Doble Venganza - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

1. LA PELEA

¿Cómo alguien podía ser tan mezquino? ¿Hasta dónde llegaba su crueldad? Una cosa eran las peleas, las palabras hirientes, las miradas asesinas y hasta los maleficios; pero jugar con los sentimientos de una persona, hasta el punto al que había llegado, eso ya era demasiado


Pero, ¿cómo había empezado todo?

Harry Potter, Hermione Granger y Ron Weasley se sentaban a la mesa de Gryffindor en el Gran Comedor, al igual que hacían cada día. Era la hora de la comida y todos parecían tener mucha hambre. Ron, como de costumbre, devoraba todo lo que se ponía a su alcance, con un deleite indescriptible y unas ansias tan grandes que hacían que, unos asientos más allá, varios nerviosos alumnos de primero lo observaran con la boca abierta.
Hermione no había dicho media palabra desde que se habían sentado. Parecía tener una inusual prisa por acabar. Harry la miraba entre asombrado y divertido; y sus sospechas se confirmaron cuando, apenas quince minutos después, Hermione se levantó y les anunció que se iba a la biblioteca.

- Te jufo que cada año eftá maf
- Ron tragó ruidosamente - más rara. ¡Hace sólo dos semanas que empezamos las clases y ya no sale de la biblioteca! Hasta echo de menos sus aburridos discursos acerca de la peddo.
- ¿En serio? - preguntó Harry, levantando una ceja.
- Bueno, tal vez eso no
¡pero no me negarás que está rara!

Cuando ya prácticamente todo el mundo había salido del Gran Comedor, Ron y Harry se dirigieron cansinamente hacia la puerta. El pelirrojo se daba palmadas a la altura del estómago, satisfecho, hasta que, como si volviera de un sueño, miró a su amigo con una expresión de disgusto en la cara.

- ¡Oh, no! Ahora aguantar a Snape dos horas. Ya es casi insoportable por la mañana, pero después de comer


Harry no respondió. Pociones era la asignatura que más odiaba (a pesar de que unas cuantas se disputaban el puesto), aunque sospechaba que ese sentimiento se debía al escaso aprecio que le tenía al profesor. Había días en que le apetecía meterle una cola de lagartija por la ganchuda y desproporcionada nariz, y aprovechar esa distracción para ahogarlo en su caldero. Sonrió imaginándose la situación. Tan inmerso estaba en esos profundos pensamientos, que no advirtió la llegada de Hermione, que con aspecto de estar muy ajetreada, se les unió cuando estaban casi en frente de la mazmorra donde se impartían las clases. Todos lo de Slytherin se encontraban ya allí.

Por desgracia, muy pronto comprobaron que el profesor no estaba precisamente de buen humor, lo que anunciaba sin lugar a dudas una horrible clase para los de Gryffindor, y previsiblemente una considerable pérdida de puntos. Y no se equivocaban: en menos de media hora, Snape ya les había arrebatado treinta puntos (la mitad de ellos por culpa de Harry y Ron, aunque lo de culpa no estaba del todo claro). Lo peor, sin duda, ya no era que les quitara puntos sin motivos sólidos, sino que Snape ignoraba deliberadamente los logros de Hermione, que había sido la única de la clase capaz de elaborar correctamente la poción desequilibrante, así como de enumerar todos y cada uno de los efectos que producía, incluidas las sutiles diferencias entre hombres y mujeres.
Al salir de clase la chica estaba que reventaba de rabia, así que no fue nada extraño lo que sucedió a continuación.

Malfoy esperó a que se hubieran alejado unos cuantos pasillos de las mazmorras para gritarle, con su sarcástica voz:

- ¿Qué, Granger, asombrada de que un profesor no admire tu increíble capacidad para ser una irritante sabelotodo?

Hermione ni siquiera se dio la vuelta para contestar.

- Más asombrada estoy de que tú puedas hablar y caminar al mismo tiempo. Siempre me pareció sorprendente que no tropieces cuando abres tu sucia bocaza.

Ya habían llegado al vestíbulo, y toda la gente que había allí rió al oír el comentario. Malfoy se ruborizó perceptiblemente, pero se repuso de inmediato:

- ¡Cómo te atreves, maldita sangre sucia!

Esta vez la joven sí que se dio la vuelta
.
- Puedes insultarme todo lo que quieras, Malfoy, pero prefiero ser una sangre sucia a un niñato imbécil y engreído como tú.
- No se te ocurra hablarme en ese tono - dijo alzando la voz. Crabbe y Goyle se aproximaron a Malfoy, respaldándolo.

Hermione sonrió al ver el gesto y se dirigió al que estaba más cerca de ella.

- Reconozco que has hecho un buen trabajo, Crabbe. Nunca había visto un hurón mejor amaestrado. Quizá peca de cobarde, pero
¡qué se le va a hacer!

Se volvieron a oír risas alrededor mientras la chica se daba la vuelta, dispuesta a irse. Draco le gritó, con voz temblorosa y cargada de ira.

- ¡Te arrepentirás de tus palabras, sangre sucia! Un día haré que te las tragues.

Hermione se giró con rapidez, sacando su varita y apuntando con ella al cuello de Malfoy.

- ¿Me estás amenazando? - la furia que transmitía su mirada era tal que parecía que el Slytherin se iba a echar a llorar. - Como puedes ver, yo no te tengo miedo. Dudo que tú puedas decir lo mismo.

Un minuto después, Hermione, acompañada de sus amigos, salía del castillo en dirección a los jardines. Sin embargo, los estudiantes que abarrotaban el vestíbulo y que habían sido testigos de toda la escena, no se movieron. Murmuraban y se reían, mirando a Draco, el cual se había quedado inmóvil, allí plantado, rojo de rabia, impotencia y vergüenza.

Cuando por fin se decidió a moverse, se dirigió apresuradamente a la sala común de Slytherin, sin dejar de murmurar en voz baja te arrepentirás de esto, sí, sangre sucia, ya lo verás. Sentía un intenso ardor en las mejillas. Sabelotodo - Granger lo había humillado delante de medio colegio, y de una forma tan dolorosa, que estaba seguro de que jamás se le iba a borrar de la memoria. Y por desgracia, temía que los demás estudiantes tan poco lo iban a olvidar así como así. Tenía que planear una forma de devolverle la jugarreta, de dejarla tan en ridículo que no se atreviera ni a ir a sus clases, que le doliera tanto que se pasara un mes llorando
El problema era cómo.
COMIENZA LA VENGANZA

Le llevó más de una semana idear el modo más cruel para vengarse de ella. En realidad, todo se formó gracias a una sugerencia de Goyle, que parecía tener su cerebro mucho más despierto que en todo el resto de su vida. Aún así, opinando que era con diferencia la mejor forma de devolverle la profunda humillación que había sufrido, no se atrevía a ponerla en práctica. Sobre el papel, todo se veía muy sencillo; pero a la hora de la verdad, sabía que era casi imposible que esa chica, con la que llevaba peleándose desde el primer día de colegio, pudiera confiar siquiera un poco en él.

Días después, quiso la casualidad o el destino, que se encontraran a solas. Malfoy estaba en la lechucería, mirando como el silencio de la noche se veía roto por el ruido de decenas de lechuzas que iban a cazar. La puerta se abrió de repente, sobresaltándolo. Cuando se volvió para ver quién llegaba, le dio un vuelco al corazón. No podía haber deseado una oportunidad mejor.

- ¿Qué haces a estas horas aquí? Son casi las nueve, ¿no deberías estar en tu sala común? - le preguntó a la recién llegada, tratando por todos los medios de que su voz no sonara acusadora.
- Me acabo de acordar de que tengo que enviar una carta y no quería esperar a mañana porque
¡pero bueno! ¿qué hago dándote explicaciones? ¡te podría preguntar yo lo mismo! - Hermione parecía bastante irritada.
- Bueno, tampoco hace falta que te pongas así, ¡sólo era una pregunta! - dijo Malfoy, dibujando una sonrisa conciliadora.

La chica lo miró atentamente, como evaluándolo, mientras ataba el mensaje a la pata de Hedwig, la hermosa lechuza blanca de Harry. ¿Qué mosca le habrá picado para portarse como una persona normal?, se preguntó.

- Es la lechuza de Potter, ¿no? - Hermione, que la llevaba sobre su hombro, se retiró unos pasos hacia atrás. ¿Sería posible que tratara de hacerle daño al ave? A Malfoy no se le escapó esa actitud de defensa - ¿Qué ocurre? ¿Me tienes miedo? - preguntó muy sorprendido.
- Sabes perfectamente que no - respondió cansinamente, mientras soltaba a Hedwig por una ventana alejada del chico.

A pesar de su respuesta, había algo que la inquietaba. No sabía por qué, pero no le hacía ninguna gracia estar a solas con Malfoy, y lo que menos le gustaba era esa extraña actitud, aparentemente amable. Presentía que algo malo estaba tramando, así que sintió un impulso enorme de largarse cuanto antes de allí.

- ¿Ya te vas? - le preguntó el chico, cuando ya estaba alcanzando la puerta. Había un deje de desesperación en su voz. Desde luego, todo aquello se estaba volviendo cada vez más raro.
- Como tú mismo has dicho, son casi las nueve. Harías bien en irte tú también.
- Bueno, ya
es que
había pensado que podíamos hablar un poco.

Hermione abrió tanto los ojos que parecía que se le fueran a salir de la órbita. Durante el poco tiempo que llevaba allí, había tenido la sensación de que algo no iba bien, pero esas últimas palabras le demostraban que, efectivamente, las cosas no podían ir peor. ¿Qué narices pretendía Malfoy? ¿Qué quería hacerle? O acaso, ¿estaba tratando de distraerla? ¿de qué? Todas esas preguntas pasaron por su cabeza en menos de un segundo. Abrió la puerta con rapidez, y susurró adiós. Lo había dicho tan bajo que no creyó que él la hubiera oído.

Todo había ocurrido tan rápido que el chico tardó unos instantes en asimilar que estaba de nuevo solo.

- ¡Mierda! - se dijo - Lo he estropeado todo.

Si en algún momento llegó a pensar que podía ser fácil acercarse a ella, esa esperanza se había desvanecido. Por supuesto, esperaba que a Hermione le sorprendiera el repentino cambio de actitud, lo malo era que parecía más asustada que sorprendida.

Malfoy salió furioso de la lechucería. Faltaban dos minutos para las nueve, pero no le importó en absoluto. Aunque echara a correr, no podría llegar antes de la hora señalada, porque aún estaba en un pasillo de la séptima planta.
¡Cómo he podido ser tan idiota!, se dijo mientras golpeaba una pared. ¿Cómo se supone que va a confiar en mí, si no es capaz de estar cinco minutos a solas conmigo? ¡Necesito ayuda!, pero ¿de quién?. Mientras estaba dando vueltas, cavilando sobre cómo podría conseguir acercarse a ella sin levantar sospechas, se percató de que había aparecido una puerta frente a él. Paró en seco y la miró asombrado. Estaba completamente seguro de que hacía unos segundos, la pared estaba perfectamente lisa. Lleno de curiosidad, giró el pomo de la puerta y la abrió lentamente. Lo que vio lo dejó sin palabras, pero, sin imaginar cómo, supo que lo que había ahí dentro le ayudaría con su problema.

Pasó horas dentro de aquella sala tan extraña. Prefirió no arriesgarse a salir hasta bien entrada la madrugada, para asegurarse de que Filch u otro profesor no lo descubrieran merodeando por el castillo a esas horas tan poco adecuadas. Sin embargo, esa no era su única preocupación. Desde que vio la puerta supo que aquel lugar no era como las demás dependencias del castillo. De algún modo que no llegaba a comprender, parecía hecho especialmente para él y para su situación actual, y temía que si lo abandonaba, no pudiera regresar. Cuando se decidió por fin a volver a su sala común, tomó los pergaminos en los que había estado escribiendo y varios objetos de tamaños y pesos muy variados. Aspiró hondo y salió de la estancia. Inmediatamente, la puerta se desvaneció ante sus ojos. Dejó sus pertenencias en el suelo y trató de recordar qué había hecho antes para que la sala le permitiera la entrada. Estaba enfadado porque Hermione había huido de él y trataba de idear una forma de acercarse a ella sin que sospechara. Se quedó mirando fijamente el lugar donde segundos antes se encontraba la puerta. Estuvo un par de minutos así, sin hacer nada, hasta que se dio cuenta de que parecía un idiota. Esa no era la forma. Se cabreó y golpeó con fuerza en la pared, pero con eso sólo consiguió que los puños le dolieran terriblemente. Tal vez sólo se abra a una hora concreta, pensó, pero se dio cuenta de que eso no tenía mucho sentido. Si fuera a medianoche, o a mediodía, todavía parecía un poco más lógico
Entonces una idea le vino a la mente. Se preguntó cómo no se había dado cuenta antes. ¡La primera vez estaba caminando! Paseó a lo largo del pasillo, concentrándose en su deseo, hasta que vio aparecer de nuevo la entrada. ¡No cabía en sí de gozo! Intrigado, volvió a abrir la puerta, para ver si había cambiado algo. Ciertamente, estaba muy similar, aunque no tenía mucho tiempo de asegurarse. Si quería descansar algo, tenía que volver inmediatamente a su habitación. Bajó corriendo sin parar, con el corazón palpitándole con fuerza, por la emoción de haber descubierto un secreto, y a la vez, avanzado en aquel plan que tantos quebraderos de cabeza le estaba dando.
UN MENSAJE INESPERADO

Hermione estaba estudiando en la biblioteca. Se sentía muy cansada y los ojos le escocían muchísimo, pero no quería parar. Este año no sólo quería sacar buenas notas, deseaba aprender cosas útiles para su futuro. Le preocupaba no haber decidido aún a qué dedicar su vida, qué carrera estudiar, qué trabajo le atraía más
No es que no tuviera tiempo para escogerlo, pero temía que no hacerlo pronto era como admitir que no estaba muy segura de la calidad de vida que iba a llevar. ¿Temía en serio que Lord Voldemort se hiciera con el poder y reinara el caos en el mundo mágico? ¿O acaso no esperaba salir viva de la guerra que se avecinaba? Suspiró, y se recostó sobre la mesa, para descansar la vista unos momentos. Se masajeó con suavidad los párpados y trató de respirar relajadamente. Un desagradable escalofrío le recorrió la espalda, y alzó la cabeza, alerta. Estaba segura de que, sólo unos segundos antes, alguien la estaba observando. Miró en todas direcciones, pero estaba sola. No se oía ningún ruido en toda la biblioteca, así que se convenció de que se lo había imaginado, y se dispuso a continuar con la lectura de un libro sobre Defensa Contra las Artes Oscuras. Entonces vio un trozo de pergamino doblado sobre la mesa, cerca de su brazo derecho. Lo tomó con cautela y lo desdobló. Cuando leyó lo que ponía, se quedó de piedra. Durante unos instantes creyó que estaba soñando, así que se pellizcó ligeramente para asegurarse de que estaba completamente despierta.

"Te vi un punto y, flotando ante mis ojos,
La imagen de tus ojos se quedó,
Como la mancha oscura, orlada de fuego,
Que flota y ciega, si se mira al sol.

Adondequiera que la vista fijo,
Torno a ver tus pupilas llamear;
Mas no te encuentro a ti; que es tu mirada:
Unos ojos, los tuyos, nada más.

De mi alcoba en el ángulo los miro
Desasidos fantásticos lucir:
Cuando duermo los siento que se ciernen,
De par en par abiertos sobre mí.

Yo sé que hay fuegos fatuos en la noche,
Llevan al caminante a perecer:
Yo me siento arrastrado por tus ojos,
Pero a dónde me arrastran, no lo sé.

Hermione, desde que clavaste tus ojos en los míos no he podido dejar de verlos allá donde vaya. No sé que me está ocurriendo, pero siento que como esto siga así voy a enloquecer. Nunca había sentido nada parecido, y ni siquiera estoy seguro de si hago bien en confesártelo. No espero que tú me correspondas, porque sé que eso es prácticamente imposible. Me conformo poder admirarte en silencio, y recordarte en la soledad de mis noches, a la espera de que estos sentimientos terminen por desvanecerse."

La chica se quedó tan impactada con lo que acababa de leer, que supo que no podría concentrarse más. Recogió sus cosas y se encaminó a la sala común de Gryffindor. Al llegar allí, saludó con la mano a Harry y Ron, y se dirigió como una exhalación a su habitación. Ni siquiera regañó a sus amigos por estar jugando al ajedrez mágico en lugar de hacer sus deberes.
Una vez dentro de su cuarto, se aseguró de que estaba sola. Las cortinas de las camas adoseladas estaban recogidas, permitiéndole ver que no había nadie acostado. Abrió la puerta del baño, para cerciorarse de que ninguna de sus compañeras estaba allí. Sólo entonces se atrevió a sacar el papel del bolsillo de su túnica. Lo primero que se le ocurrió es que era una broma, aunque no se imaginara quién podía ser el autor o autora, pero inmediatamente lo descartó. Quienquiera que lo hubiese escrito, estaba en la biblioteca, observándola, acechándola, concretó para sí con desagrado. Si alguien le quería gastar una broma bastaba con enviarle una lechuza anónima, lo cual era mucho más seguro si tratabas de que no descubrieran tu identidad. Ella podría haberlo visto, de haber levantado la cabeza a tiempo. Estudió detenidamente la escritura, pero no reconoció la letra. Por otra parte, era lógico, ya que si ella escribiera algo así, trataría de cambiar su letra para no ser reconocida. Al pensar esto, le vino a la mente una idea. Sacó su varita y murmuró:

- ¡Specialis revelio! - golpeó con suavidad el trozo de pergamino, pero no apareció nada escrito. - Era de esperar - comentó en voz alta - Si se ha tomado tantas molestias en no darse a conocer, no iba a dejar escapar un detalle tan tonto.
- ¿Estás hablando sola? - preguntó una voz jocosa.

Hermione dio un respingo y levantó la vista, no sin antes ocultar el pergamino bajo la almohada.

- ¡Parvati! Me has asustado

- Lo siento, no era mi intención. Por cierto, ¿has visto a Lavender? No está en la sala común.

La chica la miró extrañada. ¿Parvati preguntándole por Lavender? ¡Si parecían siamesas! Iban a las mismas clases, hacían los deberes juntas, se acostaban a la misma hora
Se preguntó a qué se debía esa separación tan rara, pero decidió no hundir el dedo en la llaga. Lo más seguro es que se hubieran peleado, así que optó por encogerse de hombros y fingir que no había notado la voz preocupada de su compañera de cuarto.

- No, no la he visto. Pero he pasado el día en la biblioteca y luego he venido directa para aquí, no me he cruzado con mucha gente. Quizá está enviando una carta.
- Sí, quizá
- apoyó pensativa.
- Voy a darme una ducha antes de acostarme. ¡Estoy tan cansada!
- Ah, de acuerdo - Parvati pareció salir de su ensimismamiento y le dirigió una sonrisa nerviosa. - Yo aún tengo que terminar la redacción de Astronomía. Trataré de no hacer ruido cuando llegue. Buenas noches.
- Hasta mañana - se despidió Hermione, que ya estaba entrando en el baño.





Nota: El poema es de Gustavo Adolfo Bécquer, concretamente la rima XIV.
OTRO POEMA

- Ron, ¿qué te ocurre hoy? Casi no has desayunado - preguntó Harry, incrédulo.

Su amigo siempre había sido bastante transparente, así que no le costaba averiguar cuándo estaba preocupado o disgustado, pues generalmente adquiría una apariencia melancólica y se encontraba como ido. Pero aquel día se alarmó bastante. Una cosa es que estuviera un poco triste, que se podía achacar a cosas de la edad, pero que Ron perdiera el apetito solía ser signo de gravedad.

- Es que
- comenzó el pelirrojo, titubeante - No, no es nada - concluyó, arrepintiéndose de haber abierto la boca.
- Vamos, Ron, ¿qué te pasa? ¿te duele algo? ¿estás preocupado por algún motivo?
- ¿Prometes no reírte? - preguntó enrojeciendo.
- Por supuesto.

A Harry no le gustaba hacer promesas de ese tipo, especialmente tratándose de Ron, pues nunca podías saber a qué atenerte. Inspiró profundamente, para tratar de controlar la risa si ésta acudía.

- Verás, mañana son las pruebas para el equipo de quidditch y he pensado que
- miró a un lado y a otro, como si fuera a desvelarle a Harry el secreto mejor guardado del universo, y completó, en un susurro apenas audible - he pensado presentarme al puesto de guardián.

Harry lo miró sorprendido. Estuvo a punto de preguntarle: ¿Eso es todo? ¿Ése es tu terrible secreto?, pero se contuvo. Su amigo malinterpretó su gesto.

- Vale, ya puedes reírte.
- No, Ron, no me voy a reír. Pero, ¿es eso lo que te tiene así?
- Sí, verás, es que estoy un poco nervioso - esbozó una sonrisa tímida. - ¿Entonces no te parece mal?
- ¡Estás loco! ¡Es una idea fantástica! ¡Me encantará tenerte en el equipo!
- ¡Ey, no cantes victoria tan pronto! No soy muy bueno, ¿sabes? Pero quiero intentarlo. Por probar


Hermione se acercó con paso firme y se sentó entre ellos.

- ¡Uf! ¡Menudo día! ¿eh? Pociones, doble clase de Transformaciones, Aritmancia y Runas

- Eso te pasa por apuntarte a tantas asignaturas - expresó Ron - Nosotros tenemos una tarde bastante tranquila. Al menos podremos echar un sueñecito en Adivinación.
- ¡Oye, Hermione! ¿Sabes que Ron
?

Harry se detuvo, porque el pelirrojo negó firmemente con la cabeza y le dirigió una mirada suplicante. La chica lo miró inquisitivamente, extrañada por la interrupción.

- ¿Ron, qué?
- Ron y yo vamos a ir esta tarde a ver a Hagrid. ¿Quieres venir?

Su amigo se llevó una mano a la frente y Harry dedujo que pretendía entrenar toda la tarde para estar mejor preparado para la prueba. Trató de pensar en algo, desesperado: ya no sabía cómo salir de aquel embrollo.

- ¡Ah, es verdad! Tú tienes Runas Antiguas.
- Bueno, sí, pero si me esperáis

- Lo siento, Hermione, pero ya le dijimos que iríamos al salir de Adivinación. Creo que nos quiere mostrar su nueva adquisición.

Eso bastó para que Hermione no insistiera. Tratándose de Hagrid era mejor no formarse ideas sobre animales inofensivos y de apariencia agradable.

Terminaron de desayunar en completo silencio, y después se levantaron para ir a la primera clase del día. Cuando llegaron a las mazmorras, Harry se apartó un poco de la fila, aprovechando que Hermione estaba entretenida charlando con Neville, y agarró a Ron por el brazo, alejándolo con él.

- ¿Por qué no querías que le dijera nada?
- Me da vergüenza. ¿Y si no me eligen? Prefiero que no sepa nada de la prueba, así, si me dicen que no me quieren en el equipo, no será tan humillante.
- ¿Quieres que vuele un rato contigo?
- ¿Harías eso, Harry? - preguntó con los ojos brillantes. - Te estaría eternamente agradecido.
- De acuerdo, entonces. Cuando salgamos de Adivinación, vamos a la torre, buscamos las escobas y directos al campo.


Eran las cinco de la tarde cuando Hermione Granger entró en la biblioteca. Como era de esperar a esas alturas de curso, ésta estaba completamente vacía. Buscó un lugar semioculto entre las estanterías cargadas de libros y depositó sus objetos personales en la mesa. Se encaminó directa a la sección de Runas Antiguas y miró durante largo rato varias obras. Finalmente, se decidió por dos de ellas, que parecían los más adecuadas y regresó a su sitio.
No pudo reprimir una exclamación de sorpresa al ver que sobre los libros que había dejado allí había un pergamino perfectamente doblado que antes no estaba. Se sentó, y casi sin respiración, abrió un libro y colocó el pergamino, ya desdoblado, sobre él. No quería que nadie viera que lo estaba leyendo.

"Si al mecer las azules campanillas
De tu balcón,
Crees que suspirando pasa el viento
Murmurador,
Sabe que oculto entre las verdes hojas,
Suspiro yo.

Si al resonar confuso a tus espaldas
Vago rumor,
Crees que por tu nombre te ha llamado
Lejana voz,
Sabe que entre las sombras que te cercan,
Te llamo yo.

Si te turba medroso en la alta noche
Tu corazón,
Al sentir en tus labios un aliento
Abrasador,
Sabe que, aunque invisible, al lado tuyo,
Respiro yo.

Como ves, mi querida Hermione, me ha sido imposible olvidarte, como hace días te aseguré que iba a tratar de lograr. Aún no sé qué voy a hacer con estos sentimientos, pero tal vez un día no muy lejano, me atreva a mirarte a los ojos y confesártelo todo. Hasta que ese día llegue, seguiré suspirando por ti."

A pesar que el poema sonaba muy bien, una desagradable sensación la invadió por completo. Probablemente no lo habría escrito la persona que le dirigía las cartas, pero lo que era seguro es que se identificaba con él, y había partes que no la agradaban. Aunque no podía precisar por qué, todo le sonaba a obsesión, a vigilancia, a espionaje, en definitiva, a amor enfermizo
y eso podía resultar peligroso.





Nota: este poema es también de Gustavo Adolfo Bécquer. En este caso, la rima XVI. Tal vez sea necesario aclarar que no comparto la opinión de Hermione (ella es muy susceptible XD), porque hay que tener en cuenta la época en que fue escrito (siglo XIX, dentro del movimiento literario conocido como Romanticismo). En este período, era común retratar un tipo de amor apasionado, obsesivo y desesperado.
EL PRÉSTAMO

Una tarde más, como tantas otras, Hermione se encontraba en la biblioteca. Ya había terminado sus deberes de Defensa Contra las Artes Oscuras, y se entretenía leyendo el libro que había utilizado para completar la redacción. No le apetecía mucho ir a la Sala Común, porque sabía que Ron y Harry habían estado remoloneando todo el día y que le pedirían que los ayudase. Y ayudar, para ellos, significa copiar, pensó un tanto molesta. Al final siempre terminaba cediendo, pero esta vez se había propuesto hacerlos sufrir un poco. Aún les quedaba todo el domingo para siquiera fingir que lo habían intentado.

La puerta de entrada chirrió, y la chica levantó la vista. Sin embargo, el lugar donde se encontraba estaba muy resguardado y no pudo ver a quien entró. Se concentró de nuevo en la lectura, ignorando al recién llegado. Unos minutos después, una voz a sus espaldas la sobresaltó.

- ¡Con razón no podía encontrarlo! Debí suponer que lo tenías tú - sólo una persona arrastraba de tal modo las palabras, y ella habría reconocido esa voz en cualquier parte.
- Malfoy
- suspiró Hermione - ¿Qué quieres?
- Tan directa como siempre, Granger - contestó con sarcasmo. - Eso está bien, me ahorra discursos innecesarios. Necesito ese libro.

Malfoy señaló con la cabeza el libro que estaba leyendo la Gryffindor., y extendió levemente el brazo, como si fuera a arrebatárselo. Hermione posó sus manos sobre él, a modo de protección.

- Vuelve más tarde - le dijo con arrogancia.
- No puedo, lo necesito ahora.
- ¿No ves que lo estoy usando yo? Cuando termine con él, lo dejaré en su estante.
- Ya has acabado la redacción para Jenkins - observó Malfoy.

Había un pergamino sobre la mesa, y se veía claramente que la redacción ya estaba pasada a limpio. Además, estaba firmado en la parte inferior, lo que indicaba que no tenía intención de continuarla.

- ¿Y eso qué tiene que ver? Cada uno utiliza los libros para lo que quiere. No hay ninguna obligación de devolverlos cuando se acaban las tareas.
- No estoy hablando de obligaciones, te lo estoy pidiendo como un favor. Tengo que terminar hoy.

A pesar de la sorpresa que le causó el oír a Malfoy pidiéndole algo tan calmadamente, y además, por favor, añadió mentalmente, no tenía ganas de ceder. Si hubiese sido cualquier otra persona
pero a él no le haría un favor jamás.

- Hazlo mañana - repuso tranquilamente, y se dispuso a continuar leyendo, como si nadie la hubiese interrumpido.
- Mañana se celebran las pruebas para el equipo de quidditch, y tengo que estar presente. Nos pasaremos la mayor parte del día entrenando.
- No me importa, no es problema mío. Es más, me parece absurdo permitir que un estúpido deporte rija tu vida. ¡Pero allá tú!

El Slytherin la miró como si hubiese dicho una blasfemia. ¡Llamar al quidditch un deporte estúpido! Eso sólo se le podía ocurrir a una sangre-sucia-irritante-e-insufrible-comelibros Respiró profundamente, tratando de controlarse.

- Me pregunto si les dirás lo mismo a tus amiguitos cuando vuelvan de las pruebas de selección. ¡Seguro que el pobretón de Weasley te tuvo que oír cuando te enteraste de que iba a apuntarse con el cararajada!
- ¿Qué has dicho? - preguntó asombrada.
- ¿No lo sabías? - Malfoy se rió burlonamente - Vaya, parece ser que no te lo cuentan todo, ¿eh?
- Claro que lo sabía, idiota, lo que me preguntaba es por qué tú también estás enterado.
- Los vi salir del castillo con sus escobas. Weasley estaba más amarillo que si se hubiera tragado moco de gusarajo. - Volvió a reír. - Pero basta de hablar de ellos y préstame el libro.
- Ya te he dicho que no, búscate otro.
- No hay más ejemplares. Necesito precisamente ese y tú lo sabes. Cuando acabe la redacción te lo devuelvo y por mí como si lo lees de cabo a rabo.
- ¡Déjame ya, Malfoy, no me vas a convencer! - replicó enfadándose. - ¿Sabes? A veces no todo en esta vida se tiene que amoldar a ti, Draco Malfoy.

Malfoy ya empezaba a cabrearse. Había tratado de ser civilizado con ella, y no le hacía caso. Parecía que sólo lo iba a entender por las malas. Estuvo a punto de sacar su varita y amenazarla con ella, pero entonces recordó que tenía un plan que llevar a cabo, así que moduló su voz, para decir con tono firme, aunque calmado:

- Por favor, Granger, te lo estoy pidiendo amablemente. ¿Tanto te cuesta ayudar a los demás?
- No me cuesta nada ayudar a la gente, pero eso, lamentablemente, te excluye a ti. ¿Cuándo me has hecho un favor tú a mí? Si no me hubieses insultado todos estos años, probablemente te lo habría entregado nada más que me lo pidieras. Pero creo que resulta evidente que si no lo he hecho ya, no pienso hacerlo.
- En eso te equivocas.

Por un momento, Hermione pensó que iba a amenazarla o algo peor. Metió disimuladamente una mano en su bolsillo, donde tenía la varita, y se preparó para cualquier cosa. Cualquiera, menos lo que estaba a punto de oír.

- Te propongo un trato - vio la cara de incredulidad de la chica, y siguió: - te prestaré algo que creo que puede interesarte. Favor por favor, y así estaremos en paz. Ya no podrás decir más que nunca he hecho nada por ti.
- No creo que tengas nada que me interese.
- Te equivocas de nuevo, Granger.

Malfoy parecía estar disfrutando enormemente con la situación. Posó su mochila sobre el banco en el que estaba sentada la chica, y la abrió. Sacó un libro de tapas negras, bastante grueso y se lo extendió. Hermione lo miró confundida, pero lo tomó entre sus manos. La encuadernación era de lujo, sin ninguna duda, e incluso tenía unos ribeteados en oro. Lo abrió y miró la primera página, donde estaba el título.

- Contraembrujos avanzados para las maldiciones más peligrosas, por Martin Leuchester Edición ilustrada y explicada, dirigida especialmente para aurores. ¡Madre mía! ¡Es uno de los mejores libros de Defensa Contra las Artes Oscuras que existen! Pero hace años que no se edita
¿cómo lo has conseguido?
- Eso es lo de menos. ¿Lo quieres o no?
- ¿Me estás hablando en serio? - a Hermione le brillaban tanto los ojos, que el chico pensó que iba a ponerse a llorar de la emoción.
- Ya te lo he dicho, será un trato justo. Tú dejas que termine mi redacción y yo te presto este libro hasta el sábado que viene. Sólo una semana, recuérdalo. Yo creo que soy más que generoso, ¿no te parece?

Hermione se apresuró a cerrar el libro que quería Malfoy y se lo entregó inmediatamente. El Slytherin le dirigió una sonrisa, difícil de descifrar, y luego la señaló con un dedo blanco y alargado.

- Más te vale que lo cuides bien, Granger. Como le hagas un solo arañazo
¡Y no se te ocurra enseñárselo a nadie!

La muchacha parecía ofendida por el comentario. Un libro así
¡jamás dejaría que le pasara algo! ¡Lo defendería con su vida si fuera necesario! Vale, quizás esto era un poco exagerado, pero se aproximaba bastante a lo que ella estaba pensando en esos momentos.

- Descuida, lo trataré con el máximo cuidado posible.
- Eso espero. Hasta luego, Granger. Nos vemos el sábado aquí, a la misma hora.


Cuando Malfoy se fue, no pudo reprimir un grito de júbilo. Abrió el libro y empezó a pasar las páginas ávidamente. Sin embargo, decidió contenerse, y fue hasta la sala común. Lo escondería en un sitio resguardado de su habitación y comenzaría a leerlo después de cenar. No creía que eso fuera a llamar la atención de nadie, pues lo hacía casi todas las noches.

Llegó hasta la Señora Gorda y le dijo la contraseña: Pus de bubotubérculo

- Eso lo serás tú - respondió con una sonrisa, dejándola pasar.

Al pasar por el hueco del retrato, un gran bullicio la dejó pasmada. Ron, que tenía la cara roja e hinchada, se dio la vuelta y empezó a dar saltos.

- ¡Estoy dentro, Hermione, estoy dentro!
- Ya lo veo, y yo hace un minuto estaba fuera. ¿También tengo que dar saltitos para celebrarlo?

Ron se rió alegremente y corrió a abrazarla.

- Vale, quizá deba explicarme mejor - comentó entre carcajadas. - Esta tarde eran las pruebas para el equipo de quidditch y yo

- Sí, lo sé. Enhorabuena - lo felicitó, un tanto molesta.
- ¿Ya lo sabías? ¿Cómo?
- Ha tenido que decírmelo Malfoy, porque tú
- le recriminó.
- ¿Malfoy? ¿Y desde cuándo te hablas con esa rata de cloaca? - intervino Harry.

Hermione se dio cuenta de que había hablado más de lo debido, y se quedó callada, para no tener que explicarles lo que le había prestado el Slytherin. Conociéndoles, pondrían el grito en el cielo y desconfiarían absolutamente de todo. Pensándolo bien, ella en su lugar también lo haría. ¿Quién en su sano juicio iba a creer que Malfoy había mantenido con ella una conversación a la que no habían acudido palabras ofensivas del tipo sangre sucia?

- Eso es lo de menos, Harry - le cortó el pelirrojo. - Siento no habértelo dicho antes, Hermione, pero me habría dado mucha vergüenza si no me hubiesen elegido. Ya era bastante con que lo supiera Harry, y porque no podía evitar que se enterara
- miró con una sonrisa traviesa a su amigo.
- Está bien. No es nada. ¡Pero no me gusta que me excluyan de esa manera! - afirmó dirigiéndose a ambos.
- No volverá a pasar, te lo prometo - y con una enorme sonrisa ilusionada, la tomó del brazo y la llevó hasta un asiento. - Y ahora, ¿quieres que te cuente cómo lo logré?
Disclaimer: Por si no os habíais dado cuenta, no soy JK Rowling ni ningún directivo de la Warner, por lo que no recibo ningún beneficio económico de escribir esto (más bien al contrario, porque si el tiempo es oro, estoy perdiendo una fortuna...) Así que no merezco que me denunciéis por ser un poco masoquista.

Un saludo para todos mis lectores y mi más profundo agradecimiento para los que me habéis escrito reviews. Sin más, sexto capítulo.

UNA CARTA Y UNA DESAPARICIÓN

Hermione se había levantado a las siete y media de la mañana, a pesar de que era sábado. Decidida a aprovechar el día al máximo, había entrado en la biblioteca dos segundos después de que abrieran las puertas. Fue en busca de su mesa predilecta y abrió el preciado libro del que tendría que desprenderse esa misma tarde. Durante horas estuvo copiando y asimilando diversos conceptos y hechizos de muy alto nivel y, en su opinión, gran utilidad. Tan entretenida había estado que incluso se olvidó de ir a comer. Su estómago se lo hizo notar a eso de las cinco, pero entonces ya era demasiado tarde. Al ver la hora, soltó un bufido de exasperación, y se enfrascó aún más en su tarea. En esas estaba cuando Malfoy apareció. Había llegado increíblemente puntual, especialmente porque sabía que por una vez, eso iba a disgustar enormemente a quien lo estaba esperando.

Al llegar hasta ella, se dio cuenta de que ni siquiera había notado su presencia. Tenía el pelo aún más revuelto que de costumbre, extrañamente encrespado, y sus mejillas estaban completamente rojas. Puso los ojos en blanco: el afán por saber de Granger no tenía límites. Trató de cambiar su cara de incredulidad por una sonrisa divertida, pero lo único que logró fue una mueca burlona. Carraspeó para hacerse notar, y observó cómo la chica pegaba un brinco.

- Aprovechando los últimos momentos con él, ¿no?
- ¡Qué pronto has llegado! - soltó Hermione cuando se repuso del susto.
- Ni pronto ni tarde: justo a tiempo - replicó el chico, y se fijó en la gran cantidad de pergaminos que la joven tenía diseminados por toda la mesa. - ¿Has tratado de copiarlo entero?
- Eh, no
Sólo lo que me parecía de mayor interés.
- ¡Ah, así que lo has encontrado interesante!
- ¡Por supuesto! Es un libro increíble - Hermione lo cerró y se lo alargó con tristeza; resultaba evidente que le costaba desprenderse de él. - ¿Ahora me dirás de dónde lo has sacado?
- ¿Eso importa? La cuestión es que es mío, y ahora por fin ha sido devuelto a su legítimo dueño.
- Sí
- suspiró la chica - Pero no entiendo por qué te interesa. ¿Acaso quieres convertirte en auror?

El Slytherin le dirigió una mirada extraña, y ella comprendió que su tono había sonado demasiado incrédulo. En el futuro, la única relación que se le ocurría entre Draco Malfoy y un cazador de magos tenebrosos era como posible presa. Sin embargo el libro no se centraba en las Artes Oscuras ni en cómo practicarlas, sino en la lucha contra ellas y los hechizos defensivos más efectivos.

- Bueno
- dijo la chica, tratando de cambiar de tema para romper la tensión - Sé cuánto te habrá costado prestarme ese libro, sólo espero que te haya merecido la pena.

Malfoy esbozó una sonrisa de superioridad y sacó un pergamino del bolsillo de su túnica. Era la redacción que le había devuelto el profesor Jenkins, corregida, y podía verse claramente una gran S en la parte superior.

- Supera las expectativas, ¡vaya, enhorabuena! - le felicitó Hermione. Ni siquiera ella conseguía entender por qué le hablaba tan amistosamente, pero el préstamo hacía que de algún modo se sintiera especialmente agradecida.
- Gracias - contestó altivamente. - ¿A ti qué tal te ha ido?

Draco la miró mientras ella abría la mochila y rebuscaba para encontrar su redacción. Se sentía despreciable por haber caído tan bajo, odiaba estar allí y fingir que estaba encantado de la vida, pero sabía que no iba a tener una oportunidad mejor para entablar amistad con ella, y eso era irremediablemente necesario para llevar a cabo el plan que se había propuesto. Por fin la chica halló el pergamino adecuado y se lo plantó delante de las narices. No habría hecho falta, pues aún de lejos se podía ver una E gigante que resaltaba en contraste con la redondeada y regular letra de Hermione.

- Extraordinario - murmuró Malfoy - Debí suponerlo - fingió una mueca de enfado, para luego sonreír. - No hay manera de alcanzarte, ¿eh, Granger?

De repente, un murmullo sordo los interrumpió. Ambos miraron hacia la mesa, intrigados, en busca del causante del ruido. Pestañearon repetidamente, pues lo que estaban viendo sus ojos no era en absoluto algo habitual.

- ¿Qué hace aquí una lechuza? - preguntó Hermione en voz alta.
- No sé, pero parece que es para ti - observó el chico. El ave extendía la pata en la que llevaba el pergamino, que se encontraba a tan solo unos centímetros de la mano de la Gryffindor.

Hermione soltó el trozo de papel e inmediatamente la lechuza salió por donde había llegado. Desenrolló el pergamino rápidamente, un tanto preocupada. Normalmente el correo llegaba por la mañana, al Gran Comedor, y nunca había visto a una lechuza en la biblioteca, así que imaginaba que debía ser algo muy importante o urgente. Inmediatamente reconoció la letra, y en un impulso miró a Malfoy.

- Tranquila, no tengo intención de cotillear - repuso éste, y para demostrarlo dio la vuelta a la mesa y se sentó en la silla enfrente de la chica.

"Cuando entre la sombra oscura
Perdida una voz murmura
Turbando su triste calma,
Si en el fondo de mi alma
La oigo dulce resonar;

Dime: ¿es que el viento en sus giros
Se queja, o es que tus suspiros
Me hablan de amor al pasar?

Cuando el sol en mi ventana
Rojo brilla a la mañana,
Y mi amor su sombra evoca,
Si en mi boca de otra boca
Sentir creo la impresión;

Dime: ¿es que ciego deliro,
O que un beso en un suspiro
Me envía tu corazón?

Si en el luminoso día
Y en la alta noche sombría;
Si en todo cuanto rodea
Al alma que te desea
Te creo sentir y ver;

Dime: ¿es que toco y respiro
Soñando, o que en un suspiro
Me das tu aliento a beber?

Dime, Hermione, ¿soy yo que deliro, o tal vez tú correspondes mis sentimientos?"

Mientras lo iba leyendo, los colores acudían a su cara y empezó a sentir un terrible calor. Al principio no era consciente de ser observada, pero al terminar la lectura reparó en que Malfoy no había dejado de mirarla. Esto aumentó todavía más su turbación, y trató de no cruzar la vista con él.

- ¡Por Merlín, Granger, te has puesto como un tomate! Ni que fuera una carta de amor
- comentó jocoso.

Esas palabras consiguieron lo que parecía imposible: que Hermione se pusiera aún más roja. El chico se quedó boquiabierto durante unos instantes, como si no creyese que su broma pudiera ser verdad. Sin embargo se repuso enseguida de su sorpresa y soltó una sonora carcajada.

- ¡Vaya con Granger, qué callado te lo tenías! ¿Y quién es el admirador, eh? ¡No me digas que Krum todavía piensa en ti!

Hermione siguió mirando el suelo, incapaz de levantar la vista hacia el chico que tenía enfrente. La verdad es que lo que había dicho la hizo pensar. Ni siquiera se le había ocurrido que el de los poemas fuera Víktor, pero estaba segura de que no podía ser él. Quienquiera que fuese, estaba allí mismo, en Hogwarts, y la conocía perfectamente. La seguía sin ser visto y la espiaba, a la espera del momento oportuno para acercarse más a ella y dejarle sus mensajes. No obstante, esta vez había cambiado su técnica. Tal vez fuera porque no estaba sola
Ese último pensamiento la horrorizó: ¿significaba eso que alguien la había visto hablando con Malfoy?

Sin casi saber qué hacía, o por qué lo estaba haciendo exactamente, se levantó de un salto. Recogió apresuradamente todos sus pergaminos, ignorando la mirada confusa de su acompañante. Guardó todo el material en su mochila a una velocidad asombrosa.

- Adiós - susurró a un estupefacto Malfoy, y después se dirigió rápidamente hacia la puerta.


Pasó el resto de la tarde inquieta y distraída. Tres, ya eran tres las cartas que había recibido de aquel misterioso admirador, como lo había definido Malfoy. Y cada poema era más intenso que el anterior, y parecía que albergaba más esperanzas de que ella pudiera sentir lo mismo. ¿Pero cómo se le podía haber metido en la cabeza tal cosa? Ni siquiera sabía de quién se trataba, y no entendía en qué momento ella pudiera haberlo alentado.

- ¡Me estoy volviendo loca! - refunfuñó.

Llevaba más de dos horas metida en la cama y no había parado de dar vueltas, sin conseguir conciliar el sueño. Se levantó despacio para ir al baño. Le apetecía echarse un poco de agua por la cara. Necesitaba refrescarse, desprenderse de ese calor que la invadía, aclarar sus ideas y dejar que se fueran con el agua corriente
Tomó su varita, pues estaba muy oscuro, y susurró Lumos. Inmediatamente la punta de su varita se iluminó como si fuera una linterna. Caminó con cautela, pues la luz no era excesiva, y sólo delimitaba levemente las figuras de alrededor. Pasó delante de la cama de Parvati y la oyó darse la vuelta. Se quedó estática un instante, para evitar despertarla por completo. A través de las cortinas del lecho podía ver la sombra de su compañera, que volvió a quedarse inmóvil. Avanzó un poco más, hasta la cama de Lavender. Ya iba a pasar de largo, cuando algo llamó su atención. Apuntó con la varita y ahogó un grito: Lavender no estaba.





Este tercer poema es del mismo autor que los anteriores: Gustavo Adolfo Bécquer. Se trata de la rima XXVIII
HALLOWEEN

Era la primera clase de la mañana. Los alumnos de Slytherin y Gryffindor habían llegado puntuales al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras. El profesor Jenkins, un hombre enjuto y de rostro amarillento, les estaba esperando, como de costumbre. Rara vez desayunaba en el Gran Comedor, como si tratara de evitar en lo posible relacionarse con los demás profesores. Sin embargo, justo antes de comenzar con su explicación, la profesora McGonagall entró sin muchos miramientos y le pidió que la acompañase, pues tenía algo urgente que comentar con él.

El profesor salió, no sin antes avisarles de que no armaran alboroto, ya que no pensaba alejarse mucho. Los estudiantes le hicieron caso durante aproximadamente tres segundos. Después, comenzaron a charlar con sus compañeros de asiento, muchos de ellos a voces, de modo que el ruido era ya insoportable a los pocos minutos. Hermione, no obstante, se mantenía absorta en sus propios pensamientos. ¡Y no eran pocas las cosas que tenía que pensar! En primer lugar estaba la huída nocturna de Lavender. Al principio pensó en despertar a Parvati, pero después de recapacitar unos instantes se dio cuenta de que no iba a servir de mucho. Dudaba que la chica, a pesar de ser la mejor amiga de Lavender, supiera de su paradero, e informarla de la extraña desaparición no haría más que preocuparla. No entendía muy bien por qué había protegido a su compañera de habitación, aunque tal vez le recordó las veces en que ella misma había infringido las reglas con Harry y Ron. Por buenas razones, se dijo a sí misma; y eso la llevó a preguntarse por qué motivo Lavender se había arriesgado a salir durante la noche, sin decir nada a nadie. Le costaba imaginársela merodeando sola por el castillo, sin razón aparente
No, era imposible. Tendría que haber un buen motivo, y probablemente estaría acompañada porque, ¿para qué iba a deambular ella sola por ahí? Miró a la chica, que estaba sentada dos filas por delante de ella. No dejaba de bostezar, y asentía distraídamente, aparentemente sin prestar mucha atención a la conversación con Parvati. Hermione se reprendió a sí misma por tener tan poca fuerza de voluntad; por más que lo había intentado, no consiguió mantenerse despierta hasta la llegada de la prófuga y por eso no llegó a averiguar a qué hora había vuelto.

