La Tercera Generacion de Hogwarts II - Potterfics, tu versión de la historia

 

 

 

Quizas nos pueda servir

En un rincon de una habitación, oscura y fria; en mitad de un bosque plagado de arboles desnudos, habia una figura. Era de un hombre, fornido, grande y cubierto de una capa arañada y sucia. La figura se retorcia, ahogaba gritos y arañaba el suelo en busca de que le calmase asi el dolor.

Ante el dos figuras altas y delgadas se imponian. Tenian el rostro cubierto de una capa, aun asi; a uno de ellos se le distinguia una sonrisa de crueldad. El otro sin embargo, no habia participado en la tortura de aquel pobre hombre, simplemente observaba callado, como la figura que ahora se retorcia en un rincon de la cabaña, le habia pedido piedad.

La otra figura, se acerco al hombre; le pego una patada y le grito:

 

-¿Dónde esta ahora tu heroe?¿Siempre protegiendote el y ahora tu no?- pregunto asqueando y escupiendole en la maruña de pelo revuelto.

El hombre sollozo, y apartaba la mirada de aquella elegante figura. Esta ladeo la cabeza, y se agacho al lado del hombre, le cogio el pelo con el puño y lo alzo ante sus ojos oscuros:

-Quizás nos pueda servir- aclaro una voz femenina y seca que entraba de la habitación.

El hombre que le sujetaba, rio con fuerza; una risa cruel y que hizo que a ese hombre envuelto en sangre se le escaparan las lagrimas de nuevo.

Hacia un bonito dia de verano, y como otro cualquiera; el Sol brillaba con fuerza sobre la Madriguera. Los dias habian pasado tan rapidos que incluso a James no le habia dado tiempo de comprarle un regalo de cumpleaños a su padre.

El chico habia decidido levantarse temprano, para ir al Valle de Godric; a comprarle algo a Harry porque ese dia era su cumpleaños.

James se habia subido en la escoba y como tantas otras veces; surco el cielo. Nadie en la Madriguera sabia que habia salido, aunque le habia dejado una nota a Fred.

No tardo mucho en llegar al antiguo valle, donde antaño; habia estado viviendo Harry Potter. Su padre decia que era un gran pueblo, aunque al muchacho le parecia algo desolador.

Al descender de la escoba, y aterrizar justo en la puerta de la casa de su padre; una sombra se escondio en una esquina. El chico no quiso mirar atras, tenia demasiado prisa.

James hizo un hechizo para abrir la puerta, algo que no le fue facil.

Parecia que nadie habia entrado en aquella casa desde hacia mucho. Corrio escaleras arriba, y se encontro un cuarto de un bebe. Busco en los cajones fotos, pero no encontro nada; siguio el pasillo hasta una habitacion de un matrimonio; si sus abuelos siguiesen vivos, dormirian alli. En esa habitacion si habia mas fotos, y cogio una en la que estaba Sirius con su padre. Seguro que Harry no la habia visto, era demasiado cobarde como para entrar alli; todos lo eran. Podia comprobar que nadie habia entrado alli desde hacia quizas mas de treinta años, y se enorgullezo de ser el primero.

La escoba la habia dejado en la cancela, y cuando fue a por ella; ya no estaba.

-¿Buscabas esto ,joven Potter?- pregunto una voz ronca.

James giro la cabeza hacia un hombre enorme, con unos hoyuelos grandes y una sonrisa afable:

-Me has asustado, Hagrid- le confeso.

El hombre le reprocho con la mirada:

-No deberias haber entrado, es algo sagrado.

El chico le miro de solsayo, y le enseñosonriente la foto.

 

La Madriguera estaba llena de Weasleys, iban y venian de la cocina para felicitar a su tio. A Harry le preocupaba que aun sus hijos no le hubiesen felicitado; pero enseguida bajo Albus y Lily:

-Felicidades, papi- le dijo la mas pequeña, abrazandole mientras este se limpiaba los restos de leche que se le habian quedado en la barba.

Albus sonrio timidamente y le dijo:

-Te he comprado esto- le dijo entregandole una pequeña caja amarilla.

Harry fruncio el ceño y lo abrio con cuidado:

-Vaya, Albus; no tendrias que haberlo hecho- depositado en la caja se encontraban unas pequeñas cajitas. Harry sabia lo que era por que su hijo lo habia comentado: "Papa, necesitas lentillas. Las gafas estan pasadas de moda."

Harry dejo a un lado las lentillas, pues en ese momento no se las iba a poner.

Volvio su atención al articulo que estaba leyendo:

"¿El Ministro McKing dimite?

Tras diversas conferencias hechas por el Ministro Magico durante este verano, el pueblo se pregunta si dimitira. En la conferencia del dia 24 de Julio se le mostro cansado, puesto que su hijo habia fallecido.

Nuestras fuentes nos informan de que la vida del Ministro corre peligro; pues el asesinato del pequeño Richard McKing podria ser una amenaza de dimision. ¿Pero quien haria daño a nuestro querido Ministro?

Eso mismo le preguntamos al heroe Harry Potter. Pero este solo contesto que si habia algo seria confidencial. ¿Sabe algo Potter que quiere ocultarnos?¿Se trata de algo peligroso?¿Nos oculta el peligro?

Tantas preguntas nos cuestionamos pero ninguna respuesta.

La pregunta principal es
¿McKing dimite?

Informando para El Profeta

Aaron P. Lennon"

Harry dejo el periodico a un lado, pensando que El Profeta ya no era lo mismo. Fruncio el ceño, cuestionandose si era verdad que el ministro estaba en peligro. Sinceramente el no lo sabia, aunque si conocia la respuesta a la pregunta que si se trataba de algo peligroso, era por supuesto que si.

El alboroto que hizo James al entrar junto a Hagrid, hizo interrumpir los pensamientos de Harry. James traia una sonrisa de alegria y Hagrid venia con su tipica sonrisa afable.

-¡Papa¡- bramo el muchacho- Traigo tu mejor regalo de cumpleaños- le anuncio dandole la foto.

El padre del muchacho sonrio al ver la foto, pero al apartar la vista fruncio el ceño hacia James.

-¿Cómo has conseguido la foto?- pregunto extrañado.

Hagrid le reprocho con la mirada, y el joven bajo la mirada tras una gran bronca de su padre.

En el jardin de la Madriguera, los muchachos se sentaban en la hierba; arrancandola poco a poco y contemplando el dia.

Albus se habia cortado el pelo, antes estaba acostumbrado a llevarlo escalonadamente; pero se lo habia cortado un poco; no tanto como su padre, y le hacia un rostro atractivo ya que el pelo desordenado le daba un aire casual. Habia crecido lo suficiente para poder decir que James y el eran casi de la misma estatura. Sus rasgos habian dado lugar a los de alguien mas maduro, eran mas rectos. Lo unico que seguia intacto eran los ojos esmeraldas.

Rose, se habia dejado crecer la mata de pelo rojo. Al mismo tiempo, este habia aumentado el volumen. Su rostro seguia siendo de niña, habia adelgazado pero seguia siendo igual de bajita. Los ojos azules resaltaban con su piel blanquecina y las pecas coloreaban salpicadamente su rostro.

 

Alice tambien habia crecido, se habia cortado el pelo moreno por la altura de los hombros. Sus ojos verdes oliva seguían iguales, aunque, al contrario de Rose su rostro habia cambiado. Alice tenia varias ronchas alrededor de su cuerpo, Albus las miro y comento:

- No te acerques a mi.

- Severus, es una enfermedad transimitida por un hongo. ¿Tanto te cuesta admitirlo?

Albus la miro despectivamente:

- No es una enfermedad, es que por fin se muestra tu verdadera personalidad.

Hola a todos.

Una pequeña nota de autor: gracias y perdonad el corto capitulo

Con cariño

Hanuky.

2.La historia de los Merodeadores

La luz de la mañana cubria la mañana. La Madriguera se habia quedado vacia. Las risas, las peleas, las eternas conversaciones y los gritos de guerra; se habian apagado.

Era el dia en el que los niños iban a Hogwarts de nuevo.

Se habian ido todos, desde Rose hasta Molly.

Rose, Albus, Louis y Dominique habian ido en un coche con Ronald. Rose habia hecho madrugar a todos sus primos para llegar cuanto antes, aunque finalmente habian sido los ultimos en salir, gracias a la enorme tranquilidad de Albus por la mañana. En el coche de Charlie estaban Lucy, Molly y Roxanne; las que habian llenado el coche de maletas y cosas inservibles según su tio soltero. Por ultimo James y Fred habian decidido montar sus escobas para llegar a la estacion. Por supuesto sus padres no sabian nada, creian que iban con Bill, el que habia abandonado la casa por la madrugada.

En la Madriguera habian quedado pocas personas. Molly, la que hacia todas las camas de sus nietos; los que insistieron en quedarse el ultimo dia con ella, cosa que Arthur reprocho, después de irse a "vigilar" . Harry, el que habia insistido en que Lily y Ginny fuesen a casa y que el iria enseguida, pues tenia una cosa importante que hacer. Hermione habia salido a acompañar a Angelina al Callejon Diagon, para ayudar a George con la tienda. Fleur estaba en Francia con Victorie, pues esta queria probar a ver si le aceptaban como auror francesa. Audrey y Percy estaban en su casa, ordenando el caos que sus hijas habian creado en esos pocos dias. Ted tambien estaba en La Madriguera, durmiendo placidamente en la comoda cama.

El sueño fue interrumpido por su padrino, el que bramo su nombre al entrar en su cuarto.

-¡Ted¡- el chico se sobresalto y le lanzo la almohada.

Harry, algo mosqueado; alzo a Ted con la varita y lo elevo sentandolo en la cama. El muchacho le lanzo una mirada de cansancio.

-¿Qué quieres, Harry?- dijo algo incomodo. El chico apreciaba mucho a su tio, pero era algo extraño ese comportamiento en el.

-¿Cómo estas asi cuando deberias estar en Hogwarts?- le cuestiono Harry seriamente.

Ted rio secamente, y añadio:

-¿Qué dices? Hace mucho tiempo que deje Hogwarts

Harry se acerco a el y le interrumpio:

- Ted, quiero contarte algo. ¿De acuerdo?- el chico asintió, algo extrañado- Veras, te pareces mucho a tu padre, pero en el fondo tienes el espiritu de tu madre. Es algo que siempre te digo. Pero creo que es hora de contarte
La Historia de los Merodeadores.- paro ante el ceño fruncido de Ted, evidentemente; este no sabia el pasado de su padre en Hogwarts, por que nadie se lo habia contado.- Sirius Black, mi padrino; James Potter, mi padre; y Remus Lupin, tu padre; junto a Peter Pettigrew, eran los chicos mas populares de Hogwarts, como tu, Ted. Se pasaban el dia haciendo trastadas, creando el Mapa Merodeador y molestando a Severus Snape. Eran arrogantes, algo creidos y se comportaban como crios. Todos eran importantes, a lo largo de la historia. En realidad, a mi me contaron sobre todo la historia de mis padres, pero creo que te puedo resumir la vida de los cuatro protagonitas. Peter Pettigrew no era el mas guapo, en realidad era alguien timido y siempre seguia a los Merodeadores. Era animago, como los demas; se convertia en rata, le llamaban Colagusano. Su protagonismo en esta historia se da, sobre todo; cuando por cobardia delata a sus amigos ante Voldemort, Pettigrew murio en sus propias manos, en mi ultimo año de Hogwarts. Sirius Black era la oveja negra de su familia, todos Slytherin; y el un orgulloso leon. Quizás de todos podria ser el mas valiente, todas las chicas iban detrás de el; pero el nunca, o al menos no me lo dijo, tuvo un amor. Sirius era el mejor amigo de James, le llamaban Canuto y tenia la capacidad de convertirse en un perro; pero cuando este murio todos creian que habia sido el el que le habian delatado, creyeron que habia matado a Peter, cuando en realidad era mentira. Lo encerraron durante muchos años en Azkaban y finalmente murio protegiendome, algo que siempre le agradecere. James Potter podria ser el mas arrogante, el era Cornamenta y se convertia en ciervo, estaba enamorado de la inteligente Lily ; esta no le gustaba para nada, pero un dia le vio dos veces
y se enamoro de el. La pareja se caso, y como ya sabes murieron por mi, como tantos; pero quizás ellos son los mas importantes, quizás ellos son
- Harry paro, se seco las lagrimas y continuo- Y por ultimo tu padre, Ted Lupin. Este tenia un gran secreto por el que sus amigos se convirtieron en animagos ilegales; era un hombre lobo, por eso le llamaban Lunatico. Debes saber, que tu padre habia sufrido mucho por ello. Como ya sabes, este quedo prácticamente al margen en la muerte de James. Mas tarde, cuando yo estaba en tercero; se convirtió en mi profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, eso ya lo sabes; y tambien sabes lo que paso ese año. Tu padre se enamoro de Nymphadora Tonks, una auror bastante peculiar pues era metamorfa- en ese momento Ted iba cambiando el color de pelo- Te tuvieron a ti, Remus se habia escapado
¡no sabia si seria un buen padre¡. Seguro que lo hubiese sido

 

Harry dejo unos momentos para que su ahijado recapacitara la información. Despues Ted pregunto:

-¿Por qué me has contado todo eso?- pregunto el chico intentando esconder las lagrimas.

Harry sonrio y le dijo:

-¿Te acuerdas que tu padre fue profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras?- dijo ante el asentimiento de Ted- Queria hacerte una proposicion.

El alboroto de gente era algo normal, en ese dia en King' Cross. Los niños de primero se perdian entre el alboroto, asustados. Los hijos de muggles aun le costaba entrar en la magica estacion. Pero Scorpius no se perdia, el era alguien de segundo.

Su despedida con su padre habia sido incomoda y fria; sin embargo su madre, Astoria; le habia deseado suerte, y a escondidas de su padre le habia dicho en el oido:

 

-Cariño, haz lo que tengas que hacer si crees que es lo correcto. Yo siempre confiare en ti.

Scorpius aun tenia el consejo en mente cuando encontro su compartimento, siempre era el mismo, el penultimo. Pero esta vez estaba ocupado por un chico menor que el, que desgraciadamente conocia:

-¿Frank Badmood?- pregunto, pues aquel niño que jugaba con el al Quiddicht, aquel chico rubio de ojos caramelo y de rasgos aniñados; era el hermano de la Slytherin Zoe Badmood.

Scorpius alzo las cejas. El chico habia crecido bastante, su pelo rubio corto, ya que entre el y Albus habian hecho un acuerdo, cosa que su padre reprocho; dejaba ante el un atractivo rostro de labios finos y ojos verdes.

-¿Malfoy?- pregunto el chico asqueando. Seguramente su hermana le habia ayudado a actualizar la información.

En ese incomodo momento llegaron sus amigos:

-¡Scorpius¡- bramo Albus, abrazando a su amigo.

Cuando rompieron el abrazo, Rose se abalanzo, haciendo balancearse.

-Te he echado de menos
¡Sin cartas¡- grito.

Los tres chicos miraron alternativamente al joven Badmood.

-¿Potter y Weasley?- le dijo a Scorpius- Tu familia a perdido la dignidad.- añadio marchandose del compartimento.

Albus dejo a un lado el comentario que iba hacer de ese arrogante chico, y le pregunto a Scorpius:

-¿Cómo te lo has pasado?

El chico sonrio y relato su viaje al magico Budapest; narro como habia paseado por Brujas y Praga.

-Me muero de envidia
- suspiro Rose.- Aunque no me puedo quejar
yo he ido a Australia.

Albus solto una carcajada:

-Vosotros restregadmelo, no he salido de la isla en tres años
Menos mal que no me ha atacado un hongo
¿Te has enterado lo que le ha pasado
.?

La puerta se abrio de sopeton, ante ella Alice se imponia:

-¡Hola¡- saludo abrazando a Rose.

-¡Alice¡- saludo Scorpius, mientras Alice le abrazaba amistosamente.

Albus puso los ojos en blanco.

-La que faltaba

La chica le ignoro y le comento a Scorpius:

-¿Ves esto?- dijo señalando a una pequeña roncha en la mejilla- No es contagioso
ya no. Ha sido producido por un hongo
no te preocupes.- le dijo sonriendo.

-Yo no soy el que me tengo que preocupar, tu novio
- dijo ironicamente.

Albus solto una carcajada:

-Con o sin hongo en la cara
el novio no la querria. Antes tendria que buscar uno
- dijo riendose, mientras Scorpius le acompañaba por lo bajini.

Alice le miro amenazadoramente:

-Lo que tienes es celos, ya que tu no vas a poder tocar en tu vida mi precioso cutis.- dijo sonriendo- Lo estas deseando
dilo.

Albus le miro atentamente, parandose de reir; aparto la mirada de la chica y añadio:

-No iba a decir absolutamente nada.- dijo- Por cierto, felicidades. Se me olvido dartelas cuando intentaste probar una propia pocion en tu cara.- dijo sonriendo socarronamente.

-¡Es un hongo¡

Los muchachos empezaron a discutir por eso, mientras Scorpius aprovecho para decirle a Rose:

-¿Qué te diria si me escapo de casa?

La chica le miro sorprendida:

-Que te esperes a los dieciséis años, entonces serias un completo Sirius Black.

James paso el hombro por el de Barbara; haciendole sonrojar. La chica de pelo moreno y ojos marrones; no habia crecido mucho, en realidad era bastante bajita. Y una cosa que le molestaba era que siempre se ruborizaba, James necesitaba a alguien que cuando le dijese cosas bonitas le mirara fijamente y le besase, no a alguien que empezase a reirse tontamente. Por otra parte Barbara le habia pedido que se fuese a su compartimento, eso impederia que estuviese con Fred y Susan, pero no volveria a cometer el error de no hacerle caso.

 

James habia cambiado ese verano. Tenia el pelo algo mas largo, como los famosos muggles, pues James copiaba su estilo. Sus ojos caramelo estaban reluciendo felicidad y sus rasgos habian cambiado a unos rectos y atractivos.

Habia pasado el verano jugando el Quiddicht, con Fred y Susan cuando venia. A parte de toda la familia Weasley. Eso habia hecho que su cuerpo atletico se reforzaba.

-James
- le llamo Barbara.- No encuentro a mis amigas.

Otra cosa propia de Barbara, es que aparte de ser algo dulce; era muy despistada. A lo largo del pasillo, se encontraban mucha gente de Gryffindor o Ravenclaw. James conocia algunos, entre ellos a una chica que le habia ayudado el año pasado. Brooks estaba apoyada en el pasillo leyendo un libro muggle. Tambien reconocio a Tom McGregor, el que hablaba con su hermano gemelo Peter. Finalmente unas chicas se acercaron a Barbara, introduciendola en un corpantimento.

-¡Barby¡- le saludo cariñosamente Camrim Trust.-¿Cómo te lo has pasado?¿Fuiste a Roma?

La chica asintió, mientras James coincidia mentalmente con su hermano en que ninguno de sus amigos se habia estado en Inglaterra todo el verano.

-¿Te compraste ropa en Milan?- pregunto Lenna Deeplake.

Barbara tardo en contestar, pero cuando lo hizo
James deseo que no lo hubiese hecho:

-Me compre unos zapatos, un vestido; dos chaquetas, tres camisetas
Las teneis que ver.

Camrim miro picadamente a James:

-¿Llevaras a Barbara a escondidas a Cabeza de Puerco?

James le miro extrañado.

-En la salida a Hosgmeade.- aclaro Lenna.

James abrio mucho los ojos:

-¡La autorización¡- penso que era imposible que se la firmase, no se la habian enviado.- ¿Tu la tienes?

-Por supuesto, todos los alumnos lo tenemos.

James miro asesinamente al suelo:

-Papa

Francia era increible. Todo el mundo la trataba como una señorita y le aconsejaba en la entrevista de auror, queria ser representante auror francesa en Inglaterra. Y para ello necesitaba la aprobación del Ministro Frances.

Victorie esperaba en el despacho de este, mientras tarareaba una cancion francesa, La vie au Rose.

En ese momento un hombre fornido y alto; de ojos negros saltones y pelo blanco rizado; que vestia un traje formal; entro en la habitación:

-¿Señorita Weasley?- Victorie asintió.

La chica observo como el hombre se sentaba en su grande silla. Puso las manos sobre la mesa y empezo a hablar.

Pero Victorie no podia escuchar.

Se habia quedado mirando el anillo, en el que llevaba grabado indefinidamente un ojo sin pestañas.

El hombre se fijo en el detalle, y aparto las manos de la vista de la muchacha; mirandola incómodamente.

En el Salon de la familia de Rose, sentados sobre el suelo; se encontraban Hugo y Lorcan. Los chicos estaban conversando sobre lo que habian hecho ese verano.

 

Hugo habia hecho bastantes cosas, desde limpiar la jaula de Grid, lavarle los dientes al elfo, quitar el polvo del tubo de la chimenea; hasta ordenar el armario de Lucy, alisar el pelo de su madre y ser conejillo de indias para las pociones del EXTASIS de Molly.

-¿Cómo crees que me ve tu hermana, Lorcan?- pregunto algo cohibido Hugo.

El chico se rio:

-¡Amour¡

Hugo se enfado con el chico y le lanzo una palomita, comenzando asi una guerra de cosas blancas pequeñas que volaban: palomitas.

Las dos elegantes figuras observaban al hombre que se alzaba ante ellos.

Era enorme, algo gordo y con una gran mata de pelo. Las otras dos figuras eran exactamente iguales, eran dos figuras jóvenes, quizás viente años; de ojos azules, la unica diferencia entre los gemelos era que uno era moreno y otro rubio:

-Theodore, ahora toca la parte buena- comento el rubio sonriendo- Que suerte que nos haya tocado las presas mas faciles.

La gran figura sonrio cruelmente:

-Olivier, ¿no estas deacuerdo?- añadio mirando fijamente a la joven figura morena.

El joven asintió, sonriendo malévolamente:

-Solamente te aviso, de que pueden ser mas poderosos de lo que imaginas.

Dicho esto se fue, dejando a las otras dos figuras con una mirada complice.

-No esta de acuerdo- confirmo el rubio.

Theodore tomo una expresión seria:

-Habra que enseñarle de nuevo lo que ocurrira, Octavio, y esta vez no podas hacer nada- amenazo.

-Dejate de estupideces, tu a lo tuyo. A lo que se te da bien, y sobre todo recuerda a James Sirius Potter. Yo enseñe a esa serpiente a matar, y el fue el que me la mato.

Queridos lectores;)

Os agradezco mucho seguir este fic.

Os recuerdo que si sois nuevos aquí, volvais a mi perfil y pinchadle a la primera parte; porque si no, no os enterareis.

Por otra parte queria haceros un pequeño cuestionario, por si teneis tiempo de contestarlo:

  1. Personaje favorito.
  2. Segundo personaje favorito.
  3. ¿Has hechado de menos a alguien?
  4. ¿Qué te gustaria que tuviese este fic?
  5. ¿Qué creeis que pasara?
  6. ¿Os liais mucho?

Gracias a las personas que contesten.

Gracias a las personas que no contesten, pero al menos se moleste en leerlo.

Gracias a mis comentaristas preferidos.

Gracias a todos.

Gracias a mis queridos lectores.

Con cariño,

Hanuky.

3.¿Que he robado?



Bajo la lluvia incansable en una oscuracalle, dos figuras caminaban rápidamente, hacia el eterno camino queles llevaba a su destino. Las nubes hacían que el ambiente fueseestremecedor, sobre todo por la gran extensora de nieve que searremolinaba a su alrededor. Aun en septiembre quedaba nieve, inclusonevaría, pues ese sitio estaba relativamente cerca del Polo Norte.

Una de las figuras iba calmada, inclusose atisbaba una sonrisa; sin embargo la otra iba asustada,abrazándose así mismo, esperando encontrar la esperanza que lefaltaba:

-¿Dolerá mucho?- pregunto Olivier,mientras sus manos temblaban.

La otra figura se paro en seco y lemiro con ojos enfurecidos:

 

-¡Haber cerrado la boca¡- después leimito diciendo- Unos niñitos no podrán hacernos nada
¡Pero sonordenes¡ ¿Entiendes, hermano?¡Ordenes¡¿Y quien se atreve adesobedecerlas
?- añadió intimidante.- Estùpido, siempre tengoque sacarte de apuros

Olivier miro a Octavio, y se atrevió adecir:

-Al menos tengo corazón

Octavio asomo una sonrisa socarrona:

-¿Y para que te va a servir
? Te lo quitara si dices eso, Olivier.Así que tu boca, cerrada.

El techo lucia sus mejores galas,saltaban luces multicolores, velas y las míticas banderas de lascuatro casas. Bajo ese asombroso techo, se encontraba las miradas deadoración de los jóvenes niños que lo veían por primera vez,algunos habían oído hablar de ello, pero no podían esconder suasombro. Mientras tanto, los ya veteranos; se burlaban de los niñosque acababan de entrar:

-Nicholas, ¿Cómo puedes decir eso?-le reprocho Dominique a su novio.- Quizás se haya echado gomina, ose ha caído del barco

El joven se reía y volvió el chicomoreno de ojos azules a decir:

-Es sudor, esta nervioso Mini
Pero esque le gotea- volvió a reírse mientras la pelirroja le reprochabaconstantemente.

A pocos metros estaba otra pelirroja,sonriendo y atenta a todo el mundo:

-Molly, ¿ese no es el hermano deBadmood?- pregunto una compañera a su lado, refiriéndose a un chicode cabello rubio y ojos caramelo. La chica se encogió de hombros, yvolvió a centrar su atención a un chico alto y moreno de Hufflepuffque le había lanzado una sonrisa encantadora.

Un poco más a la izquierda seencontraba Roxanne, la hermana de Fred; la que se reía sin parar delas bromas de su amiga Moniq Jordan. Las dos morenas criticaban lospeinados de las niñas de primero, unas trenzas desechas, un cabelloenredado

En frente y algo mas alejados seencontraban Louis y Lucy los que charlaban de las asignaturas queiban a coger. Lucy seguía siendo igual de bajita, con el pelo rojizorecogido en una trenza al lado. Por otra parte, Louis había crecidoy pegado un último estirón, se había cortado el cabello rubio,cosa que según Lucy había copiado de Albus; y sus atractivasfacciones habían tomado formas rectas y angulosas.

Algo más alejado, se encontraba James,el que había decidido ponerse al lado de Bárbara. Esta sonreía acada cosa que James decía:

-Albusito estaba en este momentosudando tanto
- comento recordando, después le sonrío a Bárbaray le pregunto- ¿En que casa creía que ibas a ir?

La chica se lo pensó y dijo:

-Hufflepuff, aunque creo que fue cuandote veìa, lo que me hizo desear Gryffindor.- respondió dulcemente.

James sonrío con suficiencia y ledijo:

-Los Gryffindor tienen nobleza, y túno la tienes. Ya que eres una ladrona
- dijo enigmáticamente.

La chica se extraño y frunció elceño:

-¿Qué he robado?- comento siguiéndoleel juego.

-¡Te parece poco el corazón de unPotter¡

El chico le paso el brazo por el hombroy acercó su nariz a la de ella. Alguien tosió intencionadamente,interrumpiéndoles.

-James
¿me podrías pasar
? No,aun mejor
¿me podrías decir donde esta mi amigo?- espeto Fred,junto la mirada inquisitiva de Susan.

Fred estaba en frente de este, con elpelo rojizo algo largo y alborotado; sus ojos marrones le convertíanen un Weasley junto a sus pecas. Fred había crecido, y ahora era másalto que James. Susan se había dejado el pelo largo, lo tenia liso ynegro; su tez morena hacia resaltar unos bonitos ojos miel.

 

-Ocupado y fuera de cobertura- lecontesto James, volviendo su atención a Bárbara.- Déjalos, es quetengo toda tu atención puesta en ti; menos mal que no eres de miedad. Me distraerías con tus ojos en clase

Esta vez fue interrumpido por Susan:

-¿Sabéis que hay niños mirándoos? Omás bien
personas a las que les dan de lado.

Fred sonrío y añadió:

-Una novia no nos iba a separar
Ya,James.

James les miro, algo anonado:

-¿Me decís eso porque le digo cosasbonitas a mi novia y no estoy planeando algo contra los Slytherin?-comento.

Bárbara frunció el ceño y dijo:

-Es muy infantil, creía que eraismaduros

El Potter no supo porque, pero aquellaspalabras le dolió; por eso decidió captar la atención a MinervaMcGonagall:

-Bienvenidos de nuevo a todos, jóvenesestudiantes de Hogwarts. Aquí se enseña Magia, Hechicería yconvivencia; por eso retiramos artículos impropios que puedan hacerla vida de los alumnos algo movida. Por esa razón os anuncio queeste año voy a tener en cuenta las bromas- dijo paseando su miradaen la mesa dorada- las peleas- no la aparto- y los gestos devalentía- dijo clavando la mirada en la mesa, y después alzo laceja a la mesa Slytherin.- Bueno, no pretendo asustar a los nuevos dePrimero, así damos paso a la selección.

La anciana mujer indico al conserje que le alcanzara el taburete y elsombrero.

En una parte de la mesa de Gryffindor,rodeados por alumnos con los colores rojo y dorado; un chico rubio yuna pelirroja entablaban una conversación, ignorando la canción delSombrero.

-¿Conoces a alguien?- le preguntoScorpius, mirándola.

La chica negó con la cabeza, lesonaban algunas caras, pero no podía darle nombres.

-¿Y tu?

Scorpius asintió:

-Conozco a Frank Badmood, de Slytherin;aun no lo es, pero lo será.

Rose sonrío, y añadió:

-Quizás le pase como a ti
ya sabes.-Scorpius negó sonriente con la cabeza- ¿Es cierto eso de que te vasde casa? Porque que sepas que la mía tiene alarma Anti-Malfoy.

El joven sonrío, aunque no leextrañaría por completo.

-No, me iré a casa de Albus, o deAlice
o a la Casa de los Gritos; me da igual.

Rose observo al chico, que sonreíatristemente y le comento:

-Aunque no lo creas, ellos te aprecian. Todos los padres lo hacen.

Cuando el joven chico rubio se sentóen la mesa Slytherin, esta estallo a gritos de bienvenida. Todosmenos dos chicos, que hacían todo lo posible por romper contactovisual.

-¿Serás prefecta?- le interrogo depronto Albus.

-Depende
-dijo alzando las cejas- Situ te presentas serré malísima y haré todo lo posible para ser detodo menos eso. ¿Por qué? ¿Pensabas dar rondas juntitos y de lamano?

Albus frunció el ceño:

-No me tientes a hechizarte...

Alice sonrío:

-Hazlo, pero a ser posible que te pilleMcGonagall
Aunque este desmayada me reiré
- y empezó a reírse.

-Eso demuestra lo Slytherin que eres
-comento Albus.

Alice le miro por encima del hombro:

-Ya
y tu eres Slytherin por que terebelaste con la tradición Potter. El rebelde Severus, no; no pega.Te pega mas bien el pardillo de Severus
- dicho esto empezó areírse.

 

Albus se extraño del buen humor deAlice:

-¿Qué te han echado en la comida?-pregunto y Alice empezó a reírse mas sonoramente, captando laatención de medio comedor.

-Deben ser
las capsulas
defelicidad
- empezó a relatar entre lagrimas- de Fred

Albus puso los ojos en blanco mientrasempezaba así una gran bronca de McGonagall al Weasley.

-Le dije que estaban en proceso deinvestigación
- se excuso inocentemente Fred ante las risas de losalumnos.- Pero ella dijo que era para alegrar la mesa de lasserpientes.

La mirada inquisitiva de McGonagall sedirigió como en un partido de pin-pon a Alice.:

-¿Dijiste eso, señorita Longbottom?- pregunto seriamente, a lo quecontesto Alice con carcajadas.

Lily se separo un poco de Lys para versu reacción:

-¡Que¡

Lily se llevo la mano a los labios, enseñal de guardar silencio:

-No se lo puedes contar a nadie

Lys hizo un gesto de desesperación:

-¡Un basilisco¡

Lily puso los ojos en blanco y aspiro aire.

El grito de agonía lleno todo elPalacio frío y austero. La voz rota respiraba entrecortadamente,tomando aire para gritar de nuevo. La figura se retorcía por elvacío salón, encogiéndose sobre si mismo. El chico moreno mirosuplicante a las tres figuras.

Una de ellas la conocía losuficientemente bien como para no saber que el sufría su agonía;otra mas alta y robusta envuelta en una capa con capucha; era la quesostenía la varita firme, conjurando hechizos. La última figura,algo rezagada, observaba la escena sin decir nada, era de un hombrealto, algo robusto y el pelo rizado y color cobrizo. Sonreía al verla escena, poco mas tarde, se acerco lentamente al cuerpo queaspiraba poco a poco el aliento que le faltaba:

-¿Volverás a insinuar que sonabsurdas las ordenes de la Señora?- pregunto severamente con vozgrave.

Olivier sacudió la cabeza negandorapidamente.

-¿Paro?- pregunto indeciso eltorturador.

El hombre lo miro de soslayo, y sonríomaliciosamente:

-Sigue un poco más, para que no sevuelva a repetir.

La elegante figura salio por la puerta, dejando atrás gritos ypalabras de suplica.

N/A:

Mis queridisiimos lectores.

Espero que os haya gustado, ¿os hadado repelus? Espero que no, porque esa no era mi intencion
¿Quéos ha parecido?

Creo que os mereceis unagradecimiento en mayúscula.

Por cierto, hay que decir que ale95queda reincorporada al club de lectores (espero que comente
porque..¡he hechado de menos tus comentarios¡¡¡¡¡)

Tambien echo de menos amacris
(donde os habeis metido??)

Jaja, bueno ahora, y como a partirde ahora va a ser rutinario una pequeña encuesta:

  1. ¿Cómo clasificarias, entre todos los generos, este fic?

  2. ¿Qué pegas tiene? (esto va por nando93, jeje
    veras es que siempre me corriges, y eso es bueno
    quiero saber que dice mi critico¡¡¡)

  3. ¿Qué expresión os ha dejado el capitulo?

  4. ¿Qué palabra es la que habeis pensado después de leer el capitulo?(no vale:actualiza
    )

     

  5. Como siempre
    ¿Qué creeis que va a ocurrir?

Con infinito cariño

Hanuky










4. Mira la silla vacía.


El hielo que cubría como un mantocristalino el suelo, parecía frágil y con aspecto de quebrarse; lanieve se acumulaba en rincones y en lo alto de las casas del pequeñopueblo. Las ventanas estaban cerradas, todas las luces apagada;parecía que aquel desolado pueblo había sido desalojadorápidamente, con miedo.

Bajo la poca luz que llegaba del Sol,una figura delgada se anteponía en un balcón de un Palacio. Mirabatriunfante al pequeño pueblo que se divisaba a lo lejos. El hombremantenía una expresión fija, sin darle importancia a los gritos quehabía dejado atrás. El hombre no se sobresalto, cuando una figurasilenciosa y hábil se le acerco. No sintió miedo, pero siincertidumbre. Por lo tanto pregunto a la figura que invadía suespacio:

-¿Ya ha ido?- se formo un silencioincomodo, con el que el hombre se espero lo peor; pues si aun uno deellos no cumplía las ordenes, la Señora lo pagaría con él.

-Si, Loring. Acaba de marchar.

Loring se giro, y observocuidadosamente a la pequeña figura que tenia ante el. Era una mujerbaja, delgada y quebrada; de un cabello fino y negro que se le pegabaa un rostro seco y con rasgos felinos. Sus ojos, dos profundos pozosnegros; se escondían tras unas minúsculas gafas. La mujer estabaencorvada y juntaba sus manos a la altura del corazón.

-Se puede marchar, Zhara.

La comida fue movida, los pequeñosengullían con agilidad, aunque algunos preguntaban educadamente queextraña comida estaban cenando. Los mayores se reían de ellos sinacordarse de que ellos mismos habían sido así. Entre varios platosde pudín de cangrejo; Louis comía sin ganas; observando atentamentela mesa de los profesores, de derecha a izquierda estaban sentados:Agripina Vercelli, la profesora de Transformaciones que habíasustituido a McGonagall cuando tomo las riendas del Colegio; Firenze,el profesor alto y refinado de pelo largo que daba Adivinación;Bathseda Babbling, para Louis la profesora de las peor asignatura,Runas. Al lado de esta comiendo animadamente estaba Wilkie Twycross,el misterioso profesor de Aparición, a su izquierda con ojosclavados en su plato, Séptima Vector, que enseñaba Aritmacia.Aunque hacia años hubiese extrañado, Nick Casi decapitado estabasentado allí, sustituyendo a Binns en Historia de la Magia. AuroraSinistra seguía dando Astronomía, era reconocida por llevar siempreun estrafalario moño. A su lado Kate Bones, antigua alumna, queenseñaba Estudios Muggles. McGonagall, con la mirada atenta enAlice, la que seguía riéndose. Neville Longbottom, sentado a sulado; que enseñaba, como todos los alumnos sabían Herbó logia,Hebert Beery; que le acompañaba en la asignatura. Filius Flitwick,quien seguía enseñando Encantamientos; había una silla vacía;donde se sentaba Rubeus Hagrid, aunque Louis había escuchado quetenia una conferencia sobre La Protección de la Naga, serpienteshindúes con cara humana; Hagrid seguía siendo Guardabosques yprofesor de Cuidado de Criaturas Mágicas. Y finalmente una sillavacía en la que el año pasado se sentaba el profesor de DefensaContra las Artes Oscuras.

 

Louis se extraño de que esa sillaestuviese vacía, pues nadie le había informado de que aquelprofesor faltase. Frunciendo el ceño y dirigiéndose a su primaLucy; comento:

  • Mira la silla vacía.

Lucy no tardo en comprender lo que suprimo quería decir, y pasándose la mano por la barbilla; leexplico:

  • No me extrañaría de que McGonagall quisiese cambiar de profesor
    Él era terrible.

Louis asintió, pasó su mano por elpelo rubio; y siguió comiendo; pensando en quien seria su profesorde DCAO.

  • Podría empezarse la leyenda de los profesores malditos
    - comento Dana Rice; una chica de su curso; de pelo castaño y ojos negros que había estado atenta a la conversación.

El joven río, secamente. Pues si era así, no le gustaría conoceral próximo profesor.

Las maletas cubrían la desordenadahabitación, donde había ropa por todos sitios. Los zapatos estabanmetidos en una bolsa, y la ropa hecha un montón sobre la maleta.Intentando ordenar ese desastre con magia estaba Ted Lupin. Haciahechizos de Accio, pero ante la impaciencia y desesperación, no lesalían bien. Grito y soltó maldiciones. Se paseaba intranquilo poraquella pequeña habitación de La Madriguera; finalmente Molly, laabuela Weasley; subió a ayudarle.

-Teddy, pequeño; tranquilo.- aparto alchico y saco su varita de un bolsillo del jersey- Ropa Locomotor-conjuro, y toda la ropa ordenadamente se coloco sobre la maleta.

-Gracias, Molly- agradeció, sentándose y pasándose la mano por lafrente, secándose el frío sudor- No sabes la que se me va a venirencima.

Casi todos los alumnos se habíanmarchado ya. Los mayores siempre se paraban unos instantes, los deprimero eran los primeros en irse; y los profesores se quedaban hastaque el último niño se hubiese ido, a no ser que tuvieseindigestión- como el caso de Firenze. De tercero solo quedabanJames, Susan, Fred y unos pocos mas. James había observado comoCamrin Trust, su exnovia, se había llevado a Bárbara, así que hablaba animadamente con un chico de segundo, Theodore Hoffman, quienquería unirse al equipo de Quiddicht como guardián.

James miro a Fred, con el que no habíahablado desde el día anterior. Como si no hubiese pasado nada, yolvidando que le había dado de lado en el tren; le pregunto:

-¿Qué optativa has escogido, Fred?-el chico le miro sorprendido, haciendo un gesto fingido de que si deverdad se refería a él.

-¿Cómo se nota que se ha ido Coleman,verdad Susan?- comento a la chica, que le reprochaba con la mirada.Poniendo los ojos en blanco respondió a su pregunta- Cuidado deCriaturas Mágicas, para pasarlo bien con Hagrid- comento con unasonrisa- y Estudios Muggles, para aprender como funciona tu querida yadorada Play Station 3.- dijo haciendo sonreír a James.

-¿Y tu, Susan?

La chica estaba atenta a algo que habíaen el plato, tarta de fresa; algo demasiado normal que los elfoshabían cocinado.

  • Por razones muy distintas a las de Fred- dijo ante la mirada del chico, que ponía cara de no haber roto un plato en su vida- He cogido Cuidado de las Criaturas Mágicas, y luego- dijo mirando a Fred de nuevo- Runas Antiguas- añadió reprimiendo una sonrisa.

     

Fred hizo un gesto dramático dedisgusto, y le apunto con el dedo como si fuese una varita asesina:

-Que sepas, Susan Jordan; que esta muymal eso de tener una asignatura sin mi o James. Y para colmo de losMerodeadores- dijo limpiándose una lágrima imaginaria- Runas, esque no podía ser Adivinación
tenia que ser Runas. ¿Acaso creesque tu cerebro pensante puede pensar en mas cosas aparte de
tu yasabes a lo que me refiero?

Susan ignoro el improvisado discurso deFred y mirando a James le pregunto por sus optativas:

  • Cuidado de Criaturas Mágicas y Adivinación- dijo ante el intento de suicidio de Fred.

Susan soltó una carcajada:

-Fred, es solo una asignatura

Fred la miro llorando fingidamente:

-Me han abandonado, ahora tendré quepasar bolas solo, ósea con la pared; dormir solo, y
¡Hacerexámenes solo¡ ¿ Como se atreve James Sirius Potter Weasley hadejarme solo y desamparado, quitandole importancia a su novia?

James alzo las cejas, y esbozando unasonrisa le comento:

-Te recuerdo que sin mi ayuda eres lomismo que con ella
Sacaste un Trolls en Historia de la Magia
Sise te ocurre poner una tontería como: Profesor, los exámenes sonpara Primero, podías poner en que año gano Honeydukies la copa
Ootra como: La Revolución de los Elfos fue causada por los Elfosporque querían dejar de ser Elfos y tener mas dinero
Creo que si,puedes solo.

Fred hizo un gesto de desesperación:

-A mi me da igual aprobar
- James y Susan asintieron, como algo quede lo mas normal- Yo solo quiero pasármelo bien
Traidores.


Un nuevo día amanecía, bajo el enormecastillo; los reflejos del Sol se veían en el lago; y entraban porlas ventanas de todos los alumnos. Perezosamente, algunos nerviosos;se vistieron con sus respectivas túnicas, corbatas y camisas; elGran Comedor pronto se lleno de personas que iban a desayunar. Lamesa Gryffindor fue la ultima en llenarse; aunque Rose Weasley no erala ultima en llegar. Con el pelo despeinado, teniendo en cuenta quelo llevaba corto, los zapatos medio poner; y la camisa mal puesta;Scorpius entro en el Comedor, con los rubores encendidos. Se sentóal lado de Rose, y esta algo preocupado le pregunto:

-¿Qué te pasa?- el chico,arreglándose rápidamente; le miro esperanzadoramente, y tras unamirada asesina a Perry Greenwood; le contesto:

- Tenía una alarma mágica puesta; yalguien- dijo volviendo a mirar al chico de pelo moreno y ojosclaros- Me la ha cambiado, así que en vez de las ocho; marcaba lasnueve. Ya te puedes imaginar lo demás.

Rose le miro con pena, e ignorando lasmiradas que trababan él y el otro Gryffindor; le comento:

-Deberías hablarlo con alguien.-Scorpius le sonrío- Aparte de mi.

El chico rubio sorbió una bocada deleche.

-¿A Albus? No es cuestión que tumejor amigo sienta compasión por ti. - se comió un bollo y siguiócontándole- A parte, creo que parara de un momento a otro
Laspersonas maduran.

Al decir eso, Rose recordó a su padre.Aun quedaba fascinado cuando veía la televisión, y hacia una danzade victoria cuando ganaba algún estupido juego, como por ejemplo;pulso de dedos.

-Algunas personas maduran
Otras definitivamente no.- concluyo lapelirroja.

 

Bajo el enorme invernadero, los alumnosentraban nerviosos, a su primera clase allí. El profesor HebertBeery; Neville Longbottom no les daba clase, porque se encontrabaAlice entre ellos; y según McGonagall podía sentir compasión porella; aun no había llegado. Y los alumnos habían decidido sacar aNeville como tema de conversación. La clase la compartíanHufflepuff y Slytherin; y entre ellos Alice se paseaba por lasplantas.

-Longbottom- la llamo Albus- ¿Se te hapasado el buen humor?

Dijo recordando la noche anterior.Alice le miro con desprecio:

-Vete a quitar mandrágoras, Severus.

Albus no pensaba irse, pues tenía algomuy importante que decirle:

-Todos dicen que tu papi no nos daclase porque como su hija es tan mimada
Le pondrá siempreexcelente.- comento haciendo hervir la sangre de Alice.

-Todos dicen que Albus Severus Potterno fue a Gryffindor porque es un gallina, haciendo poner en ridículotoda la rama de la familia Potter- puntualizo imitando su tono devoz.

Alice había acertado en herir a Albus,y este se quedo callado:

  • Tu también, Longbottom.

La chica río:

  • Claro, Severus; pero yo no tengo que avergonzarme de ser la oveja negra, mejor dicho verde, de mi familia. Seguro que tu abuelo estaría orgulloso de ti.

Albus la miro inquisitivamente:

  • Te lo puedo asegurar. Sin embargo, no se si la tuya estaría de acuerdo en que su nieta fuese tan cruel con los demás; y por supuesto no estaría de acuerdo en que fuese cobarde
    Tu abuela era muy buena persona, tu sin embargo eres la oveja perdida de la familia, te tienen que poner un profesor adecuado para sacar buena nota.

Alice suspiro y añadió como si nada:

  • Se rumorea que Harry Potter ha estado intimidando a McGonagall para dar clases de DCAO a su hijo, para probar si aun así puede ser útil.- el profesor entro en el invernadero, haciendo que todos ocuparan unas mesas que iban emparejadas- Y aun así
    ¿te sentaras junto a mi?- pregunto a Albus que estaba poniendo la mochila en la mesa de al lado.

Este enseguida la aparto y se sentó en una mesa donde un chicoHufflepuff le daba la bienvenida con una gran sonrisa.


N/A:

Hola mis queridísimos lectores.

¿Os habeis dado cuenta de que ahorasolo voy a actualizar los viernes? ¿No? Pues información añadida.

Como leales lectores que soy megustaria preguntaros algo, que tengo duda. Vereis tengo un ficoriginal, Jeck y los Guardianes de la Luz¸ pero nadie lo leecomenta. ¿Creeis que deberia eliminar la historia? Os daria milgracias si me contestais la pregunta y os traeria la Luna si loleyeseis.

Bueno ahora una encuesta que yo mismahare:

  1. ¿Cuál es tu libro favorito?

  2. ¿Tu autor favorito?

  3. ¿Tus diez fics favoritos? (para comparar, y leerlos)

  4. ¿Qué nota le pondríais a este capitulo?

  5. Y ahora un comentario en resumen del capitulo.


Mis respuestas:

  1. Son muchos, destacan : Memorias de Idun, Eternidad, Rubi
    buff.

  2. Laura Gallego Garcia, Kerstin Gier, Claudia Gray

  3. Mmmm
    .bueno es que no tengo diez
    tengo ¡treinta y cuatro¡

     

  4. Yo no pongo nota

  5. No pongo comentario



Gracias por vuestra adorablecolaboración. Recordad la primera pregunta que os he hecho
¿Quédebo hacer?


Con infinito cariño

Hanuky


Posdata: Nando93, me alegraria que estavez no le pusieses pegas, y ivii; pegas son cosas que estan mal.Anita11
tenemos un fic pendiente
¬¬ Barby
tenemos unahistoria pendiente
¬¬ Macris..¿en serio, donde estais? Ale95¿reincorporado? Mi club de comentaristas flojea (dad la bienvenida ajajaja
el usuario mas original de todo potterfics;)


¡Besos¡

  1. Esta carta es corta, lo se; pero es que solo queria recordarte que a pesar de las distancias, mi corazon te pertenece.


Las luces de lasfarolas eran las únicas que alumbraban la sombría calle. La nievecubría las aceras; la carretera estaba cubierta de hielo; y la únicacasa habitada de allí; tenía como única luz la chimenea. El hombrede pelo rubio; cuerpo fornido y cicatrices a lo largo de su caramiraba atentamente a la mujer que estaba sentada enfrente de el; conaspecto severo; facciones rectas y el pelo castaño y ojos verdes.

De pronto tocaronla puerta, la mujer se levanto; sin mostrar emoción, el hombrelevanto las comisuras de sus labios. Parado, sin moverse mientras sushijos entraban en la habitación; el hombre los miro, examinándolos.Después se levanto, y sacando de su capa una varita apunto al depelo castaño.

-¿Tenias queensuciar el nombre de tu familia? Menos mal que no ha sido mucho,pero ni se te ocurra volver a dudar de la Señora
- después sinmover los labios conjuro un hechizo que hizo que su hijo seretorciese; intentando no gritar. Observaba como su madre no habíacambiado de expresión. Cuando hubo acabado le llamo la atención.

