Me enamoré - Potterfics, tu versión de la historia

 

 

 

Para el mundo mágicoya habían transcurrido 7 años desde la derrota del mago tenebroso, LordVoldemort. Harry Potter era un hombre maduro, alto, tenía un cuerpo esbelto,sin músculos tan pronunciados, para cualquier mujer cuerda era un encanto a lavista. Trabajaba en el ministerio, en el departamento de Aurores. Vivía en elLondres Muggle, sus dos mejores amigos se habían casado hace dos años, Ron y HermioneWeasley vivían muy cerca de la Madriguera. Todos los hermanos Weasley estabancasados, todos, salvo, claro Fred, George, Percy y Ginny. Los padres de Ron estaban pasando un tiempo con Charlie y Susan Weasley enRumania. Los gemelos estaban de novio hace un año, y por lo que él sabía Ginny era la novia de Dean Thomas hace 4años; era un noviazgo muy en serio. Harry estaba solo, no tenía novia, y laverdad era que no duraban muchos sus romances nunca encontraba una mujer que deverdad se enamorara de él y no de su fama "del niño que vivió" y eso a élaparentemente no le importaba mucho, solo tener unas cuantas mujeres con lascuales divertirse un rato.

 

- Harry, disculpa,pero acaba de llegar un Vociferador, el ministro quiere hablar urgente contigo,dice que te espera en su oficina.- Luna Lovegood acababa de darle un mensaje,una liebre reluciente se había posado suavemente sobre su escritorio, era suPatronus. Ella era su secretaria. Harryse dirigió al despacho del ministro.

- Kingsley?, Luna dijoque querías verme.- El hombre no estaba solo, a su lado estaba un muchachomoreno, que Harry ya conocía.- Dean? - Preguntó con aspereza, al fin de cuentasél tenía parte de culpa de su alejamiento de su amiga.

- Hola Harry, Tantotiempo sin verte. - Saludó el moreno, sin ánimos aparentemente de verlo.

- Hola ¿Cómo estás?-

- Bueno, Potter, laverdad es que el señor Thomas está excelentemente instruido por la academia deAurores, por lo demás tiene muy buenas recomendaciones y trabajará bajo tusupervisión, ¿hay problema?

- Me parece muybien.- Ironizó Harry, afortunadamente nadie reparó en ello. Luego él le enseñócual sería su nuevo despacho.- Que sorpresa verte por aquí.

- Estuve un añoestudiando para poder ingresar al ministerio, dicen que aquí están las masguapas.- Ambos rieron, definitivamente en ese sentido Harry no tenía remedio.-Hace mucho tiempo que no visitas a la familia de Ginny. - Ambos borraron sussonrisas, parecía que Dean había tocado un tema tabú en ellos.

- Esto ocupa bastantetiempo. - Respondió escuetamente. - No me sorprendería que pronto te enviaran aalguna misión.- Dean lo miró con cara demiedo, Harry sonrió.- Esto no es para los miedosos.-

Luego de haberllegado a su departamento después del trabajo, se duchó y se puso una ropa algomas relajada, unos jeans y un polerón, decidió darle una sorpresa a sus amigos,Después de un tiempo, ya les era necesario sus amigos, faltaron enormemente ensu vida, él no les había pagado como debía... los tenía algo abandonados.

- Hola!! Queagradable sorpresa, hermano perdido.- Hermione se había lanzado a los brazos deHarry, emocionada después de no haberlo visto hace casi dos años.

- Rayos, eso suenamucho...Siento haberme ausentado por tanto tiempo.- Ambos se dirigieron alsalón donde Harry vio a Ron, Dean y Ginny, sonrió. No recordaba que Ginny fueratan... bonita. Un poco mas allá divisó a los gemelos. Hermione no lo soltabapor nada del mundo.

 

- Hey! La pandilla sejunta una ves mas.- Comentó George sorprendido. todos rieron.

- Hola a todos.-Saludó Harry, sin poder abrazarlos como hubiese querido, Hermione no lo dejabarespirar.

- Hay que fijar unacita para hablar contigo, eh?- Bromeó Ron.

- El trabajo esdemasiado, espero que entiendan, por lo demás ahora Dean lo comprobará.- Bromeópero nadie rió.

- ¿Qué?- Soltarontodos. Y finalmente Hermione lo soltó, para mirarlo con los ojos bien abiertos.

- No me digas que erasorpresa.- Murmuró Harry a Dean, tratando de disculparse.

- Al parecer, si.-Dijo Ginny, mirando a Dean enfadada., él le dirigió una miradaceñuda. Harry no sabía como enmendar el error.- Harry, no te preocupes.- Añadióla pelirroja al observar el compungido rostro de su amigo.- Me alegra verte,pero estoy agotada, será mejor que me valla.- se excusó Ginny notoriamentemolesta. Solo quería estar a solas con su novio para hablar de sus planes, enlos cuales ella a veces no figuraba para su novio, sentía tanta rabia que apenas notó que Harry había vuelto después de tanto tiempo. Bufó molesta y miróindignada a su novio.

- Si, yo te iré adejar.- Ella y Dean se levantaron se despidieron de todo mundo ydesaparecieron.

- Parece que reveléinformación...

- Antes de quedebiera ser revelada.- Finalizó Fred por Harry.- No te preocupes, las cosasallí están un poquito mal.

- Un poquito?-Frunció el ceño Hermione.

- Bastante mal.-Opinó Ron. Pero Harry no quería opinar nada al respecto, y recordó elcomentario de Dean acerca de las mujeres en el ministerio... ¿Sería que élengañaba a Ginny? No, por su propio bien eso solo debía ser una ocurrencia vaga de él, porque si se enteraba de lo contrario....a pesar que él no veía a Ginny hacía aproximadamente 3 años y medio, solo lavio en la boda de Ron y Hermione y ella ya era novia de Dean, y Dean no veíacon buenos ojos la relación de él y Ginny, ellos eran muy unidos, y en estetiempo lejos de ella la había extrañado tanto.

- Mi viejo amigo, quedescuidados nos tenías.- Ron lo sacó de las divagaciones con respecto a Ginny.Solo pudo sonreír y decir a su defensa:

- Hey! Sabía de todosustedes, incluso que sus padres están en Rumania, pero es verdad que no hetenido tiempo.

- Descuida tecreemos.

- ¿Cuándo nosvolvemos a juntar, pandilla?- Preguntó Fred, todos sonrieron.

- Bueno, ustedes nolosé, pero nosotras, la semana siguiente.-

- Genial, ¿Dónde?

- Fred!! Solomujeres.- respondió Hermione.- debemos celebrar el cumpleaños de Ginny.- Harryse sintió avergonzado, había olvidado completamente el cumpleaños de Ginny durantetres años. Bebió un trago de whisky de fuego.

- Esta bien, nosotrosiremos al departamento de Harry, para no perderlo de vista.- Ironizó Ron. Los gemelos rieron, Hermione frunció el ceñoy Harry se hizo el ofendido

- ¿Tienes novia?- Lepreguntó Hermione, ceñuda.

- Digamos que lastuviste, Hermione.- Bromeó y todos rieron a carcajada.

Habían pasado 5 díasdesde el reencuentro de los amigos y desde que Dean llegara al ministerio... ¡nolo soportaba! ¿Cómo era posible que estuviera "excelentemente instruido" si era un perfecto idiota? Sesuponía que él debía restarle trabajo pero le daba más. Cada tres horas elministro lo reprendía por culpa de Dean, curiosamente él siempre lo sorprendíaen el sector de "ayuda social mágica" donde trabajan solamente mujeres. Era una total pérdida de trabajo, ylos escasos minutos que estaba en su despacho apuntando algunas ciudades dondepodía haber magia negra, le hablaba del perfecto físico que poseía y que apesar de estar solamente 5 días allí todas las brujas estaban vueltas locas porél, era Dean "galán" Thomas. ¿CómoGinny, siendo una mujer extremadamente inteligente, podía salir con un completoidiota superficial durante 4 años?

 

- Harry, holanecesito un favor urgente.- Rogó Dean, entrando sin permiso al despacho deHarry.

- ¿Qué sucede? Otraves problemas?

- Por favor, te pidosolamente discreción.- Harry lo miró.

- Ah, sí? Por fintrabajarás?- Dean rió.

- ¿Conoces a MishellGosblow?

- Si.- Harry asintió,sin darle importancia.

- Es del departamentodel uso indebido de la magia, - Harry asintió una ves mas.- Hoy la invitépara ir a comer, tu solo debes olvidarque te he dicho todo esto... - Harry lo miró serio, simplemente preguntó:

- Y Ginny?

- ¿Qué ocurre conella?- Preguntó indiferente, y Dean cruzaba deliberadamente la línea invisibletrazada por Harry, se levantó furioso, y Dean retrocedió unos pasos.

- ¡Es tu novia hacemalditos 4 años, idiota!- Rugió. - ¡ Y te calienta la primera falda que se tecruza?!

- Ella... - Harryentendió que sus divagaciones eran correctas.

- No es la primeraves, ¿verdad?, no es la primera ves que sales con otra chica...

- No. Pero ella no losabe y tu tampoco se lo dirás porque si te he pedido discreción es porque séque esta cita iba a llegar hasta tusoídos...

- No te has dadocuenta de lo que pierdes acostándote concuanta puta que se te cruce en el camino? ¡! Estas perdiendo la mujer másmaravillosa que ha estado contigo!! Ella no se merece...

- Tú no sabes lo queella merece de verdad, y no sé que te preocupa tanto lo que haga y deje dehacer con esa... - no pudo terminar de hablar porque Harry se abalanzó sobre ély Dean no pudo evitar un puñetazo enplena boca que lo tiró al suelo.

- No te permito quehables así de ella.- le dijo Harry.- si no le dices todo esto a Ginny te juro que yo...

- No hace falta... -Ginny acababa de entrar al despacho.- Acabo de escuchar todo.- Miró con desprecio a Dean.- Eres un estúpido, ¿Cómo nosabes que Mishell es mi amiga? En cuanto comenzaste a pretenderla ella me lodijo ¡idiota! - Dean la miró sorprendido, se levantó del suelo aún con la manoen el lugar donde Harry lo habíagolpeado.

- Ginevra, notoleraré... - Se cubrió la cara al ver que Harry se lanzaba una ves mas agolpearlo pero Ginny lo detuvo, tomándole las manos.

- Tú no le vuelves ahablar así a Ginny.- le ordenó, con fiereza.

- No te aparezcas pormi casa.- dijo Ginny, con la voz quebrada- Siento mucho la escena, Harry.- Elladesapareció, no sin antes de dirigirle una mirada de odio a Dean y él lo mirócomo diciendo "no me dejes solo con este aquí "

- Está de mas decirque ya no trabajas aquí.

- No debes mezclarlos asuntos personales con los del trabajo, Harry.

- Es verdad, pero tudesempeño es insuficiente.

- Mi desempeño fueexcelente.

- JA! No trabajasteen absolutamente nada.

- Esta bien, me iré,iré a buscar a Mishell...

- No piensas ir aconsolar a Ginny?- Replicó furioso, Dean sonrió.

 

- No. Ella sabrá quecometió un error y luego vendrá a rogar para que no la deje sola, así essiempre.

- Eres una mierda...- Murmuró Harry, y se lanzó a él a puñetazos, Dean no se podía defender y Harryestaba vuelto loco golpeándolo.

- ¡Harry! ¿Quédemonios... ?- Ron, George y Fred acababan de llegar a su despacho. Fred y Ronsepararon a Harry de Dean, lo cual les costó mucho trabajo, porque Harry noquería soltar a Dean. Estaba enfurecido golpeándolo. George levantó al alicaídoDean.

- ¿Qué sucede aquí?- Volvió a preguntar Ron, mientrassujetaba a Harry, éste se resistía en desperdiciar el tiempo y no golpear aDean.

- ¡Este maldito hijode puta!! No te mereces a Ginny ¡!Te queda muy grande!!- Rugió Harryenloquecido

- ¿Ginny? ¿Qué sucedecon Ginny?- Preguntó inmediatamente Fred al escuchar el nombre de su hermana.

- Este malditoBastardo la engaña!!!.- Ahora quien se abalanzó sobre Dean fue Ron.

- Maldito idiota, mihermana te ama!!- George separó a Ron de Dean.

- No te aparezcas enla vida de Ginny, si nos enteramos de lo contrario, ahora no serán Harry o Ronlos que te pongan las mano encima, maldito, serán 6 hermanos descontrolados.-le advirtió Fred, muy serio.

- 7. - le corrigióHarry, aún enfadado, Dean lo miró detenidamente.- ¿Qué miras? ¿! Quieres otragolpiza!?.- saltó furioso Harry tratando de zafarse de Fred, Dean saliócorriendo del despacho, aliviado de salir de las vistas de los Weasley y de lade Harry.

- Quién le dirá todoesto a Ginny?- Preguntó George mientras él y su hermano gemelo soltaban a Ron ya Harry.

- Nadie. Ya no hacefalta.- intervino Harry, mientras recordaba el triste rostro de Ginny.

- A que te refieres?

- Ella nos escuchócuando Dean confesaba todo.

- Debe estardestrozada, pero al fin Ginny se dio cuenta de todo lo que le decíamos respectoa Dean era verdad, ella no quería abrir los ojos y los abrió de la peor manera-Susurró Ron.

- Si... al fin acabótodo. Honestamente Dean no era para Ginny.

- Querrás decir queGinny es demasiada mujer para ese idiota.- terció Harry, sin darse cuenta. Ronlo miró fijamente.

- Que golpes enseñana dar aquí, eh?- sonrió Fred

- Jamás permitiríaque hablaran así de Ginny.- Suspiró, luego los cuatro muchachos se sentaron.- yustedes pasaban por aquí, para...

- Para salvar a Deande tus manos.- los cuatro rieron.- y A demás para saber si podemos contarcontigo para la bienvenida de nuestros padres.

- Claro que si,cuenten con ello, pero ¿Cuándo vuelven?

- En 5 días más.- mástarde los tres hermanos se retiraron y Harry lo hizo unos minutos mas tarde, sedirigió al departamento, esa tarde visitaría a una vecina que más de unpensamiento indecoroso le producía cuando la veía. Se duchó y se vistió para laocasión, se miró al espejo y sonrió con aprobación. Se perfumó y cuando estuvolisto para salir abrió la puerta y se encontrara con Hermione que tenía la manolevantada para tocar el timbre.

- Hola!- saludó ella,algo nerviosa.

- Hermione?, Hola.-saludó, mientras veía que Luna cargaba a Ginny con mucha dificultad.- Ginny?-preguntó incrédulo

- Tuvimos un pequeñopercance con la cumpleañera.- Harry se olvidó por completo que la pelirrojacumplía años ese día.

- Henry!!!- rióGinny, y se lanzó a sus brazos y Harry tuvo que aferrarse a ella para que Ginnyno se cayera.

 

- Henry?... Hermioneestá totalmente borracha.- Dijo Harry, tratando de no perder el equilibrio,porque ella se movía mucho tratando de soltarse de Harry.

- Sabes? Hueles aflores ¡hip! recién cortadas... ¡hip!...

- Es que está tristepor la ruptura con Dean... - En ese preciso instante Ginny soltó una carcajada.

- ¿Puedo dudar de sutristeza?- Intervino Harry las dos muchachas sonrieron y Ginny comenzó a jugarcon el cabello mojado de Harry, por alguna razón extraña, ella lo relajaba conesa acción.

- Harry, ¿puede pasarla noche aquí?

- ¿¿Qué??

- Por favor.- imploróHermione.

- No, lo siento tengouna cita, bueno ella no sabe que yo iría a visitarla...

- Por favor. Harry siRon la ve en este estado la mata y me mata, a demás tu cita no sabe que hoytendría una cita contigo, tal ves no esté en su casa...

- Está bien,- CedióHarry, poniendo los ojos blancos- Me debes una.

- Claro que si.-Sonrió.- bien nos vemos luego, y muchas gracias Harry, Adiós

- Adiós, Harry- Él sedespidió de las dos muchachas, y tomó a Ginny en brazos, porque una ves más comenzaba ese juego de fugarse delos brazos de Harry.

- Ahora me toca elpapel de cuidarte, pelirroja.- Murmuró Harry mientras la dejaba en un sillón.

- Crees, ¡hip! Que meolvidé que me abandonaste ¡hip! Durante tres años, ¡hip! Seis meses ¡hip! Y una semana?- Preguntó ella, y Harry sesorprendió de la información que ella recordaba a pesar de su borrachera,frunció el ceño y lo apuntó con un dedo amenazador.- ¿Tú te olvidaste denuestra amistad?

- Claro que no!

- ¡Hip! pues no loparece! ¡hip!.- La paciencia de Harry no tenía límites y ella no era laexcepción.

- Mira GinevraWeasley, solo dices estas cosas porque estás tremendamente borracha...

- ¿Estás insinuandoque no tengo el valor.... ¡baño!- Harryla miró desconcertado un momento y luego atinó a tomarla en brazos y llevarlacorriendo hasta el baño. Mientras ella vomitaba Harry estaba detrás sujetandoel cabello para que estuviera más "cómoda"

- En serio se tepasaron las copas.- Sonrió Harry, el baño apestaba a Whisky de fuegodescompuesto, pero él no la dejaría sola. Luego Ginny se puso de pietrabajosamente, y lo miró, frunció el ceño -

- ¿Cómo pudistedejarme sola, sin despedirte, así sin más?- Harry dejó de sonreír, ella con susojos llenos de lágrimas y su nariz roja no le apartaban la mirada, él no podíahablar con ella mientras estuviera en ese estado y que de seguro era por esoque decías esas cosas.

- Digamos que muchafalta no te hice... estabas rodeada de personas que te aman.- Fue lo único quedijo, no le diría nada más a ella en su borrachera.

- Pero no estuvistetú, que eras lo mas importante.- Luego de dejar a Harry muy sorprendido conesas últimas palabras solo alcanzó a hacer el ademán de abrazarla, porque ellacon una destreza increíble le pegó unabofetada bastante fuerte para alguien que estaba totalmente borracha. Con unamejilla colorada miró a Ginny, muy enfadado, la levantó y la tomó en brazos yjuntos se metieron en la regadera, el agua estaba congelada, y por lógica ellatrataba de soltarse de Harry y dos veces estuvieron por resbalar allí.-AAAYYYY!!- gritaba Ginny, Harry estaba empeñado por permanecer allí.- HARRY!!- Bramó la pelirrojay cuando él la vio blanca como una hoja de papel y los labios casi morados lasacó, ella tiritaba de pies a cabeza.

 

- Volviste...

- ¿Por qué estoyaquí?- Preguntó, mientras tiritaba y se abrazaba a su cuerpo.

- No recuerdas nada?-Ginny negó.- Tus amigas son las culpables.

- Hoy fuimos a unabar Muggle, y ya no recuerdo nada..

- Toma ponte una bataque está detrás de la puerta, sécate, y luego me pasas tu ropa para secarla,-Ginny estornudó- Cámbiate.- Le dijo con mas dulzura, La dejó sola mientras élse cambiaba en su habitación, Ginny se sacó inmediatamente la ropa mojada y sepuso una acogedora bata negra con unas líneas blancas. Realmente el agua heladale había sacado la borrachera, aunque sentía que su cuerpo no respondería lasórdenes de su cerebro, que por lo demástambién estaba congelado, aunque ni siquiera eso le impidió que recordara lasduras palabras que Dean había dicho para referirse a ella. Más tarde Harry tocóla puerta del baño y ella salió y le entregó la ropa húmeda y le dijo que sesentara, que allí había un fuego realizado por magia, ella así lo hizo, y lepareció ver en esas llamas la sonrisa de Dean.

- Toma.- Harry letendía un tazón de caliente café negro.- Te hará bien.

- Gracias.- dijo,esbozando una sonrisa, Harry la miró, nunca la había visto tan triste, ellatambién lo miró y un sentimiento de gratitud la invadió.- Hoy fuiste mihéroe... Gracias por defenderme así,Harry.

- No iba a permitirque hablara así... - Ginny ahogó las palabras de Harry con un cálido abrazo yen ese instante reconoció para sí mismo cuanta falta le había hecho ella.

- Gracias por decirlelas cosas que debería haberle dicho yo.- Susurró en su oído y se separó de él.

- Es normal que tebloquearas, fue un momento duro.- Ella sonrió y sus ojos brillaron tristeza.

- Solamente queríaque él sintiera que lo quería mas que nada en el mundo.- susurró Ginny, con losojos clavado en el fuego, Harry suspiró, daría cualquier cosa en la vida porque alguien lo quisiera de esa forma,con tanta ternura y tanta pasión a la ves, Ginny era una mujer tan simple ydelicada que no entendía como Dean latratara de esa forma, era un idiota por haberle roto el corazón a esa criaturatan hermosa.

- Él sabía que tuamor era honesto, y por eso se aprovechó de ese cariño.- Ginny lo miró.

- ¿Él te dijo eso?

- No. Pero es solocuestión de haber escuchado lo que ese idiota dijo, Ginny.

- Lo perdí, ¿verdad?

- No, por supuestoque no, ¡Él te perdió! Y cuando se de cuenta que perdió a la mujer masmaravillosa que lo pudiera querer, te buscará

- Pero, ¿si no mebusca?

- Es porque no te amacomo tú mereces que te amen.- Respondió mirándola a los ojos, Ginny se tapó lacara con ambas manos y se dirigió al baño, totalmente en apuros. Harry sonrió.Tenía 24 años ¿Cuánto le faltaba para encontrar un amor como el que Ginnyestaba dispuesta a entregar? Quería que lo amaran de esa forma, que dieran todopor él y él dar todo por ella, ¿Dónde rayos estaba esa mujer?... Ginny volvíacon su nariz roja se sentó al lado de él.

- Juro jamás beber enexceso.- Harry rió.

- De verdad bebistemucho, eh?- Ginny sonrió, él la miró y vio que estaba tremendamente agotada.-Te ves agotada, descansa en mi habitación ahí podrás dormir mejor.

- Claro que no, yodormiré aquí.- Harry cerró los ojos, había olvidado que lidiaba con latestarudez en persona, abrió los ojos.

 

- Como si yo tedejara dormir aquí.

- Te vestremendamente agotado, no descansarás si duermes aquí.

- Y tú tampoco.

- ¿Crees que merezcodescansar después de beber hasta el agua del florero?- Harry soltó unacarcajada, esas ocurrencias Merlín!

- Duerme en mi cama,descansarás, la cama es grande y...

- Acuéstate conmigo.-Sugirió

- ¿Qué?- Preguntódesconcertado, Ginny rió

- Tonto, me refería a"dormir"- Enfatizó.- Eres un pervertido.- Los dos sonrieron, y se dirigieron ala habitación de Harry, que era muy grande con un par de muebles de maderaoscura, la habitación demostraba que allí solamente podía dormir un hombre, lacama era espaciosa y las sábanas era de satén negro. Ambos se acostaron, yHarry sonrió de una forma extraña y Ginny lo notó.

- ¿Por qué te ríesasí?, te prometo que si no te conociera diría que embaucaste a la princesa parallevarla a la cama, esa sonrisa tuya es pervertida.- Harry rió una ves más consus ocurrencias.

- Hacía mucho que noestaba con una mujer en la cama.

- ¡Vaya! pero si erestodo un galán, ¿Dónde está el muchacho que le aterraba conseguir pareja para elbaile de Navidad?- Ambos soltaron una carcajada, y Harry pensó que nunca habíavisto una sonrisa más hermosa que esa.

- Ya ves.

- ¿Estás saliendo?

- No exactamente.

- Es plan deconquista, entonces?

- Podría ser.

- Es difícil hablarcontigo cuando no aseguras lo que dices.

- Eso crees?

- Harry!!- Ambosrieron nuevamente. Ambos sentían que el tiempo no había pasado, era tan cómodohablar con el otro, era relajante.

- ¿Cómo te ha idoeste último tiempo?

- Los últimos dosaños estuve jugando Quidditch por el país, ganamos la copa, y después latemporada acabó, y nos llamarán para cuando comience aunque no estoy muyilusionada con eso, porque les están dando prioridad a los recién salidos deHogwarts, ahora estoy trabajando con el señor Ollivanders, el pobre ya estáviejito y necesita ayuda, y tu?

- Estuve un tiempo enmisiones, por Francia, Egipto y Bélgica, aún hay Mortífagos suelto y hay muchotrabajo para capturar a los últimos.

- Lo último que supede ti es que seguías visitando a mi hermano después de su boda, ¿Por qué tealejaste de mí?- Ginny lo miró directamente a los ojos y Harry evitó su mirada.

- ¿Es verdad que estuvistea punto de casarte?- Después de medio segundo de haber hecho la pregunta Harryse maldijo, la tristeza de Ginny volvió con todo.

- Si, pero tres mesesantes de la boda sorprendí a Dean con otra mujer en la cama.- Harry trató deasimilar el impacto de aquellas palabras y le sorprendió la dureza en como ellalo decía, como odió a Dean en ese momento, le dolía ver a Ginny en ese estado.No quiso preguntar porque siguió con él.

- No puede serimposible olvidar a una persona y confío en que a ese idiota lo borres de tuvida.- Ginny sonrió al escuchar esas palabras.

- Abrásame.- PidióGinny entre pucheros, él sonrió y la abrazó y jugó con un mechón rojo delcabello de Ginny, se sentía tan relajado.- ¿Entonces, tienes un lío amoroso?,hace poco dijiste que algo había con una chica.

- El trabajo no medeja pensar en chicas.

- Oh! Por favor, dimetodo.

- Eres chismosa.

 

- Sí, pero eso noimporta.- Harry sonrió resignado.

- El amor en parejano es para mi.

- Déjame decir queuna desilusión importante haría que dijeras algo semejante. ¿Cuántas novias hastenido en estos tres años?

- No sé, hum...quizás unas 10 ó 15?

- 15?

- Son tres años

- Si era una novia por mes, te faltaron mujeres.- Ambossonrieron

- Bueno, con unaestuve casi dos años.

- ¿Qué sucedió?

- Se quería casar.

- ¿Estabas enamorado?

- Jamás me heenamorado, es bastante cursi una mierda, no estoy listo para otra persona en mivida, para algo serio.

- Debes haber queridomucho para que pienses que el amor es una mierda.- Dijo Ginny muy despacio,casi susurrando.

- Ginny, es solo laidea de amar a una mujer para toda la vida ,es la que no soporto.- Era mitadhonesto y mitad fingía porque sí quería encontrar un amor que lo marcara perotampoco iba a enamorarse de una mujerpara siempre, era algo que no entendía y no lo aceptaba para él.

- Ahora dime que solobuscas el sexo en las mujeres porque juro que te golpeo.- Harry sonrió, ellaera la persona que siempre hacía que él se cuestionara todo.

- Te juro que jamás he visto a una mujer que me mueva comomínimo el maldito piso.

- Te frustra?

- No, pero ya entendíque no estoy aquí para enamorarme.

- Es solo que debestomar más tiempo, el amor llegará cuando menos lo esperes.

- No quierodefraudarme de otra mujer.- Ginny apoyó su mentón en el pecho de Harry y lomiró atentamente, una mano acarició con ternura el pecho de él, Harry la miró ysonrió.

- ¿Hubo una mujerimportante?

- Ya no es importante,solo que fue algo nuevo que jamás sentí, pero estoy totalmente seguro que nollegué a enamorarme.

- ¿Por qué?- Preguntócon curiosidad.

- Porque no tardé enolvidarme de ella... me ocurrió lo mismo que a ti, Estaba en una misión enFrancia y allí había una Aurora Escocesa, nos hicimos muy amigos y terminamossaliendo, después con el tiempo me di cuenta que ella solo se enamoró de minombre, y que acostarse conmigo solo fue la cereza de la torta, estuvimos tresmeses juntos que fue lo que duró la misión, la última noche, la sorprendí en lacama con mi mejor amigo dentro de los Aurores que allí habían. Fue perturbadorlas primeras semanas, pero luego me di cuenta que ella no era la mujer quebuscaba.

- Qué mujer mashorrible.- Ginny distraídamente se quedó pegada mirando la boca de Harry, y aél se le erizaron los pelos de la nucacuando se dio cuenta.

- No hay mujer que seme acerque para conocerme de verdad, solo fantasean para acostarse con elelegido. Y lo único que quiero es que me vean solo como Harry.- Ginny lo mirócon dulzura.

- Estoy completamentesegura que esa mujer te está esperando en algún lugar.

- Bonita...

- No me llamabas asídesde... - sonrió

- Desde que mefui, y ahora necesito ser honestocontigo y responder la pregunta que me hiciste cuando estábamos en el baño.-Ginny frunció el ceño, y lo miró a los ojos

- ¿Qué pregunta?

- La verdad de porqueme alejé de ti... es que te vi tan feliz, eras como una luz dispuesta a brillara quién te lo pidiera y todo era por Dean, sabías que él no veía con buenosojos nuestra relación y tú jamás meharías a un lado y yo sabía que tenías problemas por mí- Ginny se incorporó enla cama y lo miró con curiosidad, él también se incorporó asustado, sabía delos arranque de su amiga.

 

- ¿A qué te refieres?

- Yo no queríaestropear tu relación...

- No hables en serio,Harry.

- ¿Crees que élpermitiría que ahora mismo estemos durmiendo en la misma cama?- Le preguntóserio, Ginny se sonrojó, aún así no apartó su mirada de la de su amigo.

- Eso ya no importa.Él se fue... o está a punto de irse.

- Me hiciste muchafalta.- Ginny sonrió.

- En mi vida no hayotro hombre como tú, Harry, y no quiero que vuelvas a desaparecer de ella.-Dicho esto volvió a la postura anterior y lo abrazó, y él sorprendido tambiénla abrazó, le dio un beso en la cabeza.

- Hoy me arruinasteuna cita.

- ¿Verdad?- Ellasoltó una carcajada.

- Me debes una.

- Todas las quequieras. Pero, ahora necesito dormir. - Se acomodó junto al cuerpo de su amigo,y él sorprendido pero agradecido de la postura de su amiga, correspondió elabrazo. - Buenas noches.

- Buenas noches.

Al día siguiente, quien despertó primero fueHarry, primero se dio cuenta de muchas cosas y segundo que esas cosas eran muyextrañas para él: abrazaba a Ginny por la espalda y sus manos jugaban con elvientre plano de su amiga, y ella estaba descubierta del calor de las mantas,sus piernas estaban ahí con aire insinuante, sensuales, él se mordió el labio.Siempre reconoció que la mujer que tenía a su lado ahora, es bonita, pero ahorasu cuerpo de mujer era... excitante. La miró detenidamente, su cabello era tanrojo, brillante y sedoso, y sus labios hacían una perfecta combinación con sucabello, eran rojos también, pero eran de ese rojo perfecto, apetecible yseductoramente besables. Su cuerpo allítendido en su propia cama era malditamente sensual. Era una figura que le hacíala invitación más placentera de su vida, claro que su dueña no lo sabía...Ginny se movió lentamente y volteó abrió los ojos y los cerró rápidamente.

