A veces es díficil admitir lo que sientes. - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

A veces cuando te enamoras no miras de quién lo haces, a veces cuando te enamoras no eres capaz de darte cuenta, a veces cuando te enamoras no quieres admitirlo hasta que quizás es demasiado tarde o por lo menos eso es lo que pensó Lily Evans, tumbada en su cama mirando el techo.
Ella siempre había peleado con James, siempre se enfadaba con el, siempre discutía con el, siempre
ese era justo el problema ellos siempre se habían llevado mal. Suspiró y decidió armarse de valor para ir a defensa contra las artes oscuras que la tenían en diez minutos.
- ¿Se puede saber a que ha venido esa escena?-pregunto Remus mirándola desde detrás de su libro, una vez que bajo a la sala común para dirigirse a clase.
- ¿Cuál escena?- dijo ella indiferente.
- ¿Cuál?- la miro el licántropo sin poder creer aún lo que estaba viendo.- Si quieres te la represento.-se levanto.
- NO. Ya recordé cuál.-dijo Lily.-No lo se, Remus, solo se que me ardió la sangre y no supe lo que estaba haciendo.
- ¿Celos?
- Por merlín, Remus
a mi no me puede gustar Ja
Potter.
A Remus no le paso desapercibido que casi lo llamará James, Lily estaba cambiando y el idiota de su amigo aún no se daba cuenta.

---------------------UN AÑO MÁS TARDE--------------------------------------------

- Buenos días chicos, preparados para un nuevo año en Hogwarts.- saludo alegremente Lily.
- Buenos días, Evans.-saludo Sirius.- Veo que el verano te sentó bien, estas de mejor humor.
- Si, es cierto, este año hay nuevos prefectos así que espero poder relegar mis obligaciones.-dijo Lily alegremente.
- ¿Qué tal tus vacaciones al extranjero?-se intereso Remus.
- Genial sino hubiera sido por mi hermana y esa morsa que tiene por novio, ya sabes Vernon.-dijo haciendo muecas de asco a lo que tanto Sirius como Remus rieron.-Ya sabía yo que el gusto lo tenía un tanto atrofiado, pero no tanto. ¿Y James, que diga Potter?-se sonrojo ante su despiste, era como admitir que se había pasado parte del verano pensando en el.
- Pues esta despidiéndose de sus padres.-dijo Sirius.-Por cierto, ¿lo llamaste James?
- Black, esto
es que resulta un poco frío que después de cinco años juntos en el colegio aún no nos llamemos por nuestro nombre, ¿no?
- Exacto, Lilianne.
- Lily.
- Me gusta mas Liliane.-dijo Sirius poniendo una sonrisa de seductor.
- Sirius, bien sabes que conmigo eso no funciona.-dijo Lily.-Bueno nos vemos dentro de un rato, hasta luego.
¿Cómo podía habérsele escapado llamar a Potter James delante de sus mejores amigos? Esperaba haber podido convencer a Sirius de que lo que le había dicho era cierto, pero ella misma sabía que eso no era así.











.

Las dos primeras semanas habían pasado realmente rápido para los alumnos de los dos últimos cursos, James Potter seguía igual que siempre, pero este año era distinto no podía demostrar exactamente lo que sentía, la preocupación por sus padres, la preocupación ante las amenazas de un tal Voldemort al que todos temían , aún no podía creer lo que estaba sucediendo. Miro sus manos y pensó que a lo mejor encontraría el momento y lugar algún día de hacer algo por ellos.
- ¿Qué tal Cornamenta?-dijo Sirius tirándose a un lado suyo, mientras Remus se tiraba cerca y se quedaba tumbado con los ojos cerrados.
- Lunático, Canuto, ¿Qué tal os fue en astronomía?
- Es un somnífero muy potente.-dijo Sirius, el cual parecía haber estado echándose la siesta.
- Pues la próxima vez eres tu el que tomas los apuntes, y yo el que echo una siesta reparadora.-dijo Remus con voz de cansancio.
- Si apenas he podido dormir porque tus codazos no eran de mucha ayuda y la verdad es que tenía un sueño precioso con Jessica

- Prefiero no saber de tus sueños sucios.-dijo Remus.
- James
mira lo que me dijo Remus.-dijo Sirius mirando a su amigo intrigadísimo por saber a donde miraba.- Ah! La pelirroja, creo que deberías de cambiar tu cara porque se esta dirigiendo hacía aquí.
Así era, Lily lo llevaba observando desde las sombras desde un rato antes de que los chicos llegarán, había algo que había cambiado en el, se había dado cuenta de que aparentaba ser como era siempre pero no lo conseguía, había cambiado pero no quería que lo vieran los demás.
- Buenas chicos.-dijo Lily con una sonrisa en el rostro.- ¿Cansado Remus?
- No sabes cuanto Lily, no sabes lo difícil que me fue tomar apuntes y no perder de vista a
-pero entonces Remus se callo de repente lo que estaba a punto de decir.
- ¿A quién no podías perder de vista?-dijeron sus tres amigos a la vez.
- A la profesora.-añadió rápidamente Remus, sin abrir los ojos para nada, no quería ver las caras de sus amigos.- ¿Qué te trae por aquí?
- Pues pasaba por aquí, bueno en realidad estaba sentada unos bancos más allá y me acorde de que no te había avisado de que teníamos reunión de prefectos esta tarde.
- Pero
si ya sabemos que es lo que tenemos que hacer
-se quejó Remus, que se moría de cansancio, solo hacía unas tres noches que había sido luna llena.
- Ya, pero ya conoces a McGonagall sobre como

-
debemos saber las obligaciones de los prefectos
Lily me lo se de memoria, una vez al mes nos lo dijo el año pasado.
- Quizás fue porque no ayudaba el que fueras el prefecto más castigado de todo Hogwarts.-dijo Lily riéndose.- Bueno, chicos me voy que tengo que terminar la redacción de Herbología.
- Pero sino hay que entregarla hasta dentro de dos días.-dijo Sirius haciendo memoria.
- Pero el trabajo antes hecho, mejor hecho esta.-dijo Remus levantándose.- Es el lema de Lily Evans, espera me voy contigo que quiero hacer el estudio de defensa que nos mandaron para mañana.
- Hasta luego.-se despidió marchándose con Remus hablando alegremente.
James, no había podido articular palabra desde que Lily llego tan bella como siempre con su flamante sonrisa de oreja a oreja, cuantas veces había soñado que venía a saludarlo así, cuantas veces lo había visto y hoy que había estado ahí, no había sido capaz de articular palabra.

Lily se levanto esa mañana temprano para desayunar, no quería ver a Severus, sabía que la había ido a buscar varias veces ese verano a su casa y también sabía que no podría perdonarle jamás lo que le había dicho, después de tantos años el había conseguido que Lily lo odiase.
No se extraño que no hubiese nadie de su mesa aún desayunando, aunque sabía que en pocos momentos estaría todo lleno de los alumnos. Se sentó tranquilamente en un banco y miro como entraban Sirius y Remus corriendo buscando a alguien.
- Lily, ¿Has visto a James?-pregunto Sirius.
Lily ante la pregunta de Sirius se le quedo mirando realmente confundida porque Sirius solo decía James cuando realmente era algo que le preocupaba, y estaba claro que en esta ocasión Sirius y Remus estaban preocupados.
- No lo vi.-dijo ella.-Pero, ¿Qué le paso?
- No lo sabemos, cuando nos levantamos, bueno Remus, nos dimos cuenta de que no estaba y no es normal que no este durmiendo y a lo mejor hemos pensado que le puede haber pasado algo.
- No creo que haya porque preocuparse, seguro que es que ha salido y se ha olvidado de avisaros.
- No Lily, James no se olvida nunca de avisarnos.-dijo Remus, pensando en donde podía estar.
- ¿Qué pasa chicos?-dijo James detrás de ellos, como única respuesta recibió un puñetazo de Sirius.
- ¿Dónde te metiste?-dijo Sirius después de darle la mano para ayudarle a levantarse.-No te distes cuenta de que me asustaste tonto.
- Pues ya ves que no.-dijo James algo molesto mientras se tocaba la cara donde Sirius le había dado un puñetazo.- Creo que voy a la enfermería a que me miren esto, luego desayunare.
James se fue andando, poco después de coger una tostada Sirius fue detrás de el seguramente por la culpabilidad de pensar que era él el que le había propinado el puñetazo.
- ¿Qué le pasa Remus?- pregunto Lily tras unos minutos mirando la puerta por donde se habían marchado James Potter.
- Nada, solo sentiría remordimientos por haberle propinado el puñetazo, pero de verás que James nos preocupo.
- No me refería a Sirius, me refería a James.-dijo ella a la vez que se ruborizaba.
- Pues no lo se, pero si que lo he notado.-dijo Remus mirando a Lily.-Veo que no ha pasado desapercibido estos años después de todo, ¿no?
- No digas tonterías.-dijo Lily, dando por zanjado el asunto.

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Era cierto que no estaba como era de costumbre, llevaba pensando en eso todo el día, y no se había dado cuenta de que se le había pasado la hora de la cena estudiando en la biblioteca, aunque la verdad es que hacía mucho que no estaba estudiando sino pensando. Pensó en un momento en la razón en la que porque se preocupaba tanto por aquel moreno de ojos marrones y la única gran verdad es que no podía dejar de pensar en el desde hacía mucho, pero solo podía ser porque sabía que algo le sucedida y su alma caritativa le obligaba a ayudarlo, sabía que era eso. Porque era imposible que James le gustara, era demasiado creído y demasiado engreído como para que ella se fijase en él, además, de lo mujeriego que era. Suspiró una vez más durante aquel año, otro suspiro más por Potter, convenciéndose de que no sentía nada por el. Llego a un cruce de caminos, el de la derecha llevaba a los pasillos principales del castillo, donde se podían escuchar las voces de los alumnos, pero hoy no tenía ganas de encontrarse con nadie camino a su sala común, así que definitivamente tomo el de la izquierda que aunque era muchísimo más grande siempre le había gustado más porque tenía unas vistas fabulosas al lago.
Con paso lento se encamino en su camino con unos cuantos libros sobre sus brazos, se quedo apoyada mirando al lago y oyó sollozos muy cerca de ella, había alguien muy cerca llorando por algo, llorando amargamente, se refugio ante la suave brisa fresca y se dirigió hacía donde se escuchaba ese llanto oculto. Al volver la esquina entre dos pilares vio las largas piernas de un chico que escondía la cara entre sus largas piernas, hacía mucho tiempo que ya reconocería esa cabeza de cabello negro alborotado, todo el discurso que se llevaba repitiendo, una y otra vez, desde la escena que había armado en quinto curso, se le había olvidado.
Dejo los libros en el suelo y se acerco silenciosamente hacía donde estaba el, se sentó a su lado, e intento que su tono de voz saliera normal.
- James, creo que ahora te buscaste más que un puñetazo por parte de Sirius esta vez.
- Evans, ¿Cómo

- Creo que tu escondiste no era infalible.-dijo Lily mirando el rostro mojado de James con una tierna sonrisa.- Pensé que a lo mejor algo de compañía te vendría bien, para que dejes de fingir.
- ¿Te has dado cuenta?
- Son muchos años ya, aunque seas un pesado se que no estas bien, porque ha pasado casi un mes y todavía no me has pedido que salga contigo a Hogsmeade.-James sonrió ante esa confesión, pero era cierto que todavía no lo había hecho.- Y no lo vayas a hacer, que entonces te volveré a aborrecer.
- Gracias, se que no querrás que te moleste

- James no es ninguna molestia.-dijo ella mirándolo a los ojos.
James sin previo aviso la abrazo y empezó amargamente a llorar, Lily intento consolarle, pero después de unos minutos, ella terminando llorando con el.

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- Cornamenta,¿Dónde te metiste?-lo alcanzo Sirius nada más entrar en la sala común.
- Fue culpa mía.- dijo Lily.- Nos encontramos y le pedí que me acompañara.
- ¿A dónde?-pregunto curioso Sirius.
- Te vas a quedar con las ganas.-dijo Lily guiñándole un ojo.- James, espero que no te coma más la lengua el gato. Vamos a hacer la ronda Remus.
Remus se levanto sin abrir la boca, sabía que no era el momento de preguntar.
- Hasta luego, Lily.-dijo James y se despidió de ella con una enorme sonrisa de agradecimiento.
- Amigo, ¿desde cuando eres James?-pregunto intrigado Sirius mirando al igual que su amigo por donde se habían ido los prefectos.
- Desde que ella es Lily.-dijo James con una verdadera sonrisa después de mucho tiempo.
James estaba descubriendo que Lily era exactamente como el se imaginaba que era o aún mejor, podía ser una persona tímida y vergonzosa cuando hablaba de ella, pero también era una perfecta amiga que se preocupaba por ti y te escuchaba cuando lo necesitabas, era divertida cuando dejaba de ser la prefecta perfecta y cuando sonreía era como si iluminará su corazón.
Para Lily, James le estaba demostrando lo que llevaba dos años enteros diciendo Remus que era para nada era arrogante y engreído, era solo una mascara que se había quitado ya delante de ella, era una persona noble, leal y divertida. Durante su breve amistad a escondidas había estado en muchas situaciones absurdas y divertidas. Junto a James había descubierto al verdadero Sirius Black que aunque algunos reticencias había aceptado a Lily como otra más, aunque como según había dicho el, el tener a Lily dentro del grupo significaba que le iba a quitar a James tarde o temprano y que tendrían que tener cierto cuidado a la hora de hacer sus bromas, porque si era cierto que Remus pasaba la mano, Lily jamás lo haría.
Y para el resto de Hogwarts lo que pasaba con Lily Evans y James Potter era un autentico misterio porque no se sabía lo que realmente sucedía, desde que habían entrado en este nuevo curso no se habían peleado ni una sola vez, e incluso se saludaban y hablaban como compañeros delante de ellos. Y era claro que ambos habían cambiado porque a James Potter ya no se lo veía corriendo detrás de todo lo que llevara falda ni increpar a los slytherins cada vez que tuviera oportunidad, tampoco atrapaba la snitch por los pasillos de Hogwarts(cosa a que a Lily le molestaba muchísimo), se había centrado muchísimo y se le podía ver por las tardes en algún rincón retirado u oculto de la biblioteca estudiar junto a Remus Lupin. Lily tampoco era la prefecta malhumorada que siempre andaba cumpliendo todas las normas y quitando puntos a diestro y siniestro, también era verdad que la poca actividad de los merodeadores era una ayuda, pero aún con ello, se la veía mucho más alegre, feliz y sociable, de vez en cuando se la podía ver bromear con Sirius Black o hablar con Remus Lupin, aunque eso era ya una costumbre para ellos. Lo que no sabía ningún alumno de Hogwarts excepto sus amigos, era que ambos desayunaban juntos lo más temprano posible sin las miradas indiscretas de ninguno de los alumnos o sus compañeros de casa, o las largas charlas de las noches junto a las chimenea de la sala de común tirados ambos en el suelo, bien hablando o jugando a algún juego. Ningún alumno sabía de esos ratos, porque ellos habían querido que su incipiente amistad fuera solo cosa de ellos dos y sin proponérselo se cuidaban mucho de demostrar los buenos amigos en los que se estaban convirtiendo.
- Buenos días, lirón.-dijo Sirius un sábado por la mañana.
- ¿Qué hora es?-dijo James restregándose la cara.
- Las nueve y media, casi.-dijo Sirius despreocupado.-¿Vamos a desayunar?
- Si, dios Lily. Había quedado con ella hace una hora para desayunar.-dijo James echándose las manos a la cabeza.
- No te preocupes, Remus se fue a desayunar con ella.-dijo Sirius riéndose del tortazo que se acababa de meter James, que con las prisas intento ponerse el pantalón sin desabrocharlo.
- Pero
-dijo James con cara de desilusión.-No te preocupes, seguro que ahora la ves en Hogsmeade.
- ¿Hogsmeade?
- Si, hoy es la primera visita del año.-dijo Sirius, sin demasiada importancia.- ¿Te acuerdas de Lindsay, de Huppelpuff? Si una que va por debajo de nosotros.- añadió Sirius viendo que su amigo era incapaz de que cayera.
- Si, ya se quién es.
- He quedado con ella.-dijo Sirius.-¿Con quién has quedado tu?
- Con nadie, ni siquiera me acorde de que había visita.-dijo James despreocupado.
- Pues invita a Lily.-dijo Sirius, como si fuera la cosa más obvia del mundo.
- No, se pensaría que sería una cita y la rechazaría.-dijo James.
- Yo creo que no te rechazaría.-dijo Sirius, pero no continuo la conversación.














..

El día fue caluroso, era un día perfecto para una cita en Hogsmeade, los alumnos revoloteaban por una tienda u otra de Hogsmeade, por todos lados se escuchaban las risas y alegres conversaciones de estos. James, Sirius, Remus y Peter andaban despreocupadamente por Hogsmeade, habían visitado ya Zonko´s y la tienda de escobas. Ahora se dirigían a Las tres escobas a echar un trago, para después irse cada uno por su lado.
- James, ¿Por qué no le dijiste a Lily que viniera?-dijo Remus.
- Porque a lo mejor se lo hubiera tomado como una cita y lo hubiera rechazado, y ahora que

- Que has conseguido que ella hable mas de diez minutos contigo sin pelearse no te gustaría que volvieran al punto de antes.-termino Remus.-¿Sigues sintiendo lo mismo por ella?
- Sino la pude olvidar cuando lo único que hacía era pelear conmigo, porque iba a ser ahora que la estoy conociendo.
- Pues no lo estropees con tonterías y deja que ella te conozca.-le aconsejo Remus Lupin.- Es una pena que se haya quedado sola en Hogwarts.
- ¿COMO?-grito James, justo al momento en que Peter había preguntado el precio de las cervezas de mantequilla haciendo que el tabernero lo mirara con cara de pocos amigos creyendo que sería por el precio de las cervezas.-Disculpe.-dijo James al tabernero y después se volvió a ver a Remus que se había ido a sentar con Sirius a la mesa.- ¿Cómo que se ha quedado sola en Hogwarts?
- Me dijo que todas sus amigas tenían citas y que no tenía ganar de venir sola.-dijo Remus.-Yo le dije que se viniera pero me dijo que no me preocupara que estaría bien, que tenía que terminar de pasar unos apuntes y que estando sola podía estudiar mejor.
- Yo también la vi y le dije que se viniera pero me respondió lo mismo que a ti

- Y yo le dije que si nos quería acompañar que seguramente tendríais vosotros alguna cita, pero que no se preocupara que Remus podría acompañarla a Hogwarts porque no había quedado con nadie.-dijo Peter tan tranquilo.
- ¿Qué le dijiste? Pero, ¿eres tonto Colagusano? Lily sabía perfectamente que Remus y Sirius tenían citas hoy, y yo no se lo pedí porque creí que lo mal interpretaría. Ahora creerá que no le dije que viniera porque había quedado con alguien y yo no he quedado con nadie, ahora se ha arruinado todo. Yo que esperaba que en unos tres meses a lo mejor tendría alguna oportunidad

- Pues ve a Hogwarts, ve y estate con ella, sabes que hoy no habrá ningún alumno y todavía es temprano, todavía no son las doce. Por lo menos no comerá sola.-dijo Remus.
- Si llevas razón, pero creo que antes iré a comprar unas cosas.-dijo James mientras se levantaba, muy pensativo.- Esto Remus

- Las chocolatinas, piruletas y pasteles de limón, son sus favoritos.-dijo Remus con una sonrisa.
- Gracias amigo.

