Hermione Black - Potterfics, tu versión de la historia

 

 

 

En una habitación muy grande un chico estaba durmiendo, cuando la puerta doble se abrió de golpe y aparecieron dos chicos más.

−Despierta dormilón. −Dijo uno de ellos y se sentó en la cama.

−Estoy durmiendo, así que no molestéis.

−Rem, estás hablando y a no ser que puedas hablar dormido, estas despierto, así que levántate.

−No quiero, os doy todos mis chocolates si me dejáis dormir. −Y escondió la cabeza debajo de su almohada.

−No, ya dormirás mas tarde. −Y entre los dos le quitaron las sabanas y la almohada y lo llevaron al cuarto de baño donde lo metieron en la bañera y cerraron la puerta.

−Hasta que no te bañes no te dejaremos salir de aquí.

−Que mandones que sois os recuerdo que es mi casa. −Pero viendo que no le abrían la puerta se rindió. −Está bien me duchare. −Y refunfuñando se desnudo y se metió debajo del chorro del agua caliente, cuando salió con su albornoz, vio a sus amigos viendo la televisión en la sala contigua. −¿Para eso habéis venido? Para ver la tele.

 

Antes de que nadie respondiera tocaron a la puerta. −Adelante. −Dijo Remus mirando a sus amigos. −Tendríais que aprender.

James y Sirius lo miraron un momento y volvieron a la tele.

−Anda ignorarme. −Y sentándose en su cama vio que su abuelo entraba. −Buenos días abuelo.

−Buenos días Rem. −Y saludo a los amigos de su nieto. −Veo que te han despertado.

−Como siempre.

−Tengo que irme unos días de viaje, tus padres y la abuela vendrán conmigo, así que tienes la casa para ti solo.

−Fiesta. −Grito Sirius y miro al abuelo de Remus. −Si usted quiere, claro.

El hombre mayor se rio y miro a su nieto. −Lo que quieras, pero que no destrocen la casa, que apenas la hemos empezado a disfrutar.

−Lo tendré en cuenta, ¿Dónde vais?

−A Paris y luego a México, quiero comprar unas hierbas de las que me han hablado, estaremos dos semanas.

Remus le sonrió. −Cuidaros y disfrutar del viaje.

−Lo haremos, tienes dinero en la mesa del despacho, y la llave de gringotts también esta, igual la nevera y la despensa están llenas de comida, así que si Sirius no se la termina todo, te durara hasta que volvamos.

−Ya lo vigilare.

−Hazlo, nos vemos. −Y despidiéndose de los chicos se fue.

Cuando se quedaron a solas, Remus empezó a cambiarse y James lo miro. −Veo que la empresa de tu familia va bien.

El joven Lupin dejo de cambiarse y lo miro. −Mucho, mis abuelos maternos se fueron ayer a Tailandia y a Corea del sur para comprar otras hierbas, todos están muy contentos con esta nueva aventura.

−Os lo merecéis. −Y girándose volvió a prestar atención a la televisión.

−La verdad es que si. −Y siguió vistiéndose.

Hacía casi dos años, los abuelos de Remus habían invertido algo de su dinero en unas acciones de una empresa mágica, lo más gracioso es que nadie había querido invertir porque era una empresa extraña de esas que nadie daba un duro por ellas, pero para sorpresa de todos las acciones que la familia había comprado tuvo bastantes ganancias y como solo los Lupin habían invertido se ganaron mucho dinero, el suficiente para comprarse una hermosa casa, poner una empresa y no tener que preocuparse durante los próximos diez años o más.

Entre toda la familia habían decidido poner una empresa de remedios y cremas naturales tanto para el mundo muggle como el mágico y así podrían investigar la licantropía de Remus sin que nadie hiciera preguntas y lo mejor de todo es que todos habían querido invertir, los Potter, los Longbotton y mucha otra gente y gracias a eso, la empresa contaba con un capital bastante grande, incluso Lily Evans había invertido, aunque no mucho porque eran sus ahorros y como era cosa suya no quería que su familia le ayudara.

 

−Ya estoy. −Remus terminándose de calzar, se acerco a sus amigos y cogiendo el mando apago la tele. −¿Nos vamos?

Sirius lo miro. −¿No desayunas?

−Si ahora, ayer mi madre hizo una hornada de galletas. −Y los miro. −¿Queréis?

−Claro.

−Pues vamos. −Y así los tres bajaron a la cocina donde desayunaron y después de coger dinero se fueron al caldero chorreante para luego ir a pasear por el callejón diagon.

Unas horas después estaban de nuevo en el caldero chorreante riéndose, cuando una chica se les acerco.

−Haber si dejáis de hacer tanto ruido, estáis molestando a todos.

Sirius la miro. −Bella no estamos haciendo nada malo, solo riéndonos un rato, mejor te vas con el amargado de tu prometido.

−Sirius te lo he dicho bien, a la próxima vez si te lo tengo que decir, no esperes que te lo diga igual de bien.

El chico se levanto y la miro. −Tú solo dices las cosas bien, si esperas algo.

−Tranquilo Sirius. −Remus se levanto y lo miro. −Ella tiene razón en parte, hay más clientes aquí y no queremos que nadie se moleste.

Sirius dejo de mirar a su prima y miro a uno de sus mejores amigos. −Tienes razón, voy al baño, no tardo mucho en bajar.

−Yo me voy, quiero ir a ver a Lily antes de que se vaya de vacaciones con su familia. −James se levanto y despidiéndose se fue.

Sirius despidiéndose de los demás, subió al segundo piso donde estaban los baños y entro en uno.

Un rato después, saliendo del baño se encontró a Bella de nuevo, se iba a ir sin decirle nada, cuando su prima se puso delante y lo miro. −Espero que te disculpes por lo que ha pasado abajo.

−No me pienso disculpar, no he hecho nada, solo me estaba riendo un poco, hasta que tú has llegado y amargada como siempre nos has molestado.

−¿Me estas llamando amargada?

Sirius la miro furioso. −Sí, amargada, purista de sangre, que no aceptas a los que no son sangre limpia.

Al escuchar eso, Bella le dio una bofetada. −Eso para que aprendas lo que está bien y lo que está mal, y eso no venía a caso.

El chico al sentir que le golpeaban, se enfado mucho más, y para molestarla aun más le cogió de los brazos y la beso.

Lo que Sirius no esperaba es que Bella correspondiera al beso y pronto el beso no fue suficiente y entrando en una habitación se dejaron llevar por la pasión.

Mientras Sirius estaba ocupado con Bella, James llegaba a casa de su novia, al picar a la puerta le abrió su querida cuñada, decía eso de lo querida porque era de todo menos agradable.

−Buenas tardes.

La chica lo miro mal y se metió en la casa. −Lily el raro de tu novio esta aquí.

−Te he dicho mil veces que no le llames raro. −Y saliendo lo saludo. −Disculpa a la descerebrada de mi hermana, no tiene cerebro para entender que eres normal.

James le sonrió. −No te preocupes, ¿me vas a dejar entrar, o nos quedamos aquí?

 

−Disculpa, entra. −Y dejándolo entrar cerró la puerta y se fueron al salón, donde vio a los Evans y a Dursley que como siempre lo miraba mal, ignorándolo miro a sus suegros. −Buenas tardes.

−Buenas tardes, ¿Qué tal tu día?

−Bastante bien, estaba hasta hace un momento con mis amigos. −Y miro a Lily. −Los Lupin se han ido de viaje así que creo que Rem hará una pequeña fiesta.

−Ya iré la próxima vez, mañana nos vamos.

James le sonrió. −La próxima vez iremos juntos.

−Sí.

−Oye James. −Su suegro lo miro. −¿Qué tal las inversiones de Lily? Ya hace casi un año que invirtió su dinero en la empresa esa de remedios.

James le sonrió. −En septiembre ya podrá coger algo de sus ganancias, y aunque de momento es poco es más de lo que invirtió.

−Papa ya te dije que esto tomaría tiempo. −Le dijo Lily.

−Lo sé cariño, pero es tu dinero y quiero saber que está en buenas manos.

−De eso no se preocupe, en septiembre, el señor Lupin le avisara de que ya puede ir a recoger las ganancias. −Y miro a su novia. −¿Cuánto invertiste?

−250 galeones.

−Pues entonces unos 1000 por ahí tendrás, como digo no es mucho pero lo suficiente para que no pienses que nadie se quiere quedar tu dinero.

−Yo se que Rem no se quiere quedar con mi dinero, ni su familia tampoco.

−James veo que sabes mucho de empresas. −Le dijo su suegra.

El chico le sonrió. −Aunque no me quiero ocupar de las empresas familiares, mi familia siempre me ha enseñado así que se bastante. −Y miro a su novia. −¿Quieres ir a pasear?

−Sí. −Y miro a sus padres. −No tardaremos mucho.

−No, que aun tienes que hacer tu maleta.

−Sí. −Y diciéndole a sus padres que no tardaría mucho en regresar se fue con su novio.

Unas semanas después de vuelta a Hogwarts, casi al final de septiembre, Lily recibió una carta de su padre diciéndole que los Lupin ya se habían puesto en contacto con él y ya había recogido su dinero, al final fueron 1500 galeones, la pelirroja contenta de que su primera inversión hubiera ido tan bien, le pidió que invirtiera un poco mas y que lo demás lo usara como quisiera, eso era un regalo para ellos, ella en la escuela no lo necesitaba y aun le quedaba un año muy largo para necesitar dinero.

Mientras los Evans se ocupaban de eso, Sirius iba como en una nube, aun se preguntaba que le había llevado a terminar en la cama con Bella, ni siquiera se lo había contado a sus mejores amigos, a sus hermanos del alma, pero ya era hora de que se lo contara, así que por la noche, en su habitación en la torre de gryffindor, se sentó y los miro.

−En verano cuando estábamos en el caldero chorreante, después de ir al baño me encontré con Bella y no sé como paso termine en su cama.

Al escuchar eso, los otros tres lo miraron como si le hubiera salido otra cabeza.

James se acerco y lo miro. −Creí que la odiabas.

−No la odio, me cae mal y mucho más desde que se junto con los idiotas de los Lestrange.

−¿Y qué vas a hacer ahora? −Pregunto Remus mirándolo.

−No puedo hacer nada, Bella se casa esta primavera, ella es la que tiene que decidir, además nosotros nunca nos hemos llevado bien, lo del caldero chorreante fue una excepción algo fruto del momento.

 

−¿Tú crees?

−Es lo único que puedo pensar. −Y dando por terminada la conversación se metió en la cama, para dormir.

A muchos kilómetros de allí, en Londres, Bella no sabía qué hacer, desde que había terminado en la cama con Sirius se había sentido mal, y en san mungo le habían dicho que estaba embarazada, ahora tenía que decidir qué hacer.

Con el prometido que sus padres le habían buscado, Rodolphus Lestrange nunca había pasado nada, no es que le cayera mal, pero no era su tipo, y bueno con Sirius, ese chico sabía cómo hacerle perder la paciencia siempre que se encontraban terminaban peleándose, aunque eso de acostarse había sido la primera vez.

Ese hijo no era solo suyo, también tenía que pensar en Sirius, no sabía si lo aceptaría pero sería cosa de él si no lo aceptaba.

Al día siguiente, hablaría con sus padres, y luego hablaría con su hermana Cece, con Andrómeda hacía muchos años que no se hablaba, no había aceptado que se casara con un hijo de muggles, no era por lo que todos pensaban, que no los aceptaba, sino porque creía que su hermana mediana, tenía que haberse casado con alguien de su posición, alguien que tuviera dinero y la tratara como una reina, no con alguien que era un simple trabajador en el ministerio.

Unos días después, en Hogsmeade los merodeadores estaban paseando cuando vieron a Bella allí como si los estuviera esperando.

Sirius se acerco. −¿Bella que haces aquí?

−Tengo que hablar contigo.

El chico la miro, y supo que algo iba mal, Bella no era de esas chicas que iban a buscar a alguien, era al contrario si querías algo tenias que ir tu a buscarla.

−Vamos a hablar. −Y miro a sus amigos. −Nos vemos al rato.

−Después de pasear, estaremos en el tres escobas, te esperamos.

−Gracias. −Y pasándole un brazo por la cintura a Bella se la llevo a las afueras del pueblo, Hogsmeade no era muy grande así que podían atravesar el pueblo de punta a punta en diez minutos.

Cuando estuvieron alejados de todos, Sirius la miro. −¿Qué pasa?

La chica la miro. −Estoy embarazada.

−¿De quién es el niño?

Bella lo miro. −Tuyo, si no lo fuera no hubiera venido a verte.

−¿Y cómo puedo estar seguro? −Sirius la miro. −Tienes un prometido, y seguro que no se está con los brazos cruzados.

−El y yo nunca hemos hecho nada, ni siquiera me interesa.

−¿Entonces porque no rompes el compromiso?

−Porque me da igual con quien me case, sino es el, me dirán que me case con otro.

Sirius la miro. −¿Qué quieres hacer? ¿Vas a tener al niño?

−Lo quiero tener, y ya he hablado con mis padres.

−¿Qué te han dicho?

−Que si tú no aceptas, Rodolphus se hará cargo del niño.

Al escuchar eso, Sirius la miro furioso. −Ese tipo no se va a hacer cargo de mi hijo, es un mortifago.

−No sabemos si es un mortifago, y no he venido a hablar de eso, pero entiéndeme si me ven con barriga y no nos casamos, pensaran que el hijo es de Rodolphus y aunque los Lestrange saben que estoy embarazada, les han dicho a mis padres que no les importa, a esos solo les interesa relacionarse con nosotros.

−Habla con mis tíos y les dices, que gracias pero que nadie que no sea yo se ocupara del niño. −Sirius la miro. −Habla con Charlus el tiene la llave de mi bóveda en gringotts que te la de, para que puedas comprar una casa, en navidades nos casaremos.

 

Bella lo miro. −¿Estás seguro? No quiero obligarte a nada.

−Y no me estas obligando a nada, pero no aceptare que nadie me quite a mi hijo.

−Está bien, hablare con mi tío.

−Sí, ahora me tengo que ir, ya he pasado mucho tiempo fuera, nos vemos. −Se iba a ir, pero acercándose la abrazo. −Todo irá bien, aunque no nos llevamos muy bien, sabremos hacerlo funcionar.

−Es lo único que quiero.

−Sí. −Sirius la beso y se fue.

En el tres escobas, los merodeadores estaban hablando, cuando Sirius entro y se sentó al lado de James.

El joven Potter al ver a su amigo le sonrió. −¿Quieres una cerveza?

−No gracias. −Y se apoyo en los brazos.

−¿Qué te quería decir Bella? −Pregunto Remus.

−Está embarazada.

−¿Es tu hijo? −Pregunto Peter mirándolo.

Sirius levantando la cabeza lo miro furioso. −Claro que es mi hijo, si no, no hubiera venido a verme, haber si haces preguntas más inteligentes de vez en cuando. −Levantándose salió del local y al salir la puerta dio un fuerte golpe.

James y Remus miraron a Peter que se había quedado temblando. −Sirius tiene razón, esa pregunta sobraba. −Y los dos castaños se levantaron y después de pagar a Rosmerta la camarera se fueron detrás de su amigo.

Los merodeadores no tardaron mucho en encontrar a su amigo, que estaba sentado en un tronco caído.

−¿Que ha pasado cuando te lo ha dicho? −Pregunto Remus sentándose a su lado y mirándolo.

−Mis tíos han dejado las cosas claras, sino me caso con Bella, Lestrange se casara con ella, y se ocupara de mi hijo, no le importa que no sea su hijo biológico, con tal de estar emparentado con los Black, hasta le besaría los pies, no voy a dejar que esa gente se ocupe de mi hijo, le he dicho a Bella que en navidades nos casaremos y aunque estoy aun en la escuela, nadie podrá decir que no he hecho lo correcto. −Y miro a James. −Le he dicho que vaya a ver a tu padre, para que le de la llave de gringotts para que pueda comprar una casa.

−Sabes que podéis vivir con nosotros.

−Gracias, pero prefiero tener mi propia casa, además mi tío antes de morir me dejo mucho dinero.

−Ahora te tienes que preparar, en el tres escobas había mucha gente que te ha escuchado, seguro que pronto todos lo sabrán, el heredero de los Black, le roba la prometida a Rodolphus Lestrange y encima es tu prima.

−No me importa. −Y le sonrió. −Sabes bien que nunca me ha importado eso, lo único es que se, es que pronto tendré un hijo es lo único que quiero. −Y levantándose los miro. −No me apetece volver allí dentro voy a pasear.

−¿Quieres compañía?

−¿De vosotros? Siempre.

−Pues vamos. −Y así los tres amigos se pusieron a caminar de regreso a la escuela.

−¿Vas a hablar con Peter?

−Lo has dejado bastante tocado cuando le has gritado.

−No me importa, hay preguntas que no se tienen que hacer aunque sea mi amigo, y él se ha pasado, además estoy harto que siempre nos persiga como si se tratara de nuestro perro faldero.

−Ya este año es nuestro último algo en la escuela, y el año que viene seremos aurores, así que ya no lo tendrás que aguantar.

−Es lo que quiero.

 

−Los tres lo queremos. −Y así los tres de bueno humor siguieron disfrutando de ese día de otoño.

Unos días después, en Hogwarts como había dicho James, todos hablaban de lo mismo del hijo que tendría Sirius con su prima Bella, además en el profeta no dejaban de escribir la historia y cada vez con datos nuevos, que por supuesto eran inventados, Sirius no era de esos que hablaba con los periodistas y Bella tampoco.

Un día a la hora de comer, los tres merodeadores estaban hablando mientras se terminaban el postre cuando se acerco alguien.

−Sirius.

El chico se giro y vio a su hermano, Regulus, hacía tiempo que no hablaba con él, desde que se fugo de la mansión Black y fue a parar a la mansión Potter.

−Regulus.

El chico le sonrió. −Felicidades por tu bebe, espero que sea grande y fuerte.

−Gracias.

Regulus entonces dejo de sonreír y lo miro. −¿Podemos hablar?

−¿De qué?

−En privado.

−Está bien, hablemos. −Y levantándose miro a James y a Remus. −Pero ellos vienen con nosotros.

−Ellos pueden venir, se que confías en ellos, pero no pienso lo mismo de Petegrew.

−El no vendrá, últimamente no nos hablamos.

−Es lo que he escuchado. −Regulus lo miro. −Que te hizo una pregunta que no te tendría que haber hecho.

−Algunas preguntas sobran. −Y poniéndose delante, los guio hasta una de las aulas vacías. −¿Y bien de que me querías hablar? −Pregunto cuándo cerró la puerta.

−Madre quiere que me una a los mortifagos, ella cree en las mismas tonterías que el señor tenebroso, eso de la pureza de sangre.

Al escuchar eso, Sirius lo miro. −Eso quiere decir que aun no eres un mortifago.

−No, no lo soy. −Y para que su hermano y los demás confiaran en el, se quito la túnica y dejo sus brazos al descubierto, en ningún lado se podía ver la marca tenebrosa. −Yo no lo soy, pero sé que algunos de mis compañeros lo son.

−No me importan los demás, solo tú. −Al escuchar eso Regulus lo miro casi con adoración. −En navidades te vendrás conmigo y con Bella, yo hablare con nuestros padres para poner las cosas en su sitio, si no quieres ser mortifago nadie te puede obligar.

−Gracias hermano.

−De nada, ahora ves al comedor.

−Sí. −Y despidiéndose se fue.

−¿Qué le vas a decir a tus padres? −Le pregunto James.

−Que ellos pueden ser mortifagos si quieren, pero no pueden obligar a Regulus a serlo.

−No creo que se lo tomen bien.

−Me importa muy poco como se lo tomen, ya han destrozado mi vida no voy a permitir que destrocen la vida de más personas, ahora vamos a comer.

−Como siempre hambriento. −Le dijo Remus.

−Claro estoy en etapa de crecimiento.

Al escuchar eso, los dos chicos se rieron ante la cara indignada del joven Black.

Mientras ellos se iban al gran comedor, en Londres, Bella se reunía con sus hermanas, por suerte ya había podido arreglar las cosas con Andrómeda y las tres volvían a hablarse.

Ese día habían quedado para mirar casas, Charlus le había dado a Bella la llave de la bóveda de Sirius donde había mucho dinero.

Habían quedado en el caldero chorreante y se iban a ir, cuando los hermanos Black se les acercaron.

−Papa, tío Orión, no sabía que hubierais quedado. −Les saludo Andrómeda.

 

Cygnus miro a su hija mayor, aunque al principio estuvo muy enfadado con ella porque se hubiera fijado en un insignificante hijo de muggles, Bella y Narcissa habían intercedido con ella.

Bella que era la que mas oposición puso cuando Andrómeda les dijo que se casaba con Tedd al final le había ayudado, según Cissy era cosa de Sirius que le enseñaba a ser mejor persona.

−¿Dónde vais?

−A mirar casas para Bella y Sirius.

Al escuchar eso Cygnus miro a su hija. −No me has pedido dinero, ¿de dónde lo has sacado?

−De Sirius.

−Anda ven conmigo, no voy a permitir que mi sobrino pague solo la casa. −Y miro a su cuñado y primo. −Tu tendrías que hablar con Sirius, tu hijo se está comportando como todo un hombre, al hacerse cargo de su hijo.

−No sé si hablar con él.

−No seas tonto, si yo he podido arreglar las cosas con Meda después de todas mis equivocaciones tú también, así que ves a hablar con él.− Y miro a sus hijas. −Mientras vuestro tío arregla las cosas con su hijo nosotros iremos a gringotts a hacer una transferencia. −Y despidiéndose de Orión se fueron.

El patriarca de la familia se quedo mirando como Cygnus se iba con las chicas, suspirando se dio cuenta de que el tenia razón, su orgullo lo estaba separando de su hijo mayor, era hora de arreglar las cosas, así que desapareciendo llego a Hogwarts.

Después de hablar con el director se fue a buscar a Sirius y lo encontró con sus amigos.

Los tres chicos al ver al hombre mayor dejaron lo que estaban haciendo y lo miraron.

−Padre.

−Sirius. −Y miro a los demás. −¿Nos podéis dejar solos?

−Sí señor. −Remus miro a su amigo. −Iremos a la sala común.

−Nos vemos al rato, no creo que esto dure mucho. −Y viendo como sus amigos se iban miro a su padre. −Padre creo que te has equivocado de camino, Regulus debe de estar en la biblioteca estudiando.

−No he venido a verlo a él, he venido a verte a ti.

Al escuchar eso, el chico lo miro. −¿Para?

−Sirius deja de estar tan rígido que solo tienes diecisiete años, así te saldrá chepa antes de tiempo. −Y se fue a sentar en la hierba. −Siempre me han gustado las vistas que hay desde aquí, incluso hubo una temporada que quise comprar hogwarts, pero no me dejaron.

−Padre no puedes comprar hogwarts, es una escuela. −Le regaño Sirius sentándose a su lado.

Orion lo miro. −Pero a mí me gusta.

−Pues te haces una escuela no creo que de espacio te falte en uno de los terrenos de la familia.

−Mini hogwarts, creo que ya tengo mi nuevo proyecto. −Y echando la cabeza para atrás se rio y luego lo miro. −Eres el único que escuchas mis locuras, tu madre siempre esta ceñuda.

−Divórciate sé que no la quieres. −Sirius lo miro. −No te divorcias de ella porque no quieren que los demás hablen de ti.

−Lo que digan los demás nunca me ha importado, este casado o divorciado, soy Orión Black, el hombre más poderoso de este mundo y nadie puede comparar mi poder. −Y lo miro. −No me divorcio de ella porque mis hijos necesitan una madre.

Sirius lo miro. −Ni yo ni Regulus necesitamos a una madre como ella, además después de lo que te voy a decir no creo que quieras seguir a su lado.

−¿Qué ha hecho esta vez?

−Quiere que Regulus sea mortifago.

−Joder con esa mujer, sigue con esas porquerías, de eso me ocupare luego ahora hay otras cosas de las que hablar, por ejemplo como es eso que vas a comprarte una casa y ni siquiera lo has hablado conmigo.

 

−Bueno Bella y yo necesitamos un lugar para vivir así que la compraremos, además tu y yo hace tiempo que no nos hablamos.

−No seas tonto, la familia tiene cientos de casas por todo el mundo, seguro que encontraremos una grande para vosotros, además tu tío ha ido con las chicas a llenar tu bóveda de más dinero, no quiere que pagues tu solo la casa nueva.

−Los Black siempre haciendo las cosas como queréis, quería que vieras que soy responsable y que puedo cuidar de mi familia sin tu ayuda o la de mi tío.

Orion lo miro. −Te recuerdo que tú también eres un Black, y sé que eres responsable y puedes cuidar de tu familia, cuidar de tu familia también es saber cuándo necesitas ayuda o puedes contar con los demás. ¿O sabes cuidar de un bebe?

−Los bebes son personas no creo que sea muy difícil.

Al escuchar eso, su padre se rio. −Hay Sirius aun tienes mucho que aprender, un bebe es un ser pequeño e inocente que necesita de muchos cuidados y mucho amor.

El chico lo miro. −Gracias.

−De nada, las cosas a partir de ahora serán muy diferentes de momento dile a tu hermano que ni se le ocurra meterse en eso de los mortifagos, yo voy a hablar con tu madre es hora de arreglar muchas cosas. −Y levantándose le sonrió. −Nos vemos pronto.

−Sí. −Y viendo como su padre se iba se fue a la torre de los leones donde vio a sus amigos allí. −¿Qué tal todo?

−Estoy alucinado. −Sirius sentándose los miro. −Mi padre se va a divorciar de mi madre.

−Vaya, no sabía que mi tío se quisiera divorciar. −Le dijo James realmente sorprendido.

Sirius lo miro. −Yo hace siglos que me hubiera divorciado de esa mujer.

−Ya pero tú no tienes tanta paciencia como tu padre, ¿Qué más te ha dicho?

−Que me va a ayudar a criar a mi hijo y que mi tío Cygnus nos va a dar dinero.

−Claro que sí, mi tío tiene mucho dinero y Bella es su hija.

−Sí.

−Bueno las cosas han ido mucho mejor de lo que pensábamos. −Le dijo Remus. −Ya puedes estar tranquilo.

−Ahora estoy preocupado, cuando mi madre se entere de que mi padre se quiere divorciar le va a montar una buena.

−La verdad es que esa mujer está loca.

−Sí. −Y levantándose miro a su primo. −Puedes enviarle un mensaje a tu padre, dile lo que va a hacer mi padre, yo tengo que buscar a mi hermano.

−Claro tú ocúpate de una cosa, nosotros nos ocuparemos de lo demás.

−Gracias. −Y se fue corriendo.

Mientras en hogwarts los chicos se ocupaban de sus problemas, Orión llegaba a la mansión Black y vio a su mujer allí tomando el té como siempre.

−¿Orión dónde estabas?

−Estaba con Sirius ya me he enterado de que quieres que Regulus se una a los mortifagos. −Y la miro. −¿Estás loca? Regulus es apenas un niño, no voy a permitir que hagas lo que tú quieras si tanto quieres ser una mortifaga únete tu a ese grupo de locos psicópatas pero no voy a permitir que destroces la vida de mi hijo como lo has hecho con Sirius.

La mujer lo miro furioso. −Regulus hará lo que yo quiera.

−Antes me tendrás que matar, y otra cosa quiero el divorcio me he cansado de tus porquerías.

 

−Los Black no nos divorciamos.

−Los Black se divorcian como los demás, así que nos divorciaremos y tú te puedes quedar con este caserón, yo no quiero este sitio para nada.

−Si te divorcias de mi, te voy a dejar en la ruina.

−Inténtalo, puede que seas una Black también, pero yo soy el patriarca de esta familia que no se te olvide. −Y se iba a ir a buscar sus cosas cuando sintió un cruccio, Orión sintió un gran dolor pero pronto se le paso, levantándose se le acerco y le cogió del cuello. −Mujer estúpida, te recuerdo que soy un Black y esos crucios para mí no son nada, mi padre los lanzaba mil veces más poderosos, ni se te ocurra ninguna tontería mas, porque en vez del divorcio te daré un ataúd. −Y soltándola se fue a su cuarto y recogiendo las cosas bajo y la miro una última vez. −Te puedes quedar con tu elfo, ese amargado es igual que tu. −Y se iba a ir cuando tocaron a la puerta. −Haber quien es ahora. −Y abriéndola vio al marido de su prima. −¿Charlus qué haces aquí?

−James me ha enviado un mensaje urgente, diciéndome lo que querías hacer, ¿estás bien?

−Estoy bien, ya me voy, ya le he dicho todo lo que tenía que decir, pronto tendré mi divorcio.

Charlus lo miro. −Me alegro.

−Gracias, antes de irme te quiero decir que mi querida mujer aun me ha lanzado un cruccio.

Al escuchar eso el auror la miro. −Sabes que lanzar cruccios está penado con cinco años de cárcel.

−Cállate de una vez. −La mujer lo miro furiosa. −No me das ningún miedo Potter, envíame a la cárcel si quieres, sino vete de una vez.

−Como ves es todo amor y buenos sentimientos. −Orión miro a su amigo. −Anda vamos, me tienes que ayudar a instalarme.

Charlus dejo de mirar a la mujer y miro a su amigo. −¿Dónde te vas a instalar?

−Contigo, no me fio nada de la loca que se queda aquí, hasta que no me divorcie no iré solo a ningún lado.

−Una buena idea, vamos seguro que Dorea estará encantada de que te quedes con nosotros.

−Sí. −Y así los dos hombres se fueron.

Unos días después, los alumnos estaban desayunando cuando empezó a llegar las lechuzas con el correo y también con el profeta.

Sirius cogiéndolo leyó en la primera pagina que su padre se divorciaba, bueno el ya lo sabía así que no era ninguna sorpresa, al leer los motivos del divorcio se empezó a reír.

−¿Sirius porque te ríes? −Le pregunto Remus.

−Es que según esto, mi padre se divorcia porque tiene una amante y muchas otras cosas, cada idea es más disparatada.

−La prensa siempre ha sido así, son realmente molestos, ¿estás contento?

−Mucho, ya era hora.

−Espero que tu madre no se lo quite todo.

−Lo intentara pero no creo que lo consiga, además creo que firmaron un acuerdo prenupcial.

−Sea como sea, ya no tendrás que ver a tu padre a su lado.

−No, ya era hora. −Y sonriendo a sus amigos siguió desayunando.

El tiempo fue pasando y pronto estuvieron a una semana de navidades.

Ese día el profesor Dumbledore reunió a los alumnos de séptimo.

−Como sabéis quedan dos trimestres para que os graduéis así que tenéis que ir decidiendo lo que queréis hacer una vez terminado hogwarts, la profesora McGonagall os dará una hoja que tenéis que rellenar, y para cuando volváis nos la devolveréis, una vez las tengamos se decidirán los grupos de repaso, algunos no las tendréis que hacer, pero otros si, os aviso que son obligatorios así que no se valdrá ninguna excusa, esto era todo así que cuando Minerva os de la hoja os podéis ir.

 

Cuando la profesora les dio sus hojas, los merodeadores se fueron.

−Remus te veo muy pensativo, ¿Qué vas a estudiar? −Le pregunto Lily.

−En un principio pensé en ser auror, pero al final dije que no.

−Rem no tiene madera de auror. −James miro a su novia. −El es más cerebrito que otra guerrero así que es mejor que coja otra cosa.

−Por eso cambie de opinión, y luego quise ser medi mago.

−Por lo que veo, creo que ahora tampoco quieres ser medi mago. −Le dijo Sirius.

−No, he pensado en ser pocionista, pero tampoco lo tengo claro.

−Veo que tienes muchas dudas. −Le dijo Lily.

−Muchísimas, lo que estudie ahora es a lo que me dedicare toda mi vida así que no quiero estudiar tres o cuatro años y luego ver que no me gusta y volver a empezar, porque cuesta dinero y tampoco quiero estudiar cuando tenga 30 años.

−Creo que tengo algo para ti. −Le dijo la pelirroja. −Ahora vengo. −Y al llegar a la torre de gryffindor se fue a su cuarto y después de coger un par de cuadernos, bajo y se los enseño. −Míratelos, están todas las profesiones que hay en el mundo mágico.

Remus cogiéndolos le sonrió.− Gracias. −Y se puso a mirarlos

−De nada.

Mientras el joven licántropo miraba los cuadernos que su amiga le había dado, los demás fueron hablando de lo que serian.

−Yo seré auror. −Les dijo Sirius. −Ya he hablado con mi padre y me ha dicho que de acuerdo y encima que me lo pagara.

−Genial, así trabajaremos juntos. −Le dijo James. −Yo también lo seré. −Y miro a su novia. −¿Lils que harás tu?

−Estoy entre medi maga o herborista.

−¿Herborista?

−Es como pocionista pero no solo hace pociones sino también cremas, ungüentos y otras muchas cosas.

Al escuchar eso Remus que estaba mirando sus cuadernos dejo de hacerlo y miro a la pelirroja. −¿Eso de herborista se estudia aquí en Londres?

−Sí. −Y cogiendo uno de los cuadernos le enseño la información. −Son tres años y como te digo no solo hay pociones sino también ungüentos, cremas, pomadas y mil cosas más.

−Decidido lo haré, así podre trabajar con mi familia. −Remus contento de saber que haría en el futuro se puso a leer la información. −Además no es muy caro.

−¿Cuánto cuesta?

−El primer año con la matricula son 20.000 galeones y los dos siguientes años 10.000 cada uno.

−La verdad es que no está caro y más si dices que te enseñan tantas cosas.

−Sí. −Y miro a su amiga pelirroja. −Lils estudia conmigo sabes que de trabajo nunca te faltara.

−Lo sé gracias. −Y miro a James. −¿Tu qué dices?

−Mi Lils es tu futuro y si quieres ser herborista hazlo y como dice Rem, en su empresa hay más que trabajo para todos.

La pelirroja asintió y miro a su amigo. −Gracias Rem.

−No seas tonta no me lo tienes que dar, me voy quiero hablar con Lacey.

−No os perdáis. −Le dijo Sirius mientras se reía.

Rem lo miro. −Que gracioso que estas.

−Siempre, ya lo tenias que saber. −Y se quedo riéndose.

 

Mientras Remus iba en busca de su novia y sus amigos se quedaban riéndose, el joven Regulus tenía algunos problemas con su mejor amigo.

−Severus no seas idiota ya te he dicho que no me importa ayudarte a pagar el curso.

−Y yo te he dicho que no voy a permitir que lo pagues.

−Pues pide una beca.

−Para una beca necesito que dos profesores me den sus recomendaciones.

−¿Y qué problema hay? Seguro que cualquier profesor te la da.

Severus lo miro. −No lo creo, piensan que soy un mortifago.

−Pues sácales de su error y se las pides.

Antes de que pudieran seguir, Remus se acerco y miro al hermano de su amigo. −¿Regulus todo bien?

−Si gracias, solo que este tonto es tozudo como una mula. ¿Ya sabes lo que vas a estudiar?

−Sí, herborista lo acabo de decidir.

−Oye Rem.

−¿Reg?

−¿Tienes trabajo para Severus?

El licántropo miro al slytherin. −Sí que hay, y más con lo bueno que es con pociones. −Y miro a Severus. −Si quieres trabajar en la empresa de mi familia ves a verlos, no sé cuanto pagan pero es una buena cantidad.

Antes de que pudieran seguir hablando, se acerco una hermosa chica y abrazo a Remus. −Rem.

El castaño la abrazo. −Lacey, justo ahora te iba a ir a buscar, ya he decidido lo que estudiare.

La novia del chico se separo y la miro con sus hermosos ojos color chocolate. −¿El qué?

−Herborista, ¿Qué te parece?

−Genial, así podrás trabajar con tu familia, seguro que estarán contentos.

−Seguro, ¿quieres pasear?

−Sí. −Y así agarrados de la mano se despidieron de los slytherin y se fueron.

Cuando se quedaron a solas, Severus miro a su amigo. −¿Por qué se lo has dicho?

−Porque él puede ayudarte a conseguir el dinero que necesites, tienes que hacer el primer pago de 2000 galeones antes de septiembre sino no podrás estudiar lo que quieres, y me has dicho que tus padres no te lo pagaran.

−Lupin es el mejor amigo de tu hermano y del otro, seguro que es una broma.

−No digas eso, Remus no es como Sirius ni como James, pueden ser amigos pero Rem es un tipo genial, y seguro que no te dirán nada.

−¿Tú crees?

−Claro que si, en navidades te llevare y así podrás trabajar y conseguir unos 300 galeones o mas y ya solo te faltara pascua que será lo mismo y ya luego verano donde podrás conseguir lo que te falta.

−Está bien, te hare caso.

Regulus le sonrió. −Ya era hora.

Severus gruñéndole se fue a su sala común, no era chico de pedir favores y mucho menos a los gryffindor pero tenía que pagar la matrícula de la academia de pociones y las cuotas y su padre ya le había dicho que no le pagaría nada que si quería seguir estudiando que se lo pagara el que ya era mayor de edad.

Cuando llegaron las vacaciones de invierno, el día 26, Regulus llevo a Severus a la empresa Lupin, y al llegar vio que era un edificio de más de cinco plantas, para no tener más de tres años era muy grande, iban a subir a hablar con el señor Lupin, cuando vieron a Remus.

−Buenos días. −El licántropo les sonrió. −¿Habéis venido a hablar con mi abuelo?

−Si para el trabajo de Severus.

−Pues vamos. −Y así los tres subieron a la última planta y entraron por un edificio de dos puertas donde vieron a un hombre trabajando. −Buenos días abuelo.

 

El hombre dejando de trabajar le sonrió. −Buenos días Rem. −Y miro a los otros dos chicos. −A vosotros no os conozco. −Y presto más atención a Regulus. −Tú te pareces a Sirius.

−Es mi hermano mayor, soy Regulus. −Y señalo a su amigo. −El es mi amigo Severus Snape, hemos venido porque su nieto nos ha dicho que hay trabajo para él.

−Y lo hay. −El hombre mayor miro a Severus. −Siéntate y así hablamos. −Y miro a Remus. −Una taza de chocolate por favor.

−Claro que si abuelo. −Y miro a los demás. −¿Queréis algo?

−Una para cada uno.

−Ahora vengo. −Y salió del despacho.

Cuando se quedaron solos, el abuelo de Remus los miro. −Me llamo John Lupin, y ahora bien, Snape ¿sabes a que nos dedicamos?

−Me han dicho que se dedican a hacer pociones.

−Eso es en parte, pero hacemos muchas otras cosas, cremas, ungüentos, pomadas, nos dedicamos a todo lo que cure y no solo mágicas sino también muggles, pero eso lo hacemos en otra fábrica, todo lo que hacemos aquí es mágico y va para todo el mundo, y bien ¿Snape te ves preparado para hacer pociones?

−Se me dan bien, es donde saco mejor nota.

Al escuchar eso, John le sonrió. −Estupendo, aunque eres menor de edad te pagare 10 galeones la hora, en otros lados pagan 5 incluso 8 pero no creo que sea justo al fin y al cabo tu trabajaras igual que los adultos.

−¿Necesita el permiso de mis padres? −Aunque su padre le había dicho que trabajara, no estaba seguro que se lo diera.

−Realmente no, pondremos que son prácticas remuneradas y no habla problema, si fuera un trabajo entonces sí que lo necesitarías. −Y se rió. −Ni me preguntéis son cosas de los del ministerio, que son raros.

La puerta se abrió y apareció Remus con una bandeja llena.

−Te ayudo. −Regulus levantándose cogió la bandeja y la puso encima de una mesa.

−Gracias. −Y cogiendo la taza de su abuelo se la dio. −Aquí tienes.

−Gracias Rem. −Y miro a Severus. −¿Entonces qué dices? ¿Trabajaras con nosotros?

−Sí.

−Estupendo, empezaras hoy, son cinco horas diarias, eso hace 50 galeones al día y 250 galeones la semana, ¿te parece bien?

El chico asintió. −Sí.

−Muy bien. −Y miro a su nieto que se estaba tomando su chocolate. −Lleva a Snape al piso tres donde empezara con pociones y luego irá subiendo.

−Ahora lo llevo, ¿Dónde voy yo?

−Ves al piso dos donde están haciendo la crema que habías pensado.

−Estupendo. −Y terminándose el chocolate miro a Severus. −¿Vamos?

−Sí. −Y cuando se termino su chocolate se fue con el joven Lupin.

Cuando Regulus se quedo con Lupin lo miro. −Gracias.

−De nada, ¿y tú no quieres trabajar?

−De momento no, mi padre se acaba de divorciar así que nos iremos los dos solos esta tarde a pasar unos días padre e hijo solos, piensa que me tiene que compensar porque mi madre quisiera que fuera un mortifago, y el sábado es la boda de Sirius y Bella, así que como ve apenas tengo tiempo.

−Tu padre no tiene la culpa de nada.

−Ya pero bueno, hágaselo saber, es bastante tozudo y cuando le entra algo en la cabeza no cambia de opinión fácilmente, ya me voy nos vemos el sábado, se que le han invitado.

−Hasta el sábado. −Y viendo como el chico se iba, volvió a su trabajo.

 

El sábado por la mañana amaneció soleado, ese día se casaban Sirius y Bella.

Los chicos habían invitado a mucha gente, después de la ceremonia se fueron a celebrar la fiesta a un salón muy elegante.

En un lado estaba Orión con sus amigos.

−¿Ori no te sientes incomodo? −Le pregunto su primo.

El hombre lo miro. −¿Por?

−Porque mi hermana no deja de lanzarte dagas envenenadas con los ojos.

Orión girándose vio a su ex mujer que estaba sentada con algunas amigas mirándolo mal.

−Que haga lo que quiera, ya la he aguantado muchos años, para tener que aguantarla ahora que nos hemos divorciado.

−Lo que yo sí que me sorprendí es que te lo diera rápidamente.

−Fue sencillo. −Orión los miro. −Le dije que si no me daba el divorcio rápido se quedaría sin nada, solo lo que había aportado, le he dado una gran cantidad de dinero, más de 10 casas por todo el mundo y encima se queda con todo lo que tenía cuando nos casamos.

−Se ha quedado bastante.

−Sí, y también la mansión Black de grimmauld y ese elfo decrepito.

−Krecher, ese elfo solo hace caso a mi hermana.

−Sí, pero bueno a mí nunca me ha gustado, que se quede con el tanto como quiera.

−¿Y qué vas a hacer ahora? −Le pregunto Abraxas. −Eres un hombre libre.

−Voy a disfrutar de la vida, cuidare de mis hijos que los he tenido bastante desentendidos y luego ya veré, apenas tengo 40 años tengo tiempo suficiente para hacer lo que quiera.

−Papa. −Sirius se acerco a su padre y lo miro. −Te recuerdo que hoy es mi día.

Al escuchar eso, Orión lo miro extrañado, el no estaba haciendo nada, estaba hablando con sus amigos.

−¿Sirius porque dices eso? Orión está aquí sin hacer nada.

−Todas lo miran, cuando tendrían que mirarme a mí.

Su padre se rio. −Aunque fuera viejo me seguirían mirando así que vete a acostumbrado.

Sirius lo miro mal y se rio. −Luego dicen que yo soy el vanidoso, eso es porque a ti no te conocen.

−Sirius tu mujer te reclama. −Le dijo John acercándose y señalo a Bella que tenía un cuchillo en las manos para cortar el pastel.

−Gracias, señor Lupin, pastel. −Y se fue corriendo y después de darle un beso a Bella empezaron a cortar el pastel.

−Tu hijo ni en su boda se olvida de los pasteles. −Le dijo John.

−Que te puedo decir, nunca cambia. −Y lo miro. −¿Qué tal tu empresa?

−Estupendo, cada día tengo más pedidos y muchos proyectos, ahora estamos investigando una poción para la viruela de dragón.

−Ya he escuchado que en Brasil hay una gran crisis por culpa de esa enfermedad.

−Si, por eso estamos investigando a fondo para poder crear una buena poción.

Abraxas lo miro. −Voy a invertir más en tu empresa, lo de la viruela nos afecta a todos.

−Yo también, el ministro de pacotilla que tenemos no le interesa nada, dice que no va a invertir en nada hasta que nos afecte directamente.

−Los políticos son iguales, hasta que no hayan muertos no empezaran a moverse. −Orión miro a John. −Cuenta también con mi inversión.

−La mía también. −Le dijo Cygnus.

−Gracias a los cuatro, aparte de ese proyecto tengo otros en mente.

−¿Cómo va el de tu nieto?

−Bastante bien, nada mas conseguir el dinero empezamos con una poción y aunque aun no la hemos podido probar con humanos esperamos que pronto lo podamos hacer.

 

−Seguro que pronto lo encontraras.

−Eso espero, solo quiero que Rem tenga una vida lo más normal posible.

−Pues yo lo veo muy normal. −Charlus señalo a Remus que estaba bailando con su novia. −Según James, Lacey sabe lo suyo y nunca lo ha mirado mal incluso ya ha hablado con sus padres y le han dado el permiso para que se casen.

−Me alegro, quiero para Remus el mismo futuro brillante que los demás.

−Y lo tendrá, de eso nos ocuparemos todos.

−Gracias.

−De nada.

De pronto se escucho el sonido de una copa de cristal y todos miraron a Sirius. −Es hora del pastel, así que ir poniéndoos en fila y os daremos un trozo, es de chocolate con crema y mantequilla.

−Vamos quiero pastel. −Y así los adultos se unieron a la fila y fueron cogiendo su trozo de pastel.

Por la noche, Bella después de lanzar su ramo de flores se despidió y se fue con Sirius, aunque no podían hacer un gran viaje porque el novio tenía que volver a la escuela para sus dos últimos trimestres sí que se irían de luna de miel.

Cuando los novios se fueron la fiesta duro un rato más y cuando se cansaron se fueron.

El tiempo fue pasando y pronto Bella estuvo ya de parto, unas horas después Sirius tenía a su bebe en brazos, moreno y los ojos no los podía ver porque estaba dormido, pero seguro que eran claros como los suyos.

−¿Cómo se llamara? −Les pregunto Cissy.

−Orión. −Dijo el abuelo paterno.

−No, Cygnus. −Dijo su primo.

Sirius los miro a los dos. −Se llamara Orión y para el próximo o próxima se llamara Cygnus. −Y miro a su tío, tu nombre puede ser tanto para chica como chico así que es más sencillo.

El hombre miro a su primo. −El próximo será Cygnus.

Orión lo miro. −Ya han usado mi nombre así que no me importa.

