no, en Dumbledore; ya que no le daba buena espina eso de que creyera mucho en Malfoy y en el profesor Snape.
- Te aconsejo que hables con el - le insistió, agarrando la olla del chocolate - El viejo Dumbledore es un ser muy sabio, y sabe lo que hace y dice.
- Y si sabe lo que hace ¿Por qué confía él en Snape y en Malfoy? - le preguntó Harry, harto de que todo el mundo le dijese eso.
- Por lo mismo, Harry, por que como sabe lo que hace, sabe en quien confiar y en quien no.
- Pues confía en unas personitas que si
.
- Snape y Malfoy no son personas de fiar, pero si Dumbledore cree que lo son, pues mejor déjalo Harry - inquirió Hermione, al otro lado de la mesa. Desde hace rato había estado escuchando la conversación entre sus amigos, pero había decidido no opinar.
Estuvieron hablando con Hagrid, hasta la hora de cena. Ya cuando la luna ilumino el cielo, se despidieron del semigigante y caminaron rumbo al castillo.
- Yo no estoy de acuerdo con Hagrid - opinaba Ron ya en el dormitorio. Harry le había contado la charla que tuvo con Hagrid y Hermione, en las horas libres de Defensa - Y bien que no le cuentes nada a Dumbledore, por que mira que eso de confiar en Malfoy y en Snape, es estar uno muy loco.
Esa era la palabra, Dumbledore estaba loco por confiar en Malfoy y Snape.
- Pero Hermione no piensa lo mismo que nosotros - le dijo Harry, un poco triste - Ella dice lo mismo que Hagrid: Si Dumbledore confía en ellos es por algo, y yo debería hacer lo mismo.
El pelirrojo arqueo las cejas, como sin darle tanta importancia al asunto - ¡Bah! - Exclamo de repente - Hermione es así, tu ya lo conoces; no te deberías preocupar por eso.
En ese momento, Seamus entro refunfuñando por lo bajo y fulminando a todos los que se le atravesaran por el camino, por lo cual se quedaron callados.
- ¡Maldito Snape! - Espetó con furia - ¡No fue mi culpa, pero claro como es McLaggen, al quien le echan el balde con excrementos de Hipogrifo es a mi!
- ¿Estas bien, Seamus? - le preguntó Ron, entre curioso y asustado por si Seamus Reaccionaba mal.
El joven lo miro fríamente, pero para suerte del pelirrojo, no se coloco a gritar.
- Hace un momento tuve un problema con McLaggen - le comentó, controlando su tono de voz - El muy desgraciado le estaba gritando a Parvati, valla a saber por que. El caso es que le di su merecido, pero como este mundo esta rodeado de soplones, pues ¿Adivinen que? - les preguntó a Harry y Ron, levantando el entrecejo. Estos levantaron los hombros, en sinónimo de no saber.
- Vino Snape, y sin preguntar por que demonios le pegué a McLaggen, me coloco una penalización por un mes de castigo ¿¡Lo pueden creer!? ¡Y no le dijo nada al estupido ese fanfarrón de Cormac McLaggen!
- ¿Salio así de fácil del problema? - quiso saber el ojiverde, que miraba a Seamus con un poco de miedo. Nunca había visto a ninguno de sus compañeros echar chispas como varitas, es mas, era a el quien lo veían continuamente.
- ¡Si! - gritó el chico, exhausto de contener su rabia - ¡Como me gustaría tener aquí en mis manos a Snape, y hechizarlo hasta que se volviera polvo!

El clima que estaba acompañando a los terrenos de Hogwarts por esos días era muy agradable: A un que un gélido viento soplaba por todo el castillo, la brisa reconfortaba aquellos estudiantes, que ya los deberes los estaban aturdiendo.
Dentro del castillo, el profesor Flitwick les estaba enseñando a los alumnos de séptimo un sencillo encantamiento llamado: Aguamenti que provocaba que saliera de la punta de la varita, un chorro de agua.
La verdad era, que aquel encantamiento no atraía en lo más mínimo a Harry, es más, el ojiverde estaba más preocupado por lo que pasaba afuera, que en la misma aula. Hasta que sintió, que una penetrante mirada lo observaba; volteó lentamente y vio que Hermione le lanzaba desaprobatorias miradas, ya que no estaba prestando atención.
- Es el colmo que hayas estado tan distraído en clase, Harry - le reprimía su novia, a la hora del receso.
- Pero no es mi culpa que la clase hubiera estado tan aburrida - se defendió el moreno, bajando por las escaleras de caracol.
- Ese encantamiento lo van a preguntar en tus EXTASIS - le avisó la chica muy seria - Y si no lo aprendes, reprobarás gran parte del EXTASIS de Encantamientos. Harry la miro un poco fastidiado, amaba mucho a Hermione, pero aquella forma de mandato que esta imponía, lo sofocaba en ocasiones.

- Iré a la biblioteca - anunció, antes de bajar por completo las escaleras de caracol - Nos vemos en el almuerzo - y acto seguido, giro sobre sus talones, y se perdió subiendo las escaleras de mármol.
- Creo que esta brava - terció Ron, yendo hacia el gran comedor - Mejor ve y habla con ella.
Harry se quedo pensando, su amigo tenía razón, sin darle tanta vuelta, se dirigió hacia la biblioteca.
En ella ya se encontraba Hermione, con una pila de libros que le cubrían la cara. Se acerco con sigilo hacia la mesa donde estaba y le cubrió los ojos con delicadeza.
- Suéltame Harry - le espetó la joven, y agarrando sus manos, lo alejo.
- Solo
¿Estas enojada conmigo? - le preguntó el moreno con parcimonia.
La castaña retiro la vista del libro que estaba leyendo, y observo a Harry escéptica:
- No me gusta que te distraigas en las clases - le dijo su novia, con un tono sutil - Por que sabes que este año es muy duro, y no te puedes dar el lujo de fanfarrear por hay, en cada clase que no te guste.
El joven se le sentó a un lado y la miro con detenimiento - ¿Qué? - saltó esta de inmediato. El ojiverde negó con la cabeza.
- Antes me molestaba la forma como me tratabas - le dijo en un susurro - Y confieso que a un lo sigue siendo - Hermione se encogió de hombros - Pero se que haces esto, por que te importo y por que te preocupas por mi futuro.
- ¿Cómo no me voy a preocupar por el futuro, de la persona que mas amo? - Le preguntó Hermione, levantando el ceño - Se que en ocasiones soy muy molesta, pero solo lo hago por que me importas - tras aquellas palabras, el moreno se le fue acercando y se fundieron en un candente besó.
Desde aquella vez en la madriguera, en la que pasaron la noche juntos, los besos que se daban siempre tenía un toque diferente: Aquel toque pasional que se siente, cuando amas con todas tus fuerzas a una persona.
- Ejem, ejem - carraspeó una gruesa voz a sus espaldas. De inmediato, los adolescentes se separaron con brusquedad, para encontrase con la severa mirada que les estaba lanzando, Madame Pince.
- Creo que me sobra recordarles, que esto es una biblioteca - les dijo con tono mordaz - Y sus besitos los pueden dar en otra parte.
Con las mejillas rojas como un tomate, Hermione se levantó del asiento y muy educadamente, dijo:
- Madame Pince, ¿Será que me puede prestar estos libros, y se los devuelvo mañana? - con el ceño fruncido, la bibliotecaria aceptó, pero antes le ordeno que firmara varios papeles, por si a los libros les sucedía algo, ella sería la responsable.
- Tú te saliste de Adivinación ¿cierto? - le preguntaba Hermione, yendo hacia la sala común.
- Si, ya no soportaba a Trelawene - le confesó el ojiverde, encogiéndose de hombros.
- Es solo una mentirosa, no se por que Dumbledore no la a echado.
- Quizás por que el no es así - opinó Harry, atravesando el retrato de la señora gorda - Él es muy buena gente, tanto que se pasa.
- Pues puede que tengas razón - dijo Hermione, colocando los libros que había sacado de la biblioteca, en sima de la mesa - Pero si, a veces Dumbledore se pasa - dejo a un lado un libro de Pociones y otro de Trasformaciones, y apuntó con la varita a los libros restantes, haciendo que estos flotaran en el aire - Ya vengo - dijo, y fue hacia los dormitorios de las chicas.
Harry se acostó en el sofá, pero cuando iba apoyar su cabeza en el espaldar, alguien entro corriendo en la sala y lo abrazo fuertemente.
Era Ginny, que estaba llorando como una magdalena.
- ¿Ginny? - Indago el peliazabache, retirándola con suavidad - ¿Qué te sucede?
- Ron, Harry - grito la pelirroja desesperada - Esta peleando con Malfoy y lo esta retando a duelo.
- ¿Qué? - Saltó el moreno - ¿Dónde están?
- En el vestíbulo - contestó la chica, con un hilo de voz.
- No te muevas - el ordenó Harry, muy serio - Que yo me encargare.
A grandes zancadas, atravesó el pasillo del retrato y a todo correr, se dirigió hacia el vestíbulo.
Mientras bajaba las escaleras de caracol, saco de su bolsillo la varita mágica y acelero el paso.
- Haber
¿Qué me puede hacer, una persona como tu? - Decía Malfoy fríamente, mirando a Ron como si fuera poca cosa - Sabiendo que tengo todas las de ganar.
- Eso lo veremos, si hacemos el duelo - le decía el joven, fulminándolo con la mirada - ¿O es que acaso tienes miedo?
Draco soltó una sonora carcajada, seguida por las burlas de Pansy, Goyle y Grabbe - Miren lo que dice Weasley - bufaba el chico, arrastrando las palabras - Que Draco Malfoy, tiene miedo.
- Eres un tonto al decir eso, Weasley - le informó Pansy, mirándolo con gracia - Un completo iluso.
- Si - dijo Crabbe con vos de idiota, detrás de su otro hermano gorilón - Muy tonto.
- Pero si quieres ve que no tengo miedo, pues probemos ahora mismo, comencemos el duelo ya - le propuso Malfoy, al tiempo que se arremangaba las mangas de la camisa.
Ron trago saliva y miro a todos lados, en busca de una ayuda.
- Tu noviecito Potter, no esta aquí - le dijo Pansy, con suficiencia - Creo que te tienes que defender solo.
- Basta de tantas estupideces, comienza tú por el primer movimiento, Weasley - le ordeno Malfoy, colocándose en posición.
El pelirrojo empezó a sudar, tenía pánico. En ese instante, vio que Harry se escondía detrás de una pared y le guiñaba un ojo. Con una sonrisa, entendió la indirecta y levantó la varita, al tiempo que el ojiverde hacia lo mismo.
Despegó unos centímetros sus labios y los movió como haciendo mímica de que estaba pronunciando un hechizo, mientras Harry decía: - ¡Expelliarmus! - y el cuerpo de Malfoy, junto con su varita, salieron volando por los aíres.
- Pero
. ¿Como lo hiciste? - le preguntó el pelimono, mirando aterrado a Weasley - Si no escuche que pronunciaras nada
al menos que

- ¿Ya sabes invocar hechizos, sin decirlos? - quiso saber Pansy, que estaba igual de sorprendida que su amigo.
- No, claro que no - exclamo Draco, levantándose del suelo - Weasley es muy tonto, como para aprenderlos, además los empezaremos a ver en marzo.
- ¿Y porque no los puedo saber antes que todo el mundo? - Le preguntó Ron, con aquella suficiencia que Hermione se mandaba a cada rato - ¿Crees que soy muy tonto?
- Creo no, estoy seguro - le espeto Malfoy - Petri

- Impedimenta - pronunció Harry, detrás de la pared y el joven cayo de bruces al suelo.
- Ah
no
no dijo
nada - tartamudeo Grabbe, mirando a Ron con terror - ¡Asusta!
Malfoy se levantó de nuevo del suelo, y miro fijamente a su contrincante.
- ¿Quieres que siga probando en ti, mi habilidad? - le preguntó Ron con una sonrisa amplia.
- No se que demonios estés haciendo, pero se que eso no lo puedes hacer tu, Weasley y mas con esa varita tan podrida que te mandas - le espetó Malfoy - Pronto lo averiguare, Weasley - y acto seguido, acelero su paso hacia las escaleras de caracol, con sus amigos atrás.
- Hua, eso esto de lujo - exclamo Ron, muerto de la risa - Malfoy quedo loquito.
- ¿Y le viste la cara? - le preguntó Harry, saliendo de su escondite - No podía con ella.
- Si, jajaja, ahora creerá que soy un experto en esto.
El timbre para cambio de hora sonó, y Ron se despidió de Harry ya que tenía que ir a Adivinación.
El moreno subió de nuevo a la sala común (la cual estaba completamente vacía) y se arrecosto en el sofá, esperando a que fuera la hora del almuerzo.
De un momento a otro, se le vino a la mente aquellos sueños que había tenido con Hermione. No sabía el porque de aquellas pesadillas, pero lo único que si estaba seguro, era que no le iba a comentar nada a su novia.
La hora del almuerzo llegó tan lento, que Harry ya ni quería bajar al comedor.
- ¡No soporto mas a esa vieja! - farfullaba Ron muy enojado, cuando bajaba las escaleras de caracol con su amigo - Ahora me pronostico una muerte, antes de finalizar el año.
- ¿Y tu le sigues creyendo esas Patrañas, a esa profesorcita de quinta? - le preguntó la castaña, levantando el entrecejo.
- No es que le crea, solo es que siempre me deja asustado - confesó Ron, encogiéndose de hombros.
- Ella es una farsante, siempre lo eh dicho.
Llegaron al comedor y justo cuando iban a entrar, se cruzaron con Malfoy, el cual les lanzó una fulminante mirada y siguió con su camino.
- ¿Por qué los miro así? - les preguntó intrigada, Hermione.
- Por nada - contestó Ron, conteniendo la risa - En serio - dijo, tras la mirada de incredulidad que le lanzaba Hermione.
Se sentaron en la mesa de Gryffindor y comenzaron almorzar.

Después de dos largas horas de Historia de la Magia, Harry subió junto con sus amigos hacia la sala común de Gryffindor.
- ¡Estoy rendido! - Exclamaba Ron, tirándose sobre el sofá - Yo creo que mañana no iré a estudiar.
- ¿Cómo que no vas a ir a estudiar? - le preguntó Hermione, en un tono de reproche - Ni se te ocurra hacer eso Ronald Weasley, por que yo misma me encargare de que en todas las asignaturas que nos toca mañana, te coloquen una D.
- Tu haces eso y

- ¿Y que? - Lo cortó la joven, amenazante - Conmigo, no van las amenazas

Harry suspiro hondo y dejo que sus amigos se pelearan por un rato, igual estaba demasiado cansado y no iba a discutir con su novia, por que estaba regañando a su mejor amigo.

A las afueras del castillo, dos hombres (uno mas joven que el otro) caminaban con apuro hacia la salida central y se subían con aprensión en un carruaje galopeado por un tenebroso Therslarss.
- ¿Nadie te vio? - le preguntaba Severus Snape a Draco Malfoy.
- No - le aseguro el pelimono, y miro por la ventana.
- ¿Estas nervioso? - le preguntó el hombre, en un tono áspero.
Malfoy lo miro con recelo y asintió con lentitud.
- Tranquilo, que el no te va a matar - le dijo en tono irónico, luego soltó una sonora carcajada, tras la mirada de nerviosismo que Draco colocó - Todo va a estar bien, te lo aseguro.


****************
A millones de kilómetros de Hogwarts, en una casa abandonada y apunto de derrumbarse; un hombre esperaba sentado en un sofá raído y sucio, a sus dos invitados de honor.
Ese día se iba a celebrar la primera reunión oscura, entre los mortifagos y su amo. Y Draco Malfoy, sería el centro de atención.


*******Notas de la autora********

Hola mis lectores:

Estoy aki de rápidon, por que de pronto mañana ni el domingo puedo entrar a la pg.....así que sorry X no contestar los rews, pero = gracias a todos los que leen mi historia y a los 5 Rews (Gaby, eres una loka, si mas k yo...jajaja) Así que nos vemos en nuestra prox actualización. Además este capi esta un poco largo...ojala me lo acepte en un solo cosito, no kiero hacer dos, por k se me descontrolaría todo....o_O.....

Byes y se cuidan.

Emma.
27
La reunión tenebrosa:

Con parcimonia, Malfoy se bajo del carruaje y miro a su alrededor: La vieja casa, estaba rodeada de altos pilares de pasto seco, y el barro (a causa de la lluvia que había caído hace unas horas) estaba húmedo y empantanoso.
- Ven vamos, que al señor no le gusta esperar - lo apremio Snape y lo condujo hacia la entrada de la casa.
Malfoy tragaba saliva, era la primera vez que lo vería frente a frente, ya que la ceremonia de integración lo había hecho, sin estar el presente.
Pensó el pelimono
- Entra - le ordenó Severus, abriéndole la puerta. Malfoy tragó saliva y entro con paso lento.
El vestíbulo, no era muy agradable que digamos: Rodeado de telarañas y oliendo como a rata podrida, el pelimono camino por entre el suelo hecho en madera (el cual rechinaba, cada vez que este lo pisaba) y llegó hacia la sala.
Miro por todos lados, un poco desubicado - Por aquí - le indico Snape, y lo agarró por el hombro.
Lo condujo hacia una puerta de madera, que estaba al final de la larga sala (rodeada de viejos muebles, sofás, sillas y mesas de mármol) y abriéndola con la virita, entraron por ella:
Atrás de esta, había una larga escalera, la cual la fueron subiendo con lentitud.
Cuando terminaron de subirla, Malfoy se dio cuenta de que estaba en el segundo rellano: Un largo pasillo con cuatro puertas a cada extremo era lo único que lo rodeaba.
Snape se dirigió hacia la tercera puerta del lado izquierdo, y la abrió con parcimonia.
- Llegaron tarde - les anunció una voz, mas fría que la del propio Snape.
- Lo sabemos señor - le dijo Snape, inclinándose exageradamente - Es que teníamos que estar seguros, de que nadie nos viera.
- Y Dumbledore ¿Sabe que estas aquí? - le preguntó Voldemort, desde el sofá.
- No, le dije que iba a salir, pero no sabe donde estoy.
- Haz pasar al chico - le ordenó, moviendo la mano derecha.
- Si señor - contestó al instante y saliendo de la sala, le indicó a Draco que entrara.
Respirando profundo, el pelimono entró a la sala, seguido por todas las miradas de los presentes.
- Bienvenido, Malfoy - lo saludó Lord Voldemort, pero a un sin darle la cara - Seguro te preguntaras por que no te doy la cara, pues solo por el simple hecho de que a un no te lo mereces, yo soy suficiente cosa para alguien como tú - Draco se encogió de hombros, y contuvo las ganas de decirle hasta de que se iba a morir.
- Siéntate - le ordenó aquel hombre, con una áspera voz.
Caminando por entre las sillas que había alrededor del señor oscuro, se sentó en una que estaba al lado de su padre.
Lucius, ni le dio una sonrisa de aliento, lo ignoro como si fuera parte de la silla.
- Mis queridos mortifagos, otra vez estamos reunidos de nuevo, como en los viejos tiempos - les dijo Voldemort y una sonrisa frívola surco sus labios. Aquellas palabras, llenaron de ánimos a todos los mortifagos, menos a Malfoy, que estaba temblando de pies a cabeza.
- El plan que tengo contra Potter, esta saliendo a las mil maravillas - les comentó, con suficiencia - Y todo, gracias a Draco
un aplauso para el, por favor - muy pocos aplaudieron (entre ellos Snape) pero después se detuvieron, cuando Voldemort levantó una mano.
- Aunque, te falta mucho por aprender - le dijo Voldemort mirando a Malfoy - Pero hay vamos.
Draco no dijo nada, solo opto por agachar la cabeza y mirar los cordones de sus zapatillas.
- Señor - lo llamó de repente, el padre de Malfoy - ¿Dónde tiene el Dominus Suens? - Voldemort levantó el ceño, y pensando un momento, contestó:
- En el lugar más recóndito de esta casa, en un lugar donde puedo dominarlo a mí antojo.
Malfoy, al escuchar aquel nombre, un recuerdo oscuro le azotó de repente la mente:

+Flash Back+

Eran las últimas semanas de vacaciones que el pelimono tenía, y justo le pasaba eso:
Su padre le había dicho que ya era hora de que se uniese a los mortífagos, y su madre lloraba por que no lo hiciese.
- No lo hagas, hijo
por favor - le suplicaba Narcisa, de rodillas, en la Mansión de los Malfoy.
- Párate de hay, mujer - le ordenaba Lucius en tono de reproche - No es para tanto.
- ¿¡Cómo que no es para tanto!? - Exclamó la mujer - ¡Si cuando tu y tus amigos se escaparon de Azkaban el año pasado, casi te matan
.no quiero ver a mi único hijo en esa situación!
- Pero no le va a pasar nada - le aseguraba su esposo, cancino - El va a estar bajo el cuidado de Snape, mientras esta en Hogwarts.
-¡Pero si el señor oscuro, quiero acecinarlo
no hay poder humano que lo detenga!- decía, desesperada Narcisa.
- Amor, cálmate por favor - le pedía el hombre, agarrándola de los brazos, para que se levantara del suelo - El va a estar bien, te lo aseguro.
- ¿Y si el no quiere? - le preguntó la pelimona, con suficiencia - Por que no lo obligarías ¿O si?
- Todos los hijos de mortifagos, deben unirse al bando - le recordó fríamente, Lucius - Y yo no seré el único que no lleve a su hijo a unirse, solo por que su esposa así lo desea - le espetó el hombre con fiereza.
- ¡Pero Lucius! - Gritó Narcisa - Es nuestro único hijo
¿Qué pasaría si lo matan?
- Eso no va a suceder - le repitió Malfoy, de manera cortante - El va a estar bien.
Draco estaba escuchando la pequeña discusión sobre su futuro en el legado del mal, callado, no opinaba nada.
- No sabemos que quiere nuestro hijo, Lucius - le recordó Narcisa, tomando de nuevo su postura de señora elegante. Se devolvió hacia su único hijo, y con lagrimas en los ojos lo miro con ternura - Cariño
te
te
¿Te quieres unir a
a
a
a los mortifagos? - aquello lo dijo, con la lengua enredada, estaba apunto de ahogarse con sus lagrimas.
Malfoy disimulo por un instante, y miro a su padre, que le devolvió una severa mirada, luego observo a su madre (que estaba que lloraba) y contestó:
- Si eso es lo que debe suceder, pues que así sea - las palabras de Draco, le partieron las vagas esperanzas que Narcisa tenía y con un ruidoso llanto, se balanceo sobre su frágil cuerpo, y lo abrazó con fuerza.
- No
no quiero que te
.que te pase nada
hijo mio - le decía entre sollozos - Prométeme que te cuidaras, y que le harás caso a tu padre y a Severus.
- Si mamá - le respondía Malfoy, conteniendo las lagrimas; ver a su madre así, le partía el alma.
- Nunca te reveles a el, por que no quiero que te pase nada - le aconsejó la mujer. Luego se alejó de el con parcimonia, y miro severa a su marido - ¡Cuídalo con todo tu ser, por que lleva tu sangre
y hay que me quede sin hijo
Lucius Malfoy!

+Fin del Flash Back+

- Draco - lo llamó su padre, golpeándole con el codo izquierdo, el estomago - El señor te esta hablando.
Con cara de desconcierto, Malfoy reaccionó al instante y miro a todos lados: Estaba tan ensimismado, que se había olvidado de que estaba en medio de una sala con muchos mortífagos.
- ¿Me hablaba, señor? - preguntó, con vos temblorosa.
- Qué me pregunto ¿Como hiciste para que no te descubrieran en el castillo? - quiso saber Voldemort y por primera vez, salió de las sombras para que Malfoy lo viera.
La horrorosa cara de Voldemort, hizo estremecer todos los pelos de su nuca, y tragando saliva, contestó:
- Pues
la verdad no fue fácil pero
- jamás había visto un rostro, que lo asustara tanto - Soy muy inteligente y me las ingenie - a un que no iba a decir, que gracias a sus amigos, fue que pudo quitarle el conjuro al Dominus Suens.
- A ya - dijo, con voz estridente - Claro, me imagino.
Malfoy tenía la ligera sospecha, de que Voldemort no le había creído de a mucho, ya que no había nada que le ocultasen al señor oscuro.
- Bueno - prosiguió el ser, dejando de mirar a Malfoy - Los quiero felicitar a todos, por el esplendido ataque que hicieron en el barrio Bross Ford, hay le dimos a entender a los nefastos del Ministerio, que con Lord Voldemort nadie puede.
Ruidosas carcajadas rodearon todo el recinto, pero Malfoy estaba perdido en sus recuerdos

+Flash Back+

- ¿Esto es lo que necesita que haga el señor oscuro? - preguntaba Malfoy, a un hombre corpulento, nativo de Egipto.
- Si - le contestó aquel hombre - Este es el Dominus Suens, un antiguo instrumento que cinco grandes magos de la edad del rey arthuro crearon, con el objetivo de que ningún hechicero maligno pudiera tocar al rey arthuro, ni a las personas de sangre pura, mestiza o noble, con el solo poder de poder dominar sus sueños, y así pavorisar a sus enemigos, para que nunca se acercaran a las tierras de Arthuro.
Pero estos magos hicieron un muy buen trabajo - le comentó - Ya que cuando el reinado de oscuridad se apodero de todo el mundo magico, estos conjuraron el instrumento, para que no fuese utilizado por magos tenebrosos.
- Ósea que lo que tengo que hacer es
- reflexiono un momento, y después continuó - ¿Deshacer aquel conjuro y luego entregarle el instrumento al señor? - El hombre corpulento, asintió - Pero seguro esta conjurado con magia antigua, y esa magia no es fácil de deshacer - le comentó el joven - Además

- El señor te mando hacer eso, pero si no quieres
.
- No - lo atajó Draco, quitándole de nuevo el instrumento - Yo
veré que hago.
- No es que veas que haces - le espetó el hombre - Es que tienes que hacerlo, o si no quieres estar 25 metros bajo tierra.
Aquella amenaza, hizo que el joven aceptara sin miramiento, igual después vería que haría para deshacerle aquel conjuro.
Si el señor de las tinieblas, quería aquel instrumento sin conjuro protector (para así poder dominar los sueños de Potter) Pues así sería, costara lo que costara-

+Fin del Flash Back+

Durante toda la reunión Voldemort les comentó sobre sus próximos planes y por momentos, miraba de reojo a Malfoy (el cual le esquivaba aquella mirada fría y severa, observando el suelo)

***********
- Harry ¿Dormiste bien a noche? - le preguntaba Hermione al día siguiente, a la hora del desayuno.
- L-la
ve-verdad, no - respondió el chico, con un bostezo de intermedio - Me dolió mucho la cicatriz.
- ¿Pero por que? - indago la castaña.
- No se - esa era la verdad, no entendía por que le había dolido la cicatriz la noche anterior, de lo único que estaba seguro, era que tenía que ver con Voldemort.
- En este trimestre, nos vamos a dedicar a todas las criaturas de agua - les comentaba Hagrid, a los alumnos de Slytherin y Gryffindor, en la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas.
Mientras Hagrid les mostraba un caballo griego de agua, que lanzaba fuego; Harry miro hacia el grupo de Slytherin y busco con la mirada a Malfoy (el cual estaba apoyado sobre un árbol, apunto de dormirse) arqueando las cejas, el ojiverde se preguntó el por que del cansancio del pelimono, pero si tener una respuesta valida, dejo de prestarle tanta atención y miro a Hagrid.
En la hora del receso, Gryffindor y Hufflepuff se reunieron en el Gran Comedor para realizar los deberes, supervisados por Severus Snape.
- ¿Le ven la cara a Snape? - les preguntó Harry a sus amigos, en un susurro.
Los chicos giraron con lentitud sus cabezas y miraron minuciosamente a Snape.
- Se ve cansado - terció Hermione, levantando el entre cejo.
- Así esta Malfoy - les comentó el ojiverde - En la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas, lo vi súper cansado.
- Pero ¿Por qué? - preguntó Ron, agachado de nuevo la cabeza, ya que Snape pasaba por su lado.
- Ni idea - contestó Harry.


La segunda clase de aparición con el comisionado Lamber, fue un poco mas exigente que la primera (ya que ahora la distancia era mayor) y como debía de suponerse, Hermione fue la que mejor lo hizo, y lleno todas las expectativas de Rufus de que conseguiría su licencia muy rápido.
- Eso era lógico - bufaba Ron, ya en el Gran Comedor - Todos sabíamos que te ganarías la admiración del señor Lamber.
- ¿Celoso, Ron? - le preguntó Hermione, levantando el entrecejo.
- ¿Quién? ¿Yo? - Exclamó el pelirrojo, en todo indignado - No
¿Por qué tendría que estar celoso?
- Yo no se
pues haber - la chica tomo un aire pensativo, como tratando de reflexionar en la pregunta, luego de unos minutos contestó:
- Tal vez por que yo soy mejor en las clases ¿Qué tu? O por que en todo me saco Extraordinario ¿Y tu no? O quizás

- ¡Ya cállate!- le espetó el joven, harto por la fanfarronería de su amiga.
Antes de que Hermione abriera la boca para protestar, Lavender entró como una loca al Comedor y sentándose en la mesa de Gryffindor, empezó hablar muy rápido (tan rápido, que Harry dudo si estaba respirando)
- ¡Miren que me acabe de enterar de un chisme! - Les comentó de grito en cuello a sus amigos - ¡Estaba en la biblioteca y
!
- ¿Tu en la biblioteca? - le preguntó Ron, abriendo los ojos como platos.
- ¡Hay cállate Ron, no me interrumpas! - le espetó la chica, fulminándolo con la mirada - ¿En que estaba? - Se quedo callada un momento y luego prosiguió - A si, en la biblioteca. Pues resulta que hay Natalie McDonall
.la chica esa de cuarto
.les estaba comentando a unas muchachas de quinto, que según lo que había escuchado, el director Dumbledore junto con los demás profesores, estaban organizando un baile para el día de San Valentín.
- ¿Un baile? - Repitió Seamus, al otro extremo de la mesa - ¿Cómo es eso?
- Si, un baile Seamus. De esos en que te mueves y tienes que invitar a una chica - la idea le pareció gustar a mas de uno (mas que todo a los de séptimo) ya que en los grados inferiores, se percibía en sus rostros cierto semblante de desagrado.
- ¡Hay, escuincles! - exclama Ron, mirando a unos niñitos de cuarto que estaban muy insatisfechos por el baile.
- ¡Ron, no le digas así! - Lo regañó Hermione, mirándolo ferozmente - Recuerda que esa misma cara tú tenías hace tres años, cuando Hogwarts realizó el baile de bienvenida para los estudiantes de Drumstran y Beaxbothons - ignorando el comentario de la castaña, agarró una bandeja de pastel de Yorkshire y se lo empezó a comer con ímpetu.
- ¿Tu a quien invitaras al baile? - eran las típicas preguntas, con las que los tres amigos se tuvieron que topar al finalizar el almuerzo.
- ¿Solo lo saben los de Gryffindor? - preguntó Ron a sus amigos, mientras bajaban por las escaleras de mármol.
- Pues supongo que si - contestó Harry, con indiferencia - A un que no demora en que ya todo Hogwarts este enterada.
Pasaron por el lago (donde el calamar gigante, se divertía entreteniendo a unos niños de segundo de Hufflepuff, sumergiéndose una y otra vez, al tiempo que hacia pequeñas espumas por la comisura de la boca)
- ¿Saben lo que eh pensado últimamente? - les dijo Ron, deteniéndose frente al lago.
- ¿En que haz pensado? - quiso saber la castaña.
- Pues
de la vida sin esta escuela - les comentó con aire taciturno - Cuando salgamos en Junio y no la volvamos a ver nunca. En que no volveremos a sentir aquella sensación que uno siente, cuando septiembre se acerca, y muchas cosas mas.
- ¿Y por que haz pensado eso? - le preguntó Harry, levantando el entrecejo.
- Pues no se
seguro por que
solo faltan cuatro meses y medio para salir ¿no?
- La verdad no te entiendo, Ron - Terció Hermione, mirándolo ceñuda - Tanto que dices que ojala saliéramos rápido de esta prisión, y un mundo de cosas, para que después nos digas eso
sinceramente

- Si lo admito, a mi no me gusta la escuela - le confesó el pelirrojo, con sinceridad - Pero, cuando pienso en todas las aventuras que hemos pasado tras esos muros y mas allá, me llega la nostalgia de que un día
pues
nos tengamos que alejar de ella para siempre.
- Pero así es el ciclo de la vida, Ron - le dijo la ojicafé, al tiempo que se sentaba sobre el frondoso pasto - En el camino nos tropezamos con muchas cosas y personas, pero que a medida que vamos creciendo las tenemos que dejar atrás, por que si no nunca podremos madurar.
- ¿De donde te salió tanta inspiración? - le preguntó el pecoso, sorprendido.
- No se
de mi corazón, supongo.
A Harry le dejo pensando lo que acababa de decir su amigo. ¿Será que le sería muy difícil, abandonar aquel hogar que siempre añoro?
Pues lo tendría que ver dentro de cuatro meses, cuatro largos (que al escribirlo suenan cortos) meses, en que tendría que darse la idea de enfrentarse contra su destino, de enfrentarse contra Lord Voldemort.

Al pensar en el, todo a su alrededor empezó a verse borroso y de un momento a otro le ardió la cicatriz.
- ¡Haaaaaaaaaay! - gritó, tirándose al suelo.
- ¡Harry! - exclamo Hermione, llenado hacia el - ¡Harry! ¿Estás bien? ¡Harry! - poco a poco, la voz de Hermione fue haciéndose menor y lo último que vio, fue a su amigo pelirrojo corriendo a toda prisa hacia el castillo.

- Enfermera Pomfrey, Harry va a estar bien ¿Cierto? - le preguntaba una desesperada Hermione, en la enfermería.
- Si, si señorita Granger, pero por favor tranquilícese.
- ¿Pero como quiere que me tranquilice, si la persona que mas quiero esta hay inconciente desde hace cinco horas?
- La otra vez estuvo inconciente un día completo - le recordó la enfermera, mirándola con el ceño fruncido.
- Pues si pero

- Hermione, el va a estar bien - le aseguró Ron, a su espalda - Ven, ya casi van a servir la cena y necesitas alimentarte.
- Pero Harry

- El va a estar bien, te lo prometo - resignada, se fue con el pelirrojo (pero no sin antes, darle un corto beso en la comisura de los labios de su amado)
Unos quince minutos después de que Hermione y Ron salieran, una pelirroja entro precipitadamente a la enfermería.
- Señorita Granger, ya le dije que su
¡A
señorita Weasley
que milagro tenerla por acá! - exclamó con sorpresa, Madame Pomfrey.
- ¿Cómo se encuentra, Harry? - le preguntó Ginny, respirando agitadamente.
- Bien, pero a un no despierta - le informó la señora, sellando una Pócima de color gris.
- ¿Me le puedo acercar?
- Si claro, pero haga todo lo posible por no despertarlo, no quiero que se despierte bruscamente - le advirtió Pomfrey, al tiempo que salía del lugar.
Ginny sonrió, y se empezó acercar con paso lento hacia la cama del ojiverde.
- ¡Hola, Harry! - Lo saludo dulcemente, sentándose en el borde de la cama - ¿Cómo estas? - aquella pregunta no obtuvo respuesta, pero sin saber por que, la pelirroja sonrió.
- Creo que es como la segunda o tercera vez que estamos así de cerca ¿No? - le dijo a lo bajo - ¿Sabes que te vez tan lindo, cuando estas dormido? - le comentó, acariciándole la cara tiernamente - Tan inocente, tan angelical, tan
- se quedo observando sus labios rojos y mordiéndose el labio inferior, se le empezó acercar con parcimonia. Sus labios tocaron por varios minutos, aquella provocativa boca del ojiverde que estaba acostado.
- ¡Tu no te imaginas cuanto me gustas, Harry! - le dijo en un susurro, después de que le diera aquel corto beso - ¡Desde hace mucho me gustas, y eh tratado de olvidarte en otras personas
pero simplemente no puedo! Tu siempre estas hay, en mi mente
robándote cada pedazo de mi corazón - lo miraba con ternura (pero a la vez, con deseo y pasión) instintivamente, coloco sus manos sobre el pecho del muchacho, y con lentitud le empezó a desabotonar la camisa.
- Te amo mucho, Harry, y haría lo imposible por que fueras mio - cuando toda la camisa estuvo fuera de su dueño, Ginny recostó su cabeza sobre el musculoso pecho del moreno.
- Quisiera que estuvieras a mi lado, a si como lo estas con
Hermione. Eh tratado de no odiarla, pero
se me hace tan difícil; y mas cuando los veo juntos, felices y llenos de amor. Quisiera ser la que estuviera en tus sueños, amándote, deseándote.
Te confieso que nunca en la vida, había amado a alguien con tanta pación
a nadie
en cerio - levanto su rostro y lo miro fijamente - Harry
mi Harry - le acarició de nuevo la cara y después el rebelde cabello - No sabes cuanta envidia siento por Hermione, pensé que nunca sucedería eso
pero
esta sucediendo - varias lagrimas empezaron a recorrer por sus mejillas - Se que
tu la amas a ella pero
- se las limpió rápidamente con la manga, y tomando un semblante mas firme le dijo - ¡Pero te juro, que haré hasta lo imposible para que dejes a Hermione, hasta lo imposible! - y levantándose de la cama (sin antes darle un beso en la boca) salio de la enfermería con paso lento. Estaba triste, pero a la vez feliz de haber estado si quiera unos minutitos a solas con el, con su amor platónico.

Luego de la cena, Hermione entro de nuevo en la enfermería y se extraño al ver la camisa de Harry fuera de su sitio.
- Seguro la enfermera Pomfrey se la quito - supuso, por lo bajo - Harry ¿Cómo estas? - a acepción de Ginny cuando le hizo la misma pregunta (que no recibió respuesta) esta fue diferente: Harry lanzó un pequeña (pero corta) sonrisa.
- Me alegro que estés bien
pero
quisiera que despertaras, para besarte, abrazarte, como siempre lo hemos hecho - y sentándose al borde de la cama, lo abrazo con ternura - Por favor, despierta.

*********
Todo era completa oscuridad, no podía ver nada. Solo una luz despampanante salía de algún sitio. Se empezó acercar con rapidez hacia aquella luz, y se dio cuenta que venía de un pequeño cuarto.
Entró con parcimonia (al abrir la puerta, esta produjo un chirrido molesto) y observo que la luz venia de una pequeña vela blanca, que estaba sobre un ataúd café claro.
Arqueando las cejas, se acercó al ataúd y al leer el epitafio que había sobre este, casi se le va el corazón al suelo:

*En honor a Hermione Jane Granger*
Una gran mujer, amiga y compañera.
- ¡No! - dijo a lo bajo, alejándose del ataúd - No
ella
no
ella no...Puede
no
no - salió como un rayo de aquel cuarto, y empezó a correr sin rumbo por la oscuridad, al tiempo que se repetía para si mismo:
- ¡Esto no es cierto, ella no puede estar muerta
no
no!
Mientras corría sin rumbo fijo, escucho que una estruendorosa risa resonaba por todo el pasillo. Decía algo, pero no lo entendía muy bien, agudizó el oído hasta que escucho la perfecta voz de Voldemort, diciendo:
- La última batalla se llevo una vida muy valiosa para ti ¿Cierto, Harry? ¿Cómo se siente perder al amor de tu vida? ¿Cómo? ¿Duele mucho? Te pregunto, por que yo NUNCA eh sentido el dolor, ni lo sentiré jamás.
¡Por amarla tanto, la colocaste a mí en bandeja de plata
jajaja
muchas gracias Potter
muchas gracias!
- ¡No, cállate
cállate
.cállate
.cállate! - decía entre dientes, tapándose los oídos fuertemente con las manos.
- ¿Cómo se siente Potter? - le preguntaba la voz de Voldemort, burlonamente - ¿Como?
- No
ella no puede estar muerta
.cállate
cállate
¡CÁLLATE!

- ¡Harry! - Exclamó Hermione, cuando el ojiverde se sentó de un brinco - Estas
¿Por qué sudas? - la castaña lo miro con preocupación: El moreno estaba destilando grandes y largas gotas de sudor, por toda la cara. No solo en la cara, si no en todo el cuerpo.
- Her
mio
ne - hablo, con voz entre cortada - ¿Es...Estas
B-bien?
- Claro que estoy bien - le respondió su novia, al tiempo que se desabotonaba su blusa y se la quitaba, para secar el sudor del peliazabache.
- Harry, me preocupaste mucho - le comentaba entre sollozos, mientras le secaba el sudor (que escurría como lluvia) - pensé que nunca te levantaría, como aquella vez
en que
¡Ho Harry!
- Ya
Hermy
estoy
bien - le aseguró con una sonrisa forzada - En cerio.
- Pues este sudor demuestra lo contrario - le espeto su novia, muy seria.
- Eso, eso es
solo
por
por que tengo calor - le explicó de inmediato - Si, claro
mucho calor.
Hermione lo miro con perspicacia, pero no opinó nada.
- ¿La enfermera Pomfrey me quito la camisa, o fuiste tu? - quiso saber su novio.
- Madame Pomfrey - le contestó, secándole las últimas gotas de sudor, que tenía en la frente.
Harry la quedo mirando detenidamente y luego sus ojos bajaron hacia su pecho.
- ¿¡Que!? - saltó su novia, tapándose con su camisa. Harry movió con parcimonia su cabeza, sacando de ella todo pensamiento fuera de si.
Pero eso le era muy difícil, ya que después de que pasaron la noche juntos
todo pensamiento fuera de si, llegaba a su mente.
- ¿Sabes que eres muy linda, Hermione? - le preguntó Harry, mirándola con picardía.
- En cerio - Contestó la castaña, con indiferencia.
- Si, muy linda - y abrazándola por la cintura, la atrajo hacia a su pecho, sus bocas se fueron acercando poco a poco, hasta que se fusionaron en un apasionante beso.
Con sorna, Hermione se fue cayendo lentamente en la cama, al tiempo que Harry la seguía. De un momento a otro, el moreno perdió total control de sus manos, y estas se fueron dirigiendo hacia el brasiel de su novia.
Una ves estos estuvieron fuera de su dueña, aquellas inquietas manos empezaron a bajar por la pierna derecha, hasta que llegaron al cierre de la falda.
Mientras tanto, Hermione se ocupaba por desabrochar la correa del pantalón y bajarlo con parcimonia. Pero aquellos deseos de sentirse de nuevo uno al otro, se fueron desvaneciendo cuando escucharon que varios pasos iban hacia la enfermería.
- ¡Hay madre! - Exclamó una asustada Hermione, levantándose con ímpetu de la cama - ¡Harry! ¿¡Ahora que hacemos!? - el moreno estaba como en un estado de shock, a un no había captado que aquella escena de amor (que tanto deseaba) fue interrumpida.
- Eh - musito, mirando por todos lados - Eh - lo primero que se le ocurrió, fue cerrar la puerta para horrar tiempo. A si que sacando su varita, la apunto hacia la puerta y pronuncio:
- ¡Encantatun Cerrad! - y con un golpe seco, la puerta se cerro.
- ¿¡Cerrar la puerta!? - exclamó Hermione, indignada - Harry, eso la pueden abrir con un Alohomora.
- No, ese encantamiento lo utilizo la señora Weasley cuando estuve en la madriguera en las navidades, fue cuando tú ibas a llegar y todo ese cuento. El caso es que solo se puede abrir la puerta, con un contrahechizo, que solo ella y yo sabemos.
- Pero pueden llamar al profesor Flitwick - le informó con gravedad - Y

- Mejor vístete, y después hablamos ¿Listo? - como una bala, los jóvenes se vistieron, justo cuando estaban forcejeando las puerta.
- ¡Potter, si esta despierto, ábranos! - le ordenaba la profesora McGonagall con rotunda voz.
- Esto lo encantaron - informó Madame Pomfrey, golpeando la cerradura con la varita.
- ¡Alohomora! - exclamo Minerva, pero el encantamiento reboto sobre la cerradura dorada y desapareció en el aire.
- Creo que tendremos que llamar al profesor Flitwick - Opinó Dumbledore, con su semblante tranquilo.
- Pero profesor ¿Usted no sabe que
?
- No Minerva - le respondió, antes de que
McGonagall pudiera terminar la frase.
Dumbledore se retiro de la puerta y fue hacia el despacho de Flitwick.
Cuando oyeron que los pasos cesaban, Harry vio conveniente de que su novia saliera de la enfermería.
- Ve a la sala común - le ordenó el ojiverde - Nos vemos mañana.
- Muy bien, te cuidas - y dándole un beso en la boca, salio del recinto (Claro, no antes de que Harry desencantara la puerta) a urtillas, y tratando de que no la pescaran, subió hacia la sala común.
Harry se sentó de nuevo en la cama y tapándose la cara con las manos, escucho como la voz del profesor Dumbledore resonaba a las afueras de la enfermería:
- Esto no tiene nada, Minerva - decía el anciano, revisando la cerradura - Esta normal.
- Pero, ¡Estaba cerrada! - exclamó McGonagall, mirando con sorpresa la puerta - Yo misma intente abrirla y no pude ¿Cierto que estaba cerrada, Madame Pomfrey? - y miró detenidamente a la rechoncha señora.
- Si - contestó con rotundidad - Eso estaba cerrado.
- Bueno, creo que para nada lo trajimos aquí, profesor Flitwick - comentó a lo bajo el director, mirándolo - Venga lo acompaño de nuevo a su despacho - y con una sonrisa, se fueron alejando de los demás atrás.
Rió a lo bajo y tuvo la leve sospecha de que Dumbledore sabía que Hermione estaba con el, pero el cansancio lo fue venciendo poco a poco, y acostándose de nuevo se quedo dormido.


Los primeros rayos de luz, entraban por la ventana de la cama posterior a la que estaba Harry. Con sorna, abrió los ojos y se incorporo en la cama.
- Por fin despierta - dijo una voz, desde la orilla de la cama - ¿Cómo se siente, señor Potter? - el ojiverde se estregó los ojos y distinguió la leve silueta de la enfermera Pomfrey.
- Ya muy bien, gracias - le contestó con una sonrisa.
- Ah eso me alegra - luego saco una botella y se la paso con delicadeza - Tómesela, le hará sentir mucho mejor - mirando la botella con repugnancia, se tomo unos sorbos y al instante se sintió de maravilla.
- ¿Qué es esto? - quiso saber el moreno, mirando a Madame Pomfrey con fascinación.
- Es una poción rehabilitadora - respondió con sorna - Hace que recuperes tus fuerzas mas rápido - después miro el reloj y anunció - Ya es la hora del desayuno, supongo que tus amigos ya deben estar bajando hacia el gran comedor - Harry le sonrió y colocándose los zapatos, salió de la enfermería.
Cruzó rápidamente por el pasillo que conducía hacia la sala común (mientras varios estudiantes bajaban hacia el gran comedor)
- Turbulencia mágica - dijo ante el retrato de la dama gorda, cuando esta se alzo ante el. El retrato de movió, formando un pequeño agujero donde el moreno entro con facilidad.
Subió al dormitorio, se baño y se coloco otra túnica, y cuando bajo de nuevo, se encontró con Ginny (que al parecer lo estaba esperando)
- Hola Harry - exclamó muy eufórica, levantándose del sofá - Te estaba esperando - Harry la miro con aprensión y dio una sonrisa fingida - ¿Cómo te sientes?
- Bien
¿Haz visto a Hermione? - le preguntó el chico, moviendo la cabeza de derecha a izquierda y viceversa.
Ginny hizo una mueca de desagrado y negó con la cabeza - Supongo que debe estar en el gran comedor - contestó entre dientes - Pero no hablemos de ella, sabes que me preocupe mucho por
- no pudo terminar la frase, ya que el ojiverde había salido a todo correr por el hueco del retrato.

- Ron, ¿Tu crees que Harry ya haya despertado? - le preguntó Hermione, mirando con sosiego sus huevos fritos.
- Supongo - respondió a su vez, con indiferencia.
-Últimamente Harry ah estado muchas veces en la enfermería - comentó la castaña, revolviendo sus huevos con el tenedor - Y siempre es por que se le van las fuerzas.
- No te preocupes por eso - la calmó el pelirrojo. Hermione lo miró desconcertada, por lo cual señalo con el dedo índice hacia la puerta.
La chica arqueó las cejas y siguió hacia donde su amigo señalaba: Parado en la puerta, se encontraba aquel moreno que la desvelaba todas las noches.
- ¡Harry! - exclamó en un susurro ahogado. El chico se acercó con parsimonia a la mesa y cuando estuvo a su lado, le dio una jovial sonrisa.
- Hola - la saludó, dándole un corto beso en los labios.
- ¿Te encuentras mejor?
- De maravilla - toda la mesa de Gryffindor lo miraba entre sorprendido y desconcertado.
- Me alegró que estés mejor, capitán - le grito desde un extremo, Matilde.
- Pensábamos que te ibas a quedar dormido para siempre - le comentó Seamus, burlonamente.
- Hay Seamus, no digas eso - lo regaño Parvati, pagándole en la cara.
- No sabes lo preocupada que estaba esta mujer, Harry - le dijo Ron, señalando disimuladamente a la castaña - ¡Me tenía loco!
El moreno se rió, y se sentándose en medio de sus amigos, comenzó a desayunar.

- ¿Por que tiene que ser lunes? - protestaba Ron a lo bajo, saliendo del Comedor rumbo a las mazmorras de Pociones - ¿Por que no es martes, o miércoles o jueves? ¡Pero no
tiene que ser lunes!
- Ya cálmate, Ron - le espetó una desesperada Hermione - En cuatro meses te gradúas, y nunca mas vas a volver a ver Pociones.
- Si - asintió el pelirrojo - Pero cuatro meses, son cuatro meses Hermione, ¿Sabes el número exacto que significa cuatro meses, estando en Hogwarts? - La castaña negó - ¡Es una eternidad, un siglo, una década! - le contestó exasperado.
- No es para tanto, Ron - blanqueando los ojos, se acerco a un grupito de estudiantes de Gryffindor que hacían fila frente al aula de Snape.

- Me dijeron que ayer un leoncito se desmayo - comentaba la socarrona voz de Severus, al tiempo que miraba de reojo a Harry - Lastima que ya esta bien.
- Si, es una pena que ya este mucho mejor - le dijo Harry en un susurro, mirándolo fulminante.
- ¿Qué dijiste, Potter? - le preguntó Snape, entre dientes.
- ¡Que para su desgracia, ya me recupere! - le respondió con sorna - Que pena que su señor no tenga tanta suerte, lastima que los ayudantes que tiene aquí en Hogwarts, no le sirven de nada - y miro fríamente a Malfoy, que tenía las cejas arqueadas y lo observaba venenosamente.
- ¿A que se refiere, señor Potter?
- ¡No se haga el tonto, Snape! - Le espetó el moreno, levantándose del asiento, y Hermione en un intento fallido, trato de calmarlo - ¡Usted sabe muy bien de lo que estoy hablando!
- Alucinas, Potter - le dijo fríamente el profesor, pero esta vez su semblante había cambiado: Se notaba que estaba nervioso.
- Yo no alucino
.profesor Snape - le comentó el muchacho con suficiencia - Yo solo digo lo que veo y escucho
como a Bellatrix
- y miro de reojo a Malfoy - Y como un profesor esta tan cansado, después de un fin de semana muy deseado - y una sonrisa surco sus labios, había logrado lo que quería: Intimidar al profesorcito, junto con el pelimono.
Snape empuño sus manos, tenía el rostro rojo, pareciera que en cualquier momento podría estallar.
- Tu
Potter - susurro entre dientes - Tu, Potter - levanto sus manos como para darle un puño, pero estas agarraron la camisa del muchacho - ¡Lo vas a lamentar!
- ¡Suéltame! - Le ordenó el moreno con tranquilidad - ¡Suéltame o ya veras!
- ¿Qué me vas hacer? - Le preguntó Snape, burlonamente - ¿¡Vas a llamar a papi Dumbledore y me vas acusar!? - Harry no contestó, tenía una sonrisa de suma suficiencia en su rostro.
- ¡Suéltelo! - Le gritó Hermione, levantándose del pupitre - ¡Le eh dicho que lo suelte! - y comenzó a forcejear con sus gruesas manos.
- ¡Retírate, Granger! - Le ordenó Severus, mirándola con repugnancia - Te eh dicho que te retires ¡Que me sueltes sangre sucia!
- Nunca
le digas
sangre sucia
a
mi
novia - le advirtió entre dientes el ojiverde, y sacando su varita exclamó - ¡Expelliarmus! - Pero antes de que el rayo pudiera tocar a Snape, la puerta del aula se abrió de golpe y la voz de Dumbledore resonó en todo el recinto - ¡Severus Snape, ven inmediatamente a mi oficina! - con mirada desconcertante, el profesor soltó a Potter (pero no sin antes fulminarlo con la mirada) y salió por la puerta.
El aula se quedo en silencio, todos se miraban entre si; no sabían si estaban sorprendidos, contrariados, o temerosos (por la reacción de Severus) Pero de lo único que estaban seguros, era que Snape había sentido miedo cuando Harry se le enfrento.
- ¿Por qué hiciste eso, Harry? - le preguntaba Hermione en un susurro, sentándose de nuevo.
- No lo se - respondió con solemnidad - Solo
me deje llevar por mi instinto - y al instante se encogió de hombros.
Hermione dio un bufido de desaprobación, y agarrando el libro de Pociones, se perdió tras el.

En la hora de Trasformaciones, McGonagall trato de explicarles que tenían que hacer para conjurar el hechizo de invisibilidad, pero estaba más preocupada en fulminar a Harry, que en su misma clase.
- McGonagall debe estar furiosa - comentaba la castaña a sus amigos, entrando en el Gran Comedor - ¡Es que enfrentarte a un profesor
! ¿Harry en que estabas pensando? - el joven no contestó. La verdad era que no sabía por que se había enfrentado así a Snape, pero de lo único que estaba seguro, era que se sentía ya mucho mejor, después de cantarle la verdad en su cara.



Luego de una clase de defensa muy agotadora (El profesor Lupin los había implantado un mini-club de duelo, para ver así sus habilidades) los tres amigos subieron hacia la sala común.
Pero antes de que Harry atravesara por el hueco del retrato, la voz de McGonagall resonó a su espalda:
- Potter, el director te necesita - blanqueando los ojos, el ojiverde se retiró de sus amigos y fue junto con Minerva, hacia el despacho de Albus.
La gárgola comenzó a ascender, hasta que paro frente a la puerta del despacho.
- Aquí ya esta Potter - le anunció McGonagall, cuando abrió la puerta.
- Muchas gracias Minerva, puede retirarse - le dijo Dumbledore con tranquilidad. La profesora asintió y salió del despacho.
- Harry, siéntate - le ordeno el anciano, indicándole con el dedo índice una silla que había al frente del escritorio.
- Me va a castigar por lo que hice en la clase de Pociones, ¿Verdad? - le preguntó el muchacho, arqueando las cejas.
- Primero se saluda, Harry - le informó tranquilamente Albus - Después si se entra al tema.
- ¿Me va castigar? - le preguntó de nuevo, ignorando por completo el reproche del director.
- No - contestó por fin, su semblante era mas tranquilo que antes - Lo que hiciste hoy, me dio a entender que no debo confiar ya tanto en Severus - Harry arrugó el entrecejo, no entendía nada, su cerebro estaba funcionando muy despacio.
- Muchas gracias, Harry - le dijo con solemnidad el anciano, sonriéndole jovialmente - De todo corazón, muchas gracias - el joven trato de sonreír, pero a un estaba muy contrariado con lo sucedido. ¿Dumbledore no lo iba a regañar por enfrentarse así a Snape? ¿Ni por decirle cosas que el creía antes, eran alucinaciones?
- Profesor
realmente no lo

- Se que no me entiendes - lo cortó Dumbledore, antes de que pudiera terminar la frase - Y lo entiendo. Lo que hiciste hoy, es decir, decirle a Snape las cosas que el estaba haciendo
fue sinónimo de que podían ser ciertas - se quedo callado un momento y miro por la ventaba: La luna, blanca como un algodón, brillaba en lo alto del firmamento - Cuando llamé a Severus - continuó, a un mirando el cielo - Le pregunté que si todo lo que habías dicho, es cierto.
- ¿Y le dijo que si? - le preguntó el moreno, mordazmente.
- Harry, tu sabes que el no diría eso - le contradijo el director con una sonrisa. El chico sonrió - Como sabrás, lo negó todo, dijo que tu estabas loco y que eras igual a tu padre: Un fanfarrón arrogante.
- Pues era cierto, ¿No?
- Puede ser - coincidió Albus - Pero tu no eres un fanfarrón arrogante
o eso espero - el cielo se tornaba cada vez mas oscuro, y la noche iba cayendo mas rápido - Te digo que nunca había visto a Severus tan alterado - le comentó, luego de unos segundos de silencio - Para que te des a una idea, ahora estaba mas alterado que cuando irrumpiste en sus recuerdos en quinto.
- ¿En cerio? - preguntó el muchacho, abriendo los ojos como platos.
- Si, mucho mas alterado. Tanto, que hasta me amenazo con matarme - aquello lo dijo con un tono de burla, como si eso no pudiera pasar.
- Profesor - hablo el ojiverde, tras la gravedad de aquella amenaza - Le aconsejó que se ande con cuidado, Snape no es ser de confiar.
- Lo se, pero el no sería capaz de tremenda cosa.
- No estoy muy seguro de ello, profesor - un silenció amodorrante reino en todo el despacho, y Harry veía como los cristalinos ojos azules del viejo director, se desviaban hacia el campo de quidditch que estaba a unos kilómetros de hay.
- No confías para nada en el ¿Verdad? - le preguntó de un momento a otro el director, mirándolo detenidamente.
- No - respondió sin rodeos - Nunca eh confiado en el.
- Hermione si confía en el ¿No es así? - Harry asintió con lentitud - Inteligente chica, esa Hermione.
- Ella solo dice eso, por que no lo conoce bien - le dijo el moreno con exasperación - Pero si lo conociera como yo lo conozco
.
- Creo que diría lo mismo - opinó Dumbledore con una sonrisa - Hermione no es de esas personas que
desconfía en los demás. A un que tiene sus excepciones.
- Hermione a un es muy inocente - comentó Harry en un susurro - A un no sabe que existen personas en quien no hay que depositarle la confianza.
- Puede que sea a un muy inocente - aceptó el viejo director - Pero te aseguro que ella deposita cierta confianza en las personas que lo merecen - y miro picaramente al moreno. El chico se encogió de hombros y carraspeó un poco.
- Harry - lo llamo el anciano - ¿Me responderías con toda sinceridad, una pregunta? - Este asintió - ¿Te da miedo que Voldemort le haga algo malo a ella? - esa pregunta nunca se la había esperado, esperara que le preguntase sobre como sabía lo que Snape estaba planeando o algo por el estilo, nunca esa pregunta.
Se demoro en contestarla, tenía que darse su tiempo. Su cerebro trabajaba rápidamente para responderla.
- Pues
- balbuceo. En esas, recordó los sueños en el cementerio, los pasillos negros y oscuros, las velas por doquier, el ataúd, las risas de Voldemort y aquellos comentarios, junto con el cuerpo de Hermione cayendo en sus brazos, inerte.
Un escalofrió recorrió todo su cuerpo, y los pelos de su nuca se erizaron por completo.
- Dime - lo apremio Dumbledore - ¿Te daría miedo?
- Pues
miedo
la verdad si - se había tragado todo su orgullo, para contestar tan sinceramente - Pero
para que no le hiciese daño
me
me alejaría de ella - Dumbledore se sorprendió a tal respuesta.
- ¿Te alejarías de ella? - repitió, sin podérsela creer - ¿En serio? - Este asintió - Pero
ella sufriría mucho.
- Tiene que entender que es para protegerla - se defendió al instante.
- ¿Y le dirás que por eso te separaras de ella? - eso no lo contestó. Claro que no le diría, primero muerto antes que decirle a la mujer que mas amaba sobre toda la faz del mundo magico, que se tenía que separar de ella por culpa de Voldemort.
- Ve a descansar - le ordenó el director, sin esperar respuesta - Mañana habrá un anunció, que creo no te va a gustar, y tienes que estar lucido para esa sorpresa.
- ¿Cancelaron el baile? - le preguntó de un salto, Dumbledore sonrió.
- No, el baile sigue en pie, si no otra noticia. Ahora vete a dormir, que duermas bien y ojala no tengas pesadillas - Harry frunció el ceño ¿Será que lo sabía? Pues raro no sería, el era Albus Dumbledore y todo lo sabía antes que nadie.
- Que descanse, profesor Dumbledore - y se levantó del sillón, pero antes de que pudiera girar la perilla de la puerta, Albus le hablo de nuevo:
- No te alejes de ella, Harry. Y si lo haces, díselo, por que sufrirá mucho, te lo aseguro - Harry asintió y con paso lento, salio del despacho rumbo a la sala común.

