Hermanas - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

¡¡Hola!! soy Megan. Tengo 17 años. Y vivía con mi madre en Florida, lugar maravilloso para mi que me encanta tostarme al sol y pasear respirando aire fresco y con mis gafas de sol. Pero mis padres están separados, mi madre se ha vuelto a enamorar y tiene que viajar con su novio por ahí, mientras que yo me tengo que ir a vivir a un pueblo llamado Forks, con mi hermana Bella que va a cumplir los 18 dentro de nada y mi padre, el jefe de policía del pueblo. Genial.

Odio los pueblos pequeños, la lluvia, el instituto, estudiar y el cielo nublado y sin sol. Este pueblo tenía todo esto. Así que me podéis imaginar en el aeropuerto, en el avión y mas tarde caminando hacia la casa de mi padre.

Yo soy una chica sincera, que dice lo que piensa, que no se calla nada. No sigo modas, me pongo lo que quiero, sin importar si pega o no. Que la gente me mira, pues yo les saludo, ¡Que problema! Adoro leer libros, no de texto, sino de vampiros y de miedo. Mis davoritos, tengo cuatro cajas llenas de libros, siempre tengo uno en la mano, excepto cuando veo un chico que está bueno.

 

Bien. Ahora que me he presentado empezaré mi historia, la peor que se ha escrito nunca.

Llegué al aeropuerto de Forks. Nadie había venido a recogerme (estúpidos ¬¬) así que tuve que ir yo sola hasta casa. Menos mal que no llovía, era lo que me faltaba. Agg. Cuanta vegetación, cuantos árboles, cuanta humedad, que cielo. Madre mia. No se si podría sobrevivir aquí mucho tiempo. Al girar la esquina que daba a mi casa vi a mi padre, a un amigo suyo y las luces de casa encendidas a estas ohras de la tarde, ¡¡Normal, parecía de noche!!. Al verme mi padre y el otro hombre se acercaron:

_Hola Meg, ¿que tal el vuelo? estarás cansada, estás preciosa.

_Hola papá. Dije abrazándole.

Me ayudó con las maletas y luego me presentó a su amigo, yo no me acordaba de el. Era de tez morena, mucho, pelo largo, un sombrero andrajoso en la cabeza y silla de ruedas.

_Hola Megan, ¿te acuerdas de mi?

Me miraron. Yo sonreí y puse los ojos en blanco.

_La verdad es que no. ¿quien eres?

_Bill, Bill Black, su hijo se llama Jacob. Jugaba con tu hermana de pequeños.

_Ahh. Pues que bien.

Entramos en casa. No había nadie. Que raro. Subimos, mi padre y yo, las escaleras hasta mi cuarto, allí me dejó sola no sin antes decir "bienvenida"

Charlie y yo nos sentamos, yo en el sofá y el en SU sillón. Sin decir nada. En silencio. Pero no por mucho tiempo. Al rato entró Bella en casa. Seguía igual de pálida, torpe y tímida que siempre, me alegraba de que no hubiera cambiado. A su lado entraron una chica, de piel pálida ojos ¿color miel? y pelo de loca, con las puntas apuntando a todos lados. El chico tenía la misma piel y los mismos ojos que ella ¿que eran hermanos? y el pelo horriblemente alborotado, ¿hacía viento? sonreía, pero en cuanto me vio tensó la mándibula. Ja, que maleducado.

La chica, quien al parecer se llamaba Alice, habló con papá, mientras Bella y el chico, que se llamaba Edward (vaya nombre) permanecían detrás, callados.

Resulta que habían venido para pedirle permiso a pápa para que dejara a Bella que celebrara su cumpleaños en casa de los Cullen, ¿su casa? Después se marcharon, Bella y yo nos abrazamos, y Charlie dio unas normas a Bella y me OBLIGÓ a ir con ellos. Flipante, yo no quería, era lo que menos me apetecía, mas que nada por que no les conocía, y por que si eran amigos de Bella no me caerían bien.

 

Pasé tres horas discutiendo con Charlie hasta que ya, agotada, me fui a dormir. Mañana tendría que ir con Bella al instituto y como decía ella, así de paso conocería a los Cullen.

Que bien. Mañana prometía ser un gran día. Que ilusión em hacía. No podéis ni imaginar.

Madrugué, mucho, demasiado para mi. Tenía unas ojeras horribles, y encima llovía y hacía frío. Me preparé y salí de casa junto a Bella no sin antes coger una manzana del frutero.

Llegamos al instituto vivas, algo milagroso, yo no tenía mucha fe de que el coche de Bella fuese muy seguro, sonaba raro. Daba miedito montar en el.

Al llegar al aparcamiento Edward esperaba a Bella, nos acercamos a el, estaba recostado sobre su impresinante coche, un volvo, seguro que era mas seguro que el de Bella. Al llegar se besaron, raramente, jaja hasta me hizo gracia, cualquiera que los viera... Luego se separaron y me saludó cortésmente, algo que me extrañó porque no le había dicho mi nombre, en realidad no había hablado con el...¡¡Que raro!!

El día resultó pesado, horroroso y aburrido. Que perdida de tiempo la de ir al colegio, en mi opinión, debería decidir YO si quiero o no ir, y no MI padre, porque siempre decide mal.

A la hora de comer estábamos Bella, y yo en una mesa del comedor grande. Hasta que llegó Edward con Alice y un chico alto, rubio de pelo rizado que estaba tenso, me miraba fijamente, me mataba con la mirada, bajé la cabeza y aparté la mirada de el. Me intimidaba, creo recordar que se llamaba Jasper. Luego vinieron una chica rubia guapa con tacones llamada Rosalie y por fin, el último de todos los cullen, un chico atractivo, alto, fuerte y musculoso, daba miedo, a mi al principio si, pero cuando le conoces...es muy gracioso, y simpático, era Emmett. El más pequeño de entre los chicos, ¡¡Quien lo diría!!

Mi opinión sobre los Cullen; Son raros, porque todos tienen la misma piel y los mismos ojos y no hablan con nadie. Los chicos, Emmett y Jasper me miraban mucho. M esacaban de quicio. Rosalie era un poco orgullosa, Edward no paraba de hablar con Bella y sonreir, eso me daba grima, no podía con ello. Y Alice, un poco (bastante, muchísimo) pija, loca por la moda, todos debían ir bien vestidos y conjuntados a la perfección. Como se nota que no me conocía.

Al salir del instituto volví a casa andando, pues Bella fue a casa de Edward, para luego venir a recogerme e ir a la fiesta...¡¡Que ilusión!!

Después de comer, a regañadientes y casi obligada subí a arreglarme...Me puse un vestido azul con tirantes finitos que acababa en pompa, con un lazo azul mas oscuro en la cintura y unos tacones rosas, como transparentes a juego con una cinta. Luego fui al baño, donde me rizé el pelo quedándome el flequillo liso.

Vale, ya. Tan solo era un cumpleaños, de mi hermana, por cierto. Así bastaría.

Bajé al salón, mi padre, Charlie me alagó. Aunque yo ya sabía que estaba preciosa. Luego esperé a Bella y a Edward a fuera, mientras leía un libro (de vampiros, obviamente), pero no tardaron mas de diez minutos en aparecer. Venían en el coche de Edward, menos mal, porque no quería volver a subir en la máquina de matar, lo que Bella llamaba su coche...

De camino a...la casa de los cullen hubo un silencio incómodo, Bella y Edward se hacían miraditas por el espejo retrovisor (como si no los viera), y yo, resiganada, leía el libro. Adicción se llamaba...

 

Llegamos por fin. La casa era...¡¡¡¡Impresionante!!!! ¿la habeis visto? dios. Casi muero al verla. ¿¡¡¿Como podrían vivir en una casa tan lujosa en medio del campo??!! No tenía sentido, pero me encantó, eso os lo aseguro...

Las luces brillaban, había lámparas enormes y cosas brillantes en la entrada, lo pude ver por los cristales que formaban una pared...Que maravilla.

Bella me agarró del brazo y nos adentramos en la casa, con Edward detrás nuestro.

Ante nosotras se extendían unas escaleras enormes, que acababan en una habitación en la que se escontraban los cinco chicos con los que había comido hoy y dos personas mas, los padres, debían ser.

Bajamos por las escaleras, Alice me quitó a Bella de encima, quien me dejó el brazo amoratado; La rodearon, la hacía fotos y la empezaron a dar los regalos. Ay Bella. Pobre. Seguro que lo estaba pasando mal, siendo el centro de atención de esa manera.

Yo me senté en las escaleras que daban al segundo piso. Y me puse a leer, no me interasaba nada lo que hablaban, además tampoco les escuchaba. La regalaron, creyendo oir bien, un colgante, una pulsera carísima, y Emmett ¿una radio para el coche? hablando de regalos originales, más que ese, ninguno.

Esme, la madre,creo recordar, fue a por la tarta, mientras que se preparaba todo el paripé salí a tomar el aire, me estaba agobiando ahí dentro.

Caminé por la fachada de la casa, sin ir muy lejos, era muy de noche, las 9, y hacía frío. Cuando de pronto, una mano tocó mi hombro derecho, haciendo que me alertara y asestara un puñetazo en el estómago a ¿¿Emmett??

_¿¿Que diablos haces tu aquí?? ¡¡casi me matas del susto!!

_Yo, perdona, creía que eras un intruso.

_Ni que estuviera prohibido estar aquí, le grité. No me gustan estos jueguecitos, le dije, en un tono en el que llegamos a tocar noestras narices, estábamos tan cerca el uno del otro que podía ver sus ojos color ámbar con claridad total. Cuando de repente Esme salió.

_Chicos, la tarta ya está en la... Upsss, lo siento. Entrad cuando queráis, dijo cerrando la puerta sonriendo.

Jaajaa, se creía que nos había interrumpido algo. Me alejé de Emmett con una sonrisa malévola y entramos en la casa.

A Alice no se le ocurrió otra cosa que dejar que Bella partiera la tarta. Como ella tenía tanto pulso y era tan equilibrada, pues eso.

Y sorpresa, todo iba bien, hasta que estaba cortando el cacho tres, cuando se le cayó el cuchillo al suelo porque se había lastimado una parte de la mano.

A partir de ahora todo es muy confuso, de repente Edward y Jasper se miraron, el primero,quien estaba más cerca de Bella la empujó con mucha fuerza hacia atrás, provocando que mi hermana se estampase contra un espejo. Ahora Bella tenía mucha más sangre en el brazo, lo que hizo que Jasper se pusiera mas y mas frenético, provocando que saliera disparado hacia Bella, suerte que no llegó, ya que Carlisle, el padre, y Emmett lo agarraron, lo sacaron fuera Emmett y Alice, mientras Rosalie iba con Esme a la cocina y Edward y Carlisle curaban a Bella en el despacho de este, médico era su profesión.

Yo me quedé allí inmóvil, pensando, recapacitando lo que había pasado. Estaba rara, confusa. ¿había sido un sueño? Me escondí arriba del todo de las esaleras para que Esme no me descubriera, nadie había reparado en mi. ¿Eran vampiros? no, no podía ser, no exsisten, solo en los libros. Pero lo que había visto no podía negarmelo. Dios. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡QUE FUERTE!!!!!!!!!!! Estaba en shock, necesitaba respirar. Salí fuera cuando Esme terminó de limpiar y volvió a la cocina. No sabía que hacer, ni que pensar. ¿Bella lo sabía? por cierto ¿donde estaba? ayayai...Bella sangraba mucho y se había ido con Edward y Carlisle, ¿debería preocuparme? no se. Estaba con la mente nublada. Me tumbé en la capota del coche de Bella a pensar con claridad. Todo era muy precipitado para ser verdad, y muy irreal.

 

Mientras pensaba torpemente sobre una noche de brisa otoñal oí un ruido, y después de lo que había pasado ahí dentro hace media hora tenía motivos para asustarme.

¿Quien anda ahí?

_¡¡¡¿¿Que haces aquí??!!!

Detrás mio vi a Emmett, me daba miedo. Era una figura oscura, y la noche más.

_Eh, nada, ¿porqué? ¿que pasa?

Emmett se fijó en mi._ Estás temblando, ven, entremos, te buscaré un abrigo, ya hace frío.

_Eh, no da igual.

Pero Emmett no se conformaba con un no. Me obligó a entrar dentro y mientras le esperaba oí el ruido de unas tijeras metálicas, me asomé por la rejilla de la puerta...eran Bella y Carlisle, el era médico por lo que le estaba curando las heridas. Ya casi había terminado. Estaba yo tan concentrada viéndoles y escuchándoles, sin contar el miedo que tenía en el cuerpo, que me sobresalté tanto cuando Emmet me puso una mano en el hombro por detrás que solté un chillido y me estampé contra la puerta quedando Emmett y yo al descubierto.

Cuando Carlisle me miró me puse roja de verguenza. Emmett me levantó y yo me solté de el para abrazarme a Bella. Estaba temblando. Tenía miedo.

Bella me abrazó también y Emmett y Carlisle se miraron entre si. Luego nos fuimos a casa Bella y yo, me metió en el coche y se despidió de Edward. Tal y como yo estaba dijo que prefería irnos solas. Estaba frenética. No. No lo creo. Yo pienso que me estaba volviendo loca leer todos esos libros.

Al llegar a casa me puse el pijama y tras darle un beso a papa me meti en la cama. Mañana volvería a ser todo como antes, pensé. Al menos, eso espero.

Me desperté a las 12 del medio día. Me dolía la cabeza y temblaba todavía. Papa estaba de pesca con Bill y Bella con Edward, seguro.

Desayuné un batido y me tumbé despacio en el sofá. Me encontraba muy mal. En todos los sentidos. Me costaba respirar, tenía los ojos y los párpados hinchados y los ojos rojos. Las manos y los pies fríos y temblaba. Me puse una manta, pero seguía temblando. Por dentro aún me sentía peor. ¿Estaría incumbando algo?

No se. Hoy era Domingo por lo que mañana iría al médico para aclararnos.

En todo el día estuve tumbada en el sofá, mirando la tele o en el baño vomitando.

Bella y Charlie volvieron por la noche. Al verme a Bella se le escapó un grito ahogado y estuvo cuidándome toda la noche ¡¡Hasta dormí en su cama con ella!!

Al día siguiente Charlie cogió cita para el médico antes de irse a trabajar. Bajamos a desayunar y me vestí, con la ayuda de Bella, para ir al médico. Pusiera lo que me pusiera seguía igual, no cambiaba nada. Hasta creo que hoy estaba mas pálida y todo.

 

Estuvimos en la sala de espera mucho tiempo. Una eternidad para mi. Al entrar fue peor. La enfermera nos pidió que nos sentáramos en las sillas enfrente de la del escritorio del doctor. Quien entró a los pocos minutos, y ¿a que no sabeis quien era? ¡¡¡¡Carlisle!!!! DIOS, ahora me encotraba peor, ayayayyayay, que dolor punzante mas malo sentía en el pecho, me agarré con las manos el costado a la vez que me inclinaba para alante, haciendo que Bella dijera muchas veces mi nombre y Carlisle frunciera el ceño y se preopupara meintras escribía en una hoja. Estoy bien, le dije a los diez mintutos a Bella, para que no se preocupase.

