Amor Y Otras Cosas - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Fandom: Harry Potter
Claim: James y Lily
Disclaimer: nada de esto me pertenece, es una lástima pero todo es de Rowling. Yo solo tomo los personajes y los utiilizo un poquitin para mi conveniencia.

Advertencias: LEMMON

Dedicación: Omg, este relato va con muchisiisiisimo cariño para mi amiga Alikumcita. Espero que lo disfrutes, no demasiado eso si y que va. Aquí contesto el reto que me pediste y que nos hicismo mutumente.

Besitos


AMOR Y OTRAS COSAS
Para:
Alikum


Él apartó un rizo colorín que tenía en la cara y Lily instintivamente levantó la mano para tocarle la mejilla, para acariciar el rostro que llenaba sus sueños y fantasías. Pero aquel contacto fue un error por parte de Lily, porque aquel leve contacto le recordó a Lily todo lo que había anhelado tocarle, besarle desde que fue consiente de su amor hacia James.

 

James la atrajo hacia sí.

Lily vio la hermosa boca que bajaba lentamente y cerró sus ojos. El sutil contacto con su boca de terciopelo hizo que sus pelos se pusieran de punta, como si una oleada electrocutante le atravesara por completo. Jamás había sentido aquella hermosa sensación invadiéndole.

Pero eso era sólo el comienzo. La necesidad calentó la piel de Lily, revoloteó como mariposas en su interior e hizo que sus pechos se tensaran. Se arqueó contra el cuerpo duro de James Potter, como si de aquello dependiese su vida.

James se apartó.

Lily se separó de James un tanto arrepentida.

Lily, yo te amomurmuró James con una voz densa y oscurecida.

Un golpe de deseo hizo que la cumbre de los muslos de Lily se llenara de humedad y ésta jadeó de placer, por escuchar aquellas palabras y por la sensación que sintió.

Yo también te amo, James-engreído Potter -susurró Lily mientras volvía a abrazarle.

James apretó sus cuerpos y con su mano, firme y grande, presionó los muslos de Lily y de su boca salió un suave gemido. Después introdujo, sin preámbulos ni delicadezas, su lengua en la boca de la muchacha.

Él subió la boca ligeramente, rozándole con sus labios mientras hablaba.

Tienes que decirme que me detenga ahora, si eso es lo que tú deseas Lily

James no deseaba detenerse, el simple hecho de esperar por Lily tres años le pareció demasiado, como si su cuerpo se descargara justo en aquel momento. James estaba completamente seguro que no podría detenerse, pero por el honor y la palabra de caballero se obligó a pronunciar aquellas palabras.

James buscó la autorización en los profundos ojos verdes de Lily, y en éstos encontró un deseo incontrolado.

Qué hermosa eresdijo James mientras le agarraba por las nalgas y la llevaba a su cama.

Lily se rió, y con aquella simple sonrisa llenó el ambiente y el aire con un sutil balance entre el amor y la seducción.

Me siento halagada. Que el gamberro más seductor de todo el colegio me lo diga, debe de ser un avance

Al parecer, James Potter había dicho las palabras adecuadas, porque en aquel momento fue Lily quien tomó el control de la situación. ¿Podría llegar a tener tanta suerte en un mismo día? Primeramente se encontró con Lily en aquella sala, segundo, ella había accedido a besarse y tercero, ella ahora mismo tomaba el control.

James la atrajo hacia sí, probando, besando y fusionándose con su cautivadora suavidad hasta que no estuvo seguro dónde acababa su cuerpo y empezaba el de ella.

 

Buscando enfebrecidamente los botones de la blusa, los dedos de él se sintieron rígidos y desmañados como si no hubiera hecho aquello cientos de veces, ni hubiera tenido ninguna experiencia.

La sangre de James se hizo más espesa al sentir las caderas de Lily contra su muslo y los dedos de ésta enlazados en su pelo. Y no conseguía desabrochar el maldito botón

Finalmente, el último botón se rindió. Después se detuvo un instante para probar la impresión de la boca de ella contra la suya, para sondear aquella melosa profundidad, para absorber los diminutos ronroneos que salían de la parte trasera de la garganta de Lily. Aquellos sonidos de placer suavizaron su desgarrado y ensangrentado corazón. Cuánto tiempo había anhelado hacerla suya. Entonces le sacó la blusa y desabrochó su falda, quedando en bragas y sujetador simplemente.

James se volvió a poner de pie, y la cogió por los hombros, devorando la vista de sus magníficos pechos que subían en espesas oleadas por encima de su combinación. La luz gris y sombría de la ventana que había más allá, perfilaba las exuberantes formas de la joven, la curva de su cintura y la curva de sus femeninas caderas.