Ya iban a ser las once y media y supuso que la sala común estaba vacía. Y en efecto, cuando atravesó el hueco del retrato, solo el crepitar del fuego era lo que se oía en esos momentos.
Con pasos cortos, fue subiendo hacia su dormitorio. Abrió la puerta tratando de no despertar a sus compañeros, y sin hacer mucho ruido se coloco el pijama.
Cerrando el dosel que lo cubría, se acostó en la cómoda cama. Una parte de su cuerpo le exigía descanso de inmediato, pero otra parte le ordenaba que no se quedase dormido.
La charla con Dumbledore lo hizo pensar mucho (y más en la parte de Hermione) `` No te alejes de ella, Harry. Y si lo haces, díselo, por que sufrirá mucho, te lo aseguro`` A un esas palabras entraban y salía velozmente por su cabeza. Lo que menos quería en esos momentos, es que Hermione sufriera por su culpa, pero eso de separarse de ella

- Maldito Voldemort - dijo entre dientes - Si este año nos encontramos cara a cara, juro que te mato - al instante, se le dibujo en su mente el dulce rostro de Hermione y una sonrisa surco sus labios - Pero no sin antes, colocarte a salvo - y con aquella sonrisa, fue cerrando con lentitud los ojos, hasta que se quedo dormido.

- ¿A si que ya Dumbledore no confía tanto en Snape? - preguntaba Ron a la mañana siguiente (Harry les había contado a él junto con su novia, sobre la charla que tuvo con el director la noche anterior)
- Si - le confirmó el joven - Pues eso me dio a entender ayer.
- Tengo la sospecha de que a un Dumbledore confía en Snape - terció Hermione, arqueando las cejas - Pero no tanto como antes.
- De todos modos - hablo de nuevo Ron - La confianza que le tenía Dumbledore a Snape ya se esta desvaneciendo, eso es bueno ¿No? - y miro a Harry.
- Supongo - contestó a su vez. Entraron por la puerta del Gran Comedor y se dirigieron hacia la mesa de Gryffindor. Harry sintió como la fría mirada de Malfoy, le penetraba en su nuca.
- ¿Te sucede algo? - le preguntó su novia, al verlo erizarse. Este negó de inmediato con la cabeza.
A los cinco minutos, miles de bandejas de plata rebosaban con suculentos platillos para el desayuno:
Huevos con tocino, Pancakes, Sándwich de cordero, y demás cosas, estaban acompañado con jarradas de juego de calabaza y jugo de naranja.
- ¡Me fascina los desayunos aquí en Hogwarts! - exclamaba muy alegre el pelirrojo, agarrando de diferentes bandejas todo lo que se le atravesara - Esto sería la única que cosa que extrañaría del colegio.
- Pobres elfos - susurro Hermione a lo bajo, sanaba molesta - Tienen que trabajar mucho tiempo, para poder tener toda esta comida lista, a parte del almuerzo y la cena. Voy a proclamar de nuevo el P.E.D.D.O, para poder defender los derechos de estas pobres criaturas.
- ¡Hermione, por el amor de dios! - Exclamó Ron exasperadamente - Tú muy bien sabes que los elfos son felices trabajando aquí, no les dañes esa alegría.
- ¡Pero los explotan! - le recordó la castaña con fiereza - ¡Y ninguna criatura debería recibir ese trato!
- Si me memoria no me falla, creo que Dumbledore dijo una vez, que aquí se trataba muy bien a los elfos - le recordó su amigo - ¡A si que no te quejes!
- Yo no me acuerdo - dijo pensativa - Tendré que hablar con el profesor sobre eso, y mas si es integrante de la P.E.D.D.O.
Ron soltó un bufido de disgusto, y continuó comiendo su segunda porción de Sándwich de cordero.
De repente, un fuerte tac-tac resonó en todo el comedor y la voz de la profesora a McGonagall habló:
- Estudiantes, disculpen por interrumpir su suculento desayuno, pero el director tiene algo que decirles.
Todos dejaron sus platos a un lado y miraron expectantes al anciano, deseaban que fueran noticias buenas y no malas.
Harry recordó al instante lo que le había dicho el director la noche anterior, y así que le dijo por lo bajo a sus amigos (solo para que ellos oyeran)
- Va a ser algo malo, así que prepárense - Ron bufo por lo bajo y se cruzó de brazos, por otra parte, Hermione lo fulmino con la mira y desvió su vista hacia Dumbledore.
- Queridos Alumnos - habló el director con aquella tranquilidad que lo caracterizaba - Hay dos noticias, una buena y la otra mala. ¿Cuál quiere que les diga? - esperó a que alguien hablara y diferentes murmullos salieron de las mesas - Esta bien, primero la mala - decidió y muchos se quejaron - Pero esto va mas que todo a los alumnos de séptimo - los que estaban en grados inferiores, sonrieron joviales - Por orden el Ministerio de Magia - comenzó - Es obligatorio, que los estudiantes que estén cursando séptimo grado en cualquier escuela de magia, asistan, al comienzos del mes de marzo hasta mitades de abril, a unos pre-exámenes que los pondrá aprueba en sus habilidades tanto intelectuales como físicas - hubo reproches, cuchicheos y quejas, en las cuatro mesas de Hogwarts. Harry escuchó como Parvati y Lavender refunfuñaban enojadas, al igual que su amigo Ron.
- Profesor Dumbledore - lo llamó Susan Bones, desde la mesa de Hufflepuff; este al instante desvió su atención hacia ella - ¿Quiere decir, que tendremos dos exámenes? - Muchos lo miraron sin entender, por lo cual agregó - En las últimas semanas de junio, se llevará a cabo los ÉXTASIS
¡Profesor, estaremos aturdidos por tantas pruebas! - muchos empezaron a protestar por eso y Seamus Finnigan se levantó de la mesa de Gryffindor.
- Susan tiene razón, nos van quemar todas la neuronas, y no tendremos ninguna cuando salgamos de la escuela.
- Cierto - habló otra chica, pero esta vez de Revenclaw - No hablo por mi misma, si no por todos mis compañeros de casa. A nosotros nos gusta mucho estudiar, pero eso es un abuso.
- ¡Si! - exclamó la voz de un chico de Slytherin, cuyo nombre Harry recordó al instante: Era Blaise Zabini, un joven negro, a cuerpado y alto, muy amigo de Malfoy y el cual lo molesto el año pasado - ¡Eso no me parece buena idea!
- Profesor, ¿Usted no puede hablar con el Ministerio, y decir que eso es injusto? - le preguntó Padma desde la mesa de Revenclaw.
Dumbledore negó con la cabeza - Es una orden del Ministerio señorita Patil, no puedo hacer nada.
- Pero profesor - le suplico Ron, levantándose de su asiento - Nos van a volver locos con tantos exámenes.
- Weasley tiene razón - dijo Zacharias Smith - Con los ÉXTASIS nos basta y sobra.
- ¿¡Es que nos quieren volver locos!? - exclamó Pansy Parkinson, al lado de Malfoy. Harry notó como un grande morado estaba al lado de su rostro, arqueó las cejas y una fugaz idea se le pasó por su mente: De pronto Pansy era la chica que Malfoy golpeó aquel día.
- Hablen con el Ministerio - les sugirió el director - Digan que eso les parece injusto y todo lo que están diciendo - muchos se miraron dudosos, otros les sonó la idea.
- Ahora si son tan amables, organícense de nuevo en sus respectivas meses, por favor - les pidió Albus muy gentil, todos asintieron al instante y se sentaron de nuevo.
- Muy bien - continuó el anciano - Y para que dejen esas caras alagadas - miró con una sonrisa a los de séptimo - Les tengo que informar, que el viernes 15 de febrero, para ser mas especifico el día de San Valentín, habrá un baile con motivo de esta celebración.
Todos sonrieron y empezaron hablar más fuerte - La decoración la llevaran a cabo dos chicas de cada casa del último grado - les dijo Dumbledore, y Lavender miro a Parvati - Para el baile tendrán que ir con una pareja, pueden vestirse como quieran y en el transcurso de esta semana hasta el jueves, los jefes de sus casas les preguntará que grupo quieren que se presenten este viernes - ahora los cuchicheos eran diferentes: Ya no eran de enfado (al parecer lo de los exámenes había pasado a un segundo plano) si no de alegría - A cada jefe de casa, les darán una lista con lo que desean colocarse para el baile, así irán al Callejón Diagon y se los compraran - les informó el director, cuando la excitación se hizo presente.
Harry no se podía imaginar a la profesora McGonagall, con un pergamino lleno de pedidos de las chicas y de los chicos, para que le comprara sus atuendos preferidos. Aquella idea le hizo reírse un poco.

La expectativa de un baile dentro de 2 días, hizo que el ambiente en la escuela cambiara por completo: Los alumnos estaban mucho mas alegres y no se quejaban por las clases.
Los que no sabían lo del baile (me refiero a Revenclaw, Slytherin y Hufflepuff, ya que Gryffindor si sabía) hasta les pareció la clase de Pociones divertida y agradable (bueno, solo dejémosla en no tan pesada XD)
Harry y Ron ya tenían pareja desde que Gryffindor se había enterado del baile (esa era la ventaja de tener novia) y no fueron los últimos en conseguir a una chica.
- ¡Amo estar comprometido! - decía Ron a su amigo, en la hora del receso - Bueno
a veces - y bajo la voz, ya que Snape estaba pasando por su lado, revisando como iban los deberes.

A un que el martes se paso tan lento, que a Harry le pareció que ese día lo había vivido una y mil veces.
- Solo no pienses en el baile - le aconsejó Hermione, a la hora del almuerzo - Y veras que se te pasa los días volando. Además solo queda dos días - a un que eso mismo no pensaban sus amigos.
Para completar las horas eternas de aquel día, Historia de la Magia no paso muy rápido que digamos (a un que nunca es rápida esa clase) El profesor Binns, se la pasó dictando todo lo que había ocurrido hace décadas en la disputa magos y duendes, y eso al ojiverde ya le estaba aburriendo. En ocasiones, desviaba su atención jugando ahorcado con Ron en la punta de un pergamino, pero tenían que parar de una, por las severas miradas que la castaña les lanzaba.
- ¡Es que nos aburre esa clase, Hermione! - Se defendía Ron al salir del aula, ya que la chica les estaba reprochando aquello - ¡No sabemos como te aguantas el bla, bla, bla de Binns!
- Eso es por que a mi si me gusta estudiar - les espetó, colocando mucho énfasis en la palabra: ``Estudiar``
- Voy a la biblioteca - les anunció muy seria - Los alcanzo dentro de media hora - y a grandes zancadas, se alejo de ellos.
- ¡Esa chica esta obsesionada por el estudio! - Exclamó Ron, furioso - Si nos aburre Historia de la Magia
¿¡Por qué nos reprocha!? Si somos nosotros la que la vamos a perder.
- Quizás tal vez por que
¿Siempre que nos desconcentramos en una clase, le pedimos copia? - opinó Harry, levantando una ceja.
Ron pensó en aquella posibilidad, pero no le hecho mucha cabeza.
- Turbulencia mágica - y el retrato se retiró.
La sala común estaba abarrotada de estudiantes que reían y hablaban felices sobre el baile, Matilde estaba con los gemelos Chesrros y los demás integrantes del equipo de Gryffindor, y cuando vio a Ron y Harry, los llamó:
- Chicos, vengan - ellos sin chistar, fueron - Los gemelos invitan - les dijo, entregándoles dos botellas de cerveza de mantequilla a cada uno.
- ¿Y eso por que? - inquirió el moreno, bebiendo un sorbo largo de su cerveza.
- ¡Por el baile! - Le contestó Justin, mientras abrazaba a una jovencita de su grado - ¡Por ese anhelado baile, que hacia mucha falta! - y al instante beso la chica morena y de cabello claro.
Ron y Harry se miraron y trataron de no reírse.
- Harry, siéntate aquí - le dijo Ginny de repente, indicándole una butaca que estaba a su lado.
- No, yo mejor me siento aquí - le contestó de inmediato y se fue a sentar al lado de Matilde (la cual soltó una pequeña risita)
- ¿Y Hermione? - le preguntó William, el cual estaba sentado en el suelo.
- En la biblioteca - respondió con parcimonia - Pero ya viene.
- Es que es fanática al estudio - terció Ron y bebió otro sorbo de su cerveza, ignorando la fulminante mirada de su amiga.
- Harry, ¿Y con quien eras al baile? - quiso saber la pelirroja, mirándolo muy interesado.
- Pues con Hermione - contestó sublime - Es obvio - Ginny se encogió de hombros, y desvió su vista al suelo.
Tal cual lo había dicho la castaña, Hermione apareció 30 minutos después en la sala común.
- ¡Toma! - Le gritó William, tirándole una botella de cerveza - ¡Por el baile! - esta la agarro como pudo, y se fue a sentar junto a Harry.
- ¿No sigues brava? - le preguntó su novio, mirándola escéptico.
- No - respondió con sorna - En serio - le aseguro, tras la mirada de desconfianza que le lanzaba el moreno. Harry le sonrió y se le empezó acercar, hasta que sus labios se unieron en un tierno beso.
Ignorando los: - ¡Huuuuuy! - de sus compañeros, siguieron con aquel trabajo como si nada.
- Hay, no antojen - oyeron decir a Ron - Mejor voy a buscar a Hannah - y en un dos por tres, el retrato se abrió y cerró al instante.
William y Justin al parecer se habían contagiado por aquel apasionante beso que la pareja se estaban dando, que agarraron a sus novias y también las besaron.
Matilde y Ginny se miraron, se sentían como moscas en leche.
- Voy a buscar a
¡Jayson! - exclamó Ponor y se levantó como un resorte del sillón.
Ginny sonrió con amargura, y lanzándole una última mirada a Harry y Hermione, se levantó de la butaca, rumbo a los dormitorios.

Si el martes les había parecido eterno, el miércoles a un mas. A pesar de que a los de séptimo les tocaba muy suave ese día, no se podían concentrar ya (la emoción había llegado a su limite) Por lo cual las clases les volvió aparecer muy aburridas (al parecer, aquella dicha solo duro unas escasas horas)
En la segunda clase de Cuidado de Criaturas Mágicas, McGonagall le pidió la hora a Hagrid, para poder así preguntarles a los leones que grupo querían que se presentara el viernes.

- Llamemos a las ``Weird Sisters`` (Las brujas de Macbeth) - sugirió Parvati desde un rincón.
- No, llamemos mejor a esa banda rusa - comentó Dean - ¿Como es que se llama? - se quedo callado un momento y luego contestó - A si
``Fire of the Devil`` (Fuego del diablo)
- ¡No, esa banda tan mala! - espetó molesta Lavender - Mejor llamemos a las ``Eagle`s of the South`` (Águilas del sur)
- ¿Qué es eso? - preguntó Neville, arqueando las cejas.
- Una banda Inglesa muy famosa - le contestó Dean - Pero que canta música para viejitas.
- No canta música para viejitas - le dijo con fiereza Lavender - Es la mejor banda que conozco en el mundo magico, mas que esos Fire...yo no se donde.
- ``Fire of the Devil`` - le recordó el joven - Y esa si canta música para nosotros.
- Pues las ``Eagle`s of the South`` también.
- ¡Ya basta! - Gritó McGonagall de repente, antes de que Dean abriera la boca para protestar - ¡Esto lo haremos de una forma civilizada! - Hubo murmullos de aprobaciones - Escriban en un pergamino, una de las tres bandas que quieren en el baile - les ordenó Minerva - Después deposítenlo aquí - y con un leve giró de su varita, hizo aparecer una pequeña urna de cristal en sus manos.
Por cinco minutos, solo se escucho el rasgueo de las plumas sobre los pergaminos, y cinco minutos mas tarde, todos metían sus pergaminos por la rendija que poseía aquella urna.
- Bueno, según la banda que quieren en el baile es
- hubo un silencio repentino, todos se miraban nerviosos, acepción de Lavender y Dean que se estaban fulminando con la mirada.
- Los ``Fire of the Devil`` - exclamó por fin McGonagall. Dean hizo un ademán con la mano de triunfo, mientras Lavender refunfuñaba por lo bajo.
- Pero si las otras casas no quieren esa banda si no otra, pues tendremos que aceptarlo - les comentó la profesora, desapareciendo la urna.
- ¿Por qué? - le preguntó Dean indignado.
- Por que tres casas pueden mas que una - y dándole las gracias a Hagrid por darle unos minutitos de su clase, se alejó de los leones a grandes zancadas hacia el castillo.
- ¡Si no están de acuerdo con que vengan los ``Fire of the Devil`` Sinceramente son unos testarudos! - murmuraba furioso Thomas al salir de la clase.

No fue hasta el día siguiente, en que los estudiantes se dieran cuenta cual banda iría al baile. El jueves a la hora del desayuno, Dumbledore se levantó de su silla grande y les comunicó que serían los ``Fire of the Devil`` quien asistirían.
- ¡Genial! - exclamó Dean muy contentó - ¡Si ves Lavender, todos aman esa banda! - y miro con suma suficiencia a la chica. Esta puso los ojos en blanco, y continuó desayunando.

- ¡Estoy en un estado de shock! - Le decía Parvati a Lavender, en la hora de historia de la magia - ¡No se que colocarme!
- ¡Estúpidas! - murmuro por lo bajo la castaña, por lo cual el ojiverde la miró desconcertado.
- ¿Qué te pasa?
- Son Lavender y Parvati, son unas idiotas - contestó exasperada, mientras miraba con recelo a las dos jóvenes.
- ¿Y eso por que? - quiso saber su novio.
- Se complican la vida por que no saben que colocarse, ni que eso fuera importante.
- Pues para las chicas de tu edad, si - le comentó Harry con sorna - Tú también deberías ir viendo que te pondrás mañana, ¿No crees?
- Cuando se acaben las clases lo hago - le dijo con evades - ¡Yo no me preocupo tanto por eso!
- Pero debes de lucir linda - le dijo el moreno bajando la voz, ya que Binns flotaba cerca de ellos - Así como luciste en cuarto ¿Te acuerdas? Cuando fuiste con Krum, lucías bellísima - a tal elogió, la muchacha se sonrojó levemente.
- ¿Te pareció que estaba linda? - le preguntó en un susurro de pena.
- Esa palabra te quedaría muy corta, lucías espectacular - Hermione solo se limito a sonreírle, por lo cual el chico le insistió - Por favor, te quiero ver bien linda en el baile
quiero que sobresalgas
quiero - la quedo mirando por unos momentos, no sabía por que un calor indescriptible le estaba subiendo por el cuerpo, y sintió unas ganas impresionantes de besarla y hacerla suya como la otra vez.
- Harry - la llamó la joven - Harry, ¿Te sucede algo? - este pegó un brinco.
- No, nada - mintió y sonrió al instante - Estoy bien
pero
solo quiero que luzcas mañana como una princesa.
El timbre para finalizar la clase sonó, y de uno en uno salieron del aula. Harry no se sentía muy bien por aquel pensamiento tan
bueno por aquel mal pensamiento que había tenido con Hermione.
- Ron, necesito que hablemos - le dijo a su amigo en el oído, cuando Hermione bajaba por las escaleras rumbo al Comedor.
- ¿Ahora? - Le preguntó el pelirrojo, levantando el ceño, este asintió - Pero
¡Harry es la hora del almuerzo!
- ¡Es urgente! - le suplico el peliazabache. Sovándose el estomago, y mirando con pesar hacia abajo, asintió.
- Te veremos dentro de un rato, Hermione - le gritó a su novia, agarrando a Ron por el hombro y subiéndolo de nuevo.
- A ver ¿Que es eso tan urgente que me tenias que decir? - quiso saber el chico, mirándolo con el ceño fruncido, cuando llegaron de nuevo al aula de Historia de la magia.
- Es que
- balbuceó. No sabía como comenzar, en realidad, no sabía ni que decirle.
- Este
es que
ahora en clase
pues
estaba hablando con Hermione

- Aja - exclamó un exasperado Weasley.
- Pues
este
yo le estaba diciendo que se tenía que colocar linda y todo ese cuento

- Si.
- Pues
justo cuando le estaba diciendo eso, sentí unos deseos desenfrenantes de
bueno
de
- se quedo callado y miro el suelo.
- ¿De que? ¡Anda dime! - Lo animó Ron - ¡Que el almuerzo no dura eternidades!
El ojiverde levantó la vista y lo miró abochornado, sin notar que su color estaba cambiando a un rojo fuerte.
- Pues de
este
de
de
acostarme con ella - aquella última frase la dijo tan bajo y entre dientes, que el pelirrojo no le entendió nada.
- ¿Qué? - Preguntó levantando el entrecejo - ¡Habla claro!
- De acostarme con ella - otra ves, Ron no le escucho nada, por lo cual el muchacho perdió sus estribos y exclamó - ¡De acostarme con ella! - un grupito de niñitos de primero que estaban pasando por hay a gran velocidad, se detuvieron al escucharlo. Este hay mismo se encogió de hombros y se coloco mas rojo de lo que ya estaba.
Ron tenía los ojos abiertos como platos y la boca le descolgaba, como si de un niñito bobo se tratara.
- ¡Pero di algo! - Le exigió Harry entre dientes - ¡No te quedes mudo!
- ¿¡Qué quieres que te diga!? - Le espetó Ron - ¡Que bueno, ve y acuéstate con ella y yo pago el ``notel``?
- El Hotel - le corrió entre dientes.
- ¡Como sea! - Exclamó exasperado - ¡Harry!

¿¡Qué le pasa a esas hormonas tuyas!?
- No se - contestó a lo bajo, esa era un situación muy embarazosa.
- Ron - lo llamó Harry, luego de un abrupto silencio - ¿Esta mal lo que me esta pasando?
- Hay no se
mejor vamos a comer - y a grandes zancadas, se dirigió hacia el Big Hall.
Harry se quedo hay parado, como un completo imbécil, Ron no le había dicho nada y esa conversación no le sirvió.

Después de almuerzo, trato de olvidar aquel pensamiento y se concentró en la clase que el profesor Lupin les estaba impartiendo.

******Notas de la autora*****
Noooo, lo que menos quería se cumplio, tendre que partir este capi, con solo como 4 parrafitos....nuuuu k desgracia...ok, esperen la continuación.....ahhhhhh- Quiero que tomen nota, con respecto a esto - les ordenaba McGonagall, la hora de Trasformaciones - El 1de marzo, empezaran con su primer pre-examen escrito de Pociones.

- ¡Magnifico! - exclamó a lo bajo Ron, mordazmente - Nuestro primer pre-examen es Pociones, súper.
- Ese es el único que se hasta ahora, cuando me entreguen el horario se los dictare.

Cuando llego la hora de la cena, Harry sintió la emoción que todos sentían en esos momentos por el baile. Escuchó como todo el mundo no paraba de hablar sobre ello, y las chicas en general, comentaban sobre que se iban a colocar la noche del viernes.
- ¿Te vas a colocar linda? - le preguntó de nuevo el ojiverde a la castaña, esta asintió ligeramente.

Ya en la sala común, Lavender y Parvati abordaron a Hermione con preguntas como: - ¿Qué te vas a colocar para el baile? O ¿Tienes ya algo listo? O ¿Cómo es lo que te vas a poner? O ¿Qué es lo que vas a comprar? A lo cual la chica contestaba:
- A un no se - y como a Lavender y Parvati no les gustaba aquella clase de respuesta, la obligaron a subir al dormitorio, y probarse todo lo que tenía (y si nada le quedaba bien, se ofrecieron a hacer una larga lista para que McGonagall le comprara un traje adecuado para la ocasión)
- Es para que impresiones a Harry - se defendían, cuando la muchacha les preguntó del por que tanta atención - El es muy guapo
y tu debes lucir igual.

- Harry ¿Tu tienes algo elegante para ir al baile? - le preguntó Ron, cuando las chicas se marcharon. Este reaccionó al instante: Se acordó que no tenía nada, ¿Y ahora como iba a ir vestido?
- No se preocupen por eso - los tranquilizó Seamus - A acuérdense que mañana McGonagall pedirá las listas. A todo eso
¿Ustedes ya la hicieron? - los jóvenes se miraron aterrado, a un no tenían la lista y agarrando un pedazo de pergamino de sus dormitorios con sus respectivas plumas, los chicos comenzaron hacerla.
Cuando terminaron ya un poco más tranquilos, se quedaron especulando sobre lo hermosas que se verían las chicas con trajes de gala o en ropa muggle.


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28
Una noche magica:

La mañana del viernes, amaneció despejada y con un clima que reflejaba a la perfección lo alegres que estaban los alumnos de Hogwarts.
- ¿McGonagall ya salió? - les preguntó en la sala común, un agitado Neville Logbottom a Ron y Harry.
- Si - le contestó Ron - Pero creo que apenas va por el vestíbulo y
- no pudo terminar la frase, ya que el chico había salido corriendo por el hueco de la señora gorda.

Después del almuerzo (mas o menos, tipo una o una y media) llegó McGonagall cargada de bolsas hasta la cabeza.
- Nunca
vuelvo
.hacer
.esto - decía enojada al profesor Snape, el cual llevaba consigo más bolsas que Minerva.
- ¡Que ideas tan estúpidas se le ocurre a Dumbledore! - Vociferó este, pasando por el vestíbulo - Jamás, volveré hacer esto.
Cuando la directora de Gryffindor llegó a la sala, casi la tumban por arrebatarle las bolsas que traía en mano.
- ¡Cuidado jóvenes! - Les espetó con fieraza, cuando varios chicos de cuarto la tumbaron al suelo - ¡Eso tendrá un castigo!
- Hermione, vamos al cuarto a ver el vestido que le encargados a McGonagall - le sugirió Parvati, cuando la castaña llevaba la bolsa. Esta asintió sin posibilidad de escapatoria, y subió junto con las chicas al dormitorio.
- ¡Huao! - Exclamó Ron impresionado, cuando vio dentro de su bolsa - ¡Esto si es un traje de gala! No como el que mi mamá me compro en cuarto.
- ¿Dónde sacaste tanto dinero para ese traje? - le preguntó Harry, mirando el esmoquin negro y blanco que su amigo llevaba en mano.
- Hannah me prestó - respondió un poco avergonzado - Pero le prometí devolvérselo.
- Harry, abre el tuyo - lo apremio Neville de repente. El ojiverde asintió y cuando abrió la bolsa, encontró un elegante saco azul oscuro con una corbata que le hacía juego. Un pantalón color caqui y una camisa de manga larga blanca.
- ¡A eso si se le llama traje! - Opinó Dean, mirando boquiabierto la ropa de Harry - ¿Tú le pediste eso a la profesora McGonagall?
- No, yo solo le dije que algo elegante pero sencillo - le contestó el moreno.
- Pues eso es muy elegante, sencillo también y el dinero
huuu.




La expectativa del baile, hizo que la tarde se pasara más lenta de lo normal. Dumbledore les había anunciado que las puertas del Gran Comedor serían abiertas a partir de las ocho de la noche, y ese número en el reloj pareciera que jamás iba a llegar.
- ¿Ya son las ocho? - le preguntaba Ron a Harry, cada cinco segundos.
- ¡Que no! - contestaba a su vez, desesperado - Cuando sean las ocho te digo.
- ¡Ah
ese tiempo se pasa muy lento!
Desde que Hermione había subido al dormitorio junto con Lavender y Parvati, Harry no la volvió a ver.
- La veras ya cuando sea el baile - terció el pelirrojo un poco distraído - Por que las chicas para eso se demoran mas harto.

Las seis de la tarde, por fin aquel reloj había avanzado un poco. Desde ese momento, el movimiento se hizo presente en toda la escuela; pero no fue hasta las siete en punto, en que Hogwarts se coloco (literalmente hablando) patas arriba
- Vamonos alistándonos - opinó Seamus ya en la sala común.
- Ni que fuéramos unas viejas - exclamó Ron con indignación.
- Es para que luzcamos bien guapos - tras aquel comentario, los chicos asintieron y subieron al dormitorio.
De uno en uno se fueron metiendo en el baño y diez minutos después, dejaron el dormitorio emperfumado hasta el tope.
Seamus, Dean, Neville y Harry tuvieron que esperar en la sala común a sus chicas, mientras que Ron salió de está, rumbo a la sala común de Hufflepuff.
- ¿Ustedes con quien van? - les preguntó el peliazabache a sus amigos, para matar mientras tanto el tiempo.
- Neville va con Matilde Ponor, Seamus con Parvati y yo con Lavender - le respondió Dean, que se estaba acomodando la corbata.
A las ocho en punto, la primera en salir fue Matilde, y después Parvati junto con Lavender.
Los chicos se quedaron boquiabiertos a lo bien que lucían todas ellas. Con una sonrisa, salieron por el hueco de la señora gorda y Harry se quedo esperando a Hermione.
Ya eran las ocho y diez y nada que bajaba, eso le estaba preocupando.
A las ocho y quince la sala común quedo totalmente vacía (tras la salida de Ginny con Justin) Y Hermione nada que salía.
Cuando decidió ir a buscarla en los dormitorios, se detuvo frente a las escaleras tras ver a una hermosa princesa bajar por ellas.
Era Hermione, lucía bellísima. Con un traje largo de ceda color aguamarina, unas finas tiras que le quedaban a mitad de los hombros y unos guantes blancos largos hasta los codos, se le acerco sonriente.
- Hola, Harry - lo saludo un poco tímida - Estas muy guapo.
- Hola amor - le dijo, dándole un corto beso en la comisura de los labios - Tu estas
hua
no tengo palabras para describirte lo bella que luces - tras aquel elogió, la chica se ruborizo un poco.
- ¿Vamos? - le preguntó, mordiéndose el labio inferior. El joven asintió y extendiéndole la mano, salieron por el hueco del retrato.
Harry no podía quitar ojo de en sima a su novia, es que era casi imposible; lucía tan bella y despampanante que desconcentraba a cualquiera.
Si cuando la vio en el baile de bienvenida que hicieron en cuarto quedo sorprendido, ahora esa sorpresa no le llegaba ni a los talones a esa.
Entraron al gran comedor (el cual estaba decorado con muchos listones, corazones y guirnaldas color rojo. Las mesas eran pequeñas, cabían por hay unas cuatro personas y estaban adornadas con un fino mantel blanco y un jarrón con flores rojas que lo hacía lucir muy elegante) Vieron a Hannah y a Ron sentados en una mesa cerca de la tarima, y se acercaron con parcimonia.
- Hola chicos - los saludo Harry.
- Hola - les contestaron estos al unísono.
- ¿No ibas a venir con Hermione? - le preguntó Hannah, la cual miraba con recelo a la chica que lo acompañaba.
La castaña se rió y respondió - Hannah, yo soy Hermione - la muchacha no lo podía creer. Miro con los ojos fuera de sus orbitas a la chica de arriba a bajo, y no le cabía en la cabeza que esa fuera Hermione Jane Granger.
- ¡Pero si eres tu! - exclamó un asombrado Ronald Weasley.
- ¡Huy, te estas volviendo mas observador Ron! - le dijo entre risitas - Claro que soy yo, tontito.
- Estas súper cambiada - le informó su amigo, con los ojos abiertos como platos - Te vez genial.
- Pues gracias - le contestó en un susurro.
- ¿Podemos sentarnos con ustedes? - les preguntó Harry, los jóvenes asintieron.
Como a los diez minutos, Dumbledore anunció la llegada de la banda inglesa: ``Fire of the Devil`` y todo el gran comedor se llenó de una euforia indescriptible.
- ¿Cómo esta Hogwarts el día de hoy? - les preguntaba de grito en cuello el vocalista de la banda.
- ¡Muy bien! - contestaron todos en unísono.
- De acuerdo, entonces ¡QUE COMIENCÉ LA MUSICA! - varías guitarras eléctricas comenzaron a sonar, seguidas por un piano, un bajo y la voz de: Rosbeltt (el vocalista) en el micrófono.
- ¡El es divino! - gritaba Hannah, mirando a Rosbeltt, al tiempo que saltaba junto con la multitud alrededor de la tarima - ¡Esta súper guapo! - Ron la miro con recelo y fulmino con la mirada al chico de ojos azules, cabello mono y una compostura estupenda.

Pasado una hora y media de tanta música loca, Hermione se fue a sentar de nuevo.
- Estoy rendida - le comentó a su novio, cuando este se le sentó al lado - Esa banda toca mejor que las ``Weird Sisters``
- Tienes razón - concordó el ojiverde - Esa banda es muy buena.
- Esta canción es un clasico - comentó Rosbeltt, cuando terminaron de tocar ``Magical Hell`` - Hace seis años la compusimos y hace cuatro años no la tocamos. Pero es muy linda, va más que todo para aquellos enamorados - y Harry y Hermione se miraron de reojo - Con ustedes
`` My love is for you`` - ahora, una melodía mucho mas suave que las anteriores, empezó a sonar por todo el comedor. La pista quedo casi vacía (ya que todas las parejas se fueron a sentar) y solo habían quedado las que eran algo mas que amigos.
- Hermione ¿Bailamos? - le preguntó el moreno, extendiéndole la mano. La muchacha asintió y entraron a la pista.
El joven la agarro con delicadeza por la cintura y la acercó a su cuerpo, Hermione a su vez colocaba una mano en su cuello y la otra en su cintura, y se dejó atraer por aquellos brazos tan varoniles.
Con pasos lentos y al son de la música, se fueron como alejando cada vez del comedor, en esa pista solo estaban ellos dos, nadie mas.
- Bailas espectacular - le dijo Harry en un susurro.
- Tu tampoco lo estas haciendo tan mal - se miraron fijamente, hasta que sus rostros se fueron acercando y se fusionaron en un apasionante beso.
Si antes nadie existía cuando estaban bailando, creo que se pueden imaginar lo que estaba sucediendo en esos momentos, mientras sus lenguas danzaban lentamente en la boca contraria. Cuando se separaron, se miraron fijamente, y Harry sintió el deseo de hacerla suya de nuevo.
- Hermione ¿Quieres ir a fuera? - le preguntó con delicadeza, con una sonrisa, la llevó fuera del recinto. Justo cuando cerraron las puertas, ahora la música se escuchaba menos pero eso no era inconveniente.
- Hermione, no
no quiero que pienses algo mas pero
es que quiero estar contigo en un lugar donde no haya gente
¿Subimos a la sala común? - después de unos segundos de reflexión, la castaña asintió y subieron por las escaleras de caracol.

Después de que pasaron por el hueco del retrato, Hermione y Harry se acercaron a un sofá y se sentaron con parcimonia.
- Harry, necesito ir al cuarto
si me disculpas - y levantándose del sofá se fue rumbo al dormitorio de las chicas.
Diez minutos después, el ojiverde subió cansado de esperar a su novia y se adentró en el dormitorio. Al cerrar la puerta tras si, sintió que Hermione salía del suyo y justo cuando pasaba por el dormitorio donde Harry estaba, sintió como era jalada con brusquedad hacia dentro.
- ¡HAY! - Gritó asustada ya en el dormitorio, al ver el rostro del moreno lo fulmino con la mirada - ¡Casi me matas del susto, no vuelvas hacer eso!
- Lo siento - se disculpó Potter con una sonrisa - Es que no soporte estar solo hay en la sala, esperándote - se miraron fijamente y como en el comedor, se acercaron hasta fusionarse en un beso.
Transcurridos cinco minutos, las inquietas manos de Harry comenzaron a bajar con lentitud las delicadas tiras del vestido de su novia. Cuando ya este estuvo fuera de su dueña, con sorna se adentraron en la cama.
Una vez el delicado cuerpo de Hermione estuvo en el colchón, esta le comenzó a quitar el saco y enseguida le desabotono la camisa.
Prenda por prenda se fue saliendo de cada dueño, hasta que quedaron como merlín los mando al mundo.
Se besaban con una pación desenfrénate, indescriptible. Pero aquellos besos no solo se sentía deseo y placer, si no también protección, amor y ternura. Harry miro a Hermione y le retiró unos cuantos cadejos de cabello castaño que le caían por el rostro - ¿Lo quieres hacer? - le preguntó un poco agitado - Si tu no quieres no hay problema, igual esto puedo esperar.
La muchacha negó con la cabeza y respondió decidida - Yo te amo Harry, y si no me arrepentí aquella vez, no lo haré ahora - más satisfecho de que su novia quería lo mismo que él, le comenzó a besar el cuello y poco a poco se incorporo sobre su cuerpo

La fantasía de dos cuerpos se unía de nuevo en un universo paralelo, donde la maldad y la oscuridad no eran dueñas, solo la magia y el amor


Diversas risas de cuatro jóvenes, se fueron escuchando cada vez que subían las escaleras hacia el dormitorio.
- ¡Fue la fiesta mas maravillosa en la historia de Hogwarts! - comentaba Seamus llenó de alegría - Nunca me había divertido tanto.
- Tienes razón - concordó Ron muy feliz - ¡Una banda que canta súper, los profesores sin su molestadera y unas bellas chicas como pareja! ¡Uff, eso si es vida!
- ¡Si señores, el mejor día de san Valentín! - Exclamó Dean, el cual llevaba una botella de cerveza en la mano - Lo único que falta, es que Lavender me de un beso.
Seamus, Neville y Ron miraron estupefactos a su amigo - ¿Qué? - Saltó este contrariado - ¡Pero si es muy bella! - absteniéndose de no recalcar las cosas malas que tenía Brown, Ron abrió la puerta del dormitorio y se quedo paralizado tras la escena que vio: Harry dormido en su cama junto con Hermione y los dos estaban desnudos.
De un golpe cerró la puerta y se poso contra ella, mirando con una sonrisa tímida a sus amigos.
- ¿Qué pasa? - le preguntó Neville, ceñudo.
- Nada - contestó con ímpetu.
- Bueno, entonces dejamos pasar - le exigió Seamus, retirándolo de la puerta.
- ¡NO! - exclamó el pelirrojo, alejándolo de un empujón de ella. Los chicos lo miraron con las cejas arqueadas, por lo cual agregó - Muchachos, a un es muy temprano, son las
- consultó su reloj y continuó - Las tres de la madrugada, y mañana es sábado
no tendremos que hacer nada

- Si, pero yo estoy cansado - le informó Dean, muy serio - A si que dejamos entrar.
- ¡No! - Le dijo Ron, colocándose en toda la puerta - Chicos, insisto, mañana no hay que hacer nada
por que mejor no bajamos a la sala común y nos tomamos unas cervecitas, por hay hasta las cuatro y media
¿Qué les parece? - y a un que sin esperar respuesta, los llevó a la fuerza de nuevo por las escaleras, y con reproches y quejas bajaron hacia la sala común.
Media hora mas tarde, Ron subió al dormitorio y abrió la puerta (no sin antes haber procurado taparse los ojos con la mano, mientras dejaba un huequito por donde mirar)
- Harry, Harry - lo llamaba, una vez estuvo al pie de la cama - ¡Harry despierta! - lo comenzó a zarandear con mas fuerza, cada vez que el moreno reprochaba que lo dejase en paz.
- ¿Qué
que pasa? - Le preguntó - ¡Ron, son las tres y media!
¿¡Como se te ocurre levantarme a esta hora!?
-¡Agradece que fui yo quien te vio en estas! - le comentó con voz desaprobatoria - Casi entran los muchachos, y si te hubieran visto así pues

- ¿¡Que!? - Saltó, incorporándose de un brinco en la cama - Pero

- Te sugiero que lleves a Hermione a su cuarto - opinó el pelirrojo, que seguía tapándose los ojos.
- Ron, esta dormida - le informó su amigo con indignación - No la voy a despertar a estas horas.
- Pues entonces ocúltala, o yo que se.
El moreno pensó por un momento y sacando su varita de su pantalón exclamó: - ¡Accio capa invisible! - y una fina tela, voló hacía sus manos.
- Listo, la cubro con la capa y mañana cuando todos salgan del cuarto la saco - le dijo Harry, como si esa fuera una estupenda idea.
Ron abrió los ojos como platos - Harry, ¡Habrá una chica en el dormitorio de varones
!
- Si - le respondió el ojiverde con indiferencia.
- Harry
¡Eres un descarado! - Le exclamó indignante - ¡No te aguantaste
.! - el chico no contestó nada, solo se limitó a arropar con la capa a Hermione de pies a cabeza y miro a Ron después de diez segundos.
- ¡No digas nada! - le suplicó su amigo, este asintió y a regañadientes salió del cuarto.

Como al día siguiente tendrían la última clase de aparición con el comisionado Lamber, por razones obvias tuvieron que aplazarla hasta el día posterior.
- Si hoy hubiéramos tenido la clase de aparición, yo creo que me hubiera quedado dormido cuando cerrara los ojos - comentaba Seamus a sus amigos en la sala común. Ya eran las diez y media, y hace escasos quince minutos todos los Gryffindor se habían levantado.
- ¡La fiesta de ayer fue inolvidable! - Dijo Dean con aire pensativo - Como me gustaría volverla a vivir.
- Buenos días - saludó de repente, un soñoliento Harry Potter.
- ¡Buenas tardes, diría yo! - le espetó Ron mal humorado - ¿Cómo dormiste? - aquella pregunta la hizo con una arrogancia que a Harry le causo gracia.
- Pues bien - le contestó como quien no quiere la cosa - ¿Y tú? - la frescura que tenía su amigo, hizo que el Weasley se colocara rojo como un tomate.
- ¡Hola, Hermione! - La saludo Neville, cuando la vio bajar por las escaleras - ¿Cómo amaneciste?
- Muy bien, gracias - y se fue sentar junto a Harry.
- Si claro que durmió bien, si paso la noche con Harry - dijo en entre dientes Ronald. El ojiverde lo fulmino con la mirada y este se hizo el de la vista goda.
- ¿Pasa algo? - le preguntó su novia, al verlo tan tenso. El chico negó con la cabeza, y miro efusivo a su amigo.
La hora del almuerzo nunca había sido tan agradable como aquella, todo el alumnado hablaba sobre lo maravilloso que lo habían pasado en la fiesta (algunos con besitos de por medio) Y que todos los días deberían hacer cosas por el estilo.
- Le voy a decir al director Dumbledore, que coloque un día por mes a que se celebre la pachanga - opinaba Dennis Cravey, en un extremo de la mesa de Gryffindor - No es mala idea.
Todos sus compañeros estuvieron de acuerdo con esa magnifica idea.

Los terrenos de Hogwarts reflejaban un ambiente relajante y cómodo, eh incitaban a los estudiantes para que salieran a disfrutarlos.
Con una brisa calida y típica de la primavera, los alumnos salieron a respirar el aíre que oscilaba los árboles del bosque prohibido.
- Me fascina esta época del año - comentaba Ron, al cual ya se le había ido el malgenido después de haber comido todo lo que se le atravesó en el Gran Comedor - Es la mejor que ofrece este país.
- ¿Ya no estas enojado? - le preguntó Harry, arqueando las cejas, este negó con la cabeza.
- ¿Ron estaba enojado? ¿Pero por que? - quiso saber Hermione.
- Por cosas - el respondió el moreno y le sonrió a su amigo.
Luego de permanecer dos horas y media disfrutando de las bondades que la naturaleza les brindaba, tuvieron que regresar al castillo para terminar los deberes que tenían para el lunes.
- Por eso dicen que lo bueno dura poco - farfullaba el pelirrojo, camino al castillo - Pero lo malo, eso si dura harto.

Como al siguiente día tendrían que madrugar, decidieron acostarse muy temprano para estar lucidos en su ultima clase de aparición.
- Cuando tenga mi certificación de aparición
¡que emoción! - Decía Dean ya en los dormitorios - Así podré presumir a los chiquitos de los otros grados.


- Bienvenidos a su tercera y última clase de aparición - les informaba el señor Lamber a los alumnos de séptimo, cuando todos se reunieron con el en Hogsmeade - Les digo que me complace mucho haber sido el que les supervisara estas clases, por que todos ustedes son unos estudiantes magníficos
.bueno unos mas que otros - y miró a Hermione - Pero igual, todos son muy inteligentes - la castaña se ruborizo un poco, al notar que todas las miradas caían en ella.
- Sin mas rodeos, empecemos - anunció muy eufórico - La distancia de hoy es mas larga que la de las anteriores clases - comenzó a explicar - Como pueden ver, estamos ubicados en Honeydukes, y lo que quiero que hagan es que se reaparezcan en el interior de la casa de los gritos - hubo murmullos de desaprobación y exactismo ¿Cómo se podían aparecer a ese distancia tan larga? ¿Acaso el comisionado se había vuelto loco?
- Profesor - lo llamó Parvati - De aquí a la casa de los gritos hay una distancia enorme.
- Lo se señorita Parvati - aceptó Lamber - Pero cuando ustedes sean mayores, no se van aparecer de su casa a la tienda de la esquina que queda a unos pasos. Son distancias más amplias de lo normal.
- ¿Es decir que uno se puede aparecer en otro país? - le preguntó Lavender, muy emocionada.
- Exacto - contestó el anciano - Si tuvieran su licencia, podrían desaparecer en este precioso momento a cualquier parte del mundo. Egipto, Estado Unidos, Rusia, Francia, Filiphinas, Canadá, Colombia, México, en fin
a cualquier parte del mundo - Lavender abrió los ojos como platos, estaba fascinada.
- Profesor, y bueno uno ya tiene la licencia y todo eso, pero
¿El Ministerio como sabe que uno la tiene? - quiso saber Seamus, el cual estaba muy interesado.
- Pues muy fácil, el Ministerio de Magia dispone de ciertos mecanismos para darse cuenta quien tiene su licencia y quien no - le explicó el comisionado muy amablemente - Cuando a una bruja o mago se le otorga su licencia, estos tienen en la parte inferior unos números, que cuando el susodicho se desaparece; automáticamente estos números como que cobran vida y hace que en el Centro Examinador de Aparición sepamos donde desapareció y reapareció.
Todos abrieron la boca y con un: Ahhhh quedo todo entendido.
- Muy bien, dejémonos de tanta palabrería - espetó Rufus mirándolos elocuente - Formen una fila y hagan lo que ya saben - con miradas de: Ve tú primero, formaron la fila y de uno en uno se fueron desapareciendo.
Algunos solo llegaron hasta el sendero que conducía hacia la casa de lo gritos, otros un poco mas suertudos, reaparecieron en la puerta.
Solo quedaban Neville, Parvati, Hermione, Ron y Harry. El siguiente en hacerlo fue Ron, con una cara de mártir y las manos sudando, cerró los ojos y el sonido de un ``plin`` fue lo último que se escucho.
- Logbottom, sigue usted - le informó Lamber con una sonrisa. Neville le trató de devolver la sonrisa pero no pudo, a si que cerrando los ojos y concentrándose mucho, desapareció.
Después de que Parvati pasará, Hermione fue la siguiente.
- Buena suerte señorita Granger - le deseó el anciano muy gentilmente - La espero en la casa de los gritos - Hermione le sonrió y mirando a Harry desapareció.
- ¡Potter! - exclamó Rufus, cuando el moreno se le acercó - Pero mírate muchacho, estas muy grande - Harry se ruborizó un poco - Espero que sea tan bueno en esto, como lo fueron sus padres.
- ¿Usted examino también a mis padres? - le preguntó Harry sin podérsela creer.
- Claro, ¿O que creías? Yo soy el tercer comisionado de aparición que a tenido el Ministerio de magia desde su existencia - le comentó con un tono de suficiencia - Y como te podrás dar cuenta, tengo muchos años en sima.
- Y
¿Mis padres lo lograron? - quiso saber el ojiverde muy ansioso.
- ¿¡Que si lo lograron!? - repitió el comisionado de gritó en cuello - Claro que lo lograron, es mas
no se aparecieron en la casa de lo gritos, si no mas haya de ella - Harry sonrió - Usted proviene de unos padres estupendos, señor Potter. Aparte de ser muy buena gente, eran grandiosos magos.
Tras esa pequeña charla, Harry cerró los ojos y al cabo de unos segundos desapareció.

- Me complace anunciarles que todos pasaron las clases - les comentaba muy eufórico Rufus, ya en la casa de lo gritos - Y díganme
¿Están todos aquí? - varias cabezas se levantaron (entre ellas las de Lavender) y cuando se percató de que uno de sus compañeros faltaba, pego un grito.
- Profesor Lamber
falta Neville.
- ¿Logbottom? - repitió este ceñudo.
- Si - le confirmó la chica - No esta.
- Muy bien, sepárense y búsquenlo por toda la casa - todos asintieron y en parejas comenzaron a buscarlo.
Al cabo de media hora, una lechuza gris viscosa con puntitos negros en sus alas, se entró por una ventana al tiempo que se posaba en el hombro del comisionado Lamber.
- Es del Ministerio - dijo a lo bajo. Agarró la carta que el animal llevaba amarrada a la pata, y lo leyó:

Estimado Rufus:
Hemos detectado una señal que viene de Papúa-Nueva Guinea, de un adolescente que acaba de desaparecer del pueblo de Hogsmeade en Escocia y re apareció en el pueblo de Tutuati. Creemos que es un alumno de Hogwarts y tenía clases con usted, si es tan amable regréselo a su sitio.

Mis cordiales saludos:

Clemett Justhan.

- ¿Pero por que Neville apareció haya? - se preguntó el anciano a lo bajo, cuando terminó de leer la carta - Jóvenes, ya encontré a Neville - les comunicó cuando todos se reunieron de nuevo con el.
- ¿Dónde esta? - quiso saber Lavender.
- En nueva Guinea - respondió con suma tranquilidad.
- ¿Y que hace hay?
- Se reapareció hay. Si me disculpan tengo que regresarlo - y con un ``plin`` desapareció.
- ¿Neville en Nueva Guinea? ¿Pero como pudo llegar tan lejos? - eran las preguntas que se comenzaron hacerse los estudiantes, cuando Lamber había desaparecido.

Otro ``plin`` sonó en ese momento y Neville junto con el comisionado re aparecieron frente a los Gryffindor`s.
- ¡Neville! - gritaron expectantes Dean, Seamus, Lavender y Parvati - ¿Cómo fuiste a caer tan lejos?
Neville estaba un poco conmocionado por todo lo que había pasado, que miro contrariado a sus compañeros y sin previo aviso calló desmayado.

El hecho de que Neville hubiera aparecido en Papúa-Nueva Guinea, era por que (según Rufus) se había concentrado tanto (y mas por que soñaba con ir haya algún día) que por eso fue y paró en ese sitio.
El pequeño incidente que le ocurrió a Neville, todo Hogwarts lo supo en un dos por tres (cosa que lo incomodo un poco) pero el Lunes por la mañana (cuando empezaron a entregarle a los de séptimo las licencias de apariciones) Logbottom se sintió muy conmovido al escuchar a Rufus Lamber decirle que jamás había visto un rendimiento tan eficaz en la última clase.
- Lo ves Neville - le decía Hermione sonriente - Saliste del país, pero te ganaste la admiración del señor Lamber.
- La licencia es bonita - terció Ron, al salir de la sala común (lugar donde se las había entregado) Es mejor que las de Fred y George.
Era cierto, la licencia era muy elegante: Estaba laminada y tenía un fondo rojo claro.
Al lado derecho había una foto de cuerpo entero y en todo el centro del carne estaba escrito (con delgadas y finas letras doradas)

Licencia de aparición, perteneciente ha:

Ronald Weasley.
Del colegio: Hogwarts, de magia y hechicería.
Edad: 17 años.
Incapacidad: Ninguna.

- Tienes razón es muy bonita - concordó la castaña, mientras veía a su propio yo en cuerpo entero, desaparecer cada vez que la tocaba y re aparecer de nuevo cuando le daba la vuelta al carne.

Los acontecimientos que pasaron de hay en adelante en la escuela, no fueron suficientes para que trataran de olvidar el pequeño incidente de Neville en su examinación de aparición. Por donde el joven pasaba, le comenzaban a gritar (alguno diciéndole que estuvo súper lo que hizo, otros, como los de Slytherin, a decirle estupido, pelmazo e idiota)
- Tu no les prestes atención - le recomendaba el ojiverde, cada vez que estaba con el - Ignóralos, tu sabes que son un par de imbéciles.

El mes de febrero se fue mas rápido de lo que creían. Y en un dos por tres, marzo llegó con la euforia del segundo partido de quidditch a Hogwarts.


*****Notas de la autora*****

Ok...tuve que hacerlo así, la aprtecita de arriba es del otro capi, y despues si sigue este 28..es k es para k no se me descontrolara.....Ok....no respondo rews, lo hare en el otro capi...chauz

Emma.29
Entre escobas y fugases pensamientos:


El mes de marzo hizo su arribo, con el agrio recuerdo de que en pocos días los estudiantes de séptimo tendrían sus pre-exámenes.
- Solo será una semana - les había recordado Hermione a sus amigos en la sala común, un martes por la mañana.
- Si, pero una semana que será eterna - le espetó Ron mal humorado.

A un que solo fuera una semana que tendrían los tediosos exámenes, eso no reconfortaba para nada a los alumnos de séptimo que estaban muy rebeldes a causa de eso.
- Es injusto - protestaba Parvati en el comedor, al finalizar la clase de Historia de la magia el jueves por la tarde - Suficiente tenemos con los EXTASIS.
- ¡Nos quieren volver locos! - Terció Dean, moviendo la cabeza significativamente - No, no, no, este colegio nos va quitar las pocas neuronas que nos quedan.
El mismo jueves al término de la clase de Trasformaciones, McGonagall les entrego los horarios de sus pre-exámenes. Iniciarían: Uno la segunda semana de ese mes.
- En esa semana, tendrán dos exámenes por día - les anunciaba Minerva, cuando terminó de repartir los horarios - Como serán evaluados de dos en dos según el orden de lista en el que estén, entonces en esa semana no tendrán clases.
- ¡Por fin algo bueno! - opinó Ron a lo bajo, pero se quedo callado tras la severa mirada que la ex directora le lanzó.
- Los primeros exámenes, son Pociones y Transformaciones - decía nerviosa Hermione, ya en el comedor - Tendré que estudiar mucho, y lo peor es que solo quedan cuatro días
¡Hay no! - la tención se hizo presente el fin de semana, un fin de semana (según Harry) donde la biblioteca estuvo mas llena que nunca.
Los terrenos de Hogwarts estaban repletos (pero por donde uno viera, solo observaba a estudiantes de 6 hacia atrás, ninguno de séptimo) Pero es que con esos pre-exámenes, no había ni tiempo de tomarse un descansito.
Para Pociones tendrían que estudiar todo lo que habían visto hasta el momento, y para Trasformaciones, las teorías de cambios.
Ron había comentado al salir de la biblioteca el lunes por la noche (después de la cena) que aquellos libros le sacarían canas verdes, por tanta presión que sentía en esos momentos.

Aparte de lo desesperados que estaban por el primer pre-examen, el martes la profesora Siniestra les había dejado una tarea largísima que tendrían que entregar el mismo día antes de la media noche.
- No nos tienen consideración - farfullaba Ron en la biblioteca, mientras miraba un mapa de plutón - Ni mucho menos esa profesora, como me gustaría hacerla trizas con mi varita.


Al día siguiente, los signos de tención se habían hecho presentes en los rostros de todos los alumnos.
Todos (sin acepción) Estaban histéricos (aparte de poseer esas profundas ojeras debajo de sus ojos, por la trasnochadera de quedarse hasta tarde haciendo esa tarea de Astronomía) Nadie le podía hablar a nadie, por que le respondían con tres piedras en la mano. De eso se dio cuenta Harry, cuando Ron le fue a preguntar algo a Hermione en el desayuno, y esta con un grito de: -¡NO ME MOLESTES RONALD WEASLEY! - Lo sacó despavorido.
- ¡Esta loca! - exclamaba el joven, saliendo del comedor - ¡Si antes estaba loca, ahora peor! - pero era de entenderse, dentro de unas horas tendrían sus primeros pre-exámenes y eso a cualquiera lo colocaba tenso.
- ¡Turbulencia Roja! - contestó Ron, antes de que la dama gorda le pidiera la contraseña. La sala común estaba repleta, todos sus compañeros tenían diferentes apuntes o libros en sus manos. Como los sofás ya estaban ocupados, se tuvieron que sentar en el suelo al lado de Neville, el cual tenía una cara de nerviosismo que no podía con ella.
- Tranquilízate - le aconsejó Harry, abriendo su libro de Pociones - Te irá bien.
- Pues si - balbuceó Logbottom un poco incrédulo - Pero es que
hay va a estar el profesor Snape, y solo con su presencia me hace colocar nervioso.
- ¿Y quienes van a estar en esos pre-exámenes? - quiso saber Ron, mirando a Neville.
- Pues
como tres personas del Ministerio de Magia, junto con McGonagall y Snape.
Cinco minutos después, llegó Hermione cargada de apuntes y libros que traía de la biblioteca - En el camino me encontré con la profesora McGonagall - les comentó jadeante, sentándose al lado de Harry - Me dijo que después del almuerzo nos haría los exámenes - miro a todos con cara de tragedia - Que muy poco tiempo para estudiar.
- ¡Ya Hermione! - Le dijo Ron exasperado - ¡Cálmate! - la chica se encogió de hombros y mirando Antídotos y demás se concentró en la lectura.
Harry nunca había estado tan nervioso desde aquella en Quinto, cuando le hicieron los TIMOS. A cada segundo miraba su reloj, y como si el tiempo no tuviera ni horas ni minutos, llegó súper rápido la hora del almuerzo.
De uno en uno fueron saliendo los estudiantes de Gryffindor, y bajando por las escaleras de caracol.
- Yo ni tengo ganas de comer - dijo el pelirrojo a lo bajo, cuando salía por el hueco del retrato - Se me fue el apetito.
- Si no comes, no podrás hacer bien el examen - le dijo Hermione rudamente - Mejor aliméntate bien.
Un suculento almuerzo los esperaba bien servidito en la mesa de Gryffindor, pero a ninguno de séptimo les apetecía comérselo.
Harry miraba con vaguedad su pollo asado, mientras pensaba
La campana de cambio de hora sonó, y los alumnos de séptimo de las diferentes mesas se quedaron paralizados.
- Esperen afuera - les ordenó McGonagall, levantándose del asiento.
Como niños chiquitos obedeciendo órdenes, salieron del Gran Comedor y esperaron a McGonagall les dijese de nuevo que podían entrar.
- Gryffindor y Slytherin les tocará juntos - les anunció Minerva quince minutos después, mirándolos a todos muy seria - Ya que a Slytherin les toca Trasformaciones y a Gryffindor Pociones - después miro a Revenclaw y a Hufflepuff - A los de Revenclaw y Hufflepuff, les tocará mañana estos mismo exámenes - todos asintieron - Muy bien, ustedes pueden retirarse por favor - Harry vio como Padma le deseaba buena suerte a su hermana y se alejaba con su casa hacia las escaleras
- Cuando alguno de ustedes termine el examen que les corresponde, solo levantan la mano para que se les entregue el otro - les anunció seis segundos después Minerva, mirando a los leones - Saben que no pueden hacer trampas - el ojiverde miro de reojo a Malfoy (el cual hablaba por lo bajo con Pansy) y rodó sus ojos.
- Los llamaré por orden de lista - la profesora miro un largo pergamino que llevaba en mano y comenzó - Bell Katie y Bulstrode Millicent - un joven de aspecto tosco salió de la fila de Slytherin y junto con Katie entró al comedor.
Automáticamente las puertas se cerraron tras ellos, dejando en suspenso a todos lo que estaban afuera.
La última pareja en llamar fue Brown Lavender junto con Baddock Malcom, y después siguieron por los apellidos empezados por C.
- Finnigan Seamus y Flint Marcus - dijo McGonagall, llamando a los últimos en la lista por apellidos con F.
- Greengrass Daphne y Granger Hermione - cuando dijeron su nombre, Hermione se coloco pálida como Mirthyn la llorona y apretó con fuerza el brazo de Harry.
- Tu puedes - la animó el moreno sonriéndole - Estudiaste mucho para estos exámenes, yo se que puedes
no te coloques nerviosa - respirando profundo, miro a la profesor McGonagall y esta le abrió la puerta, y entrando con una chica trigueña alta y rubia, se perdió de vista.
Al salir Parvati Patil junto con Graham Pritchard, la ex directora llamó a Harry y Pansy.
La muchacha de cabellera negra y cara de ultratumba, le hizo una mueca de asco a Harry antes de entrar por la puerta y después se mofó cuando McGonagall miró su pergamino.
El Gran Comedor estaba cambiadísimo, tras la última vez que entro también para hacer un examen:
Solo tenía dos mesas de madera fina, al frente de una larga mesa de mármol donde Snape, y tres miembros del Ministerio se encontraba sentados.
Como a los cinco minutos entró McGonagall y se reunió con sus compañeros junto a la mesa de mármol.
- Parkinson, Potter, siéntense - les ordenó amablemente, señalándole a cada uno una diferente mesa - Parkinson, usted tendrá como supervisor al señor Billewin y Potter - miro a Harry con el ceño ligeramente fruncido - Tendrá como supervisora a Madame Titter - una muchacha muy joven (no mas de 25 años) lo saludo sonriente.
Harry se ruborizo un poco, y se fue a sentar en la mesa de madera al lado de Madame Titter.
Snape se levantó de su asiento, y le entregó dos pergaminos llenos de letras y números - ¡Tiene una hora Potter! - le dijo entre dientes - Y ojo con las trampas.
- No se preocupe - le contestó con altanería y sonrió con suficiencia.
- Señor Rotterwech, es mejor que mire a ver si Potter tiene una pluma autorrespuesta o unos puños para copiar de quita y pon - le sugirió a un anciano que estaba al lado del supervisor que le tocaba a Pansy. El viejo se levantó, y paso una larga vara plateada con el sello del Ministerio por todo el cuerpo del moreno - No tiene nada Severus - le dijo con tranquilidad - Pero vamos a ver si su alumna también es tan honesta como el joven Potter - y se acercó a Parkinson. Hizo lo mismo que con Harry, a acepción que la vara vibro cuando paso por los bolsillos de la túnica de la chica.
El señor Rotterwech arqueó las cejas y miró con aprensión a la muchacha - Muéstrame tus bolsillos pequeña - le ordenó, mientras seguía con la extraña vara de plata en alto. Pansy hizo una mueca de desagrado, y sacó de ella varios artefactos extraños.
- Lo que me imagine - exclamó victorioso el anciano - Plumas autorrespuesta, puños para copiar de quita y pon y tinta autocorrectora. ¿Creía que iba a ser más viva que el Ministerio, señorita Parkinson? - le preguntó con vehemencia el señor Rotterwech. Pansy coloco cara de niña buena y negó con la cabeza - Esto tendrá un castigo - y miro severo a Severus - ¿Cierto?
- Claro - respondió este al instante, mientras fulminaba con la mirada a Potter.
- Muy bien, que comiencen - opinó McGonagall. Harry se sentó en la mesa y agarró una pluma que estaba al lado del examen.
- Buena suerte - le deseó Madame Titter con una sonrisa.