Carlisle me pidió que me tumbara en la camilla y pidió a Bella que saliera fuera. Yo pegué un salto y Bella se negó, pero no tuvo mas remedio. Ahora si que estaba cagadita de miedo.

Carlisle se volvió y corrió las cortinas para que no nos vieran los de enfrente, no estábamos a oscuras, ni mucho menos, pero apagó las luces y encendió unas mas pequeñas mientras se sentaba en una banqueta al lado de la camilla. Tragué saliva. Empezaban los temblores. Ahora si que estaba muerta de miedo.

Buaaaggg pues al final no fue para tanto. Carlisle me examinó muy raramente, me miró a los ojos, sonrió y se levantó para darme la receta. ¿que extraño, no?

_¿Por qué? eso lo habría echo cualquier médico, Megh.

Miré a mi hermana con sonrisa malévola y las cejas levantadas_ ¿De verdad? Ohhh, sabes que no. Eso no lo hace cualquiera, otro medicucho me hubiera metido un palo de madera hasta el esófago solo para decirme que tengo Anginas Leves. Eso a sido muuuuyyy rarito, Bells.

Entramos en casa. En la nevera había una nota de Charlie: "Volveré para cenar he ido de pesca con Bill" Genial. Me tumbé en el sofá despacio. No como lo haría habitualmente. Bella me tomó la temperatura y se sentó a mi lado mientras hacía deberes. Estuvimos dos horas así, en las que le sonó el móvil cuatro veces. Pero ya me había cansado:

_¿quien es Bella? ¿¿you're boyfriend topsecret??- dije riendome.

_Meg. No. Es...es Edward. Dice que quiere pasar la tarde conmigo.

Bien. Se me iluminó una luz. Podré estar toooda la tarde sola en casa. Perfecto.

_No, no, no, Meghan. Se lo que estás pensando. Estás muy mal, no voy a dejarte sola.

Arqueé una ceja._Oh dios, y ahora te preocupas por mi. ¡Estoy biien! ¡¡Mirame!!- me levanté haciendo una pirueta, lo que me hizo caer redonda al sofá otra vez, gimiendo. DIOS. Que dolor mas malo.

_¿Ves como no estás bien?

_Si, si, ya. Bella. Tu puedes irte con tu novio. Si pasa algo. Te llamo o a Charlie y ya está, no dramatizemos, quieres.

Bella me miró poco comvencida, pero yo sabía que se moría por ir con Edward y que ya estaba comvencida :D Que bien.

-----Y ya me veis. Toda la tarde sola, en casa. Sin poder moverme, en mi cama con mi portátil y una mantita por encima. Mmmmm. Que bien. Aunque preferíría estar en California, con mamá---

El dia siguiente fue mejor y peor, digamos que dicutí con Charlie, el se fue a trabajar y yo con Bella al instituto... ¬¬ se supone que estaba malita y no podía moverme pero solo para su interés, que vida la mía.

A la hora de comer había quedado con Emmett, llegué un pelin tarde porque esa hora había tenido gimnasia y tenía que ducharme, no iba a ir sucia, puagg. Emmett y yo nos sentamos en una mesa, yo no comí mucho, pero el menos. No quería que notara mi preocupación y mi nudo en el estómago ¿vampiros? ¿o raritos? que misterio. Tendría que averiguarlo sola.

 

Después de comer di Biología, Lengua y Matemáticas. Al salir del instituto me monté con Emmett en su cochazo, ya que Bella se iba a trabajar.

Había silencio, no sabíamos de que hablar, aunque estábamos muy a gusto. Solo con estar el uno con el otro bastaba. Decidimos encender la radio, y los dos al mismo tiempo fuimos a darle al botón, sentí un escalofrío cuando toqué a Emmett, hacía frío fuera, pero no tanto para estar helado. Dios. Eso era algo anti-natural. Nos miramos rápidamente y yo aparté la mano y la vista. Otro dato mas.

Al llegar a mi casa, me acompañó al porche, nos sonreímos, nos abrazamos, (sin tocarle la piel) y nos dimos un beso. Entré en casa, y el se fue, sonriendo. Era un encanto. Me gustaba estar con el, me sentía bien, pero en mi cabeza había remordimientos. ¿Y si tenía que volver a la casa? No. Tenía que averiguar antes de ir o hacer nada. Por si acaso.

Charlie no había llegado aún por lo que subí a mi habitación, y me puse a investigar, ¿imaginarse que fuesen vampiros? Que fuerrrte. Con lo que a mi me gustan!!!

Escribí en un cuaderno lo que tenía:

-Piel helada y pálida.

-Ojerosos a mas no poder.

-Guapos y perfectos, con facciones definidadas.

-No comían.

-Ojos ¿ámbar? y fuerza tremenda.

Bien. Dios, si yo fuera así me suicidaría!!! ¿Bella sabe que son vampiros? ¿edward y ella se besan? Puag. Busqué en internet, pero como no encontré nada mas de lo que había leido ya en mis libros pues me senté en el sofá a leer y a comer gominolas mientras esperaba a que Bella diera señales de vida. Algo dificil si conoces a mi hermanita, querida.

Pasaron, que se yo, ¿dos horas? cuando Bella llegó, con Edward, este le dio un beso, laaaaargo, en el porche, y luego Bells (como me gusta llamarla) cerró la puerta, me levantó los pies, se dejó caer en el sofá y puso sus manos sobre mis tobillos. En los que había unas botas de borreguillo.

_¿que tal hoy Meg?

_Bien, si te refieres a Emmett bien. No he hecho nada importante, mentí un poco.

_Yo bien también, ehh, gracias por preguntar.

_De nada. Soy pura cortesía. ¿Charlie?

_Ha ido a la reserva, con Bill, a coger el pescado que pescó ayer, para la cena. Llegará dentro de nada, supongo.

_OK.

A los minutos llegó Charlie, Bella se cambió y preparó la cena mientras, yo me duchaba y Charlie, se sentaba en su sillón a ver la tele.

Cenamos pescado con acelgas y tomate. Todo buenisimo. (ironia)

_Y bien, chicas, ¿que habeís hecho hoy? empezó Charlie, los tres estábamos callados. Bella y yo nos miramos.

_Nada, yo me he limitado a seguir con mi rutina de: Clases-casa-libros

_Muy original todo. ¿y tu Bella?- me replicó Charlie.

_Ummm yo he ido a trabajar y luego a pasear con Edward.

Charlie soltó un ¿bufido? al oir Edward.

Pero Bella no había acabado _Por cierto, Edward me ha dicho que vayamos este Jueves, que no hay clase a su casa. Sus padres no estarán y...

_Espera, espera, espera, ¿para que? se tensó Charlie.

_Para reunirnos y eso. Me llevo muy bien con su familia, el Doctor Cullen es muy simpático ¿no?

 

_Eja. Bien, admitió Charlie a regañadientes, pero te llevas a tu hermana.

Yo que no había hablado durante la cena protesté ¿¿¡¡QUE!!?? No, no, no, ni de broma, imposible, no me hagas esto, además, han invitado solo a Bella ¿verdad?- dije guiñando un ojo a mi hermana. Rezando para que colaborase.

_No, tu tambien puedes venir. Te vendrá bien, por lo que has escrito en el cuaderno del suelo de tu habitación, digo.

Me puse roja y se me desorbitaron los ojos_ ¿Lo has leído?

Bella asintió ¿que significa?

Pero antes de que pudiese contestar Charlie me acusó

_¿Que has escrito, Meghan? No será del instituto, ¿verdad?

Negué con la cabeza a la vez qu Bella se inventaba una excusa, a buenas horas.

Esa noche me acosté pronto. Tenía algo que no me dejaba concentrarme en otras cosas. Hoy era Martes, mañana sería Miércoles y no quería seguir contando días.

Jueves, hoy es Jueves, genial. Me monté con Bella en su "preciosa" camioneta que sonaba como si alguien se hubiera despatarrado y sonriendo (falsamente) me despedí de Charlie. Resultaba ser que ibamos ha quedarnos en casa de Los Cullen tres dias, hasta el sábado, ya que era fiesta y a Alice no se le había ocurrido otra cosa que montar una fiesta de chicas y de pijamas, genial, con lo que a mi me apetecía...(en realidad Alice no quería que yo fuera, nos odiábamos, eramos muy distintas, pero Bella si queria asique no se hablaba mas¬¬)

Llegamos vivas y sin ningun daño ni percance a la casa, a esa imponente casa. Alice y Rosalie nos esperaban en la puerta con una sonrisa, la de Rosalie falsa, y la de Alice de entusiasta, aunque no se porqué... Entramos. Olía a incienso. Y el salón estaba transformado, ahora parecía una nube de colores pastel: Con almohadas, cojines de plumas, colchones, mantas, sábanas, velitas y todo de color rosa, morado o blanco de tela brillante.

Bella y yo abrimos los ojos a la vez, de par en par, sorprendidas, ¿y quien no? Yo me enpezé a reir mientras Bella regañaba a Alice...

Pedí ir al baño y Alice me indicó mientras Rosalie se sentaba en el sofa, tambien cumbrido por tela brillante.

Creo que me perdí en el camino...Había tantas puertas, pasillos y escaleras que no sabía por donde ir. Hasta que me topé con Carlisle (perfecto)

_Hola. Buenas tardes, Meghan

_Ehh, esto, buenas, estoy esto...¿el baño?

Carlisle asintió _Sígueme, por favor.

Que miedito, despues de lo que había averiguado tendría que comprobarlo, pero como...¿Y si era verdad? ¿y me hacían daño? menos mal que no podía leerme la mente porque si no ya estaba muerta...

_Aqui es. Indicó Carlisle mientras me abría una puerta con una sonrisa bonita.

_Gracias, respondí amablemente... ¿Como no iba a ser buena con aquel hombre? me daba respeto...

Cerré la puerta y me senté en la taza del váter para mirarme mas tarde al espejo...Madre mia, la boca del lobo, y encima tres dias haciendo el paripé... Me sentía rara, confusa, temblaba, tenía frío, pero no porque hiciese frío, en la casa se estaba muy calentito.

Pasó una hora, quizá mas, cuando despues de estar a solas salí y me dirigí al salón, Bella estaba con Edward, discutiendo con Alice sobre cualquier tontería, la puerta que daba al garaje estaba abierta y Rosalie estaba tan tranquila leyendo el periódico en el sofá. Pregunté:

 

_Hola...¿que pasa?

_Nada, que tu hermana es un poco tonta, y tiene muy mal gusto. Habrese visto, ¿a quien no le gustan mis obras maestras? si yo conjunto muy bien a la gente, y además decoro perfecto.- Me respondió Alice.

Arqueé una ceja y pensé, si, con lo primero estoy de acuerdo, Bella es un caso a parte en cuanto al gusto se refiere, pero lo segundo... ¿no se ha pasado? no es la reina...Además su gusto es pésimo, Alice no tiene ni idea de buen gusto, por favor, solo hay que ver como van vestidos los cullen...pobrecitos... si yo fuera uno de ellos ya le habría cantado las cuarenta.

Salí de mis pensamientos cuando oí la voz de Esme, quien llamaba a Edward, Emmett, y Jasper; Se iban de caza. O sea que, solo estaríamos en la casa Bella y yo, Rosalie, Alice, Esme y Carlisle...

Genial. Alice empezó a llenar todo de plumas y ha hacernos la manicura a todas (incluida Esme, algo raro, no?)...Cuando acabó conmigo salí hacia el baño, no soportaría otro momento "cursi". Necesitaba un momento a solas, con mis libros maravillosos.

Me encerré en el baño durante una hora (total nadie lo usaba allí) y cuando me decidí a volver al salón rosa me perdí, si, si, no me preguntéis como, porque no lo se. El caso es, que mientras andaba por los pasillos de aquella casa encontré una mini-terraza con una cortina blanca y un balcon con una barandilla de hierro blanca preciosa. Hacía fresquito y se estaba genial allí, me senté con las piernas por fuera, colgando.....Pasó una hora, quizá dos, no se, nadie me echó de menos y yo tampoco.

Yo estaba tan tranquila, acabando ya mi libro cuando noté algo detrás de mi, alguien se aclaró la garganta raramente y me tocó el hombro, yo me moría de miedo, empecé a temblar, me agarré a la barandilla para levantarme, respiré hondo, cerré los ojos y me dispuse a darme la vuelta y enfrentarme a....¡¡¡Carlisl!!! madre mía, cuando le vi allí plantado con su sonrisa encantadora casi me derrumbo.

_Ehh, esto...hola.- dije temblando con casi apenas voz.

_Hola Meghan, ¿que haces aquí? es peligroso. Ven, vamos a dentro- no dejaba de mirarme, seguramente tenía carra de pánico. Cogió mi libro que se me había caido del susto y lo leyó mientras me agarraba suavemente del brazo y me llevaba con el. Sonrió al ver de que iba el libro (yo tambien, sarcástica, al ver su expresión), me condujo hasta una habitación de columnas y paredes majestuosas en la que había cuadros, muchos libros, y un escritorio en el centro con un sofá a la derecha.

Me sentó en el sofá, cogió una manta, una taza y un termómentro, me miró sonriendo mi cara de miedo y con una sonrisa me dijo:

_Tranquila, no pasa nada, aquí estás bien, relajate.

Me puso el termómetro debajo del brazo y me tapó con una manta mientras me daba chocolate caliente (no se supone que los vampiros no comen??)

_Meghan, tenemos que hablar de algo ¿no crees? me dijo mientras me quitaba el termómetro, se acercaba mas a mi y me quitaba la taza, seguramente hubiera acabado rota por la presió que ejercía sobre ella. Pero era inebitable, sentía ganas de llorar, tenía miedo, sueño y estaba confusa, además las palabras tranquilizadoras de Carlisle no lo eran, ni mucho menos, si no que, por el contrario, me hacían pensar cosas malas y sentirme desprotejida.

 

Ahora Carlisle me hablaba, pero yo intentaba no escuchrle (creo que el se daba cuenta) pero de pronto empecé a sollozar y acabé llorando sin parar, muerta de miedo y de frío me dormí en los brazos de Carlisle quien me consoló y me acunó con una mirada triste hasta que caí rendida. Por fin. No podía ya mas.

Me desperté confusa, desorientada, me incorporé del sofá en el que estaba y del que por poco me caigo. Miré a mi alrededor, ¡aja! ya está, estaba en el despacho de Carlisle, el estaba en su escritorio escribiendo, no se había dado cuenta de que estaba despierta ya...Eran las once de la mañana; no se oía nada, solo mi respirar, seguramente las "chicas" se hubieran ido a algun lado, y Carslie se había quedado conmigo. Después de lo de anoche, no me extraña. Me levanté sin hacer ni un ruidillo, había una columna entre nosotros asíque si tenía suerte no se daría cuenta de mi huida silenciosa. Pero la suerte y yo no somos compatibles, justo cuando estaba andando ya de puntillas cerca de la puerta el suelo de madera crujió y Carlisle levantó lentamente la vista para mirarme. Me observó detenidamente, yo me quedé quieta, respiraba bajito, y los ojos los tenía dilatados, no de miedo.

