Detrás de un Angel - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

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EL CODIGO DA VINCI


El viento viajaba con una suavidad inusual, el aire estaba impregnado con el dulce aroma de las flores, flores pequeñas y hermosas que cubrían el terreno y en el cielo muchos pájaros volaban en grupos, algunos de los cuales cantaban.

Era el mismo ambiente, el mismo lugar y la misma visión que tuvo mientras estuvo inconsciente después de la batalla final contra Voldemort, las palabras que le dijo su madre antes de despedirse:

- Vez... aun te quedan muchas cosas por hacer. Además tienes que estar bien, por esa persona nueva que llegará a tu vida.

Y después llegan a sus oídos las risas de muchos niños. Su madre desaparece y Harry comienza a buscar como loco el lugar desde el cual llegan las risas y cuando cada vez eran mas claras y fuertes, se despierta sobresaltado.

-No de nuevo- dice Harry con fastidio mientras apaga la alarma de su reloj despertador.

Siempre era así, cuando en sus sueños estaba a punto de encontrar al grupo de niños el reloj despertador lo traicionaba. Desde que Hermione desapareció ante sus ojos esa tarde del 5 de septiembre, Harry soñaba de vez en cuando con las palabras de su madre, y al no saber si Hermione había dado a luz un niño o una niña su inconciencia transformaba esa duda en encontrar un grupo de infantes.



Desde el instante en que desapareció Harry se propuso la misión de encontrarla y cuando los meses fueron pasando se transformó en encontrarlos. Al principio enviaba a Hedwig con cartas, diciéndole que regresara, que la necesitaba a su lado. Harry confiaba mucho en Hedwig, si antes la lechuza era capaz de encontrar a Sirius cuando estaba prófugo también sería capaz de encontrar a Hermione. Y aparentemente no se equivocó porque después de cada viaje la lechuza regresaba con las garras vacías.



A medida que pasaban los días la desesperación se fue apoderando del alma de Harry, ya que después de transcurrido un año en el que él trataba de comunicarse con Hermione lo único que conseguía era que Hedwig regresara sin nada; parecía que Hermione no quería saber nada de él.

Harry se restriega los ojos con los dedos de su mano derecha mientras coge sus gafas con la mano izquierda. Ve la hora en el reloj, son las 6 menos 10... tiene tiempo suficiente para organizarse, desayunar e ir al entrenamiento de quidditch.

Después de bañarse y vestirse baja hasta la cocina para preparar el desayuno. La decoración de la casa de sus padres, ahora suya, había cambiado mucho: la sala estaba pintada en colores cálidos como amarillo y terracota, ideales para el frío clima ingles; muebles y accesorios decorativos en estilo minimalista, hoy en día llamado estilo loft; las ventanas no tenían cortinas, en vez de estas habían persianas venecianas color rojo; en una esquina una mesa alta y redonda en madera sobre la cual estaban puestos muchos portarretratos con fotografías móviles de sus padres, su padrino, sus amigos y él.

Al ingresar a la cocina ve a Ron preparando jugo de naranja en el exprimidor automático.

-Buenos días - saluda el pelirrojo sin apartar la vista del electrodoméstico.

-Buenos días - dice Harry mientras se sienta y organiza los platos en el mesón.

Ron vivía en la habitación de huéspedes desde hace tres años, y entre los dos pagaban las cuentas muggles de la casa, como la energía, el teléfono, la tv satelital, etc.

-Mañana es tu cumpleaños - le decía Ron mientras servia el jugo - , ¿qué vamos a hacer?

-No sé.. - dijo Harry cogiendo una rebanada de pan - . Lo que se planifica demasiado nunca sale.

-¡Pero no nos vamos a quedar sin hacer nada!... 23 años no se cumplen todos los días, como tampoco 24, ni 25, ni 26...

-Si... lo que menos quiero es quedarme encerrado aquí. A propósito, ¿qué me vas a regalar?

-Sorpresa, sorpresa - le dijo Ron en tono misterioso.

-Espero que sea bueno, porque lo que te regale en tu cumple fue muy...

-Chichipato (malo) - interrumpió el pelirrojo.

Harry frunció cómicamente el entrecejo y Ron ni se inmutó. Después de desayunar dejaron lavando los platos mediante un hechizo limpiador y se dirigieron junto con sus escobas, a través de la red flu, a la sede de su equipo de quidditch.

-Buenos días y bienvenidos - dijo un caballero de aproximadamente 30 años mientras entraba en la sala de reunión - . Para los nuevos - agregó señalando a una chica de cabello castaño claro - , mi nombre es Ralph O’Neal y soy el capitán de los Chuddley Cannons.

Ralph era alto, cabello y ojos negros y tenia una barba estilo candado, el cabello lo llevaba corto y alborotado hacia arriba, seguramente peinado con gel.

-Este año - prosiguió el capitán - el entrenamiento será más táctico que físico... en los últimos 4 años el nivel del equipo ha mejorado de una manera, diría yo, excelente. Para llegar a la perfección, que en nuestro caso sería ganar la liga, basaremos nuestro trabajo en crear y aplicar nuevas tácticas de juego, ya que contamos con un buen estado físico y no seria favorable saturar el organismo. Tú, la nueva, preséntate por favor.

-Hola - dijo la chica con una amplia sonrisa mientras se colocaba de pie - . Me llamo Katherine Williams, pero todos me dicen Kat o la gata, tengo 19 años, juego en la posición de cazadora, nací en Liverpool pero crecí en Holanda y egresé del Instituto Berchman... ¿alguna pregunta?

-Yo - alzó la mano Ron - , ¿por qué te dicen la gata?

-Pues... por mis uñas - y acto seguido mostró sus manos con unas uñas un poco mas largas de lo normal y pintadas de azul oscuro.

-¿Y como puedes jugar con ellas? - preguntó una chica morena de no más de 26 años.

-No sé, ya me acostumbre. En realidad son muy útiles, porque cuando mi manito no alcanza la quaffle - dijo mientras estiraba hacia un lado su brazo derecho - , pues mis uñas si.... - y movió rápidamente los dedos.

Todos los presentes la miraron con la boca abierta, sin duda, Kat era bastante ocurrente. Luego, los otros integrantes se presentaron ante ella.



-Ehhh... yo soy Belinda Bean - dijo la chica morena, era de ojos cafés y piel de bronceado suave, su cabello era ondulado - , también soy cazadora, tengo 25 años y pues... ¡lo que se te ofrezca!

-¿Tu y yo somos las únicas chicas del equipo? - le preguntó Kat.

-Si.

-Bueno, al menos voy a tener con quien conversar.... de cosas de chicas - agregó al fijarse en las miradas de recelo que le echaban los hombres.

-Ronald Weasley - dijo el pelirrojo - , pero me dicen Ron, y me gusta. Además soy el guardián

-Mucho gusto Ron - le dijo Kat amablemente.

-Hola... soy Harry Potter y...

-¡Harry Potter! - chilló la chica y al darse cuenta de su imprudencia, permitió que Harry siguiera hablando.

-Y soy el buscador.

-Mi nombre es Tommy Hedman, soy golpeador al igual que Ralph.

-¿Y cuantos años tienes? - preguntó Kat sin una pizca de vergüenza.

Y como no, si Tommy era muy guapo; alto, de cabello castaño claro al igual que ella y ojos marrones.

-24 años.

-¿Y tu signo? - preguntó ella inocentemente.

-Acuario - dijo Tommy con timidez mientras los demás ahogaban risitas.

-Este... soy Devon Kropp - dijo un chico negro tratando de contener la risa - y te voy a acompañar como cazador.

-Bueno, ya me conoces, soy Ralph y bienvenida al equipo - le dijo el capitán mientras se estrechaban las manos.

Cuando Kat se sentó y todos los jugadores estuvieran suficientemente concentrados, Ralph les indicó que salieran al campo de juego. El último en salir fue él y llevaba levitando con su varita una caja larga. La puso en el suelo y comenzó su discurso:



-Como les dije al principio de nuestra reunión, nuestro rendimiento mejoró muchísimo en los últimos años, tanto es así que cada vez estamos mas cerca del campeonato, y gracias a ese mejoramiento tenemos nuevo patrocinador.

Calló durante algunos segundos mientras destapaba la caja en la cual estaban perfectamente empacadas siete escobas.

-Damas y caballeros... nuestro nuevo patrocinador es la Nimbus Racing Broom Company- y sacó una de las escobas.

Todos se quedaron con la boca abierta, era una escoba espectacular, el mango era de color plateado mate, la escobilla era de color negro y las fibras de esta eran muy finas, llevaba inscrito en letras negras el nombre Nimbus 2-3D.

-La Nimbus 2-3D es su nuevo lanzamiento- explicaba el capitán mirado atentamente por los jugadores- posee una aceleración de 0 a 300 km/h en apenas 7 segundos, vibración cero, dirección de trayectoria suave hasta en la máxima velocidad y alcance en altura de 90 mts de un solo golpe.

Al oír las características de la nueva escoba las chicas soltaron las suyas, mientras los chicos seguían con la boca abierta.

-Muy bien, ahora todos cojan una y vamos a iniciar las practicas con ellas- indicó el capitán.



Todos dejaron sus escobas a un lado del campo de quidditch, y cada uno cogió una Nimbus 2-3D, la montaron, dieron un golpe en el suelo y salieron disparados hacia arriba.

-¡Wow! - dijo Ron muy sorprendido - , ¡mucha escoba!.

-Te fijaste - le dijo Harry - . Cero vibración.

-Ok, Ok - intervino Ralph - , ahora daremos unas cuantas vueltas para acostumbrarnos a su estilo de vuelo... listos... ¡ya!.



La sensación fue indescriptible para Harry; si su antigua Saeta de Fuego tenia una gran velocidad, la Nimbus no tenia nada que envidiarle, era como si volara solo.

El entrenamiento fue muy exigente, ya que debían acostumbrarse a la nueva velocidad. Al medio día Ralph los reunió de nuevo en el salón y les dijo:

-Durante la siguiente semana nos reuniremos día de por medio, ya que debemos y tenemos que familiarizarnos con estas escobas y la mejor manera es usarlas con regularidad en actividades diferentes al quidditch... por consiguiente mañana no tendremos entrenamiento. Así que nos veremos el viernes a las 7:30 a.m., hasta entonces.

-¡Que tal esta maravilla! - decía Devon mientras salían cargando la nueva escoba - . Les aseguro que apenas nos acostumbremos a este juguete nuestro equipo será invencible.

-¿Saben que voy a hacer? - intervino Belinda - . Me voy a mi casa volando en ella, con la otra escoba me demoraba 50 minutos, con esta máximo 30.

-Claro... todos deberíamos hacer eso - opinó Tommy - . ¡Así nos acostumbramos más rápido!

Mientras el utilero del equipo guardaba las pelotas y las antiguas escobas, los jugadores se despidieron y partieron en diferentes direcciones, cada uno hacia su respectiva casa.

-Harry, una carrera... - le dijo Ron - hasta La Madriguera.

-Esta bien - dijo él aceptando el reto - , y aprovechamos para que tu mamá nos de almuerzo.

-¡Por fin se te ocurre una!... entonces...

-¡Ya! - gritó Harry.

En menos de una hora ya estaban llegando al hogar Weasley. El desmontar las escobas vieron a Ginny y su novio sentados en el jardín, hablando animadamente mientras comían unas frituras muggles. Desde hace mas de dos años Ginny tenia novio; era un chico rubio de ojos azules, un poco tímido al igual que ella, pero muy simpático e inteligente, aunque el chico nació en una familia de magos, no poseía magia, era un squib, pero eso no parecía frustrarlo ya que estaba muy satisfecho con su trabajo de programador de computación, además se movía cómodamente tanto en el mundo muggle como en el mágico, algo que le encantaba a Ginny y descrestaba al señor Weasley.

Harry se sentía feliz por ella, al fin había encontrado a alguien que la amaba completamente, alguien que le correspondía; algo que en el fondo Harry deseaba para el mismo.

-Hola chicos - los saludo Ginny con una sonrisa cuando los vio pasar.

-Hola Ginny, hola Richard - dijeron ambos al unísono e ingresaron en la cocina de La Madriguera.

-¡Que bueno que vinieron! - exclamó la señora Weasley cuando los vio ingresar - , hace mucho no pasaban por aquí.

-¿Te parece mucho tres días? - le preguntó Ron con sarcasmo.

-¡Cuida ese tono Ronald Weasley! - le advirtió su madre moviendo la varita de forma amenazadora - . ¡Recuerda que aun soy tú madre!

-¡Pero si no te dije nada malo! - se defendió Ron.

-Señora Weasley - intervino Harry que veía venir una posible discusión madre - hijo.

-Dime, Harry.

-Me regala algo de tomar... por favor.

-¡Claro! - dijo ella mientras se disponía a alcanzar unos vasos, luego le sirvió jugo de mango a él y a Ron - . Cuéntenme... ¿Cómo les fue en su primer entrenamiento de la temporada?

-Muy bien, má - le respondió Ron olvidando completamente que estaban a punto de discutir - . Tenemos nuevo patrocinador.

Mientras la señora Weasley terminaba de organizar el almuerzo, Harry y Ron le contaron todo lo acontecido durante la mañana, y le mostraron las nuevas escobas.

Durante el almuerzo hablaron animadamente con Richard acerca de la nueva tecnología, Ron preguntaba mucho ya que viviendo en la misma casa que Harry tenia que aprender a usar las cosas muggles, además, al pelirrojo le fascinaba los juegos de la X-box, aunque también jugaba de vez en cuando en la PC.

En las horas de la tarde mientras Ginny y Richard montaban en las nuevas escobas, Harry y Ron se dedicaron a desgnomar el jardín. Se divirtieron mucho para ver quien lanzaba los gnomos mas lejos, quien lanzaba mas cantidad de un tiro y quien recibía mas insultos por parte de las pequeñas criaturas.

Antes del anochecer llegaron los gemelos y luego el señor Weasley. A pesar de haber pasado los años los gemelos no habían cambiado nada, teniendo incluso pareja, ya que al parecer su popularidad y la rentable industria de la broma con Sortilegios Weasley atraían a las chicas.

Después de cenar y mientras la señora Weasley y Ginny organizaban la cocina, los caballeros iniciaron la nunca faltante conversación de quidditch.

-Este año la liga estará muy interesante - decía el señor Weasley mientras se sentaba en una silla de la sala.

-El nivel de los Cannons ha mejorado bastante - opinó George - Además tienen la nueva Nimbus 2-3D... ¡Vaya!

-Y una nueva cazadora bastante particular - le dijo Ron - . ¡Con unas uñas de este largo! - le indicó el pelirrojo dibujando el tamaño de una manera imaginaria, aunque bastante exagerada.

-¿Pero por lo menos será buena? - preguntó Fred.

-Parece - dijo Harry - , no sé como hace, pero agarra la quaffle con las uñas cuando no alcanza a cogerla con la mano.

El señor Weasley, los gemelos y Richard se quedaron con la boca abierta ante lo que escucharon.

-Pero hay otros equipos que pueden dar la pelea - dijo George retomando el tema - . Los Montrose Magpies siempre serán archifavoritos al título.

-Los Pride of Portree se han reforzado muy bien - intervino el señor Weasley - , tienen dos nuevos golpeadores que dicen le dan a todo... incluso a un mosquito zumbando.

-Las chicas de Holyhead Harpies son muy buenas - les dijo Richard - , su buscadora es muy bajita y liviana, por consiguiente es muy veloz.

Y así se la pasaron hasta casi las nueve de la noche, Richard se despidió de todos y se fue a su casa a través de la red flu, al igual que Harry y Ron con sus respectivas escobas.

Llegaron a la casa y se dirigieron a sus respectivas habitaciones, Harry sintió cuando Ron encendió el televisor, seguramente se vería otro episodio de 24 su serie muggle favorita, en especial por Kim Bauer, la chica rubia por la que babeaba el pelirrojo. Harry cerró la puerta de su habitación y abrió de par en par la ventana, vio como Hedwig salía de un árbol y se iba de cacería. Luego se fue a dormir, mañana sería su cumpleaños, al fin y al cabo, un día especial.

Esa noche no tuvo sueños, durmió muy bien, pero al despertarse sintió de nuevo ese vacío en su corazón: la ausencia de la pequeña criatura; y un nuevo sentimiento que desde hace meses lo rondaba: reproche hacia Hermione, de alguna manera, no la podía perdonar.

Al levantarse pudo ver, aunque de manera borrosa, lo que parecía ser varios paquetes de colores. Se colocó las gafas y apreció con mas claridad que al pie de su cama había por lo menos cinco regalos, entre los cuales estaba el de Hagrid, uno de los gemelos y otro del resto de la familia Weasley, los demás eran de otros amigos que Harry fue cultivando con los años. Una vez mas, buscó inútilmente un presente por parte de Hermione y en ese instante la odió, ¿por qué huyó?, ¿por qué lo dejo así, en la penuria por su hijo?...

Se bañó con desanimo y después se vistió con unos jeans, una camiseta azul clara y por encima una camisa manga larga en cuadros azules, se peinó un poco el cabello que en esos momentos lo tenia algo mas largo (N/A: imagínense a Harry con el peinado que lleva Juanes... ¡DIVINO!) y se colocó una gorra azul oscura de los New York Yankees.

Al ingresar en la cocina, vio que Ron finalizaba con su desayuno. El pelirrojo al notar su presencia lo saludó:

-Buenos días, Harry... y feliz cumpleaños.

-Gracias, Ron - le dijo Harry mientras cogía un cuchillo para cortar una banana y comerla con cereal - , ¿qué tal has dormido?

-Yo, muy bien... y soñando con Kim Bauer - dijo Ron como si nada.

-¡Nunca pensé que algún día te oiría delirar por un personaje de una serie muggle!.

-Ya vez... ¡nunca digas nunca! - y el pelirrojo se levantó para lavar los platos - . Y... ¿qué te han regalado?

-Hagrid me envió una cosa muy rara, creo que es un pisapapel mágico; los gemelos me enviaron bromas muy buenas; tus padres y Ginny me regalaron una corbata con dibujitos de escobas y snitchs; el resto de los regalos fueron camisas, plumas, cosas así.

-Pues espero que te guste mi regalo - le dijo Ron dándole un paquete pequeño finamente envuelto.

-Gracias - y al abrirlo - , ¡wow!

Eran unos gemelos de plata con la figura de una snitch, las alas eran de oro.

-Gracias, Ron - volvió a repetir Harry.

-No tienes nada que agradecerme - le aclaró al pelirrojo moviendo con despreocupación una mano - . ¡Y mira!, mi madre ha enviado esto - agregó mostrándole un pequeño pastel.

-¡Apenas para nosotros!

-Aja, así que desayuna rápido para que podamos darle un buen mordisco.

Y así hizo Harry, comió a bocanadas y tragando con rapidez. La experiencia le decía que los pasteles de la señora Weasley eran sencillamente deliciosos. Luego Ron le puso una velita y le dijo:

-¡Pide un deseo!.

Harry no se demoró ni dos segundos y sopló la vela. Al apagarse Ron le dijo:

-Deseaste lo mismo de siempre... que Hermione aparezca.

-No - dijo Harry con seguridad.

-¿No? - se sorprendió Ron.

-Ella ya no me interesa, me interesa es mi hijo... o hija, ¡si al menos supiera!

-¿Por qué no hiciste lo que de dije?... explicarle a ella las verdaderas razones por las que terminaron.

-Ya te lo he dicho muchas veces. No convenía decirle esas cosas por carta... ¿y si alguien la interceptaba?...

En el momento en que Harry comenzó a buscar a Hermione, decidió contarle toda la verdad a Ron, y el pelirrojo le dio todo su apoyo.

-Ya sabes lo que pienso - continuó Ron - . Creo que no hiciste lo correcto.

-Hice lo que tenia que hacer, pedirle que regresara y no lo hizo - dijo Harry con testarudez - . Hermione no me amaba lo suficiente y fue muy fácil para ella acomodarse en el papel de víctima.

-Aquí los dos fueron víctimas, Harry. Mas bien cambiemos de tema... ¿qué vamos a hacer hoy?

-Ahora voy a ir al centro comercial a comprar un libro que quiero y ¡que nadie me regaló!

-¿Cuál?

-El código Da Vinci

-Entonces yo te acompaño, quiero ver los demos de nuevos videojuegos que Richard me recomendó, haber que compro.

Se montaron en la camioneta Chevrolet Zafira color gris claro de Harry y se dirigieron a un centro comercial en Londres.

Mientras Ron ingresaba a la tienda de videojuegos llamada Zona Virtual, Harry fue hasta la librería North Bulevar que quedaba cinco locales después.

North Bulevar era una típica librería muggle, poseía dos niveles y los libros estaba divididos según la clase de literatura. Harry fue hasta la sección Best Sellers que se encontraba en el primer nivel, para encontrar el libro, y al no hallarlo, le pidió ayuda a uno de los vendedores.

-Disculpe - le dijo al chico - . ¿Les queda existencias del Código Da Vinci?

-Si señor - contesto el chico - . En estos momentos me dirigía a la bodega para surtir la sección.

-Perfecto, entonces, aquí lo estaré esperando.

Mientras el vendedor se retiraba para seguir con su labor, Harry siguió leyendo los títulos de otros libros exitosos que estaban en la misma sección, entre los que se encontraban: Las 7 leyes espirituales del éxito de Deepak Chopra y El imperio del dragón de oro de Isabel Allente. Harry cogió este último y comenzó a leer su introducción, cuando de repente sintió que alguien le jalaba la camisa hacia abajo.

-Disculpe señol- le dijo un niño de un poco más de 4 años.

Harry bajo la mirada y se encontró con un niño de cabello castaño oscuro y alborotado, ojos color miel y al sonreír dejó ver que tenia los incisivos más grandes de lo normal.

-Dime - le dijo Harry con amabilidad.

-¿Ya se acabó el código Da Vinchi?

-Afortunadamente no, pero ya los traen. ¿Tu lees eso siendo tan pequeño?

-No, yo cololeo a Balney. Es pala mi mamá.

-¿Y estas solo en esta librería?

-No, allí están mi mamá y mi tía. - y el niño señaló a dos mujeres que les daban la espalda y estaban bien apartadas de ellos.

Al parecer eran unas mujeres muy jóvenes. Una era rubia con el cabello hasta los hombres y corte en flequillos, la otra era de cabello castaño, liso y largo hasta la mitad de la espalda; ambas usaban jeans, la rubia llevaba una blusa sin mangas color rosado claro con un cinturón de cuero grueso, la de cabello castaño llevaba una chaqueta de sudadera color verde oscuro con dos rayas en las mangas color verde pálido.

-Me dijiste que te gusta Barney... ¿no te gusta Yu-gi-oh o pokemon? - le preguntó Harry para seguir la conversación, sentía que había algo especial en ese niño.

-No, no me gustan. Plefielo vel Bob Esponja.

-¿Bob Esponja? - le dijo Harry mientras se acomodaba la gorra - . A ese no lo conozco.

-¿Eles hincha de los Yankis? - preguntó con curiosidad el niño.

-¡Lo dices por la gorra!... pues son un buen equipo... ¿cómo los conoces?

-Mi mamá y mi tía me llevalon este año a un paltido de ellos.

-¿Los Yankees estuvieron aquí en Londres?

-No, fue allá, en Estados Unidos. Donde vivimos.

-¡Ya se me hacia raro tu acento!

-Es tuyo también - le dijo cómicamente el infante.

-¿Y te ha gustado Londres? - quiso saber Harry.

-Si, mis abuelitos me han llevado a muchas paltes... pelo llueve mucho. - esto último lo dijo frunciendo el entrecejo y estirando un poco la boca.

-Siempre es así - le dijo Harry con una sonrisa.

En ese momento llegó el vendedor con los libros, le dio uno a Harry y otro al niño ya que se lo había pedido.

-Glacias - le dijo el niño al vendedor, luego se volvió hacia Harry - . Ya vengo.

-¡Ok! - le contestó sorprendido.

El niño corrió hasta donde se encontraban sus acompañantes y le entregó el libro a la chica rubia, ellas se dirigieron hasta la caja para pagar el resto de cosas que llevaban mientras el pequeño regresaba donde Harry.

-Fue un placel conocel-lo - le dijo el pequeño mientras le tendía la mano derecha.

-El placer fue mío - le dijo Harry sorprendido ante la educación e inteligencia del niño y le estrecho la mano con su mano derecha.

-¡Adiós! - dijo el pequeño.

Harry le sonrió y volvió a concentrarse en la lectura de Isabel Allente. El niño se marchó y segundos después una voz hizo que se le congelara la sangre.

-James... vámonos.

-¡Ya voy, mamá!

Harry levantó con rapidez la cabeza y algo alejado vio al niño con el que estaba conversando acelerar el paso hacia una chica de cabello castaño y chaqueta de sudadera verde que le extendía la mano derecha mientras le sonreía.

Era Hermione.







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Hola a todos, he vuelto, dispuesta a dar la cara por los actos escritos, o por el final escrito. Como sea, aquí estoy de nuevo, con una nueva historia y esperando nuevos comentarios de ustedes. Para los que quieran ver Junto a Ti versión 1.0 (original y sin censura) hagan clic AQUI , en el futuro también encontraran Detrás de un Ángel versión 1.0 y encontrarán información adicional de nuestra pareja que he conseguido en la Internet. Como sé que les gusta mucho las historias H/Hr, les recomiendo un nuevo fict de esta pareja, escrito por mi compatriota Sakura2003, así que apoyemos la causa. Y sin más preámbulos, contestaré los mensajes de mi libro de visitas:

· Anónima (España): Bueno, no tengo ni idea quien eres, pero gracias por dejar tu presencia escrita en el libro. El mensaje lo dejaste antes de aparecer el último capitulo de Junto a Ti, ya que para la fecha en que lo dejaste, yo ya había enviado el capitulo al webmaster de HA. Pero lo que más me gusto es tu manifestación en contra de la violencia, aquí en Colombia la hemos sufrido durante 50 años... a propósito, se escribe Al-Qaeda... Cuídate mucho.

· Hibari: Tu también dejaste tu mensaje antes de aparecer el capitulo 36 de Junto a Ti... Bueno, claro que me acuerdo el día que nos conectamos a través del msn y no te preocupes si no te alcanza el tiempo para dejar tus comentarios, lo importante es que te alcance el tiempo para leer la historia...jejeje. Acerca de lo que me escribiste sobre la batalla de Voldemort y Harry pues la verdad también creo que quedó un poco corta, la razón, simple, es la primera vez que escribo sobre un duelo tan trascendental así que la experiencia que tenia era nula, prefería algo sencillo y con clase, a algo demasiado rocambolesco y saturado. Por lo del 5 libro estamos totalmente de acuerdo, ¿Por qué Hermione tenia que preguntarle de forma tan brusca a Harry si se había besado con Cho? Y además, mientras esperaba su respuesta tenia una actitud muy seria. Bueno, espero de verdad que vuelvas a escribirme...

· Nicol: Por supuesto que no creo que sean personas sin sentimientos, es más, como habrás leído en las reseñas que puse al finalizar el fict, me escondí para que no me pegaran porque sabia perfectamente que me iban a machacar (obvio, les dolería como finalizó todo). En cuanto a lo de mi cabeza pues el final lo tenia planeado así desde hace mucho, mucho tiempo (o sea 6 meses). Pero a pesar de todo, veo que te sigue gustando... muchas gracias, espero que también te halla gustado este capítulo del nuevo fict... :-)

· Elisa: Estoy muy contenta al saber que te encantó Junto a Ti, y a tu pregunta si el capitulo 36 era el final de la historia la respuesta es SI. A pesar que Harry y Hermione ha sufrido mucho escribí este nuevo fict para que ustedes se enteraran de lo que pasó después, como a manera de un gran epílogo. Espero que vuelvas a dejar tus comentarios.

· Hermione_de_Potter: Ezpero que hayas dormido bien para ke puedaz leer la continuazión de Junto a Ti. De zierta manera me zorprendió tu comentario zobre el fict, ke era: divertido, tierno, romantoko, etc, en ezpezial con lo tierno, no zé, eze aspecto nunca me lo propuze. Zigue dejando mensajes con Z.

· And Black: Estoy muy bien And, gracias por preguntar. Pero en nada estoy disfrutando de la tortura que les hice pasar al leer el final... mentiras, en el fondo quería saber que reacción tomarían. Estarás más que satisfecha al fijarte que ésta es una historia H/Hr. Y, changos, me hiciste sonrojar con tu comentario de que Rowling estaría orgullosa de mi, la verdad, no sé, y más si ella lee la versión original de Junto a Ti (aunque no es que sea muy caliente que digamos). Muchas gracias por tus comentarios.

· Leonor: Un mensaje muy largo, muchas gracias. La escena de los padres con Harry la escribí porque también creía que ellos merecían una oportunidad para comunicarse, después de todo, se sacrificaron para que él viviera. En cuanto a la casa, pues definitivamente la incluí porque la necesitaba para este nuevo fict como te habrás dado cuenta, además, la batalla final debería darse en ese lugar, allí comenzó todo. Pensamos completamente igual con el echo de que Hermione es la mujer más importante en la vida de Harry, al fin y al cabo él la admira, se siente orgullosos de sus habilidades, la defiende, la protege y la confronta cuando considera que ella tiene la mente muy cerrada, en otras palabras, se siente cómodo a su lado, en caso de que otra chica quiera estar con Harry, tendrá que luchar con el fantasma de la presencia de Hermione. Como eres una escritora, ¿por qué no publicas tus ficts?, es muy divertido, en especial cuando esperas con ansias las reacciones de tus lectores. Sigue dejando mensajes, no importa si están larguísimos.

· Nelly: Como he dicho muchas veces, soy bruja, predije que querían matarme por finalizar la historia como lo hice... jejeje.. eso es demasiado obvio. Lo que me sorprende es que te sinceraras conmigo y me escribieras que te gusto el final, creo que a muchos lectores también, pero prefieren amenazarme antes que felicitarme, ni modo. Aquí mandé la continuación para que todos la disfruten... sigue dejando mensajes.

· Hedwig_LLC: Primero me felicitas y luego me amenazas... te das cuenta que me estas volviendo loca, pero bueno, creo que tienes derecho a expresarte, a fin de cuentas lo que escribí fue la causa de tu patatús. Esta es la nueva historia, espero que te guste y deja tus comentarios para saberlo .... okis.

· Valer: Otra amenaza (*suspiro de Darla*), bueno, me lo busqué. De todas maneras agradezco tus esfuerzos por tratar de ser amable con ésta escritora. Ojalá te guste esta historia, trato de poner cositas para que dejen a un lado esa actitud psicópata hacia mí, así que espero tus próximos comentarios.

· Alejandra: Tranquila que no voy a dejar las cosas así. Como habrás leído este fict nos relata lo que ocurrió después de todo, y si, estas en lo cierto cuando me dices que los buscará por cielo, mar y tierra. Aquí en Colombia también somos católicos, bueno, el 94% de la población, porque como hay libertad de cultos, hay un resto de religiones más, pero a pesar de eso los temas de embarazo adolescente y homosexualismo son comunes en nuestra sociedad, tanto que hasta en las novelas hay personajes gays y todo. Gracias por la sugerencia de leer a Ana Rickman, a ver si algún día me da la valentía de leerla. Por lo de tu humor no te preocupes, en parte yo también soy un poco sarcástica. Cuídate.

· Cammilita: por Dios, no me grites, me vas a dejar sorda. Ah, y luego me amenazas, niña mala. ¡Eso no se hace!. Bueno, aquí envié este nuevo fict lo más rápido que pude, ya que para que te lo suban a la pagina tienes que esperar más o menos 10 días. Me imaginé que te sorprendería el final, bueno, a ti y a todo el mundo, si no fíjate en los mensajes que me han dejado todos ustedes. Hasta pronto y realmente espero que me sigas leyendo.

· Romy_Lupin: Hace tiempo que no me dejabas un mensaje, gracias por acordarte de mi T_T. Ah, pero me he desinflado, tu también me amenazas. Tus peticiones fueron escuchadas a medias, porque Junto a Ti ya finalizó, pero el propósito de esta nueva historia es delatar lo que pasó después de un tiempo, así que en parte no dejé las cosas así. Espero que no me vuelvas a abandonar sin dejar mensajes.

· Brvno: ¡Que lindo eres!, no me vas a lanzar nada y no me has amenazado, gracias T_T. Cruzó los dedos para que Detrás de un Ángel te guste tanto cómo te gusto Junto a Ti. Y espero de nuevo tu mensaje. Chao.

· H&H: Deseo de todo corazón que te pongas al día con tus deberes, por tu bien y por el mío, por el tuyo para que no tengas que habilitar ninguna materia y por el mío para que no dejes de leerme
jejeje. ¿Te encantó el final? Por Dios, eres a la primera que le encantó, a algunos le sorprendió y no me amenazaron, pero tu me has dejado desconcertada... Voy a tratar de leer tu nuevo fict, el que pusiste en ff.net. Y tranquilízate, sé que no tener a mano una compu es una tortura al alma del navegante y el escritor. ¿No te gustó que Hermione estuviera embarazada? Bueno, me has dejado sin comentarios. Sigue dejando mensajes.

· Gaya Lunae: Ay, no. Tu también me gritas. Te dije hace mucho tiempo que volvería a unir a Harry y a Hermione pero ¿te dije cuando? Y tienes razón, para mi fortuna estas bien ocupadita estudiando y si no estoy mal entre España y Colombia hay 9 horas de viaje, o sea, 9 horas mas que tengo para esconderme de ti, jajaja. Creo que te desilusionaste al fijarte que lo que tuvieron fue un niño, si hubiera sido niña sería Jamesa... jajaja. Y por favor, no me eches la culpa de tus deficiencias genealógicas de regeneración. El nuevo fict pues ya sabes como se llama, ¿te gusta el título? Y si me demoro actualizando es porque cuando mandas el fict a HA ellos se demoran casi 2 semanas en montarlo en la web, ya sabes que tiene que revisar el contenido y que tales. Bueno, espero que volvamos a coincidir en el msn y en cuanto a lo de mandar a Ginny al carajo, pues en este capítulo ya sabes lo que pasó con ella. Besos.

· Piolina palmera: claro que soy re-mala, bueno, para ustedes, para mi misma no tanto. Y la gracia de escribir es dejar a tus lectores prendidos de la historia, esperando con ansias la continuación, así que de eso me declaro culpable. Espero que esta continuación te haya gustado. Sigue dejando mensajes okis.

· Blanca: No me mates, si no podré seguir escribiendo. Gracias por tu mensaje. Nos vemos.



Han pasado 5 años de la salida de Hogwarts y la derrota de Voldemort, y también hace 5 años Hermione había desaparecido. En estos momentos Harry es un hombre adulto. ¿Qué acciones tomará ahora que sabe el paradero de Hermione y su hijo?



Muchas visitas registró el librito, espero que sigan siendo muchas al leer este capítulo. Cuídense y acuérdense que los quiero mucho....



Darla Gilmore


2

CAFÉ MISSU






¿Acaso era una alucinación?, ¿Estaba soñando?, ¿Estaba viendo mal?: Al parecer no. Harry sintió que su cuerpo se quedaba dormido, o más bien, petrificado; no fue capaz de moverse un solo centímetro, el corazón bajó hasta el estomago mientras le daba un vuelco y su cerebro decía: muévete, muévete. Pero no fue capaz, solo se limitó a respirar con profundidad abriendo los ojos como platos.

-Hay que apurarnos porque los abuelitos nos esperan - le dijo Hermione a James en tono cariñoso.

-Peldona, es que estaba ocupado - se disculpo el niño mientras le cogía la mano a ella.

-Libby... ¿ya? - preguntó Hermione a la chica rubia.

-Si... ya... todo listo - respondió Libby recibiendo el recibo de compra y el recibo de facturación.

Los tres salieron de la librería y Harry siguió como una estatua debido a la impresión, hasta que segundos después se dijo a sí mismo: reacciona. Fue tras ellos a toda marcha y cuando estaba saliendo de la librería alguien lo detuvo.

-Señor, tiene que pagar la mercancía - le dijo una vendedora.

-¿Cuál mercancía? - preguntó Harry con exasperación.

-Los libros que lleva en la mano, señor - le respondió ella tratando de ser cortés.

-¿Libros? - y Harry se miró las manos - ¡Demonios! - agregó al fijarse que tenia el Código Da Vinci y el libro de Isabel Allente.

-Son veintitrés libras - le dijo la vendedora (N/A: en Inglaterra no se utiliza el euro).

Harry sacó de uno de los bolsillos de su jean un billete de veinte libras y otro de cinco libras, después se los dio a la vendedora.

-Tome... y guárdese el cambio - le dijo mientras salía de la librería y tomaba la dirección por la cual se había marchado Hermione y su hijo.

-Pero, señor... ¿y la factura? - le gritó la vendedora cuando el se alejaba.

Harry no miró hacia atrás, ignorando completamente lo que la chica le gritaba. Comenzó a caminar con rapidez, buscando entre la multitud a Hermione y a la chica rubia ya que buscar a James era mas difícil debido a su estatura.

-¿Dónde están?, ¿dónde están? - decía Harry en susurro y con tono de desesperación.

Movía la cabeza en todas las direcciones frunciendo el entrecejo para agudizar la vista y ver mejor, pero la labor se fue complicando cuando los pasillos se fueron llenando de compradores. Era fin de mes, la gente estaba recibiendo su sueldo y las grandes promociones de verano provocaban una gran multitud de consumidores compulsivos. Llevaba mas de un cuarto de hora buscando a Hermione y a Libby, pero en ese tiempo no tuvo rastro de ellas. Poco a poco la impotencia invadió su alma y comenzó a reprocharse a si mismo por su lentitud.

-¡Que idiota!, ¡que idiota! - se decía entre dientes mientras se golpeaba la frente con la palma de su mano derecha - ¿Por qué no dejé estos estúpidos libros en la librería en vez de perder el tiempo en pagarlos?

Harry resoplaba en señal de desesperación, mas sin embargo, no dejaba de mirar hacia todos los lados en busca de las dos chicas. De pronto sonó su teléfono celular. Mientras Harry trataba de contestar, se le enredaron los dedos y estuvo a punto de hacer caer el aparato.

-¡Alo! - contestó Harry de mal humor.

-¿Ya ti que te pasa? - era Ron - ¿Dónde estas?

-Ron... Hermione.

-¿Qué?

-Que vi a Hermione... y a mi hijo.

-¿Cuál hij...?... ¡Oh por Dios!

-Los estoy buscando, pero no los encuentro - dijo Harry con angustia - ¡No se que hacer!

-Tranquilízate y dime dónde estas.

-Estoy... - Harry comenzó a mirar el nombre de los almacenes - . Estoy en el almacén Rolex.

-¿Aquí en el centro comercial?

-Si.

-Voy para allá.

En menos de dos minutos Ron ya se reunía con Harry, fue corriendo a todo vapor y llego jadeando debido al cansancio. Con él llevaba una bolsa de compras de la tienda de videojuegos.

-¿Hermione? - preguntó Ron - ¿estas seguro?

-Claro que lo estoy. Yo la vi - dijo mientras se señalaba el ojo con el dedo índice derecho.

-¿Y ella no te vio a ti?

-No... iba con otra chica y con el niño. Pero ella no me vio.

-¿Harry, como sabes...?

-Ahora no, Ron. Ayúdame a buscarlos.

-Entonces dividámonos - opinó Ron - , tu por la derecha y yo por la izquierda.

-Bien... oye, lleva esto - le dijo Harry pasándole los libros.

-Me vas a encartar con... ¡esta bien!, ¡esta bien!

Ron introdujo ambos libros en su paquete de compra de la video tienda Zona Virtual mientras Harry le decía:

-Me llamas si los ves. Si no, nos encontramos aquí en cuarenta minutos.

-¡Listo!

Emprendieron direcciones diferentes, Ron se fue hacia el lado izquierdo mientras Harry emprendía de nuevo el camino por el lado derecho. Miraba a través de los mostradores y vitrinas de los almacenes para darse cuenta si estaban dentro de ellos, en ocasiones ingresaba un poco mas allá de las puertas y se empinaba para poder ver mejor. Pasaron los cuarentas minutos y Harry se devolvió hasta el almacén Rolex donde Ron ya lo esperaba. Cuando se encontraron bastó con una negación de cabeza de Ron para darse cuenta que el pelirrojo no los había visto.

Ante el fracaso de su búsqueda, se dirigieron a una cafetería que había cerca de donde estaban.

-Una cerveza Guinnes - le dijo Ron a la camarera y luego miró a Harry - , mejor dos cervezas. Y bien frías, por favor.

-Con gusto, señor - dijo la camarera y se marchó.

Estaban sentados en una mesa que daba a los pasillos, para poder verlos si pasaban por allí.

-No se que me pasó... - decía Harry con pesadumbre apoyando los codos en la mesa y cogiéndose la cabeza - , cuando me di cuenta que eran ellos me quedé paralizado. No fue capaz de moverme, Ron. Ni un centímetro - acto seguido se quitó la gorra para después pasar sus manos por el cabello echándolo hacia atrás .

-Pero, Harry. ¿cómo sabias...? gracias señorita - le dijo Ron a la cama cuando ella dejó el par de cervezas en la mesa - , ¿cómo sabias que ese niño era tu hijo?

-Fui muy tonto, no me di cuenta sino hasta el final.

-No te entiendo - dijo Ron y bebió un poco de cerveza.

-Si... - y fue esta vez Harry quien bebió de su botella - . Estaba en la librería, esperando para que me dieran el libro que fui a comprar, en esas me entretuve leyendo otro libro, el otro que te entregue, en ese momento alguien jalaba mi camisa y bajo la mirada y lo encuentro a él. Si lo hubieras visto, Ron. Su cabello es igual de indomable al mío, tiene los ojos claros, miel casi castaños para ser mas preciso, y sus dientes... los mismos que tenia Hermione en su niñez.

-¿Y no le dijiste nada?

- No sabia que era él. Estuvimos hablando durante un rato, ni siquiera sabe pronunciar la ere (r) - en ese momento Harry sonrió amargamente - , yo sentía algo especial con ese niño...

-La sangre llama, Harry.

-Y aun así no fui capaz de reconocerlo con las facciones tan familiares que tenia. Y además es tan inteligente y educado...

-Bueno, es hijo de Hermione.

-Hasta me mostró las personas que lo acompañaban... dos mujeres, nos daban la espalda y no pude reconocerla.

-¿Tan cambiada está?

-Ni te imaginas, el cabello lo tiene mas largo y liso, y se viste como muggle.

-Hermione siempre se ha vestido como muggle...

-Si, pero no tan informal... solo cuando el niño se despidió de mi y se marchó me di cuenta de todo.

-¿Eh?

-Yo volví a leer uno de los libros y escuche la voz de Hermione, la sangre se me congeló, lo único que hice fue levantar la vista y allí estaba ella... le extendía la mano y sonreía mientras el le decía: ya voy, mamá.

Ron no supo que decir, bebió un largo trago de cerveza sin dejar de mirar a Harry.

-¿Y sabes cómo se llama? - le preguntó Harry a lo que Ron negó con la cabeza - . Se llama James.

-Como tu padre, como tu... por eso...

-Por eso me di cuenta. Quedé tan impactado que no hice nada. Esperé muchos años porque llegara este día y al final... - Harry calló, no se perdonaba a si mismo por su falta de decisión.

-Harry, al menos sabes que nació varón, y también sabes su nombre... si al menos supiera donde viven.

-En Estados Unidos.

-¿Estas seguro?

-James me lo dijo... cuando me preguntó por los Yankees. Me contó que Hermione y Libby lo habían llevado a un partido de ellos.

-¿Libby?... ¿quién es ella?

-La otra chica que los acompañaba. Me dijo que era su tía.

-Pero Hermione no tiene hermanos, a menos que sea una prima suya.

-Seguramente.

-Es increíble lo que me cuentas, Harry... y preciso ocurre el día de tu cumpleaños.



Harry bebió otro poco de cerveza, en realidad lo hizo varias veces antes de volver a hablar.

-Sé que viven en Estados Unidos, seguramente cuando Hermione desapareció se traslado para allá.

-¿Pero no crees que buscarlos en ese país será mas difícil?... Estados Unidos es como veinte veces mas grande que Inglaterra.

-Pues haber como le hago.

Terminaron de beber las cervezas y después de pagarlas se dirigieron al estacionamiento. Harry le pidió a Ron que conducirá de regreso a casa y el pelirrojo estuvo a punto de estrellarse por lo menos tres veces, aun no se le daba bien conducir automóviles muggles.

-Harry... ¿qué haces?, ¿no vas a comer algo? - le dijo Ron cuando ingresaron a la casa y Harry emprendía camino por la escalera.

-No tengo apetito - le dijo sin voltearlo a mirar y sin detenerse.

Ingresó en su habitación y se dirigió a la ventana para luego abrirla de par en par. El día estaba soleado y había pocas nubes en el cielo. Harry miró su reloj, eran mas de las 3 de la tarde y a pesar de eso, sentía que su estomago no era capaz de recibir un bocado de comida.

Llevó una silla hasta la ventana, se sentó y cruzó los brazos mientras los colocaba en el alfeizar para después dejar caer la cabeza en ellos. Miraba hacia el jardín trasero donde estaba el árbol donde dormía Hedwig, pero en realidad miraba hacia el vacío, con una expresión triste y melancólica. Por su mente solo pasaba el encuentro que había tenido aquel día con su hijo, una y otra vez recordaba, como si de una videocinta se tratara, aquel acontecimiento. En ocasiones cerraba los ojos para ver con mas claridad el rostro del pequeño, y en medio de esos flash backs aparecía el rostro sonriente de Hermione.

Cuando Harry reaccionó se dio cuenta que de sus ojos caían lagrimas, ni siquiera se inmuto ante este echo. Después fue hasta su mesa de noche y de ella sacó un elegante álbum de fotos, el mismo que Hagrid le había regalado en su primer año en Hogwarts. Lo abrió y se puso a ver las fotos mágicas que había en él. Se detuvo en una foto que mostraba el rostro sonriente de su padre y notó el gran parecido entre abuelo y nieto, una vez mas se cuestiono por qué no se había dado cuenta.

Ese día había sido el cumpleaños mas extraño de su vida.





-¡Harry, por Dios!... ¡concéntrate! - le gritó Ralph en pleno entrenamiento del equipo.

-¿Y que crees que estoy haciendo? - le reclamó Harry desde el otro lado del campo mientras buscaba la snitch - ¡no me distraigas!.

Quince minutos después, Harry descendía con la snitch aferrada en su mano derecha. Luego Ralph lo llamó para hablar en privado con él.

-¿De qué se trata? - le preguntó Harry con desdén mientras se sentaban en una de las bancas del campo.

-Se trata de ti... de tu desempeño.

-No comprendo.

-Harry... - y Ralph respiró con profundidad - , ya llevamos dos semanas de entrenamiento y veo que tu no estas poniendo el cien por cien de tus capacidades.

-¿A qué te refieres? - inquirió Harry de mal humor - . Siempre atrapo la snitch, en todos los entrenamientos... ¿qué mas quieres?

-Quiero disciplina por parte tuya, quiero dedicación, compromiso. El echo que atrapes la snitch no significa que estés jugando bien. Eres un gran buscador, Harry... y se que puedes dar mas.

-¡Estoy dando todo lo que tengo!

-¡No!... no es así. La temporada pasada jugabas mejor. Y no le eches la culpa a la escoba que esta Nimbus es mejor que la Saeta. No se que esté pasando por tu cabeza, solo te pido que sea lo que sea quede fuera del campo de juego. No quiero verme obligado a ponerte en la banca de suplentes, no lo mereces.

Y sin decir mas, Ralph se marchó hacia los camerinos. Harry se quedo allí sentado, furioso con Ralph y consigo mismo. Cómo era posible que se dejara afectar por lo ocurrido en la librería North Bulevar el día de su cumpleaños.



-Hermione, esto es tu culpa - dijo Harry en susurro y con amargura.

-¡Harry! - le gritó Ron desde la distancia - ¿Nos vamos o te quedas?.

-Me voy contigo - respondió Harry - , pero espérame 10 minutos.

Harry fue hasta donde el utilero del equipo para hablar con él.

-Señor Button... ¿podría devolverme mi Saeta de Fuego?

-Claro, Potter - le dijo el utilero mientras se dirigía al armario donde las guardaba - . Aquí tienes.

-Gracias - le dijo Harry mientras recibía la escoba.

Caía la tarde cuando regresaron a la casa, completamente agotados por el extenuante entrenamiento de ese día y los días anteriores. Ahora entrenaban a diario y el cansancio se iba acumulando poco a poco. Se sentaron en la sala dejando a un lado las escobas y prendieron la televisión.

-¿Puedes poner BBC News? - le dijo Ron.

-... donde los New York Yankees son los favoritos para imponerse en la Liga Americana de la MLB - decía el comentarista deportivo.

-¿Están hablando de basketball? - preguntó Ron.

-Béisbol - le aclaró Harry y en ese momento se le vino una idea a la cabeza - ¡Ron!... ¡Los Yankees!

-¿Qué con ellos?

-Son de New York.

-¿Si?

-No entiendes lo que te trato de decir - le dijo Harry con frialdad a lo que Ron negó con la cabeza.

-¿Qué?

-Que deben vivir en New York... Hermione y James.

-¿Tu crees?

-Si, mira. James me dijo que había ido a ver un partido de los Yankees (espérate a que termine), los Yankees tienen como plaza New York. Si no vivieran en NY el niño no conocería el equipo ya que viviría en otra ciudad o muy apartado del mundo muggle.

-Lo que me tratas de decir es que el niño creció en un ambiente NO mágico.

-Tanto como eso, no - aclaró Harry - , pero seguramente creció en una gran ciudad, por su comportamiento. El no es tímido y habla con mucha desenvoltura.

Ron guardó silencio por unos segundos procesando y analizando las conjeturas de Harry, luego agregó:

-Si creció en el mundo muggle... creo que ya estará en edad de entrar a estudiar... ¿no crees?

-El cumpleaños del niño será a principios del próximo año - dijo Harry y luego comenzó a hacer cuantas con los dedos - . Hermione debió haber quedado embarazada a finales de abril o mediados de mayo.

Ron levantó las cejas en señal de asombro, el conocía el encuentro de finales de abril pero no el de mediados de mayo, a lo que Harry le dijo:

-No preguntes... entonces en enero cumplirá 5 años, a esa edad ya estas en el kinder garden.

-Yo no pasé por kinder garden. Mi mamá me enseñó a leer y a escribir, y cuando no hacia los deberes o prestaba atención, me cogía a escobazos.

Harry trató de reprimir una risa, en ese momento, sonó el teléfono.

-¡Alo! - contestó Harry en el inalámbrico

-Harry... ¡hola! - dijo la voz de una chica.

-¿Tamara?... Hola, ¿cómo estas?

-Bien, supongo. Oye, Harry, te he dejado muchos mensajes en la contestadora... ¿por qué no me has llamado?

-En serio - dijo Harry y reviso la contestadora la cual indicaba 27 mensajes - . Lo siento, Tamara, es que tengo la cabeza en otra parte - luego ingresó en la cocina.

-Debí haberte enviado una lechuza - le dijo ella en tono meloso.

-¿Y para qué me necesitabas? - preguntó Harry con rapidez.

-Me debes una cena, Harry. Y quería que saliéramos antes que comience la liga.

-Pues, ¿a dónde quieres ir?

-Que te parece Missú... es muy lindo y la comida es deliciosa.

-Entonces... vamos mañana en la noche. Te recojo a las nueve.

-Perfecto. Entonces hasta mañana y un beso.

-Adiós, Tamara.

Harry salió de la cocina y se dirigió hasta la mesita del teléfono para escuchar los mensajes. De los veintisiete que habían, dieciséis eran de Tamara.

-La señorita intensa reapareció - dijo Ron con sorna, aun viendo la televisión.

-No le digas así, Ron - la defendió Harry - . Ella también hace parte de mi vida social.

-Amorosa, querrás decir.

-Pues si... ese es el fin.

-Y Hermione...

-No me amaba - lo cortó Harry - , yo hace mucho que no vivo de su recuerdo.

-Si, como digas. Probablemente ella hizo otra vida en New York.

Y antes de que Harry pudiera protestar o decir algo, Ron se paró y fue directamente a la cocina.



-Hola, Tamara. Estas... guapa.

-Gracias, Harry.

Harry la había esperado en la entrada de su edificio de apartamentos. Tamara era una chica de veintidós años, con el cabello castaño claro y ojos verdes, llevaba puesto un vestido negro estilo kimono que le llegaba hasta las rodillas, el cabello lo llevaba recogido en un moño sostenido con dos palillos, para no perder el estilo oriental. Harry le abrió la puerta del carro para que ingresara (N/A: recordemos que en Inglaterra manejan al revés, el chofer va al lado derecho)

-Tu también estas guapo. Es más, ahora te vez mejor con el cabello corto - le dijo Tamara cuando se dirigían al restaurante.

-Te parece... gracias.

Harry había utilizado para la ocasión un traje negro con una camisa roja desabotonada en le cuello y su cabello, tan indomable como siempre.

Ingresaron en Missú, un restaurante con ambiente romántico y cálido.

-Buenas noches... ¿Tienen reserva?

-Si, a nombre de Harry Potter.

-Mesa para dos - dijo el anfitrión del restaurante verificando en la lista - . Por aquí, por favor.

Harry y Tamara siguieron al mozo hasta una mesa que daba en una ventana. El anfitrión corrió la silla para que Tamara se sentara, Harry se sentó frente a ella, luego dejo el menú y se marchó.



-Y cuéntame... ¿Cuándo inician la liga?

-En tres semanas. Para ser mas precisos, el 7 de septiembre.

-Pero este año tiene que tomar mas medidas para... - y en ese momento Tamara bajó la voz - evitar que los muggles se den cuenta. Después de lo ocurrido el año pasado en el partido de los Arrows y las Avispas de Wimbourne...

-Bueno, ellos siempre han sido archí rivales - dijo Harry con una risita - . Me acuerdo cuando salió en El Profeta las fotos de decenas de muggles corriendo en todas las direcciones huyendo de las flechas que caían del cielo. No estuvo nada bien esa celebración por parte de los fanáticos de los Arrows...

-Pero después del súper partido que ganaron es entendible...

-De todas maneras, nos dejaron en evidencia. Los miembros del Equipo de Revisión de Accidentes Mágicos, ya sabes, los desmemorizadores, tuvieron mucho trabajo esa semana... - explicaba Harry y luego comenzó a analizar el menú.

Estuvieron en silencio durante un rato , cada uno leyendo los platos que indicaba el menú, 5 minutos después, Harry le hizo una seña al mesero para que se acercara y tomara el pedido.

-¿La señorita que desea cenar? - preguntó el mesero.

-A mi me trae una ensalada de pastas con comino - luego cerró el menú.

-¡Solo eso! - le dijo Harry - ¿No piensas comer nada mas?

-No... así esta bien. Tengo que conservar la línea.

-Como quieras - dijo Harry en voz baja - . A mi me trae un filete de salmón empanizado, por favor.

-Con gusto. ¿Y qué desean de tomar?

-¿Qué nos recomienda? - preguntó Harry mirándolo.

-Un vino blanco - informó el mesero - de la casa Undurraga. Es un vino chileno muy exquisito.

-Me parece bien. Tráiganos ese por favor.

El mesero se llevó los menús y veinticinco minutos después regreso con los platos. El vino ya lo llevaban en la mitad ya que se los habían llevado inmediatamente lo pidieron y durante los minutos de espera se la pasaron hablando de la revista La Transformación Moderna. Tamara realizaba comparaciones muy detalladas entre la edición británica y la edición americana.

Cuando terminaron de cenar, Harry volvió a llamar al mesero para otro pedido.

-Dos cafés colombianos, por favor. Y la cuenta.

-En seguida.

-Me has dejado muy interesado en la edición americana de la revista - le dijo a Tamara.

-Fíjate que los artículos son de mucha calidad. Si quieres, ahora que me lleves a mi apartamento te la presto.

-Perfecto.

Se bebieron el café y Harry pagó la cuanta con su tarjeta de crédito Master Card (Porque:para todo lo demás existe Master Card). Fueron hasta el apartamento de Tamara, que vivía en un tercer piso y ella lo invito a pasar. El lugar estaba decorado de una manera muy extraña, típico de las brujas, los muebles de la sala eran diferentes y tenia adornos y cortinas tipo hindú. además, olía a sahumerio de manzana.

-Siéntate mientras voy a buscar la revista - le indicó Tamara.

Harry se sentó en la silla mas próxima a la puerta. Ya eran mas de las once de la noche y se sentía incomodo. Después de casi cinco minutos, Tamara apareció con el ejemplar en sus manos.

-Mira la portada - le dijo ella mientras le entregaba la revista - ¡Me encanta!.

En la portada de La Transformación Moderna versión americana, había una fotografía mágica que mostraba a un mago anciano sonriendo con picardía mientras transformaba una cuatrimoto en un Ferrari amarillo y luego le cambiaba el color a rojo.

-¡No sabia que se podía hacer esto! - dijo Harry con asombro.

-Yo tampoco. Pero además trae cosas muy interesantes. Como: ¿Qué hacer cuando transformas una soga en una bufanda y resulta que te estrangula?

-Tamara, me tengo que ir.

-¡Tan pronto! - le dijo ella con cara de circunstancia.

-Mañana tengo entrenamiento, lo siento.

-Bueno, siendo así.

Ella lo acompaño hasta la puerta del edificio y se despidieron con un corto beso en los labios.

Harry llegó a su casa poco antes de la media noche e ingresó en la habitación tratando de hacer el menor ruido posible, aunque parecía que Ron se encontraba despierto porque podía escuchar el susurro de su televisor.

Sin siquiera alistarse para dormir, prendió la lámpara de su escritorio y se puso a leer el sumario de los temas de esa edición. Encontró uno que le llamó la atención titulado: Lo que los magos pueden transformar y los muggles creen que es ciencia, el cual estaba ubicado en la pagina veintisiete, lo buscó y comenzó a leer mentalmente:



LO QUE LOS MAGOS PUEDEN TRANSFORMAR Y LOS MUGGLES CREEN QUE ES CIENCIA

Desde los inicios del siglo pasado, los avances en la tecnología muggle han sido mas rápidos y evidentes que en los siglos anteriores. Se dice que cada 3 segundos hay un nuevo invento, lo que pocos saben es que casi la mitad de ellos son aportes hechos por magos acreditados del Comité Internacional de Magia.

Por............



-¡Hermione Granger! - dijo Harry en susurro y sin apartar los ojos de la revista - ¡RON!

Harry salió corriendo de su habitación para que Ron lo viera y así no pensar que era imaginación suya, sabia que Ron estaba despierto, así que no había problema. Cuando iba a golpear la puerta de la habitación de su amigo, él ya la estaba abriendo.

-Ron...

-Harry... encontré...

-Hermione... aquí...

-A James...

Se detuvieron un segundo, parecían loras parlanchinas y se miraron con sorpresa.

-¿Qué? - dijeron ambos a un tiempo.

-Que encontré a James - le dijo Ron con emoción.

-¿Cómo?, ¿dónde?

-¿Hermione?

-Ron, ¿cómo que encontraste a James?

-Si... pasa, pasa. En la Internet - y ambos se dirigieron hasta el computador del pelirrojo - . Richard me explicó como buscar estudiantes a través de la red. La mayoría de las escuelas estadounidenses cuentan con esas fases de datos...

-Bases de datos.

-Me acorde que el niño ya estaba en edad de estudiar. Pero tranquilo que Richard no sabe nada. ¡Mira!

Harry miró exaltado la pantalla en la cual había una fotografía del rostro de James sonriendo y mostrando los famosos incisivos largos.

-James Granger - leía Ron - . Edad: cuatro años, Abraham Lincoln Elementary School, Grado: kinder garden, Condado de Queens, Estado de New York.



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Hola a todos. Espero que estén súper bien y que todos ustedes hallan pasado unas Felices Pascuas. Bueno, después de la Semana Santa (Parranda Santa para los que aprovechan y se van de vacaciones) aquí les envié este capítulo para que lo disfruten... o lo sufran.

Hermione_de_Potter: Hola, tienes el privilegio de ser la primera que dejó el mensaje del nuevo fict ¡FELICIDADES!. .Me alegro mucho que por fin pudiste dormir bien y tranquilita. Escribiste nuevamente con K y con Z, al principio me costó un poquito leer el mensaje, ya sabes, por la falta de costumbre, pero igual te agradezco por tu apoyo. Espero que también te halla gustado este nuevo capítulo. Cuídate.

And Black: Hola, gracias por darme la bienvenida. Por supuesto que no soy tan mala, cruel, desalmada, despreciable, cómo para dejarlos sin una continuación. Bueno, lo de la idea de crear el grupo de msn fue para poner mi primer fict tal y cómo lo escribí (o sea, sin censura) porque no pude meterlo en fanfiction.net (la tecnología me atrofió). Además, en el grupo encontraras teorías que me conseguí en la Internet, dibujitos, fotos, etc, etc, etc. Si estas interesada únete al grupo de participantes, ya van varios. En cuanto a lo de actualizar todos los días, pues, no puedo, ya que no es bueno forzar las neuronas. Pero eso sí, estoy actualizando dos veces al mes. Un abrazo y cuídate.

Nelly: Hola. Si, estamos de acuerdo, Harry a sufrido mucho, y quizá, ojo, quizá Hermione también empiece a sufrir. No es que me guste ser un poco bruja... es que yo soy un poco bruja (y muy orgullosa de serlo). Segundas oportunidades todo el mundo la merece, claro, siempre y cuando se lo halla ganado. Sigue dejando mensajes.

Ximena Malfroy: Me alegro muchísimo que te halla gustado este fict, me estoy esmerando porque sea más detallado y largo. La intriga es mi especialidad, mentiras, trato de escribir para dejar los capítulos a la expectativa, pero como que lo de la intriga se me sale bien. En cuanto a James, si, lo describí un poco obvio, pero, bueno, a lo hecho, pecho... Sigue dejando mensajes y un abrazo.

Adriana Potter: Te gustó el fict? Bueno, espero que también te haya gustado este capítulo. Para saber cómo se separaron Harry y Hermione puedes leer Junto a Ti que es el preámbulo a esta historia, la encontraras aquí en Harryargentino o si quieres has clic AQUI y lo leerás sin censura, además navegando en esta pagina encontraras información adicional. Sigue dejando mensajes y me comentas okis ;-)

La pequeña Malfroy: Gracias por tu comentario pequeña Malfroy, espero que te halla gustado este nuevo capítulo y para ver cómo terminan ellos dos, pues tienes que esperar un poquito... bueno, si me da por dejarlos juntos jejeje.

Hibari: Hooooooooolaaaaaaaaaaaa. Yo también me alegro de que sigas leyendo y por la reconciliación, pues ni te afanes, no puedo acelerar las cosas. Todo tiene su proceso. ¿Hermione mala? No sé, ¿qué harías tú si estuvieras en su pellejo? Y hablando del quinto libro, a mi se me hace que este nos da muchos indicios que la pareja final será H/Hr. Muchas cosas que ocurren allí me dio esa idea, cómo la reacción con lo de la insignia de prefectos, el echo que ella sea la única que pronuncia el nombre de Voldemort (además de Dumbledore, Lupin y Sirius T_T), también Harry le acepta la cita el mismo día que quedó con Cho, cuando la defiende de Cho, con Grawp, los centauros, en el ministerio, pero lo que más me gustó fue cuando pelearon después del TIMO de Historia de la Magia, esa escena, los dos acercándose y diciéndose de todo (no me refiero a palabrotas ni nada de eso, sino que se confrontan entre sí)... ¡WOW! En el cuarto libro Krum se ve abiertamente celoso hacia Harry, pese a que él le dice que son solo amigos, Krum no le cree, además cuando gustas de alguien hablas y hablas de esa persona, así que Ron quedó relegado a un segundo plano, porque si Hermione hubiera hablado de él con Krum, Ron estaría dichoso de causarle celos, además lo habría gritado a los cuatro vientos, ya que cuando se siente el centro de atención se alegra muchísimo. Pero bueno, todo dependerá de lo que quiera Rowling ¿no?. James... es cómo mi hijito, me inspiré en un vecinito mío que adoro y además le metí algunas cosas mías, cómo el echo de ver Bob Esponja (a propósito, ganó al mejor cartoon en los Nickelodeon Kids Choice Awards y yo voté por él) y por Barney ni te preocupes, yo me encargaré de que no lo traumatice. Bueno, sigue dejando mensajes y un beso.

Brvno: Hola. Estoy muy bien, gracias por preguntar. No te mates la cabeza tratando de imaginarte a los personajes cuando ya son adultos, trato de escribir lo más detallado posible para que les quede facilito. Tu también me dices que le pongo intriga... yo no lo llamaría así, más bien lo llamaría suspenso, lo de poner cosas amenas pues me gusta mucho, porque tanta sufridera es muy cursi y boleta. Te sientes bien leyéndome?... GRACIAS T_T. Y por las actualizaciones estoy haciéndolas cada quince días, la verdad, no me gusta hacerlos esperar demasiado. Espero que te halla gustado este capítulo y un beso.

Romy_Lupin: Te encantó?... ¡que bien!. El Código Da Vinci es excelente... una gran novela policíaca... súper recomendada por mi... jejeje. Me escribes y me cuentas si te gustó este capítulo. cuídate mucho...

Vane: Gracias por tu mensaje. Aquí tienes el capitulo dos para que lo disfrutes. Ojalá te recuperes rapidito de tus moquitos y por lo del mensaje, no te preocupes, lo importante es que lo dejes. Cuídate.


Gracias a todos por su atención, y recuerden, si quieren ver los ficts de esta escritora versión original vallan a FansFictionsdeDarlaGilmore y ya.

Muchos besos a todos...

Darla Gilmore



3
LPG - LIGA PROFESIONAL DE QUIDDITCH


-Esto es... increíble – musitó Harry sin apartar los ojos de la pantalla del computador.

-Casi me da un ataque tratando de buscarlo – comentaba Ron, luego realizó un movimiento con su varita y apareció un asiento.

-Pero, ¿Cómo...?, ¿Cómo hiciste? – le decía Harry mientras se sentaba a su lado –. A mi no se me ocurrió.

-Ese es tu problema, te boqueas. Hace días, cuando me comentaste lo de los “Yankis” y lo de New York, hizo que se me quedara la semilla de la duda. Entonces, como Richard sabe tanto de estas cosas de la Internet, pues me explicó, pero yo no entendí. Así que me prestó el libro Internet para dummies.

-¿Libro?

- Y empecé a leerlo. Todas las noches me metía a navegar para irle cogiendo el estilo. Cuando ya supe más o menos de que se trataba el asunto, volví a preguntarle a Richard sobre búsquedas especiales.

-Pero, ¿Cómo llegaste a dar con esta página? – preguntó Harry.

-Hay esta la ciencia, o mejor dicho, la magia. Busqué en “yaju” la Secretaria de Educación de Estados Unidos, pero esa página no me decía mucho, así que busqué escuelas de educación básica en el estado de New York, pero eran muchas...

-¡Resume! – le chilló Harry.

-¡Que desagradecido!... bueno, saltándome todos los pasos, resulté navegando en una “fase de datos” de las escuelas de la ciudad, no del estado, y había una casillita para ingresar el nombre del estudiante por el que uno quiere averiguar.

-¡Aja!

-Puse James Potter, y salió un niño rubio con las mejillas así... – y Ron hizo una especie de tumulto con sus propias mejillas – ...así de grandes. Entonces supuse y caí en cuenta que como Hermione no quiere nada contigo, lo más probable era que el niño tuviera el apellido de ella.

-Entonces escribiste James Granger y apareció.

-Exacto – dijo Ron muy satisfecho de su labor.

-Pero... – Harry dudo –, ¿quieres decir que ya estaba estudiando antes?... porque para aparecer ahí...

-No, no, no. Léelo completo...

Harry volvió a concentrarse en la pantalla y mientras Ron bajaba la pagina con el mouse, Harry siguió leyendo.

-Alumno nuevo. Iniciación de clases... septiembre 8.

-Al día siguiente que comenzamos la liga – comentó Ron.

-Entonces no voy a estar en el partido – dijo Harry con decisión.

-¡Estas loco!, ¿Cómo nos vas a dejar así?

-Es mi hijo, Ron.

-Lo sé. ¿Sabes como llegar a esa escuela?... ¿tienes la dirección?

-No – murmuró Harry.

-Yo si la tengo... – le dijo Ron para alivio suyo –, aquí la indican. Pero eso no significa que no vallas a jugar, Harry.

-Pero, Ron...

-Afortunadamente tienes el tiempo a tu favor.

-¿Tiempo? – preguntó Harry bastante confundido –, ¿De qué me estas hablando?

-Mira... – y Ron se armó de paciencia –. El partido se llevará a cabo el domingo en la mañana. Tienes un día entero más seis horas para ir a ver al niño.

-Entonces podré irme a las tres de la tarde de acá que son las nueve e la mañana de allá.

-La gracia del plan es que no lo veas cuando entra, sino cuando sale – le dijo Ron.

-A mi no me sirve de nada estar allá en las horas de la tarde – dijo Harry con testarudez

-Sinceramente, no sé dónde tienes la cabeza – dijo Ron moviendo la suya –. Es más fácil ver al niño cuando sale de la escuela que cuando entra.

-¿Cómo va a ser más fácil...?

-Sencillo. No sabes a que hora Hermione lo llevará, puede ser veinte o diez minutos antes de clase, o sobre la hora.

-En cambio... cuando finalizan las clases sale a la misma hora que todos – dijo Harry en susurro, por primera vez parecía estar usando las neuronas.

-Así es, y como ya lo conoces podrás reconocerlo fácilmente. Que no se te olvide que el horario de esas escuelas es de 9 de la mañana a 3 de la tarde.

-Tu tranquilo. A mi no se me va a olvidar.

Ron calló durante unos segundos mirando a Harry con precaución, luego le dijo:

-¿Qué me estabas diciendo acerca de Hermione?

-Nada – mintió Harry –. Ya no importa. Ahora es más importante James.

-Sigue así – le dijo Ron con recelo –. Es mejor que nos acostemos, todavía tenemos tiempo de pensar como llegaras a New York.

Se pararon de sus asientos y mientras Ron apagaba su computador Harry le dijo:

-Muchas gracias, Ron. Esto nunca lo olvidaré. No sé cómo agradecerte.

-La mejor manera en que puedes agradecérmelo es que no pierdas la cabeza, Harry.

-Dalo por hecho.

Harry ingresó en su habitación y luego de cerrarla se sentó al borde de la cama mientras volvía a observar el artículo en el cual aparecía el nombre de Hermione.

-¡Te encontré! – dijo cuando se le dibujaba una sonrisa de victoria.





Los días que siguieron antes del inicio de la liga se la pasaron planeando la forma y el lugar que Harry utilizaría para ir a New York. A Ron se le ocurrió la idea de pedirle una asesoría a Percy, a fin de cuentas, él podría conocer a algún mago estadounidense o un lugar seguro para aparecerse.

-Pero tiene que ser como quien no quiere la cosa, Ron. Percy es muy sagaz y se puede oler lo que pasa.

-Si, no tienes que recordarme las cualidades de mi hermano – dijo Ron en forma mordaz –. Tal vez logremos despistarlo diciéndole que queremos ver un animal mágico de la región.

-Si, le podemos decir que queremos conocer los gnomos norteamericanos.

-O una mantícora de los bosques en las montañas rocosas.

-No creo que en las montañas rocosas hayan mantícoras –observó Harry –, y si las hay, creo que a Percy no le parecerá buena idea.

-Tienes razón. Ya sé... le podemos meter un cuento muggle – dijo Ron dándose un puño en la mano.

-¿Cómo cual?

-Como que queremos ir a ver un deporte muggle y no queremos viajar en “alión”.

-Es avión, Ron. Y no está mala la idea, después de que a Percy no le dé por ir con nosotros.

-No te preocupes – le dijo Ron en tono tranquilizador –, Percy no es como mi padre.

El viernes anterior al inicio de la liga, lego del entrenamiento, Harry y Ron fueron hasta el ministerio para hablar con Percy. Preguntaron por él en el Departamento de Cooperación Mágica Internacional ya que era el director del área. Afortunadamente estaba disponible.

-Pero, que agradable sorpresa – les dijo Percy en tono solemne y haciéndoles una reverencia mientras Harry y Ron se miraban de reojo –. Díganme, chicos. ¿En qué les puedo ayudar?

-Percy, necesitamos de tu colaboración para ir a Estados Unidos – le dijo Harry mientras él y Ron tomaban asiento.

-Si... es que no queremos ir en “alión”.

-¡A Estados Unidos! – dijo Percy sorprendido –, ¿Y a qué ciudad exactamente?

-A New York – dijo Ron con rapidez. Harry vio que su amigo tenia los dedos cruzados, fuera de la vista de Percy

-¿Y qué van a hacer en New York? – inquirió Percy –. Claro, si se puede saber.

-Claro que se puede saber – le dijo Harry en el tono mas despreocupado que le salió –. Vamos a ir a ver X-Games.

-¿Y eso qué es? – dijo Percy alzando una ceja.

-Deportes extremos muggles. Por lo general, bastante peligrosos... – respondió Ron.

-Pero en los cuales estaremos sentados en lugares prudentemente apartados – agregó Harry con rapidez cuando Percy estaba a punto de protestar.

-Bueno, eso lo entiendo... pero, ¿de qué les puede servir mi ayuda?

-Queremos que nos indiques un lugar seguro para aparecernos... claro, preferiblemente en el condado de Queens – explicó Harry tratando de ser impasible – ya que será en ese lugar.

-Entonces, ¿qué dices? – le preguntó Ron a Percy –, ¿Nos ayudas o no?

Percy los observaba con el entrecejo fruncido. Ron aún tenía los dedos cruzados y Harry se limitó a levantar una ceja y rezar en su interior. Luego, Percy cogió un pedazo de pergamino, empapó una pluma y escribió algo que en el momento ninguno de los dos pudo leer. Cuando finalizó dejó el pergamino sobre el escritorio esperando a que se secara.

-Esta bien – dijo al fin, Ron relajó las manos, Harry respiró con profundidad –. ¿Saben cómo crear un traslador?

-Si – dijeron ambos amigos a la vez.

-Bien. Esta ...- y les pasó el pergamino – es la coordenada de un edificio abandonado en Queens. Por los muggles no se preocupen, porque el edificio tiene repelentes mágicos para ahuyentarlos. Ahora bien, pueden retirarse. Tengo que trabajar.

-Si, bueno. Gracias Percy – le dijo Harry con recelo, después se despidieron de él.

-Pero, ¡que grosero! – comentaba Ron mientras salían del ministerio –. ¡Si te fijas cómo nos echó!

-Al menos tenemos lo que queríamos – dijo Harry con satisfacción mientras observaba los números en el pergamino.

-Si. Pero la próxima vez, no quiero volverle a pedir ayuda... tendría que estar muy desesperado para...

-¡Harry!, ¡Harry!

Ambos volvieron sus caras en dirección hacia la persona que estaba gritando, nada mas y nada menos que Tamara.

-Hola, Harry – lo saludó ella con un beso en los labios, Harry se separó con rapidez –. Hola, Ron.

-¿Cómo estas, Tamara? – le dijo Ron en tono meloso y conteniendo inútilmente una sonrisa burlona.

-Muy bien. Y ... ¿qué hacen por aquí?

-Vinimos a visitar a Percy – dijo Harry mientras guardaba el pedazo de pergamino –, ya sabes, el hermano de Ron.

-Si... el ogro – dijo Tamara con una sonrisita. Ron arrugó el entrecejo.

-Bueno, Tamara. Nos tenemos que ir – dijo Harry con rapidez, Ron tenia ganas de convertirla en lagartija.

-Ay, que lastima. Entonces nos veremos el domingo... ¡estaré viéndote jugar! – le dijo Tamara mirándolo de una manera descaradamente coqueta.

-Adiós – y antes de que Tamara le diera otro beso, Harry cogió a Ron de la manga de la camisa y se lo llevó.

-¿En verdad piensas llegar a algo serio con esa... mujer? – le preguntó Ron en tono de indignación.

Harry no contestó, en esos momentos su cabeza era habitada por pensamientos más importantes y alegres. Ya sabia cómo llegar a New York teniendo las coordenadas que Percy les había dado. Además, ya sabia en que escuela estudiaría James. La sola idea de verlo lo animaba muchísimo. Pero, ¿cómo reaccionaria al ver nuevamente a Hermione?



-Equipo, hoy es el día – dijo Ralph caminando de un lado al otro del camerino –. Tenemos que comenzar con el pie derecho – decía con cierto nerviosismo –. Contamos con escobas sensacionales que han mejorado notablemente nuestro desempeño. Nos hemos adaptado de maravilla a las nuevas tácticas de juego; sin mencionar que individualmente, como jugadores, son excelentes. Saldremos al campo, demostraremos quienes somos... ¡Y VAMOS A GANAR!

Desde los camerinos se podía escuchar el alboroto de los espectadores. Aquel día se jugaría el partido Wigtown Wanderers vs. Chudley Cannons. Ellos eran visitantes, pero aun así, la presión por ganar era la misma como si estuvieran de locales. El estadio tenía una capacidad para cinco mil personas y estaba a reventar.

-Señoras y señores. Hoy se ha dado inicio a una nueva temporada de la Liga Profesional de Quidditch y yo, Lee Jordan, les narraré este emocionante partido. Y conmigo, en los comentarios deportivos, Nick Jordan.

-Si, señores espectadores – decía Nick –, hoy les estaré comentando una de las tantas cosas que me gusta hacer en la vida, además de ser casamentero, conejillo de indias de “Sortilegios Weasley”, o simplemente un joven mago que le gusta bailar tap.

-Pero el día de hoy no estamos solos – agregó Lee muy animado –. Hoy nos campaña una personas que hizo resurgir los genios de la locución que somos ahora. Muchas gracias por acompañarnos, profesora McGonagall.

Harry y Ron se miraron con la boca abierta y asomaron sus cabezas para ver cómo la profesora McGonagall se sonrojaba, sentada entre Nick y Lee.

-Agradecemos al Colegio Hogwarts de magia y hechicería por permitirle a la profesora estar el día de hoy con nosotros - dijo Nick.

-Y también, gracias al patrocinio de “Sortilegios Weasley” y su nuevo lanzamiento: los bombones llorones. – informaba Lee –. Y a continuación el partido: Wigtown Wanderes contra Chudley Cannons. Con ustedes, el equipo anfitrión. Los carniceros.

De inmediato salieron siete figuras montadas en escobas y con túnicas color rojo sangre y un cuchillo de carnicero plateado en el pecho.

-La alineación es: ¡Rabnott!, ¡Law!, ¡Carter!, ¡Dannes!, ¡Cambell!, ¡Spencer! y... ¡Parkin! – comentaba Nick mientras los siete jugadores volaban alrededor del campo –. El señor Hugh Parkin es descendiente del fundador del equipo, el legendario Walter Parkin.

La multitud aplaudía y gritaba con entusiasmo cuando Hugh Parkin pasaba volando cerca de ellos saludándolos con la mano al aire.

-Y con ustedes, el equipo visitante... Chudley Cannons – dijo Lee por encima de los gritos de los espectadores –. ¡Bean!, ¡la gata Williams!, ¡Kropp!, ¡Weasley!, ¡Hedman!, ¡Potter! y... ¡O’Neal!.

Los Chudley Cannons vestían túnicas color naranja brillante con un cañón cargado en el pecho. Cuando Lee nombró a Harry, la multitud lo aclamó tanto como a Parkin.

-Y hoy oficiará como arbitro el señor Jude Lobban, delegado especial del Departamento de Deportes y Juegos mágicos – complementaba Lee.

Entró al campo un mago con el cabello castaño cogido con una coleta, caminando a zancadas, llevaba consigo la escoba y la caja de las pelotas. Los jugadores se acomodaban en sus posiciones y el señor Lobban soltó las pelotas.

-¡Comienza el partido! – narraba Lee –. Rabnott con la quaffle, ¡Carter!, ¡Rabnott!, ¡uhhh! Una bludger lanzada por Hedman ha obligado a Rabnott a soltar la quaffle, y los Cannons la tienen, ¡Bean!, ¡Kropp!, ¡Bean!, ¡Bean!... ¡GOL!.

Una pequeña parte de la multitud dio gritos de alegría mientras formaban una marea color naranja brillante, el resto del estadio abucheaba mientras Belinda Bean chocaba las manos con Devon Kropp y Katherine Williams.

Harry estaba más pendiente que nunca por encontrar la snitch, deseaba con todas sus fuerzas que el partido terminara lo más pronto posible, pero sin perder.

-Y si señores, después de veinte minutos de juego los Wigtown Wanderers gana por 50 a 40 – informaba Nick –. Ahora Kropp con la quaffle, ¡Bean!. No, ahora es Law, ¡Carter!, ¡Law!...

-¡Dame acá!- exclamó Katherine.

-¡Que demonios...! – dijo Law cuando Katherine le quitó la quaffle con las uñas.

-¡Y la gata Williams ha recuperado la quaffle! – gritaba Lee –, y esto puede significar el empate... pero... ¡qué veo!

Los tres cazadores de los Chudley Cannons se colocaron en posición imitando una punta de flecha, Katherine iba al frente con la quaffle.

-¡Formación de ataque “cabeza de halcón”! – dijo Nick sorprendido.

-Buscan intimidar a los carniceros – decía Lee –. ¡y lo han logrado!, se han desparramado por todo el campo... ¡Uuuuuh!... ¡dan miedo!

-¡Jordan! – le advirtió McGonagall.

-Extraña los viejos tiempos, ¿verdad, profesora? – le dijo Lee sin disgustarse, McGonagall se sonrojó.

-¡GOL! – gritó Nick –, gol de los Chudley Cannons, anotación de la gata Williams. Y el marcador es 50 a 50.

A partir de ese momento el juego se volvió más rudo. En varias ocasiones Spencer y Parkin, los golpeadores de los Wigtown Wanderers envestían a Ron con la bludger, para que él se despistara y así los locales pudieran marcar goles. Pero la labor de Ralph y Tommy por protegerlo fue soberbia. En más de una ocasión estuvieron a punto de anotarles, pero los reflejos de los tres Cannons no lo permitieron.

Harry volaba cerca de la portería de los Wigtown cuando, casi sobre el nivel del campo, brillaba la pequeña y escurridiza snitch. Se dirigió hacia allí en picada, su estilo de vuelo preferido, pegando el cuerpo al palo de la escoba y estirando la mano derecha, seguido muy de cerca por Cambell, la buscadora de los Wigtown Wanderers. Concentrando cada célula de su cuerpo, y agudizando la vista, Harry se acercó más hacia la halada pelotita y cuando la tuvo firmemente aferrada en su mano derecha viró la escoba a tiempo para no darse un totazo contra el suelo.

-¡Y Potter ha conseguido la snitch! – gritaba Lee a todo pulmón –. Los Chudley Cannons ganan por 200 a 50.

-¡Mucho partido!... ¡muchas escobas!... ¡que jugadores!... y muchas gracias por haber venido. Nos reencontraremos la próxima semana con el partido Caerphilly Catapult contra Falmouth Falcons. Les hablo Nick Jordan.

-Y Lee Jordan. ¡Nos vemos¡

-Muy bien, muy bien – decía Ralph matado de la dicha mientras el equipo desmontaba de las escobas –, ¡soberbio!, ¡todos!

-No sigas – dijo Ron – Nos vas a sacar los colores.

Se acercaron a ellos el equipo anfitrión y los felicitaron a todos con un apretón de manos, luego se intercambiaron las túnicas y cada equipo se marchó en dirección diferente.

-Esto hay que celebrarlo – comentaba Tommy mientras salían completamente cambiados de los camerinos –. Que les parece si vamos a Pomona a tomar cerveza de mantequilla... esta cerca de aquí.

-¡Perfecto! – dijo con rapidez Ralph y todos lo miraron asombrado –. ¡Hay que celebrar las victorias!- argumentó con altivez fingida.

En las afueras del estadio los esperaban sus familiares, entre ellos la familia Weasley.

-Ay, chicos. Estuvieron fantásticos – decía la señora Weasley mientras abrazaba a Ron y luego a Harry.

-Gracias, señora Weasley – le dijo Harry algo cohibido.

-Ron... preséntanos a “la gata” – le dijo Fred disimuladamente.

-¿Para qué?

-Negocios, Ronny... negocios.

-Eh.... Kat – le gritó Ron.

-Dime – dijo Kat que estaba con su familia algo alejada de ellos.

-Puedes venir. Nada más un momento.

-Aja... ¿Y? – dijo ella cuando llegó hasta don de Ron y los gemelos.

-Te presento a mis hermanos...

-Fred – e hizo una reverencia bastante exagerada.

-George - le dijo realizando la misma pantomima.

-Katherine - dijo ella haciendo como si se sonrojaba.

-Bueno, los dejo – dijo Ron y se fue con Harry hasta donde estaban sus padres, Ginny y Richard.

-Entonces... ¿nos vamos? – le dijo Harry a Ron.

-Si.

-¿Vienen? – preguntó Harry a los demás.

-No, gracias. Ya tenemos planes – dijo Ginny –, de todas maneras disfruten por nosotros.

-No lo dudes – le dijo Ron.

-Nosotros tampoco vamos – dijo el señor Weasley –. Tal vez para la próxima. ¿Qué opinas, Molly?

-Si, en otra ocasión. Pórtense bien.

-¡Mamá! – le contestó Ron como reproche.

Ginny y Richard se despidieron de ellos y se fueron en la moto del muchacho. Los señores Weasley hicieron lo mismo pero utilizando un traslador.

-¿Ya tienes pensado lo que vas a utilizar como traslador? – preguntó Ron mientras se dirigían hacia donde estaba el resto del equipo.

-Si... creo que utilizaré...

-¡Hola! – dijo Tamara saliendo de la nada. Ron dio un brinco.

-Hola – le dijo Harry –. Pensé que no habías venido.

-Pensaste mal... jugaron un gran partido. ¿qué harás ahora?

-Celebrar con los chicos – le contestó Harry mirando hacia atrás. Ron caminaba algo retrasado mientras recuperaba el aliento por el susto.

-Quiero ir – dijo Tamara.

-Pues, bueno – aceptó Harry.

Todos los jugadores del equipo, los gemelos Weasley y Tamara fueron hasta Pomona, un café-bar muy agradable. Se ubicaron en la terraza y pidieron cerveza de mantequilla mientras escuchaban las Cuarenta Magistrales.

La tarde era soleada, pero había viento frío, indicio que estaba entrando el otoño. Sentados en una mesa larga, pronto el grupo se llenó de entusiastas conversaciones. Los gemelos Weasley y Katherine estaban negociando un contrato publicitario.

-Entonces, sería un año de exclusividad – decía Kat.

-Si, además de publicidad en la revista Corazón de Bruja – complementó George muy entusiasmado.

-Mis manitos... en Corazón de Bruja – decía Kat entre falsos sollozos mirándose las manos.

-Y con el esmalte “Up&Go”- intervino Fred.

-Que cambia de colores con el estado de animo – dijo Kat con ilusión.



Devon y Belinda hablaban del ultimo lanzamiento de la bruja cantante Winifred Ardened. Ron, Ralph y Tommy comían y comían, mientras Tamara saturaba a Harry con estúpidos comentarios del partido.

A las seis de la tarde, los chicos se dirigieron a sus respectivas casas y Ralph les dijo que al día siguiente no tendrían entrenamiento, algo que tranquilizó bastante a Harry. Se libraron de Tamara con la disculpa de que “tenían que descansar por el extenuarte partido”, antes de que la muchacha se les pegara como chicle. Idea de Ron.

Al llegar a casa, Harry dispuso todo para crear el traslador. Utilizaría un guante viejo color azul oscuro. Practicó en su habitación, y lo hizo varias veces. Tenía que estar seguro que quedaba a la perfección.

Al día siguiente, Harry se despertó más temprano de lo habitual, y supo que se debía a la emoción. Durante las horas de la mañana arregló y limpió la casa con la ayuda de Ron y durante ese tiempo el único tema de conversación fue James. Mientras almorzaban, Ron le comentaba muy animado el contrato que los gemelos hicieron con Kat.

-La convencieron para que fuera su modelo en el nuevo lanzamiento – decía el pelirrojo –. Están felices. Ya sabes que para todas esas cosas buscan a gente especial. Y Kat es una de ellas, aunque yo no la llamaría especial, sino rara.

-Creo que ese producto será un éxito – le dijo Harry, a duras penas había comido algo.

-Yo también. Fred y George tienen una suerte de envidia.

-¿Y tu no?

-Si... yo también, je, je, je.

-Creo que a mi también me está sonriendo la suerte – dijo Harry con una sonrisa serena.

-Eso parece – ratificó Ron –. Aunque parece que no te sonríe el estomago. No has comido nada.

-No me entra nada. Mi estomago está en huelga. Lo siento.

A las seis de la tarde, Harry ya estaba listo para viajar.

-Revisa de nuevo – le aconsejó Ron, ambos estaban en el jardín trasero.

-Llevo dólares, un mapa de Queens – decía Harry mientras revisaba la mochila –, algunos sándwich, la varita porque nunca se sabe.

-Lleva también la capa.

-¿Y para qué?

-Nunca se sabe. Llévala.

Harry fue con rapidez hasta su habitación y sacó la capa que estaba colgada en el armario. Luego regresó al jardín trasero y Ron le entregó el guante viejo.

-Mucha suerte... y contrólate. No vallas a meter la pata. Cualquier cosa me llamas.

-No te preocupes – le dijo Harry y miró su reloj –. Adiós.

Diez segundos después, y mientras sostenía el guante, sintió que un gancho lo jalaba hacia arriba desde debajo del ombligo. Cuando tocó tierra un tibio rayo de sol lo recibió y a lo lejos pudo ver cientos de edificios altísimos. Estaba en New York, en la terraza de un edificio.

-¡Bienvenido a la capital del mundo! – le dijo un mago chino con bigote finísimo –. Soy Akira Masaho, y tiene que registrarse por aparecerse aquí.

-Claro – dijo Harry bastante sorprendido y guardó el guante en su mochila –. Soy Harry Potter.

-Harry Potter – repetía el mago mientras escribía en un pergamino –. Veo que esta vestido como muggle... bien pensado.

-Eh... claro. Dígame, ¿dónde puedo conseguir un taxi?

-Sale del edificio, dobla a la izquierda y camina cuatro calles – le indicó Akira –. Pero déjeme decirle que tiene que tener cuidado. Los taxistas de esta ciudad son muy astutos, en especial los árabes. Le ven la cara de turista y lo estafan.

En esos momentos llegaba al lugar un grupo de gente, la mitad de ellos se cayó al suelo.

-¡Bienvenidos a la capital del mundo! – dijo Akira mientras caminaba hacia ellos –. Soy Akira Masaho y...

Harry bajó los tres niveles que tenia el edificio, a decir verdad estaba en muy buenas condiciones para ser abandonado. Dobló a la izquierda y caminó las cuatro calles que le habían indicado. Los bloques entre calle y calle eran grandísimos. Llegó a una amplia avenida cuyo letrero decía “Roosevelt Ave.” En menos de un minuto ya estaba montado en un taxi.

-¿A dónde lo llevo, señor? – le dijo el taxista con un acento muy chistoso.

-Avenida Pettit – dijo Harry –. Escuela Abraham Lincoln.

-¿Es usted ingles? – preguntó el taxista.

-Si. ¿Cómo lo supo?

-Su acento – dijo el taxista –. Muy sofisticado. ¿Sabe?, yo tampoco soy de acá.

-Es inmigrante.

-Si. Vivo en esta ciudad desde hace diez años.

-¿Y de donde es usted? – preguntó Harry.

-De la ciudad de la eterna primavera – dijo el taxista con nostalgia –. Medellín, Colombia.

-Ah..... el país de Juan Pablo Montoya.

-El mismo. Y le digo, en la próxima carrera que será en Indianápolis; Montoya primero, Shummager no llega.

Harry soltó una carcajada. Se demoraron en llegar más de veinte minutos. Harry se estremeció cuando vio la escuela de su hijo, rodeada de amplias zonas verdes y lleno de juegos para niños. El taxi se detuvo en una esquina.

-Son 45 dólares, señor.

-Aquí tiene – le dijo Harry pasándole un billete de 50 dólares. El taxista le dio el cambio – .Gracias.

Harry se bajó del carro. Los alrededores de la escuela estaban desiertos, a lo lejos, por las ventanas, se veían muchas cabecitas. Miró su reloj, indicaba las 7:12 hora Londres, menos seis, eran las 1:12 de la tarde. En poco más de hora y media vería a James. En esos momentos un sonido lo sacó de sus pensamientos, era el sonido del hambre.

-Es cierto. No he comido nada – se sentó en una banca y abrió la mochila –. Menos mal que traje algo. Oh, no. No tengo que tomar.

Vio que al otro lado de la calle, ubicado en la esquina, había un carrito de perros calientes. Fue hasta ese lugar.

-Señor, ¿Tiene Coca-Cola?

-Por supuesto – dijo el vendedor y sacó una Coca-Cola en lata –, son 2 dólares.

Harry se volvió a sentar en la banquita y comió con satisfacción los sándwich y la Coca-Cola. Cuando dieron las dos y media de la tarde el nerviosismo se apoderó de él y cayó en cuanta de una cosa.

-Hermione no me puede ver – sacó la capa invisible –. ¡Gracias, Ron!

Viendo hacia todos los lados para que los muggles no se dieran cuenta, Harry se puso la capa invisible, aún sentado en el banco y mirando hacia la escuela. Desde allí podía darse cuenta cuando saliera James. Pronto esa calle se fue llenando de automóviles y gente que esperaba por los niños. Faltando diez minutos para las tres, alguien se sentó a su izquierda, al otro lado de la banca. Una muchacha vestida de suéter color beige, falda de cuero café hasta las rodillas y botas del mismo color en tacón bajo, el cabello castaño y ondulado en las puntas. Hermione.

A Harry casi le da un infarto, una vez más, agradeció a Ron su idea de llevar la capa invisible. Respiró con sutileza para que Hermione no se percatara de su presencia. Luego sonó un teléfono celular.

-Hola, Libby – dijo Hermione –. No, aún no sale. Creo que llegué muy temprano... si... no te preocupes... salimos derecho hacia el Central Park... lado oriental del lago. No, la túnica me la quité. Nos vemos.

Hermione guardó su móvil en el bolso y se quedó allí esperando a que saliera su hijo. De vez en cuando jugaba con su cabello enroscándolo con los dedos, Harry durante una fracción de segundo tuvo el deseo de quitarse la capa y besarla, pero su sentido común lo hizo desistir.

A las tres en punto sonó el timbre de la escuela y en menos de cinco segundos los alrededores se vieron abarrotados de gran cantidad de niños. Muchos pasaron frente a ellos comentando su primer día de escuela, algunos decían: “mi materia favorita es el recreo”, otros decían: “Viste a la profesora Sánchez, esa vieja quisquillosa” y los más grandecitos comentaban: “una vez más, vengo a calentar pupitre”. A esto último Hermione chasqueo la lengua en señal de censura y Harry tuvo que taparse la boca con las manos para no reírse.

-¡Mami!, ¡Mami! – gritó James.

Harry y Hermione volvieron sus cabezas en dirección izquierda y vieron acercarse a James con tres compañeritos más. Todos llevaban unas mochilas muy grandes y mientras caminaban estas se movían tanto que parecía que los fuera a tumbar. Hermione se paró con rapidez y James llegó hasta allí junto con sus amiguitos. De un brinco se colgó al cuello de Hermione y ella lo abrazó. Harry seguía sentado.

-Mami, estuvo genial – decía James cuando se bajó del cuello de su madre –, el “kindel” es de lo “mejol”.

-Y tenemos una maestra muy buena y linda – comentaba un niño latino.

-Y muchos amigos – complementaba James –, él es Juan – dijo señalando al latino –, él es Scott – señalo a un niño rubio – y él es...

-Thierry – dijo el último en un suave acento francés y tenia cara de caricatura –. Señora, ¿es verdad que usted puede hacer magia?

A Harry se le congeló la sangre, Hermione abrió los ojos como platos.

-¿Quién... te lo dijo? – preguntó ella con la voz tranquila.

-James – dijo Thierry.

-Es cierto. Puedo hacer magia. ¡Mira!

Hermione se inclinó hacia el niño y colocando su mano derecha detrás de la oreja de éste, se la rascó con suavidad y sacó de ella un caramelo, luego se lo dio.

-¡Vez! – dijo James –. Te lo dije.

-Señora – le dijo Thierry mientras recibía el caramelo –, déjeme decirle que estaba muy mal informado acerca de las brujas – luego le sonrió de manera muy coqueta.

Hermione se quedó con la boca abierta, a Harry le dieron ganas de darle nalgadas al trancecito. Los otros niños se reían.

-¿No vamos, James? – preguntó Hermione.

-Si, mamá. Nos vemos, chicos.

-Adiós, James. Adiós, mamá de James – dijeron los tres niños al mismo tiempo.

Hermione y James salieron de allí y Harry los siguió.

-James, debes tener más cuidado con lo que comentas – le decía Hermione mientras caminaban –. Los niños de la escuela no deben saber nuestro secreto.

-Lo sé, mami. “Pelo” no te “pleocupes” que yo no metí la pata, “polque” – y James bajó la voz – yo también soy mago. ¿“cielto”?

Hermione detuvo el paso y sin soltar a James de su mano lo miro a los ojos y le dijo:

-Tu también eres mago. Como tu papá, como yo – luego ella le sonrió y siguieron caminando, seguidos de un Harry muy conmovido.











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Hola a todos. Soy yo de nuevo, con un nuevo capítulo y dejándolos de nuevo con la intriga... ¿qué pasará ahora que Harry los tiene en las narices?, ¿será capaz de dar la cara?... eso lo resolveré en el próximo capítulo. Por ahora responderé a los mensajes que ustedes me han dejado:

Anónima: Hola. Tu mensaje lo dejaste el 10 de abril, para esa fecha ya había enviado el c2 así que por eso no puede contestarte anteriormente. No te impacientes por la reconciliación, todo tiene un propósito y no puedo reconciliarlos de buenas a primeras después de todo lo que ha pasado. Primero tienen que conocer la verdad, aceptarla y tratar de corregir los errores. A ti también te hubiera gustado que fuera niña... bueno, no eres la única, pero necesitaba que el angelito fuera un niño. Cuídate mucho y gracias por tu mensaje.

Piolina Palmera: Tranquila que no eres la única que se dio cuenta un poquito tarde que había subido la historia. Te preguntarás por qué no contesté a tu mensaje en el c2, pues fue porque lo dejaste dos días después de que mandé ese capitulo. De todas maneras aquí te mando el mensaje. Espero que hallas leído la versión 1.0 de junto a ti, y si quieres puedes descargar otros documentos que tengo en el grupo, como teorías, fotos, etc.... Bien, un beso y déjame otro mensaje.

Gaya Lunae: Lo siento mucho, mucho, mucho. Pero dejaste el mensaje cuando ya había mandado el capítulo. Créeme que lo estuve esperando, pero te tardaste mucho... así que en parte no es culpa mía. Viendo el primer mensaje me dices que no esperabas que pasara tanto tiempo... bueno, fue una decisión unilateral (no conté para nada con la opinión de Harry y Hermione) que me vi obligada a hacer porque quise (mucha bruja... cierto?.) En tu segundo mensaje leo que estas protestona, bueno, ya te expliqué porque no lo contesté... y no me he olvidado de ti. también me protestas porque no hice que Harry y Hermione al menos se miraran... deja de ser tan impaciente... créeme, más adelante tus sufrimientos de verán recompensados (Darla se pellizca por andar de sapa adelantando cosas.) James es todo un encanto... lo amo mucho, es divino, imagínate cuando crezca (Darla vuelve y se pellizca.) Espero que también te halla gustado este capítulo y trata de dejar los mensajes más rapidito... Cuídate ☺

Blanca: Muchas gracias por tu mensaje... según tu: I’m the best... Ay, me sonrojo. Creo que hay escritores mucho más expertos que yo y por supuesto son mejores. Pero de todas maneras estoy muy agradecida con tu comentario. Esto me ayuda a seguir adelante. Un abrazo.

Hermi16: Hola Lorena. Lo del msn ya se nos cumplió, espero que un día de estos nos volvamos a encontrar, aunque es un poco difícil, ya que generalmente navego en las noches de Colombia. Me dejas tu comentario sobre este capitulo. Cuídate.

Hibari: Ya actualice... tranquila. ¡Dos mensajes... caray!. Me dices que me quede con la intriga de tu opinión sobre Junto a Ti... ¿por qué no me la dices? Tengo que conocer la opinión de mis lectores para sabes en qué debo mejorar.... Anda, no seas malita.... Estamos de acuerdo en que Harry y Hermi están más unidos en el libro 5, a ver qué pasa y cómo lo soluciona Rowling. Y en cuanto a lo de las conjeturas de Ron y Harry, pues me salieron así como así, la verdad es que nunca he visto duro de matar 3. Bueno, cambiando de tema, ¿cómo te pareció este capitulo? Me escribes y me cuentas... okis.

Hedwig_LLC: Disculpada Hedwig, tranquila. Es normal que te halla dado el patatús, al fin y al cabo, deje el otro fict como para matarme, cierto? Deseo que te hallan gustado los tres capítulos que he subido hasta ahora. Me dejas tu comentario. Un beso.

Hermi_de_Potter: Nuevamente eres la primera en dejar un mensaje de un nuevo capitulo: “tarararannnnnnnnnnn” Vaya, que suerte tienes. Estamos de acuerdo, Harry es muy tonto, pero el pobre se quedó tan conmocionado que no supo que hacer. Ron es muy útil, tiene la cabeza un poco más fría que Harry y lo ayudara bastante para evitar que cometa tonterías, como te fijaste en este capítulo. Te felicito por superar tu trauma psicológico y me dijiste dos veces que actualizara pronto. Un abrazo y me dejas tu comentario. ☺

La pequeña Malfoy: Hola, pequeña Malfoy. Gracias por tu mensaje. Me alegro mucho que te halla encantado el capítulo 2, espero que también te halla encantado este y he tratado en no dejarte con la intriga. A mi también me gusta mucho esta pareja, al igual que la de Draco y Ginny. Cuídate.
H&H: Que bueno que te ha gustado este fict. En fin, espero que tuvieras el tiempo suficiente para leer este capítulo. Me escribes cómo te pareció y si está mejor que el anterior...

Sakura: Tu mensaje, pa’l msn. De todas maneras, gracias por apoyarme y acordarte de mi T_T

And Black: Cuantas veces tengo que escribirte que no me gusta torturar a los lectores, simplemente que los capítulos se me dan así. Ten en cuenta que a mi no me gusta hacerlos sufrir mucho, ni que la historia se enrede demasiado, creo que eso sería una falta de respeto hacia el lector, por eso en cada capítulo la trama se va desenredando de a poquitos, así que tranquila. Lo del grupo de msn pues puedes meterte Aquí y listo, te inscribes y ya. Si tienes inconvenientes me dejas un mensaje en el libro okis...

Cammilita: Como así que me estas amenazando... no tengo la culpa que Harry se embobara y no reaccionara a tiempo. En cuanto a lo de la escritura pues no, no tomo clases, pero si leo mucho, antes no me gustaba, pero desde que empecé a leer a Rowling pues se despertó esa pasión en mi. Cuídate mucho y espero encontrarte de nuevo en el msn.


No siendo mas me despido, acuérdense de dejar sus mensajes y para los que quieran unirse al grupo de msn, naveguen en todas las carpetas que hay en la pagina, en especial la carpeta de teorías.

Muchos besos y cuídense.



Darla Gilmore
4
MISION GAYETH

Caminaron una calle más, Hermione y James iban en silencio y se detuvieron para tomar un taxi. Harry se quitó con precaución la capa invisible, afortunadamente no habían muggles a la vista. El también tomó un taxi.

-Al Central Park, por favor.

-Cómo no – dijo el taxista –. ¡Pero, si es usted!

-¡Cómo esta! – le dijo Harry, era el mismo taxista que lo había llevado a la escuela.

-Yo, en la lucha. Pero en ocasiones esta ciudad es muy pequeña. Nunca me había vuelto a encontrar un cliente el mismo día.

-Así es la vida.

Se demoraron poco más de cuarenta minutos en llegar a Central Park, cuando lo hicieron Harry vio a Hermione y James entrando en él.

-Son 60 dólares, caballero.

-Aquí tiene – dijo Harry mientras le pasaba el dinero –. Dígame, ¿por dónde queda el lago?

-Usted entra, dobla a la derecha y sigue el camino.

-Voy para el lado oriental.

-Entonces cuando llegue al lago, sigue por la derecha.

-Señor, muchas gracias.

Harry se bajo del automóvil e ingresó en el parque que a simple vista era enorme. Dobló a la derecha y siguió el camino, cuando se le ocurrió volver a usar la capa invisible. Se escondió tras unos arbustos y se la puso. Mientras seguía caminando quedó maravillado con la belleza del lugar, con cierta frecuencia pasaban por su lado carruajes clásicos que llevaban turistas muy animados y tomando fotografías como locos. Viendo la vegetación notó que los árboles ya estaban comenzando a adaptarse para el otoño, muchos de ellos se les estaba secando las ramas más bajas. Después de diez minutos de caminata se encontró con el lago, que por cierto también era muy grande y en el cual nadaban varias manadas de patos. Siguió por el camino de la derecha y después de caminar poco se los encontró de nuevo. Tanto James como Hermione estaban sentados sobre un mantel de cuadros amarillos, un poco alejados del camino, pero visibles al lago. Harry se acercó hasta ellos y se sentó junto a un árbol, a pocos pasos de donde se encontraban. Quería escucharlos hablar, aunque eso sería espiarlos, pero no le importó. Se acomodó mejor y apoyó su espalda en el tronco del árbol. Segundos después apareció Libby con una canastilla y con Crookshanks atado a una fina cadena.

-¡Tía! – exclamó James parándose y la abrazó, luego cogió al gato el cual ronroneó –. ¡”Closaks”!

-¿Cómo está mi estudiante favorito? – le preguntó Libby con cariño mientras se sentaba frente a Hermione.

-Muy bien – le respondió James sentándose junto a su madre con Crookshanks en brazos.

-Porque no le cuentas a tu tía el primer día de clases – dijo Hermione.

-Pues, bien. Mi día comenzó a las siete y “tleinta” – comentaba James mientras le soltaba la cadena a Crookshanks –, entonces me bañé, me vestí y desayuné. Mi mamá me llevó a la escuela y...

Crookshanks saltó del regazo de James y fue directo hacia donde estaba Harry. Él palideció, sabia que el gato era capaz de sentirlo así tuviera la capa invisible puesta. Todo se vendría abajo. Podía ver la cara de horror de Hermione viéndolo aparecer de la nada, a James mirándolo con terror y a Libby observándolo con sorpresa y preocupación. Crookshanks se acercó a él y se detuvo frente a Harry, ronroneó, dio una vuelta sobre sí mismo, se extendió en el suelo y se quedó allí quieto, dirigiendo su cara hacia Hermione, Libby y James. Harry respiro tranquilo y le dijo en susurro:

-Gracias – el gato maulló con suavidad.

Mientras Hermione y Libby sacaban de la canastilla el improvisado almuerzo, James le contó a su tía todas sus aventuras en la escuela. Por ejemplo: en el salón había más niños que niñas, la primera pelea del grupo entre dos niños que se pelearon por un crayón de color verde, la linda maestra que tenían y todos los juegos que ese día realizaron.

-Tuviste un día muy interesante... ¡Vuélveme a contar lo de la pelea!

-¡Libby! – le reprochó Hermione.

-Esta bien, esta bien. A comer.

Habían llevado frituras deliciosas, ensaladas y algo de beber que Harry no supo que era. Después de un rato, cuando James comió su porción de ensalada, dejó sobre el mantel los trocitos de queso.

-James, cómete el queso – le dijo Hermione muy seria –, eso te da calcio en los huesos.

-“Pelo” ... no me gusta – dijo James haciéndole mala cara al lácteo.

-Es por tu bien, James.

-“Pelo”... ¿”Pol qué” me lo das?

-Porque soy tu madre... por eso.

-Si es “pol” cuestión de títulos, yo soy tu hijo... y nos “gladuamos” el mismo día.

Libby soltó una carcajada escupiendo lo que masticaba en la boca, Hermione puso mala cara mientras James le sonreía con picardía, luego se lanzó sobre ella tirándola al suelo y dándole muchos besos en la mejilla.

-Te “quielo”, mamá.

En esos momentos Harry envidió a Hermione, él quería estar allí, recibiendo el cariño de James.

-No sé que es lo que le reprochas al niño, si durante tu embarazo le hiciste el feo al queso – dijo Libby cuando recupero la compostura.

Harry recordó que durante sus últimas semanas en Hogwarts Hermione rechazaba algunos alimentos... como la ensalada de verduras y queso. Se sintió como un idiota, no se había dado cuenta de los síntomas.

-Pero necesita de ese alimento, Libby – argumentó Hermione –. Es importante para su crecimiento – luego se incorporó sentándose de nuevo sobre el mantel.

-James toma mucha leche y le gusta el yogurt... ahí compensa. No lo obligues a comer algo que no le gusta. Mientras reemplace los nutrientes de ese alimento con otros, no pasará nada.

Hermione estaba pensando más argumentos para mantenerse, parecía preocupada.

-Si, mami. Yo tomo leche todo el día, “develiamos” “tenel” una vaca.

-Vez – le dijo Libby –. Cómprale una mascota, James no tiene.

-Si... ya tengo.

-¿Dónde la escondiste? – le preguntó Hermione con perspicacia.

-Esta en la escuela... es la mascota de la clase.

-¿Tienen mascota? – le preguntó Libby asombrada –. Estos muggles ya les enseñan responsabilidades.

-Si, y es un “hulón”.