- Esos exámenes estuvieron muy largos - farfullaba Ron, ya en la sala común - Me faltaron como cuatro preguntas en cada uno.
- Yo las respondí todas - le dijo Hermione con suficiencia - Estaban muy fáciles.
El pelirrojo resopló por lo bajo y miro a Harry - ¿A si que pillaron a la Parkinson haciendo trampa? - Harry asintió - ¡Que bien! Cuéntanos como paso.
Harry sonrió, y recordando aquella linda escena les comenzó a contar.

Al día siguiente, la señora Hooch dejó un anunció en todas las salas comunes sobre cuando se realizaría el segundo partido de la temporada.
- Será Slytherin contra Hufflepuff, este sábado - comentó Ron, mirando el anunció por en sima de las cabezas de los demás estudiantes - El quien gane en este torneo, se enfrentara con el que gano en la primera temporada.
- Ósea con nosotros - dijo Harry a lo bajo - ¿Y no dice cuando será la última temporada? - Su amigo negó con la cabeza - Bueno, pues tendremos que seguir entrenando bien duro como siempre.
- Estos exámenes son muy de seguido - decía Ron en la cena del Lunes Hay que protestar.

Para el examen de Encantamientos, tendrían que estudiar toda la parte teórica de los conjuros relajantes, que comenzaron a ver a principio de año.
- Es mejor la parte practica - opinaba Harry, leyendo un libro que Hermione le había prestado - Solo te tienes que aprender el conjuro y el movimiento de la varita.

Tal cual lo habían hecho ayer con los primeros exámenes, el martes después del almuerzo los de Gryffindor comenzaron (pero después de que los estudiantes de Revenclaw y Hufflepuff entraran) es decir que les toco realizar las evaluaciones ya entrada la noche.
Nadie se quejo por las preguntas que Flitwick les coloco en sus pergaminos, es mas, hasta dijeron que estaban demasiado fáciles como para una clase como esa. Y en Herbologia, hasta se rieron de ese examen tan fácil.

Al día siguiente, con el examen de D.C.A.O, tuvieron que estudiar muy poca teoría (mas que todo, en la parte en que Snape les enseño) pero para Historia de la Magia, eso si que iba a ser agotador.
- ¿Vieron todo lo que hay que estudiar para Historia? - les preguntaba Ron a sus amigos en el desayuno, señalando los apuntes que llevaba en mano - Es un montó.
- Ron, no te quejes - le espetó exasperada la castaña - Es muy poco - el pelirrojo la fulmino con la mirada, y agarrando su cuenca de cereal comenzó a comer.
Cuando Harry entró junto con Pansy al comedor, a la hora de los exámenes, Lupin le preguntó si se sentía preparado.
- Claro que si - le contestó con una sonrisa - Muy preparado.

El jueves, cuando Hagrid le entrego a Harry el examen de Cuidado de Criaturas Mágicas, le dijo que iba a estar muy fácil, y que estaba seguro que lo iba a ganar.
Eso de ubicar las estrellas que tenía plutón en el mapa del universo, no era el fuerte del moreno, pero hizo todo su esfuerzo en el examen de Astronomía.

Como Harry se había salido de Adivinación, cuando el viernes les toco a sus compañeros presentar el examen con Trelawene, este decidió ir a caminar por los terrenos del colegio.
Cuando bajo por las escaleras de piedra, y respiró el reconfortante aire que en esos momentos el clima daba, recordó una pequeña charla que había tenido con Dumbledore el mes pasado:
Albus le había preguntado, si temía que Voldemort le hiciese algo a Hermione por estar al lado suyo. El había contestado aquella vez que si, ya que ella era la mujer que más amaba sobre todas las cosas, y su deber era protegerla. A un que el viejo director, le había dicho que por nada del mundo se alejara de ella, ya que sufriría mucho.
El solo pensamiento de vivir sin Hermione, hizo que un leve escalofrío le recorriera todo el cuerpo.


El sábado en el desayuno, la euforia se sentía en el gran comedor (sobre todo en la mesa de Slytherin y Hufflepuff) El comienzo de la segunda temporada de quidditch, daría paso a los dos equipos que se enfrentarían al final de la temporada.
- Es obvio que Gryffindor y Slytherin se enfrentan - oyó comentar el ojiverde, a unos alumnos de tercero - Por que Potter es el capitán de los leones y Malfoy de las serpientes
.
- Siempre hacen premoniciones en todo esto ¿cierto? - les preguntó Harry a sus amigos, cuando llegaron a la mesa de Gryffindor.
- Si - le contestó Ron - Eso es típico aquí en Hogwarts
¿Y vez que siempre Slytherin y Gryffindor son los que van en el tope de todo?
El clima del mes de marzo, les era muy favorable a los dos equipos que hoy se enfrentarían: Cero lluvias y un sol calido pero con una brisa refrescante.
Como a las dos y media (luego del almuerzo) En grupo de a cinco se fueron dirigiendo los estudiantes hacia el campo de quidditch.
- Supongo que Slytherin gana - opinó Ron yendo hacia el campo, junto con Harry y Hermione - Porque pues
Hufflepuff no es muy bueno que digamos y
Slytherin es un buen equipo.
Con una exacerbada multitud se encontraron al pisar el campo de juego. Y sentándose en la tribuna de Gryffindor, esperaron a que se iniciara el partido.
- ¡Bienvenidos a la segunda temporada de quidditch! - Los saludaba con un gran entusiasmo Riky Jordan desde la tribuna del locutor - ¡Es un placer volver a narrarles los partidos! - luego bajo la voz y dijo en tono de indignación - Por que cierta persona por hay me iba a quitar mi puesto - y miró fulminante a la profesora McGonagall - Solo por que hago ciertos comentarios que no van con el partido. Es que sinceramente las personas no entienden el bello arte de

- ¡Riky! - Le gritó Minerva, muy severa - ¿Vas a narrar el partido o hablar de otras cosas? ¡Por que ahora mismo te puedo sacar de esa tribuna! - el joven negó con la cabeza.
- No profesora, ya tranquila, me voy a calmar - y le dio una pequeña sonrisa - Muy bien, y aquí vienen los de Hufflepuff - con túnicas amarrillas y negras, entraron con paso decidido en el campo - Justin Finch-Fletchley, Ernie McMillan, Owen Cauldwell, Laura Madley
.que esta muy pero muy linda - comentó con tono picaron - Emmm así
Kevin Whitby, Rose Zeller - paró un momento, mientras millones de aplausos y vitoreos provenientes de la tribuna de Hufflepuff llenaron el campo - Y por último, la chica mas guapa de todo Hufflepuff

- ¡Riky! - le gritó McGonagall en tono amenazante.
- ¡Lo siento profesora! - se disculpo el muchacho un poco rojo - En fin, la última integrante pero no menos importante
. ¡Catherine Summers! - una muchacha de cabellera mona con cadejos rojos, ojos miel y piel bronceada, entro en el campo. Harry notó que muchos la aplaudieron (más que todo los chicos) y le gritaban cosas como: - ¡Tú puedes Cathe! O - ¡Ese partido es tuyo, linda!
Catherine sonrió y se fue a reunir con su equipo.
- ¡Y aquí vienen los de Slytherin! - solo los silbidos provenientes de la tribuna de la casa de las serpientes, se hizo presente cuando 7 estudiantes, vestidos con túnicas verde y plata entraron en el campo - Vicent Crabbe, Gregory Goyle, Adriana Pucey, Pansy Parkinson, Charlotte Manne - paro un momento y tomo un sorbo de agua. Harry se dio cuenta que hay Riky, no le lanzaba ningún piropo a las chicas del equipo - Por último, Marcus Flint junto con Draco Malfoy - aquella sonrisa de suficiencia que caracterizaba a Malfoy, entró resplandeciendo en todo el campo de quidditch.
- ¡Capitanes dense la mano! - les ordeno Madame Hooch, cuando ya los dos equipos estuvieron completos.
Catherine y Malfoy pasaron por entre su equipo y se estrecharon la mano, la chica hizo una mueca de dolor (seguro por que el pelimono se la estaba estrechando muy duro) pero luego cobró su postura y le sonrió con vehemencia.
La señora Hooch abrió la caja donde estaban las tres pelotas y agarrando la quaffle ordenó - ¡Monten en sus escobas! - Todos sin acepción le hicieron caso, y después esta agarro fuertemente el silbato - A la cuenta de tres salen
.uno
.dos
.tres - al terminó de contar, lanzó la quaffle al aire y 14 escobas despegaron del suelo.
- ¡Que comience el partido! - gritó Riky por el micrófono magico.


Como era de esperarse, Slytherin fue el que gano el encuentro (360 a 220) Lo que suponía que tendrían que enfrentarse contra Gryffindor.
- Pobre de Catherine - dijo Ron con voz de pesar, ya en el comedor - ¿Vieron como las bestias de Marcus y Goyle, la tiraron de la escoba?
- ¡Por eso no me gusta el quidditch! - Terció Hermione muy seria - ¡Es un juego muy brusco, uno sale con mitad del cuerpo del campo bien y la otra totalmente destruida! ¡Yo no le veo la gracia a eso!
- Tú no, pero nosotros si - le dijo Ron entre dientes.
- Claro, por que ese juego solo lo juegan los salvajes - le espetó con crudeza la castaña, luego se arrepintió de sus palabras y miro asustada a su novio - Lo siento, Harry - se disculpo un poco apenada - No quise decirte salvaje
es solo que
pues

- No te preocupes - la atajo el moreno - Se lo que quisiste decir.




Una merecida salida al pueblo de Hogsmeade, hizo que todos los alumnos de séptimo celebraran como se debía el terminar de aquellos pre-exámenes.
A Harry se le hizo muy raro no ver a Malfoy caminando por el pueblo, con el grupito de sus amigotes tontos a sus espaldas. Supuso que como ya era un mortifago, tendría que estar haciendo algo
claro sin que nadie se diera cuenta.
Le daba mucha rabia, saber que si le decía a McGonagall o a Dumbledore no le iban a creer
o tal vez si, pero pensaría que no estaba en su sano juicio.
El profesor Dumbledore (según la última charla que había tenido con el) ya no confiaba tanto en Severus, pero eso ¿Simplificaba también la razón de que no creyera en Draco? Harry estaba muy ofuscado y abrumado por tantas cosas en su mente. Saber algo que podía dañar a muchas personas y no podérselo contar a nadie, le hacía comerse por dentro cada vez más. Aparte, tenía que soportarse esas tormentosas pesadillas que lo azotaban cada vez que se iba a dormir: Hermione muerta, el mirando su tumba y las carcajadas de Voldemort diciéndole que fue por la culpa de el, de que su novia estuviese muerta.
Nadie sabía de sus pesadillas (solo su mente y su almohada) Ni tampoco se lo iba a comentar a nadie. Si le decía Ron, lo mas probable era que le soplase a Hermione y eso no le favorecía para nada; lo menos que quería era asustarla.
- Entremos a las Tres Escobas - propuso Ron a sus amigos. Harry (el cual estaba sumido en sus pensamientos) no contestó.
- Harry - lo llamó suavemente Hermione. Este se sobresaltó y miro contrariado a su novia.
- Que si entramos a las Tres Escobas - le repitió la chica, antes de que el moreno preguntase.
Harry asintió sin convicción y entraron al Pub.
El establecimiento estaba abarrotado de estudiantes del último curso, que (al igual que Ron) pensaron que unas cuantas cervecitas era lo mejor para celebrar.
Dean y Neville los llamaron cuando los vieron entrar - Si hubieran llegado cinco minutos antes, hubieran presenciado la pelea de Neville con Goyle - les comentó Dean con un deje de entusiasmo en la voz.
- ¿Pelea? - repitieron en trío, arqueando las cejas.
- Si - le afirmó Seamus, el cual acababa de unirse a la conversación - Fue estupenda, estábamos de la mar de tranquilos aquí, cuando llega don presumido y sus gorilotes atrás - comenzó a contar - Y de un momento a otro se nos acerca y Goyle comienza a insultar a Neville.
- Pero no solo a el - le interrumpió Dean, bebiendo un poco de su cerveza de mantequilla - Si no también a sus padres y a su abuela.
- Entonces Neville no aguanto mas, y sacando esa varita lo mando por haya lejos - continuó Seamus, señalando con su mano hacia la pared del extremo - Y el tontarrón de Goyle se levantó todo sonso y hay hablando un mundo de estupideces.
- Como Malfoy estaba en las nubes, entonces no lo defendió
a un que igual no lo haría - terció Dean, pensativo - Y ustedes saben lo gallinas que es ese, entonces se fue corriendo
jaja, les juro
fue muy cómico - con los alegatos de Ron de por que no vio ese espectáculo, la tarde en Hogsmeade se paso volando y los alumnos regresaron a las paredes del castillo.
Lo malo del fin de semana, era que se iba muy rápido, y cuando la semana comenzaba, era como si el tiempo se detuviera castigando a los pobres estudiantes.
El domingo en la mañana, Harry no podía sacarse de la cabeza, la razón de alejar de Hermione por culpa de Voldemort.

Llegó el lunes y los deberes comenzaron de nuevo. Cuando Harry bajo a desayunar junto con sus amigos, noto como Snape miraba de una manera repugnante a Dumbledore, y hasta el final del día, se preguntó el por que de esa mirada.
- Seguro ya Dumbledore lo coloco en su sitio - opinó Ron, cuando Harry le contó en el dormitorio - Tu sabes que eso es lo que mas odia Snape.
- Pero seguro tuvo que ser algo muy grueso - tercio el moreno, pensativo - Por que tu hubieras visto como lo estaba mirando
nunca lo había visto tan furioso.
- Y por eso nos coloco tanta tarea - exclamó el pelirrojo, molesto - ¡Estupido de Snape!
Las pesadillas que lo estaban atormentando
Desde diciembre, volvieron aquella noche con un mar de lagrimas de por medio.
En varias ocasiones, Harry se levantó sobresaltado y bañado en sudor. Miraba a todos lados y medio desubicado trataba de saber donde estaba.
Como a las cinco y media se levantó de golpe, y de hay en adelante no pudo dormir. A las siete (que fue cuando Ron se levantó) fingió que había tenido un sueño muy placentero.
- Pero se te ve todo lo contrario - terció el pelirrojo, mirándolo con incredulidad.
- Estoy bien - le afirmó su amigo con una sonrisa - Mejor bajemos a desayunar.
Cuando todos los platos estuvieron rebosantes de suculentas clases de comida, y las copas de jugo de naranja y calabaza, la mayoría de los alumnos comenzaron a comer de una forma muy salvaje a acepción de Harry, que miraba su sándwich de cordero con aire taciturno.
La pregunta de: ¿Te alejarías de la mujer que mas amas sobre la faz de esta tierra, para protegerla de aquel ser abominable? Le estaba revoloteando en el cerebro, a la hora del desayuno.
El timbre para el inicio de clase sonó, y poco a poco el Gran Comedor se fue quedando vació.
- Harry, ¿Vamos? - le preguntó su novia, cuando vio que a un permanecía sentado en la silla. Este asintió con brusquedad y salió junto con sus amigos del comedor.
En la clase del profesor Flitwick, Harry no le estaba prestando ni cinco de atención ya que estaba sumido en sus pensamientos. De eso se dio cuenta Hermione a la hora del receso, cuando le estaba hablando y él no le respondía.
- ¿Te sucede algo? - le preguntó su novia un poco curiosa. El ojiverde no respondió al instante, y al cabo de unos segundos negó con la cabeza.



Como Ron tenía que ir a Adivinación y Hermione a Runas, el moreno no tuvo mas remedio que subir a la sala común y esperar a que el timbre de cambio de hora sonara de nuevo.
- Avalancha roja - dijo, cuando estuvo frente al retrato de la dama gorda. Un pequeño hueco se abrió dándole paso hacia la sala.
Se acostó en el sofá y cerró los ojos para tratar de no seguir pensando en el día en que tendría que dejar a Hermione a causa de Voldemort. Le dolía pensar en eso, pensar en que si lo hacia, nunca mas la volvería a ver, y Voldemort se saldría con la suya.


*******Notas de la autora*******

**Emma les comienza a hablar tras el escritorio de su computador, a miles de lectores molestos con ella. Y sin pensarlo dos veces, saca su varita y hace aparece una bolsa de papel y se la coloca en la cabeza. Cuando ya puede no-mostrar su cara en publico, aparece ante los millones de lectores que le piden una explicación**

Mis queridos lectores:

Les ofresco una inmensa diculpa (creo que la pg, no me alcanzaría para deciles lo avergonzada que estoy con ustedes) Es la primera vez que me tardo tanto en actualizar, pero es que tuve una enfermedad llamada: "Inspiración seca" +Para lo que no saben que es, o nunca les ah pasado, se los dire:
Es cuando tu inspiración se cansa de ti y decide tomar unas largas vacaciones SIN CONSULTARTE. Desesperado(a) no sabes cuando va a volver, y triste y desolado(a) te alejas de tu Fic, porque la "palomita" de la inspiración, desidio visitar a sus familiares que estan en China y volver quien sabe cuando. Así que nunca vuelves abrir el word en la parte de tu fic, y cuando lo haces, solo lo miras con desagrado y no te da ganas de escribir ni un: ^^Bajo por las escaleras rapidamente^^ Porque ni las palabras te salen bien.
Esperas una semana y nada a pasado, tu inspiración sigue igual: Seca y sin imaginación. La segunda semana es igual y la tercera tambien, hasta que ya vas a cumplir el mes (o lo cumples) y un milagro ocurre: Por fin la palomita de la inspiración (después de un largo descanso con sus familiares en China)Regresa a tu pequeña cajita llamada: Cabeza, y comienza de nuevo con su proceso de: Inspiración a full. Hay tu te alegras, y comienzas a escribir como un loco(A)+
Esos son los sintomas de la enfermedad: Inspiración seca, que me sucedio a MI, y que NUNCA se la desearía ni a mi peor enemigo. Es lo peor que te puede suceder cuando estas a punto de terminar tu fic, y cuando le haz dicho a tus lectores que este mes terminarías la tan anelada historia.
Me cae la cara de verguaenza, y por eso no atrevo a darles la cara (recuerden que tengo una bolsa de papel en la cabeza y no me ven)

Ojala pueden entender que esta tormentosa enfermedad le puede suceder a cualquiera, **Miro a todos, que me miran con cara de: "Si claro como no" y me apuntan con sus varitas. Los miro con cara de asustada y les digo - Creanmen, sufrí mucho por no haber escrito el fic - y si me entendieron o no, bajan sus varitas y me miran fijamente**
Muchas gracias por los dos rews del anterior cap, no puedo responder por k estoy de rapidon (Gracias amigas, por los rews) A si que nos vemos en la poxima actualización, que les aseguro no tardara casi un mes.

Se cuidan mucho y los quiero a todos **Emma ve como poco a poco se van retirando y regresa a esconderse detrás de su escritorio....y se quita la bolsa de papel***

PD: Ojala esta pequeña demora, no preste para que dejen de leer mi fic, y creean que lo eh avandonado...porque eso me colocaria muy triste o_O....

ATT: Emma_Potter30
Frías noticias:

Un gélido viento soplaba por los alrededores de Hogwarts, y dos enamorados se encontraban en una discusión muy acalorada.
- ¡YA DÉJAME EN PAZ, HERMIONE! - le decía de grito el cuello el ojiverde, el miércoles en la sala común.
Tras aquellas palabras, se le cristalizaron los ojos a la castaña, y fulminando con la mirada al moreno, salió por el hueco del retrato.
Harry se sentó en el sofá que tenía detrás, y apoyando sus codos sobre sus piernas, se tapo el rostro con las manos.
Estaba conciente de que todo el mundo lo miraba estupefacto, pero no tenía los ánimos de decirles que se largaran, que lo dejaran solo.
Sabía que había sido un estupido al haber reaccionado así, pero Hermione lo había sacado de quicio con tanta preguntadera de que le pasaba. A un que ella solo lo hacia por que estaba preocupada por el.
Como desde la semana pasada, el peliazabache había estado un poco raro por todos aquellos sueños y por la conversación que recordaba con Dumbledore, se había estado alejando un tanto de Hermione, y eso a la chica le pareció muy extraño.
- Soy un tonto - dijo a lo bajo, mirando hacia el suelo - No tuve que haberle contestado así - en ese momento, sintió como una persona se sentaba a su lado (ya que el sofá subió unos cuantos centímetros) y giró su cabeza, para ver quien era.
- Ron - dijo con voz apagada.
- Hace un momento me acabé de encontrar con Hermione - le comentó su amigo - Lucía un poco triste, y estaba llorando. ¿Sabes que le pasó? - el moreno desvió su vista de los ojos del pelirrojo, y se fijó en un partido de ajedrez que jugaban en esos momentos unos chiquillos de primero.
- Discutimos - le respondió en un murmullo.
- ¿Y eso porque? - quiso saber el joven curioso.
- Porque - retiro su mirada de la reina que en esos momento hacia Jaque-mate, y volvió sus ojos hacia el muchacho - Hermione me preguntó que me pasaba, porque me comportaba tan raro últimamente.
- ¿Y?
- Pues yo le dije que no me sucedía nada - continuó - Pero
ella siguió insistiendo, hasta que me salí de mis casillas y le grite que me dejara en paz - Ron hizo un ruidito extraño con su lengua, y después miro con pena a Harry.
- Hermione esta terrible - le dijo, como si con eso lo fuera alegrar un poco - Es mejor que hables con ella.
El chico negó rotundamente con la cabeza
- No, ella no querrá hablar conmigo - le aseguró con amargura - Me ignorará, o me gritará
y eso yo no quiero.
- Debes hacerlo, antes de que las cosas empeoren - le aconsejó su pecoso amigo - Si dejas pasar el tiempo, será muy difícil que te perdone.
En ese momento, el timbre de cambio de hora sonó, y poco a poco la sala fue quedando vacía.
- Vamos almorzar - le dijo Ron, para darle ánimos - Los elfos debieron haber preparado algo exquisito, por haber terminado con esos tormentosos pre-exámenes - a un que trató de sacar una sonrisa, no pudo, estaba tan afligido que ni ganas de comer tenía.
Lo que menos quería en esos momentos, era ver a Hermione, ni mucho menos si lo mataba con solo verlo.
Llegó al comedor junto con Ron y miro con disimulo hacia la mesa de Gryffindor, si se encontraba Hermione no iría almorzar, preferiría aguantar hambre. A un que vio que la castaña no estaba, seguro se encontraba en el baño de chicas, llorando. Aquella idea, hizo que se le encogiera el corazón, de solo imaginar a su novia llorando por culpa de el.
Cuando se sentó junto a Neville, Dean lo miro y por lo bajo le dijo:
- Nunca te había visto así
ni mucho menos gritándole de esa forma a Hermione - el joven se encogió de hombros, y tomo su copa con jugo de calabaza. En todo el almuerzo, Granger no se apareció, y Potter supuso que tampoco iría a clases.
Y en efecto, cuando entro en la torre de Astronomía, no vio ni trasto de ella.
- Ve a buscarla - le aconsejaba Ron por enésima vez - Antes de que sea demasiado tarde.
- Pero, ¿Y la profesora?
- Yo le inventó cualquier cosa, pero ve a buscarla.
Harry asintió sin peros, y salió de la torre, antes de que la profesora llegara.
Bajo por las escaleras, y cruzó varios pasillos, en busca de Jane.


- No llores mas, por favor - le suplicaba un chico de rasgos asiáticos, a una jovencita de rizos cafés y ojos castaños.
Hermione tenía los ojos hinchados y rojos de tanto llorar, y solo una delgada sonrisa cruzo sus labios.
- Gracias por
por preocuparte por mi, Shaoran - le agradeció, en un hilo de voz - Eres como
.como el hermano que nunca tuve.
- Pues
me gustaría ser algo más que un hermano o un amigo - le dijo Shaoran, acariciándole con el dorso de la mano la mejilla.
- Tú te ves mas linda cuando sonríes, no cuando lloras - Hermione rió a lo bajo, y miro los profundos ojos negros del asiático que tenía la frente.
Lucían tan encantadores, tan atrayentes. Después, sintió como este le observaba sus labios, y chasqueó la lengua.
- Hermione
como te dije aquella vez que tuviste ese problema con Potter - le dijo de repente el joven, en un susurro - Puedes contar conmigo, para lo que sea - y tras aquellas palabras, se le fue acercando con sorna.
Hermione se mordió el labio inferior, y miro con temor los rojos y provocativos labios de Li Shaoran.
Estaba muy triste por como le había gritado Harry, ella solo se estaba preocupando por el. Desde la semana pasada se había comportado un tanto lejano con ella, y desde que se ennoviaron, casi siempre lloraba por el. Así que no aguanto mas, y dejó que Shaoran se le acercara a un más.
Sus labios estaban muy cerca, a solo un palmo de tocarse, hasta que

Se unieron en un beso, profundo y no tan dulce. Hermione se sentía de alguna forma atraída por aquel beso, pero a la vez no quería corresponderle, quería alejarlo y decirle que ella solo amaba a Harry, así pasaran las cosas que pasaran. Pero la tentación de tocar su lengua y sentir su aroma, pudo mas que su fuerza de voluntad, y la tristeza que sentía en esos momentos, la dejo corresponderle a un mas con aquel flamante beso.
- Shaoran - lo llamó Hermione, cuando se separaron - Eso nunca tuvo que haber pasado.
- Pero paso - le dijo el joven, con una sonrisa de suficiencia - Yo no me arrepiento ¿Y tu?
- ¡Obvio que me arrepiento! - Le espetó la castaña desesperada - ¡Shaoran
yo tengo novio
y es Harry, y a un que estemos peleados eso no quiere decir que haya estado bien lo que paso entre nosotros!
- ¡Pues eso hubieras dicho, antes de habernos dado el beso! ¿¡No crees!?
- ¡Fue solo un impulso mio, no sabía que hacer en esos momentos! - Le excuso la muchacha - ¡Estaba muy mal por lo que había sucedió con Harry, me sentía como una completa imbécil al preocuparme por él!
- ¿Y por eso me correspondiste con el beso? - Le preguntó con sorna el asiático, la castaña asintió - Ya veo
a si que no es porque sientas algo por mi.
- Si ese beso se presto para mal entendidos, solo quiero que entiendas Shaoran, que fue un desliz mio
y que nunca debió haber pasado - le explico Hermione con rotundidad - Tu eres un gran amigo, y ese beso
Nunca debió haber pasado.
Shaoran miro hacia el suelo y después hacia el techo - Nos vemos después, Hermione - y dándole un beso en la mejilla, se alejó de ella hacia su sala común.
- Hermione - la llamó una voz, que hizo que los pelos de su nuca se erizaran.
- ¡Harry! - exclamó, sin podérsela creer.
- Necesitamos hablar - le dijo el muchacho con seriedad - Sobre lo que paso en la sala común.
- Yo también necesito decirte una cosa - y se quedaron mirando por varios instantes. Hermione estaba dispuesta a contarle a Harry, sobre lo que había pasado hace unos momentos con Shaoran; pero al ver aquellos ojos verdes, se llenó de miedo.
- Discúlpame - fue la primera palabra que salió de la boca de Harry, después de un largo silencio - Discúlpame por haber sido tan tonto, por haberte gritado, sabiendo que solo te estabas preocupando por mi.
Hermione se mordió el labio y chasqueo la lengua. Cuando sintió, como los brazos de Harry le agarraban la cintura - Lo que menos quiero en estos momentos, es discutir contigo - y se le fue acercando con parcimonia.
Sus labios se rozaron y Hermione no le pudo decir nada, tras aquel beso que siguió continuando.



***********

- Harry nunca lo sabrá
.pero por no haberle dicho nada, lamentaras las consecuencias, Hermione Jane Granger - dijo una voz tras las penumbras. Tenía un artefacto muy extraño sobre su pecho, y estaba sudando, ya que hace unos momentos, había tenido una conexión con Harry Potter.


A mitades del mes de marzo, El Profeta publicó una noticia no muy buena para el mundo mágico, pero más, para los hijos de muggles:


Destrucción masiva a familias muggles con linajes mágicos:


Londres 19 de marzo de 1998

Muy entrada a la madrugada, un grupo de aurores que estaban de guardia por el pueblo de Tochgan (a las afueras de Londres) se encontraron con la desagradable sorpresa de que una vez más, los mortífagos se vengan con los muggles. Esta vez, son familias que pertenecen en cierta forma a linajes mágicos y que sin saberse la razón, fueron torturadas sin piedad, con la maldición Crucio.
-No hay mucho de que hablar sobre el tema - fue lo único que dijo el ministro Well`s, cuando le preguntamos sobre que era lo que pensaba de aquella tortura tan cruel.
- Fue horrible, nunca había visto algo parecido en mi vida - nos comentó Kingsley Shacklebolt, cuando nos lo encontramos en la sala de aurores, relatando en pocas palabras sobre los hechos.
- Según lo que pienso, o pensamos. Es que El- que-no- debe- ser-nombrado esta comenzando su masacre de nuevo contra las personas de sangre sucia, y tratándolas de desaparecerlas por completo del mapa mágico - fue lo que nos dijo el ex ministro Cornelius Fudge, actual ayudante del ministro Axany Well`s.

- Con esto, nos damos cuenta de que Voldemort esta en su masivo furor, y no nos debemos confiar - advierte Albus Dumbledore, director de la prestigiosa escuela de magia y hechicería: Hogwarts - Como podrán recordar, hace 5 meses más o menos, una familia de muggles fue asesinada por los mortífagos. Y ahora lo que Voldemort esta tras los talones, es hacia las familias de muggles con linajes mágicos.
Lo único que les recomiendo, es que no pierdan la calma, y que sigan en cierta forma las medidas de seguridad que el Ministerio de magia a impuesto desde el 15 de noviembre-
Como esto tiene atemorizado a más de un estudiante en la que su familia es muggle, el Ministerio de magia hizo varias listas en la que encabeza ciertas familias de linaje
Muggle-magico; con la intención de poder protegerlas con los mejores aurores del país. A continuación les presentamos una de ellas (la más larga):

Familias:
Thomson Murray.
Mactreyn Baxtter.
Finnigan S.
Whitby L.
Granger (+)
Peregrin Shopplen.
Smith T.
(
)


Cuando Hermione terminó de leer la noticia, se quedo muda y no opinó nada.
- ¿Te encuentras bien? - le preguntó Harry, al tiempo que agarraba El Profeta.
- Detesto a los mortífagos - dijo a lo bajo, empuñando la mano - ¿Por qué tienen que hacer todo esto? - y miro con los ojos cristalizados, hacia el moreno.
- Para darnos a entender que con Voldemort nadie puede - fue lo único que se le vino a la cabeza, en esos momentos - Pero tu no te preocupes - La animó su novio - Tus padres van a estar bien - y la abrazó fuerte - Estarán protegidos por los mejores aurores del país.
Hermione le sonrió a tales ánimos, y le dio un corto beso en la comisura de los labios.

Los días pasaban, y las malas noticias iban de mal en peor:
A final del mes cuando las hermanas Patil estaban en sus clases, tuvieron que salirse de ellas, para enterarse por medio de Dumbledore de que sus padres habían muerto.
Aquella lamentable noticia no fue la única que llegó a la escuela, ya que a principios de abril, le anunciaron a Susan Bones de que su tía murió inexplicablemente en el ministerio, mientras hacia una diligencia para el mismo.

Parecía como si la muerte hubiese llegado a Hogwarts, y estuviese arrasando con la felicidad de todos los estudiantes que la habitaban.
Hermione temía que en cualquier momento llegase la profesora McGonagall a alguna de sus clases, y le dijese que sus padres habían sido asesinados.
- Sácate esas absurdas ideas de la cabeza, Hermione - la había reprendido Harry un día en Encantamientos, cuando la chica comenzó a sollozar por lo bajo, mientras se imaginaba la situación.

A un que esa reacción no solo se presentó en Hermione, si no en todos los alumnos que estaban muertos del miedo por la vida de sus padres.

- ¡Vamonos a casa! - Rogaba una tarde Dennis Creevey a su hermano Colin, en la sala común de Gryffindor - ¡No soporto la idea de que le pueda pasar algo malo a papá y mamá!
- ¡Deja de ser ridículo, Dennis! - Le gritó Colin, harto por la actitud de su hermano - Recuerda que ayer le enviamos una carta a mamá, nos dijo que estaban bien, y que por nada del mundo saliéramos de Hogwarts.

A medida en que las malas noticias iban en aumento, los deberes para los de séptimo también. Como estaban a solo dos meses para que realizasen los EXTASIS, las exigencias eran cada vez peores.
En Pociones, Snape les comentó las notas que tenían durante ese trimestre, y aquellos resultados no favorecieron de amucho a Ron a y Harry.
- Para que pesen mi EXTASIS, tendrán que sacar un E y como mínimo una S para poder ser aprobado por el Ministerio - les había dicho Severus, al termino de la clase - Pero por lo que veo en estos resultados, creo que habrán muchas I en sus carpetas al finalizar el curso.

- Ya se me esta quitando las ganas de ser auror - decía Ron mal humorado, al salir del aula rumbo a Trasformaciones.
- Pero si te colocas las pilas en Pociones, seguro pasas el EXTASIS - le dijo Hermione, entrando en el aula de Pociones - Solo es cuestión de que estudies.
- Eh, Harry ¿Sabías que ya termine de una vez por todas con Hannah? - le comentó su pecoso amigo, ignorando por completo a Hermione.
- ¿Si? ¿Y eso por que?
- Ya me canso, además a mi me gusta ser libre como un pájaro, sin nada de estorbos.
Hermione lo miro desaprovatoriamente, y antes de que pudiera reprocharlo por su pensamiento tan machista, la profesora McGonagall entró al aula cerrando de un portazo la puerta.
- Saquen sus varitas - les ordenó Minerva colocándose detrás del escritorio, al tiempo que los miraba con el ceño fruncido - Hoy terminaremos con los hechizos de invisibilidad. Tendrán quince minutos para repasarlo, y después pasare por sus puestos para revisar que an hecho en estos meses en que los comenzamos a ver - las quejas y los reproches que se formaron en el aula, no sirvieron de nada para que McGonagall cambiara de parecer.




Aquella semana trascurrió, con el buen ambiente de que los mortífagos se encontraban un poco inactivos ya que la última agria noticia que Hogwarts recibió, fue la extraña desaparición de Madame Malkin.
- La verdad no se que buscan los mortífagos y Voldemort - les decía Hermione a sus amigos en la sala común, el viernes por la noche - Secuestrar a una vendedora de túnicas, y asesinar a personas inocentes
válgame díos
eso es muy patético ¿No les parece?
- Yo no lo consideraría un acto patético, Hermione - le dijo Harry, contradiciéndola rotundamente - Tu sabes como es Voldemort y sus aliados, solo asesinan a gente por pura diversión, así no ganen nada con ello.
- ¡Pues si pero
es que es muy injusto! - Espetó la chica, furiosa - ¿Qué necesidad tienen de hacer eso? ¿Qué resultado les da?
- El mismo resultado que obtienen, cada vez que hay una muerte: Atemorizar más y más al mundo magico, y darles a entender que con Lord Voldemort nadie puede.
- ¡Estoy cansada de esta situación! - Exclamó una irritada Hermione - Ver a personas sufrir por culpa de ese ser tan maquiavélico, y pensar que en cualquier momento a mis padres les puede ocurrir algo
. ¡No lo soporto mas! - y sin previó aviso, se dejo caer en el sofá y comenzó a llorar.
- Ya, tranquilízate - le aconsejó su novio, sentándose a su lado - Todo va a estar bien, no te preocupes. Veras que pronto todo volverá hacer como antes - Hermione levantó su húmeda cara, y abrazo fuertemente a Harry.
- Tú
siempre estarás a
mi lado ¿Verdad? - le preguntó en el oído con voz entre cortada.
- Claro - le aseguró Harry, pero al decir aquellas palabras, su corazón se fue encogiendo poco a poco - Siempre estaré contigo, y nunca te dejaré sola - no sabía como cuando o porque fue perdiendo el aire, pero lo último que pudo oír, fue el leve: Te amo, de su novia.

**********
El mundo se había vuelto oscuro, no había ni rastro de luz en ninguna parte. A un que mirara en los lugares mas recónditos del planeta, solo vería oscuridad y más oscuridad.
- ¡Devuélveme a Hermione! - Gritaba Harry a un ser que no sabía si estaba al frente suyo, o detrás de el - ¡Devuélvemela ahora!
Sonoras carcajadas, fue lo único que escuchó como respuesta.
- ¡Deja de reírte! - Le exigía el ojiverde - ¡Deja de reírte!
- Yo no fui el culpable de que tu novia se alejara por completo de ti - le contestó Voldemort, desde la oscuridad - ¡Fuiste tú, el único culpable de que ella este muerta!
- ¡NO! - Grito el moreno, tapándose los oídos - ¡Eso no es cierto, estas mintiendo!
- Lord Voldemort nunca miente




- Dígame señorita Granger ¿Cuántas veces a estado el señor Potter este año en la enfermería? - le preguntaba la enfermera Pomfrey, a una afligida Hermione.
- Pues
- se quedo en silencio y negó con la cabeza - La verdad no me acuerdo.
- Pues an sido muchas veces - le contestó la enfermera - Y siempre con los mismos síntomas. Yo se como tratarlo señorita Granger, no se preocupe.
- Pero es que temo que le pueda

- No le pasará nada - le aseguró Pomfrey, con una sonrisa fingida - Así que si es tan amable, retírese por favor.
Hermione le sonrió un poco nerviosa, y cabizbaja salió de la enfermería.

- ¿Y bien? - le preguntó Ron, cuando volvió a la sala común a las siete en punto.
- A un no despierta - le contestó con una lúgubre voz - Madame Pomfrey dice que lo curara y todo eso
pero
es que
¡Harry a estado tantas veces este año en la enfermería, que me asusta pensar en que un día, Pomfrey nos diga que
que
¡Oh, Ron! - y sin previó aviso, se balanceó sobre el pelirrojo, y dejo al descubierto todo su dolor.
El chico no sabía como reaccionar en un momento así, por lo cual le dio una golpecitos en la espalda.
Hermione se retiro del muchacho un poco avergonzada - Lo siento, Ron - se disculpo de inmediato, mientras se limpiaba las lagrimas con el borde de la túnica - Es que me moriría, si me entero que a Harry le a pasado algo.
- ¿Cuántas veces te lo tengo que decir? - Le preguntó Ron, muy irritado - Ah Harry nunca le va a pasar nada, por el simple hecho de que es Harry Potter.
- ¡Pues si, pero el hecho de que sea Harry Potter No quiere decir que sea inmortal! - y volviendo a su lagrimeo, se dirigió hacia las escaleras rumbo a los dormitorios de las chicas.


Ese había sido la estancia mas larga que Harry había permanecido inconciente en la enfermería.
Pomfrey ya se estaba preocupando, pero demostraba signos de Todo estará bien cada vez que Hermione llegaba y le preguntaba como iba todo.

El jueves por la tarde, Harry por fin despertó (después de un largo tratamiento que Pomfrey le dio, a bases de Pociones sanadoras) y se alegró en encontrarse con dos siluetas familiares.
- ¡Harry! - Chillo Hermione, abrazándolo con euforia - ¡Casi que no despiertas!
- ¡No vuelvas a ser eso! - Le espetó Ron - Como siempre, Hermione se desespera mucho - y le lanzo una reprochante mirada a su amiga.
Hermione miro indignada al pecoso pelirrojo y después sonrió.
- Lo que te ah pasado últimamente, no esta nada bien - le dijo Hermione a el moreno, muy seria - Ya haz estado muchas veces aquí.
- No se lo que pasa pero
a veces uno pierde las fuerzas - se excuso, y para que Hermione dejara aquel temita a un lado, preguntó - ¿Y las clases? ¿Han dejado muchos deberes?
- ¡Ni te imaginas! - Le respondió Ron - Vieras la redacción que nos coloco Snape para mañana, esta largísima.
- ¿Y como se supone que la haré?
- No hay necesidad de que la hagas - le comentó Hermione, sonriente.
- ¿¡A no!? - exclamaron Harry y Ron al unísono, mirándola confundidos.
- Yo hable con Dumbledore antes de que se fuera y
.
- ¿Qué Dumbledore se fue?
- Si - dijo la chica, como quien no quiere la cosa - Al día siguiente cuando te desmayaste, Dumbledore se tuvo que ir. El caso es que le dije que tu estabas en la enfermería, y que si era posible que hablara con los profesores para que realizaras los deberes de esta semana.
- ¿Y que dijo? - quiso saber Ron.
- Pues que si, que iba hablar con ellos.
- ¿No te dijo donde iba a ir? - le preguntó su novio, que al parecer no le importaba si iba a ser los deberes de esa semana o no.
Hermione bufó por lo bajo y negó con la cabeza.

Durante todo el día, Harry estuvo carcomillandose el cerebro de ¿Qué estaría haciendo Dumbledore fuera de Hogwarts? Y no recordó ni una vez, en que el director estuvo ausente de la escuela.



**********Notas de la autora*******

Hola mis queridos lectores:

Les quiero decir, que estoy muy contenta por que mi inspiración esta a Full (la polomita tenía que disculparse de alguna manera...¿No les parece? n_n
Bueno como voy de pasadon, contestare rews de rapidon:

Hermy_Malfoy: Amigui....holisssss, si si, es una enfermedad terribleeee!!! ojala NUNCA la tengas, ES MUY FEA!!!
Hace rato k no t veo en el MSN, hey.....cuando te conectes, hablamos ¿oki?
Chaus amix, te cuidas....

Gaby: Hay caray....pues bien por ti amix, por k a mi me duro MUCHOOOOOOOO TIEMPOOOOOOOOOO, (es k tu palomita si es conciderada contigo, en cambio la mia....+mejor no digo nada, por que si no se enoja y se vuelve a ir+
Ok, acepto tu critica construcitiva...jjaja, si ya se que el capi no tuvo muxa acción, pero es que ese capi fue despues de que me recupere de esa enfermedad...y pues, ni modo que este súper...pero te aseguro que los prox cap, estan súper....no se si este t guste...pero el k sigue de este....esta....para morirse....jaja a un que creo k no t va a gustar una cosa (no solo a ti, si no a todos los fans de esta parejita...mmmm mejor me callo) Sipis, ya casi se termina este maravilloso fic....huy....yupiiii!!!
Chau7s amiguis....

Pacita: Amiguis....ok no te disculpes, te entiendo...k riko k no me abandonaste....jajaj esas son als amigas d verdad....
Por eso el estudio no me gusta, X k te alejan de las cosas k mas t gustan....huy,.,peor bueno...
Nos hablamos en el MSN
T cuidas...bye...

Catita: Holi: Ok, claro, ya muy pronto se va a cabar....tranki,s abras que va a pasar con esta linda apreja,
Gracias por leerme....chao cuidate....

Ok y a los que no dejen Rews, por pereza de escrbiir, = MUCHAS gracias por leer mi fic...y ojala sigan fiel a ella, hasta que termine!!!!

Los kiero a todos....y CTD...

Muaaa....

Att: Emma.
31
¡Sueños, decisiones y amarguras!

La escuela se sentía tan normal sin Dumbledore en ella, que Harry dudo si hacia falta de verdad.
- Claro que hace falta - le espetó Hermione, a la hora del receso del martes - ¿Qué sería de una escuela, sin director?
-Pues si, pero
todo anda muy en calma últimamente - le recordó el ojiverde - Hasta las muertes han disminuido, en pocas palabras, ya El Profeta no muestra nada de eso.
Antes de que Hermione abriera la boca para protestar, Snape les dijo que si no trabajaban, se ganarían 15 puntos menos para Gryffindor.

Hacia mitades de abril, los deberes se multiplicaron por 100, y Dumbledore nada que aparecía.
Minerva se había hecho cargo de la dirección por ese lapso de tiempo en que el director iba a estar ausente, así que cualquier problema sería comunicado a ella.

- Dumbledore pronto volverá - les aseguraba Hagrid al trío maravilla en su cabaña, el sábado por la mañana - Si se tuvo que ausentar de la escuela por este tiempo, sus razones tendrá.
- Harry dice que ya no hace falta - le dijo Hermione y el muchacho la fulmino con la mirada.
- Piensas igual que tu padre, muchacho - le comentó el semigigante, sirviéndole una taza humeante de chocolate.
- ¿A sí?
- Si, en el tiempo en que tu padre estudió aquí, Dumbledore también se tuvo que ausentar - le dijo Hagrid, al tiempo que arrancaba un gran trozo de carne cruda y se lo daba a una bestia peluda y negra que tenía enjaulado.
- Hagrid
. ¿Que tienes en esa jaula? - le preguntó Ron un poco nervioso, señalándola con su dedo índice.
- Un animalito muy lindo.
- No será ilegal ¿Cierto? - Le preguntó Hermione, mirándolo entre ceja y ceja - Por que si lo es Hagrid

- ¡Por supuesto que no! - Contestó el hombre, un poco indignado - Es muy legal, me lo dio un amigo de Asia.
- ¿Cómo se supone que se llama ese animalito lindo? - quiso saber el pelirrojo, a un sin quitarle la vista de en sima.
- Pues es un ``Tropier´´ por supuesto nativo de Asia - dijo, con mucho orgullo - Pero como es tan lindo, no me pareció buena idea que le dijese así - Hermione y Ron se miraron - Por lo cual le coloque ¡Harry!
El muchacho al escuchar su nombre, pego un brinco.
- ¿Me hablaban? - preguntó desconcertado.
Ron se cogió el estomago y se hecho a reír descontroladamente.
- ¡Ya cálmate, Ron! - le ordenó Hermione, cuando este se tumbo al suelo y no paraba de reírse.
- Es
es
es
es
que
.jajá, jajá
.esa
.esa
jajaja
co-cosa
.se
.se
.llama
igu
igual
.que
que Harry - decía el chico, entre sonoras risotadas, y se dudaba si alguno de los presentes había entendido.
- ¿Quién se llama como yo? - quiso saber el ojiverde, arqueándolas cejas y mirando Ron.
- Esa cosa - le contestó Hermione, señalando la jaula que había al lado de la grande estufa de leña que Hagrid tenía en la cabaña.
Harry se acerco con paso lento hacia aquella jaula, y miro horrorizado la bestia que tenía dentro:
Aparte de ser grande y peluda, era negra y tenía los ojos rojos y unas garras de toro.
- A esa cosa
¿Le colocaste mi nombre? - y miro a Hagrid, un poco molesto.
El semigigante se encogió de hombros, y asintió ligeramente con la cabeza.
- Y según tú ¿Por qué le colocaste mi nombre?
- Es que le luce - le dijo Hagrid, mientras su pecho se hinchaba de la alegría - ¿O tú no lo crees así? - Harry miro con ironía a su amigo y después desvió su vista hacia su compadre
- Eh
si claro - respondió con sarcasmo, y soltó una risita tonta.

- Me preguntó, en que habrá estado pensando Harry cuando estábamos en la cabaña de Hagrid - decía Hermione a lo bajo, cuando bajaba las escaleras de caracol junto con Ron.
- ¿Cuál de los dos? ¿La bestia o el humano? - le preguntó Ron, conteniendo la risa.
- ¡Que gracioso! - Le espetó la castaña, haciendo una mueca con la boca - Obvio que el humano
digo
Harry - Ron trato con todas sus fuerzas de no burlarse, pero era imposible.
Hermione se despidió de su amigo cuando llegaron al campo de quidditch, y esta se dirigió hacia las graderías de Gryffindor.
Hoy, Harry había decidido que entrenarían para su próximo partido (que sería el último de la temporada) El cual se llevaría acabo hacia finales de mayo.
El clima había favorecido a los leones, los cuales tuvieron un entrenamiento muy agradable.

Por la noche de ese mismo día cuando Harry se dispuso a dormir, sintió como un frío indescriptible le recorría todo el cuerpo. Harry no le prestó mucha atención a aquel síntoma y se metió en la cama, cerrando el dosel.

Las pesadillas de siempre volvieron aparecer en su mente, pero esta vez, Voldemort lo reprendía severamente:

- ¡Si tanto querías a esa sangre sucia, la podías haber protegido para que no muriera por tu culpa! ¡Te podías haber alejado de ella!

Despertó sobresaltado en su cama. La oscuridad y aquella tumba habían desaparecido, y la voz de Voldemort también.
Respiraba agitadamente, y dudaba si podía aguantar aquella presión que sentía en el pecho.
´´ ¡Te podías haber alejado de ella!´´ esas palabras seguían en su mente.
Ya no recordaba la conversación que había tenido con Dumbledore hace meses atrás, ya no recordaba aquellas palabras de ´´¡Nunca te alejes de ella!´´ ya no recordaba nada.
En esos instantes, en su mente solo estaba la pesadilla que había tenido hace unos segundos, y ya no había espacio para nada más. Y como si de un rayo de luz se tratase, a Harry se le ilumino la mente de un momento a otro.
Comprendió (después de meses y meses) que esas pesadillas significaban algo, que esas pesadillas no eran cualquier pesadilla, si no la advertencia de que si no se alejaba de Hermione, la perdería para siempre.
Se levantó de la cama y se coloco sus zapatos, trato de no hacer ruido (para que sus compañeros de cuarto no lo escucharan) y salió del dormitorio.
No sabía como o donde había aparecido aquella idea, pero sabía que eso era cierto.
Si tenía esas pesadillas con Voldemort y Hermione muerta, quería decir que ella corría peligro estando a su lado.
Sin pensarlo dos veces (y sin hacer ninguna pregunta mas sobre ¿Qué pasaría si te quedas con Hermione?) decidió que lo mejor (para los dos) sería separarse por un tiempo; si quiera mientras buscaba a Voldemort y lo destruía.
Le dolía pensar en el momento en que le diría a Hermione que hasta hay había llegado su relación, pero no tenía escapatoria. Era ella o era ella, no había más caminos.
Respiró profundo, y se sentó en las escaleras. Miro con sosiego el camino que llevaba hacia la sala común, y varias lágrimas resbalaron por sus mejillas.
Le sería muy difícil decirle adiós a la persona que mas había amado sobre todo el mundo, y a la cual se le entrego con tanta pación, pero no había otra alternativa.
Simplemente por el hecho de que la amaba tanto, era que hacia eso. Se sacrificaba el, para que ella estuviera bien, y no le pasara nada.
Se tapo con las frías manos el humedecido rostro, y decidió que a principios del próximo mes, terminaría con Hermione.
Aquella palabra le era muy difícil de emplearla, pero ¿Qué otra palabra se utilizaba en esos casos, en que estas apunto de romper con tu pareja?
Lloro en silencio, conciente de que todos estaban dormidos y no se daban cuenta de su dolor. Cuando las lágrimas no quisieron brotar más de sus ojos, se levantó de las frías escaleras y entró con lentitud hacia el dormitorio.
Miro con desdén su cama y recordó (como una video-casetera Muggle) la noche del 15 de febrero, cuando Hermione se entregó a el por segunda vez.
Otra vez las lágrimas comenzaron a brotar, y sus piernas lo dirigieron hacia la sala común.
Se sentó en su butaca preferida y dejo que toda su tristeza se desplomara.
Lloraba y lloraba como una magdalena, cualquiera que lo viera, pensarían que era una niñita pero
un hombre también podía llorar por amor, y mas si es por que se separaba de la chica que lo había hecho tan feliz.
- ¿Señor Potter? - lo llamó una voz chillona en la oscuridad. El joven pego un respingo, y se limpió rápidamente las lágrimas con su túnica.
- ¿Quien anda hay? - preguntó el moreno, sacando su varita.
- ¡Oh! ¡Juro que no fue intención de Dobby asustar el señor Harry! ¡No, lo juro! - dijo la chillona voz del elfo domestico, saliendo de las penumbras.
- Ah, eres tu Dobby - dijo Harry, guardando su varita - Tranquilo, no me asustaste, solo pues
pensé que estaba solo.
- Dobby solo vino a limpiar la sala común de Gryffindor como siempre, señor - le explico el pequeño elfo, que llevaba unos sucios trapos en manos - Como recordara el señor Harry, hace 4 años más o menos, la señorita Hermione había cosido unos lindos gorritos y varias prendas para liberar a mis compañeros. Pues ellos no quedaron muy satisfechos con eso, les disgusto mucho, y desde entonces yo limpio la sala común solo.
- Pero eso paso hace siglos - le dijo Harry - ¿A un siguen disgustados?
- Un elfo domestico nunca olvida, señor. Eso es una gran ofensa para nosotros, y más si no queremos irnos de aquí.
Harry arqueo las cejas ¿Cómo era posible que los elfos fueran tan orgullosos? Soltó un bufido de exasperación, y sonrió amargamente.
- A Dobby le pareció que el señor Harry estaba llorando - le comentó el elfo, mientras limpiaba una mesa - ¿Estaba llorando el señor Harry?
El muchacho negó con la cabeza - Claro que no
solo
pues

- Escuche sus sollozos - insistió el elfo - Y no creo que estuviese hablando solo, por que si no hubiera susurrado, señor.
Harry trato de sacar una sonrisa, pero le era muy difícil - Estoy bien - le aseguro al elfo - Solo pues
se me había entrado un mugre al ojo.
Dobby lo miro fijamente, como tratando de ver si era cierto lo que estaba diciendo - Debió de haber sido un mugre muy sucio señor, por que tiene los ojos rojos como tomates.
- Eh si
claro, un mugre muy sucio.
Dobby le sonrió y siguió limpiando el resto de la sala - Y
¿Cómo van las cosas con la señorita Hermione, señor? - Le preguntó el elfo, después lo miro asustado - ¡Lo siento! - Se excuso en seguida - Dobby no debe hacer esas preguntas al señor Harry, eso le corresponde a su vida privada. Dobby es malo, muy malo, malo - y agarro un libro (que seguramente algún alumno dejo olvidado) y comenzó a auto-castigarse.
- ¡No Dobby, basta! - le ordenó Harry, agarrando el libro y cogiendolo entre las manos - ¡No te castigues!
- Pero Dobby fue un elfo malo al preguntar sobre la vida privada del señor Harry Potter.
- No importa - le dijo Harry, sonriente - Puedes preguntar, eres libre de hacer lo que quieras.
Dobby solto una risita nerviosa - Eh
si

- Las cosas van bien - le contestó el chico - Yo la quiero mucho.
- Si se nota.
A los cinco minutos, el elfo termino de limpiar y se despidió de Harry.
- Hasta un próximo encuentro, señor Harry Potter - y salió por el hueco del retrato.
Harry levantó el rostro para no volver a llorar, y subió de nuevo hacia su dormitorio.

El domingo estuvo muy en las nubes: Cada vez que uno de sus amigos le hablaban, este respondía con otra cosa.
- ¡Oye
.estas como todo atolondrado! - le espetó Ron, golpeándole en la cabeza.
- ¡No le pegues! - Le gritó Hermione, mientras le sobaba la cabeza a su novio - Deja de ser atrevido.
Harry ya no tenía ganas de escuchar las absurdas discusiones entre su novia y su mejor amigo, a si que se levantó del césped y dejo que alegaran solos.
Cada vez que estaba cerca de Hermione, un profundo dolor en el pecho le renacía, y no podía aguantar las ganas de llorar.
El próximo fin de semana, sería mayo, eso quería decir, que solo la semana que venia tenía para disfrutar a Hermione.
- Hey, Harry - lo llamó de repente una voz. El joven volteo, y vio a Matilde acercársele apresuradamente.
- ¿Qué pasa?
- La profesora McGonagall me acaba de enviar esto, dice que es para ti - le contestó, dándole un pedazo de pergamino.
- Gracias - le agradeció el moreno, y vio como la muchacha se iba alejando a todo correr.
Harry miro con el ceño fruncido el pergamino, y con cuidado lo desdoblo. El pergamino decía:

Querido Harry:
Volveré el próximo domingo, y necesito que vengas a mi oficina para hablar contigo después de la cena.

Att: Albus Dumbledore.

PD: Soy fanático de los pasteles de chocolates en salsa.


pensó con rabia. Guardo el pedazo de pergamino en el bolsillo de la túnica, y se dirijió hacia el castillo.
Era la primera vez que el y Ron tenían los deberes al día, a si que cuando paso por el hueco del retrato, no se tuvo que preocupar por realizar aburridas tareas.
Gracias a dios, la sala común estaba vacía (ya que todos los alumnos disfrutaban del buen día que abril les ofrecía) y se sintió muy cómodo al estar solo y sin chusma.
Se acostó en el sofá que siempre compartía con Hermione, y cerró los ojos.
Trato de no pensar en ella, de internarse en la última temporada de quidditch, pero le era muy difícil. Hermione entraba y salía de su mente como los jugadores de quidditch del libro: Los mejores quipos de Gran Bretaña e Irlanda, que para variar
se lo había dado ella cuando estaba en cuarto.
Escucho como el retrato se abría, y pensó que podía ser algún niñito de primero, así que no abrió los ojos.
Alguien se le poso al lado y lo miraba con detenimiento.
- ¿Pero que demo
? ¡Hermione! - exclamó sorprendido, al verla parada a su lado.
- Cuando pare de discutir con Ron, me di cuenta de que te habías ido - le dijo la castaña, arrodillándose para verlo de una menor altura - Y pues
supuse que podías estar aquí.
Harry sonrió, y se sentó para darle paso a que su novia se sentara a su lado.
- Estas muy linda hoy - le dijo, mientras le acariciaba con el dorso de la mano la mejilla - Mas linda que las veces anteriores.
Hermione se encogió de hombros y lo miro con dulzura.
- ¡Te amo mucho!
- Yo también te amo - le dijo Hermione, y se fueron acercando con lentitud.
Sus labios se rozaron, para después fusionarse en un candente beso.
Un beso, que a Harry le supo amargo, pero dulce a la vez. Un beso llenó de amor, tristeza, protección, y pasión.
Colocando una mano sobre su nuca y la otra sobre su cintura, la fue acostando con sorna en el sofá.
Hermione se dejo llevar por los leves movimientos que Harry daba, cada vez que intentaba quitarle la falda, y no hizo nada cuando logro su objetivo.
Harry quería hacerla suya por última vez, sentir su cuerpo como las veces anteriores, por que sabía nunca volvería a oler aquel aroma de jazmín de flores.
Harry comenzó a quitarse la camisa, pero entonces la castaña lo detuvo.
- No, Harry - le dijo con rotundidad - Aquí no.
- Pero, Hermione yo

- ¿Qué te parece si nos vemos aquí el viernes a las once y media? - le propuso la castaña, alejándolo con delicadeza de su cuerpo.
- Pues
está bien - aceptó el joven, sonriéndole.
- Muy bien, este
ya me tengo que ir - y se coloco la falda con brusquedad.
- Ven te ayudo - se ofreció su novio, y le comenzó a subir la falda y se la abrocho con mucha delicadeza.
- Nos veremos el viernes a las once y media aquí - le recordó Hermione, y le dio un corto beso en los labios.
Aquel beso, hizo que la tristeza que tenía en esos momentos, se le desvaneciera por completo.

El lunes llegó, y con ella el arribo de un nuevo hechizo en D.C.A.O.
- Practicaremos la maldición sectusempra - les decía Lupin, a los alumnos de Gryffindor y Slytherin - Por favor háganse en pareja - el movimiento se formó en toda el aula, y cuando todos tuvieron pareja se detuvo - Creo que esta maldición ya la practicaron con el profesor Snape a principio de año ¿No? - todos asintieron - Pues bien, hoy la recordaremos de nuevo, ya que en sus EXTASIS aparecerá.
- Otra vez con los benditos EXTASIS - dijo mal humorado Ron, a lo bajo.
- El próximo mes, nos dedicaremos a recordar todo lo que aprendieron en sus años pasados en esta asignatura - hubo quejas y reproches - Y también haré unos pequeños exámenes - mas quejas y reproches - Pero van a ser muy fáciles.