Carlisle se levantó, yo me encogí un poco a la vez, y en medio segundo estuvo a mi lado. Me cogió y me llevó otra vez al sofá en un minuto. Se agachó frente a mi y me examinó como la noch anterior, yo no dije ni hize nada, me dolía la cabeza:

_Meghan, esto, tienes los ojos hinchados y rojos, la piel pálida y estás helada. ¿como te sientes? me preguntó tocándome la frente, todo esto con una sonrisa bonita.

_Ehh, esto....¿yo? mmmm...creo que estoy bien, debo irme, esto, ¡¡Voy al baño!! si.

Carlisle sonrió como con ironía y al mismo tiempo que intentaba soltarme de sus manos gélidas me levanté e hize tal movimiento que me mareé y me tuvo que volver a tumbar, me colocó una manta y se sentó quedando sus piernas debajo de mi cabeza.

Nos quedamos así hasta que me volví a dormir. Y no se porqué, la verdad es que no tenía sueño, pero se estaba a gustito y Carlisle me acariciaba, los párpados me pesaban y perdí la nocción del tiempo.

Me despertó un ruido abajo...Hablaban varias personas, parece que los chicos ya habían vuelto de cazar. Espera, algo, o alguien, me acariciaba la parte izquierda de la cara, estaba detrás de mi cabeza por lo que no le veía. ¿Que hago? pensé, bien, vale, va, a la de tres me levanto, quien me acariciaba se rió, ¿me había oido pensar o que? agg...Venga, uuuuno, doooos.....yyyy tres! pegué un salto incorporándome para mirar al individuo...Emmett!!!!

_¿que haces aquí?¿ ya has venido? ¡¡Que susto me has dado!!

Sonríe, con cara de pillín. _Si, volvimos anoche, para daros una sorpresa y contar una cosa importante, y tu estabas aquí con Carlisle.

Me sonrojé y cogí la manta del suelo, que se había caido al intentar escabullirme. Me sentó en las fuertes y duras piernas de Emmett que estaba sentado cómodo en el sofá. Me puso la manta y nos quedamos así un buen rato, mirándonos y acariciándonos, y dándonos besitos tontos que me hacían reír.

Al buen rato, escuchamos como las voces que provenían de abajo se escuchaban mas y mas, Emmett y yo nos miramos perplejos, me hize el moño bien, me coloqué el pantalón de mi pijama con mis botas de borreguitos color carne y bajamos haber qué sucedía.

 

En el salón, Bella y Edward estaban frente al cristal, Jasper tamién, pero mas alejado de ellos, miraban por la ventana...Carlisle, Esme, y Rosalie intentaban con Alice algo...Ella estaba sentada en el sofá y los otros tres de pie en frente suyo.

Emmett y yo bajamos tranquilos por la escalera, de la mano, despacio por mi. Al vernos, Carlisle y Esme se miraron y sonrieron, a lo que yo pensé: valeee...

Emmett y yo nos acercamos hacia Carlisle, con la mirada de Jasper (el sieempre tan tieso). Carlisle me midió la fiebre, ya no tenía. Y Emmett le preguntó:

_¿que pasa? ¿a que viene tanto ajetreo?

Yo miré a Carlisle que dijo con voz de pena mirando al suelo y luego a nosotros:_ He recibido una carta de Aro...

Emmett se tensó y me cogió la mano mas fuerte. _¿y que quiere?

_Quiere comprobar una cosa. No sabemos el que, Alice intenta leer el futuro, pero no es capaz, no sabemos porque... Temo que vengan, o que nosotros vayamos, si vienen será peor, pero hay que decidirse pronto, en un mes Aro, Marco y Cayo decidirán si no hemos decidido nosotros.

Emmett asintió, yo al oir ese nombre, Cayo, tuve un presentimiento, hacía tre años que no lo escuchaba, mas...No puede ser, es imposible. Me empezé a encontrar mal, por lo que Emmett me sentó en el sofá.

Por la tarde, Bella y yo volvimos a casa, yo estaba muuuy rara, y Bella no sabía por qué, mejor, sería un error contárselo, primero tenía que estar segura para decidir algo, igual ni si quiera era el...Pero algo en el estómago me decía que si.

Durante la semana siguiente tuve que ir al instituto por la mañana y por la tarde, cuando Bella trabajaba, investigaba...Emmett y yo quedábamos juntos sobre las ocho asíque desde las tres que venía del instituto me daba tiempo de sobra, y en dos días confirmé mi teoría.

Supongo que no me entendeis, ni porqué hago esto ni nada. Vereis. Antes de que Bella viniera a vivir aquí a Forks y yo tambien ¬¬, vivíamos con mamá en Florida, nuestra casa de siempre. Yo jugaba al béisbol por las tardes, y tenía novio, Cayetano, o como todos le llamaban Cayo. El jugaba conmigo, en mi equipo. Yo era muy feliz, Cayo era muy guapo y rico, y sieempre me hacía detalles; Como sabeis a mi me encanta todo lo relacionada con vampiros (como que ahora estoy saliendo con uno, Emmett) pero Cayo decía que estaba obsesionada, todos los que me conocen lo dicen, hasta mi mejor amiga, Emily.

Bien. Un domingo por la mañana Cayo y yo estábamos ensayando para el partido cuando me tocaba tirar a mi, dejé el libro que estaba leyendo, en el banco y de el cayeron unos papeles (yo siempre tengo notas en mis libros) fosforitos en los que tenía escrito cosas. No me acordaba que en la fiesta que hubo hace dos meses me llevé ese libro y un chico intentó ligarme. Pues bien, los papelitos que me delataban cayeron al suelo, Cayo, me ayudó a recogerlos a pesar de mis "no hace falta, gracias" y claro, los leyó, se puso furioso (Cayo es muy celoso) y no me dejó que le explicara que había sido un malentendido, yo al chico le había mandado a la mierda. Pero Cayo no me escuchó y como me estaba enpezando a asustar salí corriendo del campo hasta los vestuarios, para esconderme, no sabía cómo podía reaccionar Cayo. Corrí, pero el me seguía, llegamos a un pasillo en el que había vitrinas con bates de béisbol sagrados por así decirlo. Cayo me puso contra la pared mientras los dos gritábamos, yo intentando explicarle su error, pero el no me escuchaba, me gritaba "que te calles" y como yo no me cayaba, rompió una vitrina y cogió un bate, yo intenté huir, pero me dio con el bate en todo el brazo, y al verme enbadurnada de sangre que salí y salía de mi brazo salió corriendo, yo llorando, pedía ayuda, pero pasaron los minutos y cada vez me sentía peor, intenté andar, pero ni sentía el brazo ni el hombro, y ya había una cantidad de sangre considerable.

 

Cuando todo parecía perdido oí la voz de mi madre y la de un hombre, el entrenador, y...un médico, gracias a Dios... Al verlos grité para que me vieran, pero no pude explicarles nada, estaban horrorizados y yo me sentía cansada, los oídos estaban taponados y me dormí con unas voces suplicando que dijera algo y un dolor penetrante...

Pero eso no acaba aquí. Mi padre biológico es policía, Charlie. Mamá le llamó y mientras yo estaba en el hospital despues de rehabilitación y de una operación, Cayo estaba siendo juzgado, mi padre estaba furiosisimo con el y como no le pudieron meter en la cárcel por ser menor mi padre un dia que vino ha verme se descontroló (algo raro en el) y junto con sus hombres le tiraron en un bosque lejos.

Yo me sentía muy mal pero era lo mejor para recuperarme, mamá rompió con Charlie por aquello cuando vino la madre de Cayo llorando horrorizada porque su hijo había desaparecido.

A Cayo le encontraron los Vulturis, que son como los reyes de los vampiros, le combirtieron y sucedió al trono a el hermano de Aro, que había muerto y Cayo se parecía mucho a el.

Esto lo se porque hace un año y medio Cayo me llamó para contármelo. Ah!! y una cosa...el chico que me había intentado ligar en aquella fiesta era el mejor amigo de Cayo, y cuando se enteró de quien había sido, le mató.

Yo lloré mucho cuando pasó eso, pobrecillo, se llamaba Dan. Pero el hermano de Cayo, Justin, me consoló y pasó muchas tardes en las que yo estaba inválida conmigo y con Bella. El era un amor, no se merecía el dolor que Cayo le había hecho "muriéndose" y esque no podía contar que Cayo era vampiro ni donde estaba...Asíque la noticia oficial era que Cayo había muerto.

Algo que hizo mucha mella en todos los del pueblo. Así todos los 29 de Marzo acompaño a Justin y a la familia de Cayo al velatorio que hay en su honor, en una tumba que está vacía...

Tenía que hacer algo, y Bella lo sabía. Que Cayo y yo nos viéramos o que el supiera de mi era malo, hasta el punto de que podía correr sangre. Bella tomó la decisión de contar esto a Carlisle, mi pasado, mis normas, yo lo cuento....Agggg que mal!!! Yo no quería pero Bella llamó a Edward, quien me colgó a sus hombros y me arrastró hasta el despacho de Carlisle y cerró la puerta sin hacer ruido. Yo me giré y sonreí

_Pasa, Meghan, siéntate. Querías contarme algo ¿verdad?

Le miré atónita. ¿Como sabía eso? _Esto...bueno, en realidad quería Bella que te lo contara...yo no, es una tontería, te aburrirá.- Me levanté a toda prisa y cuando estaba a punto de alcanzar la puerta Carlisle dijo: Meghan Swan, siéntate, por favor.

Yo hice caso, a regañadientes que el, por supuesto, escuchó. Me resigné y le conté la historia. Seguro que le fascinó o eso o es que había visto a Bella desnuda. ¡Ajá! Carlisle tenía cara de pánico, me miró atónito. Y despues de un tiempo mirándonos los dos dijo:

 

_Adelante, pasad.

Yo me quedé muerta y pensé ¿¿como??...Edward y Bella entraron y se sentaron, los dos, en la silla de al lado. Bella me miró y Edward habló con Carlisle.

_¿Que le has dicho? no lo habrás exagerado ni mentido ¿no?

_Oh, Bells, ¿por quien me tomas?

_No me arriesgaré a contestar.

¬¬ saqué la lengua a Bella y ella me la empujó para dentro haciendo que sonara como un pedo.

Carlisle y Edward nos miraron, Edward se rió y Carlisle ya parecía mas calmado, tampoco es para tanto. Es Cayo...Y Cayo es...mucho cuerpo para un cerebro tan diminuto.

_Carlisle ha tomado una decisión- dijo Edward en un sonido apenas audible.

Yo le miré confundida _¿que has pensado?

_Iremos, en un mes y medio, a Volterra para hablar con ellos. No es buena idea esa, pero es lo único que se me ocurre para no hacer de esto un baño de sangre.

Yo arrugué la nariz y negué _si vamos a Voleta o como sea, no saldremos vivos, Cayo es muy imbécil, pero no es tonto, no se le escapa nadie.

_No pasa nada, ellos son tres, nosotros siete.

Les miré cuando entre LOS TRES se pusieron a trazar un plan. Nadie contaba con mi opinión, era invisible, por lo que cogí mi abrigo y salí corriendo de la casa. Agg, odiaba que hicieran eso. Cuando vinieran a pedirme perdón les mandaré a la mierda. Así.

Lo que yo decía. Meghan siempre tiene razón, pero todo el mundo la ignora ¬¬

A las tres semanas sonó el timbre, Bella-Edward, Carlisle y Esme entraron, necesitaban información que solo yo sabía. Pero solo me querian para eso, por interés. Así que me negué rotundamente. No, no y no. Si no me metían en el asunto para todo entonces para nada.

Por la noche cenamos Bella y yo con Charlie, y durante la cena, en la ducha y en la habitación de Bella intenté sonsacarle algo sobre el plan supersecreto de los Cullen, y al final lo conseguí, con mi labia y la torpeza de Bella logré saber qué narices tramaban.

Me fui a mi habitación. Resulta que los Cullen pensaban ir a Volterra a hablar ( o a algo mas) con los Vulturis. Ajá, por eso no querían que me metiera en el asunto. Pero yo soy mucho mas lista, y planeé un plan personal que me llevó toda la noche:

Haría la maleta y compraría un billete de avión en el mismo que el de los Cullen, los seguiría sin que lo supieran ( teniendo muuucho cuidado ), luego, cuando llegaran, se instalarían en un hotel, yo no quiero correr el peligro de que me vean ( o que me sientan ), y desde ahí pues....haré las cosas según me surjan, lo mas importante es hablar con Cayo y convencerle. Espero que sin que los Vulturis se enteren y los Cullen no me vean...Dificil, puede que si, pero no imposible. Como yo suelo decir " Los imposibles tambien existen"

Me desperté super pronto, todavía era de noche, helaba y Charlie dormía. Bella se había quedado a dormir en casa de los Cullen. Pero yo sabía a que hora salía su vuelo, a las siete de la mañana. Eran las cuatro. Cogí mi equipaje, una manzana y salí. Le había dado la escusa a Charlie de que iba a ver a Lilly a California, mi mejor amiga.

Fui andando hasta el aeropuerto, está lejos vale.Pero Forks es un pueblo pequeño, tampoco tardé tanto.

Cuando llegué facturé mis maletas t consulté, con el billete en la mano, el panel de vuelos... Ajá!! El nuestro salía justo a las siete y veinte. Quedaban dos horas...Ag que aburrimiento.

 

Decidí subir a una especie de puente que había en la planta de arriba, me situé en una zona en la que vería a los Cullen llegar, facturar y evitar que me vieran. Yo llevaba unos vaqueros rosas con una sudadera holgada en la que ponía mi nombre de color beige, unas converse con chapas de todas las maneras diferentes y una cazadora verde militar nuevecita con botones marrones y una coleta de caballo con dos diademas finitas negras.

Si, lo se. Iba preciosa. De repente. Cuando mi espera desistía, apareció una familia apuesta, con equipaje carisimo de ultimo modelo que sobresalían al pasar. Si, eran ellos, como para no verlos!!! Vi que facturaban y que iban al panel de vuelos por lo que les seguí por la segunda planta agachada.

A las seis se sentaron en una cafetería por lo que aproveché para ir al baño que había enfrente. Toda una jungla este, había putas, niños, madres con bebés y carritos, gordos, borrachos... Que pasa, que este era el sitio donde todo el mundo se escondía, o que?? Agg, que asco. Pero con suerte y con abilidad logré entrar a un váter, mear, ir a un espejo, retocarme y salir sin pisar lo que fuera que fuera aquel líquido del suelo...

Cuando salí los Cullen estaban sentados, hablando. Por lo que me senté en un banco de piedra enfrente, al otro lado de su vista. Cogí un periódico y empezé a mirarlo sin prestarle mucha atención.