Esa vez fue Hermione quien soltó una carcajada, Libby y James la miraron sorprendidos.

-Lo que pasa es que me acordé de un compañero del colegio – les explico Hermione conteniendo la risa –. Un profesor lo convirtió en hurón.

-¿Y “pol” qué? – quiso sabes James.

-Porque atacó a tu padre por la espalda – de pronto Hermione había dejado de sonreír.

-Mamá... ¿ mi papá, cómo es? – le preguntó James con timidez.

Harry agudizó más el oído, vio que Libby le dirigía tensas miradas a Hermione y a James, al parecer, ese era un tema que no se debía tocar.

-Solo tienes que mirarte en un espejo – le contestó Hermione con tristeza, luego le sonrió, aunque de manera un poco amarga –. Ustedes son muy parecidos.

-Tía – le dijo James a Libby volviéndose hacia ella –. Un espejo.

-¿Eh?... ¡Ah!... si, si... ten.

James recibió un pequeño espejo de manos de Libby y se miró en él, realizado todo tipo de poses, miradas y muecas, desde las mas serias hasta las mas cómicas (el espejo se reía con estas) pasando por los bizcos. Hermione y Libby lo observaban con sorpresa y de vez en cuando intercambiaban miradas. Harry no sabia que hacer, solo se quedó allí sentado acompañado por Crookshanks.

-Pues muy guapo no “ela” – dijo James al final –, ¿qué le viste?

-Creo que es suficiente – intervino Libby con la voz aguda –. Mira, James. Te traje tu dulce favorito.

-“Lanas” de chocolate – dijo el niño saltando sobre ellas.

James se puso en la deliciosa labor de comerse las ranas de chocolate, hubo un par que intentó escapar de sus manos, pero el niño era más rápido y cuando las atrapó les decía: “Vení pa’ca' ” y se las comía de un solo bocado como si fuera su castigo ante el intento de huir hacia la libertad. Hermione y Libby sostenían una conversación sobre la próxima edición de la revista La Transformación Moderna, al parecer Libby también trabajaba en ella, pero en el área de mercadeo y publicidad.

-¡Imagínate! – comentó ella, luego bebió de su vaso –. Querían que le diéramos cuatro centímetros mas de cobertura, y en una pagina impar, pagando lo mismo. Pero conmigo no. Que valla a enredar al duende.

-Eres la persona perfecta para negociar con esos publicistas.. o mejor dicho, oportunistas – le dijo Hermione moviendo la cabeza –. Tanto interés por un simple artículo.

-Yo no llamaría “simple articulo” a lo que escribes. Siempre has sido una gran redactora.

-Me refiero al último – aclaró Hermione mientras se sonrojaba de satisfacción –. Fue muy sencillo escribir sobre la falsificación mágica de boletos deportivos muggles. Me regalas un poco de cerveza de mantequilla por favor.

-Ahhh..... es cierto – dijo Libby con sorpresa mientras recibía el vaso de Hermione –. Estamos en las finales de la liga de beisball. Debemos ir. A esos partidos siempre va la gente de Hollywood.

-En “Londles” – intervino James – conocí a un fan de los “Yankis”.

A Harry le dieron un vuelco las tripas y sintió como la sangre se le amontonaba en los brazos. ¿Era posible que con el relato de James, Hermione lo reconociera?

-¿De verdad? – le preguntó Libby con interés –. ¿Y eran vecinos de tus abuelitos?

-No, tía. “Ela” un “señol” que vi en la “liblelia” cuando fuimos a “complal” el “liblo” de “Da Vinchi”. Tenia una “gola” de los “Yankis”

-¿Y conversaste con ese señor? – inquirió Hermione con seriedad, James asintió –. No te he dicho James que no debes conversar con extraños.

-“Pelo” no me “paleció” que “fuela” malo – argumentó el niño –, “pol” el “contlalio”... me cayó muy bien.

Algo, como si fuera una bomba atómica, estalló en el corazón de Harry. Y de pronto, sin saber cómo, se fue incorporando, era como si su corazón y no su cerebro dominara su cuerpo. Pero Crookshanks también se incorporó, mirando a Harry con su fea cara aplastada, advirtiéndole que no se moviera, que ese no era el momento para aparecer. Harry tuvo un gran impulso de darle una buena patada al gato, por entrometido. Avanzo hacia él, pero el gato le enseñó los colmillos sin emitir ruido.

-De todas maneras, no lo vuelvas a hacer, James – le advirtió Hermione –. Hay gente muy peligrosa.

-Mamá, yo no “cleo” que “fuela” “peligloso”... ni “siquiela” conocía a Bob Esponja.

-Eso no te garantiza que alguien sea de fiar... Prométeme, James, que vas a tener más cuidado cuando vallas a socializar con un adulto.

Hubo unos segundos de silencio, Harry se quedó inmóvil, olvidando por completo que se estaba preparando para patear a Crookshanks. Hermione miraba a James con una mezcla de seriedad y preocupación. El niño le devolvió una mirada triste. Luego comenzó a sollozar.

-“Pelo” yo no hice nada malo.

-Yo se que no hiciste nada malo – le dijo Hermione con cariño, después lo sentó en su regazo y lo abrazó –. Solo quiero que tengas mas cuidado cuando hablas con la gente mayor. Eres lo más importante que tengo en la vida. No quiero que te pase algo.

-James, es por tu bien – intervino Libby –, más saben las brujas por arpías que por brujas.

-Gracias, Libby – espetó Hermione viendo a la chica chiquitita.

-Eso dice mi madre – comentó Libby sin inmutarse –, o prefieres que te llame diablo.

-Solo... llámame por mi nombre.

-Como quieras. Mira, James. Más sabe Hermione por sabelotodo que por Hermione.

El niño comenzó a reírse dejando por completo de llorar. Hermione le dirigió a Libby una mirada del más profundo desprecio que fue cambiando cuando se contagió con la risa de James. Libby se limitó a beber su cerveza de mantequilla realizando evidentes esfuerzos por permanecer impasible.

-Cambiando de tema, creo que es hora de irnos – informó Libby mirando su reloj –, son las 5:20, pronto oscurecerá y no me gusta que nos coja la noche en un parque tan grande.

-Cierto – opinó Hermione mientras James se paraba de su regazo, luego le dijo al niño –. Ponte la chaqueta que esta comenzando a hacer frío.

-Si, mamá. “Pelo” “plimelo” “gualdalé” mis “clomos” de “lanitas”.

-¿Te salió alguno repetido? – preguntó Libby con interés.

-Si, “tles”. “Pelo” no me “acueldo” como se llaman – y el niño le pasó los tres cromos – .Como todavía no sé “leel”.

-Circe. Amaltea. Y el rey Salomón. Lastima, ya los tengo – dijo Libby con desdén, luego las guardó en la canastilla.

Mientras James sacaba la chaqueta de su maletín, Hermione y Libby recogieron todo lo que tenían y habían llevado para la comida. Vigilando atentamente que no hubieran muggles a la vista, ambas sacaron sus varitas mágicas y con un rimbombante movimiento hicieron desaparecer todo lo que había allí para que quedara acomodado en la canastilla. Harry se sorprendió, el no creía que Libby fuera bruja.

-Crookshanks – llamó Hermione mirando al gato –. Ven aquí.

El gato le dirigió una última mirada a Harry y después fue hacia ella ronroneando y con la cola como cepillo bien levantada. Libby cogió la canastilla, James se puso su maletín y Hermione cargó a Crookshanks en su mano derecha mientras cogía con su mano izquierda la mano derecha de James. Regresaron por el camino que utilizaron para ir, Harry los siguió con cautela.

-“Debeliamos” “lepetil” estas comidas.

-No se puede, cariño – le dijo Hermione con pesar –. Lo hicimos hoy para celebrar tu primer día de escuela. Pero no podemos hacerlo siempre. Tu tía y yo tenemos que trabajar.

-“Pelo”... tu no “tlabajas” en las “taldes” – le objetó James a su madre.

-Claro que trabajo en las tardes, que lo haga en casa es diferente.

-¡Me encantaría cambiar mi horario contigo! – exclamó Libby –. A mí me toca estar todo el día en la sala de redacción de la revista. ¡Oh, vida cruel!.

-No te quejes que te encanta estar allá metida.

-Pues si – dijo Libby sin una pizca de remordimiento –. Lo que más me gusta es cuando nos dan muestras gratis de productos mágicos. En verdad vale la pena el sacrificio.

-“Pelo” entonces... ¿Tu “seguilás” yendo “pol” mi a la escuela? – preguntó James mirando a Hermione.

-Por supuesto – corroboró Hermione.

-¿Y cuando “podle” “il” y “venil” solo?

-Nunca – dijo ella tajantemente.

-Claro que si – la contradijo Libby con amabilidad –. Cuando ingreses a Chartlon.

-Pero eso será cuando tenga 11 años ... ¡falta mucho!

-¿Qué es “Chaltlon”? – inquirió James.

-La escuela de magia de Estados Unidos – informó Hermione , ahora hablaba en voz baja – Es solo para magos.

-¿Y qué pasa con las “blujas”?, ¿dónde “aplendió” magia mi tía?

-Instituto de las brujas de Salem – respondió ella llena de orgullo –. Un internado completamente femenino. Pero la Academia Chartlon son nuestros vecinos. Su castillo queda cómo a 6 kilómetros del nuestro. Eso sí, somos enemigos a muerte, en especial para los partidos de quodpot. Pero a la hora de hacer fiestas éramos los mejores amigos del mundo.

-¿Y donde quedan? – preguntó James con muchísimo interés.

-En Massachussets – intervino Hermione –. Pero basta, aún no estas en edad de preocuparte por eso.

-Cuando yo esté en “Chaltlon”... – le dijo James a Libby en tono confidencial pero perfectamente audible – “inglésale” al equipo de quodpot, y te “asegulo” que la quod no me “estallalá” en las manos.

-¡James! – le advirtió Hermione.

El resto del camino se la pasaron hablando de la nueva temporada de la serie muggle Friends. Libby se lamentaba mucho de que esa fuera la última temporada de su programa de televisión favorito.

-Y ahora qué voy a hacer los jueves en la noche – decía la chica en falsos sollozos – y sin Joey... el cabeza hueca más adorable de la televisión.

-¡Podrás verlos hasta mayo del próximo año! – exclamó Hermione de manera cansisa –, y con el tiempo libre que te quedará, podrías ayudarme con el PEDDO.

-Hermione, no te ofendas, pero, voy a estar aburrida, no desesperada.

-De todas maneras no vendría mal que te integraras un poco más a la causa, ¿no crees?

-Creo que no. El PEDDO ya marcha muy bien sin mi ayuda. Es mejor no arriesgarse.

En ese instante Harry cayó en cuenta de algo, ¿cómo los seguiría si utilizaba la capa invisible?. No podía esperar a salir del parque y quitársela, los muggles se asustarían además de que rompería un montón de reglas sobre la ocultación de los magos. Muy a su pesar frenó en seco, se hizo a un lado del camino observando como se alejaban James y Hermione. Sólo hasta que se perdieron de vista fue a esconderse tras unos pequeños arbustos y se quitó la capa. Cuando salió del parque, ya no estaban. Sin perder tiempo abordó un taxi y se dirigió hasta el edificio abandonado para trasladarse. Eran mas de las seis de la tarde, y en lugar de encontrar al mago chino que lo había recibido, encontró a una bruja que al parecer era hindú.

-Buenas tardes – le dijo la bruja –. ¿Ya está registrado?

-Si – respondió él –. Harry Potter. Me trasladaré al Valle de Godric en Inglaterra.

-Aja – dijo la bruja revisando y luego escribiendo en el pergamino –. Para trasladarse debe colocarse en esa esquina, por favor.

-Gracias.



Harry sacó el viejo guante y su varita, apuntando con ella a la prenda susurró “Portus” pensando en las coordenadas de su casa. Guardó la varita en el bolsillo de su pantalón y miró su reloj.

-¡Feliz trasladación! – le gritó la bruja.

Tres, dos... uno. Inmediatamente después sintió que un gancho lo jalaba hacia arriba haciendo que despegara los pies del suelo. Cuarenta y cinco segundos después sus pies tocaron el jardín trasero de la casa. La única luz encendida era la de la cocina, el reloj marcaba más de la media noche, así que probablemente Ron estaba sentado allí, esperándolo. Y no se equivocaba, al ingresar a la casa por la puerta de la cocina el pelirrojo estaba sentado en el mesón de ésta leyendo atentamente una revista, mientras bebía una taza caliente de chocolate con almojábanas.

-Te has tardado un montón... – fue lo primero que dijo Ron –. ¿Qué ocurrió?

-¡ocurrió de todo! – exclamó Harry con un poco de cansancio aunque muy satisfecho –. O en otras palabras, ¡qué no ocurrió!

-¿Viste a Hermione? – preguntó Ron con recelo –. Porque, ¿cómo más explicas tu tardanza?

-¿Hermione? – dijo como quien no quiere la cosa, tratando de mantener la mirada con su amigo –. El propósito de la misión era ver a James, no a Hermione.

-No me digas – Ron entornó los ojos y dibujo una sonrisita.

-¿Qué insinúas? – inquirió Harry con desconfianza.

Ron señalaba con el dedo la revista que estaba leyendo con mucho interés, luego bajó la vista y leyó en voz alta:

-Lo que los magos pueden transformar y los muggles creen que es ciencia. Por: Hermione Granger.

-¿Dónde... ? – pero Harry no fue capaz de formular la pregunta, lo había pillado por sorpresa.

-Mira, Harry. A mi no me tienes que mentir. ¿Acaso crees que no te entenderé si aún estas interesado en Hermione?. No te estoy insinuando que hallas ido hasta New York solo por ella, porque sé que estabas deseando ver a James. Bueno, lo que trato de decir es que no te mientas a ti mismo. A mí me puedes decir un centenar de veces que ya no la quieres, que la has olvidado, bla, bla, bla. Pero esto, me da a entender que lo que hablas es pura paja.

-Pues... bueno – decía Harry con enfado –. ¿De dónde sacaste la revista?

-De la canasta de la ropa sucia – respondió Ron con tranquilidad.

-¡La canasta!

-Si, la encontré ahí. Seguramente se calló entre tu ropa sucia. Esta tarde cuando fui a poner la lavadora la encontré. Me intereso mucho el Ferrari – dijo mirando la portada – y empecé a leerla toda, cuando al rato me topé con el artículo de Hermione. La verdad, el estilo de redacción perfeccionista no ha cambiado en lo absoluto.

-Si, lo sé – admitió Harry con una sonrisita.

-Ahora si, cuéntamelo todo, pero sin llorar.

-Mejor mañana.

-¡¿Qué?! – gritó Ron sin dar crédito a lo que escuchaba.

-Es muy tarde – argumentó Harry con desdén –, mañana tenemos entrenamiento.

-¿Y piensas dejarme así? – preguntó Ron muy ofendido.

-Esta bien. Vi a James, es un encanto. Hermione estaba con él, y hasta aquí llegó el relato. Me voy a dormir.

-Y.... ¡ya!... no más.

-Si, gracias por sugerirme llevar la capa, me salvaste el pellejo. Mañana te cuento el resto.

-Júralo.

-Lo juro por el quidditch.

Al acostarse en la cama, Harry recapituló todo lo que había vivido aquella tarde, acostando su cabeza sobre las manos, mirando hacia el techo y sonriendo. Ahora tenia que pensar cómo seguir a Hermione para saber dónde vivían y pasado el tiempo, poder enfrentarla.







-¡A esto le llaman entrenamiento! – se quejaba Kat en voz alta –, Yo lo llamo tortura. Por Dios, ni que hubiéramos perdido. Así no se trata a una estrella.

¡PUM!

-Una estrella estrellada – le dijo Ralph con sarcasmo luego de lanzar la bludger y pegar en ella –. ¡Concéntrate y deja de echar cantaleta!

-Esto es injusto... nos estas atormentando con este entrenamiento – le gritó Kat desde el otro lado del campo de juego –. Mira. Estamos hechos unos mamarrachos.

Y era verdad, aquella mañana el entrenamiento de quidditch estaba siendo particularmente tormentoso. Después del triunfo del partido anterior, a Ralph se le había encendido una obsesión por el triunfo, obligando a los demás jugadores (incluidos los de la reserva) a repetir las principales jugadas y movimientos hasta que se realizaran a la perfección. Ante las protestas de Kat, el apoyo de sus compañeros no se hizo esperar y para antes del medio día, Ralph dio por finalizado el entrenamiento evitando así que se armara Troya.

-“gue desgalo” – balbuceo Ron son la boca llena, ya estaban en la casa almorzando.

-¿Podrías hablar sin la boca llena?

-Lo siento – dijo Ron luego de tragar –. ¡Que descaro!. En mi vida he tenido un entrenamiento como este. Y eso que cuando estábamos en quinto Angelina se puso muy exigente.

-Temo que Ralph se obsesione – opinó Harry con preocupación –. Si estos entrenamientos siguen así, cuando llegue el día del partido estaremos tan agotados que no podremos jugar.

-Bueno, pero por lo menos hay una mujer con pantalones en el equipo – entonces Ron hizo una fingida mirada de admiración –, ¡la mas joven y la más revoltosa!

-Sí que si.

Luego de organizar la cocina, se dirigieron al jardín trasero y allí Harry le relató a Ron todo lo que había ocurrido en su viaje el día anterior. El pelirrojo se reía de lo que hacia James y de la actitud de Hermione ante eso.

-Claro que me acuerdo – murmuró Ron haciendo memoria –. Ese día después del examen ella dejó a un lado la dichosa ensalada.

-Seguramente le causaba náuseas – observó Harry con el entrecejo fruncido –, y fíjate que no te diste cuenta.

-El que debió darse cuenta eras tu – le reprochó Ron.

-Pero fue a ti el que se le ocurrió primero lo del embarazo – objetó Harry con frialdad.

-Serás... más bien sígueme contando.

Harry terminó su relato. En ese instante Hedwig se acercó posándose en el hombro de él. Ululaba muy contenta y Harry le acaricio la cabeza. Cerca de ellos volaba Pigwidgeon, dando tumbos con alegría y un poco de locura. Ron puso los ojos en blanco mientras movía la cabeza en señal de negación.

-¿Y cuando piensas volver?

-Si no tenemos entrenamiento, el próximo lunes. Así que hay que hacer todo lo posible por ganar.

-Pero... no sé si tendrás tanta suerte. ¿Cómo los seguirás hasta su casa?

-He estado pensando en eso y...

-¿Qué?

-Y si uso... – parecía que Harry sudaba de la idea que tenía –, y si uso la poción multijugos.

Ron lo miró por un rato, completamente impasible, luego le dijo:

-No es mala idea.

-¿Tu crees?

-Es lo más sensato y menos arriesgado. Ella no te reconocerá. Aunque en el fondo parece un acto un poco cobarde.

-No es por cobardía el querer que Hermione no me vea – bramó Harry, Hedwig salió volando asustada.

-Lo sé, no soy idiota. Pero... tienes que tener cuidado, acuérdate que la dosis es a horas. ¿Y ya pensaste en quien te vas a convertir?

-Si – le dijo Harry muy convencido –. Mañana en el entrenamiento hablo con él. Creo que no habrá problema.

-Y... ¿quién es?

-Devon.

El entrenamiento del día siguiente fue muy exigente aunque menos tormentoso, seguramente el capitán redujo el ritmo de trabajo para no ser linchado y para que Kat no formara un sindicato de jugadores cansados e inconformes. Al finalizar, Harry llamó aparte a Devon, no sabia como había reunido el calor suficiente para hacerlo.

-Dime, Harry.

-Este... ¿Cómo estas?

-Si me llamaste aparte para preguntarme semejante bobada, era mejor que no perdieras tu tiempo. Pero estoy bien, gracias.

-Mira, es que no sé por dónde comenzar – le dijo Harry, las manos le sudaban.

-Por el principio, lógico ¿no?

-Necesito de tu ayuda. Eres la única persona a la que puedo acudir en estos momentos...

-Gracias.

-Aun no me agradezcas. La cuestione es... que necesito unos cabellos tuyos.

-¿Qué?... ¿quieres hacerte una peluca?... porque no la necesitas.

-Es para... – Harry respiró profundo –, para una poción multijugos.

Devon se quedó mirándolo como si estuviera completamente deschavetado, luego comenzó a reírse como loco mientras se cogía el estomago.

-¿Y por qué quieres ser yo? – le preguntó Devon mientras se secaba una lagrima.

-Porque voy detrás de una chica y no quiero que me reconozca – soltó Harry, después se tapó la boca con las manos.

Devon perdió el equilibrio a causa de la risa, Harry lo ayudó para que se colocara nuevamente de pie.

-A mi no me tienes que mentir. En serio... ¿por qué quieres ser yo?

Era evidente que no le creía ni pío, en parte Harry se sintió aliviado pero le disgustó el echo de que Devon no creía que Harry tenia vida amorosa.

-Voy a ir a New York y no quiero que me reconozcan. Ya sabes que en esa ciudad hay muchos magos turistas. Solo quiero dar un paseo en paz. Y acudo a ti porque eres la persona más... descomplicada que conozco.

-Ahhhh... gracias de nuevo. ¿Y para cuando los necesitas?. Si quieres te los doy de una vez.

-No... la poción se demora más de un mes en preparase – dijo Harry con desanimo – Yo te aviso cuando. Pero, por favor, no se lo digas a nadie.

-Soy una tumba.

-Gracias. Esto de verdad... me has salvado el año – le dijo Harry inmensamente agradecido.

-Solo te pido que no te vistas mal. A mí me gusta andar muy bonito por la calle.





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Hola a todos. He vuelto y este fict sigue adelante para irse resolviendo poco a poco. Creo que para cuando este capítulo sea montado en HA, la película ya ha sido estrenada. Crucemos los dedos para que no nos decepcione. Avances del próximo capítulo: Harry utilizará la poción multijugos y pasará algo que cambiará el rumbo de la historia, bueno, al menos para Harry (no piensen cosas que no son... ehhh) Ahora si, muchas gracias por sus mensajes y aquí se los respondo con mucho gusto.

Ximena Malfoy: Holaaaaaaaaaaaaa. Me alegro mucho que te esté gustando esta historia y capítulo a capítulo te irás enterando de lo que hará Harry, por lo menos en este se enteró un poco más de cómo están las cosas con su hijo. Créeme que mi fin no es que me odien por lo de la intriga, a mi también me choca, por eso he dejado de leer algunos ficts, pero trato de que las cosas queden un poco en suspenso y como te darás cuenta, la historia se va resolviendo poco a poco, la verdad es que no me gusta meterle tantas tonterías que lo único que logran es confundir y aburrir al lector. Muchas gracias por tu mensaje y me comentas qué tal te pareció este capítulo. Besos.

Leonor: Gracias por tu mensaje. Espero que ya hallas leído los tres capítulos anteriores y que te gustaran. Me dejas tu mensaje con nuevos comentarios. Cuídate.

H&H: Hola, estoy muy bien, gracias por preguntar. Una pregunta: cuando te refieres a muy lindo el enano ¿te refieres a James o al capítulo?. Capítulo variado, entretenido y dulce: a mi me gusta ponerle varias cositas a cada episodio, para que no sea tan monótono; con lo de entretenido pues trato que me salga lo más natural posible, no sé que tan bueno les parecerá a los demás lectores y lo de dulce, creo que dulce fue este, ¿no te parece?. Me propones escribir un libro con mi propia historia... No sé, es un poco difícil, un libro original necesita de mucha planificación, pero gracias por la idea que me has dado. Como vez estoy actualizando cada mes ya que espero más o menos una semana a que me dejen mensajes, lo mando al webmaster y lo montan en quince días. Así que trato de hacer todo lo más rápido posible. Chao y cuídate mucho.

Hermione_de_Potter: Si, Hermione. Se te adelantaron... culpa a H&H, jejeje. Tienes que controlar tus emociones para poder leer cada capítulo, si te pones a llorar no disfrutaras de la lectura de la misma manera que si estuvieras serena. Me alegro mucho que te encante James, como dije antes, me inspiré en un vecinito mío que es divino, tiene 11 años y yo lo quiero mucho, además, aquí entre nos, le puse a este personaje cosas que me gustarían encontrar en un chico y no te preocupes que James saldrá en casi todos los capítulos de este fict y conoceremos más cosas sobre él. Para la esperadísima reacción de Hermione todavía hay que esperar un poquitito, no mucho, porque sé que están que se mueren de ganas por saberlo. Cuídate tu también y me dejas tu comentario.

Brvno: Espero volver a contactarme contigo en el msn, lástima que la última vez casi no pudimos hablar T_T. Te disculpo por no haber dejado tu review el capítulo pasado, no te preocupes. Muchas gracias por tus comentarios y espero que para este capítulo me dejes tu mensaje...

Nelly: Hola Nelly. Tu esperas que Hermione se arrepienta de lo que le hizo a Harry, pero ¿y lo que le hizo él a ella? En ese asunto hay mucha tela por cortar. Como pudiste leer James ya le ha preguntado a Hermione sobre su padre. ¿Fotos de él? No, aún no. Pero ya sabe más o menos como es su apariencia, claro, mirándose en el espejo. ¿Quién le contará la verdad a James? Para eso hay que esperar un poquito porque las cosas se van resolviendo poco a poco, así que no comas ansias. No puedo mandarte Junto a Ti versión sin censura porque ya lo borré de mi pc T_T. Pero cree un grupo de msn donde lo monte hace semanas así que has clic AQUI y listo. Te inscribes en el grupo y podrás descargar el fict completo, capítulo por capítulo. Un beso y me dejas tus comentarios.

Hibari: Holassss. Por favor, toma algo para esa memoria, de verdad quiero saber que tal te pareció mi primer fict. Ahora hablemos del nuevo: Te pareció corto el capítulo? Creo que lo leíste muy rápido, ese capítulo era de 17 páginas. La duda que tienes, sobre que Hermione tiene otra persona, es nada más porque no leíste bien el comienzo del capítulo tres, si te acuerdas que ella no quiere nada con Harry, pero recuerda también que James tiene el apellido de ella, o sea, Granger, por consiguiente, Hermione es madre soltera. No eres la única que me pide que junte pronto a la parejita. No puedo hacer eso todavía, primero tienen que resolver muchas cosas, no puedo ir escribiendo de buenas a primeras y perder el orden literario de la historia, pero tranquila que como te habrás dado cuenta en este capítulo la cosa va por buen rumbo. Estamos totalmente de acuerdo con las escenas del quinto libro, es más, si entras al grupo de msn que cree y te metes en la carpeta de teorías, encontraras más comentarios que sustentan todo eso. Gracias por tu mensaje, un beso y vuelves y me escribes, okis ;-)

Cammilita: Tu no sabes qué decirme, y yo no sé qué escribirte, jejeje. Estoy actualizando una vez al mes, ya que se demoran un poquito en montarlos en la página. Recibí tu mail y me dio mucha risa lo que me escribiste, sobre todo porque todos me dicen lo mismo (“cómo puedo dejar las cosas así”) y me dices que no puedes esperar mucho, pero bueno, al menos tu sabes más o menos lo que se viene... fíjate que eres afortunada. Cuídate mucho y besos.

Mayra Mendoza: Muchas gracias por tu mensaje, Mayra. Aquí tienes el capítulo 4, espero que lo hallas disfrutado. Déjame tu mensaje con tu comentario.

Piolina Palmera: Wolas. Bueno, monté un nuevo capítulo, pronto estará en línea el quinto. ¿Cómo crees que seguirá todo? Me gustaría saber cual fue la parte de la anterior historia que te quedó un poco confusa, de esa manera corregiré los errores que halla tenido para el momento en que tenga que meter en HA un capítulo editado. Gracias por dejarme tu mensaje y un beso.


Bueno, por ahora es todo, no se olviden de visitar la página del grupo para que lean las historias en versión original. Un beso a todos y recuerden que los quiero mucho.





Darla Gilmore






5
EN CUERPO AGENO

Durante el resto de esa semana Harry consiguió los ingredientes para realizar la poción multijugos en el Callejón Diagon y en el peligroso Callejón Knockturn ya que en él encontraría uno de los ingredientes: piel de serpiente arbórea africana. Los entrenamientos matutinos de quidditch siguieron siendo muy exigentes, tanto que ni siquiera el inicio de la temporada de lluvias lograba retrasarlos, es más, gracias a ese cambio de clima, Ralph programó los entrenamientos de la semana siguiente para realizarlos en las horas de la tarde, argumentando: “En la tarde llueve con más fuerza, debemos adecuarnos a ese clima para que un partido en esas condiciones no sea complicado e imposible de jugar”. Esa declaración cambiaba por completo los planes de Harry; aunque aún no se dejaría ver por Hermione o James, si tenía preparado otro viaje para el lunes de esa semana con el fin de ver al niño así fuera de lejos, además, iba a buscar en New York una empresa de alquiler de automóviles, ya que deseaba seguirlos en algo que no fuera un taxi. Así que con todo planeado, la única opción era ganar el siguiente encuentro.

El partido se llevó a cabo el domingo de esa semana en las horas de la tarde, jugaron de locales contra los Kenmare Kestrels en unas condiciones climáticas desastrosas. Llovió durante todo el partido y los Chuddley Cannons ganaron con un marcador de 270 a 200.

-¡Se los dije! –exclamaba Ralph con superioridad cuando estaba en los camerinos –, menos mal que programe los entrenamientos de la próxima semana para las horas de la tarde, no valla a ser que el próximo partido no lo ganemos...

-Lo importante es que ganamos éste – lo interrumpió Tommy con frialdad.

-Pero no lo perdimos por los pelos – argumentó Ralph de mal humor –. Así que ahora si entenderán por qué es necesario el entrenamiento en este tipo de clima, ¿no?

-Totalmente de acuerdo – opinó Devon con desdén –. Pero, una sugerencia, Ralph.

-Dime – le dijo el capitán con un humor más calmado.

-¿Podemos irnos?... ya está oscureciendo, y tengo hambre.

-Esta bien – cedió él –. Nos veremos el martes a las dos.

-¡Que bien! – comentaba Harry con mucho ánimo cuando él y Ron ya se hallaban en la casa luego de viajar a través de la Red Flu –. Quizá mañana pueda quedarme un poco más para observar a James.

-Pero, no tiene sentido, Harry.

-¿Cómo así que no tiene sentido? – inquirió Harry.

-Falta muchísimo para que esté la poción multijugos – observó Ron –. Además, sería muy arriesgado seguirlo con la capa invisible en medio de una ciudad muggle. Creo que por ahora tendrás que conformarte con verlo desde lejos, y punto. Cambiando de tema... ¿ no se te hizo un poco raro el partido sin los comentarios de los Jordan?



Al día siguiente, Harry repitió la misma rutina que había realizado la semana anterior cuando viajo a New York. A las seis de la tarde se traslado a la ciudad de los rascacielos utilizando un viejo calcetín de tío Vernon y una vez allí, en lugar de dirigirse directamente a la escuela, investigó sobre empresas que prestaban el servicio de alquiler de automóviles, para mayor comodidad. Aunque por el tamaño de la ciudad, para él fue más práctico ir a una central de cabinas telefónicas y realizar las llamadas con la práctica ayuda de un directorio telefónico. Hasta que al fin, siendo casi las dos de la tarde de la ciudad, dio con una empresa que quedaba cerca de la escuela de James llamada Carro Alquiler Móvil.

Luego de anotar los datos de la empresa junto con la información que le dio el asesor de la misma, Harry se dirigió a la escuela de James.

Cuando llegó al lugar faltaba más de un cuarto de hora para la salida de los estudiantes. Como no llevó con él la capa invisible, se ubicó en la entrada de una tienda de comida chatarra (hamburguesas, papitas a la francesa, etc. ) que había frente a la entrada de la escuela. Para no ser reconocido, se colocó una gorra que llevaba estampada la cabeza de un perro bóxer.

A las tres en punto sonó la campana que indicaba el final del día de clases, y en un abrir y cerrar de ojos, los jardines de la escuela así como la calle, se llenaron de estudiantes que salían de la escuela en grandes grupos y con tanto ímpetu que parecían un rebaño de vacas recién liberadas. Debido a la multitud de niños, a Harry le quedó muy difícil divisar a James desde el lugar donde estaba, así que se puso a buscar a Hermione, mirando para todos los lados, pero tampoco la vio. Imaginando que ese día James no fue a estudiar, y bastante desanimado, Harry emprendió camino hacia la derecha de la calle y así devolverse a su casa, había dado tan solo un par de pasos cuando frente a él pasó Libby a toda carrera, sin siquiera mirar si por la calle transitaban automóviles y con pinta de estar completamente afanada. Aunque iba vestida de un traje negro de pantalón muggle, en el brazo derecho llevaba una túnica color aguamarina, la cual perfectamente podía hacer pasar por abrigo ya que vestía de color negro. Aprovechando que la chica no lo había reconocido, Harry la siguió hacia la entrada de la escuela. La chica se quedó esperando frente a la entrada para darle paso a padres e hijos, Harry se rezagó un par de metros y vio como Libby se mordía la uña del dedo pulgar izquierdo mientras se empinaba (cosa completamente inútil por lo alta que era y porque llevaba tacones altos) y miraba a todos los lados de los jardines en busca de James, a los pocos segundos levantó la mano izquierda y daba saltitos.

-¡James! – gritó la chica cómo si estuviera en medio de un partido de fútbol.

El niño llegó hasta donde ella acompañado de sus tres amigos: Juan, Scott, y para disgusto de Harry, Thierry.

-¡Que elegancia la de Francia! – dijo Thierry con su suave acento francés a Libby.

-Gracias – le respondió la chica bastante complacida, y con un movimiento de la cabeza se echó hacia a tras uno de sus mechones rubios.

-¿Y mi mamá? – preguntó James sorprendido.

-Le programaron trabajo extra – explicó Libby.

-Nos vemos, James – le dijo Juan –. Ya vi a mi mamá.

-Adiós, pues – le dijo a Juan, y también a Scott que iba hacia a su nana.

-Y dígame, bella dama... ¿tiene novio? – le preguntó Thierry a Libby como si nada.

-No – le respondió Libby con naturalidad.

-¿Y la señora Hermione?

-Y a ti que te “impolta” – le reprochó James mientras le daba un pellizco en el brazo, Harry tuvo que aguantarse las ganas de reírse.

-Pero si tu no me has dicho nada – recriminó Thierry –. Tengo que obtener la información de otras fuentes.

-Pues, fíjate que yo no soy una fuente – observó Libby tratando de parecer impasible, aguantando la risa –, soy una persona, así que no te sirvo. Ni modo. Vámonos, James.

-Pero... – masculló Thierry.

-“Mila”, tu mamá – le dijo James. Thierry les dirigió una mirada de desanimo y se marcho con la cabeza agachada.

-¡Hay que ver! – exclamó Libby, aunque parecía muy divertida –. Mucho coqueto. Con que ese es el nuevo pretendiente de tu madre.

-Y de la “maestla”, y de la “señola” de la “cafetelía”, y de la “maestla” de “telcelo”...

-Mucho cuidado con aprender de sus mañas – le advirtió Libby, esta vez estaba seria –. No hay algo que espante más a una mujer, que un hombre intenso.

-“Tlanqui”... yo todavía soy muy joven “pala” “intelesalme” “pol” una niña.

-Bueno, a la oficina – dijo Libby y extendió a James la mano izquierda.

-¿A la oficina?... ¿Y la casa?

-No hay nadie – respondió Libby mientras James le cogía la mano –. Así que pasaras la tarde con nosotras en la oficina.

-¿Y “podle” “il” al “depaltamento” de “tlansfolmaciones” comestibles? – preguntó James con esperanzas, en ese instante Harry agachó la cabeza porque estaban pasando frente a él.

-No sé... tienes que decirle a Hermione.

-“Pelo” me ayudas...

Esta vez, Libby miró hacia ambos lados de la calle y al no haber automóviles circulando por ella, la atravesaron. Harry se quedó donde estaba, observándolos y en menos de quince segundo tomaron un taxi y se marcharon.





Durante esa semana se realizaron los entrenamientos de quidditch tal como Ralph los había programado, con una incesante lluvia que los acompañó todas las tardes y gracias a la cual quedaron completamente agotados debido al esfuerzo extra que tenían que realizar.

El domingo jugaron de visitantes contra el equipo de Holyhead Harpies, el cual solo estaba compuesto de brujas. Para gran desdicha del equipo, ese día el sol fue abrasador, no hubo ni siquiera amago de lluvia y para rematar, el cansancio acumulado del entrenamiento de esa semana fue la causa por la cual los Chuddley Cannons fueran derrotados por un marcador de 310 a 140.

-Muchas gracias, Ralph – le espetó Tommy con un dejo de histeria –. Deberías de predecir el clima en el noticiero muggle.

-¿Y qué crees que soy? – se defendió el capitán –. ¡El brujo del clima!

-Por lo menos no debiste ser tan obsesivo en los entrenamientos – dijo Harry tratando de clamar los ánimos, aunque en el fondo estaba que mataba y comía del muerto. Hace mucho que no perdía una snitch.

-Esta es la humillación más grande de mi vida – decía Belinda con voz de ultra tumba –. Y eso que en mi adolescencia me disfracé de policía muggle juvenil para colar a mi hermana en un concierto de Take That. Ese día si que recibí golpes de esas mocosas fanáticas.

Todo el equipo, a pesar de la amarga derrota, soltó risas que al final los relajaron un poco. Estaban en los camerinos y poco a poco el ruido de la afición cesó. El estadio quedó vacío.

-Miren... – dijo Ralph, parecía que le costaba muchísimo lo que estaba a punto de decir –. Lo siento mucho... no pensé que... La verdad... Lo siento. De ahora en adelante los entrenamientos serán en las horas de la mañana, como siempre. Los sábados descansaremos, así que los entrenamientos de esos días los trasladaremos al día lunes, aunque no será del todo entrenamiento sino que será una jornada de acondicionamiento físico. ¡Ah, y prometo no volver a torturarlos!... no nos podemos permitir otra derrota.

-¡Demonios! – exclamó Harry furioso cuando apenas se habían aparecido en el jardín trasero de la casa y azotando la escoba contra el suelo.

-Cálmate – le aconsejó Ron recogiendo del suelo la Nimbus 2-3D de Harry –. Hay que pensar con cabeza fría lo que vas a hacer.

-¿Pensar? – bramó Harry entrando por la cocina –. El único día que nos queda libre es el sábado... así será imposible ver a James.

-Lo sé, pero...

-¿Qué? – inquirió Harry, luego se dirigió hacia la hoguera mágica donde tenía el caldero con la poción multijugos en fabricación.

-Pues... – Ron parecía estar conectando ideas –, los entrenamientos son en las mañanas.

-Eso ya lo sé – le dijo Harry con amargura mientras revolvía el contenido del caldero.

-Pero, las tardes te quedan libre.

-Y a mí de qué me sirve... ¡No puedo ir a New York...!

-Todos los días – le interrumpió Ron.

Harry le dirigió a su amigo una mirada impregnada del más profundo fastidio. Él sabía que ya no podría ver a James en la semana, pero ¿de qué le servia ir a New York todos los días con el entrenamiento que tenía?... De nada.

-¿No comprendes?... Harry, no sé dónde tienes la cabeza.

-¡Comprender! – bramó Harry –. ¿Qué es lo que tengo que comprender? Que no voy a poder volver ver a mi hijo por culpa de los nuevos horarios de entrenamiento. Para que lo sepas, eso ya lo sé.

-Si piensas descargar tu ira con alguien, no lo hagas conmigo – le dijo Ron con dureza –. Te estoy diciendo que comprendas. No todo está perdido, Harry.

-A ver... ¿Y qué es supuestamente lo que se puede hacer?

-Mucho – pronunció Ron lentamente –. Harry, creo que los entrenamientos no afectarán en nada tus viajes.

-¡Que no los afectan! – exclamó Harry sin dar crédito a sus oídos –. ¡Que no los afectan! – repitió –. ¿Cómo me vas a decir eso?. No te das cuenta que los lunes eran precisamente los días en que yo...

-¡Quieres callarte! – saltó de pronto Ron, estaba rojo de ira –. ¡Escúchame y no me interrumpas! – Harry se quedó mudo, aunque sus ojos no dejaban de echar chispas –. Si te digo que vas a poder viajar es porque así es. He estado pensando, y creo que no te van a afectar en nada los entrenamientos de los lunes. No me interrumpas. Vamos a entrenar en las mañanas y vas a tener las tardes libres. Cuando ibas a ver a James te ibas de aquí a las seis de la tarde y llegabas antes de media noche, y al otro día a entrenamiento matutino. Vez, puedes seguir viajando, no va a pasar nada.

En ese momento sonó el teléfono. Ron salió de la cocina y contestó la llamada, segundos después regresó con el inalámbrico en la mano.

-Es para ti – le dijo a Harry de manera cortante, seguía de mal genio –. Es Tamara.

-¡Alo, Tamara!. Mira, ahora no tengo tiempo. Hablamos después – y antes de que la muchacha pudiera decir algo, Harry colgó el teléfono.

-Bien hecho – aprobó Ron, al parecer con el plantón que le hizo Harry a Tamara se le pasó el enfado, estaba conteniendo las ganas de reírse –. Retomando el tema, piensa en lo que te he dicho, y dime si no es cierto.

Harry le dio la espalda a su amigo y se puso a preparar té. Era cierto que cuando él viajaba siempre lo hacia en las horas de la tarde y regresaba bien entrada la noche para después entrenar en la mañana del día siguiente. De pronto, cómo si de la nada se encendiera una lucecita, todo comenzó a aclararse, no tendría que viajar necesariamente los lunes.

-Tienes razón – dijo pensativo –. ¿Sabes?, no necesariamente tengo que viajar los lunes. ¡Puedo hacerlo los viernes con toda tranquilidad, el sábado no tenemos entrenamiento!

-¡Eh!... eso no lo había pensado – entonces Ron se sentó a la mesa y con un movimiento de su varita hizo aparecer unas tostadas –. Creo que esto sabrá mejor ahora que hemos solucionado tu dilema.

Los entrenamientos matutinos de esa semana estuvieron acompañados por suaves brisas y la infaltable lluvia. Además de la preparación de la poción multijugos, Harry también tuvo que preparar una poción contra la gripe y, al no salirle bien, Ron tuvo que conseguir una en el Callejón Diagon. Cómo tenía previsto, volvió a trasladarse a New York el viernes de esa semana, paradójicamente el ambiente de la escuela era completamente diferente a los que vivía los lunes, en esta ocasión los alumnos salían mucho más entusiastas de lo habitual y Harry recordó sus años de estudios en Hogwarts, donde los fines de semana eran los ideales para echarsen un buen descansito, aunque en la mayoría de las veces servían para ponerse al día con los deberes. Una vez mas observó todo desde el local de comidas rápidas y aquella tarde fue Hermione la que recogió a James.

Para gran fortuna de Harry, trasladarse los viernes era mucho más cómodo que hacerlo los lunes, además, llegaba mucho más motivado a los partidos de quidditch, y en un abrir y cerrar de ojos pasaron dos semanas y la poción multijugos estuvo lista. Para completar, parecía que la suerte lo estaba acompañando porque en su último viaje a New York (antes de que la poción estuviera a punto), vio que Hermione tenía un automóvil, así sería muchísimo más fácil seguirlos. Todo estaba listo.

-Ahora sí, Devon. Necesito tus pelos – le dijo Harry al cazador después de un entrenamiento del jueves.

-Espérate, pues – y Devon se cortó unos mechoncitos con su varita –. ¿Cómo te vas a vestir?

-Pues... creo que por tu color de piel, lo mejor es usar ropa en tonos tierra... ¿no crees? – opinó Harry con duda.

-En general, toda la gama de colores cálidos – repuso Devon –. Además, son los colores del otoño. Y no es por nada, pero los chicos negros como yo tenemos mucha suerte con las mujeres extranjeras cuando usamos esos tonos. Así que... ¡no me vallas a hacer quedar mal!



Primer viernes de octubre, poción multijugos a punto, ropa colección otoño de Hugo Boss lista e impecable; Ron jugando Princess of Persia en su X-Box, bramando de indignación porque no podía pasar de nivel y Harry nervioso, ansioso y a la vez, decidido. Eran las siete de la tarde, se vistió con las prendas que compró de Hugo Boss : Un pantalón en dril, una camisa blanca y una chaqueta de cuero color café oscuro, para su fortuna Devon y él eran de la misma talla. Con la poción multijugos en una petaca, se dispuso a viajar. En su mochila llevaba dinero estadounidense para pagar el alquiler el automóvil, la petaca con la poción, un gorro de lana viejo para trasladarse, el mapa de Queens y su varita mágica.

Una vez en New York, se dirigió a Carro Alquiler Móvil y rentó una camioneta Ford Explorer color verde oscuro. Le costaría 200 dólares el día, pero no le importaba. Fue hasta la escuela, aunque le costaba un poco manejar (sintió que conducía al revez) y se parqueó frente a ella, en dirección de donde se había ido Hermione una semana antes. A las tres en punto los alumnos salieron de la escuela como si fueran vacas, en un gran tropel, James no tardó en salir, llevaba consigo una hoja que agitaba en una mano con mucha alegría, se montó en el asiento trasero del auto sedan color gris claro de Hermione y emprendieron marcha. Harry los siguió, de vez en cuando dejaba que ellos se alejaran para no levantar sospecha y cuando llegaron a un semáforo en rojo, con dos automóviles separándolos, Harry se tomó la poción multijugos, miró su reloj, eran las 3:10, así que el próximo sorbo seria una hora después. La transformación fue inmediata y para cuando el semáforo colocó la luz verde, Harry ya tenía la apariencia de un hombre negro de aproximadamente veintisiete años con el cabello en estilo afro, además, se quitó las gafas y las guardó dentro de la chaqueta, ya no las necesitaba. Mientras iban avanzando, atrás fueron quedando los pequeños edificios comerciales y de departamentos y se iba abriendo la vista de barrios residenciales de casas muy bonitas, seguramente gente de vivir cómodo y con el tráfico muy liviano. Después de veinte minutos, Hermione parqueó frente a una casa de un solo piso, ancho jardín y garaje, la fachada de la casa era color blanco hielo y el techo en color gris oscuro, las plantas del jardín se estaban secando y la entrada tenia más o menos seis escalones, lo que hacia suponer que la casa tenía sótano. Harry se parqueó atrás de ellos, frente a la casa vecina y aguardó. La primera en bajarse fue Hermione, llevaba el cabello completamente liso y con un corte en capas más abajo de los hombros, botas negras, jeans desteñidos en bota recta, blusa blanca en algodón y amarrado al cuello un suéter azul rey. Luego bajó James, aún con la hoja agitándola al aire. Ambos avanzaron unos pasos hacia la casa y Harry aprovechó para bajarse de la camioneta. Se apoyó sobre el capó y vio cuando Hermione y James subían las escaleras para entrar a la casa, él sonrió. En ese instante a James se le escapó la hoja de las manos y un suave viento la llevó hasta el jardín, al pie de la escalera.

-No corras, James – le dijo Hermione mientras buscaba las llaves de la casa en su bolsa, el niño no le hizo caso, bajó las escaleras corriendo y...

PUMPUMPATATUM

Resbaló faltándole dos escalones y se dio en la cabeza contra el asfalto que cubría el camino hacia el anden de la calle.

-¡JAMES! – bramó Hermione.

Harry corrió hacia el niño, sentía que su cabeza se llenaba de sangre y llegó hasta donde James al mismo tiempo que Hermione, pero Harry cogió primero al niño y le dio la vuelta, se había reventado la boca y tenía un chichón en la frente, además, estaba inconsciente. Hermione lanzó un chillido.

-¡Cálmate! – le dijo Harry, aunque sonaba un poco raro tutearla, supuestamente no se conocían –. Hay que llevarlo a un hospital.

-Ce... cerca de aquí ha... hay uno – balbuceó Hermione con la voz ahogada y su cara sumamente pálida, por sus mejillas resbalaban lágrimas.

-Yo los llevo – se ofreció Harry y cargó a James – No estas en condiciones de conducir.

Hermione no protestó, siguió a Harry hasta la camioneta y durante el corto trayecto él sentía que sus brazos podían flaquear mientras llevaba al niño, estaba muy nervioso. Hermione se sentó en el puesto delantero de la camioneta, Harry le pasó el niño, ella lo sentó en su regazo y lo acostó contra su pecho abrazándolo. Harry se sentó al timón y emprendieron camino. Aún le temblaban las manos y a pesar de que no llevaba puesta las gafas, sentía que su vista se nublaba.

-En esta esquina... dobla a la derecha – le indicó Hermione en un hilo de voz, no dejaba de llorar y su blusa blanca estaba manchada de rojo.

-¿Aquí? – preguntó Harry inseguro, luego dobló a la derecha y aumentó la velocidad.

Durante el camino al hospital solo se oían los sollozos de Hermione. Harry no sabia qué decir, en su vida se había enfrentado a situación semejante. De vez en cuando Hermione le indicaba el camino diciendo solamente: “derecha” o “izquierda”. En diez minutos llegaron al hospital, que por la pinta que tenía era completamente muggle. Harry estacionó la camioneta a la carrera, cogió la mochila que estaba en el asiento trasero, se bajó, y le abrió la puerta a Hermione. Ambos se dirigieron a toda carrera a la sala de urgencias donde una enfermera recibió a James, aún inconsciente, y lo introdujo en un cubículo. Harry y Hermione tomaron asientos en la sala de espera, ella lucía más pálida y desanimada.

-No se preocupe – la animó Harry, esta vez sin tutearla, aunque la voz le temblaba por el pánico –. El niño se pondrá bien.

-¡Ay, Dios mío! – se lamentaba Hermione con la voz ahogada –. Es la primera vez que se me cae – y derramó más lágrimas.

-Alguna vez tenía que ocurrir – dijo Harry sin querer, luego se arrepintió –. Afortunadamente el hospital quedaba cerca.

Hermione lo miró, era cómo si apenas se hubiera dado cuenta con quien estaba.

-Y usted... ¿quién es? – le preguntó con recelo.

Harry se quedó callado. Luego dijo:

-Soy Bob – había pensado en Bob Esponja.

-Gracias, Bob... si usted no hubiera estado cerca... Soy Hermione.

-Hermione... su hijo se pondrá bien – le dijo Harry, aunque hubiera deseado decirle: ”nuestro hijo se pondrá bien”.

A las cuatro de la tarde, la enfermera que había recibido a James se dirigió hacia ellos.

-Enfermera – le dijo Hermione cogiéndola por los hombros –, mi hijo, ¿cómo está?

-Esta mejor, señora – contestó la enfermera en tono apacible –. Se reventó el labio inferior porque allí se enterró los dientes. En estos momentos se le está realizando una tomografía craneal para descartar algún daño o trauma en la cabeza. La mantendremos informada.

La enfermera se retiró y Hermione se dejó caer en su asiento, mucho más tranquila, aunque igual de pálida. Harry se fijó en la hora, necesitaba una excusa para desaparecer unos momentos.

-Voy por café – le dijo a Hermione –. ¿Quiere?

-Si... por favor.

Harry se marchó de su lado con la mochila al hombro y gracias a la ayuda de unas enfermeras, encontró un baño para caballeros, ingresó en un cubículo y allí bebió otros sorbos de poción multijugos. Luego fue hasta la cafetería y compró los cafés.

-Hermione, su café – le dijo minutos después cuando le tendía un vaso de icopor grande –. Y también traje panecillos.

-Gracias – dijo en voz baja recibiendo ambas cosas.

Comieron muy despacio, cómo si el café y los panecillos les quemara la boca. A las cuatro y treinta, una enfermera, distinta a la de antes, se les acercó.

-La tomografía salió muy bien – informó la mujer. Hermione sollozó, Harry respiró aliviado –. Pero el niño se quedará bajo observación por cuatro horas, si sigue evolucionando como la ha hecho hasta ahora, seguramente le daremos de alta mucho antes. Así que pueden marcharse a casa con toda tranquilidad o, si lo desean, pueden quedarse.

-Yo me quedo – dijo apresuradamente Hermione.

-Entonces yo la acompaño, Hermione.

Hermione asintió con la cabeza, la enfermera se marchó y ambos se volvieron a sentar. Entonces Hermione sacó de su bolsa un móvil y realizó una llamada.

-Libby – dijo –. Estoy en un hospital con James, se cayó... No te preocupes, él se pondrá bien... En el San Patricio... Nos vemos.

-¿Su hermana? – preguntó Harry con timidez.

-Casi... Como si lo fuera.

Libby llegó pasadas las cinco de la tarde, cuando Harry regresaba del baño luego de tomar otra dosis de poción multijugos. Los tres se dirigieron a la cafetería y Harry las invitó a que comieran lo que quisieran: Hermione solo comió pie de manzana con jugo de lima; Libby comió sándwich, pastel de fresa, ensalada de frutas tropicales y coca-cola.

-La verdad es que la ansiedad me hace comer muy poco – argumentó la chica, Hermione frunció levemente el entrecejo.

Estuvieron hablando durante largo rato, con todo y la pausa que realizó Harry para supuestamente realizar una llamada. La charla muggle que sostuvieron produjo en Harry retrocediera en el tiempo, Hermione no había cambiado en absoluto, seguía teniendo esa opinión lógica y crítica sobre las cosas. Libby, por el contrario, era mucho más sentimental y despreocupada. A las seis y cuarenta les informaron que daban de alta a James.

-Entonces, trataste de recuperar tu dibujo y te diste un batacazo contra el mundo – le decía Libby a James, iban de regreso a casa y ellos dos estaban sentados en el asiento trasero de la camioneta de Harry.

-Si, “polque” “ela” un “supel” dibujo – comentaba James en voz baja debido a la debilidad, el labio inferior lo tenía hinchado –. ¿”Pelo”, sabes qué?... en la “flente” a lo “mejol” me va a “quedal” una “cicatliz” de lujo.

-Con esas cosas no se bromean, James – le reprochó Hermione, aunque apenas se sintió el disgusto en su voz.

-¿Y qué tiene de malo, mamá?... “Haly” “Pottel” tiene una.

Hermione dio un sonoro respigo y Harry desvió un poco la trayectoria.

-Un perro – dijo él para justificar la maniobra.

-¿Y cómo sabes eso? – le preguntó Libby tratando de ser neutral y seguramente para no despertar sospechas en Bob (Harry).

-Yo lo tengo en uno de mis “clomos” de “lanitas” – explicó James –. La abuela “Diadola” me leyó la “insclipción”, él “delotó” a un tal “Voldemol” – Libby dio un respigo al escuchar el nombre de Voldemort – y tenía en la “flente” una “cicatliz” así... – y con su dedo índice dibujo un rayo.

-Con que tu abuela Diadora... – dijo Libby después de recuperar el aliento –. Voy a tener que hablar con mi madre.

Harry miró a Hermione, ella veía las casas por las que pasaban, pero Harry estaba seguro de que disimulaba porque se mordía las uñas. En ese instante llegaron a la casa, Libby cargó a James hacia el interior, Hermione invitó a Harry a pasar. Entraron en la casa y al encender las luces la sala quedó a la vista, era muy bonita, con un estilo muy femenino, tenía un sofá grande y tres sillones individuales, todo en color palo de rosa, en le centro había una elegante mesa con un florero en rosas amarillas a medio abrir, la sala daba la cara a una chimenea blanca, que tenia encima varios marcos con fotografías que Harry no alcanzo a distinguir. Hermione lo invitó a sentarse.

-“Señol”... “glacias” – le dijo James, aún cargado por Libby, en la sala de la casa.

-Espero que te recuperes muy pronto – le dijo Harry y tuvo que contenerse para no abrazarlo. Libby se lo llevó por un pasillo hacia las habitaciones y Crookshanks apareció en escena ronroneando. Harry se asustó.

-Bob, muchas gracias por todo – le dijo Hermione muy agradecida –. Su presencia fue de mucha ayuda.

-No hay de que – dijo Harry tratando de parecer despreocupado por la presencia del gato, Crookshanks se enroscó en su pierna derecha, luego miró su reloj –. Bueno, tengo que irme.

-Espere, tome asiento, ya vuelvo – le dijo Hermione, luego desapareció hacia las habitaciones.

Harry se sentó y Crookshanks saltó a su regazo ronroneando y se hizo un ovillo en él. Hermione regresó con rapidez.

-Son para usted – le entregó un par de guantes en lana de diferentes tonos de gris –. Crookshanks, no seas grosero. Bájate de ahí.

-Muchas gracias – le dijo Harry y el gato saltó al suelo. Seguramente Hermione había tejido aquellos guantes, Harry se levantó –. Bueno, ahora si me voy.

Hermione lo acompañó hasta la puerta y antes de abrirla le tendió la mano derecha sonriéndole, Harry se la estrechó. Cuando se iban a soltar, Hermione no lo hizo, tenia la mirada clavada en la mano de Harry, él también bajó la mirada, su mano se estaba aclarando. Intentó soltarse de Hermione, pero ella no lo permitió. La mano ya estaba completamente blanca, Hermione levantó la mirada y abrió los ojos horrorizada.

-Harry – murmuró.



☼☼☼☼☼☼☼☼☼☼

Ahhhhhhhhhh (grito de Darla). ºOº Por fin lo que todos querían, para que no digan que soy mala... bueno, si lo soy porque fíjense donde lo dejé. ¿Qué hará Hermione teniendo a Harry en sus narices?, ¿Dirá Bob que él es doble de Harry Potter? ¿Algún día Darla dejará de ser tan bruja? Estas y más respuestas, en el próximo capítulo. Lo que si haré ya, es responder a sus mensajes:

Hedwig_LLC: Dos mensajes. Si, fuiste entre las primeras en dejar el review, en realidad fuiste la segunda, pero bueno, lo importante es que lo dejaste. Parece que tus deseos de poner a Harry, a Hermione y a James en una situación comprometedora se cumplió en este capítulo, aunque no tanto por parte de James. Solo queda esperar a ver qué hacen los tortolitos. Espero que el camino que tomó este capítulo no te haya decepcionado. Una pregunta: ¿Tú estas inscrita en el foro La Pareja del Fénix? Porque me parece que te he visto allí. En cuanto a lo de publicar el fict en fanfiction.net, la verdad, no he podido, no sé como hacerlo T_T, el ingles me atrofia el cerebro... Besitos y abracitos y me dejas tu review.

Leonor: Oh, por Dios. Es la critica más estricta que hasta el día de hoy me han escrito, y eso que la mayoría de las criticas han sido amenazas fictionterroristas, muchas gracias. A ti te pareció que el mejor capítulo fue el segundo, para serte sincera, ese ha sido el capítulo que me costó más escribir y el que menos me ha gustado... fíjate como es la vida. Lo del Código da Vinci lo incluí porque es un libro excelente, era la única conexión posible y creíble que tenía para que Harry viera a Hermione después de tanto tiempo, ¿sabias que van a hacer la película del libro y que posiblemente la protagonice Rusell Crow? Con lo de Isabel Allente y los vinos Undurraga pues fue pura coincidencia, a Isabel la metí porque estaba leyendo una revista donde reseñaban su último libro y lo creí apropiado porque es una escritora muy conocida, y lo de los vinos fue porque el programa de radio que más escucho los tiene como anunciantes. Tomaré en cuenta tus sugerencias ya que es muy difícil escribir una segunda parte, más cuando hay que crear un resto de cosas que encajen en el nuevo estilo de vida de los protagonistas. De nuevo muchas gracias por tu critica y nos vemos. Cuídate.

Gaya Lunae: ¿Liando? ¿Eso no es que estas de conquista? ¿creo? Ay, no sé. Es que las expresiones que utilizan los españoles me confunden. Bueno, ¿por qué necesitaba que James fuera niño? Porque si, mentiras, es porque lo quería muy parecido a Harry. Por lo general los hombres se sienten mucho más unidos a un hijo cuando es varón a cuando es mujercita. Además, James es el hombre de la casa y como te diste cuenta en el capítulo 4 Hermione admite que es muy parecido a su padre. ¿También crees que Hermy se enamoraría de Devon? ¿Por qué? Yo no creo un personaje para que sea el interés amoroso de alguien y este muchacho lo creé porque lo necesitaba para esta parte de la historia y para que le ayudara a Harry a llevar a cabo su plan (aunque no esté enterado precisamente de qué se trataba el asunto), así que no hay necesidad de amenazas. Creo que aún es muy pronto para decir si James irá a Chartlon o a Hogwarts, Chartlon es la primera opción porque viven en Estados Unidos, pero Hogwarts siempre estará allí, ya que James tiene derecho de nacimiento. Me alegro mucho que te haya gustado lo del espejo, me sorprende, porque no me convencí mucho cuando escribí esa parte. Espero que hayas tenido tiempo suficiente para leer el capítulo 5 y que lo hayas disfrutado. Un abrazo.

Elisa: Muchas gracias por leer esta historia y me alegro mucho que te esté encantando. La chica que se le resbala a tu niñito la escribí para que fuera una especie de piedrita en el zapato. No tiene mucha importancia en la trama de la historia pero de todas maneras esta hay para molestar. Tamara no es mala, solo es una estúpida convencida, como muchas mujeres en el mundo, solo es un reflejo de ellas. Estoy totalmente de acuerdo contigo, Harry y Hermione son la mejor pareja del mundo, por lo menos hasta ahora eso es lo que nos dicen los libros, hay que esperar lo que diga Rowling al respecto ¿no? Cuídate mucho y me dejas tu mensaje.

Hermione_de_Potter: Siiiiiiiiiiii, volviste a ser la primera en dejar el review del nuevo capítulo ¡Congratulations! Jajaja. Creo que la actitud sobre protectora de Hermione siempre ha sido característica de su personalidad, no podía dejar de lado eso ahora que es madre, además cuando lo más importante en su mundo es James. Hablando del rey de Roma, pobrecito, mucho mamonazo el que se pegó en este capítulo, todos los niños se caen alguna vez en la vida. Nuestro pequeño retoño no tenía porque ser la excepción. Una vez más la poción multijugos ha hecho de las suyas, ya le había fallado a Hermione en segundo año, ahora el que está penando es Harry. La inspiración la saco de cualquier parte, sea escuchando música, o viendo la televisión o se me ilumina el cerebro mientras como algo.

Sarchio: Me has dejado dos mensajes, muchas gracias. La sugerencia de tu primer mensaje está en este capítulo, James tiene una cromo de Harry, claro está que no tiene ni idea que es su padre, todo porque la madre de Libby metió la pata. La otra sugerencia, que Harry es la persona que conoció en Londres, pues no se pudo, la razón: en aquel entonces Harry tenía el cabello más largo (como lo especifiqué en la descripción del primer capítulo), además llevaba gorra, así que para un niño es muy difícil hacer una asociación de estas dos personas. Que bien que apoyes la pareja H/Hr, nos diferenciamos de los demás fanáticos de parejas porque en el fondo no somos tan agresivos y aceptamos teorías diferentes. En cuanto a lo de conocer otras paginas diferentes a H/Hr, pues hasta ahora no me he tomado la labor de buscarlas, pero puedes ingresar a los foros de Harrylatino y allí encontraras muchas teorías diferentes a las románticas. Soy fan H/Hr, pero no me condiciones para unirlos, eso lleva unos pasos, al fin y al cabo tiene muchas cosas que desenredar. Una pregunta: ¿Eres catalán? Un beso y me dejas tu mensaje.

H&H: Que bien que te gustó el capítulo 4, a mi también me gustó mucho, aunque creo que debí meterle mas cosas, pero es que no quería saturar al lector con bobadas. ¿Estabas muy emocionada cuando me propusiste escribir el libro? Quizás en el futuro y a lo mejor lo escribo también a manera de saga, pero de un género diferente. Lo que digo lo cumplo y subí rapidito este episodio. Un abrazo y cuídate.

Piolita Palmera: Muchas gracias por aclararme la parte que no entendiste de la versión editada de Junto a Ti, así sabré como escribir escenas sanitas para el futuro. Aquí en Colombia la película se estrena el 11, es injusto, porque otras películas como: Van Helsing, Troya y El día después de mañana fueron estrenadas el mismo día que en Estados Unidos, es más, Spiderman2 será estrenada el mismo día que en Estados Unidos, yo me pregunto ¿por qué Harry Potter no es así? En Internet hay muchos clips sobre la película, los de Japón muestran muchas escenas entre Harry y Hermione, lo mismo que los clips de Estados Unidos, en los clips europeos muestran muchas escenas entre Ron y Hermione y así... Lo único de lo que estoy segura es que esta película es muchísimo mejor que las dos anteriores, no solo por la calidad de la imagen sino también porque el libro tres es excelente, a ver si no se lo tiran. Para bajarla por Internet hazlo después del 4, para esa fecha ya estará en línea, y si tienes Kazaa pues te quedará más fácil, pero recuerda, la piratería es un cáncer que poco a poco mata la industria. Nos vemos y cuídate.

Nelly: Holas... como te habrás dado cuenta desde el capítulo 3, Hermione no le oculta muchas cosas a James, por el contrario, le ha dicho que Harry es mago, que fueron juntos al colegio, etc. Lo único que el niño no sabe es el nombre de su padre. Quizá no veas lógica la reacción de Hermione de marcharse a otro país, pero ten en cuenta que eso ocurrió cuando aún era, por así decirlo, una niña. Por más madura que sea una persona, los seres humanos nos equivocamos y actuamos por impulso, así que lo veo como una reacción muy normal, de todas maneras para los próximos capítulos las razones por las que Hermione está tan lejos serán reveladas. En lo que si estamos de acuerdo es que ella no lo dejó explicarse, pero si recordarás en el último capítulo de Junto a Ti, Harry la acorraló, fue agresivo y no supo controlarse, así que qué sentido tenía que lo dejara explicarse si se sentía amenazada en ese momento. Para fortuna tuya Hermione no se enamoró de Devon ( no es Dayton , como escribiste), creo que cuando aparece un personaje nuevo no es necesariamente para despertar un interés amoroso, la mayoría de las veces esos personajes sirven para darle color a la historia, por lo menos para eso los escribo yo. Y parece que tus creencias, sobre el sufrimiento que debería tener Hermione se empezaran a vivir desde ahora, porque POR FIN tiene a Harry ante sus ojos. Un abrazo.




Es todo por ahora, espero que les haya gustado este capítulo, un beso y recuerden siempre que los quiero mucho.





Darla Gilmore





6
TRAS LA VERDAD

Después de oír su nombre del susurro atemorizado de Hermione, a Harry se le nubló la vista, sin duda alguna el efecto de la poción multijugos había finalizado. Hermione retiró su mano con brusquedad y retrocedió, Harry buscó con torpeza las gafas en la chaqueta y se las puso. Vio a Hermione a unos pasos de él, con su blusa blanca aún manchada de la sangre de James, respirando con dificultad y mirándolo con ganas de matarlo.

-¡Fuera! – le exigió ella con los dientes apretados.

-No – le dijo Harry en un hilo de voz.

-Te digo que te vallas... ¡ahora!

-No – repitió Harry con más seguridad, luego caminó hacia ella.

-Vete, Harry – susurró Hermione con dureza –. Te lo advierto. Si no te vas... si no te vas, grito. – y dio un paso hacia atrás.

-Por mí está bien – opinó Harry como si nada. Ahora se sentía más seguro, no tenía nada que perder, por el contrario –. Y de una vez le dices a James que YO soy su padre.

-¡Tú no has sido padre! – le contradijo Hermione en voz alta y señalándolo con un dedo –. Tú no tienes derechos con...

-Claro que los tengo – interrumpió Harry con fiereza y se detuvo en seco –. Que tú hayas tratado de quitármelos es muy diferente.

-No los mereces. No mereces a mi hijo.

-Tu no tienes la autorización para decirme qué merezco y qué no.

-¡Claro que la tengo! – chilló Hermione, se le aguaron los ojos –. Me engañaste, me mentiste, me dejaste sola en el momento en que más...

-¡Yo no lo sabia! – bramó Harry –. Nunca me lo dijiste, de no ser porque te vi, jamás me hubiera enterado que estabas esperando un hijo mío.

-¡Y para qué! – se defendió ella –. Si cuando creíste que estaba embarazada te asustaste, me decías que no era el momento. Yo no quería que estuvieras conmigo por compasión, sin amor ¿Crees qué eso hace feliz a un niño?

-¿Amor? ¿Tú, hablándome de amor? Nunca me amaste...

-¿Cómo te atreves? – gritó ella con la cara tensa.

-¡Es cierto! – exclamó Harry –. Mientras yo te decía mil veces que te amaba, tu jamás lo hiciste. Bueno, una vez, pero no lo dijiste, lo balbuceaste.

Hermione abrió los ojos como platos. Sus manos se abrían y ve cerraban como si quisiera tener el cuello de Harry entre ellas y despescuezarlo.

-Creo... que no es el momento... para que hablemos – dijo Hermione tratando de contener su ira –. Vete.

-Creo – dijo Harry cogiéndola por los brazos y llevándola hacia la sala – que es hora de que me escuches.

-No me interesa lo que tengas que decirme – gritó Hermione y se soltó con brusquedad de Harry –. Fue suficiente para mi ver cómo te besabas con Ginny y después cómo me decías que yo no estaba en tus planes de vida.

-¡Lo hice por tu bien! – exclamó Harry, Hermione lanzó un bufido de incredulidad – ¡Es la verdad!

-¡Ah!, crees que fue por mi bien ver cómo tú y Ginny...

-Ya no metas a Ginny en esto – dijo Harry de manera cortante –. Ella y yo NUNCA hemos tenido nada.

-¡Mentira! – saltó Hermione furiosa.

-No, no lo es. Pero no quiero hablar de eso ahora. La razón por la cual no regresé contigo fue...

-No quiero escucharlo – chilló Hermione –. ¡Vete!

-¡Fue Voldemort! – gritó Harry.

Hermione se quedó callada, mirándolo sorprendida.

-No metas a Voldemort en esto – espetó ella con fastidio.

-Es cierto, fue él quien...

-¡Ay, carajo! – exclamó alguien que entraba en la sala.

Libby estaba parada frente a ellos, miraba a Harry con la boca abierta, después se la tapó con la mano y miró a Hermione.

-Este... – parecía que quería desaparecer –, oí sus gritos y vine para ver qué ocurría.

-¿Nos oíste? – inquirió Hermione, asustada – ¿Y James?, ¿Él también?

-No – contestó Libby con rapidez –. Cuando comenzaron los gritos le realice a la puerta de su habitación un hechizo anti-ruido, y también a las paredes. Pero creo que no se dio cuenta porque estaba medio dormido.

-Gracias, Libby – le dijo Hermione suspirando con tranquilidad –. Harry ya se iba.

-No, no es cierto – le contradijo él con firmeza.

-Bueno, si tu no te vas, yo si – comunicó Libby y bostezó –. Hago mal tercio, además, tengo sueño – se dio la vuelta y emprendió camino por el pasillo hacia su habitación –. Buenas noches – luego se oyó cerrar una puerta con suavidad.

-¿Quién es? – preguntó Harry tranquilamente.

-Que te importa.

-Me dijiste que era cómo tu hermana – siguió Harry con el mismo tono tranquilo.

-Si, lo es – le dijo Hermione de manera cortante –. Ella fue la primera persona a la que vi en este país cuando me aparecí... Imagínate, lejos de mi familia, por tu culpa.

-¡Qué! – estalló Harry –. ¿Por mi culpa?

-Si, por tu culpa – confirmó ella furiosa. Ahora que James no podía escucharlos se sentía con libertad para gritar –. Me acorralaste en aquel estacionamiento...

-¡Cómo pretendías que reaccionara después de verte, después de ver lo que me ocultabas!

-¡NUNCA DEBISTE ENTERARTE, JAMAS!.

-¡PUES MIRA QUE DESAFORTUNADA ERES, PRECISAMENTE OCURRIO LO QUE NO QUERIAS!.

-¡ESTUVISTE A PUNTO DE ARRUINARME LA VIDA!.

-EN CAMBIO TÚ SI ARRUINASTE LA MIA – bramó Harry, estaba dispuesto a desahogar todo lo que tenía acumulado – CUANDO DESAPARECISTE ME DEJASTE EN ESE LUGAR, SOLO, CONFUNDIDO. ¿CREES QUE FUE MUY INTELIGENTE LO QUE HICISTE?, ¿ESCONDIÉNDOTE DE MÍ? , MÁS BUEN YO DIRIA QUE FUE UN ACTO DE COBARDIA.

-¡NO ME LLAMES COBARDE! – gritó Hermione indignada, luego en voz más baja agregó –: Tu no sabes, no sabes nada. Lo que yo tuve que pasar cuando llegue aquí...

-Te lo buscaste – escupió Harry sin miramiento –. Acaso te acorralé con la varita en lo alto, apuntándote. No. Pero tú, en cambio, encontraste una solución sencilla, ¡desaparecer!. No me interrumpas. Te envié mensajes pidiéndote que regresaras...

-No los leí.

-¿Ah, no? Entonces, ¿qué hacías con ellos?... ¿reciclarlos?

-No – dijo ella, se cruzó de brazos y le dio la espalda –. Los rompía sin abrirlos.

-Ah, claro. Y yo cómo un estúpido escribiendo y escribiendo.

-Nadie te pidió que lo hicieras – le dijo Hermione dolida.

-Más sin embargo lo hice – repuso Harry con dureza –. No una, ni dos, sino muchas veces. Pero tú no contestabas y yo seguía insistiendo. Hasta que un día me cansé. No lo soporte más. No soporté más tu silencio, tu indiferencia. ¿Cómo crees que me sentí? No tenía noticias tuyas di del bebé...

-Pero te diste por vencido muy fácilmente – interrumpió Hermione dándose la vuelta para quedar nuevamente frente a él –. ¿Sabes qué me diste a entender? Que al final NUNCA te importamos.

-¿CREES QUE SI NO ME HUBIERA IMPORTADO YO ESTARÍA AQUÍ, EN ESTOS MOMENTOS?

-Más bien, creo que no tienes por qué estar aquí... ¡Fuera!

-¿Es que no me has escuchado?... ¡Que no me voy!.

-¡James no te necesita! – exclamó Hermione abriendo los ojos.

-¿A quién no necesito? – preguntó una vocecita.

Harry y Hermione giraron sus cabezas hacia la entrada de la sala, de dónde se oyó la voz. Allí, parado frente a ellos estaba James, vestido con una pijama estampada con hipogrifos, en pantuflas de Bob Esponja y mirándolos de manera suspicaz.

-Vete a la cama, James – le ordenó Hermione –. Aún estas muy débil. ¿Y no estabas durmiendo?

-No, me estaba haciendo el “dolmido” – respondió el niño encogiéndose de hombros, luego miró a Harry y dijo emocionado –: ¿Qué hace “Haly” “Pottel” en la casa, mamá?

A Harry le dio una sacudida el estomago.

-Se lo dices tú o se lo digo yo – le susurró a Hermione.

-No te atrevas – le advirtió Hermione entre dientes.

-James – dijo Harry mirando al niño –, la razón por la que estoy aquí eres tú.

-¿Yo?

-Si, porque yo soy...

-No – interrumpió Hermione y cogió a Harry por los brazos – ¡Harry, no lo hagas, por favor!

-¿Qué sentido tiene ocultárselo? Se enterará algún día.

-¿De qué hablan? – preguntó James con timidez acercándose a ellos.

-James, yo soy..

-tu padre. Él es tu padre, James – le dijo Hermione en voz baja.

James paró en seco, miró primero a Hermione, luego a Harry. Retrocedió los pasos que había avanzado, dio media vuelta y salió corriendo por el pasillo.

-¡James! – chilló Hermione. Corrió tras él seguida por Harry.

A mitad del pasillo se encontraron con el niño que estaba hablando en voz baja con Libby. Luego, la chica lo cargó, miró a Harry y a Hermione con el entrecejo fruncido e ingresó en su habitación dando un portazo.





-Tienes que verle el lado bueno, Harry – opinaba Ron al día siguiente, después que Harry le contó lo ocurrido –, James ya sabe que eres su padre.

-Pero a qué precio – le dijo Harry con amargura –. Ni siquiera sé si me quiere ver.

-Bueno, es que, sinceramente, metiste la pata.

Harry lo miró cómo si fuera una pulga.

-Si, fíjate – ratificó Ron –. Te cegaste a causa de la discusión con Hermione, y te entiendo, porque yo soy un experto en discusiones con Hermione y llega un momento en que te saca de quicio esa exasperada superioridad que siempre ha tenido. Cree que tiene la razón en todo. Y para rematar, le soltaste la verdad al niño cuando él apenas se estaba recuperando de la caída estilo libre que tuvo ayer en la tarde. O sea, si lo hubieras hecho en otro momento, sin la presión de las circunstancias...

-Tal vez la reacción de James hubiera sido diferente – complementó Harry –. Posiblemente no hubiera corrido. No se habría asustado.

-¿Y qué hizo Hermione después? – preguntó Ron.

-Me echó. Me sacó a la fuerza llorando a lagrima viva. Estaba tan impactado y desconcertado que ni siquiera opuse resistencia. Es más, no sé cómo devolví la camioneta.

-Magia involuntaria – apuntó Ron, luego se paró de la mesa, fue hasta el refrigerador y sacó un tarro de helado de un litro –. Lo que tienes que hacer por ahora es relajarte y esperar.

-¿Esperar a qué? – inquirió Harry –. ¡A que James crezca, lo mismo que el rencor en su corazón, y cuando sea grande me busque y me convierta en cucaracha!

-¿Tienes complejo de Corin Tellado o qué? – luego Ron sacó una porción de helado con una cuchara y se lo llevó a la boca.

-Es lo que yo haría – dijo Harry en voz baja encogiéndose de hombros.

-Pero lo que ocurrió no fue solamente culpa tuya – opinó Ron con serenidad –. Tanto tú como Hermione son responsables. Tú, por actuar de manera estúpida al caer en la trampa de Quien-tu-sabes...

-Voldemort – lo interrumpió Harry, Ron puso una mueca de dolor.

-... y Hermione – siguió Ron – por creer que con esconderse solucionaría todo. ¿Dónde quedó la inteligencia de esa muchacha?

-No sé – dijo Harry con tristeza –. Seguramente no se imaginó que algún día los encontraría. Creó un mundo perfecto para James, un mundo en el que no necesita un padre.

-Todos los niños necesitan de un padre, Harry – lo contradijo Ron con serenidad –. No te dejes meter ese cuento de que James no te necesita. Tu mismo me contaste que él estaba muy interesado en saber más cosas de ti, aunque no supiera cómo te llamabas.

-Puede ser – balbuceó Harry con escepticismo, después se levantó de la mesa –. Te invito a una pizza, ¿quieres?

-La duda ofende, Harry – dijo Ron tapando el tarro de helado y lo colocó dentro del refrigerador –. Creo que te hará muy bien dar un paseo, pero vamos a Pizza Hot...

-Hut – lo corrigió Harry.

-Si, bueno. Vamos allá, generalmente no te encuentras con gente desagradable.

Harry no dijo nada, aunque sabía perfectamente que Ron se refería a Tamara, pero en esos momentos la mente de Harry estaba al otro lado del océano, así que no le interesó defender a la muchacha.

El partido el día siguiente se transformó en uno de lo juego más extraños en los que Harry hubiera participado. La razón, pues no se acordaba absolutamente de nada, estaba tan distraído y desconcertado que no supo en qué momento tomó su escoba y voló por el terreno, tampoco cómo una hora después el cazador de los Caerphilly Catapults había cogido la snitch a unos palmos de él, y mucho menos recordaba la pelea que estuvo a punto de armarle Ralph a causa de su falta de atención al permitirse perder la snitch en sus propias narices. Para complementar, no se explicaba cómo era posible que ganaran con una ventaja de tan solo veinte puntos.

-Te lo advertí, Harry – decía Ralph en un evidente tono amenazador cuando estaban por iniciar el entrenamiento del lunes –. Te advertí que tu falta de disciplina te relegaría a las reservas... ¡Kat, Belinda!, serían tan amables de prestar atención.

Kat le estaba mostrando a Belinda la última edición de la revista Corazón de Bruja, en la cual aparecía una fotografía a color de “la gata” en la que mostraba su rostro sonriente apoyado sobre una de sus manos mientras movía los dedos uno por uno, promocionando el nuevo lanzamiento de Sortilegios Weasley para la mujer, el esmalte “Up&Go”.

-Bien, como iba diciendo – continuó Ralph después de que las chicas cerraron la revista y dirigieron la vista hacia él –, el bajón de rendimiento que tuvo Harry cambia muchas de las tácticas de juego que veníamos implementando...

-¿Qué tiene que ver el supuesto bajón de rendimiento de Harry con nuestras tácticas? – inquirió Ron.

-¡No creerás que voy a permitir que juegue el próximo partido en esas condiciones! – exclamó Ralph con altivez.

-Un error lo tiene cualquiera, Ralph – opinó Tommy serenamente.

-¿Y qué te hace pensar que no volverá a repetirlo? – le preguntó Ralph.

-Porque Harry no es estúpido – contestó Tommy en el mismo tono sereno.

-Mira, Ralph – intervino Harry tratando de controlar la ira y el desasosiego que tenía –. Si crees que no es conveniente que yo no juegue el próximo partido, pues, por mí esta bien...

-Nada de eso... – saltó Ron –. Harry, el próximo juego es en dos semanas, en ese tiempo puedes recuperar tu “concentración” – luego Ron miró a Ralph –. No creo que enviarlo a la banca de suplentes sea la solución más acertada.

-Lo siento, pero esa es la decisión – dijo Ralph haciendo notar su posición de superioridad –. Si veo que en estas dos semanas Harry recupera su nivel de juego puede regresar a su posición para el partido que jugaremos en tres semanas. Sino, se quedará en la banca hasta que mejore.

Un murmullo de reproche recorrió la sala de reuniones. A pesar de lo desdichado que Harry se sentía, agradeció para sus adentros el apoyo de sus compañeros.

-Bueno – dijo Kat cómo quien no quiere la cosa –. Este fin de semana no hay liga porque jugará la selección de Inglaterra, entonces ¿para qué vamos a entrenar esta semana?

-Para que no nos pase lo mismo que a Potter – le respondió Ralph de manera cortante.

-A veces me pregunto cómo sigues vivo – comentó Kat por lo bajo.

La única variación en los entrenamientos de esa semana fue el cambio de jugadores en la posición de buscador. Harry entrenó con el equipo de la reserva y su lugar del equipo titular fue ubicado un chico llamado Franco Berrylt, más joven y más bajo que Harry. Durante esa semana, en más de la mitad de los juegos de entrenamiento, Harry atrapaba la snitch con la habilidad que lo caracterizaba, siempre y cuando aislara su mente de los problemas por los que pasaba. Aún así, Ralph no cambió de opinión y lo dejaría de reserva para el próximo encuentro.

Aprovechando que ese fin de semana no se jugaría la liga, la señora Weasley invitó a su hijo y a Harry a pasar el sábado y el domingo en La Madriguera, aunque, como ella misma había dicho: “Pueden venir sin necesidad de invitación”. El sábado a media mañana se dirigieron a La Madriguera a través de la Red Flu. En la casa solo estaba la señora Weasley. Ginny estaba trabajando con los gemelos en la tienda de Sortilegios Weasley que tenían en Hogsmeade, ya que ese día los alumnos de Hogwarts tenían salida al pueblo; el señor Weasley tenia una redada con el Ministerio; Bill casi no se aparecía por la casa, ahora que Fleur estaba embarazada se la pasaba la mayor parte de su tiempo libre con ella, ya que debido a su estado, constantemente florecía su temperamento de veela; Percy visitaba muy pocas veces a la familia y ese día estaba de viaje en el exterior y Charlie seguía en Rumania.

Después de disfrutar de la deliciosa comida de la señora Weasley, Harry y Ron salieron al jardín a jugar al ajedrez mágico, de vez en cuando veían pasar a uno que otro gnomo caminando como Pedro por su casa, después de dos horas de juego, se veían más gnomos.

-Ay, no – se lamentaba Ron –. Mañana nos tocará desgnomar.

-Si, de nuevo – confirmó Harry con desdén.

En ese momento aterrizaba al lado de ellos un gavilán color café canela. Llevaba amarrado en una de sus patas un sobre.

-¿Un gavilán? – preguntó Ron – ¡qué raro!, ¿Lo conoces?

-No – contestó Harry desconcertado, luego el animal estiró la pata hacia él.

-Pues, parece que si – lo contradijo Ron.

Harry desató el sobre, pero el gavilán siguió ahí. Abrió el sobre y al sacar la carta cayó algo más, pero no le dio importancia. Al leer la carta quedó tan sorprendido que Ron le preguntó qué le pasaba.

-No lo vas a creer – le dijo Harry –. Señor Harry Potter, donde sea que esté. Hola, soy Libby Foyt, la amiga-hermana de Hermione. Tú te preguntaras: ¿por qué demonios me escribe esta vieja?, entonces yo respondo: porque esta vieja necesita hablar contigo sobre James...

-Harry – interrumpió Ron.

-Ahora, espérate – dijo Harry con fastidio –. Como sé que quedaste vuelto nada después de la súper pelea con Hermione, pues, he decidido aclararte muchas de las preguntas que tendrás acerca de James. Te preguntaras: ¿pero, con qué derecho hace esta vieja eso?, yo respondo: con el derecho que me da el ser la madrina de James. Si aceptas o no, envíame la repuesta inmediatamente con Argos, el preciosísimo gavilán que llevó este mensaje. En caso de que aceptes, sería para reunirnos el próximo sábado, si es en Inglaterra, que sean en las horas de la tarde, ya sabes, por la diferencia horaria, es más, creo que será mejor citarnos allá. Gracias por tu atención. PD: junto con esta carta va un pequeño obsequio – finalizó Harry, sin apartar la vista de la carta le dijo a Ron – ¿Cuál obsequio?

-¡No será este! – le contestó su amigo alegremente.

Harry levantó la vista y ante sus ojos Ron estaba sosteniendo una fotografía mágica de James. Debido a la emoción, Harry se la arrebató.

-No me la iba a quedar – le dijo Ron con acidez.

Harry no le prestó atención, estaba completamente concentrado en la fotografía tamaño postal que sostenía su temblorosa mano derecha, mostraba a James de cuerpo entero vestido con un uniforme de fútbol (de los metrostars de NY), apoyaba su pie izquierdo en el balón y saludaba moviendo la mano derecha mientras sonreía, parecía estar en un campo de juego de barrio. De pronto, todo el desasosiego que Harry sentía se desvaneció y una sonrisa se fue dibujando en su rostro.

-Señora Weasley – le dijo Harry sin aliento cuando entró a toda carrera en la cocina –, ¿me presta un pergamino y una pluma?

-Claro, Harry – contestó sorprendida la mujer dejando a un lado el último ejemplar de la revista Corazón de Bruja, buscó con rapidez en los gabinetes de la cocina y se los pasó –. Toma.

Harry se sentó a la mesa frente a la señora Weasley y escribió toda la información que Libby le solicitó en la carta. A pesar de estar realizando eso, Harry puedo notar el interés de la madre de Ron en lo que estaba haciendo.

-¿Quién es este niño, Harry? – preguntó la señora Weasley, corroborando lo que Harry pensaba, mientras observaba la fotografía que él dejó sobre la mesa.

-Mi hijo – susurró Harry rápidamente mientras seguía escribiendo.

-¡¿Qué?! – chilló la señora Weasley. Harry dio un respigo por el susto.

En ese momento Ron ingresaba en la cocina con el tablero de ajedrez entre las manos y con Argos apoyado en su hombro derecho.

-¿Qué ocurre, mamá? – preguntó éste – ¿por qué chillas?

-Harry... – balbuceo la señora Weasley, pálida como la cera.

-¿Qué con Harry?

-Tiene... tiene un... hijo.

-¡Ah!... James.

-¿Tú lo sabias? – inquirió la señora Weasley.

-Sí, mamá. Y no me mires así.

Harry enrolló el pergamino, se paró y cogió a Argos para atarle el mensaje. Luego salió al jardín, lo soltó y lo vio volar. Mientras estaba allí parado escuchaba a la señora Weasley reñirle a Ron, acusándolo de no haberle informado absolutamente nada sobre el niño.

-Yo se lo pedí, señora Weasley – intervino Harry cuando ingresó de nuevo en la cocina –. Le dije a Ron que era mi secreto. Lo siento.

-Pero, Harry – la señora Weasley parecía no dar crédito a lo que escuchaba –. Cómo es posible... A qué horas... ¿quién es la madre?

-Hermione – contestó Harry.

La señora Weasley estuvo a punto de desmayarse. Ron la sostuvo a tiempo y la ayudó a sentarse.

-En qué momento... si ella se fue y ... – la señora Weasley se tapó los ojos con una mano y permaneció callada durante unos segundos, después, levantó la vista y miró a Harry – ¿En... Hogwarts?

Harry asintió con la cabeza, la señora Weasley se desmayó sobre la mesa.

Durante la cena los tres comían en silencio. Ginny y Fred comentaban animadamente lo bien que se había vendido el esmalte “Up&Go” mientras George le contaba al señor Weasley el gran pedido que recibieron de Japón para enviar Magifuegos Salvajes Weasley. La señora Weasley constantemente les echaba miradas reprobatorias a Harry y a Ron. No se sabia a quien miraba peor; si a Harry por ocultar la existencia de James, o a Ron, por ocultar lo que Harry ocultaba.

-Molly, querida, ¿qué te ocurre? – le preguntó el señor Weasley luego de notar la tensión en la actitud de su esposa.

-Nada, Arthur, no te preocupes – contestó ella en un tono sereno poco convincente.

-¿Estas segura que no es nada? – insistió el señor Weasley.

-No, Arthur. No es...

-Soy yo, señor Weasley – interrumpió Harry muy decidido –. La señora Weasley está así por mi causa.

De inmediato el silencio se apoderó de la mesa, todos los Weasley se pusieron a la expectativa de lo que Harry y el señor Weasley podrían decir.

-¿Tú? – preguntó sorprendido el padre de Ron.

-Bueno, no del todo por mi – aclaró Harry –, también por James.

-¿James, tu padre?

-No. James, mi... hijo... y el de Hermione.

El señor Weasley se quedó mirando a Harry estupefacto, la reacción de los hermanos de Ron no fue tan abrupta: Ginny tenía metido en la boca el tenedor, George hizo una mueca de sorpresa mezclada con un amago de sonrisa, Fred se mordía los labios y abrió los ojos como platos. Harry respiró profundo, ahora se sentía más tranquilo y estaba preparado para contarles a ellos, que consideraba su familia, todo lo ocurrido. Les relató gran parte de las cosas que pasaron cómo la visión de Voldemort (cosa que al oír ese nombre todos los Weasley se estremecieron), la separación con Hermione, el día que desapareció, el día que la volvió a ver y sus viajes a New York. Para gran sorpresa suya, recibió todo el apoyo de la familia, incluida la señora Weasley y los gemelos mostraron un interés especial en la personalidad de James.

La nueva semana de entrenamiento Harry la afrontó con mucho optimismo, quería que llegara el sábado con rapidez y así hablar con Libby sobre su hijo. Tan animado estaba que en todos los juegos consiguió atrapar la snitch, a pesar de esto y pese a la sugerencia de los jugadores titulares, Ralph no cedió en su posición pero aseguró que si Harry mantenía el rendimiento, en dos semanas recuperaría su puesto en el equipo. La semana pasó con una lentitud desconcertante, hasta que por fin llegó el día sábado, durante la mañana Harry se la pasó pensando qué le preguntaría a la muchacha pues no sabía de cuanto tiempo disponía, ya que él la citó para que fuera a la casa, se sentía más cómodo allí. Después de medio almorzar, a las dos y treinta de la tarde tocaron al timbre. Ron, al ver la ansiedad de Harry se ofreció para abrir la puerta.

-Hola – dijo una chica –. Soy Libby Foyt. ¿Se encuentra Harry Potter?





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Hola, hola, yo otra vez. Respuestas a las preguntas del capítulo anterior: Hermione peleo con Harry tal como lo leyeron anteriormente; Harry asumió su verdadera personalidad, atrás se quedó Bob y como lo leyeron, jamás dejaré de ser bruja... sorry. A continuación contestaré sus mensajes, que de por si, son muchos, creo que es el record para los capítulos que he escrito:

· Claire: Muchas gracias por tu mensaje. Espero que te haya gustado este capítulo y me dejas tu comentario.

· Hermione_de_Potter: ¿Soy mala porque lo dejo interesante? No crees que sería re-contra-mala si dejara el final del capítulo bien bobo y sin sentido... Eres bruja, igual que yo, porque eso de presentir que la poción no funcionaria a la perfección es un indicio de tus dones psíquicos ¿No serás alumna de Walter Mercado? Y cambiando de tema, pues a James no es que le haya dolido mucho el totazo que se pegó, el pobre quedó inconsciente, además, con todo lo que le dieron en el hospital pues a lo mejor le controlaron los traumas. Actualicé pronto, no sé de qué se quejan, si estoy actualizando cada veinte días (Darla manda besos a los del equipo técnico de Harryargentino por montar tan rápido los capítulos). Un abrazo y me dejas tu mensaje, ¿Ok?

· KachorraPotter: (Darla se sonroja porque es la primera vez que le dicen que su fict está hermoso) Muchas gracias por tu mensaje. Me sorprende que un lector que no esta acostumbrado a los ficts de H/Hr califiquen a uno de ese tipo tan bien. El estilo de escritura que utilizo creo que es un poco loco, ya vez que cada capítulo lo dejo en suspenso, me encanta escribir así, pero como te habrás fijado en cada episodio la trama se va desenvolviendo poco a poco. Lo de escribir una telenovela no me cuadra mucho que digamos, no soy muy partidaria de las historias que se enredan demasiado, al final me choca, pero te agradezco por la sugerencia. Cuídate mucho y me dejas tu comentario.

· Elisa: (Darla llora desconsoladamente porque está muy ofendida) ¿que tardo en subir los capítulos? Pero, si los estoy subiendo dos veces al mes. El capítulo 5 lo mande el 4 de junio y lo publicaron el 9 (todo un record, generalmente se demoran 10 días en montarlos) y aquí mando el 6 para que te regocijes, aunque no sé si te gustó después de las sacadas de trapitos al sol entre Harry y Hermione. De todas maneras me dejas tu mensaje y debes estar pendiente porque estoy actualizando con mucha rapidez.

· Denny: Nunca dejaré de ser bruja. ¿La razón? Las brujas nacen, no se hacen, y yo nací siendo una, y muy muy para que lo sepas. Soy muy valiente al dejarlos así ¿cierto?, pero es que me gusta que se queden en suspenso, enganchados con la historia, interesados y que me escriban muchas veces que soy mala por dejarlos así. Muchas gracias por tu mensaje y déjame uno nuevo si quieres... besos desde Cali.

· And Black: ¿Me odias?.... uf, menos mal que no. Si, soy malvada, mas no siniestra (jajaja risa de bruja). Aunque no lo creas, esta historia me está fascinando, en estos días que estaba actualizando la página de msn, leí otra vez Junto a Ti, y me duele reconocer que los primeros capítulos estuvieron horribles, la narración fue espantosa, comparada con el estilo que ahora estoy utilizando con esta historia. ¿Morirás por inanición? Vas a dejar de comer o qué. Bueno, creo que te decepcioné un poco porque las cosas entre Harry y Hermione no se arreglaron aquí, pero al menos ya se dijeron lo que se tenían que decir, por algo se comienza ¿no crees? Yo también ya vi la película, ¡Me encantó! Me reí como no lo había hecho en la 1 ni en la 2, los chicos actuaron muy bien y ni que decir de los nuevos personajes, aunque me decepciono un poco el que no hubieran profundizado más en el encuentro de la casa de los gritos, en el libro es muy emocionante cuando Lupin cuenta su historia y Sirius revela la verdad. Pero eso lo compensó con la conversación entre Harry y Sirius cuando salieron del sauce y antes de que nuestro prisionero se fuera en el hipogrifo, además, muchas cogiditas de manos y abrazos entre Harry y Hermione (para que los Ron/Hermione chupen) y ni mencionar que prácticamente nos dijeron que Hermione es como Lily (cuando Lupin habló con Harry sobre su madre: “era una bruja extraordinaria” y en la casa de los gritos Lupin le dijo eso a Hermy y al final Sirius también, además que Lupin también dijo que Lily creía en los demás, tal como lo hace Hermy con Harry y con el propio Neville ayudándole todo lo que puede). Bueno, fue un mensaje muy largo y aquí lo dejo. Cuídate.

· Ximena Malfoy: Holaaaaaaaaaaa... lo he dejado así para que me escriban: ¿por qué lo has dejado así? y también para que se interesen más por la historia... jejeje. Pero, por favor, no me eches la culpa de tus problemas cardiacos. Cumplí tu deseo y lo mandé rapidísimo. Un beso y me dejas tu mensaje.

· Nelly: Noooooooooooooooooooooo. Otra que me dice mala (snif, snif) Creo que al final no conocías tan bien a Harry como pensabas, por lo menos al Harry de mi historia, porque bien que se enfrentó a Hermione. Déjame tu mensaje para saber que tal se comportó mi imaginación.

· Maiza H: Gracias, gracias. Si, soy una mujer de muchas palabras y cuando hablo nadie me para. Yo no soy mala con Harry, es el destino quien es malo con él. Y si Hermy lo quiere o no, eso se resolverá en futuros capítulos, pero tienes esperanzas, no te preocupes.

· Cammilita: Uf, andas esperando como un mes por la continuación del capítulo 5, lo siento, pero cuando te mandé el adelanto se me olvidó poner el capítulo 6 (en el fondo quería hacerlo, pero ya me conoces y quise dejarte a la expectativa) ... y otra que me dice malvada (*suspiro*). Bueno, ojalá te haya gustado el desenlace del encuentro entre los tortolitos y yo también me quiero encontrar contigo de nuevo en el msn, pero mi hermano formateó el computador y se ha borrado la configuración del fax MODEM, cosa por la cual tengo que pagar en un cyber para poder navegar y solo lo hago en las horas de la tarde. Besos y me dejas tu comentario.

· Karla Granger: Muy bien gracias, y tu ¿qué tal?. Pues para que las cosas se den en el argumento de la historia trato que concuerden con cada acontecimiento, utilizo un cuaderno donde anoto las cosas más importantes que les ocurre a los personajes y también todo lo que se me ocurre que les pueda pasar, de esa manera lo acomodo al capítulo y así se da. Además, siempre estoy leyendo los capítulos que escribí anteriormente para que tenga una continuidad y una compatriota mía, Sakura_2003 me da su opinión crítica sobre cada episodio antes de que lo mande a HA y gracias a ella he puesto algunos detalles que se me habían pasado por alto. Te equivocas al pensar que no actualizaba seguido, el primer capítulo de este fict lo publicaron el 30 de marzo y desde entonces actualizo mínimo una vez al mes. ¿Sabes? Nunca sobra que te digan que lo que escribes es bueno, sirve para animarte a seguir adelante, por eso muchas gracias. Un abrazo.

· H&H: Hola, estoy muy bien, muchas gracias por preguntar. Oye, yo no pretendía dejarte en shock, solo quería que te quedaras enganchada a la historia, lo siento. Como le expliqué a Karla Granger, todo lo anoto en un cuaderno y al escribir trato que lo que hago encaje en lo que ya está escrito para que haya una continuidad, y claro, la colaboración de Sakura_2003 con sus observaciones. Me reí mucho con lo que me escribiste, eso que esperabas más y te topaste con la contestación de los reviews. No has leído nada sobre lo lindo que es Harry como papá, ya verás en capítulos más adelante cómo se comportará. Y con lo del reencuentro con Hermione, pues no fue para nada romántico si es lo que esperabas, de nuevo mis disculpas. Besos.

· Sakura: Para que veas lo agradecida que estoy, te he nombrado como 10.000 veces por la ayuda que me has brindado al darme tus comentarios sobre el fict. Y me sorprende que me hayas dejado un mensaje, generalmente me dices las cosas a través del msn. ¿qué yo soy la mejor? Ay, no, que va, para eso me falta mucho. Aún así, gracias por escribirme.

· Blanca: No te mueras, aquí está la continuación y conste que lo dejé en un punto donde no causaré ningún tipo de tragedia. Gracias por tu comentario bilingüe y cuídate mucho.

· Leonor: Hola, estamos de acuerdo en que la crítica es una de las cosas más difíciles de lidiar cuando eres escritor. Afortunadamente todas las criticas que he tenido hasta ahora son muy buenas pero llegará el día en que me encuentre con una que destruya mi fict, como le ha ocurrido a otros escritores, pero a pesar de eso creo que nunca estarás preparado. Las similitudes literarias entre El Código da Vinci y Harry Potter se dan porque ambas manejan mucho simbolismo, creo yo. Que bueno que ya te anotaste a la página web, las teorías las conseguí en una página enteramente H/Hr que ya la quitaron (Darla llora porque era muy buena) y estaba todas en ingles, me costó muchísimo traducirlas porque yo solo hablo español y mal español, eso sí, hay una que yo escribí, se llama Simbolismo y es sobre el TIMO de astronomía en el libro 5. Envíame tu versión de la Orden del Fénix con toda tranquilidad, no importa si tiene 1000 hojas, mi mail es [email protected], y en cuanto a la autorización de tomar la idea de Junto a Ti, déjame pensarlo ............, .........., ..................., .................., ......................, ....................., ................... Ok, tómalo sin problema y aprovecha que aún no soy una escritora reconocida porque sino tendrías que pagar por los derechos de autor. En mi país ya está la película desde el 11 de junio y es genial, súper recomendada para que no te la pierdas cuando llegue por allá el otro siglo ¿por qué se demora tanto? Bueno, aguanta lo menos que ya esperaste lo más y cuídate.

· Hibarti: Hola, bueno, como leíste Hermione no le lanzó maldiciones al pobre Harry, pero si le lanzó muchos gritos y reclamos, que es casi lo mismo, solo que al estilo muggle. No es que el personaje de Ron parezca más maduro que Harry, lo que pasa es que él ve las cosas con la cabeza fría porque no es quien está afrontando los problemas, vez, pero Harry sigue siendo tan maduro como siempre, incluso más que Ron, ya verás en próximos capítulos cómo el pelirrojo sigue siendo el mismo personaje con tono infantil de siempre. Puedes creer que hasta el sol de hoy no he visitado la página de Rowling, es que como ya no tengo Internet en mi casa, las pocas veces que navego siempre estoy chateando y se me olvida. Lo de Hermione ya lo sospechaba porque Rowling ha sido muy evasiva con eso y Luna no apareció precisamente en el libro 4, solo se hizo una mención a su familia antes de ir a los mundiales cuando el señor Diggory dijo que llevaban una semana en el campamento y también dijeron que eran de la zona, entonces si vive cerca de los Weasley. Cuando te refieres a: “hay varias claves en el quinto libro de tras fondo que le dan un giro en la historia de estos dos personajes” ¿es a Ron y a Luna?. Espero que te alcance el tiempo para dejarme un nuevo mensaje... cuídate.

· Piolina Palmera: Me alegro muchísimo que te esté gustando la narración que utilizo en el fict, ya sabes que me encanta dejar todo en suspenso. Que extraño que en España no hayan publicitado a PdA, aquí en Colombia pasan comerciales sobre la peli, aunque un poco cortos, pero los noticieros y los programas radiales aportan muchísimo para divulgar el film y ni que decir de los canales asociados a WB. Tu orden de libros favoritos es un poco parecido al mío, mi favorito es el tercero, después el quinto, el primero y los que menos me gustan son el cuarto y el segundo. Te preguntaras por qué no me gusta El Cáliz de Fuego, bueno, la verdad, ese libro lo considero muy oscuro al igual que el segundo, lo único que me gustó del libro fue el renacer de Voldemort, o sea, los capítulos finales, de resto, nanay. Creo que para cuando este capítulo sea montado en HA ya habrás visto la película y seguramente estarás muy feliz por el montón de escenas H/Hr que hay en ella. En cuanto a lo de la piratería, si, es mala, la industria discográfica ya perdió la batalla y la industria cinematográfica va por el mismo camino, pero eso les pasa por poner esas entradas tan caras y por retrasar tanto el estreno de las películas. Gracias por tu mensaje y un beso.

· Gaya Lunae: Estaba esperando tu mensaje para montar este capítulo, menos mal que lo dejaste rapidito. Que bien que me aclaraste lo que es liar y también pusiste entre paréntesis el significado de leche, jajaja. Sobre el capítulo anterior pues creo que fue un poco prematuro revelar a Harry ante los ojos de Hermione, pero no todo podía salir bien, además, todo el mundo me estaba pidiendo a gritos que los pusiera frente a frente y yo no quería hacerlos esperar, ni esperar yo misma. Lo qué más me gusta de tu mensaje es que una vez más me has puesto: ¿cómo has podido dejarlo así? Me encanta cuando me escriben eso. Ya sabes que me gusta dejarlos en suspenso, aunque capítulo a capítulo va desenvolviéndose la historia, ¿no sería peor si lo dejara en intriga y enredara más las cosas? Actualicé súper rapidito para que no te murieras de ganas. En cuanto a lo de la posdata, pues, Hermione no le pegó, pero si que le gritó cosas. Espero que hayas disfrutado de la película y besos.

· Magui: Muchas gracias por el mensaje, y si, cumpliste tu promesa. Ojalá que también te haya gustado este capítulo y que no te haya decepcionado que no se diera un encuentro romántico entre Harry y Hermione. Besos y nos chateamos un día de estos.

· Maxi: Pues, aquí esta el capítulo 6, lo mande rapidísimo y espero que lo hayas disfrutado. Besos.







Es todo por ahora, no siendo más se despide esta servidora diciéndoles como siempre: Los quiero mucho.