-Tenemos unaultima oportunidad para ti, Olivier; si no quieres que tedesterremos- dijo la madre de Octavio y Olivier.- lo, Ophir- ordenodirigiéndose al hombre.

-Odette, no hacefalta que me obliguéis a hacer nada; haré caso de lo que la Señorame diga- aviso Olivier, señalando a su madre. Todos los nombres detoda su familia empezaban por O, ya que axial quedaba claro sulealtad a la Señora; porque su símbolo era un ojo; y la O lorepresentaba.

La mujer sonríomalévolamente:

-Es una orden deellos, no de mi; Olivier.- le señalo una fotografía, que el chicoobservo detenidamente. Era una chica pelirroja, de ojos claros yrasgos bonitos. Octavio se acercó a el; y tomo la fotografía:

-Una Weasley,seguro.

Olivier miro a su madre, quien le miraba inquisitivamente,evidentemente porque sabia que sus plegarias se habían cumplido;había comenzado la guerra; y en las primeras filas estaba sufamilia.

El despacho no había cambiadonada desde la última vez que lo visito, en las paredes seguíancolgando los retratos de todos los directores del Colegio; y detrásdel escritorio principal se encontraba el cuadro de un hombre de unalarga y blanca barba, y ojos azules. Le miraba afablemente, y lecomento al joven Lupin:

-Igual que su padre; de despistadosobre todo.

Otro retrato de la habitación, dondese encontraba un hombre de nariz larga y pelo despeinado y largocontesto al comentario:

-Lo que faltaba, un Lupin de profesor.Otra vez.

 

El chico no se sentía intimidado, masmiedo le daría su próxima jefa por haber llegado tarde. Pero estano aparecía aun.

-¿Qué haces aquí, Lupin?- preguntosorprendida McGonagall.

El chico miro hacia abajo y dijo:

-Lo siento llego tarde, soy el profesorde Defensa contra las Artes Oscuras.

La anciana mujer sonrío brevemente ante la ocurrencia de HarryPotter.


Los pasillos estaban llenos de genteque los cruzaba rápidamente; era por la tarde, y a nadie le gustabaquedarse sin hacer nada. Los mas pequeños investigaban los rinconesdel castillo, los de segundo enseñaban sus escobas; los mas mayoresiban a su lugar favorito; y aunque solo había pasado un año; Roseya tenia uno.

-No se porque teacompaño- concluyo Alice, mientras Rose la empujaba a entrar en labiblioteca.

-Solo voy a buscar un libro para latécnica del Quiddicht
Me voy a presentar, ya te lo he dicho; ynecesito mejorar mi técnica

Alice paro:

-Espera
¿No deberías mejorarlajugando, cabeza hueca?- le espeto Alice mientras Rose consiguió quese sentase en una silla, y pidiéndole a Alice que bajara el tono devoz.- No me lo puedo creer. Yo voy a investigar
- dijo Alicemarchándose y dejando a Rose sola.

La chica había abierto el Libro de laTécnica del Quiddicht, por Ginny Weasley. Era un libro que habíaescrito su tía cuando jugaba en el equipo. Rose no se preocupo porAlice, sabia que o volvía aburrida o

-¡Rose¡- llamo Alice gritando. Rosese llevo la palma de la mano a la frente, definitivamente era lasegunda opción- ¡Rose ¡ ¿¡Donde estas?¡ Me he perdido

Rose se fue por la sección maspróxima, donde estaba Alice sentada en el suelo de con las piernascruzadas y apoyada en la estantería.

-Alice
por favor, siéntate conmigo.

La chica se levanto con ímpetu; y sesentó en frente de Rose. La pelirroja devoraba el libro, alzando lavista de vez en cuando para imaginar como tenia que hacerlo. MientrasAlice estaba muy entretenida leyendo un libro que le había dadoRose: Pociones Avanzadas. Evidentemente, Alice pasaba las paginasmirando los dibujitos de las plantas; de vez en cuando apuntaba algoen un pergamino de Rose; que seguramente serian Pociones que lehabían llamado la atención.

-Ya he terminado.- anuncio Rose,finalmente.

Alice la miro sorprendida:

-¿Ya te has leído ese pedazo delibro?- exclamo señalando a un libro de ancho como el dedo meñique.

Rose se sonrojo y negó con la cabeza:

-Venga, Ali; que vamos ahora a jugar deverdad.

Alice la miro con sorna:

-¿Sabes que el Quiddicht no es un deporte digno de Alice?- Roseasintió- ¿Este año te has propuesto aniquilarme con cosas como labiblioteca, verdad?- Rose asintió- Rose
¡vuelve¡


En el patio delantero del castillo, ungrupo de Slytherin estaba arremolinado. Estaban sentados bajo unárbol, riéndose de algunos niños de primero, y llamándolos parainsultarnos. McGonagall había amenazado con un ejemplar castigo aaquel que llamase a un nacido muggle, sangre sucia. Por eso losSlytherin, dirigidos por Zoe Badmood; les llamaban a los nacidosmuggles sangresucia, a escondidas; amenazándoles con Cruccios.

Zoe Badmood estaba hablandoanimadamente con Renata Driggs sobre una poción que hacia ponerte lacara verde escarlata; cuando la rubia llamo la atención de suhermano, que hablaba con Ethan Binns, Slytherin; el joven estaba ensegundo, y odiaba a muerte a todos los Gryffindor, y a Albus SeverusPotter.

 

-Frank, ven. Tenemos que probarte.- leadvirtió su hermana. El chico de pelo castaño rubio se acerco aella.

-¿Qué quieres?- le espeto, Frank eraun chico de mal humor, como su apellido; y el primer hechizo que supadre le enseño fue Sectusempra.

-Tienes que ser como papa
ya sabes.-le índigo- Tienes que lanzarle un pequeño hechizo a un sangresucia;el primero que pase por aquí.

Frank miro a su hermana detenidamente:

-¿Para que me echen?- le pregunto.

A su lado Renata Driggs le afirmo:

-Te aseguro, que tu padre lo arreglara.

Frank sonrío, por fin podía hacermagia
oscura.

El grupo de Zoe estuvo atento a Frank,el grupo estaba formado por Zoe Badmood, en cuarto; con su pelo rubioy rasgos rectos y bastos; Renata Driggs, en segundo, con su pelorizado recogido en un moño y su tez pálida; Héctor Brown, ultimocurso; su pelo corto y negro y facciones rectas; Orlando Lightmoon,quinto, con un pelo negro y ojos del mismo color; Bellatrix Zabini,tercero; pelo negro y rizado a la vez que largo y ojos saltones ymarrones. Tim Pakirson, en sexto; Sebastian Greenfield; en cuarto;Philippa Dunkan, en quinto y Derrick Collingwood, de tercero.

Un grupo de chicas pasaron por delantede ellos, pero Zoe negó con la cabeza, todas eran sangre limpia.Pasaron varios minutos hasta que desde el lado opuesto a ellos,caminaba tranquilamente una chica de cabello castaño y ojos azules.Zoe Badmood sonrío con sorna, Frank lo vio y se levanto hacia ella:

-Hola, sangresucia- dijo como si nada.La muchacha miro al grupo de Badmood, que les sonreían; esquivos aFrank y siguió su camino. El chico era igual de alto que la chica,entonces le cogio por el hombro bruscamente y le amenazo con lamirada- No te han enseñado modales, eso pasa por nacer con muggles.

La chica le miro con rabia:

-Como se nota que eres Badmood, y noentiendes que sangresucia esta penalizado.- le amenazo, con ojosllenos de rabia. Vestía la tunica con el escudo de Gryffindor, cosaque en ese momento se dio cuenta Frank.

Badmood negó con la cabeza, y saco suvarita.

-Retira ese insulto de mi familia.

La chica sonrío, triunfante:

-¿Qué vas a hacer sino?

La joven Gryffindor no lo vio venir,pero Frank apunto a la chica con la varita y susurro:

-Crucio.

Al oír aquella maldición, la joven sehorrorizo; y se encogió sobre si misma sollozando y mordiéndose ellabio para no gritar.

-¡Déjame¡

Al lado de ellos se formo un coro.

-Retira lo que has dicho
- leadvirtió.

La joven sollozo, abrazándose a simisma.

De pronto del coro de gente, yapartándola salio Susan y Fred:

-¡Estas loco¡- dijo Fred señalando aFrank.

Susan se acerco a Cornelia Brooks, laque seguía sollozando y gimiendo, pues aun Frank no había parado detorturarla. Entre la gente salio James, y se quedo horrorizado. Sacosu varita, y apunto a Frank:

-Expelliermus.

El joven salio volando por los aireschocando contra la pared. James y Fred se le acercaron, Fred le pegoun puñetazo en la barriga y James en el labio, haciéndole sangrar:

-Aprende a jugar limpio, serpiente- leespeto James.

Susan estaba dejando que Cornelia seapoyase en ella. Bárbara también le ayudo, pero al pasar por Jamesle lanzo una mirada de reproche. Bárbara se alejo de ellos, y Jamesy Fred acompañaron a Cornelia y a Susan a la enfermería.

 

Por el camino Susan le pregunto:

-¿Por qué te ha hecho eso?

La muchacha estaba asustada y mirandoal suelo avergonzada anuncio:

-Me llamo sangresucia
y yo me metícon su familia.

Fred intento animarle:

-Bien hecho.

En la enfermería Madame Pomfreyenseguida la atendió, pues no había ningún herido:

-¿Otra vez aquí, pequeña?

La joven sonrío, dejándose tumbar enla camilla; después miro a los chicos y les dijo:

-Gracias.

Fred y Susan se miraron entre si, y James le miraba fijamente, conrabia; pues no consentiría que nadie seria herido por los Badmood.


Bajo la luz de las lámparas de unbonito restaurante, y bebiendo una taza de café. Victorie abrió lacarta de Ted.

Le echaba de menos, y sobre todo desdeque había decidido quedarse un mes o dos en Francia. Había estadoechando solicitudes para ser auror francesa en Inglaterra; y auntenia que pasar unas pruebas.

La carta le llego al corazón, erabreve pero preciosa:

"Mi querida y bellísima Victorie:

Tengo que darte una gran noticia
¡Soy profesor de DCAO en Hogwarts¡

Se que exagero pero todo es graciasa mi tío Harry, tuyo también.

Victorie
¿Cuándo vas a volver?

Te hecho de menos, ¡le he llamadoVictorie a todas tus primas¡

Victorie
esta carta es corta lose, pero solo quería recordarte que a pesar de las distancias micorazón te pertenece.

Tu "Teddie" Bear*"

La joven se sonrojo y apretó la cartaentre su corazón.

Echo un vistazo al restaurante, estaba vacío; exceptuándolo a ellay a un chico moreno de ojos azules sentado en un rincón, mirándolafijamente.

Hola lectores.

Veréis lo de * es que Teddie Bearsignifica osito de peluche; y Ted lo ha personificado con su nombre.¿OK?

Hoy no habra encuesta
elcomentario es libre.

Con cariño

Hanuky

Posdata: Macris de vuelta..ueee¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Jajaja no es jajaja esMica
ok?

Y los demas
(todos)besoooos¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

6. Por algo se empieza, pelirroja.




Elambiente de aquella habitación era silencioso y frio. Las piedras de la pared,gastadas por el paso de los siglos se habían desgastado; tomando un colorgrisáceo oscuro. De las paredes colgaban retratos de hombres ancianos quemiraban a la niña con curiosidad; como un nuevo juguete que habían acabado dedescubrir; pero no era así. Esos cuadros de los difuntos directores de Hogwartshabían visto a aquella niña, de ojos azules y pelo rojizo y de gran volumen, unpar de veces. Aquellos hombres se morían de ganas de hablar con la niña; peroella, algo distraída, miraba a la chimenea apagada. Rose no entendía la razónpor la que su madre, la famosa heroína Hermione Weasley; le había pedido hablarcon ella; precisamente en el despacho de Minerva McGonagall.

 

Trasvarios minutos de impaciencia, una mujer de entrada edad; con pelo del volumende un león africano; salió entre polvo mágico de la chimenea. Rosesuspiro, y se abalanzo hacia ella, auncuando hacía solamente dos o tres semanas desde que la había visto. La mujer lepidió que se sentara en un sillón, mientras ella se acomodaba en otro.

Despuésde preguntarse cómo estaban y que tal iban, Hermione tomo expresión distraída,y comento cuidadosamente:

-Cariño,¿Por qué de todos los niños Gryffindor que hay; de todos los niños que hay;justamente has tenido que escoger un Malfoy como amigo? Tampoco sé como Albusle acepto, sé que es un buen chico
Pero no deja de ser Malfoy, Rosie.

Lachica bajo la mirada, en el fondo sabía que su madre se daría cuenta de que elcastigo que le había puesto su padre el junio anterior de no volver a dirigirlela palabra a Scorpius Malfoy no se cumpliría. Ella y Albus habían estadohablando de todas las cosas que tenia Scorpius delante de Ronald Weasley, peroeste seguía fiel a sus principios.

-Laspersonas no pueden elegir su apellido, y si por eso están marcados toda suvida
No veo razonable, que justamente tu; digas eso, mama.

Hermionecabeceo, y sonrió pícaramente. Después adopto una expresión seria y anuncio:

-Estoydispuesta a convencer a tu padre; diciéndole todo el historial escolar deScorpius, incluido su noble comportamiento
Solamente si me dices la verdad.

Rosetardo en reaccionar, mientras pensaba si su madre era la mejor del mundo.Sonrió triunfante para si, por fin podría ser libremente amiga de Scorpius.

-Claro,dime.

-¿Estasconvencida de que Scorpius es cómo crees y que
nunca cambiara ni tetraicionara?

Rosefrunció el ceño, ya que era una pregunta difícil
¿Cómo iba a saber ella elfuturo? ¿Les traicionaría alguna vez su mejor amigo? ¿Cambiaria de bando?

-Mama
¿Cómovoy a saberlo? Lo que importa es el presente. Yo
a mi me da igual que metraicione, porque Scorpius es noble y no lo hará.

-Cariño, yo solo quería avisarte.Porque
todas las personas somos imprevisibles, la persona más buena puedeesconder un futuro negro, y el asesino más despiadado puede tener un corazón deoro en sus momentos.

El aulahabía cambiado la decoración, en vez de estar todos los pupitres juntos entresi, estos habían sido apilados en un rincón; dejando un gran espacio libre. Losalumnos se miraban entre si; mientras se separaban y se juntaban con los de suscasas, a un lado alumnos de tercero Gryffindor; y en la otra Slytherin. Elprofesor de Defensa Contra las Artes Oscuras aun no había llegado; y losSlytherin no podían resistirse a hablar "pacíficamente" con una muchachaGryffindor, de la que el amigo de Zoe Badmood, Derrick Collingwood; tenía quevengarse por el leve pero humillante castigo que le habían impuesto a su amigo,Frank Badmood. El chico se acerco a Cornelia Brooks, la muchacha que habíasufrido un Crucio. El chico posaba una sonrisa socarrona, acompañado de BellatrixZabini. La visita fue advertida a Fred por los ojos de Susan.

-¿Tesientes mejor, sangre sucia?- Brooks estaba escuchando algo sobre un bonitorestaurante en Hogsmeade que comentaba su compañera de habitación ClaireJenkins.

-Mealegra que un degenerado se preocupe por mi salud.- respondió con sarcasmo,mientras su amiga alzaba las cejas.

 

En esemomento, Fred se acerco a la muchacha, seguido por Susan y por James; queenseguida saco la varita de la capa.

-James,varitas quietas
Hasta que yo lo diga- ordeno el joven profesor de pelo azul yojos violáceos. Ted Lupin hizo un movimiento de varita y un antiguo armario decolor oscuro; con restos de polvo entre los huecos que los motivos florales delas repisas hacían. Mientras paseaba nervioso por la habitación, y indicaba alos alumnos que se juntasen; James decidió por su propia iniciativa guardar suvarita. Finalmente Ted paro y se apoyo sobre el armario- ¿Hay alguien en estaaula que sepa lo que es un boggart?

Jamessabía que existía esa palabra, es más sabia que era algo relacionado con losmortifagos o por lo menos eso era lo que recordaba de las historias de supadre. Fred, sin embargo; esa palabra le sonaba a gominolas, a una escobaantigua o simplemente un hechizo. Susan sabía que era un monstruo, pero nollegaba acertar si era parecido al mino tauro o era más bien una sirena. Trasvarios segundos de pensar, Cornelia Brooks levanto la mano; decidida acontestar.

-Unboggart es un ser mágico que tiene la capacidad de convertirse en la cosa opersona que más miedo tienes.

Tedaplaudió, irónico:

-Ni yomismo lo hubiese explicado así; gracias
¿Silvia Trooks?-pregunto el profesortanteando el nombre.- Bueno da igual, lo que importa es que seas Gryffindor-añadió ante la inquisitiva mirada del otro parte del aula.- ¿Te atreves a serla primera?

Lachica asintió; y dirigiéndose al profesor explico:

-Hayque decir Ridikkulus y pensar en algo divertido.

Ted sesonrojo:

-Yasabéis chicos, es que se lo he dicho yo. No es que se me haya olvidado

Toda laclase Gryffindor estallo en carcajadas. Brooks mientras tanto se acerco alarmario; James la veía de reojo; temiendo que de pronto una serpiente enormesaliese de allí. El chico saco la varita y se preparo para pensar en unaserpiente que se ahorcaba a si misma. Pero la nube negra no tomo la forma de la serpiente; si no una forma quea James le resultaba familiar, un hombre que James solamente había visto un parde veces pero que había logrado causarle terror. La figura de hombre alto,fornido, con la cara demacrada y cubierta de una capucha. A James se ledescompuso la cara; pero la de Cornelia era aun peor. Alzo la varita, pero sumano le temblaba visiblemente.

-Venga, Brooks- le dijo William Tracker.

James no sabía lo que hacer, se había vuelto a quedarparalizado; y Cornelia igual. Pero la figura no se paro, saco su varita y apuntoa la muchacha. Alzo los labios pero Ted apartando a Cornelia formulo:

-Ridikkulus- la cabeza del hombre se hincho y los ojos seles desbocaron y se deshinchó quedandolos calzoncillos. Ted miro a su alumna, y sin decir una palabra Ted indico lapuerta, la que la chica siguió:

-Señorita Jenkins, acompañe a Brooks.- la joven morenasiguió a la Gryffindor.

El profesor sonrió, como si ese pequeño accidente no hubiesepasado. James se sacudió la cabeza, y supo entonces la forma que tomaría suboggart. La clase siguió, los boggart de algunos Slytherin eran arañas o unavarita; y de unos Gryffindor resultaron ser una pitón. Fred, Susan y James se escondíande Ted; pues no tenían ganas de volver a ver a los encapuchados.

-Derrick Collingwood, por favor acérquese
- le pidió eljoven profesor.

 

Él le miro con desprecio y se acerco a la mancha negra; estaadopto la forma de un hombre, alto y con rasgos parecidos a los del Slytherin.El muchacho se escondió como pudo de la mirada seria de ese hombre; su amigaZabini, que estaba detrás del joven se sorprendió.

-¿Tienes miedo a tu padre, Derrick?- le pregunto asombrada.

Unos metros más atrás, Fred no pudo evitar oír el comentarioy sonreír ante la persona que más miedo le daba al amigo de Badmood.

-¡Mírame a los ojos cuando estoy presente¡- ordeno elhombre-boggart ante el muchacho que había bajado la cabeza.

-Esto es ridículo- murmuro para si mismo, mientras alzaba lavarita y formulaba el hechizo.

Fred espero a dos personas y le toco a él; tenía miedo, perono por el boggart si no porque no sabía lo que se iba a encontrar.

El boggart tardo en dar forma y entonces; como un haz deluz, un rayo verde salió disparado hacia Fred.

-Ridikkulus- bramo Ted Lupin, con las cejas alzadas,mientras que el rayo explotaba en mil colores.

Los niños se apartaron de Fred, quien se había quedadoparado; aun algo confuso.

James detrás de él le puso una mano en el hombro y lecomento:

-¿Avada Kedavra? ¿En serio?

Fred no pudo evitar sonreír, ante la atenta mirada de sunuevo profesor.

-Así, desarmado
.Es lo único que podría conmigo, profe.- leexplico con una sonrisa, ante las risas de sus compañeros.

-James, anda; te toca
.Ya hablaremos Fred, no sé como tumadre puede contigo; de verdad.- añadió Ted haciendo reír a James.

El boggart se transformo en varias manchas antes de tomaruna alargada, elegante y algo desconocida para James, aunque si que lerecordaba. Era la única figura encapuchada que no había participado en lapequeña batalla del pasado junio. Se rasco la cabeza mientras pensaba por quele daba miedo, quizás porque era una figura autoritaria; y que seguramente seríaalguien importante que iba detrás del.

-Ridikkulus.- murmuro mientras el hombre se encogía hasta convertirseen una hormiga. No tenía gracia, pero para James era algo gracioso, puesalguien importante se había convertido en una hormiga.

Era el turno de Susan y sabíaperfectamente quien le iba a tocar, pensaba en que la figura explotase, pero despuésde haberla visto en la habitación antes con Cornelia
No sentía fuerzas; ¿Cómo leconocía?

Después de haber visto cien veces el Paris mágico, un sitiodonde las flores rojas salían de los balcones, y la gente paseaba por rápidamente;Victorie decidió visitar el Paris de las estampas muggles; ese en el que laTorre Eiffel se erguía sobre la ciudad, las bicicletas con ramos de flores ylos pintores llenaban las calles; y que el amor se olía en el aire.

Paseo bajo la Torre Eiffel, y decidió visitar la Opera; peropara ello se metió en la estación de metro. Otras brujas se habrían perdido,pero Ted y ella habían visitado más de una vez el metro de Londres y este no seríatan distinto.

Bajando las escaleras sintió una sombra detrás de ella.Acelero el ritmo, pues podría tratarse de alguien completamente normal, pero teníaun mal presentimiento desde que había visto el sello del Clan del Ojo en elanillo del Ministro mágico de Francia.

La sombra no se aparto de ella, siempre a cierta distancia,ni cuando entro en el vagón del metro. Decidió que era hora de desaparecer,pero delante de muggles sería un grave delito, en otras palabras, estabaatrapada por un joven moreno que no conocía de nada.

 

Se puso justo en la puerta del metro, y el joven se acerco aella; y se coloco justamente en frente de ella. Victorie comenzó a respirarentrecortadamente, nerviosa y desesperada. ¿Y si desaparecía en el baño? Esaera una buena idea, pero cuando fue a pasar delante del muchacho; este le apretófuertemente del hombro y le dijo arrastrando lentamente las palabras:

-En realidad, no quiero hacerte daño.

Victorie descubrió unos ojos azul cielo; que la miraban contristeza mientras el joven la hacía desaparecer entre dos muggles, una mujerregordeta de gafas estrafalarias y un niño pequeño moreno con un helado dechocolate.

Después del mareo que le entro, Victorie se alejo del joven;hacia la otra calle. Habían aparecido en Oxford Street, Londres. Corrió entrela gente mientras el joven se quedo allí plantado.

Olivier observo como la chica pelirroja escapaba corriendo.No podía matarla, diría que se había escapado, ya que su conciencia nunca le permitiríamatar a esa chica, y seguía sin saber por qué.

Unas manzanas más lejos,Victorie desaparecía de nuevo para ir a ver a Ted; le necesitaba.

Bajo un toldo improvisado contra la lluvia, los niños veíantristemente como no podían salir al recreo. Los niños embarrados seguían a unchico castaño de ojos caramelo, quien llevaba un balón sucio y destrozado bajosu hombro. Estos habían decidido jugar bajo la carpa, sin importarle lo que lasniñas que mantenían una animada conversación de alguna serie de televisión pensaranque el balón les llegara.

Una de ellas, una chica pelirroja de ojos caramelo;observaba como sus amigas, Patrice y Kate; comentaban como llevaba el peloChristian Redgrave; el chico mas mono de la clase; y el mismo que insultaba aLily el año pasado.

La pelota llego a las niñas, Christian, fue a por ella;mientras Patrice y Kate suspiraban como si fuesen unas adolescentes enamoradasy Lily ponía los ojos en blancos.

-¿Qué te pasa pelo zanahoria?- le pregunto el chicosonriendo socarronamente.

Lily volvió a poner los ojos en blanco y le contesto:

-Viendo como intentas jugar al futbol.

El chico se paso la mano por la barbilla:

-¿Por qué no somos amigos?

Lily suspiro,¿ que le pasaba ahora?. Se volvió a hablar consus amigas, pero estas estaban mas interesadas en lo que ella respondiera.

-Porque me caes mal.

El chico frunció el ceño y se rio:

-¿Y si cambio serias mi amiga?

Lily sonrió y irónicamente le explico:

-¿En serio crees que cambiarias un libro por un balón?

Christian frunció el ceño, tiro el balón fuera de la carpa,haciendo que salpicara a sus amigos; y se marcho por dos segundos con un librode lectura, entre sus manos. Las amigas de Lily soltaron risitas y ellasolamente murmuro:

-Cabeza de melón.

-Por algo se empieza, pelirroja.- le contesto ChristianRedgrave.

Lily se marcho dentro del centro, había sonado la sirena queindicaba el final del recreo; mientras los amigos de Christian le dabanpuñetazos amistosos.

Eso es cosa de extraterrestres

El Sol brillabaen lo mas alto del cielo; mientras que bajo el un Londres masdespejado que nunca se situaba a los lados del río Támesis Entrelos muchos edificios que tenia esa ciudad, uno de ellos; de verjasrojas, y dominado por un gran bloque de ladrillos anaranjados, veiacomo varios niños jubaban al futbol en un espacio pequeño delpatio.

 

Las porteríasestaban hechas de hierro, y protegidas por una red; el campo era solouna extensión de cemento gris duro; no muy bueno cuando los niñosse caían. El balón era conducido por un chico pelirrojo; de ojosclaros y cuerpo menudo. Los niños a su alrededor intentabanarrebatarle el balón; pero Hugo fácilmente le esquivaba. Cuandollego a la portería, donde Greg Thompson sudaba por el balonazo queseguramente se llevaría. Pero cuando Hugo pego una patada el balóny este se alzo al aire; el balón se quedo suspendido allí.

Todos los niñosmiraban al balón, que se había quedado anclado en vacío. Hugo lomiraba asustado; pues sabia perfectamente quien había sido el quehabía hecho suspender en el aire el balón.

Hugo soltó unamaldición por lo bajo, mientras se integraba en el grupo de niñosque habían acorralado a la sombra del balón.

-¡Eso es cosade extraterrestres¡- exclamo un niño llevándose la mano a la boca.

Hugo comenzó a sudar, y no solo por el nerviosismo. Su tío leshabía avisado de ciertas situaciones, y lo mejor era no pensar enello. Pero dejar la mente en blanco cuando su magia es el centro deatención de los niños de su clase, era un motivo para que el blancofuera un lugar muy difícil de crear.

Las plantascreaban un ambiente tranquilo, el aroma a ellas te hacia dormir.Aunque Albus intentase dormirse como la mayoria de alumnos deSlytherin y de Hufflepuff; debido a las aburridas explicaciones deHebert Beery. La única que quizás atendía, era Alice.

Albus habíaobservado como había cogido apuntes; y había atendido a la plantade nombre raro que seguramente habría que desinfectar de una plagade animales que Albus no llego a entender.

El chico estabasentado en el lado lateral del invernadero con el chico Hufflepuff,Jacob Wilson.

-¿Y porque hayque quitarle las hojas que le salgan retorcidas?- pregunto la agudavoz de Alice en primera fila, sentada al lado de la Hufflepuff,Roswell Munson.

Alice sedecepciono al escuchar que se acababa la clase; sin duda algunaHerbologia era su asignatura favorita. Al salir del invernadero;Scorpius les esperaba en la puerta. Alice le saludo:

-Hola, Scorpius.¿Vas a venir con Hagrid?- el chico le sonrío asintiendo.

-Scorpius, vente tengo que contar una cosa- le dijo Albus cogiéndole del hombro yllevándoselo hacia el castillo.

-Ha dicho queiba a venir con Hagrid, Severus.- advirtió la chica.

-Lo siento,Alice- se disculpo el joven Malfoy.

Albus puso losojos en blanco:

-Por favor, comosi a alguien le gustase estar contigo.

Alice abrió laboca en señal de sorpresa, y se marcho indignada hacia la cabaña.

-Al, te haspasado un poco esta vez- le reprocho Scorpius cuando se pararon en elpuente.

Albus volvió aponer sus ojos en blanco; y esbozo una sonrisa sarcástica:

-Como si notuviese razón. Nadie quiere estar con esa niña repelente.

Scorpius fruncióel ceño:

-Alice es unachica simpática, y si nadie quiere estar con ella; explicarmeentonces ...¿Porque Daniel Danes no para hablar de ella conGreenwood?

 

Albus pusoexpresión sorprendida:

-Porque estánmal de la cabeza. Bueno, te tengo que contar una cosa; y por favor;por un momento tengo que dejar de hablar de Alice. Tengo una granoportunidad en el Quiddicht a; voy a ser el buscador de Slytherin.

Scorpiusaplaudió a su amigo; y esbozo una sonrisa:

-No creo quepueda ser el buscador...Así que probare como Cazador.

-Seguro que si. He oído que Rose quiere ser Guardiana...¿Loconseguirá?

Las gradasrugían; las banderas ondeaban; los alumnos aplaudían a sus amigosque habían sido seleccionados; y sobre el césped, Ronalda Hoochsostenía un archivador; mientras aclamaba su atención:

-Ha sido unagran decisión por todos los equipos de cada casa. Este año se hanpresentado exactamente cuarenta y dos alumnos a las Pruebas deQuiddicht. Pero solo veintiocho lo han conseguido. Y ahora cadacapitán de cada Casa; anunciara su equipo. De Ravenala, la estrategabuscadora: Martha Gadner- en seguida todas las gradas rugieron elnombre de la capitana, especialmente los Ravenclaw- De Hufflepuff, elgalán golpeador Leonardo Linvington- la grada aplaudió, y parte deGryffindor ayudo a Hufflepuff a crear ruido- De Slytherin el veteranoguardián: Christopher Nott- Todos aplaudieron el nombre delmuchacho- De Gryffindor, la intrépida guardiana Roxanne Weasley- lasgradas aplaudieron.

-Roxanne,Roxanne- vitoreaba Lucy Weasley desde la grada al lado de su primoLouis.

La capitana deRavenclaw, una chica delgada y morena; tomo la palabra:

-Bueno este añoha estado algo reñido. Pero los resultados han sido satisfactorios.Como golpeadores; los gemelos: ¡Tom y Peter McGregor¡- la genteaplaudió el nombre de los alumnos de tercero.- Para cazadores: BobCooper, Maddeline Kingstone y Tim Jones. Y por ultimo como guardianaCatherine Boyle.

Antes de que losaplausos se apagaran, Leo Linvington; el capitán de Hufflepuff ynovio de Molly Weasley; acaparo la atención:

-De golpeador,para acompañarme, Robert Parks. Tamira Bells como guardiana; parocinco de cinco. Patrick Bennet, Stephan Brands y Natalie Jones comoCazadores; y como buscadora la fantástica Cataline Miller.

El publicovitoreo y la atención paso a Christopher Nott; el novio de Lucy; laque no paro de aclamar su nombre.

-Bueno antes detodo quisiera decir; que Lucy, eres la mejor- anuncio apuntando a lasgradas de Gryffindor.- Y ahora: como guardián...Yo. Como golpeadoresRector Brown y Renata Driggs- anunciaba sin animo alguno; mientrasque las gradas verdes estallaban- como cazadores Ethan Binns, AmelieMcMillan, Tim Parkinson; vaya creo que Zoe ha hecho magia aquí-concluyo ante la antena mirada de McGonagall- Y por ultimo, elbuscador: Albus Severus Potter- La grada Slytherin dejo de aplaudir,sustituyéndole Gryffindor.

Y mientras losaplausos seguían; Roxanne; que parecía mas nerviosa que nunca;anuncio rápidamente los nombres:

-Golpeadores:¡ Fred Weasley¡, que novedad; para acompañarme;hermanito. Guardiana: la hija de otro gran guardián ¡Rose Weasley¡.Como cazadores ¡Scorpius Malfoy¡, como sorprende estechico...¡Ferry Greenwood¡ el que ha tenido un pequeñodesliz...¡Nicholas Wood¡ Dominique estarás orgullosa...Y comoBuscador:¡James Potter¡ ¿Hay que decir Sirius?- pregunto mientrasel publico la ahogaba.

Nota de Ana:

Sientomuchiiisimo la tardanza, os prometo que el siguiente capitulo seramejor; este es algo raro; lo se.

 

Bueno espero queos haya gustado.

Os dejo unapequeña encuesta,¿ok?

1.¿Si os dijeraque tengo las fotos de los personajes, iriais a mi blog a verlas?

  1. ¿Añadiria su ficha?

  2. ¿Quereis un anuario de Hogwarts en este año?

  3. ¿Que es lo que mas os ha gustado de este capitulo?

Yahora...comentaristas..estais perdidos¡¡¡¡¡¡

Ivii, jajaja,macris, barby, nando93...no me quiero saltar ninguno (anita11)

Bienvenidagracekellly¡¡¡¡

Con cariño

Hanuky

Posdata: La quese va a liar en el mundo magico....wuajajajaaaaaaa

Capitulo 8: Simplemente, te echabade menos.

La enorme casa adornaba aquellaextensión de nieve blanca; la piedra grisácea de aquel Palacio dabaun aspecto aterrador tal y como quería su dueño. Ante la puerta delcastillo; donde la puerta de hierro cortaba el paso; dos figurasesperaban a que esta se abriera. Montdark; un hombre mayor, con lacara demacrada y deformada; con poco pelo; se distinguía por serrobusto y llevar una capa con capucha que cubría su rostro. A sulado, un atractivo y elegante joven; de pelo rubio dorado y ojosazules, Octavio; fruncía el ceño ante la tardanza.

La puerta se abrió por si sola algomás tarde; y los dos hombres desaparecieron al entrar.

Volvieron a aparecer en una sala ampliay alargada, donde Octavio había presenciado la tortura a su hermanopor parte del mismo hombre que le acompañaba. La sala estabaadornaba por cuadros de distintas épocas, todos de estremecedorasguerras que se movían entre si. Al fondo de la habitación, algoaislada se encontraba un trono barroco donde sentado sobre el estabael dueño de aquel sitio, Loring. El hombre de figura alargada y algorobusta, y pelo cobrizo con entradas; miraba atentamente un austeroespejo que había junto a el. Montdark se estremeció al ver aquelmisterioso objeto; el vello de la nuca se le erizo y una extrañarabia se apodero de parte su mente. Octavio sin embargo, sintióindiferencia hacia aquel objeto; por lo tanto centro su atenciónhacia el hombre.

-Adoro vuestra puntualidad- comento,mientras sonreía irónicamente al espejo.

-Como se notan las ganas de quitarvidas de los jóvenes- susurro una voz procedente del espejo;haciendo que un escalofrío recorriera la espalda del joven Octavio.

Loring esbozo una media sonrisacansada, al darse cuenta de que para Octavio; el hombre que estabaencerrado en el espejo era un completo misterio para el joven.

Dentro del espejo, como el joven rubiopudo comprobar al acercarse; se encontraba un muchacho que aparentabaa ser algo mas joven que el; con el cabello castaño cayendoalrededor de las orejas y unos ojos color azul zafiro. El joven delespejo tenía aspecto cansado y triste; pero miraba a Octavio deforma burlona.

-La historia de este intrépidojoven
La sabrás en otro momento
Solo saber que se llama Celius.

Celius puso los ojos en blanco y semetió la mano en los bolsillos de unos pantalones sucios y rasgados.

-Loring- le llamo Montdark, intentandono mirar al espejo; donde Celius le observaba inquisidoramente.-Venimos por lo del golpe; Faldes ya esta preparado.

Loring asintió:

-Iré a observar; como siempre. Y me daré cuenta si Faldes sabementir como dice.

El despacho era pequeño, estaba llenode cosas inútiles; pociones, maletas vacías, una escoba deQuiddicht, un álbum de fotos y aparatejos inservibles. La luz de laventana que se encontraba en frente de la puerta; iluminaba lahabitación. En el escritorio, lleno de papeles y apuntes de DefensaContra las Artes Oscuras; se encontraba un joven desaliñado, con elpelo castaño, esa vez; y de ojos claros. Estaba empapándose dehechizos de defensa; curiosidades; y todo lo referente a laasignatura que debía impartir.

 

Cuando la cabeza de Ted estuvo a puntode estallar, alguien llamo a la puerta; y esta se abrió sola. Trasella una muchacha pelirroja, de ojos claros; nariz respingona yrasgos delicados entro en ella; aun sin captar la atención de Ted.

-Simplemente, te echaba de menos- fuelo que alcanzo a decir, sacando a Ted del hechizo Cave Innimilun.

Ted se sobresalto al ver a Victoire.

-Dijiste que vendrías una semana antesdel Baile.

-¿Y es que acaso no queda una semana,Teddy?

Ted no le contesto; simplemente busco sus labios.

La lluvia se había apoderado del día.Los alumnos no podían salir a las afueras; así que ocupaban lasSalas Comunes y los pasillos del castillo. El pasillo que comunicabacon las mazmorras; estaba desolado, a excepción de cuatro muchachosarremolinados en la única ventana del pasillo. En la repisa de laventana, con las piernas cruzadas sobre ella; y con un libro deTransformaciones sobre las piernas, se encontraba un chico de cabellomoreno algo claro, de pelo corto, comenzando ha hacer bucles sobreel; y con unos ojos verdes esmeraldas; se encontraba Albus. Bajo él,en apoyado en la pared; se encontraba Alice, la chica de cabellolargo y ojos verdes; estudiaba Encantamientos. Apoyada en su hombro ycon aspecto de cansancio, una chica pelirroja y de ojos claros;echaba una siesta. Y por ultimo de pie apoyado en la pared, y algoaburrido; un chico de cabello rubio y ojos verde grisáceos;observaba a sus amigos.

-Hubiese sido un buen día deentrenamiento, ¿a que si, Al?- pregunto algo melancólico Scorpius.

-No me lo recuerdes, y para colmo; mehe traído el libro de Transformaciones en vez del de Encantamientos.Estoy harto de las clases- explico.

Alice le miro con asombro fingido yRose murmuro algo entre sueños; había acabado de venir delentrenamiento bajo la lluvia; y había trabajado demasiado.

-La verdad es que los Slytherin hayansuspendido el entrenamiento
Es una verdadera pena; que bienhubiésemos estado.- explico Alice.

Albus puso los ojos en blanco ycomento:

-Hablando de pesados que no deberíanestar aquí
- murmuro señalando al fondo del pasillo, donde unaanciana rechoncha y estrafalaria, venia exhausta.

-¿Abuela?- susurro Alice en un hilo.

La señora Longbottom, se apresuro alevantar a Alice con un impulso; despertando a Rose.

-¿Qué pasa aquí?

La bisabuela de Alice ignoro a Rose; yse acerco a Albus con sorna:

-Menos mal que se ha cortado el pelo,señorito Potter; si no le confundiría con Alice Hannah- explico.

-Que no soy Hannah, abuela
Que maníatienes
- le comento a su abuela mientras esta la llevaba a rastras.

-Son idénticas- murmuro Rose.

-No te creas
- dijo Albus mas para si, que para ellos; dejando unincomodo silencio- Si recordáis Alice es Slytherin- añadiórápidamente.

En la Torre Gryffindor se respiraba unaire estresante. Menos los tres cursos mas pequeños, todos losdemás celebraban el Baile de Halloween esa noche. Los vestidossalían a pares de los armarios para ser escogidos; los secadores,peines y maquillaje pasaban de unas manos a otras. Los espejosestaban mas que solicitados, y los improvistos de ultima hora;asaltaban con descosidos a las chicas. Sin embargo los muchachos nose preocupaban mucho, sacaban el esmoquin del baúl y se miraban alespejo; intentando hacer un peinado elegante.

 

En una de esas habitaciones, ya vacía;se encontraba un chico rubio de ojos avellana, indeciso en un espejo.Louis no se preocupaba por la ropa que llevaba, un esmoquin negro;tampoco por el peinado, su cabello de media melena liso; simplementese preocupaba porque su pareja, la Hufflepuff Catherine Miller; noera lo que se decía la pareja deseada. Y no era porque no era unachica bonita, poseía un pelo cobrizo y unos bonitos ojos ámbar; sino porque Louis sentía indiferencia hacia ella. Su primera pareja,Gwendoline Cross; le había causado curiosidad; pero las mariposas enel estomago que sus padres decían, no habían volado ni una solavez.

Hecho un ultimo vistazo a la pajarita y dispuso a irse, pensando queseria solo un simple baile.

Nota de Ana:

Queridos lectores:

En el otro capitulo os puse quehabía una posibilidad de que colgara las fotos de los personajes consu ficha en mi blog (elblogdetianafrog); y para vuestra información,estoy trabajando en ello. Por cierto a los comentaristas les contestoaquí;)

También dar la enhorabuena aBárbara
Que tras una larga ausencia la he perdido, pero no pasanada. Por cierto miedo
si que pueden dar; pero ahora te aseguro quemiedo no dan;) Me encanta que te guste Albus y Alice
pero es que novan a estar juntos; tengo una sorpresa
En realidad tengo un montónde sorpresas para el siguiente fic
Y te diré algunas porque esderecho de grandullona;).

Ivii, jajaja y Anita11
Muchasgracias por vuestra opinión.

Ivii: tengo preparada una sorpresapara ti, pero no va a ser en este fic. Tendras que pararte alsiguiente
¡Que la espera se te haga corta¡ Por cierto con lo delanuario de Hogwarts me refiero a poner los cursos con las Casas. Unpoco complicado si. Por cierto ¿ te acuerdas de la lechuza Ivii?Bueno pues tu sorpresa tiene que ver en parte el porque de ese nombreen la lechuza de Cross; quizás no te guste; pero la historia detrasfondo para mi es una de mis favoritas(Creo que doy demasiadosadelantos)

Jajaja: ¿Entonces tu Micadijimos,,no? Tu si a todo, eso esta muy bien. Colgare todo lo queprometi la semana que viene
Te juro que me encantan tuscometarios
(Si hubiese un personaje en este fic, dedicado ati
¿Cómo lo llamarias? Tengo escasez de nombres, y este no es unpersonaje malo
Es una chica dulce y adorable, que saldra solo unpar de veces
pero que como es encantadora todo para ti)

Anita11: ¡Leed todo el mundoobligatoriamente Los Magos con la Tercera Generacion a Bordo II¡¡Yo he leido el primer capitulo (y aunque no me ha dado tiempo decomentar, perdoname Anita) He comprobado que las risas estanaseguradas
¿Quién se puede resistir a los encantos de James?¿Comoes posible que Alex sea maga..jajaja(eso no tiene sentido¡¡)? Buenome encanta tu fic. Por cierto, respecto al mio
Hay un personaje queva a ser tuyo
en el siguiente capitulo sale; y sale pocas veces(Annie Gallagher, ya veras, ya veras)

 

Ale95: Probando,probando
¿Hola?¿Ale? No te respondi tu comentario
y ese mereciala pena. Pero es que no puedo parar de decir GRACIAAAS.

Macris: Definitly Lost.Carolina
??????????? Dios mio¡¡¡ Hecho de menos tuscomentarios¡¡¡

Nando93: Este tengo asumido que yano lee. Jaja
























etc

Con cariño

Hanuky

Posdata: Este mundo esta lleno delocos, maniaticos y tiranos con corazon. En el siguiente capitulocreo que sera
0.o. Porque hay alguien que
(si es que no lo puedodecir
) va a tener un bebe. Ya sabeis quien es, la sorpresa a laporra. Es que no puedo tener el pico cerrado (bueno hay varioscandidatos
.¿os imaginais a McGonagall con una miniMinerva?¿O auna Arthur Weasley llamado Arthurtito para la colección
?)











9.. ¿Si te pidiera ir al Baile de Halloween
irías conmigo?

La casa estaba en mitad de las colinas; con su peculiar personalidad y extrañeza se alzaba sobre el suelo. En ella y sola en la casa, Lyslander observaba el paisaje; la chica rubia de ojos claros miraba al Sol que hacía varias horas se había alzado en el alba. Recordó como sus padres se llevaron a Lorcan a casa de su abuelo, quien estaba enfermo de gravedad; y ella por ser algo más sensible; había decidido quedarse. Pensó que no sería muy valiente por su parte; pero que de alguna forma evitaba así derramar mas lagrimas; pues sabía con certeza que los minutos de su abuelo estaban contados.

Cuando su cabeza divago por los recuerdos y momentos que había pasado junto a él, desde que le enseño a distinguir un hipogrifo de un unicornio, le curó un rasguño en la rodilla, le explico que la vida es fugaz; hasta que le conto su pequeña historia, su granito de arena en la guerra y el que ella pondría en la historia; Lyslander sollozo brevemente. Apoyada en la repisa de la ventana con las rodillas cruzadas; mientras que fuera, llovía copiosamente.

Los pensamientos de la muchacha fueron interrumpidos por varios golpes en la puerta. La pequeña Scarmander, bajo silenciosamente; para averiguar quién era el joven que había tras la puerta.

-¿Hugo?- pregunto mientras el chico entraba a la casa con los brazos en jarras.

Lyslander bajo la mirada ante los ojos claros de Hugo; y haciéndose algo la distraída le indico que pasase al pequeño salón.

-Lorcan no está; pensé que te habría avisado.- Hugo negó con la cabeza, mientras ocupaba un sillón- Se ha ido a visitar a mi abuelo, está en San Mungo.

La cara del muchacho era de decepción, pero miraba atentamente a Lyslander mientras esta sacaba una caja de galletas de la estantería.

 

-¿Puedo hablar contigo, Lys?-pregunto directamente Hugo.

Lyslander le miro algo cohibida, y mientras se sentaba en frente de él; contesto:

-Si es por la Casa en la que espero estar
Hufflepuff.-adivino.

-Yo diría más bien Ravenclaw. Yo voy a ir a Gryffindor
Pero no era eso lo que quería decirte.- la pequeña le indico que siguiera, mientras se llevaba una galleta a la boca- Solo por saber
¿Si te pidiera ir al Baile de Halloween
irías conmigo?

La joven Scarmander intento no atragantarse con la galleta, así que a duras penas consiguió tragárselo. Sintió la mirada de Hugo, y eso hizo que al asentir lentamente, los rubores se le subieran a las mejillas.

El joven Weasley esbozo una media sonrisa de satisfacción.

El castillo se había vuelto algo mas oscuro; las gotas de lluvia caían en la piedra haciendo el tono grisáceo algo más negro. Los pasillos volvían a llenarse de gente; en ese mes solo habían podido salir dos días bajo el Sol; y todos los demás habían sido agraciados con una incansable lluvia.

Los entrenamientos de Quiddicht se hacían más pesados; preparándose para el primer partido antes de las vacaciones. Los alumnos no tenían otro entretenimiento que pasar el tiempo dentro del Castillo, con los amigos, las parejas o simplemente reflexionando en algún pasillo.

Un chico de pelo castaño, ojos verdes; y facciones aun de niño; se dejo apoyar en la puerta del retrato de la Dama Gorda; pero no era porque no recordaba la contraseña, tampoco porque estaba aburrido y había decidido quedarse allí; simplemente esperaba a alguien. El joven se llamaba Josep McKing, y era conocido por ser el segundo hijo del actual destrozado Ministro. El joven había resultado ser muy hábil en la hora de estudiar, era agradable con los compañeros y un completo Gryffindor; todo lo contrario a su difunto hermano, Richard McKing. El joven le echaba de menos, y su pequeña estancia en el colegio le había servido para tomar fuerzas y vengar la desconocida causa de su repentina muerte.

El cuadro de la venerable mujer, dejo paso al conocido James Sirius Potter, acompañado como normalmente estaba, de su novia Bárbara Coleman. El niño llamo rápidamente su atención, y tras mandarle una mirada inquisidora, James se acerco a el:

-Hola, Josep- le saludo cordialmente.

-Hola- saludo tímidamente Barbará.

Josep frunció el ceño buscando alguna excusa por la que empezar a hablar y a preguntarle; pero su mente escaseaba de ello.

-Potter, ¿Qué mato a mi hermano?- pregunto directamente.

James bajo la mirada, mientras que la puerta de la Dama se abría de nuevo:

-Josep, ¿vienes a estudiar a la Biblioteca?- pregunto una niña rubia, de pelo rizado y ojos marrones.

-Ahora voy, Annie.- le contesto, mientras la pequeña fruncía el ceño; el joven se dirigió a James- ¿Me lo vas a decir, o lo averiguo yo por mi parte?

James bajo la mirada, no podía decírselo; no debía
Pero sabia como se sentía aquel muchacho, poniéndose en su lugar el habría hecho lo mismo, y había dado con algo peligroso; no era cuestión que otro hijo del Ministro muriese a mano de aquellos misteriosos hombres.

-Es demasiado peligroso para ti, alguna vez lo sabrás. Pero hoy no.- James hizo ademan de irse; no sin antes escuchar a Josep.

-¡Lo averiguare y me vengare, porque era mi hermano¡- Josep bajo las escaleras, donde le esperaba Annie Gallagher.