- Todo se voltea...¿no es un terremoto?- Preguntó Ginny. Harry sonrió y cerró sus ojos.

- No. Todo ocurre por unos cuantos whiskys defuego...

- Hay! Ni losnombres, por favor... ¡ou! mi cabeza.

- A pesar de tus"dolores alcohólicos" dormiste bien?

- Si, genial.

- Yo también, aunquehacía micho que no dormía como un bebe.- sonrió

- Me encantaría estartan relajada como tú, si me ves con una copa en la mano, haz el favor derecordarme este dolor, si?- Harry sonrió, se levantó y se dirigió a la cocina,preparó una poción y en minutos estuvo lista, volvió a la habitación y se ladio a Ginny.

- Toma, con estopronto estarás mejor.- Ginny se hizo pantalla con una mano y se sentó en lacama, recibió la poción y le sonrió a su amigo.

- Eres mi héroefavorito.- Ambos sonrieron

Después de que Ginnyse sintiera mucho mejor se levantó y preparó el desayuno. Antes Harry se habíalevantado, se duchó y salió a comprar algunas cosas que necesitaba, el desayunoestaba listo justo cuando llegó. El olor a panes calientes y el inconfundibleolor a café con leche le llenaron los pulmones.

- Son para ti, perdónpor no saludarte ayer, pero no tenía regalo.- Ginny sonrió ampliamente yrecibió el ramo de orquideas.

- No tenías porquéhacerlo, tonto, pero están hermosas, gracias

- Este departamentohuele rico...

- Desayunemosentonces.- Él la miró mientras le servía, tenía un brillo especial, podíaentender que ese brillo era por la ruptura, pero sabía que estaba mejor enrelación a Dean

- Necesitas que te dé una sugerencia.- Harry levantó lascejas mientras bebía de su tasa, la miró.- Bien, debes hacer que alguien sea elguardián de los secretos de este departamento, y con ese alguien se supone quedebes ser tú, pero necesitas que otro también lo sea, como en la casa de Ron laotra guardiana es Hermione, y esa otra persona debo ser yo, aquí.

- Tienes razón, perono he tenido tiempo... -Ginny masticó de su panecillo y lo miró.- Estabapensando que si necesitas cualquier cosa, me avises o que me vengas a visitar ala hora que sea, de acuerdo?- Ginny sonrió y lo miró intensamente y esaintensidad lo traspasó.

- ¿Aunque estéborracha?

- Por supuesto quesí.- Ambos sonrieron. Más tarde Ginny sefue y dejó a Harry con una extraña desazón en el pecho.

Habían pasado 5 díasdesde que Harry no veía a Ginny. Y la extrañaba a horrores pero tampoco podíair a visitarla, todo por culpa del maldito trabajo y ese día Ron le habíapedido que lo fuera a buscar porque necesitaba ir al ministerio.

- Hermione, teníastoda la razón con respecto a Dean, y yo jamás quise abrir mis ojos. -ArguyóGinny, lamentándose. Ambas estaban en la casa de Hermione, preparando un budínsin magia a petición de Ron y los gemelos.

- Es entendible loquerías mucho.

- Pero siempre estáél...

- Ginny aún tienes"peros"

- Hermione fueron 4años llenos de amor de momentos felices, de risas...

- De engaños, peleasy ¡Merlín! ¡estuvo a punto de golpearte! Gracias a Dios entraste en razón, tedefendiste, yo estoy totalmente enamorada de tu hermano pero jamás lepermitiría que me levantara la mano.

- Hermione...

- Dean jamás hizo quefueras mejor mujer, ¡que tú te sintieras mejor mujer! No haces que leencuentres un sentido a tu vida, nunca fuiste feliz con Dean, no te merece, esehombre te hizo mucho daño, estoy segura que no le hubiese temblado la mano paragolpearte...

- ¡¿Qué?!- Alguienacababa de aparecer en la cocina, las dos chicas voltearon y vieron a Harry queestaba pasmado.- Ese idiota te golpeó?- Preguntó, estaba muy enojado.

- ¡claro que no! - Lerespondió nerviosa

- Porque no se lopermitiste...- Ginny le lanzó una mirada asesina a Hermione.

- Dime la verdad¡porque te juro no me molesta pegarle una ves más!- Harry estaba furioso, Ginnynerviosa, y Hermione sorprendida.

- Por supuesto que novolverás a cometer esa imprudencia.- Le soltó, enojada, Harry la miró sinentender.

- ¿Aún lo defiendes?

- Él es...

- Ya no es tu novio!

- Pero lo fue...

- Ginny, entiende...

- Entiende tú, no temetas en esto, es mi vida.

- Lamentablementeeres tú la que no entiende que ese idiota te sacó de su vida hace mucho.- Los

Ojos de Ginnyestuvieron a punto de derramar lágrimas, él había sido muy duro con ella.

- Tengo 6 hermanosque hacen bastante bien en meterse en mi vida, para que ahora lo hagas tu, nopuedes simplemente hacer el papel de amigo y apoyarme, no, claro que nopuedes.- Todo eso lo dijo mirando losojos de Harry.- Mas tarde vuelvo, Hermione.- Y sin más desapareció. Harry quedólevemente triste mirando el espacio vacío de Ginny.

- No está pasando porun buen momento.- La excusó Hermione.

 

- Si, lo sé. Pero nome gusta la forma en que se está tomando todo esto.

- ¿Cómo?

- A la defensiva,Hermione. Ella sabe como él la trató, aún así lo defiende.- Ese argumento ledolió hasta el alma.

- Ella lo quisomucho, aún lo quiere, pero pienso que nose enamoró ahora solo deberá desencantarse. Fueron 4 años, Harry

- Aunque hubiese sidouna semana jamás debe permitir si quiera que le levanten la mano, eso ella lodebe tener claro.

- Harry, ellanecesita de nuestro apoyo.

- ¿Cómo quieres quela apoye si cada ves que intento abrirle los ojos me rebate? Ginny tiene 23 años, ya no es una niña que ledigas como debe vivir su vida, si ella quiere sufrir por un hombre que no lavalora, es su problema.- Hermione lo miró sin poder creer lo que acababa dedecir su amigo.

- Ginny quiere aDean, es solo que se equivocó.

- ¿Equivocarse?Hermione, te equivocas cuando te das cuenta que compraste mal la talla de unpantalón, Ginny está cometiendo una estupidez.

- ¿En qué minuto teconvertiste en un insensible?

- Por favor, es soloque debes tratar a Ginny como una mujer y no como una niña de 15 años.

- Harry... - Hermioneestaba muy alterada.-

- Tu esposo me pidióque viniera.

- Se le presentó uninconveniente.- Dijo molesta, él la miró y le sonrió.

- No te enfades, esmi punto de vista.

- Un punto de vistamuy duro.

- Dile a Ron quevine, si?

- Claro se lo diré.-Dijo algo más tranquila, le devolvió la sonrisa

- Adiós Hermana

- Adiós - Harrydesapareció, dejando a Hermione muy confundida, por la actitud de Harry conrespecto a Ginny.

///

- Ginny?- Harry habíaabierto la puerta del departamento a medio vestir, jadeando, con el cuerpoperlado por el sudor.

- Juro que solo seráuna copa.- Ella sostenía una botella de vino, sonrió.- Me dijiste que podíavenir cuando lo necesitara, y fui al ministerio y ahí me dijeron que estabasacá, y necesitaba disculparme por lo de hoy en la mañana, fui una tonta.

- No, tranquila, todoestá bien- Harry estaba muy nervioso, pero no pudo evitar sentir alegría por laactitud de Ginny
- No estoy enfadado, pero ahora...

- Harry! Te estoyesperando... - Una mujer acababa de pararse detrás de Harry, abrazándolo por laespalda, besándolo en el hombro, solo estaba cubierta por una sábana de saténnegro, que Ginny conocía.- ¿Por qué te demoras tanto?

- ¡Oh! lo sientomucho, que tonta he sido, yo no... - Estaba tan incómoda, igual que Harry, lo miró a los ojos y él estaba entretenidoen la etiqueta de la botella del vino, le entraron unas ganas de romperle labotella en la cabeza a Harry.

- Lo siento mucho,Ginny...

- ¡Mira, cariño, tuamiguita nos trae un regalo!- Ginny la miró con rabia "amiguita, maldita zorra"pensó Ginny, Harry la miró apenado, Ginny sonrió, digna.

- ¡Claro! toma,Harry.- Le entregó la botella y Harry la miró a los ojos, "no es necesario" tratóde decir sin palabras.- Es un regalo.- Ella le había entendido perfectamente yrecibió la botella- Adiós - no alcanzó a dar dos pasos cuando él la llamó.

- ¡Ginny!- Ambos semiraron, él quería hablar con ella, disculparse, pero no podía justamenteahora, le hubiese encantado que ella llegara una hora antes, feliz hubiesensolucionado todo. No entendió que era ese sentimiento que lo invadió cuandomiró los ojos brillantes de Ginny, ella le dedicó una sonrisa que jamás lehabía dedicado a él, se sintió extraño.

 

- Harry, vamos.- ledijo la mujer.

- Adiós.- Sedespidió.

Ese encuentro había sido muy extraño, hastahabía sentido celos de esa mujer, ella no tenía como saber que Harry estaba enmedio de una "cita" verlo con esa mujer fue incomodo, había sido todo unmartirio. Es que jamás se había encontrado en la posición de ver a Harry conuna novia. Ese día llegarían sus padres, y todos los hermanos Weasley estabanesperando con ansias. Harry pasaría por Hermione en su auto. Las manillas delreloj pasó de "de viaje" a "en casa" apagaron las luces y la casa quedó enpenumbras. Luego de que Molly y Arthur pisaran el suelo de la cocina, todos loschicos gritaron:

- ¡SORPRESA!

- ¡Oh! Santo cielo,chicos que susto.

- ¡Niños!- Todos seacercaron a los señores Weasley para saludarlos y abrazarlos, y también dejaronque ellos los besaran., Arthur le dio un gran abrazo a su única hija.- Ginny,mi pequeña, como te extrañé.

- ¡Harry!- Molly seemocionó al ver al muchacho, él abrazó fuertemente a la persona que había sumadre por mucho tiempo, hasta ahora la sentía como si fuera su madre.

- Yo también losextrañé.- Susurró Harry luego se separó y le secó las lágrimas, ella sonrió yle acarició el rostro de una forma muy maternal.

- Hija ¿Dónde estáDean?- Preguntó su padre, Ginny súbitamente dejó de sonreír, entonces Harry lamiró por primera ves desde que ella se fuera a disculpar con él, y sus ojosbrillaron con tristeza y miró a su padre, tratando de responder a esa tristepregunta.

- ¿Dean?

- Claro hija, el amorde tu vida.- Sonrió su madre y el comentario fue desafortunado, Harry empuñó lamano, Frunció el ceño y dejó de mirar a Ginny, ya no quería que ella derramaralágrimas por alguien que no las valía.

- Lo importante esque no está y luego ella los pondrá al tanto.- Intervino Fred, abrazando a suhermana menor, los dos hermanos sonrieron.

- ¿Verdad?- preguntóArthur mirando a Ginny ella asintió aún en los brazos de su hermano.

- Bueno, ya quellegaron los festejados podemos comenzar esta fiesta.- Sonrió George y todossonrieron. La reunión se realizaba de una forma amena, feliz. Y llena desonrisas. Bill, Ron y George bailaban con Ginny, Molly y Hermionerespectivamente. Los otros hombres Arthur, Harry y Fred preparaban las bromas,y Harry se sentía como ese niño que pasaba las vacaciones en la casa de sumejor amigo, estaba feliz y pleno, nada le hacía falta, estaba con todas esaspersonas que quería tanto. Miró la hermosa sonrisa de Ginny, sonrió, estabafeliz
Luego la melodía cambió, era una suave y reconfortante. Ron bailó conHermione y Arthur invitó a su esposa, Ginny se sentó dos sillas más allá deHarry, él quería disculparse con ella, en la tarde fue muy grosero, ellasolamente había sido tan tierna en querer disculparse y tomar las riendas de lasituación, y él fue un bruto. Más tarde se reunieron en el salón para hablarcon más tranquilidad.

- ¿Qué sentido tieneque mamá y papá estén aquí?- Decía Bill.

- No, es que eres unenvidioso.- le respondía Ginny.

- Oye enana, tú estástodos los días con ellos yo no.

- Ustedes dos ¿Quéhablan?- preguntó Ron

- Bill quiere quenuestros padres pasen un tiempo en Francia.- Le explicó Ginny.

 

- ¿Qué? cariño,recién estamos llegando...

- qué tal si sepreparan para viajar dentro de unos 3 o 4 días, por favor ¡Victorie te extrañatanto, mamá!

- No culpes aVictorie, ¡eres tú el que quiere pasar más tiempo con mamá!- Le dijo Ginny,todos soltaron una carcajada, Bill la ignoró.

- Realmente eltrabajo me agota y traer a Victorie es estresante y a ella se le ocurre venir 3o 4 veces al día.- Todos rieron una ves más.

- Me siento culpablede dejar a Ginny sola en casa de nuevo...

- Papá, descuidaestaré bien, les hace bien, no apagan el fuego de la pasión.- Bromeó, su madrese puso roja, y todos rieron de las ocurrencias de la pelirroja.- Mamá, Fleurte hará un tour por todo Francia ¡Rayos, siempre quisiste que una de tus nueraste hiciera un tour por Francia!- Y volvieron a soltar una carcajada.

- ¿Ven? La pecosa nose opone.- Ginny sonrió.

- ¿Qué dices Molly?

- No lo sé, Arthur,pero me encantaría ver a Victorie.

- ¡Bien, está tododicho! Se van en tres días.- Terminó por decir Bill, feliz.

- Les encargo a todoslos hombres Weasley a Ginny y por supuesto, a ti también Harry.

- Descuida Arthur.-Asintió Harry, Ginny se ruborizó.

- No necesito quenadie me cuide, papá.- Dijo rotundamente Ginny, y Harry la miró, ella seempeñaba en no mirarlo.

- ¿Cómo va todo en elministerio, hijo?

- Todo bien, Molly.

- ¿Todo bien?-Preguntó Molly, sonriendo.

- Así es.

- ¿Estás saliendo conalguna chica?

- Eh... si.- Ginny,se giró para mirarlo, él estaba sonriendo ¿Qué estaba sucediendo? Lo mínimo queesperaba de él, era que se acercara para hablar y solucionar las cosas. Sedebían esa charla, pero ahora ya no importaba mucho solucionar las cosas.

- Espera. Hace unosdías te pregunté si tenías novia y dijiste no, ¿ahora la tienes?- PreguntóHermione divertida.- Quiero conocerla.

- La conocerás.

- Quiero conocerlaantes de nuestro viaje a Francia. ¿De acuerdo?- Inquirió Molly, sonriendo.

- Mañana vendré conella.

- Estupendo. Ginnyrecuerda poner los conjuros en las noches.

- ¡Papá, te vas entres días más!- Sonrió. Las chicas comenzaron con la lista de pedidos de regalopara la ida a Francia de Molly. Mientras Arthur reunió a todos los hombres quese quedarían en Inglaterra.

- Fred, George,ustedes deben asegurar la casa a punta de conjuros.- Los aludidos asintieron.

- Ron y Harry, noquiero al novio de Ginny en casa cuando ella esté sola...

- Papá, eso no haráfalta.

- ¿A qué te refieres,Ron? ¡Merlín! Tienen planes de boda?.- Harry con la sola idea se asqueó.

- No, rompió conDean- Le dijo Ron

- ¿Qué? Me quieresdecir que tiraron cuatro años a la basura.

- Te aseguró que eralo mejor para tu hija.- Arthur frunció el ceño, ante el comentario de Harry

- Fue él o ella?- Loshermanos Weasley miraron a Harry.

- Fue ella.-Respondió él.

- Bien... no megustaba ese muchacho para mi ángel... cuídenla, por favor, ¿cuento contigo,Harry?

- Claro que sí, siestas más tranquilo, vendré todos los días a visitarla.- Para Harry no era unaorden, era todo un gusto poder visitarla, sonrió.

- Eso nos facilitalos cuidados de nuestra hermanita, papá la tienda nos ocupa mucho trabajo.- Leadvirtió George.

- Bueno metranquiliza mucho más Harry que mis propios hijos.- Los cinco sonrieron,volvieron a la sala y Molly se estaba despidiendo aludiendo que estaba muycansada.

 

- Harry querido, mevoy a acostar, estoy muy agotada, y por favor quédate esta noche, la habitaciónde Ron es tuya.- Él sonrió

- Gracias, ve adescansar.

- Buenas noches.-Después de unos minutos más, Arthur y Bill fueron los siguientes en ir a lacama.

- ¿Mañana traerás atu novia?- preguntó Fred.

- Tu madre la quiereconocer.

- Dile que se preparepara el interrogatorio de mamá, Hermione y Ginny...

- Yo no estaré.- DijoGinny sin darle importancia, aparentemente.

- Te perderás lapresentación de la futura señora Potter?- Preguntó Fred, Harry se atoró con elWhisky de fuego que bebía.

- Haz el favor de nojuntar en la misma oración la palabra "señora" y "Potter" me da asco.- Losgemelos soltaron una carcajada, Ginny sonrió y Hermione y Ron fruncieron elceño.

- No es una tragediaestar casado.

- No te ofendasHermione, pero el compromiso no es lo mío.

- Quién será la fieraque te dome, muchacho- sonrió George.

- No ha nacido.- RióHarry.

- Bueno, y tú ¿Porqué no estarás mañana?

- Quedé con Seamus.-Dijo ella simplemente. Harry la miró.

- ¿Seamus?- PreguntóHermione.- Seamus Finnigan? El mejor amigo de Dean?- Harry clavó su mirada enla de Ginny, no le importó que todos se dieran cuenta, y Ginny evitó su mirada,como lo había hecho toda la noche.

- Hermione, queSeamus sea el mejor amigo de Dean no quiere decir absolutamente nada.- Lacortó.

- Dean intentarállagar a ti a través de Seamus...

- ¿Te parece que lodejemos hasta aquí?- Cortó la conversación, no quería que sus hermanos seenteraran de sus asuntos privados, mucho menos Harry, que no dejaba de mirarla.

- No, por supuestoque no, debemos discutir el tema... -Decía Ron, testarudamente.

- ¡Ron! ya basta, porfavor, Hermione aquí hay muchos chismosos...

- ¡Hey!

- Fred, no pretendohablar de esto con ustedes ya hicieron bastante el otro día en el despacho deHarry, dejen que yo solucione esto.- Les pidió, sus hermanos asintieronresignados, y Harry bajó su mirada.

- ¿Mañana saldrás conSeamus?

- Por supuesto que sí,él es mi amigo, también...

- Haz el favor deabrir bien los ojos, hermana.- Le sonrió Ron tiernamente, ella de devolvió lasonrisa.

- Bien, me iré aacostar.- Dijo Harry mientras se levantaba y dejaba el vaso sobre la mesa.

- Sí, claro, pero noen mi habitación.- Dijo Ron que sonreía con picardía.

- Tu madre me dijoque esa era mi habitación...

- No pretenderás quemi esposa y yo durmamos separados.- Hizo pucheros.

- ¿Y dónde dormiré?

- Con Ginny.

- ¿Qué?- ExclamaronHarry y Ginny, ruborizados.

- Oh! Vamos ustedesson amigos, se conocen, dormirán en camas separadas, quiero dormir conHermione.

- Ron, no hay problema,yo puedo dormir aquí...

- No hablesestupideces, en la habitación de Ginny hay dos camas, no hay problema, ¿ciertoGinny?

- Claro.- Dijo ella,no muy convencida al igual que Harry.

- Bien, entoncesnosotros nos vamos a "dormir"

- Procura poner unhechizo silenciador, mi habitación está al lado de la tuya y yo sí quierodormir.- Bromeó Ginny, los gemelos y Harry soltaron una carcajada, y elmatrimonio estaba rojo hasta las orejas.- Buenas noches - se despidió Ginny ysubió las escaleras junto con su hermano y cuñada.

 

- ¿qué, te irás adormir?- Preguntó Fred a Harry, éste asintió.

- Vamos, matemos labotella.- Sonrió George, Harry sonrió.

- Bien, matemos labotella.

- Ése es mi fielamigo, Potter. - Tardaron en beberse el alcohol en escasas dos horas, Harrysubió a la habitación de Ginny algo mareado, sonreía a todo. Cuando entró en lahabitación con mucho cuidado para no despertarla, ella se movió en la cama y élla miró, era preciosa, Arthur tenía razón... era un ángel. Un destello de luzlo sacó de su encantamiento, en la mesita de noche, había una fotografía que lellamó la atención, luego de tomarla entre sus manos vio que eran 6 fotografías,la primera fotografía mostraba a Ginny con el equipo de Quidditch, deGriffindor, A su lado estaban Ron y él. Fue extraño ver aquella imagen, esesentimiento que no tenía nombre se apoderó de él queriendo despertar a Ginny yabrazarla, pero se contuvo, las otras 4 fotografías mostraban a Deanabrazándola y besándola, tiró inmediatamente las imágenes sobre la mesita denoche, y vio la última, sonrió ampliamente, aparecía él besando con dulzura lamejilla de Ginny, mientras ambos sonreían a carcajadas, Harry recordaba cuandohabía sido tomada aquella fotografía, fue en el cumpleaños 18 de Ginny. Esecumpleaños fue particularmente feliz, dejó ambas imágenes en la cama de Ginny,bajo la almohada donde ella, delicadamente reposaba su cabeza. Miró a Ginny,sonrió, sus labios entreabiertos le provocaban algo que él jamás había sentido.

- Que extraño.-Susurró mientras seguía sonriendo.- Buenas noches, bonita.-

Caminó a la cama endonde iba a dormir, y se dejó caer suavemente. Aun sonriendo. Ginny siempre ibaa ser su amiga, lo que no entendía era que él no dirigía el mismo cariño porella que por Hermione, con Ginny todo era distinto... suspiró profundamente.Mañana presentaría a Rachel a la familia Weasley, su familia. La verdad era quele gustaba Rachel, pero también sabía que no era nada serio... Ginny gimiódormida, Harry levantó la cabeza y la miró, era verdad, era malditamentehermosa, tierna y sensual a la ves, solo provocaba besarla y acariciar esecuerpo perfecto... "es casi tu hermana, pervertido" ella le había dichopervertido, sonrió, se acomodó en la cama y cerró los ojos. Si bien llevaban apenastres días de noviazgo con Rachel, ya había tenido problemas con ella, despuésde la visita, de la pequeña "enana pelirroja", así la había llamado Rachel, yGinny solo fue a solucionar los problemas, es que era un imbécil de cuatroojos. Pensó en como los gemelos se refirieron a Rachel, la futura... y noseguiría por que la sola idea le daba asco, ¡jamás se casaría! Aunque Ginny severía como un ángel vestida de blanco, incluso se vería tan inocente... y rayostan sensual también, aunque estuviera dormida era excitante, era una llama depasión que cada ves que la miraba se avivaba más el fuego... y lo más probableera que pensara esa cosas gracias al whisky de fuego, pero Ginny Weasley era lamujer perfecta en su vida, en su rostro se dibujó una sonrisa melosa.

Al día siguientecuando Ginny despertó, vio que Harry dormía profundamente y que ni siquiera sehabía quitado los anteojos. Se sentía extraña, ella sabía que la relación quemantenía con Harry era especial, era una amistad grandiosa en todo sentido,pero desde que él se alejó todo había cambiado. Dean lo suplió, nocompletamente, pero llenó gran parte de ese vacío. Sin embargo ahora que volvió,sentía que no era lo mismo de antes, algo había cambiado. Ni siquiera queríaestar presente cuando él presentara a su novia, no se sentía feliz por él. Algose había quebrado. Se levantó, se alistó y salió de la Madriguera para mástarde reunirse con Seamus.

 

Unas horas más tardes, Molly y Hermioneobservaban de pies a cabeza a Rachel, ella era una mujer alta, delgada, sucabello era dorado una perfecta melena brillante, sus ojos eran verde musgo,tenía una piel bastante pálida, era preciosa. Tenía un parecido importante conFleur. La Madriguera había sido preparada para una visita Muggle, y los chicoshablaban cuidadosamente con la novia de Harry.

- Me pareció"simpático" que Harry nos presentara.- Decía ella con el tono más amigable delmundo que también era fingido.

- Yo se lo pedí, yaccedió inmediatamente.- Contestó Molly, con cortesía.

- Es que Harry es unencanto.- Ironizó Hermione, Harry se aguantó la risa. Y Rachel la miró mal.

- Mis padres sonabogados, tienen mucho dinero, y querían que yo también lo fuera, pero decidípor la medicina.- Rachel hablaba encantada, y los Weasley la miraban condesconfianza.- Arnold, ¿en qué me dijiste que trabajabas?

- Es Arthur.- Leaclaró Hermione, Rachel hizo una además para restarle importancia, haciendo callara Hermione. Ella le lanzó una mirada asesina a Rachel

- Es empresario.-Dijo rápidamente Harry, Arthur sonrió a Rachel.

- ¿En qué empresatrabajas?, Quizá papá te conozca.

- Lo dudo, Arthur esempresario en área de Marketing, finanzas.- Añadió Hermione, con petulancia.-Arthur no se relaciona con el ámbito legal de la empresa, él es más reservado, ¿verdad,Arthur?

- Así es, Hermione.-Asintió Arthur, aunque no tenía ni idea de lo que hablaba Hermione. Harry leagradeció con la mirada y ella sonrió.

- Que interesante.- ExclamóRachel, aunque su rostro delataba que no le encontraba nada de interesante aese oficio. - Veo que tienes 3 hijos maravillosos...

- En realidad tiene7- intervino Hermione.

- ¿Qué dices?

- Sí, falta Bill, quees nuestro hijo mayor, luego viene Charlie, luego Percy.- Dijo algo triste.- Yla menor, que es nuestra hija Ginny.- Le informó Molly, Rachel la miró ceñuda,luego le dirigió una mirada acusadora a Harry.

- ¿Es la muchachapelirroja que fue ayer al departamento?

- Sí, es ella.-Respondió Harry nervioso.

- ¿Ginny teconoce? - Preguntó incrédula Hermione.

- Bueno, así deconocernos, no.- Rachel sonrió con maldad.- Ayer se marchó casi corriendo deldepartamento la pobre, bueno no la culpo, Harry yo estábamos "ocupados"- Harryle lanzó una mirada de advertencia- Ella sonrió satisfactoriamente. Losgemelos, Ron, Arthur y Hermione lo miraron con reproche, él se sintió mal, bajola mirada.

- Quizá, Harry, no tengastiempo para cumplir con el favor que te pedí.- Le dijo Arthur seriamente.

- No, claro que noArthur, Ginny es parte de mi familia y nada es más importante para mí que mifamilia.- Dijo él sencillamente, Rachel borró su sonrisa, Hermione, Molly, ylos gemelos sonrieron triunfantes, Rachel frunció el ceño. - Creo que se tehace tarde para llegar al hospital.- Le dijo Harry.

 

- Claro, me esperasen mi departamento...

- No.- Se negórotundamente Harry, ella se enfureció.

- ¿Por qué?

- Después hablamos.

- No...

- Rachel, por favor.-él también estaba enfadado, le lanzó una mirada de advertencia. No quería queella le hiciera un escándalo en la Madriguera. De pronto escuchó unas risascontagiosas desde el jardín, luego Ginny entraba abrazada de Seamus, ambossonreían.

- Hola!

- Hola, mucho gusto,señores Weasley.- Saludó Seamus aun sonriendo, ellos saludaron tambiénsonriendo, y todos saludaron al amigo de Ginny. Ella observó a Rachel, y nodejó de sonreír

- Hola, Jenny.-Saludó maliciosamente Rachel, Harry se enfadó aún más, no le permitiría a nadieque hiciera algo para dañar a Ginny.

- Hola, mi nombre esGinny.- Ambas se estrecharon las manos muy lejos de desearse algo bueno.

- Tu familia es muybonita, espero conocerte mejor... pero no salgas huyendo.- Bromeó, nadie se rió,salvo Ginny que seguía sonriendo.

- No me podía quedardado que lo único que te cubría era una mera sábana.- Sonrió. Todos aguantaronla risa. Rachel estaba roja, y Harry no tuvo tanto éxito en ocultar la sonrisa.

- Nosotros ya novamos...- Dijo Harry a modo de disculpas, estaba incómodo y nervioso. Sedespidieron de toda la familia.

- Adiós Jenny.- Sedespidió y en sus ojos brillaron destellos de venganza, Ginny sonriópeligrosamente y Harry supo que ella algo más le diría, no se quedaría callada.

- Adiós Cho.- Selamentó falsamente.- Hay, lo siento mucho... Cho fue otra novia de Harry.-Añadió. Rachel salió deprisa de la casa, enojada, y Harry les dirigió unamirada de "lo siento mucho", luego miró a Ginny y vocalizó un "lo siento" ellale sonrió honestamente. Y Harry se sintió feliz. Y siguió a su novia.

///

- ¿Cómo se te ocurriódecir tantas estupideces juntas?- Le encaró Harry, cuando llegaron aldepartamento de Rachel.

- Tú no hiciste nadacuando tu amiga me trató mal.

- Hermione te tratóexcelente, tú les enrostraste que eras de una familia millonaria.- replicó,molesto.

- Y cuando la enanapelirroja me confundió con una de tus ex novias solo para fastidiarme?

- Tú la fastidiastediciéndole Jenny.

- Claro, si es tudefendida. Disculpa, lo olvidé.- Harry puso los ojos blancos

- No es verdad, ellaes mi mejor amiga, es como mi hermana.- Dijo no muy convencido.

- ¿Te das cuenta quelos últimos dos días hemos discutido por esa enana?- Replicó dolida.

- No le digas así.-Dijo pacientemente.

- ¡Pues no! ¡Ella meodia!

- Por favor, no tepongas así...

- ¿Así? ¿Cómo?

- Cada ves quehablamos de lo Weasley tú...

- ¡No me agradan!Mucho menos la pelirroja.

- Ellos son mifamilia.

- Mi familia puedeser tu familia.- Harry le lanzó una mirada descolocada

- Ellos son mifamilia, no pretendo codearme con gente tan fría como tus padres.- Dijoduramente.

- ¡Pero Harry! Todoes culpa de la Pelirroja, ¿Es que acaso ella es más importante que yo?

- Te quiero.- Dijomuy poco convencido.- nos conocemos hace 5 meses...

- !!!10 meses!!!- Ledijo furiosa- ¿hace cuánto tiempo la conoces?

- ¿A quién?

- !!A la enanapelirroja!!

- Hace 14 años.

- ¿La conoces desdelos 11 años? ¿Cómo compite una relación de 3 días con una "amistad" de 14 años?

 

- Yo no te pido quecompitas.

- ¡Ella compiteconmigo! - Harry no pudo evitar sonreír y ella se enfureció más.- ¿Te parecegracioso?

- Ginny jamás hacompetido contigo, no tiene que hacerlo, tú estás celosa de ella...