Darla Gilmore


































7
LOS SECRETOS DEL PASADO




Libby estaba en la puerta sonriendo ampliamente, iba vestida de suéter color rojo, falda de jean larga y botas, con un bolso estilo cartero color caramelo.
-¡Kim Bauer! – dijo Ron, sorprendido.
-¿Quién?, ¿Dónde? – preguntó Libby mirando para todos los lados en busca de Kim Bauer –. ¡Ah!... yo... bueno, algunos muggles me llaman Maradona, digo, Madonna.
Ron soltó una risita nerviosa.
-Hola, Libby – dijo Harry –. Bienvenida, pero, pasa.
-No, gracias – le dijo la chica con amabilidad –. Prefiero que hablemos en otra parte, al aire libre.
-Bueno – aceptó Harry aún sin entender –. Nos vemos, Ron.
-Adiós, Ron – se despidió Libby sonriendo y moviendo la mano.
Ron se limitó a mover la mano también.
Cuando llegaron a la calle, emprendieron camino hacia un parque que quedaba cerca de allí, en todo el trayecto Harry no dijo nada, lo único que hacia era mirarse los zapatos, y aún así no podía dejar de notar que la chica era más alta que él.
-¿Qué te pasa? – le preguntó Libby –. ¿Se te comieron la lengua los ratones o qué?
-Es que... esto es extraño para mi – dijo Harry con sinceridad.
-Si, me lo imagino – le dijo Libby, luego suspiró –. Se supone que es Hermione la que debería hacer esto.
-¿Y por qué no lo hizo ella? – inquirió Harry.
Libby se encogió de hombros, entraron en el parque y se sentaron en una banca que había sobre una lomita.
-Seguramente porque no quiere verte – opinó al final, luego se dio la vuelta y saludó con la mano a un grupo de señoras que había detrás de ellos y que estaban algo alejadas, al lado de los juegos infantiles.
-Entonces, ¿te mando a ti para que dieras la cara?
-No – respondió ella con serenidad.
-¿Entonces?
-He venido por mi cuenta.
-¿Hermione lo sabe? – la chica negó con la cabeza –. ¿Viniste a escondidas de ella?, ¿Por qué?
-Porque quiero, puedo y no me da miedo. Pero la razón principal es James.
-Si, en tu carta me dijiste que eras su madrina.
-Así es – confirmó ella llena de orgullo –. Y creo que tienes derecho a saber algunas cosas. Así que, dispara.
Harry no sabía por dónde comenzar, quería preguntarle lo que opinaba James de él ahora que sabía que era su padre, quería saber cuándo aprendió a caminar, cuándo le salió el primer diente... pero todas esas preguntas le correspondía responderlas a Hermione. ¡Cobarde!, pensó Harry de ella, por qué no daba la cara. Después de segundos en silencio, Harry preguntó:
-¿Cuándo cumple años?
-Diez de julio – respondió Libby de inmediato, parecía haberla tomado por sorpresa.
-¡¿Qué?! Imposible. Para esa fecha Hermione tenía menos de tres meses de embarazo.
Libby soltó una carcajada.
-Ay, perdona – se disculpó la chica tratando de contener la risa –. Ese es mi cumpleaños. El de James es el cinco de diciembre.
-¿Diciembre? – preguntó Harry desconcertado –. Pero... yo creí que había nacido en enero.
-No – lo contradijo Libby – Nació en diciembre. James es sietemesino.
-¿Sietemesino? – repitió Harry, incrédulo –. Pero, ¿por qué?
-Porque a Hermione se le complicó el embarazo después de aparecerse. Por eso – explicó ella.
-¿Cómo así que se le complicó? – Harry estaba asustado.
-Si – confirmó Libby –. Bueno, te voy a explicar cómo ocurrió todo. El cinco de septiembre de 1998 yo estaba dando vueltas en el condado de Salem, había saltado clase gracias a una golosina llamada Surtidos Saltaclases. Eran como las nueve de la mañana y estaba pasando al lado de un callejón sin salida, en esas oigo un estallido, un “plin”, y allí apareció Hermione. Se cogía su barriguita y cayó de rodillas, gemía. Y como no, si esta prohibido aparecerse cuando estas embarazada. Mucha tonta.
-¿Se apareció en Estados Unidos? – preguntó Harry muy extrañado.
-Si – confirmó Libby –. Me imagino que con todo lo que leyó de escuelas extranjeras lo primero que se le vino a la cabeza al momento de aparecerse fue Salem, seguramente buscaba un lugar seguro o algo así. De milagro no pensó en aparecerse en Grecia, sino, se hubiera encontrado con una manada de mantícoras. O pero, aparecerse en la luna.
-Creí que me había comentado lo de su aparición para impresionarme – dijo Harry en voz baja.
– Entonces – continuó Libby –, corrí hacia ella, estaba muy pálida, y temblaba... yo no sabia qué hacer, me asusté, intenté ayudarla para que se parara pero fue inútil. Por fortuna vi a una pareja pasar por allí, ellos me ayudaron a llevarla al hospital mágico del pueblo. Qué suerte tuvimos, si no... – Libby respiró profundo y negó con la cabeza, el solo recuerdo parecía entristecerla.
Harry se sintió tan pequeño, tan miserable, estuvieron a punto de perder al niño. Entonces se acordó de las palabras de Hermione el día que discutieron: “Tú no sabes, no sabes nada. Lo qué yo tuve que pasar cuando llegué aquí...”, y él le había dicho que se lo había buscado, se sintió aún peor, se llevó las manos a la cara, luego miró a Libby, ella siguió con su relato:
-... después de tres días Hermione pudo hablar, no me dijo mucho, solo su nombre y de donde era y me encargué de avisarle a sus padres que ella estaba conmigo, en Estados Unidos. Yo la visitaba cada vez que podía, estaba cursando mi último año en Salem, así que me quedaba más fácil volarme del colegio. Con el tiempo nos fuimos haciendo muy buenas amigas, ella tenía que estar en reposo absoluto, pero aún así odiaba el hospital. Quien no.
>>A mediados de octubre le dieron de alta. No tenía ningún lugar a dónde ir y no podía viajar largas distancias, ya fuera con transporte muggle o mágico. Así que le ofrecí mi casa y mis padres la recibieron con los brazos abiertos. Fueron por ella hasta Salem y viajaron a New York en automóvil, se demoraron casi dos días, se detuvieron con frecuencia para que Hermione no se agotara por la distancia. Entró en labor de parto al anochecer del cuatro de diciembre. Nosotros ya sabíamos que el bebé sería prematuro y mis padres tomaron todas las medidas necesarias, ya fuera para ir a un hospital mágico o muggle. Al final, ganó el hospital muggle, tu sabes, por todo lo de la tecnología. Mi mamá es muggle, fue idea suya. James nació a las seis de la mañana del cinco de diciembre. La directora del Instituto me dio autorización para visitarlos, fue dos días después de que naciera. Cuando lo vi, me pareció la criatura más hermosa del mundo, a pesar de que era tan pequeño y frágil. Estaba en una incubadora y Hermione solo podría cargarlo una vez al día, además, al principio no pudo darle del pecho. Pero esa criatura resultó ser todo un mago, para las fiestas navideñas ya estaba en casa, más grande y más saludable, y con mucho pelo castaño oscuro.
>>Los padres de Hermione estuvieron con nosotros en las navidades y estaban embobados con el bebé. Querían llevárselos para Londres, pero ella se negó rotundamente. Nosotros no conocíamos la razón, pero yo me la imaginaba: no quería ver al padre del niño. Los Granger regresaron a Inglaterra la segunda semana de enero y Hermione se quedó con nosotros, trabajaría como la asistente de mi papá en la edición de la revista La Transformación Moderna y podría hacerlo mientras cuidaba del bebé, días antes de que yo regresara al Instituto, Hermione se sinceró conmigo, y me lo contó todo, incluido que tú eras el padre del niño. Yo casi me voy para atrás, o sea, ¡Hermione Granger y Harry Potter!, además, acababas de derrotar a Volf... Volf... a ése. Por último, me pidió que fuera la madrina de James, y cómo me iba a negar, si desde que lo vi lo amé.
-Entonces, Hermione me odia – afirmó Harry casi en susurro –. Tiene sus razones.
-Si te odia o no... no lo sé – opinó Libby con sinceridad –. Eso tendrás que preguntárselo a ella.
-Y... ¿por qué lo nombró James?
-Eso tampoco lo sé. También se lo tienes que preguntar.
Harry apoyó los codos sobre las rodillas y dejó caer su cabeza sobre las manos, con todo lo que se enteró, sentía que el suelo se desmoronaba bajo sus pies y no pudo evitar que de sus ojos saliera un par de lágrimas.
-Vamos, no te pongas así – le dijo Libby con tristeza –. Mejor, pregúntame cosas sobre James, ¡sí!
-¿Cuál fue su primera palabra? – le preguntó Harry en un hilo de voz.
-“Osa” – dijo Libby.
-¿Osa?
-Crookshanks – explicó ella.
Harry soltó una risita nerviosa.
-Así me gusta – aprobó ella muy contenta –. Sigue preguntando.
-¿Cuándo pudo caminar sin ayuda?
-A los trece meses.
-¿Cuál es su deporte favorito?
-Pregúntaselo a él.
-¿Le gusta el quidditch?
-Pregúntaselo.
-¿Y su película favorita?
-Eso también tienes que preguntárselo.
-¿Y cómo quieres que se lo pregunte? – inquirió Harry –. Para eso estas aquí, ¿no?. Además, seguro James no me quiere ver.
-Si James no te quisiera ver, yo no estaría aquí – dijo ella con solemnidad, luego se levantó y gritó en dirección a las señoras que antes había saludado – ¡Eh!... ¡James!
Harry volteó la cabeza con tanta rapidez que creyó que se había autoestrangulado. James se bajó de un columpio y se despidió de las señoras con un gesto de la mano, luego caminó hacia ellos.
-No podía decirte que lo traería – le dijo Libby a modo de disculpa –. Te morirías de ansiedad, y te necesitaba vivito para que se vieran.
-Y... – Harry no lo podía creer –, también lo trajiste a escondidas de Hermione.
-Si – confirmó Libby.
-Pero... ¿por qué?
-Porque todo esto fue idea de James.
James subió la lomita y llegó hasta donde ellos, llevaba unas zapatillas deportivas, jeans que le quedaban un poco grandes, camiseta con chaqueta y una gorra amarilla de Bob Esponja. Harry se levantó y tuvo que contenerse para no abrazarlo, primero tenía que conocer cuales eran los sentimientos de su hijo.
-Hola – saludó James a Libby, después miró a Harry y le sonrió con timidez. Harry también sonrió, James bajó un poco la mirada.
-Bueno, me voy – les dijo Libby –. Me avisan cuando hallan terminado, ¿sí?
Harry y James asintieron con la cabeza. Libby le sonrió al niño y le guiñó un ojo, la vieron irse hasta los juegos, sacó de su bolso una chupeta pequeña y se montó en un columpio.
-¿Nos sentamos? – preguntó Harry con una voz que parecía no ser la suya, estaba hecho un manojo de nervios. James asintió –. Y, ¿cómo te encuentras? – continuó después que se sentaron.
-Bien y... ¿tú? – preguntó el niño con timidez y sin mirarlo.
-Mal... porque te asusté. Perdóname, no era mi intención.
James no dijo nada, se limitó a mirarse las rodillas, sus pies quedaban a treinta centímetros del suelo.
-James – susurró Harry –, si no te sientes cómodo hablando conmigo, no tienes porque hacerlo.
-Es que... si “quielo” – luego miró a Harry –. Nunca pensé que mi papá “fuela” “Haly” “Pottel”.
-¿Tu mamá nunca te habló de mi? – preguntó Harry, aunque era innecesario, sabía que no.
-Si, poquitas veces – dijo James, Harry se sorprendió.
-Y... ¿qué te dijo?
-Que “elas” un “glan” mago, un “glan” amigo, y que te metías en muchos “ploblemas”.
Harry sonrió.
-¿Nunca te dijo mi nombre?
-No, nunca.
-¿Se lo preguntaste alguna vez?
-Si, muchas. “Pelo” se ponía “tliste”. Así que no insistí.
-James... ¿alguna vez te preguntaste por qué no estaba con ustedes?
-“Dulante” los últimos meses si, “pelo” no se lo decía a mamá.
-Temías que se entristeciera – apuntó Harry. James asintió.
La conversación se estaba desviando demasiado, la gracia era que conociera más a su hijo, y hablar sobre los sentimientos de Hermione no era algo bueno, eso parecía entristecer a James. Después de varios segundos en silencio, Harry le preguntó:
-¿Aún vez Bob Esponja?
-¿Cómo sabes...?
-Yo era el señor de la librería, el que tenía la gorra de los Yankees.
James lo miró con la boca abierta.
-¿Te gustó el “liblo” de “Da Vinchi”? – preguntó con entusiasmo.
-Si, es muy interesante – respondió Harry.
-A mamá también le gustó – comentó el niño –. Oye, ¿y todavía llueve mucho?
-Uff, más que antes.
-¡Ohh! – se lamentó James.
-¿Te gusta el quidditch?
-No, a mi me gusta el quodpot.
-¿Qué? – Harry no lo podía creer, hizo una mueca de dolor y se llevó una mano al pecho, cómo si le hubieran enterrado un puñal. James se rió con ganas.
-“Pelo” tengo una “snich”
-Debe ser la que le regale a tu madre.
-¿El día que “quedalon” campeones?... si, es esa.
Estuvieron hablando durante una hora más. Harry le preguntó todo lo que se le ocurría, desde cuál era su canción favorita hasta lo que había desayunado ese día. Además, James le contó todo lo que había hecho durante su mes y medio de escuela en el kinder. Su corazón era invadido por un sentimiento puro y caluroso; a pesar de saber que tenía un hijo, nunca había experimentado esa sensación de orgullo, responsabilidad y amor que se tiene cuando está con la prolongación de la sangre, y al ver a James, allí, sentado junto a él, dejó que todas esas sensaciones se revelaran.
-¿Puedo “pedilte” una cosa? – preguntó James con timidez.
-Claro, lo que sea.
-Puedo... puedo “dalte” un... “ablazo”...
Harry le dio un vuelco el corazón, asintió enérgicamente con la cabeza. Sin previo aviso, James saltó hacia su cuello y lo abrazó con fuerza, Harry también lo hizo. Cerró los ojos y ese abrazo se hizo maravillosamente eterno. Más lágrimas rodaron por el rostro, era la primera vez que James lo abrazaba y lo hacia sin vacilación ni temor, estaba bien prendido al cuello de Harry y parecía que no se quería soltar.
-Te estuve buscando desde hace mucho tiempo – susurró Harry, tenía que decírselo, tenía que enterarse que no lo habría dejado solo, nunca –. Perdóname si no llegué antes.
James se limitó a decir:
-“Glacias”... papá.
Harry creyó que se le estallaría el corazón y se sintió tan feliz, tan sumamente feliz, que parecía estar flotando en medio de las nubes, pensó que estaba completamente ingrávido. Cuando se separaron, James le sonrió.
-Tienes los mismos dientes de tu mamá – le comentó Harry con cariño.
-A mi me gustan mucho – opinó James sin dejar de sonreír, luego gritó –. ¡Tía Libby!
Libby corrió hacia ellos cómo si fuera un rayo, tenía los ojos rojos y aguados.
-No pude evitarlo, lo siento – dijo ella entre sollozos –. Ay, es que se vio tan bonito desde allá.
-Hay alguien que quiere conocerte, James – le dijo Harry.
-¿Quién?
-Mi mejor amigo, Ron.
-¿Y dónde esta?
-En mi casa, ¿quieres ir?
-¿Puedo? – le preguntó el niño a Libby, ella asintió mientras se secaba las lágrimas.
James caminó de la mano de Harry, miraba todo con mucha curiosidad. Libby iba al lado de James revisando su bolso.
-Oye, Harry – le dijo la chica –. ¿Por aquí hay una heladería?
-Si, claro. A dos calles de mi casa. Pero son helados muggles.
-No importa. Preciso cuando comienza a hacer más frío es cuando me dan más ganas de comer helado.
Llegaron a la casa, y Libby se sorprendió al ver el auto de Harry.
-¡Wow!, tienes una mini-van.
Primero entró Libby y después Harry con James, apenas unos segundos después de haber cerrado la puerta Ron salió de la cocina con paso veloz, tenía la cara colorada.
-¡Vete! – le dijo a Harry en susurro y hizo una seña con ambas manos.
-¿Qué ocurre? – inquirió Harry.
-¡Vete! – repitió Ron.
-¿Ron, qué...? – pero Harry no pudo preguntar, se había quedado mudo porque de la cocina había salido nada más ni nada menos que Hermione.
James apretó la mano de Harry, Libby parecía fresca como una lechuga, Ron se apartó del camino, al parecer Hermione quería matarlo. Ese día no llevaba el cabello liso, sino peinado en rizos sueltos, usaba un pantalón capri en algodón color blanco, zapatillas deportivas azul claro con rallas blancas, una blusa deportiva también blanca, y un suéter de botones azul claro. Hermione miró a Libby y ésta le sostuvo la mirada, luego miró a James que se escondió detrás de Harry sin soltar su mano y por último volvió a mirar a Libby.
-Se puede saber, ¿qué hacen ustedes dos aquí? – le preguntó Hermione con altivez.
-No es obvio – respondió Libby con vehemencia – Vinimos a hablar con Harry.
-Te dije que no...
-A mi no me impongas, Hermione – interrumpió Libby sin abandonar esa actitud despreocupada –. Además, no conviene discutir delante del niño.
James aún estaba detrás de Harry, temblando. Hermione se cruzó de brazos.
-Mira, James – le dijo Harry para tranquilizarlo –. el es Ron.
-Hola – le dijo Ron sonriendo, los colores de su cara habían empezado a desaparecer.
-Hola... – balbuceó James – ... Ron.
Los cuatro adultos lo miraron con rapidez, James se asustó.
-¿Cómo lo has llamado? – le preguntó Hermione desconcertada.
-Cómo me “dijelon” que se llamaba: Ron.
-¡Te das cuenta que has pronunciado la ere! – dijo Hermione muy contenta, parecía que se le había quitado el enfado.
-¿La “ele”?... No.
-Di: carro.
-“Calo”
-Gracias.
-“Glacias”
-Varita.
-“Valita”
-Ron.
-Ron.
Ron dio un salto de alegría mientras canturriaba: “soy su primera palabra con ere”. Libby sonreía ampliamente, divertida por el show de Ron y feliz por el progreso vocal de James. Hermione se llevó una mano a la boca y miró a Harry completamente sorprendida. Harry se encogió de hombros sonriéndole a ella. En ese instante sonó el teléfono, Ron se apresuró a contestar.
-¡Alo! – dijo muy contento, luego su risa se apagó –. Ah, hola... no, esta ocupado. Adiós – y colgó de una. Luego volvió a sonreír, pero esta vez más feliz.
-¿Quién era? – preguntó Harry, aunque sabía muy bien de quién se trataba.
-Estorbo – se limitó a decir Ron, luego le dijo a Libby –. Te invito a un helado.
-Listo – dijo gustosa la chica – Volemos de aquí.
-Yo voy con ustedes – se ofreció James.
-No, será mejor que te quedes – lo contradijo Libby serenamente, mirando a Hermione.
-Es mejor que valla con ustedes – opinó Hermione.
Todos se quedaron mirándola.
-Entonces vámonos, para ayer es tarde – dijo Libby, cogió a James de la mano y salió junto con Ron.
Al cerrar la puerta, Harry y Hermione se quedaron mirando. Él fue hasta la mesita del teléfono y lo desconectó, no quería ser interrumpido. Cuando se volvió hacia Hermione, la chica se abalanzó sobre él pegándole puñetazos en el pecho hasta hacerlo retroceder contra una pared. Harry no opuso resistencia, después de todo lo que se había enterado esa tarde, comprendía perfectamente la reacción de ella. Luego de casi cinco minutos de golpes y golpes, Hermione se detuvo. Retrocedió y se frotó las manos, Harry se frotó el pecho. Que fuerza tenía, pensó. Ahora entendía porque Malfoy quedó anonadado cuando ella le pegó una cachetada en tercer año.
-¿Te sientes mejor? – le preguntó Harry.
-No, pero siento un fresquito.
-Ah, bueno, eso es algo – dijo Harry aún frotándose el pecho. Hermione lo miró con el ceño fruncido, luego entró en la cocina –. Mira, Hermione, yo no sabía que James vendría. En serio, me tomó por... ¿qué haces? – preguntó cuando ella salía de la cocina con una pequeña mochila al hombro y con paso decidido hacia la puerta.
-¿No es obvio?. Me voy – dijo ella con acidez.
-No, no, no – y corrió hacia la puerta, tapándole el paso –. Tú no te vas.
-Apártate, Harry – le ordenó Hermione, sacó su varita y lo apuntó –. Me quiero ir.
-Pues, que lástima – opinó Harry como quien no quiere la cosa, sin dejarse intimidar –, porque yo quiero que te quedes.
-Ya te lo dije, Harry. James no te necesita.
-Todo niño necesita de un padre, Hermione. Claro, tú qué sabes, si creciste con los tuyos, pero yo no. Y no quiero que a James le pase lo mismo.
Y dicho esto la cogió del brazo que tenía la varita y la llevó hasta la sala donde la sentó delicadamente sobre una butaca al lado de la chimenea.
-Exijo explicaciones, Hermione – le dijo Harry cuando se sentó en un sofá frente a ella –. Y me imagino que tú querrás algunas mías, ¿no?
-No – respondió ella, parecía muy sincera –. Yo no quiero tus explicaciones, Harry. Todo me quedó muy claro después de la conversación que tuvimos en mi casa hace dos semanas.
-¡Ah, si!... ¿y qué fue lo que te quedó claro? – inquirió Harry.
-Número uno: te empataste con Ginny, número dos: me plantaste. Eso es lo que no te perdono. Debiste haberme plantado primero y luego empatarte con Ginny, no hubiera dolido tanto...
Mientras Hermione seguía hablando a Harry se le fue subiendo la sangre a la cabeza, tuvo que contenerse demasiado para no levantarse de su asiento y zarandearla, o en otro caso, ir hasta una pared y golpearse la cabeza.
-... y para rematar, culpas a Voldemort de todo.
-Entonces, ¡no me crees! – exclamó Harry completamente furioso.
-No – le contestó Hermione con desdén, se cruzó de brazos y piernas y le volteo la cara.
Harry se levantó, estaba hecho una fiera, Hermione lo miró con aprehensión. Harry fue hasta su habitación y bajó con algo. Se lo tiró a Hermione y le dijo:
-Es tuyo ¿no?
Hermione cogió la prenda que había caído al suelo, era un sostén.
-¡Adivina cómo lo recuperé!
-Pensé que se había...
-¡Perdido! – concluyó Harry –. No, que va. Voldemort lo tenía.
Hermione lo miró completamente horrorizada mientras sostenía la prenda. Abrió la boca para decir algo, pero de ella no salió ningún sonido. Harry comprendió lo que ella trataba de decir:
-Te preguntarás ¿cómo llegó a mis manos? – ella asintió lentamente –. Fue aquel día, cuando dormimos juntos en la habitación de mis padres. Él nos vio – Hermione soltó un débil gemido –. No te preocupes, no nos vio haciéndolo. Solo tuvo una imagen de nosotros dormidos al lado de la chimenea. Por eso nos envió los mortífagos. Al parecer, ellos registraron la casa después que huimos y lo encontraron – dijo refiriéndose a la prenda.
-Pero... – comenzó a decir Hermione, tenía la voz muy aguda, como si tuviera reseca la garganta – ¿nos... nos volvió a ver?
-Si – confirmó Harry con amargura –. Y no solo eso, también nos sintió, me sintió.
-¿Cómo así que te sintió?... No me dirás que él...
-No, no – dijo Harry con rapidez –. Me refiero a que experimentó un sentimiento que él odia, que siempre ha odiado, me lo dijo la noche que nos enfrentamos, y tenía en sus manos tu prenda. Y entonces, por eso, comenzó a invadir mi mente, a aparecer en mis sueños, a mostrarme cosas que... que podrían pasar... que podrían pasarte.
-¿Pasarme? – preguntó Hermione acongojada –, ¿qué fue lo que te mostró?
-Una tumba tuya – dijo sin rodeos.
Hermione se tapó la boca con una mano, comenzó a respirar con fuerza, sin mirar a Harry, parecía estar pensando en algo.
-No volviste a practicar Oclumencia, ¿verdad? – preguntó al fin.
-No, pero, ¿eso a qué viene?
-Y, ¿qué te dijo Voldemort acerca de esas visiones? – preguntó Hermione sin escuchar lo que él había dicho.
-Me dijo que... las había enviado para que dejara de... vivir esos momentos, para dejar de fastidiarlo. Por eso te dejé, temía que te hiciera daño.
-¿Por qué nunca me lo dijiste? – le preguntó en susurro mirándolo a los ojos.
-Porque... no quería que te preocuparas – dijo él, aunque eso nunca se lo había preguntado.
-Pues hiciste mal, Harry – soltó Hermione y se levantó –. No confiaste en mi. Si hubieras hablado conmigo desde el principio nada de esto hubiera pasado – su tono de voz sonaba a reclamo –. Muchas veces te demostré que podías confiar en mi. Entonces, la solución perfecta fue dejarme sin dar explicaciones, ¡qué cómodo para ti!
-¡Cómo se te ocurre decirme que fue cómodo! – exclamó Harry completamente indignado y también se levantó –. La decisión que tomé me dolió muchísimo...
-Pero, si me hubieras dicho las cosas cómo eran hubiéramos encontrado una solución entre los dos. Éramos una pareja, Harry.
-Si, éramos una pareja. Pero tú tampoco me dijiste que estabas embarazada – se defendió él –, y algo me dice que lo sabías antes que saliéramos de Hogwarts.
-Me di cuenta poco antes de que me plantaras – confesó ella, estaba triste –. Pensaba decírtelo después de los exámenes.
-¿Y por qué no me lo dijiste de inmediato, en cuanto te enteraste? – preguntó Harry cogiéndola de los brazos y acercándola a él, estaban muy pegados, sentía su respiración.
Pero no pudo saber por qué Hermione no le había dicho apenas se dio cuenta, ya que un impulso lo llevó a besarla. Ni siquiera supo en qué momento soltó sus brazos y colocó una mano en la espalda y otra en la nuca de ella, apretándola contra su cuerpo. Más sorprendente aún resultó el hecho que Hermione abriera la boca y su lengua comenzara a jugar con la de Harry. Luego, la respiración agitada, las manos de Harry apretándola más hacia él. Más juegos con la lengua, las manos de Hermione sueltas y dejando caer la varita, intercambio de saliva, y el sonido de la chapa de una puerta. Un empujón de Hermione tirando a Harry sobre el sofá y por la puerta entraron Libby, James y Ron.
-Han perdido a un cliente para toda la vida – se quejó Ron cerrando la puerta –. ¿A quién se le ocurre no abrir una heladería un sábado?... ¡A los muggles!.
-Sinceramente, en este país tienen unas costumbres muy extrañas – opinó Libby.
-Bueno, afortunadamente tengo una reserva de helado para las emergencias – le dijo Ron.
Pasaron por el lado de la sala sin mirar a Harry o a Hermione. James si lo hizo, entonces Libby lo cogió de la muñeca y tiró de él entrando a la cocina con Ron.
Después que se quedaron nuevamente solos, Hermione miró a Harry con el entrecejo fruncido, pero antes que ella dijera algo, Harry se le adelantó:
-¡Qué!... ¿quieres que te devuelva tu saliva?




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¡Aaaaaaah! Once Caldas campeón de la Libertadores... ¡Tututu! Y lo que todos querían, para que no digan que soy re-mala. ¿Qué harán Harry y Hermione después de esto? ¿A Libby y a James les gustará el helado de Ron? ¿La varita de Hermione habrá sobrevivido a la caída? Bueno, los voy a dejar en suspenso con eso. De antemano, muchas gracias por sus mensajes de apoyo y aquí los respondo:
· Hedwig_LLC: Hola, creí que no alcanzarías a poner un Nuevo mensaje, como el primero lo colocaste antes de publicarse el capítulo 6... En cuanto a tu comentario que después de la tormenta llega la calma, pues al final de este capítulo como que se cumplió ¿no?... ¿será que vendrá más calma? Porque para tu dicha aquí tuvieron otra peleita. Me alegra mucho que ya casi estés en vacaciones, y aprovéchalas al máximo.
· Vane: El capítulo 6 lo envié rapidísimo, tanto que salió publicado el 28 y también mandé rapidísimo este, para que se enteraran de lo que Libby le dijo a Harry. Gracias por tu mensaje.
· Ginebra Black: Bueno Ginebra, no te puedo garantizar no más tragedias ya que aún no he finalizado de escribir el fict, así que ni modo, pero de lo que si estoy segura es que tendrá un final muy digno, pero para eso falta mucho. Besos.
· Doryanne Potter: ¿A qué te refieres cuando me dices que no cometa una locura? Esa parte no la entiendo. Espero que te haya gustado el capítulo 7.
· Hibari: La primera en poner un mensaje con el capítulo 6 en línea. (Darla se siente muy orgullosa de ser el alivio para las penalidades de sus lectores) Cruzo los dedos para que el resultado de tu tormentosa prueba haya sido el mejor. Si, Harry fue un poco bruto, pero nuestro niño que vivió siempre ha sido impulsivo, eso es parte de su personalidad, así que no la podía pasar por alto menos en un evento tan importante. Como leíste en el capítulo la demanda no prosperó o mejor dicho, no se dio. James asimiló muy bien todo, es pequeño así que del complicado mundo de los adultos no tiene ni idea y no se interesa. Para crear la reacción de la señora Weasley me toca craneármela, quería que fuera muy al estilo de ella, que por cualquier cosa chilla. Gracias por tu mensaje y viste que actualicé rapidísimo.
· Blanca: Realmente no sé por qué te sorprende no tener noticias mías en dos semanas, no es mucho comparado con otros autores que se demoran meses en actualizar, yo trato de hacerlo lo más rápido posible, tanto que a la semana de haberse publicado cada capítulo envió uno nuevo. Fíjate la suerte que tienes, al final de este episodio Harry y Hermione se relacionaron MUY BIEN. Y como primicia te cuento que en cuento finalice con este fict, publicaré otro, pero para eso hace falta muchísimo. Besos.
· Hermione_de_Potter: Bueno, Hermione, no solo James se enteró que Harry es su padre, sino que además ya habló con él, cada día estoy más enamorada de ese niño. ¿Crees que la manera en que dejé este capítulo sigue al pie de la letra mi rutina del suspenso? . Muchas gracias por tu mensaje y un abrazo.
· H&H: Hola, estoy muy bien, gracias. Creo que me pasé un poco con el título del capítulo 6, pero es que no se me ocurría nada T_T, soy buena para escribir pero pésima para ponerle nombre a los episodios. Jajaja, y te volviste a topar con los reviews, creo que en este capítulo también quedaste iniciada. Yo, como tú, amo a James. Si, reconozco que me quedó algo corto, pero a veces me sale más verbo en unas ocasiones que en otras, depende de lo inspirada que esté. Un abrazo y cuídate.
· Ximena Malfoy: ¡Otra que me dice que el capítulo 6 estuvo corto T_T! Bueno, si. envié rápido este capitulo que creo, lo encontrarás también corto, sorry. Besos y me dejas tu comentario.
· Kachorra Potter: Creo que habrá que darte poción de Mandrágora para volverte a la normalidad, a Hermione le sirvió. Considero que la inteligencia de Ron no es tan sorprendente, solo aconsejó a Harry con lo que él consideró era lo correcto, ya que piensa con la cabeza fría, ve las cosas desde otro punto de vista, lejos de los problemas. Para calmar tus expectativas, Hermione ya escuchó por completo a Harry, y lo más importante es que le creyó. Al resto de tus dudas, o sea, lo de Ginny, el estacionamiento y todo eso tienes que leer Junto a Ti (la encontraras en HA), ese el preámbulo de esta historia, allí encontrarás las respuestas, así que Flash Backs no haré, además, no es mi estilo. Como leíste anteriormente, James asimiló muy bien lo de Harry, ese niño es divino, aunque creo que es un poco travieso. Besos.
· Claudio (EX Albus Dumbledore): Muchas gracias por tus comentarios y más cuando no tienes palabras para calificarlo (desde el buen sentido, claro está), con ellos me inspiro para seguir escribiendo. En cuanto pueda leeré tus ficts. Gracias por la sugerencia.
· Gaya Lunae: Estoy muy bien, gracias. Pues si, esperé a que dejaras tu mensaje porque me habías escrito que estabas muy liada con tus cosas y me sorprendió mucho ver un mensaje nuevo tan rápido. En cuanto al capítulo anterior, ya era hora de ponerlos frente a frente, ya sabes que me gusta que las cosas se resuelvan de a poco y como habrás leído en este capítulo, Harry por fin pudo explicar todo lo que en realidad ocurrió, lástima que Hermione le haya reclamado que no le dijera nada, pero ella tiene razón ¿no crees? En cuanto a lo de Ginny, puede que se de, siempre y cuando sea Hermione la que la busque, como Ginny no sabe donde vive (y compartimos el mismo asco hacia este personaje, las cosas serian diferentes si en los primeros libros no hubiera sido tan estúpida) Me imagino que estarás contentísima porque en este episodio se vio a Harry como papá... ya verás más adelante, ya verás. ¡Wow! No eres la única en sorprenderse por la inteligencia de Ron, a ti te digo lo mismo que a los demás que han notado esto: él estaba por fuera de los problemas, pensaba con cabeza fría. Ahora si, lo que me gusta contestar: lo dejé así para que se interesaran por el próximo capítulo. Muchos besos y feliz verano.
· Magui: Uf, parece que el encuentro romántico se dio en este, aunque un tanto atropellado, pero sé que no te decepcionó ¿creo? Me encantaría volver a hablar contigo por el msn, pero ahora que ya tengo mi compu buena (me tocó pagar el arreglo del faz MODEM y mi mamá me colaboró con eso) pues, en las tardes ya no navego, solo en las noches, que es más barato. Besos.
· Vane: ¿Que por qué lo dejo interesante? Pues para que se queden enganchados en la historia. ¡Oye!, estoy actualizando dos veces al mes ¿qué autor hace eso? Y la pelea de Harry y Hermione me costó un poco, me emocioné escribiéndola pero no quería que quedara muy larga. Tus preguntas sobre los sentimientos de James quedaron resueltas en este capítulo, espero que te haya gustado. Y de ahora en adelante me cuidaré más, ya que como que tienes ganas de lincharme... besos y cuídate.
· Piolina Palmera: holas. Bueno, creo que como dejé este capítulo sigo con mi estilo del suspenso... Aquí en Colombia el Código Da Vinci también es Best séller, aunque el libro 5 todavía no. A propósito, ya tenemos el nombre del libro 6 y otra vez esta maldita incertidumbre y espera... La película... UFFFFF... muchísimo H/Hr, para serte sincera, muchísimo más de lo que esperaba y Cuarón lo manejó muy bien, se vieron súper románticos y muy cómplices. Por fin me hizo reír Ron (sin hacer caras ni nada) y el nuevo Dumbledore tiene más vida. Ya leí el fict que me recomendaste: Noches sin fin, y es divino, me encantó. Cuídate mucho y besos.
· Deisio_hyh: Muchas gracias por tus felicitaciones y como también eres fan de la pareja, ingresa a https://groups.msn.com/FansFictionsdeDarlaGilmore, te unes al grupo y tendrás acceso a las versiones originales de mis ficts, además de teorías, fotos, etc. cuídate mucho.
· Anónima: No te preocupes que no estoy enfadada, sé que tú como a muchos el tiempo en esta época del año no les alcanza. Es increíble que seas la primera persona que me ha escrito que al pobre Ron no le he puesto pareja, mi amiga Sakura_2003 también cayó en cuenta de eso. Para tu información, Ron en Hogwarts tuvo su aventurilla ¿con quién? Eso es para más adelante y en cuanto a lo de ponerle una... tal vez este capítulo te de una pista. Me sorprende que me conozcas tanto con lo referente a al pelea de Harry y Hermione (me das miedo ) y de la conversación entre Harry y Libby ya estamos seguros que del vecino no fue, jejeje. Casi me ofendo porque me has dicho que tardo mucho... ¡Ay, Dios mío!. cuídate.
· Sarchio: ¡Claro que me acuerdo de ti! Si yo tengo una memoria de elefante, y bola de cristal de bruja. No te preocupes y has todas las sugerencias que quieras, eso me ayuda bastante, como una especie de lluvia de ideas. ¿Cómo supe que eres catalán? Bueno, yo tengo un amigo, al que le dediqué Junto a Ti, que me enseñó algunas palabras en catalán, y pusiste una de ellas : Dew. Por eso me di cuenta. Besos.
· Lily: Me alegra muchísimo que te hayas enganchado a la historia desde el principio, lástima no poder cumplir tu petición. ¿la razón? A mi me gusta escribir para que las cosas se resuelvan con sentido común, por eso si acabo de una el fict, quedaría espantoso y eso sería irrespetar al lector, así que hay Detrás de un Ángel para rato. Lo que si te garantizo es que en cuento termine de publicar esta historia seguiré con otras. cuídate.
· Nelly: Bueno, no te preocupes que ya no me siento regañada. Harry le explicó las cosas a Hermione y no a Libby ¿por qué tendría que decírselo a ella? En cuanto a Tamara... uf, le tengo preparada una... y como adelanto te digo que será para el próximo capítulo. Y con este final volví a dejarlos en vilo. Besos.
· Rakel: Me reí mucho cuando leí que habías leído primero Detrás de un Ángel, creo que lo encontraste un poco loco, pero lo importante es que te haya gustado. En cuanto a lo de los capítulos, pues a veces me salen largos y a veces no, me esmero en que salgan largos, pero no se puede forzar la imaginación, además si son muy largos, la lectura se hace pesada y con el pasar de los minutos el lector pierde interés (no es lo mismo leer de un libro que de una pantalla). La reacción de James es perfectamente normal, se asustó, y cuando te asustas sales pitado. Creo que con lo que pasó aquí ya habrás quedado satisfecha. Ya anoté tu msn en el mío, a ver cuando nos encontramos. Un abrazo.
· Cammilita: Como que tengo poder de persuasión, porque parece que no querías dejar un review... (Darla se sonroja porque le han dicho que es el mejor fict... a ver si un día los de HA me nominan). Ya supiste lo que Harry y Libby hablaron... nada del otro mundo que ponga fuera de casillas a Hermione, simplemente le contó lo básico de la vida de James, de Hermy no habló nada, lástima que nuestra sabelotodo sea tan terca. Creo que Libby es muy simpática, a medida que valla subiendo los capítulos la conocerán un poco más, para crearla a ella me inspiré en mi mejor amiga que está en Italia T_T... Y noticias... ya tengo el MODEM bueno, gracias a la colaboración de mi propia madre, porque mi hermano nunca se preocupó por arreglarlo, así que espero chatear contigo una noche de estas. Un abrazo y cuídate mucho... Ya casi llega la peli a Chile.
· Alejandra: hola, claro que te extrañé, ya se me hacia raro que no me hubieras dejado ningún mensaje. ¡Con que fan de los Yankees!, no me lo esperaba, la verdad, metí a este equipo en el fict porque me vi en octubre las finales de liga y el campeonato mundial y pues, ganaron los Marlins, pero esperemos a que este año la novena del Bronx por fin vuelvan a ganar. Cambiando de tema, Libby resultó ser muy útil para informarle a Harry muchas cosas sobre su hijo, y contrario a lo que pensabas, consiguió disgustar a Hermione, pero esta chica es tan tranquila que le da lo mismo, para ella es más importante James. La razón por la cual no puse a Harry como auror es que eso me complicaba mucho la historia como la había planificado, además, como tengo quidditch a través de los tiempos, pues quería utilizar este libro al máximo. Pero quizá, haya un auror en la familia. Muchas gracias por tu mensaje y escríbeme pronto.



¡Oh por Dios! Que mundo de mensajes, están rompiendo el record de esta escritora... Muchas gracias... cuídense y los quiero mucho.

Darla Gilmore
8
LA ALEGRÍA DE LA LECHUZA




Hermione abrió la boca para protestar, pero de ella no salió ningún sonido, en lugar de eso, se mordió la punta de la lengua con uno de sus colmillos y luego la volvió a cerrar. Después, recogió su varita del suelo y la guardó en su pequeña mochila al igual que el sostén. Miró a Harry con desprecio y se dirigió a la cocina. Él la siguió.
-Nos vamos – fue lo primero que dijo Hermione cuando entró en ella.
-Si – confirmó Libby –. Nos vamos acomodando.
Ella y James estaban sentados a la mesa. Ron sacaba del refrigerador el helado mientras Libby, con su varita mágica, hacia aparecer de la nada varios platos y cucharas.
-¡Es en serio, Libby!, vámonos – le dijo Hermione con impaciencia, parada al lado de ella.
Libby la miró durante unos segundos.
-¡Ay, no! – dijo con fastidio, luego agregó en un tono más agradable –: Aún es muy temprano – jaló a Hermione de su suéter obligándola a sentarse –, en New York ni siquiera es medio día.
-Es cierto, quédense un rato – les dijo Harry sentándose frente a ellas, al lado de James –. Además, James quiere probar el helado de reserva de Ron, ¿no es así? – le preguntó al niño, él asintió.
-No se hable más – dijo Libby con entusiasmo mientras se frotaba las manos –. Vamos a disfrutar de éste helado en santa paz de Dios.
Hermione la miró con desdén y luego se frotó los ojos con los dedos de su mano derecha, en señal de cansancio. Ron fue sirviendo buenas porciones de helado a cada uno, le dio primero a James y luego a las chicas, Harry rechazó el suyo, así que Ron se quedó con él. Pero se percataron de algo, ellos eran cinco, y la mesa solo tenía cuatro sillas.
-Ven te cargo, James – le dijo Harry.
-Harry, no importa – intervino Ron, sus orejas se estaban poniendo coloradas –. Hago aparecer una silla y... – pero no hubo necesidad, James se sentó con rapidez en el regazo de Harry y Ron ocupó su lugar.
Durante un rato solo se escuchó el tintineo de los platos y las cucharas. Libby miró de manera evaluadora a Harry, luego miró con disimulo a Hermione y de nuevo a Harry. Ambos cruzaron miradas, ella medio abrió la boca en señal de sorpresa y la cerró de inmediato y sin apartar la vista de Harry, se pasó la mano por la boca cómo si tratara de limpiársela. Harry inconscientemente hizo lo mismo y se revisó la mano, estaba untada de un líquido espeso de suave color rosa: brillo labial. Libby soltó una carcajada ahogada.
-¿Qué te ocurre? – inquirió Hermione.
-Nada – se apresuró a decir la chica –. Es que me tragué un buen pedazo de helado, que ha propósito, está muy bueno, ¿dónde lo conseguiste? – le preguntó con interés a Ron.
-No me lo vas a creer – le dijo Ron sin dejar de degustar su helado –. Este es un helado casero que hace una vieja muggle a tres calles de aquí. Cada semana pasa un grupito de niñas exploradoras vendiéndolos, y yo soy su cliente estrella. Siempre les compro.
-Este esta muy “lico” – intervino James – ¿Y qué “otlos” “saboles” hay, Ron?
-A ver – y Ron se puso a contar con los dedos –: Vainilla, que es el que estamos comiendo, también fresa, mora, queso, manzana verde, chocolate, maracayá, kiwi, maní y muchos más, pero esos todavía no los he probado.
-Ay, te das una vida de lujo – dijo Libby mirándolo con envidia –. En New York venden helados muy ricos, pero todos son hechos en maquinitas, no tienen ese sabor casero. Aunque nunca te voy a rechazar un helado de Popsy ni de Yogen Früz.
-¿Un helado de quién? – preguntó Ron desconcertado.
-Popsy y Yogen Früz – respondió ella con solemnidad –. Son tiendas especialistas en helados – le explicó –, aunque los de Yogen Früz son helados dietéticos, pero yo prefiero adornarlos con crema de chocolate, o crema de leche azucarada, o con pepitas de colores...
Y entre Ron y Libby se inició una deliciosa conversación sobre helados y golosinas. James siguió comiendo su porción, muy atento a lo que hablaban su tía y Ron. Aprovechando que estaba sentado frente a Hermione, Harry constantemente cruzaba miradas con ella, que a propósito, se las devolvía echando chispas y no se sabía si debido a esto su helado se estaba descongelando, parecía sopa. James repitió otra porción de helado y cuando le ofreció un poco a Harry, él sintió que su estomago emitía un placentero retorcijón. James le dio de su propia cuchara, cómo si le diera de comer a un niño pequeño. A Harry le pareció que era el helado más delicioso que había probado en su vida.
-¡¿En serio tienes el cromo de Agripa?! – exclamó Ron muy emocionado –. Yo llevo años coleccionándolos, y ese todavía no me sale.
-A mi se me hace que como que nos quieren hacer trampa – le comentó Libby –. Mira, yo no tengo ni a Ptolomeo ni a Albus Dumbledore y estoy segura que las ranitas de chocolate que venden aquí los trae por montones. ¡Solo les interesa vender!
-Yo tengo al profesor Dumbledore repetido cómo cincuentas veces – le dijo Ron –. Ahora voy por uno a mi habitación y te lo regalo.
-¿De verdad? – preguntó Libby muy ilusionada, Ron asintió –. ¡Ay, tan divino!, gracias.
Ron se sonrojó, Harry le pegó un pisotón y para disimular, Ron carraspeo.
-Hermione – le dijo éste –. ¿Aún sigues con lo de la PEDDO?
-Es curioso que lo preguntes – le contestó ella mirándolo con suspicacia –. ¿De dónde tanto interés?
-Si pregunto, malo. Si no pregunto, también – le dijo Ron de manera mordaz –. Bueno, llevamos años sin vernos. Además, cuando llegaste me dijiste de todo, menos qué había pasado con el dichoso movimiento.
-¡Pues fíjate que va muy bien! – dijo ella con entusiasmo, si había algo que pudiera espantarle el mal genio, eso era hablar de la PEDDO –. Ya hay varias familias de magos que pagan por el servicio de los elfos domésticos. Al principio fue muy difícil, ambas partes estaban renuentes a cooperar, así que me tocó recurrir a la psicología inversa...
-¿A quién? – preguntó Ron, completamente perplejo.
-Psicología inversa, Ron – le contestó Hermione con ese exasperante tono de superioridad –. Así se nombra lo que se le dice a una persona pero con la intención que haga lo contrario.
-¡Ah!... Entonces los engañaste.
-¡No seas ridículo!, por supuesto que no los engañé. Solo les di a entender qué pasaría si no tomaban en cuenta mis sugerencias.
-Bueno, y supuestamente ¿qué pasaría?
-A los magos les dije que en cualquier momento los elfos domésticos se podrían revelar y subordinar en contra de ellos, tal cómo lo hicieron los duendes en el siglo XVII, y eso podría ocurrir ya que los elfos no tenían condiciones laborales dignas. Por consiguiente, a ellos, los magos, les tocaría hacer las labores del hogar.
Ron miró a Hermione desconcertado y con la boca abierta.
-Cuando pude convencer a varios magos sobre el propósito del movimiento, comencé la labor con los elfos – complementaba Hermione –. Les dije que el recibir un pago en metálico no era motivo de insulto, ya que de esa manera los magos les daban una opción de adquirir lo que querían o necesitaban, así fueran prendas, y de esta manera no se interpretaría cómo si les estuvieran dando la libertad...
Ron parecía estar completamente arrepentido por haber preguntado, Libby se sirvió más helado, y Harry se mordió los labios para no reírse de la cara que ponía su amigo.
-... hablarles de los días de descanso y las vacaciones resultó más fácil de lo qué pensé – siguió diciéndole Hermione que al parecer no le importaba las caras que le ponía Ron –, les dije que un día de descanso a la semana les ayudaría a recobrar completamente sus energías y así podían seguir trabajando sin inconvenientes cumpliendo su noble labor. En cuanto a las vacaciones, les comenté que les servirían para no enfermarse debido a la acumulación de trabajo, y al no enfermarse, podrían seguir cuidando de las pertenencias y los secretos de las familias que tanto querían – concluyó al final con solemnidad.
-¿De dónde sacaste tanta paja? – le preguntó Ron segundos después de asimilar el discurso de Hermione.
-Bueno, es que cuando nació James me quedaba mucho tiempo libre – le explicó con seriedad –. Los primeros meses casi no me movía de la casa de Libby, porque era invierno, y podía ser peligroso para el niño. Así que estando todo el día encerrada en la casa ocupé mucha de mi atención en armar un argumento sólido para poder sustentar el propósito del movimiento. En la primavera comencé a trabajar con William, el padre de Libby, era su asistente de edición en la revista La Transformación Moderna y cuando iba a la oficina, me llevaba a James conmigo. Allí conocí a mucha gente y así fue como el movimiento se fue divulgando.
-En otras palabras – intervino Libby –, es lo que los publicistas llamamos publicidad de boca en boca.
-Pero... ¿no fue difícil tener que trabajar mientras cuidabas a James apenas con unos meses de nacido? – le preguntó Harry muy asombrado.
Hermione lo miró con todas las intenciones de darle una respuesta mordaz y agresiva, pero al fijarse que James la miraba dijo:
-No, la verdad es que William me acondicionó la oficina con todo lo que necesitaba para el cuidado del niño, desde una cuna, hasta un cochecito para movilizarme con él.
-¿Y fue así durante todo este tiempo?
-Más o menos – contestó Libby antes que Hermione lo hiciera –. Desde hace dos años Hermione solo tiene que estar en la oficina medio tiempo.
-¿Por qué? – le preguntó Ron
-Porque se volvió columnista – le explicó Libby –, y de las mejores, déjame decirte.
-Si, bueno, eso no me extraña – comentó Ron encogiéndose de hombros –. Cuando leí el artículo: “lo que los muggles creen...”, o algo así, me di cuanta que su estilo de redacción no había cambiado en nada.
-Si – confirmó Libby –. Es de las pocas personas que escribe tal cual piensa las cosas. Por eso a algunos se les complica leerla.
-¿Dijiste que leíste mi artículo? – le preguntó Hermione a Ron, él asintió –. Pero, ¡si él apareció en la edición americana de la revista!
-Harry la tenía – explicó el pelirrojo.
-¿Cómo la conseguiste? – inquirió Hermione dirigiéndose a Harry.
-Una amiga – masculló él mientras sentía que las tripas se le deshacían y sin mirar a Hermione, luego le dijo a James –: ¿Quieres conocer mi lechuza?
-¡A poco tienes una! – exclamó James.
-¡Ay!... No me digas que es una lechuza blanquita y bonita – aventuró Libby.
-Si, ¿cómo lo sabes?
-Porque yo la vi varias veces – contestó Libby y al percatarse de la mirada asesina de Hermione agregó –: ...cuando llevaba “mensajes”.
Harry comprendió que se refería a las cartas que él había enviado al principio, cuando Hermione se fue. Para evitar cualquier tipo de discusión entre las dos mujeres, Harry y James se levantaron con rapidez y salieron al jardín trasero, seguidos de los demás.
-¡Hedwig! – llamó Harry.
A los pocos segundos, la lechuza, blanca cómo la nieve hizo su aparición, salió de uno de los árboles y fue hasta Harry, él estiró el brazo izquierdo y el animal se posó en él.
-James, esta es Hedwig – le dijo Harry arrodillándose al lado del niño para que quedara a la misma altura de la lechuza –. Está conmigo desde que tengo once años.
-Hola – le dijo James con timidez a la lechuza, le rascó la cabeza y ella ululó de satisfacción –. Es muy bonita... papá.
Hermione gimió con debilidad, Libby le tapó la boca con una mano. En ese momento, salido de la nada, apareció Pigwidgeon. Al ver a Hermione se puso a volar en línea recta estilo camicace de derecha a izquierda por encima de su cabeza, después hizo círculos encima de la cabeza de Libby, que miraba al animal completamente maravillada.
-Ven acá, maleducado – le espetó Ron cogiendo al animalito en pleno vuelo, la verdad, no se le hacia tan difícil ya que era muy alto.
-Ay, no lo trates así – le reprochó Libby sin alterarse –. Me pareció muy lindo que nos viniera a saludar, ¿puedo cargarlo?
-Claro – le dijo Ron, puso a la pequeña lechuza en la mano de Libby y agregó –: Pero agárralo fuerte porque está completamente chiflado.
-¡Que cosita más bonita! – le dijo Libby a Pigwidgeon con cariño rascándole la diminuta cabeza, luego comenzó a canturrear –: ¡Quién es la lechuza bonita!
-Se llama Pigwidgeon, pero puedes decirle Pig – comentó Ron, después se volvió hacia Hermione y le dijo –: Y hablando de chiflados, ¿qué tal Crookshanks?
-Y por qué no se lo preguntas a Harry – le dijo Hermione con sarcasmo –, él lo ha visto.
-Harry no puede decirme mucho – la contradijo Ron –. Sabes muy bien que ese gato siempre ha sido especial con él.
-Si, y a veces me preguntó por qué – opinó Hermione con sinceridad.
En aquel instante sonó el timbre. Harry se levantó y Hedwig salió volando hasta el hombro de Hermione. James fue hasta donde ella y Harry fue a atender la puerta.
-Hola – dijo Tamara cuando entró en la casa, dándole un beso en la mejilla –. ¿Por qué no contestabas?. Está mala la línea o qué.
-No conteste porque desconecté el teléfono – le dijo Harry con frialdad. ¿Qué demonios estaba haciendo ella en la casa? –. La verdad es que no quería ser interrumpido.
-¿Por qué?, ¿Qué estabas haciendo? – le preguntó ella, sentándose en una butaca de la sala.
-Tengo una visita muy importante, así que si no te importa...
-¡Claro que me gustaría conocerlos! – le dijo ella con entusiasmo.
¿Conocerlos? , pero, si Harry quería decirle que se marchara. Tamara se levantó de la butaca.
-¿Y dónde esta?, ¿en el jardín trasero?
Y antes de que Harry pudiera hacer lago, la chica caminó con paso decidido hacia el jardín trasero. Allí vieron a Hermione sentada en el suelo junto con James mientras el niño acariciaba a Hedwig que también estaba en el suelo. Ron y Libby hablaban apartados de ellos y cuando el pelirrojo vio a Tamara puso los ojos en blanco. Libby lo notó y él comenzó a decirle cosas por lo bajo, con lo cual ella le dirigió a Tamara una mirada maligna. Ron llamó a Hermione y James fue hasta donde Harry.
-¿Cómo te ha parecido Hedwig? – le preguntó éste.
-Es muy lista – opinó James –, le hablo y ulula.
-Si, siempre ha sido así – entonces Tamara carraspeó –. Este... ella es...
-Tamara – dijo ella sonriendo y tendiéndole su mano a James, luego señaló a Harry con la cabeza y agregó –: Su amiga.
-Hola – le dijo James estrechándole la mano –. Soy James, su hijo – y también señaló a Harry con la cabeza.
Tamara dejó de sonreír, parecía cómo si le hubieran vaciado una cubeta de agua helada, separó su mano de la de James con brusquedad y miró a Harry.
-¿Hijo? – repitió sin dar crédito a lo que escuchaba –. ¿Hijo?
-Si – confirmó Harry radiante de orgullo.
Tamara se puso muy tiesa y su cara adquirió un color verde – morado, Ron llamó a James y el niño se fue hacia ellos.
-¿Y quien es la madre? – preguntó con ímpetu evaluando con la mirada a Hermione y a Libby que en esos momentos hablaban despreocupadamente con Ron –. Debe ser la rubia... Aunque es un poco alta para ti... Pero es la mejorsita... ¿Y qué le viste?, ¿por qué no me lo dijiste?
Harry lanzó un débil gruñido, ingresó en la casa y fue hasta la sala. Tamara lo siguió sin dejar de protestar.
-Te dije que estaba muy ocupado, Tamara – la interrumpió Harry con exasperación –. Mira, serías tan amable de...
-Pero, ¿cuántos años tiene?. Yo le calculo unos cuatro o cinco... Eso quiere decir que aún estudiabas cuando... ¡Oh, Harry!... ¡qué tontería has hecho!
-Yo no he hecho ninguna tontería – le dijo él muy ofendido –. Si hay algo de lo que no me arrepiento es de haber engendrado a James. Es más, lo haría diez mil veces sin vacilar.
Tamara lo miró muy indignada.
-Harry Potter... me has decepcionado – y salió de la casa con la nariz en lo alto a la velocidad de un torbellino.
Harry regresó al jardín trasero y encontró a Ron apoyándose contra el tronco del árbol donde dormía Hedwig, tenía las manos en las costillas y se las agarraba a causa de la risa. Libby estaba apoyada sobre el hombro izquierdo de Ron y reía cómo loca mientras unas lagrimas resbalaban por su mejilla, parecía que en cualquier momento perdería el equilibrio. Hermione trataba inútilmente de contener la risa, a causa de eso, su rostro estaba completamente rojo.
-¿Qué ocurre? – les preguntó Harry cuando llego hasta donde ellos.
-James... – fue lo único que pudo decir Ron, y lo hizo con mucho esfuerzo porque no paraba de reír, luego realizó una especie de mímica cómo si diera un latigazo.
-¿Qué hiciste, James? – le preguntó Harry, imaginándose que se refería a la desagradable sorpresa que le causó a Tamara.
-Pues... “oculió” y aconteció la semana pasada – comentó el niño –. En uno de los “lecleos” un niño de “cualto” “glado” me “quelía” “lobal” la comida. “Ela “ “goldo” y “glandote” – dijo estirando los brazos hacia los lados y empinándose –. Entonces “pala” “defendelme” ¡me quité el “cintulón”! – hizo cómo si se jalara el cinturón imaginariamente – y lo azoté “contla” el suelo – se inclinó dando un latigazo invisible –. Entonces, él hizo lo mismo: se quitó el “cintulón” – se volvió a jalar el cinturón imaginariamente –, a mí me dio miedo. Entonces, cuando lo azotó “contla” el suelo – se inclinó de nuevo azotando imaginariamente –, “tlaquete”, ¡se le “paltió” en dos!, y eso que “ela” de “cuelo” “cuelo”, entonces, se puso a “llolal”, se tapó la “cala” con las manos... y se fue.
Harry rió, James se sonrojó. Libby no pudo aguantar más y perdió el equilibrio, pero Ron, en medio de sus carcajadas, alcanzó a sostenerla a tiempo para que no se diera contra el suelo.
-Es... lo qué creo que es – dijo Harry volviéndose hacia Hermione.
-Si – confirmó ella, suspiró profundo para recuperar el aplome –. Y menos mal que pasó desapercibido.
-Pero... ¿es la primera vez que realiza magia involuntaria? – le preguntó Harry.
-No – contestó Hermione –. Ya lo ha hecho varias veces, poquitas, a decir verdad. Pero es la primera vez que ocurre mientras está en la escuela.
Y con rapidez, su semblante risueño cambió por un semblante de preocupación. Harry la tomó de la mano y se alejaron un poco de los demás. Después de que Libby recuperó la compostura, se dirigió con Ron hacia la casa, James fue con ellos.
-No esperabas que esto ocurriera tan rápido, ¿verdad? – le preguntó Harry en voz baja.
-No – le confirmó ella, estaba un poco ansiosa –. Mira, quizá parezca un poco paranoica, pero, no me esperaba que ocurriera tan rápido. Creí que solo sería un par de ocasiones antes de que ingresara a un colegio de magia, y ya. Pero en cinco años ya lo ha hecho siete veces...
-¡Siete veces! – exclamó Harry en susurro –. Pero, eso es mucho para un niño tan pequeño.
-Lo sé. Pero eso no me preocupa. Lo que realmente temo es que pierda el control. Harry, nosotros no vivimos en el mundo mágico. Estudia en una escuela muggle, todos sus amiguitos son muggles. No será fácil para él tratar de controlarse siendo lo que es.
-Por el contrario, Hermione – la contradijo Harry sin alterarse –. James es muy inteligente, sabe que es un mago y se cuidará de no revelarlo.
-¿Cómo sabes que él lo sabe? – le preguntó Hermione con recelo.
Harry apartó la mirada de la de ella. No podía decirle que estuvo espiándolos con la capa invisible por semanas. Ya había tenido una acalorada discusión cuando Hermione lo descubrió tras acabar los efectos de la poción multijugos, y la verdad, no quería iniciar otra, ahora que estaban hablando tranquilamente, sin gritarse.
-Él me contó – dijo Harry después de unos segundos de meditación – que sabía que yo era un mago, pero no sabía mi nombre. Y siendo tú una bruja, lo más lógico es que ya supiera que él también es un mago.
-Me lo preguntó muchas veces.
-¿Qué cosa?
-Tu nombre – le dijo Hermione, y esta vez fue ella quien desvió la mirada –. Más en los últimos meses.
-¿Por qué nunca... ?
-Porque pensaba que él no estaba preparado para asimilar esa verdad. Por eso.
Y antes de que Harry pudiera seguir preguntando, Hermione se alejó e ingresó en la cocina. Harry la siguió, pero ni Libby, ni Ron, ni James estaban ahí.
-¿Dónde se metieron? – le preguntó Hermione mientras se colgaba su pequeñas mochila.
-No sé – dijo Harry, luego recordó –: Seguramente Ron les está mostrando sus cromos de ranas de chocolate.
-¿Cuál es su habitación? – preguntó Hermione de inmediato.
-La que era de huéspedes, ¿por qué?
La respuesta se vio de inmediato, Hermione salió de la cocina con paso decidido, atravesó la sala y subió por las escaleras, cuando llegó al pequeño pasillo del segundo piso se detuvo en seco frente a la puerta de la habitación de Harry. Estaba completamente abierta.
-Está un poco cambiada – le comentó Hermione por lo bajo.
-Me deshice de cosas que no necesitaba – admitió Harry mientras ingresaba en la habitación para cerrar la ventana, debido a la fría brisa –. El tocador de mi madre no lo necesitaba y el armario no lo quería, ocupaba demasiado espacio. Además, con ese closet tan grande era innecesario.
-También la alfombraste – lo interrumpió Hermione cuando entraba ella tras él –. Está pintada diferente – comentó mirando las paredes – y... ¡Oh!... ¡Las varitas de tus padres!
Se dirigió hasta la chimenea. Sobre ella estaban las varitas mágicas de Lily y James Potter, sostenidas elegantemente por unos soportes de plata estilo palillos cruzados en X. Hermione cogió la varita de Lily y la examinó con aire melancólico, luego dio un pequeño respigo.
-Perdona mi atrevimiento – murmuró Hermione y colocó de nuevo la varita dónde estaba.
-No tienes porque disculparte – le dijo Harry observándola desde la ventana.
Hermione giró un poco la cabeza hacia la derecha y vio la cama de Harry, la misma en la cual ambos, una noche de navidad, habían iniciado su vida íntima, la única diferencia era que ahora estaba cubierta por un edredón color rojo en tela escocesa con muchas almohadas y cojines del mismo color. La observó durante unos segundos y salió disparada hacia el pasillo. Harry sonrió.
-“Mila” Ron, “mila” Ron, esta no la tengo – le dijo James muy entusiasmado.
Él, Libby y Ron estaban sentados en el suelo de la habitación del pelirrojo con decenas de cromos mágicas esparcidas por el piso.
-Todas las que ves ya las tengo – le comentó Ron mientras buscaban una entre el monto –. Toma, Libby. Esta es la del profesor Dumbledore.
-Mil gracias – le dijo Libby mirando la cromo con una sonrisa –. Una menos. Solo me faltan cuarenta y dos.
-¿Puedo “quedalme” con ésta, Ron? – le preguntó James mostrándole el cromo de Marcia la Marciana.
-Claro. Es más, llévate todas las que no tengas.
-¿A lo bien? – preguntó James abriendo los ojos como platos.
-Que son esas expresiones, James – espetó Hermione arrugando levemente el entrecejo –. ¿De dónde la sacaste?
-En la escuela, mamá – le respondió James con solemnidad –. Allí “aplendemos” cosas más “impoltantes” que “leel” y “esclibil”
Libby miró a James entre asombrada y maravillada. Ron rió. Hermione arrugó más el entrecejo, James se levantó y de un gran salto se colgó al cuello de Hermione, ella dio unos pasos hacia atrás debido al impulso del niño y Harry la detuvo a tiempo para que no cayera. James la rodeó con sus piernitas, le dio un fuerte beso en la mejilla y le dijo al oído, aunque perfectamente escuchable:
-Te “quielo”, mamá.
-Valla manera de comprar cariño – dijo Ron sobrecogido.
-O de desembarrarla – le dijo Libby por lo bajo.
James se separó un poco del cuello de su madre y le sonrió ampliamente. Luego miró a Harry, soltó el cuello de Hermione y le estiró los brazos a él. Harry lo recibió y James lo abrazó tal cómo lo hizo con Hermione: prendiéndose de su cuello y rodeándolo con sus piernitas, como si fuera un oso perezoso. Harry sonrió. Cuando vio que Libby y Ron los estaban observando, ellos bajaron con rapidez sus cabezas y siguieron buscando más cromos.
Hermione miró su reloj.
-Es hora de irnos – informó a los demás.
Libby abrió la boca para protestar, pero no dijo nada porque Hermione le hecho una mirada furibunda.
-Bájate, James – le dijo Hermione.
-Aún no – contestó el niño, agarrándose con más fuerza a Harry.
-Bájate, ahora – repitió Hermione con seriedad.
-No, mamá.
Hermione lo cogió de la cintura y comenzó a jalarlo, pero James estaba firmemente aferrado a Harry y cada vez que ella hacía esto, retrocedía unos pasos mientras Harry los avanzaba, pensó que se iba a quedar sin cuello.
-Tendré que recurrir a otros métodos – dijo Hermione de manera amenazadora.
Harry le estiró una mano, en señal de que se calmara, pero Hermione la apartó con un suave manotazo, puso sus manos nuevamente en la cintura de James y le hizo cosquillas, subiendo hasta sus axilas y bajando.
-¡No!... nunca... me... “vencelas” – decía el niño entre risas.
Mientras más aumentaban las cosquillas, más aflojaba James las manos del cuello de Harry, hasta que segundos después el niño fue vencido y resbaló por el cuerpo de su padre.
-“Tlampa” – protestó James cuando toco el suelo.
-No. Eso es utilización de los recursos maternos – dijo Hermione mientras le acomodaba la gorra de Bob Esponja que la tenía corrida –. Vamos, despídete.
James fue hasta donde Ron.
-Adiós, Ron – le dijo mientras estiraba la mano –. Nos vemos un día de estos.
-Dalo por hecho – le dijo el pelirrojo estrechándole la mano.
Él y Libby se levantaron y la chica guardó unas cromos en su bolsa. James se devolvió hasta donde Harry, le hizo una señal con el dedo índice para que se agachara, para contarle algo confidencial. Harry lo hizo, y cuando había bajado unos centímetros, James saltó inesperadamente, lo agarró nuevamente del cuello y lo rodeó con sus piernitas, Hermione puso los ojos en blanco y salió de la habitación. Los demás la siguieron.
Ya, en el jardín trasero, Hermione sacó de su pequeña mochila su varita mágica y un gorro de lana deforme.
-Portus – musitó tocando la prenda con la varita –. Apúrense – apremió a Libby y James.
-Bueno, están acosando. Adiós, Ron – le dijo estrechándole la mano –. Nos vemos un día de estos. Adiós, Harry – y también le estrechó la mano –. Cuídate.
-Adiós – le susurró James al oído y lo abrazó más fuerte. Harry hizo lo mismo.
Libby cogió a James de la mano y avanzó unos pasos hasta Hermione.
-¡Despídete! – le dijo a ella pegándole en el brazo con la palma de su mano.
-Adiós – fue lo único que dijo.
Cogió la mano libre de James mientras Libby tocaba la prenda. En dos segundos ya no estaban. Harry suspiró y para su sorpresa, Ron también lo hizo.
-¿Y eso? – le preguntó Harry muy sorprendido.
-Nada. Solo que me cayeron bien lo dos. Que día ¿no?
-Si. ¿Qué te dijo Hermione cuando llegó? – le preguntó cuando entraban de nuevo en la casa.
-Tu me cuentas lo que te dijo Libby y yo te cuento la vaciada que me pegó Hermione.


☼☼☼☼☼☼☼☼☼☼
Hola a todos. Cambiaron el formato en HA y aunque al principio me pareció un poco difícil y raro de manejar, al final conseguí hacerlo. Además, ustedes son los más beneficiados con esto porque nada más se demora un día en que el capítulo aparezca en línea. Ahora si, a contestar los reviews:
· Vane: Dejaste el mensaje justo un día antes que se publicara el capítulo 7 y pensé que no alcanzarías a poner uno nuevo, pero bueno, menos mal. ¡Ay, no!. A otra que hice llorar... Darla mala. Y creo que con éste también lloraste. Sorry. Un beso.

· PiperH: Bueno, aquí tienes el capítulo 8, no es gran cosa pero comenzamos a conocer más a James y a su madrina, que son nuevos personajes. Espero que te haya gustado. Un beso.

· Hermione Black: Tu petición ha sido escuchada y he aquí el capítulo 8. Me dejas tu comentario. Gracias por tu mensaje.

· Gaya Lunae: Un mensaje antes de tiempo y dos repetidos... Muchas gracias. No sé por qué te extrañas de que actualice tan rápido. En lo particular cuando leo un fict detesto que me hagan esperar mucho tiempo y al final le pierdo el interés a la historia, por eso actualizo seguidito, para no aburrir al lector, además me queda muy fácil porque tengo muchísimos capítulos adelantados, siempre que escribo un fict empiezo a publicarlo cuando llevo varios capítulos escritos, así no se me va la inspiración. El capítulo anterior fue uno de los más complejos en cuanto a sentimientos humanos se refieren, como tú me escribiste tiene de todo y me costó un poco reunir tantas cosas en un episodio. Las razones por las cuales James quiere a Harry quedaron reveladas en el capítulo, a pesar de la separación de sus padres y de que Hermione jamás le dijo cómo se llamaba, ella siempre le habló bien de él, entonces el niño no sentía ni miedo no rabia. Cosa totalmente contraria hubiera ocurrido si ella descarga su ira y su frustración envenenando a James en contra de Harry, pero a Hermione le quedaba un poco de raciocinio y se comportó como una dama en este sentido. Para que sepan si Hermione lo perdonó, pues, tienen que esperar un poquito, ya sabes que me encanta resolver los conflictos de una forma coherente y después de tanta confusión pues la cosa no podía resolverse de buenas a primeras. El beso me salió a lo último, ni siquiera lo tenía planificado, pero me pareció un momento tan inoportuno e impredecible que no dudé en ponerlo. ¿Libby y Ron pareja? Yo creo que para eso primero tienen que ser amigos y como adelanto te cuento que serán muy cómplices, aunque claro está que tendrán sus diferencia, espera unos cuantos capítulos. Ahora viene lo que me gusta contestar: lo dejé ahí porque si... mentiras, porque quería dejarlos en suspenso, ya me conoces... ¡Y yo no soy mala con Harry T_T! Besos y cuídate.

· Rakel: Hola. Eso era lo que quería, que se sorprendieran con lo del beso, es que nuestro Harry nunca dejará de ser impulsivo. Lo del sujetador lo tenía planificado desde hace mucho tiempo. Si leíste Junto a Ti, allí la prenda se pierde y resulta que la tenía Voldemort, así que para contarle la verdad a Hermione, Harry necesitaba una prueba de ello y ZAZ... para eso estaba el sujetador (Darla no da una puntada sin dedal). Besos y me dejas tu comentario.

· H&H: ¡No puede ser que te hayas topado de nuevo con los reviews! Jajaja. Sorry. ¿Sigues amando a James? Yo también, aunque no es el niño perfecto, pero es un amor... La última frase de la escena entre Harry y Hermione : -¡Qué!... ¿quieres que te devuelva tu saliva? La escribí por dos razones: 1.Harry creyó que ella iba a protestar. 2.Harry tiene muy poco tacto. ¿Me explico? Un abrazo y cuídate.

· Alejandra: Pobres Yankees... yo no soy una fan de la MLB, pero sé más o menos como va la temporada, principalmente por Los Cardenales de San Luis, pero ánimo, Yankees son Yankees. ¿Harry y Hermione volviendo pronto? Pues... todavía hay cositas por resolver, pero tranquila que sabes perfectamente que yo escribo el argumento para que se resuelva, en vez de que se enreda. ¿Libby y Ron? Hay que esperar a ver. La chica rogona, ya se llevó su buen valdado de agua fría, ¡tan divino James!. cuídate y si los Yankees pierden... pues tocó llorar.

· Hermione_de_Potter: Si, yo y mi suspenso. Nunca cambiaré. Por fin nuestra parejita habló, aunque algo atropellado, pero habló. Lo del abrazo si que fue conmovedor... el niño es muy pequeño, así que de resentimientos no tiene nada. El beso sorprendió muchísimo y eso me alegra. ¿Habrán más besos? Aquí tienes el nuevo capítulo. Espero que lo hayas disfrutado.

· Blanca: ¿Soy tu autora favorita? Muchas gracias. Me imaginé que el capítulo 7 les gustaría, claro, como hubo beso. Cuídate.

· Leonor: Muchas gracias por tu apoyo. La verdad es que considero que he mejorado muchísimo. Anteriormente comenté en una respuesta a un mensaje que leí Junto a Ti y comparándolo con la narración que estoy utilizando en esta historia me di cuenta que lo que escribí para los primeros capítulos de esa historia era patético, puede sonar muy severo pero es la verdad, tanto que me reí de todas las tonterías que puse y me dije a mi misma: ¿Yo escribí esto?. Volviendo a detrás de un ángel, la confrontación entre Harry y Hermione era absolutamente necesaria, después de todo lo que ambos pasaron necesitaban desahogar toda la frustración que sentían, en especial Harry, aunque haya cometido la tontería de no decirle nada a Hermione y ella también, por no pensar en las consecuencias de sus actos. En cuanto a la actitud de James después de enterarse de la verdad, pues fue un poco rebelde de su parte querer hablar con Harry con la ayuda de su madrina y hasta le contesta a su madre, afortunadamente no es un niño grosero, pero en próximos capítulos te enterarás de las causas que llevaron al niño a acudir a Libby y las consecuencias de esto. De ahora en adelante Hermione tendrá muchísima responsabilidad con la socialización del niño y su padre, no te extrañes si la encuentras muy distante y seca con Harry, lo importante es que ella tratara de llevar la fiesta en paz por James, tal como se lo aconsejó Libby en el capítulo 7. Me sorprendí al leer que has hecho estudios en psicología y quería pedirte tu opinión acerca de las actitudes que Harry y Hermione tienen entre si en los libros originales ¿tú qué opinas? Espero que te guste mucho la película y que cuando la veas me dejes tu opinión. Cuando yo la vi me tocó una sala llena de niñitos, fue desesperante, afortunadamente a mi lado se sentó una señora de mas o menos 35 años y cual fue mi sorpresa al enterarme que era fanática de HP y de H/Hr... Menos mal que en cuanto salió el logo de la Warner esos muchachitos se quedaron mudos y dejaron ver la película en paz. Cuídate mucho.

· Sky: Muchas gracias por tu comentario. Con que hace tiempo sigues mis historias, y al parecer te han gustado. Gracias de nuevo. Si comparas Junto a Ti con Detrás de un Ángel te fijaras que la narración de ésta última es mejor, a medida que practicas como que se pule la escritura. ¿Qué si soy H/Hr? La duda ofende T_T. Besos.

· Piolina Palmera: Holas. La actualización ahora será más rápida, tal vez cada quince días. Creo que la escritora del fict que me recomendaste también escribió: Tal vez... quizá. Ese fict me encanta, es un poco lemon, pero súper romántico. En el fondo me encantan los ficts lemons. Cuídate y espero que te haya gustado este capítulo.

· Deisio_hyh: ¡A otro lector que sorprendí! Uf, bueno, Hermione se apareció porque se la pilló. Aquí en Colombia decimos que todas las madres son brujas, siempre están enteradas de todo. Si, al principio el formato es un poco confuso, pero es más eficiente que el anterior. Un beso.

· Nelly: Muchas gracias por decirme que soy genial y aceptar que es necesario dejar el capítulo en suspenso para que el lector quede interesado por la continuación, sin llegar a los extremos de ser demasiado bonito o muy inquietante. Si a James le va a gustar el quidditch o no, pues, eso habrá que esperarlo, al niño le gusta el quotpot y no es el único. En cuanto a “ya sabemos quién”, James la puso en su lugar sin darse cuenta... ¡Tan divino! Lo que es la inocencia de los niños. En cuanto al resto de los personajes, si leíste Junto a Ti allí se dejó claro que Sirius estaba muerto; de Remus sabremos más adelante, pero para eso hace falta; Malfoy nada que ver, él no pertenece a la vida de Harry; Fudge, chao pescao y de los antiguos profesores también sabremos, pero no por ahora. Bueno, espero que te haya gustado el capítulo. Cuídate.

· Cammilita: Jajaja, leyendo fanfictions en el colegio... ¿a qué hora estudias? A mi me pasaba lo mismo que a ti con tus amigos, la diferencia era que yo me metía a páginas de Sailor Moon y Dragon Ball Z y al principio mis amigos me miraban como bicho, con los días hasta me ayudaban a encontrar nuevas webs sobre esos animes. Dile a tus amigas que si van a dejar reviews me indiquen que te conocen, así sabré cuales son. Un abrazo.

· Hedwig_LLC: Hola, estoy muy bien, gracias, claro que por aquí en Colombia el clima está loquísimo, espero no resfriarme. La verdad es que lo que me sugeriste si fue de casualidad, pero se nota la afinidad que tu y yo tenemos, has entendido muy bien el guión de esta historia. Te digo que es casualidad porque ...(Darla a delatarse) llevo escritos hasta el día de hoy varios capítulos... Me pregunto si estarás invadiendo el disco duro de mi computador... Deja todas las sugerencias que tengas y si no están en lo que llevo escrito me encantaría ponerlas. Goza mucho de tus vacaciones y un beso.

· Alex: Espero que hayas terminado de leer el fict y que te siga gustando, me dejas tu comentario.

· Sandra: Aquí tienes el capítulo 8, para que se te calmen las ganas, y fíjate que no lo dejé en suspenso.

· Mayra: Ya se me hacia raro que tu comentario no hubiera aparecido. Espero que te guste éste capítulo. Besos.

· Lían Black: Darla se disculpa porque no quería ofender a los hinchas del Boca, pero aunque soy hincha del Pereira (enemigo del once caldas, al igual que el River del Boca) apoyé al Once por amor de patria. Jajaja, yo también pienso lo mismo, R/Hr ABAJO... Aquí te respondí y espero que te guste el capítulo 8. Cuídate.

Por hoy es todo, besos y los quiero mucho.
Darla Gilmore


9
TEATRO EN HALLOWEEN



Resultó que cuando Hermione llegó a casa de Harry, sofocó tanto a Ron que al final se pusieron a discutir, como siempre. Según el relato de Ron, Hermione llegó preguntando por Libby, juraba que ella se encontraba allí. Ron, por supuesto, lo desmintió y le dijo que él no conocía a ninguna Libby. Para fortuna de Harry, Hermione se apareció un poco más de una hora después de que él saliera con Libby, pero en los quince minutos que ella había hablado con Ron, le dijo:
-Que era un alcahueta, un irresponsable y un mentiroso – comentaba el pelirrojo mientras preparaba la cena –. Pero yo me mantuve en mis trece y le decía que tu estabas por ahí, volando. Claro está que ella no me creyó ni pío y me dijo que si algo le pasaba a James, sería culpa mía. ¡Esta loca!. Entonces, en esas llegaste tú y yo salí rapidísimo de la cocina para decirte que te fueras, porque Hermione estaba que mataba y comía del muerto. Lo demás, ya lo sabes.
Después de relatarle a Ron parte de su conversación con Libby (omitió que Hermione estuvo a punto de perder el bebé), Harry cenó y se fue a dormir. Aún era un poco temprano, pero con todo lo que vivió ese día, creyó que se merecía un buen descanso.
Acostado en la cama, mirando hacia el techo, con las manos bajo su cabeza, recordó todo lo que pasó: el relato de Libby, la agradable sorpresa por la presencia de James, todo lo que conoció de su hijo mediante los relatos del niño, ver a Hermione saliendo de la cocina como una ráfaga, oír pronunciar a James el nombre de Ron correctamente, que Hermione por fin creyera las verdaderas razones de su separación, el beso...
-¿Por qué lo hice? – murmuró a manera de meditación.
Lo que sintió en ese beso hace mucho tiempo que no lo experimentaba. Una llama se encendió cuando sus labios tocaron los de Hermione. Algo, cómo si fuera un lazo invisible, evitó que la soltara y por el contrario, hizo que la aferrara más a él, despertando la pasión que por casi cinco años estuvo dormida. A la vez, su corazón fue invadido por la ternura de la presencia de su hijo.
Harry sonrió, y cinco minutos después, se quedó dormido.

Como ese domingo Harry no haría parte del equipo titular, él se sentó en las tribunas con Fred y George que habían ido para que Harry les contara todo lo respectivo sobre su conversación con la madrina de James. Los Chudley Cannons jugaban de locales contra Appleby Arrows, cuya barra de aficionados, compuesta de aproximadamente doscientas personas, alzaban las varitas y lanzaban flechas doradas cada vez que su equipo anotaba, para fortuna de los demás espectadores y de los propios jugadores, las flechas eran de goma ya que tenían prohibido lanzar flechas reales. Lee Jordan narraba el partido.
-Y tras veinte minutos de intenso juego, los Chudley Cannons ganan por 70 a 50. Ahora la quaffle la lleva Williams, pero... ¡Oh!... Perry, el cazador de los Arrows se la arrebató, los Arrows con la quaffle...
-¿Y qué pasó con Nick? – le preguntó Harry a los gemelos.
-Tiene laringitis – respondió Fred.
-Casi se pega un tiro con un banano cuando se enteró que no podrá narrar durante un mes entero... – intervino George.
-Y ahora se ha volcado completamente a bailar tap – complementó Fred.
-¿Y cuando volverás a ver a James? – quiso saber Fred.
-No sé – reconoció Harry encogiéndose de hombros –. Todo depende de Hermione. No quiero ver a mi hijo a escondidas.
-Algo bueno traerá el que ella estuviera aquí y te viera con James, ¿no? – comentó Fred mientras se fijaba como el buscador de los Arrows bajaba en picada hacia un resplandor dorado que había a escasos centímetros del suelo.
-Tal vez... – Harry calló a causa del gran grito que profirió la afición de los Arrows porque su buscador había atrapado la snitch.
-A ver si con lo que acaba de pasar, a ese chiflado de Ralph le da por volverte a dejar en la banca – le dijo Fred con una falsa solemnidad.
Minutos después, en el camerino de los Chudley Cannons:
-Yo digo que lo quememos en una hoguera. No a ti, Franco – dijo Kat refiriéndose al buscador de la reserva –, sino a ese susodicho capitán llamado Ralph O’Neal. ¿Cómo se te ocurrió alinear a un chico de la reserva para un partido tan importante? ¿No sabes que la falta de experiencia causa más nervios? Todo porque Harry jugó mal en una ocasión. Nadie es perfecto, Ralph, y tú lo has demostrado muchas veces.
-Solo estaba buscando el bien del equipo – se justificó Ralph con altivez –. Y tú, Williams, no deberías juzgarme. Por si no lo recuerdas, el capitán soy yo.
Todos los jugadores titulares como los de la suplencia miraban a Ralph y a Katherine. Algunos de ellos esperaba que estallara la guerra y Devon comenzó a manejar las apuestas por lo bajo.
-Pero últimamente ese título te está quedando un poquito grande, ¿no crees? – dijo Kat con dureza.
-¿Y quien eres tú para juzgarme? – inquirió Ralph.
-Soy una integrante de este equipo. Siempre nos exiges disciplina y compromiso, Ralph. Tu también deberías de poner un poco, es por el bien de todos – de pronto dejó de hablar, se tapó la boca con las manos y murmuró – ¡Ay, Dios mío, hablo igual que mi abuela! – y ante la sorpresa de todos, se sentó.
Ralph suspiró y comenzó a caminar de un lado para otro por todo el camerino en completo silencio. Cruzó los brazos y bajó la cabeza como si estuviera pensando cuidadosamente lo que quería decir. Los demás jugadores esperaban en silencio. Algunos, como Tommy miraban al techo, otros, como Franco (el buscador suplente), movía constantemente las piernas como si estuviera zapateando con suavidad. Ralph detuvo su recorrido, levantó la cabeza y respiró profundo.
-Lo siento – fue lo primero que dijo – Cometí un error al alinear a Franco cuando no tenía experiencia en competencia – se limitó a decir –. Esto me ha hecho pensar que quizá, cuando finalice esta temporada salga de viaje con toda la suplencia para que jueguen unos partidos amistosos, y así adquirirán fogueo. No quiero que esto vuelva a ocurrir cuando necesite alinear a otro jugador de la reserva... sea la posición que sea.
De inmediato, todos los presentes se miraron con inquietud, ¿acaso Ralph tenía la intención de reemplazar a alguien más?
-Por el momento – continuó Ralph ignorando la actitud de sus compañeros –, nos iremos a descansar. Nos vemos mañana a las ocho.

Los entrenamientos de esa semana fueron muy diferentes a los que habían tenido hasta la fecha. Ralph agrupó los equipos quedando cada uno con nómina mixta, de esta manera los jugadores de la reserva poco a poco acumularían ritmo de competencia. Mientras tanto, Harry subió considerablemente su nivel, motivado por el hecho de haber visto a su hijo, durante todos los juegos no se le escapó la snitch ni una sola vez. Ralph constantemente se preguntaba cómo era posible que de la noche a la mañana dejara de jugar tan mal.
Harry tenía planeado trasladarse a New York ese sábado, pese a que Ralph les había indicado que ese día tendrían acondicionamiento físico extra. Ron, después de persuadirlo durante horas, lo hizo desistir de su propósito de ir a visitar a James, argumentando que debía estar completamente descansado para el partido, si no Ralph volvería a ponerlo con la reserva. Además, ahora tenía mucha más libertad de ir a visitar al niño.
El sábado por la tarde, mientras jugaban en la X-Box de Ron y comían pasteles de calabaza enviados por la señora Weasley, por la ventana de la habitación del pelirrojo ingresó un gavilán.
-¡Argos! – exclamó Harry muy sorprendido.
El gavilán se posó al lado de Ron y le estiró la pata derecha. Ron, bastante asombrado, desató el pergamino que tenía amarrado. Luego, el animal saltó hasta Harry y le estiró la pata izquierda donde también llevaba atado un pergamino. En cuento Harry lo desató, el gavilán se marchó.
-¡Ey, que bien! – exclamó Ron luego de abrir su pergamino –. Mira, Libby me ha enviado la cromo de Agripa.
-Bueno, por fin la tienes, ¿no? – repuso Harry.
-Si, por fin – dijo Ron, despacio, saboreando cada palabra.
Se levantó del suelo y fue hasta el closet para guardar su preciada cromo en la caja mágica de seguridad donde tenía las demás. Harry bajó la vista hacia su pergamino, lo desenrolló y el corazón le dio un vuelco cuando distinguió la pequeña y bonita caligrafía de Hermione.

“Hola Harry:
Espero que estés muy bien, al igual que Ron (me imagino que no cabe de la dicha con la cromo que Libby le envió)

Harry levantó la vista hacia su amigo y lo vio parado frente al closet observando maravillado la cromo de Agripa. Harry negó con la cabeza sonriendo y se volvió a concentrar en el mensaje de Hermione.

Te escribo para decirte que no quiero problemas contigo. Sé que quieres ver a James y yo espero que no lo vuelvas a hacer a escondidas de mi. Por eso aquí te anoto el teléfono de la casa para que hables con él cuando quieras y si van a verse, será en el lugar, el día y la hora que le convenga a James. Él no puede descuidar sus estudios. No siendo más, me despido. Cuídense mucho.
Tel: 1-718-5910431”

Harry se levantó con rapidez, cogió el teléfono inalámbrico que había en la habitación de Ron y marcó los números que Hermione había escrito en el pergamino. El teléfono sonó tres veces.
-Aquí yo, ¿allá quien? – dijo una voz femenina.
-Hola – dijo Harry –. ¿Está James?
-¿Harry?
-¿Libby?
-Hola – dijo la chica con entusiasmo –. ¿Cómo va todo?
-Muy bien, gracias...
Ron acababa de arrebatarle el teléfono, Harry protestó.
-Ron, quiero hablar con James.
-Ahora – dijo Ron sin darle importancia, después habló por el teléfono –: Hola, Libby. Muchas gracias, de verdad... En serio... Vaya... No, no sabía que hay nuevas... Voy a estar pendiente. Ya va, Harry. Oye, ¿nos puedes pasar a James?, es que Harry está que me mata... Si, bueno, nos vemos – luego le pasó el teléfono a Harry –. Ahí tienes, llorón.
Mientras recibía el teléfono, Harry lo miró con ganas de matarlo.
-Gracias – le espetó cuando salía de la habitación hacia la suya –. ¿James?
-No, Libby, espérate – luego se oyó que tocaban una puerta por lo menos tres veces, después, una vocecita diciendo: “¿Humm?” y Libby comunicando –: Es tu papá.
-“Glacias” – oyó Harry a lo lejos, después –: ¡Alo!
-Hola, James. ¿Te desperté? – dijo Harry a manera de disculpa.
-Hola. Si, “pelo” no “impolta”, ya se me estaba haciendo “talde”. ¿Y cómo estas?
-Muy bien, porque puedo hablar contigo – le contestó Harry mucho más tranquilo –. ¿Y para qué se te estaba haciendo tarde?
-“Pala” “hacel” la “talea”
Harry suspiró y negó con la cabeza.
-Es sábado, James.
-Lo sé – dijo el niño como lamentándose por tener que hacer los deberes ese día –. “Pelo” si hago la “talea” “lapidito”, “tendle” el “lesto” del fin de semana “lible”.
-¿Y es muy larga?
-No, solo tengo que “hacel” unas planas con palitos y bolitas...

El otoño estaba en pleno apogeo. La mayoría de los árboles solo tenían la mitad de su frondosidad y una brisa de agua nieve inundaba el ambiente. El equipo de quidditch se trasladó hasta Irlanda del Norte, ya que jugarían de visitantes contra los Murciélagos de Ballycastle. Los Chudley Cannons no se dejaron intimidar, pese al frío, al siniestro uniforme de los locales (túnicas negras con un murciélago escarlata cubriéndoles el pecho), y a los acalorados aficionados de los murciélagos que estaban un poco bebidos ya que en su estadio se repartía gratis cerveza de mantequilla con ron. Siete minutos después de iniciado el partido, Harry atrapó la snitch.
Sin importar cual fue el resultado, los fanáticos de los murciélagos siguieron bebiendo mientras Barney, su mascota oficial, volaba de un lado para otro del campo de juego.
Ralph se puso contentísimo, y por eso dio el día de Halloween como día libre.
-Dos días libres – comentó Ron muy animado cuando él y el equipo celebraban la victoria en un Pub cerca del estadio –. Viernes de brujas y sábado de comer los dulces que recogiste el viernes, ¡el súper plan!.

El lunes, cuando regresaron a casa luego de su jornada de acondicionamiento físico, Harry recibió una llamada telefónica.
-¡Alo!
-Hola... Harry.
-Her... mione – dijo Harry con la voz ahogada, de cualquier persona hubiera esperado una llamada menos de ella –. Me sorprendes – comentó Harry, luego se arrepintió. Ya una vez había tenido problemas con ella por no ser cortés al teléfono – ¿Cómo estas?
-Bien, gracias.
-¿Y James?, ¿Está todo bien con él?
-Sí, sí. No te preocupes – después ella guardó silencio durante unos segundos y dijo –: Mira, te llamo para pedirte un favor.
-Solo dime.
-El viernes, James tiene una presentación teatral en el colegio, y pues, no estaría mal que vinieras.
A Harry le dio un vuelco el corazón.
-¿Lo dices en serio?
-¿No crees que James tiene una presentación teatral? – le preguntó Hermione con recelo.
-No, no me malinterpretes, no es eso. Lo que trato de decirte es que si estas segura que está bien que yo valla.
-Por supuesto – repuso ella –. Eres... su padre, Harry. Además, sería una sorpresa muy agradable que él te viera allí.
-A propósito, ¿cómo conseguiste mi número telefónico?
-Libby lo tenía.
-¿Libby?... qué extraño. Yo no se lo he dado.
-Fue Ron – explicó Hermione –. Bueno, Harry, no puedo demorarme, estoy trabajando. La presentación de James será a las once de la mañana, su escuela se llama Abraham Lin...
-No te preocupes, yo sé cual es. También sé como llegar – la interrumpió Harry.
-¿Ah, sí? – inquirió Hermione.
Harry se dio cuenta que había metido la pata, pero ya era demasiado tarde.
-Si, no te preocupes. Entonces, nos vemos el viernes.
-Esta bien. Y tienes que explicarme algunas cosas.
-Lo que quieras, pero será el viernes.
-Hasta entonces.
Harry, más feliz que una lombriz, se devolvió hasta la sala para poner el teléfono en su cargador.
-Era Hermione – explicó Harry. Ron estaba encendiendo la chimenea –. Quiere que valla el viernes a la escuela de James.
-Eso es una buena noticia – opinó Ron con entusiasmo –. Parece que poco a poco va cediendo, ¿no?
-No creo – meditó Harry –. Más bien lo hace por James, seguramente trata de evitar que lo vea a sus espaldas. Pretende controlar la situación.
-Como sea. ¿Y para qué vas a ir a la escuela?
-James tiene una representación teatral. Será a las once de la mañana.
-Una obra de teatro muggle. ¡Suena interesante!, ¿Y cuál obra es?
-No sé – dijo Harry encogiéndose de hombros –. No le pregunté a Hermione.
Ron puso los ojos en blanco.
-Además – prosiguió Harry –, ella tenía el teléfono gracias a Libby.
-Ah, bueno, es que yo se lo di – le dijo Ron –. Hemos hablado a través de Internet y allí se lo dije.
-¿Ustedes hablando por Internet?
-Si – reconoció Ron –. Es muchísimo más económico que hablar por teléfono y nos sirve para intercambiar archivos.
-Suena interesante...
-¿Sabes qué podrías hacer? – le preguntó Ron abriendo los ojos como platos –. Podrías hablar con James por Internet y verlo en tiempo real. Es como si hablaras con él a través de la red flu. Pero, lástima que no puedas hacerlo a través de ella porque no conocemos la dirección de la casa de Hermione.
-Por qué no le dices a Libby que te de la dirección – sugirió Harry.
-Ya lo hice – dijo Ron, lamentándose –. Pero no me la pudo dar porque esa es la casa de Hermione. Creo que muy en el fondo no quiere problemas con ella.
-Una actitud bastante prudente. Después de haber traído a James a escondidas...
El viernes llegó a una velocidad increíble, debido principalmente a que solo tuvieron tres jornadas de entrenamiento esa semana. Después de almorzar, Harry se estaba preparando para irse, cuando Ron le comunicó algo que lo dejó sorprendido:
-Voy contigo a New York.
-¿Lo dices en serio?
-Si. Libby me invitó. Ella y unos amigos suyos tienen planes y me preguntó si quería ir. Yo le dije que si. Me gustaría tener amigos allá también.
-¿Quisieras tener un millón de amigos? – le preguntó Harry en tono burlón.
-Si. ¿Te imaginas? Amigos en todas partes. Y si me voy de viaje no tendría que pagar hotel, ni alimentación, ni nada. Bueno, aunque si colaboraría con los gastos, pero no saldría tan caro.
-Parece que piensas en todo.
-Yo, si. A propósito, vámonos a las cuatro de la tarde. Libby nos estará esperando en el edificio abandonado de Queens y te llevará a la escuela.
Así que a las cuatro de la tarde, Harry encantó la tapa de una olla para trasladarse con Ron. Al llegar al edificio abandonado en New York, Ron quedó asombrado con la visión que tuvo de los altísimos edificios de la ciudad.
-Esa es Manhattan – le dijo Harry señalando hacia las lejanas edificaciones –. Hay edificios que tienen más de noventa pisos.
-¡Vaya! – exclamó Ron –. Estos muggles...
Una bruja muy joven les dio la bienvenida y los registró en el pergamino de inmigración. Salieron del edificio y esperaron a Libby.
-Son las diez y cinco – informó Harry mirando su reloj –. ¿A qué hora dijo que vendría por nosotros?
-A las diez, ¿qué extraño?
Estuvieron esperando durante varios minutos, ambos estaban perdiendo la paciencia. Harry miró su reloj, eran las diez y veintiuno, cuando oyó un frenazo a su lado. Ron le dio un codazo y señaló algo, Harry miró. Libby había llegado en un auto Peugeot convertible color azul oscuro.
-Hola – los saludó como si nada, acomodándose unos lentes de sol color café –. ¿Nos vamos?
Harry y Ron se miraron. El pelirrojo se sentó al lado de Libby, Harry lo hizo en el asiento trasero. Emprendieron camino.
-Oye, Harry – le dijo Libby casi gritando para que la escuchara a causa del viento –. No tuve tiempo para disculparme contigo por lo que pasó en tu casa.
-¿A qué te refieres? – gritó Harry para que lo oyera.
-Pues, que Hermione llegara así, dispuesta a pegarle a todo el mundo.
-Tu no tienes la culpa – repuso Harry.
-Claro que si – lo contradijo ella. Frenó en seco porque el semáforo cambió a luz roja, los tres se inclinaron un poco hacia delante y los cinturones de seguridad los hicieron retroceder de nuevo –. Lo que pasó fue que a James y a mi nos faltó tacto – le dijo, ahora con el tono de voz común en ella –. Dos días después de que hablaras con ella en la casa, el niño empezó a preguntarle por ti, pero ella no decía nada. James acudió a mi y yo traté de persuadirla, ¡pero es tan terca! Así que entre James y yo armamos el plan para que se vieran – Arrancó de nuevo al ponerse el semáforo en luz verde, y volvió a gritar –: Ese día salimos de la casa con la disculpa de ir de compras matutinas para evitar la congestión de compradores, pero creo que se la pilló cuando llevé conmigo la chaqueta del niño para abrigarlo bien al trasladarnos a Inglaterra. Ató cabos y listo. Pero afortunadamente no se nos arruinaron las cosas.
El resto del camino hacia la escuela, Ron preguntaba por los sitios que más le interesaban, Libby le explicaba a punta de gritos. La chica manejaba de una manera tan loca que la mayoría de las veces se pasaba de un carril al otro con muchísima rapidez, muchos autos le pitaban por ser tan descuidada, otros le gritaban maldiciones, la única señal que parecía respetar era la de los semáforos.
-Tengo el día libre por ser el día de las brujas. Bueno, yo y todas las brujas de este país – les explicó a Harry y a Ron –. Así que hay que aprovechar cuando hay buen plan.
Llegaron a la escuela. Libby frenó en seco detrás de un auto gris claro cerca de la esquina. Del auto gris salió Hermione, caminó hasta el asiento de Libby mientras la chica se acomodaba su rubio cabello, que lo tenía alborotadísimo.
-Hola – los saludó Hermione –. ¿Ron, estas bien?
Harry miró a su amigo. Ron estaba muy pálido y tenía los pelos parados, instintivamente Harry se llevó una mano a la cabeza para aplastarse el suyo.
-Más o menos – dijo Ron.
-Bueno, al menos sobreviviste a un viaje con Libby – le dijo Hermione intentando no reírse.
-Ron es muy valiente – le dijo Libby cogíendole el hombro y dándole unos golpecitos de apoyo –. No se quejó una sola vez. Además, yo soy una excelente guía turística.
-Oye, antes de ir con tus amigos, ¿me llevarías a Yogen Früz? – le preguntó Ron.
-Claro, vamos rapidísimo.
-Libby, gracias – le dijo Harry bajándose del auto. Se paró al lado de Hermione.
-No hay de qué. Le toman muchas fotos a James, ¡Eh!. Nos vemos en la tarde.
Harry y Hermione se subieron al anden. Libby y Ron se despidieron moviendo sus manos y arrancaron produciendo un ruido parecido a un chillido.
-¿Vamos? – le preguntó Harry a Hermione.
-Espera – dijo Hermione. Fue hasta su auto y del asiento trasero sacó una cámara fotográfica digital –. Vamos.
Caminaron juntos hasta la entrada de la escuela en completo silencio. Harry se sentía muy extraño, era la primera vez que estaría con Hermione y con James como una familia. Para librar la tensión, Harry miró su reloj, faltaban diez minutos para las once. En la entrada de la escuela había cerca de diez personas, todas parecían ser padres de familia.
-Hola, señora López – le dijo Hermione a una señora de mediana edad que al parecer era latina –. Que bueno que pudo venir.
-Hola, Hermione – saludó ella con una sonrisa, aunque parecía agotada –. La verdad es que trabajé mucho esta semana para que me dieran el día de hoy libre. Pero valió la pena – Luego miró a Harry con mucha curiosidad.
-Él es el padre de James – le explicó Hermione.
-Mucho gusto, me llamo Harry – le dijo él tendiéndole la mano.
-El gusto es mío. Soy Mercedes – dijo ella estrechándole la mano –. Mi hijo es Juan, uno de los amigos de James.
-Ahora lo conocerás – le dijo Hermione a Harry.
Harry no dijo nada, él ya conocía a Juan.
-¿Entramos? – le preguntó Hermione a la señora López.
-Háganlo ustedes. Yo esperaré a mi esposo.
Harry y Hermione ingresaron en la escuela. Había un pasillo largo y ancho, que a cada lado cubierto de casilleros color gris. El pasillo estaba perfectamente iluminado y el piso sumamente opaco a causa de las huellas de los niños. A la derecha de ellos había una escalera que conducía al segundo piso.
-Arriba están los de cuarto, quinto y sexto grado... y todos los laboratorios – le explicó Hermione.
Caminaron por el pasillo y mientras avanzaban se encontraron con varias puertas, mitad en madera y mitad en vidrio. Harry vio a través de ellas a los estudiantes de las clases tomando apuntes y pudo escuchar algunas explicaciones que daban los profesores según el salón por el que iban pasando. Todas las puertas tenían inscripciones en su parte superior que indicaban la clase que se impartía allí, por ejemplo: “historia”, “literatura”, “matemáticas”. A mitad del pasillo, Hermione se detuvo en una puerta doble.
-Es aquí – le dijo ella. Abrió una de las puertas e ingresó –. Este salón tiene el tamaño de tres salones normales porque los niños no se mueven de aquí en toda la jornada.
Harry la siguió. Era un salón enorme. Junto a las paredes habían muchas estanterías de altura baja llenas de libros, cajas de juegos, juguetes, etc. Tenía amplias ventanas que iluminaban muy bien el recinto. Colgados en las paredes varios pizarrones de corcho donde estaban pegados los dibujos deformes que hacían los niños. En una esquina, sobre una de las estanterías que daba a una ventana, había una jaula con un hurón gris durmiendo en ella panza arriba, parecía que estuviera tomando el sol.
-¡Mira! – le susurró Harry a Hermione.
-Si, Malfoy – dijo ella.
Ambos sonrieron. Avanzaron por el salón hacia unas diminutas sillas de colores chillones que estaban alineadas en fila frente a un amplio espacio, aparentemente el escenario, unas cuantas ya estaban ocupadas por adultos. Harry y Hermione los saludaron por cortesía y se sentaron en primera fila, justo en el centro.
-Es un poco incomodo – comentó Harry tratando de acomodarse, las rodillas casi le daban en el pecho.
-Si, menos mal que hoy no me puse falda.
En menos de cinco minutos, el resto de los padres de familia ya estaban sentados. A las once y un minuto, según el reloj de Harry, por una tercera puerta, adyacente al pizarrón central del aula ingresó una mujer negra vestida de hada madrina.
-Buenos días, padres de familia – dijo la mujer en un tono muy alegre –. La mayoría de ustedes me conoce. Soy la profesora Ophra. El día de hoy, los alumnos del kinder, en conmemoración con el día de Halloween representarán ante ustedes: ¡Blanca Nieves y los siete enanitos!
Y por la misma puerta que entró la profesora, ingresaron diez niños y niñas disfrazados de árboles y arbustos. Los padres los recibieron con un caluroso aplauso. Los niños se acomodaron en el escenario y los que hacían de arbustos se sentaron en el suelo.
La obra comenzó: primero fue el rey y la madrastra casándose, como Blanca Nieves bebé utilizaron un muñeco envuelto en una manta, Hermione y otros padres comenzaron a tomar fotografías. Luego, la madrastra preguntándole al espejo:
-Espejito, espejito, ¿quién es la más bonita del reino?
-Tu, mi reina bella – respondió un niño al que Harry conocía.
-Ese es Juan – le susurró Hermione.
Blanca Nieves creció y el rey murió. La madrastra volvió a preguntar:
-Espejito, espejito, ¿quién es la más bonita del reino?
-Tu eres muy bonita – dijo Juan sosteniendo un espejo mediano –. Pero más bonita es Blanca Nieves.
-¡NO! – bramó la niña, apretando los puños.
Más aplausos y fotografías de los padres.
-¿Y James? – susurró Harry.
-Ya casi – le dijo Hermione.
Blanca Nieves conoció al príncipe en el “bosque”, que resultó ser Thierry. Harry negó con la cabeza cuando sacaba de su chaqueta su teléfono móvil. Después, la madrastra hablando con el cazador, que era el otro amiguito de James, Scott; el cazador perdonando la vida de Blanca Nieves y más tarde presentándole pruebas falsas de la muerte de la chica a la madrastra. De nuevo el príncipe en escena.
-He venido a visitar a Blanca Nieves – dijo Thierry, luego bajó la voz, pero todos escucharon lo que dijo –: A la salida te invito a un helado.
Hermione se tapó la boca para no reírse, y al parecer el resto de los padres hizo lo mismo. La niña que interpretaba a la madrastra miró a Thierry muy desconcertada, buscó con la mirada a la maestra y cuando la encontró se encogió de hombros como preguntándole qué hacer. La maestra le hizo una señal con las manos para que siguiera adelante.
-Eeeh... – vaciló la niña –. Ella ha muerto.
-¡No! – exclamó Thierry –. No puede ser.
-Si. Y ahora, largo de aquí.
Nuevamente entró en escena Blanca Nieves y se acostó sobre unas pequeñas mesas que daban a entender como las camas de los enanitos. En escena aparecieron siete niños, entre ellos, James. Hermione cogió la mano de Harry y la apretó. Con la mano que Harry tenía libre, tomó fotografías con la cámara de su móvil. James miró hacia su madre y al ver a Harry se le iluminó la mirada. Luego se dirigió donde la dormida Blanca Nieves y gritó.
-¿Qué ocurre, Tontin? – preguntó uno de los niños enanos.
-Una chica – dijo James señalando a la niña.
Harry tomó todas las fotografías que la memoria de su teléfono móvil le permitió. Blanca Nieves se hizo amiga de los enanos, la madrastra la encontró y disfrazada de anciana la envenenó con una manzana. El príncipe le dio una estocada a la madrastra con una espada de plástico y salvó a Blanca Nieves dándole un beso en la mano.
La obra finalizó. Todos los niños se pararon en fila, unieron sus manos y se inclinaron ante su audiencia. Los padres se levantaron y aplaudieron con mucha energía. Muchas madres sollozaban, entre ellas Hermione. Harry la abrazó para reconfortarla. En ese instante alguien llegó corriendo y los abrazó en las piernas. Ambos bajaron la mirada y se encontraron con James sonriéndoles. Entre los dos lo cargaron.
-¡Que bien que viniste! – le dijo James a Harry .–, ¿qué tal estuve como enano?
-Estuviste muy bien – le dijo Harry sonriendo. Luego miró a Hermione y le susurró –: Aunque los enanos son diferentes.
Ella se limitó a asentir con la cabeza.

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Me again.. tututu. ¿Estuvo lindo el capítulo? Espero que si. Les cuento que esta semana estoy cumpliendo un año de ser bruja y por consiguiente de haber nacido como escritora de Fanfiction (no me acuerdo muy bien la fecha, pero fue entre el 16 y el 21 de julio de 2003)... Me he reído de lo lindo con los mensajes que todos ustedes me han puesto. Muchas gracias por sus comentarios y apoyo. Aquí los contesto:
· Vane: Si, has sido la primera en dejar un review del capítulo 8. Creo que éste capítulo también te encantó, ojalá no te hayan salido las lágrimas de cocodrilo porque James hizo de Tontín. La verdad, no sé de qué te quejas... ya que no dejé el capítulo 8 en suspenso, sino de lo más de normalito. La mala eres tú. Cuídate.

· Hedwig_LLC: Hola, que bien que puedas dejar los reviews a tiempo, y si, fuiste la segunda. La rebeldía de James si se la sacó a Harry, preciso floreció cuando se enteró de toda la verdad sobre su padre, he hizo todo lo posible por verse con él, a lo si o si, como leíste en este capítulo. No tendría por qué tenerle resentimiento a Harry, en capítulos anteriores supimos que Hermione nunca le habló mal de él. Yo creo que si has invadido el disco duro de mi computadora, porque mas adelante Tamara volverá al ataque, así que espera un poco (ahora yo soy la que me río con maldad... jajaja) Estoy leyendo una historia tuya en fanfiction.net, no me acuerdo en estos momentos cómo se llama, pero la trama es que Hermi está embarazada de Harry y quiere dejar a Ron, pero éste le pega (en lo particular, tu Ron es bastante violento para mi gusto). Me la pillé navegando en el Clan de la Pareja del Fénix en el foro de fanfiction. Nos vemos.


· Nelly: Ya estoy segura que te encantó el capítulo 8, ¿te gustó éste? Para continuar con la reacción de Tamara hay que esperar un par de capítulos más, así que tranquila que ella llegará. Cuídate.

· Rakel: Gracias por tus felicitaciones. Tú también me insinúas que la rebeldía de James viene por parte de Harry, pues si, lo de responsable también es por parte de Hermione, como habrás leído en éste episodio... haciendo tareas un sábado. Sabía que gustaría lo de Tamara, la inocencia de los niños es lo mejor. Pero tú también me propones hacerle maldades a la pobre y convencida muchacha al estilo telenovela... ¡Ay!, ella pasará ratos incómodos, pero no de ese modo, espera un poco y verás. No te preocupes si el mensaje es corto, lo que me importa es que dejen sus opiniones y comentarios. Un abrazo.


· Kachorra Potter: Dejaste dos mensajes, uno en éste fict y el otro en Junto a Ti. Bueno, te contesto los dos. Llevar el sentido de las ideas es en ocasiones difícil, ya que a veces paso por alto muchas cosas, entonces me toca acomodar o rescribir el capítulo, pero todo se hace más fácil cuando llevas un control externo de la historia (en mi caso un cuaderno con anotaciones). Creo que de ahora en adelante te vas a seguir emocionando porque Harry aprenderá a ser papá... pobrecito, él no sabe cómo hacerlo, pero se esforzará al máximo. ¿Qué tal lo del abrazo de nuestra parejita? Hasta la próxima.

· Alex: Aquí está el nuevo capítulo, espero que lo hayas disfrutado. Chao.


· Cammilita: Te imaginas mal, Tamara aún no desaparece, hay que reconocer que la chica es intensa. Hermione ya está más sensible y no solo ha permitido que Harry vea a James, también han hablado por teléfono, pero todo es de a poquitos, acuérdate que han pasado muchas cosas y malos entendidos entre ellos como para que todo se arregle de la noche a la mañana. ¿Ron y Libby se van a enamorar? No sé... mentiras, si sé, ¿pero crees que te lo voy a decir? Lee y ata cabos. Besos.

· Paulina: Hola, amiga de Cammilita. Creo que debes seguir el consejo de tu amiga y leer Junto a Ti, para que entiendas en qué se basa el cuento de ésta historia de una vez para que Cammilita no siga enojada contigo. Un abrazo.

· Alejandra: Aquí Harry pudo pasar otro rato con su hijo, para que lo disfrutes mucho. La rogona tiene que pasar por unas cuantas más, ya veras... Nos vemos.

· Mayra: Hola. Casi no entiendo tu mensaje, parecía jeroglífico. Aquí esta el nuevo capítulo, espero que te haya gustado. Besos.

· Doryanne_Potter: La razón por la cual James no le ha dicho a Harry que lo quiere es porque apenas lo está conociendo, pero capítulo a capítulo ese sentimiento puede nacer en él. Cuídate.

· *Sky*: Hola. En cuanto a que James se esté acostumbrando a su papá, pues eso es un poco fácil para el niño, Harry le cayó muy bien desde antes de saber quién era, además una personita tan pequeña no se anda preocupando por los problemas de los adultos. Si, Hermione aún no lo asimila, y le costará mucho hacerlo. Recuerda que ella creyó durante muchos años que Harry la había dejado botada y de alguna manera recuperarse y perdonar es un poco duro para ella. ¿Ron y Libby? ¿es tan obvio? No planeo unirlos de una vez, sería tener muy poca imaginación, primero se tienen que conocer antes que establecer una relación basados solo en el impacto físico que tuvieron. Saludos.

· Lían Black: Eres de las poquitas que me dicen que les gusta el suspenso T_T... gracias. Tú sabes que no lo hago por maldad. ¡Y también me entiendes por qué dejé a Junto a Ti con ese final! T_T ¡Por fin alguien que comprende el cerebro deschavetado de esta escritora! Aquí seguí con la historia, espero que siga siendo FULL. Cuidare.

· Piolina Palmera: Hola, estoy muy bien, gracias. Con que tu hermana no te permitió dejar un review más extenso la última vez... ¡Hermanos! Lo importante es que dejaste tu huella en el libro. Harry nunca dejará de ser impulsivo, por eso le dijo eso a Hermione, antes de que ella protestara por su osadía. Como leíste en este capítulo, Harry y el niño están socializando más, punto a favor de Hermione. Voy a leer el fict que me recomiendas y te digo que tal me ha parecido. Besos y dile a tu hermana que te deje navegar en paz.