El sujetador cayó a una distancia considerable, mientras que las bragas simplemente cayeron.

Como si se hubiera dado cuenta de repente de su desnudez, Lily le envolvió el cuerpo con sus brazos, escondiéndose, del mismo modo que se ocultaba detrás de la ropa. Ahora le diría que se detuviera. Su pene latió como protesta.

Lily, no hagas eso su voz sonó enronquecida.

Una expresión confusa cruzó la cara de ella, con sus pechos subiendo y bajando en cada una de sus respiraciones irregulares.

¿Qué?

Una risa rota brotó del pecho de James.

Me estás estropeando la visión. Déjame verte.

Con las mejillas rojas, ella apartó la cara, pero dejó caer sus manos.

A James se le desembuchó el corazón ante la intrepidez de Lily, mientras impregnaba la vista de sus pechos voluptuosamente firmes.

Lily se armó de valor al ver la admiración en los ojos de él y se atrevió a levantar la mano y recorrer su frente, apartándole un mechón oscuro de la frente. Quería sentirlo apretado a ella, cálido y vibrante. Sólo una vez, quería que él le perteneciera.

Lily recorrió con mano vacilante la espalda de James, sintiendo la fuerza de su torso, los músculos duros que se tensaron al tocarlos, calientes debajo de la tela de su camisa de delicado lino. Le arrancó la camisa y los pantalones.

Suave y tiernamente, él la cogió en brazos y la depositó en la cama. Ella se estiró, abriéndose toda, vulnerable ante su mirada y su tacto, ruborizada, pero arriesgándose a que él la despreciara en aras de esa única oportunidad de ser amada. Arriesgándose incluso a parecer ridícula.

La boca de James comenzó a seducir lentamente su cuerpo, a besarla en la clavícula, a lamerle suavemente los pechos con la lengua arremolinándose alrededor de los pezones, que se erizaron para llamar su atención, demandándole que se fijara en ellos.

Un fuego líquido corría por las extremidades de Lily, dejándolas sin huesos. Temblando, las manos de ésta se deslizaron a lo largo de la cálida y sedosa espalda de James, acariciando y resbalando encima de músculos de acero.

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La carne cremosa de sus abundantes pechos era más suave que una almohada de plumas, más delicada que la más fina de las sedas. Dichos pechos se desbordaron por las palmas de sus manos. Su pene se puso más duro al verlos y James hundió la nariz en el valle que había entre ellos, perdiendo el sentido ante la sensación de aquella carne firme y cálida contra sus propias mejillas. ¿Cuánto tiempo había él querido estar allí, disfrutando del esplendor de un cuerpo hecho para el amor?

James fue mordisqueándola y lamiéndola hasta alcanzar un montículo oscuro en flor, gimiendo cuando éste se contrajo al contacto con su lengua. Besó, chupó y absorbió todo lo que pudo con la boca y todavía quedaba más que masajear y venerar con sus manos.

James alzó la vista al oír a Lily gemir de placer, vio el líquido calor en su mirada y sintió las manos de ella apretadas en sus hombros compulsivamente en una súplica silenciosa que le pedía más. Él casi pierde el control. El deseo de perderse dentro de la parte más profunda de Lily, de sumergirse en su suavidad, de succionarle ávidamente los pezones hasta que gritara para que la soltara hacía que su sangre latiera con fuerza.

Pero había esperado demasiado tiempo ese momento. Y llegar con prisas de manera desenfrenada a la culminación del placer sería la peor de las traiciones.

James se puso de pie encima de Lily, doblándose para unir su boca con la de ella, que abrió sus labios para recibir su beso con tanta dulzura que aquello hizo que a él le doliera el corazón.

Su corazón dio un brinco cuando ella le respondió con su propia necesidad, cogiéndole el pelo fuertemente con las manos y tirándole de la cabellera. El dolor intensificó la presión de sus muslos.

Recorrió con la palma de sus manos los pezones henchidos de Lily, los enrolló con el dedo pulgar y el índice, oyendo su suspiro de placer. Después se llenó la mano con su abundante y deliciosa carne antes de quedarse rezagado en el hueco de cintura que había debajo de sus costillas y por encima de la curva de su dulcemente redondeado abdomen. Se frotó suavemente, acariciándole la piel suave antes de introducir un dedo en la profunda hendidura de su ombligo.

Erótico.