- ¿Crees que no me dicuenta en cómo te mira?- Harry la miró detenidamente.

- Hoy no alcanzaste aestar con ella ni 5 minutos.

- ¡Eso no importa!

- ¿Sabes? Estásneurótica, será mejor que me valla...

- ¿Vas donde tú"familia"?

- Sí

- ¡La vas a ver aella!

- Le diré que leenvías saludos, adiós - Harry ni siquiera le dio un beso de despedida, semarchó inmediatamente, definitivamente no era la mujer para él, daba muchosdolores de cabeza, aunque era buena en la cama, comenzaba la cuenta regresivaen la relación. Apareció en la Madriguera.

- Molly, hola.- Mollyestaba sola en la cocina

- ¡Hola! , vaya, nocreí que volvieras, no tan pronto al menos.

- Molly, siento muchotodo lo que sucedió.- él era muy honesto, y Molly lo sabía, le sonrió concariño.

- ¿A qué terefieres?- Harry sonrió tristemente, ella estaba siendo muy cortes.

- Rachel no fue...agradable.- Dijo apenado.

- Tranquilo cariño,aunque si quieres mi opinión, no juntes a tu novia y a Ginny en el mismolugar.- Ambos sonrieron

- Molly, necesitohablar con Arthur

- Claro, está conGinny en su habitación, cielo.- Harry se dirigió a la habitación de Ginny,nervioso, y no se dio cuenta cuando ya estaba frente a la puerta y tocódespacio la madera.

- Pasa mamá.- Harryentró, padre e hija estaba abrazados y sentados en la cama que él había dormidola noche anterior.

- Disculpen, Molly medijo que estarías aquí, Arthur, necesito hablar contigo

- Bien, los dejarésolos.- Ginny pasó por su lado y le sonrió.

- ¿Qué sucede,muchacho?- Arthur estaba muy serio, y Harry muy nervioso.

- Es acerca de tuviaje con Molly, de verdad quiero que tengas tu viaje tranquilo, yo meencargaré de visitar todos los días a tu hija.- Arthur sonrió.

- Harry, no pretendoque tengas algún inconveniente con tu novia.

- No mal interpreteslo que te diré, pero ni una sola novia romperá el lazo que tengo con estafamilia, no te voy a dar vuelta la espalda cuando tú me necesites, y muchomenos a Ginny, ¿Confías en mí?

- Por supuesto que sí.-Ambos se estrecharon las manos.

- Es importante queconfíes en mí.

- Eres un hijo paramí, Harry, claro que tienes mi confianza.- Ambos sonrieron.- ¿Tuviste problemas?

- Nada que no puedasolucionar.

- A las mujeres nodebes entenderlas, debes quererlas.

- El problema es quetampoco la quiero, Arthur.- Necesitaba desahogarse y él le daría un consejosabio, Arthur lo tomó del hombro y lo miró fijamente.

- Entonces no es lacorrecta, hijo. Simplemente dale el tiempo, ya encontrarás a tu compañera.

- Me aterra elcompromiso, y no quiero enamorarme.

- Eso ocurrirá cuandocomiences a sentir algo que jamás sentiste antes, algo nuevo para ti.

- ¿Y si no estoylisto?

- Jamás te sienteslisto para un nuevo desafío, ¿o sí?

- Tienes razón.-Arthur abrazó a Harry y él sintió un cariño paternal que jamás había sentido,salvo por Sirius. Ambos bajaron y las carcajadas de Molly y Ginny losrecibieron

- ¿Qué sucede?-Preguntó Arthur, sonriendo

 

- Nada papá, no seasentrometido - Sonrió Ginny

- Y ¿los demás?-Preguntó Harry.

- Se fueron, cielo.-Luego comieron algo y Harry decidió estar allí toda la tarde, se sentía tancómodo, Molly lo consintió en todo, se olvidó que tenía novia, la verdad es quesiempre que estaba Ginny cerca de él, se olvidaba de muchas cosas. Pero no sedaba cuenta. Sentía la necesidad de aclarar las cosas, pero nunca estuvieronsolos y ella evitaba perfectamente el momento. Él sabía que ella no seacercaría por un tema de orgullo y porque ya lo había hecho y él tontamente lohabía desaprovechado. Ginny lo miró y él estaba enfrascado en la charla con sumadre con respecto a que debía comer más o si no más adelante sería un palillo,ya nada era igual que antes con Harry Potter, él había cambiado un aspectoimportante en su vida y en su esencia, ya no era ese muchacho tierno, había unbrillo extraño en sus ojos, ya no era ese brillo de inocencia, era un hombre diferente.Pero Ginny creía que todo eso se debía a que él era un Auror. Sin embargoHarry, cada ves encontraba algo que más lo maravillaban de Ginny. Era una mujermuy inteligente, decidida, capaz, espontánea, delicada, hermosa y tremendamentetierna.

Ginny miró de soslayoa Harry, jugaba con unas migas de pan, estaba pensativo, con la mirada perdida,y se preguntó qué era lo que lo tenía así, ella jamás fue una buena oclumática,entonces Harry apoyó su mentón en su mano derecha y observó a Arthur. Porprimera ves encontró en Harry algo que no veía hace tanto tiempo, a ese niñodesorientado que llamaba a gritos a alguien que lo sacara de esa soledad...pero y su novia... ¿Por qué se puso tan nervioso cuando ella llegó conSeamus?

Siempre le parecieronun misterio esos ojos esmeraldas a pesar de ser tan transparentes, era casiimposible, ahora que ella no se pusiera nerviosa con una mirada tan intensacomo la de él, y cuando él la observaba sentía que ella era tan especial paraHarry, ya no había miedos que afrontar, ¿Cómo esa mujer que conoció en Franciale pudo haber hecho eso, si él era un hombre tan especial? ¿Por qué Dean no eraHarry? Ambos necesitaban que alguien lo amara sin reparos... Dean, extrañaba aDean... pero no era necesitarlo, era extrañar compañía, observó a Harrysonriendo, le devolvió el alma, ella también sonrió.

Todos ya estabanreunidos en la Madriguera, para despedir a los señores Weasley, que en pocosminutos viajarían a través de polvos Flú. Fleur había llegado en la mañana pararecoger a sus suegros.

- ¡Mamá, ya nosvamos!- Dijo Bill.

- ¿Cuál es la prisa?-Replicó Ginny.

- Tu sobrina estáansiosa por ver a sus abuelos.- Sonrió Bill y Fleur asintió.

- Mamá recuerda traernuestros encargos.- Le recordó Ginny ignorando a su hermano mayor.

- ¡Oh! Ginny tienerazón, no los olvides.- Suplicó Hermione, sonriendo.

- Claro que no.

- Muchachos, noolviden "mi favor"- añadió Arthur mirando a todos los chicos.

- Descuida papá.

- Todo estará bien,Arthur.- Ginny miró de soslayo a Harry.

- Ginny, procura seruna buena muchacha.- Le advirtió su madre.

- ¡Claro mamá! Seréla hija más buena del mundo mágico.- Todos sonrieron.

- Y por tú bientambién del mundo Muggle.- Ginny rió.

- ¡Ya deben irse!-Dijeron al unísono los gemelos sus padres rieron.

 

- ¿Nos extrañarán?-Sonrió su padre.- Bien, hijos- Miró a Harry también y él le sonrió.- Cuiden alas chicas.

- Papá, lo haremos,disfruten este viaje.

- Adiós muchachos.-La primera en desaparecer tras las llamas verdes fue Fleur.

- Sigues tú mamá.

- Sí, Bill, niñoscuídense, cuiden a Ginny y a Hermione.

- Yo no necesito quenadie me cuide, mamá.- Protestó Ginny.

- Las cuidaremos.-Insistieron todos los chicos, incluso Harry, Ginny les lanzó una mirada deenfado, Molly, Arthur y Bill, sonrieron.

- Adiós.- Mollytambién desapareció, brindándoles una sonrisa de profundo afecto.

- Tu tercera luna demiel, papá, nada mal.- Dijo George con picardía, todos soltaron una carcajada.

- George recuerda soyun Weasley todo un león si se refiere a pasarlo bien bajo las sábanas.-

- ¡Papá!- ExclamóGinny, todos se desternillaron de la risa.

- Harry, me voytranquilo, ¿Verdad?- Preguntó Arthur, mucho más serio.

- Nada le ocurrirá atu ángel.- Ambos sonrieron y estrecharon las manos, Ginny los miró con recelo.

- Adiós.- Fue eltercero en utilizar los polvos Flú.

- Ya te llevaste anuestros padres, ¿Eres feliz?- Ironizó Ron

- Muérete deenvidia.- Bufó Bill, todos rieron incluso Ron.

- ¡Vete ya!-Sonrieron los hermanos Weasley.

- Cuiden a lapecosa... nada de quedarse a solas con un chico que no sea un Weasley o unPotter, Ginevra.- Añadió dirigiéndose a su hermana, Ginny sonriópeligrosamente, Harry sonrió disimuladamente.

- Te aseguro que noharé mis citas dentro de éstas paredes.- Ginny y Hermione rieron, Harry borrósu sonrisa preguntándose si fuese verdad lo que acababa de decir Ginny, Fruncióel ceño.

- Te vigilarán decerca, enana... Adiós.- Sonrió Bill, y desapareció el último personaje tras lasllamas esmeraldas. Más tarde, los gemelos fueron a ver a sus novias y luegoaparecerían en Hogsmeade para visitar la tienda de chascos, en unos díasvisitarían a Ginny. Ella y Hermione estaban enfrascadas en una charla sobre larevista corazón de bruja en la cocina, y Ron y Harry estaban sentados en elsalón, Ron le explicaba a Harry que mañana no podría visitar a su hermana.

- Entonces, ¿Notendrás problemas mañana al venir?

- No.- Le dijo Harrypor séptima ves.

- Mañana no trabajas,¿verdad?

- No. Luna debe ir abuscar unos vociferadores a Bulgaria. Las lechuzas fueron envenenadas.

- Que extraño.

- Sí.

- ¿Por qué no tequedas hoy?

- ¿Qué?- Preguntónervioso.

- Sí, pues así no temolestas en aparecer y...

- No puedo, debohablar con Rachel.

- ¿No me digas que lepedirás matrimonio?- Harry lo miró mal.

- ¡¡Claro que no!! Nodigas estupideces... de verdad ¿te escuchas decir tantas barbaridades?- Ronsonrió.

- El matrimonio no esmalo...

- Claro que no, perote tiras a una mujer por el resto de tu vida...

- No es malo estarcon una mujer toda la vida, porque realmente conoces el amor.

- ¡Vaya! los dossabemos que Hermione no fue la primera mujer en tu vida, más bien fue la décimaquinta, ¿verdad? ¿Me equivoco? - Rió.

- Que tu hermana note escuche porque me deja durmiendo un mes en la sala...

- Esas son lasventajas del amor.- Sonrió.

- ¿Cortarás conRachel?

- Es que cuando lasconviertes en novia se transforman.

- Jamás escogiste ala mujer adecuada para ti.

 

- Ron la mujeradecuada para mí, simplemente no existe

- Claro que existe,es solo cuestión de tiempo.

- El dichosotiempo...

- Y tú no has tenidotiempo para ti

- Claro que he tenidotiempo para mí.

- Que te revuelquescon cuanta mujer encuentres...

- ¡Hey!

- El punto es quetener un centenar de camas no es felicidad.

- Pero comodisfrutas.- Ron soltó una risa resignada y Harry rió.

- El amor teencontrará, cuatro ojos.

- Por supuesto, laprimera mujer que cruce ese umbral será el amor de mi vida a la que amarédesesperadamente.- Dijo dramatizando.

- Ron, Hermionequiere hablar contigo.- Ron y Harry se miraron y rieron, Ginny frunció el ceño,ella acababa de cruzar aquel umbral. Ron se levantó y se dirigió a la cocina,dejándolos solos, él no la miró y ella enfadada estaba dispuesta a marcharsecuando...

- ¡Ginny!- Él lallamó y Ginny se devolvió tras sus pasos, simplemente lo observó.- Mepreguntaba si quizás quisieras hablar y solucionar las cosas...

- No hay nada quedebamos solucionar.- Objetó ella decidida, Harry se levantó y Ginny cruzó losbrazos negándose a cualquier solución.

- Bien, pero si noquieres hablar, ¿Me puedes escuchar?- Ella frunció el ceño, Ron y Hermioneirrumpían en la sala riendo a carcajadas.

- Bien, ¿Te vas,Harry?- Preguntó Ron, mirando a su amigo. Harry estaba hipnotizado mirando aGinny.

- Pregúntale a tuhermana.- Ginny le lanzó una mirada de recelo.

- ¿Qué sucede?-Preguntó Ron.

- Pregúntale a tu mejoramigo.- Le respondió Ginny, Harry se metió las manos a los bolsillos delpantalón.

- Pasa que tu hermanademasiado caprichosa debe escuchar unas cosas que debo decirle

- Y tu amigo,demasiado empecinado no quiere entender que no quiero escuchar lo que él metenga que decir.- Dijo Ginny en un tono desafiante Hermione miró a Harry y Rona su hermana.

- Claro queentenderás.- Asintió Harry.

- Pues yo no quieroentender nada.

- Ron, me iré en unmomento.- Le dijo Harry, sin dejar de mirar a Ginny.

- ¿Está todo bien?-Preguntó cautelosamente Ron.

- Lo estará.- AseguróHarry, Ginny miró hacia un lado opuesto al de Harry, él sonrió.

- Bien creo queustedes necesitan aclarar ciertas cosas, así que Ron... ¿vamos?

- Sí, Hermione- Elmatrimonio no entendía absolutamente nada pero entendían que ellos debíanaclarar sus problemas.- Bien, Adiós.- El matrimonio desapareció y Harry y Ginnyni cuenta se dieron.

- Sé que es mi culpatodo esto, y de verdad estoy muy arrepentido de no haber solucionado estoantes. Ginny, por favor, vamos a estar mucho tiempo juntos de ahora hasta quelleguen tus padres, no hagamos de esto un suplicio.- Ginny lo miró a los ojos yél se sintió transportado a esa noche que durmieron juntos.

- ¿Crees que es unsuplicio estar aquí, conmigo?- Preguntó de una forma que a Harry lo enterneciócompletamente.

- ¡Claro que nomujer!

- Pero, y ¿entonces?

- Lo que quiero decires que no quiero que estemos con resentimientos el uno con el otro no quieroestar en una situación incómoda contigo, no contigo...

- Harry, yo soy unaestúpida, jamás debí haber ido ese día a tu departamento...

- Claro que no... Túlo único que hiciste fue tratar de solucionar las cosas y yo me comporté comoun idiota, jamás debí dejar que te fueras así... no así al menos.

 

- Tú no tenías comosaber que yo iría...

- Sí, pero Rachel fuegrosera contigo dos veces y yo no hice nada... - Ginny sonrió, pero sus ojosdestellaban tristeza.

- Debes aceptar quete estás enamorando y por eso reaccionaste así.- Harry cerró los ojos.Procurando ser claro con ella, los abrió y la miró.

- No Ginny, ella noes la mujer que necesito a mi lado, pero eres tú la persona que ahora necesitoque me perdones.- El corazón de Ginny estaba latiendo como nunca lo había hechoantes, subió una mano y se acarició el pecho.

- Los problemas nocomenzaron ahí, comenzaron en la casa de mi hermano, yo fui grosera contigocuando tú lo único que hiciste fue abrirme los ojos con respecto a Dean.

- Luego ibas asolucionar las cosas y yo las empeoré.

- Niño, los dos noscomportamos mal yo quiero que esta amistad increíble entre nosotros no mueranunca.- Harry la observó, y su mirada se enterneció, porque nada le gustaba másque ver a Ginny sonriéndole con esos labios apetecibles, era increíble perosentía que ella era la única mujer en el mundo que lo conocía realmente, ellasabía cómo se sentía a cada segundo, él estaba en otro mundo observándola...

- Harry... - Ginny comenzó a reír.

- ¿Qué?- Dijo él,saliendo de una fugaz concentración, que para él era Ginny.

- Estabas en otroplaneta.

- Solo pensaba en...otra cosa.- Mintió Harry, Ginny siguió sonriendo.

- ¡Ah! muy bien.-Ambos rieron

- ¿Cómo te fue hoycon Seamus?- Dijo, para despistar a Ginny.

- ¿Cómo sabías quehoy tendría una cita?- Él frunció el ceño.

- ¿Una cita?

- Sí...

- ¿Plan de conquista?

- ¡Chismoso!

- Claro, me lo dicestú, que jamás preguntó por mis novias... - Ella levantó las manos, sonriendo.

- Ya está bien, meatrapaste, ¿Desde cuándo eres persuasivo?

- Desde que tengo unaamiga muy hermosa.- Ella sonrojó, Harry sonrió.

- Estuvimos enEspaña.

- ¿España? ¿Quéhacías en España?- Sonrió

- Seamus sabía quequería conocer España, cuando me iba a casar con Dean, nuestra luna de mielsería en Madrid.- Dijo, de pronto con una profunda tristeza, Harry la observócon una intensidad en sus ojos que traspasó a Ginny.

- Te juro que sipudiera borrar esos recuerdos que aún te atormentan y te hacen daño, lo haría.-Los ojos de Ginny brillaron tanto cuando escuchó decir esas palabras tantiernas, se acercó a él y lo abrazó, Ambos sintieron algo extraño, como ungolpe eléctrico.

- Hemos discutidotanto, Harry, pero no sabría cómo vivir sin ti.- Le susurró en el oído, élsonrió y la acercó más a su cuerpo, acariciando la espalda con un deseo que jamáshabía sentido.

- Yo tampoco sabríavivir sin ti, bonita.- suspiró.

________________________________________________________________________________

Hola!! lamento saludarlas hasta capítulo aquellas que me han acompañado hasta aquí!

Soy nueva en lo que se refiere a publicar historias en la web! de hecho esta historia ya tiene más de cinco años sin ver la luz...


entonces... soy muy mala??

sigo actualizando?

o me retiro a darle comida al perro??

que me dicen?

De todos modos gracias por leer!





 


Ya habían pasado dossemanas desde la partida de Arthur y Molly, los gemelos se habían quedado unpar de días en la Madriguera para acompañar a su hermana menor. Ron y Hermionela visitaban todos los días, y Harry pasaba todos los días luego delministerio, y esa era la inocente excusa para él. Se refugiaba en la idea quesolo la visitaba porque Arthur se lo había pedido... no quería pensar que soloesperaba la hora de salir del ministerio para ir a visitarla. En tresoportunidades se encontró con Seamus en la Madriguera y se sorprendió pensandoen algún hechizo para alejarlo de su bonita.

- Niño, no puedodecirle a Seamus que no venga para esta casa cuando esté sola porque mi padrele dijo a mi vigilante "muy protector" que no me dejara sola con un hombre encasa.- Sonrió, cuando Harry le decía por enésima ves que su padre no quería queella estuviera sola en casa con Seamus y él estaba en completo acuerdo con él.

- ¡Hey! ¿Qué hacen?-Ron y Hermione acababan de aparecer, sonriendo.

- Hola.- SaludaronGinny y Harry.

- ¿Los gemelos?

- Están arriba,empacando algunas cosas.- Dijo Harry, sin darle mucha importancia.

- ¿Por qué?- PreguntóHermione, sorprendida.

- Los muchachos estánansiosos por el nuevo camino laboral que emprenden hoy.- Sonrió Ginny, Harry lamiró y también sonrió.

- ¿Camino laboral?

- Sí, los gemelosabren una nueva tienda de chascos en Italia, gracias al éxito la demanda hacrecido por una sucursal internacional.- Sonrió Harry, Ginny levantó los brazosen son de triunfo, y Ron soltó una carcajada.

- ¡No lo puedocreer!- Exclamó Hermione tapándose la boca con las manos.

- Pues créelo,cuñada.- Los gemelos acaban de aparecer uno a cada lado de Hermione y ella dioun salto por el susto.

- ¡Chicos!

- ¿Cuándo viajan?-Preguntó Ron, sonriendo.

- Hoy, el trasladorestá listo.

- ¿Por cuánto tiempo?

- Por una semana, lasventas en el extranjero han sido todo un éxito, bueno en Brujas y Hungría.-Sonrió.- Así que debemos hacerlo pronto.

- Mañana mismoabrimos.

- ¿Tan pronto?

- Sí que somos unéxito.- Dijo George asintiendo, los demás rieron. Después de unas horas eltraslador estaba listo para que fuese usado. Era una bota vieja con agujerosnegra, Fred la tomó, y miró a su hermana.

- No te atrevas allevarle la contra a Harry, pecosa, y Tú no te atrevas a dejarla sola.- Añadiómirando a Harry, éste asintió.

- Mira muchacho, túno me digas que es lo que debo hacer, ya tengo suficiente con mi "vigilante muyprotector"- Dijo ella divertida, todos sonrieron.

- Bien, entonces, Adiosito.-Dijeron al unísono los gemelos. Se esfumaron con el traslador. -

Definitivamentenuestra familia nos abandona, enana.- Ron abrazó por los hombros a su hermana yjuntos se dirigieron a la cocina, Harry y Hermione sonrieron.

- Mucho trabajo,¿Verdad?- Preguntó Harry a Hermione quienes se quedaron rezagados en la sala.

- No te lo imaginas,ser Medimaga es estresante, pero divertido.- Ambos sonrieron. Los hermanosvolvieron, ambos con una manzana roja y jugosa en la mano. Hermione bostezó.

- Cariño, ¿estásagotada?

- Se quedará dormidade pie, Ron.- Sonrió Harry.

- La especialidad depediatría es todo un dolor de cabeza, Medimaga.- Bromeó Ginny.

- Solo un poco.- RióHermione.

 

- Ron, ve tranquilo,yo me quedo un momento más con Ginny.- Ginny sonrió.

- ¡Genial! ¡MiVigilante muy protector! ¿No es adorable?- Ron soltó una carcajada, en el rostroagotado de Hermione se dibujó una sonrisa y Harry levantó una ceja y la miró.

- Eres toda unacomediante, pelirroja.- Dijo Harry.- Sé que te parezco adorable, pecosa.- Ginnyrió aunque se sonrojó.

- Bien, entonces nosotros nos iremos.-

- Adiós - El matrimonioluego de despedirse desapareció, y los amigos charlaron, y como cada ves que lohacían perdían la noción del tiempo, él siempre que miraba los ojos castaños dela pelirroja se olvidaba del reloj. En un momento que Ginny se levantó para irpor un vaso de agua, él miró el reloj y se sorprendió de la hora, eran las23:45 horas.

- Cielos, creo que yaes hora de irme.- La sonrisa de Ginny lentamente se esfumó de su rostro y susojos destellaron tristeza.

- Claro, tienes razón.

- Bonita, hoy estarássola y no quiero que estés...

- No lo digas, vetranquilo, mañana nos veremos y solo será una noche... bueno una semana. No meda miedo en absoluto.- Dijo muy poco convencida, Harry sonrió.

- ¿Segura?- Ginnyasintió.- Bien, haré los conjuros por fuera y sabes cómo sacarlos, sabes que sinecesitas algo no dudarás en enviarme un Patronus, en aparecer en mi departamentoo hacer cualquier cosa para localizarme, ¿Verdad?- Ginny sonrió y asintió. Leencantaba que él se preocupara por ella, se despidieron y Harry apareció cercadel edificio que vivía y caminó hasta la entrada, saludó amablemente alconserje y tomó el elevador. Llegó hasta su departamento, acababa de quitarseel saco cuando escuchó que alguien tocaba el timbre.- Rachel?

- Hola, amor, te heesperado hace mucho... - Le lanzó una mirada cargada de lujuria, Harry entornólos ojos, fastidiado.- ¿Puedo pasar la noche contigo?- Dijo mientras cadapalabra que daba se acercaba a él. Llevaba un vestido negro ajustado a la piel,la cabellera rubia estaba mojada y sostenía una botella de champagne. Harry laobservó, no sabía cómo diablos hacer para que lo dejara tranquilo, "es que yame parece ridícula, ya ni ganas me dan de echarle un polvo".

- Estoy agotado...

- ¿Por qué estásllegando tan tarde últimamente? Vine hace horas y tú ni pistas dabas de estaraquí... francamente necesitaré llaves de este departamento.

- ¿Qué?

- ¿Me dejarás entrar?

- Estás soñando sicrees que te daré llaves del departamento, es el único sitio de privacidad y túno lo invadirás.

- Claro pero si fuerala enana... - Harry puso los ojos blancos.

- Necesito dormir.-Rachel le lanzó una mirada furiosa.

- ¡Adiós! - Se largóindignada. Harry entró, se tomó una ducha que lo relajó bastante, y cuandoestaba dispuesto a acostarse, francamente exhausto, tocaron el timbre, muyenfadado se dispuso a cortar inmediatamente la relación con Rachel

- ¡Rachel, quiero...!¿Ginny?- Se llevó una sorpresa grata.

- Lo siento, pero esque tenías absolutamente toda la razón... lo siento.- Ginny estaba decidida amarcharse, totalmente avergonzada. Dio media vuelta...

- ¡No!, espera...creí que eras... ¿Sucedió algo? ¿Estás bien?- Preguntó preocupado y escudriñóel rostro de la pelirroja

- ¡No! Estoy bien,solo que no estoy preparada para dormir sola en esa casa.- Harry sonrió.-Entonces admití que me conoces mucho y que tenías razón, ¿Te molesta si siguescon tu trabajo de vigilante muy protector?- Ambos rieron.

 

- Claro que no, pero,¿No te molesta dormir con tu héroe favorito?- Ginny soltó una sonora carcajada.

- Por supuesto queno. - Después de que Ginny lo hiciera reír de una manera impresionante,bromeando al respecto de que toda su familia la abandonara y que fingiría unaenfermedad de espartergroit fulminante para tener la atención de toda sufamilia incluso de Fleur. Cuando se acostaron siguieron charlando unos minutosmás.

- ¿Crees que existaun hombre más troglodita que Ronald Weasley?- Sonrió. No recibió respuestas,alzó la mirada, él se había quedado profundamente dormido, ella sonrió levantócuidadosamente un brazo de Harry y ella apoyó su cabeza en el pecho de su amigoe hizo que la abrazara y ella rodeó el estómago de Harry con su brazo, él semovió y se acomodó más al lado de ella, Harry apoyó su mentón en la cabeza deella mientras enredaba sus piernas con la de Ginny, ella sonrió, era extrañopero se sentía plena y reconfortada en sus brazos... ella comenzó a jugar conlos negros cabellos de Harry hasta dormirse profundamente, aun sonriendo.

Al día siguientecuando Ginny abrió los ojos, sonrió, Harry seguía durmiendo con la boca semiabierta, sin saber cuál era la razón que la impulsó a hacer ese gesto levantóuna mano y comenzó a acariciar el rostro de Harry, entonces ella cerró susojos, se sentía bien estar cerca de ese hombre, sentir su aliento, sentir sucontacto, sentir que las manos de él tocaban su espalda, como una caricia quela hacía sentir... mujer y no una niña. Él se movió perezosamente, y bostezó.

- Buenos días,bonita.- Saludó Harry, ella sonrió

- Buenos días,niño... ¿Te desperté?- Preguntó, aun acariciando el rostro de Harry.

- Ha sido la formamás dulce de despertar, bonita.- Ambos sonrieron y lentamente abrieron susojos.- ¿Has dormido bien?

- Excelente, mi héroefavorito.- Harry rió. Estaban tan relajados, parecía que recién acabaran debeber una poción para los sueños.- ¿No deberías estar en el ministerio?

- No. Hoy no, mequedaré contigo, ¿Hoy no trabajas en la tienda de Ollivander?

- No.- Ginny loobservó profundamente.- Pero no es necesario... - Harry posó una mano en lacintura de Ginny, y la acarició con deseo, a Ginny se le erizaron los pelos dela nuca, miró los labios de su mejor amigo... no... No era verdad, eraimposible que quisiera besar a Harry, pero sus labios se tornaban seductores,no podía entender que él la hiciera sentir como nadie lo había hecho... ¿Harry?

- Quiero estarcontigo, preciosa.- Ginny súbitamente dejó de acariciarlo y sintió vértigo.¿Por qué comenzaba a sentir cosas extrañas? Merlín, comenzaba a entender queera y no era para nada un buen presagio... ellos eran hermanos. Ella seincorporó.

- Harry creo que lomejor es que me vaya.- Él abrió los ojos y también se incorporó, se puso losanteojos

- No quiero... esdecir, quiero que me digas que está pasando por tu misteriosa, inexplicable yenredada mente.- Se rectificó Harry totalmente rojo, Ginny lo miró triste "nisiquiera yo lo entiendo" pensó ella.

- Pienso que estásdejando muchas cosas de lado por cumplir la promesa que le hiciste a mi padre.-Le dijo seria.

- No quiero quepienses que estoy contigo solo porque tu padre me lo haya pedido, también estoycontigo porque me gusta, porque eres mi amiga.- Ginny sonrió tímidamente.

 

- Estas dejando cosasde lado por estar conmigo, no quiero que nada malo te ocurra...

- Ginny, solo será undía, en el ministerio se las arreglarán sin mí.

- Te estás olvidandode tu novia... - Ginny miró a Harry a los ojos y él frunció el ceño.

- No puedo creer quela saques como tema...

- ¡Es tu novia!

- No quiero hablar deella, solamente porque este último tiempo se ha vuelto bastante molesta.

- Ella se enamoró deti, lo único que haces es hacerle daño a ella.- Harry no podía entender queella la defendiera, mientras que su novia hablara mal de Ginny cada ves que sele venía en mente, ¿Cómo lograr entender a las mujeres, más aún a Ginny?

- Ella mató el pococariño que le tenía con desconfianzas y escándalos, y no quiero seguir hablandode ella... ¿Te parece si cambiamos de tema?- Ginny lo miró poco convencida, élsonrió pasó un brazo por los hombros de Ginny e hizo que se acostarannuevamente en la cama.

- ¿Cómo haces paraterminar una relación así sin más?- Harry sonrió.

- Te prometo que eslo más fácil, sin amor o arrumacos, solo adiós.

- ¿Qué sucederácuando a ti te rompan el corazón?

- Esa mujer tiene queser una fiera en la cama, una mujer tremendamente hermosa, y con unapersonalidad que a nadie le sea indiferente. Hasta ahora y creo que nunca me heencontrado con esa diosa.

- Eres imposible.-Ambos sonrieron, Ginny tomó agua de un vaso que había en la mesita de noche,miró a Harry que estaba despreocupado y sonrió con maldad.

- ¡Ginny!- Harryestaba con el rostro mojado y parte de la polera, ella soltó una carcajada.-

- ¡Aguamenti!- SusurróHarry, en 10 segundos Ginny estaba estilando de pies a cabeza, le arrebató lavarita y la lanzó lejos de allí.

- Se supone que debescuidar y no mojar a la señorita.

- Se supone que tecomportarías.- Más tarde cuando Ginny salía del baño solo llevaba puesto unacamisa de Harry, que le quedaba como vestido corto, se estaba secando elcabello con una toalla cuando tocaron el timbre.