Cygnus le fulmino con la mirada y miro a su hija. −Bella ya nos vamos, tienes que descansar. -Y miro a Sirius. −Se que quieres quedarte con ellos, pero tienes que terminar tus últimos meses de clases sino no podrás ser auror, nosotros los cuidaremos.

−Gracias, ya he hablado con el profesor Dumbledore, me ha dejado unos días libres.

−Estupendo, pero ahora tienen que dormir, están muy cansados.

−Sí. −Y haciendo caso a su tío acerco al niño a Bella para que esta le diera un beso y lo dejo en su cuna para que durmiera.

−Bella felicidades por tu bebe. −Cissy la abrazo. −Vendré mañana.

−Te espero. −Y dándole las gracias a todos por haber ido, se acostó bien el su cama y pronto estuvo dormida.

El fin de curso llego rápido, y mientras Sirius y Bella se ocupaban de su pequeño Orión que ya tenía cuatro meses y era un bebe muy bueno, cosa extraña con los padres que les había tocado pero bueno la genética era una cosa rara.

Orión y Regulus se habían instalado en una hermosa casa, aunque Walburga se había querido llevar a su hijo pequeño a su casa, el joven Regulus le había dejado las cosas claras a su madre, mientras siguiera con la idea de que fuera un mortifago se podía olvidar de él, prefería vivir con Orión que era un tipo mucho más agradable.

Ahora que ya se habían graduado, Remus y su novia la encantadora Lacey habían decidido casarse y buscar una bonita casa para vivir, y James y Lily igual, se casarían rodeados de sus familias y empezarían una vida juntos.

 

Un día de verano Orión iba paseando por el callejón diagon buscando un regalo para su nieto, cuando entro en una librería y se puso a mirar libros.

−Buenos días. −Le saludo la voz de una mujer.

Orion dejando el libro que estaba mirando en su estantería la miro, era una chica bastante joven no creía que pasara de los 25 años, castaña con los ojos oscuros. −Buenos días.

−¿Necesita ayuda?

−Un poco, busco un libro para mi nieto, tiene cuatro meses.

−Para bebes tan pequeños no tenemos, lo que tenemos es a partir de los seis meses, pero los puede mirar si quiere.

−Gracias.

−De nada, acompáñeme. −Y lo llevo a una parte de la librería donde habían muchos libros llenos de brillantes, al llegar la chica se presento. −Me llamo Jane Granger.

−Orión Black, creí que esta librería la llevaba un hombre mayor.

−Es mi abuelo, pero él ha decidido jubilarse, así que hasta septiembre que es cuando empezare mi trabajo, lo hago aquí. −Y sonriéndole le enseño un libro. −Este libro es el más popular entre los niños, es de dragones y es blando.

Orión cogiéndolo lo miro y como le gusto al final lo escogió.− Gracias me lo llevo.

−De nada. ¿Algo más?

−No gracias.

−Pues esto. −Y lo llevo al mostrador donde le cobro. −Gracias por venir.

−De nada. −Y cogiendo el libro se despidió y se fue.

Mientras Orión se ocupaba de los regalos para su nieto, Severus estaba terminando por ese día su jornada laboral en la fábrica de los Lupin, cuando el encargado de esa sección se acerco.

−Snape. −Y le dio una bolsa. −Aquí tienes tu nomina de esta semana.

El chico cogiendo la bolsa miro dentro y se lo agradeció. −Gracias.

−De nada, ¿ya tienes todo el dinero para tu matricula?

−Con esto sí.

−El lunes puedes cogerte el día libre así podrás ir a pagarla.

−Gracias y si que iré, no quiero que me quiten mi puesto.

−No te lo tienen que quitar, aun estamos en julio y sé que hasta septiembre dejan pagar las matriculas.

−Sí.

-Como digo el lunes puedes tomarte el día libre e ir a pagar tu matricula.

−Lo hare, hasta el martes. −Y despidiéndose se fue.

El lunes bien temprano,cogió el dinero que había reunido y se fue a la academia de pociones, élprefería las artes oscuras, pero como no había clases que a él le gustaran, alfinal se había quedado con pociones y no se podía quejar pociones se le dababastante bien, era un curso realmente sencillo.

Al llegar a laacademia lo llevaron con el hombre que se ocupaba de las admisiones, y traspagar pudo rellenar sus documentos, al terminar el profesor le pregunto siquería vivir en la academia.

−Cuesta dinero.

−Es verdad, cuesta dinero,pero no mucho, en la cuota te entra aparte de la habitación que puedes usar enverano aunque no estés en la academia, fiestas o sea todo el año, tres comidasmas la merienda los siete días a la semana, una biblioteca particular que solopuede usar la gente del lugar y un salón para los días en que llueve y no sabesque hacer. ¿Qué te parece?

Al escuchar eso, elchico se intereso lo único que quería era desde que su madre se murió era irsede la casa de su padre ahora solo le quedaba saber cuánto le costaría.

 

−¿Cuánto es?

−El curso mas lamatricula son 40.000 galeones en total, la habitación son otros 20.000galeones, la mejor forma de pagarlo es 1.000 galeones mensuales hasta quetermines de pagarlo aunque ya hayas terminado de estudiar, así que por eso note preocupes.

Severus viendo que eramuy sencillo acepto. −Lo quiero.

−Estupendo. −Y le dioun papel. −Lo tienes que rellenar, las habitaciones no están aquí están en elotro edificio, el que está al lado, como es independiente se entra por otrapuerta y es solo para chicos, uno para chicos y otro para chicas.

El chico que estabarellenando el papel dejo de hacerlo y lo miro. −¿Puedo mudarme hoy?

−Lo puedes hacer, encuanto rellenes este papel, te daré una copia para el conserje de losdormitorios y solo tienes que llevar tus cosas, ahora termina de rellenar eldocumento, así te podrás mudar cuanto antes.

−Sí. −Y sin decir nadamas siguio rellenando ese papel, cuando termino se lo devolvió el profesor ledio una copia y le dijo que ya solo le quedaba mudarse.

Cuando Severus saliódel despacho, se fue a recoger sus cosas a su antigua casa, ese lugar habíadejado de serlo cuando su madre murió, cuando lo tuvo todo recogido volvió a laescuela y allí en vez de seguir por el camino que lo llevaría a las aulas, sefue por otro camino que indicaba por donde estaban las habitaciones de loschicos.

Al llegar vio que lapuerta doble estaba abierta, entrando vio a un hombre sentado detrás de unarecepción de madera.

−Buenos días.

El hombre que estabaleyendo un libro lo dejo de hacer y lo miro detrás sus gafas redondas. −Buenosdías, ¿eres nuevo?

−Si, Severus Snape, elseñor Parker me ha dicho que le entregara esto. −Y le dio un papel.

El hombre cogiéndololo leyó por encima cuando termino cogió una llave y lo miro. −Sígueme.

−Sí. −Y se puso aseguir al hombre que lo llevo por unas escaleras anchas hasta el primer piso.

−Tu habitación es lahabitación 19, tú te ocupas de la limpieza de tu habitación y de tener todorecogido en ella, están prohibidas las chicas y los animales. −El hombre parándosedelante de la puerta donde había un 19 la abrió y entrando lo dejo pasar. -Comopuedes ver, tienes una cama doble, un escritorio, una librería, un armario y unbaúl. −Y le dio las llaves. −Soy Oliver, para cualquier cosa no dudes enavisarme, ahora que estamos en julio estoy en recepción desde las 9 de lamañana hasta las 12 y luego desde las 2 hasta las 7, en agosto vendrá otrapersona y volveré en septiembre, el cuarto de baño es común, y esta al finaldel pasillo, ahora te dejo para que te instales.

−Gracias.

−De nada. −Y saliendo cerróla puerta para dejarle intimidad.

Cuando Severus sequedo a solas, dejo el baúl a un lado y se puso a mirar a fondo la habitación,le gusto, estaba bastante bien, tenía una ventana que dejaba entrar mucho sol,era espaciosa y lo mejor de todo es que era para él solo, no la tendría quecompartir con nadie más.

Antes de empezar aordenar sus cosas abrió la ventana para que entrara aire limpio y se puso aordenar sus cosas, cuando lo tuvo todo ordenado, cerró la puerta y bajo arecepción donde se acerco al conserje que estaba de nuevo en su sitio. −¿Letengo que devolver la llave?

 

−No, hasta quetermines tercero esa habitación es tuya, y tú te ocupas de tu llave, el comedoresta por allí. −Y le señalo una puerta doble que estaba al final del corredor. −Elsalón. −Y le enseño otra puerta. −Y la biblioteca. −Y le enseño una últimapuerta. −Puedes ir donde quieras, a las siete de la mañana se pone la comida enel comedor, y no se cierra hasta las ocho así que puedes ir a comer cuandoquieras.

−Gracias. −Y se fue alcomedor, apenas había comida nada ese día, así que tenía bastante hambre.

En el comedor vio quehabían algunos alumnos, algunos estaban sentados comiendo y otros estaban en loque parecía una barra de buffet libre, guardándose la llave se acerco y se pusodetrás del último.

−Hola ¿eres nuevo? −Lepregunto el que estaba delante de él.

−Si, Severus Snape.

−Yo soy Adán Carter,este lugar está bastante bien, el conserje nunca se mete en tu vida si no hacesnada malo, la comida está bastante buena y si no quieres comer aquí te lapuedes llevar. −Y le enseño unas bolsas y unas pequeñas cajas de metal. −Ponestu comida allí, luego en una bolsa y se mantiene caliente hasta que te laquieras comer, cuando vuelvas por la noche, la dejas en un balde de agua y yalas cocineras lo limpiaran.

−Gracias pordecírmelo.

−De nada. −Y viendoque los que estaban delante de él ya se habían adelantado camino. −Hay muchacomida, tanto muggle como mágica, ponen unos cinco platos de cada, primero,ensaladas, terceros, postres, sándwiches y hasta bebidas, para lo que pagamos estárealmente bien.

−Ya lo veo. −DijoSeverus mirando la barra que estaba llena de comida, al ver todo lo que allíhabía, no lo pudo evitar y empezó a salivar, estaba más hambriento de lo quehabía pensado en un principio.

Cuando llego su turno,miro los platos que había y se cogió un buen plato de arroz que tenía una pintaestupenda con unas gambitas peladas, unas patatas asadas con queso, unas alitasde pollo, pan, una cerveza de mantequilla y de postre un helado, cuando lo tuvomiro haber donde se podía sentar y vio que el chico que acababa de conocer lellamaba.

−Snape siéntate connosotros, es mejor comer acompañado. −Le dijo.

−Gracias. −Y con subandeja llena se fue a sentar con los demás, después de las presentaciones,Severus cogió su tenedor y se puso a comer.

−¿Bueno? −Le pregunto Adán.

−Mucho.

−Está realmente buenaesta comida. −Y sonriéndole se puso a comer.

La verdad es que sique estaba buena, así que Severus disfruto de su comida, cuando termino como teníaunas horas libres se despidió de sus compañeros y se fue a pasear por elcallejón diagon, al llegar se encontró con Lily y con el idiota de su prometidoJames, ese tipo le caía fatal, no entendía que le veía su amiga, hacía tiempose había dado cuenta de que ella nunca sería para él, pero podía haber escogidoa alguien mejor, no entendía a las chicas y nunca las entendería.

−Buenas tardesSeverus, ¿paseando?

−Sí, me acabo de mudara mi dormitorio y como hasta mañana no tengo que volver al trabajo estabapaseando.

−Me alegro que hayasentrado en la academia de pociones, ¿está bien tu dormitorio?

−La verdad es que si,es una habitación para mí solo y es bastante grande.

−Que bien. −Ysonriéndole le dijo que se tenía que ir, que aun tenía que mirar unas cosas.

 

Cuando la chica y elidiota de Potter se fueron, Severus siguió con su paseo.

Unas semanas después,era la boda de Lily y James y nadie se quiso perder esa ceremonia, el hijo deljefe de los aurores se casaba con una hija de muggles.

Muchos aun noentendían que le veía James siendo un sangre limpia a Lily que era hija demuggles y ni siquiera eran gente importante, eso siempre pasaba cuando alguiense casaba con alguien que no era de su círculo.

James le había dicho asu pelirroja que no escuchara esos comentarios, todos eran iguales unoscharlatanes que no sabían dónde meterse.

Después de la hermosaceremonia que había hecho que más de una y más de uno aunque ellos no loreconociesen dejara alguna lágrima, llego la fiesta.

Lily salía del cuartode baño, cuando escucho una conversación entre dos mujeres.

−No entiendo comoJames se ha casado con esa niña, no solo es una hija de muggles ni siquieratiene pedigrí, es una don nadie.

−Yo creo que le halanzado un imperius, Charlus tenía que cuidar mejor de su hijo, al fin y alcabo es su heredero.

La chica al escuchareso, se les iba a acercar pero le cogieron del brazo, girándose vio a susuegro.

−De esto me ocupo yo. −Ysonriéndole miro a las mujeres. −Buenas.

Las dos mujeresgirándose al ver a Charlus le sonrieron. −Buenas tardes, Charlus bonitaceremonia.

−No me ha dado esaimpresión antes, cuando habéis echado pestes a mi nuera, quiero que os marchéisinmediatamente y sobre lo de invertir en las empresas de vuestros maridos ya lopodéis ir olvidando, nadie insulta a mi familia. −Y vio que un camarero pasaba.−Espera.

−Señor Potter. −Elcamarero se le acerco. −¿Quería algo?

−Sí, la fiesta se haterminado para estas dos señoras, que se marchen.

−Sí señor. −Y miro alas mujeres. −Por aquí. −Y guio a las mujeres a la salida.

Cuando se quedaron asolas, Charlus miro a Lily. −Que no te afecte lo que digan, a mí también mepaso algo parecido, aunque tengo mucho dinero, contactos y muchas otras cosas,no entendían como Dorea siendo una Black, no se casaba con alguien mejor unpríncipe o un Malfoy, no sé que es peor.

−Oye no te metasconmigo. P−rotesto Abraxas que justo en ese momento pasaba y vio que Lilyestaba por llorar. −¿Qué ha pasado?

−Unas antipáticas quehan hablado de más y Lily los ha escuchado.

El patriarca de losMalfoy la miro. −No te preocupes por lo que digan, a mi mujer también ledijeron lo mismo, ella no tiene tanto dinero como yo y le dijeron cosasbastante feas. −Y miro a su amigo. −¿A ti no te paso algo parecido?

−Sí, la sociedadmágica está llena de falsos, en tu cara se comportan de una manera y por detráste envenenan. −Y miro a Lily de nuevo. −Tú solo te tienes que preocupar de loque decimos la gente que os queremos a James y a ti, y yo te puedo asegurar queestoy muy orgulloso de la mujer que ha escogido mi hijo, se que tu le harás inmensamentefeliz, lo que han dicho esas personas no te tienen que afectar.

Lily asintió y le diolas gracias.

−No me las tienes quedar, ahora vamos a volver al jardín sino tu marido me reñirá. −Y sonriéndole lepasó un brazo por los hombros y volvieron al jardín.

Al llegar James estabacasi desesperado hacía tiempo que había perdido de vista a su hermosa novia ynadie la había visto, cuando la vio con su padre se acerco y miro a Lily. −¿Dóndeestabas? Me tenías preocupado.

 

Como no quería que leestropearan a el también la boda le mintió. −Estaba en el baño, había cola.

−Que no saben que tueres la novia y no te tienen que hacer esperar.

Al escuchar eso, Lilyle sonrió. −Gracias, ¿vamos a bailar?

−Sí. −Y cogiéndole delbrazo se fueron a la pista de baila a bailar con sus invitados.

Un mes después, Oriónsalía de la librería de Jane cuando se encontró con su hijo y sus amigos.

−¿Papa otra vez? −Lepregunto Sirius y se puso a mirar por uno de los escaparates. −¿Por qué no lainvitas de una vez por todas, antes de que llenes tu nueva casa de libros?

Orion lo miro. −Nocreo que sea lo adecuado.

−Vaya chorrada. −Ledijo James. −Tío, aun eres joven, no se termina la vida una vez te hasdivorciado, tienes derecho a ser feliz, y si esa chica lo hace pues que nadiete diga que hacer, además creía que los Black eran los amos del mundo.

−Y lo somos pero ellaes muy joven aun.

−¿No crees que ella esla que te tiene que decir si quiere salir o no contigo? No des nada por hecho. −Ledijo Sirius que seguía mirando por el escaparate. −Reg y yo estamos de acuerdocon que rehagas tu vida, y esa chica no solo es muy guapa sino que parece muylista.

−Lo es, tiene unacharla muy fluida y me hace reír.

−Pues entonces invítalay no se hable más.

−Hola. −Charlus quepasaba por allí, se acerco y sonrió a su hijo. −¿Qué tal todo?

James lo miro. −YaLily me hablo de esas dos mujeres que dijeron esas cosas desagradables sobrecon quien o no me tengo que casar, mi pelirroja estaba bastante triste y no megusta verla de esa forma.

−Es normal, es unajovencita muy sensible y esas cosas hacen daño, pero no te preocupes ya le dejeclaras las cosas una vez que te fuiste de luna de miel, fui a ver a sus maridosy les dije porque no pensaba invertir con ellos, y ellos no están nadacontentos ya esperaban mi dinero. −Y miro a Remus, que a él le había pasadoalgo parecido, Lacey tenía bastante dinero y la sociedad no creía que el jovenLupin fuera el adecuado para casarse con ella. −¿Tu estas bien?

−Lo estoy, hable conlos padres de Lacey y ellos me han dicho que no me tengo que preocupar de nada,que están contentos de que su hija se haya casado conmigo y que no deboescuchar las cosas que dicen.

−Y haces bien. −Y miroa Orion. −¿Otra vez en la librería de los Granger?

−Papa haber si loconvences para que le pida salir, dice que es demasiado mayor para Jane.

Charlus asintiendo ledijo: −Nunca te ha importado lo que dijeran los demás sobre ti, así que ahorano te tiene que preocupar, es ella la que te tiene que decir si quiere salir ono.

Orión miro a su amigo yluego a su hijo que lo miraba. −Está bien, ahora no sé donde invitarla.

−Llévala al teatro. −Ledijo Charlus. −En el teatro real mágico están pasando una obra muy buena, labruja de los sueños, Dorea me ha pedido que la llevara un par de veces.

−La llevare allí. −Yentrando de nuevo, se acerco al mostrador. −Jane.

La chica que estabatrabajando al escuchar la voz del hombre, dejo de hacerlo y lo miro. −¿Necesitasalgo más?

−¿Quieres venir alteatro conmigo? En el teatro real hacen la bruja de los sueños, ¿la quieresver?

 

Jane le sonrió. −Meencantaría, hace tiempo que la quiero ver, pero las entradas están agotadaspara los próximos seis meses.

−No te preocupes poreso, el sábado iremos a verla.

−Me hace muchailusión. −Y cogiendo una pluma apunto una cosa en un papel y se lo dio. −Estaes mi dirección.

El hombre la cogió ytras mirarla un momento se la guardo. −Nos vemos el sábado.

−Sí. −Y viendo como seiba volvió a su trabajo.

En la calle, Oriónmiro a Charlus. −No hay entradas, están agotadas hasta dentro de seis meses,eso no me lo habías dicho.

−No te preocupes,tengo un palco privado Dorea me hizo alquilarlo al comienzo de la temporada, lediré al encargado que iras el sábado.

−Gracias, ahora me voyantes de que me lieis de nuevo.

−Papa no gruñas tanto.−Sirius le sonrió. −Se cuanto te gusta esa chica y ya era hora de que lainvitaras a salir.

−Oye mocoso recuerdaque soy tu padre, respétame un poco.

−Huy sí que miedo, venque te invito a un helado. −Y cogiéndole del brazo se lo llevo mientras gruñíadel poco respeto que le tenía.

En la librería despuésde que Orión se fuera, Jane se quedo como en una nube, ese hombre le gustabamucho y nunca pensó que su sueño de salir con él se cumpliría.

Unas horas después, lachica cerraba la libreria y se iba corriendo a su casa, al llegar vio que suspadres estaban en el salón con su hermano mayor.

−Mama, mi príncipe meha invitado a salir.

La mujer al escuchar asu hija, dejo lo que estaba haciendo y le sonrió. −Felicidades cariño, ¿y dóndete va a llevar?

−Al teatro real, a verla bruja de los sueños.

−Que suerte, hacemucho que la quiero ver, pero es imposible comprar las entradas.

−¿Jane te vendrá abuscar? −Le pregunto su padre.

−Sí. −Jane sentándosea su lado lo miro. −Papa estoy súper feliz, se que Orión es mayor que yo y quetiene dos hijos, pero a mí me gusta mucho.

−Lo sé cariño, yaunque es mayor no lo es tanto y el también tiene derecho a ser feliz con quienquiera.

−He escuchado decirque su ex mujer, es una bruja odiosa que ni siquiera sus hijos la quieren. −Ledijo su hermano.

−Cada uno es como es,pero espero que no por salir con el señor Black, esa mujer ya te vaya a hacerdaño. −Le dijo su padre.

−Papa no te preocupes,no creo que esa mujer vaya a decir algo, según todos los periódicos Orión ledio muchas cosas cuando se divorciaron, igual si estas preocupado habla con él.

−Es lo que hare. −Y lesonrió. −Felicidades por tu cita.

−Gracias, estoy feliz,y la semana que viene ya empiezo a trabajar en empresas Lupin en eldepartamento de cremas, en el lugar que yo quiero.

−Ya eres toda unaseñorita. −Le dijo su madre.

−Sí, bueno me voy abañar y así te ayudo con la cena. −Y dándole un beso a cada uno se fue a sucuarto.

El sábado por latarde-noche, Orión llego a la casa de los Granger, y picando a la puerta esperoa que le abrieran.

No tardo mucho enabrirse la puerta, un hombre joven apareció. −Buenas tardes, señor Black, soyDarren el hermano mayor de Jane, pase mi hermana se está terminando de arreglar.−Y le dejo pasar.

−Gracias. −Y lo siguióal salón donde vio a un hombre mayor bastante parecido a Darren.

 

−El es mi padre EvanGranger.

−Un placer señorBlack, mi hija está muy ilusionada con esta cita, pero me preocupa su ex mujer.

Orión lo miro, era normalque se preocupara, su ex no era una mujer conocida por su amabilidad y susbuenos sentimientos. −No se preocupe por mi ex mujer, ella sabe bien lo que lepasaría en caso de hacer algo contra mí.

−Eso espero porqueJane es mi hija, y solo quiero que sea feliz.

−Lo sé, yo tambiéntengo dos hijos y los hijos son el mayor regalo que nos pueden dar.

−Sí.

−Ya estamos. −Jane ysu madre bajaron y saludaron a Orión. −Buenas tardes señor Black.

−Me puede llamarOrión.

−Gracias, yo soyHermione.

−Un placer. −Y miro aJane. −Estás hermosa.

−Gracias, ¿nos vamosya?

−Sí. −Y miro a Evan. −Nollegaremos muy tarde, primero iremos a cenar y luego al teatro.

−Gracias por el aviso.−Y miro a su hija. −Divierte.

−Lo hare. −Ydespidiéndose se fue con Orión.

Un par de horasdespués, Jane y Orión volvían riéndose, se lo habían pasado realmente bien lacita había sido todo un éxito.

Una vez en la puerta,Jane le sonrió. −Gracias por invitarme, me lo he pasado muy bien.

−Yo también, esperoque vuelvas a aceptar salir conmigo.

La chica asintió. −Lapróxima vez, te invitare yo, conozco un parque donde se pueden hacer picnics.

−Me encantaría ircontigo de picnic, ¿te parece bien la semana que viene?

−La semana que vieneempiezo a trabajar en la fábrica nueva de cremas, ¿pero qué te parece elsábado?

Al escuchar eso, Oriónla miro. −La única fábrica nueva de cremas es la de los Lupin. ¿Trabajaras paraJohn Lupin?

−Sí, ¿lo conoces?

−Sí, somos amigos, heinvertido en su empresa además mi hijo mayor, es el mejor amigo de su nietoRemus.

−El mundo es unpañuelo.

−Algo así. −Y se rio. −Elsábado por la mañana te vendré a buscar.

−Sí. −Y dándole unbeso en la mejilla abrió la puerta y tras despedirse se metió.

Tras cerrar la puerta,Orión viendo que Jane ya estaba en su casa, se fue a la suya.

Unas semanas después, Oriónpaseaba tranquilamente por el callejón diagon, cuando se encontró con su exmujer.

−Orión, que ridículote has vuelto, ya me he enterado de tus citas con esa mocosa.

El hombre la miro. −Wallburgano te metas ni conmigo, ni con Jane ni su familia, lo que yo haga o deje dehacer no es de tu incumbencia, mantente al margen como yo lo estoy haciendo.

−¿Dónde has dejado tuorgullo como patriarca de la familia Black?

−Eso a ti no teimporta. −Y le agarro fuerte del brazo. −No te lo voy a decir de nuevo, olvídamecomo yo he hecho contigo, búscate una vida y déjame en paz. −Y soltándola sefue a seguir con su paseo.

Al día siguiente entodos los periódicos salía en primera plana, la pelea que habían tenido elantiguo matrimonio, Jane que estaba comiendo al ver la noticia se preocupo ydespués de su trabajo se fue a ver a Orión, que como siempre lo encontró en sudespacho trabajando.

−Orión.

El hombre levantándosese le acerco. −¿Jane todo bien?

−He leído en elperiódico la pelea que tuviste con tu ex mujer, quería ver que estabas bien.

El hombre cogiéndolede la mano, la acerco a unos sofás y le hizo sentarse. −No te preocupes por esamujer, esta amargada y solo sabe molestar.

 

−¿Te hizo algo?

−No me hizo nada,estoy bien, hablando de otra cosa, ¿Qué vas a hacer para halloween?

−¿Halloween? Nada enespecial, ¿por?

−Mi hijo Sirius haceuna fiesta en su casa, irán muchos de sus amigos, pero me ha dicho que tambiénpuedo ir yo, ira mucha gente de todas las edades, quiero que vengas.

Jane lo miro. −¿Estásseguro? ¿Quieres que conozca a tu hijo?

Orión le sonrió. −Sí,es un chico muy agradable, ven conmigo.

La chica le sonrió. −Irécontigo, ¿Qué me tengo que poner?

−No te preocupes poreso, yo te enviare un disfraz.

La puerta se abrió degolpe y apareció Cygnus. −Orión.

−Cygnus, que es midespacho pica antes.

−Lo sé, lo siento,pero he leído lo del profeta. ¿Estás bien? ¿Mi hermana te hizo algo?

−No me hizo nada,estoy bien. −Y levantándose cogió a Jane de la mano e hizo las presentaciones. −Cygnusella es Jane Granger. −Y miro a la chica. −El es mi primo y ex cuñado, CygnusBlack.

Jane le sonrió. −Unplacer señor Black. −Y miro a Orión. −Me tengo que ir, mis padres se preocuparansi llego tarde.

−Ves, nos vemos parael día de la fiesta de halloween.

−Sí. −Y despidiéndosese fue.

−Es una chica muyagradable nada que ver con mi hermana. −Le dijo Cygnus. −Es normal que teguste.

−Me gusta mucho, yahora tengo un problema.

Su primo lo miro. −¿Quéproblema tienes?

−Le he dicho que le enviaríael disfraz para la fiesta, y no sé que regalarle

−Ohh a mi no me mires,yo no sé nada de eso, pregúntale a tu hermana.

−Lo hare, gracias. −Ydespidiéndose se fue a ver a su hermana.

Su hermana Lucretia,era la mayor, y se había casado con Ignatus y habían tenido dos hijos Serpensque ahora tenía 24 años y Cassiopea que tenia 20 y mientras su sobrinotrabajaba con él en la empresa familiar, su sobrina quería trabajar en elministerio, así que se pasaba todo el tiempo estudiando.

Cuando Orión llego ala mansión de su hermana, le saludo con cara de preocupación.

−¿Ori estas bien? Yahe leído en el profeta lo de tu pelea con Walburga.

−Si tranquila, esabruja no me hizo nada y mas que una pelea fue una discusión, he venido a verteporque necesito tu ayuda.

−Dime.

−Ayúdame a comprarleun traje de halloween para Jane, no se cual escoger.

Al escuchar sobre lachica, la mujer le sonrió. −Esa chica te ha dado bien fuerte.

−Sí, es hermosa,inteligente y me gusta mucho, ¿entonces me ayudas?

−Claro que si, ¿tequedas a cenar?

−Si, en casa no meespera nadie, ¿Cómo van las cosas con mis sobrinos?

−Muy bien. −Y mientrasesperaban a que los elfos hicieran la cena , Lucretia se puso a explicarle comoiba todo con sus hijos.

El sábado por lamañana, Jane estaba durmiendo cuando su madre la despertó.

−Jane despierta, Oriónte ha enviado un paquete.

La chica abriendo losojos le sonrió. −Debe de ser el disfraz para halloween, me va a presentar a suhijo.

−Eso está muy bien,ponte la bata y baja que seguro que lo quieres ver.

−Sí. −Y levantándosese puso su bata y bajando corriendo se encontró que su padre y su hermanotambién estaban allí.

−¿Por qué Orión teenvía un paquete? −Le pregunto su padre.

 

−Es mi disfraz parahalloween. −Y abriendo la caja, saco el disfraz y vio que era de pirata. −Es depirata. −Y se lo acerco al cuerpo. −¿Qué os parece?

−Que está muy bien. −Ledijo su padre y le puso el sombrero que había en la caja. −Estarás hermosa paraesta noche.

−Gracias. −Y dejandoel disfraz a un lado, vio que también había unas botas.

−Veo que no se haolvidado de nada.

−No. −Y miro a sumadre. −Me ayudaras a prepararme.

−Claro que si, ahoraves a dejar la caja en tu habitación y a vestirte que tienes que desayunar.

−Sí. −Y guardando todoen la caja se lo llevo a su cuarto.

Unas horas después,picaban en casa de los Granger, Evan fue a abrir y se encontró a Orión, disfrazadode pirata.

−Te queda muy bien. −Ysonriéndole le dejo pasar. −Jane ya no tardara mucho en bajar.

−Gracias, no soy muchode estas fiestas, pero bueno mi hijo me ha invitado y no he querido decirle queno.

−Seguro que te lopasas bien.

−Seguro, Sirius y susamigos son bastante divertidos. −Y se giro al escuchar que la puerta se abría. −Estashermosa.

−Gracias. −Jane quellevaba su traje de pirata le sonrió. −Tu también estas muy bien.

−Gracias, ¿nos vamos?

−Sí. −Y despidiéndosede sus padres se fueron.

En casa de Sirius yBella ya había llegado mucha gente, cuando llegaron Orión y Jane y como elhombre pensaba al verlos juntos, todos los miraron.

Orión ignorándolos sefue a buscar a su hijo. −Sirius.

−Papa. −Sirius le sonrióy miro a Jane. −Bienvenida a mi casa.

−Gracias.

−De nada. −Y miro a supadre. −Papa, Bella está terminando de preparar a Ori que ha estado un poco gruñóntoda la tarde, ¿puedes ocuparte de todo? mientras los voy a ver.

−¿Qué le pasa a minieto?

−Los dientes, le estánsaliendo y no se está quieto.

−¿Habéis ido a por unapoción?

−Sí, pero no le hacemucho efecto.

−Ya voy yo, tú quédatecon tus invitados. −Y miro a Jane. −¿Me esperas un momento?

La chica asintió.

−Yo te la cuido. −Ledijo su hijo.

−Gracias. −Y se fue ala cocina donde hizo aparecer un mordedor y lo lleno de hielo, cuando lo tuvose fue al cuarto de su nieto donde se encontró a Bella, bastante inquieta. −Bella.

−Tío Orión. −La chicalo miro. −Ori no se está quieto, le molestan sus dientes.

−Ya me lo ha dichoSirius. −Y acercándose cogió a su nieto en brazos y le dio su mordedor. −Es unmordedor muggle, nosotros no tenemos estas cosas muchos magos no paran de darlea sus bebes las pociones para los dientes, pero no es seguro, esto me lo dijoHope la madre de Remus, a ella le fue bien con Rem, solo le tienes que ponerhielo para que este frio y así ayuda al bebe.

−Gracias tío, ya no sabíaqué hacer.

−No te preocupes. −Yle sonrió. −Seguramente ahora no querrá dormir, ¿bajamos?

−Sí. −Y cogiendo a suhijo que ya estaba mucho más tranquilo al tener algo que morder que hacía quesus dientes no le molestaran bajaron.

En la planta de abajo,Sirius al ver a su mujer con Ori se acerco. −¿Todo bien?

−Sí, tu padre me haayudado bastante, ahora está tranquilo.

El chico mirando a suhijo que estaba mordiendo un juguete y estaba tranquilo miro a su padre. −Gracias.

−De nada, ¿ya hanllegado todos los invitados?

 

−Sí.

−Voy a saludar y depaso que Jane conozca a algunas personas. −Y cogiendo a la chica por el brazose fueron.

−Tu hijo esencantador. −Le dijo Jane.

Orion le sonrió. −Esun embaucador, que no te engañe su sonrisa.

−Como tú. −Le dijoJane.

−La verdad es que si. −Yriéndose llegaron donde estaban Abraxas, Cygnus, Charlus y John. −Ellos son misamigos, ya conoces a Cygnus y seguramente a John Lupin, los demás son AbraxasMalfoy y Charlus Potter, señores ella es Jane Granger.

Los cuatro hombres lamiraron, y se sintió un poco intimidada, por lo que sabía Cygnus compartía elpoder de Orión en el mundo mágico, Charlus no solo era el jefe de los auroressino también un hombre muy poderoso casado con una Black y Abraxas era tambiénun hombre muy poderoso que tenía un cargo en el wizarmon sin contar que su únicohijo se había casado con una Black y John era su jefe.

−Vosotros la estáisasustando. −Les regaño un chico con gafas que venía con otro chico castaño ymiro a la chica. −Disculpa a estos cuatro, a veces se olvidan que juntándoseintimidan, soy James Potter. −Y le presento al otro chico. −Y el es RemusLupin.

Jane le sonrió. −Unplacer. −Y miro a los hombres. −Un placer conocerles, Orión me ha hablado deustedes.

Cygnus miro a suprimo. −Espero que todo lo que le hayas dicho sean cosas buenas.

−Solo la verdad. −Ymiro a John. −Jane trabaja en tu fábrica, haciendo cremas.

El hombre al escuchareso se sorprendió. −Últimamente no sé ni a quien contrato, tengo tanto trabajoque es mi personal de recursos humanos quien se ocupa de eso. −Y miro a lachica. −Bienvenida al equipo.

−Gracias.

−Abuelo es normal,tenemos mucho trabajo. −Le dijo Remus y miro a Jane. −Puede que nos veamos enalguna ocasión en la fábrica, voy por la tarde.

Jane le sonrió.

−James. −Lilyacercándose con Lacey saludo a todos y miro su marido. −Vamos a bailar.

−Claro que sipelirroja. −Y antes de irse con su mujer miro a Jane. −Bienvenida a la familia,todos gruñen mucho pero no muerden. −Y sonriendo a su padre se fue con Lily.

Lacey y Remus tambiénse fueron y Orión miro a Jane. −¿Bailamos?

−Sí. −Y se fue con elhombre.

−Jane me parece unachica encantadora, es joven pero sabe lo que quiere.

−La verdad es que nome extraña que Orión se haya fijado en ella, como decís es encantadora y muyagradable y con mis sobrinos ella ha suavizado el carácter de mi primo. −Les dijoCygnus.

−Ya era hora de queestuviera con alguien así. −Le dijo Abraxas y miro a Cygnus. −Y discúlpame quete lo diga, pero tu hermana es una amargada.

−No te preocupes yopienso lo mismo, se ha vuelto insoportable, ahora quiere que me revele contra Orióny sea el nuevo patriarca de la familia.

Al escuchar eso todoslo miraron.

−Dorea me dijo que esotiene que hacerse con la votación de la mayoría de los Black. −Le dijo Charlus.

−Así es, pero no meinteresa quitarle el poder a mi primo, el lleva siendo el patriarca de lafamilia Black más de 10 años, y ya he hablado con mis hijas y con Sirius, ellosno votaran contra mi primo ni yo tampoco.

−Dorea y James votaranpor Orión. −Le dijo Charlus.

Cygnus le sonrió. −Gracias,así que si mi querida hermana quiere hacerse con el poder de los Black que lointente de otro modo.

 

−¿Qué piensa Cedrella?

−A mi prima solo leinteresa cuidar de su hijo Arthur y de toda la prole que ha tenido, ademásdesde que Orión ha cambiado las normas de la familia y volvió a estar en elárbol genealógico después de casarse con Wesleay, ha conseguido una parte muyimportante de nuestra herencia así que no se pondrá en contra de Orión y Arthurtampoco, y también he hablado con mi prima Lucretia y sus hijos ninguno de lostres moverá ni un dedo para quitarle el poder a Orión.

−Así que podemos estartranquilos con que en la familia Black no habla un golpe de estado. −Le dijoJohn. −Solo nos faltaría esto, una guerra entre los miembros de la familia másimportante del mundo cuando tenemos a Voldemort molestando y tocando lasnarices.

−Ese hombre es muymolesto, y sabe como esconderse, solo es un cobarde que hace que sus mortifagosataquen a todos y el mientras no aparece. −Les dijo Charlus.

−Tú eres nuestro mejorauror, así que seguro que pronto encontraras una manera de hacerlo desaparecer.

−Eso espero porquecada vez hay más muertos.

−Es una crisispreocupante.

−Sí. −Y los hombressuspiraron, desde que Voldemort había aparecido las cosas iban cada vez de malen peor.

Unas horas después, Oriónllevaba a Jane a su casa.

−Gracias por llevarmea la fiesta me lo he pasado muy bien.

El hombre le sonrió. −Mealegro que te lo hayas pasado bien, ¿nos vemos pronto?

−Sí, buenas noches. −Ydándole un beso se metió en su casa.

Orión contento de quesu entorno hubiera aceptado a Jane se fue a su casa.

Unas semanas mástarde, Orión llevaba pensando en algunas cosas un tiempo, así que se reunió conlos Granger.

Una vez sentado en elsalón de los padres de Jane los miro. −Sé que es muy pronto, que apenas nosconocemos pero me quiero casar con Jane, y me gustaría que me dierais vuestroconsentimiento.

Hermione y Evanmiraron al hombre. −¿Te quieres casar con nuestra hija?

−Sí, sé que es más jovenque yo, pero yo la amo y quiero que sea mi mujer, estar con ella para siempre.

−Sabes que pasara,¿verdad? Dirán que mi hija es una buscona que se ha casado contigo por tudinero.

−Lo sé, pero yo lapuedo proteger, nadie hablara mal de ella. −Y los miro seriamente. −Soy unBlack y todos dicen que mi poder es grande, pero nadie sabe exactamente hastadonde llega, temblarían si lo supieran, yo os doy mi palabra de que Jane nuncasufrirá, tanto yo como mi familia la protegeremos.

Evan lo miro. −Tedamos nuestro permiso, pero si alguna vez mi hija sufre por haberse casadocontigo, no nos importara nada y la apartaremos de tu lado.

−Me parece bien, es untrato justo.

−Ahora que ya habéisllegado a ese trato, ¿Cuándo le pedirás que se case contigo?

Orión miro a susuegra. −Había pensado en otra cosa.

−¿En qué?

−Me gustaría casarmecon ella en año nuevo.

−¿Te quieres casarantes de habérselo preguntado?

−Sí, que no se loespere y para eso necesito vuestra ayuda.

Hermione sonrió. −Meparece muy bien, es muy romántico ¿y en que podemos ayudarte?

Y así los tres sededicaron a preparar la boda.

Unos días después,Orión que había decidido empezar su vida con Jane en una casa totalmente nueva,estaba mirando propiedades cuando vio una bastante curiosa, así que entrando enel establecimiento llamo al agente.

 

−Buenas tardes señorBlack, ¿desea algo?

−Sí, ¿Qué es esapropiedad que hay fuera?

−¿Cuál? −Pregunto elagente, pues tenía muchas a la venta, desde que Voldemort había aparecido,muchos mestizos e hijos de muggles ponían todo a la venta y se iban incluso lossangres limpias, así que tenía más de lo acostumbrado que le estaba costandovender.

−En el cartel ponecasa en urbanización.

−Una urbanización es un conjunto de viviendas, es algo que el propietario saco de los muggles,así que la construyo, son casas mágicas pero con toques muggles.

−¿Esta toda a la venta?

−Si me pregunta si ya han comprado alguna delas casas, le tengo que decir que aun no, el dueño quiso que las ofertas seempezaran a recibir en enero.

−¿Cuántas casas hay?

−20 casas, rodeada de bosques, piscinaclimatizada todo el año, y otras cosas rodeada por una gran valla y varias barrerasmágicas.

−¿De cuantas habitaciones son las casas?

−Seis. −Y cogiendo un documento que tenía allíse lo enseño. −Así son las casas.

Orion mirando bien las fotos, le gusto y a Janetambién le gustaría, ahora lo que tenía que hacer era comprar toda lapropiedad, ni loco viviría con gente no deseada ya lo había hecho en el barriomuggle y aunque nunca le habían molestado, ahora quería vivir rodeado de genteconocida, así que devolviéndole el documento lo miro. −Me interesa comprar todala urbanización, dígale al dueño que acepto el precio que me diga.

−Deme una semana para hablar con elpropietario, haber si acepta que usted se la compre entera.

−El lunes por la mañana vendré a verle, y si noacepta mi ofera me gustaría hablar con el dueño.

−Hablare con él, haber que me dice.

−Sí, gracias. −Y despidiéndose se fue.

Al salir se encontró con su primo. -Cygnus.

−¿Orión vas a comprar una propiedad?

−Sí, y he visto algo que me gusta. −Y le enseñola foto de la urbanización. −¿Qué te parece?

Cygnus la miro bien, la verdad es que estababastante bien, no le molestaría vivir en una de las casas. −¿La vas a comprarentera?

−Sí, no quiero desconocidos cerca de Jane, asíque la comprare entera y luego las iré vendiendo a quien quiera.

−Si consigues comprarla, guárdame tres, unapara mí y otra para Meda y Cissy, para Bella y Sirius seguro que tu se laquieres regalar.

−Sí, el lunes me dirán si me la venden entera.

−Mientras esperas, el tiempo pasara deprisatienes muchas cosas de las que ocuparte.

−De eso me voy a ocupar ahora, ¿vienes?

−Sí. −Y así los dos hombres se fueron.

El lunes por la mañana, los primos Black,fueron a la inmobiliaria, Cygnus quería saber si le venderían la urbanización asu primo.

−Buenos días señores Black. −Les saludo elagente.

−Buenos días, ¿Qué le ha dicho el dueño?

El agente le sonrió. −Que se la vende entera. −Yle dio un papel con la cantidad que pedían.

−Dígale que acepto la cantidad que pone. −Y leenseño el papel a su primo. −¿Qué te parece?

−Es un poco alto, pero lo recuperaras cuandolas vendas.

−Sí. −Y miro al agente. −Esta tarde vendré conmi abogado.

−Ya mi cliente tendrá el documento de ventapreparado.

 

−Entonces nos vemos esta tarde. −Y los primosse fueron.

Por la tarde Cygnus y Orión antes de firmarnada, el agente les llevo a que vieran la propiedad.

−Me gusta más que las fotos. −Le dijo Cygnus ymiro al agente. −Me gusta el exterior, pero quiero ver una de las casas.

−Ahora mismo, señor Black. −Y entrando en unade las casas se la enseño. −Como le dije a su primo, tiene seis habitaciones,una cocina muggle, biblioteca, salón, comedor, una sala del té, un tercer pisocon buhardilla y un pequeño jardín trasero.

El hombre satisfecho miro a su primo. −¿Oriónque dices?

Su primo lo miro. −Que a Jane le encantaravivir aquí, no solo la casa es hermosa, sino que también hay zonas comunes quepodrá usar con los demás. −Y miro al agente. −¿Tiene preparado el documento decompra?

−Sí.

−Pues volvamos a su oficina, mi abogado ya debede estar allí.

El agente asintiendo cerro bien la casa yvolviendio al callejón diagon entraron en la tienda donde ya el abogado lesesperaba.

Diez minutos después, Orión terminaba de firmartodos los documentos que le decía su abogado.

−Felicidades señor Black, es propietario de unahermosa urbanización recién construida.

−Gracias. −Y despidiéndose del agente, salió ala calle y miro a Cygnus. −¿Aun quieres tres casas?

−Sí.

−Pues empezaremos con el papeleo. −Y miro a suabogado. −Ocúpate de prepararlo y que ponga en la clausula de que no se puedenvender, en caso de lo que quisiera hacer me las tendría que vender de nuevo amí.

−Sí señor, empezare con la documentación. −Ydespidiéndose se fue.

Cuando los hombres se quedaron solos, Cygnusmiro a su primo. −¿A quién vas a vender las otras casas?

−Abraxas, Charlus, Lucretia y sus hijos, y anuestra prima y las demás ya veré, como digo no quiero desconocidos en estaurbanización.

−Ya mirare haber si alguien quiere comprarla.

−Avísame, ahora me voy he quedado con Jane. −Ydespidiéndose se fue.

El 31 de diciembre, Oriónfue a buscar a Jane y tras saludar a los Granger se la llevo a un jardín parapasear, una hora más tarde entraron en una sala que estaba hermosamentedecorada.

Jane miro a Orión. −¿Quéhacemos aquí? No tendríamos que estar aquí, parece ser que alguien se va acasar.

El hombre la miro. −Estamosen el lugar adecuado, ¿te quieres casar conmigo?

Al escuchar eso, lachica lo miro fijamente y no mucho tiempo después se ponía a llorar.

−Vaya, había pensado enlas diferentes reacciones que tendrías cuando te lo preguntara pero no penséque te pondrías a llorar.

−Tonto. −Y sin dejarde llorar asintió. −Me quiero casar contigo, es lo único que quiero.

−Estupendo, ha dichoque se casara conmigo. −Y entonces salieron todos aplaudiendo.

−Felicidades cariño. −Sumadre acercándose la abrazo.

−¿Tu lo sabías?

Hermione le sonriómientras le limpiaba las lágrimas. −Orión vino a vernos y la hemos estadopreparando con él.

Orión miro a suprometida. −¿Te quieres casar conmigo ahora?

−¿Ahora?

−Sí, esta todopreparado, tus amigas han venido, el juez nos está esperando.