Por otra parte estaba su asunto, como había comenzado a llamarlo. Debía reconocer que el truco de los mensajitos había funcionado bastante bien, porque no podía estar más intrigada. Quería enterarse lo más pronto posible quién era ese supuesto admirador, para saber a qué atenerse. A veces se lamentaba por ser tan desconfiada, pero no le gustaba nada no ser ella la que llevara el control de la situación. Esa sensación de ser espiada continuamente, de que alguien estaba pendiente de cada gesto la disgustaba enormemente. ¿Quién puede ser?, se preguntaba una y otra vez. Se sorprendía a sí misma mirando con detenimiento a cuantos chicos estaban cerca, tratando de descubrir algún acto, por pequeño que fuese, que delatase una admiración por ella. ¡Oh, por favor, Hermione, no seas estúpida! Esto no puede ser otra cosa que una cruel mentira. ¿Quién demonios iba a fijarse en ti, con lo poco atrayente que eres? Esa maraña a la que tú llamas cabello, ese cuerpo no muy agraciado, y esa manía tuya de pasar todo el día estudiando como si en ello te fuera la vida
A veces podía ser terriblemente cruel consigo misma, pero una parte de ella no podía dejar de pensar que estaba siendo víctima de una broma de dudoso gusto. Sin embargo, había empezado a notar, no sin cierto pesar, que su autoestima había subido bastante desde que recibió la primera carta. Vamos
seguro que hay alguien a quien le puedo gustar, alguien que no me ve sólo como una cerebrito aburrida y fea. ¿Pero quién? Una palabra vino a su mente inmediatamente: ¿Ron? Giró su cabeza con brusquedad. Su pelirrojo amigo hablaba muy animado con Harry, en un tono no muy bajo, precisamente. Sus ojos se posaron en Hermione, la cual le estaba dirigiendo una mirada tan penetrante y a la vez tan extraña, que se ruborizó de forma escandalosa. Harry no tardó ni un segundo en notarlo, aunque no entendió a qué se debía la peculiar coloración del joven. Se volteó a su vez hacia Hermione, que era lo único que entraba en el campo de visión de Ron.

- ¿Qué pasa? - preguntó confundido. La chica se encogió de hombros. - ¿Qué es lo que has visto Ron? Te has puesto como un tomate de un momento a otro.
- Esto
no sé. ¿Acaso
estaba hablando de
demasiado alto, Hermione?

La verdad es que no tenía ni idea de qué estaban hablando o a qué volumen lo hacían, si bien no le costó darse cuenta de lo poco sutil que había sido. Sólo le había faltado preguntarle si había escrito muchas cartas románticas últimamente. No es que se imaginara a Ron haciendo tal cosa, pero tenía la sensación de que nunca terminaba de conocerlo por completo. Se fijó en sus dos amigos, que seguían inmóviles mirándola, aguardando una explicación.

- Sí, la verdad es que hablabas un poquito alto, Ron, y Jenkins no puede tardar mucho más. Será mejor que no nos pille gritando o se puede armar una buena, ¿no crees? - improvisó.

No obstante, Hermione se equivocaba. El profesor tardó casi un cuarto de hora en regresar al aula, y cuando lo hizo no parecía muy contento. Todo el mundo calló inmediatamente, y él trató de cambiar su cara.

- Siento la tardanza, pero no he podido escabullirme antes. Antes que nada, y ya que mañana es 31 de octubre, había pensado que podíamos dedicar unos minutos a hablar de esta fecha. Bien, seguro que todos sabéis que los muggles celebran Halloween, pero me pregunto si alguno de vosotros tiene idea de por qué.

Los alumnos se miraron sorprendidos. Hablar de costumbres muggles en una clase de Defensa Contra las Artes Oscuras era de las cosas más surrealistas que les había pasado hasta entonces.

- Interpretaré vuestro silencio como un no - continuó el profesor Jenkins. - Pues bien, todo comenzó en la época de un mago tenebroso. Tal vez hayáis oído hablar de él: Adalamon. Este mago adquirió gran poder y sus seguidores eran muchos, al igual que la gente que trataba de luchar contra él. Un 31 de octubre, las tropas de uno y otro lado coincidieron en un pequeño pueblo habitado por muggles. La batalla fue terrible, y cientos de muggles la presenciaron tras las ventanas de sus casas. Imaginaos lo que fue para ellos ver combatir a brujas de sombreros picudos, magos vestidos de negro e incluso inferi, que eran utilizados por Adalamon. Al día siguiente, todos comentaron lo que habían oído y visto, casi sin poder creerse que de verdad había ocurrido. La historia se extendió por otros pueblos cercanos antes de que los magos, digamos buenos tuvieran tiempo de modificar las memorias de los muggles que lo habían presenciado. De modo que para cuando los protagonistas habían olvidado los sucesos, ya había demasiada gente que había oído hablar de ellos, y fue imposible encontrarlos a todos. Poco a poco y como suele pasar siempre, la historia se fue diluyendo y adquiriendo una gran variabilidad según iba pasando de unos a otros, así que terminó convirtiéndose en una leyenda y, con el paso de los siglos, se transformó en una tradición de la que casi nadie sabía el origen.

Al concluir, muchos estudiantes parecían complacidos con la charla, especialmente los hijos de muggles, que en más de una ocasión se habían disfrazado de brujas o magos para pedir caramelos a los vecinos.

- Si os cuento esto - prosiguió el profesor, interrumpiendo las conversaciones que habían comenzado a formarse - es para que os deis cuenta de la enorme influencia que tienen nuestros actos en el mundo muggle. Por eso es fundamental que utilicemos nuestra magia con responsabilidad, pues si bien la historia que os he contado no tuvo mayor significación que la de convertirse en una fiesta, en otras muchas ocasiones desgraciadamente la imprudencia de unos pocos acarrea unas consecuencias devastadoras.

******

El día 31 de octubre no era muy diferente de cualquier otro. A pesar de la tradición, no era un día festivo, así que los estudiantes tenían las mismas clases que cualquier martes. Ese día había sido extremadamente agotador para los Gryffindor. Por la mañana, Pociones, con un Snape especialmente dispuesto a convertirles el día de Halloween en una auténtica pesadilla. Las demás clases no eran ni de lejos tan terribles, aunque tampoco eran las más relajadas, precisamente: Historia de la Magia, Astronomía y doble clase de Trasformaciones.

A las siete de la tarde, Hermione se levantó de su butaca preferida en la Sala Común y subió las escaleras hasta su habitación. La cabeza le dolía tanto que parecía que le fuese a estallar, y sólo quería recostarse un rato, a ver si le pasaba. Ron le había recomendado varias veces que fuera a la enfermería, pero ella creía que solamente necesitaba un descanso y eso era precisamente lo que iba a hacer. Cuando se acercó a su cama echó una rápida mirada hacia la ventana. Ya casi era noche cerrada, pues el día había estado cubierto de unos nubarrones negros que amenazaban tormenta, y que ahora oscurecían por completo el cielo. Precisamente la falta de luz hizo que tardara en notar que una lechuza estaba esperando al otro lado de la ventana. Se apresuró a abrir, y vio que llevaba un paquete rectangular, envuelto en papel de regalo. Lo desató e inmediatamente la lechuza echó a volar, deseosa de ir a cazar. Se fue a sentar a su cama y encendió un par de velas. En la parte superior del paquete se leía claramente su nombre. Lo desenvolvió intrigada y vio que se trataba de un libro. Abrió la tapa y en la primera página pudo leer el título: Cómo combatir a los inferi, dementores y otras criaturas tenebrosas. Debajo de la letra impresa había unas pocas palabras escritas rápidamente, aunque con una letra muy pulcra y elegante.

Para que no tengas miedo esta noche. Feliz Halloween
UN BUEN GOLPE

Noviembre ya había llegado y con él, el frío se apoderó del castillo. Raro era ver un alumno sin la bufanda de su casa alrededor del cuello. La clase del profesor Jenkins era particularmente fría, como una expresión del carácter del hombre. Aquel día lo había dedicado a hablar de los más espeluznantes seres que sus alumnos podían imaginar. Con algunos, como los dementores, ya habían tenido la desgracia de toparse, pero de la mayoría ni siquiera habían oído el nombre.

- Bueno, dejemos a los górnaks y pasemos a otros que seguramente sí os sonarán: los inferi. Como muchos sabéis, el-que-no-debe-ser-nombrado los utilizó hace años para extender el terror. Resultan francamente útiles para los magos tenebrosos, pues jamás discuten una orden y la acatan a cualquier precio. Así que ahora ahondaré en vuestros profundos conocimientos del tema - se oyó un bufido escéptico general - Malfoy, por ejemplo, ¿cómo cree que se puede combatir a un inferius?

Todos se volvieron para mirar al rubio. Crabbe y Goyle, que estaban a su lado, parecían más horrorizados que si hubiesen visto a un inferius allí mismo. Sin embargo, a Malfoy no pareció importarle la pregunta. Se irguió un poco más en su asiento y contestó con voz calmada y rostro relajado, en el que casi se podría haber adivinado una sonrisa.

- Los inferi son cadáveres, así que en teoría no sería ilegal atacarlos con maldiciones imperdonables, pero como ya están muertos, no tienen ningún efecto sobre ellos. Tampoco hechizos para provocar heridas o parar el corazón, pues no tienen sangre. Lo único verdaderamente efectivo es utilizar fuego, ya que lo temen más que a cualquier cosa, y si bien no es fácil destruirlos, al menos puedes evitar que te unan a ellos.
- Muy bien, una respuesta realmente satisfactoria - comentó Jenkins, visiblemente agradado - Quince puntos para Slytherin.

Malfoy esbozó una sonrisa, orgulloso de sí mismo e ignoró las felicitaciones de sus compañeros de casa. Se volteó hacia la izquierda y se encontró con la intensa mirada de Hermione Granger. Por un momento pensó que estaba molesta por no ser ella la que respondiera satisfactoriamente a una pregunta, pero su expresión no denotaba enfado, sino que parecía muy sorprendida, y a la vez recelosa, como si acabara de hallar una respuesta no muy agradable a algo que llevara pensando mucho tiempo. Draco bajó la vista, casi asustado, y se giró rápidamente hacia Crabbe, tragando saliva ruidosamente.

******

Habían pasado dos días y Hermione ya estaba completamente segura de que Malfoy la rehuía. El curso anterior eso no le habría extrañado lo más mínimo, pero en las últimas semanas se lo encontraba en cualquier sitio y en el momento menos pensado. Sin embargo, precisamente ahora que le estaban rondando tantas cosas por la cabeza, y que sentía la necesidad de comprobar cuanto antes si sus suposiciones eran acertadas, parecía que lo habían borrado del mapa. Resopló, fastidiada, y dio la vuelta a una esquina. El golpe que se llevó fue tremendo y hasta la vista se le nubló. A su lado oyó a alguien protestar y levantarse de mala gana. Lo miró fijamente, tratando de enfocar y por fin distinguió una cabellera rubio platino.

- ¡Malfoy! - no podía creer su buena suerte. - Lo siento muchísimo, iba distraída y ni siquiera te vi.
- No importa - masculló, recogiendo sus cosas con rapidez. Se veía a leguas que estaba deseando largarse de allí cuanto antes.

Hermione, trató de pensar algo con que retenerlo. Justo cuando el chico la miró, ella se llevó una mano a la cabeza y se tambaleó. El Slytherin soltó sus libros y se acercó a sujetarla, para evitar que se diera contra el suelo.

- ¿Qué te pasa? - preguntó, acercando su cara a la de ella, para comprobar que todo iba bien.
- Me he mareado, supongo que por ponerme de pie tan rápidamente. Nos hemos dado un buen golpe, ¿eh?
- Sí - admitió, soltándola y posando su vista sobre sus cosas, que estaban en el suelo. Antes de que se agachara, Hermione soltó un quejido y se sujetó a la pared. - ¿Seguro que estás bien? Será mejor que te sientes - recomendó Malfoy y ella le obedeció. Esperó unos segundos prudenciales y luego se decidió a hablar.
- ¿Ibas a estudiar? - preguntó señalándole el montón de libros con la cabeza. Él asintió. - Lo suponía. Últimamente estás muy aplicado. En la última clase de Defensa, por ejemplo, nos dejaste a todos muy sorprendidos, empezando por Jenkins. ¿Por qué libro estás estudiando? - preguntó astutamente Hermione.
- Eh
- comenzó Draco indeciso - no me acuerdo en cuál lo leí.
- Ya - concedió la chica. - ¿Pero lo sacaste de la biblioteca? Me encantaría leerlo a mí también. Siempre he buscado uno que fuera completo sobre criaturas tenebrosas, pero no conozco ninguno que sea exclusivamente de ese tema, así que lo suelen pasar bastante por alto.
- ¿Cómo qué no conoces
? - Malfoy se cortó inmediatamente, espantado por lo que había estado a punto de decir.
- Fuiste tú, ¿verdad?
- No sé de qué me estás hablando.

El chico, aparentemente contrariado, se puso en pie de un salto, dispuesto a marcharse, pero Hermione lo sujetó por un brazo. Malfoy trató de reprimir un escalofrío.

- No me vas a dejar con la palabra en la boca, y mucho menos con la duda. ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué me enviaste un libro? ¡Y sin ni quiera firmarlo, para que al menos supiera quién había sido!
- ¿Lo habrías aceptado si hubieses sabido que venía de mí?

Hermione se quedó con la boca abierta. Aunque desde la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras sospechaba que era él el que se lo había regalado, se resistía a creerlo, y lo que menos esperaba era una confesión por su parte. Y seguramente no le faltaba razón, jamás se habría quedado con él si hubiese venido de parte de Draco Malfoy.

- ¿Te gustó o no? ¿No quieres conservarlo? Pues entonces suéltame y déjame en paz - el Slytherin se zafó, y avanzó unos pasos. - Disfruta de tu libro.
- Pero, ¿por qué? - acertó a preguntar la chica.
- Granger, mejor no hagas preguntas.



N/A: Hasta aquí el 8º capítulo. Hermione ya ha descubierto una de las cosas que tanto la inquietaban, pero aún le quedan más misterios por resolver... Y respecto a Draco, ¿esto formaba parte de su plan? ¿o se les está yendo de las manos? Actualizaré pronto. Por favor dejadme reviews!!!!
REUNIÓN DE PREFECTOS

Draco arrugó el trozo de pergamino que había estado leyendo, y salió de su habitación, enfurecido. No acababa de posar un pie en la escalera cuando Pansy lo interceptó.

- ¡Hola! Tenía ganas de verte. ¿Te apetece que demos un paseo?
- No, Pansy, no quiero dar ningún paseo - respondió el chico, con ira contenida, arrastrando aún más las palabras que de costumbre.
- ¿Qué te ocurre? ¿Por qué estás tan alterado?
- ¡Y a ti qué te importa!
- ¡Draco! - exclamó la joven casi sin voz, con lágrimas en los ojos. Estaba acostumbrada a los cambios de humor del rubio, pero normalmente no era tan grosero con ella.
- ¡Déjame en paz, Pansy! ¿No te das cuenta que quiero estar solo?
- De acuerdo, pero no hace falta que te pongas así - gimoteó.
- ¡Me pongo como me da la gana!

El joven salió de la sala común como un auténtico vendaval. Recorrió los pasillos, con la mandíbula tan apretada que le empezaban a doler los dientes. Dejó atrás la puerta de entrada al castillo, y atravesó el jardín hasta llegar a un árbol cercano al lago. Una vez allí, se sentó a la sombra de éste y lanzó con furia una piedra al agua, haciendo que se hundiera con un sonoro chapoteo. Se sujetó con fuerza la cabeza, pues sentía que le iba a explotar de un momento a otro.

- ¿Te encuentras bien, Malfoy?

Draco giró la cara con rapidez. Plantada detrás de él estaba la persona que menos le apetecía ver en esos momentos: Hermione Granger. Sentía tanta ira dentro de él, que temía echar a perder los escasos progresos que había hecho con la Gryffindor. Trató de sonar claro sin resultar agresivo.

- No me apetece hablar, Granger.
- Está bien. Entonces no hables - respondió con tranquilidad la muchacha, mientras se sentaba a su lado.

El chico fijó su vista en el horizonte, para no tener que mirarla a ella. ¿Qué demonios hacía a su lado? ¿Qué pretendía? Apenas cinco minutos después, el silencio entre ambos empezó a resultarle insoportable.

- ¿Por qué estás aquí? - preguntó con voz inusualmente ronca.
- Te vi pasar como una exhalación y pensé que quizás te había pasado algo malo.
- ¿Y creíste que iba a contártelo?
- No, pensé que igual necesitabas compañía. No siempre es necesario hablar para encontrarse mejor, a veces basta con sentir que no estás solo.

Draco no supo qué responder a eso. La observó durante unos instantes. Ciertamente, casi toda su furia había desaparecido. Sin embargo, la mayor parte se había transformado en un dolor que le quemaba el pecho.

- Pero si quieres puedo irme.

Hermione se levantó y se sacudió la falda, dispuesta a marcharse. Estaba dando el primer paso para alejarse de allí, cuando Malfoy agarró su mano.

- Por favor, no lo hagas. No quiero estar solo ahora.
- Como quieras
- suspiró, sentándose de nuevo. - ¿Qué es lo que te tiene así? Si es que puede saberse, claro.
- He recibido una carta. De mi casa.
- Me imagino que no es una felicitación por tu último Extraordinario en pociones.

Malfoy sonrió levemente ante el sarcasmo de la chica. Sin entender por qué, sabía que a ella podía contárselo. Probablemente era porque no se lo iba a decir a nadie, pues confesarle a Potter o Weasley que había hablado con él no le iba a reportar nada bueno.

- Mi madre está enferma.
- ¡Cuánto lo siento! ¿Es grave?
- No estoy seguro, aunque sospecho que sí, porque quieren que me quede en el colegio por Navidad
Pero no es eso lo que me inquieta. ¡Si hubieras visto la frialdad con la que estaba escrita esa carta! Mi madre puede estar muriéndose y parece que a mi padre no le preocupa lo más mínimo

- No todo el mundo expresa el dolor de la misma forma.
- Mi padre no lo expresa porque no lo siente. A él no le importa nadie más que él mismo, ni siquiera su propia esposa. Él no es capaz de querer
y yo tampoco.
- Eso no es cierto. Si no quisieras a tu madre, si no te importara nada, no estarías aquí lamentándote. Esa carta te habría resultado tan indiferente como al que la escribió.
- No estoy tan seguro. Creo que me ha convertido en alguien tan frío y vacío como él, como todos los Malfoy.
- Que tu padre no tenga corazón no significa que a ti te vaya a ocurrir lo mismo. No eres igual que él, y un día te darás cuenta. Entonces dejarás de tratar de parecerte a él, para ser simplemente tú.

******

Hermione no sabía por qué lo había hecho, por qué se había acercado a Malfoy y tratado de consolarlo. La actitud del chico cada vez le resultaba más extraña
¿regalarle un libro? Jamás se habría imaginado algo así de él, y seguía sin comprender qué le había impulsado a hacer tal cosa. Tal vez esa sensación de gratitud, de que le debía algo, hizo que esa tarde se sentara a su lado, dispuesta a devolverle de alguna forma el obsequio que le había dado.

Las palabras de Malfoy seguían repitiéndose en su cabeza y la habían hecho pensar que quizá fuera muy diferente a la imagen que trataba de mostrar siempre. Sin poder evitarlo, se compadeció de él. Probablemente había tenido una infancia muy dura, en una casa en la que no había amor, con un padre que nunca había mostrado aprecio ni admiración por él. Tal vez por eso siempre se había comportado tan mal con los demás, simplemente para imitar a su padre, para intentar congraciarse con él. ¿El chico que había visto esa tarde sería el verdadero Draco Malfoy? ¿Todo lo que sabía hasta ahora de él era en realidad una mentira, una ilusión formada para ocultar la verdad?

Eran las siete y media. A las ocho en punto tenía que ir al despacho de McGonagall, para una reunión de prefectos. Ron, que estaba sentado cerca de ella en la sala común, no parecía preocupado en lo más mínimo. Sin embargo, ella sentía un nudo en el estómago y no estaba muy segura de la razón. Lo que sí que tenía claro es que no tenía ganas de ver a Malfoy tan pronto. Estaba un poco avergonzada de lo que le había dicho esta tarde. ¿Y si su reciente comportamiento sólo era un espejismo? Le había hablado como a un amigo, a él, al chico que durante tantos años la había humillado y despreciado, y si volvía a su antigua actitud, a los insultos y las burlas, ella le habría dado algo más sobre lo que reírse.

- ¡Jaque mate! - pronunció Ron, como si fuera en verdad una sentencia a muerte.
- ¡Maldita sea! - se quejó Harry - ¿Es que nunca voy a poder ganarte?

Hermione salió de su ensimismamiento y miró a los dos contrincantes. Harry parecía muy abatido y rezongaba por lo bajo, mientras que el pelirrojo dibujaba una enorme sonrisa de satisfacción. La chica también sonrió, divertida por los aires de superioridad que se daba su amigo. Eran escasas las cosas en que destacaba, y muchas menos aquellas en las que superaba al famoso Harry Potter, así que su felicidad era bastante comprensible. Ron, como ya le había ocurrido antes, se sonrojó bajo su intensa mirada y Hermione la desvió hacia la chimenea, pensativa. Aún le quedaba el asunto de las cartas sin resolver, y cada vez la idea de que el misterioso admirador pudiera ser Ron cobraba más fuerza. Trató de no dedicarle más tiempo a ello y volvió a mirar el reloj: las siete y treinta y cinco. La espera se le estaba haciendo insufrible.

- Hola, Hermione - saludó tímidamente Neville. - ¿Tienes un minuto? Es que no consigo entender la diferencia entre transfiguración y transformación. ¿Podrías explicármelo?
- ¡Por supuesto! - accedió. ¡Genial! Así podría distraerse un rato y seguramente el tiempo se le pasaría muy rápido, pues Neville no solía captar las cosas a la primera.


Al fin llegó la hora indicada y los dos prefectos de Gryffindor se dirigieron al despacho de la profesora McGonagall. Ron golpeó suavemente la puerta y abrió sin esperar respuesta. Dentro ya estaban cuatro personas, a parte de la subdirectora. Hermione recorrió los rostros con la vista y tragó saliva, aliviada. Los dos de Slytherin aún no habían llegado. Tomó asiento al lado de Hannah Abbot y esperó pacientemente a que la profesora comenzara a hablar. Ésta no lo hizo hasta que Malfoy y Parkinson aparecieron y se hubieron acomodado en una esquina.

- Bueno, ahora que por fin estamos todos - miró de una forma desagradable a los que habían llegado tarde - tengo que comunicaros que este curso hemos decidido otorgar una mayor responsabilidad a los prefectos. Ya que las condiciones afuera de Hogwarts no son
uhm, digamos, las más propicias, tenemos que asegurarnos de que ningún alumno merodee por el castillo a altas horas de la noche. Para ello, los profesores y el señor Filch nos turnaremos con vosotros para vigilar unas horas cada día. Espero que estéis de acuerdo.

Todos asintieron con la cabeza, aunque aparentemente, con distintos grados de aceptación. Ron hizo una mueca de ligero disgusto, mientras que Ernie Macmillan parecía muy complacido por la confianza depositada en ellos. La profesora continuó explicando otros detalles como cuántos turnos iban a hacer cada uno, qué días les iban a tocar y qué recorrido debían hacer exactamente.

- Aclarado este punto, me temo que tenemos que hablar de otra cosa. Aunque aún falta más de un mes, ya hemos recibido confirmación de varios padres de que unos cuantos estudiantes se quedarán aquí durante las vacaciones navideñas. Normalmente no estamos acostumbrados a un grupo tan numeroso, pero supongo que muchos consideran que sus hijos están más seguros en Hogwarts, así que tendré que pediros que al menos dos prefectos os quedéis para ayudarnos a mantener el orden. Sé que es una lata - comentó en un tono amistoso extraño en ella - pero no nos queda más remedio. Os pediría que fuerais por lo menos un chico y una chica, y a ser posible de distintas casas. ¿Algún voluntario? - preguntó mirándolos fijamente uno a uno, como si tratara de hipnotizarlos para que accedieran.

Se estableció un silencio incómodo, y la mayoría agacharon la cabeza. Hermione tuvo la sensación de que la vista de McGonagall se demoraba en ella más que en nadie y eso la disgustó. Odiaba decepcionarla, pero sus padres le habían prometido que ese año irían los tres a esquiar y ella lo esperaba con gran impaciencia. Durante unos instantes pareció que nadie iba a decir una sola palabra, lo cual no era del todo inesperado, pero entonces se oyó un carraspeo. Todos levantaron la cabeza al unísono y al ver de quien procedía el sonido se quedaron asombrados. El pálido prefecto de Slytherin tenía la mano levantada.

- ¿Sí, señor Malfoy? - le cedió la palabra McGonagall, seguramente pensando que iba a consultarle una duda.
- Yo me quedaré. Me presento voluntario - aclaró.

Hermione vio la cara de incredulidad de sus compañeros, y al fijarse en la profesora, se dio cuenta que también estaba boquiabierta. Que Draco Malfoy se sacrificara por los demás sí que era una novedad. Sin embargo, Hermione recordó la conversación de esa tarde y comprendió que no estaba haciéndoles ningún favor a ninguno: tenía que quedarse de todos modos, así que era mejor fingir que era por voluntad propia, así nadie sospecharía que eran sus padres los que no querían que regresase a casa.

- Oh, muy bien - expresó la subdirectora, todavía un poco aturdida. - Ahora necesito una chica.

Pansy hizo ademán de ofrecerse, pero Malfoy la retuvo. A pesar de que no estaba muy cerca, Hermione creyó oír algo así como No hace falta, además dijo que tenía que ser de otra casa. Sonaba bastante generoso por su parte, pero extrañamente la chica pareció ofenderse y le dirigió una mirada un tanto enojada.

Tras unos minutos bastante embarazosos, McGonagall consideró que ninguna iba a aceptar voluntariamente, así que pidió a las tres chicas (excluyó directamente a Parkinson) que se lo pensaran mejor, y que si no llegaban a un acuerdo entre ellas, lo sortearan o hicieran lo que juzgaran más oportuno.

- Aún tenéis tiempo para decidiros. A primeros de diciembre quiero la respuesta. Podéis iros.

No tuvo que repetirlo. Todos salieron apresuradamente, para evitar quedarse a solas con la profesora y que tratara de convencerlos de una manera más ineludible.
Como muestra de buena voluntad, he actualizado un poco antes de lo que tenía pensado. A partir de ahora tardaré más, puesto que tengo que escribir los capítulos sobre la marcha y empiezan mis exámenes. Un poco de paciencia y comprensión... Quiero agradecer los últimos reviews de Jezuko, Joyce, Jose y W.P.A. No os he contestado para no revelar la trama demasiado pronto. No deis nada por hecho! Un saludo a todos... y espero que os guste.

EL BAÑO DE LOS PREFECTOS

Hermione se despidió de Ernie Macmillan, con quien le había tocado hacer la ronda y subió las escaleras. Estaba muy cansada y tenía mucho sueño, pero al pasar por delante del baño de los prefectos, en la quinta planta, pensó que le vendría bien relajarse un rato, y no había mejor sitio en todo el castillo que la enorme bañera de ese lugar. Sabía que debía regresar directamente a la sala común tras acabar la ronda, pues ya era muy tarde. Era una norma que nadie debía incumplir, y ella, como prefecta, debía dar ejemplo, pero precisamente por su condición tenía acceso a cierta información restringida, como el hecho de que en las próximas cuatro horas, nadie iba a vigilar los pasillos de Hogwarts. Así que decidió caer en la tentación y se acercó a la puerta.

- Espuma de colores - susurró muy bajito, sin saber por qué. Se oyó un clic y Hermione pudo girar el pomo sin problemas.

Al entrar, un delicioso olor invadió sus fosas nasales, pero tardó demasiado en darse cuenta de lo que eso significaba. Oyó un chapoteo y vio cómo un joven se volteaba hacia ella, dentro de la bañera, seguramente asustado por la intrusión. Hermione casi se desmaya de la impresión. A sólo un par de pasos de ella, estaba Malfoy, completamente rodeado (por suerte) de espuma. Retrocedió despacio, abochornada, pero sin poder quitar la vista de él, que la miraba como si fuese una aparición. La chica tropezó con una especie de mesita y oyó cómo algo se caía. Se dio la vuelta, inconscientemente, con intención de recogerlo. Era un pequeño libro, que estaba abierto boca abajo por la mitad. Al ir a depositarlo otra vez sobre la mesa, se fijó en que lo que había escrito eran poemas. No pudo evitar leer unas líneas del primero de ellos.

Dime: ¿es que el viento en sus giros
Se queja, o es que tus suspiros
Me hablan de amor al pasar?

Tan impresionada se quedó, que no oyó cómo salía Malfoy de la bañera.

- Suelta eso - ordenó secamente.

Hermione, se sobresaltó, y sin reparar en lo que hacía, se dio la vuelta. Delante de ella estaba el chico, ajustándose la toalla alrededor de su cintura. Su expresión era de enfado, pero también alcanzó a ver una pizca de miedo en sus ojos.

- ¿Tú
? - se le escapó a Hermione, en un susurro. Draco la miró con pavor. ¡Así que lo había descubierto!
- ¡Dámelo! - gritó, casi fuera de sí, mientras le arrebataba el libro de las manos - ¿Acaso puedes detectar los libros a leguas? Porque ya es casualidad


La chica no le contestaba. Seguía con los ojos clavados en él, aunque parecía no verlo. Estaba como traumatizada, y no podía articular ningún sonido. Malfoy no sabía qué hacer.

- ¿Qué es lo que has leído? ¿Por qué me miras así? - se atrevió a preguntar finalmente.
- ¿Eras tú?... ¿Todo este tiempo?

Las sospechas del chico se vieron confirmadas al instante. ¿Cómo podía tener tan mala suerte? Eso no era lo que había planeado
ella no debía haberse enterado tan pronto
ella no debía estar allí. El libro se le escurrió de las manos, y Hermione retrocedió un paso, como temiendo lo que él pudiera hacer. Y eso le dio una idea, una idea absurda, desesperada, como todas las que había tenido últimamente. Actúo tan rápido que hasta él se sorprendió. Se acercó a ella y le pasó un brazo por la cintura. La otra mano la puso en la nuca de la chica y
simplemente la besó. Un beso apasionado, intenso y tan repentino que ella ni siquiera pudo reaccionar. Se quedó tiesa, sin rechazarlo, pero sin seguirlo tampoco. Durante unos momentos no fue capaz de mover un solo músculo. Sin embargo, poco después, recuperó el control de sus manos y las apoyó sobre los hombros del chico, sin saber muy bien si tenía intención de alejarlo de ella o acercarlo un poco más. El contacto con la húmeda piel del joven la devolvió a la realidad: Draco Malfoy la estaba besando, en medio de la noche, en el baño de los prefectos y con tan sólo una toalla tapándolo. Se apartó bruscamente de él.

Cientos de gotas perlaban la pálida piel del Slytherin, junto con algunos restos de espuma. Los rubios cabellos le caían desordenadamente por la frente, y sus labios estaban muy rojos, como si la mayor parte de su sangre se hubiera agolpado en ellos. Hermione se ruborizó al contemplarlo, y empezó a respirar muy agitadamente. Sentía que se mareaba, que el calor estaba invadiendo su cuerpo y que de un momento a otro iba a caer presa de la locura. ¿Qué había pasado? ¿Por qué lo había permitido?

Se dio la vuelta rápidamente y echó a correr, dejando solo a Malfoy, y totalmente confundido.

Nunca en su vida había corrido tan velozmente, aunque ya no tenía motivos para hacerlo. ¿Acaso esperaba que él la persiguiera por los pasillos prácticamente desnudo? El recuerdo del cuerpo de Draco la hizo estremecerse. Le gritó la contraseña a la Señora Gorda, y descansó unos segundos al otro lado del retrato. Tenía el corazón desbocado y no sabía muy bien si se debía a la carrera o a lo que había pasado previamente. Cuando su respiración se tranquilizó un poco, subió las escaleras hacia la zona de las chicas y se metió en su habitación. Se tumbó en su cama y cerró las cortinas. Ni siquiera se cambió de ropa, y así mismo, en uniforme, se introdujo bajo las sábanas, con el firme propósito de dormirse cuanto antes y no pensar en lo que había ocurrido.

Por su parte, Malfoy acabó de vestirse y se dirigió mucho más despacio que ella hasta la sala común de Slytherin. Estaba más que preocupado por lo que había pasado. Desde el principio trató de planearlo todo con supremo cuidado, pero parecía que siempre sucedía un encuentro extraño que lo obligaba a improvisar. Sólo había ido al baño a relajarse y tratar de encontrar otro poema adecuado para mandárselo, y jamás pensó que ella aparecería allí. Había dejado el libro lejos de la bañera, para no mojarlo, y ella había tenido que chocar precisamente contra esa mesa, y el maldito libro tuvo que abrirse para que ella lo leyera y descubriera todo el pastel. Claro que Granger tenía que enterarse de que era él quien le escribía, pero a su debido tiempo, y desde luego, él era consciente de que aún era pronto para eso. Demasiado pronto
, suspiró, justo antes de decir la contraseña. ¿Y ahora, qué iba a hacer? Minutos antes había decidido jugárselo todo a una carta, pues no le había quedado otra opción, pero ahora estaba completamente perdido. ¿Cuál sería su próximo paso? ¿Lo habría arruinado todo para siempre? Zabini, pensó. Él era el único al que podía pedirle consejo, pues siempre había tenido mucho éxito con las chicas. Crabbe y Goyle eran demasiado estúpidos, despreciables y repelentes como para gustarle a una mujer, así que no entendían nada de ellas. A Pansy no pensaba decirle jamás que había besado a una sangre sucia porque lo más seguro es que le diera un ataque. Distraídamente, se rozó los labios. Siempre había pensado que sería una experiencia desagradable, pero no fue como se lo había imaginado. Incluso se podría decir que
¿le había gustado? No, mejor decir que no le había resultado excesivamente repulsivo.

Abrió la puerta de su habitación y entró con sigilo, aunque no fuera necesario. Sus compañeros dormían como piedras. Los ronquidos de Crabbe y Goyle eran casi ensordecedores. Sin muchos miramientos, descorrió las verdes cortinas de la cama adoselada de Zabini. Iba a hablar esa misma noche con él. Tuvo que parpadear varias veces para creerse lo que estaba viendo, o más bien, lo que no estaba viendo.

- ¿Dónde narices se habrá metido este? - se preguntó, disgustado. - Apuesto a que está en otra de esas orgías nocturnas que se monta.
Antes que nada, agradecer profundamente todos y cada uno de los reviews que recibo, que me animan a continuar con el ff. Este capítulo trata sobre algo relativamente nuevo. Ya conocemos bastante bien los pensamientos, dudas e inseguridades de Hermione, ¿pero qué pasa por la mente de Draco Malfoy? ¿Qué opina de sus compañeros de casa? Espero que os guste. No olvidéis darme vuestra opinión!

HONEST

- ¿Qué le has hecho a la sangre sucia? - preguntó Blaise Zabini, con tono divertido.

Era la hora del desayuno y la mesa de Slytherin estaba a rebosar. Todos los que se encontraban cerca miraron a Malfoy, expectantes. Éste se llevó a la boca una enorme cucharada de gachas de avena antes de dignarse a responder.

- ¿Por qué dices eso? - preguntó inocentemente.
- No ha dejado de mirar para aquí. Y cuando alguien la descubre, se apresura a voltearse. Está un poco lejos, pero yo juraría que se ha puesto roja más de una vez.
- Yo no le he hecho nada - sentenció Draco. No le parecía el momento adecuado para hablar algo así. La mayoría pondrían el grito en el cielo, empezando por Pansy Parkinson.
- ¿Nos estás ocultando algo, Malfoy? - volvió a preguntar Blaise, esta vez con voz suave y ponzoñosa.
- ¿Y tú, Zabini, has hecho algo últimamente que no nos hayas contado?

Lo miró fijamente, para ver su reacción. Los demás ni siquiera captaron su tono irónico, pues era algo inherente a él.

- Es sorprendente tu habilidad para cambiar de tema - se asombró el moreno, con una sonrisa. - Yo no tengo nada que ocultar. ¿Seguro que tú tampoco?

¡Menudo embustero!, pensó Draco. ¿Pero qué esperabas de otro Slytherin?. Ni una expresión de sorpresa, ni un solo gesto que pudiera delatarlo
No había conocido a nadie capaz de mentir tan impunemente como los de su Casa. Muy bien, si tú no vas a ser sincero, yo mucho menos.

- No te preocupes, Blaise. Cuando tenga algo que contar, lo sabréis inmediatamente.

No obstante, el chico no se rindió. Le dirigió otra sonrisa maliciosa y mientras untaba una tostada, comentó en tono despreocupado:

- La verdad, Malfoy, me sorprende que a estas alturas aún no hayas hecho ningún progreso. No pensé que te fuera a resultar tan difícil.

Desde luego, no podría ser más rastrero. Draco tenía que reconocer que era un buen truco: apelar a su orgullo para que confesase. ¿Cómo demonios podía estar tan seguro de que había ocurrido algo con Granger? Ciertamente, Blaise era una persona astuta como pocas, pero él, pensó satisfecho, era mucho más inteligente y no iba a dejarse engañar tan fácilmente.

- ¿Sabes, Blaise? A mí me gusta hacer las cosas lentas. Así, la gente se queda más satisfecha.

Hubo algunas risas aisladas, y Pansy se ruborizó, como si el comentario fuera dirigido a ella. Zabini lo miró no muy conforme, pero no insistió más. Malfoy sonrió, sintiendo que había ganado ese pulso, pero sabía que no se sentiría verdaderamente conforme hasta que no averiguara lo que su compañero se traía entre manos.


Maybe one day, I’ll be an honest man
Up to now, I’m doing the best I can

[Iron Maiden, Wasting love]


El resto del día Malfoy trató de establecer contacto visual con Hermione, pero parecía que ella se había cansado de mirarlo; o al menos, era más capaz de controlar su subconsciente de lo que había demostrado durante el desayuno. Se sentía incapaz de hablar con ella aunque la hubiese encontrado a solas. No obstante, no tuvo la menor oportunidad, ya que la chica se cuidaba mucho de no separarse más de dos pasos de sus compañeros de Gryffindor. Y de no haber sido así, ¿qué le diría? ¿Cómo explicaría su actitud? ¿Sería capaz de responder a todas las preguntas que ella le formularía?... Se maldijo una y mil veces por actuar de una manera tan precipitada y empezó a arrepentirse de haber comenzado esa peculiar cruzada contra Granger. No sería la última vez.

Ya en su habitación, decidió que la única forma de remediar todo el entuerto sería utilizando los mismos medios a los que había recurrido hasta el momento. Tomó pluma y tintero y comenzó a escribir una carta que él juzgaba decisiva, pues de lo que respondiera la chica iban a depender todos sus movimientos a partir de entonces.

- ¿Debería llamarla Hermione o Granger? - se preguntó, indeciso. Aún no había escrito ni una sola palabra, y ya se sentía bloqueado. Él jamás la había llamado por su nombre de pila a la cara, pero en sus anteriores cartas sí lo había hecho. Decidió que no le convenía tomarse excesivas confianzas.

Con mucho esfuerzo consiguió terminarla e inmediatamente se dirigió a la lechucería para enviársela. Resultaba un poco absurdo, puesto que tenía que caminar más para ir hasta allí que para entregársela en mano, pero no le parecía muy oportuno plantarse delante de la sala común de Gryffindor y pedirle a alguien que avisara a Hermione de que él la buscaba. Se rió imaginando la situación y apuró el paso.

Por su parte, Hermione estaba en su cuarto. No quería ir sola a la biblioteca y en la sala común, como era bastante habitual, había demasiado ruido como para poder concentrarse. Llevaba toda la tarde intentando que la gente se comportara debidamente, pero sus protestas y continuos reclamos no conseguían más que un par de minutos de silencio. Ron tampoco era de mucha ayuda. Sólo accedía a echarle una mano después de que ella lo regañase durante un buen rato, y cuando se descuidaba, estaba armando tanto alboroto como los demás. Acababa de terminar los deberes de Pociones cuando oyó un golpe seco en el cristal. Se levantó y vio a una lechuza en el alféizar de la ventana. Dudó en dejarla entrar, pero sentía lástima por el ave, que no se iría hasta que entregase la carta. Una vez que tuvo el pergamino en la mano, no supo qué hacer. Temía que fuera una carta de Malfoy, lo cual era muy plausible ya que, a su juicio, le debía una explicación. El problema es que aún no se sentía capaz de recibirla. Desenrolló muy lentamente el papel e inspiró hondo.

"Granger,
Sé que lo que pasó ayer fue algo totalmente inesperado para ti, y lamento mucho haber sido tan brusco. Supongo que debí prever que algún día descubrirías quién te enviaba los poemas. Siento mucho si te ha decepcionado saber que era yo, pero quiero que sepas que siempre he sido honesto. Creo que tenemos muchas cosas que aclarar, así que te pido que te quedes conmigo en Navidad, porque es el momento más adecuado para que hablemos a solas sin despertar sospechas. McGonagall se quedará muy complacida de que seas tú la prefecta que cumpla con el encargo y nadie pondrá ninguna objeción.
Atentamente, y esperando que aceptes,

D.M."



*-*-*-*-*-
¿Qué es lo que decidirá Hermione? ¿Seguirá siendo tan desconfiada como de costumbre, o empezará a creer en él? ¿Pasará todas las Navidades a merced de la vil serpiente? ¿Qué tendrá planeado Malfoy? Tendréis que esperar al siguiente capítulo para averiguarlo... Se aceptan teorías!!!EN MANOS DEL AZAR

- ¿Pero qué se habrá creído este cretino?

Hacía mucho tiempo que no se sentía tan indignada. Después de tantos años de insultos y burlas, ahora pretendía que ella dejara de lado todos sus planes para que él tuviera una oportunidad de explicar su absurdo comportamiento. ¿Qué siempre has sido honesto? ¡Tú no has dicho una verdad en tu vida!, pensó, enfadándose aún más. No podía negar que sentía cierta curiosidad por saber qué le había pasado a Malfoy para cambiar tan repentinamente su forma de tratarla. Y tal vez era eso lo que le molestaba de verdad, que una parte de ella le instara a aceptar la propuesta del Slytherin. No, decidió con firmeza, no cedería a su petición. Las prefectas de las tres Casas amigas, como algunos las denominaban, habían acordado realizar un sorteo y así sería. El azar resolvería su conflicto.

*****

- Bien, ya hemos escrito los nombres. Ahora sólo necesitamos una mano inocente - comentó Padma Patil, la prefecta de Ravenclaw.

Las tres chicas se encontraban en el patio del castillo, ya que afuera llovía. Una muchacha solitaria pasó a su lado, andando con tal ligereza que parecía que más bien flotaba. Y si alguien se fijaba en su expresión, bien podría pensar que verdaderamente estaba en las nubes.

- ¿Qué os parece Luna? - preguntó Hermione, señalándola. No le tenía mucho aprecio, pues consideraba absurda su tendencia a creer en todo lo que era imposible de demostrar, pero no se le ocurría nadie más inocente que ella.
- Bueno
- intentó replicar Padma. Aunque Luna era un año menor, conocía muy bien sus rarezas. No obstante, no le dio tiempo a decir nada más, pues Hermione ya la había llamado y le estaba explicando lo que debía hacer.
- Sólo tienes que sacar un papel. No tienes ni que mirarlo.
- ¡Ni hablar! Yo no meto la mano ahí - dijo la rubia, mirando con desconfianza el pequeño saquito que le tendía la prefecta - Puede estar infestado de nurkeys asesinos.
- ¿Qué son
? - trató de preguntar Hannah. La mirada que le dirigió Padma la hizo desistir.
- ¡Está bien! - suspiró Hermione, conteniéndose. No le apetecía nada discutir con ella. - Sacaremos los papeles y tú solo elige uno, ¿de acuerdo? - Introdujo la mano en el saquito, ignorando el grito contenido de Luna, que parecía temer de verdad por la integridad de sus dedos.

Aparentemente maravillada porque Hermione continuara intacta, tomó uno de los papeles y lo abrió. Hannah Abbot, leyó. La Hufflepuff hizo un gesto de disgusto, pero aceptó el resultado resignada.

- Lo siento - la consoló Padma, dándole unas palmaditas en la espalda. Por la expresión de su cara se podía deducir que no lo lamentaba lo más mínimo, pero Hannah ni siquiera la miró, así que no pudo darse cuenta del alivio que sentía.

******

- ¿Dónde se ha metido Hermione? - preguntó repentinamente Ron.
- Creo que está con las otras prefectas. Dijo algo de un sorteo - contestó perezosamente Harry.

Estaban sentados frente a la chimenea de su sala común, y el ambiente cálido invitaba a la modorra. Harry tenía un pergamino sobre las rodillas y de vez en cuando tomaba su pluma, como queriendo demostrar que tenía intención de hacer algo. Ron ni siquiera simulaba interés. Sus libros estaban por lo menos a un metro de distancia, desperdigados por el suelo. Se hundió un poco más en su butaca, y moduló su voz para parecer casual.

- ¿No la notas un poco rara últimamente?

Harry levantó la vista, intrigado. Su amigo era un pésimo actor, y había notado la ansiedad en su voz. Sonrió divertido, al ver cómo miraba sus uñas con aparente curiosidad, como si no las hubiese visto en años. Decidió seguirle el juego y trató de contener la risa.

- ¿A qué te refieres?
- Uhmm, sí, es una tontería, supongo, pero en las últimas semanas parece que está siempre distraída, y casi no nos habla. - Dejó de disimular y le preguntó abiertamente. - ¿Tú qué crees que le pasa?
- No lo sé, Ron, no me había parado a pensarlo. ¿Alguna idea?
- Muchas - confesó - y probablemente ninguna acertada. ¡Quién entiende a las mujeres!

Harry asintió, dándole la razón. Estuvo a punto de preguntarle por qué tenía tanto interés en saber lo que le ocurría a Hermione, pero se contuvo. No quería ser impertinente, puesto que ambos eran amigos de la chica, y era normal que se preocuparan por ella, pero sospechaba que si lo hubiese hecho, si le hubiese formulado esa pregunta, Ron no habría podido evitar ponerse como un tomate.

En ese momento se abrió el hueco del retrato, dejando pasar a una muy sonriente Hermione. Inmediatamente, el pelirrojo se irguió en su asiento, y le gritó, sin dejar siquiera que se acercase.

- ¿Y bien? ¿A quién le ha tocado quedarse?
- A Hannah - respondió cuando estuvo a su lado. - Lo siento mucho por ella pero
¡me alegro muchísimo de no haber sido yo!

Aquella noche, por fin Hermione fue capaz de dormir sin ninguna preocupación. Decidió dejar de darle vueltas al asunto de Malfoy y, puesto que no iba a verlo durante las vacaciones, pensó que era mejor alejarlo de su mente durante un tiempo. Seguro que cuando volviese, las cosas ya habrían cambiado. A veces, ese tipo de asuntos era mejor no tratarlos en caliente.

A la mañana siguiente, se despertó de un humor formidable. Incluso esperó en la sala común, charlando con algunos alumnos de cursos inferiores, a que sus amigos salieran de su habitación para ir a desayunar. Durante todo el trayecto hasta el comedor, no paró de hablar ni un segundo, contándoles todos sus planes para las vacaciones. Les habló de la cabaña que iban a alquilar sus padres, en los Alpes franceses, de que por fin iba utilizar el equipo de esquí que le había regalado su abuela, y de cientos de cosas más. Tan relajada y feliz se la veía, que Ron dedujo que su extraño comportamiento de los últimos días se debía a que temía pasar las Navidades con la desagradable compañía de Draco Malfoy.

Ya casi habían terminado el desayuno cuando la habitual bandada de lechuzas irrumpió en el Gran Comedor, con el correo matutino. Como de costumbre, Hermione recibió su ejemplar diario de El Profeta, y estaba desplegándolo cuando una lechuza diminuta se puso frente a ella, con la pata estirada. Desató el pergamino, intrigada, y se puso a leerlo con rapidez. Conforme avanzaba en el texto, su rostro parecía cambiar más y más. Sus dos amigos la miraron preocupados cuando vieron cómo la sonrisa de hacía unos minutos desaparecía, dejando lugar a una expresión de disgusto e irritación.


-*-*-*-*-*
Uy, uy, ¿de quién es esa carta que tanto ha perturbado a Hermione? ¿Cómo se tomará Malfoy el rechazo? Y Hannah, ¿podrá resistir unas navidades en Hogwarts como niñera? Ya sabéis, para comentar esto o cualquier cosa que se os ocurra, dejadme un review. Recordad que "vuestros reviews son mi sueldo", así que sed generosos! XD

Respuesta a los últimos reviews:
W.P.A.: Como siempre, muchísimas gracias, me levanta el ánimo leer tus mensajes! Jeje, ya me imaginaba yo que la escena de Draco iba a ser del agrado de muchas... Ya ves que he sido muuuuy buena, y he actualizado quizá hasta demasiado pronto. Como has comprobado, a Draco no le será tan fácil convencer a la arisca y malpensada Hermione; pero aún no me tires tomatazos! Espera a que avance un poco más la historia... Saludos!