- ¡Bonita, abre, porfavor!- Gritó Harry desde el baño, ella sonrió, abrió la puerta.

- ¡TÚ!- Bramó Rachely la miró de pies a cabeza, ella simplemente la miró a los ojos.- ¿Dónde estámi novio?- enfatizó toda la frase. Ginny no le respondió, Rachel frunció elceño.- ¿Ya te revolcaste con él? Maldita zo...

- No termines esafrase, con tu novio no ha pasado absolutamente nada...

- ¿Pretendes que tecrea?

- Ese es tu malditoproblema.

- Desde el primerminuto que te vi, supe que eras una vulgar y maldita... - Ginny no le dio tiempo para que acabara lafrase un simple puñetazo en la nariz la dejó muda. Ella se tocó la nariz y lamiró con odio. No iba a permitir que esa perra le hablara de esa forma, estabapreparada para defenderse sin una varita, solo con sus manos, la miródesafiándola.

- ¿Cómo se te ocurregolpearme, te acuestas con mi novio y pretendes que me iba a quedar callada?-Ella se abalanzó sobre Ginny y le haló el cabello y Ginny le pego otropuñetazo. Estaba decidida a hacerle pagar cada cabello que le había sacado.Estaba encima de ella a cachetada limpia, y Ginny no le daba tiempo para que lapobre mujer reaccionara, Rachel no podía con la fiera que en ese momento eraGinny.

 

- ¿Qué demonios...? -Harry acababa de ver la escena y estaba sorprendido al ver a las dos mujerespeleando a golpes, más bien a Ginny golpeando a su novia, tomó a Ginny por lacintura y la levantó del suelo.

- ¡Suéltame, déjamesacarle los ojos a esa maldita... ¡ - Decía Ginny fuera de sí, Rachel estaba enel suelo asustada, luego se levantó y enfrentó a Harry, aunque no se le acercóporque Ginny le lanzaba patadas.

- Muy linda la"hermana" ¡Vaya hermanita! ¡Te la tiraste en mis narices!- Ginny se enfureciómás y cada ves le costaba más a Harry sostenerla.

- Rachel, despuéshablamos... - Tratando de sacar fuerzas para mantener a Ginny lejos de Rachel,y ella lo sabía porque se apegó a la pared bien alejada de esa furia decabellos rojos.

- ¿Qué? ¿Te la vas aseguir tirando a la muy descarada? ¿Mírala como está vestida? Con tú camisa, ytú cubriéndote con una simple toalla a la cintura, ¿Fue fácil echarle un...?

- ¡Cállate!- BramaronHarry y Ginny a la ves.

- ¿La defiendes? Nolo puedo creer... eres un maldito desvergonzado. Sabía que te gustaba laenana...

-Rachel, ¿sabes? Sítienes toda la razón, No hay otra mujer para mí que no sea Ginny, estoycompletamente enamorado de ella. Es el sol de mi vida.- Ginny dejó de patalear,se quedó quieta. Y Rachel se enfureció. Harry agradeció a todos los dioses deque Ginny se calmara.

- Sabía que ésta sete iba a meter por los ojos, eres un maldito te entregué todo de mí, y ¿medejas por esta cosa? Te equivocaste conmigo

- Los dos nosequivocamos, ¿te parece que lo dejemos hasta aquí?- Harry era muy frío encortar la relación, Ginny llegó a sentir pena por ella.

- ¿Estarás con ella?-Harry blanqueó los ojos

- Eh... sí.- Ellaenfurecida se fue. En una perfecta escena sobre actuada

- Harry,... ¿Mepuedes bajar?- Preguntó tímidamente Ginny, él así lo hizo y juntos entraron aldepartamento, ella se dio cuenta que lo único que cubría a Harry era una toallablanca que dejaba muy poco para la imaginación, y su torso desnudo y mojado eraencantadoramente sexy a la vista. Tragó en seco.

- Ginny siento muchohaberte involucrado en esto... Ginny?

- ¡Ah!- Ella estabamuy concentrada con el bulto que había entre las piernas de él, que en esemomento era muy notorio, ella lo miró a los ojos, ruborizada. Él, escudriñó surostro y se acercó a ella y le tomó el rostro, Ginny estaba paralizada.

- Tienes un rasguñofeo en el labio, y dado que perdiste mi varita y yo lo hice con la tuya anoche,iré por un poco de hielo.- Harry se separó de ella. Ginny se quedó con airedecepcionado, pensó que él... él se acercó con una bolsa de hielo y la puso enel labio, la cara de Ginny se arrugó de dolor al contacto del hielo en sulabio, y él sonrió.

- Mujer... eresincreíble.

- Y lo seré cada vesque una demente me diga una sarta de estupideces.- Él rió y Ginny frunció elceño.- Me duele.- Murmuró.

- El hielodeshinchara el labio.

- Harry no es nada,es un simple rasguño.

- En comparación acomo dejaste a Rachel, tienes toda la razón.- Susurró, dejó la bolsa de hielosobre la mesa y tocó el labio de Ginny con el dedo, era una caricia que setornaba sensual entre los dos, ambos sintieron esa descarga de electricidad, laescena para ella no podía confundirle más el cerebro cuando ambos estabanligeros de ropa, tomó la mano que Harry estaba usando para acariciarla y laseparó con suavidad, él sonrió de una forma extraña. Ella era la culpable de laruptura de Harry con su novia, bueno ex novia, Rachel había mencionado que noera la primera ves que discutían a causa de ella, se sintió como la otra, comola tercera y ella no estaba dispuesta a tener nada con Harry que no fuera unaamistad... Harry. Evitó su mirada y él la conocía tanto que se imaginaba queera lo que podía estar pasando por esa loca cabeza pelirroja.

 

- Ginny, imagino comodebes sentirte, pero debes saber que ella y yo no funcionamos como pareja.

- Harry es evidenteque no es la primera ves que discuten por mi culpa, y esta escena es la gotaque acaba de rebalsar el vaso.

- ¡Claro que no! ¿Porqué dices eso?

- Es solo cuestión devernos "ligeritos de ropa"- enfatizó.- Ella se debe sentir horrible...

- Ginny esa mujer esincapaz de sentir amor por alguien, simplemente es herida de honor.

- ¡Dios, Harry! ¿Porqué rayos estabas con ella?- preguntó

- Ginny yo...

- Si solo era sexodebes saber que hay mujeres que están dispuestas a todo por dinero.- Harry lamiró descolocado.

- No es lo mismo.

- ¿Por qué? ¿Ladiferencia es una puta mensual y gratis?

- ¡Ginny!- Estabaperplejo.

- Por favor, nosotrosperfectamente pudimos haber evitado hacerle pasar este mal momento a tu novia.

- ¡ya no es mi novia!¿Cómo demonios íbamos a saber que ella vendría?

- Yo jamás debívenir, jamás debí aceptar todo esto.- Harry la observó con recelo.

- ¿A qué te refieres?Por favor dime que no te estás refiriendo a mí, porque te juro que eso memolestaría mucho.- dijo él, procurando ser claro, Ginny lo miró confundida y sedejó caer sobre un sofá. Harry se acercó a ella y se inclinó sobre suspiernas.- No tienes que sentirte culpable, tienes toda la razón jamás debíhacerle daño a Rachel, pero tampoco quiero estar con ella. - Ella lo observócon temor, estar tan cerca de él era insoportable, después de confundirse deesa manera.- Bonita, eres la única persona que hace que vea mis errores, yestoy arrepentido pero esa relación no soportaría otra discusión.

- Pero... - Harrynegó.

- Ella me hizoescoger y tú escuchaste mi decisión.

- No quiero ser unainterferencia en tus relaciones, yo no seré del agrado de muchas de tus noviasy eso no puede ser un impedimento para ti.- Ella estaba muy angustiada.

- Tú eresincondicional en mi vida, bonita, pueden haber centenares de novia pero túsiempre seguirás siendo una mujer importante en mi vida y quien quiera estar conmigodeberá respetar nuestro lazo de amistad- Ginny no pudo evitar sentir tristeza,era normal y lógico que él la viera solo como su hermana, Sonrió para calmar aHarry, él le devolvió la sonrisa y le dio un tierno beso en la frente, luego seincorporó y se fue a vestir, dejando sola a Ginny.

Todo fue muy rápidopara ella, primero pierde a su mejor amigo, vuelve a tener serios problemas conDean, rompe con Dean, y Harry se acerca nuevamente a ella. Y ella comienza asentirse atraída por su mejor amigo ¡Merlín su casi hermano! Tal ves si debíaaceptar salir con Seamus, él se le había declarado diciendo que siempre sehabía sentido atraído por ella. Era lo mejor para su amistad con Harry. Sólodebía ser una confusión estúpida. ¿Cómo podía sentir algo más por su mejoramigo?

 

- ¡Ginny!- ExclamóHarry desde la sala, ella se dirigió lentamente hasta allí, completamentevestida ya, con un suéter café unos jeans y botas del mismo color del suéter,él sostenía una rosa blanca y se la entregó. Ella la recibió descolocada.

- Y esto ¿Qué es?-Preguntó ella aturdida, Harry sonrió.

- Es una flor blanca,tiene pétalos...

- No seas bobo... merefiero porque me estás regalando...

- ¿Qué tiene de maloque te obsequie una flor?

- Nada, pero ¿Cuál esel motivo?

- No hay motivos.-Ella lo observó durante largo rato, y suspiró. No estaba acostumbrada a recibirregalos sin algún motivo, de hecho no estaba acostumbrada a recibir regalos deuna forma tan especial como él lo había hecho, simplemente así, sonrió

- Gracias.- Era comosi el muy maldito supiera que ella trataba de convencerse de que lo que sentíapor él no era más que un sentimiento fraternal. Él le sonrió. Definitivamentehablaría con Seamus.

- Estas pensativa.

- ¿Yo?

- Sí, usted señorita,¿Debes decirme algo?- "¿Qué te estoy comenzando a querer?, no Ginny no seasestúpida no lo quieres, es decir si lo quieres pero como tu hermano" Pensóella.

- Piensodefinitivamente en darle una oportunidad.- Dijo, mientras miraba y acariciabacada pétalo de su rosa, Harry sonrió.

- ¿A qué le darás unaoportunidad?

- De hecho, a Seamus.- Harry borró su sonrisa inmediatamente, la observó con recelo.

- A Seamus, ¿Cómo eseso?- Ginny advirtió un dejo de celos en la vos de Harry, lo miró y no pudoevitar sonreír, ambos se sentaron.

- Necesito aclararciertas cosas, no quiero dejarme impulsar por sentimientos confusos...

- ¿Quién te produce sentimientosconfusos?- "Tú" pensó ella.

- Si comienzo unanueva relación tal ves así deje de pensar totalmente en Dean.- "Y en ti"suspiró

- ¿Quieres olvidar aDean con Seamus?

- No. Simplemente necesitovolver a creer en un hombre y aclarar mis dudas.- Harry le lanzó una mirada dereproche.

- ¿No crees en mí? Ótal ves piensas que no soy hombre.- Ginny sonrió a modo de disculpas.

- Tú eres mi amigo,no mi pareja.- Él desvió su vista de los ojos castaños de Ginny. Era extrañoescuchar precisamente a Ginny decir que él solo era su amigo, y la miró "¿Quérayos estoy haciendo yo sin ti?", pensó Harry.

- ¿Crees que haces locorrecto?- Preguntó con aspereza.

- Debo averiguarlo.

Había pasado un mesdesde la partida de los gemelos, ese mes cargado de éxitos para ellos enItalia. Y debido a ese éxito decidieron quedarse unas semanas más. Ginnyaprendió a lidiar con la soledad absoluta por las noches en la Madriguera, soloestuvo pidiéndole a Harry que se quedara una semana con ella, y esa semana fuemás confusa para Ginny y más aclaratoria para Harry. Él estuvo las últimas dossemanas saliendo con una chica, pero no encontraba en ella lo que Ginny tenía,cortó con ella. Era insólito pero cada ves que estaba con otra mujer no podíadejar de pensar en su amiga... "Merlín, sabes que a ella ya no lo veo con ojosde amigo, es que son esos ojos, y esos labios que cada ves que veo soloprovocan a que los pruebe" y también se sentía culpable, porque cada ves queestaba con una mujer Ginny estaba sola, "Mierda, si hasta interfiere en miscitas, no puedo estar tranquilo, no me deja pensar en nada más que no sea ella"Lo peor de todo es que no sentía con otras mujeres, lo que le hacía sentir suamiga.

 

Y a ella le ocurríaalgo similar. Hace una semana era oficial su noviazgo con Seamus Finnigan, perocuando estaba con él no dejaba de pensar en Harry. Ya ni siquiera pensaba enolvidar a Dean, porque francamente esos cuatro años de sufrimiento habíansanado con una sonrisa de Harry. Cuando estaba con él sentía que crecía toda laesperanza, que nada faltaba si estaba él. Harry Potter perdía todos lossentidos sin Ginevra Weasley. Esa tarde hablaría con él, porque desde que ellasalía con Seamus él se había alejado, a pesar que todos los benditos díaspasaba por la Madriguera, ya no tenían esas charlas olvidándose del tiempo.

- ¡Hola!- Saludó alegrementeGinny cuando vio que Harry cruzaba el umbral de la cocina, malhumorado.

- Hola.- Saludo él,sin ánimos, reparó en que extrañamente estaba sola, su novio no la dejaba solani dos segundos, eso lo molestaba bastante.- ¿Estás sola?- Ella asintió sonriendo.-¡Vaya! Como tú "novio"- Enfatizó celoso, pero esta ves Ginny no advirtió eltono que empleó su amigo al referirse sobre su novio.- Como prácticamente viveaquí.- Dijo aún malhumorado.

- Necesito hablarcontigo.- Él la miró.

- Yo también, pero esalgo serio.- Ella frunció el ceño preocupada.

- ¿Qué sucede?

- Esta tarde fui aFrancia a hablar con tu padre.

- ¿Por qué?-Preguntó, de pronto nerviosa y ansiosa.

- Debo hacer un viajea Estambul durante 4 meses- Le soltó así, sin más.

- ¿4 meses?- Exclamó.

- Sí, y no podrévenir.

- ¿Tienes una misiónen el ministerio es eso?- Preguntó recelosa.

- Claro que sí, ¿qué másiba a ser?

- Solo era unapregunta.- El comportamiento de Harry para con ella era muy frío.

- Hable con Ron y élvendrá seguido, tus padres vuelven en dos semanas y estoy completamente seguroque tu novio me puede reemplazar.- Dijo él, duramente y en ese preciso instantecomprendía que su mal humor solo eran celos infantiles, pero jamás se losdemostraría a ella, jamás sería tan evidente.

- Jamás nadie tepodrá reemplazar, Harry.- Dijo ella dulcemente, Harry por unos momentos seenterneció pero luego odió a Seamus, y cada fibra de su corazón gritaba que semoría por esa pelirroja. Retomó su postura fría.

- Este trabajo es muyimportante para mí, y tal ves sea mucho más de cuatro meses.

- ¿Cuándo te vas?

- Mañana.

- ¿Tan pronto?- Nopudo evitar la impresión, sentía unas ganas de colgarse a su cuello y pedirleque no la dejara sola.

- Sí, y si por mípasara la decisión me hubiese ido hoy, pero el traslador no estaba listo.- Losojos de Ginny brillaron tanto o más que los de Harry. Él se dio cuenta sabíaque estaba siendo cruel con esa mujer, pero de alguna forma se debía convencerque no sentía nada por ella... "Dios a quien engaño" pensó él, pero estabaseguro que la distancia borraba todo, absolutamente todo.

- Espero que cumplastus objetivos.- Él sonrió irónico porque el objetivo personal más importanteera olvidarse de ese sentimiento del cual se sentía ajeno.

- Descuida, locumpliré.

- Prométeme que tecuidaras, que no harás nada estúpido y que no olvidarás a tu amigaincondicional.- Sonrió, se miraron por largo rato.

- Me temo que notendré tiempo para pensar en estupideces, y solo a abocarme en algo que implique capturar a un Mortífago, Ginevra.-Era evidente que las lágrimas luchaban por salir de los ojos de Ginny. Pero esohizo que salieran a la luz todas las dudas que ella tenía y él las escucharíaporque no le temía a ese "casual mal humor".

 

- No entiendo quepretendes con la postura del señor molesto siempre, no te queda el mal humorconmigo.- Harry desvió la mirada.

- No te entiendo.-Susurró, pero Ginny lo escuchó.

- Claro que meentiendes, ¿Por qué me tratas despectivamente estos últimos días?- Él rió.

- ¡Madura mujer! Queen tu pequeño mundo solo exista tu novio no quiere decir que los demás no nostomemos los asuntos con seriedad.- Ginny no dejó de mirarlo a los ojos y esecontacto visual lo perturbaba mucho, la mirada tan profunda de Ginny lo dejabafuera de juego.

- Hace unas semanasno te importaba decirme cosas lindas para que yo me quedara dormida, o jugarcon agua, o decirme bonita, ahora soy Ginevra a secas, no te importaba ser miamigo.- Dijo ella seria él volvió a la artimaña de reírse con ironía, ellasonrojó levemente.

- ¡Era otro Harry! ElHarry que siempre está para escuchar... no me conoces como dices.- Dijo con unaire de decepción, Ginny no se intimidaría.

- Tienes toda larazón, a este Harry no lo conozco.

- Por favor...

- Dime algo, el Harryque me está hablando ahora ¿Es el mismo que siente celos de Seamus?- Harryabrió los ojos, sorprendido.

- ¿Qué?

- Tu cambio coincidedesde que yo comencé a salir con Seamus...

- Que brillante tuteoría, Ginevra no seas... la diferencia entre él y yo es que yo solamente soytú amigo, mientras que él es... ya sabes,- Se impacientó.- ¡GINEVRA, ERES UNANIÑA, ERES...!

- ¿QUÉ? La diferenciaes que no me aterra a enfrentar mis sentimientos, no me aterra a admitir que síestoy sintiendo algo por ti, que me muero de celos cuando te veo con tu nueva ygran conquista del mes, que eres el único quien tiene control en mí, que nadame pone más feliz en la vida que saber que al día siguiente voy a tener ladicha de ver tu sonrisa, que alegra hasta el día más difícil que pueda tener...no te quiero perder una ves más, me estoy enamorando de ti y tú lo único quehaces es alejarme de ti!- Añadió enfadada, entonces Harry dejó caer todo lo quetenía en sus manos, una especie de maletín de cuero de dragón y el diarioProfeta, y se acercó rápidamente a Ginny la miró a los ojos unos segundos y labesó con efusividad y ella respondió de la misma manera, la abrazó con tantodeseo y pasión que levantó la suave tela de la blusa de Ginny, que sus manosaferraban mitad espalda desnuda y mitad blusa, mientras que ella tomaba elrostro de Harry entre sus manos. Era un beso que no disminuía intensidad, y dela misma pasión Harry había apoyado a Ginny en una pared, no querían dejarespacio entre ellos cuando sus corazones amenazaron con explotar, ese beso eraplacentero, reconfortante era lo que necesitaba uno del otro.

- Harry... - Susurróella, mientras ambos resoplaban tras ese beso que los dejara sin aliento. Élnegó poniéndole un dedo sobre los labios, ella solo lo miró a los ojos mientrasél rozaba su nariz con la de ella, acariciándola.

- Espérame, porfavor.

- ¿Qué?

- Yo... no sé cómo sesupone que diga todo lo que siento por ti, pelirroja, la verdad es que noencuentro las palabras, pero cada ves que te veo solo me provocas robarte unbeso, perderme en tu mirada y tenerte tan cerca me gusta y mucho... nunca mehabía ocurrido algo así, este momento es lo mejor en mi vida.- Ahora que mirabalos ojos de Ginny entendía todo, ahora que la tenía tan cerca, ahora que lahabía besado... sonrió feliz.- Eres tú.- Susurró.

 

- Harry...

- Mujer, eres tú, ysiempre estuviste a mi lado y ahora comprendo que eres tú lo que tanto buscaba,lo que me hace falta, eres tú la mujer que quiero a mi lado cuando mis sueñosse cumplan, Ginevra Molly Weasley, contigo quiero todo.- Ginny estabaperdida... absorta en lo que veía y escuchaba, acarició el rostro de Harry y élsuavemente la atrajo más hacia él acariciando la espalda de la muchacha, ellase sentía atrapada entre la pared y él. En Una especie de paraíso.

- Harry... - Repitió

- Bonita, necesitoque me esperes 4 meses, solo 4 meses y te juro que después mi tiempo y mi vidate las dedicaré a ti, solo a ti- Ginny se separó un poco de él, negando.

- Lo siento, pero...

- Bonita, pero siacabas de decir cosas hermosas, y yo también las siento, enamorémonos juntos.-Suplicó de una forma tan enternecedora que Ginny ahogó el llanto.

- ¡No!- Negó en untono más firme.- Esto no puede ser, es un error, un grave error- ella se separócompletamente de él y le dio la espalda. Él se tomó la frente y la miró.

- Ginny, cambiemosnuestras vidas, nos lo merecemos.- Susurró en el oído mientras la abrazaba pordetrás

- ¡No Harry!- Ella sevolvió a separar de él- Es ilógico- Volteó para mirarlo a los ojos.

- ¿Por qué?

- Porque nosotrossomos casi hermanos, ¿Lo recuerdas? ¿Se te olvida que estoy saliendo con unamigo tuyo?- Él la observó dolido.

- ¿Quieres que temire como hermana cuando acabas de decirme que me quieres como hombre y no comohermano? ¿Quieres que rehúya de esto tan fuerte que siento por ti? ¿Quieres quede ahora en adelante me haga el estúpido con esto que sentimos el uno por elotro? Claro será genial venir a la casa de tus padres cuando todos esténreunidos aquí y yo te salude y te diga "hola hermanita, como estas, todo biencon tu novio" "¡¡Bravo!! ¡Mi hermanita se casa y quiere que sea su padrino! ¡Todosfelices!- Ironizó.- Pues no, no puedo hacerme el idiota, fuiste la única mujerque despertó este sentimiento en mí, pero sin ti no tiene ni el más mínimosentido.

- Esto es unaestupidez... - Harry volteó se tomó la cabeza con ambas manos. Luego la miró yse acomodó los anteojos, dispuesto a intentarlo una ves más, a pesar de haberledolido hasta el alma lo que ella acabara de decir.

- Bonita, ¿Porqué?... no tienes idea de cómo me siento ahora que vi en ti la esperanza que healbergado muy dentro de mi desde años, quiero gritar al mundo entero que estoydispuesto a cambiar por ti, ya no quiero ser ese tipo mujeriego sinsentimientos si estás a mi lado.

- Lo siento, tengonovio, cuídate, adiós.- Dijo monótonamente.

- ¿Es todo?- Preguntósin poder dar crédito a lo que escuchaba, su voz se entrecortaba, no quería queella le dijera esas cosas, quería sentir que nada le faltaba si ella estaba,sus ojos se enrojecieron.

- Buenas noches.-Repitió, ella volteó nuevamente y unas lágrimas incapaz de retener, cayeron.

- Al menos dime queestos cuatro meses lo pensarás.- Ella no fue capaz de articular palabras. -

 

Bien, me queda claro,pero quiero que sepas que estaba dispuesto a llenar tu falta de amor y lo únicoque necesitaba era que me aceptaras en tu vida, jamás sentí algo tan fuerte.-Dijo él en un tono frío, ella escuchó un ¡crac! y supo que él habíadesaparecido.

Había pasado un mesdesde la partida de Harry, los señores Weasley ya estaban en la Madriguera.Todos estaban de acuerdo con la relación de Ginny y Seamus, y por alguna razónextraña sus hermanos la aprobaban, claro no era lo que querían para ella, elobjetivo de todos los hermanos Weasley era cierto cuatro ojos que estaba en unamisión en Estambul, pero sabían que ellos eran grandes amigos. Ginny no podíaevitar pensar, sentir y extrañar a Harry. Desde la última ves que se habíanvisto todo había cambiado y escucharlo decir todas esas cosas justamente de él,cada ves que lo hacía reía, se sentía viva.

Él había dicho tantas cosas, pero ella nodecidió seguir adelante. No podía dejar a Seamus, simplemente por el hecho deque ella le había dado su palabra, y una Weasley jamás faltaría a su palabra.Las últimas dos semanas se había vuelto más sensible que nunca, le habíaafectado mucho la falta de ese hombre, extrañaba cuando él le contaba un cuentoMuggle para que ella se quedara dormida, cuando la acariciaba, cuando la mirabacon tanta transparencia, cariño y dulzura. Y sus labios, eran una mezcla dulcey ferviente de deseo.

- ¡Hija!- Ginny dioun salto en su cama, había decidido no ir ese día a trabajar, se sentíahorrible.

- ¡Mamá!- Exclamóenfadada. Su madre entraba en la habitación con los brazos en la cintura.

- ¡Ginevra Weasley,pareces un verdadero zombi, tienes unas ojeras horribles, tu cabello estalargo!- Hizo una exacta descripción de lo que ahora era su hija, ella se sentóen la cama.

- Gracias madre,¡Eres una dulzura cuando te lo propones!

- No alces la voz.-Dijo apaciblemente.

- Quiero estar sola.

- ¡QUIÉN PUEDE LIDIARCONTIGO!- Toda calma que Molly parecía tener se fue al diablo, Ginny la miró eimitó un puchero.

- Mamá... - Alescuchar el tono más infantil y dolido de su hija, Molly se sintió mal.

- Hija, ¿Qué sucede?¿Tienes problemas con Seamus?

- No, él y yo somosla pareja perfecta.- Ironizó, su madre le escrutó el rostro, se acercó a ella yse sentó en la cama.

- Querida, entonces¿Qué es?

- Estoy bien.- Esbozóuna sonrisa que no convenció a su madre.

- Hija, si no mequieres decir nada, te entiendo, pero sabes que puedes confiar en mí, ¿Verdad?-Ginny asintió, miró los ojos de su madre, los ojos de su hija pedían a gritosayuda.

- ¿Crees que Seamuses el chico para mí?

- Creo que Seamus esun muchacho que te quiere honestamente, pero es esto... - Molly llevó su manohasta el pecho de su hija junto al corazón.- Lo que nos avisa quien es elcorrecto, hija, no por temor a errar vas a dejar de arriesgar.

- Pero, si no sabesque es el correcto, ¿Porque el idiota es un coqueto empedernido?- Molly sonrió

- Debes abrir tusojos para ver si el idiota después de ti es un coqueto empedernido, hija, ysobre todo abrir tu corazón para admitir que lo que sientes es verdadero.

- No he sentido esascosas con Seamus, mamá.- De pronto Ginny se asustó porque él único que le habíahecho sentir semejantes sentimientos era la persona que había dejado ir, haceun mes.

 

- Ya habrá tiempohija, siempre lo hay.- Sonrió, y acarició el triste rostro de su hija. Ginnysiempre creyó que el amor de su vida sería Dean Thomas, pero ahora entendía quesus sentimientos por cuatro largos años no se comparaban ni en lo más mínimo aesa grandiosa tarde que había compartido con Harry mientras él le decía que eralo mejor en su vida. Como añoraba sentir sus labios, sentir sus caricias.

Pero no podía evitarsentir inseguridad con respecto a la vida de soltero que él llevaba con cuantamujer se le atravesara en el camino. Siempre había una, siempre existía esainseguridad. Sin embargo él había mencionado que por fin en ella habíaencontrado a esa mujer que tanto había soñado desde lo más profundo de sucorazón. Ese día llegó Ron diciendo que necesita anunciar algo muy importante.

- ¿Qué necesitasanunciar?- Preguntaba George, los gemelos habían vuelto hace unas semanas de suexitoso paso por Italia.

- Bueno, en realidadson dos noticias.- Añadió Ron con aires de misterios, pero con un brilloespecial, Hermione rió, el matrimonio se miró, cómplices, Ron también sonrió.

- ¿Qué es?- PreguntóGinny, impaciente. Ella miró incrédula a su cuñada y sonrió, feliz.

- ¡Oh, no! La muysabelotodo pelirroja, adivinó.- Todos rieron sorprendidos, Hermione jamás lehabía dicho una cosa así a Ginny.

- ¿Con qué moral medices sabelotodo, come libros?- Volvieron a soltar otra carcajada.- Anda Ron,diles a tu familia "lo del paquetito"

- ¿"Paquetito?"-repitieron los gemelos, Ron, Hermione y Ginny rieron.

- Bien, familia, enhonor al apellido Weasley, debo decir que la familia crecerá... ¡Hermione y yoseremos padres!- Rió, todos lo miraron asombrados, Molly se abalanzó sobre sunuera, feliz con la noticia de un nieto, otro nieto.

- ¡Vaya un bebe!-Exclamaron los gemelos.

- ¡Felicidades!-Exclamaron los señores Weasley y Ginny.

- Necesito pedirlesun favor, ubiqué a Harry... - Tan solo al escuchar ese nombre a Ginny le diovértigo.-... Para darle la noticia y se alegró, me felicitó y les envió saludosa todos.- Ginny miró el suelo, dudaba que esos saludos la incluyeran. De prontosintió preocupación y alzó la vista para mirar a Ron.

- ¿Dime que la otranoticia no tiene referencia a la batalla que está llevando Harry en Estambul,Ron?- Preguntó Ginny, temerosa, desde que él se fue no dormía tranquila rogandoa Merlín y a Dios que nada le ocurriera, pero hace unas semanas había tenido unpalpito que la asustó mucho.

- Bueno, en realidadla otra noticia si tiene relación con él, Ginny, necesita un mago que loayude... en alguien de confianza, enalguien que lo apoye, y ese alguien solo pudo ser yo...

- Pero tú no eres Auror,Ron.- Dijo su madre, preocupada. Hermione le lanzó la misma mirada.

- Es verdad, pero esmi amigo, mi hermano y me necesita, sé que soy un simple asistente delministro, pero ambos entrenamos para ser Auror, él quedó y yo no pero ahora quevoy a tener un hijo quiero que él sienta orgullo de su padre.

- Siempre se sentiráorgulloso de ti, amor.- Sonrió Hermione, él le sonrió y la abrazó.

- ¿Necesitanrefuerzos?- Preguntó su padre, Ron asintió y soltó suavemente a su esposa.

- Así es, él meexigió que no fuera, pero solo son 4 Aurores, y esos Mortífagos más de un dolorde cabeza les ha traído, hace unas semanas le lanzaron un sectumsempra a Harry,no sabían cómo detener la sangre...

 

- ¿QUÉ? ¿Cómo estáahora?- Exclamó Ginny, alarmada.

- Mejor, aunque siguepálido.

- ¡Dios, le dije quese cuidara, que no hiciera algo estúpido!- Soltó Ginny preocupada.

- Él está mejor,Ginny.

- ¿Qué más dijoHarry?- Preguntó ella.

- Los Mortífagos hancausado muchos problemas pero todo se podría solucionar con el nuevo plan, hayun Auror que está mal herido...