El muslo de James, caliente, pesado y áspero por el vello, descansaba encima del de Lily, mientras que su esculpido pecho presionaba los senos de ésta. Ella enterró su cara en la curva de su cuello, pero la timidez no pudo detener su necesidad, y se atrevió a mirarlo a hurtadillas.

Fascinada y temblando, Lily observó sus largas y elegantes manos que se deslizaban tortuosamente por la combinación hasta sus caderas. James se dobló para recorrer su estela con los labios.

Con un gemido mezclado con risa, él se puso de rodillas y después se sentó en un lado de la cama.

Si la señorita está impaciente
es mi deber complacerla.

El ver su erección, oscura por la sangre y tan orgullosa como un semental, atrajo la atención de Lily. Algo se tensó en la parte baja del abdomen de ésta, dolorosa y agradablemente, y se lamió de repente sus labios secos.

James...

Sus cálidas manos recorrieron la sensible carne de ella. Acariciándola y provocándola, enviándole el deseo hasta el espacio que había entre sus muslos en oleadas ondulantes, palpitantes y llenas de pasión.

 

De nuevo, él hundió su cabeza y le chupó uno de sus arrugados pezones mientras jugueteaba con el otro.

Una trémula sensación llegó hasta lo más profundo de Lily, que respiró con dificultad.

Con los ojos medio cerrados y sensuales, James alzó su mirada hasta la cara de ella, que sonrió cuando la mirada triunfante de éste se enredó en la suya.

Eres la mujer más hermosa del mundo musitó él.

Y en aquel momento mágico, ella le creyó.

James se movió hacia un lado de donde estaba la mujer.

Lily se tragó su miedo virginal.

Él le abrió las piernas, situando entre ellas su mirada oscura y tierna, mientras le tocaba delicada y reverencialmente la parte interior de los muslos, con su viril e incontrolada excitación presionando su monte de Venus.

Por favor, Jamessuplicó ella.

Él se tendió encima de su pubis, indagando con los dedos, moviéndolos trémulamente dentro de ella. La sensación era tan insoportablemente maravillosa que Lily alzó las caderas buscando más, porque sabía que había mucho más.

James hizo círculos con su dedo pulgar y un placer agonizante llegó como una flecha desde el exterior. Lily gritó su nombre.

Mmmmm murmuró él. Te gusta, ¿eh?

Sí dijo ella entre jadeos.

¿Y esto? Él movió un dedo dentro de ella y le envió una explosión de deseo salvaje que atravesó como un rayo cada uno de sus nervios.

Sí gritó ella, sin estar segura de que aquella palabra expresara lo que sentía.

James se levantó poniendo las manos a ambos lados de la cabeza de ella con su oscura mirada envolviendo la de Lily. Jugueteó lentamente en su vagina con su erección.

Aquello era tan increíble que Lilyno podía respirar; las piernas se le derretían de placer.

Sí.

Duro y caliente, él se deslizó suavemente dentro de ella, cuyo cuerpo se extendió para acoger su cuerpo a lo largo y a lo ancho. Los músculos en el interior de Lily se tensaron.

Dios santo murmuró James, con la respiración entrecortada. No te muevas, que no quiero hacerte daño.

Se echó hacia delante con cuidado, y un dulce tormento trajo consigo un deseo desbocado.

Jamessu nombre resonó en los oídos de ella.

La necesidad estaba devastando el cuerpo de Lily, que empujó hacia arriba sus caderas para encontrarse con él. Sintió una punzada de dolor con cada impulso arrebatador dentro de su cuerpo. Lo único que importaba era llegar hasta alguna tierra lejana. Un océano de placer la envolvió en vertiginosos círculos.

Un remolino se estrelló contra ella, una marea en ebullición de marejada y aspersión. Y después la marea decreció, dejando espirales de gozo y calor. Magnífico. Lily emergió para encontrarse en sus brazos, mientras él la acariciaba, la ensalzaba y la besaba suavemente en los labios y en el hueco del cuello. El pecho de James subía y bajaba respirando con dificultad.

Ella cerró los ojos y se dejó llevar.

Más tarde, mucho más tarde, con los ojos cerrados ante el mundo real, acunada entre los brazos de James, Lily yacía saciada. El olor a colonia y a sus relaciones sexuales llenó las ventanas de la nariz de ésta. El cálido peso del brazo de James sobre sus costillas la envolvió con una sensación protectora. Ese era el modo como había deseado sentirse siempre.

Te Amo James...


Vale, me quedó un pelín pervertido.
Espero que lo hayas disfrutado y ustedes, mis lectores, también.

Besitoss

Morrigan

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2023-02-27

 

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