Andrea: ¡Uf, muchas gracias! Me alegro que te guste, (aunque no has debido de leer muchas si consideras esta de las mejores, XD). Pero por esa frase ya te estaré eternamente agradecida! Espero que te haya gustado este cap.

Olymphia: ¡Qué nombre tan bonito! Creo que es bastante evidente, pero para ff es una de mis parejas preferidas. Lo malo es que para escribir sobre ella no me he podido ajustar a prácticamente ninguno de los últimos libros... ¿De verdad te las has leído de un tirón? No es que sea muy larga, pero me alegra mucho saber que engancha lo suficiente como para hacerlo. ¡Muchas gracias por tu review!

JEZUKO: Jeje, como me has calado! Por supuestísimo que Hermione no iba a dejar a sus padres por un Slytherin-tramposo-traicionero-que-a-saber-que-demonios-querrá, ¿o sí? Tomo nota: trataré de arreglar el estropicio. Y te tengo una sorpresa! Lo verás... próximamente (Jeje, que enigmática, eh?)

mG: ¡Muchas gracias! También es casualidad, que justo cuando voy a actualizar tenga un nuevo review (ya había perdido la esperanza), así que ya ves lo poco q he tardado!jeje.VACACIONES DE NAVIDAD

- ¿Qué? - preguntó Ron con impaciencia. - ¿Nos vas a decir qué pone?
- Compruébalo tú mismo - respondió Hermione, tendiéndole la carta.

Sus dos amigos comenzaron a leerla, y en seguida entendieron el disgusto de la chica. Era una carta de sus padres, en la que le anunciaban que debían cancelar sus esperadas vacaciones en la nieve, ya que una tía de su madre, que no tenía hijos, se había puesto enferma, e iban a pasar todas las Navidades con ella en un hospital de Gales. Debido a la complicación, decían, entendían perfectamente que ella prefiriera pasar las vacaciones con sus amigos o en el colegio, pues apenas iban a tener tiempo para verse.

- Vaya, lo siento mucho - fue lo único que se le ocurrió decir a Harry. Él había estado en su misma situación hacía unas semanas, hasta que Ron le anunció que iba a ir con él a La Madriguera.
- Bueno, siempre puedes venir con nosotros. Apuesto a que a mamá le encantará tener una boca más a la que alimentar.
- Oh, gracias, Ron - dijo la chica, con gesto compungido. - Pero creo que será más justo que me quede aquí. Al fin y al cabo, Hannah también quería estar con su familia, y ya que yo no puedo hacerlo


Se levantó despacio y tomó la carta de manos del pelirrojo, para leerla de nuevo. Tal vez esperaba que fuera una broma o simplemente le costaba creer que eso pudiera ocurrirle a ella. Pareció convencerse de que era cierto, de que finalmente tendría que quedarse en Hogwarts, tal y como Malfoy le había pedido. Se dio la vuelta y lo observó unos instantes. Estaba abriendo un paquete, desganado, como hacía siempre, pero totalmente ajeno a lo que ocurría en el resto del Gran Comedor. Al parecer estoy condenada a descubrir qué le ocurre conmigo, pensó con ironía. Desvió la vista hacia la mesa de Hufflepuff, y descubrió a Hannah en una esquina, rodeada de sus amigas, y con gesto abatido, sin sospechar siquiera la alegría que se iba a llevar.

*******

- ¿Seguro que no quieres que nos quedemos? - preguntó Ron por décima vez.
- No, de verdad que estaré bien.

Hermione había ido a acompañarlos hasta la puerta del castillo, pero se había prometido a sí misma que no daría ni un solo paso fuera de él. La noche anterior había nevado y hacía un frío tremendo, aunque no era eso lo que le impedía salir. Sabía que si se acercaba a los carruajes tirados por thestrals, no podría evitar arrepentirse una vez más de su decisión, y se subiría al primero que viera.
Para no pensar más en ello, dio un discreto abrazo a Harry y otro a Ron, quien la retuvo entre sus brazos un poco más de lo normal. Sin embargo, una fría voz a sus espaldas, hizo que la soltara repentinamente.

- Tranquilo, Weasley, ya estoy yo aquí para protegerla. No hace falta que te preocupes.

Ron pronunció un juramento y agarró a Malfoy por la túnica, acercándolo a su enrojecida cara.

- ¡Escúchame bien, asqueroso huroncito! Como se te ocurra molestarla


Los ojos del Slytherin centellearon peligrosamente. Dio un golpe en las manos del pelirrojo, para soltarse. Acto seguido, se irguió de manera arrogante, mientras se alisaba la túnica, para demostrar que ese trozo de tela merecía más atención que el muchacho que tenía delante.

- Creo que Granger ya es mayorcita para defenderse sola. Y si quiere dejar que la moleste - miró a la chica, que se sonrojó de inmediato - es asunto suyo. Así que lárgate ya, no vayas a quedarte sin carruaje.

Ron miró enfurecido hacia donde le señalaba Draco. La gente estaba subiendo el equipaje a los vehículos, y los primeros ya habían empezado a moverse. Recogió del suelo su baúl y salió, no sin antes dedicarle una mirada furibunda a Malfoy. Harry se demoró un poco más y le hizo un gesto a Hermione, la cual asintió. Sin mirar al Slytherin, siguió a su amigo.

- ¡Te lo advierto, Malfoy! Si le haces algo, lo sabré - gritó desde fuera.

Draco hizo una mueca de desprecio, pero no se movió. Esperó, cerca de Hermione, hasta que los carruajes se alejaron del castillo. Entonces se giró hacia la chica, con una sonrisa que pretendía ser seductora.

- Al fin solos

- Para que te quede claro, Malfoy - se había enfadado mucho por la intrusión del chico. ¿Por qué siempre tenía que venir a molestarlos? ¿Por qué? - No me he quedado por ti. No he tenido otro remedio y te aseguro que me gustaría estar en cualquier sitio menos aquí.

Sin más, se alejó de él a toda prisa. El chico, que no esperaba una respuesta tan cortante, se quedó quieto unos segundos, sin poder reaccionar. ¿Es que a la sangre sucia no le impresionaba nada? Apretó el puño, furioso: ¿cómo se atrevía a tratarlo así?

- Ya veremos, Granger. Dentro de poco no querrás cambiar estas vacaciones por nada en el mundo.

*******
Los siguientes días fueron muy difíciles para Malfoy. Por más que intentaba encontrarse con Hermione, ella no hacía más que esquivarle. Había tenido la esperanza de que Dumbledore, en un intento de promover la unión de las Casas, hubiese decidido sustituir las habituales cuatro mesas del Gran Comedor por una sola, o en su defecto, por varias más pequeñas, para aprovechar y sentarse cerca de la Gryffindor. Sin embargo, la suerte no parecía estar con él, pues tal y como ya les había anunciado McGonagall, eran bastantes los alumnos que se habían quedado en Hogwarts. Curiosamente, de Slytherin había sólo siete, aparte de Malfoy (en realidad tampoco era tan curioso, ya que los padres de los Slytherin no temían mucho por la integridad física de sus retoños, siendo como eran sangre limpia y/o partidarios de la causa de-quien-vosotros-sabéis); así que le habían asignado a su cargo, a los alumnos de Hufflepuff, que sí que eran mucho más numerosos. Por su parte, Hermione debía de ejercer las funciones de prefecta para los miembros de su propia Casa y para los de Ravenclaw, y era en esas contadas ocasiones cuando Draco podía verla. El resto del tiempo se lo pasaba en su sala común, que era uno de los pocos lugares inaccesibles para el joven Slytherin.
No tardó mucho en desesperarse, puesto que había depositado todas sus esperanzas en esas vacaciones. Sin Potter ni Weasley vigilando cada uno de los movimientos de Hermione, no le costaría acercarse a ella sin levantar recelos. Lo que menos esperaba es que ella fuese aún más desconfiada que los otros dos juntos.

Sólo una cosa pudo sacarle de ese grado de frustración que había alcanzado tan precozmente. La mañana del veinticuatro de diciembre, Draco se levantó a la misma hora que de costumbre. Odiaba madrugar, pero se había obligado a hacerlo, con la expectativa, siempre errónea, de que quizás al ser tan temprano tuviera una mayor oportunidad de encontrar a Hermione a solas. Observó, fastidiado, de que a pesar de ser las nueve de la mañana, había sido el último de su Casa en despertarse, ya que siete chiquillos revoltosos se habían congregado en torno al panel que había en la sala común. Los apartó de un empujón, para ver qué estaban mirando tan atentos. En el centro del tablón había un pergamino con el sello de Hogwarts y la pulcra letra de Dumbledore. Malfoy sonrió al leerlo.

- Por fin ese viejo loco ha tenido una idea decente - pensó, para sus adentros. - Un banquete para todos los habitantes del castillo. La ocasión perfecta para volver a hablar con Granger.

Con una enorme sonrisa, dio media vuelta y subió por las escaleras hasta su habitación. Tenía que buscar la ropa más adecuada para que ella no pudiera evitar fijarse en él, y darse cuenta de una maldita vez de lo irresistible que podía llegar a ser.



-*-*-*-*-*-*
Bueno, finalmente Hermione se ha tenido que quedar en Hogwarts. En el proximo capitulo veremos qué pasó en el banquete. Un beso a todo@s!

Contestación a los reviews:

mariita_lupin: umm, pues ya ves q la carta no era de malfoy, aunque era lo más lógico. Espero q te haya gustado, y muchas gracias por tu opinión!

W.P.A: vaya, no me habia fijado q era tan corto! es q keria dejarlo un poco emocionante para el siguiente. Somos de la misma opinión, ya que la historia es poco probable, pero si encima Hermione cambiara de opinión de la noche a la mañana... eso sí que no sería plausible!

Olymphia: jeje, pues entonces mucho mejor, seguro q no hay mucha gente q se llame asi! Al final hermione sí que se ha tenido que quedar (estaba claro q yo no iba a desperdiciar la oportunidad, no?). Leeré tu fict en vacaciones, pq tengo un examen dentro de poco. Ya te contaré que me ha parecido!

JEZUKO: noooo, lo q keria decir es q me staba entrando ya el espíritu navideño, pero para q no os asusteis, he actualizado muchisimo antes de lo q tenia pensado. (Es que me he puesto muy contenta al superar los 40 reviews, aún no me lo creo!) Me habeis salido de un melodramatico!! XD bueno anda, lo importante no es la cantidad, sino la calidad, asi q disfruta al maximo las vacaciones! Ah! y ya ves que no le he hecho nada malo a hannah, mas bien al contrario. En cuanto a la sorpresa... creo q ya puedes intuir lo q es. Feliz navidad a ti también!

nesseire: me ha encantado tu entusiasmo! jeje, muchas gracias, me ha sorprendido ver reviews de capitulos antiguos, pero ha sido divertido ver como ibas cambiando de opinion. y por cierto, q te he visto muy atenta a todo. Vaya desconfiad! eres peor q hermione XD. Muchas muchas gracias! Espero q te guste este cap

En fin... esto es todo hasta el proximo cap. Espero no haberme dejado a nadie sin contestar. Muchísimas gracias a todos!Antes que nada, me gustaría dedicar este capítulo a JOYCE, que fue quien me dio la idea. Estaba un poco bloqueada, así que ¡gracias!

CENA DE NOCHEBUENA

Hermione también había leído el cartel, pero no se lo había tomado con tanto entusiasmo como Malfoy. Había conseguido evitarle durante los últimos días, pero sabía que esa noche iba a ser imposible. Con el ajetreo del banquete, y con unas cuantas cervezas de mantequilla encima, seguro que el chico reunía el valor suficiente como para acercarse de nuevo a ella, sin valorar el riesgo que suponía enfrentarse a una más que molesta Hermione. Y el caso es que ella no sabía por qué estaba tan enfadada con él. ¿Acaso se había hecho a la idea de que el que le enviaba los poemas era Ron? No es que lo hubiese afirmado al cien por cien, pero estaba claro que habría imaginado a cualquier persona antes que a Malfoy, y de todos, el más plausible era su pelirrojo amigo. También se había obligado a sí misma a no pensar en si la idea de que el Slytherin sintiera algo por ella la agradaba o no. Y por si fuera poco, había hecho un esfuerzo sobrehumano para tratar de desterrar de su recuerdo aquel beso que le había dado. Y ahora todas esas dudas, todas esas preguntas a las que no le apetecía responder, volvían a su mente, en forma de banquete de Nochebuena. Estuvo tentada de no ir, pero sabía que iba a necesitar una buena excusa para eso. Así que, con toda la desgana del mundo, se puso un sencillo vestido azul marino, que le había comprado su madre hacía unos meses y aún no había estrenado. No estaba dispuesta a perder tres horas usando la poción alisadora, de modo que optó por hacerse una cola de caballo muy alta. Tuvo que aumentar la longitud de la goma de pelo, ya que era incapaz de darle más de dos vueltas, y el peinado se le desmoronaba después de cinco segundos. Con gran esfuerzo, consiguió mantenerlo controlado el tiempo suficiente para lanzarle un hechizo de inmovilización.

Al mirarse al espejo se dio cuenta de que no le sentaba nada mal. Siempre había pensado que el mayor problema de su maraña era la cantidad, pero al recogerlo notó que en realidad lo que no le sentaba bien era el exceso de volumen. Se maquilló sólo un poco, más que nada para hacer tiempo, pues aún faltaba hora y media para la cena. Debido a su autoencierro de los últimos días, había terminado todos sus deberes, e incluso iba bastante adelantada en alguna de las asignaturas, y ahora se encontraba con que ya no tenía nada que hacer. Después de echarse brillo en los labios, volvió a mirar el reloj: había tardado exactamente diez minutos. Bufó, exasperada, y se entretuvo el resto del tiempo en definir uno a uno sus abundantes rizos.

Cuando por fin llegó la hora indicada, salió de su habitación y fue hasta la sala común, donde la esperaban sus compañeros de Gryffindor. Todos juntos se dirigieron al Gran Comedor, y para su sorpresa, comprobaron que Dumbledore había mandado retirar las mesas de las cuatro casas, sustituyéndolas por una única, central, y alargada mesa, que se disponía perpendicular a la de los profesores. Eran los últimos en llegar, así que se situaron en los sitios que aún quedaban disponibles. Hermione no pudo evitar notar que a la derecha de Malfoy había unos cuantos lugares libres. Fingiendo que no había captado la insinuación, se sentó lo más alejada posible de él, y se prohibió a sí misma fijarse en lo elegante que se había vestido.

El convite, como era de esperar, fue exquisito. Todo lo que se servía tenía forma de algo navideño; ya fuera una hoja de acebo, un Papá Noel, un ángel o un abeto. Hermione aprovechó este hecho para quejarse a los comensales más cercanos de la injusticia a la que estaban sometidos los elfos domésticos, que lejos de disfrutar de vacaciones navideñas, tenían que trabajar el doble. Huelga decir que nadie se indignó como ella de la infame situación, e incluso alguno afirmó que los elfos estaban más felices que nunca por poder preparar un banquete de esa magnitud.


Dumbledore esperó pacientemente a que todos terminaran de comer, y entonces llamó su atención, golpeando su copa con una cucharilla. Su discurso fue un poco más largo que los habituales, y para finalizar propuso un brindis por la Navidad, el colegio, los amigos y muchas cosas más. Algunos alumnos se rieron y comentaron que el exclusivo hidromiel con el que el director agasajaba a sus profesores debía estar especialmente fuerte ese año. Parecía ser cierto, pues las profesoras Sprout y Vector tenían unos enormes coloretes delatores, y reían sin cesar de algo que solo ellas comprendían, ya que a su lado, Snape, partícipe de la misma conversación, lucía la misma cara de amargado que siempre.

- Ya sé lo que podríamos hacer para animar un poco la noche - anunció alegremente el director. - ¡Bailar!

Con un movimiento de su varita hizo aparecer un cuarteto de cuerda, cerca de la mesa de los profesores. Inmediatamente, los instrumentos dejaron surgir una dulce melodía, como si unos dedos invisibles los tañeran. Dumbledore se levantó ceremoniosamente y le hizo una reverencia a la profesora McGonagall.

- ¿Me concedería este baile, Minerva?

Sin dudarlo un segundo, la mujer se puso en pie y, tomando la mano del director, se situó en el centro del Gran Comedor. Enseguida fueron acompañados por la profesora Sprout, que bailaba con dificultad con el pequeño profesor Flitwick; y por algunas de las alumnas, que se habían dividido ellas mismas en parejas, ante el poco entusiasmo demostrado por sus compañeros del género opuesto.

Draco miró de reojo a Hermione. Estaba sentada, con aspecto aburrido y con pinta de no tener la menor intención de bailar. Se extrañó pues, según recordaba, en el baile de Navidad en su cuarto año había bailado toda la noche con Krum. Durante un momento pensó en invitarla, pero ningún chico estaba en la improvisada pista, y habrían destacado demasiado. ¡Si tan siquiera alguno se atreviera!

- Oye, tú, chico - llamó al más cercano a él: un niño de segundo de su misma Casa. - ¿Es que no vas a bailar?

El chiquillo lo miró como si le hubiese hablado un extraterrestre. Malfoy no solía dirigir la palabra a los niños de cursos inferiores, a menos que fuera para castigarlos o insultarlos, y aquella nueva jovialidad resultaba tan falsa en él como habría resultado en Snape, por ejemplo. Miró la copa del prefecto, pensando que seguramente se había pasado con la cerveza de mantequilla.

- ¿Estás sordo? - el niño negó con la cabeza, asustado - O tal vez estés mudo

- No me apetece bailar - respondió al fin, tragando saliva y mirándose los zapatos.

Draco lo dejó por imposible y se recostó en la silla. Estaba claro que improvisar no era lo suyo, y mientras no pudiera aprovechar las oportunidades que le brindaba el destino, no iba a llegar a ningún sitio con Granger. Durante las siguientes horas muchos se fueron animando y se unieron al baile iniciado por el director, quien prácticamente no había perdido pieza. Resultaba increíble ver a alguien tan anciano con tanta, al menos aparente, vitalidad.

Poco después de media noche, Hermione se retiró y salió del Gran Comedor. No había dejado de pensar en lo que se habría divertido esquiando, o quizá disfrutando de una cena familiar en casa de los Weasley. Lamentaba profundamente haberse quedado en Hogwarts, especialmente cuando el azar y la inocente mano de Luna Lovegood la habían salvado. Conforme iba subiendo la escalera, su deseo de acostarse y dormir toda la noche se incrementaba. Cuando iba por el primer descansillo oyó una voz que la llamaba desde el hall. Se dio la vuelta y vio la sombra del Slytherin más enigmático de todos con los que había tenido la desgracia de toparse.

- ¿Qué quieres, Malfoy? - preguntó de malos modos al que retrasaba su encuentro con su anhelada cama.
- ¿Ya te vas? - lentamente comenzó a subir los escalones que los separaban - Ni siquiera has dado las buenas noches.
- ¿De quién habría de despedirme? ¿De ti? - Hermione imitó su tono pedante y aristocrático, aunque no pudo ocultar la incredulidad en su voz.
- Estaría bien, aunque para ser justos, deberías haberle dicho algo a Dumbledore, después del feo que le has hecho al negarte a bailar.
- ¡No me he negado a bailar! - estuvo a punto de decir Nadie me lo ha pedido, pero en el último momento se mordió la lengua, y en su lugar, recriminó: - Tú tampoco lo has hecho.
- Nunca es tarde para remediar - inclinó ligeramente su cabeza y le tendió una mano - ¿Bailarás conmigo?
- ¿Aquí?
- Sí, aquí. ¿Acaso no oyes la música?

El sonido de un vals llegaba claramente a sus oídos, a través de las puertas abiertas del Gran Comedor. La penumbra en la que estaba sumida la escalera le daba al lugar un aire extrañamente privado y romántico, así que el primer impulso de la chica fue aceptar el ofrecimiento, pero le bastó con mirar a su acompañante para desistir de su idea.

- Creo que mejor me voy a la cama.
- ¿Eso es una insinuación? - Hermione se ruborizó, y se alegró internamente de haberse negado. Seguro que era un pervertido - Creo que no estoy preparado para dar ese paso en nuestra relación - prosiguió Draco, abriendo mucho los ojos, y dándole a su voz un toque un poco más agudo de lo normal. Hermione no pudo evitar sonreír, y el Slytherin aprovechó para estirar más su mano hacia ella. - Vamos, sólo será un baile.
- Si no lo hago, no me dejarás en paz, ¿verdad?
- Exacto.

Hermione tomó la blanca y fría mano que se extendía ante ella, e inmediatamente notó como Malfoy la acercaba a él con suavidad. Por fortuna, no parecía muy interesado en pegarla a su cuerpo y se contentó con marcar el ritmo sin oprimirla demasiado. La verdad es que bailaba muy bien, como si hubiese tomado clases desde que aprendió a andar. Al principio, Hermione se obligó a no mirarlo, y fijó su vista en algún punto situado por encima de su hombro, pero con el paso de los minutos, se empezó a poner muy nerviosa, ya que notaba la penetrante mirada del chico fija en ella. Haciendo un esfuerzo, levantó la cabeza y se topó con el rostro de Malfoy. Estaba más serio que nunca, como si estuviera concentrado en los pasos que estaba dando y en nada más. Al ver sus ojos de cerca se quedó maravillada. Nunca se había fijado en el brillo metálico que desprendían y tenía que reconocer, muy a su pesar, que eran espectaculares. Sin darse cuenta, cada vez iban más despacio, y para cuando pudo reaccionar, ya estaban completamente inmóviles. Sin embargo, él no la soltó. La observó detenidamente durante unos instantes y después miró hacia arriba. Justo sobre ellos colgaban unas hojitas de muérdago.

- Sería la segunda grosería de la noche no corresponder adecuadamente a la decoración del castillo.

Hablaba como siempre, arrastrando las palabras de forma tan marcada que parecía deliberada. Hermione tembló un poco, y él, que aún estrechaba su mano entre la suya, lo notó. Se acercó despacio a ella y juntó sus labios con los de la indecisa muchacha. La besó de la misma manera que la primera vez, en el baño de los prefectos, apasionada e intensamente, con la única diferencia de que en esta ocasión, sí que fue correspondido. Sintió una punzada de alegría en su pecho: parecía que por fin su elaborado plan comenzaba a dar frutos. Sujetándola por la cintura, la empujó hacia él, haciendo que no quedara el más mínimo espacio entre sus cuerpos. La sentía estremecerse entre sus brazos, pero no se alejó ni un milímetro, a pesar de que ella se había echado hacía atrás, doblándose como un junco. Debido a la intensidad del beso, pronto se quedó sin aire, así que se separó un poco para respirar. No obstante, este acto tan simple, y que pretendía que fuera corto, duró lo suficiente como para hacer reaccionar a Hermione. Tal vez había sido un beso impresionante, quizá mejor aún que el del más optimista de sus sueños y puede que se hubiera sentido derretir por dentro, pero él seguía siendo Draco Malfoy, el chico al que más odiaba del colegio, así que lo apartó con violencia y, sin despedirse, echó a correr escaleras arriba.

El Slytherin se quedó observando la precipitada huída de la joven con una sonrisa. Lo había empujado sí, pero no le había dado un bofetón, y eso, en su retorcido mundo de ilusiones y equivalencias, significaba algo bueno.

*-*-*-*-*

Pues hasta aquí el capítulo de hoy. Va un poco adelantado con respecto a las fechas reales, pero me imagino que lo preferís así ;)Un saludo a todos!!!

Contestación a los reviews:

Samantha_Malfoy: uy, q pronto hemos aprendido a hacer chantaje, jeje! Yo SIEMPRE procuro actualizar lo más pronto posible, pero estos últimos capítulos me cuestan un poco más, porque no tenía una idea tan clara como los anteriores. He visto que has puesto la historia entre tus favoritos, te lo agradezco en el alma! Ya me contarás qué te pareció este cap.

mariita_lupin: no, al contrario! me alegro de que no todo sea tan evidente y que al menos pueda engañar un poquito a alguien, jeje. Bueno, ya has visto que lo imp en este cap no era cómo iba vestido Malfoy sino lo que iba a hacer... Espero que te haya gustado!

W.P.A: si, Malfoy es todo lo que has dicho y mucho más. Es mentiroso, hipócrita y bastante cruel. Pero Hermione se le está resistiendo bastante bien, dadas las circunstancias... Muchas gracias por tus reviews, como siempre!

Lady LesTranGe: jeje, me apiadaré de ti! Me alegro mucho de que te guste, espero que este capítulo tb haya sido de tu agrado.

virat: pues, bienvenida! muchísimas gracias por darme tu opinión, no imagináis cómo me alegra el día! Suelo actualizar bastante rápido, pero estate atenta, porque hay muchos ff y a veces apenas sale en la pág principal.

dancing_sorcerer: gracias! la verdad es que trato de esforzarme al máximo para redactar lo mejor que pueda, aunque a veces cuando vuelvo a leer algo... agggghhh! Gracias por tu review!

Viri Magaña: (no sé si eres tb Viri Malfoy, así que por si acaso te contesto por separado)Vaya, es uno de los mejores reviews que he recibido! Me has dejado de una pieza! No sé muy bien qué decirte, excepto que agradezco mucho todo lo que has dicho, y la verdad, ahora me siento un poco presionada, espero no defraudaros! Respecto a lo que has comentado de la trama, lo agradezco especialmente, pues es una de mis mayores preocupaciones. Traté de que fuese lo más creíble posible, (dentro de lo irracional que puede ser la historia, así que de nuevo, gracias! Espero que este cap tb te haya gustado.

Caro_DM: supongo que no es necesario que lo aclare, pero a mí tb me encantan los dos personajes. Hermione desde siempre, porque en muchos aspectos me identifico con ella, y creo que es uno de los personajes a los que menos me cuesta entender. Draco... al principio me pareció un idiota, un personaje superficial y totalmente plano, pero con el 6º libro empecé a plantearme que hay mucho más de él de lo que se ha visto. Muchísimas gracias por opinar!

Viri Malfoy (lo dicho, aclárame si eres Viri Magaña o es sólo una casualidad): Por favor, cuida tus uñas! No quiero ser la responsable de eso! Aunque bien pensado, este cap también deja un poco de suspense... Trataré de actualizar pronto. El día 21 tengo un examen, pero prometo que esa tarde o al día siguiente lo más tardar, actualizaré (a menos que ocurra una tragedia y me quede sin internet). Muchas gracias por todo lo que has dicho, de verdad, me da muchos ánimos para continuar!

rebeca_16: yo no soy cruel, por favor, no penséis eso! Actualizo prácticamente todas las semanas, pero hay caps que se me atragantan y que me cuesta un poco más sacar adelante. Muchas gracias, procuraré seguir como hasta ahora, no os vaya a decepcionar!

blue lights-Vannessa: de acuerdo, préstamelo para este fic para q pueda hacer lo que quiera con él, jeje. Bienvenida a la pág! Avísame cuando subas tu ff para echarle un vistazo (no me gusta demasiado leer historias de d&h mientras escribo éste, pq temo influenciarme demasiado, pero procuraré no hacerlo, ok?)

jezuko: lo de la ropa intenté meterlo después, pero no me encajaba demasiado, así que dejémoslo en que iba elegante... y que cada cuál se imagine cómo (yo tb voto por el negro). Muchas gracias por la idea del baile, en realidad no tenía nada claro que hacer con este cap, pero parece que me dejan más conformes los caps de (no sé como llamarlos, de relleno? intermedios? no premeditados?, en fin, lo que sea) Uf, creo que no he tenido unas vacaciones verdaderamente decentes desde que empecé la carrera, pero trataré de disfrutarlas lo máx posible. Y de escribir mucho, que luego no voy a tener casi tiempo!

nesseire: ya ves, la cena ha sido tranquilita, el problema ha venido después, jeje. Espero que te haya gustado y que te haya dejado con un poco de intriga. Hasta el próximo!

granger_10: vaya, gracias! creo que con eso puedo resumir todo lo q me ha producido leer tu review, (a parte de sonrojo, jeje). La verdad es que creo que soy demasiado buena, porque me dais penita y no puedo evitar actualizar un poco antes, no me gusta dejaros tan en tensión! Un beso, y espero que este cap haya sido de tu agrado.DÍSELO CON FLORES

Al día siguiente, un delicioso aroma despertó a Hermione. Abrió los ojos despacio y se desperezó como un gato. ¡Adoraba el día de Navidad! Descorrió las cortinas de su cama adoselada, para abrir los regalos que le habían hecho sus amigos, pero al echar un vistazo a la habitación, se quedó de piedra. Por todos sitios se amontonaban ramos de flores, de todos los tipos imaginables. Cerca de la cama, y encima de unas rosas blancas, había una tarjeta. Se acercó de un salto a leerla, aunque estaba casi segura de quién era el remitente. El mensaje era bastante escueto: Reúnete conmigo en el aula de Transformaciones a las diez y media de la mañana. Miró su reloj. Faltaban diez minutos, pero con el cabreo que tenía encima, no le llevó ni cinco estar lista. Agarró un par de ramos y bajó las escaleras hasta la sala común a una velocidad de vértigo. No respondió al saludo de unas niñas que estaban allí, sino que pasó de largo y apuró aún más el paso.

- ¿Qué narices es esto? - soltó nada más llegar.
- Flores, Granger. Creí que tus extensos conocimientos en Herbología bastarían para reconocerlas.

Hermione sentía que iba a estallar de un momento a otro. ¡Encima se hacía el gracioso! Le entraron unas ganas enormes de estamparle las flores en la cara, a ver si así se le borraba la sonrisita irónica de una buena vez.

- Sé perfectamente lo que son, Malfoy. Lo que quiero saber es qué significa esto.
- Bueno, leí una vez que las rosas blancas quieren decir


La chica soltó todo lo que llevaba en las manos y lo agarró por la pechera de la túnica con violencia. A Malfoy le recordó tanto a la reacción de Ronald Weasley que se asustó un poco.

- ¡Déjate de bromas! ¡Te estoy hablando en serio!
- Suéltame, Granger - pidió con voz calmada. Ella le obedeció de mala gana. - ¿Qué demonios necesitas que te explique?
- Necesito que me expliques por qué mi habitación ha amanecido esta mañana repleta de ramos de flores - masculló con rabia.
- No sabía cuáles eran tus preferidas.

Hermione lo miró incrédula. ¿Esa era su brillante explicación? ¿Esa era su excusa? Contuvo sus ganas de asfixiarle, y se mordió uno de sus puños, para evitar estrellarlo contra la cara del maldito Slytherin.

- ¿A qué estás jugando, Malfoy?

Aunque parecía imposible, el rostro de Draco se volvió aún más pálido de lo normal. Entre todas las preguntas que le podía hacer, ¡tenía que haber escogido precisamente ésa! ¿Con qué cara iba a decirle que no estaba jugando con ella? ¿Cómo iba a ser capaz de engañarla de ese modo?

- ¿A qué estás jugando tú, Granger? - respondió al fin, poniéndose en pie - ¿Desde cuándo prefieres hacerte la tonta?

Sonrió complacido al ver que Hermione no encontraba la forma de contestar a eso. Se limitó a taladrarlo con la mirada y se derrumbó sobre una silla, enfadada. Aprovechando su oportunidad, se acercó y apoyó las manos sobre el pupitre, dejando su cara a pocos centímetros de la de ella. Sabía que con su cercanía y al verse acorralada de esa forma, se pondría muy nerviosa.

- ¿Qué es lo que quieres que te diga? ¿Qué quieres oír? - preguntó con su voz más suave.

Ella siguió callada. ¡Su maldito mal genio! ¿Quién le mandaba ir a pedirle explicaciones? ¡Con lo bien que habría estado sin moverse de su habitación! ¿Es que acaso era tan estúpida como para no entender todas las señales que le había enviado? ¿Dos besos no bastaban para aclarar todas sus dudas? Levantó un poco la cabeza y se quedó helada. Aquellos ojos que tanto la habían sorprendido la noche anterior, la miraban sin parpadear. La respiración del chico, repentinamente agitada, le hacía cosquillas en su propia nariz. Un escalofrío recorrió su espalda, y sintió el impulso de evitar lo que estaba a punto de ocurrir. Arrastró la silla un poco hacia atrás, para alejarse del peligro.

- No te entiendo - musitó.
- Yo tampoco.
- Esto no tiene ningún sentido - dijo con un poco más de firmeza.
- Lo sé.
- ¿Quieres dejar de hacer eso? - gritó, levantándose. Malfoy dio la vuelta a la mesa y la agarró por las muñecas, acercándola bruscamente hacia él.
- No puedo - susurró. - ¿No te das cuenta?

Hermione temblaba como una hoja. Simplemente no podía creer lo que le estaba ocurriendo. Cerró los ojos con fuerza, negándose a mirar a Malfoy de cerca. No iba a permitir que le dirigiera otra vez esa mirada tan penetrante que parecía estar sondeando su alma en busca de la más leve debilidad. No le daría más armas. No quería pensar más en Draco Malfoy, en la locura que suponía estar en el mismo lugar que él, tenerlo tan cerca que podía sentir su cuerpo aplastándose contra el de ella
No quería aspirar más su aroma, que la embriagaba y la hacía perder el control, como si estuviera bebiendo el más dulce hidromiel.

- ¿Qué haces? - le preguntó él con voz divertida. - No voy a violarte ni nada de eso - aflojó un poco la presión, para demostrarle que lo que decía era cierto.
- No es eso; es que no quiero verte.

Como seguía con los ojos cerrados, no pudo ver las consecuencias de sus palabras. Durante unos instantes, el chico se sorprendió tanto que estuvo a punto de soltarla. Entonces notó lo tensa que estaba, y que su cara estaba contorsionada, como si estuviese sometida a una lucha interna.

- ¿Tan repulsivo te resulto? - se le escapó, muy a su pesar. No obstante, fue lo suficientemente rápido para reponerse de la impresión, por lo que, cuando Hermione lo miró, su rostro mostraba ya una sonrisa seductora.
- No pareces muy afectado - observó ella.

Sabía que ésa era la gran ocasión que estaba esperando: era entonces o nunca. Acarició con delicadeza el rostro de la muchacha y acercó sus labios hasta su oído, siendo plenamente consciente del efecto que iba a tener en ella sentir su aliento abrasador junto a su oreja.

- Porque sé que no es verdad - la Gryffindor dio un respingo y eso fue suficiente como para impulsarle a continuar - Hermione
- susurró con toda la ternura de la que fue capaz - sólo dame una oportunidad.

Hemione jamás se había imaginado que algo así pudiera ocurrirle precisamente a ella. Quería escapar, deseaba soltarse y huir lejos de él, de sus manos, de sus labios, de sus ojos
Sólo tenía que hacer una cosa: tenía que alejarse un poco, mirarlo fijamente y decir no. Nada más. Así que eso hizo; se echó hacia atrás, para quedar frente a él, lo miró a los ojos con seguridad y
fue incapaz de articular palabra. Se le olvidó cómo se hablaba, no pudo abrir su boca siquiera, y se quedó mirándolo, ya sin la más mínima seguridad, esperando a que él hiciese lo que quisiera con ella, porque ella ya era incapaz de decidir por sí sola.

Draco tenía muy claro lo que quería. Debía completar lo que había ido a hacer, y conseguiría por fin que ella cayera rendida a sus pies, tal y como llevaba planeando desde hacía meses. El único problema es que estaba mucho más nervioso de lo que había previsto. Sentía un poco de miedo porque, si algo fallaba, estaba seguro de que no tendría fuerzas para seguir intentándolo. Aquel plan le había robado mucho más que tiempo; le había exigido todo su esfuerzo y dedicación y ahora que estaba a punto de alcanzar el éxito
no hacía más que dudar. Se obligó a sí mismo a demostrar valentía y, aún a riesgo de que ella lo rechazara, la rodeó con sus brazos y se acercó lentamente a sus labios. Al ver que no trataba de apartarse, la besó con toda la pasión que logró reunir.


******

Después de aquel beso las cosas cambiaron radicalmente entre ellos. Hermione aún no las tenía todas consigo, pero decidió que si no había sido capaz de negarse en esa ocasión, ahora tenía el deber moral de darle la oportunidad que le había solicitado. Al atardecer solían aprovechar la ola de frío que asolaba la región y que impedía que los niños salieran del castillo, para dar largos paseos sobre la nieve. A Malfoy le habría encantado pasar esos momentos en cualquier otro sitio, en vez de estar congelándose con la helada brisa vespertina, pero Hermione no lo dejaba acercarse a ella en público y, de hecho, tampoco se lo solía permitir en privado. Le había pedido un poco de tiempo para conocerse y cambiar su opinión acerca de él y Malfoy tenía la sospecha de que los paseos tenían en realidad el objetivo de enfriarle las hormonas. Precisamente estaba llegando a esa conclusión cuando, una tarde, al pisar una placa de hielo, resbaló y se dio de bruces contra el suelo.

- ¡Madre mía, Malfoy! - la chica aún era algo reticente a llamarlo por su nombre de pila.- ¿Estás bien? - preguntó un poco asustada, ayudándolo a levantarse.
- Sí, estoy perfecto - contestó sarcástico. - Perfectamente mojado.

Hermione se rió, aliviada porque no se hubiera roto nada, y lo ayudó a secarse con su varita.

- ¿Sabes lo que estaba pensando?
- ¿Qué es imposible pensar con este frío? - intentó adivinar el Slytherin.
- No, que el día en que estábamos en la biblioteca, ¿sabes cuál te digo? - Draco negó con la cabeza, por lo que se explicó mejor. - Cuando fui a devolverte tu libro, y llegó la lechuza.
- Ahh - la interrumpió - quieres saber cómo me arreglé para enviarla, ¿no? - Hermione asintió con entusiasmo. - Le pedí a Goyle que la mandase. Le dije que era un anónimo insultándote.
- ¿Y se lo creyó sin más? ¿No te preguntó por qué?
- No, me preguntó que qué significaba anónimo.

Las carcajadas de los dos quedaron amortiguadas por el fuerte viento que había comenzado a soplar. Draco se caló un poco más el gorro que llevaba, para ocultar las orejas, que ya empezaban a congelársele.

- ¿Y no te preocupó que la leyera y descubriera la verdad?
- Hermione, estamos hablando de Goyle - la chica volvió a reírse y Malfoy la tomó del brazo. - Anda, vamos dentro, que me estoy quedando tieso. Seguro que hay alguna clase vacía a estas horas. Si aparece alguien te doy permiso para que me lances lo que tengas más a mano y me grites los insultos más hirientes que se te ocurran.

No obstante, no tuvieron suerte. McGonagall había ordenado a Filch que cerrase todas las clases de los pisos inferiores porque en los últimos días habían aparecido algunos desperfectos en varias de ellas.

- Tengo una idea - dijo repentinamente Draco. - Conozco un sitio perfecto.

La condujo hasta la séptima planta y se acercó al tapiz donde Barrabás el chiflado intentaba enseñar ballet a unos trolls. Dio varias vueltas en el pasillo, hasta que apareció una puerta, donde antes no había más que pared. Hermione fingió sorprenderse, pero ya conocía ese lugar: la Sala de los Menesteres. Entró, temiendo un poco lo que pudiera haber deseado el chico, pero se alegró al ver una enorme chimenea que desprendía una luz y un calor muy reconfortantes. Enfrente había un bonito sofá de color verde, donde el Slytherin se apresuró a sentarse. Ella tardó un poco más, pues primero se quitó la bufanda y el mullido abrigo muggle que solía utilizar en vacaciones. Al quitarse los guantes descubrió que éstos no le habían servido de mucho, pues tenía los dedos amoratados.

- Dame las manos - pidió Malfoy.

Sus guantes, de piel de dragón, sí que le habían protegido del frío. Estrechó las manos de la chica entre las suyas, y alentó sobre ellas, tratando de darles calor. No se fijó en la sonrisa cariñosa que se había formado en el rostro de la joven.


Los pocos días que faltaban para que las vacaciones terminasen los pasaron en esa sala. Hermione estaba maravillada de que Malfoy hubiese respetado su decisión y no intentara presionarla para que estableciesen una relación más de pareja. Por su parte, Draco no tenía el menor interés en besarla y mucho menos en contra de su voluntad, por lo que esperaba paciente hasta que ella se decidiera a dar ese paso, pues ya por esos días estaba seguro de que no tardaría en enamorarse perdidamente de él. Sin embargo, se sorprendió mucho al descubrir que disfrutaba bastante de sus conversaciones y que, lejos de ser la aburrida sabelotodo que siempre se había imaginado, Hermione tenía un gran sentido del humor. No obstante, con el paso de los días, comenzó a preocuparse. Cuando sus compañeros de Slytherin regresaran al colegio probablemente querrían saber si ya había logrado llevar a cabo su plan. ¿Y qué iba a decirles? Ahora se llevaba bien con ella, pero sabía de sobra que aún no confiaba plenamente en él y, si descubría que sus intenciones no eran amistosas, se enfadaría y tal vez le lanzara unos cuantos maleficios, pero no le iba a doler lo más mínimo. Al fin y al cabo, aún no se sentía muy unida a él, ¿no?

- Tengo que pensar en algo y deprisa - se dijo, aunque sin mucha convicción. Ya casi no le quedaba tiempo: los alumnos regresarían al día siguiente.


*-*-*-*-*-

Contestación a los reviews:

granger_10: de eso se trata, no? de dejarlo emocionante para que espereis los siguientes capítulos con un poco de inquietud,jeje. Espero que este capítulo te haya gustado tb, porque cuando lo empecé a escribir casi no tenía ninguna idea sobre él y al final... pues bueno, eso lo debéis juzgar vosotros.

Viri Malfoy: uf, no sé muy bien a lo que te refieres, si es a admitirte como miembro, creo que tardan poco (un día o algo así), así que supongo que ya lo serás, pero si te refieres a cuánto tardan en validar tu historia, eso sí que tardan más. No lo recuerdo exactamente, pero creo que fueron unos 20 días (aunque ahora han cambiado el sistema, así que puede que sean menos). No te preocupes por dejarme rr largos, me encanta leer!XD Ahora en serio, prefiero que me hagáis preguntas o que comentéis varias cosas, pq es más fácil de responder que si sólo dejais una frase (aunque todos son bienvenidos!) Espero no bloquearme nunca tanto como para estar un mes sin actualizar, menudo horror!

mariita_lupin: uy, pues eso no es nada. El siguiente cap demostrará lo buen actor que puede llegar a ser Malfoy. Bueno, ahora no tengo mucho tiempo para leer, pero un fic que me encanta es "Henry", así que si aún no lo has leído, te lo recomiendo! Ya verás que es muy, muy interesante (probablemente más que el mío. Un beso, gracias por tu rr!

siempre_fan: oh, por supuesto que no me voy a enfadar! me alegro que te hayas reenganchado y sobre todo que esta vez me hayas dejado tu opinión. Me alegra mucho recibir rr, pues me impulsa a seguir y tratar de mejorar cap a cap; así que gracias de todo corazón! (Y sé perfectamente que el principio era un poco aburrido, así que no me extraña). Jeje, yo trato de hacer los caps largos, pero muchas veces no me salen, porque quiero dejarlo en un punto interesante, y a veces no merece la pena tratar de cubrir más espacio con cosas superficiales. Besos!!

W.P.A.: la verdad es que me dejaste intrigada con el review, así que volví a leer el cap y reconozco que tienes razón. es... diferente, aunque no sé muy bien por qué. Sospecho que este tb es de ese estilo, porque se parece un poco al anterior. Trataré de averiguar el qué ha cambiado (y espero que haya sido para mejor)... Muchas gracias!!!

Jasmine Arya: bonito nombre! gracias por tu rr, me alegro que te haya parecido interesante! espero que este cap tb te haya gustado. Saludos!

Jose: vaya, ya te echaba de menos, pensé que te habías olvidado de mí!XD Muchísimas gracias por los reviews, siempre tan filosóficos! Uf, las dudas acaban de empezar, ya lo verás. Hoy tuve mi último examen, y suerte lo que se dice suerte no he tenido mucha, porque he estado un poco enferma últimamente, pero gracias por el interés!

trillizas: me alegro de que te guste/ os guste?. Respecto a las parejas: Ummm... no digo nada, jeje

bluelights_vannesa: eh... gracias! me has subido mucho la moral. No sé, creo que ya lo he dicho, pero parece ser que me dejan más conforme los caps que son más "improvisados", quizá será porque los trabajo más, no sé. Ya me dirás que te ha parecido este. Saludos!

nesseire: pues siento la decepción, pero parece que ella "medio ha cedido" en este cap. Sí, el beso quedó bastante romántico, verdad? no te pierdas el próximo, ya verás! Ah, por cierto, no se si te lo he dicho, pero me encantan tus ficts! eres una escritora estupenda!
ENCUENTROS

Draco Malfoy daba vueltas sin cesar por su habitación. En toda su vida, nunca había estado tan preocupado. Hasta entonces, siempre que quería algo, fuera lo que fuese, lo obtenía al instante. Él era el líder de sus compañeros de Slytherin, así que no le costaba ningún esfuerzo que los demás le obedeciesen. Todos se sentían intimidados por el prestigio de su familia, por su dinero, por su carácter frío y distante, así como por su arrogancia. Sabían que no podían negarle nada, pues siempre habría otro dispuesto a apoyarlo y a enfrentar al rebelde. Pero esta vez estaba solo. No había nadie a quien pudiera pedirle ayuda o consejo, y tampoco podía ejercer su supremacía, pues había una gran diferencia: Hermione Granger no le tenía miedo. Tenía que valerse de su propio ingenio y de su capacidad de seducción, pero no le estaba resultando nada fácil.

Se miró al espejo. Era muy atractivo. Tal vez estaba mal que opinase de sí mismo, pero era una verdad indiscutible. Muchas chicas lo decían, y él era consciente de las miradas que despertaba en las desconocidas. Y si era así, ¿por qué demonios Granger no estaba impresionada? ¿Por qué no había caído rendida a sus pies? Toda esa historia de la venganza se estaba convirtiendo en un infierno. Se veía obligado a humillarse ante ella, a fingir que estaba enamorado, que la deseaba más que a nada en el mundo, y aún así, ella seguía resistiéndosele. Había tratado por todos los medios de que lo viera de una forma distinta, que creyese que era un chico maravilloso y que no pudiese resistir el impulso de besarlo, pero ella, tozuda y desconfiada como ninguna, no había caído en la tentación. ¿Es que acaso no tenía sangre en las venas?

- ¿Qué voy a hacer? - preguntó a su reflejo. - Esta tarde Hogwarts se volverá a llenar y ya no tendré las mismas oportunidades que antes. Puede que hasta se canse de que nos veamos a escondidas y ya nunca podré vengarme. Peor aún, creerá que yo sentía algo por ella y que me rompió el corazón. Y no podré demostrarle que se equivoca.

Sintió un escalofrío al pensar en eso. No quiso imaginarse esa terrible situación: absolutamente derrotado, siendo foco de las burlas de todos, como aquel día que ahora parecía tan lejano. No podía permitirlo. No iba a dejar que nadie volviera a reírse de él, y mucho menos la sangre sucia y sus amigos. Un fugaz pensamiento cruzó su mente. ¿Y si se lo decía a ellos? ¿Qué pasaría si Potter y Weasley se enteraban de sus flirteos?

- Ni hablar. Acabaré con esa posibilidad hoy mismo.

Miró el reloj. Ya casi era la hora. Para no despertar sospechas, habían acordado encontrarse en la Sala de Menesteres y allí fue a donde se dirigió, con paso firme y despreocupado. Por nada del mundo ella debía notar sus inquietudes, así que antes de abrir la puerta, respiró hondo y trató de concentrarse.

Se sorprendió al verla sentada en el sofá, pues casi siempre llegaba un poco después que él, como para demostrarle que quien tenía el control de la situación era ella. Se levantó para saludarle, pero él ni siquiera le respondió. De dos zancadas llegó hasta la chica, y sin dejarle tiempo para replicar, la besó de un modo febril y desenfrenado, sujetando su cara entre sus manos, para que no pudiera apartarse.

- Sé que te dije que esperaría - le explicó cuando se separaron - pero no puedo resistirlo más, lo siento.

Hermione se había quedado completamente muda. Desde que aceptó verse con él tenía muy claro lo que el chico sentía por ella y esperaba, en cierto modo, que un día le pidiera que tomara una decisión acerca de su relación. Sin embargo, jamás se había imaginado que despertara en él un deseo tan irrefrenable como para ponerla tan pronto entre la espada y la pared.