- ¿Quién es?

- Filius Coll. Tieneuna herida muy cerca del corazón, ni siquiera con magia han podido curarlo,Harry se ha visto con Rachel...

- ¿Su ex novia?-Preguntó Ginny, confundida y dolida.

- Si, Ginny, ella esuna sanadora Muggle, le ha hecho de una gran ayuda a Harry y él está agradecidode ella...

- Y todos sabemos cómoHarry le va a decir "gracias"- Bromeó Fred, todos sonrieron, Ginny bajó lamirada "¿sería posible que Harry vuelva con Rachel?", Pensó.

- Ron, pero esa mujeres Muggle ¿Cómo harán para que no se entere de nuestro mundo?

- Con lo boba quees... - Murmuró Ginny, los gemelos rieron.

- Con hechizosdesmemorizantes.- Respondió Ron.

- Pero así leborraran la memoria.

- No. Solo sonhechizos de corto plazo. Cuando acabe el trabajo con Coll, Rachel volverá a suvida normal.

- Si los Mortífagosadvirtieron que estaban los Aurores ¿Cómo es que siguen en Estambul?

- Harry hizo unconjuro que cubre todo el área de Estambul, solo un Auror puede aparecer ydesaparecer.

- ¡Vaya! Me asombra.-Exclamó George.

- Sí, el tipo hademostrado ser inteligente.- Añadió Fred, sorprendido.

- ¿Cuántos son loMortífagos?

- 7. Son los últimosque tuvieron conexión directa con Voldemort, solo ha capturado a dos.

- ¿Solo dos en unmes?

- Es que se complicótodo cuando Harry estuvo inconsciente.

- ¿Cuánto tiempoestuvo inconsciente?- Preguntó Ginny preocupada.

- 3 semanas.

- ¡Vaya! En unasemana capturó a dos, me impresiona. - Comentó Fred.

- Mcnire es el líder.

- Ese es un huesoduro de roer.- Dijo Arthur, todos asintieron.

- Ahora solo debellevar a cabo el plan.

- Y ¿En qué consisteese plan?- Preguntó Ginny, quería estar al tanto de todo lo que Harry hacía.

- No me lo dijo.

- ¿Por qué?

- Los Mortífagostienen el control de todo tipo de comunicación, solo nos mostramos unossegundos con nuestras auténticas identidades...

- Pero ese es unerror garrafal, aun así los pueden sorprender, porque simplemente no dijeron algo que solo ustedes sepan para saber que elotro no era un impostor...

- Ginny, ¿Por qué nofuiste Auror? Hubieses sido brillante.- Le dijo Fred.

- Es verdad piensasen todo.

- Ginny yo hice loque Harry me pidió que hiciera, además creo que así pude ver lo pálido queestaba...

- ¡NO ESTÁ PENSANDOCLARAMENTE LAS COSAS! ¡LE ESTÁ FACILITANDO EL TRABAJO A LOS MORTÍFAGOS PARAENCONTRARLO!- Explotó Ginny, y todos la observaron sorprendidos.

- ¡Ginevra, debesconfiar en tu amigo!- La reprendió su madre.

- No es que haya sidouna idea brillante ¿No?

- Lo importante esque hasta ahora no hemos sabido de malas noticias, él y todo su "ejército" debeestar bien.- La tranquilizó Arthur. Ella le sonrió, aún preocupada, es quehasta que no lo viera bien no dejaría desentir angustia. No le hizo gracia que el único que fuera como refuerzo seríaRon, ¡necesitaba de más Aurores! Era ese maldito orgullo de él en no pedirayuda, debía ser cuidadoso en pensar todo, escuchar otras opiniones,... estabanerviosa. Ron y Hermione se fueron después de la cena, y ella subió a suhabitación, quería asegurarse de que realmente él estuviera bien después de esemaleficio, no se tranquilizaba con lo que había dicho su hermano. ¡Necesitabasaber todo de él! Se acostó, no para dormir, solamente para rogar que nada malole ocurriera a Harry.

 

Deseaba descifrar elmisterio que recorría a Harry, sentía un contacto absurdo, pero que le hacíabien, todas las noches de ese maldito mes, sentía un abrazo, un te necesito yun te quiero de él, de alguna forma él la acompañaba en su soledad. Recordó esebeso que para ella era inolvidable, sin embargo ya era parte del pasado yjustamente de ese pasado se debían desintoxicar. Aun así ese beso la rescataba,seducía y llenaba.

Harry estaba en unaguerra, y cuando podía dormir, al día siguiente despertaba con la perspectivade volver a mirar esos ojos castaños que tanta ilusión le hacía. En esa guerrapodía gastar su vida, y él único aliciente que le quedaba era ese perfecto besoy su última mirada... no quería pensar que ella lo observó con lástima, y queen esos ojos sólo vio ternura.

Cada noche se odiabapor pensar en ella, por pensar todos los segundos del día en ella, no queríaadmitir que era de ella de donde sacaba fuerzas para el día siguiente, ya noquería recibir nada de ella. Ginny escogió por algo que no la hacía feliz, peroera su decisión y él la respetaría porque ella no esperaba menos de él. De todoese calvario algo comprendió: No había mujer que hubiese estado con él, que lobesara con tanta pasión, dulzura y tanto amor, que simplemente besaran a unmuchacho de anteojos, y no "al niño que vivió" Esa mujer tomó, desordenó yrompió su corazón. Y lo peor de todo era que Ginevra Weasley, era la únicamujer que había puesto patas arriba su vida, era la única que lo había marcadointernamente, era la única que lo había rechazado... era "La elegida"

- ¡Ginny! ¡Ginny!¡Ginny! - Molly zarandeaba a su hija que estaba acostada en la cama durmiendo.

- ¿Qué?- Respondiómolesta, le cargaba que la despertaran, aún más cuando soñaba con Harry.

- ¡Hay un pergaminopara ti! ¡Acaba de llegar Errol!- Ginny se incorporó rápidamente.

- ¿Harry y Ron?-Molly asintió sonriendo, Ron se había marchado a Estambul hace dos meses ya. Hermionevivía en la Madriguera por si cualquier inconveniente ocurría, y su hermano lehabía prometido que cuando llegara a Estambul lo primero que haría era decirlea Harry que le escribiera a su hermana, ella pensó que escribirían mucho antes.Tomó el pergamino que le entregó su madre y ella se fue, lo extraño era quesolo tenía uno y no dos.

Ginny:

Siento mucho no haber escrito antes, pero cuando lleguéla guerra ya estaba declarada y me fue imposible escribir antes, le dije aHarry lo que me pediste, pero no hemos tenido tiempo. Solo falta Mcnire yestaremos pronto en casa, papá tenía razón ha sido todo un trabajo enfocado enél para atraparlo. Por favor, cuida de Hermione y mi hijo o hija, cuida de mistesoros. Harry te envía recuerdos, te extraño mucho, hermana, te quiero.

 

Ron.

Antes de comenzar aleer la carta estaba ansiosa y nerviosa, pero ahora estaba decepcionada yprofundamente triste por la precaria información que traía. Harry no le habíaescrito ni una maldita palabra en un mísero papel, se hubiese alegrado quesimplemente le escribiera "estoy bien" pero ni eso. ¿Estaba tan enfadado conella? ¿No quería saber absolutamente nada de ella? Claro, estaba en todo suderecho... ella lo había rechazado, pero aun así ¡Sabía que ella sentía cosasfuertes por él! No era sano pensar que ella lo esperaba porque tenía novio...pero... ¿Ella lo esperaba? Seamus debía ser todo para ella.... ¡Mierda! y ¿Sino le escribió ni media palabra porque estaba con Rachel? ¿Estarían juntos? Ysi fuese así ella era la única culpable... "¡Me odio!" se dijo así misma.

- ¡Ginny recibínoticias de Ron!- Una Hermione de tres meses de embarazo llegaba feliz a lahabitación de su cuñada.

- Sí, lo sé y mealegro mucho.- Ginny sonrió, más bien hizo una mueca, Hermione a pesar de estaremocionada tras recibir noticias de su esposo no pudo evitar mirarla conrecelo, se acercó y se sentó en la cama de Ginny.

- ¿Qué sucede?

- ¡Nada!- Exclamó,procurando ser honesta, pero no pudo evitar que sus ojos se bañaran enlágrimas. No sabía si estaba dolida con Harry o con ella misma.

- Acaso, ¿Cortaron conSeamus?

- No.- Respondió.

- Si no le dasimportancia a nada que se refiera a tu novio... me gustaría saber que esimportante para ti.

- Hermione, solo sonunos problemas que no valen la pena.-

- Querida, si estásal borde de las lágrimas deben valer la pena.

- Estoy bien, estoyfeliz por saber de mi hermano...

- Y de Harry.- Sonrióella, feliz.

- ¿Cómo?

- Que Harry tambiénescribió.- Sonrió, los ojos de Ginny brillaron aún más, no pudo evitar unasonrisa extraña.

- No te entiendo,explícate.

- ¡Que Harryescribió!...

- ¿Te escribió?

- Así es a Molly, amí...

- A mi mamátambién... - Susurró Ginny totalmente ida. Hermione le dedicó una miradarecelosa

- ¿Tú no recibistecarta de él?- Ella negó y una lágrima cayó por su rostro. Hermione la observócon tristeza cuando vio esas lágrimas rodar por el rostro de su amiga ycuñada.- ¿Qué sucede?- El llanto deGinny se hizo incontrolable y Hermione abrazó a su amiga, tomó su varita yhechizó la puerta con un Muffliato, para que nadie escuchara aquellaconversación, Ginny más calmada intentó explicarse.

- Estoy destrozada,Hermione... él...

- ¿Qué sucede?

- Todo está mal,arruine todo con Harry.- Se explicó desesperada, Hermione frunció el ceño,confundida.

- ¿Qué tiene que vertodo esto con Harry?

- Todo.

- Pero ¿En quésentido?

- ¡En todo sentido!El que no me haya escrito solo quiere decir que está enfadado conmigo y que noquiere solucionar nada.

- Ustedes son grandesamigos. - Ginny rompió en llanto.- Ginny, tranquila, lograrás solucionar todocon Harry, ¡Se quieren! Eres intocable para él.- Hermione no hacía otra cosaque Ginny llorara más.

- Él y yo ya no somosamigos...

- Pero ¿Qué dices?

- ¡Ya no podemos seramigos!- Exclamó enfadada. Hermione estaba muy confundida, no lograba entendera Ginny y eso la ofuscaba.

 

- ¿Por qué?

- ¡Porque me enamoréde él!- Hermione se llevó las manos a la boca, impresionada, y miraba a Ginnycon los ojos muy abiertos, Ginny lloró.

- No lo puedocreer... - Susurró.

- Te juro que fuealgo que no podía controlar, me dejé llevar por un sentimiento que no entendía,¡Qué jamás había sentido! Luché contra este sentimiento... Hermione, él es todopara mí, menos mi amigo

- Merlín, y ¿Él sabetus sentimientos?- Ginny asintió, mientras se secaba las lágrimas con el dorsode la mano.- ¿Crees que se enfadó porque tú le dijiste que lo amas?... Piensasque él cree que tú has mal entendido la amistad...

- Hermione, él... lorechacé.- Hermione no se sorprendió de esa declaración, conocía a su amigo ymás de alguna ves había sorprendido a Harry mirando de una forma especial aGinny, ahora entendía esos celos de Harry cuando se refería de Dean, ahoraentendía tanta preocupación por ella, ahora entendía tantas cosas, simplementelevantó una ceja.

- ¿Se te declaró lanoche antes de irse a Estambul, verdad?- Ginny la miró y asintió- ¿Por qué? Sitú quieres a ese idiota....

- ¡Dios Hermione!Estoy saliendo con Seamus.

- ¡Oh, Verdad! Pero,no puedes seguir así, si ambos sienten sentimientos puros y honestos...

- ¿Honesto? ¡Él ahoraestá con una ex novia!

- ¿Rachel?

- Sí... esa zorra...

- Ginny ella soloestá para ayudarlos, y Harry escribió en el pergamino que ella se fue hace unmes...

- ¿Verdad?- Suilusión solo duró unos segundos.- No creo que bastara un mes para que esamaldita cayera en la cama de Harry, ¿No crees?

- Ginny, esehombre...

- ¡Ese hombre nada,han pasado tres meses, buscó a una de sus novias de turno y se olvidó de todo!¡¡No me escribió ni media palabra!! - Hermione sonrió.

- Te debo felicitar.-Ginny frunció el ceño.

- ¿De qué hablas?

- ¡Enamoraste a HarryPotter! El hecho de que no te haya escrito solo quiere decir que estátremendamente dolido, jamás una mujer lo ha rechazado, no está acostumbrado aeso, lo dejaste confundido... y si él se te declaró, ¡Dios! pobre Harry, debeestar sufriendo a horrores. ¡Ginny, por las barbas de Merlín enamoraste a HarryPotter!- Ginny esbozó una sonrisa por primera ves en mucho tiempo, sentía queHarry era lo único real en su vida.

- ¿Qué hago?

- ¿Esperarás a Harry?

- Lo único que quieroes estar con él.- Las dos sonrieron.

- Debes terminar turelación con Seamus y hacerle entender que tú no sientes más cariño por él quede amistad.- Ginny asintió.- Y esperar a tu príncipe azul que volverá de estamisión.

- Tienes razón.- Mástarde Ginny y Hermione se vistieron y ambas le ayudaron a Molly con el quéhacer de la casa. Ginny estaba nerviosa, sabía que en la tarde pasaría Seamus averla, y ese día ella iba a dar un paso importante en su vida. Era labienvenida a todo lo relacionado con Harry. Cuando él llegara de Estambulhablaría con él y haría lo imposible por estar a su lado, si él así lo quería,ella ansiaba que la respuesta de él fuera positiva porque ahora solo lo veía aél en su vida, con él se sentía viva... se moría por sentir sus labios una vesmás, sus besos eran fuego, ¿Había correspondido bien ese beso? "Mierda, y ¿Sifui infantil en la forma de besarlo?" pensó nerviosa. Claro sus besos eranexperimentados, teniendo una larga lista de entrenamiento, mientras que "supropia lista" no era pequeña pero ni se comparaba a la de él, y tampoco habíarecibido quejas de algunos de sus novios cuando ella los besaba... pero con élera todo distinto, suspiró.

 

- Ginny, cielo...¿Ginevra?

- ¡Ah!

- ¿Dónde estás?

- En Estambul.-Susurró, Seamus frunció el ceño

- ¿Dónde?

- Nada.- Ambosestaban sentados en un cómodo sillón y Seamus la abrazaba, Ginny estaba, comosiempre, pensando en Harry

- Hace un rato tepreguntaba por cómo va todo en la tienda Ollivander

- Todo está bien.-Dijo ella distraída, de pronto esa duda que se había apoderado de ella surgióuna ves más.- Seamus, ¿Cómo te parecen mis besos?- Él sonrió.

- ¿Qué?

- Solo dime.

- Están bien.

- ¿Sólo eso?

- Son dulces, tiernostambién son apasionados, eres una verdadera mujer besando.

- ¿Verdad?- Sonrió ysu novio asintió.

- Tú eres muy dulce,bonita.- El corazón de Ginny comenzaba a latir muy rápido, ya no veía los ojosnegros de Seamus, frente a ella estaba Harry sonriéndole, y esos ojos verdesbrillantes solo la miraban a ella, ahora nada le hacía falta porque estaba él ytodo era perfecto, pensó en el roce de sus labios, se estremeció, sonrió y seacercó lentamente a él para besarlo...

- Te amo, Harry

- ¿Harry?- Una vozfría hizo que abriera sus ojos, ya no estaba Harry... Seamus Finnigan la mirabamuy enfadado.- Ginny me llamaste Harry.

- Seamus...

- Te llamé bonita ytu cara cambió, me miraste de una forma extraña.- Él se incorporó y se levantó,contrariado.

- Seamus, lo sientomucho... - Ella también se levantó y supo que el momento de ser honesta con sunovio ya había llegado.- Oye...

- Ginny, aun cuandoestoy a tu lado siento que hay miles de kilómetros de distancia entre los dos,siempre estás pensando en algo, jamás me tomas en cuanta...

- Debo hablarcontigo... Seamus, creo que esta relación ya no es la de antes, te prometo quetraté de mirarte con ojos de amor, pero solo veo a un buen amigo.- Él bajó sumirada.

- Ahora comprendotodo...

- Espera... no hagasconjeturas...

- ¿Conjeturas? ¡Dios,Ginny! Es que aun cuando no está cerca de ti hace daño.

- No...

- Sí, Ginny, Jamáshaz sido conmigo lo que eres con él.- Ese argumento le dolió mucho a Ginny, susojos brillaron algunas lágrimas.

- Lo siento mucho...- él blanqueó sus ojos, resignado.

- Espéralo.

- ¿Qué?

- Estoy seguro queese idiota siente lo mismo por ti, me alegra que se hayan encontrado, eres ungran tesoro, Ginevra Weasley, y ese tesoro solo puede protegerlo el gran HarryPotter.- Sonrió. Ella abrazó a su amigo de una forma muy cálida, mientras él leacariciaba la coronilla, despeinándola, ambos se sonrieron.

- Gracias, Seamus.

- Ginny, de verdad megustas mucho, pero es ese idiota el que tiene más que ofrecerte y tú porrecibir Solo que si te hace daño no me importará que sea el mejor Auror de lahistoria de Inglaterra.- Ginny sonrió y ambos se separaron.

- Eres increíbleSeamus, eres un gran amigo.

- Es tu tiempo para serfeliz con alguien que te merezca... con alguien que te sepa amar y ese idiotadejará de ser ese casanova porque al fin te encontró. Además siempre me hizosentir inseguro de ti, es solo la forma en que te mira y en la que deja dehacerlo, como te habla, entendí que había una fuerte conexión entre tú y él.-Ella sonrió ya no había impedimentos de su parte, solo él era quien tenía laúltima decisión.

 

____________________________________________________________________________

Bueno, y como suelen decir por acá... + comentarios = Capítulos!

Gracias a aquellos que siguen esta querida historia... Me enamoré...


Chicas!! Primero les debo agradecer esos comentarios, me alegra un montón que les guste tanto esta humilde historia. Bien la actualizaciones rápidas es porque "Me enamoré" ya está terminada... Si!! ya terminé de escribir esta querida historia. De hecho, ya tiene casi cinco años, y jamás me había atrevido a publicar porque francamente creía que no era buena en esto, y por unas maravillosas personas que me motivaron a hacerlo en un foro también querido. Gracias por sus palabras, no les sorprenda que actualice dos veces por día... y comenten!! jejeje de sus comentarios dependen mis actualizaciones... si, soy mala.... ejjejej GRACIAS!! sin más el capítulo 10...
___________________________________________________________________

- ¿RON? ¡MERLÍN,RON!- Hermione acababa de ver llegar a su esposo a la Madriguera, como pudocorrió hacia él y se lanzó a sus brazos y Ron la recibió levantándola del sueloy dando vueltas, feliz.

- ¡Amor, estáspreciosa! Y tú embarazo, ya estás de cuatro meses, ¿Cómo va el embarazo? ¿Cómoestá nuestro hijo? ¿Cómo estás tú, amor?- Preguntaba enloquecido.

- Todo está bien,cariño te extrañé... nuestro hijo está bien... pero me has hecho tanta falta.-Ron la besó con mucha pasión. Más atrás otra persona observaba todo con unasonrisa, pero sin estropear el reencuentro del matrimonio. Miraba en direccióna las escaleras, esperando ver a alguien, aparentemente. Hermione reparó enHarry y lo abrazó fuertemente, luego observó a los dos hombres detenidamente,ambos tenían grandes quemaduras rojas en el rostro y los brazos, y Harry teníauna herida muy fea en la mejilla, era como un corte profundo del cual pendía unhilo de sangre, y la ropa chamuscada, y unas manchas de sangre en la ropa.

- ¡Merlín! Harry esaherida- Se escandalizó Hermione, y su amigo simplemente se encogió de hombros.

- ¿Dónde estántodos?- Preguntó Harry tratando de desviar el tema.

- Comprando losobsequios de Navidad.

- ¿Navidad?

- Es en una semanamás.- Sonrió Hermione.

- No estábamospendientes de la fecha, cariño.- Le recordó Ron a su esposa.

- Será mejor que mevalla...

- ¿No esperarás a losdemás?-

- Quizá venga mañana,Hermione estoy agotado, ¿Me puedes excusar con los demás?

- Pero si no estoysola, están los gemelos y...

- Lo mejor es que mevalla... - Ya no podía seguir hablando, su corazón había dejado de latir, sumirada había tropezado en los castaños ojos de Ginny, no podía estar máspreciosa en ese instante, y su sonrisa, esa hermosa sonrisa que él recordaba ytanto añoró ver, pero aún no terminaba de entender todo, cuando veía que Ginnycorría hacia él y lo rodeaba fuertemente con sus brazos, como había extrañado aesa mujer, como extrañó sus abrazos y ese dulce aroma que ella desprendía y élrespiraba ahora, sus suaves manos que acariciaban su espalda, en fin, suscaricias. Sentía unas ansias tremendas de corresponder ese abrazo porque lonecesitaba. Pero él continuaba impertérrito con sus brazos inertes en direcciónhacia el suelo. Sus ojos se empañaron.

 

- Te extrañé tanto,niño.- Susurró ella en su oído. De pronto comenzó a llorar y se aferró aún mása él.- Te juro que pedía todos los días para que nada malo te ocurriera.-Sollozó. Entonces unas lágrimas resignadas cayeron por el rostro de Harry, y yano pudo hacer caso omiso de sus ansias, intentaba con todas sus fuerzas en nocorresponder el abrazo, pero esas palabras eran tan tiernas, era reconfortanteescuchar esa voz por primera ves en cuatro duros, largos y tristes meses... élcorrespondió el abrazo.- Te necesito.- Susurró Ginny, Harry la apretó más a sucuerpo. Ron estaba muy confundido por la bienvenida de su hermana a su amigo,sabía que ellos se querían mucho, pero si era extraño. Se alegraba mucho de vera Ginny. Hermione solo esperaba que ellos solucionaran sus problemas. Harry seseparó de ella suavemente, cuando se miraron a los ojos, ella sonrió aún conlas huellas de sus lágrimas. Él observó los labios de Ginny que ahora eran muytentadores, iba a acariciar su rostro, pero se contuvo.

- ¡Hermana! - ExclamóRon, su voz sonó como si él estuviera a miles de kilómetros, porque ellosestaban tratando de memorizar el rostro del otro en otro mundo y ambosvolvieron a la realidad.

- ¡Hola Ron!- Ella seacercó a su hermano y se abrazaron.- Estoy feliz por los dos. Todos estábamostan preocupados por ambos.- Ron sonrió y los hermanos se separaron. - Noenviaron alguna nota para avisar que hoy llegarían... todos han salido, buenomamá y papá.

- Solo quisimosllegar pronto- Sonrió Ron. Reparó en su esposa y bajó la vista justo dondecrecía su hijo.- ¿Se mueve mucho?- Hermione sonrió.

- No mucho, peroahora que llegaste te sintió y se movió un poco. - Ron abrió los ojossorprendido.

- ¿Verdad?- Su esposaasintió.

- Ron, quiseconsultar la opinión de un doctor, un Medimago Muggle y ahí me hicieron unaecografía, son como unas fotografías del bebé dentro de mí, nuestro hijo estáen perfecto estado.

- Y ¿Esas fotografías...?¿Cómo pudieron meter una cámara para fotografiarte dentro? - Todos menos Ronblanquearon los ojos.

- Amor, sobre elvientre ponen una especie de gel, y con una máquina observan al bebé.- Ronsonrió.

- ¿Dónde están las"ecofrías"?

- Ecografías.- Lecorrigió Hermione, sonriendo.- Están en tu habitación, ¿Vamos?- Ron rió, tomóla mano de su esposa y juntos subieron hasta la habitación.

- Yo debo irme... -Decía Harry, pero Ginny lo interrumpió negando con la cabeza.

- ¿Crees que dejaréque te vayas así con esa herida en el rostro?

- Ginny, no hacefalta...

- Mamá guarda justoahí.- Señaló un mueble, cerca de la chimenea.- esencia de Díctamo.

- No...- Ella no lehizo caso sacó un frasco del mueble y lo miró.-

- Siéntate, porfavor.

- No es necesario...

- Esas quemaduras sonfeas y se ven dolorosas...

- No más dolorosasque las heridas internas.- Dejó escapar Harry. Ginny se sintió la mujer másinhumana del planeta. Miró una fotografía que había sobre la chimenea.

- Lo siento.

- ¿Por qué losientes?, ¿conocías al hombre que murió en la misión?

- ¡Ah! tú lodecías... - La pobre no sabía dónde estar, estaba roja, de pronto recordó labotellita que tenía entre sus manos.- Harry, tus heridas...

 

- Están bien.

- Claro que no, si nome dejas que te aplique díctamo tú no lo harás.

- No necesito unaenfermera que cuide mis heridas, muchas gracias.

- No sea obstinado...por lo menos déjame echarle un vistazo a la herida que tienes en el rostro.-Ginny lo miró a los ojos y Harry se sentía vulnerable ante esa mirada. Fruncióel ceño.

- Está bien.- Aceptó,ella sonrió y se acercó al muchacho, levantó ambas manos y tomó el rostro deHarry, y examinó. Cuando Ginny recién salió de Hogwarts estudió seis mesesmedimagia, pero solo lo básico, primeros auxilios, por ejemplo.

- Esa herida no fueproducto de un hechizo, ¿Con quién rayos luchaste a navajazos, Harry? - Él sesorprendió de lo que una herida podía decir.

- Solo fue productode la misión.- Ella frunció el ceño.

- Bien, durante tresdías aplica díctamo, en la mañana y luego en la noche y no habrá cicatriz.

- ¿Crees que memolestaría otra cicatriz en la cara? - Ginny sonrió, momento que aprovechó paraacariciar el rostro de Harry.

- No, esa cicatrizque tienes en la frente es tu sello propio, personalmente me parece sexy.-Sonrió, Harry sentía que perfectamente podían calentar algo en su cara, lesorprendía que ella no apartara sus manos del rostro, aunque le molestó eseargumento en parte.

- ¿Harías el favor dequitar tus manos de mi rostro?- Preguntó, molesto. Ginny ruborizada lasapartó.- Gracias, continuaré en casa.

- Siento muchohaberte incomodado.- Harry sonrió burlón.

- No es la primeraves que escucho tus comentarios sin sentido, pero no te preocupes, es tu "sellopersonal".- Él Siguió sonriendo con petulancia, y Ginny no dejó de observar losverdes ojos de su interlocutor.- Ahora dan igual muchas cosas.- Y sindespedirse desapareció. Dejando a una Ginny con muchos sentimientos, felicidadpor comprobar que estaba bien, herido pero bien, confundida, porque sentía queél ya no quería nada que tuviera relación con ella. Y un sin fin de emocionesmás. Hermione le había dicho que él estaba dolido, pero su dolor no podía duraruna eternidad, confiaba en que así no fuese. Tenía miedo de que él jamás laperdonara. Y Harry estaba conmocionado, ella jamás imaginaría cuanto laextrañó, la necesitó y cuantas veces la inventó. Inventaba sus caricias, susmanos suaves, su dulce aroma a flores, esa hermosa sonrisa que llenaba todo,esos hermosos ojos que iluminaban cada maldito segundo en esa misión. Peronecesitaba todo lo contrario ¡¡Necesitaba todo lo contrario para seguiradelante con su vida!! Pero... desde que la besó no podía olvidar ese dulcemiel sabor de sus labios. Con ella no se sentía esa especie de trofeo como lomiraban las otras mujeres, no se sentía amado por su nombre, con ella se sentíaamado por lo que era junto a ella. Ella hacía que lo más simple fuera lo másmaravilloso del mundo. Y ese bendito beso era tan especial como el mejorrecuerdo que atesoraba su mente. Con el tiempo daba por seguro que la olvidaba,pero había sido imposible, como también fue imposible olvidar su rechazo cuandoél le había dicho todo.

_____________________________________________________

No odien a Harry!! tiene sus razones...

entonces... + comentarios = Actualización!

Harry había ido a laMadriguera al día siguiente de su llegada desde Estambul para ver a Molly yArthur. Tuvo el cuidado de ir cuando Ginny estuviera trabajando, para evitarla.Porque le hacía daño verla sin sentir esas ganas incontrolables de besarla. Yahabían pasado tres semanas sin ver a Ginny. Y había sido una tortura, era vivirsin esa luz que Ginny representaba en su vida.

 

- Eres peor queHermione en la escuela, aguafiestas.- Le reprochó Fred. Él y su hermano gemeloestaban en el departamento de Harry. Este último sonrió.

- Necesitamosfestejar que eres el mejor Auror, Harry.

- No lo sé, me parecemuy pronto.

- ¿Pronto? Han pasadotres semanas desde que volvieron y no festejaron.

- ¿Cuál es la maníade ustedes de festejar todo el tiempo? - Preguntó Harry, frunciendo el ceño,Fred y George rieron.

- No seríamosnosotros si no viésemos la vida con alegría e irresponsabilidad.

- Tienen razón.- Lostres rieron.

- Esta salida soloserá para los hombres de esta gran familia...

- Sí, Bill, Charlie,nosotros, Ron nuestro padre y tú...

- ¡Ah! Percytambién...

- ¿Percy irá connosotros?- Preguntó Harry incrédulo.

- Sí, pensamos que tepodía molestar...

- No, no es eso, essolo que no puedo imaginar a Percy divirtiéndose.- Respondió Harry, los gemelosrieron. - ¿Dónde será la juerga?

- En la taberna de Hogsmeade.

- ¿Hogsmeade? - Harryno estaba para nada convencido.

- ¡Claro! En Navidadno te apareciste por la Madriguera...

- Pero entendemos quenecesitabas un espacio y que alguna novia Muggle lo ocupó...

- Sí, porque yaestuviste con todas las brujas...

- Solo se salvaron, mamá,Hermione y Ginny.- Los gemelos rieron a carcajada, pero Harry solo sonriótristemente, ¿Qué estaría haciendo en ese momento esa pelirroja? Pensó. Alguientocó el timbre. Él se levantó, con parsimonia, al tiempo que se acomodaba losanteojos- ¿Cuándo serás el guardián de este departamento?-

- Debe ser unMuggle.- Aseguró Harry, se dirigió hasta la puerta y la abrió.- ¡Hermione!

- ¡Debes ser guardiánpara aparecer aquí dentro, hombre!

- Descuida, ya loharé.- Esbozó una sonrisa, alguien ya había sugerido ser la guardiana de lossecretos. Pero en ese momento era mejor no recordar a esa mujer.

- Le decíamosexactamente lo mismo, cuñada.

- Hola, George, Fred,me parece que es la primera ves que concordamos en algo.- Sonrió Hermione, losgemelos le devolvieron la sonrisa. Ella se sentó al lado de Harry, él observóla barriga que comenzaba a notarse de su amiga y sonrió.- Necesito hablarcontigo y tal ves sea bueno que ustedes escuchen dado que la implicada es suhermana.