−Pero no voy vestidaadecuadamente. −Dijo mirando la ropa que llevaba puesta.

−Eso también lo hemospreparado. −Hermione sonrío a su hija. −Tu vestido esta en el piso de arriba,vamos. -Y miro a Orión. −En una hora bajaremos.

 

−Sí, pero antes. −Ysacando una caja se la dio. −Es tu anillo.

La chica abriendo lacaja vio un hermoso anillo de diamantes, tenía tres diamantes grandes y otros máspequeños en el aro.

−¿Te gusta? −Y sacándolode la caja se lo puso.

−Es hermoso, meencanta.

Hermione miro a suhija. −Tenemos que ir a ponerte tu vestido de novia, tengo una sorpresa parati.

−¿Mi vestido?

−Tu vestido.

−¿Qué vestido? −PreguntoOrión.

Jane lo miro. −Haceuna semana íbamos paseando por el callejón diagon cuando vi un vestido hermoso,pero al siguiente día ya no estaba.

−Es que lo compre yo,no quería que nadie te lo quitara. −Le dijo su madre.

−Eres una tramposa. −Ledijo.

−Sí. −Y mientras sereía se la llevo.

−Papa tú tambiéntienes que cambiarte. −Le dijo Sirius.

−Todos os tenéis quecambiar.

−Sí, pero el novio nopuede llegar más tarde que la novia, vamos. −Y se lo llevo a otra habitación.

Una hora después, yatodos estaban cambiados y el novio con sus padrinos que eran sus hijosesperaban a la novia.

Sirius y Regulushabían decidido ser los padrinos de su padre, para que todos supieran que ellosaceptaban la nueva boda de su padre.

De pronto la música empezóa sonar y las damas de honor empezaron a entrar y no mucho tiempo después Janedel brazo de su padre hacia acto de presencia.

Orión al ver a suprometida se quedo sin respiración estaba hermosa, el vestido que habíaescogido era sencillo pero a la vez elegante, con un largo velo de novia y conlas joyas que le había pedido al mejor joyero del mundo mágico y su ramo deflores eran rosas de navidad, rojas con los bordes blancos, las había hechotraer de Laponia y eran mágicas.

Cuando padre e hija seacercaron, Evan miro a Orión. −Cumple tu promesa de cuidar siempre de mi hija.

−Lo hare. −Y miro aJane. −Estas hermosa, ¿preparada?

−Sí. −Y cogiéndolo delbrazo miraron al juez.

Unas horas después,todos se lo estaban pasando realmente bien.

Después de comer elmenú que Hermione y Lucretia habían preparado, había empezado la fiesta y Orióny Jane estaban bailando, no se cansaban.

−Papa me toca bailarcon tu hermosa mujer. −Le dijo Sirius y miro a su padre. −Tú ves a otro lado. −Ymientras se reía cogió a Jane de la mano y se pusieron a bailar, mientras Oriónlos miraba sin creérselo.

Cuando el novio sefue, Sirius le sonrió. −Jane bienvenida a la familia, gracias por querer a mi padre.

La chica lo miro. −Nogracias a ti, por aceptarme.

−Siempre, solo te pidoque nunca dejes de querer a mi padre.

−Él es el único hombreal que yo quiero, espero hacerle feliz.

−Ya le haces feliz. −Ysiguieron bailando, hasta que Regulus llego. −Cambio. −Y cogiendo a la novia dela mano se pusieron a bailar. −Jane bienvenida a la familia.

La chica le sonrió. −Gracias.

−De nada, ahora abailar. −Y siguieron bailando hasta que Orión volvió. −Tú y tu hermano ya me habéissecuestrado mucho tiempo a mi mujer, así que vete.

−Papa, que tienes todala vida para estar con ella.

Orión lo miro. −O tevas o te quedas sin pastel.

−Según. −Y se rio antela cara que puso su padre. −¿De qué es?

 

−De crema el sabor quemás le gusta a Jane, ahora fuera.

−Ohh está bien, quesepas que no tienes que estar tan gruñón en tu boda. −Y riéndose le dio un besoa Jane y se fue.

Cuando los novios sequedaron solos, Orión miro a su mujer. −¿Has visto? Que poco respeto me tienen.

Ante eso, Jane se rio,el hombre la beso y siguieron bailando.

No mucho tiempodespués, los camareros traían el pastel de bodas.

La tarta era de cincopisos, blanca y elegantemente adornada con tonos claros y unas hermosasfiguritas de los novios en el último piso.

−Nos toca cortar latarta. −Le dijo Orión.

−Sí. −Y se fueron abuscar el cuchillo.

−Antes de que losnovios empiecen a cortar la tarta, queremos decir unas palabras. −Sirius yRegulus que llevaban una copa de champan en la mano. −Coger una copa cada uno.

Orión cogiendo doscopas de un camarero que se acerco le dio una a su mujer.

−Quiero deciros, quemi hermano Regulus y yo, estamos encantados con esta boda, que Jane es unamujer excepcional, hermosa y amable. −Y miro a su padre. −Papa esperamos quetodos los años que te quedan por vivir, sean los mejores de tu vida al lado deJane. −Y miro a la chica. −Jane bienvenida a la familia Black, tu, tus padres ytu hermano ahora sois parte de esta gran familia, gracias por querer a mipadre. ¡Salud!

−¡Salud! −Brindarontodos y tras el brindis los novios empezaron a cortar el pastel.

−Papa pastel. −Le dijoSirius acercándose.

Orión le sonrió. −Hijohermosas palabras.

−Gracias, lo mejor detodo es que son sinceras, te deseo mucha felicidad.

−Lo sé hijo.

−Papa pastel. −Le dijoRegulus acercándose.

−Ahora mismo. −Y conJane fueron cortando el pastel y repartiéndolo.

Unas horas después elsol ya se había ocultado completamente y ya no tardaría mucho en ser medianoche.

Orión miro a su mujer.−Jane nos quedaremos para felicitar el año nuevo, y luego nos escaparemos diezdías de luna de miel, ya he hablado con tu jefe, me ha dado permiso, me ha dichoque esto es una excepción porque es nuestro viaje de novios pero que no meacostumbre, quiere que sepas que no te tienes que preocupar de nada que tutrabajo seguirá allí aunque ahora seas una Black y que te tratara como a losdemás.

La chica asintió, ellalo que menos quería es que la trataran diferente ahora que se había casado con Orión,ella con o sin su marido era la misma y quería seguir trabajando.

Después del brindis deaño nuevo y de felicitar a todos los que les habían acompañado en ese día tanimportante, los recién casados se fueron de luna de miel.

Diez días después, Orióny Jane regresaban y al día siguiente, al ser sábado, los reunieron a todosdelante de la urbanización.

−Buenos días a todos.

−Buenos días. −Siriusmiro a su padre. −¿Me has traído un regalo?

Orión miro a su mujer.−Dáselo.

−Sí. −Y abriendo unabolsa le dio un pequeño paquete.

−Haber que me habéis traído.−Y abriendo el paquete vio una hermosa pulsera y una pequeña talla de madera deun lobo. −Me encanta. −Sirius los miro. −¿Dónde habéis ido de luna de miel? Noreconozco estos regalos.

−Orión me llevo aconocer a Santa Claus a Laponia, estuvo genial.

Al escuchar eso,Sirius miro a su padre. −¡Papa! Eres malo nunca me has llevado a ver a Santa,yo también lo quiero conocer.

 

−El año que viene tellevare.

−Eso espero, sino meenfadare. −Y miro a Jane. −¿Fue divertido?

Jane le sonrió. −Mucho,además paseamos con un trineo tirado de renos.

−Me das mucha envidia.−Y miro a su padre. −Me lo apunto en la agenda, de que el año que viene mellevaras.

−Claro que si, ademásquiero que Ori conozca a Santa. −Y miro a Jane. −Sigue repartiendo los regalos.−Y miro a los demás. -Hay lobos, pulseras, renos, cucharas decoradas y platosdecorados, disculpar que no haya más variedad, pero en Laponia no hay mucho quecomprar.

−No te preocupes. −Ledijo Charlus cogiendo su paquete. −Estabais de luna de miel, no para pensar enque comprarnos. ¿Y bien para que nos has reunido aquí?

−Eso. −Jane miro a sumarido. −A mí tampoco me lo has querido decir.

−Es que es unasorpresa. −Y abriendo la puerta de entrada los dejo pasar. −Pasar. −Y haciendocaso al hombre todos entraron.

−¿Qué es este lugar? −PreguntoAbraxas mirando a su alrededor.

−Es lo que los mugglesllaman urbanización, un conjunto de casas con una verja para que nadie entresin permiso.

Sirius que conocía asu padre lo miro. −La has comprado. −Era una afirmación más que una pregunta.

−Sí. −Y miro a sumujer. −Jane viviremos aquí a partir de ahora, ¿Qué te parece?

La chica mirando a sualrededor asintió. −Me gusta, pero quiero ver una casa.

−Claro que sí. −Yentrando en la que tenían más cerca de la enseño. −Todas son iguales, tienentres pisos, seis dormitorios, cuatro baños, biblioteca, despacho, cocinamuggle, dos salones, un comedor y muchas chimeneas.

−¿Cuántas hay?

−20, pero Cygnus se haquedado con tres y yo con cuatro, así que quedan 13.

Meda miro a su padre. −¿Paraqué quieres tantas?

El hombre la miro. −Parati y tu familia, para Cissy y la suya y una para mí y tu madre, Orión ya haescogido una para bella y Sirius.

−¿Papa me quieresregalar una casa?

Cygnus asintió. −Sí. −Ymiro a su yerno. −¿Edward que dices? −Era el único que le llamaba por su nombrecompleto.

−Me parece bien, mepreocupa Dora que es una metamorfaga y aun no controla bien sus poderes, asíque aquí no tendrá que temer nada.

−Es la mejor decisiónque puedes tomar.

Andrómeda miro a sumarido. −Tedd es muy grande esta casa.

−Pues ampliamos lafamilia. −Le dijo sonriendo.

−Edward que estoydelante. −Le dijo Cygnus.

Su yerno lo mirosonriendo, aunque al principio se habían llevado bastante mal por parte deCygnus que no aceptaba al marido de su hija, ahora se llevaban bastante bien.

James miro a su mujer.−¿Lils qué dices compramos una?

−Me gusta, pero ¿Quépasa con mis padres?

−No te preocupes. −Ledijo Orión. −La urbanización esta a media hora de Londres, pueden venir encoche, la he comprado entera para no tener que vivir con desconocidos, pero tuspadres y los abuelos de Remus son más que bienvenidos.

−Gracias. −Y miro a sumarido. −Si tu quieres la compramos, a mi me ha gustado mucho, además aunqueparece que estamos en medio del bosque las farolas y que las casas que hayalrededor se vean me gusta.

−Estupendo. −Y miro asu tío. −Tío Orión yo me quedo con una.

 

−Entonces quedan 12. −Ymiro a los demás. −¿Alguien quiere alguna?

−Yo me quedo con una. −DijoJohn y miro a su nieto. −Rem, os la regalo.

−Abuelo nosotros yatenemos una casa, además no es seguro.

−No seas tonto, Oriónha dicho que tiene tres pisos, en la parte de arriba se puede preparar unahabitación especial para los días de luna y aquí estarás con tus amigos. −Ymiro a Orión. P−onme una.

−Sí, entonces quedan11.

Lacey miro a sumarido. −A mi me ha gustado, quiero vivir aquí.

Remus la miro. −Siquieres vivir aquí no diré nada.

−Gracias.

−De nada.

−Yo también quierouna. −Le dijo Dorea y miro a su marido. −Me gusta mucho nuestra casa, peroaparte de que es enorme, quiero vivir más cerca de James y Lily.

Charlus sonriendo miroal primo de su mujer. −Orión ya has escuchado a mi mujer.

−Entonces 10.

FELIZ NAVIDAD

−9. −Le dijo Abraxas. −Yoquiero otra, me he cansado de vivir en la mansión Malfoy, esta apartado de todoy todos, quiero tener gente a mí alrededor.

−Como dice Abraxasquedan 9.

−Yo me quedo con dos. −Ledijo su hermana mayor. −Una para mí y para Cassy y otra para Serpens. −Y miro asu hijo mayor. −Para cuando te cases.

−Gracias. −Y miro a sutío. −Tío como dice mi madre nos quedamos dos.

−Quedan 7.

Evan miro a su yerno. −Oriónla nuestra te la pagaremos.

El hombre le sonrió. −Claroque sí. −Y miro a su cuñado. −¿Darren quieres una?

−Gracias, pero mequedare con mis padres. −Y los miro. −Viviremos todos juntos.

−Claro que si, ademásnunca me ha gustado vivir sola. −Le dijo su madre.

−Orión yo quiero una. −Ledijo Cedrella y miro a su hijo. −Arthur esta casa es mucho mejor que la quetienes, es más grande y tus hijos podrán estar rodeados de otros niños.

El chico mirando a sualrededor asintió. −Me gusta mucho la casa. −Y miro a Molly. −¿Cariño quedices?

−Me gusta mucho, ytiene una cocina muy grande para cocinar como a mí me gusta.

−Pues dicho nosotrosnos quedamos con una. −Le dijo su prima.

−6.

−Señor Black, nosotrosnos quedamos con una. −Le dijo Frank y miro a Alice. −¿Qué dices?

−No sé si me veoaguantando más tiempo a los merodeadores, ya les he aguantado durante sieteaños. −Y se puso a reír.

−Oye. −Protesto James.−Que nosotros somos muy buenos.

−Huy sí. −Y miro a Orión.−Nos quedaremos con una.

−Entonces quedancinco.

−Seguro que prontoencontraras mas compradores.

−Solo aceptare ofertasde gente que conozca.

−Tú conoces a muchagente, así que pronto lo solucionaras.

−Sí. −Y miro a sumujer. −Nuestra casa estará al final de la calle, ven que te la enseño. −Y miroa los demás. −El lunes mi abogado os enviara los documentos de compra, hay unaclausura que he puesto, donde dice que si la queréis vender solo me la podéisvender a mí, no quiero a gente desconocida en este lugar.

−Creo que has hechobien. −Le dijo Abraxas. −Hoy en día no se sabe en quien confiar, con tantomortifago.

−Si, por eso lo hehecho así, hay una barrera mágica que cubre todo el lugar, solo se puede entrarpor la puerta que hemos pasado, parasalir no hay problema pero para entrar nadie se puede aparecer.

 

Charlus sonrió a Orión.−Espero que no me quites mi puesto de jefe de los aurores.

−Que va, yo paso deese trabajo. −Y miro a su mujer. −¿Vamos?

−Sí, así nos podremosmudar cuanto antes.

−Sí. −Y despidiéndosede todos se fueron.

Al día siguiente, enla urbanización había un gran alboroto, todos estaban aprovechando que era finde semana para ordenar las cosas en sus nuevas casas.

Orión que ya había terminadode ordenar todo, miro a su mujer. −Jane, voy a ver a los demás para saber quecasas han escogido.

La chica le sonrió. −Yome pondré a cocinar, con esta hermosa cocina me dan ganas de cocinar muchascosas.

−Entonces nos vemos enun rato, no tardare. −Y besándola se fue a ver qué casas habían escogido losdemás.

Empezando por laizquierda vio a sus suegros y su cuñado ordenando su casa.

−Veo que habéisescogido esta.

Evan dejando deordenar lo miro. −Queríamos estar cerca de nuestra hija.

−Me parece bien,mañana antes de irme a trabajar, hablaremos de los pagos.

−Lo podemos hacerahora ya no nos queda mucho por ordenar, hemos decidido vender nuestra antiguacasa, y con nuestros ahorros te pagaremos una parte ahora y los demás te loiremos pagando a plazos.

−Me parece bien, ahoratengo que seguir mirando el resto de las casas.

−Nos vemos. −Y volvióa su trabajo.

Orión no iba a aceptarel dinero de su suegro, lo que le dieran lo metería en un fondo para Janeaunque eso se lo quedaría para él y no diría nada, se llevaba muy bien con lafamilia de su mujer para ahora tener discusiones tontas por dinero.

Unas semanas después, Oriónrecibía la mejor de las noticias.

−Ori, el sanador me hadicho que estoy de dos meses, pronto tendremos un bebe. −Le dijo Jane queestaba muy feliz, pronto otro de sus sueños se cumpliría iba a tener un hijocon el hombre al que amaba. −¿Estas contento?

El hombre la abrazo. −Estoymuy feliz, ¿de cuánto estas?

−Un mes más o menos.

−Ahora lo que tienesque hacer es dejar tu trabajo, las cremas que haces sueltan vapores que puedenser perjudiciales para un bebe, así que le diremos a John que te busque otrotrabajo.

−Sí. −Y así elmatrimonio feliz por su próxima paternidad se fue a hablar con John, y luego sefueron a hablar con los Granger para darles la buena noticia, y como paso conlos futuros padres, los abuelos y el tío se alegraron muchísimo por el nuevonacimiento.

Mientras ellos estabanfelices, había alguien que no lo estaba tanto.

En casa de los Tonks,últimamente solo había peleas.

−Es mi culpa. −DijoTedd. −Si no fuera un hijo de muggles, te hubieran aceptado.

−Tedd no es tu culpa. −Ledijo Andrómeda llorando. −Es culpa de gente como Voldemort que piensa que lossangre limpias son los mejores.

El hombre estabaamargado, como su mujer no volvía a quedarse embarazada, habían ido a san mungoy allí le habían dicho que para que Andrómeda se volviera a quedar embarazada teníaque seguir un tratamiento y que eso lo tenían que hacer en una clínicaespecializada, así que fueron.

Pero allí le dijeronque ellos no podían seguir el tratamiento, tras preguntarles del porque no, ledijeron que tenían una cola de muchas personas, decidiendo esperar se fueron acasa, pero un tiempo después escucharon unos rumores que en la clínica soloaceptaban a gente sin ningún tipo de parentesco muggle, así que nunca seríanrecibidos.

 

−Tedd, voy a hablarcon mi padre. −Le dijo Andrómeda. −Seguro que él nos puede ayudar.

El hombre la miro. −Cuandotu padre lo sepa, dirá que yo no sé ocuparme de esto, que te has casado con unfracasado y que tendrías que haberte casado con otro hombre, como dicen todoslos demás.

−Mi padre no es así,puede que antes no te aceptara, pero ahora sí que lo ha hecho, déjame hablarcon él.

−Está bien, hazlo.

La mujer agarrándolede la mano lo miro. −Ya verás como el encontrara una solución nosotros nossentimos demasiado dolidos para pensar con claridad, no tardo. −Y besándolo sefue.

En la compañía Black,Cygnus estaba trabajando en su despacho, cuando tocaron a la puerta.

−Adelante.

La puerta se abrió yapareció Andrómeda. −Papa.

El hombre mirándolavio que estaba llorando, el hombre al verla en ese estado, se preocupo mucho y levantándosese le acerco. −¿Meda que ha pasado? ¿Están bien Edwartd y Dora?

−No me quieren.

−¿Quién no te quiere?

−Los de la clínica.

Al escuchar eso, elhombre se perdió. −No te entiendo, ven vamos a sentarnos y así me lo explicas. −Yse fueron a sentar a un sofá que tenía allí. −Empieza por el principio.

−Desde que nosregalaste la casa, Tedd y yo hemos intentado tener un nuevo bebe, pero noconsigo quedarme embarazada, así que fuimos a san mungo y allí después demuchas pruebas nos enviaron a la clínica especializada y tras ver nuestra fichanos dijeron que no podíamos seguir ningún tratamiento que tendríamos queesperar hasta que la cola terminara, pero luego escuchamos que no nos aceptanporque Tedd es un hijo de muggles. −Y lo miro. −Yo quiero un bebe.

Cygnus jurando selevanto. −Cariño si tu quieres un bebe, yo te ayudare a conseguirlo, venconmigo te llevare con alguien que seguro que te ayuda.

La chica llorandoasintió. −Tedd se siente muy mal, porque piensa que tú dirás que él tiene quesolucionarlo.

−Claro que no, no esvuestra culpa, es culpa de la gente que piensa que aquí solo tendrían que habersangres limpias, yo antes pensaba lo mismo pero me he dado cuenta de que esosolo son excusas, ellos tienen miedo de que nos quiten nuestro mundo, ahoravamos. −Y tras limpiarle las lágrimas se fueron.

En la fábrica de losLupin, John estaba trabajando en su despacho, cuando tocaron a la puerta.

−Adelante. −Dijo sinlevantar la vista de su trabajo.

−John, necesito que meayudes. −Escucho.

El hombre levantandola mirada y vio a Cygnus y a Meda que por lo que podía ver no tenia buena cara.−¿Qué pasa?

−¿Conoces la clínicade fertilidad?

−Sí, no me gusta eselugar, solo piensan en la pureza de sangre, como si pensaran que los demás notienen derecho a vivir, ¿por?

−Meda y Edward fueron,pero no les quisieron escuchar.

El hombre asintiendose levanto y se acerco a la chica. −Meda no te preocupes, yo te ayudare,acompañarme. −Y los llevo a un laboratorio y vieron a un grupo de hombrestrabajando. −Alistar.

El hombre en cuestiónse giro y al ver a su jefe, dejo lo que estaba haciendo y se acerco. −Jefe.

−Ven conmigo.

−Sí. −Y los siguió aun despacho. −¿Y bien que necesitas?

−Necesito que ayudes aesta chica. −John hizo las presentaciones. −Ellos son Cygnus Black y su hija Andrómeda,y quiere quedarse de nuevo embarazada pero no lo consigue.

 

Alistar miro a lachica. −No hay ningún problema, pero necesito alguna información.

−¿Qué información?

−John ha dicho que tequieres volver a quedar embarazada, ¿Qué edad tiene tu hijo?

−Mi hija tiene cincoaños.

−¿Te costo quedarteembarazada la primera vez?

−No.

−¿Has sufrido algunaenfermedad importante?

−Ninguna, ni siquierame constipo.

−¿Tu marido ha sufridode alguna?

−Tampoco.

−Ya he terminado dehacerte las preguntas, necesito que tanto tu como tu marido os hagáis unaspruebas en san mungo. −Y cogiendo un papel fue apuntando todo lo que necesitabay se lo dio. −Son muchas pruebas pero son necesarias, y cuando tengas losresultados tráemelos y así empezaremos a actuar, ¿Por qué no has ido a laclínica de fertilidad? Es un poco cara, pero sé que los Black tienen muchodinero.

−Porque mi marido eshijo de muggles.

−Vaya, había escuchadoalgunas quejas de su política, pero nunca pensé que serían ciertas. −Y miro asu jefe. −John creo que tendríamos que hacer algo mas al respecto, esa clínicaviola los derechos de los padres que no son sangre limpias y aun así te pidencasi 100.000 galeones por consulta.

−Primero veremos sipodemos ayudar a Meda y a su marido y luego ayudaremos a otros. −Y miro a suamigo. −Cygnus, yo tengo que volver al trabajo, os quedáis en buenas manos,como ha dicho Alistar cuando tengáis los resultados que vengan y empezaremos.

−Sí. −Y miro a suhija. −Ves con Edward y le dices todo lo que te han dicho.

−Sí. −Y mirando a losdemás se lo agradeció.

−No te preocupes. −Ledijo John. −Ahora ves.

−Sí. −Y contenta de quele hubieran escuchado le dio un beso a su padre se fue.

En casa de los Tonks,Tedd no se podía quedar quieto, estaba muy preocupado por lo que su suegro ledecía a Andrómeda.

−Tedd ya estoy encasa. −Le dijo su mujer entrando por la puerta y le sonrió. −Ya está todosolucionado, ahora tenemos que ir a san mungo a hacernos unos estudios los dos.−Y le dio un papel. −Mi padre me ha llevado a la fábrica de pociones del señorLupin y allí me ha presentado a uno de sus trabajadores, me ha dicho que cuandotengamos todos los resultados nos dirá como seguir, y que lo de la clínica noes tu culpa, según todos esa clínica solo acepta a sangre limpias pero que nieso, solo los que tienen mucho dinero así que aunque tu hubieras sido un sangrelimpia a no ser que hubieras tenido un millón de galeones no te hubieranescuchado, así que no te preocupes, ¿vamos?

El hombre al escuchara su mujer, respiro hondo y asintió ahora sabía que no era su culpa sino culpadel director de esa clínica. −Sí, vamos a dejar a Dora con tu madre y nosvamos.

−Sí. −Y así cogieron asu hija y se fueron a casa de Druella que estaba al lado y tras explicarle loque pasaba se fueron a san mungo.

Mientras el jovenmatrimonio se iban a hacer las pruebas que Alistar les había pedido, Cygnus ibaa la clínica de pacotilla que había rechazado a su hija.

−Buenos días. −Lesaludo la recepcionista.

−Quiero hablar con eldueño del lugar. −No estaba de humor para ser simpático. −Dígale que CygnusBlack ha venido a verlo.

 

−Ahora mismo señor. −Ylevantándose se fue por un pasillo y no tardo mucho en volver. −Señor Black, yapuede pasar, ahora le atenderán, es al fondo del pasillo, el único despacho condoble puerta.

El hombre asintiendose fue por donde le habían dicho, al llegar vio a un hombre sentado detrás desu escritorio.

−Buenos días señorBlack, no esperaba su visita. ¿Desea algo?

−Quiero saber porqueno han aceptado a mi hija en su clínica, su nombre es Andrómeda Tonks.

−Ya le dije a su hijaque se pasara más adelante que de momento estamos muy ocupados.

Cygnus lo mirofijamente y supo que mentía vilmente. −Si quiere mentir aprenda a hacerlomejor, no la ha aceptado porque está casada con un hijo de muggles, quiero quesepa que desde este momento su clínica ha pasado a ser lugar no aceptado por mifamilia y por mis amistades, no hare nada contra usted, pues cada uno lleva sunegocio como quiere, pero no espere ni mis referencias ni que mis cercanosvengan. −Y sin esperar a que le dijeran nada se fue.

Un par de díasdespués, los Tonks tenían ya los resultados de sus estudios, así que con Cygnusy Druella que querían estar con ellos se fueron a ver a Alistar.

−Aquí los tiene. −Ledijo Andrómeda y le dio un sobre.

−Gracias, sentaros. −Ysentándose en una silla se puso a mirar los resultados, tras comprobar todobien, los guardo y los miro. −Ya sé que pasa, Andrómeda cuando tuviste a tuhija tus ovarios se debilitaron mucho, por eso sola no puedes tener más hijossin ayuda.

−¿Hay tratamiento? −Lepregunto Tedd.

−Lo hay, y unobastante sencillo. −Y sonrió a Andrómeda. −Mi jefe John es un tipo estupendoque me deja estudiar todo lo que se necesita ser estudiado así que tengo variaspociones para los problemas de fertilidad, te daré algunas pociones que tetienes que tomar justo antes de irte a dormir para que actué mejor.

−Si sigo su tratamiento,¿Cuánto tardare en volver a quedarme embarazada?

−Tus ovarios se handebilitado pero por lo demás están bien, así que en un par de meses, no mucho más,esperarme que os traeré las pociones. −Y levantándose se fue a buscar laspociones.

Cuando se quedaron asolas, Druella miro a su hija. −Cariño pronto tendrás un nuevo bebe.

La chica le sonrió. −Eslo que quiero. −Y miro a Tedd. −¿Contento?

−Mucho, por fintendremos más familia.

−Edward la próximavez, si necesitas cualquier cosa ven a vernos. −Le dijo Cygnus. −Algunas cosases mejor hacerlas en familia, y esta es una de esas ocasiones.

−Gracias.

Cygnus le sonrió. −Denada.

La puerta se abrió yapareció Alistar con una caja de madera y sentándose abrió la caja y se laenseño. −Hay tres pociones, una para que cuando el espermatozoide este en elcuerpo de Andrómeda sea más fuerte, otro para que el ovario produzca un ovulo másfuerte y la ultima para que el ovario sea más fuerte. −Y le dio un papel. −Andrómedatendrás que seguir un par de puntos, como no hacer mucho ejercicio físico,acercarte a pociones que se están haciendo y otros puntos como te he dichoantes si sigues todas mis recomendaciones, en un par de meses puede que tu milagroya se cumpla, en un vaso con leche mezclas las tres pociones y te las tomas,las cantidades, también están en el papel.

−Gracias.

−De nada.

−Gracias señor Alistar.−Le dijo Tedd cogiendo la caja. −Espero que pronto podamos venir y decirle queya de nuevo embarazada.

 

−Yo también lo espero,solo os pido paciencia, un embrión es algo muy sensible.

−Usted nos ha dado denuevo esperanzas, así que tendremos mucha paciencia. −Y miro a Andrómeda. −¿Nosvamos a casa? Seguro que estas cansada.

−La verdad es que si,solo quiero dormir.

−Ves a dormir. −Ledijo su padre. −Nosotros cuidaremos de Dora.

−Gracias papa. −Y trasdarle de nuevo las gracias se fueron.

Unos días después, portodo el ministerio se escuchaba el rumor de que Cygnus Black había pedido ayudaa las empresas Lupin para que su hija se volviera a quedar embarazada.

A causa de eso muchagente que quería tener hijos, habían ido a ver a John y desde entonces la salade espera de la fabrica estaba llena de matrimonios con la esperanza de tenerhijos y la clínica especializada había perdido muchos de sus clientes.

Un día Cygnus salía deuna reunión en el ministerio cuando se encontró con el dueño de la clínica.

−Señor Black, usted esel causante de mi desgracia. −Le grito.

−¿Yo? No me haga reír,yo ya le dije que no haría nada contra usted, no me interesa nada su clínica,solo cuido de mi familia y si mi hija quiere tener un hijo que por desgracia noviene moveré hasta el cielo para dárselo, no es mi culpa que conozca a JohnLupin y sus métodos sean mejores que los suyos y no sea un mente cerrada comousted, que no acepta niños mestizos.

−Usted tampoco losquería, no sé que me viene a reprochar ahora.

−Lo que yo piense odeje de pensar, no es de su incumbencia, siga con su empresa que yo seguiré cuidandode mi familia.

El hombre cada vez masfurioso le iba a atacar, cuando de pronto sintió que volaba por los aires y vioa Orión Black delante.

−No sé quién es ni meimporta, pero no permito que nadie toque a un familiar mío así que será mejorque baje esos humos y recuerde quien soy y quien es el, somos Black mientras ustedes un insignificante sanador. −Y miro a Cygnus. −¿Todo bien?

−Sí, este hombre es elque no acepto a Meda en su clínica.

Orión asintiendo miroal hombre. −Como digo no me importa quién es, pero que sea la última vez quelevanta la mano hacia un Black.

De pronto se escuchounos aplausos, todos los que habían estado prestando atención a la escena segiraron y vieron a Abraxas y Charlus Potter muy entretenidos mirándolos.

−Creo que eso delteatro se ha quedado bastante pasado, aquí hay escenas más interesantes. −DijoAbraxas y miro a Charlus. −¿Qué crees?

−Que tienes razón,para que gastarme dinero en el teatro si esto es más divertido. −Y sonriendo seacerco a los hombres. −Ha sido una escena bastante interesante, ¿nos vamos?

−Sí. −Y así los cuatrohombres se fueron sin importarles mucho la escena que habían montado.

Unas semanas después,Abraxas estaba hablando con Blaise y Alexander Zabini cuando James y Sirius seacercaron.

−Buenas tardes.

−Buenas tardes. −Abraxaslos miro. −¿Qué hacéis por aquí? No tendríais que estar en la academia.

−Hoy hemos salidoantes y hemos venido un momento a recoger algo que mi padre me ha pedido queviniera a buscarle. −Le dijo Sirius y le enseño un sobre.− Ahora que ya lotengo ya nos podemos ir.

−Un momento, os quieropresentar a alguien. −Y miro a los Zabini. −Ellos son Sirius Black y JamesPotter, los hijos de dos grandes amigos. −Y miro a los chicos. −Ellos sonBlaise Zabini y su hijo Alexander acaban de llegar desde Italia así que esperoque seáis amable con ellos.

 

−Sí. −Y vio quealguien se acercaba. −Oh por Merlín que pesada, porque me la tengo queencontrar en todos lados. −Y tras suspirar saludo a la chica que se acercaba. −Buenastardes María.

−Sirius. −Y miro a suprimo. −James.

−¿ María qué tal todo?

−Bien, tengo que irmetengo que ocuparme de algunas cosas. −Y miro a Sirius. −Haber cuando aceptassalir conmigo.

−Estoy casado María.

−Solo te estoyinvitando a tomar un café nada más. −Y se fue.

Abraxas miro a Sirius.−Veo que estas teniendo problemas con esa chica.

−Muchos, no entiendeque estoy casado y que quiero a mi mujer. −Y la cara le cambio cuando vio quiense acercaba. −Buenas Isabella.

−Buenas Sirius. −Ysaludo a James. −¿Habéis visto a mi hermana?

−Estaba de nuevo demujer fatal pero se ha ido enseguida.

−Esa chica no cambia. −Ymiro a Sirius. −Discúlpala, esa chica no cambia solo piensa en la familiaBlack. −Y miro a Alexander. −Buenas. −Y sonriéndole se fue.

Cuando los hombres sequedaron a solas, Abraxas los miro. −Iros antes de que alguien más quieraquedarse con vuestros apellidos.

−No es nuestra culpa,son de las cazafortunas. −Se quejo James. −Pero ya nos vamos, no tardes, quehay cena en casa de mi padre.

−No tardo, terminounas cosas y voy.

−Sí. −Y trasdespedirse de los Zabini se fueron.

Un rato después, encasa de los Zabini Blaise miraba a su hijo. −Alex ya lo has visto, esa María note ha hecho ningún caso, se que te gusta, pero va por el apellido de laspersonas no por si te quiere o algo así, es mejor que te prometa en matrimoniocon Isabella, tendrás un matrimonio tranquilo.

−¡Papa! −Alexander lomiro. −No quiero un matrimonio tranquilo, quiero uno donde haya pasión, nopasarme el resto de los días tomando té y viendo pasar los días.

Al escuchar eso,Blaise se rio. −Hijo eres italiano, eso ya lo tenemos en la sangre no tienesque buscar a una mujer como María para tenerlo, puede que Isabella no sea tanhermosa como su hermana pero es mucho mejor que ella, compláceme no quieroverte amargado dentro de un año porque tu mujer te pone los cuernos con cualquieray encima luego se quiere quedar con tu dinero cuando te quieras divorciar.

−Está bien. −Alexanderlo miro. −Aceptare el matrimonio con Isabella, pero espero que salga bien.

−Ya verás como si,mañana hablare con sus padres.

−Sí. −Y así el chicose fue a su cuarto.

Una semana después en lasvacaciones de pascua, todos los periódicos salía la noticia de que el herederodel emporio italiano Alexander Zabini se había prometido con Isabella una chicaque tenía bastante dinero pero no se podía comparar con el de su futuro marido.

−Te vas a casar con unpobretón. −Le dijo María mirando a su hermana mientras esta se probaba elvestido de novia. −Los Black, y los Potter tienen mucho más dinero.

Isabella la miro atrevesdel espejo. −María entiende de una vez que a mí no me interesa el dinero deAlexander, es un chico muy guapo que tiene la cabeza bien puesta, si siguesrechazando a todos los pretendientes que papa te trae, terminaras solterona yeso es peor.

 

−Eso no pasara, aunqueda un Black soltero, Regulus.

−Regulus nunca temirara. −Le dijo su hermana. −Se que él quiere a Dorcas Meadowes y en cuantoeste salga de hogwarts se casaran además el señor Black, jamás dejara que secase contigo, has ido detrás de todos, de Lucius, de Sirius hasta de James.

−Tú te callas, yo mecasare con quien quiera. −Y enfadada se fue.

−Hija déjala. −Le dijosu madre que había escuchado la discusión de sus hijas sin decir nada. −Algúndía abrirá los ojos y vera que no todo es dinero y posición social.

−Sí. −Y olvidándose desu hermana le enseño el vestido. −¿Qué te parece?

−Me gusta mucho, ¿tú quédices?

−Me gusta.

−Entonces nos loquedamos. −Y miro a la dependienta. −Este.

−Si señora. −Y se pusoa en valar el vestido.

Un rato después, lasmujeres salían de la tienda cargadas con las cajas, cuando pasaron por una delas tantas terrazas que había en el callejón diagon y se encontraron conAbraxas que estaba presentando a los Zabini a los Black.

−Buenas tardes.

Alexander miro a suprometida. −Buenas tardes Isabella, te veo cargada.

La chica le sonrió. −Llevoel vestido de novia y otras cosas. −Y miro a los Black. −Buenas tardes.

−Buenas tardes,Isabella. −Le saludo Sirius sonriendo. −Felicidades por tu matrimonio. −Y miroa Alexander. −Espero que cuides de ella, es una chica muy agradable y que te harávivir un matrimonio muy interesante, no creas todo lo que veas exteriormente.

Alexander asintió. −Graciaspor el aviso.

−De nada. ¿Y dondevais a vivir?

−No lo sabemos, aun nohemos pensado en nada.

Sirius miro a supadre. −Papa, ¿Por qué no le vendes una de tus casas en la urbanización?Conoces a los padres de Isabella desde hace años.

−Sí, porque no. −Ymiro a los Zabini. −Hace poco me hice con una urbanización de 20 casas, yamuchas están ocupadas por mis familiares o amigos cercanos, es un lugar no muylejos de Londres, con bosque y lugares seguros para que jueguen los niños ytiene una barrera mágica protegiendo el lugar.

Blaise asintiendo miroa su hijo. −¿Qué dices?

−Por mí no hay problema.−Y miro a Isabella. −¿Qué dices? ¿Quieres vivir con ellos?

−Ellos son muydivertidos ya lo veras cuando los conozcas. −Y miro a Orión. −Gracias señorBlack, aceptamos la casa.

−De nada. −Y miro a Blaise.−Mi abogado se pasara el lunes por su oficina para que firme el contrato deventa.

−Lo hare, ahora nostenemos que ir, aun hay muchas cosas que hacer. −Y cogiendo algunas bolsas dela prometida de su hijo se fueron.

Cuando la familia sequedo a solas, Regulus miro a su padre. −¿Papa cuantas casas te quedan?

−Cuatro.

−¿Me puedes guardaruna?

−Tú ya tienes la tuyaguardada.

−No es para mí, espara mi amigo Severus Snape.

−No me importavenderle una, ¿pero tiene el dinero para comprarla? O aun mejor, ¿quiere vivirallí?

−Yo hablare con él.

−Hazlo y me dicesalgo.

−Sí. −Y miro a Sirius.−No digas nada, el este muy solo, su madre murió cuando aún estaba en hogwarts,y su padre lo ha echado de casa.

−No diré nada.

−Gracias. −Y levantándosemiro a su padre. −Papa voy a ver a Severus, estaré para la cena.

 

−Te esperamos.

Un rato después, Regulusllego a las habitaciones de su amigo y lo vio estudiando. −Severus.

El chico levantando lacabeza lo miro. −¿Regulus habíamos quedado?

−No, he venido a vertepara hablarte de algo, ¿conoces la urbanización de mi padre?

−Sí, todos hablan deella, donde todos quieren vivir.

−Sí, algunos sonrealmente pesados, no entienden que mi padre no les venderá nunca ninguna casa,te vengo a ver para decirte que le he pedido a mi padre que te guarde una.

−¡Regulus! −Severus legrito. −Nunca tendré suficiente dinero para comprar esa casa, ¿Por qué le haspedido eso?

−Porque necesitas unlugar para vivir, ¿o quieres vivir siempre aquí?

−Se que necesito unsitio para vivir, pero no me puedo permitir ese tipo de casas, he escuchado quecuestan más de 100.000 galeones.

−Unos 400.000 más omenos.

−Peor me lo pones.

−No seas tonto, tienescientos de pociones que has inventado tu, vendiendo alguna de ellas,conseguirías el dinero.

El chico que le habíaempezado a doler la cabeza, se paso la mano por la frente. −¿Por qué siempre mehaces esto?

−Porque eres mi mejoramigo, y quiero que tengas una vida buena y digna.

−Primero meconvenciste para que no fuera mortifago, luego que aceptara el trabajo en lafabrica de los Lupin y ahora esto. −Y lo miro. −¿Qué voy a hacer contigo?

−Nada porque sabes quetengo razón. −Y le sonrió. −Vamos, hablaremos con mi padre y seguro quellegamos a un acuerdo para que puedas comprar la casa.

−No quiero ir, seguroque esta el idiota de tu hermano.

−Lo estará, pero ya lehe dicho que no te diga nada y no lo dirá, así que vamos. −Y levantándose leayudo a recoger los libros y se fueron.

Un rato después,Severus estaba sentado en la mesa de los Black.

Mientras cenaban, Oriónmiro a Severus. −Mi hijo me ha dicho que eres muy bueno en pociones.

−Si señor Black.

−Aunque me cuestereconocerlo, es el mejor de todos. −Le dijo Sirius.

Orion le sonrió y mirode nuevo al amigo de Regulus. −También me ha dicho, que tienes tus propiaspociones, ¿has pensado en venderlas?

−No señor, no se aquien vendérselas.

−Bueno trabajas en unaempresa de pociones, creo que John te las compraría encantado.

Severus lo miro. −¿Ustedcree?

−¿Se las has enseñado?

−No.

−Enséñaselas, y haberque te dice, está bien tener un sueldo y estudiar, pero hay que mirar más allá,el futuro y tienes un futuro muy largo, apenas tienes 19 años.

−Nunca he pensado enmi futuro, me conformo con vivir al día.

−Pues eso no estábien. −Le dijo Orión. −Tu hazme caso y enséñale a John tus pociones y ya veráscomo pronto tendrás una bóveda llena de dinero y entonces el futuro se teabrirá brillante y sabrás que puedes hacer muchas cosas.

−Lo hare gracias.

−De nada, ¿Regulus teha hablado de la casa?

−Sí señor, pero notengo 400.000 galeones.

−No me lo tienes quepagar de golpe, lo puedes hacer a plazos, antes de negarte a comprarla hablacon John haber que te dice.

−Lo hare, y ya le diré.

−Estupendo. −Ysonriendo siguió cenando.

Por la noche, Janeestaba en su cama, cuando Orión se sentó a su lado. −Cariño si sigues así todoscreerán que el ogro Black se ha ido.

 

Al escuchar eso, elhombre se rio y la beso. −El ogro Black nunca se ira, alguien tiene que cuidarde la familia, pero ese chico no tiene la culpa de que su padre no le quiera yde que este solo, alguien le tiene que ayudar a pensar más allá de la academiay de sus estudios.

−Estoy orgullosa deti.

Orión la beso. −Te amoy tú me haces mejor persona, ahora a dormir.

−Sí. −Y acostándose seapoyo en el pecho de su marido. −Buenas noches te quiero.

−Buenas noches,hermosa. −Y así abrazados, poco a poco se fueron durmiendo.

FELIZ AÑO NUEVO 2016

El lunes después declases y antes de empezar su jornada laboral se fue a ver a John Lupin a sudespacho.

El hombre lo miro consorpresa, desde que lo había contratado nunca le había ido a ver.

−Buenas tardesSeverus, ¿Qué tal tus clases?

−Muy bien señor,aunque pociones no es defensa contra las artes oscuras, está bastante bien.

John le sonrió. −A mítambién me gustaba mucho defensa y aun me gusta lo malo es que para estudiarlastienes que ser auror y yo no me veía como tal, ¿todo bien en el trabajo?

−Sí señor, he venidoporque el sábado Regulus le dijo al señor Black que me vendiera una de suscasas, y yo no tengo 400.000 galeones.

−Poca gente lo tiene.

−Sí y me dijo que leenseñara mis cuadernos de pociones, que usted me las compraría por un buenprecio, por eso estoy aquí, para enseñarselos.

Al escuchar eso, elhombre se intereso, siempre buscaba nuevas pociones que ayudara a la gente. −Enséñametus cuadernos.

−Sí señor. −Y le diodos cuadernos. −Tengo más, pero de momento solo le he traído estos dos, uno es míoy otro de mi madre.

−¿Cómo se llamaba tumadre?

−Eileen Prince.

−He escuchado hablarun poco de ella, fue una gran pocionista que si hubiera seguido haciéndolashabría revolucionado el mercado de las pociones, primero mirare el libro de tumadre, me interesa bastante. −Y se puso a mirarlo.

John estaba mirando elcuaderno cuando tocaron a la puerta.

−Adelante. −Dijo sinlevantar la vista del cuaderno.

La puerta se abrió y entroOrion.

−Hola John.

−Orión no te esperaba,¿has venido a buscar a Jane?

−Sí, no me gusta quevaya sola estando ya de seis meses. −Y miro a Severus. −Buenas tardes.

−Buenas tardes señor.

−Orión gracias pordecirle a Severus que trajera sus cuadernos, acabo de empezar a ver un cuadernode su madre y ya estoy encantado. −Y dejando el cuaderno miro al chico. −Quierocomprarte las pociones, ¿Qué te parecen 1000 galeones por cada una? Luego segúnlo que me den por ellas en los diferentes mercados te añadiré una cantidad,puede que por poción te pueda dar hasta 3000 galeones o más.

−Me parece bien. −Ymiro a Orión. −Señor Black al final sí que me quedare la casa, pero se lapagare a plazos como me dijo.

−Sin problemas. −Y miroa John. −Sirius me dijo que Severus es el mejor pocionista de su edad y yasabes como es mi hijo que no acostumbra a hablar tan bien de las personas conlas que no se lleva bien. −Y miro a Severus. −Sin ofender.

−No se preocupe señor,a mí tampoco me cae bien su hijo.

Al escuchar eso Johnse rio y miro a Orión. −Por eso me gusta el chico, porque no le importa que túseas quien eres, el rey del mundo que Severus es sincero. −Y miro a Severus. −Déjamelos cuadernos, en un mes espero tener ya unas cuantas pociones y darte tuprimer pago.

 

−No tengo prisa, señorse que usted recibe inversiones y que se dan buenos beneficios, ¿puedoinvertir?

−Puedes hacerlo,¿quieres invertir?

−Sí señor. −Y saco unbolso. −No es mucho, pero lo quiero hacer, son 200 galeones.

John cogiendo el bolsolo abrió y tras contarlo, le hizo un recibo y tras sellarlo se lo dio. −Es unrecibo para que sepas lo que me has dado en seis meses o si quieres mas en unaño podrás venir a buscar los beneficios, y no te preocupes por los 200 galeonespuedes conseguir bastante dinero.

−Gracias señor, ya mevoy tengo que trabajar. −Y guardándose su recibo se despidió y se fue.