El timbre sonó, justo cuando la maldición sectusempra le estaba saliendo bien a Ron. Y de uno en uno, fueron dejando el aula vacía.
- Harry - lo llamó Lupin, antes de que el ojiverde saliera por la puerta - Ven - el chico se alejo de sus amigos, y les dijo que ahora los alcanzaba.
- ¿Si profesor Lupin?
- Harry, Hagrid me dijo que le dijiste (valga la redundancia) que Dumbledore no es necesario aquí en Hogwarts - le recordó el profesor, muy serio - ¿Por qué dices eso?
- No se, tal vez por el hecho de que ya me estoy defendiendo solo, y no necesito que nadie me cuide - dijo Harry, un poco brusco.
- Tu no, pero los demás estudiantes si. No todos son tan fuertes como lo eres tú, o recuerda como se colocaron los alumnos cuando llegó esa noticia de los muggles asesinados. Recuerda como se colocaron las hermanas Patil, al saber que sus padres habían muerto.
No todos corren con la misma suerte que tu, Harry - le comentó Lupin, con serenidad.
- ¿La misma suerte que yo? - preguntó con sarcasmo, y se rió con ironía - Si usted le llama suerte, al hecho de que Voldemort haya acecinado a mis padres cuando solo era un bebé, al hecho de que haya tratado de acecinarme y al hecho de que por eso, tengo que cargar con una maldición
¡Pues que suerte tan chévere!
Lupin se quedo cayado, y lo miro con desdén.
- Pero tienes a muchas personas que te quieren a tu lado.
- Profesor, tengo clases de Transformaciones, y pues McGonagall molesta mucho, así que hablamos después - y sin darle tiempo de decir otra cosa, salió del aula.

- ¿Qué quería Lupin? - le preguntó Ron, cuando Harry llegó al aula de Transformaciones.
- Nada, hablar de bobadas.

Los días siguientes se convirtieron en completos martirios para los estudiantes de séptimo: Los maestros comenzaban a decirles que solo faltaba un mes exacto antes de los EXTASIS, por lo cual los llenaban de tareas hasta el tope.
- Van a llegar al limite - exclamaba Ron furioso, el miércoles por la tarde - ¡Al limite!
En ocasiones, Harry tenía que levantar el rostro para detener las lágrimas que iban a resbalar por sus mejillas, a causa de imaginarse el día (que sería dentro de muy poco) en que el y Hermione no serían nada.
Pero algo curioso le pasaba: Cada vez que la castaña el recordaba lo del viernes, aquella amargura desaparecía por completo.

El jueves, Harry se levantó muy contento, por lo cual Ron le preguntó que le pasaba.
- Que mañana es viernes - le comentó muy feliz.
- ¿En serio? ¡Que inteligencia la tuya! - le dijo su amigo, en tono burlón.
- Hay que gracioso.
- Hola Ron, Hola Harry - los saludo Hermione, cuando estos bajaron hacia la sala común - ¿Cómo amanecieron?
- Pues Harry muy bien - y miro de reojo al ojiverde - Yo, hay, aguantando los tediosos deberes.
Hermione sonrió, y miro picaramente a su novio, el cual le devolvió la misma mirada.

Por fin el viernes había llegado, y Harry estaba más que contento.
- Ya cálmate Harry, ni que esa fuera la última vez que estaremos juntos - le dijo Hermione en tono de broma, a la hora del almuerzo.
La sonrisa del moreno se le desvaneció, pero lo disimulo mordiéndose la parte inferior del labio.
- ¿Y que piensas hacer? - quiso saber, para cambiar de tema.
- Es sorpresa - le dijo la castaña, y agarro su pollo en salsa - Ojala te guste.
- Si viene de ti, supongo que me va a gustar, y mucho.

Para Harry, las clases le fueron eternas, y a la hora de la cena hizo un ademán con el brazo, en sinónimo de alegría.
Ya en la sala común, Harry miraba impacientado el correr de las manecillas del reloj (que iban igual de lentas que una tortuga)
- Bueno, buenas noches - les deseo Hermione a Ron y a Harry.
-¿Ya te vas a dormir? - le preguntó el moreno desconcertado.
- Si, mañana tendré muchos deberes - y dándole un beso en la boca, subió por las escaleras hacia el dormitorio de las chicas.
A las diez menos cuarto, Harry subió junto con Ron al dormitorio.
Cuando todos sus compañeros estuvieron profundamente dormidos a las once en punto, el ojiverde no podía si quiera pegar pestaña, estaba tan ansioso por que llegara las 11:30, que ¿A quien le iba a importar el sueño, en ese momento?

El reloj marco las once y media, y Harry (arreglado y muy bien perfumado) salió de su dormitorio, rumbo a la sala común.
Solo tuvo que esperar unos cuantos minutos, antes de que Hermione apareciera con una ropa muggle (pantalón muy ajustado al cuerpo, y que dejaba ver su espectacular cuerpo. Blusa roja y escotada)
- ¡Estas hermosa! - la elogió su novio. Esta se ruborizo un poco.
- ¿Vamos? - le preguntó, y el muchacho asintió torpemente.


*********Notas de la autora*********

Holi:

Hay, se que después de este cap....muchos de ustedes me van a matar....pero bue...así es la historia.....
Ah....en word ya llevo mucho adelanto...y solo faltan como 5 capi y termino el Fic!!! huuuuuujuuu!!!
Jajaja, ojala les guste este cap...y gracias por el rew...n_n (anonimo...creo o_O)

CHauz, nos veremos en la proxima actualización.

*Emma*32
El último beso, la última vez:

Salieron por el hueco del retrato y miraron hacia ambos lados.
- Creo que será mejor que utilicemos esto - propuso Harry, sacando del bolsillo del pantalón la capa de invisibilidad.
Extendió sobre el cuerpo de Hermione y el de el, la delgada y fina capa transparente, y en un abrir y cerrar de ojos, habían desparecido.
- ¿Dónde vamos a ir? - quiso saber su novio, un poco curioso.
- ¡Hay, deja de preguntar y simplemente sígueme! - le espetó la castaña, mientras lo agarraba del brazo.
Pasaron por un pasillo lleno de retratos que dormitaban y roncaban sobre sus marcos, y voltearon hacia la izquierda.
Llegaron hacia un tramo vacío de pared, frente a un enorme tapiz que representaba a Barnabás el Chiflado enseñando absurdamente a bailar ballet a los trols.
Hermione se quito la capa invisible y comenzó a pasar frente al tapiz tres veces, hasta que una fina puerta de madera se irguió ante ellos.
- ¿La sala de los Menesteres? - Dijo Harry, mirando con sosiego la puerta - ¿Esta es tu gran sorpresa?
Hermione lo miro indignada y se cruzo de brazos frente a la puerta.
- Pues si no te gusta, te puedes ir - le dijo con toda tranquilidad. Harry sonrió, y la retiro delicadamente de la puerta:
Una estancia, decorada con finos listones blancos les dieron la bienvenida.
Entraron a ella, y cerraron la puerta. Vieron como en el centro de esta, había una fina mesa de madera para dos, decorada con un mantel blanco y varias velas del mismo color.
Al fondo, Harry pudo distinguir una pequeña puerta de roble, supuso que detrás de esta había una habitación pero no preguntó nada, para así no dañar la sorpresa.
Aparte de la mesa que rodeaba la estancia, mas haya había unos medianos muebles (como del siglo XIIII) y una mesa de centro de cristal.
Atrás del mueble más grande, una ventana se erguía y hacia que la habitación se viera más elegante.
Harry miro a Hermione y esta le esbozo una amplia sonrisa - ¿Te gusta? - le preguntó la chica, levantando el ceño.
- Si, esta muy linda - respondió con desdén.
La castaña le volvió a sonreír, y lo invito a la mesa.
- ¿Tienes hambre? ¿O quieres tomar algo?
Harry no sabía que decir, a si que opto por la segunda opción.
Se sentaron a la mesa y Hermione saco su varita, apuntando a un punto fijo en la fina mesa. Como por arte de magia aparecieron dos copas de cristal, con una botella de vino.
Harry tomó su copa y dejo que la joven le sirviera un poco de licor.
- ¿Cómo se te ocurrió esta idea? - quiso saber el moreno, bebiendo un sorbo de vino.
- Tú querías que estuviéramos solos, ¿No? - el muchacho asintió - Pues me acorde de esta espectacular sala, y durante toda la semana me imagine algo que te pudiera gustar - Harry le sonrió con amargura, Hermione lo quería mucho y no se justificaba que al día siguiente la cortara
- ¿Te pasa algo? - le preguntó la castaña, mirándolo ceñuda. El chico negó con la cabeza y la miro fijamente a esos ojos cafés que siempre lo embriagaban.
Se quedaron así durante varios minutos, hasta que Hermione le sonrió.
- Mira que el domingo, recibí una carta de Dumbledore - le comentó el ojiverde, a la pelicastaña.
- ¿A si? ¿Y que decía?
- Pues
que este domingo regresa al colegio, y que tiene que hablar conmigo.
- ¿Te imaginas de que podría ser? - Harry se quedo pensando y luego contestó:
- Pues
supongo que me va decir que estuvo haciendo por fuera ¿no crees? - Hermione asintió levemente, a un que no muy convencida.
Siguieron hablando hasta mas haya de las doce, hasta que Harry no se aguanto mas la curiosidad, y le preguntó a Hermione que había detrás de la puerta del fondo.
- Pues hay una habitación - le respondió, sonrojándose un poco.
- ¿A si? - Dijo Harry, un poco pícaro - Herms
que
. ¿Que te parece si nos tomamos lo que queda de la botella de vino haya? - sugirió el joven, tratando de no sonar muy lógico de que quería estar con ella de nuevo.
Hermione capto el rudo esfuerzo que había hecho el chico para elegir aquellas palabras tan sutilmente, que asintió sin reproches.
Hermione agarró la botella junto con las copas, y se dirigieron hacia la puerta. Harry agarro el picaporte, y dejo que su novia entrar primero.
Una linda cama matrimonial, cubierta con un tendido blanco perla y varios pétalos de flores en el colchón, les sonrió jovialmente.
Harry observo minuciosamente cada detalle de la pequeña (a un que no tanto) alcoba en el que estaban: Un piso de madera (que exageraba su brillantez) estaba debajo de sus pies. Un armario (también de madera) se alzaba al fondo del cuarto, y al lado de la cama, una mesita con un despertador y un porta-retratos vacío, completaba la colección de objetos de madera.
- Es mi imaginación, o
¿Te gusta mucho la madera? - preguntó el ojiverde y miro a su acompañante.
La muchacha se encogió de hombros, y asintió - Si, me fascina. Me parece que la madera da un toque de elegancia a una casa.
Harry sonrió y esta vez fue el, quien la invitó a la cama. La chica dejo las copas y la botella de vino sobre la mesita de noche, y miro fijamente aquellos ojos verdes que la embelezaban.
- ¿Tu quieres seguir tomando mas vino? - le preguntó su novio, mirando elocuentemente las copas. Hermione negó lentamente con la cabeza, y se fijó al instante como Harry se le acercaba con mesura.
Por una fracción de segundos, Harry sintió como su corazón se comprimía a gran velocidad, pero olvidando el hecho de que se tendría que alejar de ella al día siguiente, fue acercando sus labios a los de ella.
Cuando sus labios y sus lenguas hicieron contacto, Harry la abrazó por la cintura y la atrajo más hacia su pecho, al mismo tiempo que trataba (a un que en vano) de desabotonarle la blusa escotada que tenía.
Hermione rió a tal hecho, y se separó delicadamente de el - Si que eres bien tonto - le espetó entre risitas - Nunca la vas a desabotonar desde atrás, eso es lógico - Harry se sintió un poco estúpido, pero no dijo nada.
Cuando la castaña iba a desabotonarse la blusa, Harry la detuvo - Deja que yo lo haga - se ofreció, y comenzó a desabrochar lentamente uno por uno los botones. Y así comenzó el despoje de prendas, hasta que los dos quedaron semi-desnudos y se fueron cayendo lentamente en la cama
.

Una vez más
dos almas se unían en una, pero esta vez, sería la última



Los primero rayos de sol, entraron por la pequeña rendija de la ventana que había al fondo de la habitación; y provoco el despertar del moreno con embelesadores ojos verdes (N/A: Si eso es cierto
huuu)
El chico miro hacia ambos lados un poco desconcertado, y busco a tientas las gafas.
Sintió como un calor femenino se movía a su lado, y sonrió cuando vio a Hermione acostada sobre su desnudo pecho. Tenía la cabeza sobre su pecho y el cuerpo estaba cubierto por las delicadas sabanas blancas.
pensó con amargura, mirando a su novia pero entonces, un fuerte pinchazo le dio en la cicatriz, y comenzó a dolerle la cabeza con descontrol.
Sentía como se le iba a partir en dos en cualquier momento. Se levantó de la cama (tratando de no levantar a Hermione) y se sentó en una pequeña butaca que había al lado del armario.
Trato de respirar lento y calmado, para ver si así aminoraba el dolor de la cicatriz (pero fue en vano) cada vez que cerraba los ojos, esta iba en aumento.
No sabía como y porque presentía que Voldemort había sentido lo que el sintió anoche cuando se acostó con Hermione, pero solo lo presentía.
- Para
ya - decía a lo bajo, mientras empuñaba las manos - ¡Detente
por
por favor! - El dolor en la cicatriz iba en aumento - ¡YA BASTA! - Gritó, sin poderse contener. Vio como la castaña se movía bruscamente en la cama, y abría los ojos con sorna.
Al ver que el calor masculino se había ido, volteo hacia donde Harry se encontraba.
- ¿Qué haces hay? - le preguntó con voz soñolienta, al tiempo que se incorporaba en el colchón, y se tapaba con las sabanas su desnudo cuerpo. - ¿Te duele la cicatriz? - inquirió con voz grabe. Harry negó con la cabeza, y trato de sonreírle, pero fue inútil.
- Harry, no te veo bien - le dijo su novia, examinándolo de ito a ito - Si quieres, podemos ir a la enfermería.
El chico negó de nuevo y se levanto de la butaca pensó, mientras se sentaba a su lado.
Hermione lo miro preocupada, pero este se limito a sonreírle.
- Bésame - le dijo en un susurro.
- ¿Qué?
- Que me beses - le repitió el joven, y se le fue acercando con lentitud. La chica no se movió ni un centímetro, y acerco su cara a la de el.
Al cabo de unos segundos, estaban fusionados en un dulce y apasionante beso.
El moreno comenzó a sentir que sus fuerzas se le iban lentamente, pero no iba a permitir que él cortara aquel beso que lo llenaba de alegría.
*Tienes que alejarte de ella* - le decía una fría voz en su interior *¿O acaso quieres verla muerta? ¿Quieres ver a Hermione Granger muerta? ¿Eso es lo que quieres
Harry Potter?*
No lo pudo resistir mas, el dolor en la cicatriz iba de mal en peor. Se alejo con brusquedad de su novia, y la miro fijamente - Perdóname - le dijo en un susurro. La castaña levantó el ceño, y lo miro desconcertada.
- Pero ¿Qué te perdone que? - al instante, Harry cayó desmayado (N/A: Vamos otra vez, caray este chico tiene una enfermedad, llamada: Enfermería-aguda
.)




El reloj marcaba las cuatro y media, pero en la mente de Harry, el tiempo no existía.
Estaba corriendo sin rumbo, por un cuarto oscuro y lúgubre. Escuchaba los pasos de alguien persiguiéndolo, y la voz de Voldemort diciéndole:
- Esta es tu última oportunidad, Harry Potter
tu última oportunidad


Comenzó abrir los ojos con lentitud, y sintió como alguien le pasaba las gafas.
- Gracias - le agració aquel ser, que identifico como Hermione.
- ¡Harry! - Chillo con su peculiar voz - ¿Qué te paso? - el chico no supo que decirle, ya que estaba sumido en sus pensamientos.
pensó con amargura, y después observo con sosiego a la castaña.
- Hermione, ¿Será que podemos hablar, cuando me den de alta? - le preguntó sin rodeos.
- Dentro de media hora te darán de alta - le informó con dulzura - Pero ¿De que quieres hablar?
- Te lo diré cuando salga de aquí.
Y efectivamente a la media hora, la enfermera Pomfrey le dio de alta a Harry, no sin antes decirle que había rompió el record de visitas a la enfermería.


- Ahora si ¿Qué me ibas a decir? - le preguntó la muchacha, cuando cerraron la puerta.
- Mejor salgamos - le propuso el ojiverde, con un tono triste. Hermione asintió sin quejarse, y agarro de la mano a su novio (el cual le dio un vuelco el corazón) y se dirigieron hacia el vestíbulo.
Bajaron por las escaleras de piedra cuando cruzaron la puerta de roble, y Harry guió a la castaña hacia el lago.
Harry agradeció que todos estuvieran muy lejos del lago, ya que le sería más fácil decirle a Hermione lo que le tenía que decir, sin metiches.
Llegaron hacia el mismo árbol que una vez se dijeron que se amaban, y se sentaron en el frondoso césped.
Harry no podía mirar a los ojos a su novia, le daba mucha tristeza saber que dentro de unos escasos minutos, nunca más volvería a ver esos lindos ojos cafés.
- ¿Qué me querías decir? - dijo la chica, rompiendo el silencio. Harry miro como el calamar gigante iba hacia la superficie y miraba el cielo, y al cabo de unos segundos se sumergía de nuevo.
- Es que
- balbuceo, era muy difícil, si que lo era.
- Dime - lo animó la chica, agarrándole el rostro para que la mirara - ¿Qué me tienes que decir?
Trato de contener sus lágrimas, y retiro con delicadeza aquellas suaves manos de su rostro.
- Hermione
es que
.yo
.te
lo que te
te tengo que decir
es
que
yo
eh
tu
.nosotros
pues
.
- ¿Qué crees que esta fallando en la relación? - le preguntó la joven, tomando las riendas de la situación.
Harry abrió los ojos como platos.
- ¿Soy yo?
- ¡No! - le dijo casi audible - No eres tu

- ¿Entonces? ¿Qué pasa en la relación?
- Soy yo - dijo por fin.
- ¿Que pasa contigo?
El chico desvió su vista hacia el lago, para después posarla de nuevo sobre aquel angelical rostro - Es que
últimamente me eh sentido muy confundido - ¿confundido? ¿De donde había salido aquello? Eso no era cierto.
- ¿Confundido? - repitió Granger, sin comprender.
- Eh
si
eh estado muy confundido en estos días.
- ¿Y por eso, es que haz estado como en las nubes?
- Exacto - contestó Harry de inmediato. Nada de lo que estaba diciendo era cierto, pero no le podía decir: ´´Hermione, es que nos tenemos que separar por que eh tenido unas pesadillas en las que apareces muerta, y pues de pronto Voldemort te mata si estas conmigo´´
- ¿Por qué estas confundido?- había llegado la pregunta del millón ¿Ahora que le iba a decir?
- ¿Es por una chica? - quiso saber la muchacha, mirándolo fijamente.
- ¡No! - Exclamó de inmediato - Solo pues
estoy confundido, no más.
- Y ¿Qué quieres hacer?
Harry tragó saliva; decirle que terminaran era muy crudo, además eso no quería hacer.
- Démonos un tiempo - le dijo sin inmutarse.
- ¿Un tiempo?
- Si, para que
yo
bueno
pueda aclarar mis sentimientos
hacia
hacia ti - le explicó el moreno.
Hermione arqueo las cejas -¿Quieres decir que no estas seguro si me amas o no?
- No es eso.
- ¡Entonces, explícate! - le exigió muy seria.
Harry se quedo callado - Hermione, yo te amo, y mucho - le dijo, casi en un susurro ahogado.
- Si me amas como dices, entonces ¿Por qué me pides un tiempo?
- Porque
en las relaciones es así.
- ¿A si como? - quiso saber la chica, ya estaba un tanto molesta.
- Pues
así
eh

- Si vez que no sabes por que me estas pidiendo un tiempo - le espetó con rudeza - ¿Sabes que es lo que creo, Harry? ¡Que en todo esto, hay por intermedio una chica!
- ¡Claro que no! - Exclamó Potter, cansado de la insistencia de Hermione - Si hubiera una chica, te lo diría - Hermione hizo una mueca de si claro, como no pero no dijo nada.
- Harry, un tiempo es como terminar - le comentó su novia con voz ahogada.
- Hermione, yo no quiero terminar contigo - le aclaró el ojiverde con suavidad - Yo te amo mucho para hacer eso.
- Harry, ¿Pero quien te entiende? - Exclamó de repente la muchacha - Me dices que nos demos un tiempo para que aclares tus sentimientos. Pero también me dices que me amas mucho ¿Qué pasa? - el chico respiro profundo, y desvió su vista hacia el césped.
- Yo no te quiero perder - le dijo en un susurro, pero a un sin mirarla - Solo...te estoy pidiendo un tiempo, no mas.
Hermione trato de contener las lagrimas, y se secó rápidamente una que resbalo por su mejilla.
- Quieres un tiempo - dijo con voz apagada.
- Si - le contestó el moreno - Por favor.
La castaña se quedo callada, y la manta del silencio reino entre ellos.
El joven sintió como la chica se levantaba del césped y se sacudía la túnica. Harry la miro con sosiego.
- Ahora pensé
que
pues
tu confusión
se podía haber arreglado con lo de anoche - le comentó, con voz entre cortada - Pero por lo que veo no.
Harry la miro e hizo lo mismo que ella. Hermione desvió su vista hacia otra parte y le dijo - Solo espero que esto no sea por una chica - y acto seguido, con grandes zancadas camino hacia el castillo.

El viento soplo, rozando las copas de los árboles y la tristeza del moreno que se encontraba parado al lado del lago.
Había terminado con la mujer que mas amaba sobre la faz del mundo, lo había hecho para protegerla, le había dado el gusto a Voldemort sin querer.


El camino hacia la sala común de Gryffindor por la noche, nunca se le había hecho tan largo en su vida. El solo imaginarse a Hermione sentada en una butaca, conversando con Ron (y ocultando muy bien su tristeza) le partía el alma.
A un que mas le dolía, si Hermione se iba hacia el dormitorio, con la excusa de que tenía mucho sueño (solo por el hecho, de que el había llegado)
Llegó hacia el retrato de la señora gorda, y miro la pintura con pesadez.
- ¿Contraseña? - le preguntó con voz formal.
- Eh

- Ya la cambiaron - le informó una voz familiar. El chico volteo, y vio a la menor de los Weasley que cargaba una pila de libros.
- Ven te ayudo - se ofreció al instante, y agarro cinco de los 8 libros que esta llevaba.
- Gracias - le dijo con una sonrisa - Sopa de gelatina - y el retrato se corrió, dejando un pequeño hueco donde los jóvenes pasaron.
- ¿Para que son todos estos libros? - le preguntó Harry, mirando los cinco libros que llevaba.
- No se si te enteraste, pero al queridísimo Ministro se le ocurrió que a los de sexto deberían hacerle unas PRE-EXTASIS, para que cuando estuviesen en séptimo llegasen preparados - le respondió en tono mordaz, haciendo mucho énfasis en las palabras: Queridísimo ministro.
- ¿Y cuando lo harán?
- Pues en la segunda semana de Junio.
La sala común, estaba abarrotada de estudiantes de sexto, que (al igual que Ginny) tenían una pila de libros en la mesa.
- ¿Dónde te vas hacer? - le preguntó el moreno, tratando de no perder el equilibrio con los libros.
La pelirroja le señalo una mesa que había al lado de la ventana, y este la siguió.
- Muchas gracias, Harry - le agradeció, dándole un beso en la mejilla. El chico le sonrió, y miro todo el recinto: No estaba Hermione.
- Hola, Harry - lo saludo Ron, cuando este se había sentado en su butaca preferida.
- Hola, Ron - le respondió al saludo, pero con una voz sumamente apagada.
- ¿Por qué no estas con Hermione? - Harry vacilo unos instantes antes de responder.
- Pues
por que
- miro a ambos lados, consiente de que nadie los estuviese escuchando - Por la tarde termine con ella.
- ¿¡QUE!? - Grito el pelirrojo, con los ojos como platos.
- Shiiiiit - lo cayó e moreno, colocando el dedo índice en la mitad de la boca.
- ¿Por qué lo hiciste? - le preguntó su amigo, bajando la voz.
- Pues
tanto como terminar no fue, solo
pues
nos dimos un tiempo.
- ¿Por qué lo hiciste? - le repitió Weasley, acercando mas su butaca a la de el.
- Es que
estoy confundido - fue lo único que dijo, antes de que el silenció reinara entre ellos.

Faltando quince para las ocho Hermione entró a la sala común, y al ver a Harry se le cristalizaron los ojos.
- Ron, Aquí tienes la redacción del lunes - le dijo Hermione, entregándole varios pergaminos.
- ¿Qué redacción?
- De pociones, la que hicimos cuando - y miro a Harry - Cuando Harry estaba en la enfermería - Harry la observo con sosiego, después desvió su vista hacia el fuego.
- Ah
verdad
mmm gracias Hermione - la joven le sonrió y subió por las escaleras hacia su dormitorio.
Ron miro de reojo a su amigo y después dio un hondo suspiro.
- Ahora Ginny se va a volver mas loca de lo que es - terció el pelirrojo, rompiendo el incomodo silencio.
Harry miro a su amigo y arqueo las cejas. A tal gesto, Ron agregó:
- Tarde o temprano, todo Hogwarts se va a enterar de que tu y Hermione terminaron, y pues
tu sabes que mi hermana esta obsesionada contigo
y

- Si ya no sigas - lo cortó el ojiverde, y perdió su mirada en el chispeante fuego.


*********
El clima en London Quees, reflejaba al ser que habitada aquella casa abandonada y apunto de derrumbarse.
- Mi querida Naggini - decía en tono triunfal - Por fin Harry Potter a caído
por fin esa sangre sucia ha salido del barco - la grande serpiente siseó con sorna y comenzó a enrollarse lentamente, dejando que su amo le acariciara la cabeza.


El domingo en la mañana, Harry se levantó muy temprano y como ya no tenía sueño, decidió arreglarse y salir del dormitorio.
Nunca en su vida (que el recordara) había tenido una noche tan larga como la anterior:
No podía dormir bien, y a cada segundo miraba el reloj para ver que hora eran.
Bajo las escaleras, y cuando llegó a la sala común se acostó en el sofá.
Escuchó como los pasos de alguien sonaban en las escalas, y se preguntó quien mas se había levantado a las seis de la mañana.
- Ah, no pensé que estuvieses aquí - dijo la voz triste e ida, de Hermione - Eh
adiós - y sin mas preámbulos, salió como una bala por el hueco del retrato.
Harry miro el lugar por donde hace unos momentos había salido Hermione, y se quedo un poco contrariado.
Un fuerte dolor en el pecho renació, y supuso que era por el hecho de haberse alejado de ella.
Trato de dejar de pensar en ella, pero fue inútil, hasta que el pergamino que Dumbledore le había enviado con Matilde el domingo anterior, se le vino a la mente:
Necesito que vengas a mi oficina para hablar contigo después de la cena. recordó, y se impaciento un poco. Ahora quería que la cena llegara rápido.

En todo el día, Harry no volvió a ver a Hermione, a un que la preguntó a todo mundo y remundo no hubo rastro de ella.
- De Hogwarts no sale - le aseguró Ron, el cual ya estaba cansado por la preocupación de su amigo - Y si estas tan preocupado por ella, y tanto la quieres como dices, no le debiste pedir que se dieran un tiempo - Harry no opinó nada, solo se limito a fulminar con la mirada a su amigo pelirrojo.

A las tres menos quince, decidió ir a los terrenos de la escuela para ver si la fresca brisa de mayo, hacia que se sacara a Hermione de su mente.
Cuando bajo las escaleras de piedra, vio que de la Casa de Hagrid salía humo por la chimenea, a si que mejor opto por ir a visitarlo.
Toco a la puerta tres veces pero nadie contestó, lo cual se le hizo un poco raro.
Ya al cansarse (después de tocar 25 veces exactas) se retiro de la puerta resignado y afligido.
Justo en el momento, vi como Malfoy salía del Bosque Prohibido hacia el castillo. Arqueando el ceño, lo siguió a gran velocidad y trato de escabullirse por entre los muros de piedra, para que no lo viera.
En esos momentos, lamento no tener la capa invisible consigo, ya que pudo observar (en la distancia en que estaba con respecto al pelimono) que tenía un pergamino en mano y que lo leía con cierto aire de temor.
A sus espaldas, escucho como los pasos de alguien se precipitaban rápidamente por el pasillo, y vio como Malfoy corría hacia la sala común de Slytherin. Harry decidió seguirlo, pero una voz familiar lo detuvo.
- Harry, ¿Que haces aquí? - el moreno voltio, y vio a Hermione cargando varios libros y muy agitada.
- Pues
me dirigía a
¿Y tu que haces aquí? - quiso saber, tratando de evadir su pregunta.
- Iba hacia el aula de Snape - le contestó un poco roja.
-¿Y eso?
- Es que
me pidió que le hiciera un favor.
- ¿El te pidió que le hicieras un favor? - Repitió con incredulidad - No te creo.
- Pues no me interesa que me creas o no - le espetó la castaña, y paso por el lado del muchacho con aire ofendido.
- ¡Espera! - Le gritó Harry, y corrió hasta alcanzarla - Necesitamos hablar.
- ¿De que? - le preguntó Hermione, levantando el entrecejo - ¿De que ya te arrepientes de habernos dado un tiempo, y quieres que volvamos? - Harry no dijo nada, solo se limito a mirarla fijamente a los ojos.
- ¿Por qué ya no me hablas, y me evitas todo el tiempo? - ahora era tiempo de la chica, de no responder.
- Pues
- balbuceo, tras unos minutos de silencio - ¿Cómo quieres que te siga hablando como si nada, si tan solo verte me produce tanto daño? - aquello lo dijo con vos entrecortada, y el joven sintió que un frío intenso le rodeaba el corazón.
- Mi intención con el tiempo, nunca fue hacerte daño - le aclaro con voz audible - Simplemente
pues
¡Hermione, entiende que a mi también me duele que no me hables, y que cada vez que te veo, recordar la nostalgia de no tenerte conmigo!
- Pues eso lo pudiste haber pensado antes de me pidieras el dichoso tiempo ¿no crees? - le espetó con rudeza, a un que su voz sonaba todo lo contrario.
- Hermione, por favor
esto para mi es muy duro, entiéndeme - le suplico el ojiverde - ¿O crees que es muy agradable, pedirle tiempo a la mujer que mas eh amado sobre el mundo? - Hermione se quedo seca tras esa confesión, y agacho su vista hacia el suelo.
- Solo
a un que se que será muy difícil, pero
volvamos a ser amigos - la chica lo miro con aire taciturno y agarrando con más firmeza sus libros, contestó:
- No se Harry, lo intentaré - y retirándose del chico, se digirió hacia las mazmorras.




La cena por fin llegó, y Harry fue el primero en entrar en el Gran Comedor.
Al cabo de cinco minutos, se reunieron con el sus demás compañeros de Gryffindor (incluyendo a Hermione) Y cuando las cuatro mesas estuvieron abarrotadas de estudiantes hambrientos, tanto platos como copas se rebosaron con comidas y bebidas de toda clase.
- ¡A comer! - exclamó un Ron muy eufórico.
En el transcurso de diez minutos, no se supo cual de los dos (entre Harry y Ron) eran mas glotones:
Los dos se habían terminado su ración de carne asada en un abrir y cerrar de ojos y ahora seguían con el pollo.
Harry fue el primero en terminar la cena, y con impaciencia miro hacia la mesa del profesorado: Dumbledore ya no se encontraba en ella.
Se levantó del asiento, y se dirigió hacia la gran puerta.
- ¿A dónde vas? - Le preguntó Hermione - Harry solo se limito a mostrarle el pedazo de pergamino, rogando que hubiera captado la indirecta.
Llegó frente a la horrible gárgola y exclamó:
Pasteles de chocolates en salsa y la estatua se movió, dejando a su paso una larga escalera que subía con sorna.
El chico se montó sobre ella y dejo que lo llevaran hasta arriba.
Llegó hacia una fina puerta y la toco con mesura.
- Pase - dijo la voz de Dumbledore, que sonaba más cansada que nunca.
- Buenos noches profesor - lo saludo sonriéndole - ¿Cómo ah estado?
- Pues muy bien - le respondió Albus - ¿Y tu? - el chico bacilo un momento, para después contestar con un: Pues bien.
- Siéntate - le ordenó, indicándole el típico asiento frente al escritorio. Harry no bacilo ni un minuto, y se sentó en la mullida silla.
- ¿De que me quería hablar, profesor? - quiso saber el muchacho, muy intrigado.
- ¿Cómo van las cosas entre tu y Hermione? - Harry no respondió al instante, desvió su mirada hacia las zapatillas deportabas que traía puestas, pero sintió que los azulados ojos del director, lo miraban por entre las gafas de media luna.
- Eh
ya
pues
le pedí que nos diéramos un tiempo - contestó, luego de que no puedo soportar la penetrante mirada del anciano. Comentarle eso a Dumbledore, le era muy bochornoso.
El director cambió su semblante y miro muy severo al moreno - ¿Por que hiciste eso? - ah Harry le sorprendió mucho su pregunta. ¿Qué le importaba eso a el? Era un asunto entre Hermione y el, de nadie mas.
- Pues
.por que si.
- ¡No debiste hacer eso! - le espetó con rudeza.
- ¿Y por que no? - preguntó el muchacho, elevando su vos.
- Solo confórmate con que no debiste hacer eso - la paciencia de Dumbledore, pareció que se había quedado fuera de Hogwarts, ya que el Dumbledore que harry estaba viendo en esos momentos, no tenía ni un ápice de ser paciente.
- Profesor Dumbledore, con todo respeto pero ese no es su problema.
- Se que no es mi problema - admitió el anciano - Pero solo quisiera saber, por que le pediste ese tiempo a Hermione - Harry lo miro ceñudo. De lo único en que estaba seguro, era que no le iba a decir nada a Dumbledore, por que sabía que igual no le creería.
- Pues
solo por que
por que así son las cosas profesor Dumbledore
así funcionan las relaciones - no sabía de donde le habían salido aquellas palabras, solo le salieron.
- Ah ya veo - murmuró Albus, ahora con su semblante mas suave - Que bien.
Se hizo de repente un incomodo silencio, en el que Harry aprovecho para mirar con pesadez a Fawkes, que dormitaba apaciblemente en su percha.
Luego, miro al viejo director-que observaba por la ventana- y sin resistirlo mas, le preguntó:
- ¿Qué estuvo haciendo fuera de Hogwarts, profesor?
El director pego un pequeño brinco y miro desconcertado a Harry.
- Lo sabrás en su debido tiempo, Harry - el ojiverde no quedo muy contento con aquella respuesta.
- Será mejor que te vallas a dormir - le aconsejó Albus, mirando la un por a ventana - Ya es muy tarde, y mañana hay que madrugar.

****Notas de la Autora*****

Mis queridos lectores:
Caray, ya no me dejan Rew pero bue....Gab....gracie por el fic, y creo k en este cap me vas a matar....y no solo tu si no todos los fans de esta pareja...pero es que así va la historia, yo que culpa....

Les aviso que falta solo 5 capi, ya los conte...hujuuu!!!ç

Se cuidan mucho....y nos vemos después.-

Emma33
Hablando claro:

La charla con Dumbledore el domingo, no contento mucho a Harry que digamos. Es mas, hasta lo coloco de mal humo.
No entendía por que el director se preocupaba tanto por el hecho de que ya no estuviese con Hermione, si no era problema de el.
- Sus razones debe tener, Harry - le decía Ron con voz cansina.
Estaban ellos dos solos en la sala común el martes por la tarde, haciendo un pesado deber de pociones.
- Pues si, pero no es su problema - le dijo el joven, apretando su pluma - No se por que se preocupa tanto.
- Harry, el te a protegido y se a preocupado por ti desde que pisaste Hogwarts hace siete años - le comenzó a decir Ron, sin despegar su vista de la reacción de Pociones - Y es lógico que se preocupe por tu vida sentimental.
- ¡Pero como tu dijiste, Ron, es mi vida
no la de el!
- Pues si, pero eso el no lo entiende. ¡Hay
maldita redacción de Pociones! - exclamó el pelirrojo, arrugando el décimo pergamino en quince minutos.
Harry tenía tanta rabia con Dumbledore, que no se dio cuenta que estaba rayando su redacción, hasta que Ron le dijo: - Tendrás que volver repetirla toda - y tras una palabrota lanzada al aire, comenzó de nuevo.

Aparte de tener que soportar la inmensa rabia que sentía en esos momentos hacia Dumbledore, tenía también que lidiar con la presión de saber que dentro de poco sería la final de quidditch.
- Y no olvides los EXTASIS - le recordó Ron, el viernes a la hora de Trasformaciones. Mcgonagall les estaba diciendo, que en junio realizarían sus EXTASIS y que se tenían que preparar mucho, ya que solo faltaban dos semanas.
- La casa de Gryffindor siempre se a caracterizado por sacar buenas notas - les comentaba McGonagall muy seria - Y a un que nunca a superado a Revenclaw en cuestión de estudio, siempre a tenido un promedio muy alto.
Solo espero, que estudien mucho para los EXTASIS y que se preparen, por que de ellos dependen su futuro.
Las palabras de Minerva, habían provocado que Hermione se colocará más alterada de lo que se coloco cuando realizaron los TIMOS.
- Hay no
solo faltan dos semanas - le decía a Harry, el sábado por la mañana - Comienza la próxima semana, y solo será una - desde que habían tenido aquella conversación el domingo de la semana pasada, Harry y ella ya se volvían hablar como antes (claro disimulando el dolor que sentían, al tener al otro como amigo) peor hay iban.
- Tranquilízate - la calmaba Harry - Si ves los resultados que obtuviste en los TIMOS, y en los pre-exámenes, te darás cuenta que los EXTASIS serán pan comido para ti.

Dentro de media hora, tendrían entrenamiento por lo cual tuvo que dejar a Hermione sola con sus nervios, en mitad de la biblioteca.
- Quisiera ir a verte
digo a verlos
pero
es que tengo que estudiar - se disculpo la castaña, cuando el chico le preguntó si iba a ir a ver el entrenamiento.
El clima era muy favorable y cuando Harry salió del vestuario, vio que todos le sonreían.
- Este entrenamiento será riguroso, ya que hemos perdido un poco de tiempo - les decía con voz trémula - Slytherin a practicado mas que nosotros, por lo cual durante la semana que viene y los cuatro días antes del partido, entrenaremos muy fuerte, ya que no quiero que perdamos delante de las serpientes - todos asintieron sin protestar - Veré como cuadro los horarios para que no tropiece con ninguno de sus deberes, ya que los de séptimo tenemos pronto los EXTASIS y los de quinto sus TIMOS - y miro a los gemelos Chesrros, que colocaron cara de mártir - Y pues, no quiero que ninguno saque malas notas por mi culpa.
- Ya se parece a Hermione - le susurro Ron a Katie en el oído e hizo una mueca de desagrado. Harry escucho lo que había dicho Ron, pero no dijo nada.
- Muy bien, a sus pociones - les ordenó. Todos asintieron y se montaron en sus escobas.
El moreno agarro la caja de madera donde estaban las pelotas y la abrió con un movimiento de su varita.
- ¡Soltare la bludger! - gritó, mirando a los jugadores, que desde aquella altura se veían como pequeños puntitos.
Una vez la embrujada pelota salió disparada de la caja, el entrenamiento comenzó y se acabo hacia entrada las seis.
- ¿Cómo les fue? - les preguntó Hermione, cuando Harry y Ron llegaron a la sala común.
- Bien, supongo - contestó Ron, el cual se desplomo en el sillón - Uff, nunca había entrenado tanto tiempo
¡exageraste mucho Harry! - y miro fulminante a su amigo, el cual se acababa de sentar al lado de Hermione.
- Yo les dije que iba a ser riguroso, a si que no te quejes.
A los diez minutos, el hueco del retrato se abrió y por hay entraron el resto del equipo.
Cuando Matilde pasó por el lado de Harry, lo fulmino con la mirada y se dirigió hacia su dormitorio.
- ¡Si ves que no soy el único! - le espetó Ron, con rudeza.
- Les aconsejó que desde mañana comiencen a estudiar - les dijo de repente Hermione, que se volvía a enfrascar en su tarea de Aritmancia - Recuerden que falta poco para los

- Si ya lo sabemos, Hermione - le espetó Ron, con los ojos cerrados - Ahora solo quiero descansar y olvidar por un minutos aquellos tormentosos EXTASIS.
Hermione alzo los hombros en sinónimo de: Haz lo que quieras, y miro un libro titulado: Numerología el arte de la Aritmancia.
- ¿Qué haces? - quiso saber Harry, mirando la larga redacción que la castaña estaba haciendo.
- Un trabajo de Aritmancia - respondió con indiferencia - La profesora dice que vale el 50% de la nota final.

Faltando quince para las once, Ron se fue a dormir y les deseo las buenas noches.
Harry quiso quedarse a acompañar a Hermione, ya que sus pies no mostraban signos de querer caminar hacia su dormitorio.
Durante todo el tiempo, solo se escuchaba el rasgueo de la pluma de chica al tocar el pergamino, y el crepitar del fuego en la chimenea.
- Harry, ¿Que te dijo Dumbledore el domingo pasado? - quiso saber la muchacha, dejando de escribir su redacción y mirando interesada al ojiverde.
- Pues
no nada
solo
preguntarme como iban las cosas entre nosotros.
- Y
¿Qué más quería? - al parecer, Hermione no quería recordar lo de ellos dos.
- Nada - contestó con solemnidad - En serio - le aseguro, tras ver la mirada de incredulidad que la joven le lanzaba - Yo pensaba que me iba a decir que estuvo haciendo mientras estaba fuera de Hogwarts, pero no me dijo nada.
Hermione se quedo callada y después fijo su vista en el pergamino manchado por la fina letra de la chica - Creo que pronto te lo dirá, solo esta esperando su tiempo - en ese momento, se escucho un fuerte golpeteo en la ventana.
Los jóvenes se sobresaltaron y miraron hacia el lugar del ruido.
- ¿Qué será ese ruido? - preguntó Hermione a lo bajo y se puso de pie. Harry hizo lo mismo, y los dos se digirieron hacia la ventana.
Cuando estuvieron lo suficientemente cerca para ver la causa del ruido, vieron a Fawkes al otro lado del ventanal, con sus amplias alas extendidas y elevándose con mucha gracia.
Hermione corrió la cerradura de la ventana y dejo que este se posara en el alfeizar.
- Trae una carta - dijo, mirando ceñuda la pata del animal.
- Seguro es de Dumbledore - opinó Harry.
- Pues cojuela - el moreno asintió y desamarro el pergamino con delicadeza.
Fawkes sonrió y alzando de nuevo sus alas, se perdió entre el cielo estrellado.
Harry miro con recelo el pergamino.
- Ábrela - lo apremió su amiga. El joven asintió por segunda vez y la abrió, la carta decía:

Queridos Harry y Hermione:

Me gustaría que vinieran a mi despacho el día miércoles a las 9:15, para hablar de unas cuantas cosas que tengo pendientes con ustedes dos.
Es muy importante que no falten.
Que tengan buena noche y nos vemos el miércoles.

Att: Albus Dumbledore.

PD: Las pastillas de menta, son deliciosas.

Una vez leído el pergamino, se lo entrego a Hermione.
- ¿Por qué me lo entregas a mi? - le preguntó sin entender.
- Por que también va dirigido para ti.
La castaña arqueo las cejas y leyó la pequeña carta.
- Este miércoles tengo el repaso de Pociones, Trasformaciones y Encantamientos - comentó, entregándole de nuevo la carta - Y dura hasta las diez.
- ¿Qué repaso? - le preguntó Harry, contrariado.
- Es que le pedí a los profesores que me dirán unos cuantos repasos para estar bien en los EXTASIS - le contestó un poco abochornada
- La vez en que me encontraste en los pasillos hacia las mazmorras, era por que Snape me iba dar clases particulares de Pociones.
- ¿Y por que no me dijiste?
- Por que me dio vergüenza - confesó, un poco roja - Y pues
tal vez no me creerías.
- Pues ese cuento de que le ibas hacer un favor a Snape, no era muy creíble que digamos - Hermione rió a lo bajo.
- Pues si, tienes razón. El hecho es que ese día estaré sumamente ocupada y no podré asistir a

- Hermione, es una reunión con Dumbledore - la corto Harry - Y dice que nos dirá algunas cosas que tiene pendiente con los dos - y se señalaron con el dedo índice.
- Es que
¡Harry entiende que los EXTASIS es lo más importante para mí!
- Si entiendo
pero
¡Hermione, Dumbledore nos va a decir muchas cosas!
- ¿A si? ¿Cómo cuales? - le preguntó la chica, levantando el ceño.
- Pues
- trato de hacer memoria, pero no recordaba nada.
-Tal vez a ti si, pero que yo recuerde a mi no.
- ¡Ya se, claro que nos tiene que decir algo a los dos! - Exclamó de repente - ¿Te acuerdas que en enero cuando estábamos aquí en la sala común, escuchamos un ruido proveniente de a fuera? - La chica sintió - ¿También te acordaras que salimos a ver que era y tuvimos que ir hacia el bosque? - Hermione dijo -¿Y seguro te acordarás que en el Bosque encontramos a Malfoy haciendo quien sabe que cosa, y luego nos descubrió y tuvimos que huir precipitadamente de hay?
- Claro que me acuerdo.
- Pues bien y ¿Te acordarás que luego McGonagall nos llevó al su despacho y nos preguntó que hacíamos en el bosque tan tarde?
- Aja.
- Bien, y obvio que te acuerdas, de que después fuimos al despacho de Dumbledore y mientras hablaba con nosotros recibió una carta y tu le preguntaste que si era que el Ministerio ya se había dado cuenta de que dos alumnos habían salido de la escuela hacia los terreno ¿Te acuerdas?
- Obvio.
- Y el nos dijo que a su debido tiempo no iba a contar ¿no?
- Si, creo

- Pues bueno, para eso nos necesita Dumbledore, Hermione.
La muchacha no dijo nada.
- Eh, haré todo lo posible para ir - le dijo, luego de unos minutos, a un que no estaba muy segura - No te puedo asegurar nada. Buenas noches - y se dirigió hacia las escaleras de las chicas.

El lunes iba a ser un día muy ajetreado para los de séptimo (y más para el equipo de Gryffindor)
A la hora del desayuno, Harry cuadro los horarios de entrenamientos para que así no interfirieran con nada de los quehaceres de sus jugadores.
- Espego que no exagerges - le advirtió Ron con la boca llena de cereal.
- No te prometo nada - le aseguro con asquienticidad.

Las clases de ese día comenzaron con breves repasos de los años anteriores (cosa que no gusto mucho a Ron) y en Pociones hicieron un pequeño examen.
- ¡Odio estos exámenes sorpresas! - Exclamó furioso al terminar la clase - ¡Los odio!
- Hermione, ¿Te sientes bien? - le preguntó Harry al ver a su amiga un poco pálida.
La chica asintió sin mucho convencimiento y después le sonrió - Me encuentro bien, Harry
solo es que
el humo de las pociones me hizo marear un poco, es todo.
El ojiverde levantó el entrecejo - Llevas siete años entrando en la misma mazmorra y oliendo el mismo humo que oscilan los calderos - le recordó con rudeza - ¿Y ahora me dices que eso te esta mareando?
- Pues puede
pasar
¿No crees?
- Es mejor que vallas a ver a la enfermera Pomfrey - le sugirió su amigo un poco preocupado - Nunca te había visto tan pálida, y eso me preocupa.
- No
estoy bien
en serio - dijo tercamente - Eh
ahora tengo repaso con el profesor Flitwick - comentó con indiferencia - Dile a la profesora McGonagall que no podré asistir a su clase por eso ¿De acuerdo? - y acto seguido se alejo de el a grandes zancadas.
- ¿Y a esta que le paso? - preguntó Ron, al ver que la castaña se alejaba rápidamente.
- Ni idea - respondió el moreno.

En el almuerzo, Harry noto que Hermione a un no había llegado.
- Seguro sigue a un con Flitwick - opinó Ron, mientras agarraba una presa de pollo.
- No, mira al profesor Flitwick hay - y señalo la mesa del profesorado.
- Ah pues seguro

- ¿Seguro que te encuentras bien, Hermione? - le preguntó Lavender, sentándose al lado de Ron.
- Si
si estoy bien Lavender - le contestó la chica, al tiempo que agarraba una copa con jugo de calabaza.
- ¿Qué te paso, Hermione? - intervino Harry, mirando a su amiga.
- Es que cuando salió del aula de Encantamientos, casi se desmaya - le comentó Parvati, la cual acababa de llegar - La quisimos llevar a la enfermería, pero esta terca no quiso.
- ¿Cómo así que casi te desmayas? - Hermione fulmino con la mirada a su compañera de cuarto, y después miro a Harry.
- Eh
solo
solo me sentí cansada - Harry no le creyó mucho que digamos, pero no siguió insistiendo, ya que sabía que no le podía sacar nada a su amiga.

Al día siguiente en la hora del desayuno cuando Harry llegó al Gran Comedor, vi como Parvati corría detrás de Hermione que salía apresuradamente del recinto.
Harry siguió con la mirada a las chicas que subieron apresuradamente las escaleras de caracol. Con una inmensa intriga, se acerco a la mesa de Gryffindor y cuando se sentó al lado de Ron le preguntó que había pasado.
- Pues no se - contestó un poco contrariado - Cuando apareció el desayuno y Hermione se llevo el primer sorbo de Yogurt, hizo una cara - y se quedo pensativo - Que me recordó a la cara que colocaba Fleur cuando le daba esas nauseas tan extrañas.
El ojiverde se quedo pensativo y miro con aire taciturno su cereal.
A los diez minutos más o menos, Parvati llegó acompañada de Hermione, la cual estaba muy pálida.
- ¿Qué te paso? - le preguntó de inmediato el moreno, con tono preocupado.
La castaña lo miro un poco desconcertada y luego respondió con una voz débil:
- Eh
nada, solo
creo que me cayó mal ese Yogurt.
- Pues que raro - le dijo Harry, mirando la copa que tenía al lado rebosando de aquel liquido - Ron me comentó que apenas probaste el primer sorbo colocaste una cara.
- ¿Yo? - Dijo la chica, haciéndose la de la vista gorda - No, solo es que
esa cosa me supo un poco rara, es todo - Harry arqueó las cejas y a un así no le creyó.

En la hora de Trasformaciones del día miércoles, McGonagall les recordó que ya faltaba muy poco para que terminaran el año, y muchos de los que estaban en el aula eran candidatos a repetir séptimo.
- No nos asuste profesora - le dijo Dean, un poco indignado.
- No es para asustarlos señor Thomas - le aseguró Minerva - Solo es para que se coloquen las pilas, ya que pronto serán los EXTASIS, espero que ya estén estudiando - y los miro a todos muy severa.
- Si profesora, yo ya estoy estudiando - le comentó Hermione con vos de suficiencia.
- ¿Y quien te esta preguntando a ti, sangre sucia? - le preguntó la fría vos de Malfoy, saliendo por entre las penumbras de los alumnos de Slytherin.
Harry lo fulmino con la mirada, y antes de que se pudiera levantar de su asiento y decirle hasta de que se iba a morir, Hermione lo detuvo.
- No hagas nada - le dijo en un susurro, al tiempo que le agarraba la mano.
- Pero si te dijo sangre sucia - le recordó entre dientes.
- Si ya se - admitió la joven, como quien no quiere la cosa - Harry, tu ya sabes que el es así, además yo ya estoy acostumbrada.
- Señor Malfoy, la próxima vez que le falte el respeto a la señorita Granger, será castigado - le advirtió McGonagall, mientras agarraba y varita y apuntaba hacia el pizarrón - Para la próxima clase, quiero que me traigan esta tarea - y la media hora que sobraba, la profesora la utilizo para hacer pequeños repasos de los últimos dos años.
- Hermione ¿Si vas a ir a la reunión con Dumbledore hoy? - le preguntó Harry al sonar la campana de cambio de hora.
La chica lo miro como toda loca (ya que iba muy apresurada) - Si
no se
supongo
eh ahora tengo repaso de Pociones Harry, dile a Hagrid que faltare por eso
eh
yo te aviso
voy a tratar de acomodar mi horario - y acto seguido, desapareció por el camino que conducía hacia las mazmorras.
- ¡Harry, Ron! - Exclamó el semigigante cuando los vio acercarse - ¿Y Hermione? - Preguntó, mirando por encima de sus cabezas - No me digas que se pelearon de nuevo.
- ¡No! - Respondió el muchacho de inmediato - Solo pues
es que tiene un repaso con el profesor Snape en Pociones
ya sabes por la cuestión de los EXTASIS y todo eso.
- Ah, si, recuerdo que Minerva me hablo un poco de eso - en ese momento, comenzaron a llegar los demás alumnos y Hagrid comenzó con la clase.
- No mas repasos por favor - rogaba el pelirrojo a lo bajo, al tiempo que cruzaba los dedos.

El ruego de Ron en que no se diera repaso en Cuidado de Criaturas Mágicas no sirvió ni en esa, ni en las clases posteriores.
En el almuerzo Hermione no apareció y solo hasta la segunda hora de Defensa, entró al aula.
- ¿Dónde estabas? - quiso saber el moreno, el cual estaba un tanto molesto.
- Hay, pues hice todos los repasos que tenía para la hora de la reunión con Dumbledore, hace unas escasas horas - le explico la castaña en un susurro - A si que ya puedo ir contigo.
- ¿En serio?
- Si - le confirmó la muchacha y el ojiverde le sonrió.
- Para el EXTASIS de Defensa, les dejare a su libre albedrío que elijan 3 maldiciones, 3 hechizos protectores y 3 hechizos de defensa - les comentaba Lupin a los estudiantes de Gryffindor y Slytherin - Como sabrán, tendrán una parte practica y otra teórica, a un eso se los explicará mejor sus jefes de casa - todos asintieron - En la parte teórica no hay mucho que estudiar, ya que solo les preguntaré como se hace el movimiento de la varita y en que situaciones se realiza aquel hechizo o lo que sea el caso - y los miro fijamente - Pero eso si, en los EXTASIS tienen que profundizar mucho y cuando les digo que el EXTASIS de Defensa Contra las Artes Oscuras es el mas fácil que hay, es por que es así - todos colocaron cara de susto al escuchar aquello - Pero no se preocupes, que ustedes son chicos muy inteligentes que les irá muy bien.

- Todos los profesores tienen el mismo vicio - decía Ron, al terminar la clase - Asustarnos con esos verriondos EXTASIS, y después decirnos que no nos preocupemos.
- El partido de quidditch es el último día del mes de mayo ¿cierto? - preguntó de repente Hermione, mirando curiosa a Harry. Este asintió de inmediato.
- Y el último día de mayo es el próximo jueves y el viernes ya sería 1 de junio, ósea que quedaría muy poco tiempo para estudiar
¡Hay díos!
- Hermione, por el amor de dios, no comiences - le suplico Ron, bajando las escaleras de caracol. La chica lo fulmino con la mirada y entraron junto al Gran Comedor.
En la cena, el ojiverde noto que su amiga no estaba comiendo nada, y cuando la chica notaba que Harry la estaba vigilando se hacia la que comida.
- Sopa de gelatina - dijo Seamus, llegando hacia el retrato de la dama gorda. Esta se movió, formando un hueco por donde pasaron los alumnos.
- ¿A las 9:15 es cuando tenemos que estar en el despacho de Dumbledore? - le preguntó Hermione a su amigo, sentándose en sus butacas preferidas.
- Emmm si - le confirmó el moreno, mirando el pergamino.
- ¿Para que necesitan ir a donde Dumbledore? - quiso saber el pelirrojo.
- El nos llamó - le comentó Harry - Y no sabemos el por que.
- Ah.
A las ocho y media Ron se fue acostar, ya que había (por primera vez) terminado sus deberes para el día siguiente.
- Me cuentan que les dice - les ordenó el muchacho, antes de perderse por las escaleras que conducía al dormitorio de los chicos.
- Ya son las 9:10 - le informó Hermione, mirando su reloj de pulsera - ¿No será mejor que vallamos saliendo?
- Bueno - aceptó Harry y salieron por el hueco del retrato.

Mientras caminaban por el pasillo que conducía hacia el despacho del director, solo se escuchaba el sonido que hacían sus zapatos al pisar el frío suelo del castillo, y el susurrar del viento cuando golpeaba las copas de los árboles del Bosque Prohibido.
Ninguno de los dos decía nada, seguro les parecía muy frustrante saber que iban una vez más al despacho del director pero esta vez sin ser nada, solo simple amigos.
- Pastillas de menta - dijo Harry ante la gárgola que se irguió ante ellos. Esta se movió un poco y subieron por las escaleras.
Al llegar a la puerta, Hermione toco tres veces.
- Siga - le ordenó la voz pasible del director. Los jóvenes se miraron y abrieron el picaporte.
- Buenos noches, profesor Dumbledore - dijeron al unísono los jóvenes.
- Buenas noches - les contestó Albus, con una amplia sonrisa - Siéntense - les ordenó, indicando las mismas sillas de la otra vez.
- ¿Para que quería vernos? - le preguntó el ojiverde, sin rodeos.
Dumbledore bacilo un momento, al tiempo que miraba la percha donde estaba dormitando Fawkes, luego contestó:
- Los llamé, por que hay muchas cosas que les dije que a su debido tiempo se los diría, los llamé por que es hora de que sepan que esta haciendo en este momento, Lord Voldemort.

*****Notas de la autora******

Hola mis queridos lectores:

Bueno...esto esta apunto de terminarse...falta muy poco...
Hay extraño los rews que me dejaban antes, muchoa muchos, ahora solo pocos pocos, ojala que esten leyendo el fic...por que si no me muero...

Ok, res de rews:

Feña: Holaaaaa, hay que bien que te guste....n_n...eso de si van a estar separados mucho tiempo, no te lo podré decir...termina la historia....cuando llegue el ultimo cap, te darás cuenta a ver que onda....bye te cuidas...

Gaby: Holi amigui....pues a mi tampoco, pero así va la historia...hay tranki que aquí tengo mi varita para defenderme de ti...te cuidas, y nos hablamos por el MSN....bye

Ok y a todos, que pasen un domingo chevere...chauzzzz....se cuidan....

Emma_Potter
(Besos)34
Dominus suens:

Hermione miro de reojo a Harry, y este le devolvió la mirada.
- ¿Y de que se trata?
El anciano fijo su vista en los orbes ojos verdes del moreno que tenía al frente, y sonrío con amargura.
- Lastimosamente, el plan que Voldemort esta planeando y hace mucho tiempo lo coloco en marcha, es sobre ti.
El joven no se sorprendió mucha con aquella confesión, ya que desde que se había enterado de que era un mago, todos los planes maléficos que hacía Voldemort era para él.
- No se si recordarán el día en que ustedes salieron al Bosque Prohibido y Minerva me contó lo que ustedes les dijeron - comenzó a decir el viejo director, mirándolos con dulzura.
- Si, obvio que nos acordamos - le respondió Harry, el cual se estaba impacientando.
- Pues ese día, recibí una carta ¿Lo recuerda, Señorita Granger? - y esta vez miro fijamente a Hermione.
- Eh
si.
- Pues bien, esa carta si era del Ministerio, pero no de aquí de Londres si no de Egipto.
-¿De Egipto? - repitió la muchacha sin comprender.
- Si - le confirmó Albus - Resulta que en las vacaciones de navidad, fue hurtado del museo de reliquias mágicas de la ciudad de Egipto, un instrumento sumamente poderoso - les comentó, ahora con el semblante mas serio - El Dominus Suens, antiguo instrumento del siglo XII perteneciente a cinco grandes magos, cuya razón fue inventado para proteger de las fuerzas oscuras al

- Rey Arthuro - concluyó Hermione, la cual estaba muy metida en la conversación - Eso lo eh oído antes, creo que fue
cuando pase navidad en la casa de mis padres - comentó, como quien no quiere la cosa - Si, me
me había llegado el Profeta y hay comentaba el robo de un antiguo instrumento magico.
- ¿Y por que no me dijiste nada? - le preguntó de repente el ojiverde.
- Por que estaba pensando en otras cosas - se excuso la chica, un tanto roja.
- Pues si, es cierto, el robo del Dominus Suens salió en todos los periódicos del mundo magico, pero en vacaciones quién lee el periódico ¿O no, Harry? - le dijo Dumbledore, con una mirada picara.
- Eh
pues si, supongo.
- Profesor Dumbledore, ¿Y que tiene que ver el robo del Dominus con Voldemort? - quiso saber la castaña, un tanto curiosa.
- Pues sospecho que ese instrumento lo puedo haber hurtado los seguidores de el.
- ¿Así tan fácil? - Intervino el moreno, el cual no creía que fueran a hurtar un instrumento valioso, así de fácil - Lo siento mucho profesor, pero
no creo que algún mortifago haya robado el Dominu
como se llame, tan fácilmente.
- Puede ser - concordó el director, esbozándole una sonrisa - Pero recuerda que no solo las personas encapuchadas y con caras demacradas pueden ser mortifagos.
- ¿Quiere decir que había un cómplice en el museo de Egipto? - sugirió Hermione, mirando confusa a Albus.
- Eso es lo que sospecho.
Se hizo de repente un incomodo silencio, en que los jóvenes se dedicaron a miraren los pies, y el director a mirarse los dedos de las manos.
- Y ese día, ¿El Ministerio de Egipto le confirmó sus sospechas? - habló de repente Harry, sobresaltando a su compañera y al profesor.
- No - contestó Dumbledore, como quien no quiere la cosa - Cuando leí en vacaciones lo del robo, inmediatamente le envié una lechuza a Argunus Parket preguntándole si eso era cierto, y me contestó unas semanas después.
- ¿Y no le dijo nada de quien pudo haberla hurtado?
- De decirme no me dijo nada, pero creo que el si tenía sus sospechosos.
- Y si sabía quien pudo haber robado el Dominus ¿Por que no se lo dijo? - terció Hermione, un poco molesta.
- No se, tu debes entender mas que nadie, Hermione, que acusar a un amigo no es tan fácil que digamos - le dijo el anciano, con vos apacible.
La chica agacho la mirada y comenzó a mirar el suelo del despacho.
- Entonces no esta muy seguro si Voldemort tiene esa cosa o no - espetó Harry, mirando fijamente al anciano - Que tiene sus sospechas si, pero no esta

- No lo se Harry - lo cortó Albus, antes de que el joven pudiera terminar de hablar - Si lo supiera ya te lo hubiera confirmado.
- Emmm profesor - lo llamó Hermione, tratando de aminorar la rabia que sabía que sentía Harry.
- ¿Dime?
- Eh, profesor
¿Y sabe que hace el Dominus Suens?
- Pues la verdad no estoy muy seguro - le contestó Albus - Y por ello, quiero que averigües un poco sobre el.
- ¿Yo?
- Si tú - le confirmó el director, sonriéndole nuevamente.
El cielo se fue oscureciendo a medida que el tiempo avanzaba, y poco a poco las estrellas se fueron perdiendo en el firmamento.