- ¿Ginny? ¿Qué lesucede?- Preguntó preocupado Harry. Entendiendo que cada ves que se esmerara enno recordar a Ginny algo siempre se interpondría para pensar en esa niña mujerque le inspiraba tantas cosas a la ves.

- Nada. Verán, se lepresentó una oportunidad que ella no puede dejar escapar y ella no piensaaceptarla.

- Pero, ¿A cerca deque es esa oportunidad, Hermione? - Preguntó George.

- El señor Ollivanderabrirá una tienda en Holanda y solamente confía en Ginny para que la administrey se haga cargo allí.

- ¿Quiere que se mudea Holanda?- Preguntó Harry, confundido.

- Sí, por unos años.

- ¿Años?- Volvió ainterrumpir Harry, sentía que la respiración no llegaba, estaba mareado.

 

- Sí...

- Y eso en que labeneficia.

- Ella será la dueñaallí, ganará ocho veces más de lo que gana aquí, tiene asegurada la estadía portres años en el lugar más seguro y exclusivo de Holanda, eso, Fred, legarantiza una oportunidad tremenda.

- ¿Ocho veces más?-Logró preguntar George, Hermione asintió. Harry estaba aturdido. No lograbaentender que Ginny tenía la posibilidad de alejarse de su vida categóricamente,pero Hermione tenía toda la razón. Era una oportunidad que ella no podíadesperdiciar.

- ¿Harry?... - Harrylevantó la cabeza, aún aturdido.

- Disculpa...

- Te llamamos hacemucho y no reaccionabas...

- Lo siento... essolo... nada - Decidió decir finalmente.

- ¿Está todo bien? -Insistió Hermione. Harry miró a los gemelos, ellos también lo observaban de unaforma extraña, esbozó una sonrisa.

- ¿Qué? Claro quetodo está bien.

- Bueno... - Estabacompletamente seguro que su amiga no creyó ni cuarta parte de lo que él lehabía dicho para tranquilizarla.

- Creo que Ginny nose irá.- Comentó Fred.

- ¿Por qué no?-Replicó Hermione.- ¿No estás de acuerdo?

- Estoy de acuerdo conlo que ella quiera hacer, pero es evidente que ella no quiere.

- Créeme que a Ginnyle haría excelente cambiar estos ambientes y dejar atrás un pasadoangustiante...

- ¿A qué terefieres?- Preguntó inmediatamente Harry.

- A todo lo que tengareferencia con lo que ella quiere lograr aquí... - Miró con elocuencia a Harry,éste bajó la mirada.- Y a su ruptura con Seamus...

- ¡¿Rompió conSeamus?! - Exclamó sorprendido Harry.

- Sí...

- ¿Cuándo?

- Hace más de dosmeses...

- ¡Dos meses!

- ¡¡Sí, Harry, perono es lo importante ahora!!

- Lo siento.- Harryno pudo evitar sonreír plenamente.

- ¿Creen qué lo mejorpara su hermana y amiga es seguir rodeada de todo esto, desaprovechando unaoportunidad única?

- Es ella quien debedecidir.- Opinó Fred.

- La mejor decisiónes la que ella crea conveniente.- Insistió George.

- Creo que es unaoportunidad increíble para ella, pero quien tiene la última decisión es ella.-Finalizó Harry.

- Hablen con ella,sea cual sea la decisión final que Ginny estime conveniente, pero ella está muyconfundida.

- Entonces, cuñada,¿Cómo va el embarazo?

- Ya casi en elquinto mes, y me muero por tener a mi hijo en brazos.- Los cuatro sonrieron.Luego de unas horas se marcharon, y Harry estaba solo, no pudo recibir mejor lanoticia de la soltería de Ginny... pero ¿Por qué se alegraba de la soltería deella si él mismo no quería estar con Ginny? Y no porque hubiese dejado dequererla, sino porque aún le dolía profundamente el rechazo de Ginny.

- ¿Ginny?

- Hola, ¿Estásocupado?

- No, no estoyhaciendo nada.

- Perfecto, necesitohablar contigo.

- Claro, dime.

- ¿Puedo entrar?-Ginny estaba parada afuera del departamento de Harry, sonriendo. Sin embargoél, estaba aturdido por la imprevista visita de Ginny. Hasta había olvidado lacruel postura que había adoptado con ella.

- ¡Por supuesto!Disculpa- Ginny entró y Harry cerró la puerta.- Siéntate.- Ginny seguíasonriendo, ambos se miraron y sintieron por primera ves que estabancompletamente solos, sin embargo había una distancia enorme e invisible entreellos y justamente eso no los dejaba ser los de antes.

 

- He notado que hasido a la casa de mis padres estos últimos días.

- Quería saber de tuspadres...

- Eso imaginé, perotampoco evité notar que visitas la Madriguera cuando yo no estoy.

- Coincidencia.-Concluyó sencillamente Harry.

- Estás consiente demis horarios de llegada a la casa. - Replicó, confundida.

- Ginevra, no estoypendiente de ti jamás, me da absolutamente lo mismo si estás presente cuandovisito a tus padres.- Ese era un argumento falso y cruel. Ginny solo desvió sumirada de los ojos de Harry, quien ya estaba recordando su postura fría.

- Pensé que tal vesme evitabas.- Murmuró. Harry sonrió con maldad

- Ya no tengo tiempopara juegos infantiles.

- Me imagino que tutiempo lo gastas en cuanta mujer encuentras y convences para encerrarla en estedepartamento, es tu pasatiempo favorito, ¿No?

- Sí, es verdad...gasto mí tiempo en mujeres que tengan claro sus objetivos. En mujeres que sedejen llevar por lo que realmente quieren y no que se acobarden por un malditobloque en su vida.- Los ojos de Ginny se aguaron y sintió unas ganas enormes desalir de ese departamento pero sus piernas se lo impedían.

- Tu gran objetivo noes más que acostarte con cuanta mujer encuentres... -

- Ya deja tus ironíasde lado y por alguna ves en tu vida madura, mujer.- Dijo, pretendiendo herirmás a Ginny que a él mismo.

- ¿Me quieres decircuál es tu propósito de hacerme daño?- Incontrolablemente la rabia que habíadentro de Harry iba a surgir en ese preciso instante, Las palabras subíanlentamente por su garganta y explotarían en todo lo que diría.

- ¡¿DAÑO?! ¡Por favorno hables de daño cuando fuiste tú quien acabó por destruir todo lo que yoquería construir! ¡¡No reprocharé nada porque así lo escogiste y no haréabsolutamente nada para que cambies de opinión!! ¡TUVISTE TODA LA RAZÓN! ¡JAMÁSDEVIÓ OCURRIR NADA ENTRE NOSOTROS, PORQUE TODO FUE COSA DE MOMENTO, AL DÍASIGUIENTE NI TE RECORDABA! - No pudo evitar alzar la voz, pero ella lodescontrolaba, sus ojos brillaban igual o más que los de Ginny, ella se levantódispuesta a marcharse, miró a Harry y unas lágrimas rodaron por su mejilla.

- Para mí no fue cosade momento, creo que ahora te parecerá estúpido pero siempre te esperé como túme lo pediste, también esperé alguna nota tuya cuando estuviste en Estambul.-Ginny sonrió tristemente y una lágrima más rodó por su mejilla, miródirectamente los ojos de Harry.- Esa tarde es el mejor recuerdo de mi vida,aunque doloroso, pero sigue siendo lo mejor que me ha ocurrido. Siempre piensoen ti y eso me ayuda a ganar cada batalla interna que tengo. Te prometo quetodo queda hasta aquí... - Ginny esbozó una sonrisa.- Será difícil olvidarte,pero lo haré. - Harry veía como Ginny se iba, pero no podía permitir que sefuera. Pensó desesperado.

- ¿Es verdad quetienes ofertas para mudarte a Holanda? - Fue lo primero que le llegó a lamente, Ginny se sorprendió por esa pregunta, sonrió. Una chismosa había corridoa divulgar la noticia.

- ¿Hermione? - Harryasintió. - Creo que es lo más sano... ¿Sabes? No debías ser tan cruel parahacerme saber que tú nunca llegaste a sentir nada después de ese beso, quejamás sentiste más que una amistad por mí, duele bastante.- Ella desesperada,lloró cada palabra que dijo y se odió por demostrar tanta debilidad ante Harry.Él sintió un odio muy parecido hacia él mismo, pero ella era su descontrolvivo, se acercó lentamente a Ginny, hasta haber pocos centímetros de distancia,y tomó el rostro surcado de lágrimas de Ginny.

 

- No puedo. - Susurrófrustrado.

- No puedes ¿Qué? -Él se acercó lentamente y la besó. Y ese beso fue correspondido con sorpresa,se besaron con suavidad, placer, era eterno... Era el beso que habían esperadodurante casi 5 meses, era el dulce reencuentro de sus labios, en una anhelanteespera. Ambos dejaron descansar la cabeza en la del otro, sin dejar de mirarsea los ojos.

- ¿Por qué dices esashorribles cosas si siento que me besas con amor?

- Ginny... No puedopasar por alto todo.

- ¿Qué?- Harry seseparó de Ginny y se alejó hasta el extremo más lejano de ella. Desesperado poresos sentimientos que aún o terminaba de entender, pero que lo llenabancompletamente.

- ¡Merlín Ginny! Tedije esa tarde todo lo que yo estaba dispuesto a entregar por nuestrarelación, y sabes que jamás le habíadicho eso a otra mujer, y tú no lo valoraste no te importó absolutamente nada.Simplemente te negaste a una oportunidad a algo nuevo ¡te negaste a todo elamor que tú me haces sentir!

- Harry, yo...

- No. No sabes cómofueron las cosas en Estambul, estaba derrotado antes de comenzar la batalla,esa tarde te lo dije todo. Me duele fingir que todo está bien cuando tu familiame pregunta qué es lo que me ocurre, ¿Cómo les digo que me enamoré de ti?

- ¿Qué hago?- Élsonrió con ternura.- Tienes toda la razón, fui una estúpida, perdóname.

- Mujer, todo lo quedebías hacer ya lo hiciste.

- ¿A qué te refieres?

- A todo. Eres unamujer excelente, Ginny, debes aceptar la oferta del señor Ollivander, sé que loharás bien, confío en ti.

- ¿Quieres decir quetodo muere aquí?

- Es lo mejor parati.

- ¿Qué es lo mejorpara ti?

- Tú. Ver que lamujer maravillosa, hermosa, tierna de la cual yo me enamoré se desarrolleprofesionalmente. Es tú tiempo para demostrar a los demás que te mereces algomás que una vendedora de varitas y no porque eso sea algo malo o bajo,simplemente es porque tú te mereces lo mejor del mundo, bonita, estoy seguroque en Holanda te esperan grandes oportunidades.

- Me importa laoportunidad que tengo aquí, junto a ti.- Ginny dijo eso ilusionada, enamorada.

- ¿No crees que esegoísta con tu vida?

- Harry, no quierodejar una ves más lo mejor de mi vida entre éstas cuatro paredes, no quieropasar tres años de mi vida arrepintiéndome por no luchar por lo que amo.

- Claro que lucharás,lucharás por ser mejor mujer.

- Si tú estuvieras ami lado sería la mujer más feliz del mundo, cariño.- Él suspiró y sonrió, Ginnyera una mujer tan dulce.

- Ginevra MollyWeasley, donde quiera que estés te llevas la mitad de mi corazón, de mispensamientos y mis sueños.

- No puedo.

- Si puedes.

- No será fácil.

- Nada es fácil,debes aprender que nada en la vida es fácil, cometerás errores y de ellosaprenderás y los enmendarás.

- No sé cómo enmendarel peor error de mi vida y tampoco lo haré con errores mínimos.

- Ginny...

- ¿Cómo puedoenmendar el peor error de mi vida? Dime cómo puedo reparar todo el daño que tehice, eres alguien que no tiene la mitad de mí, lo tienes todo. Quiero gritaral mundo que me enamoré de ti, que no quiero perderte porque eres lo mejor enmi vida, sin ti no tiene sentido vivir todas esas oportunidades, ¡Dios, te amo!Necesito una oportunidad.

 

- Te amo, y por lomismo quiero lo mejor para ti.

- ¡Y tú lo eres!-Gritó, enloquecida.

- No lo soy.

- Harry, como puedohacer que entiendas que tus caricias me estremecen, tus besos me enloquecen, ysimplemente me enamora lo que eres y no lo que conseguiste años atrás, cuandosiento tu respiración en mi piel provocas muchas emociones y solo tú loprovocas. Esto que siento es de verdad, es puro y es sentimiento, te amo, juroque te amo, y si tengo que repetirlo toda la vida así lo haré, Harry Potter.¡TE AMO TE AMO TE AMO TE AMO TE AMO TE AMO!- Ginny se acercó a él y tomó susmano entre las de ella.- Perdóname.- Susurró, acarició el rostro de Harry y lobesó tiernamente, él rodeó la cintura de Ginny con sus manos, sus bocas sesepararon y Harry lloró, desesperado. - Amor, ¿Qué sucede? - Él la abrazófuertemente.

- Nadie te lo dijo,¿Verdad?

- ¿Qué debo saber?-Ginny deshizo el abrazo, pero continuó cerca de él y lo miró a los ojos.

- Es que tenía que haceralgo para olvidarte. - Las lágrimas caían por el rostro de Harry, sin podercontenerlas.

- ¿Olvidarme?

- Tú siempre serástodo para mí, pero me haces mal, ¡Nos hacemos mal! Debes encontrar a alguienmás.- Ginny lo miró sin poder dar crédito a lo que acababa de oír.

- ¿Cómo puedo pensaren encontrar a alguien más, si siempre estás en mí? Te juro que no sería yo sidejo que esto me mate, y la única forma de matarme es que tú no me des unasegunda oportunidad.- Harry estaba desesperado, le dio la espalda a Ginny,frustrado.

- Debes encontrar aalguien más porque yo la encontré.- Esas palabras se repetían dolorosamente enla mente de Ginny, no quería creer esa absurda mentira.

- No te creo... -Harry volteó y la miró a los ojos. Sentía que no podía enfrentarlos y se armóde valor para no evadir esa mirada.

- Es verdad, Ginny.Salgo con alguien más.

- ¿Te revolcaste contu ex novia mientras estabas en la misión?

- No... Esa mujer solofue a Estambul porque la necesitaba para que curara a Coll...

- Si no es ella,¿Quién es? - Ginny estaba destrozada, ya no tenía dominio de sus lágrimas yéstas caían sin previo aviso.

- Eso no importa.

- ¡Demonios, Harry!¿Desde cuándo?

- Un mes.

- ¡Un mes!- Ginny secubrió el rostro con ambas mano y comenzó a llorar desesperada. Harry estabadevastado, verla así era el peor castigo que podía recibir. Se acercó a ella yla tomó por los hombros, ella al sentir las manos de Harry se aferró a él.

- Bonita, esto debeser lo mejor para ambos.

- Estar separada deti no tiene sentido, niño, ¿No ves que te amo más que a mi vida? - No pudieronevitar acercarse una ves más y besarse.

- Te amo, Ginny.-Decía él entre beso y beso, no podía controlar lo que decía cuando ella lobesaba, porque él sentía que sus besos eran inocencia, pasión, ternura,complicidad, amor, paz... nunca nadie le hacía sentir esas emociones. Era fuegobesando... Algo los hizo volver a la realidad.

- Cielo, ayúdameestas bolsas están pesadas.- Una mujer entraba al departamento mirando lasbolsas. Era un poco más alta que Ginny, su cabello era castaño oscuro yondulado.

 

- ¡Natalie! - ExclamóHarry, soltó a Ginny suavemente y se acercó a la muchacha, tomó las bolsas ylas dejó sobre una mesa, Natalie reparo en Ginny.

- ¡Hola! ¿Tú debesser Hermione Weasley?, la amiga hermana de Harry.

- No, ella es GinevraWeasley, hermana de mi mejor amigo.- Harry hizo la presentación y Ginny comopudo le sonrió a Natalie.

- Perdón, es queHarry no me habló de ti, Ginevra, pero ya sabes cómo son los hombres.- Ambassonrieron, aunque la sonrisa de Ginny fue muy fingida y Harry lo notó.- Minombre es Natalie Quins, novia de Harry. - Ahora podía notar que su rostrotenía pecas, sus ojos eran color miel y verdosos, era delgada y preciosa.

- Hola, el gusto esmío.- La escena que estaba viviendo Ginny, que era muy cruel por lo demás,trataría de no ser tan evidente con sus emociones. Estaba destruida.

- No le has ofrecidoabsolutamente nada, Harry.

- Se me olvidó.- Seexcusó él, no quería que Ginny pasara por esa horrible escena.

- Claro, ser abogadono te beneficia en asuntos domésticos.- Sonrió Natalie y se dirigió hasta lacocina. Ella claramente era Muggle.

- Ginny, perdónamepor esta escena, te juro que no quiero que pases por esto, bonita... -Suplicaba Harry cuando vio que Natalie se acercaba, sonriendo. Ginny no quisoobservar a Harry porque sus emociones estaban a flor de piel. Le entregó elrefresco a Ginny.

- Siéntate, porfavor.- Le indicó a Ginny y ella así lo hizo.

- ¿A qué te dedicas?

- Soy... vendedora deseguros.

- ¡Vaya! Amor, nospodría ayudar a asegurar la casa que pretendemos comprar.- Natalie Miró a Harryy éste hizo una mueca en ves de sonreír. Ginny estaba destrozada con los planesde mudanza de la pareja, quería salir corriendo de ese lugar, ahora mismo.

- Disculpen, pero metengo que ir y... ya dije lo que quería que Harry supiera... - Sonrió, miró de soslayo a Harry y luego ledirigió una sonrisa a Natalie. - Más tarde el tráfico se vuelve...

- Tedioso, claro.-Comentó Natalie, Ginny asintió.

- Así es.

- Harry te puede ir adejar.- Ella se acercó a su novio y lo besó. Eso era más de lo que ella podíaaguantar unas lágrimas cayeron, no estaba preparada para ver eso, era como sisu corazón se quebrara en trozos pequeños. Harry se separó rápido de ella, nadale dolía más que ver a Ginny llorar y sabía que ella lloraba disimuladamente.Quería que esa tortura terminara luego para ella.- Verdad que él te puede ir adejar.

- No hace falta,gracias.- Respondió con voz nasal.

- ¿Te sientes bien?

- Si, Natalie, soloes una alergia. - Sonrió.- Muchas gracias por todo.

- Un gusto conocerte,Ginevra, Adiós

- Igualmente,Adiós... Adiós Harry.- Ella ni siquiera lo miró y salió del departamento muytriste, sin esperanzas ya de comenzar algo nuevo con Harry. Y el peorpensamiento en su cabeza era que ella misma tenía la culpa. Harry no estaríacon otra mujer si ella no lo hubiese rechazado. Y estaría a su lado todas lasnoches y no tendría tiempo de inventar cada ves que se iba a la cama que losbrazos de Harry la rodeaban para sentir el calor de ambos.

- ¡Ginny! - Ellavolteó, sin darse cuenta ya caminaba por el parque que había justo frente deledificio en donde vivía Harry, caminó más rápido. - ¡Ginny, por favor! - Ellase detuvo.

- ¿Quieres que teacompañe a escoger la casa en donde vivirán?- Ironizó. Harry resopló tras lamaratón de bajar un centenar de escaleras y llegar hasta ella.

 

- Te estabacomentando todo de Natalie cuando ella llegó.

- ¡Mentira! Cuandoella llegó tú y yo nos estábamos besando y tú decías que me amabas.

- Tienes razón. Y nome arrepiento... pero ambos sabemos que esto no tiene sentido, tú tienes tufuturo creado y yo no me interpondré en él, porque lo que más deseo en la vidaes que seas feliz.- Los ojos de Ginny brillaron, porque ya estaba entendiendoque él no le daría una segunda oportunidad, debía dejar que él cerrara esasheridas, debía dejar que fuera feliz con alguien más.

- Necesito que seasfeliz.

- No me preocupa mifelicidad, me preocupas tú.- Y decidida tomó una decisión. Él estaba abriendolas puertas para una relación con otra mujer, y aunque no la amara Harry queríaestar con Natalie y no con ella, y francamente eso era todo.

- Haré todo lo que medijiste, en dos semanas dejaré atrás todo esto si a ti te hace feliz, peroquiero que sepas que luché por esto pero no puedo con tu orgullo y aún menoscon las palabras que mataron todo esto antes de que comenzara, sé que es miculpa.- Ginny lo miró profundamente unos segundos, sonrió.- Te amo.- Elladesapareció. Sabía que el camino que se avecinaba sin ella iba a ser tortuosopero era lo mejor para Ginny.

_____________________________________________________________


ya saben!!! + comentarios = actualizaciones!!

y si se portan bien... habrá otro en unas horas más :)

Saludos!

Ginny ya tenía todopreparado para su viaje a Holanda. Habló con el señor Ollivander y éste semostró satisfecho y feliz con la decisión de la joven. Lo más difícil eraanunciar la noticia a su propia familia, todos se mostraron de acuerdo, aunquetristes por la ausencia de la última Weasley por mucho tiempo. Fred y George sedisgustaron y Hermione era la más feliz, a pesar que Ginny se perdería elnacimiento de la flamante hija de su hermano y mejor amiga.

Había pasado una semana desde que había vistoa Ginny y pese a que él era el único quien había interferido en la decisión deGinny se negaba a admitir que ella se iría de su vida irreparablemente. Natalieera perfecta con él, pero no era Ginny. Natalie había dejado muchas cosas delado por estar con él, su familia que vivían en Nueva York, y un novio de dosaños. Todo valía la pena por estar con Harry, según ella. Pero no lograba evitarpensar cada maldito segundo del día en Ginevra Weasley. Y sabía que ella teníalas mismas razones que él para verse. Debía dejar, y se lo exigíaencarecidamente él mismo, que ella formara una vida y no sería feliz con él.Porque siempre estaba el fantasma del rechazo por parte de ella. Es que aún nopodía olvidar que ella rechazara sus sentimientos sin ningún miramiento... perocada ves que escuchaba un te amo de su dulce voz perecían callar esas dolorosaspalabras de su mente y corazón.

- Señores, ya estamostodos... ¡y podemos ser libres por esta noche! - Exclamó George, y todos loshombres rieron. Estaban en el departamento de Harry. Arthur, Bill, Charlie, Percy,los gemelos, Ron y Harry entraba en la sala de su departamento con un saco.

- Natalie se fue acasa de sus padres por cinco días, así que solo pensaré en divertirme.- SonrióHarry.

- ¡Vaya! Por fin unavoz cuerda y no un par de viejos lamentándose por sus esposas.- Replicó Bill,dirigiéndose a su padre y a Ron.

 

- Hermione estáembarazada.- Se defendió Ron

- Te aseguro que tuhijo no se irá a ningún lugar.- Bromeó Charlie, todos rieron.

- Bien, ¿Nos vamos?-Sonrió Fred

- Bien, pero noquiero que beban en exceso y traerlos peor que una cuba. - Imploró Ron. Losgemelos sonrieron.

- ¿Sabes hacia dóndenos dirigimos?

- Claro.

- Es lógico quebeberemos alcohol y que a nuestro querido y valiente amigo Harry Potterlograremos embriagar.- Rieron Charlie, Bill y Fred al unísono. George sonriócon maldad y Harry recordó las inocentes travesuras de Ginny, sonrió.

- No lograránhacerlo, primero porque no beberé mucho y segundo resisto el alcohol.- Arthurrió a carcajadas.

///

- ¿Pero, por ¡Hip!Que estamos aquí? ¡¡Si hay que bailar!- Harry reía a carcajadas, Bill y Fred losostenían para que no se cayera, estaba totalmente borracho.

- ¡Cállate! Vas adespertar a todas las chicas.- Susurró Ron, enojado.

- Pero ¡Hip!! Quiero¡Hip! Bailar. - Decía como un cachorrito abandonado.

- Eres un desastre,Harry, prometió no emborracharse y fue el único.- Los gemelos soltaron unacarcajada. - ¡Pero si logramos emborrachar a Harry!

- ¿Qué sucede?- Mollybajaba las escaleras atándose la bata. Evidentemente preocupada y molesta.

- ¡Molly!- SusurróHarry.- ¿Sabes que te quiero como si fueras mi madre?

- ¿Harry? - Molly nopodía creer lo que veían sus ojos, ella se acercó un poco al muchacho, olía aWhisky de fuego, Martini y un leve perfume de mujer.- ¡Estas total yabsolutamente ebrio!

- ¿Yo? ¡Para nada! -Todos los presentes menos Molly, soltaron una carcajada.

- ¡Merlín! HarryPotter, realmente creí que eras responsable y no te permitirías beber enexceso...

- Molly, no loreprendas son tus hijos los culpables, lo desafiaron y sabes que este muchachono deja desafío sin cumplir...

- ¡Pero qué demoniosles pasó por la cabeza, manga de inmaduros!- Ginny acababa de bajar y todosrepararon en ella, sus hermanos se asustaron, su padre rió y hasta a Harry sele pasó un poco la borrachera.- ¿Por qué no lo cuidaron? ¡¡Debieron decirle queparara de beber!! - Le reprochó enfadada.

- Ginny, él mencionó,mucho después de que los gemelos le dijeran que era muy mujercita para beber 5vasos seguidos de tequila y Harry aceptó, que tenía motivos para "olvidar poruna noche", palabras del mismo Harry Potter.- Le advirtió Charlie. Eso no hizomás que Ginny se enfureciera.

- ¡¡Fred, Georgecuando rayos harán el favor de madurar!! ¿¡No se les ocurrió que con 5 vasos detequila ya estaba fuera de sus cabales para que ustedes, par de inútiles, lesavalaran la tomadera!?

- Él sabe lo que hace

- ¡NO CON SEMEJANTECANTIDAD DE ALCOHOL EN EL CUERPO, IDIOTA!

- Ginny, ya basta...

- ¿Qué pretendes?-Preguntó Harry con mucha dificultad a Ginny.

- ¿Qué pretendo?¡Merlín! eres tan obstinado y no caer en el juego de todos estos idiotas quelamentablemente son mis hermanos, y ¿no fuiste capaz de negarte a una vulgarapuesta por unos miserables tragos?

- Ginny... tú nosabes... - Harry arrastraba las palabras y no dejaba de mirar a Ginny, que casiya estaba frente a él, Harry se afirmó más de Bill para apuntar con un dedoamenazador a la mujer que tenía en frente.

 

- ¿Sabes? ¿Porque note vas a dormir? mañana no podrás con la resaca, el dolor...

- ¿Dolor?- Seexasperó Harry. Ginny le lanzó una mirada de advertencia. Abriendo los ojosamenazadora. - Tienes... - Hipó.- Toda la razón, pero el dolor que sentirémañana no se compara en lo más mínimo al dolor... de tu... ya sabes...

- ¿A qué te refieres?- Preguntó Ron.

- Me refiero a queFred tiene razón.- Hipó.- Soy un total desastre en todo sentido.

- ¡Claro que no! Eresun mago excelente, eres un orgullo para esta familia, eres un hombre magnífico,Cielo. Estás rodeado de mujeres guapas que se mueren por estar contigo, estoysegura que todos tus sueños se cumplirán, hijo.- Dijo Molly acariciando elrostro del muchacho, maternalmente.

- ¿Verdad? - HipóHarry.

- ¡Por supuesto!Vives con una mujer que te adora por lo que eres y no por tus logros.- AgregóMolly, mientras Harry sonreía, Ginny lo observó con ternura, su madre teníatoda la razón, Natalie quería, respetaba, y llenaba los espacios emocionalesvacíos de Harry, se le hizo un nudo en la garganta.

- Molly, Arthur,ustedes son como mis padres y estoy tremendamente feliz y orgulloso de tener laoportunidad de conocerlos, y sus hijos también, la responsabilidad de Bill esadmirable.- Bill le palmeó la espalda.- La valentía de Charlie es ejemplar.-Charlie empuñó la mano y triunfante la alzó, los gemelos rieron.- La seriedadde Percy es... seria.- Todos sonrieron incluso él, Percy lo miró mal.- El humorde los gemelos es fabuloso en todo sentido.- Ellos sonrieron.- La lealtad ycompañerismo de Ron siempre la agradeceré.- Éste sonrió como restándoleimportancia.- Y la inteligencia, transparencia, ternura y belleza de Ginnyes... indudablemente perfecta y la más bonita de los hermanos Weasley.- Todossonrieron esta ves, Ginny sonrojó.- Ustedes son una familia genial, admirable.Todo gracias a los valores que ustedes como padres les enseñaron a sus hijos.-

- Jamás olvidaré estemomento.- Susurró Fred, secando una inexistente lágrima de su rostro.

- Son hermosas tuspalabras, cariño.- Dijo Molly, emocionada.

- En realidad, merefería al momento sensible de Harry Potter.- Sonrió Fred.

- De verdad lamentointerrumpir este momento familiar, pero les recuerdo que mi esposa estáembarazada y de seguro la hemos despertado.- Molly soltó una carcajada.

- Ella duermeprofundamente.

- ¿Por qué lo dices,mamá?

- Porque todas lasmujeres embarazadas pueden dormir aunque grites con un hechizo amplificadorjusto al lado de ella.- Explicó sencillamente, luego fue a la cocina a prepararun café a Harry, y Ginny lamentó no haberle pedido antes a Harry losingredientes para preparar la poción de la resaca. Luego de dos horas Bill,Charlie habían desaparecido a sus respectivos países en donde vivían. Ron y suspadres se habían marchado a las habitaciones y los únicos que estaban con Harryalrededor de la chimenea eran los gemelos y Ginny.

- ¿Qué has hecho conmi pobre corazón? Se fue detrás de tu hechizo... - Cantaba Harry al más puroestilo de Celestina Warbeck, los gemelos soltaron una carcajada estridente, yGinny a pesar que estaba enfadada, también rió.-... Y ahora lo has destrozado.¡Devuélveme mi corazón! - Harry trataba trabajosamente de mantenerse de pie,mientras los gemelos se desternillaban de la risa.

 

- ¿Desde cuándoescuchas a Celestina Warbeck? - Preguntó Ginny, incrédula.

- Tu madre escuchabaesas canciones cuando aún estábamos en Hogwarts. -

- Harry, te prometoque mañana no te salvarás de las bromas.- Advirtió Fred, aun riendo.

- Al parecerencontraste a la mujer que te enamoró, Harry.

- Sí, la encontré.-Suspiró, mirando a Ginny, ella también sonrió.

- Hazaña de Natalie.

- ¿Natalie?- PreguntóHarry.

- Tu novia, ella teenamoró...

- Sí, me enamoré perono es ella la mujer...

- ¡Oh! ¿Quién es?-Preguntó sorprendido George.

- Chicos, dejen queHarry descanse... - Ginny estaba nerviosa, porque en ese estado Harry podíadecir muchas cosas de las cuales más adelante se arrepentiría.