Cuando los adultos sequedaron solos Orión miro a John. −¿Sus pociones son muy buenas?

−Increíbles, nunca hevisto de tan bien hechas, creo que ese chico llegara muy lejos en el mundo delas pociones, lo malo es que le gustan las defensas.

Orión se rió alescuchar la voz que su amigo puso de pena.− Todos preferimos las defensas,cuida a Severus, Regulus me dijo que quiso hacerse mortifago pero que él loconvenció para que al final no lo hiciera.

−Lo tendré vigilado.

−Gracias, ahora mevoy, tengo que ir a buscar a Jane, no la quiero hacer esperar, nos vemos.

−Sí. −Y viendo como suamigo se iba, volvió al cuaderno de Eileen para seguir mirándolo.

El tiempo fue pasandoy pronto estaban ya en verano, a Jane ya le quedaba poco para dar a luz, asíque se pasaba muchas horas descansando y Andrómeda había conseguido quedarseembarazada gracias a las pociones de la fábrica Lupin.

Ese día Charlusllegaba a su casa después de un largo día trabajando en el ministerio, alentrar vio todas las luces apagadas, cosa extraña porque a esa hora Dorea teníaque estar esperándolo, cogiendo la varita comprobó toda la casa y no encontrórastro de su mujer hasta que llego a la habitación de matrimonio, donde laencontró durmiendo.

−Dorea. −El hombre encendiendolas luces se acerco a la cama e intento despertarla pero por más que la movía,no se despertaba, así que tocándole la cara vio que estaba ardiendo de fiebre, esamisma le había dicho que no se encontraba muy bien, pero le había asegurado deque no era nada grave, que descansaría un rato, pero por lo que podía ver ahoraestaba peor, asustado como nunca lo había estado la cogió en brazos y la llevoa san mungo y allí un sanador se hizo cargo de la paciente.

Un par de horasdespués, la familia estaba esperando noticias de Dorea, nada más dejar a sumujer con el sanador había llamado a los primos de su mujer y a su hijo.

Cuando el sanadorllego supieron que no había buenas noticias.

−¿Cómo se encuentra mimadre? −Le pregunto James.

−Lo siento, la señoraPotter tiene la viruela de dragón.

Al escuchar eso,muchos se desmoronaron, pues esa enfermedad era en muchos casos terminal yaunque se tomara la medicación no había ninguna esperanza en que se curara.

−¿Qué pociones puedetomar para recuperarse? −Le pregunto Charlus.

−En Inglaterra no hayningún tratamiento, hace muchos años que no hay ningún enfermo así que no haynada.

Charlus al escucharque no había tratamiento para su mujer, se enfureció y agarro al medi mago porel cuello de su bata. −Mi mujer está enferma haga su trabajo y cúrela.

 

−Señor Potter, nopuedo hacer nada si no tenemos la poción adecuada, aunque le de mil pociones nole harán ningún efecto.

−Maldito incompetente,púdrase en el infierno. −Y miro a su familia. −¿Qué hacemos?

Orión le puso la manoen el hombro. −Tranquilo amigo, no dejare que tu mujer muera. −Y miro a suhijo. −Ves a buscar a John, espero que su poción experimental para la viruelahaga efecto.

−Ahora voy. −Y sedesapareció.

−Señor Potter. −Elmedi mago le llamo. −Siento decirle esto, pero su mujer no se puede quedar ensan mungo, la viruela del dragón es muy contagiosa y no tenemos ningún alapreparada para ese tipo de enfermedad.

James que no soportabaescuchar cómo estaban despreciando a su madre, le pego un puñetazo al sanador. −Estáhablando de mi madre, maldito imbécil, ella no es ningún mueble es mi madre unapersona que tiene los mismos derechos que tu y yo a ser tratada.

−James déjalo. −Ledijo Charlus. −Si uno es incompetente aunque le pegues mil puñetazos no serviráde nada, me llevo a tu madre a casa, dile a John que lo esperamos allí.

−Sí. −Y furioso contodos ahora mismo se desapareció para cumplir el encargo de su padre.

Cuando Charlus huboacostado a su mujer de nuevo en su cama y la tapo bien, por fin llego John conAlistar. −Siento haberos hecho esperar, pero teníamos que coger muchas cosas. −Ymiro a su ayudante. −Ocúpate tú.

−Sí. −Y abriendo unabolsa empezó a sacar varios potes que fue colocando encima de la mesa.

−¿John se salvara? −Lepregunto el auror que tenía cogido a su mujer de la mano.

−Sinceramente no lo sé,pero no descansaremos hasta que Dorea este de nuevo en pie, hemos estadotrabajando en una poción experimental proveniente de Brasil donde el año pasadomurieron tantos enfermos y en otra de nuestra propia cosecha.

−Si se toma esas pociones,¿cuántas probabilidades tiene de salvarse?

−30%, sé que esdemasiado poco, pero es lo único que tenemos.

−Ya he terminado depreparar el preparado. −Les dijo Alistar y le dio un vaso. −Señor Potter déseloa su mujer, es una brebaje con las dos pociones, la que trajimos de Brasil y lanuestra.

−Sí. −Y con cuidado cogióla cabeza de su mujer y acerco el vaso a los labios para que se la tomara.

Casi media horadespués el vaso estaba vacío había costado bastante que se lo tomara pero lohabía hecho.

−¿Algo más?

−Sí. −Y le dio otrovaso. −Esto es para la fiebre y para que sus pulmones puedan respirar connormalidad, la viruela ataca directamente a los pulmones y hace que fallen.

−Gracias. −Y cogiendode nuevo el vaso se lo dio a su mujer.

−Ahora que descanse,no podemos hacer nada mas, mañana volveré a venir y le daremos de nuevo elpreparado, se lo iremos dando hasta que despierte del todo.

−Gracias. −Le dijoCharlus.

−No me las de aun, esdemasiado pronto. −Y miro a John. −Jefe nos vemos mañana.

−Ves a descansar, lospróximos días serán difíciles.

−Sí. −Y dándole lasbuenas noches se fue.

En la planta principalJames no podía quedarse quieto, su madre se podía morir esos pensamientos lellenaban de terror.

−Alistar. −Remus llamoal trabajador de su abuelo. −¿Cómo está Dorea?

 

−Tiene que descansar ytomarse un preparado, pero hasta que no pasen los días no sabremos si le sirvede algo. −Y miro a James. −¿Tu eres su hijo?

−Sí.

−Solo te pido paciencia,es lo único que te puedo decir ahora mismo, mañana por la mañana volveré y le daréde nuevo el preparado, buenas noches. −Y se fue.

−Nosotros nos vamos. −Lesdijo Orión. −Mañana por la mañana antes de irme al ministerio me pasare parasaber cómo sigue. −Y miro a James. −James esto no se quedara así, no voy apermitir el trato que le han dado a tu madre, buenas noches. −Y se fue.

Un rato después Oriónse metía en la cama y vio que Jane estaba muy preocupada. −Cariño no podemoshacer nada, preocuparte no te hada nada bien.

−Lo sé. −Y lo miro. −Primerola clínica de fertilidad de Meda y ahora la enfermedad de Dorea, si los medimagos os tratan así a los que tenéis tanto, ¿Qué pasara con los demás? La genteque se pasea por el callejón diagon, pensando que el ministro inglés cuida deellos. −Y se puso a llorar. −No quiero vivir en un lugar donde nos tratan tanmal, ¿Qué futuro le espera a nuestra hija si no puede contar con las pocionesnecesarias para poder curarse de enfermedades peligrosas?

−Lo sé, Jane, yotambién me preocupo. −Y la abrazo. −Por eso mañana preparare una junta deurgencia, es hora de que mi poder sirva para algo, ahora descansa, mañana seráun día difícil.

−No sé si podredormir.

−Lo sé, pero inténtalo.−Y ayudándola a acostarse la tapo bien, y tras apagar las luces se acostó a sulado.

Al día siguiente, Oriónse despertó temprano y vio que Jane seguía durmiendo, así que dándole un besola dejo dormir, y le envió un mensaje a su suegra, después de explicarle lo quepasaba se fue a ver a los Potter.

Al llegar a la casa,se encontró a James durmiendo en el sofá, con cuidado para no asustarlo lodespertó. −James despierta.

El chico abriendo losojos lo miro. −¿Tío Orión y mi madre?

−No lo sé, acabo dellegar, ¿supiste algo más desde que me fui anoche?

−Solo que parecía quela fiebre le había bajado un poco pero mi padre no estaba seguro.

−¿Dónde está?

−En el cuarto, no creoque haya dormido.

−Ves a tu casa y cámbiatede ropa, yo iré a ver a tu padre.

−Dile que no tardo.

−Lo hare. −Y viendocomo el chico se iba, subió las escaleras y entrando en el cuarto dematrimonio, vio a Charlus durmiendo en una butaca, acercándose también lodespertó.− Charlus despierta.

El auror abriendo losojos lo miro. −¿Orión ya es de día?

−Sí, ¿Cómo sigue miprima?

−Anoche parecía que lafiebre le hubiera bajado. −Y levantándose se acerco a su mujer y le puso lamano en la cara. −No la siento tan caliente como ayer.

−Déjame. −Yacercándose le puso la mano en la frente. −Tienes razón, no tiene muchacalentura, espero que eso sirva de algo, aparte de venir para saber cómo sigue,he venido a verte para decirte que voy a montar una junta de urgencia paraarreglar las cosas que están mal, es hora de moverme.

Charlus lo miro. −Gracias.

−De nada, tú ocúpatede cuidar de tu mujer, que yo me ocupare de lo demás, nos vemos en unas horas. −Ytras despedirse se fue al ministerio, al llegar allí se ocupo de llamar a losencargados, también llamo a Abraxas y a John.

 

Cuando todosestuvieron en su sitio, Orión los miro. −Yo Orión Black patriarca de la familiaBlack formo una junta, que nadie me niegue el poder que me corresponde portener el 60% del mando de este ministerio.

−Señor Black, nosotrosel wizarmon con el 30% del poder de este ministerio aceptamos esta junta. −Dijouno de los responsables. −¿Y bien para qué se ha formado esta junta?

−Anoche mi prima DoreaBlack, fue llevada por su marido el jefe de los aurores Charlus Potter a sanmungo y allí le dijeron que está enferma de viruela de dragón, yo acuso alministro Barty Crouch de no ser responsable y dejar que una enfermedad tanpeligrosa como está este en nuestras calles sin una cura.

Al escuchar eso, losmiembros del wizarmon empezaron a cuchichear y el responsable miro a Barty. −Crouchtu trabajo como ministro es que estas cosas no ocurran, ¿Qué estás haciendopara que la señora Potter se cure y que no haya más enfermos de estaenfermedad?

−No he recibidoninguna notificación de que la señora Potter estuviera enferma de la virueladel dragón.

Orión le lanzo unamirada que a más de uno le haría temblar−Eso es porque el jefe de los auroresesta curando a su mujer el mismo, en san mungo le dijeron que ella no se podíaquedar allí porque no están preparados para este tipo de enfermedades.

−Eso es inaceptable. −Dijouna mujer mirando al ministro. −La viruela del dragón nos afecta a todos, laseñora Potter puede haber contagiado la enfermad a cualquiera sin saberlo. −Ymiro a Orión. −Señor Black, los del wizarmon estamos de acuerdo con usted, laviruela del dragón es muy peligrosa, así que san mungo de Londres se prepararaen caso de que hayan más enfermos.

−No hay dinero, todose está enviando para contratar a aurores para que luchen contra los mortifagosy Voldemort. −Dijo el ministro.

Orión lo miro. −Puesentonces lo quitamos de su salario, no sé cuánto cobra pero no se merece lo queestá cobrando. −Y miro a Abraxas. −¿Señor Malfoy tiene los gastos que le hepedido?

−Sí. −Y levantándosele dio unos documentos.

El hombre cogiéndolosse puso a mirarlo. −El ministro cobra 500.000 galeones mensuales por no hacernada, quitando parte de ese dinero se puede enviar al salario de los nuevosmedi magos. −Y miro a un hombre que tenía pinta de escriba. −¿Eres el que apuntatodo?

−Sí señor.

−Pues apunta, a partirde ahora, el ministro cobrara 250.000 galeones un sueldo más que bueno para loque hace. −Y miro a Abraxas. −También te quitare parte de tu sueldo.

−No me importa, cobro200.000 galeones quítame la mitad.

−Gracias. −Y miro alescriba. −Apunta eso también.

−Sí señor, el señorministro cobrara 250.000 galeones y la otra mitad será para pagar a los nuevosmedi magos y sanadores.

−Sí.

−¿Qué hago con losotros 100.000 galeones?, con lo del señor ministro ya hay más que suficientepara pagar a mas de 20 nuevos trabajadores.

−De eso me ocupoahora. −Y miro al responsable. −Empresas Lupin lleva más de un año trabajandoen curas para estas enfermedades, enfermedades que no ocurren a menudo perocuando lo hacen matan a mucha gente, pero todo lo que recibe son financiacionesprivadas, así que esos 100.000 galeones serán para él para que pueda financiaresos estudios.

−El wizarmon loacepta. −Dijo el responsable. −Como 100.000 galeones es muy poco, se quitaranvarias partes de los sueldos de los trabajadores que cobran más y seránenviados al fondo para las nuevas pociones. −Y miro a John. −Señor Lupin, elwizarmon no solo le pagara para que pueda hacer bien sus estudios de pocionessino también se las compraran, no solo para el san mungo de Londres sino paraotros muchos que no son tan grandes como el nuestro, hay que ser solidarios enlas crisis.

 

−Gracias señor, seguirétrabajando duro para que pronto no hayan más muertos de viruela de dragón.

−Eso esperamos.

−Antes de retirarnosquiero hacer otro llamamiento, no se está haciendo nada por los matrimonios queno pueden tener hijos, tenemos una clínica que solo acepta a sangres limpias yque tengan un nivel de vida elevado, quiero que se cambie esa política.

−Con la clínica no sepuede hacer nada, es una clínica privada y el dueño puede tener la política quedesee con sus clientes, pero tiene razón, el que nuestros ciudadanos no puedantener hijos es un problema, ¿Tiene alguna solución?

−La empresa del señorLupin, se está ocupando del caso de mi sobrina que no puede tener más hijos nosolo la ha ayudado por poco dinero sino que ya está de nuevo embarazada, asíque me gustaría que el siguiera ocupándose de ello, es un hombre confiable quetrabaja duro por todos nosotros.

El wizarmon se miroentre si y asintiendo el representante miro a John. −Señor Lupin, tambiénaceptaremos no solo esa solución sino todas, así que tendrá un presupuesto de500.000 galeones mensuales para que nunca se quede sin fondos y que no soloreciba fondos privados.

−Gracias.

−De nada. −Y miro a Orión.−¿Alguna cosa más?

−Solo una cosa más, seque Voldemort y su gente son peligrosos, pero no podemos enviar todos nuestrosfondos a los aurores porque nos estamos quedando para otras cosas igual deimportantes, por eso pido que se revisen bien los presupuestos de losdiferentes departamentos y se ponga una solución.

−Es una buena idea,hay que revisar todos los departamentos y mirar que tipo de presupuestos tienen.−Y miro a Barty. −Ese es su trabajo, pero veo que no lo está haciendo bien quesolo se preocupa de los mortifagos, por eso estará seis meses a prueba sino haarreglado algo en este tiempo de prueba se le destituirá y se harán eleccionesnuevas, necesitamos a gente que sepa hacer bien su trabajo. −Y miro a Orión. −SeñorBlack le pedimos disculpas por haber tenido que abrirnos los ojos a partir deahora las cosas cambiaran completamente.

−No me las tiene quedar, espero que no tenga que volver a venir. −Y tras lanzarle una mirada aCrouch se fue, tenía que decirle a Jane que las cosas a partir de ahora seriandiferentes, que su princesa nacería en un mundo mejor.

En su casa, Janeestaba cosiendo una manta para su bebe, junto a su madre, cuando se abrió lapuerta y entro Orión.

−Ya estoy. −Y se sentóa su lado. −Ya está todo arreglado, el wizarmon se está ocupando de todo y hapuesto al ministro a prueba si en seis meses no arregla las cosas que ha hechomal lo echaran.

Jane asintió. −Eso estábien, se necesita gente que cuida de todos.

−Sí, ¿y qué haces?−Pregunto mirando la tela rosa.

−Como no podíaquedarme quieta, me he puesto a coser. −Y le enseño la manta de color rosadonde estaba cosiendo el nombre de Hermione. −Mama me ha comprado variosdibujos. −Y le enseño dos figuras para la manta. −Ira debajo del nombre o allado. −Y las puso encima de la manta. −¿Cuál prefieres, el perro o el conejo?

 

−El perro, estabonito.

−Si, además Sirius medijo que le pusiera un perro, que su hermanita tenía que llevarlo.

Orión se rio. −A mi hijole encantan los perros, pónselo.

−Sí.

−Seguro que quedahermosa. −Y la toco. −Y es muy suave, tengo que ir a ver a Charlus, no tardo ycomemos. −Y miro a su suegra. −¿Te quedas a comer?

−Si, Darren y Evanestán muy ocupados con sus trabajos.

Jane miro a su madre. −Mamaseguro que están trabajando tan duro para cogerse unos días libres.

Hermione le sonrió. −Sí,para agosto antes de que nazca tu bebe nos iremos unos días de vacaciones.

−Pues ahí lo tienes. −Ymiro a su marido. −¿Tardaras mucho?

−No, diez minutos oasí, hablare con él para decirle como están las cosas y ver como sigue mi prima.−Y dándole un beso se fue.

Cuando Orión llego acasa de su prima, vio la puerta abierta, seguro que Charlus la había dejadoabierta para que no molestaran a Dorea tocando el timbre, entrando vio aCharlus con uno de sus aurores, según su amigo, el era su segundo por lo que lehabía dicho se llamaba Blake Cameron.

−Charlus. −Lo llamo.

El auror lo miro. −Oriónno esperaba tu visita tan pronto, creí que vendrías mas tarde.

−Esta tarde tengo queocuparme de algunas cosas en mi empresa, así que apenas tendré tiempo despuésde comer, te vengo a decir que ya está todo solucionado así que no te tienesque preocupar de nada.

−Gracias sabía quepodía contar contigo.

−Ya sabes que si,¿Cómo sigue mi prima?

−Ha estado despiertauna hora más o menos ha comido y se ha vuelto a dormir de nuevo.

−¿Ha venido elayudante de John?

−Sí, y se ha llevadounas muestras de sangre, parece ser que los muggles comprueban por la sangre comoevoluciona una enfermedad y también para conseguir los tratamientos.

−Me parece bien, ¿yvas a volver al trabajo?

−De momento no, poreso está aquí Blake el se ocupara del departamento de aurores hasta que yopueda volver, no voy a dejar a Dorea sola en ningún momento.

−Es una buena idea, lediré a Hermione que te traiga la comida, así no tienes que preocuparte porhacerla.

−Gracias, pero no esnecesario, James y Lily se han mudado aquí hasta que Dorea esté bien, James noquiere dejar a su madre sola.

−Y es una ideaestupenda, sabes cuánto quieres James a Dorea, yo ya me tengo que ir le hedicho a Jane que no tardaría nos vemos mañana por la mañana.

−Si gracias.

−De nada. −Y miro aBlake. −Si necesitas cualquier cosa avísame.

−Gracias señor Black.

−De nada. −Ydespidiéndose se fue.

Mientras Orión se ibaa comer a su casa, John que ya había terminado de comer con Abraxas se fue a sufábrica y llamo a los encargados de cada sección.

−No me iré por lasramas. −Les dijo John. −Como sabéis nos ha llegado la viruela de dragón, DoreaPotter una gran amiga se ha contagiado así que os quiero a todos, trabajando enlas diferentes pociones que hemos hecho, quiero cientos de litros, cuando másde 100 litros estén embotellados entonces nos ocuparemos de seguir con nuestrarutina normal. −Y miro a un chico. −Michael se que quieres más responsabilidad,ahora la tendrás, te quiero en el equipo de Alistar y que seas su ayudante. −Y volvióa mirar a su equipo. −El ministerio ha aceptado darnos un presupuesto de500.000 galeones mensuales así que los usaremos bien, ese dinero servirá paraestudiar las enfermedades peligrosas que no solo hay en Europa sino en todo elmundo, y tras estas palabras os quiero a todos trabajando, ya sabéis lo que tenéisque hacer.

 

−Sí, señor. −Y sefueron.

Lyall fue el único quese quedo y miro a su padre, cuando su familia consiguió el dinero dejo sutrabajo en el ministerio y se puso a trabajar con su padre, creía que allí eramás necesario que en el ministerio donde habían muchos trabajadores. −¿Dónde mequieres a mi?

John lo miro. −Quieroque vayas a Italia, Grecia y a otros países donde tienen sol Mediterráneo ycompres todas las hierbas y otras cosas que necesitaremos para las pociones,mientras tu viajas por las costas mediterráneas yo enviare a nuestrosrecolectores por otros países para seguir comprando.

−Lo hare, me voy ahoramismo.

−Hazlo, algo me diceque necesitaremos estas pociones pronto.

−Voy a ver a Hope y mevoy, iré mas rápido por chimeneas.

−Ves con cuidado.

−Sí, nos vemos pronto.−Y se fue.

Cuando John se quesosolo, llamo a sus recolectores y como le dijo a su hijo los envióinmediatamente a comprar las cosas que necesitarían.

Unas semanas mástarde, las cosas se habían tranquilizado un poco, la fábrica de pociones nodejaba de procesar cientos incluso miles de litros de pociones para la virueladel dragón, por desgracia como dijo la mujer del wizarmon la enfermedad llego aLondres y san mugno estaba saturado de enfermos.

Si Londres ya teníaproblemas con Voldemort y su gente, ahora con la enfermedad todos estabanescondidos en sus casas, incluso algunos no habían llevado a sus hijos ahogwarts aunque Dumbledore había asegurado que la viruela del dragón no habíallegado a la escuela y que san mungo lo estaba controlando bastante bien.

Por suerte no todoestaba perdido, Dorea seguía con vida, llevaba un mes luchando con esa horribleenfermedad y todo indicaba que la mujer saldría con vida de esto y todo graciasa las pociones de la fábrica Lupin, así que muchos estaban pendientes de lasalud de la mujer.

Otros que estabanfelices eran los Tonks el medi mago que llevaba su embarazo les había dicho quese escuchaban dos corazones así que pronto no tendrían solo un hijo sino dos yya les habían puesto los nombres Cygnus y Edward.

Una noche en casa delos Black todos estaban durmiendo, cuando Jane sintió un gran dolor, abriendolos ojos despertó a su marido. −Orión despierta.

El hombre al escucharla voz de su mujer, abrió los ojos y la miro. −¿Jane estas bien?

−No, el bebe ya viene.

−¿Ahora? −Y miro unmomento el reloj. −Son las dos de la madrugada, ¿Estás segura?

−Sí, y me duele mucho.−Al sentir el dolor del parto grito.

−Eso me confirma queestas de parto, dame un momento que voy a buscar tu bolsa y nos vamos.

−No te olvides deavisar a mis padres.

−Eso lo hare cuando teestén atendiendo, tu eres lo más importante ahora. −Y usando sus poderes secambio de ropa y cogiendo la bolsa de su niña, se llevo a su mujer a san mungo.

 

Unas horas después, Oriónmiraba maravillado como su nena dormía, era la cosa más bonita que había vistoen su vida, castañita con un montón de pecas alrededor de la nariz.

−Papa no te la quedespara ti solo, todos la queremos ver. −Le regaño Sirius.

−Luego la veras. −Dijosin apartar la mirada de su niña.

−Orión no seasposesivo. −Le dijo su cuñado. −Todos la queremos ver, desde que la han traídono la has soltado.

−Está bien, sé que nome dejareis de incordiar hasta que os la muestre, pero solo una miradita quetiene que dormir. −Y pasándosela a Darren se fue a sentar al lado de su mujer,que tenía cara de estar muy cansada. −Ahora todos estos pesados se irán ypodrás dormir.

−Es lo único quequiero. −Y apoyándose en su marido cerró los ojos.

−Jane felicidades eshermosa. −Le dijo su hermano.

−Gracias guapo. −Ybostezo.

−Creo que es hora deque todos salgamos. −Les dijo Hermione y miro a Sirius. −Mañana la podrás ir aver a su casa, el medi mago nos ha dicho que las dos están perfectamente y queno es necesario que se queden más tiempo.

−Pero Hermione apenasla he podido ver. −Se quejo Sirius sin dejar de mirar a su hermanita. −Guapa yosoy tu hermano mayor y si alguien se mete contigo, lo convertiré en sapo. −Ydándole un beso le dio la niña a la abuela. −Mañana iré a verla de nuevo.

−Claro que si, ahoratodos fuera. −Y dejando a su nieta en su cuna y tapándola bien, se acerco a suhija. −Cariño felicidades por tu princesa ahora nos vamos y te dejamosdescansar.

−Gracias mami, tequiero.

−Yo también, ahora adormir. −Y miro a Orión. −Nos vemos mañana, ¿quieres que haga algo en tu casa?

−Si tráele ropa limpiaa Jane, saldrá mañana por la mañana.

−Mañana a primera horaos traeré ropa. −Y mirando una última vez a su nieta se fue con su marido alque había tenido que agarrar para que saliera porque como a los demás no dejabade mirar a su nieta.

Mientras Orión mirabacomo su mujer dormía, Bellatrix estaba en su casa trabajando en algunas cosas,aunque no necesitaba trabajar, la chica no quería pasarse toda la vida sinhacer nada, así que ayudaba a su padre y a su tío en la empresa familiar,mientras su niño Orión que ya tenía un año y medio dormía.

Estaba trabajandocuando tocaron al timbre, la chica levantándose fue a abrir y se encontró conalguien que hacía mucho que no veía. −¿Christine?

−Yo misma, tenemos quehablar.

−Eres una mortifaga.

−Lo soy, pero comosabes bien nadie me manda algo lo que me da la gana, y tengo que hablarcontigo.

−¿Cómo puedo estarsegura de que no me harás daño, o peor aun a mi hijo?

−Porque si te quisieramuerta, ya lo estarías.

−Hablaremos pero aquíno, no te dejare pasar con mi hijo aquí.

−Veo que te hasconvertido en la madre del siglo y yo que creía que el idiota de Lestrange teconvencería para que fueras una mortifaga.

−Sirius me hizocambiar de opinión, dame un momento. −Y envió un mensaje a su madre que notardo mucho en llegar.

Druella al ver a laamiga de su hija frunció el ceño y la miro. −¿Bella que hace esta aquí?

−Ha venido a hablar dealgo importante, pero no me fio de ella aunque fuéramos amigas, voy con tíoCharlus, llévate a Ori a tu casa.

−Lo hare, nos vemos enun rato.

 

−Sí. −Y así Bella sellevo a Christine a la casa de Charlus que aunque él seguía ocupándose deDorea, era un hombre muy poderosa que podría desarmar a la chica sin problemas.

Una vez en el interiorde la casa, Bella le explico al hombre lo que pasaba. −Por eso he venido aquí,porque no sabía donde llevarla.

−No te preocupes, hashecho bien, aquí nadie nos molestara, Dorea está durmiendo. −Y miro a la chica.−Eres Christine Urdan.

−Lo soy, y usted esCharlus Potter el jefe de los aurores y ahora que ya nos hemos presentado,tengo algo que decirle, por eso he venido.

−¿El qué?

−Se dé la orden delfénix, todos los del bando de Voldemort lo sabemos, te vengo a decir que tienesun traidor entre tus filas y que cada vez consigue más confianza con el señortenebroso.

Al escuchar eso, elhombre frunció el ceño, aunque él hacía un par de meses que no hablaba conDumbledore eso de que hubiera un traidor podía complicar las cosas. −¿Quién es?

La chica que se habíasentado en el sofá lo miro. −Alguien que nunca tendría que haber estado engryffindor.

−En la orden del fénixhay más de treinta antiguos gryffindor.

−Los hay, pero hay unoque nunca tendría que haber sido gryffindor que es más un ratón asqueroso,cobarde que aunque me cueste admitirlo tendría que haber caído en slytherin.

−¿Ratón? Solo hay un ratón,y ese es Peter Petigrew.

−Exactamente, el hacemeses que está dándonos ifnormacion, ¿Por qué crees que no nos atrapáis? Porqueél nos informa de todo, de las redadas y de cuantos seréis y quienes.

−Traidor asqueroso,¿Por qué nos lo cuentas?

−¿Por qué? Porque yame he cansado de jugar a los puristas, a que somos lo más.

−¿Cómo puedo estarseguro de que me dices la verdad?

−Sencillo, Petigrewtiene la marca tenebrosa igual a la mía. −Y arremangándose se la enseño. −Creoque va siendo hora de quitarla. −Y de pronto esta desapareció.

Charlus miro unmomento la marca o donde tendría que estar y luego miro a la chica. −Por lo queveo lo que cuentan es verdad, que eres muy poderosa.

Christine levantándoselo miro. −Lo soy y eso hace que me aburra no tengo retos en mi vida.

−Podrías ser una buenaaurora.

−No gracias, no megusta la ropa que usáis, me voy. −Y miro a Bella. -Pronto tendrás noticiasmías. −Y se fue antes de que ninguno de los dos pudiera decir nada.

Cuando los dos sequedaron a solas, Bella miro a su tío. −¿Qué hacemos?

−De esto me ocupo yo,no te preocupes, ¿Orión?

−Con mi madre.

−Vete con ellos, yo meocupare de lo demás.

−¿Se lo drías a losdemás?

−Sí, esta noche letenderemos una trampa a Petigrew, es hora de que su juego se termine.

−Entonces nos vemos,ves con cuidado.

−Gracias. −Y viendocomo la chica se iba, se fue a ocupar de algunas cosas que necesitaría esanoche.

Mientras Charlusestaba ocupado preparando lo que necesitaría esa noche para atrapar a ratonestraidores, Cygnus estaba delante de un gran edificio, se trataba de la escuelaprimaria privada Luna.

Cuando Orión fue ahablar con Sirius y le dijo que quería montar un mini hogwarts el chico no selo había tomado en serio, el hombre siempre había querido hacerse con esecastillo, pero luego de pensarlo bastante decidió montar una escuela primariaprivada, y la verdad es que había tenido una gran idea.

 

Orión había habladocon el wizarmon en privado y les había contado su idea y aunque los Blackpondrían una parte del presupuesto necesitaba que se buscaran profesores y eldirector, el wizarmon no solo había aceptado esa idea, sino que le habían dadoun gran presupuesto para poder pagar las nominas de los profesores y para otrascosas.

Así que ese año elReino Unido no solo contaba con hogwarts sino también con la escuela Luna, lasnormas en esa escuela eran diferentes a las de hogwarts, a esa escuela solopodían asistir los niños que tenían algún familiar mágico, no se aceptabanhijos de muggles pero no era por ser racistas sino por la simple razón de queya tenían sus escuelas muggles para que estudiaran.

La escuela luna erauna escuela primaria como las demás, solo que en esa los niños eran un tantoespeciales como Dora que era metamorfaga y sin esa escuela tendría que estarencerrada en casa hasta que pudiera ir a hogwarts.

Pero como pasaba conla escuela de Escocia, allí también habían pocos alumnos, muchos padres estabanaterrados de que algún mortifago pudiera entrar y atacarles o que secontagiaran con la viruela del dragón, esperaba que el año siguiente las cosasfueran mejor.

−Buenas tardes señorBlack. −Le saludo una mujer.

−Buenas tardes.

−¿Qué tal su hija?

−Muy bien. −Y sonrióal escuchar la campana, eso quería decir que Dora no tardaría en salircorriendo y como predijo, su nieta no tardo mucho en salir corriendo.

−Abu. −Y se tiro ensus brazos y le dio un beso.

Cygnus cogiéndola enbrazos le sonrió. −¿Qué tal la escuela?

−Muy bien abu, hemosjugado a los piratas, he sido la pirata rosa.

−Eso está muy bien,¿te has comido toda la comida?

−Si abu, hemos comidopasta de colorines con tomate, pescado con verduritas y una macedonia de fruta.

Al escuchar a Dora,Cygnus sonrió, aunque el director de la escuela se ocupaba de todo, Orión comodueño había obligado a los cocineros a que preparan comida nutritiva y que notodo fueran fritos y otras comidas basuras, era importante que tuvieran unadieta equilibrada y el director y los profesores estaban de acuerdo si a esaedad se les enseñaban a comer bien cuando fueran mayores no tendrían ascos anada.

−Buenas tardes señorBlack. −Le saludo la profesora de su nieta. −Hace días que no veo a la señoraTonks. ¿Se encuentra bien?

−Buenas tardesprofesora, a mi hija ya le queda poco para tener a sus hijos, así que no lavera en un tiempo, a Dora la vendremos a buscar nosotros, mi mujer, mis hijas oyo.

La profesora le sonrió.−Me quedo tranquila al saber que la señora Tonks se encuentra bien, ya le diréal director quienes serán los que vengan a buscar a Dora.

−Hágalo, a mi nieta nola puede recoger nadie que no sea algún familiar cercano.

−Se lo diré, ya me voyque tengo que saludar a otros padres. −Y miro a Dora. −Nos vemos mañana, haztus deberes.

−Si profe, hastamañana. −Y se despidió de su profesora con la mano.

Cygnus despidiéndose dela profesora de su nieta se la llevo a casa, al llegar a la urbanización entro,aunque la puerta estaba abierta el escudo protector hacia que fuera imposibleusar hechizos de ataque.

−¿Abu me ayudas?

El hombre le sonrió. −¿Tienesmuchos deberes?

 

La niña frunció elceño. −Matemáticas, no me gustan.

−Aunque no te gusten,hay que hacerlas.

−Lo se abu, ¿meayudaras?

−Claro que sí. −Alllegar a casa de su hija, abrió la puerta y vio que el salón estaba vacío. −¿Meda,Edward? −Los llamo.

−Estoy en la cocina. −Ledijo Tedd sacando la cabeza y sonrió a su hija. −Hola hermosa, ¿Qué tal laescuela?

−Muy bien papi, el abume va a ayudar con los deberes.

−Eso está bien, ves acambiarte de ropa y a lavarte las manos que la merienda ya esta lista.

−Si papi. −Y miro aCygnus. −No te vayas.

El hombre le sonrió. −Nome iré, ahora ves a cambiarte.

−Sí. −Y se fueescaleras arriba.

Cuando los dos hombresse quedaron a solas, Cygnus miro a Tedd. −¿Y Meda?

−Durmiendo, se pasatodo el tiempo durmiendo.

−A su madre le paso lomismo, ¿Cuándo sale de cuentas?

−El medi mago nos dijoque en un mes más, aunque al ser dos puede que vengan antes.

−¿Quieres que me llevea Dora unos días?

Tedd le sonrió. −Lopuedes hacer. −El hombre sabía que quería recuperar el tiempo perdido con sunieta y a él no le importaba que se la llevara, así podía ocuparse bien de sumujer. −Voy a prepararle una pequeña bolsa con el uniforme de la escuela y suslibros escolares.

−Te espero. −Y viendocomo su yerno subía las escaleras se puso a mirar las fotos que había en elsalón, mirándolas se daba cuenta de que había sido un cabeza cerrada pensandoque los hijos de muggles y los mestizos no eran adecuados para hacer magia,pero en las fotos solo habían amor y felicidad y estaba feliz de que su hija lehubiera dado una segunda oportunidad, esa vez no lo estropearía.

−Abu. −Dora bajocorriendo. −Mi papi me ha dicho que puedo quedarme contigo y con la abu unosdías.

Cygnus dejando demirar las fotos la miro sonriendo. −¿Qué te parece?

−Me gusta abu.

−Antes de irnos,tienes que merendar.

−Sí. −Y se fue a lacocina donde se subo a un pequeño escalón que había allí y tras lavarse lasmanos se sentó en la silla y se puso a comer la comida que su padre le habíapreparado.

Un rato después cuandotermino de merendar, se despidió de su padre prometiéndole que se portaría bieny se fue.

Al llegar a casa de suabuelo, dejo las cosas en la habitación que siempre usaba y con la ayuda de suabuelo se puso a sumar manzanitas y otras cosas.

Unas horas después,cuando ya era noche oscura, Charlus y otra gente entre los que se encontrabanSirius, Remus, James y Frank se iban a casa de Peter.

El chico al verlos seextraño pero no le dio importancia, era tan vanidoso que no se podía imaginar queya lo habían descubierto.

−Peter hemosdescubierto que hay un traidor entre nuestras filas. −Le dijo Charlusmirándolo. −Enséñanos tu brazo.

−¿Me estas acusando deser un mortifago?

−Todos hemos mostradonuestros brazos, ahora te toca a ti.

No es necesario yo séque no soy ningún mortifago.

James lo miro. −¿Peterporque tan preocupado acaso tienes algo que ocultar? Todos lo hemos enseñado.

Peter lo miro. −Soy tuamigo, ¿me crees capaz de ser un traidor?

−¿La verdad? Si, hacemeses que no sabemos de ti, solo vienes a las reuniones de la orden, nunca teapuntas a ninguna misión y desapareces por largos periodos, no se lo dices anadie ni siquiera a tus padres, así que si sospecho de ti, así que ahora enseñatu brazo. −Y cogiéndole del brazo, le remango la camisa y se lo enseño a supadre. −Tenias razón. −Y miro a su amigo dolido. −¿Por qué? ¿No teníassuficiente con nuestra amistad?

 

−Tú no sabes nada, elpríncipe Potter que lo tiene todo, amigos, novia y una vida perfecta. −Leescupió.

Y tras decir eso, iba aconvertirse en rata para escapar pero no pudo.

−Ni lo intentes. −Ledijo Sirius mirándolo con asco. −Hemos puesto una barrera anti magia, no podrástransformarte en rata, ahora iras a Azkaban.

Al escuchar eso, elchico se lleno de miedo. −No, no me llevéis os diré todo lo que queráis saber.

−Cobarde como siempre.−Le dijo Charlus. −Pero no nos interesa nada de lo que puedas decirnos. −Y miroa Blake. −Ponle las esposas y llevarlo al ministerio, aíslalo no quiero quenadie se entere de que lo hemos cogido.

−Si jefe. −Yacercándose le puso unas esposas mágicas, con ellas no se podía usar ningúntipo de magia. −Peter Petigrew quedas detenido por ser un mortifago, tu castigoserá recibir el beso del dementor. −Y con la ayuda de otro auror se lo llevo.

Cuando Charlus sequedo a solas con los chicos los miro para explicárselo. −He hablado esta mismatarde con algunos miembros del wizarmon y varios jueces en secreto me han dadoel permiso para que los mortifagos que vayamos atrapando reciban el beso deldementor, son demasiado peligrosos para estar en Azkaban.

−No me importa, me voyya he recibido demasiadas malas noticias esta noche. −Le dijo James. -Nos vemos.−Y antes de que nadie pudiera decir nada se fue.

−Tío, James estádecepcionado le costara un poco volver a confiar en alguien, así que daletiempo, me voy a casa.

Charlus lo miro. −Note veo decepcionado.

−Hace tiempo que noconfiaba en Peter, se pasaba todo el tiempo persiguiéndonos y eso nunca traenada bueno, me voy, nos vemos.

−Ves con cuidado.

−Sí. −Y trasdespedirse de los demás se fue.

Al día siguiente, Oriónsin saber que habían atrapado a Peter por traidor, cogió a su familia y se lallevo a su casa, al llegar se encontraron con Regulus.

−Reg no te esperaba. −Ledijo su padre.

−Lo sé, pero ayerapenas pude ver a la princesa, Sirius y tú la acaparasteis todo el tiempo. −Yse acerco donde Jane sostenía a su hermanita. −Es una bebe hermosa.

−Mucho. −Le sonrióJane. −Pero ahora tiene que dormir y yo también.

−Ir a dormir, la veréen otro momento.

−Ya sabes que puedesvenir cuando quieras. −Y miro a su marido. −Nos vamos a dormir.

Orión le sonrió. −Vesa dormir, te despertare en unas horas para que comas algo.

−Sí. −Y diciéndolesque los vería en unas horas se fue a su cuarto.

Cuando padre e hijo sequedaron a solas, Regulus miro a su padre. −Papa aparte de venir a ver a Herms,te vengo a decir que han invadido la oficina con cientos de paquetes, la genteya se ha enterado del nacimiento de la peque y le han hecho muchos regalos.

Al escuchar eso elhombre suspiro. −Contigo y con Sirius también paso, no entienden que a ellos noles importa nada lo que nuestra familia haga.

−Lo sé, pero bueno hanenviado cientos y sin exagerar creo que hay como 500, ¿Qué quieres que haga conellos?

−Quiero que losentregues a beneficencia y pongas un anuncio en la primera página de la prensa,dándoles las gracias pero que no se aceptaran que se entregara a gente que lonecesita más que nosotros.

 

−Lo haré, me ocuparede esto y luego me iré con Dorcas a pasear.

−Hazlo, nos vemos.

−Sí. −Y despidiéndosede su padre se fue.

Orión suspirandoporque la gente no le hiciera caso, se fue a la cocina a preparar algo decomer, aunque su suegra le había llevado la ropa al hospital había decidido noacompañarles a casa, ahora era el momento de que tanto Jane como su nenadescansaran y les había dicho que ya iría en otro momento.

El hombre llevaba unrato preparando la comida cuando tocaron a la puerta, dejando el cuchillo a unlado se fue a abrir, al otro lado estaba su hijo y por la cara que tenia habíapasado algo malo.

−¿Qué ha pasado?

−Peter era un traidor,estaba vendiéndonos, le estaba dando información a Voldemort de todo lo quehacíamos.

−Pasa y explícamelobien. −Le dijo Orión metiendo a su hijo en la casa y cerrando la puerta.

Los dos hombres sesentaron en el sofá y Sirius se puso a explicarle todo, cuando termino Orión lomiro.

−Hijo no sé quédecirte, sabes que nunca me gusto pero nunca me hubiera imaginado que estaríacon Voldemort.

Sirius levantándose sepuso a caminar por el salón. −Pues lo estaba, y lo peor de todo es que yoestaba dispuesto a dar mi vida por él, aunque últimamente no nos lleváramosbien.

−Sirius puede que loque te diga sea cruel e insensible, pero de esa gente no se puede esperar nada,es mejor que haya terminado como lo ha hecho, muerto y enterrado para que todosnos olvidemos de el cuanto antes.

−Tienes razón, peroJames se ha quedado devastado.

−James es un adultoque sabe donde tiene la cabeza, ahora puede que no quiera hablar con nadie,pero en cuanto piense un poco se dará cuenta de que es mejor que os hayáisenterado de la verdad ahora que no más tarde o peor cuando Petigrew matara aalguien.

−Lo sé. −Y sentándosede nuevo en el sofá lo miro. −¿Qué hago?

−¿Qué haces? Nada, nohas hecho nada malo, tienes una hermosa mujer que te espera en casa, un hijoque es un ser inocente que te necesita, así que aunque estés deprimido unassemana tienes que seguir con tu vida, tú querías ser auror, las clases teesperan y Bella te entenderá pero no esperes que se ponga a verte como siguesdeprimido mucho tiempo porque ella no es de esas mujeres y mucho menos poralguien como Petigrew.

−Tienes razón, el nose merece nada de mi dolor.

−No, estaba preparandola comida para Jane, ¿me ayudas?

−Sí, Bella esta con mitía, no me espera hasta la hora de comer.

−Pues entonces leprepararemos algo rico, a las mujeres les encantan los detalles.

−Sí. −Y levantándoselo miro. −Gracias por escucharme.

−De nada.

−¿Cómo están Jane yHerms? Ni siquiera te he preguntado.

−No te preocupes,están durmiendo no hace mucho que hemos llegado.

−Yo quería ver aHerms, pero bueno ya la veré en otro momento, ahora vamos a cocinar. −Y asípadre e hijo se pusieron a cocinar.

Mientras elloscocinaban, Remus estaba en su cama, no quería salir Peter lo había traicionado,el que se sentía un bicho raro por culpa de su licantropía, los amigos queconseguía los atesoraba y el al que consideraba uno de sus mejores amigos sehabía hecho mortifago.

 

Así que había decididono salir de su cama nunca más, se quedaría allí donde nadie le haría daño,estaba tan ocupado compadeciéndose de sí mismo que no se dio cuenta de queentraban en su habitación y se sentaban a su lado.

−¿Rem te vas a quedartodo el tiempo allí acostado?

−Papa no voy a salirnunca más de mi cama.

−¿Y eso porque?

El chico lo miro. −Peterme ha traicionado.

−Ahora lo entiendo, perohijo entiende ese tipo no merece tu dolor.

−Era mi amigo.

−Eso lo entiendo, peroese tipo de gente no es amigo de nadie, y no estás solo, también tienes aSirius y a James. ¿Los vas a dejar solos?

−Ellos

−Ellos también sufrenaunque no lo digan.

−¿Por qué nos hizoeso? −Pregunto y se puso a llorar.

−Remus las personasson difíciles nunca las entenderemos de entender pero entiende que aunquemuchos te hagan daño, otros nunca te lo harán. −Y lo abrazo. −Ahora desahógateporque tienes una mujer que se preocupa por ti me ha avisado para que viniera.

−Lacey.

−Si ella, ella tequiere y se preocupa por ti.

El chico lo entendíapero es que las lagrimas no dejaban de salir, Lyall que lo entendía lo dejollorar hasta que por fin ya no salieron mas lagrimas.

Un buen rato después,Remus ya no lloraba.

−¿Mejor? −Le preguntosu padre. Fulares para bebés

−Sí.

−Me alegro, ahora ves abañarte y luego baja a desayunar.

−Lo hare.

−Bien, me tengo queir, pero esta noche volveré.

−Sí, gracias.

−De nada. −Y viendocomo su hijo salía de la cama y entraba en el cuarto de baño, bajo a la plantaprincipal donde vio a su nuera preparando el desayuno. −Lacey, Remus ya notardara mucho mas en bajar a desayunar, yo ya me voy nos vemos luego.

La chica lo miro. −Graciaspor venir, yo no sabía qué hacer.

−No te preocupes, nosvemos.

−Sí. −Y viendo como susuegro se iba, siguió con el desayuno.

Por la tarde despuésde comer, Charlus que había dejado a su mujer con James estaba en la sala deljuzgado, con Peter esposado.

−Peter Petigrew, se lecondena al beso del dementor por ser un mortifago. −Dijo un juez y miro a unauror. −Que entre el dementor.

−Si su señoría. −Dijo elauror y dejo pasar al dementor.