· Gaya Lunae: ¿Cuál tardanza? Si pusiste el review rapidísimo. Para tu gran dicha, Harry y Hermione seguirán hablando tranquilamente, saben que deben dar buen ejemplo y que a los gritos no se resuelve nada. Lo de Tamara si que se lo merecía, por convencida, la chica no es mala, solo es una metida a vieja (así decimos aquí en Colombia a los que quieren estar en todo lo que no les incumbe) y quién más para mandarla al papayo que James, claro que el niño lo hizo sin darse cuenta... Tú y yo no soportamos a Ginny, pero la enana pelirroja tendrá un papel importante en unos cuantos capítulos, parece que se reivindicará. En cuanto a lo del número de veces que se ha revelado la magia en James, pues no es que yo lo considere demasiado, es Hermione quien lo considera así, la pobre no sabe qué hacer, ella es hija de muggles y en su caso no ocurrió con tanta frecuencia, pero James es diferente, sus padres son, por así decirlo, súper magos, entonces qué se puede esperar. Aquí viste que Libby y Ron ya salen juntos, como amigos, para un noviazgo habría que esperar, a mi me gusta que se conozcan y no basen su relación en la atracción física, más adelante me darás la razón. Disfruta mucho de tus vacaciones de verano. Un beso.

· Magui: Va todo bien, gracias. Para que veas que lo que escribo lo cumplo... ¿qué creíste? Es natural que Hermione se haga la dura, después de todo, por creer lo que no era se fue y su vida se desarrolló de una manera muy diferente a como ella la había planificado. Lo del beso, genial ¿verdad? Ya sabes más o menos lo que le dijo Hermione a Ron, casi lo mata... pobre. Nos vemos y cuídate.

· And Black: Aquí te espero, preparada para enfrentarme a ti ... ¡es que eso de amenazarme!... Por el posible ataque no me hago responsable y si lo soy me escondo, jejeje. Tendrás más de Harry/Hermione como lo habrás leído anteriormente y también más de James... ¡todos amamos a ese niño!... Cuídate.


No es más. Me despido. Cuídense y besitos.
Darla Gilmore.

10
THE LUNCH (COMIDA DE MEDIO DIA)




-¿Cómo así que son “difelentes”? – les susurró James en un tono de voz que parecía ser confidencial –. ¿Son bichos o qué?
-Digamos que en el fondo no son tan amigables – le aclaró Hermione en voz baja –. De todas maneras no debemos hablar de eso aquí.
-¡A poco no estuvo de lujo la “obla”! – dijo James con entusiasmo.
-La verdad, si – opinó Harry muy impresionado –. Para ser niños de kinder hicieron algo muy avanzado.
-Y eso que no sabemos “leel” – admitió James, ahora tenía cada brazo alrededor de los cuellos de Harry y de Hermione –, “pelo” la “maestla” nos iba diciendo qué teníamos que “decil” y le mandó a los “padles” los “libletos” “pala” que nos “ayudalan”. Mi mamá me ayudó con lo de los enanos y le tocó “hacel” un pocotón de voces “difelentes”: unas “gluesas”, “otlas” delgadas, “otlas” chillonas y así.
-Si, y no parabas de reírte de mí – le recordó Hermione.
-Pues si – afirmó el niño encogiéndose de hombros –, “pelo” “glacias” – Y le dio un fuerte beso en la mejilla –. Abajo – dijo después y ambos adultos lo bajaron.
-Me gustaría conocer a la maestra de James – comentó Harry mientras estiraba el cuello buscando a la profesora.
-¿Y para qué? – le preguntó Hermione.
Harry la contempló durante unos segundos y como respuesta arqueó las cejas. Hermione se sonrojó un poco a causa de su impertinencia y desvió la mirada.
-“Pol” aquí – dijo de pronto James jalándole la mano a Harry.
Caminaron a través de la masa de estudiantes y padres de familia. La profesora Ophra estaba cerca de la jaula del hurón conversando con una pareja y uno de los niños que realizó el papel de enano. Esperaron unos instantes a que ella se desocupara, Hermione los alcanzó. La profesora se despidió estrechando las manos de los padres con los que estaba hablando y con una varita mágica con una estrella en la punta le tocó la cabeza al niño y le sonrió. Una vez que se quedó sola, James se acercó a ella.
-Hola, “plofesola” – le dijo él –. Es que... mi papá la “quiele” “conocel”
-¿Tu papá? – dijo la profesora muy sorprendida, James asintió – ¿Y, dónde está?
-Allí – contestó James señalando a Harry, luego le dijo que se acercara con un gesto de la mano.
Harry y Hermione se acercaron a la profesora que viéndola de cerca era casi de la misma estatura que Harry, solo que un poco más alta que Hermione.
Hermione la saludó con amabilidad y Harry se presentó ante ella:
-Gusto en conocerlo – le dijo la profesora mientras le estrechaba la mano –. Así que usted es el padre de James.
-Si – confirmó Harry algo cohibido por la situación, era la primera vez que se presentaba ante un desconocido como el padre de James –, y me gustaría hablar con usted sobre el niño.
-Por supuesto. Pregunte lo que quiera, señor Potter.
-Ven conmigo, James – le susurró Hermione al niño cogiéndolo de la mano.
A Harry le pareció bien que Hermione lo dejara a solas con la profesora, de esa manera se sentía con libertad de preguntar.
-Me gustaría saber cómo se adapta James con sus compañeros.
-Si se refiere a la socialización del niño, pues, él no tiene problemas de ése tipo. Yo diría que por el contrario, es un niño muy entusiasta y amable, hace amigos con facilidad, además, le encanta los deportes.
-Entonces, no tiene problemas de ningún tipo con sus compañeros, ya sabe: ideas extrañas o que lo crean demasiado imaginativo...
-Claro que no, nunca – dijo la profesora con mucha convicción.
-Me alegro – susurró Harry para sí mismo, después se dirigió de nuevo a ella –: y ¿qué tal es como estudiante?
-Es el mejor – le contestó la profesora con una sonrisa –. Aunque es un alumno difícil porque no se está quieto un solo momento – admitió ella, pero sin dejar de sonreír –. Aún así, aprende con mucha facilidad, siempre tiene al día sus deberes y no hay día en el cual no participe en clase.
-Bueno, en eso se parece mucho a su madre – comentó Harry.
-Y... ¿usted a que se dedica, señor Potter?
Harry guardó silencio durante unos segundos a causa de la sorpresiva pregunta. No podía decirle a la profesora cuál era su verdadera profesión, primero porque violaría la ley de secretos de los brujos y segundo porque ella jamás lo entendería, así que lo único que se le ocurrió decir fue:
-Soy deportista – Ella se quedó mirándolo, esperando a que le aclarara qué deporte practicaba –. Practico un deporte muy agresivo – eso si era verdad –, juego rugby.
-Con razón al niño le gusta tanto los deportes – comentó ella –. Es usted ingles, al igual que la señora Granger, ¿verdad? – Harry asintió –. En Inglaterra es muy popular ese deporte, aquí se juega uno muy parecido, es el fútbol americano, es el deporte nacional.
-Ya... Bueno, muchas gracias por su tiempo, profesora – le dijo Harry tendiéndole la mano y deseando marcharse de allí lo más pronto posible antes de que le formularan más preguntas comprometedoras.
-No hay de qué, señor Potter – le dijo ella estrechándole la mano.
-Y felicitaciones porque la obra quedó muy bien – agregó él.
-Muchas gracias – dijo la profesora, muy complacida e inclinando un poco la cabeza.
Harry se volvió en busca de Hermione y James. Ambos estaban cerca de él, observando al hurón que ahora estaba agarrado a las rejas de la jaula porque James le rascaba la cabeza.
-Listo – les dijo Harry cuando llegó hasta donde ellos –. Si quieren, podemos irnos.
-Si... yo ya tengo “hamble” – comentó James dejando de rascarle la cabecita al roedor.
Harry miró su reloj, era más de las doce y media. James fue hasta una estantería ubicada en la mitad del salón, de ella sacó su mochila, que para veriar era de Bob Esponja. Harry y Hermione avanzaron por el recinto y James se unió a ellos con el gran maletín en los brazos, listo para colocárselo en los hombros. Harry lo tomó y se lo colocó en el hombro izquierdo mientras Hermione tomaba la mano derecha de James, el niño se quitó el sombrero de enano que al parecer le estorbaba y se lo dio a Harry para que lo guardara. Al salir del salón se encontraron con Thierry y una chica adolescente, al parecer, su hermana.
-Hola, señora Hermione – le dijo el niño mientras realizaba una reverencia ante ella, como si fuera un verdadero príncipe –. Que gusto de tenerla de visita por aquí. ¿Y la señora Libby?
-Señorita Libby – lo corrigió Hermione con amabilidad –. Ella tiene una vida social que atender. Por eso no esta aquí.
-¡Que lástima! – exclamó el niño con decepción –. Quería que también me viera como un príncipe.
La chica que iba junto a él negó con la cabeza poniendo los ojos en blanco.
-Discúlpenlo – dijo ella también utilizando un suave acento francés y muy apenada –. No sabe lo que dice. Con permiso – cogió al niño de un brazo y se lo llevó mientras él miraba con curiosidad a Harry.
Salieron al inmenso pasillo por el que habían ingresado a la escuela. En ese momento habían varias parejas con niños, pero al parecer, los estudiantes de los otros grados aún estaban en clase. Al salir de la escuela James preguntó:
-Y... ¿dónde vamos?
-Pues, no sé – dijo Harry mirando a Hermione –. ¿Tú qué opinas?
-Porque no vamos a almorzar a alguna parte. Ahora no quiero hacer nada.
-¡Subway! ¡Subway! – exclamó James.
-¿El metro subterráneo? – preguntó Harry.
-No, Harry. Subway es un local de comidas rápidas – le explicó Hermione –. Son especialistas en preparar sándwichs y son muy saludables. No estoy segura, pero, creo que cerca de aquí hay uno.
-Entonces, vamos a Subway – dijo Harry. James se puso a saltar hasta que llegaron al auto de Hermione.
-Por qué no conduces tú – le propuso Hermione a Harry dándole las llaves –, no creo que tengas problemas con el estilo de manejo de acá, ¿verdad?
-Esta bien, aunque en este país la gente es más loca y más irresponsable a la hora de conducir.
-Ni me lo digas, para mayor ejemplo: Libby.
Hermione abrió la puerta del asiento trasero para que James ingresara por ella, luego la cerró. Harry le abrió a ella la puerta del asiento del copiloto y Hermione también ingresó en el auto. Después Harry hizo lo mismo. Se quitó el maletín de su hijo y lo puso en el asiento trasero, al lado del lugar que ocupaba James. Al verlo, Harry se llevó una sorpresa. James estaba sentado en un asiento incrustado que se parecía mucho al que usaban los bebés en el momento de viajar en automóvil, pero el tamaño era más grande.
-Es por seguridad que lo usamos – le dijo Hermione al ver la expresión de sorpresa de Harry –. Los niños menores de siete años deben viajar en asientos apropiados para su edad. Además, es obligatorio.
-Es la primera vez que veo algo así – comentó Harry.
Hermione guardó su cámara digital en la guantera del auto y se acomodó el cinturón de seguridad. Harry también se acomodó su cinturón y emprendieron marcha. Para su fortuna, el automóvil de Hermione era de caja de cambios automática, como la camioneta que tenía en Inglaterra.
-Bueno, me vas indicando por dónde es – le dijo Harry.
-Claro, sigue derecho y yo te aviso dónde giras.
Para decir que Subway estaba cerca era una exageración. Se demoraron mas de media hora en llegar; primero por el tráfico que se formó a causa de ser una hora pico y segundo porque las distancias en la ciudad eran enormes.
-Y eso que no nos demoramos nada – comentó Hermione mientras Harry estacionaba frente al local –. Con el tráfico que nos tocó, creí que nos demoraríamos por lo menos una hora.
-¿Cómo hacen para vivir en una ciudad tan caótica? – inquirió Harry.
-Es la costumbre – admitió Hermione –. Además, lo que no encuentras en Divinyls, no lo encuentras en ninguna parte.
-¿Divinyls?
-Es como el Callejón Diagon en Londres, pero más grande. Su entrada está cerca del Times Square. Es la ventaja de vivir en la capital del mundo.
Ingresaron en el local, que a decir verdad era un poco pequeño. No tenía más de siete mesas para los comensales y tan solo habían dos vacías.
-Ve a ocupar una mesa – le dijo Hermione a James.
El niño obedeció y se sentó en una al lado de la gran ventana del establecimiento. Harry y Hermione se acercaron hasta el mostrador de comidas y un muchacho vestido de amarillo y gris les tomó la orden.
-Por favor: un sándwich de cordero con todo, pero sin queso – dijo Hermione –, también un sándwich de atún, pero sin cebolla y... – miró a Harry para saber qué pediría él.
-Y un sándwich de pollo – complementó él.
-Con todo, también – agregó Hermione – y de tomar, tres coca colas.
-Son cuarenta y siete con dieciséis – dijo el cajero.
Hermione se mandó una mano al bolsillo de su jean, pero Harry se le adelantó y pagó la cuenta. El cajero les dio una pequeña pirámide con el número seis, les dio la factura y repitió la orden por un micrófono adyacente a la caja registradora.
-¿Ya? – preguntó James cuando sus padres se sentaron frente a él.
-Ya casi – dijo Hermione –. Hay que esperar un poco.
-Me gusta este lugar – comentó Harry mirando la decoración del local.
Las mesas eran de madera color canela oscuro; cada mesa poseía dos sofás, pero sin apoyabrazos, muy parecidos a los que usaban las cafeterías de los años cincuenta; los colores de las paredes eran blancas y amarillo pálido, dándole mayor luminosidad al lugar y como cuadros utilizaban fotografías de la ciudad en blanco y negro. La música que se escuchaba era balada americana.
-Si, es muy acogedor – admitió Hermione.
-A mi solo me gusta los sándwichs – comentó James distraídamente jugando con el servilletero.
-No me extraña – dijo Hermione mirando de reojo a Harry –. Deja eso en su lugar, James.
El niño miró a Hermione y dejó el servilletero quieto, quitando las manos con mucha lentitud; cuando estaba a punto de bajarlas de la mesa, las volvió a colocar sobre el servilletero y lo cambió de lugar, dejándolo allí y retirando nuevamente las manos, no había apartado su mirada de la de Hermione. Ella se mantuvo impasible observando al niño. James colocó sus manos sobre el borde de la mesa, miró a Harry y le sonrió, para después volver a coger el servilletero y ponerlo junto a la ventana, donde finalmente lo dejó.
-Esta bien – dijo James al final. Suspiró y fijó su vista hacia la ventana, observando la calle y los transeúntes.
-Me gustaría saber – le dijo Hermione a Harry en voz baja – qué fue lo que hablaste con Libby.
Harry se volvió hacia ella, pues como estaba junto a la ventana, se había dedicado a contemplar a James.
-Creo que eso es algo entre ella y yo – respondió Harry en voz baja.
-¿Tiene algo de malo que me entere? – preguntó Hermione sin alterarse, para que James no se diera cuenta.
-No, pero es algo entre ella y yo.
-Me doy cuenta que no confías en mi – le reprochó Hermione –. Pero no importa, la conozco, y sé lo que te dijo.
Harry se acercó más a ella, quedando sus rostros muy pegados, para poder hablar con la voz aún más baja.
-Tú eras la persona en la que más confiaba en la vida – se limitó a decir él.
-No parece.
-Y según tú, ¿qué fue lo que ella me dijo?
-Me imagino que te habrá contado cómo nos conocimos, lo mucho que me ayudó cuando estuve a punto de... – cerró los ojos con fuerza apretando los labios y volvió a abrirlos – de perder a James...
-Lo siento – la interrumpió Harry.
-¿Qué es lo que sientes?
-Lo que te dije la noche que discutimos en tu casa: que te habías buscado lo que te pasó cuando llegaste aquí. Nunca pensé que... – dejó la frase inconclusa y miró al niño, que tenía la boca pegada al vidrio de la ventana e inflaba constantemente las mejillas.
-¡James! – llamó Hermione.
El niño se sobresaltó y la miró. El lugar del vidrio donde anteriormente tenía pegado los labios, estaba babeado. Hermione le dirigió una mirada reprobatoria y él se limitó a limpiar la zona con la mano.
-Ya... limpio – dijo James con timidez.
-Libby me dijo que era sietemesino – continuó Harry.
-Para ser más exactos, siete meses y dos semanas – dijo Hermione con su vista puesta en James, el niño volvía a jugar con el servilletero. Luego miró a Harry –. Me embarazaste a finales de Abril. Aquel día, después de la final de quidditch, cuando nos quedamos solos en la torre.
-¡Sándwich! – exclamó James.
Una muchacha estaba junto a ellos con una bandeja en la mano derecha y leyendo un cupón en la izquierda.
-El sándwich de cordero sin queso es para... – dijo ella.
-“Pala” mi – dijo James alzando una mano. La chica le puso sobre la mesa el sándwich.
-El sándwich de atún sin cebolla es...
-Para mí – la interrumpió Hermione. La chica repitió la labor y colocó el sándwich frente a Hermione.
-Y el sándwich de pollo es para mí – se adelantó Harry.
La mesera también puso el sándwich frente a Harry y luego colocó cada lata de coca-cola al lado de cada sándwich. Dejó unas pequeñas vasijas de plástico sobre la mesa que contenían diferentes clases de salsas y tomó la pirámide con el número seis. Antes de que se marchara, Hermione le dio una propina.
-Buen provecho – dijo Harry tomando su sándwich.
-Gi – dijo James con la boca llena.
Pasadas las dos de la tarde, salieron de Subway. Mientras caminaban hasta el auto, James se frotaba el estomago a causa de la llenura.
-¿Y “ahola” qué hacemos? – preguntó el niño cuando Harry emprendió camino.
-Vamos a casa, te bañas y te pones tu disfraz para que más tarde vallamos a pedir dulces – explicó Hermione con cariño.
-“Pelo”, si ya me bañé hoy – protestó James.
-Entonces, te bañas con agua caliente – intervino Harry.
-Siendo asi... – aceptó el niño con más entusiasmo.
-Bueno, me tienes que decir por dónde vamos a tu casa – le dijo Harry a Hermione –. Esta parte de la ciudad no la conozco.
-En realidad, nunca terminas de conocer a New York – comentó Hermione –. Hace casi cinco años que vivo aquí y apenas conozco la mitad de la ciudad.
Llegaron a la casa de Hermione a las tres de la tarde. Al ingresar en ella, Crookshanks los recibió maullando y con la cola estirada. James lo cargó en sus brazos y lo llevó a su habitación. Harry descargó la mochila de su hijo en el sofá de la sala para luego dirigirse a la cocina con Hermione. Al ingresar en ella se sorprendió de lo parecida que era a la de su casa: pintada en colores claros, con todos los electrodomésticos esenciales para la preparación de alimentos y dos puertas, una de ellas hacia el patio; la diferencia era que no tenía una mesa, en lugar de ella había un pequeño y delgado mesón con dos sillas de tres patas.
-Siéntate – le dijo Hermione con amabilidad.
-Viven muy bien – comentó Harry al sentarse.
-Se hace lo que se puede – dijo Hermione distraídamente mientras realizaba un complicado movimiento con la varita apuntando a una de las estanterías de la cual salieron un par de tazas –. La verdad es que Libby me ayuda muchísimo con los gastos de la casa.
Las tazas aterrizaron impecablemente en el mesón, frente a Harry y con otro toque de su varita sobre una tetera, Hermione hizo que pitara y de ella saliera té.
-¿Y por qué no viven con los padres de ella?
-Porque ahora viven en la costa oeste, viven en Seattle. ¡Accio galletas! – agregó apuntando a un tarro metálico que había al otro lado de la cocina.
El tarro atravesó la cocina y fue a parar impecablemente a las manos de Hermione. Lo abrió, lo dejó en el mesón y se sentó frente a Harry.
-Ahora si, quiero saber cómo es que conocías el nombre y la dirección de la escuela de James – le dijo a Harry después de dar un sorbo a su té –. ¡Puaj!, no tiene azúcar.
No utilizó la varita. Se levantó para buscar el azúcar en una de las estanterías, dándole tiempo suficiente a Harry para pensar su respuesta. Al sentarse nuevamente frente a Harry y luego de echar dos cucharadas a su taza, lo miró exigiendo una respuesta.
-Fue gracias a Ron – admitió Harry.
-¡Ron! – dijo Hermione arqueando las cejas.
-Si, parece mentira, ¿verdad?. Pero fue él quien encontró a James, lo hizo a través de Internet.
-Pero no lo habría encontrado si él no supiera su nombre – comentó Hermione con suspicacia.
-Yo se lo dije – respondió Harry sin mirarla, disimulando que estaba poniéndole azúcar a su té.
-¿Tú?... Pero ¿cómo? ¿cómo supiste que tuve un niño y que se llamaba James?
-Es que... – masculló Harry, dejó a un lado la taza y la miró –. Es que los vi en el verano, en Londres.
Hermione abrió los ojos como platos y también dejó a un lado su taza de té.
-¿Que nos viste? – repitió ella muy sorprendida.
-Si, fue el día de mi cumpleaños...
-En el centro comercial – lo interrumpió Hermione.
-En la librería del centro comercial – puntualizó Harry.
-Pero... pero... ¡yo no te vi.! Y... y... ¿cómo sabias que era el niño?
-Yo tampoco te había visto – admitió Harry –. Pero reconocí tu voz, y estabas allí, llamándolo y estirándole la mano, mientras Libby pagaba la cuenta de sus compras. Fue increíble, tan solo habían pasado unos instantes desde que hablé con él cuando me entero que era mi hijo.
-¿Tú eras el fanático de los Yankees? – preguntó Hermione en un hilo de voz.
-Si – respondió Harry. Hermione se tapó la boca con una mano.
-¡No puede ser! – susurró Hermione –. ¿Y por qué no nos abordaste? ¿por qué no nos detuviste?
-No pude – dijo Harry con amargura –. No pude reaccionar a tiempo – explicó él ante la mirada de Hermione –. Cómo crees que me sentí después de verlos en un momento y en un lugar tan inesperado, cuando creía que todo estaba perdido.
-Pues eres bastante lento, Harry – opinó Hermione con descaro.
-¿Cómo puedes decirme eso? – preguntó él muy indignado.
-Es la verdad – dijo ella luego de sorber otro poco de su té –. Por eso dejaste de buscarnos, ¿no?
ZUM
Entre ellos pasó volando una pequeña esfera dorada con alas, que recorrió la cocina describiendo complicadas trayectorias: unas rectas con agudas curvas, espirales y pequeños círculos.
-¡James! – exclamó Hermione –, ¿qué te he dicho?
-¿De qué? – gritó el niño a lo lejos.
-¡De qué va a ser! – dijo Hermione con sarcasmo –. De la snitch.
La pequeña pelota dorada seguía dando su recorrido por la cocina. Crookshanks apareció en escena nuevamente y saltó con mucha habilidad sobre el mesón, siguió con su vista a la snitch y se lanzó hacia ella cuando la vio cerca. Hermione lo cogió en el aire y Harry agarró la snitch.
-Es que se me escapó – dijo James cuando llegó a la cocina.
-Ten más cuidado con eso, por favor – le dijo Hermione con seriedad mientras dejaba a Crookshanks en el suelo –. Acuérdate que vivimos en una zona muggle.
-Pues yo si me “acueldo” – admitió el niño –, “pelo” ella no – añadió señalando la mano de Harry que tenía firmemente agarrada la snitch.
-¿Creen que es graciosos? – preguntó Hermione cuando Harry y James intercambiaron sonrisas cómplices.
-Si – respondieron ambos al unísono.
Hermione los miró con los ojos entornados.
-Dame aca – le ordenó a Harry estirando la mano.
-¿El qué? – preguntó él aguantándose la risa a causa de la cara de Hermione
-La snitch.
-No – dijo él escondiendo la mano tras la espalda.
Hermione rodeó el mesón y se lanzó sobre Harry, tratando de arrebatarle la pelotita. Se formó un forcejeo entre ambos y lejos de tornarse en violento, se volvió un juego de niños pequeños por una paleta.
-Vamos, puedes hacerlo mejor – le decía Harry entre risas arrinconándose contra la pared para proteger mejor la snitch.
-Ya veras lo que te pasará por retarme, Harry – le advirtió Hermione.
Mientras seguían forcejeando, James se sentó y Crookshanks volvió a saltar sobre el mesón. Niño y gato observaron muy atentos la batalla campal ladeando levemente sus respectivas cabezas hacia la derecha y en completo silencio. Aprovechando que Harry estaba arrinconado contra la pared, Hermione le agarró el cuello con su brazo derecho y lo ladeó hacia la izquierda para así con su mano derecha llevarla directamente a la espalda de Harry y cogerle la mano donde aferraba la snitch.
-¡Uy!, no Hermione, me vas a lesionar – le decía Harry arrinconándose más contra la pared. Sentía como su mano y la de Hermione se aplastaban contra ella.
-Entonces, damela – dijo Hermione en tono melosamente peligroso e inclinando más a Harry hacia la izquierda.
-No – dijo Harry en un hilo de voz, estaba perdiendo el equilibrio.
-Damela – repitió Hermione inclinando más a Harry hasta casi doblarle por completo la cintura –. Es mía.
-No, es mía – la contradijo James desde su excelente ubicación en el mesón.
-Si – coincidió Harry, sentía que su cintura y cuello se partirían.
Con un último esfuerzo, Hermione terminó de inclinar a Harry. Estando a punto de perder el equilibrio, él la tomó de la cintura con la mano que le quedaba libre. Si se iba a dar contra el suelo, no lo haría solo. Y así fue. Ambos cayeron y Harry recibió el mayor daño, ya que además de su propio peso también recibió el peso de Hermione. Los dos gritaron porque las manos con las que estaban forcejeando por la snitch fueron aplastadas por el peso de sus cuerpos y estriparon a la pelotita, a Harry se le ladearon las gafas. James soltó una carcajada y el gato movió su cola de cepillo, Hermione miró a si hijo y el niño continuó burlándose sin dejarse intimidar por la mirada amenazante de su madre.
-Harry, mi mano – se quejó Hermione –. Levántate.
-No puedo. Estas encima mío.
Hermione se sonrojó y con un evidente esfuerzo se levantó un poco, dejándole espacio suficiente a Harry para que hiciera lo mismo. Harry la imitó y las manos quedaron libres, al igual que la snitch, la cual salió volando como si fuera una mosca tonta o si estuviera muy borracha. A causa del aplastón, la pelotita volaba de una manera muy lenta y parecía que en cualquier momento caería al suelo. Hermione se levantó con rapidez para cogerla, pero Crookshanks se adelantó y con un gran salto, la agarró con la boca.
-Crookshanks – le reprochó Hermione.
El gato fue hasta donde James, saltó nuevamente sobre el mesón y se sentó frente a él. El niño estiró una mano y el felino puso en ella la snitch. James la agarró firmemente y acarició la cabeza de Crookshanks. El gato saltó nuevamente al suelo y fue hasta su dueña y se enroscó en su pierna.
-Oportunista – le recriminó ella en susurro. Crookshanks no le hizo caso. Luego levantó la vista hacia James.
-Ya... baño – dijo el niño y salió disparado de la cocina.
-¿Y a ti qué te pasa? – le preguntó a Harry mientras se frotaba la mano donde recibió el peso. Harry aún seguía en el suelo.
-Que me duele todo, y parece que me has lesionado – contestó él acomodándose las gafas. Después se apoyó sobre la mano que estuvo fuera de peligro durante el forcejeo y se levantó con lentitud haciendo una mueca de dolor.
-No es para tanto.
-Por si no lo sabias, soy deportista, y necesito que mi cuerpo esté sano para poder comer – dijo Harry sentándose de nuevo para poder terminar con su té.
-Si lo sabia – repuso Hermione sentándose de nuevo frente a Harry –. Juegas con los Cannons desde que salimos del colegio ¿no?
-¿Cómo lo sabes? – preguntó Harry, desconcertado.
-Me gusta estar informada – se limitó a decir para luego beber de su té.
Harry comprendió que no era oportuno hablar más sobre el asunto y prefirió cambiar de tema.
-¿Y, de qué se va a disfrazar James?
-No te vallas a reír – le advirtió Hermione.
-No lo haré – aseguró Harry.
-Será... – Suspiró – de Bob Esponja – y finalizado eso negó con la cabeza mientras se llevaba la taza de té a los labios.
-¿Qué tiene de malo que se disfrace de Bob Esponja? – preguntó Harry sin poderse contener ante la actitud de Hermione.
-De malo, nada. Pero se disfrazó de lo mismo el año pasado – respondió distraídamente segundos después frotándose la muñeca.
-Bueno, mientras se sienta cómodo con lo que utilice... – comentó Harry hurgando en el tarro de galletas.
Crookshanks se acercó a Harry y con una de sus patas le golpeaba la pierna para que le tirara una galleta. Harry cogió una de más y se la tiró al suelo. En agradecimiento, el gato maulló.
-Si, creo que si – coincidió Hermione antes de finalizar con su té.
Harry también finalizó con su merienda y mientras Hermione hechizaba las tazas para que se lavaran solas, él se encargó de tapar el tarro de galletas y ponerlo en su lugar.
-¿Quieres ver televisión? – preguntó Hermione. Harry asintió.
Salieron de la cocina, fueron hasta la sala y Harry se sentó en el sofá frente a la chimenea. Hacia la izquierda había un armario de dos puertas, color blanco envejecido Hermione lo abrió de par en par y dentro estaba el televisor. Cogió el control remoto y se lo dio a Harry.
-¿Y qué canal me recomiendas? – le preguntó Harry pasando lentamente de un canal a otro.
-A mi me gusta Discovery Magic.
-¿Discovery Magic? – repitió Harry deteniéndose en su cambio de canales y la miró – No me digas que son de los mismos de Discovery Channel.
-Si – confirmó Hermione, sentándose en una butaca junto al sofá – Ellos son de esas organizaciones que le van a todos los mercados.
-Entonces, solo tienes canales mágicos aquí.
-No – dijo Hermione – El cable es mágico. Pero la gran mayoría de canales son muggles.
-No sabía que existiera un cable mágico – dijo Harry muy sorprendido.
-Bueno, es que, la magia en Estados Unidos tiene mucha interacción con el mundo muggle – admitió Hermione –. Más en ciudades tan grandes como esta. Así que los magos han aprendido a vivir camuflados entre los muggles, pero sin dejar a un lado la mayoría de sus costumbres y a los muggles no se les hace raro porque piensan que son inmigrantes.
-Parece muy cómodo vivir aquí.
-Es muy cómodo vivir aquí.
Ante su curiosidad, Harry sintonizó el canal Discovery Magic. En ese horario estaban transmitiendo un especial sobre las esfinges griegas y egipcias. Las esfinges griegas tenían un significado muy siniestro: simboliza el mundo subterráneo la violencia gratuita y la destrucción. Las esfinges egipcias simbolizan realeza, fertilidad y vida después de la muerte. Mostraron imágenes de ambas, aunque las dos tenían cuerpo de león y la cabeza y el torso de humanos, solo las griegas tenían alas y rostro y pechos de mujer.
-Fue una esfinge griega la que me dijo el acertijo en el Torneo de los Tres Magos – dijo Harry por lo bajo.
Hermione no dijo nada, solo lo miró. Permanecieron en silencio hasta que finalizó el programa y comenzó otro sobre las leyendas de los bosques prohibidos creadas por los muggles en la selva amazónica de Brasil, Perú y Colombia.
A las cuatro y media James se reunió con ellos. Llevaba el cabello mojado y en una mano una gran esponja color amarilla, vestía de camisa blanca con una corbata roja y unos pantalones de largo hasta la rodilla también de color café, aunque las prendas las tenía mal puestas, torcidas. Harry se fijo en que su hijo tenía las mismas piernas delgadas con rodillas nudosas que él poseía en su niñez.
-Listo – dijo James muy contento.
-¿No te queda pequeño ese disfraz? – le preguntó Harry.
-No – contestó Hermione tratando de acomodarle la ropa al niño –. Le apliqué un encantamiento de extensión.
-O sea, que voy a “podel” “usalo” hasta que “clesca” más – concluyó James con una sonrisa – ¿Dónde esta mi bolsa de dulces?
-La dañaste el año pasado – le recordó Hermione – en tu afán de comerte los dulces muy rápido.
James hizo una mueca de disgusto.
-No te preocupes – lo tranquilizó Harry –, yo haré una para ti. ¿Tienes una hoja o un pergamino que no utilices? – le preguntó a Hermione.
-Claro – dijo ella. Se levantó, fue hasta el closet donde estaba el televisor y de un cajón bajo sacó un pedazo de pergamino.
Se lo dio a Harry y él con un golpe seco de la varita lo transformó en una amplia bolsa de papel.
-Ahí tienes – le dijo Harry a James pasándole la bolsa –, para que no te midas esta tarde.
-Si “señol”

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Yo de nuevo por acá. Disculpen la tardanza (conste que no concidero que esperar dos semanas sea mucho), pero estaba muy ocupada disfrutando de los placeres mundanos de la vida (no sean mal pensados) y quería darme un respiro con relación al fict. Espero que les haya gustado mucho éste capítulo y que me dejen sus comentarios sobre él.

· The Dark Lady: Me alegra muchísimo que la historia te haga reír. Escribo muchas cosas cómicas y optimistas porque a mi me encanta leerlas en otras historias, pero como de ese tipo casi no encuentro, pues me desahogo en este fict.. Cuídate mucho.

· Alejandra: Gracias por tus buenos deseos por mi cumple como bruja escritora. Aquí en Colombia el tráfico también es pesadísimo, especialmente en Bogotá (como en todas las capitales del mundo, me imagino que Ciudad de México es peor porque es la ciudad más poblada del mundo), hace un año cuando estuve por esas tierras me tocó estar en un trancón de 3 horas y eso que me dijeron que era de los mas cortitos... casi me muero del estrés. Aquí la gente es muy, muy, muy loca para manejar y en NY son más respetuosos porque allá se cumple la ley o se cumple, lo que pasa es que por la cantidad de gente y automóviles, pues el tráfico es más severo. En éste capítulo hay más de Harry/James, cada día me gusta más ese niño, no es que lo haya escrito de una manera perfecta, porque él también tiene sus defectos, pero me quedó tan adorable que en ocasiones deseo que mi hijo fuera así (aclaro que es para cuando me decida a tener uno) Si quieres saber si Hermione perdonará pronto a Harry, pues sigue leyendo el fict. Besos.

· Kachorra Potter: ¿Tierno el abrazo de la parejita? Pues era un momento muy especial como para desaprovecharlo, ¿no crees?. Ron nunca va a dejar de ser así, haciendo su voluntad... Harry aprenderá a ser para poco a poco, ¡pobre!, no tiene ni idea cómo hacerlo, pero usará el sentido común para que todo salga bien. Y nunca está de más que te digan que escribes bien, así que por eso... ¡Muchas gracias! Ojalá éste capítulo te haya gustado. Cuídate mucho.

· Maxi: Uf, si, hace mucho que no me dejabas un review... gracias pro acordarte de mi. Como leíste en éste capítulo, las cosas van avanzando poco a poco. Si Harry y Hermione se van a reconciliar, pues, para eso tendrás que seguir leyendo y esperar. Muchas gracias por tus felicitaciones de mi aniversario brujil y cuídate.

· Nelly: Sé que éste capítulo te gustó, igual que el anterior. Harry y Hermione arreglaran sus diferencias poco a poco, no necesito de Tamara para que las complique aún más cuando entre nuestra pareja la confianza se perdió por completo desde hace mucho. No entiendo por qué esperas que Libby y Ron estén juntos, eso me suena a que no estas del todo segura y creo que he puesto pistas suficientes para que descubran qué sucederá con ellos dos. Quizá Hermione y James vallan a ver jugar a Harry, pero no por el momento, más adelante me entenderás y por lo otro (que los tres, Hermione, James y Libby se trasladen a Inglaterra también). Ya respondí a tus preguntas y ojalá quedaras satisfecha. Besos.

· Bruja de Salem: Hola, estoy muy bien, gracias. Aquí está el nuevo capítulo para que lo disfrutes y me des tu opinión. La imaginación la tengo gracias a mi signo, soy géminis y siempre ando en las nubes. ¿Ron y Libby juntos? No sé por qué me siguen preguntando eso, la cosa no es muy obvia, pero he dejado pistas sueltas para que se den cuenta. Muchas gracias por tu mensaje y un abrazote.

· Carolina V: Tu mensaje es del capítulo 7, espero que desde entonces, los capítulos que he montado también te hayan gustado. Suerte.

· Andreina: Estoy muy bien, gracias. He aquí el capítulo 10, para que lo disfrutes y sigas riendo (eso espero). Tu también preguntándome si pasará algo entre Ron y Libby... me siento como Rowling cada vez que le preguntan por Harry/Hermione. Para tu deleite, aquí encontraste más de Harry y Hermione, y para los próximos capítulos también. Un beso.

· Hedwig_LLC: Hace poco ingresé a la página web que creaste de H/Hr, casi toda está en construcción pero me gustó mucho el póster que hay en la pagina de inicio, ¿dónde lo conseguiste? ¿Al fin me vas a ayudar con lo de la firma para el clan? Y tienes razón, me estas hakeando la mente porque eso que me propones de Ron y Harry pues ya está escrito, pero de una manera completamente diferente, sólo tienes que esperar un poquito. Gracias por tu mensaje y cuídate.

· Alex: Muchas gracias por tu mensaje y tu apoyo. ¿qué tal éste capítulo? Un abrazo.

· Eli: Tu si entiendes porque la trama va avanzando poco a poco T_T gracias. ¿Te gustó este capítulo? Me dices. Cuídate.

· Lain Black: Hola, pues bien guey (creo que se dice así). Gracias por tu sugerencia para la mochila de James, la verdad eso lo había pasado por alto porque creí que era muy exagerado, pero me hiciste caer en cuenta y aquí lo añadí. Me dejas tu mensaje para saber qué te pareció.

· Cammilita: ¡Yo también me he enamorado de James! Pero cuidado que Hermione nos pueden demandar por corrupción de menores, jajaja. Aquí tuviste el capítulo 10 y me escribes para saber tu opinión. Espero volverte a encontrar en el msn. Besos.

· Piolina Palmera: Hola. ¿También cumples un año como escritora? ¡Felicitaciones a ti también! Si echabas de menos el H/Hr, pues creo que con este capítulo quedaste satisfecha, ¿no? Y otro beso.... no sé, quizá más adelante (risa maniática) El fict que me recomendaste ya lo descargue pero no he tenido tiempo de leerlo, en cuanto lo haga te digo. Un beso.

· Magui: Tranquila que tu mensaje alcanzó a ser contestado. Sabes, eres la primera que me dice que Hermione aprovecha cualquier cosa para estar con Harry, ¡que mente la tuya! Yo también espero volver a hablar contigo... Cuídate.

· Hermione_de_Potter: Para que veas, éste capítulo estuvo más familiar que el anterior ¿te gustó? Y fíjate que también puse cosas tiernas. Un beso.

· Gaya Lunae: Uf, alcanzaste a poner el mensaje... ¡niña de buenas! Las vacaciones, como todo lo bueno en la vida dura poco, poquísimo, pero sirve mucho para valorarlo. Te dije que si Libby y Ron llegaran a tener algo primero tendrían que ser amigos, para conocerse y saber cuales son los gustos y disgustos de cada uno, esas son las bases de las verdaderas relaciones (tal cual Harry y Hermione). Bueno, Harry y Hermione poco a poco van resolviendo las cosas, ya sabes que me gusta que se desenvuelva despacio y con lógica, sin estropear el estilo literario que llevo hasta el momento. Yo no me preocuparía de Ginny, a fin de cuentas ella ya tiene su media naranja, más bien estaría pendiente de la convencida de Tamara. Espero que te haya gustado el capítulo. Besos.



Bueno, no es más. Muchas gracias por sus mensajes y recuerden que los quiero mucho.


Darla Gilmore
11
CARAMELO EN LA CENA


Después de que James tuvo su disfraz de Bob Esponja debidamente acomodado, los tres salieron de la casa acompañados por Crookshanks al cual James le había puesto una chaqueta de motociclista color negra tamaño miniatura, ideal para el animal y debido a ella caminaba como si estuviera saltando. En el andén de la casa vecina se encontraron con una señora que acompañaba a un grupo de más o menos siete niños, todos de edades diferentes y disfrazados de monstruos como momias, vampiros y fantasmas.
-¡Ross! - dijo la señora -. No le pegues a tu hermano, no vez que es más pequeño. Y tú, Tiffany, no vuelvas a patear la puerta o le digo a tu madre.
Los tres avanzaron hasta la puerta y llamaron. Un anciano les abrió.
-"Tliqui", "tliqui", halloween - canturreó James agitando su bolsa de dulces.
-Hola, pequeño - saludó el anciano con mucha energía tocando la espuma que el niño tenía sobre la cabeza -. Ya me imaginaba que no faltaría Bob Esponja.
-Es lo "mejol" de lo "mejol" - dijo James con una sonrisa.
-Pues si, es un disfraz mucho más bonitos que esos horripilantes monstruos - comentó el anciano mientras depositaba en la bolsa de James una gran cantidad de caramelos -. Bien hecho que no lo hayan disfrazado de esos bichos - les dijo a Harry y Hermione.
Ambos se miraron y no dijeron nada.
-Muchas "glacias", "señol" Don Anciano - le dijo James cuando cerró su bolsa.
-Disfruta mucho de los dulces, pequeño. Y no estaría mal que le dieras unos cuantos al gato - añadió el anciano mirando a Crookshanks que se había sentado estratégicamente al lado de James. El niño asintió.
Siguieron su camino, visitando todas las casas por las que pasaban, encontrándose con grupos de niños disfrazados de toda clase de personajes. Harry vio a varios disfrazados como el mago Gandalf, también varios súper héroes muggles y muchas niñas disfrazadas de brujas, aunque bastante siniestras. Se demoraron casi cuarenta minutos en visitar todas las casas de la calle donde vivía Hermione, principalmente porque tuvieron que esperar varias veces para que le tocara el turno a James de recibir los dulces o porque se encontraban con amiguitos suyos en el recorrido. Algunas casas tenían colgadas en la puerta figuras de gatos negros y murciélagos, o calabazas con fantasmas; pero la decoración que más le gustó a Harry fue la de los jardines, en ellos habían pequeñas estatuas de brujas muy feas, con gnomos muggles y calabazas con velas o bombillos, seguramente para encenderlos al anochecer. Avanzaron una calle más y James ya comenzaba a tener problemas con su bolsa de dulces.
-"Cleo" que no me van a "cabel" todos - dijo él con pesimismo.
La bolsa estaba casi llena y debido al peso, en cualquier momento se desfondaría.
-No te preocupes - le dijo Hermione tomando la bolsa -. Yo te la arreglo - Se sentó en el prado con la bolsa entre las piernas -. Harry, siéntate y cúbreme.
Harry se sentó al lado de ella, hasta Crookshanks sabía lo que tramaba porque se parqueó al otro lado de Hermione con su cola muy levantada para tapar la visión de los curiosos. Harry abrió su chaqueta y Hermione puso la bolsa casi dentro de ella apoyando su cabeza en el hombro de Harry. Apuntó con su varita murmurando algo y segundos después le dio la bolsa a James.
-Ya está - le dijo al niño como si nada. Varias personas que pasaban por allí la miraron con curiosidad al verla a ella, a Harry y al gato sentados en el prado, pero siguieron su camino.
-Uff, menos mal - comentó James muy contento -, y ya no pesa nada.
-James, chist - le advirtió Harry llevándose un dedo a los labios. El niño también se llevó un dedo a los labios y asintió.
Continuaron visitando las casas del sector, Harry calculó que habían estado en por lo menos seis calles diferentes ya que varias veces cambiaron de dirección y en vez de seguir hacia el norte, desviaban hacia el occidente. El tiempo pasó muy rápido y pronto cayó la noche y con ella llegó una fría brisa, común de la temporada de otoño. Eran mas de las siete y James se dejó caer sobre el prado de un jardín, cerca de unas calabazas que servían de faroles, muy agotado por la caminata. Crookshanks se sentó a su lado rascando la cabeza en su brazo.
-Creo que es hora de irnos a casa - comentó Harry sentándose al lado del gato -, James está muy cansado.
-No, no es "cielto" - protestó el niño negando con la cabeza enérgicamente.
-Estoy de acuerdo contigo - le dijo Hermione a Harry, se arrodilló frente a James y levantando su barbilla agregó -: ¿No estás cansado? ¿ ni siquiera tienes un poco de hambre?
El niño permaneció en silencio durante unos segundos, mirando los escudriñantes ojos de su madre para luego asentir con la cabeza.
-"Pelo", ¿qué vamos a "comel"?
-¿Comida china? - le dijo Hermione a Harry.
-Sí, rico.
Hermione sacó de su chaqueta su teléfono móvil y realizó la llamada para el domicilio.
-Bueno, el repartidor se demora un poquito, así que tenemos tiempo de ir a casa - comentó Hermione levantándose del suelo.
Harry también se levantó, pero James no lo hizo. Los miró a ambos y dijo en voz baja, que sonaba a culpabilidad:
-Es que... estoy cansado.
Harry y Hermione se rieron.
-Entonces, yo te cargo - dijo Harry hincándose frente a James.
Le dio a Hermione la bolsa de dulces y cargó al niño. Crookshanks se levantó y camino junto a ellos de regreso a casa. Hermione le quitó a James la gran esponja que tenía en la cabeza para que esta no le estorbara a Harry. El niño abrazó en cuello de Harry con su mano derecha y apoyó la cabeza en el hombro derecho de Harry. Nada más en llegar al jardín de la casa de Hermione, se parqueó delante de ella un automóvil muy viejo, con letras chinas pintadas en rojo que ocupaban casi toda la carcasa del carro. De él bajó un chico muy joven con una bolsa plástica llena de cajas medianas.
-Buenas noches - dijo el chico haciendo una inclinación oriental -. Su pedido. Son sesenta con veintisiete.
Hermione le dio el dinero al chico y recibió la bolsa. El joven salió corriendo de allí y se marchó. Cuando subían las escaleras, sonó un frenazo. Ambos se volvieron para ver, hasta James levantó la cabeza para observar. El frenazo lo había dado un automóvil convertible azul oscuro que en esos momentos estaba cubierto.
-Libby - dijo Hermione.
Y si era ella, pero el que conducía era Ron. Ambos se bajaron con antifaces en sus rostros. Libby llevaba uno que cubría la mitad de su cara y que estaba lleno de plumas de muchos colores. Ron tenía uno negro, parecía El Zorro. Además, ambos llevaban bolsas pequeñas color naranja.
-Dulces - les dijo Ron muy contento agitando su bolsa.
-¿Ustedes pidieron dulces? - preguntó Hermione son sorna.
-Nosotros no - dijo Libby -. Todos los que estábamos.
-Y éramos como diez - continuó Ron como si nada - Pero no es que los hubiéramos pedido, es que nos lo dieron.
-Si - confirmó Libby - Nosotros íbamos por la calle, con estos espectaculares antifaces y los automóviles paraban y nos daban dulces. Ni modo de decirles que no. Y parece que no fuimos los únicos a los que nos fue bien - le comentó a Ron -. Mira la bolsa que tiene Hermione.
-Es mía - dijo James -. Hay un pocotón.
Todos ingresaron a la casa. Harry bajó a James y se sentó con Ron en la sala. Hermione, Libby y el niño fueron hasta la cocina.
-Y, ¿cómo fue todo? - le preguntó Ron mientras hurgaba en su bolsa de dulces.
-Muy bien, la obra de James fue sensacional - contestó mientras le quitaba la chaqueta a Crookshanks.
-¿Y con Hermione? - preguntó el pelirrojo en voz baja quitándose el antifaz.
-Normal, ya sabes - dijo Harry observando como el gato se restregaba sobre la alfombra que tapizaba la sala, agradecido de no llevar más esa prenda.
-La echó - dijo Ron en un susurro.
-¿Qué?
-Que Hermione echó a Libby - continuó Ron mirando a que las chicas no aparecieran por allí -. Fue después de que llegaran de Inglaterra.
-¿Que la echó? - susurró Harry muy sorprendido - ¿por qué?
-Pues por qué va a ser, por llevar a James a escondidas. Pero no te preocupes que a la media hora Hermione se arrepintió y limaron asperezas. Por ese problema es que Libby no puede darnos la dirección de la casa para que utilices la red flu.
-Ya se me hacía raro que Hermione no hubiera armado un problema por eso - dijo Harry.
-Pues si - coincidió Ron -, ya sabes lo delicada que es.
-Pero, de todas maneras estuvo mal hecho por parte de Libby llevar a James sin decirle nada a Hermione - admitió Harry - ¿qué tal que les hubiera pasado algo?
-Eres bastante optimista - le dijo Ron con vehemencia, luego se metió a la boca un caramelo.
En ese momento James llegó donde ellos y se sentó al lado de Harry.
-Fui a "lescatal" mis dulces - les dijo agitando su bolsa.
-¿Y cuántos recogiste? - le preguntó Ron con mucho interés.
-Muchos, "mila" - y volcó sobre la mesa de centro todo el contenido de su bolsa.
Sobre la mesa se formó una montaña de caramelos. Ron se quedó estupefacto ante la visión que tenía: habían tantos caramelos, que muchos de ellos caían al suelo y a pesar de estar sentado, el pico de la montaña estaba casi a la altura de su cabeza.
-¿Serán suficientes para satisfacerte? - le preguntó Ron a James.
-"Plobemos" - respondió el niño.
Cogió uno de los caramelos, lo desenvolvió y se lo metió a la boca.
-Si, "cleo" que si.
-Por tu bien, es mejor que no te los comas todos esta noche - le dijo Harry.
-¿Por qué? - preguntaron a la vez Ron y James, aunque James dijo: "pol" qué.
-Porque te puede doler el estómago - argumentó Harry.
-Eso no "impolta" - dijo el niño -, ya se "quitalá".
-¿Y crees que eso le bastará a tu madre? - le preguntó Harry.
-No - contestó James abriendo los ojos como platos.
-Vez, es por tu bien - dijo esta vez Ron.
James comenzó a guardar los dulces en su bolsa, llenando sus pequeñas manos de caramelos, así que no se notaba que disminuyera la gran montaña que había sobre la mesa de centro. Harry lo detuvo y con un sencillo conjuro, todos los dulces ingresaron volando a la bolsa. Hermione y Libby se reunieron con ellos, ambas llevaban levitando sobre bandejas las cajas de arroz chino y cinco vasos con un jarrón y Libby también se había quitado su antifaz.
-A comer - anunció Libby alegremente colocando la bandeja con las cajas de comida donde antes estaba la montaña de dulces.
-¿Y, qué es eso? - preguntó Ron acercándose para olfatear las cajas.
-Es comida china - contestó Hermione poniendo la bandeja de las bebidas al lado de la bandeja de las cajas -. Y no es necesario que lo olfatees, Ron.
-No pretenderás que me coma eso sin saber su procedencia - le dijo Ron señalando las cajas.
-No te preocupes - intervino Libby -. Hermione solo come cosas que hayan pasado por todos los controles existentes de calidad.
-Siendo así...
Cada uno cogió una caja de la mesa, media aproximadamente veinte centímetros de alto y en la parte superior se abría jalando hacia los extremos las dos pestañitas que unidas formaban una especie de flor. Como cubiertos utilizarían cada uno un par de palillos chinos, que les costó bastante utilizar.
-Uno no puede comer nada con esto - se quejó Ron cuando trataba de retener un poco de arroz con unos trozos de verduras en ellos -, te lo vas a llevar a la boca y ya no está.
-Que idiotez - susurró Hermione. Dejó a un lado sus palillos, sacó su varita y apunto a uno de ellos, convirtiéndolo en tenedor -. Mucho mejor.
Los demás la imitaron, menos James, que los miró con una mezcla de asombro y envidia.
-¿Y yo? - les dijo, a ninguno en particular, agitando los palillos en lo alto.
-Pásamelos - le dijo Ron. Al tener uno en la mano le dio un golpe seco con la varita y lo convirtió en una cuchara muy torcida. Se la pasó a James.
-"Glacias", Ron, me gusta mucho.
Continuaron comiendo animadamente, mientras Libby y Ron les contaban lo que habían hecho durante todo el día. Primero fueron a Yoguen Früz, donde Ron se compró un enorme helado; después fueron a Albany, la capital del estado de New York, donde permanecieron el resto del día con los amigos de Libby, todos magos y brujas, y los cuales le enseñaron a Ron a jugar el quodpot. En el juego hay once jugadores por equipo, los miembros de un equipo se pasan entre si la quod o quaffle modificada y tratan de meterla en el pot del otro extremo del campo antes de que explote. El jugador al que le explote la quod en las manos debe abandonar el terreno de juego. Una vez la quod está segura en la pot (un pequeño caldero que tiene una solución que impide que la quod estalle), el equipo anota un punto y entonces se saca una pelota nueva al campo de juego.
-Pero no hay nada como el quidditch - dijo el pelirrojo en tono convincente al finalizar el relato.
-Pues, no sé que le ven al quidditch - comentó Libby distraídamente mientras se servia más bebida - Es más emocionante ver como a tu oponente se le estalla la quod en la cara, o como tiene que salir volando como una flecha hacia la pot para que no le estalle la pelota.
Levantó la vista para ver que Harry y Ron la miraban como si fuera una pequeña babosa. Ella no se dejó intimidar y se bebió su vaso como si nada para al final soltar un suave eructo.
-Libby - le reprochó Hermione.
-¿Qué?
-No lo hagas delante de James, por favor.
-Pues él debería aprender - opinó Libby -, en las escuelas muggles el que no sepa eructar es un perdedor, en especial para los chicos.
-¿Aquí tienen esa costumbre? - le preguntó Harry muy asombrado.
-Claro, es más, hasta hacen campeonatos. Yo participé en varios y gané algunos. Lo malo es que cuando vas a una escuela de magia, no es tan bien visto.
-¿Por qué lo dices? - le preguntó Hermione temiendo la respuesta.
-Porque en más de una vez me pusieron a escribir a causa de eso - respondió Libby con desdén, se aclaró la garganta y recitó -: Un eructo no es una respuesta, ó, "El ministro lo hizo" no es excusa, ó, No gané la Orden de Merlín de eructos, No estoy acá con una beca erúctica, La primera enmienda no habilita a eructar...
-¿La primera enmienda? - preguntó Ron entre risas.
-Es la constitución - explicó Libby - En Estados Unidos permitió la libertad de expresión.
-Entonces, a causa de tu encantadora costumbre te pusieron a copiar varias veces - dijo Hermione en tono burlón.
-No solo a causa de esa - le dijo Libby con solemnidad, parecía enorgullecerse por los castigos recibidos -, entre otras me pusieron a escribir: No dormiré mientras soy educada, No tengo poder de abogada sobre las de primer año, No pediré helado a gritos, Un mono entrenado no podría enseñar defensa personal muggle, Mi suspensión no fue mutua...
Todos estaban rojos de la risa, Libby se sintió halagada.
-Al único de nosotros que no la pusieron a copiar en el colegio fue a Hermione - comento Harry cuando pudo contener su risa.
-Me lo imaginaba - dijo Libby -. Aunque, si lo hubiera hecho, le hubieran puesto a copiar: No destacaré la ignorancia del cuerpo docente.
Finalizaron con su comida, aunque James fue el único que no lo hizo, dejó la mitad de la caja llena ya que no podía comer más. Ron se ofreció voluntariamente a terminar con ella.
-Evanesco - exclamó Hermione apuntando con su varita a las cajas que estaban sobre la mesa, al instante desaparecieron.
-¿A dónde van cuando dices eso? - le preguntó James.
-Directo a la basura - explicó Hermione -. Cuando pronuncias ese hechizo lo haces pensando en el lugar donde quieres que aparezcan.
-¿Me dejas "intentalo"? - le preguntó James con una sonrisita.
-No - dijo de plano Hermione guardándose la varita en la chaqueta -. Cuando estés en el colegio.
-Ya estoy en el colegio - argumentó James con impaciencia.
-En el colegio de magia - puntualizó Hermione.
James arrugó el ceño y cogió su bolsa de dulces para sacar varios caramelos.
-Y cambiando de tema - dijo Hermione mirando con recelo a James -, ¿Qué tal te ha parecido Estados Unidos, Ron?
-Admito, y me sostengo en mi palabra, que me ha gustado mucho. "Mankatan" es espectacular.
-Manhattan - lo corrigió Hermione.
-Como sea, me entendiste - le dijo Ron sin darle importancia -. Pasamos por allí de volada y cuando miras los edificios, sientes que se te vienen encima... ¡Wow!, que sensación más rara.
-En otra oportunidad, subimos al Empire State - le propuso Libby -. Te hubiera llevado al World Trade Center, pero... bueno, ya sabes lo que pasó.
-¿Las torres que se cayeron con los avionasos? - preguntó Ron, Libby asintió con tristeza - Si, es una lástima lo que ocurrió. Cada mundo tiene su Señor Tenebroso.
Entre todos ellos se formó un tenso silencio, del que al parecer James no se había dado cuenta ya que estaba desenvolviendo tranquilamente lo que la parecer era su tercer caramelo.
-¿Y cómo te parecieron los amigos de Libby? - le preguntó Hermione para romper el hielo.
-Me cayeron muy bien...
-A Ron le gustó Wendy - le susurró Libby.
-Eso no es cierto - saltó él, con el rostro rojo.
-Claro que si - lo contradijo Libby en tono burlón -. Yo te vi. Cuando la viste pusiste una cara así - Abrió la boca, puso una mirada perdida y sacó un poco la lengua.
Ron le hizo mala cara.
-Es increíble que aún te enfades por esas cosas, Ron - le dijo Hermione con seriedad.
A ella también le hizo mala cara, sacó un caramelo de su pequeña bolsa, se lo metió a la boca y a ambas chicas les volteó la cara.
-Especuladoras - murmuró.
-Ay, no te enfades - dijo Libby con naturalidad -. ¿Sabes qué deberías hacer? Llámala.
-¡Ni de chiste! - exclamó Ron, horrorizado de solo pensarlo.
-¿Qué es lo peor que te puede pasar? Que te cuelgue, y ya.
-No - dijo Ron con rotundidad.
En ese momento Harry sintió que algo se apoyaba sobre su brazo izquierdo, se volvió hacia ese lado y vio a James profundamente dormido sobre él, con la bolsa de dulces ladeada. Hermione, que estaba al lado de James, cogió la bolsa y la puso sobre la mesa.
-Mucho cuidado con los dulces del niño - les advirtió a Libby y a Ron.
Se levantó para cargar a James, pero Harry lo tomó entre sus brazos y fue él quien lo hizo. Antes de salir de la sala, Hermione les dirigió una mirada amenazadora a Libby y a Ron, que miraban con avaricia la bolsa de dulces de James.
-Vamos, Harry. Hace horas que debió haber estado durmiendo.
Salieron de la sala y con lo primero que Harry se topó fue con una puerta, posiblemente era la de la habitación de Hermione ya que ella siguió por el pasillo hacia una que había en el medio. Harry ya sabía que la de Libby era la última, una vez vio a la chica y a James entrar por ella. Hermione abrió la puerta e ingresó en la habitación, Harry la siguió. Ella encendió una lámpara que había en la mesa de noche del niño y quedó iluminada su habitación. Era pequeña, ideal para él; la cama estaba pegada contra las paredes, en la cabecera y de un lado; al lado de la cama había un tapete; y junto a la ventana un pequeño escritorio con una urna de cristal; en las paredes estaban incrustadas varias estanterías que estaban adornadas con juguetes de toda clase, desde carritos hasta muñecos de accion; en el lado opuesto a la pared donde estaba pegada la cama habían dos puertas en cenefas, Harry supuso que ese era el closet; pero la característica principal de la habitación era que las cortinas, la colcha de la cama y el tapete eran de Bob Esponja y al fijarse en la lámpara no le sorprendió descubrir que también era de él.
Hermione deshizo la cama y la acomodó para que el niño durmiera en ella, de la mesa de noche sacó una pijama con pantalón de rayas.
-Acuéstalo, por favor - le pidió a Harry.
Él lo hizo y entre los dos le cambiaron la ropa. Harry se sorprendió de que a pesar que le movían los brazos y las piernas, el niño no se inmutaba y seguía profundamente dormido. Resultó bastante difícil colocarle la pijama; no por el pantalón sino por la camiseta, casi no son capaz de coordinar que metían primero, si la cabeza o los brazos. Una vez que quedó empijamado, Harry lo acomodó y Hermione colocó debidamente las cobijas, le dio un beso en la frente y se levantó. Harry la imitó, aunque antes de levantarse le acarició suavemente el cabello, era la primera vez que le daba el beso de las buenas noches.
-Vamos - lo apremió Hermione en susurro.
Ella abrió la puerta mientras Harry apagaba la lámpara. Antes de llegar a la puerta, Harry asió la mano de Hermione y la acercó un poco a él.
-Muchas gracias por haberme permitido estar con James - le dijo en susurró para que el niño no se despertara.
-No tienes nada qué agradecerme, Harry - dijo Hermione en voz baja, tratando de restarle importancia -. Era importante para él, y yo lo comprendo.
-¿Y, para ti? - le susurró Harry acercándose más a ella.
-Yo no importo, importa James - le respondió alejando su rostro, temiendo lo que Harry pudiera hacer.
Pero eso no le bastó, porque tal como la primera vez que lo hizo, puso una mano en su cintura y la otra en la nuca, la apoyó contra la pared, y la besó, y fue tan rápido como cuando lo hizo en Hogsmeade en su séptimo año. Hermione no movió un músculo; bueno, en realidad movió tres: el labio superior, el labio inferior y la lengua. Permanecieron así durante varios segundos, Harry daba lo mejor de sí para satisfacer lo que Hermione en esos momentos le exigía: pasión y calidez.
-¡Que no! - exclamó alguien a lo lejos.
Ambos se separaron con rapidez y salieron de la habitación a paso rápido hacia la sala, de donde se suponía habían oído la queja.
-¿Qué ocurre? - inquirió Hermione al llegar.
Libby y Ron estaban forcejeando con un teléfono inalámbrico negro, aunque al parecer, Libby quería entregárselo a las malas a Ron.
-Nada - dijo Ron con rapidez escapando de las garras de Libby -. Vámonos - le susurró a Harry -, ya es muy tarde.
-Cobarde - murmuró Libby con desdén.
-¿Qué harías tu si yo descubro que te gusta un chico, y te acoso para que lo llames? - le preguntó Ron, alejado de ella.
-Pues, lo llamo - admitió ella tranquilamente.
-Pues ¿sabes?, a mi no me gusta ir tan rápido - le dijo Ron, como si tratara de zanjar la conversación.
-Si, los ingleses son muy aburridos - comentó Libby.
-¿Perdón? - interrumpió Hermione muy ofendida. Harry y Ron querían despescuezar a la rubia.
-Los ingleses, no las inglesas - aclaró Libby con solemnidad -. ¿Saben qué? Voy a esperar a que James crezca, él si me hace caso... ¡Además, es divertido! - exclamó al final saliendo de la sala, luego volvió a entrar -. Nos vemos en el chat, Ron.
-Listo - dijo el pelirrojo. Al salir Libby de la sala, Ron se volvió hacia Hermione -. Bueno, nos vemos, creo. Y te quedó deliciosa la comida china, gracias.
Hermione lo miró con los ojos entornados.
-Cuando quieras, vuelvo y la preparo - repuso ella.
Ron avanzó hasta ella para abrazarla, pero frenó en seco y trataba de acomodar los brazos poniendo uno arriba y otro abajo y cambiándolos de posición.
-Hazlo tu, a mi no me sale - le dijo Ron.
Hermione puso los ojos en blanco y lo abrazó.
-¿Podemos aparecernos? - le preguntó Ron a Harry -. Es que me da flojera ir hasta el edificio abandonado.
-¿No te importa si nos vamos directamente desde aquí? - preguntó Harry mirando a Hermione.
-No - contestó ella -. Creo que es más seguro.
-Hermione... ¿el baño? - dijo Ron con timidez.
-Al fondo, la puerta azul.
Ron salió de la sala corriendo. Harry y Hermione se quedaron solos mientras Crookshanks se acurrucaba en una butaca.
-¿Le puedes decir a James que mañana lo llamo?
-Claro, no hay problema - repuso Hermione.
-Y no estaría mal que un fin de semana de estos vallan a la casa para pasarlo allí, de una vez James nos ve jugar al quidditch antes del receso de temporada, ¿qué te parece?
Hermione permaneció en silencio durante unos segundos.
-Tal vez - se limitó a decir - ¿y, cuando es el receso de temporada?
-Es para finales de Noviembre. Ya sabes que el invierno es muy severo y es imposible jugar en la nieve - dijo Harry.
-Si - coincidió Hermione.
Se miraron los dos en completo silencio, Ron regresaría en cualquier momento y Harry tenía que aprovechar esa oportunidad. Se acercó a Hermione para darle otro beso, pero ella giró la cara justo a tiempo y Harry la besó en la mejilla. Al instante llegó Ron.
-Nos vemos, Hermione - le dijo Harry un poco decepcionado -. Y, gracias de nuevo. ¿Preparado, Ron?
-Ahora si.
Ambos se concentraron y segundos después, un estallido se escuchó en el jardín trasero de una casa en el Valle de Godric.
-Estoy mareado - comentó Ron cuando ingresaron a la casa por la cocina.
-Bueno, es que es más agotador cuando te apareces desde tan lejos ¿no crees?
Pasaron por la sala y a través de la oscuridad se vio titilando el número que indicaban los mensajes que habían en la contestadora. Eran mas de cuarenta, pero ninguno de los dos mostró interés en escucharlos. Al ingresar en su habitación, Harry encendió la chimenea y puso a cargar su móvil para que al día siguiente Ron editara las fotografías que le había tomado a James. Mientras conectaba el teléfono y aprovechando que ya tenía señal, Harry verifico el buzón de mensajes, que tenía dieciséis, pero estaba tan cansado que los dejó para cuando amaneciera dentro de tres horas, aunque estaba seguro que dormiría muchas más.
-Buenas tardes - le dijo a Ron el día siguiente cuando ingresaba en la habitación del pelirrojo.
-Lo mismo a ti - contestó Ron con un gran bostezo aplastándose el cabello mientras acomodaba la pantalla de su computador.
-Mira, aquí están las fotos de James - continuó Harry entregándole el móvil -. Sácalas rápido para poder escuchar los mensajes que tengo.
-Y por qué no los escuchas de una vez - le propuso Ron
-No, más tarde. Me interesa más que edites primero las fotos.
-Como quieras. Y, ya escuchaste los otros mensajes, los del teléfono.
-No, aún...
Dejó la frase inconclusa, en la ventana de Ron se había posado una lechuza muy bonita de color gris. Abrió la ventana y la lechuza le estiró una pata, llevaba atado un sobre rojo.
-Eso qué es ¿un vocifeador? - preguntó Ron desde el computador.
-Creo... - murmuró Harry.
Tomó el sobre y la lechuza salió volando. ¿Quién le enviaría un vocifeador? Ya no estaba en el colegio para que le enviaran uno. Ante la curiosidad, lo abrió y de él salió una estridente y chillona voz.
-¡Es el colmo!, Te llamé durante todo el día. ¿Cómo pudiste olvidar que ayer era mi cumpleaños? Y yo que te había perdonado por lo de tu hijo... ¿Por qué me haces esto? Y tú, Ron, es increíble que no se lo hayas recordado. No se puede confiar en ti. Y tú, Harry, tendrás que hacer algo extraordinario para compensar esta decepción. Adiós. - Y el vocifeador se incendió.
Harry y Ron se miraron atónitos.
-¿Ayer era el cumpleaños de Estorbo? - inquirió Ron.
-Creo que si, y no le digas Estorbo, Ron.
-¿Y Estorbo pretendía que yo te lo recordara? - preguntó Ron sin dar crédito a lo que había escuchado en el vocifeador e ignorando la petición de Harry - . ¡Que vieja tan convencida! - exclamó negando con la cabeza.
-Y a mi se me olvidó - comentó Harry.
-No te lamentes por eso - comentó Ron distraídamente -. Más bien ve a preparar el almuerzo mientras yo edito las fotos de James.

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Hola a todos... yo por aquí, dejándoles un capítulo nuevo. ¿Lo disfrutaron? Espero que si y me he portado muy bien porque últimamente no los he dejado con el suspenso a flor de piel. Muchas gracias a todos los lectores que han puesto su mensaje y aquí les contesto:

*Kachorra Potter: Hola. Me alegra mucho que te rias con cada capítulo, me gusta escribir para entretener y no entristecer... Era de esperar que disfrazara a James de Bob Esponja, al niño le gusta mucho, ni modo de disfrazarlo de Barney (cosa que nos torturaria). La discusión entre Harry y Hermione se seguirá desarrollando, pero no de inmediato. Tranquila que no tendras que esperar mucho, lo que ocurre es que escribo para que todo tenga un desenlace coherente y acorde con el ritmo de la historia, pero llegará. ¿Familia feliz? Yo diría que tratan de ser una familia normal, aunque estan lejos de serlo, Harry en Inglaterra y Hermione en Estados Unidos... Crucemos los dedos para que pronto cambien de opinión (aunque Darla ya sabe qué pasará) Un beso.

*Magui: ¿Que Hermione se aprovecha? ¿Tú crees? A mi me parece que lo trata de lo más normalito... un poco formal para el gusto de la mayoría de los lectores. Yo también espero que nos volvamos a encontrar en el msn... aunque ahora me queda un toque dificil porque mi PC no está muy bien que digamos.

*Hermione_de_Potter: Espera unos cuantos capítulos más y verás muchas escenas familiares... Como te decepcionaste el capítulo anterior por falta de beso, pues aquí hay uno y tal vez muchos más. Un abrazo.

*Cammilita: Si, poco a poco se estan pareciendo a una familia, pero falta para que lo sean al 100%, ya sabes que me encanta que las cosas se desarrollen con coherencia. Halloween estuvo de lujo ¿no crees? ya me gustaría volver a ser peque para pedir dulces a mis anchas (aún lo hago, pero me miran rarísimo). Cuídate mucho y por lo de tu historia, pues para eso están las colegas.

*Nelly: ¿Qué tal éste capítulo? ¿Divertido también? Bueno, sigue siendo un poco familiar y a James le fue muy bien con los dulces. Tamara volverá a aparecer (en éste episodio sólo escuchamos su indiganda voz) así que tendrás la oportunidad de suguir odiándola.

*alex: Gracias por lo de buena esccritora, comentarios como el tuyo me motivan muchisimo para seguir escribiendo. Me imagino que éste capítulo también lo encontraste muy familiar... creo que se me está pasando la mano con eso. Nos vemos en la próxima actualización.

*Piolina Palmera: Éste capítulo también es muy familiar... si sigo así me faltará un grado para ser miel. ¿Te gustó?. Un beso y cuídate.

*Lain Black: Estoy muy bien, gracias. No te preocupes por lo del anterior mensaje, de pura chiripa pude entender algo, y en ésta actualización lo que querías: BESO. Me comentas qué tal. Un abrazo y sobre todo, ten mucha paciencia, sé que no tener internet es desesperante.

*Hedwig_LLC: Gracias de nuevo por ayudarme con lo de la firma para el Clan. Lo que propones del encuentro entre H/Hr y pillados por Ron, Libby y James, pues... casi, casi. En unos capítulos más sabrás por qué, además de lo de Tamara (no sé por qué la odian tanto), pero parece que tienes una mente de fan de telenovela increible. Tienes toda la razón en cuanto a tus apreciaciones del comportamiento de Hermione hacia Harry, es que a veces ella recuerda lo que pasó y como es tan orgullosa. Con lo del suspenso, fíjate que hace mucho no los dejo en suspenso. Y no es que seas masoquista porque te gusta que los deje así, creo que es porque de esa manera tienes un motivo más para saber qué pasará. Nos vemos.

*Blanca: Gracias por tu felicitaciones. Bueno, como ya somos colegas es muy fácil montar tu historia en HA. Ya estás registrada, entonces vas al link "ingresar" que estará en la parte de arriba de tu pantalla, ingresas tu pass y el nick y luego te salen unas opciones. Si es historia nueva pues click en historia nueva y allí seleccionas la época de tu historia, despues te aparece otra pantalla donde pones el nombre, el nombre del capítulo, una breve reseña del mismo, la pareja, la clasificación y luego un espacio para el texto (si lo tenes en formato word lo seleccionas, copiar y pegar en ese espacio), si lo tenes en formato web hay una casilla para que busques el archivo en tu PC y luego vista preliminar, en cuanto veas que todo está en orden pues click en publicar y listo. De todas maneras hay un menú de ayuda por si tienes alguna duda. Espero que te hayan servido mis indicaciones. Suerte.

*maxi: Ay, no, espero no haberte preocupado de nuevo, sé que me demoré un poco, pero estaba haciando otras cosillas que me impidieron actualizar rápido. Pues si, James juntó muchos dilces, que envidia, hasta Crookshanks recibió. Harry y Hermione poco a poco se iran reconciliando. Saludos.

*gissy: Hola y bienvenida. Me alegra muchisimo que te esté gustando la historia, yo soy una escritora amateur (solo llevo un año escribiendo) y es muy gratificante saber que lo que escribo le gusta a la gente. No sé si habras leido la historia antecesora a ésta, se llama Junto a Ti y quizá te ayude a entender cosas que pasaron en el pasado de los personajes. Un beso.

*Gaya Lunae: !Alcanzaste! Y siento mucho tu falta de internet... eso es horrible. Con lo del capítulo, pues si, cada vez son más una familia, imaginate si desarrollo esto de manera apresurada, quedaría muy irreal y poco convincente, ya verás que pronto la cosa mejorará. Hermione sabía que Harry jugaba con los CC porque ella estaba informadísima de lo que pasa en Inglaterra (más con Harry, a pesar de supuestamente no querer saber lo qué pasaba con él). ¿Tamara? Pobre... la que le espera. Ron y Libby seguirán cultivando su amistad y muchas gracias por tu mensaje y un beso.


Todo por ahora... besos y los quiero mucho.

Darla Gilmore


12
EL TENDÓN DE AQUILES




-Kropp con la quaffle y se la pasa a la gata Williams - narraba Lee Jordan al día siguiente, los Chudley Cannons se enfrentaban de locales contra los Tutshill Tornados - , ¡oh!, Gorky, el cazador de los tornados se la quita, y va directo hacia el guardián, ¡Vamos, Ron! Lanza y... ¡la ataja! ¡buena esa, Weasley!
El clima era agreste, una mezcla de agua nieve. Llevaban jugando más de una hora y Harry no veía por ningún lado a la pequeña y escurridiza snitch, parecía que se hubiera escondido para no mojarse. Además, la buscadora de los Tornados le pisaba constantemente los talones.
-Y si, señores, porque por donde pasa el agua el mojado deja y el marcador es 110 para los Cannons contra 80 para los Tornados. Ahora la quaffle la tiene Bean, va derechita hacia la portería de los Tornados, pero su guardián es muy bueno, de no ser así, estarían súper goleados. Bean con un quiebre le pasa la quaffle a Kropp...
Harry vio la snitch, volaba cerca de la portería de Ron, justo en el poste del centro, a varios metros del suelo. Se desconectó por completo del partido y dirigió su Nimbus 2-3D hacia ese lugar. No le importó que las gotas de lluvia le quemaran la cara debido a la gran velocidad a la que volaba, la buscadora de los Tornados iba detrás de él, pero Harry llevaba una gran ventaja, ya iba a llegar a la halada pelota y de un momento a otro el objeto cambió de lugar. Harry la siguió, no se iba a permitir perderla para seguir mojándose. Estiró su mano derecha y al hacerlo sintió un estirón de un tendón en su codo, no le prestó atención y siguió con lo suyo, hasta que segundos después tenía empuñada a la anhelada snitch.
-Gracias, gracias - le decía Belinda a Harry muy contenta cuando entraron al camerino - . Menos mal que la atrapaste, no aguantaba estar un segundo más allá arriba, mojándome.
-Casi que no la veo - reconoció Harry - y por poco se me escapa.
-Ni lo digas - intervino Kat, horrorizada - . Y tendremos que hacer algo con estas túnicas. No sé ustedes, pero yo voy a hechizar la mía para que sea térmica. Un juego más como este, con semejante frío y me congelo.
Salieron muy bien abrigados, y cada uno se dirigió a su respectiva casa, no tenían muchas ganas de celebrar con semejante clima. A la salida del estadio los esperaban Ginny y Richard.
-Felicidades - les dijo Ginny cuando los alcanzaron - . Muy buen partido, y grandes atrapadas, Ron.
-Gracias - repuso el pelirrojo muy satisfecho - . Creí que ya se habían ido.
-Pues, nos quedamos para invitarlos a una buena taza de chocolate - explicó Richard - que en estos momentos, no nos vendría mal.
-Y aceptamos sin protestar - dijo Ron.
Se dirigieron a Pomona y pasaron el resto de la tarde allí disfrutando del calor de la chimenea y de la agradable conversación con Ginny y su novio. A pesar de que a las pocas horas la lluvia desapareció, el frío se concentró más en el ambiente.
-Daría lo que fuera porque el receso de temporada se diera en estos momentos - decía Ron mientras miraba por la ventana, el vidrio estaba completamente empañado.
-¿Falta mucho para eso? - le preguntó Ginny.
-Tres partidos más - informó Ron y suspiró.
Antes de irsen, Harry compró comida en el local, ni él ni Ron estaban dispuestos a cocinar. Al llegar a casa, Ron le mostró las fotos de James ya imprimidas.
-Se ven mejor así que en la pantalla de un computador - le dijo Harry maravillado.
-Lo que me sorprende es que hayan quedado bien tomadas. Por lo general te quedan chuecas y mochas.
-Bueno, es que, para esto me esmeré más. Tengo ganas de enviarle a Hermione unas cuantas.
-Si quieres se las envió a Libby a su correo electrónico - le propuso Ron - . Es más, voy a conectarme de una vez para ver si ella está en línea.
-¿En línea tan temprano? - se sorprendió Harry - . Allá es casi media día.
-Por eso te digo que voy a ver si está en línea - repitió Ron como si Harry no lo hubiera entendido.
Después de treinta segundos que se demoró la conexión, Ron encontró a la chica en el messenger. Estableció una conversación con ella y la vio por videoconferencia. Parecía que estaba con la pijama y tenía dos colitas en el cabello. Ron también activó la videocámara y alistó el micrófono.
-Hola, chicos - les dijo ella con una sonrisa - . ¿Cómo va todo?
-Súper bien - contestó Ron - . Ganamos.
-Felicidades. Y qué, ¿bebieron mucho?
-Mucho chocolate - le dijo Harry - . Está haciendo un frío del demonio.
-Por aquí también, aunque creo que no tanto como allá.
-¿Y James? - le preguntó Harry.
-No está. Creo que fue a intercambiar dulces con un amigo.
Harry se decepcionó, esperaba que el niño se encontrara en casa.
-Me voy a mi habitación - le dijo a Ron - , le mandas las fotos a ella ¿esta bien?
-Si, no te preocupes - contestó Ron.
Harry dejó a su amigo y en lugar de ir a su dormitorio se dirigió a la cocina para comer algo de lo que habían comprado, al tratar de sacar un plato de las estanterías, volvió a sentir el estirón en uno de sus tendones, y una vez más no le prestó atención. Una hora después:
-¡Harry! - gritó Ron.
-¿Qué? - contestó Harry desde la cocina.
-¡Rápido!
-¿Qué ocurre, Ron? - inquirió Harry nada más entrar en la habitación de su amigo.
-James - dijo Ron señalando la pantalla del computador.
Harry se acercó y efectivamente allí estaba en niño, aparentemente sentado en el regazo de Libby y llevándose un caramelo a la boca.
-¿No podrías ampliar más la imagen? - le preguntó a Ron.
-Ya va. Listo.
Harry y Ron se contemplaron durante unos segundos en completo silencio, luego el pelirrojo entendió el mensaje.
-Si, ya me voy. Y más tarde tendrás que crear un correo electrónico.
Cuando Harry se sentó frente al computador, James ya estaba solo.
-Hola, James.
-Hola - chilló el niño, se había acercado demasiado a su micrófono.
-Habla normal, no te acerques tanto al micrófono.
-Bueno...

El clima fue empeorando con el pasar de los días y siguiendo el ejemplo de Kat, los demás integrantes del equipo (titulares y reserva), encantaron sus túnicas para que fueran térmicas. A medida que pasaban los entrenamientos, las molestias en el codo derecho de Harry fueron aumentando y prefirió no decir nada, convencido que con el receso de invierno desaparecieran. El siguiente partido se llevaría a cabo el día sábado en lugar del domingo, así que Harry habló toda la semana con su hijo para compensar el día que no podría ir a verlo, aunque deseaba trasladarse el domingo, pero Hermione le informó que ese día no estarían ya que los habían invitado a la fiesta de cumpleaños del hijo de uno de sus compañeros de trabajo.
-Es extraño jugar los sábados - comentó Belinda en el camerino mientras se acomodaba la cola que se había hecho en el cabello.
-Y en estadio ajeno - agregó Kat, se estaba mirando las uñas, que pasaron de un color rosa fuerte a lila opaco - . Mira, hasta mis uñas lo notan - Y le mostró sus manos a Belinda.
-Será que tú esmalte lo nota - aclaró Ron.
-Es lo mismo - dijo Kat con desdén.
-Bueno, ya saben, tenemos que ganar - decía Ralph dando vueltas por el camerino - . El clima no está tan agreste como la fecha pasada, así que nuestras posibilidades aumentan considerablemente. Ustedes tres - dijo mirando a Devon, Belinda y Kat - , ya saben que los Puddlemere United tienen una defensa excelente, y confío en que su juego y su coordinación sea excepcional para este encuentro, necesitamos la victoria para disfrutar tranquilamente del receso de invierno.
-Gracias por los ánimos - le espetó Kat.
-El guardián del equipo, Oliver Wood, fue mi capitán cuando estudiaba en Hogwarts - dijo Harry cuando salían hacia el campo de juego.
-¿En serio? - preguntó Kat.
-Si, tu nos lo comentaste hace años, cuando tuvimos nuestro primer encuentro contra ellos - recordó Tommy.
Salieron al campo, y aunque el clima no era tan severo como había dicho Ralph, el frío que estaba haciendo era espantoso, afortunadamente sus túnicas eran térmicas. Ambos equipos esperaron a que fueran llamados por el comentarista de turno, los Puddlemere United utilizaban túnicas azul marino con dos juncos dorados entrecruzados.
-¿Y quién es Wood? - preguntó Kat por lo bajo.
En ese instante Harry y Ron se acercaron a Oliver que los saludó con mucha amabilidad, les comentó que pronto se casaría con una bruja escocesa que había conocido siete meses atrás en un partido amistoso que su equipo jugó a las afueras de Glasgow. Al reunirse de nuevo con sus compañeros de juego, Kat les dijo sin rodeos:
-Ese Wood está muy bueno.
-Y nosotros, qué somos - le dijo Devon aparentemente ofendido, colocando sus manos en la cintura y sacando pecho.
Kat y Belinda se miraron y soltaron una carcajada.
-Perdóname - repuso Kat - , pero ninguno de ustedes le llega a los talones. Él es mucho mago.
-Mujeres - les murmuró Devon.
Ya llevaban casi dos horas de juego, aunque el marcador no lo reflejaba. En todo ese tiempo los equipos habían anotado muy poco, aunque los Cannons iban en desventaja, perdían 20 a 140 y nadie negaba que eso se debía a la excelente labor y experiencia de Wood como guardián.
-Ya no me cae tan bien - oyó comentar Harry a Kat cuando por décima vez la chica fallaba en anotar.
Segundos después vio la snitch, volando cerca de la tribuna occidental, salió disparado hacia ella, tenía que atraparla porque la ventaja que les llevaban era considerable. Al parecer el buscador de los Puddlemere no la había visto, aunque se encontraba más cerca de ella, pero en último momento, al ver la maniobra de Harry, se dirigió hacia la tribuna. Iban a la par, Harry estiró su mano derecha y la molestia en el codo se hizo presente, sin importarle eso se acomodó mejor en su escoba para tener mayor alcance. Tanto él como el buscador oponente se estiraron a más no poder mientras el dolor en su codo aumentaba; la snitch estaba muy cerca y no la perdería, no podía perderla, haciendo un esfuerzo descomunal atrapó la pelotita en su mano y exclamó una palabrota debido al dolor. Con la misma rapidez con que fue a su objetivo, bajó al nivel del suelo y desmontó su Nimbus 2-3D.
-¿Qué pasó? ¿por qué la palabrota? - le preguntó Tommy, el primero en llegar hasta él para felicitarlo.
-Mi codo - masculló Harry asiéndose el codo con su mano izquierda, la snitch aún estaba en su otra mano.
-¿Te lesionaste? - preguntó su compañero, asustado.
-Eso creo...
-¡Bien hecho! - exclamó Ralph dándole unas palmaditas en la espalda a Harry - . ¿Qué te pasa? ¿por qué arrugas así la cara?
-Parece que Harry se lesionó - explicó Tommy al ver que Harry no era capaz de responder.
-¡¿Qué?!, ¿lesionado? ¡No puede ser! - dijo Ralph sin dar crédito a las palabras de Tommy.
-Será mejor que lo revise un sanador - sugirió Tommy para tranquilizar al capitán.
-Pero que sea ya o de inmediato - repuso Ralph.
Todo el equipo se dirigió a los camerinos, Harry soltó la snitch y soportó los agudos dolores en su codo. A los pocos minutos de estar el equipo en el camerino, llegó un sanador para revisarlo.
-¿Es muy grave? - inquirió Ralph de inmediato.
-No lo sabré si no lo reviso - le espetó el sanador, un hombre de mediana edad y aparentemente de malas pulgas.
Le subió la manga de la túnica a Harry, estiró su mano y con unos toques de su varita revisó cada milímetro de la zona afectada.
-Mmm, ya veo, ya veo - murmuraba el sanador a medida que iba avanzando en su evaluación, después miró a Harry, no sin antes mirar su cicatriz - : Gran atrapada.
Harry no le contestó, solo esperaba que aquel hombre le dijera qué tenía y le recetara una poción para desaparecer el dolor.
-¿Y bien? - insistió Ralph.
-Voy a recetarle una poción muy efectiva contra el dolor. Si lo prefiere puede prepararla en casa o solicitarla vía lechuza.
-Vía lechuza - dijo de inmediato Ron.
-Muy bien - dijo el sanador - . Señor Potter, ¿confía usted en la medicina muggle?
-Si - murmuró Harry - . ¿Por qué?
-Porque este tipo de lesiones no son mágicas - explicó el sanador guardándose la varita en la túnica - . Verá, lo que usted padece es lo que los muggles llaman Tendinitis y lo más probable es que tenga que estar inactivo por lo menos tres semanas.
-¡Tres semanas! - exclamó Ralph, horrorizado - . ¿No podrían ser tres días o tres horas? ¿No lo puede arreglar con un toque de la varita?
-No, he dicho por lo menos tres semanas - repitió el sanador con aspereza - . Y se lo arreglaría con la varita si los huesos del codo estuvieran rotos.
Ralph no protestó. El sanador sacó de su túnica un manojo de trozos de pergaminos y buscó entre ellos, al encontrar lo que buscaba le dio uno muy pequeño a Harry.
-Esa es la dirección de un médico fisioterapeuta muggle de toda confianza. Con él no tendrá problemas al decirle a qué se dedica y el por qué de su lesión. Valla el lunes a primera hora, entre más rápido se trate esa lesión, mejor. En cuanto a la poción, se llama brebaje Dolorán, una cucharada cada dos horas, durante tres días, le bastaran para desaparecer el dolor. También le recomendaría tomarlo para cuando comience sus terapias, que es lo más seguro.
-Es muy extraño que te hayas lesionado - le dijo Ron en cuanto llegaron a la casa. Sacó una pluma y un pergamino de una de las gavetas de la cocina y escribió en ella - . Es la primera vez que te pasa ¿verdad?
-Si - contestó Harry sin querer dar más explicaciones, se sentó a la mesa y dejó descansar su brazo derecho en ella.
Ron escribió algo en el pergamino, llamó a Pigwidgeon y la pequeña lechuza entró en la cocina, agitada como una loca. Ron la cogió en el aire y le amarró el pedazo de pergamino. Sacó del bolsillo de su pantalón un galeón y metiendolo en una bolsita de cuero, se la ató en la otra pata al animalito.
-Creo que en una hora ya tendremos tu brebaje listo - comentó Ron, veía marcharse a Pigwidgeon.
Una hora después llegó la lechuza con una petaca, Harry se tomó la cucharada, tal cual lo había dicho el sanador y de inmediato sintió el alivio en su codo. Aunque no le dolía tanto como antes aún tenía molestias y sin poderse contener, cogió el teléfono inalámbrico y se encerró en su habitación.
-Ya veras - murmuró Harry marcando una serie de números, sonó tres veces, luego - : ¡Hermione!
-Si, ¿con quién? ¿Harry?
-Si, ¿cómo estas?
-Bien, gracias. ¿Y tú?
-Mal - le espetó él.
-¿Por qué? ¿qué ocurre?
-Me lesionaste - le dijo sin miramientos.
-¿Qué?
-Que me lesionaste - repitió él, se acostó en la cama - . Y estaré inactivo por lo menos tres semanas.
Silencio absoluto.
-¿Estas... estas seguro?
-Claro. Me duele el codo como no te imaginas, acabo de tomarme una poción para disminuirlo.
-¡Oh, Harry! Lo siento... yo... Tú me retaste - argumentó ella.
-Pero yo te lo advertí - le dijo Harry - . Te dije que podías lesionarme... y mira. Ahora tengo que ir donde un médico muggle porque los sanadores mágicos no tratan este tipo de cosas.
-Si, porque no son mágicas. Pero tendrás que ir donde un médico de confianza, generalmente te preguntan a que te dedicas y todas esa cosas, de esa manera saben que clase de terapias necesitas.
-Por eso no hay que preocuparse - repuso Harry - . El sanador que me revisó me recomendó un fisioterapeuta muggle de confianza, el lunes a primera hora tengo que estar en su consultorio.
-Bueno, lo más seguro es que comiences con las fisioterapias ese mismo lunes - observó Hermione - . Así que tendrás que seguir al pie de la letra las instrucciones del doctor y no mover tu brazo con demasiada frecuencia. A lo mejor también te ponen ejercicios complementarios y no les vallas a hacer el feo que es por tu bien...
El lunes a primera hora Ron se dirigió a la concentración del equipo para la jornada de acondicionamiento físico; con una gran impotencia, Harry fue hasta el consultorio del doctor muggle. Para evitarse molestias en su brazo a la hora de conducir, Harry tomó un autobús público para dirigirse a Londres. El consultorio estaba ubicado en un vecindario de clase media de la ciudad, una zona completamente residencial, por lo cual Harry se sorprendió ya que creyó que iría directamente a un hospital. La dirección que le había entregado el sanador era la de una casa de dos pisos, por el tamaño que tenía se asemejaba a una mansión, pero sin la opulencia de esa clase de moradas y sobre la puerta colgaba un letrero en madera que decía: Dr. Morgan. Fisioterapia. Al ingresar en ella una recepcionista lo atendió.
-Bienvenido. ¿En qué le puedo ayudar?
-Necesito una consulta con el doctor Morgan, es urgente - dijo Harry.
-¿De qué padece usted? - preguntó la recepcionista llenando una planilla.
-Lesión en el codo derecho.
-Su nombre, por favor.
-Harry James Potter.
-Muy bien, señor Potter - decía la recepcionista - . Tenga la amabilidad de sentarse que en unos minutos el doctor lo atenderá.
Harry se sentó en unos asientos frente a ella, eran las nueve y diez de la mañana y no había nadie más esperando por atención. A los cinco minutos de que se hubiera sentado, la recepcionista le indicó que podía pasar.
-Esta puerta de la izquierda, por favor.
Harry ingresó en la habitación y el consultorio era completamente muggle. Sentado, en un escritorio se hallaba el Doctor Morgan, un hombre muy joven de cara bonachona.
-Buenos días, señor Potter, siéntese por favor. ¿En qué le puedo ayudar?
-Verá - le dijo Harry tomando asiento frente a él - , lo que ocurre es que parece que estoy lesionado en mi codo derecho. No puedo mover el brazo - explicó Harry - y tengo dolores muy agudos.
-Ya veo - murmuró el doctor mientras escribía sobre la planilla que anteriormente tenía la recepcionista - . ¿Ha tomado algo para controlar el dolor?
-Si, brebaje Dolorán - dijo Harry sin rodeos.
El doctor dejó de escribir y miró con rapidez a Harry.
-Soy mago - le corroboró él.
-Entiendo - dijo el doctor, dejó a un lado la planilla y se levantó de su escritorio. Fue hasta su archivador y de él sacó una carpeta de documentos en cuero - . Siendo así, para los pacientes como usted tengo un sistema separado de historias clínicas.
-¿Han venido más magos a consultarlo? - le preguntó Harry muerto de curiosidad, nunca se imaginó que algún mago se dejara atender por un doctor muggle.
-Si, se lesionan con más frecuencia de la que ellos creen - comentó mientras sacaba de la carpeta un pergamino en blanco - . Y como los sanadores no curan este tipo de cosas...
-¿Pero, usted también es mago?
-No, yo soy muggle.
-Entonces, ¿cómo supo de nosotros?, es decir ¿cómo es que usted tiene pacientes magos?
-Porque mi abuela es bruja - le explicó el doctor, transcribía al pergamino todo lo que tenía anotado en la planilla - . Gracias a ella es que han venido a mi personas como usted y esas personas traen a más. Siguiendo con la consulta, ¿desde cuándo sintió los dolores en su codo?
-Desde hace una semana - informó Harry.
-¿Y a qué se dedica?
-Soy jugador profesional de quidditch - contestó Harry, dándose cuenta de lo extraño que sonaba explicarle eso a alguien que no tenía una gota de sangre mágica en sus venas.
-Muy bien - dijo el doctor al terminar de escribir - . Haga el favor de sentarse en la camilla.
Harry fue hasta la camilla, ubicada al lado izquierdo de la puerta, pegada a la pared. Se sentó, se quitó la bufanda y la chaqueta y se dobló la camisa, dejando al descubierto su codo derecho.
-Esto puede que le duela un poco - le advirtió el doctor mientras palpaba con sus dedos el codo de Harry.
Harry esperó a que apareciera el dolor, pero seguramente por la delicadeza con la que el doctor examinaba toda esa zona el dolor no se hizo presente.
-¿Entonces, solo es una simple molestia? - preguntó Harry, bajándose de la camilla.
-Me temo que no - contestó el doctor, luego apretó el botón de su teléfono - .Señorita Monroe, que Mathew prepare la sala de rayos x, por favor. Al señor Potter se le harán unas radiografías.
-En seguida, doctor.
-¿Radiografía? - le preguntó Harry muy asombrado.
-Si, señor Potter, me temo que usted sufre algo más que una simple molestia o Tendinitis.
-¿Qué quiere decir? - inquirió Harry.
-La radiografía que en minutos le realizaremos servirá para comprobar si lo que tiene es una rotura de ligamentos y si es así, deberá operarse.
Harry casi se desmaya, nunca en su vida se había hecho una cirugía, aunque en varias ocasiones la enfermera Pomfrey le había cosido la piel, pero con un toque de la varita. Ambos se dirigieron a la sala de rayos x, ubicada también en el primer piso y media hora después, el doctor le dio su diagnostico final.
-Si, rotura de ligamentos - confirmó el doctor, observando la radiografía colocada sobre un tablero luminoso - . Si desea programamos su cirugía de inmediato.
-¿Y me garantiza que todo volverá a la normalidad?
-Por supuesto - le dijo el doctor en tono apacible - . Entre más rápido se corrija esa lesión, mejor.
-¿Y por cuánto tiempo estaré inactivo? - preguntó Harry temiéndose que estaría fuera de competencia un año entero.
-Dos meses, y en ellos está incluidos la incapacidad post-operatoria y las terapias de recuperación.
-O sea, que en dos meses podré volver a jugar - analizó Harry.
-Siempre y cuando tenga los cuidados adecuados - concluyó el doctor.

-El viernes me operan - le dijo Harry a Ron en cuanto su amigo llegó a la casa luego de la jornada de acondicionamiento, era más de las cuatro de la tarde.
-¿Tan grave es? - preguntó Ron.
-Rotura de ligamentos - informó Harry y le mostró su codo - . Hasta me pusieron esta cosa, parece una férula, para que no mueva mucho el brazo y no lo empeore.
-¿Y te va a operar un muggle? - inquirió Ron, horrorizado.
-No hay por qué preocuparse, Ron - dijo Harry con desdén - , la medicina muggle está muy avanzada.
Ron se encargó de comunicarle al equipo sobre los resultados de la consulta de Harry. Ralph casi se echa a llorar cuando se enteró que su buscador estaría inactivo por dos meses. Por otra parte, Harry les informó a James y a Hermione sobre su cirugía y el día que se llevaría a cabo. El jueves en la noche, fue James quien lo llamó.
-Quelía decealte suelte - le dijo el niño con tristeza.
-No te preocupes - le dijo Harry en tono tranquilizador - . Mira, la cirugía durará dos horas y mañana mismo, en las horas de la tarde, abandonaré el hospital.
-Pelo eso duele.
-No, no duele - repuso Harry - . Y te prometo que en cuanto esté recuperado, voy y te visito.
El viernes en las horas de la mañana, Harry se dirigió al Hospital San Andrews, allí se llevaría a cabo la cirugía. Ron se ofreció para acompañarlo y se dirigieron al hospital en la mini-van de Harry. El pelirrojo se quedó con la boca abierta cuando vio la sala de cirugía que ocuparía Harry.
-Estos muggles están en lo último - le dijo Ron por lo bajo cuando se dirigían a la habitación que le habían asignado a Harry - . Es esta ¿no? Habitación 3456.
-Bueno, tiene lo esencial - observó Harry mientras le echaba un ojo a lo que había en ella.
Era totalmente blanca, con un ventanal al lado izquierdo de la cama, frente a ella y elevado en un estante se hallaba un televisor pequeño, lo mismo que una mesa con rodachinas para que el paciente se alimente, bajo el ventanal estaba un amplio sofá en el cual se sentarían cómodamente cuatro personas y al lado derecho de la cama, una mesa de noche.
-Si, mira, la televisión para que yo vea mientras sales de cirugía - dijo Ron señalando la tele - . Es más, la veré acostado en la cama, para mayor comodidad.
-También hay baño - lo interrumpió Harry asomando la cabeza por la puerta del mismo.
-Ah, bueno, más comodidad.
Media hora después, Harry ya tenía puesta una bata blanca con pepitas azules y tuvo que aguantarse las burlas de Ron sobre su particular vestimenta.
-Es para la cirugía, no más - le espetó Harry con fastidio.
-Si tu lo dices... - le dijo Ron tratando de contener la risa.
En ese momento ingresó el doctor Morgan, vestido con un uniforme azul agua marina, acompañado de una enfermera y dos jóvenes que llevaban una camilla con rodachinas.
-Todo está listo, señor Potter - dijo el doctor, Harry tragó saliva debido al miedo - . Lo llevaremos a la sala de cirugía y allí se le aplicará la anestesia. No hay de qué preocuparse, usted estará en las mejores manos.
-Suerte - le susurró Ron dándole unos golpecitos en el hombro.
Lo transportaron a la sala de cirugía acostado en la camilla, quedaba tres pisos arriba de su habitación y nada más ingresar una de las seis personas que se encontraban allí lo anestesió con una mascara de oxigeno. Vio un arco iris y corrió para deslizarse por él. La caída se hizo eterna y divertida, y de un momento a otro una luz cegadora hizo que cerrara con fuerza los ojos, al abrirlos vio una silueta borrosa hacia su izquierda y esa misma silueta le puso las gafas.
-Hermione - dijo Harry en voz baja, con la boca completamente seca debido a la anestesia.
-Hola, ¿cómo te sientes? - dijo ella en voz baja, muy cerca de él. Harry se extrañó de no haberla reconocido, y es que no llevaba el cabello suelto.
-Tengo sed.
Hermione se alejó y segundos después regresó con un vaso de agua. Apretó un botón que había en la litera izquierda de la cama y poco a poco la posición de Harry pasó de ser acostado a sentado.
-Ten, solo puedes tomar agua - le dijo ella pasándole el vaso.
-Gracias - dijo él luego de beberse todo el contenido.
La puerta del baño se abrió y de él salió James, en cuanto vio a Harry despierto corrió hacia él, pero Hermione lo detuvo.
-Con cuidado - le dijo ella.
Lo levantó y lo sentó al lado izquierdo de Harry.
-¿Duele? - preguntó James rozando con suavidad el codo derecho de Harry, en esos momentos estaba vendado.
-No, para nada - contestó él con una sonrisa. James se prendió a su cuello, aunque sin el ímpetu de siempre, parecía no querer lastimarlo, Harry lo abrazó con su brazo sano - . ¿Qué hora es? - le preguntó a Hermione.
-Casi las dos de la tarde - respondió ella mirando su reloj.
-¿Y desde cuándo están aquí?
-Desde hace poco más de dos horas - dijo Hermione.
-Pero, entonces... se levantaron muy temprano para venir. Es decir, debieron haberse trasladado como a las cinco de la mañana de allá.
Hermione se encogió de hombros.
-¿Y sabes qué? - le preguntó James cuando se soltó de su cuello.
-¿Qué? - dijo Harry con interés.
-Que vamos a estal todo el fin de semana para cuidalte.
Se iba a sorprender Harry por lo que James le dijo cuando llegaron Libby y Ron, ambos con sonrisas de suficiencia.
-Hola - dijo ella al ver que Harry estaba despierto - . ¿Qué tal? ¿recuerdas cómo te llamas? ¿A qué te dedicas?, etc, etc, etc.
-No - repuso Harry, fingiendo confusión.
-¿Estas seguro que tu médico no era mago? - le preguntó Ron.
-No me acuerdo - dijo Harry.
-Seguramente tampoco recordará que nos heredó en vida, dejándonos todas sus pertenencias - le dijo Libby a Ron, como quien no quiere la casa.
-Basta - les ordenó Hermione en un semblante muy serio - . Van a marear a Harry con sus comentarios, ¿no ven que acaba de salir de una cirugía?
-Si - contestaron Ron y Libby al unísono.
-Entonces, compórtense - les dijo Hermione.
-¿Cómo quieres que nos comportemos? - le preguntó Libby - . No vez que tenemos una cita para el fin de semana.
-¿Ustedes dos? ¿juntos? - les preguntó Hermione arqueando las cejas.
-Nosotros dos - confirmó Ron - . Ella con un doctor y yo con una enfermera.
-¿Tú, saliendo con una chica muggle? - le preguntó Hermione en tono burlón.
-Si, y qué - dijo él con la cabeza erguida, aunque algo sonrojado.
-¿Y no piensas ayudar a Harry en su convalecencia? - le preguntó Hermione con perspicacia.
-No nos vas a dañar el plan, Hermione. Me costó mucho convencer a Ron para que aceptara invitar a esa chica - intervino Libby - . Además, si mal no recuerdo, aquí la enfermera serás tú.

☼☼☼☼☼☼☼☼☼☼

¡He vuelto! Un capítulo inesperado, ¿verdad? ¿quién se iba a imaginar que la pequeña batalla que tuvieron Harry y Hermione el día de Halloween traería consecuencias? ¡Pobre Harry! Muchas gracias por todos sus mensajes, aquí los respondo:
· Gissy: Te repito lo que te escribí la vez pasada: mucha paciencia. Como leíste, poco a poco se va viendo que en el fondo los tres son una familia, pero las cosas deben ser paso a paso para que se vea coherente y no se dañe el estilo literario que he utilizado hasta ahora. La entrometida pronto aparecerá de nuevo, pero no hay que odiarla, al fin y al cabo las cosas no las hace de mala fe, simplemente ella es así. Cuídate.

· Nelly: ¿Odiar a Tamara? Pobre... ella no es mala. ¿El corazón de Hermione sufriendo? ¿No has pensado que durante tanto tiempo que estuvo alejada de Harry, creyendo lo que no era, ella no sufrió? Que no lo manifieste abiertamente es diferente, porque todo lo que conocemos de la historia es a través de lo que ve Harry. ¿Liar a Libby y Ron? Es increíble que no te hayas dado cuenta. Muchas gracias por tu mensaje y actualicé rapidísimo. Un abrazo.

· Riley: Bueno, actualicé pronto, la verdad no pensaba hacerlo hasta la segunda semana de septiembre pero me dio cosa hacerlos esperar tanto. Gracias por decirme que estuvo cómico lo de Halloween, me esmeré mucho en escribir esa parte, la verdad me encanta escribir cositas que los hagan reír, nada del otro mundo, más bien líneas sencillas con un humor sano. La obsesión de James por Bob Esponja no cesará, por lo menos hasta que el pequeño crezca. Nos vemos.

· Gaya Lunae: Me encanta cuando dejas esos mensajes tan grandes, gracias. Si, llegaste a tiempo, exactamente al día siguiente de publicar el capítulo 11. James seguirá dando sorpresas, ni te imaginas. A esa edad los niños son una esponja que absorben y aprenden muchas cosas, además de que enseñan, más con los genes de nuestro pequeño. Las escenas tiernas entre Harry y Hermione son de lo más natural, apenas se están acostumbrando de nuevo el uno al otro, ya vez que Ron ha empezado a discutir nuevamente con ella, tal cual en el colegio, así que se puede esperar que poco a poco la cosa volverá a la normalidad. Los castigos de Libby los saqué de lo que le ponen a escribir a Bart Simpson en la escuela, pero adaptándolo a la bruja. A mi también me gusta mucho la amistad entre ella y Ron, son de esos amigos compinches y unidos, con sus diferencias claro está, que les gusta salir juntos y divertirse, siempre he dicho que primero quería formar una amistad sólida entre ellos si algún día decidía unirlos. Para que James vea jugar quidditch a su padre habrá que esperar un poco, ya vez lo que le pasó a Harry por culpa de Hermione. Tamara... para los próximos capítulos, tranquila. Gracias por tu mensaje y un beso.

· Kachorra Potter: Cuando Harry iba a besar de nuevo a Hermione, ella volteó la cara para que Ron no se burlara, sabe que él es de las personas que le encuentra el chiste a todo, hasta a los momentos más tiernos. ¿Otra discusión? Claro que la habrá, si es que esta parejita todavía tiene cosas que arreglar y Ron volverá a las mismas de estar cuestionando la actitud pragmática y lógica de Hermione, ya veras. ¿Te gustó el capítulo? Besos.

· Magui: creo que con éste episodio vas a volver a sospechar de la actitud aprovechada de Hermione, como quien no quiere la cosa. La PC ya la arreglé, mejor dicho, me la arreglaron, la dejaron hecha un Ferrari, le metieron programas nuevos y todo y estoy feliz. Nos vemos en el msn.

· Maxi: Ya sabía yo que lo del beso les gustaría... pero que precio tuvo que pagar Harry... ¡una lesión! Con razón Ralph estaba a punto de llorar. Bueno, mandé el capítulo rápido para que lo disfrutaran. Cuídate.

· Lían Black: Entendí mal o me parece que James es tu héroe, sería normal, lo lleva en la sangre. Leeré tu fict y para la próxima te digo mi opinión, okis. ¿qué soy como JK Rowling, pero colombiana? ¡Caramba! GRACIAS. Y estoy muy bien. Nos vemos.

· H&H: Te extrañaba, hace muchísimo que no me dejabas un review y estoy muy bien, gracias. Te cuento que ya leí tu fict, el de Juego de Gemelas, me gustó mucho, una buena adaptación de la película. Espero que te haya gustado éste capítulo. Chao.

· Anónima: Tranquila, entiendo que con lo del cambio de página a uno se le pase el dejar mensajes, lo importante es que estés leyendo la historia. Un beso.

· May_chan: Gracias por tu comentario, lo último que me esperaba con esta historia era que resultara linda y tierna, no sé, eso fue saliendo solito. Espero que hayas disfrutado el nuevo capítulo.

· Alex: Gracias, me gusta mucho cuando el capítulo les ha parecido gracioso, es un poco difícil escribir cosas sencillas que los haga reír, no quiero complicarme la vida escribiendo cosas fuera de lo común para sacarle una sonrisa a la gente. Ron y Libby son la nota fresca de la historia, no podía desaprovechar una de las mayores cualidades de nuestro amigo pelirrojo. Un abrazo.

· Angel: Ron y sus ocurrencias... nuestro amigo siempre ha sido así. Harry poco a poco está aprendiendo a ser padre, el pobre no tiene ni idea cómo obrar, pero es inteligente y trata se hacer lo mejor. ¿Terminar la historia? Por favor, para eso hay que esperar, el conflicto principal apenas se está resolviendo y no puedo solucionarlo de buenas a primeras, sin ninguna base, eso sería un insulto para el lector. Muchas gracias por tu mensaje. Un abrazo.

*...: Muchas gracias por tu mensaje... aquí el nuevo capítulo.

*Harry: Bueno, espero que te guste, me demoré un poco porque no pudieron montarlo a la página, pero ya arreglé el problema...


Muchas gracias a todos los lectores, a aquellos que dejan sus mensajes y a los que no también. Besos y recuerden que los quiero mucho.