- Tengo miedo de perderte - confesó él, un poco azorado - No soportaría dejar de verte y me aterroriza pensar que lo que ha pasado en estas vacaciones ha sido sólo un sueño que se va a acabar.
- Malfoy, yo

- ¡No me llames Malfoy! - parecía verdaderamente desesperado. - No quiero ser más Malfoy para ti, no quiero que veas en mí lo que representa mi apellido, o mi estupidez todos estos años


Agachó la cabeza, abatido, y Hermione sintió una compasión por él como nunca había sentido por nadie. ¿Sería cierto eso? ¿Se arrepentía de todo lo que le había hecho? Inconscientemente se acercó a él, y puso su mano sobre el rostro del chico, con suavidad, pero obligándolo a que la mirase.

- No vas a perderme, Draco. Te prometí que te daría una oportunidad, y eso no acabará cuando comiencen las clases.

El muchacho sonrió un poco, y agarró las manos de la Gryffindor, sosteniéndolas con delicadeza. Tragó saliva ruidosamente, antes de decir entre titubeos:

- Pero
¿qué
qué sientes por mí, Hermione?
- Aún no lo sé. Necesito algo de tiempo para aclarar mis sentimientos y


Draco no la dejó continuar. La miró con intensidad, como sólo él sabía hacerlo. Su voz se convirtió en un susurro apenas audible.

- Tal vez esto te ayude a decidirte.

Volvió a besarla, de la misma manera que siempre, con pasión y desesperación, como si le fuera la vida en ello. Notó que Hermione no se apartaba, ¡le estaba correspondiendo! Se dio cuenta de que al fin estaba yendo por el buen camino, ahora sí había avanzado algo que mereciera la pena. Muy pronto Granger estaría locamente enamorada de él.

*****

Horas más tarde, mientras los carruajes traspasaban la verja franqueada por cerdos alados, Hermione disfrutaba de la paz que se respiraba en la sala común de Gryffindor. Sabía que iba a durar muy poco, pues sus compañeros de casa eran unos alborotadores natos. En cuanto llegaran los alumnos privilegiados que habían podido disfrutar de las vacaciones fuera del castillo, el silencio y la tranquilidad de esa vieja sala se esfumarían hasta final de curso. Se sentó en su butaca favorita, frente al fuego, y pensó en lo lejos que veía el día en que Harry y Ron se marcharon. En esos momentos, deseaba con todas sus fuerzas poder irse con ellos, pero ahora no daría marcha atrás ni por todo el oro de Gringgots. Le resultaba muy curioso pensar cómo podía cambiar una vida en un par de semanas. Ahora salía con Draco Malfoy, lo que sin duda los convertía en la pareja más extraña de Hogwarts: el gran defensor de la pureza de sangre y la hija de muggles. Precisamente por eso se veían obligados a ocultar su relación a todo el mundo, ya que nadie la entendería. ¿Qué pensarían sus amigos si se enterasen? No quiso ni imaginarse esa situación. No quería que la juzgaran ni que le recordasen todas las cosas horribles que les había hecho el Slytherin. Tampoco deseaba defraudarles, pues no se sentía capaz de explicarles los acontecimientos que la habían llevado a esa situación. No, ellos no conocían al verdadero Draco, sólo ella sabía de su existencia
y así debía continuar.

- ¡Hermione! - gritó una voz.

La chica se giró sobresaltada. Había estado tan sumida en sus pensamientos que ni siquiera había oído abrirse el hueco del retrato. Por él había entrado Ron, que estaba tan rojo como su cabello. Era evidente que había llegado corriendo. Detrás de él y casi sin resuello, entró Harry, que sostenía en el aire, ayudándose de su varita, los dos baúles, colocados uno encima del otro.

- ¿Estás bien, Hermione? - preguntó Ron acercándose, y mirándola como si estuviera convaleciente de una grave enfermedad.
- Sí, claro, ¿por qué lo dices? - miró a sus dos amigos, confundida.
- ¿Te ha hecho algo Malfoy? - inquirió Harry sin rodeos.
- ¡Ah, era eso! Tranquilos, no ha pasado nada. Por suerte, apenas lo he visto.

Se sentía fatal por tener que mentirles de esa manera, pero era preferible que creyeran que no había tenido el menor contacto con el Slytherin, ya que así no tratarían de indagar nada más.

- ¿Y vosotros, qué tal lo habéis pasado?
- Creo que he engordado por lo menos tres kilos - respondió Harry, con gesto apenado. - Pero al menos ha sido de buena


El chico dejó la frase en suspenso. Ron estaba distraído, pues había abierto su baúl en medio de la sala común y lo revolvía en busca de algo que sólo él sabía; pero Hermione fue rápida y se dio la vuelta, justo en el momento en que Ginny se acercaba a ellos. La pelirroja no pareció notar que había interrumpido una conversación, pero Hermione sonrió divertida.

- ¿De qué te ríes? - le preguntó Ginny.
- No me estoy riendo, sólo es que me alegro de veros - respondió rápidamente, y se levantó de su asiento para darle un abrazo.
- No lo has pasado demasiado mal, ¿verdad? - su tono era igual que el de una madre protectora y durante un momento recordó al de Molly Weasley.
- No, tranquila, he estado bien.
- Debiste venir con nosotros. Nos divertimos mucho, ¿a qué sí, Harry?

Harry dio un respingo y cambió repentinamente su cara de ensoñación, para esbozar una sonrisa cortés, en señal de asentimiento. A Hermione le entró de nuevo la risa, pero la voz de Ron alejó las ideas que se había comenzado a formar.

- ¡Aquí está! - gritó, sobresaltando a unos chiquillos que pasaban a su lado. - Mamá me pidió que te trajera unas galletas caseras.
- ¡Oh, gracias! ¡Qué detalle!

Pasaron el resto de la tarde hablando de la familia Weasley y de sus vacaciones, pues Hermione evitaba en lo posible hablar de lo ocurrido en Hogwarts. Cuando fueron a acostarse, bien entrada la noche, las galletas que con tanto amor había preparado la señora Weasley ya habían desaparecido por completo.


A diferencia de Hermione, Draco no había tenido una conversación agradable con sus compañeros de casa. Sospechó que habían dedicado buena parte del viaje a comentar sus escasos progresos con Granger, puesto que nada más llegar comenzaron a avasallarle a preguntas y comentarios insidiosos sobre el poco éxito que surtían sus métodos de persuasión. Pansy había optado por atacar directamente a la sabelotodo, de la que afirmaba que, dado su escaso gusto y estilo, era más que lógico pensar que no iba a encontrar atractivo a alguien con tanta clase como Malfoy. Zabini y Spencer, por el contrario, ponían en duda su capacidad de seducción y afirmaban que, si ellos hubiesen estado en su lugar, ya hacía tiempo que Granger tendría el corazón completamente destrozado. Por todo ello, Malfoy se fue a su habitación malhumorado, y dispuesto a no comentar con nadie lo mucho que había avanzado en realidad. A partir de ahora estaría solo, y ya verían ellos al final quién tenía razón y quién no.

*****

La noche siguiente Hermione estaba esperando a Padma a la entrada del Gran Comedor. Le parecía sumamente injusto que, a pesar de haberse pasado todas las vacaciones en el castillo, tuviera que hacer la primera ronda del año junto a la prefecta de Ravenclaw. Daba igual que los horarios se hubiesen asignado mucho antes, creía que ya había realizado suficiente servicio por el colegio en las últimas semanas. A esas horas hacía un frío terrible. Se arrebujó un poco más en su capa y miró el reloj. La chica se retrasaba cinco minutos. No era mucho, la verdad, pero de madrugada, con ese frío y con el silencio que reinaba en el castillo, cada segundo se hacía tan largo como la misma eternidad. Estaba pensando que tal vez se había dormido cuando oyó unos pasos acercándose desde el hall. Todo estaba en penumbras, así que lo único que pudo distinguir fue una sombra que se dirigía hacia ella.

- ¡Lumos! - susurró, harta de tanto misterio. La quietud del ambiente le ponía los pelos de punta.

Apuntó con la varita hacia la figura que se aproximaba a ella y se quedó alucinada al reconocer sus facciones.

- ¡Draco! ¿Qué haces aquí?
- Le he cambiado el turno a Patil. Quería verte un rato a solas.
- ¿Ah sí? - preguntó con una sonrisa.
- Te echaba de menos - aclaró, acercando su cara al rostro de la muchacha.

Hermione rodeó el cuello de Malfoy con sus brazos y le regaló un discreto beso en la mejilla. El chico, por su parte, hundió sus largos dedos en el cabello de Hermione y le dio un profundo beso en los labios, hasta que se quedó sin aliento.

- Aprende a saludarme como Dios manda - le dijo, imitando la expresión muggle. Ella se echó a reír, un tanto sonrojada.
- Bien, ¿empezamos? - propuso, tratando de cambiar de tema.
- ¿El qué? - Draco levantó una ceja, en una expresión coqueta y encantadora.
- La ronda, ¡el qué va a ser!
- ¿Estás loca? ¿Quién va a andar de paseo a estas horas de la noche y con este frío?
- No sé
se supone que

- Ya, claro, y quién va a vigilarnos, ¿McGonagall? A estas horas estará con su camisón de cuadros escoceses, allá por el quinto sueño.

La empujó hacia atrás, hasta que su espalda contactó con la fría piedra. Acarició el suave rostro de la chica y la miró unos segundos a los ojos.

- Este momento es sólo para nosotros - susurró en su oreja.

Notó cómo Hermione se estremecía y la abrazó, en parte para trasmitirle su calor y en parte para ponerla más nerviosa. Se veía a leguas que la joven estaba abrumada por esas repentinas manifestaciones de afecto, pero se había ofendido tanto con los comentarios de sus compañeros de Slytherin, el día anterior, que sentía que no tenía nada que perder. Se separó ligeramente, agachándose un poco para que sus bocas quedaran a la misma altura. No supo durante cuánto tiempo estuvieron besándose, pero cada segundo que pasaba el beso se tornaba más apasionado, y le parecía que poco a poco iba perdiendo el control de sus actos. La mano que aún estaba enredada en los cabellos de la joven, se movía muy despacio, como dándole un masaje. La verdad es que su pelo era mucho más sedoso al tacto que a la vista. Se dejó llevar, y empezó a descender por su cuello, pero entonces la chica se sobresaltó y se puso rígida como una tabla.

- ¿Qué ocurre? - preguntó despegándose de ella.

Al principio pensó que alguien los había descubierto, así que se giró y miró en todas direcciones, pero estaban solos. La miró fijamente y vio temor en sus ojos, aunque ella se apresuró a bajar la vista, claramente avergonzada.

- Lo siento, es que yo


Draco no la dejó seguir. Posó un dedo sobre sus labios, pidiéndole silencio.

- Shh
no importa, de verdad. Soy yo el que lo siente, supongo que me dejé llevar por la emoción. Será mejor que nos vayamos ya, se ha hecho tarde. Te acompaño hasta tu sala común.
- No, es mejor que no lo hagas. Si alguien te viera


Se despidieron, dirigiéndose cada uno en diferente dirección. Draco apuró el paso, mientras se desabrochaba un poco la camisa. Tenía el cuello ardiendo, y un extraño calor invadía todo su cuerpo. Decidió que en cuanto llegara a las mazmorras se daría una ducha bien fría. No le convenía que sus hormonas de adolescente le recalentaran el cerebro y arruinaran su magnífico plan, ahora que comenzaban a salirle bien las cosas.

*-*-*-*-*-*-

And the Oscar goes to: DRACO MALFOY!!!! El siguiente capítulo me está dando muchos problemas, pero ya estoy acabando, aunque el resultado...Bueno, ya lo vereis. Un saludo a todos!! Espero que esteis pasando unas muy felices vacaciones.

Contestación a los reviews:

JOYCE:wow! gracias! Creo que ahora es cuando se pone... interesante (jeje). No sé si habrás terminado ya las vacaciones, pero espero que las hayas disfrutado mucho/las disfrutes mucho. Feliz año!

mariita_lupin: uf, ya ves que no es un sólo un buen actor, es el MEJOR actor que pueda existir. Y lo tiene todo tan planeado... está claro que algo le va a salir mal (es la ley de Murphy). De verdad crees que tardé mucho en actualizar???? si soy muy rápida! pues espero que todo se resuelva pronto, porque estoy un poco atascada (respecto a los 2 próximos caps). Lo siguiente creo que saldrá ya casi solo. Un abrazo, y feliz año!

nesseire: la verdad es que se lo curra bastante (tanta florecilla y esas cosas; por no hablar de la "declaración" de este cap), pero sí que está jugando con ella. Hay momentos en los que hasta yo clamo venganza!!!! Encima ahora estoy leyendo el libro 3, y no puedo con él, (¿cómo se puede ser tan repelente?). Algún día os explicaré por qué me fijé en Malfoy... Muchas gracias, como siempre, y feliz año!

W.P.A.: siento mucho decepcionarse, pero ya has visto que Hermione ya ha "dejado de hacerse la difícil", pero tengo mis razones... He previsto que el ff tenga unos 30 caps, y si demoro mucho más, se haría eterno. YA NO DOY MÁS PISTAS, jeje! Gracias por seguirlo, ojalá no te enfades con este nuevo giro de acontecimientos. Feliz año!

viri malfoy: tus rr siempre me suben la moral! GRACIAS!!! la verdad es que yo tb adoro el sarcasmo de Malfoy, quizá es su cualidad que más me gusta (lo reconozco, yo también soy bastante sarcástica) y me quedé encantada con lo que salió (no puedo hacerlo adrede, lo acabo de comprobar). Creo que mi frase favorita de todo el ff es: "Flores, Granger. Creí que tus extensos conocimientos en Herbología bastarían para reconocerlas." Si quieres puedes mandarme un e-mail (escribo tu nombre o algo con lo que pueda identificarte): [email protected] (fácil de recordar, no?) y me comentas todo lo que quieras. Igualmente, espero que estés pasando unas muy felices vacaciones y que el año nuevo sea expléndido!

bluelights_vannesa: jeje, aunque no lo creas, me hizo mucha gracia lo de "no tardar años en actualizar" y por eso he actualizado antes del año nuevo (ahora todo depende de lo que tarden en validarlo). Muchísimas gracias por tus amables palabras, y te deseo un muy feliz año nuevo!

granger_10: ummhh, interesante teoría (parezco JKR XD). Bueno, me consuela saber que al menos he enganchado a alguien, aunque sea solo para comprobar si ha acertado o no. Muchas gracias por tus rr, me dan mucho apoyo moral! Feliz año!!!

Jose: perfecto resumen del cap! (como siempre, jeje, captas muy bien las ideas principales). Creo que este cap te dará para un análisis bastante profundo. Muchas gracias por todo, y que tú tb tengas un gran año nuevo!!!

PESADILLA

Aquel lunes estaba siendo espantoso para todos. La felicidad de las fechas navideñas parecía ya lejana. Otra vez tenían que comenzar la rutina de las clases, los deberes y los estudios. Y para colmo de males
Pociones. Snape, que probablemente no había recibido ningún regalo, estaba desquitándose con los Gryffindor de una manera especialmente cruel. A Harry le había vaciado el caldero dos veces en diez minutos y a Ron no lo dejaba ni a sol ni a sombra. Cuando estaba buscando algo en el armario de ingredientes, sentía el gélido aliento del profesor en su nuca, erizándole el vello y poniéndolo nervioso; y mientras echaba la raíz de mandrágora en la poción, sentía fijos en él los escrutadores ojos del hombre. Un golpe seco, seguido de un sonido vibrante, como una campanada, interrumpió el silencio de la mazmorra. Severus Snape dejó de atosigar un segundo a Ron, para ver de dónde procedía. Crabbe estaba rojo como un tomate, mientras que Goyle le miraba un poco asustado. Detrás de ellos, Malfoy, se reía entre dientes. Rápido como un rayo, el profesor se plantó delante de los Slytherin.

- ¿Qué es lo que has hecho? - gritó, enfadado. No solía tratar así a los de su propia casa, pero ver cómo se derretía la piedra al contacto con la argamasa procedente del caldero de Crabbe lo había enervado lo suficiente como para olvidar con quién hablaba.
- Lo siento, profesor.
- ¿Que lo sientes? ¿Qué demonios le has echado? - hizo un movimiento perezoso con su varita, y la poción desapareció. - Vuelva a empezar, Señor Crabbe - dijo, relajándose un poco - e intente no pasarse con el eneldo. - Le ayudó a levantar el caldero, y al acercarse a su oído le susurró con voz fría: - Procure que sus rollizos dedos no lo traicionen otra vez, porque como vuelva a derramar una porquería semejante estará dos meses destripando sapos.

Ron se acercó disimuladamente a Harry, para quejarse del injusto trato del profesor. Cada vez que Neville había derretido un caldero, Snape les había quitados un mínimo de quince puntos. Afortunadamente el chico ya había dejado la asignatura, y desde entonces el foco de la ira del hombre eran ellos dos, lo cual empezaba a resultar molesto.

Hermione, que tenía las mejillas encendidas y el cabello crispado por la concentración, fue a toda prisa hasta el armario de ingredientes, en busca de hígado de rana. Sintió que una mano le rozaba su brazo y se sobresaltó.

- Tu poción huele muy bien. No te has equivocado en lo más mínimo, ¿no es cierto?

Reconoció la voz al instante y se dio la vuelta, con el tarro en la mano. Le dirigió media sonrisa, pero no le respondió. Malfoy estiró el brazo para alcanzar el ingrediente que le faltaba, pero al marcharse Hermione, quedó expuesto al resto de la clase y vio que Snape tenía la vista clavada en él. Un poco inquieto, se apresuró a bajar la mirada. No convenía mantener el contacto visual con el profesor durante mucho tiempo. ¿Por qué lo miraba de esa manera? ¿Lo había visto todo?

No volvió a pensar en ello en todo el día, pues había asuntos más importantes que reclamaban su atención. Esa tarde, mientras Weasley y Potter estuvieran en el campo de quidditch, él tendría una nueva cita con Granger. Empezaba a acostumbrarse, ya que cada vez eran más frecuentes, y se le hacía inusualmente fácil hablar con ella, pero de todos modos le gustaba planearlas un poco. Temía quedarse callado como un idiota o que ella descubriera repentinamente que no tenían nada en común y perdiera todo el interés que pudiera tener en él. Se acomodó en el sillón verde de la Sala de Menesteres y echó un vistazo alrededor. La Sala estaba limpia, sin nada de polvo, y un cálido fuego crepitaba alegremente en la chimenea. El ambiente tenía el fragante aroma de la madera al quemar y a pesar de que no se veía ninguna ventana o resquicio, había una especie de brisa ligera, que impedía que se formara un calor sofocante o una densa cortina de humo procedente de la hoguera. Sus fríos ojos grises se posaron sobre una mesita alta, al lado del sofá. Encima de ella, tres velas apagadas deslucían en un ornamentado candelabro de plata. Se levantó despacio, decidido a arreglar el pequeño fallo. Sacó la varita de su capa y encendió las velas. Se alejó un poco, para observar el efecto de la luz sobre el resto de la habitación y sonrió, complacido. La temperatura era agradable, así que decidió quitarse la capa y el jersey y los depositó doblados en una esquina del sofá. Colocó su varita encima, a la vista, sí, pero también al alcance de su mano. Se soltó la corbata que, en ocasiones como ésa, le molestaba muchísimo. Se desabrochó dos botones de la camisa y extendió los cuellos. Volvió a sentarse, estirando la tela de los pantalones, para que no se formara ninguna arruga. Ensayó un par de poses, de modo que la primera imagen que se percibiera al abrir la puerta fuese su silenciosa figura, esperando paciente, y del modo más sugerente posible. El único problema es que tenía cualquier cosa menos paciencia. Miró el reloj, preocupado. Aún faltaban un par de minutos, pero la espera se le hacía insufrible. Habían acordado entrar separados, dejando un amplio margen de tiempo entre los dos, para no levantar sospechas, y él, galante, se había ofrecido para el primer turno, pero ahora se arrepentía sobremanera. Se pasó una mano por el pelo, ya sin saber qué hacer. Estiró uno de los cuellos de la camisa y bajó la cabeza, hasta que su nariz casi contactó con la piel de su pecho. Olía perfectamente, como siempre, pero tenía que asegurarse. Se secó las manos a los pantalones, pues las tenía húmedas de sudor. ¿Cómo era posible que se pusiera tan nervioso?

- Es esta maldita espera - se dijo entre dientes.

Por fin, un chasquido le indicó que el pomo de la puerta se movía. Se irguió inmediatamente en su asiento, apoyando el brazo en el respaldo del sofá. Cuando Hermione entró, la recibió con una sonrisa.

- ¡Hola! - saludó ella, con alegría. Llevaba en sus brazos un cargamento de libros, así que Malfoy se levantó para ayudarla.
- ¿Qué haces con todo esto? - preguntó, depositándolos con cuidado encima de la mesa.

Hermione se quitó la capa de un rápido movimiento y fue a posarla al lado de la del chico.

- Estaba en la biblioteca. Espero no haber llegado tarde


Durante un segundo, Malfoy la miró con odio. ¿Estaba tan cerca y lo había hecho esperar? No obstante, cuando Hermione se hubo volteado de nuevo hacia él, toda marca de su repentino arrebato había desaparecido del rostro del muchacho.

- No, pero ya estaba impaciente - aclaró, acercándose a ella y depositando un fugaz beso en sus labios. - ¿Qué estabas estudiando? - preguntó, por hablar algo.
- La poción que haremos el próximo día. ¡Tienes suerte! - suspiró, mientras se sentaba en el sofá - A los Slytherin no os machaca como a nosotros.
- No me puedo quejar - concedió, sentándose a su lado. - Pero ahí está McGonagall para que no nos sintamos privilegiados.
- Sí, pero ella es bastante equitativa. ¡Una lástima! - respondió la chica, con fingida expresión soñadora.
- Quizá. Aunque no sé de quién preferiría recibir charlas privadas.
- ¿A qué te refieres?
- Ya sabes, a los discursos acerca de los valores de la casa y todo eso que hacen periódicamente los Jefes - al ver la confusión que Hermione expresaba, preguntó: - ¿Acaso McGonagall no
? - la chica negó con la cabeza. - ¿Sólo Snape?
- ¿Qué es lo que hace? - Hermione no podía evitar sentir una gran curiosidad.
- Oh, son discursos destinados a fomentar los valores de la ancestral casa de Slytherin - replicó con sorna. - Un rollo. Al menos es lo que pienso yo; otros los consideran muy instructivos.
- No consigo imaginármelo.
- Pues es peor vivirlo, te lo aseguro. Snape nos suelta una larga perorata acerca de que los Slytherin deben ir con la ropa arreglada, ser estudiosos, diestros en Pociones (por supuesto, la asignatura más importante), hablar con dignidad, pero siempre lo justo


Hermione lo miró divertida. Después de todo, no le parecía tan descabellado. Draco había hecho una descripción bastante exacta de sí mismo, por lo que no alcanzaba a comprender por qué consideraba aburrido oír hablar de ello. Tal vez él era así de nacimiento y no necesitaba que nadie se lo recordase.

- ¿Y lo hace muy a menudo? - preguntó, para que el chico no notara lo que estaba pensando.
- Cada inicio de curso. Una vez más antes de Navidad, y por lo general, otras dos o tres veces a lo largo del resto del curso. Y por supuesto, todos debemos estar presentes. Eso sí, hay que reconocerle el mérito, porque parece que siempre varía ligeramente el discurso.
- ¡No me esperaba algo así del profesor Snape!
- Lo peor es ver cómo se lo toman los demás. Zabini no pierde detalle, e incluso asiente cuando escucha algo sobre la corrección en el aspecto físico; Pansy toma apuntes y en los días posteriores cuelga carteles por toda la sala común con cosas como: Un buen Slytherin debe ser astuto como una serpiente, y silencioso como un huevo de lagarto.

Hermione se echó a reír. En su vida había escuchado una frase más absurda, y lo más increíble de todo era imaginarse a Snape dando lecciones a sus alumnos en plan pequeño saltamontes.

- ¿Y creías que la profesora McGonagall nos daba charlas acerca de que debemos ser valientes y honestos como el corazón de un león? - preguntó entre risas.
- Vale, dicho así, suena ridículo. ¡Pero yo no sabía que era sólo cosa de Snape!
- Debe sentirse muy frustrado para hacer algo así.

Draco levantó una ceja con suspicacia. ¿Por qué Snape debería estar frustrado? Quizá fuese cierto que en Slytherin había demasiados sangre limpia con cabezas repletas de serrín, pero también había gente muy hábil. Para empezar, él. Se quedó unos segundos en silencio, recapacitando. Y Blaise Zabini: inteligente, ambicioso, seductor
un perfecto Slytherin. Trató de encontrar otro ejemplo. Vale, que no se le ocurriera ninguno más en ese momento no significaba nada
¿o sí?

- Bueno
- suspiró Hermione, un poco incómoda por el repentino silencio. - Mientras sólo sean discursos puntuales

- La verdad es que también ha tratado de intervenir en algunas otras cosas.
- ¿Cómo qué?
- El año pasado intentó poner a dieta a Bullstrode, Crabbe y Goyle. Montague se libró, porque según él, debe estar fuerte para jugar a quidditch.
- Me parece que eso excede un poco sus atribuciones como Jefe de Casa.
- Tampoco importó mucho. Una semana después se retractó.
- ¿Por qué?
- Se nota que nunca has tratado de quitarle un bollo a Crabbe. A los dos días se habría comido a Snape en persona, si se le hubiese puesto por delante - la chica sonrió discretamente. - Entre los tres nos destrozaron la sala común, en busca de algún dulce olvidado.

Siguieron hablando durante las horas siguientes, sin prestar atención al rápido paso del tiempo. Charlaban como si hiciese un siglo que no se veían y sobre mil y un temas distintos. Nadie podría decir cuál de los dos chicos estaba más sorprendido por ese hecho. A pesar de sus evidentes diferencias, podían mantener una conversación amena para ambos y hacer que el tiempo volase mientras estaban juntos.

- ¿Qué hora es? - preguntó Hermione de repente.

Draco consultó su elegante reloj mágico y contestó despreocupadamente:

- Las ocho menos diez.
- ¡No puede ser! - se asustó la joven - ¡Tengo que irme! ¡Harry y Ron ya habrán acabado de entrenar!

Se levantó rápidamente y comenzó a recoger sus cosas. Draco, sin embargo, se quedó paralizado en el sillón. Una repentina ira le subió por la garganta. ¿Lo iba a dejar con la palabra en la boca para ir con esos
esos
? Apretó los puños, incapaz de encontrar un calificativo lo bastante hiriente para los dos Gryffindor. ¿Cómo era posible que fueran tan importantes para Granger? Y sobre todo, ¿por qué eran más importantes que él? Una cólera ciega e incomprensible se apoderó de él y lo dominó por completo. Se puso en pie, dispuesto a acabar con la dependencia de la chica. A partir de ahora él sería su único pensamiento, su único deseo, su preocupación exclusiva. La besó de una forma ardiente y descarada, tan imprevista que Hermione dejó caer los libros que llevaba en la mano. Uno de ellos aplastó el pie de Draco, pero no le importó lo más mínimo. La abrazó con más fuerza todavía, de modo que, al estar tan pegados, podía sentir el corazón de la chica golpear furiosamente contra su pecho. Cuando al fin se separaron, Hermione tenía toda la cara colorada, como si la hubiesen metido en una olla a presión. No se atrevió a mirarle a los ojos, pero Malfoy se agachó para ponerse a su altura.

- ¿Nos vemos mañana? - su mirada se clavó como un taladro en los sorprendidos ojos de la chica. Aún no se había acostumbrado a sus arranques repentinos, y debido a eso, junto con el poder de aquellos iris de brillo metálico, se encontraba totalmente desarmada ante él. Asintió, en silencio, y después se fue.

******

Draco se levantó temprano aquella mañana. Su habitación estaba desierta, al igual que la sala común. Se encaminó sin prisa hacia el Gran Comedor y al entrar comprobó que, a pesar de lo que había madrugado, ya todo el mundo estaba allí. Un silencio sepulcral se extendió por todo el salón en cuanto él apareció. Todos lo miraban a él. De cualquiera de las mesas decenas de cabezas se giraban en su dirección, pero nadie parecía decir nada. Lo observaban sin hacer comentarios, aunque algunos daban codazos a sus compañeros para llamar su atención. Miró hacia la mesa de Slytherin, confundido, en busca de una explicación al extraño comportamiento de todos. A la primera que vio fue a Pansy Parkinson, que sollozaba silenciosamente, con el rostro tapado por un pañuelo blanco. Zabini y Spencer lo miraban con desprecio, y en los ojos de Crabbe y Goyle creyó ver una profunda decepción. Se acercó a ellos, apurando el paso, pues aquella actitud colectiva comenzaba a incomodarlo.

- ¿Qué ocurre? - les preguntó, sentándose en el banco.

No le respondieron. Voltearon la cabeza hacia otro lado, fingiendo que no había abierto la boca. Draco empezaba a enfadarse. ¿Es que nadie le iba a explicar lo que pasaba? Severus Snape se levantó desde la mesa de los profesores, los cuales también habían observado con atención su muda aparición en el Gran Comedor. Draco se encaró con su profesor, interrogándolo con la mirada, pero éste esperó a estar a su altura, para sisear con un tono gélido como la misma muerte:

- ¿Cómo has podido hacernos esto? Tu padre ya se ha enterado de todo, y está en camino.

La puerta de entrada chirrió, aunque Draco no recordaba haberla cerrado. Rápidamente, todos se giraron hacia allí y pudieron ver la pálida figura de Lucius Malfoy, que se acercaba de un modo firme e inexorable hacia su hijo.

- ¡Me has traicionado! - rugió. - ¡Una sangre sucia! - Draco entendió al fin cuál era el problema, pero no tenía ni idea de cómo lo habían averiguado.
- Esto tiene una explicación - dijo, un poco aliviado. En cuanto dijera la verdad, todos volverían a tratarlo de un modo normal.
- ¡Podrías tener a cualquiera! ¡Cualquiera! - prosiguió su padre, como si no le hubiese oído - ¡Pansy estaba dispuesta a estar siempre a tu lado, quizá hasta ser tu esposa! ¡Y tú tenías que fijarte en esa inmunda hija de muggles, que no vale ni para limpiarte los zapatos!
- Yo no la quiero. Nunca la he querido - trató de justificarse, asustado por los gritos de su padre.
- ¿Y tú te consideras un Malfoy? ¡Has deshonrado a la familia, a todos los magos de sangre limpia que existen en la tierra! Has manchado mi nombre, y eso jamás te lo perdonaré - le apuntó con un dedo largo y fino, como si le estuviera condenando a muerte.
- Pero yo no

- ¡Habría preferido que te relacionaras con la Weasley! Aún siendo una traidora a la sangre, por sus venas no corre sangre impía. ¡Esto exige una compensación! Primero mataré a esa sangre sucia, y luego acabaré contigo.
- ¡NOOOOOOOOOOOO!

Su grito fue tan potente que lo despertó. Abrió los ojos, temblando todavía, y la oscuridad de su alrededor lo tranquilizó un poco. Se incorporó y se palpó el cuerpo, empapado en sudor frío, para cerciorarse que todo había sido un sueño.

- ¿Qué pasa? - preguntó una voz cerca de él.

Descorrió las cortinas de su cama adoselada y a la débil luz de la luna pudo ver una cabeza emerger enfrente de su lecho.

- Nada, Nott, sólo ha sido una pesadilla - respondió con voz temblorosa. - Vuelve a dormir.
- ¿Malfoy? - Theodore parecía confundido. - ¿Seguro que estás bien?
- Sí, sí, siento haberte despertado.

El chico no replicó. Volvió a introducir la cabeza dentro de su cama y tapó el reducido espacio que había abierto entre las cortinas. Momentos después, su rítmica respiración se pudo oír de nuevo en la habitación. Probablemente al día siguiente ni siquiera recordara haber despertado. Draco se levantó despacio. Estaba completamente empapado, y la angustia de su sueño aún no lo había abandonado. Necesitaba refrescarse, o quizá respirar un poco de aire fresco. Se preguntó si a los demás les molestaría que abriese un rato la ventana. Se extrañó de no haber despertado a sus otros compañeros: estaba seguro que su grito había sido espeluznante, pero los ronquidos de Crabbe y Goyle eran casi de la misma intensidad, y ya todos se habían acostumbrado a ellos. Se dirigió lentamente hacia el baño, pero al pasar cerca de la cama de Zabini, tropezó con el baúl del chico, cayendo hacia delante. Soltó un juramento, pues se había golpeado el mismo pie en donde le había caído el libro de Hermione, unas horas antes. Se levantó refunfuñando, tratando de desenredarse de las cortinas de Blaise. Entonces sí que se sorprendió. Zabini era muy alto, así que era casi imposible que no le hubiese caído encima. Descorrió las cortinas y se encontró, de nuevo, con que la cama del joven estaba vacía. Suspiró, resignado, y entró en el baño. Al parecer no era el único que guardaba secretos.


*-*-*-*-*

Pues aquí está. Sí, ya sé, es un asco. No sé que me ha pasado. Espero hacerlo mejor la próxima vez. (Y por favor para los tomatazos, usad los que están más maduros)

Contestación a los reviews:

La chica Lunatica: lo siento, tenía que dejarlo así! Los finales un poco inesperados son los que más llaman la atención, no crees? Esta vez he tardado un poco más en actualizar (lo siento!), pero es que el cap ha sido un auténtico reto. Muchas gracias por tu review!

Lizeny: me alegro mucho de que te haya gustado. De momento Hermione no está sufriendo, pero bueno
ya se verá como se desarrollan los acontecimientos. Gracias por tu opinión!

nesseire: pues sí, Draco de orgullo tiene para dar y tomar, lo malo es que no le va a resultar todo tan fácil como pensó. Y las hormonas
también las tiene por las nubes (por otra parte normal, a su edad) y están haciendo estragos, con esos altibajos que le dan. Lo de Harry, si te quedó alguna duda, se aclara en el siguiente ;)

mariita_lupin: perdona, que? XD. Me imagino que me habías escrito otra cosa y que se borró, así que tendré que agradecerte el doble el interés que has puesto en dar tu opinión. Sí, ya ves que Malfoy lo tiene todo planeado (y en este desastre de capítulo era una de las cosas que quería mostrar), pero como siempre, cuanto más planeas una cosa, más problemas imprevistos surgen. Ya lo verás!

Jose: buena pregunta (como siempre), cada uno que lo interprete como quiera
Jeje, me encanta ser un poco ambigua en estas cosas, es muy divertido ver como hacéis vuestras propias conjeturas. Ya veremos luego quién tenía razón. Saludos, gracias por tu review!

Joyce: uf, mientras hacía este capítulo se me pasó varias veces por la cabeza mandarlo todo a la porra, pero al final decidí dejarlo un poco así como salió y tratar de mejorar en el siguiente [o en el siguiente
:( ] Si te sirve de consuelo, las vacaciones a mí me pasaron demasiado rápido y creo que tengo el peor mes de enero de la historia
Saludos!

bere_McAllister_: feliz año a ti también! Esto
solo puedo decirte que las cosas no son tan fáciles y que de momento, que le remuerda un poco la conciencia por lo que está haciendo, ya es un gran paso. Lo demás
ten un poco de paciencia, y verás si ibas bien encaminada.

granger_10: de verdad, yo intento hacerlos más largos, pero cuando llego a un punto que está un poco interesante, digo: hasta aquí hoy y corto. A veces hasta me da pena no cortar antes, cuando hay algo que te deja pensando y ahora ¿qué pasará?, pero bueno
Este es más largo, y no sé si es por eso que me parece un rollo. Ya me dirás si lo prefieres así o como antes (yo creo que me vas a pedir un poco de calidad antes que cantidad, pero en fin, no sé). Gracias!

bluelights_vannessa: uy, no te cortes! Me encanta leer vuestras hipótesis, jeje. Aunque eso sí, si hay alguna demasiado reveladora prefiero que no la pongáis del todo claro, no sea que a alguien no se le haya ocurrido y le fastidiéis la sorpresa. De todos modos, gracias por dejarme tu review, me alegran el día!

Eugenia: wow, gracias! Me siento muy halagada! Lo único es que me preocupa un poco que seas tan joven, no sea que haya algo que pueda herir tu sensibilidad (no creo, pero por si acaso ya te avisaré). Gracias por leer mi fict y muchas más por dejarme tu opinión.

Viri malfoy: gracias por tus 3 mensajes, tienes el récord de reviews en un mismo cap! Bueno, lo del título, allá va: en primer lugar tengo que aclarar que no estoy nada conforme con él, pero no se me ocurría ninguno mejor. Sin embargo, hay varias formas de interpretarlo: desde un punto de vista, sí que sería una doble venganza (no te puedo aclarar por qué, supongo que lo entenderás); pero desde otro, es más bien triple, pero el título sería AÚN más horrendo entonces, además de que es difícil de captar. Finalmente, por algo que se verá en el penúltimo cap, el título doble venganza viene bastante bien. En cualquier caso, una de tus múltiples hipótesis es acertada. Jeje, no sé si te he aclarado algo o te he liado más, pero en fin
Como bien has dicho, es mejor esperar y que lo veáis por vosotros mismos. Un beso!

darsii: a la orden, mi capitán! Aquí tienes el nuevo capítulo, no es gran cosa, pero bueno
Las hormonas de Draco están disparadas y le están jugando una mala pasada. Muchas gracias por tu opinión!
JAZMÍN PARA TUS SENTIMIENTOS

Es curioso lo rápido que pasa el tiempo cuando uno es feliz. Antes de que Hermione se diera cuenta, enero había terminado y febrero ya casi iba por la mitad. Lo cierto es que, además de feliz, estaba algo estresada. Los profesores les dotaban cada día de un cargamento de deberes, unido a los múltiples apuntes y libros que debían repasar y leer. Hasta entonces, sus ratos libres habían sido casi en exclusiva para Harry y Ron, pero ahora su relación con Draco le quitaba mucho tiempo. Solían reunirse por las noches o en las horas en las que sus dos amigos estaban entrenando, y como cada vez sus citas eran más frecuentes, se encontraba con que el exceso de trabajo empezaba a acumulársele. Le recordaba un poco a cuando estaba en tercer curso y había escogido más asignaturas de las que era capaz de seguir, pero con la gran diferencia de que esta vez su agobio era compensado con creces por la alegría que sentía cada vez que estaba con su novio. Su novio, reflexionó sobre las connotaciones de esas dos palabras de camino a la Sala de los Menesteres. Ni siquiera Viktor Krum había llegado a esa categoría. Resultaba irónico que ahora que su felicidad parecía completa, nadie pudiera saber que la siempre despreciada e insulsa Hermione Granger tenía una relación con uno de los chicos más famosos de la escuela. La verdad es que se alegraba muchísimo que las cotillas del colegio no supieran nada, pues en ese caso no la dejarían ni respirar, pero le dolía tanto no poder compartir ese momento con sus mejores amigos


Suspiró, decidida a dejar atrás sus preocupaciones. Miró a ambos lados del pasillo, para confirmar que estaba completamente sola y abrió la puerta de la Sala.

- Jazmín - fue lo primero que dijo Draco cuando entró.
- ¿Qué? - preguntó Hermione, un poco confundida. El chico le mostró un ramo de hermosas flores blancas, que llevaba escondido tras la espalda, y le sonrió.
- Ahora ya sé cuál es tu flor preferida.
- ¿Cómo lo has sabido?
- Spencer oyó a tus compañeras de habitación comentar que le hacías hechizos a un ramo de jazmines, para que durara más. Afortunadamente, me lo contó.
- Claro, seguro que pensó que lo había comprado yo y quería burlarse de lo patético que resulta eso.

Draco sonrió al ver lo disgustada que estaba la chica. Seguro que se ve fea y carente de interés, pensó un tanto divertido. Extendió el ramo de flores, dejándolo al alcance de la joven Gryffindor. Cuando ella lo aceptó, se acercó hasta su oído y le susurró:

- Déjalo que siga haciendo conjeturas. Ni en un millón de años adivinaría la verdad.

A pesar del tiempo que llevaban juntos, Hermione aún se estremecía cada vez que él hacía eso. Lo abrazó con suavidad, con cuidado de no estropear las flores. Le encantaba sentir el calor que desprendía su cuerpo y cómo él la rodeaba completamente con sus brazos, haciéndola sentir diminuta y protegida. Notó que Draco le acariciaba el pelo distraídamente. A veces, como en esa ocasión, lo veía tan abstraído que se preocupaba. ¿Qué es lo que estaría pasando por su cabeza?

- ¿Te pasa algo? - se decidió a preguntarle, después de un rato.
- No, claro que no - respondió él, tras un respingo que había invalidado su negación posterior. Le dio un pequeño beso en los labios y añadió: - Feliz San Valentín.

Hermione se apartó de él, horrorizada. Miró el ramo de jazmines, y a la vez que el delicioso aroma de las flores penetraba en sus fosas nasales, un sentimiento de culpabilidad la inundó. Había estado tan ocupada durante las últimas semanas, que se había olvidado de que ese día era catorce de febrero, y lo que implicaba esa fecha. Como no estaba acostumbrada a tener pareja, para ella ese día carecía de significado, pero ahora


- ¡Oh, Draco, lo siento muchísimo! No sé cómo se me ha podido olvidar.
- No te preocupes. Que estés aquí ya me basta.

La chica se quedó alucinada. ¿Desde cuándo el Slytherin era tan comprensivo? Al paso que iba, Draco no dejaría nunca de sorprenderla. Trató de pedirle perdón de nuevo, pero él la silenció con un beso. Después, con una excitación más propia de un niño que de él, le dijo:

- ¡He preparado una segunda cena!
- ¿Ah sí? - eso ya superaba su límite de asombro por un día.
- Bueno
- rectificó Draco - no la he hecho yo, exactamente. Digamos que la he supervisado.

Se apartó para que Hermione pudiera apreciar la elegante mesa dispuesta para los dos. Todo era apropiado para una cena romántica. El mantel, de color blanco impoluto, tenía unos sencillos bordados y sobre él, estaba colocado un centro de rosas rojas con un par de velas. Los platos eran de porcelana escarlata, decorada con motivos verdes. Malfoy los señaló, con una sonrisa.

- Gryffindor y Slytherin. Hasta el Sombrero Seleccionador se sentiría orgulloso.

Hermione le devolvió la sonrisa, emocionada, y decidió pasar por alto que los elfos domésticos hubiesen tenido trabajo extra. Ya tendría tiempo de hacer entrar en razón a Draco más adelante. Seguro que él acabaría uniéndose a la P.E.D.D.O., aunque sólo fuese para tenerla contenta. Mientras ella admiraba la decoración, Malfoy apartó una silla para que se sentase. Lo miró extrañada, así que él se explicó.

- Hoy eres mi invitada. Tienes prohibido hacer el más mínimo esfuerzo.

*******

- ¡Esto es un asco! - refunfuñó Ron - ¿Qué se supone que había que echar antes, la grosella o la raíz de sermento?

Harry levantó la cabeza y trató de ubicarse. Él estaba haciendo sus deberes de Astronomía y por un momento no supo a lo que se refería Ron. Luego, recordando que su amigo tenía que entregarle una redacción a Snape, como castigo por su última poción (la cual se había solidificado en el caldero), se encogió de hombros y le respondió con cansancio.

- No me acuerdo, lo siento. A estas horas, y con todo este lío de planetas y constelaciones que traigo encima, soy incapaz de pensar en nada - apartó los pergaminos que había estado escribiendo y dejó que el gato de Hermione se le subiera al regazo.
- Si al menos Hermione estuviera aquí
- suspiró Ron con tristeza. - Últimamente, entre las rondas de prefectos y sus horas en la biblioteca, apenas la vemos - debió de darse cuenta de su tono, porque carraspeó, y aclaró - Y no es sólo porque no pueda ayudarnos con los deberes.
- ¿Por qué no se lo dices? - preguntó Harry, aparentando indiferencia con más acierto que su pelirrojo amigo.
- ¿Decirle que siento que nos está dejando de lado? ¿Estás loco?
- Eso no
- levantó la vista. Esperaba ser lo bastante elocuente sin tener que decírselo abiertamente.
- ¿A qué narices te refieres? - por lo rojo que estaba, o había captado la insinuación o empezaba a imaginarse por dónde iban los tiros.
- Vamos Ron. Yo lo sé, tú lo sabes, Crookshanks lo sabe - señaló al gato que estaba acariciando - y hasta es probable que ella lo sepa. ¿Por qué no admitirlo de una vez?

Ron se levantó muy ofendido, farfullando y replicando cosas ininteligibles. Subió a toda prisa las escaleras de la zona de los chicos y se encerró en su habitación dando un portazo. Harry estuvo tentado de seguirle pero al mirar de frente captó algo que llamó su atención. Seamus Finnigan estaba hablando con Ginny, ¡apoyando una mano en su hombro! Se puso en pie de sopetón, tirando a Crookshanks al suelo y ganándose los bufidos molestos de éste. En menos de un segundo estaba al lado de los dos chicos.

- ¡Hola, Harry! - saludó Seamus alegremente. Harry no se dignó ni a mirarle.
- Tengo que hablar contigo - le dijo a Ginny con gravedad. Ésta lo miró muy sorprendida, pero asintió. - Espero que no te importe - le soltó a Seamus. La frase parecía pura cortesía, pero la había dicho en un tono tan retador que el pobre chico se quedó de una pieza.
- Claro que no. - Al verlos alejarse hasta la chimenea, se encogió de hombros. ¿Qué mosca le habría picado?

Harry hizo un ademán para que Ginny se sentara y ella obedeció sin mediar palabra. La había intrigado muchísimo el extraño tono de urgencia del chico pero ahora parecía que no se decía a empezar.

- ¿Y bien? - Harry la miró con cara de susto. Hubiese estado bien que pensara algo que decirle, pensó un poco acobardado.
- ¿Sabes qué le pasa a Hermione? - la idea se le ocurrió de repente, y a falta de una mejor

- No, ¿qué?

El chico reprimió un bufido de disgusto. ¿Pensaba que le estaba contando un cotilleo? ¡Genial, era lo único que le faltaba!

- No, si yo tampoco lo sé. Es que Ron insiste en que se comporta de una manera muy extraña últimamente y pensé que quizá tú sabías algo.
- Umm, tienes razón. Yo también la he notado muy cambiada. - respondió con voz pensativa. Harry sonrió, muy a su pesar. Así que la paranoia era cosa de familia. - Tal vez deba hablar con ella.
- ¿Estás segura?
- Tranquilo, seré discreta. - Se puso en pie - Si eso es todo


Harry sintió el impulso de retenerla a su lado. No le apetecía nada que volviese con ese Finnigan, como empezaba a llamarle en su cabeza.

-
es que he dejado colgado a Seamus - completó.
- ¿Y por qué quiere ir con el estúpido irlandés miedica? - Sí, definitivamente este nuevo apelativo le iba mucho mejor, a pesar del desprecio del que había dotado al anterior. - Ah, sí, lo siento mucho. Es que vi a Ron un poco preocupado - contestó en cambio.
- No te preocupes. Seguro que a Seamus no le ha importado la interrupción. Además, ¡ya se me ha ocurrido el regalo perfecto para su madre!
- ¿Qué? - eso ya era el colmo. ¿Por qué le tenía que regalar nada a la madre de ese hijo de
su madre? ¿Qué estaba pasando allí?
- Es que me ha pedido consejo. Cumple cuarenta años, y está un poco deprimida, así que él, para alegrarla un poco, está haciendo una especie de encuesta entre todas las chicas de Gryffindor - soltó una alegre carcajada, lo que hizo que Harry se sintiera mal. Tal vez se hubiese pasado un poquito con el pobre Seamus. - ¿Por qué no vienes? ¡Tienes que escuchar las tonterías que se le han ocurrido a la gente!
- Vale - respondió mientras era arrastrado por ella y un calorcillo familiar se adueñaba de su cara.

******

Cuando acabaron de cenar, Hermione se sentía cansadísima. Se sentó en el sofá y al darse la vuelta para ver si Draco la acompañaba, vio que detrás de la mesa había aparecido una cama de dimensiones considerables. Se puso como un tomate, lo que hizo que el chico la mirara extrañado. Siguió la dirección de su mirada y se quedó de piedra.