A las siete me encaminé hasta el avión que nos correspondía. Tenía que entrar antes que ellos para que no me vieran. Y así fue. Entré a y cuarto al avión, y sobre y veinte llegaron, puntuales, y se sentaron en los asientos de alante, por lo que ellos no me verían pero yo a ellos divinamente. Me puse el cinturón, desconecté el móvil. 0 llamadas.

Y en unos minutillos despegó el avión, hasta Italia...

Que agobio de vuelo por dios. Viajar asi es estresante, espero que no me salgan granos, puaj.

Iba refunfuñando por el aeropuerto de Italia mientras seguía a Los Cullen...Ahora habría que cojer un autobús para llevarnos al hotel, pero eso era muy arriesgado ( y yo muy tonta) por lo que ellos se montaron en el autobús y yo seguí andando, por las calles de Volterra, hacía calor, pero al mismo tiempo una brisa agradable que te erizaba el pelo de la nuca. Llegué sudorosa y congestionada al hotel (yo NUNCA corro) antes que los Cullen, si es que soy la mejor. Deberían clonarme. Fui hasta la recepción, donde una chica me dio una llave, la de mi habitación, subí por el ascensor hasta la quinta planta de ocho que tenía el hotel. Me senté en la cama y esperé a que se oyera un ruido en la otra habitación, lo que significaría que los Cullen habían llegado.

Mientras ( ellos eran unos lentos) me puse a ordenar mi ropa y a leer los folletos y las guías que había en la mesilla. Genial. Mañana iría a ver a Cayo por lo que podría dedicar toda la tarde a visitar Volterra y así conocerla mejor, porque si no, fijo que me perdía de camino.

Y de repente, mientras leía un folleto sobre librerías en la ciudad, se oyeron ruidos y gritos desgarradores de felicidad, que irreal era todo. Seguro que había sido Emmett, Carlisle hubiera sonreido, Alice le habría reñido y Jasper la hubiera besado.

Bella y Edward se instalaron en otra habitación (me lo imaginaba) para estar solos. Ahora me daba igual lo que Los Cullen hicieran (quien lo diría con mi oreja pegada a la pared)...Me duché y me cambié de ropa, cogí un bolso donde metí los folletos, el móvil y mi monedero con dinero, y unas gafas de sol para pasar desapercibida, que nunca vienen mal cuando se hace lo que yo.

 

Me senté en una cafetería, después de una hora y media caminando me merecía un descanso, pedí un helado de coco con plátano al sonriente camarero que se me acercó a tomar nota.

Bien. Todo iba genial. Había visitado algunos monumentos y piedras antiguas "valiosas", ahora me dirigiría a la plaza central, en la que, según un folleto, había un castillo enoooorme y deshabitado (si, si, deshabitado,¿eso quien se lo cree?).

Las ocho de la tarde. El atardecer en mi cabeza, un montón de gente caminando a mi alrededor y yo plasmada en mitad de la calle, atónita, mirando el inponente castillo de los vulturis...

Solo pude decir "Vaya" cuando un hombre me empujó mientras caminaba a prisa.

¿Entro? no, no, es mejor que mañana todo siga el plan trazado.

Pero me moría de curiosidad. No podía hacer nada. Me di la vuelta y caminé de vuelta al hotel; El cielo era ahora de un anaranjado brillante precioso. Revisé mi móvil, tenís dos llamadas de Charlie y cuatro de ¿BELLA? vaya...después de cenar la llamaría decidí mientras entraba por la recepción del hotel, precavida y agachándome, por si acaso.

Me parecía muy sospechoso no haber sabido nada de Los Cullen en toda la tarde, ni una llamada, ni una aparición de la que correr a esconderme detrás de alguna columna...Raro ¿verdad?

Ajá. Ahora ya lo sabía, en la cafetería del hotel, había varias mesas ocupadas, pero una de ellas resaltaba, en ella estaba sentada una familia, todos guapos, altos, perfectos y sonrientes, conversaban con el que era Carlisle. Se notaba desde mi distancia (escondida detrás de las escaleras de afuera) lo ricos y lo bien que olían. Agg y yo con mi super ropa de un centro comercial común. Que asco.

Subí a la habitación para relajarme y bajar, a las diez, a cenar al restaurante del hotel. Estaba tranquila, porque sabía que como ellos no comían no bajarían. Menos mal.

Bajé a cenar con una falda corta de color gris vaquero, un top negro sin mangas, leggins en las piernas hasta las rodillas, manoletinas rosas a juego con la chaqueta rosa y blanca holgada y grande que llevaba en la mano.

Me senté en una mesa al lado de una columna fuera de la vista de la puerta. Por si acaso. Tardé en decidirme, no sabía que comer, pero al final elegí caldo de pollo, y merluza con dos salsas... No tomé postre, ni nada mas, ya que no quería engordar y no me apetecía.

Me sentía rara desde que había bajado.

Subí a mi habitación y abrí la ventana, sentándome en el alféizar con un libro y la chaqueta puesta.

Estuve allí, que se yo, ¿hasta las dos? de la madrugada. Me puse un pijama y me dormí enseguida, no me hizo falta ni encender la televisión.

A la mañana siguiente, me desperté tarde, como siempre, a las diez menos cuarto, el desayuno en el hotel terminaba a las diez y cuarto, debía darme prisa: salté de la cama y trté hasta el baño, donde me vestí rápida y en vez de ducharme me mojé el cuello y los brazos. Cogí mi móvil junto con una nota que le había quitado "sin querer" a Carlisle en Forks.

 

Cuando bajé a desayunar no había casi nadie, normal. Desayuné volando, casi como lo que dura un suspiro, cogí una pieza de fruta de la bandeja cuando salía del comedor.

Me dirijí corriendo al castillo con el que me había quedado embobada la tarde anterior. Los Cullen ya deberían de haber salido, recemos para que no hubiesen entrado todavía, porque sino, haber cómo narices entraba yo...

Cuando llegué a la plaza no había casi gente, pero si un viento frío y leve, y los Cullen. Bien!! Todavía no habían entrado, estaban enfrente de la puerta por lo que tendría que rodear el castillo para ver si podía entrar de otra manera.

Nada, en la pared derecha del castillo enoorme, no había nada, unas pintadas grafiteras y unas ventanas altas de vidriera negra como un cuervo. Asíque seguí caminando, prudentemente, hasta que llegué a la pared de atrás, había una gran puerta, no tan grande como la principal pero bastaba. Llegué hasta ella en un segundo. Me puse frente a ella y tiré de lo que parecía una palanca con cadenas de hierro que se unían a la puerta mediante arandelas de acero inoxidable... Quien había hecho esto era un grandullón, como Emmett. Tiré con todas mis fuerzas, incluso apoyé los pies en la puerta como en los dibujos, pero no se habría, ni siquiera se había movido!, descansé un momento, seguro que Los Cullen ya habían entrado y yo estaba a punto de morir de lo rápido que me latía el corazón, parecía que se me iba a salir del pecho.

Probé otra vez, la última. Tiré, esta vez de la puerta y la palanca a la vez. Las arandelas se movieron esta vez, yo me alegré y seguí tirando con mas entusiasmo, cerré los ojos para concentrarme... Cuando los abrí vi la puerta debajo de mi, jesus, ¿había crecido tanto haciendo fuerza sobre natural para mi? No, que va, ni mucho menos. Edward (EDWARD!!!!!!!!) me sujetaba por la cintura alzándome para que parase. Cuando lo hice, el me bajó sin soltarme aún.

_¿Se puede saber que haces aquí?

_Ya...¡¡¡Sorpresa!!! :)

Sonrió de esa manera queme hacía encogerme, por muy humano que pareciese seguía siendo un vampiro.

Vamos. Me agarró de la muñeca y me arrastró con el

_¿A donde? ¿vamos a entrar? dije feliz.

El volvió a sonreir _ No, por supuesto que no. Nos vamos al hotel, Carlisle, Emmett, Jasper y Alice ya habrán entrado. Esme, Rosalie y Bella estarán visitando la ciudad, los esperaremos en el hotel, así estarás segura.

_¡¡¡¡¡¿¿¿Queeeeee???!!!!! yo no quiero ir al hotel, no quiero estar segura, yo necesito entrar al castillo. Es a vida o muerte.

_Si, si entras si que será a vida o muerte. Anda vamos.

Puuuufff. Edward me arrastró con el por las calles de Volterra que se iban llenando poco a poco de gente, y el sol ya estaba alto en el cielo azul resplandeciente.

Estuve toooodo el dia en un sofá de recepción al lado de Edward, en el hotel. Estuvimos hablando, y entre muchas cosas que le dije le insistí para que me dejara irme pero nada, era impasible, como un yeso...Había momentos en los que cerraba los ojos, se erguía y se quedaba muy quieto, daba miedo...

El resto de los Cullen (Jasper, Emmett, Carlisle y Alice) vinieron justo después de yo acabar de comer (claro, como Edward no come) y se quedaron muertos (mas de lo que están) cuando me vieron. Emmett miró hacia otro lado cuando nuestras miradas se encontraron, habíamos roto cuando Carlisle y todos habían decidido dejarme fuera del plan (pero yo me había incluído), Carlisle sonrió levemente, estaba raro ¿que habría pasado en el castillo?, Alice se sentó a mi lado, seguida de Jasper, no me dejaban de mirar fijamente, solo Alice me sonreía.

 

_¿y bien? ¿que ha sucedido? dijo Edward cuando todos nos acomodamos en una silla, en la cafetería del hotel.

Carlisle miró hacia Alice y luego a mi, fijamente. Palidecí, que miedo...Si yo ni siquiera había estado presente.

_Cayo, Aro y Marco han sido muy estrictos, demasiado. Hemos hablado sin rumbo fijo, merodeando, como es Aro si no consigue lo que quiere...

Alice me miró y bajó la vista... Estaba empezando a asustarme...

_Ya, muy bien, pero, ¿que mierdas quiere? dije yo enfadada. No sportaba a los Vulturis, aunque no los conociera, sabía que si Cayo estaba con ellos por algo sería, nada bueno.

Carlisle me contó lo que les habían dicho (seguro que idea de Cayo) :

_Meghan, esto...ellos quieren verte, a ti. Necesitan verte, no se lo que traman, nada bueno, eso seguro.

Pero tranquila... me dijo cuando vio mi expresión, Emmett estaba a mi lado, me miaba, no paró e hacerlo en todo momento, seguro que si me desmayaba el me cogería.

Carlisle continuó cuando le miré y asentí muy seria _Pero tranquila, no dejaremos que te hagan daño, no permitiré que vayas, si vas no creo que puedas salir.

_¿¿Que?? ¿por que no? si es lo que quieren lo haré, solo me quieren a mi, y estoy aquí, Cayo no me da miedo, es un inútil. Vosotros no debéis molestaros tanto por mi. No pintáis nada, ya aquí.

Carlisle y todos sonrieron, yo me estremecí. ¿Acaso era gracioso?

_No, claro que no vas a ir. No lo permitiré.

_Ya, pero es mi vida y yo decido qué hacer.

_No, Meghan, no te dejaremos. No puedes dejarles ganar, no puedes acabar de esa manera, me dijo Alice.

Me percaté de que Edward no había dicho nada. De repente Edward miró a Alice, esta estaba teniendo una premonición, todos estaban mirándola, de repente, así como así, perdí protagonismo, Carlisle cogió una servilleta y un bolígrafo de Emmett y se lo dio a Alice, quien comenzó a escribir.

No vi bien qué ponía en el papel, ya que salí de allí como un fantasma, nadie se percató de mi. Estaba pálida, seguro, algo raro en mi. Me sentía rara. Mientras subía a mi habitación vi en la pared un papel informativo en el que ponía que esta noche habría una fiesta en el jardín trasero del hotel.

¡¡Genial!! justo lo que necesitaba para olvidar mis problemas.

Me bañé, en silencio, me puse un vestido de color negro, de palabra de honor, con volantes a partir de las caderas. Cogí unos tacones del mismo color, no muy altos, un bolso de mano rojo, donde metí el móvil, pañuelos y un bote con un líquido, para los babosos y sobones. En el pelo me hice un recogido con una pinza atrás dejando mechones sueltos, y bajé.

Los Cullen no estaban , o no habían llegado todavía, para mi sorpresa.

Me dirijí a la barra, donde un chico joven y guapo servía cosas. Le pedí una granadina, mezclada con un líquido azul, no tiene alcohol.

Me giré y contemplé lo que antes había sido una cafertería: había mesas altas plateadas por todo el sitio, luces de todos los colores en el techo, con una bola que giraba y alumbraba lunares blancos; había gente, mas de la que yo pensé que habría, como viniera mas, me tendría que ir, o si no moriria de agobiamiento. También había sillones de terciopelo, tres para ser exactos, uno verde, cerca de mi y de la barra, otro azul, al otro lado de la barra, cerca de los baños, y uno rojo, muy bonito, en la otra punta, cerca de la puerta. Decidí sentarme ahi, era el que mejor me venía ahora.

 

Mientras veía una pelea de dos chicos jovenes, por la puerta entraron ellos, Los Cullen, tan perfectos como siempre, tanto, que daba ganas de vomitar. Me giré la cara para que no me vieran, inultimente, Alice, Esme y Carlisle mas tarde, se acercaron a mi, yo miré al suelo e intenté escabullirme, pero me sentaron de un empujón suave en el sofá y me rodearon, que miedo, estaba a punto de gritar, no me encontraba bien allí, aunque sus caras eran dulces y sonrientes.

Carlisle se acercó a mi, casi me tocaba. Alice al otro lado, y Esme al lado de Carlisle, ya no me rodeaban, menos mal, porque iba a empezar a llorar, y seguro que Carlisle lo había sabido.

_Meghan, dijo mirándome, pero al ver que yo intentaba ignorarle me cogió de la barbilla para que le mirara. Mis ojos relucían, y no precisamente de emoción.

_Solo queremos hablar contigo, me dijo Alice en tono tranquilizador mientras me acariciaba la mano, la cual solté rápidamente.

Carlisle prosiguió: _Meghan, solo hemos venido a advertirte, que, si quieres vivir, y que todo vaya bien para todos ni se te ocurra entregarte a los Vulturis, es lo peor que podrías hacer para calmar todo.

_¿Ah si? no me diga, ¿y usted porque lo sabe? ¿por experiencia o es que ha echo un master?

Todos me miraron atónitos, iba a llorar, no quería que me vieran, así que cuando menos lo esperaron salí corriendo al baño. Me encerré en un váter y comencé a llorar desconsolada.

Pasaron minutos, quizá horas, no lo se, cuando alguien tocó la puerta donde yo lloraba.

_¿Quien es? dije sorviéndome los mocos y apartando mis lágrimas de la cara.

_Soy yo, respondió una voz masculina que yo conocía demasiado bien. Era Emmett. Correo temporal gratis

_Abreme, Meghan, tranquila, no pasa nada. Me dijo.

Yo dudé un momento, pero luego le abrí y me senté en la taza del váter, el se puso de rodillas, estaba muy guapo, y me levantó la cara sujetándomela por la barbilla, luego me la limpió con papel. Y al acabar me sonrió, me levantó en brazos, se sentó el conmigo en sus rodillas y cerró la puerta con los pies, quedándonos a solas, tranquilos.