Darla Gilmore




13
VISITAS INESPERADAS



Media hora después de haber despertado, Harry se hallaba en una conversación con su hijo. Hermione, Libby y Ron estaban sentados en el sofá viendo televisión, aunque la madrina de James parecía estar concentrada leyendo una revista.
-La maestla me dijo que no me podía subil siemple a los álboles polque podía sel peligloso. Entonces, yo estoy muy tliste pol eso, polque a mí me gustan los alboles - le decía James en voz baja, mirándose las manos.
-Y tu maestra tiene razón - razonó Harry, también en voz baja, en tono confidencial - . Si te caes, te va a doler mucho y tendrán que enyesarte. No te podrás mover durante algún tiempo, y no podrás salir a jugar.
-Me gustalía sel glande, pala tomal mis plopias decisiones, pelo no quielo polque me quedo muy viejito.
-¡Eh, mira, Hermione! - dijo Libby muy emocionada - . Noticias del príncipe William. La industria del chisme de este país es de admirar.
-¿Y, qué dice? - preguntó con mucho interés Hermione, dejando de prestarle atención al programa de televisión que estaba viendo y juntándose más a Libby.
-Que en dos años se gradúa de la universidad de San Andrews - informó ella - . Se llama lo mismo que éste hospital. Ah, y que aún no tiene novia. ¡Tenemos opción!
-Ni lo sueñes - le dijo Hermione - . Como es heredero de la corona, se debe cazar con una chica de sangre azul... y virgen.
-Pues, no tenemos esperanzas - admitió Libby con desdén - . Ni por un lado ni por el otro. O si, fíjate que la moda es que los príncipes se cacen con las plebeyas. ¡Gracias a Dios somos pinches plebeyas! Aunque no creo que tengas oportunidad, tienes un hijo.
-Acuérdate que el príncipe heredero de Noruega se casó con una madre soltera - le dijo Hermione en tono de superioridad.
-¡Maldición! - exclamó Libby, luego le dijo a James - Eh, James ¿quieres ser mi hijo?
-No - contestó él distraídamente - . Yo ya tengo mamá.
-Me tengo que embarazar como sea - murmuró Libby, pasando las hojas de la revista que estaba leyendo.
-Tanto alboroto por un príncipe - le dijo Ron mirando de reojo la revista.
-Por eso mismo, porque es un príncipe - dijo Libby con solemnidad - . Y para que veas que no somos las únicas en derretirnos por alguien, aquí está Kim Bauer.
-¿Dónde? - preguntó Ron con rapidez cuando la chica le pasó la revista y la señaló.
Ella y Hermione se miraron con rapidez y en sus rostros se dibujó una sonrisa burlona mientras su cara reflejaba una expresión que podía significar: hombres. En esos momentos ingresó el doctor, acompañado por una enfermera; le tomaron los signos vitales a Harry y le informaron que al atardecer le darían de alta. A los pocos minutos de que el doctor y la enfermera se fueran, James se durmió. Harry lo abrigó con su brazo izquierdo y lo apoyó en ese mismo costado de su cuerpo.
-Como nos levantamos tan temprano, el cansancio y la falta de costumbre a éste horario lo venció - comentaba Hermione, quitándole los zapatos al niño.
-Tengo hambre - anunció Ron, levantándose del sofá - . ¿Alguien quiere algo de comer?
-Yo - dijo Harry con rapidez.
-No puedes comer nada, Harry - lo contradijo Hermione con seriedad - , al menos hasta que el doctor lo indique.
-Pero no voy a soportar una recuperación si tengo el estomago vacío - objetó Harry, ceñudo.
-Son ordenes del doctor, y punto - dijo Hermione, zanjando la conversación - . Yo te acompaño, Ron. No he comido nada desde esta mañana, bueno, desde hace horas.
Ambos salieron de la habitación y Libby seguía aparentemente concentrada, leyendo la revista.
-Pobre de ti - comentó la chica distraídamente.
-¿Por qué lo dices?
-Porque si Hermione te va a cuidar este fin de semana, tu estomago pagará las consecuencias.
-¿Me dejará morir de hambre? - inquirió Harry.
-Más bien seguirá al pie de la letra las instrucciones de tu doctor - opinó Libby, dejando a un lado la revista. Cogió el control remoto y se puso a cambiar canales - . Si por lo menos esto tuviera NBC.
-Oye, ¿por qué están aquí? - le preguntó Harry tranquilamente, con ella si podía hablar de eso.
-Pues, porque te operaron, ¿no? - contestó ella, como si la respuesta fuera muy obvia - . Mmm, MTV.
-Si, pero... - repuso Harry - es natural que estuvieran hoy, lo que trato de preguntarte es por qué se quedan aquí el fin de semana.
Libby apartó la vista del televisor y miró a Harry con una sonrisita.
-Para cuidarte ¿no? - contestó distraídamente, concentrándose de nuevo en el programa que estaba viendo.
El plan Harry no estaba funcionando, la información que le estaba dando Libby ya la conocía y confiaba en que ella le proporcionara más detalles.
-¿Y, por qué? - insistió Harry, dominando su impaciencia.
-Porque te operaron - repitió ella.
-¡Libby! - exclamó Harry perdiendo la paciencia, James se movió.
-¿Qué? - inquirió ella en tono fastidioso mirando a Harry.
-Quiero saber las razones, y que no sea mi operación
-¡Que tonto! - murmuró ella, negando con la cabeza y mirando de nuevo al televisor - . Porque tiene cargo de conciencia.
-¿Quién?
-Hermione - contestó Libby, mirando hipnotizada el canal - . Fue ella quien te lesionó ¿verdad? Y ya no me preguntes, que me distraes.
-¿Cómo lo supiste? - le preguntón Harry, asombrado.
-Soy bruja.
-Dime más.
-Más.
-Es en serio - dijo Harry en voz baja, para que James no se despertara.
-No sé más. ¡Que necio!
Harry decidió no insistir.
-Oye, ¿podrías cambiarle la postura a la cama, por favor?
-Esta bien - aceptó Libby - , pero en los comerciales.

-Nada de comidas de sal hasta el próximo lunes - decía el doctor. Harry se estaba cambiando en el baño, ayudado por Ron, Hermione estaba recibiendo las instrucciones - . Inmovilidad completa del brazo derecho durante dos semanas, los puntos se los quitaré en diez días y las terapias de recuperación comenzarán en dos semanas - Harry salió del baño, con la chaqueta a medio poner, su brazo izquierdo estaba en ella, pero el derecho estaba por fuera, cubierto por el resto de la prenda - . Tomará el brebaje Dolorán tal como se lo indicó el sanador que se la recetó - le dijo el doctor - . En cuanto pase el efecto de la anestesia sentirá una comisura en el codo, el brebaje le ayudara a controlarla. Como es diestro, no podrá hacer ningún movimiento con su varita hasta que no haya avanzado en las terapias. Nada de licor en cinco días y se abriga bien porque el frío puede ocasionarle dolores en los tendones de su codo. ¿Esta claro?
-Si, doctor - contestó Hermione - . No se preocupe.
-Muy bien, en cuanto llegue a casa, puede comer, pero alimentos livianos y sin sal - indicó el doctor - . Puede ser pan con refresco de avena y que no esté frío. Nos vemos el próximo miércoles, para un control de rutina. Cualquier cosa que ocurra me llama.
-Si, doctor - repuso Harry - ¿Ya me puedo ir?
-Por supuesto, ésta - dijo el doctor entregándole un volante - es la orden de salida. Ya esta todo pagado con el abono que realizó hace dos días. Mucha suerte.
-Instrucciones muy claras - comentó Libby cuando entraban en el estacionamiento subterráneo para abordar el automóvil de Harry - . Nada de comida de sal. ¿Qué vas a hacer? - le preguntó a Harry.
-Dejar de tener gusto en el paladar - dijo Harry con desanimo.
Ingresaron en la mini-van, Harry se sorprendió al ver en el asiento trasero a Crookshanks, cómodamente acurrucado en él.
-Tú vas en el asiento trasero con James y Ron - dijo Hermione - . Yo conduzco. Libby va adelante conmigo.
Harry y Ron se miraron y se encogieron de hombros. Al acomodarse dentro del vehículo, James quedó entre ellos, con el gato en su regazo. Durante todo el camino a casa de Harry, Ron criticó el estilo de conducción de Hermione.
-Vamos muy lento - le dijo él - . Acelera.
-No - lo contradijo Hermione - . Harry está muy delicado.
-Yo no soy delicado - protestó él muy ofendido.
-Lo sé - repuso Hermione distraídamente - . Pero hoy tuviste una cirugía y no puedo exponerte a un frenazo o una maniobra repentina, ¿no crees?
-Esta chica no cambia en nada - le susurró Ron, para que ellas no lo escucharan - . Voy a seguir criticándola.
Llegaron a la casa pasadas las siete de la tarde, en medio de una suave lluvia. En cuanto ingresaron, Hermione y Libby se dirigieron a la cocina; mientras Harry, Ron y James fueron a la habitación del primero.
-Llueve y llueve - dijo James, con Crookshanks en sus brazos - . ¡Que abulido!
-¿Y, cómo vamos a dormir? - preguntó Harry, sentándose al borde de su cama.
-En la otra habitación pondré unas camas plegables, cabrán perfectamente - dijo Ron - . Voy de una vez a arreglarlo todo.
-Siéntate, James - le dijo Harry en cuanto Ron salió de la habitación. El niño lo hizo y dejó a Crookshanks a un lado, sobre la cama.
-¿No tienes tele? - preguntó, mirando atentamente cada rincón de la habitación.
-No me gusta tenerla aquí - contestó Harry - , me distrae mucho y el dormitorio es para descansar.
-Mi mamá dice lo mismo - comentó James - , ella no me deja tenel la tele. Así que está en la sala.
-En la sala de esta casa también hay una, es grande y pantalla plana - le dijo Harry, levantándose y dejando caer al suelo la chaqueta, para no lastimarse el codo - . Pero Ron tiene una en su habitación y nunca se pierde 24. Ah, y también tiene una X-Box.
-¡No! - dijo James, sin creérsela.
-Si, mañana le pides el favor que te deje jugar un rato, siempre y cuando sepas jugar.
-Yo aplendo lápido, pelo tengo que pedile pelmiso a mi mamá.
-No te preocupes, yo hablo con ella.
-Listo - dijo Ron ingresando en la habitación de Harry, tomó el asiento del escritorio y se sentó en él frente a su amigo - . Ya arreglé la habitación. De pura chiripa cupieron las tres camas.
-¿Y la ropa? - preguntó Harry.
-Mi mamá y mi tía la tlagelon en sus bolsas sin fondo y metielon muchas cosas, hasta el plato de Closaks.
En cuanto James dijo la palabra plato, el gato se levantó y salió del lugar.
-Seguro fue a rogar comida - comentó Ron - . Y estoy a punto de hacer lo mismo.
-¿El qué? - preguntó Libby, entrando en la habitación.
-Ir por comida - dijo Ron - . Y también para Harry.
-No te preocupes, Hermione la está preparando con magia.
-¡Ay, no!, ¿y nosotros también vamos a comer simple e insípido? - preguntó Ron con temor.
-No, ya pedí comida a domicilio, llega en media hora.
-¿Tú no cocinas con varita? - le preguntó Harry sin poderse contener.
-No - contestó Libby tranquilamente, parada al lado de Ron - . Cuando lo hago me queda sabiendo a leña. Harry, venía a preguntarte dónde guardas las bandejas.
-Yo te indico - le dijo Ron, levantándose - , y de una vez aprovecho para supervisar a Hermione, para que no mate a Harry con algo muy simple o insípido.
Quince minutos después, Hermione entraba en el dormitorio apuntando con su varita a dos bandejas que levitaban a su lado.
-Mis padres te mandan sus mejores deseos para que te recuperes - le dijo cuando ingresaba en la habitación.
-¿Tus padres? - preguntó Harry sin creer lo que había escuchado, después de todo, él había embarazado a su hija siendo una adolescente.
-Si - confirmó ella - , acabo de hablar con ellos por teléfono. Lástima que no estén aquí.
-¿Y, dónde están?
-En un seminario de odontólogos en Dublín. Ve a lavarte las manos, James - le dijo al niño dejando las bandejas sobre el escritorio.
-En esa puerta hay un baño - le indicó Harry a James, señalando una puerta con su mano izquierda, detrás de él.
Mientras James estaba en el baño, Hermione le acercó a Harry una de las bandejas que había llevado.
-Debes comértelo todo - le dijo, colocando la bandeja sobre la cama, al lado izquierdo de Harry y se sentó - . Te preparé refresco de avena, tal cual lo dijo el doctor y no te preocupes que no está simple.
-¿Ron te supervisó? - le preguntó Harry mientras tomaba entre su mano izquierda el vaso con el refresco.
-No necesito la supervisión de Ron para preparar un delicioso refresco de avena - contestó Hermione, en ese momento James salía del baño - .También te traje tres rodajas de pan, creo que serán suficientes. Y también te piqué un poco de fruta para que tengas fibra y proteínas en el organismo.
Hermione se levantó y llevó el asiento que antes había ocupado Ron hasta el escritorio para que James se sentara. Con toda la valentía que Harry tenía, probó el refresco y para su sorpresa no estaba nada simple, así que mucho más tranquilo se lo bebió y solo comió dos rodajas de pan. Para lo último dejó las frutas que eran banana, mango y manzana roja.
-Gracias, Hermione - le dijo Harry luego de masticar el último trozo de fruta - . Discúlpame si dejé una rodaja de pan.
-No importa - dijo ella tomando la bandeja - . Por lo menos te comiste el resto.
Harry se levantó y fue hasta el escritorio para saber qué estaba comiendo James. El niño estaba completamente entretenido picando con las manos un trozo de carne asada, además, tenía una ensalada de vegetales con piña y de beber algo que parecía ser jugo de mora.
-¿Preparaste todo eso en veinte minutos? - le preguntó Harry a Hermione en un hilo de voz.
-Si - dijo ella tratando de ser modesta, colocando la bandeja de Harry sobre el escritorio - . Es muy fácil después que tienes práctica.
Sonó el timbre.
-¡Ron! - gritó Harry.
-Si, ya abro - le contestó su amigo desde el primer piso, luego - : ¡Comida!
-Te preparo la cama para que duermas - dijo Hermione - . Y sin protestar - agregó al ver que Harry abría la boca.
Mientras Hermione le prepara la cama a Harry para que se acostara, James se comió sus alimentos a una velocidad asombrosa con la mirada de su padre llena de envidia.
-Glacias, mamá. Estaba lico.
-Es que tu madre es una experta - comentó Hermione, muy contenta - . ¿Qué pijama utilizaras, Harry?
-Estaba utilizando una que tengo en ese nochero - contestó él señalando el nochero del lado derecho de la cama.
Hermione la rodeó y sacó del nochero una camiseta y un pantalón de rayas verdes.
-No puedes dormir con esto - le dijo a Harry mostrándole la pijama.
-¿Por qué? - le preguntó él, muy extrañado.
-Porque cuando te vallas a colocar ésta camiseta - dijo ella, agitando la prenda - , puedes lastimarte. Por eso tendrás que usar un pijama con camisa de botones. ¿Dónde las guardas?
-En el lado derecho del closet, la segunda división - explicó él.
-Bueno, creo que esta le sale al otro pantalón - murmuró Hermione sacando una camisa manga larga, de rayas verdes.
-Esa es la camisa de esa pijama - admitió Harry - . ¿Puedes decirle a Ron que encienda la calefacción, James? - le dijo al niño.
James asintió y salió a paso rápido de la habitación.
-No corras, James - le advirtió Hermione con seriedad.
El niño aminoró el paso.
-Gracias por la ayuda que me estás prestando, Hermione - dijo Harry, tratando de desabotonarse la camisa con la mano izquierda, labor que encontraba imposible - . Te aseguro que de haber sido Ron quien me estuviera cuidando, hubiera preferido quedarme en el hospital.
-Si, bueno, Ron no hubiera seguido al pie de la letra las instrucciones del doctor. Déjame - le dijo ella tomando la camisa de Harry para desabotonarla - . Pero en estos días que estaré aquí le enseñaré qué es lo que debe darte de comer.
Cada vez que Hermione desabotonaba uno de los botones de la camisa de Harry, sus dedos rozaban el pecho de él, produciéndole una especia de pequeña descarga eléctrica con cada contacto. Cuando desabotonó por completo la camisa y la abrió para quitársela, Hermione adoptó una expresión horrorizada.
-¿Qué son esas cicatrices? - inquirió ella, con los ojos como platos y colocando las manos sobre el pecho de Harry - . Antes no las tenías - agregó mirándolo a los ojos.
-Son los rastros de mi última pelea contra Voldemort - dijo Harry en voz baja - . Pero no son tantas, solo ésta y ésta - agregó señalando dos rayones que tenía más arriba del estomago - , y otra que tengo en la espalda.
Hermione lo miró con la boca abierta, retiró las manos de su pecho y lo giró 180 grados. Le bajó lentamente la camisa hasta que cayó al suelo y puso sus manos en la espalda de Harry, recorriendo el otro rayón que tenía.
-No puede ser - murmuró ella.
-Hermione, me haces cosquillas.
-¿Qué?...Oh, lo siento... es que... - balbuceó, luego suspiró - . Primero estira el brazo izquierdo hacia atrás - le indicó para colocarle la camisa - . Muy bien. Ahora, yo tomo tu brazo derecho y lo llevo un poco hacia atrás. Perfecto. Mantenlos así mientras te subo la camisa. Muy bien - dijo al final cuando subió por completo la prenda. volvió a darle media vuelta a Harry y de nuevo lo tuvo de frente - . Mañana cuando te cambies lo haremos de otro modo, para saber cuál es más cómodo, ¿esta bien?.
-Si, y aunque no me dolió con este, lo encuentro un poco complicado.
-¿Cómo fue que Ron te puso la camisa antes de salir del hospital? - le preguntó ella mientras abotonaba la que tenía puesta.
-De la misma manera que hiciste tú.
-Bueno, ya está - aprobó ella muy satisfecha, planchándole con la mano la línea de los botones - . Te quitas los zapatos y te desabrochas el pantalón.
-¿No piensas ayudarme con él? - le preguntó Harry con sorna - . Fíjate que estoy así por tu culpa.
-No, tu puedes solito - dijo ella recogiendo las bandejas donde había llevado la cena para él y para James - . Voy a llevar esto, ahora vuelvo, y espero que cuando regrese ya estés listo para que James te de el besito de las buenas noches.
Aunque estaba bastante contrariado por tener que dormirse tan temprano, Harry concilió el sueño con rapidez y se despertó varias veces en la noche por el temor de pisar accidentalmente con su cuerpo a su codo recién operado.
-Harry, despierta - le decía una voz desde muy lejos, zarandeándole un poco el hombro.
-¿Qué? - gruñó él sin abrir los ojos.
-Es hora de tu poción.
Harry abrió los ojos, ante él habían dos figuras borrosas, una de ellas parado y de cabello rojo, la otra sentada a su lado y con una melena castaña, la misma que le puso las gafas.
-¿Poción? - repitió él incorporándose, ayudado por Hermione y con su mano izquierda.
Ahora que los veía mejor se sorprendió de ver allí a Ron y a Hermione. Su amigo lucia muy despeinado, con cara de sueño y aún en pijama. Hermione parecía más despierta y llevaba una bata puesta encima del pijama.
-Si, es hora que te tomes el Dolorán para que no te vallan a fastidiar las comisuras del codo - le dijo Hermione con amabilidad.
-¿Y, qué hora es? - le preguntó él cuando ella depositaba en una cuchara un poco del brebaje.
-Las siete de la mañana - dijo Ron, bostezando.
-Creo que debo tomármela cuando me despierte de manera natural.
-Lo mismo le dije a ella - repuso Ron, fulminando a Hermione con la mirada - . Y no había necesidad de que me levantaras.
-Te voy a enseñar como debes cuidar de Harry - contestó Hermione en su acostumbrado tono de superioridad - . Y no es por horas, Ron. Es durante todo el día.
-Para que lo sepas, yo ya sé cómo se le da una cucharada de remedio a un niño - reprochó Ron mientras ella le metía a Harry la cuchara en la boca.
-No es por el remedio de Harry que te desperté - le dijo Hermione - . Quiero que me acompañes a la cocina, porque te voy a enseñar a prepararles los alimentos a Harry.
-¿Tan temprano? - inquirió Ron, poniendo los ojos en blanco.
-Si, el que madruga, Dios le ayuda.
Y a pesar de las protestas de Ron, Hermione lo tomó por la manga de la camisa de su pijama y lo jaló, con el pelirrojo arrastrando perezosamente los pies.
-Entonces, los sábados tienen día libre - observó Libby cuando estaban sentados en los asientos del jardín trasero, era casi media mañana y ya habían desayunado y cambiado de ropas.
-Si, y ella - dijo Ron, señalando a Hermione - me ha levantado a las siete de la mañana. ¡Un sábado! ¡Nuestro único día de descanso! ¡A las siete de la mañana!
-¿Y te moriste por eso? - le preguntó Hermione con acidez, por encima del grueso libro que estaba leyendo.
-Estuve a punto de morirme de sueño - contestó Ron - . Sinceramente, no tienes consideración.
Crookshanks correteaba de un lado al otro del patio, siguiendo a la agitada Pigwidgeon. James, que estaba a la izquierda de Harry, acariciaba distraídamente la cabeza de Hedwig, que se había posado en su regazo.
-¿Qué es lo que lees? - le preguntó Harry a Hermione, que estaba al lado de James.
-Ritos y Plegarias, en latín - contestó ella sin apartar la vista de la página que leía.
-Un mamotretuss gordisimuss de 700 páginas - concluyó Libby distraídamente, con los ojos cerrados y la cara hacia el cielo, cómo si pretendiera broncearse con el poco sol que había - . Al cual, por mi parte, no le veo ningún tipo de utilidad. Pero como ella si no lee se muere, pues...
Su comentario fue interrumpido por una explosión. James brincó a causa del susto, Hedwig salió volando, y el niño se refugió en brazos de su madre. Pigwidgeon se escondió en un árbol y Crookshanks se perdió de vista. Cerca de ellos se habían materializado los gemelos.
-¡Qué hay! - dijo Fred con una sonrisa, acercándose a ellos.
-Mi madre nos contó lo de tu operación, Harry, ¿cómo te encuentras? - le preguntó George - . ¡Hermione!
-Hola, chicos - los saludó ella con amabilidad, James estaba entre sus brazos temblando de pies a cabeza - . Ya veo que no han dejado la costumbre.
-Eso jamás ocurrirá, y ya deberías saberlo - repuso Fred con desparpajo. Tanto él como George miraban con mucho interés a James.
-La verdad, no esperaba su visita - dijo Harry mientras los gemelos, con un movimiento de las varitas, hacían aparecer de la nada unos asientos.
-Ya nos conoces, somos impredecibles - admitió Fred.
-Y cómo no íbamos a visitar a la persona a la que le debemos que nuestro negocio naciera... - observó George.
-Cuando está pasando por una penalidad... - complementó Fred.
-Y necesita de la compañía de personas amenas, como nosotros - concluyó George.
James se rió.
-Y ¿quién es él? - le preguntó George a Harry, fingiendo completa ignorancia.
-Ya lo sabes, es Ja... - Ron dejó la frase inconclusa a causa de las fulminantes miradas de los gemelos, había metido la pata.
-Parece que están muy bien informados - le susurró Hermione a Harry. Él se limitó a encogerse de hombros.
-Nosotros, si - repuso Fred al escuchar el comentario de Hermione - . Y estábamos muy interesados en conocerlo.
-Aunque no esperábamos que estuviera aquí - le comentó George a su gemelo.
-No importa, siempre estamos preparados para lo que sea - le dijo Fred a George.
-Pero, también hay alguien nuevo - murmuró George con malicia, mirando a Libby que estaba sentada al lado de Ron.
-Ella es Libby - les dijo Ron, al darse cuenta de las miradas curiosas de sus hermanos. Luego le dijo a Libby - : Ellos son mis hermanos Fred y George.
-¿Los dueños de Sortilegios Weasley? - les preguntó Libby con admiración, los gemelos asintieron rebosantes de orgullo - . Yo consumo sus productos desde que estaba en el colegio, gracias a ellos hacía lo que me daba la gana.
-Tú si entiendes la misión de nuestra compañía - le dijo Fred con una sonrisa.
-Y por cortesía de la presidencia - intervino George, sacando de su chaqueta una rosa amarilla - , esta hermosa rosa, símbolo de nuestra reciente amistad.
Libby recibió la flor con una amplia sonrisa y en el momento que la cogió, de los pétalos salieron cientos de serpentinas de muchos colores, dejándole la cabeza completamente tupida.
-¡Tan lindos! - exclamó ella con cariño, apartándose las serpentinas que le impedían la visión - . Me las voy a dejar así, ¿qué te parece? - le dijo a Ron.
-Creo que esta bien - comentó éste a punto de reírse por el peluquín colorido de su amiga.
Fred y George le dirigieron una mirada significativa a Harry.
-Mira, James - le dijo él al descifrar lo que querían decirle los gemelos - , ellos son Fred y George. Los reyes de la broma más populares que han existido en escuela de magia alguna.
-Y ¿Cuál es Fred? - preguntó el niño, pasando la mirada de un gemelo al otro.
Y una vez más, Harry, Ron, Hermione y Libby lo miraron con rapidez. Fred era la segunda palabra que pronunciaba correctamente con la ere.
-Yo soy Fred - dijo éste - . ¿Y ustedes por qué lo miran así?
-Porque es la segunda palabra con ere que pronuncia bien - contestó Hermione mirando a su hijo con orgullo - . La primera fue: Ron.
-Bueno, los Weasley siempre hemos sido fuete de inspiración - comentó George con solemnidad - . Pero debiste haberme nombrado primero a mi, Harry.
-Entonces, tú eles George - le dijo James señalándolo con el dedo.
-Y te mereces un premio por acertar - dijo George con una sonrisa. Sacó de su chaqueta una bola deforme sostenida por un palillo, como si fuera una chupeta, envuelta en un papel metálico. Se la dio a James - . Disfrútala.
-¿Qué es? - inquirió Hermione con recelo, tomando el objeto y analizándolo.
-Nada por lo cual debas preocuparte, Hermione - repuso Fred - . Es una manzana con cubierta de chocolate.
Hermione desenvolvió el obsequio y efectivamente, era una manzana cubierta de chocolate. Mucho más tranquila, le dio la fruta a James. El niño mordió la fruta.
-Glacias’ - les dijo a Fred y a George cuando terminó de masticar. Se volvió a llevar la manzana a la boca y exclamó - : ¡Wow!
Justo donde le faltaba el pedazo que había mordido no le faltaba nada, era como si nunca la hubiera tocado.
-Se llama Manzana Diez Mordidas - les informó Fred a todos - . Puedes morder cierto número de veces la misma zona y la manzana vuelve a su estado natural, cubierta de chocolate. A la décima mordida ya se queda con el hueco.
-La lanzaremos para las navidades - intervino George - . Y el cuarenta por ciento de las ganancias las donaremos a los alberques de brujos abandonados. Todo sea por la causa.
-Una gran idea - les dijo Hermione, parecía sorprendida y orgullosa de ellos. Se levantó e ingresó a la cocina.
-Mejor voy y la ayudo, somos más para comer - comentó Libby distraídamente, levantándose y siguiéndola.
Todos los hombres se pusieron a hablar sobre la operación de Harry. Él le contó a los gemelos en que había consistido la cirugía y de cuánto tiempo estaría inactivo a causa de ella.
-Yo nunca he entrado a un hospital muggle - le dijo George.
-Yo tampoco - admitió Fred - . Oye, Harry. ¿Cómo se siente ser papá?
-Se siente raro - opinó él con sinceridad.
-Y, ¿Podemos hacerle unas cuantas preguntas a James? Tú sabes, para conocerlo mejor - le dijo George.
-No veo problema - repuso Harry - . ¿Y tú? - le preguntó a James.
-No - dijo el niño, también negando con la cabeza mientras daba otra mordida a su manzana.
-¿Qué es lo que más detestas? - le preguntó Fred.
-Que la plofe pol todo mande nota.
-¿Y qué opinas de las niñas? - preguntó George.
-A veces las mujeles son locas - dijo el niño - , quielen todo y uno les dice que ya, que más taldesito, y te vuelven a decil, son cansonas.
Los cuatro hombres soltaron sonoras carcajadas.
-¡Cómo entiende el mundo! - le dijo Fred a Harry, después se volvió hacia el niño - : ¿Y, del noviazgo?
-No me gusta tenel novia polque uno se puede enamolal de otla y es mejol evital decile a la una y a la otla que no las quiele y no helil sus sentimientos.
Harry y Ron se quedaron con la boca abierta, los gemelos miraron al niño con admiración.
-¿Y... el matrimonio? - le preguntó Fred con indiferencia, completamente fingida.
-¿No crees que es un poco pequeño para que le pregunten esas cosas? - le dijo Ron.
-No - contestó Fred como si nada.
-Pues... - empezó a decir James, como si meditar la respuesta - . No, no quielo, si uno llega en la madlugada le dicen: ¿usted dónde anduvo, que no llegó en toda la noche? Cómo al papá de un amigo mío.
-¡Muy sensato! - exclamó George, maravillado - . Y es inteligente, como su madre. ¿Y dónde crees que esta Osana?
-Osama - lo corrigió Fred.
-Si, ¿dónde crees que está Osama?
-De plonto está escondido en la Casa Blanca.
-Tal vez - dijo Harry con vehemencia.
-Y la última para que descanses de nosotros - le dijo Fred - ¿Tú crees en Dios?
-Si, mucho. Pelo a Dios no lo vemos polque está bien alto y tapado pol las nubes.
-Te sacaste la lotería con este niño, Harry - dijo Fred, con el tono de estar sacando una conclusión de un trabajo arduo y complicado.
-Lo sé.
Fred y George se fueron después de las tres de la tarde, después del almuerzo, ya que no podían dejar abandonado por mucho tiempo el negocio, Hermione les sugirió que contrataran a un administrador que se hiciera cargo de él para que no se agotaran por el exceso de trabajo, ellos le dijeron que lo tomarían en cuenta pero argumentaron que todo salía mejor si lo hacían por ellos mismos. Volvían a estar los cinco reunidos, pero en la sala de la casa disfrutando del calor de la chimenea, eran casi las cinco de la tarde. Libby, Ron y James estaban sentados en el suelo, el niño estaba rayando el dibujo de un paisaje sobre la mesa de centro, intentando pintarlo. Hermione estaba nuevamente dándole la cucharada de brebaje a Harry para evitarle los dolores por la comisura de su codo y después volvió a enfrascarse en su libro. Libby le estaba dando consejos a Ron de cómo tratar a las chicas muggles para la cita que tendría aquella noche.
-Si ella no aparta la mirada de tus ojos, es que te está probando para ver qué tan decidido eres - le decía la chica - . Si le esquivas la mirada con mucha frecuencia, se dará cuenta que eres inseguro y tímido. Si te mira los labios, eso significa que te quiere besar.
-Si, eso ya lo entendí, pero... ¿de qué temas hablo con ella? Ya me está entrando el pánico.
-Bueno, para que no te delates, pueden hablar de... - meditó durante unos segundos - las vacaciones que han tenido, siempre es entretenido y te ríes mucho, pero debes ser sutil y no restregarle en la cara la cantidad de sitios que has visitado, sino la experiencia que has tenido con tus viajes.
-Las vacaciones que más me gustaron - dijo Ron - fue la que hice con mi familia a Egipto, hace casi diez años, mi hermano Bill trabajaba rompiendo maldiciones para el Banco Gringotts...
-Pero no puedes decirle que rompía maldiciones - lo previno Libby - , dile que... es arqueólogo.
-Bien, arqueólogo.
-Recomiéndame un lugar en Londres para conocer - le suplicó Libby.
-Bueno, puedes ir con tu médico a la rueda de la fortuna que se llama El ojo del milenio, a orillas del rió Támesis. Es enorme y se ve toda la ciudad desde ella. Y da la vuelta entera en media hora. O también un paseo en ferry por el rió.
-Esto nos tiene que salir perfecto, Ron.
-Mila, mamá - le dijo James mostrándole el dibujo que había pintado.
-Te quedó muy bien, cariño - dijo ella acariciándole la cara - . Voy a traerte otros colores para que sigas pintando, ¿qué te parece?
-Si, si.
Hermione dejó a un lado el grueso libro y se fue para el segundo piso, en busca de los colores. En ese momento sonó el timbre y ella abrió la puerta.
-Hola - dijo una amable vocecita - . ¿Está Harry?
-Si, claro que...
Tamara acababa de entrar como un vendaval, cuando vio a Harry sentado en el sofá de la sala fue rápido hasta él diciendo : ¡Oh, Harry!, muy conmocionada; se sentó a su lado y le dio un fuerte beso en los labios. Se sintió que azotaron una puerta y Harry apartó a la chica con rapidez, volvió su cara hasta donde se encontraba Hermione, pero ella ya no estaba.


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Yes cara de pez... ¡Soy una bruja!... ¿Desde hace cuánto no los dejaba con el suspenso de ésta manera? Bueno, creo que desde hace como dos meses... y no era justo para nadie que la cosa estuviera tan tranquilita... ¡Esa Tamara! Como me han dicho tantas veces que no la volviera a poner, pues aquí la puse... Muchas gracias a todos por sus mensajes, aquí los contesto:

*Magui: Al parecer Hermione ha resultado ser muy buena enfermera, ella siempre fue muy dedicada y perfeccionista con todo lo que hacía, y pues, en este caso no sería la excepción. James es un encanto ¿cómo puedes decir que estorba?. Besos.

*Anónima: Si, da pena que Harry se haya lesionado, pero es un recurso que ni siquiera Rowling ha utilizado y que es algo muy común en los deportistas (ninguno es infalible). Con el capítulo anterior tuve problemas porque lo monté en formato WEB y el servidor lo rechazó, así que me tocó repetir la maniobra pero en formato WORD y eso llevó más de una semana de retraso, pero ya sé que con eso no me vuelvo a meter. Gracias por seguir leyendo.

*Ginevra Black: Muchas gracias por tu mensaje. Si, la historia ha estado un poco lenta, pero estos capítulos son necesarios, digamos que los llamaría de tránsito, y te parece muy lenta porque anteriormente las cosas pasaban a millón y ahora, que el conflicto está resolviéndose pues tiene que ser paso a paso, ¿no crees?.

*Gaya Lunae: Hola, estoy muy bien, gracias. Bueno, lo que pasó anteriormente, como lo expliqué a otra lectora, es que monté el capítulo en formato WEB y tuve problemas, pero después lo corregí. Muchas de tus preguntas fueron resueltas en éste capítulo; como por ejemplo eso que Hermione se sentía culpable además que se toma muy a pecho su labor de enfermera. ¿Excusa de Libby y Ron para dejarlos solos? No, para nada. Como muy bien dejé escrito en el capítulo anterior, a Libby le costó mucho convencer a Ron para que se decidiera a invitar a la enfermera, recordemos que el pelirrojo dijo anteriormente que a él no le gustaba llevar las cosas tan deprisa, a ver cómo termina todo. JAJAJA, y Tamara volvió a estorbar, pero bueno, la chica no es mala, solo un poquitín convencida. ¿Cómo acabó Tamara con Harry? Eso lo sabrás el próximo capítulo, digamos que se conocieron a través de una persona en común. No siendo más nos vemos el próximo capítulo. Besos.

*Maxi: ¡Ay, yo sabía que los sorprendería con lo de la lesión! Pobre Harry, ¿cierto? Pero sería ilógico que jamás en la vida se lesionara, él es un atleta, todos los atletas se lesionan alguna vez en la vida. Creo que te dejé con las ansias por saber qué pasara con Harry y Hermione sin la presencia de sus amigos, pero tranquilízate, es para el próximo capítulo. Un abrazo.

*Sakura!8: Hola Sakura. Muchas gracias por tu mensaje. Cuesta un poco escribir con coherencia, ya que muchos de mis lectores son chicos menores de 18 años y les gusta leer cosas locas y rosas, pero estoy escribiendo la historia que quiero, arriesgándome a recibir todo tipo de comentarios por la lentitud con que avanza la relación de Harry y Hermione, afortunadamente el apoyo que he recibido de estos chicos ha sido incondicional y les agradezco que comprendan mi estilo de escritura. En relación a tu petición de capítulos más largos, pues lo siento, pero mi mente está programada para escribir cierta cantidad de hojas, además como lectora detesto leer capítulos muy largos, porque con el paso de los minutos me desconcentro, me duele la cabeza y le pierdo el interés, agreguemos que hay que pagar más por el servicio de Internet, entonces por éstas cosas es que escribo así, porque me pongo en el lugar del lector. Busco que mis historias sean ligeras y sencillas, eso es todo. Por último déjame decirte que te confundí con una amiga mía que tiene tu mismo nick y que está registrada con él aquí en HA, así que para la próxima vez pon otro nick para saber diferenciarlas. Gracias de nuevo y un abrazo.

*Harry: Tres mensajes. Gracias. Yo no sé por qué me acosas tanto para que actualice con rapidez, a fin de cuentas lo hago cada quince días, ¿quién hace eso? Así que tranquilo y espera capítulos nuevos dos veces al mes. Muchas gracias por tu fanatismo... Besos.

*Anaisa: Dejaste tu mensaje el 19 y yo actualicé el 9, así que no habían pasado muchos días, solo diez. A ti también te digo que te tranquilices porque estoy actualizando dos veces al mes... Gracias por tu mensaje.

*Cammilita: Estoy segura que me vas a matar porque no he sido muy buena con Harry que digamos, ¿verdad? Y esa Tamara, no la mates por favor. Hermione resultó ser muy buena enfermera, si hasta Ron pagó los platos rotos y a él también le va a tocar hacer esta labor, la chica le está enseñando cómo hacerlo.

*OLIVI: Hola. ¿Te encanta el fict? Muchas gracias. Con éste capítulo si que los dejé en suspenso, lo reconozco, soy una experta. Espero que te haya gustado.

*Hedwig_LLC: Ya me imagino el escándalo que habrás hecho para que te pusieran de nuevo el Internet y es que ésta herramienta ya no es un lujo sino una necesidad. ¿Tú también encuentras sospechosa la fuga de Libby y Ron? ¿por qué? Es normal que quieran salir y no quedarse todo el fin de semana encerrados en una casa cuidando de un enfermo, Hermione se encarga de eso. Pronto recibirás mi primer fict, recuerda que es tu toque larguito y quiero que me quede bien bonito. Besos.

*babel: Dos mensajes, que aunque con palabras diferentes querían decir lo mismo. Muchas gracias por decirme que es una de las mejores historias en HA, es un honor que la consideres así. Mi mail es [email protected], y si, me encantaría que se lo recomendaras a muchas personas, a ver qué tal les parece. Cuídate.

*Alex: ¿Sabes? Nunca está de más que te den apoyo como tú lo haces, gracias por decirme que soy buena escritora. Para saber cómo les fue a Ron y Libby hay que esperar hasta el próximo capítulo, y estoy segura que los sorprenderá.



Gracias de nuevo a todos. Les pido que no me maten, ya saben que a Tamara siempre hago que le pase algo, porque sé que lo disfrutan. Besos y recuerden que los quiero mucho.

Darla Gilmore


14
MUNDO DE FIERAS




El ambiente relajado que reinaba en la sala desapareció por completo. Al parecer, Hermione se había ido. Harry miró a James, que en esos momentos miraba a Tamara con el entrecejo fruncido. Ron y Libby miraban a la chica de hito a hito, pero ninguno dijo nada.
-Tommy me contó lo de tu cirugía - le dijo la chica con una sonrisa, sin percatarse de la presencia de los demás en el lugar - . Lo que me sorprende es que no me hayas dicho nada.
-Es que... - balbuceó Harry - todo fue a última hora. Además, tú no me hablabas, así que yo pensé...
-Tu salud me importa, Harry - lo interrumpió ella - , y el que no te hablara no es disculpa para no haberme informado lo que estaba ocurriendo.
-Es una lástima, ¿verdad? - intervino Ron con burla.
-¡Ron! Estás aquí, no te había visto - le dijo ella sonriendo, luego su actitud cambió al ver a Libby a su lado - . Buenas tardes - agregó de manera cortante.
-Hola - la saludó James, aún con el ceño fruncido, para hacerse notar.
-¡Oh, tú también! - le dijo al niño con ternura - . Has venido a visitar a tu padre.
-Sí, y a cuidalo
-¿Cuidándolo, tú? - repitió de manera despectiva.
-Mi mamá y yo - le aclaró James.
-No te importa que lo hubiera besado ¿verdad? - le dijo Tamara a Libby - . Cómo entre ustedes ya no hay nada.
-¿Cómo? - le preguntó Libby, desconcertada.
-Si - ratificó Tamara con insolencia - . Ustedes tiene un hijo, y yo lo entiendo. Pero ahora no tienen nada.
Libby y Ron se miraron con la boca abierta.
-Mira, Tamara, no es lo que crees - empezó a decir Harry.
-¿Quieres decir que todavía tienes algo con ella? - le preguntó Tamara en voz baja.
-Y si es así, ¿qué? - le dijo Libby, mirándola con malicia - . Creo que eso no es de tú incumbencia.
-Por supuesto que lo es, y no quiero discutir contigo - le espectó Tamara, levantándose del sofá - . Eso está por debajo de mi categoría.
-Entonces debe estar en el fango, porque lo que me das a entender es que tú categoría es muy baja - repuso Libby tranquilamente, levantándose del suelo y con una sonrisa triunfante, era mucho más alta que Tamara - , porque andarse burlando de los comentarios de un niño es bastante grosero.
Harry iba a protestar, nadie tenía por qué estar discutiendo en la sala de su casa, pero Ron le abrió notablemente los ojos al percatarse de las intenciones de su amigo, para que se quedara callado.
-Yo no me estoy burlando de tu hijo. Y si no me dejas en paz, soy capaz de convertirte en cucaracha.
-No sin antes haberte lanzado una maldición de babosas espumosas - le dijo Libby con descaro.
-Una ¿qué? - inquirió Tamara, luego la miró con la boca abierta. - . ¿Eres bruja?
-Si, y parece que tú no, porque eso de no saber sobre la maldición de babosas espumosas... - dijo Libby con una sonrisa burlona.
-Deberían enseñarte buenos modales - le espetó Tamara.
-Y tu deberías tener dos profesores. Uno que te enseñe magia - le dijo Libby con malicia, luego la miró de pies a cabeza - , y otro que te de clases de buen gusto.
Ron se tapó la boca para no reírse mientras James miraba maravillado a su madrina.
-¡Harry! - exclamó Tamara - . Controla a esa mujer.
-Eso es imposible - le dijo Harry con desdén, estaba harto de la situación - . Será mejor que te marches, Tamara.
-Como quieras - dijo la chica con altanería - . Que te recuperes pronto.
Salió de la sala y Libby la siguió.
-Se me olvidaba - le iba diciendo mientras la seguía hasta la puerta - , la madre de James es la chica que te abrió, pero me has alentado a conquistar a Harry. ¡Adiós!.
-¿Por qué no me dejaste intervenir? - inquirió Harry, mirando a Ron.
-Porque cuando hay discusiones entre chicas, nadie se puede meter - terció su amigo - y menos con una chica como Libby.
-¿Y dónde se metió Hermione? - preguntó Libby, mirando hacia las escaleras - . ¿Será que subió por los colores de James?
-Eso es lo que iba a hacer - dijo Harry con desanimo, levantándose del sofá - . Voy a hablar con ella.
-No - lo atajó Libby - . Ahora no.
-¿Por qué? - gruñó Harry.
-Hazme caso - le dijo Libby con tono de paciencia - . Y que te quede claro que no eres mi tipo. Me voy a arreglar.
A las seis de la tarde Ron y Libby se despidieron de Harry y James, que aún seguían en la sala. Libby le bajó los colores al niño para que siguiera con su obra artística. Tanto ella como Ron iban muy bien arreglados y debidamente abrigados por el intenso frío que hacía.
-Nos separamos en el hospital - explicó Ron, al ver que Harry se sorprendía porque salían juntos - . No sé a qué hora llegue, pero te comportas bien.
-Hermione está descansando - le dijo Libby a Harry y a James - , así que por favor, no la interrumpan, la pobre ha hecho mucho en estos dos días.
-Si, tía - dijo James, mansamente.
-Cuida bien de tu papá - le susurró Ron. El niño asintió.
-Pues, veamos tele - le propuso James a Harry en cuanto Ron y Libby se marcharon de la casa.
-¿Y qué quieres ver? - le preguntó Harry pasando los canales con el control remoto.
-Milemos si hay Bob Esponja - sugirió James con una sonrisa. Se sentó al lado izquierdo de Harry y apoyó la cabeza en su brazo.
Para gran fortuna de James, en ese horario estaban emitiendo un capítulo de Bob Esponja y aunque era repetido, el niño lo vio gustoso.
-James ¿me pasas el brebaje, por favor?
-Si.
-Y también la cuchara.
-Listo - dijo el niño sosteniendo entre sus manos lo que le había pedido Harry.
-Ten la cuchara con las dos manos, yo voy a poner un poco de brebaje en ella y luego me la metes a la boca, ¿está bien?
-Si, fácil.
Con mucho cuidado, Harry fue depositando el contenido del frasco en la cuchara que James trataba de sostener con esfuerzo. Cuando estuvo llena, Harry se inclinó un poco para que el niño se la metiera en la boca.
-Gracias - dijo Harry en cuanto se bebió la poción.
-Pintemos.
-No sé - dijo Harry dudoso - , no puedo manejar muy bien la mano izquierda.
-Pues aplendes - repuso el niño, como si eso fuera la labor más fácil del mundo.
-Esta bien - aceptó Harry con una sonrisa, sentándose en el suelo para pintar sobre la mesa.
Resultó una labor muy difícil, no sabía cómo coger el color y cuando intentaba colorear una zona lo único que conseguía hacer eran rayones desiguales. Al final, cerca de las ocho de la noche, los paisajes de James eran mucho más bonitos que los que había pintado él.
-El tiempo se pasa rápido - comentó Harry mirando su reloj - . Será mejor que comamos algo.
-Si, ya me dio hamble - dijo el niño, levantándose del suelo.
Harry se puso a hurgar en la cocina, mientras James permanecía sentado en la mesa. Fue bastante complicado revisar el estante de la comida con la mano izquierda para poder sacar unas latas de atún, mayonesa y galletas de soda.
-Voy a tratar de hacer una ensalada de atún bien sencilla para comerla con galletas - le dijo a James.
-Y con cebolla - complementó James.
-Si, sabrá delicioso - coincidió Harry - . Creo que hay cebolla picada en el refrigerador.
Se dirigió al refrigerador y cogió el picaporte.
-¡Harry! - exclamó Hermione.
-¿Qué? - dijo él, después de dar un respigo.
-¿Qué haces? - le preguntó ella avanzando hasta él con el ceño fruncido.
-Tratando de preparar algo de comer - le explicó.
-Siéntate, yo lo haré. ¿Y por qué no me buscaron?
-Libby dijo que estabas descansando - argumentó Harry, sentándose al lado de James.
-Pues si - repuso ella, sacando cosas del refrigerador - . ¿Pero si te hubieras lastimado?
-Se arreglará con otra operación - contestó Harry tratando no reírse.
-No es gracioso. Si no te cuidas no podrás volver a jugar - le dijo ella con seriedad - . Y nada de mayonesa, esto es salado.
Sacó su varita mágica y con un movimiento de ella la cocina tomó vida. El atún fue directo al corta latas y en cuanto estaba destapado, se dirigía a un recipiente y se depositaba en él, y la lata vacía iba directo a la basura; lo mismo pasó con unas latas de maíz. Un cuchillo picaba lechuga y cebollas y el otro pelaba papas. Las papas fueron hasta una olla con agua para cocinarse solitas y quince minutos después fueron trituradas para que se convirtieran en puré con leche, en reemplazo de la mayonesa.
-Hermione, lo que pasó ahora...
-No importa, Harry. Es tu vida.
-Pero yo quiero explicarte - protestó él.
-Y yo no quiero escucharte - le dijo ella distraídamente, supervisando la ensalada que se estaba revolviendo con un cucharón - , déjalo así. ¿Ya te lavaste las manos, James?
-No señola. Ya voy
-Y no corras. Cuidado con las escaleras.
-Es increíble que no me des una oportunidad... - dijo él levantándose de la mesa.
-No la necesitas - repuso ella con tranquilidad, Harry se hizo a su lado - . Picaré unos huevos cocidos.
Se dio la vuelta con brusquedad y chocó contra Harry.
-¡Aaaaaaaah! - gritó él, llevándose la mano izquierda al codo.
-¡Ay, no! ¡Te lastimé! - exclamó Hermione, alarmada. Lo llevó hasta la mesa y lo sentó - . Perdóname, no era mi intención... ¡Lo siento! ¡Lo siento mucho!
-Agua - masculló Harry.
Hermione buscó un vaso con rapidez, lo llenó de agua y se sentó al lado de Harry, corriendo el asiento para podérselo dar directamente en la boca.
-Tómatela toda - le decía con la voz quebrada mientras le daba el agua con la mano derecha, sosteniéndole la cabeza hacia atrás con la izquierda - . Voy a llamar a tu doctor. ¡Que tonta!
Harry terminó de tomarse el agua, con mucho esfuerzo. Hermione dejó el vaso sobre la mesa y en ese momento Harry le tomó la cabeza y la acercó a él para besarla. Hermione se separó con rapidez y ¡PLAF!, le propinó una bofetada.
-¿A qué estas jugando? - inquirió ella, echando chispas por los ojos y levantándose de un brinco.
-A nada - repuso Harry, masajeándose la mejilla para aminorar el dolor - . Y no sé por qué me pegas, no es la primera vez que te beso.
-No es por el beso - replicó Hermione, hecha una fiera, con la cara tensa y roja como un tomate - . No te lastimé, ¿verdad?
-No.
-¿Y por qué demonios tenías que montar toda esa película? ¡Me asustaste!
-Fue la única manera que encontré para que me escucharas - contestó Harry - y para que supieras que Tamara no me importa y que llegó aquí sin ser invitada. Ella está loca.
Hermione abrió la boca para protestar, pero desistió de su intento cuando James ingresó nuevamente a la cocina y ocupó el lugar en el que ella había estado sentada. La chica les dio la espalda y se dispuso a servir la comida.
-¿Qué te pasó? ¿Pol qué el velde? - le preguntó James a Harry señalándose la mejilla.
-Es rojo - lo corrigió Harry.
-¿Ese no es el velde? - preguntó el niño entornando los ojos. Harry negó con la cabeza - . ¡Oh! ¿Y qué pasó?
-Pues... - empezó a decir Harry.
-Pasó que tiene lo que se merece - dijo Hermione distraídamente, colocando los platos delante de ellos.
James miró a su madre, que en esos momentos aún tenía la cara tensa y un poco colorada.
-Tú también estas lala - comentó el niño.
-Es que esto - dijo ella, señalándose el rostro - causó eso - finalizó señalando la mejilla de Harry.
-¿Lo contagiaste? ¿Estas enfelma? - le preguntó James, abriendo los ojos como platos.
-Casi - contestó Hermione apretando los dientes y dirigiéndole a Harry una mirada asesina.
-Entonces, también te voy a cuidal a ti - sentenció el niño sonriéndole. Hermione le devolvió la sonrisa.

-¡Ay que ver! - murmuraba Hermione una hora después, los tres estaba en la habitación de Harry y ella le desabotonaba la camisa, de una manera un tanto brusca - . Hacerme semejante broma... Y ganas no me faltaron de lastimarte de verdad cuando me di cuenta... Pobre de ti... Me pasas la camisa, James - le dijo al niño señalando la camisa del pijama que estaba sobre la cama.
-¿Esta azul? - preguntó el niño sosteniendo la prenda.
-Es verde - lo corrigió Hermione con amabilidad.
-Velde, velde - repetía el niño para aprendérselo.
-Pero, no te enfades así conmigo - le dijo Harry, colocando los brazos hacia atrás - . No es para tanto.
-Claro, tú no fuiste el que se angustió ¿verdad? - murmuró ella con ironía, subiéndole la camisa del pijama - . Y yo pensé que me había tirado tu operación, o que te ibas a quedar con el brazo inservible para toda la vida.
-Bueno, afortunadamente no fue así - observó Harry con una sonrisa.
-Ya me dirás que no fue así - le dijo ella abotonándole la camisa, mirándolo y echando chispas por los ojos - . Es el colmo.
-¿Y mañana a que hora se van? - le preguntó Harry, para cambiar el tema de conversación.
-En la tarde - contestó Hermione en el momento en que abotonaba el último botón.
Subió un poco la camisa de Harry y le desabrochó el cinturón, desabotonó el pantalón y bajó la cremallera del mismo con brusquedad, Harry creyó que estuvo a punto de ser castrado.
-Con cuidado - le dijo Harry en un hilo de voz.
-Voy a ver si para el próximo fin de semana nos trasladamos de nuevo - comentó Hermione sin oír las quejas de Harry, bajándole los pantalones - , siempre y cuando no tenga consejo de redacción. - Suspiró - . Siéntate.
Harry se sentó en la cama, al lado de James, que en ese momento estaba acostado. Hermione tomó los pantalones del pijama mientras Harry se sacaba los zapatos tenis con los pies.
-Mami, ¿puedo dolmil aquí?
-No sé - contestó ella distraídamente, poniéndole los pantalones a Harry - . Me da miedo que lastimes a tu papá.
-Me quedo quietito - dijo el niño, suplicante - , y la cama es muy glande.
-Yo no veo problema - opinó Harry, levantándose y terminando de subirse los pantalones.
Hermione miró a su hijo durante unos segundos, el niño le sonreía mientras asentía con la cabeza.
-Pues...
-Mira - la interrumpió Harry - , para que no te preocupes, James duerme al lado izquierdo mío.
-Esta bien - dijo Hermione, resignada - . Pero te acuestas a dormir ya - agregó dirigiéndose a James.
-Si, si - gritaba el niño, dando saltos sobre la cama y rebotando varios centímetros. Hermione lo cogió en el aire para evitar que en un paso en falso cayera al suelo.
-Entonces, vamos a cambiarte - le dijo ella, saliendo de la habitación con James en brazos.
Harry se acomodó en la cama y le organizó un lugarcito a James. El niño apareció a los cinco minutos con una pijama azul y una manta en los brazos.
-Ya - anunció James, adentrándose entre las pesadas sabanas.
-¿Y tu mamá?
-Esta olganizando el lincón de Closaks.
James se pegó al brazo izquierdo de Harry, abrazando su manta. Hermione llegó a los pocos minutos, con la pijama puesta y encima una bata blanca.
-Ya está - dijo ella, cobijando bien a James - . Crookshanks ya se durmió y ahora les toca a ustedes dos.
-Bueno - dijo James, mansamente - . Pelo quédate un latito aquí.
-Esta bien - aceptó ella después de meditarlo unos segundos - . Pero te duermes rápido - Y dicho esto se metió entre las sabanas, al lado de James. Sacó su varita y apuntó al codo derecho de Harry - : Férula - en ese lugar aparecieron dos tablillas amarradas con vendas.
-¿Por qué no me pusiste esas en las que puedes moverte.?
-Recuerda lo que dijo el doctor: Inmovilidad completa. Además, creo que esa te la colocan para cuando inicies la fisioterapia - se volvió a guardar la varita y se acostó.
-Se demolan - dijo James después de unos segundos en silencio.
-¿Quiénes? - preguntó Harry.
-Mi tía y Ron - contestó James, se incorporó y miró a su padre - . ¿Las citas dulan tanto?
-Pues... - masculló Harry - eso depende con quién salgas. A veces son cortas, pero entretenidas. Otras veces son largas y aburridas. No sé.
-Mi amigo Thiely ha tenido un montón de citas - comentó James - , y dice que son de lo mejol.
-Bueno, es que no puedes atenerte a lo que digan las demás personas - repuso Harry - , tienes que experimentarlo por tu cuenta.
-Yo no tengo afán. Estoy muy chiquito - le dijo James distraídamente, después miró a Hermione - . Se dulmió
Harry también la miró, estaba profundamente dormida, ni siquiera se había quitado la bata, pero se cubrió muy bien con las sábanas.
-Creo que está cansada - le susurró Harry a James - . Es mejor dormirnos también.
Harry se despertó pasada la media noche con la cara sudando, al principio no entendió por qué, ya que no había soñado absolutamente nada y la calefacción no estaba al máximo, después comprendió que eso se debía a la férula rudimentaria que le había puesto Hermione, le incomodaba tanto que lo había hecho sudar. Se levantó con delicadeza para no lastimarse y no despertar ni a James ni a Hermione. El niño estaba dormido, firmemente abrazado a su manta y un poco encogido. Hermione les daba la espalda. Harry fue hasta el baño de su habitación y abrió el grifo del lavamanos un poco, para que el ruido del agua no tuviera mucho eco y llenando su mano izquierda con el vital líquido se mojó el rostro tres veces, hasta que lo sintió completamente fresco. Al salir del baño y cerrar la puerta, Hermione se despertó sobresaltada.
-¿Qué ocurre? - le preguntó Harry en voz baja.
-Creo que me quedé dormida - respondió Hermione, restregándose los ojos.
-Desde hace mucho - repuso Harry - . Es más de media noche.
-¿Por qué estas levantado? - le preguntó ella, levantándose también y avanzando hacia él - . ¿Estas bien?
-Si, solo tenía un poco de calor. Gracias a esto - agregó señalando la férula.
-Lo siento, pero es por precaución - le susurró Hermione, tomándolo del brazo izquierdo y llevándolo hasta su lado de la cama.
-Pero me pica.
-Solo es por unos días, Harry. No te quejes.
Ayudó a que él se acostara y lo cubrió con las sabanas para después ella sentarse a su lado derecho.
-Voy a arreglarlo para que no te fastidie - dijo ella, sacando la varita - . Cambiaré esas tablillas de madera por unas de plástico ¿qué te parece?
-Creo que serán más cómodas - opinó Harry con sinceridad.
Hermione dio un golpe seco con la varita y en un abrir y cerrar de ojos las tablillas se transformaron en plásticas.
-Bueno, creo que por ahora esto bastará - dijo Hermione, guardándose la varita y muy satisfecha.
-Si, creo que si - comentó Harry, tocándose la nueva férula - . Gracias.
-Bueno, me voy a dormir, mañana hay mucho que hacer.
Tomó impulso para levantarse, pero Harry le tocó el rostro con la mano izquierda y ella lo miró. Harry movió la mano hasta la nuca y atrajo a Hermione hasta él, para besarla de nuevo. A pesar de todo lo que había pasado en esa tarde, Hermione no opuso resistencia y puso sus manos sobre el pecho de Harry para besarlo con mayor comodidad. A medida que pasaban los segundos, el beso se hacía más intenso. Al principio solo fue el juego entre los labios y después la lengua se sumó a la acción. La respiración de ambos se fue haciendo más fuerte, rítmica y profunda en el momento en que las suaves manos de Hermione desabotonaron el botón superior de la camisa de Harry he introducía su mano derecha por allí.
-¡Estúpidos muggles! - masculló alguien que pasaba al otro lado de la puerta de Harry.
Harry y Hermione pararon el beso y miraron hacia la puerta, sin apenas apartarse el uno del otro.
-Creo que esa era Libby - murmuró Hermione, luego se dio cuenta en la posición en la que estaba y que James dormía al lado de Harry - . ¿Qué estamos haciendo?
Apartó la mano con rapidez y volvió a acomodarle correctamente el botón a Harry. El soltó su nuca y dejó descansar su mano izquierda sobra la cama. Hermione se levantó y abrió con cautela la puerta, mirando hacia la izquierda porque en esa dirección estaba la habitación donde dormía. Salió de la habitación, no pasaron ni siquiera veinte segundos cuando regresó.
-Será mejor que la deje sola - comentó ella, acostándose al lado de James.
-¿Qué ocurrió? - preguntó Harry lleno de curiosidad, estaba muy interesado en saber por qué demonios los habían interrumpido.
-No sé - admitió Hermione - . Pero creo que la cita le salió mal.
El desayuno de la mañana siguiente fue bastante extraño. Libby, que por lo regular siempre estaba de muy buen humor llevaba una cara de puño; Ron, que había llegado cerca de las dos de la mañana tenía una radiante sonrisa. Harry se limitó a comer las cuencas de avena que Hermione le había preparado.
-Y... ¿cómo estuvo tu cita? - le preguntó James a su madrina con vacilación, pinchando con el tenedor una de las salchichas asadas que le había dado su madre.
-Mal - gruñó Libby con desdén, mordiendo una tostada.
-¿Pol qué?
-Porque no tuvo nada de romántica - le explicó Libby - Supuestamente iríamos a cenar, pero mentiras. Me llevó a Walthamstow...
-¿El hipódromo de los perros raza whippets? - la interrumpió Ron.
-Bueno, si es de perros no sería hipódromo - lo corrigió Libby con desanimo - . La cuestión es que la cena fue allí y yo me había arreglado muy bonita para cenar en un restaurante muy elegante. Toda la noche estuvimos en ese lugar, el idiota ese insultaba a los pobres perritos... y lo peor fue que perdí 252 libras.
-Eso si estuvo patético - comentó Ron con una sonrisita.
-Y tú parece que la pasaste de maravilla - le dijo Libby, con una mirada que mataba. Lo analizó y abrió los ojos como platos - . ¡Te acostaste con ella!.
-¡¿Qué?! - exclamó Ron - . No, no, no.
-No lo dudes - comentó Hermione por lo bajo, Ron la fulminó con la mirada.
-Maldición, por qué a mi me tiene que ir tan mal - susurró Libby, haciendo a un lado su desayuno casi completo - . Cuatro meses de celibato.
-¿Quieres que te de consejos? - le preguntó Ron con tono burlón.
-Ábrase - le espetó Libby en voz baja.
-Mira, para que te animes, ¿por qué no vienes conmigo al partido? - le propuso Ron, compadeciéndose de la chica - . Hay dos chicos que creo, los encontraras guapos y lo más importante es que no son muggles.
-En el fondo, no es por el echo que sean muggles - aclaró Libby, muy desanimada - . Discúlpenme, pero los ingleses tienen una forma bastante aburrida de divertirse.
-Si vas a ir, recuerda que al anochecer nos marchamos - observó Hermione.
Hacia las once de la mañana, Ron y Libby se dirigieron al estadio a través de la red flu. Harry escucharía el partido por la radio mágica.
-Vamos, Harry - le decía Hermione para animarlo, estaban los tres en el jardín trasero escuchando los comentarios de Lee Jordán, ella y Harry estaban sentados en el suelo - . Solo serán dos partidos. Para cuando reinicie la temporada ya estarás en condiciones de competencia.
-Si - repuso Harry - , pero de todas maneras es extraño estar desocupado un domingo.
-Los Chudley Cannons ganan el encuentro por 50 a 0 - narraba Lee - . Ahora la quaffle la lleva Pride of Portree, Stevenson va directo hacia el guardián de los Cannons, lanza y ¡Oh!, Weasley la atrapa y de una manera muy agresiva, creo que el día de hoy no podrán anotarle y para celebrarlo le daré otra mordida a mi deliciosa Manzana Diez Mordidas, un nuevo lanzamiento de Sortilegios Weasley para las navidades. Cómprenlas, es por delicia y por caridad.
Hermione abrigó bien a James, que se puso a corretear por todo el patio detrás de Crookshanks y el gato detrás de Pigwidgeon que volaba como loco por todas partes, Hedwig estaba dormitando en la rama de un árbol y el niño se interesó por él al no encontrar resultado con la persecución del gato de su madre. Se trepó al árbol como si fuera un chimpancé y al sentarse al lado de la lechuza le acarició suavemente la cabeza.
-¡Oh, no! - se lamentó Lee - . Digo, ¡Oh, si! La snitch la acaba de atrapar Taylor, el buscador de los Portree y el marcador final es 80 para los Cannons y 150 para los visitantes, los Pride of Portree ¡Harry, recupérate pronto! ...
-Bueno, ya está - comentó Hermione, apagando la radio - . No te preocupes por eso - agregó al ver el rostro de impotencia de Harry.
-Yo hubiera atrapado esa snitch - le dijo él con amargura.
-No lo dudo - dijo ella con serenidad, pero, al ver que Harry seguía en la misma actitud lo abrazó - . Lo siento, es por mi culpa que estás así.
-Que Ralph no te escuche decir eso - le susurró Harry con una sonrisa - . Puede demandarte.
-¿Es tan obsesionado por el triunfo?
-Ni te imaginas, es como tener a tres Oliver Wood en el equipo.
-¿Cómo puedes aguantarlo? - le preguntó Hermione, apartándose un poco de él.
-En el fondo es buen capitán - razonó Harry.
-De todas maneras... - Miró a James - . Bájate, vamos a arreglar las maletas.
-No tlajimos maletas - aclaró el niño desde la rama donde estaba Hedwig.
-Es un decir - repuso Hermione, levantándose - . Tenemos que verificar que no se quede nada.
A las cuatro de la tarde todo estaba arreglado para que se marcharan, pero ellos lo harían al anochecer para esperar a Libby y para no llegar tan temprano a su casa. Ambos arribaron una hora después.
-¿Y qué es esto? - inquirió Ron, cuando Hermione le pasó una lista.
-Son las cosas que tendrás que hacer para ayudar a Harry - le explicó Hermione - . Las que están en rojo son las comidas recomendadas por el doctor. En color púrpura te anoté cómo preparar algunos alimentos, además...
A medida que Hermione le explicaba cada una de las instrucciones del pergamino, Ron se ponía más desconcertado.
-¿Y cómo te fue con el equipo? - le preguntó Harry a Libby.
-Me cayeron bien, pero ninguno de los chicos es de mi tipo, así que...
-Bueno, no es para desesperarse - comentó Harry.
-Eso lo puedes decir tú - le susurró Libby, para que ninguno de los otros lo escucharan - , porque como no pasaste la noche solo...
-No paso nada - repuso Harry.
-Aún - observó Libby con una sonrisita.


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La bruja ha vuelto, reivindicándose con sus fieles y bellísimos lectores ante la solicitud de quejas por la aparición de Miss Estorbo, jejeje. Bueno, anteriormente les dije que la cosa no pasaría a mayores, al fin y al cabo Harry no es tan estúpido y hay alguien husmeando llamado Libby. ¿Quieren tener una amiga como Libby? Bueno, yo ya la tengo... jajaja. Muchas gracias por sus mensajes de acoso y apoyo y aquí los respondo:

*Lain Black: No me grites T_T ya sé que la odias, pero no puedo hacer nada contra eso, mentiras, si puedo, pero no quiero, creo que basta con los malos ratos que la pobre pasa por entrometida y convencida. En cuanto a tu fict puedes modificarle la pareja principal, nada mas vas a: editar historia y le cambias la pareja y pronto me pasaré por allí para dejarte mi mensaje. Besos.

*Harry: Claro que los accidentes existen pero no pienso recurrir a ellos para quitar del camino a Estorbo, la vida se encargará de eso (en este caso la historia se encargará de eso) al fin y al cabo la chica se merece que la pongan en su lugar. Tal vez para próximos capítulos suba más de uno, no sé, pero lo tendré en cuenta... Y cálmate pues que mira que actualicé rapidito. Un abrazo.

*bloody_simpaticona: Un nick bastante original. Gracias por tu mensaje y también gracias por decirme que la historia está buena.

*Maxi: Discúlpame por el dolor que te causé en las pompas por causa de la aparición de Tamara. En el fondo esa era mi intención. Como leíste anteriormente las cosas entre Harry y Hermione se están arreglando, de a poco pero avanza. ¿Si pasará algo entre ellos? No sé, después de leer éste capítulo que crees.

*Cammilita: ¡Tú también! Ay, no, por qué la odian, jajaja. Acertaste, también es culpa de Hermione por quedarse callada y no tomar la iniciativa, pero en ocasiones es tan sumamente prudente que te saca la piedra (y eso que lo dice la escritora). Volviste a acertar, casi todos quieren matar a Tamara, qué tal que la hubiera escrito bien gata y resbalosa... ¡Dios!. ¿Te gustó el capítulo? Me dices... Besos.

*alex: ¡NO! ¡Te pareció bien que regresara Tamara! ¡Gracias por comprenderme! Y si: ¡SOY BRUJA! Y sabes qué fue lo que más me gustó de tu mensaje, lo que me escribiste: como lo dejas así!. Besos.

*La_chica_duende: ¿Por qué Tamara apareció otra vez? Bueno, creo que eso lo dejé evidente en el capítulo anterior, para que Hermione se disgustara y se diera cuenta que en el fondo si le importa Harry. En cuanto a lo de Harry y James, quizá para más adelante, después de todo con un brazo inmóvil y el otro que lo le sirve mucho que digamos no hubiera sido muy cómodo pasar y pasar las páginas de un álbum. Muchas gracias por tú mensaje y por escribir que es uno de los mejores ficts que han pasado por tus ojos.

*Gaya Lunae: Hola, estoy muy bien, gracias. Hermione al final no podía ser muy estricta con Harry, porque una cosa es estudiar y otra cosa es estar enfermo y los enfermos necesitan comprensión. Las respuestas de James las saqué de unos niños aquí en Colombia, que les hicieron una entrevista por lo del día del niño en Abril y me fascinó porque eran entre 5 y 7 años, la edad mental de nuestro pimpollo. Y si quieres uno dile a Harry que te lo haga, jajaja. Para tu satisfacción ya hubo beso y casi algo más, pero por culpa de la fallida cita de Libby la cosa no prosperó... ¡Una vez más son una bruja!. De nuevo has escrito las palabras mágicas: Como lo has dejado así. Muchas gracias por decirme que cada vez está mejor, realmente cuesta un poco mantener el ritmo de la historia. Besos.

*Anónima: Pof... me sonrojé. ¿Estuvo genial? Gracias... Parece que al final Hermione se tomó lo de Tamara con mucha calma y por su supuesta calma casi perjudica nuevamente a Harrycito... James es un amor, ya sabes que es el niño que todos queremos tener... Los gemelos volverán a aparecer pero más adelante. Gracias por tu mensaje.

*magui: Si, parece que tienes una mente perversa y te la fastidié con la interrupción involuntaria de Libby esa noche ¿no? ¿Te imaginas donde lo hubieran hecho allí? Jajajaja. Besos.

*Nelly: Bueno, lo que esperabas que hiciera Harry lo hizo Libby, esa niñita es muy atacada y metida en lo que no le importa y no se iba a quedar con las ganas de decirle unas cuantas cositas a la indefensa de Tamara ya que por culpa de ella Hermione se disgustó. En cuanto a tu mención de que James acude a su madre, es algo natural. Cuando los niños tiene miedo siempre van a acudir primero a la madre que al padre, más en el caso de James que apenas está conociendo a su padre y aún no le tiene la confianza suficiente como para resguardarse bajo su protección. Yo no puedo escribir algo irreal e ir en contra de la línea extensa de tiempo y unión que hay entre Hermione y su hijo, pero ten por seguro que pronto James acudirá a los brazos de su padre... Harry no volvió a tener pesadillas con Voldemort, el maligno ya no existe y además si las tuviera hubiera hecho alguna reseña en la historia. Por otro lado, creo que la otra vez respondí a la incógnita de los otros personajes: Sirius está muerto, si leíste Junto a Ti (me haces pensar que no lo hiciste) te darás cuenta que Harry habla de ello y que sueña con él en el capítulo final. Los demás personajes aparecerán de nuevo, pero de paso no más. Harry se curará, no te preocupes y muchas gracias por tu mensaje. Besos.

*Asuka: ¿Dónde dejaste tu EVA? Bueno, así te distinguiré. ¿Ahora si me darás un excelente con lo que pasó en éste capítulo? Ay, espero que si. Tú entendiste el papel de Tamara y su aparición... a ver si Hermione se decide, aunque Harry no es muy sensato al quedarse también con la boca cerrada. Muchas gracias por tu mensaje y chao.

*hibari: Hola, estoy muy bien, gracias. Me quedé esperando tu maldición ya que como no leíste el capítulo al dejar el review, he de imaginarme que te gustó la aparición de Estorbo, jejeje. El trabajo del que te hablé ya lo terminé y aunque no me pagaron mucho, me sirvió para darme unos cuantos gustos. Yo también espero volverte a ver en el MSN. Besos.

*ISABEL: ¿Eres de Medellín? Yo soy de Pereira, o sea paisa también, pero hablo con acento valluno ve, vivo en Jamundí y mi vida social es en Cali. Me encanta Juanes... ¡Es tan lindo! ¿Lo conociste cuando estudiaba en la Pontificia? ¡Que chimba! Bueno, en Colombia hay muchos fanáticos de Harry, pero no se divulgan ¿les dará vergüenza? Ya me leí los cinco libros y los dos adicionales (el de quidditch y el de animales fantásticos) y no te preocupes que cada vez que pueda contestaré tus mensajes.

*Sanke: Me siento muy feliz porque te gusta mi historia. Otra que odia a Tamara ¿por qué? No es tan mala, solo inoportuna. James (suspiro) tiene de los dos como bien dijiste: es rebelde e inteligente, encantador y racional... ¿qué más podría decir? ¿Libby y Ron juntos? Para ver si eso ocurre hay que esperar. Besos.

*Hermione_de_Potter: Hace mucho no me dejabas mensajes. ¿Extrañabas el suspenso? Yo también... me encanta. Al final Estorbo causo problemas, pero también momentos románticos. Nos vemos.

*Hedwig_LLC: Si, regresé con mi vieja táctica... La extrañaban, ¿verdad? Es tan efectiva para que me llenen el casillero de reviews. ¿Cómo vas con lo de tu web? Espero que bien... Y gracias de nuevo por haberme enseñado a utilizar ff.net. Besos.


Bueno, hasta aquí he llegado... Esperen cosas lindas para la próxima actualización y tal vez un capítulo extra. Besos y recuerden que los quiero mucho.


Darla Gilmore
15
EL GNOMO Y LA MADRIGUERA




-Harry, levántate - le decía la somnolienta voz de Ron.
-¿Qué pasa? - susurró su amigo sin siquiera abrir los ojos.
-Hoy tienes control con tu médico muggle - le recordó el pelirrojo.
-Gracias - dijo Harry perezosamente, incorporándose.
-Después que desayunes, voy a llamar un taxi - le dijo Ron, saliendo de la habitación.
-¿Qué es esto? - preguntó Harry cuarenta minutos después, señalando el plato, cuando se disponía a desayunar.
-Una de las tantas porquerías que Hermione me dejó anotadas - repuso Ron con desagrado -. Y hoy aprovechas para rogarle a tu doctor que te cambie la dieta... ¡Te puedes morir de inanición.!
-¡Que comprensivo!
-No es por nada, pero no hay mayor placer que una deliciosa comida - admitió Ron con solemnidad, llevándose el tenedor a la boca. Veinte minutos después, acompañaba a Harry hasta el taxi -. Te acompañaría, pero hay entrenamiento.
A las nueve y diez de la mañana, Harry ingresó en la sala de espera del consultorio del doctor Morgan, y como era costumbre, a esa hora no había pacientes, o eso creía él.
-El doctor Morgan le pide que entre a su consultorio - le dijo la recepcionista.
Al ingresar en él, Harry se sorprendió de ver allí a otro paciente y se preguntó para qué lo había hecho pasar el doctor.
-Buenos días, señor Potter - lo saludó el doctor levantándose de su asiento -. Siga, por favor.

Harry se sentó al lado del otro paciente, un hombre de aproximadamente cuarenta años, de cabello castaño y con varias canas en él. El hombre lo miraba con curiosidad, y Harry no pudo dejar de notar que aquel paciente se fijó en su cicatriz.
-Él es un paciente mío - le dijo el doctor -. Es mago.
Ahora Harry entendía por qué aquella persona lo miraba con tanto interés.
-Jhon Burke - dijo el hombre, extendiéndole la mano.
-Harry Potter.
-El señor Burke - dijo el doctor Morgan - es director de la revista La Transformación Moderna, edición británica. Y está aquí porque se fracturó el pie derecho.
-Metí la pata - agregó el señor Burke, como si nada -. Pero no dejé que me sanaran con varita mágica... me quería tomar unos cuantos días libres.
-Y entonces - prosiguió el doctor Morgan -, yo le comenté que usted era mi paciente y agradece más que nunca el no haberse dejado sanar por un sanador.
-Me enteré lo de tu lesión por la radio - le dijo a Harry el señor Burke -. ¿Cómo va?
-Mucho mejor - admitió Harry un tanto incomodo -. La verdad, me cuidaron mucho este fin de semana - luego quiso cambiar de tema -: Y... ¿usted se fracturó el pie?
-Así es, gracias a los apuros del trabajo - dijo el señor Burke con desagrado -. Y como desquite, pues mi recuperación será lenta. Bueno, es hora de irme, fue un placer haberlo conocido, señor Potter.
Cogió dos muletas que había apoyadas sobre el escritorio del doctor y se las puso en las axilas. Se despidió también del doctor y se marchó.
-Ahora, vamos a revisar esa cirugía - dijo el doctor, señalándole la camilla a Harry para que se centrara en ella.
-¿Cómo la ve? - preguntó Harry en el momento en que el doctor palpaba su codo, después de haberle quitado los vendajes.
-Está sanando muy bien - murmuró el doctor, luego miró a Harry -. Creo que su incapacidad será reducida.
-¿De verdad?
-Si - confirmó el doctor, acercándose a su maletín y sacando de él un pequeño frasco -. Mi abuela ha preparado una poción que fortalece los tejidos del cuerpo. En cuantos se enteró que yo lo había operado a usted, se ofreció a hacerla. Me sorprendió mucho porque ella no suele tener ese tipo de consideración con los pacientes magos que tengo. ¡Ah, sí! Y le manda a decir que lo quiere mucho.
Harry sintió que se ruborizó.
-Y... ¿esa poción me curará de inmediato?
-No - dijo el doctor, Harry se desanimó -. Pero ésta poción lo ayudará a sanar con mayor rapidez y en cuatro semanas estará perfectamente.
Harry se animó muchísimo, era preferible estar inactivo cuatro semanas a estar inactivo dos meses. Pero se desalentó cuando el doctor sacó una jeringa.
-Se la tengo que inyectar - le explicó cuando vio la cara de espasmo de Harry.
-¿Es necesario? - preguntó él en un hilo de voz.
-Si se quiere recuperar pronto, si - contestó el doctor, llenando la jeringa -. Pero no se preocupe que no le va a doler. Gracias a esto, sus ligamentos sanarán con más rapidez y de una vez quedaran inmunes para cualquier tipo de lesión.
-Ya... - masculló Harry.
El doctor tomó su codo y lo inyectó con la poción. Era de color mandarina y muy aguada, y para su fortuna, no le dolió.
-Este viernes le quitaré los puntos. Es un poco antes de lo que habíamos hablado - admitió el doctor -, pero mi abuela está preparando otra poción, para cerrar heridas. La verdad, yo no sé por qué el interés en usted.
Harry se sintió abochornado, pero pese a eso agradeció que la viejita le facilitara tanto las cosas.
-¿Y de las fisioterapias?
-Las iniciaremos el próximo lunes. Las pociones le facilitaran las cosas, pero no lo curarán del todo, así que para eso haremos las fisioterápicas.
-¿Y, cuando puedo mover el brazo derecho?
-En tres horas ya podrá hacerlo. Pero eso si - le advirtió el doctor -, nada de esfuerzos, no puede cargar cosas pesadas, solo movimientos lentos y livianos. Porque no queremos que se estropee el avance que tenemos ¿verdad?
-Verdad - coincidió Harry, muy satisfecho.

-¡Mira! - exclamó Harry moviendo lentamente su brazo derecho cuando arribó Ron a la casa.
-¡No! - gritó su amigo, horrorizado -. Hermione me matará.
-Tranquilo, Ron, no pasa nada. Ven te cuento...
-¿Y la vieja te mandó la poción? - preguntó Ron muy asombrado cinco minutos después.
-Si - confirmó Harry -, y gracias a eso ahora solo estaré inactivo cuatro semanas.
-Esto es maravilloso - dijo Ron -. Pero todavía no le diré nada a Ralph... a lo mejor te presiona para que la recuperación sea más rápida.
-Si, creo que si - coincidió Harry. En ese momento sonó el teléfono y él contestó -. ¡Alo!
-Hola, Harry ¿cómo te fue con el doctor? - era Hermione.
-Mucho mejor de lo que esperaba - le dijo Harry muy animado, y le contó todo lo que había pasado en su cita.
-Eso es maravilloso - dijo ella, feliz -. Ahora te animarás más porque pronto volverás a jugar. Y lo que me has contado facilita las cosas.
-¿A qué te refieres?
-Es que... este fin de semana no podíamos ir a visitarte - le explicó Hermione - ya que tenemos consejo de redacción para la edición del mes de diciembre...
-Eso lo entiendo - comentó Harry con desanimo.
-Pero como ya puedes moverte con mayor libertad - continuó Hermione -, creo que podré dejar que James se quede contigo, claro, si tú quieres.
-¿Lo dices en serio? - le preguntó Harry con duda.
-Por supuesto y a él le encantará... no llevamos ni siquiera cuatro días de haber regresado y ya quiere regresar contigo para cuidarte muy bien.
-Es bueno saber que alguien se preocupa por mí - le dijo Harry, sonriendo por la actitud de su hijo.
-Yo también me preocupo por ti - repuso Hermione, más seria.
-Lo siento - se disculpó Harry, recriminándose por su insensibilidad -. No quería ofenderte... pero es que... tú me conoces, yo meto mucho la pata.
-No te preocupes - replicó Hermione con desdén -. Yo te llamo el viernes para decirte a que horas traslado a James. Que te mejores - Y colgó.
-Hermione tiene razón - susurró Harry para si mismo, mientras colgaba el inalámbrico -. Tengo muy poco tacto.

-Bueno, creo que con esto bastará - decía el doctor al viernes siguiente, mientras empapaba la cicatriz del codo de Harry con una poción verde que había enviado su abuela -. Esperaremos a que se absorba y retiraremos los puntos.
-¿Y cómo siguió el señor Burke? - quiso saber Harry, para matar el tiempo.
-Mucho mejor, dentro de lo que cabe - comentó el doctor, preparando las tijeras y unos diminutos ganchos para remover los puntos -. Desde el principio no estuve de acuerdo en que se curara al modo muggle, ya que es muchísimo más lento. Pero parece que eso le ha facilitado las cosas en su trabajo, ya no está tan agobiado porque tiene un asistente.
-¿Y se conocen desde hace mucho tiempo?
-Es amigo de la familia - le informó el doctor, se colocó unos guantes quirúrgicos y tomó el codo de Harry -. Creo que es hora de quitar esos puntos.
No se demoró ni dos minutos, en realidad eran pocos puntos, doce en total.
-¿Ve la cicatriz? - le preguntó a Harry, señalándola -. Así debería de estar en un mes.
-Entonces... me podré mover en total libertad.
-No - lo contradijo el doctor serenamente -. Todo está perfectamente, pero debe de ejercitar los músculos poco a poco, con las fisioterapias. Por eso le pondré una férula de movilidad parcial, para que se acostumbre poco a poco al movimiento y claro, para poner resistencia en los tendones.
Le dio una férula color negra, en tela fibrosa y con varillas flexibles en los costados. Le indicó cómo colocársela y la regularidad de su uso.
-Pero si lo desea, también puede dormir con ella, aunque la encontrará un tanto incomoda. Ah, y también creo que puede empezar a usar la varita, pero eso si, nada de movimientos bruscos. Hasta el próximo lunes a las diez de la mañana.
-Está bonita - le dijo Ron en tono burlón, después de la merienda de la tarde.
-Prefiero esta a la que me puso Hermione la semana pasada.
-Es que esa chica es rara - comentó Ron, se levantó de la mesa y fue hasta la sala, desde donde gritó -. ¿No has visto uno de los controles de mi X-Box?
-¿Qué lo hiciste? - le preguntó Harry yendo a su encuentro, el pelirrojo buscaba el control entre el sofá y el suelo.
-No sé...
Harry sacó su varita, la levantó con su mano derecha y exclamó:
-Accio controles.
-Presumido - le reprochó Ron.
De inmediato, varios controles llegaron hasta donde Harry, entre los cuales estaban el de los dos televisores, el del equipo de sonido de la sala y el de Ron, el de los codificadores de la televisión satelital, el del aire acondicionado y la calefacción y dos de una consola.
-Parece que tu brazo funciona muy bien - le dijo el pelirrojo mientras separaba los controles según el aparato al que pertenecían.
-Eso comprueba el buen trabajo del doctor.
-Y la próxima vez le agradeces de mi parte por haberte cambiado la dieta...
Cenaron cerca de las diez de la noche, mientras Harry esperaba la llamada de Hermione. Ron le contó todas las tácticas que Ralph les había hecho practicar para el último encuentro del año y de cómo Kat le lanzó una maldición de hierbas tentáculos (consistía en hacer crecer la hierba del campo que amarraba al hechizado a ella) a sus espaldas.
-Gracias a Dios éste domingo es el último partido - dijo Ron, bebió de su cerveza muggle cerrando los ojos, para degustarla -. No soporto otro entrenamiento con Ralph... que suerte tienes.
-¿Y qué ha dicho de reunir de nuevo al equipo?
-Para finales de enero - le informó su amigo -, siempre y cuando el invierno no sea demasiado severo. Ya sabes que el reinicio es a mediados de febrero - se levantó -. Voy a llamar a Justine...
-¿A quién?
-Justine - repitió Ron -, la enfermera con la que salgo.
-Es la primera vez que te veo tan entusiasmado con alguien, ni siquiera en Hogwarts.
-Es que en Hogwarts me entusiasmaba celar a Ginny y a Hermione - reconoció Ron -, pero yo tenía mi chica... ¡que crees!
-¿Y quién era? Porque nunca te vi con ella- preguntó Harry con muchísimo interés.
-No nos dejábamos ver, que es diferente - aclaró Ron, y saliendo de la cocina dijo -: Hannah Abbott.
-¡No juegues! - exclamó Harry.
Esperó unos minutos más, pero Hermione no llamó. Muy deprimido, Harry se dispuso a conjurar los platos que habían utilizado para cenar para que se lavaran solitos y en ese instante, alguien exclamó desde el patio: ¡"Otla" vez!. Harry salió muy apresurado de la cocina y en medio de la poca luz que ésta irradiaba hacia fuera, distinguió dos siluetas, una muy menuda, la otra de estatura normal.
-¿James? - preguntó Harry, entornando los ojos en dirección a las dos siluetas.
-Si - chilló el niño.
-No corras, Ja... - dijo Hermione, pero ya era tarde, el niño había llegado hasta su padre y se prendió de su pierna derecha.
-Creí que no vendrías - le dijo Harry con una sonrisa, agachándose para abrazarlo.
-Tu teléfono está ocupado, por eso no te avisé - le explicó Hermione, llegando donde él.
-¡Ron! - exclamó Harry.
Entraron a la casa y James se sentó, Hermione dejó sobre la mesa la mochila del niño.
-Tiene una tarea - le dijo a Harry -, debe hacer unas figuras en plastilina. Así que procura que no se le olvide.
-No te preocupes - repuso Harry.
-Te portas bien con tu papá - le susurró ella al niño, acariciándole la cabeza -. Y no te trasnochas.
-Bueno.
Hermione le dio un beso en la frente y salió de la cocina de nuevo hacia el patio, Harry la acompañó.
-Por favor, abrígalo bien - le pidió Hermione.
-Si... ¿y estarás todo el fin de semana ocupada?
-Así es - contestó ella, sacó su varita y un guante viejo -. Vendré por él el domingo en la tarde. ¿Cómo va tu recuperación?
-Mucho mejor, ya me quitaron los puntos y me pusieron esta férula para moverme sin llegar a dañar la operación.
-¿Y tus fisioterapias?
-El próximo lunes.
-Me alegro mucho que todo esté saliendo tan bien - comentó Hermione, con una sonrisa.
-¿Tus padres saben que James estará aquí?
-No, y no hace falta que lo sepan. Quiero que James pase todo el fin de semana contigo... Bueno, ahora si me voy.
-Espera - la detuvo Harry antes de que ella conjurara la prenda, tomó su cara y la besó -. Ya.
-Cuídate - dijo ella, segundos después desapareció.
-Muy bien - le dijo Harry a James cuando ingresó de nuevo a la cocina -, vamos a cambiarnos y vemos un rato televisión ¿qué te parece?
-Si, "supel" - contestó James con una sonrisa, bajándose de la mesa.
-Pero... solo trajiste esta mochila - observó Harry, tomando la mochila que Hermione había dejado sobre la mesa.
-Todo está ahí. Mi mamá la volvió "glande".
-Ella siempre ha sido muy practica - reconoció Harry por lo bajo -. Vamos.
Se dirigieron a la habitación de Harry y después que estuvieron con el pijama puesta fueron hasta la habitación de Ron.
-¿Ya colgaste? - le preguntó Harry, entrando.
-Acabo de colgar - repuso Ron -. ¡Hola, James!
-Hola... Uhhh, tienes una tele...
-¿Quieres ver? - le preguntó Ron.
-Si, más fácil aquí...
-No lo sabía, Harry - se disculpó Ron luego de que él le contó que Hermione estuvo llamando y el teléfono estaba ocupado -, pero debiste haberme dicho que estabas esperando una llamada de ella... O sea, en el fondo no es mi culpa sino tuya.
-Deberíamos tener doble línea - le propuso Harry, James estaba hipnotizado viendo unos dibujos animados - o tal vez llamada en espera, o algo.
-Tenemos tres líneas - lo corrigió Ron -: la de la casa, la de mi celular y la del tuyo. Allá tú si no le has dado el número a Hermione.
Harry lo miró con los ojos entornados, pero reconoció que en realidad no le había dado su número móvil a la chica.
-Sinceramente... - dijo Ron con una sonrisa burlona, negando con la cabeza -. Y eso que el nuevo en el mundo muggle soy yo. ¿Y Libby también tiene que trabajar el fin de semana?
-No sé...
-Si, ella también - contestó James, mirando al pelirrojo -. Estaba que "llolaba"
-Me lo imagino - comentó Ron, sin abandonar su sonrisa burlona -. Pobre.
-Es hora de dormir, James - le dijo Harry.
-No tengo sueño - repuso el niño.
-Pero ya es tarde - argumentó Harry, levantándose de la cama. Cogió a James en brazos y lo cargó.
-"Pelo", no tengo sueño - protestó James, ceñudo. Se prendió al cuello de su padre.
-Harry - intervino Ron -, él está acostumbrado al horario de Estados Unidos. Déjalo en paz.
-No, Ron - dijo Harry -. Son más de las once de la noche, es hora de dormir.
-Te pareces a Hermione - comentó Ron cuando Harry salía de la habitación.
-Ya te puedes "movel" ¿"veldad"? - le preguntó James, señalando la férula del codo.
-Un poco más que antes - respondió Harry, adentrándose entre las sabanas de la cama.
-Yo cuando no me puedo "movel" me "desespelo" - le dijo James, acomodándose a su izquierda.
Por primera vez desde su operación Harry durmió bien; tal vez fuera el hecho que James estuviera con él, o porque ya no tenía que despertarse en las noches temeroso de lastimarse su codo. Lo importante era que pudo descansar como Dios manda.
-"Aliba", "aliba" - decía James a la mañana siguiente, saltando sobre la cama.
-Quieto - murmuró Harry, tapándose la cabeza con las sabanas y escondiéndola bajo una de las almohadas.
-No - protestó James, arrodillándose al lado de su padre y zarandeándolo -. Hoy vamos a "hacel" muchas cosas.
-"Vamos" me suena a paseo - le dijo Harry, incorporándose. Miró su reloj, era las ocho y cuarto de la mañana.
-Vamos a "comel" - prosiguió James, sin escuchar el comentario de Harry -, vamos a "jugal", y a "comel" y a "vel" tele y a "seguil" "jugando".
-Y a hacer la tarea de la escuela - agregó Harry.
-Eso es "jugal", "pelo" con plastilina.
James se bajó de la cama y salió de la habitación. Harry escuchó cuando el niño claramente gritó: ¡"Aliba", Ron!
-Tienes un hijo chiflado - le dijo Ron a Harry durante el desayuno -. Despertarme un sábado a las ocho de la mañana... ¡Vaya mañas que le aprendió a su madre!... Y agradece que me cae bien, sino, te juro que le lanzo un hechizo mudobocaza.
-¿Y eso qué es? - le preguntó James, muy interesado.
-Es un hechizo que te hace gritar durante tres horas sin control, pero al final no dices nada - le explicó Harry -. El propósito es que te queden doliendo todos los músculos de la cara.
-Si... - dijo Ron, como recordando algo -. Te acuerdas en sexto año, cuando se lo lancé a Goyle... Nada como probar su efectividad en alguien.
-"Pol" qué no lavamos los platos - les propuso James - de manera "nolmal".
-De verdad estas chiflado - le dijo Ron con vehemencia.
-Me parece buena idea - repuso Harry, lanzándole a su amigo una mirada de advertencia -. Así aprenderás a valorar más las cosas simples.
-Querrás decir: complicadas - lo corrigió Ron.
Les tomó casi veinte minutos dejar la cocina limpia y a la perfección. Resultaba bastante difícil coordinar a Ron y a James, el pelirrojo no sabía hacer las cosas al estilo muggle y James era muy pequeño para hacerlas, así que al final para Harry era como tener la colaboración de dos niños pequeños, afortunadamente con la movilidad parcial de su brazo derecho se supo defender mejor. Luego, James los invitó a que hicieran muñecos en plastilina, que era su tarea para la escuela, y se sentaron en el suelo de la sala, con varias cajas de diferentes colores para comenzar a moldear diferentes objetos. Después de media hora de actividad, James resultó ser mejor artista que Ron.
-Es que lo mio es un "picachu" - dijo Ron para justificar su obra.
-Un Piccaso - lo corrigió Harry -. Y no tiene nada de ese estilo, déjame decirte.
-Pero yo le ganaría si me dejaras darle un golpecito con la varita - replicó el pelirrojo, señalando lo que parecía ser una tortuga -. ¿Y qué tantas cosas tienes que hacer?
-Cinco animalitos y una moto - contestó James, mientras mezclaba dos plastilinas de diferentes colores para inventar uno nuevo -. "Pelo" también tengo que "hacel" un "álbol" y luego, "ponelos" "soble" una tabla "pala" que la "maestla" los vea y ¡Aaaah!
En la chimenea se había aparecido la cabeza de la señora Weasley. James había saltado al cuello de Harry y respiraba con agitación.
-Perdón - dijo la señora Weasley respirando agitada, parece que el grito la había asustado -. ¿Cómo están, niños?
-¿Cuáles niños? - inquirió Ron, indignado.
-Tú siempre serás mi bebé - le dijo la señora Weasley con cariño. Ron sacó la lengua en señal de asco -. ¿Es tu hijo, Harry?
-Si, es James - contestó él, acariciándole la cabeza para tranquilizarlo. En cuanto lo nombraron, James se apartó un poco de Harry para observarla mejor.
-¡Oh, que bien! - exclamó la señora Weasley -, porque los quería invitar a que almorzaran aquí, en La Madriguera.
-¿Lo dices en serio? - le preguntó Ron con un brillo en los ojos, la perspectiva de una deliciosa comida lo animaban muchísimo.
-Es increíble que me preguntes esas cosas, Ron - le recriminó su madre -. Ya sabes perfectamente que puedes venir cuando quieras, y tú también, Harry. De no ser porque los invito jamás se aparecerían por aquí.
-Bueno, entonces, ya vamos - se apresuró a decir Ron, para evitar una discusión con su madre vía Red Flu.
La cabeza de la señora Weasley desapareció de la chimenea, y los chicos recogieron lo que estaban utilizando en la elaboración de las deformes figuras.
-¿Podemos "llevalas"? - preguntó James, refiriéndose a las plastilinas.
-Claro - contestó Harry -. Y también algunos abrigos. La Madriguera es mucho mas fría que ésta casa.
Después de haberse abrigado perfectamente, Ron colocó un poco de polvos flu en la chimenea y de inmediato aparecieron unas llamas verdes.
-¿Alguna vez has viajado así? - le preguntó Harry a James.
-No - dijo James, negando con la cabeza.
-Entonces, agárrate fuerte, cierras los ojos y no abras la boca durante el viaje - le dijo Harry, cargándolo en brazos.
James se prendió con fuerza del cuello de Harry y lo rodeó con sus cortas piernitas. Primero se fue Ron y luego ellos dos. Se deslizaron impecablemente sobre el piso de la cocina de La Madriguera, les habían despejado el paso y la señora Weasley y Ginny los esperaban con una sonrisa.
-"Otla" vez - chilló James.
-En la tarde - repuso su padre.
Ambas mujeres los ayudaron a levantarse del suelo, la señora Weasley a Harry y Ginny a James. El niño las miró con interés, Ron estaba sentado, comiendo algo.
-Harry... cómo está tu brazo, ¿mejor? - le preguntó la madre de Ron.
-Si, mucho mejor - contestó él, golpeándose el abrigo para quitar el exceso de polvo.
-Y ¿él es tu hijo? - le preguntó Ginny, acariciando la cabeza de James.
-Si - contestó James, sonriendo ampliamente.
-Los mismos dientes de Hermione - comentó Ginny, sonriéndole al niño -. Yo soy Ginny.
-Hola...
-Y ella - dijo Ginny, señalando a la señora Weasley - es mi madre y la de Ron. Se llama Molly.
-Hola - la saludó James, también sonriéndole.
-Pero, que buen mozo eres - le dijo la señora Weasley. Se acercó a él y le limpió el abrigo con un cepillo -. Ven, siéntate. ¿Quieres algo de comer?
-Si, "pol" "favol" - contestó James, sentándose entre Harry y Ron.
-Es encantador - le dijo sobrecogida la señora Weasley a Harry, sus ojos brillaban.
-Lo van a mimar demasiado - masculló Ron, mientras masticaba.
-Fred y George nos hablaron sobre él - les dijo Ginny -, pero en persona es mejor.
-¿Y mi padre? - preguntó Ron.
-Estará aquí para almorzar - contestó la señora Weasley, colocando frente a James un plato con sándwich y jugo de mandarina -. Espero que te guste - le dijo al niño, un tanto nerviosa.
-Esta muy "lico" - dijo James después de masticas la primera porción que mordió -. "Glacias"
En cuanto James terminó su sándwich acompañó a Harry, Ron y Ginny al jardín, querían mostrárselo aprovechando que estaba haciendo un poco de sol.
-Es "glandote" - dijo James, muy impresionado.
-Llega hasta más allá de la loma - le informó Ron, señalando hacia la loma.
-Uno puede "jugal" mucho aquí.
-La verdad, si.
-¿Y qué es eso, Ron? - preguntó James, señalando hacia unas papas que caminaban.
-Son gnomos - contestó el pelirrojo -. Hay muchos aquí.
-Son feos - concluyó el niño.
-Feísimos - coincidió Ron -. Vamos para que los veas mejor.
Cogió la mano del niño y se dirigieron hacia la madriguera de los gnomos, Harry y Ginny se sentaron para observarlos.
-Estoy de acuerdo con Fred y George - le dijo su amiga -. te sacaste la lotería con este niño. A propósito - agregó mirando hacia todos lados, no había nadie a la vista - hace poco hablé con Hermione.
-¿Cómo? - preguntó Harry, sin creérsela y sin comprender. Estaba convencido que Hermione detestaba a la pelirroja porque la consideraba culpable de su separación.
-Si, eso fue como a mediados de octubre - dijo Ginny, mirando hacia el cielo, tratando de recordar -. Me sorprendió bastante que quisiera hablar conmigo, después de todo, se había ido y no se volvió a comunicar con nadie. Pero lo que más me sorprendió fue el asunto que hablamos... Ella creía que tú y yo éramos pareja.
-No me digas... - comentó Harry, tratando de parecer sorprendido.
-Yo me reí, me dio hasta vergüenza - reconoció Ginny -. Pero ella pensó eso porque vio cuando te besé una noche, en la torre de Gryffinfor... ¡Por Dios!, era una adolescente, uno hace tonterías a esa edad y pues... yo no estaba segura de que ustedes tenían una relación sentimental, de haberlo estado jamás lo hubiera hecho...
-¿Y te creyó?
-Creo que si, más cuando le dije que estaba enamorada de otra persona - en ese momento sus ojos castaños brillaron de una manera especial, suspiró.
Ahora Harry entendía porque Hermione había cambiado tanto con él, permitiéndole socializar más fácil con su hijo y con ella misma. Se puso muy feliz.
-Pero, por favor, no se lo digas a mi madre - le pidió Ginny -. No quiero que piense mal de mi por lo que pasó.
-No te preocupes - la tranquilizó Harry -. ¿Y dónde se vieron?
-En un café mágico de Liverpool. Es muy bonito y te dan una bebida que se llama Tapetuza, sabe delicioso, creo que es una mezcla de cerveza muggle y coca-cola.
-¿Y Richard?
-Bien, con un poco de trabajo esta temporada - contestó Ginny -. Como se avecina navidad, están en el lanzamiento de nuevos videojuegos, además ha tenido que programar sistemas antirrobo para unas tiendas muggles minoristas.
-Si, en esta época aumentan los robos con mucha consideración.
-¿Y tu codo?
-Mejor, fíjate que la abuela de mi doctor, que es bruja, me envió pociones especiales para sanar con mayor rapidez y me mandó a decir... - dio un resoplido - que me quería mucho.
Ginny soltó una carcajada.
-Aún recibes recompensas por haber vencido a quien-tu-sabes.
-Pues si - admitió Harry, encogiéndose de hombros - y en el fondo me alegra que la señora haya tenido ese detalle conmigo, porque estaré en competencia...
Un grito resonó en el aire, ambos se levantaron y la señora Weasley salió apresurada de la cocina. Algo alejado se vio a Ron cargar entre sus brazos a James y corría hacia ellos.
-¿Qué pasó? - inquirió Harry, yendo a su encuentro.
-Lo mordió un gnomo - contestó Ron, muy pálido mientras el niño sollozaba -. Hermione me va a machacar.
-Tranquilo Ron - trató de tranquilizarlo Harry, aunque él también estaba muy asustado -. Llevémoslo a la casa.
Ingresaron apresuradamente en la cocina, la señora Weasley comenzó a buscar algo entre los gabinetes de ésta. Harry se sentó y Ron le colocó a James en el regazo.
-¿Dónde lo mordió? - preguntó Harry, abrazando a James.
-En la mano izquierda - contestó su amigo. Se sentó y Ginny le alcanzó un vaso con agua.
-Bueno, una mordida de gnomo no es nada - les dijo la señora Weasley, se acercó a Harry con una botella y un pedazo de algodón -. Quítale el guante, Harry.
Con un poco de dificultad, Harry le quitó el guante a su hijo. En el dorso de su mano se veían perfectamente marcados los dientes superiores del gnomo en color rosado fuerte, no había sangre pero esa parte de la piel estaba un poco hundida.
-Esto no va a doler nada, cariño - le dijo la señora Weasley a James con ternura.
Puso un poco de la poción color uva sobre el algodón y untó la marca de los dientes, también lo hizo en la palma de la mano. De inmediato la piel absorbió la poción y James dejó de sollozar, las marcas fueron desapareciendo con los segundos.
-Vez, eso no es nada - dijo la señora Weasley y le guiñó un ojo a James, luego se volvió hacia Ron -: Y tu deberías ser más responsable, pronto tendrás una sobrina y créeme que si Fleur se entera de esto jamás dejara que te acerques a la niña.
-Lo siento - murmuró Ron, mirando el vaso, ahora vacío.
-Ya no duele - dijo James, mostrándole la mano a Harry, en su rostro se veía el recorrido que habían tenido las lágrimas -. Vamos "otla" vez, Ron.
El señor Weasley llegó cerca de la una de la tarde, y se puso contentísimo cuando conoció a James. Después del almuerzo el niño lo invitó a que hiciera muñequitos en plastilina y él no lo pensó dos veces. Al final de la tarde, James tenía lista su tarea y la señora Weasley se la empacó para que no se dañara, mientras el señor Weasley se quedaba con la boca abierta y completamente maravillado de la elasticidad del material de trabajo del niño, había intentado hacer un patito y un teléfono, además, la probó.
-No sabe tan bien.
-Que mamá no te vea - lo previno Ron, observando lo que según él, era un perro.

-"Suelte" - le deseó James a Ron al día siguiente, estaban en la casa y el pelirrojo se dirigiría al estadio de quidditch porque ese domingo los visitarían los Wigtown Wanderers para el último partido del año -. Y que hagas gol.
-Yo trato de que no me los hagan - lo corrigió Ron, tomó aire y cogió su escoba -. Espero no demorarme, para despedirme de ti.
-¿Y tú? - le preguntó James a Harry en cuanto Ron se fue.
-Para el otro año.
-Hablando de año... ya casi cumplo años... "cleo"... "polque" el cinco cumplo cinco.
-Si, en dos semanas - le dijo Harry con una sonrisa -. ¿Quieres una fiesta?
-Con todos mis amigos... y con Ron y tú.


16
UNA FIESTA MUY FELIZ


Aprovechando que estaban solos en la casa, Harry llevó a James de compras por las tiendas del pueblo. Aunque no tenían las mismas opciones que en un centro comercial de una gran ciudad, compraron muchas cosas útiles para el niño como nuevos libros para colorear, un ábaco en madera para cuando aprendiera a contar, tenis para el colegio y lo que más le gustó: una almohada de Bob Esponja.
Almorzaron en una cafetería cercana a las tiendas y después de las tres de la tarde arribaron a la casa que aún estaba vacía.
-Bueno, hay que ir recogiendo tus cosas para cuando tu mamá llegue - le dijo Harry, colocando los paquetes de compras sobre su cama.
-Si se me queda algo, vuelvo - repuso el niño distraídamente, abriendo la bolsa donde estaba su nueva almohada.
-James... - vaciló Harry - . ¿Te gustaría vivir aquí... conmigo?
El niño paró en seco, miró a Harry con detenimiento y luego murmuró con timidez, volviendo su vista al paquete:
-No sé...
-A mí me gustaría mucho...
James no dijo nada, solo asintió con la cabeza. Harry prefirió no insistir.
Después de haber recogido todas las pertenencias del niño y de haber guardado las compras en su mochila (Harry reconoció con admiración que Hermione se las ingeniaba muy bien para meter muchas cosas en ella), salieron al patio para aprovechar el poquísimo sol que estaba haciendo.
-Aquí hace más flío que allá - le comentó James, refiriéndose a New York.
-Porque estamos más cerca del polo norte - le explicó Harry, acomodándole la bufanda.
-¡Vamos al polo nolte! - le propuso James con entusiasmo.
-Nos congelaríamos.
-Hacemos fuego.
James fue directo hasta el árbol donde regularmente dormían las lechuzas de la casa y se subió a él. En una de las ramas más bajas lo esperaban Hedwig y Pigwidgeon, que se corrieron un poco para que el niño se sentara junto a ellas.
-Entonces... ¿vamos? - insistió James.
-Definitivamente no.
-¿Pol qué? - preguntó el niño, ceñudo.
-Ya te lo expliqué - dijo Harry, en tono de infinita paciencia - . El frío nos mataría. Además, no podrías jugar y si mal no recuerdo, me dijiste que si no te podías mover te desesperarías, así que...
-Entonces no - dijo James con rotundidad.
En ese momento Ron salió de la casa con una radiante sonrisa.
-¿Ganamos? - le preguntó Harry.
-¡SI! - exclamó Ron con euforia - . Franco logró atrapar la snitch... estaba al borde de las lágrimas.
-Pobre.
-Eso no es nada - continuó Ron, sentándose al lado de su amigo, James se bajó del árbol para reunirse con ellos - . Ralph estaba tan feliz, que lo premió con unas vacaciones por el caribe.
-Nunca hizo eso con nosotros - reprochó Harry, ceñudo.
-Lo sé - coincidió su amigo - . El equipo casi se le echa encima... Pero argumentó que era para motivar a Franco - agregó poniendo los ojos en blanco.
-Y a nosotros nos desmotiva todos los días...
-Bueno, hay que agradecer que ahora tendremos unas vacaciones de invierno en paz, ¿qué hubiera pasado si perdemos? - preguntó Ron, alarmado - . Es mejor no pensar en eso... ¿Y no ha llegado Hermione?
-No.
-Mejor - dijo Ron, luego miró a James - . ¿Y qué hiciste hoy?
-Complamos muchas cosas - contestó el niño.
Ron miró a Harry sobrecogido.
-¿Qué? - gruñó él.
-Que ahora eres todo un papá.
-Espera cuando te toque - le dijo Harry en tono de burla.
-¡Ja! - exclamó el pelirrojo con sarcasmo - . Ja... mas.
En ese momento, cerca de ellos, se aparecieron Hermione y Libby. Ambas iban muy bien abrigadas. James fue corriendo hasta su madre, colgándose a ella y haciéndola caer.
-Tranquilos, el abrigo amortiguó la caída - dijo Libby, ayudando a parar a Hermione - . Ganaron, ¿no? - agregó mirando a los chicos.
-Eso parece - le contestó Harry.
-No es que parezca, es que si - lo corrigió Ron - . ¿Cómo lo supiste?
-PSQ... pasión por el quidditch - informó la chica.
-¿Eh? - inquirió Ron.
-Un programa de quidditch que transmiten en Radio Mágica Americana - le aclaró Hermione, después se dirigió a Harry - : ¿Cómo está tu codo?
-Mejor, me puedo mover mucho.
Los cinco entraron a la casa, Libby sacó de su bolsa una botella de Whisky de Fuego.
-Hay que celebrar... - dijo ella, colocando la botella sobre la mesa de la cocina.
-Harry no puede beber - se apresuró a decir Hermione.
-No señora, eso era hasta el miércoles - la contradijo Ron, negando con su dedo índice.
-Todavía está tomando medicinas - argumentó Hermione, con el ceño fruncido.
-Mágicas - aclaró Ron, abriendo los ojos como platos - , que no es lo mismo.
-Claro que es lo mismo, puede intoxicarse - replicó Hermione.
-Harry no es un niño, Hermione.
-Pero parece que tú si lo eres, ¡que irresponsable!
-Harry merece celebrar - dijo Ron en tono mordaz - , y no se lo vas a impedir. Ha estado encerrado toda la semana.
-Puede celebrar sin beber - observó Hermione, echando chispas por los ojos.
James miraba a uno y a otra como si estuviera en un partido de tenis. Harry extrañaba tanto esas discusiones que no hizo ningún empeño en interceder para detenerlos. Libby se limitó a mover su varita y hacer aparecer unos vasos, aparentemente indiferente ante la situación.
-¿Puedes pedirle a James que valla a ver televisión? - le preguntó Libby a Harry por lo bajo, parecía no querer interrumpir la discusión entre Hermione y Ron.
-¿Para qué?
-Yo no bebo delante del niño - contestó ella - , es de mal ejemplo.
Harry la miró sin dar crédito a lo que escuchaba, creía que ella era mucho más despreocupada por la educación de James, al fin y al cabo, estaba empeñada en enseñarle a eructar.
-Buen punto.
Se llevó a James a la sala y allí sintonizó un canal de dibujos animados con el que el niño se entretuvo. Luego regresó a la cocina, para ver a Hermione y a Ron, sentados a cada lado de la mesa y mirando para diferentes lados, bastante enfurruñados.
-Bueno, siéntate, estas en tu cocina - le dijo Libby.
Harry se sentó frente a ella, al lado de Hermione. Libby sirvió cuatro vasos de Whisky y le dio a cada uno. Hermione apretó los dientes cuando Harry recibió el suyo.
-El día de hoy ha sido muy especial - dijo Libby, levantándose y en tono de discurso - . Casi me pongo a llorar cuando me informaron que éste fin de semana tenía que trabajar, pero todo ha salido de perlas. Además, el equipo de nuestros amigos ganó y aclaro que no me gusta el quidditch...
Ron bufó en desaprobación.
-... pero es un motivo más para celebrar como se merece, o sea, hasta quedar jinchos de la borrachera. Pero como mañana hay que trabajar también, pues, tocó dejarlo para otro día, pero de todas maneras, empinaremos el codo unas cuantas vececitas... ¡Salud! - exclamó al final, levantando su vaso.
Los demás la imitaron, aunque Hermione negó con la cabeza mientras sonreía.
-Tengo que contarte algo, pero no te enfades - le dijo Harry a Hermione. Libby empezó a contarle a Ron todo su vía crucis del fin de semana.
-¿Qué pasó? - preguntó Hermione de inmediato.
-Es que... no te enfades ¿si? - le suplicó Harry.
-Harry... - le susurró Hermione.
-A James lo mordió un gnomo - le dijo él lo más rápido que pudo, para evitar que ella entendiera algo.
-¿Qué? - dijo ella, poniendo los ojos como platos - . ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Esta bien? - preguntó en medio de chillidos. Ron y Libby dejaron de conversar.
-Si, si - se apresuró a decir Harry, alarmado - . Ya lo viste, está bien.
-Lo descuidaste, ¿verdad? - dijo Hermione, levantándose de la mesa. Salió de la cocina.
-Ve - le sugirió Libby con urgencia.
-No lo descuidé, te lo aseguro - argumentó Harry cuando llegó a la sala. Hermione estaba evaluando detenidamente a su hijo, el niño trataba de apartarse de ella para seguir viendo televisión - . Estábamos en La Madriguera y fue a conocer los gnomos y lo mordieron en la mano... ya sabes que... que tienen la costumbre de morder a la gente, a mi también me han mordido...
-¿Te dolió mucho? - le preguntó al niño, evaluando sus manitos, sin escuchar los argumentos de Harry.
-Si, pelo le dolió más a ellos - contestó el niño, tratando de enfocar su cabeza en dirección al televisor.
-¿Cómo? - preguntó Hermione, desconcertada.
-Si, a mi me dolió, pelo me culalon lapidito, entonces ya no me dolió, entonces fui con Ron allá otla vez y moldí a uno de ellos y si le dolió polque chillaba y no se culó.
-¿Permitiste que se acercará de nuevo a ellos? - inquirió Hermione, echando chispas por los ojos - . No voy a permitir que vuelvas a quedarte con él.
Harry creyó que tenía piedras en el estomago y que debido al peso, sus pies se doblarían.
-No puedes hacerme esto - dijo él en un hilo de voz.
-¿Y pretendes que confíe en ti después de esto?
-Deberías hacerlo - le dijo Harry con vehemencia - , por eso te conté lo que ocurrió. No quería ocultártelo como te oculté lo otro.
Ese último comentario pareció haberla impactado, porque se tranquilizó y se sentó al lado de James.
-Si... hiciste bien en decírmelo.
-Vez, es mejor que lo hubieras sabido por mi boca - le dijo Harry, mucho más tranquilo, sentándose al otro lado de James.
-Discúlpame si me alteré... - dijo Hermione en voz baja, acariciando el cabello del niño - . Es que, no me gustaría que le pasara algo.
-A mi tampoco - agregó Harry. James se levantó, para sentarse una butaca y así poder ver televisión en paz - . ¿Qué vamos a hacer para el cumpleaños del niño? Es en dos semanas.
-No tenía planeado nada del otro mundo - le comentó Hermione, muy extrañada ante la pregunta de Harry - . Ya sabes, el pastel con nosotros y ya.
-James me dijo que quería una fiesta con sus amigos.
-Pero... - balbuceo Hermione, aparentemente impresionada ante la cantidad de niños que tendría que controlar.
-Yo te ayudo - dijo Harry con rapidez, para tranquilizarla - . Hagamos algo sencillo; la torta con juegos infantiles o algo. Quiero participar en esto.
-Déjame pensar a ver qué podemos hacer, ese día trabajo en la mañana y James tiene clase, pero podríamos hacerlo en la tarde...