 

La muchacha le miraba con preocupación, cuando el joven paso a su lado; le puso la mano en el hombro y le dijo:

-Estoy contigo.

Josep esbozo una media sonrisa algo cansada.

-No, no hace falta. Ya has oído, es peligroso.

Annie se aparto de él; y con expresión seria advirtió:

-Pero tú no puedes solo.

El día había amanecido despejado, para ser Noviembre; eso era un buen augurio. Las calles de Londres se llenaban rápidamente; las cafeterías habrían desesperados, y los habitantes se agobiaban con tanta multitud en las aceras. El ambiente era encantador, los londinenses se alegraban al ver el Sol.

En una cafetería algo apartada del centro de la ciudad, una joven pelirroja y de rasgos bonitos sorbía poco a poco el café que se había pedido. En el local no había nadie, solo ella y un hombre de entrada edad que descansaba en la barra.

La puerta de la cafetería se abrió, y a través de ella un joven rubio de ojos azules entro. Parecía que sabía a donde iba, e iba directamente a la mesa de Victoire. La joven conocía a ese chico, pero estaba algo cambiado; la última vez que lo vio tenía el pelo algo más oscuro. Victoire tardo en reaccionar; pues se dio cuenta que ese no era el joven que le había dicho que no le quería hacer daño; era alguien distinto con aspecto serio.

La joven se levanto rápidamente de la mesa, e intento llegar a la puerta; pero cuando paso delante de él; este la tomo fuertemente del brazo; desapareciendo ante los ojos de un pobre hombre.

Volvieron a aparecer en un lugar distinto, un lugar que Victoire no conocía de nada. Una gran habitación fría, decorada austeramente, y con varias personas en ella. Al lado de ella seguía aquel joven atractivo y con aspecto de asesino; unos metros a la izquierda un hombre grande, con la cara demacrada esta vez sin una capucha cubriéndole el rostro. Este hombre sostenía entre sus brazos al joven que Victoire conocía, aquel chico moreno de ojos azules tan parecido a su secuestrador. Al final de la habitación, sentado en un trono barroco, un hombre alto y elegante de pelo cobrizo la observaba atentamente; a su lado un espejo con una imagen nítida de un joven, bajaba la mirada.

El que parecía el jefe de aquello, del Clan del Ojo; pues enseguida supo lo que era; se levanto y se acerco al joven que estaba atrapado, luchando por salir, de los brazos del hombre enorme.

-¿A esta joven en cinta es lo que te da pena matar?- espeto con desprecio mientras que saco la varita para torturarle de nuevo.

Victoire no atendió a los gritos, sus pensamientos habían ido a parar a una zona de su cuerpo; donde según aquel cruel hombre había dicho que había un pequeño ser naciendo. El alma se le cayó al suelo; miro a todas partes en busca de alguna salida; pero el rubio no le dejaba moverse. Su único salvador era aquel joven que estaban torturando.

-¿Olivier?- dijo una voz aguda débil y confusa al fondo de la habitación; procedente de una joven de cabello largo y dorado, con ojos claros y aspecto desesperanzador; la joven estaba amenazada por la varita de un hombre fornido que la seguía.

Entre torturas, Olivier consiguió ver a la joven. Y una ira se le dibujo en los ojos; dejo de gritar y temblar.

-¿A quién prefieres matar?- pregunto el hombre alto. Pero la mirada de Olivier estaba llena de odio, y se dirigía a Octavio, su hermano; quien tenía presa a Victoire. -¿A esta Weasley preñada o a tu amada muggle?

 

Olivier logro salir de los brazos del hombre, y correr hacia la joven rubia. Tras derribar a aquel hombre que días atrás había sido su amigo, se llevo a la joven en sus brazos y desapareció de aquel horrible lugar, volviendo a aparecer en un pequeño pueblo entre las montañas.

-Samanta- le nombro, acariciando su mejilla, mientras ella sollozaba.- Te quiero.- logro decir antes de que el mismo empezara a llorar.- Busca apoyo en unos niños en el castillo de aquí al lado.

-¿Y tú?- pregunto desesperada.

-Yo
nunca olvides que te amo.- respondió con un apasionado beso, desapareciendo.

Las miradas se centraban en el joven.

-¿Decidiste matarla a ella?- pregunto Montdark, el hombre que minutos antes le apresaba.

Olivier le miro desafiante; y se acerco a Victoire; quien ese momento sufría una crisis de ansiedad. Saco su varita y apunto a Victoire:

-Expelliermus- formulo, haciendo volar a su hermano por los aires.

Entre la confusión, Olivier se acerco a Victoire:

-Ted Lupin viene de camino, le avise por un Patronus. Cuida a tu pequeño- añadió rozando cuidadosamente su barriga. Victoire, no entendió mucho a que se refería, pues la desesperación le nublaba la mente.

Un rayo verde, proveniente de la varita del hombre alto; alcanzo al valiente joven. Este cayo inerte en el suelo; Victoire lo acogió entre sus brazos; cerrándole los ojos. Busco su varita por todos lados, entre la chaqueta y el pantalón; descubriendo que el hermano del difunto Olivier se la había cogido.

-¿¡Victoire?¡- bramo Ted mientras aparecía detrás de Harry Potter; y se abalanzaba sobre ella.

Mientras Harry esquivaba confuso algunos hechizos, Ted cogió a Victoire apartándola de aquel joven.

-No, Ted
El me ha salvado
Llévatelo- le rogo, sollozando y buscando sus brazos.-Ted
-volvió a llamarle algo cansada- Eres padre
- logro decir mientras todo a su alrededor se oscurecía por que se había desmayado.

La lluvia había cesado, los alumnos empezaron a salir a las afueras del castillo; alrededor de la casa de Hagrid, en el puente colgante; al lago
En infinidad de sitios que en casi un mes no habían podido ir. Bajo un árbol del Bosque Prohibido, un joven castaño de ojos verdes esperaba ansioso a la llegada de la muchacha que cruzaba rápidamente la distancia entre la cabaña y el bosque.

-Ya he llegado, te recuerdo que soy Prefecta y que no debería estar aquí.- advirtió Dominique a Nicholas Wood.

El joven sonrió con suficiencia:

-Esto va a valer la pena.

Apartando ramas enormes, procurando no pisar en paso falso; cruzaron el bosque; hasta un lugar que parecía haber sido arrasado por algo demasiado grande. Y así era. Al lado de un árbol, torcido y muerto, había un esqueleto de una gran serpiente.

Dominique se acerco cuidadosamente, por la cola; tardo algún que otro minuto en llegar a la cabeza. El hueso estaba algo podrido, y con alguna que otra costilla rota. Al llegar a la cabeza, descubrieron algo que les dejo algo anonado. Normalmente, al morir las serpientes los ojos seguían intactos; pero aquella serpiente no tenia ojos.

-¿Sabes? Es un basilisco- al decir eso, Dominique se aparto en seguida- Tranquila, está muerto. Pero
no tiene ojos. Es extraño, solo significaría que alguien se los ha quitado; e imagina que puede hacer una persona con el ojos de un Basilisco.

 

Nota de ana:)

Hola a todos.

Ya sabeis quien es la joven en cinta. Bueno espero que os haya sorprendido. No,no es miniMinerva.

Gracias a todos:

Ivii: La sorpresa a mi me encanta, hay retazos de la historia por aquí; pero principalmente en la tercera parte. Que la espera se haga corta. ¿Quién pensabas que era la joven embarazada? ¿Acertastes?

Jajaja: Mica
¿Te gusto el personaje de Samanta? Me encanta ese nombre también;) Espero que no sea muy dramático, ni triste, pero
bueno no puedo adelantarte nada mas. Aunque quizás tengas derechos por ser tu personaje.

Anita11: Te dije que no tenia mucho protagonista
¿aun asi te gusta? No participara mucho, pero es que me gusta ese personaje
(me gustan todos mis personajes, y estoy enamorada secretamente de Olivier
pero mira me lo he cargado) Recomiendo historias buenas.

Barby: ¿En Italia todavía?

Con cariño

Hanuky

Posdata: Lo que nace se apaga, las sorpresas inesperadas y
nuevos socios para el Clan;)

El aula estaba tranquila. Algunos rayos de luz se escapaban entre las nubes; colándose en la habitación; esta había vuelto a su estado y los pupitres de dos en dos; ocupaban la mayor parte de la clase. La mesa del profesor estaba justa debajo del despacho, del que Ted aun no había salido. Los alumnos se miraban impacientes; comenzando a trabar conversaciones que giraban sobre el jovial profesor.

Los rumores se habían extendido debido a la ausencia del profesor durante dos o tres días. Las alumnas del último curso afirmaban que se había fugado con Victoire; los que lo conocían de otros años aseguraban que necesitaba descanso; los más pequeños creían que estaba en una conferencia; y finalmente sus amigos más cercanos de la familia barajaban la carta de que algo importante le había pasado relacionado con su vida personal, Victoire.

-Weasley- le llamo un muchacho de Ravenclaw, de ojos negros y pelo oscuro; John Gier-¿Que le ha pasado al profesor Lupin?

La joven pelirroja se mordió el labio indeciso. En realidad no tenía la más remota idea; pero sabía que estaba relacionado con la hija de tío Bill. Rose miro algo distraída al suelo. ¿Qué podría decir?

-Asuntos personales.- informo cordialmente Scorpius; quien llego en ese momento. Tenía el cabello rubio despeinado, y la corbata mal puesta; se sentó rápidamente al lado de Rose, en el pupitre que la joven le tenía reservado.

John Gier no pareció satisfecho con la respuesta, pero comprendió que insistir no serviría de nada.

-Gracias, Scorpius.- susurro Rose- ¿Qué te ha pasado?- Scorpius saco sus libros y los coloco correctamente junto a los papiros.

-Me quede hasta tarde leyendo, y no me he levantado pronto.- el joven Malfoy intento aplacarse el pelo que salía en punta y desordenado de su cabeza.- Me he saltado el desayuno- añadió como si nada.

Rose le sonrió, compadeciéndole; y saco un bollo de chocolate de la túnica:

-Me he acordado de ti.

El muchacho se sorprendió al ver comida, y rápidamente la comió. Se limpio los restos de chocolate con un pañuelo y busco la mirada de Rose que miraba atenta a Perry Greenwood; quien había propuesto la teoría de que Ted había robado algo del Ministerio y había sido encarcelado en Azkaban.

 

-¿Sabías que
?- advirtió mientras que Rose se giraba para verle. Scorpius pareció pensárselo mejor, y cerró los ojos fuertemente- Nada, no es nada.

Rose puso los ojos en blanco:

-¿Qué me ibas a decir?- pregunto.

Scorpius tamborileo los dedos sobre la mesa y se giro a la derecha para observar mejor a Rose.

-¿Sabías que mi padre conoce a los padres de Badmood?- Scorpius espero la respuesta de Rose, pero esta parecía muda.- Lucius, mi abuelo, conoció al abuelo de Badmood antes de la guerra por motivos de negocios. Pero el antepasado de Badmood rechazo unirse a
Voldemort. Nadie mando asesinarle por el rechazo, incluso se mudo a Dinamarca para estar apartado de la guerra. Pero por lo visto no es que no quisiese guerra, es que el ya estaba metida en una aun mas
¿Terrible? No sé cómo explicarlo.- Rose seguía atenta al pequeño e interesante relato de su amigo- Bueno el caso es que la familia Badmood se mudo al Oxford mágico hace diez años. Nadie sabe en qué trabaja Cayo, el padre de Badmood; pero el caso es que viven en una casa enorme; que la he visto. Eso es todo- concluyo bajando la mirada.

Rose suspiro, y sonrió:

-Si piensas que ahora te voy a ahorcar por juntarte en el pasado con ellos
Ya lo puedes olvidar. Tú no eres como ellos, y nunca lo serás. No puedo imaginarte caminando con Badmood, Brown, Dunkan o Collingwood.

Scorpius miro por el rabillo del ojo a Rose, quien centro su atención el Ted; quien con prisas había entrado rápidamente en el aula y miro indeciso a sus alumnos. Mientras Ted revolvía su mesa a gran velocidad, el joven Malfoy pensó que le gustaría que lo que Rose le había dicho fuese cierto; aunque él mismo sabia que eso era decisión suya.

-Chicos
Bueno- comenzó a explicar Ted mientras buscaba algún papel en su escritorio; se rasco la cabeza varias veces.- Vamos a ver

Rose observaba el aspecto de Ted. Su pelo normalmente azul, había adoptado un color castaño claro; y estaba enredado, con escasez de algún peine. Sus ojos azules relucían sobre unas ojeras que hacían de esos ojos, algo apagado. El joven estaba algo más delgado y sus rasgos en general, parecían haber pasado por unos duros momentos.

-Hoy tocaba hacer unos duelos, Ted
Profesor- informo Rose, intentando ayudar así al profesor, quien miro a Rose esperanzadoramente.

Ted le sonrió agradecido, y acercándose a sus alumnos les explico algo más tranquilo:

-Tenemos dos horas seguidas
Y es algo bastante siniestro para mí- confeso haciendo reír a algunos.- Por eso haremos un
Torneo de Duelos. Yo estaré en mi mesa, ordenándola. ¿Quién quiere empezar?

Los alumnos se miraron entre sí:

-Yo.- se ofreció Perry Greenwood, apartándose el flequillo moreno.- Contra Scorpius Malfoy.

Un coro de murmullos se abalanzo en el aula. Rose miro preocupada a su amigo, quien con una encantadora sonrisa contesto simplemente:

-Luego no digas que te he hecho daño.

Greenwood apretó la mandíbula, y cuando Scorpius se acerco a él; y después que Ted diese comienzo; Perry Greenwood ataco primero:

-Sectusempra- formulo.

El día había amanecido nevado; los alumnos habían decidido hacer guerras de nieve, o pasear sobre ella. Otros se quedaban en la cómoda y acogedora Sala Común, estudiando y preparando maletas, pues al día siguiente marcharían de vuelta a su hogar.

 

En el puente que comunicaba el castillo con el Bosque Prohibido; cuatro amigos observaban la niebla que se había formado bajo el. La chica pelirroja estaba apoyada en el arco del puente; y su primo estaba sentado en la fina repisa. Scorpius les observaba mientras Alice se alejaba donde estaban ellos, debido al vértigo que tenia.

-Vaya los amiguitos todos reunidos
Para que no les pase nada. He oído que venciste a Greenwood, Malfoy. ¿Te planteaste lo que te cuestionamos?- pregunto el joven Badmood, acompañado de Derrick Collingwood; acercándose a Scorpius.

Scorpius apretó los puños fuertemente y bajo la mirada.

-¡No te metas donde no te llaman, Badmood¡- amenazo Albus.

El muchacho alzo las cejas, sorprendido. Y dirigiéndose a todos amenazó:

-¿Que os pensáis que sois el nuevo trió de Oro por saber que hay unos hombrecitos que os amenazan? Y no solo a vosotros, a todos los estúpidos que se hagan los héroes; y todos caeréis. Hasta tu querido padre, Potter.- inquirió mirando fijamente a Albus, quien había encajado fuertemente la mandíbula, y luchaba por no sacar la varita.

Alice frunció el ceño:

-¿Y quién lo va a asesinar
tu? A mí no me engañas con esos aires de malvado.- concluyo Alice, desafiándole con la mirada.

Frank Badmood sonrió irónicamente:

-No hables así, Longbottom. - le amenazo Collingwood.

Alice le apunto con un dedo inquisidor, mientras le espeto:

-Tú no eres nadie para decirme eso, solo alguien que se cree importante por seguir al mayor imbécil del Castillo.

Alice sonrió satisfecha ante la rabia que se dibujo en la cara del joven Slytherin; pero lo que la joven Longbottom no se espero; fue que Derrick Collingwood se abalanzase hacia ella con el puño en alto.

Albus reacciono antes que la muchacha, y le pego un puñetazo en la mejilla mientras se ponía delante de Alice. La joven miro sorprendida a Albus quien enseñaba su mirada de odio hacia los dos Slytherin.

-Fuera- ordeno.

Rose se acerco a Scorpius cuando Frank paso a su lado, y le agarro la mano con delicadeza; pues no quería que Scorpius se sintiese solo. El joven Malfoy agradeció el gesto de su amiga, aunque no pudo evitar sonrojarse.

-No deberías haberlo hecho Severus- sentencio Alice, mientras apartaba al sorprendido Slytherin que esperaba un agradecimiento de su parte.

El vapor del tren dejaba una larga estela de humo entre las colinas verdes. De vuelta a casa todo el mundo estaba feliz, esperaban abrazos, regalos y alegría; la familia reunida y miles de tradiciones que aquellas vacaciones conllevaban.

En un vagón alejado de la caldera, donde predominaban los Gryffindor; los gritos inundaban los pasillos y los Sortilegios Weasley hacían acopio de su reputación; la llegada de la Navidad se celebraba por lo alto.

Susan y Fred, habían decidido alejarse de aquel jaleo; y a petición de la joven se habían instalado en un compartimento vacio. La joven Jordan había recibido una importante carta de su madre; y no quería estropear la despedida en Hogwarts. Fred, su leal amigo, le acompaño; pues aunque no se lo había contado, el sabia el contenido de la carta.

 

Susan la abrió con cuidado bajo la tutela de Fred, quien se sentó en frente de ella. Mientras los ojos de la joven se empañaban de lágrimas, el muchacho se acerco a ella y dejo que apoyara su cabeza en su hombro.

-¿Por qué ahora?- pregunto entre sollozos.- ¡Un accidente de tráfico¡¡ No puede ser¡ Dime que no es verdad

Pero los ojos de su amigo no mostraban burla de una broma pesada, si no que le ofrecían un cálido cariño. Susan busco los brazos de su amigo; y cuando parecía que había dejado de llorar, la puerta del compartimento se abrió.

-Vaya
parece que no soy yo el único que tiene novia en Navidad
¿No ,Fred?- ironizo James, mientras Bárbara Coleman, su novia ; se apoyaba en el marco de la puerta.

Fred miro con recelo a James, gesto que este no paso por alto.

-Si hubieses estado a nuestro lado
Hubieses sabido que Lee Jordan está ingresado gravemente en San Mungo.- aclaro Fred.

Nota de Ana:

¡Hola¡

Esta nota va a ser cortiiisima; porque no tengo tiempo de agradeceros a todos todo lo que haceis; que podíais ser mas los que comentais, si; pero que me basta con mis ya amigos de la web.

Veamos:

Anita11: Este capitulo te lo he dedicado..a ti¡¡¡.¡¡Eres genial¡¡Te recuerdo que Annie al principio no tiene mucho al principio
tienes que estar atenta¡

Barby: No hace falta que contestes rápido, En realidad mas vale tarde que nunca. ¡Animo y que el tiempo libre predomine¡¡

Ivii: La Gran Ivii
tu capitulo dedicado
es el siguiente. Y te adelanto que
El Ejercito de Dumbledure y La Orden del Fenix; se reúnen. ¡No te puedo contar nada mas¡ Hay cosas mucho mas fuertes, dramaticas, tristes, romanticas, alegres
y mágicas.

Jajaja: ¡¡Te gusto tu capitulo???? Siento que fuese algo tragico...

Con cariño

Hanuky

Posdata: Al fin y al cabo los ordenadores se rompen, la gente se muere y las relaciones se acaban. Lo que hay que hacer es apagar y reiniciar.

Os quiero:)

Posdata dos: (jeje) ¿Os gustan los viajes en el tiempo, la intriga, las historias de amistad y pizca tierna de amor?¿Que opinaríais ante una historia asi? Back es un proyecto que podeis ver pronto
Mirad en mi perfil; y leelo. Aquí os dejo el trama:

El internado St. Jordan vuelve abrir sus puertas, tras estar sesenta años cerrado. Alumnos de todo el mundo reciben una beca especial por poseer entre otras cosas, una mente prodigiosa. Estos adolescentes convivirán en un antiguo castillo. Cuatro de ellos descubrirán la Organización que esconde el internado; que es la tapadera de un secreto milenario. ¿Qué sentirías cuando estas en el año 1567? ¿Crees que tu podras estar allí? Descubre todo lo demás en esta historia.

Soy muy mala para los resúmenes :p


Las nubes se habían dado un descanso por Navidad, y la Luna se había alzado entre ellas; haciendo relucir más que nunca su blancura.

Bajo la luz de la Luna que entraba por la ventana; a una habitación de una casa destartalada y vieja; donde a lo largo de la historia había sido conocida; un joven se había asomado a ella.

 

Observaba el tranquilo paisaje que se daba, un infinito mar de colinas; oscurecidas a la falta de luz. El joven tenía el cabello rubio, el único de toda la familia Weasley con ese color, los ojos claros y unos rasgos bonitos y elegantes. Había jurado que había oído su nombre entre las colinas; y le echo la culpa a la falta de sueño. Pero cuando volvió a oírse nombrado, frunció el entrecejo y desapareció; para volver a aparecer fuera de la Madriguera.

-¡Louis Weasley¡- grito una figura delgada y encapuchada.

El joven se sorprendió, y enseguida alzo su varita en alto; y apunto a la figura.

-¿Quién eres?- pregunto acercándose cuidadosamente a ella, aunque en realidad sospechaba el origen de la voz.

La figura titubeó un poco; y se quito cuidadosamente la capucha; dejando un rostro que sorprendió a Louis. El cabello rubio dorado le caía liso y largo; sus ojos azules resplandecían en la oscuridad y sus rasgos habían sido demacrados por la delgadez.

-¿Cross?- la nombro algo confuso.

Ella frunció el entrecejo y bajo la mirada.

-He estado pensando en el anterior Baile de Halloween; y pensé que me alegraría verte
- comenzó a decir- No es posible, pero
te he echado de menos. ¡Se que solo fue un momento¡ Pero
¿Por qué me acuerdo tanto de aquel beso que me robaste?

Louis suspiro para sus adentros, se acerco a ella; y le rozo el brazo.

-Lo siento, Cross. Pero yo no siento lo mismo
Solamente descubrí que eres igual de vulnerable que las demás; y que no te sirve de nada esa fachada de muchacha amargada.

Cross se separo fuertemente de él. Y se llevo la mano a la boca:

-¿Jugaste conmigo?- pregunto confusa, mientras desaparecía en la oscuridad para no volver más.

*************

La nieve cubría la calle, y el empedrado se convertía en una fina capa de hielo resbaladiza. Las farolas trasmitían lo que parecía su último aliento, y las personas se escondían en su hogar.

En una de esas calles, donde desembocaba una gran mansión; de empedrado oscuro y sombrío; el calor de la chimenea protegía a los habitantes del frio helador de afuera. Sentado en un ostentoso sillón; examinando una varita mágica fina y delicada; un hombre elegante, de cabello rubio y cuerpo fornido pidió llamar a su hija.

Tras varios minutos de espera, una joven delgada, de pelo rubio enmarañado y ojos negros; entro por la puerta del despacho. Llevaba una expresión seria, y se mordía el labio inferior. En pocas ocasiones, su padre le hacía caso.

-Zoe Eleonor Badmood- la nombro- Dime hija, ¿has usado bien tu varita?

La muchacha suspiro de alivio:

-Un Sectusempra contra Potter, y varios muggle. Por no hablar de lo que le espera.

El padre de la joven sonrió satisfecho, y frunció el entrecejo:

-¿Qué opinas de esto, hija?- cuestiono ofreciéndole su mano, donde tenía un anillo con un ojo labrado.

La joven alzo las cejas:

-Impone respeto, padre. ¿Por qué?- pregunto esperanzada, pues tenía esperanzas de ingresar en aquel Clan o Sociedad.

-Me han ofrecido una serie de peticiones, como que varios jóvenes ingresen en el Clan
¿Qué me dices, Zoe?

******

La Luna se había puesto, la calle volvía a parecer solitaria y deshabitada. Las farolas tintineaban y exhalaban sus últimos tragos de luz. Solo dos figuras se alzaban en la oscuridad. Con un traje elegante, una de ellas saco una varita y formulo un hechizo; que hizo que las paredes de la casa a la que había apuntado se expandieran; dejando un hueco entre ellas por la que una casa se alzo.

 

-Veinte años después, e igual estado, Harry- comento Ronald a su amigo.

Este asintió con una triste mirada, adentrándose en la casa de Sirius Black; la que desde hacía varios años, era suya.

Cuando entraron, en el pasillo; se encontraron a Fleur; la que enseguida les abrazo entusiasmada; les indico que siguieran a la cocina; donde se encontraban los viejos amigos de Harry.

En el horno, con manoplas en las manos; Molly Weasley sacaba una tarta de manzana. A su lado y sonriendo a la tarta Arthur Weasley esperaba con ansias a que la tarta se dejase caer en la mesa. En esta, sentados conversando entre sí; Luna Lovegood quien hablaba animadamente con Neville Longbottom de una especie inexistente para el hombre. Al lado de Neville, coqueteando con su esposa Angelina, George sonreía a Harry. En frente de estos. Percy hablaba con Charlie, bajo la mirada de aburrimiento de Audrey, la esposa del primero. Al fondo de la mesa, Hermione asentía a las explicaciones de Ginny; quien no paraba de nombrar a sus hijos. Bill estaba sentado justo al lado de Victoire, quien miraba a Harry con vergüenza.

Una mano se apoyo en el antiguo héroe, haciéndole sobresaltar:

-Hola, tío- le saludo cordialmente Ted.

Harry le sonrió; mientras bajaba la mirada; pues el profesor le había confesado el embarazo de Victoire; del que solo sabia la pareja y el.

-Ya estamos todos- anuncio finalmente Hermione.

-Hola a todos, en realidad faltan algunos miembros; que o no están en ninguna parte; o por motivos personales no han podido acudir.-explico Harry, tomando la palabra- Estamos aquí, por los rumores del Norte; de que una guerra se avecina. Y no son rumores: un basilisco en Hogwarts, secuestran a Victoire
¿Sabéis que nuestros propios hijos saben todo esto? ¿Que ya han puesto parte matando a la serpiente?¿Que luchan por una causa aun desconocida? No se si esta es nuestra guerra, pero de alguna forma estamos implicados.

Hermione se levanto de la silla:

-¿Y qué pasa con nuestros hijos? Rose quiere hacerse la héroe; le leí el pensamiento a principios de curso; y está dispuesta a todo.

Esta vez, fue Neville quien hablo:

-Teniendo los padres que tienen, no me extraña para nada.

De pronto, todos a la vez dieron su opinión; rápidamente; incluso algunos comentarios eran absurdos:

-Hay que parar esto como sea- rogo Bill.

-Pero tenemos que luchar, por un buen futuro- replico Percy.

-Creo que si no sabemos de que se trata, no deberíamos meternos.-opino Ginny.

-¿Y entonces porque Victoire?-pregunto Fleur.

-Eliminar a los antiguos héroes, empezando por los hijos- comento Charlie.

-¡Qué barbaridad¡-exclamo Audrey.

-Hay que alejarlos de todo esto- dijo Molly.

-¿Y qué? ¿Los escondemos en el mundo muggle?- ironizo Arthur.

-No, no hay que parecer alarmados- resumió Ron.

-Deberíamos investigar más sobre
ellos.- anuncio Harry.

-Son peligrosos- murmuro tímidamente Victoire.

Los comentarios se elevaron, hasta el punto en que nadie oía lo que decía el otro. Ted dio un fuerte puñetazo en la mesa, haciéndoles callar; y soltó una maldición:

 

-Cada generación ha tenido su guerra. La generación de mi padre, de James Potter, de Sirius Black
Lucharon contra Voldmort; pero no lo derrotaron del todo. La segunda generación, la tuya; Harry. Venciste a Voldmort al final, con vuestra ayuda- añadió observando a todos- Y a mi generación, a la generación de Victoire, de Molly, de Louis, de Rose, de Dominique, de Albus, de James, de Lily, de Hugo, de Lucy, de
vuestros hijos; nos ha tocado algo que aun no sabemos de qué trata. ¿Alguien os obligo a haceros el héroe, os lo impidieron?- interrogo entre un incomodo silencio.

-No teníamos otro remedio- reflexiono Ginny.

Ted no le hizo caso, miro a Victoire; y esta simplemente asintió:

-Bill
- pareció pensárselo dos veces- Voy a tener un hijo
¡Victoire va tener un bebe¡ Y no quiero que viva en un mundo en guerra; quiero que viva feliz; con dos padres y dos abuelos que le quieran. Pero si para ello tengo que luchar contra algo
Da igual lo grande que sea, lo que importa es que mi hijo este bien.- Bill se sorprendió al oír a Ted, quien demostraba su seguridad en si mismo; apretaba los puños sobre la mesa; mientras los ojos se le empañaban- Ahora comprendo porque murió mis padres
Querían que estuviese a salvo- la voz se le quebró; pero recupero la compostura- ¡Vosotros hicisteis lo mismo ¡ Y yo luchare por eso. Luchare con mi vida.

Se formo un silencio incomodo.

-Ted
no permitiré que tu hijo viva sin su padre. Hace veinte años prometí cuidar de ti; hace veinte años que soy tu padrino. Te quedaras en Hogwarts, y Ronald te sustituirá cuando tu hijo nazca.- anuncio Harry seguro de sí mismo.

Bill y Fleur miraban a Victoire estupefactos, ella simplemente les sonrió y rozo su vientre:

-¿Os importa que le llame Remus si es niño?- pregunto con voz cansada.

Fleur se acerco a ella, y la abrazo tiernamente.

Ted busco su mirada por el rabillo del ojo; y susurro:

-Voy a tener un hijo.

********

La casa había vuelto a su normalidad, después de una noche donde Molly suplicaba a los niños que se acostasen; discutía con su novio por no estar allí; y consiguió por fin el silencio en toda la casa. Los padres llegaron, los niños se juntaron en el sofá para esperarlos.

Por la puerta, entra una muchacha de pelo moreno y ojos verdes; los que buscaban a una pelirroja que sonrió al verla.

-¡Alice¡¡Has venido¡- exclamo mientras le indicara que subiese a su cuarto.

Ella sonrió y la siguió rápidamente.

-Hola- la saludo cuando se sentó en su cama, parecía distraída; y algo confusa.

-¿Me vas a decir que te pasa?

Alice frunció el entrecejo:

-¿No te ha avisado tu padre que bajo ninguna circunstancia sigas el peligro?- pregunto imitando el tono del padre de Rose, la que negó sin darle importancia- No te lo vas a creer.

Alice sonreía pícaramente, y Rose abrió la boca:

-¿Qué?- interrogo.

-Perry Greenwood me ha pedido por una carta ser su novia.

La figura de un chico de pelo moreno y ojos esmeralda apareció tras la puerta, y miro con desdén hacia Alice:

-¿Sabes que es el chico que le hace la vida imposible a Scorpius? ¿Y el Gryffindor que peor me cae?- interrogo.

 

La joven puso los ojos en blanco:

-¿Y a ti que te importa? De todas maneras, le he dicho que no. La verdad es que

Rose sonrió divertida:

-Te gusta otro.- Alice se puso roja; y Albus se centro en lleno en la conversación disimuladamente mientras hacía como que buscaba un jersey en el armario de Hugo.

-¿Quién? ¿Quien?- insistió Rose.

-No puede decírtelo porque estoy yo- anuncio Albus mientras se acercaba a Alice, y le sonreía con amabilidad extraña- Y te comprendo.

Alice le miro con diversión:

-¿Piensas acaso que eres tú?

Albus se hizo el sorprendido:

-Yo no he dicho eso, Longbottom
- contesto despacio.

-¿Por qué te besara en tu cumpleaños
porque especialmente tu me lo pediste crees que estoy enamorada de ti? Patético- le espeto Alice.

Albus sintió una punzada en el pecho; no había hecho nada para que le contestara así. Salió del cuarto, y se dejo apoyar en la pared. ¿Por qué se sentía así? ¿No era Longbottom la que le sacaba de quicio? ¿No era ella la que no podía estar en su misma habitación? ¿Por qué aun así sentía rabia?

Albus no quiso saber porque, le daba vergüenza y rabia de pensarlo. Si Longbottom había podido olvidar lo que paso entre ellos en el pasado; el también. Pero sin embargo, sabía perfectamente que le sería difícil.

Nota de Ana:

Hola

He respondido los comentarios de los anteriores dos capítulos ;)

Informaros de que actualizare el miércoles, el domingo, y el miércoles o el lunes siguiente. Porque voy a ir de viaje, a varios sitios; y vuelvo a empezar con los exámenes.

También deciros que este fic consta de 30 capítulos; como el otro.

Y que esperan muchas cosas más.

Gracias a todos.

Este capítulo va dedicado a Ivii
¡Espero que te guste¡

Y a todos los que les haya gustado, o hayan sentido un mariposeo
(jajaja)
En la última parte.

Cuestionario rápido:

-¿Quién creeis le gusta Alice? ¿O a quien ha dicho?

-¿Impresión que os ha dado en si?

-¿Os esperabais la vuelta de Cross?

-¿ Que os ha parecido la charla con el padre de Zoe Badmood?

-¿Os ha gustado el reencuentro de ED y la OF?¿Que os ha parecido?

Con cariño

Hanuky.

12.Las lágrimasson de cobardes.

Elnuevo año había empezado con buen pie; el Sol lucía su más bellaclaridad sobre las colinas cubiertas de nieve. Las nubes se acercabanpoco a poco hacia la extensa llanura; donde alejadas unas de otras seencontraban unas extrañas casas.

Cruzandoel cielo rápidamente, una escoba algo estropeada llevaba en su lomoa una joven de tez morena y ojos marrones; que luchaba por mantenerel equilibrio en el aire. Cuando a varios metros debajo de ella,divisó una gran casa destartalada. Bajó cuidadosamente delante dela verja y esperó varios segundos hasta que esta se abrió sola. Sebajo rápidamente de la escoba y corrió, cruzando un pequeñosendero rodeado de trigo; hasta la entrada de la casa.

-¡Susan¡-exclamó una niña de pelo rojizo al verla.- Me alegro de verte,feliz año nuevo.

Lajoven le transmitió una cálida sonrisa:

-¿YFred?- preguntó mirando por encima del hombro de Lily.

Unjoven de pelo castaño rojizo, con facciones delgadas y ojos oscuros,se asomó a través del marco de la puerta. Le indico que pasase alrecibidor; y se sentaron sobre un sofá. Fred estuvo un rato calladomientras que Susan observaba distraída la habitación; llena defotografías de la familia; viejos trastos y una chimenea cálida.

 

Unmuchacho alto, de cabello despeinado castaño y ojos avellanas seasomo por el marco de la puerta. Les miro con tristeza; apretó lospuños y se marcho con impulso. La joven no paso ese gesto por alto,y pregunto para romper el silencio:

-¿Nohas vuelto a hablar con James?

Fredsuspiro y apretó los puños; la miro cuidadosamente y bajo lamirada. Ni siquiera lo había intentado, no tenia mucho empeño eneso; sin embargo le echaba de menos. James era el hermano que nuncatuvo, pero estaba muy enfadado con el. Por que James era arrogante einmaduro; tampoco es que Fred pensara que él si era maduro.

-Nohay porqué.- le contesto simplemente.

Susantrago saliva, y se mordió el labio.

-Yosoy la que debería estar enfadada, y no lo estoy. Le perdono; y noentiendo porque después de tanto tiempo juntos; no le perdonas uncomentario...inapropiado.

Eljoven la miro con esperanza. Se llevo la mano a la barbilla, y meditoantes de explicarle:

-James es inmaduro, irresponsable, desobediente, arrogante, orgullosoy engreído. Peroesvaliente y noble. Es mi mejor amigo, y sin embargo ahora mismo nosoportaría verle. Pienso perdonarle, pero me gustaría queaprendiese a no ser tan inmaduro; a que los amigos hay que cuidarlosy no darles de lado por una estupida niña que solo le parezca guapa.No le pido que corte su relación, simplemente que sepa compaginarlacon nosotros. A veces parece que se olvida de que existimos, y cuandoparece hacerse el arrepentido; se que no lo esta. Yesome molesta.

Susanle apoyo con la mirada, cerró los ojos con fuerza y opino:

-Fred es inmaduro, irresponsable, desobediente, arrogante, orgulloso yengreído. Pero es valiente y noble. Es uno de mis mejores amigos, ysin embargo piensa que James es su polo opuesto.- el aludido esbozouna sonrisa- Ahora que estoy en frente de el, me gustaría decirleque debería darle una segunda oportunidad a su amigo; pero que escierto de que antes debe sufrir y aprender.- Fred se sintiósatisfecho- Aunque me duela.

Losjóvenes se rieron, y por la puerta que comunicaba con la cocina;James entro serio y algo confuso. Susan y Fred pararon; y James seacerco a ellos. Suspiro y esbozo una media sonrisa:

-Acabode cortar con Bárbara, no la quería; y ella no comprendía que yonecesitaba hacer el tonto de vez en cuando. Tampoco aceptaba a misamigos; y eso es lo que mas me dolía.

Semordió el labio, esperando una respuesta de sus amigos.

-¡Hascortado con Coleman¡- exclamo una muchacha pelirroja que bajaba atoda prisa por las escaleras, seguida de un joven castaño de ojosverdes.

-Queextraño...- ironizo Albus.- Era demasiado tiempo, ya me lo imaginabayo que mucho no duraríais.

Jamesle miro seriamente, y le amenazo:

-Cierrael pico, serpiente.

Susanaun esperaba la reacción de Fred, quien miraba a James condesprecio. Rose y Albus desaparecieron por la cocina; y James hizoademán de irse tras ellos.

-¿Esque ya has encontrado a otra?- cuestiono el joven del sofá.

Jamesle observo por el rabillo del ojo.

-Sabesque no.

Fredsonrío divertido:

-Empezabaa preocuparme por ti, Potter- se levanto y se acerco al joven.- Tantotiempo con una muchacha no es bueno para ti. Tu tienes que vivir lavida, las chicas te tomaran como un rompecorazones; y tu te locreerás. Cada día serás aun más arrogante; y llegara un día enel que ni tu padre te quiera, pues habrás metido a tantas mujeres ensu casa que...bueno ya te lo puedes imaginar. Porque eres tan malapersona que eso de ser auror se ira volando. Todos sentirándesprecio por ti...y yo te diré: Ya te avise- sentencio el joven.

 

Jamesno soporto el comentario, y sin pensarlo alzo el puño en alto ydándose la vuelta lo estampo contra la nariz de su primo. Este soltóun quejido, y se llevo la mano a la cara; donde comenzó a salir unasgotas de sangre; que caían al suelo lentamente. James se aparto,asustado; y se miro las manos sorprendido. Susan enseguida se acercoa Fred; pero este furioso busco a James a tientas por el dolor.

Voluntariamente,James dejo que el puño de su primo se cerniera sobre su estomago. Eljoven cayó al suelo donde se retorció; pues Fred tenía bastantefuerza en los brazos debido a su puesto de golpeador en el Quiddicht.

-Losiento.- dijo James.

PeroFred le ignoro, y lleno de ira le pego una patada en el estomago;aprovechando que su primo yacía en el suelo.

Susanagarro a Fred por la espalda:

-¡Para¡¡Estas loco¡ ¿Acaso quieres matarle?- el aludido forcejeo, y traspasar unos instantes subió rápidamente las escaleras arriba.

-¡Vete,Susan¡¡ Y no vuelvas...¡¡ Protege a James, si eso es lo quequieres¡- bramo Fred varios pisos arriba.

Lajoven se llevo la mano a la boca; y agarro su escoba y marcho.

Enseguida un coro de Weasleys rodeo a James, ayudándole a ponerse enpie. Dominique le curo un poco, y Louis lo deposito sobre el sofá.Finalmente, solamente Lily, Hugo, Rose, Albus y Molly; se quedaronjunto a el.

-¿Quiente lo ha hecho?- pregunto preocupada Molly.

Rosemiro a su primo con impaciencia:

-Hasido él, ¿verdad?- pregunto la pelirroja.

Jamesencajo la mandíbula:

-No,probé una poción...que no salio muy bien.

Albussonrío para sus adentros mirando a James, este le transmitió unadébil sonrisa de disculpa. Y Albus supo que mentía, para proteger aFred.

Lasgotas golpeaban silenciosamente el suelo empedrado y cubierto denieve. El cielo empañado de nubes no dejaba ver ni un rayo de Sol.Los edificios grises y empedrados; veían como un cementerio sellenaba poco apoco de grandes magos. El negro predominaba en susvestidos; las lagrimas, llantos y lamentos rasgaban el aire.

Fueradel alcance de personas derrumbadas; dos niñas vestidas con unvestido negro se dejaron apoyar en la verja roída del cementerio. Lamás alta llevaba una cola de caballo que sujetaba su pelo rojizo; ydejaban ver unos ojos almendrados algo llorosos. Su amiga, tenía elpelo rubio suelto; marcándole la cara; y tapando sus ojos empañados y oscuros. Sus dedos acariciaban las cuencas de los ojos paraapartar las lágrimas; las mejillas estaban coloradas y abrazabafuertemente a su amiga.

-Lily...Leecho de menos.- consiguió decir entre sollozos.- ¿Tu también,verdad?

Lilyintento recobrar la compostura adecuada; y asintió sinceramente:

-Tequería mucho, Lys.

Unarranque de llanto salio de su garganta. La pequeña quería mucho asu abuelo, y añadiéndole la cualidad de ser sensible; perderlo eraun duro golpe.

-¿Quienme llevara de excursión al bosque los domingos?- pregunto de pronto,asustada.

 

Lilyla abrazo fuertemente, divisando a su padre abrazando a Luna; a sutía Hermione, su tío Ronald, sus primos, sus hermanos, conocidos,personas del Ministerio; incluso a Richard McKing; el Ministro.

-Yolo haré- murmuro Lily respondiendo a la pregunta de su amiga- Te loprometo.

Lyssiguió llorando; Lily empezaba a cansarse de ello.

-Nollores, por favor- le rogó; mientras que Lys se apartaba extrañadade ella.

-¿Porque?

Lilyreflexiono:

-Porque las lágrimas son de cobardes.

Trasel tren burdeos; una gran estela de humo le perseguía hastadesparecer entre las llanuras y las montañas. El ruido de lalocomotora resonaba por todo el valle; mientras que lasconversaciones de los alumnos; se quedaban en los compartimentos.

Enel ultimo vagón; un compartimento apreciaba la discusión de unosjóvenes Slytherin; ambos se habían puesto de pie; lanzándoseinsultos y comentarios molestos. El joven de cabello castaño y ojosverdosos; intentaba calmar la situación mentalmente; pero la jovende ojos oliva le volvía a replanteárselo.

-¿Esque siempre tienes que llamar la atención?- le espeto, haciendo unincomodo silencio.

Alicebajo la mirada:

-¿Paraque quisiera llamar la atención?- pregunto algo mas calmada.

Albuspuso los ojos en blanco; y la miro de reojo:

-Paraser el centro de atención, obvio.

Lajoven frunció el ceño, y pausadamente cuestiono:

-¿Ypara que quiero ser el centro de atención?

Albusse desesperó interiormente:

-¡Yoque se¡ ¿Porque siempre nos peleamos?¿Porque no podemos manteneruna conversación normal?¿Porque eres tan borde? ¡¿Porque nosllevamos tan mal?¡- repitió el joven harto de tantas discusiones.

Alicese sorprendió, le miro seriamente:

-Quizáslo mejor sea que me dejes en paz. Que me ignores. Como hace tiempo medijiste: Yo no sirvo en tu vida.- sentencio Alice, abriendo la puertacon ímpetu y dirigiéndose hacia los primeros vagones.

Elcompartimento se quedo en silencio. Albus estaba exhausto, cansado yconfuso. Tenia sueño y ganas de comer. En frente suya, una joven decabello predominante y rojizo, Rose, había tomado la sabia decisiónde leer un libro. AL lado de Rose, Scorpius miraba atentamente aAlbus; y de vez en cuando observaba el paisaje.

Variosminutos después, Albus se levanto y salio del compartimento. Rosesoltó un suspiro de alivio y susurro:

-Esperoque nosotros nunca peleemos así.

Scorpiussonrío sorprendido. Se rasco la cabeza y comento:

-Nuncadiscutiría contigo.

Rosele miro por el rabillo del ojo. Y sonrío para sus adentros:

-¿Loprometes?

Scorpiusla miro algo extrañado y sonrío:

-¿Comovoy a discutir con una joven inteligente, valiente, leal, fiel,cariñosa, generosa, con mal genio, orgullosa, noble y maniática?¿Me ves peleando con ella?

Rosele miro atentamente:

-¿Conuna joven maniática?

Scorpiusno le dio importancia al comentario:

-Loprometo.

Losjóvenes sonrieron cómplices de su promesa. Scorpius busco la manode Rose, para apretársela con fuerza; pero en ese momento la puertadel compartimento se abrió con fuerza:

-¿Habéisvisto a Coleman?- pregunto un joven despeinado.

Ambosnegaron, y James prosiguió su camino en busca de su exnovia. Estabaenfadado, y no porque intuía que había perdido a sus dos mejoresamigos, si no porque había corrido por el tren un maldito rumorsobre el.

 

Trasabrir tres compartimentos más; Bárbara Coleman apareció en uno deellos; junto a sus amigas: Canmrin Trust y Claire Jenkins. Lasjóvenes hablaban de los regalos de Navidad cuando James lasinterrumpió:

-Bárbara,sal inmediatamente- la chica se mordió el labio; y entre risitas desus amigas salio del compartimento.

-Losiento James, estaba enfadada contigo; eso es todo.

Jamesse desespero, y trato de calmarse interiormente.

-¡Todospiensan que soy un imbecil y que no tengo respeto por nadie¡- leespeto.- ¡ Y no es verdad¡- añadió en su defensa.

Barbarale miro con temor:

-Piénsaloun poquito... ¿En serio crees que respetas a todo el mundo?

Dichoesto, la joven de cabello oscuro; entro en su compartimento; cerrandola puerta en las narices de James.

Elmuchacho paseo soltando maldiciones a lo largo del tren; la gente quele veía se apartaba rápidamente; y el se sentía dolido por dentro.

-Cualquieradiría que tu eras la alegría de Hogwarts hace tres meses- comentouna muchacha de cabello castaño y ojos azulados. James paro su paseoen seco; y se giro para verla mejor.

-Esoera hace tres meses.- recalco James.

CorneliaBrooks le sonrío, puso los ojos en blanco y comento:

-Unpeine no te vendría nada mal.

Enseguida, el muchacho intento aplacarse el pelo; pero solo consiguiódesordenárselo más.

-Nohe comentado nada acerca del tuyo, así que; por favor... ¡Déjameen paz¡- exclamo.

Esohizo sobresaltar a Cornelia; quien en ese momento frunció el ceño ylo dejo pasar; pero que alguien le contestara así; no era nadahalagador.

-Comousted desee.

Jamesse insulto para sus adentros, quería perdonar a Brooks en esemomento; pero con su humor de perros no llegaría a ningún sitio.Paso por un compartimento que le traía recuerdos. Aquel era elcompartimento en el que el, Fred y Susan acostumbraban a ocupar desdehacia tres años.

Porpura intuición, abrió la puerta con cuidado; y para su sorpresa;encontró a Fred solo; al lado de la ventana; pensativo y con aire detristeza. El muchacho giro la cabeza y miro con desprecio a James;quien al instante cerro la puerta; dejando a su mejor amigo solo. Erauna mala elección; pero era incapaz de dirigirle la palabra.

Volviósobre sus pies, buscando a su hermano. Era el único con quien teniaganas de hablar; pues al ser su hermano siempre le perdonaría. Y unade las cualidades más extrañas en Albus era saber perdonar.

Alpasar por el vagón de los Ravenclaw; encontró a Susan hablandoanimadamente con los gemelos McGregor; con Tim Jones y con JuliaStewart. La muchacha le dirigió una mirada de disculpa; peroenseguida siguió su conversación con los Ravenclaw.

Aquelgesto le sorprendió; y le hizo enfurecerse aun más: sus amigosseparados. Aun le costaba creerlo.

Buscodesesperadamente el cuarto de baño más cercano; donde pretendíaquedarse hasta cinco minutos antes de la llegada al castillo;entonces tendría que ir al compartimento de Matt Olsen, con quiencompartía cuarto, a por sus pertenencias.

Peroel baño estaba ocupado; y se sorprendió al ver una cabeza morenacon ojos verdes; que le dejaron pasar para hablar entre hermanos.

Enlos vagones que quedaban en mitad del tren; un compartimento eraocupado por una pareja de niños. El niño, de pelo rubio y ojososcuros estaba sentado en frente de la niña de pelo castaño claro yojos marrones. Esta estaba sumergida en un libro de algunaasignatura.

 

-Tengoque contarte algo, Annie.- comento, llamando la atención de lajoven.

Estasonrío ante la complicidad de su amigo:

-¿Quees, Joseph?

Elhijo del Ministro esbozo una sonrisa que ocultaba misterio:

-Fueun basilisco.

NOTADE ANA:)

ESTECAPITULO ESTA DEDICADO A BARBY

Antesde todo: Siento la tardanza; pero he estado de vacaciones (Barcelonaes increíble, fantástica... ¡Me encanta¡) y algo liada con elinstituto. Así que espero que me perdonéis, por mucho que oscueste.