Debí dormirme, seguro. Normal, estaba cansada, y todo lo que había pasado hoy en mi vida había sido la gota que colma el vaso. Emmett lo sabía, me conocía demasiado bien.

Emmett debió de llevarme a la habitación cuando me quedé dormida de tanto llorar. Me desperté y ¡Que raro! no había nadie en la habitación. Pero no era el momento de andar con contemplaciones, eran las siete de la mañana, todavía de noche, me vestí: me puse una camiseta larga en la que ponía PARIS separadas en sílabas, unos pantalones cortos rosas, seguro que tendría que correr, y unas converse rosas.

Me miré al espejo por ultima vez, o eso creía, suspiré, estaba decidida, ya no había vuelta a atras.

Bajé a desayunar, pero no tenía hambre, vi en un carrito de comida con cubiertos una especie de cuchillo de plata, me lo guardé en un bolsillo sin que nadie me viera y salí del hotel hacia mi muerte, o mi castigo, segun se vea.

 

Caminaba deprisa por las calles de Volterra, las farolas estaban apagadas, el cielo mas o menos nublado, hacía viento y era un poco de noche todavía, pronto saldría el sol y los Cullen se darían cuenta de que no estoy en mi habitación.

La gente me miraba al pasar, la poca que había, claro, con la ropa que llevaba y la cara mía...

Llegué al castillo, me paré frente a el en seco y respiré, me temblaba todo el cuerpo. Pero no había vuelta atras lo hecho echo está.

Suspiré por ultima vez y agarré la gran puerta abriéndola y pasando dentro, estaba oscuro, solo había antorchas que me iluminaban, pero había leido tanto de este lugar en mis libros, que yo sabía donde tenía que ir. Esperaba no perderme, o que me pasara algo...

Bajé escaleras, giré pasadizos y atravesé puertas, hasta que llegué a una salita iluminada (por fin, me estaba cansando de tanta oscuridad) allí había asientos de tercipelo, carísimos, mesas de cristal y un escritorio caoba, ocupado por una señorita que tecleaba en un ordenador y hablaba por un auricular, la mesa estaba llena de papeles. Qué raro todo. Me acerqué a ella.

_Hola, esto...quería ver a Cayo, Cayetano.

La chica me miró sorprendida, colgó el teléfono y buscó en la agenda.

_Vale, muy bien, dijo extrañada, ¿tu nombre es?

_No, no, no yo no tengo cita.

_Ah, entonces ¿quieres una?

_Mmm...esque es importante...Necesito verle, soy...amiga de Carlisle Cullen.

La mujer cogió el auricular temblando a la vez que me mandaba que me sentara en un sofá.

A la media hora (que lentitud) aparecieron dos chicos (o vampiros). Félix y Demetri. El primero era alto, fuerte y daba mas miedo que nada. El segundo era mas bien normalito, pelo rubio tirando a marrón y sonrisa malévola. Se acercaron a mi.

_¿Meghan?

Asentí.

_Ven con nosotros dijo Demetri mientras se colocaban cada uno a un lado.

Caminamos por un estrecho pasillo hasta que llegamos a una puerta, allí Félix me cogió en brazos y me soltó en medio de una sala vacía, en la que había, en frente, tres sillones reales, en los que ponía M, A, y C respectivamente.

_Espera aquí me ordenó Demetri, quien desapareció. Féliz cerró los ojos y se apoyó en la pared, no dormía, claro que no, solo me vigilaba, a su manera.

De repente se oyó un estruendo y un vampiro alto, guapo, rubio, con la melena hasta los hombros, apareció.

Se me escapó un susurro cuando avancé y nos encontramos.

_Cayo...dije tocándole la cara levemente, ¡Cuanto has cambiado! dije respirando agitadamente.

_Supongo que, gracias, Meghan, tu no has cambiado nada, estás igual de guapa y rara que siempre. ¿que quieres?

Arqueé una ceja. _¿como, que qué quiero? pues nada, no se, Carlisle me dijo que me queríais para algo ¿no?

Felix abrió los ojos de golpe y a Cayo casi se le desorbitan los ojos.

_Has venido a cumplir tu castigo, muy bien, así me gusta.

_Espera, no quiero que les hagas daño. Yo pagaré por todos. Dejadlos en paz.

Cayo asintió. _Muy bien, como quieras, muy noble por tu parte.

De repente, salieron de la oscuridad Marco y Aro, los dos vampiros reales que faltaban se sentaron junto a Cayo en sus respectivos sitios y me observaron.

 

Cayó le ordenó algo a Felix en italiano. Este se acercó a mi, temblaba, mucho, me puso de rodillas, en las escaleras en las que se alzaban los tronos.

Los vulturis sonreían mientras Felix se apartaba.

_Hay que darse prisa. Dijo Cayo.

Yo no sabía que pasaba. Pero quería que todo acabara pronto, que la agonía y el dolor desaparecieran cuanto antes.

Cerré los ojos y recé ( a mi manera) cuando Cayo se abalanzaba sobre mi. Pero no sentí nada, nada, estaba intacta, algo raro, se suponía que la muerte duele mas ¿no?

Abrí los ojos, curiosa, cuando escuché ¿un gruñido? Si, a mi alrededor había ventanas de cristal rotas, lobos peleando con vampiros y mas abajo, los Cullen peleando también contra vampiros... El mundo se había vuelto loco ¿o que?

Me levanté rápido cuando me di cuenta de que no eran lobos normales, eran licántropos, Jacob y su manada, para concretar. Salí corriendo por la puerta, antes de que nadie se diera cuenta de mi presencia. Vi a Cayo en el tejado detrás de alguien a quien no conseguí identificar, da igual fuera quien fuera no se lo merecía.

Subí por una cuerda al tejado, allí, vi a Cayo en una esquina de la gran superficie, luchar, peligrosamente, contra Emmett. Las lágrimas salieron de mis ojos, empuñe el cuchillo de plata que había cogido horas antes en el hotel y avancé despacio sin hacer ruido detrás de Cayo, cuando Emmett me vio tube que señalarle que disimulara, casi se muere, algo imposible.

Ahora estaba cerca de Cayo, y Emmett a punto de caer al suelo. No podía permitirlo, levanté el puñal y se lo clavé a Cayo en la espalda, por mucho que me doliera. Cayo se giró y chilló, fue un grito desgarrador, Emmett debió de pensar que era su fin porque se marchó corriendo, a una velocidad supersónica. Cayo cayó al suelo intentando arrancarse el puñal ¿le costaba respirar? ¡Imposible!, me quedé mirándole cuando, no se como, Cayo se arrancó el puñal, lo lanzó lejos y se levantó, yo salí corriendo, haciendo piruetas salí del tejado por la cuerda.

Pero al llegar abajo Cayo ya me estaba esperando, en una carrera a muerte, por sobrevivir, salí corriendo, tenía que salir del castillo antes que Cayo para ponerme al sol, para que no pudiera tocarme y así, evitar una catástrofe, ya que si no, mi muerte sería la mas dolorosa y terrible, lo veía en los ojos de Cayo, daban miedo. El que yo tenía en el cuerpo.

Llegó un momento en el que no tenía mas fuerzas, respiraba con dificultad y no había nadie. Estábamos Cayo y yo en la plaza, fuera del castillo. Cayo me estaba matando y destrozando poco a poco. Lo sentía. Nadie mi iba a ayudar. Tenía la pierna izquierda dolorida, estaba coja, tenía sangra por todo el cuerpo, tenía cinco brechas en mi frente, dos costillas rotas y un agujero en la espalda (Cayo me había clavado el cuchillo)...Ahora parecía que había parado, jadeaba y lloraba mucho, nadie puede imaginar cuánto me dolía aquello. Pero no, de pronto sentí en la pierna, mientras caminaba hasta la fuente donde dabe el sol, un dolor penetrante en la pierna que me hizo soltar un alarido de dolor. Cayo me había pisado la pierna mala, salía sangre y no la podía mover, la miré horrorizada mientras me sentaba a unos pocos metros de la fuente, Cayo se arrodilló junto a mi mientras sonreía, yo sudaba lloraba y jadeaba, los dolores no cesaban, al contrario, pero tenía que evitarlos, aunque fuera solo un segundo.

 

_Meghan, Meghan, Meghan, que voy ha hacer contigo, estás horrible, con el buen día que hace.- Me dijo en tono de burla.

Yo no dije nada. ¿para que decir algo? si me iba a matar igual. Mejor no enfadarle.

De repente, cuando me fue a morder y acabar con esto de una vez oí la voz mas gloriosa del mundo, Emmett venía corriendo hacia nosotros. Cuando me libré de Cayo (Emmett le lanzó lejos) me intenté mover gateando hasta la fuente, pero, antes de llegar hasta ella, cuando casi la tocaba Cayo me levantó unos metros y furiosísimo me lanzó contra ella, haciendo que mi cara y mi cuerpo (si esque todavía se le puede llamar así) se estamparon contra la fuente y contra el suelo, haciendo que se me abriera un boquete en la cabeza, y de el salía mucha sangre, empece a llorar mas, con las pocas lágrimas que me quedaban...Estaba histérica, ya no quería seguir allí, y mas así, contemplándome a mi en ese estado y mi alrededor.

Cuando recuperé la conciencia la cabeza me ardía de dolor, y algo frío que yo no veía por el momento, me molestaba, intenté deshacerme de ello pero no pude. Era Carlisle, me estaba intentando curar la herida mas profunda y peligrosa allí, en aquellas condiciones tan pobres.

Me levantó cuando me vio despiera y me intentó calmar, ya que lo primero que hice fue intentar hablar, pero quería decir tantas cosas que se agalopaban en mi boca y no me salían las palabras, sino frases sin sentido. Carlisle me cayó y me dijo:

_Meghan, Meghan, sssshhh, tranquila, todo está bien.

_Eh, esto...no..pero...increible...y....Cayo...

Carlisle me tapó la boca con las manos, mientras, con ayuda de Esme (ni la había visto) me hacía una cura en la cabeza, me senté en el suelo para ello, con la ayuda de ambos. La cabeza me pesaba, me dolía y me sangraba demasiado, quería morirme. Y para no ver lo que Carlisle hacía miré hacia otro lado, solo había cadáveres, pocos, de vampiros, y allá a lo lejos, se veía a Emmett pelear, todavía, con Cayo. Al verles yo abrí los ojos y rezé para que no le pasara nada.

Esme vio mi cara de preocupación y me acarició la mejilla derecha:

_No pasa nada, Emmett es muy fuerte, seguro que está bien.

_Ya, puede ser, pero Cayo es poderoso y ahora está enfadado. Un mal movimiento y adiós.

_Sssshhh, tranquila intervino Carlisle, colocándose delante mio, y así, a la vez, impidiéndome ver a Cayo y Emmett.

Observé, también, cuando Carlisle me vendaba la cabeza, o eso creo, a Alice y Jasper al otro lado del castillo, ¿que estaban haciendo? Que raro.

Pero no pude averiguarlo, Carlisle me cogió en brazos, me tumbó contra su pecho duro y fuerte y nos marchamos de allí a toda velocidad; A pesar de mis insistencias, porque yo no quería irme, quería saber qué le podía pasar a Emmett y estar cerca de el. Pero Carlisle dijo que imposible, que tenía que descansar y estar tranquila, y además el tenía que acabar de curarme, cuanto antes mejor, las heridas del resto del cuerpo, había mas.

Pasó una hora, puede que dos, no se. Cuando se oyó la puerta de al lado, yo estaba en mi habitación (lo había querido así) tumbada en la cama, con Carlisle terminando de coserme y curarme. Había estado dormida, por aburrimiento y para no sentir el dolor más. Pero la puerta me había despertado. Carlisle me dijo que todo abría acabado ya y habían vuelto. Esperaba que todos. Por favor.

 

Cuando terminó limpió y guardó todo y me ayudó a incorporarme, estaba harta de estar tumbada. Tenía miedo, e incertidubumbre. Carlisle lo notó en mi.

_¿Que pasa, Meghan? me dijo mientras se sentaba a mi lado en la cama.

_¿Eh? - la pregunta me había sorprendido.

El me miró y sonrió levemente. Aquello me puso nerviosa y le conté.

_Nada, esque, quiero, deseo, que Emmett esté bien. Y ¿que pasará ahora? no se que pensar.

_Entiendo -me dijo Carlisle mientras nos mirábamos mutuamente. Me acarició, sus dedos fríos me hicieron estremecerme pero una caricia nunca venía mal, y lo agradecí.

_Verás, Meghan, yo también deseo que todos estén bien, seguro que lo están. Tranquila, ahora iremos, o vendrán a vernos, no me voy a mover de tu lado, es peligroso que te quedes sola. Respecto a lo que va a pasar ahora, yo tampoco lo se. Nos quedaremos un día mas en Volterra. Por si acaso, Bella y Edward se fueron hoy a Forks. Y luego regresaremos.

Asentí, pensando. Luego le sonreí y me abracé, tenía frío, apoyé la cabeza cerca del costado de Carlisle, en la almohada. No quería dormirme, por si me perdía algo, solo me quedé ahi acurrucada tranquila, como debería haber estado.

Aquel silencio sepulcral entre Carlisle y yo se rompió debido a unos golpecitos en la puerta. Carlisle me dijo que no me moviera, y el se levantó elegantemente y fue a ver quien era.

La puerta se abrió y entró una persona, un chico, fuerte, apuesto, manchado de sangre, que jadeaba pero sonreía.

_¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Emmett!!!!!!!! chillé yo, espectante, al ver sus ojos color ámbar buscarme con la mirada.

_Eeeeeeyyyy dijo el a la vez que venía a mi encuentro.

Nos abrazamos, dios, cuanto había esperado este momento. Carlisle nos miraba sonriente. Normal. Luego, Emmett se separó y se sentó en la otra cama, Carlisle a mi lado.

_¿que te ha pasado? le pregunté mientras se quitaba la camiseta manchada y rota.

_Nada, que tu exnovio es peleón y le gusta jugar ha hacerse el héroe, pero conmigo no puede, añadió con una sonrisa pícara.

_¿¿¿Lo has matado??? le pregunté asustada y sorprendida a la vez.

Carlisle miró mi reacción mientras le daba a Emmett otra camisa, el también se preguntaba lo mismo. Solo que la respuesta iba a ser un poco dura. O eso creía yo.

_Jaja, no, pero por poquisimo, me dijo Emmett abrochándose el ultimo botón de la camisa. Estaba,ahora, realmente guapo.

Carlisle y yo soltamos el aire contenido por la respuesta y Emmett nos miró con cara rara.

_Yo no estaría tan tranquilo sabiendo que Cayo, algo dolorido y en mal estado, anda por ahí suelto.

_Es muy vengativo, añadí.

_Estaremos preparados, dijo Carlisle poniéndome una manta sobre los hombros.