- ¿No quieres saberquién es la bruja o Muggle que enamoró a nuestro valiente amigo?

- No es asunto deustedes...

- Ginny, no seasaguafiestas.- Harry estaba tan sumido en su borrachera que apenas oía nada delo que hablaban los hermanos Weasley.

- El roce de tuslabios es la magia y esencia de nuestros corazones, llamándonos para amarnos.-Susurró Harry, los gemelos rieron y Ginny solo sonrió algo de cierto tenía esafrase.

- Amigo, de verdad teenamoraron.- Harry sonrió ampliamente.

- Sí, me enamoraronde verdad.- Ginny se sintió feliz, sonrió disimuladamente. - Estaría toda lavida sometido ante esa mujer que me vuelve loco.

- ¡Caramba! ¿Quiénes? - Preguntó sorprendido George. Era inaudito escuchar hablar a Harry Potterde amor, de un amor eterno.

- Es una mujer,inteligente, tremendamente dulce, fuerte, tiene un carácter que a nadie le esindiferente, hermosa, bondadosa, perfectamente una mujer hermosa.- Suspiró,Ginny lo miró a los ojos y ambos sonrieron. - ¿Cómo no iba a enamorarme de esamujer?

- Primero pienso quesi debe ser hermosa, nombraste ese aspecto físico dos veces.- Comentó George,Ginny no pudo reprimir una carcajada, sus hermanos trataban de buscar a unamujer que estaba precisamente a su lado, Harry rió pensando lo mismo que Ginny,y los gemelos los miraron con el ceño fruncido.- Segundo, ¿Por qué estás conuna mujer si amas a otra? Tercero ¿Es mayor? Y cuarto, esa mujer te tienetrastornado.

- Primero, si esexquisitamente hermosa, Segundo, eso no te lo voy a decir, tercero es menor ycuarto sí, tienes toda la razón.- Harry miró a Ginny y sonrió.

- ¿La conocemos?

- Sí, pero ya no dirénada más.- Los gemelos fruncieron el ceño, Ginny respiró aliviada y Harry semareó.- ¿Ustedes no se mueven rápidamente, verdad?- Los tres hermanos rieron.

- Ven, deberás dormiraquí, ¿Puedes aparecer en la habitación?

- No puedo.- Ahoralos cuatro sonrieron.

- Entonces deberásdormir en un sillón.- Harry asintió, y al tratar de caminar se mareó y todo sedio vuelta en aquella casa. La más rápida en tomarlo de las solapas fue Ginny yambos se miraron.

- Casi resbalas.-Susurró Ginny, y Harry no sabía porque se sintió más seguro mirando esos castañosojos, tenerlos tan cerca.

- Así parece.-

- Bueno, yo comienzoa escuchar a Morfeo, y me retiro a mis aposentos.

- Yo te sigo... -Ginny Les lanzó una mirada asesina

- ¡Claro que no!Ustedes deben quedarse con él, no creerán que yo esté aquí....

- ¿Por qué no?-Preguntó Harry, y los gemelos sonrieron triunfantes.

- Genial, Adiós.-Antes de que Ginny pudiese evitarlo sus hermanos desaparecieron. Ella sabía quemás de algo podía ocurrir si estaban solos, el solo hecho de sentirse solos erairresistible, sentían que uno era parte del otro.

- ¿Por qué sientesmiedo de quedarte a solas conmigo?

- Ya quisieras.-Sonrió. Acercó a Harry a un sillón e hizo que se sentara, estaba muy mareado.

- ¿Sabes? Veo doble.-Ginny soltó una carcajada. Él se quedó eclipsado observándola.- ¿Sabes qué eslo mejor de ver todo doble?

- No.

- Que puedo ver tuhermosa sonrisa dos veces y eso me enamora más.- Ella sonrojó.

- Trata de dormir,galán.

- ¿Y perderme estemaravilloso espectáculo que me brinda tu belleza?

- Por favor.-Ironizó, estaba totalmente roja.

- Te ves preciosa,solamente las llamas del fuego iluminan tu rostro... ¿Sabes que tus ojoscambian de color?

- Claro que nocambian de color, estás tremendamente borracho.- Ambos sonrieron.

- Ahora están mielclaros.

- Si tú lo dices.- Lasensualidad que envolvía a Ginny era excitante para él.

- No hay... - Hipó.-No hay mucha luz aquí.- Susurró, estaban jugando con un fuego que no parecíadisminuir.

- Acércate más, así,dime ¿Te gustan más cafés que miel claros? - Él se acercó y quedaron acentímetros de distancia, ella se mordió el labio, y Harry sintió unas ganasenormes de romperle la boca de un gran beso.

- Me gustan tus ojoscomo quiera que los tengas, tu cabello liso y pelirrojo, y... - Hipó.- Tu vozsuave, el color de tu piel, me gusta cómo me besas, me gusta cuando tus manosse pierden en mi cabello cuando me besas con amor, con pasión... tus labiossensuales.- Ginny sonrió y de aquella sonrisa solo emanaba sensualidad, cosaque rindió aún más a Harry a los pies de esa mujer.

- ¿Mis labios teparecen sensuales?

- Tú, preciosa, eressensual.- Harry le lanzó una mirada encendida.

- Me halagas.- Ellase le aproximó y le dio un beso muy cerca de las comisuras de la boca., Harryhabía bebido mucho esa noche, un calor agradable se posesionaba de su cuerpo,subía a través de él hasta invadirle las mejillas, Ginny le sonreía con unadulzura estimulante.

- Te amo. - Dijo élsin pensar, Ginny no dejó de sonreír y tomó las manos de Harry entre las suyas.

- Eres el únicohombre que he amado en mi vida, y por el amor que sentimos por el otro debemosdejar de vernos, niño, dejar de necesitarnos. Sé que cuando me valla todo serámucho más fácil.

- Yo creí que ladistancia era el camino perfecto para olvidarme de ti, bonita, pero no podíaarrancarte de mi mente, eras tú quien me daba fuerzas para seguir.- Hipó.-Ginny eres lo más importante en mi vida.

- Pero ya no tenemosotra opción, tú lo has dicho, estando juntos solo logramos hacernos daño.- Harryestaba tan concentrado mirando los labios de Ginny.

- Bonita, ¿Te gustael whisky, el Martini y el tequila?- Ella frunció el ceño, desconcertada conaquella pregunta. ¿Cómo demonios iba a querer seguir bebiendo?, Pensó ella.

- ¿Qué?

- Es que... - Hipó.-Mi boca solo sabe a esos tragos... y cada ves que te veo me muero por besarte, Dios, Ginny eres irresistible.-Ginny Sonrió. Sin duda alguna todo lo que Harry había dicho esa noche era porefecto del trago. Ella lo conocía y sabía que él se reprimía en cuanto a sussentimientos, pero por esa noche no había censuras para él. Y eso a Ginny leencantaba y seducía más de Harry.

 

- Dijimos ya no más.Harry no le hagas esto a Natalie, es una excelente mujer y no se merece que lehagamos esto, niño, debemos ser fuertes.

- ¡Soy un idiota! ¡Teamo a ti! ¡No a ella!... Bonita, quiero estar contigo. Y no con ella.- Exclamóofuscado haciendo un berrinche como un niño de seis años.

- Hace tan solo unosdías decías no perdonarme y yo no puedo con todo el sufrimiento que te hice, túestás dolido...

- ¡Es verdad!- Hipó.-pero no puedo hacerme el idiota con mis sentimientos, contigo mujer, estaconexión entre nosotros es especial, todo lo que te rodea es especial y únicopara mí. Y sí, tus palabras siguen doliendo pero te juro que las quiero olvidary cuando me dices te amo se olvidan un poco y ya no duelen tanto y aun así¿Sabes que es lo mejor?- Ella negó, Harry se acercó más a Ginny y le acaricióel rostro ella se estremeció, cerró sus ojos y una lágrima resbaló.- Ahora tú yyo estamos solos...

- ¿Es eso bueno?-Preguntó Ginny, dejándose llevar por el momento y por Harry, dejando de pensaren lo correcto. Se besaron, ella sintió un sabor amargo de alcohol y también elroce de los labios de Harry, que eran lo más dulce del mundo. La manera en queél la besaba era tan íntima que ella se sentía completa y absolutamente de él,gimió, Harry nunca había recibido un beso tan tierno y sensual a la ves, ysimplemente era porque Ginny era así. - ¿Te arrepentirás de esto?- PreguntóGinny, mientras le acariciaba el rostro. Dejando descansar su cabeza en la deél.

- Jamás mearrepentiré de estar tan cerca de ti, de ver tus hermosos ojos tan cerca, ¿Tú?

- Jamás.- Harrysonrió abiertamente.

- Te necesito.Bonita. - Suspiró.

- Harry, te amo, teamo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo.- Él la acercó más hacia él y estaves la besó con mucha pasión, bajó sus manos para sentir y acariciar los pechosde Ginny, mientras se besaban ella gimió de placer.

- No quiero que tevallas, quédate conmigo.- Dijo con la respiración acelerada. Ginny le devolvióuna mirada de deseo ella también tenía la respiración entrecortada y tenía lanecesidad de estar siempre a su lado.

- ¿Por qué tienes esamaldita manía de confundir mi vida y poner todo de pies?- Él sonrió.

- Mi corazón dice:Harry, no dejes que esa mujer se aleje de tu vida, es lo mejor que jamás te haocurrido, es la única mujer que te hace sentir de verdad te hace sentir hombre,te hace sentir vivo, ves que esapelirroja es, hermosa, deslumbrante y tremendamente sensual? - Ginny soltó unacarcajada, él solo sonrió.- Pero mi cabeza dice: no puedes olvidar esas duraspalabras, ella ya decidió ir a Holanda y eso es una increíble oportunidad paraque ella se desarrolle profesionalmente... aun así mi cabeza no deja de pensaren esos labios sensuales.- Los dos sonrieron.

- ¿Estás consienteque mañana no recordarás absolutamente nada?

- Te juro por lo máshermoso que siento cuando estoy contigo que recordaré cada suspiro de estahermosa velada. - Ginny lo observó profundamente y lo besó. Luego de unosminutos Harry se acomodó y puso su cabeza sobre las piernas de Ginny y casi alinstante se durmió profundamente.

____________________________________________________________________________

Gracias por seguir la historia!!

espero no aburrirlas!

Natalie ya estaba devuelta en Inglaterra, junto a Harry. Ambos dormían, ella abrasándolo con tantoamor y delicadeza, sin embargo él no correspondía ese abrazo y se hacíaalmohada con los brazos. Ésta era una noche especialmente fría de enero. Dentrode dos días Ginny se iba a Holanda, con todas las ilusiones puestas en unamaleta que jamás sería abierta. Ambos necesitaban reunir el valor para aceptarque todo era para mejor. Pero Harry no se resignaba a olvidar el rechazo yvivir en plena felicidad de su amor con Ginny, simplemente no podía. Ella lehabía enseñado tantas cosas, pero la más importante era que de ella aprendió aamar, a amar con locura y deseo, y dudaba si algún día podría llegar aolvidarla. Veía a Ginny, estaban en la sala de la Madriguera, y por el rostrotriste de todos, evidentemente era su despedida. Harry trataba de serenarse deno sucumbir al llanto pero éste cada ves se quería hacer presente en aquellatriste y cruel despedida, cuando por fin llegaba su turno para despedirla, paraque ella lo consolara diciéndole palabras hermosas pero sin intenciones dehacerlas realidad, Ginny lo abrazó.

 

- Siempre estarécontigo, niño.- Susurró en su oído solo para que él la escuchara.

- Ginny...

- Te aseguro quepodemos hacer de esto fácil.- dijo en un tono nada convincente.

- Esto es todo menosfácil.- Respondió compungido.

- Sé que tú lo harásfácil, Harry James Potter, eres el hombre más fuerte que he conocido...

. Será imposible.-Susurró desesperado.

- ¡Merlín! Claro queno, haremos que esto resulte...

- ¿Qué es lo queresultará? El hecho de no necesitarnos, supongo.- Ironizó.

- Por favor, solopodemos hacer esto, no tenemos salida. Tú lo escogiste y yo no puedo con tuorgullo, deja que rehaga mi vida y tú haz lo mismo con la tuya...

- ¡No! ¿Cómo quieresque haga eso, mujer? ¡Te amo!...

- Ginny, el trasladorya está listo... - Anunciaba su padre, triste.

- ¡No!- Harry seaferró al cuerpo de Ginny, a ese frágil y suave cuerpo, desesperado nodejándola ir.- Por favor.- Él la miró, y sus manos temblorosas tomaban elrostro de Ginny.- Te prohibo que me dejes,... Dios, sé que eres tú, la mujerque tanto he esperado, amor, eres tú, te amo y se que es para siempre.- decíadesesperado, unas lágrimas rodaron por su mejilla.- Quédate conmigo.- Suplicó,llorando.

- ¡Harry! - Ginny ysu entorno se desvanecía lentamente, mientras él seguía llamando a su pelirrojadesesperadamente, llorando, sentía que su cuerpo se movía y él no recordaba darlas órdenes para esos bruscos movimientos corporales.

- ¡¿Qué?! ¿Quésucede?

- Estabas soñando ypor los alaridos debía ser una pesadilla... ¿Qué soñabas? - Natalie lo mirabacon expresión ceñuda, mientras él se sentaba en la cama y se quitaba el sudorde la frente con el dorso de la mano, encendió la lámpara y atientas buscó susgafas.

- No lo recuerdoexactamente.- Mintió. Ese maldito sueño era la premonición de lo que sucederíaen dos días... y no le gustaba para nada la desesperación que lo habíaembargado en aquel sueño, no quería volver a pasar por eso, aunque fuese ensueños.

- Murmurabas ensueños, Harry.- Natalie no le apartó la mirada de los ojos a su novio.-Decías... más bien le rogabas a alguien que se quedara contigo.- La mirada deNatalie se endureció.

- ¿Ah sí? Vaya, no lorecuerdo... ¿Dije algo más?- Preguntó. No quería dañar a Natalie, ella no se lomerecía, ella siempre había respetado su privacidad aun viviendo juntos.

 

- Sí, dijiste algomás.- Él la miró inmediatamente.- "Te prohíbo que me dejes... Dios, sé que erestú, la mujer que tanto he esperado, amor, eres tú, te amo y sé que es parasiempre" Cuando desperté decías esas palabras absolutamente desesperado y dudoque esa mujer sea yo
estoy junto a ti, no tengo motivos por los cualessepararme de ti. - Terminó por decir muy triste, y Harry se sorprendió muchoque Natalie aprendiera su discurso, que al escuchar de otra boca lo que élmismo había dicho sonaba patético y desesperado.- Hace semanas que te muestrasdiferente, distante y hasta despreocupado de mí. Siempre me pediste y meadvertiste que no invadiera tu privacidad, y te juro que en ese sentido fuiintransigente conmigo misma. Ahora ni siquiera te despides en las mañanas,antes me abrazabas para reconfortarme y dormir, sin embargo ahora te debobuscar en todo sentido, ¡Hasta en la cama! Ya no eres delicado, parece quesiempre estás en otro lugar, ¡¡Aun cuando estamos teniendo un puto polvo!!Ahora comprendo que lo hacías por cumplir como hombre y no porque realmentequisieras, eres un hombre frío. Jamás me has dicho una bonita palabra, unsimple te quiero, nada. Soy una estúpida, es que ahora comprendo tantas cosas,tu mente jamás estuvo en el trabajo, como ingenuamente creí, era en otra mujery sé quién es... ¡Es la muchacha pelirroja! Jamás reparé en lo nervioso queestabas esa tarde que los encontré aquí, y ella estaba tan triste... ¿Estabansaliendo? ¿Se ven a escondidas?

- No.- Él estabadevastado, sentía lástima por ella y por todo lo que él le había hecho pasar.

- ¿Te acostaste conella en esta cama?

- No, claro que no.Tampoco estoy saliendo con ella, y no me veo a escondidas...

- ¿Me fuiste infielcon ella?

- Natalie... losiento mucho...

- ¡Por Dios! No creesque al menos me debas unas cuantas respuestas. - Harry la miró a los ojos ellalos tenía anegados en lágrimas y sus mejillas estaban surcadas en éstas.

- Sí, te fui infielcon ella.- Respondió monótonamente.

- ¿Hubo otra mujer?-Él asintió, y sintió la necesidad de explicarse.

- No quieroexcusarme, lo que hice con Ginny fue y es incontrolable, pero con ésta otramujer estaba totalmente borracho y solo bailé con ella y sucedió, ni siquierarecuerdo su nombre y no pasó a más de besos Igual que Ginny, pero con ella esdiferente... ella... yo... - Titubeó.

- Me engañaste condos mujeres, ¿Te has preguntado si a esas mujeres le entregaste más afecto quea mí, que su soy tu novia?- Esa preguntafue un tanto dura para él.

- Natalie te prometoque no ha sido mi intención hacerte daño...

- El daño ya estáhecho y no hay remedio. Pensé que podía con lo que conlleva estar a tu lado,francamente me ha superado y no puedo, porque no puedo alimentar una relaciónde dos yo sola. No quiero pensar que estar a mí lado para ti haya sido unaespecie de tortura o...

- Jamás ha sido unaobligación, Natalie, estar a tu lado era lo que quería...

- Harry, estando a milado buscabas algo de esa chica en mí pero en mí no la encontrarás nunca.- Esacomparación era horrible pero no dejaba de ser verdadera, él avergonzado bajóla vista. - Quiero que me respondas, ¿Qué es esa muchacha en tu vida?- Harry sequedó en silencio, analizando la respuesta, ¿Qué significaba Ginevra Weasley ensu vida?... irreparablemente todo.

 

- Ella es todo.-Respondió, alzando la vista y mirando directamente a la mujer que ahora dudarafuese su novia. A Natalie le brillaron mucho los ojos, aun así no dejó desonreír.

- ¿Por qué no estáscon ella?

- Podríamos estarjuntos, pero primero ella me lo dejó claro y luego fui yo, no quiero estropearsu vida... además en dos días ella se va a Holanda. - Dijo abatido,refregándose los ojos por debajo de las gafas.

- ¿Para vender seguros?-Harry quedó descolocado, la miró a los ojos y recordó que ella era Muggle.

- Así es.

- Debemos hacer unplan.- Harry frunció el ceño. Los ojos de Natalie brillaban, pero no habíarencor o venganza, solo había un profundo afecto hacia él, pero, como leocurría con Ginny, no podía entender a las mujeres.

- ¿Me quieres ayudarpara solucionar las cosas con la mujer que te engañé?- Natalie rió.

- Antes que fuese tunovia fui tu gran amiga, sabes que no te amenazaré con un hijo que viene encamino para que te quedes a mi lado, no soy melodramática, y quiero que estésbien, hombre.- Sin duda alguna jamás conocería a una mujer como ella, sintióuna oleada de admiración y afecto por ella. Más incluso que cuando eran novios,porque claramente ya no lo eran. La verdad, la apreciaba más como amiga quecomo novia.- ¿Qué hizo?- Harry sonrió tristemente.

- Nada.

- ¿Qué?

- Con esa mujer dejétodo tipo de miedo para confesarle cuanto la amaba, y no le importó enabsoluto. Me humillé y ella no lo valoró.

- ¿Qué harás?

- Nada. Ella decidiódos veces y las dos veces no me escogió.

- Pero, te ama,¿Verdad?-

- Supongo, ella me loha dicho, y suena sincera y es muy dulce cuando lo dice... pero ¿Qué sentidotiene amarnos como nos amamos si no puedo estar con ella por inseguridad?

- Puedes hacer ungiro en tu vida, olvidar lo que ella haya dicho y ser feliz, ¿Está arrepentida?

- Sí, pero eso noborran sus palabras.

- Vas dejar que sevalla, ¿Verdad?

- Es lo mejor paraella.

- ¿Qué hay de ti?

- Mi vida no puedemorir.

- Tu vida puede moriren el preciso instante que ella ponga un pie en ese avión, y no quieresdeambular por Londres como un fantasma. No te escuchaste gritar y rogándole queno te abandonara.

- Solo fue un sueño.-Quería dejarse llevar por su cabeza y no por su corazón. Era lo que necesitabaen ese minuto.

- Por favor, notrates de aparentar ser duro, te mueres por estar con ella.

- Natalie, todo loque esté relacionado con esa mujer no es simple para mí, necesito pensar...

- Te quedan dosmiserables días.- Le recordó.- Hazlo fácil, habla con ella, perdónala, pídeleque se quede contigo y sé feliz.

- No es fácil.-Insistió, tratando de convencerse así mismo de no querer olvidar tan fácilmenteel rechazó de Ginny e ir esa misma noche a la Madriguera para estrecharla entresus brazos, y susurrarle al oído que se quedara para siempre a su lado.

- Eres el único quelo puede hacer fácil, Harry, entiende, solo tú puedes cambiar las cosas, ¡Reaccionahombre! Tienes mucho que perder.

- Y ¿Si no me escogeuna tercera ves?- Preguntó. Tenía terror de solo pensar que ella lo rechazarauna ves más, porque eso lo enterraría en vida.

 

- Si te ama, no lohará, Habla con ella.

- ¿Tú crees?- Nataliesonrió, Harry reaccionaba igual que un quinceañero.

- ¡Claro!

- No creo que seaconveniente, ella tiene todas las oportunidades en Holanda, y sería egoísta sile pido quedarse conmigo.

- Te puedo asegurarque ella dejaría todo por ti si te decidieras a decirle que serías un malditoinfeliz sin ella. Pero como eres testarudo prefiero dormir que tratar derazonar con tu enorme cabezota, Adiós.- Harry sonrió tristemente y cediendo sucama para su ex novia, decidió dormir en la sala.

Solo intentó dormir,porque en toda la jodida noche pensó en lo que le había dicho Natalie, teníarazón en que no duraría muchos días sin Ginny. Eran tres años, pero no estabaseguro si esos tres años sanarían su herida. Cuando se levantó en la mañana viouna nota sobre la mesa de centro, era de Natalie y en breves palabras loanimaba a tomar una decisión que lo hiciera feliz... Pero aún no se decidía ahablar con ella, eran las 14:15hrs, 15:45hrs, 17:30 horas... nada, de la nadase preguntó ¿Ginny formaba parte de su vida o literalmente ella era su vida?...¡mierda! quería estar con ella, por nada del mundo quería que se fuera, lascrueles palabras de Ginny estaban enterradas, y solo veía su sonrisa, que porlo demás que si no volvía a ver esa sonrisa estaría perdido. Ginny iba amatarlo porque él se había decidido a solo un día del viaje a Holanda, sonrió.Tomó una chaqueta, y salió del departamento, apareció en la Madriguera.

- ¡Hola! - Saludó élcon apuro, pero no tardó en evitar notar que todos tenían aspecto de habersalido recién de un funeral. Arthur, Molly y los gemelos tenían expresión dedesconsuelo, y Hermione lloraba desesperadamente mientras su esposo le dabaánimos.- ¿Qué ocurre?

- Creíamos quellegarías antes, cielo.- Respondió Molly, compungida.- ¿No te dijo nada Ginny?

- No, pero necesitohablar con ella, ¿Dónde está?

- No podrás hablarcon ella.- Dijo, mientras las lágrimas caían estrepitosamente por su rostro.

- ¿Por qué? ¿Leocurrió algo? ¿Dónde está?

- Porque no está, nole ocurre nada, en Holanda.- Respondió monótonamente Hermione, llorando sobreel hombro de su esposo.

- ¡¿QUÉ?!- Bramó, nopodía creer lo que estaba oyendo, de hecho debía ser una broma, porque noimaginaba su vida ahora sin esa mujer. Sentía que el sueño se hacía realidad yno quería que esa mierda que sintió en el sueño se hiciera realidad pero en él.Estaba desolado, triste y no sintió pudor al dejar caer unas lágrimassilenciosas por su mejilla. - ¿Cuándo se fue?- Preguntó en un hilo de voz.

- Hace dos horas.

- Pero si se ibamañana... no entiendo... ella me dijo que se iría mañana...

- Cielo, el trasladorsiempre estuvo predispuesto para hoy.

- Molly, tu hijasiempre me dijo que se iría mañana.- Harry parecía un fantasma, estabatotalmente ido. Recordando como si de una película se tratara cada imagen quehabía vivido con su pelirroja.

- No entiendo porqueella no te dijo que hoy se iría.- Pero Harry si lo entendía, no pretendíadespedirse de él, y tampoco esperó sus explicaciones de porque iba dejarla irasí, Suspiró profundamente.

- Harry, ven.- Éllevantó la cabeza y vio que Ron lo llamaba, se dirigió hasta la cocina, dondepodían hablar sin ser escuchados.- ¿Cuándo pensabas decirme?

 

- ¿Qué?- Preguntóensimismado.

- ¡Era Ginny! ¡Mihermana!- Susurró enfadado.- ¿Por qué?- Entonces Harry entendió a qué serefería su amigo, pero no sentía el más mínimo interés de explicar cuálesfueron los motivos que hicieron que se enamorara de su hermana pequeña.

- Ron, necesitaba hablarcon ella y depende de lo que me dijera yo les iba a decir a todos ustedes denuestra relación.

- Viste como sufriócon el maldito de Dean ¡Tú mismo lo golpeaste porque ese idiota la engañó! ¿Y tú qué haces? ¡¡La ilusionas!! ¡¡Tú queeres su casi hermano!!!

- Ron, tú noentiendes...

- ¿Qué es lo que noentiendo? ¡La lastimaste y eso es todo para mí!

- ¡¡Ella merechazó!!!- Respondió Harry aún más fuerte que Ron, estaba descolocado y Ronsolo hacía que se sintiera peor.- ¡Le dije que la amaba! ¡La amo! Aun así noquiso escuchar nada de lo que yo quería que ella entendiera, Ron.- Estabadesesperado y su amigo lo sabía y creyó conveniente darle la oportunidad deescuchar su versión. - Me enamoré de tu hermana, y te juro que estaba dispuestoa todo por ella, pero ella no quiso y después de que regresara de Estambul ellaquiso enmendar la situación pero yo no podía después de escuchar esas palabrasduras... si me quieres preguntar cómo sucedió todo.- Harry esbozó una sonrisa.-ni siquiera yo lo sé, no sé cómo comenzó todo y cuando menos entendía ya estabaenvuelto en todo esto. Estoy idiotizado por tu hermana
- Exhaló un profundo yangustiante suspiro.

- Lo único que ellamencionó al respecto, es que no era lo suficientemente valiente para tudespedida, dijo que te ama, pero entendía el espacio que tú necesitabas parasanar tus heridas y ella no era quien para negártelo. Y que cada ves que lanecesitaras buscaras dentro de tu corazón porque ella se llevaba tu mitad y túte quedabas con todo de ella.- Los ojos de Harry estaban rojos y como lesucedió en la sala no fue capaz de retener el llanto y éste cayó sin más.

- Ron, ella estáequivocada si cree que con irse a Holanda se deshará de mí, no doy por perdidauna batalla tan fácilmente, no con ella.-

- ¿Por qué nosolucionaste todo esto antes?

- Porque recién hoyen la tarde me di cuenta que no quiero a tu hermana fuera de mi vida, creí queera lo mejor pero me equivoqué y hoy vine para plantearle el tema a Ginny y meentero de que se ha ido. Voy a aparecer en cada rincón de Holanda paraencontrarla, y me quedo con ella, y si no me quiere ver, si es necesario montouna carpa en el jardín de su casa para que me perdone.- Ron sonrió, divertido.-¿Qué? ¿Te parece gracioso?

- No, claro que no.Pero, recuerdo haber escuchado a un tipo prometer jamás enamorarse, que nadiecambiaría tu vida.

- Debo admitir quetenías razón, ella me hizo sentir único y un millón de sentimientos a la ves -Sonrió tristemente.- No quiero perder la razón más bonita que tengo paravivir.- Ya era un hecho, Harry Potter se había enamorado. Ron sonrió

- ¿Quedó muy dentro?

- Está en lo másprofundo de mi corazón.- Respondió vagamente.

- ¡¡¡Ron, Harry,Ginny se está comunicando!!!- Se escuchaba desde adentro, Harry salióprecipitadamente para entrar en la sala de los Weasley.

- ¿Dónde está?-Preguntó inmediatamente.

- En la chimenea,está hablando con mamá.- Le dijo George.- Al parecer está bien, llegó enperfecto estado. - Harry necesitaba hablar con ella, pero no sabía cómo hacerpara hablar con ella a solas.

 

- Mamá, ¿Temolestaría si dejamos que Harry se despida de Ginny a solas?- Preguntó Ron.

- Claro que no,hijo.- Molly le sonrió a Harry y él le agradeció a Ron con la mirada, y todoslos Weasley se dispersaron por toda la casa, para que Harry charlara solo ytranquilo con Ginny. Él se acercó a la chimenea y se arrodilló.

- ¿Por qué? -Preguntó simplemente, Ginny solo lo observó.

- No quería que estofuese más difícil.

- ¿Qué más difícilpuede ser esto?- Ginny desvió su mirada.

- Solo cumple con lapromesa, ¿Si?

- Como pretendes quesea feliz si tú no estás conmigo.- Ginny lo miró y frunció el ceño.

- ¡Dios Harry!Tardaste un poco en decidirte.

- Créeme lo lamentomás que tú, te necesito a mí lado, mi amor- Consiente que jamás él le habíadicho "amor", no pudo evitar sonreír.

- ¿Ahora soy tu amor?- Preguntó queriendo sonar dulce, pero solo consiguió emitir un susurroarrogante. Él frunció el ceño, y sonrió también.

- Eres eso y muchomás.

- Eres muy dulce,cariño.

- Vuelve, tenecesito, te extraño te amo, te amo, te amo, te amo.-

- No puedo.- La vozde Ginny se quebró, no quería seguir escuchando las dulces palabras de Harry,le dolían profundamente.

- Dime dónde estásexactamente, y te juro quedarme contigo tres, cuatro y todos los benditos añosque sean suficientes.

- Y ¿Natalie?

- Ya no está, solotú, solamente eres tú, bonita. Siempre serás tú.

- No puedo.- Ya sinéxito pudo contener el llanto.

- Amor, ya todo estáborrado, tus palabras, pero solo quiero sentir tu aroma, tus besos, tu cuerpo,por favor perdóname.

- No hace falta.

- Te amo, bonita, teamo.

- Ahora dices másveces que me amas.- Sonrió.

- Tú me lo enseñaste.

- ¿Por qué tardastetanto?

- Ginny, no queríaque más adelante nuestra relación nos perjudicara, debía estar completamenteseguro para no reprochártelo más adelante, pero estoy comprendiendo que no soynada sin ti, que nada me hace falta si estás conmigo, te amo, Bonita, quieroque compartamos nuestras vidas. Quiero que nos casemos que tengamos unoscuantos niños pelirrojos corriendo por la casa, que te digan mamá
Merlín,Ginny voy a ser un fracaso sin ti, podemos solucionar esto de otro modo, dimedónde demonios te encuentras

- Ya no podemos hacernada al respecto. - Decía ella, atacada por el llanto.