Se había dado prisa, apenas habían pasado veinte minutos cuando entro por la puerta del castillo, hubiera cogido el pasillo de Zonko´s pero no llevaba su capa. Además después de pelearse con el tendero no creía que le dejará pasar abajo. James miro a la derecha y vio que el comedor todavía no estaba abierto, estaría entonces en la biblioteca, subió con paso acelerado, y allí la vio, con su pelo rojo fuego iluminado por los rayos del solo que se colaban por la ventana, con la mirada perdida pensando en algo que se murió de la intriga por saber que era y jugando con la pluma entre sus dedos.
James se acerco sigilosamente, no quería que madame Pince los echará de la biblioteca, cuando estuvo más cerca pudo apreciar la belleza de Lily, no era una chica que fuera exótica o exuberante pero tenía algo que aún no alcanzaba a saber pero que a el lo traía loco, muy loco desde siempre.
- Veo que estas aprovechando estudiando.-dijo James en frente de ella, ella dio un sobresalto y lo miro sorprendida.
- ¿Qué haces tan pronto aquí? Tu cita ya descubrió como eras y seguramente te dejo plantado.-dijo ella irónica.
- Sabes que si realmente me conociera no me dejaría plantado.-dijo este con un aire de importancia.
- Sabes que si lo haría, pero dime ¿que es lo que haces aquí?-dijo Lily.
- Pues que no tenía cita y estos si, y no me gusta ir de carabina.-dijo James.
- Pero si Petigrew me dijo que

- Hay veces que no se entera de nada.-dijo James.-¿Y tu? Yo ya te he dado mis razones para estar aquí.
- Pues yo, es que nadie que no tuviera cita no me dijo que le acompañará, y para ir sola y que todo el mundo se empiece a reír de mi.-dijo Lily con tristeza.
- Pues entonces no tendrás inconvenientes en comer conmigo dulces, hay piruletas, chocolatinas y pasteles de limón.-dijo James, sonriendo con la cara que se quedo Lily al ver sus dulces favoritos.
- ¿Puedo?-pregunto ella mirándolo.
- Pues no se, es que me gustan mucho.-dijo James, Lily le puso carita de niña chica.-Tonta, te las traje a ti, pero antes vamos a comer que me muero de hambre.
- Solo porque la recompensa me interesa.-dijo Lily.
A la salida de la biblioteca no vieron los ojos que los observaban, muy triste un chico alto los observa irse riéndose, mientras que James caballerosamente había cargado con los libros de ella, por el rostro de el cayeron unas lágrimas de tristeza y se dijo así mismo.
- ¿Desde cuando se llevan bien?
Aquella tarde juntos, fue lo único que le faltaba a James para darse cuenta de que su chica perfecta y la mujer del resto de su vida era Lily Evans, ahora quedaba la segunda parte y es que ella se diera cuenta de que el era esa persona para ella. Para ello iba a necesitar la ayuda de sus amigos, pensó en contárselo primero a Sirius, pero después de pensarlo detenidamente decidió que no, es verdad que era su hermano, pero Sirius era aún como las abejas que iban de flor en flor picando. James necesitaba contárselo a alguien que no fuera así, claro esta que Peter estaba descartado. Entro despistado en la sala común y choco con Remus Lupin, quién le dedico una sonrisa pícara, pero siguió a donde fuera.
- Ey!!Remus, espera un momento.-lo llamo James.
- Dime James, ¿Qué es lo que sucede?-pregunto este intrigado.
- Necesito hablar contigo, pero no aquí que hay demasiados oídos indiscretos.-dijo al momento que pasaban unas alumnas de quinto.
Caminaron unos minutos hasta los terrenos del colegio, y aprovechando aún el buen tiempo que hacía se tiraron encima de la hierba a hablar.
- Dime James, me tienes intrigadísimo.-dijo Remus con una mirada inquisitiva.
- Pues verás, es que resulta que
es difícil decirlo, la verdad es que no fue tanto admitirlo.-dijo James.
- Si es que te gusta Lily, ya lo sé amigo, me lo dijiste en segundo.-dijo Remus con una sonrisa, se estaba divirtiendo de ver a James Potter en esos apuros y sonrojado, porque podía contar con los dedos de una mano las veces que lo habían visto sonrojado.
- Pues verás, es que
estoy enamorado de Lily.-susurró James.
- ¿Qué?-dijo Remus, como si no lo hubiese escuchado.
- Que estoy enamorado de Lily.-dijo este un poco más alto.
- ¿QUÉ ESTAS ENAMORADO DE LILY?-dijo en voz alta su amigo, haciendo que el otro se sonrojará aún más.- Tranquilo ya lo sabía.
- Pero Remus, ¿ como

- Muy fácil, la manera soñadora con la que la miras cuando ella esta en clase atendiendo, la manera en la que conversas con ella o quizás la manera de tratarla como si se fuera a romper.-enumero Remus.- Pero no fue por ninguna de esa razones por las que lo deduje.
- ¿Cuál fue entonces?-pregunto intrigado.
- Fue la manera en que tratas tu relación con ella, es tu prioridad y la preocupación que tienes por no romperlo, por no dar un paso en falso, es que no te vistes el sábado cuando te enterases que se quedo sola en el castillo. De hecho lo estuve hablando con Canuto.
- Ah, si.
- Si, esta muy ilusionado con que acabes bien con Lily, creo que en el fondo le cae mejor de lo que hace ver.
- Pues no se que tengo que hacer, yo quiero que ella lo sepa.
- Pues por el momento, lo mejor es que dejes las cosas como están, ella a su manera te esta dando una oportunidad.-dijo Remus y se fue, era el mejor consejo que le podía dar a su amigo.





















.

Cuando bajaron a desayunar el lunes, en el comedor estaban la mayoría de las chicas del colegio, algo que a Lily le molesto, porque entonces no podría desayunar a gusto con James como siempre habían hecho, pero sin duda lo que más le molesto era las miradas asesinas de sus compañeras. Se giró y miro a James que la miraba de la misma manera, estaba sorprendido, pero se sentaron a desayunar uno al lado del otro aunque no se miraron mucho, y a los cinco minutos se colocaron delante de ella unas chicas de su casa.
- James, si quieres te puedes sentar con nosotras, estamos allí en la esquina, así no tienes que soportar a la insoportable Evans.-dijo la chica como si Lily no estuviera allí delante de ellas, pero Lily se quedo callada aguantándose.
- Lily no es insoportable, y prefiero quedarme aquí, ya he visto antes que había sitio pero no me he sentado, no te has dado cuenta.
- Si cambias de idea.
- No es posible que cambie de idea.
James no le digo nada a Lily porque la sonrisa de satisfacción en su rostro fue suficiente.
Parecía que el desayuno iba a ser tranquilo, pero vio que eso era imposible, era más que imposible. Al rato de eso, se le acercaron por detrás otras de otra casa para preguntarle que si no se aburría de hacerle la pelota a la perfecta insoportable Evans, a lo que Lily dijo que a la tercera vez que fueran a decirle a James alguna cosa de esas se marchaba de allí. Y así fue, cuando se acercaron esta vez unas de Ravenclaw Lily sin ni siquiera escuchar lo que fueron a decir dejo su desayuno a medio comer y se fue del comedor con una cara de pocos amigos, al salir del comedor se encontró con Remus, Sirius y Peter que iba con Amy su compañera de cuarto.
- ¿Ya has desayunado, Lily?-le preguntó Amy al verla salir con esa cara de mosqueo que solamente conseguía sacarle James Potter.
- ¿Te has peleado con James?-preguntó Remus preocupado.
- No, no me he peleado con James, me he enfadado con el resto del colegio, el sector femenino.
- Es imposible desayunar con James, siendo yo la perfecta insoportable, nos vemos en clase.-dijo Lily y se marcho sin que sus amigos consiguieran apreciar si lo que estaba era enfadada o triste.
- ¿Habéis visto a Lily?-dijo James momentos después, que salvia apresurado en cuanto lo dejaron salir las chicas.
- Si, e iba un tanto mosqueada.-dijo Amy.- Pero Potter lo mejor es que la dejes sola.




















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Lily ando, y ando hasta llegar a un patio interior del colegio, que era muy soleado a esas horas, se sentó y se puso a pensar en lo que conllevaba para James su amistad con ella, a lo mejor ahora ya no quiere saber nada más de mi, se ha dado cuenta de que a lo mejor si soy la prefecta cumple normas o de que soy una aburrida. Pero pensándolo como es que James me importa tanto, si solo hace unas semanas, algo más de un mes que iniciamos nuestra amistad, ¿Cómo me puede haber invadido tanto?
- Solo será que le tengo cariño.-dijo Lily en voz alta para ella misma.
- ¿A quién le tienes cariño, Lily?
- Para ti deje de ser Lily, no recuerdas que me llamo Evans.
- Por favor Lily no empieces otra vez con tus cosas, sabes que eso lo podemos arreglar, es que no me puedes perdonar después de tanto tiempo.
- No, Snape, no te puedo perdonar.
- Te agradecería que me llamarás Severus como siempre has hecho.
- Eso era cuando éramos amigos, pero ahora no lo somos, ¿no lo recuerdas?-dijo Lily levantadote para marcharse.
- Lily, por favor hablemos.
- Para ti soy Evans, te lo digo por última vez.-dijo Lily con severidad.- Y no tenemos nada de que hablar, no te has dado cuenta que me ha costado mucho defenderte siempre delante de mis amigos, que ellos nunca me entendían y tu mismo lo dijiste soy nada más que una sangre sucia, ¿Qué interés podría tener yo para ti?
- Lily, entiéndelo.
- No, entiéndelo tú, te he dado muchas oportunidades, muchísimas Snape porque nunca me habías herido, pero que te unieras a esos amigos que tienes ahora y que me llamaras sangre sucia me hizo mucho daño, y eso es algo que jamás comprenderás por lo visto.
- Todo esto es por culpa de ese Potter, desde que te llevas bien con el no quieres saber nada de mi.
- No te quieres dar cuenta de nada, Snape, no es desde que me llevo bien con James es desde que tu me insultaste.
- Lily, tu no lo entiendes es algo que tuve que hacer.-dijo el gesticulando.-Mis compañeros de casa

- Es que te crees que yo no tuve peleas con mis compañeros de casa por defenderte a ti, Snape, no quiero saber nada más de ti, así que te agradecería que no me molestarás más.-dijo Lily ya visiblemente enfadada.
- Lily, perdóname.
- Tienes mi perdón, no soy capaz de odiarte si eso es lo que has pensado que sentía.-Lily vio como al chico se le iluminaba la cara, estaba mal interpretando sus palabras.- No, Snape, no mal interpretes lo que estoy diciendo, esto no quiere decir que volvamos a ser amigos o que lo volvamos a ser en otro momento, esto quiere decir que no te odio pero que tampoco quiero volver a saber de ti.
- Ese Potter si se merece más tu amistad que yo.-dijo el chico visible molesto.
- El nunca me insulto, es cierto que nosotros discutíamos mucho, pero el jamás me insulto.-dijo la muchacha seria.-Deberías entenderlo de una vez ya. Me voy, espero que me dejes en paz.
- Lily, ¿te esta molestando?-dijo Sirius, que por respeto a la muchacha no había levantado la varita ya contra Snape.
- No, Sirius, ya me iba, estaba aclarándole algunas cosas a Snape.
- Lily, no olvides, las cosas nunca son de color de rosa, y hay gente a lo que no le hará gracia tu amistad con ellos.-dijo enfatizando en la palabra ellos, mirando como Lily se marchaba con Sirius Black.
- ¿Qué he querido decir?-dijo Sirius a Lily cuando se alejaban de allí destino a las clases.
- No tengo ni idea.-dijo Lily.-Muchas gracias por traerme mis libros.
- Los quería traer James, pero no se quién le contó a todo el colegio vuestra amistad, y no hay mucha gente que este de acuerdo.-dijo Sirius apenado.- No se como fuiste amiga de Snape durante estos años, no lo entiendo.
- Ha cambiado Sirius, mucho.-dijo Lily.- ¡Que pocas ganas tengo de dar runas!
- Pues échate una siesta, es lo que yo hago en astronomía.-dijo Sirius tan normal.
- Algún día Remus no te pasará los apuntes.-dijo Lily con una sonrisa camino de clase.
No se sabía que locura había entrado entre el colectivo femenino de Hogwarts. Estaban terminando las clases de la tarde y se encontraban en la clase de pociones, pero ni James Potter ni Lily Evans conseguían concentrarse en lo que estaba pasando, solo pensaban en quién podría haber soltado el rumor para que no les permitieran hablar, ya llevaban así dos días y el mal humor de ambos iba en incremento para la mala suerte de sus amigos, lo habían intentado de todas las maneras, se habían quedado hasta casi las dos de la mañana en la sala común pero había unas niñas de quinto que no subieron a dormir hasta que Lily se subió enfadada hacía arriba, entonces con una sonrisa se subieron dejando a James Potter maldiciéndolas. Por la mañana cuando bajaron a desayunar ya había gente desayunando o cuando entraban a clase ya estaban todos los asientos ocupados de tal manera que no pudieran sentarse juntos o cerca. Pero para Lily lo que rebaso el vaso fue en la cena, estaban comiendo cada uno en sus sitios, no muy alejados pero lo suficiente como para no poder hablar sin que se enterara toda la casa. Una niña pequeña, sería de primero se acerco corriendo a Lily y le dio una nota, la cara de Lily se puso roja de furia e ira contenida, entonces le dirigió a James una mirada de las de antes, a James se le acongojo el corazón porque supo lo que iba a suceder después, y le grito en el medio del comedor.
- MIRA LO QUE CONSEGUISTES POTTER, ¿Contento?-dijo Lily.
A James no le dio tiempo a reaccionar, aquello no se lo esperaba, jamás hubiera pensando que iba a reaccionar así ante la presión que estaban pasando ambos.
Lily se marcho echa una furia, bajo la atenta mirada y sorpresa de James. Lo que la muchacha no alcanzo a comprender o a ver. Más bien, fue la mezcla de tristeza, desolación y frustración en la cara de James.
Cuando subió a la sala común se dirigió directamente a su cuarto, conociéndola como la conocía sabía que no bajaría en toda la noche, porque esa noche no tenía ronda con Remus.
James entendía la impotencia de Lily ya que el se sentía igual, maldecía a aquel que hubiera aireado su relación de amistad porque era visible que no podía hablar con Lily ni media palabra, lo había intentado de todas las maneras posibles y el tampoco sabía ya lo que hacer. Lo que más rabia el daba al merodeador es que por eso Lily estaba enfadada con el, pero el no tenía culpa. Además, le había costado mucho tiempo llegar al punto en el que estaba, el llegar a tener una amistad con ella y que a lo mejor en un tiempo ella se pensara quizás en salir con el.
- James, ¿en que es lo que piensas?-dijo Sirius después de ver a su amigo aquella mañana por decimoquinta vez con la mirada perdida.
- No me pienso rendir tan fácilmente, si se como saltarme las normas con Filch, también sabré como conseguir hablar con Lily por lo menos una vez al día.-dijo James pensando.-A lo mejor necesito vuestra ayuda.-dijo mirando a Remus y Sirius.
- Yo mientras sea saltarme alguna que otra norma me apunto.-dijo Sirius con cara traviesa.
- Si eso os sirve para que ambos mejoréis de humor.-dijo Remus.-, también me apunto.





















..

Lily se levanto aquella mañana con una sonrisa en la cara, pensó que a lo mejor conseguía encontrar alguna manera de conseguir hablar con James, aunque solo fuera por carta, pero conseguiría de alguna manera verlo y poder continuar su amistad. Miro a su mesita donde vio una carta de sus padres, y leyó la última parte donde le preguntaba el porque había roto su amistad con Snape, si era un chico muy educado, en ningún momento en el verano quiso contarles la verdad de su pelea con Snape después de tantos años, no quería que sus padres se decepcionarán con el igual que le había pasado a ella. La verdad es que en unos meses habían cambiado muchas cosas, sus amistades sobre todo.
- Buenos días, ¿bajas a desayunar o has quedado con Potter?-pregunto Amy entrando en el cuarto cuando Lily se vestía.
- Buenos días, no he quedado con el, ¿desayunamos juntas?-pregunto Lily.
- Por mi no hay problema.
Cuando pasaron por la sala común, Lily miro por todos lados, a lo mejor James estaba esperándola.
- Me parece que Potter prefirió ir a desayunar con sus amigos.
- Yo no estaba buscando a Potter.-dijo Lily sonrojada.
Pensó, por un momento en lo que había sucedido la noche de antes durante la cena y si a lo mejor James se había enfadado con ella, Lily sintió como un nudo se formaba en su garganta, como sentía una simple tristeza. Vio los libros de James, vio sus pergaminos y se le ocurrió que a lo mejor

























Había pasado ya todo el día igual que los anteriores, hoy si les tocaba ronda a ella y Remus, y antes de entrar en la sala común Remus le copio el brazo.
- Lily, me dijo James que te diera esto, pero no debes de decirle a nadie que tiene una porque lo meterías en más de un lío.-dijo Remus tendiéndole lo que parecía una vieja capa.
- ¿Para que voy a necesitar una vieja capa?-dijo Lily, como si fuera lo más absurdo que se lo hubiera ocurrido a James.
- No es una vieja capa, pontela y lo verás.-dijo Remus divertido.
Lily le hizo caso a Remus y extendió la capa, después con un rápido movimiento se la puso.
- ¿Y bien?-pregunto Lily sintiéndose absurda con la capa sobre sus hombros.
- Mírate, Lily.
La cara de Lily fue de absoluta sorpresa, jamás se hubiera imaginado que James tuviera una capa de invisibilidad, eso explicaba muchas de las cosas que le habían pasado durante esos años.
- Ahora entiendo porque nunca os pude pillar in fraganti.-dijo Lily.-Pero donde esta.
- Me dio esto, dice que tus sabrás donde es.
Lily copio el pergamino de la mano de Remus.
- Lily, que os vaya bien.
- Pero

- A veces hay cosas que no son fáciles de admitir.- Remus sonrio sabedor del mejor de los secretos.
Lily miro el pergamino y vio la estilizada letra de James:
Te espero donde me encontraste un día que estaba perdido.
Lily sonrió, se tapo la cara y se dirigió con paso decidido a donde estaba James esperándola. Era un amigo, no tenía porque estar nerviosa, no tenía porque pensar que iba a suceder algo, no tenía porque pensar nada de eso. Pero sus nervios y su corazón estaban en dilema con su cerebro, la única verdad es que los nervios la estaban matando camino a donde James la esperaba.



















James pensó el plan con ayuda de sus amigos, era imposible que nadie supiera que Lily y el se iban a ver, se había mirado aquella tarde como docenas de veces en el espejo, y había mirado cientos de veces el pergamino que había encontrado en el libro de defensa contra las artes oscuras, que casi lee Snivellus antes, cosa que jamás se hubiera perdonado, el pergamino era de Lily y lo supo en cuanto lo desdobló.
James, no se me ocurrió una mejor forma de intentar comunicarme contigo. Por favor, encuentra la forma de que podamos hablar, necesito hablar contigo.
Un beso, Lily.
Lily quería hablar con el, y eso no tenía nada de malo, absolutamente nada. Y ahí llevaba media hora esperándola a que llegará, a lo mejor se le había olvidado a Remus darle la capa, o a lo mejor ella seguía aún enfadada y lo iba a dejar plantado. Saco su viejo pergamino, el mapa del merodeador, y busco a Lily, estaba llegando, había aceptado ir. Y en la cara de James Potter se dibujo una enorme sonrisa.















.