- ¡Pero miren! - exclamó Dumbledore, mirando su reloj de pulsera - Ya van a ser las once, el tiempo vuela cuando estas hablando.
- Profesor, ¿Y no nos va a contar nada mas? Por ejemplo ¿Qué estuvo haciendo cuando salió de Hogwarts? - opinó Harry, antes de que Dumbledore les dijese: hasta luego.
- Fui a Egipto.
- ¿Averiguar sobre el Dominus?
- Exacto.
- ¿Y que encontró? - intervino la castaña.
- Encontré lo que encontraría si buscara la llave perfecta en una perfección de llaves - le respondió el anciano director, con un deje de incertidumbre.



- Creado por cinco grandes magos en la década del rey Arthuro, cuyo objetivo era que ningún hechicero maligno pudiera tocar al rey, ni a las personas de sangre pura, mestiza o noble. El Dominus Suens, provocaba aterradoras pesadillas a aquellos enemigos que se les acercara al Rey Arthuro, y en ocasiones más grabes, podría ocasionar la muerte - terminó de leer Hermione en la sala común.
Se encontraba con Harry y Ron sentados en sus butacas preferidas, estaban solos y fuera del alcancé de cualquier oído chismoso.
Era sábado y la chica había averiguado en la biblioteca sobre el Dominus Suens, en todos los libros habidos y por haber.
- ¿Ósea que esa cosa
podía matar? - preguntó un atónito Ron Weasley, con los ojos abiertos como platos.
- Me temo que si - le confirmó Hermione, la cual acababa de dejar Artefactos Oscuros
Sobre la mesa de centro.
Se quedaron en silencio, al tiempo que Ron miraba a sus amigos con cara de asustado.
- ¿Y tu que opinas, Harry? - inquirió la castaña, rompiendo aquel incomodo silencio.
El ojiverde se sobresalto, mientras se encogía de hombros.
- Pues
.no se - respondió al fin, cuando recordó como hablar.
- No se lo que te vaya parecer lo que te voy a decir, pero
- se quedo callada un momento, y vio como el fuego de la chimenea daba leves chispas, al tiempo que trascurría el reloj - Pero yo creo que
si es cierto lo que Dumbledore nos dijo (y creo que lo es) Algún mortifago tuvo que haber hurtado ese artefacto y entregárselo a Voldemort - Harry arqueó las cejas, por lo cual la chica continuó - Voldemort quiere ese artefacto, para dominar tus sueños - aquellas palabras le fueron llegando lentamente al cerebro del moreno, y solo fue hasta pasado un minutos, en que leyó la información.
- Eh, yo no creo que Voldemort haga eso - le contradijo, colocando su semblante un poco firme - Además, el puede insurpar en mis pensamientos ¿no? Podría entrar y hacer lo que se le plazca cuando este dormido.
- Pero es muy diferente entrar en tus pensamientos, que dominar tus sueños - le espetó la muchacha, la cual estaba un poco seria - Su objetivo es dominar los sueños de los enemigos - leyó de nuevo, dejando el libro abierto - Tu eres su enemigo, Harry, y lo sabes.
El joven se quedo callado, claro que sabía que el era su enemigo, y estaba mas que seguro que Voldemort había utilizado el Dominus para dominar sus sueños, pero
no se lo podía decir a Hermione.
- Yo creo que muy equivocada, Hermione - le dijo con rudeza - Además, tu leíste que cuando la época de la oscuridad reino en todo el mundo magico, aquellos magos hechizaron el artefacto para que nadie lo pudiese dominar. Y tú más que nadie sabes que aquella magia antigua, no se puede combatir con la actual.
- Si, claro que lo se - le contestó Granger, la cual se estaba impacientando - Pero ¿no te haz colocado a pensar que tal vez Voldemort haya mandado a otra persona a que destruyese el hechizo? Como por ejemplo: Draco Malfoy.

Tanto Harry como Ron, abrieron los ojos como platos.
- ¿¡Malfoy!? - exclamaron al unísono, y vieron estupefactos a su amiga.
- ¿¡Se te ah zafado un tornillo, Hermione!? - le preguntó Ron, el cual hace varios minutos no hablaba.
- No se me ah zafado ningún tornillo, Ron - le aseguró la castaña - Pero
piénsenlo
ustedes siempre han dicho que Malfoy tarde o temprano se puede pasar al bando oscuro ¿No? - estos asintieron - Pues bien, seguro Lucius Malfoy ofreció a su hijo a Voldemort, para que le sirviera como un mortífago.
- ¡Pero eso es una locura, Hermione! - le espetó Harry, levantándose de su butaca - Si, aceptamos que hemos dicho en algunas ocasiones que de pronto Malfoy podría entrar a trabajar con Voldemort, pero
¡Hermione Malfoy todavía es muy joven
y no lo creo capaz de deshacer un hechizo tan poderoso!
- El no, pero recuerda que tiene amigos - le dijo la chica, con cara de suficiencia
- ¿Quién? ¿Goyle y Grabbe? - Esta asintió - Ja, no me hagas reír, Hermy
ósea
Grabbe y Goyle ¿Ayudando a Malfoy? Si ellos ni pudieron transformar una taza de té en una rata hace dos años, mucho menos podrían deshacer un hechizo.
- No me refiero a ellos básicamente - le comentó su amiga, con un deje de mas suficiencia en la vos - Me refiero a Pansy Parkinson.
- ¿Parkinson? - intervino Ron - Si claro.
- Miren, a un que no lo crean, ella sabe mucho mas de cosas oscuras que nosotros tres juntos.
- ¿Así? - Tercio un incrédulo Harry - ¿Como que cosas?
- Pues eso no lo se - admitió la muchacha, y se ruborizo un poco - Pero
ayer cuando iba en camino hacia el aula de Encantamientos para mis repasos cotidianos a la hora de la cena, escuche que Parkinson les presumía a unas chicas de Slytherin de sexto, que su tío Tiyerty era muy bueno en deshacer hechizos de objetos oscuros, y que siempre el ministerio lo llamaba para esas cosas.
- ¿Y?
- Y pues que Parkinson es muy amiga de Malfoy, y ella no tendría ningún problema en pedirle el favor a su tío para que le desasiera el hechizo - le explico Hermione.
Harry se quedo callado. Todas las piezas encajaban, menos una.
- Un día, cuando iba caminando por un pasillo (no me acuerdo muy bien cual) escuche la voz de Malfoy que provenía de mas haya - le comenzó a comentar, recordando aquel suceso - Yo me acerque, y vi como este le gritaba a una chica que no se metiera en lo que no le importa, y que el tenía que hacer eso solo - Hermione lo miro atenta - Y después le pegó en cara y le dijo que lo dejara en paz - La chica arqueo las cejas cuando el ojiverde terminó de comentar su relato, para luego quedarse callada.
- ¿Y era Pansy? - preguntó, después de unos minutos.
- Pues no se, ya que no le vi la cara - comento - Pero
creo que tenía el cabello negro y corto, como el de Pansy.
- Recuerdo que
- intervino Ron, de repente - Que un día vi a Parkinson con mucho maquillaje, y pues se me hizo raro, ya que ella nunca se maquilla.
- ¿Y por que no nos dijiste? - le preguntó Hermione, indignada.
- Por que me pareció tonto, y además estaba pendiente en otras cosas.
- Entonces si era Pansy - le confirmó el moreno - Entonces ella no tiene nada que ver en tu hipótesis.
- Puede ser - admitió la muchacha - Pero estoy mas que segura que Malfoy esta detrás de todo esto, junto con Snape.
- ¡Hermione, no sigas! - Le regó Harry, arto de aquellas estúpidas hipótesis - Mira, si Malfoy puede ser de Slytherin y todo eso, pero estoy mas que seguro que Voldemort no lo aceptaría en su

- Lo aceptaría si tendría un buen trabajo para ofrecerle, como deshacer un hechizo antiguo - lo cortó Hermione, de golpe.
Harry dio un bufido exasperado y cerro los ojos con brusquedad - Sinceramente estas alucinando.
- Harry, recuerda aquella vez en que vimos a Malfoy haciendo hay una cosa toda rara en el Bosque Prohibido - le recordó su amiga - Hay podría estar deshaciendo el hechizo.
- Mira Herms, en primer lugar en Hogwarts no se puede entrar ningún artefacto oscuro (tu misma me lo haz dicho mas de mil veces) y en segundo lugar, Malfoy no es muy inteligente como para hacer eso.
- Puede que no lo sea, pero Snape si lo es. Y el pudo ayudar ¿No te parece?
Harry se quedo callado. Cuando a Hermione se le metía algo en la cabeza, no había poder humano que le dijese lo contrario.
Ya no tenía más argumentos de que su hipótesis era una locura, ya que cada vez más llegaba al filo de la espada.

Pero había algo que aun el moreno no lograba entender: ¿Cómo era posible que Malfoy estuviese con Voldemort? El señor oscuro era inteligente, y el no entraría a su bando a un niñito como lo era Draco ¿O si?
¿Y si lo que Hermione estaba diciendo era cierto? ¿Qué tal que Voldemort este utilizando aquel artefacto para dominar sus sueños? se contradecía mentalmente

- Y una forma más clara de darte a entender que eso es lo que pretende Voldemort, es esto - hablo de nuevo la joven, sacándolo de sus pensamientos - El Dominus Suens provoca continuos desmayos y perdida de fuerza, a la persona en la que lo utiliza, ya que están entrando en su mente.
- ¿Y que significa eso?
- Pues que es mas que obvio que Voldemort esta o estará a punto de dominarte - le explico la castaña, muy desesperada - ¿O crees que aquellos continuos desmayos y visitas a la enfermería, es por que si? - Harry la miro fijamente ¿Será que tenía razón? ¿Y si Voldemort estuviese dominando sus sueños? Pero era imposible, el no podía hacer eso, seguramente a su amiga de tanto leer ya se le había zafado un tornillo.
- Estas muy equivocada, Hermione - le dijo una vez mas, sentándose de nuevo en su butaca.
La muchacha blanqueo los ojos, y agarrando los cinco libros que tenía en sima de la mesa, se pudo de pie.
- Pues piensa lo que quieras Harry, pero el plan que tiene Lord Voldemort para destruirte, es dominar tus sueños, estoy más que segura - y acomodándose su túnica, dijo - Buenas noches - y se dirigió a grandes zancadas hacia el dormitorio de las chicas.
Harry la siguió con la mirada, hasta que se perdió de vista.
- Y
¿Tu que opinas? - le preguntó Ron, sobresaltándolo.
- Pues
no se




La última semana del mes de mayo había llegado, y con ella un sin fin de deberes.
Para los estudiantes de séptimo, la llegada de aquella semana no les favorecía de amucho.
Como se aproximaban los EXTASIS, ahora los profesores estaban más molestos que nunca, lo que provocaba el disgusto de muchos estudiantes.

Lo que era McGonagall y Snape, no los dejaban en paz en ningún momento. Con sus exámenes sorpresa y deberes rebuscados, hacía que tanto los estudiantes de Gryffindor y Slytherin estuvieran mas que hartos.
- Odio a Mcgonagall - decía una y otra vez Ron Weasley, cada vez que esta les hacia un examen - No se si ya ocupo el lugar de Snape.
A Harry no le importaba de amucho los exámenes sorpresas y los deberes, ya que estaba en un ensimismamiento que le impedía pensar en otra cosa.
En su mente, solo estaba la conversación de aquella noche con Hermione sobre el Dominus Suens, y por supuesto la hipótesis (muy cierta) que la castaña había dado.
La chica seguía normal con Harry, por eso no le dejo de hablar, es mas, estuvo mas pendiente de que hacia y que no, seguramente por el temor de que Voldemort le pudiese hacer algo en cualquier momento.

El martes a las horas de la tarde, Harry reunió al equipo de Gryffindor para que entrenaran para su último partido, que sería este viernes.
- ¿En este partido si vamos a utilizar la Alianza triple? - le preguntó Matilde, pasando por el vestíbulo con sus demás compañeros.
- Pues la verdad no se - respondió el moreno con desdén.
- Pero si tú nos dijiste en el partido con Revenclaw que

- Se lo que les dije - le cortó Harry, antes de que la muchacha terminará de hablar - Pero no estoy muy seguro de utilizarla, es muy peligrosa y ustedes conocen a los de Slytherin, y no quiero que les pase nada.

Llegaron a los vestuarios, y justo cuando el moreno iba a entrar a su despacho para cambiarse, Ginny lo llamó.
- ¿Dime? - le preguntó mirándola con desgana
- Harry, es que están diciendo que tu y Hermione terminaron, ¿Es cierto? - Harry bacilo un momento antes de responder.
- Pues
tuvimos un
pues a un seguimos juntos pero
eh

- Terminaron - le concluyó la pelirroja, al tiempo que un brillo especial le aparecía en sus ojos.
El muchacho no el dijo nada, solo se limito a desviar su vista al suelo.
- Bien, eso era lo único que quería saber - y con una amplia sonrisa, Ginny Weasley salió por la puerta muy feliz.

El entrenamiento de esa tarde, estuvo más riguroso que los demás. Con las quejas matutinas del equipo, Harry entro al castillo y fue rumbo a la sala común.
Después de cenar, bajo hacia el Gran Comedor a cenar con los demás estudiantes.
Cuando cruzo la puerta grande, se encontró frente a frente con Draco Malfoy.
- ¿Y como estuvo el entrenamiento, Potter? - le preguntó, con aire de interesado
- Pues muy bien - le contestó con franqueza - Una pregunta, Draco, ¿Tu estarás en el partido o irás a visitar a Voldemort? - con gran satisfacción, vio como el rostro del pelimono se colocaba blanco.
- ¿Por qué dices eso? - le preguntó con vos temblorosa.
- Por nada, pero
pues
creí que para ese día tendrías cosas más importantes que hacer, que quedarte a jugar un partido de quidditch.
- Pues estas muy equivocado - y se miraron fijamente, cada uno queriendo matar al otro.
- ¿Equivocado? - Repitió el moreno, y soltó una sonrisa irónica - No me hagas reír, Malfoy.
- ¿Te puedes correr? Es que necesito salir, si no te habías dado cuenta - le dijo el platinado, arrastrando las palabras.
- Claro pase
su fiel mortifago - aquellas palabras, hizo que el joven lo acribillara con la mirada, para después subir las escaleras de caracol a todo correr.

- ¿De que tanto hablabas con Malfoy? - le preguntó Hermione, la cual los había estado observando.
- De cosas - le contestó con indiferencia.
- No le habrás dado a entender que sabes mas de lo que el cree ¿O si?
- Pues

- Harry si hiciste eso, ahora Malfoy se colocará mosca contigo - le dijo la castaña, muy seria.
- ¡Es que no me aguante! - se excuso el moreno, al tiempo que se encogía de hombros.
La castaña dio un bufido exasperado y tomo un sorbo de su jugo de calabaza.



**********Notas de la autora*********

Hay, HOLA mis QUERIDOS LECTORES ¿como estan? Yo re feliz, muy feliz, bueno, en cierta parte....1. HOY (osea viernes 7 de abril) SALI A VACACIONES DE SEMANA SANTA HUJUUU!!! y 2. (Ok....confidencial....top secret XD)
Hay que bonito, bue el anterior cap 6 rews, hupi van de nuevo....ehh....jajja

··············LoS CaPiTuLoS FiNaLeS EsTaRaN MuY CeRcA···········

Respot Rews:

Zorion: Huy chico inteligente (huu) pues no se....si estas pensando lo mismo que yo (chito daniela) Ok, te lo dejo a tu libre alberdrio....XD....= ya falta pocos cap para el final....Pues con respecto a que ellos dos vuelvan a estar juntos...mmmm me vas a matar (no solo tu, si no todo el mundo) pero...creo que eso no será posible....mmmmm (saco mi varita, antes de que alguien me ataque) ojala no me mates XD.
Chao t cuidas, y q tengas unas FELICES Mini-Vacations...

Jim: Hay hola....!! carambolas, que rico que escribes....súper que te guste el fic, y gracias por lo de "tanta creatividad" bonito, bonito, jajaja, ojala sigues dejando rews....chaote cuidas....

Feña: Jjaja, si un nuevo personaje XD (si que son inteligentes ustedes XD, ojala Harry tuviera una pizaca de su inteligencia....bueno)pero bueno, que tal que sea otra cosa?? y no lo que piesan (caray, siempre piensan eso, no pueden pensar otra cosa?? como...mmm...que esta estresada por los examenes, pero no caray!) en fin...jajaja, sigue el fic...que pronto se va a cabar....chao t cuidas.

Gaby: Holiiiii amiguiiiiiiii co tay? bue...ajaja regalito ¿un paquete de plumas? si es un buen regalo XD....o una cigueña?? hay que bonito...sería una mascotica nice...¿cierto? jajaj. Ojala t guste este cap....te cuidas, nos hablamos por msn....Bye.

Miki: Hola, primero que todo MUCHAS GRACIAS por esa felicitación, hay eso me emociona a escribir + y +. COn respecto al Harry Jr...XD....deducelo...mmmmm (intligente XD) hay...jajaj....(callate Emma) ok, jaja continua la historia, te cuidas....

OK, para lo que no dejan rews, por que ¡que pereza escribir! (lo digo, porq aveces yo soy una de esas) pues = muxas grax por leer mi fic....que pronto llegara a su fin....(hay, dolor, pero a la vez felicidad hujuuu)

PARA TODOS:
QUE PASEN UNAS FELICES MINI-VACACIONES, Y LOS KIERO MUXO....Y...MMMM.... HAGAN ALGO PRODUCTIVO, EN VES DE ESTAR DE VAGOS....JAJA ES MOMENTO DE REFLEXIÓN MUCHACHOS, RECUERDENLO....!!! XD.....

Bye....

Emma_Potter
(Besos)
35
La final de la temporada:

En los días restantes antes del partido de quidditch, tanto el equipo de Gryffindor como el de Slytherin, entrenaban arduamente bastantes horas del día.

Un día antes del partido, las apuestas de quien ganaría el enfrentamiento se abrieron, y como de costumbre Gryffindor iba encabezando las apuestas.
- Si a un fuera prefecta, decomisaría todo eso - decía muy enojada Hermione, mientras salía junto con sus amigos del aula de Defensa - Y me parece el colmo que los profesores no se den cuenta de eso.
- Pues deberías estar fascinada - le dijo Ron, al tiempo que esquivaban una bomba fétida que Pevees el Polthergeis les había lanzado - ¡Maldito Pevees! - exclamó, mirando hacia el techo - Ya veras, esto no se va a quedar así.
- ¿Y por que debería estas fascinada? - le preguntó Hermione, levantando el entrecejo.
- Por que es un gran reto que los estudiantes escondan las apuestas sin que los maestros se enteren.
- ¿Nosotros en que no estamos enterados, Weasley? - preguntó una fría vos a sus espaldas.
El pelirrojo al instante le cambio el semblante y giro sobre sus talones - ¡Profesor Snape! - Dijo, tratando de resultar lo más tranquilo posible - Eh
este
no nada
solo
- Estábamos hablando de que muchos estudiantes de séptimo no están estudiando para los EXTASIS - intervino Hermione, al ver que Ron estaba apunto de desmayarse - Y pues
es extraño que ustedes no se hayan dado cuenta.
Snape la miro con el ceño fruncido, y Harry se dio cuenta de que no le había creído ni una gota.
- Los estaré vigilando - les advirtió, y acto seguido desapareció por un pasillo.
- Uff, estuvo cerca - exclamó el pelirrojo, respirando ahora con tranquilidad - Gracias Hermione.
La muchacha blanqueo los ojos, y entro al aula de encantamientos.

En la clase de Astronomía, la profesora Siniestra les dejo una tarea de 16 pergaminos sobre el clima que estaba viviendo Saturno en esta época.
- Y a nosotros que nos importa - decía Ron malhumorando, entrando en el gran comedor - Suficiente se sobre el clima que vive Londres en cada mes, para averiguar sobre otro planeta.


La incertidumbre de que mañana sería el último partido de quidditch, llenó de ansias a todos los alumnos de Gryffindor, provocando que no se fueran acostar temprano.
- Este partido estará muy interesante - comentaba los hermanos Cravey, junto al fuego - Harry como capitán de este equipo, y Malfoy como capitán de Slytherin
huy hay va a ver guerra.

- Mañana será un gran día ¿No, Harry? - le preguntó Ron, ya en el dormitorio.
- Eh, si claro - respondió este, con indiferencia.
- Tenemos que ganar.
- Obvio.
- Buenas noches, Harry - le deseo el pelirrojo.
- Buenas noches - y viendo como su amigo cerraba el dosel de la cama y desaparecía tras estos, se sentó en el colchón y miro con sosiego el piso.
A un no le cabía en la cabeza que Voldemort hubiese utilizado el Dominus Suens para dominar sus sueños Pensaba una y otra vez, para darse a entender que todo lo que había dicho Hermione estaba equivocado.

Ya un poco convencido de que lo que pensaba era cierto, se arrecosto en la cama y dejo que el sueño lo dominara.

El día había amanecido despejado, y con un clima típico de que pronto arribaría el verano a Escocia.
- Bueno muchachos ¿Listos para derrotar a Slytherin? - les preguntaba muy eufórico Harry Potter a sus compañeros, en los vestidores.
- ¡Claro! - contestaron estos al unísono.
- Muy bien ¡AH GANAR!
- ¡AH GANAR! - gritaron todos, levantando sus escobas.

- Sean todos bienvenidos al último partido de la temporada de quidditch - los saludaba desde el micrófono magico Riky Jordan - Gryffindor contra Slytherin, la gran final por fin a llegado. La pregunta clásica ¿Quién ganara? - Gritos y canciones de las dos tribunas, resonaron al instante tras aquellas palabras - Bueno, solo el tiempo nos dirá quien ganará la capa de quidditch. Y sin más espera, aquí viene el equipo de Gryffindor - entre gritos de euforia y abucheos, los leones con túnicas doradas y rojas entraron pisando fuerte en el campo.
- Démosle la bienvenida a Los gemelos Chesrros, Katie Bell, Matilde Ponor, Ginny Weasley, Ron Weasley y Harry Potter - cuando este nombro a Harry, miles de chicas comenzaron a gritar como locas y agitar las manos.
- Tres chicas bien lindas deslumbran en el campo - comentó Riky y miro de reojo a la profesora McGonagall, la cual lo acababa de fulminar con la mirada - Mejor me quedo callado antes de que la vieja de McGonagall me quite el micrófono.
- ¡Riky, cuidado con lo que dices! - le advirtió Minerva, apuntándolo con el dedo índice - A mi me respetas.
- Pero si era una broma profesora - se defendió el muchacho, el cual estaba que se ahogaba por aguantar la risa - No se enoje.
En fin, y aquí entran los de Slytherin - con pocos aplausos (provenientes claro de la tribuna de las serpientes) 7 jóvenes con túnicas verde-gris, entraron en el campo.
- Grabe, Goyle, Adriana Pucey, Pansy Parkinson, Charlotte Manne, Marcus Flint y Draco Malfoy - cuando Riky los nombro a todos, estos acribillaron con la mirada al equipo de Gryffindor, los cuales les hicieron muecas de suficiencia.
- ¡Capitanes, al frente! - les ordeno Madame Hooch, con vos autoritaria. Malfoy y Harry se miraron y se colocaron frente a frente - Dénsen la mano - les dijo la arbitra y estos obedecieron al instante.
- Tu y tu equipo se van a convertir en excremento de dragón al terminar el partido - le dijo Malfoy al moreno, con vos fría y sepulcral.
- Creo que los excrementos de dragón van a ser otros - y con una sonrisa, se estrecharon la mano fuertemente.
- Suban a sus escobas - les ordeno Hooch, y Harry y Malfoy se separaron al instante (No sin antes, fulminarse con la mirada)
- Cuando cuente tres, comienza el partido - les dijo la rechoncha profesora, todos asintieron - ¡Uno
- Harry y los demás se comenzaron aferrar a sus escobas - Dos
TRES! - Y tras aquellas palabras, catorce pies golpearon el suelo.
- ¡Y comienza el partido! - exclamó Riky, el cual provoco que a la profesora McGonagall se le regara el café que estaba tomando - Y Ponor tiene la quaffle, se la pasa a Ginny Weasley, esta a su ves se la tira a Katie Bell, y esta sale volando disparada hacia la portería de las serpientes, pero Pucey se atraviesa en su camino y
¡Auch! Se chocan, las dos chicas comienzan a descender lentamente, y Pucey consigue quitarle la quaffle a Bell y se dirige hacia la portería de los leones - Harry a medida que volaba por el campo (visualizando donde podía estar a Snitch) escuchaba (aunque con dificultad) lo que narraba Riky. Los silbidos por parte de Slytherin, le hicieron comprender que Adriana Pucey había anotado para el equipo verde y gris.
- 10 a 0, a favor de Slytherin - decía el muchacho, un poco aburrido - ¡Vamos Ron, trata de que no entre esa quaffle! - Harry viro hacia la derecha y se dirigió hacia la tribuna de los profesores, para ver si debajo de esta se encontraba la pequeña pelotita dorada.
- ¡Creo que este año la copa de quidditch estará en la sala común de Slytherin! - le gritó Malfoy, con su típica voz de arrastrar las palabras.
Harry miro a su lado, y vio al pelimono volando junto a el - Eso lo veo imposible, Malfoy - le dijo, esbozándole una amplia sonrisa.
El platinado le hizo una mueca de desagrado, y alejándose de el a gran velocidad, fue a buscar la Snitch.
- Y Charlotte Manne tiene ahora la quaffle, pisándole los talones esta Ginny Weasley - narraba Riky, muy emocionado - Ginny se va acercando a gran velocidad hacia Manne y
¡Logra agarrar la quaffle! La bella pelirroja se dirige ahora a la portería, donde Marcus Flint la espera - a unos solos escasos metros de distancia, Pansy y Adriana esperaban a la pelirroja para atacarla. Con un viro espectacular de su escoba, logró esquivarlas y así poder ir hacia la portería de Slytherin.
Marcus y Ginny se miraron fijamente, la menor de los Weasley sonrió con suficiencia y

- ¡Gryffindor anota! - exclamó Riky
Harry al escuchar aquellas palabras, dio un puñetazo en el aire de alegría - ¿Ahora quien es el que ríe, Malfoy? - le preguntó el peliazabache al platinado, volando a su lado.
Malfoy solo se limito a blanquear los ojos, y seguir buscando la pelotita dorada.
A media hora de transcurrir el partido, Gryffindor llevaba la delantera por 20 puntos más, lo cual estaba emocionando mucho a Harry.
- Y es Katie la que se dirige hacia la portería, Katie Bell a toda velocidad con la quaffle - anunciaba Riky, desde el micrófono magico.
La chica giro su nimbus 2001 hacia la izquierda para esquivar una bludger que Grabbe le había lanzado, y descendió cuando Charlotte y Pansy se balancearon hacia ella para atacarla.
Con gran habilidad, le lanzó la quaffle a Matilde, la cual esquivo el batazo de Goyle y lanzó la pelota hacia la portería. Ahora eran 40 puntos los que los colocaban a favor de ganar.
Silbidos y abucheos provenientes de la tribuna de Gryffindor, provoco en Harry una adrenalina tremenda para encontrar la snitch, así estuvieran ganando.
- ¿Asustado de perder, Malfoy? - Le preguntó el ojiverde, al pelimono - ¿Estuviste muy ocupado en otras cosas, para entrenar bien a tus muchachos? - Malfoy al escuchar esas últimas palabras, lo miro fulminante pero no le dijo nada.
Ya había trascurrido una hora de partido, y ahora las cosas habían cambiado:
Slytherin le ganaba a Gryffindor por 80 puntos, lo cual obligaba a Harry a conseguir la snitch o si no perderían la copa, y como llevaban 263 a 343 si quedaban así, quedarían en tercer lugar después de Revenclaw.
La tensión comenzó a reinar en los leones, y ahora todos los ojos estaban puestos en Harry. Media hora más, y el partido culminaría.
- Lastima que este año la copa va a estar en manos del profesor Snape - dijo Malfoy, sobrevolado sobre la cabeza de Harry - McGonagall este año no tendrá este privilegió - y desvió su escoba hacia la tribuna de Hufflepuff para ver si hay se encontraba la snitch.
Harry lo fulmino con la mirada, y pensó en un plan eficaz para conseguir la snitch antes de Malfoy.
pensó el moreno. Si, esa era una buena idea, al fin y al cabo siempre le funcionaba.
Pero ya no se la va a creer le dijo una vocecilla en su interior.
Pues inténtalo le dijo otra vocecilla.
Yéndose por la segunda vocecilla, miro hacia un extremo del campo y descendió a gran velocidad, al tiempo que escuchaba que Slytherin había anotado de nuevo.
Volteó la cabeza para ver si Malfoy lo estaba siguiendo, y en efecto, el platinado al verlo descender tan rápidamente, comenzó hacer lo mismo.
- 363 a 263 a favor de Slytherin - anunciaba la voz de Riky, ahora mucho mas apagada por los abucheos de las serpientes - Y falta solo media hora para que culmine el partido, si Potter no agarra la snitch, la copa la ganará Slytherin.
- Vamos, Harry - decía a lo bajo Hermione, viendo como el ojiverde descendía a gran velocidad hacia el centro del campo - Vamos, tu puedes.
- ¿Te quedo grande este equipo, Potter? - le preguntaba Malfoy, cuando alcanzó su misma velocidad.
Harry sonrió, y cuando estuvo apunto de chocarse contra el suelo, viro su saeta de fuego hacia la derecha y voló hacia la tribuna de los profesores, donde acababa de ver un resplandor dorado.
- Y es Bell con la quaffle - Katie Bell llevaba la quaffle a toda velocidad hacia la portería de Slytherin, y pisándole los talones se encontraba Charlotte Manne. Esquivo una, dos, tres, y cuatro bludger que Goyle y Grabbe le lanzaron con toda su fuerza bruta. Al llegar a la portería, se miro fijamente con Flint, y sonriendo, le paso la quaffle a Ginny que estaba al lado de Marcus y

- ¡Ginny Weasley anota! - exclamó Jordan Jr, mejorando su tono de voz - 283 a 363, pero vamos leones ustedes pueden.
Con la euforia de los leones, Harry se unió más a su escoba, y voló a toda velocidad hacia la tribuna del profesorado.
El moreno giró su cabeza, y vio como el platinado lo estaba persiguiendo, al tiempo que lo fulminaba con la mirada.
Uniéndose mas a su escoba, esquivó una bludger que Goyle le había lanzado, y entro por debajo de la tribuna.
A escasos 10m de donde estaba, la Snitch dorada volaba locamente, mientras formada pequeños círculos. El ojiverde sonrió, y se dirigió a gran velocidad hacia ella.
- ¡No te lo permitiré, Potter! - le gritó Malfoy, a sus espaldas. Tras esas palabras, el muchacho aceleró a un más y estiró su brazo.
- Vamos - dijo entre dientes, estirándose cada vez más - Vamos
.por favor
necesitamos ganar
.vamos - como si sus palabras hubieran surtido algún efecto en su saeta, esta coloco su mayor velocidad, logrando así que Harry pudiera levantarse de ella, estirar mucho su brazo derecho y

- ¡Gryffindor Gana! - Anunció Riky, de grito en cuello - ¡Con 433 a 363, los leones se llevan la copa de quidditch! - todos los estudiantes de la tribuna roja y dorada, saltaron de la alegría por la vallas, y se reunieron con el equipo que bajaban de sus escobas.
- ¡Bien echo! - los vitoreaba muchos alumnos, al tiempo que les estrechaban las manos y los abrazaban con ímpetu.
Cuando Harry llegó a tierra, todos comenzaron a gritar - ¡Potter, Potter! - y le aplaudieron más que al resto del equipo.
- Felicidades, Harry - les decía muchas chicas, acercándose para darle un beso.
- Eh
gracias - contestaba este, cada vez que una jovencita lo felicitaba. Pero a la que Harry buscaba desesperadamente con la mirada, era a Hermione.
La vio hablando con Katie, al tiempo que la abrazaba. Cuando la castaña sintió que unos penetrantes ojos verdes la estaban observando, pegó un brinco y miro a Harry instintivamente.
El moreno le sonrió, y la chica se le acerco por entre la multitud.
- Lo hiciste muy bien - le dijo, con una sonrisa - Volaste
estupendo.
- Gracias - le agradeció el ojiverde, y se quedaron mirando fijamente. Harry comenzó acercarse poco a poco a la ojicafé, y esta no opto por alejarse.
Solo unos palmos los separaban, estaban apunto de darse un beso. Se miraron fijamente y comenzaron acercar sus cabezas, sus labios se rozaron y

- Harry, ya van a entregar la copa - le anunció Ginny, la cual estaba mirando aquella escena con un toque de celos.
Hermione agachó la cabeza, y desvió su vista hacia el suelo - Ve - le dijo en un susurro, y se alejó de inmediato.
- Gracias, Ginny - le dijo el moreno a la pelirroja, con sarcasmo. La muchacha colocó cara de desconcierto, pero a la vez de satisfacción.
- Potter, ven - le ordenó Madame Hooch, desde la mitad del campo. El chico se fue acercando hacia ella, mientras pasaba por entre la multitud que lo vitoreaban y le gritaban.
- ¡Es un honor para mi, entregarle al equipo de Gryffindor la copa de quidditch! - Decía madame Hooch con una sonrisa, cuando Harry y el resto de el equipo se reunió con ella - En esta, la última temporada de todos ustedes, les quiero decir que fueron un gran equipo - todos se miraron sonrientes - Un equipo unido y que siempre - aunque hubieron diferencias-se mantuvieron así - en ese momento, el profesor Dumbledore se acerco, y la profesora Hooch le dio paso.
- Gryffindor - habló el profesor, colocando su varita en la garganta - ¡Ustedes ganaron la copa, por su perseverancia y su unión! Yo siempre eh dicho que la unión hace la fuerza, y ustedes son prueba de ello - y miro a cada miembro del equipo de gryffindor - Y claro, no podemos excluir a sus habilidades, que si no fueran por ellas hace mucho tiempo hubieran salido de la temporada - Harry miro a Hermione, la cual estaba a su lado. Esta le sonrió - ¡Sin más preámbulos, les otorgamos la valiosa copa de quidditch al equipo de Gryffindor! - anunció Albus con una sonrisa, al tiempo que sacaba su varita y hacia aparecer una reluciente copa de oro sobre sus manos - ¡Felicidades! - les dijo, entregándole la copa a Harry. El muchacho sonrió, y acercándosele a Dumbledore, le dijo algo en el odio.
- Claro, igual es de ustedes - le dijo el viejo director con una amplia sonrisa - Pero primero consulta - le sugirió, y miro instintivamente a los leones.
Harry asintió, y llamó al equipo.
- Por mi no hay problema - le dijo Ron, como quien no quiere la cosa - Igual, tu eres el capitán, y sin ti no hubiéramos llegado hasta acá.
- Estoy de acuerdo con, Ronald - terció Matilde, sonriente - Si lo quieres hacer, hazlo.
- Yo en cambio opinó todo lo contrarió - intervino Ginny, la cual estaba muy molesta por la brillante idea que al moreno se le ocurrió. Todos la miraron desconcertados, por lo cual la pelirroja agregó - ¡Es nuestra copa, no es justo que Harry haga eso!
- Pero el es el capitán - le recordó William, con mesura - Y yo no le veo nada de malo que el haga eso.
- Estoy de acuerdo con mi hermano - terció Justin.
- Son seis contra una, Ginny - le informó Katie, de manera educada - Lo sentimos pero, la democracia es la democracia.
La pelirroja dio un zapatazo en la tierra, y se cruzó de brazos. Harry la miro entre enojado y sorprendido, pero al fin y al cabo, su equipo le había dado el permiso para hacer lo que el tenía planeado hacer desde que comenzó el partido.
Cuando todos se volvieron a reunir con el resto de la muchedumbre, Harry tomo el lugar donde hace unos escasos minutos estaba el profesor Dumbledore, y miro a los presentes.
- Eh
- balbuceó, un tanto nervioso - Bueno, lo mio nunca a sido hablar en publico
.pero
lo intentaré - tomó una bocanada de aire, y prosiguió - Esta temporada a sido - no solo para mi- si no también para el resto del equipo, una temporada maravillosa, que nunca olvidaremos - todos sonrieron - Esta copa, simboliza lo mucho que es para nosotros haber llegado hasta aquí; por ello, es muy preciada para mi - miro a todos, escudriñando cualquier signo de desconcierto en sus compañeros, pero no hubo nada por lo cual continuó - Este
y pues
por esas razones - y muchas más que no les comentó por que son muy largas - quiero
entregarle esta copa, a la única mujer que eh amado con todo mi corazón, y a la cual le debo
.muchos
muchos días de sol, llenos de alegría - cuando dijo esas palabras, algunas chicas de Revenclaw soltaron suspiros acompañados con un - ¡Aaaaaaah! - Y esa mujer
es
- miro a todos, y trago saliva - Esa chica eres tu
Hermione - la castaña lo miro desconcertada, y contuvo las lagrimas.
- Ve, no seas tonta - la apremió Lavender, empujándola hacia donde estaba el ojiverde.
La chica la fulmino con la mirada, y se acerco con parsimonia hacia Harry.
- Toma - le dijo este, entregándole la copa - Para que
si quiera recuerdes que alguna vez
bueno
que alguna vez Harry Potter fue un gran jugador de quidditch - le dijo, sonriéndole - Y
aunque ya no seamos nada, solo quiero que sepas que te sigo amando - y tras aquellas palabras, se le acerco con lentitud. Sus labios se rozaron, y como las otras veces en que sus bocas necesitaban de la otra, se unieron en un profundo y apasionado beso.
¿Hace cuanto que no sentían esa agradable sensación? Se preguntaban los dos ¿Hace cuanto que no probaban aquella boca, que día y noche los desvelaba? ¿Y por que habían sido tan tontos en separarse?
Harry tenía muy claro, que aquel beso solo lo estaba haciendo para calmar sus ansias, pero
Hermione era la mujer a la que amaba, y pensaba con ella pasar momentos muy felices, pero Voldemort se entreponía, y no iba a permitir que a la castaña le sucediera algo.
Hermione (a pesar de que no conocía las intenciones del moreno, por lo cual se separo de ella) Sabía que ese beso le duraría por siempre, y así podría deshacer aquella tristeza que sentía desde que ya no estaba con él.
Luego de unos minutos (que a cada unos les pareció eterno) se separaron. Harry acarició el rostro de su amiga con el dorso de la mano, al tiempo que le sonreía.
La ojicafé le devolvió aquella sonrisa, y se quedaron mirando por largo rato.
Hubo pequeñas risitas de nerviosismo, y los más atrevidos comenzaron a silbar.
Ron miro de reojo a su hermana, la cual iba a grandes zancadas hacia el castillo, ya que no soportaba la idea de que su amor imposible se estuviera besando con su amiga



El mes de junio llegó, y con ella un sin fin de deberes para los alumnos de séptimo.
La próxima semana se realizarían los EXTASIS, y todos estaban como en un Shock nervioso.
Desde aquel beso en el campo de quidditch de Hermione y Harry, las cosas entre ellos dos habían cambiado:
A un que seguían siendo amigos, cada uno sabía (en su interior) que el otro seguía sintiendo lo mismo que la otra persona.
Las visitas a la biblioteca, se hicieron a un más constantes en Hermione en aquel mes, ya que los profesores no paraban de dejarles deberes y colocarles talleres de repaso.
- La profesora de Aritmancia nos coloco un taller largísimo, no se como podré terminarlo - les comentaba a Ron y Harry, el miércoles por la tarde en la sala común - A parte, a McGonagall se le ocurrió hacerme un quiz de 10 preguntitas, el mismo día que tengo repaso con Snape.
- ¿¡De 10 preguntas!? - Saltó Ron, desde el otro lado de la mesa - Eso no es un quiz, eso es un examen.
- Eso le dije yo, pero ustedes saben que con ella no hay nadie que pueda hacerle cambiar de parecer. Harry, ¿Te encuentras bien? - le preguntó la chica, mirando a su amigo.
Harry estaba mirando desde hacia rato la ventana con ensimismamiento, pensando en el Dominus Suens y en muchas cosas mas.
- ¿Harry? - La llamó de nuevo Hermione - ¡Harry! - el chico se sobresaltó, cuando Ron le lanzó un libro.
- ¿Qué? - preguntó un tanto desconcertado.
- ¿Estas bien? - quiso saber la castaña, arqueando las cejas.
- Eh si - respondió este, no muy convincente.
- ¿En que estabas pensando?
- En voldemort - respondió, sin vacilar.
- ¿En el Dominus
como se llame? - intervino Ron, desde el otro lado de la mesa. El joven asintió.
- ¿Te esta entrando la posibilidad de que Malfoy le haya ayudado a destruir la magia que lo protegía? - le preguntó la muchacha, un poco esperanzada.
- Esa idea absurda ya me la saque de la cabeza - le informó, con desgana - Tu también deberías hacer lo mismo.
La chica dio un resoplido de disgusto, y siguió escribiendo sobre el pergamino.
- ¿Y si no era eso, en que pensabas? - quiso saber Ron.
- Pues
en muchas cosas. Como
¿Cuándo me enfrentaré a Voldemort? - aquella pregunta, hizo que Hermione se sobresaltara y se colocará un tanto pálida.
- ¡Ya vengo! - les dijo, y salió como una bala por el hueco del retrato.
- ¿Y a esta que le habrá pasado? - terció Ron, Harry negó.

Al cabo de media hora, Hermione no había vuelto, lo cual preocupo a los dos amigos.
Justo cuando decidieron ir a buscarla, Parvati entro como un rayo a la sala común y se acercó a ellos muy agitada.
- H-harry
Es
H-hermione - le dijo entre cortada.
- ¿Qué pasa con ella? - preguntó preocupado.
- Estaba
estaba con
con Lavender hablando, y
y
bueno
- tomo aire, y prosiguió - Pasamos por el baño de chicas - no donde vive Mirthyn - aclaró, cuando Ron hizo cara de asco - Si no, el otro. El caso es que escuchamos que alguien estaba vomitando, nos asomamos a ver y vimos que era Hermione.
-¿¡Hermione!? - repitió el moreno, desconcertado.
- Si - le confirmó la muchacha - Y pues
nos acercamos a ella, y vimos que
como que
¿Sabes lo que son las nauseas? - le preguntó de repente. El joven negó con la cabeza, pero Ron asintió.
- Yo si se - dijo, sorprendiendo a los chicos - De eso tiene o tuvo Fleur
- como los jóvenes lo miraron sin entender, el pelirrojo añadió - Fleur esta embarazada, y pues
la semana que me quede a cuidarla junto con Ginny, ella cada rato iba al baño y Ginny decía que eran nauseas, producto del embarazo.
Parvati asintió, y miro a Harry - Ahora esta en la enfermería, ya que se desmayó cuando nos vio.
Antes de que alguien le pudiera decir vallamos a verla el moreno agarro su mochila y salió rumbo a la enfermería.
En ella, se encontraba la enfermera Pomfrey colocándole un pañuelo en la frente untado con una poción verde.
- ¡Hermione! - exclamó el joven, exaltando a la enfermera.
- Potter, te eh dicho mil veces que en la enfermería no se puede gritar - lo regaño la enfermera.
- ¿Cómo esta Hermione? - le preguntó Harry, ignorando el regaño de la Madame.
- Pues está bien, solo que se desmayó - le comentó, cuando el chico se acerco - Hace un momento le acabe de dar una Poción energesitadora y ahora le estoy colocando otra poción de calma.
- Ah, bien - dijo el muchacho, mirando a la chica - Este, ¿Me puedo quedar aquí? - le preguntó, colocando cara de santo. La enfermera asintió, pero le dijo que dejara que descansara un poco.
Cuando Pomfrey se perdió tras su despacho, Harry se sentó en el borde de la cama.
Le agarró el brazo, y le miro el rostro - No me asustes - le dijo en un susurro - Por favor.
A los cinco minutos la chica despertó, y se sorprendió al verlo hay sentado.
- ¿Qué haces aquí? - le preguntó la muchacha, incorporándose en la cama.

- Parvati me dijo que te habías desmayado - le comentó, excluyendo la parte de las nauseas, ya que aquello le hacia venir pensamientos muy locos a su mente.
- Ah, ya.
- Hermione - dijo la voz de Ron, entrando en la enfermería - ¿Te encuentras bien? - Esta asintió - Nos pegamos un susto de muerte, bueno mas Harry.
Hermione sonrió, y miro hacia el techo - ¿Parvati no les dijo nada más? - les preguntó, temiendo la respuesta.
Harry miro a Ron, y con la mirada le hizo entender que no dijera nada.
- No, no dijo nada mas - mintió el pecoso.
- Ah, bien.
- Chicos, necesito preguntarle una cosa a la señorita Granger - les comunicó la enfermera Pomfrey, saliendo de su despacho con algo empacado en una pequeña caja blanca - Así que espérenla afuera, si son tan amables.
Los jóvenes asintieron, y salieron del recinto.
Cuando estuvieron fuera, Ron miro a Harry expectante.
- ¿¡Que!? - saltó este, un poco incomodo por la mirada de su amigo.
- Harry, ¿Crees que Hermione podría estar
?
- ¡No! - Exclamó el muchacho, antes de que el pecoso pudiera terminar de formular la pregunta - ¡Claro que no, es imposible!
- Todo en esta vida es posible, Harry - le dijo el Wesley, con tono serio - Y mas si no

- ¡Deja de decir estupideces! - Le espetó el moreno, con desesperación - Estas formando conjeturas que son ilógicas.
- Pero
¡Harry, yo vi a una mujer en estado de
!
- ¡Pero puede ser por otra cosa! - Le interrumpió, a un mas desesperado - Por cansancio, por estrés
igual se avecina los EXTASIS, y tu sabes que a Hermione le importa mucho eso.
- ¿Hasta el estado de desmayarse, no comer y tener nauseas? - le preguntó el pelirrojo, incrédulo - Sí, claro.
El chico desvió su vista hacia el suelo. Las conjeturas de Ron no podían ser ciertas, era una locura pensar que Hermione podría estar
Embarazada le dijo una vocecilla en su interior, aquella vocecilla que siempre lo impulsaba hacer cosas sin pensar, o pensar cosas tontas.

En ese momento, la puerta de la enfermería se abrió y por ella salió una decaída Hermione, más pálida de lo normal.
- ¡Descanse, señorita Granger! - le sugirió la enfermera Pomfrey, sonriéndole.
Esta la miro, pero no le sonrió, pero trato de esforzar una pequeña sonrisita.
Con paso lento, la joven comenzó a dirigirse hacia la sala común de Gryffindor, al ver que sus amigos seguían hay plantados, les dijo con voz decaída - ¿Vamos? - y la siguieron.
En todo el trayecto hacia la sala, ninguno hablo. En ocasiones, Ron miraba de reojo a Harry y después a Hermione, para luego mover la cabeza de un lado a otro.
Harry por su parte, miraba de vecen cuando a la chica, la examinaba de arriba a bajo, pero no había ningún indicio de que estuviera Embarazada habló de nuevo, aquella vocecilla imprudente.

****Notas de la autora******

Hay, hola mis lectores. Estoy happy, X q ya casi la termino...falta muy poco, se los aseguro...

Rews:
1733380074: Gracias por los tres puntos XD.

841027662: Thanks....con esas pocas palabras, me alegro mas X terminar este fic...

Zorion: Huy, sorry, es que me deje llevar X el Nick...lo siento...Jajaj si, sabía que no t iba a gustar, pero así va la historia, y no va en mi cambiarla...pero creo que lo k paso en este capi, te va a gustar...! me dijces ok? Bye.

Jim: Hay gracias! n_n...por actualice rápido (según yo) ya casi termine, así que espera el final no tal final XD

Darkgranger: Claro que lo seguire XD,. thnks X leer mi fic...bye...

Gaby: Gracias por prestarme XD...jaja si que eres loca...hay...un regalito de la ciguella, sibonito ¿no? Ok nos vemos en el MSN....chauz t cuidas!

Y a todos, un GRAN BESOTE...

Emma_Potter

36
¡EXTASIS!

La verdad era que desde el pequeño accidente que había tenido Hermione el miércoles por la tarde, las conjeturas que Ron había formado desde aquella vez, estaban día y noche en la mente de Harry.
¿Hermione embarazada? ¿Pero como haría para sostener un bebé tan joven, si no podía con el mismo? Además, el dinero que sus padres le habían dejado no sería suficiente para cargar con los gastos que proporcionaría un bebé.
se decía una y otra vez en su mente, para despejar aquellas conjeturas tan absurdas
Las conjeturas esas, había provocado que todo su tiempo se enredara, y cuando menos pensaba, ya solo quedaba 2 días antes de las pruebas de los EXTASIS.
- El martes comenzarán con su primer bloque de pruebas - les había comentado la profesora McGonagall, el jueves en su clase de Transformaciones - Serán dos bloques, que duraran dos días. El primero, será teórico, donde les mostraran todo lo que vieron en los años pasados, y lo realizaran en el Gran Comedor.
- ¿Y el segundo, profesora McGonagall? - le preguntó Hermione, desde su asiento.
- Será de práctica, donde en un transcurso de 10 minutos, les demostraran a los supervisores del Ministerio, lo que aprendieron en su año escolar.
- ¿Será para todas las asignaturas? - preguntó Neville, el cual se estaba colocando pálido.
- Para las que las necesite - le explico la profesora - En ese bloque, irá incluida mi asignatura, junto con Encantamientos, Pociones y Cuidado de Criaturas mágicas - cuando Minerva dijo Pociones, Neville se coloco más pálido que antes - Tranquilo señor Logbottom, le irá muy bien.
- Profesora - la llamó Harry.
- ¿Dime, Potter?
- Y el EXTASIS de Defensa ¿No lo van hacer?
- Es una buena pregunta, Potter - lo felicitó la sub directora - Pues bien, el EXTASIS de Defensa Contra las Artes Oscuras, estará incluido en un tercer bloque, que sería donde culminarían las pruebas - como todos colocaron caras de no entender, Minerva añadió - El ministerio de magia a decidido, que como estamos en una época oscura y llena de mortifagos - muchos se pusieron blancos - Es bueno que los jóvenes estén muy preparados en cuestión de Defensa Contra las Artes Oscuras. Por lo cual, le pidió al profesor Dumbledore que hiciera un campo en el bosque Prohibido, donde se les mostrara toda clase de criaturas, maldiciones y conjuros tenebrosos.
- ¿Será como una especie de la 3 prueba del Torneo de los Tres Magos? - quiso saber el ojiverde.
- Pues si, mas o menos.
Ah Harry no le agradaba mucho aquella noticia, ya que al instante se le vino a la mente las consecuencias que eso trajo.
- Pero no se preocupe, señor Potter - lo tranquilizó Minerva, al verlo así - Que el bosque no estará contra ustedes, y si un estudiante quiere salir, solo se desaparece y ya.

Era sábado, y la biblioteca como la sala común de Gryffindor estaban abarrotadas de estudiantes de último curso.
Afuera estaba haciendo un clima esplendido (típico del comienzo de verano) pero Harry, Ron y Hermione tenían que quedarse dentro del castillo para estudiar.
- ¡NO AGUANTO MAS! - gritó desesperado el pelirrojo, tirando Transformaciones avanzadas V.7, el cual cayó sobre una mesa de ajedrez que unos niños de segundo estaban jugando. A tal estruendo, las fichas comenzaron a gritar y a correr como locas por toda la sala.
- ¡Ron, cálmate! - le sugirió Hermione, mientras atraía con su varita el libro a la mesa, y hacia callar a las fichas locas.
- ¡ESTOY CALMADO! ¿¡NO ME VES!? - le preguntó el muchacho, de grito en cuello.
- Si, súper calmado - coincidió la castaña, la cual acababa de arreglar el libro de su amigo ya que se había dañado - Mira Ron, mejor descansa, toma aire y después si continuas - le sugirió con voz apacible - O si no, te alteraras mas de lo que estas ahora.
- ¡QUE NO ESTOY ALTERADO! - gritó de nuevo, y la castaña se encogió de hombros.
- Ten, toma esto - le dijo, estirando la mano.
- ¿Qué es esto? - le preguntó el pecoso, (ahora en tono normal) mirando un pequeño frasco que contenía una cosa verde viscosa adentro.
- Es poción de la calma - respondió la muchacha, volviendo a su libro de Encantamientos - Me lo dio la enfermera Pomfrey, cuando me desmayé.
- Ahhhh.
- ¿Y por que te la dio? - quiso saber el peliazabache, el cual miraba la poción con desdén.
- Pues
porque
porque si - contestó, y se tapo el rostro con el libro. Le intimidaba que Harry la mirara así, pero ¿Por qué?
- No voy a tomar esta cosa - hablo de nuevo Ron, tras unos minutos de examinar la Poción - Se ve asquerosa.
- Eso te ayudará a calmarte un poco - le explicó Hermione, enfrascada en el libro de Encantamientos: El arte de la magia - Por que estas muy alterado. Pero es tu decisión, igual yo no voy a ser la que tendrá ataques de pánico el día de la prueba.
Como Ron no quería ser uno de esos, decidió tomarse la Poción, pero antes de que se la metiera a la boca, Hermione lo detuvo.
- ¿Que?
- Eso no se toma así sola, tontito - le dijo, tratando de controlar la risa - Eso se toma con agua o con jugo.
- Ah, bueno
¿Dónde consigo un vaso lleno de agua?
- Utiliza lo que nos enseño McGonagall en quinto - le sugirió la muchacha.
- ¿Que? ¿Transformar en objeto en otro? - preguntó, con los ojos abiertos como platos. Esta asintió.
- Ah no
eso si que no.
- Pero Ron, hay irás practicando - le dijo la joven - Y si utilizas el encantamiento Aguamenti, practicaras para Encantamientos.
Ron no muy convencido de que podría hacerlo, se concentró mucho pero antes de que pudiera abrir la boca, Hermione lo interrumpió.
- ¿Ahora que? - le preguntó exasperado.
- Utiliza los hechizos No-verbales - le sugirió por tercera vez la chica - Esos que nos enseñó el profesor Lupin.
Con un resoplido de disgusto, se trato de concentrar lo más que pudo (aunque era muy difícil, con todos los murmullos que había en la sala a causa de que todo el mundo estaba estudiando)
En la mente, comenzó a decir el hechizo para transformar su pluma en una copa, pero fue en vano.
- ¡No puedo! - dijo vencido, tras cuatro intentos fallidos.
- Vamos, concéntrate.
- Esta bien, aquí voy - y cuando coloco toda su concentración, la pluma explotó y formó un pequeño agujero en la mesa de madera.
- Cof, cof - decían los alumnos que estaban al rededor de donde acaba de ocurrir el pequeño accidente.
- ¡Ron! - exclamó Hermione, esparciendo con su mano el humo que se le formaba en la cara.
- ¿¡Qué!? - Exclamó este a su vez, el cual estaba un poco rojo - ¡Tu me dijiste que lo intentará y no se cuantas cosas mas!
- ¡Pues si, pero no al intento de que formaras una explosión!
- ¡Pero me dijiste que me concentrara y que esto me ayudaría a repasar! - le recordó el pecoso, un tanto indignado.
- ¡Si, pero tenías que ser mas cuidadoso! - le dijo Hermione, la cual se estaba colocando brava.
- ¡Pero tu fuiste la que me obligaste!
- ¿¡La que te obligue!? - Repitió la chica, y se paró de su asiento - ¡Ron, tu pudiste haber dicho que no, yo no te iba a obligar!
- ¡Te lo dije! - le espetó el muchacho - ¡Cuando después de cuatro intentos no puede, pero tu seguiste insistiendo!
- ¡Pues simplemente me hubieras dicho que no podías, y listo! - le sugirió Hermione, en tono de superioridad.
- ¡Huy si claro, como si me lo hubieras permitido! - Dijo Ron, con sarcasmo - ¡Si te hubiera dicho eso, me hubieras insistido hasta el cansancio!
- Pues fíjate que no - le corrigió la chica, con supremacía - Si no eras capaz de hacerlo, simplemente te hubiera dejado y lo hubiera hecho yo.
- Aja, claro, como no.
- ¡Lo que pasa, es que todo lo haces mal! - Le dijo la castaña, mientras arreglaba la mesa - Porque no prestas atención.
- No pues, la niña sabelotodo. La come libros.
- Pues fíjate que si - se miraron con ira, Hermione estaba que echaba chispas por los ojos, y Ron estaba que ahorcaba a su interlocutora. Antes de que el pelirrojo pudiera abrir la boca para defenderse, la campana de la hora del almuerzo sonó.
- ¡El almuerzo! - anunció Harry, agarrando sus libros - ¡Vamos chicos! - y miro a la pareja que estaban apunto de matarse.
- No se como vallas a pasar los EXTASIS - le dijo Hermione a Ron con despreció - Yo creo que tendrás que hacer un conjuro para dejar de ser tan torpe.
- ¡Y yo no se como vas a dejar esa supremacía que te esta carcomiendo el alma por dentro! - Le espetó el muchacho, al tiempo que agarraba sus cosas - ¡A veces te vuelves un fastidio, Hermione! - y acto seguido, salio por el hueco del retrato.
La chica comenzó agarrar sus cosas con torpeza, y también salio por el retrato.
A todo que la mirara, llevaba del vuelto. Eso fue lo que le paso a unos niñitos de primero que desgraciadamente se le cruzaron por el camino a Hermione, y corriendo.
- ¡MOCOSOS INMUNDOS! - les grito, cuando estos casi la tumban - ¡YA VERAN, LES DIRÉ A SPRUD QUE ANDAN CORRIENDO POR LOS PASILLOS!
- Ya cálmate - le sugirió el moreno, el cual miraba aterrado a su amiga - No es para tanto.
- ¡Ron es un imbécil! - bufó con irá, bajando por las escaleras de caracol - No se da cuenta que a veces sus palabras lastiman.
- No piensa antes de hablar - dijo Harry, entrando al comedor.
- Si, es que el no piensa.
Cuando llegaron a la mesa de Gryffindor, Ron fulmino con la mirada a Hermione, pero esta no se quedo atrás.
Durante todo el almuerzo (cuando las miradas de Ron y Hermione se cruzaban) era como si en sus ojos se formara la guerra mundial.

El domingo en las horas de la mañana, Ron se tuvo que reconciliar con Hermione por obligación ya que la necesitaba para un deber de Pociones.
- Para eso si no soy una come libros ¿eh? - le dijo con sarcasmo, sin mirarlo si quiera. Estaba enfrascada en su redacción de Runas, y no le prestaba la más mínima atención a su interlocutor.
- Se que no debí decir eso - admitió el joven, muy apenado - Pero es que
¿Tu como te sentirías si te dicen torpe?
- Pues creo que sentí lo mismo cuando me llamaste come libros - le respondió con desprecio.
- Hermione - le insistió, Ron - Tu eres muy buena amiga, por favor no te enojes conmigo.
Y tras cinco largos minutos de suplica, Hermione por fin lo miro - Esta bien - dijo por fin, con un largo suspiro - Pero la próxima vez, estarás perdido Ronald Weasley.