Ya atardecía en Volterra, el viento frío entraba por la ventana del balcón abierta. Carlisle se fue a ver a Esme y a los demás para contarles lo de Emmett, yo me tumbé en la cama, tiritando un poco, y Emmett a mi lado, en contra del viento, protegiéndome, como siempre.

Pasaron dos dias tranquilos, en Volterra, en los que estaba a veces sola con Emmett y otras con Los Cullen, ya que Carlisle tenía que curarme y cuidarme (como Emmett), era muy protector conmigo.

 

Fue un dia en que estaba con Los Cullen, Carlisle recibió una llamada, de Cayo, pensaba vengarse de verdad, y esta vez sin rodeos, a sangre fría. Cuando Carlisle lo comunicó en voz alta me lo imaginé, pero me sorprendí, y temblé. No quería correr peligro, ni que ellos tampoco lo corrieran. Por lo que Los Cullen, tan listos como siempre, idearon un plan para salir de Volterra a salvo, sobretodo por mi.

El plan consistía en que, al anochecer, nos dividiríamos en dos coches y saldríamos de la ciudad, hasta los Alpes, la zona mas alta, elevada y fría de Italia, allí cogeríamos un vuelo a Forks, una vez seguros.

Emmett y yo bajamos a que yo cenara al restaurante del hotel. Allí hablamos:

_Meghan, no estés nerviosa, todo saldrá bien.

_Si, si eso yo no lo dudo, pero...puede haber complicaciones, ya has oido a Cayo.

_Por eso, una vez le gané- sonríe- ¿por qué no dos?

_Pues porque ahora estará preparado, ya conoce cómo eres en la lucha. Además, yo no quiero que te pase nada, TE QUIERO.

Emmett me abrazó _Tranquila, ehh, estaremos bien, te lo prometo, yo tambien TE QUIERO.

Así, daba gusto tener novio. Aquella noche cené a gusto, mas o menos. Luego, fuimos a mi habitación a dormir. Bueno, Emmett me vería a mi dormir, ya que, a las cuatro de la mañana debíamos levantarnos para coger los coches. Ag, que sueño, y que miedo...

Puuuuf. Cuatro y cuarto de la mañana. Emmett y yo nos dirigimos al sitio donde los demás Cullen nos están esperando con los coches. Tengo frío y sueño, además me duele todo, y no se por qué, yo creía que estaba bien.

_¡¡¡¡¡¡¡Ya estamos listos!!!!!! Gritó Alice cuando nos vio llegar.

_Oh, ¿no tiene sueño? susurré a Emmett

_Jajaja, es un vampiro.

_Ya, pero podía tener un poquito de compasión ¿no?

Emmett asintió ya que nos acercabamos y nos podía oír.

Emmett, Carlisle, Esme y yo montamos en un coche. Plateado.

Y Jasper, Alice y Rosalie en otro. Negro.

Empezamos a andar por la carretera sobre las cinco de la mañana. Estaba todo oscuro. Daba miedo. Y hacía mucho frío. Nosotros ibamos primeros. Carlisle conducía.

De repente, Carlisle dio un volantazo inesperado que hizo que me despertara de golpe. Emmett me cogió para que no me estrellara contra el cristal, asustada.

_¿¿Que pasa?? pregunté asustada.

_Nada. Dijo Emmett mientras me volvía a poner el cinturón que se me había soltado del golpe.

_Un coche oscuro, brillante, y carisimo nos sigue. Creemos que es Cayo, siento haber pegado ese volantazo. Me dijo Carlisle.

Me sorprendí. _Eh, no pasa nada, dije sonriendo, intentando mantener la calma, ya que por dentro estaba asustada y tenía un millar de sensaciones. Menos mal que Jasper no estaba cerca, porque si no, me descubriría.

El coche pasó de estar atrás nuestro a nuestra derecha. Entramos en una carretera peligrosa, el coche iba acercándose mas a nosotros, y al otro lado había un abismo. Mierda. Seguro que era Cayo.

Emmett me agarró fuerte, y, cuando vi una sombra reírse en el otro coche, y unos colmillos, o eso me pareció, cerré los ojos fuerte y me apreté mucho a Emmett, no quería ver lo que se nos venía encima.

Al abrir los ojos me encontré rodeada de hierba, estaba encima de algo duro y frío: Era Emmett!! Me incorporé, el estaba despierto, pero no se movía por mi seguridad.

 

_Eyyy, Meg, ¿estás bien?

_Si, creo que si. ¿que ha pasado? ¿Y el resto?

_Ahora vienen, tranquila, han ido a inspeccionar la zona, antes de irse Carlisle te examinó, cuando vuelva lo volverá ha hacer.

_Vale. ¿Y ahora como mierdas vamos a salir de aquí? pregunté mirando arriba, donde había un coche negro y dos personas que no identifiqué.

_Si todo está bien arreglaremos los coches, no se han dañado mucho, por suerte.

Me incorporé despacio, para dejar que Emmett se levantara. Me toqué el tobillo y la cabeza, me dolían bastante, y me encontraba rara. Emmett se dio cuenta y me sentó en el capó del coche. Yo me apoyé contra su pecho mientras el me rodeaba despacito con los brazos, cerré los ojos, pero no me dormí, ¡¡¡No era capaz!!! despues de lo sucedido...

Carlisle, Esme y el resto volvieron a la hora de haber cerrado los ojos, Emmett y yo estábamos hablando cuando llegaron. Inmediatamente se pusieron a arreglar los coches mientras Carlisle y Esme venían hacia nosotros.

_¿que tal? preguntó Carlisle con una sonrisa al verme despierta y sentada.

Yo me encogí de hombros _No se, ¿bien? me siento rara.

_¿Que habéis averiguado? preguntó Emmett mientras se soltaba de mi para dejar sitio a Carlisle.

_No hay peligro cerca, además hay una carretera mas o menos estable, bastará para subir hasta la carretera de arriba y continuar el trayecto sin que se den cuenta- dijo Esme mientras me acariciaba el pelo sucio.

Carlisle empezó a coserme las heridas que se me habían soltado y me miró el tobillo. Yo sonreía, aunque por dentro no me apetecía nada.

A las dos horas, cuando el sol ya salía, nos montamos en los coches y arrancamos por la carretera vieja, llena de polvo y con piedras que me hacían saltar en el asiento.

Pero Emmett me sujetaba fuerte, y, afortunadamente pudimos llegar a la carretera principal. No había ni rastro de Cayo, algo raro. Eso me hacía dudar.

No nos persiguieron mas. Quien quiera que fuese. Llegamos por la carretera principal hasta los Alpes y allí cogimos un vuelo a Forks, con escala, claro.

Fue un viaje largo y angosto, me dormí cuatro horas, jugué con Emmett, hablé con Bella cuando nos montamos en el otro avión y comí algo. Estaba nerviosa por llegar.

Cuando llegamos eran las once de la mañana en Forks, era Sábado por lo que Charlie estaría trabajando. Emmett cogió mis maletas y me acompañó a casa.

No había nadie (Bella estaría con Los Cullen ya) por lo que cogí mis maletas, saqué ropa del armario, le dije a Emmett que esperara en mi habitación y me fui a duchar. Necesitaba sentir el placer del agua calentita y relajante caer por mi cabello hasta mis piernas (aunque tambien me dolía debido a las heridas) Cuando salí estaba mucho mas guapa y mejor visualmente (según Emmett parecía una diosa) sonreí y me pinté los labios, los ojos y me puse rímel (como siempre) comí algo por petición de Emmett y nos fuimos a la casa de Los Cullen.

_¿Para que tenemos que ir? -le preguntaba a Emmett

_Porque es....importante

_Si, ya, ¿y para que es importante si puede saberse?

_Ya lo verás todo a su tiempo.

_Quien calla otorga Emmett Cullen. ¿que pasa? No pienso andar mas hasta saberlo.

_Muy bien, pues no andes, pero así nunca lo sabrás.

 

_Vale, de todas formas, ni ahora lo se.

Emmett sonrió y volvió para atras, me cogió de la cintura y me subió a su hombro izquierdo, de manera que mi cabeza estaba al lado de la suya, y mis pies colgando por su espalda.

Me dio un beso, para que se me pasara, pero yo seguía refunfuñando ¿que era tan importante como para no podermelo contar aquí?

Ajá, ya se lo que era tan importante, y tampoco es para tanto, meditaba sobre ello mientras volvía a casa con Bella abrazada a mi, contenta de verme.

Resulta que Los Cullen piensan que Cayo está en Forks o si no en Seattle. Y si descubre dónde estoy y están ellos, esto se convertirá en un baño de sangre para todos. Pero eso yo ya me lo imaginaba, no hay que ser muy listo. Y mas conociendo a Cayo.

Los Cullen hablarían con los lobos (los quileutes) para que vigilaran su zona. Y mientras prepararían un plan de emergencia por si Cayo averiguaba algo, si no, el plan sería matarle.

Durante dos semanas solo hubo entrenamientos de vampiros y lobos. Se tenía que hablar muy bajito sobre este tema. Disimular y averiguar cosas sin que se notara. Yo ya me había cansado por lo que, una noche, en la que Bella y yo teníamos que ir a casa de Los Cullen me negué y me fui con Charlie a casa de Billy (el padre de Jacob Black, uno de los lobos). No me gustaba ir a la reserva, donde ellos vivían, porque tenía barro, olía mal, había fuego, chicos aullando y salchichas y carne por todas partes. Buaaaaajjjj me daban ganas de vomitar. Pero con un poco de suerte hoy no habría hogeras.

Y voilá ni rastro de fuego. Billy, y Jacob nos esperaban en su casa, el ultimo se sorprendió de verme y sonrió con cara pícara, yo le hize ascos y miré para otro lado.

Nos sentamos a cenar, con el fultbol puesto y cervezas. De cena había salchichas con bacon y no se que mas, yo me negué a cenar eso y tomé una ensalada.

Al terminar de cenar (una cena no muy bonita que digamos) salí fuera, al porche, a leer, mientras ellos veían el fultbol. Empezaba a llover, solo chispeaba. Me senté con la espalda pegada en un poyete de madera, saqué un libro y empecé a leer.

No había leído ni dos páginas cuando alguien me tocó la espalda con un golpe seco. ¿quien me interrumpía a estas horas? y mas, en este sitio que todos me conocían.

¡¡¡¡¡¡Jacob!!!!! ¿por qué me molestas?

_Jaja, no sabía que molestaba.

_Pues si, ya ves. ¿te aburres, no?

_Si, mucho.

Los dos nos pusimos a mirar al cielo encapotado, llovía, no mucho. De verdad, este chico es mas mayor que yo, pero parece mas pequeño, es como un niño (es un lobo), se que a el le gustaba mucho Bella, pero desde que está casi todo el tiempo con Edward ya no la quiere (o eso parece) ¿tiene novia? jaja no. Normal. Si el no se imprima... Bueno, quita, quita, ¿que hago yo hablando de Jacob? si se supone que me cae mal. No le soporto y esas cosas, el papel que me toca interpretar, supongo; porque, en el fondo, no es mal tio.

_¿que lees? Jacob me sacó de mis pensamientos.

_Nada. En serio, no te gustaría, dije rascándome el brazo, hacía frío.

_Jaja, va, venga, dilo, no creo que sea para tanto.

_Tu lo has querido. Es un libro de vampiros, a mi todo este mundo me fascina.

Se quedó pálido (algo imposible) _¿eres gótica? nunca lo imaginé.

_Jaja, no lo soy. El negro no me va mucho, prefiero colores vivos y alegres. Que aquí hacen falta, eh.

 

_Si, ¿tienes frío? dijo observándome y acercándose a mi.

_¿Eh?, no, no, estoy bien, de verdad, dije intentando alejarme de el.

_Jaja, claro, por eso te rascas el brazo y tiritas.

_Si, es la nueva moda ¿no lo sabías? dije contenta.

_Ven, anda, dejame.

Jacob se pegó a mi (y yo a el) me acurrucó contra su hombro, donde apoyé la cabeza. La verdad esque Jacob, a diferencia de Los Cullen y cualquier vampiro, tenía una piel muy calentita, desprendía calor, parecía el sol. Se estaba muy bien a su lado, ya casi ni sentía la lluvia, que caía delante de nosotros cada vez con mas fuerza.

Al cabo de hora y media cesó de llover, Jacob y yo nos habíamos acurrucado al lado de una mecedora que había en el porche, estábamos durmiendo. De repente, al oír un grito que provenía de dentro (mi padre, Billy y el fultbol), Jacob al segundo también se incorporó, luego me ayudó a levantarme y entramos dentro. Era la una de la mañana.

_Chicos, eyy, ¿donde habéis estado?

Jacob sonrió ante la pregunta de su padre.

_A fuera, durmiendo, está lloviendo, por cierto- dije a la vez que cogía mi abrigo rosa.

Billy y mi padre intercambiaron una mirada.

_Muy bien, pues nos vamos.- Dijo mi padre mientras nos dirigíamos a fuera.

Ya había parado de llover por lo que no hubo dificultad para volver a casa. Nos despedimos de Billy y Jacob, quien me prometió llamarme, ante mis continuos rechazos.

Al dia siguiente Charlie trabajaba por la tarde así que mientras desayunábamos todos, tuvimos charla por parte de Bella, ¿o quizá fue un testimonio? no lo se. Fue tan largo y pesado que ni me di cuenta de qué decía, nada importante seguro, porque Charlie miraba la TV.

Luego me puse a ordenar mi cuarto, no salí de ahi por miedo a que pudiera pasar con Bella.

Comimos, nueva charla. Y Charlie se fue a trabajar ( que suerte) yo terminé el libro que intenté leer la noche anterior, mientras Bella se duchaba. Y, de pronto, sonó el timbre.

_¡Meghan, abre tu!

_A sus ordenes mi comandante

_¿¿que??

_Nada, nada.

Abrí mientras Bella se secaba el pelo. Edward no podía ser porque no olía a caro ni a pijo. Abrí. Me encontré con un chico sin camiseta, sonriente, apoyado en la pared, dejando entreveer sus dientes perfectos, en el bordillo había una moto, y olía a mojado.

_¿¡Jacob?!

_Jaja, hola, ¿alegria o sorpresa?

_No se, ambas cosas. ¿quieres hablar con Bella, no?

_¿Ah que está aquí? pues la saludo, pero no, he venido a verte a ti.

_¿a mi? ¿seguro? ¿para qué?

_Ahora lo sabrás. Me acarició la barbilla y entró al salón cuando Bella bajaba a ver quien era.

_¡¡¡¡Jacob!!!! ¿que haces aquí?

Se quedó muerto y yo tambien. Cuanta alegría.

_Jaja, he venido a ver a Meghan. ¿que tal estás Bells?

_Bien, gracias. Me voy, he quedado con Edward. Megh, ten cuidado.

_Estará bien conmigo, la protegeré.

Me senté en el sofá, ¿que tenían tres años? ¿y yo? ¿una discapacidad? por favor.

_Tengo 16 años, puedo y se cuidarme sola.