Al día siguiente, Harry comenzó con sus fisioterapias. El doctor Morgan lo hizo ejercitarse levantando pesas de quinientos gramos, por dos horas seguidas, para fortalecer nuevamente los tendones y los ligamentos.
-Cada tres días iremos aumentando el volumen y el peso - le explicó el doctor al finalizar con la fisioterapia de ese día - . Aprovecharemos que los ligamentos están prácticamente curados para avanzar sin inconvenientes.
-Cuando dice todos los días es...
-Todos los días - lo interrumpió el doctor - , incluidos sábados y domingos.
-Pensé que descansaría los fines de semana - comentó Harry, desanimado.
-Puede hacerlo, pero pensé que deseaba recuperarse lo más pronto posible.
-Y así es - repuso Harry.
-Entonces lo haremos como lo hemos planificado, claro está que para la semana de navidad y año nuevo no trabajaremos.
-Si es así, es mejor ejercitarme los fines de semana - aceptó Harry a regañadientes, aunque un poco optimista porque en navidad lo dejarían en paz.
-Perfecto - exclamó el doctor, sacó el pergamino en el cual escribía la historia clínica de Harry y comenzó a anotar - . ¿Qué le parece si para los fines de semana modificamos el horario de las fisioterapias?
-Me da lo mismo.
-Entonces las dejaremos a la misma hora, diez de la mañana - dijo el doctor, escribiendo en el pergamino. Después miró un calendario que había sobre su escritorio y agregó - : Pero en dos semanas no podremos.
-¿Por qué?
-El seis y siete de diciembre asistiré a un simposio sobre ejercicios pilates. Tendremos que recuperar esas dos sesiones.
-¿Pilates? - preguntó Ron cuando Harry le contó todo lo respectivo con su primera sesión de fisioterapia - . ¿Eso qué es?... A mi me suena a trepar palos.
-La verdad, no sé - dijo Harry con sinceridad.
Ron puso los ojos en blanco.
-Entonces - siguió su amigo - , te están haciendo levantar peso de niñitas.
-Cuidado - le advirtió Harry con suspicacia - , solo tratan de acostumbrar a mi brazo de nuevo a la tensión.
-Pero, si ya lo mueves.
-Es diferente mover que cargar - puntualizó Harry.
-Bueno, al menos tú tienes algo que hacer, en cambio yo...
-Por qué no te dedicas a salir con Justine - le sugirió Harry.
-No sé - opinó Ron con duda - , creo que allí ya no hay magia.
-Pero si estabas muy entusiasmando.
-Pero me resultó Estorbo Ruta 2.
-¿Qué quieres decir con Estorbo Ruta 2? - preguntó Harry con el ceño fruncido, imaginándose la respuesta de su amigo.
-Que me llama quince veces al día, ya no la soporto, es una acosadora profesional - dijo Ron con un dejo de desespero, luego miró a Harry - . Por eso es que Estorbo te acosa tanto ¿verdad? Te acuestas con ellas y ya no te las quitas de encima.
-Yo nunca me he acostado con Tamara - saltó Harry ante el comentario del pelirrojo.
Ron lo miró sin dar crédito a sus oídos.
-Vamos, Harry. Soy tu amigo. No tienes por qué mentirme.
-Yo no te estoy mintiendo.
-¿No te funcionó con ella o qué? - preguntó Ron con rapidez.
-Nunca tuve ganas, que es distinto - le explicó Harry.
-Entonces, por eso te persigue, para obtener su regalito. No me digas que te guardaste casto y puro, dentro de lo que cabe - agregó con malicia - , para Hermione.
-¡No! - exclamó Harry, levantándose del sofá para luego entrar en la cocina.
-Pues, me parece muy extraño que nada de nada en cinco años - opinó Ron con solemnidad, siguiendo a su amigo - . Yo no aguanté ni seis meses luego que salí de Hogwarts.
-Eso eres tú - le dijo Harry con desdén. Movió su varita y apuntó a la tetera.
-Entonces... tienes un trauma con el sex...
-¡Ya! - exclamó Harry, harto de la conversación.
Las fisioterapias siguieron su curso normal, y en la casa de Harry no se volvió a tocar el tema de sus posibles traumas psicológicos con las mujeres. El sábado, después de la fisioterapia, Harry se trasladó a New York, había quedado con Hermione para ir de compras por la fiesta de James.
-En Wall-Mart venden cosas muy bonitas y de precios módicos - le dijo ella cuando se dirigían en su automóvil hacia el almacén. Libby se quedó cuidando a James.
-Pero, ¿no es un poco temprano para que esté abierto? - comentó Harry mirando su reloj, era un poco más de las ocho de la mañana de esa ciudad.
-Tiene servicio las veinticuatro horas, ¿por qué? ¿tienes hambre?
-No, antes de trasladarme almorcé.
-¿Y cómo van tus fisioterapias? - quiso saber ella.
-Ya estoy cargando pesas de un kilo. Creí que sería fácil, pero mentiras, casi me paraliza el temor a volverme a lesionar cuando al primer intento no subí la pesa de una...
Llegaron a Wall-Mart y su inmenso parqueadero. Harry calculó que el lugar ocupaba por lo menos una manzana entera, pero el local era de un solo nivel. El frío azotaba el ambiente y antes de bajarse del auto ambos se acomodaron los abrigos lo mejor que pudieron para no congelarse.
-Es enorme - dijo Harry, sobrecogido, al entrar al almacén.
-Se consigue de todo - opinó Hermione cogiendo un carrito de compras.
-¿Y cuantos niños irán?
-Calculo veinte, más los padres de familia.
Se demoraron toda la mañana para comprar los confites, los platos desechables, los adornos e incluso los pequeños obsequios para los niños que asistirían. Como Hermione le había dicho, en ese local se conseguía de todo, desde un espejo para el baño, hasta lo último en moda informal.
-Creo que con esto bastará - dijo Hermione al guardar la última de las seis bolsas de compras en el cajón del auto.
-¿No se te hace que es mucho? - le preguntó Harry, mirando con recelo las bolsas.
-Pues, no... los niños consumen mucho.
-Espero que para el viernes el clima sea mejor que este - comentó Harry, dándole una vista al empañado cielo.

-Una fiesta y no me has invitado - le reprochó Ron, al día siguiente, después de su fisioterapia - . ¡Desagradecido!
-No necesitas invitación - le dijo Harry con fastidio - . ¿O quieres que te de una tarjetita de Bob esponja?
-Si - repuso Ron.
-¿Y qué le vas a regalar?
-¿Hay que llevar regalo? - preguntó Ron, aparentemente sorprendido - . Ya sé lo que le voy a regalar, no me mires así.
La semana se pasó con una lentitud desconcertante, hasta las sesiones de fisioterapias resultaron tediosamente largas. Para gran sorpresa de Harry, Tamara llamaba todos los días para saber cómo iba su recuperación y para gran fortuna de Ron, la chica no se apareció ni un solo día por la casa.
Al fin llego el día cinco. Harry se levantó con un ánimo poco habitual en él porque también estaba mezclado con el júbilo. Fui muy juicioso a la fisioterapia y Ron lo acompañó, para luego dirigirse ambos a la casa de Hermione.
-Debimos haber comido algo - protestó Ron, saliendo del edificio abandonado en Queens - . Aprovechemos y almorcemos. Además, cómo vamos a hacer si a esta hora ninguna de las muchachas está en la casa.
-Hermione me dejó las llaves para que organicemos - le dijo Harry - . Pero, creo que si deberíamos almorzar, o mejor dicho, desayunar.
Arribaron a casa de Hermione cerca del medio día ya que Ron solicitó todo el menú del local de comidas rápidas al que fueron para desayunar y no se levantó de la mesa hasta que se comió la última migaja. Cuando estuvieron frente a la puerta, Harry se agachó y sacó de debajo de un tapete las llaves de la casa.
-¿No es peligroso dejarlas ahí? - preguntó Ron.
-Creo que si - opinó Harry, metiendo las llaves para abrir.
-¿Y qué tenemos que hacer? - siguió su amigo momentos después, apartando a Crookshanks para sentarse en el sofá.
-Hermione me dijo que hay que organizar la sala. Por la época no es aconsejable hacer la fiesta en el patio o el jardín.
-Pero, podemos usar magia ¿no?
-Claro - repuso Harry - , no creerás que correremos todo esto a mano limpia y menos estando en plena recuperación.
-Gracias a Dios te lesionaste - comentó su amigo, agitando la varita - . Pero... ¿dónde vamos a enviar todo esto?
-Al sótano.
En menos de cinco minutos, la sala quedó completamente desabitada. Lo único que había en ella era una mesa armable para poner en ella el pastel. El resto de su labor lo hicieron de la manera normal muggle, pegando el letrero de Feliz Cumpleaños, los globos (Ron se ponía rojísimo al inflarlas con aire), las serpentinas y armando la mesa.
-Deberíamos dedicarnos a la decoración de fiestas, ¿no crees? - le propuso Ron tres horas después, viendo con admiración lo que consideraba su obra de arte.
-No, gracias. No soportaría el dolor en las mejillas por inflar los globos.
-Debimos haberlos inflado con magia - dijo Ron por lo bajo, arrepentido de haber hecho las cosas a lo muggle.
-Recuerda que lo hicimos por James - le dijo Harry en tono de desaprobación - . Él debe aprender a valorar lo sencillo.
-Si, pero él no está - replicó Ron tranquilamente, masajeándose el estomago - . Tanto trabajo me ha provocado hambre.
-¿Qué? - inquirió Harry, ante la sorpresa que le causó el comentario de Ron, había comido lo suficiente durante la mañana.
-La donación de aire me bajó las reservas alimenticias - argumentó el pelirrojo. Fue hasta la mesa donde colocaban el teléfono y también buscó el directorio comercial - . ¿Cuál es la dirección de la casa?
Cuando la comida arribó también lo hicieron Hermione y James. El niño cuando vio a Harry corrió hasta él y se trepó a su cuello de un brinco, prendiéndose con fuerza.
-¡Feliz cumpleaños! - exclamó Harry abrazándolo con entusiasmo. Era la primera vez que se lo decía, se sentía muy extraño y a la vez feliz.
-Glacias - dijo el niño con una radiante sonrisa - . Hoy la maestla me legaló una chocolatina glandota
-¿Y dónde la tienes? - le preguntó Ron con interés.
-En el estomago - le dijo el niño. Ron se decepcionó.
-¿Tienen hambre? - les preguntó Harry a Hermione y James - . Ron y yo pedimos comida - Ron carraspeó - . Esta bien, Ron pidió comida.
-¿A qué hora vienen los mocosos? - le preguntó Ron a Hermione cuando la chica estaba sirviendo la comida en la cocina.
-A las 4:30 - respondió ella, ceñuda - . Y no les digas mocosos. Por si no te has dado cuenta, James también es uno de ellos.
-¿Y quién dijo que yo considero a James mocoso? - se defendió Ron.
Tal cual lo había dicho Hermione, los amiguitos de James comenzaron a llegar a las 4:30. Había niños que llegaban en grupitos supervisados por un adulto. Algunos de ellos los conocía Harry, otros seguramente eran del vecindario. Entre los que Harry había visto estaban Scott, Juan, la niña que había hecho de bruja en la obra de teatro y Thierry. A los pocos minutos arribó un mago teatral, Ron casi no puede de la risa.
-¿Y para qué un mago muggle? - le preguntó el pelirrojo a Hermione en tono burlón - . Nos tienes a nosotros, ¿no?
-En serio no sé dónde tienes la cabeza - espetó Hermione - . Está prohibido hacer magia delante de los muggles. Por si no lo recuerdas, el decreto del secreto de los brujos, párrafo...
-No se van a dar cuenta - repuso Ron.
-No son tontos, Ron.
-Creerán que son insectos especiales - argumentó el pelirrojo con terquedad.
-Efectos especiales - lo corrigió Hermione, apretando los dientes debido a la rabia.
-Ron, Hermione tiene razón - intervino Harry, mirando con cautela a los invitados para que no se percataran de la conversación - . Además, hay muchos adultos aquí.
Ron examinó a los presentes, parecía que se acabara de percatar de la presencia de gente mayor.
-Si, creo que tienes razón. Mientras, voy a darle mi regalo a James.
Libby llegó cerca de las cinco de la tarde, parecía haber llegado a mil, porque entró corriendo a la casa diciendo: ya comenzó.
Diez adultos estaban presentes acompañando y supervisando a los niños, la mayoría de ellos ayudaba a Harry y a Hermione a organizarlos, a repartir los bocadillos y a evitar que entraran a la cocina, principalmente para que no tuvieran curiosidad de abrir la puerta el sótano.
-¿Por qué? ¿qué hay allí? - le preguntó Harry en susurro, mientras servia más gaseosa.
-Todas nuestras cosas de magia - le explicó Hermione en voz baja - , ya sabes: libros, ingredientes para pociones, más libros, los calderos...
Cerca de ellos estaba Thierry, hablando con una señora muy guapa, vecina de Hermione.
-¿Y usted cómo se llama? - le preguntó el niño.
-Natalie, pero me puedes llamar Naty.
-Yo me llamo Thierry, pero me puede llamar mi pastelito, mi pimpolluelo, o duraznito, también mi vida...
La chica adolescente que Harry había visto en la escuela de James, la hermana de Thierry, hizo su aparición y se lo llevó jalándolo de una oreja, no sin antes disculparse con la señora, que al parecer, estaba encantada con la coquetería del niño.
Al otro lado de la sala, alrededor del mago estaban sentados los demás niños, todos con sombreros de cumpleaños en sus cabezas, y entre ellos Libby, Crookshanks y Ron. Los dos adultos, si es que así se puede llamarles, aplaudían con entusiasmo cuando el mago hacia aparecer en su sombrero conejos, palomas y convertía su varita mágica en una cuerda de telas multicolores. Luego que terminó el show del mago, los niños se reunieron en torno a la mesa donde estaba el pastel, con la figura de Bob Esponja, para cantarle el feliz cumpleaños a James. Libby se puso a tomar fotografías como loca y Ron miraba con muchas ganas al delicioso pastel.
-A mi me sirves bastante - le dijo a Harry cuando estaban repartiendo las porciones - . Yo no te voy a aceptar migas.
-Si sobra, Ron - repuso Harry.
-¡Cómo que si sobra! - saltó Ron - . Si el pastel está enorme.
-No chilles y más bien come - le dijo Hermione, pasándole un plato con su porción de pastel.
-Tacaños - les espetó Ron, y se fue muy ofendido.
-Debimos haber comprado dos pasteles - le dijo Harry a Hermione - , uno para los niños y otro para Ron.
-¿Cómo es posible que no suba de peso? - preguntó ella, evaluando al pelirrojo.
-Bueno - analizó Harry - , es que lo que come no se le nota en lo ancho, sino en lo alto.
-Papi - dijo James con timidez. A Harry le dio un vuelco el corazón, era la primera vez que lo llamaba con tanto cariño - . Quielo más - agregó el niño, mostrándole el plato y sonriendo con picardía.
-Cómo decirte que no - repuso Harry, partiendo un buen pedazo de pastel y depositándolo en el plato.
-Glacias - le dijo James, abrazándose a su pierna.
Ambos lo vieron irse, directamente hacia Ron, le entregó el plato y chocaron las manos.
-Oportunista - murmuró Hermione.
Pasadas las siete de la noche el clima se puso más agreste, los adultos decidieron dar por finalizada la fiesta, pese a las protestas de los niños, para que el frío y la posible lluvia no los fueran a afectar.
-Gracias por venir - les decía Libby, despidiendo a los grupos en la puerta - . Pórtense bien, disfruten del fin de semana y hagan la tarea.
La casa quedó nuevamente vacía y con un extraño silencio. Los únicos que estaban eran los cuatro adultos, el niño y Crookshanks, que lamía el piso untado de la crema del pastel.
-Manos a la varita - dijo Libby, doblándose las mangas de su suéter - . Hay que limpiar esto.
Entre los cuatro organizaron la sala, dejándola tal cual había estado en las horas de la mañana.
-Y como esto se acabó tan rápido, tengo plan - les comunicó Libby, dejándose caer sobre el sofá - . Por qué no vamos a ver un partido de la NBA.
-¿NBA? - preguntó Ron - . ¿Negros Bastante Altos.?
-Si, más o menos - repuso Libby - . Esta noche es el clásico del río Hudson: New York contra New Jersey. A esta hora el partido ya habrá comenzado, pero podremos conseguir entradas en la reventa, tengo un proveedor que me las vende a buen precio.
-Vayan ustedes, yo me quedo con James - dijo Hermione.
-¿Por qué? - se extrañó Libby.
-Porque no hay quien lo cuide - argumentó Hermione.
-Eso es lo malo de armar planes a última hora - dijo Libby, desilusionada - . ¿No podemos conseguir una niñera o algo así?
-Hermione, ve con ellos y yo me quedo con el niño - le propuso Harry.
-Pero... - balbuceó ella.
-Es bueno que te diviertas de vez en cuando, para variar - la interrumpió Libby - . Además, el partido es aquí en Manhattan, en el Madison Square Garden.
Hermione lo meditó durante unos segundos, para después aceptar.
-Que se duerma ya - le dijo a Harry, mientras se ponía una chaqueta - . Si quieres, pueden abrir los regalos, pero dejan todo ordenado.
-No te preocupes - repuso Harry.
-Los teléfonos de emergencia están sobre la mesita del teléfono, así como el número de mi móvil y el de Libby - siguió Hermione - . Cualquier cosa que pase me avisas de inmediato...
-Él ya lo sabe, Hermione - la interrumpió Ron de manera cansina - . Vámonos.
-Entonces... ¿qué hacemos? - le preguntó Harry a James en cuanto se quedaron solos en la casa.
-Los legalos - propuso el niño con entusiasmo.
Se sentaron en la cama de James con los paquetes a su alrededor. La gran mayoría de cosas que le habían regalado era ropa. Ron le dio un juego gobstones para principiantes (era un juego muy parecido a las canicas, pero con la diferencia que el jugador que perdía le lanzaba a la cara una sustancia realmente nauseabunda, claro está que por ser para principiantes, lanzaba burbujas pica-pica), Libby le dio una colección completa de figuritas de Bob esponja y sus abuelos le habían enviado un rompecabezas apropiado para su edad.
-Y este es mi regalo - le dijo Harry con timidez, pasándole una caja cuidadosamente envuelta.
El niño la rasgó con rapidez, Harry estaba muy nerviosos, ¿y si no le gustaba?
-¡Uy! - exclamó el niño, casi en un chillido
Era un álbum con las cromos de chocolate más difíciles de conseguir. Harry utilizó todas sus influencias para conseguirlo y en verdad no resultó tan difícil.
-¡Oh!... ¡Wow!... Uuuuh - exclamaba el niño cuando iba pasando las páginas del álbum.
Lo dejó a un lado y se abalanzó sobre Harry, haciéndolo caer a la cama.
-Voy a ponelo aquí - dijo el niño, colocando el álbum sobre su pequeño escritorio, al lado de la pequeña urna de cristal.
-¿Qué tienes en esa urna? - le preguntó Harry, acercándose al escritorio.
-La snich
Efectivamente, la snitch que Harry le había regalado a Hermione en su adolescencia estaba dentro del recipiente, enganchada en una pinza para que no se escapara. Seguramente Hermione le había hecho a la urna un encantamiento irrompibilizador.
-Bueno, es hora de dormir - dijo Harry al observar su reloj. Era increíble que abriendo los regalos se les pasara más de una hora.
-Si, ya tengo sueño.
Harry limpio la habitación del niño por los excesos de papel regalo en el suelo y espero a que se durmiera, abrigándolo muy bien. Estaba lloviendo con suavidad.
Para matar el tiempo se puso a ver televisión en la sala. Sintonizó el canal de deportes ESPN y cual fue su sorpresa al ver que estaba transmitiendo el juego que fueron a ver Ron, Hermione y Libby. Minutos después, cuando uno de los técnicos pidió tiempo muerto, las cámaras de televisión enfocaron al público, y entre ellos a Libby y a Ron, que agitaron su mano saludando. Harry se preguntó dónde estaría Hermione. Se sobresaltó al oír abrir la puerta.
-¡Hermione!
-Hola - dijo ella, quitándose la chaqueta. El cabello lo tenía un poco húmedo.
-¿Qué haces aquí?
-No alcancé boleta - contestó ella, sentándose a su lado. Puso unas llaves sobre la mesa - . ¿Cómo va el partido?
-No sé, pero están por finalizar el segundo cuarto. ¿Y cómo así que no alcanzaste boleta?
-Lo que pasó es que estaba carísimas por la demanda - explicó ella - . Entonces, de alguna manera, yo me sacrifiqué para que Ron presenciara por primera vez en su vida un partido de Básquetbol. Lo hubieras visto cuando vio el estadio - agregó con cariño.
-Ya lo vi en el estadio, a él y a Libby.
Se quedaron un rato más viendo el partido. Harry le contó todas las cosas que le habían obsequiado a James, aunque Hermione no pareció ver con muy buenos ojos el obsequio de Ron.
-Habrá que tener cuidado con él - dijo ella de manera pensativa.
-Hermione, yo siempre había querido preguntarte esto... pero no encontraba el momento oportuno.
-Dime
-Es que... - era ahora o nunca - . ¿Por qué lo llamaste James?
-Por tu padre - contestó ella, sin pensarlo dos veces - . Siempre fue un gran mago.
Se levantó y salió de la sala. Harry siguió viendo el partido, por si volvía a presentar a sus amigos, aunque gratamente sorprendido por su inesperada respuesta.
-Es para ti - dijo Hermione cuando regresó, entregándole lo que al parecer, era un libro envuelto.
-Yo no cumplo años hoy - repuso Harry, muy sorprendido y destapando el libro.
Pero no era un libro, al abrirlo la sangre se le paralizó cuando vio muchas fotos de James. Era un álbum fotográfico del niño, en cuero color marrón, con fotos normales y mágicas, desde que nació hasta las que Hermione había tomado en la obra de teatro del niño.
-Es lo menos que puedo hacer por ti - le dijo Hermione al percatarse que se había quedado completamente mudo - , por todo el tiempo que no estuviste con él.
-No me lo esperaba - admitió Harry, con dificultad.
Hermione suspiró y siguió viendo el juego, mientras Harry analizaba cada fotografía del álbum. A medida que avanzaba le aprecia que cada foto era más maravillosa que la anterior. Las que más le gustaron fueron las que mostraban a James de días de nacido, aunque se veía muy pequeño (una de ellas en la incubadora), parecía precioso. Libby tuvo razón al contarle que el niño se había recuperado con mucha rapidez, Harry lo comprobó con una fotografía de navidad, donde aparecían Hermione y sus padres que cargaban al niño, casi del doble del tamaño con el que había nacido, mientras dormía.
Harry levantó la vista hacia Hermione, aún miraba el juego, aparentemente desganada porque debería estar allá. Se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla para animarla. Al hacerlo, ella también lo miró y le sonrió. Se miraron durante unos segundos, Harry se acercó más y la besó.
Parecía un beso inocente, apenas movían los labios y con mucha frecuencia sus narices rozaban. Con el paso de los segundos el beso se hizo más intenso, más apasionado. Harry la abrazó con fuerza mientras ella ponía las manos en su rostro cayendo lentamente sobre el sofá, él encima de ella.
Harry desconectó completamente su cerebro de la realidad y dejó llevarse por los impulsos de la sangre y el corazón.

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Volví y lo prometido es palabra, dos capítulos. Sé lo que estarán pensando, y si quieren saber qué pasó, pues ya saben... aguántense hasta la próxima actualización ¡que bruja soy!. Muchas gracias por todos sus mensajes, me reí mucho con sus comentarios.

*And Black: ¿Soy tu favorita? Ay, gracias, me he sonrojado y más con lo que me comentas que las historia te lleva a un mundo de fantasía. Es la primera vez que me lo dicen y me alegra muchísimo. ¿Qué tal estos dos capítulos? ¿Tienes palabras para describirlos? Espero que si. Gracias por tu mensaje y un abrazo.

*Anónima: Muchas gracias por decirme que el capítulo 14 estuvo genial. ¿Con quién salió Libby? Bueno, la pobre creyó que con salir con un doctor la iba a pasar de perlas e iría a un restaurante muy bonito y elegante, pero que decepción se llevó cuando su cita resultó parar en un canódromo, y de remate perdió plata. Ron siempre ha sido raro, primero dice una cosa y luego resulta con otra. ¿Soy cruel? Bueno, eso ya no es una suposición sino una afirmación, si ponía las cosas muy fáciles entre Harry y Hermione no habría magia, además, allí con James no era el momento más oportuno, ¿no te parece?. Un beso.

*alex: ¿quieres que Tamara vuelva a aparecer? ¿Acaso te quieres echar de enemigos a todos los lectores de este fict? ¡Que valiente eres! Tamara aparecerá de nuevo, pero más adelante, así que espera con paciencia. Muchas gracias por tu mensaje y un abrazo.

*Gaya Lunae: Estoy muy bien ¿y tu? Me sorprenden tus halagos, después de todo casi me matas por la manera en que dejé el capítulo 13... Eres bastante voluble ¿no? Hasta ya cambiaste de opinión por la aparición de Tamara, cuando antes estabas que me pegabas por haberla puesto de nuevo. ¿Será que Harry y Hermione lo hacen? Porque aquí lo dejé en duda... ¡y es que soy bruja! ¿Te imaginas si lo hubieran hecho con James allí? Calladitos, sin casi moverse... ¡ay, no, ni lo hubieran disfrutado! Jajaja. Ron es muy lindo con Libby, y es que la quiere mucho, claro, si son casi cómplices... Te adelanto que los cinco seguirán estando juntos, después de éste capítulo pasarán cosas muy interesantes y chistosas entre ellos ya que trato de aprovechar al máximo lo cómicos que son Ron y Libby. Gracias por tu mensaje y fíjate lo buena bruja que fui que actualicé con dos capítulos. Besos.

*Carmenxu: ¿El fict está santísimo? ¿qué es eso? La bruja no entiende, sorry. Al parecer tu deseo se cumplió porque cada vez pasan más cosas entre Harry y Hermione. Muchas gracias por tu mensaje y apoyo...

*gissy: Si, extrañé mucho tus comentarios, pero si no tenías tiempo por estar pendiente de tus estudios quedas disculpada. Bueno, actualicé rápido y con doble capítulo ¿qué te pareció?. Gracias por haberte tomado el tiempo de dejar el mensaje... Besos.

*Cammilita: Me has dejado sorda con los gritos de felicitaciones que me pusiste en el review... ¡gracias! ¿Todavía te sorprendo? Que bien, eso me gusta. La escena de los tres durmiendo en la cama la analicé mucho para ponerla o no, pero al final me dije a mi misma que si, que ése era el momento indicado y gustó muchísimo. El tipo de hombre que le gusta a Libby no es alguno en especial, digamos que la chica sigue unos parámetros que son: debe ser más alto que ella (Libby es más alta que Hermione y Harry), debe tener bueno humor porque ella no se aguantaría a alguien amargado. ¿Harry va a tener que tener cuidado con quien? No te entendí... ¿con Libby? ¿por qué? La chica no es mala, ni una resbalosa como Tamara, mucho menos quiere estafarlo, o robarle o meterlo en problemas, así que no sé a qué vino tu comentarios si hasta ahora ambos se llevan como buenos amigos. Bueno, dos capítulos para que dejen de acosarme un poquito ya que a cada rato ponían: actualiza rápido o queremos leer más. Besos.

*Harry: La parte de la discusión de Libby y Tamara la estaba esperando con ansias, ya que Hermione no es el tipo de chicas que se iguala con alguien, pero Libby le importa un rábano la etiqueta y la cultura y para ella no es nada del otro mundo decirle sus verdades a una resbalosa como Estorbo. Fíjate que puse dos capítulos por tu insistencia, no pensaba hacerlo pero me acosaste tanto que influiste en mi. Harry ya fue a casa de Hermione de nuevo, pero no puedo dejarlo allí, si leíste bien te fijarás en que él debe cumplir con unas terapias de recuperación, si quiere volver a jugar como antes, por esa razón no se puede ir por unos días de su casa... ¡soy mala, verdad! Pero sería ilógico que después de semejante lesión y operación se recuperara así como así, ¿no crees? Yo trato que la historia sea lo más real posible, lo siento si te decepciono. Muchas gracias por tu mensaje y un abrazo.

*Nelly: Hace apenas 3 semanas que comencé a poner Junto a Ti en ff.net y es que no tenía ni idea de cómo hacerlo, pero mi pana Hedwig_LLC me ayudó y pronto encontrarás también ésta historia. Me gusta mucho ff.net porque allí no hay censura. Como te dije en la respuesta del capítulo 14, James acudiría a los brazos de su padre (capítulo 15) porque ahora confía más en él. Muchas gracias por tu mensaje.

*La_chica_duende: Me he sonrojado de nuevo... gracias por tus comentarios. ¡Abajo Estorbo, verdad! Besos.

*Bruja de Salem (EmMa): Muchas gracias por tus comentarios. Lo que pasó con la web es que últimamente solo me dedico a poner los capítulos y realmente me da una pereza tremenda escribir mensajes de anuncio para decir que ya hay capítulo nuevo en línea, así que discúlpame. Como viste en estos dos capítulos las cosas entre Harry y Hermione han progresado mucho, ya hay más confianza, más apoyo. De nuevo te agradezco por tu mensaje y besos.

*Sanke: Libby... bueno, esa chica es una metida a vieja y al ver que la osadía de Tamara incomodó a Hermione pues le dio de su propio remedio, poniéndola en su lugar por entrometida, y es que para esa loca el que se mete con Hermione se mete con ella. Si, estamos de acuerdo en que Harry tiene la culpa por andar con alguien como Tamara, pero como nunca han tenido algo más que una amistad (y unos cuantos besos en el pasado) pues la chica se cree con derechos sobre él. Muchas gracias por tu mensaje y un abrazo.

*Hermione_de_Potter: Tú tienes los mismos problemas que antes yo tenía con mi compu... no podía leer los reviews (cuando estaba el otro formato de HA) y una amiga mía me los pasaba por msn... sé lo que sientes. ¿Por qué interrumpo en los mejores momentos? Pues porque ese no era el momento para que Harry y Hermione lo hicieran... ¿qué hubiera pasado con James? Tiene su lógica ¿no? Un beso y gracias por tu mensaje.

*Lían Black: Antes que nada, déjame decirte que fui a leer tu fict y no había nada de nada... ¿qué pasó? Siguiendo, pues no, no soy Rowling, pero me honras comparándome con ella, gracias. Espero que te haya gustado estos dos episodios y un beso.

*maxi: ¡que bien que te haya gustado el capítulo 14! ¿qué tal estos dos? Volví a dejarlo en misterio ¿cierto? La maldita de Tamara volverá a aparecer, pero más adelante. Gracias por tu mensaje y un abrazo.

Ya sé que me quieren matar por la manera en que dejé el capítulo, pero como siempre, para el próximo sabrán qué pasó. Recuerden que los quiero mucho y de nuevo gracias por leer esta humilde historia.

Darla Gilmore
17

LOS SONIDOS DEL MIEDO



Pasaron varios minutos antes que la respiración volviera a la normalidad. Harry no calculó cuánto tiempo estuvo en esa actividad tan íntima con ella, pero sabía que había sido largo, el partido de básquetbol estaba por finalizar.
Lentamente se incorporó, para sentarse cómodamente sobre el sofá y acomodarse la férula, que debido al sudor se le había movido. Hermione también se incorporó, y sin siquiera mirar a Harry fue recogiendo lentamente todas las prendas que anteriormente tenía puestas.
-¿Qué ocurre? – le preguntó Harry con suavidad.
-Nada – susurró ella distraídamente, acomodando sus prendas sobre las piernas.
-No sé por qué la timidez – le dijo Harry, sentándose al lado de ella –. No es la primera vez que lo hacemos.
En ese instante Hermione se sobresaltó.
-Se acabó el partido – dijo ella de manera apresurada –. Hay que recoger todo.
-¿Por qué? – inquirió Harry.
-Porque se van a aparecer... Libby y Ron.
-¿No se vienen en el auto de ella? – le preguntó Harry, recogiendo sus cosas con rapidez.
-Yo llegué en él porque no encontramos estacionamiento, así que ellos decidieron regresar de manera mágica para que yo lo trajera.
Terminaron de recoger todo. Harry utilizó su varita exclamando ¡Accio! para verificar que nada se hubiera quedado escondido entre el sofá y las demás sillas y Hermione utilizó la suya para susurrar Fregotego y así limpiar el sofá, por si alguna mancha los delataba. Se levantaron con rapidez y con la ropa entre los brazos se dirigieron hasta la habitación de Hermione. Nada más entrar en ella y cerrar la puerta, se sintió una pequeña explosión.
-¡Ey!, tiene el televisor prendido – dijo Ron –. Parece que estaba viendo el partido. ¿Nos habrá visto?
-No sé – le contestó Libby –. Si hubiera sabido le hubiera dicho que me grabara... ¡vida cruel!
Harry y Hermione pegaron el oído a la puerta, para escuchar mejor la conversación entre sus amigos. A su izquierda pudo distinguir la cama de Hermione, pese a la poca luz que a través de la ventana se colaba.
-Oye, aquí están tus llaves – dijo Ron, aparentemente agitando las llaves al aire porque se oía su tintineo.
-Mejor, así tendremos más libertad para salir.
-Si por lo menos Harry estuviera – comentó Ron –, pero creo que en cuanto Hermione llegó él se fue... Esa Hermione.
Hermione lanzó un suave gruñido, Harry le dijo: ¡Shss!
-¿Y qué? ¿dónde me vas a llevar? – siguió el pelirrojo.
-Ya veras... pero espérate y me arreglo un poquito... mientras, le pones cuidado a Sports Center.
-Pero te apuras – le advirtió Ron –, porque está que llueve más fuerte.
-Yo me arreglo a la velocidad de Flash.
-Parece que van a salir – le susurró Harry a Hermione.
-Pues que se apuren.
-¿Se demora mucho arreglándose?
-¿Quién? ¿Libby? ... Uf, ni te imaginas.
Ambos agudizaron más el odio, Ron estaba calladito viéndose lo que al parecer era la edición de Sports Center, porque comentaban las mejores jugadas del partido, además de otros deportes.
-A la velocidad de Flash – dijo Ron con sarcasmo.
-No me demoré más de veinte minutos... – espetó Libby –. ¡Hombres!
-¿Y dónde vamos?
-A Soho... pero espérate, voy a ver si Hermione está dormida.
En cuanto dijo eso, Hermione jaló a Harry y lo puso al otro lado de la puerta tirando su ropa también en ese lugar, ella corrió hasta su cama y se metió entre las sábanas, quedando completamente quieta. Libby entreabrió la puerta, desde ese punto no podía ver a Harry, pero él a ella sí. La luz proveniente del reflejo del televisor se asomaba por la puerta iluminando un poco la cama de Hermione y Libby asomó la cabeza.
Ahora Harry podía verla mejor, Hermione se había abrigado hasta el cuello y les daba la espalda a los dos.
-Está fundida – dijo Libby, cerrando la puerta. Instantáneamente la luz del televisor se apagó –. Lástima, quería que viniera con nosotros. Al fin y al cabo no disfruto del partido.
-Otro día... – se apresuró a decir Ron –. Más bien dime qué es Soho.
-Es un barrio súper play de New York, allí hay tiendas de diseñadores, bares, discotecas, etc, etc, etc... y gays.
-¿No me iras a llevar con los gays? – preguntó Ron, alarmado.
-No... te voy a llevar a un bar súper fenómeno...
Se había cerrado la puerta de la casa y las voces de ambos se apagaron. A los pocos segundos se oyó que encendían un auto y luego un chillido, como si las llantas patinaran. Hermione encendió una lamparita y la habitación se vio mejor.
Era mucho más amplia que la de James, la cama era doble y al lado derecho estaba la ventana, con las cortinas un poco corridas, Harry estaba al lado izquierdo. La habitación estaba completamente alfombrada y frente a la cama había un elegante diván, las paredes estaban decoradas con papel tapiz de finas flores amarillas. Cerca de Harry estaba un amplio closet, que en esos momentos estaba entreabierto, distinguiéndose unas chaquetas colgadas en él. En la otra esquita, cerca de la ventana, había una mesa redonda, sobre la cual reposaba un delicado jarrón con flores otoñales y cientos de frasquitos, aparentemente fragancias, además de un pequeño espejo giratorio.
-¿Ya se fueron? – preguntó Hermione, incorporándose y tapándose con el edredón.
-Si, ya se fueron – confirmó Harry. Dejó su ropa sobre el suelo y se acercó a ella –. ¿Has ido a Soho?
-Si, es un barrio muy agradable y... ¿qué haces? – preguntó ella cuando Harry le quitó el edredón.
-No creerás que pienso aguantar frío – repuso él, ingresando en la cama.
-Pues, eso es precisamente lo que estaba pasando por mi cabeza – dijo ella, ceñuda.
-No todo lo que se planea sale – concluyó Harry, para besarla de nuevo. Le separó suavemente las piernas y se ubicó en el medio.
Las gotas de lluvia golpeaban con fuerza el vidrio de la ventana. A pesar de eso, el sonido era como un somnífero para el cerebro. Harry se movió perezosamente para abrazar a Hermione, pero ella no estaba. Buscó sus gafas, que las había puesto sobre la mesa de noche (el reloj despertador indicaba la una de la mañana con veinte, y la lamparita todavía estaba encendida) y al colocárselas vio a la chica, parada al lado de la ventana, observando por ella hacia la calle y cubierta por una sábana. Harry se le acercó por detrás, la abrazó y le dijo al oído:
-¿Qué vez?
-Me gusta ver los autos en la lluvia – murmuró Hermione, si apartar la vista de la calle.
A lo lejos, un rayo se hizo visible, la lluvia se intensificó y el sonido atronador del rayo se hizo presente. Harry comenzó a bailar suavemente con Hermione pero ella seguía impasible, mirando completamente hipnotizada hacia la calle.
-Yo no soy el mismo de antes, Hermione – le dijo él, besándole el cuello.
-Eso parece – se limitó a decir ella.
Harry cerró por completo la cortina y tomando la mano de Hermione, la llevó nuevamente hasta la cama, introduciéndose los dos en ella, primero su amante y luego él, cobijándose bien.
Harry se ubicó encima de ella y la besó. Fue suave, sereno, dulce. Ya no hacia falta la pasión porque estuvo presente durante toda la noche, pero la calidez seguía presente, no los había abandonado. Estuvieron largo rato así, disfrutando de aquel beso, de vez en cuando apartaban brevemente los labios pero con mayor rapidez volvían a unirlos. El sonido de los rayos se hizo más intenso, pese a eso la luz no se marchó, parecía que en esa ciudad ninguna tempestad o vendaval lograba que quitaran el servicio de energía... ya quisiera Harry contar son un servicio tan eficiente en su pueblo.
De pronto, Hermione giró su cabeza hacia la derecha de Harry con brusquedad y rapidez, gritó en el mismo instante en el que el sonido de un rayo hacía temblar los vidrios de la ventana. Harry giró la cabeza hacia su derecha y cuál fue su sorpresa al encontrar a James, encogido en el suelo, llorando y temblando.
Harry se levantó con rapidez y cargó al niño en sus brazos, no dejaba de sollozar y se prendió a su cuello con mucha fuerza.
-Tengo miedo – dijo James, con la voz ahogada por el llanto.
Harry sentía cómo las lágrimas del niño caían sobre su hombro. Hermione también se incorporó y fue hasta donde ellos para acariciar a su hijo.
-No pasa nada – le dijo en tono cariñoso a James –. Los rayos no hacen nada.
Pero esas palabras no tenían efecto en él, que temblaba como si estuviera convulsionando. Para tranquilizarlo, Harry dio vueltas por la habitación mientras lo arrullaba. Hermione se puso sus pantaletas y un pijama de dos piezas, cerró la puerta y cogió dos prendas de la ropa de Harry.
-Toma – le dijo ella, pasándole las prendas –. Dame a James y vístete.
Hermione lo relevó en el paseo por la habitación mientras Harry se ponía sus boxers y una camiseta. Cada vez que James lograba calmarse, el sonido de otro rayo llegaba hasta sus oídos, parecía que la madre naturaleza estaba empeñada en no dejar al niño en paz.
-Por eso no le gusta la lluvia – le susurró Harry a Hermione cuando volvía a cargar a James entre sus brazos. Hermione asintió.
-Ven, vamos a dormir – dijo Hermione, tomando la mano derecha de Harry que estaba libre.
Acomodarse en la cama fue muy sencillo gracias a su amplitud. Hermione se hizo a la derecha de Harry con James en medio, hipando. Ella se acomodó sobre su costado izquierdo y Harry sobre su costado derecho, ubicando bien su brazo para no incomodar el codo.
-“Layos” malos – masculló James.
-Son unos fanfarrones, no les prestes atención – susurró Hermione, acariciando el rostro del niño.
-¿No pueden “estal” mudos, como el tuyo? – le preguntó James a Harry.
-Son diferentes – explicó él.
-El tuyo no me da miedo – dijo James estirando los labios y se agolpó contra su pecho.
Harry tomó la cintura de Hermione y le indicó que se acercara más a ellos. Así lo hizo y minutos después, abrazados los tres, se quedaron dormidos.

Sintió una suave cosquilla en su frente, como si algo muy suave lo rozara. Al cobrar conciencia la claridad traspasaba sus párpados cerrados. Harry abrió los ojos, ya había amanecido y a su lado estaba James, rozando con sus pequeños dedos la cicatriz en forma de rayo que tenía en la frente.
Al darse cuenta que su padre había despertado, James sonrió ampliamente y retiró sus dedos con lentitud.
-Hola – dijo el niño con timidez, sonrojándose porque lo habían pillado in fraganti.
-Buenos días – le dijo Harry con una sonrisa, colocándose las gafas –. ¿Qué tal dormiste?
-Bien, ya no tuve miedo – contestó el niño con solemnidad.
-No hay por qué tenerlo – repuso Harry con tranquilidad, se incorporó y miró toda la habitación –. ¿Dónde está tu mamá?
James, se encogió de hombros. Ambos se levantaron, Harry vio la hora en el reloj despertador, era las nueve de la mañana. Se puso su jean, los calcetines y los zapatos y salió de la habitación con su hijo. Nada más cerrar la puerta y darse la vuelta se encontró con Libby, que lo miró con los ojos como platos, aún maquillada y algo despeinada.
-¡Un violador! – exclamó ella –. Mentiras... ¡Te lo dije!
-¿Qué cosa? – preguntó Harry, rascándose la cabeza.
-Que aún no había pasado nada... pero ya pasó.
Harry la miró con recelo.
-¿Has visto a Hermione? – le preguntó para cambiar el tema, no se sentía cómodo hablando de su vida privada.
-En la cocina.
-¿Y Ron?
-En su casa... ¡Él creyó que estabas allá!... Hubieras dejado una nota, así no tendría por qué haberse marchado en cuanto terminamos nuestro tour nocturno... o habríamos seguido con otro nuevo – le dijo ella a manera de reproche.
-Será para la próxima – le comentó Harry con desdén, dirigiéndose a la cocina.
Ingresó en la cocina. Hermione estaba sentada con una bata puesta sobre la pijama y apoyando sus brazos sobre el mesón mientras leía El Profeta, a su lado había una humeante taza. Ella levantó la vista cuando sintió los pasos de Harry, bajándola inmediatamente de nuevo al periódico.
-Buenos días – dijo él cariñosamente, besándola en la cien.
-Hola – contestó ella sin apartar su atención del artículo interior que leía –. ¿Quieres chocolate?
-Si.
Con un movimiento de su varita, Hermione hizo aparecer una tasa de dibujos de Disney. La tomó y le sirvió un poco a Harry, dejándola frente a él. Harry se bebió el chocolate, acompañándolo con unos panecillos que habían en una cesta. Crookshanks estaba al otro lado de la cocina, bebiendo leche de su plato mientras agitaba alegremente la cola.
-¿Y qué dice el periódico? – le preguntó Harry para quebrar el hielo. Se estaba preguntando las razones por las cuales Hermione actuaba así con él.
-Todo lo referente a la nueva ley de control de contrabando mágico, por lo de las fiestas de navidad – contestó ella, doblando el periódico –. A ver como le hacen para que esta vez los muggles no los pillen.
-¿Se han dejado ver anteriormente?
-Hace dos años – le informó Hermione, de una manera bastante formal –. Para la celebración del día de acción de gracia contrabandearon pavos precocidos que al pincharlos cobraban vida. Unos cuantos de ellos llegaron a manos muggles y como te podrás imaginar, el susto que se llevaron fue de muerte. Los desmemorizadores del Ministerio tuvieron mucho trabajo para la época, porque el día de acción de gracias se celebra en familia, entonces tuvieron que modificar muchas memorias.
-¿Por qué te comportas así conmigo? – le preguntó Harry con el ceño fruncido, sin poderse contener.
-¿Así, cómo? – preguntó ella, muy sorprendida.
-Así tan formal, tan distante.
-Esa es mi manera de ser, Harry – le dijo ella, como si fuera lo más obvio del mundo.
-No – dijo Harry, testarudo –, nunca fuiste así luego de... ¿acaso estas arrepentida?
Hermione guardó silencio durante unos segundos, contemplándose las manos.
-Simplemente no debió pasar.

-¡Qué son estas horas de llegar! – le dijo Ron con la voz de una madre regañona, a punto de reírse, eran las cuatro de la tarde en Inglaterra. Después cambio su postura –. ¿Por qué traes esa cara.?
-Hermione – masculló Harry con un humor de perros.
-Ya, no necesitas decirme más.
-No entiendo su actitud – le confesó Harry, abatido –. Se supone que soy yo quien debería estar dolido con ella, al fin y al cabo me ocultó que estaba embarazada y se largó con el niño... ¡Me castigó de la manera más cruel!
-Entonces, ¿por qué no se lo dices? – lo interrumpió Ron.
-En ese momento me hervía la sangre, ¿crees que hubiera sido apropiado discutir nuevamente en su casa, con James en ella? – inquirió Harry.
-Pues no. Pero si me vas a pegar, no me regañes.
-Lo siento – murmuró Harry.
-Más bien deberíamos armar plan – comentó Ron para animarlo –. Mira, Devon me escribió esta mañana y nos invita a una parrillada con su familia, ya sabes que cumple años hoy.
-No lo recordaba.
-Y no hay de que preocuparnos, porque Estorbo no estará al acecho.
Los días siguieron pasando. Harry se esmeraba muchísimo en las fisioterapias para no pensar en cada momento en esa actitud indiferente de Hermione. Decidió no volverse a trasladar a Estados Unidos hasta que se acercara la semana de navidad, para así complementar adecuadamente su rehabilitación. Sin embargo, hablaba con James todos los días, principalmente por Internet porque el recibo telefónico llegó con la cuenta carísima, Ron casi se va de para atrás.
De vez en cuando también hablaba con Hermione, pero de una manera muy formal. Si ella no quería nada con él, pues Harry no estaba dispuesto a rogarle, a fin de cuentas, estuvo rogándole indirectamente desde que se volvieron a ver. Lo que nunca permitiría era que James creciera sin su presencia.
-Hoy se ejercitará con estas pesas de seis kilos – le dijo el doctor Morgan el último día de fisioterapia del año. El sábado anterior a la semana de navidad –. Está progresando mucho mejor de lo que esperaba y para la última semana de rehabilitación, que sería entre el cinco y el doce de enero, lo ejercitaré con agilidad... y estará listo.
-Y mientras... ¿qué haré en estas dos semanas?
-Practique pintura con brocha gruesa sobre una pared.
-¿Eh? – preguntó Harry, desconcertado.
-Si, al subir y bajas e ir de derecha a izquierda, ejercitará el codo para los movimientos repentinos que practicaremos cuando finalicen las navidades – le aclaró el doctor Morgan –. Los buscadores en el quidditch tienen que mover su brazo según la dirección hacia la cual gire de improvisto la snitch. Muchos no les prestan atención a esto y por eso a largo plazo su rendimiento va decayendo, debido a las molestias en los tendones y ligamentos del codo.
-¿Y cuántas horas diarias debo practicar con eso?
-No es por horas – dijo el doctor Morgan –, es por series. Por ejemplo, diez de arriba abajo y diez de derecha a izquierda, así varias veces. Que los brochazos sean largos al principio y con el pasar de los días los va acortado. Primero lo hace lentamente y poco a poco aumenta la velocidad.
-¿Algo más? – le preguntó Harry.
-Si, le recomendaría ejercitar los dedos de su mano derecha jugando con una consola, la que sea.
-¿Para qué? – se extraño Harry.
-Es porque los tendones de la mano están asociados con los del codo y le dará mayor agilidad.
Siguiendo el consejo del doctor Morgan, y aprovechando que estaba en Londres, Harry fue hasta el centro comercial donde regularmente Ron compraba los videojuegos para su X-Box. Compró dos en la tienda Zona Virtual y aprovechó para realizar las compras navideñas y de una vez, comprar unos cuantos tarros de pintura.
Las tiendas estaban a medio llenar, ya que por ser la hora del almuerzo la mayoría de los compradores están comiendo, además, casi todo el mundo dejaba este tipo de compras para última hora.
-¿Son para mí? – le preguntó Ron muy ilusionado cuando Harry le mostró el par de videojuegos que había comprado.
-Para mí – le aclaró Harry, Ron se decepcionó –. Tengo que ejercitar los tendones de los dedos en los controles de tu X-Box... – Y le explicó las recomendaciones del doctor Morgan.
-Yo pensaba pintar y decorar de otra manera mi habitación, pero como te lo pusieron de tarea... Esa pared la quiero en rojo, esa de allá en color ladrillo, el marco de la ventana café... ¿También te pusieron a pintar armarios?
-No – gruñó Harry ante las burlas de su amigo –. Creo que eso lo podrás hacer tú.
-Si – repuso Ron –, con la varita... Siguiendo con lo que te estaba diciendo, la pared de la puerta también la quiero en rojo...
El lunes a media mañana, Harry se puso en la labor de ejercitarse con los ejercicios de brocha va y brocha viene. Ron comenzó a despotricar contra él cuando Harry le dijo que no pensaba pintar su habitación, ya que no alcanzaba los tarros de pintura que había comprado además que estas no cumplían con los gustos de su amigo.
Pintó la fachada de la parte trasera de la casa. No había sol, las nubes lo cubrían por completo. Resultó un poco complicado ya que debido a que estaba bien abrigado, su temperatura corporal aumentó considerablemente y el sudor se hizo presente. Estuvo en esa labor por cerca de una hora, hasta que el calor no lo pudo soportar.
-Si hubieras pintado mi habitación no estarías quejándote – le reprochó Ron, a manera de burla.
-Píntala tú – le espetó Harry.
-Quiero ayudarte, por eso te lo pedí a ti – repuso Ron, con solemnidad –. Y cámbiate, que estas todo salpicado por la pintura.
Harry se dirigió a su habitación, a mitad del camino sonó el teléfono.
-Yo contesto – gritó él, sacó su varita y exclamó –: ¡Accio teléfono! ... Diga.
Pero no habló nadie.
-¡Alo! – dijo Harry.
Nada, de nuevo mudo.
-¡Alo!... eche la moneda.
-¡Harry!
-Hola, Hermione – dijo él de manera helada.
-¿Cómo te encuentras? – preguntó ella con timidez.
-Muy bien, ¿y James?
-Durmiendo todavía.
Harry miró su reloj, si allí era casi las doce, en New York sería casi las seis de la mañana.
-¿Por qué llamas tan temprano?
-Porque después me voy a trabajar y se me olvida – replicó Hermione serenamente –. Llamaba para invitarte a pasar el día de navidad con James... y Ron también puede venir, si quiere.
-No te preocupes, yo le digo – repuso Harry.
-Bueno, eso es todo... adiós – Y colgó.
-¿Quién era? – preguntó Ron desde la cocina.
-Hermione, nos invita a pasar la navidad con ellos.
-Yo no puedo – se apresuró a decir Ron –. Voy a estar en La Madriguera... aunque...
-¿Qué?
-Tengo la ventaja horaria... Lo que estoy pensando es qué se le puede regalar a una loca, a una mandona y a un niño que no pronuncia la ere.
Hasta el día antes de navidad, Harry siguió con la rutina de los brochazos. Se ejercitaba tres veces al día y cuando terminó de pintar la parte baja de la fachada trasera de su casa, siguió con la cerca de madera que rodeaba su patio. Tuvo que realizar varias pausas cada vez que intentaba pintar, ya que con regularidad caía nieve, esto le impedía realizar el ejercicio cómodamente.
Hedwig y Pigwidgeon también fueron victimas del clima, no podían seguir durmiendo en su árbol, así que los chicos le acondicionaron un rincón en la cocina, con sus jaulas, para que se refugiaran allí.
El día de navidad, Harry decidió acompañar a Ron a La Madriguera. Sería inútil quedarse casi todo el día solo hasta que fuera la hora de poderse trasladar.
-¡Feliz Navidad! – exclamó la señora Weasley cuando ambos se trasladaron por la red flu. En la cocina estaban ella, Ginny y Fleur.
-¡Feliz Navidad! – dijo Ron, dándole un beso en la mejilla a su madre.
-Tu regalo fue muy lindo, Ron – le dijo la señora Weasley, pellizcando sus mejillas.
-Deja, mamá – replicó Ron con fastidio.
-¿Cómo se encuentran? – preguntó Harry abrazando a Ginny, luego abrazó a Fleur –. ¿Y tú? ¿Cómo está esa bebé?
-Cgeciendo muy fuegte – contestó ésta con una amplia sonrisa, acariciando su barriguita.
-¿Para cuándo es? – preguntó Ron, sentándose frente a ellas.
-Finales de enego.
-¿Y no te da miedo? – siguió Ron –. Porque dicen que duele cuando sale.
Fleur puso los ojos como platos y se le aguaron.
-¡Ron! – lo recriminó la señora Weasley –. Deja de decir tonterías... Y no le prestes atención, querida – añadió en tono tranquilizador, mirando a Fleur.
Ella se limitó a asentir mientras Ginny la abrazaba para reconfortarla.
-Antes afloraba mucho su carácter – le dijo la señora Weasley a Harry por lo bajo –, pero ahora está muy sensible, por cualquier cosa llora.
-¿Y los demás? – le preguntó Harry, recibiendo un pasaboca que la señora Weasley le ofreció.
-Bill, Charlie y Fred están en el jardín. Arthur y Percy en la sala. George no sé dónde se metió – dijo al final, ceñuda.
La señora Weasley preparó un suculento almuerzo. Harry no se explicó cómo once personas cupieron en la cocina, ya que en el jardín no se podía estar debido a la nieve. Después de repartirse los respectivos regalos, tanto él como Ron se despidieron de todos y se trasladaron a New York.
-Aquí la navidad es de lujo – comentó el pelirrojo cuando pasaban por una calle de Queens. Iban en taxi –. Pero debimos habernos trasladado directamente a la casa de ella, ¿no crees? – agregó en voz baja.
-No.
Al llegar a la casa, la persona que les abrió fue Libby. Estaba vestida completamente de rojo, con pantalón y suéter. Llevaba puesto en la cabeza un gorro navideño del mismo color que hacia resaltar el tono de su cabello rubio y enredado en el cuello, muchos confites.
-¡Feliz Navidad! Tararararan ¡Feliz Navidad! Tararararan – comenzó a canturrear, mientras les ponía a cada uno un gorro.
-Estas loca – le dijo Ron.
-De alegría – repuso ella –. Hasta el otro año no volverá a ser diciembre.
-¿James? – preguntó Harry.
-En la sala, junto al árbol.
Los tres adultos ingresaron en la sala, perfectamente decorada para la fecha, aparentemente todo muggle, seguramente para evitar especulaciones y comentarios de parte de los vecinos. Al lado de la chimenea había un gran árbol de navidad, decorado con borlas rojas y azules, lo coronaba una estrella dorada. La parte baja del árbol estaba llena de cajas envueltas en papel regalo y James estaba hurgando en ellas. Levantó la vista y al ver a Harry salió disparado hacia él, saltando a su cuello con el impulso de los cojines del sofá.
-¡Feliz Navidad! – chillo el niño. Harry retrocedió unos pasos.
-¡Feliz Navidad! – dijo él con una amplia sonrisa –. ¿Muchos regalos?
-No sé.
-Estaba espiando – explicó Libby –. Pero como no sabe leer...
Entre las cajas de regalo salía Crookshanks, con un pequeño paquete en su hocico.
-Bueno, al menos alguien ya tuvo éxito.
Ron puso los regalos que él y Harry habían llevado, al lado de las otras cajas, aunque algunos se esmeró por ocultarlos atrás de ellas. Hermione salió de la cocina, en cuanto vio a Harry se sonrojó. Llevaba puesto un jean y un suéter verde de cuello alto, el cabello completamente liso y entre las manos una bandeja con galletas.
-Gracias – dijo Ron tomando una con rapidez –. ¡Feliz Navidad!
-No hables con la boca llena – le dijo Hermione, ceñuda.
-Demalas – le espetó él, sin darle mucha importancia y tomando unas cuantas galletas más.
Hermione puso la bandeja sobre la mesa de centro, sin dejar de mirar de una manera muy severa a Ron. Sacó su varita y con un movimiento hizo aparecer una jarra de leche y cinco vasos.
-Ya decía yo que esto no se pasaba a palo seco– dijo Ron, tomando un vaso y llenándolo con leche.
Los cuatro adultos, niño y gato se reunieron en torno al árbol. La chimenea crepitaba con suavidad mientras Crookshanks trataba de destapar su obsequio con los colmillos y garras.
Libby cogía cada regalo y leía a quien iba dirigido. Parecía que estuvieran en medio de una subasta. Se exclamaba con tanto entusiasmo que Harry comprendió por qué era publicista.
Como era de imaginarse, James fue quien recibió más regalos, no solo de parte de ellos y sus abuelos maternos, la señora Weasley le envió uno (un jersey), los gemelos también (Hermione revisó minuciosamente su contenido) y los padres de Libby junto con su hermano menor. Casi todo fue ropa y muñecos, exceptuando el regalo de Libby, una caja enorme de lego y el de Ron, una caja grande con colores, marcadores y acuarelas.
-Para que plasmes tu arte en las paredes – argumentó el pelirrojo.
Ron había recibido regalos de todos. Harry se lo dio en su casa, Hermione le dio un libro sobre culinaria mágica (Ron puso los ojos en blanco, pero Harry vio cuando él comenzó a buscar recetas), Libby le dio un elegante abrigo de algún diseñador y James le obsequió un dibujo hecho a mano, algo deforme, de lo que parecía ser Bob Esponja.
Libby recibió ropa de parte de Hermione; otro dibujo de parte de James: una roquera con aureola en la cabeza (como si fuera una santa), sus padres le enviaron un mini componente de mp3, Harry le regaló una bonita cartera con algunos productos de Sortilegios Weasley en ella, los padres de Hermione un hermoso pañuelo de seda y Ron le obsequió un dije de oro, con la figura de la pantera rosa montada en una escoba..
Hermione recibió por parte de Ron un libro de chistes muggles; Libby también le obsequió ropa a ella; James hizo para ella un cuadro pequeño, parecía ser un paisaje con muchos corazones chuecos en él; sus padres le enviaron un lindo reloj Rolex; los padres de Libby le enviaron un libro llamado: La lucha de los nuevos por los derechos de los viejos elfos, y Harry también le dio un libro, aunque de tema diferente titulado: La transformación primitiva de los primeros magos muggles.
-Es la primera edición – dijo Libby con la voz en un hilo, cuando leyó la contraportada –. ¡Esto es un tesoro!. Si somos pobres, lo podremos vender en la sección mágica de Ebay por una fortuna.
-Gracias – susurró Hermione, sin apartar la vista del libro, notablemente impresionada.
Harry también recibió regalos, el de Ron lo tenía en la casa, Libby le dio un set completo de CD de música clásica (“para que te relajes cuando estas que explotas”, le dijo), James le dio una tarjeta hecha a mano, con el dibujo de superman en escoba; pero el que más le sorprendió fue el de Hermione, no se esperaba un regalo de ella: un equipo de accesorios corporales completo para jugar el quidditch, en fino cuero color negro.
-Bueno, atención, atención – dijo Libby, levantándose ante la atenta mirada de todos –. Antes del respectivo almuerzo de navidad – Ron se frotó las manos –, lo siguiente que les voy a obsequiar no es de parte de mí, porque mis regalos ya los di, sino de parte de mi propia abuela.
Sacó de la mitad del árbol un pequeño paquete. Lo puso sobre la mesa.
-¡Ábranlo! – les dijo a todos.
James se les adelantó y rasgó el papel con rapidez. Tenía una toalla de mano muy vieja. De inmediato, los adultos y el niño la miraron queriendo decir: ¿Qué es esto?
-Eso – dijo Libby, adivinando la duda de los presentes –, es la prenda que utilizaremos para trasladarnos en cinco días a Australia. Mi abuela nos ha invitado a pasar las fiestas de año nuevo allá.


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Primero que nada y antes que todo les digo que si desean saber qué paso la noche del cumpleaños de James entre Harry y Hermione pueden ir a la página de msn que todos ya conocen y revisen el capítulo 16. Los que no sepan cual hagan clic en mi nombre y aparecerá una reseña mía con la página que les digo. Para los que no tengan cuenta en hotmail no se preocupen que el fict estará pronto en fanfiction.net. ¿Por qué hice esto? Pues porque aquí en HA hay censura y no podía arriesgarme a que me regañaran.

Ahora si, sé que me maldijeron por días enteros debido a mi demora, pero recuerden que la vez pasada los compensé con dos capítulos, así que no acepto quejas (Darla sueña)... Aunque seguramente las recibiré. Muchas gracias por todos los mensajes que me enviaron... ha sido la mayor cantidad que he recibido por actualización hasta ahora. Hay gente nueva que no había puesto un mensaje aquí, así que gracias de antemano.

*gissy: El plan de Ron y James por la porción de pastel es algo que yo hago hoy día. Cuando eres grande la gente no te da la porción adecuada para el tamaño de tu estomago, entonces, aprovechando lo goloso que es el pelirrojo y que se lleva de maravillas con el niño pues lo apliqué para su caso. Paz... paz... ya deberías saber que con Darla Gilmore no hay paz (risa maquiavélica), bueno, tampoco es que sea una historia muy pesada y que se enreda y se enreda en lugar de resolverse, pero sabes que todo tiene un proceso y después de lo que pasó entre H y Hr (fíjate todos los capítulos que pasaron para que se ñaca-ñaca de nuevo) cambiará muchas cosas entre ellos... Un beso.

*Harry: ¿Obsesionado con esta historia? ¿En serio? Para mi es todo un honor que estés pendiente de ella cada vez que ingresas a la página, muchas gracias. Lo de las navidades en parte se te dio (ese Harry no se quiso aparecer antes por la actitud de Hermione, muy comprensible) Un beso y gracias por tu mensaje.

*yas_potter: ¡Ay, no, creo que te decepcioné! Porque con lo que pasó entre Harry y Hermione si siguieron distantes (en cierta medida). No seas injusta con Hermione, que ella en el fondo lo disfrutó mucho, pero tal cual lo dice no debió pasar... Pobrecita... Y James los pilla sin darse por enterado de lo que está pasando... Pobre Hermione. ¿Que se cacen ya? Imposible... todavía tienen que resolver muchos asuntos porque hasta el sol de hoy ninguno de los dos se ha sentado a hablar de qué fue lo que pasó durante sus años de ausencia... Muchas gracias por tu mensaje y por decirme que la historia es grandiosa.

*magui: No creas que con lo que pasó aquí no habrá más besos, porque una vez que lo hicieron como que quedan encendidos.. jajaja. Muchas gracias por tu mensaje y un beso.

*hibari: No te preocupes, ya tengo las respuestas de Rowling, gracias a witchy de HPClan. Si te pasas por la página de msn te enterarás con lujo de detalles lo ocurrido aquella noche, en versión lemon (Darla se sonroja) porque ya sabes que aquí no se puede poner. Me imagino todos los insultos y asesinatos gráficos que me gané por no actualizar rápido, es más, creo que los he malacostumbrado. ¿Teletubies? Que va, si mi mamá se los ve y yo puedo tolerarlos. ¿Evangelion? Ay, no me hables de eso, ni siquiera entendí el final... El único que me ha gustado es el de Dragon Ball Z, porque hasta el de Candy Candy fue pésimo. Espero que te haya ido súper bien en tu examen (recuerdo la época en la que yo también lo hacía y la extraño mucho) Bueno, muchas gracias por tus dos mensajes y un beso.

*Alejandra: Claro que te extrañé, eso no se pregunta. Tu sabes que aquí en HA hay censura, créeme que por mi hubiera puesto el capítulo tal cual lo escribí, pero no podía arriesgarme a recibir un regañito por escribir lemon, ya sabes que te puedes pasar por la página de msn y encontrarás todos los detalles. Queda imposible que Libby lleve a Ron a un partido de los Yankees (que a propósito los apalearon en la liga americana), ya que en invierno no se juega el béisbol, solo la NFL, la NBA y la NHL, entonces sería absurdo eso ¿no crees? Muchas gracias por acordarte de mi y un abrazo.

*Deisio_hyh: Lo sientoooooo, pero no puedo poner lemon en HA. ¿Sabes? Pocos han notado que James se parece más a Hermione que a Harry, eres un buen lector. Lo de morder al gnomo, pues, los niños prueban de todo, desde tierra hasta lodo, además James es un tanto rebelde (como Harry) y quería revancha por la mordida. ¿Qué hago leyendo reviews? Pues para saber qué piensan de la historia, sino, ni me enteraría que existes. Un beso y cuídate.

*Anónima: Que mal que te haya gustado lo de los dos capítulos porque esa no la repito, lo hice porque me acosaron pero no volverá a pasar... sorry. Thierry, yo lo amo, me recuerda tanto a Jhonny Bravo. Bueno, ya sabes qué hicieron Harry y Hermione solos en casa y en esas condiciones, y no lo hicieron una sola vez... el que es caballero repite, jajaja. Creo que con lo que ocurrió después te sorprendí, aunque presiento que no de una manera muy agradable. Un beso y gracias por tu mensaje.

*villa: Muchas gracias por tus comentarios, para mi es un honor que me consideres una gran escritora, hace apenas poco más de un año que vengo haciendo esto y me satisface que el fruto de mi esfuerzo guste del público. Seguirán ocurriendo cosas importantes que unirán más a Harry y Hermione, porque lo que pasó aquella noche es apenas el comienzo. Besos.

*Cammilita: ¿Cómo puedo ser así? Deberías saber que aquí en HA no podemos poner lemon... sorry, yo no hago las reglas. ¿Se dicen lo que sienten? Si hasta ahora no se han dicho nada, me imagino que querrás decir que “hicieron lo que sienten”. Ya entiendo tu comentario sobre Libby, y créeme que tienes toda la razón, ya lo sabrás en los capítulos referentes al viaje a Australia (que está demás decir que ya están escritos) ¿Cuándo se van a ir a vivir juntos? Buff, todavía falta, el hecho que Harry y Hermione se hayan acostado no significa que todo está solucionado. ¿Por qué Harry no le dejó claro a James que también quería vivir con Hermione? Porque deseaba conocer primero la opinión de su hijo. Un beso.

*Lían Black: ¿Moriste y estas en el cielo? Creo que con lo que pasó en este capítulo te bajé al infierno... y es que soy bruja y cambio las cosas por arte de magia. Acertaste al pensar que me demoraría en subir este episodio... pero como los había recompensado con dos... Un beso.

*Asuka: ¿Cómo lo dejo así? No sabes como me gusta que me escriban esa frase... ¡me encanta! La razón de dejar el capítulo así es que no se puede poner lemon en HA y aunque no describo detalladamente el encuentro entre Harry y Hermione, si tenía partecitas calientes que podrían llevarme a un regaño por parte de German, el Webmaster. No te equivocaste, me demoré más en montar este, y es que si hubiera puesto un solo capítulo las actualizaciones seguirían en línea, o sea cada 15 días. Es más, ya no tendré un excelente en tu calificación, ¿cierto? Espero que no te quedes calva. Gracias por tu mensaje y un abrazo.

*Gaya Lunae: Si, estoy muy bien, aunque con un poco de frío porque por aquí en Colombia no deja de llover... estamos en alerta amarilla y ahora vivo en otra ciudad, Pereira para ser más exactos, ya que tengo trabajo. Mi frase favorita... sabes que me encanta, bueno a ti te digo lo mismo que a otros, recuerda que aquí en HA no se puede poner lemon entonces quedó mochito, pero ve a la página de msn y leerás todo lo respectivo. ¿Cada día me mejoro? ¿en serio? Gracias por tus palabras, es muy difícil mantener el ritmo de la historia cuando hay muchos que me dicen que le apure, pero sabes que a mi me gusta resolver los conflictos paso a paso, con coherencia, sin llegar al límite pues de enredar más las cosas. Un beso.

*Sanke: Me encanta que te rías con las escenas cómicas, es más difícil hacer reír que hacer llorar y me encanta escribir cosas sencillas que le arranquen una sonrisa a la gente. Claro que habrá un giro en la relación de Harry y Hermione, pero se empezará a notar después de este capítulo, en Australia. ¿Estorbo empeorar las cosas? No sé por qué la duda, si hasta ahora la pobre le han salido las cosas tan mal... ¿Harry volver a perder a Hermy? ¿Por qué lo dices?... Bruja no dejaré de ser nunca, lo siento. Un abrazo.

*Hermione_de_Potter: Bueno, al final James no estaba tan dormidito como pensábamos... pobre mi niño, si es que le espantan los rayos. Ya sabes en qué terminó todo y habrá más porque una vez lo pruebas no puedes dejar de hacerlo, jajaja. Siento mucho no haber cumplido tu petición de actualizar rápido y por haber en cierta manera escrito una interrupción en lo que Harry y Hermione estaban haciendo (esto último es mentira de Darla). Un abrazo.

*Nelly: Muchas gracias por tus palabras de apoyo ya que me arriesgo muchísimo en escribir los capítulos a mi estilo, como este y sé que los próximos mensajes estarán llenos de sarcasmo y maldiciones encontradas. ¿Harry poner a Tamara en su sitio? Tal vez, algún día tiene que pasar, pero él en estos momentos está enfocado en asuntos más importantes que lo que pueda pensar Estorbo, pero llegará el día y les encantará lo que va a ocurrir. ¿James con un hermanito o hermanita? ¿crees que te voy a decir eso? Eres muy adelantada. Claro que los padres de Hermione hablarán con Harry, pero ahora no es el momento... pobre Harry, la que le espera con ellos. Un abrazo.

*alex: ¡Si, eres el único que puso un mensaje en el capítulo 15! Tan lindo. Estorbo aparecerá, claro que si, pero más adelante. Gracias por tus mensajes y muchos besos.

*Arwenej: Muchas gracias por tu mensaje. A mi Ginny tampoco me cae bien y la razón es que Rowling la describió desde el principio como una fan tarada y estúpida, si al menos hubiera sido un poco graciosa y lista para ayudar a Harry en lo que sea como lo fue Colin quizá ahora la apreciaría más y cuando ya muestra su verdadera personalidad resultó ser una chica dominante e impulsiva... Libby es el espejo de mi mejor amiga, aunque también tiene unas cositas mías principalmente en lo físico. Estorbo está inspirada en una exnovia de mi hermano, y he de admitir que la exageré bastante. A los del trío no les modifiqué nada, me gusta escribir sobre ellos tal como son, por respeto a la obra de Rowling y por respeto al lector. Ten por seguro que me pasaré por tu sección para leer las historias que escribiste. Un abrazo.

*Carmenxu: ¿Te parece fantástico? Muchas gracias... me sonrojé. Por favor, cuídate las uñitas, más con lo que pasó en este capítulo, pero no creas que las cosas se van a quedar así porque lo que les espera en Australia será de lo más entretenido y adorable, ya verás, me darás la razón.

*ji-chan: ¿Tu también te vas a quedar sin uñas? Ay, no, cuídate las manos, unas uñas bonitas hablan muy bien de ti, jejeje. Ah, no, y me estas condicionando para subir rápido los capítulos... ¡no se vale! Yo no me hago responsable si se te ven los dedos cabezones. Muchas gracias por tu mensaje y cuídate mucho.

*Joanne Granger: Siento mucho haberte desilusionado por la demora, pero como comprenderás la vez pasada monté dos capítulos (los suficientes para tenerlos entretenidos). Harry seguirá mostrando su lado paternal, ahora más que nunca ya que solo se preocupará por James y a Hermione la va a relegar por un tiempito, pero Australia es un paraíso donde pueden ocurrir muchas cosas. Gracias por tu mensaje.

*Lennon: ¿Un fan fiction precioso? Muchas gracias por ese halago. Tal vez escriba otros, no sé si uno referente a lo que pueda ocurrir en el Príncipe Mestizo, todo depende de lo que hable con una amiga que me ha dado buenas ideas. Te agradezco también por decirme que tengo futuro como escritora, en realidad estoy en proyecto de escribir un libro original.

*maxi: Eres de los poquísimos que le gustó la última parte del capítulo 16, casi todos se han quejado de haberlo dejado mochito... gracias. La maldita Tamara volverá a aparecer, pero no por ahora, esa mujer tiene cosas que resolver con Harry. Cuídate mucho.

*pottermaniak: Gracias por tu apoyo, espero que te haya gustado este capítulo, aunque me queda la dudilla por el modo en que lo planteé. Un abrazo.

*And Black: Muchas gracias por ese WUAU. ¿Yo, una profesional de la literatura? Vaya, me hiciste sonrojar, creo que aún me falta mucho para considerarme alguien así, pero te agradezco enormemente que tú si lo hagas. Los maleficios los recibí realizado unos cuantos exorcismos para que no me influyeran demasiado.

*alison: Muchas gracias por tu mensaje y que bien que seas integrante del grupo de msn. Espero tu review para este capítulo y así saber si te gustó o no.

*anonimo: muchas gracias por tu mensaje, en especial por lo del "don literario". Espero que lo siga teniendo con este capitulo.


Muchos se preguntarán la razón por la cual la abuelita de Libby los invitó a pasar la fiesta de año nuevo. Bueno, fue porque Libby le sopló (léase le dijo, le sapeó, le contó) que Ron y Harry se quejaron por no tener vacaciones en el caribe, recordemos que Ron le comentó a Harry que el capitán del equipo le regaló unas vacaciones al otro buscador porque atrapó la snitch y eso lo dijeron en presencia de James y James le contó a Libby y así sucesivamente. La abuelita no reparó en invitarlos a casa y lo demás lo sabrán... en el próximo capítulo.

Darla Gilmore
18
LA CASA EN LA PLAYA



-¿Australia? - repitieron los tres adultos al unísono.
-Si, Australia - confirmó Libby -. Isla ubicada en el meridiano sur, rodeada por el Océano Pacífico y el Océano Índico...
-Conocemos las características geográficas de Australia, Libby - la interrumpió Hermione.
-Yo no - dijeron Ron y James a la vez.
-Entonces las conocerán cuando estemos allá - repuso Libby -. Mi abuela se ha compadecido de nosotros y de este clima tan patético que nos ha tocado...
-En diciembre siempre nieva - le dijo Harry, a manera de informe, por si no estaba enterada.
-Y nos ha invitado para que nos de un poco de sol - continuó Libby, ignorando el comentario de Harry - y yo no soy capaz de decirle que no, mi padre me mata. También invita a Harry por ser el papá de James y yo invito a Ron porque me cae bien . Además, seremos los primeros en recibir el nuevo año, ya saben, por la ubicación.
-¿Y para cuándo dijiste que nos vamos? - le preguntó Ron con mucho interés.
-En cinco días - repitió Libby -, o mejor dicho, el treinta. ¿Alguien más necesita información? - preguntó mirando significativamente a Hermione, como si temiera que objetara el obsequio de su abuela.
-¿La casa de tu abuela es lo suficientemente amplia para albergar a cinco personas más? - preguntó Hermione.
-Si. Es abuela, las abuelas tienen casas grandes para que los visiten sus nietos ya sea de vacaciones o cuando sus padres los echan de la casa. Pero si, si tiene. La última vez que fui la estaba ampliando.
-¿Y cuándo fue eso? - preguntó Ron
-Hace tres años.
-¿Y que tan cerca de la playa está?
-Casi cien metros.
-¿Está en zona muggle? - preguntó Harry.
-No, pero la ciudad muggle más cercana es Perth, que queda como a 16 kilómetros. Pero los muggles no se aparecen por los alrededores.
-Podríamos llevar las escobas - le propuso Ron a Harry -, de paso te ejercitas en vuelo, porque ya creo que podrás manobriarla ¿no?
-Buena idea - admitió Harry.
Después del almuerzo, que era pernil relleno de verduras con salsa agridulce, planificaron lo todo lo respectivo para trasladarse a Australia. Como la diferencia horaria entre New York y la ciudad de Perth era de doce horas de retraso, decidieron viajar el día veintinueve a las siete de la tarde. Harry y Ron se trasladarían desde Inglaterra hasta la casa de Hermione y luego los cinco lo harían juntos hasta Australia.
Mientras llegaba el día del viaje, Harry siguió con sus ejercicios particulares pintando la cerca de madera de su patio. Para su desdicha, lo que anteriormente había pintado estaba agrietado y la pintura se caía solita.
-Eso es por el frío - le explicó Ron entre risas, ante la mirada de indignación de Harry -. La pobre pinturita se congeló y ahí tienes. Debiste haber pintado mi habitación.
Harry decidió no seguir malgastando su tiempo en tontos brochazos y se dedicó más a ejercitar sus dedos con los controles de la Xbox de Ron. Los dos videojuegos que había comprado los finalizó el día anterior al viaje y por estar completamente pendiente de ellos, se olvidó por completo cambiar dinero y conseguir algo de ropa para el candente verano del país.
-Te presto dinero - le dijo Ron cuando Harry le comentó sobre su olvido -, pero es con carácter devolutivo y lleva la tarjeta de crédito también.
-No quería llevarla para evitar los gastos excesivos - reconoció Harry.
-Hablando de gastos, ¿le has ayudado a Hermione con los gastos de James?
-En algunos, no todos, ¿por qué?
-Porque eres el padre, Harry - dijo Ron poniendo los ojos en blanco -. ¡Que descuidado eres! No solo es ayudarle con la ropa, en esto también entra la alimentación, la educación, la recreación...
-Sabes mucho de eso - lo interrumpió Harry con sorna.
-Es que mis padres siempre hablaban de eso en casa - dijo el pelirrojo, visiblemente apenado -, ya sabes, cuando teníamos muchos problemas económicos.
-¿Y qué ropa vas a llevar? - preguntó Harry con rapidez, incómodo ante la metida de pata con Ron.
-Unos pantalones en algodón, unos largos y otros cortos hasta las rodillas. Los conseguí en un outlet en Londres, también camisas en algodón de diversos colores y sandalias de playa. El pijama y el traje de baño también en pantalón corto, estilo bermuda que me da pinta de surfista californiano.
-Bueno, el traje de baño lo tengo, pero no tengo ropa que llevar.
-Viaja con un jean y una camiseta y compras algo en Perth - observó Ron.
Al día siguiente, cerca de la media noche, los dos chicos ya tenían todo listo. Harry solo llevaba una mochila con unas cuantas camisetas, el pijama, el traje de baño y sus objetos de aseo personal. Ron llevaba un talego grande y tanto él como Harry tenían sus respectivas escobas en las manos.
-La ropa de invierno te luce más, con ella no se te ve la férula - le dijo Ron, observando con gracia la férula de Harry.
-¿Las lechuzas quedaron con comida y agua suficientes?
-Si que si.
Al minuto siguiente estaban en la sala de la casa de Hermione. Al legar todo era un caos. Libby corría de un lado para otro gritando por sus cosas, como si hubieran desaparecido por arte de magia. Hermione y James estaban sentados en el sofá, con sus maletas listas e ignorando las quejas de la muchacha. Crookshanks estaba sobre el regazo de Hermione, acurrucado.
-¡Mi espejo!, ¿Dónde está mi espejo? - gritaba Libby desde el fondo de la casa -. ¿Y mi tratamiento para el cabello? ¡Ay, Dios mío, se me va a chamuscar con el sol!
-Por qué no utilizas la varita - le dijo Ron, Harry se sentó al lado de James y el niño lo abrazó.
-¡Claro!... ¡Mucha burra!
Cinco minutos después ya estaban todos listos. Se veían muy extraños con pintas veraniegas en pleno invierno. Las chicas llevaban shorts con blusas de tiritas en algodón, James tenía pantalones cortos y una camiseta azul con las inscripción Ángel, todos con sandalias de playa, al igual que Ron. Harry se sintió extraño, él llevaba camiseta, pero con un jean y tenis. James cargó a Crookshanks en una mano y tomó con la otra mano a Hermione. Harry se encargó de las maletas de ambos y de su escoba, la mochila la tenía en la espalda. Ron se encargó de la maleta de Libby y ella se ofreció a llevar la escoba. La chica murmuró Portus apuntando la vieja toalla de manos con la varita y todos la tocaron con un dedo.
-¡Allá vamos! - exclamó Libby segundos antes que un gancho invisible los jalara desde abajo del ombligo hacia arriba.
Fue el viaje vía mágica más largo que Harry allá experimentado en su vida. Calculó casi un minuto de succión hacia delante, viendo múltiples colores y escuchando el aullido del viento en su oído hasta que tocaron tierra. El cálido sol de la mañana australiana los recibió, mientras James colgaba peligrosamente de la mano de su madre.
-Otla vez - chilló el niño, medio mareado y sosteniendo con dificultad a Crookshanks.
-A la vuelta - dijo Libby mientras se estiraba y echaba un vistazo alrededor.
Habían aparecido en medio de un sendero color dorado oscuro y a los lados el pasto un poco reseco. Más allá, la arena se tornaba blanca y el mar era sumamente azul alcanzándose a distinguir unos parches en él de color verde.
-¡Fiona!, ¡Ya llegaron! - dijo alguien tras ellos.
Todos se volvieron hacia la persona que había gritado. Un anciano muy flaco y alto salía de una casa de dos pisos, vestido completamente de blanco en pantalón corto y camisa, las piernas se le veían muy arrugadas y sus ojos se iluminaron al ver a Libby.
-¡Abuelo! - gritó la chica, soltando la escoba de Ron y corriendo a su encuentro. Lo abrazó y zarandeo tan fuerte que Harry creyó que lo desbarataría por completo -. ¡Como estás de papacito!
-Como siempre - repuso el viejito, con voz ronca.
Ron sacó la varita y con un movimiento de ella hizo levitar los equipajes y su escoba. Caminaron hacia ellos y James soltó a Crookshanks.
-Mira, abuelito, ¿te acuerdas de Hermione? - dijo Libby, señalando a la chica -. ¿Y de James también?
-Si, la última vez que los vi estaban más chiquitos los dos - dijo el abuelo, acariciando la cabeza de James.
-Y ellos son Ron - siguió Libby - un amigo nuevo que tengo y Harry, el padre de James.
-Mucho gusto - dijo el pelirrojo extendiéndole la mano.
-El gusto es mío - le dijo el abuelo, estrechándosela al pelirrojo -, soy David.
-Harry - dijo él, presentándose y tendiéndole la mano. El viejito hizo lo mismo y abrió los ojos como platos cuando le vio la cicatriz en forma de rayo de su frente.
-¿Potter? - preguntó el abuelo, Harry asintió con incomodidad -. Pues, bienvenidos. ¿Me imagino que tendrán hambre?
-Si - contestó Ron con rapidez.
-Bueno, Fiona está preparando el desayuno...
Ingresaron a la casa por una puerta doble de vidrio, que estaba abierta de par en par. Lo primero que encontraron fue la sala, completamente blanca, tanto en paredes como en muebles. Sobre una pared había una chimenea de tamaño mediano y en medio de la sala una mesa bajita y un poco grande, con muchos adornos aparentemente de nativos. En las paredes había colgados cuadros pintados a lápiz sobre los paisajes de la región. El techo era sostenido por vigas de madera, no solo como columnas, sino como piso. Harry se imaginó que el segundo piso era en madera. Avanzaron por un corredor hasta la cocina, muy grande donde una viejita cocinaba animadamente en una cacerola mientras a su lado los chuchillos y las cucharas de palo hacían su labor moviéndose solos. En medio de la cocina estaba una mesa larga, para ser ocupada por diez personas y en la cual había una chica de no más de trece años, rubia y de cabello ondulado, cabeceando mientras apoyaba su cabeza en la mano.
-¡Ya llegué! - exclamó Libby con voz estridente. La anciana fue a su encuentro y la abrazó con efusividad.
-¡Uy, como estas de bonita! - le dijo su abuela, pellizcándole las mejillas -. Mira que el cabello un poco más largo te queda menor, porque cuando te lo cortas muy alto pareces un niño, es como si vera a Eprham caminando por ahí...
-Abuela, ¡ya! - dijo Libby, exasperada. Luego miró a la chica que estaba en la mesa -. Hola, Abba.
La chica se limitó a mover la mano en señal de saludo, mirándola somnolienta.
-¡Hermione!... hace años no te veía, pero si luces muy bien - continuó la viejita, abrazándola -. Hasta la mirada te cambio, ¡te vez radiante! - dijo examinándola detenidamente, después miró a James - ¡Ahhh!... ¡como estas de guapo!... ¡y grandote!
Lo cargó entre sus brazos de una. Harry se sorprendió con la vitalidad de la mujer. En ese instante Crookshanks ingresó en la cocina, acompañado por otros dos gatos.
-Abuela - la interrumpió Libby en su contemplación de James, Hermione y su abuelo se sentaron a la mesa -, ellos son Harry y Ron. Harry es el padre de James y Ron es un amigo nuestro.
-Mucho gusto - dijo la viejita con una sonrisa que al rato se transformó en expresión asombrada cuando vio a Harry -. ¿Potter?
-Si - musitó él. Ron soltó una risotada que trato de amortiguar con una tos, se dirigió a la mesa y se sentó.
-¡Vaya! - exclamó la abuela de Libby mirando a James -. Si, se parecen. Bueno, siéntense que ya casi está el desayuno.
Harry recibió a James y ambos fueron a sentarse al lado de Hermione.
-¿Y la tía Sara, cómo está? - le preguntó Libby a Abba.
-Bien - contestó la niña, evitando con mucho esfuerzo bostezar -. Imponiendo su ley, como siempre.
-¿Y la escuela?
-No me hables de ese antro de perdición... ¡Me limitan tanto el uso de la magia! - dijo ella, muy conmocionada.
-Te dije que tenías que estudiar en Salem, allá no solo hacemos magia con varita, también nos enseñan a conjurar sin ella.
-Desde que me contaste lo de tu escuela se lo dije a mamá... Pero esa mujer se mantuvo en su postura y dijo que tenía que estudiar en Lasgo porque irme al otro lado del mundo no valía la pena. Y mi papá no sirve para nada, como él también estudió allá...
En menos de cinco minutos la mesa estuvo cubierta por diferentes platillos, como tostadas, jarras de jugo, salchichas fritas, frutas picadas y hojuelas de maíz con leche. En la mitad de la comida, apareció en la cocina un chico alto y espigado, tan rubio como Libby y su prima, solo que de cabello corto y muy despeinado, como si se acabara de levantar. Bostezó antes de decir:
-Buenos días.
-¡Eprham! - dijo Libby, visiblemente sorprendida.
-No, Brad Pitt - repuso el chico a manera de gruñido.
Se sentó al lado de ella y comenzó a coger de todo para comer.
-Eprham llegó hace dos días - le explicó la abuela a Libby -. Como le fue tan bien en el semestre, pues tus padres lo dejaron venir.
-¿Es que decayó la exigencia en Chartlon o qué? - le preguntó Libby en burla.
-No, pero te informo que mejoró la calidad académica en Salem, porque anteriormente salían unas...
-Salem siempre ha sido mejor que Chartlon - replicó Libby con suavidad.
-¿Desde cuando? - preguntó su hermano con una ceja levantada.
-Desde siempre - repuso Libby con solemnidad.
-No estoy de acuerdo, pero al menos ahora las hay mejores.
-¿Qué cosa?
-Las chicas - respondió él, sorbiendo un poco de jugo.
Libby arrugó el ceño.
-Estas muy pequeño para tener novia - sentenció ella.
-Tengo dieciséis, por si no lo recuerdas. Y no tengo una... tengo muchas.
-Le voy a decir a mamá - lo amenazó Libby.
-Ella ya lo sabe - repuso Eprham sin darle importancia -. ¿Y como va todo, Hermione?
Resultó que el hermano de Libby era como estar viendo a Hermione en versión masculina. Hablaban con tanto conocimiento sobre cualquier tema visto en la escuela que resultaba desconcertante. Ron y Libby intercambiaban miradas exasperadas y se tuvieron que aguantar la conversación mientras terminaban de desayunar. Abba, la prima de los chicos, de vez en cuando prestaba atención, seguramente esperando a que algo de lo que decían le sirviera para la escuela. Harry se limitó a comer su porción, ayudando de vez en cuando a James cuando no quería comer más de alguna ración. Los abuelos de la chica intercambiaban opiniones de lo que harían al día siguiente para celebrar el fin de año.
Al finalizar con los alimentos, todas las mujeres se ofrecieron en ayudar a la abuela de Libby a organizar la cocina, mientras Eprham se encargó de acomodar a los chicos y terminarles de mostrar la casa.
Subieron al segundo piso utilizando una de las escaleras de la casa, la que había en la cocina. Al llegar al él un largo pasillo, muy iluminado (el techo tenía tragaluz) los recibió y a cada lado de él había por lo menos tres puertas, separadas por espacios amplios, seguramente las habitaciones eran grandes.
-¿Y estudias en Chartlon? - le preguntó Harry a Eprham, el chico era tan alto como él.
-Si, estoy en sexto año, sólo me queda uno.
-¿Y juegan al quidditch? - preguntó Ron.
-Sólo la minoría - le explicó el chico, se detuvo en una puerta a mitad del pasillo -. El deporte más popular es el quodpot.
Abrió la puerta y quedo a la vista una amplia habitación con dos camas y en medio de ellas una mesa de noche. Ingresaron y a su derecha había un armario a medio abrir y completamente vacío, la habitación estaba bien iluminada por una ventana al lado de una de las camas.
-Bueno, ustedes van a dormir aquí - les dijo Eprham -. Les daría una habitación cinco estrellas, porque es toda una valentía tener a mi hermana como amiga, pero...
-¿Y yo? - preguntó James.
-Tu vas a dormir con mi hermana y tu mamá - le contestó el chico con amabilidad -. Ron, ¿por qué no llevas las cosas de las chicas a su habitación conmigo? Es que no puedo usar magia por ser menor de edad.
-Si, no hay problema.
Harry se encargó un poco de organizar la habitación que ambos ocuparían mientras su amigo se encargaba de llevar las pertenencias de Hermione, James y Libby a donde Eprham le indicaba.
A medida que avanzaba la mañana, el calor aumentaba. Harry se sentía muy incomodo con sus jeans, que comenzaban a pegársele a la piel debido a la humedad causada por el ambiente
-Porque no aprovechas en ir a Perth a comprar algo - le propuso Ron, ambos estaban observando el exótico paisaje de la zona desde las afueras de la casa.
-Si, tienes razón, ¿por aquí pasara algún transporte público?
-No, ninguno - dijo el abuelo de Libby, reuniéndose con ellos -. Pero ahora yo voy para la ciudad, si quiere puede acompañarme.
-Listo.
Ron le prestó dinero en efectivo a Harry y él y el abuelo de Libby fueron hasta Perth. Se movilizaron en un jeep color negro, descapotable, aparentemente de la familia y sin una gota de magia en él porque Harry no notó nada extraño en sus dimensiones ni en su apariencia física. Aunque no alcanzaron a llegar a la ciudad porque el viejito se detuvo en un pequeño centro comercial a unos cuantos minutos de ella, Harry encontró allí lo que necesitaba. Compró varios pantalones de largo hasta las rodillas en algodón, en colores camelo, blanco y negro y dos camisas un poco formales, también en algodón. En otra tienda del mismo centro comercial compró dos pares de sandalias, unas playeras y otras de velcro (que se ajustaban con esa tela que es en fibra y peluda). Una hora después ya estaban de regreso y el abuelo de Libby había comprado víveres para la cena de año nuevo.
-Si, te vez más bonito - opinó Ron cuando Harry llegó. Se había puesto un pantalón de color blanco -. Y hace juego con la camiseta.
-¿Y tú, a donde vas? - le preguntó Harry, su amigo no llevaba camiseta puesta.
-Al mar... no te has fijado lo blanco que estoy...
Ron salió de la casa con paso decidido hasta la playa. Harry subió a dejar sus compras en la habitación que compartían, al estar en el segundo piso se encontró con Hermione.
-¿Qué llevas ahí? - le preguntó ella con mucho interés.
-Cosas - se limitó a decir Harry.
-¿Por qué me hablas así? - preguntó ella, con un dejo de enfado.
-¿Cómo? - preguntó esta vez él, visiblemente sorprendido.
-Olvídalo - le espetó ella -. James te estaba buscando para que fueran a la playa.
-¿Dónde está?
-En la playa, con Libby y Abba.
Hermione desapareció de vista y Harry dejó sus cosas en la habitación y por tercera vez en menos de veinticuatro horas se cambió, poniéndose su traje de baño. Ron tenía razón, con ese estilo de traje de baño en bermuda tenía pura pinta de surfista. Fue hasta la playa, donde estaban todos menos los abuelos. Harry se sentó al lado de James, que intentaba con mucho esfuerzo edificar con arena un castillo, aunque más bien tenía aspecto de montaña mojada. Ron estaba metido en el mar, nadando con mucho ánimo, algo alejado de ellos. Eprham lanzaba frisbies a los gatos de la casa y a Crookshanks, cualquiera diría que unos perros habían reencarnado en ellos. Cerca de James estaban las chicas, Libby y Abba estaban acostadas recibiendo el sol, con traje de baño de dos piezas, Libby en color rojo y su prima en color rosa fuerte. Hermione estaba al lado de Libby aplicándose bloqueador solar en las piernas. Harry se quedó con la boca abierta cuando vio lo que utilizaba, jamás imaginó verla con un traje de baño de dos piezas, la parte de arriba era un top de tiritas y la parte de abajo una tanga descaderada, ambas prendas en color azul menta, el cabello lo tenía recogido en un moño estilo cebolla.
-¿Me ayudas? - le preguntó James, sacando a Harry de su letargo.
-Vamos a intentarlo.
Fue bastante difícil armar solo una torre. Con mucha frecuencia lograban edificar algo, pero con la misma rapidez se desmoronaba chorreando agua por cada grano de arena. Pudieron fabricar la torre utilizando como molde el balde plástico de James, porque de otra manera les hubiera resultado imposible. Cuando por fin lograron hacerla, la dejaron quietita para que al menos durara en pie cinco minutos.
-No nos ha quedado tan mal ¿no? - dudó Harry, mirando de manera crítica su obra arquitectónica.
-Quedó muy bien - opinó James, mirando la escultural figura con orgullo.
En ese momento sonó una campanilla, salida aparentemente de la nada. Tanto Harry como su hijo levantaron la vista, curiosos ante el particular sonido.
-¡Cambio! - exclamó Libby.
Tanto ella como su prima cambiaron su postura, anteriormente estaban boca arriba, ahora estaban boca abajo.
-Vamos a nadar - le propuso Harry a James, extendiéndole la mano.
Le acomodó el salvavidas en forma de chaleco que el niño tenía y ambos se metieron entre las olas. La temperatura del agua era sensacional, un poco fría, ideal para el calor y el sol que en esos momentos había. Avanzaron un poco, solo hasta que el agua le daba en la cintura a Harry. James flotaba a su lado, moviendo las piernitas bajo ella y prendido de su mano.
-Me pican los ojos - se quejó el niño.
-No te vallas a rascar - lo previno Harry con rapidez -. Puedes sentir más comezón.
-¿A ti no te pica eso? - preguntó James, refiriéndose a la férula de su padre.
-No, para nada - dijo haciéndose el valiente. La verdad era que en esos momentos le molestaba muchísimo porque sentía que el agua se estancaba entre su piel y la férula.
Harry comenzó a movilizarse de un lado para otro, caminando entre las olas para que James pataleara un poco. Otras veces lo llevaba cargado dejándose levantar por la fuerza del mar, eso era lo que más le gustaba a James.
Gracias a las cristalinas aguas, Harry podía verse los pies y en la zona no se vislumbraba un solo pez, cangrejo o animal marino. Ron apareció de la nada, con las dimensiones de su cabeza fuera de lo normal, tenía un casco burbuja. Lo desapareció con un toque de su varita y exclamó:
-¡Eso allá abajo está de lujo!
-¿Qué viste? - le preguntó Harry.
-Unos colares muy bonitos, pero están un poco alejados. Más o menos en esa dirección - dijo, señalando hacia atrás de ellos.
-¿No ibas a recibir sol?
-Primero decidí recibir agua. Pero ya me voy a tostar la piel.
Harry y James vieron cuando Ron salió del mar y se sentó junto a Libby que ya no estaba boca abajo, sino boca arriba. Hizo un movimiento con la varita y de la nada apareció una toalla, que colocó en el suelo, y se acostó en ella. Cerca del grupo estaba Eprham, ya había dejado de lanzarles cosas a los gatos, ahora los lanzaba a ellos. Los tiraba hacia arriba y los gatos daban varias vueltas en el aire, aterrizaban en sus cuatro patas y regresaban a él con el fin de repetir la maniobra. El único que no se apuntó al plan era Crookshanks que se había acurrucado al lado de Abba.
-¡Mami! - exclamó James. Hermione se acercaba a ellos.
El niño nadó como pudo hasta ella para alcanzarla. Chapuceaba con tanta gracia que Hermione no evitó sonreír.
-¿Qué tal el agua? - preguntó ella, cargando al niño.
-Pica y sabe a sal - dijo James con el entrecejo fruncido.
-Bueno, tu tía me dijo que cerca de acá esta el río Swan. En estos días vamos.
-Vamos ya - propuso James.
-No, he dicho que en estos días - repuso Hermione con amabilidad.
James arrugó más el entrecejo.
-Ron me dijo que había descubierto un arrecife de coral - le dijo ella a Harry.
-Si, creo que es en esa dirección - dijo Harry, señalando hacia mar abierto, donde Ron le había dicho que estaba.
-¿Quieres ir con nosotros? - le preguntó Hermione con timidez.
Harry la contempló durante unos segundos antes de responder afirmativamente. Después, mientras Hermione seguía cargando a James, Harry le quitó al niño el chaleco salvavidas, podía estorbarle al sumergirse.
-¡Eh, Ron! - gritó Harry, moviendo al aire el chaleco.
El pelirrojo se incorporó y cuando entendió el mensaje de Harry apuntó con su varita en dirección a él y exclamó:
-¡Accio chaleco!
De inmediato, el chaleco se deslizó de la mano de Harry y fue hasta su amigo, con tan mala fortuna que en lugar de ir a sus manos fue directo a su cara, haciéndolo caer. James soltó una risotada.
Harry sacó su varita de uno de los bolsillos de su traje de baño y apuntó con ella la corona de James.
-Burbuja - murmuró Harry, haciendo círculos sobre la cabeza de James.
De la punta de la varita salió un líquido transparente y espeso, que en ningún momento hizo contacto con la cabeza de James. El líquido fue formando solo una amplia burbuja que cubrió la cabeza del niño, dándole un aspecto bastante anormal. Luego, Harry hizo lo mismo consigo mismo y después recibió a James, para que Hermione también hiciera lo suyo. Harry pretendía pasarle su varita mágica porque no le vio a mano la suya, pero la chica lo detuvo con un gesto de la mano y sacó su varita de la parte trasera de su cabeza, aparentemente la había utilizado para que sostuviera su cabello en el moño que se había hecho, porque de inmediato su pelo quedó al aire libre.
-Muy ingenioso - le dijo Harry, pero la burbuja que él tenía impedía que ella escuchara algo.
Los tres se adentraron en el mar, James entre Harry y Hermione, prendido a la mano de cada uno. El agua era tan transparente que todo se veía con mucha claridad. La arena blanca con algunos pastos dispersados y separados con amplitud. A medida que avanzaban el suelo oceánico iba adquiriendo colores, ya se veía el lecho marino.
Tardaron caso diez minutos en llegar al arrecife de coral del que Ron les había hablado. Era absolutamente hermoso. Cientos de pequeños peces salían de unos corales parecidos a palillos de madera, daban una vuelta y volvían a esconderse en ellos. También había corales de color fucsia, un poco más pequeñas que los corales de dónde habían salido los peses; otros se parecían muchísimo a la superficie de un cerebro, arrugados y rosados.. Ninguno resistió la tentación de tocar esa obra de la naturaleza; las rocas que tenían estaba invadidas por un musgo muy pegajoso en diferentes tonos de verde; también habían algas, unas cortas y otras bastante largas, que oscilaban con el movimiento del agua, era como si danzaran solas, de vez en cuando tocaban la burbuja de alguno de ellos.
Estuvieron varios minutos así, acariciando cada especie de coral que vieron en ese maravilloso arrecife. Con una señal de la cabeza, Harry le indicó a Hermione que era hora de regresar, en realidad estaba muy cansado y le empezaban a pesar los ojos por el sueño. La chica comprendió el mensaje y jaló a James de la mano para que el niño se dieran cuenta que era hora de partir. A James no le gustó mucho la idea, porque continuamente negaba con la cabeza y señalaba alguno de los corales.
-Mañana - le dijo Hermione, aunque no se había escuchado nada, pero se le entendió por el movimiento de los labios.
Pero al parecer James no le había entendido porque la miró muy confundido. Harry tomó la otra mano de James y los tres comenzaron a nadar, de regreso a la playa. En cuanto el agua les dio por la cintura, Harry les quitó a todos el casco burbuja.
-¿Ah? - le preguntó James a Hermione.
-Mañana regresamos.
-¿Si? - preguntó él, dudoso.
-Te lo prometo - le dijo su madre.
Los tres decidieron ingresar a la casa, mientras los demás chicos seguían tomando el sol. Era más de las dos de la tarde y la abuela de Libby les dijo que pronto estaría listo el almuerzo. Inexplicablemente el cabello de Hermione comenzó a tener un aspecto muy esponjado, era como estar viendo su imagen en la adolescencia.
-Es por el calor - explicó ella cuando notó la mirada suspicaz de Harry.
-Voy a descansar un poco - le informó él -. No he dormido nada desde hace veinticuatro horas.
Antes de acostarse a descansar, Harry se duchó, para sacarse la sal marina que tenía impregnada en el cuerpo y que no le agradaba mucho, porque sentía la piel pegajosa. Volvió a ponerse el pantalón corto de color blanco y su camiseta y se acostó en una de las camas que tenía el cuarto de él y Ron. En menos de dos minutos estuvo completamente dormido.

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Hola a todos
¡perdón, perdón y perdón por la demora! Pero es que ahora no estoy en mi casa, la cual tenía computador y podía actualizar con mayor frecuencia
SORRY T_T
Muchas gracias a todos por su paciente espera, y su impaciente también y dejando de hablar tanta cháchara, aquí contesto los mensajes que tan inocentemente me han dejado:

*Harry: ¡Que veloz eres! Fuiste el primero. ¿Ya leíste la parte picante? Porque en tu segundo mensaje no me comentas nada al respecto
La parte en la cual James ingresa a la habitación muerto de miedo por culpa de los rayos la tenía planificada desde que escribí Junto a Ti (proyecte la escritura para dos ficts) y esperé con ansias y mucha paciencia (aunque suene un poco contrariado) para que llegara este capítulo. Muchas gracias por ser tan impaciente y un abrazo.

*Gaya Lunae: Tú al igual que muchos de mis mensajes criticaron la reacción fría de Hermione, pero pongámonos en su lugar
Pasan un resto de años, en los que ella cree que Harry le tomó el pelo y luego él aparece y en parte aclara lo que realmente ocurrió y las razones por las cuales obró de esa manera; pero lo que menos quiere la chica en estos momentos es tener una relación amorosa, así sea con él porque para ella hay otras prioridades como su trabajo y su hijo. Luego llega la noche en cuestión en la cual no se rehusó a estar en la intimidad con Harry, pero luego reacciona y recapacita que lo que hizo no fue lo más sensato o lo más correcto para lo que estaba atravesando en esos momentos
Pobre, ta más confundida. En la parte en que dice Harry que ya no es el mismo y ella respone que lo sabe creí que no habría que explicarla, pero aquí voy: dice eso porque los años han dejado huella en él, lo han hecho madurar de alguna manera y ya no se deja manipular con tanta facilidad, eso lo sabe Hermione, por eso se lo dice. Sin contar pues que el tuvo la iniciativa de todo lo que pasó aquella noche. Un abrazo y cuídate mucho.