Diez minutos después,Peter yacía muerto en el suelo del juzgado y unos aurores se acercaron paracoger el cuerpo y entregarlo a sus familiares para que hicieran con él lo quequisieran.

−Señoría, esto nopodrá mantenerse en secreto mucho tiempo. −Les dijo Charlus a los jueces.

−Lo sé, y no seocultara, el pueblo tiene derecho a saber que estamos trabajando para limpiarlas calles de mortifagos.

−Tiene razón.

El juez lo miro. −AurorPotter le damos las gracias por habernos ayudado a atrapar a Petigrew, sabemosque su vida personal ahora mismo no está pasando un buen momento y por ello leestamos más agradecidos.

−No se preocupen, mimujer cada día está mejor, aunque aun no sale de la cama, está superando laviruela del dragón poco a poco, espero que en un mes ya se pueda levantar,ahora me voy ya llevo mucho tiempo fuera, si necesitan cualquier cosa hablencon Blake es mi ayudante y mi substituto hasta que regrese.

−Lo haremos, vaya acuidar de su mujer.

−Sí. −Y despidiéndosese fue, al llegar a su casa, se encontró a James con la misma cara con la quelo había dejado cuando se había ido al ministerio, así que pasándole un brazopor los hombros le dijo. −Hijo mío, ese chico no se merece tu sufrimiento, seque era tu amigo pero ese tipo de personas lo único que merece es ser olvidado.

 

−Lo sé papa, pero nolo puedo evitar, era mi amigo.

−Lo sé, ¿sabes que te iríabien para animarte?

James intrigado lomiro. −¿El qué?

−Hacer un pastel dechocolate, como los que hacíamos cuando te deprimías.

−Papa que ya no soy unniño.

Charlus le sonrió. −Túsiempre serás mi niño, aunque tengas 50 años, ¿entonces te apuntas?

−Sí, pero lo haremoscomo yo quiera.

−Como tú quieras,¿vamos?

−Sí. −Y así los dos sefueron a la cocina a empezar a preparar su pastel.

Unas horas después, Lilyllegaba a casa de sus suegros preocupada, pensaba que su marido estaríadeprimido en su habitación pero nada más lejos de la realidad, Charlus y Jamesse estaban riendo mientras tenían la cocina llena de tartas, galletas y otrosdulces de chocolate.

−¿Por qué tantospasteles? −Pregunto Lily. −¿A quién queréis hacer engordar?

James la miro. −Cariño,mientras hacíamos el primer pastel nos hemos dado cuenta de que habían muchosque nunca hemos probado así que hemos decidido hacerlos.

−Me parece estupendo,pero yo solo tengo un estomago y no creo que pueda con todos. Dijo la chicamientras miraba todos los pasteles que había.

Al escuchar esoCharlus se río. −No te preocupes Lily ahora los llevaremos a los vecinos. −Ymiro a James. −Ves a ver a Sirius y le das uno, nosotros iremos a ver a Remus ya los demás.

−Sí. −Y así cada unocogio una tarta de chocolate, unas galletas y las empezaron a repartir.

En casa de Orión, elhombre le estaba poniendo la cena a su mujer, cuando tocaron a la puerta.

Jane lo miro. −¿Quiénpuede ser a esta hora?

−Ni idea, no tardo. −Alabrir se encontró con Charlus que iba cargado. −¿Charlus todo bien? No teesperaba.

−Todo perfecto, estatarde James y yo hemos preparado unos pasteles de chocolate para animarlo peronos hemos animado más de la cuenta y hemos hecho muchísimos y no podemos terminárnoslosasí que os los he traído.

−Gracias. −Ycogiéndolos le pregunto. −¿Quieres pasar?

−No gracias, ya mevoy.

−¿Qué tal conPetigrew?

−Ya está muerto.

−Mejor, nos vemosmañana, ya me voy Jane me está esperando para cenar.

−Dale un beso de miparte, y le dices que mañana la vendré a ver.

−Se lo diré buenasnoches. −Y despidiéndose cerró la puerta y se fue a la cocina. −Jane ya tenemospostre. −Le dijo y le enseño lo que Charlus le había dado. −Pastel, galletas ybombones, siempre pasa lo mismo, cuando James se deprime, Charlus le animahaciendo pasteles y siempre hacen de mas.

−Es una buena manerade animarlo, y así pasan tiempo juntos.

−Sí, bueno ahora acenar que ya se está haciendo tarde y seguro que estas cansada.

Aunque se había pasadocasi todo el tiempo dormida, estaba cansada y solo quería dormir. −La verdad esque si.

Orión colocando lascosas en una de las encimeras se acerco a la mesa y tras poner la cena, sepusieron a cenar. −Cuando terminemos de cenar nos iremos a dormir y no tepreocupes, si Herms se despierta yo le daré de comer, los biberones estánllenos.

 

−Gracias.

−De nada hermosa ahoraa cenar.

−Sí. −Y así cenaronpara irse a pronto a dormir.

Al día siguiente entoda la prensa ponía la noticia de que Peter Petigrew era un mortifago quehabía recibido el beso del dementor, cuando Voldemort se entero por casi mata atodo su ejército nadie le había dicho que sospecharan de él, pero así habíasido y se enteraba cuando ya estaba muerto y no podía hacer nada.

−¿Quién ha sido?¿Quién ha hablado de más? −Pregunto.

−Amo, falta Christine.−Le dijo uno de sus mortifagos.

−Buscarla, pero no la matéis,quiero respuestas.

−Si amo. −Y los mortifagosse fueron a cumplir la orden de su señor.

Por la noche, los tresmerodeadores que quedaban se fueron a sentar al jardín de Remus y empezaron abeber.

Sirius cogiendo suvaso de whisky de fuego los miro. −Por Peter espero que se esté pudriendo en elinfierno, no se merece todo lo que nosotros le dimos.

−Ni una gota. ¡Salud! −Yse tomaron el vaso.

Mientras ellos bebían,Lyall, Orion y Charlus los miraban, sabían que estaban pasando por un malmomento así que no les dirían nada y dejarían que siguieran bebiendo, esperabanque después de esto, los tres volvieran a estar bien.

Unas horas después,James tenía un dolor de cabeza tremendo, levantándose de donde había estadodurmiendo o sea en el jardín de su amigo castaño, entro en la casa y se encontróa su padre y a los padres de sus amigos en la mesa de la cocina desayunando loque Lacey tan amablemente les había preparado.

−Papa.

Charlus dejando eldesayuno lo miro. −Veo que tienes resaca.

−Muchísima creo que meva a explotar la cabeza.

El hombre le sonrió. −Esnormal anoche tomaste mucho, ahora nos vamos a casa, te duchas y te tomas mipreparado especial anti resacas.

−Espero que me hagaalgo.

−Ya verás como si. −Yterminándose su café, se levanto y miro a Lacey. −Gracias por todo.

−De nada. −Y sonriéndolemiro a James. −Nos vemos.

−Sí pero cuando no meduela tanto la cabeza.− Y despidiéndose de los mayores se fue detrás de supadre.

Al llegar a casa seencontraron con Lily preparando el desayuno, el chico se acerco y la abrazo. −Losiento.

Su mujer lo miro. −Noes tu culpa, así que no tienes porque pedir perdón espero que ahora teencuentres mejor.

−Después de que se mepase la resaca seguro que si, ahora me voy a duchar y luego me tomare lo quequeráis.

−Lo tendré en cuenta,ahora sube.

−Sí. −Y dándole unbeso subió mientras se quejaba de su dolor de cabeza.

Cuando Lily se quedo asolas con Charlus, lo miro. −¿Estará bien?

−Ahora sí. −Ysonriéndole se puso a preparar su especial anti resacas.

Con Sirius y Remuspaso algo parecido, cuando los dos chicos se despertaron tenían una gran resacay tuvieron que ser ayudados por sus padres.

Por suerte después deeso, los tres volvieron a ser los mismos de antes, sabían y entendían que lavida no era sencilla y como se podían encontrar a amigos que les durarían todala vida, también sabían que el dolor era una cosa que traía la vida.

Este capítulo va dirigido a Alan Rickman, el gran Severus Snape que ayer por desgracia nos dejo, Alan siempre te recordaremos no solo por tu papel en Harry Potter sino en todos tus otros papeles, descansa en paz.

Unos días despuésSeverus se despertaba en su cama y levantándose se fue a bañar y luego avestir, y tras estar listo para ese día bajo a la cocina a desayunar.

 

Desde que habíaterminado su primer año escolar, había cambiado las habitaciones de la escuelapor su casa, y ese lugar le encantaba, aunque era muy grande para el solo no leimportaba, esperaba algún día compartirlo con alguien, mientras pues seguiríaviviendo solo, además como ya no tenía que seguir pagando la habitación podíapagarle más a Orión además John le estaba pagando muy bien por todas suspociones.

Después de desayunar cogiósus cosas y se fue a la escuela, al salir de su casa se encontró con Lily.

−Buenos días Severus. −Lesaludo la chica.

−Buenos días Lily,¿Qué tal la señora Potter?

−Bastante bien,Alistar dice que en un par de semanas mas ya estará perfectamente bien, podrávolver a hacer su vida normal.

−Me alegro, me voy,tengo clases.

−Yo también me voy,¿nos vemos luego?

−Hoy no, hay muchotrabajo en la fábrica, el señor Lupin quiere que preparemos otros mil litros depociones para la viruela.

−Pues entonces nosvemos mañana.

−Sí, saluda al idiotade tu marido y le dices que su pastel estaba bastante bueno para haberlo hechoel.

Al escuchar eso Lilyse rio. −Lo haré, nos vemos. −Y sonriéndole se desapareció.

Unas horas después,Severus volvía a su casa cansado, después de clase había ido a su trabajo y sehabía pasado toda la tarde cortando ingredientes y preparando pociones, ahorasolo quería cenar e irse a dormir.

Al entrar en su casa,dejo las cosas en el armario de la entrada y se fue a la cocina, donde vio rastrosde sangre, cosa rara porque él la había dejado limpia además no le sonaba queningún animal hubiera entrado por la puerta de la cocina.

Así que sacando suvarita comprobó todo el piso principal y al no encontrar nada, subió a lasegunda planta donde vio que una de las puertas estaba abierta en silencio ycon cuidado entro y se encontró con una chica encima de la cama, acercándosevio que era Christine, había sido una slytherin unos años mayores que él, creíarecordar que estudiaba en el mismo curso que Bellatrix, la mujer del perro.

Extendiendo la mano sela acerco al cuello y comprobó que tenia pulso, no sabía qué hacía allí, peroera mejor que llamara a alguien que le ayudara, si se moría no quería que leacusaran de algo que no había hecho, así que se fue a casa del señor Potter queera la que tenía más cerca, tocando a la puerta espero a que le abrieran.

Por desgracia fueJames quien le abrió. −¿Snape sabes qué hora es?

−Lo sé, pero alguiense ha metido en mi casa.

Al escuchar eso aJames le cambio la cara, se suponía que la urbanización de su tío era segura ynadie podía entrar. −¿Lo has visto?

−Sí, es una slytherincreo que se llama Christine o algo así.

−Voy a buscar a mipadre.

−Y un sanador, micocina está llena de sangre, así que creo que esta herida.

−También lo llamare notardo. −Y entro en la casa dejando la puerta entre abierta, no mucho tiempodespués salía Charlus.

−¿Severus estas bien?

−Si señor Potter, perono se que hace esa chica allí, ¿y cómo ha conseguido entrar? El señor Black measeguro que en este lugar había una gran barrera mágica y nadie podía entrar.

 

−Y nadie puede entrar,debe de haber entrado por la puerta principal, la verja está abierta desde quelos pequeños se van a la escuela, hasta poco antes de que anochezca, así quecomo ves ha tenido muchas horas para entrar, igual no te preocupes, en este lugarnadie puede lanzar hechizos atacantes.

−Gracias por el avisome quedo más tranquilo.

−Si prefieres te puedesir a casa de James y Lily que esta vacía, y nosotros nos ocupamos de tuinvitada no deseada.

−No gracias, prefieromi casa.

−Pues vamos. −Y miro aJames. Avisa a Alistar el es un tipo muycompetente.

−Lo hare. −Y antes deirse miro a su mujer. −Lils quédate con mi madre.

−Sí, pero ir concuidado.

−Lo tendremos. −Y asílos tres hombres se fueron a casa de Severus, y el chico los guio a lahabitación del segundo piso donde Christine se encontraba.

Unas horas más tarde,la chica despertaba y al verse rodeada suspiro. −Y yo que creí, que Snape no seiría de la lengua.

Charlus la miro. −Esnormal que avisara, has invadido su casa. −Y miro a Alistar. −Ves a descansar,no creo que necesite mas curas.

−Sí que me voy, tengoque cambiarme para ir a la fábrica. −Y despidiéndose se fue.

−¿Qué haces aquí? −Lepregunto Charlus a la chica. -No sabía que conocieras a Severus.

−Apenas lo conozco,pero no sabía donde más esconderme, los molestos mortifagos no dejan demolestar, he podido deshacerme de todos hasta que llegaron cinco de golpe y mehirieron.

−Ya vimos tu herida yya está curada.

Christine levantandola colcha miro donde la habían herido y vio que estaba curada, tapándose denuevo lo miro. −Gracias.

−De nada, me has dichoque Voldemort ha enviado sus mortifagos para que te maten, ¿verdad? Pensé quete buscarían para sacarte información.

−Creo que al principioera para sacarme información hasta que no regresaron, ahora me quieren muerta.

−Puede ser. ¿Quépiensas hacer ahora?

−Me gustaría quedarmeaquí, si puede ser, he escuchado que aquí hay una gran barrera mágica.

−Así es, pero letendrás que preguntar a Severus, cuando vuelva ahora está en la academia.

La chica suspirando asistió.−Pues esta tarde se lo preguntare, tengo hambre.

Charlus le sonrió. −Yame lo había imaginado que te levantarías con hambre, Severus muy amablemente teha preparado el desayuno, te lo voy a buscar y me voy, tengo que cuidar de mimujer.

−Se que está enferma,lo siento.

−No te preocupes, yacasi está curada del todo, así que ya no me tengo que preocupar solo tiene quehacer reposo, no tardo. −Y se fue a buscar el desayuno.

Unas horas después,Severus volvía a su casa y se fue directo a la habitación donde su invitada nodeseada se encontraba, aunque no la quería ahí, le habían enseñado modales asíque pico a la puerta y cuando le dieron permiso para entrar lo hizo.

El chico se la encontróleyendo sentada en la cama. −Veo que ya te has despertado.

−Sí. −Le dijoChristine. −Gracias por dejar que me quedara aquí.

−No me diste muchasoportunidades de negarme, ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Te vas?

La chica frunció elceño. −Suenas demasiado esperanzador, y te tengo que comunicar que no me puedoir aun, Voldemort y sus mortifagos no dejan de seguirme.

 

−¿Y a mí qué?

−Te recuerdo que tútambién quisiste ser mortifago, así que no me vengas con esas.

−Si piensas que mepuedes chantajear estás muy equivocada, en este lugar todos lo saben, inclusoel señor Black cuando me vendio la casa, así que ya puedes ir olvidándote deello.

−No te iba achantajear, yo no soy así, solo te estoy pidiendo que me dejes quedar, nomolestare, incluso cocinare y limpiare y cuando todo esto termine te pagare.

Severus la mirofrunciendo el ceño, pero al final se relajo, ¿Qué mal le podía hacer que sequedara allí? −Está bien te puedes quedar, pero hay algunas normas que tienesque seguir, primero esta es mi casa, así que no quiero gente desconocida,segundo tampoco quiero fiestas, odio las fiestas ruidosas y tercero, tendrásque cocinar una vez al día y limpiar odio el desorden.

−Me parece bien. −Yextendió la mano. −¿Trato hecho?

−Sí. −Y acercándose sela estrecho. −Ahora me tengo que ir a bañar y luego hacer los deberes que nopude hacer ayer.

−Mientras tu estudiasyo empezare a preparar la cena, he visto que tienes la despensa llena.

−Sí, me gusta estarbien surtido.

−Pues me voy, Bellaantes se ha pasado y me ha dejado algo de su ropa, he visto que tienes un buenlavadero.

−Todo en esta casa estámuy bien, por eso la compre, aunque aun la estoy pagando.

Christine lo miro. −Esono importa mientras puedas decir con orgullo que la estas pagando limpiamentesin hacer tratos sucios ni hacer daño a nadie.

−Eso lo puedo decircon orgullo, todo lo que estoy consiguiendo es cosa mía y de mi esfuerzo.

−Eso está bien. −Ledijo sonriendo. −Ahora ves a bañarte, voy a cocinar muy poca gente lo sabe perococino genial, ¿te gusta la pasta?

−Sí.

−Pues pasta. −Ybajando de la cama, se puso unas zapatillas y sonriéndole una vez más se fue acocinar.

Unos días después, lascosas en casa de Severus iban bastante bien, su invitada había cumplido supromesa no molestaba y apenas se notaba que estaba allí, solo se la veía cuandococinaba y cuando comían sino se pasaba mucho tiempo paseando por laurbanización que gracias a su escudo protector no tenia que preocuparse denada.

El tiempo fue pasandoy pronto Dorea ya estuvo completamente bien, justo cuando Lily y James seenteraban de que iban a ser padres, Frank y Alice también esperaban un bebe, Luciusy Narcissa, Remus y Lacey, Isabella y Alexander Zabini y por ultimo Molly yArthur.

Los que ya habíantenido a sus hijos eran Meda y Tedd, como el medi mago les había dicho eran doshermosos bebes castaños con los ojos grises Cygnus y Edward, el matrimonioestaba encantado con estos nacimientos.

Los meses fueronpasando poco a poco, hasta que llego el mes de marzo nació Ron, en mayo nacióel pequeño Blaise y en junio y julio nacieron los demás, Lily y James tuvierona su pequeño Harry James, Lucius y Narcissa a Draco Lucius, Remus y Lacey alpequeño Liall y Frank y Alice a Neville.

Las cosas no podían irmejor en la urbanización, todos estaban felices con sus bebes hasta que un díael profesor Dumbledore llego con la noticia de que habían lanzado unapremonición dirigida al pequeño Harry Potter.

−No me voy a esconder.−Grito James a su padre. −Que venga Voldemort, no le tengo ningún miedo.

 

−James contrólateestas asustando a Lily. −Le dijo Charlus.

El chico girándose vioa su mujer llorando con su bebe en brazos.

−Lo siento Lils, me hepuesto a gritar sin darme cuenta de que tú estabas aquí, solo que me he puestofurioso.

−Lo sé. −Y se apoyo enel. −¿Qué vamos a hacer?

−Nada. −Charlus miro aAlbus. −Gracias por venir pero como dice James no nos vamos a esconder, siquiere atacarnos que lo haga, pero aquí no conseguirá nada, nadie puedeatravesar la barrera mágica que hay puesta y mucho menos lanzar ataques aquídentro.

El profesor Dumbledorelo miro. −¿Estás seguro?

−Lo estoy, yoprotegeré a mi familia, ahora que Dorea está totalmente recuperada de suenfermedad y vuelve a hacer su vida normal, yo he vuelto al trabajo.

−Está bien, pero sinecesitas cualquier cosa, no dudes en avisarme.

−Lo sé amigo, te estoymuy agradecido. −Y viendo como se iba, el auror miro a su hijo. −Si no tequieres esconder no lo hagas, pero viviréis aquí de ahora en adelante.

−Ohh papa, con lobonita que había quedado la habitación de Harry, con todas esas snitch volandopor todos lados de su habitación.

Al escuchar esoCharlus le sonrió. −Aquí también le pondremos una snitch.

−Sí. −Y miro sonriendoa Lily. −Cariño no es tan malo, sí que me preocupa que Voldemort quiera entraraquí, pero ya has visto que nadie puede entrar.

−Lo sé, pero esehombre es muy poderoso.

−Lo es, pero solo esuno y nosotros somos muchos, hablare con los demás para que levanten otrabarrera. −Y miro a Dorea. −Hasta nuevo aviso, Harry no puede salir a ningúnlado que sea fuera de esta urbanización y ni James ni Lily pueden ir solos.

−Como digas. −Y miro aLily. −Vamos a buscar las cosas de Harry y a prepararle una habitación.

−Sí. −Y dejando aHarry con su marido y con su suegro se fue con Dorea.

Unas horas después porla tarde, Cygnus, John, Lyall, Orión y Abraxas se enteraban de la premoniciónque habían lanzado hacia Harry.

−No te preocupes Charlus.−Le dijo Orión. −Esta urbanización cuenta con un gran sistema de seguridad, igualse pondrán de nuevos, si Voldemort llega no podrá hacer nada.

−Gracias.

−No, nos las tienesque dar, todos tenemos familia y sabemos cómo se siente uno cuando les quierenhacer daño.

−Ahora vamos. −Le dijoAbraxas levantándose. −Todo tiene que estar listo antes de que ponga el sol, nosé cuando el tipo ese vendrá pero no creo que tarde mucho más.

−O puede que sí. −Lesdijo John. −Voldemort es conocido por hacer daño a los que no siguen suscreencias y todos aquí somos para el traidores, así que puede que espere hastaque todos estemos nerviosos y a puntos de volvernos locos esperando su ataque.

−Pues entonces ya puedeesperar sentado. −Dijo Cygnus levantándose y sonriéndoles. −No se vosotros perolo más divertido es ver a tu contrincante preguntándose cuando perderemos la pacienciay si algo me sobra es eso, ahora vamos.

−Sí. −Y riéndose delas palabras de Cygnus se fueron a poner más protecciones sobre el techo de susfamilias.

Por la noche losmayores reunían a todos y les explicaban la situación.

−Por ello a partir deahora, nadie que no sea del entorno familiar puede entrar a la urbanización ypor si alguien fuera engañado en la puerta hay un anti poción multijugos, como sabéisdentro de la urbanización no se puede usar hechizos atacantes así que todosestaremos seguros.

 

Lily levanto la mano,Charlus la miro. −¿Dinos?

−¿Pueden venir mispadres? Tengo miedo de que les maten.

−Sí que pueden venir. −Ymiro a los demás. −No solo los padres de Lily vivirán a partir de ahora aquí,sino que muchos otros también como los Lupin, ellos vivirán con nosotros, ellugar es grande así que aunque seamos mas no nos empujaremos unos a otros. −Ymiro a los demás. −¿Tenéis que decir algo?

−No, ya está tododicho. −Le dijo Orión y miro a los demás. −Ya os podéis retirar. −Y haciendocaso al mayor se levantaron y se fueron.

Al día siguiente ydurante los siguientes días, los Evans, los padres y abuelos de Remus, los deLacey y muchas otras personas se mudaron a la urbanización, las tres casas queno habían sido vendidas aun se convirtieron en casas de alquiler, se usaríanpara familiares y amigos que vivían fuera y tenían miedo de que los mataran.

Los días fueronpasando y poco a poco todos se fueron acostumbrando a su nuevo entorno ytambién a los grandes sistemas de seguridad.

Los días fueronconvirtiéndose en semanas y estos en meses, y aunque Cygnus había dicho quetenían que tener paciencia, poco apoco esa paciencia fue desapareciendo es comosi Voldemort no tuviera ninguna prisa por atacar y claro todos iban perdiendola paciencia y cada vez estaban más nerviosos.

Era tal el nerviosismoque tenían los adultos, que apenas uno de los niños desaparecía de la vistaunos minutos y ya todos se ponían nerviosos.

El 31 de octubre de1981 todos se despertaron normal sin saber que ese día cambiaria la vida paramuchos o tal vez solo para uno, igual ese día era la noche de halloween yaunque tenían miedo por si Voldemort atacaba decidieron hacer truco y trato porla única calle del vecindario, los jardines estaban adornados con grandescalabazas y otras cosas.

Unas horas después, cuandoya todos estaban dormidos tras un largo día de buscar caramelos, las alarmasempezaron a sonar por todos lados, Orión levantándose miro a Jane. −Cogeinmediatamente a Hermione y vete a casa de tus padres.

−¿Qué harás tu?

−Tengo que ver quienha intentado entrar.

La mujer muypreocupada, lo miro. −Ten cuidado.

−Lo tendré, ahora ves.

−Sí. −Y dándole unbeso se fue al cuarto de su pequeña Hermione y tapándola bien se fue a casa desus padres que se habían despertado.

−¿Y Orión? −Lepregunto su padre dejándola pasar y cerrando bien la puerta y colocando todaslas protecciones que se sabía.

−Se ha ido a ver quienha entrado, tengo mucho miedo. −Dijo mientras abrazaba fuerte a su hija.

−Lo sé, hija peronosotros no podemos hacer nada más. −Le dijo Hermione abrazándola.

−Espero que todo vayabien.

−Eso lo esperamostodos, ahora solo podemos esperar y tener fe.

−Sí. −Dijo sin dejarde abrazar a su hija.

Mientras los Grangerintentaban tranquilizar a Jane, en casa de los Potter, Lily tenia abrazada a supequeño bebe.

−Lils. −James lallamo. −Quédate con mi madre y con tus padres, no salgas de la casa, yo voy conmi padre. −Charlus había salido unos minutos antes.

−Ten cuidado.

−Lo tendré. −Y miro asu madre. −Mama no la dejes salir por nada del mundo.

 

−Lo hare hijo, cuídatey cuida de tu padre.

−Lo hare, os quiero. −Ytras esas palabras salió y se fue corriendo por la única calle de laurbanización hasta que llego a la verja y se encontró con sus amigos y losmayores. −¿Sabéis quien ha intentado entrar?

−Aun no lo hemosvisto, pero creemos que es Voldemort. −Les dijo Charlus mirándolos. −No soltéislas varitas y si lo veis atacadle con la maldición asesina es lo único quesirve contra él.

−Lo haremos, ahoravamos. −Le dijo Orión y cogiendo sus varitas empezaron a revisar todo, hastaque encontraron a Voldemort en el suelo.

−¿Esta muerto? −PreguntoJames.

−No lo sé, pero no nosarriesgaremos. −Le dijo Charlus y apuntándole con la varita lanzo un avadakedabra, le daba igual si lo consideraban un cobarde al atacarlo mientras nodaba señales de vida, pero era la vida de su familia la que estaba en peligro ypor ellos haría cualquier cosa.

−No te preocupes. −Ledijo Orión mirándolo. −No eres ningún cobarde. −Y también le lanzo un avadakedabra.

−A veces olvido quesabes legeremancia.

El hombre lo miro. −Deeso hablaremos luego. −Y miro a los demás. −Vosotros también.

−Sí. −Y rodeando aVoldemort le lanzaron cada uno un avada kedabra, la sorpresa que se llevaronfue mayor, porque el señor tenebroso no murió sino que el cuerpo desapareció.

−Mierda. −Sirius miroa su padre. −¿Qué ha pasado?

Orión miro a Charlus. −Nocreía que esto ocurriría.

−Yo tampoco. −Y miro alos demás. −Voldemort no está muerto, tiene horrocrux por eso ha desaparecido.

James miro a su padrepreocupado. −¿Entonces qué?

−Entonces nada, creoque estará un tiempo desaparecido, no sé el tiempo exactamente pero no hay nadaque preocuparse. −Y miro a los demás. −Para todos Voldemort ha muerto estanoche, es hora de que haya un poco de paz en nuestro mundo, mientras nosotrosbuscaremos los horrocrux y los iremos destruyendo poco a poco, y cuandoaparezca de nuevo lo mataremos del todo.

−Eso no me importa. −Ledijo James. −Si me dices que ha desaparecido, yo soy feliz, tengo que ircorriendo a decirle a mi Lils y a los demás, que Harry ya no corre peligro,¿verdad?

Charlus le sonrió. −Nocorre ningún peligro, y mañana mismo hare desaparecer la premonición, ahora vesa decírselo a las mujeres, pero ves con cuidado no te tropieces, está muyoscuro.

James le sonrió. −Voycorriendo, me haces feliz. −Y se fue corriendo hacia la casa de sus padres, alllegar pico a la puerta. −Lils abre preciosa ya Voldemort ha muerto.

La chica mirando porla rendija le pregunto. −¿Cuándo me pediste para salir por primera vez?

James que sabía que sumujer estaba tomando precauciones por la seguridad de su bebe le dijo: −Nada mássubir al tren en cuarto año, me dijiste que nunca saldrías con alguien como yo,que estaba demasiado pegado a mí mismo, y encima mis mejores amigos Sirius yRemus se pasaron todo el tiempo riendo diciéndome que era culpa de mi pelo.

−Eso Peter se lopodría haber dicho al señor tenebroso, el estaba con vosotros.

−Lo que yo no les dijea nadie es que después de la primera salida te chocaste conmigo y mis gafas secayeron para disculparte me regalaste unos chocolates que me fui comiendo porel camino, no quería que ni Sirius ni Remus se los comieran, era el primerregalo que me hacías.

 

La chica sabía que eracierto, ese era su James, abriendo la puerta se tiro a sus brazos. −¿Es verdadque ha muerto?

−De momento si, tienehorrocrux pero no aparecerá en una buena temporada, y para cuando lo haga yanos habremos ocupado de sus horrocrux y solo quedara terminar con él.

−¿Me lo prometes?

−Te lo prometo miamor, ahora vamos a hablar con los demás. −Y cogiéndole de la mano entraron enla casa y cerrando la puerta se fueron al comedor a explicárselo a los demás.

Mientras James lesexplicaba cómo había ido todo, Charlus se reunía con sus aurores y les explicabacómo habían ido las cosas.

−Parece ser que intentoentrar en le propiedad y le fue imposible así que lanzo algún hechizo que hizoque este rebotara en la barrera y le alcanzara, y se desmayo o algo, porquecuando nosotros lo encontramos estaba inconsciente aprovechamos nuestra ventajapara matarlo.

−Pues bien hecho. −Ledijo Blake mirándolo. −Ni loco hubiera esperado a que se despertara paramatarlo, a saber qué hubiera pasado entonces.

−Gracias porentenderme.

El auror lo miro. −Nosolo eres mi jefe sino también mi amigo y nadie va a decirte nada por atacar aun hombre que se lo merecía, a saber a cuanta gente ha matado.

−Eso nadie lo sabráhasta que se haga una investigación sobre él.

−De eso nos ocuparemoscuando hayamos terminado con los mortifagos que quedan.

−Sí. −Y mientrashablaban apareció Dumbledore.

−¿Charlus estas bien?

−Sí, ¿Cómo te hasenterado?

−Los aurores no dejande enviar lechuzas a todos lados informando de la muerte de Voldemort, ¿elpequeño Harry está bien?

Charlus le sonrió. −Estáperfecto, esta con mi familia.

−Eso es estupendo.

−La verdad es que si. −Ymiro a Blake. −Quiero que vayas y empieces a capturar a todos los mortifagosque encuentres, interrógalos para que te digan otros nombres y luego recibiránel beso del dementor, los del wizarmon han decidido no enviarlos a Azkaban.

−Me ocupare de todo. −Ymiro a sus aurores. −Tenemos cosas que hacer, así que vámonos, será una nochemuy larga.

−Sí señor. −Y todos sefueron detrás de Blake.

Cuando los dos hombresmayores se quedaron a solas, Charlus miro a Albus. −Voy a ser sincero contigo,no está muerto, ha desaparecido cuando le hemos atacado, tiene horrocrux.

Al escuchar esoDumbledore lo miro preocupado. −¿Estás seguro?

−Lo estoy, cuandohemos terminado de lanzarle los avada no había cuerpo y ya sabes que significa.

−Sí, que tienehorrocrux y que para matarlo hay que destruirlos.

−Sí, pero ahora lapregunta es, ¿cuántos tiene?

−No lo sé, pero hayque buscarlos y destruirlos sino todo volverá a empezar.

−Sí, pero será en otromomento lo primero que hay que hacer es atrapar a los mortifagos que ahora sinsu señor se dispersaran y se esconderán.

−Seguro que encuentrasla solución, ya me voy nos veremos en los próximos días para los juicios de losmortifagos.

−No habrá juicios. −Ledijo Charlus. −El wizarmon ha decidido que todo aquel que porte la marcatenebrosa recibirá el beso del dementor, solo se les interrogara para que nosdigan los nombres y ya.

−¿Será a puertaabierta?

−Sí, todo aquel quequiera podrá verlo.

 

−Entonces nos vemosallí. −Y se fue.

Charlus viendo como seiba se fue a su casa, estaba cansado y solo quería volver a la cama, tras darlelas buenas noches a su familia se fue a bañar y luego se metió en su cama adescansar.

Una semana después,las ejecuciones habían empezado los mortifagos iban siendo atrapados y cuandose comprobaba que tenían la marca tenebrosa se les interrogaba y luego a puertacerrada se les daba el beso del dementor.

Ese día en especial letocaba a Igor Karkarov.

El hombre muerto demiedo no dejaba de soltar nombres pero ninguno era aceptado, hasta que miro aCharlus. −Falta uno.

−No me lo tienes quedecir a mí, sino a los jueces.

−Usted es el jefe delos aurores.

−Lo sé, pero tusentencia ya ha sido dictada, el beso del dementor para cuando termines.

−Quiero inmunidad parael nombre que le voy a decir.

Al escuchar eso,Charlus se intereso si pedía eso era porque el mortifago era muy importante. −¿Quiénes?

−Primero inmunidadsino no se lo diré.

Charlus miro a losjueces. −Ustedes tienen la última palabra.

−Sea quien sea. −Ledijo un juez y miro a Karkarov. −Sea el nombre que sea.

−Le diré dos para quevean que lo que les digo es importante. −Y le dijo un nombre.

Al escuchar el nombretodos se miraron, nadie pensaba que un hombre como él fuera un mortifago.

Charlus miro alacusado. −¿Estás seguro?

−Totalmente yo lo vimuchas veces.

El auror asintiendomiro a sus aurores. −Apresarlo inmediatamente y traerlo, se le interrogaraahora mismo.

−Sí señor. −Y sefueron a cumplir las órdenes de su jefe.

Charlus volvió a mirara Karkarov. −¿Quién más?

−Este es másimportante, Barty Crouch hijo.

Si el anterior nombrelos había dejado un poco tocados, este los dejaba totalmente tocados nadieesperaba que el hijo del ministro fuera un mortifago.

Charlus que sabía queestaba en la sala lo busco por todos lados y vio que estaba intentando escapar.−Aurores a por él.

−Sí señor. −Y entrecuatro lo atraparon.

El jefe de los auroresse le acerco. −Barty Crouch hijo quedas detenido, se te dará el beso deldementor por ser un mortifago.

−No puedes hacerlo, mipadre es el ministro. −Le dijo con desprecio.

−Tu padre puede ser elrey del mundo que igual se te dará el beso del dementor. −Y miro a sus aurores.−Llevarlo a una sala, cuando terminemos con Karkarov le tocara a él.

−Sí señor. −Y se lollevaron.

Cuando los aurores conel nuevo acusado hubo abandonado la sala, Charlus miro a Barty. −Lo siento.

−No sientas nada, eseya no es mi hijo, hay que continuar.

−Sí. −Y miro a losjueces. −Podemos continuar.

−Lo haremos. −Yvolvieron a prestar atención al acusado.

Unas horas después,aunque a Charlus le molestaba Karkarov había dado dos nombres muy importantesasí que los jueces cumplirían su promesa y lo dejaron libre, Barty Crouch hijoy otros mortifagos habían recibido al beso del dementor.

El jefe de los auroresse estaba yendo a casa cuando se encontró con una chica.

−Buenas noches Malena.

−La chica lo miro. ¿Esverdad?

El auror la miro sinentender. −¿El qué?

−Que mi marido es unmortifago.

−Lo es, lo siento.

−No es tu culpa, esculpa de él, ¿Qué pasara ahora con él?

 

−El ya ha recibido elbeso del dementor, ¿Qué vas a hacer?

−¿Soy viuda?

−Lo eres, pero mejorno uses su apellido no te traerá nada bueno.

−¿Qué pasa con suscosas?

−Aunque se le quitatodo a los criminales que terminan en Azkaban o reciben el beso del dementor,tu hijo no tiene la culpa de nada, así que él se quedara con todo. ¿Qué vas ahacer ahora?

−Me llevo a Theo fueradel país un tiempo, mis padres han decidido que es mejor estar fuera hasta quelas cosas se tranquilicen un poco.

Charlus la miro. −Noes tu culpa, así que no tienes que ir a ningún lado.

−Lo sé, pero es mejorasí, y mis padres han decidido que es mejor que mi hijo no lleve el apellido demi marido, así que llevara el mío Theo Nott.

−Un hermoso nombre,mejor que el anterior.

Malena le sonrió. −Laverdad es que si.

−¿Cuándo te vas?

−Mañana a primerahora, ¿aun hay casas en venta en la urbanización del señor Black?

−Las hay, ¿quieresuna?

−Sí, si me la quierevender quiero que mi hijo crezca en un lugar donde este protegido y no le mirenmal por los crímenes que cometió su padre, voy a vender todo lo que pertenecióa mi marido alguna vez.

−Eso está muy bien. −Yle cogió de la barbilla. −No le ocultes a tu hijo lo que su padre fue, es mejorque sepa la verdad, así crecerá siendo fuerte.

−Lo hare, algún díacuando sea lo suficiente mayor para que pueda entender, gracias por todo.

−De nada, espero vertealgún día, tu casa está guardada.

−Gracias, ya me voy,Theo tiene que comer. −Y dándole un abrazo se fue.

Charlus miro a lachica como se iba, conocía a Malena de toda la vida no se merecía habersecasado con un mortifago, pero era fuerte y estaba segura de que algún día losuperaría y podría ser feliz con su hijo y tal vez algún día conocer a otrohombre.

Cansado de ese día dejuicios se fue a su casa al llegar se dio un baño y después de cenar se fue adormir, mañana le tocaba mas juicios.

Mientras Charlus seocupaba de los juicios, a Severus le rondaba algo por la cabeza y un día mirofijamente a su invitada. −Christine los juicios ya están por terminar, ¿nopiensas volver a tu casa?

La chica que estabadesayunando lo miro. −¿Ya me echas? Con lo bien que estamos aquí los dosjuntitos. −Y le sonrió. −Me quiero quedar más tiempo.

−¿Te quieres quedarconmigo?

−¿Y porque esapregunta? Ni que fueras un ogro, eres muy agradable y tengo a alguien con quienhablar cuando llego a casa.

−Es que nunca nadie haquerido quedarse conmigo, ni siquiera mis padres me querían.

−Olvídate de tu padrees un idiota, y tu madre claro que te quería pero el idiota no le dejo querertecomo debería.

−¿Tú crees?

−No lo creo estoysegura, ¿entonces seguimos viviendo juntos?

−Me parece bien, perotienes que aportar algo a la casa, lo estoy pagando yo todo y no es que mesobre el dinero, soy un estudiante aun.

Christine le sonrió. −Mañanairé a buscar dinero a gringotts y te daré la mitad del alquiler de un año quees lo que he estado viviendo aquí sin poder salir y a partir de ahorarepartiremos los gastos. ¿Te parece bien?

−Sí. −Y contento deque ella se quedara siguió desayunando.

Después de que a losmortifagos hubieran recibido el beso del dementor en las calles del Londresmágico se volvió a respirar paz y tranquilidad.

 

Y el tiempo fuepasando, primero días, luego meses y poco a poco años, hasta que pasaron cuatroaños de la muerte de Voldemort, para entonces las cosas en la urbanización nohabían cambiado mucho, solo que ahora habían mas integrantes.

En casa de Orión yJane ya no solo tenían a la pequeña Hermione que ya tenía cinco años sino quetenían a un integrante más al pequeño Darren y al contrario que sus hermanosmayores este era castaño aunque los ojos eran igual que los de su padre.

Darren se había casadocon Marlene Mckinnon desde que la chica se había tenido que esconder en laurbanización se habían conocido y enamorado y también tenían dos hijos, elpequeño Evan y la pequeña Amy y los cuatro vivían en casa de de los abuelospaternos.

Severus y Christine alfinal terminaron casándose, los dos tenían un carácter muy raro y se llevabanbien para sorpresa de todos, ellos tuvieron dos hijos, los pequeños Gabriel yJulian.

Regulus y Dorcashabían tenido gemelos, Alphard y Sirius.

Y de matrimonios yaformados, James y Lily habían tenido un niño a la que habían puesto el nombrede Charlus y se llevaba genial con Harry, Sirius y Bella habían tenido una hijaa la que habían puesto el nombre de Druella, Remus y Lacey habían tenido unniño ya eran dos y este se llamaba Philip a Lacey le encantaba ese nombre y nohabía descansado hasta que se lo puso, los Malfoy habían tenido otro hijo alque habían llamado Abraxas, y muchos más bebes habían nacido así que laurbanización estaba llena de niños corriendo por todos lados.

Y sobre lainvestigación de Tom Riddle estaban teniendo bastante éxito en ese tiempohabían descubierto toda su vida, todo lo que había hecho en Londres y dondehabía vivido, habían descubierto que él era el que había asesinado a su familiapaterna, también las otras muertes y ya habían destruido tres horrocrux, elanillo, la diadema y aunque les había costado bastante habían encontrado lacopa.

Dumbledore y Charlusse habían unido en la búsqueda de los otros horrocrux y aunque aun no loshabían encontrado esperaban encontrarlos pronto pero no tenían ninguna prisaVoldemort aun seguía desaparecido y esperaban que aun siguiera así por muchotiempo.

Ese día la pequeñaHermione estaba durmiendo en su gran cama con las sabanas de color rosa cuandosu padre lo despertó.

−Hermione cariñodespierta.

La pequeña abriendosus ojos lo miro. −¿Papi ya es de día?

−Si hermosa, recuerdaque hoy nos vamos de picnic.

−¿Estará Draco?

Al escuchar lapregunta de su hija, el hombre sonrió, Hermione tenía fijación por el hijomayor de los Malfoy.

−Sí que estará, ymucha más gente, ¿te vestimos?

−Si papi.

Orión sonriéndole selevanto y fue a buscarle la ropa y después de mirar un buen rato al finalescogió unos pantalones tejanos y una camiseta a rayas con la foto de unconejo, aunque no era mucho de muggles tenia que reconocer que tenían mejorropa que ellos y era mucho mas cómoda para niños que no se estaban nuncaquietos.

Cuando la pequeñaestuvo vestida bajaron al comedor y después de desayunar se fueron de picniccon los demás.

La pequeña Hermione llevabaun rato jugando con su amiga Pansy a las princesas cuando la pequeña morena ledijo.

−Yo de mayor me casarecon Draco.

 

Hermione al escuchareso la miro con los ojos muy abiertos. −No, Draco es mío.

−Es tu primo.

−Da igual, es mío. −Yal ver que Pansy se quería quedar con su Draco se puso a llorar y se fue a vera su padre. −¡Papi! −Le grito.

Orión que estabahablando con sus amigos, al escuchar el grito de su hija la busco y la viollorando así que se acerco y la cogió en brazos. −¿Mi amor que ha pasado?

−Papi, Pansy se quierequedar a Draco, dice que se casara con él cuando sea grande, pero no puede yolo quiero, dile que no puede.

Al escuchar eso, losque estaban con Orión no supieron que cara poner, aunque algunos estabanhaciendo un gran esfuerzo por no reírse, Hermione era como el resto de losBlack, cuando quería algo no descansaba hasta conseguirlo y si ya se le habíametido en la cabeza que con Draco se casaría lo haría aunque tuviera queobligarlo.

Orión que conocíaperfectamente a su hija, para tranquilizarla le dijo: −¿Ya te quieres con Dracoya quieres vivir sola?

La niña al escucharesa pregunta lo miro. −¿Papi?

−Bueno cariño cuandote casas tienes que vivir sola con tu marido, ya no habrán cuentos por lanoche, ni tampoco leche con cereales y chocolate ni tampoco tu mama te dará lasbuenas noches ni te tapara.

Hermione mirando a losdemás asintieron. −Es verdad Hems. −Le dijo Sirius. −Cuando los mayores noscasamos ya no vivimos con nuestros papas, ¿o ves que yo viva con papa?

−Pero tito Darren vivecon mis abuelitos.

−No Herms, es al revéstus abuelitos viven con tu tito y ya no le preparan el desayuno ni tampoco ledan semanada para que compre caramelos.

La pequeña miro a sutío. −¿Es verdad tito?

−Si mi niña. −Darrenasintió. −Ya no me dan semanada si me quiero comprar algo tengo que trabajar, ymis papas ya no me dan el beso de buenas noches ni tampoco me cuentan un cuentoantes de irme a dormir.

−Yo no quiero. −Y miroa su padre. −Papi yo no me quiero casar, quiero que me cuentes cuentos y me desmi besito de buenas noches.

Orión le sonrió. −Cuandoseas mayor te casaras con quien quieras.

−Con Draco.

−Bueno con Draco,ahora ves a jugar y no te pelees mas con Pansy, es tu amiga, ¿no?

−Si papi.

−Ahora ves. −Y dándoleun beso la dejo en el suelo y vio como se marchaba.

−Black tenía que ser. −Ledijo Janes mirando a su marido. −Haber que le enseñas a mi hija.

−Yo no he sido. −Lamiro inocente. −A saber quien le ha enseñado eso.

−Ni idea pero seguroque ya se le pasara, los niños lo olvidan todo muy rápido.

−Seguro. −Ysonriéndole vio como volvía con las demás.

Unas horas más tardesin más problemas de quien se casaría con quien, las familias ya volvían acasa, al día siguiente había colegio y los niños tenían que irse a dormirpronto.

Al día siguiente,Orión estaba en su oficina trabajando cuando tocaron a la puerta. −Adelante. −Dijosin levantar la cabeza de sus informes.

La puerta se abrió yle saludaron. −Orión, te traigo buenas noticias.

−Darren pasa. −Dijo elhombre sin dejar de trabajar. −Disculpa que no te mire, pero estoy preparandolas cuentas anuales desde que sacamos tantas empresas en el mundo muggle,muchos Blacks quieren más dinero. −Y dejando de trabajar lo miro. −Es como sipensaran que el dinero me sale de las orejas.

 

−Algo así. −Dijo sucuñado riéndose. −Solo te quitare cinco minutos de tu tiempo, yo también estoybastante ocupado. −Y le enseño el informe que llevaba con él. −Los videojuegosque sacamos en el mundo mágico se han venido un 90% y ya piden más.

Orión mirando elinforme que Darren le había llevado sonrió. −Sirius y James tuvieron una ideaestupenda cuando decidieron que teníamos que sacar videojuegos como los quetienen los muggles.

−Sí y a los niños lesencanta y no solo a ellos sino también a los mayores, ¿preparo más?