Después de quince minutos andando, divirtiéndose en mirarse en los espejos o en asustar a todos los habitantes de los cuadros, Lily llego a donde la esperaba James. Allí lo vio, visiblemente nervioso, mirando el reloj y revolviéndose el pelo aún más de lo que ya lo tenía, y sonrio pensando y mirando a ese chico.
- Creo que si alguien me hubiese dicho que me iba a encontrar contigo a estas horas en este sitio alguna vez, le hubiese dicho que estaba loco.-dijo Lily.
- Pues yo también lo hubiese pensado.-dijo James, pensando que se estaba haciendo realidad el mejor de sus sueños. Cuando Lily se quito la capa de invisibilidad, James no pudo más que sonreír.
- ¿Sabes que esta capa explicaría muchas de las veces que creí tenerlos acorralados y no había nadie después?-dijo Lily sonriendo.
- Si, lo se.-dijo James mirándola embobado.- Si mal no recuerdo era a mi a quién seguías.
- Si es que te las buscabas, ¿Por qué has cambiado, James?- llevaba semanas preguntándoselo a todas horas y vio en esa ocasión la jugada perfecta.
- No he cambiado, Lily.-dijo James sentándose en el banco que había cerca de ellos e invitando a Lily que con una sonrisa en el rostro acepto encantada la invitación del muchacho.- Siempre ha sido así, lo que pasa es que contigo siempre me comporte como un imbecil y a lo mejor algún día me atrevo a contarte el porque.-confeso sonrojado.- Ahora todavía no.Cambie por la sencilla razón de que tu me diste una oportunidad de empezar desde cero, sin rencores.
- ¿Yo?-dijo Lily sorprendida, buscando dicho momento en su cabeza.
- Si, tu, cuando llegaste esa mañana a avisar a Remus de la reunión de perfectos, nos trataste a mi y a Sirius como personas, es decir , no nos trataste como siempre hacías, no nos trataste como si nos odiarás.-dijo este levantando la vista hacía la pelirroja que lo miraba expectante.
- Nunca te odie, James.-confeso ella también, con la cara sonrojada.- A veces cuando me enfado puedo llegar a decir cosas hirientes del mismo enfado que tengo pero nunca te odie, lo siento. Siempre me pasa igual, al igual que cuando peleo con Petunia siempre llamo a su novio morsa, bueno pero eso es distinto.
- ¿Por qué?
- Porque el es una verdadera morsa bigotuda.-dijo Lily riéndose.
- A veces puedes llegar a ser muy malvada, Lily.-dijo James riéndose también con la muchacha.- Pero, ¿Qué es de lo que querías hablarme?
Lily miro por primera vez en la noche y quizás en mucho tiempo a James a los ojos, esos ojos castaños preciosos que tenía escondidos detrás de sus gafas redondas, esos ojos que la dejaban pensando en la nada y en el todo a la vez, esos ojos que le daban la vida y otras veces se la quitaban, esos ojos que hacían que su estomago se encogiese de nervios. Sabía que tenía que cortar esa conexión porque la estaba poniendo cada vez más nerviosa.
- Lily.-dijo James impasible ante la mirada de la pelirroja.- ¿Qué es lo que me querías decir?- Viendo que era insuficiente, paso una mano delante de la mirada de ella que rápidamente volvió, dando un moviendo rápido se puso de pie y se asomo por el balcón que tenían enfrente de ellos en el pasillo.
- Yo
James
yo te quería pedir perdón por la reacción que tuve el otro día ante la amenaza, se que tu a lo mejor también lo estas pasando mal con todo esto, pero no quería que te enfadarás conmigo, no ahora.
- ¿Por qué no ahora?-se intereso en el muchacho, sabía que eran pocas las veces que podía pillar a Lily indefensa y esa era una de ellas, quería sacar algo más de ella.
- Porque
verás
-Merlín James esta vez me pillo bien, pensaba Lily mientras intentaba darle una respuesta, se giró para mirarlo, pero se lo encontró al lado de ella y si era ya difícil encontrar una respuesta lógica con James sentado a unos metros de ella, más difícil sería con James al lado de ella como justo se encontraba ahora. Suspiró e intento nuevamente responderle.- Porque ahora te has
os habéis convertido en amigos para mi, y no quiero perder a más amigos ya.-dijo pensando en Snape.
James sabía lo nerviosa que estaba la chica, la observaba como estaba temblando no era la siempre segura Lily la prefecta, estaba dándose cuenta de que el tenerlo a el tan cerca, a lo mejor pudiera ser que sienta algo hacía mí, pensó ilusionado el merodeador, haciendo que su corazón acelerarse le pulso, quería besarla justo ahora que la tenía tan cerca, quería saborear esos labios desde que entro en el colegio, desde tercer curso, pero recordó las palabras de Remus justo antes de salir para esperar a Lily, se lo había dicho claro que no adelantará acontecimientos, y ya era un logro tenerla hay a medianoche con el.
- Creo que deberíamos irnos ya a acostarnos.-dijo Lily, sabedora de que sus impulsos no serían fácil de aguantar durante mucho tiempo más.
- Si llevas razón.-dijo James invitándola a entrar con el en la capa.
Lo que no había pensado Lily es que el camino de vuelta sería junto a el debajo de la capa, tan cerca de el, que podía escuchar los acelerados y fuertes latidos de su corazón, o la respiración de James al lado de su oído, pero su corazón deseaba que el la abrazará, deseaba que el la acurrucará, no que caminará al lado de ella sin tocarla. Sabía que hasta la sala común el camino no era largo, pero a ella se le estaba haciendo largísimo porque sino llegaban pronto a lo mejor sus instintos vencerían a la razón y se rendiría ante James. Respiró profundamente cuando por fin llegaron a la sala común.
- Buenas noches Lily, y no te preocupes más porque me vaya a enfadar contigo, pequeña.- al momento de haberlo dicho, ya se había arrepentido, había salido espontáneo, demasiado espontáneo, pero conociendo a la pelirroja a lo mejor lo había mal interpretado.- Lily, perdona, se me escapo.
- Da igual, James, buenas noches a ti también.-dijo esta con una sonrisa despidiéndose.
Ella ando hasta las escaleras que daban a los dormitorios de las chicas, serena y tranquila en apariencia, pero dando botes de alegría de saber que a el se le había escapado llamarla pequeña. Entonces, sin saber porque se volvió hacía James.
- James, podríamos repetir esto alguna otra noche, no el
-se sonrojaba más por momentos y más si el seguía con esa sonrisa divertida en los labios desde el momento que la había escuchado decir eso.-
el vernos sin que haya nadie.
- Por supuesto, Lily todas las veces que tú quieras.-dijo encantado James, y con una despedida de mano se despidió para el dirigirse también a su cama, en el que esperaría poder soñar con su pelirroja favorita.
Lily subió para arriba confundida por saber que James, le hacía perder los papeles y eso aún no lo había conseguido nadie. Estaba demasiado confundida.
¿Cómo lo había conseguido? ¿Cómo había conseguido hacer que ella, Lily Evans perdiera los papeles al lado de él? Es cierto, que esa noche fue mágica y se atrevería a decir que no solo para ella sino también para él, pero ahora tenía mucho miedo, tenía demasiado miedo de verlo y, sobre todo, si las cosas seguían en el mismo rumbo.
Lily sabía que sentía algo especial por James, lo sabía desde el verano, pero jamás quiso admitirlo. Su amistad no fue algo planeado por ninguno de los dos, de hecho fue algo demasiado espontáneo, demasiado perfecto.
Los días pasaban pero ninguno de los dos se atrevía a quedar con el otro, aunque se decían que eran citas como amigos, ya que las alumnas de Hogwarts no los dejaban hablar tranquilamente, en sus corazones sabían que eso no era cierto. Lily era muchas las veces que era sorprendida por Sirius, Amy o Remus mirándose con James, incluso Alice que estaba en su mundo con Frank se había percatado que algo sucedía entre ellos, pero ella seguía sin querer escuchar a su corazón, por las noches cuando se tiraba en la cama pensaba en todo lo que el le hacía sentir, pero se auto convencía de que era un amigo y nada más, y volvía a otro día tonto en la vida de Lily Evans.

..............................

Era la última clase de la semana, estaban a punto de entrar en encantamientos cuando Amy y Alice se acercaron corriendo a Sirius, Remus y Frank que conversaban animadamente en la puerta del aula esperando al profesor. Las chicas sonrieron con malicia, y los chicos las temieron.
- ¿Hablaron con Potter de Lily?-dijo rápido Amy y en voz baja.
- El tiene claro lo que siente hacía ella.-dijo Remus, recordando su conversación.
- La cabezota es Lily.-dijo Sirius.
- Por eso, se nos ocurrió algo, de casualidad tuvo Lily que volverse a por su libro a la habitación.-dijo Alice con una sonrisa traviesa con lo que ninguno se creyó lo de que se le olvido de casualidad.
- Y
-dijo Sirius intrigado.
- Pues que cuando llegue no habrá ningún sitio libre más que el de

- ¡¡James!!-gritaron los tres chicos a la vez.
La verdad es que pensaron que era muy fácil, y no fue fácil hacer que ninguna fémina se sentará al lado de James cuando vieron que este estaba solo, pero al final y con más de alguna discusión consiguieron que cuando llegará Lily el asiento estuviera vacío.
James, aún no entendía porque Remus no se había sentado con Peter como era costumbre y se había sentado con Amy, pero entonces,¡¡reaccionó!! La situación era clara, como no se había dado cuenta antes de que a Remus le gustaba Amy, y así se lo digo a Sirius que estaba detrás de él, Sirius estuvo a punto de tirarle con todos sus libros a la cabeza pero en el último momento se contuvo.
- Si, es que no se como no te has dado cuenta antes.-dijo Sirius con la mejor sonrisa fingida que encontró en su repertorio, y entonces observo como a cámara lenta la mirada de James buscando a su pelirroja.
- Sirius, ¿Dónde esta
?
- Perdón la tardanza, profesor pero es que me confundí de libro y me traje uno que no era y tuve que subir a por él.-dijo Lily tremendamente avergonzada mirando al profesor.
- No pasa nada.-dijo el profesor Dumbledore, que acababa de entrar.- Hoy daré yo la clase porque el profesor habitual tuvo que salir de Hogwarts el fin de semana. Tome asiento, señorita Evans.-dijo con una sonrisa el profesor.
Lily en seguida busco a Amy, pero la vio sentada al lado de Remus, ¿acaso le gustaba? A Alice la había visto como siempre sentada al lado de Frank, resignada pensó que se sentaría al lado de Peter, pero cuando miro quién estaba solo se quedo sorprendida de ver que era James el que se encontraba sentado solo, por un momento se quedo parada en medio de la clase, bajo la atenta mirada de sus amigos, pero unos segundos después sintió como la cabeza le volvía a funcionar y con una sonrisa de nerviosismo se sentó al lado de James, que en un intento de ayudarla lo que hizo fue que se le cayeran sus cosas armando un estruendo que interrumpió la clase, haciendo que todo el mundo volteará a verlos a ambos que ante las miradas se pusieron colorados, a sus amigos les costo aguantarse las risas al verlos.
Sus cosas fueron recogidas con un simple movimiento de varita por el profesor que continuo con la clase. Una vez explicado el encantamiento, les dijo que empezaran a practicar.
En cuanto Lily se agacho para guardar un libro que traía Sirius le lanzó un trozo de papel para que volteara hacía el y dejara de mirar a la pelirroja con cara de embobado, James se volvió con cara de enfado, pero el ver a Sirius y a Peter hacer gestos que no entendía, y lejos de hacerle reír lo que hizo fue ponerlo de mas mal humor. Lily se volteo a verlo y entonces Sirius se quedo quieto. Lily y James, más por costumbre que porque tuvieran claro lo que tenían que hacer empezaron a practicar.
Aunque Sirius no era de esos que se rinden fácilmente, y puso en marcha el plan B, que era el de Remus, le tiro otro trozo de papel y Remus entendió perfectamente lo que tenía que hacer, cogio un trozo de pergamino y se lo tiro a James, cuando Alice le preguntaba algo a Lily, James abrió con cuidado de que no leyera Lily el pergamino, y leyó:
Pídele que te acompañe a Hogsmeade mañana.
James cogio rápidamente su pluma y escribió:
Eso sería arruinar la amistad que tenemos
Después la tiro a Remus, Remus bufó asqueado y cogio otro trozo de pergamino:
No es una sugerencia Potter. ¡HAZLO!
No voy a hacerlo.
Cuando Remus lo leyó, esta vez no le hizo falta escribir porque sabía que era lo que hacía que James saltara más rápido que los saltamontes cuando se trataba de Lily, así que antes le dirigió una mirada a Sirius que supo perfectamente lo que tenía que hacer.
- Pues cuando se lo pida otro, no te quejes.-susurró Remus a James.-Pregúntale a Sirius.
Aguantándose la risa pudo ver como James se volvía a mirar a Sirius que asentía, entonces, los celos empezaron a invadirlo por todo el cuerpo de pensar que Lily pudiera estar con otro al día siguiente en Hogsmeade. La miro, y ella lo miraba aún sin entender que es lo que le sucedía hoy que cada vez que lo miraba se tenía que sonrojar, entonces intento decírselo, pero le costo aún más de lo que hubiera creído posible, era muy difícil decirle que saliera con él, aunque fuera como amigos claro estaba. Y cuando quiso darse cuenta se había terminado la clase ante la mirada divertida del profesor Dumbledore que los miraba sonriendo.
- Espero que la jugada les salga bien.-confeso cuando salía de la clase a Remus y Sirius que salieron rápido para poder dejarlos solos un momento.
Ellos se miraron sorprendidos, y vieron como se marchaba el profesor.

James espero a que todo el mundo saliera del aula para decirle a la pelirroja que saliera con el mañana antes que ningún otro. La miraba recoger sus cosas mientras que le daban unos tímidos rayos de sol y la vio aún más bella, lo que hizo que él aún se pusiera más sonrojado al mirarla.
- James. ¿Viste a un fantasma?-dijo Lily mirándolo como estaba con la mirada perdida.
- ¿Eh?-dijo James volviendo en si, ante la sonrisa divertida de Lily.-Estas mucho más guapa cuando este alegre.-expreso James mirándola sin pensarlo, pero vio como a ella se le subieron los colores y se ponía nerviosa.
- Espero que no fuera eso lo que me querías decir.-dijo la muchacha en tono suave, aún sonrojada.
- No
yo
-mierda porque se había puesto tan nervioso, pensó James al momento de mirarla a los ojos.-
esto
mañana
tu

- ¿Si?-dijo intrigada Lily porque si su intuición no le fallaba creía que la estaba invitando a Hogsmeade, y ella realmente quería ir con el, como amigos por supuesto, pensaba ella.
- Verás lo que yo

- Evans, ¿Puedo hablar contigo un momento?-dijo un prefecto de Huppelpuff que acababa de llegar al salón.
- Si puedes esperar un momento.-dijo Lily.
- Es que necesito hablar contigo urgente.-dijo este autoritario.- Si no te importa Potter.
- Estábamos hablando.-dijo James claramente molesto, algo que Lily noto, y hasta ella estaba molesta, pero supo que cuanto antes saliera el de allí antes James se atrevería a decirle lo que quería ella escuchar.
- Bueno, puedes decírmelo delante de James.-dijo Lily, a lo que James se sintió recorfontado.
- No creo que pueda.-dijo el otro insistente pero viendo que ninguno se iba a mover de allí.- ¿Vienes mañana conmigo a Hogsmeade?
A Lily no le dio tiempo a contestar a James antes de que se marchara de la sala de encantamientos, seguramente estaba enfurecido o aún peor, miro un momento a su compañero de clase y le contesto con la mejor de las sonrisas.
- No puedo ir contigo.-y espero a que el chico se resignará.
- ¿Es por Potter? ¿Acaso están saliendo?-pregunto el queriendo saber la razón de porque Lily Evans no quería acudir con el a Hogsmeade.
- No, estamos saliendo, aún no.-Lily se sorprendió aún más al escuchar decir eso pero no se lo demostró al muchacho.
- Lily yo siempre te he tratado bien, siempre he esperado a que me des una oportunidad y el siempre se ha estado metiendo contigo.-dijo el muchacho buscando una manera de que saliera con él.
Lily al oír las palabras de este, sintió como también escuchaba las palabras de Snape en su cabeza y sintió como miles de imágenes de James con ella acudían a su cabeza de golpe, imágenes en las que estaban peleando y ser sorprendió al darse cuenta de que el en verdad las sacaba de sus casillas, pero nunca la insulto, nunca jamás. Una sonrisa se formo en su cara, el chico la miraba pensando que había aceptado salir con el al día siguiente.
- Lily, nos vemos mañana a las diez en la puerta del gran comedor.-dijo el muchacho con una tremenda sonrisa.
- No, no me has entendido, no voy a salir contigo.-dijo Lily para decir con una amplia sonrisa.-Quizás tenga planeado algo mejor.
- Potter, no te interesa, sabes que te va a utilizarte como a todas.-dijo el, a lo que Lily levanto una ceja.
- Y claro, como no, seguro que tu serías una mejor oferta, ¿no?-dijo ella con tono dulce, pero enojadísima.
- Pues si solo salieses conmigo, te lo demostraría.-dijo el muchacho acercándose a Lily.
- ¡¿Cuándo ME ESCUCHAREIS LOS HOMBRES?!-gritó esta enfada.- Te he dicho que no voy a ir contigo a Hogsmeade.
- Pero irás con Potter que seguro te tratará

- Que seguro me tratará como a una persona, y tu no has sido el que siempre has dicho que era guapa, pero que no te interesaba estar con una chica que tuviera cerebro.-dijo ella pillando fuera de sus casillas al chico.- Es que no sabes que los rumores corren rápido en Hogwarts.-explico con cara de satisfacción al ver la cara de sorpresa del chico.
- Y, Potter, ¿qué?
- James ha cambiado, ha cambiado mucho por lo menos a mis ojos.
- Me parece increíble, que Lily Evans, la mujer que siempre ha dicho que era un arrogante, prepotente y engreído me venga con que James Potter cambio. ¿Que hechizo te echo?
- No me echo ningún hechizo, es que no lo entiendes, ni aunque no estuviera James saldría contigo.-dijo ella ya molesta.
- Lily Evans has cambiado, has cambiado mucho.-dijo el dándose por fin por vencido.
- Pues si he cambiado deberías alegrarte por mí, porque estoy mucho más contenta de lo que estaba antes.-dijo ella enfada mientras salía del aula.
Salio a andar al patio, tendría que buscar a James, pero conociéndolo de seguro que estaría por ahí haciendo de las suyas o peor aún, con alguna chica. Bueno, pero ahora conocía a ese James Potter del que tanto le habló Remus, del que tanto le intento convencer su amigo que conociera y que ella se negaba. Se sentó tranquilamente en un banco a pensar donde podía estar James Potter. Claramente no sabía aún de sus sentimientos hacía el, no sabía si lo quería, le gustaba o era un capricho, de lo único que sabía es que en estos meses a su lado había descubierto a la verdadera persona que tenía a su lado y esa persona le había gustado como era, le había encantado. Sonreía al pensar que aún quería conocer más de James, más de su niñez o de sus amigos, era una persona excepcional, y realmente deseaba ir con el a Hogsmeade el próximo sábado.
- Dime Liliane, ¿Qué es lo que le has hecho a nuestro Cornamenta?-dijo Sirius que estaba con Remus.
Lily los miro sin comprender pero tampoco se preocupo mucho porque si Sirius había dicho Cornamenta quería decir que no le preocupaba, no por lo menos mucho.
- ¿Qué le hice?-dijo Lily haciéndose la inocente.
- Eso es lo que queríamos saber, porque suponemos que la razón de que lleve volando cerca de una hora sin parar no lo sabes, ¿no?-dijo Remus sentándose al lado de ella en el banco.
- ¿Qué lleva volando todo este rato?-dijo ella demostrando preocupación por él.- Veréis el me dijo que quería hablar conmigo después de la clase, no se si saben eso.-los dos muchachos asintieron.- Bueno el estaba intentando explicarme algo cuando apareció Will, el prefecto de nuestro año de Huppelpuff, me dijo que tenía que hablar conmigo urgente y yo le dije que sino podía esperar un momento que estaba hablando con James. El me dijo que no y entonces suponiendo que era algo sobre una reunión de prefectos le dije que lo podía decir delante de James, después de aquello, resulto que me invito a Hogsmeade y James entonces en ese momento salio disparado.-dijo Lily abatida mirando al cielo.-Lo he estado buscando, pero luego como no lo encontraba me senté aquí.-Lily, por fin respiró.
- Lily, ¿vas a ir Hogsmeade con Will?-dijo Remus a su lado.
- Por supuesto que no.-dijo ella colorada.
- Menos mal, no soportaría otro día con James mosqueado.-dijo Sirius al lado de ella.
- Yo de hecho esperaba que James me dijera de salir con el en esta salida, claro como amigos.-dijo ella.
- Claro, claro. Fíjate que creo que ahora amo profundamente a Remus y que nos vamos a fugar juntos.-dijo Sirius dándole a entender que no se creía ni palabra.- Lily sino tienes claro lo que sientes hacía James, no hace falta que lo digas, pero no podrás negar que James se merece una oportunidad, por lo menos esta vez.-la chica lo miraba aún más sonrojada.
- Nunca me quisiste creer.-hablo esta vez Remus.-Siempre te dije que James no era como creías que era, y tu seguiste sin creerme cuando te decía que para el eras alguien especial.
- Todavía recuerdo cuando en tercero, ¿Te acuerdas Lunático?-dijo Sirius esbozando una sonrisa y Remus al igual que el reía porque sabía lo que el le iba a contar.- En tercero, uno de esos días lluviosos que nos quedábamos aburridos dentro del castillo.
- Vosotros nos quedabais aburridos, siempre estabais haciendo alguna de las vuestras.-dijo Lily sonriendo acordándose de esos años.
- Lo hacíamos porque nos aburríamos, James llego más tarde que nosotros a la habitación y viendo en su cara la mejor de las sonrisas, nos dijo:No os parece Evans la chica más bonita del mundo.-Lily se puso colorada al oírlo.- Nosotros nos destornillamos de risa, no se si fue hay donde se dio cuenta de que le gustabas o cuando se atrevió a decírnoslo.
- En cuarto, juro y perjuro que te robaría un beso aunque fuera arriesgando su vida, entonces fue cuando se dedico a seguirte por todos lados y empezó a pelearse con Snape por gilipolleces, algo que antes no hacía solo porque estaba celoso de que el te tenía como amiga y ese año fue cuando empezaron vuestras peleas.- dijo Remus.
- En quinto, en verdad ha sido el peor año de James, ¿verdad Lunático?-este asintió.-Juro y perjuro que conseguiría que salieras con el, por eso al principio te pidió de salir en serio, bueno en realidad era en serio siempre, pero cuando tu no le hacías ni caso era cuando empezó a molestarte por todos lados y pidiéndote a todas horas que salieras con el, lo hacía solo para que notarás que estaba ahí, para que no te olvidarás de el. La verdad es que nos reíamos bastante de él, cada vez que lo dejabas callado en cada una de tus respuestas.
- Si es verdad, eso que dicen, ¿Por qué empezó a salir con todas esas chicas?
- Para ponerte celosa, quizás, para sacarte de sus casillas o yo no se que porque cien mil cosas más.-dijo Sirius.-Lo que es seguro es que cada vez que volvía de estar con una de ellas y Peter le preguntaba que, qué tal, el solo se encogía de hombros y murmuraba:No es Evans.
A Lily su corazón comenzó a darle botes, comenzó a sentir que entendía algo del comportamiento de James, pero no le habían contado nada de este año, no le habían contado nada de lo que había sucedido este año, a lo mejor ahora que la conocía no le sucedía lo mismo, miedo era eso que comenzaba a sentir por su cuerpo.
- ¿Y este año?-pregunto en bajito Lily a los dos amigos.
- Eso lo tendrás que averiguar tu solita.-dijeron estos levantándose y dejando a Lily sola con sus pensamientos.
- ¿Habrá servido amigo?-pregunto Sirius a Remus unos metros alejados de Lily, cuando esta ya no los escuchaba.
- No creo que aún tenga claro que vaya a salir con James, pero más confusa la hemos dejado, y eso es algo bueno.-dijo Remus mirándola.
- Espero que funcione o James nos cortará los

- Mejor no lo pensemos.-dijo Remus acongojado al igual que Sirius.