El lunes había llegado, y los nervios se hicieron presentes. Mañana comenzarían las pruebas, y eso colocaba de piel de gallina a todo el mundo.
- No se si recordarán la Pócima del amor que preparamos en octubre - les decía el profesor Snape en las mazmorras a los estudiantes de Slytherin y Gryffindor, a la hora de Pociones. Todos asintieron - Pues bien, esa pócima ya se maduro, y esta lista para ser probada - todos colocaron cara de susto, por lo cual Snape sonrió - Pero tranquilos, no será probada en ustedes, desgraciadamente - muchos alumnos (Y más Neville) respiraron aliviados.
- Su tarea ahora es, decirme los efectos primarios que provoca la Pócima del amor a quien la bebe, al transcurso de unos minutos de ser tomada - les dijo, con voz fría y sepulcral - En diez pergaminos, por favor.
- Pobrecito aquel que caiga en aquella Pócima - les decía Hermione a sus amigos al término de la clase.
- ¿Por qué? - preguntó Ron, arqueando las cejas, mientras pasaban por un pasillo abarrotado de estudiantes de sexto año
- Porque el primer síntoma al tomar la Pócima, es ver a quien te la ha dado, como la persona a quien amas - le explicó la castaña, con sorna.
- ¿Y?
- Como que ¿Y? pues al ver a esa persona transformada en la persona que amas, tus sentimientos se enloquecen y te hacen hacer cosas que ni te imaginas.
- ¿Esa pócima la guardara Snape? - terció Harry, mirando a Hermione.
- Pues supongo - dijo la chica.
- ¿Y se da así sola, o con algo?
- Se da con líquido, se pude echar en cualquier cosa, hasta en una cerveza de mantequilla - le comentó la castaña, y al pecoso le pareció ver que alguien se escondía tras una armadura que había al lado de un cuatro.

Al día siguiente, Harry se levantó de golpe. Era martes, eso quería decir: Principio de las pruebas de los EXTASIS.
Cuando retiró el dosel que cubría su cama, vio como todos sus compañeros ya estaban levantados y bañados.
- ¡Ve y báñate! - Le sugirió Ron, mientras se abotonaba la camiseta - ¡Dentro de medía hora tenemos que estar en el comedor!
Harry asintió, y fue hacia el baño.
Ya en el comedor los esperaba Hermione, la cual estaba leyendo cuatro libros a la vez.
- Si haces eso, te confundes - le dijo Seamus, agarrando mas leche para su cereal - Te lo digo por experiencia propia.
- Pues si pero
¡Estoy muy nerviosa! - se excuso la muchacha.
- Todos lo estamos - le comentó Dean, metiéndose a la boca sus huevos con tocino.
- Harry, Ron - dijo la ojicafé, al ver a sus amigos sentarse en la mesa - ¿Por qué se demoraron tanto?
- Hola, Hermione, buenos días - la saludo Ron, con ímpetu - Yo amanecí muy bien ¿Y tu?
- Hay lo siento - se disculpo de inmediato - Es que
¡Son los nervios!
- Tranquila - le dijo Harry, colocando una mano en su hombro - Te irá muy bien.
Ningún alumno del último curso quería que el desayuno terminara, no por el echo de que querían comer mucho (ya que el apetito se les había cerrado) si no que cuando sonará la campana

- ¡Hay madre! - exclamó Hermione, provocando que su tenedor saliera volando por los aires y se clavara con puntería en una naranja que (hace unos segundos) se iba a comer Justin.
- Lo lamento - gritó, haciéndole una sonrisita - ¡Los nervios!
- ¿Ellos no tienen hoy las pruebas de los TIMOS? - preguntó Harry, viendo que todos los alumnos de quinto estaban frescos como una lechuga.
- Se lo harán la próxima semana - le comentó su amiga, la cual estaba viendo (una vez mas) sus libros - Como solo son dos días, pues

Poco a poco, los estudiantes se fueron retirando del comedor, y solo quedaban los de séptimo sentado en las 4 mesas.
- Slytherin, Hufflepuff, Gryffindor y Revenclaw - los llamó la profesora McGonagall - Esperen a fuera - todos asintieron, y salieron por la gran puerta.
Cuando el último estudiante salió del comedor, la puerta se cerro de golpe, y no se abrió hasta diez minutos después.
- Buena suerte, Hermione - le deseó Shaoran, acercándose a la chica.
- Hay, lo mismo - y le sonrió.
- Que te valla bien - y le dio un beso en la mejilla, lo cual provoco en Harry que se le revolcaran las tripas.
En esas, la gran puerta del Comedor se volvió abrir, y por ella salió McGonagall - Ya pueden pasar - les dijo, y de uno en uno entraron en el salón, el cual tenía la misma figura que la otra vez cuando hicieron el TIMOS.
- Harry, de nuevo te toco con Madame Titter - le comentó McGonagall, señalando una mesita de madera, donde la supervisora lo esperaba - Good Luck.
El chica le sonrió, y fue hacia donde la supervisora.
- Hola, Harry - lo saludo la señorita Titter, con una sonrisa.
- Buenos días.
- ¿Listo para las pruebas? - le preguntó la muchacha, mientras Harry se sentaba.
- Eh, si supongo - respondió este, con regocijo.
Cuando todos estuvieron sentados en sus respectivas mesas, los jefes de cada casa repartieron los exámenes:
Estos contenían 20 preguntas de cada asignatura, como eran ocho formaban 160.
Harry miro el cuadernillo de pergamino con la boca abierta ¿160, lo estaban explotando o que? Todas sus neuronas se iban a ir en eso, y ya no le iba a quedar ninguna cuando saliera de la escuela.
- ¡Pueden comenzar! - les indicó McGonagall, colocando el reloj de arena que había colocado hace dos años.
Tras esas palabras, lo único que se podía oír eran los rasgueos de las plumas sobre el pergamino. El moreno miro la primera página, y vio las palabras EXTASIS, escrita en tinta dorada y bordeada por una cinta plateada.
La primera sección correspondía a la asignatura menos favorita de Harry: Pociones. Con un deje de desagrado, empezó a leer la primera pregunta:

1. ¿Cuáles son los ingredientes que se utilizan para la fabricación de la poción Veritaserum?
pensó el moreno, recordando como hace tres años, Snape se la iba a dar a beber, ya que el falso Moddy estaba utilizando sus ingredientes para fabricar la poción multijugos, y Snape creía que había sido el.
Y más o menos así fueron las demás preguntas, cada vez más difícil.

A las cuatro menos cuarto, Hermione entregó el cuadernillo, y salió por la gran puerta.
Harry iba por la pregunta 155, ya casi terminaba ese martirio.
Faltando quince para las cinco, el moreno entrego el interminable examen a la profesora McGonagall y salió del comedor.
Sentada en las escaleras, lo esperaba Hermione, que cuando lo vio sonrió.
- ¿Cómo te va? - le preguntó la castaña, al tiempo que le ofrecía pastel de ruibarbo.
- Gracias. Pues bien
supongo.
- Estaba largo ¿no?
- No - dijo el ojiverde con sarcasmo - Largo no es la palabra correcta.
A las cinco y media, Ron salió junto con todos los demás echando chispas.
- ¿Que te paso? - le preguntó Hermione, al ver que su amigo estaba que mataba a todo el mundo.
- ¡Es McGonagall! - Explico muy alterado - ¡No respondí diez por su culpa!

El segundo bloque iba a estar mucho más fácil que el anterior, ya que era práctica y eso a Harry le iba bien (no embarcando todo el sentido de la palabra) Pero le iba bien
Igual que ayer, los estudiantes de séptimo del último grado se quedaron fuera del comedor mientras organizaban todo.
Ahora no iban a pasar todos a la vez, si no en grupos de a cuatro (casi igual que en quinto)
Luego de esperar y esperar, por fin llamaron a Harry, junto con:

Lo examinarían primero en la asignatura de Encantamientos, cosa que le gusto.
- Hola - lo saludo Madame Titter - Tienes 10 minutos para impresionarme, Potter.
Harry asintió, y le preguntó - ¿Qué quiere que haga?
- ¿Sabes hacer el encantamiento levitador?
- Claro - asintió, y agarrando su varita con mucha fuerza dijo Levicorpus apuntando hacia un libro que había en sima de la mesa.
- Impresionante, ahora hazme el encantamiento energizante - le pidió la señorita Titter.
Según la cara que coloco Madame Titter (cada vez que hacía algo que le pedía) Harry salió del examen, con la impresión de que le había ido bien.
A las tres y media, terminó con su último examen: Cuidado de Criaturas Mágicas, donde tuvo que cuidar uno de los muchos animales raros que Hagrid les mostró ese año y los anteriores.

El tercer bloque era el más esperado por todos, y más por Harry.
Era jueves, y harían la prueba después de almorzar, cosa que gusto mucho a Ron.
- Esta prueba estará fácil - terció Ron en la sala común, antes de que la campana sonará - Es de defensa, y nosotros sabemos mucho de eso - y miro a sus amigos con una mirada cómplice.
- Si - estuvo de acuerdo Harry - Esta prueba estará fácil.
- Pero no se confíen - les advirtió Hermione, la cual jugaba con su varita - Estén alerta, por que no saben lo que se les puede aparecer.
La campana para cambio de hora sonó, y los tres amigos bajaron con los demás hacia el Gran Comedor.
Los cuchicheos de emoción provenían de los estudiantes de último año, que durante todo el almuerzo no pararon de hablar sobre la prueba que realizarían dentro de media hora.
- Ojala no se me aparezca una Banyi, porque hay si me muero - comentaba Dean a sus amigos en la mesa de Gryffindor.
- Ojala a mi no se me aparezca nada - decía un tembloroso Neville Logbottom. Todos sus compañeros se rieron, pero trataron de tranquilizarlo.

- Esta prueba, es muy diferente a las anteriores - les comentaba McGonagall a los alumnos de séptimo, en las afueras del Bosque Prohibido - Hay dentro se encontraran con seres inimaginados, que nunca han visto - muchos se miraron con cara de aterrados - Se toparan con maldiciones y hechizos malignos, pero se que ustedes lo podrán superar - algunos sonrieron con esfuerzo, otros se limitaron a mirarse - Lo único que les advierto, es que tenga sus ojos muy bien abiertos, porque hay dentro puede ocurrir cualquier cosa - miro a cada alumno, y después a sus colegas profesores - Si quieren abandonar la prueba, solo cierren sus ojos y desaparezcan - todos asintieron - Cada jefe de casa estará aquí para cualquier inconveniente. Bueno, en el bosque hay dos caminos - comenzó a explicar - En el entraran dos de ustedes, que serán de diferentes casas. Si se encuentran o no, no lo se, pero si tengan (una vez mas) mucho cuidado - luego, se dirigió hacia una línea verde que estaba dibujada sobre la tierra y murmuro algo que Harry supuso era un conjuro.
- Ahora, los llamaré al azar - les dijo, y saco del bolsillo de su túnica un largo pergamino.
- La primera pareja será
- todos se quedaron expectantes - La señorita Granger y el Señor Blaise Zabini.
El joven negro y corpulento, salió de un grupillo de Slytherin que le gritaron: - ¡Que asco, te toco con una sangre sucia!
Harry al oír aquello, se iba a ir hacia haya para meterles un puño, pero Hermione lo detuvo. Con un movimiento de negación con su cabeza, el moreno dejo de apretar su varita.
Hermione se acerco a McGonagall cinco segundos después de que lo hizo Blaise, y los dos se miraron fulminantes.
- ¿Varitas listas? - les preguntó la profesora, estos asintieron - Muy bien, buena suerte - y los dos cruzaron la línea verde. Cuando lo hicieron, tras la vista de todos los presentes, vieron como (a pesar de que el camino hacia el centro del bosque, era largo y se podía ver a las personas que iban hacia el) los dos jóvenes desaparecieron al instante.
El ojiverde dedujo que era por culpa del conjuro de McGonagall.
Media hora después, Minerva les informó a los estudiantes (que esperaban con curiosidad a sus compañeros) que ellos ya se encontraban en sus respectivas salas comunes, y que los dos habían pasado la prueba.
Harry se preguntó porque no regresaban con los demás, pero dejo esa duda para aclararla después.
La siguiente pareja fue Parvati Patil y Li Shaoran. Tal cual había ocurrido con Blaise y Hermione, desaparecieron al cruzar la línea.
Tras diez parejas más, llamaron a Ron, el cual le toco con - Pansy Parkinson - el pelirrojo hizo un ademán con el puño de desagrado, y la muchacha blanqueo los ojos.
Harry no supo como le había ido a su amigo, así que solo se conformo con saber que estaba en la sala común sano y salvo.
Luego de cinco parejas mas, llamaron por fin a Harry y a

- Malfoy - dijo entre dientes. Draco lo miro una ves estuvieron frente a la línea verde.
- ¿Tienes miedo, Potter? - le preguntó el platinado, con una sonrisa fría.
- ¿Y porque debería tenerlo? - le preguntó este a su vez, devolviéndole la sonrisa.
- No se, porque de pronto las criaturas que vas a encontrar adentro te vallan asustar - le contestó, con parcimonia.
- Pues fíjate que lo único que me asustaría, es darme cuenta después de la prueba que saliste ileso - y con aquella respuesta tan suficiente, traspasaron la línea.
Cuando lo hicieron, Harry sintió como traspasaba por una tela de agua muy fría.
Volteo la cabeza, y no vio a sus compañeros.
- Mala suerte, Potter - le deseó Malfoy, y entro por el sendero del lado izquierdo.
Harry (sin otra opción) entro por el derecho, mientras se preguntaba que iba a encontrar dentro.

Camino y camino por (lo que le pareció) fueron horas y horas. No había ni rastro de alguna criatura tenebrosa ni conjuro maligno, lo único que Harry veía en esos momentos era oscuridad y más oscuridad. En ocasiones el pisar de sus zapatos sobre una rama seca, provocaba que este desvainara su varita como si fuera una espada y se pusiera alerta.
Aunque caminaba y caminaba, no encontraba nada, y se preguntó también porque no se había encontrado a Draco. A pesar de que fueran caminos diferentes, en algún lugar se tenían que conectar, pero la pregunta era ¿Dónde?
Cuando cruzó varios árboles, escucho como alguien corría por detrás de unos matorrales secos. Este (al darse cuenta que no habían sido sus zapatos) saco su varita y miro atento.
- ¿Quién anda hay? - preguntó, a un que lo que debía haber preguntado era: ¿Qué cosa anda hay?
Hubo un silencio sepulcral, y a Harry le estremeció aquello. Siguió caminando, hasta que un Expelliarmus le llegó por la espalda.
El ojiverde salió a volar por hay unos cinco metros, provocando así que soltara su varita.
- Accio varita - dijo en su mente, y se sorprendió cuando su varita llegó a sus manos.
Se paró rápidamente, y miro a ambos lados - ¿Quién anda hay? - preguntó, ahora si era correcta esa pregunta, al menos que alguna criatura (que a un no conocía) supiera utilizar el expelliarmus.
- ¿Tienes miedo, Potter? - le preguntó la voz sepulcral de un hombre. Aquella voz la conocía muy bien, pero no podía ser, el no podía estar hay.
- ¿Qué? ¿Los ratones te comieron la lengua? - le preguntó una vez mas aquella voz, y esta vez soltó una sonora carcajada - ¡Que bien, así te podré derrotar mas rápido!
- ¿Voldemort? - indago, tras un breve silencio donde sus neuronas se peleaban unas con otras por deducir quien era el.
- ¡Adivinaste! - lo vitoreo el Lord, con una amplia sonrisa - ¡Estas cada vez mas inteligente! - y tras esas palabras, salio de las sombras que lo cubrían.
Harry lo miro estupefacto, Voldemort no podía estar en Hogwarts, no podía estar hay.
- ¿Sorprendido? - Harry no le contesto - Claro, me imagino.
El moreno lo miro callado y detenidamente. En esos momentos estaba pasando algo extraño (claro, acepción de que el mago más tenebroso de la historia estuviera en los terrenos de Hogwarts) algo que Harry no paso por alto:
No le estaba doliendo la cicatriz, y eso le pareció muy raro.
- ¿Nos vamos a quedar charlando o vamos a la acción? - Quiso saber Voldemort, mientras lo miraba con maldad - Porque si quieres podemos tomar té mientras te decides si atacarme o no.
Harry estaba aturdido, si no le dolía la cicatriz, quería decir que ese no era Voldemort ¿o si? ¿O acaso ya el no surtía ningún efecto en su cicatriz? ¿Acaso Voldemort era igual de fuerte que el, que no le provocaba dolor alguno? Muchas preguntas, pero tan pocas respuestas.
Desde que lo había visto en el Ministerio de magia en quinto curso, no volvió a encontrase con el. El año pasado tuvo muchas pesadillas y conoció mucho de su historia, pero hasta el día de hoy lo volvía a ver.
Sea lo que fuera Voldemort (real o irreal) iba a pelear con él. No por la prueba (ya que se la había olvidado) si no por salvar su vida, y la de todos los que estaban en esos momentos en Hogwarts; ah claro, y no hay que pasar por alto a Hermione.
Levantó su varita, y miro a Voldemort a aquellos ojos rojos parecidos a los de una serpiente.
- ¡Expelliarmus! - exclamó.
- ¡Protego! - dijo su oponente, provocando que le hechizo rebotara sobre un escudo azul y brillante.
- ¡Conjuntivitis! - pronunció, y Voldemort se rió esquivando el hechizo.
- ¡Que ataques tan interesantes, Potter! - le dijo con sarcasmo - ¿Utilizar un hechizo tan simple frente a Lord Voldemort? ¡Que pena me das Harry! - el chico lo miro con furia, pero antes de que este pudiera pensar en un buen hechizo, el Dark pronunció:
- ¡Crucio! - y le apuntó justo en el pecho.
Harry se tiro al suelo de rodillas, y comenzó a dar quejas de dolor. Le dolía todo el cuerpo, era un dolor insoportable, que poco a poco iba a siendo que perdiera su fuerza.
No se podía dejar vencer tan fácilmente, no por el mismo ser que había acabado con la vida de sus padres.
Tomo una gran bocanada de aire, y se levantó del suelo. Agarro fuertemente su varita y pronunció (en su mente) el único hechizo que se le vino a la cabeza:
- ¡Desmaius! - y funciono, ya que le cayó a Voldemort en el pecho.
Otra cosa rara ¿Voldemort no adivino el hechizo de Harry? ¿No que era un experto en Legeremancia?
El moreno se acerco lentamente a él (con mucho dolor, debido a la maldición cruciatus) y cuando estuvo muy cerca, sintió como una mano fría y calaverita le agarraba el pie.
- ¡Llegó la hora de tu muerte, Potter! - exclamó la voz sepulcral de Voldemort, y levantando su varita dijo:
- ¡Avada Keda
!
Avada Kedavra pensó Harry, antes de que el señor oscuro pudiera terminar.
Una luz verde salió de la punta de la varita de Harry, y pego justo en el blanco: Sobre el pecho de Voldemort.
Desconcertado y no muy convencido de que eso era real, Voldemort se fue desvaneciendo poco a poco, hasta que solo quedo (donde hace un momento estaba su cuerpo) el pasto seco por el sol.
Todo a su alrededor se nublo, y sintió como alguien lo jalaba desde arriba (como si estuviera agarrando un Traslador) y cerró los ojos fuertemente.
Cuando los volvió abrir, se encontró rodeado por todos sus compañeros de Gryffindor que ya habían terminado la prueba.
Estaba en la sala común, demasiado aturdido.
- ¡Harry! - lo llamó la voz de Hermione, y este busco con su mirada el rostro de la chica.
- ¡Pasaste! - Le informó, al tiempo que lo abrazaba - ¡Te felicito!
- Pero que
- luego recordó la prueba y al instante a Voldemort.
- ¡Voldemort, Hermione! - exclamó de grito en cuello.
Los presentes al oír ese nombre, pegaron un brinco y se quedaron mirando a Harry.
- ¿Cómo dices? - preguntó la chica, pero antes de que el muchacho le volviera a repetir, lo llevó hacia unas butacas, lejos de oídos chismosos.
- Ron, ayúdame - le pedió la castaña, y entre los dos lo sentaron en la butaca.
- Ahora si ¿Qué pasa con Voldemort?
- ¡Lo vi en el Bosque Prohibido! - le comentó desesperado.
Hermione lo miro, y después le preguntó:
- ¿Te dolió la cicatriz? - Este negó - ¿No te sentiste raro al tenerlo al frente? - Este asintió - ¿No creíste por algún momento, que ese no era Voldemort? - Harry dio un débil Sí, por lo cual Hermione sonrió.
¿Estaba sonriendo? Esa era la reacción de su amiga ¿Reírse? ¿Estaba loca o que? Acaba de ver a Voldemort y había luchado con el, al parecer Hermione no veía la gravedad del asunto.
- Harry, ese no era Voldemort - le informó, con una sonrisa - Solo una ilusión.
- ¿Una ilusión? - repitió el moreno, sin entender.
- Si, veras. Tu te acordarás que McGonagall nos dijo que hay nos iban aparecer toda clase de criaturas y maldiciones ¿No?
- Si, me acuerdo.
- Pues bien, lo que McGonagall se refería, no eran a criaturas puestas por ellos mismos, si no por nosotros - como Harry tenía a un cara de desconcierto, Hermione continuó - Hay no había nada mas que un hechizo muy poderoso para hacernos revelar nuestro mas oscuros miedos.
- ¿Nuestros mas profundos miedos?
- Si - asintió la chica - Dumbledore lo coloco, para ver hasta que punto podíamos combatir con nuestros miedos.
- ¿Quieres decir, que el Voldemort que vi en el bosque prohibido, y con el cual luche
?
- Si, exacto - le confirmó Hermione, antes de que pudiera formular su pregunta - Era solo la sombra que refleja tus miedos, con respecto al verdadero Voldemort.
Harry miro fijamente los ojos cafés de la castaña, y se quedo atónico.
¿El ser con que había luchado, era solo resultado de su miedo convertido en esencia?
- ¿Y como lo supiste? - le preguntó el joven, muy aturdido a un.
Hermione sonrió - Cuando Parvati llegó, le pregunté si se le habían aparecido dos personas con una varita, y ella me dijo que no, que se le había aparecido una manada de dementores. Por lo cual me quede pensando, y cuando fueron llegando los demás, les seguí preguntando y todos me decían diferentes respuestas - Harry la escuchaba muy atento - Eso me pareció muy extraño, y cuando llegó Ron, confirme mis sospechas con el.
- ¿Con Ron?
- Si - hablo este por primera vez - ¡Fui rata de laboratorio para comprobar su hipótesis! - hablo indignado.
- ¡No fuiste rata de nadie, Ron! - Le espetó Hermione molesta - Solo que con tu versión, ve di cuenta de que lo que sospechaba era cierto. Cuando me dijiste que se te había aparecido Aragon y todos sus hijitos, hay deduje que lo que se aparecía en el Bosque, eran nuestros propios miedos.
Ron sonrió, al entender que no había sido ratón de laboratorio de nadie (bueno, por parte si, pero eso que solo quede entre Hermione, ustedes y yo ¿Listo?)
- Pero
en el camino no me encontré a Malfoy - le comentó Harry, quien se miraba sus zapatillas deportivas, estaba MUY aturdido.
- Pues es obvio que no te ibas a encontrar a Malfoy - le espetó la chica, como si fuera lo más lógico del mundo - Ya que tus miedos están en tu mente, y cuando Voldemort se te apareció, estabas
por así decirlo, en tu mente - Harry abrió mas los ojos, y se quedo muy sorprendido - Por eso fue que nadie se encontró con su otro compañero, ya que cada uno estaba en su mundo, luchando con sus propios miedos.
- Hermione, ¿Y sabes que hechizo pudo haber utilizado el profesor Dumbledore? - le preguntó Ron, muy interesado.
- Pues la verdad no lo se - tras esa confesión, el pelirrojo se desinflo - Pero tuvo que ser muy poderoso, porque hacer que nuestros miedos se conviertan en esencia, es de un mago como

- ¡Dumbledore! - Le completó Harry, y sonrió - Claro, por eso sentí como que no era el. Por eso no me dolió la cicatriz - dijo, muy contento - Y por ello fue tan fácil derrotarlo.
- Si, pero en algún momento, como que sentiste que era real ¿no? - y Harry recordó el momento que se levantó del suelo (después de ese crucio) para matarlo y así defender la vida de sus compañeros.
- Pues, si - Hermione sonrió.
- Nuestros miedos son nuestros peores enemigos - les dijo, con voz de filosofa - Si nos dejamos vencer de ellos, será muy fácil que en la realidad esos miedos nos liquiden.
- ¡Ahora eres Filosofa! - Exclamó Ron sorprendido - ¡Interesante!

A Harry aquella prueba le resulto muy buena, ya que así pudo convencerse a si mismo: Que aunque le temiera a Voldemort, no iba a dejar que el ganara la guerra que desde hace diez y siete años el mismo Lord Dark había formado.

*******Notas de la autora*******

Hola mis queridos lectores:

¿Como han estado? yo, se podría decir que bien...ya que falta poco para el final....muy poco (aunque se que el capitulo 38....bueno....oajal no me maten...cuando lo publique, me dicen...pero estare preparada XD)

Cons Rews:

Zorion: Amix, holi....pues...vamos a ver si Hermione le cuenta a Harry lo que Pomfrey le dijo ¿Tu que opinas? Bye t cuidas.

Jim: Thanks X leer el fic...

Darckgranger: Ups, creo que la idea de que mi Harry vuelva con Herms...pues, no esta en mis planes...y no hay vuelta atrás, pero bueno....así es el fic....Bye t cuidas....

Gaby: Hay niña, ¡NO ME GRITES QUE NO ESTYO SORDA! caray!, ¡LAS PASTILLAS.....! SE ESCAPO UNA LOCA DE LA HABITACION 122 SANADORES....¿DONDE ESTAN? dios mio, cuando uno necesita a un sanador, NO LO ENCUENTRA, dios....XD.
Hay, me han dicho que una loca enojada, es peor que una esposa furiosa...así que....ESTARE PREPARADA, ya que me vas a matar (chito) jaja Bye Honey.....TKM.

Miki: Jajaja si, a Harry no le gusta la posibilidad de ser Dadi, pero si e smuy lindo ¿no te parece? a un que ya sabes como reaccionan los hombres al principio, del solo epnsar en que su novia o su ex (si se podría decir) estan embarazadas....
Hay,´te recomiendo que compres 1.000.000 de cajas de pañuelos, a un que creo que no te van alcanzar....Bye cdt.

Y a todos:
GRACIAS POR LEERME....

los quiero...

Besos

^^Nunca pares de soñar y no te quedes con tu nombre escrito en la pared^^

Emma Potter

37
¡Resultados!

Era viernes, y un fulgurante sol brillaba en lo alto del firmamento.
A la hora del desayuno, McGonagall les había comunicado a los alumnos del último curso, que obtendrían sus resultados el lunes por la noche en sus respectivas salas comunes.
- ¡Tengo muchas ansias de saber como me fue en el primer bloque! - decía Hermione, subiendo al aula de Encantamientos junto con sus amigos.
- Tú y todos - le comentó Ron, sentándose en el asintiendo al lado de la chica.
- Buenos días jóvenes - los saludo el profesor Flitwick, con su peculiar vocecilla chillona - Bueno, saquen sus varitas que hoy veremos un nuevo encantamiento.

El fin de semana por fin llegó, y con ella la incertidumbre invadió a los de séptimo.
- Ah ti te va de perlas - le decía Ron a Hermione, acostado sobre el sofá en la sala común - Eres una chica muy inteligente, si no mira los resultados de tus TIMOS, puros Extraordinarios.
La castaña se ruborizo con el cumplido de su pecoso amigo, y después miro a Harry.
Desde que había salido de la enfermería aquella vez, no había dejado de pensar en él y en el Small Problem que tenía en esos momentos.
se decía para sus adentro
Un bebé le decía la vocecilla de su conciencia. Sí, Hermione Granger estaba embarazada.
La otra vez que estuvo en la enfermería por causa de su desmayo, la enfermera Pomfrey le preguntó si alguna vez había tenido relaciones con Harry (cuya respuesta le resulto muy vergonzosa) y como todo en la vida tiene una consecuencia, por ello estaba ahora esperando un hijo de Harry Potter.
¿Cuándo se lo dirás? le preguntaba la vocecilla de su conciencia, una y otra vez ¡Por que se lo debes decir!
Era obvio que se lo tenía que decir, pero la pregunta era ¿Cómo?
Era muy joven a un, y decirle a Harry eso
pues
le sería muy difícil.
- Pero se lo tendré que decir - se decía a lo bajo, cada vez que podía - Porque el lo tiene que saber.
Pero los pensamientos de que de pronto Harry pudiera negar al niño o se pudiera alejar de ella (mas de lo que ya estaba) provocaba que se echara mas para tras.

Sí, tenía que ser pronto, ya que el próximo viernes saldrían de la escuela y seguro no habría oportunidades de decirle.
- ¿Te sucede algo, Hermione? - le preguntó la voz de Harry, sacándola de sus pensamientos.
- ¿¡Que!? - saltó esta, un tanto desubicada.
- ¿Estas bien?
- Eh, si, claro - le respondió, con una sonrisa.

Durante toda la noche, la castaña pensó en la manera mas adecuada en decirle a Harry que estaba esperando un bebé, y era de el.
- Tengo que ser clara, precisa y directa - se repetía constantemente, mientras se paseaba por el dormitorio - Tiene que entender que esto le puede pasar a cualquiera, y que no es un estorbo.
- ¿Qué no es un estorbo? - le preguntó Lavender, entrando de repente al dormitorio.
La castaña se coloco blanca como la cera, y desvió su vista al suelo.
- Eh
un, un primo que vivirá en mi casa - le mintió - Es que, mis padres me acabaron de enviar una carta, diciéndome que pues
un primo se irá a vivir con nosotros.
La muchacha no muy convencida, miro a Hermione y agarro su chaqueta - ¿No quieres venir? - le preguntó, antes de cerrar la puerta.
- ¿A donde?
- Parvati, Padma y yo vamos a ir con un grupo de chicos de Revenclaw al lago - le comentó - La profesora McGonagall nos dio permiso de quedarnos hasta tarde. Y creo que irá ese chico oriental
¿Cómo es que se llama?
- ¿Shaoran? - le contestó la ojicafé, levantando el entrecejo.
- Si ese, esta muy lindo ¿No? - le preguntó, y Hermione al instante recordó el beso que se había dado con Shaoran aquella vez.
- Eh si. No gracias, no quiero ir - dijo por fin, esbozando una sonrisa fingida - Es que
estoy muy cansada y pues
no gracias.
- Bueno, tú te lo pierdes - y cerrando la puerta, se perdió de vista.
Hace rato que no recordaba aquel beso, ese beso que se dio con Shaoran por estar tan triste por culpa de Harry. Ese beso que recibió, por que necesitaba el afecto de alguien, alguien que tenía que ser Shaoran.
Eso también se lo tendría que decir a Harry, pero si le decía eso ¿Era conveniente también que le dijera lo del bebé?
- No, si le digo eso, seguro me dirá que ese bebé no es de el - se dijo desesperada - Mejor sigo pensando como decirle eso, y lo de Shaoran lo dejare para después-

- ¡Ah! - exclamó el moreno, ya en el dormitorio. Estaba solo (ya que Ron se había ido con Lavender y Parvati a esa dichosa visita al lago) y no había nadie a su alrededor.
Se tiró al suelo, y comenzó agarrarse la frente. Le dolía mucho la cicatriz, y le estaba ardiendo horrible, y eso solo significaba una cosa:
¡Voldemort estaba furioso!
Se aplasto la frente como queriendo aplanchársela, y como pudo se sentó en la cama.
Su respiración era cada vez mas agitada, y comenzó a ver todo nublado. Maldiciones y gritos de: ¡NO PUEDE SER! Resonaban en su cabeza como si tuviera una radio mágica dentro. Sentía como si en cualquier momento su cabeza se fuera a partir en dos, y su conocimiento lo fuera abandonar.
Trato de respirar lentamente (como aquella en que había estado con Hermione en la sala de los menesteres por última vez) pero era inútil, el dolor intenso de la cicatriz iba en aumento.
Voldemort estaba furioso, lo sabía, pero ¿Por qué? ¿Qué había pasado para que el Dark Lord estuviera así? ¿Qué era eso tan terrible, para que el señor de las tinieblas estuviera apunto de morirse de la ira?
Eso Harry no lo sabía, pero de lo único que si sabía era que tenía que desaparecer aquel dolor como fuera. - ¡Ah! - gritó de nuevo, y cerro los ojos, tratando de concentrarse en otra cosa, como en Hermione, pero eso solo le provoco que le doliera mas la cicatriz


- Ya decidido, se lo voy a decir ahora - dijo la muchacha, levantándose de su cama - Me tengo que dejar de estupideces y asumir las concecuensias - y con paso firme y decidido, salió de su cuarto y bajo las escalas.
Al llegar a la sala común, miro las escaleras que conducían hacia el dormitorio de los chicos, con una bocanada de aíre, subió.
Si estaba Ron, iba hacer que se fuera, no había problema ¿O si?
Cuando estuvo frente a la puerta del moreno, aquella firmeza se fue esfumando, y en su lugar quedo unos nervios terribles.
Toco la puerta, pero nadie le abrió- lo intentó de nuevo, pero fue en vano. Así que abrió la puerta y cuando lo hizo, vio como el cuerpo de Harry yacía tendido en el piso.
- ¡Harry! - exclamó la castaña, y fue hacia el.
A un respiraba, pero estaba inconciente.
Toco su pecho, y sintió como su camiseta estaba empapada de un sudor frío.
Gruesas gotas del mismo sudor le resbalaban por la frente del joven, y constantes quejas de dolor salían de su boca.
- ¡Ya Harry, todo va a estar bien! - Lo tranquilizaba, al tiempo que le desabotonaba la camisa - ¡Ya cálmate!
- V-vete
d-de
m-mi
ca-cabeza - decía entre dientes, sudaba cada vez mas, y una fiebre intensa subía por su cuerpo.
La chica en un momento de desesperación, saco su varita y trasformo un zapato en una jarra - ¡Aguamenti! - exclamó, apuntando dentro de la jarra. Agua cristalina, comenzó a caer dentro.
- Ojala la tenga - dijo a la bajo, y busco en el bolsillo de su túnica aquella poción de la calma que le había ofrecido a Ron.
- ¡Con esto te sentirás mejor! - le decía, mientras vertía el viscoso contenido verde en la jarra.
Se sentó a su lado, al tiempo que levantaba su cabeza y lo apoyaba en su brazo - Bebe - le decía con dulzura, colocándole la punta de la jarra en sus labios.
El joven como que trataba de pelear con algo o con alguien, ya que constantemente repetía:
- V-vete
d-de
m-mi
ca-cabeza.
- Bébelo, Hary - le insistía una desesperada Hermione.
- N-no
m-mas
por-por favor - fiebre mas intensa y mucho sudor, demasiado sudor.
Las manos de la joven comenzaron a empaparse con aquel sudor frío, casi helado. Toco las manos del moreno, y estaban igual (o mas) de frías que ese sudor.
- Bebe la poción, es por tu bien, Harry - le insistía, una y otra vez - Hazlo, por favor.
- Sal-sal de-de mi
.de
de
mi
mente - Hermione estaba mas que desesperada. Harry no quería probar la poción, y aquella fiebre iba en aumento. Sin contar el sudor frío, y ahora todo eso se sumaba un extraño escalofrió.
Sin pensarlo dos veces, la muchacha abrió la boca del ojiverde, y le vertió mitad del líquido en su boca.
Al principio creyó que se iba ahogar con eso, pero luego observo (con gran satisfacción) como la tragaba poco a poco.
Al instante, los escalofríos cesaron y el sudor también. A un la fiebre seguía presente, pero mas baja.
- ¡H-her
her
Hermione! - Dijo la débil voz del ojiverde. Tenía a un los ojos cerrados, pero le agarro con firmeza su mano.
- ¡Harry! - Exclamó Hermione, la cual dejo escapar una lagrima - ¿Estas bien?
- Dile que se valla - le suplicó, con una voz que no parecía que fuese la suya - Dile que me deje en paz, dile que
que ya no me moleste.
- ¿Pero quien te esta atormentando? - le preguntó la muchacha, mirándolo preocupada - ¿Quién?
- Él - dijo en un susurro inaudible - El
dile
dile que se valla
por favor.
Hermione le acarició la mejilla delicadamente, y le dijo con dulzura - Ya Harry, tu lo puedes expulsar
.no dejes que el te domine
no dejes que su mente sea mas fuerte que la tuya - y tras esas palabras, le dio un corto besos en los labios.
Lo último que Harry Potter escuchó (antes de salir de aquella oscuridad) fue el grito que lanzo El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado.



Cuando Harry abrió de nuevo los ojos, se encontró con el angelical rostro de Hermione.
- Hermione - dijo a lo bajo - Eh
hola.
- ¿Te encuentras bien? - ya se encontraba en su cama, y a un seguían solos.
- Si, pero
¿Qué paso? - la chica no supo que contestarle, ya que ni ella misma sabía la respuesta.
- Ahora solo descansa - le sugirió, evadiendo su pregunta - Que necesitas hacerlo - y se levantó del colchón. Pero antes de que se pudiera alejar mas, sintió como una mano tibia le agarraba su muñeca.
- Quédate, por favor - le suplico el muchacho, con una sonrisa - No quiero quedarme solo, no en este dormitorio.
La castaña lo miro, parecía como un niñito de cinco años pidiéndole a su mamá que no se fuera por que el coco se lo iba a comer.
Sonrió, haciéndole entender que no se iba a ir a ningún lado.
Harry apoyo su cabeza sobre la almohada, y se quedo mirando fijamente a la chica que tenía al frente.
- Eres tan hermosa - le dijo de repente, provocando que esta brincase. Con otra de las tantas sonrisas que sabía dar Hermione para reconfortar, Harry cerró los ojos.


A la mañana siguiente, el moreno se levantó muy alentado. Había dormido como un bebé, y lo mejor era que a un sentía el sabor de los labios de Hermione en los suyos.
Cuando bajo a la sala común, encontró hay a la castaña (que leía un libro, como siempre)
- Harry - dijo, y dejo su lectura - ¿Cómo amaneciste?
- Mejor - le respondió, y los dos se quedaron mirando.
Harry necesitaba con toda urgencia probar (de nuevo) mas afondo esos labios rojos y provocativos. El aroma que emanaba la castaña, lo embriagaba día y noche, y necesitaba darle un beso dulce y profundo, para calmar aquella sensación tan extraña que sentía en su pecho.
Se quedaron mirando fijamente. En aquellas miradas se podía precensiar, que tanto el uno como el otro se necesitaban mutuamente. Necesitaban de aquellos labios y de aquel calor que un día se brindaron.
Sin si quiera pensarlo, el moreno se fue acercando con lentitud hacia la joven. La muchacha no opto por alejarse, si no que se quedo hay, quieta, como esperando lo que ella tanto deseaba.
Cuando estuvieron cerca, el ojiverde la agarro por la cintura y la atrajo más a su cuerpo. Miro esos ojos cafés y después esos provocativos labios. Con una sonrisa, fue acercando con sorna sus labios a los suyos.
Los labios de Hermione temblaron, pero cerrando los ojos, se dejo llevar por el momento.
Sus labios se rozaron, para después darle paso a un profundo beso. Ese beso si que lo necesitaban.
Ya se habían dado uno en el partido de quidditch, si, pero ese beso llenó a Harry por dentro de una energía que no podía explicar.
Una energía que era mágica, pero a la vez sentía como si no perteneciera a ninguna rama de la magia.
Esa energía, era el amor. El amor que un día su madre le brindó para protegerlo de Voldemort, el amor que era capaz de sentir, el amor que sentía por Hermione Granger.

Lejos, (cerca del hueco del retrato) una joven pelirroja los miraba con los ojos encharcados. Tenía los puños apretados y movía la cabeza de un lado a otro.
- Ya no me retracto - dijo entre dientes, y saliendo por el hueco del retrato, se perdió de vista.
Unos minutos (que les pareció días) fueron los minutos más agradables que los dos hubieran sentido jamás. Después del contacto con sus lenguas y sus sentimientos, se separaron por fin.
Hermione miro a Harry, y solo se limito a sonreírle Es tu momento le dijo la vocecilla de su conciencia Díselo, el no dirá nada, te lo aseguro Y tomando mucho aire, miro a los ojos al moreno, esos ojos verdes y penetrantes.
- Harry, te
te tengo que decir algo - le dijo, con voz temblorosa.
- ¿De que se trata?
- De nosotros dos - Harry miro desconcertado a la castaña, y se sentó en una butaca, lo mismo hizo la chica tras breves segundos.
- ¿Qué pasa? - quiso saber el moreno, el cual se estaba colocando preocupado.
- Pues
resulta que
este
pues
que
yo
yo
este
- ¿le era muy difícil decir que estaba embarazada? Pues obvio que le era difícil, ya que eso no es algo que se pueda decir así por así.
Harry arqueo las cejas, y la apremió a que continuara - Pues
este
yo
te quería decir que yo
e-e

- ¡Potter, Snape quiere verte! - Le informó la voz de Minerva McGonagall, entrando en la sala común - ¡Y es urgente!
Harry miro a la profesora, y luego a Hermione.
- Ve - le sugirió la chica - Luego hablamos - y con una sonrisa, subió a su dormitorio.
El chico respiro profundo, y se acerco hacia la profesora McGonagall.
- ¿Ahora que hice? - le preguntó desconcertado.
- Eso mismo me preguntó yo - le respondió la sub directora, levantando una ceja - Snape esta muy enfadado, dice que tu le robaste no se que cosa de su despacho.
- ¿Qué yo hice, que? - exclamó el muchacho.
- Que le robaste - Harry rió por lo bajo.
- ¿Otra vez cree que yo le robe algo?
- Pues si. Mejor habla con el, esta en las mazmorras, en su despacho - y sin mas, le abrió el hueco del retrato para que pasara.
Harry estaba demasiado aturdido ¿Qué le había robado algo? Pero si en ningún momento había entrado al despacho de Snape, al menos que fuera sonámbulo eh hiciera cosas que luego no se acordara.
Llegó a las mazmorras y toco cuando estuvo frente al despacho de Severus. Con un frío pase el moreno empujo la puerta, y vio a su alrededor:
Penumbra era lo único que se veía en esos momentos.
- Siéntate, Potter - le indico el profesor menos querido por Harry. El muchacho acepto a regañadientes, y se sentó en una butaca que estaba al frente del escritorio de Snape.
- ¿Qué me quería ver
señor? - le preguntó, haciendo mucho énfasis en la ultima palabra.
- Si - le confirmó Snape, saliendo de las sombras - Te mande a llamar, por que ahora que acabo de revisar mi armario donde guardo las pociones, no esta la Pócima del amor.
- ¿Y cree que yo la robe?
- Pues si - le dijo, acribillándolo con la mirada - Raro no sería Potter, ya que hace tres años me robaste unos ingredientes para la poción multijugos.
- ¡Pero usted se dio cuenta que yo no fui! - Le espetó el joven, furioso - ¡Fue Moddy!, ¿¡Es que acaso no lo recuerda o que!?
- Ojo con el tonito con que me habla, Potter - le advirtió Snape con altanería - No crea que por ser sus últimos días aquí en la escuela, le permitiré que me hable como a usted se le de la gana.
Harry lo fulminó con la mirada, pero a un así trato de calmarse. Cuando respiro profundo, volvió hablar:
- Mire, yo no eh robado nada. Además ¿Para que voy a necesitar una absurda Pócima como esa? - le preguntó con parcimonia, y Snape sonrió malévolamente.
- Pues
no se
para conquistar de nuevo a la señorita Granger, quizás.
El moreno apretó los puños por debajo de la mesa - ¿Insinúa que no soy capaz de conquistarla por mis propios medios, y necesito de una asquerosa Pócima para hacerlo? - Snape asintió - ¡Pues esta muy equivocado! - le hablo el ojiverde, sin poderse contener - Yo no necesito utilizar esas artimañas tan bajas para volver a conquistar a Hermione, ¿Sabe porque?
- No necesito saber tus absurdas razones, gracias - le contestó Severus, con despreció - Lo único que necesito saber, es ¿Donde esta la Pócima del amor?
Harry volvió a respirar profundo, y miro hacia el suelo para no verle la cara a Snape, ya que su repúgnate rostro le provocaba meterle un puño en esa puntiaguda nariz.
- Mire - le dijo, sin mirarlo - Yo no eh robado nada, y no necesito hacerlo. Y puede utilizar veritaserum para que le pueda decir la verdad o la Legeremancia - le sugirió - Y vera que yo no robe su asquerosa pócima.
Con una mirada fría y llena de odio, Snape hablo entre dientes - Te tendré entre ceja y ceja, Potter; ahora mas que nunca - y no dijo nada mas. Harry dedujo que ese silencio se debía a que ya se podía ir, a si que levantándose tan rápido como pudo, salió del despacho rumbo de nuevo hacia la sala común.


- ¡Harry! - lo llamó Ron, cuando este volvió de nuevo - Dean me dijo que Snape te mando a llamar. ¿Qué quería?
- Me llamó por que pensaba que le había robado esa estupida pócima del amor - le comentó con enfado, y se dejó caer sobre el sofá - ¿Puedes creerlo?
- Huy no, Snape esta bien mal.
- Si. Bueno y hablando de otras cosas - dijo el muchacho, tratando de olvidar aquella acusación tan molesta - ¿Cómo te fue ayer con Lavender y Parvati? - el pecoso vaciló por un momento, y luego respondió:
- ¡Fatal!
- ¿Y eso?
- Es que habían unos chicos de Revenclaw, y pues
estaba todo incomodo. Además, estaba ese imbécil de Shaoran.
- ¿Shaoran? - repitió el moreno, abriendo los ojos como platos.
- Si - le confirmó el pelirrojo - Y le preguntó a Parvati que por que Hermione no había ido.
- ¿Quería que fuera Hermione? - Ron asintió, y Harry sintió unos deseos inmensos de desquitarse por lo de Snape, con Shaoran.
- Ah, mira que ayer cuando te fuiste - le dijo, y comenzó a contarle lo que paso en el dormitorio (lo que se acordaba)
- Pero que raro - dijo Ron, cuando el moreno terminó de relatar su historia - Es muy raro que no te acuerdes lo que te paso.
- Pues, últimamente ah sido así. Cuando despierto en la enfermería, me acuerdo pero muy borroso - se quedaron callados por varios minutos, hasta que Harry recordó lo que Hermione le iba a decir, antes de ser interrumpidos por McGonagall. Y le comentó a Ron.
El muchacho se quedo callado, y miro ensimismado las llamas que en ese momento emanaba la chimenea.


Mientras tanto, Hermione se encontraba en el dormitorio de las chicas dando vueltas y vueltas. Si hoy por la tarde tenía el valor de decirle que estaba embarazada ¿Por qué ahora no? Y diciéndose para sus adentro salió del dormitorio, rumbo a la sala común.
Vio que estaba hablando con Ron, pero justo cuando se iba acercar para decirle que se retirara (ya que necesitaba hablar a solas con Harry) escucho que el centro del tema, era ella. A si que escondiéndose detrás de un grupillo de tercero que hablaban sobre quidditch, se quedo muy quita, escuchando la conversación.

- ¿Qué te sucede? - le preguntó su amigo, mirándolo extraño.
Ron no respondió al instante, si no que se tomo su tiempo en hacerlo.
- Pues - vaciló - Este
Harry, yo eh pensado en esa posibilidad que te dije la vez en que estábamos esperando a Hermione en la enfermería - le comentó el pecoso - Y pues
le eh dado vueltas y
siempre llegó a la misma conclusión - Harry lo miro levantando el entrecejo.
- ¿Llegas a la conclusión de que Hermione podría estar embarazada? - este asintió. Harry respiro exasperado, y dijo - ¡Ron, esas son locuras, ella no puede estar embarazada!
- ¡Pero Harry, piénsalo! - le insistió el pelirrojo, y se acerco mas a el - Todas las fichas encajan: Los desmayos, la repentina perdida de apetito, la cara que hizo cuando probo ese yogurt la otra vez, esa asquienticidad por los lácteos, y lo que nos contó Parvati de que ella y Lavender la habían visto vomitar en el baño
¡Todo concuerda! ¡Une las fichas y verás!
- Pero
- insistía el moreno, que no creía que eso fuera cierto.
- ¡Harry deja de ser tan terco! - Le espetó el pecoso - Mira, es la primera vez que pienso, y estoy mas que seguro que no me equivoco. Yo conozco a una mujer cuando esta embarazada, ¿O acaso olvidas que conviví con una? - Harry se quedo callado, y luego dijo desesperado:
- ¡Hermione no puede estar embarazada! Dime ¿Qué haría con un bebé? Si ni puedo velar por mi mismo, mucho menos por un bebé.
Ron lo miro y luego le preguntó:
- Suponiendo que eso fuera lo que te iba a decir esta tarde Hermione ¿Qué harías?
Sin pensarlo ni un minuto (seguro por lo desesperado que estaba) contesto:
- Pues le diría que somos muy jóvenes para tener un hijo
y que
que

- ¿Le dirías que lo desaparezca?- el moreno asintió.
Y detrás del grupillo de tercero, gruesas lágrimas resbalaron por las mejillas de una castaña con ojos cafés.
Hermione subió a toda velocidad hacia su dormitorio, mientras decía entre sollozos:
- ¿Qué me sirve decirle a Harry que estoy embarazada, si me va a decir que estamos muy jóvenes para eso, y no se va hacer cargo?

El lunes cuando Harry bajo a la sala común, vio a Hermione.
- ¡Hola, Hermio
! - pero antes de que pudiera terminar con su saludo, la chica lo miro de reojo, y salió de la sala.
Harry la quedo mirando mientras se alejaba. ¿Ahora que bicho le había picado?
A la hora del desayuno, Hermione trato en lo posible de alejarse de Harry, y cuando este le hablaba simplemente lo ignoraba.
Durante las clases, Hermione cambio de lugar con Ron, por lo cual Hermione se sentó con Neville. Y así fueron en todas las clases, y Harry no entendía el porque de aquel comportamiento tan extraño.
- Las mujeres son raras Harry, y lo sabes - le decía Ron a la hora de la cena. El moreno le acababa de comentar lo de Hermione - Y pues
seguro esta en uno de esos días que hasta se enoja con el ex novio.
Harry no quedo muy contento con la respuesta de su amigo, a si que cuando volvieron a subir a la sala común, abordó a Hermione mientras leía un libro.
- ¿Qué quieres? - le preguntó con altanería, mirándolo por en sima del borde del libro.
Harry se intimido un poco por la fría mirada que en esos momentos le lanzaba la chica, pero se sentó frente a ella, y le preguntó:
- Hermione ¿Qué te pasa conmigo? - la joven vacilo un momento, y luego acercándose mucho a el le dijo entre dientes:
- ¡Solo
déjame
en paz! - y acto seguido, se levantó como una bala de la butaca.
El ojiverde se quedo más confundido que antes. ¿Qué la dejara en paz? ¿Pero que le estaba ocurriendo? Hermione no era de esas.
Pero antes de que sus neuronas comenzaran a funcionar para encontrar una explicación, la profesora McGonagall entro y llamó a los estudiantes de séptimo.
- Aquí tengo los resultados de sus pruebas - les informó, y todos se reunieron frente a ella ansiosos - La tercera prueba la diré en voz alta, ya que solo se enumero en lugares a los mejores - miro un pergamino y luego dijo
- En primer lugar estuvo Harry Potter - todos aplaudieron a Harry, y este se sintió un poco aludido, pero después se acordó lo de Hermione y le valió - El segundo lugar lo ocupo la señorita Granger - Hermione sonrió, pero cuando Harry la miro, dejo de hacerlo - El tercer lugar, lo ocupo el señor Logbottom - aquello fue una gran sorpresa, y Neville fue el que recibió la mayoría de los aplausos - En cuarto lugar estuvo el señor Weasley - y así siguieron, hasta que McGonagall les entregó a cada uno un diferente pergamino con sus pruebas en los EXTASIS de conocimiento y de practica - En general, a todos les fue muy bien - les comentó, sonriente - Los felicito - y sin mas, se retiro de la sala, dejando a los alumnos con sus resultados.
- Mira ¡En Pociones saque una S! - le comentó Ron a Harry sorprendido, mientras leía el pergamino - Y en Transformaciones también
solo en adivinación saque I.
- Era de esperarse ¿no? - y rió con desgana. Miro a la castaña, y se preguntó por que le había dicho que la dejara en paz.
¿Qué había hecho de malo? Que el recordara nada. Le dolía haber escuchado esas palabras, le dolía, y mucho.

**************Notas de la autora*********

Hay, hola....mis queridos lectores:

A ver....ya casi falta muy poco paRA EL FINAL, y toy escribiendo el cap 40, donde se enfrentan Harry y Voldemort....Face a Face...XD....

Cons Rews:

Darkgranger: Sip, ya casi se acaba el fic...hay, me va a doler XD....jajaj. Ojala t vea leyendo el final, que va a estar de ataque XD....

Miki: Hay...auxilioooo!!! entonces no abrire mi e-mail, hasta dentro de 20 años O_o...no quiero morir tan joven....! jajaja. Obvio que esto no va a ser el fin...ya que habrá segunda parte....ya le tengo nombre....y tbmn se como se va a llamar el 1 capi...¿Muy rápida no?

Gaby: Alias: "La niña mas hermosa" (según ella, digamosle que si XD) mmmmm pensemos ¿te extrañe? mmmm no se....jjaja (mentiras XD) HAY....me contaste que tienes la enfermedad que tuve antes....huy no amiga....pos...dejala pasar XD.....Hay, que rico que vas aceptar mi final y no me mates...que bn....ok, entonces no me preocupo por el proximo cap....jajaja....chaito t cuidas...

Y a todos UN BESO ENORME....

^^No pares nunca de soñar. No te quedes con tu nombre escrito en la pared^^

Emma_Potter

*BYE*38
Dolorosa traición:

Los últimos días antes de la graduación escolar, fueron donde se vieron caras largas y apesadumbradas.
A un que todos dijesen (algún día) que ya se querían ir de la escuela, ver aquel día tan cerca los llenaba de una tristeza.
Alejarse de sus amigos, y de la misma escuela que tanto les enseño, provocaba que varias lagrimas resbalaran por las mejillas de los adolescentes que el jueves tendrían su graduación.
- ¡Hay amiga, te voy a extrañar! - decía Lavender entre lágrimas, a su amiga del alma: Parvati Patil.
- Yo también - y las dos comenzaron a llorar como magdalenas, en pleno receso.
Harry como no soportaba eso, salió de la sala común para dar un paseo por los terrenos.
Bajo las escaleras de caracol, y atravesó el vestíbulo. Saber que solo hoy y mañana disfrutaría de las aulas y hasta de los mismos profesores, lo llenaba de melancolía.
Pero lo que al moreno más le dolía en esos momentos, era el comportamiento de Hermione, su Hermione.
- ¿Porque estará así? - Se preguntaba una y otra vez, sin encontrar respuestas - ¿Por qué se comportará así? ¿Por qué?
Mientras caminaba, comenzó a recordar los bellos momentos que había pasado con ella. Recordó el momento en que la hizo suya, y lo feliz que se sintió. Seguro si no se hubiera separado de ella, nada de eso estuviera pasando - Voldemort - dijo con desprecio.
Aquel nombre de tres silabas lo llenaba de tanto odio, un odio indescriptible, un odio que culminaría el día que acabara con el de una vez por todas.
Lo odiaba por el hecho de que por el se había separado de Hermione - no iba a permitir que le hiciera daño. Lo odiaba por el hecho de que el fue el acecino de sus padres, y que por culpa de el, Cedric y Sirius estaban muertos.
Nunca había sentido un odio tan grande por alguien (ni por Snape) y jamás había conocido a una persona que matara a mucha gente, solo por diversión.
- Es que el no es una persona - dijo entre dientes - El es un mounstro - y metió un puño contra el tronco de un árbol grande y gordo que se irguió en esos momento ante el.
- Juro que te voy acabar - dijo, mirando hacia el cielo - Juro que vengare la muerte de mis padres, y de todas las personas con las que terminaste. Tu reinado de oscuridad se va acabar el día en que te tenga que enfrentar, el día en que nos veamos frente a frente, sin interrupciones y sin nadie que te salve - y ese día, iba a llegar mas pronto de lo que esperaba.
Como regalo de que ese día iba a ser el último (por así decirlo) en la escuela, los profesores decidieron no dictar clase el día miércoles, cosa que agradecieron mucho.
- Nunca pensé que iba a estar triste por irme de este encierro - decía un apesadumbrado pelirrojo, sentado frente al lago - Saber que el próximo año no volveremos, me
me duele.
- Si es triste - admitió el moreno - Igual este siempre ha sido como nuestro segundo hogar, desde que llegamos hace seis años.
- Si.
- Pero, para mi es el primero - Ron lo miro desconcertado, por lo cual el ojiverde añadió - Porque la casa de los Dursley nunca la consideré como mi hogar, en cierta parte.
Y era cierto, en un sitio donde solo recibías maltrato ¿Debías considerarlo como un hogar, hecho y derecho? Que lo llamarás hogar, hasta de pronto; pero el hecho de considerarlo, había que pensarlo y mucho.
En todo ese día, el ojiverde no vio ni la sombra de la castaña. Se preguntó donde estaría, y le entristecía saber que no podía pasar ese maravilloso día de sol con ella.
Luego recordó lo que había estado hablando con Ron el domingo en la sala común. El hecho de que Hermione estuviese embarazada era una locura, pero no del todo.
Esos últimos días lo había estado pensando (y mucho) y llegó a la conclusión de que un bebé no sería una molestia ni nada por el estilo.
Si, estaba muy joven para ser padre, pero ¡Sería el padre más joven y más feliz del mundo!
- ¿En que piensas? - le preguntó Ron, al ver que su amigo estaba mirando con sosiego como el calamar gigante se sumergía y volvía a la superficie una y otra vez.
El ojiverde se sobresaltó al oír la voz de su amigo, y con sorna respondió - En Hermione, y la posibilidad de que este embarazada.
- ¡Ahora si lo estas considerando! - Exclamó el ojiazul, satisfecho - ¡Por fin!
Harry sonrió con desgana - Pues si, lo eh estado pensando y
¡Un hijo no le hace mal a nadie!
¿O si? - Ron negó - Y pues, yo amo mucho a Hermione como para dejarla sola con el nuestro hijo - sonaba tan bonito las palabras: Nuestro Hijo. Por primera vez algo era suyo, algo que había hecho con el corazón y con el alma. Algo que lo llenaría de felicidad, si las circunstancias lo permitían, y como era Harry Potter, eso se veía MUY difícil, pero NO imposible.

Detrás de un grueso libro, muchas lágrimas empapaban el rostro de una castaña. Tenía los ojos rojos e hinchados de tanto llorar, y cada vez que recordaba las palabras de Harry, lloraba a un mas.
¿Cómo era posible que Harry dijese eso? se preguntaba una y otra vez. ¿Cómo era posible que el chico al que tanto amaba, dijese eso de su hijo? Era una completa locura.
Cada vez que se preguntaba eso, una vocecilla en su interior le decía que seguro eso no era lo que sentía Harry, y que pensará que Harry no era así de ese tipo de personas.
- Pero si yo lo escuché - se reprimía, una y otra vez - Yo lo escuche muy
bien.
Y las lágrimas volvieron a la acción.

A las seis menos cuarto, Harry y Ron subieron a la sala común (ya que McGonagall necesitaba a los de séptimo) y con desganó entraron en ella.
- Bueno, los mande a llamar porque les tengo que decir algo muy importante - les dijo, cuando todos estuvieron en la sala - Mañana será el día de su graduación - diferentes sollozos resonaron en la sala, pero Minerva continuó - Será solo para ustedes, hay les entregaran varias medallas y sus diplomas correspondientes - algunos sonrieron - Y será una especie de baile, así que tienen que ir con pareja, obligatorio - todos colocaron cara de aburridos, pero igual sería interesante.
Harry miro de reojo a Hermione, quería ir con ella al baile de graduación, pero como no le hablaba, iba a ir solo, o en el peor de los casos no iría.
- ¿¡Como que no vas a ir!? - le preguntó Ron, luego de que el ojiverde le dijese lo que tenía planeado - Harry, es nuestro último año en Hogwarts, además será el día de nuestra graduación - le recordó, colocando mucho énfasis en las ultimas palabras.
El moreno se encogió de hombros y dijo por lo bajo - Es que
iría si Hermione estuviera bien conmigo, pero

- Pues ve al baile solo, muchos van a ir así - le sugirió el pecoso. Harry también había pensado en esa idea pero

Con las suplicas de su amigo, accedió por fin eh iba a ir solo al baile de graduación. ¡Interesante!