−Si haz mil copias noquiero que falten y otras empresas los hagan y nos quiten nuestras ventas.

−Eso no pasara, ahoramismo me ocupare de que preparen mas. −Y de pronto tocaron de nuevo a lapuerta.

−Adelante. −Dijo Orión.

La puerta se abrió yapareció Cygnus. −Orión tienes que leer el profeta.

−Si hablan de mi paso.−Dijo apoyándose en su sillón.

−No, hablan de Crouchparece ser que su mujer lo ha matado y luego se ha suicidado, según la nota queha dejado no perdonaba que no hubiera hecho nada para proteger a su hijo. −Y lepaso el profeta. −Lo tienes en primera página.

Orión cogiendo elprofeta lo leyó por encima. −Aquí dice que la mujer tenía problemas mentales.

−Y de los grandes,estuvo ingresada varios años en el ala psiquiátrica de san mungo y salió apenashace una semana.

−Vaya, ese tipo no mecaía bien, pero no creo que se mereciera lo que le ha pasado. −Y le devolvió elprofeta. −Gracias por informarme pero tengo que seguir trabajando, tengo muchotrabajo.

−¿Cómo van las empresasmuggles?

−Bastante bien, hemostenido una buena idea de abrirnos a otros tipos de empresas.

−Es normal, los magos nostienen muy vistos, cosa que no pasa con la gente no mágica. −Y miro a Darren. −Graciaspor venir a ayudarnos.

−No me las tienes quedar, en el ministerio me aburría esto es más divertido sin contar que me pagan más.−Y levantándose se despidió. −Me voy, tengo cosas que hacer.

−Sí, no te olvides dehacer mínimo 1000 copias.

−No me olvido. −Ydespidiéndose se fue.

Cuando los primos sequedaron solos, Cygnus lo miro. −¿Qué haces?

−Preparando lasnominas anuales de la familia.

−¿Cuánto vas apagarles?

−Dos millones degaleones a cada uno.

−Creo que es demasiadopara gente que anda perdida solo se deja ver cuando tienen que recibir eldinero.

−Bueno cada uno hacelo que quiere no se le puede obligar a hacer algo que no quieren además nosotrosestamos bien, además lo prefiero así para que no molesten.

−La verdad es que si. −Ylevantándose le sonrió. −¿Quedamos para comer?

−Sí, tengo tantotrabajo que no me iré muy lejos.

−Pues entonces nosvemos luego.

−Nos vemos. −Y volvióa prestar atención a sus informes.

Y así trabajando en suempresa el tiempo fue pasando y de pronto volvieron a pasar años.

Ese día, el 31 dejulio de 1991 en casa de los Potter había una pequeña discusión.

−Papa no quiero quevengan, me van a estropear mi fiesta. −Le dijo Harry a James. −¿No puedesdecirle que no vengan?

−Harry entiende queellos también tienen que venir.

−Pero papa, losDursley miraran a todos mal y no dejaran de quejarse todo el tiempo, ¿Por quétienen que venir?

 

−Porque tus abuelosnos han pedido este favor, en septiembre ya te vas a hogwarts y quieren haceruna pequeña fiesta.

−¿Y no podemos haceruna fiesta diferente con ellos?

−Harry. −Lily miro asu hijo. −Cariño por favor, compláceme, solo estarán unas horas y luego se irán.

Harry que no podíanegarle nada a su madre asintió. −Está bien, pero espero que Durdley no empiecea comerse todo el pastel y se quiera quedar con mis regalos.

−Eso no pasara, yasabes como son, solo se preocupan por el qué dirán.

−Vale. −Y miro a su padre. −Os hare caso, pero si loestropean me enfadare.

James le puso la manoen la cabeza. −Hijo yo me ocupare de que nadie estropee tu fiesta decumpleaños, hoy es un día muy importante cumples once años y ya en septiembreiras a hogwarts.

−Si papa. −Y le sonrió.−Estoy muy contento. ¿Qué crees que me regalaran?

−Pues no es. −Le dijoJames. −Pero la fiesta no es hasta la hora de comer, así que ahora tienes quedesayunar, tu madre te ha preparado tu plato favorito.

El niño contentoabrazo a su madre y se fue a sentar a la mesa con sus hermanos.

Cuando los adultos se quedaronsolos James miro a Lily. −Espero que esos tres no estropeen la fiesta denuestro hijo.

−No pasara, sabes queaunque no nos podamos ni ver, Petunia hace caso a mis padres.

−Eso espero, ahoravamos a desayunar. −Y cogiendo las bandejas se fueron al comedor.

Harry que estabahablando con sus hermanos, Charlus y Dorea al ver los eclairs sonrió. −Aun nolos he probado y ya sé que están buenísimos.

−Y lo están. −Le dijoLily y dejando la bandeja encima de la mesa se sentó y cogiendo un plato pusodos eclairs en el, uno de chocolate y uno de chocolate blanco.

−No solo hay eclairs,también hay pastelitos enrollados de vainilla y dulce de leche. −Le dijo Jamesy le puso uno de cada al lado de los otros.

−Gracias papa. −Ycogiendo su plato lo dejo encima de la mesa y empezó a llenar los vasos deleche. −Me encantaría que todos los días tuviéramos este desayuno.

−A mi también cariño,pero se tarda un poco en hacerlos. −Le dijo Lily y le sonrió. -Por eso hepreparado muchos.

−Si. −Y miro a supadre. −¿Podemos empezar?

−Sí. −Dijo cuandotodos estuvieron servidos.

Harry dándole lasgracias, cogió su eclair y se lo llevo a la boca, cuando sintió el chocolate desu pastelito sonrió, su madre cocinaba genial y sus pastelitos siempre estabanriquísimos.

Unas horas después lafamilia cogía las bolsas y se fueron al parque que había en la urbanización,habían decidido que ese año el cumpleaños del mayor de los Potter se celebraríaallí, al llegar vio que ya todos habían llegado, incluso sus abuelos maternos ylos Durlsey.

−Harry felicidades. −Lefelicito su abuelo Henry y lo abrazo.

−Gracias abuelo. −Ytambién abrazo a su abuela. −Gracias por venir.

−Nunca nos hubiéramosperdido tu cumpleaños. −Le dijo su abuela.

Charlus acercándoseabrazo a su nieto. −Felicidades Harry.

−Gracias abuelo. −Ytras abrazarlo se fue a abrazar a su abuela. −Abuela.

−Felicidades cariño. −Yasí todos le fueron felicitando, cuando terminaron llego el momento de losregalos.

−Con vuestro permiso,yo seré el primero. −Les dijo Henry y le dio un paquete envuelto en una sabana.−Harry espero que sea de tu agrado.

 

Harry le sonrió ysacando la sabana, vio la lechuza más bonita del mundo era blanca y pequeñita. −Abuelome encanta. −Y lo abrazo. −Esta genial.

Henry le sonrió. −Asítendrás ya tu lechuza para que envíes mensajes.

−Te enviare muchos. −Yvio que su padre estaba jugando con la pequeña lechuza. −¿Qué te parece?

James le sonrió. −Estagenial como has dicho, ahora le tienes que poner un nombre.

−No sé. −Y miro a sumadre. −¿Mama que nombre le puedo poner?

−Hedwig ¿qué teparece?

−Me encanta. −Y miro aHenry. −Abuelo ya tiene nombre, ¿Qué te parece?

−Es un hermoso nombre.

−Sí.

−Ahora me toca a mí. −Ledijo Charlus y también le dio un paquete debajo de una sabana.

Harry acercándose sacola sabana y vio que era un transportin, mirando dentro sonrió y abriendo lapuerta saco un hermoso gato gris y blanco. −Abuelo me encanta, ¿Qué raza es?

−Es un gato siberianoneva mascarade son muy elegantes, espero que lo cuides mucho.

−Si abuelo. −Y miro a suspadres. −¿A que esta guay?

−Mucho, déjamelo. −Ledijo Lily estirando los brazos.

−Sí. −Y dándoselo seacerco a su abuelo y lo abrazo. −Abuelo me encanta gracias.

−De nada. −Y le sonrió.−Ahora le tienes que poner un nombre.

Harry miro a su padre.−Papa ayúdame.

−Claro. −Y mientrasmiraba el gato dijo: −¿Qué te parece Coco?

−Me gusta. −Y mirandoa su gatito le dijo: −Te llamaras Coco.

−Un buen nombre. −Lilyle dio un paquete. −Feliz cumpleaños cariño.

−Gracias mama. −Ycogiéndolo lo dejo encima de la mesa y abriéndolo vio que era una cámara defotos mágica y un álbum con su nombre. −Me encanta. −Y le dio un abrazo.

−De nada, ahora faltanlos demás.

−Sí. −Y miro a supadre. −¿El tuyo?

−Aquí. −Y le dio supaquete. −Lleva muchos años en la familia así que cuídala.

−¿Tu capa? −PreguntoHarry.

−Si hijo. −Y le sonrió.−Mi padre me la regalo justo en mi cumpleaños número 11 para ir a hogwarts, ysu padre también se la dio a él, es una tradición que lleva muchos años celebrándose,algún día tu se la darás a tu hijo, pero de momento es tuya.

−Gracias. −Y loabrazo.

−De nada hijo, ábrelo.

−Sí. −Y separándoseabrió el paquete y cogiendo la capa se la puso y solo se quedo su cabeza.

−Genial Harry. −Ledijo Ron.

El niño asintió. −Mucho,ya sé donde la voy a usar.

−Como su padre. −Ledijo Lily mirando a su marido que se reía.

−Bueno cariño deja lacapa, que aun hay muchos más paquetes que abrir.

El niño haciendo casoa su abuela, dejo la capa bien doblaba con los otros paquetes que había abiertoy cogió el regalo de su abuela materna. −Espero que te guste, lo he hecho yo.

−Sí que me gustaraabuela, tu y la abuela Dorea coséis genial. −Y cogiendo el paquete lo abrió yvio unas toallas de color azul con su nombre a un lado y un bonito ciervo. −Abuelame encanta, además has puesto el patronus de papa, gracias. −Y la abrazo.

−De nada mi niño. −Yle dio un beso. −Me alegro que te guste.

−Mucho. −Y acercándosea su abuela cogió su regalo.

Harry abriendo elregalo vio un hermoso pijama azul con una bata y unas zapatillas para ir porcasa. −¿Abuela lo has hecho tu?

 

Dorea asintió. −¿Tegusta?

−Me encanta abuela. −Dijoy la abrazo y dándole un beso, lo dejo a un lado y empezó a abrir los regalosde los demás.

Sirius le regalo unanimbus 2000, Remus una brújula mágica, no estaban los puntos cardinales sino lacasa de sus padres, hogwarts, el callejón diagon y hogsmeade le había dicho queera para que siempre supiera como volver a casa y a él le encanto, su tío eraresponsable pero nada aburrido y esa brújula estaba genial y como era mágicanunca se estropearía.

También recibió muchasotras cosas recibió ese día, después de abrir todos los regalos fue la hora dela comida, mientras los niños jugaban con un juego mágico que Darren le habíaregalado a Harry, los adultos miraban como jugaban y los abuelos preparaban labarbacoa.

A Harry le gustabamucho el cochinillo a la barbacoa así que sus abuelos habían comprado el másgrande y también otras cosas para que nadie se quedara con hambre.

Cuando la comidaestuvo lista, Harry cogiendo un plato se acerco y fue el primero.

−Abuelos mucho. −Ledijo.

Charlus y Henry le sonrieron.−Mucho, pero también tienes que comer otras cosas.

−Sí. −Y cuando tuvouna buena porción de cochinillo le pidió a su abuelo una patata y también otrascosas, con todo el plato lleno se acerco a la mesa donde estaba sus padres y lesonrió.

−Te lo dije, ¿no? −Ledijo su padre. −Que nadie estropearía tu cumpleaños.

−Si papa gracias porcumplir tu promesa. −Y tras ponerse salsas y otras cosas empezó a comer.

Unas horas después,Harry se metía feliz en su cama, había sido un cumpleaños increíble y susregalos habían sido increíbles hasta los Dursley le habían regalado algo,aunque sabía que solo lo habían hecho para que nadie les dijera nada no leimportaba.

Feliz y con el pequeñoCoco durmiendo a su lado pronto estuvo dormido.

Unas semanas mástarde, Orión estaba durmiendo, cuando empezó a escuchar un fuerte golpe en lapuerta, mirando a su lado vio que Jane no se había despertado, dejándola dormircogió su varita y fue a ver quien lo despertaba tan tarde.

Al abrir la puerta vioa Sirius. −Papa, vístete corre han atacado a Regulus.

Al escuchar que habíanatacado a su hijo bajo la varita y lo miro preocupado. −¿Cómo esta?

−No lo sé, pero estáen san mungo.

−Mientras me visto, vesa buscar a Evan para que se quede con Jane y los niños, no los quiero dejarsolos.

−Sí, no tardes.

−No lo hare, ahoraves.

−Sí. −Y cerrando lapuerta se fue a la casa de los Granger, tras picar y que Darren le abriera,este fue a buscar a su padre y tras explicarle lo que pasaba, Evan y Siriusvolvieron a casa de Orión.

Una vez el hombre sehubo cambiado se fue con Sirius mientras Evan se iba al cuarto de los invitados,de momento no se podía hacer nada, hasta que Regulus se despertara y dijeraquien le había atacado.

En san mungo, Dorcasno se podía quedar quieta, hacía mucho tiempo que había llegado y aun no ledecían como seguía su marido.

−Dorcas. −Sirius y Oriónse acercaron. −¿Cómo esta mi hermano?

−Aun no me han dichonada.

Orión miro a su nuera.−¿Qué ha pasado?

−Regulus estaba en lafabrica de los Lupin quería probar una nueva poción parece ser que cuando hasalido le han atacado, le han lanzado varios crucios otros trabajadores lo hanencontrado.

 

Sirius miro a sucuñada. −¿Has avisado a mi madre?

−Lo he hecho, no creoque tarde mucho en llegar.

−Esperaremos hasta queel medimago nos diga como esta. −Le dijo Orión y le paso un brazo por loshombros a Dorcas. −Regulus estará bien ya lo veras.

−Eso espero, no quieroque le pase nada malo.

−Y no le pasara, ahoravamos a sentarnos, ¿con quién has dejado a los niños?

−Con mis padres, antesde venirme corriendo les he enviado un mensaje urgente así que no han tardadomucho en llegar.

−A los niños ya loscuidan así que tú te tienes que centrar en Regulus.

−Sí. −Y se fue asentar a una silla a esperar hasta que le dieran noticias de su marido.

Un rato después, elmedi mago se acercaba donde los Black esperaban noticias de Regulus.

−¿Cómo esta mi hijo? −Lepregunto Wallburga.

−Está bien, por suertesolo han sido dos crucios, igual necesitara un par de semanas de descanso.

Al escuchar queRegulus estaba bien, la familia pudo respirar tranquila.

−¿Puedo ver a mimarido? −Le pregunto Dorcas.

−Sí que lo puede ver,pero está descansando y es mejor que no se despierte.

−Ella no lodespertara. −Le dijo Orión y miro a su nuera. −Dorcas ves a ver a Regulus,mañana por la mañana os llevaremos a casa, allí mi hijo podrá descansar bien.

−Sí. −Y se fue con unaenfermera.

−Papa vete a dormir. −Ledijo Sirius a Orión. −Yo me quedare el resto de la noche, no creo que el que leha atacado lo vuelva a hacer y si lo hace yo estaré preparado.

−Me iré, pero mañana alas nueve de la mañana estaré aquí. −Y miro a su ex mujer. −¿Te acompaño?

−No gracias, antes devenirme le he dicho a Gabriel lo que pasaba así que debe de estar despiertoesperándome.

−Entonces nos vemosmañana.

−Sí. −Y despidiéndosese fue.

Orión vio como su exse iba, esa mujer había cambiado muchísimo aun no soportaba ni a los mestizosni a los que no tenían tanto como ella, pero su nuevo marido sabía cómomantenerla tranquila, se habían conocido en una fiesta en Alemania a la quehabían asistido y desde entonces siempre iban juntos a todos lados.

Aunque Orión yWallburga no se llevaban muy bien, ella era la madre de sus dos hijos mayoresasí que aun seguía cuidándola, sin contar que era su prima la mujer le habíapedido que preparara un acuerdo prenupcial para que su nuevo marido lo firmaray Gabriel no había puesto pegas en firmarlo, según él, no necesitaba el dinerode los Black para vivir el ya tenía más que suficiente así que lo había firmadoencantado.

Una vez llego a sucasa, Orión vio que su suegro se había quedado dormido en la habitación deinvitados así que sin querer despertarlo se fue a su cuarto y tras ponerse elpijama volvió a meterse en su cama para seguir durmiendo.

Unas horas más tarde,el hombre se despertaba de nuevo, viendo que Jane aun seguía durmiendo, sevistió y tras desayunar con su suegro que ya se había despertado, volvió a sanmungo donde con la ayuda de Dorcas prepararon a Regulus para que volviera acasa, no quería que siguiera allí si alguien iba tras él.

Cuando Regulus estuvodurmiendo en su cama, Orión llamo a Charlus y tras explicarle lo que habíapasado le pregunto qué haría.

−Alguien ha atacado ami hijo, quiero que el culpable sea detenido.

 

−Te entiendo pero nopodre hacer nada hasta que Regulus se despierte y me diga si sabe quien leataco.

−Puede que cuando sedespierte el agresor ya esté muy lejos.

−Lo sé, por eso heenviado a mis aurores a que hablen con los hombres que vieron como atacaban aRegulus espero que nos puedan decir cómo era, pero necesitare la denuncia de tuhijo para acusarle de cualquier delito.

−Hoy lo dejare dormir,mañana puedes venir que ya estará despierto.

−Entonces nos vemosmañana. −Y levantándose se despidió y se fue.

Orión estaba en elsofá preguntándose quién había podido atacar a su hijo, cuando tocaron a lapuerta, levantándose y abriéndola vio a Jane que traía una bolsa, el hombredejándola pasar la beso.

−¿Cómo sigue Regulus?

−Durmiendo, hastamañana lo seguirá haciendo, ¿Qué llevas allí? −Pregunto señalando la bolsa.

−Te he traído algo decomer, mi padre me ha dicho que esta mañana apenas has desayuno.

−Gracias hermosa,vamos desayunaremos juntos. −Y se fueron a la cocina.

−¿Dónde están losniños? −Le pregunto Jane una vez estuvieron sentados en la cocina.

−Los Meadowes los hanllevado a la piscina para que se distrajeran un poco.

−¿Por qué han atacadoa Regulus? El nunca ha hecho nada, es un buen hombre que trabaja en hogwarts.

−Lo sé, por eso no sé quiénpuede haberle atacado hasta que no se despierte no sabremos nada.

−Seguro que pronto losabremos.

−Eso espero.

−Ya verás como si. −Ysonriéndole siguieron desayunando.

Mientras Orión y Janedesayunaban, Charlus estaba en su despacho del ministerio trabajando, cuandotocaron a la puerta.

−Adelante.

La puerta se abrió yentro Albus. −Buenos días Charlus.

−Buenos días Albus. −Elauror lo miro sonriendo. −¿No tienes vacaciones?

−Lo mismo podríadecirse de ti. −Y se sentó en una de las sillas que había allí. −Siempre te veotrabajando.

−Que te puedo decir,no pueden vivir sin mí. −Y apoyándose en su silla le pregunto qué hacia allí.

−Esta mañana me hapasado algo muy extraño.

−¿El qué? −Le preguntointeresado, su amigo no era de esos hombres que fueran todo el tiempo aquejarse al contrario, si él podía resolverlo ni siquiera sabrían que habíatenido algún problema.

−Ha venido a verme unhombre, diciéndome que sabía que buscaba un nuevo profesor de pociones, que elanterior había tenido un accidente y que ese año no podría trabajar, ¿le hapasado algo a Regulus?

Al escuchar eso,Charlus irguiéndose lo miro. −Anoche atacaron a mi sobrino, le lanzaron varioscrucios y no pasó nada más porque unos compañeros llegaron a tiempo, ¿Cómosabía ese tipo del ataque?

−No lo sé, a no serque él fuera el atacante.

−¿Y porque quiere elpuesto de Regulus? Es un simple profesor de pociones.

−Puede que espere a unalumno.

−Puede ser, este añoentraran muchos nuevos, mi nieto Harry, Hermione, Cygnus, Edward, Lyall, Draco,Theo, Blaise, Pansy y Ron.

−Todos ellos tienenalgo en común. −Le dijo Dumbledore.

−Sí, que todos vivenen la urbanización de Orión y o sus padres o sus abuelos estuvieron en la caídade Voldemort.

−¿Crees que el queatacaran a Regulus y que luego buscaran su puesto en la escuela tiene algo quever?

 

−Puede ser, ¿Cómo sellamaba el profesor?

−Quirrell, QuirinusQuirrell.

−¿Qué le has dichocuando te ha dicho lo del puesto?

−Nada, que tenía quever otros curriculums aunque al principio no sabía cómo actuar, me ha dejadobastante sorprendido.

−Es normal, dile queaceptas su curriculum que es el mejor de todos, y que en septiembre tendrá elpuesto de profesor de pociones.

−Se lo diré, ¿Cómosigue Regulus?

−Está bien, solo tieneque descansar y tomarse las cosas con calma, mañana lo tengo que ir a ver paraque me diga quién era el que le ataco, pero creo que ya no hará falta. −Y levantándosellevo a Albus a la puerta. −¿Nos vemos pronto?

−Sí, ¿Cómo llevas lode los horrocrux?

−No he encontradoninguno más, ¿y tú?

−Tampoco, estoytotalmente atascado.

−Seguro que pronto losolucionaremos.

−Eso espero, nosvemos. −Y despidiéndose se fue.

Cuando el jefe de losaurores se quedo a solas, recogió sus cosas y diciéndole a su secretaria que yano volvería ese día se fue.

Al salir delministerio se fue a la urbanización directo a casa de Regulus, esperaba que suamigo estuviera allí y no tuviera que dar muchas vueltas, por suerte al llegarvio que Orión seguía allí.

−¿Has descubierto algocon los compañeros de mi hijo? −Le pregunto Orión.

−Sí, creemos que hasido un subordinado de Voldemort que se quería hacer con el puesto de Regulusen la escuela.

−¿Y por eso hanintentado matar a mi hijo, por un simple puesto de profesor?

−No creo que loquisieran muerto solo que ese año no pudiera ir, si lo quisieran muerto lehubieran lanzado un avada.

−¿Sabes quién ha sido?

−Si, QuirinusQuirrell.

−No me suena de nada.

−Es solo un segundón,nadie importante, quiere estar en hogwarts, pero aun no sé porque. −Era mejorque de momento no le dijera que a lo mejor iba tras los niños no queríaasustarlo sin motivos.

−¿Y qué vas a hacer?

−Le vamos a dejar quepiense que nosotros no sabemos nada que su plan esta saliendo bien.

Al escuchar eso Oriónlo miro. −Espero que tu plan salga bien, porque si sale mal y hace daño a mihija o a mi nieto, tú serás el culpable y jamás te lo perdonare.

−Lo sé, Orión noolvides que también está mi nieto allí y que hay una estúpida premonición quehabla de él, jamás los pondría en peligro, pero prefiero que ese tipo este allíen un sitio donde lo podamos ver que en otro sitio sin verle la cara.

−Está bien, ahora mevoy, llevo todo el día aquí y quiero estar un rato con mi mujer y mis hijos.

−¿Cómo sigue Regulus?

−Hace un rato se hadespertado y ha comido algo, y se ha vuelto a dormir, Dorcas está con el y losniños están con los Meadowes así que mi nuera podrá dedicarse al completo acuidar de Regulus.

−Pues vamos. −Y asísaliendo de la casa, la cerraron bien y despidiéndose se fueron cada uno a lasuya.

El 1 de septiembre,Londres amaneció soleado y todos preparados para empezar una nueva aventura enhogwarts.

Los Black antes deirse a la estación se fueron a ver a Regulus, el hombre ya se encontrabatotalmente recuperado, Charlus y Orión le habían dicho lo que pasaba y aunqueno estaba del todo satisfecho con esa decisión había decidido hacerles caso, elaprovecharía ese año de vacaciones forzadas a seguir con sus estudios depociones que nunca se terminaban, pues siempre había pociones nuevas queaprender.

 

Mientras los Black seiban a la estación, en casa de los Potter Harry no estaba muy contento con ladecisión de su padre.

−Papa, me quierollevar a Coco conmigo, es mi amigo.

−Lo sé hijo, pero Cocoapenas tiene cuatro meses, Hogwarts es muy grande y se puede perder. −Y lo miro.−Y tú no quieres que se pierda ¿verdad?

−No, claro que no, sise pierde me muero.

−Por eso te lo digo,que es mejor que se quede en casa, cuando crezca un poco mas entonces sí que telo podrás llevar.

El niño que tenía a sugato en brazos asintió. −Está bien, lo dejare aquí. −Y miro a Coco. −No meolvido de ti, aquí cuidaran de ti.

−Claro que sí. −Ledijo Lily sonriéndole. −Nosotros cuidaremos del pequeño, y el trimestre queviene o el próximo ya podrá acompañarte, será una aventura nueva.

−Ya espero que llegue.

−Mientras llega,tienes que terminar de recoger tus cosas, sino el tren se irá sin ti.

−Voy corriendo. −Ytras darle un beso a su gato lo dejo en el suelo y se fue a terminar de recogersus cosas.

Un buen rato después,todos estaban en la estación despidiéndose.

−Papa yo estaré enslytherin. −Le dijo Hermione.

Orión le sonrió. −Y yoestaré muy orgulloso de ti, serás la princesa de la escuela. −Y la abrazo. −Pórtatebien y haz todos tus deberes.

−Si papi. −Yseparándose abrazo a su madre. −Mama te voy a echar de menos.

−Yo también mi niña,escríbeme mucho.

Hermione asintió. −Teescribiré dos cartas a la semana, el lunes y el viernes.

−Las espero. −Y abrazándolade nuevo dejo que los demás se despidieran.

No mucho tiempodespués Hermione les decía a todos adiós con la mano y entraba en el tren,cuando el tren empezó a moverse se puso a buscar a Draco, esperaba no tardarmucho en encontrarlo.

Llevaba un rato buscándolocuando lo vio acercándose le saludo.

−Draco.

El niño que estabahablando con otros niños al escuchar su nombre, dejo de hacerlo y la miro, alver de quien se trataba le sonrió. −Hermione, ven siéntate con nosotros.

−Sí. −Y quitándose sumochila se sentó a su lado y miro a los que conocía. −Pansy, Theo, Blaise, −¿Cuándohabéis llegado?

−Casi media hora antesde que saliera el tren, ¿Cómo sigue tu hermano? −Le pregunto Theo.

−Bien, aunque estámolesto porque no aun no se ha recuperado del todo para volver. −Y miro a losque no conocía. −¿Quiénes son?

−Daphne Greengrass,Millicent Bulstrode, Crabbe y Goyle. −Le dijo Pansy.

La niña asintió. −Yosoy Hermione Black.

−¿Eres la hija delseñor Black? −Le pregunto Millicent.

−Hay muchos señoresBlack, tienes que concretar un poco, esta mi tío Cygnus, mi primo Serpens, ymis hermanos Sirius y Regulus, y mi padre Orión. −Y le sonrió. −Mi padre es OriónBlack.

Al escuchar eso, Dracoy los demás se rieron.

−Siempre le preguntanlo mismo, ¿de quién eres hija? No es la primera vez. −Les dijo Blaise, y miro aHermione. -Vas a tener que ponerte un letrero en la frente, donde diga soyHermione la hija de Orión.

Hermione le sonrió. −Creoque sí que lo voy a hacer. −Y miro a Pansy. −He traído el libro aquel tan chuloque querías leer, el abuelo al final consiguió una copia así que ten. −Yabriendo su mochila se lo dio. −El abuelo dice que es un regalo.

 

−Gracias. −Le dijoPansy cogiéndolo y abriéndolo para echarle un vistazo. −Mañana le enviare unmensaje de agradecimiento.

−Hazlo seguro que sepone feliz.

−Oye Hermione. −Dracola miro. −¿En qué casa quieres estar?

−En slytherin, ya selo he dicho a papa y el está muy contento, dice que hace mucho tiempo queninguna chica de la familia está en slytherin, la última fue Cassie.

−Serás la mejor. −Ledijo Draco.

−Claro que sí. −Y miroa Pansy. −Compartiremos cuarto, tengo muchas ganas, papa me dijo que me podíapedir uno para mi sola, pero yo no quiero es más divertido compartirlo.

Pansy le sonrió. −Estaráguay.

−Mucho.

−Hermione. −Escuchoque la llamaban.

La chica girándose sonrióa Harry y a los demás. −Hola chicos.

−Hola. −Y acercándosesaludaron a los demás.

−¿Y Coco? −Le preguntoPansy. −Creí que lo traerías.

−Y lo quería traerpero mis padres pensaron que era demasiado pequeño y que se podría perder asíque lo he dejado en casa.

−Es mejor así, Cocoapenas tiene cuatro meses.

−¿Quién es Coco? −Lepregunto Daphne.

−Es mi gato. −Le sonrióHarry. −Mi abuelo me lo regalo, no me he presentado, soy Harry Potter, y ellosson Neville Longbottom, Ron Weasley, Lyall Lupin y los gemelos Cygnus y Edward Tonks.

−¿Por qué venís todosjuntos? −Le pregunto Millicent.

−Porque todos somosfamilia de algun modo y nos conocemos desde pequeños.

−Desde que nacimos. −Ledijo Draco. −Harry, Ron, y los gemelos son Black, Neville y Ron son primos yLyall es primo de todos, su bisabuelo es el mejor pocionista del mundo.

Daphne lo miro. −Ya séquién eres tú, tu eres Lyall Lupin, tu bisabuelo es quien encontró la curadefinitiva para la viruela del dragón.

−Así es, mi bisabueloes John Lupin. −Y miro a Hermione. −¿Tienes chocolates? Estos no tienen nada.

−No sé, creo que mimadre me ha puesto algo, pero no estoy segura, espera un momento ahora te lodigo. −Y abriendo su mochila miro dentro y sonriendo saco varias cajas. −Paravosotros, el resto para lo demás.

−¿Chicos queréis algodel carrito? −Pregunto la mujer del carrito de dulces.

−Yo. −Le dijo Harry ysacando unas monedas compro unos caramelos y le dio unos cuantos a Hermione. −Porlos chocolates.

La niña le sonrió. −Gracias.−Y dándole unos cuantos a los demás se los comió.

Unas horas después porfin llegaban a hogwarts, Hermione al verlo tan grande se asusto un poco, lehabían dicho que era grande pero no tanto como lo que veía.

Draco que estaba a sulado le cogió de la mano. −Yo te cuidare.

La niña dejando demirar el castillo lo miro. −Y yo a ti.

−Sí. −Y así agarradosde la mano entraron con los demás.

En la gran escalinatase encontraron con la profesora McGonagall que después de decirles unas cosasse encontraron con el desagradable Peeves.

−Peeves, vete.

−No quiero. -Yhaciéndole una pedorreta se puso a molestar a los niños.

Cuando al final laprofesora McGonagall lo pudo echar, Hermione miro a Draco. −No me gusta.

−A mi tampoco, mipadre ya me había hablado de él, que nunca hace caso a nadie solo al barón sanguinarioel fantasma de slytherin.

 

La niña asintió ypronto se hubo olvidado del fantasma cuando entraron en el gran comedor.

En el gran comedor,cuando empezaron con la selección de las casas los pequeños se pusieron muynerviosos ellos querían estar en las casas donde habían estado sus padres yparientes.

La profesoraMcGonagall empezó a decir nombres y los alumnos fueron pasando hasta que llegoel turno de Draco, antes de ir a sentarse al taburete miro a Hermione. −Teespero en slytherin.

−No tardare. −Y viocomo el niño se acercaba al taburete y tras sentarse la profesor no tardo muchoen ponerle el sombrero y ser enviado a slytherin, y así fueron pasando losdemás, hasta que llego con Hermione.

La niña mirando un momentoa Pansy que estaba a su lado se acerco al taburete y la profesora le puso elsombrero y este como siempre empezó a decir un montón de cosas, hasta que dijoslytherin.

Hermione feliz deestar en la misma casa que su padre se fue corriendo a sentarse al lado deDraco.

Diez minutos después,la selección ya había terminado, en slytherin aparte de Draco y Hermione,habían ido a parar, Theo, Blaise, Pansy, Crabbe, Goyle, Daphne, Millicent y losgemelos Tonks y en gryffindor, Harry, Ron, Neville, Lyall y Dean que Harryhabía saludado cuando lo vio.

Después de que elprofesor Dumbledore presentara al nuevo profesor de pociones Quirrell y decirunas palabras empezó la cena.

Cuando la cenatermino, los alumnos cansados y con ganas de dormir, siguieron a sus prefectosy estos los llevaron a sus salas comunes.

No mucho tiempodespués, Hermione y sus compañeras de habitación se estaban poniendo suspijamas, había sido un día largo y solo querían dormir.

Cuando Hermione sehubo puesto el pijama, se metió en su cama y tapándose bien, cerró los ojos.

−Hermione, he vistoque ibas agarrada de la mano con Draco al entrar en el comedor. −Le dijo Pansy.

−Es que Peeves no meha gustado.

−A mi tampoco, pero nome he agarrado a nadie.

La pequeña abriendolos ojos la miro. −Draco y yo nos casaremos así que no importa si vamosagarrados de la mano.

Al escuchar eso, lasotras tres que compartían la habitación la miraron con los ojos muy abiertosmenos Pansy que se reía. −Llevas diciendo lo mismo desde que tenemos cinco años.

−Es que es la verdad,nos casaremos y nadie lo podrá impedir. −Y sentándose miro a las demás. −Dracoes mío y si alguien me lo quiere quitar, le diré a mi padre que lo eche de laescuela. −Y contenta de haber dicho eso volvió a acostarse.

−Yo de vosotras le haríacaso. −Les dijo Pansy mirándolas. −Ella se toma muy en serio todo lo que tieneque ver con Draco y lo puede hacer, ya que su padre es Orión Black.

−Mi padre me dijo,Hermione te casaras con quien quieras y es con Draco con quien me quiero casarasí que nadie me lo quitara y con esto buenas noches. −Y bostezando se tapobien y pronto estuvo dormida.

En la habitación delos niños slytherin, Draco también se estaba por quedar dormido, había sido undía largo y solo quería dormir, además como conocía a todos en la habitaciónque le habían asignado no había querido dormir solo.

Al día siguiente, bientemprano todos los alumnos se despertaron y preparándose para el primer día declases se fueron a desayunar.

Antes de llegar algran comedor, Hermione se encontró con Orión, corriendo lo abrazo.

 

−Ori.

−Hola pequeñaja. −Le sonrióel chico. −Estas muy guapa con tu uniforme.

−Gracias, oye Ori. ¿Tienestu cámara de fotos?

−Si que la tengo, ¿lanecesitas?

−Si porfis, yo me heolvidado la mía, es para hacernos una foto y enviársela a papa.

Orión le sonrió. −Estatarde te la dejo así puedes hacer muchas fotos.

−Gracias. −Y dándoleun beso entro en el gran comedor.

Cuando Orión se quedoa solas con sus amigos, estos lo miraban riéndose.

−Vaya Black que rápidoque vas, solo hace un día que han llegado los de primero y ya tienes una fan.

−Idiotas, ¿anocheestuvisteis pendiente de la selección? −Y vio que todos negaban. −Solo pensáisen comer, ella es Hermione Black mi tía, es la hermana pequeña de mi padre.

Al escuchar eso, todoslos miraron sin creérselo.

−Si vas a mentir hazlocon algo mas creíble, ella es más pequeña que tu.

−Merlín damepaciencia, mi padre y mi tío Regulus, son hijos del primer matrimonio de miabuelo Orión con mi abuela Wallburga, Hermione es hija del segundo matrimoniode mi abuelo con Jane Granger y aparte de ella tienen otro hijo llamado Darrenque tiene ocho años.

Aun con esaexplicación, los otros chicos no terminaban por creérselo.

−Buenos días Orión. −Lesaludo Draco acercándose con sus amigos. −¿Has visto a Hermione?

−Si ya ha entrado, espérateun momento. −Le pidió.

−¿Qué necesitas?

−Diles a estosidiotas. −Y señalo a sus amigos. −¿Quién es Hermione?

−Tu tía, la única hijade tu abuelo Orión. −Y miro a los amigos de su primo. −Leeros un profeta, allíseguro que sale la noticia de que Hermione está en slytherin como el resto dela familia Black. −Y miro a su primo. −Me voy a desayunar, tengo hambre.

−Nos vemos. −Y viendocomo entraba miro a sus amigos. −Draco tiene razón, leeros en profeta. −Ysaludando a Harry que bajaba se metió en el gran comedor.

Después de desayunar,los profesores les dieron a los alumnos sus horarios y se fueron a coger suscosas para empezar sus clases.

A primera hora a lospequeños slytherin les tocaba transformaciones al llegar, Hermione miro aPansy. −¿Vamos juntas?

−Creí que irías conDraco.

−Tenemos muchas clasesasí que no iremos juntos todo el tiempo, también quiero ir contigo.

−Yo también quiero ircontigo. −Y así las dos entraron y se fueron a sentar cerca de la mesa de laprofesora.

Mientras ellos iban aclase, en Londres Regulus estaba aburrido, aunque John le había dado un pequeñolaboratorio para que investigara todo lo que quisiera a él le gustaba darclases y aunque ni siquiera había pasado un día ya lo echaba de menos, así quese fue a ver a su padre.

−Hola Reg, ¿notendrías que estar trabajando?

−Me aburro, a mi megusta dar clases.

−Lo sé hijo, perosabes que lo que estamos haciendo es lo mejor, así destruiremos del todo aVoldemort.

−Lo sé, ¿no tienes untrabajo para mi, dando clases? Me da igual de lo que sea.

−Ves a la escuela,puede que haya algo para ti.

−Si gracias. −Ydespidiéndose se fue a la escuela Luna.

Al llegar se reuniócon el director y Regulus le pregunto si había algo para él.

−Ahora que me lopreguntas sí que hay algo, pero no tiene nada que ver con tu trabajo anterior.

 

−No me importa, megusta dar clases, sea de lo que sea.

−Es de lectura,algunos padres se han quejado de que sus hijos apenas leen así que vamos a daresa asignatura.

Regulus contento depoder dar clases le dijo que aceptaba y se fue a la librería de los Granger abuscar unos libros al día siguiente empezaba a dar clases.

Unas horas más tarde, Oriónestaba feliz de que su hijo hubiera encontrado un trabajo que le gustara.

Unos días más tarde,Jane estaba desayunando cuando empezó a escuchar unos ruidos en la ventana,girándose sonrió al ver la lechuza de su hija, así que levantándose se acerco yabriendo la ventana la dejo pasar.

−¿Quién te escribe? −Lepregunto Orión entrando.

−Es de Hermione. −Y leenseño el sobre. −Es gordito así que seguro que trae muchas cosas. −Y concuidado abrió la carta y sonrió al ver que no solo le había escrito sino quetambién había fotos. −Mira. −Y le enseño las fotos.

−Vamos a verlas. −Ysentándose en el sofá se pusieron a ver las fotos de su hija. −Está muy guapacon su uniforme.

−Mucho. −Y levantándosese acerco a un armario y abriendo la puerta saco dos cajas y volviendo con sumarido saco los portarretratos de su caja y puso dos de las fotos. −Así la podremosver siempre que queramos.

−Sí. −Y las pusoencima de la chimenea. −Ahora haber que nos cuenta. −Y se pusieron a leer lacarta de su hija.

Cuando terminaron Orióny Jane estaban contentos, Hermione contaba que las cosas le iban bien y yahabía empezado a conocer a otros alumnos.

El sábado por lamañana, en hogwarts cuando los alumnos estaban desayunando, empezaron a llegarlas lechuzas con el correo.

Hermione cogiendo sucorreo vio que habían muchas cosas.

−¿Quién te escribe? −Lepregunto Daphne. −Tienes muchas cosas.

La niña le sonrió. −Puesno sé, ahora te digo. −Y prestando atención a su correo vio que le habíanescrito sus padres y sus abuelos y también le enviaban chocolates y su padre leenviaba un cuaderno de slytherin. −Me han escrito mis padres y mis abuelos, yme han enviado chocolates y un cuaderno.

−Buenos días. −Lesdijo Lyall acercándose.

−Buenos días, Lyall.−Hermione abriendo su caja de chocolates le ofreció uno. −¿Quieres? Son de latienda donde mi madre siempre los compra

−Si gracias. −Y sellevo uno a la boca. −Buenísimos como siempre, para vosotras. −Y le dio unacaja a Hermione y otra Pansy. −Es un regalo de mi padre.

La niña dándole lasgracias, abrió la caja y saco un hermoso frasco de perfume en forma de manzanade color rojo con la base de plateada.

−¿Ha que huele? −Lespregunto Daphne.

−No sé. −Y cogiéndolole puso un poquito.

−Huele a manzana.

−Y huele muy bien. −Ymiro a Lyall. −Ahora le enviare un mensaje a mi tío dándole las gracias.

El chico le sonrió. −Envíaseloseguro que se pondrá contento.

−Sí.

−Lupin. −Lo llamoDaphne.

El chico que se estabacomiendo otro bombón la miro. −¿Si?

−Ese perfume viene dela fabrica tu familia, ¿verdad? He escuchado que aparte de cremas y pocioneshacen colonias, perfumes y todo es muy elegante.

−Así es, mi padresiempre le da estos regalos a Hermione y Pansy, para que sean las primeras enprobarlo.

 

−Por eso queremostanto a mi tío. −Le dijo Hermione y Pansy asintió. −Porqué no solo es el mejoramigo de mi hermano Sirius sino porque siempre es muy considerado, y nuncahemos tenido una palabra fea para él.

Lyall les sonrió. −Mipadre estará contento de que lo queráis tanto, me ha escrito diciendo que demomento solo la familia lo tiene, que hasta navidades no los sacaran, peroquería que vosotras lo tuvierais, que le escribáis para que le digáis que osparece.

−Se lo diremos. −Ycontentas de tener su perfume manzanita le dieron otro chocolate y se pusierona escribir sus cartas para enviarlas cuanto antes.

Unas semanas despuésera halloween, ese día en el castillo se despertaron sin saber que para muchosno sería un día agradable.

Durante el día lascosas marcharon bien, por la noche estaban cenando, cuando las puertas doblesdel gran comedor se abrieron y apareció Quirrell gritando que había un troll delas montañas suelto, al escuchar eso los alumnos se asustaron y empezaron acorrer hasta que Dumbledore puso orden y los prefectos se los llevaron a sussalas comunes.

Unas horas después, Oriónmiraba furioso a Albus. −Quiero una explicación, ¿Por qué había un troll de lasmontañas en hogwarts? ¿En qué pensabas?

−El troll protege algoimportante. −Le dijo Albus.

−¿Y qué es eso tanimportante que pones a niños en peligro?

−La piedra filosofalde Nicolás Flamel creo que es lo que ha venido a buscar Voldemort.

Al escuchar eso, Oriónse enfureció mas, Albus lo explicaba como si eso no fuera peligroso.

−Lo quiero destruidoahora mismo. −Y miro a Charlus. −Te lo dije, joder, que esto podía pasar, perono me hiciste caso. −Y miro a Albus. −Destrúyelo, sino tú serás el destruido. −Yfurioso miro a Sirius. −Voy a ver a tu hermana, quiero saber como esta.

−Yo iré a ver a Ori yme voy a casa. −Y miro a Albus. −Espero que hagas caso a mi padre, porque si alguiende mi familia sale herido o algo peor muerto, no descansare hasta matarte. −Yse fue con su padre.

−Ellos tienen razónAlbus. −Le dijo Charlus. Es hora de que esa cosa sea destruida, si algo le pasaa mi nieto no me importara los años que llevamos siendo amigos, porque entoncesmi furia caerá sobre ti. −Y se fue.

Hermione estaba en sucama, cuando una alumna mayor entro. −Black, tienes visita.

−¿Quién?

−El señor Black.

−¡Papa! −Y levantándosese puso su bata y bajo corriendo, al ver a su padre allí lo abrazo fuerte. −Papihe pasado mucho miedo.

−Lo sé mi amor,tranquila ya no habrán más cosas que te asusten. −Y cogiéndola en brazos sefueron a sentar al sofá que había allí. −Ya me he ocupado de todo.

−Mejor. −Y se apoyo ensu pecho. −¿Por qué había un troll en hogwarts?

−Por una equivocación.−Y le sonrió para cambiar de tema. −¿Qué tal tus clases?

−Muy bien papi, y heconocido a mucha gente nueva.

−Eso está muy bien, megustaría quedarme contigo pero me tengo que ir ya se está haciendo tarde y tútienes que dormir, nos vemos mañana que es el primer partido de Ori.

−Si papi, tráemechocolates y dulces.

−Lo hare, ahora adormir. −Y dándole un beso en la cabeza se levanto.

−Te quiero.

−Yo también, buenasnoches.

−Buenas noches. −Y abrazándoloun momento se fue a su cuarto.

 

Al día siguiente,después de desayunar, los alumnos se fueron al campo, era el primer partido dela temporada slytherin contra gryffindor y aunque Hermione era una slytherin,ella animaría a gryffindor.

La niña iba al campocon sus amigas, cuando vio a sus hermanos junto a sus padres.

−Mama. −Y se fuecorriendo y la abrazo.

−Mi niña. −Y la abrazofuerte la había echado mucho de menos.

Hermione después deabrazar a su madre, abrazo a su padre y luego a sus hermanos.

−Hola pequeñaja. −Ledijo Sirius. −Estas muy guapa aunque seas una manzanita verde.

La niña se rio y loabrazo fuerte.

−¿Y Bella?

−Ella ya se ha ido alcampo está pensando en machacar unas cuentas cabezas, a aquellos que lastimen aOri.

Al escuchar eso, lasamigas de Hermione se miraron entre sí, pensando si lo decía en serio.

−¡Sirius! −Le regaño Orión.−Que hay niñas delante. −Y miro a las amigas de su hija. −No le hagáis caso esun bromista.

−Hermano siempre tedigo que controles lo que dices. −Le dijo Regulus.

−Buenos días. −Lesaludo Severus acercándose.

El pequeño de losBlack sonrió a su mejor amigo. −Vamos. −Y miro a su padre. −Nosotros vamospasando.

−Claro. −Y viendo comoesos dos se iban juntos, miro a su hija. −¿No nos presentas?