Lily miro nuevamente al cielo, tenía claro, aún sin saber que sentía hacía James que quería salir con él, quería ir con el a Hogsmeade y pasará lo que pasará le haría caso al corazón, en vez de a la razón, era algo en lo que se iba a arriesgar por James.
- Voy a pedirle que venga conmigo a Hogsmeade.-dijo Lily ilusionada.
Lily subió a la torre de griffindor, paso por su sala común lo más rápido que pudo y entro en su cuarto, intento arreglarse un poco, solo un poco. Suspiró una vez más y salio del baño de las chicas, justo en frente de ella con una mirada divertida tenía a sus amigas y sus compañeras de cuarto. Amy y Alice la miraban esperando una respuesta.
- ¿Y?-preguntaron estas al ver que Lily no pensaba dar muestras de decirles nada.
- Voy a invitar a James a Hogsmeade mañana, como amigos.-dijo Lily, resaltando bastante la parte de cómo amigos.
- Claro, claro.-dijeron ambas.
- No os lo creéis.-afirmo Lily.
- Vamos Lily, cariño que no te lo crees ni tu misma.
- Es que no se lo que siento hacía el, se que no es amistad, es algo más, algo más fuerte pero aún no se que es lo que es.-dijo Lily tapándose la cara.
- Lily, es normal. James te descoloco, tu te esperabas al James que siempre has conocido pero al conocerlo a el de verdad, te has dado cuenta de que no es así.-dijo Alice abrazándola.-Y ahora que lo conociste no sabes lo que sientes hacía el.
- Alice.-dijo esta levantando la cara hacía ella.
- No te preocupes, pero no te agobies, solo pide tiempo. El te lleva esperando muchísimo y ahora justamente no se va a echar a atrás por esperarte.
- ¿Tu crees?-dijo esta con su mirada clavada en la mirada.
- Créeme, es así.



















.

Bajo y vio a Sirius sentado alegremente con Remus echando una partida de ajedrez.
- ¿y James?-pregunto Lily nerviosa.
- Bajo a comer, estará en el gran comedor.-dijo Sirius con una sonrisa.- Hasta luego también Lily. ¿Estaba nerviosa?-pregunto a Remus sonriendo.
- Creo que si, parece que al final se nos soluciono el problema.
- ¿Qué tal si observamos?-dijo Sirius, riéndose aún.
- Sirius, no puedes ser tan niño chico. Vamos.


















.

Lily bajaba nerviosa, saltando y sonriente al gran comedor, iba a arriesgarse por una vez en su vida y con ningún otro que James Potter. Y se asomo al gran comedor y lo vio ahí sentado, comiendo no se puede decir que estuviera, más bien parecía que estaba mareando la comida. Su pelo estaba más revuelto que nunca, muchísimo más revuelto y ahora podía verlo con una tristeza en los ojos que nunca antes hubiera visto, también vio los rojos que lo tenía, ¿habría estado llorando?
Lily se miro las manos y se dio ánimos a ella misma, estaba más nerviosa que nunca y ahora ya estaba allí delante de el, que seguía en su plato de avena.
- Hola James.-dijo ella con la mejor sonrisa que pudo.
- Hola Evans.- ¿Evans? pensó al instante Lily, desde cuando me llama Evans, si yo siempre he sido Lily, que es lo que le pasaba a James.
- ¿Dónde has estado?
- Como si te importara.-Lily estaba sorprendida aún con las reacción de James, no lo podía creer.
- Crees que sino me importara te lo iba a preguntar.-dijo Lily levantando el tono.
- No lo se a lo mejor.-dijo James enfadado.- ¿Qué es lo que querías, Evans? Supongo que si me has venido a molestar sería por algo.
- Si era por algo, pero creo que me arrepentí.-dijo Lily ya tan enfadada o aún más que James.
- Mira, si viene por allí tu cita de mañana, y viene a hablar contigo.-dijo James con furia y celos mezclados que intentaba ocultar bajo un enfado.
- Lily, nos vemos a las diez mañana.-dijo el, para que Potter lo oyera.
- TE DIJE QUE NO VOY A SALIR CONTIGO.-grito Lily desesperada ya.
- ¿QUE?-esta vez el grito vino de James.- ¿NO VAS A SALIR CON EL?
- NO, POTTER, NO.-grito Lily a James.
- Pero el me dijo que tu ibas a salir con el.-dijo James con el animo por los suelos y esta vez verdaderamente enfadado.
- ¿LO HICISTES?
- Ibas a invitarle a el, tenía que evitar que cometieras un error.-dijo Will cogiendola del brazo, a James que estaba al otro lado de la mesa le falto tiempo para saltarla, pero antes de que pudiera hacer nada Lily ya había reaccionado.
PLAFFF!!!
- Esto es para que te quede bien claro que a Lily Evans no se la obliga a nada.-dijo Lily enfadada.
- Créeme que de esto te arrepentirás.-dijo Will y amenazo desde lo lejos para que James Potter no lo alcanzara.
- Lily, lo siento.-dijo James con la mirada cabizbaja.
- ¿Crees que un lo siento te va a salvar esta vez, Potter?-dijo Lily.
- Lily, el me dijo

- El te dijo, es esa tu mejor excusa, perdona pero siempre te he creído más elocuente.-dijo Lily enfada.
- Pero Lily, escúchame.
- No, escúchame tu a mí ahora, venía a pedirte que me acompañaras a Hogsmeade.-justo después de esas palabras a James se le rompió el corazón, había dicho venía.- Estaba dispuesta a
-Lily estaba controlando las lágrimas por salir.- Da igual, ahora se que no estoy dispuesta a nada contigo.
- Lily, lo siento.-decía un James con el corazón roto delante de ella, pero sus ojos demostraban enfado y tristeza.- Dame una oportunidad.
PLAFFF!!!
- Potter, la próxima vez, que no habrá, espero que me conozcas mejor.
Lily se fue corriendo para la torre de griffindor sin mirar a James que se quedo destrozado mirando por donde se había marchado Lily.
- Amigo, la has cagado, bien cagada.-dijo Sirius detrás de el.
-Explícame, por última vez de que va a servir esto.- refunfuño Sirius, haciendo lo que James le decía.
- No te quejes tanto, te ofreciste a ayudarme, es que acaso es tan raro.-dijo James.- Solo quiero recuperar a Lily.
- Si no te hubieran cegado los celos, en estos mimos momentos estarías sin poder dormir en tu cama pensando en tu cita de mañana.-dijo Sirius visiblemente enfadado.-Además, no me explico como la pudiste cagar tanto, con lo que nos costo que

- Con lo que nos costo escondernos.-atajo Remus intentando enmendar el error de su amigo.
- No eras eso lo que ibas a decir, Canuto.-dijo James muy serio.- ¿Qué hicieron?
- No nos mires así, el que la cago con su gilipolleces fuiste tu amigo, no nosotros.-dijo Sirius defendiéndose.
- Bueno da igual, ahora lo que me importa es arreglarlo.
















.

Esa mañana le estaba costando más que ninguna otra levantarse, se había tirado llorando hasta las tres o las cuatro de la mañana sin que las chicas se enteraran debido a los hechizos silenciadores que había puesto a su cama poco antes de que llegarán sus amigas. James, ¿Cómo pudo ser tan imbecil? Y pensar que había estado dispuesta a arriesgarse con el, con ese James Potter que la había tratado tan mal.
Escucho al fondo a las chicas llamarlas con unas cuantas risitas y escucho también la voz de alguna que otra que no era de su habitación, pero no podía abrir en ese estado las cortinas porque entonces se daría cuenta de que se había tirado la gran parte de la noche llorando y la someterían a un tercer grado, para después ir a patear el culo de James.
- Vamos Lily, no te hagas más la remolona.-dijo Alice riéndose.-Sal, creo que tienes una tremenda sorpresa.
- De seguro que la cago muchísimo. Sino no me explico esto.
- Chicas, no estoy para adivinanzas.
- Es Evans, ya despertó.-dijo una chica cuya voz no reconocía pero que sabía que seguro que no era de ese cuarto.
- No estaríamos jugando a las adivinanzas si tú cogieras y abrieras esos doseles.-dijo Amy en carácter informativo.
- Venga ya Lily.-dijo Alice riéndose aún más.
- Me levantare y abriré los doseles de mi cama cuando echéis a toda chica que no sea de este cuarto.-dijo Lily de mala leche, ya era bastante con que la vieran sus amigas.
- Venga, ya habéis escuchado, todas fuera.-dijo Amy.-Además no creo que os guste verla despertar cuando esta con ese carácter, porque de seguro que quién fuera la cago bien.
- Campo libre.-dijo Alice.- Ya puedes salir.
- También vosotras.-dijo Lily de mal humor.
- De ninguna manera, queremos saber que te hizo Potter para que hiciera esto.-dijo Amy.
- Potter no hizo nada para hacer
-pero Lily había abierto las cortinas de su cama al fin y se quedo paralizada, intento decir algo dos o tres veces, pero no pudo, su voz no salía.
El cuarto de Lily, pero especialmente al lado de su cama estaba totalmente cubierto por flores, flores que olían mejor que nunca, James había llenado toda su habitación de lirios, su flor favorita, como en alguna ocasión le había contado, todas estaban delicadamente puestas alrededor de su cama, en los doseles, en la mesita. Había flores por todos lados, y todas con sus respectivos lazos.
Lily miro a sus amigas estupefacta, con la boca abierta y los ojos a punto de salírsele de las órbitas.
- Si, creo que Potter la cago ayer bien, porque sino nuestra amiga no tendría ese aspecto.-sentencio Amy divertida.
- Pero creo que es un buen intento de enmendarlo, creo que supero a Frank.-dijo Alice.
- No es por molestarte, pero creo que supero a todos los chicos de Hogwarts.-dijo Amy.- La llamamos ya.
- Creo que si.-dijo Alice también divertida de ver a su amiga como sonámbula.
- LILY!!-gritaron ambas, pero no dio resultado.
- Quieres a Potter.-dijo Amy.-Eso siempre ha funcionado.
- Pero supongo que no cuando es el él que le manda las flores.-Alice se encogió de hombros.
- Pues no queda otra.-Amy saco su varita.- ¡Aguamenti!
- Amy, estas loca.-dijo Lily mirando a su amiga sorprendida y empapada.-Me pusiste chorreando.-se quejó, buscando algo.
- Si buscas la nota, James dejo un enorme ramo a los pies de tu cama que pone para Lily, pero que nosotras no hemos podido abrir.-confeso Alice.
Lily cogio el ramo temblorosa y entonces sus amigas se acercaron intentando apartar las flores a su camino.
- Potter ayer me trato fatal porque creía que iba a salir hoy con Will, el prefecto de Hupplepuff.-dijo Lily mirando la nota indecisa.
- O lo abres tú y lo lees o lo hacemos nosotras, que llevamos ya aquí hora y media.-dijo Alice impaciente.

Hace mucho tiempo no me enamoraba de unos ojos tan bonitos
comunes de lo sano brillo
Era lo que menos en mi plan estaba
aunque te admito que a veces soñaba
con la belleza de tu mirada
Quiero llevar el ritmo de tu corazón
para bailar entre los dos esta canción
la verdad, me estoy volviendo a enamorar
la verdad, quiero que sepas que....
Lo que yo siento por ti, es amor
Ya lo es que me hace nutrir, el corazón
droga que me hace inmune, ante el dolor
gotas de agua dulce, rayo de sol.
Llévame, de ser preciso, por la semblanza de tu sombra
yo se que tu prendes la luz y en mi vida te asomas
como las blancas palomas, cuando la plaza se toman
con vuelo inmortal
Lily se que fui un verdadero imbecil, se que mis celos son enfermizos, pero no te quiero perder de mi vida ahora que he conseguido estar en tu vida.
Perdóname, James

Los ojos de Lily se inundaron de lágrimas, lágrimas de felicidad, porque sino estaba equivocada James le estaba confesando su amor por ella, y admitía que esos celos que tenia eran enfermizos. Levanto la cara y vio las caras de confusión de sus amigas y les incito con la mirada a decirles que es lo que sucedía.
- Es increíble, como puede una persona sonreír y llorar a la misma vez.
- No se lo que siento hacía el, no todavía, pero se que no es solo amistad.-confeso su amiga.
- Me debes diez galeones.-dijo Amy a Alice.
- ¿A dónde vas?-pregunto Alice mientras le daba los diez galeones a Amy.
- A ver a James, sino me equivoco estará volando.-dijo Lily con lágrimas brotando todavía de sus ojos.
- ¿Vas a decirle

- No lo se, solo se que por primera vez en mi vida me voy a dejar llevar y cuando surga, surgió.-dijo Lily a sus amigas.- Pero voy a darle una cita a James.
Se estaba esmerando en arreglarse, le apetecía que James la viese guapa, no obstante le iba a conceder a su buscador, como lo llamaban Amy y Alice que aún estaban fuera de la habitación dando por saco, una cita en Hogsmeade. Cuando salio del baño después de una ducha y bien abrigada miro a las chicas que se quedaron mirándola embobadas.
- Creo que el buscador no va a creer su suerte esta mañana.-dijo Amy mirando aún a Lily.
- ¿Y?-dijo Lily que esperaba algún comentario malicioso de sus compañeras de habitación.
- Es que estas perfecta, ni demasiado arreglada ni demasiado informal, y el gorro te hace parecer inocente y crédula.-dicto sentencia Alice.
- Yo no lo hubiera dicho mejor.¿Sabes donde esta?-dijo Amy mirándola.
- Si, siempre que le preocupa algo esta en el cielo.-dijo Lily con una sonrisa y salio de la habitación.

















..

James llevaba como tres horas ya volando, Lily no se había asomado por allí todavía. A lo mejor no había funcionado las flores que le había mandado, o la nota. O a lo mejor no lo había visto aún, no se había dado cuenta, pero eso era imposible cuando se había encargado de inundar todo su cuarto. Tenía muy claro que es lo que iba a hacer cuando ella apareciera y era declararse, se iba a declarar a Lily Evans porque después de la estupida escena de celos que el había protagonizado no le quedaba otra, y si como le había dicho Remus solo se lo decía y no le pedía ninguna reacción a lo mejor podía funcionar, quizás podría funcionar. Sonrió, porque después de mucho tiempo la vio abajo en el campo de quiditch mirándolo, y la vio sentarse a esperarlo. James descendió rápido, necesitaba saber si estaba bien.
- ¿Te gusto?-pregunto James preocupado.
- Me encanto James, pero no hacía falta que fueras

- Lily fui yo el que desconfió en ti y tenia que hacer algo tan descabellado como lo fueron mis celos.
- Pero con una disculpa

- Lily, con una disculpa no podía presentarme delante de ti.
- Pero, ¿Qué vas a hacer la próxima vez que
?-pregunto ella aún sonrojada, pero no tanto como el.
- Supongo que algo se me ocurrirá.
- James, yo quería decirte

- Déjame hablar a mi primero, Lily te quiero.-lo dijo desde el corazón.-Te quiero como nunca quise a nadie, como jamás querré a nadie. He cambiado a tus ojos durante estos meses y ayer salieron a flote mis estupidos celos porque no soporto verte con otro que no sea yo porque me
-James miro a Lily que lo miraba esperando que continuará.-
me vuelvo loco de pensar que puedas estar con otro que no sea yo, que estés en unos brazos que no sean los míos. Lily lo único que puedo decirte es que te quiero, que estoy enamorado de ti y que quiero que todo el mundo lo sepa porque eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
- James.-susurro Lily.
- Quiero que entiendas muchas cosas de mi comportamiento, salí con dos chicas antes de darme cuenta de que tu eras la especial, por eso te pedí la primera vez de salir, pero cuando me contestaste que no, me hirio y no tenia ganas de verte, no podía verte porque me dolía el hacerlo, me llevo un año el entender que lo que me pasaba es que me habías roto el corazón, y entonces salio mi estupido orgullo y me forcé a olvidarte. Mi mejor solución fue con historias pasajeras que me hicieron alejarme aún más de ti, entonces me dedique a hacerte rabiar porque era la única manera de que te dieras cuenta de que aún seguía ahí. Hasta este nuevo curso.
- Yo
-decía Lily.
- Lily no te estoy pidiendo que salgas conmigo, no es eso, solo que tu me pediste la razón de porque cambie y yo no te lo supe decir, te dije que no por ahora, cambie porque te quiero, porque me distes una oportunidad de demostrarte cuanto te quiero, cuanto te amo y cuanto te necesito. Solo quiero que lo sepas, y si sientes algo por mi o si

Lily se levanto y camino hasta James, y lo abrazo, James respondió a ese abrazo, no esperaba una respuesta, pero si esperaba que saliera huyendo de allí así que miro a Lily y no le hizo levantar la cabeza.
- James, yo no estoy lista para esto, dame tiempo para descifrar lo que siento por ti, espérame.
- Lily, te esperare todo el tiempo que haga falta.-dijo James mirando los ojos verdes de ella.- Pero creo que voy a tener que dejar de mirarte o no me resistiré las ganas de besarte, que son muchas.
Lily sonrió y dejo de mirar al chico, pero se negó a dejar de abrazarlo y ella se sintió igual que el. Al cabo de un rato fue Lily la que hablo.
- James creo que tendrías que cambiarte si quieres que vayamos a Hogsmeade.
- Aún con lo que

- James solo quería ir contigo, nada más. Así que cámbiate.
- Dame tres minutos.-dijo el corriendo hacía los vestuarios.- Por cierto, estas guapísima.-James se sonrojo de habérselo dicho.
Lily miro al chico irse, su corazón le había dicho que le dijera que le gustaba, pero James había sido sincero y ella aún no se atrevía a admitir lo que sentía con ese muchacho de ojos color avellana. Quizás lo mejor era que pasara el tiempo, y cuando ella le correspondiese de la misma forma entonces se lo diría.
Hacia ya tres semanas de su cita en Hogsmade, la mejor cita para James y Lily, aún en su mente podía recordar el beso en la mejilla que le dio Lily cuando se despidió, y del cuál Lily hubiera dicho que James jamás se dio cuenta sino fuera por la tremenda sonrisa que James lucio durante al menos dos semanas.
Ahora James se encontraba perdido en su relación, no sabía definirla porque no eran amigos, no eran novios pero se miraban como si lo fuesen, y respecto al resto del alumnado lo parecían, se sonrojaban cuando ambos iban hablando solos e incluso alguna vez, sin darse cuenta se cogían de la mano andando por el castillo, pero aún no eran nada oficial. Era la situación más rara que jamás había vivido con una chica, y esa chica era la única que había conseguido enamorarlo, enamorarlo hasta la desesperación.
- BUFF!!!-dijo con desespero James Potter.
- ¿Qué es lo que pasa?-dijo Remus al lado de el levantando la vista del libro.
- Lily.
- Para variar.-dijo Sirius.
- Me tiene loco.-dijo James.
- A mi me tiene loco una morena, me voy, nos vemos luego en la sala común.-dijo mirando a una chica de otra casa que llevaba varios minutos coqueteando con él.
- Por supuesto, cuidadito con lo que te haces.-dijo Remus.-Hasta luego, Canuto.
- Pásatelo bien.-dijo James a lo que Sirius le respondió con una sonrisa pícara.
- Cuéntame lo de Lily.-dijo Remus comprensivo.
- Lo mismo de siempre, yo le dije que la quería y ella me dijo que dejáramos tiempo, que las cosas pasen con el tiempo, pero de eso hace ya tres semanas y me estoy desesperando.
- Díselo.-dijo Remus.
- No puedo, pero es que cada vez que veo alguien cerca de ella me vuelvo loco porque no puedo declararla como mía para que ninguno se acerque y temo que alguien me la robe.
- No creo que se vaya con ninguno James.-sonrió Remus, pues sabia que su amiga estaba en la misma situación que James.
- Remus, la quiero, la quiero para mi solo y no quiero compartirla, quiero casarme con ella y tener muchos hijos, un equipo de quiditch.-dijo James con mirada ensoñadora.- Quiero pegarme a ella y no despegarme en la vida.
- James, te tengo envidia.-dijo Remus.- No la pierdas.
- Aún no la tengo.-dijo James con mirada triste.- pero no pienso hacerlo.

















..