- ¿Qué hace eso ahí? - soltó, arrepintiéndose en el mismo momento en que lo pronunció. No sabía por qué, pero algo le decía que hubiese sido mejor callarse.
- No
no lo sé - contestó Hermione abochornada. Por suerte, no pudo reprimir un bostezo, y Draco sonrió, aliviado.
- Ah, es sólo que tienes sueño. Esta Sala es muy especial - le explicó, aunque no era necesario. - Creo que te proporciona lo que necesitas en cada momento.

Se sentó a su lado y tomó una de sus manos. Eran muy suaves y a él le gustaba acariciarlas. Hermione posó su otra mano sobre las del Slytherin y se acercó un poco más. Poco después, estaban besándose apasionadamente. No supo cuánto tiempo había pasado, pero cuando se separaron, Draco alzó una ceja sugestivamente y preguntó:

- ¿Puedo deducir con esto que sí te ha gustado la cena?
- No ha estado mal - contestó ella con indiferencia.
- ¿No te ha gustado? ¿Qué es lo que he hecho mal?

Hermione se echó a reír por la preocupación del chico, y enseguida él se le unió.

- No hagas eso - le recriminó cuando controló la risa, con voz dolida. - Me has asustado.

La chica volvió a bostezar. Cada vez se sentía más cansada. Draco consultó su reloj y se dio cuenta de que la ronda de profesores acababa de comenzar. Y si mal no recordaba, hoy le tocaba a la subdirectora.

- No podemos marcharnos ahora. Si nos pillan fuera de la sala común
No quiero ni pensar en lo que nos hará McGonagall. - Hermione asintió, dándole la razón - ¡Pero te estás cayendo de sueño!
- Sí - respondió la Gryffindor con voz somnolienta, y los ojos cerrados. Y probablemente fue su momentáneo atontamiento lo que la hizo proponer - Podríamos dormir aquí. En fin, mañana es sábado y esa cama es grande, ¿no?

Draco se quedó mirándola boquiabierto, con los ojos como platos. ¿Esa era la Hermione Granger que todo el mundo creía conocer? Pues bien, si a ella no le importaba, no sería él quien se echara para atrás.

- Claro, como quieras.

Hermione se levantó del sofá y fue a sentarse en una esquina de la cama. Se quitó los zapatos y los calcetines, pero se dejó el resto. En el lado opuesto, Draco hacía lo mismo, sólo que él se desabrochó también la camisa. El chico se tumbó y se cubrió con las sábanas, sin saber muy bien qué hacer. Esto no puede estar pasando, se dijo a sí mismo. Cerraré los ojos, y cuando los abra estaré en mi habitación. Lo hizo, pero se sintió sumamente estúpido cuando al volver a abrirlos vio de nuevo el techo de la Sala de los Menesteres. Hermione se echó a su lado y se acercó despacio hacia él, dudando. Finalmente, Malfoy estiró un brazo y la rodeó con él, permitiendo que ella se acurrucara contra su cuerpo. Antes de que él mismo se diera cuenta de lo que hacía, estaba acariciando el cabello de la chica, con su mano libre. En un impulso, la besó. Tenía intención de que fuera un simple beso de buenas noches, pero Hermione lo continuó con tanto ímpetu que no fue capaz de parar. Poco a poco, la mano que tenía prendida en el pelo de la chica fue deslizándose por su espalda, acariciándola con suavidad. Sintió un escalofrío cuando la helada mano de la joven pasó por su pecho desnudo. Descendió con sus labios por el cuello de Hermione y esta vez ella no hizo ningún gesto para tratar de frenarlo. La abrazó con más fuerza y notó que ella se estremecía. Abrió los ojos, pensando que la había asustado, pero vio que estaba sonriendo. Sus más bajos instintos hicieron presa en él y a punto estuvo de perder el control. Sin embargo, había algo que lo retenía. Hermione finalmente lo miró, sorprendida por su indecisión. Por alguna razón, esa mirada transparentó todos sus pensamientos, y Draco los comprendió tan perfectamente como si se los hubiera confesado. La soltó muy despacio, intentando encontrar una explicación a su comportamiento.

- No hay prisa, Hermione - dijo con una dulzura que no parecía salir de él. - Tenemos todo el tiempo del mundo


Ella bajó la vista, avergonzada, pero el beso que recibió en la frente la tranquilizó.

- Buenas noches - susurró Draco.

Hermione apoyó su cabeza contra el pecho del chico, y cerró los ojos, esperando dormirse pronto. No obstante, parecía que todo su cansancio se había esfumado de repente. En la Sala reinaba una oscuridad total, que invitaba al sueño, pero éste no quería llegar. Notó que la respiración de Draco se hacía más profunda y acompasada, así que se atrevió a acariciar con delicadeza el torso del chico. Nunca había estado así con ninguno y no creyó que podría sentirse tan bien. Volvió a inclinarse sobre él y susurró, ya con voz adormilada.

- Te quiero.

No imaginó que unos ojos grises se abrían como platos al oír esa frase.

*-*-*-*-*-*

Sí, ya sé que parece todo un poco precipitado, pero tened en cuenta que Malfoy lleva tratando de enamorar a Hermione desde principios de octubre y de la emoción de la noche. ¿Qué os ha parecido la reacción de Harry? ¿Y la de Ron? Ya sabéis, para preguntas, aclaraciones, comentarios, hipótesis o lo que sea... dejadme un review. Yo os lo agradeceré en el alma!

Y ahora, contestación a los rr del cap anterior:

angel: me alegro de que te guste y espero que este cap también haya sido de tu agrado. Muchísimas gracias por dejarme tu review!

Briseis: estoy tardando un poco más en actualizar últimamente porque estoy muy liada, pero igualmente me doy bastante prisa. Gracias por dejarme tu opinión! Espero que te siga gustando el fict.

nesseire: jeje, me ha gustado mucho tu review! Gracias, la verdad es que sí que estaba un poco preocupada con el cap. Traté de hacer la pesadilla lo más agobiante posible, y la verdad, a mí también me resultaba muy desagradable
Y respecto a Draco, para ser breve: sí a todo. XD Está susceptible, le ha dado un ataque de celos inexplicable y lo de posesivo
creo que eso ya le viene de serie. Con Zabini
umm, lo sabréis muy pronto. 1beso! PS: aclarado lo de Harry? XD

Joyce: gracias!!!! Me habéis animado mucho! Aunque el anterior no os haya disgustado demasiado, espero hacerlo un poco mejor en los sucesivos. Saludos!

Viri Malfoy: tu crees? Con Snape nunca se sabe, cualquiera diría que puede leer la mente XD. Lo de Zabini se sabrá muy pronto (2 capítulos, para ser exactos), y sí, Draco tuvo una suerte enorme de que fuera sólo una pesadilla, porque si no se habría convertido en picadillo de Malfoy. Bueno, no sé lo que fue, después de leerlo otra vez hay partes que ya no me disgustaron tanto, y hasta puedo decir que el final fue aceptable. Gracias por tus 3 reviews! Es decir: gracias, gracias, gracias. ;)

granger_10: ooooh, gracias! No sé muy bien que más decirte, pero la verdad es que me dejaste más tranquila. No sé, supongo que fue porque se me atascó bastante y la relación tiempo empleado/resultado final no me pareció muy satisfactoria en ese momento, pero no sé
aquí juzgáis vosotros!! Un beso.

Olymphia: qué alegría verte de vuelta! He empezado a leer tu fict, pero ahora tengo mucho lío de prácticas y exámenes, así que no sé cuando lo terminaré. Ya te contaré
Sí, la verdad, yo tampoco creo que haya sido de los mejores caps, espero que este ya haya estado un poquito mejor. Muchas gracias!

Carmen: muchas gracias por leerlo, muchas gracias por el review y sobre todo muchas gracias por lo que has dicho!! Tranquila, ya queda menos para saber si tus sospechas son acertadas. Trataré de escribir y actualizar lo más rápido posible. Un saludo!

laura: wow! Un estreno! Me hace sentirme especial
:))) Bueno, después de esta tontería, lo importante: bienvenida a la página! Suelo actualizar una vez a la semana, aproximadamente (aunque a veces son 8-9 días), el problema es que hay muchos fics y se mantienen poco tiempo en la página principal, así que atenta! Gracias por el review!

karla gra20: pues, prontito prontito, hoy! Me alegro mucho que te haya gustado. Me encanta saber que tengo nuevos lectores, además de los que lo siguen casi desde el principio. Muchísimas gracias por tu review!!!!
ARREPENTIMIENTOS DEL DÍA DESPUÉS

- ¿Qué tal te va con la sangre sucia?
- ¡No la llames así! - dijo Malfoy con fastidio.
- Es como la llamas tú.
- Ya no - replicó sin pensar. Al ver la cara de la chica se dio cuenta de cómo había sonado y temió haber sido demasiado revelador, así que se apresuró a añadir: - ¡Por favor, Pansy, piensa un poco! ¿Quieres que se me escape cuando esté con ella? ¡Lo echaría todo a perder! Así que no se te ocurra volver a decir algo así.
- Entonces, ¿ya te has ganado su confianza? - preguntó más animada.
- No, que va, ni de lejos. Aún me queda mucho hasta entonces, pero cada pequeño logro es importante, y necesito convencerla en todos los aspectos - mintió descaradamente.
- Empiezo a pensar que no fue tan buena idea. ¿De qué servirá que estés seis meses aguantándola, para un poco de diversión?
- ¡No es diversión, Pansy, es venganza! Y la aguantaré todo el tiempo que sea necesario, con tal de que esto salga bien. No puedo apurarme, porque podría estropearlo todo. ¡Y deja ya las preguntas y las tonterías!
- ¡Yo sólo me preocupo por ti! - protestó, con voz de niña malcriada.
- ¡Pues no hace falta que lo hagas! Ya me estás fastidiando mucho, me voy a mi habitación.

Draco se levantó de una forma tan brusca que la chica no se atrevió a replicarle. Se limitó a observarlo mientras dejaba la sala común. No entendía qué le estaba pasando, siempre había tenido mucho carácter, pero últimamente estaba de un humor de perros a todas horas. Ella sabía que tenía algo que ver con Granger, aunque no estaba segura de la razón exacta. Bufó, disgustada, y se acercó a Blaise Zabini, que estaba terminando sus deberes en un lugar un poco apartado del resto.

Fue tal el portazo que dio al entrar en la habitación, que Crabbe y Goyle, que se encontraban comiendo dulces sobre la cama de uno de ellos, dieron un respingo. Crabbe se volvió hacia la puerta, con una mirada entre inquisitiva y furiosa por la interrupción. Su compañero, sin embargo, no tuvo tiempo de poner miradas expresivas, pues se atragantó con una rana de chocolate y a punto estuvo de asfixiarse. Vincent le golpeó la espalda con algo más de fuerza de la necesaria, pero Malfoy ni los miró.

- Fuera - les dijo con voz arisca.

Goyle, que ya había recuperado la respiración pero no la cordura, se atrevió a responder, aunque en un tono sumamente reposado.

- ¿Sabes? Esta también es nuestra habitación.

Entonces sí que Malfoy lo miró. ¡Y menuda mirada! Parecía echar fuego por los ojos. No estaba nada acostumbrado a que sus dos gorilas le llevaran la contraria, pero desde luego el chico había elegido el momento más inoportuno para rebelarse. No gritó, pero la frialdad con que contestó era suficiente como para erizar la piel a cualquiera.

- ¿Cómo has dicho?

Crabbe estuvo atento e intervino justo a tiempo, para evitar males mayores. Agarró a su amigo por la túnica y lo obligó a levantarse.

- No se lo tomes en cuenta, Draco. Habérsele ocurrido el plan para vengarse de la sabelotodo se le ha debido subir a la cabeza. Hasta luego.

Entre los dos recogieron los dulces que aún les quedaban y salieron apresuradamente de la habitación. Cerraron la puerta con suavidad y dejaron a su rubio compañero inmerso en sus propios pensamientos.

Draco se recostó en su cama y dejó que las ideas que había estado evitando desde el día anterior acudieran a su mente. ¿Cómo alguien podía ser tan mezquino? ¿Hasta dónde llegaba su crueldad? Una cosa eran las peleas, las palabras hirientes, las miradas asesinas y hasta los maleficios, pero jugar con los sentimientos de una persona, hasta el punto al que había llegado, eso ya era demasiado


Hasta entonces, ni siquiera se lo había planteado seriamente. Nunca pensó, ni por un solo instante, que pudiera llegar a arrepentirse de haber empezado todo eso. Y realmente no entendía por qué ahora estaba lleno de remordimientos. Esa era la idea desde el principio: hacer que confiara en él, que lo viera como una persona maravillosa y que quizá, empezara a sentir algo por ese nuevo Draco Malfoy que se presentaba ante ella. Para ello había recurrido a las más cálidas y dulces palabras de amor, vacías, por supuesto; le había hecho creer que él era alguien sensible, cariñoso y con un corazón muy capaz de amar. Sólo él sabía que todo eso era falso. Él era exactamente como todo el mundo creía: orgulloso, frío, distante
Entonces, ¿por qué no había aprovechado su oportunidad? Cuando pudo ver el deseo reflejado en los ojos de ella, cuando con sus manos le dijo que estaba dispuesta a todo, cuando con sus labios ansió aún más, cuando con sus suspiros lo incitó a seguir; cuando, en definitiva, todo estaba tan claro, ¿por qué se negó? ¿por asco? Por supuesto que no. Nunca se había creído las patrañas que decían algunos (él incluido) sobre la sangre limpia y la sangre sucia. ¿Por qué tuvo que decirle que no? En el fondo, él lo deseaba tanto como ella. Aunque no por los mismos motivos, se dijo, yo sólo quería desfogarme.

Tampoco es que fuera a ser su primera vez. Ya había estado en un par de ocasiones con Pansy Parkinson, aunque le parecían ahora tan lejanas y tan distintas de lo que había estado a punto de hacer con Hermione, que no parecía que fueran el mismo acto. Y sin embargo, ironías de la vida, sabía que con su sutil negación había quedado como todo un caballero. Le había demostrado que era un chico sensible y que realmente se preocupaba por ella, con mucha más efectividad que en cualquiera de los intentos anteriores, de los que él sí había sido plenamente consciente.

Tal vez precisamente por eso había arrancado de su boca esas dos palabras que lo habían dejado completamente desorientado. Ni en sus mejores sueños podía haber pensado que conseguiría su objetivo hasta tal extremo, y sin embargo, por algo que escapaba a su entendimiento, no se sentía feliz por el logro. Fue una suerte que ella no se diera cuenta de que no dormía; porque, en ese caso, ¿habría sido capaz él de decir algo semejante? ¿llegaría su osadía hasta tal punto?

*-*-*-*-*-*

Ya sé que es cortito pero a partir de aquí la historia va cambiar bastante. Un adelanto: el próximo cap se titulará "A la luz de la luna" y traerá una gran sorpresa... o quizá para algunos ya no lo sea. ¡Un abrazo a todos!

Contestación a los reviews:

angel: sí, la verdad es que el asunto se está poniendo interesante. Quizá este cap no sea gran cosa, pero para mí es muy especial, porque es el primero que escribí (bueno, al menos la 2ª parte). Prometo que el siguiente sí va a estar emocionante! Gracias por tu review!!

jose: me toca contestarte a los 2 reviews. Es cierto, no olvido que fuiste de los primeros en seguir mi historia, incluso cuando parecía que no iba a ninguna parte tuviste paciencia y no la abandonaste. Por todo ello: muchísimas gracias!! Espero haber correspondido adecuadamente a tu fidelidad. Respecto a tu 2º rr: trato de escribir todo lo rápido que puedo, teniendo en cuenta mis otras obligaciones. No obstante, estoy tan animada (porque ahora todo va cuesta abajo) que creo que ya no tardaré mucho en seguir. Un abrazo!

Viri Malfoy: uy, no sé que pasó con tu review, además de duplicado tiene un espacio enorme debajo (siempre destacando, jeje). Creo que a cualquiera le gustaría estar en su lugar (claro, si no sabe nada de los motivos secretos de Malfoy) y puede que Draco se esté destransformando para ser más precisas (quizá sí que tiene una parte de monstruo) XD. Por cierto, este es el cap que decía que marca una especie de punto de inflexión en la historia. Espero que leyéndolo sea más fácil de entender, aunque creo que has captado mi intención bastante bien (un milagro, porque con lo mal que me explico
XD). Un beso!

mariita_lupin: tienes razón, sí que me salió bastante tierno, más de lo que esperaba cuando me puse a escribir, pero son cosas que pasan
Este es más reflexivo y entiendo que a muchos no os guste, pero con él fue como ideé toda la historia, así que tenía que subirlo. Muchas gracias por tu review, como siempre!

Olymphia: me alegro muchísimo de que este sí te haya gustado! Jeje, desde luego si Malfoy se enamorara de Hermione (como tú presientes) no iba a ser intencionadamente XD y menos después de esa pesadilla tan explícita. Saludos y gracias por el review!

laura: jo, gracias! :’) no sé qué más decirte, me has dejado sin palabras. Sólo que me alegro de que te esté gustando y agradezco mucho que me lo hayas dicho. Reviews como el tuyo me animan a seguir adelante. Saludos!

joyce: creo que ya lo he dicho muchas veces, pero sois vosotros los que me animáis a seguir escribiendo. Mientras continuéis dejándome reviews no tengo excusa para dejarlo, así que gracias por tu apoyo!

Lady LesTranGe: jeje, gracias! Sí, a veces también me da a mí la sensación de que deliro cuando escribo según qué cosas. Ya se lo he dicho a unos cuantos, pero bueno, sé que este cap igual os resulta un poco decepcionante, pero debéis verlo en perspectiva, pues marca un punto y seguido en la historia. A partir de aquí puede pasar cualquier cosa


RUTH: no suelo tardar mucho en subir los caps (en realidad creo que no me he retrasado nunca más de 10 días, aunque no llevo la cuenta de ello). El problema es que ahora voy un poco más lenta, porque tengo otras cosas que hacer y hay caps que tengo que escribir de cero, mientras que otros sólo necesitan unos retoques.

granger_10: pues aquí tienes otro cap! Ojalá la espera no te haya resultado muy larga. Muchas gracias, de verdad, me alegro de que te esté gustando, y si este cap no ha sido muy de tu agrado, te prometo que el siguiente sí será más
interesante.

Carmen: pues ya ves que lo que dijo Hermione sí que ha tenido consecuencias, muchas más de las que ella podría haber adivinado. Por lo pronto, él está bastante confundido, así que a partir de ahora puede pasar cualquier cosa. Gracias por dejarme tu opinión! Un beso!!

Daniela: pues vaya casualidad, entre los tropecientos mil ff que hay! Me siento muy afortunada :)))) Umm, este cap no creo que haya podido satisfacer tu curiosidad del todo, pero el siguiente desvelará bastante, prometido!!! Muchísimas gracias por tu review y bienvenida a la pag!
A LA LUZ DE LA LUNA

A Draco le dolía mucho la cabeza. Se frotó las sienes mientras cerraba los ojos, pero la chirriante voz de Pansy Parkinson seguía penetrando en su cabeza como una taladradora. Resignado, trató de leer un par de páginas de su libro de Defensa Contra las Artes Oscuras. Los Slytherin no solían ser demasiado buenos en esa asignatura, pues entendían más de las artes propiamente dichas que de la defensa, lo que convertía esa clase en una de las más aburridas. De modo que, para hacer menos tediosas las tareas, solían resolverlas en grupo en su sala común. Aunque quizá resolver en conjunto era un término demasiado optimista. En realidad, esas reuniones solían reducirse a que Parkinson y Spencer dictaran la solución de los ejercicios y Malfoy los increpara por su absoluta ignorancia cada vez que se equivocaban, lo cual ocurría muy a menudo. El joven rubio miró a sus compañeros, hastiado. ¿Por qué seguía haciendo las redacciones con ellos? Lo único que conseguían era retrasarlo más. Lo más extraño era que, a pesar de que estaba demostrado el escaso resultado de unir a mentes tan poco brillantes, no se rendían. Los Slytherin de su mismo año continuaban reuniéndose con frecuencia y con el mismo empeño que al principio. Bueno, todos no. Draco notó que faltaba Zabini, aunque ninguno de sus otros compañeros pareció darse cuenta. Y el caso es que empezaba a estar cada vez más intrigado. ¿A qué se debían sus salidas nocturnas? Sabía casi con toda seguridad que era el único que las había descubierto, así que no podía compartir sus inquietudes con nadie.

Pansy volvió a pegar un gritito y eso fue más de lo que Malfoy pudo soportar. Se levantó, cabreado y harto de esa situación tan absurda.

- ¿A dónde vas, Draqui? - le preguntó Pansy con una voz que seguramente pretendía ser sensual, pero que a él le resultó insoportable.
- ¡Te he dicho miles de veces que no me llames así! - bramó, fuera de sí, haciendo que un incómodo silencio se extendiera a su alrededor.
- Lo si
siento - balbuceó la chica, pálida como la cera.
- Aunque no sea asunto tuyo - después de unos segundos aún seguía temblando de ira, pero su voz sonaba ya fría y calmada - te diré que me voy a mi habitación. Y si tu siguiente pregunta es por qué, te la ahorraré diciendo que estoy harto de oír esa voz tuya que se mete por los oídos como el sonido de un gato arañando una pizarra.

Se fue con dignidad, dejando a media sala común boquiabierta, y a Pansy sollozando del disgusto. Al llegar a su destino se tumbó sobre la cama, pero eso no aliviaba su dolor de cabeza ni su furia, así que se levantó despacio y se dirigió a la ventana. La abrió con cuidado, para dejar que entrase el fresco aire nocturno. Adoraba esa habitación precisamente por eso. Las mazmorras, al ser subterráneas, además del frío y la humedad procedente del lago, tenían otro inconveniente: carecían de ventanas. Sin embargo, la suya, que él había tenido el privilegio de elegir, era distinta. Estaba a una altura mayor que las demás, lo que lograba que tuviera una pequeña comunicación con el exterior. Tenía rejas y no permitía ver gran cosa, al estar a ras de suelo, pero era el mejor cuarto y cualquiera habría peleado por él. Poco importaba que diera a la zona más sombría y lúgubre del colegio si podías ventilarlo y respirar aire puro de vez en cuando. Gracias a las influencias de su padre, él había podido dormir en esa habitación desde que entró en Hogwarts y era una de las pocas cosas por las que le estaba agradecido. Miró al exterior. La luna cubría los jardines con su manto plateado, dando un aspecto fantasmagórico a esa parte del castillo. Al oír a alguien hablar y unos pasos amortiguados, afuera, aguzó el oído. ¿Quién podía estar a esas horas rondando fuera del colegio?

- ¡Mira, la luna está casi llena! ¿No es muy romántico? - preguntó una voz femenina, a poca distancia.

Draco fue incapaz de entender la respuesta, pero supo que se estaban acercando a él. Se escondió un poco tras las cortinas, para que no pudieran notar su presencia.

- Este sitio es estupendo. Se puede ver la mayor parte del cielo, ¿qué te parece si nos sentamos un rato? - Malfoy contuvo la respiración, estaban tan sólo a unos pasos de él. - Así tal vez pueda leer nuestro futuro en las estrellas
- continuó la chica, en un tono juguetón.
- Lavender, ya sabes que no creo en esas cosas.

A Malfoy casi se le para el corazón. Conocía perfectamente esa voz. ¡Llevaba oyéndola cada día durante años! Ahora empezaban a encajar las cosas, aunque preferiría haber continuado en la ignorancia. Se dispuso a cerrar la ventana, tratando de no hacer ruido, pero algo lo interrumpió.

- ¡Ay, mi pendiente!
- Tranquila, yo lo busco. ¡Lumos!

Una milésima de segundo después, y sin que pudiera hacer nada para evitarlo, Draco se encontraba frente a frente con el dueño de la segunda voz, con la punta iluminada de una varita de por medio. Jamás en su vida olvidaría el altivo rostro de Blaise Zabini contorsionado por el susto.

******

Tiempo después, Draco no sabría decir qué había ocurrido, pues todo fue tan rápido que no pudo asimilarlo bien. Cerró la ventana de golpe, y corrió las cortinas, aunque sabía que ya era tarde. Él había descubierto el secreto de Zabini y éste lo sabía, así que no había vuelta atrás. Pero no quería verlo, no quería oír sus explicaciones; estaba demasiado decepcionado para eso. Tan deprisa como si se hubiese aparecido, Blaise irrumpió en la habitación y se acercó a él. Venía sin resuello y parecía estar escogiendo muy bien sus palabras. No obstante, Malfoy no pretendía darle la oportunidad.

- ¿Estás liado con esa
tipa? - preguntó, evidentemente horrorizado.
- Al menos no es una sangre sucia

- ¿Quién ha hablado de eso? ¡Es una Gryffindor!
- También Granger - respondió retador, casi ofendido porque no hubiese captado su indirecta.
- ¿A qué viene eso? ¡No metas a Granger, porque son casos muy distintos!
- Por supuesto, Malfoy. Ella es una sangre sucia, lo cual complica bastante las cosas.
- No sé si quiero entenderte - replicó Draco dándose la vuelta. Le dirigió una mirada asesina, y abrió la puerta.
- No lo hagas; no te vayas, porque aún no he terminado de hablar, y si no lo hago aquí, seguiré en la sala común.
- ¡No me amenaces, Zabini! - Malfoy pegó tal portazo que su interlocutor se sobresaltó, claramente amedrentado. - Será mejor que te expliques, porque ya me he cansado de tus insinuaciones.
- ¡Por favor, Malfoy! ¿A quién pretendes engañar? ¿Acaso me crees tan estúpido como Crabbe y Goyle? O tal vez pienses que estoy tan ciego como Pansy
Hace tiempo que me di cuenta de que no nos has contado toda la verdad.

La cara del rubio era todo un poema. Parecía estar debatiéndose entre responder a las acusaciones, aunque no tenía muy claro de qué trataban, o simplemente pegarle un puñetazo a su compañero. Cerró los ojos y respiró ruidosamente, en un vano intento de tranquilizarse.

- En las últimas semanas no dejas de mirar a la mesa de Gryffindor. Jamás te sientas de espaldas a ella, y si lo he notado es porque yo hace bastante que hago lo mismo. Cuando estamos en una clase, y Granger responde a una pregunta, ya no pones cara de fastidio, sino que sonríes, aunque sea levemente. ¿Me equivoco al pensar que le estás tomando afecto?
- ¡No seas absurdo! ¿Crees que tengo las hormonas tan elevadas como tú? A ti se te pone una falda delante, y ya no miras ni el color de la bufanda.
- Di lo que te dé la gana, tal vez los otros te crean, pero a mí no te resultará tan fácil engañarme. Sólo déjame darte un consejo: acaba con esto antes de que sea demasiado tarde, de que compliques las cosas aún más de lo que están.
- ¿De que lo complique tanto como tú con Brown? - preguntó con sorna.
- Tú no lo resistirías, Malfoy, tú no. - La voz de Blaise Zabini nunca había sonado tan seria, y Draco no pudo evitar notarlo. - Que no se te olvide que es una sangre sucia.
- Vete a la mierda.

******

Draco no podía estar más furioso. Después de lo que él había visto, ¿cómo se había atrevido? Insinuar que él estaba comenzando a encariñarse con Granger
¿Con quién se creía que estaba hablando? Lo que más le fastidiaba es que en el fondo tenía algo de razón. Bastante razón, rectificó. Tras un segundo, aceptó finalmente: demasiada. ¿Por qué le había pasado esto a él? ¿Por qué Granger tenía que ser tan condenadamente encantadora? ¡Y encima lo quería! Golpeó una pared, exasperado.

- ¿Cómo he llegado a esta situación? - se preguntó en voz alta. Volvió a estrellar su puño contra el muro, con más saña aún que la vez anterior. - ¿En qué momento crucé el límite? - siguió golpeando la dura pared de piedra, hasta que la sangre comenzó a resbalar por su muñeca. - ¡Maldita sea! - se le saltaron un par de lágrimas, y no estaba seguro de si se debían al dolor de su mano o a la rabia que sentía.

Se miró los nudillos. Los tenía destrozados, pero no le dio importancia. Eso no era nada comparado con el hecho de que entonces mismo tenía una cita con Hermione y no se sentía con ánimos de acudir. El problema es que tampoco podía plantarla
¿o sí? Una idea comenzó a formarse en su mente. Tengo que dejarla. No puedo seguir con esto. Ya no era cuestión de arrepentimiento, aunque lo lamentaba muchísimo, ahora ya era una maniobra de autoprotección. ¿Y si él terminaba
? Ni siquiera fue capaz de considerarlo en la soledad de su cerebro. Era demasiado descabellado. ¡Él era un Malfoy! A los Malfoy no les pasaban esas cosas, ellos estaban hechos de otra pasta.

Se dirigió con firmeza a la Sala de los Menesteres. Ya lo había decidido y nada iba a hacerlo cambiar de opinión. Abrió la puerta y parpadeó, sorprendido. No solía haber tanta luz en aquel lugar.

- No sé por qué está así - aclaró Hermione, adivinando sus pensamientos.

Draco sí lo sabía. La chica debía estar muy alegre y transmitía sus sentimientos a la Sala. Muy pronto la decoración cambiaría, pensó con cierta amargura. Pero en ese momento Hermione se dio cuenta de algo y por una razón que el Slytherin luego no supo explicarse, eso cambió el curso de los acontecimientos por completo.

- ¡Draco! ¡Estás sangrando! ¿Qué te ha pasado?

Malfoy miró extrañado su mano, un segundo antes de que la chica la tomase con delicadeza. Él ya casi se había olvidado del detalle, pero un pequeño charquito de un color rojo revelador se había formado justo al lado de su pie.

- ¿Te lo has hecho tú? - preguntó con cautela Hermione.

Draco levantó los hombros y desvió la mirada. ¿Por qué esos ojos le hacían daño?

- ¿Le ha pasado algo a tu madre? - su voz sonaba tan preocupada que Draco no se atrevió a contradecirla.

Ella lo condujo hasta su bien conocido sofá y lo ayudó a sentarse.

- ¿Quieres contármelo? - Draco intentó nuevamente rehuir su mirada, pero Hermione posó una de sus manos en su mentón, y le giró la cabeza con suavidad. - Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea.

Draco sentía un nudo en la garganta. ¿Cómo iba a decirle ahora que no quería volver a verla? Tras haber descubierto su autoagresión no se creería que quería dejarla y él no estaba dispuesto a contarle la verdad. Al sentir la calidez que le transmitía la joven con tan solo una mirada, se dio cuenta de que no podría soportar que ella lo viese como un monstruo. Ella no. No la única persona que había sentido verdadero afecto por él, aunque fuese sólo debido a las mentiras que él había creado a su alrededor. Sin embargo
había ciertas cosas que sí eran genuinamente suyas. En realidad, salvo lo que decía para fingir que estaba enamorado de ella, todo lo demás era cierto. Incluso le había confiado cosas íntimas que jamás habría contado a nadie. Y la prueba estaba ahí. Sólo ella sabía lo que se preocupaba por su madre.

- No puedo hablar ahora de ello - decidió responderle. A fin de cuentas, qué más daba ya una mentira más.
- Lo entiendo.

En un rápido movimiento de varita, la Gryffindor conjuró unas vendas y un desinfectante. Empezó a aplicárselo con cuidado, porque sabía que el chico sentiría escozor, pero Draco no se quejó. La observaba como sin ver, y no dijo una palabra mientras ella lo curaba.

- Gracias - susurró al final, compungido. Definitivamente era un monstruo. Y ella un ángel que no se merecía nada de lo que le había hecho.

Lógicamente, Hermione no se dio cuenta del verdadero motivo de la angustia del chico, así que hizo que Draco apoyara su cabeza en su regazo, mientras que él se encogía como un ovillo o un niño abandonado. Le acarició la frente con ternura, y sonrió al ver que él cerraba sus hermosos ojos grises. Siguió recorriendo con su dedo el anguloso rostro del muchacho, en una caricia tan maternal que lo hizo estremecerse.

- Hermione
- dijo al fin - yo
tengo miedo de que

- Shh
- lo cortó ella.- Este es nuestro refugio. Aquí nadie puede hacernos daño.

Salvo nosotros mismos, pensó él con tristeza.


*-*-*-*-*

N/A: Me temo que Lavender Brown es hija de muggles, pero lamento decir que me di cuenta cuando ya iba a medio fict, y ya no era plan de cambiarlo... Espero que me permitáis esta licencia literaria. Lo siento :'(

Y bien, ¿qué os ha parecido? ¡ENCUESTA!: ¿Os esperabais algo así? Seguro que sí, sobre todo los que os habéis incorporado tarde y habéis tenido que leerlo de un tirón. Pero igualmente me gustaría saberlo (para ser más sutil la próxima vez, más que nada). Un saludo a todos!!

Contestación a los reviews:

Malina: Me alegro de que te haya gustado!!! Ahora no tengo mucho tiempo (estoy agobiadísima con los exámenes y las clases), pero en cuanto tenga menos trabajo, me pasaré por ellos. Gracias por el review!

Laura: ya ves, parece que estoy a vuestras órdenes! En realidad me sentía un poco mal por el otro cap, que era bastante corto y parecía no aportar gran cosa (lo cierto es que sí, pero como hace tanto que lo tengo escrito, quizá para mí era bastante evidente), y vale, reconozco que tenía ganas de subir este antes de que alguien se me fuese de la lengua, jeje. Un abrazo, gracias por tu rr!

angel: te digo lo mismo que a Laura, esta vez he actualizado prontísimo, pero no os acostumbréis, eh! Gracias, me alegra mucho saber que os gusta. Hasta el siguiente!

Joyce: pues sí, Draco estaba muy confundido, y por si fuera poco, ahora llega Zabini y le confunde más. Si al final va a terminar dándonos más lástima él que Hermione
! XD

Daniela: sí, la verdad es que corto era bastante (creo que el que más), así que he actualizado antes, no os quejaréis, ¿eh? ¿Qué te ha parecido este? Espero no aburrirte y que sigas pendiente de la historia. Besos y hasta el próximo!!!

Viri Malfoy: lo de los reviews
no sé, es un misterio de la ciencia. A mí se me han duplicado algunos, pero lo de ocupar media página ya ha sido ensañarse contigo. Gracias! Yo tb creo que es importante conocer un poco mejor lo que pasa por la mente de Draco (que es bastante más complicada que la de la mayoría, a mi modo de ver). Uf, para serte sincera, el anterior cap me dio algunos quebraderos de cabeza al principio, porque sólo tenía la parte final y el inicio lo tenía por otro lado, pero finalmente lo fusioné para hacer uno medianamente decente. Y este
me costó bastante decidir dónde meterlo (en principio iba a ir primero, pero luego cambié de opinión) y sobre todo terminarlo, porque lo único que tenía era la discusión Malfoy - Zabini. Un beso enorme y hasta pronto!

Jose: bueno, la espera ha sido corta, otra cosa es que se os haya hecho larga
(Ojalá al menos haya merecido la pena). Pues sí, el anterior era un cap necesario, al menos para mí, porque fue el que me ayudó a sentar las bases de la historia. ¡Y ya era hora! Después de 19 caps, Draco ya estaba tardando en dejar su frialdad un poco de lado y pensar en las consecuencias de sus actos ¿no crees? Saludos y hasta el próximo!

mariita_lupin: hombre (es un decir ;)), muy como él esperaba, no le ha salido el plan
Para él hubiese estado mejor que no se lo hubiera puesto tan difícil, que no hubiese necesitado conocerla a fondo (convirtiéndose en alguien real con sentimientos y no la sangre sucia que se atrevía a desafiarlo) y que sus amigos de Slytherin no le hubieran picado tanto
¡Pero la vida es así, que se aguante! XD Gracias por el rr, un beso!

Olymphia: y bien? Era lo que pensabas? Yo creo que no era tan difícil de suponer, pero al ir leyendo los caps por separado igual se os ha escapado
Muchas gracias por tu rr, como siempre! Besos!

nesseire: uy, no! Lo primero es lo primero. Tú estudia y esto ya lo leerás cuando puedas. ¿Y qué tal te han salido? Espero que muy bien
¡Menos mal! ¿Sabes que nadie me ha comentado nada de lo de Harry? Debe ser que la historia de Malfoy y Hermione es muy absorbente, jeje. (O quizá la comedia no es lo mío, aunque a mí sí me hizo gracia). O tal vez sea que tú estás muy atenta a todo, creo recordar que una vez me insinuaste que sabías lo de Zabini (de hecho me parece que fuiste la primera, gracias por no desvelarlo!) Ah! Y lo de Malfoy, más que una apuesta, es una venganza (que no sé yo que es peor
) Un beso enorme!!!

Lady LesTranGe: Espero que no tengas quejas de mi rapidez para actualizar, pero no os acostumbréis!!! XD Me alegra que te haya gustado el cap anterior, aunque no me importaría que prefirieras este, jeje. Gracias por el review y hasta el próximo!

Anónimo: gracias por el review, pero se me hace muy raro llamarte anónimo, así que para la próxima mejor me dejas un nombre o nick, sí? De verdad, me alegra mucho que te guste y me parece que últimamente me estoy ablandando con el tema de la actualización. Saludos y hasta pronto!!!

granger_10: ¡Muchas gracias! Eres demasiado generosa
Espero que este cap también haya sido de tu agrado (ya fuera algo esperado o una completa sorpresa). Nos leemos pronto! Un beso!

CONTAGIO

Hermione estornudó por tercera vez consecutiva. Sacó un pañuelo y se limpió la nariz mientras sufría un ataque de tos.

- Te pones peor por momentos. ¿Seguro que no quieres que haga la ronda por ti? - se ofreció de nuevo Ron solícitamente.
- No, bracias Rond - respondió la chica con voz nasal.

Sabía que era ridículo insistir tanto en hacer una ronda nocturna con el frío que hacía a esas horas por el castillo, pero era sábado y eso significaba más tiempo para pasar con Draco. ¡Tenía tantas ganas de verlo! Durante las clases que compartían le costaba muchísimo no quedarse mirándolo fijamente y tenía que conformarse con echarle un vistazo de reojo de vez en cuando, así que esperaba sus citas secretas como agua de mayo.

Tras asegurar a su amigo que estaría berfetamente, se encaminó hacia la Sala de los Menesteres, dejando a su paso un coro de trompetas y estornudos. Al abrir la puerta, tuvo que contenerse para no anunciar su presencia de una forma ruidosa y poco sensual, pero, aún así, Draco empezó a reírse. Y no era para menos. Tenía la nariz irritada y con el doble de su tamaño habitual, los ojos enrojecidos y vidriosos y las mejillas encendidas por la fiebre. Cuando consiguió serenarse, el chico carraspeó y le preguntó, tratando de aparentar seriedad:

- ¿Resfriada? - dos segundos después volvió a explotar en carcajadas, haciendo caso omiso de la mirada ofendida de Hermione.
- No tiene bracia.
- Sí que la tiene - rebatió él, levantándose y dando unos pasos hacia ella. - Deberías estar en la cama
- le reprochó de forma paternal, dulcificando su voz, mientras le tocaba la frente. - ¡Estás ardiendo! Será mejor que te marches.
- ¡No! He venido para verte - replicó coquetamente, aprovechando la cercanía del muchacho para pasar sus brazos detrás de la despejada nuca de él. - Te echaba de meno.

La romántica escena quedó rota por otro ataque de tos. Draco se apartó un poco de ella, mirándola entre asqueado y divertido.

- Anda, siéntate, te voy a preparar un té caliente.

La Gryffindor obedeció y se dirigió al sofá, sin apartar la vista del chico. Éste movió la varita, haciendo aparecer dos tazas y un cazo pequeño.

- ¿Para qué es eso? - preguntó, señalando el instrumento de cocina que parecía sobrar.

Draco chasqueó la lengua y la miró dudando si responder. Le estaba bien empleado, por haberse burlado de ella: ahora Hermione obtendría la revancha.

- Nunca he sido demasiado bueno en Encantamientos - confesó, un poco disgustado. La chica trató de reírse, pero una tos seca se lo impidió. - Transformaciones se me da mejor - añadió con altivez, y apuntando al macilento cazo con su varita, consiguió transformarlo en una tetera al primer intento.
Poco antes de que el té estuviera listo, Hermione empezó a temblar. Draco se preocupó un poco y trató de convencerla de nuevo para que se fuera a dormir, pero ella se volvió a negar.

- ¡Qué cabezota eres! - la regañó, exasperado. Como respuesta, Hermione le sacó la lengua - Espero que al menos haya una manta por aquí.

A poca distancia del sofá, en una pequeña estantería, distinguió lo que buscaba. Se apresuró a recogerla y a cubrir a la chica con ella.

- ¡Me encanta este sitio! - comentó, orgulloso de haber sido él quien descubrió la fabulosa Sala. Hermione le dio la razón, omitiendo el hecho de que ella ya sabía de su existencia mucho antes que él.

Un par de minutos después, Draco sirvió el té en una taza y se la extendió a la joven, quien aún seguía tiritando. Mientras él vertía el dorado líquido sobre la suya, Hermione lo observó detenidamente. Nunca lo había visto tan atractivo como ese día. Su rostro sereno, enmarcado por los rubios cabellos, transmitía una seguridad impropia de un adolescente, y sus ojos, ahora fijos en ella, reflejaban la luz de la lámpara, lanzando luminosos destellos que parecían traspasar hasta el fondo de su mente y navegar en sus más recónditos pensamientos. Y sin embargo, ella nunca podía ni siquiera imaginar en qué estaba pensando él.

- ¿Qué? - preguntó el Slytherin, con su característica sonrisa sarcástica.

Hermione se ruborizó al darse cuenta de lo ensimismada que había estado y bajó la mirada hasta su té. Dio un diminuto sorbo, pues estaba muy caliente, y volvió a alzar la vista. Draco seguía sonriendo con malicia.

- ¿Qué estabas mirando? - insistió.
- A ti - respondió ella sencillamente.
- ¡No me busques defectos! - replicó él, imitando a la perfección un tono ofendido.
- ¡No lo hacía! Sólo
- trató de justificarse, pero fue interrumpida.
- Chica lista - se estiró y alzó su aristocrática barbilla en un gesto arrogante - No lograrías encontrarlos. No tengo ninguno.

La Gryffindor empezó a reírse, provocando un nuevo ataque de tos. Draco soltó la taza que traía en la mano y se acercó a ella para quitarle la suya, ya que estaba salpicando todo el sofá.

- Espero que mañana vayas a la enfermería - dijo, poniéndose serio. - No puedes seguir así.
- ¿Bara qué? Si no me hace falta


El chico alzó una ceja y la miró severamente. Volvió a tocarle la frente y comprobó que aún estaba más caliente que antes.

- Tienes mucha fiebre. O vas mañana por tu propio pie o te llevo yo a rastras, tú eliges.
- Está biend
Iré.
- ¿Prometido?
- Sí, brometido.

Malfoy sonrió y le dio un beso en la mejilla, como premiándola por su buen comportamiento. Sintió un extraño cosquilleo al hacerlo, pero no le hizo caso. Hemione sacó una de sus manos de debajo de la manta y le acarició la cara con ternura. Que él se preocupara tanto por ella la hacía sentirse muy especial y no podía evitar pensar que no le correspondía como se merecía. Durante unos segundos, Draco cerró los ojos y se dejó llevar. El roce de los dedos de Hermione sobre su piel era algo casi mágico, hacía que olvidase todo por unos instantes, que perdiese el mundo de vista y que no se parase a pensar sobre lo ilógica que era su situación. Como si no fuese responsable de sus actos, tomó la mano de la chica y la besó con delicadeza. No quería que ese momento terminase nunca, no quería recordar que él era un Malfoy y ella sólo una sangre sucia
Abrió los ojos despacio, tratando de evitar que el contacto con la realidad fuera un golpe demasiado duro.

- Tienes que irte, Hermione - susurró. - Debes descansar. Te veré muy pronto


******

El lunes después de las clases Harry y Ron se encontraron con una sorpresa en la sala común de Gryffindor. En una butaca cerca del fuego y rodeada de pañuelos usados, Hermione esperaba más que ansiosa su llegada. Se acercaron a ella cautelosamente, sabiendo la avalancha que les esperaba.

- ¿Ha preguntado algún profesor por mí? ¿El profesor Flitwick? ¿La profesora Vector? ¿Snape? ¿Han mandado muchos deberes? ¿Habéis dado algo muy importante? ¡Ah, seguro que caerá en el próximo examen! ¿Cómo puedo tener tan mala suerte?
- Calma, Hermione - pidió Ron, abrumado. - McGonagall ya les había avisado, así que ninguno preguntó por ti. Hemos tomado nota de todas las tareas y podrás hacerlas en cuanto estés mejor.
- ¡Hemione! ¿Qué haces aquí? - un vendaval pelirrojo apareció detrás de los chicos, mirando enfurecida a su amiga. - ¿Por qué no estás en tu habitación?
- Tenía que pedirles los deberes. No puedo retrasarme.
- ¡Tonterías! Para eso no hacía falta que bajaras a la sala común. Te los habría podido llevar yo.
- Tú no vas a mi curso, Ginny. No podrías explicar lo que han hecho

- Harry podía haberme puesto al corriente. No soy ninguna estúpida.
- ¡Ey! ¿Por qué Harry? - protestó el hermano de la chica, ofendido. - ¿Qué pasa conmigo?
- ¡Vamos, Ronald, ni que tú atendieras en clase!

Hermione dejó escapar una risita al ver la expresión indignada de Ron. Harry por el contrario, había puesto la misma cara de orgullo que si le hubiesen entregado una medalla. Tras unos segundos de protestas inespecíficas, el pelirrojo decidió desviar la conversación hacia otro sitio.

- No te preocupes, Hermione. No eres la única enferma, debe de haber una epidemia o algo así
¡Si hubieses visto a Malfoy! Estornudó en su caldero y echó a perder la poción. ¡Fue divertidísimo!

La chica sintió que su corazón dejaba de latir unos instantes, para luego desbocarse completamente. ¡Había contagiado a Draco! ¿Cómo no se le había ocurrido esa posibilidad? Miró a sus amigos con un poco de recelo, pero ninguno parecía haber establecido una relación entre los dos resfriados. Suspiró, aliviada, sus temores eran del todo infundados: ¿quién iba a plantearse siquiera esa opción?

******

Snape se reclinó sobre la silla y se frotó el mentón. La señora Pomfrey acababa de avisarle de que un alumno de su Casa había acudido a la enfermería. Lo primero que pensó es que alguien había sufrido un accidente, pero al decirle de quién se trataba, desechó la idea. Extendió la mano y tomó, de entre una pila de pergaminos, uno con la estirada letra de la subdirectora McGonagall. Leyó de nuevo el mensaje y dio la vuelta al papel, como si esperase descubrir que era una broma.

- No puede ser
- murmuró entre dientes.

Él ya había notado algo raro en los últimos días, no en vano podía considerarse un experto en ello; pero esta nueva anécdota, en apariencia insignificante, se sumaba de un modo peligroso a sus anteriores conjeturas, las cuales no podían sostenerse sobre una base sólida. Y sin embargo, algo dentro de él le decía que, por imposible que pareciera, estaba en lo cierto. Lo había intuido el mismo momento en que lo vio estornudar.

******

Cuando por fin llegó el viernes, Hermione no cabía en sí de gozo. La semana se le había hecho larguísima. El lunes, después de que Ginny insistiera durante más de media hora, se vio obligada a regresar a su habitación. No obstante, tuvo que reconocer que el reposo le había sentado francamente bien, pues al día siguiente ya estaba lo suficientemente recuperada como para ir a clase. Lo malo era que otra persona, a quien ella más quería ver, había tomado su relevo y había faltado martes y miércoles a todas las materias. El jueves Gryffindor y Slytherin no compartían ninguna asignatura, así que sólo había podido ver a Draco durante los fugaces momentos de las comidas. Por eso, nada más entrar en la Sala de los Menesteres, se lanzó a sus brazos.

- Hoy vienes con fuerza, ¿eh? - bromeó el chico.
- ¡Pues claro! ¡Estaba deseando verte! ¿Acaso tú no me has echado de menos?
- Por supuesto que sí - susurró, dándole un ardiente beso en los labios.