_No, no sabes- me respondieron los dos a la vez. Me callé y no volví a hablar, hasta que Bella por fin se fue y Jacob se sentó a mi lado.

_Bueeeno ¿no quieres saberlo?

_Si, por favor, me muero de curiosidad.

 

_Veras, Meg, he pensado en que vayamos los dos solos a dar una vuelta en mi moto....

_¿ah si? ¿solos? ¿por donde?

_Por donde va a ser, por el campo, el bosque, los lugares que seguro que no has visto.

_Bueno, yo ODIO el campo, lo verde, la humedad y los pesados, ah, y los pijos mega guays.

_Jajajaja, vale, me lo apunto, entonces que, ¿vienes?

_Si, claro. Pero dos cosas.

_Ten cuidado con lo que hagamos y segundo, no me llames Meg o te mato.

_OK. Coge tu abrigo, cuando volvamos será de noche.

_Bien, tambien cogo algo que sirva de casco ¿no?

_Jajaja, muy graciosa. No hace falta si confias en mi.

_Entonces voy a por el, ahora bajo.

Sonreí ampliamente, Jacob también, me tiró un cojín a la cabeza.

Cuando llegué por la noche a casa Charlie y Bella ya habían cenado, uno estaba viendo la televisión y la otra en su cuarto, hablando por el móvil. Subí a mi cuarto para cambiarme de ropa. Luego bajé a cenar algo ante la mirada de Charlie.
_¿y estas horas de llegar?

_¿que les pasa? si solo son las diez, y hoy es viernes.

_Si, bueno, ¿y que? ¿con quien has estado?

Sonreí, ya sabía porqué preguntaba tanto. _He ido a dar una vuelta con Jacob.

Mi padre se asombró y sonrió _Vale entonces.

Si, ya...si hubiera sido con otro chico seguro que se hubiera enfadado, pero si era con Jacob entonces valía...Ja.

Mientras acababa de cenar un sandwich vegetal con cola Bella bajó, se sirvió un vaso de agua y se sentó en frente mío.

_Meghan.

_Bella.¿que quieres?

_¿Por qué has tardado tanto? ¿que habéis hecho?

Ahora Charlie había bajado la voz de la televisión, quería escuchar también, por lo que yo, como una chica inteligente hablé mas bajo.

_Nada. Fuimos a dar una vuelta en su moto, fuimos por los enoormes y mojados bosques de Forks, llegamos hasta casi arriba del todo. Allí nos sentamos en unas rocas a contemplar el alrededor cuando...

_¿cuando que? ¿que pasó Meghan?

_Ehhh...¡¡Nos besamos!!

_¿QUEEEEE? ¿será una broma no?-dijo Bella. Parecía sorprendida, y furiosa...

Como ya había terminado de cenar me cogió del brazo y me llevó arrastras a su habitación, ya allí me sentó en la cama agarrándome las manos, ni que fuera algo malo.

_Haber Meghan, creo que lo he entendido mal, repite.

_Pues eso, que cuando estábamos allí tan tranquilos y tan juntos por el frío, y lo bien que lo pasamos pues....nos besamos. ¿es malo?

_No, no, es lo mas normal del mundo. Yo voy besando a todo el que se me pone en mi camino.

_¿si? Pues Edward tiene que estar enfadadísimo contigo, ahora ya se por qué no respira- bromeé para relajarla. Sin mucho efecto.

_Meghan no tiene gracia.

_¿El qué? ¿acaso hize algo malo? ¿y si Jacob me gustase? no pasa nada, yo soy una chica, el un chico y entre nosotros hay una química y unos sentimientos.

_Oh, Meghan, no me puedo creer lo que está pasando.

_Se que es raro, e inesperado, pero no es horrible ni malo. A quien no le guste que no mire.

Y nos abrazamos Bella y yo. No me preguntéis porqué porque no lo se.

Durante dos meses estuve de aquí para allá con Jacob. El me hacía sonreír. No era tan malo como pensaba. A Bella esto no le gustaba en absoluto, pero a mi me daba igual.

 

Un día, cuando volvía a casa para comer me encontré con Carlisle, Alice y Jasper. Bella estaría dentro con Edward. Apuesto a que esto había sido idea suya.

Me dirigí sin rodeos a la puerta, cuando rozaba mi llave con la puerta Carlisle me interrumpió:

_Meghan.¿Podemos hablar un momento?

_Si, claro. ¿Qué quereis?

_Verás, hace algunos días se puso en contacto con nosotros un número oculto, ayer descubrimos que era Cayo, está aquí.

_¿como? ¿aquí? ¿que hace, que quiere?- Me senté confusa en el suelo, Carlisle y Alice se arrodillaron conmigo, uno a cada lado.

_No sabemos que quiere. Pero no pasa nada.

_¿Como que no pasa nada? Cayo es muy peligroso, y mas ahora si lo que quiere es venganza.

_Tranquila, Meghan, tranquila....- me decía Alice. Me costaba respirar.

_Lo que queríamos saber es si se ha puesto en contacto contigo de algun modo.- dijo Carlisle calmado, protegiéndome de un ataque de pánico.

Alice me estrechó contra su brazo mientras con el otro me acariciaba la frente. Yo me agarraba el cuello e intentaba hacer lo que por un momento, antes de alejarse con Jasper, Carlisle me decía _Tranquila, Meghan, no pasa nada, respira tranquila.

¿Como iba a estar tranquila sabiendo que Cayo podría estar ahora viéndome? ¿y que todos a los que conozco estaban en peligro? esto era imposible. Hace unos minutos era feliz, y con una simple noticia mi mundo estaba bajo tierra.

Carlisle vlvió de hablar con Jasper y por su móvil. Me dijo que esto no sería seguro para mi. Por lo que debía coger ropa y mis cosas e irme con ellos, a su casa.

Me negué ¿como iba a hacer eso despues de haber estado tres meses sin hablarnos?

Pero insistieron tanto que tube que hacer lo que me decían, lo hacían todo con tanto sigilo, precaución y rapidez que me ponían mas nerviosa y alterada de lo que ya estaba. Jasper me vigilaba de cerca cuando Carlisle y Alice cogieron mi maleta y mi neceser y los llenaron de cosas necesarias, ya que yo estaba en shock y no podía ni articular palabra.

Luego, nos montamos en su carísimo coche, Alice se sentó atrás conmigo. Iba a llorar, o eso pensaba, pero yo era fuerte y no lloré, me contuve, ya tendría tiempo.

Llegamos a la casa de Los Cullen. Me senté en un sofá al lado de Alice y Esme, quien me acariciaba el pelo. Carlisle se reunió con Emmett delante de nuestras narices, de pie los dos; mientras que Jasper y Rosalie se situaron detrás nuestro... No entendía nada.

_Esto es peligroso... dijo Carlisle pensativo.

_En efecto, y tenemos que ponerla a salvo y acabar con todo- repuso Jasper en tono autoritario.

_¿Que pasa?- quise saber yo.

_Nada...Meghan...¿No lo sabes?- me dijo Carlisle mientras se abalanzaba sobre mi, apoyó su codo en mi rodilla.

_No...¿que pasa? ¿es malo?- dije ya alterada y nerviosa por la tensión.

_Verás, Cayo amenaza, y no queremos que consiga lo que quiere, le destruiremos- me dijo Jasper girando la cabeza.

Que miedo tenía. Rosalie y Alice se habían marchado, Emmett estaba apoyado en los cristales delanteros, y Jasper seguía en su posición. Carlisle y Esme estaba muy cerca de mi, yo temblaba y quería llorar ¿que iba a pasar? me sentía sola y desprotegida. Y como si Carlisle lo hubiera sentido, me abrazó despacito, yo me aferré a su cuello. Esme se levantó y junto con los dos hombres, salieron del salón.

 

Me quedé a solas con Carlisle, quien se sentó en el sofá a mi lado, cerquita de mi.

_Meghan. Te voy a contar lo que tenemos pensado hacer ¿vale?

Asentí. _Vale.

_Pero si en algun momento no quieres continuar hablando por lo que sea me lo dices,¿vale?

_De acuerdo.

Carlisle asintió levemente y me miró a los ojos mientras me hablaba:

_Cayo está cerca de aquí, ya hemos averiguado que en un pueblo no lejano a aquí. En una hora se llega. Le vamos a tender una enboscada, no podrá con todos y no se lo esperará.

Asentí.

_Tu vendrás con nosotros, no quiero dejarte sola o desprotegida, no quiero, no queremos que te pase nada. ¿OK?

Asentí, ahora no le miraba, sino que mi vista se nublaba, me sentía débil, indefensa y confusa, Carlisle me abrazó cuando rompí en llanto.

Pasé la noche, o parte de ella, en la casa de Los Cullen, Alice y Rosalie fueron a mi casa a por una bolsa con ropa mia. Emmett aguardó junto a la puerta de mi habitación, se supone que no le vi, ni lo sabía, pero lo sentí, el es inconfundible para mi.

A las seis de la mañana me despertó Esme con una voz dulce, despacio me ayudó a peinarme, vestirme y demás cosas, yo estaba medio zombi de sueño.

Carlisle y Emmett hablaban en el garaje cuando nosotras bajamos. Los Cullen tenían cuatro cochazos, nosotros usaríamos, hoy por hoy: El de Carlisle, que era un Mercedes tipo limusina y Alice el suyo, que era un Porche amarillo, creo.

Yo me monté con Esme, Emmett y Carlisle en el coche de este. Y Jasper y Rosalie en el de Alice, junto con ella, claro.

Debía ser que los Cullen ya habían trazado durante la noche un plan (magnifico, como el de Volterra ¬¬) porque Esme hablaba en clave con Alice mediante sus lujosos (al igual que todo) móviles. Carlisle conducía despacio, no como Jasper o Emmett; mejor así no me mareaba. El coche era cálido por dentro, ya no tenía frío, aunque me sentía triste e incómoda teniendo a Emmett al lado, lo único que nos separaba era un asiento, el de en medio.

Miré por la ventanilla después de haberla limpiado de vaho debido al frío que hacía fuera. Delante tenía a Carlisle, y en diagonal a Esme, quien no miraba para alante, sino que estaba inclinada hacia su izquierda porque Carlisle también entraba en su conversación con el otro coche.

Emmett también miraba por la ventanilla. Pero seguro que no hacía caso a lo que había fuera, le conozco demasiado bien.

De repente, el coche pasó un vaivén que hizo que mi cabeza chocara contra el techo, todos brincamos en el asiento, solo que yo mas efusivamente, ya que era la única que respiraba.

Esto me hizo darme cuenta de que yo era la única que llevaba cinturón, y qué cinturón, no era normal, sino que parecía un arnés, jesus, que ibamos ¿a la guerra?

Caí en un enorme sueño. Un golpe que me hizo que la columna me vibrara me despertó de golpe. Se dieron cuenta, como no.

_Ya estás despierta.

_Si.

_Lo siento- dijo Carlisle para disculparse.

_No pasa nada, supongo que ya estaba despierta- dije tocándome el pelo y desperezándome._ ¿Que hora es?

_Casi la hora de cenar- anunció Esme con voz tranquila.

_¿¿que dices?? ¿ya? ¿cuanto he dormido? ¿cuando llegaremos?

_Ya hemos llegado, tranquila. Te dormiste a las seis, por lo que, tres horas.

 

Abrí los ojos como platos, Emmett, a mi lado ya, se rió mientras me contemplaba.

_¿Que miras? estoy horrible...

_Pues no, estás preciosa- dijo Emmett acariciando mi barbilla y poniéndome una chaqueta, ya íbamos a salir, y fuera hacía frío.

Me aferré a el. Afuera estaba a oscuras, hacía frío y solo algunas farolas estaban encendidas, era la escena perfecta para un crimen. Ya me entendéis.

Esme y Carlisle salieron primero, luego Emmett, quien me abrió la puerta y me bajó, subiéndome a su espalda.

Esme me puso una chaqueta de lana por encima, su chaqueta de lana.

Hacía bastante frío para el mes que era. Y tenía miedo, a pesar de que Emmett, y yo, estábamos flanqueados por Esme y Carlisle.

Llegamos a un hotel, mas pequeño que el de Volterra y menos lujoso, supongo que para no llamar la atención, aunque ellos ya la llamaban por si solos por su aspecto y su manera de hablar. Al entrar en el hotel Emmett me bajó al suelo pero me abrazó con su brazo izquierdo, bajo su hombro y su pecho izquierdo. No me soltaba, ¿por qué no?

Caminamos hacia una habitación, la 1915, dentro había poca luz, muy tenue, las persianas estaban subidas y las cortinas echadas, pero se podía ver el exterior.

Jasper, Alice y Rosalie estaban detro, pasamos y Esme cerró la puerta. Emmett me sentó en la gran cama de super- matrimonio y el a mi lado. En el extremo opuesto a nosotros estaba Carlisle con Esme y Jasper, analizando y hablando. Mientras que Alice estaba a unas distancias breves de mi.

No oía lo que los tres que estaban de pie hablaban. Pero debía de ser importante para nuestra supervivencia.

Al cabo de unos minutos Carlisle contó lo que anteriormente habían estado hablando. Si, era un plan, al parecer Cayo estaba en la ciudad, por eso Emmett no me soltaba antes.

Al oírlo todo se me puso mala cara, pero intenté que no se me notara.

Emmett me bajó a cenar al restaurante del hotel. No tenía mucho apetito, pero me sentó bien.

Tenía miedo, de algo que desconocía, que raro.

Durante dos dias estuve "protegida" no salía casi del hotel, y cuando lo hize, dos veces, en compañía de Emmett o de Jasper.

Cuanta vigilancia y restrinciones me ponían, para nada servía, porque si Cayo quería matarme o hacerme daño de verdad lo haría. Pero cuando el quisiera o cuando pudiera.

Era rubio, vale, un punto a nuestro favor, pero era ávido, listo y retorcido. Un villano de pies a cabeza. Y no dudaba en conseguir lo que quería, auque se tuviera que llevar a mil personas por delante. El era estúpido, y ahora como vampiro un engreído, del que yo me había enamorado cuando tenía 15 años y vivía feliz con mi madre y mi hermana en Florida, sin vampiros ni hombres lobo. Cuando nuestra única preocupación era sacar buenas notas y no quemarnos la piel con el sol abrasador.

Cayo pertenecía a una familia rica, su padre era inversor, muy famoso. Tenía una madre, que trabajaba para una enorme sucursal, y un hermano muy parecido a el, pero diferente en cuanto a la manera de vestir y de pensar. Me enamoré de el no se porqué, eramos muy diferentes, a mi me gusta lo oscuro, lo tétrico y soy original, visto como quiero, me gusta que me miren. Tengo buen cuerpo, buena figura, por eso trabajé dos años como modelo.

Yo ya le había advertido a Los Cullen cómo era Cayo, pero al parecer no me hacían ni caso. Bua, peor para ellos, que son los que lo están dramatizando todo. Se que voy a morir, y algunos de ellos tambien, por mi culpa, tengo que hacer algo, cualquier cosa para contactar con Cayo y que los deje en paz.