- Vamos Lily, suéltalo.-dijo Remus después de diez minutos de ronda con Remus.
- Es James Charlus Potter.-dijo Lily poniéndose sonrojada.
- Creo que ya he tenido esta conversación.-dijo Remus.
- ¿Que?
- Nada.-dijo Remus rápido.-Dime, que es lo que pasa.
- No se lo que siento, porque no lo miro como un amigo, no lo miro como a ti, hace que mis piernas tiemblen como si me hubieran echado el hechizo de piernas de gelatina con nada más mirarme, cuando me habla es como si perdiera la noción de donde estoy y solo fuera capaz de mirarlo a él.¡¡PUFF!! Odio estar así. Odio no saber que es lo que me pasa.
- Es muy fácil, te has enamorado de James.-dijo Remus.
- No es cierto, quizás puede ser que me guste, no me he podido enamorar de James.-dijo Lily.
- Pues créeme, que es así como se siente un amigo mió que esta muy enamorado.-dijo Remus, sabiendo que Lily le seguía en la conversación.- El se le declaro a la chica, pero la chica aún no estaba preparada, así que esta esperando, pero creo que se va a volver loco.
- ¿James?-dijo Lily, sin darse cuenta de que habían llegado ya a la sala común.
- Yo nunca dije que fuera James. Aunque si conoces a la chica, dile que le diga ya algo en claro, porque el se esta volviendo loco.

















..

Lily miro por la ventana de su cuarto, otro día más pensó. Y sonrió al pensar que ya pronto sería navidad, y que a lo mejor con un poco de suerte la pasaría con James. Aunque no sabía porque quería estar con James, no lo sabía aún. Miro a las camas de sus amigas y las vio placidamente durmiendo. Así que decidió bajar a desayunar ella sola, cuando llego al gran comedor, no se sorprendió que estuviese solo James en la mesa de griffindor y se acerco hasta sentarse al lado de el.
- Buenos días, buscador.
- Buenos días, prefecta.-dijo James siguiéndole el juego.-¿Cómo dormiste?
- Oliendo a lirios.-dijo ella con una sonrisa.-¿Qué vas a hacer en vacaciones?
- Supongo que iré a mi casa, como todos los años mis padres hacen un baile de gala, solo que espero ponerme malo o encontrar una buena excusa para quedarme aquí.
- Creí que te gustaban los bailes.
- Y me gustan los bailes, cuando estoy en un ambiente que es el mió, pero esos bailes están llenos de gente de la alta sociedad del mundo mágico a los que no puedo ver.
- Te entiendo.-dijo Lily.-¿Cómo llevas el partido de la semana que viene?
- El bien.-dijo Sirius llegando a desayunar con Remus y Peter.-pero creo que l equipo se le va a sublevar.
- Tampoco será para tanto.-dijo Lily riéndose.
El correo había empezado a llegar al igual que el resto de alumnos, a Lily le llego un pergamino envuelto con una cinta roja.
- ¿Otra reunión del club Slughorn?-dijo James mirando el pergamino.
- Eso me temo.-dijo esta abriendo el pergamino, pero su cara cambio a sorpresa cuando vio lo que era.
- Evans.-dijo un muchacho de quinto.-¿Vienes conmigo?
- No.-dijo ella rotundamente.-Me voy, tengo que subir a por los libros.
No sabía porque lo había hecho, pero sabía que no podía estar allí con James en el momento que se acercara alguien más a invitarla, porque sabía que James ya estaba conteniendo los celos.
Miro otra vez el pergamino cuando estaba fuera del gran comedor, y miro a James, a lo mejor era una buena idea.












.............
¿Por qué no le había dicho lo del estúpido baile esa mañana?¿Por que se ponía roja cuando la miraba? Estaba muy claro que no estaba como siempre, no estaba como siempre, estaba rara, estaba muy rara.
- Creo que Lily se ha enfadado conmigo.-soltó al final James.
- No creo que sea eso.-dijo Sirius riéndose, pues sabía perfectamente que es lo que le pasaba a la pelirroja.
- Entonces, tú sabes algo.
- Yo no se nada, pero James, no te vuelvas loco.-dijo Sirius recogiendo sus cosas, pues acababa de terminar las clases de transformaciones.
- Bueno me voy, tengo entrenamiento.-dijo James antes de que Lily se acercara.
- ¿Y James?-dijo Lily a Sirius.
- Romeo ha subido a cambiarse.-dijo Sirius.- Si te das prisa puedes encontrarlo en la sala común.
- No pasa nada.-dijo Lily resignada pues otra oportunidad se le había escapado.
- Ve, pídeselo, esta que trina porque no sabe lo que te pasa.
- ¿Como lo sabes tu? ¿Te lo dijo Remus?-pregunto esta roja como los tomates.
- No, solo que tengo ojos en la cara.-dijo el con una sonrisa.
- James también

- No tiene ojos, cree que estas enfadada con el.-dijo Sirius.- Lo estas volviendo loco. Mira por hay viene.-Y vio como un muchacho moreno llegaba corriendo hasta ellos.- Suerte pelirroja.
- ¿Por qué te ha dicho suerte?-pregunto James mosca.
- Por nada.-dijo Lily nerviosa.-¿A dónde vas?-mentalmente se llamo idiota, porque a donde iba a ir vestido con el equipo de quiditch y la escoba en la otra mano.
James sonrió pero no dijo nada.
- ¿Podemos hablar?-dijo Lily mirando al suelo.
- Si, claro. Dime, tengo cinco minutos.-dijo mirando su reloj.
- Bueno, verás
-dijo Lily aún más sonrojada.- ¿Sabes que el profesor Slughorn ha organizado un baile?
- Si, aunque nadie me ha invitado.
- A mi si.
- ¿Con quién vas?-dijo James celoso, tono que no paso inadvertido para Lily.
- Con nadie, todavía.-dijo Lily y se puso aún mas colorada.- Es por eso que quería hablar contigo.
- Lily, si quieres ir con algún chico, lo entenderé tengo claro

- James, déjame hablar, por favor.-dijo ella molesta.- Lo que quería decirte es que
¿Quieres venir al baile conmigo?
James Charlus Potter paso por todos los colores antes de poder responderle, primero se puso blanco de la impresión, después azul de quedarse sin respiración, y finalmente rojo cuando la miro para responderle.
- Si.-grito James, sin darse cuenta.
- Nos vemos mañana a las siete en la sala común.-dijo Lily.
- Vale.-dijo James quedándose en blanco.- Me voy al entrenamiento.
- Yo me voy a estudiar.-dijo Lily, y cuando se marchaba le dio un fugaz beso a James en la mejilla para salir corriendo hacía la biblioteca, dejando a James Potter clavado de la impresión.



















Llevaban horas dando vueltas en el cuarto después de arreglarse, era aún demasiado increíble como para creerse que Lily le hubiera dicho que la acompañara a la fiesta de Slughorn, así que por vigésimo quinta vez se volvió a mirar en el espejo del cuarto de baño para mirar a ver si iba bien.
- ¿Sigue mirándose en el espejo?-dijo Sirius que entraba con una flor en la mano.
- Sigue.-dijo Remus sin levantar la mirada del libro que estaba leyendo tumbado en la cama.
- James, quieres salir de una vez.-grito Sirius en la puerta del baño.
Como si hubiese recibido una orden James salio del cuarto de baño y miro a sus amigos que se reían de verlo nervioso, era la única verdad, que estaba nervioso.
- ¿Por qué estas nervioso?-pregunto Remus.
- Porque me ha invitado la persona a la que me declare, la que amo y no se si es una señal para saber si quiere algo conmigo.
- Te lo estas planteando mal, no tenías que pensar en si quiere o no salir contigo, tenías que pensar que a lo mejor te ha invitado para pasar una dulce noche contigo.-explico Sirius.
- Y hablo el don relaciones estables.-replico James.
- Pues por una vez lleva razón.-dijo Remus.
- ¡¡ey!!-replico Sirius.
- En esta ocasión si llevas razón.-explico Remus.
- Lo que tienes que darle es una noche de cuento de hadas, y se que serás capaz, así que solamente hazlo.-dijo Sirius dándole la flor.-Nosotros nos encargamos de quitaros a la gente de la sala común.
- Gracias, ¿para que es esto?
- Para que se la des a Lily, me dijo que el mejor regalo que le habían hecho nunca había sido esa mañana llena de flores, recuérdale que sigues siendo eso.-dijo Sirius.
- ¿Ves a Lily

- Es la única que ha mirado dentro de ti en todo este tiempo, y no me desagrada para madre de mis ahijados, del primero del segundo ya se que será Remus.
Y dicho esto, salio escopeteado por la puerta antes de que el o Remus pudieran replicarle, sonrió para sus adentros al saber que Lily también se había ganado a Sirius.
- No es tan duro como quiere aparentar.















..

Y allí estaba diez minutos después de que Remus y Sirius habían conseguido echar a toda la gente de la sala común, claro que lo inestimable ayuda de Alice, Amy y Frank. La idea fue de Amy y todos la secundaron, Sirius y Frank se estaban peleando por Alice en uno de los pasillos cercanos a la sala común de tal manera que toda la casa estaba allí.
Lily bajo temblorosa por las escaleras de las chicas, su estado de nervios era el máximo y pensar en James trajeado esperándola la ponía más nerviosa aún. Y si se lo había imaginado cientos de veces, peor que todo eso había resultado tenerlo, James estaba perfecto con ese traje, decir que estaba guapo era quedarse corta y además con su sonrisa atontada era aún más perfecto. Lily se pregunto mentalmente si ella también tenía la misma cara de tonta enamorada que James, pero en ese momento no se preocupo. El le tendió la mano y en ese momento en el que le dio la mano, sintió un escalofrió recorriéndole por todo el cuerpo pero no le preocupo lo más mínimo.
James, la vio bajar, tan bella con su túnica verde oscuro de gala que le daba un aspecto de madurez, que ella había contrastado con suave maquillaje que hacía resaltar todavía más lo guapa que era, sus ojos brillaban de una manera que el aún no conocía pero parecía estar feliz.
- Señorita Evans, es un placer acompañarla a ese baile.-dijo el, con una sonrisa cuando le tendía su mano, a la que ella le tendió, y en un gesto gentil le beso la mano.
- Es un placer para mi, Señor Potter.-dijo ella siguiéndole el juego divertida.
- Tome, es para que recuerde el olor de las dulces mañanas.-y le dio la flor que momentos antes le había dado Sirius a él.
- James.-dijo ella con los ojos brillosos.
- Vamos pequeña.
Lily asintió levemente con la cabeza y sintió como James la tapaba con su capa, pero no pregunto porque ni dijo nada. Solo se dejo llevar por él, y así lo hizo toda la noche, descubriendo otra faceta de James que era la de perfecto galán y caballero, era una faceta que hace un año no se hubiera esperado de el, pero que ahora no le sorprendía para nada, se podía esperar de el cualquier cosa.
- ¿Bailamos?
- Lo que tu quieras, princesa, esta noche es tu noche.
Y también le sorprendió que fuera un experto bailarín. Cuando fueron las doce, se fueron cada pareja, y ellos se dirigieron lentamente hasta su sala común, no querían que esa noche terminara por el resto de sus días, querían alargar la magia de esa noche.
- James, no quiero ser cenicienta, no quiero que esto termine a la medianoche.
- En ti, esta esa decisión, el alargar esta noche, el alargar esto.-dijo James.
- Lo se y tienes que besarme.-dijo Lily con una sonrisa pícara.
- ¿Como?
- Muerdago.-dijo ella sutilmente, se había parado justo debajo del muerdago y lo sabía.
James sonrió encantado con la idea del muerdago y bajo, puedo sentir las respiraciones de ambos entremezclados, sus emociones y sus sentimientos a flor de piel, y como solo unos pocos centímetros los harían las personas más felices del mundo.
- LILY.-alguien detrás de ellos dio un grito espantoso, haciendo que ambos se separaran.
- Snape.-dijo ella visiblemente molesta por la situación o más bien por el momento en el que los habían interrumpido.
Lily cogio suavemente de la mano a James, que le había faltado poco para saltar encima de Snape, pero ella entendió que no se metería en la discusión a no ser que fuera necesario.
- James, por favor, métete dentro de la sala común, yo entro dentro de un momento.
- No, Lily, no te pienso dejar sola.
- No te preocupes se defenderme.
- Estoy esperando dentro, sabes que no me voy a justo.-James se acerco para susurrarle algo en el oído.- Estaré aquí al lado con la capa, no te voy a dejar sola.
Lily lo miro para reprocharle, pero entendió que podía no habérselo dicho, que podía haberlo hecho y haber escuchado sin decírselo, y entonces entendió que ella en su situación también hubiera hecho lo mismo y le sonrió para indicarle que todo estaba bien.
Lily espero dos minutos más para que a James le diera tiempo a volver antes de empezar a hablar con Snape que estaba mirándolo esperando a que ella hablase primero.
- ¿Qué quieres Snape?-dijo Lily cortante y bastante enfadada, no obstante había cortado el primer beso que se iban a dar.
- Verás, yo no

- Si vas a volver a decirme que no me querías llamar sangre sucia, ya me lo has dicho y ya te deje clara mi posición respecto a eso, ¿no?-dijo Lily cada vez más enojada.
- No, ya se que no me odias por eso. Es que no entiendo como puedes esta con Potter.
- Eso no te incumbe y si nada más que querías saber

- Es un chulo, prepotente y engreído, que nada más te quiere para lucirte.
- BASTA.-grito Lily ya cabreada, el grito que le dio hizo temblar hasta James que estaba fuera de la discusión.-MIRAME BIEN SEVERUS, Y ESPERO QUE LO ESCUCHES BIEN, LO QUE YO HAGA O DEJE DE HACER CON JAMES ES ASUNTO MIO Y DE EL, ¿CLARO? Y TU YA NO FORMAS PARTE DE MI VIDA COMO PARA DARME TU OPINIÓN.
- Lily, pero yo quiero hacerlo, quiero que seamos como antes.-dijo Snape con mirada triste.
- Pero yo no.-replico Lily.- Quiero que me dejes en paz, no sabes la cantidad de amigos que perdí porque no entendían que era lo que encontraba en ti, y hasta yo misma lo empiezo a dudar ya, no sabes la cantidad de excusas que me inventaba para convencerlos a ellos y a mi de las cosas que hacías y aún así las seguías haciendo. Y me harte, tú elegiste tu camino, me parece genial, ahora he elegido mi camino. Sino te gusta, te jodes.- James dentro de la capa pensó que Lily tenía que estar muy cabreada si recurría a esos términos.- Pero jamás, jamás, vuelvas a reprocharme mi actitud porque yo nunca te falte.
- Lily.
- Ya te dije que para ti soy EVANS.
- ¿Qué has visto en Potter?
- En James me he encontrado una persona noble, fiel, leal y sin ningún perjuicio.
- Te esta engañando.-dijo Snape volviendo a subir el tono de voz.
- Snape te dije que no te incumbe, como tu mismo dijiste soy una sangre sucia para ti, así que no tenia porque importarte.-Lily se dio la vuelta.- Adiós. Por cierto, no voy a volver a decirle ni a James, ni a Sirius, ni a Remus que no te hagan nada. Ya no me importas. Adiós.
Lily camino a paso firme mientras pensaba que esperaba que fuera la última vez que Snape la molestara, porque ella realmente ya no sentía nada hacía el, ya no sentía el vinculo ese de amistad que había sentido durante todo ese tiempo. Entonces sintió como una capa la rodeaba, y como los brazos fuertes de James la envolvían en un abrazo tierno pero firme dándole la oportunidad de desahogarse de toda la tensión, empezó a llorar, y lloró hasta que se harto sin que James insultara a Snape o le hablará, solo sentía las suaves caricias que le daba en el pelo, solo sentía el amor que le tenía. Estaban ellos dos solos debajo de su capa, se podría haber aprovechado de la situación sabía que estaba indefensa, pero no hizo nada de eso, en su lugar opto por mirarla y abrazarla con mucho cariño, y amor.
Lily levanto la mirada después de un rato, jamás se pregunto cuanto. Entonces James la miro con la sonrisa más encantadora del mundo y la llevo a la sala común. Se despidió de ella con suave beso en la frente y un hasta mañana, dejándole la capa de la túnica de gala que le había dado al rato de salir de la fiesta, sabiendo que al día siguiente se la devolvería.
Lily llego a su cuarto oliendo a James, esa suave fragancia que el siempre desprendía y se tiro en la cama, y pensó en ese chico que desde hacía ya algún tiempo le quitaba el sueño y el hambre, y pensó que si tenían razón sus amigas, esa noche le había demostrado que le protegería de todo lo posible porque la amaba, y eso era algo que nunca nadie le había demostrado.
- Es cierto, Remus, estoy enamorada de James Charlus Potter.- susurró admitiendo por fin lo que sentía y con una tremenda sonrisa se quedo dormida con la capa de el aún sobre sus hombros.
Se levanto esa mañana con una gran sonrisa en la cara, esperaba que la noche anterior hubiera terminado de otra manera, pero no fue así, Snivellus lo arruino en el último momento, justo cuando estaban a punto de darse ese beso debajo del muerdago. Espero que Lily no hubiera pensado de él que estaba fuera de lugar ya que cuando se despidieron solo le dio un beso en la frente.
Volvió a sonreír cuando pensó que le había defendido delante de Snape. Sintió salir de el baño a Remus y también desperezarse a Sirius, Peter ya no se encontraba en la habitación.
- ¿Qué tal anoche?-pregunto Remus al verlo sentado en la cama.
- Genial, es genial.-dijo James con una sonrisa.
- ¿Se besaron?-pregunto Sirius ya más despierto.
- No.-pensó en explicarles que es lo que había pasado con Snivellus, pero pensó que eso era más de Lily.
- Entonces

- Fue genial, estuvo muy bien, y no tiene que haber besos de por medio para pasármelo bien con Lily.
- Creo que hiciste lo correcto.
- Creo que fue una noche perfecta.-James suspiro.- Estuvo genial, y tuve a Lily entre mis brazos, no pienses mal canuto, pero me encanto el hecho de tenerla entre mis brazos.
- Lunático, es oficial, perdimos a Cornamenta.-dijo abatido Sirius mirando a su amigo.
- Pero ganamos a una pelirroja.
- Bueno, espero que sea para bueno.
James sonrió al oír hablar a sus amigos, y bajo tranquilamente a desayunar solo, era ya costumbre por si se podía encontrar con Lily. Lo que jamás pensó es que Lily lo estuviera esperando en la sala común sentada en un sillón y mirando nerviosamente un libro. Se preocupo por verla en tal estado.
- Lily, ¿Qué es lo que ha pasado?
Lily al escuchar su voz sintió como todo su cuerpo daba un respingo, era James, llevaba horas ensañando como decírselo pero ahora que lo tenía ahí no podía, no podía decírselo, se le hacía demasiado difícil. Se volvió y vio a James serio mirándola examinándola.
- Buenos días, buscador.-sonrió ella y vio como el respiraba aliviado examinándola aún con la mirada.- No te preocupes, no me pasa nada que tu no puedas arreglar.-le salio sin pensar, pero vieron el efecto que tuvieron en James, que abrió varias veces la boca como para decir algo pero no pudo. Sonrió después de un rato satisfecha.- Te he dejado mudo James.
- ¿Cómo? - si supieras en verdad la cantidad de veces que me dejaste mudo no me dirías nada, pensó James.- ¿Qué hacías aquí?
- Estaba esperándote para desayunar.-dijo ella con una sonrisa, sabia que no era así, no lo estaba esperando para eso, pero tampoco se lo podía decir.
- Vamos.-dijo dándole la mano que ella gustosamente acepto.
Lily caminaba nerviosa de la mano de James Potter, estaba más callada de lo usual y James lo sabía así que vio la oportunidad cuando vio a que su derecha había un aula vacía, miro un momento y después cogio de un movimiento rápido a la pelirroja de la cintura y la metió en el aula vacía, para después echarle un hechizo a la puerta. Lily todavía no se había dado cuenta de que es lo que le había sucedido, pero miro a James que la miraba serio y preocupado, agacho la mirada porque sabía lo mucho que la desarmaba esa mirada.
- Me cuentas ya lo que te pasa.-dijo James como si fuese un padre preocupado.
- Nada.-contesto Lily automáticamente.
- No, me lo dices, estas rara Lily y sabes que te conozco, sabes que se que te pasa algo y quiero saber el que.-dijo el mirándola preocupado aún.
- Solo es que
-Lily estaba indefensa ante el.- ¿Podemos hablar esta noche?
- Es luna llena.-respondió nervioso James.
- Pero es Remus el que
¿James haya algo que no me hayas contado?-pregunto viendo el nerviosismo del chico cuando sabia algo que no podía saber ella.
- Si y no.
- ¿Qué significa eso?
- Pues que hay algo que no te he contado, porque se que vas a poner el grito en el cielo.-dijo James mirándola.
- James

- Esta bien te lo contare, no hace falta que me mires así, pero déjame contártelo del tirón

Acto seguido James la sentó en una silla, la historia era muy larga y no quería saltarse nada, ni como descubrieron que Remus era licántropo, ni como decidieron acompañarlo, ni muchas cosas más que habían sucedido entre medias. James le contó todo, era como quitarse un peso de encima, hacía ya mucho que quería habérselo contado y cuando terminara sabría que no habría remedio y sabia que no diría nada a McGonagall o al director, lo que si sabia es que un buen grito si que le iba a soltar.
- Por eso, te pido que no te vayas a preocupar esta noche.
- ¿Cómo quieres que no te preocupe si se que sales con un hombre lobo una noche al mes?
- Esa era la razón por la que desaparezco una vez al mes, así que esto es normal, no te preocupes.
- ¿Cómo que no me preocupe? Pensé que eras mas sensato y Remus más maduro.
- Y lo soy, pero entiende que no podemos dejar a Remus solo, el ya se siente fatal por ser como es, y si encima lo dejamos solo se va a hacer muchísimo mas daño.
- Pues que se lo haga