El día tan anhelado por todos por fin había llegado. El jueves, los compañeros de Harry se levantaron con muy buen ánimo, y bajaron a desayunar muy contentos.
- ¡Te espero en la sala común! - le dijo Ron, cuando el moreno se estaba duchando.
No se podía negar que Harry estaba contento por el baile de graduación y todo eso, pero lo de Hermione

- Luego se le pasará - se dijo a lo bajo, y terminó de ducharse.
Cuando bajo las escaleras, se encontró a Hermione que estaba escribiendo una larga carta.
- Hola - la saludo, temiendo que lo ignorará. La chica levantó su vista del pergamino y miro fulminante al ojiverde.
- Hola - dijo por fin, tras una profunda mirada despreció - Pensé que estabas en el Gran Comedor, con los demás - el tono frío y seco con que le hablaba Hermione, hacia que Hary se sintiera cada vez peor, y no sabía el porque.
- Pues
es que no tengo muchas ganas de desayunar - le comentó, y se sentó en una butaca - ¿Qué haces?
- ¿¡Es que no ves!? - Le espetó la muchacha, con desagrado - Estoy haciendo una carta - el joven se encogió de hombros, y la miro abochornado.
- Ah, que bien - y se quedaron callados por largo tiempo.
Solo se escuchaba el rasgueo de la pluma con que estaba escribiendo Hermione, al tocar el pergamino. Hasta que Harry (decidido) le preguntó que pasaba entre ellos, y no se la iba a dejar ir hasta que le diera una respuesta.
- ¿Por qué haz estado tan rara? - Quiso saber el peliazabache, el cual se había levantado de su butaca - ¡Ya no me hablas, y me miras mal cada vez que me trato de acercar! - la castaña lo examino por un momento (como si le fuera hacer una critica con respecto a su ropa) y agarrando el pergamino junto con el tintero y la pluma, se levantó.
- Yo nunca había conocido a alguien tan
¿Por qué tuviste que decir eso? - y sin decirle nada mas, salió corriendo y se perdió de vista, dejando a un Harry mas confundido de lo que estaba.
La noche llegó y el ajetreo junto con la emoción, se hicieron presentes.
Las chicas hablaban del vestido con que iban a ir a la graduación, y los chicos de todo lo que tuvieron que hacer para conseguir pareja.
- Es una pena que no vallas con Hermione - le decía Dean, cuando Harry le contó lo que pasaba (ya que el joven le había preguntado con quien iba a ir al baile)
- Pues si - se lamentó el ojiverde, y se miro su traje - Yo ni se porque voy tan bien vestido.
- ¡Para impresionar a las chicas que están solas! - Le respondió Seamus, mientras se amarraba el zapato - ¡Huy Harry, vas a ser hombre comido hasta el hueso! - todos sus compañeros se rieron, y Harry trato de hacerlo, pero simplemente no podía.
- Vamos, Harry, cambia esa cara - lo animaba Ron, cuando el muchacho bajo junto con el a la sala común.
- Es la única que tengo - le dijo con desagrado, y el ojiazul hizo una mueca.

Ron llegó al Gran Comedor con su ex novia: Hannah Abbott, y Harry le sorprendió que después de todo, ella siguiera tan enamorada de el.
El muchacho se sentía como un estupido solo, sin compañía. Miraba a los lados, y TODOS sus compañeros tenían una linda pareja; hasta Draco Malfoy, el cual fue con Pansy Parkinson.
pensó, una vez estuvo dentro del salón:
Adornado con escarcha mágica, un cielo negro y llenó de estrellas iluminaba en esos momentos el Gran Comedor. Pequeñas mesas de madera rodeaban el salón, y una tarima muy fina de piso de mármol se erguía en el fondo.
Una vez todos estuvieron dentro, las puertas del comedor fueron cerradas y Dumbledore se subió aquella fina tarima, y comenzó hablar por el micrófono mágico:
- Alumnos de séptimo - dijo, mirando a todos los presentes - Tan rápido se pasa el tiempo. Que hace que los vi entrar por esa puerta con sus caritas de asustadizos, y que hace que la profesora McGonagall les colocó el sombrero seleccionador para que pertenecieran a una casa
me coloco a ver eso y digo una vez más:
¡Otro año
voló!
Muchos estudiantes escuchaban atentos al profesor Dumbledore, igual ese iba a ser el último discurso que escucharían en Hogwarts.
- Hubo discusiones y peleas, muchas peleas - y miro hacia donde estaba Harry, el cual se ruborizo un poco - Desigualdades entre las casas, desde luego - y los de Slytherin sonrieron - Pero siempre se mantuvieron unidos, hasta en las peores circunstancias - algunos colocaron cara de: ¿Unidos? ¿Cuándo? Otros se limitaron a hacer silencio.
- Mañana, será el banquete de despedida
su último banquete de despedida - lagrimas y sollozos comenzaron a inundar el comedor, pero Dumbledore continuó - Una vez estén fuera de esta escuela, serán libres y no habrá nadie quien les diga que no hagan eso por que es malo - muchos sonrieron - Cuando salgan de Hogwarts, comenzaran a descubrir la vida, y sabrán que la realidad es mas cruda de lo que la pintan. Afuera hay muchos peligros, peligros de los cuales ustedes no lo esperan - se miraron unos con otros - Pero se que lo podrán superar, porque todos ustedes son muy fuertes, y no le temen a nada - hubo un breve silencio, en el que solo se escucho el zumbar del viento que golpeaba las copas de los árboles del bosque prohibido.
- Cuídense, mis muchachos - hablo de nuevo el directo, ahora mucho mas serio - Cuídense por que la vida que los espera afuera, será muy diferente a la que en estos momentos están viviendo aquí adentro. Siete años en Hogwarts, acostumbra a la buena vida a cualquiera - Ron dio un resoplido de: Si claro, como no, por lo cual Dumbledore añadió - A un que lo hagamos sufrir con deberes, les digo que es mejor hacer un deber para sacar una buena nota, que trabajar hasta el cansancio por un bocado de comida. Lo único que me queda por decirles mis alumnos, es que se cuiden, y entiendan que no todo en la vida es color rosa. Habrán momentos - para muchos - difícil, para otros, no tanto, pero aun así
cuídense. Cuídense, y recuerden que aquí siempre tendrán las puertas abiertas para cualquier cosa, ¡Hogwarts siempre será su hogar! Y sin nada más que agregar, dispongámonos a darles sus diplomas - diversos aplausos llenaron el Gran Comedor, y muchos se levantaron de sus mesas. Y así se dio inició a la entrega de diplomas y trofeos.
- El premio anual este año, es para una alumna que se destaco por su responsabilidad en todas las clases, y por la energía con que las tomaba. El premio anual es para: Hermione Jane Granger - anunció la profesora McGonagall, pero Hermione no se levantó, en pocas palabras, Hermione no estaba en el baile.
Harry comenzó a buscarla por todas partes, pero no estaba. Miro a Ron, el cual estaba igual de sorprendido que el.
- Bueno, creo que se lo entregaremos después - dijo Minerva - El siguiente premio, es para un persona que

Cuando terminaron las entregas de los premios (donde Ron se gano el premio por mejor golpeador y Harry por mejor buscador) se dio paso a la entrega de los diplomas.
- Lindo diploma - dijo Ron, cuando lo llamaron - ¡Me siento feliz de tenerlo en mis manos!
- Harry James Potter - lo llamó la voz de Minerva y este se levantó, tras silbido y aplausos, el ojiverde recibió el diploma muy agradecido.
- Gracias, profesora McGonagall - le agradeció con una sonrisa.
Luego de la culminación de los diplomas, la música comenzó a sonar y las parejitas se fueron a la pista para bailar.
- Eh
ya vengo, Harry - le dijo Ron, mientras agarraba de la mano a Hannah.
El moreno miro a todos lados: Parejas y más parejas era lo único que podía ver. Se sintió mas estupido de lo que se había sentido hace unos momentos, así que levantándose de su asiento, se dirigió hacia la puerta del Gran Comedor.
Gracias a dios nadie noto su huida, por lo cual subió las escaleras de caracol hacia la sala común con toda tranquilidad.
Mientras cruzaba por el pasadizo mas corto hacia la sala, se preguntó porque Hermione no había ido al baile pensó con amargura.
- Picardio - dijo el ojiverde, frente al retrato de la señora gorda.
- ¿Por qué no estas en el baile? - le preguntó esta, antes de abrirle la puerta. Harry bacilo un momento antes de contestar.
- Pues
me aburrí, y no
no tenía ganas de ir - con un resoplido de exasperación, la dama gorda se corrió para dejarlo entrar.
Eran como las diez y media, y los alumnos de los grados inferiores ya estaban en sus respectivos dormitorios.
- Creo que haré lo mismo - se dijo a bajo, pero justo cuando iba hacia las escaleras que conducía a los dormitorios de los varones, la voz de Ginny lo llamo.
- ¡Harry! - este volteó, y vio a la pelirroja con un elegante vestido blanco de lentejuelas. El vestido era corto, y le dejaba ver el cuerpo que en esos años había formado.
- Eh
hola, Ginny - la saludo el peliazabache, mirándola de arriba a bajo - Este
estas bien linda - le dijo, y la muchacha sonrió - Pero
¿Porque te vestiste así?
- Es que fui a su baile con Neville, ya que me invitó - le contestó, un poco apenada - Pero
vi que saliste del Comedor, y pues
quería saber porque lo hiciste.
Harry se miro sus zapatos, y después la cara de Ginny - Es que
no tenía ganas de ir, es todo.
- ¿Es porque no fue, Hermione? - el ojiverde asintió. La chica agacho la mirada, y después sonrío con amargura - No deberías echarte a la pena por ella - le aconsejó, a un sonriente - Tu
eres un chico muy lindo
y pues
¡Harry, cualquier chica estaría encantada de que tu fueras su novio! - tras esa información (que ya la sabía desde hace mucho) sonrió.
- Pues si
pero
Ginny, es que yo quiero mucho a Hermione
no, la amo
y pues
me es muy duro no estar con ella.
Ginny se le acerco y le dijo que se fueran asentar en el sofá, el moreno accedió no muy convencido.
- Mira, Harry - le comenzó a decir, al tiempo que le agarraba la mano - Yo te quiero mucho
eres
como un hermano para mi
y pues
no me gusta verte así por alguien, ni mucho menos por Hermione. Se que la quieres y todo eso
pero
ósea
lo de ustedes ya paso y
no se
tienes que ver a tu alrededor - y lo miro fijamente - Y darte cuenta que Hermione no es la única mujer que existe en el mundo.
- Pero para mi si - le espetó el muchacho, alejándose un poco de ella - Ginny, no quiero ser grosero contigo pero

- ¿Quieres una cerveza de mantequilla? - le preguntó la pelirroja de repente. Harry arqueó las cejas, y vio como la chica hacia aparecer dos botellas de cerveza - Es para
para que brindemos tu graduación, ya que el próximo año no vas a estar aquí
y pues
quiero que festejes esto conmigo.
Harry la quedo mirando, igual no había nada raro en tomar una cerveza con ella, así que agarró su botella y le sonrió.
- ¡Por tu futuro! - deseó la joven pecosa, levantando su botella.
- ¡Y por el tuyo! - le dijo el muchacho ojiverde, y se llevó la botella a la boca.
Cuando el joven hizo esa acción, Ginny sonrió triunfante, y también tomo un largo sorbo.
- Gracias Gin
esta cerveza esta
- pero de un momento a otro, todo a su alrededor se nublo, provocando que no viera nada.
- ¿Harry? - Lo llamó la voz de Ginny, desde la lejanía - Harry, Harry ¿Te encuentras bien? - pero poco a poco esa voz se fue apagando, convirtiéndose cada vez en la voz de Hermione.
- Amor - lo llamó Ginny - ¿Amor, estas bien? - ¿Hermione? - indagó el moreno, abriendo los ojos con sorna - ¿Eres tu?
Ginny sonrió - Si, soy yo amor
¿Te encuentras bien?
- Si, pero ¿Qué paso? - preguntó, mirándola fijamente. Se veía tan hermosa, ese vestido blanco con lentejuelas le quedaba tan bien.
- Pues
estábamos aquí los dos tomándonos una cerveza de mantequilla, cuando como que te mareaste - le explico Ginny ¿O Hermione?
- Ah - balbuceó el ojiverde, y le sonrió - Estas tan hermosa hoy, Hermione - y se le fue acercando poco a poco.
Ginny no opto por alejarse ni un milímetro de donde estaba, y expectante, espero lo que mas deseaba.
- ¡Te amo! - le dijo Harry en su oído, y después se fusionaron en un beso.
La pelirroja se dejo llevar por aquella sensación tan agradable, y coloco sus manos en la espalda del moreno, mientras se la acariciaba con mesura.
Por su parte, Harry la atrajo más a su cuerpo, al tiempo que sus manos iban hacia el cierre del vestido blanco como la nieve.
- ¡Te amo! - le repitió, mientras le bajaba el cierre.
- Yo también - le dijo Ginny. Por fin había conseguido su cometido, Ginny Weasley estaba besando a Harry Potter.
En ese preciso momento, una bella castaña bajaba por las escaleras directo a la sala común.
Había decidido ir al baile, y dejar la tristeza que sentía en ese momento a un lado. Igual, ese iba a ser su último baile en Hogwarts, y lo tenía que disfrutar.
Cuando piso el último escalón, se quedo estupefacta al ver la escena que tenía al frente:
Ginny Weasley (la que había considerado un tiempo atrás, como su mejor amiga) se estaba besando con Harry Potter (su primer y gran amor)
Gruesas lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas, lagrimas de tristeza al saber que la había traicionado.
- ¡NUNCA PENSE QUE ME HARÍAS ESTO, HARRY! - le gritó desesperada, con las manos empuñadas.
El muchacho se separó bruscamente de la chica con que se estaba besando, y miro hacia un lado:
Hay, llorando, se encontraba la verdadera Hermione Granger, con un vestido lila fino y elegante.
- Her
¿¡Hermione!? - exclamó, y miró a la joven que tenía al frente, la cual poco a poco se fue transformando en Ginny Weasley.
- ¿CÓMO ME PUDISTE HACER ESTO? - le preguntó la muchacha, a un gritando - ¡Así que por ella fue que me dejaste!
Harry estaba aturdido, no entendía nada. ¿Cómo era posible que Hermione estuviera hay gritándole, si hace unos minutos la estaba besando? Y en entonces, sus ojos se desviaron a la botella de cerveza que estaba sobre la mesa, y recordó en ese momento, las palabras de Granger:
Se puede echar en cualquier cosa, hasta en una cerveza de mantequilla
Harry comprendió todo: Había caído en la trampa de Ginny, había sido presa fácil para la pelirroja.
Si quiera hubiera recordado antes de haberse tomado la cerveza, las palabras de Hermione, seguro en ese momento no estuviera metido en ese lió de faldas.
- Hermione
no es lo que parece - le dijo desesperado, al tiempo que se levantaba del sillón.
- ¿No es lo que parece? - Repitió esta, y soltó una carcajada irónica - ¡NO ES LO QUE PARECE! ¡Ja! ¡Harry, deja de ser tan cínico! ¡Te acabe de ver cuando estabas besando a Ginny! ¿O acaso estaban practicando para una obra de teatro? - Harry negó con la cabeza, y agacho la mirada.
- ¡Nunca pensé eso de ti, Harry! - le comentó la castaña, con los ojos encharcados. Estaba dolida, sí que lo estaba.
- Hermy
yo

- ¡NO ME DIGAS HERMY! - le espetó la muchacha, estaba furiosa.
Con paso amenazador, se fue acercando al moreno y lo miro directamente a los ojos.
- ¡Olvida, que algún día fuimos algo! - le dijo entre dientes, estaba que echaba chispas por los ojos - ¡Olvida
que una vez
Hermione Granger
fue tu novia! ¡Y también olvida, que
existió
.alguien
.que te amo
.con todo su corazón
.como NUNCA
.había amado a alguien así! - sus ojos se aguaron a un mas, y derramaron gruesas lagrimas - ¡TE DETESTO HARRY POTTER! - y acto seguido, salió como un vendaval por el hueco del retrato.
Ah tantos gritos, los alumnos fueron saliendo de sus dormitorios para ver que ocurría, y se quedaron con la boca abierta cuando vieron a Hermione salir de esa manera.
El moreno se quedo hay, pasmado, estupefacto por todo lo que había corrido en un segundo. Miro el retrato, con la esperaza de que Hermione volviera y le dijese que era una broma, pero espero en vano.
Se dio la vuelta, y todas las miradas estaban en sima de el.
Dio media vuelta sobre sus talones, para encontrarse con la mirada inocente de Ginny.
- ¿Por qué? - le preguntó en un susurro ahogado - ¿Por qué me hiciste esto? - la pelirroja se demoro unos segundos en contestar.
- ¡POR QUE YO TE AMO, HARRY! - le gritó, con los ojos muy abiertos. Así, parecía un vivo retrato de la profesora Trelawney cuando decía sus falsas premoniciones
- ¡Tu no me amas! - le dijo el peliazabache, tratando de conservar la calma - No, no es amor, lo que tu sientes se llama obsesión - respiró profundo, y después le dijo - Pensé cualquier cosa de ti Ginny, pero jamás
que me hicieras esto. Me desilusionaste, y muy feo - cuchicheos y murmullos se comenzaron a dar en la sala, justo antes de que Harry subiera por las escaleras rumbo a su dormitorio.
Quería ir a buscar a Hermione, pero sabía que no la encontraría.

En esos momentos, lo único que se escuchaba en los pasillos a las once de la noche, era los sollozos de una joven castaña, que estaba sufriendo por una cruel traición.


♥Notas de la autora♥

**Agarro mi varita, y miro a mis queridos lectores, que en estos momentos me miran MUY feo**

Ok, hola:
Bien, se que a muchos no les va a gustar este capitulo, pero desde que me cranie la historia, este cap iba a ser así, además, la ´Pócima del amor no la invente así por así...debía tener un fin ¿o no? Si, se que despues de esto me van a odiar (o bueno, a decirme que me van a mandar una maldición por correo, como por hay me dijeron) Pero solo espero que entiendan.....
Cuando escribi este cap....chale...me dio una ira conmigo misma....jaja, XD----

Cons Rews:

Miki: Si, es MUY cobarde por parte de Hary pensar eso de un baby...pero así son los hombres...mmmmm, creo...XD....

838300807: No se quien eres, pero gracie por leer mi fic...

DarkGranger: MMMmmm, creo que lo que paso en este capi, es peor de lo que escucho ¿no crees? Pobre Hermy...va de mal en peor...hay sufrimiento....XD....

Jim: Thanks por leerme....TKm....

Y A TODOS QUE NO PONEN REWS....=mente gracias por leer XD...ah y ya en word voy por el cap 40, me faltan 3 capitulos y TERMINO EL FIC....así que

♣♠♣♠MUY PRONTO EL FINAL, ESPERENLO♠♣♠♣

**Bye**

♥Besos♥

♣Grita fuerte, por si te quieren callar♠




♥Emma Potter♠39
Adiós, Hogwarts:


- ¿¡Qué Ginny hizo eso!? - exclamó un sorprendido Ronald Weasley, el último día de clases.
Estaban en el dormitorio arreglando sus baúles, y Harry le había comentado lo que su queridísima hermana había hecho.
- ¡Ginny esta loca!
- Mas que loca - le corrió el moreno, con voz apagada - Es que
¡No tenía que hacer eso!
- Nunca creí que ella fuera hacer eso - dijo un Ron estupefacto.
- Yo tampoco - coincidió Harry, y miro por la ventana con ensimismamiento - Me dolió tanto cuando Hermione me dijo que me detestaba
Ron lo miro con pesar, y después siguió acomodando su baúl.
- Te espero en la sala común - le informó el peliazabache, abriendo la puerta.
Justo cuando bajo las escaleras, por las escaleras de enseguida bajaba Ginny.
- ¡Harry! - Lo llamó al muchacha, haciendo que este hiciera una mueca - ¿Puedo hablar contigo?
El joven la miro con el entrecejo fruncido. ¿Hablar con el? ¡Pero si que era descarada!
- ¿De que quieres hablar? - le preguntó bruscamente. Ya no le importaba que durante tantos años la hubiera considerado como su amiga, ya no le importaba nada.
- Harry
.yo
yo estoy muy apenada por lo que te hice - le comentó la pelirroja, agachando la mirada - No se
me
me deje llevar por los celos
y
pues cuando me enteré que Snape guardaba esa Pócima de amor, creí que sería un estupendo plan
y pues
¡Yo no quise hacerte daño!
El ojiverde vio como varias lágrimas salían por sus ojos, y sin soportarlo la abrazó.
- ¿Me perdonas? - le preguntó la muchacha, en un sollozo.
- Claro que te perdono - le respondió Harry, y le dio un beso en la frente - Tu eres como la hermana que nunca tuve
y
veras que algún día encontraras al chico de tus sueños, te lo aseguro. Y la abrazó, al tiempo que una ojicafé salía como una bala de la sala común.

- El tiempo cada vez va más rápido de lo que uno puede ver - les decía el profesor Dumbledore, en el Gran Comedor.
Ya eran las cuatro y media, y todos los estudiantes (después de charlar con sus compañeros) habían ingresado al comedor, para tener el tan acostumbrado Banquete de Fin de Año.
Ese día, las mesas de los últimos grados estaban llenas de caras largas, acompañadas con pequeños y rojizos ojos.
Harry miro la mesa de Gryffindor, para ver en el preciso momento como las mejores amigas Lavender Brown y Parvati Patil, lloraban hombro a hombro, como magdalenas.
El chico desvió su vista de aquella escena, y miro al profesor Dumbledore, aquel profesor que desde el primer día en que piso Hogwarts, siempre estuvo a su lado, para protegerlo como si fuera su nieto.
- El día de hoy, los estudiantes de séptimo saldrán a enfrentarse al mundo, un mundo que los propios adultos transformamos para su buen vivir, pero que con el pasar de los años, hemos destruido - dijo el profesor, mirando hacia las 4 mesas del comedor - Hoy, ustedes se irán de aquí, pero todo lo que hicieron se quedaran en el castillo para siempre - y miro instintivamente a Harry, Ron y a Hermione - Bueno sin mas roderos, que comience el banquete - y levantando sus manos, rebosantes platos de oro aparecieron con toda clase de comida sobre las cuatro mesas del castillo.
- ¡Esto va a ser lo que mas extrañe de Hogwarts! - decía Ron, antes de introducirse a la boca, una presa de pollo.
Harry sonrió con amargura, y miro de reojo a Hermione (la cual hablaba con Katie) y sintió una punzada en el pecho.
- Lo único que tengo para decirles - hablo de nuevo el profesor Dumbledore, después de que los platos estuvieran vacíos - Es que mucho suerte en este largo camino, que se les forma a partir de ahora - y tras aquellas palabras, varias lagrimas recorrieron el rostro de muchos alumnos de séptimo - Y para los demás estudiantes, nos veremos el 1 de septiembre. ¡Felices vacaciones!
Con aplausos y abucheos (provenientes del último curso) el banquete de fin de año, dio su fin.

- Bueno, ¿Y que harás después de que salgas de Hogwarts, Harry? - le preguntó Ron, levantándose del asiento.
El ojiverde bacilo un momento, y luego respondió:
- Pues, supongo que iré a casa de mis tíos, y conseguiré un trabajo para poder si quiera irme de hay.
- ¡Harry, Ron! - los llamó la voz de Dean, antes de que estos salieran por la gran puerta.
- ¡Nos vemos pronto! - les dijo este, con una sonrisa. Los chicos le sonrieron y asintieron con la cabeza.

- Después de todo, fueron unos siete años muy agradables ¿No te aparece? - le dijo el pelirrojo, cuando cruzaron por el vestíbulo.
- Pues si - admitió el moreno - A pesar de que sucedieron muchas cosas, fue agradable.
- ¡Harry! - Lo llamó por segunda vez, ahora la voz del profesor Flitwick - Potter, Dumbledore quiere verte en su despacho. No lo hagas esperar.
Con desconcierto, se despidió de su amigo pelirrojo, y subió por las escaleras de caracol, rumbo al despacho de Dumbledore.
Una vez dijo la contraseña, la gárgola de piedra se movió, dejando al descubierto una escalera que fue subiendo poco a poco.
Cuando toco a la puerta, una gentil voz le dijo: - Siga.
- ¿Qué me quería ver, profesor Dumbledore? - le preguntó el muchacho, asomando su cabeza por la puerta.
El anciano director se encontraba sentado en su asiento acolchado, detrás de su escritorio lleno de cuantas cosas raras se podría ver.
- Si, Harry - le confirmó el profesor, sonriente - Siéntate, que quiero hablar contigo antes de que te vallas.
Mas desconcertado de lo que estaba hace un momento, se sentó.
¿De que querría hablar Dumbledore, el último día de clases?
- Harry - comenzó el director, antes de que le diera chanse para preguntar de que querría hablar - Llegó la hora de que sepas que te dejo tu padrino Sirius Black, antes de morir.
Aquello lo dejo atónico. ¿Sirius le había dejado algo, antes de morir? Pero ¿Cómo era posible? Si el ni sabía que iba a morir tan pronto ¿O si?
- Pero
profesor - dijo el muchacho, con un hilo de voz - Sirius no sabía que iba a morir
tan pronto ¿O si?
- Creo que estas dos cartas, te responderá todas tus dudas - y tras aquello, saco de su bolsillo dos pedazos de pergamino y se las entrego.
El joven extendió la mano, y agarro las cartas.
Las dos eran viejas, y el pergamino estaba amarillento por los años. Pero una de ellas, era más vieja que la otra, así que esa fue la primera que abrió:

Querido Sirius:

La verdad no se porque te estoy escribiendo esto, pero solo lo hago, por que me nació hacerlo.
Tu mas que nadie sabes que yo no creo en las corazonadas, pero en este momento tengo una que no me deja en paz.
Desde la vez en que Lily y yo nos enfrentamos a Voldemort, no eh podido dormir. Pienso que en cualquier momento puede llegar al Valle Godric, y destruir a mi familia.
Por ello, te escribo esta carta, para decirte, o mejor dicho, pedirte, que el día en que Lily y Yo nos vallamos de este mundo (y por cosas del destino Harry quede con vida) quiero que tu cuides de él, lo cuides como si fueras su padre, y le des todo el amor que yo le daría.

Por ende, quiero que me prometas SIRIUS BLACK, que le darás a Harry todo lo que este a tu alcance y le brindaras una vida digna de un Potter. No importa que no sea con lujos, solo que aquella vida este llena de amor y paz.

¿Me lo prometes Sirius Black? ¿Me prometes que cuidaras de Harry James Potter, como si fuera tu hijo? ¿Me prometes que cumplirás el rol de padrino, que un día te nombramos Lily y yo? Espero que si.

Por si algún motivo no llegas a cumplir esto, solo te pido que lo dejes en manos de alguien que lo cuide como lo harías tu o yo.

Con mis más grandes deseos y abrazos, se despide de ti, tu amigo, compañero y hermano:

James Potter.

Tras leer aquella carta, un grueso nudo se le formo en su garganta, y sintió como sus ojos se iban encharcando poco a poco.
Para que las lágrimas no salieran de sus ojos, levantó la cabeza, mientras con una mano abría la otra carta.
Querido James:

Recibí tu carta, y déjame decirte que me quede mudo. ¿James Potter creyendo en las corazonadas? Bueno, sea lo que sea, te prometo que cuidare de Harry, a ese pequeño lo quiero como si fuera mi propio hijo.

Si te llegará a pasar algo (dios quiera nunca suceda) me llevare a Harry y le dará la vida que tanto deseas, llena de amor y paz.

Si a mi llegará a pasarme algo, te juro que Harry quedará en buenas manos, si quiera hasta el momento de que el pueda encontrar su propia felicidad.

Te quiere, tú amigo y hermano:

Sirius Black.

Harry miro al profesor Dumbledore, el cual lo observaba atento a cualquier movimiento.
- Ten - le dijo, sonriéndole. Entre sus arrugadas manos, sostenía un pergamino no tan amarillento como los otros.
Con manos temblorosas, agarro el pergamino y lo leyó:



Yo, Sirius Black, padrino de Harry James Potter, doy mi autorización para otorgarle mi cámara 556 a mi ahijado el día que me muera.
Prometí darle hace 15 años un porvenir digno al hijo de mi querido amigo-hermano James, y por ello otorgo (aparte de la cámara 556) el Número 12 de Grimmauld Place y todo lo que me pertenezca.

Unas cuantas palabras era lo único que había escrito en aquel pergamino.
Harry miro a Dumbledore - ¿Quiere decir que
?
- La cámara 556, el Número 12 de Grimmauld Place y el elfo domestico: Kreacher, son tuyos - le informó el director, como quien no quiere la cosa.
El muchacho abrió los ojos como platos. Pero
¿Cómo era posible? ¿Grimmauld Place le pertenecía, junto con Kreacher?
- Pero profesor
el elfo no se fue con

- En las vacaciones de navidad de 1995 se fue con los Malfoy - le explico Dumbledore - Pero luego regreso con Sirius, y como leíste en la carta de tu padre, James le pidió a tu padrino que te cuidara, por eso escribió esta carta.
- ¿Y cuando lo hizo?
- Un día antes de que Kreacher se le ocurriera decirte que tu padrino no estaba - le comentó el anciano, y miro hacia el techo - Sirius me entregó esta carta, junto con la de James.
- ¿Y como es que tiene la carta que Sirius le escribió a mi padre? - quiso saber el moreno.
- Pues simple, esa carta nunca llegó a su destinarío, ya que cuando la lechuza llegó al Valle Godric, Voldemort ya había acecinado a tus padres. Y cuando Hagrid te fue a recoger, me la entrego.
- ¿Quiere decir que mi padre había escrito esa carta
.?
- Si, una hora antes de que Lord Voldemort llegara a su casa - le confirmó.
En ese momento, Harry sintió como un odio tremendo le embargaba todo el cuerpo. Saber que su padre luego de escribirle esa carta a Sirius de que lo cuidara, Voldemort haya ido para acecinarlos, era otro motivo de venganza absoluta.
- Señor - dijo, tratando de tranquilizarse - ¿Qué haré con Kreacher?
- Tú veras - le respondió el viejo directo - Es tu elfo.
- Si, pero yo no quiero tenerlo conmigo - le explico con repugnancia - Un ser que fue el culpable de que Sirius muriera, no se merece nada.
- ¿Entonces que harás con el?
Harry pensó un momento, y luego reflexiono - Pues
¿No puede venir a trabajar en las cocinas del castillo? - opinó. El profesor asintió.
- Claro, no hay problema - le dijo - Pero Kreacher es un elfo muy caprichoso, necesita que alguien lo supervise.
- Pues que lo supervise Dobby - respondió con ímpetu - ¿Qué más mejor elfo domestico, que Dobby?
- Pues bien, como tu quieras. Entonces llámalos.
Harry asintió, y no muy convencido dijo:
- Kreacher
Dobby, vengan - y en un abrir y cerrar de ojos, dos pequeñas figuras con largas orejas se reaparecieron en la oficina.
- ¿Me llamo, señor Harry Potter? - le preguntó la chillona voz de Dobby, haciendo una exagerada reverencia.
- Eh
si Dobby - le dijo Harry - Este
ya te puedes levantar - le ordenó, y el elfo dejo de inclinarse. Luego, miro al otro elfo, que no se había dignado a si quiera mirarlo.
- Hola, Kreacher - lo saludo con repugnancia.
- Kreacher no quiere saludar al señor Potter, pero Kreacher debe hacer lo que tiene que hacer, ya que el joven mestizo es ahora mi nuevo dueño - dijo el elfo, cubierto de trapos viejos en el rabo - Buenas tardes, señor Harry Potter.
- Ya veo que sabes que ahora soy tu nuevo dueño - el elfo asintió entre dientes - Pues bien, como tu nuevo dueño te ordeno que trabajes de ahora en adelante en las cocinas de Hogwarts - los grandes ojos, se le abrieron por la sorpresa.
- ¿Trabajar en las cocinas de Hogwarts, Señor? - repitió sin creérsela - ¿Y servirle a sangres sucias, mestizos, y repugnantes bestias? - El muchacho asintió con una sonrisa malévola - Eso si que no
no señor
el señor Potter no me podrá obligar por que

- ¡Te puedo obligar, ya que soy tu dueño! - Le recordó con altanería - Así que ahora mismo comenzaras trabajando en las cocinas
y Dobby - miro al elfo, que miraba con descaro a Kreacher - Quiero que lo supervises, le puedes dar ordenes, ya que yo le ordeno a Kreacher que te obedezca.
- Si señor Harry Potter, lo que diga el señor Harry se le cumplirá - le respondió, sonriente - Si, voy a ser lo que usted me pida.
Por otra parte, Kreacher miro con mas sorpresa a Harry - ¿Kreacher obedecer las ordenes de otro elfo? ¡Eso si que no!
- Pues que lastima, tendrás que hacerlo - le espetó - Y ahora vete a las cocinas Kreacher, y obedece TODO lo que te diga Dobby ¿Entendido? - le ordenó.
Con fuertes palabrotas lanzadas hacia el aire, el elfo domestico desapareció, junto con su nuevo jefe.
Hubo un silencio sepulcral, donde solo se escucho el susurro del viento golpeando las copas de los árboles del bosque prohibido.
- Harry, Aquí tienes las llaves - le dijo de repente Dumbledore, provocando que se sobresaltara.
- ¿La de la cámara 556 y el Número 12 de Grimmauld Place? - preguntó Harry, agarrando las llaves: Una dorada con un trébol en la parte superior, y la otra de tamaño mediano y plateado.
- Si - le confirmó el director - Pero si

- Yo no quiero vivir en Grimmauld Place - le interrumpió el moreno - Porque
pues
- le era un poco vergonzoso, decirle a Dumbledore que no quería ir a vivir a Grimmauld Place por que le hacía recordar a Sirius, pero el viejo director lo salvo de no decir aquello.
- No te preocupes - le dijo Albus, sonriente - Sabía que ibas a decirme eso, por ello la casa de tus padres en el Valle Godric, es tuyo - tras aquellas palabras, Harry se quedo atónico.
¿La casa en el Valle Godric, le pertenecía? ¿La casa donde antiguamente vivió cuando bebé con sus padres? Pero
¿Esa no estaba hecha trisas?
- Pero, profesor - le dijo el muchacho, un tanto tímido - Eh
esa casa ¿No esta destruida?
- ¿Crees que cuando salí de la escuela, únicamente fue para ir al Ministerio de Magia en Egipto? - le preguntó el profesor, mirándolo con aquellos profundos ojos azules.
Harry lo miro - Yo le hice unos pequeños arreglos - le comentó, al tiempo que le guiñaba un ojo.
- Pero, profesor
yo

- ¿Acaso no te quieres liberar de los Dudleys, cuando salgas de Hogwarts? - Lo interrumpió Albus, y Harry asintió lentamente - ¿Y entonces?
- Es que
- se quedo callado, y desvió su vista hacia sus zapatillas deportivas.
- Harry, ya tienes una casa propia - le recordó Dumbledore - Y luego de que salgas de la escuela, no te deberás preocupar por lo que harás después de esto
ya que tienes si quiera una parte de tu futuro construido.
Harry lo miro fijamente. El director tenía razón, ahora tenía una casa, y una gran parte de su futuro ya estaba construido.
- Gracias, profesor Dumbledore - le agradeció, sonriéndole - Muchas, Gracias.
- Agradécele a tus padres - le corrigió - Porque gracias a ellos es que ya estas comenzando a construir tu futuro. Aunque nosotros construimos nuestro futuro, desde el momento del nacimiento - y una vez más, se quedaron mirando fijamente.
- Bueno Harry - dijo el director, mirando su reloj de bolsillo - Ya es hora de que te vallas, Ron te deber estar esperando.
- Eh si - exclamó, levantándose de un salto del asiento - ¿Le puedo comentar lo de la casa? - le preguntó, este asintió sin peros.
- Gracias por todo, Profesor Dumbledore - le agradeció, extendiéndole la mano - Gracias por cuidar de mi en estos largos siete años.
- Fue un placer - y le estrecho la mano - Espero volvernos a ver.
- Claro, nos veremos muy pronto - le prometió el ojiverde.
- Y recuerda, el único poder que Lord Voldemort caréese es

- El amor - le completó el moreno - SI ya se.
- Buena suerte, Harry Potter.

Al salir de la gárgola de piedra, se encontró con la profesora McGonagall.
- ¡Potter! - exclamó, abriendo los ojos como platos.
- ¡Profesora McGonagall! - dijo este a su vez, mirándola.
- Ya te vas.
- Si - el confirmó el joven, al tiempo que se ruborizaba.
- Bueno, supongo que llegó la hora de despedirnos ¿No? - y lo miro fijamente - Que te valla muy bien Potter, y espero que nos vengas a visitar.
Este asintió por segunda vez, y la miro sonriente - Gracias por todo, profesora McGonagall - e igual como hizo con Dumbledore en el despacho, le estrecho la mano.
- Que te valla bien, Potter - y alejándose de el, desapareció por la entrada de la gárgola.



- ¡Casi que no llegas! - le gritó Ron, cuando se reunió con el en el vestíbulo - ¿Qué quería Dumbledore?
- Pues me llamó para
- y de camino a los carruajes, le comentó todos (con pelos y señales) de lo que hablo con el director.
Antes de subirse a los carruajes, el moreno trato de ver donde se podría encontrar Hermione, pero entre tanta muchedumbre era muy difícil hallarla.
El viaje hacia la estación 9 y ¾, nunca había sido tan larga y triste. Ese sería el último viaje en tren de los de séptimo, y eso todos lo tenían bien claro.
El tren comenzó aminorar la marcha, y cuando el ajetreo común se hizo presente, los de último año fueron saliendo de sus compartimientos con sorna.

Ya en el andén, los señores Weasley (junto con Fred y George) los esperaba sonriente.
- ¡Mis hermosos graduados! - Los felicitó la señora Weasley, cuando Harry y Ron se acercaron - ¡Hay, que lindo! - les dijo, y los abrazo apapachudoramente
- Ma
ma-mama
nos
nos
E-estas
Asfix
asfixiando - le dijo Ron, entre cordado.
- Hay, lo siento amor - se disculpo Molly, soltándolos - ¡Es la emoción!
- Cuando te vuelvas a emocionar, avísame y salgo a esconderme - le dijo su hijo, mientras se frotaba el cuello.
- ¿Y tus tíos, Harry? - le preguntó la señora Weasley, mirando a todos lados.
- Ellos deben estar afuera
.Supongo - le respondió sonriente - Este
creo que ya me tengo que ir. Nos veremos pronto, señora Weasley - y le dio un brazo.
- Si, eso espero.
- Te cuidas, Harry - le dijo el señor Weasley, estrechándole la mano.
- Eh si. Adiós chicos - y mire a los gemelos.-
- Adiós, Harry.
Cuando miro a Ginny, le sonrió con amargura. A pasar que la había perdonado, lo que había hecho no tenía nombre.

Una vez se alejo de la familia Weasley, comenzó a buscar con la mirada a Hermione, pero era inútil, no la podía ver.
Entonces, justo cuando iba a cruzar la pared que conducía hacia el mundo muggle, vio que una cabellera castaña, abrazaba a otra igual.
- Hermione - dijo a lo bajo, y fue corriendo hacia ese lugar.
Cuando estuvo cerca de ella, la muchacha lo miro de reojo.
- ¿Qué haces aquí? - le preguntó con brusquedad.
- Necesitamos hablar - le dijo Harry, mirando a los señores Granger - Por favor.
- Yo no tengo nada que hablar contigo - le espetó la muchacha - ¡Así que déjame en paz! - y se marcho a todo correr por entre la multitud.
Aunque tratara de perseguirla sería en vano, así que derrotado, cruzo la pared.
Como lo había previsto, los Dursley lo estaban esperando entre el andén nueve y diez.
- Llegas tarde - le gruño tío Vernon, mirándolo con desprecio - Ya nos íbamos a ir.
- Que bien - le contestó el muchacho, sonriente.
Ahora ya tenía un nuevo hogar, y el solo hecho de alejarse para siempre de los Dursley, lo colocaba de MUY BUEN humo.
- ¿Que demonios te ocurrió este año? - le preguntó Tía Petunia, examinándolo de arriba a bajo con la mirada.
- Nada - respondió Harry, y la miro - ¿Vamos?
- y con paso firme, se fue alejando de los Dursley, al tiempo que ellos se miraban confundidos y corrían tras él.


Una nueva vida lo esperaba
y seguro sería mucho mejor que la que había vivido durante 17 largos años



*******nOTAS DE LA AUTORA*********

Hola, hola....mis queridos lectores, como han estado? Yo, pues se podría decir que bien, pero por otro lado, súper Happy, ya que en word estoy escribiendo el cap 41, y solo me faltan 2 cap por escribir y termino la historia, aquí me falta el cap 40 por publicar....que emoción, ya casito termino el Fic.....hujuuuu!!

Cons Rews:

Zorion: Hola amiga....si estoy de acuerdo contigo, Giny es una completa %$&%$·&/()&%$· (censurado para menores, jajaj) Huy, me odio a mi misma por escribir esto, pero bue....creo que la $%&/()$· sería yo, pero como odio a Giny, en este caso es ella, Xd....ya casi termina el fic, espero verte en el final....

Carmen: Hola, si tienes razón es un poco fuerte lo que hizo la giny esta, pero pensé que para darle un toque sabroson al fic, necesitaba algo por el estilo, X que a mi me gustan las cosas rosas, pero al final, y no en algo que tiene continuación, ya que sería muy pachuquero que Hermy y Harry se arreglen despues de que el Potter acabe con Voldy, y si hago segunda parte que se casen o algo, nu nu nu, me gusta hacer sufrir a mis personajes (ñacañaca...jaja malvada XD) o tu que opinas??

155201737: Bonito, si....jajaj thanks por leer mi fic... n_n

Darkgranger: Malvada....yo? hay para nada...me ofendes, que haga sufrir a Hermione y Harry, y que los dos se amen pero que en esta primera parte no terminaran felices y comiendo perdices no es ser malvada, es ser mmmmmmm hay no se que es ser eso, pero yo no me siento malvada.....huuu....jajaja (ñacañaca....jaja) Bye t cdts...

OK y a todos.....ADIOS y se cuidan, gracie por leerme.....nos vemos en la prox actualización....


Y RECUERDEN:

♣Grita fuerte, por si te quieren callar♠

♠No pares nunca de soñar♣

♣No dejes tu nombre escrito en la pared♣


♥Emma Potter♥

BESOS!!!40
Cara a cara:

Cuando llegó a Privet Drive les comentó a los Dursley sobre su nueva casa, y les dijo que a primera hora de la mañana se iría.
- ¡Me parece bien! - coincidió Tía Petunia, dejando su taza de té en sima de la mesa - Si, ya es hora de que te vallas de esta casa.
- Pero espero que si quiera agradezcas todo lo que te dimos aquí - le dijo tío Vernon, mirándolo fijamente - Porque si no, serías igual que tus padres, ¡Malagradecidos! - Aquel comentario no le dolió en lo más mínimo, así que sonriendo, levantó los hombros - Eh, si claro
gracias
por
todo lo que me dieron - y acto seguido, salió de la sala rumbo a su cuarto. Cuando llegó a el, cerro la puerta con seguro para que su queridísimo primo Dudley no se le ocurriera entrar.
Se acerco a la cama, y dejo que su cuerpo se desparramara en el colchón. Estaba sumamente cansado y muy triste por lo que había pasado con Hermione.
¿Por qué la mujer que había aprendido a querer, en esos momentos lo tenía que odiar?
- La vida es injusta - dijo a lo bajo, y miro el techo.
Aunque pensándolo bien, la vida no era injusta con Harry, simplemente que el había sido muy estupido en creerle a Ginny la otra vez, y muy de malas en que Hermione hubiera aparecido justo cuando se besaba con la pelirroja.

La noche cayó, y con ella el sueño venció a Harry. Hace quince minutos había terminado de arreglar su baúl, y mañana por la mañana se iría para siempre de Privet Drive.

Al día siguiente, se levantó muy temprano (para ser más específica, a las seis de la mañana) y dio una última repasada a su cuarto, ya que no quería regresar por algo que se le había quedado. Ya no quería volver a esa casa que durante años lo trataron tan mal, ya no quería volver.
Pero antes de que saliera de su cuarto, cayó en cuenta de que no sabía donde quedaba la casa de sus padres. Le habían dicho que era en el Valle Godric, pero concretamente estaba muy desubicado. En ese momento, un fuerte golpeteo comenzó a sonar a las afueras de la ventana, el ojiverde curioso se acerco a esta y vio como Fawkes sobrevolaba, mientras llevaba consigo un pequeño sobre.
El moreno sonrió, y abrió la ventana para que el majestuoso Fénix entrara.
- ¿Qué haces aquí? - le preguntó al animal, mirándolo. A su respuesta, Fawkes estiro la pata y dejo al descubierto el sobre que traía amarrado.
- ¿Es de Dumbledore? - este asintió ligeramente con la cabeza. El joven volvió a sonreír, y desenrollándolo el sobre de la pata del Fénix, lo leyó:

Querido Harry:

Con todo lo que hablamos y se me olvido darte lo más importante.

La casa de tus padres, queda ubicada en:
Tutshill-Godric Valley al sur de Gales, número 122 (es la más pintoresca de todas)

Espero que disfrutes de ella.

Mis más amables deseos

Albus Dumbledore.

PD: Cuando termines de leer este pergamino, por favor quémalo.

Y tal cual como su antiguo director le había ordenado, saco su varita y pronuncio:
- Incendio - y el pergamino se comenzó a quemar poco a poco en el suelo.
- Gracias, Fawkes - le agradeció al ave azul, y esta solo lo miro enternecedoramente, y levantando sus alas, salió por la ventana.
Le echo un último vistazo a su cuarto (donde por largos siete años vivió) y cuando estuvo seguro de que no se le quedaba nada, salió de el, junto con la jaula de Hedwing y su baúl.
- ¿Ya te vas? - le preguntó Tía Petunia, cuando este bajo por las escaleras.
Petunia se encontraba en la sala viendo la primera telenovela del día, pero en ese momento estaba observando a Harry fijamente.
- Eh, si - le respondió este, y bajo por completo las escalas.
- ¿A dónde te irás a vivir?
- Creo que eso no te incumbe - le espetó el muchacho, y sonrió con suficiencia - Solo te digo que será un hogar mucho mejor que este - y sin decirle ni una palabra más, abrió la puerta y se perdió de vista.

Una vez cruzo la reja, y la cerró tras si, sintió como un sentimiento de libertad se apoderaba de su cuerpo. Por fin era libre, y ya no tenía que depender de nadie para sobrevivir. Por fin se había liberado de los Dursley, por fin podía vivir en paz.
Camino por la calle, hasta que llegó al paseo Magnolia, donde paso por un estrecho callejón que discurría junto a la pared de una cochera, donde había visto a Sirius por primera vez.
Un grueso nudo se le formo en la garganta al recordar a su padrino, y con nostalgia pensó que si el no hubiera muerto, los deseos que Sirius tenía hace dos años de vivir con él, se hubieran cumplido.
Llegó al parque y miro a ambos lados:
Los columpios y la rueda aun seguían en mal estado, y Harry se preguntó si Dudley y su pandilla - a estas alturas- estuviera haciendo sus jugarretas de vandalismo.
Una vez estuvo seguro de que nadie estaba cerca, cerró los ojos y pensó en su destino:
Godric Valley, número 122 y con un plin desapareció.

Cuando sus pies volvieron a pisar tierra, se sorprendió a si mismo de no haber llegado en partes, ya que era la primera vez que se aparecía tan lejos.
Abrió los ojos, y vio que se encontraba en medio de un parque donde alrededor se podían distinguir diferentes casas.
Algunas eran grandes, otras pequeñas, pero todas con un toque especial.
Se acerco a una verja de casas que había al lado derecho, y vio que en la puerta de una casa, una pequeña placa resonaba:
Nº 95. Y mirando las otras, seguían la secuencia de los números.
Recordó el moreno, y comenzó a caminar con su baúl.
Aquel lugar se podía distinguir como un típico pueblo muggle, con un pintoresco parque en mitad de una verja de casas lindas. Donde se podía distinguir los bares y demás.
Había ya recorrido las dos verjas de casas, pero ninguna decía 122.
Ya preocupado (pensando que se había aparecido en el lugar equivocado) vio que un señor se encontraba sentado en una silla de madera, a las afuera de un bar que llevaba por nombre:

Bar the Mark Darck

Aquel nombre le pareció muy extraño, pero no hizo muchas especulaciones sobre ello.
Arrastrando su baúl con sorna, se acerco al señor (el cual era de unas 60 años mas o menos) y que miraba un punto fijo en el suelo.
- Disculpe - hablo el moreno, un poco penoso - Señor
disculpe - dijo una vez mas, pero el anciano no le decía nada.
- Señor
eh
este
disculpe
le quiero preguntar algo - y después de varios minutos, el viejo mostró signos de vida y lo miro.
- ¿Qué quiere? - le preguntó con altanería, mirándolo de arriba a bajo.
Harry pensó que para aquel anciano, no era muy común que un adolescente de 17 años caminara por el parque a altas horas de la mañana con un baúl en mano, una jaula que traía una lechuza, y de paso, le preguntase algo.
- Pues
quisiera saber donde estoy - le contestó, y el viejo lo miro ceñudo.
- ¿Llegas aquí, y no sabes donde estas? - Le repitió el anciano, incrédulo - ¿Acaso te apareciste de la nada, o que?
Harry negó con la cabeza, y dijo - Solo es que
yo soy nuevo aquí
.y pues
mis padres me dejaron una casa y no se exactamente si queda aquí.
- Número de la casa - le pidió el viejo.
- 122 - respondió este al instante.
- Estas en Tutshill, al sur de Gales - le informó, mientras observaba minuciosamente a Hedwing - Al fondo encontraras el Valle Godric, y la casa 122 queda en una alta colina que pareciera que dominara el pueblo.
En general, Godric Valley y Tutshill son un mismo pueblo, pero por cuestiones secretas lo separaron.
Harry asintió - Eh, bien, gracias - pero antes de que se fuera, el anciano volvió hablar - Aunque no se que vas hacer a esa casa, ya que después de aquella explosión que sucedió en 1981, no quedo ni rastro de ella.
- ¿Usted estuvo cuando sucedió el ataque? - le preguntó el moreno, y el viejo alzo una ceja.
- ¿Cuál ataque? ¡Si la casa se destruyo, no por un ataque, si no por una bomba o algo así! Pobres los que vivían hay, murieron.
El ojiverde pensó que el debía de ser un muggle, por lo tanto no sabía que lo que había destruido la casa, era la fuerza de Lord Voldemort.
- Eh
no importa
yo
quiero ir haya - y sin mas palabras, fue a paso rápido hacia la salida del pueblo.
Tutshill era un pueblo sumamente pequeño, -ya que después de que las verjas de casas terminaran- paso por un letrero desgastado que decía:

Valle Godric

Aquel pueblo era muy diferente al anterior, ya que las casas eran grandes y los patios las separaban unas de otras.
Según con la información que el anciano le había dado, la casa de sus padres quedaba en lo alto de una colina, y alzando su cabeza, vio como una majestuosa casa sobre salía por entre todas las demás.
Con una sonrisa, se fue encaminando hacia haya. Por el camino, no paso por ninguna casa ya que estaban sumamente separas entre si.
Cruzo por un sendero lleno de pequeñas piedrillas, y llegó a un pequeño bosque donde lo atravesó sin dificultad.
Comenzó a subir por un camino que se alargaba cada vez más, aquel camino llevaba a la colina que gobernaba el pueblo.
El trayecto se le hizo supremamente corto, y cuando menos pensó, ya se encontraba frente a una grande casa de dos pisos pintada de color café claro.
Una vez la puerta se irguió ante el, saco su llave del bolsillo y la metió en la cerradura.

Un piso brillante de madera, con unas escaleras a unos escasos metros del recibidor, y una hermosa sala con muebles blancos, una mesa de madera en el centro y majestuosas cortinas de terciopelo, le dieron la bienvenida.
Cerró la puerta a su espalda, y se quedo mirando con asombro aquella magnifica casa.
Mas al fondo, una puerta (también de madera) se erguía, dejando ver su brillantes.
Curioso, se acerco a esta y la abrió:

Un gran cuarto con varios estans con libros fue lo que encontró.
- Seguro es el cuarto de estudio - dijo el moreno - Cuando tenga un sueldo, voy a comprar un computador y voy a convertir esto en la casa de mis sueños.
Salió del cuarto, y subió por las escaleras.
Después de ver los cuartos (uno que era el principal, y los otros tres para visitas) bajo de nuevo y dejo libre a Hedwig - Tu ve y inspecciona en el jardín - le ordeno, y esta dando un ululu de gusto, salió volando por la ventana de la sala.
- Manos a la obra - dijo, y subiendo de nuevo, comenzó a organizar todas sus pertenencias en la habitación principal.

Los 17 años donde tía Petunia lo obligo hacer oficio, le sirvió de amucho, ya que (una vez terminado de arreglar su cuarto) empezó a limpiar el segundo piso y a dejar la casa como una caja de cristal.

Afuera a escasos metros de la casa de los Potter, 3 hombres y una mujer caminaban con sorna, mientras en cada mano, traían unas largas y finas varitas mágicas.


Cualquiera que viera a Harry, se sorprendería por la forma como estaba limpiando el baño, lo estaba dejando implacable (mas de lo que tía Petunia le exigía cuando estaba en Privet)
- Como me gustaría que Hermione estuviera conmigo - dijo en tono amargo. Se había movido unos escasos centímetros (mientras dejaba el cepillo con que estaba limpiando a un lado) y en un abrir y cerrar de ojos, varias cosas sucedieron en un minuto.
Una fuerte explosión resonó en la sala (era como si hubieran tumbado la puerta) el maúlleo de un gato asustado sonó a las afueras de la casa, y los murmullos provenientes de unas personas abajo.
El moreno se levantó de un salto del suelo, y desvaino su varita como si fuera una espada.
Con paso sigiloso, salió del baño y se fue acercando a las escaleras. Cuando estuvo a una considerable distancia para distinguir a los causantes de aquella explosión, un fuerte Expelliarmus le cayó en el pecho.
Desorientado y aturdido, se coloco bien las gafas y miro a su alrededor.
- Serás muy fácil de vencer, Potter - le dijo una voz supremamente familiar, en las penumbras.
- ¿Lucius? - indago a lo bajo, al tiempo que se colocaba en guardia.
- Cada día me sorprendes mas - le dijo el señor Malfoy, con una sonrisa.
- Hola, Potter - lo saludo la sepulcral voz de Bellatrix Lestrenged, saliendo de la oscuridad junto con

- ¿¡Snape!? - exclamó el moreno.
A pesar de que desde hace siete años había sospechado del profesor (con que podía seguir siendo un mortifago) le sorprendió mucho en ver que sus sospechas eran ciertas.
- ¿Te sorprendes, Potter? - le preguntó Severus, mirándolo fijamente.
Harry sonrió, y soltó una sonora carcajada.
- Lo que me sorprende, es la forma tan patética como Dumbledore te defendía cuando estabas en la escuela - le comentó, a un sonriente.
- Y tú nunca me creíste ¿cierto? - el moreno negó.
- Siempre eh tenido una corazonada de que tú NUNCA ibas a cambiar, así le hubieras dicho a Dumbledore cosas que solo los mortífagos sabían.
Snape lo observo, y de sus labios surgió una malévola sonrisa.
- ¿Quieres que te presente un amiguito? - le preguntó de repente Bellatrix, la cual estaba al lado de Lucius.
- ¿Otro mortifago? - dijo Harry, levantando el entrecejo.
- No, solo yo, Potter - le corrigió una voz que arrastraba las palabras, en la oscuridad.
El muchacho alzó su varita, y vio con asombro, como la pálida cara de Draco Malfoy, salía por entre las sombras.
- ¡Malfoy! - exclamó con sorpresa (mas de lo que lo había hecho, cuando había visto a Snape)
El platinado sonrió con suficiencia - Bonita tú casucha - lo felicitó el chico, observando con aprensión cada rincón del chalet - Aunque para una persona como tu, esto es demasiado.
Harry ni se inmuto por el comentario del joven, solo se limito a sonreír.
- Desde hace mucho espere esto - le comentó Malfoy, al tiempo que metía su mano al bolsillo - Y este día por fin llego - y sin mas preámbulos, saco su varita y pronuncio - Crucio - pero antes de que la maldición chocara contra el pecho del moreno, este lo esquivo.
- Me sorprendes, Potter - lo vitoreo Malfoy - Primera vez que veo a alguien esquivar una maldición con ese estilo.
Harry sonrió - Pues aprendí bastante en la escuela - le comentó, con suficiencia - ¡Expelliar
!
- ¡Oppugno! - exclamó Lucius, provocando que miles de relojes le dieran de lleno en el pecho del ojiverde.
Este cayó hacia atrás, y quedo de espaldas.
- Que patético eres, Potter - le dijo Bellatrix burlonamente - Te dejas derrotar por simples conjuros como ese, que decepción.
El moreno la miro con frialdad, y grito - ¡Relaskio! - y esta cayó de espaldas, haciendo que su cabeza chocara contra la pared y quedara inconciente.
Tras aquel rayo de luz, miles de rayos se le unieron formando un fuerte duele entre cuatro mortifagos y Harry Potter.

Con un fuerte - ¡Desmaius! - lanzado a Lucius, este quedo inconciente y solo quedaron Harry, Snape y Malfoy.
- Que lindo trío, ¿No te parece, Malfoy? - le preguntó Severus con sarcasmo, a su alumnos preferido de Slytherin.
- Si, tal cual nos lo imaginamos, profesor - y una frívola sonrisa surco sus labios.
- ¡Sectusempra! - exclamó Snape.
- ¡Protego! - dijo en la mente Harry, y la maldición reboto contra un escudo invisible.
- Le aprendiste algo a ese licántropo de pacotilla, que bien.
- Pues si - le confirmó el moreno - El si es un verdadero profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, no como usted.
- Tú comentario me duele, Potter - exclamó Snape con ironía, haciendo una pantomima de querer llorar - Lastima que yo no soy de aquellos que de dejan derrocar tan fácilmente - y Harry vio como su antiguo profesor de Pociones movía sus labios y decía algo en una lengua muy extraña, por lo cual Harry supuso que podría utilizar su varita, así que antes de cualquier cosa, levantó la suya, pero una fuerza indescriptible lo atrajo hacia las escaleras y quedo como pegado en ellas.
Malfoy lo miro burlonamente - ¿Creíste que iba a utilizar su varita? - le preguntó con burla - ¡Que risa me das, Potter!
- ¡Ahora será más fácil acecinarte! - le dijo Snape, y se acerco a el - Pero te concederé varias preguntas antes de que te reúnas con tus asquerosos padres.
Harry lo fulmino con la mirada, pero tenía muchas ansias de saber como era posible que un estudiante de 17 años y un profesor, lograran burlar al gran Albus Dumbledore.
Así que mirando a Malfoy, le preguntó - ¿Desde cuando eres mortifago?
- Desde diciembre - le respondió sin rodeos - El señor oscuro quería que los hijos de sus mas fieles mortifagos se unieran al bando oscuro, y aquí estoy.
- ¿Y como es posible que hayas burlado a Dumbledore?
- Eso te lo puedo responder yo - se ofreció Snape, y retiro a Malfoy - Verás, como sabrás yo soy la persona mas fiel de dumbledore ¿no? Y pues fue muy fácil burlar su asquerosa seguridad.
Pero para que me entiendas, tenemos que empezar desde el principio


El 30 de octubre de 1981, fue el día en que el señor oscuro cayó. Ese día todos los mortifagos estaban en peligro, ya que minutos después de que mi señor desapareciera, el ministerio comenzó a buscarnos como locos. Con sus asquerosos aurores y todas esa cosas que utilizan para capturarnos.
Sabía que mi vida corría peligro, así que lo único que se me ocurrió fue esconderme, eh ir a donde la única persona que me creería
- ¿Fuiste a ver a Dumbledore? - le preguntó Harry, aunque la respuesta era obvia.
- Si - le confirmó Severus - No iba a permitir que me encerraran en esa cárcel, así que escondiéndome como rata de alcantarilla, pude llegar a Hogwarts.
- Pero que acto mas cobarde de tu parte - le informó el ojiverde, haciendo muecas por la posición en la que se encontraba - No entiendo porque Voldemort no te ah matado.
- Cuando me reuní de nuevo con el - el cual ese relato va mas adelante- entendió el porque de mi huida y de mi traición - se miraron fijamente, y no se sabía cual emanaba mas chispas de odio ante el otro.
- Mi plan era ir a ver Dumbledore y decirle lo arrepentido que estaba - continuó - Decirle que había cometido un error al unirme a los mortifagos, y quería estar en el bando de la luz.
Cuando llegue a la escuela, ese anciano se sorprendió mucho, pero cuando le dije lo mal que me sentía y unos que otros secretos de mis compañeros - y miro de reojo a Bellatrix - me acepto sin reproches
- ¿Y que fueron esas cosas que le dijiste? Porque Dumbledore no es tan tonto.
- Pues yo diría que es muy tonto - le corrigió con altanería - Ya que me basto con decirle en donde se encontraba Bellatrix, Dolohov, Rodolphus y Rookwood, para que creyera que me estaba arrepintiendo. Que tonto fue al creerme ¿Cierto? - Harry no dijo nada, se estaba tragando sus palabras.
- Continuando con el relato: El caso, es que Dumbledore después de eso me ofreció protección y un trabajo en la escuela. Me preguntó si quería enseñar Pociones, yo no vi el problema, pero lo que deseaba era obtener el cargo de Defensa Contra las Artes Oscuras, como ya lo sabrás desde luego.
Y Hogwarts se convirtió mi protección, ya todo el mundo creía que me había vuelto bueno y que estaba en su bando; así que no corría peligro alguno, lo que me sirvió de amucho
- No entiendo - dijo Harry, y arqueo las cejas.
Snape lo miro con incredulidad - ¿No entiendes? ¿Pero que no entiendes?
- ¿Qué fue eso tan importante que le dijiste a Voldemort, para que no te matara después de que re viviera?
Severus sonrió - Ah eso
pues bien: Los años en el bando del bien me sirvió de amucho, ya que me llene de información muy valiosa; y para cuando volviera mi señor, la tendría en bandeja de oro calientita y lista para contársela
- ¿Qué información le dio?
- La información de lo débil que eres cuando se te meten con las personas que mas quieres, y que el único poder que los diferencian es el repugnante amor - le contestó, colocando mucho énfasis en la última palabra - Lo cual le sirvió de amucho, y mas este año.
- ¿Este año? - repitió el moreno sin comprender.
- Verás, Potter - hablo de nuevo Malfoy, por primera vez después de quince minutos - Luego de que me uniera a los mortifagos, estuve muy pendiente de ti mas de lo que creías. Los rumores esos de que andabas con la sangre sucia me sirvieron de a mucho, ya que se los comente a Snape, y el se los dijo al Lord.
- Por lo cual - intervino Severus - El señor se coloco muy feliz, y le dio una misión especial a Draco.
- La misión de deshacer el antiguo conjuro que poseía el Dominus Suens - al escuchar aquellas palabras, Harry se quedo de piedra- sus sospechas habían sido ciertas, Malfoy había ayudado a Voldemort a deshacer el conjuro del Dominus, cosa que nadie le quería creer.
- ¿Pero
como es posible que Dumbledore no se haya dado cuenta? - preguntó por enésima vez.
- Hay entro de nuevo - le dijo Snape - Como soy la persona en la que mas confía, le dije a Dumbledore que mantendría vigilado a Malfoy y que no le despegaría un ojo de en sima, ya que después de las sospechas de cierto trío, pues

- Lo que me dio mucho tiempo para deshacer el conjuro
y lo logré
- le comentó Malfoy con una amplia sonrisa.
- Cosa que alegro mucho al señor - le dijo Severus - Ahora tenía el Dominus en sus manos y sin conjuros, así podría utilizarlo a su libre albedrío.
- ¡Pero ya, demasiada charla! - exclamó Draco, levantando su varita - ¡Avada Keda
!
- Tu no serás el que se lleve la gloría - dijo Snape a lo bajo, y también sacando su varita, dijo en la mente - ¡Avada Kedabra! - y un rayo de luz verde salió de la punta de su varita y golpeó al platinado en medio del pecho. Harry se quedo estupefacto (mas de lo que estaba) Su corazón comenzó a latirle a mil por segundo, y vio como el cuerpo inerte de Malfoy iba cayendo lentamente al suelo y daba un suave golpeteo.
Ya era su fin, Snape lo iba a matar. Estaba inmovilizado y su varita la tenía a unos escasos centímetros. Pensó en traerla con un accio no verbal, pero había sido mala idea pensar.
- Eso si que no Potter - le dijo Snape, y levantando su varita dijo algo que el muchacho no pudo escuchar bien, y sintió como un frío helado le subía por su garganta hasta su cabeza y se quedaba sin voz y sin pensamientos.
- Llego la hora de tu muerte, Potter - le informo Severus, mirándolo triunfante - Mi señor va a estar muy satisfecho conmigo, cuando se entere que Yo Severus Snape aceciné a su peor enemigo.
Harry lo miro, estaba (por primera vez) asustado. No podía pensar ni hablar, ¿Cómo demonios iba a ser para derrotarlo? No podía dejarse vencer por Snape, no podía permitir que Voldemort se apoderará del mundo mágico y destruyese a todas las personas que habían depositado su confianza en el. Simplemente no podía.
Pero había que ser realista: Snape era el que tenía la varita, y el estaba inmóvil contra la escalera, sin voz y sin poder si quiera pensar un conjuro para traer su vara.
- ¡Dulces sueños, Harry Potter! - Exclamó el hombre, y una vez mas levantando su varita, exclamó - ¡Avada
! - El joven se quedo estupefacto, esperando la hora de su muerte.
Antes de que la luz verde volviera a salir por la punta de la varita, la puerta se abrió de par en par y alguien irrumpió gritando:
- ¡AVADA KEDABRA! - y lo último que el ojiverde pudo ver de su antiguo profesor de pociones, fue el cuerpo inerte cayendo hacia el suelo, al tiempo que se depositaba al lado del yacido resiente cuerpo de Draco Malfoy.