Dentrode poco, podré volver correctamente a Potterfics. Sin dudaresponderé a aquellas maravillosas personas que otorguen algo de sutiempo para poner un comentario. Sin duda lo haré. Pero pordesgracia, no voy a poder comentar a los autores de Potterfics sushistorias; que han actualizado hace poco; o hace un mes. Dadmetiempo; lo necesito. Pero prometo actualizar más a menudo. Ya heterminado de hacer el borrador de 3GH II (La tercera generación deHogwarts II) y estoy empezando con 3GH III. De esta ficha os adelantoque tendrá, al igual que los otros treinta capítulos; y que va aver sorpresas inesperadas.

Piquanttest:

  1. ¿Que os ha parecido la pelea de los primos?

  2. ¿Pensabais que se podrian pelear

  3. ¿Os a dado pena la muerte de el viejo Lovegood? (Siento habermelo cargado, y siento no haberlo narrado bien;p)

  4. ¿Que opinais de la discusion de Albus y Alice?

  5. ¿Y del estado de James?

  6. ¿Y del estado de Fred y Susan?

  7. ¿Creeis que Joseph McKIng vengara a su hermano de alguna forma?

8.¿Cual ha sido la mejor parte para ti?

Graciasa todos. Especialmente....a vosotr@s.

Concariño

Hanuky

Posdata:Ser padre no sera tan complicado.





13. Merece la pena luchar por aquello que merece la pena conseguir.

La puerta entreabierta del pasillo dejaba paso a un despacho desordenado y con ambiente preocupante. Los enormes muebles que sobresalían de las paredes; tenían los cajones abiertos, enseñando así la ropa que colgaba de ellos. Las estanterías que lucían las paredes, reposaban numerosos libros y papeles que sobresalían de ellos. En el suelo, algunos de estos papeles parecían haber salido volando; amontonados en varios rincones de la habitación.

En el centro del gran desorden; había un escritorio; repleto de folios; donde plácidamente dormía un joven desaliñado; con el pelo azul sucio y despeinado; rasgos de cansancio; y que vestía el pijama de dormir; escondido en una bata de lana de color burdeos. La baba caía lentamente de sus labios secos; manchando algunos papeles que reposaban bajo su cabeza.

Detrás de la puerta; unos pasos se oían acercarse al despacho del joven profesor. La dueña de aquellos pasos; abrió la puerta con estrepito, sus rasgos longevos no habían perdido ese brillo de determinación; los ojos seguían escondidos tras unas redondas y menudas gafas; mientras que su pelo recogido en un moño mostraba a una mujer segura de sí misma.

Se acerco al profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras; y le rozo suavemente el hombro:

 

-Señor Lupin
- susurro; aunque el muchacho no lo advirtió.- Lupin
- Ted bostezo suavemente; y poco a poco fue abriendo los ojos sobre los que enseñaban unas profundas ojeras.

El joven suspiro; se estiro y bostezo ruidosamente delante de McGonagall; la que le observaba atónita. De pronto, como si le hubiese caído un jarro de agua fría; se levanto y murmuro maldiciones. Se intento arreglar el pelo; removió algunos papeles; y paró en seco. Miro profundamente a la mujer que se alzaba sobre él.

-Por favor, dime que no me he dormido
y que las clases aun no han empezado.- rogo, mientras se llevaba las manos a la cabeza.

La mujer sonrió a Ted; y volvió a su expresión serena:

-Son las siete y cuarto
Tiene usted visita del Ministerio; así que si no es mucho pedir
Debería preocuparse más por su aspecto.- McGonagall salió del despacho; dejando entrar a un hombre al que Ted conocía muy bien.

El hombre; había cambiado mucho desde que Ted era un niño. Su predominante pelo negro azabache; había dado lugar a una pequeña calvicie; sus rasgos estaban más arrugados; y tenía una constante expresión apacible. Sus ojos esmeralda característicos; seguían intactos escondidos tras unas redondas gafas.

Harry había estado preocupado por su ahijado desde que se entero de la noticia del embarazo; y temía que se le pasase lo mismo que al difunto Remus. El hombre tomaba a Ted como alguien más maduro y responsable; pero al encontrarle en ese estado desesperanzador; se lo planteo de nuevo.

Ted sin embargo sabia que eso ocurriría de un momento a otro; que Harry vendría.

Tenía un discurso mental que hacerle; pero la falta de sueño podía con él; y necesitaba descansar sentado. Se dirigió al alfeizar de la ventana y se sentó sobre él; mientras a través del cristal contemplaba como el Sol salía entre las montañas.

-Se a que has venido.- confirmo Ted; posando sus ojos azules sobre su padrino.

Harry esbozo una sonrisa, satisfecho. En realidad no se esperaba menos; pues sabía que no vendría mal que alguien le diese una charla sobre la responsabilidad que caía sobres sus hombros.

-Me alegro de ello, pero antes de que digas nada
Déjame que te explique- razono algo serio Harry; esperando alguna respuesta de Ted.

Ted le observo de reojo:

-¿Has venido aquí profesionalmente o como mi padrino?- pregunto reprimiendo una sonrisa.

El hombre cabeceo; acerco el sillón a la ventana y se sentó sobre ella. Se acomodo y miro fijamente los ojos de su ahijado.

-He venido aquí como un amigo, un conocido de toda tu vida; como tu padrino que soy
como un padre.- Harry percibió como Ted se mordía el labio inferior.- No pretendo decirte que te cuides, porque sé que no lo vas a hacer; tienes demasiadas preocupaciones como para inquietarte por tu aspecto. No pretendo decirte que dejes de ejercer como profesor, porque en el fondo te gusta; y te distrae de la realidad. No quiero decirte que no luches, porque tu espíritu es el espíritu de tus antepasados; y como tales combatirás con el enemigo. Solo vengo a decirte que no te derrumbes, que no creas que no eres posible de hacer las cosas; porque sé que puedes hacerlas. Sé que lo que va a venir va a ser una gran responsabilidad para ti; y que te costara compaginarlo con todo. Pero vas a poder, porque eres Ted. Si quieres luchar, lucha; pero que sea por proteger a tus seres queridos; si quieres derrumbarte, derrúmbate; pero no dejes que los demás nos demos cuenta. Si quieres esconderte, escóndete; pero que siempre sepamos donde estés. Si quieres comportarte como si nada hubiese pasado, hazlo; pero cuando el futuro altere las cosas no podrás hacerlo. Y lo más importante; nunca te quedes solo; no dejes que la soledad se apodere de ti. Tienes a Ronald, Hermione, McGonagall
a Victorie
y a mí. ¿Me haces un favor? Confía en mí.

 

Ted bajo la mirada, rompiendo el contacto visual con Harry. Mientras pasaba sus manos por las cuencas de sus ojos para retirar las lágrimas que se habían escapado inconscientemente; suspiro.

-¿Sabes? Cuando estaba en párvulos; les decía a mis amigos que eras mi padre.- sonrió para sus adrentos y prosiguió.- No me voy a derrumbar, no voy hacer como si nada hubiese ocurrido; no me voy a esconder; ni voy a ser alguien solitario
Pero voy a luchar
Ya sabes
Merece la pena luchar por aquello que merece la pena conseguir. ¿Y sabes lo que quiero? Que mi hijo o mi hija no tenga miedo de que algún diabólico mago tenga planeado arrebatarle a su familia; que viva feliz. Pero para ello tengo que luchar, y si no salgo de esta
por lo menos tendré la conciencia tranquila. Pero sé que voy a salir, porque no voy a ser el estúpido poniéndome delante de quien quiera estropear el mundo; me informare y reuniré a héroes.- sin darse cuenta había apretado los puños; miro seriamente a Harry y le confesó- Tengo planeado algo, algo grande. 3GH. ¿Sabes lo que significa? La Tercera Generación de Hogwarts. ¿Y sabes quién se va a unir? Lo sabes, y no hace falta decírtelo. Pero no se lo impidas Harry, porque te recordaran que a ti nadie te lo prohibió.

***********************************

El murmullo se había convertido en un vocerío de gente. Tras la puerta de su despacho se podían oír numerosas lamentaciones de disgusto; que hacían distraer la mente de Ronald Weasley; el hombre que estaba sentado en el despacho; de pelo rojizo con rasgos ya algo gastados por el tiempo y el estrés.

Estaba revisando algunos archivos que le había pasado su hermano Charlie; cuando decidió que era hora de parar ese alboroto.

Dejo los papeles como estaban; pensando volver segundos después; y abrió la puerta del despacho; que nunca dejaría de darle algún que otro escalofríos y muchísimo respeto; pues era el mismo despacho que había sido utilizado por Ojoloco Moody.

Al salir del despacho, un hombre del Departamento de Muggles; con el periódico en la mano le recrimino a Ronald todo lo que pensaba:

-¡Normand era un buen tipo¡ ¡Estúpidos franceses¡

Algo atónito; el pelirrojo logro rescatar el periódico de las manos de McMillan. Solo con ver la portada; se preocupo lo sufienciente como para ir al despacho del Ministro McKing.

Sobre la papelera; hecho un canuto; se podía ver como el Ministro Mágico francés, Normand Lisle, sonreía. El articulo; con las letras típicas de "El profeta" se podía distinguir:

"Despedida a Normand Lisle. ¿Conspiración contra el Ministerio Frances?

A las diez y treinta y siete de la noche de ayer; el Secretario del Ministro, Faldes Monet; hallo al Ministro Frances inerte sobre el suelo de su despacho. Según el testigo, estaba en posición fetal; y afirmaba que podría haberse tratado de un posible asesinato.

 

Los aurores franceses encargados del cadáver, han descubierto un extraño gesto en Normand Lisle; algo que los forenses Muggles llaman "La Garra de la Muerte"; tratándose este gesto de que el muerto agarre algún objeto en su último aliento; y esta vez se trata de un anillo algo característico por su ojo labrado en el.

Ante esta anomalía, el ahora Ministro Frances; Faldes Monet; asegura que es un símbolo del poder del Ministerio y que todos los Ministros Mágicos de Francia lo llevaron puesto; por esa razón el famoso auror Bastian Moreau ante la suplica del pueblo; se lo ha otorgado amenazando con estas palabras: "Investigare sobre ese anillo, Monet; y si resulta no ser lo que afirmas
Sera destruido".

Aquí en Inglaterra, esperamos que no pase nada parecido; teniendo a nuestro propio Ministro Mágico, Richard McKing; en crisis tras la pérdida del año pasado de su hijo mayor.

Informando para "El Profeta"

Aaron P. Lennon"

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La calle estaba algo solitaria; los bares habían acabado de abrir; y solo algunos habitantes habían ido a desayunar allí. Caminando por la calle vacía de High Street; una mujer rechoncha algo anciana se dirigía hacia la taberna "Cabeza de Puerco" donde una señal de madera estropeada cuelga encima de la puerta, anunciando con una cabeza de jabalí salvaje que gotea sangre sobre la tela blanca que está a su alrededor. La mujer llevaba una cesta; su rostro quedaba al descubierto; mientras que una cinta retiraba el pelo claro de su cara. Vestía un vestido blanco, de enfermera; y calzaba unas botas cubiertas de barro.

Al entrar; observo La barra en Cabeza de Puerco es pequeña y extremadamente sucia y el suelo estaba cubierto de serrín, las ventanas casi opacas y el suelo nada invisible bajo la suciedad. Había una gaveta de madera antigua detrás de la barra que sirve como registro del dinero en efectivo. Detrás de la barra una escalera de madera raquítica que llevaba a un cuarto, donde probablemente se quedaría los clientes a dormir.

Una joven muchacha se acerco a ella y le ofreció una asiento a lado de la barra de madera de la taberna. La muchacha; de cabello rubio y ojos verdes; le sonrió:

-¿Lo de siempre Madame Pomfrey?- la mujer asintió y la joven se dirigió a la barra; mientras que preparaba una cerveza de mantequilla.

Mientras servía a la mujer, esta le cogió suavemente del brazo:

-Savannah, dile a tu tío que me tiene que preparar una planta; llevo esperándole más de un mes.- la muchacha soltó una breve risa. Aquella joven de tez pálida era la sobrina de Owen Cauldwell; un antiguo alumno de la Casa de Hufflepuff; quien actualmente se ocupaba de la taberna debido a que Aberforth Dumbledure se marcho para ejercer de maestro y aunque más tarde volvió a la taberna; dejo a Owen como encargado principal; y a su sobrina como camarera.

-Lo está buscando
¡Un ligústico no se encuentra en ningún sitio¡ Y me gustaría saber para qué quieres una planta para confundir
Madame Pomfrey.

La puerta de la taberna dio paso a una joven de tez pálida; de cabellos dorados y unos ojos profundos azules. Algo desaliñada vestía unos tejanos y una camiseta gastada; tapada por un abrigo de lana. La veterana enfermera pudo ver como sus ojos brillaron al verla y se acerco; Madame Pomfrey algo atónita; dejo que se sentara a su lado:

 

-¿Madame Pomfrey, enfermera del Castillo?- la joven tenía un acento algo extraño, que le evoco a los países nórdicos. Savannah alzo una ceja hacia ella mientras se llevaba la cerveza de mantequilla de la anciana.

-Si, jovencita
¿Me buscaba para algo?-pregunto educadamente.

La joven se mordió el labio inferior; mientras miraba alrededor preocupada:

-Mi especialidad son las plantas medicinales; me pregunto si necesitaría algún ayudante
Estoy buscando trabajo; y me parece que puedo ser la indicada.- rogo mientras la ser mordía el labio con más fuerza.

Desde la barra, tratándola de limpiar; Savannah escuchaba atentamente lo que decía; y se acerco a ellas:

-Madame Pomfrey
sí que necesitas ayudantes. Y más de uno; ya no puedes como antes.- le dijo con cariño; y luego dirigiéndose a la joven- ¿Quién eres?

La muchacha pareció asustarse; pero recobro la compostura y anuncio:

-Samanta, soy danesa.- dijo mientras suspiraba mirando a Madame Pomfrey.

Esta sonrió con complicidad a la camarera y confirmo:

-Savannah tiene razón, necesitaría algún que otro ayudante.- y le guiño el ojo alegremente.

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La chimenea caldeaba completamente toda la habitación; la tenue luz del atardecer se colaba con suavidad en el salón de aquella casa al Norte de Escocia. Sentada en un sillón algo mullido, a la derecha de la chimenea; una mujer anciana de rasgos agradables y ojos grises contemplaba a su invitada con algo de interés:

-El mundo se ha vuelto loco, Minie.- aseguro mientras se sentía satisfecha cuando Minerva frunció el entrecejo contrariada.

-No me llames Minie, Vivian. Te recuerdo que no me gusta

Vivian soltó una carcajada:

-Lo sé, lo sé
Por eso lo hago
Y dime, ¿has encontrado ya a la pequeña Ivonne?

Minerva sonrio agradablemente:

-Puedo asegurarte que ya no es tan pequeña.

La mujer de cabello blanco frunció el entrecejo:

-Para mi siempre será pequeña- aseguro algo cabezona.

Minerva solto una sonrisa seca; y volvió a beber el te.

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:):):)

¡Hola¡

Siento mucho el gran retraso; y no se exctamente cuando voy a poder actualizar
Espero que me perdonéis; pero estoy de exámenes, salidas con las amigas, viajes
.Buuf¡

Aviso por aquí a varios usuarios de que no voy a poder contestar sus historias; pero que las he leído. Tampoco puedo responder a vuestros comentarios
.¡Y los he leído¡ Muchas gracias Ivii, jajaja y barby; haceis que me anime muchísimo.

Por cierto Barby, siento mucho lo de tu padre; he leído tu historia
.¡Ojala que se recupere¡ Y tu historia va cada vez mejor
¡estoy super intrigada¡ Y la de Sevansy
.ya me e enamorado de Sev
¡pero como personaje¡

Bueno siento las molestias.

Con cariño Hanuky.

Posdata: Si puedo esta tarde actualizo, es que el siguiente capitulo esta mejor; y este mmmmm
se que no os va a gustar mucho porque no están los principales. Por cierto, la muerte de Lovegood no es casi para nada repentina; capítulos atrás; cuando Hugo va a visitar a Lys que esta sola
porque su family va al hospital por su abuelooo¡¡¡. Y con la pelea de Fred- James
ya veréis la razón; a lo mejor no os la esperais pero no es lo que parece¡¡¡¬¬

 

Me despido con este test:

1. ¿Que os ha parecido la charla de Harry- Ted?

2. ¿Pensabais que se Ted se pondría asi?

3. ¿Qué pensais del Ministro Frances, nuevo y viejo?

4. Quedaos con Bastian..porque va a salir mas de una vez ¿q os parece

5. ¿Y la aparcion estelar de Madame Pomfrey?

6. ¿Os cae bien Samanta(sabeis quien es no) y Savannah
(no no son hermanas)?

7. ¿Qué pensais de la amiga de McGonagall?

8. ¿Cual ha sido la mejor parte para ti?

14. Peligrosamente Indigestas Para el Ser Humano

La lluvia había parado al fin; tras todo un día mojado los alumnos del Castillo decidieron salir a tomar el poco Sol que ofrecía un mes como febrero. Los niños se arremolinaban en el lago; se tendían en la hierba o aprovechaban para estudiar plantas para Herbologia. El equipo de Quiddicht de Slytherin; había escogido ese día para entrenar; algo decepcionados; pues su eterno rival había sido descalificado por Ravenclaw varios meses atrás.

El entrenamiento fue muy duro; el segundo después de las vacaciones de Navidad; y a algunos miembros le faltaba fuerza física.

En las gradas de Gryffindor, un grupo de tres observaba el entrenamiento. Apoyada sobre la grada y tomando el Sol, una muchacha de un predominante pelo pelirrojo; de ojos azulados y tez pálida; estudiaba mentalmente la composición de la Mandrágora. Junto a ella y de cuclillas; durmiendo plácidamente; se encontraba una joven de cabello castaño y ojos verdes oliva; llevaba el uniforme de Slytherin; aunque al no haber nadie más que ellos en las gradas, no comentaron nada al respecto. Y apoyado en la grada, mirando con interés como su amigo intentaba capturar la snitch; un muchacho de cabello rubio y ojos verdes grisáceos esperaba a que el entrenamiento acabase.

-¡Vamos ,Driggs; golpea la bludger¡¡ Binns, por Merlín; quieres persigue a McMillan¡- gritaba en voz en grito Nott; quien mas de una vez se llevaba las manos a la cabeza en gesto de desesperación. Renata Driggs, conocida por ser amiga de Zoe Badmood; golpeo la bludger alcanzando a Héctor Brown, el otro golpeador. Ese gesto no paso por alto por Christopher Nott-¡Driggs, espero que hagas lo mismo con los hermanos McGregor¡- al otro lado del campo, Amelie McMillan y Tim Parkinson; ambos buscadores; peleaban por que su pelota entrase en el aro- ¡Parkinson, apunta bien¡¡Bien hecho, McMillan¡- Albus observaba a sus compañeros buscando algo de suerte, encontrando la snitch. Cuando a unos veinte metros la localizo; no dudo en abalanzarse sobre ella.-¡Enhorabuena, Potter¡¡Aunque la próxima vez más rápido, o Gardner la atrapara por ti¡

Albus bajo al césped; mientras entregaba la snitch a Christopher; este le sonrió con complicidad y le dijo:

-No te la voy a volver a soltar; porque no quiero ver la cara de Rose.¡ Corre, antes de que Brown se entere¡- apremio refiriéndose al amigo de Badmood.

 

Albus se vistió rápidamente; y salió corriendo hacia el sauce Boxeador; donde le esperaban sus amigos después de salir de las gradas.

Se encaminaron a la casa de Hagrid; quien les había recomendado pasarse por allí. En el camino, Alice bostezo ruidosamente; y se estiro; salto un poco para soltar los músculos y siguió caminando. Rose sin embargo iba algo atrasada; con Albus el que estaba algo cansado. Scorpius sin embargo, seguía a Alice mientras esta iba a un ritmo frenético.

-La siesta te ha sentado bien, ¿eh?- ironizo Albus con sarcasmo.

La joven puso los ojos en blanco, y opto por ignorarle; mientras se paraba en seco y retaba a Scorpius:

-¿Una carrera hasta la Cabaña?- como respuesta el rubio echo a correr, seguida de una animada Alice que no tardo en alcanzarle.

-Deberías atrapar la snitch un poco más rápido; has conseguido que me aburra.- confeso Rose; un tanto distraída.

Albus la miro atónito:

-Al menos voy a ir a la final.- razono el joven.- Tendría que estar haciendo un trabajo de Historia Muggle
y sin embargo voy a comer con Hagrid. No me lo puedo creer, lo que puedes hacer con tu fuerza de voluntad- alago a su prima; quien le sonrió agradecida.

-También se necesita fuerza de voluntad
- advirtió abriendo la puerta de la cabaña- Para ganar la Copa.

La cabaña seguía en el mismo estado que siempre; al fin y al cabo era Hagrid el que vivía allí. Rose se fijo en una pequeña maleta que había en una estantería; nunca la había visto allí. Y eso le causo curiosidad.

Hagrid sonreía afable, mientras que Scorpius se llevaba las manos a la cabeza como si una tragedia hubiese acabado de ocurrir. Y cuando Rose observo a Alice atiborrándose a galletas de la marca Hagrid
Era demasiado tarde.

-Longbottom, esas galletas son de la marca: PIPSH; es decir; Peligrosamente Indigestas Para el Ser Humano.- explico Albus mientras se le escapo una sonrisa.

Scorpius se mordió el labio:

-¡Pero deja de comer¡

Hagrid suspiro algo cansado:

-Déjala, Scorpius; si le gustan
que coma.- razono el semigigante.

Rose no articulaba palabra, se había quedado paralizada recordando la multitud de leyendas que existían sobre la comida del semigigante, o de la marca PIPSH. Su padre le había advertido que bajo ningún concepto humano comiese en la Cabaña de Hagrid.

-Alice
¿Te encuentras bien?-pregunto algo indecisa la pelirroja.

Alice logro articular una palabra entre la galleta:

-Estupendamente- confirmo asintiendo.

Scorpius miro a las galletas de aspecto monstruoso; alzo la mano para coger una; mientras vigilaba a Hagrid por el rabillo del ojo; que en seguida sus ojos brillaron. Retiro la mano del cuenco de galletas, mientras que pedía a Albus que se acercase.

-Al, ¿me acompañas a coger un libro de Biblioteca para Pociones?- cuestiono mientras abría la puerta de la Cabaña; con intención de marchar.

Albus frunció el entrecejo; normalmente Scorpius y la Biblioteca no hacían buena pareja. Pero como era extraño, le siguió.

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El sofá rojo de la Sala Común Gryffindor; dejaba reposar a un joven de pelo desaliñado y aspecto cansado. La Sala estaba vacía; y James observaba con su mirada de ojos avellana; como el fuego quemaba los troncos de leña lentamente.

 

Había decidido hablar con alguien para que le diese consejo, sobre cómo hablar con Fred; el que no le dirigía la palabra desde lo ocurrido en la Madriguera. James intentaba razonar el comportamiento inexplicable de su amigo; pero no encontraba ninguna razón que lo justificara. Su amiga Susan tampoco hablaba, quizás estaba demasiado ocupada con sus nuevos amigo Ravenclaw, Tom McGregor.

Se levanto decidido del sofá; pensando que quizás era hora de tener una charla con Ted; él era el único que podía aconsejarle; aparte de Fred era en quien más confiaba. Sin contar a su hermano, ya que no le podía entender.

Salió de la Sala Común, por el retrato de La Señora Gorda, recordándose a si mismo la contraseña, "León de Valentía"; que había sido impuesta por su prima y prefecta Dominique Weasley.

Deambulo por los pasillos; buscando a Ted; quien solía dar su paseo de la tarde a esas horas. Pero tras dar varias vueltas por la zona Este del Castillo, no le encontró; y decidió estar solo
Yendo a la biblioteca.

Como esperaba, solo había diez alumnos repartidos por las infinitas estanterías. James decidió coger la parte más aburrida para perderse del mundo; guiño un ojo a una chica Hufflepuff; y se sumergió en la estantería. Quizás, Roswell Munson; la chica a la que había guiñado el ojo; se sentiría esperanzada; pero había decidió no tener novia hasta que una chica le gustase de verdad. Pero si se permitiría tontear con chicas, como había oído que hacia Ted; antes de ser el novio de Victorie.

Se dejo caer en la estantería de apoyando su espalda en esta y se sentó en el suelo. Pasaron al menos quince minutos hasta que unos pasos se acercaron a esa estantería; que seguramente serian de alguien tan aburrido como su tía Hermione.

Una joven Gryffindor de cabello castaño y ojos azulados; apareció entre las estanterías. James la conocía; y se sorprendió al verla allí. Y por lo visto ella también:

-¿Tienes fiebre o algo, Potter? ¿Has pensado pasarte por enfermería?- pregunto con ironía.

James no pudo evitar sonreír:

-Quiero esconderme- le confesó.

Cornelia Brooks no pareció oírle, pues estaba distraída buscando algún libro en la estantería de enfrente. James la observo; era delgada y alta. Y era ágil. Advirtió que lo que había sacado no era ningún libro; si no un cuaderno muggle.

-Estoy de acuerdo de que es un buen escondite- razono mientras alzaba el cuaderno al aire.- Pero me temo que si no te escondes de nadie; estar aquí solo y pensativo; no te ayudara para nada.

Bajo la cabeza y le miro a los ojos. James observo cómo se marchaba sin despedirse. Quizás tuviese razón.

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La noche había caído; la chimenea había sido apagada por un alumno de Sexto Curso; se había quedado solo. Pero Albus prefería mil veces la Sala Común antes que su desolado cuarto. Al menos podía dormir tranquilamente en un sofá mullido y agradable; sin miedo a que Ethan Binns hiciera algo fuera de lo normal.

Recordó la conversación con Scorpius; y se planteo si lo que él creía seria cierto. Pensó que era algo improbable; pero al ser improbable tenía esa pequeña posibilidad de ser cierta; y eso es lo que le mantenía preocupado.

El joven sabía que no lograría encontrar el sueño; así que se había preparado. Se había traído el libro de Historia de la Magia; para dormir.

 

Se sumergió en la Revuelta de los Elfos; y cuando iba por una estúpida guerra de la que Albus no entendía porque se produjo; escucho unos pasos procedentes de las escaleras de los cuartos de las chicas.

Albus rezo para que no se tratase de Zoe Badmood; había conseguido no cruzarse con ella desde Navidad. Pero era alguien mucho peor; Alice.

Para su sorpresa; Alice estaba dormida; mientras andaba con pasos seguros hasta la salida de la Sala Común. El joven no sabía que su compañera de Casa era sonámbula; así que sin pensárselo dos veces la siguió.

Caminaba hacia un rumbo fijo; o eso era lo que parecía. Albus empezaba a preocuparse; y la siguió más de cerca; pues evidentemente estaba profundamente dormida. Cruzaron medio Hogwarts hasta llegar a las escaleras de la Torre de Astronomía; la que subió segura de sí misma.

El joven comenzó a asustarse, y a plantearse en seguida la conversación de Scorpius. La chica subía escalón a escalón sin tropezarse; Albus le había dejado un espacio de veinte metros; y Alice debería estar ya en lo alto de la torre.

Corrió rápidamente, porque se había temido lo peor.

En lo alto de la torre, se encontraba Alice; luchando entre sueños por encaramarse y pasar al otro lado de la barandilla del balcón. Las manos no le temblaban; Albus pudo comprobar como de pronto fruncía el entrecejo, confusa.

El joven corrió hacia la débil barandilla; y la agarro fuertemente del brazo. Su cuerpo entero temblaba de miedo a que Alice pudiese caer de la Torre. La sostuvo con todas sus fuerzas; y le grito al oído:

-¡Alice¡¡Alice¡- pero la joven no respondía; parecía estar en sus sueños- ¡Alice¡¡Despierta¡- grito a su oído, sus manos empezaron a resbalarse de los delgados brazos de la joven mientras se inclinaba hacia el vacio-¡ALICE¡

Sus ojos se entreabrieron y lanzaron un grito desgarrador; se apretó fuertemente a los brazos de Albus; que le daban las espaldas; pues miraba imponente al vacio. Intento darse la vuelta para mirarle pero su cuerpo había comenzado a temblar. Empezó a sollozar de miedo; aunque Albus no la dejaría colgada en el vacío: la rodeo con los brazos y le susurro con calma:

-Date la vuelta, no voy a dejar que te caigas. Confía en mi.- Alice no contesto; pero no hizo nada. Miraba asustada al suelo que se veía a lo lejos.

Sentía los brazos fuertes de Albus entorno a su costado; y suspiro entrecortadamente. Ladeo los tobillos y poco a poco el tronco y finalmente los brazos. El joven no la había soltado; sus rostros estaban a pocos centímetros; el de Albus sudaba y encajaba la mandíbula; y Alice tenia la expresión de haber visto la muerte.

-Usa
un ..Levi..Levitacorpus- tartamudeo la joven mientras apartaba la mirada de Albus.

El joven se mordió el labio; mientras intentaba coger el cuerpo de Alice:

-Me he dejado la varita
Vamos
Impúlsate.- ordeno, mientras Alice le transmitió una mirada de terror.

-¿Y si me caigo?- cuestiono aterrorizada.

Albus busco sus ojos:

-Yo me caeré contigo.- confeso el joven mientras subía a Alice por la barandilla y esta pegaba el salto más importante de su vida.

La joven sobrepaso la barandilla; y ante el impulso cayó en lo alto del joven; que soltó un gemido ante el peso que caía sobre él. Sus respiraciones iban a mil por hora; y Albus miro a Alice divertido:

 

-¿Una mala pesadilla?- pregunto con sarcasmo.

Ese comentario logro que Alice se levantara con ímpetu. Mientras Albus se levantaba, Alice rugía por dentro y apretaba los dientes:

-¡He estado a punto de suicidarme y tú te haces el gracioso¡¿¡Crees de verdad que tiene gracia?¡¡ Eres un inmaduro y un infantil¡¡No te tomas nada en serio¡¡¿POR QUE JUSTAMENTE TU?¡¡¿NO HAY MAS PERSONAS EN HOGWARTS?¡¡¿TIENE QUE SER EL MAS IMBECIL DE TODOS?¡¡TE ODIO¡¡- bramo a voz en grito, bajando a toda prisa las escaleras de la torre.

Albus se sacudió los pantalones; aun le latía el corazón y sentía la adrenalina por el cuerpo. Pero ambas cosas eran por cosas distintas. Apoyo el codo en la maldita barandilla y suspiro. Porque se había dado cuenta de que Alice y el no volverían a ser amigos.

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Hola¡

He actualizado en el mismo dia porque creo que como no voy a poder actualizar de aquí a mucho tiempo
Os doy esta pequeña recompensa. Espero que os guste el capitulo; es uno de mis favoritos.

Gracias a todos.

Por cierto, Ivii
Vuelve a leer el capitulo nueve; y entenderas quien es Samanta:) Y una cosita mas
.Se que te vas a volver a liar pero
.¡Lo siento¡ Pero para mi de algunos detalles se saca un dato muy importante. Estate atenta a todo lo que pase¡¡¡

Os dejo este test:

1. ¿Que os ha parecido el entrenamiento?

2. ¿Qué pensais del momento en casa de Hagrid?

3. ¿Qué creeis que es lo que le pasa a Scorpius?

4. ¿Qué pensais de James?

5. ¿Algo que decir de Brooks?

6. ¿Qué os ha parecido "la pesadilla de Alice"?

7. ¿Qué pensais de la reacción de Albus y Alice?

8. ¿Cual ha sido la mejor parte para ti?

Con cariño

Ana

Gran Posdata: Tengo pensado un proyecto que tiene que ver con este fic; es la historia de Victorie y Ted. La tengo preparada mentalmente; pero decídeme que opinais y la subo. Se llamara algo asi como: "Tu y yo
Siempre". Y cuando las cosas se aclaren tengo preparado "Nunca dejes de sonreir" que también es una pareja de este fic; aunque ya os hablare de ella en el siguiente capitulo.

14. Soy Muggle.

Caminaba a pasos pequeños pero rápidos; tenía prisa. Después de buscarla por todo el castillo; se planteo que quizás debería haber seguido su consejo y dejar de comer. Pero su amiga era demasiado cabezona; y nunca haría nada que le dijera.

Ese día había empezado a llover; Roxanne Weasley, su prima; había decidido poner en forma a los miembros del equipo de Gryffindor para no perder el físico en el año que poco a poco se avecinaba. El entrenamiento no fue duro; a los tres minutos las gotas empezaron a caer; convirtiéndose en un gran chaparrón que hizo que los Gryffindor se dirigiesen al vestuario empapados. Y Rose sabia que más de una cogería un resfriado.

Y fue entonces cuando decidió buscar a Alice; la que ese día en el desayuno estaba demasiado extraña. Pero no era solo ese día; llevaba así más de una semana, desde que probó las malditas galletas de Hagrid.

Los pasillos estaban cada más lleno de gente; que estudiaban o simplemente pasaban el rato allí; pues la lluvia le había estropeado el día.

Al llegar a la enfermería; y abrir la puerta, Rose se sorprendió al no encontrarse con Madame Pomfrey, y que ninguna camilla estuviese ocupada, excepto la más cercana a ella en la que reposaba el prefecto de Hufflepuff, Mathew Malzieu. La joven había odia algo sobre que su poción para los TIMOS no funcionaba muy bien; y que por eso estaba ingresado en enfermería.

A su lado; y moviendo una taza de algún extraño jarabe; se encontraba una joven rubia de ojos azulados. Era delgada y alta; de tez rosada y nariz respingona. Pero Rose no sabía quién era, y necesitaba preguntar a Madame Pomfrey si su amiga Alice se había pasado por allí.

La joven enfermera se acerco a ella, mientras la estudiaba con la mirada:

-¿Quiere algo, señorita?- esta vez Rose se quedo sorprendida; puesto que su acento no era para nada ingles.

Rose ladeo la cabeza; y asintió:

-¿Dónde está Madame Pomfrey?- pregunto, mientras pensaba si debería preguntar quién era ella.

La miro con curiosidad, y le indico que pasase a las camillas más alejadas de la puerta; donde la joven le ofreció que se sentara mientras ella alcanzaba una silla y la acercaba a ella:

-Ha ido a Hogsmeade
¿Eres Weasley?- cuestiono, haciendo que Rose se asustase un poco.

Ladeo la cabeza, dudando en responderle:

-Sí, Rose
¿Por qué?¿Quién eres?

La joven sonrió, satisfecha. Se paso la mano despeinando el cabello y volviendo a un aspecto serio le respondió:

-Soy muggle.

Rose no pudo más que asustarse. No entendía como una muggle podía estar allí frente a ella, muy segura de sí misma; confirmando que no tenia magia; que no debía estar allí, y aun así sonreía. La joven se levanto, con cuidado; dispuesta a marcharse de allí. Estaba confusa y asustada.

-Creo que
debería irme.

La joven enfermera la retuvo, transmitiéndole una mirada tranquilizadora:

-No temas, no puedo hacerte daño. No tengo varita
y soy de los buenos.- esa frase hizo que Rose sintiese un escalofrió por la espalda. ¿Entonces afirmaba que había malos?- Respóndeme: ¿puede confiar en ti, Rose Weasley? Necesito ayuda
Te necesito.

La joven pelirroja volvió a sentarse; algo intrigada por aquella misteriosa joven. Se acomodo y le respondió:

-Sí, confía en mí. No se lo diré a nadie
¿Pero el que?- observo como la joven se mordía el labio; y sonreía algo nerviosa.

La miro a los ojos:

-Mi historia- dijo simplemente, haciendo que Rose pensase que quizás; aquella joven muggle necesitase ayuda; y le enorgullecía que confiase en ella. Aunque su madre le dijese que no confiara en desconocidos, de todas maneras; ella era la que confiaba en Rose- Me llamo Samanta; y soy danesa. En realidad vivía en un pueblo de Groenlandia; ¿sabes que pertenece a Dinamarca, no?- la pelirroja asintió, y advirtió que Samanta parecía no saber cómo seguir- Vivía en un pueblo pequeño, un pueblo pesquero; que no aparecía en ningún mapa que conociésemos. Habitábamos apartados del resto del mundo, no nos interesaba su política ni su economía. Estábamos felices en nuestras casas, hasta que
alguien descubrió nuestro rincón.- la rubia paro, preguntándose si la muchacha que tenia le seguía bien- Vinieron en un diciembre helador. Y eran tres. Dos de ellos eran gemelos, atractivos y elegantes; fácilmente las muchachas del pueblo se enamoraron de ellos. El otro, era más extraño; desaliñado algo desgastado por la edad; y de personalidad algo primitiva. Todos creíamos que eran unos turistas daneses, o científicos. Pero entonces, comenzaron las desapariciones.- mientras narraba su historia, Samanta sintió un escalofrió en su espalda; algo que noto Rose- Poco a poco los habitantes desaparecían; pescadores, amas del hogar, niños
Y los días peores eran los de Luna Llena. En uno de ellos desparecieron mis padres, y mi hermana mayor y yo estábamos muy asustadas. Todos los supervivientes; al menos diez, sabíamos que eran ellos los que asesinaban o raptaban a nuestros vecinos; pero ninguno se atrevió a retarles.-Rose estaba de lleno en la historia, inscocientemente había fruncido el entrecejo; y observaba a Samanta con un gran interés- Cuando apenas quedábamos seis; mi hermana Tiffany y yo decidimos reunirnos en la casa más grande del pueblo con los demás supervivientes. Era Luna Llena. Los gemelos entraron, alzando sus varitas al aire y maldiciendo a los hombres; se podían distinguir porque uno era moreno, y el otro rubio. A cual más cruel. Tiffany y yo, nos escondimos en la alacena del pescado; y cuando parecía que ya habían acabado con todos y al fin se iban, entro la bestia. Enseguida nos olio, y de un zarpazo rompió la débil puerta. Nos miro, era aterrador; la piel en carne viva y la boca llena de dientes puntiagudos, de los que sobresalía la saliva. Tiffany grito, entones la bestia la agarro entre sus zarpas y se la llevo fuera del pueblo. Comencé a sollozar, los gemelos me miraban curiosos; alzando la varita como preparando el hechizo. El moreno, me hechizo; mil agujas invisibles se cernieron sobre mi rostro; haciendo que me costara respirar. Y de pronto, un hombre del pueblo se abalanzo sobre él; aliviando el dolor. Su hermano, el rubio; aparto al hombre; y le dio una paliza. Mientras que mi vecino sangraba aproveche para salir corriendo, y dirigirme a cualquier parte menos a aquella casa. Corrí y corrí; pero de nada sirvió; pues cuando llegue a un acantilado; el moreno estaba allí. Observándome impaciente. Me quede quieta, furiosa; se habían llevado a mi hermana; y la recuperaría. Me acerque a él y le dije:" No tienes corazón. Deja que encuentre a mi hermana
¿Qué más da una muerte más? Ya tienes lo que querías ¿no? Ya no hay nadie. Déjame que busque a mi hermana." Seguí andando; pero me alcanzo."Morirás si la encuentras, está peor que muerta", me dijo; asustándome y haciendo que la sangre me hirviera. "¡Que harías si una bestia inhumana se llevase a tu hermano¡¡Déjame ir a por ella¡¡Luego me matas
¡La tengo que salvar, se lo prometí¡". El joven me miro frunciendo el cejo; me agarro con sus fuertes brazos y me acerco al pie del acantilado. Tiffany y yo habíamos saltado de pequeñas allí, y si pretendía matarme, no lo conseguiría."Nadare a la orilla, y buscare a mi hermana."El joven me tiro; pero oí que decía:"Eso espero"·.- paro un momento, trago saliva; y observo a Rose; quien había estado muy atenta.

 

La pelirroja esperaba que siguiese:

-¿La encontraste? ¿Volviste a ver al gemelo?- pregunto intrigada.

Samanta sonrió para sus adentros, y se sonrojo:

-Me enamore de el- Rose se sorprendió, al menos ella nunca se enamoraría de un hombre tan cruel; pero dejo que siguiese.- Cuando salte del acantilado, nade hacia la orilla; el agua estaba helada pero había hecho eso muchas veces. Durante tres días estuve comiendo de lo almacenado en el pueblo. Y después vino; me buscaba."Tienes que salir de aquí, vendrán más y te encontraran. Si quieres encontrar a tu hermana
Confía en mí". Entenderás que no podía confiar en nadie; y era o el; o la muerte. Me llevo a Noruega; a un pueblo mágico. Aprendí a hablar con los magos, habitar entre ellos; sin que supieran que yo era lo que llamaban muggle. Olivier me visitaba cada mes; me explicaba aquel extraño mundo y me traía comida. Me tranquilizaba diciéndome que mi hermana estaba mejorando; pero que nunca podría verle. Aquel hombre lobo le había mordido. Con el paso del tiempo, Olivier venia todas las semanas; y ya hablábamos de nosotros; de la vida que yo había dejado atrás; y de lo exigentes que eran los padres y los jefes de Olivier. Poco a poco nos conocimos mejor; y se fue convirtiendo en algo más que un amigo para mí. Un día me anuncio:"Me han dicho que debo matar a Victorie Weasley; si no quiero que me maten a mí. No puedo
Tenia corazón pero ya no tengo". Olivier había cambiado, desde que me conoció se sentía culpable viendo morir a sus víctimas, y sus jefes lo notaron. "Si no le quieres matar, es que tu corazón ha vuelto. Se llama remordimientos." Recuerdo como puso sus ojos en blanco y me dijo "Pero tú me lo has robado". A partir de ese momento no volví a verle; un día vino su hermano; pensé que nunca más volvería a verle. Me torturo y me llevo hasta un Palacio. Yo sabía dónde estaba; habían construido un Palacio sobre el suelo de mi pueblo. Encarcelada dure dos días; me sacaron y me llevaron a un salón. Y allí estaba él; cansado y asustado; y tu prima Victorie frustrada. Le pidieron que eligiera entre ella o yo; y me saco de ese lugar inmundo y me trajo a Hogsmeade; me aconsejo que os pidiera apoyo. Estoy aquí como enfermera; pero quiero ayudar a Olivier. ¿Me ayudaras?

 

La pequeña Weasley se había quedado sin aliento; aquella historia le había impactado. Siempre pensó que esos dramas surgían de las películas; pero tratar con la protagonista de uno era algo conmovedor:

-Le preguntaremos a Victorie

Samanta abrió los ojos de par en par:

-¡Vive¡ Qué bien
Olivier me hablo muy bien de ella. Me encantaría conocerla pero no creo que deba confiar en nadie todavía. No le cuentes esto a nadie

Rose asintió, y advirtió que Madame Pomfrey las observaba seriamente.

-¿Alice Longbottom ha pasado por aquí?- cuestiono Rose a la veterana mujer.

Esta frunció el entrecejo:

-No
¿Debería haberse pasado?- pregunto preocupada.

Rose titubeo un poco y le contesto:

-No creo
- se despidió de Madame Pomfrey y de Samanta y siguió buscando a Alice.

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Las nubes habían dado un suspiro en febrero; quedaban apenas dos días para San Valentín; y las chicas del castillo buscaban una pareja con quien pasarlo. Al salir el sol, las parejas salían cogidas de la mano; los más inteligentes buscaban una sombra para estudiar, los amigos corrían y saltaban disfrutando del Sol; los más atrevidos llegaban al primer árbol del bosque, los más tímidos se escondían entre los muros del castillo. En la puerta de este; se habían arremolinado alumnos de todas las edades y casas.

 

Esa multitud llamo la atención de Louis.

Los que salían sonrientes enseñaban un fajo de papeles que parecía ser un periódico. ¿Un periódico en Hogwarts? El joven rubio se hizo paso entre la multitud, mayoritariamente chicas; y consiguió un ejemplar del "El diario de Hogwarts".

Se aparto de la gente, y se sentó al pie de un árbol cerca del lago. En portada, aclaraba la invención de ese nuevo invento:

"Una nueva forma de saber las noticias en Hogwarts.

Varios alumnos de distintas clases han tenido la gran idea de crear un periódico ejemplar que informara de distintos géneros de la Noticia. Te sorprenderas si estas en estas paginas porque solo con ser un alumno del Castillo tienes la posibilidad de ser noticia.

El equipo se trata nada mas y nada menos que de:

*Laura Clyde: Gryffindor; cursando el ultimo curso. Es la directora del periódico; encargada de revisar las noticias; editarlas
Y asegurar el puesto de los demás.

*Tim Marrs: Ravenclaw, sexto curso. Encargado de "La Noticia de Portada". Cualquier noticia que se publique en la portada
Es culpa de Tim.

*Cataline Miller: Hufflepuff, cuarto curso. Encargada de la sección "Fuera del Castillo". Toda noticia que se da tras los muros de Hogwarts, será anunciada por Cat.

*Jeanne Lake: Ravenclaw, quinto curso. Se ocupa de la sección mas femenina del periódico "El Calderón del Cotilleo"; del que nadie se librara.

*Caroline Jeffries: Gryffindor, sexto curso. Ayuda colaborando con "El Calderón del Cotilleo". Busca en los rincones del castillo cualquier cotilleo digno de mencionar.

*Vannessa Manhire: Ravenclaw, séptimo curso. Crea reportajes para "Zona Filch", donde los castigados enseñaran sus castigos más severos.

*David Morrit: Slytherin, sexto curso. A cargo de la sección mas masculina: "Quiddicht".

*Richard Carter: Gryffindor, quinto curso. Ayuda a meterse en los vestuarios en "Quiddicht".

Kelly Glasgow: Gryffindor, cuarto curso. Sondeara los enigmas del castillo en "Misterio en los muros".

Espero que el mundo esté preparado
El caos esta en el plato.

Tim Marrs."

El joven dejo el periódico en el suelo, harto de tantas tonterías. Sin darse cuenta de que el mismo era noticia en "El Calderón de Cotilleos".

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Las luces de las farolas acababan de encenderse, tintineaban y hacían de esa calle algo encantadora. La lluvia caía incansable; la acera llena dejaba charcos a lo largo. Una de las casa de la desolada calle; atendía a una charla de una mujer, de pelo blanco y ojos claros, aspecto preocupado, con expresión fragil; observando a su hijo que miraba arrogante hacia su madre:

-Olivier era un cobarde. Madre, le lloras sin razón.- explico Octavio.

La mujer le reprocho con la mirada; le miro fijamente a los ojos y le dijo:

-No deja de ser mi hijo, Octavio.

El joven suspiro, apretó los puños y mirando fijamente a su madre:

-Y todo por una muggle
Aun no entiendo que tiene esa chica de especial para cambiar el corazón de mi hermano. Es solo
un humano cualquiera, débil y frágil. Aunque fuerte por dentro
Pero no tiene nada, nada.

 

Su madre le miro con curiosidad:

-Nunca subestimes a alguien que no conoces
Incluso tu mismo podrías caer rendido a sus pies.

Octavio soltó una carcajada, su madre deliraba.

-Nunca me enamorare de nadie. Nunca.

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Hola¡

Cuando estas inspirada
.¡No puedes parar de escribir¡

Intentare contestar a los comentarios que dejais, peor no se si podre. ¡Nunca se el tiempo que tengo en mis manos¡ Puedo pensar que no tengo
Y encontrarme un dia libre; y pensar
uff que bien descanso
Y resulta que al dia siguiente tengo que entregar un trabajo de veinte paginas.

Como no lo se, actualizo seguido
Por si luego no me da tiempo y estoy un mes. Ya os habréis dado cuenta de que soy muy iregular:P

Con cariño

Ana.

Short test:

1. ¿Que os ha parecido la búsqueda de Rose?

2. ¿Qué pensais de la historia de Samanta ?

3. ¿Qué creeis que hara Rose con respecto a Samanta y su historia?

4. ¿Qué pensais del "El diario de Hogwarts?

5. ¿Qué os ha parecido el pequeño reportaje?

6. ¿Qué pensais de Octavio?

7. ¿Cual ha sido la mejor parte para ti?

Posdata: Lo voy a hacer
En sus próximas pantallas: "Tu y yo
Siempre" La historia de Ted y Victorie, una secuela de 3GH.

En el siguiente capitulo os dejo un resumencito.

15.Rompecorazones en paro.

Como cualquier día; elSol salió, asomando sus tímidos rayos entre las nubes de Londres. El Támesislos reflejaba entre sus aguas grises, y es que no era precisamente un rio deagua cristalina. Los autobuses rojizos de dos plantas paseaban por la ciudad;con turistas que no paraban de fotografiar monumentos de los que algunos nisiquiera sabían que eran. Las personas salían a trabajar; trajeados, osimplemente con un uniforme de cajera.

Lejos de aquel bulliciode gente que formaba las mañanas de la ciudad; Hyde Park enseñaba los paseosmatutinos de las personas; y corriendo por Rotten Row dos niñas se dirigían hastavarias calles más atrás del gran parque:

-¡Lily¡¡ Para, no puedocorrer tanto¡- se quejaba la niña de cabello rizado y platino que había dejado atrás.-¡Nosabes si han llegado tus padres¡

Pero la niña pelirrojade ojos marrones seguía corriendo; y paró en seco antes de cruzar KensingtonRoad, la calle que separaba Hyde Park de las demás casas gemelas de Londres. Cuandola joven rubia llego a su lado, miro aterrorizada al ver cuántos coches pasabanpor aquel lugar. Lily se mordió el labio, quizás su amiga Patrice no llegaba aentender que su padre era el Jefe del Departamento de Seguridad Mágica, ytomaba a su hija por la más buena del mundo. La joven Potter había hechoprometer a su elfo domestico que no haría nada de su escapada a la casa dePatrice la noche anterior al otro lado del Hyde Park; pero seguramente Harry sedaría cuenta. Y en esos instantes debería estar preparando el desayuno. Kreachernunca preparaba el desayuno solo acondicionaba la casa, por un respeto que Lilynunca llego a entender del todo, el elfo; no dejo de ser un elfo domestico comolos demás cuando Hermione, como Jefa del Departamento de la Ley Mágica, defendiólos derechos de los elfos.