- Lily.-dijo el acercándose a ella que seguía sentada, pero ella rechazo sus brazos con un movimiento rápido de brazos.
- No, James, ESTAS LOCO. TE ESTAS JUGANDO LA VIDA.-grito ella desesperada con lágrimas cayéndole por su cara.-NO LO ENTIENDES, QUIERES QUE ME QUEDE TAN TRANQUILA ESTA NOCHE SABIENDO
SABIENDO LO QUE SE

- Se que no tiene que ser fácil, pero es lo que tiene que ser, no puedo dejar solo a Remus.- su tono de voz sonó conciliador.
- PUES SI. ES QUE NO LO ENTIENDES.-ya lloraba, de miedo, desesperación. La imagen de un James mal herido en la enfermería venía a su cabeza una y otra vez.
- Lily, podía haberte mentido, pero opte por contarte que es lo que sucedía.-dijo James volviendo a acercarse a Lily, lloraba, la había hecho llorar y eso era lo que más le dolía en el corazón.- No llores más.
- ¿Cómo quieres que no llore?-pregunto Lily dejando de gritar.- Si tengo miedo

- Pero es que no me va a suceder nada.-dijo el.
- No lo entiendes, me ha costado mucho llegar a entenderte, me ha costado mucho estar a tu lado así, y por fin

Lily se paro, las lágrimas la ahogaban, lloraba desconsoladoramente, lloraba como jamás lo había hecho. James le estaba dejando espacio para que continuara.
-
por fin, me he decidido a arriesgarme. Por fin, he conseguido admitirlo, y ahora resulta que te haces el héroe yéndote con un hombre lobo toda la noche.
- Ya sabes porque lo hago.
- No lo se. No lo entiendo.
- Volveré entero.-dijo James a modo de disculpa.
- No puedo dejarte ir, ¿y si te pasa algo? A mi me rompes el corazón, me lo rompes de verdad.
James no sabia reaccionar, si le rompía el corazón quería decir que lo que sucedía es que lo quería.
- Me rompes el corazón porque has conseguido que me enamore de ti como una tonta, como una boba, que te quiera con todo mi corazón.- Lily seguía llorando, pero se lo había dicho. Ahora quería salir de ahí.
- ¿Qué?-pregunto incrédulo James, pero cuando reacciono ya era tarde. Lily se había ido de la sala, se había ido llorando.
Corrió hacia su cuarto, sabía que la encontraría más rápido con el mapa del merodeador, paso tan preocupado que ni siquiera vio a Remus que estaba esperando a Sirius aún.
- ¿Qué es lo que ha pasado?
- Le he contado a Lily todo y se ha ido llorando, tengo que encontrarla.-bufo desesperado James.
- Creo que mejor será que vayamos nosotros.-dijo Remus.- Deja que nosotros se lo expliquemos

- No, tengo que ir yo. Ella esta enamorada de mi y yo la he hecho llorar.-dijo James triste y apenado.
- Deja que nosotros se lo expliquemos.-dijo Sirius cogiendo el mapa y localizando rápido a la pelirroja.
- pero

- Tú ya se lo has explicado y ella no te ha entendido, pero ahora se lo vamos a explicar nosotros.-dijo Sirius serio.- Vamos Remus.
- Toma, vuela un rato, creo que te hace falta.-Remus le dio la escoba a James. Este sonrió, nunca se sorprendería de sus amigos después de siete años juntos.






















- Pelirroja vas a llenar el lago con tus lágrimas.-dijo Sirius detrás de ella de manera muy tierna.
Lily se volvió y allí los vio a los dos mirándola, Lily no se resistió a los brazos que le tendía Sirius y se acerco a el corriendo, le abrazo.
- Tienes a James otra vez en el cielo, y ya van tres veces en menos de dos meses.-informo Remus.
- Lo siento, y vosotros deberías estar desayunando no con una llorica

- Eres mi cuñada.-dijo Sirius.- Y seré el padrino de vuestra boda, así que no me vengas con tonterías.
- Sirius.- le miro sonriendo ante la ocurrencia de el.
- James, te lo explico, ahora solo quiero que me escuches a mí y a Sirius y que entiendas a James.
Lily asintió y se sentó en una silla. Iba a escucharlo todo sin rechistar.



















..

Había sido un día demasiado largo, pensaba James camino de la sala común con Sirius y Peter, los tres iban demasiado cansados como para pensar en nada, pero a James la cabeza le iba a explotar ese día, le habían pasado demasiadas cosas. Le había contado a Lily que era animago y que acompañaba a Remus las noches de luna llena, y ella le había dicho que lo quería, después de haber hablado no se durante cuanto tiempo con sus amigos apareció delante de el una Lily sonriente pidiendo perdón, pero se había quedado muy preocupada pensando que se iría a la aventura y toda la noche había estado perdido, en su mundo.
James caminaba detrás de Sirius, y no se daba ni cuenta por donde iba, solo seguía sus pasos, escuchando de fondo como Sirius se reía de las ocurrencias de Peter y de la novia de este que lo traía loco.
Habían llegado a la sala común y Sirius había hecho enrojecer a la señora gorda de la entrada para que los dejara pasar, en realidad le tocaba a James, pero este sabia que este bastante distraído y miro al sofá, sonrió para si mismo de verla allí. De verdad quería a James, amaba a James porque lo conocía y eso era lo que el buscaba para su hermano, sabía que la había estado esperando mucho tiempo.
- Romeo, mira a Julieta, mírala durmiendo.-dijo Sirius con una tremenda sonrisa.
- Es Lily
-dijo James mirándola embobado. Recibió un empujón de Sirius a la vez que subía a dormir.
Se acerco y le acaricio su suave pelo rojo oscuro, sonrió de saber que en unas horas sería el hombre más feliz del mundo.
- Lily, Lily. Despierta.-dijo James suavemente, y la vio ronronear.
- Cinco minutos más, nada más.-dijo Lily entre sueños y James sonrió al verla así, parecía que volvía a tener diez años y que su madre la llamaba al colegio.
- Lily, soy James.-dijo suave este. Lily dio un salto y abrió mucho los ojos.
- James, ¿Qué hora es? ¿Como estas? ¿Te ha pasado algo? ¿Llevas mucho aquí?
- Estoy perfectamente pequeña.-dijo James con una sonrisa sintiéndose el hombre más feliz del mundo viéndola asegurarse de que era cierto todo lo que le estaba diciendo, que no le estaba mintiendo.
- ¿Seguro?
- Si, creo que estabas muy preocupada. Perdóname, pero

- Ya me lo explicaron, pero entiende que me preocupe y al fin y al cabo es culpa tuya.
- Pues créeme que no me siento nada arrepentido al respecto.-Lo estaba haciendo, pensó Lily con una sonrisa, estaba coqueteando con James.
- Me voy, tengo que estar horrorosa.-dijo Lily pensando que se había quedado dormida en la sala común, estaba en pijama y seguro que tenía el pelo totalmente revuelto.
- Estas perfecta.-dijo James, quería pedírselo allí mismo, quería besarla hasta que se acabará el mundo, pero se recrimino así mismo por ser así, entonces pensó que tenia que esforzarse, no obstante era la mujer de su vida.- Pero dejare que te vayas a dormir si me prometes que después de las siete harás tiempo para estar conmigo.
- ¿Hasta las siete?-James asintió con una sonrisa-¿de la tarde?- James volvió a asentir viendo la cara de niña pequeña de ella.- Es muy tarde.-se quejo ella por fin.
- Podemos desayunar juntos si subes y te duchas, te doy media hora.-dijo James contento.
Lily se levanto y cogio la manta entre sus brazos se iba a dirigir a su cuarto cuando se volvió rápido y le robo un pequeño beso a James, había sido un movimiento rápido y sencillo, un sencillo beso, demostrándole que era lo que sentía.
- Buenos días, buscador. Es agradable ver tu sonrisa al despertar.- y volvió a coger su camino al cuarto de las chicas.
Al cabo de unos minutos James reaccionó tocándose los labios, y una sonrisa de enamorado volvió a su cara.
- Me vas a volver loco.-dijo mirando las escaleras por donde se había ido.
Llevaba todo el día en las nubes, y todo porque el estupido de James le había dicho que hablaran esa noche, todos sus estupidos miedos, preocupaciones o las mil y una cosas mas que se le pasaban por la cabeza no paraban de dolerle desde que al estupido de James Charlus Potter se le ocurrio decirle aquello. Aunque por debajo de su histeria, se podía ver lo nerviosa y alegre que estaba, había visto a James en clase, pero despues se había esfumado con Sirius y Remus, y tambien Fran. Salio del aula, y miro su reloj, eran las cinco, y vio a las chicas esperando fuera del aula.
- ¿Qué haceis?
- Esperarte.-dijo Alice un tanto molesta.- Fran su fue alegando que se lo agradecería como amiga tuya, y no me preguntes más.
- Pero

- Esta molesta, Lily, no se lo recuerdes.-dijo Amy.
- Oye, ¿ayer dormiste con James?
- No.-exclamo Lily muy sonrojada.- Es que no podía dormir y baje a la sala común y me quede dormida, esta mañana me desperte alli.
- Anda, no voy a indagar. Solo espero que te guste la sorpresa que te piensa hacer James.
Lily sonrio pensando en lo que estaría ideando James.



















Eran las siete cuando decidio bajar a la sala común, pero no vio a James por allí, llegaría tarde penso, o se había olvidado.
Un niño de primero le dio una nota y un precioso ramo de lirios, a Lily y se marcho corriendo, penso que seguro que James estaba debajo de su capa esperando su reacción, esperando la cara que pondría cuando viera el ramo, pero no se preocupo porque James ya sabia lo que sentía, esperaba que ya dentro de poco formalizara su relación.
Olio las flores y sin duda alguna eran los que mejor olían, Y busco la nota:
Estoy en la torre de astronomía.
Lily sonrio y salio de la sala común seguida por todas las miradas de las chicas del colegio.

















.

No podían fallar, debían dejar herida a la prefecta Evans porque era la sangre sucia más repelente del colegio. Además, llevaba meses saliendo solo con dos sangres limpias, quién se creía que era, quién se creía que era esa estupida y sucia sangre sucia, este ataque se tenía que asegurar que salía bien. De seguro que despues de este ataque conseguiría que el señor tenebroso lo mirará con otros ojos, ya no sería el inútil de Avery, ya no sería el.
Miro por el pasillo que daba a la sala común de Griffindor y se felicito por su suerte que tendría ese día, pero aún la suerte iba a estar más de su lado cuando vio a Lily Evans salir con una sonrisa reluciente y un ramo de flores, de lirios, debajo del brazo. Miro esperando que alguno de los merodeadores saliera detrás de ella, pero no fue asi, caminaba sola. Volvio a sonreir cuando la vio caminar sino se equivocaba a la torre de astronomía, seguramente que el pasillo cercano estaría desierto y no tendría ningún problema para atacarla. Y la muy estupida iba totalmente confiada, no estaba alerta, iba en su mundo, penso el muchacho que la seguía con sigilo.



















Lily estaba cerca de la sala de astronomía, ya estaría alli James, era su primera cita, y esperaba que le dijera de empezar algo, pero no se arrepentía para nada de haber iniciado una relación de amistad en principio, pero que ambos supieron que nunca fue asi, que jamás fue asi. Recordo su primer recuerdo de James en el expreso de Hogwarts cuando caminaba al lado de Sirius, ambos tenían cara de traviesos y les hicieron a los prefectos del momento su peor viaje a Hogwarts, porque soltaron cientos de ranas en el expreso que los prefectos tuvieron que recoger hachizandolas. James ese primer año, era un niño travieso y muy simpatico, se llevaba muy bien con ella, quién diría que con los años terminarían discutiendo. En segundo año, hizo las pruebas para el equipo de quiditch pero no entro debido a la estatura y la poca complexión que tenía, por entonces ya se comenzaron a llamar los merodeadores y se daban un poco de misterio, algo que a Lily le molestaba porque veía que se alejaba de aquel niño que también le caía y en tercer curso siguió igual. Pero al comenzar el cuarto curso, lo eligieron para el equipo de quiditch, entonces, se volvio un engreído y prepotente que se dedicaba a pasearse por el castillo con su snitch revoloteando a su alrededor y a sonreirle a todas las niñas menos a ella, y todas morían por el nuevo buscador de Griffindor. Sin duda alguna el peor año de James había sido el quinto donde habían aumentado considerablemente sus bromas pesadas a Snape sin que ella lo puediera remediar ni supiera el porque, despues le preguntaba a cada hora que si quería salir con el, al principio se lo creyo, pero despues desistio que ser otra más en su lista de casanova, donde todas las alumnas de Hogwarts deseaban estar.
Y como le dijo Sirius aquella tarde en la que hablaron, James, el de sexto curso le tocaba decirlo a ella. Penso en el verdadero James, el que le había demostrado cuanto le importaba, el que le demostraba a todas horas que era distinto, pero no es que fuera distinto, siempre había sido asi, solo es que ella nunca se había molestado en conocerlo. Ese James era atento, cariñoso, amable y gentil.
















...

-Sectusempra!.dijo una voz al final del pasillo que caminaba. Y vio como la figura de Lily Evans caía al suelo.
















..

Lily sintio un dolor infinito en su cuerpo, sintio un dolor que le llego hasta el corazón haciendo que se le helará en un segundo cayendo dos lágrimas por su rostro. Sentía como estaba desfalleciendo, como se iba algo de su cuerpo, como algo se le rompia sin que ella pudiera hacer nada.
- LILY.-escucho el sonido desgarrador de alguien.
















.

James llevaba toda la tarde y todo el día planificando junto a los chicos la mejor manera de pedirle a Lily que fuera su novia, sabía que la quería, sabía que lo quería, y era algo que le había dejado de buen humor todo el día. Miro toda la sala de la torre de astronomía, la idea había sido de Alice, bueno ella solo le había dicho que a Lily le gustaban muchisimo las estrellas, pero aquello había sido suficiente para que James pensara la mejor manera de pedirle a Lily que fuera su novia, y es que que mejor manera que con las estrellas, por ello, la había citado allí. Salio a fuera a las siete y cinco para verla llegar, para recibirla. La única verdad de porque salia afuera es que sus nervios ya no le dejaban estar dentro de la torre, y es que por fin estaba a punto de lograrlo, por fin iba conseguir que Lily Evans fuera su novia, le había costado más de cuatro años comprender que para sus ojos ella no era como las demás, pero mas le había costado conseguir que ella creyera en el.
La vio venir con una sonrisa, pero no supo que es lo que sucedía hasta que vio los hilos de sangre que caía sobre su cara, que caía sobre su rostro, y James grito desesperado.
- LILY.
Corrió y la alcanzo antes de que diera con el suelo, pero estab inconsciente perdiendo mucha sangre, no penso en buscar al culpable, solo penso en ir a la enfermería, debían de curar a Lily, no podía perderla ahora que estaba tan cerca de poder tenerla.
















.

El susto para todos había sido enorme, pero cuando Sirius y Remus llegaron aquella noche a la enfermería despues de enterarse por la profesora McGonagall de lo sucedido, vieron a un James totalmente hundido, como pocas demostraba estar y como solo en ocasiones muy señaladas se demostraba. La imagen de el fue desoladora para los dos chicos, que vieron como su amigo estaba sentado en el banco que había al lado de la enfermería con la cabeza entre sus manos y llorando desconsoladamente. Aún tenía restros de sangre de Lily en su túnica, en su cara y en sus manos.
- James,¿Cómo esta?-pregunto Sirius sentandose al lado de James, a su derecha.
- No lo se, apenas unos minutos despues ha entrado el profesor Dumbledore a ayudar, parece que la maldición ha sido bastante fuerte.
- No te preocupes, Lily es fuerte u seguro que consigue salir de esta.-dijo Remus apoyando una mano en su hombro.
- Ha sido mi culpa
mi culpa
yo la hice ir hasta alli sola
sola
-James seguía llorando desconsoladamente sin que sus amigos no pudieran hacer nada.
Había pasado cerca de una hora cuando el profesor Dumbledore salio de la enfermería. Y se dirigio a ellos con gesto serio.
- La señorita Evans, esta bien pero no va a despertar en unos días y va tener que estar en la enfermería por lo menos una semana.
- Le va a dar un ataque cuando se despierte y sepa la cantidad de clases que ha perdido.-dijo Sirius hechandose las manos a la cabeza como siempre hacía su amiga.
- ¿Podemos entrar?-dijo James, que no se había enterado de nada solo de que Lily estaba bien.
- Solo uno. Ustedes decidiran quien entra.
- Entra James, nosotros vamos a dormir, mañana por la mañana pasaremos antes de ir a desayunar.-dijo Remus dandole unas palmadas de ánimo en la espalda.
- Y dale un beso de parte nuestra a la pelirroja.-dijo Sirius imitando el gesto de Remus.
James solo asintio antes de entrar en la enfermería, en la cama del fondo bien arropada se encontraba su pelirroja, el pelo suelto caía suavemente alrededor de su cara y en la almohada, su tez tan pálida la hacía parecer un ángel, un precioso ángel que había caído del cielo. Sonrio para si de comprobar que por lo menos los cortes de su cara habían desaparecido no le habían dejado ninguna marca, se aproximo y le deposito un tierno y dulce beso en los labios, sus lágrimas comenzaron a caer por su cara, se arrodillo y cogio una mano de Lily y siguió llorando silenciosamente con su mano, tan pequeña y delicada en su mejilla. Su llanto era desolador, pues no era menos ya que era el reflejo de su corazón dolorido.
No muy lejos cuatro personas veían la escena tan desoladora, tres profesores y una enfermera miraban la escena conmovidos.
- Creo que por hoy no molestaremos, Poppy.-dijo Minerva McGonagall.- Dejale quedarse esta noche con ella.
- No pensaba separarlo de ella, creo que es la única manera de que duerma algo.-dijo la enfermera.
- Jamás pensé que James Potter estuviera tan enamorado de Evans.-dijo el profesor de pociones.
- Los caminos del corazón son increstutables.-dijo el profesor Dumbledore saliendo silenciosamente de la enfermería con el resto de los profesores.- Ahora creo que lo mejor es saber quién fue quién hizo eso, porque cuando James y los otros dos lo descubran les va a dar igual las consecuencias.
- Esos chicos son únicos.-dijo el profesor Slughorn.- Pero a ella la vana a defender a uñas y dientes.
Habían pasado dos días desde el ataque de Lily, todavía seguían sin saber porque había sucedido todo, pero para aquel chico que llevaba dos días sentado en la enfermería en una silla al lado de la cama en la que reposaba una pelirroja que había sido inducida en un sueño muy profundo para que se recuperara antes. Sus amigos y profesores habían insistido en que debía salir algunas horas a descansar y el como única respuesta, decía que hasta que una pelirroja no le asegurara que estaba bien no se pensaba ir de alli.
Sirius y Remus habían conseguido que James saliera quince minutos aquella mañana para darse una ducha ya que llevaba desde aquel día sentado a su lado vigilando a su amor.
Era ya el tercer día cuando Lily se desperezo y abrio los ojos, encontrandose unos ojos que la miraban sonriendo y de una manera tan tierna, James acaricio su cara con un amor infinito.
- Buenas tardes pequeña.-dijo James mirandola a los ojos esmeralda de Lily.
- Hola James.-dijo Lily.
Se tiraron minutos mirandose como si el espacio y el tiempo alrededor de ellos se hubiera parado, y no pudieran dejar de mirarse.
- Me distes un terrible susto, pequeña.-dijo James arrodillado al lado de ella.
- ¿Qué es lo que paso?-pregunto ella intentando incorporarse, pero entonces su cuerpo se noto dolorido e hizo un gesto de dolor.
- Debes de reposar.-dijo James tratandola igual a que una pequeña niña.- La maldición aún no se te ha curado, asi que te tendrás aquí hasta la semana que viene.
- Pero las clases