Lo curioso del asunto es que era cierto. Al principio ni se había dado cuenta: sólo se había notado de muy mal humor, pero lo achacó a la fiebre y al malestar que sentía. Conforme pasaron los días, se percató de que la incomodidad física no era nada comparada con la apatía que sentía. No le apetecía hacer nada ni pensar en ninguna cosa, solamente quería recuperarse y pasar una tarde charlando con Hermione. Empezaban a hacerle falta sus citas, eran su vía de escape frente a la superficialidad e ineptitud que lo rodeaban. Poco le importaba lo comprometido que parecía confesarse la verdad, pues seguir engañándose a esas alturas era ya tan absurdo como decir que la Tierra es el centro del universo. Y por incomprensible que le resultara, Hermione ya empezaba a ser el centro de SU universo, lo que le daba algo de miedo. Para ser francos, estaba completamente aterrado, así que procuraba no plantearse preguntas existenciales, a fin de no asustarse aún más.

- ¿Ya estás mejor? - preguntó la joven con voz vibrante.
- Se podría decir que sí
- replicó con sarcasmo. Tal vez su cuerpo se había curado, pero su alma seguía agonizando de una grave enfermedad.

Se sentaron en el sofá, y sin mediar palabra, Hermione volvió a abalanzarse sobre él. Hasta ella estaba sorprendida por la pasión desbordante que derrochaba últimamente. Si recordaba después las cosas que hacía y decía cuando veía a Draco, se moría de vergüenza, pero teniéndole enfrente su mente abandonaba el control de su organismo y se dejaba llevar por el momento sin tratar de racionalizar su comportamiento.

- ¡Vaya! - acertó a decir Malfoy, cuando recuperó el aliento.
- Lo lamento - se disculpó Hermione, ruborizada a más no poder.
- Espero que no


El Slytherin lucía esa sonrisa pícara tan seductora, así que ella lo imitó, antes de tomar su mano y darle un cariñoso beso en ella. Draco no tenía el menor interés en comenzar una conversación, así que la rodeó con sus brazos y se propuso batir un nuevo récord de labios pegados. Hermione, por supuesto, no puso ningún impedimento, y le siguió el ritmo como una verdadera profesional.

Poco a poco, los besos pasaron a ser más apasionados. Malfoy no había sentido más calor en su vida, hasta el punto de que le sobraba absolutamente todo. Se alejó de la chica el tiempo mínimo necesario para quitarse el jersey. Volvió a juntar su boca con la de Hermione y se aflojó la corbata, dispuesto a lanzarla bien lejos en cuanto la falta de aire volviera a obligarlos a separarse. Abrió un momento los ojos, para comprobar si la Gryffindor estaba disfrutando lo mismo que él y descubrió que estaba tan colorada como una amapola. La ayudó a que se quitara también el jersey, pues tenía miedo de que le subiera tanto la temperatura que se desmayase. Él, al menos, tenía la sensación de que algo así podía pasarle de un momento a otro. Sin poder resistirse, se apoderó del delicado cuello de la muchacha y lo sembró de cálidos besos. La piel de su nuca se erizó al notar cómo los dedos de Hermione recorrían su espalda por debajo de la camisa. Esto lo envalentonó y con extrema lentitud, dispuesto a frenarse en el momento que ella decidiera, empezó a desabrochar los botones de su blusa


*-*-*-*-*-*

Pues aquí lo dejo. El siguiente, si todo va bien, estará para la semana que viene. Antes de contestar a los reviews del cap anterior, quiero deciros que me ha llamado la atención que a muchos os haya sorprendido más la reacción de Draco que lo de Zabini y Lavender (creo que ya había dicho que me da la impresión de que la historia de D&H absorbe toda vuestra atención), pero por si acaso alguien se ha preguntado lo mismo, os recomiendo que leáis la respuesta a granger_10.

Ahora ya sí, la respuesta a los rr:
laura: muchas gracias!!! Estoy muy contenta, pq no todos se imaginaran lo de Zabini y Lavender (yo ya me temía que era demasiado evidente). Uy, pues si te tenía intrigada antes
no creo que con este cap haya mejorado mucho la cosa, jeje. Un beso y hasta pronto!

Daniela: Umm, creo que tienes razón: si Draco le contara toda la verdad a Hermione es probable que ella lo entendiera. No te digo nada más, interprétalo como quieras. Un beso y gracias por el review!

Malina: de momento sigo liadísima con los exámenes (tengo 3 en breves) y otro dentro de poco, así que no te prometo que pueda leerlos pronto. Muchas gracias por dejarme tu opinión. Espero que este cap tb te haya gustado. Un beso!

angel: bueno, qué menos que contestar, no? Creo que es lo mínimo que puedo hacer, después de que vosotros dediquéis unos minutos de vuestro preciado tiempo en leer mi historia y otros minutos más en escribir un review y alegrarme el día
Uf, como siga así, vais a tener ff de Heredrha para rato, pq desde que he empezado a publicarlos no paran de venirme ideas a la mente. Un beso y muchas gracias por tu rr!

Anónimo: ahora sí que tengo un lío
Eres el mismo anónimo de la otra vez, o eres uno nuevo? Cuando yo decía que me dejarais un nick
Pues bueno, por si acaso te digo que suelo actualizar una vez por semana, pero ahora estoy muy liada, y puede que algunos caps que tengo atascados tarden un poco más. Espero que te guste este cap. Un beso y gracias por tu rr!

Joyce: sí, un poco loco sí que se ha vuelto, jeje. En cuanto a Hermione
veremos lo que pasa más adelante, yo prefiero no pronunciarme
Un beso y gracias por tu rr!

Olymphia: así que no te imaginabas que estaba con Lavender? Y qué pensabas que hacía Zabini? Vamos, es solo por curiosidad, jeje. Respecto a Draco, creo que él no tiene todavía muy claro lo que le pasa, pero empieza a temérselo... Un beso, gracias por tu rr!

Viri Malfoy: por supuesto que te he entendido, pq es exactamente lo que pienso yo! (jeje, como siempre coincidimos). Me encanta que tenga esas dificultades en cambiar su mentalidad, porque es lo que más juego da. Para ser sincera, esperaba que lo de Lavender y Zabini lo supiera todo el mundo, aunque quizá con el tiempo, los que la siguen desde el principio, lo hubiesen olvidado. Qué te ha parecido este cap? Un beso enorme y hasta el próximo! PS: Siento no corresponder al tamaño de tu rr, pero ahora tengo un poco de prisa, pero muchas gracias igualmente!

Shadia: no sé si has llegado hasta aquí, pero si lo consigues y no te aburres primero, muchas gracias por leerlo! Y gracias por dejarme tu opinión!

Mia Potter Granger: ah, pues me alegro que la hayas encontrado. Muchas gracias por el rr, espero que este cap haya sido de tu agrado!

Lady LesTranGe: sí, es que Draco cuando se enfada es un poco bruto, y más si se enfada consigo mismo. Muchas gracias por tu rr (como siempre), un beso!

granger_10: antes q nada, gracias por el rr! El cómo empezaron Zabini y Lavender no es relevante, así que no creo que lo incluya en la historia, pero si nos guiamos por lo que Draco ha dicho de él, podemos deducir que Blaise siempre tuvo mucho éxito con las chicas y que no era la primera vez que desaparecía por las noches (Cap 10: El baño de los prefectos), aunque solía hablar de ello (por eso en el Cap 11 Malfoy se extraña de que Zabini no quiera contarlo). Y en el cap anterior, Malfoy le dice que cuando se le pone una falda por delante no se fija de qué casa es la chica en cuestión. Conclusión: que Lavender empezaría como una más de sus aventuras nocturnas, pero vete a saber por qué, la cosa fue a más y establecieron una relación más seria. Espero haber contestado a tu pregunta (por cierto, muy bien hecha!) con mis suposiciones, pero desde luego no afirmo que sean las acertadas, así que lo dejo a tu imaginación, jeje. Un beso, nos leemos en el próximo!

W.P.A.: Hola, qué alegría volverte a leer por aquí! (Y por partida cuádruple, nada menos!) Uy, de verdad leíste dos veces el cap 20? Me alegro mucho que te haya gustado, tenía muchas ganas de publicarlo ya. Tranquila, quedan unos 10 caps y puede pasar de todo, así que no te impacientes. 4 besos (bueno, 5, porque el cap 20 vale por dos ;) )

koni_fan: sé que está mal que me alegre de ser la causa de tus desvelos, pero me hace ilusión que mi historia enganche tanto como para conseguirlo. ¿Acaso has leído los 20 caps de un tirón? Jeje, por lo menos a partir de ahora irás más relajada. Un beso!

ZOE MALFOY IERO: Qué he tardado mucho en actualizar? He actualizado como siempre
Uy, qué prisas nos gastamos últimamente, jeje. No sé si los siguientes estarán tan rápido, porque aún me falta buena parte de ellos y tengo muchísimo que estudiar, pero intentaré actualizar lo más pronto posible! Gracias por el rr y hasta el próximo!

bluelights_vanessa: no tienes por qué disculparte, de verdad! Espero sinceramente que ya estés mejor y que tus problemillas se hayan arreglado. Me encanta cuando descubro un rr el día que voy a actualizar, porque siempre me decís que actualice pronto y no os defraudo XD! Un beso y un abrazo enorme! Espero que este cap tb haya sido de tu agrado.

MELISSA: jo, qué ideas tan buenas! Y me siento fatal por no poder utilizarlas. Te explico: lamentablemente ya tengo todo armado y me saldría demasiado del plan, pero me han encantado todas, especialmente la de Harry, porque sí que le metería en un aprieto saber lo de Hermione con Malfoy, después de haber alentado a Ron para que confesase sus sentimientos. Lo único malo es que los Slytherin, (salvo Zabini, que tiene sus dudas, por mucho que Malfoy lo desmintiera) piensan que Draco está intentando salir con Hermione para hacerle daño y no saben lo que ha progresado con ella, así que si escucharan una conversación así no creo que a Hermione le hiciera mucha ilusión
Un beso y muchas gracias! (Me alegro de que mi ff haya despertado tu imaginación, seguro que puedes hacer tú uno con alguna de esas ideas)

Nota: Me gustaría recordaros que es un R15, y aunque no hay nada que se pueda considerar "explícito", creo que para este cap sí se ha de tener en cuenta la clasificación. Por ello, recomiendo a los/as más jóvenes que empiecen a leer a partir del asterisco. Un saludo enorme a todos y espero que les guste el cap!


LA IRRITANTE SABELOTODO Y EL HURÓN RASTRERO

Draco la miró a los ojos y el contacto visual lo hizo estremecerse. Se veía tan frágil, tan delicada


- No quiero hacerte daño - se oyó decir.

Hermione esbozó una sonrisa sincera, aunque un tanto nerviosa.

- No te preocupes. Dicen que enseguida se pasa.
- No me refiero a eso


La chica estudió su rostro unos instantes. En él, usualmente tan inexpresivo, se pintaban un montón de sensaciones enfrentadas. Había deseo, nerviosismo, miedo y algo que se podría calificar como desesperación. Hermione no supo descifrar las señales de alerta, o simplemente no quiso verlas. Le dio un corto aunque tierno beso y presionó ligeramente el brazo del joven, acercándolo un poco más a ella.

Draco acarició lentamente el rostro de la muchacha y se preguntó cómo nunca había visto lo hermosa que era. Hasta ese pelo enmarañado la hacía especial; representaba para él la parte de la chica que escapaba al opresivo control de su responsable conciencia. Y esa piel tan suave, que se deslizaba bajo la suya como si de seda se tratase, le transmitía una tibieza y una dulzura que jamás creyó encontrar. En un impulso, acercó sus labios a los de ella, hasta rozarlos apenas. Y ese leve contacto hizo que una chispa eléctrica recorriera todo su cuerpo, activando algo que no podía comprender. Presionó con un poco más de fuerza y separó los labios de la joven con infinita ternura, como nunca había hecho con nadie. Hermione contuvo un gemido ante aquella nueva forma de besar, y experimentó un cúmulo de sensaciones desconocidas. Pasó sus manos por detrás del cuerpo de Draco, recorriendo lentamente la espalda del chico.

Con un supremo esfuerzo, Draco se apartó para mirarla a los ojos.

- ¿Estás segura de esto? - preguntó con voz quebrada.

La sonrisa que le dirigió, a modo de respuesta, hizo que sus escasas resistencias se derrumbaran. El corazón comenzó a latirle con tanta fuerza que el sonido retumbaba en sus oídos. El pecho comenzó a dolerle, y sintió una gran opresión, que nada tenía que ver con su frecuencia cardiaca, repentinamente acelerada. Sentía un nudo en el estómago, como si alguien se entretuviera retorciéndoselo, y todas estas sensaciones provocaron que se echara a temblar. Hermione lo notó, y lo miró preocupada.

- ¿Qué te ocurre? - preguntó con un hilo de voz.
- No lo sé - respondió Draco sinceramente.

Todo su cuerpo estaba reaccionando de un modo extraño, y ya no parecía él mismo. Su sangre, que se desplazaba a una velocidad alarmante, parecía a punto de entrar en ebullición.

Trató de respirar más despacio y más profundamente, pues casi no le llegaba el aire a sus pulmones. Despacio, muy despacio, se fue aproximando a Hermione, dejando que sus cuerpos contactaran por fin. La miró, para observar su reacción, y vio que mantenía los ojos cerrados y el rostro contraído en una expresión de dolor. Besó sus labios otra vez, tratando de aliviarla aunque fuera un poco. Pocos segundos después, notó que la rigidez en el cuerpo de la chica había desaparecido. Sonrió, complacido, y para su sorpresa ella también lo hizo. Hermione agarró su nuca y lo acercó más a ella, besándolo con desesperación. Draco correspondió inmediatamente y se fundieron en un beso apasionado.

Draco aún no podía entender qué le estaba ocurriendo, pero una sensación de bienestar y placer se extendió por todo su cuerpo, abriendo la compuerta a esos nuevos sentimientos.

- Te quiero - jadeó, dándole nombre por fin a lo que estaba sintiendo.


[And how can I
Stand here with you
And not be moved by you
Would you tell me
How could it be
Any better than this.

You calm the storms
And you give me rest
You hold me in your hands
You won’t let me fall
You steal my heart
And you take my breath away
Would you take me in
Take me deeper now.

Lifehouse, Everything]


********************************************************

- ¿Qué hora es? - preguntó Hermione, desperezándose.
- Temprano - respondió Draco sin moverse.

La chica se acurrucó un poco más contra su pecho, y le dio un leve golpe de protesta.

- Ni siquiera lo has mirado. ¿Te das cuenta que podría ser la hora de comer y todo el mundo se habría dado cuenta ya de que no hemos dormido en nuestras respectivas habitaciones?
- No es la hora de comer.
- ¿Por qué lo sabes? - replicó fastidiada. ¿Por qué le gustaba tanto hacerse el listo?
- Porque no tengo hambre, y mi estómago es el mejor reloj que existe.

Hermione no pudo evitar reírse ante tal afirmación. Volvió a estirarse y tanteó en busca de la muñeca izquierda del chico Llevaba un formidable reloj mágico, con agujas que cambiaban de color según el momento del día. Bufó, molesta. Tenía razón: aún estaban negras, lo que significa que todavía era hora de dormir. Por si acaso había alguna duda, apuntaban a las siete y cuarto. A esas horas, un sábado, nadie estaría despierto.

- ¿Ya te has convencido?

Levantó la cabeza, para encontrarse con el rostro del chico. Tenía esa sonrisa sarcástica que conseguía sacarla de sus casillas, pero en su cara se marcaban las huellas del cansancio. Sus ojos estaban ligeramente entrecerrados, a pesar de que la luz era muy tenue. Entonces se dio cuenta, ¿de dónde venía esa luz? Se incorporó un poco y miró detrás de la cabecera de la cama. Una enorme ventana se situaba en la pared que la noche anterior estaba desnuda.

- ¿La sala nos ha regalado un despertador natural?
- Eso parece, y si no
aquí estás tú para hacer su función. ¿No puedes estarte quieta ni un minuto? - la agarró de los brazos y tiró hacia abajo. Hermione perdió el equilibrio y cayó sobre él.
- Tonto - susurró justo encima de sus labios. Draco se estiró un poco para besarla con suavidad, como había aprendido hacía unas horas. Tras unos minutos, la chica se separó.
- Creo que deberíamos levantarnos. No resultará creíble que todos los fines de semana nos dé por madrugar tanto, ¿no?
- ¡Ay, eres insoportable! - protestó él, apartándola con delicadeza para incorporarse.

Miró alrededor, tratando de localizar sus pantalones, y una vez que los hubo encontrado, a cierta distancia de la cama, comenzó a vestirse sin prisa. Dio un bostezo gigantesco y se frotó la cara. Seguro que tenía un aspecto horrible. Sentía la piel tirante y reseca, y sus parpadeos duraban mucho más de lo habitual. Se sentó y se puso un zapato.

- ¿Sabes de qué me acabo de acordar?
- No, y no sé si quiero saberlo - respondió sin volverse.
- Vamos, ¡es importante!
- De acuerdo - concedió en un suspiro. - ¿De qué te acabas de acordar?

Otra vez esa risa tan fresca e inocente. ¡Era tan encantadora! ¿Cómo lograba hacer que se sintiese así?

- Harry y Ron están muy extrañados de que no te metas con nosotros.
- Lo echarán de menos.
- No es eso. Es que creo que empiezan a sospechar que pasa algo raro. Creo que no deberías haber dejado de insultarnos de la noche a la mañana.
- ¿Qué quieres decir? - preguntó, dejando de atarse los cordones de los zapatos para mirarla.
- No sé
tal vez debas llamarme algo desagradable un día de estos.

Draco se giró otra vez, para que ella no viera la sonrisa que acababa de aparecer en su rostro. Empezaba a pensar que Hermione sí que echaba de menos discutir con él. Tal vez la excitaban esas cosas.

- Quizá debas llamarme sangre sucia la próxima vez que nos veamos.

Trató de parecer despreocupada, pero cierta amargura se coló en su voz, imprimiendo un deje de tristeza en esas palabras. Draco dio un respingo, como activado por un resorte. La miró a los ojos, y su voz sonó extrañamente madura, como si acabara de crecer diez años de repente.

- Jamás volveré a llamarte algo así, y mucho menos para evitar que el cara-raj
- Hermione frunció el ceño - para evitar que tus amigos sospechen.
- Bueno
- se había asombrado tanto con la respuesta que no le salían las palabras. - Seguro que se te ocurre alguna otra cosa que gritarme.
- ¡Claro, siempre puedo llamarte insufrible comelibros! No estaría tan lejos de la realidad - con eso se ganó un capón. - ¡Ay, pero si es verdad! Haga lo que haga no consigo superarte, y eso me cabrea muchísimo.
- ¿Ah sí? - preguntó mansamente, abrazándolo por detrás.
- ¡Sí, me vuelve loco! Pero cuando te lo llame, sólo tú sabrás la verdad.
- Está bien, entonces cuando diga que eres un hurón rastrero y

- ¿Hurón? - el Slytherin arrugó la nariz - ¿No puedes llamarme otra cosa? ¿Tienes que recordar uno de los episodios más vergonzosos de mi vida?
- Sí, lo siento - respondió entre carcajadas. - ¡Estabas tan mono! - se puso seria, casi solemne. - Así, cuando yo lo diga, sabrás que en realidad te estoy diciendo que te quiero, y ya no volverás a pensar en ello como una mala experiencia.

La miró atónito, pues no se esperaba esa contestación. Hemione creía que la primera vez que se lo confesó él estaba dormido, así que la reacción del chico no la sorprendió lo más mínimo.

- Muy bien. Entonces, cuando yo te diga que eres una irritante sabelotodo sabrás que lo que en realidad estoy pensando es que te quiero muchísimo, que te echo de menos y que no veo el momento de estar de nuevo a tu lado.

Draco se quedó alucinado de que algo así saliera de su boca. Era la segunda vez en pocas horas que le decía lo que sentía y no le había costado tanto como se había imaginado. A fin de cuentas, ¡qué más daba! Era verdad


- Hermione

- ¿Qué? - preguntó con cautela, temiendo que él retirara sus palabras.
- Esto es genial, de verdad, pero como no me ponga un poco de ropa por encima voy a agarrar una pulmonía.

La chica no sólo no lo soltó, sino que se abrazó a él con más fuerza, apoyándose en su espalda desnuda. Incluso lo estrujó un poco, en un involuntario gesto posesivo.

- ¿No podrías quedarte así para siempre?
- Creo que no me va a resultar muy difícil. Dentro de unos minutos me quedaré tieso como una estatua y pasaré así el resto de la eternidad - declamó con voz teatral.

Hermione se separó de él, empujándolo ligeramente, con fingido enojo.

- ¡Eres un exagerado!

Sólo obtuvo una carcajada como respuesta, mientras el chico se ponía la camisa y el jersey a toda prisa. Después le dio un beso de despedida y salió de la sala, mirando primero si había alguien por el pasillo. Cuando Hermione se quedó sola soltó un gritito de alegría y se desenroscó de las sábanas. Se vistió despacio, como si quisiera postergar el momento en que tuviera que salir de la Sala de los Menesteres. No le apetecía marcharse de allí, pues temía despertar en su habitación en la torre de Gryffindor y darse cuenta de que nada de lo que había ocurrido aquella noche y esa misma mañana era cierto.

*-*-*-*-*-

Respuesta a los reviews:

laura: no te quejarás de este final, por lo menos no es tan cortante como los anteriores. Tres veces un mismo cap? Me parece increíble, nunca imaginé que pudiera gustar tanto... Gracias por leerlo y gracias por el review! Un beso

Olymphia: pues creo que has imaginado bastante bien ;) y no os he dejado con la duda. Siento mucho haberos hecho esperar, pero tenía muchísimo que estudiar. Muchas gracias por todo! Un beso

angel: pues bien, angel janitzio, contestaría de igual manera, pero está bien que lo aclares, me gusta saber quiénes van siguiendo la historia con regularidad. La verdad es que sí le pongo mucho cariño a la historia, pq es la primera vez que me embarco en un proyecto tan a largo plazo y que espero terminar, pero la verdad es que aún me quedo alucinada cuando veo lo mucho que lo apreciáis vosotros, me hace muy feliz! Un beso, gracias por el review.

Steph_y_Andy /W.P.A.: muchas gracias! sí, la verdad es que a Ron y a Harry los tengo un poco olvidados, pq son bastante secundarios en la historia. Lo de los caps lo he intentado, pero cuando veo que llego a un punto interesante, prefiero cortar y dejar para el siguiente. Ya sé que es bastante "escueto", por decirlo de alguna manera, o un ff muy directo, si entiendes a lo que me refiero... Pero para los próximos lo tendré en cuenta ;) Muchas gracias por tu opinión, y sobre todo por tu crítica constructiva. Un beso!

mariita_lupin: uf, sí, máquinas infernales, la mía me tiene frita últimamente... Espero que no hayas tenido más "intercambios de palabras con tu hermana", jeje. Hombre, si Snape no se oliese algo raro... no sería Snape XD 1 beso!

chicalinda: lo siento!!! tenía que dejarlo así, pq este cap era un poco largo y la 1ª parte encajaba muy bien con la 2ª, así que me pareció más adecuado unir las dos, y sobre todo... dejaros un poco con la intriga, jeje. XD Gracias por el review! 1 beso

koni_fan: sí, si creerte te creo... sólo que me sorprendió mucho que las leyeras de un tirón: son más de 70 páginas, pero de todos modos me alegro de que te haya gustado. Muchas gracias por el review, 1 beso y hasta el próximo cap.

Daniela: no me acuerdo muy bien como me vino la idea, pero me pareció muy tierno que uno de los dos cuidara del otro de esa manera. Al principio, cuando aún no tenía los caps anteriores escritos, pensé en Hermione, pero luego, conforme ella iba haciendo ese papel de "cuidadora", se me ocurrió que sería genial que fuera Draco el que la cuidara y se preocupara por ella... como una fase más de su transformación. Gracias por el review, 1 beso!

lucy: de verdad que me dejáis alucinada. 21 caps de un tirón... Pues nada, que me alegro mucho de que te guste! Espero que este cap tb haya sido de tu agrado. 1 beso y hasta pronto!

Mia Potter Granger: siento mucho haber tardado en actualizar, pero no me quedó más remedio. Pero de ahí a llamarme ingrata... Jeje, yo os agradezco en el alma que leáis mi ff y aún más que me dejéis reviews. Ojalá la espera te haya merecido la pena. 1 beso

Lauri Malfoy: uf, cómo lamento no poder contestarte a ninguna de las preguntas con claridad, pero no quiero desvelar demasiadas cosas. Respecto al título ya me lo preguntó Viri Malfoy hace tiempo (pero no voy a hacerte que leas todas las respuestas), así que te diré que el título no es muy acertado (culpa mía) y que es bastante ambiguo. Se puede interpretar de varias formas, pero doble sí es, desde dos puntos de vista distintos y si me apuras, hasta triple. Pero ya descubrirás por qué... Gracias por el review.Un beso!!!

Viri Malfoy: qué alegría que por fin seas de la pág! Te he tenido un poco desatendida (lo siento muchísimo), pero he estado muy agobiada. Al final volviste a inscribirte? Pq es lo que te iba a recomendar ya. Me alegro de que te haya gustado el cap, de verdad que era uno de mis preferidos. Aunque bueno, este tb es muy especial... Ah, por cierto, muchas gracias por lo de agregarme a tus favoritos! Sobre todo lo de autor, me hace una ilusión.... (hasta este cap nadie lo había hecho, y de repente ya sois dos). Ah, sí, y ya estoy deseando que dejes de ser sólo "miembro" y pases a ser "autor". Un beso enorme!!!

jose: ummm, no entendí muy bien (estoy perdiendo práctica con vuestra forma de hablar, lo siento): estás preparando el examen de psicología o para ser profesor de psicología? Bueno, en cualquier caso, te deseo muchísima suerte!!! y que este fict no te robe demasiado tiempo. Por supuesto que pienso que vosotros sois una parte importante de mi ff! Si no me hubieseis dado vuestro apoyo, especialmente los primeros, no habría seguido, así que tened por seguro que valoro muchísimo vuestros reviews. Un beso, y mucha suerte!

granger_10: y yo me alegro + de que te aclarara las dudas, XD. Siento la tardanza, espero que podáis perdonarme. Soy consciente que no era el mejor cap para haceros esperar. Gracias por vuestra paciencia!!! Un beso.

bluelights_vanessa: como siempre, gracias por levantarme los ánimos. Una vez más, perdón por haberme retrasado, espero que al menos haya merecido la pena aguantar unos días más. Un beso!

Lady LesTranGe: lo sé, soy mala, mala... XD. Es mi impresión o pensabas que lo iba a dejar tal cual, sin continuación? Ya me parece bastante sufrimiento haceros esperar al siguiente cap, y encima retrasarme, pero ojalá haya estado a la altura de las circunstancias. Gracias por el review, como siempre y un beso enorme por tu paciencia!

nesseire: feliz fin de exámenes!!!! espero que te hayan salido todos bien... Jeje, de verdad que me encanta tu reacción, pq según iba leyendo tu opinión sobre Draco (especialmente en los primeros caps) sabía que iba a terminar... umm, ¿cómo decirlo? pareciéndote menos desagradable. En realidad es el mismo proceso que yo sufrí con el personaje. Al principio no lo aguantaba, y luego en el último libro sentí tanta lástima por él... que se me ocurrió que podría plasmarlo en un ff. Pero bueno, supongo que no era nada inesperado, si le encontraste el encanto a Snape (y mira que a ese sí que parecía complicado), pero lamentablemente me cuesta horrores escribir algo sobre él (creo que te lo dejaré a ti, salvo alguna "aparición estelar"XD). Un beso!!!

Paula Malfoy: qué ilusión! sabes que fuiste la primera que me agregó como autor favorito? aún me cuesta creerlo... Me alegra mucho que te haya gustado y debes de ser una de las pocas que ha aceptado más o menos bien que lo dejara en esa parte. Espero que este cap tb haya sido de tu agrado. 1 beso y muchisimas gracias pòr todo!

Malina: mi email es [email protected], así que si quieres decirme algo, adelante!Escribe algo en el asunto que pueda identificar contigo (tipo tu nick o DV o lo que sea) Me alegro mucho de que te haya gustado el cap, espero que este tb... Un beso!MENTIRAS Y SOSPECHAS

Al llegar a su sala común, Draco se dirigió directamente al baño. Ya no le apetecía dormir, sólo deseaba darse una buena ducha para despejarse y disfrutar del maravilloso día que acababa de empezar. Mientras sentía el agua caer sobre su espalda pensó en lo mucho que había cambiado su situación. Lo que había comenzado como una venganza se había transformado en su gran oportunidad de conocer el amor. El problema era cómo iba a mantenerlo en secreto a partir de entonces. Zabini ya había marcado un precedente, pero por desgracia no era un gran ejemplo a seguir, ya que no hacía mucho él mismo había descubierto su relación. Y desde luego, todavía le convenía menos que a Blaise que lo suyo con Hermione se supiera.

Dándole aún vueltas a la cabeza, salió de la bañera y se enroscó en una toalla. Mientras se enjugaba el cabello, con la otra mano limpió de vaho el espejo. El reflejo que le devolvía no era muy alentador. Ya tenía el rostro más despierto, pero las ojeras seguían ahí. Se preguntó cómo haría Zabini para ocultar las huellas de cansancio, mostrando siempre esa imagen tan perfecta e impoluta.

Una vez se hubo secado, salió del baño y abandonó la habitación sin hacer ruido. Cuando posó un pie en la sala común oyó un CRAC, exactamente igual al sonido que hace un mago al desaparecerse. Durante unos segundos se asustó mucho, pero al fijarse en la chimenea, recién encendida, comprendió que había sido un elfo doméstico al que había asustado con su presencia. Se sentó enfrente del fuego y observó el alegre crepitar de las llamas con una sonrisa boba en los labios, mientras imágenes de la noche anterior acudían a su mente.

No supo cuánto tiempo estuvo perdido en sus pensamientos, pero notó con desagrado que las mazmorras comenzaban a despertar. Se sintió asqueado de estar ahí, a punto de ser rodeado de gente, cuando lo único que deseaba era abrazar a Hermione durante horas, ya fuera física o mentalmente. Y entonces, una idea comenzó a formarse en su dorada cabecita. Se esforzó en borrar la alegría de su rostro (pues le resultó verdaderamente difícil) y compuso una mueca de enfado.

- Buenos días, Draco - le saludó Pansy, de las primeras en salir de su cuarto.
- Lo serán para ti - su presencia conseguía irritarle tanto como para sonar convincente.
- ¿Te ocurre algo?
- ¡Qué no me ocurre, dirás! La estúpida sangre sucia me ha dicho que como me vuelva a acercar a ella me echará una maldición. ¡Todo el plan se ha ido a la mierda!
- ¿Y eso? ¿Qué ha pasado? - le preguntó Crabbe, quien junto a Goyle y todos los demás compañeros de habitación, acababan de unirse a la conversación.
- ¡Ha sido culpa vuestra! - Draco no iba a perder la oportunidad de torturarlos un poco. - Mira que os tengo dicho que no la llamarais sangre sucia cuando estaba yo presente, ¡por vuestra culpa se me ha escapado delante de ella!
- ¿Qué? - preguntaron todos, asombrados. Zabini el que más.
- Pues sí, ayer me acusó de seguirla a todas partes. Creo que utilizó la expresión estar acosándola para referirse a mi comportamiento. Por supuesto, eso me cabreó muchísimo, y sin casi darme cuenta, la insulté.y
bueno, supongo que os imagináis el resto.

La mayoría de los presentes le manifestó su apoyo y comprensión por lo ocurrido. Según ellos era normal que no se hubiese contenido en una situación semejante y al fin y al cabo, ya pensarían otra forma de vengarse un poco más adelante. Malfoy se habría sentido completamente feliz por su ingenio de no ser porque alcanzó a ver la extraña mirada que le dirigía Blaise Zabini. Supo al instante que él no le había creído, pero tampoco lo inquietó demasiado. Bien era cierto que no le agradaba que alguien tan astuto como él supiera algo que podría utilizar en provecho propio; no obstante, mientras saliera con Lavender Brown, no se atrevería a hacer nada para dañarlo, pues se arriesgaba a que la jugada le saliera en su contra.

Su enorme satisfacción por lo crédulos que eran sus compañeros aún le duraba cuando, el lunes por la mañana, empezó Pociones. Los Slytherin habían llegado primero, ya que los Gryffindor tenían que venir desde el invernadero número siete, que estaba a bastante distancia de la entrada del castillo. No pudo practicar los nuevos mensajes cifrados con Hermione, pero se contentó con dirigirle una falsa mirada de odio cuando sabía que Pansy, Crabbe y Goyle estaban observando su reacción.

Snape les dejó las instrucciones en la pizarra y les instó a preparar la poción cuanto antes. Contento, Draco se puso en pie y se colocó al lado de Hermione, que rebuscaba afanosamente en el armario de los ingredientes. Fingió una mueca de desagrado, pero le susurró con voz prácticamente inaudible:

- Estás preciosa hoy.

En el rostro de la chica se empezó a dibujar una delatora sonrisa de enamorada, pero justo a tiempo cambió su expresión, se puso muy tiesa, y trató de mirar con ira a Draco.

- Tú lo estás siempre.

El brillo en los ojos de Malfoy hizo que le temblaran las rodillas. ¿Cómo era capaz de provocar esas sensaciones en ella? Cada vez que la miraba, cada vez que la tocaba, sentía que podía acariciar el cielo con la punta de los dedos. Quería besarlo, allí mismo, delante de todos, sin importarle que los descubrieran, que les quitaran mil puntos o que el mundo siguiera girando a su alrededor. Parpadeó y el sueño se desvaneció. Bajó la cabeza, un poco avergonzada por haberlo mirado durante tanto tiempo. Se dio la vuelta con brío y se fue a su sitio, tratando de parecer crispada por la rabia.

La clase continuó con normalidad. Es decir, Snape vació el caldero de Harry y le dedicó su ya consabida frase: Otro cero, Potter, a Ron lo humilló diciendo que era un auténtico inútil que no podría hacer correctamente ni una poción de primer curso, a todos los Slytherin los elogió (a pesar de que del caldero de Crabbe emanaba una nube tóxica espesísima y de que Goyle fue incapaz de despegar la suficiente poción para rellenar el frasco de muestra), y a Hermione, la única que lo había hecho todo a la perfección, la ignoró completamente.

No obstante, cuando acabó la clase sucedió algo muy poco habitual. Snape miró fijamente a Malfoy, con una severidad que fue incapaz de ocultar, por mucho que su voz tratara de sonar amable.

- Draco, ven esta tarde a mi despacho. Me gustaría hablar contigo.

De todas las cosas desagradables que podía conllevar esa frase, a Draco no se le ocurrió ninguna, tan inmerso estaba en su felicidad. Supuso que Snape le encargaría alguna tarea especial durante las vacaciones de Pascua, las cuales él, como tantos otros alumnos de cursos avanzados, iba a pasar en Hogwarts, preparando los exámenes finales. Fue por eso que llamó a la puerta del despacho de Snape sin la debida cautela que requerían los encuentros con aquel hombre.

- Buenas tardes, profesor - saludó con educación.
- Hola, Draco. ¿Quieres tomar algo?
- Un té estaría bien, gracias.

Con un ágil movimiento de varita, Snape hizo aparecer dos tazas rebosantes de té. Le alcanzó una a Malfoy por encima de su mesa, y luego dio un sorbo a la suya. Cuando su alumno lo imitó, y sin poder contenerse, le preguntó sin rodeos:

- ¿Qué tienes con Granger?

Draco se atragantó, y estuvo a punto de salirle el té por la nariz. ¿Eso era lo que quería? Ni en sus peores pensamientos se lo habría imaginado
Cuando dejó de toser, miró a Snape con una pinta de sorprendido bastante convincente.

- ¿Ha dicho con Granger? ¿A qué se refiere?
- Sabes perfectamente a lo que me refiero, así que contesta de una vez.

La mirada de Snape estaba clavada en él, analizando cada uno de sus movimientos, de sus reacciones, dispuesto a aprovechar cualquier momento de flaqueza para extraer la información que buscaba. Su habilidad era admirable, pero en ese momento Draco estaba bastante lejos de admirar a su profesor. La boca se le secó, y le costaba muchísimo tragar saliva. ¿Cómo iba a ocultarle algo a él? Precisamente a él


- De verdad que no sé de qué me está hablando.
- Me subestimas, Malfoy - dijo Snape, recostándose en la silla. A Draco no se le escapó que la conversación acababa de volverse mucho más formal. - ¿Por qué no dejas de insultar a mi inteligencia, y a la tuya, y hablamos claro de una vez?
- Me parece bien - contestó, tratando por todos los medios de que su tono estuviera a la altura de la frialdad de Snape. - Empiece usted.
- No soy ningún estúpido, Malfoy, y espero que lo sepas. He visto muchas cosas, y durante un tiempo pude tener dudas, pero ahora estoy prácticamente seguro de lo que está pasando - se apoyó de nuevo en la mesa, en un intento de mostrarse más cercano, y trató de dulcificar su voz, lo cual siempre tenía efectos negativos, pues de ese modo se volvía suave y ponzoñosa. - Si te he llamado es porque en verdad me preocupas. Granger significa problemas, problemas serios. No quiero que te pase nada malo.
- Muy generoso por su parte - replicó Draco con sarcasmo. Comenzaba a cansarse de ese juego. Deseaba que le dijera claramente por qué sospechaba de su relación, para tener algo que rebatir.
- ¿Te niegas a decirme la verdad? - preguntó Snape, levantando un poco más la voz.

Draco sabía perfectamente lo que tocaba ahora. La forma en que los ojos negros de Snape se clavaban en los suyos, escrutadores, ansiosos, casi amenazantes
Y también sabía qué debía hacer él. Se obligó a sí mismo a no apartar la vista de él, a no dejarse intimidar.

- Oclumancia
- murmuró Snape después de un rato. - Entonces sí tienes algo que ocultar.
- O simplemente no me gusta que la gente hurgue en mis pensamientos
- repuso con desdén - Y eso también lo incluye a usted.
- ¿Cómo crees que le sentará a tu padre saber algo así?
- ¿Y qué piensa decirle? ¿Que cree que estoy saliendo con Hermione Granger? ¡Es ridículo!
- Lo estoy haciendo por tu bien, Draco. No te conviene meterte en un problema tan gordo.
- Gracias por su preocupación - dijo Draco, levantándose, y con un tono que demostraba que no estaba nada agradecido - pero no necesito que usted me dé consejos. Sé cuidarme solo. Si no desea nada más


Se acercó a la puerta, pero esperó educadamente a que Snape le diera permiso para irse. El hombre lo miró con la mandíbula apretada, furioso por el descaro de ese jovencito, que había osado enfrentarse a él, cuando sólo quería asegurarse que no iba a exponerse a la furia de su padre


- Puedes irte, Draco - dijo con calma. - Sólo piensa en lo que te he dicho.

Malfoy no respondió ni una sola palabra. Un pestañeo después, había desaparecido, sumiendo el despacho en el más absoluto silencio.

******

Hermione entró en la Sala Común, acompañada de Ron. Había bastante gente, especialmente de quinto curso, que ya empezaban a agobiarse con los TIMOS. La mayoría estaban leyendo gruesos libros o copiaban frenéticamente resúmenes y apuntes de otras personas. Sin embargo, cuando miró hacia la chimenea se encontró con una imagen que no esperaba. Harry y Ginny estaban sentados frente al fuego, hablando en voz baja. Hasta ahí no parecía nada inusual, pero es que sus butacas estaban tan juntas que formaban un todo continuo, Harry apoyaba su brazo derecho en el respaldo del asiento de Ginny, y ella estaba recostada sobre su hombro. Se giró hacia Ron, asombrada, sin saber si él los había visto y sin estar muy segura de que les conviniera que lo hiciese. No obstante, Ron los observaba totalmente inexpresivo, y eso la sorprendió aún más que la escena en sí.

- ¿Acaso
ellos
? - comenzó a preguntar, un tanto insegura.
- ¿Si se han hecho novios? Sí - confirmó Ron con calma.
- ¿Y a ti te parece
bien?

No es que a ella le molestase, al contrario, se sentía tan feliz por Ginny que se podría haber puesto a dar saltos, pero Ron era demasiado sobreprotector con su hermana en esa clase de asuntos. El pelirrojo se encogió de hombros.

- Mejor con Harry que con cualquier otro, ¿no?
- Sí, ¡desde luego! - confirmó Hermione, dejándose llevar por fin por el entusiasmo.

¡Tantos años de espera, y al fin Ginny había logrado su objetivo! Era una de las mejores noticias que podría recibir, pero Hermione sintió de repente una amarga punzada en el pecho. Ella también era muy feliz y ni siquiera podía compartir su dicha con Ginny. Le encantaría confiar en ella como siempre había hecho, o en Harry o Ron
Pero no debía hacerlo y lo sabía. La pelirroja no sería capaz de traicionarla y, aunque al principio pondría el grito en el cielo, probablemente terminara apoyándola, pero de sobra sabía que sus amigos no serían tan comprensivos. ¿Cómo iban a serlo después de todo lo que había ocurrido? Jamás aceptarían a Draco, y ella no tenía derecho a obligar a Ginny a ocultarle algo a su recién estrenado novio. La apreciaba demasiado para ponerle en un aprieto así. Y mientras tanto, ella seguiría sola



*-*-*-*-*-*-*

N/A: Ya sé que este cap no es de lo mejor que he escrito, pero tiene su explicación. Sencillamente: lo odio!!!! Mientras estuve estudiando lo tenía trabado, pq no tenía mucho tiempo y tampoco me venía la inspiración. Esperé y esperé, pero ésta no llegó y hoy me vi en la obligación de terminarlo sin falta y prácticamente como fuera. ¿Por qué? Resulta que estoy de mudanza, y durante un tiempo no tendré acceso al ordenador, así que no sé cuándo podré actualizar otra vez. Intentaré que sea lo antes posible, y os aseguro que el capítulo que viene va a ser... impactante. No os doy pistas, pero mejor que este, seguro! Un beso a todos y gracias por adelantado por vuestra comprensión.

Ahora, la respuesta a los reviews:

Angel: calma, calma! No voy a dejarlo ahora que falta tan poco para el final
Porque lamentablemente, ya queda muy poco, pero bueno, no es tiempo de hablar aún de ello, ya que queda mucho por decir. Muchas gracias por el review!

Koni_fan: pues iba a incluir en este cap el intercambio de insultos, pero al final tendré que dejarlo para el siguiente. Sé que este cap no es gran cosa, pero el siguiente será muy impactante, prometido!!!

Dany: creo que eres la primera persona que no sólo no se ha quejado del tiempo de espera sino que lo ha alabado. De verdad, no tienes precio! Muchísimas gracias por tu comprensión. Nos leemos pronto, ciao!

Malina Malfoy: creí que ya no iba a poder actualizar en el plazo previsto, pero al final he hecho un esfuerzo. Gracias por el review y hasta pronto!

Kerly Krum: umm, ya decía yo que me sonaba otro review tuyo, jeje. Muchas gracias por los dos, has ido muy rápido leyendo, eh? Me alegro de que te guste. Hasta el próximo!

Andrea_Black/W.P.A., etc: jeje, efectivamente, tienes unos cuantos nicks! Por cierto, me encantó tu publicidad subliminal, creo que nadie se había promocionado de una forma tan sutil XD. Las leeré, las leeré, pero no puedo prometer una fecha
Cada vez estoy más liada y se me acumulan los compromisos. En cuanto tenga algo de tiempo libre, me pasaré por allí. Muchas gracias por el review!

Lauri Malfoy: todo a su tiempo, ya lo descubrirás, y si te queda alguna duda entonces, yo muy gustosa te las aclararé. Gracias por el review!

Joyce: no te importa que te llame así, verdad? Es que ya me he acostumbrado
;) Pero si prefieres tu otro nick, para la próxima te llamo de esa manera. Me alegro de que te haya gustado, y yo también espero seguir, no tengo intención de dejarlo ahora que ya falta tan poco.

Chicalinda: Yo siempre contesto a los reviews, encima que encontráis un huequecito para escribirme aunque sean unas palabra! Me alegro mucho de que te haya gustado el cap anterior. Y gracias por todo lo que has dicho!

Viri Malfoy: como siempre, muchísimas gracias por tu apoyo y por tus fantásticos rr que me alegran el día! Ya hablaremos. Un abrazo enorme!

Paula Malfoy: uf, gracias por todo! Ya me lo habían dicho unas cuantas personas (lo de que se imaginan lo que escribo) y creo que es el mayor halago que se puede decir a alguien, que no os cueste ver lo que yo describo es una gran satisfacción para mí. Muchas gracias por el review!

Bellatrix23: últimamente se está volviendo habitual que os peguéis el gran atracón para llegar hasta los caps más recientes. Me encanta! Solía actualizar 1 vez por semana, pero ahora estoy de mudanza y durante unos días no tendré acceso al ordenador, así que no puedo prometer que vaya rápido. Lo siento muchísimo!!

Flowerin: lo seguiré, no te preocupes. Gracias por el review!

bluelights_vanessa: me encanta que te encante XD. Esta vez he actualizado pronto (no os quejaréis). Para el siguiente igual tenéis que esperar un poco más, pero prometo que será muy impactante (intentaré que la espera merezca la pena). Un beso, y hasta el próximo! Umm, acabo de leer tu 2º review. Ahora tengo una duda, el anterior era para el cap 21? Como me sale para el 1er cap
Bueno, eso es lo de menos. Doblemente gracias! Y ahora sí, hasta el próximo!

mariita_lupin: ah, no seas quejica, no tardé tanto! XD. Esta vez no puedes protestar, 1 semana justa! Ahora os pido un poco de paciencia pq voy a estar a más de 30 km de mi ordenador
Un beso, hasta pronto!

nesseire: jeje, creo que es el review más divertido que he leído hasta la fecha. [Ahora que tu otro tú y mi otro yo no nos pueden escuchar - bajando aún más la vozlo confieso! Yo tb creo que ha sido de lo más tierno y romántico y me encanta que a ti te lo haya parecido
lástima que ahí esté Snape para cargarse el romanticismo y aguarles la fiesta. ¿Qué raro, no? Jeje]. Muchas gracias por tu rr, además de alegrarme el día, me hizo reír un rato, y eso es mucho decir! Un beso!

granger_10: wow, gracias, qué amable! Este cap ha estado un poco más flojito (¿o será que yo le tengo manía?) pero el próximo os dejará de piedra (espero, jeje). Muchísimas gracias por el review!!!

Lady LesTranGe: ah! Tan mala me crees? No iba a dejarlo en ese preciso momento (más que nada porque me matáis), pero es que era un cap demasiado importante, debía ir solo. Nos leemos lo más pronto posible! Un beso!
INSULTOS, VERDADES A MEDIAS E IMPORTANTES DECISIONES


- ¡Oh, vaya! Debí imaginar que no podríamos librarnos de estos ni diez días - comentó Draco Malfoy a sus acompañantes en una voz exageradamente alta. - Lo del cara-rajada es normal, porque los muggles no lo soportan, y para Weasley debe ser un alivio tener que compartir habitación con sólo cinco personas. Pero Granger
¿no me diréis que se ha quedado para estudiar?

Ron y Harry ya llevaban un rato mirando fijamente al grupo de Slytherin, pero Hermione esperó a ser nombrada para volverse hacia él. Miró a Draco con cierto reproche y el chico captó el mensaje inmediatamente (Te has pasado). No obstante, no podía parar. No ahora que sus compañeros lo alentaban con sus risas crueles. Debía alejar toda sospecha de ellos, confirmarles que odiaba a Granger, aún más que antes, a ser posible, para que la verdad jamás se les pasase siquiera por la cabeza.

- ¿Aún hay algo que no te sepas de memoria, comelibros? ¿O quieres convertirte en una sabelotodo todavía más insufrible?
- Cierra la boca, Malfoy - replicó Harry, sacando su varita.

Draco lo ignoró y empezó a caminar como si nada, respaldado por sus guardaspaldas particulares. Al pasar al lado del trío de Gryffindor, frenó en seco y se inclinó sobre Hermione.

- Si sigues pegando tanto la nariz a los apuntes, llegará un momento en que no puedas limpiar la tinta de tu cara - le soltó fríamente, mientras aprovechaba para deslizar disimuladamente un trozo de pergamino en el bolsillo de su túnica.

Ron, que se había puesto rojo de vergüenza e indignación, esperó a que los Slytherin entraran en el Gran Comedor para soltar la varita (que había estado agarrando con fuerza todo el tiempo) y relajar su expresión.