 

Pero ni Cayo va a entrar en razón ni ellos van a querer nada con el. Así que no hay vuelta atrás, necesito un plan para espar e ir a donde está Cayo (en un castillo de Los Vulturis, ellos tienen miles en todo el mundo) para acabar de una vez con estas cosas estúpidas.

No soporto esta situacion, los vampiros aunmentan un problema que se resuelve en cinco minutos. Ellos son así, lo resuelven todo a su manera.

Los Cullen iban a ir a cazar mañana porque llevaban muchos días sin comer y lo necesitaban urgentemente. Pero Emmett quería quedarse conmigo, mierda, eso estropearía mi plan genial. Por lo que intenté convencerle, junto con Carlisle, que prometió quedarse conmigo y vigilarme...

Cuando los Cullen se fueron le dije a Carlisle que iba a ducharme. El asintió.

_Vale. Te esperaré aqui mismo. Si necesitas algo solo di mi nombre.

Asentí y cogí TODO lo necesario. Ropa nueva, dinero, y una pistola. Si, una pistola, con balas de metal, había leido en muchos sitios que el metal (la plata) y los vampiros no congeniaban. Habría que intentarlo. Si no funcionaba entregaría mi vida.

Me duché rápido y sin hacer ruido, mientras me peinaba y guarda el arma abrí el ventanuco para que se ventilara el cuarto de baño (y para yo escapar por ahí)

Después de peinarme hize como si me estuviera maquillando (yo siempre lo hago de manera que se note mucho, me gusta!!) pero en realidad salí por el ventanuco a fuera. AAAHHH que bien sentaba respirar aire fresco y que el sol te haga daño a la vista despues de haber estado un monton de tiempo encerrada en un hotel con seis vampiros. Si. Es de locos.

Caminé por la hierba despacio pero con prisa, dejando que la brisa me secara y alborotara los cabellos. Me sentía bien si no pensaba en lo mal que podría acabar el día para mi. Antes de irme dejé en el baño una carta. Necesitaba despedirme de alguna manera, pero no era un adios, sino un hasta luego, porque, en realidad, no sabía como acabaría yo...Y eso me abrumaba, pero era lo mejor, ¿por qué poner en peligro a la gente si Cayo solo me quiere a mi? pues eso. Si Cayo obtenía lo que quería (que no se exactamente lo que es) se daría por vencido. El es así de estupido, como un niño pequeño.
Solo esperaba que los Cullen no vinieran a buscarme, para que no tuvieran que enfrentarse a los Vulturis, porque si no, mi cometido no había tenido sentido...

Seguro que Carlisle ya se había dado cuenta de que no estaba y había llamado al resto. Pero estaba lejos, ya, en el castillo de los vulturis. Antes de entrar, contemplé por última vez el sol, la brisa y el dia del planeta tierra. Porque ya no lo volvería a ver. Estaría muerta. ¿Y sabeis que? En parte, no me importaba, me había despedido de Emmett y de Los Cullen, quienes habían sido muy majos, atentos y cuidadosos conmigo desde el primer día. Y yo lo apreciaba mucho.

También me despedí de Jacob, mi ex. Le dejé cuando se imprimió de una chica que a mi me cae como el culo y encima es muy fea. Pero no pude hacer nada, si se imprimió lo mejor que debía hacer era dejarle en paz.

Entré el frío, tétrico, y escalofriante castillo. Estaba triste, y asustada, por supuesto. Pero ya sabía lo que iba a pasar. No sería nada agradable, ¿que mas dá eso ahora?

 

Entré en la sala donde estaban los "tronos" de los tres vulturis de golpe, pero solo había dos, Cayo y Aro. Genial. Los mejorcitos vaya.

_Aaahh que sorpresa!! La joven ¿Meghan? otra vez por aquí...¿Que te trae a mis dominio, querida?

Miré a Cayo que no me dejaba de atravesar con la mirada.

_He venido a ofrecer un cambio.

_¿que cambio?- dijo Aro intrigado. Acercándose.

_Quiero que dejéis a los Cullen en paz. A cambio, podéis hacer lo que queráis conmigo.

_¡¡YA! claro! y luego vendrán a rescatarte...- intervino Cayo.

_NO!! Me he escapado. No saben donde estoy. No vendrán, estoy segura.

Aro estuvo meditándolo y como si se hubiera resignado llamó a los guardias (vampiros tambien, claro) para que me llevaran a...no se donde había dicho. Pero pronto lo averigué, una especie de celda donde no había ni cama, ni suelo ni ventanas ni agua.

_Ahi dormirás-me dijo señalando un banco de piedra. _Y ahí tienes el baño- dijo señalando un orinal- y la paja del suelo, es para que no notes el frío, estamos a menos ocho grados. Buenas noches.

Y el guardia cerró la puerta en mis narices y se marchó. Por suerte no apagó la luz. Mejor. ¿Que era esto? ¿para qué servía? Brrr estaba temblando, y no de frío por ahora.

Cuando llegó la noche me trajeron algo llamado "comida" que sabía a rayos, pero como era lo único que me iban a dar tuve que comerlo para no morirme de hambre. Y por la noche no pegué ojo. Y tenía frío a todas horas pero con la chaqueta no me abrigaba nada.

Pasados unos días, cuando me moría de frío, de hambre, de sueño, de cansancio...por llorar, suplicar y gritar y pelear que me sacaran de aquí Cayo me dijo que pronto lo haría. Me llevaría a la sala de los justiciados donde me matarían como a un vampiro.

Me estremecí cuando me lo contó porque aunque no sabía como mataban a los vampiros, no quería saberlo, prefería vivir en la ignorancia.
Solo había algo bueno de todo esto: Los Cullen me habían echo caso y ahora vivían su vida a salvo. Tranquilos, como antes, sin ninguna chica adolescente loca y molesta como yo.

El dia de mi "adios" como me gustaba decirlo, se amaneció nublado, una hoja de papel con un lazo me tapaba la cara y me hacía respirar con dificultad y me despertó por completo.
Había soñado que era libre y estaba en el campo, feliz, sin preocupaciones y esas cosas que yo nunca experimentaré mas...
Cogí el sobre. Era un papel muy caro y lujoso, el lazo era negro y con plateado ponía mi nombre. ¡¡Evidentemente que era para mi!!! ¿para quien si no? ¡¡¡como si hubiera mucha gente por aqui...!!!
Lo abrí, y sentí un mal presentimiento, como si estuviera haciendo algo malo:

Hola Meghan.

Supongo que si estás leyendo esto estás viva. Pues bien, quiero que sepas que voy, bueno, vamos a ir a por ti, a rescatarte, o ¿acaso pensabas que te lo ibamos a poner tan facil? Pues no. No pienso dejar que te maten. Si Cayo me quiere que iré a verle. Pero tu tienes que estar a salvo, no te mereces eso, te quiero, mucho, muchísimo.
Ya estamos ideando un plan para sacarte de ahí sin que nadie sea lastimado. Tranquila. Te prometo que estarás bien, te hemos llamado al móvil pero te lo habrán quitado porque no contestabas. Yo tambien te quiero, ¿lo sabes no?

 

Vale, por la letra y las palabras se entendía que la carta era de Emmett y Jacob. Esperaba que no llegaran a tiempo para que no tuvieran que enfrentarse. Si, se que esta mal desear eso, y mas por mi parte que vienen a salvarme pero NO quiero que me salven, puedo tomar decisiones yo sola.

Oí que se acercaba alguien. ¿Quien? ¡¡¡Cayo!!!

_Buenos días Meghan ¿como has pasado tu ultima noche?

No le respondí, no merecía la pena.

_Bien, Aro ha decidido darte dos opciones.

Le miré esperanzada.

_Podemos matarte lenta y dolorosamente o comvertirte en vampiro. ¿Que deseas?

_¡¡¡¿¿¿Que???!!! No! ni loca!! Con que me matéis basta. No quiero convertirme en vampiro, ¿como puedes pensar eso?- casi me atraganto con la voz. Tiré a Cayo una piedra que, de haber sido humano le hubiera lastimado, pero como era vampiro se marchó riendo.

Empecé a llorar. Pero flojito. Y solo pensaba una cosa: "Malditos bastardos, ojalá os pudrais" y esque los Vulturis son lo peor que hay en el mundo.

Cayo y unos guardias vinieron a por mi. Me llevaban a rastras casi porque no podía ni andar, ni si quiera pelear en condiciones, estaba muy debil debido a que había pasado cuatro días encerrada en una celda de mala muerte, bajo tierra, sin comer casi y muerta de frío.
Llegamos a un salón muy amplio con ventanales a la plaza incluso. Donde había tres sillones y delante de estos unas veinte escalerillas. Los guardias me soltaron en el primer escalón de mala gana y se marcharon. Mientras yo luchaba por respirar y por levantarme Cayo y Aro se sentaron en sus sillones correspondientes mientras me miraban con gracia.

_Ay, Meghan, Meghan, Meghan...como me duele hacer esto!!! Pero tu lo has querido!!

No le contesté, si a el le hacía gracia yo quería escupirle en la cara.

Cuando estuve en pie, mas o menos, empecé a subir las escaleras para llegar hasta ellos, como me había dicho antes Cayo, pero al duodécimo escalón volví a tropezar y caí de boca, porque no tenía fuerzas para sujetarme. Me hice sangre en la boca. Vi que Aro y Cayo se estaban poniendo frenéticos y como tenía mas sangre seca por el cuerpo no podrían resistir mucho mas la tentación.

Yo caí de espaldas, sin fuerzas, no quería morir mordida pero no era hora de elegir nada.

Cerré los ojos y pensé en otra cosa cuando Cayo y Aro se abalanzaban sobre mi. No me limpié la sangre, ¿para que? ya no había marcha atrás. Y Los Cullen no habían llegado.

No sentí dolor, ni siquiera ganas de gritar, me sentía como antes. Raro ¿verdad? Decidí abrir los ojos para ver si estaba muerta o seguía en aquel salón, sabía que lo que iba a ver no era nada agradable pero desde hace unos días las cosas para mi no habían sido nada agradables. Estaba acostumbrada.

Y ya entendía porqué no sentí nada, porque Aro estaba luchando contra dos perros-lobo grandisimos que habían entrado rompiendo los ventanales desde la calle, que me resultaban familiares...Eran los Quileute! No sabía quienes eran porque como lobo no les sabía reconocer pero aproveché que nadie me prestaba atención porque me habían dado por muerta para correr en busca de Emmett y Cayo...

Busqué en silencio por todos lados, cada vez me encontraba peor, iba muy despacio y me costaba respirar. Vi la capa de Cayo en unas escaleras de madera inestables que conducían a la azotea. Cogí la capa y subí corriendo antes de que se derrumbaran. A partir de aquí el camino estaba hecho un desastre, las paredes estaban desquebrajadas, había manchones de algo que no quería tocar por todos lados y a medida que avanzaba se oían golpes y rugidos. Solo podía pensar en el pobre Emmett... Salté corriendo unas piedras muy grandes que daban al aire libre. Una explanada en lo mas alto del castillo Vulturi era donde me encontraba, y en frente, Emmett y Cayo peleaban a muerte, por mi.

 

Intenté llegar hasta ellos de manera que no me vieran, y como no podía caminar sin mas tendría que ir con muchísimo cuidado por el bordillo. El aire fresco y respirar me había sentado bien por lo que cogí un poco de color en las mejillas.
Me llené de valor y me subí al bordillo, desde abajo, si esque había alguien, me estarían mirando como una loca, ya que si me caía para el lado izquierdo caería al vacío y me estamparía contra el suelo. Fui despacito, pasito a pasito, sin pausa pero con prisa porque a este paso uno de ellos acabaría mal muy mal.
Alcé los brazos en equilibrio a ambos costados para sostenerme mejor. Iba de puntillas y evitaba no mirar abajo, a pesar de que sentía ojos clavados en mi y camaras de foto y de vídeo ¿que pensaban que me iba a suicidar? pues no, por ahora no.
Pero la tentación era muy grande y tuve que pararme y mirar abajo. Vi a Carlisle y a Esme peleando, y a Jasper, y a Alice tambien, y se me partió el alma. ¿Lo hacían por mi? Se me cayó una gota de lágrima por el ojo pero no me dio tiempo a pensar el por qué porque un "cuidado Meghan" desgarrador proveniente de la garganta de Emmett me ayudó a reaccionar y a apartarme del medio ya que Cayo venía hacia mi con ojos golosos y colmillos al aire.
Le esquivé y Emmett se abalanzó sobre el, yo intenté separarlos de alguna manera, no quería tanto dolor.------Demasiado tarde, Cayo había lanzado contra la otra pared a Emmett que se volvió a levantar a velocidad vampírica para seguir peleando con Cayo. Pero Emmett, increiblemente, sangraba, y no pude evitar hacer una cosa que llevaba mucho tiempo pensando:

Me quité rápido el collar de Emmett de plata en forma de corazón en el que estaban nuestros nombres escritos y una frase que nos definía a la perfección.

Lo dejé a un lado junto con la capa de Cayo, me despedí de Emmett con un beso que el vio petrificado, cogí carrerilla y salté el bordillo.
Mientras caía oí a Emmett gritar apartándose de Cayo de un golpe. Y sentí las miradas de Carlisle, de Esme de Alice y de Jasper en mi, lo sentía mucho, muchísimo, pero no había nada que hacer, no había vuelta atrás, ahora todo sería como yo decidí.

Lo primero que voy a decir es : "Gracias" a todos los seguidores de este fic, que lo habeis leido y seguido hasta el final. Si, el fic ya se acabó pero no lo voy a dejar así, no es un final, es un hasta pronto. Ya que haré una segunda parte de esta historia donde continuaré.
Espero que leáis el ultimo capitulo y me digais que os parece, y me dejeis comentarios y sigais leyendo mi segunda parte. Que se llamará ------> El Regreso.
Ya tengo el fic preparado, ya se como continuaré la historia y espero que os guste tanto como a mi me ha gustado inventármela. Porque Meghan es para mi un gran personaje.

No se cuando escribiré el primer capitulo de la segunda parte, pero si os puedo adelantar, a los que la vayáis a leer, que será INCREÍBLE y sucederán cosas mágicas que os harán reir, llorar y conocer mas y a mas personajes.

[si os gusta mi historia Hermanas y vais a leer El Regreso podríais leer las otras muchas historias que tengo en Potterfics a cada cual mejor y mas emocinante] ;)

Y no se que mas contaros, porque tengo que escribir hasta 250 palabras para que me dejen guardar esto y claro no se que decir... Por mi ya está todo dicho y hecho, siento actualizar ahora de golpe con tres capitulos despues de haber estado casi dos meses sin conectarme pero esque me fui de vacaciones y tuve examenes, y eso fue un gran problema para conectarme.

UN BESO a todos.

ALEX RUSSO.

Hermanas - Fanfics de Harry Potter

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¡¡Hola!! soy Megan. Tengo 17 años. Y vivía con mi madre en Florida, lugar maravilloso para mi que me encanta tostarme al sol y pasear respirando aire fresc

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2023-02-27

 

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