- Te pasaremos los apuntes.-dijo James riendo, no esperaba menos de la pelirroja.- Ahora debes de descansar un poco más, princesa.
- Solo dormire si me das un beso.-dijo Lily tremendamente sonrojada.
James se agacho y le dio un beso en la frente.
- Asi no gusta a mi.-dijo Lily cuando James le dio el beso.
James se agacho y le dio el beso que ambos llevaban esperando días, desde que ella se declarará esa tarde en el aula vacia donde James le había explicado tantas cosas. Su beso fue electrificante para ambos.
James se agacho mirando a los ojos a Lily que deposito sus brazos alrededor del cuello de James con toda la naturalidad y espontaneidad del mundo como si llevase haciendolo toda su visa, James poso una de sus manos en el colchón donde descansaba la pelirroja, la otra mano la deposito en la cara de Lily, y se fueron acercando, estaban a solo un centímetro, sentían sus respiraciones y cerraron los ojos, se acercaron y finalmente rompieron esa distancia, dandose ese beso tan esperado. James sintio como el mayor de los escalofríos le recorrio toda la espalda, las mariposas de su barriga saltaban de alegría y olvido cualquier otra cosa que tuviera hasta hace unos momentos en su cabeza. Lily sintio como cada poro de su pelo se erizaba, como sus mejillas ardían de calor y como los labios de James la guiaban por un paraíso de sensaciones y de sentimientos en los que solo estaban ellos dos, donde no había ataques a muggles, donde no había complicaciones, donde solo estaban ellos dos y el infinito amor que sentían el uno por el otro. Se separaron con tristeza, pero tenían que hacerlo.
- Dejame protegerme.-dijo James.
Lily le miro a los ojos, pero no sabía decirle que no, no cuando se lo pedía con esa sinceridad y con esa cara de niño bueno. Lily asintio, y James sonrio.
Cada mañana Lily se las pasaba sola mirando los apuntes que los chicos les traían las tardes, y pensando en las horas que tardaría James en volver. Las tardes las pasaba con los chicos hasta la cena, y después de la cena, sentía a James llegar debajo de su capa invisible y sentarse en la silla a pasar la noche, no pensaba dejarla sola.
Después de una semana, a Lily por fin le dio el alta Madame Pomfrey, a la salida de la enfermería la esperaban Remus, James, Sirius, Alice, Frank y Amy. Las chicas la abrazaron y los chicos también. Caminaron riendo hasta la sala común.
Habían pasado horas desde que Lily salio de la enfermería, ahora solo quedaban ellos dos en la sala común, y se había apoderado un silencio sepulcral, un silencio que tampoco incomodaba pero que tenía que romper, se tenía que romper tarde o temprano.
- James, me tengo que ir acostar.
- Ve, yo me quedaré durmiendo aquí.-dijo James después de un rato.
- Ni hablar, ve a tu cuarto y duerme en tu cama, James.-dijo Lily regañandole.- Además mañana tienes partido.
- Me importas tu mas que el quiditch.-respondio James con una sonrisa.
-James, tienes que descansar.
- Solo descanso cuando se que te estas a salvo, y creeme seguro que el sofá es más comodo que la silla de la enfermería.
- Sabes que

- Me recuerdas a mi madre regañandome cuando me encabezono en algo.-dijo James con una sonrisa mirando la postura que ahora mismo tenía Lily, pero ella en cambio no se movió.- Lily, entiendeme que si te pasará algo.
- Yo lo entiendo.- corto Lily.-Pero tienes que descansar, además en el cuarto no estoy sola, esta Amy, Alice y seguramente Frank.
- Dalo por seguro, nosotros no lo vemos desde hace mucho por el cuarto.
- Pues yo lo veo a menudo por las mañanas.-dijo Lily viendo en la cara los celos de James.- No te pongas celoso.
- Cuando tu te pongas celosa sin poder remediarlo yo también te lo diré.-dijo James sonrojado.- Ve a dormir, ha sido un día largo y necesitas descansar.
- Pero, James, no puedo hacerlo sabiendo que tu estas durmiendo aquí. Aunque si me quedara yo a dormir contigo supongo que te quedarías más tranquilo.
- Ni hablar pequeña.-dijo James negando con la cabeza.- Necesitas descansar, necesitas tu colchón.
- Pues entonces subire y me pondre el camisón más corto que tengo, y mañana cuando me vea Frank que te cuente si le gusto.
James se imagino a Lily con un camisón cortisimo y sonrió para sus adentros, pero que eso lo viera Frank antes que él ni hablar del peluquín. Lily sonrió satisfecha porque sabría que la dejaría dormir en el sofá junto a él.
- Además, si viene la profesora McGonagall, podemos decir que nos quedamos dormidos.
- Lily, hace rato que me convencistes.
James convoco dos mantas muy gruesas que su madre le había echado cuando se fue a Hogwarts, siempre le echaba mantas y comida, porque según ella no se alimentaría bien en el colegio.
- Que calentitas.-decía Lily mientras se acurrucaba al lado de él.
- Mi madre siempre me las echa.
- ¿Cómo es tu madre James? Es decir, la conozco de verla cuando va a por ti, pero

- Mi madre es genial, supongo que como cualquier madre, pero es la mía.-dijo James con cariño y la mirada perdida en el fuego, Lily lo miraba atentamente.- Pero la conocerás en Navidad, tengo que presentarle a mi novia y que me deje en vergüenza.
Lily sintió como un fuerte rugido, como un enorme monstruo crecía en sus entrañas, crecía para no dejarla vivir. Quería eso decir, que no sería la primera novia que James llevaba a su casa, que seguramente le había presentado a más de una, y que para el a lo mejor era una más.
- ¿a QUIÉN han conocido tus padres?-dijo Lily a la ofensiva.
- Pues a Sirius, Remus, Peter, Frank y Alice.-dijo James sin darle importancia pero con la certeza de que la pelirroja estaba celosa.- Se por donde me lo has preguntado.-añadió al cabo de un rato.- tu eres la primera y ultima novia que llevo a mi casa.- James aprovecho y le robo un beso.
- Entonces, es oficial, ¿somos novios?
- Creí que suponía cuando
-pero James se sonrojo.- vamos
cuando nos besamos en la enfermería.
- Ya, pero creía que me lo preguntarías.
- Lily

- Esta bien, pero por favor no digas todavía nada por ahí, necesito tiempo para hacerme a la idea de que voy a ser el centro de atención de Hogwarts por unos días.- Lily miro a James.
- Lily, estoy contigo y eso para mi es suficiente.
Lily se acurruco y a los pocos minutos se quedo dormida, con esa cara tan angelical que le quedaba cuando dormía y que a James le encantaba, James tardo un poco más en dormirse, pero era normal porque se sentía tan feliz de tener ahí al lado a su pelirroja.


















..

- Hoy hay partido.-dijo James de un salto cuando los primeros rayos comenzaban a aparecer, despertándose de un salto que casi hacen a Lily caer al suelo, que lo hubieran hecho de no ser porque Lily estaba despierta desde hace un rato hablando con Sirius que había bajado preocupado.
- Te lo dije.-dijo Sirius con una sonrisa.- Pero espera porque todavía no se ha ubicado.
James tenía la mirada perdida, estaba intentando ubicar donde estaba, donde se encontraba esa mañana, entonces la imagen de Lily vino de pronto y se giro preocupado porque seguramente la habría tirado al suelo.
- Lily.-dijo el preocupado.- ¿te tiré pequeña?
- No.-respondió Lily sabiendo que James la había llamado pequeña delante de Sirius que miraba la escena muy divertido, de hecho solo le faltaban las palomitas.- Menos mal que me aviso Sirius.-dijo Lily dándole a entender que no pensaba darle un beso delante de este.
- Buenos días perro sarnoso.-dijo James con reproche.
- Buenos días Romeo.-dijo Sirius divertido.- Dale un beso, quiero verlo.
- No, eso es para la intimidad, ya te lo dije.
- No me lo dijiste, si lo hubieras hecho me acordaría.-dijo Sirius.
- Me voy a cambiarme.-dijo Lily antes de ponerse más colorada.- ¿Me esperas para desayunar?
- Por supuesto.-dijo James cogiendo las mantas, y Lily le dio un pequeño beso mientras que Sirius, y Amy que acababa de bajar se saludaban. James sonrió ante la picardía de esta.


















..

Caminaban camino de la sala común, todos los griffindors vitoreaban a su equipo, no obstante acababan de ganar el partido, James había cogido la snitch a la media hora de partido, pero aún así el partido iba ganado griffindor por más de 150 puntos. Lily caminaba despreocupada hablando con Remus que reía de las ocurrencias de su amiga, cuando llegó a la sala común lo vio allí de pie rodeado por todas las chicas de Hogwarts, Lily las miro con rabia a cada una de ellas y su monstruo rugió dentro de sus entrañas.
Se adelanto unos pasos y se puso delante de James que llevaba mirándola desde que entro al lado de Remus, no quería tener problemas con la pelirroja y mas nada la vio aparecer levanto las dos manos para hacer ver que el no estaba haciendo nada, ante las risas de Remus y Sirius que entendían porque lo hacían, todas las niñas que había a su alrededor creyeron que era un juego o algo por el estilo y se rieron y comenzaron a abrazarlo ante la atenta y furiosa mirada de Lily.
Después de unos segundos decidió que era hora de airear su recién estrenada relación con James, se acerco con paso decidido y con la expresión que solía poner en pociones cuando estaba muy segura de lo que debía hacer. Le costo un poco quitar a la última chica que seguía abrazada a James. Una vez lo hizo, miro a James con una sonrisa que era exclusiva para el y enrosco sus brazos en su cuello, poco a poco se fue alzando hasta besarle tiernamente en los labios, James no se resistió en ningún momento porque había descubierto que los besos de la pelirroja eran para el su droga, y la abrazo fuertemente por la cintura, elevándola un poco.
La sala común se quedo completamente en silencio, que Lily Evans estuviera abrazada y besándose con James Potter era algo absolutamente nuevo y alucinante para todo el mundo, menos para los muchachos de séptimo que reían a carcajada limpia de las caras de sus compañeros de casa que no ocultaban sus caras de sorpresa.
Poco a poco fueron cortando dicho beso aunque le doliera mucho, luego se perderían por ahí sin que los mirara toda la casa. Una vez termino el beso, Lily y James se quedaron mirándose, sin ser conscientes del todo que toda su casa los estaba mirando.
- ¿Son novios?-pregunto una niña pequeña de primero a la que le caía muy bien la prefecta Evans.
Lily entonces sintió las miradas de todos sus compañeros y sus coloretes comenzaron a salir, James se rió de verla tan colorada, era increíble lo tímida que era a veces. Lily se intento escabullir del lado de James, pero James la retuvo fuertemente de la cintura impidiendo que se escapara de su lado.
- He de decir que Lily y yo somos novios, y que estoy muy enamorado de ella, es decir, que no es algo pasajero.-dijo James muy serio.
Lily sonrió ante la confesión de James, pero sintió como muchas de las niñas les echaban miradas furiosas, y se refugio en el cuerpo de James que lo noto, y miro a las niñas desafiantes, mientras ellas les lanzaron sonrisas coquetas.
- Bueno, se que es un bombazo que Lily Evans y James Potter estén saliendo juntos, pero creo que tenemos una celebración pendiente, así que comience la fiesta.-dijo Sirius antes de que empezara una pelea.- Enhorabuena amigo, has salido vivo.
- Gracias.-dijo James mientras le chocaba la mano.´
- Pelirroja, no pudiste controlar los celos.-dijo Remus acercándose a Lily, pero ella solo le sonrió. Aprovechando que James estaba entretenido hablando con un muchacho de quinto intento separarse un poco.
- No te vas a escabullir de mi lado.-dijo James cogiendola del brazo.


















Media hora después caminaban bajo la capa hacía algún sitio en el que estuvieran solos, entre risas, sonrisas y miradas dulces estaban solo ellos.
- No pudiste controlar los celos, te dije, que no era tan fácil.-dijo James riendo.
- No me puse celosa
Es que son unas busconas
-dijo ella separándose de su abrazo.
- Te pusiste celosa.-dijo James divertido.
- SI, ME PUSE CELOSA.-grito Lily y James esbozo una sonrisa.
- Si, eso va a suceder cada vez que te pongas celosa, creo que me va a gustar que seas celosa.-susurro a su oído, haciéndola estremecer.
- Pues puede ser que también la tome contigo.-dijo Lily divertida.
James andaba nervioso por todo el compartimento desde que su pelirroja había ido a asegurarse de que todo estaba bien, y allí estaba el con Sirius Black que reía de verlo tan nervioso.
- Ya, Sirius, déjalo.-dijo James enfadado pero centrado en su tarea de seguir desgastando el suelo del compartimento.
- Jejejeje.-reía Sirius.- Pero es que no te estas viendo James, pareces una adolescente que espera la hora de su cita.
- Entiéndeme no es fácil.-dijo James.- Tengo que hacer las cosas bien, tengo que decirle al padre de Lily que me deje visitar a su hija como novio.
- Jejejeje.-reía más Sirius de imaginar la escena.- Bueno, bueno, no me pegues. Se me ha ocurrido una idea para ayudarte.
- No me voy a beber ninguna poción.-dijo James serio.
- No te tienes que beber ninguna poción.-dijo Sirius riendo.
- No voy a hacerme ningún hechizo.
- No es nada de eso.-continuo Sirius antes de que le interrumpiese.- Haz que yo soy el padre de Lily, ensaya conmigo.
- No es una buena idea.
- ¿Se te ocurre algo mejor?-dijo Sirius.
- Vale, esta bien.-dijo James, y al momento Sirius se puso de pie.
- Hola señor Evans, soy James Potter.-dijo solemne James estrechando la mano de Sirius que luchaba por aguantar la risa.
- ¿Usted es que el quiere robarme a mi hija?
- Sirius, tomate esto en serio.
- Vale, continua.-dijo Sirius aguantándose la risa.
- Quisiera pedirle permiso para visitar a su hija como novio formal, ella me interesa.
Sirius ya no aguanto más y estallo en carcajadas.
- Sirius

- Es que parece que hablas de una escoba
ella me interesa.-dijo Sirius imitándolo.-jajajajaja. Tienes que tratarla como lo que es, que es tu razón de vivir.
- Vale, pues ahora yo hago de padre de Lily.-dijo James enfadado.
- Hola señor Evans, mi nombre es James Potter.-dijo Sirius muy serio estrechándole la mano a James.- Quisiera pedirle permiso para visitar a su hija, la cual me robo el corazón hace más de seis años y con la que quiero una relación formal.
- Eso

- Dile eso amigo, además, piensa que el es muggle y no te puede hechizar. Pero sobre todo háblale con el corazón.
Sirius se marcho del compartimiento dejando a su amigo más nervioso aún.
Cuando bajo del expreso busco primero a los padres de Lily, y allí al fondo vio a su padre solo esperando a su hija, sabía que Lily tardaría aún unos cinco minutos más porque tendría que cuidar de los alumnos más pequeños, acelero el paso y respiro profundamente.
- ¿Señor Evans?-pregunto James.
- Aja.-dijo el hombre mirando serio al muchacho.
- Buenas tardes.-dijo formal James.- Soy James Charlus Potter, compañero de casa de su hija Lily.
- Ya se quién eres.-dijo el padre aún serio, ese chico siempre le había caído bien, pero verlo así era bastante divertido.
- Bueno, el caso es que yo quería pedirle permiso para visitar a su hija como novio formal.-dijo James asustado.
- ¿La quieres?-pregunto el padre al que no le sorprendió aquella relación.
- Más que a mi vida, se que ahora mismo nuestro mundo no esta pasando por buenos momentos pero yo quiero protegerla hasta el fin de nuestros días.-dijo James sonrojado, pero hablando con el corazón como le había aconsejado Sirius.- Conozco a su hija desde hace muchos años, y aunque no siempre me he llevado bien con ella, quiero que sepa que me robo el corazón desde el primer día que la vi.
- Esta bien muchacho, no soy un ogro.-dijo el hombre, ya con una sonrisa.- Y me alegro de que hagas las cosas bien y con seguridad.
- Entonces

- Por supuesto que te dejo, al menos no eres una morsa.-dijo el padre refiriéndose a Vernon.
- Quería una cosa más.
- Dime muchacho.
- Quería pedirle permiso para que el día de Navidad deje que su hija venga a mi casa, mis padres solían dar un baile de navidad, no se si este año lo harán.
- ¿Por la enfermedad de tu madre?-pregunto el padre, a lo que James asintió.- Me comento algo mi mujer.
- Aja, pero aunque no lo den, quisiera que mi madre conociera a Lily.-dijo James triste.
- No te preocupes muchacho, así se hará. Avisa con la hora a Lily, por sus medios.-dijo el padre refiriéndose a la lechuza.
- Papa.-dijo Lily abrazándose a su padre.- James. ¿Qué haces aquí?
- Vaya forma de saludar a tu novio, hija.-dijo el padre sonrojando a los dos.
- Papa

- Ya lo se hija, y me parece bien
-dijo el padre ante la mirada incrédula de su hija y cogiendo su baúl.-Te espero fuera. Encantado a conocerte James

- Pero
-dijo Lily, volviéndose a pedir una explicación a James que la atrapo en un beso y a ella se le olvido todo lo de su alrededor.
















..

¿Cómo demonios había conseguido convencer a sus padres para que consiguiera que fuera a la maldita fiesta a su casa? ¿COMO?
Si conocía bien a su padre, y la razón en aquellos momentos estaba con el, le hubiera pegado un par se puñetazos en lugar de aceptar que ella fuera a la fiesta en la casa de James. Y ahora, allí estaba, echa un manojo de nervios terminando de arreglarse con la ayuda de su madre que iba de aquí para allá trayendo maquillaje, complementos, la túnica

Intentaba decirle a su madre, que aún no sabia si tenía que llevar traje de gala o no, que James había quedado en avisarla por la mañana. Pero hay estaba, aún quedaba un rato para la hora de comer y James no la había avisado de si debía o no llevar ropa de gala. Sintió como llamaron a la puerta y su padre abría la puerta dando un caluroso saludo, ¿quién sería esa mañana? Parecía que quién fuera se pensaba quedar a comer.
Sintió como alguien subía para arriba, para su habitación corriendo, sin llamar a la puerta vio a su madre allí parada, sonriéndole sabedora de una gran sorpresa.
- Mama, si es Snape, ya le puedes decir que

- Lily, yo solo venía a decirte que hay un muchacho moreno con gafas muy guapo y educado en la sala conversando con tu padre.-dijo su madre y sonrió ante la cara de asombro de su hija.
- Pero

- Lo invito tu padre a comer.-dijo su madre.- Yo tampoco sabía nada, mira con que pintas, nada más vino a encontrarme.
- Mama
¿Qué me pongo?
- Baja así, o si quieres ponte unos vaqueros y un jersey, si te pones algo más arreglado va a quedar poco espontáneo.
Lily bajo con su madre, era cierto que estaba allí James Potter, su James Charlus Potter, y ella no se lo podía creer, estaba bromeando con su padre, el cual trataba siempre a Vernon pero nunca lo había visto bromear con su otro yerno. Estaba tan guapo como siempre, con esos pantalones oscuros de vestir y ese jersey azul oscuro. Su madre tosió y el se giro de inmediato, en su cara se dibujo una gran sonrisa, una enorme sonrisa. Lily también sonrió y se perdió como siempre le sucedía en la mirada de James, ni recordaba que sus padres estaban allí mirándolos bajo su atenta mirada.
James se acerco a la escalera por la que ella estaba bajando y le tendió una mano, ella se la acepto y bajo los escalones que le quedaban agarrada firmemente de su mano. Con una sonrisa miraba su padre la escena, era cierto que el muchacho le había dicho que quería a su hija, pero el quería comprobarlo y por eso le había invitado a comer esa mañana de navidad. Con gusto estaba comprobando que no solo el muchacho le amaba, sino que además su hija le correspondía de la misma manera.
- Querida, ¿te ayudo con la mesa?- escucho Lily por detrás decir a su padre.
- Me parece bien cariño.-dijo su madre que se fue junto a su padre hacía la cocina.
- Feliz navidad pequeña.-dijo James dándole un tímido beso en la mejilla a ella.
- Feliz navidad buscador.-dijo Lily con una tremenda sonrisa.- ¿Cómo te dejaste enredar? Tú una vez me dijiste que jamás habías querido

- Tú lo has dicho, nunca. Tu eres diferente, tu eres la mujer a la que amo, y por ti lo haría todo.
- Hasta reírte de los chistes malos de mi padre.
- No son tan malos, son fáciles de entender.-dijo James con la misma sonrisa que siempre tenía para ella.
- Espero que puedas salir vivo...
La comida trascurrió entre risas y miradas cómplices de la pareja. Parecía que le había costado menos conseguir conquistar a sus padres que a ella, sus padres reían ante las historias alocadas de James, ante sus chistes, pero también les gustaba la educación que el muchacho demostraba en todo momento y las miradas llenas de amor que le dedicaba a su hija.
Lily se acerco a la cocina a ayudar a su madre a fregar los platos mientras su padre tenía una conversación con James, Lily miraba temerosa hacía la puerta en la que en algún momento esperaba ver entrar a James con un golpe en la cabeza o algo parecido.
- Mama. ¿Seguro que lo va a dejar vivo?
- A tu padre le ha caído bastante bien siempre James, siempre decía que el te miraba diferente pero yo pensaba que mi hija sería demasiado orgullosa y jamás daría su brazo a torcer

- El cambio mama

- Tu has cambiado hija, también.
- Mama. ¿Entremos?
- No te preocupes hija, si tu padre no ha matado a Vernon todavía, no matará a James porque el si le cae bien.