 

-¡Crucemos¡-las niñas sedieron la mano, y aprovechando el semáforo en rojo, a doscientos metros deellas; sortearon los coches mientras estos pitaban con impaciencia.

Lily reconocía que no debíahaberse dejado llevar por Patrice, que era una chica con demasiado carácter. Perole había tentado con decirle a todo el mundo que le estaba empezando a gustarChristian Redgrave, y por orgullo Lily acepto la escapada.

Corrieron por la acera,y giraron a la derecha en Exhibition Road, para luego colarse en la callePrinces Garden. Al llegar al número catorce, las chicas se arremolinaron en lapuerta, y esperaron a que un sorprendido Harry les abriese la puerta.

-Hola, papi- saludoLily, entrando como si nada; un sábado a las ocho de la mañana.

Su amiga entro trasella, mientras sonreía sin preocupación.

Ginny, salió algo distraídade la cocina; y observo como su hija subía con tranquilidad fingida lasescaleras. La mujer miro a su esposo, quien se había quedado paralizado. Lasniñas cerraron la puerta del cuarto de la joven Potter; y Kreacher aprovechopara salir.

-Ya ha venido laseñorita Lily de su paseo nocturno- anuncio el elfo, volviendo a la cocina.

Ginny advirtió con lamirada a Harry, y este subió serio y con serenidad hasta el cuarto de su hija. Abrióla puerta, y se encontró a su hija mordiéndose el labio; y a Patrice mirándole conindiferencia:

-Patrice, la madre deLily te llevara a tu casa
.y Lily recibirás un castigo mágico- le advirtió consarcasmo.

Patrice miro a Harrydivertida:

-¿Cómo los de la Niñera Mágica?

-Exacto, como los de laNiñera Mágica.

Lily miroesperanzadoramente a la ventana, sin duda alguna estaba mágicamente muerta.

Espero diez minutoshasta que todo se hubiese calmado, y luego tenía pensado ir al despacho de supadre a darle explicaciones sobre su escapada. Observando el reloj paso eltiempo, y cruzo el pasillo hasta la puerta del despacho de su padre; la entreabrióy observo como un hombre alto y fornido entablaba una conversación con supadre:

-
Sin olvidarnos de quecolaron a un basilisco en mitad de una prueba; siento volver a decirlo pero seráanulada en cuanto McGonagall presente la propuesta ante el departamento entero.Es una locura, se lo aviso de adelanto, Potter. Preferiríamos que fuese enFrancia, pero con lo pasado en estas últimas semanas creemos que no es el lugarcorrecto
Y
¡Por favor, Potter, le aconsejo que le diga a la directora que seolvide¡- el hombre parecía algo desconcertado, y Lily observo como Harry perdíapor un momento el control de la conversación.

-No, Minerva lapresentara; y se desarrollara el año que viene. Esta dicho; con la Seguridad yame encargo yo, si no fuese porque el Ministro Frances
- Harry se quedo mirandofijamente a la puerta, y Lily no pudo evitar sonrojarse, el hombre se paso lamano por el pelo despeinándoselo aun mas- Pasa Lily, Broptom; ella es mi hija menorLily.- El hombre algo más viejo que su padre, la estudio con la mirada.- El es JohnBroptom, del Departamento de Cooperación Mágica Internacional
Lily; ¿querríasvenir luego?

La pequeña volvió a sucuarto, y recordó que Hugo le había dicho que había sido un basilisco lo que habíaacabado con el hijo del Ministro, y lo que había entrado en Hogwarts
.¿Quepasaba con el basilisco?¿Que es lo que pretendía aquella anciana amable que veníaalgunas Navidades a la Madriguera?

 

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Harry se instalo en lacabina telefónica; y sintió aquella sensación extraña que sentía cuando estaconvertida en ascensor; bajaba hasta el Ministerio Mágico. Observaba como lagente entraba y salía de los ascensores; y recordó como hacia veinte años el sehabía hecho pasar por un hombre del Ministerio; colándose en el. Y ahoraañoraba aquel tiempo, en el que no tenía que levantarse temprano para pasarsehoras y horas en un despacho.

El ascensor estaciono enel Primer piso; donde un hombre algo deteriorado por la edad, una mujer delgaday también anciana; y un joven atractivo entraron. El hombre se aparto condesprecio del joven; y este sonrió al ver a Harry. Se acerco a él y le dedicouna sonrisa.

Harry también sealegraba de verlo; pues le había tomado cariño a aquel joven auror. Le había seguido,ayudado y defendido desde que decidió presentarse como auror; nadie delMinisterio quería que alguien como ese joven; fuese un auror; y ponían comoexcusa la seguridad.

Pero Harry era el Jefede Departamento de Seguridad desde hacia dieciséis años; y el había decididoque ante seguridad no pasaba nada. La alarma había saltado en el Ministeriohacia dos años con su opinión; pero el recién nombrado Ministro McKing, defendióla idea de que un licántropo no era un peligro en absoluto.

Desde entonces, Harry yRon; quien también había ayudado concienciando a otros aurores; habían simpatizadocon el muchacho.

-Moonlight- le llamo,haciendo uso del nombre que el mismo utilizaba; aunque su verdadero nombrefuese Alexander- Necesito hablar con usted en mi despacho.

El ascensor paro; yambos salieron. Se dirigieron hasta el despacho que le habían otorgado a Harry.Al abrir la puerta, el semblante serio del hombre de ojos verdes cambio aalguien afable; y observo al joven de pelo moreno y ojos negros:

-¡Me alegro de verte¡-exclamo fundiéndose en un abrazo.

El sonrió:

-Yo también, Harry.- elaseguro; mientras Harry se sentaba en el sillón.

-Me tienes que hacer unfavor, y es demasiado peligroso.- Moonlight esbozo un sonrisa- Dentro de unmes, o algo así; tendrás que ir a un sitio
algo lejos de aquí. No me preguntesdonde porque no lo sé. Simplemente es un recuerdo; y quiero que investigues loque te encuentres. Pero no te hagas el valiente porque no se a que te vas aenfrentar. ¿Prefieres ir con Ron?

El joven negó con lacabeza:

-Iré yo, tampoco será tanto.

Harry le miro algo serioy comento:

-Tendrás que elegir unlugar para desaparecer; cuando vengas.- le advirtió.

-Hogsmeade.- dijo segurode si mismo.

El hombre se extraño:

-¿Hogsmeade?- preguntoconfuso.

-Tengo una amiguita allí
-le aseguro, mientras Harry ponía los ojos en blanco.

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El agua del Lago Negro,reflejaba los rayos de Sol; mientras que el castillo quedaba en él como un eterno retrato. La nieve desaparecíapoco a poco; pero no era de extrañar que volviese a nevar a finales de febrero.Aunque parecía un día algo cálido; el aire era helador. Los alumnos selevantaban temiendo que aquella tarde nevase; y poco a poco bajaban adesayunar.

 

Aquel día era viernes, ycomo todos los viernes; sobre unas largas mesas que habían alojado a laspuertas del Gran Comedor; reposaban los periódicos de: "El Diario del Castillo".Al entrar al desayuno, muchos alumnos se habían llevado un ejemplar.

A James no leinteresaban; y no le atraía las noticias; aunque no le importaría saber cómoiban las Arpías Holyhead. Se sentó allado de Joe West, pues seguía sin hablarse con Fred o Susan; aunque estos sehubiesen reconciliado. El chico de pelo negro no se opuso a que se sentara a sulado; es más, comento alguno jugada que había hecho el Gryffindor en algún entrenamiento.

Pocos minutos más tarde,notaba como algunas chicas le miraban; pero no de la forma con la que la hacíanantes. De forma diferente; y sentía como algunas risas de sus amigos a cuatro asientosa la derecha; iban por él. Joe también lo noto, por lo que pregunto a MattOlsen que estaba enfrente que ocurría:

-James Potter, me temoque has sido víctima de "El Calderón del Cotilleo".- James frunció el entrecejo,y William Thacker, sentado a su izquierda le paso el periódico; justo abiertopor un articulo con una foto mágica suya sonriendo encantadoramente. Sinapartar los ojos del periódico lo leyó:

"Rompecorazones en paro.

Uno de los chicos más deseados de Hogwarts, el fantásticobuscador: James Sirius Potter; queda soltero tras una ruptura algo extraña conla dulce Gryffindor Bárbara Coleman.

Sin ninguna razón que sepamos; esta ruptura ha causado eldistanciamiento de James con sus amigos, el golpeador y apuesto Fred Weasley, yla encantadora Susan Jordan; de los que apuntan a James como alguien que nomuestra respeto alguno.

Aunque James no ha salido ni mostrado afecto de cariño (másdel que suele utilizar, puesto que según fuentes; ha "tonteado" con alguna). Yasabéis chicas de Hogwarts, este rompecorazones está en paro
Y necesita alguienpara llenar su corazón; el que no sabemos si alguna vez será ocupado realmentepor alguien.

Pero no os abalancéis todas a la caza de Potter, consejode expertas.

Informando para "El diario del Castillo"

Jeanne Lake"

James no pudo más quehacer una bola el periódico y lanzarla sobre la mesa de Ravenclaw; donde estabasentada la periodista del artículo.

-¿Puedo consolarte,Jimmy?- pregunto, mordiéndose el labio tontamente Joe. Esto caso la risa de losde alrededor. Que no veían la rabia de James.

El joven notaba como laschicas le miraban coquetamente; y el joven soltó un bufido. Al menos, medioHogwarts desaparecería ese fin de semana; pues era la salida a Hogsmeade; y elno podía ir.

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Hola a todos.

No tengo tiempo dedeciros nada; ni de poneros las preguntas.

Vosotros mismos.

Os quiere

Hanuky

La piedragris daba al pasillo un ambiente sombrío. No hacia tanto frio como hacía en elmes de Enero, pero aun así los alumnos llevaban bufandas y la capa. Lasarmaduras se movieron por si solas, unas armaduras legendarias y centenarias;las que habían visto demasiadas historias y vivido demasiadas generaciones deSlytherin. A toda prisa salió entre ellas un muchacho de cabello negro azabachey ojos verdes; se ajustaba la corbata mientras sonreía a su amigo que a variospasos se encontraba.
Atravesaron el castillo, mientras observaban como el Sol se ponía poco a poco.Los alumnos decidían irse a duchar, o a cenar. Pero ellos tenían algo másimportante que hacer.
-Espero que te equivoques, Scorp; si no tendremos problemas- aseguro Albusmientras se removía su pelo recién cortado.
El joven Malfoy, le indico que apresurara a cruzar la gran entrada delCastillo, mientras Albus sacaba entre su capa, la Capa de la Invisibilidad.Scorpius se la paso por lo alto, dejando a Albus que entrara.
Cuando salieron del castillo, descubrieron que ya era de noche. Y la Lunabrillaba.
Si Filch les descubría, se llevarían un gran castigo.
-Estoy seguro, Al; cuando iba a coger la galleta...- cruzaron el puente, ydivisaron a Zoe Badmood; subiendo la colina desde la cabaña de Hagrid. Scorpiusdejo de respirar, y Albus se llevo la mano a la boca. La joven rubia, con sualborotado cabello; y rasgos no muy agraciados; sonreía enigmáticamente alcastillo. Cuando la hubieron perdido de vista, Scorpius siguió explicándose

 

- Me mirocon mala cara. ¿No te dice nada la relación de Badmood con nuestro Hagrid, Al?
Se mordió el labio inferior; y bajaron hasta la cabaña de Hagrid.
Con cuidado cruzaron el pequeño huerto que había habilitado a su derecha; y seasomaron por la ventana, subiéndose en un tronco cortado para la leña. Dentrode la cálida cabaña, estaba el enorme y afable Hagrid. Caminaba de un ladohacia otro de la cabaña; y entonces, cuando los niños se pusieron lo bastantenerviosos; clavo una mirada penetrante en el suelo. Y como si algo le hubiesedespertado; retiro a su perro del camino, con una patada; y abrió la puerta conímpetu; haciendo que Scorpius se balanceara entre los troncos. Albus le agarroel brazo, y le sonrió cómplice debajo de la capa.
Siguieron a Hagrid el que se había internado a toda prisa en el bosque, y depronto desapareció.
Ya no estaba.
Y los amigos se habían quedado entre los primeros arboles del Bosque Prohibido,confusos. Se miraron entre sí.
-¿No te parece extraño?-cuestiono Scorpius.
Albus no quería imaginar que pasaría si alguna de las teorías de Scorpius,sobre que Hagrid estuviese compinchito con los encapuchados que le atacaron elaño pasado en el bosque; fuesen ciertas.
-Volvamos, otro día averiguaremos más.
Scorpius asintió, mirando a su amigo fijamente. Sin lugar a dudas era su mejoramigo.
-Ojala no sea demasiado tarde.
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La chimenea mostraba las cenizas de un fuego apagado. El hogar estaba limpio y reluciente,y sobre el sillón; una mujer ya mayor con rasgos bonitos miraba fijamente a suhija mientras esta, algo rellenita y con una barriga hinchada; le explicaba loque tenía pensado hacer:
-...No sé si realmente quiero. Nunca lo he hecho; eso de vivir en el mundomuggle no me atrae. Pero empezamos otra vez con lo de que Ted dice queestaremos a salvo...-se levanto con cuidado; apoyando sus manos sobre labarriga. Acariciándola con cariño.
Fleur, la acompaño hasta la entrada; y le ayudo a ponerse la chaqueta.
-Ve a hablag con él, tesogo-le recomendó su madre- Yo ya te he aconsejado loque he podido, cielo.
Se fundieron en un abrazo, y se despidieron. Victorie desapareció de la casa desu madre, volviendo a aparecer en una estación de tren. Aquel lugar le traíarecuerdos, y en ese tiempo; sobre todo recuerdos a Ted.
Inconscientemente, recordó como cuando tenía trece años; vino a King' Cross porprimera vez. Después de cursar dos años en el Colegio Frances; sus padres semudaron a Inglaterra; cambiando de Colegio de Hechicería. Desde pequeña conocíaa Ted, y recordó como aquel día; fue él quien se acerco a ella le abrazo; ledijo lo mucho que había cambiado en tres años y lo que le había echado demenos. Pero no le caía muy bien, pues tenía demasiadas amigas; y era bastanteinmaduro.
Sonrió, y no se dio cuenta de que una mujer, de unos cincuenta años; la mirabaatentamente. Tenía el cabello corto y ondulado, cuidadosamente peinado; susojos reposaban en unas grandes cuencas y vestía unos pantalones y una chaquetaarreglada. Se acerco a ella; y le indico que se apartaran un poco del andén.
-Dime, joven... ¿Eres Victorie Weasley?- la joven, confusa, asintió- SoyCharlotte Breedlove, historiadora de...-bajo el tono de la voz- El Clan delOjo; no sé con qué nombre lo conoces tu...Llevo detrás de esta secta desde que teníaonce años; y necesito a alguien joven para que me ayude...La Guerra va aempezar.
Victorie se horrorizo, tanta información de golpe no sería buena para una jovenembarazada.
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Los alumnos hablaban, tiraban bolas de papel; esperando a que el profesor dePociones hiciese su entrada.
Rose hablaba con Barbará Coleman, de los últimos puntos que Longbottom les habíarestado; Albus se reía con Scorpius mientras las miradas de Perry Greenwood nopresagiaban nada bueno; y finalmente Alice se sentó en una silla mientras se retorcíael pelo en un dedo.
Scorpius, cuando Slughorn llego; decidió sentarse al lado de Alice; dejandoalgo anonado a Albus; quien se acomodo al lado de Danes. Alice observo aScorpius:
-Hola- le saludo distraída, organizando los pergaminos.
Scorpius frunció el cejo:
-¿Que te pasa?
La joven le miro sorprendida:
-¿Crees que tengo amigos, Scorpius?- pregunto preocupada.
Se extraño con la pregunta, pero enseguida le contesto:
-Si, yo soy tu amigo.- le respondió.
Alice le miro con sus ojos verdes:
-¿Y porque me siento sola?- el profesor mando callar los susurros. Alice escribiólo que Slughorn decía sobre una poción, los ingredientes; y la manera de prepararlo-Quiero estar sola...- murmuro, aunque llego a los oídos del joven; que pensóque era hora de tener una charla con Rose; desde que Coleman corto con James;esta había tenido una extraña relación con Rose; y había dejado de lado aAlice; l aquí ya de por si estaba algo sola con una pelea de la que no sabíanada con Albus.
-Estoy seguro de que...Tendrás amigos, los tienes.
Algo más seria, busco algo entre sus bolsillos; y saco un papel arrugado:
"Aléjate de Potter"

 


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Hola¡
Volvi...cuatro o cinco meses despues....¡¡¡
¿Que?¿Como?
LO que oiis, no soy Ana...soy Hanuky. Yo firmo como Hanuky y mi amiga Ana, es que nos llamamos igual; firma como Ana. Es un poco lioso; pero pensamos en no decir nada. Por eso a veces cambia la tecnica; Ana escribe mejor que yo.
Mis fics es el primero de esta saga, el de cronicas de hadas y el de Ted y Vic; y el del Zapato de Cenicienta; los demas son de Ana, que es amgia de Ivii, jajaja...Y yo soy amiga de Anita11 y por supuesto de Barby, te echooo de menooos¡¡¡
Os dejo de esos test que os deja Ana;
1.¿Creeis que Scorpius tiene razon¿
2. ¿QUe pensais de Charlotte?
3. QUe3 pensais de Alic
COn lovee
Hanuky
3. ¿
Siento las faltas de ortografia, no tengo tiempo

La luz del Sol atravesaba las hojas que iluminaba la parte del bosque que habíaescogido el profesor de Cuidado con las Criaturas Mágicas, para enseñar a susalumnos a una cría de hipogrifo. La clase de Tercero, compartida entreRavenclaw; se habían asombrado de aquella increíble criatura. Solo James Pottery Peter McGregor; habían logrado que la criatura no se pusiese demasiadonerviosa, como cuando Cornelia Brooks o Fred se acercaron a ella empezó agemir.

 

Hagrid no había dado ninguna explicación exacta de lo buena y comprensivaque era esa criatura, como James esperaba que hiciera. Susan, al lado de TomMcGregor observaba atentamente al profesor. Este les dejo solos en el Bosquecuando aún quedaba más de media hora para irse.

La joven Jordan había observado a Hagrid, y se había dado cuenta de que secomportaba de forma extraña. Perdió a lo lejos la gran figura que se internabaen su cabaña. La curiosidad de Susan era bastante intensa. Y sin darle másvueltas le siguió.

Si no hubiese estado algo enfadada con Fred y James, por su egoísmo; leshubiese dicho de acompañarla; pero no. Tampoco le diría nada a Tom, por elsimple hecho de que no tenía tanta confianza en él, como creía el joven.

Poco a poco se alejo del grupo que había empezado a volver al castillo. Diomarcha atrás y con cuidado, atravesó el bosque hasta los primeros arboles quedaban paso a la Cabaña de Hagrid. Echaba de menos, que tras ella estuvieseFred; y que James se adelántese varios pasos. Pero nada cambiaría su opinión;de que eran demasiado egoístas con ellos mismos. Solo ellos, ellos y ellos. Yeso hacia enfadar a Susan; ambos no se daban cuenta de que nunca le preguntabana ella lo que querían hacer; de que nunca decidía una broma. Y esa Navidadestallo.

La ventana estaba abierta; así que poco a poco se acerco. En ese momento pensóque necesitaría la Capa de la Invisibilidad.

Y lo vio.

Era Hagrid tomando una Poción; mientras un ojo gris; se tornaba de su colorhabitual.

Se horrorizo, y corrió de vuelta al castillo. Dándose cuenta de que no teníaa nadie para contárselo.

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Las ventanas hacían que la Enfermería se tornase de naranja con elatardecer. Solo estaba un joven Hufflepuff con resfriado; por lo demás había sidouna semana muy tranquila para Samanta.

Quito el polvo de la estantería donde guardaban las medicinas; y se acercoal joven Bernann:

-¿Te sigue doliendo la cabeza, Noel?- pregunto cálidamente.

El joven no contesto, si no que se quedo mirando a la izquierda del pelo deSamanta. Esta frunció el ceño y se dio la vuelta:

-¡Olivier¡- se abalanzo sobre él; y le beso tiernamente la mejilla.- Sabríaque

Le observo detenidamente, mientras se separaba. El no era Olivier. Olivier teníael pelo moreno; y el muchacho en frente de ella era rubio; pero exactamenteigual que el.

 

-Creía que sabias que Olivier estaba muerto- explico secamente, mientras endos segundos el corazón de Samanta estallo en miles de pedazos.- O mueres tu, onos ayudas.- espeto.

Samanta entrecerró los ojos; no debía parecer demasiado débil. No debía llorar.

-No, no pienso ayudaros- reflexiono- Mátame, pero la directora vendrá y tematara.

Una lágrima se le cayó, estaba delante de Olivier; al menos físicamente.Era igual. No recordaba muy bien a Octavio; pero su expresión lo delataba; élera cruel.

-Tu directora tiene las horas contadas, y no te creas que es tan fuerte
Nique te va a proteger.- puso los ojos en blanco; y acorto el espacio que había entreellos.- Solo tienes que hacernos un pequeño favor y Olivier
Digamos que volverá:encuentra la Piedra Filosofal.

El joven Brennan estaba horrorizado, se le había desencajado la mandíbula;y les miraba con rabia e impotencia.

-Vete- mascullo el joven Hufflepuff.

-Avada Kedavra- formulo apuntando al joven.

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Hola¡¡

Un capitulo cortito y solo dos preguntitas:

-1.¿Hagrid?¿Que opinión al respecto?

-2¿Cómo os habeis quedado con mi adorado Octavio ¿( ironia)

Con cariño

Ana

Posdata: El próximo capitulo maaas largo; y Hanuky y yo
bueno os contaremosalgo del fic:)

Se empezó a ponernervioso.

Su profesor de Adivinaciónexplicaba con voz soñadora varios de los símbolos del futuro. Pero el no atendía;estaba aburrido. Pues el profesor había decidido poner a los alumnos según elorden de los astros. Una completa estupidez; pues le importaba un pepino lo queellos dijesen. Y a él le habían puesto con Cornelia Brooks.

No paraba de apuntar lascosas que decía el profesor; y cuando creyó que ya estaba empezando a soñar; elprofesor anuncio:

-
Y ahora todos nosbeberemos nuestra taza de té, solo observar; en una de las siguientes clases loanalizaremos
Hoy es solo un aperitivo.- alguien abrió fuertemente la puerta delaula. Era Hagrid y se acerco corriendo al profesor.- Bebe un poco de te
- le ofreció;este lo observo; y lo cogió con sus enormes manos llevándose a lo boca.

Hablaron en voz bajamientras los alumnos terminaban su te.

-Cuando terminéis delte; id a la siguiente aula- ordeno el profesor mientras él y Hagrid se iban.

Brooks acabo de tomarseel te; y comenzó a recoger la oficina que tenía allí montada.

James se había quedadoobservando como Hagrid se había marchado. Había sido informado por su hermanoAlbus, del misterio de Hagrid.

-Eh, Brooks- la llamo.

El aula se vació rápidamente.

-¿Qué quieres, Potter?-pregunto mientras se levanto de la silla y le siguió a la mesa del profesor.

El joven cogió la tazade té; y se la mostro a Cornelia:

-¿Qué significa?

Puso los ojos en blancoe hizo ademan de marcharse. James le cogió del brazo y le obligo a mirar lataza. Alzo las cejas y miro a James a los ojos.

-Deberías atender aunquesea un poco
Yo diría que
bueno según algunos apuntes

-Dime lo que piensas ypunto.

-Pues deja de mirarme así-ordeno.- Es una llave puesta al norte
Van a descubrir algo de él. ¿Contento?-le miro.

James sonrió y la acercomás a él:

-Más aun si

 

-Olvídalo, Potter- sugiriómientras salía del aula.

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Caminaba por uno de lospasillos de Hogwarts cuando un joven de cabello castaño la separo bruscamentede su nueva amiga Bárbara Coleman. Habían acabado de salir de la clase dePociones; Scorpius había ido en busca de Al; y ella en busca de Alice la que estaríaen el invernadero.

El joven, su primo James;la miraba con recelo; y se la llevo mientras volvía a cruzar Hogwarts mientrasJames le explicaba a carrerilla:

-Me imagino que elidiota de mi hermano no te lo habrá dicho
Pero Hagrid, no es Hagrid; si no unimpostor. Y como no confió ni en mi hermano, ni en Malfoy; estoy pelado con mismejores amigos y mi compañera de Adivinación es una arisca
Recurro a ti paraque me ayudes.

Rose alzo las cejas:

-¿El que?¿Desenmascarara Hagrid?- pregunto mientras aumentaban en velocidad.

Cruzaron el puente ybajaron despacio la colina. Sortearon el huerto con cuidado y se agacharondebajo de la ventana.

-Este tío es uno de losencapuchados, Rose

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Los dientes se clavabancomo cuchillas en su torso. El plan de Harry no había funcionado. Todo parecía irbien; el recuerdo del lugar era exacto; pero algo había fallado. Ambos creían queaquel Palacio de Hielo estaría solo y abandonado. Pero no era así.

Y le esperaban.

Solo había cruzado dospasos en el salón; y una bestia se abalanzo sobre él; tirándole por la ventanay lanzándose luego sobre él. La bestia no era un licántropo como el, era unaespecie de mutante horrible y sangriento.

El, por su parte; habíaaprovechado la Luna Llena para convertirse en hombre lobo.

Y para su sorpresa,aquella bestia era más fuerte que el.

Su pierna empezó asangrar considerablemente; y pensó que ya era hora de huir de aquel lugar.

La bestia le empujocontra el muro; pero desapareció mientras aplastaba varias sillas y mesas deuna taberna. Seguía siendo licántropo; y lo que más se temía era eso
Ahora olíaa carne humana.

La taberna estaba bienarreglada, excepto la estela de destrozo que había dejado al aterrizar. Detrás dela barra; y con cara de horror estaba ella.

Corriendo y segura de simisma; fue hacia las ventanas y bajo la persiana.

Le lanzo un hechizo quelo volvió a convertir en humano, y se acerco a el.

-Moonlight
-susurromientras le acariciaba la mejilla; la que recibió un tortazo segundos después.-Idiota.

El joven; a duras penasmientras la pierna le sangraba se santo en una silla medio destrozada.

-Me alegro de verte
Veoque sigues igual que hace dos años
¿Te importa curarme la pierna?- pregunto consarcasmo.

Savannah trajo un pañocon agua y se lo fue humedeciendo y limpiando la sangre:

-Eres un idiota
- leespeto.

Moonlight le acaricio elcabello:

-Y tu un encanto
-murmuro.

-¿Se puede saber dóndete metes últimamente?- pregunto mientras apretaba el paño con más fuerza.

El joven sonrió pícaramente:

-Como me gusta que tepreocupes por mí

Y recibió otra colleja.

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Bueno, bueno

Espero que no os resultemuy corto.

Para que nos aclaremosos dejo dos test;uno del capitulo; y otro del fic. El ultimo lo rellenaremosAna y yo (Hanuky) para que nos conozcáis (y veais la diferencia entre lasdos).-

 

1.¿Que os ha parecido laintervéncion de Hagrid?

2.¿Y la parte de Brooks?

3.¿Quien creeis que esde los malos?

4.¿Recordais aMoonlight y Savannah?

5.¿Que pensais de labestia.

Test 2:

1.¿Que te gusta mas: Laprimera parte o la segunda?

Ana: La segunda (enparte es casi toda mia)

Hanuky: Sobre todo laspartes que escribo yo
Y si, soy modesta. Jejeje. Ahora en serio; me encanta laparte de Ana

2.¿5 Personajesfavoritos?

Ana: Mmmm,
Es difícil elegir:Ted, Victorie, Lily, Frank Badmood (veréis porque en varios fics) y Alice.

Hanuky: Muy fácil: Rose,Scorpius, James, Albus y Alice y Fred y Lily
. Y no porque sean losprotagonistas, porque también me gustaba Olivier, Savannah, Ron, Lys, Hugo
(perosolo son 5).

3.¿5 Personajes odiados?

Ana: Facil: Zoe Badmood,Gwen Cross, Harry Potter (no preguntes porque), Montdark y Loring
Mas o menos(menos HP) los malos. Jeje

Hanuky: A mi también megustan los malos; por eso mis odiados son: En parte Susan (sorpresa), Greenwood(si recordais hace la vida imposible a Scorp), Olivier (yo le mate
es bromapero lo veía tan blando; prefiero Octavio), Loring (por ahora y que conozcáis elmas malo) y
el Hagrid Falso (aaah)

4. ¿Partes favoritas?

Ana: Las partes deamistad, y las de guerra. Tambien de parejas las de Vic y Ted

Hanuky: Pues
.para muchagratitud de mis lectoras: Las broncas de Alice y Albus; y las bromas de James(+ ligues).

Con cariño:

Hanuky&AnaMindProduction©

https://www.youtube.com/watch?v=nhBorPm6JjQ

Estaba todo en perfectoorden. Los archivos más importantes en el cajón de la izquierda; y en los deabajo asuntos personales bajo llave. El escritorio en si estaba impecable; sinpolvo. La criada se habría encargado.

La amplia habitación rodeadade estanterías en todas las paredes; menos la de en frente de la puerta; que enrealidad se trataba de una gran ventana; que daba paso al balcón.

Pero Faldes estabanervioso.

Le sudaban las manos; yse las limpiaba varias veces en los pantalones del esmoquin. Estaba en esemomento al mando de unos de los países más importantes del mundo: Francia. Y teníamiedo de un hombre.

Toco varias veces a lapuerta; y con un movimiento de varita; la puerta dejo paso a un hombre de pelocobrizo y ojos ambarinos. Sostenía una expresión seria; y Faldes palideció.

Su pálido rostro ensombreció.Creía que vendría Mondark o Theodore; pero nunca pensó que viniese el jefe deambos; Loring. Si venia; es decir, estaba delante de él. Y solo podría significaruna cosa.

-El anillo, Faldes-ordeno Loring; con aire de arrogancia.

Se lo quito mientrastemblaba visiblemente:

-¿Es que no estoyejerciendo bien mi puesto? Creí que debía ser yo el Primer Ministro Francés
-reprocho mientras la mandíbula empezó a temblar.

El hombre se puso alanillo; y retiro su mano izquierda para observarlo desde otro punto de vista. Despuésposo sus ojos en Faldes. Este con un miedo que nunca llegaría entender; cerrolos ojos con fuerza y apretó los puños.

-Avada Kedavra
-elcuerpo inerte de Faldes cayó como un peso muy grande sobre el escritorio. Nohubo sangre, simplemente su corazón había dejado de latir.- Inútil; otramarioneta a la que se le cortan los hilos
-murmuro.

 

Aparto al hombre condesprecio; del sillón. Y se sentó el:

-Ahora el puesto deMinistro es mío
Poco a poco, Poder.

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El agua le refresco lacara; y le ayudo a despejarse poco a poco. Se miro al espejo. Sus ojos verdes resplandecían;su pelo azabache mojado había crecido desde septiembre. Sus facciones aun eranalgo infantiles; pero tenía un mentón recto. Suspiro. Sabía que estaba, dealguna forma, en peligro.

Se vistió y se sacudió lacabeza. Por suerte, no se le desordenaba el pelo tan fácilmente como a suhermano.

Se puso la camisa; lospantalones y se hizo un nudo imposible con la corbata. Abandono el dormitoriode los jóvenes Slytherin y bajo a la Sala Común. Allí; para su sorpresa; soloestaba Alice y Nott.

Y enseguida capto la atenciónde la joven Longbottom; quien se levanto y le siguió:

-¿Dónde vas?- exigió saberalgo cohibida.

Eso le extraño. Llevaba másde un par de semanas sin las palabras y discusiones de Alice. Podía serrelajante; pero
La echaba de menos. Le evitaba. Mucho. Y Albus había aceptadocon resignación que le dolía.

Por eso que se acercasea ella, era una oportunidad para no cagarla.

-A avisarle a mi padrede que
¿Sabes lo que pasa con Herid?- ella asintió y le cogió del brazo.

Albus la miro con desdén.

-No vayas a avisarle;James me ha pedido que no le digas nada
Que vosotros solos, podéis ser héroes
YSeverus, ¿no quieres ser héroe? Si va tu padre los
malos
Se pondrán nerviosos ypodrías
podríais haceros daño.- era más bien una orden. Alice dándole ordenes,como siempre.

-¿Cómo? Sin mi padre síque podemos matarnos
-reivindico.

Alice entrecerró losojos y suspiro. Con impotencia miro a la Sala Común; y se despido de Albus:

-Haz lo que te dé lagana, siempre lo haces

Albus ladeo la cabeza, ysalió de la Sala Común. Iría a ver a James para ver su plan. Y por lo visto,Alice sabia de que iba. Eso era algo que no soportaba. James siempre con maderade líder.

Seguramente Rose y Scorpius ya estarían enterrados.

Y entonces Albus comprendióporque a él le había tocado ser Slytherin. Porque no se arriesgaba; porque no teníarazones para hacerse el héroe. Pero tenía sangre Potter y Weasley; y por eso
Hizocaso a Alice.

Suspiro mientras andabahacia la Sala Común Gryffindor.

¿Por qué Alice siempreestaba en medio?

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Dejo la ventana abiertapara que el aire fresco entrase.

Se recogió el pelo rubioplatino en una coleta; y se dispuso a seguir dibujando. Sin duda había salido asu madre en ese arte. Trazaba el mentón de Lorcan; más tarde, el pelo de Lily;sus propios ojos y la sonrisa de Hugo. Los cuatro amigos.

Se volcó en plasmar lasonrisa socarrona de Hugo, pero por más que quisiese no salía.

De pronto, una escoba apareciótras la ventana. Un niño pelirrojo de ojos marrones lo montaba con destreza;observo a Lys durante un momento y después llamo su atención:

-¡Lys¡- la niña pego unbote.

Se retiro de la mesa yse acerco a la ventana:

 

-Lorcan no está, Hugo-le recordó mientras buscaba sus ojos.

Este esbozo la sonrisaque intentaba dibujar; eso era: los hoyuelos. No se los había dibujado.

-Lo sé
- se rasco lacabeza y se revolvió el pelo- No se
He venido desde la Madriguera en escoba,para preguntarte: ¿te gustaría dar una vuelta conmigo en escoba?

Algo dentro de Lys dioun vuelco. Sus mejillas tomaron un color rosado; no estaría mal.

-Me dan miedo lasalturas
-confeso mordiéndose el labio inferior.

Hugo entro en la habitaciónvolando, y le ofreció su mano derecha:

-Eso se arregla, Lys.

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Hola¡¡

Dios cuanto tiempo sinactualizar¡¡

He estado liada conotros proyectos y eso

Pero espero que lavuelta os guste
Mañana intento actualizar de nuevo

Dios mio ahora se poneinteresante.

¿Os gusta el capitulo?+

Con cariño

Hanuky&AnaMindProduction©

Corría con todas susfuerzas. El sudor le caía poco a poco de la frente; el pulso se le había acelerado;y estaba nervioso. Cruzo el castillo y alcanzo la entrada. La luz entraba, conpoca intensidad; donde cuatro muchachos hablaban en voz baja entre ellos.

Albus había avisado a supadre. Sería como una opción alternativa si les pasaba algo. Tenía queasegurarse que no les pasaría nada.

La pelirroja se giro y sonriósatisfecha al verle; Scorpius se acerco a él y James suspiro aliviado. Fredpuso los brazos en jarras evitando el contacto visual del hermano mayor deAlbus.

-¿Te has traído laescoba, Albus?- le pregunto algo serio James. Tenía el ceño fruncido; y comoAlbus le conocía demasiado bien; sabia que en ese momento estaba nervioso. Perola arrogancia podía con él.

Albus negó con lacabeza. El joven castaño negó con la cabeza; e ignorando a su hermano; empezó aandar en dirección a la cabaña de Hagrid. Fred les miro y les apremio congestos que le siguiesen. Albus miro a Rose.

La joven estaba algoimpaciente; pero también curiosa. Sabía lo de la pelea con Fred, y no sabía cómoreaccionaría Fred en adelante. La pelirroja suspiro; y siguió a Fred y a James.Sus amigos se quedaron algo rezagados.

Los cinco andabancuidadosamente; y al llegar a la Cabaña dejaron de respirar. James saco la Capade la Invisibilidad; Albus alzo las cejas, pues ese mes el poseía la capa. Loscinco no cabrían debajo de la capa; por eso James explico:

-Albus, tu y Malfoy
-empezóseñalando a los tres- os escondéis bajo la capa. ¿De acuerdo?- los amigosasintieron.- Yo y Fred nos las apañaremos
- paso a Rose la capa y se escondió bajola ventana de la Cabaña.

Fred le acompaño. Eljoven Potter sintió un escalofrió; y no sabía si era porque quería pedirle perdóno una explicación; o porque tenía miedo. Sentía a su hermano y a sus amigos apocos metros del; y entonces supo que habían entrado; la puerta se abrió.

Scorpius se mordió ellabio inferior. Intentaban sincronizarse al entrar; y consiguieron ponerse cerca de la ventana sin hacerruido. Bajo la capa; Albus iba el primero, guiando. Rose le seguía, mientras ledaba la mano a Scorpius para que no se rezagase.

En frente de ellosestaba el hombre grandullón al que adoraban. Pero ese era su físico. Roncabacomo si no lo hubiese hecho en su vida; y se quedo así durante cinco minutos. Depronto abrió el ojo izquierdo; apoyo la mano en la mesa; haciendo un ruidoseco. Se levanto poco a poco; y bostezo. Poco a poco; el pelo fue cambiando devolumen; su rostro no cambiaba de expresión; pero se fue tornando en una caraarrugada y de ojos negros; cambio de estatura y dejo de ser tan grandullón. Aunasí; era una figura impotente.

 

Scorpius sintió como lamano de Rose se apretaba con más fuerza. Miro enigmáticamente a la ventana; dondese encontraban ellos.

-Nos ha pillado
-murmuroen un susurro Albus.

Su cara mostro decepción;pero ante su sorpresa; aquel hombre salió de la cabaña. No quiso pensar quehubiese descubierto a James; el que estaba sin Capa.

Pero el hombre noiba a por su hermano.

James observo como elhombre se internaba en el bosque; mientras ellos se escondían entre la leñaseca.

-Salid.,..-ordeno Fredante la mirada de James.

El pelirrojo siguió alhombre; James le siguió. Cuando los tres amigos salieron de la Cabaña, sequitaron la Capa para correr más rápido. Se escondían entre los arboles;asustados.

James intuía que aquelhombre sabía que les seguían; por eso ordeno a los demás que sacasen lasvaritas y se pusiesen en guardia. Avanzaron por el Bosque Prohibido durantedemasiado tiempo. James lo conocía; y sabía que se estaban alejando demasiadodel castillo; y estaban empezando a acercarse a la ladera de la montaña.

-James
No sé si es buenaidea.- sugirió Albus, al ver que el hombre caminaba cada vez más despacio.

El joven puso los ojosen blanco. Rose se acerco a su primo y le apretó la mano:

-Vamos, James
Ya lehemos seguido un rato.- comento Rose.

Entrecerró los ojos:

-Pues volved
Yo voy apor Hagrid. Y sé que nos lleva a él.-explico.- Si es una trampa, puedodefenderme.

Fred le observo, ymientras se adelantaba espeto:

-Tienes trece años,James. Pero voy contigo.- confirmo mientras le esperaba con la mirada.

Albus observo a su primoy a su hermano. Mantenían una batalla interna de orgullo. El por su parte, seacerco a James y observando a Rose y a Scorpius les comento:

-No tenéis porque seguir

Ambos intercambiaron unamirada:

-No- corearon al unísono.

Entonces corrieron eltramo que les había separado del misterioso hombre. El hombre, saco una capaentre su abrigo y se la puso. Era una túnica oscura con una capucha que le cubrióel rostro. Se acerco a la ladera; donde empezaba a crecer rocas en una paredlisa hasta arriba.

Se acerco a un saliente y saco un pequeño saquito; cogió algoy lo lanzo en el suelo. De pronto desapareció entre un montón de polvo purpura.

Los cinco amigos alzaronlas cejas a la vez. Resultaba extraño y a la vez peligroso; que aquel Clan u Organización;utilizase la propiedad de Hogwarts como medio para ayudar a sus miembros.

-Vamos, tenemos quecoger de eso.- anunció decidido James.

Fred frunció el ceño; yse adelanto a la pared. Rose miro a Albus preocupada; y Scorpius le susurro al oído:

-No pasara nada, Rose
Vamos-le apremio siguiendo a Albus.

El chico observo comoJames observaba el pequeño saquito de cuero de color marrón.

-Está claro que es unatrampa
-confirmo Rose.- No dejaría algo ahí aposta
Podría haber desaparecido.

Su voz transmitíainseguridad. Albus apoyo la mano en su hombro transmitiéndole ánimo.

 

-Pero yo quierorecuperar a Hagrid
Imagina lo que le estarán haciendo.- Rose se estremeció.

James saco un puñado depolvo blanco, con un tacto parecido al azúcar. Lo tiro con fuerza al suelo; yde pronto se vio en vuelto en una nube de color purpura. La sensación de vértigono duro mucho. Se froto los ojos; y sintió un gélido aire sobre su rostro.

Estaba en una especie dejardín de hielo, algo tétrico. A varios pasos de él se encontraba una ventanade cristal abierta; y a su derecha una gran hilera de arbustos de hielo. Lanzoel aliento al aire; y este se torno de color blanco. Miro al cielo; una grannube blanca.

Se estremeció al sentirla mano de Fred sobre su hombro. Este le avisaba con la mirada que aquel lugarera extraño. Albus apareció justo delante de James; el hermano menor suspironervioso. Rose se apoyo sobre la gélida pared al aparecer; y sintió nauseas. YScorpius mostro una expresión seria.

El último entro alPalacio de blanco decidido. Tras el James, Fred; Albus y por ultimo Rose; laque echo una mirada hacia atrás asustada.

En seguida corrió albrazo de Albus:

-Albus
Tengo miedo.- losojos de todos los chicos se posaron en ella.

Albus la miro compasivo;Scorpius preocupado; James impaciente y Fred algo serio. Rose empezó a temblar;tenia frio.

-Rápido, sacamos aHagrid y salimos. Punto.- anuncio Fred.

James le miro algoasombrado por su seguridad. No quiso preguntarle como saldrían; pero era mejorno dar más preocupación.

Empezaron a caminar porlos pasillos; Fred era el que guiaba. Como si supiese a donde ir, guiado por suinstinto. James le seguía, junto a Rose; la que se abrazaba a él intentadoentrar en calor. Scorpius observaba cada rincón del vacío Palacio y Albusestaba en guardia con la varita:

-¿No te extraña
-cuestiono- que no nos hayan detectado?

Scorpius soltó una maldición;y Fred bajo la cabeza. James observo a su hermano y Rose gimió.

-¡VOLVED A HOGWARTS ¡-bramo una voz reseca-¡RAPIDO¡

La misteriosa voz, proveníade un hombre maniatado al fondo del pasillo. Su rostro estaba lleno decicatrices, en un rostro contraído de dolor. Sus labios resecos no dejaban derepetir lo mismo.

El corazón de James dioun vuelco. Aparto a Rose de su torso y corrió en busca de Hagrid.

Pero de pronto, y conmucha rapidez; algo le paralizo en seco. Le costaba mucho mover los músculos; ysentía una impotencia enorme.

Varios encapuchadosaparecieron de repente. En seguida Fred les lanzo varios hechizos; Rose empezó aasustarse demasiado; y en un acto de desesperación se abrazo a Scorpius; esteformulo una barrera que intentaba cubrir lo mayor posible. Albus ayudo en labarrera y se acerco a su hermano; buscando la causa de su paralización.

-Vaya, vaya
- comentocon asombro el impostor; el que había robado la identidad de Hagrid.- Con quetu eres quien mato a mi Serpiente.- James se estremeció, un escalofrió recorriósu columna.- Que pena
Tanta potencia desperdiciada.

El encapuchado que apuntabaa Fred; entrecerró los ojos con malicia. El joven Weasley le conocía del añopasado; cuando también le planto cara. A su lado; Albus mantenía la varitaapuntando a Theodore, el impostor; mientras que tres encapuchados le apuntabana él. Rose y Scorpius habían plantado cara a cuatro, dos cada uno; ya que Rose habíarecuperado la compostura; y Scorpius la animaba.

 

James seguía sintiendoimpotencia. De pronto y durante unos breves instantes se libero. Por pocotiempo.

-¡Avada Kedavra¡- bramoTheodore

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Había reunido a varioshombres allí; el aviso de Albus. Confiaba completamente en su hijo; pero aun nose había convencido de que fuesen en busca de los secuestradores de Hagrid. HarryPotter había tardado en reaccionar.

Había llamado a su fielamigo Ronald Weasley; al joven Alexander Moonlight y el auror Robert O'neill. Eranlos más poderosos que en ese momento no estuviesen liados en la oficina. No podíainterrumpirles diciendo que su hijo les había avisado de que se haría héroe, letomarían por loco.

Y sabia donde acabaría yendosu hijo; si esperaba lo suficiente de él.

-Moonlight, tu llevas aRobert, Ron
Conmigo-se dieron la mano y aparecieron en un lugar gélido.

Para Moonlight era lasegunda vez que iba allí, y no esperaba encontrarse con la bestia que hizo queSavannah le curase el brazo. Harry enseguida oyó gritos de una muchacha ycorrieron varios pasillos hacia allí.

Al llegar, y ver elcuerpo inerte en el suelo. No pudo evitar quedarse parado.

Mientras que a sualrededor, sus acompañantes se batían en duelo con los encapuchados que habían empezadoa sumarse en número. Como sombras aparecían rodeándoles. Fred lanzaba hechizosa todas direcciones. Rose, tras apartarse de Scorpius ayudo a su padre; elrubio ayudo a Albus a no sollozar.

-¡VAMONOS¡-ordeno Harrycomo pudo, entre un llanto que no quitaba el nudo en el estomago.- ¡YO LE LLEVO¡

Harry Potter se abrazosobre el cuerpo inerte del gran hombre que desde que tenía poca edad; le había estadoayudando, apoyando. Nunca le había abandonado; y ahora el sí. Sentía un nudo enel pecho. ¿Cómo podía haberle abandonado? Nunca se esperaría que Hagridmuriese. Sintió como la mirada de sus hijos se clavaban en el, mientras gemíaentre el revuelo del Ministerio; agarrándose al cuerpo de la persona másbondadosa que había conocido en su vida.

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Hola¡¡

Que bien, por fin uncapitulo algo mas largo.

Creo que este tiene acción:P

Bueno y si
Jopetas es muytriste:(

Bueno creo que este ibapara Ivii, pero como es muy dramático no se si le dedicare (también para Barby)

Con cariño

Ana&Hanuky

Sentada en su despacho;y mientras era observada por los antiguos directores de Hogwarts; Minervaacariciaba a la lechuza que acababa de entrar por la ventana. Le ofreció algúnaperitivo; y se deslizo hacia el sillón de su escritorio.

La vejez había hechomella en sus habilidades; por eso sintió como crujía sus huesos al sentarse.Suspiro mientras se acomodaba; y alcanzo la carta que reposaba a varioscentímetros de ella.

Leyó el remitente y sonriópara si misma; se trataba de un hombre al que conocía bastante bien. Evoco suimagen autoritaria mientras sacaba la carta del sobre beige.

"Querida Minerva:

No es precisamente una noticia buena; se trata de algotriste y que me cuesta plasmar en la carta. Se lo contare desde el principio;para que comprenda del todo su significado. Son dos puñales que se han clavadoen nuestra sociedad en poco tiempo.

 

Por lo visto, y se esto gracias a mis dos hijos, James yAlbus; el Hagrid de este año era un impostor. Parece ser que le secuestraron aprincipios de curso, en un periodo de tiempo indeterminado. Lo encerraron en unlugar del Norte; de ese lugar ya te he hablado.

Ayer por la noche, mis hijos fueron en su búsquedasiguiendo al impostor. Se adentraron, y estamos investigando como, (se trata demis hijos y seguramente incumpliendo normas del colegio); llegaron al lugardonde Hagrid estaba encerrado. Por las palabras de Fred, el hijo de George; erauna trampa para matarles. A ellos, a mis hijos, a Fred, a Rose y a ScorpiusMalfoy.

Un hombre (James le conoce, aunque desconoce su nombre);apunto a James y le lanzo un hechizo: "Avada Kedavra". Hagrid le protegió
Consu vida.

Con todo esto, y ahogando un sollozo; intento pedirte quele enterremos en Hogwarts; cerca de la tumba de Albus, o de los héroes que estánallí enterrados.