- Parece que algunas cosas vuelven a la normalidad - dijo con desenvoltura, en un intento de demostrar que la ofensa no le había afectado. - Ya casi echaba de menos que el hurón albino ese se metiera con nosotros.

Hermione reprimió una risita. ¡Al final Draco iba a tener razón y en el fondo sus amigos disfrutaban con esas peleas! Hombres, pensó, soltando un suspiro y entrando también en el comedor. ¿Por qué les gustará tanto discutir?

- ¿Sabéis lo que pienso? - comentó Harry entre risas. - Tal vez Malfoy ha estado preparando ese súper-insulto desde Navidades. Por eso no nos decía nada


Ron empezó a reírse también, ya totalmente repuesto del enfado.

- ¿Te imaginas? Casi lo veo en su Sala Común - explicó con tono soñador, mirando al infinito - apuntando sus ideas en un cuaderno de tapas verdes, con el dibujo de una serpiente encima de un letrero que pone Slytherin mola.

Hasta a Hermione le hizo gracia el comentario. Sobre todo, porque no le parecía tan improbable
Miró inconscientemente a la mesa de Slytherin y se cruzó con la mirada de Draco, tan penetrante y viva como de costumbre. Agachó la cabeza, para no mostrar la sonrisa que se formaba cada vez que lo veía.

Malfoy acabó pronto de comer y se dirigió rápidamente a las mazmorras, sin esperar a nadie. Necesitaba estar un tiempo solo, para aclarar sus ideas y tomar importantes decisiones. Aún estaba muy preocupado por la conversación que había mantenido el día anterior con Snape. ¿Cómo se habría enterado? Y sobre todo, ¿qué iba a hacer al respecto? Le había nombrado a su padre, pero no tenía muy claro si había sido una advertencia o una amenaza. ¡Por supuesto que sabía lo que podría ocurrir si Lucius Malfoy se enteraba que su único hijo y heredero estaba liado con una hija de muggles! No hacía mucho había tenido un sueño bastante revelador


- Hija de muggles - se dijo en voz baja, aunque estaba completamente solo. - Hace unos meses la odiaba, o creía que lo hacía, y ahora ni siquiera puedo llamarla sangre sucia
- suspiró, fijando su vista en las llamas de la chimenea, como hacía siempre que quería evocar su dulce rostro. - ¿Qué me has hecho, Hermione? ¿En qué me he convertido?

¿Por qué la angustia se adueñaba de él cuando trataba de analizar sus sentimientos? ¿Por qué se formaba ese nudo en su garganta? Lo sabía demasiado bien, aunque nunca antes lo había sentido: era la culpa. Esa terrible sensación de que se había comportado mal, de que a pesar de que ahora era sincero, la había engañado y le había ocultado sus verdaderas intenciones. Y todo ello le provocaba una enorme indecisión. ¿Qué iba a hacer a partir de entonces? ¿Seguir mintiéndole? ¿Olvidar el pasado y fingir que nada había ocurrido? Había llegado a la conclusión de que ya era tarde para enmendar sus errores, había tenido muchas oportunidades de confesarle la verdad y las había desperdiciado. Simplemente debía tratar de hacer las cosas bien en el futuro, en ese futuro que comenzaba desde ya. Pero ahora se le planteaba un nuevo dilema. ¿Debía hablarle acerca de las sospechas de Snape? Él podía ser mucho más cuidadoso, pero si al profesor se le ocurría cambiar de táctica y empezar a vigilar a Hermione en lugar de a él
Por desgracia, la chica no tenía tanta experiencia en eso de ocultar sus sentimientos, y de sobra sabía que, para un ojo experto, ella era mucho más obvia. Esas miradas furtivas, esas sonrisas, esa expresión en su cara cuando lo miraba
Todos esos detalles que a él lo volvían loco, que hacían que sintiera revoloteos en su estómago, podrían reportarles demasiados problemas


Pero Draco estaba decidido a no allanarle el camino a Snape. Por lo pronto, había optado por cambiar de rutina y hacer algo un poco arriesgado, y que, por esa misma razón, tenía muchas posibilidades de resultar. Los encuentros nocturnos tenían una clara ventaja: era casi imposible que alguien anduviese por los pasillos a esas horas. Y sin embargo, lo que a priori era algo positivo, podía volverse en su contra. Si alguien los estaba buscando, era mucho más fácil que pudiera encontrar a dos personas solas en todo el castillo que en un pasillo lleno de gente. Y precisamente en eso se basaba su plan. Cuanto más a la vista está algo, menos evidente resulta. En la nota que le había escrito a Hermione, le había pedido que, en lugar de ir a medianoche a la Sala de los Menesteres, estuviese allí a las seis y media de la tarde. Cerca de la biblioteca, Hermione Granger
¿quién iba a sospechar? Si alguien los veía, siempre podrían fingir que se habían encontrado por casualidad y estaban en pleno duelo. Con un poco de suerte, hasta los castigarían juntos.

A las seis y cuarto salió sigilosamente de su habitación. Había tratado de mantenerse alejado de sus compañeros de Casa la mayor parte del tiempo, para que no intentasen hacer planes con él. No quería contarle una excusa a menos que fuera estrictamente necesario, porque la gracia del asunto estaba en pasar totalmente desapercibido. No era lo mismo decir que había estado en la biblioteca y por ahí que contarles sus intenciones de ir a un sitio concreto. Eso comprometía mucho más, dejando aparte el hecho de que se arriesgaba a que alguien se apuntara.

Tal y como esperaba, la sala común estaba a rebosar. Procuró pasar por el lugar más alejado del fuego, que era donde siempre se colocaban Pansy y los demás. Aceleró el paso, sintiendo el corazón latirle con violencia, y no se permitió respirar tranquilo hasta que el hueco del retrato se cerró tras él. Se apoyó unos segundos en la pared y cerró los ojos, deseando con todas sus fuerzas que el resto de la tarde saliera igual de bien. Sin embargo, su alivio se truncó con la misma rapidez que había aparecido.

- ¿A dónde vas, Malfoy?

Abrió los ojos de golpe. Zabini estaba frente a él, con los brazos cruzados y gesto impasible. Un escalofrío recorrió la espalda de Draco. ¿Por qué esa frase le había sonado tan poco a pregunta? Su sentido de alerta se despertó y lo golpeó con la violencia de un huracán. Algo le decía que un no es asunto tuyo no era la respuesta más adecuada para esa situación.

- A la biblioteca. Hay demasiado ruido en la sala común y no puedo concentrarme - contestó con una calma que no sentía.
- ¿Lo oías desde la habitación? - preguntó con incredulidad.
- Sí.

Más seco y tajante no podía haber sido. Esperaba que eso fuera suficiente como para disuadir a Zabini de continuar con la conversación.

- Es mentira - replicó sin inmutarse.
- ¿Cómo dices?
- No vas a la biblioteca. Vas a verla a ella.

Se quedó tan desconcertado que durante un momento no supo qué decir. Finalmente, optó por parecer indiferente, así que levantó los hombros y suspiró con cansancio.

- Piensa lo que quieras.
- Sigo pensando lo mismo y lo sabes. No estoy de acuerdo con que

- Y yo no estoy de acuerdo con que tú estés con Brown - lo interrumpió Draco con irritación. - Pero no me has pedido opinión y yo tampoco lo haré. Así que déjame en paz.

Se alejó de la pared para irse, pero Blaise le interceptó el paso.

- No hace falta que me contestes así. Esto no tiene que ver conmigo, estamos hablando de ti.
- Tú estás hablando de mí - lo corrigió Draco. - No te gusta hablar de lo tuyo, ¿verdad? Ya tenemos algo en común. Cuando necesite un consejo, te lo pediré, muchas gracias. Y ahora, si no te importa
- le hizo un gesto para que se apartara, pero Zabini no se movió.
- No vayas, Malfoy. Es mejor que no vuelvas a verla.

Desde el final del pasillo les llegaron unas voces. Quienesquiera que fuesen venían hacia donde se encontraban ellos. Blaise miró un momento hacia atrás y Draco aprovechó la oportunidad para sacar la varita de su túnica. Cuando el chico se volteó de nuevo hacia él, Draco lo estaba apuntando y en sus ojos lucía un brillo peligroso.

- Quítate de en medio, Zabini.
- Draco, no

- Quítate de en medio - repitió, con los dientes apretados. Las voces se oían más cerca, estaban a punto de aparecer por el final del pasillo.

El joven dudó un momento, y después se hizo a un lado, con las manos alzadas en señal de rendición.

- Esto es un error, Draco.

Fue lo último que oyó Malfoy antes de irse casi corriendo de allí.

Hermione ni siquiera sospechaba los conflictos emocionales que sufría Draco. A ella le había resultado mucho más fácil librarse de Harry y Ron. Como las vacaciones acababan de empezar, para ellos era casi un crimen encerrarse tan pronto en la biblioteca, así que, tal y como había imaginado, rehusaron acompañarla cuando les anunció que iba a estudiar hasta las nueve. Muy satisfecha, se encaminó hacia la Sala de Menesteres. Cuando ya estaba a menos de treinta metros, se cruzó con unos niños de Ravenclaw, por lo que se metió en unos lavabos que había cerca para disimular. Esperó unos minutos y luego salió, con mucha cautela. Por suerte, no encontró a nadie más y pudo entrar en la Sala sin ser vista.

******

Ginny localizó a Harry en una esquina de la sala común, jugando al ajedrez mágico contra su hermano. Se acercó sin decir nada y se situó tras Harry, para echar un vistazo a la partida. Como de costumbre, Ron tenía casi todas sus figuras, mientras que su adversario a duras penas mantenía las que le quedaban.

- ¡Pero, machácalo! - gritó Harry a su alfil. - ¡Es sólo un peón, tú puedes con él!

La chica sonrió y lo abrazó desde atrás, para darle un beso en la mejilla. Ron puso los ojos en blanco y miró hacia otro lado. Una cosa es que aceptase que su mejor amigo saliera con su hermana, pero no tenían por qué restregárselo por la cara, ¿verdad?

- Ginny, estás interrumpiéndonos.

La pelirroja dejó de hacerle carantoñas a Harry y miró a Ron con gesto divertido.

- No, tú estás interrumpiéndonos a nosotros.

Harry le pegó un discreto codazo, pero no pudo evitar sonreír. Ron se enfurruñó y se hundió en su asiento, cruzando los brazos como si fuera un niño pequeño.

- Voy a estudiar un rato - dijo Ginny. - Dejaré que terminéis la partida y luego vuelvo, ¿vale?
- De acuerdo - aceptó Harry. Echó el cabello color fuego de Ginny hacia atrás y le dio un beso en los labios.

La chica dio unos pasos para alejarse de ellos, pero luego pareció recordar algo y se dio la vuelta. Se puso al lado de Ron, que ahora miraba fijamente el techo y le preguntó:

- ¿Cuánto tiempo te falta para ganarle?
- ¡Ey! - protestó Harry, ofendido. Ron soltó una carcajada y le hizo un gesto de complicidad a su hermana, demostrándole que había perdonado su intrusión. Entonces ella se fue, tras lanzarle un beso de despedida a su novio.

******

- No entiendo cómo has podido fijarte en mí
- comentó Hermione de repente - Sobre todo teniendo al lado a chicas tan guapas.

Era algo que se había cuestionado desde el principio, pero que nunca había tenido el valor de decir. Ella sabía la atracción que provocaba el Slytherin en algunas chicas, a pesar de ese carácter tan frío y desagradable que mostraba con la mayoría. Ahora podía saber que sólo era una máscara, una forma de protegerse de los demás, pero si lo había conocido de verdad era porque él se había interesando primero por ella. Y siempre le venía esa misma duda a la cabeza, ¿por qué? ¿Qué tenía de especial Hermione Granger? ¿Qué había visto en ella?

- ¿Qué dices? - preguntó Draco, asombrado. - Tú eres la mejor de todas. Ven aquí, te lo voy a demostrar.

Le quitó la capa y aflojó su corbata, pasándosela por encima de la cabeza. Desabrochó los tres primeros botones de la camisa y colocó los cuellos para darle forma a un escote sugerente. Después hizo que se levantara y sacó la camisa hacia fuera, por encima de la falda. A esta última le dio una vuelta por la parte superior, para que quedara más corta.

- Veamos - dijo poniéndose en pie él también. - Por aquí tiene que haber un espejo.

Recorrió la Sala sujetando a Hermione, hasta que ésta se tropezó con su propio reflejo en un espejo de cuerpo entero. Sonrió, asombrada. Había visto a algunas chicas de Gryffindor llevar el uniforme de esa manera y siempre habían llamado mucho la atención. Las más altas, incluso parecía que habían comprado la falda una o dos tallas más pequeña, pues dejaban ver gran parte de sus piernas. Y ella de esa forma
lucía verdaderamente bien. Pero lo que más le gustó fue ver aparecer una cabeza coronada de cabellos rubio-platino sobre uno de sus hombros. En su sonrisa había una mezcla de admiración y cariño, y sus ojos centelleaban, como si de alguna manera también sonrieran.

- ¿Sabes cómo estarías mejor? - preguntó, mientras quitaba uno de sus brazos de la cintura de Hermione.

La chica bufó, sarcástica. Seguro que le saldría con alguna de sus frases ingeniosas, cargadas de mala uva. No obstante, Draco no dijo nada. Buscó en el bolsillo de su pantalón y sacó una fina cadena plateada, aunque por el brillo bien podía ser de oro blanco. La colgó en el delicado cuello y acarició el pequeño colgante, que desprendía unos destellos grisáceos.

- Es precioso - dijo Hermione con voz contenida.
- No más que tú - susurró en su oído. - Desgraciadamente
esto sólo lo podemos ver tú y yo.

Mientras decía estas palabras, abrochó la camisa de la joven, tal y como la llevaba antes, ocultando así la cadena que le había regalado. Sonrió, un poco avergonzado, al darse cuenta de una cosa: era el primer regalo sincero que le hacía a Hermione.

******

- Sois unos empalagosos - dijo Ron después de un rato.
- Envidia cochina - replicó Harry con voz jocosa. Estaba de muy buen humor, porque había conseguido salvar sus dos torres y acababa de eliminar la reina de su contrincante.
- Si lo llego a saber, me voy con Hermione a la biblioteca. Prefería estudiar a veros a vosotros
- Ron se interrumpió, porque su amigo le estaba mirando con una extraña sonrisa maliciosa. - ¿Qué?
- Sí, apuesto a que prefieres estar con Hermione, aunque sea estudiando.
- ¿Qué quieres decir? - preguntó, poniéndose como un tomate.
- ¡Vamos, Ron! ¿Se puede saber a qué estás esperando?
- De verdad que no sé de que me hablas - refunfuñó, bajando la cabeza, pues sentía un calor enorme en las orejas y presentía que estaba muy colorado.
- Sí que lo sabes - Harry se inclinó sobre el tablero, y le susurró de forma confidencial. - ¿Crees que soy el único que lo ha notado? Hermione terminará hartándose de esperar a que le digas algo. ¿No querrás que se busque a otro, verdad?
- ¡No! - gritó. La mitad de la sala común se volvió hacia él. - ¡Deja en paz ese caballo, Harry! - dijo, para disimular. Cuando los demás volvieron a sus propios asuntos, bajó la voz, y replicó: - A mí me da igual lo que haga.
- Ya se nota

- Déjame en paz. A mí no me gusta Hermione.
- ¡Oh, por favor, Ron, no seas cínico! Te conozco tan bien como a mí mismo, y sé perfectamente lo que sientes por ella desde hace años. Te lo digo por tu bien, no es sano guardarse esas cosas. Es mejor que le confieses tus sentimientos.

Ron se quedó callado unos instantes, meditando una buena respuesta a eso. Finalmente, se dio por vencido y movió un poco su butaca, para acercarse a su compañero. Se observó las manos, cuyos dedos retorcía frenéticamente y acertó a preguntar, con voz temblorosa:

- ¿Crees que tengo alguna posibilidad?
- Creo que tienes muchas posibilidades - respondió Harry tranquilizadoramente, posándole una mano sobre el hombro.
- Está bien, se lo diré - aceptó por fin Ron, con una sonrisa ilusionada.

******

- ¿Qué hora es? - preguntó Hermione despegando a medias sus labios de los de Draco.
- Pronto - murmuró él, abrazándola con más fuerza para acercarla de nuevo a él.
- ¡No es cierto! - replicó la chica, echándose hacia atrás y poniéndose fuera de su alcance. - Tenemos que irnos.
- ¿Ya? - le puso cara de perrito abandonado, seguro de que iba a funcionar con ella.

Pero se equivocaba. Hermione se levantó y tomó su mano para obligarle a hacer lo mismo. Draco se incorporó rápidamente, pero antes de que ella pudiera reaccionar, estaba abrazándola de nuevo y dándole besos cariñosos por el cuello.

- ¡Me estás haciendo cosquillas! - protestó ella, entre risas.

Eso sólo consiguió que el chico continuara con más ahínco. Incapaz de contener la risa, Hermione se retorcía e intentaba escapar de él. Abrió la puerta de la sala y trató de salir, casi arrastrando a Draco, que, a su vez, tiraba de ella para evitar que se alejara. Finalmente, consiguió soltarse y salió al pasillo. No pudo alejarse más que un par de pasos antes de que él la alcanzase. La apoyó contra la pared, inmovilizándola.

- ¡Suéltame! - suplicó la joven Gryffindor, aún riéndose.
- Di las palabras mágicas - pidió él, con una sonrisa seductora, a escasos centímetros de los labios de la muchacha.

Hermione y Draco se sentían más felices que nunca; pero nada dura eternamente, y mucho menos la felicidad. Y a Hermione le duró exactamente dos segundos más, el tiempo que tardó en decir:

- Te quiero, Draco.


*-*-*-*-*

Pues hasta aquí hoy. Ya sé que me vas a odiar por dejarlo así, pero objetivamente debeis reconocer que es un gran final de cap, ¿verdad? ;D
¡ENCUESTA!: ¿Qué creéis que va a pasar?

Contestación a los reviews del cap anterior, (por cierto, record absoluto, muchísimas gracias!):

Olymphia: si ya lo decía yo, que no era ni de lejos lo mejor que había escrito, jeje. Espero que éste te haya gustado un poco más, al menos tiene un final bastante intrigante...

Angel: pues lo que pasa lo verás muy pronto, pero antes: teneis que opinar vosotros!!!! No te daré más pistas, pero estoy casi segura de que algunos de vosotros lo adivinaréis (calculo yo que teneis algo más de un 25% de posibilidades de acertar, aunque a saber con lo que me salís, jeje).

Dany: ¿Qué es lo que tiene Snape que lo sabe todo? ¡A todos les gustaría saber eso! No sé: capacidad de observación, gran habilidad para la Legeremancia y quién sabe cuántas cosas más. A mí también me gusta muchísimo el personaje (cuanto más lo pienso más me gusta, hasta el punto que creo que es uno de los mejores. Un beso enorme!

Lauri Malfoy: Pues muchas gracias, eres muy amable! Igual es que soy demasiado exigente, pero a mí no terminaba de convencerme... Y éste, como lo he escrito un poco apurada, tampoco estoy muy segura (lo reconozco, lo leo y lo releo infinidad de veces antes de darme por satisfecha). ¿Snape? ¿Explicando algo? ¿Aclarando algún asunto? ¿Reconociendo por qué sabe lo que sabe? ¿Alguna vez has visto algo semejante? XD. Muchas gracias por el review, 1 beso!

bellatrix23: la mudanza genial, muchas gracias por el interés! Al final no os he hecho esperar tanto... Creo que os asusto demasiado cuando digo algo así (casi os veo imaginando que os voy a dejar un mes sin actualizar, jeje). Hasta el próximo!

mariita_lupin: jeje, sí, lo reconozco, era bastante aburrido... Espero que este no te lo haya parecido!!! Muchas gracias por opinar igualmente, es un detalle! Ah, por cierto, no es un viaje, es que durante la semana voy a vivir en la ciudad en la que estudio. Un beso!!!

jose: ah, ya me imaginaba que sería eso. Ojalá te haya salido muy bien! Gracias por los dos reviews, me parece fantástico que, aunque leáis los caps seguidos, seáis capaces de dejarme un rr en cada uno, es un detalle muy bonito. Ya me contarás tus teorías acerca de este cap... Un abrazo!

cuky_as: un rr muy escueto, pero estoy muy agradecida, porque no estaba yo del todo conforme con el cap. Muchas gracias! Un saludo!

Andrea_Black/W.P.A.: la parte de la conversación con Snape la escribí suelta, y en principio sí tenía gracia que lo dijera de esa manera, pero al añadir la conexión con el párrafo anterior, a mí me dio la sensación de que perdía un poco la parte cómica, pero tú has sabido captarla! Un beso, nos leemos!

granger_10: lo mismo te digo (que a Andrea Black), a mí me parecía más gracioso cuando estaba suelto, pero sí que la situación tiene su gracia. ¿Snape tan ansioso por preguntar algo que hasta pierde las formas? ¡Cómo para no preocuparse! Un beso!!!

nesseire: Bah, tú crees? A mí me parece que Snape está tan enigmático como de costumbre. Es que él es así de cabr... hijo de... todo eso por lo que tu otro tú nos podría zurrar la badana a las 2 XD. Uy, es que a Draco las mentiras se le dan genial! no te habías dado cuenta? XD XD. Un beso, ya ma contarás tus impresiones sobre lo que va a ocurrir...

Paula Malfoy: por mi parte, el problema está solucionado! Lo tuyo es un poco más difícil, pero espero que puedas conectarte de vez en cuando para ver como sigue todo... Mi mudanza ya ha prácticamente terminado de forma satisfactoria (es decir, ya tengo ordenador en mi nueva casa), ojalá la tuya termine pronto... Y suerte en la universidad! Un abrazo!!!

Joyce: un momento.... ¿Joyce es tu nombre real? ¡Wow, qué original! Si prácticamente no necesitas un nick... Este cap es algo más largo, y espero que te guste más que el anterior (aunque veo que el otro no te disgustó demasiado). Un beso!!!

Viri Malfoy: no te preocupes, puede que no haya sido el rr nº 200, pero igualmente ha sido un gran gran review, de lo más completo!!!! Vayamos por partes: 1º) la mudanza: ya tengo casi todas las cosas en mi nuevo apartamento, y por fin tengo ordenador, así que puedo escribir de vez en cuando... Ya ves que no voy a tardar años ni mucho menos, exagerada! XD. 2º) pues sí que estabas activa con los sinónimos, era un día propicio para escribir (espero que lo hayas aprovechado), y qué pasará con Snape? buena pregunta, tú qué crees? 3º) Exacto, la intención de Draco era protegerla y pasar de una buena vez de la venganza (que hacía ya tiempo que tenía bastante olvidada. Apuesto a que ni siquiera recuerda de qué trataba de vengarse). Muchas gracias por el super-review. Un beso y un abrazo enormes!!

Kerly Krum: es genial que te guste. Espero que este cap haya despertado tu curiosidad. Trataré de actualizar lo antes posible, pero no enseguida, que hay que dar un poco de emoción a la cosa, jeje!!!

bluelights_vanessa: ya ves, no puedo dejaros mucho tiempo abandonados. (¡es que soy demasiado buena XD!). La mudanza muy bien, sin ninguna complicación, gracias por el interés. Un beso y hasta pronto!

Lady lesTranGe: no eres la primera que me dice lo de empezar a clase. ¿Qué habéis tenido vacaciones de verano? ¡Qué envidia! Yo aún estoy a mitad de curso, y veo todas las vacaciones ocmo algo muy lejano... Ya ves que no he tardado tanto, un beso!

koni_fan: bueno, tanto como espectacular, no sé, igual no (puede que el siguiente lo sea más), pero impactante e intrigante creo que ha sido lo bastante, pero sois vosotros los que debéis juzgarlo. Un beso y hasta el próximo!!

paOoOo: muchísimas gracias, qué amable!!! Yo no soy mala, soy un verdadero ángel (ummm, creo que no debería decir eso después de este cap), ejem, quiero decir que actualizo siempre bastante rápido. XD Gracias por el rr, nos leemos!!!

Vicky: ¡uf, no sé qué decir! Siempre es genial que valoren tu trabajo, pero nunca esperé que una persona mucho más madura que yo y con más experiencia, pudiera encontrar interesante mi historia. Me parece formidable que comparta la experiencia de la lectura con su hija, pues mi padre también es un gran aficionado y creo que a él le debo mi interés. Infinitas gracias por su review, me ha emocionado muchísimo recibirlo. Un abrazo.






CASI TODA LA VERDAD

[Draco y Hermione se sentían más felices que nunca, pero nada dura eternamente y mucho menos la felicidad. Y a Hermione le duró exactamente dos minutos más, el tiempo que tardó en decir:

- Te quiero, Draco.]

Se oyeron un torrente de risas estruendosas y, de detrás del tapiz de los trolls salió todos los Slytherin de su curso. A la cabeza estaba Pansy, que parecía disfrutar enormemente con la escena. Draco se quedó más pálido de lo habitual, y comenzó a sudar en frío. Eso no podía estar pasando, tenía que ser otra pesadilla


Goyle consiguió calmarse lo suficiente como para hablar, y ante la estupefacción del rubio, empeoró aún más la ya de por sí terrible situación.

- Yo sabía que lo conseguirías, Draco - dijo con solemnidad. - Nunca dudé de tu capacidad.

El angustiado chico tragó saliva ruidosamente y miró a Hermione, que tras el momento de shock inicial, parecía estar comprendiendo lo que había ocurrido, pues sus ojos lo taladraban con dolorosa decepción.

- ¿Qué pasa, sangre sucia? - intervino Pansy, siempre dispuesta a meter cizaña - ¿De verdad creías que Draco iba a estar contigo porque le gustabas?

Hermione comenzó a respirar agitadamente, y el color, que había desaparecido de su cara tan de golpe como de la de Draco, le volvió repentinamente, formando unas manchas rosadas en su congestionado rostro.

Desesperado, Malfoy miró uno por uno a los presentes, tratando de idear alguna forma de arreglar las cosas sin comprometerse demasiado. Crabbe y Goyle estaban exultantes y lo observaban con una mezcla de orgullo y admiración. Pansy y Bulstrode miraban con desprecio a Hermione, que parecía ahora mucho más pequeña y vulnerable. Los grises ojos de Draco se encontraron con Zabini. No se había reído en ningún momento y su rostro estaba insondable, pero hasta el último de sus poros rezumaba reproche. Sus ojos gritaban tan alto te lo advertí que, incluso en la tensión del momento, Draco se dio cuenta. Ni siquiera pudo contar las veces que se llamó estúpido. ¿Por qué lo había malinterpretado? ¡Trataba de avisarlo y él lo había amenazado con su varita!

******

Hermione irrumpió en la sala común de Gryffindor llorando. Jamás en su vida había sentido tanto dolor, nunca se había sentido tan utilizada, tan estúpida y tan desesperada. ¿Cómo podía haberle hecho algo así? ¿Y por qué no se había dado cuenta antes?

- ¡Hermione!

Levantó la cabeza, alarmada. Por supuesto, a aquellas horas la sala estaba llena de estudiantes. Entre ellos, Harry, Ron y Ginny.

- ¿Qué te ha pasado? - preguntó Ron, acercándose.

Hermione se tapó la cara con las manos. No quería que la viesen así, no podía contarles todo lo que había pasado
Y sin embargo, de todos modos iban a enterarse. Mejor por ella que por los Slytherin. Sintió que la guiaban hasta las escaleras, y cuando reunió fuerzas para abrir los ojos, estaba en el cuarto de los chicos. Enfrente de ella, sus tres amigos la miraban con preocupación. Se dejó caer sobre una cama, y trató de calmarse.

- ¿Qué es lo que te ha pasado, Hermione?

Ginny estaba temblando. Se arrodilló a su lado y le tomó una mano, para intentar tranquilizarla. Ron y Harry estaban cada vez más nerviosos, impacientes porque ella dijera algo, lo que fuera.

- Tengo que contaros algo - comenzó entre sollozos. - Y sé que no os va a gustar. Pero os vais a enterar igual, así que prefiero decíroslo yo. - Tomó aire y agachó la cabeza, incapaz de mirarlos a los ojos. - Hace unos meses empecé a salir con Malfoy.

Ron ahogó un grito y Ginny lo miró severamente. Hermione dudó si continuar o no, pero sabía que si no lo hacía entonces, no podría reunir más tarde el valor necesario para contárselo.

- Es una historia muy larga, y no puedo explicaros por qué creí en él, pero la cuestión es que lo hice. Y él sólo estaba jugando conmigo
Me acabo de enterar.
- ¿Qué? ¿Cómo pudiste creer en él? ¡Es Malfoy! - soltó Ron, incapaz de contenerse.
- Lo sé, lo sé - replicó Hermione, echándose a llorar otra vez. - Parecía sincero y yo
¡yo me enamoré de él!
- ¡No es posible! - susurró Harry, asombrado.
- ¿Cómo vas a enamorarte de él? No puede ser, Hermione, es
¡estamos hablando de Draco Malfoy!

La chica lloraba completamente desconsolada. Ginny se sentó a su lado y la abrazó, mientras sentía cómo lágrimas solidarias rodaban por sus mejillas. No quería ni imaginar el sufrimiento por el que estaba pasando su amiga. Ron, por su parte, notó que su corazón se hacía añicos al oír la confesión de Hermione. ¿Enamorada de Malfoy? Durante unos momentos la odió. La odió con todo su ser por haberle hecho esto a él. Mientras él la amaba en silencio, ella se veía con su peor enemigo, con aquel que lo humillaba constantemente, que le hacía sentirse peor que una basura
Y al final, como era de esperar, le había hecho daño. ¿Por qué tenía que haber ido a buscar a alguien así, cuando a su lado estaba él, que preferiría morir antes que verla sufrir?

- ¿Por qué lo creíste? - casi gritó, sin ser consciente de sus actos. - ¿Por qué confiaste en alguien así? ¡Si no dejaba de insultarte!
- ¡Basta ya, Ronald! - le increpó Ginny. - ¿No te das cuenta por lo que está pasando? ¡Bastante castigo tiene sin que tú la regañes!

Harry agarró a Ron y lo apartó un poco de las dos chicas. Sólo él sabía lo que estaba sintiendo su amigo. Debía estar destrozado con la noticia, sin contar lo que tenía que dolerle ver a Hermione en ese estado.

Finalmente, Ginny optó por tomar las riendas de la situación. Se puso en pie y obligó a Hermione a que se levantara.

- Voy a llevarla a su habitación. Será mejor que se acueste y descanse un rato. Harry, ¿puedes llamar a Dobby?

Harry asintió y pronunció el nombre del elfo en voz alta y clara. Un segundo después, se oyó el sonido de un chasquido y Dobby apareció delante de ellos.

- ¡Harry Potter, señor! - saludó con su voz chillona. - ¿Qué puedo hacer por ti?
- ¿Podrías llevarme a la habitación de Hermione una poción para dormir? - preguntó Ginny con su voz más dulce.
- ¡Por supuesto, señorita! Dobby siempre trata de ayudar, sobre todo a los amigos de Harry Potter, señorita.
- Muy bien, muchas gracias.

Dobby chasqueó los dedos y volvió a desaparecer. Las chicas también salieron de la habitación, sumiéndola momentáneamente en un incómodo silencio. Durante unos instantes pareció que Ron se había calmado, pero de repente, explotó.

- ¿Y tú querías que le confesase la verdad? ¿Decías que así me sentiría mejor? ¡Como un idiota, así iba a sentirme!
- Lo siento, Ron, yo no tenía ni idea de que

- ¿De que estaba con Malfoy? - completó Ron con agresividad.- ¿Por qué con él? ¿Por qué, entre todos los hombres del mundo tuvo que elegirlo precisamente a él? No digo que yo sea perfecto, pero acaso ¿no soy mucho mejor que ese cabrón? ¿No es cualquiera mejor que él? ¡Y mira lo que le ha hecho! ¿Cómo pudo ser tan estúpida, tan inocente?

Mientras hablaba, no paraba de dar vueltas y más vueltas por la habitación, hasta el punto de que Harry, que trataba de seguirlo con la vista desde su cama, se estaba mareando sólo con verlo.

- ¿No se supone que es la bruja más inteligente de Hogwarts? - siguió Ron, cada vez más enfadado. - ¿Cómo
? ¿Cómo
? - las palabras se le ahogaron en la garganta y durante un momento pareció que iba a echarse a llorar. - ¿Cómo pudo confiar en él? ¿Cómo se puede estar tan ciega?

Paró en seco y levantó la cabeza, que había tenido paralela al suelo durante todo el tiempo que había estado caminando.

- Voy a dar una vuelta - anunció con un tono extraño.
- ¿Más? - soltó Harry sin poder contenerse. Por primera vez Ron lo miró a los ojos, y en ese instante deseó que nunca lo hubiese hecho. Estaba claro que, por decirlo de una manera suave, consideraba que no era momento para el humor. Carraspeó y trató de rectificar. - ¿A dónde piensas ir?
- No sé. Fuera. A algún sitio lejos de aquí. A cualquier parte.
- ¿Quieres que te acompañe? - preguntó, aunque ya sabía la respuesta.
- No.

Ron salió de la habitación tan rápido como un trueno. Atravesó la sala común, que ya estaba casi vacía, y alcanzó el hueco del retrato de un salto. Una vez en el pasillo, no supo muy bien qué hacer. Poco lo importaba que fueran más de las nueve (hora en la que los alumnos no podían rondar por el castillo), lo único que deseaba era correr, irse de aquel maldito lugar y desaparecer de la faz de la tierra. Sentía tanta furia, tanto dolor dentro de él, que le parecía que podría reventar en cualquier instante. Se sentía engañado, utilizado, traicionado
Hermione le había hecho más daño del que podría llegar a imaginar. Y con todo, lo que más le dolía era ver que ella estaba todavía más destrozada que él. Podría haber soportado que eligiera a otro, que fuera feliz con algún otro chico, pero verla así
Los pasadizos, las escaleras, todo pasaba a su alrededor como difuminado. Delante de sus ojos había una niebla intangible, una bruma espesa que lo envolvía y le impedía percibir con claridad los objetos a su alrededor.

El corazón le dio un vuelco al distinguir una cabellera rubia platino a pocos pasos de él. Algo dentro de él se removió, ansioso por descargar su ira contra uno de los responsables de su dolor. Sin embargo, su conciencia, la poca que aún le quedaba, maldijo su mala suerte. Desde luego, no era el momento más apropiado para encontrarse con él, pues en el estado que estaba, era capaz hasta de matarlo.

- ¡Malfoy! - gritó antes de que pudiera arrepentirse. En el juicio ya alegaría enajenación mental transitoria. Mientras no usara ninguna maldición imperdonable, aún tenía una pequeña posibilidad de librarse de Azkaban.

Draco oyó su nombre como si viniera de más allá de un sueño. Los Slytherin se habían empeñado en celebrar la victoria y él se había escabullido en cuanto pudo, es decir, cuando sus compañeros estuvieron demasiado borrachos como para notar su ausencia. Una suerte que el whiskey de fuego hiciera efecto tan rápido. Lo primero que hizo al poner un pie fuera de la sala común fue buscar un baño en el que vomitar. No había probado el alcohol, pero el horror se había acumulado en su estómago como si fuera corpóreo. Dando tumbos y sin saber hacia donde lo dirigían sus pies, empezó a caminar. No supo cuanto estuvo andando: quizá dos minutos o más de media hora, pero ahora era momento de pararse. Se dio la vuelta, para ver quién lo llamaba y, si aún le quedaba algo de color en la cara, debió de desvanecerse al ver a Ronald Weasley. Ver es un decir, pues en menos de un pestañeo, se encontró aprisionado contra la pared, con la varita del Gryffindor clavada en su garganta.

- Debería acabar contigo - murmuró Ron, con una voz que no parecía salir de él. - El mundo entero agradecería la desaparición de una alimaña como tú.
- Hazlo - dijo Malfoy. No lo estaba retando, era más bien una petición. Morir a manos de Weasley le parecía de repente extrañamente atractivo.
- Ni siquiera te mereces eso. No
. - se le quebró la voz, y sus ojos azules se volvieron vidriosos. - No existe un castigo suficiente para ti.

Entonces Draco lo entendió. ¿Eso que había sentido era Legeremancia? ¿O simplemente el pelirrojo era tan transparente que podía leer en él como en un libro abierto?

- ¡Estás enamorado de ella!
- ¿Y qué si es así?

La rabia y los celos hicieron presa en él, lo que añadido a la frustración que sentía, le dio momentáneamente una fuerza sobrehumana. Empujó a Ron y casi lo tiró al suelo. En un rápido movimiento, sacó su varita y se puso en guardia. Sabía que el chico no era rival para él, pero desprendía tanto odio que no alcanzaba a imaginar de lo que podría ser capaz.

- Nunca la tendrás, Weasley - dijo imprudentemente. - Me quiere a mí, tú jamás serás lo suficientemente bueno para ella. - ¿Por qué decía eso? ¿Acaso trataba de convencerse a sí mismo? Por si acaso repitió: - Ella me quiere a mí.

Antes de que le diera tiempo a reaccionar, Ron, olvidando que tenía una varita, le propinó un puñetazo en la cara. Draco notó cómo le reventaba el labio, pero no sintió dolor alguno. Ese día el dolor físico era totalmente secundario. Se limpió la sangre con el dorso de su dedo índice y soltó una carcajada salvaje.

- Pegas como una nena, Weasley. Hasta Hermione me hizo más daño en tercero.
- ¡No te atrevas a nombrarla! - gritó, abalanzándose de nuevo contra él. Era lo que Draco deseaba, pegarle a alguien, descargar su adrenalina, vaciar la bilis que llenaba su cuerpo. Pero no pudo.
- ¿Qué está pasando aquí? - preguntó Snape. Ninguno de los chicos podría haber afirmado de dónde había salido. No le contestaron, así que el hombre pasó su vista de uno a otro. No tardó ni medio segundo en ver la herida de Draco. - ¿Te lo ha hecho él? - volvió a preguntar.

Malfoy miró triunfante a Ron. Se le iba a caer el pelo. Por el mismo hecho de estar en un colegio de magos, las agresiones físicas eran castigadas más duramente que cualquier maleficio. No obstante, sintió un deseo perverso de no delatarlo. Eso le fastidiaría muchísimo más.

- No - respondió casi de inmediato, sin apartar la vista del Gryffindor.
- Cien puntos menos para
- comenzó a decir Snape. Se cortó a media frase y se giró hacia Draco sorprendido. - ¿Has dicho que no?
- Eso he dicho. No me lo ha hecho él. Tropecé contra una estatura y me cayó una armadura encima.

Por la cara que puso era evidente que estaba tratando de decidir si le resultaba más extraño el hecho de que a alguien se le pudiera caer una armadura de más de cuarenta kilos de peso encima y le partiese sólo el labio, o que, en caso de ser verdad, Malfoy hubiese desperdiciado la oportunidad de acusar a Weasley de una falta grave. Ron tampoco parecía menos sorprendido. ¿Por qué lo había encubierto? Por supuesto se imaginó que había sido con la peor intención posible, así que lo fulminó con la mirada, mientras Draco, que lo ignoraba igual que si no estuviera allí, se negaba a ir a la enfermería, a pesar de las repetidas peticiones de Snape.
NI UNA LÁGRIMA

Los hombres no lloran. Y los Malfoy, ante todo, somos muy hombres.

Había crecido oyendo esa afirmación y no pudo evitar que acudiera de nuevo a su mente aquella noche.

Aún en la intimidad que le proporcionaban las cortinas de su cama adoselada, era incapaz de desahogarse como deseaba. Sentía un gran escozor en los ojos y de sobra sabía que los tenía irritados y enrojecidos y, sin embargo, no había conseguido que una sola lágrima brotara de ellos.

Apretó los puños con furia y mordió la almohada para ahogar el grito de rabia que pugnaba por salir de su garganta.

Los hombres no lloran, coreó de nuevo la voz de su padre en su cabeza.

- Te odio - susurró, rompiendo el silencio de la habitación.

En aquella noche fatídica, más bien en toda la semana que había transcurrido, sus compañeros parecían haber pactado un acuerdo para evitar que cualquier ruido interrumpiera la quietud del ambiente, no fuesen a evitar que sus lúgubres y desesperados pensamientos lo atormentaran sin cesar.

- Te odio - repitió.

No sabía a quién se lo decía. ¿A su padre? Sí, él tenía la culpa de la mayor parte de sus desgracias. Por agradarle a él había vivido aquella farsa, esa pseudovida de arrogancia, orgullo y crueldad. Y ahora, ni siquiera podía llorar por la pérdida de lo único puro que había obtenido en toda su miserable existencia.

Pero no. De nada servía culpar a otros de los errores propios. Durante esa semana había tenido tiempo de sobra para tratar de aliviar su pesar, argumentándose a sí mismo que los Slytherin lo habían inducido a ello, que Potter y Weasley lo habían alentado a hacer algo así en todos esos años de rivalidad, que todo radicaba en el desprecio de los Sangre Limpia por los hijos de muggles; que era su padre quien, con su pésima influencia, lo había impulsado a idear algo tan despreciable


Y por fin, tras casi siete días de reflexión, se le agotaron los culpables. Comprendió, finalmente, que el único responsable de lo ocurrido había sido él.

Y ahora se odiaba por ello. Sentía asco de ser él, de estar en su cuerpo, de tener un corazón corrompido y una alma emponzoñada, de no haber frenado a tiempo la degradación de su ser. De permitir, en definitiva, que lo convirtieran en un Malfoy.

- Y ni siquiera puedo llorar


******

- Deja ya de llorar - se regañó en voz baja, entre hipidos, Hermione.

Había pasado, con diferencia, la peor semana de toda su vida. Al principio trató de salir lo menos posible de la torre de Gryffindor. No quería encontrarse con él o con cualquier cosa que le recordase la mera presencia de ese chico en este planeta. Y por supuesto, lo que más temía era encontrarse con los otros Slytherin. No se sentía capaz de soportar sus burlas, cuando ya la vergüenza de lo que había hecho y el sentimiento de culpabilidad por haber sido tan estúpida la atormentaban a cualquier hora del día o de la noche. Con el paso de los días, el rumor de lo que había ocurrido se había extendido por todo el castillo, así que optó por recluirse en su habitación, para no tener que oír los murmullos de sus compañeros en la Sala Común. Y a medida que se acercaba el final de las vacaciones, su angustia iba en aumento. Muy pronto se vería obligada a acudir a las clases, y con ello, a ser la nueva mascota pública a quien criticar libremente por los pasillos. Y lo vería otra vez a él. Cada vez que lo pensaba, su imagen acudía con velocidad a su mente, y ya era imposible sacarla de allí. Lo veía a cada instante, con los ojos abiertos o cerrados, en las más variadas situaciones y circunstancias. Oía su voz arrastrando las palabras de aquella manera tan característica, escuchaba su risa sarcástica, sentía sus manos abrasándole la piel
Y entonces, irremediablemente, se echaba a llorar. Lloraba y lloraba como un bebé, sin poder contener su tristeza y su vergüenza. Lloraba hasta que sus lágrimas se agotaban, a diferencia de su dolor, que era infinito e irreducible.

Oyó el ruido sordo de una puerta al cerrarse y sollozó, sin poder contenerse. Estaba segura de que era otra de sus muchas alucinaciones. Tal vez era aquélla en la que Draco entraba en su habitación y la abrazaba, diciéndole que todo había sido una pesadilla, y que estaba a salvo de todo mal.

Pero se equivocaba. Unos pasos rápidos llegaron hasta su cama, y una mano trémula descorrió las cortinas.

- ¡Hermione! - susurró Lavender, con voz compungida. - ¿Todavía estás despierta?

Hermione se secó rápidamente la cara con el dorso de la mano y se incorporó, tratando de esbozar una sonrisa.

- No pasa nada
¿Te he despertado? Lo siento mucho.
- No, no
- Lavender parecía un poco alterada. Miró hacia la cama de Parvati, como para asegurarse de que su amiga dormía. - Tú no me
- Se cortó repentinamente y apoyó una mano sobre el brazo de Hermione. - Escucha, yo quería decirte que no sabía nada.
- ¿A qué te refieres? - le preguntó, totalmente confundida.
- Yo
sé que no es excusa y créeme que he tenido una fuerte discusión con él por eso, pero
- escrutó a su compañera, indecisa, y en un suspiró completó: - Blaise no podía contarme nada. Malfoy casi lo maldice por tratar de impedir que siguiera viéndote y no quiero imaginar lo que le habría hecho si me hubiera advertido
¡Lo siento tanto, Hermione! ¡Ojalá me hubiese enterado antes de que esto pasara!
- ¿De qué estás hablando? - abrió mucho los ojos, asombrada. - ¿Acaso tú y
Zabini
?

Lavender se tapó la boca con la mano.

- ¿No lo sabías? Malfoy nos descubrió hace unos meses y pensé que quizá
- agachó la cabeza, comprendiendo todo, al ver la mirada de dolor de Hermione. - Ya, claro. ¿Por qué iba a decírtelo? - finalizó en un susurro triste.

Cuando Lavender se fue a su cama, dejándola sola, Hermione enterró su cabeza entre las sábanas. En el estado en que se encontraba, ni siquiera esa confesión tan sorprendente había conseguido alejar de sus pensamientos a Draco Malfoy. Ni tan siquiera pensar que podría haberse enterado de su malévolo plan antes de que fuera tarde le producía una reacción particular. Había dejado de ser una persona normal, para convertirse en un autómata que solo podía revivir su sufrimiento una y otra vez. Las lágrimas volvieron a brotar de sus ojos y, de nuevo, recuperó la cantinela que se repetía cada noche:

- Deja ya de llorar, no merece la pena. Deja de llorar


******

- No llores - se instó mentalmente Ron.

Cada día que pasaba, sus fuerzas flaqueaban y su resistencia amenazaba con hundirse. Había logrado eludir las lágrimas durante aquella semana, pero poco a poco notaba que la amargura invadía su ser con una fuerza desmesurada.

Frecuentemente se sorprendía repasando la mayoría de los momentos que había vivido junto a Hermione, para descubrir los instantes que había malgastado discutiendo con ella o las oportunidades de confesarle sus sentimientos que había desperdiciado. Y siempre llegaba a la misma dolorosa conclusión. Todo esto era culpa de él.

Si al menos le hubiese dicho lo que sentía, se lamentaba, quizá me hubiese aceptado entonces, y nada de esto habría ocurrido. Malfoy no la habría engatusado y ahora nosotros podríamos ser felices.

Y al llegar a ese punto, siempre se preguntaba cómo había podido Malfoy conquistar a Hermione. A pesar de que prefería no imaginarse las artimañas a las que habría recurrido para alcanzar su corazón, no podía evitar sentir curiosidad acerca de sus métodos. ¿Cómo había pasado de ser alguien tan odiado por ella a enamorarla? Enamorarla, ésa era, sin duda alguna, la palabra que más daño le hacía entre todas las existentes en el mundo. ¿Cómo de grande era el amor de Hermione por él? ¿Amaría a Malfoy tanto como él la amaba a ella? ¿Lo desearía, lo necesitaría en la misma medida en que él lo hacía? Se ponía enfermo sólo de pensar en Hermione entregándole sus besos a esa vil serpiente. ¿Y él, qué haría? ¿Correspondería a sus caricias con otras semejantes? ¿Le susurraría al oído palabras de amor?

Ron sentía que el despecho se acumulaba en cada célula de su cuerpo. Sentía escalofríos cada vez que pensaba en Hermione y Malfoy como pareja. Trataba de evitar que imágenes fantasiosas llegaran hasta su mente, pero no lo lograba. No lo había visto jamás en el mundo real, pero al cerrar los ojos, cientos de escenas protagonizadas por Hermione y ese maldito acudían a su cerebro, y lo abrasaban como teas encendidas. Malfoy abrazando a Hermione, Hermione susurrándole que lo quería, Malfoy besándola, Hermione mirándolo con ojos amorosos, Malfoy recorriendo el delicado cuello con sus labios, Hermione suspirando, Malfoy desabrochando


Se incorporó sudando en frío, su cuerpo temblando violentamente, y su respiración agitada y superficial. Apoyó las manos en los costados de la cama, para tratar que el oxígeno llegase a sus pulmones. Se sentía increíblemente mareado por esa respiración tan irregular, pero era incapaz de tranquilizarse. Cerró los ojos y se obligó a aguantar unos segundos con la boca cerrada. Poco a poco notó que su corazón disminuía la velocidad y, aliviado, se dejó caer hacia atrás. Los ojos le escocían muchísimo, pero temía que si seguía manteniéndolos cerrados mucho tiempo, las horribles imágenes volverían a aparecer. Los abrió y se frotó con una mano.