*Alison: Bueno, Alison, Harry ya le esta pagando con la misma moneda a Hermione, si te fijaste en las últimas escenas del capítulo anterior el chico le aplicó la ley del hielo y cuando habló por teléfono con ella sólo le habló de James, nunca le preguntó como se encontraba ni nada por el estilo
Habrá más de eso en próximos capítulos, tú tranquila. Muchas gracias por tu mensaje.

*gissy: Muchas gracias por tu comentario. ¿No entendiste la reacción de Hermione? ¿Por qué? Es tan sencillo. Mira, ella ya se había acostumbrado a la ausencia de Harry en su vida, no solo como padre sino como hombre (y eso que ella fue quien se alejó). Entonces, lo hacen, cosa que no estaba presupuestada, la chica se llena de miedo
¿Cómo reaccionarias tú? ¿Y que si ella piensa que todo lo que ocurrió aquella noche fue debido al espíritu festivo que tenían? Muchos estarán a punto de matarme por no actualizar con rapidez, pero en este momento vivo en otra ciudad, lejos de mi casa, y no tengo un computador con conexión a Internet a la mano


*Hibary: ¡que bien que pasaste física! Cuando yo la vi era una de mis materias favoritas, no solo porque la entendía a la perfección, sino que la profe que tenía era lo más de chistosa. Al parecer las dos estamos padeciendo de no tener Internet a mano
yo estoy más llevada porque solo ingreso dos veces por semana, afortunadamente donde trabajo hay computadores en los cuales ya abrí las carpetas respectivas para seguir escribiendo la historia. Tus conclusiones sobre las razones de la reacción de Hermione son muy acertadas
lees entre líneas. Yo también espero volverte a encontrar en el msn, pero es tan difícil T_T. Cuídate mucho.

*maxi: En realidad entre Harry y Hermione no es que se peleen y se amen (eso es mas en la relación cariño-odio entre Hermione y Ron), simplemente se tratan con indiferencia, que es mucho mas doloroso a que te digan una sarta de tonterías. Estorbo aparecerá, pero no te preocupes que le falta un poco para que su desagradable presencia nos satisfaga a todos.

*Sanke: Me hiciste sonrojar con los comentarios acerca del capítulo anterior, muchas gracias. ¡Que belleza! Tú si entendiste la reacción de Hermione, y la comprendiste, así me gusta. Espero que también te guste este capítulo y aunque no avanza mucho en la trama, si leíste detalladamente lo que aquí ocurre te fijarás en que hay pistas de futuros capítulos. Un beso y cuídate.

*Cammilita: ¿La mejor escritora? ¿En serio? Tan bonita, gracias. ¿Te gusta que Harry le este haciendo la ley del hielo a Hermione? Vaya que eres ruda y vengativa, pero a mi también me gusta que él esté así con ella, para que le den del mismo chocolate. ¿Crees en verdad que Libby pueda ayudarlos en algo? Espérate y veras. Un beso.

*Sirius Potter: Muchas gracias por haber puesto tu review, y aunque es el primero siempre es grato para nosotros los escritores saber qué tanto les gusta la historia a nuestros lectores, y la única manera de saberlo es a través de los mensajes. ¿También tienes dudas de la conversación entre Harry y Hermione? ¡Ay, no! Bueno, vuelvo a explicarlo, porque ya lo hice en un review anterior: dice eso porque los años han dejado huella en él, lo han hecho madurar de alguna manera y ya no se deja manipular con tanta facilidad, eso lo sabe Hermione, por eso se lo dice. Sin contar pues que él tuvo la iniciativa de todo lo que pasó aquella noche. ¿Juntar a Libby y Ron? ¿Yo no se que le ven a esa pareja? Jajaja. Espero recibir un próximo mensaje tuyo, me lo prometiste.

*Anónima: Que bien que te gustó el capítulo anterior. Con lo de Libby y el violador te contaré una anécdota. Cuando estaba en la universidad, en la facultad de Comunicación Social y Periodismo había un baño que era mixto, yo no tenía ni idea y cuando salgo de él un chico entra, claro que yo grité un violador pero a manera de broma porque creí que se había equivocado. El chico soltó la carcajada y me mostró el letrero de muñequitos y había uno de niño y otro de niña, la risa que me dio fue de ataque entonces creí que esto sería entretenido para el fict, además que encaja perfectamente con la personalidad y el tipo de comentarios que suele hacer Libby. ¿Estorbo? Primero la odian, pero parece que es una adorada odiosa
Ella aparecerá en unos cuantos capítulos, por ahora los chicos están en vacaciones
sin ella. Perdona si te cause un infarto por la demora, pero ahora no tengo acceso a Internet con la frecuencia de antes.

*alex: Hola, alex, estoy muy bien, gracias. ¡Eres muy convencido, porque ya sabías que eras lindo! Tamara aparecerá nuevamente como ya te dije en otra ocasión, pero será más adelante, ahora los chicos estarán de vacaciones y pasarlas con Estorbo no es un plan muy atractivo que digamos.

*magui: ¿Mala yo? No fue mi culpa, es que puse dos capítulos y tampoco tengo la culpa ahora porque no tengo tanto acceso a Internet como antes. ¿Quién entiende a Hermione? En este punto de la historia quizás ni ella misma. Yo también quiero volver a hablar contigo por el msn, pero ahora es más complicado
A ver cuando nos conectamos.

*AliPotterGranger: Al parecer eres una chica peligrosa, porque primero quieres estrangularme y luego eres capaz de llevarme una serenata a la casa
¿Quién te entiende?... ¿Gritaste cuando leíste lo del encuentro íntimo entre Harry y Hermione? ¿Tanto los hice sufrir para que por fin llegaran a esto? Bueno, muchas gracias por tu mensaje y ya me dijiste varias veces en el mensaje que te gustó mi fict.

*Lain Black: Realmente no es África, es Australia. Tienes razón al argumentar que Hermione piensa que no debió haberlo hecho con Harry
pobre chica, que tonta. Espero seguirte sorprendiendo con lo que pasará más adelante, aunque en este capítulo la cosa no avanzó mucho que digamos, pero sabes que algunos episodios son importantes para el desarrollo de la historia. Un abrazo.

*Hermione de Potter: La dormidita de los tres me costó un poco escribirla, aunque la tenía presupuestada desde hace mucho tiempo, no sabía realmente como plantearla y que no pareciera forzada, pero todo salió muy bien porque gustó mucho. ¿Leíste la parte lemon? Esa si que me costó ponerla, realmente soy pésima para escribir lemon, pero leyendo a doc.exe y a Maidea-Ai en fanfiction.net me inspiré un poco y dejé atrás varios estigmas que tenía en relación al tema, y realmente quería que ambos lo gozaran al máximo.

*brujita: ¿Hermione dejando de ser responsable? En realidad me ofendes. Si hay un personaje al cual más he respetado en su estructura gramatical es a Hermione y el hecho que se haya dejado llevar por la pasión no significa que sus prioridades estén en otra perspectiva. Ella nunca ha dejado a un lado sus deberes laborales, ni el cumplimiento del pago de impuestos, mucho menos la dedicación a su hijo. La reacción e Ron con la cuenta telefónica es perfectamente normal a lo que haría el personaje. Ron es un chico que vivió con muchas carencias en su casa y trataba al máximo que le rindiera el poco dinero que tenía, no quise cambiar eso en estos momentos y cualquiera en sus cinco cabales pondría el grito en el cielo si la cuenta llega altísima
¿tu mamá no lo hace? Porque la mía si. Y Harry no se preocupó por eso porque ¿cuando le ha importado gastar algo? Además, tratándose de James tampoco creo que se preocupe. Sé que la respuesta puede resultar un poco agresiva, pero tenía que dejarte las dudas claras. Cuídate.

Muchas gracias por todos los mensajes. En esta ocasión, más que en alguna otra, tuve que aclarar algunas dudillas que rondaban el ambiente. Prometo no demorarme tanto para la próxima y esperen cosas fascinantes y muy tiernas sobre Australia.

Los quiere mucho. Darla Gilmore.



19
CLAUDIO, CATRUSHKA Y CALIXTO




El cacareo de un gallo lo hizo despertar. Harry abrió perezosamente los ojos mientras bostezaba con ganas. La habitación estaba perfectamente iluminada por el sol y la cama de Ron estaba tendida, Harry supuso que ya se había levantado, pero le pareció extraño que un gallo esperara hasta que el día estuviera iluminado para anunciar su llegada, supuestamente lo hacía un par de horas antes del amanecer. Al incorporarse de la cama se dio cuenta que estaba con la ropa del día anterior. Se acostó tan cansado, a medio día de ese lugar, que no creyó que dormiría tanto, menos hasta el día siguiente. Se pasó las manos por su alborotado cabello y antes de bajar a comer algo, vencido por el hambre, se puso las gafas.
Ingresó a la cocina por la escalera que conducía a ella, la única persona allí era Hermione, que se estaba haciendo un par de trenzas en el cabello sentada a la mesa.
-Buenos días - la saludó Harry perezosamente.
-¿Días? - se extrañó ella - . ¿Estas bien?
-Claro que estoy bien - le dijo Harry - . Te estoy saludando, ¿no?
-Pues entonces deberías decir buenas tardes - repuso Hermione, amarrándose una de las trenzas.
-¿Qué? - inquiero Harry, ¿acaso había dormido las últimas veinticuatro horas?
-Si, son más de las cinco de la tarde - le informó Hermione, señalando el reloj de la cocina en forma de olla que había sobre el fregadero - . Dormiste casi tres horas.
-¿Cómo? ¿Yo creí que ya era mañana? - balbuceó Harry, desconcertado - , ¿y el gallo? Porque yo escuche un gallo.
Hermione se rió.
-Ese es Calixto, cacarea cada doce horas, a las cinco de la mañana y a las cinco de la tarde.
Harry se dejó caer en una silla, al lado de ella.
-¿Cacareando a las cinco de la tarde?... ¿Está loco?
-Loco no, más bien viejo, tiene catorce años - le aclaró ella - . ¿Tienes hambre?
-Si, mucha... ¿Dónde está James? - preguntó, mirando alrededor.
-Salió a caminar con David, Fiona, Crookshanks, Claudio y Catrushka. - contestó Hermione, levantándose de la mesa.
-¿Esos quienes son?
-¿Claudio y Catrushka? Los kneasles de la casa.
-Creí que eran gatos - reconoció Harry.
-Ya sabes que ellos se pueden camuflar fácilmente con los gatos.
Hermione se lavó las manos y le sirvió el almuerzo.
-¿Por qué no fuiste con ellos? - le preguntó Harry, cortando un trozo de carne.
-Tenía cosas que hacer - contestó ella sin darle importancia, sirviéndose un poco de jugo.
A los pocos minutos, en el alfeizar de la ventana de la cocina se posó Calixto. Cuando Harry lo vio no parecía tener pinta de ser muy viejo. Las plumas eran en color café caramelo, algunas de ellas estaban pintadas de blanco con puntos negros en las puntas; las plumas de su cola eran más largas, también en café caramelo; la mitad del pescuezo estaba desplumado y la cresta estaba en rojo opaco. El gallo se acomodó en el alfeizar, sacudiendo sus alas y cerró los ojos.
-¿No es mágico? - preguntó Harry, mirando detenidamente al animal - . Porque eso de vivir catorce años...
Hermione volvió la vista al gallo y lo contempló durante unos segundos.
-No, es de lo más normal que hay. Ni ellos mismos se explican cómo ha durado tanto.
-Quería hablar contigo de algo importante - le dijo Harry, posando los cubiertos sobre la mesa y mirándola.
-Dime...
-No te vallas a ofender con lo que te voy a decir - la previno Harry - . Es sobre la manutención de James.
Hermione lo miró.
-¿Qué pasa con eso? - preguntó ella, con el entrecejo ligeramente fruncido.
-Que quiero colaborar - le aclaró él - . Necesito saber cuanto gastas mensualmente en educación - le dijo, acordándose de lo que le había dicho Ron - , alimentación, medicina, recreación...
-No sé eso a qué viene, Harry - lo interrumpió ella.
-Viene a que yo soy el padre, Hermione, y es hora que lo aceptes - le dijo él sin rodeos, antes que ella protestara.
-¿Qué te hace pensar que no lo acepto? - preguntó ella en voz baja, con una peligrosa mirada - . ¿Te lo he dicho alguna vez?
-En algunas ocasiones las actitudes son más delatoras que las palabras - observó Harry.
-No sé a qué viene ese comentario - le dijo ella entre dientes.
-A ver - dijo Harry con ironía, mirando al techo como si estuviera a punto de recordar algo - : Nunca me dijiste que estabas embarazada y el día que me doy cuenta te vas... - agregó, mirando a Hermione y enumerando con los dedos - . Te cuesta mucho que James esté conmigo, por eso el día que fue por primera vez a mi casa casi le pegas a Ron, pero eso sí, me pegaste a mí... No querías que hablara con su maestra el día de Halloween, para al menos enterarme como estaba mi niño en la escuela...
¡CRASH! El vaso que Hermione tenía estalló en su mano. Seguramente lo había apretado con tanta fuerza que eso causó el incidente. Harry calló a causa del ruido y Hermione se cortó la mano.
-Te das cuenta de todas las estupideces que me estas diciendo - le dijo Hermione en voz alta, con los ojos rojos debido a la ira y sin prestar atención a su sangrante mano.
-No son estupideces - le aclaró Harry, hablando despacio para que ella entendiera - . Es lo que ha estado pasando todo este tiempo.
-Eso no es cierto - replicó ella, ahora con la voz ahogada - . Te llamé para que fueras a su obra de teatro y pasaras el día con él, permití que se quedara contigo a la semana siguiente que te operaron...
-Porque no tenías con quién dejarlo - la interrumpió Harry - . Si mal no recuerdo, ese fin de semana tenías que trabajar, ¿no?
-¿Insinúas que te estoy utilizando para mi conveniencia?
-Si - contestó él, muy contento de su inteligencia y de que le haya entendido.
Hermione dio un puñetazo sobre la mesa con su mano herida. Calixto se despertó alterado, sacudiendo violentamente las alas.
-Perfecto... - dijo ella, levantándose - perfecto... Eso es lo que crees... muy bien. Entonces necesito tres mil dólares al mes, ya sabes, para la educación, la alimentación y todo lo referente a la manutención de James - Cogió una de las toallas de la cocina y se envolvió la mano con ella, subiendo por las escaleras como un bólido.
Harry se quedó allí sentado, sin terminar su almuerzo. Aunque su rostro no lo manifestara, estaba furioso consigo mismo. No quería discutir con Hermione, por eso antes de decirle sobre sus intenciones de colaborarle económicamente la previno para que no se ofendiera. Pero, ¿qué demonios le estaba pasando a ella? Se supone que como padre iba a hacerse responsable de James, además ¿por qué se sentía aludida? ¿Y desde cuando tanta sensibilidad por algo tan normal? A fin de cuentas para el cumpleaños del niño Harry fue quien pagó todo.
Terminó con su almuerzo, mirado severamente por Calixto. Limpió la cocina y los destrozos causados por Hermione y para no quedarse allí solo, como un estúpido, cogió su escoba, se dirigió a la playa y voló.
Fue una sensación renovada para él. Volando sobre el hermoso mar, casi a ras de él. Hacía muchas semanas que no sentía el viento quemarle la cara, ni sus cabellos moviéndose descontroladamente debido al mismo. Se adentró unos cuantos kilómetros en el océano, para evitar ser visto por los muggles. Mientras más avanzaba el agua se tornaba más azul y el reflejo del sol del atardecer sobre el mar lo deslumbraba. Para gran alegría suya, el codo no le molestó para nada, aunque evitó por todos los medios virar con mucha fuerza el palo de su Nimbus 2-3D. Las fisioterapias con el doctor sirvieron muchísimo.
Regresó a la playa y vio a James con los abuelos de Libby y los tres gatos, aparentemente apenas regresaban de su caminata. Los dos kneasles de la familia caminaban en zig-zag entre las piernas de los abuelos, mientras Crookshanks lo hacia normalmente al lado de James. Harry aterrizó junto a ellos.
-¡Vuela muy bien! - exclamó la abuela de Libby con entusiasmo.
-Gracias. ¿Y cómo les fue?
-Bien, aprovechando el penúltimo día del año - dijo el abuelo de Libby, cargando a sus dos kneasles amarillos y manchados.
-La playa es glande - intervino James, abriendo los ojos como platos.
-El mar lo es más... ¿quieres ir a ver? - le propuso Harry.
-¡Sí! - contestó James, gritando y saltando.
Harry lo montó delante de él e hizo que se aferrara con sus manitos al palo de la escoba. Para mayor seguridad, Harry puso sus manos entre el cuerpo del niño y sus manitos, para que no se cayera.
-Cuando diga ya nos elevamos - le dijo a James, el niño asintió - . ¡Ya!
Dio una patada en el suelo y se elevaron más de diez metros, mientras el niño gritaba de emoción. Harry controló su escoba para no ir tan alto y no asustar a James. Se adentró nuevamente en el mar, volando a baja velocidad, con el avance fue descendiendo su altitud hasta casi tocar el agua. James no había dejado de gritar durante el recorrido, no de miedo, sino de excitación. Harry se detuvo y quedaron suspendidos en el aire.
-¿Qué tal? - le preguntó Harry.
-Uff... - se limitó a decir el niño, levantando la vista para mirarlo.
-¿Es la primera vez que vuelas en escoba?
-Si - dijo James, asintiendo al mismo tiempo.
-¿Y te gustó? - preguntó Harry con temor.
-Mucho, mucho, mucho.
-Entonces... ¿seguimos?
-Seguimos.
En lugar de adentrarse más en el mar, Harry regresó un poco por el camino en el que habían ido. En ocasiones, por petición de James, Harry se elevaba unos cuantos metros, principalmente cuando habían aves cerca, para que el niño las viera. El sol fue adquiriendo un color anaranjado que indicaba que pronto se ocultaría. La vista era maravillosa y pasarla con su hijo hizo que Harry se le olvidara su desafortunado incidente con Hermione. Esperaron hasta que solo se viera la mitad del sol para regresar a la playa y observar, sentados en la arena, el finalizar del atardecer.
Al llegar a la playa Crookshanks los esperaba, dándoles la bienvenida agitando su peluda cola. Desmontaron y se sentaron sobre la arena, al lado del gato. Harry le pasó la mano por el cabello alborotadísimo de su hijo, que igual al suyo, no se dejó domar y esperaron casi veinte minutos en completo silencio hasta que el sol se ocultó del todo.
James se levantó y antes de que Harry se diera cuenta, saltó a su cuello y lo hizo recostarse sobre la arena. Ambos se rieron.
-Otla vez.
-Mañana - le dijo Harry, muy contento por la reacción de su hijo.
James se quedó mirándolo durante unos segundos, sólo sonriendo, antes de decir:
-Te quielo... papá.
Harry sintió como la sangre se le congelaba por la impresión. No esperaba que James le dijera esa palabra tan pronto, con tan poco tiempo de conocerse. No se preocupó por evitar que de sus ojos brotaran un par de lágrimas de felicidad.
-Yo también te quiero... y mucho - dijo Harry.
Aún acostado sobre la arena, levantó a su hijo, mientras el niño gritaba y pataleaba muy animado. Crookshanks acarició la mejilla de Harry con su cabeza varias veces, produciéndole cosquillas que lo hizo reír casi tan fuerte como su hijo. Alguien se sentó a su lado, al cual James le estiró los brazos. Hermione recibió al niño, que se prendió a su cuello.
-¿Qué tal tu primer vuelo? - le preguntó ella con mucho interés.
-Uff...
Harry se incorporó y vio a James frente a Hermione, parado, pero abrazando su cuello.
-¿Cómo interpreto eso? - le preguntó su madre con una sonrisa, mirándolo con perspicacia.
-Uff - repitió James con solemnidad.
Harry cogió su escoba y se levantó. Avanzó solamente un paso cuando Hermione lo detuvo tomándole una mano, precisamente con su mano herida, que ahora estaba vendada.
-Entonces tengo que suponer que te gusto mucho, mucho, mucho - le dijo Hermione a James, mientras jalaba la mano de Harry hasta hacerlo sentar de nuevo, al lado de ella.
-Si, mucho, mucho, mucho - ratificó el niño. Soltó el cuello de su madre y se sentó como si nada en el regazo de Harry.
-Cuéntamelo todo - dijo ella. Crookshanks ocupó el lugar de James y se sentó en el regazo de Hermione, acariciando su estomago lentamente con la cabeza.
James le relató todo lo que recordó, casi siempre Harry le decía alguna palabra para que complementara cuando no podía expresarse bien. Lo que más dijo era que el mar es inmenso, maravilloso e inmenso. Abandonaron el tema cuando el cielo oscureció por completo.
Una hora después todos estaba en la cocina comiendo una deliciosa casuela de mariscos. Ron engullía con tanta rapidez que Harry se sorprendió de que no se ahogara. El pelirrojo tenía la piel un poco tostada, no demasiado y su cara lucía más pecosa que de costumbre. Eprham miraba de reojo a Libby, negando constantemente con la cabeza.
-No te atrevas a burlarte de mi - le susurró su hermana, echando chispas por los ojos.
-¿Sabes qué me levanta el ánimo? - le preguntó Eprham a ella - . Reírme de las desgracias de los demás... ¡Ja!
Libby lucía un deslumbrador color rojo en la piel, y no era la única, al parecer Abba también había sufrido las consecuencias, pero no era victima de las bromas de su primo, solo de su mirada severa. Ambas se habían quemado tanto debido al sol que su abuela estaba preparando una poción para aliviar el ardor en la piel, además no se podían mover con libertad, mucho menos reírse.
-Estoy que te doy - le dijo Libby entre dientes.
-Niños, no peleen - les dijo su abuelo - , deberían tomar ejemplo de James.
Todos miraron al pequeño, sentado entre su padre y su madre, que sostenía con ambas manos un vaso con jugo.
-Es diferente - se justificó Libby - , él es una persona madura... Nosotros no.
-¿Y dónde estuvieron toda la tarde? - le preguntó Harry a Ron.
-En un puerto llamado...
-Fremantle - le ayudó Eprham.
-Si, eso... - dijo Ron - . Fuimos de pasada no más, pero lo que vimos estuvo muy bien. Queda sobre la desembocadura del río Swam y me gustó mucho la Avenida Cappuccino. Allí hay de todo, bastante bien para ser un pueblo muggle, y compramos cosas para mañana.
Antes de las diez de la noche ya todos se habían ido a dormir, menos Harry. Él se sentó a las afueras de la casa, sobre el pasto seco, mirando al mar. La luz de la luna menguante iluminaba un poco la zona y el océano Indico se veía majestuoso. En su desvelada lo acompañaban Crookshanks, Claudio y Catrushka, sentados a su lado y ronroneando suavemente. No tenía sueño, ya que había dormido un poco en la tarde, pero sabía que pronto iría a dormir, así que dejó que el sueño llegara solo, con el suave sonido de las olas y los ronroneos de los gatos.

-¡Feliz año viejo! - exclamó Ron, dándole un almohadazo en la cabeza.
-¿Qué te pasa? - gruñó Harry, quería seguir durmiendo porque Calixto cacareó a las cinco de la mañana, despertándolo.
-Hoy es el último día del año, Harry... ¡Hay que aprovecharlo!
Harry levantó un poco la cabeza. Su amigo estaba vestido y con el cabello húmedo, se había bañado.
-Déjame dormir, Ron - le dijo Harry de manera cansina.
-Son las nueve de la mañana, Harry, te vas a quedar sin desayuno.
-Ahí veo como preparo algo después - repuso Harry, tapándose con la sábana hasta la cabeza.
-Allá tú - dijo su amigo - . Yo si lo voy a aprovechar porque me quedan menos de veinticuatro horas para cumplir los propósitos que pronostiqué para este año.
-¿Y cuántos te faltan?
-Diez...
La súbita despertada que le propinó Ron hizo que se le espantara el sueño. Luego de arreglarse, Harry fue hasta la cocina, para ver si le habían dejado algo de desayunar. En ella estaban Libby y su abuela, organizándola.
-Siéntate - le dijo la chica - , ya te servimos.
-Ron me amenazó con que a lo mejor no me quedaba nada.
-Hermione lo amenazó con convertirlo en cucaracha si no te dejaba nada - le informó Libby, riéndose de solo recordarlo.
-¿Cómo siguieron tu prima y tú con el problema en la piel? - le preguntó Harry cuando ella terminó de servirle el desayuno.
-Mejor que bien - dijo ella muy contenta, observándose las manos - . Mi abuela es una dura para preparar pociones cremosas.
-¿Dónde está James?
-Todavía duerme... Él si puede hacerlo - agregó, mirando de reojo a su abuela.
-Deja de quejarte y ven acá - la reprendió ella, aunque en tono cariñoso - . Dale la comida a Calixto y también a los gatos.
La chica cogió la bolsa que le pasaba su abuela con desdén y salió de la cocina. Harry escuchó cuando llamaba a punta de estridentes gritos al gallo, a los pocos minutos volvió a ingresar.
-Calixto ya sabe que le dejé la comida en el suelo - le informó a su abuela - . Ahora siguen los gatos...
-Ni se te ocurra gritar - le dijo Harry con rapidez.
-Claro que no... - repuso ella, mirándolo como un bicho raro - despertaría a James.
Luego de lavar los platos de los gatos y ponerles la comida, Libby se lavó las manos y se sentó frente a Harry.
-¿Sabe bien? - le preguntó ella con recelo.
-Si, ¿por qué tendría que saber mal?
-Es que mi hermano fue el que cocinó.
Harry terminó su desayuno y se levantó para disponerse a lavar los platos.
-Deja ahí, muchacho - le dijo la abuela de Libby - , Libby se encarga.
Ella lanzó un bufido de inconformidad.
-¿Has visto a Ron?
-Esta volando... este... - dudó ella, apartando la mirada de Harry.
-¿Qué paso?
-Es que... (bueno, me vieron cara de mensajera...) Ron cogió tu escoba porque le prestó la de él a Eprham y Abba...
-No importa - repuso él tranquilamente.
-Has preguntado por todos menos por Hermione - le dijo ella, muy sería. Harry no dijo nada - . Está enferma.
Harry se acercó a ella, agachándose a su altura.
-¿Qué? - inquirió en voz baja.
-Que está enferma - repitió Libby, bajito y despacio, como si Harry fuera un tarado.
-¿Qué tiene?
Libby se encogió de hombros, pero Harry estaba seguro que no quería decirle nada.
-¿Dónde está?
-Descansando - se limitó a decir.
Harry abrió muy despacio la puerta de la habitación dónde dormían ellas. Divisó dos camas completamente vacías y tendidas. Abrió un poco más y en una tercera, al otro lado de la habitación estaba Hermione, acostada y dándole la espalda. Movía un poco la mano, aparentemente masajeándose el estomago, luego la movía un poco hacia arriba, tal vez acariciando la cabeza de James.
-¿Puedo pasar? - preguntó Harry con timidez.
Hermione volteó la cabeza para verlo, y asintiendo le indicó que podía hacerlo.
-¿Cómo te encuentras? Libby me dijo que estabas enferma - preguntó él en voz baja porque James aún dormía, sentándose a su lado.
-Indispuesta - aclaró ella, estaba un poco pálida - . Ya sabes lo que me pasa cuando como mariscos.
-Si, al otro día te duele el estomago y no puedes comer bien - recordó él.
-Lástima - se lamentó ella - , sabían tan bien...
Se incorporó con delicadeza para no despertar a James, cogió un vaso con agua y se lo llevó a la boca.
-¿No has comido nada? - preguntó Harry.
-Nada - dijo ella con desdén, dejando el vaso sobre la mesa de noche - . Solo puedo beber, el estomago como lo tengo me estallaría.
-Pero no te bastará con agua - observó Harry.
-No es agua, es suero casero... Al menos trataré de no deshidratarme.
James se movió un poco, cambiando de postura, ahora les daba la espalda y abrazaba con fuerza la almohada de Bob Esponja que Harry le regaló hace semanas.
-Harry, discúlpame por lo de ayer - dijo ella con delicadeza - . Sé que quieres participar en esto y estas en tu derecho... pero no debiste decir que no acepto que seas el padre de James, me ofendiste muchísimo.
-Eso es lo que siento con tu actitud, Hermione - argumentó él, sin levantar la voz - , sin contar con lo que pasó después del cumpleaños de James.
-Ya sabes por qué nunca te dije que estaba embarazada... y por qué desaparecí en tu presencia - dijo ella, con la voz cansada - . Pero lo que me insinúas... lo otro, no es cierto. Reaccioné como lo hice porque Libby se llevó a James sin mi autorización...
-Fue la única manera que encontraron para que el niño me viera - la interrumpió Harry en susurro.
-Por lo que sea - continuó Hermione, imponiéndose y siguiendo hablando bajo y despacio - , debieron haber esperado a que yo tomara la decisión, a fin de cuentas ya nos habías encontrado y tarde o temprano tendríamos que hablar... Yo no estaba lista para verte, Harry. Con lo de la maestra de James, me sorprendió mucho que quisieras hablar con ella y me puse a la defensiva, creo que es una actitud natural de madre.
-Debiste haber imaginado que me interesaría por conocer más el mundo de mi hijo.
-Claro que lo esperaba, porque te conozco... o creí conocerte, pero no pensé que fuera el mismo día, es todo - Hizo una pausa para tomar aire y habló con la voz aún más baja - : Otra cosa es que me malinterpretaste con la visita de James después de tu operación... si recuerdas bien te dije que lo llevaría a la semana siguiente y te comenté que me facilitabas las cosas porque ya no tendría que preocuparme demasiado si el niño se ponía muy inquieto y te lastimaba, porque tu codo estaba mejor.
-No había pensado en eso - reconoció Harry, bajando la mirada.
-Y... con lo que pasó... - siguió ella, hablando casi en susurro y tambaleándose un poco - después del cumpleaños de James... pues...
En ese momento dejó de hablar y se desmoronó en la cama. Harry se levantó con rapidez y la miró, estaba muy pálida, ni siquiera tenía color en los labios. Haciendo un esfuerzo descomunal y sin reparar en el posible daño que se haría en el codo, la cargó en sus brazos y la acostó en la cama del medio, cubriéndola con una sábana para que estuviera más cómoda.
-Voy a prepárate algo de comer - le susurró Harry - . Debes tener mucha hambre - Hermione asintió.
Bajó con rapidez a la cocina, la abuela de Libby aún estaba en ella.
-Señora Fiona... ¿Tiene carne de pollo? - le preguntó Harry jadeando, debido a la carrera con que llegó.
-Claro, ¿qué quieres?, ¿Alitas?, ¿Pernil?, ¿Patas?, ¿Pescuezo?, ¿Pechuga?
-Alas, pernil y patas, para hacer un caldo de pollo con mucha sustancia.
La anciana sacó de un viejo refrigerador las porciones que le pidió Harry, así como un poco de ajo, cebolla, agua y demás ingredientes naturales que Harry le solicitó. Después de veinte minutos de cocción el caldo quedó listo. Harry desmenuzó la carne de las alas y los perniles para que Hermione los masticara con mayor facilidad y llevó el humeante plato hasta la habitación. James ya se había despertado y estaba acostado al lado de su madre consintiéndola y acariciándole el cabello.
-Creo que esto no te caerá mal - dijo Harry, dejando la bandeja sobre la mesa de noche para abrazar a James - . Es caldo de pollo y no le puse mucha sal, para que tu estomago no lo rechace.
-Mmm... lico - dijo James, arrimándose al plato para olfatearlo.
-No es para ti - repuso Harry, sonriendo.
Ayudó a que Hermione apoyara la espalda en la cabecera de la cama, después que acomodó las almohadas para que estuviera un poco inclinada. Puso la bandeja en su regazo y le dio la primera cucharada de caldo con un poco de carde de pollo desmechada.
-¿Y qué tal? - preguntó Harry, dudativo.
-Delicioso - dijo Hermione en voz baja, con una sonrisa.
-Yo... yo - se ofreció James para darle la comida a su madre.
Solo pudo darle tres cucharadas, porque al rato se cansó, debido a sus pequeñas manos y a lo lento que era se demoraba bastante. Pese a eso esperó hasta que Hermione finalizara todo el caldo que le terminó de dar Harry, sonriendo con amplitud porque se tomó toda la sopita.
-Ya no te volvelás a dolmil así polque si - comentó James.
Cogió el vaso con suero y bebió un poco, en cuanto lo hizo lo soltó logrando que se quebrara en mil pedazos he hizo una mueca de asco.
-¡Guacala! - exclamó el niño, sacando la lengua.
-Reparo - murmuró Harry, apuntando con la varita a los pedazos de vidrio. Al siguiente segundo el vaso quedo armado, como si nada - . Es suero, por eso te supo feo.
-Gracias, Harry - le dijo Hermione en voz baja, masajeándose el estómago - . Tal vez para la noche me sienta mejor.
-Sería una lástima que te perdieras la celebración que prepararon los abuelos de Libby.
Después del almuerzo Hermione se sintió mucho mejor y agradeció que los mariscos no le produjeran salpullidos en la piel. Durante el resto de la tarde todos los hombres se encargaron de organizar la barbacoa para celebrar el final de año. Ron había llevado, camuflados no se sabía dónde, dos cajas con Magifuegos Salvajes Weasley. El abuelo de Libby se había ido de pesca con Eprham mar adentro y llegaron con varios kilos de pescado, mientras Harry se encargaba de adobar la carne de res que el viejito compró el día anterior cuando fueron hasta las afueras de Perth para comprar ropa. Las mujeres de la casa no hicieron mucho, solo prepararon las bebidas, unas alcohólicas y otras normales, para beber durante la noche, el resto de la tarde se encargaron de arreglarse.
A las cinco en punto Calixto cacareó, más estridente que nunca, parecía saber que ese era el último día del año. Pusieron la larga mesa de la cocina en la playa y al lado de ella el fogón con la parrilla para asar la carne.
-¿Qué tal esta? - le preguntó Ron a Harry. Estaban en su habitación y el pelirrojo se estaba probando todas las camisas que había comprado en Londres para saber cual le quedaba mejor.
-No... con ese pantalón negro te sale más la azul clara - le dijo Harry.
-¿Y también hace juego con mi cabello? - siguió Ron, pasándose la mano por la cabeza.
-¿Desde cuando te importa tanto eso?
Ron no contestó, se limitó a ponerse la camisa que Harry le sugirió.
-Al menos por esta noche no utilices esa férula - dijo Ron, acomodándose la ropa.
-Es lo que pensaba hacer - repuso Harry, quitándosela.
-Y vestido de blanco te vez como un angelito - agregó Ron en tono burlón, mirando evaluadoramente a Harry.
-¿Cierto? - preguntó él con sarcasmo.
En cuanto se ocultó el sol todos salieron a la playa. Abba había llevado una radio mágica, para entretenerse con la música y encendieron cuatro antorchas (que compraron en Fremantle) para que el lugar quedara más iluminado. Llegó la abuela de Libby llevando levitando varias jarras con bebidas y las puso sobre la mesa, junto a los platos y vasos. Crookshanks, Claudio y Catrushka se sentaron al lado del fogón, para el momento en que pusieran la carne, recoger algún pedazo que se cayera.
-¡Aquí la reina pepinita! - exclamó Libby, con una olla en la mano.
Tenía un vestido azul claro con estampados de flores, le daba en las rodillas y en corte asimétrico, el cabello muy rizado y una corona pequeña en la cabeza.
-¿Qué es eso? - le preguntó Ron, señalando la olla que cargaba.
-Una salsa que preparé para ponerle a la carne cuando esté asada... ¡Eprham!
El chico acababa de meter un dedo en la olla y al sacarlo se lo llevó a la boca.
-Está deliciosa - le dijo él.
-Gracias - repuso Libby, con una amplia sonrisa.
-Libby - llamó su abuelo - . ¿Puedes prender el fogón, por favor?
La chica dejó la olla sobre la mesa y sacó su varita para hacer la labor. En cuento la parrilla calentó, Libby se encargó de asar la carne y el pescado.
-Es duro aceptarlo - comentó Eprham - , pero lo sabe hacer bien.
Ron abrió una de las cajas que había llevado y sacó un volador de color naranja fuerte. Lo encendió y el artefacto salió disparado hacia el cielo. A los pocos segundos estalló dibujando un unicornio multicolor con muchas estrellas a su alrededor. Todos en la playa aplaudieron, mientras los gatos se ocultaron bajo la mesa debido al susto.
-¡Ohhh! - exclamó sin aliento alguien detrás de Harry.
Él se volvió y vio a James, mirando hacia el cielo, completamente hipnotizado por el maravilloso dibujo. Hermione estaba a su lado, lucia particularmente hermosa, dejando a Harry sin aliento. Llevaba un vestido blanco, hasta más debajo de la rodilla y sin tiritas en los hombros, se movía con el viento, al igual que su cabello, completamente liso y con un tocado de flores blancas sobre su oreja derecha.
-¿Cómo te sientes? - le preguntó Harry, poniendo una mano en su espalda para llevarla a que se sentara. James corrió hasta donde Ron.
-Mejor de lo que esperaba - contestó ella, muy contenta - , pero no podré comer lo que prepara Libby - agregó, mirando a su amiga con tristeza.
-Te puedo guardar algo para mañana... - dijo Harry para animarla - .Y no pensarás estar sin comer durante toda la noche.
-Me limitaré a beber algo sin alcohol - repuso Hermione, sentándose en la silla que le dijo Harry.
-Nada de eso - dijo Harry, tajantemente - . Preparé bastante caldo de pollo para que no aguantaras hambre... Y creo que ahora sabe mucho mejor.
-Gracias - le dijo ella, con una sonrisa serena.
Mientras avanzaba la noche el ambiente se tornó más ameno y festivo. Libby preparaba con mucha rapidez la carne y el pescado y se sentaron todos a comer, escuchando La Noche Final en la radio mágica, que relataba las fiestas que estaban realizando los habitantes de Sydney por ser los primeros en recibir el año. Los relatos eran mezclados con música. Hermione se tomó un gran plato con caldo de pollo que en la mañana le preparó Harry y al parecer le gustó porque se lo devoró en un abrir y cerrar de ojos. Cada quince minutos Ron encendía un nuevo Magifuego que sacaba suspiros y apoteósicas exclamaciones de los presentes, especialmente de Abba y James.
A las once de la noche, la radio mágica anunció la llegada del año nuevo en Sydney, describiendo con mucho entusiasmo los fuegos artificiales encendidos por los muggles sobre el río Parramatta.
-Nos queda una horita de año - comentó la abuela de Libby con nostalgia, su esposo le acarició la mano.
-Ya vengo - dijo Libby, levantándose de la mesa - . Voy a alistar la maleta.
-¿Maleta? - se extrañó Ron.
-Si, como agüero - explicó ella - , para darle la vuelta a la casa y seguir viajando... Claro que el mito muggle es darle la vuelta a la manzana, pero la única casa por aquí es esta...
Regresó a los cinco minutos, con una maleta en las manos, aparentemente vacía porque la movía al aire como si nada. Hasta antes de la media noche, Ron se la pasó encendiendo más pólvora mágica, pero cada cinco minutos, aunque los diferentes bichos luminosos que salían de ella no se extinguían hasta pasar por lo menos unos quince, así que el cielo estaba muy iluminado con dragones, murciélagos, unicornios miniatura galopando de un lado para otro.
-Y el conteo regresivo lo comenzamos ahora - decía el locutor de la radio mágica - 10, 9, 8 ...
Los abuelos de Libby se abrazaron con cariño, mientras ella y su hermano lloraban a moco tendido, también abrazados. Abba y Ron se burlaban del par de hermanos tomándoles fotos. James se prendió al cuello de Harry y Hermione se acercó a ellos. Cuando el locutor finalizó la cuenta y deseó el Feliz Año, los tres se abrazaron con fuerza y entre Ron y Abba prendieron una docena a la vez de más magifuegos.
Harry se sintió extraño y feliz. Nunca le había prestado tanta importancia a la celebración de fin de año, pero esa ocasión era especial. Era la primera vez que la celebraba con James y aunque el niño estaba visiblemente cansado, apretó a sus padres con mucha fuerza y al final ocultó el rostro en el cuello de Harry. Él y Hermione se miraron durante unos segundos, sonriendo y antes de que se dieran cuenta acercaron sus rostros, Hermione tomó su mejilla y Harry puso la mano sobre su cabello para finalmente unirse en un largo y apasionado beso.
-Feliz año - le dijo ella al separase, con una sonrisa en los labios.




Antes que nada quiero agradecerles a todos ustedes porque sin sus mensajes de apoyo, dudas frecuentes y pequeños insultos a Estorbo, yo no hubiera sido nomidada para los premios de HarryArgentino. Es todo un honor para mi que me hayan tenido en cuenta, sabiendo que hay muchos escritores de excelente calidad que se esfuerzan muchísimo para publicar lo que su imaginación loes manifiesta. Estoy inmensamente agradecida con todos los lectores, especialmente con aquellos quer capítulo a capítulo se manifiestan con sus mensajes. Un beso a todos.

Bueno, dejando a un lado tanto sentimentalismo, aquí contesto sus mensajes.

*Galacticus: Muchas gracias por tus felicitaciones. No sé de donde sacaste que Harry puede terminar con Ginny si hasta el día de hoy los libros nos han manifestado que la mujer más importante en su vida es Hermione (inclusive por encima de Cho) De todas maneras me alegrto mucho que este relato te esté gustando, no soy muy buena que digamos, porque llevo poco tiempo en esto, pero trato de expresar las ideas claras para que a todos les llame la atención.

*Sirius_Potter: Hombre de palabra, gracias por cumplirla. ¿Eres adivino o qué ? Porque eso de sospechar que entre Harry y Herrmione ocurrirá algo en año nuevo tiene algo de cierto, sino fíjate en el capítulo. Muchas gracias por tus buenos deseos y discúlpame por no actualizar tan rápido, pero ahora no tengo PC.l

*Anonima: Muchas gracias por sacar un poquito de tu tiempo de estudio para dejarme el mensaje. No creo que seas mala al desear que Hermione recibiera una cucharada de su propia medicina, ya que generalmente la vida hace eso con nosotros. Yo también quise que Harry se las hiciera para que aprendiera a no menospreciarlo. Besos.

*Harry: Algunos capítulos me quedan cortos porque trato de escribir coswas en ellos que pueden modificar algo en los capítulos futuros, entonces prefiero omitirlas y no tirarme el fict, además a veces la mente no da para más y forzarla nos vuelve un poco tarados. Si, tienes razón, en la página de msn me faltan capítulos, pero es que se me olvida montarlos, pero me pondré las pilas para actualizarla. Gracias por decirme que la parte picante estuvo bien, a veces yo también leo ficts clasificación R que realmente son explicitos a más no poder, tanto que siendo yo tan grandota hasta me sonrojo. Un beso y *cuídate.

*Anomino: Ya actualicé. Gracias por tu mensaje.

*gissy: Hay capítulos tranquilos para bajarle un poco te de tensión a la historia y relajar un poco los personajes, además no son tan aburridos, ¿cierto? Tienes razón con tu opinión sobre lo que presiente Hermione, pero espera y verás lo que ocurrirá después de este, son cosas muy buenas y muy esperadas por todos. Cuídate.

*magui: HAPPY BIRTHDAY TO YOUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU. Felicidades... 15... yo ya pasé por allí, hasta me hicieron la fiesta y todo, espero que tu también lo disfrutez. Si, Hermione ya se está hablandando con Harry, ya era hora. Los corales y los peces y todo eso se lo debo a Discovery Channel... es tan bueno. Mira, para las fiestas navideñas estaré en mi casa, donde podré navegar todos los días, estate pendiente para que conversemos OK. Besos.

*hibary: Antes de la respectiva respuesta espero que te haya ido súper bien en los exámenes finales. Ahora si, que analisis tan detallado sobre lo que Hermione pudo o no haber hecho cuando se acostó con Harry, me dio risa esa parte que dices: "lo hubiera parado a la primera", entonces si le gustó. Para las fiestas navideñas estaré en mi casita, donde podré navegar todo lo que me de la gana, en la noche claro está, así que pilas para que nos conectemos, ya que estoy cargada de chismes. Cuídate.

*Asuka: Gracias por comprender que hay capítulos que aunque no tienen mucha acción son necesarios para el transcurso de la historia. Me demoro actualizando porque no tengo una PC con internet a mano. No eres mala en alegrarte con la actitud de Harry hacia Hermione, lo encuentro muy lógico. Estorbo volverá a aparecer, pero ahora los chicos están descanzando de ella, en especial Ron, que no se la aguanta. Para la semana de navidad daré el regalo de dos súper capítulos, lo prometo. Gracias por tu mensaje y cuídate.

*Sanke: Agradece a Discovery Channel por la descripción del mar y al gran televisor de pantalla plana que tengo, porque yo estuve en el mar cuando tenía 10 años y no me acuerdo mucho que digamos... también gracias a Buscando a Nemo. Ginny, su novio y los gemelos volverán a aparecer en unos cuantos capítulos más, tranquila. Estorbo no aparecerá por ahora, así que tranquila también por esa parte, pero a la pobre le espera una... jajaja (risa maquiavélica). Gracias por comprender la dificil situación en la que me encuentro (Darla derrama grandes lágrimas) y por ser tan paciente en esperar. Un beso.

*brujita: Hola. No es que no me haya gustado tu comentario, es que soy bastante sarcástica y cruda a la hora de contestar, pero tranquila que no pasa nada. No sé a qué te refieres con lo que dices de: "Hermione no debería de buscar de esa manera a Harry". ¿Me la puedes explicar? Nos vemos en la próxima actualizacion.

*Nelly: Ya verás lo nque hará Hermione... ay, no tendrás que esperar mucho. Muchas gracias por tus comentarios y un beso.

*AliPotterGranger: Ya puedo respirar tranquila porque sé que no estas detrás de mi para estrangularme. Animo con la rehabilitación... ¡Si se puede, si se puede! Espero que te haya gustado eswte capítulo y pos si las dudas pues me escondo.

*Ally: Muchas gracias por tus comentarios. James ya fue a ver a sus tios abuelos Weasley, para más información ve al capítulo 15 y 16. ¿Crees que en semejante tormenta de pasión Harry y Hermione tuvieron tiempo suficiente para cuidarse? Yo creo que no, pero eso no significa que necesariamente termine en un embarazo... Parece que vez muchas telenovelas.

*maxi: jajaja... la maldita Estorbo... esa está buena. Disculpa por la demora, pero cuando no tienes los recursos a mano la cosa se hace más dificil. Espero que te siga sustando la historia. Besos.

*juan pablo: La razón por la que Harry le contesta así a Hermione es simplemente la ley del hielo. El ya se cansó de que ella lo tratara de una manera tan poco cordial e indiferente, más después de lo que le dijo luego que pasaron la noche juntos... cualquiera en su lugar lo haría y más Harry con lo orgulloso que es. El coral ha sido la parte favorita de todos y me alegra muchísimo que haya gustado tanto. Gracias por tu mensaje.

*Adriana*Sulvaran: ¿Eres la hermanita de Hedwig_LLC? Que emoción. Muchas gracias por esos comentarios tan bellos sobre la historia. Diel a tu hermana de mi parte que espero su pronto regreso, para ver si la demando por hakearme la mente. Un beso para ti y nuevamente gracias por tu mensaje.


Disculpen si las respuestas estuvieron cortas, pero el tiempo no me alcanza. Gracias de nuevo a todos por su apoyo... y voten por mi. Los quiere mucho.

Darla Gilmore
20
EL PRIMER TROPIESO



-!Feliz año nuevo! - exclamó Ron al lado de ellos, abrazándolos a la vez y zarandeándolos tan fuerte que James se quejó.
-Con cuidado - replicó Hermione, aunque sonreía.
-Un año más de vieja, Hermione - le dijo Ron, dándole un beso en la mejilla.
-Lo mismo que tu... Es más, eres mayor que yo.
-Es diferente - repuso el pelirrojo, tomando entre sus brazos a James para abrazarlo -, a los hombres maduros nos miran bonito, en cambio a las mujeres que se les va notando la edad... - Y negó con la cabeza.
Hermione frunció el entrecejo.
-Y que bien que lo dejes trasnochar de vez en cuando - siguió su amigo, refiriéndose a James -. Él debe aprender con la familia y no en la calle.
-Ya, Ron - intervino Harry con rapidez porque Hermione había abierto la boca para replicar -. Vamos a desearles el feliz año a los demás.
Luego de media hora la música en la radio mágica se hizo más alegre, ni siquiera los fuegos artificiales se habían extinguido por completo y eso que aún faltaba por quemar media caja. Todos se sentaron en torno a la mesa, hablando animadamente y siguiendo disfrutando de la barbacoa preparada por Libby. Los gatos por fin habían recibido su recompensa y luego de pasar el susto por los magifuegos, Ron les lanzó varios trozos de carne cruda. A eso de la una de la mañana se apareció una pareja de mediana edad. Ella muy rubia y él de cabello castaño claro.
-¡Feliz año, mamá, papá! - dijo una señora rubia, muy guapa, dándole un beso en la mejilla a cada abuelo.
-Lo mismo a ti, Sara - dijo el abuelo de Libby.
La pareja abrazó a Abba, aunque la niña se veía incomoda con esa muestra de afecto. Lo mismo hicieron con Libby y Eprham.
-Tía Sara, tío Christopher - les dijo Libby -. Les presento a unos amigos... Ella es Hermione, la chica con quien comparto casa en New York; el chiquito que está a punto de dormirse es su hijo, o sea, mi James; él es Harry, el padre de mi James y el chico de cabello rojo fuego es Ron... los dos últimos de Londres - les susurró a sus tíos al final, pero todos la escucharon -. Ya saben que soy una chica muy internacional - agregó son solemnidad.
-Mucho gusto - les dijo Christopher con amabilidad.
-No nos demoraremos mucho porque tenemos que seguir para visitar a otros amigos y desearles buen año - comentó tía Sara.
Ambos se sentaron frente al trío, al lado de su hija y comieron de la barbacoa que les ofreció la abuela Fiona. Constantemente tía Sara miraba de reojo a James, que cabeceaba con mucha frecuencia al lado de Harry. Abba y su padre hablaban animadamente sobre la competencia de Alfsurf que se llevaría a cabo en la región de Tasmania hacia mediados del mes. El Alfsurf era un deporte muy peligroso y particular. Consistía en conjurar los elementos para que se formara un torbellino poderoso en medio del desierto, los participantes debían volar en alfombras voladoras y aproximarse lo más que pudieran hasta el torbellino sin ser expulsado por los vientos o tumbado de su alfombra, ganaba quien lograra llegar al ojo del torbellino. Éste deporte era muy popular en la región ya que no estaba prohibido el uso de alfombras voladoras.
-Me gustaría intentarlo - le dijo Ron a Harry, antes de levantarse y encender otro magifuego.
-Ese niño ya debería estar durmiendo - dijo la madre de Abba, aunque a nadie en particular, más bien sonaba como un comentario -. ¿No es muy tarde para que esté deambulando?
-No - contestó Harry con rapidez.
-Pues cuando Abba tenía su edad, a esta hora ya estaba en el quinto sueño - repuso tía Sara.
En cuanto la nombraron, Abba le dio a su madre una mirada de advertencia, que la mujer no captó.
-Los padres de hoy en día - continuó tía Sara - son muy descuidados, creen que educar a un niño es tan fácil como realizar un encantamiento de levitación. Deben acostarlos temprano para que duerman bien y no se creen problemas de sueño en el futuro que puede perjudicarlos sí....
Mientras más hablaba y hablaba Abba se tapaba más la cara con las manos debido a la vergüenza, su padre se limitó a hacerse el de la vista gorda y se levantó de la mesa. Hermione arrugó el entrecejo y se levantó de la mesa con altivez.
-La conversación esta muy interesante - dijo Harry, levantándose y cargando a James que en eso momentos estaba con los ojos entreabiertos -, si nos disculpan...
Cogió a Hermione de una mano y se la llevó a la casa.
-Que mujer tan atrevida - masculló Hermione, mientras Harry la arrastraba por el sendero hasta la casa.
-No le prestes atención - le aconsejó Harry -, ya viste cómo la miraba su madre y su hija.
-Y cree que somos malos padres... que soy mala madre - continuó Hermione muy indignada cuando subían las escaleras.
-Si hay algo de lo que debes estar orgullosa es que has sido una excelente madre, Hermione.
Ingresaron en la habitación de Hermione y mientras ella arreglaba la cama para James Harry se encargó de ponerle el pijama con cuidado, porque ya dormía.
-Con razón el comportamiento de Abba con su madre - dijo Hermione -. ¿Tu crees que con el tiempo seré como ella? - preguntó muy alarmada.
-¡Que va...! - exclamó Harry para tranquilizarla -. Eres estricta pero jamás llegarías a tal grado de arrogancia...
Hermione suspiró. En ese momento, cerca de la ventana pasaba un pequeño murciélago luminoso en color azul eléctrico que dejaba una estela de estrellas a su paso.
-Ya está - dijo Harry, cuando acomodó por completo a James en la cama -. ¿Bajamos?
-Ve tú - respondió Hermione, sentándose en la cama del medio -. Esa mujer me indispuso.
-Insisto en que no deberías prestarle atención - le dijo Harry con seriedad.
Hermione se quedó callada, al parecer no quería tocar más el tema, y es que la tía Sara había puesto el dedo en la llaga al cuestionar las facultades de Hermione como madre. Con un resoplido de disgusto se quitó las sandalias y se acostó. Harry negó con la cabeza ante la terquedad de ella.
-Como quieras... - murmuró. Le dio un beso en la frente a James, que dormía a placer y después se acercó a Hermione y le dio un beso en la mejilla -. Que duermas bien.
Al regresar a la playa los padres de Abba ya se habían marchado y al parecer alegró mucho a los jóvenes, que se veían más animados.
-Harry, disculpa a mi hija, por favor - le dijo la abuela Fiona, suplicante -. Ella se cree la más experta de las brujas y no puede ver que alguien eduque a un niño fuera de las reglas de civismo y educación que aprendió no sé dónde.
-No se preocupe - replicó Harry con suavidad -, si alguien merece una disculpa es Hermione.
-¿Y por qué no regresó contigo? - le preguntó la abuela Fiona.
-Estaba agotada - mintió Harry -, ya sabe, porque durante gran parte del día estuvo enferma.
-¡Claro! - exclamó la abuela de Libby, como si fuera lo más obvio del mundo -. Es lo mejor en su condición...
-¡Harry! - lo llamó Libby, que estaba con los demás chicos mojando sus pies en el mar -. Ven.
-¿Hermione? - le preguntó Ron cuando Harry llegó hasta donde ellos y se desabrochaba las sandalias.
-Descansando.
-¡Ay, Harry, lo siento tanto! - exclamó Abba con voz queda, tapándose la cara con las manos y negando con la cabeza -. Se los dije, se los dije, mi madre va imponiendo su ley...
-No es para tanto - repuso Harry - Sólo fue un comentario...
-Que sonaba más a mandato - finalizó Libby. Todos rieron -. Es cierto...
Siguieron conversando por otra media hora, claro está que el que casi no hablaba era Eprham, pero se reía animadamente con los chistes flojos de Ron. Casi a las dos de la mañana todos se fueron a dormir y dejaron que las antorchas y los magifuegos se extinguieran por completo, sin la ayuda de nadie. El abuelo David desapareció la mesa y el fogón con un movimiento rimbombante de su varita mágica y también se fue a descansar, acompañado por su esposa. Harry pensó que para ser el primer día del año la cosa no había estado tan mal.

Cuando el día se iluminó los habitantes de la casa no se levantaron hasta pasado el medio día. Pese a que Calixto cacareo a las cinco de la mañana (Ron lo maldijo durante casi media hora por despertarlo) Harry durmió bastante bien. Inclusive el inusual baño del medio día resultaba agradable y reconfortante ante semejante calor. Por ser el primer día del año y festivo mundial no podían ir a ningún lugar comercial porque todo estaba cerrado, menos los supermercados, así que decidieron quedarse en casa y disfrutar de la brisa marina durante la tarde.
A Hermione se le desaparecieron por completo los síntomas por comer mariscos, aunque según las palabras de la propia Libby, había amanecido un poco pálida (la abuela Fiona miró a su nieta y negó con la cabeza), pero adquirió color luego de almorzar. El que casi no se levanta fue James, que por ser su primera trasnochada, quiso desquitarse de la falta de una buena dormida y despertó casi a las tres de la tarde. Como por su indisposición Hermione había faltado a su promesa de regresar al arrecife de coral el día anterior le hizo la propuesta al niño para ir esa tarde, pero se negó rotundamente porque no tenía energía para nada.
-Un jueves sin hacer nada - comentó Ron, acostado igual que los demás, en una silla reclinable fuera de la casa -. Bueno, es mejor que si fuera viernes, sería más patético.
-Mañana podemos ir a una reserva natural de agua dulce que hay cerca de aquí, se llama la región The Peel - les propuso Abba -. Van algunos muggles, pero hay una zona especial para magos.
Crookshanks llegó hasta el grupo y con un ágil salto, se acomodó en el regazo de su ama, moviendo su peluda cola con suavidad.
-Entonces podemos irnos temprano - intervino Hermione - y realizar un camping o algo así para aprovechar todo el día.
-No me suena la idea de irnos temprano - le dijo Ron -. Estamos de vacaciones.
-Pero tendrás más tiempo para divertirte - observó Hermione con sabiduría.
-Pero menos para dormir - repuso Ron, pensativo -. De todas maneras, en vacaciones lo más importante es la diversión.
-¿Y cómo vamos a ir todos? - preguntó Harry. Si era una zona muggle lo más probable es que tendrían que viajar de esa misma manera para no levantar sospecha -. Somos ocho personas y en el jeep de la casa no cabemos.
-Con traslador, ¿no? - dijo Libby -. A fin de cuentas hay una zona para magos... o eso es lo que dijiste, Abba.
-Siendo así entonces investigaré las coordenadas exactas para conjurar la prenda - dijo Hermione, levantándose y tomando en brazos a Crookshanks -. Y también deberíamos de pensar qué llevaremos para comer.
-Yo tengo libros de la región - dijo el abuelo David. Se levantó e ingresó con ella en la casa.
-Abuela - le dijo Libby con voz de niña pequeña -. ¿Puedes prepararnos algunas cositas ricas con tu varita? Es que... a mí me queda sabiendo a leña.
Eprham soltó una carcajada, Libby le jaló el pelo.
A las nueve de la mañana del día siguiente ya todo estaba listo. Aunque Ron protestó airadamente por tener que levantarse tan temprano, fue el primero en colgarse la mochila al hombro para trasladarse. Todos se sorprendieron cuando los abuelos de Libby les informaron que no los acompañarían.
-Pero... ¿por qué? - les preguntó Abba.
-Porque tu abuela y yo tenemos... cosas que hacer - respondió su abuelo con vaguedad.
-¿No estarán muy viejos para hacerlas? - le preguntó Libby con una sonrisita, sin poderse contener.
-¿En qué estás pensando? - inquirió su abuelo, ruborizándose.
-¿Yo? - dijo Libby con voz de mojigata.-. En nada malo, abuelito... Pero creo que deberían cuidar su presión cardiaca.
-¡Fuera! - exclamó el anciano.
-No sé dónde tienes la cabeza - la reprendía Eprham cuando se acomodaban fuera de la casa para tocar el traslador -. Cómo se te ocurre decirle semejantes cosas.
-¡Chitón! - le espetó Libby -. Y ya deberías saber que la abuela tiene el don de levantar lo que está muerto.
Todos se reunieron en torno a una chaqueta de cuero muy vieja y raida que Hermione había encantado para trasladarse hasta la región The Peer.
A los pocos segundos llegaron a una zona verde y frondosa, muy amplia y cerca de allí pasaba un riachuelo. Habían muy pocas personas en el lugar, y ninguna se inmutó con la llegada del grupo, por lo que Harry supuso ésa era la zona especial para los magos. Cerca de ellos había una gran variedad de árboles, ideales para cobijarse bajo su sobra. En cuanto empezaron a caminar, Libby corrió hasta uno de ellos y se apoderó de él.
-Éste es mío... - comentó como quien no quiere la cosa, cuando una familia con niños pequeños pensaba sentarse allí.
-Debiste haberles dejado éste lugar, ellos traen niños - le dijo Hermione con el ceño fruncido cuando todos la alcanzaron.
-Nosotros también - repuso Libby -, y son tres... los de ellos son dos.
-¿Tres? -se extrañó Ron.
-Si, mira, Eprham - explicó y el chico puso los ojos en blanco -, Abba y James.
-Pues menos mal que llegamos temprano, alcanzamos buen lugar - comentó Abba, a lo que Hermione sonrió con autosuficiencia.
Se ubicaron en el lado dónde daba la sombra del árbol, y mientras los adultos organizaba todo. Tendieron un amplio mantel en el suelo y dejaron sus mochilas apoyadas sobre el tronco del árbol. James se subió a una rama baja de él y se acomodó para observar el panorama. Sobre sus cabezas pasó una bruja volando en escoba y James suspiró.
-Volemos - le dijo a Harry.
Él abrió los ojos como platos, no se le había ocurrido llevar la escoba. Miró a Ron, que al captar su insinuación se encogió de hombros, él tampoco había llevado la suya.
-¿No te gustaría probar algo nuevo? - le preguntó Hermione a su hijo, dándose cuenta del aprieto en el que estaba Harry -. Mira, allí hay un riachuelo y si te metes no te van a picar los ojos.
James se lanzó desde la rama, cayendo como si fuera un gato y se levantó con entusiasmo.
-¡Sí!
Las chicas y James se quitaron su ropa, ya tenían el traje de baño puesto y se metieron en el pequeño río.
-Bueno, yo si vine preparado para la ocasión - dijo Eprham, sacando de su mochila un balón ovalado color ladrillo.
-¿Qué es eso? - le preguntó Ron con interés.
-Un balón de fútbol americano - explicó Eprham -. ¿Lo han jugado alguna vez?
-No - contestaron Harry y Ron al unísono.
-Bueno, les voy a enseñar un poco...
Se alejaron unos cuantos pasos unos de otros. Primero comenzaron lanzándose el balón, al principio fue difícil ya que por su forma podía cambiar de dirección. A Ron le pareció muy curiosos eso porque no le parecía normal que un balón se fuera para donde le diera la gana sin ser mágico. Después de veinte minutos de lanzarlo uno a otro, Eprham les explicó un poco las reglas de juego.
-Como somos tres - les decía - trataremos de quitárnoslos entre nosotros mismos y los llevaremos hasta cualquiera de esos dos extremos, tirándolo al suelo cuando los atravesemos. Se vale de todo; empujones, golpes en el estomago con los hombros, tirarse al suelo para proteger el balón...
-Entonces mejor no participo - se apresuró a decir Harry y ante la mirada de sorpresa de Ron y Eprham agregó -: Hace poco me hicieron una cirugía en el codo, no puedo arriesgarme.
-Bueno, Ron - dijo Eprham con resignación - entonces jugaremos entre nosotros dos.
Harry retrocedió un poco para verlos jugar. Cual fue su sorpresa cuando a los pocos segundos Eprham había lanzado a Ron al suelo empujándolo por el estomago con su hombro y recuperado el balón, para después llevarlo a uno de los arbustos que señaló como extremos y tirándolo con fuerza al suelo. El pelirrojo se levantó con dificultad, al parecer lo había pillado desprevenido.
-¡Vamos, Ron! - lo animó Harry -. Tú eres más alto.
-Ya veras, enano... - murmuró a Ron mirando al hermano de Libby, que sonreía de manera burlona.
Esta vez fue Ron quien sorprendió a Eprham, lo empujó dándole por las costillas y como acto reflejo el chico estiró los brazos para no caer de bruces al suelo, logrando que soltara el balón. Ron lo agarró de inmediato y corrió hasta uno de los arbustos, para luego tirarlo al suelo y levantar los brazos en señal de victoria.
-No está mal para ser un deporte muggle...
Harry estaba que se moría de la envidia. Le gustó tanto como estaban jugando sus amigos que no pudo evitar sentir rabia por estar aún en convalecencia. Para evitar que su orgullo estallara de la rabia, se devolvió hasta el árbol para quitarse la ropa y alcanzar a James en el riachuelo. Estaba por llegar al árbol cuando sintió un picotón en su brazo izquierdo. Lo miró con rapidez por si se trataba de una abeja, pero no había nada. Caminó un poco más cuando se mareó, estando a punto de perder el equilibrio. Alguien gritó y Harry se dio cuenta que sus pies habían despegado del suelo. Estaba levitando a unos treinta centímetros de tierra y no sabia por qué.
-¡Dios, Dios! Te ha picado un Billywig - gritó Abba muy excitada, saliendo como un rayo del riachuelo y yendo a su encuentro.
-¿Un, qué? - inquirió Harry, tratando de soportar su mareo.
-Un Billywig - repitió Abba con impaciencia -. ¿Dónde fue?
-No sé - masculló Harry, a punta de vomitar por el mareo
Hermione, Libby y James también salieron del riachuelo aunque Libby y el niño parecían maravillados por el espectáculo, Hermione se veía preocupada.
-Hay que buscarlo - le urgió Libby a Abba -. ¡Yo quiero que me pique!
Las chicas salieron corriendo en dirección a Ron y Eprham y James las siguió. Hermione cogió a Harry por las rodillas y tiró de él hacia abajo, para que aterrizara.
-¿Estas bien? - le preguntó ella, poniendo sus manos sobre los hombros de Harry para que no se elevara de nuevo.
-Más o menos... estoy mareado.
A lo lejos se escuchaban los gritos de los chicos, que al parecer se habían unido a las chicas para buscar el Billywig. Pero los esfuerzos de Hermione no fueron suficientes y de un momento a otro Harry estaba comenzando a elevarse de nuevo. La chica tuvo que prenderse a su cuello para ayudarse con su peso, cosa que fue inútil porque Harry se elevó y esta vez un poco más alto, más de un metro.
-¡Ay, no! - susurró Hermione, abrazándose fuertemente a Harry.
-Ya, Hermione, no pasa nada - le dijo él para tranquilizarla. A Hermione no le gustaban las alturas y la abrazó para reconfortarla.
-¿Sabes cuánto vamos a estar así? - susurró ella -. Casi cinco minutos. Son los últimos efectos de la picadura.
De vez en cuando ella miraba hacia abajo, y cerraba los ojos con fuerza al comprobar la altura a la que estaban. A pesar de estar más alto que la vez anterior, Harry sintió que el mareo iba cesando poco a poco, seguramente por la explicación que dio Hermione, que esos eran los últimos efectos de la picadura.
-¡Ron! ¡A tu izquierda! - gritó Abba.
Harry volvió su vista hacia sus amigos y vio a Ron tirarse hacia su lado izquierdo, sin atrapar nada.
-¡Hay que aturdirlo! - gritó Eprham.
Libby y Ron sacaron sus varitas y se pusieron en guardia, mientras James corría de un lado para otro distraídamente, para ver si por pura chiripa se cruzaba con el animal.
-¡Eprham, detrás de ti! - gritó Abba. El chico se agachó.
-¡Desmaius! - exclamaron Ron y Libby a la vez.
Dos ases de luz roja salieron en dirección a Eprham, que pasaron por encima de su cabeza, a la vez que rebotaban contra una pared invisible. De la nada apareció un ser muy extraño que debido a los rayos aturdidores cayó al suelo, produciendo un golpe seco.
Debía medir por lo menos un metro y era en color azul zafiro muy llamativo, tenía alas en la parte superior de la cabeza y de su tórax salía un aguijón largo y fino.
Varias personas se acercaron al grupo y se exaltaron cuando se dieron cuenta de qué era lo que habían aturdido.
-25 knuts la picadura de Billywig - dijo Libby, estirando la mano derecha. Hermione chasqueó la lengua.
De inmediato un mago de mediana edad, con algo de barba sacó el dinero y se lo dio a la chica. Entre Ron y Eprham alzaron al animal y picaron al hombre en su brazo derecho con el aguijón. En cuanto lo hicieron el mago se mareó un poco y segundos después comenzó a levitar. Al parecer estaba acostumbrado, porque podía moverse unos cuantos centímetros por el aire.
Poco a poco Harry fue descendiendo, mientras el mago iba subiendo. Cuando por fin tocó tierra Hermione lo soltó, estaba sudando frío.
-¡Ay, Dios! - dijo ella con un dejo de histeria, sentándose sobre el mantel -. ¿Todavía estas mareado?
-No, ya se me pasó - contestó Harry sentándose a su lado y estirando el brazo para alcanzar su mochila -. Pero es una sensación muy extraña... y que bicho más raro.
-Bueno, los Billywig son insectos nativos de Australia - le explicó ella, escurriéndose el cabello con las manos -. Son muy populares, especialmente entre los magos y brujas jóvenes... ya viste a Abba y a Libby. Les gustan atraparlos y obligarlos a picar para disfrutar de sus efectos - Harry dirigió de nuevo su mirada hacia el grupo y ya habían tres personas más levitando, entre ellas Ron -, aunque un exceso en las picaduras puede provocar que la persona flote incontroladamente en el aire durante días y si se produce una reacción alérgica grave, puede terminar en un estado de flotación permanente.
James se acercó al insecto, sostenido en esos momentos por Eprham y su prima, mientras Libby miraba a los que flotaban cerca de ella. El niño le cogió la mano y la agitó para que lo mirara, en cuanto lo hizo él le dijo algo, señalando al Billywig y ella negó con la cabeza. James se puso a saltar, suplicante.
-Ya vengo - le dijo Hermione. Se levantó y fue hasta James y Libby. Harry aprovechó para cambiarse. Sacó su traje de baño de la mochila y lo puso en su mano izquierda, mientras con la derecha se apuntaba a si mismo con su varita.
-Cambio - susurró.
De inmediato el traje de baño reemplazó a las prendas que tenía puestas. Las guardó en su mochila y se levantó, en el mismo momento que Hermione llegaba arrastrando a James.
-¿"Pol" qué? - se quejaba James.
-Porque estás muy pequeño y puede hacerte daño - argumentó Hermione con infinita paciencia.
-"Pelo" Ron lo picó...
-Porque Ron es más grande que tú, por eso - le dijo Harry. El niño arrugó el entrecejo de una manera desmesurada, estaba de muy mal humor -.Vamos a nadar un poco.
-¡No! - dijo James cruzándose de brazos y sentándose intempestivamente sobre el mantel sin abandonar su mala cara.
-James, no seas grosero con tu padre - lo reprendió Hermione con severidad.
El niño la miró a ella de manera hostil y se acostó sobre el mantel boca abajo, tapándose la cabeza con los brazos. Harry vio como Hermione se contenía enormemente por no gritar y cogió al niño por sus axilas y lo levantó.
-Vamos - le dijo, tomándole la mano y empujando a Harry por la espalda.
-No... - se quejaba James sollozando falsamente, resistiéndose a caminar con sus padres -. Yo "quielo" bicho.
El niño se estaba poniendo muy resabiado, era la primera vez que Harry lo veía así. Sin saber qué hacer se detuvo en seco y rápidamente cargó a James entre sus brazos para que Hermione dejara de hacer fuerza.
-Vas a hacerle caso a tu madre, ¿me entiendes? - lo reprendió esta vez él, utilizando un tono de voz serio pero sin ser severo. Era la primera vez que le llamaba la atención y eso no le gustó, parecía que le dolía más a él que al niño -. Dice las cosas por tu bien, para evitar que pases un mal rato y no porque si. Sé que es difícil para ti porque quieres explorar el mundo, pero en ocasiones no se puede sobrepasar los limites. Si tu madre te dijo que la picadura de Billywig te hacia daño es porque es cierto, a mi me picó y no me sentí muy bien que digamos... y eso que yo soy más viejo que tú.
James no dijo nada, se limitó a bajar la cabeza y cruzarse de brazos. Ingresaron en el riachuelo, el agua se sentía fría y era sumamente clara, podían ver las piedritas que abundaban en el suelo. Avanzaron hasta que el agua les dio en las rodillas y se sentaron allí. En esa poción el agua les llegaba hasta el estomago. James se alejó de ellos unos pasos, sentándose también, el agua le daba en los hombros y no los volteó a mirar.
-Debe ser muy difícil para ti verlo así - le dijo Hermione, mirando a su hijo por encima del hombro de Harry -. Es la primera vez que presencias uno de sus berrinches.
-Más difícil fue haberlo reprendido - comentó Harry con voz de ultratumba, sin atreverse a mirar hacia atrás, dónde estaba el niño.
-Sí - coincidió Hermione -, más cuando se hacen grandes... - Suspiró -. Pero James no es grosero, sólo quería algo que por el momento no le conviene... y no lo entiende.
-¿Cómo puedes soportarlo? - inquirió Harry en voz baja -. Soportar este sentimiento que se forma en el pecho cada vez que te mira así, cómo si te odiara.
-No sé - reconoció Hermione -. Seguramente es porque sé que él no es así y que esa es su manera de protestar por no obtener lo que quiere. Lo importante es no ceder porque él nos prueba hasta donde podemos llegar... y por eso te agradezco, por haberme apoyado.
Harry no dijo nada, sólo asintió con la cabeza.
-No te sientas mal, Harry - le dijo Hermione con ternura, acariciando su hombro -. James debe conocer los límites, como tu mismo dijiste... y es duro aprender, tanto para él como para nosotros.
Harry levantó la cabeza, cerca de la otra orilla del riachuelo pasaba una chica de casi diez años dejándose llevar por la suave corriente, montada en lo que parecía ser un neumático de automóvil, pero con dibujos de duendes móviles.
-¿Cómo puede disfrutar flotar en esto tan bajo? - preguntó Harry, refiriéndose a la brujita que pasaba por allí. No quería seguir hablando del incidente de momentos atrás, se le hacía un nudo en la garganta.
-Bueno - dijo Hermione mirando a la chica también -, es que en esa orilla la profundidad del agua es muy buena, te da casi en el pecho.
-Y yo que creía que esto era un riachuelo...
-Lo es porque no es muy grande - observó Hermione -. Éste y los otros que hay cerca desembocan en el río Swan... Mira, hacia el occidente quedan unas canchas de golf magníficas que utilizan los muggles durante todo el año. En el sur hay un monte sensacional para acampar en las noches y observar las estrellas, también hay lagos para practicar la pesca, y una reserva de aves exóticas, puedes cabalgar gracias a los amplios pastizales ...
-¿Cómo sabes todo eso?
-Abba nos lo contó hace un rato.
Harry volvió la vista en dirección hacia sus amigos. Aunque debido a la distancia se veían muy pequeñitos, pudo distinguir que Eprham y Libby levitaban cerca del suelo, al parecer apenas habían sido picados por el Billywig.
-Harry - le dijo Hermione con timidez, él la miró -. Referente a lo que hablamos hace un par de días... me excedí mucho contigo en pedirte tanto dinero para la manutención de James y... - dejó la frase inconclusa, mirando detenidamente a Harry.
Él se preguntó por qué no dijo nada más, cuando sintió que unos pequeños y flacuchos brazos le rodearon el cuello. Harry volteó la cara y allí estaba James, parado detrás de él, prendido a su cuello y acostando a cabecita en el hombro derecho.
-Ya se le pasó - le susurró Hermione.
Harry cogió los brazos del niño, para que diera la vuelta y quedar frente a frente. Al hacerlo James sonrió con timidez sin soltarse de él. Así como estaban parecían de la misma altura. Harry le acarició la cabeza tratando de aplastarle su alborotado cabello, pero no lo consiguió. No sabía por qué lo hacia si el niño tenía el mismo pelo indomable de él.
James lo soltó y fue a abrazar a Hermione, dejándose caer sobre su regazo.



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Hola a todos y les deseo Felices Pascuas. Disculpen la demora por la actualización del fict, pero ya saben que en los días que rodean la Navidad el tiempo no alcanza para nada.
Muchas gracias a todos aquellos que dejan sus mensajes y también a los que se toman un poquito de su tiempo en leer esta historia, ya que sin su apoyo y presencia no estaría nominada a los premios anuales de esta página.

*Caro Radcliffe: Hace casi un año no recibía un mensaje tuyo ya que en cada capítulo lo dejabas, te extrañé. No te disgustes con Hermione, la chica estaba bastane recentida con Harry y por éso se comportaba de así manera con él. Me alegra mucho que te haga reir el fict, trato de escribir cosas sencillas que agraden a la gente. Muchas gracias por tu mensaje y cuídate.

*Harry: Estoy muy bien, gracias, disfrutando del receso de pascuas. No te decesperes si me demoro un poquito en actualizar, ya sabes que la falta de tiempo y de una PC a mano dificultan un poco las cosas, pero trataré de no demorarme más de un mes en subir cada capítulo. ¿Te chanflié la idea de que Hermione estuviera embarazada? Lo siento, sabía que el escribir esa parte, dónde explicaba las razones de sus síntomas iba a decepcionarlos un poco, pero si vuelves a leer el capítulo (entre líneas) puedes encontrar la respuesta a si estas desencaminado o no. Un beso.

*Asuka: No sé por qué protestaste, si cuando dejaste el mensaje el capítulo 19 estaba en línea. Aquí tienes el 20. Cuídate.

*edo: Muchas gracias por tu apoyo. No puedo actualizar más rápido por la falta de tiempo y de una PC, lo siento.

*buena: gracias por tu mensaje, cuídate.

*Anónima: Te aconsejo no ser tan impaciente, te puede dar un paro cardiaco y ¿cómo puedes seguir leyendo al fict? Cuida tu salud. Si tu profesor te dijo que tenías mucha imaginación es porque así es; los profesores siempre resaltan las cualidades y talentos de sus alumnos sólo debes tener mayor confianza en ti misma y verás que él no miente. Gracias por tu mensaje y un abrazo.

*ariana_potter: Hola ariana, espero que te haya gustado el capítulo.

*gissy: Muchas gracias por esos comentarios tan bonitos sobre el capítulo anterior. Me sorprendió mucho lo que me comentas sobre los sueños que te produjeron la escena del primer vuelo de James, nunca me imaginé algo semejante. Si, por fin y después de tantos capítulos las cosas entre Harry y Hermione se estan arreglando; siempre he dicho que para que se solucionaran los acontesimientos deberían escribirse con lógica y aunque se demoró un poquito pues po fin llegó. La parte en la que Hermione se enferma y Harry la cuida no la escribí pensando en el fict anterior, en realidad lo había pasado por alto, la escribí principalmente por los comentarios de Libby ya que pretendía hacer sentir culpable a Harry de su actitud hacia Hermione (es solidaridad de género). Gracias de nuevo por tu mensaje y un abrazo.

*juan pablo: Nunca me canso de los comentarios agradables del fict, así que no te coibas y sigue escribiendo. Muchas gracias por esos escelentes comentarios, es muy gratificante que el lector valore de esa manera tu trabajo. Harry fue bastante burro al hablar de esa manera con Hermione y me parece muy bien hecho de su parte que le haya pedido 3000 dólares mensuales, que te sirva de lección para que en el futuro no cometas el error de Harry y tengas tanco al hablar de un tema tan serio con una chica, sino puede pasar que te pida mucho más que 3000 dólares, pero creo que Harry no tendrá que dar tanto dinero, esperemos a ver qué pasa. Cuídate.

*H&H: Trato de no demorarme tanto, pero es dificil cuando no tienes una PC a mano. Por favor ten un poco de pasiencia. Cuídate.

*maxi: Si esperas más besos los tendrás, no te preocupes. Espero que también te haya gustado este capítulo.

*yugue: gracias por tu mensaje y sigue disfrutando de la historia.

*Cammilita: Casi me dejas sorda con tus gritos de apoyo y satisfacción, muchas gracias. Gracias por votar por mi, tengo poquitos votos pero me satisface que no pasaré la votación en cero, muchas gracias por tu fidelidad. Disfruta de tu DVD y mira la película hasta que se raye. Besos.

*HyH: Muchas gracias por tu mensaje y por la felicitación por la nominación. ¿Eres la misma de arribita? Si no por favor cambiate el nick para no confundirme. Cuídate.

*alison: No te preocupes si no alcanzas a dejar el review, más si estás en época de exámenes, a propósito ¿cómo te fue? Muchas gracias por todos tus alagos, aunque no alcanzan para las votaciones en la página, pero me motivan muchísimo. Gracias por interesarte en la página de msn y cuídate mucho.

*Nelly: Tranquila, a Harry no se le empeorará el brazo. Afortunadamente contó con un excelente cirujano muggle y con las pociones de la abuelita de éste. Harry no demostrará todo el poder que tiene ya que en la historia no se necesita. Un abrazo.

*magui: Si, por fin volvió el besote y habrán más, claro que si. También habrá más de James... uff, ni te imaginas. Un abrazo y nos vemos.

*David: ¿Leiste los ficts en dos días? vaya, yo solo hago eso con los libros de Harry Potter, muchas gracias por tu interés. Que bien que comprendas que las cosas entre Harry y Hermione debían desarrollarse de una manera natural, después del montón de problemas que tuvieron. Libby... ella es mi mejor amiga (aunque no se llama así) y la puse en el fict porque siempre he querido que Hermione tenga una amiga así. Muchísimas gracias por tus mensajes y espero más para el futuro.

*Sanke: Los kneasles son unos animales inventados por la imaginación de Rowling. Se parecen mucho a los gatos y pueden mezclarse con ellos hasta reproducirse. Crookshanks es mitad gato y mitad kneasle y como los chicos pasarían sus vacaciones en una casa de magos decidí incluirlos en la historia, pero la definición exacta puedes encontrarla en Animales fantásticos y Dónde Encontrarlos que es uno de los libros de estudio donde Rowilng complementa el ambiente mágico de Harry Potter. Claro que pasarán más cosas bonitas entre Harry y Hermione y muchas gracias por tu mensaje.

*marta: Si los vieron besarse o no, eso lo dejo a tu imaginación, pero cada quien estaba ocupado en lo suyo, celebrando la llegada del año, así que no se interesaron en cierta parejita besucona. Para ller tu fict necesito saber donde encontrarlo y con que nock te busco. Cuídate.

*Bruja de Salem (EmMa): Cómo es de útil el grupo de MSN para leer los capítulos sin censura, ¿verdad? Leerás más cosas de James, pero no se si catalogarlas como adorables, es un niño al fin y al cabo. Estorbo parecerá más adelante, ahora los chicos gozan de santa paz. Besos.




De nuevo, muchas gracias a todos por sus mensajes.

Un feliz año nuevo, que nos trae nuevo libro y nueva película.

Un beso y un abrazo muy especial y recuerden que los quiero mucho.

Darla Gilmore



21
LA FEMME



Arribaron a la casa en la playa al anochecer. Ron estaba feliz porque le encantó la experiencia de levitar por la picadura de un Billywig y tenía pensado regresar a la zona de The Peer para capturar uno y llevárselo a Inglaterra para hacer un negocio redondo, pero desistió cuando Hermione le dijo que el insecto se podía morir porque necesitaba de zonas cálidas para sobrevivir, además, era ilegal la comercialización de picaduras de esa especie, sin contar con las demandas que podía tener si algún cliente resultaba alérgico.
-No voy a volver a pensar en voz alta - dijo Ron, cuando estaban a punto de dormir - . Hermione siempre tiene que estropearme los planes.
-Piensa que quiere evitarte una cuantiosa perdida económica... y que estés en lista de los más buscados del Ministerio de Magia por contrabandista de especies nativas - repuso Harry, quitándose las gafas.
Al día siguiente, los anfitriones de la casa los invitaron a navegar, aprovechando que el abuelo David solo tendría por un par de días mas un viejo yate que le prestó su amigo Amadeus, que vivía a unos veinte kilómetros del lugar.
Ese día el océano estaba muy calmado y más claro que nunca, se adentraron en él casi seis kilómetros y de vez en cuando pasaban por allí embarcaciones muggles, sin siquiera sospechar que ellos eran magos. El viejo yate era color blanco, pero por su edad parecía en color amarillo pálido, tenía un motor turbo (sonaba como si estuviera a punto de fundirse) por lo cual debía ser maniobrado de manera muggle, podían acomodarse con facilidad y sobraba espacio suficiente como para que pudieran bailar en él. El abuelo David ancló mientras con un movimiento de su varita la abuela Fiona hacia aparecer de la nada muchos bocadillos sobre una mesa.
La mañana estaba reluciente y el sol hacia brillar de una manera preciosa las cálidas aguas.
-Un concurso - propuso Ron - . El que haga la bomba más grande al tirarse al agua.
-Y el que pierda será Libby - complementó Eprham.
La chica se abalanzó sobre él y ambos cayeron al océano.
-No, así no se vale - dijo Harry - , tiene que ser individual, no en parejas.
-¡Moco!, ¡Eslabón perdido! - exclamaba Libby, empujando a su hermano en el agua - ¡Brat Pitt después de la quimioterapia!, ¡Burro idiota!
-Bueno, yo creo que nosotros estamos en desventaja - comentó Abba, señalando a James, Hermione y a sí misma - . Ustedes por ser hombres y ser más pesados pueden hacer bombas más grandes.
-Pueden tirarse con los gatos - repuso Ron.
-A los gatos no les gusta el agua - le recordó Hermione.
-Bueno, pues, cada una se tira a su turno con James - concedió Ron - . Estaríamos en igualdad de condiciones, ¿no?
-¡Sí!, ¡Sí!, yo también - exclamó James, dando saltitos - . Al mar.
Estaba dispuesto a correr y lanzarse cuando Harry lo detuvo.
-Solo no... - dijo Harry con una sonrisa - . ¡Y has dicho: mar!
-Si... mar... ¿qué tiene?
-Esa es la... - murmuró Ron, contando algo invisible en el aire - cuarta palabra con ere.
-¡Qué! - gritó Libby, subiendo al yate - . ¡Ay, no!, me lo perdí por culpa de ese imbécil.
-¿Por culpa mía, qué? - le preguntó Eprham, abordando nuevamente el yate.
-Por culpa tuya, enano mental, me perdí la cuarta palabra de James con ere - le dijo Libby con ironía.
-No es para tanto - le espetó su hermano, quitándose la camiseta.
-Niños, no peleen y miren - intervino su abuela, señalando al océano.
Todos fueron a reunirse con ella y justo dónde su dedo señalaba había un pez muy raro y bonito, que media casi veinte centímetros, de color plateado. Todos exclamaron un ahogado ¡Oh!
-Es una Rámora - les explicó la abuela Fiona - . Sólo las pueden ver en el océano Índico... esa que vemos es muy pequeña - la Rámora desapareció de vista - , esos animales tiene propiedades mágicas portentosas, tanto que la Confederación Internacional de Magos ha dictado muchas leyes para protegerlas de los cazadores furtivos.
-¿Y cómo pasa desapercibida con los muggles? - le preguntó Eprham.
-Ellos creen que es un pez de la zona, no más - le explicó su abuelo, masticando un sándwich de los que había hecho aparecer su mujer - , pero también creen que no se puede comer, por eso no los cazan... hasta ellos lo cuidan más que nosotros. Y qué, ¿qué pasó con el concurso?
-Sí, claro...
Todos se quitaron sus prendas, los trajes de baño ya los tenían puestos y Hermione le puso el chaleco salvavidas a James.
-Impervius - murmuró Harry, apuntando con su varita a sus gafas.
-Hermione, querida - le dijo la abuela Fiona con cariño - . Tú no puedes participar... más bien ayúdame - y la cogió por la muñeca llevándola a la mesa.
-Abuela... ¡no! - intervino Libby - . Mira que es tu invitada y...
-¿Quieres ayudarme tú también? - le preguntó su abuela, con la mirada iluminada - . ¡Que linda!
Libby retrocedió los pasos que había avanzado y se lanzó al agua. Cada uno a su turno fue lanzándose al agua, mientras Hermione permanecía sentada con Crookshanks en su regazo y Catrushka y Claudio enredados en sus pies. La primera ronda la ganó Ron, pero Abba se quejó porque resultaba muy incomodo saltar con James en brazos.
-No es tan diveltido - le dijo James a Harry y fue a sentarse con su madre.
Hacia medio día y con muchos quemones producidos por el agua, los chicos se sentaron a la mesa junto con los abuelos y degustaron de los deliciosos bocadillos. Para esperar que la digestión se hiciera como era debido y volverse a meter al mar, escucharon música con la radio mágica de Abba mientras cada grupito se enfrascaba en sus propias conversaciones.
-Deberíamos hacer algo especial en estos dos días que nos quedan... sin contar este - les dijo Ron a Harry y Hermione. Los tres estaban sentados sobre la proa (parte delantera) del yate.
-¿No te parece especial lo que hemos hecho todos estos días? - le preguntó Hermione, arqueando las cejas.
-Si, claro que si - respondió Ron con un poco de brusquedad - . Pero a lo que me refiero es que hagamos algo que nos recuerde este viaje para siempre... o hasta que hagamos uno mejor.
En la parte trasera del yate Libby y su hermano debatían, mientras James miraba a una y otro para definir quién tenía la razón.
-Pues... - meditó Hermione - armemos una excursión para ver los canguros y los koalas...
-Son aburridos - la interrumpió Ron.
-¿Y si volvemos a Peer para acampar y ver las estrellas? - le propuso Harry.
-Tuve estrellas suficientes con las que vi en el colegio - argumentó su amigo.
-Vamos a Sydney a ver el edificio de la Opera - dijo Hermione.
-¿El del techo en forma de olas? - preguntó Ron, ella asintió - . No.
-¿Entonces qué es lo que quieres, Ron? - le preguntó Hermione, perdiendo la paciencia - . Te estamos dando opciones y nada te gusta.
-Es que lo que ustedes me proponen, especialmente lo que tú propones, es aburrido.
-Pues no te caería mal aprender un poco más de cultura universal, ¿no crees?
-Me gustaría ir a Tasmania - murmuró Ron, mirando ningún punto en particular en el cielo y sin prestar atención al comentario de Hermione - , para ver a Taz.
Harry y Hermione se miraron y evitaron por todos los medios no reírse.
Debido al largo tiempo que estuvieron en alta mar y bajo el sol, al llegar a la casa, James tenía la piel un poco roja. El niño no le vio problema ya que según él le gustaba verse diferente. Y no era el único, Libby y Abba no se habían terminado de recuperar completamente de su quemada de días atrás y ahora lucían con la misma pinta de esa fecha, aunque al parecer no les preocupaba porque su abuela había preparado la poción para aliviar los ardores y aclarar la piel.
Durante toda la mañana del día siguiente Harry, Ron y James fueron a visitar el arrecife de coral en el que habían estado anteriormente para aprovechar los últimos dos días que estarían en el lugar. Se devolverían a New York al anochecer del otro día. A media tarde James comenzó a quejarse por las quemaduras de su piel, no pedía moverse ni sentarse con libertad provocando la desesperación en el niño. Hermione solo pudo aplicarle un poquito de poción porque la mayoría se la habían gastado Libby y Abba, así que a la chica le tocó preparar un poco más para su hijo.
-Ya sé que vamos a hacer - les dijo Ron a Harry y Libby, que estaban con él a las afueras de la casa, mientras Calixto picaba el suelo en busca de granos de maíz - . Vamos a conocer los bares de Perth.
-Buena idea - dijo Libby con entusiasmo - . Podemos irnos en el jeep del abuelo... pero no le podemos decir ni a Eprham ni a Abba porque se antojan y yo no quiero cargar con gente pequeña. Vamos sólo nosotros cuatro y listo.
Ron los contó a todos con un dedo.
-Pero si somos tres - objetó él.
-Y Hermione, cuatro - repuso Libby, mostrándole con su mano cuatro dedos.
-No puedo ir - les dijo Hermione, cuanto ellos le comunicaron lo que tenían planeado. Estaba preparando la poción para James - . El niño se siente un poco mal y no quiero dejarlo solo.
-Pero en cuanto le apliques la poción estará de lo mejor... - observó Libby - . Mírame a mí. Nada de nada, o casi nada de nada.
-Mira, en cuanto se la aplique y se duerma, y mientras vea que está bien, pues, yo les caigo dónde estén.
-Júralo.
-No puedo asegurarte nada, Libby - repuso Hermione con el entrecejo fruncido.
-Vez, te lo dije, por eso no conté con ella... ¿y cómo pretende que le avisemos? - le dijo Ron a Libby, cuando ambos junto con Harry estaban subiendo las escaleras para arreglarse.
-Lástima - susurró Libby - . Bueno, pero los tres vamos a disfrutar por ella.
A las nueve de la noche salieron de la casa, aunque la poción estaba lista, Hermione tenía que esperar a que se enfriara para aplicársela a James, una razón más para no poder ir. Cuando Ron vio a Libby se quedó con la boca abierta, Harry tuvo que pisarlo para que reaccionara. La chica iba vestida con una minifalda en tutú estampada en flores y una blusa muy bonita color blanca, como era tan alta se puso unas sandalias de tacón bajo.
-Vamos al centro y nos metemos en cualquier bar bonito que veamos - les dijo a Harry y Ron cuando conducía el jeep de su abuelo rumbo a Perth.
Se demoraron más de cuarenta minutos, porque Libby conocía muy poco la zona y no se permitía a sí misma conducir como una loca frenética. Al llegar a la zona de diversión nocturna de Perth quedaron maravillados, cientos de bares a ambos lados de la calle les daban la bienvenida, y de ellos salían y entraban muchos muggles. Libby se estacionó frente a uno llamado La Femme.
-¿Qué tal éste? - les preguntó a los chicos, sin bajarse aún del jeep.
-Parece bien - dijo Harry.
A través de la amplia ventana podía verse el movimiento dentro el local. En la ventana había un aviso luminoso en neón que anunciaba el nombre del establecimiento. Al ingresar en él quedaron a gusto, el ambiente era muy acogedor y la música muy buena porque en el fondo, sobre un pequeño escenario tocaba una banda de chicas.
-Uf... rock - dijo Libby.
Se sentaron en una mesa del medio, el lugar apenas estaba comenzando a llenarse ya que todavía no era muy tarde. Un mesero muy joven los atendió y los tres pidieron tequila.
-Está como bueno, ¿no? - comentó Libby.
-¿Quién, el mesero? - le preguntó Harry en tono burlón.
-El bar... y el mesero está muy jovencito, so bobo.
El grupo femenino de rock estuvo tocando durante una hora más, al finalizar el público las ovacionó con entusiasmo y en cuanto se bajaron del escenario el DJ del bar puso música electrónica.
-Ya vengo - les dijo Ron a Harry y Libby.
-Menos mal que nos dejó solos - comentó Libby como quien no quiere la cosa - . Quería hablar contigo.
-Yo no fui - se apresuró a decir Harry.
Libby se rió.
-Eres como Bart Simpson - murmuró, luego - . Quisiera saber qué es lo que está pasando con Hermione.
-No está pasando nada con ella - dijo Harry con sinceridad.
-Si, tan tonta, eso es evidente... ¿Pero, por qué? Si ustedes...
-Pasó y punto - dijo Harry de manera cortante. Libby lo miró con ganas de matarlo y bebió otro trago de tequila antes de seguir con la plática.
-El primer día que hablamos me aseguraste que Hermione te odiaba...
-Y así es - la interrumpió Harry.
-Si te odiara no hubiera hecho el amor contigo - sentenció Libby.
-Su actitud reflejaba todo lo contrario.
-¿Y qué esperabas que te dijera?... ¡Ay, Harry, me has hecho ver a Dios de nuevo! o ¡Desgraciado, por qué te demoraste tanto!
-Lo único que quería es que por lo menos no me hubiera dicho: Harry, no debió pasar.
Libby abrió la boca para protestar, cuando Ron llegó con dos chicas muy guapas.
-Miren, él es Harry... Harry, ellas son Queen y Amanda. Son integrantes del grupo musical.
Queen era de cabello castaño y ondulado, mientras que Amanda lo tenía negro y pintado con rayitos violetas. Ambas vestidas con pantalón en cuero y blusas en colores llamativos.
-Hola - les dijo Harry con amabilidad - . Siéntense.
Se levantó y movió una silla para que Queen se sentara.
-No queremos interrumpir la charla con tu novia - dijo Amanda un poco abochornada.
Harry y Libby se miraron y soltaron una carcajada.
-Mejor me voy porque hago mal quinteto - dijo Libby, cogió su bolso y fue a sentarse en la barra.
-Sentimos haber interrumpido - dijo Queen, sentada al lado de Harry.
-Tranquilas, Libby es todo bien - les dijo Ron, llamó con una mano al mesero para ofrecerles a ellas algo de beber.
-Entonces pertenecen a la banda que estaba ahora en el escenario - repitió Harry.
-Si, nos llamamos Meyer y trabajamos aquí - le informó Amanda.
-¿Y qué instrumento les corresponde? - les preguntó Harry.
-Yo toco la batería - le respondió Amanda - y Queen el bajo.
-¿Qué quieren tomar, chicas? - les preguntó Ron cuando el mesero llegó a la mesa.
-Cerveza - contestó Amanda y Queen asintió.
Resultó una charla muy interesante. Harry se sorprendió de la desenvoltura de Ron al tratar de conquistar a una chica muggle. Les contaron que su grupo musical lo habían fundado desde que estaban en el bachillerato y que a pesar que cada integrante había decidido estudiar una carrera profesional, no lo habían disuelto porque les servía para ganar dinero los fines de semana y en la temporada de vacaciones. Harry se dio cuanta las significativas miradas que le daba Queen y prefirió pasarlas por alto y seguir conversando con ella, mientras Ron se secreteaba con Amanda.
-Entonces, ¿qué es lo que estas estudiando tú? - le preguntó Harry a Queen.
-Biología marina... me encanta el mar y la fauna que hay en él. ¿Has ido al Océano Índico?
-Si, los arrecifes de coral son maravillosos - contestó Harry.
-Y las playas sensacionales - complementó Queen - , blancas y súper buenísimas para el surfing... ¿Pero no me has dicho de dónde eres?
-Ingles.
-¿Y a qué te dedicas?
Harry no sabía qué decirle, no podía utilizar la profesión que le había dicho a la maestra de James ya que en Australia se jugaba el rugby, ¿y si ella sabía qué era y como se jugaba?
-Soy chef - mintió él.
-¿De veras? - preguntó Queen, maravillada - . ¿Tan joven?
-Si...
Harry no supo durante cuantos minutos estuvo indicándole recetas a ella, recordando todo lo que podía de lo que tía Petunia le obligaba a cocinar cuando en su niñez vivía en Prive Drive. De vez en cuando miraba hacia la barra, donde Libby hablaba y se reía animadamente con el barman mientras sostenía una copa en la mano. Harry supuso que para regresar él tendría que conducir porque Ron no es que estuviera muy sobrio.
-Amanda... tenemos que regresar - le dijo Queen.
-¿Van a tocar de nuevo? - les preguntó Ron.
-Si, cinco canciones más y estamos libres.
Harry dirigió su vista hacia el escenario, donde las otras integrantes del grupo ya estaban acomodándose con los instrumentos.
En cuanto las chicas se levantaron y llegaron allá, Libby se les acercó.
-¿Van a quedarse?
-Si, ¿por qué? - preguntó Ron.
-Porque voy a hacer tour nocturno por las discotecas de la calle - les informó ella - . Y por la cuenta no se preocupen que ya pagué.
-No debiste molestarte - repuso Harry.
-No lo hice, sólo pagué lo que consumimos, a ustedes les toca pagar lo que ellas consumieron - aclaró Libby.
Harry y Ron se miraron.
-Bueno - siguió ella - , cualquier cosa me buscan por ahí... o nos vemos afuera en tres horas.
Volvió a acercarse a la barra y moviendo la mano se despidió del barman, marchándose con una chica de cabello liso, castaño y un poco largo que usaba un vestido en color mandarina de cortes asimétricos.
-Son un buen grupo, ¿no? - le dijo Harry a Ron.
-Si... y viste, no tartamudeo con las muggles.
-No digas esa palabra aquí - le recordó Harry.
Las chicas finalizaron su presentación, de nuevo ante una gran ovación del público. Se reunieron aparte con su grupo mientras Ron le pagaba al mesero la cuenta.
-¿Y qué vamos a hacer con Libby? - le preguntó Harry cuando cayó en cuenta que la iban a esperar.
-Nada... acaso está sola.
-Pero es su auto.
-Hermione no la dejará conducir así de bebida.
-¿Hermione? - se extrañó Harry.
-Si, la chica que salió con ella de aquí era Hermione - le dijo Ron.
Sin saber por qué, Harry se levantó de la mesa.
-Vamos - le apremió a su amigo.
-¿A dónde? - inquirió Ron.
-A buscarlas, no pretenderás que las dejemos solas - argumentó Harry.
-Pero habíamos quedado en... - dejó la frase a medias porque Harry lo sacó del bar arrastrándolo.
-Libby dijo que estaría en alguna discoteca de la calle - comentó Harry, mirando hacia todos los lados para distinguir alguna entre la cantidad de bares.
-Hay muchas, Harry - observó Ron de mal humor.
-Pues entonces entraremos a cada una hasta que las encontremos - sentenció su amigo.
Ingresaron a dos discotecas que había en la acera en la que se encontraban y a pesar del gran ambiente de ellas y de las protestas de Ron no pudieron quedarse porque tenían que seguir buscando.
-Piensa que has conocido todas las discotecas de la zona - replicó Harry con impaciencia cuando ingresaban a una de la acera del frente, llamada Bunker.
Era una discoteca de diseño diferente, ya que para ir a la pista de baile había que bajar unos cuantos escalones. El ambiente era igual de festivo al de las anteriores en las que habían estado, pero gracias a su estilo era mucho más fácil ver si las chicas estaban allí. La música que tocaba el DJ era tropical y la gente bailaba de una manera un tanto tiesa. Harry entornó los ojos para agudizar la vista, aprovechando lo bien iluminado que estaba el lugar. Estuvo buscando lentamente durante unos segundos, cuando Ron le dio un codazo en el estómago.
-¿Qué? - gruñó Harry.
-Ya las vi...
Bajaron los escalones, siete en total y Ron lo condujo hasta el lugar dónde estaban las chicas. A medida que se acercaban pudo distinguirlas, estaban sentadas en una mesa redonda, alta y pequeña en la que había varias botellas de cerveza y un par de latas. Secreteaban entre las dos, como comadres que eran, soltando risitas flojas de vez en cuando. Llegó un momento en que Libby abrazó a Hermione en el cuello mientras le estrujaba la cabeza, después se separó de ella secándose unas lágrimas y llevándose una botella a la boca.
Cuando estaban a punto de saludarlas se acercó un hombre alto y de cabello moreno. Le dijo algo a Hermione, pero ella negó con cortesía, él miró a Libby y la chica negó con una mano, al finalizar de beber de su botella le gritó:
-Mas tarde... - y se notó cuando eructó. Hermione la miró con reprobación, pero sonriendo.
En cuanto el hombre se marchó Ron las saludó:
-¡Qué hay! - exclamó el pelirrojo, sentándose al lado de Libby y examinando las botellas por si había una llena.
-Compra las tuyas - replicó Libby, dándole una palmada en la mano para que dejara de seguir buscando.
-¿No me dejaste ni un poquito de cerveza? - le reprochó él, falsamente ofendido. Harry se sentó a su lado.
-No... Creí que te bastaría con lo que bebiste en el bar - repuso ella, tomó la botella y se la llevó a la boca con mucho glamour, mirando a Ron con autosuficiencia.
-Creíste mal - dijo Ron - . ¿Dónde está el mesero?
-Espérate - le dijo Libby. Se levantó y alzó la mano moviéndola - . Ya viene.
-¿Desean algo? - preguntó la mesera.
-Una botella de vodka... Absoluti Vodka - especificó Libby.
-No creo que sea buena idea - la interrumpió Hermione.
Ron y Libby le lanzaron miradas fulminantes.
-A mi hermana - continuó Libby - , le trae otra lata de Red Bull y... - miró a Harry.
-Cerveza Corona - informó Harry - , bien fría.
-¿Y qué hacen aquí? - preguntó Libby después que la mesera se marchó.
-Pues, fue Harry quien... - alcanzó a decir Ron, pero Harry le pegó una patada en la pantorrilla para que se callara.
-¡Ah! - gritó Libby con voz aguda, muy contenta - . Música disco.
Tomó de la mano a Ron y salieron a bailar.
-No abran el vodka - les advirtió a Harry y Hermione mientras se alejaban.
-No sabía que vendrías - comentó Harry, sentándose al lado de Hermione.
-Yo tampoco - repuso ella, encogiéndose de hombros y tomando su lata de bebida. Miró hacia la pista de baile, donde sus amigos bailaban animadamente, aunque Libby tenía levantada una mano realizando círculos con ella, en cámara lenta, como si estuviera en un rodeo.
-Y James, ¿cómo siguió?
-Mejor, gracias a Dios... En cuanto le apliqué la poción se durmió y no se volvió a quejar.
-Pero habías asegurado que no vendrías - continuó Harry.
Hermione lo miró.
-Yo no aseguré nada - objetó ella con solemnidad - . Además, ustedes dejaron sola a Libby en el bar, me llamó...
-¿Nos viste en el bar? - la interrumpió Harry, muy sorprendido.
-Y por eso estoy aquí - finalizó Hermione sin responder a la pregunta de Harry - . Y como James se sentía mejor...
Bebió de su lata y volvió su vista a la pista de baile. Llegó la mesera con las bebidas que habían solicitado junto con unas copas pequeñas y como había dicho Libby, no se atrevieron a abrir la botella de vodka. Harry bebió un largo trago de cerveza, para pasar el amargo rato que le produjo saber que Hermione estaba por ahí, bailando con alguien. Ella finalizó con su lata y tomó la otra, destapándola y bebiendo de ella.
En cuanto finalizó la canción Libby y Ron regresaron a la mesa, muy contentos.
-¡Esto está muy bueno! - exclamó Ron. Cogió la botella de vodka, la destapó y sirvió en las dos copas que llevó la mesera, para darle una a Libby - . ¡Salud!.
-Esta noche nos tenemos que desatar - le dijo Libby, sentándose a su lado - , porque mañana nos vamos y luego regresan los días laborales donde ya no puedes beber a conciencia porque te crea inconciencia y no puedes hacer nada.
-Y tenemos a una adulta responsable que puede conducir y llevarnos a casa - observó Ron, mirando a Hermione significativamente. Ella frunció el entrecejo.
-Yo no pienso...
-¡Tan linda! - exclamó Libby, levantándose. Se abrazó a Hermione, por encima de la mesa - . Para eso son las hermanas.
Sonó otra canción disco y Libby y Ron volvieron a levantarse. Al hacerlo Libby le dio un pellizcó a Harry en el brazo y al quejarse ella señaló con la cabeza a Hermione.
-¿Bailamos? - le preguntó Harry a Hermione.
-No tengo ganas.
Harry se levantó y siguiendo el ejemplo de Libby, tomó la mano de Hermione y la arrastró hasta la pista de baile.
-Harry, es en serio - le dijo ella, suplicante - , no quiero.
-Vienes a una discoteca y no bailas, ¿qué raro?
-Me gusta escuchar la música, no más.
-Pero yo recuerdo que bailabas muy bien.
En ese momento alguien le detuvo el paso, tomándolo del brazo.
-La señorita ha dicho que no quiere bailar - era el mismo hombre que la había invitado a ella y luego a Libby.
-Disculpe, pero... no se meta - le espetó Harry.
-Harry, por favor - dijo Hermione colocándose en medio de ellos y poniendo las manos sobre su pecho - , no pelees.
-Tranquila, no pienso hacerlo.
-Y a usted - le dijo al hombre con amabilidad, pero sin apartar sus manos del pecho de Harry - , gracias.
Dejaron al hombre allí plantado y se reunieron con Ron y Libby.
-¡Ah! - gritó ella - . Un remix de Madonna.
Estuvieron en la discoteca hasta pasadas las dos de la mañana. Al salir Libby llevaba en su mano lo poco que quedaba en la botella de vodka y tanto ella como Ron estaban bastante repipis.
-Libby - le dijo él, tomando su hombro y zarandeándola - . ¡Quiero ir a ver viejas, quiero ir a ver viejas!
-No conozco ningún asilo en la zona - repuso ella, hipando.
-No esas viejas - aclaró Ron - . Sino viejas buenonas, con buena delantera... 100, 60, 100...
Se montaron en el jeep y puesto que ni Harry ni Hermione estaban si quiera mareados, Harry se ofreció a conducir, mientras Libby y Ron ocupaban el asiento trasero y discutían a dónde irían.
-Uff - dijo ella, como recordando - . Hay uno muy popular... Harry, dobla a la izquierda.
A los pocos minutos y siguiendo las indicaciones de su amiga, se detuvieron en el estacionamiento en un hotel casino llamado Burswood que estaba situado entre hermosos parques, parqueando al lado de un poste que alumbraba el lugar. Ingresaron por el hermoso lobby, en piso de mármol color beige con visos cafés, sumamente brillante. Al fondo se distinguía la recepción del hotel y doblaron a la derecha para ingresar en el cabaret. Hermione miró a Libby con las cejas arqueadas.
-Mis amigos merecen traseros de calidad - se justificó la chica.
Un mesero los ubicó en una mesa de primera fila, luego de que Ron le dio una buena propina. Se estaba presentando un grupo de chicas bailando tap, vestidas con chalecos ceñidos y tangas brillantes, con un sombrero cuadrado en la cabeza y un bastón en las manos. Libby y Harry pidieron cerveza, Hermione un cosmopólitan y Ron, por estar entretenido mirando a las bailarinas no quiso tomar nada.
-¡Que piernas! - exclamó el pelirrojo, mirando embelesado al trío de bailarinas.
Al finalizar esa presentación, se hizo un receso de cinco minutos, tiempo después del cual salió al escenario un nutrido grupo de bailarines compuesto por hombres y mujeres, vestidos con ostentosos, emplumados y coloridos trajes. Ron y Harry se quedaron con la boca abierta cuando vieron que las chicas no tenían nada que les cubriera el pecho.
El show comenzó y los bailarines se movieron por todo el escenario, luciendo sus magníficos trajes mientras en el centro una de las bailarinas, la principal, cantaba al son de la música. El espectáculo duró más de veinte minutos y resultó muy animado, el público se involucraba coreando la canción y aplaudiendo con entusiasmo. De vez en cuando las bailarinas realizaban pasos tan difíciles y extraños, que Harry creyó que se caerían. Al finalizar el público los ovacionó de pie, hasta Libby y Hermione.
-Nada que envidiarle al Lido o al Moulin Rouge - le dijo Libby a Hermione, sin dejar de aplaudir.
Hubo otro receso y después salió una pareja que bailó una milonga muy romántica. Muchas mujeres del público suspiraban con los pasos del bailarín y la manera tan galante que se veía con su sobrero. Luego de eso apareció un grupo de seis bailarinas vestidas en falda de volantes y botas, como en los cabarets del viejo oeste. Una en particular llamó la atención de Ron.
-Libby, mira a esa vieja - le dijo a la chica sin apartar la vista del escenario, mirando a una bailarina rubia y zarandeándole el hombro - . Libby, mira a esa vieja.
-Ay, Ron, no sea tan lobo - replicó ella con desdén, zafándose - . Si querías que nos hiciéramos en primera fila, al menos hágase el experto.
Y así fue: Ron se cruzó de piernas formando el número cuatro, apoyó un brazo en la mesa y puso su cabeza en la mano, para luego mirar a las bailarinas como si fuera un don Juan. Hermione se bebió lo poco que quedaba de su cóctel para no reírse y herir el orgullo de su amigo. Harry y Libby solicitaron su tercera ronda de cerveza y Ron seguía mirando como bobo a la bailarina de cabello rubio. En cuanto el grupo finalizó su presentación, Ron se levantó con rapidez y las ovacionó, lanzándole piropos.
-Bueno, por esta noche es suficiente - dijo el pelirrojo - . Ahora me vas a llevar a algo más de hombres... ¿me entiendes?
-¡Ron! - exclamó Hermione, ceñuda.
-Ni rechistes - se apresuró a decir él - , que esto solo es entre Harry y yo... y ella que es nuestra guía turística - agregó señalando a Libby.
Hermione miró a Harry, con la boca abierta y él se apresuró a negar con la cabeza, alarmado. Pagaron la cuenta y salieron del hotel casino. Libby y Ron caminaban en zig-zag (Libby iba con una botella de cerveza en la mano) mientras Harry trataba de convencer a Hermione que él no estaba interesado en ir a ver la clase de chicas que quería apreciar Ron. A pocos pasos de abordar el jeep, Ron se detuvo en seco.
-¿Qué pasa? - preguntó Harry que iba tras ellos.
Pero su amigo no contestó. Agarró la mano de Libby y la apretó con fuerza, mientras lentamente se dejaba caer en el suelo. Las chicas gritaron y Ron cayó boca arriba. Tenía los ojos vidriosos y las manos encogidas, respirando con dificultad.