- Al final has sobrevivido.-decía Lily cuando salían de su casa camino de la casa de James, estaban caminado cerca de la casa de James, se habían aparecido unos metros más allá para poder tener un momento de intimida juntos.
- He sobrevivido, pero he de decirte que en mi casa las cosas son muy diferentes.-dijo James serio.- Tengo un hermano, Sirius, que le encanta hacer rabiar a mi novia al que tendrás que mantener a ralla a la vez que a mis padres que te preguntarán mil y una cosas.
- Espero que me ayudes.-dijo Lily con cara de susto.
- No podría dejar a una mujer tan bella en semejante en apuros.-dijo James con una sonrisa, allí la había cogido en sus brazos, antes de que ella le recriminará.-Verás, vivir en el campo tiene muchas ventajas, pero muchos incovenientes, entre ellos que esos preciosos zapatos de tacón se te mancharían con ese barrizal que ahí hasta la puerta de mi casa, asi que te llevare en brazos.
- Pero peso mucho James

- No lo suficiente. Recuerdame cuando volvamos que te hare comer más.
- Pero si estoy rellenita.
- Ni hablar.
- James, bajame, que dirán tus padres al verme asi en tus brazos.
- Que me han dado a una buena educación.-dijo James sonriendo.- Y el otro individuo dirá que no he desaprovechado la ocasión.
- No lo has hecho.-dijo ella con una sonrisa, riendo de verse en sus brazos.
Cuando llegaron a la puerta de la casa, mansión Potter se pudo dar cuenta de que James no vivía en una casa de campo cuelaquiera, sino en una mansión en medio del campo. Al entrarun servicial James le retiro el abrigo y antes de que se pudieran dar cuenta ya estaba alli Sirius.
- Buenas tardes pelirroja,sobreviviste amigo.
- Pues claro, mi padre aún no se ha comido a nadie.-dijo ella dandose por aludida.
- Ya, ahora te queda a ti
Por cierto Cornamenta, no desaprovechastes la ocasión.-dijo Sirius, ante lo cuál Lily empezo a reir, nunca se sorprendería de lo bien que conocía James a Sirius.-¿De que te ríes?
- De nada Sirius.-dijo ella aún riendose.
- Por cierto pelirroja, estas muy guapa.
James se giro y miro a si amigo con ganas de querer matarlo, pero la verdad es que no había visto a Lily aún sin el abrigo, cuando se fijo vio a una Lily preciosa y ellegante. La blusa blanca que llevaba debajo de la rebeca negra, y la falda de vuelo negra con bordados blancos no le podía quedar mejor. James al mirarla se olvido de que antes quisiera pegarle a su amigo o cualquier otra cosa.
- James, hijo, haz que tu novia pase más adentro de la casa, que no solo es esa habitación.-dijo su padre risueño.
- Papa, claro.-dijo James volviendo en si.- Lily, el es mi padre.-dijo acercando a Lily a donde estaba su padre.
- Encantado de conocerlo señor Potter.-dijo ella sonriendo.
- Encantado de conocerte jovencita.-dijo el sonriendo.- Pasa a la sala, mi mujer esta deseando conocerte.
¿Su mujer? Lily se quería morir de la vergüenza tenía que haberle dicho a James que estaba mala o algo, la madre seguro que la miraría mal y no la querría como novia de su perfecto y adorado único hijo. Y allí estaba, ella con sus enormes coloretes, los cuales hacían que no se distinguiera entre sus cabellos y su cara.
- Lily, querida, mucho gusto en conocerte.-dijo la señora Potter dandole dos besos.- Me da mucho gusto saber que al final James consiguió conquistarte.
- Feliz navidad, señora Potter.-dijo Lily más sonrojada aún.
- Sientate y cuentame como fue que finalmente consiguió conquistarte.
- Mama, no empieces, seguro que Lily tiene mejores cosas de las que hablar.-dijo James sonrojado al igual que Lily.
- Si quieres te cuento yo.-dijo Sirius voluntario.
- Mejor, le cuento yo Sirius.-dijo Lily tímida, pero preferia darle ella su punto de vista.- Vera, señora Potter, finalmente no le costo tanto conquistarme solo tuvo que dejarme conocer al verdadero James.
- Y unos cuantos meses.-dijo James sonriendo a su pelirroja.
- Lily, además, que no se te olvide las veces que lo mandastes a la enferme
AUCH!!-dijo Sirius mirando a su amigo que le había dado una colleja sin miramientos. Mientras la señora Potter se reía.
- Cuentame Sirius tu versión de la historia.-dijo la señora Potter, que prefería reirse un rato a costa de su hijo y de su nuera. En aquellos momentos sono el timbre.- Ese será Remus, lo invitaste ,¿no?
- Yo no...-dijo James.
- Fui yo.-dijo Sirius.- No me mires asi amigo, ha sido idea de tu madre.
- Feliz navidad, señor Potter.-dijo estrechandole la mano.-Feliz navidad señora Potter.-le dio dos besos que gustosamente acepto.- Feliz navidad, James, Sirius, Lily.
- Pues ya que estamos todos vamos a cenar, y me cuentas esa historia.
- ¿Desde el principio?-pregunto Sirius, ofreciendole su brazo para apoyarse.
- Me encantaría.
- Pues nos llevara toda la cena, ¿no crees Remus?-dijo Sirius a su amigo que acababa de llegar.- La historia de James y Lily.
- Y se nos olvidará algo.-dijo Remus sonriendo.
- Ya te dije que mi hermano era muy inoportuno.-dijo James a la pelirroja cuando entrabamos.
- Me da igual pasar vergüenza con tal de que seas feliz.-dijo esta con una sonrisa.
- ¿Cómo? A mi no me hace feliz que me torturen.
- Pero si te hace feliz ver a tus padres reir.-dijo ella.
Una vez se sentaron a la mesa, la cena transcurrio entre muchas risas, porque entre Remus y Sirius la verdad es que la historia de James y Lily estaba quedando bastante cómica y Lily se estaba enterando de muchas cosas que su novio había hecho por ella que ignoraba, y que le hacía ver que desde siempre James la había querido, desde mucho antes de lo que ella había pensado. Le relataron desde su primer año en Hogwarts, desde la selección hasta el último partido donde Lily lo beso delante de toda la casa, pasando por las cuatro veces que Lily envio a James a la enfermería, que ella hubiera saltado del relato pero que su padre sonrio diciendo que a los Potter les gustaban las mujeres con temperamento y que James seguro que se lo merecía a lo que su hijo le daba la razón. Aquella cena quedo para la memoria de todos los presentes, fue una de las mejores cenas de ellos, ya que todos se sentían como en familia.
Una vez terminaron de cenar, cambiaron a la sala de estar para tomar el café, y James aprovecho para enseñarle a la pelirroja el jardín de su casa, que en aquellos momentos se encontraba nevado. El jardín había sido diseñado por la señora Potter despues de que James se marcho de la casa porque no sabía en que emplear su tiempo, el tiempo desocupado que había en su casa, tenía dos partes bien diferenciadas, un pequeño invernadero de cristal y un pequeño jardín al aire libre que era el que se encontraba ahora mismo nevado. James la dirigio hacía el pequeño invernadero, que parecía mágico con todas aquellas flores florecidas, a primera vista pudo diferenciar rosas de diferentes colores, petunias, jazmines y lirios, su flor favorita los tulipanes.
- Lily.-la llamo James desde el otro extremo.
Ella se giro y lo vio alli tan guapo como siempre, tan atractivo como siempre a la luz de la luna llena. Le miro directamente a esos ojos castaños que la habían conquistado hace muchisimo tiempo y que siempre conseguían hacerla volar a un mundo de felicidad, se quedo durante largo rato mirandolo. Era feliz, no sabía que le depararía el futuro en aquellos tiempos pero sabía que fuera lo fuese seguro que James estaría en él a su lado.
James la vio girarse, su pelo largo y liso ondeo con ella, y esos bellos ojos color esmeralda lo hipnotizaron.
- Lily, ven un momento.-dijo James dandole la mano suavemente.-Quiero darte mi regalo de navidad, para ello te traje aquí, porque tiene la mejor vista del firmamento que he visto en toda mi vida.-dijo señalandole el techo.- Aquel día cuando te me declarastes y me dijistes que no te dejara preocupada y despues de tu ataque estuve buscando algo que te asegurara que estaba bien, despues de mucho buscar encontre esto.-James le dio una pequeña caja.
Lily abrio la caja asombrada de las palabras de James, la desenvolvio con sumo cuidado, despues abrio la caja. El regalo de James era un colgante verde en una cadena de plata, el colgante simulaba una lágrima y dentro tenía un líquido que brillaba verde esmeralda.
- James
-dijo Lily emocionada.
- Lo compre la semana de tu ataque, me lo envio mi padre, que fue el que me lo encargo cuando le dije las caracteristicas de lo que quería.-dijo James retirandole el pelo de su cuello.- Es muy especial, porque dentro del colgante contiene algo mio.
- ¿Qué es?
- Lagrimas de amor, cuando te atacaron,.-dijo James cabizbajo abrazandola desde su espalda.- Lloré como jamás lo había hecho en mi vida, creí que me moriría, mi padre me explico que tendría que poner dentro de el algo que significará cuanto te amo, yo puse esas lágrimas, que significan lo que sería sin ti en mi vida. Porque sin ti mi vida no es nada Lily.
- James, te quiero.-dijo Lily atrapando a James en un beso tierno.
- Mi regalo no es tan especial, pero creí que te gustaría.-dijo Lily sacando de un pequeño bolsillo de la falda dos regalos, que James los hizo volver a sus volumen.
James optó por la caja pequeña primero, la abrio con mucho interés, y en el se encontro un reloj plateado, muy elegante, en el que llevaba una inscripción por detrás: Mi corazón siempre sera tuyo, Lily.
- Se que es una tradición que cuando cumplis la mayoría de edad os regalan un reloj, bueno lo se ahora, me lo conto Sirius ayer.-dijo Lily, pero James le dio un beso.
- No te preocupes.-dijo James.- El tuyo es mucho mejor.
Entonces cogio el segundo paquete y vio una nueva túnica de quiditch de buscador, la última se le había roto hacía apenas dos días en un entrenamiento, pero esta era distinta. Lily le había grabado:Para el único buscador de mi vida.
James sonrio y la abrazo, no supo cuanto tiempo estuvieron disfrutando de la compañía del otro y que hora era, tampoco les importaba, disfrutaban de uno de los pocos momentos a solas que tenían.
Era junio, hacía año y medio que salían juntos, y el día anterior habían terminado los examenes de septimo entre estrés y muchas preocupaciones por el futuro.
Lily se desperto con los primeros rayos del sol que entraban por las cortinas, se volvio buscando a James, pero hacía algunos minutos que se había levantado. Al lado de ella, en la mesita encontro una carta de James, con su letra de siempre.
Buenas días bella durmiente, seguro que ya me buscaste en la cama
Pero me he tenido que levantar con una increíble fuerza de voluntad.
Tengo que hacer unas cuantas cosas antes de comer, espero que no te importe desayunar y comer con los chicos, no te enfades.
Te espero a las 20.00 h en la torre de astronomía.
Un beso, tu buscador

Lily se dio media vuelta maldiciendo a James que la había dejado todo el día sola, todo el día se lo pasaría con Remus y Sirius, por lo menos esperaba que ellos no tuvieran nada que hacer, cuando viera a James se vengaría por abandonarla todo el día.














..

James, se había levantado aquella mañana con la pelirroja acurrucada entre sus brazos, era increíble querer tanto a una persona, pero aquella personita que estaba acurrucada como las niñas chicas era su felicidad. Y otra vez como en los últimos meses le entro aquel miedo cuando pensaba en lo que iba a hacer.
Se había acomstumbrado a dormir con Lily entre sus brazos, y ese era su mejor vicio. Todavía recordaba como despues de la muerte de sus padres, le pidio que durmiera con ella, que no la dejará sola, y desde esa noche no se había despegado de ella nada más que las noches de luna llena que siempre lo esperaba en el sofá.
Se había preguntado desde que empezaron aquel curso como sería su futuro, nunca tuvo una idea clara de lo que quería ser, lo únio que tenía muy claro es que lo pasaría al lado de esa mujer, de esa maravillosa mujer que era su felicidad.
Miro el reloj por décima vez y se separo con cuidado de ella, que se movio solo un poco.
Entro en la habitación donde sus amigos ya estaban despiertos.
- Buenos días.-dijo James con un bostezo quitandose la capa.
- Remus, corre lanza paralizalo que un intruso ha entrado en la habitación.-dijo Sirius lanzandose encima de su amigo. Al momento, Remus y Sirius se liaron a carcajadas.
- No me hace gracia.-dijo James serio.
- Vale Cornamenta, tampoco era para tanto.-dijo el riendose aún.
- Dejalo Sirius, tu padre dice que te espera en una hora en tu casa para el papeleo.-dijo Remus lanzandole la nota.
- Gracias, Remus.-dijo James cogiendo la ropa para vestirse.
- No dejeis a Lily sola, no vendre en todo el día.-dijo James.
- James, amigo, ¿estas seguro?
- Sirius, Remus, jamás he estado más seguro de algo en mi vida que de querer a esa condenada pelirroja, pero de lo que no estoy tan seguro es de la respuesta de ella, le temo a esa respuesta.
- James, no dudes del amor de Lily.-dijo Sirius.- Remus, tendremos que comprarnos un traje rápido.
- Si, demasiado rápido.
James se vistio con rapidez y cogio su capa de viaje, camino por el pasadizo hasta Hogsmeade y se desaparecio para aperecer cerca de su casa. Camino tranquilo porque llegaba con tiempo sobra, todavía no le había dicho a sus padres que pensaba hacerlo una semana despues de salir de Hogwarts y penso que seguramente su madre pondría el grito en el cielo, como el día que le dijo que entraría en la orden. Entro en la casa minutos despues y saludo a su madre que estaba en su adorado jardín, en el que ahora estaba haciendo una zona de juegos para sus futuros nietos, a lo que James sonrio.
Entro en el viejo despacho de su padre despues de llamar y alli se encontro con el director del colegio esperandolo, le sonrio pero no le dijo nada por estar fuera del colegio a aquellas horas.
- ¿Qué tal los extasis?- pregunto el director estrechandole la mano.
- Bien, como siempre.-dijo con una sonrisa estrechandole la mano.- Buenos días, padre.-dijo James abrazando a su padre.-¿Llegue temprano?
- En absoluto, estaba arreglando unas cosas con Albus, pense que no te importaría que estuviera delante,-dijo el padre.
- No me importa, de todas maneras tarde o temprano se enterara.-dijo James sonriendo y sentandose en el sillón a la izquierda de Dumbledore.
- ¿Estas seguro?-pregunto su padre de su sonrisa.
- No se si será un poco pequeña, pero es acogedora y pense que a Lily le gustaría, con ese jardín donde nuestro hijo jugará hasta que podamos con otra casa más grande.-dijo James pensativo.
- No de eso.-dijo su padre.
- Padre, jamás podría estar más seguro de algo.-dijo James serio, como el día en el que le pregunto si quería ir a Hogwarts o como en esas navidades le había dicho que entraría en la orden nada mas terminar el colegio.- Despues de la muerte de sus padres prometi protegerla, y los ataques cada vez son más frecuentes, estoy seguro de que una vez terminemos Hogwarts irán a por ella.
- ¿Solo lo haces por protegerla?-pregunto el padre.
- Padre, sabes que desde que entre el primer año amo a Lily más que a mi vida, es mi felicidad, y lo hago porque la amo, porque no me imagino una noche sin ella a mi lado.-dijo James seguro.
- ¿Es la mujer de tu vida?- pregunto otra vez el padre.
- Papa, cuando te lo pregunte me dijistes que sabría cuando sería la mujer de mi vida si cuando duerma con ella noche si, noche también, cuando al despertarme sin abrir los ojos me imagine que la tengo en mis brazos, pues padre eso es lo que me sucede con Lily.-dijo James serio, muy serio.
- Hijo me tenía que asegurar.-dijo el señor Potter.- Además, creo que es la mejor decisión.
- ¿Entonces cuando se lo preguntarás?-dijo el director Dumbledore.
- Esta noche si no me dejan los nervios.-dijo James.- Temo que Lily piense que sea una locura, piense que sea un error o que nos estemos precipitando, pero no puedo pasar un segundo más sin ella a mi lado.
James se paso lo que quedaba de día entre los consejos de sus padres, llego al castillo a las cinco y vio a Lily con Sirius y Remus por los jardines del castillo, tenía que hablar con sus amigos, tenía que calmarse. Subio a su habitación y al rato llegaron ellos, puesto Lily había decidido pasar lo que quedaba de tarde con sus amigas.
















.
Iba a matar a James, cada minuto que la había dejado sola aquel día le iba a costar un pellizco y dos besos de recompensa, se había arreglado algo más, había estado pensando todo el día para que la citaba en aquel sitio, aquel que se había convertido en su sitio especial cada vez que querían estar los dos solos o cada vez que James quería preguntarle o decirle algo muy importante para el. Como la vez que le pidio que fuera su amor, que no fuera su novia, sino su amor para toda la vida. Pensando se dirigio hacía aquella torre. Entro y toco sigilosamente.
James ya se encontraba alli esperandola, con el pelo más revuelto que nunca y la varita entre sus manos jugando, cuando vio la varita entre sus dedos penso que tenía que ser algo muy importante lo que tenía que decirle porque no por cualquier cosa se ponía tan nervioso ni estaba tan en su mundo como en aquel momento

- James.-dijo con voz suave detrás de el.
James al momento dio un respingo, no se había dado cuenta de que su pelirroja había llegado ya hasta allí y recordo por un momento las palabras de sus amigos de aquella tarde:
Lily te ama tanto como tu a ella, en más de una ocasión se ha imaginado con pequeños Potters a su alrededor.- le conto Remus.
No hay una mujer que te conozca mas que Lily, y que se haya enamorado una vez te ha concido. Le confeso Sirius.
Con las frases de sus amigos en la cabeza y con la sonrisa y la mirada de Lily, a James se le calmaron todas sus dudas, jamás había pensado que querría casarse una semana despues de abandonar el colegio, pero con ella todo era posible. Cogio su mano y la abrazo, despues la acerco a las ventanas de la torre y le miro muy seriamente.
- Lily, hemos pasado mucho durante este tiempo.-dijo James serio a una Lily expectante. Miles de imágenes se le pasaron por la mente, de cuando eran niños, de su primer baile, de su primer baile juntos, de su primer vuelo; también se le pasaron momentos tristes, como la muerte de los padres de Lily apenas unos meses antes o las palabras de su hermana Petunia.- Pero tanto en los buenos o malos momentos siempre hemos estado juntos, siempre nos hemos querido. Que te amo, no es ningún secreto para nadie, que te quiero más que a mi vida tampoco, y que mi mejor despertar es ver tu sonrisa mucho menos. A lo mejor piensas que es una locura, que nos estamos precipitando o que somos demasiado jóvenes, pero quiero estar siempre a tu lado, por eso

James se dio la vuelta y movio sutilmente su varita hacía el exterior, hacia en dirección al bosque prohibido.
Al momento y ante la mirada atonita de Hogwarts se dibujo en el cielo unas letras doradas claras, con un mensaje.
Princesa, ¿Quieres pasar el resto de tu vida a mi lado?¿quieres casarte conmigo?
Tu buscador.
Lily no sabía que decir, es cierto que se le habían pasado muchas cosas por su cabeza aquella mañana cuando había ido leido aquella nota, pero jamás penso en serio que James le pidiera eso, le pidiera que se casara con el.
Se giro con lágrimas de felicidad recorriendo su rostro, y se encontro con la mirada de James. Su susurró fue de petición.
- Casate conmigo y hazme el hombre más feliz del mundo a tu lado, Lily Evans.
Lily sin saber que decir se acerco y le dio un beso, un beso tierno, dulce y largo. Cuando se separaron le dijo con tono firme.
- Si, quiero ser la señora Potter.
El grito de James se escucho en todo Hogwarts, su grito de alegría hizo sonreir a todo Hogwarts pero sobre todo a sus amigos, abrazo a Lily haciendola dar vueltas. Haciendola reir de alegría.
Sus padres sonrieron en cuanto les llego la carta de Sirius: Ya teneis nuera, ahora solo faltan los nietos.
Todo Hogwarts sabia que James Potter y Lily Evans se habían prometido por las sonrisas en sus rostros, por sus manos entrelazadas en todo momento o por el anillo sencillo que Lily lucía en todo momento.
Dentro de la oscuridad, hay veces que un rayo de sol da más vida que un día soleado. Decir que tuvieron una vida larga, sería mentira porque todo el mundo sabe que fue lo que sucedió, pero si os puedo decir que su vida fue feliz y llena de amor, amor que transmitieron a Harry, su pequeño, el que les colmo de felicidad.


Fin

HERRETE | Descúbre su verdadero significado

 

A veces es díficil admitir lo que sientes. - Fanfics de Harry Potter

A veces es díficil admitir lo que sientes. - Fanfics de Harry Potter

A veces cuando te enamoras no miras de quién lo haces, a veces cuando te enamoras no eres capaz de darte cuenta, a veces cuando te enamoras no quieres admitir

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2023-02-27

 

A veces es díficil admitir lo que sientes. - Fanfics de Harry Potter
A veces es díficil admitir lo que sientes. - Fanfics de Harry Potter

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