La segunda noticia, es que conocen Hogwarts, conocen anuestros hijos. Estoy empezando a pensar que algo se acerca; y Ron, Moonlight yyo lo estamos averiguando. No sabemos lo que es.

Pero Francia tiene mucho en común con el Clan o Sociedada la que nos enfrentamos. El Ministro ha muerto, de nuevo. Y me temo queBastian, el auror francés que te presente hace dos años; no confía en elMinistro que ha ocupado su puesto; es extraño que todos le acepten menos el. Hetenido la oportunidad de hablar con el. Me ha sorprendido saber que Loring, queasí se llama; no sea ni de nacionalidad francesa.

Minerva, quizás deberías anular el Torneo de los TresMagos para el año que viene.

Tristemente me despido,

Harry J. Potter.

Posdata: El entierro es el día 19 de Marzo; es decir;pasado mañana. Espero que informes a los alumnos."

La mujer suspironerviosa. Su leal y fiel Hagrid muerto. Sollozo y se preparo a si misma para anunciárseloal Colegio.

Seguramente, los cincoalumnos futuramente castigados se habrían encargado de divulgar la noticia.

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El negro era el colorque envolvían a todas las personas que se arremolinaban en el Lago Negro. Sololos alumnos más cercanos al difunto profesor habían asistido al entierro. Yaque los amigos, conocidos y casi la familia de Hagrid se hallaban allí. Y noera precisamente poca.

En la primera fila,McGonagall; junto a los Weasley, Potter, Scarmander y Longbottom; lloraban lamuerte. De pronto, Harry Potter les dio cara a todos. Tenía los ojos verdeshinchados y un triste nudo en la garganta.

-Rubeus Hagrid era lamejor persona que he conocido en mi vida.- todos asintieron en silencio. Harry reprimióun sollozo y prosiguió.- Era amable y cariñoso. Siempre se preocupaba por los demás.Te ayudaba a enfrentarte a tus miedos, o a descubrirlos- dijo mirando a Ronald,recordando cuando eran pequeños y Ron descubrió su "fobia" a las arañas.- Eraun héroe; lucho en varias batallas. Protegiendo a sus amigos. Recuerdo, que fueel quien me llevo a un hogar cuando era un bebe. Que fue el quien me enseñoeste mundo; que fue el quien me protegía del peligro que se escondía. Tenia un corazónmuy grande, aun recuerdo cuando lucho por aquel hipogrifo que iba a sersacrificado.-Draco Malfoy entre la multitud, bajo la cabeza decepcionado de elmismo.- Cuando era despistado. El me enseño el bosque; el me llevo en brazospor el hasta la Batalla. Ha estado tan presente en mi vida
Que lo considerocomo mas que un amigo, una persona a la que siempre respetare. Y que todos loharemos. A partir de ahora, Rubeus Hagrid será conocido como un héroe. Y poreso descansara con los demás.

 

Termino su discurso, yse dirigió al lado de Ron, de Hermione y de Ginny; esta última le apretó lamano. Harry miro a sus tres hijos. La pequeña conocía a Hagrid y lo considerabacomo un abuelo más; lloraba apretada a la pierna de su madre. Albus se apretabala lengua y las lágrimas le caían a trompicones. Y James
Harry sabia que era elque peor lo había pasado. Estaba a su lado y no había hablado desde que lesalvo de aquel lugar.

Poco a poco; todos losallegados de Hagrid se fueron disipando. Solo quedaron los que su muerte, habíamarcado mucho.

Harry aprovecho unmomento a solas con James para ofrecerle:

-¿Paseas conmigo por ellago?- su hijo no negó; pero no dijo nada. Harry tomo su respuesta como un si.

Lentamente se alejaronde su familia. James llevaba un esmoquin negro; y el pelo castaño alborotado; asu lado su padre vestía un traje negro con el cabello igual que su hijo.

-¿Por qué me siento tanmal, papa? Hagrid no tenia porque estar muerto
Yo era el que debía estarmuerto, no es justo.-se mordió el labio, y dejo de andar.-Yo tengo que estarmuerto.

Su padre suspiro:

-Mi madre, mi padre,Sirius, Albus Dumbledure
-suspiro- Podría hacer una lista de las personas quemurieron protegiéndomela. Y créeme, no es precisamente la cosa más agradabledel mundo. Entiendo que sientas impotencia y decepción. Que no tengas ganas devivir, solo que por tu culpa ellos no lo hacen.- busco los ojos de su hijo,hinchados del llanto.- Pero piensa que ellos murieron para que tu vivieses. Nodesperdicies ese tiempo pensando que es por tu culpa; si no ellos no habránmuerto para nada. ¿De acuerdo?- le inquirió agarrándole el brazo.

James sollozo, de impotenciay tristeza:

-Pero papa
¿Cómo voy aestar feliz ahora, justo ahora?- le pregunto mientras los ojos le brillaban.

Harry frunció el ceño:

-No te entiendo, tienesamigos, tienes a tu familia

James puso los ojos enblanco:

-Mis únicos amigos eranFred y Susan. Y estamos pelados por alguna razón que no entiendo aun. Los demás
Esverdad que tengo amigos. Pero me quieren por quien soy, no por como soy. Lesimporta mas que sea tu hijo, que sea el mejor buscador, que sea eso, JamesSirius Potter. Pero pocas personas saben que mi color favorito es el azul, yque no pienso ver Titanic en mi vida. No puedes vivir sin tener amigos deverdad, y ahora estoy peleado con ellos.- el joven término de desahogarse. Miroa su padre y suspiro.

-Habla con Fred, lonecesitas. Seguro que te perdona, el lo necesita.- le aconsejo mientrasabrazaba con cariño a su hijo que había empezado a sollozar.

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La bola de cristalquedaba en mitad de la mesa; como un adorno un tanto extraño. A la derecha dela mesa; una joven Gryffindor de cabello castaño y ojos azulados; con rasgosdelicados; bebía rápidamente su taza de te. En frente del; un muchacho decabello despeinado y castaño; con ojos avellanados y una expresión melancólica;sorbía lentamente su taza. A James no le gustaba el te. Lo odiaba.

 

Cornelia Brooks terminosu taza; y mientras se lamia los labios; deposito la taza cerca de su compañerode mesa. Puso los ojos en blanco ante la tardanza del joven.

Por su parte, Jamespensaba en las palabras exactas para Fred.

-Sabes que no me importa mucho tu nota; pero solo tienesque decir lo que ves en mi taza
Y como a mi si que mi importa la mía; y créemeno es por egoísmo; mas bien por que me voy a dormir
Dame tu taza ya, haz elfavor.- suplico Cornelia; ofreciéndole la taza.

La taza aun tenia lamitad de cantidad de bebida:

-¿Y si la tiro al suelo?Me lo puedes leer
- sugirió.

James retiro la taza ehizo ademan de tirarla:

-Entonces adivinaría elfuturo del suelo, y seria: "Seré lavado como castigo para Potter"

El joven se lo bebió aregañadientes:

-¿Contenta?- inquirióJames, Cornelia le sonrió agradecida.- Veamos, veamos
- el joven observo lataza de Cornelia; mientras ella observaba la suya y algunos apuntes.- ¿Me dejastus apuntes, Brooks?- la chica puso los ojos en blanco y se los ofreció. Selevanto de la silla; pues el profesor había dicho que podían marcharse aladivinar la taza.

-¿Sabes? Lo se por puraintuición
Tu y tus amigos descubristeis lo del impostor Hagrid
- ese comentariollamo la atención de James que giro para mirarla; esta le sonreía pícaramente.-Si no fuese por mi ayuda
- hizo ademan de irse; pero se paro.- Tu taza- James seguíaobservándola.- Es un gato
Andas sobre el peligro.- se rio levemente y semarcho.

Después de investigar lamancha indescifrable de la taza de Cornelia; descubrió que la llave de ellaestaba puesta al sur. Y que según sus apuntes significaba que iba a descubriralgo de ella misma. James sintió una pizca de curiosidad y se prometiópreguntarle algo.

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El despacho tenia unaire de peligro; cuando Rose y Albus entraron. No se sorprendieron encontrar aScorpius, James y Fred allí; de pie; en frente del escritorio de McGonagall.Estaban cabizbajos. El pelo peinado de Scorpius; era el único presentable; susrasgos decían que había desayunado bien y su serenidad que esperaba un grancastigo. James, para que fuera a utilizar el peine; se removía mientras seterminaba de hacer un desastre su corbata dorada y roja. A su izquierda, Fredse retiro el pelo con una celpa fina; haciendo que su cabello que le caía pordebajo de las orejas, pareciese recién
Despeinado. Al contrario que James, estellevaba el uniforme correctamente.

Albus si se habíapeinado; su pequeño flequillo se arremolino en una cresta; y llevaba la camisapor dentro de los pantalones. James no, seguramente James se habría vestido porel camino. Rose se había recogido el cabello en una cola de caballo y se acerconerviosa a sus amigos.

-Ya están los cinco magníficos
-comentola directora, sarcásticamente. Esta seguía de luto tras cuatro días.

-Se lo podemos explicar,Directora.- ofreció Scorpius educadamente.

James se adelanto:

-Todo es culpa mía, yo les
convencí.Ellos pueden irse.- explico el joven diplomáticamente.

McGonagall sonrió:

-Tus amigos son muyamables, pagareis todo por lo que hizo James. ¿Verdad?- declaro con una sonrisamalvada.

 

-Como ha dicho James
Notiene porque; ya sabes
El nos convenció. Yo dije que no era buena idea, es más
Llamea mi padre- se defendió Albus.

Scorpius puso los ojosen blanco. Rose se mordió el labio y Fred suspiro. James gimió y le hizo ungesto asesino con el dedo.

-Vaya, vaya
Muy bienesta decidido. Los lunes; la señorita Weasley y el señor Weasley se encargarande limpiar los trofeos de la Sala de Trofeos; mientras que el señor Malfoylimpia las vitrinas. Y los señores Potter
podaran el césped del campo deQuiddicht. Hoy podéis empezar. Faltan dos días para las vacaciones de Pascua-sentencio la directora desapareciendo.

Los hermanos Potter, sealejaron de sus amigos; y se dirigieron hasta el campo de Quiddicht. Sabíanquien les había dado esa idea; por la típica frase de: "Como no hagáis laspaces; os mando podar el césped de la casa de todos vuestros primos." La frase,por supuesto de su padre.

-Que veo
¿Te sentirásculpable, no Potter?- asqueo Frank Badmood; mientras Derrick Collingwood alzabala ceja.

A James le hirvió lasangre, y su hermano le cogió del brazo, reteniéndole.

-Déjale, Badmood.-espeto Albus.

Derrick le miro:

-Hablo el que tienepeleas con Longbottom. Cuando te dice que la dejes en paz, es dejarla en paz.Por otra parte
¿Te sientes bien con tus compañeros de cuarto?- pregunto conuna sonrisa socarrona.

Albus se acerco al muydecidido:

-Te parto la sonrisa dela cara cuando quieras
Y veras quien se va a sentir a gusto en enfermería- lereto.

Esta vez fue James quienle sujeto.

-El año que viene, LilyPotter comenzara en el Castillo
Que bien me lo voy a pasar
- amenazo Frank,mientras entrecerraba los ojos.

James se le acerco, sacola varita y se la puso en el pecho. Mientras le miraba con odio; y Frank le respondía;le amenazo:

-Le tocas un pelo a mi hermana
Y no me importaría pasar unatemporada en Azkaban.

Albus iba a lanzar unpuñetazo a Collingwood, cuando Catherine Miller; la prefecta Hufflepuff dequinto; les aparto con un hechizo.

-No me obligáis a bajarpuntos
- les amenazo.- Potter- ambos hermanos se dirigieron a ella; la chicadel pelo rizado y oscuro.- Nott te llama para el entrenamiento, a ti también Collingwood.-les aviso.

Con una ultima mirada deodio; marcharon por caminos distintos al mismo lugar.

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Le había traído a unatranquila playa; donde paseaban lentamente por la orilla. Su futuro suegro, conla cara envejecida y el pelo pelirrojo por los hombros; no le había dicho nadaaun. El había optado ese día por un pelo castaño y unos ojos azules.

-Ted
-le llamo paracaptar su atención, pues el joven había empezado a pensar en sus cosas- Meresulta extraño que seas el novio de mi hija; pero lo que mas extraño es queseas el padre de mi nieto.- Ted se mordió el labio- Por suerte te conozcobastante bien, para saber como eres- el joven no supo que pensar- Quieroavisarte que
tener un hijo no es nada complicado. Te va a ser difícil cuidar aRemus.

Ted no dudo en sonreír:

-¿¡Es niño?¡-su euforiaduro lo que tardo en comprender lo infantil que había sonado- Lo siento
- sedisculpo azorado.- Querría que supieses que, amo a su hija y que no voy a dejarque nada malo le paso; supongo que lo sabe.- Bill asintió.- Y se que no soy precisamente responsable, quizás tampocoserio. Pero juro que cuidare lo mejor que pueda a mi hijo. - se mordióel labio.

 

Bill se paro, busco sucontacto visual y le miro seriamente:

-No voy a dejar, que minieto nazca sin padre; a si que ni se te ocurra hacer nada estúpido. Perodejare que luches, sin acercarte al peligro. Ese es el trato, si quieres que tede la mano de mi hija.

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Su sonrisa se amplio.Esos últimos días no había estado lo que se suele decir bien, debido alentierro de Hagrid; su compañero en la Batalla Final.

Charlie Weasley movió lacucharilla del café; y poso sus ojos en Alexis Davidson; del Departamento deCriaturas Mágicas. Era una mujer de su edad; de cabello castaño claro y ojosmarrones. Era muy simpática, y quería recordar a Hagrid como el defensor de losanimales.

La había conocido en elentierro; y la mujer se ofreció a apoyarle.

Desde entonces, CharlieWeasley había sentido mariposas en el estomago por primera vez. Y como leavisaron sus hermanos; seria una sensación maravillosa.

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¡Hola ¡

¡¡Dios, son seis paginasde Word¡¡

Bueno era un respiro alotro capitulo. Llevo tiempo sin escribir, (Hello, ahora mismo soy Ana; noHanuky). Es decir llevo como ¿tres? Capítulos sin escribir.

Y me alegra volverhacerlo.

Ahora, os dejo mispreguntitas. (Las preguntitas para Ivii y quien quiera responderlas :P)

1. En la carta de Harry a Minerva
¿Qué es lo que mas os ha llamado laatención?

2. ¿Qué os ha parecido el minidiscurso de Harry Potter?

3. ¿Y la escena padre- hijo?

4. Cuando James y Brooks están en clase de Adivinación
¿Qué es lo que más osha gustado?

5. ¿Sentís curiosidad respecto al futuro de Cornelia?

6. ¿Y el de James?

7. ¿Qué opináis del castigo de los "Héroes"?

8. ¿Y del aviso de Frank sobre Lily?

9. ¿Qué hay de la escena Bill Weasley/ Ted Lupin?

10. ¿Qué opináis de Charlie enamorado?

Por curiosidad; lasrespuestas de Hanuky después de leerlo:

1. La verdad, lo del Torneo de los 3 Magos; aunque también que Harry tenga esa"confianza en lo buenos que son sus hijos". Me gusta ver a Harry emocionado (en realidad me cae mal, pero bueno). Tambiénque Harry tenga tan claro que el Ministro es malo, es que es Loring; y quetenga mucha seguridad en la Guerra que se avecina
Jujajaja

2. La verdad, y como he dicho; me gusta ver a Harry emocionado. El discurso meha hecho un repaso mental a los momentos más importantes de Hagrid en la saga;y este personaje es uno de mis favoritos. Tranquilos, he hecho los deberes y hematado a Ana.

3. Bueno es que a mi James me encanta. Y verlo así de frágil da gusto; puesves que no es tan valiente y fuerte como el cree. Que tiene un corazón y una unióncon sus amigos; que le duele mucho esa pelea. Me encanta James; y esa escena más.Bueno Harry tiene razón, y debe hablar con Fred.

4. La verdad ha sido un escena divertida; le ha dado un toque al capitulo. Nose si decir a quien me recuerda Cornelia Brooks; pero tiene una personalidadfuerte. Y es bastante inteligente. No se si volver a decir que James meencanta.

 

5. Bueno, soy en parte autora; y no siento curiosidad.

6. Demasiado claro, hasta Brooks lo sabría :P

7. Me gustaría ver a Fred Weasley, el bromista y anti-Malfoy; a Scorpius; queno se callara; y a Rose que intentara poner paz al asunto. Pero también ver alos hermanos Potter, juntos y podando césped. Pobre Ronalda.

8. Sin comentarios
¿Por qué? Porque sobre Frank escribo yo. Jeje.

9. Al principio pensé que Bill le pegaría un tortazo, en fin soy yo muyviolenta. Pero luego nada
Bill es comprensivo. Y bueno
Sin comentarios para el.Solo que es mío, porque se lo he pedido a Santa por Navidad. (Dedico un fic ael y a Vic: TU y yo
Siempre)

10. Que menos mal, porque seria el soltero de oro.

Estaba sentado de cuclillas, apoyando su nuca en la pared .El pelo rubio, cuidadosamente peinado no dejaba rastro de una noche con sueño ligero. Todo el que pasaba le miraba con desprecio; pero el joven pasaba de ellos; demasiado acostumbrado a esas miradas. Simplemente estaba allí, esperando a su mejor amigo, Albus Potter.

Los alumnos que se cruzaban con él, arrastraban baúles; y vestían un traje de corbata verde y plata mal puesto hacia el tren. Pasaban y pasaban, pero Albus todavía no había salido. Empezó a pensar que quizás, ya se había ido.

-¡Scorpius¡- le llamo Alice; con una sonrisa- ¿Qué haces aquí?- insinúo mientras apoyaba su baúl en la pared.

El pelo castaño de la chica caía en bucles alrededor de su ovalado rostro. Le cogió la mano con ademan de que se incorporase. Pero el joven rubio se resistió.

-Estoy esperando a Albus, tarda bastante, ¿no?- comento mientras observaba la reacción de su amiga. Esta le sonrío; vio a Albus salir entre las armaduras y salió disparada.

Albus se acerco a su amigo mientras sonreía al verle. Caminaba arrastrando el baúl; Scorpius le ayudo; y cogió su baúl.

-¿Ya se estaba quejando Alice?- pregunto Albus, algo curioso.

Ese comentario extraño a su amigo. Scorpius le miro de reojo:

-¿Tendría que quejarse?- ironizo, mientras Albus le miraba inquisidoramente.- Albus
¿Qué crees que va a pasar? - pregunto refiriéndose a todo. Aunque sobre todo, a una cosa que Scorpius comenzaba a temer
El futuro.

El joven suspiro mientras se pasaba la mano por el pelo:

-Puede pasar de todo
Pero lo que va a pasar es que vamos a descubrir a que nos enfrentamos
- doblaron la esquina y evitaron a los hermanos Zoe y Frank Badmood; los que soltaban risas junto a Héctor Brown.- Lo he estado pensando
Y; deberíamos unirnos.- corrieron escaleras arriba; y Albus paro; le hizo ademan a Scorpius de que se acercarse; y en tono confidencial confeso.- Ted me hablo de ello en Navidad. Podemos unirnos como la Tercera Generación de Hogwarts. Yo me apunto, ¿y tú?- espero la reacción del joven; pero siguió caminando.

El baúl rechino al rebotar en el suelo del pasillo.

-No sé si es buena idea
Albus, no sabemos qué es lo que nos quiere matar
Tienen hombres lobos, basiliscos; y no me imagino que mas
¿Qué crees que dirán cuando vean a un grupo de críos? Si te gusto cuando fuimos a por Hagrid
Recuerda lo que le paso. Aunque ahora está todo tranquilizado
Quizás después de la calma, haya truenos .No estoy seguro
- salieron del Castillo hacia el andén.- Te lo diré después de vacaciones
- agarro el baúl para meterlo en el tren.- Por cierto, me voy a Roma estas vacaciones.- confeso bajando la cabeza; ante la mirada de decepción de su amigo.

 

El tren comenzó a echar humo; que envolvía a los alumnos. A los pocos minutos no se distinguía a la gente en el andén; todos los alumnos empujaban entre ellos por entrar al tren. Una mata de pelo pelirroja salió del tren captando la atención de ambos; y sonrió al ver al par de amigos:

-¿Quién se va a donde
?

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El constante ruido de las ruedas deslizándose en la vía; parecía la banda sonora del rutinario viaje a King' Cross. De un lado para otro la gente caminaba por el tren, los alumnos se sentaban en los compartimentos o se apoyaban en el pasillo.

Aquella vez, Fred no había conseguido encontrar sitio. Siempre cogía el mismo compartimento; aunque se lo había ofrecido a Albus y a Rose. El por su parte, no quería participar en su conversación. Alice le había ofrecido estar con ella en el pasillo; a James le había perdido la vista
Y Susan

-Hola
- le saludo esperando repuesta de la joven de tez morena.

Sus ojos brillaron de sorpresa. Iba acompañada de los gemelos McGregor y Julia Stewart. La joven Jordan acabaría por ser tan inteligente como aquellos Ravenclaw.

-Hola
- susurro la joven ante la mirada de Tom. Este puso los ojos en blanco e hizo una mueca extraña. Susan suspiro.

-¿Cómo estás? Hace mucho tiempo que no
- no supo acabar la frase sin decir: "Te echo de menos." Se dio cuenta que necesitaba a James. El siempre acababa sus frases.

-Nos vemos.- le completo Susan con una sonrisa.

-Sí, eso
¿Por qué no
?- ofreció algo; no sabía el que. Estar con él simplemente. Necesitaba a alguien.

-No puede, Weasley.- le negó Tom.- Ahora está conmigo.- informo mientras Susan soltaba una bocanada de aire.

-Bueno, pues adiós.- dijo dispuesto a buscar un sitio alejado de aquel grupo.

-Hasta pronto.- se despidió Susan.

Fred no quería imaginar que su amiga estuviese saliendo con McGregor; quizás el joven se refería a que ahora era su amigo
Pero conocía al gemelo desde hacía tres años; y sabía que era un poco manipulador. Ni a él ni a James le caía bien.

Y de vuelta a pensar
Que necesitaba a su amigo más que nunca. Tenía que hablar con él; y decidle que lo sentía. Que era una estupidez pelearse. Porque en el fondo, solo el sabia la razón. Y se dio cuenta de que esa razón; no era válida para estar tiempo sin James.

^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^

Faltaba una vuelta de agujas al reloj; para que los primos que aun no habían llegado; hiciesen ruido en la Madriguera. Todos los conductores disponibles habían ido a recogerles a King' Cross; y es que aquel día; se reunirían en el jardín. No había una razón exacta pero a Molly le gustaba tener gente en su casa. A parte de todos los Weasley, había invitado a los Scarmander y a Longbottom. Este último no iba a venir
Quería descansar de su profesión durante unos días en una isla Mediterránea.

La Madriguera era ocupada por Hugo, el que presumía de ser el "Rey del Ajedrez"; Lorcan; quien harto de que Hugo siempre ganase empezó a leer un libro. Lily la que atendía a una llamada de su amiga Patrice; y Lyslander, la que dibujaba tendida en el suelo. Molly hacia la comida; y Victorie se había quedado en el jardín; mientras el fresco la ayudaba a tranquilizarse.

 

-Enséñame que estas dibujando
- le pidió Hugo a Lys; pillándola desprevenida.

Las mejillas de la joven se tornaron de un color rosado. Y Hugo sonrió. Le cogió el folio y salió corriendo escaleras arriba. No iba lo suficientemente rápido, pues quería que la niña le siguiese. Y como el niño sospechaba, Lys le perseguía con impotencia de que no quería que Hugo viese su dibujo.

Al llegar al antiguo cuarto de su tía Ginny; donde ahora dormían Hugo, Albus y James; paro y entro. Lys también entro, y la puerta se cerró detrás de ella.

-No lo veas
- pidió mientras se mordía el labio.

Hugo se acerco a ella, y le enseño el papel; sin ver el dibujo. Dándole la vuelta; enseñándoselo a ella.

-Te lo doy
- se acerco mas a Lys; la que empezó a respirar entrecortadamente.- Si me das un beso.

-¡No te voy a dar un beso, Hugo¡- rugió.

Hugo sonrió pícaramente. Volteo la hoja con ademan de observar su dibujo:

-A ver qué dibujaste
-tiro el folio al suelo; sin querer.

-No espera
No lo veas; está mal hecho.

-¿Qué has dibujado?- insinuó.

Los ojos de Lys brillaron de timidez.

- A ti.- confeso mientras su cara se tornaba de rojo.

Hugo rio con euforia.

-¿En serio?

Refunfuño con reproche; y se cruzo de brazos.

-No te rías
Idiota.- le pidió.

No supo que le empujo a hacer eso. Pero de una forma u otra; Hugo había conseguido estar a escasos centímetros del rostro de Lys. Y la beso. Junto sus labios suavemente; y los separo. Lys estaba roja; y el sonreía con picardía.

-Nunca me voy a reír de ti, te lo prometo.- le juro mientras buscaba la mirada dulce de Lys.

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Hola a tod@s:)

Siento muchísimo la tardanza, pero las vacaciones son para descansar de todo
Jeje.

Antes de todo prometo actualizar prontito, ya que este capitulo no es muy largo.

Bueno he visto que se han unido mas gente al circulo de comentaristas; ahí va otro cuestionario:

1. ¿Deberia Scorpius unirse al grupo que quiere formar Ted?

2. ¿Es la actitud de Albus
propia de un Slytherin?

3. ¿Qué sentiis referente a Fred?

4.¿Es Hugo un poco
Directo?

5.¿Como acabara este romance de niños?

Con muuuucho cariño se despide,

Ana.

Posdata: Si sois buenos (lo tengo pensado hacer de todas maneras
); subo otro capitulo
Mmmm
Mas largo.

Un aire fresco y suave entro por la ventana de la habitación; la que algo desordenada; con tres camas desechas; presenciaba a un chico en el único escritorio de la habitación. Con el ceño fruncido; escribía sobre un pergamino; miraba al infinito en busca, de las palabras adecuadas que contar a su amigo Scorpius. Le narraba como había pasado aquellos cuatro primeros días en la Madriguera; que si había estado practicando al Quiddicht; que si Rose había estado haciendo la tarea; que si sus hermanos estaban muy raros, Lily ausente mentalmente y James serio; eso es raro en James

 

Intento que Scorpius se imaginase el ambiente, y esperaba conseguirlo.

Alguien llamo a la puerta, repetidas veces. Albus, distraído; no contesto; hasta que aquella persona se canso y abrió la puerta:

-Albus Potter.- le llamo una voz que el chico no esperaba oír.- Tenemos que hablar.- no era una sugerencia.

Albus echo una mirada hacia atrás, para ver a Alice. Llevaba un vestido blanco; y su tez mostraba un bronceado de primavera. Sus rasgos seguían siendo de una niña de doce años; pero su expresión; era quizás; e igual de madura que la de Albus
Por muy irresponsables que les pusiesen ambos padres.

Murmuro algo por lo bajo
¿Qué debía decir ahora? La chica había estado desde Navidad sin apenas hablarle, esquivándole
Y ahora quería hablar. Tenían que hablar. Comprendió entonces, que su tío Ron tenía razón; y las mujeres son demasiado complejas para la mente sana del hombre.

Observo cómo se sentaba en la cama de James; seguramente no sabía que era la cama de su hermano; pero era la que no estaba desecha; pues Lily se la habría hecho.

Imito a Alice y se sentó a su lado.

-Como quieras
- fue lo único que se le ocurrió decir.

Suspiro.

-Se que no es que hayamos tenido una buena relación últimamente
- comenzó a decir la joven.

-De amistad.- puntualizo Albus.

Alice le miro extrañada.

-¿De qué va a ser si no?- ignoro el gesto de Albus y siguió.- Veras, en el fondo
Y lo sé; porque si
Eres un buen chico.- el joven se mordió el labio, ahora venia lo malo.- Y me encantaría que todo fuese como antes
- era algo muy malo.- Y sé que tu también.

Suspiro.

-¿Volvemos a ser amigos?- la pregunta en sí, era lo que Albus quería saber. Pero parecía como si no hubiese entendido a Alice.

-Espera, aun no he acabado.

-Se directa.

-Si lo digo lento no duele.- añadió.

Albus puso los ojos en blanco.

-Ya has hecho mucho daño.- objeto.

-Intento no hacer más.

-No lo parece.

-Pues así es.

-Sigue.- ordeno cortante.

Suspiro.

-No puedo ser tu amiga, no puedo juntarme contigo.- dijo, mientras respiraba lentamente; como si le doliese decir eso.

-¿Por qué?- pregunto.

Alice temía esa pregunta; y es que

-No puedo decírtelo.

-No tiene sentido.

-Lo sé.

-Seamos amigos.

-¡No puedo ¡

-¡No quieres¡¡Eres demasiado orgullosa como para decir que no quieres estar a mi lado, y luego que digan que eres mala
¡- puntualizo Albus, sin saber que esas palabras eran arma de doble filo para Alice.

Esta se había quedado pasmada. Parada; y bajo la cabeza. Albus abrió mucho los ojos. Nunca antes, nunca; pensaba que Alice nunca había hecho eso.

La joven tenía los ojos hinchados, y sollozaba. Albus nunca había visto llorar a aquella chica; ni a ninguna otra.

Era extraño, era como si algo en el corazón te lo oprimiese. Y un nudo en la garganta empezó a formársele a Albus. El tiempo comenzó a pasar lentamente; y el chico no sabía qué hacer. No sabía si abrazarla, o dejarla allí sola. Si decirle que lo sentía, y que no pasaba nada; o estar callado.

-No pu-uedo. No
- aspiro aire lentamente.- soy mala. No quiero serlo. Y
Me duele.- concluyo.

Albus no la entendía; lloraba porque algo le dolía.

 

-¿Te duele? ¿Que leches te duele?-le pidió saber.

Alice le miro:

-Lo que me dices
Me importa lo que piensas de mi
- le miro; se levanto con ímpetu y se marcho.

-Espera, Alice

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Cada vez que daba un paso, lo sentía. Algo crecía dentro de ella. Y era una experiencia maravillosa; pero había que hacer un poco de sacrificio y tragarse el dolor que Remus le causaba dentro de ella. Su madre, Fleur; ya le había comprado varios trajes; su padre una cuna; y sus tíos utensilios útiles que le servirían para cuando el bebe naciese.

Se daba cuenta de que estaba más sensible. Se emocionaba con ver ese pequeño bodi que su madre le había comprado. Los zapatitos, tan pequeños y diminutos que ni cabían en sus manos
Era tan perfecto.

También reconocía estar siempre mas cansada; y nerviosa. También algo melancólico. Y lo peor era vomitar; a Victorie no le gustaba vomitar

Esperaba la llegada de Ted; sentada en el jardín. Esa parte de la Madriguera se había convertido en su santuario. Cuidaba y regaba una planta, de la especie de los nardos. Su olor le encantaba.

-Hola, Vic- la saludo alguien a sus espaldas. Y la voz de ese alguien, era la que deseaba oír.

Lanzo una bocanada de aire cuando le abrazo por detrás; y sintió su olor. Ted se sentó en frente de ella; en el suelo; y Victorie observo su rostro. De facciones suaves; una barbilla recta; unos labios carnosos; el pelo castaño claro (esa vez) alborotado; y unos ojos azul grisáceos bajo las ojeras de un cansancio. Su cuerpo, musculoso; se había puesto más delgado; detalle que preocupo a la chica. Victorie, también había cambiado en este último mes; su cara de facciones suaves y delicadas había engordado; pero sus labios finos y sus ojos verdes seguían siendo los mismos. Por otro lado; se había cortado su larga cabellera por encima de los hombros; ya que al ser tan largo le agobiaba. No ayudaba el gran detalle de que le había salido una enorme barriga que crecía por momentos.

Bajo la mirada:

-Has tardado en venir
- le reprocho la pelirroja.

Ted sonrió de medio lado. Le acaricio la mejilla; con dulzura.

-Lo sé, pero ahora estoy aquí

Victorie le cogió la mano y le miro a los ojos:

-Y eso es lo que importa.

Le llevo la mano poco a poco hasta su barriga; y entonces como si fuese por magia; Remus pego una patada. Y Ted sonrió, con ternura. Y le robo un beso a ella. A la madre de aquella criatura.

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Hola A Tod@s:)

Como dije, estoy devuelta:P

Y supongo que, como estaréis viendo
Vengo cargadita:S

Bueno, gracias a los que leen
¡¡Prometo subir cada poco¡¡

Vuelta a Fics¡¡

Os dejo un test, ok? (Mas bien, ok Ivii? Te adoro:S)

1.¿Entendera Scorpius el ambiente de la Madriguera?

2. ¿Qué creeis que le pasa a Alice?

3. ¿Qué creeis que hara Albus?

4. ¿Os esperabais la reacción de Ali?

5. ¿Creeis que Ted y Vic serán buenos padres?

6. ¿Qué opinais del ambiente en el que vivirá Remus II?

Muchas gracias de nuevo, por pasaros por aquí.

Muchos besos

Y Guten tag

Como dicen en Viena; donde he pasado las vacaciones (a parte de Budapest Y Barcelona).

 

Con cariño

Ana

Posdata: En el próximo capitulo

*La hija de Percy, Molly; tiene una pesadilla algo extraña.

*Ron tiene una charla con su hija mayo

Era extraño. Y lossentimientos de la joven, cambiaban según se adentraba a la Madriguera. Alprincipio todo parecía normal. Incluso sonrió al entrar. Se alegraba volver, yaque aquellas pequeñas vacaciones las había pasado con su novio; con el queestaba triste; ya que su relación empeoraba por momentos.

Las nubes comenzaron allegar rápidamente. Empañaron el cielo azul; y una brisa helada; hizo que Mollyse apresurase a entrar. Pero la cerradura estaba bloqueada. No dejaba abrirse.Y entonces comenzó a caer la lluvia; poco a poco iba incrementando hasta unpunto; en el que las gotas se convirtieron en granizos.

Y al caer sobre losbrazos de la joven; quemaban.

El cielo se había tornadode negro, con reflejos rojizos. Los ojos de Molly se empañaron. ¿Qué pasaba allí?

La puerta seguía sinceder.

Rodeo la casa, rendidaal jardín. Corrió; la lluvia le quemaba. Los pies resbalaban en el suelo. Sentíacomo su falda se chamuscaba.

Empujo la puerta del jardíncon fuerza. Impulsada por la adrenalina que le había producido ese ambiente.

La puerta cedió enseguida;y Molly entro asustada; y se giro para cerrar la puerta con fuerza. Paraasegurarse que aquella extraña lluvia no penetraría en la Madriguera.

Al observar la cocina;algo choco con su rostro. Era un pie, blanco y frio como el mármol. Pertenecíaa un cuerpo. Que como varios cuerpos de mujeres, hombres
Colgaban ahorcados deltecho. A algunos los conocía de vista, otros habían sido compañeros de clase
Siguiócaminando, mientras su corazón se aceleraba.

Sintió impotencia,tristeza y angustia. El corazón se le iba a salir del pecho.

Entonces deslumbro unrostro que conocía muy bien. Las lágrimas salieron a trompicones.

-Leo
- murmuro.

Su rostro como el mármol,sus ojos vacios
Algo mordió su corazón con saña.

Sus ojos se abrieron.Algo en el sueño tiro de ella que le volvió a la realidad. Era un sueño muyreal, podía sentir la quemadura en su cuerpo. Inconscientemente busco rastro dealguna roncha. Pero nada.

Una pesadilla.

Se dio cuenta de quenecesitaba oír que Leo estaba bien. Sabía que estaba. Su razón se lo decía. Perosu corazón
Quería comprobarlo.

Sacudió sus sabanas, vioa su hermana Lucy que roncaba; como siempre. Ambas dormían en la pequeña habitaciónque su padre había utilizado de joven. Mientras que los padres dormían en una ampliaciónde la Madriguera que hacía que tuviese varias plantas más; los nietos de Molly dormíanen las antiguas habitaciones.

Busco en su bolso decuero el móvil. Era el único instrumento que servía en aquellos casos.

Lo encendí y busco Leoentre sus contactos. Le dio a llamar. Varios pitidos.

-Mierda
- maldijo cuandodescubrió que eran las cuatro de la madrugada.

-¿Si?- susurro una vozcansada al otro lado del teléfono.

-¿Leo?- el joven tardoen contestar.

El corazón de Molly comenzóa latir:

-¿Quién si no? ¿Molly? ¿Quehaces llamándome a las
?- se oyó un ruido.- ¡Joder, Molly; son las cuatro ¡-murmuro algo, y algo más suave pregunto.- ¿Ocurre algo?

Al otro lado, Molly se maldecíaa sí misma. Quizás había soñado eso porque no quería perderlo.

 

-Perdona, Leo
Yo

-Escucha. No pasa nada,¿ok?- su voz sonaba un poco preocupada.- ¿Quieres
? Veras, mañana
En cuanto melevante te llamo.- se oyó un ruido al otro lado, su madre seguramente quejándose.-Mejor, me voy allí
Ya es hora de presentarme.- formulo en voz baja.

Molly soltó una risaseca. Percy Weasley ante su yerno. No pudo evitar sonreír.

-Molly
¿Qué
?- suhermana, entre las sabanas se había despertado.

-No es nada, Lu.- sedisculpo mientras se tapaba la cabeza con la almohada.

-Eres una muy mala hermana,la has despertado.- le riño Leo con sarcasmo.- Mmm
Me voy.

-Espera.- pidió.

-Molly
¿En serio, quete ocurre?

-Te quiero.

Leo tardo en contestar.

-Vete a acostarte,Molly.

-No lo has dicho.

-¿El qué?- estabacansado.

-Que me quieres.

-Molly, ya lo sabes. Tequiero. ¿Te irás ahora a acostarte?

-Si
- dijo con resignación.

-Buenas noches, cielo.-Y le mando un beso.

^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^

Las paredes rojizas se imponíanante el padre y la hija. King' Cross era inmenso; y a Ronald le apasionaba esesitio. Su hija, se había resignado a ir con él; su madre le había avisado quesu padre iba a hablar con ella.

Y no le gustaba hablarcon su padre. La ponía nerviosa, sentía ganas de gritar; y no podía.

-Rosie
-la llamomientras caminaban buscando el andén.

-Si vas a decir algo, sedirecto, ¿vale?- le pidió.

La cabeza de su padreladeo, y miro a Rose serenamente.

-Sabes que han sido muchosaños

-Se directo.

-No me gusta ScorpiusMalfoy.- informo rápidamente.

-¿Para eso me ibas asoltar todo un rollo?- Rose, incrédula se paro.- Se que mi mejor amigo no tecae bien, y sabes que me da igual lo que TU pienses. No hay más que hablar.

-Tu madre me ha dado suhistorial académico

-¿Qué has qué?- grito.

-Es un buen tipo.

-¿¡Su historial académico?¡

-Puede que te deje

-¡¡Tienes un problema,papa¡¡- rugió.

-No, cariño. Te estoydiciendo que si Harry

-Tú no eres Harry.

-No, eso es cierto

-¿Por qué no me habrá traídomama?- alago Rose.

-Porque tengo quedecirte que acepto tu amistad
Con ese tipo.

-¡Scorpius, papa, sellama Scorpius ¡

-Malfoy, cariño
Aunquesea tu amigo
Tu dile Malfoy, perderás
Ya sabes, esa tradición de Weasley.

-No es una tradición. -Desmintió.

De pronto, entre un granbaúl
Apareció el chico que menos le gustaría ver. Su pelo rubio platino había oscurecido;y su sonrisa se ensancho al ver a Rose.

-¡Rose ¡- fue a darle unabrazo cuando descubrió la presencia autoritaria de Ron.

Scorpius dio un respingóny cambio de expresión a una seria.

-Malfoy
- escupió Ron.

-Señor Weasley,encantado de verle.

-No siento el mismoplacer, Malfoy.

-Me puede llamarScorpius.

-Déjalo, es una estúpidatradición que se ha inventado.

-Tú tienes que llamar ami hija Weasley.

-Nunca lo he hecho.

-Vas a empezar ahacerlo.- ordeno.

-Usted no
No
-tartamudeo.

 

-Déjalo, Scorpius.- le pidió.-Hoy no se ha tomado las pastillas. Ni la de me-se-comportar-bien, que la tomadesde pequeño. Ni la de adoro-al-amigo-de-mi-hija.

-Tengo reacciones alérgicas.

-Buenos días, SeñorWeasley.- dijo Draco Malfoy, detrás de su hijo.

-Malfoy
-escupido denuevo Ron.

-¡Te odio ¡- bramo Rosecogiendo su maleta y marchándose.

-No sabía que tenía esetipo de relación con su hija, Ronald Weasley.- dijo con perseverancia.

-No te metas en misasuntos, Malfoy.- Rose se llevo la mano en la cabeza. Escupía la palabra Malfoyde modo que sonaba así como: Maalfoyy.

-Rose, ¿nos vamos antesde que se líen a pegarse?

-No nos dará tiempo.

-Adiós, querido hijo.-dijo besándole la frente mientras el tren comenzaba a escupir humo.

-Adiós querida hija.-imito Ronald la expresión de Draco.

Cuando les perdió devista Rose comento:

-Mi madre dice, queMolly quería tanto a mi padre, que le dio un hechizo en el que se quedaba en lainfancia
Siempre.

-Si, debe tener razón.Muy maduro no es.

-Malfoy, no te metas.-imito a su padre.

^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^

Un ambiente sombríoacompañaba al Ministro Francés cuando entro en el despacho de Harry Potter. Yel héroe de Inglaterra sintió un escalofrió.

-Buenos días, Loring.-saludo educadamente Harry.

Los ojos ambarinos delMinistro se posaron sobre el escritorio.

-¿Hoy no acompaña a sushijos?

Las pestañas de Harry seabrieron y cerraron varias veces.

-Debería saber
Que ya noestamos a salvo. Le cambio información.

-¿Qué quiere saber?

-¿Ha oído hablar deCelius O'Smosthery?

Harry frunció el ceño. ¿Porqué le preguntaba si conocía a ese hombre? No, nunca le había conocido, ni lesonaba el nombre
Sin embargo, y por la expresión del Ministro, debería saberlo.

^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^

Hola:)

1. ¿Qué os parece la pesadilla de Molly?

2. ¿Querrá decir algo?

3. ¿Cómo encontráis la pareja de Molly/Leo?

4. ¿Es Ronald
MMM Mmm? ¿Que os ha parecido la "charla"?

5. ¿Tiene razón Rosie?

6. ¿Como os parece el Ministro?

7. ¿Quién creéis que es Celius?

8. ¿Qué hará Harry?

Bueno tengo que decir atodos
Gracias¡¡

De veras.

Y ahora soy Hanuky, la quevuelve

No es mi capitulofavorito
pero ahí va.

Ivii
Cumple con tu misión
jaja

Con cariño

Hanuky

Posdata: En el próximo capitulo

*Lily Potter es ayudadacuando se cae de un columpio
¿Quién ira a socorrerla?

*Descubriremos un pocode Celius.

Era un azul turquesa, pero estaba demasiadoempañado por las nubes que auguraban alguna que otra lluvia. Debajo de aquelmanto, se encontraba la ciudad de Londres, y jugando en el lugar de los niños;en el Hyde Park; se encontraba una niña de pelo rojizo y unos ojos de marrónchocolate.

Se balanceaba sin miedo en un columpio rojo; intentando tocar el cielo con lapunta de los pies. Las personas a su alrededor se habían empezado a disiparse,las gotas habían empezado a caer; y Lily llegaba más alto que nunca.

Pero entonces, sus manos resbalaron y cayó delcolumpio a la húmeda y áspera arena del parque. De pronto la mano empezó adolerle demasiado; y se dio cuenta de que de la mejilla corría una pequeña gotade sangre. Había saltado del columpio. No se había caído; o eso quiso pensar.

 

Al intentar levantarse se dio cuenta de que ledolía el tobillo; y que se le había hinchado; lo notaba porque le escocía elroce con el calcetín.

-¿Estás bien, Lily?- pregunto una voz a lo lejos.Que enseguida vino corriendo; dejo que Lily se apoyase en su hombro y la atrajohasta un banco que había cerca de allí, donde las madres acaban de irse.

La pequeña titubeoy se dejo llevar por el dolor; hizo una mueca y inconscientemente se llevo lamano al tobillo.

-No lo sé
Me duele muchoel tobillo.

Christian, el chico desu clase que la perseguía desde hacía unos meses; le limpio la mejilla:

-Soy tu héroe.

-He saltado queriendo, asíque la culpa es mía
Y no se lo digas a mi padre, por favor.- le suplico apartándoseel pelo de la su rostro.

-¿Cómo se lo voy adecir?- pregunto incrédulo.

-Me vas a acompañar a micasa.

-Tienes riesgo de quesepa donde esta.- Christian ayudo a levantar a Lily; la miro y le sonrió.- Podríacolarme de vez en cuando por tu ventana.

**************************************************************************

La amplia y brillante habitacióndaba la bienvenida a un hombre viejo; con el rostro demacrado y unas ojeras quereposaban sobre unas cuencas de unos ojos negros.

Maldijo para susadentros cuando se encontró; solamente al espejo en la habitación. Y el jovenque había dentro parecía llamarle; aunque no había abierto la boca. Montdark, apaso apresurado se acerco; seguramente Loring; le habría mandado al muchachodecirle algo.

Pero aquel "joven"siempre se burlaba de él. Desde que le conocía. Y eso era algo que no podía soportar.Odiaba a ese joven.

-Adolf, buenas tardes.-saludo desde el espejo.

Se trataba de un jovende pelo castaño claro, con un rostro joven y delicado; y unos bonitos ojosazules. Sonreía, pero tras esa sonrisa se hallaba una tristeza de la queMontdark nunca sabía muy bien.

-Te recuerdo, que ahorasoy Montdark; O'Smosthery.- le pidió rechinando los dientes- ¿Qué tienes para mí?

El joven sonriósuperficialmente:

-Muchas cosas
Y entreellas una venganza de la que debí haber hecho algo cincuenta años atrás
Pero noimporta
Ahora me conservo mucho mejor que tu.- ironizo mientras le miraba de soslayo.Montdark apretaba los puños.

-Dime solo la razón porla que Loring te ha dejado a ti.

-No te la voy a decir, porque no te va a gustar.- el rostrodel joven se volvió serio y adopto un tono algo brusco.- Tú tienes la culpa.

Los ojos de Montdarkrelucieron de rabia, aunque no sabía a quién iba dirigida exactamente. Su corazónhabía pegado un vuelco.

-Celius
yo
No sé si es ciertolo que me estás diciendo. Es imposible que Loring sepa donde esta, tú mismo

-Llevo aquí cincuentaaños, Adolf.- dijo bruscamente.- No sé donde leches se ha escondido, y tu
Tu debíasprotegerla. Inútil. Si pudiese salir de aquí
Oh, no quisieses que salga de aquí,Montdark.

-Lo siento.- fueron suspalabras de despedida.

*************************************************

Holaaaa¡¡

Siento que sea tancorto, mañana juro que hare otro mas largooo.

¿Os gusta la imagen deLily?

Ire renovando imágenes alactualizar
Y pronto acabare el blog donde veréis los demás personajes de lasaga
Pero eso será cuando se estrene la Tercera Parte
Que ganas¡¡

 

Bueno os dejo con unnuevo test, pequeño:

1.¿Echabais de menos ala pequeña Potter?

2.¿ Que os ha parecidoel gesto de Christian Redgrave?

3.¿Que creeis queopinara Harry Potter?

4.¿ Os acordais deMontdark?

5. ¿Sabeis ya quien esCelius?

6. ¿Qué creeis que pasa?

Muchos besos y abrazos

Con cariño

Ana

Para Ivii: Te echo demenos

Para Barby: A ver cuandovuelves.

Para todos: lasrespuestas serán contestadas.

Posdata: En el próximo capitulo

*El Clan del Ojo quiereque Samanta haga algo muy peligroso

*James entra en lacabaña de Hagrid y se encuentra una sorpresa en el bosque

Madame Pomfrey estabasentada en una camilla; con la cabeza cabizbaja, algo pensativa. La enfermeríavacía comenzaba a darle escalofríos; pues un alumno había sido asesinado; ytodo indicaba a un hechizo; por desgracia la única persona que se encontrabaallí era Samanta; la joven enfermera. La mujer recordó como la joven intentoexplicar sin mucho éxito que ella no tenía nada que ver; y misteriosamenteMcGonagall al creyó. Más tarde, la anciana directora le confesó que comenzaba acreer que Samanta no era una amenaza para nada, pues dudaba de que fuese maga.Aquello, por supuesto; debía mantenerlo en secreto. Pues cualquier personaavisaría al Ministerio, y Richard McKing no debía distraerse con una chicainocente.

Se levanto y se acerco aSamanta; la joven de cabello rubio platino; y ojos grisáceos y azules. Leía unlibro de Historia de la Magia; apoyada en una camilla, ya que no había ningunaocupada.

-Señorita Vivier.- lallamo haciendo uso de su apellido.- Me retirare un momento para tomar el airefresco
Estos pulmones no se alimentan de polvo
¿Te importaría
?- ofrecióeducadamente mientras la joven se incorporaba de la camilla y asentía algocohibida.