−Es verdad. −Hermionehizo las presentaciones. −Ellos son mis padres, Orión y Jane, mi hermano mayorSirius y quien se ha ido es Regulus. −Y miro a su familia. −Ellas son DaphneGreengrass, Millicent Bulstrode y Rachel a Pansy no os la presento porque ya laconocéis.

−Un placer. −Lessaludo Jane y miro a su hija. −Ten. −Y le dio una bolsa. −Chocolates, dulces yotras cosas.

−Gracias, ¿te vas asentar con los padres?

−Me voy a sentarcontigo, ¿Qué te parece?

La niña asintió feliz.

−Nos vemos al rato. −Ledijo Orion a su mujer, y se fue con Sirius.

Hermione, su madre ysus amigas se fueron a la tribuna de los slytherin y no mucho tiempo empezabael partido.

Aunque a Hermione nole gustaba mucho ese deporte animo sin dejar de gritar a Orión.

Casi una hora después,los gryffindor ganaban y Regulus miro a su amigo.

−Vas a tener quedecirles algo, han sacado a cuatro gryffindor no podemos permitir que nosconsideren unos salvajes.

−Tienes razón, estepartido me ha dado vergüenza. −Le dijo Severus levantándose miro a los demás. −Sime disculpáis tengo que hablar con el equipo.

−Nos vemos pronto. −Ledijo Regulus.

−Sí. −Y despidiéndosese fue.

Mientras Severus lesdaba una buena charla a sus alumnos de cómo era jugar limpio, los demás sequedaron para felicitar a Ori y a los demás.

Abajo en el campo,Bella se acerco a su hijo. −¿Ori estas bien?

El niño asintió. −Simama, estoy bien.

−Me alegro ya pensabaque tendría que cortar alguna cabeza.

Al escuchar eso,Sirius se rio y Regulus y Orion miraron a su hijo. −Seguro que has sido tú.

−¿Yo? Que va, solo queBella es una madre muy protectora. −Y miro a su hijo. −Felicidades Ori.

−Gracias papa. −Y miroa su abuelo. −Abuelo hemos ganado.

−Felicidades. −Le dijoOrión y le sonrió.

−Nos tenemos que ir. −Lesdijo Regulus. −Seguro que los chicos quieren celebrar su primer partido de latemporada.

−Sí. −Y felicitándolode nuevo y dando besos a todos sobre todo a Hermione se fueron.

Una vez se quedaron asolas los chicos de gryffindor con algunas serpientes se fueron a celebrar laprimera victoria.

El tiempo fue pasandosin ningún problema nuevo y pronto estuvieron en navidades.

En la estación de Kingcross, las familias esperaban a sus hijos y nietos, cuando el tren entro en laestacion no paso mucho tiempo en abrirse las puertas y empezaron a bajarcientos de niños que se pusieron a correr en busca de los adultos.

Cuando Hermione saludoa sus padres, les pregunto si podía ir al día siguiente por la mañana decompras, estos les dijeron que si y se lo dijo a sus amigas.

−Nos vemos mañana enel callejón diagon, mis padres me han dado permiso.

−A mi también. −Lesdijo Pansy. −¿Quedamos a las nueve y media?

−Sí. −Y despidiéndosese fueron.

Así con sus planes hechospara el día siguiente cada una se fue a su casa.

Al día siguiente,Hermione se acababa de despertar cuando tocaron a la puerta.

−Adelante.

La puerta se abrió yentro Orión. −¿Cariño no te levantas? ¿No has quedado con tus amigas a lasnueve y media?

−Sí, pero hace frio. −Yse tapo bien.

−Sí que hace frio. −Ysentándose a su lado la tapo bien. −¿Y dime que vas a comprar?

−Los regalos denavidad, tengo ya algunos que he comprado por vía profeta pero me faltan algunos,oye papi.

−Dime.

−¿Puedo comprarmaquillaje?

Orión la miro. −¿Quétipo de maquillaje?

−Abre el primer cajónde la mesilla, allí hay un panfleto.

El hombre haciendo casoa su hija, abrió el cajón y saco un panfleto de la tienda Lupin.

−Como ves, dice quehay maquillaje para chicas de 10 a 15 años suave que no se ve mucho.

Orión lo miro bien yasintió. −Está bien. −Y le señalo uno. −Este que es de tu edad, ninguno más.

−Sí, mira. −Y abriendoel panfleto le enseño otro tipo de maquillaje. −Purpurina.

Orión se puso a mirarla purpurina que le enseño su hija y vio que según decía era purpurina paratodas las edades, así que señalo dos paquetes que tenían seis colores diferentes.−Estos

−Sí. −Y cogiendo unboli apunto los que su padre le decía.

−¿Algo más?

−No, ya está todo.

−Pues entoncesvístete. −Y levantándose le dio un beso y se fue.

Hermione dejo el panfletoencima de su mesita se levanto y se vistió, cuando termino bajo al comedor ytras saludar a su madre y a su hermano se puso a desayunar.

−Cariño, antes decomer tienes que estar aquí. −Le dijo Jane. −Esta noche es la cena y hay muchascosas que preparar.

−Si mama, solo tengoque comprar unas cosas y volveré pronto.

−Hermione. −Orión lallamo. −No salgas del callejón diagon.

−No, iremos a latienda de los Lupin, y a otras cerca no nos acercaremos a la salida.

−Eso espero y nada delcallejón knockturn.

Hermione lo miro con miedo.−Me da miedo.

−Y te lo tiene quedar, allí no hay gente nada recomendable, ahora termina de desayunar.

−Sí. −Y terminado dedesayunar, se fue a buscar su mochila y bajando su padre le dio una bolsa. −Hay200 galeones más que suficiente para comprar todo lo que tienes que comprar.

−Gracias. −Y le dio unpapel a su madre. −¿Lo puedes comprar?

−¿Qué es? −Preguntomirando el papel y vio que era una lista.

 

−Los regalos de Pansyy las demás, como voy con ellas no quiero que lo vean.

Jane le sonrió. −Se locomprare, ahora ves, sino llegaras tarde.

−Sí. −Y despidiéndose cogióunos polvos flu y se fue.

Un par de horasdespués, Hermione volvía cargada y al verse en el espejo que estaba allí grito.

Orión al escuchar elgrito de su hija se acerco y le pregunto muy preocupado: −¿Cariño estas bien?

−Papa, estoy todosucia. −Y le enseño su ropa llena de polvo y hollín. −Por eso no quería ir enpolvos flu.

Al escuchar eso, elhombre se relajo. −Bueno no te preocupes, ves a lavarte y a cambiarte de ropa,yo iré colocando los regalos que has traído.

−Sí. −Y le dio subolsa y su monedero. Me ha sobrado mucho dinero.

Orión le sonrió. −Guárdateloen tu hucha, es tu semanada.

−Gracias papi. −Ydándole un abrazo rápido porque no le quería ensuciar, subió a su cuarto.

El hombre viendo comosu hija se iba, se acerco al gran árbol de navidad que allí había y empezó acolocar los regalos.

Al día siguiente,después de abrir los regalos en casa, los Black se fueron a casa de los Grangerpara ver lo que les habían llevado allí y al terminar se fueron a reunir conlos demás, en ese día los habitantes de la urbanización se reunían para comer yterminar de entregar los regalos.

El dos de enero, Orión,Cygnus, Abraxas, Charlus y Lyall se fueron a hogwarts, querían saber siDumbledore había cumplido el encargo de destruir la piedra filosofal.

Como habían algunosalumnos y no los querían molestar en sus fiestas navideñas se fueron aldespacho del director.

−¿Has destruido lapiedra como te pedimos? −Le pregunto Orion.

−No, es importante yno debe de ser destruida.

−¡Y una mierda! −Ledijo Orión mirándolo. −Veo que has olvidado con quien hablas y quien soy, notengo paciencia para los incompetentes. −Y miro a Cygnus. −Es nuestro turno.

−Sí. −Le dijo su primoacercándose.

−¿Qué vas a hacer? −PreguntoAlbus.

−No tendrías que haberjugado con ellos. −Dijo Abraxas que se estaba mirando las uñas. −Ahora verasporque los Black son los más poderosos de todos. −Y lo miro. −Y no te gustara.

Orión y Cygnus secogieron de la mano y pronto todo empezó a moverse y no mucho tiempo después,el padre de Hermione tenía una piedra roja en la mano y se la paso a Charlus. −Ahítienes la famosa piedra filosofal, confió en que la destruyas. −Y miro a Albus.−Te has metido con la persona equivocada, desde ahora, tu y yo somos enemigos. −Yantes de que nadie pudiera decir nada se fue y los demás poco a poco tambiénfueron marchándose hasta que solo quedo Charlus.

−Puse la amistad de Oriónque hace mas de 40 años que lo conozco por ti, confié en ti pero como dice el astraicionado mi amistad, no cuentes conmigo nunca más, los horrocrux que quedanlos destruiré yo. −Y le enseño la piedra. −Esto ahora mismo lo destruiré y note vayas de la lengua con nadie porque conmigo no podrás. −Y se fue sin decirnada más.

Charlus antes de irsea su casa, se paso por un quemador mágico y allí destruyo la piedra, con unproblema menos del que preocuparse se fue a su casa.

Por la noche Oriónmiraba como su hijo dormía bien tapado, cuando tocaron al timbre, preguntándosequién podía ser a esa hora tan tarde, entorno la puerta de la habitación y bajoal piso de abajo, al abrir la puerta se encontró con Charlus.

 

−¿Qué haces aquí?

−Quería pedirte disculpasme equivoque.

−No te equivocaste,solo que los Potter tenéis la mala costumbre de confiar en todos ciegamente, ysiempre os terminan traicionando.

−La verdad es que si,¿me dejas pasar o dejaras que me hiela?

−No seas tonto, andapasa. −Y abriendo bien la puerta le dejo pasar y cerrándola bien lo llevo a lacocina donde le dio una taza de té caliente. −Es te de manzana, Hermione es el únicoque toma dice que los demás saben raro.

−Eso es porque no haprobado el té de fresas, a mi nieta es el único que le gusta.

Al escuchar eso, Oriónpuso cara de asco. −A Dorea le gustan cosas muy raras.

−Mucho, pero no estámalo, sabe diferente solamente. −Y lo miro. −De nuevo discúlpame, nunca quiseponer a nuestra familia ni a los demás niños en peligro.

−No te preocupes. −Ledijo Orión y acercándose a la encimera cogió unas galletas de un pote ysentándose a su lado le dio dos. −Lo que yo quiero saber ahora, es ¿Qué vas ahacer con Dumbledore? Ese tipo nunca ha sido conocido por cumplir las normasque le imponen. ¿Y qué vas a hacer con Voldemort?

Charlus llevándose unagalleta a la boca le dijo: De momento Dumbledore no moverá ni un dedo, antes deirme lo he amenazado, y con Voldemort, sabemos dos cosas, la primera queQuirrel quiere la piedra filosofal, pero no creo que sea para él, creo que serápara Voldemort.

−Quiere la inmortalidad.−Y se levanto de nuevo para buscar más galletas. −No soy idiota no es que meinteresen los cromos de ranas que colecciona mi hijo pero sé que esa piedra lepertenece a Flamell además Dumbledore se fue de la lengua al decirlo y ese tipolleva 600 años vivo.

−Ya la he destruidoasí que no la buscara y le he dicho a Dumbledore que no diga nada a nadie.

−¿Crees que la seguirábuscando?

−Sí, el problema deVoldemort es que piensa que él es el único inteligente en este mundo, noentiende que hay gente más inteligente que el.

−¿Y qué has pensado?Si no destruimos los horrocrux que quedan todo lo que estamos haciendo noservirá de nada.

Antes de que Charlusle dijera nada, Jane entro en la cocina y frunció el ceño. −¿Cariño que haces? −Sonlas dos de la madrugada, ¿no tendrías que estar durmiendo?, mañana Herms vuelvea la escuela.

−¿Son las dos?

−Sí.

−Ni me había dadocuenta. −Y miro a Charlus. −Mañana por la tarde iré a hablar contigo a tudespacho, Jane tiene razón, ya es muy tarde y mañana tengo que madrugar.

−Yo también. −Levantándosele sonrió a Jane. −Muy buenas las galletas.

−Son de Hermione yDarren, esta mañana hicieron una hornada.

−Ya les daré lasgracias.

−Sí. −Y bostezo. −Yome vuelvo a la cama. −Y miro a su marido. −No tardes.

−No, me despido deCharlus y voy.

La mujer asintiendo volvióa su cuarto.

Como le dijo Orión aJane acompaño a Charlus a la puerta y diciéndole de nuevo que mañana por latarde se verían, cerró bien la puerta y subió a su cuarto, donde Jane se habíaquedado de nuevo dormida, dejando la bata a un lado se metió en la cama yabrazando a su mujer pronto estuvo dormido.

Al día siguiente, enKing cross, Hermione se despedía de sus padres y de los demás y entraba en eltren y sentándose en un compartimento se puso a leer un libro, hasta que eltren empezó a moverse y no tardaron mucho en llegar sus amigas, guardando ellibro las saludo.

 

−¿Qué tal Hermione? −Lepregunto Daphne. −¿Te han regalado muchas cosas?

−Un montón, eso es lobueno de tener mucha familia, me han regalado desde colgantes y pendientes,pasando por libros, cuadernos y otras cosas, pero creo que lo mejor es lo queme ha regalado mi abuela, la madre de mi madre, me ha regalado un estuche demaquillaje de la tienda Lupin, hay colores súper guays y también purpurina,incluso hay maquillaje para halloween.

−¿Tu padre ha dejadoque te lo regalara?

Hermione le sonrió. −Mipadre fue el primero que lo acepto, eso sí, después de mirar todos los coloresmil veces, pero como todos son suaves y ninguno fuerte me ha dejado, igual niloco ha dejado que me lo trajera a la escuela, me ha dicho que hasta cuartoincluso quinto no dejara que me maquille para algo que no sea una fiestafamiliar.

−¿Y qué te ha regaladoDraco?

−Me ha regalado unapulsera y el tiene una igual. −Y se la enseño. −La piedra del centro suya es decolor verde y la mía rosa además como es de cuero mi padre no ha dicho nada,dice que aun soy pequeña para llevar cosas de oro y plata, pero el cuero sí quees para mi edad pero no mucho y que no sea muy vistoso.

−La pulsera estagenial.

−Mucho. −Y mientras eltren las llevaba a hogwarts, las niñas siguieron hablando de las cosas que lehabían regalado.

Unas semanas después,en hogwarts Hagrid estaba revisando el bosque cuando se encontró con algo quese estaba comiendo lo que parecía un animal, espantándolo se acerco al animal yvio que era un unicornio y que su sangre plateada ensuciaba todo su cuerpoinerte y las hojas caídas.

El semigigante mirandocon pena el bello animal muerto, lo cogió y llevándolo a un lado de su cabaña cogióuna pala y empezó a cavar un agujero para enterrarlo, cuando termino se lo fuea decir a Dumbledore.

Unos días más tarde,las niñas slytherin iban paseando cerca de la cabaña de Hagrid, cuando vieronque había tierra removida.

−¿Qué han enterrado? −Lespregunto Daphne y miro a las demás. −Cuando mi abuela murió, mi padre me llevoal cementerio y había tierra así.

Al escuchar eso, lasniñas asustadas se fueron corriendo hasta que se encontraron con Orión que ibacon sus amigos al ver a las niñas corriendo de ese modo, las paro.

−¿Hermione qué pasa?

−Hay un muerto cercade la cabaña de Hagrid. −Y se puso a llorar. −Quiero irme con papa. −Al ver queHermione se ponía a llorar las demás también lo hicieron.

−Tranquilas. −Les dijoOrión intentando tranquilizarlas. −Avisare a papa y al abuelo. −Y miro a susamigos. −¿Las podéis llevar a que se tomen algo? están muy nerviosas.

−Claro, ¿pero que haceun muerto aquí?

−No sé, pero esto loarreglara mi abuelo. −Y viendo cómo se las llevaban se fue a enviar un mensajeurgente a su abuelo.

Un par de horasdespués, el castillo se había llenado de aurores, y de nuevo Orión taladrabacon su mirada a Albus.

−Mi hija ha idollorando a mi nieto, diciendo que en esta escuela hay muertos, ¿en quépensabas? Joder Dumbledore, ¿Qué se te pasa por la cabeza para ir enterrandogente en las cercanías de la escuela?

 

−No es un muerto, esun unicornio.

−Ah claro como es unanimal no hay que preocuparse de nada. −Y golpeo la mesa. −No me jodas, ya heperdido la paciencia contigo, sigue así que cada vez tienes más puntos paraestar fuera de la escuela el próximo año, ahora voy a ver si tranquilizo a mihija. −Y lanzándole una mirada envenenada que haría que más de uno se asustarase fue.

En slytherin, Hermioney sus amigas estaban muy asustadas, cuando la puerta se abrió y apareció Orión.

−Papa.

−Tío Orión. −Pansy yHermione se acercaron corriendo y lo abrazaron.

−Tranquilas hermosas,no es ningún muerto, solo es un animal que se ha encontrado Hagrid y lo haenterrado.

Al escuchar eso, laspequeñas lo miraron. −¿En serio?

−Sí, mi niña, no hayningún muerto.

−¿Me lo prometes?

−Te lo prometo, losaurores del tío Charlus ya están sacando al animal y lo van a enterrar bienlejos de la escuela.

−Me he asustado mucho.−Le dijo Hermione y lo abrazo.

−Lo sé cariño, pero yaestá todo bien, ahora tienes que ir a cenar.

−No sé si podré cenar.

Orión la miro. −Tienesque ir a cenar, sino te irás a la cama con el estomago vacio y eso no es bueno.

−Está bien, te quiero.−Y lo abrazo de nuevo.

−Yo también. −Ylevantándose miro a las demás. −No hay nada de lo que preocuparse, ahora ir conlos demás a cenar.

−Sí. −Y despidiéndosese fueron.

Cuando las niñas sefueron, Orión se fue a reunir con los demás que le esperaban en la entrada y sefueron.

Al llegar a casa, Janelo esperaba muy preocupada.

−Está bien. −Le dijoel hombre abrazándola. −Por suerte solo era un animal.

−Pero tampoco es buenoque unos niños vean tumbas en el patio de la escuela.

−Lo sé. −Y la llevo asentarse al sofá. −Por eso esta es la última oportunidad que le doy, ya me hecansado de sus juegos, mañana iré a hablar con el wizarmon y les dejare lascosas claras.

−¿Serás el nuevodirector?

−No, no estoy hechopara mandar a un montón de niños, pero sí que buscare un buen substituto por silas cosas se siguieran complicando y conociendo a Dumbledore como lo conozcopronto pasara algo que terminara por cansarme. −Y la miro. −¿Y Darren?

−Esta con mis padres,no quería que escuchara lo del animal ni la tumba, le he dado permiso para quedurmiera allí.

−Me parece bien.

−¿Tienes hambre?

−Sí.

−Pues vamos. −Ycogiéndole de la mano se lo llevo a la cocina.

Unos días después,todos estaban desayunando cuando las lechuzas empezaron a llegar, losestudiantes que recibieron el profeta empezaron a cuchichear.

Hermione cogiendo suprofeta vio el motivo de tanto escándalo entre sus compañeros, en la primera páginahabía una foto de su padre, anunciando que el próximo año habría nuevo directoren hogwarts y que el mismo lo escogería.

Y para que todoquedara claro, enumeraba las razones porque que echaba Dumbledore de su puesto.

−¿Hermione sabes quiénserá el nuevo director de la escuela? −Le pregunto Millicent.

La pequeña la miro. −¿Yporque yo tendría que saber algo?

−Porque el señor Blackes tu padre.

−¿Y qué? El no me dicetodo lo que hace. −Y levantándose la miro. −Antes de querer meter la narizdonde no te importa, infórmate antes. −Y cogiendo sus cosas se fue.

 

−Hermione tiene razón.−Le dijo Pansy. −Ella no sabe todo lo que hace su padre, ¿o tu sabes todo loque tu padre hace?

−No.

−Pues entonces calla. −Ycogiendo sus cosas se fue detrás de su mejor amiga.

Después de que losalumnos leyeran la noticia de la destitución de Dumbledore las cosas estuvieronrevueltas durante un tiempo, hasta que poco a poco los alumnos se fueronhaciendo a la idea de que el próximo año tendrían un nuevo director.

El tiempo fue pasandopoco a poco hasta que una noche le enviaron un mensaje a Charlus de que Quirrellhabía desaparecido.

−Por mi se puedemorir. −Le dijo James.

−Lo sé hijo, perotengo que investigar es mi trabajo. ¿Vienes conmigo?

James lo miro. −Solovoy contigo porque no me fio ni de Quirrell ni del profesor Dumbledore.

−Nadie se fía de esosdos, ahora vamos.

−Sí. −Y cogiendo suscosas se fueron a la escuela, al llegar un grupo de aurores los esperaban.

−¿Dónde empezamos abuscar? −Pregunto James.

−Por el tercer piso,parece ser que este año la obsesión de Dumbledore de que nadie pise ese lugares más fuerte que otros años.

−En mí tiempo tampocodejaba que lo pisáramos.

−Lo sé, pero como tedigo este año es peor, ahora vamos. −Y miro a sus aurores. −Vigilar el lugar ylocalizar a Dumbledore, haber donde se ha metido.

−Sí señor. −Y sefueron corriendo a cumplir las órdenes de su jefe.

−¿Dónde me quieres? −Lepregunto Blake.

−Tu conmigo, algo medice que las cosas se complicaran cuando lleguemos al final.

−Ok. −Y así se fueronal tercer pisa, donde después de investigar detrás de algunas puertas seencontraron a Fluffy. −Vaya mierda, ¿Qué es eso?

−Algo que no deberíaestar aquí. −Dijo Charlus. −Vamos a olvidarnos del perro de momento, tenemosque seguir.

−Sí. −Y con cuidado deno despertarlo bajaron por la trampilla, y tras pasar las ridículas pruebas queDumbledore había puesto llegaron a una sala con unas escaleras. −Esperad aquí. −Lesordeno.

−Papa ten cuidado. −Lepidió James, lo que menos quería el hombre es que algo le pasara a su padre.

−Si hijo. −Y se puso abajar las escaleras al llegar abajo vio que Quirrell estaba delante del espejo deoesed. −Quirrell no lo intentes, ese espejo esta vacio, la piedra filosofal fuedestruida en navidades.

Al escuchar eso elprofesor lo miro. −Me está mintiendo.

−¿Y porque te tendríaque mentir? Se desde hace tiempo todo lo que has hecho. −Y empezó a enumerarlas pruebas que tenia. −El ataque de Regulus para que pudieras conseguir elpuesto de trabajo en la escuela, el troll suelto aunque al principio no supeporque lo dejaste ahora ya lo sé, querías entrar aquí, ¿verdad? Pero no pudistecon el troll, los unicornios muertos para tomarte su sangre y ahora esto, fuesencillo ir encajando todas las piezas, eres demasiado obvio.

−¡Cállate!

−Vaya ahora sale tuverdadero carácter, o tendría que decir el carácter que Voldemort te haenseñado a tener.

−Usted no sabe nada.

−¿Qué no se?

−Déjamehablar con él. −Ledijo una voz.

Al escuchar esa vozCharlus miro en todos lados pero no vio a nadie así que miro de nuevo alservidor de Voldemort y vio que se estaba quitando el turbante y que se giraba.

 

Entonces lo entendiótodo y tuvo ganas de vomitar.

−Qué asco, Voldemortsi que has caído bajo que estas enganchado a Quirrell como si fueras unasanguijuela, ahora entiendo lo de la sangre de unicornio, es lo único que temantiene con vida.

−Es tu culpa, tú y lostraidores de tus amigos me dejasteis así.

−No somos traidoresVoldemort, o tendría que llamarte Tom Riddle, ¿tu esclavo sabe que eres unsimple mestizo? -Charlus no tenía nada en contra de los mestizos, sus hermososnietos lo eran pero tenía que hacerle rabiar, esos tipos solo perdían losnervios así.

−Cállate.

−No quiero, eres unsimple mestizo y mañana todo el país lo sabrá, el gran Voldemort que se hacíapasar por un sangre limpia porque es el descendiente de Slytherin solo es unmestizo con aires de grandeza.

−Te matare antes deque ensucies mi nombre.

−Tú mismo hasensuciado tu nombre, ya me he cansado y le apunto con la varita, no era hombrede matar, pero con gente como esa solo se podía hacer eso. −Avada kedabra. −Yel rayo verde le dio en el pecho a Quirrell que en vez de caer al muerto seconvirtió en polvo desapareció y el alma de Voldemort se fue. −¡Joder! Esperopoder destruirlo de una vez por todas esto me cansa. −Y suspirando destruyo elespejo de oesed eso tampoco tenía que estar allí, si algún alumno lo encontrabapodría perder la vida y eso era lo que menos quería, con todo el trabajoterminado allí, subió las escaleras y se encontró a su hijo y a Blakeesperándolo.

−¿Qué ha pasado?

−Quirrell está muertoy Voldemort ha vuelto a escapar.

−Que pesado. −Se quejoJames.

−Y que lo jures, ahoravamos a ver si los demás han encontrado a Dumbledore.

−¿Le dirás algo?

−¿Para qué? Si estasordo, se le dicen las cosas y las ignora completamente, así que se lo dirédirectamente a los del wizarmon. −Y tras decir eso se fueron.

Unos días después, lanoticia de la vida de Voldemort salía en todos los periódicos como había dichoCharlus, y para que nadie dijera nada, habían pruebas que demostraban lo que decía,que solo era un mestizo que se había hecho pasar por un sangre limpia.

Los habitantes deInglaterra al leer la noticia se quedaron parados nunca creyeron que un tipotan malvado que iba diciendo a todos que era el descendiente de Slytherin fueraun mestizo.

En hogwarts a la horadel desayuno, todos leían el profeta y había un silencio sepulcral.

−Harry. −Seamus lollamo. −¿Lo que dice tu abuelo es cierto?

−El abuelo Charlusnunca ha mentido, así que debe de ser cierto eso de que Voldemort es unmestizo.

−Es un mentiroso. −Lesdijo Dean. −Mi padre me conto que los mortifagos de Voldemort lo quisieronmatar porque querían que estuviera con ellos al ser sangre limpia y tenerdinero, y ahora se demuestra que todo lo que siempre dijo es mentira.

Harry lo miro. −Ya loves, no hay que creer en todo lo que se dice, pero como bien dices, se queVoldemort siempre quiso que sus mortifagos tuvieran poder y dinero, por esobusco al tuyo y sé que también quiso meter a otros como a mi tío Lucius elpadre de Draco y a mi tío Regulus Black pero ellos no quisieron.

−Mejor. −Le dijo Deany los miro. −¿Os imagináis que tuviera el dinero del señor Malfoy o el dinerodel señor Black? Entonces sí que todos acabaríamos muertos.

 

−Y que lo jures, esasdos familias tienen mucho dinero, el suficiente para contratar a cientos demiles de hombres y ordenarles que mataran y destruyeran todo a su paso. −DijoHarry.

−Si, por suerte no hapasado.

−No, bueno ahoratenemos que seguir desayunando que si no llegaremos tarde.

−Sí. −Y así siguierondesayunando, al ser sábado había partido de quidditch y no se lo querían perder.

Mientras en hogwartshablaban de lo que se habían enterado, en Londres el wizarmon se reunía con Orión.

−Señor Black, letenemos que ser sinceros teníamos nuestras dudas de echar a Dumbledore de supuesto de director, pero después de los últimos acontecimientos estamos de acuerdocon usted.

Antes de que Oriónpudiera decir algo, las puertas se abrieron de golpe y aparecieron unos cuantosprofesores.

−No pueden echar aDumbledore, siempre ha sido un profesor ejemplar no puede echarlo por unascuentas equivocaciones. −Dijo uno de los profesores.

−No pueden estar aquí,es una audiencia a puerta cerrada. −Dijo uno del wizarmon.

−No pasa nada. −Dijo Oriónmirándolos y presto atención a los profesores que habían ido a defender a Albus.−Vaya, cuantos seguidores tiene ese hombre. −Y tras pensarlo un poco dijo. −Estábien no lo echare, pero a cambio se hará un cambio.

−¿Qué cambio?

−Muy sencillo, no mefio de ninguno de ustedes. −Y miro a la profesora McGonagall. −Dejare aDumbledore a cambio de su puesto.

−¿Me está echando?

−No, no tengo ningunaqueja como profesora, mi hija está encantada con que le de clases, pero nopuedo decir lo mismo de su puesto como subdirectora, usted no sabe hacer biensu trabajo, nunca le dice que no a su jefe, y eso no está bien, el trabajo delsubdirector es mantener la sangre fría cuando el director no hace bien sutrabajo y usted no lo sabe hacer, así que habrá un nuevo subdirector.

−¿A quién pondrá como subdirector?

−Al único que tienedos dedos de frente en esa escuela, a Severus Snape. −Y miro a un auror que hacíaguardia. −Avisa a Severus Snape, dígale que es urgente que venga que elwizarmon le llama.

−Sí señor. −Y se desapareció.

−Mientras esperamos, dirélas nuevas normas de la escuela, primera normal, el director y los profesoresestán en hogwarts para hacer su trabajo o sea cuidar de los alumnos y darlesclases, no hacer de investigador y meter objetos extraños en la escuela. −Ytras pensarlo dijo: −No hay mas normas, creo que la primera es clara y concisa.−Y tras decir eso, apareció Snape. −Justo al que esperábamos, te tengo buenasnoticias, eres el nuevo subdirector de hogwarts, a partir de ahora serás misojos y mis oídos en todo lo que pase allí y tienes la autoridad necesaria paraponerte sobre las ordenes que diga Dumbledore. −Y miro a McGonagall. −Es eso oel será el nuevo director, tú decides.

−Le daré mi puesto.

−Veo que tu lealtad nocae ni un momento. −Y miro a Severus. −¿Qué dices?

−Lo acepto.

−Estupendo. −Y miro alwizarmon. −¿Qué decís vosotros?

Los del wizarmonasintieron, Orión Black no era de los que metía las narices en todos lados delministerio de Londres, pero cada vez que lo hacía recibían un buen escarmiento,primero con lo de la viruela del dragón, tantos años atrás, luego lo de lasfamilias que no podían tener hijos y que Londres solo contara con una clínicapurista y cara y ahora con esto, esperaban que ya no volviera mas.

 

−Que tienes razón, quees hora de que en hogwarts se vuelva a ver la autoridad que tiene que hacer,hogwarts es una escuela no ni un banco ni otra cosa extraña.

−Exacto. −Y miro aHagrid. −Tu perro extraño ha sido llevado a Rumania junto a tu dragón que nisiquiera tendrían que haber pisado los terrenos de la escuela, espero que no sevean más cosas extrañas, como arañas gigantes y cosas así. −Y lo miro fijamentecomo si supiera las cosas que ocultaba y tras eso miro de nuevo al wizarmon. −Yahemos terminado así que me voy. −Y despidiéndose se desapareció.

Cuando Orión llego asu casa, le explico a Jane lo que habían decidido al final.

−¿Estás seguro? −Lepregunto. −Creí que te querías deshacer de Dumbledore.

−Y aun lo quiero, peroparece ser que algunos profesores aun lo quieren en su puesto y no quiero quedigan que por mi puesto me aprovecho.

−Yo tampoco quiero quevengan a molestar.

−Y no vendrán, ¿dónde estáDarren?

Jane se rio. −Es quesiempre que te vas a alguna reunión de esas de las tuyas, tu hijo aprovechapara escaparse, se ha ido con mi abuelo al callejón diagon tenía que ver cómova la librería y también mirar otras cosas.

−Pasa demasiado tiempocon Sirius.

−Mucho, vamos,aprovecharemos que estamos solos para relajarnos, últimamente te veo estresado.

−Y que lo jures,parece ser que soy el único en el wizarmon sin contar con Abraxas con dos dedosde frente, pero ahora no quiero pensar en nada más solo me quiero relajar.

−Ahora podrás. −Y asíse fueron a relajar, aprovechando que estaban solos.

El tiempo fue pasandosin más problemas y pronto estuvieron en verano para disfrutar de susvacaciones más largas.

Unos días después deque empezaran, Hermione había quedado con sus amigas para pasar el día en lapiscina de la urbanizacion.

Por la mañana, Daphne,Millicent y Rachel llegaron a la urbanización y al entrar se encontraron con unhombre.

−Buenos días. −Lessaludo. −¿Habéis venido a ver a alguien?

−Si a Hermione Blacknos ha invitado a la piscina. −Le dijo Daphne.

Al escuchar eso elhombre les sonrió. −Soy Darren Granger el tío de Hermione, venir que os llevarea su casa. −Y cerrando bien la puerta las guio.

Las chicas al ver lascasas se sorprendieron un poco, creían que vivía en una gran mansión, bueno losBlack tenían mucho dinero y todos lo esperaban.

−¿Hermione vive aquí?

Darren asintió. −Sí,cuando mi hermana se caso con Orion, el compro este lugar para que ella pudieravivir tranquila sin gente desconocida a su alrededor, las casas de alrededorson la de los familiares y amigos cercanos, y es mucho mejor que vivir en unamansión inmensa con cientos de habitaciones que nunca usaras. −Y parademostrarlo de una de las casas salió Charlus Potter.

−Buenos días Darren. −Lesaludo Charlus y miro a las chicas. −¿A quién han venido a ver?

−A mi sobrina, hanvenido a pasar el día en la piscina.

Charlus asintiendo lasmiro. −Un placer, soy Charlus Potter.

−Un placer señorPotter.

Antes de que nadiepudiera decir nada, se acerco, Abraxas Malfoy con ropa deportiva unospantalones cortos, una camiseta y zapatillas de deporte.

 

−Vamos Charlus, que teestoy esperando.

−Ya voy. −Le dijo elhombre y miro a las chicas. −Pasarlo bien. −Y los hombres se fueron corriendo,les gustaba correr para quemar calorías, era algo que hacía poco que habíandescubierto y les gustaba.

−¿Ese era el señorMalfoy? −Pregunto Daphne impresionada.

Darren se rio y volvióa caminar. −Lo era, antes de irse a trabajar, Charlus y Abraxas salen a correr,este es un lugar tranquilo donde no pasan coches lo más rápido es una bicicletaasí que pueden correr todo lo que quiera.

−Nunca creí que lovería así practicar un deporte muggle.

−Hay muchas cosas quesi supieras te sorprenderías, vamos ya no estamos muy lejos. −Y los llevodelante de una casa. −Allí vive Hermione.

−Es

−No es pequeña. -Seapresuro a decir el hombre como si hubiera escuchado sus pensamientos.

−No es eso, iba adecir que es bonita y es normal que al señor Black le guste vivir aquí, desdeque hemos llegado solo se escuchan los pájaros.

−A todos nos gustamucho vivir aquí, la vida es muy tranquila. −Y entrando al jardín paso por elcamino y toco al picaporte de la puerta, esta no tardo mucho en abrirse yapareció Orión.

−Buenos días.

−Buenos días, Hermionetiene visitas. −Le dijo el hombre y le señalo a las amigas de su sobrina.

El patriarca miro alas chicas y les sonrió. −Bienvenidas, pasar. −Y miro a Darren. −¿Pasas?

−No me tengo que ir,tengo cosas de las que ocuparme.

−Entonces nos vemos. −Ycuando las chicas entraron cerró la puerta. −Venir, Hermione esta desayunado. −Ylas acompaño al comedor.

−Buenos días. −Lessaludo Hermione cuando las vio. −Ya termino de desayunar e iremos a buscar aPansy y nos vamos a la piscina.

−Hermione recuerda quehas terminado de desayunar, hace poco. −Le dijo Jane. −No te metas ahora mismo.

−No mama, esperare untiempo. −Y terminando de desayunar, llevo sus cosas a la cocina y miro a susamigas. −Darme un momento que voy a por mis cosas.

−Sí.

−Gracias. −Y se fue abuscar sus cosas y no tardo mucho en bajar con sus cosas. −Ya nos podemos ir.

−Hermione para comeros quiero aquí. −Le dijo Orión.

−Lo estaremos. −Ydespidiéndose se fueron.

Después de recoger aPansy se fueron por un pequeño camino y llegaron a las piscinas, habían tresuna enorme con varios toboganes, una seta ducha en medio de la piscina, otraolímpica al lado y una última con un parque con pequeños toboganes para los máspequeños, al lado había unas duchas a un lado todo rodeado de hierba verde y aun lado unas tumbonas.

−Vaya pasada. −DijoDaphne.

−A que sí. −Hermionele sonrió. −Por eso os invite, porque esta piscina es mucho mejor que las públicas,aquí no tenemos que hacer colas kilométricas para esperar a que nos toque ytampoco está llena. −Y les señalo la piscina olímpica. −Esa es para hacerlargos. -Le señalo la de los toboganes. −Esta es para jugar nosotros. −Y leseñalo la del parque. −Esa que no es tan grande es para los pequeños además nocubre mucho.

−Herms tú no puedesbañarte, así que yo les enseñare los toboganes. −Le dijo Pansy.

−Sí. −Y acercándose auna tumbona dejo sus cosas y colocando su toalla se tumbo y cerró los ojos.

No mucho tiempodespués llegaban los chicos y Draco al ver a Hermione en la tumbona se acerco.

 

−¿No te bañas? −Lepregunto.

La chica lo miro. −Esque acabo de desayunar. ¿Qué hora es?

−Casi las nueve ymedia, ¿Cuándo habéis llegado?

−A las nueve.

−Entonces ya te puedesbañar. −Y vio que James y Lila se acercaban.

−¿Hermione todo bien? −Lepregunto el hombre.

−Si tío pero es que hedesayunado a las nueve y tenía que esperar.

Lily mirando su relojvio que eran las nueve y media y la miro. −Ya puedes entrar, pero antes báñatepara que el agua fría no te de golpe.

−Lo hare gracias tía.

−De nada, ahora adivertirse. −Y sonriendo vio como Draco y Hermione se iban a las duchas alavarse para luego ir a jugar con los toboganes.

−Tu tío tuvo una ideaestupenda, cuando construyo la piscina, los toboganes y el parque. −Le dijo Lilya su marido mientras iban a colocar sus cosas.

−La verdad es que si, notenemos que hacer colas kilométricas para subirnos cuando queremos, tenemos alos niños controlados y se divierten sin tener que irnos muy lejos.

−Sí. −Y se acostó deespalda en una de las tumbonas para que su marido le pusiera crema. −Me gustaque los niños pasen tiempo al aire libre, pero eso de las multitudes algunasveces es realmente pesado.

James cogiendo lacrema empezó a ponérsela y asintió. −La verdad es que está muy bien.

−Mucho.

Un rato después, laschicas cogían sus cosas y Hermione se acercaba a su tío. −Tío James ya nosvamos, le he dicho a papa que iríamos a comer.

−Entonces nos vemos.

−No te diviertasmucho.

Al escuchar eso, Jamesse rio y la miro. −Lo intentare, ahora ir que ya os deben de estar esperando.

−Sí. −Y dándole unbeso a él y a su tía, se fueron.

Unos días después,Daphne se preparaba de nuevo para ir a la piscina de su amiga, cuando suhermana entro en su cuarto.

−Yo también quiero ir.−Le dijo Astoria. −Llévame.

La mayor la miro.− ¿Noprefieres ir con tus amigas?

−No, porfis.

−Daphne llévala. −Ledijo su madre. −Sabes que se portara bien.

La chica miro a sumadre. −Está bien, pero me debes un helado.

La mujer le sonrió. −Claroque si, mañana te invitare al helado más grande que hay en el callejón diagon.

−Quiero un helado súpergigante especial.

−Eso es mucho, pero telo comprare. −Y miro a Astoria. −Ves a preparar tu bolsa.

−Si mami. −Y se fuecorriendo a su habitación.

−Gracias por llevarla.−Le dijo.

Daphne la miro. −Esdivertido, seguro que se divierte, hay dos piscinas grandes para jugar y muchasotras cosas.

−Me alegro, te dejoque termines de prepararte. −Y saliendo del cuarto de su hija mayor, dejo quesiguiera preparándose.

Un rato después, elseñor Greengrass miraba a su hija pequeña. −Tory haz caso a tu hermana.

−Si papi.

El hombre asintiendomiro a su hija mayor. −Daphne os quiero aquí antes de que anochezca.

−Sí. −Y despidiéndosese fueron.

Al llegar a laurbanización, Daphne que llevaba a Astoria de la mano la soltó. −Vamos. −Yentrando se fueron a casa de Hermione.

−Hola Daphne. −Lesaludo la castaña y miro a la hermana de Daphne. −¿Es tu hermana?

−Sí, se llama Astoria,espero que no te importe que la haya traído, pero quería venir a jugar.

 

−Claro que no,esperadme no tardo. −Y sonriendo les dijo que esperaran que iba a buscar sus cosas.

Cuando las tuvo sefueron a la piscina donde vieron que Pansy ya estaba.

−Hola. −Les saludo ymiro a la pequeña. −Soy Pansy.

−Yo Tory. −Y miro a suhermana. −¿Puedo ir a jugar?

−Claro que sí, peroantes pásate por la ducha.

−Sí. −Y quitándose elvestido se fue a bañar a la ducha y luego se fue corriendo a jugar con losdemás niños.

−¿Danphe es tuhermana? −Pregunto Orión acercándose y señalando a Astoria.

−Sí señor, Tory noquería ir a jugar con sus amigos prefería venir a la piscina.

−Es normal, loshermanos pequeños siempre hacen lo mismo, prefieren venir a jugar con losamigos de sus hermanos mayores. −Y le sonrió. −Regulus siempre perseguía aSirius cuando quedaba con sus amigos, diles a tus padres que tu hermana siemprees bienvenida, el sábado haremos una barbacoa así que también están invitadosque se traigan los bañadores.

Al escuchar eso,Daphne asintió. −Gracias señor, y se lo diré, seguro que estarán contentos desaber el lugar donde venimos.

−Claro que si, ahoradivertiros. −Y se fue a la piscina donde se tiro de cabeza.

−Tu padre me cae bien.−Le dijo Daphne a Hermione.

−Cae bien a todos, elno es como la gente piensa, es un hombre bueno que siempre que puede ayuda atodos. −Le dijo la chica. −Y si hace lo de ir mandando al ministerio es porqueellos no hacen las cosas bien.

−Sí, mi padre me dijoque gracias a tu padre, mucha gente se salvo de morir de la viruela del dragón,que el ministro Crouch solo ponía dinero para los aurores.

−Sí, hasta que tíaDorea se puso enferma y nadie quería hacer nada por ella, entonces mi padre sepuso serio e hizo las cosas bien.

−Como tenían que ser. −Lesdijo Pansy. −Ahora vamos a bañarnos.

−Sí. −Y quedándose enbiquini se fueron a jugar.

Unas horas después,Astoria y Daphne se despedían de Hermione y los demás y se iban a su casa, alllegar la chica les dijo a sus padres lo que Orión les había dicho.

−El sábado el señor OriónBlack, nos ha invitado a una barbacoa en su casa, dice que llevéis losbañadores.

−Allí estaremos. −Ledijo su padre. −Queremos saber donde vais a jugar.

−Os gustara. −DijoDaphne. −A mí me gusta mucho.

−El sábado estaremosallí, ahora iros a bañar, que la cena ya no tardara mucho en estar servida.

−Sí. −Y se fueron asus cuartos.

El sábado por lamañana, la familia Greengrass cogía sus cosas y también unos dulces paraagradecerles su invitación y se fueron.

Al llegar, Daphneabrió la puerta. −Es aquí. −Y entraron.

Llevaban un tiempocaminando, cuando se encontraron con Cygnus.

−Buenos días.

−Buenos días señorBlack. −Le saludo el hombre. −El señor Orión nos ha invitado.

−Ya me lo ha dicho,deja las formalidades para otro momento ahora estamos aquí para disfrutar de undía de sol y piscina. −Y miro la bandeja que llevaba la señora Greengrass. −¿Quélleváis allí?

−Dulces.

−Seguro que estánbuenos, acompañarme. −Y los llevo a una zona donde las piscinas se podían ver alo lejos y había una barbacoa profesional. −Gente ya han llegado nuestrosinvitados. −Cygnus miro a la familia Greengrass. −Ya se irán presentando ellos,que son muchos y si empezamos no terminamos.

 

El hombre asintió. −Sí.

−Ahora que ya estáisaquí, me voy. −Les dijo Cygnus y acercándose a su invitada le quito la bandejade las manos. −Esto me lo llevo con las demás cosas. −Y llevándoselo lo dejoencima de una mesa llena de otras bandejas.

Y allí se quedaron yaunque al principio no supieron que hacer, las mujeres cogieron a la señoraGreengrass y se la llevaron y los hombres igual, y las niñas que ya conocían aDaphne y Astoria se fueron a jugar y fue un día realmente divertido para todos.

Unas semanas después,la familia estaba comprando las cosas para el nuevo año en hogwarts, cuandovieron que de una de las librerías no dejaba salir mujeres.

−Haber. −Dijo Hermioneinteresada mirando por el escaparate.

−¿Cariño que hay? −Lepregunto Orión.

−Papi un hombre estáhablando, y hay muchos fotógrafos y mujeres sonriendo.

−Debe de ser Lockhart.

Hermione lo miro. −¿Quiénes él?

−Un escritor depacotilla que parece ser que no deja de sacar libros tontos, para ligar y cosasasí, escribe sobre cualquier cosa.

−Vaya tontería.

−Mucho, vamos acomprar los libros.

−Sí. −Y así ignorandoa Lockhart se fueron a seguir con sus compras.

En hogwarts, Severus yAlbus tenían una discusión.

−No Dumbledore, novamos a contratar a ese incompetente de Lockhart, el puesto de pociones es paraRegulus de nuevo.

−El se fue,necesitamos un nuevo profesor.

−El está de regreso meha hecho saber que está interesado en su antiguo puesto, así que no necesitamosun nuevo profesor, el uno de septiembre Regulus estará aquí.

−No puede serprofesor, el es el hermano y tío de varios alumnos.

−Eso no te importohace dos años, lo que te pasa a ti es que no quieres a otro profesor que nocumpla todos tus caprichos. −Y levantándose lo miro. −Regulus estará aquí, y tuno dirás nada, el consejo escolar ya me ha dado su aprobación, así que estadiscusión se termina aquí y ahora, me voy aun me quedan días de vacaciones. −Yantes de que el profesor Dumbledore dijera nada se fue.

Unas horas después,Severus iba a casa de Orión.