Hola a todos. Por aquí estoy de nuevo, para contestar a sus mensajes y para agradecer a todos los lectores por su fidelidad y su presencia. Espero que las fiestas de año nuevo hayan sido de lo más entretenidas para todos, que hayan disfrutado de la quemada del muñeco (en aquellos paises que lop hagan, como en el mio, Colombia) y que los agueros y ritos que realizaron el 31 a las 12 se les cumplan y así se hagan realidad todos sus deseos.

Dejando a un lado el protocolo brujil, me dispongo a contestar sus mensajes:

*la_chica_duende: Muchas gracias por decirne que el capítulo anterior estuvo genial. Conque tu eres de las que cronometra la actualización, para que veas que soy cumplidita y actualizo cada dos semanas, eso sí, si me demoro un poquito no pasará más del mes. El berrinche de James es algo común en un niño y no podía pasarlo por alto por más adorable que resulte nuestro pequeñín (ya sabes que trato de escribir de una manera real y coherente, algo con lo que el público se sienta identificado) Los malestares de Hermione son normales para alguien que es alérgico a los mariscos, aunque hay algunos que les va tan mal que se hinchan y todo, pero eso era muy cruel para nuestra Hermione, no podía defornarla ante los ojos de Harry. Que estes bien.

*Hibari: estoy muy bien, gracias, y feliz año para ti también. Ya sabes cómo es Libby con sus comentarios, esa chica no le tiene respeto a nadie, ni siquiera a sus abuelitos... pobres. No veo la razón para que te mueras de ancias, si bien Hermione paró en seco el gran, gran, gran avance que tuvo con Harry eso no quiere decir que no se vuelva a repetir (conste que no estoy asegurando nada, sólo supongo) porque después de la primera, pues viene la segunda, y la tercera y así sucesivamente. ¿Hermione en coma por besar a Harry? Hasta tú le pones más trabas a esto que yo. También me gustó mucho el berrinche de James, era tan necesario para conocer cuál es el compromiso de Harry como padre y el de Hermione como madre al no cuestionar la autoridad de Harry (algo de lo que solo una persona se dio cuenta y que no deja desde hace mucho un review, mi amiga Leonor) Malas noticias, ya si que no me puedo conectar en las noches, no hasta que tenga mi propia PC, pero con un poco de suerte tal vez nos encontremos un día de estos, nunca se sabe. Yo no sé de donde han sacado que Hermione está embarazada... Ay, Dios, porque lo hayan hecho sin protección no significa nada (será), yo justifiqué muy bien los síntomas de ella, que eran debidos a su alergia por los mariscos, pero si ella sabía que le hacían daño, ¿entonces por qué los comió?.
P. D: Para mi que se muere un mortífago, uno al cual odiamos.

*Juan Pablo: ¿Te sorprendió lo de James? Bueno, es comprencible y en cierta medida mi culpa, después de todo lo he descrito como una adorable criatura, pero como tú mismo escribiste: quién no se hizo el caprichoso cuando era niñito. ¿Darle una hermanita a James? Que afanado eres... no te preocupes que no eres el único. También te deseo un buen comienzo de año.

*gissy: Fíjate que yo también tengo una sobrinita (en realidad es una primita, pero me dice tía) y te duele regañarlos y darles el pao, pao, pero hay que hacer de tripas corazón y colaborar con su educación. Es un honor para mi despertar los sueños en los lectores, escribo sin mayor pretención y es increible lo que una historia puede llegar a hacer (para mayor ejemplo, el propio Harry Potter)A ti también te deseo lo mejor para este año nuevo y que tengas muchos éxitos en todos tus proyectos.

*Cammilita: Ya sabes que cuando digo una cosa la cumplo, casi siempre eso sí. El DVD yo también le estoy sacando toda la leche, cada vez que estoy aburrida o sin parche (sin nada que hacer) corro donde mi vecina y le pido el reproductor de DVD y ella gustosa me lo cede, un día de estoa me va a decir que no por molestarla tanto. ¿Cómo Harry se puede sentir mal por retar a James? Es la primera vez que lo hacía, hace pocos días el niño le dijo que lo quería y de remate le arma un berriche, cualquiera sentiría un retorsijón de solo enfrentarse a ese momento. Feliz año nuevo para ti también y cuídate mucho.

*María del Angel: Muchas gracias por escribir que este es el mejor fan fict que has leido, es muy bonito que digan eso de tu historia. Como me dices que eres nueva me imagino que no has leido la precuela de esta, se llama Junto a Ti y también está aquí en HA.

*marta: Muchas gracias por tu mensaje. En cuanto pueda (ya que no tengo una PC a mano) leeré tu fanfiction, tengo pendiente varios de otras chicas que dejan por aquí su review, así que me quedan muchos pergaminos por leer.

*ariana_potter: feliz año para ti también y muchas gracias por tus deseos. En realidad el capítulo anterior no estuvo más corto, ya que generalmente escribo capítulos de 14 a 16 hojas (a espacio y medio, claro está) sólo que en algunas ocaciones, cuando ocurren cosas muy interesantes se nos hace más cortito, eso es todo. Espero que hayas disfrutado de este episodio.

*Deisio_hyh: Hola,lo que ocurre es que hay muchas personas que dejan su review y tienen el mismo nick, entonces tiendo a confundirme porque creo que han dejado más de un mensaje. El perriche de James fue un pooco dificil de escribir ya que a mi no me gustan los niños malcriados (no estoy diciendo que James lo sea, ni mucho menos) pero describir una pataleta que en cierta medida fuera justificada, como en el saco del niño que quería ser picado para volar, es un tanto complicado para que el lector no le tome odio al personaje. Muchas gracias por tu mensaje.

*Merian: Muchas gracias por tus comentarios. A la mayoría les sorprendió el berrinche de James, pero una vez más digo que era necesario ya que trato que los personajes que creo en mi cerebro (diferentes a los originales de la saga) sean reales. La vez anterior prometí tratar de subir dos capítulos, pero como en estos momentos no cuento con computador y mucho menos con una conexión fija a internet me queda muy complicado escribir con la velocidad de antes.

*magui: Hola. Bueno, no puse besos por ahí porque para la manera en que relaté el capítulo anterior simplemente hubiera quedado fuera de lugar, pero habrán más besos, de eso no te quepa la menor duda. Que bien que te gustó el berrinche de James, me arriesgué mucho en escribirlo porque temía que odiaran a nuestro pequeño mago. Feliz año para ti también, aunque un poco atrasado. Cuídate.

*Dama de Mirith: Hola y muchas gracias por decidirte a dejar un review. Una pregunta: ¿Qué es mandrosa? La dirección del grupo de msn donde puedes inscribirte para leer los capítulos con cero censura la encontrarás en la reseña de esta escritora, nada más tienes que hacer clic sobre mi nombre o buscarme en autores/escritores y listo, allí está la dirección. La razón por la cual en HA hay censura es porque ésta página está directamente vinculada con el universo Harry Potter (noi así con la autora y todos los que tienen los derechos) y la censura es una manera de respetar a la obra, además que a la página acceden muchos menores de edad.

*Asuka: Ten por seguro que nuca me aburro de que me escriban que les gusta la historia o que detestan a Estorbo, o que me llamen bruja, por el contrario, me siento muy alagada cada vez que lo hacen. Te dije que posiblemente montaría los dos capÝtulos, pero como le expliqué a Merian a mi me queda muy complicado porque ya no tengo una PC a mano y escribir con la costumbre de siempre ya no es la misma, entonces me demoro más en completar los capítulos. Muchas gracias por tu mensaje y deja la tristesa a un lado que lo que se viene es muy bueno.

*alison: Felicidades por tu cumpleaños número 18, ya serás mayor de edad y quizá te suene a comentario de viejita lo que te voy a decir pero de ahora en adelante tendrás muchas responsabilidades ya que no te conciderarán como una niña, así que pórtate bien. Me alegro mucho que hayas sacado buenas notas y disfruta mucho del tiempo libre que ahora te queda. Cuídate.

*Nelly: James tomará partido de la situación de sus padres, pero no de la manera en que lo esperas, digamos que lo hará disimuladitamente. Gracias por tu mensaje y nos vemos.

*Harry: Tienes razón, es extraño ver tu mensaje casi de último pero lo importante es que te tomaste tu tiempo para dejarlo. ¿James tendrá un hermano? que corazonada tan rara y común, muchos ya sospechan de eso y en verdad no sé por qué, generalmente porque lo hagan una vez sin protección no significa que haya embarazo a la vista (esta bien, esta bien, solo en las novelas mexicanas). Espero que James te siga haciendo reir en el futuro. Un beso.

*Haruka: En Junto a Ti no es que lo hicieran a cada rato, porque en realidad lo hicieron 5 veces, pèro se notaba más porque anteriormente no había censura, entonces ahora soy más delicada y sutil a la hora de escribir. La personalidad de Libby es tomada de una persona real, mi mejor amiga: Yvette, aunque también tiene algunas cositas mias, pero en gran parte ese personaje nació en honor a mi amiguita del alma. Pasarán más cosas entre Harry y Hermione, solo tienes que esperar... hasta próximos capítulos.

*David: La descripción de los paisajes se lo debo a internet y a Discovery Channel. El regaño de James era necesario para establecer la autoridad de Harry como padre y la de Hermione en dejar que asuma su rol. Sé que es dificil cuando nuestros padres nos regañan porque creemos que es injusto, pero ellos tienen mayor experiencia de la vida y estos regaños nos educan y nos enseñan a vivir (no trato de decir que siempre tengan la razón) Cuídate.

*jana: Muchas gracias por tu mensaje. Si quieres saber si Harry y Hermione vana terminar juntos sigue leyendo, pero te adelanto que yo soy shipper H/Hr asi que ya te imaginarás como acabará.

*CrisHH: Muchas gracias por conciderar a este fict como el mejor fuera de Hogwarts que hay escrito. Puedes seguir leyendo la historia en fanfiction.net ya que allí la publico original (sin censura) y estoy actualizando allí con más regularidad para que quede a la par con lo que va publicado aquí. ¿Tú también tienes la idea que James tendrá un hermanito? ¡Ay, Dios!

*pipu-radcliffe: El que te haya dicho que demoro bastante es un mentiroso y le llegará de mi parte una maldición via lechuza. En realidad me tardo dos semanas en actualizar cada capítulo (pocos autores hacen eso) y en ff.net pronto estarán los que lleva de ventaja esta página. Cuídate y gracias por el mensaje.

*jor: graicas por dejar tu mensaje. Espero que le capítulo te haya gustado

Disfruten mucho de este año nuevo y recuerden que los quiero mucho.

Darla Gilmore.22
HOSPITAL CANGURO




Harry se acercó con rapidez a su amigo, que yacía en el suelo completamente inmóvil. Se arrodilló a su lado y le dio un par de golpecitos en la mejilla para que reaccionara. Hermione se sentó a su lado, dándole a Ron golpes en las manos, pronunciando su nombre.
-¿Qué tiene? - preguntó Libby, hipando.
-No sé - contestó Harry, zarandeando a su amigo.
-¿Y si está muerto? - aventuró Libby, angustiada.
-No lo está - le aclaró Hermione, poniendo uno de sus dedos cerca de las fosas nasales de Ron - . Respira, pero con dificultad.
Intempestivamente, Libby se arrodilló frente a Hermione, la tomó de los hombros y zarandeándola proclamó:
-Es culpa mía, es culpa mía. Tú me advertiste que no tomáramos ese vodka de porquería... ¡Es culpa mía!
Cada vez que repetía eso zarandeaba con más fuerza a Hermione, estaba fuera de sí y así como de un momento a otro comenzó con el movimiento, así lo detuvo. Miró a Hermione detenidamente con la boca entreabierta, como quien mira una muñeca de porcelana nueva.
-Esto te hace daño... ¡Quítate de mi camino! - la soltó y cogió a Harry por los hombros, para zarandearlo a él - . ¡Es culpa mía!, ¡Es culpa mía!.
-Libby... ¡Basta! - la reprendió Hermione con voz tensa - . Harry, hay que llevarlo a un hospital... parece petrificado.
En cuanto Hermione pronunció la palabra petrificado, Libby se levantó cogiendo la botella de cerveza en su mano y yendo hacia el poste de la luz que estaba junto al jeep. CRASH, rompió la botella, que quedó picuda.
-¡Hay un basilisco por aquí! - exclamó Libby, blandiendo la botella como si se tratara de una espada, y mirando para todos los lados en busca de la enorme serpiente.
-¡No digas estupideces! - gritó Hermione, exasperada.
-Así te pusiste tú cuando te petrificaron - argumentó su amiga, sin dejar de estar en guardia - , y voy a estar lista para cuando se aparezca el desgraciado, porque voy a degollarlo.
-Libby... de haber una yo la hubiera escuchado - intervino Harry con desdén, sin dejar de zarandear a Ron para que reaccionara.
Hermione dio un resoplido de impaciencia y se hizo al otro lado de Ron para ayudar a Harry a levantarlo y trasportarlo al jeep.
-¡NO! - bramó Libby dejando caer la botella picada al suelo y apartando a Hermione - . No puedes... Yo lo hago.
Y ante la mirada asombrada de la chica, ella y Harry levantaron a Ron y lo acomodaron en el asiento trasero del jeep. Libby también se sentó en el asiento trasero, acomodándose para que sus piernas le sirvieran de almohada a Ron, Hermione estaba un poco tensa como para conducir, así que Harry se encargó de manejar hasta el hospital.
Llegaron a él gracias a las indicaciones de los transeúntes rumberos y nocturnos que se encontraron. Aunque llegaron en menos de diez minutos, a Harry le pareció una eternidad, no solo por el temor que Ron se pusiera peor, sino por los constantes sollozos de Libby. En cuanto estacionaron frente a la entrada de urgencias Harry se bajó del jeep y con mucha dificultad sacó a su amigo del vehículo, allí en medio de un concurrido sitio muggle no podía utilizar la varita. Hermione arribó donde ellos acompañada por dos enfermeros y una camilla. En cuanto vieron a Ron lo montaron en ella e ingresaron en la sala de urgencias.
-Se pondrá bien... ¿verdad? - sollozaba Libby, caminando de un lado para otro.
-Si, no te preocupes - le dijo Hermione con toda la tranquilidad que le pudo manifestar, aunque estaba un poco pálida por el susto - . Ven, vamos a sentarnos.
Abrazó a su amiga y ambas caminaron hasta una pequeña salita mientras Harry solicitaba en la recepción información sobre su amigo.
-En estos momentos está siendo atendido por el médico residente - le informó la enfermera recepcionista - . Valla siéntese, y en cuanto tengamos información le avisamos.
Harry se sentó en un sofá al lado derecho de Hermione y miró el reloj que estaba colgado a un lado de éste, eran las tres de la mañana y unos cuantos minutos. Libby se levantó y comenzó a deambular por la salita, observando de vez en cuando la puerta por la cual habían ingresado a Ron que tenía un letrero que rezaba: acceso restringido. A los pocos minutos se cansó de caminar y prefirió sentarse en una butaca, apoyando su espalada y cabeza contra la pared.
Mientras los minutos pasaban se escuchaban más sirenas que llegaban desde el estacionamiento, al recordar que el jeep lo habían dejado frente a la puerta Harry se apresuró en ir a parquearlo en otro sitio cercano, donde no hiciera estorbo. Cuando regresó Hermione había recostado su cabeza sobre el espaldar del sofá, dormitando.
-¿Han dicho algo? - le preguntó Harry a Libby. Hermione se despertó.
-Todavía nada - dijo Libby, desanimada.
-Por qué no regresas a la casa y descansas - le propuso Harry a Hermione en voz baja, sentándose nuevamente a su lado.
-¿Y dejarlos solos? No, no puedo - contestó ella - . Además, si no llego con Libby, su abuela puede hacer preguntas...
-Ni se te ocurra - la interrumpió su amiga - . Después me dice que soy una irresponsable.
Hermione se pasó las manos por el rostro, para despabilarse por el sueño. Lucía un poco cansada y Harry la abrazó. Hermione respondió al abrazo y apoyó su cabeza en el hombro izquierdo de Harry, de dónde no la movió.
A las tres y cuarenta de la mañana se acercó a ellos un doctor.
-¿Los familiares de Ronald Weasley?
-Si - respondió Libby, levantándose. Lo mismo hicieron Harry y Hermione y se acercaron al doctor.
-¿Parentesco? - preguntó éste, anotando en una planilla.
-Soy la novia - dijo Libby con rapidez, como si se le acabara de ocurrir esa idea. Harry y Hermione la miraron de inmediato ante su sorpresiva respuesta.
-Perfecto - dijo el doctor sin dejar de escribir - , entonces usted podrá responderme algunas preguntas.
-Las que quiera.
-¿Edad del paciente? - preguntó el doctor.
-23 años... casi 24.
-¿Enfermedades hereditarias?
-Ninguna... - vaciló Libby - que yo sepa.
-¿El paciente bebe, fuma, es adicto a algún narcótico...?
-No, no - lo interrumpió Libby, alarmada y tapándose la boca disimuladamente para que no le sintieran el olor a licor - . Él es un niño muy sano que no trasnocha, no mete vicio, ni fuma...
-Bueno, siendo así... - dijo el doctor, terminó su redacción y los miró a todos, en especial a Libby - . Lo que le ocurre al señor Weasley es que se deshidrató.
-¿Cómo? - inquirió Harry.
-Su cuerpo sufrió una descompensación de líquidos debido a la gran cantidad de licor que ingirió ésta noche - le explicó el doctor - .Además, parece que paró de beber de inmediato, entonces el organismo le pidió más liquido, por eso es que se le encogieron sus pulmones y los tendones de la mano. Si hubiera bebido aunque sea agua cuando decidió no beber más licor, éste problema no se hubiera presentado.
-¿Y qué le han hecho para resolver el problema? - le preguntó Hermione, Libby estaba con la boca abierta ante el diagnóstico médico.
-Suero fisiológico intravenoso - contestó el doctor - , pero deberán adquirir unos medicamentos para dárselo en cuanto le demos de alta.
-¿Y cuándo será eso? - preguntó Libby con la voz ahogada.
-En las horas de la mañana. Ahora él está mucho mejor y su cuerpo volvió a la postura normal. Ésta... - dijo, pasándole a Libby una hoja - es la receta médica, en el segundo piso está la farmacia para que adquieran los medicamentos allí.
Libby salió disparada hacia el ascensor, sin siquiera despedirse o agradecer al doctor.
-Pueden regresar a casa con toda tranquilidad, aunque si lo desea la novia puede quedarse - les dijo como quien no quiere la cosa, pero claramente se entendía que no tenían nada que hacer en ese lugar.
A los diez minutos Libby regresó con una bolsa en sus manos.
-Cuarenta dólares... - se quejó ella, moviendo la bolsa al aire - . Aquí la salud es más costosa que en Estados Unidos.
Harry se levantó para ir a pagar la cuenta, si bien era cierto que Libby estaba pagando la mayoría de los gastos de la noche, no podía dejar que además costeara los gastos de salud de Ron. La cuenta llegó hasta las 125 libras, según las cuentas de cambio que Harry hizo en su cabeza y no le tocó más de otra que pagar con su tarjeta de crédito.
-Necesito una identificación suya - le dijo la recepcionista.
Harry le dio su tarjeta de identificación.
-Necesito su pasaporte - especificó ella, devolviéndole la credencial.
A Harry se le congeló la sangre, él no había llegado a Australia con transporte muggle, así que no tenía pasaporte.
-No salgo con él de noche - mintió él. La recepcionista lo miró con recelo - . Mire, venimos desde Canberra y no lo traje conmigo... y yo soy el único que tiene dinero suficiente para pagar la cuenta. Ya vio mi identificación, ahora déjeme pagar... ¿sí?
La recepcionista suspiró con resignación y le dio la factura de pago.
-¿Qué pasó? - le preguntó Hermione cuando regresó con ellas.
-Casi no me reciben la tarjeta porque no tengo el pasaporte - le informó Harry.
-Bueno, Hermione ya me comunicó lo que les dijo el doctor... Dame la factura - le estiró la mano a Harry, a lo que él le dio la factura - . Se van y en la mañana vienen por nosotros.
-¿Que nos vamos? ¿A dónde? - inquirió Hermione.
-A un hotel, o a dormir bajo un puente... o lo que sea... pero se van... yo soy aquí la adulta responsable - argumentó Libby muy decidida - . Ah... y me dejan el jeep, para garantizar que regresaran por nosotros.
-¿A dónde vamos a las cuatro de la mañana? - preguntó Hermione, cuando salían del hospital.
-El único hotel que conozco es Burswood - dijo Harry, pensativo - . Vamos a descansar unas cuantas horas y regresamos por ellos.
Abordaron un taxi que los llevó al hotel y con lo que Harry pagó solo le quedo poco dinero como para regresar al hospital.
-¿Tienes algo de dinero? - le preguntó a Hermione cuando se acercaban a la recepción del hotel.
-Sí, un poco...
-Guárdalo para regresar al hospital.
Registrarse y pagar por adelantado la cuenta en el hotel resultó muchísimo más sencillo que pagar la cuenta en el hospital. Como solo iban a quedarse unas horas, solicitaron una habitación de camas dobles, para que ambos durmieran cómodamente. El botones los llevó hasta ella y en cuanto ingresaron quedaron deslumbrados por la belleza de la estancia.
La decoración de las pareces, así como los edredones de las camas y las cortinas eran en color arena dorada. Tenía un armario muy amplio y elegante, un sofá de color chocolate, un baño y...
-¡Un mini bar! - exclamó Harry. Miró a Hermione y ella asintió. Harry corrió hasta el minibar y al abrirlo sacó dos botellas de agua fría, lanzándole una a Hermione - . Que no nos pase lo mismo que Ron.
Se sentaron en el sofá, bebiendo de las botellas de agua, Harry hizo una pausa para quitarse las gafas y ponerlas encima del minibar, mientras se restregaba los ojos.
-Voy al baño - le dijo Hermione en cuanto terminó con su botella.
Harry siguió disfrutando de su bebida, convencido que con eso iba a evitarse una deshidratación semejante a la de su amigo. Al terminar con su botella se sentó en una de las camas para posteriormente dejarse caer en ella con los brazos abiertos. Comenzó a revisar los muebles del lugar y fue hasta una de las mesas de noche. Allí dejó sus gafas y abrió el cajoncito, dónde encontró una caja de preservativos color gris plata.
-Ésta cama está muy cómoda - murmuró Harry para sí mismo, dejándose caer nuevamente sobre ella.
Hermione salió del baño y se acercó para acostarse en la cama vecina. Cual fue la sorpresa de Harry cuando sintió a la chica montada en su cintura, con sus piernas a cada lado de su cadera.
-¡Hermione! - exclamó Harry en un hilo de voz, incorporándose con las manos para quedar sentado.
Pero ella no dijo nada. Tomó el rostro de Harry con sus frías manos y lo besó. Al principio sólo fue el contacto de los labios, suaves en esos momentos por acción del agua, pero poco a poco las bocas se abrieron y la exploración de una y otra se hizo presente. Las manos de Hermione abrazaron el cuello de Harry, sin separar sus labios, mientras las de él fueron a la espalda de ella y bajaron la cremallera del vestido...

Harry se despertó gracias a la fastidiosa luz que atravesaba la ventana. Al hacerlo se percató que no estaba solo y que no tenía nada puesto. Hermione estaba a su lado, profundamente dormía y con las sábanas que la tapaban a medias. Se puso las gafas para distinguir mejor y sus ojos se dirigieron automáticamente a los labios de ella. Jamás se imaginó que esos finos labios le hicieran sentir esa cantidad de placer que en la vida había tenido y aunque al principio fue un poco rústico debido a la inexperiencia tenía que reconocer que con la práctica la cosa mejoró.
Sonrió con ironía. Eso, de Hermione nunca se lo había esperado. Después fijó su vista en el reloj sobre el armario. Eran las ocho de la mañana. Con un poco de esfuerzo Harry se levantó, rascándose distraídamente la cabeza, pronto tendrían que regresar por Ron y Libby, así que alistó su varita y apuntando al par de preservativos que había utilizado y desechado durante la madrugada, los hizo desaparecer.
-¡Que vergüenza que las mucamas los vean! - susurró mientras los desaparecía uno a uno.
En cuanto terminó con eso, le pidió a la recepcionista que lo comunicara con la sección de urgencias del hospital donde habían internado a Ron, para saber cómo había pasado las últimas horas. Una gran sorpresa se llevó cuando le informaron que su amigo abandonó el hospital por voluntad propia pasadas las seis de la mañana.
-Hermione - susurró Harry, zarandeándola levemente en un hombro - . Despierta.
-Hummm - se quejó ella entre dormida.
-Despierta - repitió él - Es import... - dejó la frase inconclusa porque ella le tapó la boca con una mano.
-No grites, Harry... - susurró Hermione, sin siquiera abrir los ojos - . Me duele la cabeza.
Y antes de que pudiera hacer algo, ella se prendió fuertemente a su cuello y lo abrazó como si se tratara de un oso de felpa. Ahora Harry comprendía de quién había heredado James esa costumbre.
-Hermione... Ron se fue del hospital - le dijo Harry con la voz ahogada.
En cuanto ella captó el mensaje soltó a Harry y lo empujó, haciéndolo caer de la cama.
-¡Que Ron qué! - exclamó, incorporándose.
-Que ya no está en el hospital - le aclaró Harry, levantándose y acomodándose sus torcidas gafas - . Acabo de hablar con urgencias y me lo han dicho.
-¿Y Libby? - inquirió Hermione - . ¿Cómo permite Libby semejante...? ¡Ah!, pero es que no se puede confiar en ella... Ya me la imagino alcahueteándole todas sus idioteces... Dios los cría y ellos se juntan...
Y mientras Hermione seguía mascullando incoherencias referentes a sus amigos, ella y Harry se vistieron y salieron del hotel. Llegaron a la casa en un taxi, faltando diez minutos para las nueve. Al estar en ella se sorprendieron de no ver a nadie levantado; al ingresar en la habitación de Harry encontraron a Ron durmiendo en su cama y Libby acostada en la de Harry, medio dormida. En cuanto sintió que había alguien allí se despertó sobresaltada y luego los saludó bostezando.
-¿Qué hay? - les dijo ella.
-¿Qué pasó? ¿Por qué están aquí? - le preguntó Hermione en voz baja, sentándose a su lado.
-Ay, no, es que ni se imaginan - comentó Libby, acomodándose para apoyarse en el espaldar. Harry se sentó al lado de Hermione - . Imagínense que se ha despertado como a las cinco de la mañana - les contaba, en voz baja para no despertar a Ron - , entonces una enfermera me dejó pasar para verlo. Pues cómo les parece que estaba botado en risitas y yo le decía: Shist, baja la voz y lo hizo, pero en ese instante acuestan al lado de su cama a un viejito que estaba a punto de estirar la pata...
-¿Ron, riéndose? - preguntó Hermione, asombrada.
-Si, y no me interrumpas - le reprochó Libby - , bueno, la cuestión es que ese viejito estaba en las últimas y Ron me dice: míralo, está que se muere, o sea, yo creo que la borrachera apenas le estaba haciendo efecto. Como el viejito estaba que ya casi pues las enfermeras le han preguntado: ¿Quiere algo, Don Diego? y él les contesta poniendo una manito detrás de la oreja para escuchar mejor: Yo no conozco a ningún ciego y ni se imaginan el ataque de risa que nos ha dado a Ron y a mí...
-Si, es bastante extraño - comentó Harry con ironía.
-Entonces Ron siguió en las mismas: Míralo Libby, me lo decía a cada rato hasta que le contesté: Es que si lo miro voy a soñar con ese viejito un mes entero - paró un poco para tomar aliento y seguir con su relato - . A los minutos, cuando se ha dado cuenta dónde estaba empieza a acosarme que se quería ir de allí, o sea, se olvidó del viejito y la cogió conmigo, pero en esas llega una doctora que comenzaba la guardia y le ha pegado un regaño como si de su santa madre se tratara, diciéndole: Ah, es que se quiere morir o qué. En cuanto salió la vieja, empieza a acosar para que le acelerara el goteo del suero y me tocó hacerlo, cosa que en cuanto la bolsa estuvo vacía se levantó y salió como si nada. Yo lo seguí antes que la doctora regaños estuviera por allí y de camino a casa le ha dado de nuevo... se puso tieso y respiraba con fuerza, yo le dije: Ay, no, Ron. Si te vas a morir hazlo de una vez, pero no me amagues... yo no quiero volver para que esa vieja me regañe
-¿Le dio otro ataque y no te devolviste? - le preguntó Hermione entre dientes.
-Si - reconoció Libby sin inmutarse - , pero tranquila que yo me las arreglé. Entre los medicamentos que compré habían cápsulas de potasio, pues le metí dos en la boca y me puse a tantear en el piso del jeep por si encontraba una botella de agua o algo... y preciso que la encuentro, se las pasó con agua y se le quitó. En cuanto llegamos lo primero que dijo fue: quiero mi cama y aquí estamos.
-¿Te dijeron algo tus abuelos cuando llegaron así? - le preguntó Harry, mientras Hermione evaluaba detenidamente a Ron.
-No, todavía están dormidos. El único despierto era Ephram, pero cuando llegamos ya había salido a trotar.
Harry entendió por qué Libby estaba tan tranquila, si sus abuelos la hubieran visto, seguramente habría tenido una discusión con ellos.
-Bueno, si me disculpan voy a seguir durmiendo - les dijo Libby como quien no quiere la cosa, acostándose nuevamente en la cama de Harry - . En una hora tengo que darle otra cápsula a Ron... Adiós.
-¿Te das cuenta de lo que pudo pasar? - le preguntó Hermione a Harry, saliendo de su habitación y caminando a la de ella - . Ron no se mide...
-Lo que me sorprende es que hayan tenido tanta suerte - reconoció Harry, abrió la puerta y le permitió el paso a Hermione - . En otras circunstancias esto pudo haber terminado peor... Pero Libby es muy recursiva ¿no te parece?
-Si... menos mal que estaba con ella.
James dormía placidamente en su cama, con la almohada de Bob Esponja tirada en el suelo. Sus padres se acercaron para observar cómo había amanecido después dela insolación del día anterior. Su piel lucía un color rosa pálido, la poción había hecho desaparecer los manchoncitos rojos que tenía esparcidos en sus brazos y al parecer, también el ardor. Hermione se acostó en la cama del medio, Harry también lo iba a hacer pero eran tan delgadas que dos personas en ella no cabían.
-Si quieres, acuéstate en la de Libby, así compensas - le dijo Hermione. Harry así lo hizo.
Su madre estaba a su lado, vestida de blanco y con unas hermosas flores en las manos. Estaban sentados sobre el muelle de un lago inmenso y muy azul. No hablaban nada, pero el silencio era lo suficientemente cómodo como para que Harry no se marchara. Hacía muchos meses que no soñaba con ella y no quería desaprovechar esa oportunidad que quizá, en unos meses más no se repetiría. Lily se levantó y Harry hizo lo mismo, le dio en sus manos el ramo de flores que sostenía y le sonrió a su hijo. Miró hacia un lado y le dijo sin dejar de sonreír:
-Alguien viene...
Una pequeña manito pasaba entre su indomable cabello. Harry abrió los ojos perezosamente y se encontró de cara a James, el niño tenía el cabello mojado y estaba vestido con su ropa muggle.
-Ya casi está el almuelzo - le comunicó él.
-¿Qué hora es? - preguntó Harry en un bostezo.
James se encogió de hombros.
-Es hola del hamble
Ron durmió hasta casi entrada la noche, así que a Harry le correspondió arreglar todas las cosas de su amigo para que no se quedara nada. Como casi nadie en la casa se dio cuenta de lo que había pasado con Ron, a excepción de Ephram que sospechaba lanzándole a su hermana miradas suspicaces, a ellos le pareció muy extraño que el pelirrojo durmiera tanto, Libby argumentó que estaba muy cansado porque bailaron toda la noche. La abuela Fiona sirvió la cena mucho más temprano que de costumbre, ya que sus invitados se marcharían a las nueve de la noche hora local. Después disfrutar las deliciosas crepas con carne que la abuela preparó (Ron se comió cinco), estuvieron listos para trasladarse.
-Muchas gracias por todo, señora Foyt - le dijo Hermione, estrechándole la mano - . Fue una estancia maravillosa.
-Cuando quieran vuelvan - repuso la abuela - . Es un lugar magnifico para los niños.
-Y para los grandes - murmuró Ron, mirando a todos lados con aire melancólico.
-Gracias por su hospitalidad - dijo Harry, estrechando la mano del abuelo David - . Hasta una próxima ocasión.
-Que así sea - comentó el abuelo con una sonrisa.
Libby se despidió de ambos, abrazándolos con fuerza. Le dio un beso en la mejilla a su abuela y le dijo algo al oído, a lo que la anciana respondió pegándole una palmada en el brazo y sonrojada. Eprham se quedaría una semana más, hasta que comenzara en nuevo trimestre en Chartlon.
Harry, Ron, Hermione, James con Crookshanks en brazos y Libby se reunieron en torno a un pañuelo verde neón que la chica había conjurado, a las afueras de la casa. Volvieron a despedirse de los abuelos, Eprham y Abba moviendo sus manos y segundos después fueron succionados por arte de magia. Un par de minutos después estaban reunidos en la sala de la casa de las chicas en New York.
-¿Qué hola es? - preguntó James en cuanto soltó a Crookshanks, por las ventanas de la sala se filtraba la luz del sol.
-Las siete de la mañana - contestó su madre, mirando el reloj sobre la chimenea.
-Cierto... estamos repitiendo el día - dijo Libby, dejándose caer sobre el sofá - . O sea que somos afortunados en vivirlo dos veces.
-¿Ah? - inquirió James confundidísimo.
Y mientras Libby le explicaba todo lo referente al cambio horario y que dónde estaban era 14 horas más adelantado que su casa, Ron fue derecho hasta la cocina para hurgarla y encontrar algo de comer. Hermione lo vio marcharse, desconcertada.
-Creo que programó su cuerpo para desayunar - le dijo Harry por lo bajo.
En cuanto organizaron sus cosas, las chicas sacaron todos los documentos relacionados con su trabajo, para revisarlos y que no les hiciera falta nada para la primera reunión del año en la revista La Transformación Moderna. Los chicos se dedicaron a tratar de ver televisión, ya que por la época del año la programación que ofrecían no era la mejor, James cayó profundamente dormido en el sofá, su cuerpo aún estaba acostumbrado al horario de Australia.
Para evitar que Hermione se preocupara por el almuerzo, Harry pidió comida a domicilio, aprovechando también que aquel día no nevaba, por lo tanto no tendría retraso en llegar.
-Está delicioso - comentó Hermione, que comía con mucho entusiasmo su porción de tacos.
-Ron, déjame uno con chiles - le dijo Libby cuando él estiraba la mano para coger otro.
-Espérate - repuso Ron, abriendo un poco el taco y evaluándolo detenidamente, lo volvió a cerrar y se lo metió a la boca - . Éste no es.
En cuanto él y Libby finalizaron con sus tacos (entre los dos se comieron más de la mitad), salieron disparados de la cocina, con el fin de no esforzar su brazo moviendo la varita para que se limpiara sola. Crookshanks también salió luego de comer su alimento especial.
-¡Iug! - exclamó James, sacándose de la boca un hilillo de queso.
-No tienes por qué hacerle el feo, James - le dijo Hermione con el ceño fruncido - . Y espero que con Lisa no hagas ese tipo de cosas.
-¿Lisa? - le preguntó Harry.
-La niñera - le explicó Hermione - . James reanuda clases la otra semana, y de aquí hasta el viernes se quedará solo en casa medio día porque Libby y yo trabajaremos, así que desde Australia contratamos una niñera para que lo cuidara en las mañanas. Además, como tendremos reuniones muy extensas para definir el programa del año, probablemente nos demoremos todo el día.
-Lisa me cae bien - comentó el niño con solemnidad - . Ella es buena conmigo.
-Qué te parece si lo llevo conmigo a Inglaterra por estos días - le propuso Harry.
Hermione lo observó detenidamente por encima de su vaso de soda.
-No sé - contestó ella en voz baja - . Como hace días me comentaste que te utilizaba para mi conveniencia.
-Sabes perfectamente que lo dije en un momento de ira - replicó Harry entre dientes.
-Puede ser - susurró Hermione distraídamente - . Pero lo dijiste y me ofendió muchísimo... ¿James, puedes dejarnos solos por favor?
El niño salió de la cocina, sin comprender porque lo habían echado de allí.
-Por tus comentarios impulsivos es que hemos tenido problemas, Harry - siguió Hermione, en cuanto James salió - . No te mides en lo que dices y no sé si te das cuenta que con ellos hieres susceptibilidades.
-¿Ah, si? - preguntó él entre dientes sin poderse contener - . Pues yo no soy el único que hiere susceptibilidades... Recuerdo muy bien el día siguiente al cumpleaños de James cuando me dijiste...
-Eso ya pasó, Harry - lo cortó Hermione, en tono aparentemente indiferente.
-Y creo que te estás demorando para decirle algo parecido hoy - terminó él.
-No pensaba hacerlo... - repuso ella - . ¿Sabes? Sí, será mejor que te lleves a James, así estaré más tranquila que él esté bajo tu cuidado que bajo el cuidado de alguien que no es de la familia.
-¿Y hasta cuando puedo estar con él? - preguntó Harry, contentísimo después que ella hubiera aceptado.
-Tráelo el sábado en la tarde... Es más, creo que con el horario de Inglaterra podrá acomodarse más fácilmente que con el de acá... ya sabes, para cuando comience a estudiar de nuevo.
-Pero son cinco días - se quejaba Libby cuando Harry le comunicó que se llevaría a James. Hermione estaba en la habitación del niño organizándole la ropa, aunque esta vez llevaría para el invierno.
-En los cuales estarán ocupadas... así que no molestes - le espetó Harry.
-Pero si tú también estarás ocupadísimo - objetó la chica, testaruda - . Tienes que ir a tus fisioterapias y eso ¿no?
-Lo llevaré conmigo.
-Los niños no deben estar en los hospitales...
-Es un consultorio particular - le aclaró Harry de manera cancina - , no un hospital.
-De todas maneras...
-Nada - la interrumpió Harry - no tendrás tiempo, así que no llores.
Libby lo miró con ganas de matarlo.
-Esto no se va a quedar así - lo amenazó ella. Harry puso los ojos en blanco ante lo intensa que estaba - . Ya veras... ¡me las pagarás!
-Que mujer tan obstinada y egoísta - murmuró Ron, negando con la cabeza.
-¡Cállate!... Estas de su parte, ¿no?
-Si - dijo Ron, con toda trranquilidad.
-Libby, ¡basta! - replicó Hermione con voz serena, ingresando en la sala con la mochila de James - . Harry y yo ya tomamos la decisión, no te agobies.
La chica se dejó caer sobre el sofá, indignadísima y se cruzó de brazos para manifestar su inconformidad. Los chicos se trasladaron a Inglaterra a los pocos minutos y nada más aparecerse en la casa el insistente ulular de las lechuzas los obligó a ingresar en la cocina. Hedwig y Pigwedgeon estaban encerradas en sus jaulas, furiosas y ya sin alimento y sin agua. En cuanto Ron les abrió la rejilla las lechuzas se fueron sobre él, picoteándolo con fuerza en la cabeza, aunque Pigwedgeon no tanto ya que se puso a dar tumbos alrededor de ella, feliz. Cuando Hedwig vio a Harry se abalanzó sobre su cabeza, picoteándolo a manera de reclamo por tantos días de encierro y olvido.
-Pero no podía dejarte afuera - protestaba él, tapándose la cabeza con las manos. James se reía - . Te morirías de frío. ¡Ron, has algo!
Su amigo, ya libre del ataque de las ofendidas lechuzas, les sirvió comida y agua y en cuanto vieron sus platitos llenos se olvidaron por completo de los adultos y salieron disparadas para llenar el estomago. Luego encendió la calefacción.
-Bueno, creo que es hora de irse a dormir - le dijo Harry a James, tomándolo de la mano para salir de la cocina - . Has dormido muy poco en las últimas horas.
-¿Qué holas son?
-Las ocho de la noche... - contestó él, y mientras pasaba por la mesa del teléfono, vio que la máquina contestadora indicaba 99 mensajes.
Al día siguiente Harry regresó a las fisioterapias con el doctor Morgan acompañado por James. Mientras realizaba sus ejercicios, el niño se la pasó dibujando en un pergamino que el doctor tan amablemente le regaló.
-¿Y su férula? - le preguntó el doctor cuando Harry levantaba pesas de siete quilos con ambas manos.
Él se limitó a abrir los ojos como platos, desde vísperas de año nuevo no se la había vuelto a poner.
-Me lo imaginé - comentó el doctor, sonriendo de manera sarcástica - . Las fiestas de fin de año la relegaron al cuarto de San Alejo.
-No es eso - se excusó Harry rápidamente - . Lo que ocurrió fue que estaba en una ciudad de clima cálido, y me estorbaba un poco...
-No tiene porque justificarse - lo cortó el doctor con amabilidad - , lo entiendo perfectamente. Pero su olvido alargará una semana más las sesiones de fisioterapia. Es más, como vamos tan avanzados, ya no tendrá que venir los fines de semana.
Durante el resto de la semana James acompañó a su padre a las sesiones, Hermione los llamaba todos los días después del medio día, justo antes de que ella saliera a trabajar y con las llamadas Libby aprovechaba para hablar con el niño, aunque por su falta de tiempo durante el día no podía hablar con Ron por el chat, cosa que el pelirrojo estaba completamente desprogramado.
En el amanecer del día sábado Harry volvió a soñar con su madre, diciéndole como última frase: alguien viene, justo antes de que James lo despertara zarandeándole un hombro levemente. Ese día lo pasaron solos ya que Ron se trasportó a La Madriguera para saludar a su familia y tener noticias de Fleur, que atravesaba los últimos días de su embarazo. Después de las seis de la tarde, Harry y James se trasladaron a New York y al llegar Libby casi tumba a James con un súper abrazo.
-¡Ay, me hiciste tanta falta! - exclamó ella, levantándolo en sus brazos y llevándolo a su habitación - . Tengo que mostrarte un poco de cosas que me han regalado estos días en el trabajo, están de lo mejor...
-¿Y qué tal tus fisioterapias? - le preguntó Hermione, indicándole que ingresaran a su habitación.
-Bueno, te había comentado que el doctor me aumentó una semana de fisioterapias por no usar la férula la semana pasada - le dijo Harry, siguiéndola - . Así que hasta dentro de dos semanas no descansaré de ella.
-¿Pero sientes alguna sensación extraña en el codo o todo está bien? - siguió Hermione, cerrando la puerta tras Harry.
-Pues yo creo que está bien porque ya no tengo dolores ni tirones - dijo Harry con sinceridad - , así que a lo mejor las fisioterapias son por prevención.
-¿Y ya hablaste con el capitán del equipo?
-No - contestó Harry con una sonrisa - . Voy a esperar hasta fin de mes para que no me presione.
Hermione se sentó en su cama y le indicó a Harry que hiciera lo mismo.
-Si, lo último que necesitas ahora es que te presionen... - comentó ella distraídamente.
-¿Qué es lo que te pasa? - le preguntó Harry, desde que había llegado se percató que Hermione estaba ausente.
-Nada del otro mundo, no te preocupes.
-Te conozco - insistió Harry - , algo tienes... Dímelo.
-Es que... - vaciló ella - no sé cómo lo vallas a tomar.
-No me asustes, Hermione. De qué se trata ¿Es sobre James?
-No, no te asustes, es lo que menos quiero - dijo ella con rapidez y mirándose las manos.
-¿Entonces? - preguntó Harry con impaciencia, no soportaba que lo hicieran esperar.
Hermione respiró hondo.
-No te asustes - repitió ella.
-Dímelo.
-Este... estoy embarazada - susurró ella.



Ya sé que desean acabar con mi existencia por la demora con la que subí este capítulo, pero a que no fue merecida la espera.

Les prometo que para el próximo no me demoraré tanto, pero es que últimamente he estado tan ocupadaque de pura chiripa encontré un poquito de tiempo para continuar.

Gracias a todos los que dejaron sus meHarry:nsajes.

*Harry: De verdad que te pusiste las pilas para dejar de primerito el review. Lo de poner a Ron un tanto mujeriego lo tomé directamente de los libro, porque él solo se fija en la belleza física que pueda tener una mujer (como lo hizo con Fleur y el rechazo de ir al baile con Eloise) así que lo pidía acomodar perfectamente para lo que ocurría en el capítulo anterior. Cuídate mucho.

*samtrom: Muchas gracias por tu mensaje. Espero que este capítulo te haya gustado tanto como el anterior.

*pipu: Tus deseos se cumplieron y pasaron más cosas entre Harry y Hermione, muchísimo más innovadoras que en el pasado, ¿no crees? Ron, pobresito, eso le pasa por beber y beber y no controlarse, que te sirva de ejemplo p'or si algun día te pegas una buena razca.

*magui:¿Ron con sobredosis? ¿Crees que es drogadicto? Como es tan sanito se le pasó la mano con el licor y allí están las consecuencias. Espero que hayas disfrutado de este capítulo sin apuros.

*la_chica_duende: ¿Este fict te sirve para escapar del estres de los estudios? gracias, es un honor para mi ser tan relajante. Qué comes que adivinas, aunque ya muchos sospechaban del embarazo de Hermione, pero habrá que esperar para saber qué será. La razón por la cual las escenas entre Harry y Hermione no fueron incluidas en el capítulo anterior fueron que era un episodio exclusivamente para que los chicos se diviertieran dejando a un lado los enredos amorosos de cada uno. ¿crees que desaprovecharían una noche de buena rumba? Todos quieren una personita como James en su vida, hasta yo, hay que esperar si a Dios le da por enviernos uno. Un beso.

*Jor: Si, Ron y Libby se descontrolaron bastante con la bebida, cual jovenes irresponsables (tal para cual como dice Hermione) pero te aseguro que con esta Ron tuvo para decir :No volveré a beber en mi vida. Muchas gracias por tu mensaje.

*Blanca: Te extrañaba, chica, ¿dánde andabas? Me alegro muchísimo que sigas leyendo la historia y que te aprendas los dialogos de memoria, aunque eso ya lo veo como demasiado fanatismo, de todas maneras muchísimas gracias por tu interes.

*María del Angel: Actualizo el fict más o menos cada quince días, a veces cada veinte como lo hice ahora, pero ten por seguro que no me paso del mes sin montar un capítulo , no me gusta hacer esperar a mis lectores. ¿Que no aparezca Estorbo? Pero si todos la adoramos, jajaja. Gracias por tu mensaje y cuídate.

*Cammilita: Bueno, Ron no se murió. Harry no se emborrachó porque le queda algo de sentido común en la cabeza y no reconoció a Hermione porque es hombre, los hombres son despistados y Harry Potter siempre lo ha sido. ¿Quieres que aparezca Estorbo? Tan linda, pronto, más pronto de lo que crees aparecerá de nuevo, hasta me da pesar con la pobre por lo que tiene que pasar. Siento la demora, de verdad, pero la falta de tiempo y de una PC a mano me impidió actualizar antes.

*Daisio_hyh: Tranqui, tranqui que Ron ya está de lo mejor. Siento la demora, para la próxima pe pondré las pilas y sacaré mas tiempito para actualizar.

*CrisHH: Que bien que lo del hermanito se quedó en tu cerebro, sino hubiera sido una pérdida invaluable de presentimiento y buen proceso de la información. ¿Cómo me aguanto las ganas de que pase algo entre Harry y Hermione? Bueno, para eso la historia tiene más personajes, para ocupar mi mente en algo diferente, no solo me tengo que centrar en escribir dándose besitos y esas cosas. Muchas gracias por el reEstoy muy bien, gracias. view.

*Hibari: Estoy muy bien, gracias. Me encantó escribir el capítulo anterior, desde que comencé con el fict lo tenía planeado y cuando por fin llegó el momento de escreibirlo me divertí muchísimo. Lo de los mariachis hubiera sido maravillosos si estuvieran en Mexico, pero Australia me daba un mejor clima para la época, así que los cabarets y el rock era lo mejor. En capítulos sigueintes habrán cosas de James que estoy segura, enamoraran mas a los lectores.

*ariana_potter: Si te imaginaste a Ron como yo me lo imaginé mientras lo escribía entonces te reiste de lo lindo. El pobre se pasó de copas, nuestro pelirrojo será un poquito mujeriego pero de bebedor no tenía mucha experiencia que digamos. Gracias por tu mensaje y un ebso.

*David: Gracias por decirme que escribo muy bien.No sabes lo que me facina que me digan que como me atreevo a dejar el capítulo así, lo hago para que el lector siga prendido a la historia, que le intrigue lo que puede pasar en el futuro. Claor que soy Bruja, gracias por la afirmación. Creiste mal al pensar que Hermione no estaba embarazada, y es que no me pude contener, lo siento. Espero que no me odies por eso.

*laura: La historia aún tiene algunos capítulos por mostrar ya que hay situaciones que no se han definido, pero para infortunio tuyo te puedo decir que falta poco, ya vamos en un poco mas de la mitad de la historia. Hermione no es fria con Harry, lo que pasa es que es una recentida y para que, pero la chica siempre ha sido muy orgullosa. Gracias por decirme que soy buena escritora y te recomendaría una historia muy tierna y divertida que hay en fanfiction.net, se llama el hurón negro y es 100% Harry/Hermione. Leo otras muy buenas también, pero esa en especial me arranca suspirosde ternura.

*alex: Claro que soy mala, pero tampoco perversa. Ron... ay, ese chico y sus locuras, lo que le pasó le servirá de lección para que no beba como loco. Gracias por tu mensaje y cuídate.

*Sirius_Potter: No te preocupes si no alcanzaste a dejar el review anterior, yo se que con un viaje de urgencias el acceso a internet se hace imposible. Bueno, como comprenderás según tu experiencia en tragos, Ron se deshidratá, un efecto de la bebida bastante común en alguien que no está acostumbrado a beber y mas el pelirrojo que le metió de todo a ese estómago. De ahora en adelante la csituación entre Harry y Hermione dará un giro radical, como comprenderas, así que no sufras por ellos. Un beso.

*marta: Pronto leeré tu fict, tengo que terminar de cuadrar mis horarios de trabajo así como el horario del ciber donde en estos momentos tengo acceso. Si, a Ron casi le da un coma etílico, jajaja, y la pobre Libby quedándose con él y aguantándose al viejito de al aldo. Gracias por tu prencia y suerte con tu fict.


Bueno, bueno, no me maten por la manera en que dejé este capítulo, sino, no sabrán qué será.

Los quiero mucho.

Darla Gilmore.23
EL GOLPE DE LA MONA




Harry sintió que sus pulmones se encogían y su garganta se transformaba en un árido desierto. De pronto su cabeza comenzó a dar vueltas y realizó un gran esfuerzo para no desfallecer. Un hijo, otro hijo, ¿en qué momento pasó?, ni siquiera había aprendido a ser un buen padre con James y ahora venía otro. Alguien viene... ¡el sueño con su madre!... fue casi igual cuando trataba de decirle por lo bajo que nacería James... por qué simplemente no le decía: vas a ser padre, Harry.
-Harry... di algo - le dijo la voz de Hermione desde muy lejos.
-¿Ah? - musitó él distraídamente.
-Necesito que me digas algo - repitió ella con voz un poco tensa - . Necesito saber...
-¿Pero, en qué momento...? En Australia, ¿cierto? - dijo Harry pensativamente e increíblemente sereno - . Eso fue hace pocos días y el hechizo que sirve para conocer el estado se realiza cuatro días después...
-No, no fue en Australia.
-¿Cómo? - preguntó Harry, como si de un golpe hubiera vuelto a la realidad.
-Fue... aquí - puntualizó Hermione, con una tensa sonrisa.
-Entonces desde hace mucho sabías...
-No - dijo ella con rapidez - , me enteré ayer.
-Entonces fue en Australia.
-Que no, Harry. El hechizo me indicó el tiempo de gestación, casi cinco semanas.
-¿Pero, cómo es eso? - preguntó Harry, levantándose de golpe - . ¿Cómo no te diste cuenta antes?
-Yo no pensaba angustiarme por un retraso que me da en ésta época del año - repuso ella - . En invierno siempre se me retraza la regla - le contó ante la mirada confundida de él.
-Claro... - murmuró él para si mismo, caminando por la habitación ante la atenta mirada de Hermione - , por eso mamá me lo decía... y mi papá ¿por qué no se apareció?... y Sirius... al menos hubiera sospechado algo... Es increíble que incluso después de muerto no sea considerado conmigo...
-Harry... ¿qué te pasa? - lo interrumpió Hermione, anonadada por todas las incongruencias que decía él.
-No te he contado - contestó él, sin dejar de pasearse por la habitación - . Después de enfrentarme a Voldemort soñé con mis padres y Sirius... ellos me dijeron que una persona nueva vendría a mi vida, pero no se explicaron bien. Semanas después te vi en aquel estacionamiento y bueno, el resto ya lo conoces.
-¿Tratas de decirme que intentaron comunicarte que serías padre? - le preguntó Hermione, muy sorprendida.
-Mas o menos - reconoció Harry - , no te digo que no se explicaron. Y en Australia soñé con mi madre, me decía que alguien venía... pero, no se me ocurrió que fuera otro hijo.
-Es increíble que se haya dado cuenta primero que nosotros - comentó Hermione, sobrecogida.
-Si... si - dijo él, luego se detuvo en seco y miró a Hermione - . Bien, alista tus cosas.
-¿Cómo?
-Si, las tuyas y las de James. Se vienes conmigo para Inglaterra - sentenció Harry.
-Pero... Harry.
-¿Qué? ¿qué te pasa?
-Harry... - dijo Hermione mirándolo a los ojos - . Yo aún no estoy preparada para vivir contigo.
Harry se quedó de piedra o peor, como si le hubiera caído un yunque encima.
-¿Qué? - inquirió él, sin dar crédito a lo que acababa de escuchar.
-Lo siento, pero...
-No quieres vivir conmigo... tenemos un hijo y viene otro en camino y ¿no quieres vivir conmigo?
-Harry, por favor, cálmate - le aconsejó ella, levantándose y caminando hacia él - . Para mi no es fácil, entiende.
-Y para mi qué, Hermione - le dijo él en voz alta - . Me dices que estás embarazada y resulta que no quieres que seamos una familia.
-Yo no he dicho eso - repuso ella con la voz tensa - . Por qué crees que te lo dije, yo no quiero cometer los errores del pasado, Harry. Solo te pido que me des tiempo para...
-¿Tiempo...? ¿tiempo? - la interrumpió con furia - . Te he dado tiempo suficiente, Hermione. Tú deberías estar en Inglaterra conmigo, con tus padres, no tienes nada que hacer aquí...
-Tengo mi vida aquí - argumentó ella, alejándose un poco de él - . Mi trabajo, la escuela de James...
-Esas cosas pueden reemplazarse, Hermione - objetó Harry bruscamente - . ¿Qué es lo que pretendes? ¿que siga visitándolos de vez en cuando? Y el bebé, ¿que lleve tu apellido y no el mío...? ¡Por favor!
-Vez... vez, por tu altanería y agresividad es que me largué en tus narices...
-Pues no hace falta que lo hagas - replicó Harry - , porque el que se larga soy yo.
Y sin decir una palabra más, pensó en su casa y desapareció.

Mientras realizaba la primera fisioterapia de la semana, Harry seguía con la cabeza en New York y en Hermione, pero principalmente en el nuevo bebé. ¿Cómo se le ocurría a ella decirle que no quería formar una familia? ¿qué pretendía? Ser de esas mujeres modernas que juran ser capaz de levantar a dos hijos sin la ayuda del padre, estando él dispuesto a hacerlo. Harry pensó en lo desagradecida que era Hermione al rechazar su proposición, a fin de cuentas en el mundo habían millones de mujeres que no contaban con el apoyo de un hombre y ella que si lo tenía no quería utilizarla.
Estando en casa, Ron notó algo extraño en él ya que desde que regresó de La Madriguera Harry a duras penas le decía algo.
-¿Ahora si me vas a contar qué demonios te pasa? - le preguntó el pelirrojo ese lunes en la tarde, después de propinarle una paliza en el videojuego La Pelea del Infierno.
Harry guardó silencio durante unos segundos, no estaba seguro de querer contarle lo ocurrido a su amigo.
-Vamos, Harry, no debe ser tan malo - insistió Ron.
-Hermione está embarazada - le soltó de inmediato.
-¿Qué? - exclamó Ron.
-Y quiere defenderse solita - concluyó Harry.
-¿Qué? - repitió el pelirrojo.
-Ya te imaginarás la que se armó.
-No me vas a decir que discutieron delante de James.
-No, estábamos a solas - aclaró Harry con rabia.
-Pero de todas maneras discutieron ¿no?
-Si - confirmó su amigo.
-¿Trataste de controlarte? - le preguntó Ron, temeroso.
-¿A qué te refieres con trataste de controlarte? - inquirió Harry.
-Me refiero a que no habrás sido agresivo en tus comentarios...
-Simplemente le dije lo que pensaba - lo interrumpió Harry.
Ron negó con la cabeza.
-Ella no tiene nada que hacer allá - continuó Harry, sin prestar atención a la reprobación de Ron - . Debería estar en éste país conmigo, con sus padres...
De pronto a Harry se le ocurrió una idea, algo que de haber realizado hace mucho tiempo quizá todo eso no estuviera ocurriendo.
-¡Sus padres! - exclamó Harry con entusiasmo.
-¿Qué con ellos? - preguntó Ron, sorprendido ante el cambio de actitud de Harry.
Pero Harry no contestó. Salió de la habitación de su amigo para buscarlos en la guía telefónica. Al no encontrarlos cayó en cuenta que debía hacerlo en la guía telefónica de Londres y como ya estaba oscureciendo, decidió hacerlo después de la sesión de fisioterapia, además de solicitarle la guía a la recepcionista del doctor o en otro caso pedirle la ayuda a él para que pudiera localizarlos ya que por pertenecer al gremio de la salud tendría mejor acceso a la información.
-Apellido Granger, ¿verdad? - anotó el doctor en su agenda, al día siguiente.
-Si, ellos son dentistas - le comentó Harry.
-¿Y piensa hacerse un trabajo dental con ellos?
-Claro - mintió él - , para mi y para mi hijo, nos lo recomendó un amigo muggle, pero él se ha marchado del país y no me dijo dónde podía localizarlos.
-Muy bien, Harry, en cuanto tenga los datos le avisaré.
-Gracias - le dijo Harry con sinceridad.
Durante el resto del día planificó qué era lo que les diría a los Granger. Lo primero que se le ocurrió fue disculparse por haber embarazado a Hermione hace más de cinco años, pero luego recapacitó y una disculpa en este caso no era necesaria, ya que a fin de cuentas él no se hizo cargo de James por decisión de ella. Antes de cenar llamó a su hijo para saber cómo estaba, afortunadamente cuando lo hizo el pequeño acababa de llegar de la escuela y le contó todas sus aventuras del día, inclusive los comentarios de sus amigos porque él había estado en tierras cálidas mientras ellos tenían que estar casi todo el día encerrados en casa por el frío, también habló con Hermione y le preguntó cómo se sentía, al ella decirle que estaba bien decidió dar por finalizada la conversación y le deseó un feliz día.
Estaba a punto de acostarse, eran casi las once de la noche cuando Ron tocó a su puerta.
-Harry... una llamada para ti - le dijo él, ingresando con el teléfono inalámbrico en la mano.
-Gracias, Ron... Alo.
-Harry, ¿cómo estas? Es el doctor Morgan.
-Muy bien, doctor, gracias ¿y usted?
-Bien, bien... llamaba para comunicarte que encontré la dirección del consultorio de los doctores Granger.
Harry pensó que el corazón se le paralizaba, por una parte esa era una gran noticia, pero por otra eso lo llevaría a darles la cara después de tanto tiempo.
-¿Y esa cara? - le preguntó Ron en tono burlón la mañana siguiente, cuando desayunaban y el pelirrojo leía la edición diaria de El Profeta.
-Creo que de ahora en adelante todo va a salir muy bien.
Ron lo miró con las cejas levantadas, esperando una explicación más precisa.
-No te conté que quería localizar a los padres de Hermione para hablar con ellos y decirles que van a ser abuelos de nuevo. El doctor Morgan me dio anoche la dirección y ahora voy a verlos. Le pedí al doctor que me diera el día libre.
-¡Estas loco! - exclamó su amigo, horrorizado - . ¿Qué pretendes? ¿qué te maten?
-No, Ron - contestó Harry con desdén - . Quiero que se enteren de lo que está haciendo Hermione, eso es todo.
Ron negó con la cabeza, ceñudo. Luego dejó el ejemplar de El Profeta sobre la mesa y salió de la cocina. Harry terminó con su desayuno a los pocos minutos ya que repitió doble porción, necesitaría de muchas energías para afrontar lo que le deparaba el día. Luego de cepillarse los dientes y coger las llaves de su auto abrió la puerta de su casa, al hacerlo se encontró de cara con Libby, que iba muy desgreñada, con un abrigo puesto y una cara de sueño espantosa.
-¿Qué haces aquí? - le preguntó Harry, sorprendido.
-Permíteme - dijo ella perezosamente.
Le quitó los lentes y PUM, de un puñetazo en la cara lo tumbó al suelo.
-¿Por qué demonios me pegas? - gruñó Harry, tapándose la cara con las manos.
-Por imbécil - contestó ella en un bostezo, ingresando a la casa y cerrando la puerta - . A ver, ¿qué es lo que pretendías hacer?
-Que te importa - le contestó Harry en tono altanero, levantándose.
-¿Querías ir a ponerle la queja a los padres de Hermione, no? - apuntó ella con mucho acierto, devolviéndole los lentes.
Harry la fulminó con la mirada. Al colocarse de nuevo los lentes volvió su vista hacia la escalera, especialmente hacia el pasillo, pensando en Ron. Allí estaba el pelirrojo que en cuanto vio a Harry se escondió.
-Ya te dije que no te metas.
Libby lo cogió de la manga de su chaqueta y con una fuerza impresionante para ser una mujer tan delgada lo llevó hasta la sala, dónde lo hizo sentar en un sofá, mientras ella lo hacia frente a él, pero sobre la mesa.
-¿Qué, de todas las cosas que te dijo Hermione, no entendiste? - le preguntó como si estuviera hablando con un oso de felpa.
-Lo entendí todo perfectamente.
-De ser así no me hubiera tenido que levantar a las dos de la mañana para venir a darte tu merecido.
-Eres una atrevida - le dijo Harry sin rodeos, estaba furioso - . ¿Con qué derecho vienes a pegarme?
-Te pego porque me da la gana - argumentó ella tranquilamente, parece que al estar con un sueño descomunal le impedía darse cuenta del insulto que le había dicho Harry - . Y para evitar que hagas una estupidez.
-Estupidez es lo que hace ella - vociferó Harry, señalando hacia la ventana, supuestamente en esa dirección estaba Estados Unidos.
-¿Y qué fue lo que te dijo, a ver?
-Que aún no estaba lista para vivir conmigo.
Libby lo miró con las cejas arqueadas, para después poner los ojos en blanco y negar con la cabeza.
-¿Qué parte de la frase no entendiste? - le preguntó ella, mirándolo con lástima.
Harry se quedó callado. Ante su silencio Libby continuó:
-Te voy a explicar, niño. Aún significa que ella lo ha pensado mucho y si te dice que no está lista es porque en sus planes está vivir contigo, pero todavía no - explicó ella como si fuera la cosa más obvia y sencilla del mundo.
-Eso no es cierto - le espetó Harry.
-Mira, niño - Harry se puso más furioso - . Hermione es una chica que los últimos años se esforzó muchísimo para sobrevivir en un país nuevo y desconocido. Si, yo la ayudé un poco, pero todo el trabajo lo hizo ella. Hizo milagros para dedicarle el tiempo suficiente a su hijo y no abandonarlo mientras trataba de salir adelante...
-Yo quería responder por James...
-No me interrumpas - le dijo ella echando chispas por los ojos - , no vez que se me va la paloma. Hermione aprendió y se acostumbró a vivir sola, sin un hombre a su lado, bueno, yo era el hombre gay de la casa, porque a mi me gustan los hombres, pero la cuestión es que ella nunca pensó que se volverían a ver... Y ahora, ocurre todo esto, hay un bebé en camino y es normal que ella lo piense dos veces antes de tomar una decisión tan importante. Ustedes no son las personas de antes, Harry. Cada uno ha vivido lo suyo y quizás sus experiencias de vida los haya hecho cambiar ¿y qué tal si no resulta? ¿y James? ¿qué pasa si se ilusiona con una familia y resulta que al final todo es un espejismo? Además, Hermione no le gusta depender de nadie y regresar aquí significaría estar inactiva durante mucho tiempo, sin un trabajo y esperando a que la panza le crezca y el bebé salga por ella.
Libby bostezó y se rascó los ojos, mientras Harry asimilaba toda la torrente de aclaraciones que ella le soltó.
-Mira, Harry, Hermione no le ha dicho nada a sus padres, ni a James, esperaba darles la noticia contigo, cuando se te pasara tu periodo de indignación e incomprensión, pero como te le ibas a adelantar pues... pum.
Harry la miró durante unos segundos y ella le sostuvo la mirada, aunque los ojos le pesaban bastante, estaba que se dormía.
-¿Cuándo te enteraste? - le preguntó él, un poco más sereno.
-Al rato que te marchaste. Imagínate, prefirió decirte primero a ti que a mí. Cuando ingresé a su habitación estaba muy triste y allí fue cuando me soltó la bomba... y se puso a llorar.
-No trates de hacerme sentir culpable - le reprochó Harry.
-Yo no trato de hacerte sentir culpable... es que tú eres culpable.
En ese momento Ron hizo su aparición en la sala, rojo como un tomate y no se atrevió a mirar a Harry. Libby seguía con cara de sueño y con la cabeza ladeada.
-Por qué no te acuestas a dormir un poco - le propuso Harry, ella lo miró con aprehensión - . No me moveré de aquí, lo juro.
Libby lo miró con los ojos entornados, o eso creyó Harry porque también parecía que los hubiera cerrado del todo.
-Voy a confiar en tu palabra... Y deberías hacerte algo en la nariz, la tienes un poquito roja.
Se levantó mientras Harry seguía sentado y sintiéndose sumamente minúsculo. Abrazó a Ron y le dijo:
-¿Dónde voy a dormir?
-Porque no duermes en mi cama - le propuso él, avanzando con ella y sin soltarla - . Ya está hecha pero te la preparo, mientras, yo veo un poco de tele.
-Bien, la tele me arrulla.
Harry se quedó toda la mañana allí sentado, analizando las palabras de Libby. Resultaba que Hermione en el fondo si quería vivir con él, pero por lo que pudo comprender, ella tenía miedo. Además, si vivía en Inglaterra posiblemente no tendría ningún trabajo y Hermione siempre ha sido una mujer independiente y fuerte, desde que era una niña. Lo otro era para darles la noticia a sus padres y a James, ella pensaba hacerlo en su compañía, eso quería decir que no pensaba alejarlo y que no rechazaba su apoyo. Cuando Harry volvió a la realidad lo hizo porque el estomago le rugió de hambre. Con mucha lentitud preparó un almuerzo sencillo y en cuanto estuvo listo Ron y Libby aparecieron en la cocina.
-Conste, no me fui - le dijo Harry a Libby de inmediato.
-Si, ya sé - contestó ella con una reluciente sonrisa. La dormidita le había servido muchísimo.
-¿Qué cocinaste? Tengo un hambre de miedo - dijo Ron, revisando las ollas que Harry había utilizado.
-¿Qué hora es? - preguntó Libby minutos después, cuando disfrutaban del pollo frito que Harry había cocinado.
-Dos con veinte - contestó éste, observando su reloj.
Libby se atragantó con la comida, Ron le dio unos golpecitos en la espalda para que le pasara.
-Se me olvidó... - susurró ella, después miró a Harry - . Hoy Hermione tiene su primer control.
-¿Qué?
-Si, en cuanto deje a James en la escuela va para allá... Y no vas a protestar porque no te dijo nada - le advirtió ella - , si estabas furioso.
Harry no comentó nada, en su lugar se levantó de la mesa, dejando a un lado su almuerzo y comenzó a buscar algo que le sirviera de prenda.
-Oye, ¿y no tenías que trabajar hoy? - le preguntó Ron a Libby.
-Si, pero no pasa nada si falto de vez en cuando. Además, con lo que me hicieron trabajar la semana pasada pues estoy pasando factura.
Un par de minutos después Harry se traslado a la casa de Hermione, apareciendo en la cocina. Crookshanks estaba en ella, tirado sobre el piso al lado del horno y en cuanto vio a Harry se acercó a él y se rascó en su pierna. Sin perder un segundo con el animal, Harry fue en busca de Hermione o James, tal vez aún no habían salido de casa. Al doblar en la sala e ir directo a sus habitaciones, se encontró con James, que lo recibió con un chillido.
-Hola - chilló el niño, lanzándose al cuello de Harry. Él se había agachado.
Cuando Hermione escuchó el chillido del niño salió como una flecha de su habitación, con el abrigo torcido y mal puesto.
-Ah, eres tú - dijo ella, más tranquila - . No vuelvas a gritas así, James.
-No, mami - repuso James mansamente, sin soltar a Harry.
-¿Y dónde está Libby? - preguntó ella, mirando hacia la puerta de su amiga.
Harry estuvo a punto de decirle que se encontraba en su casa, pero desistió porque además tendría que explicar las razones por las que ella estaba allí. Así que se limitó a encogerse de hombros, James lo imitó.
-Bueno, la veré en la tarde - comentó Hermione distraídamente, terminando de acomodarse el abrigo y colocándose un gorro - . ¿Todo listo, James?
-Si... - contestó, señalando su espalda, o mejor, su mochila.
-Bien, vamos.
Afuera la nieve inundaba los extremos de la calle, taponando los desagües. Hermione sacó de su bolsa las llaves de su auto, que estaba con una fina y delgada capa de nieve sobre él. Harry se ofreció a conducir.
-Si la maestla nos deja salil hoy - les contaba James mientras Harry conducía hacia la escuela - , voy a hacer muñecos de nieve.
Harry y Hermione se miraron y sonrieron. Cada vez la fluidez vocal de James iba aumentando.
-Haces uno muy grande - le dijo Harry, muy contento - . Pero Libby se pondrá furiosa - Y automáticamente se llevó la mano a la nariz.
-¿Qué ocurre? - le preguntó Hermione.
-Nada... solo me picó un poco la nariz.
Esperaron fuera del auto hasta que James ingresara en la escuela. Aunque no estaba haciendo mucho frío, todos iban muy bien abrigados. Un grupo de niños aparentemente de tercer grado pasó cerca de ellos, lanzándose bolas de nieve.
-Vamos - le dijo Harry con rapidez.
-Harry... - susurró Hermione tímidamente, cuando ambos estaban dentro del auto y sin encenderlo.
-Dime.
-Hoy tengo el primer control.
-¿Si? - dijo Harry, aparentemente sorpresivo.
-¿Quieres acompañarme?
Harry solo asintió.
-Y a cuál hospital vamos - dijo él cuando emprendieron marcha.
-A ninguno - Harry la miró - . Este primer control me lo va a realizar una bruja obstetra.
-¿Una, qué?
-Bruja obstetra - repitió ella - . Es como los ginecólogos muggles, pero es bruja.
-¿Y por qué no con un doctor muggle?
-Porque quiero saber ciertas cosas y a esta etapa del embarazo un médico muggle no me las puede decir.
-¿Y tu trabajo?
-Pedí el día libre... gira a la derecha.
Se dirigieron hasta un suburbio a las afueras de Queens, demorándose más de una hora en viajar. Las casas eran grandes y muy antiguas, la mayoría de ellas levantadas en ladrillo y tanto los techos y los jardines estaban cubiertos por una gruesa capa de nieve, dándoles un aspecto de casitas de chocolate glaseadas. Estacionaron frente a una de las casas más pequeñas que había en la zona, era de dos pisos y no tenía ningún aviso que anunciara que allí residía una bruja obstetra. Al llamar a la puerta un hombre muy pequeño los atendió.
-¿Diga?
-La señora Maecha, por favor - le dijo Hermione con timidez.
-¿Quién la solicita?
-Hermione Granger.
-Sigan y siéntense...
El pequeño hombre les indicó sentarse en la sala. Para ser una casa de bruja era bastante normal, los muebles eran iguales, tapizados en color blanco y con cojines en tonos tierra. La chimenea estaba encendida, así que Harry esperaba que en cualquier momento una cabeza apareciera por allí. También tenía cuadros y pudo distinguir a un par de ellos que se movían, pero en cuento los miraba con mayor detenimiento estos se quedaban congelados y sus ocupantes ponían caras de mojigatos. A los pocos minutos de esperar llegó a la sala una bruja de mediana edad, alta y negra, con un turbante en la cabeza adornado por una gema roja, vestida de jeans y un chal de lana entre los brazos, sonriéndoles ampliamente.
-Buenos días, bienvenidos - les dijo, realizándoles una suave reverencia con la cabeza - . Soy Madame Maecha. ¿En qué les puedo servir?
-Buenos días - dijo Hermione, levantándose - . Soy Hermione Granger y deseo que me consulte. Estoy embarazada.
-¡Oh, el milagro de la vida! - exclamó Madame Maecha en tono soñador - . ¿Y el joven es...?
-El padre - la interrumpió Hermione.
Madame Maecha volvió a hacerle una suave reverencia con la cabeza, como aprobando su presencia allí, de pronto se fijó en su cara y en su cicatriz para después abrir los ojos como platos.
-¡Por Changó...! si es Harry Potter
-Si, todos me dicen lo mismo - dijo Harry.
-Le rogaría, por favor, que fuera discreta con esto - le pidió Hermione.
-No te preocupes, querida. Si hay algo que hay que aprender de los medicuchos muggles es la ética profesional. Síganme, por favor.
Avanzaron con ella por la casa. Cuando subían por las escaleras los cuadros colgados a lo largo de ella señalaban a la pareja y cuchicheaban, la mayoría de ellos eran de magos y brujas negros, fumando tabaco. Uno gritó: Abajo Castro
-¿Es usted cubana? - le preguntó Harry.
-Cubana y balcera - dijo ella con orgullo - . Estaba muy pequeña cuando llegué a este país y mis padres no conocían nada de la magia... Hubieran esperado unos cuantos años más y les hubiera fabricado un traslador - agregó para si misma, mirando hacia el cielo.
-Pero, entonces... ¿en Cuba no hay escuelas de magia?
-Claro... que Castro no las conozca es diferente - le informó la bruja, ingresaron en la primera puerta que encontraron en el segundo piso - . Menos mal que a él le basta con los santeros.
-Pero ellos también son magos - dijo Harry.
-No - lo contradijo Madame Maecha con tranquilidad - . Son squibs que pueden hacer algunos conjuros sencillos y se han especializado en botánica, pero no pueden realizar un solo hechizo con una varita mágica. Muy bien, recuéstese en la camilla, por favor - le indicó a Hermione.
Hermione se quitó el abrigo y luego hizo lo que le indicaron, mientras Madame Maecha se subía su chal y sacaba del bolsillo de su jean su varita mágica.
-Tenga la amabilidad de desabrocharse el pantalón - le dijo a Hermione - y súbase un poco el suéter.
Bajó un poco el pantalón de la chica, hasta que el vientre le quedó por completo descubierto. Apuntó su varita sobre él murmurando:
-Imagen Gravidanza
De su varita salió una fina luz azul clara que atravesó el vientre de Hermione, segundos después del vientre de la chica salió la misma luz, formando una especia de pantalla de televisión de catorce pulgadas, en la que claramente se vio una especie de gusanito color beige, enroscado.
-¿Qué es eso? - preguntó Harry anonadado, sentándose al lado de Hermione y tomándole la mano.
-Es el embrión - contestó Madame Maecha, señalando la imagen con su varita.
-¡Tan grande! - exclamó Harry.
-No - repuso Madame Maecha, a punto de reírse por la ignorancia de Harry - . Está amplificado 1500 veces. En estos momentos el embrión es tan grande como un grano de arroz y no pesará más de cinco gramos. ¿Ven estos circulitos negros? - les preguntó a ambos, señalando con la punta de su varita una especie de cápsula negra ubicada en lo que parecía ser la cabeza - . Esos son los ojos.
-¿Será de ojos negros? - preguntó Harry.
-No se sabe - reconoció la bruja - , todos los embriones los tienen así, en un par de meses los cerrará y comenzará el desarrollo de sus nervios ópticos. Ahora, ¿ven estas cuatro protuberancias? - ellos asintieron cuando ella señaló cuatro palitos que salían del embrión, dos arriba y dos más abajo - . Esos serán los brazos y las piernas. Y por lo que veo, todo anda de maravilla.
Hermione apretó la mano de Harry, embargada de emoción.
-¿Y eso...? - preguntó él, emocionado, señalando una quinta protuberancia - . Eso es de un niño, ¿verdad?
-No.
-¿De una niña?
-Tampoco.
-¿Entonces? - preguntó él, confundidísimo.
-Eso será su órgano genital, puede ser tanto de niño como de niña - explicó Madame Maecha - . Por eso los médicos muggles solo pueden decir el género del feto a mitad del segundo trimestre, porque para esa etapa el órgano genital ya está completamente desarrollado y puede distinguirse externamente, o sea, a través de las ecografías.
-¿Tenemos que esperar tanto? - inquirió Harry.
-Para nada - repuso la bruja con una sonrisa - . El género del bebé se define después de la segunda semana de gestación, cuando los cromosomas X y Y se han fusionado y definen el sexo, el color de la piel, los ojos y el cabello, además de si será una persona alta o baja, de qué enfermedades padecerá, etc. Nosotros los brujos tenemos una gran ventaja sobre los muggles, porque después de la segunda semana de gestación, con un sencillo conjuro, podemos conocer si será niño o niña.
-Por eso te dije que quería venir donde ella - le susurró Hermione a Harry - . Para qué esperar cuatro meses más.
-Bueno, bueno - comentó la bruja, analizando nuevamente la imagen con su varita - . El tamaño es el ideal, anatómicamente no le hace falta nada, el corazón funciona con normalidad... Repito, todo está muy bien. Ahora vienen las recomendaciones: nada de esfuerzos físicos, creo que es bastante obvio. Nada de alimentos demasiado fríos o demasiado calientes...
-¿Por qué? - la interrumpió Harry.
-Porque en el momento de tener las contracciones no las soportaría - le explicó Madame Maecha - . Verá, las bebidas y alimentos fríos perjudican notablemente la matriz, enfriándola como es lógico. Al momento de dar a luz, las paredes de la matriz se encogen y por eso hay muchas mujeres que gritan como locas en las salas de parto, ellas no se cuidaron. Con las comidas muy calientes lo que ocurre es que puede alterar el comportamiento del feto. Bueno, siguiendo con las recomendaciones, es aconsejable que camine mucho, eso le ayudará a dar a luz más fácilmente porque dilatará con mayor rapidez, además que es un ejercicio excelente para oxigenar el corazón y por consiguiente, la sangre el bebé. Siguiendo con los alimentos, no es necesario que coma por dos o tres personas, bastará con que sepa distribuir bien las proteínas, minerales, calcio y vitaminas que necesita. Muchas mujeres creen que por estar embarazadas deben aumentar su ración de comida, por eso engordan hasta veinte kilos.
-¿Entonces, cuál es el peso ideal que debe subir Hermione? - le preguntó Harry.
-Lo normal serían ocho... pero si quiere subir hasta veinte, es asunto de ella.
Harry la miró con rapidez, negando con la cabeza, suplicante.
-Bueno - continuó la bruja - y lo que más les gusta a las parejas, pueden tener sexo las veces que quieran.
-¿Qué? - inquirieron ambos al unísono.
-No me digan que ustedes son de los que creen que la mujer embarazada tiene que quedarse con las ganas - les dijo Madame Maecha, sorprendida - . Porque ni siquiera los muggles se creen ese mito.
-¿Y eso no le hace daño al bebé? - le preguntó Harry, temeroso.
La bruja soltó una carcajada.
-Señor Potter, el bebé está resguardado en el útero - le explicó ella con una sonrisa - y ni siquiera el miembro más largo del mundo puede llegar al útero. Eso si, nada de practicar posiciones contorsionistas.
Volvió a tocar la imagen del embrión con su varita y ésta se esfumó, dejando un hilillo de humo en su lugar.
-Bueno, ¿quieren saber si será niño o niña?
Harry miró a Hermione y asintieron a la vez.
-Muy bien - Madame Maecha volvió a apuntar el vientre de Hermione con su varita - . Esto es muy sencillo, en cuento pronuncie el conjuro aparecerá un círculo sobre la zona, si es rojo sangre será niño y si es rosado será niña... Genere Riveli.
De inmediato, en la zona donde había apuntado la varita de la bruja apareció un círculo, casi del mismo tamaño de un galeón. Harry creyó que el tiempo se hacia eterno, no distinguía, ¿eso qué era: rojo o rosado?






Si, ya sé, soy mucha bruja... Darla volvió a hacerlo de nuevo, es que esta niña nunca aprende y en el fondo me gusta hacerlos sufir. Así que armen sus apuestas para adivinar si será niño o niña, plazo máximo dos semanas (que es cuando montaré el siguiente capítulo), mientras tanto no se coman las uñas y tomen té de valeriana para los nervios.

Muchas gracias a las personas que capítulo tras capítulo siguen con fidelidad esta historia y agradezco también a aquellos que se toman su tiempito y dejan un review.

*la_chica_duende: Si, fuiste la primera en dejar el review, ¡congratulation! Como tú misma lo afirmas, di muchas pistas sobre el embarazo de Hermione y trataba de maquillarlas con somentarios agenos a la situación, como por ejemplo cuando se comió los mariscos (ella sabía que le caerían mal, pero los antojos del embarazo, ya sabes), la mirada radeante comentario de la abuela de Libby (las viejitas si que se saben cuentos de esos), esas ganas que de un momento a otro le dieron por estar con Harry en Australia, etc. El romantisimo volverá pero sin la melosería de muchas parejas, ya sabes que son adultos y eso queda demaciado voleta (cursi) pero de todas maneras manifiestan su amor en palabras de apoyo y en lo que hará el uno por el otro de ahora en adelante. Espero que te haya ido bien en los examenes finales y un abrazo.

*Dama de Mirith: Muchas gracias por tu mensaje y gracias por aclarame lo de mandrosa. Espero que te haya gustado este capítulo y que sigas disfrutando de la historia.

*Jor: ¡SI! Fíjate como dejé el capítulo y este también, jajaja (risa de bruja) Creo que como dejé este ya te mueres del todo, pero no lo siento, me gusta mucho escribir así. Espero que para la próxima actualización hayas resusitado y puedas seguir leyendo. Cuídate.

*Harry: Tanta espera para llegar tarde..... Ay, Dios. bueno, creo que ahora si me gané el calificativo de bruja de parte tuya (no sé por qué antes no) y tendrás que esperar hasta el próximo para conocer si habrá hermanito o hermanita. De todas maneras te agradezco tu presencia en este book de mensajes. Un abrazo.

*Riley: Hola y muchas gracias por tu primer mensaje. Que bien que te esté gustando la historia, es un poco dificil que guste ya que H/Hr somos pocos, pero muy valientes, además que esta es una historia de una familia y el conflicto con Voldemort y mortífagos ya no aparece aquí. Bueno, este capítulo también lo dejé incompleto, apenas para recibir la bandada de mails bombas de todos ustedes.

*magui: Hola, si, tardo un poco porque mi acceso a internet está un poco restringido 8es que mientras no tengas una PC en casa la cosa se pone más lenta) pero trato de cumplir con la meta que me impuse de actualizar mínimo una vez al mes. Ron ya aprendió su lección y ahora lo pensará dos veces antes de volver a tomar de esa manera. Hermione de nuevo en embarazo (tan inteligente y no ocurrirsele protegerse con algo). Como te conté antes, la conexión a internet la tengo restringida (trabajo casi todo el día y en las noches llegó a mi casa a dormir) así que cuando ingreso lo hago de manera aleatoria (o sea, no tengo día definido). Un abrazo.

*Pipu Radcliffe: Para que veas, con este capítulo si me apuré un poquito más porque sé que se morían por las ganas de saber sobre la reacción de Harry y parece que te volví a dejar con las ganas... ¡Que bueno! Únete a la apuesta y dime si será niño o niña.

*David: Gracias, porque eres de los pocos que admitieron que la espera valió la pena. ¿Tienes la sospecha que será niña? Bueno, lo más seguro es que algunos se inclinarán por tu opción, para conocer la respuesta espera hasta el próximo capítulo. Como sospechabas la reacción de Harry no fue la más adecuada, menos el comentario de Hermione, pero la chica tiene tanto miendo que las cosas no funcionen que dijo esto. También te agradezco por omitir el reclamo por la demora del capítulo anterior y por esas palabras tan lindas sobre mi manera de escribir.

*Sanke: Primero que todo mis mas sinceras condolencias por el fallecimiento de tu abuelito, a mi sólo me queda una y la ciudo muchísimo. Lo otro es que espero que los examenes te hayan salido muy bien. En realidad extrañé tus comentarios en los tres capítulos anteriores, pero como me contaste causas de fuerza mayor impidieron tu presencia por estos lares. Sigo siendo igual de bruja que siempre y espero tu apuesta, pero eso si, nada de amenasas ok. Para inscibirte en el grupo de msn pues ya no hace falta ya que el fict está en versión original en fanfiction.net, pero de todas maneras vas a mi reseña aquí en esta página y aalí estará el link, te manda de una a la página del grupo y allí aparece una inscripción que dice: únete y listo. Un beso.

*CrisHH: ¿Te gusta que los deje en suspenso? Vaya, me resultaste masoquista. Como lo dices, para mi es complicado finalizar los capítulos tal cual los dejo ya que en ocaciones creo que se merecen un poquito más, pero si lo alargo se le pierde el interés a la continuación. La preocupación de Libby por Ron es de justificarse, claro, si la chica fue lo bastante irresponsable para beber como lo hizo (recordemos que casi acribilla a Harry y a Hermione con la mirada cuando pidieron el Vodka, todo para que ellos no se lo tomaran). Muchas gracias por tu mensaje y cuídate.

*Cammilita: Me imagino que la reacción de Harry no era la que esperabas, pero el pobre es tan inexperto y tiene tan poco tacto que va soltando las palabras así como así. Estorbo se enterará, claro, si ella se mete en todo lo concerniente en la vida de Harry, falta saber si le va a gustar, yo creo que no. A mi también me encantaría estar neuvamente en contacto contigo, pero ya sabes que mientras no esté en mi propia casa la cosa será diicil.

*Galacticus: Que bien que te haya gustado este fict que no tiene nada de accióbn (entiéndase lucha contra Voldemort y tontos secuaces). A tu pregunta, de si James conocería el pasado de harry la respuesta es si, en realidad él conoce algo gracias a las ranitas de chocolate (y a la madre de Libby quien era que se las leía y razón por la cual el niño se enteró de la existencia de Harry) pero está tan pequeñio que no puede alcanzar a comprender cual fue el papel de su padre en la comunidad mágica, cuando crezca lo entendrá. Muchas gracias por tu mensaje.

*Hermione_de_Potter: Eres una gran adivina para acertar con el estado de Hermione, aunque eres un tanto despistada para recordar la página. Estoy completamente segura que en estos momentos quieres borrarme de la faz de la tierra, pero si lo haces no podrás saber si será niño o niña, así que te tocó aguantar. JAJAJAJAJA. Un abrazo y gracias por tu mensaje.

*Alison: No te preocupes, Alison, créeme, yo sé lo que es tener a mano un ordenador que no ordena, ni navega, ni sirve para nada (el mío en más de una ocación me sacó canas verdes) A mi no me culpes por la salud de todos ustedes, si no son lo suficientemente fuertes para leer pues culpa mía no es, yo solo los dejo en suspenso para que les de un pre-infarto, no más. Un beso.

*Anonimo: Muchas gracias por tus palabras y tus ánimos. Sigue disfrutando de la historia que vienen cosas, diria yo, muy buenas y que muchos esperan. un beso.




Bueno, no siendo más me despido por ahora, no sin antes recordarles que hagan sus apuestas. Un beso a todos y recuerden que los quiero mucho.

Darla Gilmore.
24
EL NUEVO HÉROE




-¿Y bien? ¿Qué es? - preguntó Harry.
-¿No lo ve? - le preguntó Madame Maecha, sorprendida.
-No puedo distinguir - contestó Harry sinceramente. Debido a los nervios resultaba imposible diferenciar el rosado del rojo sangre.
-¿En serio? - dijo la bruja, a punto de reírse.
-Si - gruñó Harry - . Nos va a decir, sí o no.
Madame Maecha abrió los ojos, pero más que una señal de disgusto parecía ser una expresión de burla. Hermione le volvió a apretar la mano a Harry, para que se calmara.
-Estos padres modernos - murmuró la bruja para sí misma - . Es niña.

-¿No es maravilloso? - le preguntó Hermione una hora después.
Desde que la bruja les había confirmado el género del bebé no habían dejado de hablar del asunto. Incluso pasaron por alto los 27 galeones que tuvieron que pagar por la consulta.
-Más que maravilloso - repuso Harry con una sonrisa mientras conducía, Hermione buscaba algo en su bolsa - , es perfecto.
-Creo que es tiempo de decírselo a James - le dijo Hermione en voz baja, sacando su teléfono móvil - . Debemos ser muy delicados con esto.
-¿Por qué? No creo que con el niño haya problema.
-Era nuestro único hijo, Harry - le recordó Hermione - . ¿Cómo crees que se sentirá ahora que sepa que habrá un nuevo bebé en la familia?
-Desplazado... y celoso - contestó luego de pensarlo durante unos segundos.
-Si, por eso debemos hacerle ver lo que en realidad es éste bebé, una compañía y no una competencia.
Harry se mordió el labio inferior ante lo que le esperaba. ¿Cómo le harían saber a James que pronto tendría una hermanita y que no se sintiera rechazado ni amenazado?
-No te preocupes - lo animó Hermione, acariciando su mejilla - . Todo saldrá bien - Marcó un número telefónico y al esperar unos segundos y no recibir respuesta comentó -: Pero bueno, ¿dónde se metió Libby?
Siguieron recorriendo el condado durante mucho tiempo, Harry se metía por todas las calles bonitas que encontraba, para conocerlas y matar el tiempo, comentando animadamente todas las cosas que les había dicho Madame Maecha.
Antes de ir por el niño a la escuela, compraron un poco de comida para almorzar en la casa y así evitar que Hermione cocinara. Al ver a su hijo salir con sus compañeritos, riéndose y hablando animadamente a Harry se le revolvieron las tripas. Si era verdad lo que le insinuaba Hermione, que James podría sentirse incomodo y en cierto caso rechazar a su hermanita, la labor que le esperaba sería un poco complicada. Se imaginó la carita de su hijo replicando y reprochando atención cuando estuvieran pendientes de la bebé y no de él. Se lo imaginó mirándola con rencor y recelo, acostadita en su cuna. Robándole los juguetes o pegándole en la cabeza con un oso de felpa.
-Harry...
-¿Qué? - contestó él distraídamente.
-Arranca - le dijo Hermione.
Estaba tan absorto en sus pensamientos que no se fijó en qué momento los tres abordaron el automóvil.
-¿Vas a seguil viniendo pol mi todos los días? - le preguntó James con entusiasmo.
Harry y Hermione se miraron, un tanto serios.
-No - contestó Harry a su pesar, recordando que Hermione le había pedido tiempo para acomodarse a la situación - . Pero lo haré cada vez que pueda, lo prometo.
-Ah - se lamentó James con la voz apagada.
-¿Cómo estuvo tu día, cuéntanos? - le preguntó Hermione con rapidez, para que abandonara su triste expresión.
-Tanque...
-¿Tanque? - preguntaron Harry y Hermione a la vez.
-El hulón - aclaró James - . Se escapó de la jaula polque Jenny la dejó abielta, entonces tuvimos que suspendel la clase pala cogelo y no se peldiela del todo polque se muele de hamble pol ahí...
Hasta que llegaron a la casa de Hermione James siguió hablando de Tanque y de sus intentos por dejar regalitos por todo el salón de clases. Decidieron darle la noticia después de almorzar, para que de esa manera el niño se alimentara como es debido y no rechazara la comida en caso de armar una pataleta. Fueron hasta la sala, donde los tres se sentaron en el sofá, James en medio de sus padres.
-Vamos a decirte algo muy importante - comenzó Hermione, hablando con paciencia y una tranquilidad que Harry hubiera deseado tener.
-¿Ah, si? - preguntó el niño, mirándola primero a ella y luego a Harry.
-Si - confirmó su madre - ¿Sabes lo que eres para nosotros, verdad?
James negó con la cabeza, confundido.
-Eres nuestro orgullo, nuestro tesoro, lo más bello que hay en el mundo - le dijo ella.
-¿Lo soy?
-Claro que lo eres - le confirmó Harry, las manos le sudaban - . Desde que te vi por primera vez me identifiqué mucho contigo, incluso antes de saber que eras mi hijo. ¿Lo recuerdas?
-Más o menos...
-Bien, eso significa que el lugar que tienes en mi vida y en mi corazón nunca será desplazado ni reemplazado por nadie - continuó Harry, hablando con más confianza y convicción - y tampoco en el corazón de tu madre.
-Si viene otra persona - siguió Hermione - , ella jamás será una intrusa porque tú tienes tu lugar en esta casa y con nosotros, también con tu tía y tus abuelos...
-¿Y Ron también? - la interrumpió James.
-Y Ron también - afirmó ella con una sonrisa - . Lo que tu padre y yo queremos decirte es que...
-Eres un héroe - la interrumpió ésta vez Harry.
-¿Qué? - exclamó Hermione, sorprendida.
-Si, un héroe, ¿y sabes qué hacen los héroes? - le preguntó a James.
-¡Salvan al mundo! - exclamó el niño, levantando los brazos.
-Y protegen a la damisela - concluyó Harry.
-¿Cuál damisela? - preguntó James lleno de curiosidad.
-La damisela que pronto llegará a la casa - contestó Hermione, al comprender la intención de Harry - y que no somos ni tu tía ni yo.
-¿Y donde está? Hay que plotegela - preguntó, parándose de pronto sobre el sofá y mirando para todos los lados.
Harry lo cogió y lo sentó en su regazo.
-La damisela está aquí - le aclaró Hermione, tocándose el estomago con las manos.
James los miró a ambos sin entender muy bien lo que le querían decir.
-En unos cuantos meses tendrás una hermanita - le dijo Harry.
James abrió levemente la boca, sin apartar la vista de el estomago de su madre.
-¿Si?
-Si, y ella te quiere mucho, más que a nada en el mundo - susurró Hermione acariciándole la cara - y sabe que contigo se sentirá segura y amada, porque eres el mayor y el hermano mayor es...
-¡EL HÉROE! - exclamó James, levantando nuevamente los brazos.
-Bueno, si, el héroe - aceptó Hermione sin dejar de sonreír. James había aumentado otra palabra a su renovado vocabulario.
-Y me imagino que le enseñarás a ver Bob Esponja - observó Harry.
-¿Puedo? - preguntó James, abriendo notablemente los ojos. Tanto Harry como Hermione asintieron - ¡Si! ¡Bob Esponja!... ¿Y cuándo llega?
-En agosto - contestó Hermione.
-¿Y cuándo es agosto?
-Todavía falta mucho para agosto - repuso Harry.
-¿Y qué voy a hacer hasta entonces?
-Nada - dijo Hermione, después se corrigió - : La tarea.
-Hoy no tengo - repuso James distraídamente - , glacias a Tanque.
-Tendré que hablar con la madre de Tanque... - comentó Hermione, observando a su hijo con suspicacia. James se limitó a encogerse de hombros.
Harry concluyó que todo había resultado muchísimo más sencillo de lo que se imaginó, hasta en sus más optimistas especulaciones no se esperaba un resultado tan positivo. Sin duda alguna él y Hermione hacían un gran equipo. Durante el resto de la tarde Harry se quedó acompañándolos, viendo a James dibujar mamarrachos con la estupenda caja de colores y pinturas que Ron le regaló en Navidad, Hermione se limitó a examinar unos documentos que le llegaron vía lechuza, aparentemente de la redacción de la revista y en todo ese tiempo Libby no se apareció. Solo lo hizo hasta que cayó la noche, antes de que James se alistara para ir a la cama.
-¡Llegó la reina! - anunció ella, entrando por la puerta principal.
-Hay otla leina - le aclaró James con solemnidad.
-¿Quién está usurpando mi lugar? - le preguntó ella, aparentemente ofendida.
-¿Ah? - balbuceó James.
-¿Quién es? - redujo ella el comentario.
-La damisela...
-¿Cuál damisela? - le preguntó Libby, extrañada.
-Mi hermanita.
Libby gritó o más bien chilló. Cargó a James con tanta rapidez que el niño no se dio cuenta en que momento estaba siendo apachurrado por los brazos de la chica.
-Tu quinta palabra con ere... - dijo ella, maravillada.
-Séptima - murmuró Harry.
-¿Cómo? - inquirió Libby, sin soltar a James.
-Quinta - intervino Hermione con rapidez - . ¿Y dónde estuviste todo el día?
-En la calle - se limitó a decir ella con una reluciente sonrisa, se sentó en el sofá con James en su regazo - . Conque es niña... ¡que emoción!
-Si, nos lo confirmó Madame Maecha ésta mañana - le informó Hermione - , Harry me acompañó.
-Tan bonito - comentó Libby como quien no quiere la cosa - . Y qué, ¿cómo se llamará?
Harry y Hermione se miraron.
-No hemos pensado en eso aún - admitió Harry.
-Se llama hermanita - intervino James, tirando del abrigo de su tía.
Libby volvió a chillar y abrazar al niño, mientras él hacía mala cara por estar siendo apachurrado con tanta frecuencia.
-Bueno, hay tiempo suficiente para pensar en un nombre ¿no? - dijo Libby. James se aplastaba el cabello con ambas manos, mirándola como si estuviera completamente chiflada - . Pero si deciden más rápido mejor, así la bebé se acostumbrará a su nombre desde antes de nacer y eso desarrollará con más rapidez su inteligencia.
Hermione la miró con las cejas levantadas.
-No solo veo NBC - argumentó Libby - , también veo Discovery Healt.
-Libby tiene razón - le dijo Hermione a Harry - , es bueno ir pensando en un nombre para la niña. Yo buscaré en los libros de magia que tengo en el sótano unos cuantos de brujas que hayan sido importantes para la historia de la magia, o creadoras de conjuros y hechizos, también de aquellas que hayan luchado por los derechos de las criaturas mágicas...
Libby dio un gran bostezo y se rascó los ojos. Dejó a James en el sofá y se levantó.
-Bueno, ahí se ven... tengo sueño - les dijo, saliendo de la sala - . Buenas noches.
-Es hora que tú también te vallas a dormir, James - dijo Hermione, mirando su reloj. Era las ocho de la noche.
-Si, el héroe necesita dormir - dijo James con solemnidad.
-¿Escuché algo? - preguntó Libby a lo lejos.
-Nada - gritó Hermione con rapidez. Si Libby se daba cuenta que James decía otra palabra con ere, podría el grito en el cielo.
-Evanesco - murmuró Harry, apuntando con su varita a todas las cosas que James esparció sobre la mesa de la sala para dibujar.
James se durmió con mucha rapidez, nada más se puso el pijama y se arropó bien en su cama y quedó fundido.
-Estuvo muy bien lo del héroe - le dijo Hermione, apagando la luz de la lámpara del niño.
-Se me ocurrió a última hora - reconoció Harry, saliendo de la habitación - . A los niños les gusta ser héroes, ¿no?
-A todos - repuso Hermione, cerrando la puerta - . ¿Pero si James se vuelve sobre protector con la niña? Ya viste cómo era Ron con Ginny en el colegio.
Harry la miró durante unos segundos, ¿y si eso resultaba?
-No... - vaciló él - ¿o si?
-Habrá que trabajar en eso - dijo Hermione, encogiéndose de hombros.
-Hermione... quería pedirte disculpas por lo que te dije la semana pasada - le dijo Harry en voz baja - , yo...
-No creas, Harry - lo interrumpió ella, también en voz baja - , entiendo perfectamente tu actitud. Esperas cosas de mí que aún no puedo darte y te sientes frustrado por eso, lo único que te pido, por favor, es que me des tiempo. Y no te preocupes, no pienso alejarte de esta bebé como te alejé de James, yo no vuelvo a cometer ese error.
Harry intempestivamente la abrazó.
-No solo por la actitud que tuve contigo la semana pasada te pido perdón - dijo él susurrándole al oído, sin soltarla - . También te pido perdón por lo agresivo que fui en aquel estacionamiento, cuando estabas esperando a James - Tomó aire para organizar mejor sus palabras. Hermione permanecía callada, abrazándolo con fuerza - , el impulso que tuve me hizo obrar de una manera insensata y un poco cruel, que te asustó y te obligó a desaparecer en mis narices...
-Eso ya hace parte del pasado, Harry.
-Pero es algo que siempre tuve entre pecho y espalda... - repuso Harry - , y estoy seguro que a ti también.
Hermione guardó silencio, Harry sabía lo que significaba. Le dio un delicado beso en la mejilla para después mirarse.
-Es hora de irme - le susurró a Hermione, ella asintió - . Que duermas bien.
Se dieron un corto beso y luego repitieron el abrazo. Al separarse se miraron a los ojos, ambos se sonrieron con serenidad, Hermione tomó la mano de Harry e ingresaron en su habitación. Al cerrar la puerta volvieron a abrazarse apoyándose en ella y el beso que se dieron ya no fue corto ni tierno, sino largo y romántico. Hermione acarició el pecho de Harry, desabotonando poco a poco la chaqueta de éste.
-Quédate conmigo esta noche - le dijo ella en susurró, sin apenas despegar los labios.
Poco a poco cada uno fue despojando de las prendas al otro. Resultaba muy extraño que lo hicieran en una especie de cámara lenta, sin afanes, como disfrutando pacientemente con cada contacto y cada caricia que se daban. [...]

Hermione alargó su mano hasta el reloj despertador y lo programó, después se volvió a Harry con una espléndida sonrisa.
-Ves, no pasó nada - le dijo ella, apoyándose sobre su codo derecho.
-Discúlpame por mi ignorancia - repuso Harry, pasando sus dedos entre la melena de Hermione, las raíces de su cabello estaba húmedas.
-Hay que dejar a un lado esos temores, Harry - observó ella mientras sus dedos recorrían con lentitud las cicatrices que Harry tenía en el torso - , si nos dejamos intimidar por esos mitos, nuestra vida íntima será un fiasco.
-Eso es lo que menos quiero - comentó él con una sonrisa. Hermione también sonrió.
Luego de tomar aire por unos minutos volvieron a repetir su entrega para después quedar profundamente dormidos.
El sonido de una alarma logró que despertara, pero sin abrir los ojos, segundos después alguien le zarandeaba suavemente el hombro, llamando su nombre:
-Harry, despierta.
-¡Que! - gruñó él perezosamente, dándose la vuelta para que lo dejaran en paz.
-Ya es hora...
-¿De qué?
-De que te vallas.
Esa frase hizo que se despertara completamente de golpe.
-¿Cómo? - preguntó Harry, incorporándose. Aún estaba oscuro.
-Tienes que ir a tu fisioterapia - aclaró Hermione.
Harry dirigió su vista hasta el reloj despertador, pese a que no tenía puestos los lentes pudo distinguir un número luminoso, el 125.
-Son la una de la mañana, Hermione - replicó Harry con desdén.
-Súmale seis horas - argumentó ella - . Así que tendrás que ir a tu casa a bañarte, cambiarte de ropa y prepararte para tu sesión.
Harry la miró con los ojos entornados durante unos segundos, ¿cómo se le ocurría despertarlo a la una de la mañana para una estúpida sesión de fisioterapia?
-No querrás que te aumenten las semanas de recuperación, ¿verdad? - siguió ella, en un tono de voz bastante acusador.
-No, suficiente tengo con la que me adicionaron.
Hermione volvió a acostarse en la cama, arropándose completamente para seguir durmiendo con el delicioso frío, mientras Harry se enredaba con las prendas de ella esparcidas por el suelo tratando de localizar las suyas a oscuras. Ella encendió la lamparita de su mesa de noche para que Harry pudiera vestirse con más acierto, le pasó los lentes y así pudo localizar sus cosas con mayor suerte. Cuando estuvo completamente vestido tomó la media que no se había puesto para conjurarla y regresar a su casa, pero antes se acercó a Hermione y le dio un suave beso en los labios.
-Nos vemos después - le susurró al oído.
-Llámame en cuanto salgas.

-Muy bien, Harry - le decía el doctor Morgan esa mañana, estaba por finalizar la tormentosa sesión - . La tensión que su codo puede soportar está muy cerca de la que estaba acostumbrado anteriormente, eso es una maravilla.
Harry a duras penas sabía lo que estaba levantando y movilizando de un lado para otro, como había estado tantas horas despierto y había dormido poquísimas, el sueño estaba por vencerlo. Ni siquiera el baño que se había dado en su casa antes de ir a la consulta logró espantar su cansancio.
-¿Entonces para la próxima semana finalizamos? - preguntó Harry, evitando con todas sus fuerzas bostezar.
-Por supuesto - dijo el doctor Morgan con entusiasmo - . Tuvo mucha suerte con las pociones que le envió mi abuela, gracias a ellas su recuperación fue más rápida y eficaz... Pero aún me preguntó por qué lo habrá hecho - agregó de manera pensativa, mirando hacia el techo.
Harry se encogió de hombros, no le interesaba explicarle a su doctor, a esas horas de la mañana y con semejante sueño, las verdaderas razones por las cuales su abuela había sido tan amable con él.
Al salir del consultorio y desearle los buenos días a la recepcionista, Harry vio al señor Burke, el director de la revista La Transformación Moderna. Aún iba en muletas y su pierna estaba protegida por una férula.
-¡Qué tal, señor Potter! - lo saludó con entusiasmo.
-Muy bien, gracias, ¿y usted?
-Mejor de lo que quisiera - contestó el señor Burke con pesar.
Harry recordó que él deseaba por todos los medios recuperarse en el mayor tiempo posible, entonces se le ocurrió una idea.
-Me gustaría hablar con usted en privado - le dijo Harry.
-Claro, por qué no va a la redacción de la revista mañana en la tarde - repuso el señor Burke - , a eso de las tres.
-¿Y dónde queda la redacción?
-En el callejón Diagon, por supuesto, local 105.
Nada más en regresar a su casa se metió en su cama, arropándose cómodamente. Ron ingresó en su habitación, sentándose a su lado y zarandeándole el hombro para hablar con él antes que se durmiera.
-¿Cómo te fue? - le preguntó su amigo, muerto de curiosidad - . Cuéntamelo todo.
-No me fastidies, Ro