-Por supuesto.- seaparto el pelo de los hombros.- No ocurrirá nada
-aseguro tímidamente.

La anciana enfermerasonrió complacida y se marcho.

Samanta suspiro; yvolvió a su libro; el que explicaba toda la Historia de la Magia y suscomienzos. Había oído hablar de Merlín, Morgana
Pero nunca hubiese imaginadoque hubieran existido de verdad.

-¿Muggle?- escupió unamujer delgada; alta con pelo azabache y ojos inquisidores que le miraban con asco.

La joven pego un bote enla camilla; se levanto rápidamente y palpo la mesilla donde había variosutensilios puntiagudos de enfermería como un cúter. Lo agarro fuertemente ydesafío con la mirada a aquella mujer.

Desgraciadamente Samantala conocía; por la triste razón que había sido ella la que le había estadotorturando mientras estaba encerrada en el oscuro sótano del Palacio enGroenlandia.

-¿Un pequeño cuchillomuggle contra una varita mágica
- enseño su retorcida varita de madera negra.-empuñada por una despiadada asesina?- rio con sorna.

La joven no pudo más quesuplicar que Madame Pomfrey no terminara su descanso en ese momento.

-No
No puedes hacermenada aquí.- le aseguro; no mentía; después del accidente del alumno; que fueescondido y lo ocultaron a los demás alumnos; Minerva McGonagall formulo unhechizo por el cual; no podría hacerse ninguno en la Enfermería.

 

-Eso lo podemos probar
-sugirió mientras alzaba la varita hacia Samanta; esta se mordió el labioinferior y cerró los ojos con fuerza.- Patético
- se adelanto un paso, moviendosu estrafalario vestido negro. - Hoy solo vengo a ordenarte; algo que me hamandado Loring
¿Lo recuerdas?- pregunto de forma irónica.- Siéntate y deja dehacerte daño con esa cuchilla, niña.

Comprendió que no servíapara nada, así que le obedeció. Y se acerco a ella con impotencia. Suspiro y la miro, a esascuencas de ojos ambarinos:

-¿Qué quieres?- leespeto, con miedo tras sus palabras.

Le ofreció que echara unvistazo a la ventana; y lo hizo rápidamente; con resignación; mordiéndose ellabio inferior.

-En ese Bosque; hay algoque a Loring le llamo mucho la atención; un descuido por parte de Harry Potterdejar algo así en un bosque tan fácil de entrar
Sobre todo para una enfermeradel Castillo.- le agarro el antebrazo a Samanta con fuerza, clavando sus uñasen su piel.- Se trata de un objeto igual que este
- le dijo mientras posaba unapiedra negra y pequeña; en la palma de su mano.- Solo que el que vas a encontrar,radia energía
No te aconsejo pensar en tus antepasados mientras lo cojas
Detodas maneras no creo que funcione con una
muggle.- repitió la misma mueca quehacia cuando decía aquella palabra.

Samanta frunció el ceño;agarro la piedra con fuerza mientras con una sonrisa tétrica la mujer lasoltaba. Y dio un paso atrás:

-Zhara.- la llamoSamanta con rabia.- No lo hare.- dio media vuelta y con fuerza tiro la piedra ala ventana; haciéndola estallar y que se rompiera en mil pedazos.- No soy comovosotros

La mujer se acerco aella corriendo; y le tiro del pelo de la nuca, haciéndola gritar y intentándolequitar las manos de su cabello rubio.

-¡Suéltame¡- pero se diocuenta de que Zhara no se había movido de sitio.

-Como dije
Los hechizosde tu directora no funcionan con gente como yo. - le recordó.

Samanta suspiro:

-No lo hare.- insistió.

La mujer se cogió elvestido negro y le amenazo con la mirada:

-Lo harás, y no seré yoquien te obligue.

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La Cabaña de Hagridestaba como siempre. Sin añadir, el pequeño y triste detalle de que faltabaHagrid; aunque pequeño no era una palabra adecuada. Abrió la puerta con fuerza,se había quedado atascada ya que nadie había entrado allí después de Theodore,el impostor; y de su padre.

Se sentó en el enorme sillón; y aspiro elaroma a humo y a tierra húmeda que Hagrid desprendía. Echo un gran vistazo atodos los rincones de la Cabaña del semi gigante. Y se dio cuenta de cuanto loechaba de menos. También se daba cuenta de que su estomago rugía, y pedía unahamburguesa.

Mientras diversos ytristes recuerdos acudían de su mente; decidió abandonar aquel lugar. Cuandouna ráfaga de aire frío choco contra su cara, y alborotaba su pelo; se diocuenta de que aquel Abril era el mas frío que había visto.

Al subir la colina deregreso al castillo; se topo con una joven Gryffindor de cabello castaño claro;que algo distraída iba en dirección contraria.

-Hola, Brooks.- lasaludo mientras la hacia emerger de sus pensamientos.

 

Ella le sonrío de mediolado. Se acomodo la bufanda y le contesto:

-Hola.

James quería hablar conalguien en ese momento; ya que volver a la Cabaña le había dado un mal trago desoledad.

-¿Qué haces poraquí
Sola?- le pregunto sin parecer demasiado interesado.

Ella le devolvió lamirada:

-Respirar aire fresco.-le respondió mientras tosía un poco.- ¿Has vuelto a la Cabaña?- James asintióun poco sorprendido.- Eres valiente
Aunque empiezo a pensar, que si no tehubiese leído la taza de Hagrid
Quizás
- paro de hablar, porque no queríaseguir.

El joven torció elgesto:

-Tú no tienes la culpa.-aseguro James.- ¿Vas a algún sitio
?

Los ojos de Corneliabrillaron; pero no en respuesta a la pregunta de James. Su mirada estabaclavada en el bosque. James no tuvo másremedio que darse la vuelta, consumido por la curiosidad. Y entonces lo vio. Omejor dicho, la vio.

Cornelia corrió colinaabajo para esconderse tras una roca, lo suficientemente grande como parataparla. El joven la siguió; ambos habían visto el destello de una melena largaque salía del Bosque Prohibido.

La joven Gryffindor setapo la mano para toser. James asomo la cabeza por la enorme piedra gris. Sucorazón se acelero. Cornelia hizo ademán de ver.

-No, no deberías
- perola chica había sacado su cabeza por la piedra.

James espero unaexpresión de sorpresa. Pero su rostro se mantuvo impasible. Suspiro y miro alchico por el rabillo del ojo.

-No pienses que escomo
Hagrid.

-¿Quieres decir que mitía Hermione
Es mi tía Hermione?- sugirió mientras ambos observaban como lamujer subía la colina rápidamente; y desaparecía para llegar a Hogwarts.

Ladeo la cabeza coninseguridad:

-Si, eso mismo.

-¿Cómo lo sabes?

Cornelia se mordió ellabio inferior. Murmuro algo y le explico:

-Hace unos días la vi ir al Bosque, y pensé lo miso que has pensadohace unos segundos.- salio del escondite y comenzó a subir la colina seguida deJames; que la escuchaba con curiosidad.- Y la seguí al Bosque Prohibido.

-Nunca pensé que tu,precisamente tu; harías algo parecido.

-Ya ves, soy Gryffindoren el fondo.

James le agarro delbrazo y le obligo que le mirara; para saber si le mentía o no:

-¿Qué vistes?

-¿Te ha hablado tu padrede Gwrap?- le contesto con una pregunta.

El joven parecía algoaturdido.

-No
Espera, creo quesi.- entrecerró los ojos.- ¿Cómo sabes tu eso?- quiso saber.

Cornelia sonrío y lemiro con ironía:

-Cuando averigüe elfuturo de Hagrid
Quise saber un poco mas sobre el. No diré nada a nadie,Potter. Puedes quedarte tranquilo.

James observo como Corneliale daba de lado y seguía su camino a Hogwarts.

No tardo en alcanzarla.

-Espera
- le pidiómientras aceleraba el paso.- Te creo y
- dijo mirando al cielo que se habíaempañado de nubes grises.- Te acompaño
Voy a la Sala Común.

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La chimenea de la SalaComún había sido encendida. Los sofás tapizados en verde escarlata reposaban avarios alumnos que hablaban animadamente. Philippa Dunkan, que cursaba quinto;comentaba que patearían a los Hufflepuff en la final de Quiddicht. FrankBadmood, sentado en el suelo; animaba diciendo que por suerte; la capitana deHufflepuff se había torcido el tobillo y que un patético Mathew Malzieuocuparía su puesto. Tim Parkinson apoyaba a Frank; mientras que DerrickCollingwood recordaba que los Gryffindors no habían llegado ni a la final eseaño.

 

Al entrar Zoe Badmood,seguida de Renata Driggs, compañera de cuarto de Longbottom; junto con EthanBinns, compañero de cuarto de Albus. Todos callaron y la observaron.

La parte del sequito deBadmood que se encontraba en la Sala; había sido informada por la FamiliaBadmood; de que Zoe tenia una misión importante que hacer; y se trataba deseleccionar a gente para una misteriosa Sociedad; de la que Dunkan, Parkinson,Malzieu, Driggs, Binns y Collingwood; habían oído susurrar con miedo a suspadres. Los magos que tenia que elegir Zoe, no se trataban ni nada mas, ni nadamenos; que alumnos de Slytherin
Pero para ello, deberían ser despiadados ycrueles.

Al acercarse a ella, todosbajaron la mirada menos su hermano. El que por muy joven que fuese, cursabaprimero; ya formaba parte de la Sociedad.

-Derrick; ¿me acompañasa dar un paseo?- le ofreció con una sonrisa extraña mientras los demás semiraban entre si.

El joven, compañero dePociones con James; se levanto del sillón; y la siguió; mientras su corazóncomenzaba a acelerar. Frank le había avisado, que el mismo era un magodespiadado. Y en ese momento, aunque aun no pertenecía a la Sociedad, sabia queera un peón mas. Pues estaba cumpliendo una pequeña misión.

-¿Qué quieres, Zoe?- lepregunto mientras la miraba, su pelo rubio platino estaba recogido en uncomplicado moño; y mientras daban un paseo por los oscuros pasillos; sin miedoa encontrarse con Filch por ser las doce de la noche; el peinado se ibadesmoronando.

-Felicidades,Derrick
Acabas de entrar en la Sociedad del Ojo.- los ojos de Derrick brillaroncon orgullo.- Dentro de poco, te informare de que tu pequeña misión; se hará unpoquito mas grande.- y después soltó una pequeña risa molesta.

Los ojos verdes delchico observaron como Zoe desaparecía, y le dejaba solo; para volver a lasMazmorras.

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El joven bajo lasescaleras con elegancia. Su cabello rubio, recién lavado aun goteaba; mientrassus ojos de color avellana buscaban a alguien. La encontró sentada al lado deSebastian Greenfield, un joven de rasgos rectos. Hablaban de pie, junto a unpequeño cuadro, de algo serio.

-Zoe
- la llamo.

Ella no tardo enreaccionar, dejo a Greenfield con la palabra en la boca. La joven se acomodo lacorbata y siguió a su hermano por los pasillos.

-¿De verdad que Potterse siente culpable
?- pregunto bruscamente.

-Por supuesto, esdemasiado estupido; y tiene lo que a ti te falta hermana

La hermana le miro condesprecio:

-¿El que?

-Corazón.

Se toparon justo con loque esperaban.

Albus y James Pottercaminaban con resignación hasta el campo de Quiddicht; donde tenían que ejercerel castigo que les impuso McGonagall.

-¡Potter¡- grito Zoe.

Como reacción, Albus diola vuelta rápidamente y James le imito sacando su varita.

-¿Sacas la varita cuandono la necesitas?- le espeto Frank.- Deberías haberla sacado delante del gigantepeludo
-hizo una mueca de desprecio.

Albus se abalanzo sobreel; pero Zoe lo pretifico con algún hechizo del que estaba seguro que no había oídopronunciar.

 

-¿Qué tenemos aquí?...-ironizo la joven mientras se acercaba con diversión al paralizado Potter.

-Expelliermus
- formuloJames hacia Zoe, la que lo pillo por sorpresa y reboto en la pared.

-A mi hermana no se letoca
Potter- le amenazo Frank corriendo hacia el y estrellándole el puño en lamejilla de James. Esta enrojeció enseguida.

James busco el cuerpo deFrank, y le arremetió una patada en la columna. Albus, al que el hechizo lehabía caducado; miro con desprecio a Zoe; la que le comento:

-Mis peleas no son deesa manera
-alzo la varita hacia el mientras Albus buscaba la suya entre lacapa.- ¡Cruccio¡

-¡Proteccio¡

A pocos metros, Jameshabía conseguido que la terminación de la ceja de Badmood comenzara a sangrar;y el oponente le había pegado varios puñetazos en el duro torso de Potter.

El puño de James se alzoa la barbilla, reventando el labio superior de Frank; este se limpio la sangresuperficialmente; y arremato; con la nariz de James.

-¡Sectusempra¡- bramoZoe.

-¡Proteccio¡

Repetía constantementeAlbus.

-¿¡Que es esto?¡- exigiósaber Hebert Beery, el profesor de Herbologia.

Con un hechizo paralizoa todos.

-Podría haberlos parado,pero
- se excuso una niña de primero de Hufflepuff; a la que Frank conocía porMiranda Bells.

Albus suspiro resignado,James rugió por dentro, Frank miro al profesor tranquilamente y Zoe sonrío.

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La varita le obedecía,pero la de la mujer que suplicaba piedad, no. El hermoso rostro de la joven setorció; cuando pronuncio el hechizo que al que tantos magos temían. El hechizoque acabaría con la inocente, pero molesta vida de Lyra Tyska.

-Avada Kedavra.- Lyradejo de respirar para siempre, sumiéndose en un dolor eterno.

Suspiro; sin lugar adudas; Montdark tenía razón. Y la primera vez que matabas a alguien; tereconcomía la cabeza. Pero la segunda vez, era más fácil.

Gwen Cross arrastro a lamujer de cabello platino hasta el helado; lo quebró con una rama retorcida; yel hielo de la superficie se quebró. Metió el cuerpo de la mujer en el fríorío; y observo, como la corriente que pasaba por debajo arrastraba el cuerpo.Un escalofrío subió por la columna de la joven.

Se limpio el sudor de lafrente y se aseguro; de que no había nadie en aquel remoto lugar de Noruega. Alfin y al cabo; ese era el escondite de la mujer.

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Siguió el camino queseguía todos los martes por la tarde. El Bosque Prohibido había dejado de serun completo misterio para ella. Y inscoscientemente recordó la primera vez quefue allí
Con Harry, con Malfoy, con Ron, y con Hagrid.

El suelo retumbo, yentonces; Hermione supo que el gigante estaba allí. Había crecido desde laprimera vez que lo vio. Su gran, pero inocente rostro se mostró tras un árbol;y sonrío mostrando orgullosamente la suciedad de sus gigantescos dientes.

-Hola Gwrap.

La mujer sonrío. Ron lerecordaba desde el funeral de Hagrid, que era un bonito gesto de su parte; ir avisitar al hermano del semi gigante; para hacerle compañía. Gwrap, se habíanegado de cambiar de hogar, y se escondía de la civilización mágica en elBosque.

 

-Hegmionee.- rugioGwrap.

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¡¡Holaa¡¡

Sinceramente, espero quela espera haya servido para algo
Si no, seguid esperando.

He escrito mucho, asique simplemente gracias por seguir; y la encuesta (principalmente para Ivii, ylos demas, que nunca responden; pero que me imagino que algun@ lohara
mmm
telepáticamente)

1. ¿Os acordabais de Samanta?

2. ¿Qué creeis que le ha pedido el Clan que haga?

3. ¿Creeis que lo hara?

4. Zhara ha dicho, que no sera ella
¿A quien mandaran para obligarla?

5. ¿Es, como ha dicho Brooks, valiente James por ir a la Cabaña?

6. ¿Creeis que James se reconciliara con Fred?

7. ¿Esperabais ese gesto de "detective" de Cornelia?

8. ¿Qué mision creeis que esta haciendo Collingwood?

9. ¿Qué opinais de los hermanos Badmood?¿Cual os cae mejor?

10. ¿Qué pensais de la pelea de hermanos Potter vs. Badmood?

11. ¿Recordais a Gwen Cross?

12. ¿Sera tan sanguinaria como los demas?

13. ¿Recordais , y este no es mi personaje, ojala; a Gwrap?

14. ¿Qué os parece el gesto de Hermione?

Muchos besos

Ana

Posdata: En el siguientecapitulo
.

*Minerva vuelve a ver asu amiga Vivian.

*Rose intenta manteneruna conversación con Alice

El olor del té a pocosmetros de ella, hizo que abriese con lentitud sus delicados ojos grises. Antesde sufrir el pequeño mareo que la acosaba tras dormir después de comer esos últimosaños; se dio cuenta de que su inútil marido había conseguido prepararle unainfusión. Cerró los ojos con fuerza mientras se levantaba del mullido sillón decuero.

Sus innumerables arrugasque marcaban su afable rostro se torcieron al descubrir que el hombre habíapreparado dos infusiones. El hombre movía la cucharilla con parsimonia cuandoVivian le quito la taza de porcelana de la mano:

-Eres alérgico,Baltasar
- le regaño mientras fruncía el ceño.

Los oscuros ojos delhombre le miraron con resignación; y con impotencia intento modular alguna queotra palabra. Pero estas no salían de su boca; hacia tiempo que sus cuerdasvocales se habían desgastado; para dar paso a incansables gemidos y murmullos.

-
Minerva
- logro decir.

Vivian abrió susexpresivos ojos con sorpresa. Busco la bata de lana que reposaba en el sillón yse la puso. Había olvidado completamente la visita que su antigua amiga le ibahacer aquella tarde. Echo un vistazo al reloj de cuco que colgaba de la pared;y en el mismo instante que el muñeco salio de su pequeña casita de madera;vitoreando la hora que era; los polvos flu inundaron la habitación.

-¡Minnie¡- exclamomientras se abrochaba la bata; tapando el viejo camisón que llevaba puesto.

La sonrisa deagradecimiento de Minerva, fue suficiente para saber que la directora aunsuperaba la perdida del semigigante. La mujer se despojo de su capa negra; ymientras mostraba el vestido largo que acostumbraba a llevar; se acomodo el sillónmorado que siempre usaba.

-Cada día mas jovenVivian
- le dijo mientras la anciana mujer le reprochaba.

Cogió las dos tazas dete, y las dejo en la mesita que separaba ambos sillones. Ordeno a Baltasar quesaliese al jardín; y finalmente se acomodo sobre su sillón.

 

-No estoy presentable,Baltasar no me ha avisado de que venias
Y me he quedado dormida.- le confesomientras sorbía de la taza de porcelanavioleta.

Minerva dejo escapar unabreve risa; e imito a su amiga bebiendo te.

-¿Te preguntas para quehe venido?- le pregunto Minerva mientras Vivian suspiraba.

Se limpio los labios conun pañuelo y la miro con compasión:

-No soy adivinadora,Minerva; eso se le daba muy bien a Ivonne
- le recordó mientras ponía unpuchero.

La anciana siempre que podía,nombraba a su desparecida amiga; pero mientras mas la nombraba mas se dabacuenta de lo lejos que estaría en este momento.

-Se dice vidente,Vivian
Debes a aprender a cambiar de vocabulario.- le regaño Minerva mientras volvíaal te.

Frunció el ceño divertida:

-Para que, ya mismo no existiré;y todo lo aprendido se disolverá en el vacio.- asentía mientras su amiga negabala evidencia de que Vivian no tenia miedo ni a la mismísima muerte.

-No digas eso.

-Digo la verdad,Minnie.- le explico, llamándola por el apodo cariñoso que se invento cuandoambas tenían menos de cien años e iban juntas a Hogwarts.

Minerva dejo lanzar unsuspiro al aire; y como si al ver el reloj se hubiese acordado le explico:

-Ya se algo mas deIvonne.- las casi inexistentes cejas blancas de Vivian se alzaron a lo masalto.- Esta en Londres, y pronto la veras. Te lo prometo.

-Llevo mas de cuarentaaños esperándola
- confeso, mientras echaba una mirada al jardín para descubrira Baltasar acariciando las margaritas.- Siempre tuve algo de debilidad poraquella niña; y eso que nosotras dos estábamos hechas unas mujeres
- añadió conironía.

-No me extraño que tedijera que éramos un poco viejas para ser sus mejores amigas.- confeso.

-No éramos tan viejas

Minerva alzo su cejamientras le sonreía; y Vivian le pellizco el antebrazo con cariño. Los ojosgrises de Vivian resplandecieron al ver; que su antigua amiga sonreía; pero queno había atisbo de la tristeza que le había inundado aquellos últimos meses.

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Los zapatos resonaban enel vacio pasillo; la luz era fantasmal; por desgracia un día de lluvia. A Rosele hubiese apetecido que el Sol luciese a principios de Mayo; pero parecía queel tiempo no le hacia caso. Y no era la única cosa. O más bien persona.

Aquellos últimos mesesse estaban alargando demasiado. Su rutina del día no había hecho más que leaborreciese estar en Hogwarts; de vez en cuando; su compañera de habitación, BárbaraColeman; le había invitado a estar con sus amigas. También había estado conSamanta en enfermería. Aunque la mayoría del tiempo lo pasase con Albus yScorpius. En su mente siempre estaba Alice; la que desde hacia varias semanas habíaempezado a evitarla. Era extraño; y necesitaba una charla con ella ya.

Sus pasos se aceleraroncuando la vio bajar a las Mazmorras; y se topo con ella chocando y haciendo que ambas cayeran alsuelo.

-¡Rose, te has vueltoloca¡- exclamo Alice mientras intentaba incorporarse.

Rose la cogió rápidamentedel brazo, impidiendo que Alice marchara a su Sala Común. En ese momento lapelirroja no sabía lo que hacer, si decirle bruscamente lo que pensaba oandarse entre las ramas.

 

-¿Por qué ya no quieresestar conmigo?- le espeto sonando desesperada.

¿Y que si lo estaba? Erasu mejor amiga.

Alice bajo la cabeza ysuspiro:

-Claro que quiero,Rose
Pero
- la miro a los ojos y adopto una expresión seria.- No me puedodistraer con tonterías, tengo que aprobar el curso con buena nota; y tu y los demásno hacéis mas que inventar excursiones y perseguir sin sentido a gentepeligrosa que ni conocemos
Soy Slytherin, lo siento.

Le aparto el brazo y semarcho.

-¡Aceptaría eso siestudiases los TIMOS¡-grito intentando ser escuchada.

Se arrepentido enseguidade haberlo dicho. Se mordió el labio; y cruzo el castillo corriendo en busca deAlbus y de Scorpius. Como últimamente hacían; descansaban bajo un árbol en unapared del castillo; algo escondida de la civilización.

-Algo le pasa a Alice.-aseguro mientras se sentaba junto a Scorpius.

-Siempre le pasa algo.-murmuro Albus; bajo el reproche de ambos. -Si el próximo tema de conversaciónva a ser como libramos a Longbottom de lo que sea que le pase
-advirtió Albus-Me marcho.- se levanto de un salto; mientras Rose admiraba el estirón que habíadado. Ya era más alto que Scorpius.

-Adiós, Al.- se despidióScorpius.- Suerte cortando césped.- añadió mientras el joven de cabelloazabache le respondía con un movimiento de manos, imitando las tijeras.

Rose llamo la atenciónde Scorpius tirándole del brazo:

-¿Qué crees que lepasa?- el chico se encogió de hombros- Creo que miente cuando dice que noquiere estar con nosotros. ¿Pero porque?

El ceño rubio deScorpius se frunció, mientras recordaba cuando Alice le enseño la nota que le habíandado, amenazándola con alejarse de su amigo. No creía que Alice se la enseñarapara irlo contando por ahí.

-Quizás necesita unrespiro.

-No, Alice nunca hahecho eso.

-Tiempo para madurar,pensar

-¿Alice pensando?

-Creo que deberíashablar con ella
Eres muy compasivo, Scorpius. Y después me lo cuentas, estoymuy preocupada por ella.- confeso mientras dejaba apoyar la cabeza en el hombrode Scorpius.

-Deberíamos mandar aAlbus a hablar.- ironizo Scorpius.

Rose solto una breverisa:

-No creo que McGonagallquiera quedarse sin dos alumnos.

-Eres muy violenta

-Eso es mentira.

-No empecemos adiscutir
Me voy a dormir como no hables de algo interesante
-le advirtióScorpius mientras bostezaba.

-Vete a

-¿Dónde?

La joven pelirroja seaparto de el:

-A
¡Desplantar mandrágoras¡

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La cuenta atráscomenzaba: Tres, dos, uno
De pronto Philippa Duncan ahogo un grito en mitad dela comida. Su plato se movía; su puré de espinacas había tomado forma; y notenia ni nada mas ni nada menos que aspecto de león enfurecido. Los Slytherinde a su alrededor comenzaron a apartarse, a husmear su comida y a avisar a losprofesores; captando así la atención de los alumnos que se encontraban en elGran Comedor.

-¡Quien haya sido sellevara un castigo ejemplar¡- amenazo Bathseda Babbling, la profesora de Runas;que era la única que intervenía en ese momento.

La mesa de los Ravenclawcomenzó a convertirse murmullos, los Hufflepuff se removían, con ganas de reír
Comohacían los Gryffindor.

 

Aquella mesa era elpunto de mira de los profesores. Dos de los alumnos de la mesa se felicitabanel uno al otro:

-¡Eres genial, Fred¡-exclamo James mientras se despeinaba el pelo y buscaba la mano de su amigo parachocarla.-Philippa Duncan
Buen objetivo.

-¡Tu eres increíble,James¡- alago el pelirrojo; mientras abrazaba a su amigo.- En forma de león
Brillante.

Ambos sonreían cómplicesde su broma. Después de hablar hacia varios días, decidieron reconciliares; ynada mejor que una broma para esos casos.

-
Todos los días. Eimagino, que los dos alumnos que han causado tal revuelo
¿No, Weasley ,Potter yJordan?- desafiaba Minerva; que había empezado a soltar un discurso sobrecomportamiento infantil.

-No tenemos nada quever.- se defendió Fred; mientras aguantaba una carcajada.

-Aunque debo reconocerque ha sido una gran broma.- confesa James mientras sonreía a Minerva.

Susan; algo resignada;se levanto de la mesa:

-Yo no he sidoMinerva
Pero estos dos si. No aprenden.- murmuro la ultima frase con tristeza.Les miro con orgullo y se fue.

James seguía sonriendo; mientrasMinerva les otorgaba un gran castigo; que sumaba al que ya tenían de por sí.

-Idiota, no te rías
¿Noves que no quiere nada con nosotros?- dejo caer Fred seriamente.

El rostro de James setranquilizo; y miro a Fred con curiosidad. Este bufo; y James volvieron aponerse serio.

-
¡He dicho hasta queacabe el curso¡- gruñía McGonagall.

^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^

-
Sera un placer dejarque el Colegio de Hechicería Femenino participe en el Torneo de los Tres Magos.Por supuesto; mi fiel- recalco la palabra mientras miraba de reojo a un jovende unos veinticuatro años; con un esmoquin; pelo castaño y ojos oscuros- aurorBastian; acompañara a las alumnas; junto con la directora por supuesto.

En frente del hombre quehablaba; un hombre de rostro atractivo; con pelo algo blanco y faccionesrectas; el Ministro Ingles; con barba crecida; suspiraba.

-De acuerdo.- asintiócon la cabeza y le tendió la mano.

Segundos después; elMinistro Frances había salido por la puerta. Y solo quedaban en la habitación; RichardMcKing -el Ministro Ingles; Bastian Lebouf- el auror francés; y Harry Potter.

-Yo no hubiese firmadoese acuerdo.- Advirtió Bastian mientras se retiraba del despacho con elegancia.

El hombre miro a su fielayudante, Harry; y le mostro una sonrisa insegura:

-Es bueno tener acuerdoscon demás países.- fue lo único que dijo.

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Holaaaaaaaaaaaa

Se que he tardado mucho,demasiado, bastante, tiempo en actualizar
Pero necesitaba tiempo para ponermeen el portátil. Y como podreis deducir: La vuelta a los estudios.

Bueno espero que estepequeño capitulo os haya gustado; aquí os dejo un pequeño test; que no tengomucho tiempo:

1.¿Que opinais de lavisita de Minerva a Vivian?¿Que pasara con Ivonne?

2.¿Que le pasa a Alice?¿Quedeberia hacer Rose?¿Hablara con ella Scorpius?

3.¿Que os aparecido :"Elretorno de Weasley-Potter"?¿Que le pasara a Fred con Susan?¿Lo averiguaraJames?

4.¿Que opinais de laultima parte?¿Y de Bastian?

Si todo va como tengoprevisto
Solo faltan cinco capitulos
¡Bieeeeen¡

 

Con cariño

Hanuky&Ana

I love Dorian

Posdata: En el siguientecapitulo
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*Victorie Weasley tieneuna cita con Charlotte Breedlove; la historiadora del Clan del Ojo.

*Luna Lovegood tiene unacharla un tanto extraña con su hija

I LOVE DORIAN

El trozo de papel quesostenía en sus delicadas manos; tenía garabateado una dirección. Sus pesarososojos volvieron a leer la nota:

"St. James Park. En frente de laparada de metro.

Charlotte Breedlove"

Lanzo una bocanada deaire, y se acomodo el pañuelo violeta que rodeaba su cuello. Llevaba puesta unarebeca blanca; y un vestido morado; que se ajustaba a su voluminosa barriga. Se había dejado apoyar enla barandilla oscura; que daba paso a las escaleras que comunicaban con elmetro.

Sus ojos azuladosvolvieron a analizar a la gente que pasaba a su lado; pero hasta que no transcurrieronal menos diez minutos; la mujer de cabello blanco no se presento.

Sorprendió a Victoriellevando ropa muggle; la joven tenía entendido que a los magos no les gustabavestir esa clase de ropa en su propio mundo.

Los ojos grises deCharlotte se toparon con los de la joven pelirroja; mientras se dibujaba unasonrisa de disculpa en los labios de la mujer.

-Buenos días, Victorie.-la saludo mientras le rozaba el brazo con su rebeca de lino.

Formo una sonrisa demedio lado y se mordió el labio inferior:

-Buenos días, señoraBreedlove.- imito algo más educada la joven.

Se aparto un mechóndesordenado canoso de la frente; y le indico que le agarrase del brazo.Victorie obedeció; y caminaron en silencio varios metros; alejándose del parqueque dejaban atrás.

-Iremos a mi casa; es unlugar seguro para trabar unaconversación.- le aseguro mientras le agarraba más fuerte del brazo; ydesaparecían en mitad de la calle; sin que nadie se sobresaltase.

Al abrir los ojos, lajoven se encontró en lo que parecía un salón de una casa de madera. En frente de ella seencontraba el sofá; a ambos lados había dos sillones orejones que parecían muy cómodos. Bajo sus pies, se extendía una alfombra depelo oscuro; seguramente de un oso. La puerta estaba en una esquina a laizquierda; y en al fondo de la habitación una ventana dejaba traspasar la luz.Las vistas de esta daban a una pradera; que te evocaba a Glasgow; ya que,aunque el paisaje fuese verde; las nubes daban un aspecto frio.

La decoración de la casaestaba compuesta, por estanterías repletas de libros. Solo había un cuadrocolgado, que mostraba a un jarrón oriental; y varias flores alrededor de lahabitación.

Charlotte le ofreciósentarse en el sofá; mientras salía del salón. En los dos minutos que tardo lamujer en volver, Victorie consiguió llegar a una postura confortable; ya que elsillón hacia que te hundieses.

-¿Qué sabes del Clan delOjo, pequeña?- pregunto enigmáticamente la mujer; a la vez que se acomodaba enel sillón opuesto a ella.

Murmuro algo, ya que nole salían palabras. ¿Qué sabia en realidad de esa Sociedad?

-Algún que otro miembroempezó a perseguirme; supongo que para debilitar a mi padre; o a mis tíos. Noestoy segura de que es lo que quieren y porque. ¿Tu si, verdad?- inquirió; cruzandolas piernas. Un poco más enfrascada en la conversación.

Un destello cruzo losgrisáceos ojos de Charlotte:

 

-Estamos en Helensburgh;te he visto mirar por la ventana.- informo frunciendo el ceño.- Deberíamosempezar por la jerarquía de la Sociedad. ¿Conoces a Loring, el MinistroFrances? Es un simple peón, que realmente desconoce cosas demasiadoimportantes.- comento con una sonrisa.- Supongo que conoces a los Onlamein. -inquirió mientras la miraba de forma distante.

-No, no conozco a nadieque se llame así.- se sincero Victorie un poco confusa.

Charlotte dejo soltaruna risa superficial:

-Claro
Tu los habrásconocido por los gemelos Octavio y Olivier, ¿no es así?- la joven asintió algoindecisa todavía.- Bueno aunque ahora, aunque solo hagan el trabajosucio
Prometen, o promete; ya que solo queda uno
Así empezó Loring, adora aOctavio.- suspiro.- No me voy de las ramas
Hablábamos de la jerarquía; pues silos hermanos son lo más bajo que te puedas encontrar; junto con los jóvenes ynuevos miembros, como Gwendoline Cross
-espero a ver la reacción de Victorie.

Alzo las cejas condelicadeza:

-Es una cría, sé que esdura pero no aplastaría
No estoy segura.

Le lanzo una mirada deadvertencia:

-Hay miembros muchos másjóvenes que ella.- hizo una pausa para aclararse la garganta.- Por encima deLoring; se encuentran al menos cincuenta personas que le indican que hacer; a ély otros miembros más
¿Has oído hablar de Tristán McOrez?

La joven se estrujo lacabeza en recordar ese nombre; pero no acertaba.

-No, nunca lo heescuchado
No he oído hablar de él, a nadie.

- Es un miembro
El aurormás poderoso de Eslovaquia; vive en Bratislava
Bueno quizás no sea auror; másbien
Dejémoslo en mago

-¿Asesino?- tanteodudosa Victorie.

-Pequeña, todos losnombres que escuches de este Clan, han matado a alguien alguna vez.- le explicocon cariño.- Bien pues este hombre, o joven
Decide lo que hará Loring; esdecir
Tristán ha decidido que Loring ocupe el puesto de Ministro enFrancia
Debes saber que esto se trata de un secreto que poca gente sabe, entreellos, Bastian Lebouf. Deduzco por tu expresión que le conoces.- Victorie nopudo evitar sonreír; su padre le invito el año pasado a comer.- Por encima deTristán solo hay cinco personas.- adopto un tono más serio y misteriosos en esafrase, que puso nerviosa a la joven.- Las cinco personas más peligrosas en todoel mundo
Los cinco magos más peligrosos.

Un escalofrío recorrióla columna de Victorie durante unos instantes, suponía que Charlotte estaba tanasustada como ella; pues había empezado a mirar la puerta varias vecesinconscientemente.

-¿Los conoces?- preguntocon un hilo de voz.

Charlotte pareciótranquilizarse, y suspiro mirando a su invitada:

-Créeme que si lesconociese
No estaría aquí
- frunció el ceño antes de decir.-Esto es como unsecreto.

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El olor a humo llego rápidamente a la nariz dela mujer que sostenía un libro de curiosas criaturas mágicas. Rápidamente, selevanto del sillón del salón con un decorado estrafalario y corrió a la cocina.No frunció el ceño, ni se sobresalto
Pero el horno abierto desprendía una nubede humo, que si no hubiese sido porque su hija había abierto la ventana de lahabitación; no podrían respirar ahí adentro.

 

Formulo un hechizo conel que el humo desapareció rápidamente, dejando a las galletas de pimientachamuscadas. La mujer, de cabello platino y ojos soñadores; miro a su hija contranquilidad.

-Te pasa algo
¿Me vas acontar que es?- le pregunto mientras Lyslander se mordía el labio y apartaba lamirada.

-Nada
- suspiro sacandola bandeja del horno.

-Nunca se te han quemadolas galletas, Lyslander.- insistió su madre.

Lyslander frunció elceño.

-Pues no me pasa nada

-Soy tu madre me puedes contartodo.- le recordó sujetándola con una gran delicadeza del hombro, mientras suhija se resistía a mirarla a los ojos.

Ladeo la cabeza y soltoun suspiro:

-Es Hugo, ¿vale?- lecontesto algo brusco. Salió disparada de la cocina mientras sus mejillas secoloreaban de carmín.

Luna se quedo mirando laestela imaginaria que había dejado su hija al salir:

-Que extraña es esa cosallamada amor
- cogió una galleta y la miro, analizándola.- Hace que se quemenlas galletas.

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Se había dejado caer enel resquicio de la puerta; mientras miraba con atención a la Sala Común. Eljoven esperaba a alguien; sentía un nudo en el estomago; o más bien en lagarganta. No sabía lo que decir, simplemente tenía que hablar.

Cuando la joven decabello castaño apareció en las escaleras y paso a su lado; Joshep McKing; el hijo pequeño del Ministro Ingles;la sujeto del brazo.

-Annie, ¿podemoshablar?- ofreció mientras le sonreía de medio lado.

La joven dudo; peroasintió; y ambos se dirigieron a la puerta.

-No sé por dóndeempezar

-Pero echas de menos atu hermano. Lo sé, no hace falta que te martirices por eso
Simplemente deja depensar en su muerte y piensa en
Su vida.- le aconsejo mostrando sus dientes en unasonrisa encantadora.

-Entonces ya está tododicho

-O me puedes acompañar ala Biblioteca, y así te distraes
No sé si te habrás dado cuenta
Pero soy tuúnica amiga.

La seguridad de laspalabras de Annie, hicieron mella en el pecho del joven. Y mientras la abrazabapor detrás, tomaron rumbo a la Biblioteca.

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Solto una carcajada, quetuvo que tener cuidado para no tirar la jarra de la mesa. Aun así, la cervezade mantequilla salpico a su camisa.

-Mira lo que has hechoTom, la has manchado.- acuso la joven de pelo castaño con el uniforme deRavenclaw; a Tom McGregor, de la misma casa.

El joven hizo un pucheroa la muchacha que se sentaba a su lado, que sonreía con ganas y le pegaba unpuñetazo en el costado. En frente de ellos la otra chica, Julia Stewart y PeterMcGregor, el gemelo de Tom; decían alguna bobada que hacía que Susan Jordanexplotase a carcajadas.

-Weasley y Potter noeran tan divertidos
- comento Tom, mientras una punzada se clavaba en elcorazón de Susan.

Julia paro de reírse,cuando la joven paro:

-No creo que hayas dicholo correcto, Tom.- aviso Julia mientras se mordía el labio.- Quierodecir
¡Nadie supera a Weasley o a Potter¡ ¿No?

-Me hace mas cómodo llamarlesJames y Fred.

-¿Les echas de menos?-pregunto Peter con cuidado.

 

Susan intento sonreír:

-Bueno como dicen: "Noechamos de menos a las personas que nos importan, si no a la parte de nosotrosque se va con ellos".- suspiro, y se mordió el labio; se había hecho unincomodo silencio.- ¿Quién quiere otra cerveza?

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Hola¡¡¡¡

He vueltooo
Por pocotiempo, jajajajaja.

Bueno este capitulo enespecial ha sido difícil de hacer, sobre todo la priemra parte :S

Pero bueno, asi sequeda.

Jajajaja.

Muchos besos
Ams¡ Eltest de Ana¡ (Es que soy Hanuky)

Por cierto
Ivii
¿Dóndeleches estas?

1. ¿Qué os parece la primera parte?

2. ¿Y Luna como madre?

3. ¿Es Annie Gallagher, una buena amiga para el hijo delMinistro?

4. ¿Qué os parece la parte de Susan?

Con infinito cariño, unbeso de princesa, huellas de perro; y un abrazo de oso

Hanuky


&Ana.

Posdata: En el siguienteCapitulo

*La "pequeña" LucyWeasley es demasiado impulsiva

*Un partido deQuiddicht, la Final: Hufflepuff- Slytherin.

Nota de las Autoras:

Y antes de que acabéis leyendo el capitulo, nos gustaría pediros disculpas. Hemos tenido serios problemas a la hora de actualizar durante mas de una semana; y intentamos actualizar mas de una vez; y como habéis comprobado no se ha ejecutado ningún cambio. Estamos realmente contentas, de que por fin podemos actualizar.

Lo sentimos mucho.

Con cariño

Ana&Hanuky


La persiana estaba abierta; la luz de una mañana soleada llegaba a susparpados; su nariz al oler un aroma a café recién hecho; se abrió concuriosidad. Ante sus ojos se encontraba una bandeja reposada al otro lado de lagran cama. Al girarse para contemplarla mejor, tuvo que tener cuidado con su predominantebarriga. La bandeja de madera; sostenía un cappuccino en una taza blanca; y unarosa recién cortada.

-Buenos días, Vic.- la despertó del todo un joven que observaba por laventana como el Sol de principios de Mayo, se imponía en el Londres Mágico. -Un bonito día, ¿no?

El pelo del joven, del azul turquesa que Victorie se había enamorado;estaba bien peinado; lo que significaba que Ted había decidido cuidarse porfin.

-Ted...- suspiro quitándose las sabanas que la cubrían. Hizo ademan delevantarse; pero no podía, ya que su barriga y su delgado cuerpo no se lo permitían.

Ted se dio cuenta por lo que la ayudo:

-¿Dónde vas?- le pregunto mirándola. Su cabello estaba sucio, y recogido enuna simple cola de caballo; sus mejillas enrojecidas; y sus ojos brillaban acompas con los de Ted.

-Quédate aquí, Ted
- le pidió mientras huía al cuarto de baño.

El joven no le hizo caso; y le siguió cuando Victorie abrió la taza del váter,y comenzó a expulsar la cena de aquella noche. Unas manos recogieron losmechones de pelo que caían; y acariciaron su espalda con delicadeza:

-Los dos juntos, Victorie.- le susurro en forma de una promesa que ambos habíanhecho hacia mucho tiempo.

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El cuadro mostraba a un hombre algo envejecido; con una larga barba blanca;y unos ojos azules, que entre otras cosas, observaban a su alrededor a travésdel marco que lo aprisionaba. Limpiar su marco era parte del castigo deMcGonagall; ese cuadro, y todos los del castillo.

 

Muchos retratos se quejaban, otros le insultaban; algunos se sentían avergonzados del polvoacumulado; pero los que mas le gustaban a James y a Fred eran los que no decíanni una palabra.

En el despacho de Minerva, los cuadros eran silenciosos; lo que permitíamantener una conversación con Fred. Una charla que llevaba planteándose desde hacia un tiempo.

-Fred
- le llamo mientras se dirigía a un cuadro con un hombre de una narizenorme. - ¿Por qué te peleaste conmigo, en realidad?

El joven pelirrojo suspiro. Preparándose la mejor respuesta; o quizás; larespuesta que James quería oír.

-Quita tus sucias manos de mi marco, Potter.- le obligo el cuadro deSeverus Snape. Las historias de su padre lo convertían en el hombre masvaliente que había conocido; pero en más de una ocasión; los gustos de padre e hijo, eran diferentes.

-Tengo que fregarte y no puedes hacer nada para evitarlo.- le recordódesviando la mirada a Fred; que limpiaba el cuadro de Albus Dumbledure.

El cuadro seguía quejándose; pero a James ya no le importaba. Necesitaba oírlo que Fred le iba a responder.

-Estaba equivocado
Y me arrepiento de haberlo estado.- confeso Fred.

James dejo el paño en la cuba de agua sucia y se acerco a Fred. Sabía queesa no era la verdadera razón.

-¿Por qué?- quiso saber, mientras le obligaba a dejar de limpiar el marcode Dumbledure.

-Por Susan
- solto resignado Fred, como algo que se había guardado desde hacíamucho tiempo.- Estoy enamorado de Susan Jordan desde la primera vez que la vi.-confeso a su mejor amigo. James abrió los ojos con sorpresa; no le extrañaba,era como un puzzle mental que tenia.

El joven castaño sonrió para sus adentros:

-Lo se; bueno lo intuía.- le explico James, mientras sonreía.

-Arrogancia Potter, sin ánimo de sensibilidad.- solto el cuadro de SeverusSnape; después de ser asesinado por la mirada de los dos amigos.

Para Fred esa confesión era muy importante; era algo que siempre se habíaguardado. Esconder sus mejillas sonrojadas cuando Susan sonreía; guardarse parasi mismo abrazarla; o simplemente observar como era ella.

-Pero pensé que a Susan le gustabas tú.- razono, mientras le miraba condisculpa.- Y no es así.- añadió; algo triste.

El joven abrazo a su amigo; estaba orgulloso de el; y no sabia exactamenteporque. Despeino el cabello rojizo de Fred y le brindo una sonrisa:

-Estoy seguro de que Susan te quiere
Solo que quiere parecer más madura quenosotros.- le explico mientras sonreía.

Pero su amigo, se sentó en el suelo. No sonreía; estaba algo desilusionado;y con sus ojos marrones observo alsuelo.

-Lo dudo, James
- titubeo.

-Lo próximo que hare será que Susan y tu seriáis mas que amigos.- le prometióJames. Mientras le rodeaba el cuello con su brazo; y le despeinaba de nuevo elcabello.

-Te voy a partir la cara, Potter.- le amenazo con ironía, imitando a Snape.Después se desato del nudo de brazos de James; y le miro algo preocupado- ¿Porqué quieres ayudarme? Después de lo que te he hecho

James se sentó a su lado mirándole, mientras le decía seriamente:

-Primero; te mereces a Susan Jordan mas que cualquier estúpido McGregor.-le aseguro guiñándole el ojo.- Y segundo y mas importante
Eres mi mejor amigo.-le confeso mientras se mordía el labio inferior.

 

Fred se lanzo a sus brazos, agradecido de volver a tener a James. Dandogracias a Merlín por tenerlo como mejor amigo.

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Las nubes rasgaban el cielo como heridas blancas. Y surcándolo comoestelas, el equipo Slytherin entrenaba. Christopher Nott, el capitán; se enfadabaporque nadie había conseguido colarle una bludger. Los golpeadores entrenaban pasándoseel quaffle; y Albus buscaba la snitch por todo el campo.

-¡Parad todos¡- advirtió Christopher; mientras todos se reunían en elcésped. El joven capitán les ordeno que hiciesen un circulo alrededor de el- Sieste año queremos ganar la Copa; tenemos que estar concentrados. Héctor Brown-se dirigió al esbelto muchacho de ojos negros.- quiero que todos los días lancesun quaffle a los banderines de Slytherin y los hagas caer a todos desde unadistancia considerable; tu puntería falla. Renata Driggs- se dirigió a la mejoramiga de Zoe Badmood.- haz el favor de no caerte de la escoba. Binns, -llamo alrechoncho compañero de cuarto de Albus.- no quiero que lances ninguna bludgeral aro; perderíamos oportunidades magnificas, gracias a tu pésima puntería; tusolo encárgate de recuperar la bludger, estoy seguro de que Patrick Bennet nodejara que lo hagas, así que ponte a entrenar, ya. Amelie McMillan; deja de mirarteen cualquier reflejo; el aspecto no cambia por mirarte muchas veces. TimParkinson, eres el mejor cazador de Hogwarts junto con Malfoy. - después se dirigióa Albus.- Quiero que encuentres ahora mismo la snitch; y si no lo haces, FrankBadmood lo hará por ti; y créeme que no es algo que desee.

Albus asintió con la cabeza; se elevo por encima de sus cabezas e intentodivisar la snitch. Su truco era pensar en algo agradable; así la snitch apareceríade la nada; por que siempre la tenia delante; y nunca la veía. Ese algoagradable era verse con la copa en las manos. Y eso siempre funcionaba; perosiempre no incluía ese día. Así que cuando vio a su hermano James en lasgradas; junto con Fred riendo entre ellos; supuso que eso le alegraba
Porque lasnitch estaba a cinco metros de el.

Christopher Nott se exaspero; y Renata Driggs comento:

-¡Frank es una buena elección¡- declaro.

-¡La tengo, Nott¡- aclamo Albus, triunfante.

Dado por sentado que también cogería la snitch en el partido. ChristopherNott asintió triunfante; todo el equipo estaba contra el y Albus. Y odiaban queel rubio fuese el capitán.

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El crepúsculo comenzaba; y todas las estrellas se alzaban en el cielo. Laoscuridad reinaba en el Bosque; a los alrededores del castillo; pero dentro deel; la alejaban enciendo las lámparas; las antorchas
Los pasillos estaban casivacios; todo el mundo iba a las duchas, a la cena; y los más pequeños a lacama. Pero algunos aprovechaban esos momentos para una conversación quenecesitaban, para aclarar cosas, apuntes, tarea; o simplemente que estabanpreocupados por sus amigos.

Dejo que una bocanada de aire saliese de su boca.

-Nada, no me pasa nada.- confeso, una joven delgada de pelo negro tez páliday ojos de color oliva.

-Y es por eso por lo que no te creo
- explico el rubio con el ceñofruncido.-Me preocupo por ti, Alice.- le recordó Scorpius.- Solo quiero saberporque parece que te has olvidado de nosotros
Nunca pensé que tu Sala Comúnfuese mejor lugar que estar con nosotros.

 

La muchacha suspiro, en ese momento se sentía una niña perdida que no sabiaque responder; no sabia si lo que hacia estaba bien; ni si quiera sabia quepintaba allí. Estaba cansada; y resignada. Algo decepcionado con ella misma. Ysobre todo, sentía como sus amigos la echaban de menos y ella no podía hacernada.