Su corazón volvió a latirle a mil por segundo, y giro sus ojos hacia el ser que había convocado la maldición:
En el umbral - a unos escasos centímetros de el- se encontraba nada mas y nada menos que el mago mas temible por todos, y el autor de la muerte de sus padres hace diez y siete años.
Hay, frente al umbral de la puerta, se encontraba Lord Voldemort.

- Hola, Harry Potter - dijo Voldemort, de manera cortes - Te eh estado esperando - y acto seguido, levantó su varita para liberarlo del conjuro que hace unos momentos Snape le había hecho.
- Sabría que vendrías - le confesó el moreno, levantándose de un salto.
- Todo se decidiría esta noche - le comentó el Dark.
- Lo se, y estoy mas que listo.

♠♣♠Notas de la autora♠♣♠

Hola mis queridos lectores:

Que emoción, ya solo faltan 2 capitulos para el final....hay estoy muy nerviosa (y no se porq) estoy escribiendo el 41 capitulo, (osea la batalla final, entre Voldy y Harry) y hay....tengo nervios.....

Hay, en estos momentos estoy escribiendo un new fic....lleva 3 capi (es recien nacido XD) y no se si publicarlo o no...voy a pensarlo, ya que quiero descansar si quiera un mesesito de los fics, antes de publicar la segunda parte de este grandioso fic, ya que se q en ese mes de descanso, muchas ideas se me van a venir a mi mente, y eso será interesante...así que no se...ustedes q me dice?? publico el fic que toy escribiend??? o lo publico después...?? mmmmm

Como voy de rápidon, solo les digo que a los que me dejaron los 3 rews, muchas gracias, y DarkGranger....hay uno hay q tener un toque de maldad en su corazon, no crees?? para poder hacer sufrir a los lectores XD.....

Bye se cuidan....y siganme leyendo, que falta solo 2 CAPITULOS!!!

♣Besos♠

♥Emma♥ 41
Dos almas del pasado, una varita del presente:

Se observaban fijamente. Ambas miradas reflejaban odio, pero la ojiverde además reflejaba la sed de venganza. Quería acabar con la persona que tenía en frente, y no iba a dejar pasar mucho tiempo para ello.
- Nunca pensé que volvería a pisar esta casa - dijo Voldemort con voz estridente, provocando que todos los pelos de la nuca de Harry se le erizaran - Es gracioso volver al mismo lugar donde hace diez y siete años, tus padres fallecieron.
Aquello hizo que en Harry el sentimiento de venganza fuera más grande, y la sed de matanza más intensa.
- Ese día debiste haber muerto tú - le dijo el moreno entre dientes - Eres una vil basura que debería estar en el infierno.
- No haberte acecinado aquella noche, se convirtió en mi infierno - le comentó el Lord, con diplomacia - Nunca pensé que un insignificante bebé me iba a derrotar a mi, el gran Lord Voldemort.
- Pues fíjate que no eres tan grande como dices - le dijo Harry - Por que si así fuera, este sería el día en que estuvieras gobernando el mundo mágico.
Con satisfacción, observo como el rostro de Voldemort se ponía rojo de la ira, y una sonrisa malévola surco sus labios.
- Todo por tú culpa - le dijo entre dientes el-que-no-debe-ser-nombrado - O mejor dicho, todo por la maldita protección que te dio tu asquerosa madre sangre sucia antes de morir.
- ¡No te permitiré que te refieras a ella así en mi presencia! - Le espetó el ojiverde, levantando su varita - ¡Petrificus Totalus! - pero la maldición rebotó sobre el pecho del Dark, y desapareció en el aire.
- Pero
¿Cómo es posible?
- ¿Te sorprendes? - Le preguntó Voldemort con vehemencia - Este es uno de los privilegios de haber renacido con tu sangre. ¡Soy intocable a tu varita!
- Pero
si
no
esto no puede ser - se decía Harry una y otra vez - ¿Intocable a mi varita? Pero

- ¿Creíste que solo soy intocable a tu cuerpo? No, ahora también lo soy con tu varita, y más si tengo una igual - y sacando una vara larga, la apuntó hacia el joven.
- Te estuve observando durante tú último año en Hogwarts - le comentó el innombrable, con suficiencia - Y conocí tu punto débil.
Harry lo observo estupefacto - ¿Así? ¿Y cual es? - le preguntó, temiendo la respuesta.
- Hermione Jane Granger.
El moreno se quedo con la boca abierta - Por
¿Porque
porque dices eso?
- Hay Harry, los humanos son muy tontos ¿Verdad? Entregarse a una persona por completo, hasta tal punto de revolcarse con ella
es

- ¡¿Estuviste espiándome todo el tiempo?! - le preguntó entre dientes, Voldemort asintió con alegría.
- Tentaciones, asqueroso sentimiento que nace únicamente cuando encuentras al amor de tu vida. Es interesante, ya que gracias a ello puedes manejar a las personas a tu antojo.
Harry no dijo nada, solo se limito a fulminarlo con la mirada.
- Solo basto unas simples pesadillas provocadas con el Dominus Suens, para que dejaras a esa sangre sucia, muy fácil fue manipularte Potter, extremadamente fácil - le dijo Voldemort, para después soltar una carcajada estridente.
- ¿Manipularme? - repitió el moreno sin entender.
- ¿Aun no lo comprendes, Harry? yo utilice el Dominus Suens para dominar tus sueños, y así provocarte pesadillas donde vieras a tu querida Hermione muerta.
Esa asquerosa sangre sucia, era el único obstáculo que se interponía entre tú y mi victoria, por lo cual la tuve que sacar del juego.
- El artefacto que desapareció del Ministerio de Magia de Egipto - hablo el ojiverde, mirando el suelo - Lo robaste tú. Hermione tenía razón
ósea
ósea que todos esas continuas perdidas de energía e improvisos desmayos, eran provocados porque

- Sí, te estaba dominando tus sueños - le confirmó el Dark - Muy inteligente esta chica, y tú tan ingenuo.
- Tú querías que terminará con Hermione - dijo Harry, ahora entendiendo todo - Por eso me enviabas todas esa pesadillas, ella era una acción de amor, sentimiento que no puedes ni lo podrás vencer.
- Prefiero no sentir ese sentimiento al que denominan Amor ya que lo único que provoca es que te vuelvas ciego y no veas por donde caminas.
- Lo que pasa es que nunca lo haz sentido, ya que no tienes corazón - le espetó el ojiverde, con suma suficiencia.
- ¿Tener corazón? - repitió el Lord, y soltó otra carcajada, pero esta vez llena de ironía - Si tener corazón significa ser humano y dejarse llevar por las tentaciones, prefiero ser el que soy ahora.
- ¡Eres un maldito! - exclamó el moreno, levantando su varita.
- Con la varita levantada, me recuerdas al osado de tu padre - le comentó Voldemort, con voz siniestra - Así mismo fue como la levantó y me pregunto ¿Qué haces aquí? a lo que yo le respondí Vengo a matar a tu hijo Te podrás imaginar la cara que puso al escuchar esas palabras, supongo.
Harry lo fulmino con la mirada, quería matarlo, pero primero tenía que responder ciertas dudas que tenía en la cabeza.
- Hermione representaba para ti un gran peligro ¿No? Pero
si ella no iba a luchar contigo, ¿Por qué lo era?
Voldemort vaciló un rato antes de contestar, y luego dijo:
- Pues ya que es obvio que te voy acabar, te responderé:
Yo ya sabía que el único poder que yo carecía y tu no, era el amor. Ese amor que fue brindado por tu querida madre antes de morir, ese amor que te entrego Lily por salvar tu vida, y ese amor te lo estaba dando esa asquerosa sangre sucia.
- ¡No le digas así!
- Por lo cual - continuó el Lord, ignorando a Harry - Cuando me enteré que en el ministerio de Egipto había un artefacto mágico que dominaba los sueños de tus enemigos, no lo pensé dos veces y mande a que lo robaran. Te había estado observando, y sabía que amabas a Granger y que por ella harías hasta lo imposible para que estuviera bien. Por lo cual, si insurpaba en tus sueños y hacia que tuvieras pesadillas referentes a su muerte, pues sabría que te separarías de ella, por que como muy bien pensaste una vez:
Si no me separo de Hermione, Voldemort la matara déjame decirte que fue una inteligente deducción, Potter.
- ¿Cómo sabías que pensé eso? - le preguntó, un aterrado moreno.
- Pues tu y yo tenemos una cierta
conexión mágica, para explicarme mejor.
- ¿A que te refieres?
- En ocasiones se lo que piensas, y siento todo lo que sientes, y veo todo lo que ves - al decir aquello último, al ojiverde se le abrieron los ojos como platos - Pero tranquilo - lo calmó el Lord, con una sonrisa paternal pero que resultó maquiavélica - Cuando estuviste revolcándote con Granger, no vi
mmmm se podría decir
.¿Cosas indebidas?
- ¡CALLATE!
- No me voy a callar, porque yo digo lo que quiera. En fin, siguiendo con mi relato - continuó Voldemort, ahora alejándose de la puerta - Cuando sentí esa felicidad tan abrumadora que sentiste el 26 de diciembre en la madriguera, di por comenzado mi plan. Comprendí que amabas a Hermione, y tal cual lo había pensado, sucedió: Tú te separaste de ella al ver el peligro en la que se encontraba, lo que me dejo el camino libre, fuera de ese poder asqueroso que te hacía cada vez mas fuerte.
- ¡ME SEPARASTE DE LA MUJER QUE AMO! - Gritó el ojiverde, rojo de la ira - ¡ERES UNA BASURA!
- Harry, no te enojes, debes agradecerme.
- ¿Agradecerte, porque? - le preguntó el moreno apretando su varita - ¿Por qué gracias a ti, no estoy con la mujer que amo? ¡¿Por eso te debe agradecer?!
- Si - le respondió el Dark, con toda tranquilidad - Porque ella ya no va a ser la madre de tus hijos, y no vas a cometer el mismo error que tu padre: Casarse con una sangre sucia.
- ¿Cómo te atreves
?
- Harry, Harry, tranquilo, tienes toda una vida por delante - le dijo el Lord - Eres joven y guapo
y muchas chicas están suspirando por ti, como por ejemplo, Ginny Weasley
Linda chica, ¿No te parece? Podrías formar una familia con ella, aunque no es la mejor bruja que honre su sangre limpia
es mas, su familia es una escoria de sangres limpias, pero creo que es mucho mejor que Hermione.
- ¡Expelliarmus! - exclamó el moreno, pero Voldemort lo esquivo.
- ¡Que mala puntería tienes! - le dijo con burla - Vamos a ver si en la otra vida la mejoras, ¡Crucio!

No supo como paso, pero pasó: La maldición rebotó en su varita, provocando que se dirigiera hacia una pared eh hiciera un enorme hueco. Harry aprovecho aquel estruendo para esconderse detrás del diván que se encontraba al lado de la ventana.
- ¡No estoy de humor para jugar a las escondidillas! - Exclamó Voldemort, llenó de ira - ¿O acaso tienes miedo de que mi varita te haga daño, y no este ya tu mamita para protegerte?
- ¿Crees que soy tan tonto, como para salir y dejar que una maldición atraviese mi cuerpo? ¡Deja de ser tan iluso! - le dijo Harry, aun detrás del diván.
Sus neuronas comenzaron a trabajar lo más rápido que podían. Tenía que ingeniar un plan para poder defenderse, pero el problema era que no veía nada en la casa que le sirviera.
El sol comenzó a ocultarse por el horizonte, y en un abrir y cerrar de ojos, la casa quedo en completa oscuridad.
- Como pudiste darte cuenta, destruí todas las lámparas de la calle - le comentó Voldemort, acercándose hacia la sala con paso lento - Porque me encanta la oscuridad, es como el ambiente perfecto para utilizar la maldición acecina en alguien que por lo que veo, quiere morir sin dolor.
- ¡Utilízala! - le dijo Harry con voz de reto - ¿O acaso temes que vuelva a escapar como hace 17 años?
- ¡Ja, claro que no! - Exclamó el Dark, acercándose cada vez mas a donde estaba Harry - Ya no esta tu mamita para protegerte, por lo cual estas en mi poder.
A medida que Voldemort se acercaba, un dolor punzante en la cicatriz comenzó en la frente de Harry.
Sintió que su cabeza iba a estallar, y a un no tenía nada planeado para cuando Voldemort lo encontrara.
Sabía que iba a utilizar su varita, pero tenía que ingeniarse un plan, pero con la jaqueca que tenía en esos momentos no podía pensar con claridad.
pensó, recordando al profesor Lupin
Trató de recordar algún buen hechizo u encantamiento que podría utilizar, hasta que uno muy bueno llegó a su mente, pero solo lo había visto en una ocasión en un libro de Hermione, el año pasado.
Necesitaba de toda su concentración, por lo cual cerró sus ojos y pensó:

Confusus Humanun Solenm Momentum

Y una luz plateada salió de la punta de su varita, impactando de llenó en el pecho de Voldemort.
- ¡Aaaaaaah! - gritó el Lord, y soltó su varita.
Al sentir que un golpe seco resonó en el suelo, Harry comprendió que a Voldemort le estaba afectando el encantamiento.
Aprovechando que estaba sumido en su confusión, Harry salió del diván que lo ocultaba, y se dirigió a todo correr hacia las escaleras.
Subió hacia el segundo piso, y se escondió en su cuarto.
¿Cómo iba a derrotar a Voldemort? Ahora se estaba escondiendo como una sucia rata, eso no era de el, pero tenía que ingeniar algo para tomarlo por sorpresa, ya que el Confusus Humanun Solenm Momentum no iba a durar por mucho tiempo.
- ¡Tus bromas no me están agradando potter!
-le gritó Voldemort, cuando el encantamiento dejo de surtir efecto - ¡Y no estoy de humor para soportar tu jueguito de esconderse del hombre malo! - su voz se oía cada vez más clara, estaba muy cerca.
De nuevo sintió como un escalofrío horrible le recorría el cuerpo, y una vez más, tenía miedo.
¿Y si no destruía a Voldemort? ¿Si el Lord lo mataba, y quedaba como dueño del mundo? ¿Y si le hacía algo a Hermione?
- No - dijo entre dientes - No permitiré que le haga daño - y miro a su alrededor, asustado.
De un momento a otro, la puerta del antiguo cuarto de sus padres se abrió de par en par, e irrumpió (sin permiso alguno) el mounstro de Lord Voldemort.
- Ya se acabo tú juego, Potter - le comentó el señor oscuro, con una sonrisa malévola surcándole el rostro.
- Si, lo se - admitió el moreno, y colocándose firme, levantó su varita - La última batalla comienza, será un Gryffindor contra un Slytherin.
Se miraron por segunda vez fijamente, los ojos del moreno irradiaban más venganza que desde la vez que lo vio entrar, y los ojos del Lord, irradiaban ira, furia y rencor.
- ¡Sectusempra! - exclamó Voldemort, y una luz salió de la punta de su varita.
Harry esquivo con éxito la maldición, y miro a Voldemort sonriente - ¡Desmaius!
- ¡Protego! - y así continuaron. Luces rojas, naranjas, azules, moradas, de todos los colores rodearon la habitación, hasta que una maldición le calló de lleno en el pecho al ojiverde, y lo dejo estático.
Por segunda vez, había caído en la maldición Cruciatus.
- Me decepcionas, Potter - le confesó Voldemort, acercándose a el con paso lento - Pensé que eras más inteligente, y que no te ibas a dejar que la maldición Crucio te tocara de nuevo.
Harry lo miro fulminante, y se paro con dificultad - Si pude con cuatro mortifagos cuando tenía esta maldición, contigo será

- ¿Acaso no te acuerdas que cuando llegue estabas tumbado en las escaleras, y Snape te apuntaba con la varita? - Harry no dijo nada - Tienes muy mala memoria, Potter, si yo no hubiera llegado estarías en estos momentos muerto.
Comenzó a caminar de nuevo con la varita levantada, pero un segundo crucio le cayó en el pecho.
- Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah - gritó, tras el tercer crucio, ahora, agotado, se desplomo sobre sus piernas, y cayo de lleno en el suelo.
Apretó su varita con fuerza, le costaba respirar, estaba peor que cuando Snape le había lanzado la maldición.
pensó
Cerró sus ojos con brusquedad, y cuando los volvió abrir, algo extraordinario (pero a la vez tenebroso) sucedió en unos segundos:
Toda la habitación se comenzó a quedar completamente oscura, pareciera como si se la tragara poco a poco. Y de la nada, Voldemort desapareció por entre aquella oscuridad, y Harry quedo en medio del vacío.
Su corazón le comenzó a latir con violencia, y trato de levantarse, pero sus piernas le flaquearon y cayó de nuevo al suelo.
Respiraba con agitación, quería salir de aquella oscuridad que lo estaba desesperando. De un momento a otro (Sin saber como, cuando, donde, o porque) una tenue luz empezó a resplandecer al fondo de aquella inmensa oscuridad, y de la nada, las almas de Lily y James Potter aparecieron de nuevo.
- ¿Mamá, Papá? - Preguntó un adolorido Harry Potter - ¿Son ustedes? - estaba contrariado ¿Cómo era posible que sus padres estuvieran hay en ese momento?
Lily solo le limito a esbozarle una amplia sonrisa, y James se le acerco con parsimonia - Levántate, hijo - le ordenó su padre, al tiempo que le extendía su mano - Que un Potter nunca esta en el suelo.
Asombrado y contrariado, tomo la mano de su padre, y sintió que era calida como la de un humano.
No sabía que decir, lo quedo mirando fijamente, si que había sido una copia exacta de el.
- Harry - lo llamó su made, acercándose ahora a el, y asiéndose al lado de James - No tengas miedo, nosotros estamos aquí para ayudarte - y extendiendo su brazo, abrió la mano y dejo al descubierto un antiguo relicario - Solo el amor puede derrotar a Voldemort. No es ni tu proeza ni tu mejor maldición, si no el amor, el amor que nosotros te brindamos cuando eras un bebé, ese amor que te brindo Hermione.
Voldemort necesita de la pureza de otras personas, para poder vivir, porque sin ellas no son nada.
Ahora, sus verdes ojos se fijaron en los de su madre, y luego agarro el relicario.
- ¡Siempre estaremos contigo! - le repitió su madre.
- ¡Sí, siempre! - y tras las palabras de su padre, desaparecieron entrando en su varita.

La oscuridad se fue esfumando poco a poco, y la habitación se volvió a ver.
Al parecer, Voldemort no se había dado cuenta de lo que había sucedido - ¡Llego la hora de tu fin, Harry Potter! - exclamó un triunfante Voldemort, y tras ver a su enemigo sano y sin rastro de la maldición, abrió los ojos como platos.
- Pero
¿Cómo?
Harry miro el relicario que le acababa de entregar su madre, y sonriente desvió su vista hacia Voldemort.
- Voldemort, que lastima me das - le dijo Harry, acercándose a el - Mira que recurrir al asesinato de muggles, déjame decirte que caíste muy bajo.
Voldemort levantó una ceja - ¿Asesinato de muggles?
- Sí - le afirmó el moreno - Necesitas de sus almas para poder alimentarte; como no lo lograste con la sangre de unicornio, ahora tu mejor opción son los muggles eh hijos de muggles - Voldemort lo miraba fijamente - Por eso las familias que tenían cierta conexión con la magia, tuvieron que ser protegidas por el ministerio de magia, porque tus mortífagos estaban detrás de ellas para hacerte más fuerte ¿O me equivoco?
El lord sonrió - Muy buena deducción, Potter - lo felicitó, aplaudiendo con parsimonia - Si, desgraciadamente me tengo que alimentar de las almas de los asquerosos muggles para poder sobrevivir. Desde que utilice tu sangre para volver a la vida, eso me convirtió en un vividor de gente como tú. Al cabo de unos meses mi fuerza se iba yendo poco a poco, por lo que comprendí que necesitaba de sangre muy parecida a la tuya, para que no perdiera tu esencia.
Así que el año pasado me conformaba con destruir a familias muggles; el ministerio no se daba cuenta, ya que las autoridades muggles decían que era culpa del vandalismo.
Pero este año quise irme más allá, ya que supuse que si me entrometía con las familias muggles que tenía cierta conexión con la magia, podría ser mas poderoso, ya que la familia de tu madre era muggle, y ella se convertía en una sangre sucia, mezcla perfecta para combinar con la sangre mestiza que poseo en estos momentos. Por lo cual empecé a destruir familias con linajes mágicos, pero desgraciadamente el Ministerio descubrió mis planes y les dio protección a las familias de los alumnos que estaban en Hogwarts, entre ellas los asquerosos padres de tu noviecita sangre sucia.
- ¡No permitiré que los insultes estando yo presente! - le espetó el moreno - Por casualidad, ¿Esto no es tuyo? - le preguntó, y le enseño el relicario.
Voldemort abrió los ojos como platos - ¿De donde lo sacaste? - le preguntó, con un hilo de voz.
- ¿Es importante? - El Darck no respondió - Mmmm, por tu silencio deduzco que si - y sonriendo, coloco el relicario en el suelo y lo apunto con su varita - ¡Finite Incantato! - y este exploto.
- ¡NOOOOOOOOOOOO! - gritó el señor tenebroso, y acto seguido calló de rodillas al suelo, mientras que con su mano derecha se apoyaba y con su izquierda se tocaba el pecho.
- El relicario de las almas ¿Eso era también lo que encontraste en Egipto? - Voldemort no respondió, ya que su cuerpo como que se estaba desintegrando - Hay guardabas las almas de los muggles que acecinabas, para así tener muchas cuando perdieras fuerza
.que inteligente eres
.pero a la vez tan ingenuo.
- ¿Co-como lo encontraste? - le preguntó Voldemort, con la voz entre cortada. Harry sonrió.
- Pues
es muy fácil deducir donde podrías esconder algo como esto
por ejemplo en tu mansión - y el moreno vio con asombro, como la mano derecha de Voldemort se iba desintegrando - Creo que llegó tu hora, Lord Voldemort - y levantando su varita, exclamó:
- ¡AVADA KEDABRA! - y junto con la luz verde, salió de su varita las almas de sus padres, que cayeron de lleno en el pecho del Innombrable

El cuerpo inerte del mago mas poderoso de toda la historia, caía poco a poco y se desintegraba al instante, no sin antes lanzarle una mirada de profundo odio hacia Harry, aquel muchacho de ojos verdes que lo había derrotado.

El moreno respiró aliviado, por fin había derrotado a Voldemort, por fin tantos años de sufrimiento habían culminado.
Con sigilo, se acerco a la varita del Lord, y cuando la agarro, observo con asombro como esta vibraba y de ella salía el espectro de Lord Voldemort.
- Co-¿Cómo es posible? - preguntó, viendo como el alma expectante del mounstro hacía presencia frente a el.
- ¡Lord Voldemort es muy poderoso para que un simple muchachito de 17 años lo destruya! - le dijo la espeluznante voz de Voldemort, que se había convertido en espectro.

Harry no sabía que hacer, ahora no se enfrentaba a un humano (aunque nunca lo hizo) pero prefería al mounstro de antes, que al espectro que tenía ahora.
Con una fuerza indescriptible, lo hizo volar por los aires (unas 7 veces) para luego hacerlo chocar contra la pared.
Diversas cortadas y moretones se le formaron en la cara, estaba sin energía, y su varita había caído muy lejos.
- ¡Voy a desmoronarte por dentro, tal cual lo hiciste conmigo! - Dijo Voldemort, con una sonrisa malvada - Vas a sufrir, Potter - y comenzó acercarse con lentitud.

De un momento a otro un fugaz recuerdo azoto su mente:
Voldemort había aparecido por su varita eso quería decir que la varita del núcleo de pluma de ave fénix, era una fuente de vida por si el relicario se destruía.
> se pregunto en su mente, tenía que destruirla, para así poder acabar de una vez por todas con el.
pensó una vez mas, y con éxito, la vara de Lord Voldemort cayó en sus manos.
- No, Potter - dijo Voldemort, parándose en seco, al tiempo que miraba a Harry expectante - Suelta esa varita
. ¡No te pertenece!
El ojiverde sonrió son suficiencia - ¿La quieres? - le preguntó con delicadeza - ¡Pues es toda tuya! - y la partió en dos.
Con satisfacción, vio como el espectro de Voldemort se resquebraba, y al instante explotó y de él solo quedo un humo gris y espeso.


Por fin el niño que vivió había derrotado al Innombrable por fin la profecía se había cumplido:
Harry Potter había destruido a Lord Voldemort.
Ya todo, había terminado.

********Notas de la autora******

Hay, hola mis queridos lectores:

Estoy muy happy, poq ayer 3 de junio del 2006 a las 12:30pm termine el fic (huuuuuu) en word ya ta el final escrito....hay me emocione mucho al escribir la batalla de Voldy y Harry. Me pareció q sería bacano si eso sucedía, es como todo mmistico y así, ojala les guste, a mi me encanto.

Buenos a los 4 personitas q me dejaron rews en el anterior cap, MUXAS gracias!! DarkGranger, Carmen, Miki, anomino XD gracieee!!! ojala les guste la batallita final.

Esperare con ansias sus comentarios, y solo falta 1 CAPITULO, para el final.....!!

Los kiero un resto, se cuidan....nos vemos en la prox actualización.

Bye...

Att: Emma_Potter.
42
Vista y no vista:

El sol brillaba en lo alto del firmamento, el olor a flores silvestres inundaban todos los terrenos del mundo magico, y la angustia había desaparecido.
Ahora era un mundo nuevo, un mundo lleno de amor, paz y alegría.
Por fin la guerra había terminado, por fin el mundo magico vivía en paz.

En una casa situada en lo alto de una colina, un niño de 6 años bajaba corriendo como un loco por las escaleras, y abrazaba con fervor a su madre.
- ¡Mamita! - decía, al tiempo que la miraba con su carita de ángel - Te quiero.
- Yo también te quiero mucho, mi amor - le dijo su madre, de ojos verdes y profunda belleza.
- Mami ¿Sabías que eles la mejor mami que un niño puede tenel? - le preguntó, mirándola con dulzura. La mujer sonrió, y despeluco aquel cabello azabache y muy rebelde que nunca se dejaba peinar.
- Hay que hacer algo con ese pelo tuyo - el niño hizo pucheros, y negó con la cabeza.
- No
mi pelito es solo mio y de nadie mas.
- ¿Y ni siquiera de tu madre? - le preguntó la joven, haciéndose la indignada.
El niño sonrió y la abrazo de nuevo - Bueno
contigo hale una ecepción.
Se quedaron mirando fijamente
aquellos ojos verdes que irradiaban amor, se habían unido por primera vez


- Harry - lo llamaba una voz desde la lejanía - Harry
- el muchacho despertó de su sueño en sueños y miro a su alrededor.
Estaba en medio de un bosque llenó de flores y olor a hortensias.
- ¿Mama? - indago el peliazabache, mirando hacia una figura de una mujer pelirroja que estaba sentada en una roca.
- Ven - le indicó su madre con la mano. El ojiverde sonrió, y se acerco lo más rápido que pudo.
- ¡Que grande estas! - le dijo James, examinándolo de arriba a bajo - Y estas musculoso
.ese quidditch te sirvió.
Harry le sonrió.
- Ven, abrázame - le ordenó Lily, y Harry se tiro a su cuerpo.
Una paz abrumadora lo llenó por dentro, y un amor infinito se extendió por su cuerpo.
- Nos sentimos muy orgullosos de ti, hijo - le informó su padre, colocándole la mano en su cabeza.
- Lo venciste como esperábamos, y lo hiciste muy bien - lo felicitó su madre - Pero aun no estas listo.
Harry la miro confundido - ¿Listo para que? - le preguntó sin entender.
- Aun no eres bienvenido aquí - le explicó su padre.
- Aun tienes muchas cosas pendientes por hacer en la tierra - le infirmó Lily - Y no es justo que te quedes aquí.
- Pero yo me quiero quedar con ustedes - le insistió el moreno - No quiero estar en la tierra sin ustedes, quiero
quiero que
¡Los quiero tener a mi lado otra vez!
Sus padres lo miraron con compasión, y Lily le indicó a su hijo que se sentara en su regazo (como si fuera un niño)
- Mira amor - le comenzó hablar, mientras le acariciaba el pelo - Nosotros te estaremos esperando aquí en este mismo sitio, pero mientras tanto no - Harry la miro con carita suplicando - Sería muy egoísta de nuestra parte que te dejáramos aquí, sabiendo que en la tierra te espera una felicidad inmensa.
- ¿Qué felicidad? - quiso saber el ojiverde, limpiándose las pocas lagrimas que le habían resbalado por las mejillas.
- Te espera una nueva vida - le comentó su padre - Y un angelito necesitara de ti.
- No le niegues a ese angelito estar lejos de ti - le dijo Lily, ahora mirándolo fijamente a los ojos - Harry, nosotros te esperaremos aquí
.estaremos vigilándote y nunca te dejaremos solo.
- ¡Siempre estaremos contigo! - le dijo James.
- Y cuando nos necesites, solo siente el latido de tu corazón, que hay estaremos.
Harry los miro con sosiego - Pero
no es suficiente.
- ¡Claro que es suficiente! - Le espetó su padre - Fue suficiente para derrotar a Voldemort.
- Pero

- Sin peros - le dijo la pelirroja - Hay alguien muy especial que viene en camino, y ese alguien necesitara de ti.
- Pero ¿Y ustedes?
- Nosotros te estaremos esperando en este bosque lleno de flores y que se respira un olor a hortensias - le respondió James, sonriente.
- Ve, hijo
llegó la hora de irte - le ordenó su madre, sonriente - La hora de comenzar una nueva vida a llegado.
- Pero

- ¡Hazle caso a tus padres! - le espetó una voz.
El ojiverde giro su cabeza, y vio con asombro, como por un recto camino se acercaba su padrino.
- ¡Sirius! - Exclamó estupefacto - ¡¿Eres tú?!
- No, soy su hermano gemelo - le respondió arrogante, y el joven soltó una sonora carcajada.
- ¿Huy en serio? - saltó James, y con curiosidad se acerco a Sirius para examinarlo - Pero te pareces mucho a Sirius.
- Hay deja de ser tonto.
Harry rió más con aquella escena. A pesar del tiempo, los merodeadores seguían siendo los mismos.
- Sirius, si no te importa nos gustaría estar solos con Harry - hablo Lily, mirándolo desaprovatoriamente y con el ceño fruncido.
Sirius la miro indignado - Hay
yo soy de la familia
o que ¿Ahora me parezco a Snape? - James y Harry se rieron a carcajadas, y Lily (sin poder aguantar más) también lo hizo.
- Bueno, retomando el tema - hablo de nuevo el hombre joven - Hazle caso a tus padres, es hora de que te vallas. No es que te este echando ni nada por el estilo, pero una nueva vida te espera
y ese angelito también.
- Pero
¿Y si no me esperan? - les preguntó el moreno, disimulando su preocupación.
- Si a mi me esperaron por años y años, a ti obvio que si.
- Mira hijo, haya en la tierra hay muchas personas que te esperan - le recordó su padre - Ron, Hermione, Hagrid

- Los Weasley, Dumbledore
- le completó Sirius.
- Muchas personas que esperan regreses con la noticia de que por fin derrotaste a Voldemort - le dijo Lily.
- Y además, eres muy joven y la pasarías mejor en la tierra que aquí - le comentó su padrino - Porque aquí no puedes hacer fiestas, y mas si esta - y miro a Lily de reojo - Ciertas personas cerca.
- Es que este lugar lo tienes que respetar - se defendió la pelirroja, cuando vio la mirada de su amigo - Como no respetaste Hogwarts y yo no te la pude hacer respetar, este lugar lo tienes o lo tienes que respetar.
- ¿Siempre a sido así? - le preguntó Harry a su padre.
- Todo el tiempo.
- Bueno en fin, así
hay muchas personas que te esperan en la tierra - le repitió Canuto - Y además, yo no te compre esa saeta de fuego para que la dejes podrir en el armario del recuerdo.
Harry se encogió de hombros, y sonrió.
- Y si te quedas aquí, no podrás volver a sentir como el aire te quema la cara cuando vuelas en tu escoba - le dijo James, con tono tristón.
- Huy, eso es muy feo - le comentó Harry, mirándolo de reojo.
- Vez, a un te queda mucho tiempo. Verás que muy pronto volveremos a estar juntos.
- Y recuerda al angelito que te espera - hablo Lily, sonriente.
- ¿A que angelito te refieres, mamá?
- ¡Hay niño, la curiosidad mato al gato! - Le dijo Sirius en tono de regaño bastante fingido - Dale tiempo al tiempo y lo sabrás.
El moreno sonrió, y noto como un frió poco común subía por su cuerpo.
- Ya es hora - le comentó su madre - Ya es hora de que te vallas.
- Aun no - le suplico Harry, abrazándose a ella con fuerza.
- Es mejor que te vallas por las buenas - le comenzó a decir Sirius - Porque si no
luego te echan y no sería bonito ¿Sabes que es caer desde el cielo?
Harry resignado, se separo de su madre.
- Te quiero mucho mi bebé - y le di un beso en la mejilla - Cuídate.
- Disfruta lo que viene, y recuerda que nos encontraras aquí - le dijo James, señalando su pecho.
- Y usa mucho tu saeta, que no me de cuenta que se daño no por uso si no por otro cosa - le dijo Sirius en tono amenazante - Porque hay Harry Potter
.lo lamentaras si pasa eso.
El muchacho sonrió con amargura, y poco a poco se fue alejando de ellos.
Una luz transparente los comenzó a cubrir, y al cabo ya era tan segosa que no podía verlos bien.
- ¡Adiós, bebe!

Parecía como si una mano invisible lo estuviera arrastrando hacia atrás, y al cabo de un rato, la luz se había desvanecido y las almas de sus padres y su padrino también.
Abrió sus ojos, y vio un rostro familiar.
- Hola, Harry - lo saludo Albus Dumbledore con una amplia sonrisa.
- ¿Dónde
.?
- Estas en San Mungo - le respondió el anciano, antes de que el moreno terminara de formular la pregunta.
- ¿Cuánto
.?
- Una semana y tres días, pero no hables, necesitas descansar.

El ojiverde sonrió, y giro si cabeza (cosa que se arrepintió segundos después) y vio que la habitación estaba abarrotada de regalos, flores y tarjetas de felicitaciones.
- Resulta que no se sabe como, pero ya todo el mundo magico sabe lo que hiciste - le comentó Dumbledore, mirando los obsequios.
- ¿Todo el mundo magico?
- Sí. No todos lo días se enfrenta a un mago poderoso y tenebroso como lo fue Voldemort, ¿O si? - El muchacho sonrió - Bueno, supongo que ese fue el pequeñísimo detalle.
- Y
¿Ya no volverá?
- Se ah ido para siempre - le confirmó su antiguo director - Y nunca volverá.
- Profesor
cuando me enfrente a Voldemort

- Ahora no, Harry - lo detuvo Albus, levantando una mano - Necesitas descansar.
Harry volvió a sonreír, y apoyo su cabeza en la almohada. Siguió con la mirada a Dumbledore hasta la puerta - Tus amigos están ansiosos por verte, pero entraran dentro de dos horas, para que así puedas descansar.

El muchacho asintió. La noche calló, y con ella todas las luces del hospital se prendieron, Harry se sorprendió a la cantidad de obsequios que tenía.
- ¿Puedo comerme las Grageas, Harry? - le preguntó Dumbledore, mirando con ganas 100 cajas de Grageas de todos los sabores que estaban en sima de una de las muchas mesas que rodeaban la habitación.
- Eh, si claro.
Al cabo de dos horas, tocaron a la puerta y Dumbledore abrió.
- Sigan - les indico a los que estaban afuera.
El primero en entrar fue Ron, que cuando lo vio sonrió con jubilo - Huy amigo
.si vieras el susto que se pego mi madre cuando supo lo que hiciste
¡Casi me quedo sin pie por tú culpa!
- ¡Ron! - Le advirtió la señora Weasley, entrando por la puerta - No le eches culpas a Harry de nada.
- Pero si es la verdad - se defendió el pelirrojo - Cuando supiste que Harry había derrotado a Voldemort, casi dejas que esa olla caliente cayera en mi pierna.
- No vez que Harry esta débil y tú hablando bobadas.
- ¡Harry! - exclamó George, entrando en la habitación como un loco - Hay
ya estas mejor
porque déjame decirte que cuando te encontramos parecías un mounstro.
- ¡George! - Le gritó la señora Weasley - Respétalo.
- Pero si es verdad - se confeso el gemelo - Tenía un aspecto horrible.
- Huy si, no era tu mejor cara déjame decirte - le comentó Ron, sentándose a su lado - Pero la semana y los tres días aquí te sentó bien.

El resto de las horas, Ron le contó como lo había encontrado: Resulta que al día siguiente del enfrentamiento con Voldemort, el pelirrojo se había aparecido para visitarlo, y cuando había llegado a la casa la encontró echa trisas, a si que subió al segundo piso y lo encontró desmayado en el antiguo cuarto de sus padres. Aunque la verdad Harry no le estaba prestando mucho atención, ya que constantemente sus ojos se desviaban para ver a Hermione, que estaba vestida con un jean azul no muy ajustado al cuerpo, una blusa rosada y un abrigo que le cubría el cuerpo y le llegaba a las rodillas, además tenía el cabello totalmente alisado y se veía más atractiva que cuando la había visto salir de Hogwarts.
- Todos los días venimos a verte - le dijo la señora Weasley, sonriéndole - Y no hay ningún día en que hayamos faltado.
- Sí, y los que insistían eran los muchachos - dijo distraídamente el señor Weasley - Hermione, ¿Me prestas tu colular?
- Celular - le corrigió Hermione, y sacó un motorola Pink del bolsillo de su pantalón.
- ¡Arthur, devuélvele ahora mismo ese aparatejo a Hermione! - le ordenó su esposa, mientras lo miraba enojada.
- Hay
pero estoy viendo - se justificó el hombre, haciendo pucheros.
- Nada de eso - y arrebatándole el celular, se lo entregó a Hermione - Toma pequeña.
- Lo estaba viendo - reprocho el señor Weasley, y se sentó en una butaca con los brazos cruzados como niño regañado.
Todos en la sala soltaron sonoras carcajadas.
- Me alegro que este mejor - le dijo Ginny, sonriéndole - ¿Quieres algo de comer? - Este negó con la cabeza- Te hará bien.
- No, gracias.
Hermione los miro con recelo - Es mejor que comas algo - le sugirió la castaña, para luego desviar su vista al suelo - Es por tu bien - aquello último, lo dijo con mucha fríales.
- Bueno, creo que ya me voy - comentó tras un minuto de silencio rotundo. Luego de despedirse de todos, se acerco con lentitud a Harry, lo miro por un momento y dándole un fugas beso en la mejilla, salió de la habitación.
Harry se toco el cachete, y deseo haber estado solo para así poderla detener y besarla con pación como muchas veces había echo.

Faltando quince para las doce, los Weasley se despidieron de Harry y prometieron visitarlo mañana.
- Vendrán Fleur y Bill, con Matilde - le comentó Ron, antes de salir de la habitación.
- ¿Matilde? - repitió el ojiverde sin comprender.
- Si, así se llama mi sobrina
.ósea la hija de ellos.
Harry asintió, y se despidió de los Weasley. Cuando George cerro la puerta, el moreno quedo solo en la habitación. Miro a su alrededor, y recordó el sueño que había tenido con sus padres y sus padrinos.
No le niegues a ese angelito estar lejos de ti recordó aquellas palabras.
- Un angelito - repitió a lo bajo - Pero
¿Qué angelito?
¿A que se referían Lily y James? ¿Qué angelito era ese que lo necesitaba? Que el recordara, no tenía ningún angelito que lo necesitara, por el momento.

Al día siguiente, Fleur llegó con su esposo Bill y su hija Matilde (una pequeña hermosa de 1 mesecito de nacida, con ojos azules cabello claro como el de Fleur, y rosadita como su madre)

Harry la cargó y la miro con sosiego, y en ese instante lo que había hablado con Ron un día antes de empezar los EXTASIS, le llegó de nuevo a su mente.
Miro a Matilde con ternura. Hubo un silencio abrupto, en el que la señora Weasley miraba embelesada a Harry.
- ¡Te ves muy lindo! - le dijo con voz chillona - Serás un buen padre, Harry - aquella palabra, le provoco escalofríos, pero a la vez orgullo.

La incapacidad de Harry duraba un mes, así que el 1 de julio salió de San Mungo junto con todos los Weasley, y Hermione.
Cuando cruzaron la carretera, el móvil de Hermione sonó, y el señor Weasley pegó un respingo.
-¿Qué es eso? - preguntó alarmado, al tiempo que metía su mano en el bolsillo de la chaqueta.
- Tranquilo, señor Weasley - lo calmó la castaña - Es solo mi móvil, es que me esta entrando una llamada - sacó el celular del bolso que esta vez llevaba consigo, y lo contesto.
Al cabo de unos minutos, lo volvió a guardar y dijo - Ya me tengo que ir, mis padres me esperan en la esquina. Hasta luego - y comenzó a caminar por el anden, hasta que se perdió de vista.
Harry la siguió con la mirada, pero después fue arrastrado por la mano de la señora Weasley que lo apremiaba hacia el parqueadero.
- Te quedaras en la madriguera mientras consigues una nueva casa - le infirmó la rechoncha señora, con una amplia sonrisa - Ya que la casa de tus padres quedo totalmente destruida después del enfrentamiento.
El moreno asintió, igual no tenía ningún otro sitio donde ir, y a donde los Dursley juro que no volvería.

Llegaron a la madriguera gracias a un carro que el Ministerio les había facilitado. Hubiera sido más fácil si se hubieran aparecido, pero la señora Weasley le pareció que no era adecuado, ni mucho menos en el estado en que se encontraba Harry.

A mitades del mes, el señor Weasley llegó con una montaña de panfletos informativos, donde se podía encontrar cualquier clase de empleo.
- Mira, San Mungo necesita un sanador para urgencias - le comentaba Ron al moreno a la mañana siguiente, mientras estaban en la cocina tomando una taza de café - Dice que el hospital se encargaría de sus estudios.
Harry le arrebato el panfleto morado, y lo miro con recelo - No me gustaría ser sanador - dijo, dejando el panfleto a un lado. Luego, agarró uno de color naranja - Este dice que necesitan en Gringotts un banquero - leyó, y después se lo mostró a su amigo - A mi no me va bien con la administración de dinero, así que eso no es para mi.
- Ni para mí - admitió el pelirrojo, dejando a un lado el panfleto.

Estuvieron más de 6 horas leyendo los diferentes panfletos que el Señor Weasley les había traído, pero ningún empleo les llamó la atención.
- ¿Ni tampoco el de trabajar en nuestra tienda? - Les preguntaba George a los muchachos a la hora de la cena - Mira que ofrecemos buen sueldo.
- No me agrada la idea de trabajar con ustedes - les confesó su hermano, mirándolos uno a uno - Si les temo cuando vienen aquí, les tendría pavor si trabajará con ustedes.

Agosto llegó, y con ella la noticia de que Harry ya había conseguido casa.
- ¿En serio? ¿Cuándo vamos a verla? - le preguntó Ron, en la habitación el sábado por la tarde.
- Pues mañana a las horas de la mañana me iré de aquí - le informó el ojiverde, al tiempo que se sentaba en la cama - Si quieres me puedes acompañar.
- Listo de una.

Al día siguiente cuando Harry se fue a despedir de Molly, la rechoncha señora comenzó a llorar como una magdalena cuando lo abrazo - Te voy a extraña mucho, Harry querido - le decía entre lloriqueos - Acuérdate visitarnos de vecen cuando.
- Si señora Weasley, lo haré - le prometió el moreno - Muchas gracias por todo - y agarrando sus pertenencias, con un plin desapareció, seguido de Ron.

La casa quedaba muy cerca del Centro de Londres, en el Barrio Hadey Well`s. Grande y con un jardín enorme.
Era de dos pisos, y el piso era de madera Suiza - Me hace recordar a Hermione - se excuso el peliazabache, cuando el pecoso lo miro extraño.
-Está bien linda tú casa - le dijo Ron, al bajar por las escaleras - Amplia y elegante, perfecta para un hombre soltero.
- Emmm si. Oye
se me acaba de ocurrir una grandiosa idea ¿Por qué no te quedas a vivir conmigo? - Tras aquella pregunta, Ron retrocedió precipitadamente - No seas tonto - le espetó Harry - Simplemente compartimos casa, y si vivimos juntos podemos conseguir más fácil empleo.
Luego de un momento de reflexión, el pelirrojo accedió.

La trasladada de Ron a la casa de Harry, nunca le había dolido tanto a la señora Weasley (A Harry le pareció que se iba a desmayar por derramar tantas lágrimas)
Pero al fin y al cabo, ella suponía que eso iba a suceder tarde o temprano.

- Mira que ayer cuando fui al callejón Diagon, me encontré a Lavender Brown - le comentaba Ron a Harry a principios de Octubre - Y me contó que esta como ayudante de la profesora McGonagall en Hogwarts.
- ¿Así? ¡Que bien!
- Y también me dijo que
.bueno - bacilo un momento antes de continuar - Que se había encontrado con Hermione.
Al decir ese nombre, Harry dejo de hacer lo que estaba haciendo (que era llenar una hoja de vida para un empleo) y se quedo estático.
Desde la vez que salió del hospital no la había vuelto a ver, y eso había sucedió hace dos meses.
- Ah
¡que bien! - dijo con sarcasmo - Y
. ¿Como esta?
- Pues bien - le respondió el pelirrojo - Aunque se puso toda extraña cuando también le hice esa pregunta.
Se quedaron en silenció. Harry miraba hacia el vacío, al tiempo que jugaba con la pluma con la que estaba escribiendo, hasta que Ron volvió hablar.
- ¿Por qué no vas hasta la casa y hablas con ella?
El muchacho lo miro incrédulo, y levantó el entrecejo - ¿Es una broma? - Su amigo negó - ¿Cómo se te ocurre que valla hasta su casa para hablar con ella? Además yo ni se donde queda.
- Pero Ginny si - le comentó el pelirrojo - Le puedo decir que me mande una lechuza con su dirección, por eso no hay problema.
- Pero es que yo no se

- Pues es mejor que vallas, para que hables con ella y todo ese rollo.
Tras una breve reflexión, asintió y espero a que Ginny les diera la dirección vía lechuza.

Cuando tuvo la dirección en sus manos, dijo que iría al día siguiente muy temprano.
- Pero vas - le dijo Ron - Porque si no vas, yo te obligo, pero de que hablas con ella, hablas con ella.

La mañana del domingo había amanecido con agua nieve y muy fría, el invierno estaba cada vez más cerca. Una vez estuvo listo, Ron le deseó buena suerte, y desaprecio desde su casa.
Cuando volvió a re aparecer, lo hizo frente a una pintoresca casa color café crema, con arquitectura irlandesa.
Tomó una bocanada de aire, y con paso lento pero seguro, se acerco a la puerta. Dudó un momento en llamar, pero al fin toco el timbre.
Al cabo de unos minutos, una muchacha que no pasaba los 25 años le abrió.
- Buenos días
este
¿Se encuentra Hermione Granger? - la muchacha de cabello claro y ojos grises lo miro de arriba abajo.
- No, ella se fue - le comentó con desagrado.
- ¿Cómo así que se fue? ¿Para donde?
- No se, hoy muy temprano agarró sus maletas y tomó un taxi. Creó que se iba a de viaje o algo así.
- ¿Y no sabe para donde?
- No, y los padres tampoco antes que lo pregunte.
Harry se quedo pensativo - Y
¿Por casualidad no le dijo nada a alguna amiga de la escuela o algo?
La muchacha se quedo pensativa - Pues hace un momento encontré en la cama una carta - dijo sin importancia - Estaba arrugada y escrita en pergamino.
- ¿Así? ¿Y para quien va dirigida la carta? - quiso saber el ojiverde, muy curioso.
- Para un tal Harry Potter.
- Soy yo - dijo levantando la mano - Yo soy Harry Potter.
- ¿Así? Pues bien, tenga - y metiéndose la mano al bolsillo del pantalón, sacó un pergamino muy arrugado.
- Eh
.gracias.
- De nada - y acto seguido, cerró la puerta de un golpe.
Harry se retiro de la puerta y abrió el pergamino, la caligrafía perfecta de Hermione brilló bajo el cielo grisesco:

Harry:

No se porque te estoy escribiendo esto, pero lo único que quiero que sepas que me voy lejos. Sí, como lo estas leyendo, me voy lejos de la persona que más quise en este mundo y la que más decepción me a echo.
Gracias por los momentos felices, lastima que no eres el niño que creí haber conocido durante estos 7 largos años.

Att: Hermione Granger.


Harry se quedo mudo tras esa carta Me voy lejos volvió a leer - ¿Dónde puede estar? - se preguntó a lo bajo, y luego el mismo se auto respondió - Debe estar en la estación de King`s Cross, si se va lejos debió ir haya.
Aquella vocecilla imprudente volvió aparecer en su cabeza, diciéndole que fuera a buscarla.
Cerrando sus ojos, desapareció y volvió a reaparecer en la estación.
Había mucha gente en ese momento, y le iba a ser muy difícil encontrarla, pero tenía que hacerlo, no iba a permitir que se fuera.
Luego de caminar por la muchedumbre, se acerco a un policía que estaba parado frente a los andenes 9 y 10, y le preguntó si había visto a una chica de cabello castaño y ojos marrones.
- No, no la eh visto - le contestó el hombre - Además hay muchas chicas de cabello castaño y ojos marrones.
Comenzó a caminar de nuevo, hasta que en la lejanía, vio a una jovencita muy parecida a Hermione de espaldas.
Con ímpetu aceleró su paso, cuando vio que estaba apunto de abordar un tren.
- ¡Hermione
mira tenemos que
! - y se quedo estático cuando la castaña volteo y noto que su cuerpo estaba MUY diferente.
Hermione abrió los ojos como platos, y retrocedió asustada.

Harry no lo podía creer, la miro de arriba abajo y sus ojos se detuvieron en su vientre.
- ¡Estas embarazada! - Exclamó asustado pero a la vez sorprendido - ¡¿Porque nunca me dijiste nada?!
La chica se cogió su barriguita con ambas manos, y lo miro furiosa.
- ¿Cómo querías que te dijera algo, después de escuchar lo que le dijiste a Ron aquella vez en la sala común?
- ¿Lo que le dije a Ron? - Repitió el moreno, subiendo su tono de voz - ¿Qué demonios le dije a Ron?
- Fue después de mi desmayo - le recordó la muchacha, mirándolo con los ojos llenos de odio - Ese día la enfermera Pomfrey me había dicho que estaba embarazada
.a los días tenía toda la disposición de contarte, y cuando baje por las escaleras, escuche que Ron te decía la posibilidad de que yo estuviera embarazada, y cuándo el te dijo eso lo único que hiciste fue colocarte todo histérico y decir que demonios harías con un bebé a estas edades.
- Pero ese día estaba colapsado - le explicó el joven - No sabía que estaba diciendo, y además
¡Igual me tenías que haber dicho el mismo día que Pomfrey te lo informo!
- ¿Crees que para mi fue muy fácil que Pomfrey me dijera eso? - le preguntó con sarcasmo - Harry por favor, ósea
.yo me quede en estado de Shock
y en ese momento pensé en ti y en el futuro - sus lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos - Y
¡Harry, lo pensé para decirte de la manera más adecuada lo que estaba pasando!
- Pero igual no me dijiste - siguió insistiendo el moreno con indignación - ¡Yo tenía derecho de saberlo!
- ¡Bueno, pero si te hubiera dicho el día de la graduación igual te hubieras revolcado con Ginny! - aquellas palabras fueron las que ocasionaron que el dominio del carácter del joven, lo perdiera.
- ¡Yo no estaba con mis 5 sentidos cuando comencé a besar a Ginny! - Le espetó con furia - ¡Todo fue una trampa, caí como un conejo en las garras de Ginny!
Hermione resopló por lo bajo con sarcasmo - Si claro.
- ¡Es en serio!
- ¡Lo que me duele no es que te hallas revolcado con Ginny! - le confesó la castaña, limpiándose las lagrimas con furia - ¡Si no el hecho de que por ella fue que me dejaste!
- ¡¿Qué?! - Exclamó el joven con los ojos abiertos - ¿Qué te deje por Ginny?
- Sí - le ratifico la chica de ojos marrones - ¡Me mentiste, cuando me dijiste que nos diéramos un tiempo, te pregunte si era por una chica y me dijiste que no!
- ¡Pero no fue por una chica!
- ¡Pues lo que vi el día de graduación decía todo lo contrarío!
- ¡Eso no es cierto! ¡Yo me separe de ti por otras razones!
- ¿Así? ¿Cómo cuales? - El ojiverde se quedo callado y no respondió - ¡Vez
fue por Ginny, ya no finjas más Harry!
- ¿Por qué demonios te ibas a ir? ¿Acaso te querías esconder? - le preguntó, mirándola fijamente.
- ¡Sí, no iba a permitir que mi hijo tuviera a un padre que se había separado de mi por revolcarse con una vieja que consideraba mi mejor amiga! - le contestó ella con desesperación.
Sin poderse contener más, el ojiverde la acorraló contra unas de las columnas de la estación.
- ¿Acaso crees que el niño no necesita un padre?
- ¡Claro que lo necesita, pero para tener a alguien de tu calaña, es mejor que no lo tenga! - le espetó ella, tratando (con fracaso) de apartarlo.
- ¿Y que crezca sin conocerme? - Hermione lo miro fulminante.
- ¡Aléjate!
- ¡Nunca! ¡No tiene nombre lo que pensabas hacer Hermione Granger!
- ¡Pues tampoco lo tiene lo que tú me hiciste! - le espetó con más rabia que antes, mientras lo empujaba provocando que el chico perdiera un poco el equilibrio.
- ¡Que yo no te hice nada
todo fue un enga
! - pero se interrumpió al ver que Hermione cerraba los ojos con fiereza.
- ¡NO! - Grito desesperado, al tiempo que le agarraba las manos con más fuerza - ¡No, no te vas a ir
.no te lo permiti
! - pero ya era demasiado tarde:
En un abrir y cerrar de ojos, la chica había desaparecido, dejando a su espalda una fría y lisa pared.

En ese momento el agua nieve se intensifico, y Harry se quedo bajo ella, estupefacto y contraído, mientras que en su mano derecha apretaba con frustración (pero a la vez tristeza) El pergamino que le había escrito su adorada castaña.


*******Notas de la autora******
Gracias por los rews del anterior cap, me alegró mucho saber que les haya gustado la batalla final. Los quiero a todos
.muuuaaaaaa

♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥

Dedicado a Jessica Gabriela, mi amiga del alma, con toda mi cibernética amistad, desde Cali/Colombia para todo el mundo ¡Papá!


*********************
¡LUMOS!
*********************
- ¡Auch! - exclamé, al tiempo que me escondía bajo mi escritorio, ya que Zorion me había lanzado un Mouse.

Hay lo se
.soy muy mala
.pero
.me gusto este final y no hay nada que hacer.
Me imagine que sería una bonita forma de reencuentro y despedida
.jajaj y pos así la hice.
Pero ni crean que esto se va a quedar así, obvio que no. Va a tener una continuación, así que espérenla a principios de agosto. Si, se que es demasiado tiempo, pero necesito que mi palomita de la inspiración descanse y se tome unas vacaciones (que las tiene muy merecidas) y no me vuelva a abandonar como aquella vez.

Se que muchos de ustedes tienen sus varitas en alto, listos para matarme, pero esperare con ansias sus insultos y maldiciones en los Rews q me coloquen (y espero que sean bastantitos) y ustedes esperen también la continuación de este fic y tal vez uno nuevo (el que les había comentado en actualizaciones anteriores)

Los quiero mucho, y MUCHAS gracias por leerme.
Fue un año maravilloso escribiendo este fic (Si, me demore un año escribiéndolo) y gracias a ustedes fue que lo termine.

Nunca olviden que:
♠La mágica esta dentro de sus corazones♠
♠Cuando los quieran callar, griten fuerte para que los oigan más♣
♥Los amigos son el mejor tesoro que pueden tener, cuídenlos y NUNCA los dejen perder♠
♠ Muchas personas entran y salen de tu vida, pero solo los verdaderos amigos dejan huella en tu corazón ♣
Y






¡¡¡DRACO DORMIENS NUNQUAM TITILLANDUS!!!

/*/*/*/*Esperen la continuación/*/*/*/*/

Mmmm no se si colocar esto
pero


Fin o mejor ¿El fin?


Bye
se cuidan y nos vemos en Agosto (si no es más temprano)

Att: Emma Potter

PD: Ojo con hacer magia en vacaciones, si no quieren que el ministerio los lleven a Azkaban
..jajaja
.


¡¡¡Bye, Bye
.!!!

*******************
¡NOX!
*******************
Pronunciacion de canciones

 

A tu lado - Fanfics de Harry Potter

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1La carta:La primera luz del día, entraba por la rendija de una ventana, del número cuatro de Prive Drive. Sin avisar, iluminaba toda una habitación, y caí

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2023-02-27

 

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