- No llores - susurró, antes de quedarse dormido, vencido por fin por el cansancio.
¿QUIÉN PIERDE?

Un grupo bastante numeroso de alumnos de Slytherin se acercaba por el pasillo. Era el segundo día de clases y, hasta entonces, habían logrado esquivarlos con habilidad. Harry se giró mecánicamente, pero Hermione lo sujetó.

- Ya da igual. No puedo seguir escondiéndome - le susurró.

Cuando estuvieron a su altura, comprobaron que también venía Malfoy.

- ¡Granger! - dijo Pansy con voz cantarina - aquí tienes a Draco, ¿no quieres decirle algo?

Los demás rieron escandalosamente, mientras hacían ruidos de besos y decían socarronamente Draco, te quiero.

Ron se plató delante de ellos, con las orejas rojas y la varita en la mano. Estaba furioso. Gritaba algo de sucia bocaza, pero Hermione casi no lo oía. Harry también se puso a increparles y entonces, de forma involuntaria, dirigió la vista a Malfoy. Estaba mirando al suelo y parecía compungido. Les dijo a los demás que pararan, pero no le hicieron caso, tan ocupados estaban gritándoles a Ron y a Harry, y burlándose de la chica.

De repente, en un acto casi desesperado, agarró a Hermione por los brazos y la zarandeó para que lo mirara.

- Eres una irritante sabelotodo, ya lo sabes. - Sus amigos se sorprendieron un poco, pero luego siguieron riéndose con más fuerza.

Hermione alzó la vista y lo observó durante un breve instante. Después, de un tirón, se liberó de la presión que ejercía el chico sobre sus brazos.

- ¡Cómo te atreves a dirigirme la palabra! - con una furia que Draco jamás había visto, ni en los antiguos tiempos como enemigos, lo taladró con la mirada. Agarró a Ron y a Harry y los obligó a alejarse de allí.

******

La ira que había sentido en aquel momento le duró dos días más, justamente el tiempo que tardó en volver a hablar con Malfoy.

Contra toda costumbre, estaba caminando sola por el castillo. Había tenido clase de Runas Antiguas y había asegurado a sus dos amigos que no era necesario que fueran a buscarla. Salió del aula despreocupadamente y se encaminó hacia su sala común. Al pasar delante de un tapiz que representaba un par de elfos domésticos preparando galletas, sintió un fuerte tirón. En menos de un segundo se encontraba en un cuarto apenas iluminado, con los brillantes ojos de Draco Malfoy mirándola fijamente.

- Siento ser tan brusco, pero necesitaba hablar contigo.
- Tú y yo no tenemos nada de qué hablar - respondió malhumorada.
- ¡Claro que sí! Hermione, reconozco que mis intenciones al principio no eran buenas, pero al conocerte

- ¡No sigas! ¿Qué demonios pretendes? ¿No te has reído ya bastante de mí?
- ¡Te equivocas! Yo he sufrido mucho más que tú durante estos días, porque además me veo obligado a ocultar lo infeliz que soy.
- ¡No te creo! ¡Y nunca más lo haré!
- Pero Hermione
yo te quiero - la voz de Draco sonaba suplicante.
- ¿Esto es parte de tu maldito juego? ¿Piensas que voy a ser tan tonta como para volver a confiar en ti? ¡Claro, entonces sí que iba a ser divertido, la estúpida sangre sucia ha vuelto a caer en la trampa!
- No vuelvas a decir eso. A mí no me importa que seas hija de muggles
Ya no.
- ¡Siempre te ha importado! Por muy vil y rastrero que seas nunca le habrías hecho esto a una sangre limpia. Sólo lo hiciste porque yo era la que te había humillado.
- Ya te he dicho que al principio fue así, pero todo cambió cuando descubrí lo maravillosa que eres.

La chica parecía a punto de llorar de la rabia que sentía. A pesar de todo el dolor que le había causado, seguía mintiéndole y tratando de hacerla sufrir aún más.

- ¡Ya basta! ¡Se ha terminado, Malfoy! Ya estoy harta de que te burles de mí. Has conseguido lo que pretendías: me has humillado delante de todo el colegio; ya te he pagado con creces todo el daño que alguna vez te infligí. Has ganado y yo he perdido. Ahora por lo menos déjame en paz.
- No estás hablando en serio. Tú también me quieres, lo sé. No puedes pedirme que te olvide, porque tú no me has olvidado.
- No es verdad, Malfoy, yo no te quiero, y nunca lo hice. La persona de quien yo me enamoré no existe. Y ya era hora de que me diera cuenta de que vivía una fantasía.

El chico se quedó inmóvil al oír tal confesión. La única esperanza a la que se aferraba era que Hermione lo amaba, y tal vez por eso sería capaz de perdonarle; y ahora esa esperanza se desvanecía como el humo. Oyó el tapiz moverse tras él. Hermione se había marchado, y lo había dejado más solo que nunca.

- Te equivocas, soy yo el que pierde.

Y por primera vez, una fina lágrima se deslizó por su mejilla y cayó al suelo.


*/*/*/*/*

Bueno, hasta aquí hoy. Ah! y aunque vayan juntos, no tenéis prohibido dejar dos reviews... XD. Es broma!!! (¿oh no? XD). Un beso enorme para todos y gracias por seguir la historia

Contestación a los rr del cap 25:
Lady LesTranGe: La verdad es que sí, cuando concebí la historia en el que menos pensé fue en Ron, y ahora me da una pena el pobre
Uggg! Lo de Pansy es lo peor, pero creo que no hay nadie más odiosa que ella para decir tal cosa. Muchas gracias por el rr! A ver qué te parecen estos caps. (Soy consciente de que son muy tristes, pero me gustan mucho).
Malina: ya ves que he actualizado el primer día. Siento la espera, pero al menos no se han borrado las historias, así que no tenemos derecho a quejarnos. Hasta el próximo, gracias por el review!
Sigel: creo que hay una total concordancia en ese aspecto: Pansy es la peor! Gracias por tu opinión!
Cuky_as: sí, está claro que Draco debió decirle la verdad antes de que ella la averiguara de esta manera. Mira ahora lo que le pasa por no haber sido sincero
Gracias por el rr!
Angel: jo, muchas gracias!!!! Sinceramente, también creo que Ron no se conformaba con eso, pero dejar que lo matara con sus propias manos creo que era demasiado cruel hasta para mí. Por suerte estaba Snape cerca, para evitar que el pobre acabara en Azkaban. (Y a nosotros se nos acabara la historia, jeje).
Dany: ya ves que sí, los tres están sufriendo y mucho. Recuerdo que me dijiste, hace varios caps que si Draco fuese sincero con Hermione, probablemente ella le perdonaría. Pues ya ves, te repito lo mismo: tenías razón, si se lo hubiese dicho
Un beso! Gracias por el apoyo!
Koni_fan: yo hago todo lo posible para devolverle a Hermione, ya hago que se encuentren y todo, pero ella, terca como siempre, no me hace caso
Gracias por el rr!
Andrea_Black: sabía yo que el cap era bastante impactante
Pobre! Otra igual! Draco se lo tendría merecido, pero ¿de verdad queréis que a Ron, que no tiene culpa de nada (salvo de ser tan poco Gryffindor y no haberse atrevido a confesar sus sentimientos a Hermione), acabara en Azkaban? Dad gracias de que Snape estuviera por allí cerca! XD Un beso! Ah, por cierto, me alegro de que te haya emocionado!
Olymphia: Vamos, deduzco que soy una cruel irremediable, pero al menos está bien escrito
Jeje, gracias! Un beso!
Loca anónima: (se me hace raro llamarte así, parece un insulto). Lo primero, gracias por el rr y me alegro de que te guste mi historia. La verdad es que casi nadie se imaginó que eran los Slytherin los que estaban allí. Besos y abrazos también para ti!
Joyce: lo siento, lo siento. He actualizado en cuanto estuvo lista la página!! Vale, ya sé que la cosa había quedado
complicada, pero el final había sido menos de vértigo que otras veces. Un beso!
Lauri Malfoy: hombre, ella lo entendía, pero él no correspondió muy bien a su comprensión. Si se lo hubiese dicho, probablemente ella lo habría perdonado, pero ahora lo va a tener muy difícil

nesseire: Tendrá solución (al menos fict). Tantos corazones rotos no sé yo
Gracias por tu rr, tan divertido como siempre!!! Un abrazo!
Granger_10: de verdad crees que voy a dejarlo ahora??? Si ya estoy terminando
El siguiente cap aún no lo he escrito, pero espero que me llegue pronto la inspiración. Un beso!
Bluelights_vanessa: gracias por tu rr, me ha subido un montón la moral!!! Actualizaré lo más pronto posible (que no sé cuándo será, porque tengo un examen la semana que viene y aún no he empezado a escribirlo). Un beso enorme!
Un saludo enorme también para Yedra Phoenix y Viri Malfoy, que me enviaron su rr por correo. Gracias!!!!!
UNA VISITA NO DESEADA

Draco apretó con tanta fuerza el pergamino que sostenía en la mano que lo pulverizó. De niño no solía tener manifestaciones espontáneas de magia, pues su familia le había inculcado desde muy pequeño la importancia de controlar las emociones, pero en las últimas semanas la opinión de su familia le había importado más bien poco. Era como si no existieran, como si su vida estuviera recluida en los muros de Hogwarts y el resto del universo sólo fuera una ilusión lejana que no podía afectarle. Y ahora el mundo exterior venía para abofetearle en la cara.

Salió de la Sala Común sin tener un objetivo claro. Caminó a toda prisa por los intrincados pasillos de las mazmorras, con los puños crispados y una expresión salvaje en el rostro. Sentía que la furia le consumía por dentro hasta el punto de no dejarle nada viable en su interior. Odiaba su cambio. Creía que haber perdido su frialdad, dejado que el hielo que recubría su corazón se derritiese había sido algo bueno, que le iba a reportar grandes satisfacciones, pero nunca pensó que si dejaba que las cosas positivas le afectasen, llegaría un momento en que los sentimientos negativos también podrían hacerlo. Y desde que Hermione le había dicho que no sentía nada por él, ya no le quedaba nada bueno. Sólo sentía dolor, rabia, frustración y ahora una tremenda ira.

- Draco - le llamó una voz grave.

Se dio la vuelta despacio. No quería ver a Snape, no en esos momentos.

- Acompáñame a mi despacho - le indicó, sin dejar entrever su estado de ánimo.

Maldiciéndolo internamente, obedeció. Entró tras él y esperó a que se sentase para imitarlo. Sólo entonces Snape relajó el rostro y lo miró con evidente preocupación.

- ¿Qué ha pasado? - preguntó con tono afectado. - Tu padre va a venir hoy a Hogwarts.
- Lo sé - replicó Draco, con la mandíbula apretada. Definitivamente no quería hablar de eso.
- ¿Sabes por qué?
- ¿Lo sabe usted? - lo retó alzando una ceja.

Snape se levantó precipitadamente. Draco habría jurado que estaba muy alterado, lo que desde luego no encajaba con la imagen que tenía de su profesor. Éste rodeó la mesa con rápidas zancadas y se puso a su lado.

- Draco, no es ninguna broma. Dime lo que sepas. ¿Qué es lo que quiere tu padre? ¿Qué viene a hacer aquí?

Ojalá lo supiera, pensó el chico. Lamentablemente, las ideas que tenían eran a cuál peor. La fugaz imagen de una pesadilla atravesó su mente a la velocidad del rayo. No puede ser eso, se dijo tragando saliva trabajosamente. No ha podido enterarse.

- Creí que se lo habría dicho. Como son tan amigos
- replicó mordazmente.

El rostro de Snape se crispó unos instantes. Miró a Draco fijamente, como evaluándolo.

- Yo no diría tal cosa - respondió, cortante. - Por desgracia, sólo he recibido este escueto mensaje. - Sacó un pequeño trozo de pergamino, en el que se podía ver la elaborada caligrafía de Lucius Malfoy, y se lo ofreció, para que lo leyera.

Draco dejó escapar una amarga carcajada y le devolvió el pergamino.

- Lo mismo que me ha escrito a mí, casi palabra por palabra.

El profesor lo observó largamente, dudando si hacer la pregunta que tanto ansiaba plantear. Finalmente se decidió, y con voz brusca soltó:

- ¿Sabe alguien más lo de Granger? - Draco alzó la cabeza y lo miró airado, sin la más mínima intención de responder. - ¡Contéstame, Draco! - increpó Snape mientras lo zarandeaba, ante la incrédula mirada del joven. - ¿Se lo has dicho a alguien?

El rubio se puso en pie de un salto, para alejarse del alcance del hombre.

- ¿De qué demonios está hablando? - farfulló.
- Espero que te des cuenta de lo que te estás jugando - dijo entre dientes. - Espero que no hayas sido tan estúpido como para ir proclamándolo por ahí
Y de verdad espero que nada de esto haya llegado a oídos de tu padre.
- ¿Se puede saber qué está diciendo?
- ¡Podrías estar en peligro! ¿No te das cuenta? ¡Los dos! - se acercó de nuevo a su alumno y lo agarró por los hombros. - Escúchame bien, sólo quiero que me respondas a una pregunta: ¿existe alguna posibilidad de que haya podido enterarse?
- ¡No estoy con Hermione! - gritó, demasiado alterado para darse cuenta de que había utilizado su nombre y no su apellido.

Snape se echó hacia atrás y se llevó una mano al pecho, como si estuviera a punto de sufrir un infarto. Aquella frase había sido muy reveladora, sí, pero nada comparado al miedo y al dolor que vio en los ojos del chico.

- Deja de mentir, ambos lo sabemos muy bien.
- ¡Le estoy diciendo que no estoy con ella, maldita sea! - exclamó, ya fuera de sí. Agachó la cabeza y se apretó las sienes con fuerza, desesperado. - Ya no
y no creo que pueda volver a estarlo nunca. Todos creen que fue una venganza, incluso ella, así que si mi padre ha oído algo se sentirá orgulloso - escupió esta última palabra como si fuera la peor de las maldiciones. Se derrumbó de nuevo en la silla, sin saber muy bien por qué le estaba contado algo precisamente a Snape. Tal vez sólo necesitaba desahogarse con alguien. - Pero no vendría para eso
No sé lo que quiere, pero definitivamente no tiene que ver con Hermione.

Notó cómo la mano de su profesor se apoyaba pesadamente en su hombro y cerró los ojos. Todo esto es una pesadilla, se dijo, tiene que serlo.

******

- Hermione, ¿qué haces aquí? - preguntó Ginny entrando en la habitación de su amiga.
- Estoy estudiando - respondió ésta, alzando la vista del montón de pergaminos que se acumulaban en su cama. Se apartó un rizo de un soplido y movió los papeles para dejarle un sitio a su lado.

Ginny comprendió la muda invitación y se sentó. La miró con afecto y preocupación durante unos instantes y luego le preguntó con voz suave:

- ¿Qué tal estás?
- Oh, bien, supongo - puso cara de agobio. - Llevo al día Transformaciones y Encantamientos, pero tengo Runas un poco aparcada y

- No me refiero a eso - la cortó. Hermione inclinó la cabeza, de modo que sus abundantes rizos cubrieron su cara.
- Lo sé.
- ¿Y bien
? - tanteó Ginny, apoyando delicadamente su mano sobre la de Hermione.

Alzó la vista y le dirigió una sonrisa triste, aunque no tan angustiosa como la de los últimos días.

- Cuesta hacerse a la idea de que una ha sido tan idiota, pero ya me encuentro mejor.
- ¿De verdad? - preguntó con cierto matiz incrédulo.
- Sí, de verdad - la tranquilizó, y esta vez esbozó una sonrisa sincera, conmovida por su interés. - Está claro que Malfoy sólo jugó conmigo y que me mostró lo que yo quería ver. Él no es así y no merece la pena que sufra más por una persona como esa.
- Es una actitud muy madura, Hermione - se sorprendió Ginny - pero nadie espera que estés perfectamente todavía. Sabes que tienes todo nuestro apoyo.
- Ya lo sé, Ginny. No tenéis nada de que preocuparos, ya lo he superado. A partir de ahora lo que haga Malfoy ya no es asunto mío.

******

Draco pasó el resto del día casi histérico por la expectación. El mensaje de su padre decía que iría a recogerle después de cenar y que pasaría en casa el fin de semana. Después de mucho pensarlo - había tenido bastante tiempo desde que salió del despacho de Snape - llegó a la conclusión de que sólo había dos motivos por los cuales Lucius iría a buscarle, pero no era capaz de decantarse por ninguno. Nada en la escueta carta permitía adivinar la razón de aquella visita tan inesperada como indeseable.

Tal y como le había indicado, a las ocho se dirigió hasta el despacho del director. Aún estaba a cierta distancia cuando distinguió la elegante silueta de su padre pasar entre las gárgolas, y acercarse en su dirección. A pesar de la escasa iluminación que proporcionaban las antorchas, se fijó en una cosa. Venía muy ufano y satisfecho de sí mismo, balanceando su bastón con ligereza. Y ese simple detalle bastó para disipar todas sus dudas y llenarle de espanto.

- Buenas noches, Draco - lo saludó cortésmente, cuando estuvo a su altura. - Supongo que sabes por qué estoy aquí.
- Sí - respondió, dirigiéndole una mirada glacial.
- Me alegro de no tener que explicártelo. Así no perderemos más tiempo del estrictamente necesario. ¿Cómo te sientes?
- ¿Cómo te sientes tú? - su voz era tan fría y desafiante como la de su padre.
- Perfectamente - respondió con una sonrisa casi cruel.
- Me lo imaginaba.

Sin decir nada más lo siguió hasta las puertas del castillo, tras las cuales estaba esperando su transporte. Draco echó un último vistazo a la solitaria figura del colegio, ya dentro del carruaje, sabiendo que nada volvería a ser como antes.

*/*/*/*/*

Pues hasta aquí. Ahora os toca echarle imaginación, ¿cuáles son esos 2 motivos por los que Lucius Malfoy iría a buscar a su hijo a Hogwarts? ¡Se aceptan teorías!

Ah, y antes de pasar a responder a los reviews os diré que a esta historia le quedan, como quien dice, dos telediarios, así que es el momento justo para que dejéis rr. ¿Sería mucho pedir llegar a los 300? Un abrazo a todos y gracias por seguir el ff.

Por cierto, tengo un fic nuevo (one-shot), totalmente independiente "Infeliz aniversario", así que si os apetece pasaros por ahí (jeje, así no me siento tan mal por haberos hecho esperar tanto).

Contestación a los rr (caps 26 y 27):

Yedra_Phoenix: por desgracia la actualización no ha sido tan pronto como debería, pero espero que no te haya resultado muy larga la espera... (Sí, parece mentira que con las "vacaciones forzosas" no haya podido adelantar nada, pero el bloqueo se acabó - vale, lo reconozco, los demás caps ya los tengo hechos...XD). Gracias por el doble review!

Enif Potter: Uy lo de perdonar es más difícil de lo que parece, sobre todo para Hermione, en fin, es evidente que ella es muy cabezota y Draco ha metido la pata de verdad. Espero que este cap te haya gustado. Gracias por el rr!

nesseire: vale, te perdonaré las faltas de ortografía por lo del teclado (jeje, es broma, espero que ya lo hayas solucionado). ¿Qué opinas de Sev en este cap? Lo confieso: me ha encantado escribirlo!!! Al principio ni siquiera tenía intención de meterlo, pero como necesitaba algo de "relleno" (ejem, ejem, tenía 8 líneas, y de diálogo!!! penoso...) se me ocurrió que estaría bien comprobar el interés real que tenía nuestro siempre infravalorado y no suficientemente admirado Snape. Un beso enorme!!!

cuky_as: vaya, no mucha gente piensa bien de Hermione!! Yo creo que es la reacción más lógica, (y sobre todo, más inteligente). Que te engañen una vez pase, pero dos... Espero que las ansias por el nuevo cap no hayan mutado a instintos homicidas, aunque me lo merecería... Un beso!

Olymphia: jeje, no sé por qué pero parece que a todos os gustan los capítulos tristes (a mí también, igual es por eso). Muchas gracias por el rr! Ya me contarás qué te ha parecido este. Un beso

Kerly Krum: gracias por los ánimos y perdón por la tardanza, jeje, espero que no te haya dado ningún ataque. El siguiente estará pronto, lo prometo.

Malina: muchas gracias, a mí también me gustan los caps tristes, sobre todo el 26. Un beso y hasta el próximo!

Ashley granger: pues, bienvenida!!! No sé si habrás llegado hasta aquí (aunque no me extrañaría, porque esta vez os he dejado tiempo de sobra). A este fic le queda muy poquito, pero aún lo has pillado a tiempo para el desenlace final. Gracias por el rr!

Dany amadeus: Sinceramente, a mí también me da más pena Draco que Hermione. Igual porque él tiene que ocultar lo que sufre, además de la frustración que siente por no conseguir que ella lo crea, pero bueno, es lo que hay... Se lo tenía que haber pensado antes, supongo. Al escribir este cap me sentí bastante mal por él (es que soy de un cruel...). Bueno, te dejo. Un beso y gracias por el rr!

Julietita: jeje, que nick tan divertido! Muchas gracias, de verdad, me alegro de que te guste. Siento haber tardado tanto con este cap, pero el siguiente estará bastante antes. Un beso.

Viri Malfoy: hola, guapísima! Desde luego, da gusto contigo -y no sólo por lo bien que me dejas siempre en los rr-, es que captas mi intención al 100%!!! Efectivamente, más que un cambio lo que hizo Draco fue un descubrimiento de sí mismo (y toma ya!!, si te conociera Trelawney se pondría verde de rabia por tu "ojo interior", porque has adivinado casi a la perfección una de las frases del último cap, así que no te digo más...) Tendré que publicarlos pronto, no vaya a ser que descubras todo el pastel antes de tiempo y me los escribas tú,jejeje. 1 beso enorme!!!

Joyce/yoshierocks: gracias, me alegro de que te guste. Con este cap estoy bastante conforme - a pesar de que lo he escrito casi de un tirón, cosa rara -, espero que tb sea de tu agrado. Hasta pronto!

CONFESIONES Y UNA DECISIÓN

Unos labios suaves y carnosos se posaron sobre los suyos. Draco estaba seguro de que era un sueño, que todo era producto de su imaginación, porque estaba lo suficientemente consciente como para recordar que Hermione le odiaba. Apretó los ojos con más fuerza, resistiéndose a salir de ese estado que llaman duermevela, resistiéndose a despertar a la terrible realidad. Sintió que el contacto cesaba y trató de ir al encuentro de esa boca
¡había sido tan real!

- Hermione
- se le escapó en un anhelante susurro.

Entonces recibió un repentino golpe en el pecho. Abrió los ojos sobresaltado, y a poca distancia de su rostro pudo ver una cara muy diferente a la que esperaba.

- Lo suponía, pero tenía que confirmarlo por mí misma. ¿Aún piensas en esa zorra?
- ¡Pansy! ¿Qué haces aquí? - preguntó desesperado.

Sin darse cuenta, había propinado a la chica un fuerte empujón, para alejarla de él, y a punto estuvo de tirarla de la cama.
El rencor que vio en la mirada de la joven lo hizo estremecerse. Jamás la había visto tan furiosa, ¡si incluso parecía que no había notado el golpe que había recibido! En ese momento, una chispa se encendió en su mente y se percató de lo que acababa de oír.

- ¿Has dicho aún piensas? ¿A qué narices te refieres?
- ¡Oh, sí! ¡Cuánto te has reído de mí! Muy estúpida debías de creerme para no notar tus miradas furtivas, la manera en que te alejabas de nosotros como si no soportaras nuestra presencia y lo melancólico que estabas cuando no podías verla

- ¿Lo sabías? - preguntó, incrédulo.
- ¡Claro que lo sabía! Sabía que la amabas con todo tu ser, tanto que hasta a ti te daba miedo; pero no imaginaba que todavía no la habías olvidado.

Draco se incorporó y agarró a Pansy por los brazos, zarandeándola.

- ¿Lo sabías? - repitió - ¿Y aún así me seguiste para dejarla en ridículo? ¿A sabiendas de que eso la alejaría de mí?
- Sí - respondió con una sonrisa triunfal.

Draco la soltó, asqueado. Se pasó una mano por la frente, para secarse el sudor frío que la empapaba. No podía dar crédito a lo que estaba oyendo.

- ¡Así que era por eso! Te molestaba lo que teníamos y por eso quisiste hacerle daño.
- A ella no.

Pansy tenía una mueca extraña en el rostro, que tal vez pretendía ser una sonrisa maléfica, pero que lo único que hacía era darle aspecto de enajenada. Malfoy la volvió a agarrar y la tiró al suelo, como si fuera un guiñapo. Jamás se había imaginado el veneno que podría llegar a acumular una mujer celosa, ¡y pensar que si ahora era tan infeliz sólo se debía a ella! Todo lo había hecho para destrozarle la vida, y de paso había hecho sufrir muchísimo a Hermione, que se sentía estúpida y traicionada; y eso era algo que él difícilmente podría perdonar. Por un momento le entraron ganas de estrangularla, y lo hubiera hecho de no ser porque una voz dentro de su cabeza le hizo recuperar la cordura. Eso no te la devolverá. Nada de lo que hagas lo hará.

- Sal de mi habitación, Pansy - dijo entre dientes - Y ten la decencia de no volver a ponerte delante de mí, porque te juro que la próxima vez que te vea te mato.

La amenaza sonó mucho más real debido a la frialdad de su voz. No tuvo que repetírselo, pues se levantó como un rayo y salió dando un portazo.


Poco después, la puerta se volvió a abrir, para dejar paso a Blaise Zabini. Draco no se había movido del suelo, y parecía sumido en estado de shock.

- ¿Qué ha ocurrido? Vi a Pansy salir hecha una furia de aquí y ni siquiera respondió a mi saludo.
- Sabía que me había enamorado de Hermione, y todo lo hizo para separarnos, para vengarse de mí


Su voz también sonaba muy extraña, como si no saliera de él. No había mirado a Blaise, así que éste no estaba muy seguro de si le había respondido a él o simplemente hablaba para sí mismo.

- ¿Enamorado? - se asombró - ¿Me estás diciendo que tú querías a Granger?

Los ojos de Malfoy se clavaron en él y sintió un escalofrío. Parecían vacíos, huecos, y ni siquiera tenían el brillo frío que tanto los caracterizaba. Era como si lo estuviera mirando un espectro.

- ¡Oh, Draco! - suspiró - Te advertí de que esto podía pasar. Te pedí que te alejaras de ella, pero no quisiste escucharme. Ya sabía yo que tú no podrías soportarlo.
- ¿Y por qué iba a hacerte caso? - preguntó Malfoy, despertando por fin - ¿Por qué tú tenías derecho a ser feliz y yo no?
- ¡No es lo mismo! ¡Lavender no es una sangre sucia! Fuera del colegio, ya nadie preguntará si fue una Gryffindor o una Slytherin. Y aunque no fuera hija de magos
no estaría en la misma situación que tú. Si mi madre se enterase de que estoy con una sangre sucia, se desmayaría de la impresión, pero a ti
¡a ti tu padre te matará, Draco!
- ¡Ya lo sé! ¿Crees que no? - soltó, al borde de las lágrimas. - Por favor, Zabini, déjame solo.

El chico trató de replicar, pero sabía que era inútil. Salió en silencio, mientras que Malfoy se levantaba del suelo trabajosamente.

Todo le daba vueltas y creyó que se iba a desmayar en cualquier momento. Estaba tan abrumado por el reciente descubrimiento que la resistencia que había creado se derrumbó como un castillo de naipes. Todos los pensamientos que se había negado a aceptar y que había estado desechando durante las últimas tres semanas acudieron velozmente hasta él. Hermione jamás le perdonaría, nunca volvería a confiar en él. Y por si fuera poco, ahora estaba a merced de Pansy Parkinson. Si ella hablaba, iba a tener serios problemas. Y aún peor, tenía la certeza de que lo que su padre le había obligado a hacer, muy pronto le pasaría factura. ¡Había cometido tantas estupideces en el último año! Pero ya era tarde para lamentarse, porque no podía dar vuelta atrás. Ya era hora de que afrontase sus errores y admitiera que no había modo de que se arreglasen por sí solos. Tenía que dejar de aferrarse al pasado y mirar hacia delante. En el fondo, sabía lo que tenía que hacer. Ya no tenía otra salida, debía dejar de lado sus miedos, abandonar a sus amigos y
sí, a ella también. Debía olvidar a Hermione y todo lo que había vivido junto a ella, que no era más que un reflejo de lo que nunca podría tener.

Se levantó de la cama, donde se había sentado para no caer al suelo. Estaba decidido. Se rascó inconscientemente el antebrazo izquierdo. Ahora lo tenía claro: lo primero que tenía que hacer era hablar con él, y luego
ya se vería.


*_*_*_*_*_*

Aquí está el 29. ¿Os imaginabais lo de Pansy? Pues como os he anunciado, el próximo cap será el último, y si todo va bien, os espero el día 9 de mayo para la resolución de este fic. Hasta entonces, espero ver muchos rr con vuestra opinión acerca de este capítulo y con vuestras impresiones acerca del último. ¿Qué pasará? ¿Quién es ese "él" al que se refiere Draco?

Como adelanto os diré que se titula "Lechuzas" y que desde el principio, es mi favorito.

Quiero agradecer todos los rr que he recibido en el cap anterior. He decidido no responderos (aunque estoy muy contenta de que POR FIN hayáis contestado a mi pequeña encuesta), porque creo que en este cap se deja entrever lo suficiente para que os deis o no por aludid@s. Por supuesto, un caluroso agradecimiento para cada participante:

KONI_FAN
CUKY_AS
FANCY QUEEN
NESSEIRE
LAURY MALFOY
MARIITA_LUPIN
DANY AMADEUS
OLYMPHIA
PAULA MALFOY
ZULY_BLACKLECHUZAS

La hora de su ronda nocturna estaba a punto de terminar. Para acabar antes, Ernie McMillan le había sugerido dividirse el territorio a vigilar; de modo que Hermione se ocupara de zona más elevada del castillo (más cercana a la torre de Gryffindor), mientras que él hacía lo propio con las plantas inferiores. Ella había estado de acuerdo, pues lo que menos le apetecía en esos momentos era dar paseos por el inmenso colegio, cuando sabía de sobra que pocos eran los alumnos que se atrevían a trasgredir las normas. Desde que los gemelos Weasley se habían ido, las fechorías nocturnas se habían reducido notablemente y si a eso le añadimos que Harry tampoco se dedicaba a merodear a altas horas de la noche, su labor era bastante improductiva.

Hermione dobló una esquina y llegó a un pasillo que le resultaba extremadamente familiar. Inspiró con fuerza, para evitar que le saltaran las lágrimas. Deja de hacer el idiota, Hermione, se recriminó mentalmente, no dejes que te afecte nunca más. Se quedó quieta unos segundos, frente al tapiz de los trolls con tutú, tratando de calmarse. Últimamente eso daba buenos resultados. Tan sólo tenía que recordar que era una estupidez pensar en una relación que había sido una farsa y repetir un sencillo mantra: El Draco que yo conocí no existe, sólo hay uno, y ése es Malfoy. Simple y llanamente, Malfoy.

Ya más tranquila, emprendió de nuevo la marcha. Apenas cinco minutos después, sintió que algo tiraba de ella. Trató de gritar, pero una mano helada le tapó la boca. Paralizada por el terror, dejó que la arrastraran hasta un aula abandonada hacía siglos, como atestiguaban los muebles destartalados contra los que chocaba. Cuando por fin fue liberada, se dio la vuelta rápidamente para encarar a su atacante, pero no fue capaz de distinguir nada, dada la impenetrable oscuridad que la rodeaba. Oyó un susurro a pocos pasos de distancia y de inmediato, varias antorchas se encendieron a lo largo de las paredes de la estancia.

No pudo contener una exclamación de asombro al ver a Malfoy frente a ella. Tenía un aspecto verdaderamente horrible, como si fuera un intermediario entre el mundo de los vivos y el de los espectros. Su rostro estaba tan pálido que parecía transparente a la frágil luz de las antorchas, y unas imponentes ojeras rodeaban sus ojos, dándoles una profundidad antinatural y desconcertante. Hermione nunca había visto un inferius, pero supuso que no debía lucir muy diferente. Su vestimenta la intrigó sobremanera. No traía uniforme y sobre su ropa llevaba una capa negra, larga y demasiado amplia para su delgado cuerpo. En su mano derecha apretaba con fuerza su varita.

- ¿Qué quieres, Malfoy? - preguntó, tratando por todos los medios de no sonar nerviosa o intimidada.
- Hablar contigo - respondió él con voz enronquecida. - Y vas a escucharme - aclaró con el mismo tono autoritario que solía emplear para dirigirse a sus secuaces.
- Y si me resisto a hacerlo, ¿me vas a maldecir? - señaló la varita que aún empuñaba con rudeza.

Malfoy relajó el gesto y en su rostro apareció un gesto de abatimiento que Hermione jamás le había visto. Guardó inmediatamente la varita en un bolsillo interno de su capa y miró a la chica de forma suplicante.

- Por favor
- dijo, y su voz se convirtió en poco más que un murmullo angustiado - sólo concédeme cinco minutos, y después te podrás ir.

Sin saber por qué iba a darle una oportunidad, la Gryffindor asintió. No estaba ni siquiera mínimamente intrigada por lo que él pudiera decirle, pero no pudo evitar sentirse un tanto conmovida por el tono desesperado de Malfoy.

Draco tomó aire, sin dejar de mirarla a los ojos, preparándose internamente para lo que iba a decir. Sabía que esa iba a ser una de las conversaciones más difíciles de toda su vida. Decidió que no podía perder más tiempo o ella se impacientaría y se iría sin dejarle hablar. Se acercó un par de pasos y por fortuna ella no se apartó.

- Hermione, he cometido tantos errores en mi vida
No sabría por dónde empezar. Pero te aseguro, que del único que no me arrepiento es del más cruel y horrible de todos. Si no hubiera sido tan mezquino, tan rastrero y tan estúpido como para tratar de enamorarte, no habría descubierto cómo eres realmente; y lo que es más importante, no habría averiguado cómo soy yo, o cómo me gustaría llegar a ser. Me encantaría que esto pudiera tener un final feliz; sin embargo, aunque tú me perdonaras, sé que no podría ser. Tal y como están las cosas, no se nos permite ni tan siquiera ser amigos. En este mundo, en este tiempo, nuestro amor está prohibido - la chica hizo un gesto de incredulidad, que no se le escapó a Malfoy - Está bien, puede que ahora no lo veas así, pero sé que tú sentías algo por mí, y si esos sentimientos han muerto, también sé que el único culpable de ello soy yo. Yo sí te amo, Hermione, y te amaré toda mi vida, y no porque seas una persona maravillosa, porque tu corazón sea puro y esté lleno de bondad, ni por tu inocencia, ni por tu dulzura
te amo por lo que he cambiado desde que te conozco. Sin ti seguiría estando perdido, seguiría siendo cruel, infantil y cobarde, sin ti mi vida continuaría sin tener ningún sentido. - Hermione abrió la boca, pero Draco puso su dedo índice sobre ella. - No me interrumpas, por favor, porque entonces puede que no sea capaz de continuar. Me he dado cuenta de que tratar de reparar mis errores pasados no es suficiente, por no decir que es casi imposible. Y tampoco puedo fingir que el mundo no se desmorona fuera de los muros de Hogwarts. Mientras el Señor Tenebroso siga siendo una amenaza, todo lo bueno que existe está en peligro
y yo estoy atado a él - Malfoy le mostró el antebrazo izquierdo, donde se veía claramente la Marca Tenebrosa - así que, si llegara a enterarse de lo que he hecho, de que estoy enamorado de ti, no se conformaría con matarme. Te atraparía, para hacerme todo el daño del que fuera capaz, y luego acabaría con los dos, con mi familia, con la tuya
La única opción que me queda, es irme lejos, muy lejos, y tratar de luchar contra él en un lugar donde no sepa de mi existencia. En cuanto a ti, te deseo la mayor de las suertes, y espero que Potter sea capaz de acabar con él. No te voy a pedir nada, porque sé que no tengo el más mínimo derecho, pero le he dicho a Dumbledore que si muero, te lo haga saber, solamente para que recuerdes que en mi último aliento, pensé en ti. - Una lágrima resbaló por la mejilla de la joven. Draco la limpió con delicadeza - No es momento de llorar, desgraciadamente no te faltarán ocasiones para hacerlo. Ya sé que esto es una despedida, porque es muy improbable que sobreviva. No quiero que llores por mi muerte, ya que al menos acabaré mis días con un honor que jamás he conocido. Tú procura mantenerte viva, e intenta ser feliz, feliz por los dos, y por la vida juntos que nos ha sido robada. Pero ten en cuenta, que si por alguna razón que ahora no consigo imaginar, escapo de la muerte, cuando todo esto acabe, te aseguro que volveré y nada ni nadie podrá evitar que trate de recuperar lo que ha sido mío.

Draco sintió un impulso y se aproximó a la chica. La tomó por los hombros y la acercó suavemente a él, sin apretar, para que pudiera liberarse si así lo deseaba. Pero Hermione no lo hizo. Apoyó su cabeza sobre el pecho del joven, dejando que unas tibias lágrimas empaparan la camisa de éste. Pasó sus brazos por la espalda de Malfoy y lo estrechó con desesperación. Draco aguardó unos instantes, tratando de retener en su memoria ese momento, que atesoraría hasta el fin de sus días. Le habría gustado quedarse así eternamente, y sabía que si esperaba más tiempo, no sería capaz de marcharse. Luchó por no dejar salir las lágrimas que lo abrasaban y separó a Hermione con delicadeza para poder mirarla. Estaba con los ojos cerrados, como si no tuviera fuerzas para abrirlos y despertar a la dura realidad. La besó en la frente con dulzura. Cuando Hermione, finalmente abrió los ojos, Draco ya no estaba.

[And please remember
That I’ve never lied
And please remember
How I feel inside now, honey.
You have to make it your own way
But you’ll be alright now, sugar
You’ll be better tomorrow
On the morning light
And don’t you cry tonight
Don’t you ever cry
Gun’s N’ Roses, Don’t cry. (No está literalmente, lo he escrito de memoria. Mis disculpas)]


******

Al día siguiente, todo el colegio supo que Draco Malfoy se había ido. Nadie podía decir a dónde, y muchas eran las hipótesis. Unos comentaban que se había unido a las filas de Voldemort, otros que había tenido miedo y se había escapado. Sobre todo los de Gryffindor eran partidarios de esta última teoría, ya que siempre habían visto al joven, seguramente con toda la razón, como a un cobarde.

Crabbe y Goyle, a la hora del desayuno, estaban sentados en su sitio habitual, pero parecían extraordinariamente indefensos sin su líder. Tenían la mirada perdida y hablaban muy poco entre ellos. Probablemente se preguntaban cómo era posible que aquel al que creían su amigo se hubiera ido sin dedicarles tan siquiera unas palabras de despedida. Pansy no había ido a desayunar. Los demás alumnos la imaginaban tendida en la cama, llorando desconsolada por la rápida fuga de su eterno amor.

Hermione, sentada en la mesa de Gryffindor, estaba prácticamente tan pálida como Nick Casi Decapitado, que se encontraba a su lado. Tenía los ojos ligeramente hinchados, y con su mano temblorosa trataba de llevarse algo a la boca, aunque estaba tan distraída que Harry habría jurado que ni siquiera sabía lo que estaba haciendo. Ella no les había explicado nada, de hecho apenas había dicho una palabra, pero se imaginaba que su actitud no se debía sólo a la desaparición de Malfoy. Intuía que él había hablado con ella, porque sólo algo así podía haberla alterado tanto. Le pasó un brazo por los hombros. Nunca se le había dado bien consolar a la gente, y esta vez se sentía tan impotente que no sabía qué hacer. Esperaba que dentro de unos días, cuando estuviera más calmada, ella misma le pediría que la escuchara. Y allí estaría él, dispuesto a oír todo lo que tuviera que contarle, aunque eso significara tener que escuchar de su propia boca que aún estaba enamorada de Malfoy. De momento, no podía hacer nada más.

Hermione sintió vagamente el contacto físico. Su mente estaba muy lejos de aquel lugar. Había pasado toda la noche llorando, hasta que no le quedaron lágrimas, y realmente no sabía muy bien por qué. Dos días antes creía que todo lo que hiciera o dijera Malfoy ya le era indiferente, pero sus palabras habían sido tan sinceras
Trataba de no pensar, de no analizar sus sentimientos, de no profundizar más en el tema, así que lo único que le venía a la cabeza eran retazos de la conversación, pero eso no mitigaba el dolor. ¡Y pensar que ni siquiera le había dado un beso de despedida! Ni tan siquiera había podido dedicarle unas palabras de consuelo, algo que le sirviera como recuerdo en alguno de esos días, que sin duda estarían por llegar, en que él sintiera que no podía aguantar más, que la muerte ya le pareciera una amiga amable que acabara por fin con sus sufrimientos. ¿Significaba eso que aún le amaba? ¿Que seguiría amándole siempre? No podía decidirlo. Esperaba que todo terminara pasando, que un día al despertar se diera cuenta de que ya no pensaba en él, que ya no trataba de imaginar los suplicios que podía estar viviendo en esos precisos instantes. En esos momentos, una bandada de lechuzas entró en el Gran Comedor, con el correo matutino, y cada una se dirigió a su destinatario. Y fue en ese instante, mientras las veía sobrevolar las mesas, cuando se dio cuenta de que ya nunca más vería una lechuza sin que se formara un nudo en su garganta.

[I was young but I wasn’t naive
I watched helpless as he turned around to leave.
And still I have the pain I have to carry
A past so deep than even you could not bury if you tried.
After all this time
I never thought we’d be here
Never thought we’d be here
When my love for you was blind
But I couldn’t make you see it
Couldn’t make you see it
Than I loved you more than you’ll ever know
A part of me died when I let you go.
Lifehouse, Blind]

*/*/*/*/*/*

Pues aunque parezca increíble, he llegado hasta aquí. Sé que en este momento la mayoría me odiáis por un final triste y abierto a la vez, y de verdad que me ha dado mucho que pensar. Intenté cambiarlo, pero creo que, dadas las circunstancias, este es ya no el mejor, sino el único posible. No obstante, para compensaros, hace tiempo que pensé en una posible segunda parte, pero eso os lo dejo a vuestra elección. Personalmente a mí me gusta así, de modo que cada uno se puede imaginar qué pasó después. Si Draco murió, sobrevivió, volvió y en ese caso qué se encontró. Como decidáis vosotros, si queréis segunda parte, os la daré, si no... hasta pronto!!!

(No voy a llorar, no voy a llorar). Antes de despedirme, quisiera agradeceros a todos los que habéis escrito un rr en algún momento, a todos los que habéis puesto la historia entre vuestros favoritos o incluso a mí. No hay palabras para expresar lo mucho que me habéis ayudado. No voy a dejar de escribir y eso es en parte debido a vosotros y vuestra confianza en mí.

Y bueno, si habéis leído todo este rollo, ¡qué menos que un rr!, ¿no? Aunque ya haya pasado mucho tiempo desde que la terminé (esto va para posibles futuros lectores), un rr siempre será un rr y miedo me da el día que no sepa apreciarlo correctamente. Responderé a todas vuestras dudas de última hora.

Sin más, me despido de todos, con un ¡hasta la próxima! Respuestas a los rr del cap ant, a continuación:

Yedra_Phoenix: esperanzas de salir de dudas? En el penúltimo capítulo? Qué poco me conoces
XD. Hombre, alguna cosa ha quedado aclarada, no? Por ejemplo, que Pansy era muy consciente de lo que hacía cuando se llevó a todos los Slytherin a espiar a Draco, y que Blaise realmente no era tan malo como parecía
Espero que te haya gustado este cap y no me odies mucho. 1 beso enorme y muchas gracias por todos tus rr.

Cuky_as: bueno, puede que este fic se acabe (snif, snif), pero no voy a dejar de escribir
Así que sabéis que sois tod@s bienvenid@s a cualquiera de mis fics. Muchísimas gracias por todos tus rr.

Fancy Queen: sí, hay que terminar ya. Son 30 caps! Impensable cuando empecé, y más si se tiene en cuenta todo el tiempo que llevo escribiéndolo. Pero lo dicho, no voy a dejar de escribir, y en mi opinión, lo que se avecina es mucho mejor. Muchas gracias por tu rr, este y los anteriores.

Olymphia: jeje, creo que ya sé hacia dónde va ir tu voto, si ya en el anterior pedías segunda parte. Yo creo que ya te imaginabas cómo iba a terminar, o no? Creo que lo de Pansy era lo más inesperado de todo el fic, más incluso que la relación Blaise/Lavender. 1 beso enorme y gracias por tu apoyo (hace tanto ya
)

Lauri Malfoy: pues sí, el título es muy ambiguo y se puede aplicar a muchísimas cosas (entre ellas a este cap final), pero una de las razones es la venganza de Pansy a Draco y Hermione. De verdad, de verdad que cuando tenga tiempo leeré tus fics, pero es que ahora estoy hasta arriba de trabajo. Te puedo asegurar que a mí me da mucha más pena terminar, pero es una extraña mezcla de alivio, orgullo - nunca pensé que pudiera llegar hasta aquí- y tristeza
es difícil de explicar. Espero que podamos leernos mutuamente en el futuro. Muchas gracias por todos tus rr.

Maia Gale: pues sí, has llegado justo a tiempo para el gran final!!!! Me alegro de que te haya gustado Infeliz aniversario. Yo tb lo suelo hacer, cuando me gusta una historia de una persona, suelo leerlas todas. Seguiré escribiendo, eso seguro. Muchas gracias por tu rr, como tú dices, mejor tarde que nunca.

Viri Malfoy: pues si a ti te da nostalgia imagínate a mí
Resulta tan raro terminar una historia de 30 caps, parecía que el final nunca iba a llegar, y ya ves
Jeje, ¿a quién le cae bien Pansy? Creo que sólo leí una historia en la que da un poquito de pena (Ella, está en fanfiction.net), pero creo que en este fic da bastante lástima por lo patética y vengativa que puede llegar a ser
Y realmente tu definición de autovenganza no anda muy desencaminada, es una interpretación del título totalmente válida. Uf, agradecerte aquí todo lo que ha significado tu apoyo para mí me resulta imposible, espero que ya lo sepas. Muchas gracias por todo (es lo más simple que puedo expresar).

Yoshierocks: he leído el resumen de tu historia y me interesa, lo leeré en cuanto tenga un poco de tiempo libre. Un beso enorme y gracias por tu gran apoyo (desde el principio, me parece).

Loca anonima O: muchas gracias por tu rr. Me encanta que te haya gustado mi otra historia tb. Siento mucho el final, pensé en cambiarlo, pero yo no veía ninguna otra salida lógica y plausible. Espero que al menos no te haya resultado aborrecible. Un beso enorme!

Malina: espero que el final no te haya decepcionado mucho. 1 beso enorme y gracias por tu(s) review(s)!

Luna1415: sinceramente, uno de los rr más escuetos que he recibido a la vez que completos. Eres la única que ha llegado acertadamente a las 2 únicas posibles razones por las que Lucius iría a buscar a su hijo a Hogwarts (o al menos, la única que me lo ha dicho): una, que muriera Narcisa y otra, para hacerlo mortífago. Por eso Draco se dio cuenta de que no podía ser la primera, porque venía muy ufano, y aunque le importe un pimiento su esposa, salía del despacho del director, así que no era muy apropiado
Gracias por el rr! 1 beso enorme.

Kerly Krum: la verdad, no sé qué consideras un buen final, si un final feliz o un final impactante y bien escrito. Yo he hecho lo que he podido. Me resultaba absurdo escribir algo tipo y fueron felices y comieron perdices, no me pegaba en absoluto con la historia. Te agradezco todos y cada uno de tus rr, espero que nos sigamos leyendo en el futuro. 1 beso enorme. PS: y en ese sentido, tenéis derecho a exigir todo lo que queráis ;).

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Doble Venganza - Fanfics de Harry Potter

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2023-02-27

 

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