-Eso no es cierto
¿Te acuerdas de la carta? De que me están amenazando,Scorpius
Pues ahora es más constante. - le dijo algo ruda.

Scorpius bajo la cabeza. Intuía desde hacia mucho tiempo, que Alice era unachica débil e insegura; pero muy difícil de hacerla cambiar de opinión, demanipularla; también había descubierto en ella a alguien que protegía sussecretos, sus miedos y lo que en ese momento le pasaba por la cabeza. Eso nohubiese sido ningún problema para Scorpius si no se hubiese enterado de que laestaban amenazando; el problema era que el joven sospechaba de quien setrataba; y haría todo lo que estuviese en su mano para impedirlo. Por otrolado, si Alice obedecía a las amenazas conseguirían lo que querían. Y no podíadejar que les hiciesen algo así a sus amigos.

Scorpius comprendió que era hora de hablar con Albus; y no precisamente deAlice; si no de lo que estaba pasando en el Colegio. De que el mismo podía sersu enemigo en ese momento.

-Alice, ten mucho cuidado
- le advirtió.- Y que sepas que puedes confiar enmi, se por lo que estas pasando. Y debes solucionarlo
¿Has probado a hablar conRose?- le sugirió.

La joven tartamudeo, se giro y lo último que dijo fue:

-No puedo.

Scorpius rechazo mentalmente la carta de su padre; e hizo caso al consejode su madre. El consejo que decía que los amigos están por encima de cualquierpoder; porque el mayor poder es saber que alguien te respalda. Y en ese momento;se puso en la diana; junto con todos sus amigos; con los familiares y conocidosde estos. En la diana del Clan del Ojo.

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Los pasos resonaban en el pasillo que comunicaba al último despacho. Losempleados admiraban al hombre que se dirigía hacia allí. Era extravagante, conuna larga capa azul llena de jirones de telas distintas; calzaba unas botasllenas de cordones y chapas de metal. Portaba un sombrero beige con un lazo delmismo tono; bajo el su pelo castaño le llegaba por debajo de las orejas; tenialos ojos pintados con la raya del ojo; unos profundos ojos marrones. Su sonrisasocarrona; se escondía entre un extraño bigote y una pequeña perilla.

Abrió la puerta de Harry Potter con un simple hechizo. El hombre entro conuna elegancia un tanto afeminada.

-Buenos días y tardes, señor Potter.- le saludo ante la leve sorpresa deHarry.- Días en mi país y tardes en el suyo. - añadió como una simple aclaración.

Harry le señalo un mullido sillón; del que el hombre se apodero.

-Me alegra de que haya venido, Edward.- le agradeció Harry.

Edward Rolling; el mejor mago de los Estados Unidos; había sido llamado porel Ministro Ingles; pero este reunido, no había podido acudir.

-¿Así que me necesitáis, no?- reto con suficiencia. Harry bajo la cabeza.-De todas maneras
- explico mientras inspeccionaba con curiosidad un la taza de téque había en una mesita a su lado.-
En Washington estaba algo aburrido.Londres no esta tan mal
- miro a Harry con curiosidad; como un objeto más en lahabitación.- ¿Qué ocurre por estas tierras?

 

Harry se sentó a su lado, y procuro mantener una expresión seria, y segurade si misma:

-Creemos que una amenaza viene del Norte; que alguien quiere hacer unaNueva Guerra; pero no sabemos porque.

Parecía como si Edward no escuchase lo que Harry decía:

-Corre el rumor en Massachusetts de que las Brujas de Salem han vuelto a lacarga
Ya sabes; a sacrificar a Muggles.- se levanto, y Harry le imito.- No creoque sea una Nueva Guerra; si ha hecho levantar a las Brujas de Salem de suescondite.

-Pensé que hacia siglos que las habíais aprisionado.- intento recordar elingles.

Edward solto una leve carcajada:

-Eso era lo que pretendían que pensaseis. Por favor, diez magos no podían conlas tres mujercitas
Pero estamos hablando de Inglaterra.- adopto por primeravez una expresión seria.- Os ayudare a resolver porque quieren una guerra;luchare con vosotros; y
Me encantaría formar parte de
Tu grupo de magos.- añadiómientras se dirigía a la puerta.- Encantado de conocerle, señor Potter.- cerrola puerta con ímpetu.

Harry suspiro; había oído que Edward Rolling era un mago fiel, leal; con ungran poder; pero muy difícil de tratar.

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Las galletas parecían el aperitivo perfecto para un martes por la tarde.Esta vez, Lys podía estar orgullosa de no haberlas quemado, chamuscado ocambiarlas de su habitual color. Lapequeña se había decorado el pelo con dos coletas y puso las galletas en laalfombra celeste de su cuarto.

-Recién hechas, Lily.- le ofreció Lyslander mientras se acomodaba en elsuelo.

La pequeña pelirroja observaba con diversión las fotos del álbum deLyslander. Fotos de cuando era pequeña, de la primera vez que vio a Lily; fotoscon Lorcan; con sus padres

-Esta la guardaras con especial cariño, Lys.- le advirtió mientras sellevaba una galleta a la boca.

Le lanzo una foto en la que aparecía ella disfrazada de gnomo de jardínjunto con Hugo también disfrazado, tendido en el césped; en busca de asustar aun gnomo de verdad.

Lys la observo con cariño:

-Esta la voy a poner en el cuadro de mi habitación de Hufflepuff.- dijo convoz soñadora.

La rubia la guardo en su bolsillo y miro a Lily con curiosidad:

-Vas a ir a Gryffindor, Lys.- le amenazo la pequeña.

Lys saco otra foto del álbum y se la enseño a Lily:

-Esta también la voy a poner.- le dijo; mientras Lily sonreía de oreja aoreja.

Se trataba de una foto en la que Lys y Lily; con poco mas de dos años; mordíana la vez una galleta enorme de chocolate. El pelo platino de Lys estabarecogido en dos trenzas, y sus ojos brillaban ante la galleta; se apreciaba unpoco de chocolate en su vestido blanco. Lily, a la derecha de la foto; tenia elpelo liso suelto y reía con la galleta entre dientes; tenia las mejillasenrojecidas; y el vestido verde que llevaba se perdía entre las limitaciones dela foto.

Lily siguió viendo las fotos de Lys; sabía que su hobbies era hacer fotos;y coleccionar las de cuando era pequeño. Se sorprendió con dos fotos que saco para verlas mejor.

 

La primera era una de Hugo en bañador tirándose en la piscina; los músculostensos; su pelo castaño rojizo revuelto en el aire; y una sonrisadesternillante. Esa foto era del verano pasado; en la piscina de Hugo deLondres. El joven les había invitado, y Lily recordaba que Lys estaba siemprecon la cámara.

La otra foto recogía a una joven de cabello rojizo, con algún que otrorizo; era una foto de perfil; el Sol estaba justo delante de ella; por lo quelos ojos resplandecían con marrones, con reflejos verdes. Tenía una sonrisa distraída;que miraba hacia el horizonte; después giraba la cabeza y se sorprendía alencontrarse una cámara. Era ella, eraLily. Y no recordaba en que momento se había hecho esa foto. Pero tenia quehaber sido este año.

-Esta me la quiero quedar, Lys.- le pidió.- ¿Cuándo la hiciste?- quisosaber.

-Pensé que sabias que te la hizo Lorcan.- le respondía algo distraída.

-¿Lorcan? No lo sabía.

-Dice que en esa foto te salen unos ojos bonitos.- añadió.

-Pues me la quedo.- repitió mientras se la guardaba en el bolsillo y seguíabuscando más fotos de Lys.

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Las notas de una música distante, brusca y la voz de una cantante con unapotente voz; reinaban en el local de Copenhague. Los clientes se eclipsaban conlos acordes; y los deslices que hacia su voz.

En el rincón más oscuro del local; parecía que una pareja hablabaseriamente. Pero en realidad se trataban de una especie de compañeros detrabajo. De compañeros de una sociedad.

-¿En serio crees que la piedra Filosofal le dirá a Loring lo que estánbuscando?- pregunto la muchacha; tomándose la afirmación de su amigo a broma.La joven poseía un cabello rubio platino escalonado en rizos alrededor delcuello; sus ojos azules celestes resplandecían en su delicado rostro y suslabios carmín se posaban en la copa que bebía con fluidez.

En frente de ella; el joven Octavio optaba una expresión seria; mientrasque su rostro de facciones angulosas y rectas se tensaba:

- Gwendoline; lo digo en serio.¿Para que quiere la piedra, si no?- le reto mientras la miraba a través de labotella de Whisky.

La joven siguió bebiendo:

-Para tener más poder, Onlamein. Siempre es bueno tener poder.- hipo ydespués rio.- Y Loring es un completo inepto como jefe; así que da igual paraque lo quiera. Tristán McOrez lo aniquilara; y ocupara él el poder de MinistroFrances.- miro a Octavio con las mejillas encendidas.

Octavio le arrebato el vaso; y lo dejo apartado de ella.

-Ya has bebido sufriente, Cross.- le reprocho con seriedad; desapareciendo,sin que nadie se percatase.

De pronto Gwen se sintió aturdida, y sola.

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Queridísimos lectores;)

Siento mucho, muchísimo, demasiado, bastante
La Enorme Tardanza.

Espero haberlo recompensado, con este capitulo.

Con infinito cariño

Hanuky.

Antepenúltimo capítulo: "En lo más profundodel bosque."

Las ramas muertas crujían bajo sus zapatosmientras se adentraba más y más en el bosque. Sabía con certeza que ese impulsovaliente no era propio de ella, y, que quizás se hubiese dejado llevar por la creenciade que la persona a la que perseguía era el fin a las amenazas escritas enpapeles arrugados. Era el "basta" que ella necesitaba imponer.

 

Sus pies casi tropiezan cuando se dio cuentade que había perdido el rastro. El corazón se le encogió. La oscuridad que leofrecía el frondoso bosque le hizo sentirse observada, no veía los ojos quepodían estar observándola. No se encontraba segura de plantarle cara alSlytherin que hace unos minutos era su presa.

-¡Alice!

El sonido lejano de la llamada de Albus nodetuvo a la mano que agarró con fuerza la mandíbula de Alice. Una figuradelgada y alta, pero lo suficientente fuerte como para desencajar la mandibulade la joven, se aferró al cuerpo de la muchacha a la vez que la apartaba delpequeño claro del bosque en el que se encontraba. Alice sintió el calor que elcuerpo desprendía en su espalda. Percibió su rostro contra el costado de sucara, el cual exhalaba un aire helado.

-No digas ni una palabra, niña.- ordenó en unsusurro el hombre de voz melodiosa pero a la vez fría y distante. Era como unapieza de música perfecta en cuanta a la técnica, pero ausente de cualquieremoción.

La joven se dio cuenta en ese instante de quesus manos, las cuales tenía a su espalda, se encontraban esposadas por la manodel hombre, quien estaba apretando con fuerza y clavándole las uñas, dejándoleuna futura y profunda marca en sus muñecas. La mano derecha del hombre seguíaaplastándole la mandibula, por lo que las muelas de la joven estaban empezandoa dolerle demasiado. Alice respiraba entrecortadamente y haciendo un ruido queparecía molestar al hombre, ya que forzó el agarre para dejarla sinrespiración.

-Alice, ¿dónde te has metido?- su joven amigoapareció en el claro que habían abandonado. Su rostro estaba algo difuminado por las sombras, pero lajoven pudo atisbar el semblante de preocupación que portaba.

La joven hizo un ruido con la garganta paraque al llamar la atención de su amigo, lograse escapar del agarre. Sintió enseguido un fuerte dolor en la mandíbula y notó como las uñas clavadas en susmuñecas habían logrado que estas sangrasen.

-No querrás que muera, niña.

Recordó la muerte de Hagrid y reaccionó enseco. En seguida se tensó y se quedo lo más quieta que pudo hasta que Albusestuvo lo suficientemente lejos de su vista. Cuando las voces de su amigo erancasi inaudibles, comenzó a moverse entre los brazos de aquel hombre. El joven,ya que Alice pudo ver facciones más juveniles de lo que esperaba, la soltó y alsegundó la estrelló contra el tronco de un árbol, cuyas hojas cayeron alrededorde ellos.

-¿Qué es lo que quieres?- logró decir Alice enlo que parecía más un sollozo que una pregunta.

Su raptor la miró de reojo. Se pasó las manospor el cabello rubio mientras se ajustaba el traje. Alice se preguntó si eraasí cómo vestían los encapuchados realmente, ya que estaba segura de que setrataba de un miembro de esa peligrosa organización.

-No deberías hacer preguntas, niña.

-Mi nombre es Alice Hannah Longbottom.- susojos lo desafiaron, ardieron en una ira de la que ella misma se sorprendió ehizo de ademán de acercarse a él.

-Sé quien eres.- dijo mientras se acercaba aella y le agarraba el antebrazo con aparente delicadeza.- Pero eso no importa.- El joven metió las manos en los bolsillos del traje y tanteó hasta encontrarel objeto que estaba buscando.- ¿Sabes a qué piedra imita esta?

 

Se trataba de una piedra del tamaño de lapalma de la mano del joven de un color negro azabache pero con reflejos rojizosaparentemente metalizados. Para Alice, una simple piedra.

-Ni idea.- respondió vagamente.

- Muy bien, niña. No hay conocimiento másseguro que el que desconocemos.- rió sarcásticamente ante una broma que Aliceno entendió.- Tienes una misión muy importante- explicó teatralmente, pero conun sarcasmo negro impregnado en cada sílaba.- Encontrar la original. En estebosque. Así de sencillo. ¿Eres una niña astuta, verdad? Por supuesto, eres unaSlytherin según tu corbata
Usa esa astucia para entender que nadie debe sabernada sobre tu propósito, ¿de acuerdo? - en ese momento el joven apretó elbrazo, ante lo cual Alice asintió rápidamente.

Alice tomó la piedra en sus manos. Y entonceslo supo. Había leído historias y teorías sobre la piedra que se hallaba perdidaen aquel bosque. Sólo su padre la había encontrado en secreto un día mientrasbuscaba un hongo en el bosque. Le había enseñado el descubrimiento a su hijaporque supondría el relevo de un secreto de vital importancia para el futuro. Yellos lo sabían. Ellos sabían que ella era la única persona vulnerable quesabía dónde estaba.

-¿Y qué hago cuando la encuentre?

-Me invocas.

Alice frunció el entrecejo descubriendo losojos ambarinos de su oponente.

-No sé hacer eso.- explicó mientras una risase formaba en la garganta del joven.

-Si dices mi nombre justo en esta parte delbosque, vendré. No hay ninguna estúpida barrera mágica que nos limite.- unescalofrío surgió en la columna de Alice mientras se preparaba para recordar elnombre de la persona que le había desencajado la mandíbula.- Octavio.

Y desapareció entre la oscuridad del bosquecomo si aquel encuentro fuese fruto de la imaginación o de la falta de sueño dela muchacha. Pero la piedra de su mano era tan real como la sangre que goteabade sus manos. Escondió la piedra en su túnica rápidamente y lamió las heridasde sus manos con saliva para evitar alguna infección. Trató de reaccionar connaturalidad esos segundos hasta que unos brazos se cerraron sobre ella y todoel terror que llevaba dentro fue expulsado en un grito.

-Alice, tranquila, soy yo
Albus- aclaró eljoven mientras la soltó y observó el semblante de su amiga. Estaba encogido enun rostro salpicado por el horror y las lágrimas le salían a borbotones de losojos. Se arqueó sobre su cintura como si el susto le hubiese propiciado unapaliza.

-Joder
- maldijo Alice.- ¿Para qué diantres mesigues? ¿Es que eres imbécil? El bosque es muy peligroso para ti.- y le propinóun bofetón sonoro en la mejilla que desplazó al joven del impacto.

El joven intentó calmar a la que iba tras élcon intenciones de repetir la jugada. Sin embargo, la ira y el pudor que habíasupuesto el bofetón le ganaron terreno en la mente de Albus.

-¡Estoy ya harto¡- le gritó cogiéndola de unbrazo, el mismo que había sido maltratado hacía unos instantes.- Harto dequedarme despierto hasta tarde por si vuelves a pasear sonámbula por elcastillo con intenciones suicidas. De recibir, como respuesta, quejas,reproches o un maldito bofetón. Me preocupo por ti, Alice. Maldita sea, lo hagoconstantemente desde que pasó aquello.

-Se cuidarme yo solita, Sev
- susurró Alice,abrumada por la bronca que su amigo le estaba regalando.- Perdón.

 

-
Pero, tranquila, no lo haré jamás. Aunque mecueste al principio, procuraré ignorarte, ya que por mucho que me lo pidas meresulta
¿Has dicho perdón?-como respuesta Alice se echó en su pecho en unabrazo inesperado.

-Tengo miedo, Al.- confesó enterrando su narizen la camisa del joven.- Tengo mucho miedo.

El joven Potter se sorprendió así mismo enaquella nueva situación dándole un beso en la coronilla de la cabeza de lamuchacha, la cual había comenzado un largo llanto de frustación. Le agarró ladelicada cabeza con las dos manos y la ayudó a recostarse en su torso de formaprotectora.

-Estoy aquí contigo, tranquila.

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La sonrisa de la anciana pasó de ser cálida adistante en cuanto el interrogatorio dejó de ser el habitual que le ofrecía suantiguo alumno, ya demasiado mayor y con más autoridad de la que recordaba, auno más profesional y algo despiadado.

-O sea, que ayuda a esconder un cuerpo de unalumno
¡Una vida entera! Teniendo en cuenta que ni sus padres ni sus amigos lerecuerdan
Por la simple y llana razón de que era lo que se tenía que hacer.- elsarcasmo pasó a un tono más serio.- ¿Qué le ha pasado, profesora McGonagall?-recurrió al título con el que la había conocido para acercarse más en busca deuna sincera respuesta.

-Que hemos topado con un asunto que debe estarbajo llave, Harry. Y no insistas porque lo único que me atreveré a decir es quela defunción de ese alumno fue fruto de lo que tú conoces como el Clan del Ojo.

Minerva cerró los ojos y esperó el ataque desu contricante.

-¿Crees que no lo sé? ¿Desde cuando cubres atus enemigos? Ya que, por si no te percataste cuando Hagrid fue asesinado

La indomable mujer se levantó de golpe.

-No. Nunca los cubriré. ¡No! - su rabia semanifestó en un puño cerrado.- Harry, como siempre, mi intención es protegerte.No tomes el camino peligroso. No intentes cortar las cabezas del Clan. Es la Hidramás grande del mundo y la más mortífera
Y cuanto menos sepas, mejor para laseguridad de todos.

Harry se mostró escéptico y la miró desolsayo:

-¿Qué nos ocultas, Minerva? ¿Cómo tienesnoción de un clan que proclama una Nueva Guerra?

La mujer rió y miró a Harry como cuando esteera un alumno al que tenía que recordarle que nunca se sabe lo suficiente.

-El problema es que la Guerra que proclaman esya vieja. Puede ser comparable a la Guerra Santa de los Muggles: nació hacesiglos, pero sus fieles la han extrapolado en el tiempo. Solo cuando seradicaliza por completo, tomamos conciencia de su existencia.

-¿Por qué ahora, que hay paz? No tienesentido, el mundo mágico no tiene ningún motivo por el cual formar una guerrahoy en día. Creéme trabajo en el Ministerio de una de las grandes potenciasmundiales. Además, si esta guerra toma fuerza, la detendremos. Como cuandoderrotamos a Voldemort.

Los aires de prepotencia del hombre hicieronmella en los recuerdos del joven valiente que Minerva tenía de Harry. Quizásalgunas personas nunca cambian.

-Harry, que matases a Voldemort no te haceinmortal, ni el héroe de todas las batallas. Te enfrentas a algo que desconocesy que, claramente, te ataca antes de que tú sepas de dónde viene el hechizo.

 

-Cuentame lo que sabes. Así lucharemos conventaja, Minerva, es lo que necesitamos.

Minerva puso los ojos en blanco y se sentó,rendida ante cualquier otro debate.

-Te lo repito. El conocimiento es tanpeligroso que puede matarte. A mí, por esa precisa razón, me quedarán pocosdías.

-Minerva, no me hagas darte un ultimátum

-Llévame a un interrogatorio del Ministerio.Entonces, y por medio de conjuros obscenos, responderé en contra de mivoluntad.

Harry frunció el cejo. No quería llevar elinterrogatorio tan lejos. Sin embargo, Minerva no le dejaba otra opción: teníainformación necesaria con la que podía derrocar el clan. ¿Por qué otra razón nocompartiría su conocimiento?

-El treinta de agosto. Tendrás tu juiciopor objeción a interrogatorio voluntario ante un agente del Ministerio.

Tras formular su sentencia Harry desapareciódejando a Minerva con el corazón encogido ante una pequeña traición de suantiguo alumno y, hasta ese momento, amigo. La mujer halló en un suspiroprolongado algo de alivio. Sin embargo, no era lo suficiente como para calmarla inquietud interior que sentía, producto del aparentemente inconcente juicioque supondría un réquiem para ella. Tenía ante ella su posible últimoverano.

Penúltimo capítulo: Los que protegen a losinválidos.

Su tensa piel se comenzaba a transformar enpliegues debido al prologando tiempo que había permanecido su cuerpo sumergidoen el agua. La porcelana de la bañera había perdido su frialdad, sustituida porel calor que el agua ardiendo irradiaba. La espuma de la superficie escondíabajo el agua un cuerpo desnudo y pálido, que llevaba inerte unos veinteminutos. El largo cabello, cuyos pigmentos de color rojo resaltaban sobre laporcelana blanca, caía fuera de la bañera como una cascada de fuego. El cuellode la muchacha descansaba sobre el bordillo de aquella bañera ubicada en laparte más escondida del baño de las jóvenes alumnas.

El rostro de Rose transmitía un estado detrance y de lejanía respecto al mundo real que hacía tiempo que no sentía. Susojos azules zafiro descansaban cómodamente tras sus párpados, aspirando elvapor que inundaba aquel recoveco.

Paz. Aquello que buscaba desde la muerte deHagrid le era entregado fácilmente con un baño caliente y relajante. Nisiquiera le había hecho falta fragancias aromáticas, por lo que su habitáculotan solo olía a vapor de agua y sudor.

En un instante, aquella frágil sensación secrispó y luchó por no esvanecerse por completo. Parecía irreal que un agarregélido empujase la parte de arriba de su cabeza bajo el agua. Los dedos de suagresor le presionaron el cráneo con fuerza, impidiendo a la joven pelirrojavolver a la superficie a por una bocanada de aire. Sus pies se resbalaron haciala superficie, salpicando en el suelo numerosas gotas de agua. Sus ojoslucharon por abrirse, mientras sus pulmones ofrecían una resistenciainsuficiente.

Su raptor soltó el agarre y Rose se alzó haciaarriba jadeando. Hinchó de nuevo, con los ojos cerrados, sus pulmones paragritar con todas sus fuerzas. Sin embargo, su agresor se posicionó delante deella y le propinó un duro puñetazo en su boca, que enseguida hizo reventar ellabio de la joven. El agua se tornó poco a poco de un fluido rojo que lacomenzó a rodear.

La agresora volvió a sumergir a Rose en elagua, agarrándola esta vez del cuello. Los cabellos de la joven se agitaban ysu rojo fuego se mezcló en el agua con el oscuro color de su propia sangre. Ala vez que sus pulmones se aprisionaban bajo el agua, Rose volvió a abrir losojos para toparse con la persona que laestaba ahogando.

 

Su mata de pelo rubia estaba desordenada y susojos grisáceos mostraban una ira que la joven jamás había experimentado. Semordía su propio labio con saña y apretaba los dientes a la vez que su agarre.De pronto, zandarandeó el cuerpo de su víctima cuando se dio cuenta de que surostro ya no era de horror, sino de sorpresa. De reconocimiento.

Gwendoline Cross presionó el agarre con másdureza a la vez que un rugido salía de sus entrañas. Satisfacción era eltérmino que explicaba la sensación de ver a la pelirroja en su propia sangrebajo el agua, su duro cuello bajo sus manos, el rostro contraído de unamuchacha que justo en ese momento supo que iba a morir. Las manos que Rosehabía llevado a los brazos de su agresora para detener el agarre perdieronfuerza y se dejaron caer en el agua.

Cuando una sonrisa sádica se asomó en elrostro de Cross, Rose cerró los ojos. En el fuero interno de la pelirroja, laadrenalina hizo que la joven agarrase con fuerza inesperada a Cross del brazo yla volcase sobre la bañera. Esto hizo que la mejilla de Cross se enrojeciese alrecibir un golpe con la bañera.

Rose liberó sus piernas del peso del cuerpo deGwen sobre ella, he hizo ademán de levantarse. Una mano se cerró sobre sutobillo impidiendo su huida. Los pulmones de la pelirroja trabajaron conrapidez para recuperar el oxígeno perdido. Y gritó.

La joven que estaba agazapada en la bañera,presionando sus uñas sobre el tobillo de Rose soltó un sonido gutural queparecía más un sonido de exasperación que un hechizo de teletransportación. Ydespareció.

Fue una alumna de cuarto la que encontró,segundos después, a Rose Weasley con el pelo enmarañado y sangre saliendo aborbotones de un labio partido. Con el cuello enrojecido y de pie sobre unabañera que desprendía un vapor que difuminaba la escena y el agua roja quecubría las rodillas de la joven.

-Me he caído de la bañera
- explicó sinemoción alguna en la voz la joven pelirroja.

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En ocasiones, una extraña claustrofobia leacosaba a través de las paredes de su despacho. Era un hombre poderoso. Era elMinistro Mágico francés. ¿Desde cuando el poder era claustrofóbico?

Loring se rascó el pico de viuda que le nacíade la frente al analizar por segunda vez al hombre que se alzaba imponente alotro lado de su escritorio. Lo había visto las suficientes veces en su vidacomo para saber que él era la causa de la inoportuna claustrofobia que sentíaen ese instante.

Poseía un rostro sin sangre, unos ojos negroscomo el más oscuro pozo del mundo, y unos dientes afilados que aterrorizaban alos grandes depreradores animales. Su cabello era tan negro como su iris y finocomo las hebras de lino que surcaban la túnica roja que llevaba puesta. Sujuventud y sus rasgos delicados le hacían temerle incluso en sus recuerdos.

-Estamos en proceso, Señor.- respondió Loringcon cuidado.- Limpiaremos sin problemas todo aquello que usted considere unamolestia. - los ojos del deprerador seguían esperando más explicaciones.- Un cambio brusco en el sistema no seríarecomendable para el Ojo. Si tenemos en cuenta los factores que propiciannuestra entrada en el poder, la cautela es un elemento importante.

 

-A Tristan McOrez no le importan los cambiosbruscos, Loring.- el Ministro estaba acostumbrado a que su superior serefiriese nombrase a sí mismo siempre en tercera persona.- Si algún individuo tiene algún problema coneso, la eliminación resulta una solución apta. No tenga usted miedo de despertar dudas entrelos que se creen protectores de los inválidos. ¡Las dudas son buenas!- río deforma macabra y Loring secundó su burla.

-De acuerdo, Señor.

El hombre de rasgos procedentes de una Europaprofunda y antigua se dio la vuelta y abrió la puerta del despacho de par enpar.

-Que todos mueran hasta que la encontremos a ella.

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La cicatriz que surcaba su rostro era lo quehizo saber a Theodor que su cómplice estaba en el fondo del bar atestado porestúpidos magos que se regoceaban en su supuesta y amada paz. El enorme hombre,de rasgos demacrados y pelo abundante, se sentó al lado de Montdark.

-A veces me dan ganas de hacer una carniceríaen sitios como este.- rió sin bajar apenas su tono de voz. Su amigo no lereprimió porque sabía con certeza que la gente de su alrededor estaba inmersaen sus propios asuntos y no se percataban del peligro que les acechaba en lanuca.

-Cuiado con los impulsos, joven.

Theodor soltó una carcajada sarcástica.

-Las arrugas no marcan la edad, sino laspalabras.

-¿Te consideras inmaduro? ¿Es un modo deafirmar que nunca acabaste realmente el primer curso de Hogwarts?- Montdarksonrió con nostalgia.- Perdona si aún te veo como aquel hombre lobo de grandesproporciones que tan solo tenía doce años cuando hizo su primera carnicería. -comentó imitando sus palabras.

El hombre sonrió sinceramente con nostalgia.Era una sonrisa demasiado torcida, demasiado presionada por los músculos que sele amontoban en el rostro.

-Que tiempos aquellos, es una pena que ni eldirector lo hubiese recordado. Entonces el problema hubiese sido yo desdesiempre, no el inútil prepotente de John Tiddle. - se burló de aquel nombre consorna, una broma que siempre compartía con sus secuaces en memoria de aquelhombre que se creyó poderoso por tambalear un poco el sistema inglés hacíaveinte años.

-Podría ser perfectamente tu nieto, Theodor. -rió Montdark.

-No digas bobadas, mi nieto no se hubiesehecho añicos por la varita de un estúpido sangresucia. - le dio un trago a lacerveza de Montdark acabando con todo el líquido que contenía.- Mi nietohubiese tenido las luces suficientes en la cabeza como para pegarle una hostiabien dada a Loring- volvió a reír.- Estoy deseando de que a alguno se le escapeun Avada Kedavra
¡Octavio podría ser su sucesor! Confío en ese chico

-Yo confío más en Tristan, puede que sea undegenerado, pero tiene ideales que son a prueba de bala. Aún recuerdo aquella vez que me mandóasesinar a
- se calló en seco de forma confidencial.

Theodor volvió a reírse.

-Sé que has asesinado a más malditos magos delos que puedes recordar
¡A veces solo soy tu amigo para que no me mates!-cogió una cerveza de un mago que estaba sentado en una mesa contigua y se lanzóel contenido de un trago a su estómago obviando los comentarios de su víctima.-Un puto basilisco como mascota
¡Estás como una puta cabra, Monty!

 

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Último capítulo: Quienes más cuerdos se creen.

La melancolía era una sensación que la jovende bata blanca conocía. Había aprendido a mostrarla solo en momentos en los quela soledad le embriagase y entonces entonaba canciones que aprendió de niña enun pueblo que se había perdido de la faz de la tierra y de los recuerdos. Sulargo cabello platino respondía brillando a los rayos de sol que entraban porla ventana de la amplia enfermería de Hogwarts.

La sala se encontraba vacía por primera vez enmuchos meses. Samantha sabía que a una semana de acabar el curso escolar,ningún alumno quería pasarla en una camilla por un simple resfriado. Habíaempezado a entender la vida en aquel extravagante colegio y a admirar el corajede unos niños que no les importaba subirse en una escoba voladora y caer desdevarios metros de altura, ganándose varias lesiones.

Era una vida, una cultura, que no pertenecía aSamantha. Sin embargo, ella se escondía en ella como si de una brujaespecializada en plantas se tratase.

-Me podría recetar unas pastillas para dormir,señorita.- pidió un niño sacándola de sus pensamientos.

La expresión que el niño le ofreció a Samanthala horrorizó, no era de inocencia sino de maldad escondida en una sonrisasarcástica.

-¿Qué-qué quieres
?

-Soy Frank Badmood, hijo de Cayo Badmood,miembro honorífico del Clan del Ojo, como yo mismo. - Recitó como si estuviesediciendo que su padre era profesor.- Y sé perfectamente que usted no perteneceaquí. Es más, no pertenece a ningúnsitio
-agarró de la muñeca a Samantha y formuló un conjuro transportador quehizo que la joven tuviese arcadas. El sitio al que fue transportada era muyruidoso, sonaban claxons de coches que atestaban una calle principal cuyo techoera un cielo gris. Los transuentes que se topaban con ellos ignoraban que eljoven estuviese vestido en una túnica y que la joven llevase un traje deenfermera del siglo XX.- O quizás, perteneces a las calles del mundo Muggle,dónde a nadie le importa quien eres y, como los humanos son seres egoístas, noharán nada por ayudarte.

-Devuélveme a Hogwarts, allí soy alguien
- sollozó antes de encogerse yvomitar sobre el pavimento gris, haciendo apartar a varias personas con traje yteléfonos móviles sobre sus manos.

Frank rió secamente y se quitó la túnicarevelando un traje hecho a medida que le hacía varios años mayor. Volvió a agarrara Samantha del brazo y la arrastró hasta el edificio que se encontraba justo enfrente de ellos. Labrado en una placa metálica la entrada del lugar se podíaleer: "Psiquiátrico de Londres."

Samantha intentó resistirse a entrar a eselugar, pues no conocía las intenciones que aquel niño diabólico tenía. El halldel centro médico estaba repleto de guardias de seguridad y enfermeras que enseguida analizaron la escena que se presentaba ante ellos.

El niño susurró un conjuro al oído de la jovenmientras su varita le apuntaba escondida en su chaqueta: "Veritate revelare".

-Perdonen las molestias, pero desconocía elnúmero de teléfono del lugar
- su expresión se volvió teatralmente triste.- Esmi hermana. Nunca me he atrevido a traerla a ningún lugar como este
Pero creeque existe un mundo mágico, los magos, las brujas
¡Cree que nació en un pueblopesquero asolado por un hombre lobo!- miró a Samantha como si sientiese piedadpor ella.- Esto es lo mejor para ti, hermana

 

La dejó abandonada, tirada en el suelo deaquel lugar, del cual aparecieron doctores y enfermeros que la levantaron y laentraron dentro de unos pasillos repletos de gritos, suicidas y asesinosencerrados entre los barrotes de una cárcel y pastillas que les drogaban paraahogar los relatos de aquellos que más cuerdos se creían.

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Fue un beso prolongado, de amantes furtivosque saben que lo que hace está mal. Sus barbas se entrelazaron. Mientras queuna era una mata de pelo negro, la otra era casi inexistente debido al colorpálido que el rubio rojizo le caracterizaba. Sus ojos se encontraronprometiéndose cosas que sabían que quedaban lejanas.

-Christopher, creo
Creo que deberíascontárselo a Lucy.- pidió el joven Louis Weasley mientras un rubor coloreabasus mejillas. Cogió a Christopher Nott de la cintura y posó su frente contra lafrente del que era el novio de su hermana.

-No quiero romper el corazón de Lucy, noquiero eso, sólo quiero
Que todo se arregle solo y fácilmente.- confesó conalgo de vergüenza el Slytherin.

-No sé si podremos esconderlo durante muchomás tiempo
- razonó el joven justo antes de besar de nuevo y con dureza aNott.-Aún así te animaré con todas mis fuerzas en tu partido de pasado mañana.

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-Es un honor para nosostras ser recibidas porusted, señor Loring, miembro del Clan del Ojo.- dijo la anciana entre unasonrisa de felicidad extrema. Sus ojos brillaban con la certeza de que seencontraba ante algo grande.-Aquí se encuentran las tres brujas procedentes deSalem que solicitó.- añadió haciendo una reverencia secundada por otras dosancianas de cuerpos robustos, en contraste con la esquelética delgadez de laque parecía la líder.

Loring las observó durante un segundo antes deofrecerles un asiento en Palacio de hielo que había construido sobre lasmuertes de muggles en un rincón escondido en Groenlandia.

-¿Saben por qué han sido llamadas?- cuestionó.

- Esperamos que se trate de que ha llegado lahora, señor. - miró a sus compañeras con algo de nerviosismo infantil.

Loring sonrió.

-¿La hora de qué?- concretó.

La líder de las Brujas de Salem se crispó yadoptó una expresión tan seria que parecía haber cambiado de persona.

-El momento más importante de la historia.- surostro volvió a la felicidad contenida y el nerviosismo mirando de reojo a lossemblantes serios de sus compañeras.- ¡Llevamos esperando este momento tantosiglos!- exclamó.

El hombre mostró una expresión neutra a la parque intimidante con la esperanza de hallar respuestas.

-¿Qué es lo que va a ocurrir?

La bruja soltó una carcajada y tuvoconvulsiones por la misma, revolviéndose en su gélido asiento.

-Quizás es mejor que no lo sepa.- comentó enun tono helador la bruja de la derecha que no había cambiado su expresión entodo momento, mientras su aparente líder seguía removiéndose entre carcajadas yrisas.

 

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Había doce tazas de té rotas a su alrededor.Por mucho que mirase los libros de la biblioteca de Hogwarts, jamás lograríaacertar lo que le deparaba el futuro. Era terriblemente patético paraAdivinación, ¿en qué momento se le había ocurrido coger aquella tediosaasignatura? Todas las manchas de té eran iguales, o demasiado similares, o, engeneral, inexistentes.

Soltó una maldición y lanzó el libro contra laestantería que tenía en frente, creando un ruido sordo que se prolongó por lospasillos contiguos.

-¿Qué demonios
?- exclamó una voz, cuya dueñaapareció al lado de James al segundo. -¿Se puede saber que te ha hecho eselibro?

Brooks cogió el libro del suelo y le echó unvistazo al libro, sonriendo con aires de suficiencia.

-¿Qué?-preguntó el joven algo avergonzado.

-Puedo dejarte un libro más útil para Tercero.Este es para profesionales, Potter.- buscó un hueco entre la estantería quehabía sido golpeada y depositó allí el libro. A continuación, examinó varioslomos de libros con determinación hasta que finalmente sacó un tomo delgado.-Aquí tienes.

James alzó el brazo para tomar el libro:"Adivinación para principiantes, por Charlotte Breedlove". En su fuero interno,el joven se alegró de que fuese un libro delgado y con letras grandes, pues elexamen era la mañana siguiente, y tan solo tenía unas pocas horas para aprenderlo justo para aprobar.

-Gracias, Brooks.- le sonrió y abrió la tapadel libro, con la esperanza de que le fuese más ameno que los doce libros quehabía intentado acabar.

Antes de acabar de leer la primera palabra,Brooks se sentó al lado de él y le cerró la tapa del libro con algo de timidez.

-He estado investigando, Potter. Después de loque me ocurrió con el basilisco dudé entre hacerlo o dejar que los problemas sesolucionaron solos. Pero el basilisco, la muerte de Hagrid, el hombreencapuchado con las cicatrices en la cara
Son síntomas de que algo no funcionabien, y no me refiero a la barrera de Hogwarts, que no es que sea muy segura.

-Brooks, no creo que debas investigar mucho,la verdad. - comentó James.

La joven soltó una pequeña risa sarcástica.

-No creo que me afecte tu opinión. Pero si queme gustaría informarte de algo que he descubierto, por eso estoy hablandocontigo.- hasta ese momento la muchacha había estado hablando mirando a lanada, pero en ese momento buscó los ojos de James.- El árbol genealógico de losBadmood no existe. Es como si hubiesen nacido de la nada.

El ceño de James se frunció:

-¿Por qué investigas a los Badmood?

Como respuesta, Brooks puso los ojos enblanco:

-Parece mentira que no te hayas dado cuenta deque ellos también son parte de los encapuchados. ¿Por qué vosotros sois,normalmente, el objetivo de los Badmood? ¡Qué casualidad que el Clan del Ojotambién! Teniendo en cuenta que sois una de las familias más protegidas delcastillo
Es obvio.

James se rascó la barbilla:

-¿Y deberíamos decirlo?-Brooks negó con lacabeza.

-Voy a continuar con lo que creo que te puedeinteresar. Como he dicho, no existen documentos en los que figure ningunafamilia Badmood en ningún país. El rastro se pierde en los documentos de CayoBadmood, que parece no tener padres.

 

-Quizás sea huérfano

-Eso pensé, pero su fama de poder proviene desiglos atrás. De una familia de gran reputación. Pero, ¿qué familia? Ninguna,aparentemente. Así que busqué hombres llamados Cayo que perteneciesen afamilias poderosas y que coincidiese con la edad del padre de Zoe y Frank.

-No me lo digas, es Cayo Dumbledure.

La joven le respondió con una mirada asesina.

-Cayo McOrez. El hermano de Tristan McOrez.¿Sabes quién es? Es un antiguo auror de Eslovaquia que fue expulsado porconducta peligrosa y sádica. Pertenece a una de las familias más antiguas demagos del centro de europa y actualmente se encuentra en paradero desconocidopara su propio gobierno.

-¿Cómo sabes todo eso? ¿Te metes en laIntranet mágica?

Brooks enrojeció y se levantó de golpe:

-Un mago nunca revela sus trucos, ¿no?

James se rió con burla:

-Eso es demasiado muggle.- James se levantó yse despeinó a la vez.- Muchas gracias de nuevo, Brooks. Aunque realmente no séqué importancia tiene esto

Cornelia puso los ojos en blanco:

-Simplemente ten cuidado con Frank y con Zoe,por muy fuerte que te creas, ellos lo son más.

-Tienes poca fé en la persona que mató a unbasilisco.

-Tengo entendido que tú solo no fuiste
- dijola joven sonriendo.- Mucha suerte mañana, Potter.

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Era lanoche antes de la final Slytherin contra Hufflepuff y muchos alumnos en elcastillo no podían dormir. Significaba día de exámenes finales. Día de hacermaletas. Y el último día en su hogar durante todo el año.

Comenzando por la torre de Astronomía, la cualacogía a estudiantes que observaban las estrellas en busca de respuestas a susexámenes. Los estudiantes, de corbatas mezcladas, sin importar la Casa o aquien apoyarían mañana. Entre ellos, una Molly Weasley que se dejaba apoyar enel hombro de una amiga para no quedarse dormida. Le aliviaba el hecho de que noestuviesen en ese grupo ni su ex Leo, ni Mark Langsman, quien le suplicaba díatras día una oportunidad.

Bajando las escaleras del castillo, se podíaencontrar a Joshep McKing y a Annie Gallahger interrogando a los cuadros enbusca de respuestas a la muerte del hermano del difunto hijo del Ministro, elcual estaba obsesionado con hallar la pieza con la que podría empezar a montarun complicado puzzle.

En la sala Común de Hufflepuff se habíamontado una pequeña fiesta con la que pretendían animar a los jugadores que aldía siguiente se jugarían el pellejo contra los despiadados Slytherin. Habíaninvitado a todo aquel que quisiese venir, destacando la presencia del propioChritopher Nott, capitán del equipo contrario, acompañado por su novia LucyWeasley y su amigo Louis Weasley. Este último les dejó espacio a solas y buscóa su hermana Dominique, quien se hayaba algo triste por dejar Hogwarts.

Por otro lado, en la sala Común de los de lascorbatas verdes y plateadas, tan solo se encontraba Albus Potter, quien vencidopor el sueño, se había recostado en el sofá; olvidando su propósito de evitarque la joven Alice Longbottom saliese sonámbula en busca del peligro. Lo que eljoven Potter no sabía era la ausencia de muchos de los alumnos de su Casaaquella noche en sus camas, entre ellos, la joven de ojos verdes a la quepretendía proteger.

Llenos de libros y de apuntes esparcidosestaban las alfombras que cubrían el suelo de la Sala Común de los Ravenclaw,aunque sus alumnos estuviesen bebiendo refrescos y recordando aquellos momentosde aquel curso en los que más cercanos a la magia se habían sentido.

 

Por último, la Sala Común de los leones estabacasi tan vacía como la de las serpientes, debido al hecho de que la mayoría deellos se encontraban o bien celebrando una futura victoria con los Hufflepuff,o bien estudiando en la biblioteca. Scorpius Malfoy era, junto a dos alumnos deprimero, uno de los pocos que se dejó arropar por el calor del sofá y de supequeño trozo de hogar en el castillo. Se encontraba solo, ya que Rose se habíaido a dormir tras la ducha, como le había comentado otra alumna algo mayor.

El joven dejó a un lado el libro de Herbologíaque estaba leyendo y se abrazó así mismo hundiéndose en el sofá, repasandomentalmente conceptos, conjuros y clases de plantas mágicas.

Lo único que el muchacho no quería era pensaren el verano. Dejaría a sus amigos y viajaría con sus padres a un lugar lejano,dónde los límites entre el mundo mágico y el mundo muggle se desdibujaban.Parecía que su padre tenía la necesidad de escapar aquellos últimos años. Ytambién se sentía en deuda con los muggles, por lo que a aquellas tribusafricanas que conocían la magia pero no la practicaban, les facilitabaelementos que les ayudasen en el día a día. Draco Malfoy había cambiado, y,quizás por desgracia, solo lo sabía él. Era un cambio en la personalidad de supadre de la que se sentía orgulloso, pero que mantenía en secreto debido a queel mago no quería que aquellos niños de tez morena se enterasen de que su héroetenía un cruel pasado por el cual estaba manchado de sangre.

Fue Fred Weasley el que le sacó de suspensamientos. Tenía una expresión nerviosa y estaba respaldado por su fielacompañante, Susan Jordan, y la hermana mayor de esta, Moniq.

-Tío, ¿has visto a mi hermana?

Tuvo que pensar quien de todas las pelirrojasmayores de Rose era Roxanne Weasley, ya que a veces se hacía un cacao mentalcon todas esas jóvenes de rasgos tan similares.

-Sí, salió hace un rato de la Sala Común

-¿A dónde demonios habrá ido?- maldijo Fred.-¿Y a James?- en este caso recibió una negativa de parte del muchacho.

-¿Qué le ha pasado a tu hermana, Fred?-preguntó Scorpius preocupado de pronto por la joven muchacha Weasley.

-Llevo sin verla desde esta mañana... ¡Y sonlas doce de la noche!- respondió Moniq Jordan llevándose las manos a lacabeza.- Es raro. Extremadamente raro. Ni siquiera ha hecho la maleta.

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-Octavio.- susurró Alice Longbottom.

No pretendía gritar, como precaución en casode que alguien estuviese por alguna zona cerca del bosque. Sabía que esta vezAlbus no la seguiría, pues se había encargado de que bebiese una poción que lodormiría durante horas.

El agarre que sintió la última vez en suantebrazo apareció de nuevo, pero sin tanta dureza como recordaba.

-¿Lo has conseguido?

Quizás si le dijese que no la tenía, evitaríaque algo peligroso ocurriese en un futuro. Probablemente todos estarían másseguros sin que la piedra filosofal estuviese en manos de aquellosencapuchados. Sabía que estaba eligiendo un lado Oscuro.

-Tome.- la joven otorgó tanto la piedraoriginal, que irradiaba una energía extraña, como la imitación a la figuraalargada que mostró una torcida y desgraciadamente atractiva sonrisa comorespuesta.

Y sin embargo, asegurarse de que sus amigos ysu familia estuviesen un instante a salvo gracias a su elección se sobreponía asus deseos de salvar el mundo.

La figura desapareció en un humo gris, dejandoa Alice con el temor de llamarse así misma traidora.

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Era una escéna tétrica y terrorífica. Rozabala tristeza a través de una extraña ira y fustración transmitida. Su autora laobservó mientras tarareaba una canción que resultaba peculiarmente adecuada.

Enredado en un árbol se encontraba un cuerpodesnudo, cuya piel se encontraba en carne viva debido a que las ramas se habíanencargado de sacudir el cuerpo. Elpeligroso árbol que se encontraba al pie del castillo parecía el autor deaquella pequeña barbarie. Las piernas de la víctima se hallaban enredadas envertical, con numerosas heridas abiertas de las que goteaba sangre quecoloreaba el suelo. Otras ramas ayudaban a la columna vertebral de aquel frágily maltratado cuerpo a subir hacia arriba, de forma que la cabeza mirabadirectamente hacia el castillo.

El rostro de la joven tenía los ojos abiertos,pero mostraban un vacío inerte en contraste con la expresión de terror que elresto de la cara mostraba. Tenía el ceño fruncido, formando arrugas en lafrente, y la boca abierta como si lanzase un grito silencioso. Por la bocaasomaba un trozo de madera retorcido que había sido clavado desde la nuca, pordónde, escondido bajo una mata de pelo rojo, podía apreciarse. Una varita mágica.

Las manos de la joven estaban aprisionadas porramas en su espalda, por lo que la muchacha hacía sobresalir sus pechos bajo unroído vestido rojo que tan solo le escondía los miembros que enseñaba alcastillo. El vestido largo caía como una cascada rasgada hacia el suelo. En caligrafía un tanto atropellada, la autorahabía escrito un nombre con la sangre de la víctima.

"Ivonne".

La despiada asesina seguía tarareando lacanción mientras guardaba su varita en la túnica con el Escudo de Slytherin. Unrastro de un grabado pudo verse en su arma mágica: "McOrez".

-Roxanne, you don´t have to wear that dress tonight

El requiem dirigido a la víctima se convirtióen un susurro cuando las luces del amanecer rompieron la oscura luz de lanoche.

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La anciana directora observó a todos susalumnos abandonar el castillo, cabizbajos, con la promesa de un verano que leslibrase de la visión del asesinato de su compañera. Había tenido que dar elsegundo discurso de defunción del año. Sus lágrimas mostraban más ira quetristeza. Comprensión ante una familia derrumbada que buscaba la razón de esemacabro acto.

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Nota de la autora:

¿Qué os ha parecido el final de esta segundaparte?

Me gustaría saber si alguien tiene interés ensaber como esta aventura continúa.

Un saludo,

-A.

La Tercera Generacion de Hogwarts II - Potterfics, tu versión de la historia

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En un rincon de una habitación, oscura y fria; en mitad de un bosque plagado de arboles desnudos, habia una figura. Era de un hombre, fornido, grande y cubier

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2023-02-27

 

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