−Buenas tardes,Severus.

−Buenas tardes, Orión,¿puedo pasar?

−Claro que sí. −Yabriendo más la puerta le dejo pasar.

Desde algunos años,Severus llamaba a Orión por su nombre, y a él no le importaba al contrario ledaba gusto saber que el mejor amigo de su hijo Regulus tuviera un amigo como él.

−¿Y bien para que hasvenido? Ya es muy tarde.

−A Dumbledore se le hametido en la cabeza de que Lockhart sea el nuevo profesor de pociones, noquiere a Regulus, sabe que si el está allí no aceptara lo que diga, espero quecon todo lo que le he dicho deje el tema en paz.

−Ese hombre es así,siempre se quiere salir con la suya, ¿el consejo escolar que ha dicho?

−Que Regulus tiene denuevo su puesto.

−Entonces no hay nada másde lo que hablar. −Orión lo miro. −Va a ser un año difícil, tu y Regulus soislos únicos profesores que no obedecéis ciegamente a Dumbledore así que losdemás os miraran mal.

−No me importa, llevantoda la vida mirándome mal, primero en hogwarts y luego al casarme conChristine, si he podido con todo eso, podre con unos profesores que llevan como50 años dando clases.

 

−Hablando de eso, esosprofesores son más viejos que yo, hogwarts está lleno de viejos.

−Sí, pero bueno nopuedes cambiar el profesorado.

−Lo sé, aunque megustaría, buenas noches Severus, gracias por venir a avisarme.

−De nada, buenasnoches. −Y despidiéndose se fue.

Orión suspirando cerróla puerta.

−¿Por qué suspiras?−Le pregunto su hija que lo miraba. −¿Malas noticias?

−No cariño, solo queDumbledore es un dolor de muelas constante.

−Bueno papi, nadiepuede contigo. −Le dijo Hermione. −Yo se que tu puedes con él.

−Claro que sí. −Y lesonrió. −Ahora vamos a cenar que luego veremos esa película que tanto quieres.

−Sí. −Y asíolvidándose del profesor y de todos los problemas que había en el mundo mágicose fueron a cenar.

El tiempo fue pasandoy pronto los alumnos volvieron a hogwarts, con la vuelta de Regulus las cosasestuvieron un tiempo tensas, pero al pasar de los días, Dumbledore se dio porvencido aunque le costara aceptarlo sabía que ni sus amigos ni sus contactosllegarían a estar a la altura de los Black y mientras uno de ellos se opusieraa sus ideas, no podría convencerlos.

Un día Orión estaba ensu casa viendo la televisión con su mujer y su hijo, ese aparato les habíaatrapado y a todos les gustaba, el hombre tenía que reconocer que era un bueninvento, a sus hijos y sus nietos les gustaba tanto que se podían pasar horasdelante de ella.

Esa noche estabatranquilamente viéndola, cuando tocaron a la puerta, suspirando porque no lesdejaran pasar una noche tranquila, se levanto y miro a Jane. −Hay problemas.

−Lo sé, eso lo hesabido al escuchar la puerta, ves con cuidado.

−Claro que sí. −Y miroa Darren. −Hijo, vete pronto a dormir.

−Si papa. −Y lo miro. −Tuatrapa a muchos malos.

−Lo hare. −Y dándoleslas buenas noches se puso su túnica y al abrir la puerta vio a Charlus. −¿Quépasa ahora?

−Han petrificado a lagata del señor Filch.

−¿El celador dehogwarts?

−Sí, ya sabes lo quesignifica.

−Sí, no hay que sermuy inteligente, la cámara de los secretos ha vuelto a abrirse, y ahora sabemosel monstruo que oculta en su interior.

−Sí, un basilisco,tenemos que ir.

Orión lo miro. −Terecuerdo que no soy un auror.

−Anda no te quejestanto. −Charlus se rio y le agarro del brazo. −Se que te encanta acompañarme abuscar malvados, además esta vez tenemos más ayudantes, Cygnus y Abraxas se hanapuntado.

−Solo falta que medigas que John y Lyall también vienen.

−Querían venir, perono pueden, John mañana tiene una junta muy importante en su empresa paradecidir las nuevas pociones que van a sacar a la venta y Lyall no está en elpaís, ha tenido que irse a Australia parece ser que una enfermedad tropical estáafectando a los magos así que se ha ido a investigar y poder preparar una nuevapoción.

−Mejor, ellos son másnecesarios curando a la gente.

−Si por eso les hedicho que mejor se queden si sus pociones faltaran mucha gente moriría.

−Seamos sinceros, lafabrica de los Lupin es la única que se ocupa de las pociones en este país,Fudge es tan o mas incompetente que Crouch siendo ministerio. −Y lo miro. −¿Quéle pasa a este país? Solo votan por incompetentes.

Charlus suspiro. −Esque solo se presentan incompetentes al puesto del ministerio. −Y lo miro. −Yate dije que te presentaras.

 

−Y yo te dije quepasaba de esto, ya tengo suficiente con todas mis cosas, mis empresas, cuidarde mi familia y ahora limpiar las porquerías que ocurren en hogwarts, esperoque esto se solucione pronto, estoy harto de tanto trabajo.

−Ya verás como si. −Cuandollegaron al castillo vieron que sus amigos y los aurores ya habían llegado.

−Escuchar. −Charluslos miro a todos. −Hay un basilisco en la escuela, primero lo mataremos y luegonos ocuparemos de saber quien lo ha metido.

Los cuatro hombres sefueron al despacho del director y vieron que Dumbledore no estaba solo, losprofesores se encontraban allí.

−¿Qué ha pasadoexactamente? −Pregunto Charlus.

−Quien ha atacado a laseñora Norris ha dejado un mensaje.

−¿Qué mensaje?

−LA CÁMARASECRETA HA SIDO ABIERTA. ENEMIGOS DEL HEREDERO, TEMED.

−Solo hay una persona que es tan idiota como escribir eso. −DijoCharlus que se acerco al sombrero seleccionador y metiendo la mano saco laespada de gryffindor. −Profesor Dumbledore me la llevo la necesitare. −Y miro aOrión. −Te toca usar tu encanto.

−¿Por qué yo? −Se quejo el hombre. −Cygnus también es encantador oAbraxas incluso tu.

−Oh a mi no me mires. −Le dijo Abraxas. −Yo no la conocí, os recuerdoque soy más pequeño.

−A mi me pasa lo mismo, solo quedas tu. −Le dijo Cygnus sonriéndole. −Tetoca ser encantador.

−Oh está bien, pero ya os digo que me debéis una. −Y escuchando comoOrión se quejaba, se fueron a buscar a la única víctima del basilisco.

−¿Qué pasa? −Pregunto Dumbledore que los seguía y se había perdido.

Charlus lo miro. −Estamos buscando un basilisco y la única que hamuerto en esta escuela en estos últimos 100 años es Myrtle, Orión la conoció máso menos así que le tocara preguntarle.

−¿Cómo sabéis que es un basilisco?

−Investigando, Dumbledore, investigando cosa que tú y tus compañerostendríais que haber hecho en el 43 cuando Myrtle murió. −Al llegar al bañodonde habitaba la chica, Charlus miro a sus aurores. −No dejéis pasar a nadie,es una orden.

−Sí señor.

−Charlus yo quiero ir. -Le dijo Albus.

−No, no eres un auror y no tienes nada que hacer aquí.

−Ellos tampoco lo son. −Dijo señalando a los otros tres.

−Lo sé, pero ellos hablan parsel y tu no. −Y sin decir nada masentraron en el cuarto de baño cerrando la puerta tras ellos.

Unas horas después, cuando el sol salía, los alumnos se despertaban ysin imaginarse quienes los esperaban se prepararon para un nuevo día.

Cuando estuvieron listos, bajaron a desayunar, Hermione al ver a supadre sentado allí se acerco corriendo y lo abrazo.

−Papa.

−Hola hermosa. −Y le sonrió. −Quédate conmigo.

−Si papi. −Y sentándose a su lado le pregunto porque estaba allí.

−Pronto lo sabrás, ¿y tu Draco?

−Seguro que ahora baja. −Y cuando le vio le llamo. −Draco.

El chico al ver a sus abuelos, supo que estaban allí por la gata deFilch.

−¿Siempre tenéis que estar metido en todos lados? −Pregunto el chico.

Abraxas lo miro. −Quete puedo decir, nos aburrimos. −Y le sonrió. −Siéntate.

−Sí. −Y así poco apocos todos se fueron sentando en sus mesas o en caso de los familiares con losadultos.

 

Cuando el comedorestuvo lleno, Charlus dio la orden de cerrar las puertas.

−Esta noche, hemosterminado con la amenaza que había en la escuela, se trataba de un basilisco,como digo está muerto, pero sabemos que ese basilisco no atacaba por voluntadpropia, sino por alguien que le daba órdenes, por eso hasta que no loencontremos no dejaremos salir a nadie. −Y miro a sus aurores. −Registrar todo,desde los despachos de los profesores hasta las habitaciones de los niños, nodejéis nada por revisar.

−Sí señor. −Y haciendocaso a su jefe, se fueron a revisar todo el castillo.

Cuando los aurores sehubieron ido, Charlus miro a todos. −Esto puede que lleve todo el día así queir poniéndoos cómodos, ahora desayunar.

−Hacer caso al aurorPotter, esto es por vuestro bien. −Les dijo el director. −Ahora desayunar.

Los chicos haciendocaso a Dumbledore se pusieron a desayunar.

−Oye papi. −Lepregunto Hermione a Orión, mientras desayunaba con él. −¿Cómo es que unbasilisco se ha metido en la escuela? ¿No tendría que haberlo visto alguien?Digo es muy grande para esconderse.

El hombre la miro. −Elbasilisco era la mascota de Slytherin y dormía en la cámara de los secretos.

Al escuchar eso,Hermione y las niñas pusieron cara de asco.

−¿Qué no había otramascota? Un basilisco es muy feo.

−La verdad es que si,pero bueno a Slytherin siempre le gustaron las serpientes además puede hablarparsel.

−¿Papi tú hablasparsel?

−Sí.

Hermione lo miro. −¿Yporque nunca me has enseñado?

Al escuchar eso todosla miraron, creían que Hermione siendo quien era, sabría ese idioma.

−Porque no es un buenidioma para que una chica lo aprenda, además cuando yo se lo enseñe a tushermanos mayores tenía otras creencias.

−No pasa nada papi. −Yle cogió de la mano. −Eres el mejor papi de todos.

−Y tú la mejor hija detodas. −Y le sonrió. −Ahora desayuna.

−Sí. −Y se puso adesayunar, hasta que le tuvo un pensamiento. −¿Papa?

−¿Hermione?

−¿Tu conociste aVoldemort?

Y como paso con laanterior pregunta, de nuevo todos lo miraron y no solo ellos sino el comedor sequedo en silencio para prestar atención a la respuesta.

−La verdad es que no,no lo conocí, pero lo vi muchas veces por el castillo, el era mayor que yo portres años así que él iba con sus amigos y yo con los míos.

−¿Y cómo era?

−Si me preguntas si teníados cabezas y tenia lengua de serpiente. −Le sonrió. −No, no la tenía, era unchico normal, eso sí con bastante éxito entre todos.

−¿Y tú sabías que eraun mestizo?

−No, eso no lo sabía,nunca le escuche hablar de su familia.

−Bueno si nunca lodijo es porque seguro que se avergonzaba de quienes eran sus padres.

−Sí. −Y la miro. −Nohay que avergonzarse de la familia.

−No papi, yo estoy muycontenta de estar en esta familia. −Y miro a los demás. −¿Interesante nuestracharla de padre e hija?

Al escuchar eso, loschicos se pusieron rojos y Orión se rio, su hija tenía el mismo carácterendemoniado que las mujeres Black, decían que ellos eran peligrosos, eso eraporque no conocían a las mujeres, ellas sí que daban miedo.

Mientras Hermionemiraba mal a sus compañeros que tenía alrededor por escuchar conversacionesajenas, Orión se reía los demás de la familia se reían a un lado.

 

−Hermione no cambia. −Lesdijo Harry.

−Ya ves que no. −Ledijo Charlus. −Y dime Harry, ¿Qué tal las clases?

−Muy bien, abuelo.

−Eso espero Harry,porque los Potter siempre hemos tenido buenas notas. −Le dijo Charlusmirándolo.

−Lo sé abuelo, no sonperfectas pero no bajan de un siete.

−Y así tienen que ser.

−Lo sé. −Y siguiódesayunando.

Mientras los niñosdesayunaban, uno de los gemelos Tonks le pidió a su abuelo que le acercara lamantequilla.

−Ten Edward. −Le dijoCygnus. −Tienes que desayunar bien.

−Si abuelo.

−¿Señor Black reconocea los gemelos? −Pregunto un compañero impresionado. −Nosotros nunca sabemos quiénes quién.

Cygnus miro alcompañero de su nieto. −Te entiendo es difícil diferenciarlos, pero bueno esnormal que yo los sepa reconocer son mis nietos.

−Ya señor pero es queson idénticos, además se visten iguales.

El hombre miro a susnietos y vio que el chico tenía razón, los dos llevaban sus uniformes impecablese iguales.

−Chicos.

−Abuelo no lo hacemosqueriendo. −Le dijo Cygnus y se rio. −Bueno un poquito sí, pero es que estaguay que no nos sepan reconocer.

−Os parecéis a vuestrahermana.

−Un poquito. −Le dijoEdward y riéndose siguieron desayunando.

Casi dos horas después,los aurores entraban de nuevo en el gran comedor.

−Señor hemosencontrado algo. −Le dijo un auror a Charlus, y le dio un libro negro.

El jefe de losaurores, cogió el libro y lo miro bien hasta que vio el nombre de Tom SorvoloRiddle suspirando se lo dio a Orión.

−Aquí esta nuestroproblema.

El hombre mirándolo unmomento se lo devolvió y miro al auror. −¿Quién lo tenía?

−Un tal Marcus Flint,slytherin.

Al escuchar eso, todosmiraron al chico.

−¿Has sido tú? −PreguntoSeverus acercándose y cogiendo al chico por la túnica.

−Los asquerosos sangresucias morirán. −Y le escupió, ahora que ya lo habían descubierto no importaba.−Sangre sucia.

Dos aurores seacercaron al chico y lo sujetaron bien.

−Marcus Flint quedasdetenido por seguir a Voldemort, traer un objeto peligroso a la escuela yagresión a un profesor. −Le dijo Charlus y acercándose le dijo: −Voldemorttambién es un sangre sucia como tú le llamas.

−¡Mentira! Es el mejormago de todos, usted se lo invento para desprestigiarlo.

−No te miento, ¿Porqué tendría que mentirte?

−Charlus déjalo ya. −Ledijo Orión. −No te escuchara, tiene el cerebro igual de pequeño que el tipo alque llama su amo. −Y acercándose le dio su pañuelo a Severus para que selimpiara y miro a Marcus. −Flint sabes quién soy, ¿verdad?

−Sí señor, Orión Blackel patriarca de la noble casa de los Black.

−Así es y te puedoasegurar que usare todo el poder que tengo para que pases toda tu vida enazkaban lo que has hecho es inaceptable, que es ir contra los mestizos de estaescuela donde se encuentran mis sobrinos. −Y miro a los aurores. −Llevároslo.

−Sí señor. −Y se lollevaron.

−Nosotros también nosvamos. −Les dijo Charlus a sus aurores, pero antes de irse se acerco a Albus. −Sientoque las cosas terminaran así.

 

El director lo miro. −¿Quéha hecho mal esta escuela para que de nuevo todo vuelva a empezar?

−No es tu culpa Albus,ni tampoco la de tus profesores, es culpa de gente como Voldemort que mete tonteríasen la cabeza a todos los que creen que los sangre limpias son los mejores. −Ymiro a todos. −Lo que el profeta y otros periódicos dijeron el año pasado deVoldemort es verdad, mis aurores llevan 10 años investigando la vida de esehombre, todos lo conocéis por Voldemort, pero su nombre es Tom Sorvolo Riddle,su madre era una sangre limpia, pero su padre era un muggle sin poderes, y éllo mato, podéis encontrar su tumba en el cementerio de pequeño Haggleton si nome creéis. −Y tras decir eso, se despidió de su nieto y se fue.

Unas horas después,los aurores habían terminado de interrogar a Marcus y lo llevaban a Azkabanhasta que fuera su juicio.

−¿Qué va a pasar con él?−Pregunto Blake a Charlus. −Solo tiene 16 años, aunque el señor Black dijeraque sería encerrado en Azkaban.

−No le hagas caso aOrión, el solo está preocupado por su familia como lo estamos todos, y lo quele pase a Marcus es cosa suya, lo primero que haremos es que pase unos días enAzkaban y cuando salga nos diga todo lo que sabe de Voldemort, luego le quitaremosla magia durante un tiempo, que aprenda a vivir sin ella, y que averigüe quelos que no tienen poderes son iguales que nosotros. −Y suspirando lo miro. −Mevoy, estoy cansado llevo más de 30 horas sin dormir.

−Yo hare lo mismo,termino mi informe y me voy.

−Hazlo. −Ydespidiéndose se fue.

Unos días después, enel juzgado el juez miraba a Marcus.

−Marcus Flint has sidoacusado de ser un seguidor de Voldemort, como eres menor de edad se te darándos opciones a escoger, la primera te quitaremos tus poderes temporalmente y viviráscomo un muggle.

−¡Nunca! Prefieroestar en Azkaban, cuando mi amo se haga con el control de este asqueroso lugar,me compensara por haber atacado a un asqueroso sangre sucia.

El juez lo miro. −Túlo has decidido, Marcus Flint se te condena a cinco años en Azkaban. −Y miro alos aurores que lo custodiaban. −Llevároslo.

−Sí señor. −Y se lollevaron.

Cuando el juiciotermino, Charlus salía de la sala con Blake.

−Vaya ese niño estonto. −Le dijo el auror.

−No es tonto, Blake. −Ledijo su jefe. −Solo es un chico confuso que sigue creencias equivocadas, cuandose dé cuenta de que todo lo que le hemos dicho es verdad, entonces searrepentirá mientras tenemos que destruir el diario es un horrocrux. −A Charlusno le había costado mucho saberlo, ese cuaderno, tenía el mismo poder oscuroque los horrocrux que había destruido en el pasado.

−Tengo los colmillosque le cortamos al basilisco.

−Entonces vamos,tenemos trabajo que hacer, ¿sabes cómo llego ese cuaderno a Flint?

−No, aun seguimosinvestigando, pero parece ser que antes de que desapareciera se lo dejo aalguno de sus seguidores.

−Hay que investigar denuevo todos los nombres que teníamos en un principio y que no pudimos demostrarque eran mortifagos.

−Sí, ¿Cuántoshorrocrux nos quedan?

−No lo sé, teníamostres, mas el diario, eso hacen cuatro, tu ocúpate de lo de investigar a todoslos antiguos sospechosos, yo destruiré el diario y luego me iré a leer elinforme que tenemos de Voldemort.

−Si vas a algún lado,no vayas solo.

−No lo hare. −Y le sonrió.−Ves tranquilo.

−¿Contigo? Nunca eresel jefe mas desesperante que nunca he tenido, nunca se por dónde vas a salir.

−¡Oye! −Protesto eljefe. −Recuerda que soy tu jefe.

−Sí señor, me voy que tengoque ocuparme de cosas. −Y riéndose se fue.

−¿Qué poco respeto tetienen? −Escucho.

El auror girándosemiro a sus amigos. −Siempre estáis escuchando a escondidas.

−Que te podemos decires algo genético, te veníamos a preguntar si necesitabas ayuda, pero ya lohemos escuchado, tu ocúpate de la investigación haber si encuentras algo,nosotros destruiremos el horrocrux y luego nos reuniremos contigo.

−Mejor gracias. −Yquedando para dentro de dos horas se fue a leer por trigésima vez el informesobre la vida de Voldemort, lo había leído tantas veces que ya pronto se losabría entero.

Unas horas después,los cuatro estaban delante de una cueva en la playa.

−¿Y dices que en estelugar, Voldemort entro en su niñez? −Le pregunto Abraxas a Charlus.

−Sí, parece ser que lahermana que lo cuidaba aquel entonces, tuvo que llamarle varias veces laatención para que no entrara porque es un lugar peligroso.

−Ahora debe de ser máspeligroso si hay un horrocrux.

−Si, por eso tenemosque entrar y limpiar el lugar.

−Pues no se hable más,vamos. −Y los cuatro entraron.

−Qué asco, este lugarapesta. −Se quejo Cygnus tapándose la nariz y acercándose al agua vio quehabían inferís. −Hay inferís.

Al escuchar eso, losotros tres se acercaron y vieron que efectivamente el lugar estaba lleno.

−¿Charlus qué vas ahacer? Somos poderosos pero no pienso meterme en ese lugar con esa gente.

−Voy a llamar a misaurores para que lo limpien. −Y convocando su patronum le pidió que llamara aBlake.

Mientras lo esperaban,los hombres miraron a su alrededor. −Allí debe de estar el horrocrux. −Dijoseñalando una pila.

−Seguramente. −Charlusmiro a los primos. −Usar vuestros trucos.

−Al final voy a tenerque empezar a cobrarte.

−Pero si tú tienes másdinero que yo.

−Eso no quiere decirnada, nos haces trabajar mucho y queremos una compensación, terminemos con estocuanto antes. −Y cogiendo a Cygnus de la mano, entre los dos llamaron alhorrocrux y vieron que estaba dentro de una copa y por el olor que hacía loúnico que podía ser era veneno. −Está sumergido en veneno.

−Le pediré a John quenos ayude. −Y cogiendo la copa miro a los demás. −Esperar a Blake y le decís loque pasa.

−Lo haremos, ahora vesa terminar con eso. −Le dijo Abraxas.

−Sí. −Y diciéndolesque no tardaría en volver se fue.

Mientras Charlushablaba con John, los otros tres hablaban con Blake.

−Tenéis que limpiar ellugar, está infectado de inferís.

−Eso nos llevarasemanas, pero empezaremos ahora mismo. −Les dijo Blake y miro a sus aurores. −Yasabéis lo que tenéis que hacer, quiero este lugar limpio de inferís, no quieroque descanséis hasta que lo hayamos vaciado.

−Sí señor. −Y sinesperar más, los aurores empezaron a trabajar.

−Con este hacen cincohorrocrux, ¿Cuántos creéis que falten?

−Ni idea, peroesperemos que Voldemort no tarde en aparecer, últimamente tengo muy pocapaciencia. −Le dijo Orión.

−Eso es porqueúltimamente parece que todo son problemas. −Le dijo Cygnus.

 

−Y que lo jures, sinoes una cosa es otra y así siempre.

Los otros hombres ledieron la razón y no mucho tiempo después, Charlus se apareció.

−Ya John tiene elcuenco me ha dicho que no tardaremos en tener la solución parece ser que haestado trabajando en pociones secretas.

−Tan secretas que niyo me he enterado. −Le dijo Orión.

Al escuchar eso, Charluslo miro divertido. −Si tú no te has enterado, es que ha hecho bien su trabajo. −Ymiro a Blake. −¿Cómo va la limpieza del lugar?

−Ya hemos empezado,pero tardaremos un tiempo, el lugar esta hasta los topes.

−Quiero que te ocupestu personalmente y no quiero que nadie abandone este lugar hasta que estélimpio, por aquí acostumbran a pasar niños y familias que no tienen nada quever con esta guerra.

−Lo sé jefe, y comohas dicho nadie se moverá hasta que terminemos de limpiarlo.

−Estupendo, yo ya mevoy, tengo que ocuparme de otras cosas, aunque Voldemort es nuestro principalproblema, tengo que atrapar a otros criminales.

−Los malos no duermen.−Le dijo Orión.

−Y que lo jures,cuando atrapamos a dos, tenemos otros veinte haciendo de las suyas, nos vemos. −Ydespidiéndose se fueron.

Una semana después, elguardapelo era destruido y John seguía trabajando en el antídoto para limpiarel veneno de Voldemort.

Y el tiempo fuepasando y pronto los alumnos estuvieron en cuarto año, ese año una semana antesde que las clases empezaran, fue la final de los mundiales de quidditch y lafamilia los fue a ver.

−¿Herms qué quieres? −Lepregunto Orion delante del vendedor.

−Una bufanda. −Le dijola chica.

−¿No quieres unsombrero?

−No gracias.

−Pues una bufanda. −Ymiro a su hijo. −¿Darren quieres algo?

El niño que estabamirando a su alrededor cogió un sombrero de Bulgaria.

−¿No quieres uno deIrlanda?

−No. −Darren miro a supadre. −Papa, Bulgaria tiene a Krum, es el mejor jugador de quidditch delmundo, ¿crees que me dará un autógrafo?

Orión le sonrió. −Seguro.−Le alegraba que su hijo tuviera un héroe al que seguir aunque fuera un jugadorde quidditch. −Pero tendremos que esperar si pierde Bulgaria, entonces no creoque este muy contento para dártelo.

−Pues espero.

−Mejor, ahora vamos apagar. −Y dándole el dinero al vendedor, cogió las cosas y volvieron con losdemás.

Una vez reunidos,todos se fueron a la parte más elevada del estadio, donde podrían ver sinproblemas el partido.

Estaban subiendocuando se encontraron con Fudge.

−Buenas noches señorBlack.

−Buenas noches Fudge,hablamos en otro momento ahora tengo que irme, mi familia me espera.

−No prefiere estar enotro compartimento.

−No gracias, estanoche es para disfrutar del quidditch, no para hablar de temas de trabajo. −Ymiro a Darren. −¿Vamos?

−Si papa. −Y subió lasescaleras.

Cuando llegaron a laparte más elevada, Sirius y James se reían.

−Que cara se le haquedado a Fudge cuando le has dicho que no irías con él. −Le dijo Sirius.

Orión lo miro y sonrióa su hijo pequeño. −Esta noche es para disfrutarla.

−Sí, gracias portraerme.

−De nada. −Y sin decirnada mas, se pusieron a prestar atención al partido.

Un rato después,Darren veía como Krum atrapaba la snitch pero perdía.

 

−Que mal. −Se quejo.

−Lo sé. −Le dijoSirius. −Tú querías que ganara Bulgaria.

−No, yo quería queganara Krum.

−Seguro que ganaraotro partido. −Y miro a su padre. −¿Nos vamos?

−Sí, creo que hayfiesta en la zona de Irlanda así que iremos un rato. −Y miro a Darren. −Esmejor que te quites el sombrero.

−Sí. −Y quitándoselose lo dio. −¿Me lo guardas?

−Claro que sí. −Y sefueron a disfrutar de la fiesta de la victoria de Irlanda.

Llevaban un rato allí,cuando empezaron a escuchar gritos.

−Veo que los búlgarosno se lo han tomado muy bien eso de perder.

−No son ellos. −Lesdijo Remus que había un momento al servicio y al volver había visto aencapuchados. −Hay mortifagos y están atacando.

Al escuchar eso, Oriónmiro a su mujer. −Jane llévate a los niños inmediatamente a casa, no tedetengas hasta que estés dentro de la urbanización.

−¿Qué vas a hacer tu?

−Voy a ayudar aCharlus y a los demás, ves rápido.

−Ves con cuidado, tequiero.

−Yo también. −Y miro asus hijos. −Hacer caso a vuestra madre.

−Si papa. −Y cogiendoa Jane de la mano, se fueron.

Mientras Orión enviabaa su familia a casa, los demás habían hecho lo mismo y al final solo quedaronlos adultos que podían luchar.

Charlus los miro. −Estotermina esta noche, son ellos o nosotros, así que no dejéis ninguno en pie.

−Tienes razón, vamos. −Ycogiendo sus varitas se fueron a luchar.

Una hora después,Charlus tenía una fuerte discusión con el ministro.

−Fudge, esos eranmortifagos eso quiere decir que están aquí de nuevo.

−Solo porque has vistola marca tenebrosa no quiere decir que este de nuevo aquí, el está muerto, tupersonalmente lo mataste.

−Esos eran mortifagosy ya te he dicho como cien veces que no lo matamos sino que su cuerpodesapareció.

−Eso es imposible.

−Charlus déjalo, esteministro es idiota. −Le dijo Orión y fulmino a Fudge con su mirada plateada. −Mevoy estoy cansado y me preocupan Jane y los niños. −Y miro a Sirius y Regulus. −Vosotrosos venís conmigo.

−Papa soy auror. −Ledijo Sirius. −Mi lugar es estar aquí.

Orión lo miro. −Estábien, pero ves con cuidado.

−Lo tendré, antes deirte para tu casa, ves a ver a Bella y le dices que todo está bien.

−Claro que si, te veocuando amanezca y no quiero excusas.

−Para entonces yahabremos terminado. −Le dijo Charlus. −Tendrás a Sirius en la urbanización.

−Lo espero. −Ydespidiéndose se fue con Regulus.

Cuando solo quedaronlos aurores, Charlus miro a su equipo. −Aunque el ministro este empeñado endecir que Voldemort está muerto, nosotros sabemos la verdad, no sé si apareceráya o esperara así que trabajaremos tranquilos pero en alerta, no quiero que nospase lo de la otra vez, cuando el enemigo tenía cientos de siervos.

−Tienes razón. −Ledijo Blake. −No nos podemos dormir en los laureles.

−Y no lo haremos,ahora quiero que cojáis a los mortifagos que hemos atrapado y los llevéis a lasceldas los interrogaremos y cuando recibirán el beso del dementor, algunos sehan pasado años escondidos a saber todas las cosas que han hecho.

−De eso nosenteraremos esta noche. −Y cogiendo a los mortifagos que estaban vivos se losllevaron y a los muertos se los llevaron para incinerarlos.

 

−Fudge, yo de titendría cuidado.

−¿De qué?

−De Voldemort, porsupuesto aunque tu digas que está muerto no es así, así que cuídate lasespaldas, a y no cuentes con mis aurores para que sean tus guardaespaldas ellosestán para proteger al pueblo no a un solo hombre, y con esto me voy. −Y sefue.

Al llegar a su casa,se estaba riendo.

−¿De qué te ríes? −Lepregunto Dorea.

−He sido un poco malo.

Su mujer lo mirofrunciendo el ceño. −¿Qué has hecho?

−Le he dicho a Fudgeque Voldemort puede ir tras de él.

−¡Charlus! El ministrose va a esconder en el sótano de su casa y no va a salir nunca más.

−Mejor, para lo quesirve. −Y le sonrió. −¿Te vienes conmigo a dar un baño?

−Pero que sea cortitoya se está haciendo muy tarde, y estoy cansada.

−Será cortito, yotambién quiero dormir. −Y cerrando todo bien, subieron al segundo piso paradarse un baño relajante.

Unos días después, el1 de septiembre, el tren salía de King cross rumbo a Hogwarts, al llegar losalumnos recibían la noticia de que ese año se haría el torneo de los tres magosy que ese año tendrían invitados.

Cuando Severus yRegulus supieron que Karkarov era el director de una de las escuelas quevendrían se prometieron que nos les quitarían los ojos de encima lo que menosquerían es que hubieran heridos o peor aun muertos por culpa de ese mortifagoque había vendido a sus compañeros para salvarse.

Mientras los chicosestaban en la escuela, Charlus iba a Azkaban lo habían llamado, al llegar sefue directo a la celda de Marcus Flint, él era el que lo había llamado.

−Buenos días Marcus,¿ya has recapacitado?

−El que tendría querecapacitar es usted. −Y le enseño el profeta donde se decía del ataque de losmortifagos. −Parece ser que las cosas se le escapan de las manos.

−Permíteme que loponga en duda. −Y le enseño la edición de un nuevo profeta. −Este es el profeta de hoy, léelopor favor.

Marcus cogiéndolo seenfado, allí decía que habían atrapado a mortifagos y que habían recibido elbeso del dementor.

−Como puedescomprobar, las cosas nos están saliendo bastante bien, tu amo cada vez tienemenos seguidores, no me vuelvas a llamar sino es para decirme que has tomado ladecisión de entregar a tus compañeros mortifagos, tengo mucho trabajo y no lopuedo perder viniendo aquí.

−Nunca, púdrase en elinfierno.

Charlus en vez deenfadarse se despidió y se fue, no estaba interesado en ponerse a la altura deese chico.

En hogwarts, a finalesde septiembre los invitados llegaron, cuando Darren y Ron vieron a Victor Krumno se lo podían creer, el gran jugador de quidditch estaba delante suyo.

−Tu hermano se hacongelado. −Le dijo Daphne a Hermione.

La chica girándose sonrióal ver a Darren con la boca abierta mientras miraba a Krum.

−A Darren le gustamucho Krum, es un gran fan.

−Ahora es suoportunidad para pedirle un autógrafo.

−Sí, pero con lo tímidoque es algunas veces le costara un montón.

−Para eso está su hermanamayor. −Le dijo.

−Seguro que me tocaraa mí pedírselo.

−Seguramente. −Y nopudieron decir nada más, porque la cena fue servida y todos tenían muchahambre.

Después de la cena,Darren se acerco a la mesa de los slytherin. −Herms me tienes que ayudar.

 

−¿En qué?

−Pídele un autógrafo aKrum, está en tu mesa. −Le dijo su hermano.

−Yo se lo pediré. −Ledijo Draco mirando a su primo. −Mañana a primera hora lo tendrás.

−¿En serio?

−Sí.

−Pero no tengo ningunafoto para que me la firme y mola mas con foto.

−¿Tienes alguna?

−Sí.

−Entonces mañana me latraes y entre los dos le pediremos que te la firme.

−Pero, pero

−Tranquilo. −Le dijoHemrione sonriéndole. −Draco te ayudara.

−Está bien. −Y miro asu primo. −No creo que pueda dormir esta noche de los nervios.

−Ya verás como si,además eres como Sirius que te quedas dormido en todos lados.

−Eso no es cierto. −ProtestoDarren. −Los ravenclaw no nos quedamos dormidos en todos lados, somos muydisciplinados en todo lo que hacemos.

Al escuchar eso, Dracose rio.

−Creo que te llaman. −Ledijo Hermione y señalo al prefecto de ravenclaw. −Buenas noches guapo.

−Buenas noches. −Ydespidiéndose se fue.

Cuando el pequeñoBlack, se hubo ido, Hermione miro a Draco. −Te gusta hacerlo chinchar, ¿verdad?

−Es que es muydivertido, pero tú sabes que yo nunca lo haría para molestarle solo parareírnos un rato.

−Lo sé, ya me voy adormir. −Y bostezo. −Estoy cansada, nos vemos mañana.

−Buenas noches. −Ydándole un beso en la mejilla vio como se iba con sus amigas.

Al día siguiente,antes de entrar en el gran comedor, Draco estaba en la puerta esperando a suprimo cuando este no tardo mucho tiempo en aparecer y lo saludo.

−Buenos días, he traídola foto. −Y se la enseño.

Draco cogiéndola lamiro bien y se la devolvió. −Está muy bien, vamos.

−Estoy nervioso.

−Lo sé, pero yo estoycontigo.

−Sí. −Y los dos sefueron a la mesa de slytherin donde estaba Krum hablando con unos amigos.

−Buenos días.− Lesaludo Draco.

−Buenos días.

−¿Krum me puedes hacerun favor?

El chico lo miro. −¿Si?

−El es mi primo,Darren Black. −Y le puso las manos en los hombros al pequeño águila. −Y sepregunta si le puedes firmar un autógrafo.

−Claro, no me importa.−Y miro a Darren. −¿Tienes alguna cosa para apuntar?

−Sí. −Y le dio sufoto.

Victor cogiéndola cogióuna pluma y le firmo el autógrafo. −Aquí tienes.

−Gracias.

−De nada.

−Darren ahora que latienes, tienes que ir a desayunar, hay clases.

−Gracias Draco. −Ledijo el niño súper feliz.

−De nada. −Y sonriendovio como se iba a la mesa de las águilas y le enseñaba a sus amigos la foto quehabía conseguido, antes de irse a su sitio, Draco miro a Victor. −Gracias, lehas hecho feliz.

−De nada.

Draco agradeciéndoselode nuevo, se fue a sentar al lado de Hemrione y le sonrió.− Darren ya la tiene.

−Estupendo, el llevatiempo queriendo el autógrafo.

−Pues ahora ya no lotendrá que pedir más, ya lo tiene. −Y sonriéndole una última vez se puso adesayunar.

En Londres, Charlusestaba trabajando cuando tocaron a la puerta.

−Adelante. −Dijo sinlevantar la vista de sus documentos.

−Charlus tienes alembajador de Albania aquí. −Le dijo su secretaria. −Es un asunto muyimportante.

 

El auror al escuchareso, dejo los documentos y la miro. −Déjalo pasar, que no nos moleste nadie y tráenosunos te y unos bocadillos.

−Ahora mismo. −Ydejando pasar al embajador, cerró la puerta-

−Buenos días. -Elauror levantándose se presento. −Charlus Potter, jefe de aurores de Inglaterra.

−Soy el embajador deAlbania, siento presentarme así pero tengo un asunto muy urgente de que hablarcon usted y no quiero que nadie se entere.

−Entiendo, siéntese yme lo explica. −Y sentándose lo miro. −¿Y bien que pasa?

−Creemos que tenemosmortifagos en Albania.

−¿Cómo es eso?Voldemort solo está interesado en Inglaterra.

−No lo sé, pero tenemospruebas. −Y abriendo la cartera que había llevado con él la abrió y le enseñolas fotos. −Han matado a cuatro personas y en todas las escenas del crimen handejado la marca de Voldemort.

Charlus cogiendo lasfotos las miro y vio que efectivamente estaba la marca tenebrosa.

−¿Son mestizos o hijosde muggles?

−Tres son mestizos yuno es hijo de muggles.

−Entiendo. ¿Alguien máslo sabe?

−De momento no, soloel ministro albanes, los aurores que han trabajado en el caso, usted y yo, comocomprenderá queremos que este asunto se lleve en la más estricta intimidad.

−Lo entiendo. −Y nopudo decir nada más porque tocaron a la puerta. Adelante.

La puerta se abrió yentro la secretaria con la bandeja.

−Gracias. −Dijo Charluscuando termino de servirles.

−De nada, ¿algo más?

−Sí, que venga Lindsaytengo una nueva misión para ella.

−Ahora la llamo.

−Gracias.

−De nada. −Y sin decirnada más se fue.

−Una de mis aurores deconfianza Lindsay ira e investigara, si hay mortifagos ella los detendrá, nosolo tiene toda mi confianza sino que es muy buena.

−Eso espero, porque migente ya no sabe como ocultar esto al pueblo.

−Ya no tardara muchoen llegar y podrán irse cuanto antes.

Y como Charlus lesdijo, Lindsay no tardo mucho en llegar y después de explicarle lo que pasaba yhaciéndole prometer que lo mantendría al tanto de todo lo que pasara en Albaniase fueron.

Cuando el auror sequedo a solas, se fue a buscar a Blake tenía trabajo nuevo para él, por suerteno tardo mucho en encontrarlo.

−Blake te buscaba.

−Pues ya me hasencontrado. −Le dijo sonriendo.

−Pasas demasiadotiempo con mi hijo y con mi sobrino.

−La verdad es que si. −Yse rio un momento para luego ponerse serio. −¿Y bien para que me buscabas?

−Quiero que te lleves unequipo a la mansión Riddle y me informes de lo que hay y cuando me des luzverde, atacaremos.

−¿Y esas prisas? Creíque te querías tomar las cosas con calma.

−Ya no se puede, estoes un secreto pero el embajador albanes ha venido hay mortifagos en Albania.

−¿Qué hacen enAlbania?

−Ni idea, por esotenemos que terminar con esto cuanto antes, no podemos permitir que a otrospaíses les pase lo mismo que a nosotros.

−Me voy ahora mismo, yespero que mañana ya te pueda decir que podemos terminar con esto.

−Yo también lo espero,llévate comida y otras cosas.

−Lo haremos, nosvemos. −Y despidiéndose se fue y Charlus volvió a su trabajo.

Próxima actualizacion, el final

Mientras en Londres seocupaban de terminar de una vez por todas de la amenaza de Voldemort, enhogwarts, Hermione estaba harta de ver como las cursis francesas no dejaban deacaparar a todos los chicos.

 

Estos no dejaban debabear detrás de alguna, a Ron le pasaba con la cursi de la Decour, no sabíaque podía verle, solo porque era veela ya se ponía tonto y no dejaba detartamudear cuando estaba delante de ella, esa tarde iba paseando por el patio cuandose encontró a Draco riéndose con una francesa, al ver eso a la princesa Blackno le gusto nada y se fue corriendo.

Draco al ver la sombrade la chica, se disculpo y se fue detrás de ella.

−Hermione. −Pero lachica no le hizo caso y siguió corriendo.

Entonces el slytherinse puso a correr y no tardo mucho en atraparla, Hermione no era muy dada acorrer y por suerte él era mas rápido.

−Escúchame.

−No quiero, vete contu francesa. −Le dijo la chica intentando soltarse.

−No seas tonta, quesolo estoy hablando con ella.

Al escuchar eso, lachica se enfado. −No solo estás hablando con esa francesa cursi con acento rarosino que ahora me llamas tonta. −Y le piso con toda la fuerza que tenia. −Asíte pensaras dos veces eso de llamarme tonta.

−Hermione. −Le gritoDraco sobándose el pie, ese pisotón le había dolido mucho. −Esa chica no esnadie, tonta yo te quiero a ti.

−¿Entonces porque estáshablando con ella?

−Porque tengo amigas,como tú tienes amigos pero por eso no te tienes que poner celosa, ¿o ves que yome enfade cada vez que hablas con alguno de tus tontos amigos? Y te tengo quedecir que tienes muchos.

Hermione no lo pudoevitar y se rio. −Ahora te estás poniendo celoso.

Draco la miro. −Yosolo te quiero a ti, y tienes que confiar más en mí.

−Pero es que esa chicaes muy guapa y es rubia.

−Eso no me importa. −Yle cogió de la mano. −Puede ser muy guapa pero créeme cuando te digo que no meinteresa.

−Está bien, sientohaberte pisado.

−No pasa nada,¿quieres merendar conmigo?

−Contigo siempre.

−Pues vamos. −Y asílos dos se fueron agarrados de la mano como si nada hubiera pasado.

Unos días después,Charlus estaba trabajando cuando llegaron sus amigos.

−Chicos estoytrabajando. −Dijo el auror terminando de firmar unos documentos muyimportantes.

−¿Cuándo vas a ir aatacar a Voldemort? Sé que has enviado a Blake y a otros aurores a la mansiónRiddle.

Al escuchar eso,Charlus los miro. −¿Qué no me decíais que no erais aurores? ¿Ahora queréis ir?

−Claro que sí, quieroacción lo único que hago últimamente es firmar mil documentos, hasta me hansalido ampollas. −Le dijo Abraxas.

−¿Entonces cuando vas?¿A qué esperas? −Le pregunto Lyall.

−Iré en cuanto Blakeme confirme que en la mansión Riddle hay gente, no pienso hacer viajes en balde,además yo también tengo prisas, en Albania han atacado algunos mortifagos demomento Lindsay una de mis mejores aurores no me ha enviado información, peroespero que me la envié pronto.

−Entonces con másrazón para atacar la mansión Riddle no podemos permitir que esto se vayaalargando ya no solo somos nosotros.

−Lo sé, espero queBlake no tarde mucho en enviarme su patronum. −Justo en ese momento el patronumde su auror se apareció. −Confirmación,Voldemort se esconde en la mansión Riddle.

−Ya lo habéisescuchado. −Le dijo Charlus levantándose y poniéndose su capa. −Esta nocheterminaremos con esto de una vez por todas y mañana podremos decir a todos queInglaterra vuelve a ser un país libre y esta vez será verdad.

−Pues vamos, quierodestrozar algunas cabezas. −Le dijo Orión.

−Como todos. Y− asílos cinco salieron del despacho de Charlus y se fueron a la última batalla conVoldemort.

Casi dos días después,Charlus entraba en el despacho de Fudge, lleno de sangre y sucio.

−¿Potter que hapasado? ¿Por qué entra así?

−Vengo a informarle,señor ministro que esta vez Voldemort si que está muerto, no volverá a parecery ya no quedan mortifagos. −Y antes de que Fudge pudiera decir su discurso deque el señor tenebroso llevaba muchos años muerto se fue, estaba demasiadofeliz para que ese tipo le hiciera cambiar el estado de ánimo.

Al día siguiente,Charlus y Blake daban una rueda de prensa contando a todos que Tom SorvoloRiddle o como todos lo conocían Voldemort estaba muerto y ya no volvería aaparecer nunca más.

No solo Inglaterra sealegraba de que el señor tenebroso hubiera desaparecido de una vez por todas,sino que también Albania, Lindsay volvía a casa contenta después de informar alministro Albanes que ya no tendría ningún otro asesinato por parte de losmortifagos.

Unos meses después, enverano Draco y Hermione se estaban despidiendo, mientras Orión, Jane y Darrenla esperaban.

−Hermione no te vas ala guerra, mañana lo podrás ver. −Le dijo su padre que se estaba impacientando,tenía hambre y quería llegar a su casa.

−Papa no seasimpaciente. −Le regaño la chica y miro a su novio. −Nos vemos mañana, descansa.

−Lo haré, tu tambiéndescansa. −Y dándole un beso en la mejilla vio como se iba.

De camino a casa,Darren iba cantando una canción. −Mañana, Hermione y Draco se irán al parque ajugar y hacer cositas.

Al escuchar eso, Oriónmiro a su hijo pequeño. −¿Quién te ha enseñado esa canción?

−En parte Sirius, lootro me lo he inventado. ¿Te gusta?

−Un poco, pero mejorcambiemos la letra. −Solo de pensar que su hija se estaba haciendo mujer leentraban escalofríos.

−Vale. −Y se inventouna nueva letra y tras enseñársela a su padre se fueron a su casa cantándola,mientras Jane se reía y Hermione les pedía una y otra vez que dejaran decantarla pero ellos no le hacían caso.

A lo lejos, Dracomiraba feliz como su hermosa novia se iba con su familia, quería un montón aHermione y siempre estarían juntos, ahora solo contaba las horas para volver averla.

Aquí tenéis el final, gracias a tod@s por seguirla, dejar vuestros comentarios y haberlo puesto como favorito, próximo relato LIBRERÍA MOONY

Hermione Black - Potterfics, tu versión de la historia

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En una habitación muy grande un chico estaba durmiendo, cuando la puerta doble se abrió de golpe y aparecieron dos chicos más.

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2023-02-27

 

Hermione Black - Potterfics, tu versión de la historia
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