- ¡Claro que sí! Dimedónde estás y yo aparezco ahí, quiero estar contigo.

- Eso sería egoístade mi parte, niño, tienes todo en Inglaterra.

- ¡pero no estás tú!-Dijo desesperado.- tú eres lo que me importa.

- Harry, ya deboirme...

- ¡No!, dime el lugarexacto de donde te encuentras...

- No lo haré,prométeme que te cuidarás y...

- No te despidasGinevra, si no quieres decirme nada, lo averiguaré...

- Harry Potter, no seas testarudo.

- Amor, esto esimportante...

- Claro que no, dilea mis padres que luego tendrán noticias mías.

- Ginny, no tevallas, no me dejes solo tú también, por favor.- Ese era un injusto argumentoaludiendo a sus padres, ella ahogó el llanto, pero no pudo.

- Harry...

- Amor, te amo...

- Ya debo irme,Harry, cuídate...

 

- ¡No Ginny!

- Te amo.

- ¡Te buscaré...! -Las brasas que habían allí comenzaron a humear, ella se había ido.

____________________________________________________________________________

Siguen ahí??

no me odien por favor!! que sería de mí sin ustedes!!

ahora les aviso que a partir de ahora comienza un ir y venir de situaciones!

que Lógicamente espero les guste... no sé porque me gusta enturbiar tanto las cosas, debe ser por mí loca y enredada mente! les advertí que era una loquilla!!!

Ahora mil gracias a esa 24 personas que tiene esta historia en favoritas, a las 1230 y algo personas que han leído "Me enamoré" y quienes dedican algo más de tiempo en dejar un comentario, especialmente a este último grupo! mil gracias!!

no saben como me alegran cuando veo un comentario más!!

no sean malos y comenten!!

He actualizado diariamente!! merezco mi recompensa!!

ahora los dejo y nos vemos en un próximo capítulo! :)


Ginny estaba paradafrente a una puerta, la cual se abrió lentamente y dio paso a una muchachaalta, quien la miró dudando.

- Hola.- Saludó, lamujer miraba directamente los ojos de Ginny.- Eres Ginny, ¿Verdad?- Recordaba perfectamente el cabello pelirrojo,de esa mujer.Ginny asintió, en el rostro de la mujer que miraba sedibujó una expresión de triunfo. Ginny aún no lograba salir de su asombro, susojos rápidamente se llenaron de lágrimas, Natalie tenía un abultado vientre, deunos 8 meses de embarazo, si es que ya no salía de cuantas. Estaba en eldepartamento de Harry, no podía creer en lo que veía, rogaba a Merlín porqueesa imagen fuese una mala broma.

- Sí, eh...

- Vienes a ver aHarry, ¿Verdad?- El solo hecho de escuchar su nombre hizo que le temblaran lasmanos, y una lágrima se escapara, levantó una mano para secar aquella lágrimacon el dorso de la mano, rápidamente.

- Natalie, ¿Quiénes?- Preguntaba Harry desde el interior del departamento, riendo claramente seescuchaba feliz. Ella se obligó a mantenerse tranquila y relajada, pero erairresistible el hecho de tenerlo tan cerca y no salir corriendo para abrazarloy besarlo.

- Es...

- ¡No! No le digasque soy yo, por favor, francamente he sido una estúpida en venir, por favor nole digas nunca que he venido.- Ginny miró el vientre de Natalie, sonriótristemente, ahí estaba creciendo el hijo de Harry, estaba destrozada por dentro,solo quería huir de ahí.- Te felicito.- Hizo un gesto para indicar el vientrede Natalie.

- ¡Oh! Gracias,estamos tan felices...

- Me lo imagino,Harry debe estar muy feliz...

- ¡Sí está muy feliz!-Natalie sonrió.- Pero...

- De verdad losfelicito.- Sonrió y antes que Harry saliera decidió marcharse. No pudo evitar ytampoco quiso esconder las lágrimas que caían por su rostro. Estaba desolada,durante un año no tuvo noticias de Harry. Pudo imaginar que estaría con otramujer, lo que no eran imaginaciones si no algo obvio en él, hasta logró pensarque podía estar casado, pero jamás llegó a pasar por la cabeza que iba a serpadre, eso era una regla fundamental en la vida que ella conocía de Harry, peroahora ya no sabía que pensar. Apareció en la verja del jardín de la casa de Rony Hermione.

- ¡Ginevra!- SaludóRon feliz, mientras la abrazaba fuertemente, después de un año sin ver a lamenor de los Weasley.

 

- ¡Hola!

- Adelante.-Abrazando a Ginny por los hombros entraron en la sala, muy cómoda por cierto, yambos se sentaron, Ron no dejaba de observar a su hermana, estaba muy cambiada,se veía más bonita con el cabello atado por una cola, unos sencillos jeans, yuna blusa gris arremangada hasta los codos, la verdad es que su hermana se veíabastante guapa.- ¿Cuándo llegaste?- Preguntó sonriendo.

- Ayer. Fui a laMadriguera, pero allí no había nadie.

- Los gemelos sellevaron a nuestros padres a América.

- ¡Vaya! Sí que sonun éxito.- Ambos rieron.- ¿Dónde está mi sobrina?- Aún no conocía a su sobrina,lo cual todavía no se perdonaba.

- Tendrás queesperar, salió con Hermione.

- ¿Cómo están todospor aquí?

- Todos bien, no haynovedad... desapareciste en serio, ¿Eh?

- Necesitaba esaoportunidad.

- Nos enteramos queintegraste un equipo de Quidditch.

- ¡Sí! Ganamos lasdos temporadas, estuve en Italia y en Bruselas. Dejé la tienda Ollivander haceocho meses.

- ¡Vaya! Hubo unarevista en la cual saliste como la bruja más exitosa del año.- Dijo Ron,orgulloso.

- ¿Soy famosa aquí?¿Cómo?- Estaba sorprendida.

- ¿Cómo no te distecuente, Ginny? Mucho antes de que te fueras eras famosa y todos nosotros porlos lazos con Harry.- Ginny borró inmediatamente su sonrisa, al parecer Ronentendió que fue un error de su parte nombrar a su amigo, ella no había quemadoetapas con respecto a él.- Todos aquí compramos un ejemplar.

- ¿Verdad?- Ginnysonrió, justo alguien cerraba la puerta de la casa y se acercaba a ellos.-¡Cuñada!

- ¡Ginny!- Ambasmujeres se abrazaron con cuidado, Hermione llevaba a su hija en brazos. Ginnyla miró, por fin conocía a su sobrina. Hermione dejó que su tía cargara a suhija, Ginny la estrechó entre sus brazos, era una niña preciosa, tenía el mismocolor de ojos que su padre, algunas pecas, huella innegable de los Weasley, yel pelo era castaño como el de su madre. Rose Weasley miraba con expectaciónlos ojos de su tía, al tiempo que le brindaba una cálida sonrisa acompañada deun titubeo. - Por fin apareces, bruja del año.- Ambas sonrieron. Ginny nodejaba de mirar a su sobrina.

- No se imaginancuanto los extrañé.- Los ojos de Ginny volvieron a brillar algunas lágrimas.-Sé que es lo que escogí.

- ¿Qué quieres decir?

- Que, a pesar de notrabajar en la tienda Ollivander debo volver a Holanda, estaré en Inglaterrasolo por un mes, luego volveré, debo seguir con las temporadas de Quidditch.

- ¿Te vas nuevamente?

- Sí, pero esta vesno desapareceré por un año, puedo venir cada seis meses.

- ¡Seis meses!

- Ron, ahora es loque quiero hacer, ¿Bueno?- Ron asintió, pero sabía que eso no era lo que suhermana quería, sabía que ella arrancaba de Harry, que no quería saber nada deél.

- ¿Es lo quequieres?- Preguntó Hermione.

- Es lo quenecesito.- Esas palabras confirmaban la tesis de Ron.- Quiero ver a mis padres.

- Vuelven en dossemanas, pero si te sientes sola en la Madriguera te puedes quedar aquí.

- Muchas gracias,pero extraño la Madriguera... y por sobre todo mi cama.- Los tres rieron.

- Ginny, te veo másadulta, más madura.- Ron lo observó detenidamente, buscando cada detalle de suhermana. - ¿Cómo cambiaste tanto en un año?

- Te juro que sigo siendola misma, solo que ahora tomo mis decisiones sola.

 

- ¿Cuándo llegaste?-Preguntó Hermione mientras Ginny seguía meciendo a Rose.

- Ayer, hoy melevanté temprano y salí.

- ¿Dónde fuiste?

- Quise visitar aLuna, pero no estaba.- Fingió. No quería tocar el tema de Harry.

- ¡Ron, necesito ropade bebé!... ¿Dónde puedo comprar?- Precisamente esa era la voz que no queríaescuchar, cada palabra que escuchaba la sentía más cerca, estaba muy nerviosa.No sabía si quería verlo, o no sabía realmente cómo reaccionaría con soloverlo. Pero, iba a ser doloroso ver a la persona que seguía amando desesperadamente,estaba expectante ante cualquier eventualidad. - ¿Dónde está mi ahijada?- Alparecer estaba en la sala contigua de la que Ron, Ginny, Hermione y Roseestaban, el matrimonio se miró disimuladamente.- Aquí están, Ron... - Ginny lesonrió, pero no era para nada un saludo seductor, era el agridulce reencuentrode dos personas que no habían llegado a buen puerto. Harry seguía observándola,impertérrito. Muy a su pesar, comprobó que, después de un año, la química entreellos no desapareció. No se había curado en absoluto. Ella seguía tan bonitacomo siempre, casi lo olvidó, pero se dio cuenta en ese instante que jamáshabía borrado el rostro de Ginny de su retina. Se veía tan tierna cargando aRose, ¡Cómo había extrañado esa ternura! ¡Cómo extrañó a esa hermosa mujer!

- Hola Harry.- SaludóGinny, tímidamente. Hasta ese punto parecía que el matrimonio Weasley queríaconfundirse con las paredes de la sala para pasar inadvertido en esa emotivaescena. Y ante cualquier pronóstico de Ginny, estaba atrapada entre los brazosde Harry, sentirse mutuamente era relajante, sentir el aroma varonil de él y elde flores de Ginny, era justo lo que necesitaban.- ¿Cómo estás?- Susurró ellaen el oído de Harry, él solo se encogió de hombros. Solo quería memorizar esemomento para siempre. Hasta que los quejidos de Rose se hicieron visibles,Harry la soltó, pero no dejaron de mirarse. Ron carraspeó, Ella desvió sumirada pero él no.

- Me parece que tengouna tarjeta de una tienda por ahí, Harry, ahí puedes encontrar la mejor ropapara bebes, la buscaré- Ron evidentemente quería que ellos dos hablaran, sabíaque lo necesitaban.

- ¿Sienten ese olor?- Preguntó Hermione captando el juego de su marido.

- ¡Es Rose!- ExclamóRon. Hermione tomó en sus brazos a Rose.

- Claro justo ahorala toca la muda, Ginny, Harry están en su casa, nos tardamos solo unosminutos.- El matrimonio los dejó absolutamente solos, Harry no dejó deobservarla en ningún segundo. Quedaron en silencio.

- Rose es preciosa.-Comentó Ginny, rompiendo el silencio.

- Así es... ¿Nossentamos?

- Claro.- Ambos sesentaron, y él seguía sin apartarle la vista, de verdad ella se veía hermosa ytemía que de un abrir y cerrar los ojos ella desapareciera. Ginny se sentíaincómoda con la mirada de Harry, era como ser observada por rayos x, su corazónlatía muy fuerte y hasta se olvidó de respirar. Sabía que ese silencio de Harryno era algo bueno, de un momento a otro comenzaría la invasión de preguntas.

- ¿Cómo estás?-Preguntó Harry, como si no le importara.

- Bien, ¿Tú?

- ¿Cómo crees?- Elinterrogatorio ya se avecinaba.

- Oye...

- Hace un año tefuiste sin decir absolutamente nada, sabías que existía algo entre los dos.

 

- Espera, antes deirme te pedí mil veces oportunidades y te negaste y cuando cediste a darme unaoportunidad ya no estaba en el país.

- Te fuiste un díaantes del que me habías dicho

- ¿Ibas a esperarhasta el último día?

- No, pero....

- Eso ya no cambiamucho las cosas.

- ¿Eso crees?

- El punto es que hapasado un año...

- Siete meses, casiocho meses te busqué por toda Holanda, Francia e Italia, ¡Recorrí Europa! ¡Tebusqué! Jamás diste luces de existencia, ¡Hasta amenacé al pobre de Ollivanderpara que me dijera el lugar exacto de donde mierda te encontrabas y no me lo dijo!! Jamás te dignaste a escribir una nota conmalditas dos palabras "Estoy bien" o "Te extraño" ¡Nada! Yo lo único quenecesitaba saber era si estabas bien, si querías estar conmigo.

- Harry, no queríaque sufrieras por esto, no te lo mereces.

- Déjame que te digaque el daño, mereciera o no lo mereciera, ya lo hiciste.- Dijo suavemente, perosonaron despectivamente aquellas palabras. Los ojos de Ginny se llenaron delágrimas, no quería que él le dijera esas palabras, no él.

- Será mejor que mevalla.- Ella se levantó y Harry lo hizo casi al instante, sostuvo unatemblorosa mano de Ginny, las manos tibias de Harry hicieron que un escalofríorecorriera el cuerpo de Ginny.

- Tenías razón.

- ¿Cómo?

- Cumplí con tupromesa.

- Me alegro. - Ellaya lo sabía. Él había recompuesto su vida, y había logrado ser feliz. Ella erala única idiota que se negaba a dejar atrás ese pasado tan esperanzador como desastroso.

- Estos últimoscuatro meses logré ser feliz.

- Me alegro.- Repitiócon la voz entrecortada. Se odió en ese momento cuando una lágrima resbaló porsu mejilla, la limpió inmediatamente. No quería demostrar ante él debilidad.Harry sabía que no era honesto, pero se debía convencer que la historia quetuvo con Ginny había concluido desde el mismo momento en que había leído lanoticia en aquella revista.

- Ahora no veoimpedimentos para que tú seas feliz aquí.-

- Aquí nunca podríaser feliz, Harry, solo estaré un mes.

- ¿Cómo?- No estabapreparado para otra partida de Ginny, por mucho que se negara a demostrar locontrario.

- Debo volver aHolanda.

- ¿Estás saliendo conalguien?- No pensó al hacer esa pregunta y se maldijo. Era un reverendopelotudo y masoquista.

- No, claro que no.-Harry no le creyó, simplemente se forzó a seguir su juego.

- Te vas por elQuidditch.- Ginny asintió.- Eres muy famosa ahora aquí en Inglaterra.

- No me interesa.

- Ya veo.- Ella soltósuavemente la mano que sostenía Harry.

- Niño.- Harry sentíauna sacudida en el estómago, hacía un año que no escuchaba que lo llamaran así.Se limitó a mirarla a los ojos.- Si pudiera enmendar el daño que te hice, tejuro que lo haría, pero no conozco magia para eso. Y si te ayuda en algo asaber, yo he sufrido todos los días, no han sido solo ocho meses, pero mealegra que hayas dado vuelta la página para seguir adelante, quiero que seasfeliz y sé que Natalie es la mujer ideal para ti, mucho más ahora con laresponsabilidad que debes afrontar.- Ginny lo miró unos segundos más, sonrió ydesapareció. Él se quedó con muchas dudas ¿A qué se refería Ginny con todo eso?¿Cómo sabía que seguía viendo a Natalie? ¿Por qué Ginny seguía produciendo esascosas en él? No era justo. ¿Por qué? Él la buscó, quiso construir su vida conella. Algo quedaba de su amor por ella, la verdad es que era mucho. Los últimoscuatro meses pudo vivir "normalmente" y no dentro de un bar. Jamás olvidó aGinny, no con besos a otras mujeres, no con caricias, no con pasión. Siempreestaba ella.

 

___________________________________________

Gracias!!

En serio, gracias por seguir esta historia, a las 1540 y algo personas que la han leído! a las 31 personas que tienen como favorito a esos comentarios!!

falta solo unos pocos capítulos para que ocurra aquello que me están pidiendo!

ya saben... ´comentarios = Actualizaciones! (He sido buena y he actualizado diariamente, salvo ayer, pero fue solo un día! no sean malos y comenten si quieren más y que les pareció el capítulo) :)


Luego de cuatro díasdel reencuentro, Hermione y Rose pasaban todo el día en la madriguera, salvocuando su cuñada debía trabajar, entonces Ginny cuidaba a Rose, esa tardeHermione y Rose Weasley acompañaban a Ginny, y Ron cuando no trabajaba, tambiénacompañaba a su hermana. Rose dormía profundamente en la cama de Ginny. Y lasdos mujeres hablaban en la cocina.

- Ese día tú y mihermano fueron muy evidentes.- Sonrió Ginny.

- ¿Cuándo?- Hermionese hizo la desentendida.

- Cuándo nos dejaronsolos a Harry y a mí hace cuatro días en tu casa, ¿Te suena eso?

- ¡Oh! No me hasdicho nada al respecto.

- Nada que decir.

- ¡Oh! Vamos, si nome lo dices ahora, después todo lo que sucedió te ahogará e igualmente me lodirás.- Ginny frunció el ceño, y resignada decidió decirle todo a su cuñada, nodetalladamente, pero algo le diría.

- Él me echó en caratodo. - Bien, con su cuñada y amiga no tenía reservas, aunque quisiera ydoliera una mierda admitir que Harry ya no la quería. Hermione era su mejoramiga.

- Es lógico,entendible y no podías esperar menos.

- ¡Hermione!Gracias.- Ironizó.

- Es verdad, esdecir, sé que yo te dije que ese viaje era beneficioso para ti y lo fue, perono hiciste todo muy bien.

- ¿Qué hice mal?-preguntó alarmada.

- No te despediste deél, y ése mi querida amiga fue un error garrafal de tu parte.

- Despedirnos iba aser difícil para los dos y yo no estaba dispuesta a pasar por eso, Hermione.Para que hacerlo pasar por eso si podíamos evitarlo, además él es feliz ahora,me lo dijo el mismo Harry.- Hermione sonrió tristemente.

- Te mintió, ¡Te mintió!

- ¿Qué quieres decir?

- Ginny, él estuvomal, los primeros dos meses no dormía por buscarte, y te juro por mi hija queno estoy exagerando. Hasta tu padre habló con él para hacerle entender queestaba actuando de una forma enfermiza, Remus también se lo hizo saber, y nosentaba cabeza. No se rindió e insistió en buscarte. Harry cayó en un cuadrodepresivo, Ginny, vivía en bares, triste, era traumático solo verlo. El quintomes, después de que te marcharas, estuvo enfermo, deliraba, y siempre tellamaba, te necesitó mucho, Ginny, ese hombre fue un desastre, y jamás serindió... hasta que vio una noticia tuya publicada en corazón de bruja, queliteralmente lo dejó muerto en vida por dos meses.

- ¿Qué noticia?-Preguntó inmediatamente. Ginny sentía una mezcla de sentimientos, tristeza,alegría, ansias, temor, ganas de llorar, de reír, de ver a Harry y saltar dealegría y besarlo... de volver a Holanda.

 

- Te fotografiaroncon un muchacho, abrazados, y en la revista aseguraron que eran novios hacesiete meses.- Ginny abrió mucho los ojos, sorprendida.

- ¿Qué? ¿Phillipe?

- ¡Sí! ese es elnombre de tu novio...

- Hermione, PhillipePerrot no es mi novio, es un jugador de Quidditch, es buscador y un gran amigo.

- Tu amiguito francéses muy guapo.

- Sí, pero no es mitipo.

- Tienes razón, tutipo es Harry James Potter.- Ginny sonrió.

- No puedes negar quees un tipo tremendamente sexy.- Hermione rió.- Pero ese tipo ya tiene unprototipo de mujer y no soy yo.

- Ginny, ese hombreestá dolido por todo lo que pasó este año, por ti, deben hablar como personasadultas que son, tú tienes 25 y él 26 años, ¡no sean infantiles!

- ¿Cómo puedo hablarcon alguien que me hace mal verlo? Me hace mal su indiferencia por mucho que mela merezca, no soporto ver con la crueldad que me mira.- Odiaba tenerlo tancerca sin poder abrazarlo, acariciarlo, besarlo.

- Deben hacerlo, y enúltimo caso, cerrar el capítulo.- Ginny sonrió tristemente, había un pequeñodetalle en lo que Hermione acababa de decir, Ginny no quería, por nada delmundo, cerrar el capítulo con él. No podría.

- Bueno, no puedohablar con él aún...

- ¡Hola cariño!- Ronacababa de parecer en medio de ambas mujeres, asustándolas.

- Cariño, te extrañé.-Hermione hizo pucheros, Ron sonrió, se acercó a su esposa, la abrazó y la besótiernamente. Ginny sintió envidia de verlos tan bien juntos, de ver tanto amorrodeándolos. Pero así era el amor en su plenitud, feliz. Ella sonrió triste.

- ¿Dónde está Rose?- Preguntabaalguien más, había parecido justo en el umbral de la separación de la cocina yla sala.

- Hola Harry, Roseestá durmiendo.- Respondió Hermione, colgada del cuello de su esposo. Cada vesque Ginny decía o pensaba no ver a Harry, este se empecinaba en aparecer en suspropias narices, para hacer cada visita más dolorosa que la anterior, se quedóeclipsada observándolo, recordó esos pequeños instantes en que estuvieronjuntos, su primer beso, cuando le pidió una oportunidad, y el día en que Harryse emborrachó.

- Ah, hola Ginny.-Saludó Harry con amabilidad.

- Hola.- respondió,casi con la esperanza de que Harry le dirigiera una palabra de consuelo, sinembargo él no la miró, ni siquiera para saludarla.

- Amor, ¿Te parece sivamos a buscar a Rose para que su padrino la vea?- Preguntó Hermione a Ron,éste sonrió con picardía y asintió, ambos se perdieron de vista en segundos.Cada ves se le complicaba más a Harry quedar a solas con Ginny, y a ellaparecía ocurrirle algo similar. Aun así, Ginny intentó entablar conversación.

- ¿Mucho trabajo enel ministerio?- Él asintió.- ¿Tienes hambre?- Él volvió a asentir.- Teprepararé algo de comida...

- No, gracias.- Dijoél, y Ginny se alegró de que al menos le dirigiera la palabra, ese era unconsuelo bastante triste.

- De verdad, puedohacerlo y si tienes hambre...

- No Ginevra,Gracias.- Respondió Harry, perdiendo la paciencia.

- Lo siento.- En esemomento entendió que no iba a poder con la indiferencia, no podía aguantar esetrato, no de él. Era algo que era más fuerte que ella, algo que siempre leganaba.

- ¿Le puedes decir aRon que más tarde iré a su casa? No quiero estar aquí.- Los ojos de Ginny nopudieron contener lágrimas y éstas se hicieron presente, Harry se odió porhacerla llorar, pero su orgullo era más fuerte que él mismo. Se dio mediavuelta, dispuesto a desaparecer.

 

- ¿A qué has venido?Sabías que estaría yo aquí, aun así te tomas la molestia en venir... - Harry sedio vuelta para enfrentarla y en su rostro se dibujó una sonrisa burlona.

- Entiende que yanada es por ti, ya no eres el centro de mi universo, y si se me dio la malditaputa gana en venir fue para ver a Rose y no a ti. Lamento decepcionarte,Ginevra.- No sabía si con esas palabras la dañaba más a ella o a él mismo.

- No es necesario queseas tan cruel...

- Ni tú que seasimpertinente. - Ginny inevitablemente seguía derramando lágrimas, era dolorosover a Harry decirle esas cosas.- Entiende, que para mí eres... - "Nada" quisodecir pero por alguna extraña razón esa palabra no llegó hasta su boca. ¿Cómopodía decirle a esa mujer que era "nada" en su vida si se moría por besarla?Cada día la deseaba más, deseaba hacerla suya, su mujer, cada bendita nochedeseaba hacerle el amor.

- ¿Qué soy parati?- Lo desafió.

- Eres... tú...eres...

- No puedes esperartres semanas, ¿Verdad? Solo serán tres semanas y tal ves mucho menos y no temolestará mi presencia.

- No necesito tusexplicaciones, pero tienes razón, solo serán tres malditas semanas que tendréque aguantar tu rostro.- Eso era mucho para ella, el llanto y los sollozos seacentuaron y para ahorrarle el mal rato a Harry, caminó rápidamente para salirde la cocina y encerrarse en su habitación, pero mucho antes de salir de lacocina, algo se lo impidió. Harry la sostuvo del brazo.

- ¡Suéltame!-Sollozó.

- Ginny... - El tonoque empleó esta ves no era desdeñoso, si no el más dulce del mundo. Ginny alzóla vista y se perdió en ese mar esmeralda.- Yo... quiero... - Levantó una manopara secar las lágrimas de Ginny, Las palabras que él mismo había dicho y quedesataron los sollozos de Ginny le dolieron más a él, porque era una vilmentira, lo único que deseaba ver antes de morir era ese pecoso rostro, antesde su último respiro deseaba ver esa sonrisa tan hermosa de Ginny.

- ¡Harry, Rose yaestá aquí!- Anunciaba Ron, que llegaba junto a su esposa e hija. Interrumpiendotodo entre Harry y Ginny, ella se soltó suavemente de Harry, y salió disparadahacia su habitación.

- ¿Qué sucede?-Preguntó Hermione, Harry miraba el lugar por donde se había perdido Ginny, éltambién derramó un par de lágrimas incontrolables. Su cara compuso un gesto deimpotencia por derramar esas lágrimas.

- Nos vemos mástarde.- Dicho esto, Harry desapareció. Rose emitió un gruñido de protesta.

- Aún se quieren,pero el orgullo de Harry, ni la falta de ánimos de querer solucionar todo deGinny no los ayuda. - Dijo Ron, y Hermione asintió. Ginny seguía llorandodesconsolada en su habitación, estaba totalmente decidida a abandonar mañanaInglaterra y volver a Holanda. Porque no podía con absolutamente nada en lo quese refería a Harry, su crueldad, indiferencia y su frialdad le congelaban elalma. Cuando llegara a Holanda podría cartear a sus padres, pero estar un segundomás allí solo conseguiría sufrimiento e incomodidad para sus hermanos, porqueellos adoraban a Harry, igual que él a la familia Weasley, exceptuando a ella,claro.

 

Ella quería darle eltiempo necesario para que él cerrara sus heridas, pero ahora que Harry iba aser padre cambiaba su plano general, la sola idea le destrozaba el alma. Yquizá todo aquello era lo mejor para él, tener otra mujer con la cualcompartirían una familia, quizá él estaba casado, ¿Por qué nunca se lo preguntóa Hermione? En fin, él tenía todo, ¿Por qué iba a volver el pasado al presentesi él era feliz? Ron y su familia se fueron luego de que Ginny se durmieraprofundamente, hacía mucho tiempo que no dormía en su cama y comprendió cuantohabía extrañado su lecho. Durmió casi cuatro horas seguidas, luego se desperezóen la cama, miró el techo, ni siquiera en sueños desaparecía Harry, habíatenido una infinidad de sueños con él, Ambos estaban en el altar y en un últimominuto él la abandonaba antes de dar el sí. Bostezó, llovía copiosamente...luego se dio vuelta y se llevó un gran susto.

- ¡Merlín! ¿Harry? -Harry estaba apoyado en el umbral de la puerta observándola, con aspectoinfantil y sensual a la ves. Sabía que era casi imposible olvidar todo lo quehabía sufrido ese maldito año, pero también sabía que estaba completamenteenamorado de Ginny Weasley.

- ¿Puedo quedarmecontigo, esta noche?- Preguntó sin rodeos, Ginny se levantó de la cama, y apesar de que tenía los ojos rojos e hinchados, también había un brillo defelicidad al escuchar esa pregunta.

- Esta casa es de mispadres y siempre estará abierta para ti - Sonrió. En ese momento ni se leocurrió pensar en la posible esposa de Harry. Cuando estaba él siempre olvidabamuchas cosas.

- Ellos no están,estás tú. -

- Claro que sí, niño.- Ella se abrazó con sus brazos, tenía frío. La mirada de Harry, fija en ella,la perturbaba, y quiso zafar. - Iré a preparar chocolate. - Necesitaba pensaren el cambio tan repentino de Harry, porque si era un gran cambio, aun así ladistancia entre ellos era enorme, era un profundo sentimiento de culpa porparte de ella. Harry se quedó solo en la habitación, contemplándola sonriendo,allí seguía viviendo el espíritu de ella, cada mueble, cada objeto material quehabía en aquella habitación dejaba entrever que esa era la habitación de Ginny,unas cartas sobre la mesilla de noche llamaron su atención, se acercó y se diocuenta que eran tres cartas, tomó la que tenía el número 1, y la abrió.

Niño:

Esta es la primera carta que te escribo, y yaha pasado un mes desde que me fui, y no dejo de extrañar todo de ti. Tenecesito, te amo. Aquí el tiempo se ha encargado de recordarme cada momento queahora podría estar junto a ti, pero necesito respetar tus sentimientos, y quecierres tus heridas. Siento mucho haber tomado la decisión de irme y nodespedirme de ti, pero sigo pensando que es lo mejor que nos puede pasar. Notiene sentido absoluto que estemos juntos cuando nuestros intereses sonopuestos, tú eres un gran Auror y yo trabajo en una tienda de varitas...¿Cuándo tendríamos tiempo para nosotros? La tarde en que decidiste explicarmetus sentimientos y me besaste con tanta ternura y pasión sigue registrada en micorazón y mi alma, te amo, pero... piensa que el tiempo es el único que nosdemostrará si hicimos bien o no. Yo solo espero haber hecho lo correcto

Te amo

 

Ginevra Weasley.

El corazón de Harryse encogió al leer la carta, enseguida tomó la que escribía el número 2 ycomenzó a leerla.

Niño:

Han pasado siete meses, sin ver tus ojos,sin ver tu sonrisa y sin sentir tus labios... es verdad, el tiempo me hademostrado que te sigo amando como una idiota, ¡Té extraño! Cada mañanadespierto con la ilusión de verte aquí, parado frente a mi cama pidiéndome quedeje todo, porque a pesar que estoy viviendo mi sueño, sin ti no tiene sentido,por ti dejaría todo. Extraño todo de ti, tus besos, tus miradas transparentes,tus labios dulces, tus manos tibias, tus locuras, ¡Hasta tu borrachera! - Harrysonrió. - Mi vida sin ti no tiene sentido, aun así espero que tu cumplas con lapromesa que me hiciste, debes ser feliz, quiero que seas feliz Harry Potter, notiene importancia lo que ocurrió hace siete meses, o lo que no ocurrió. Cambia eldestino que nos propusimos y atrévete a vivir esta vida. Al menos hazlo tú, yono pude. Si bien acá estoy cumpliendo mi sueño, no es lo mismo sin ti... teamo. Pero ha pasado mucho tiempo y lo más probable es que tú sí hayas cumplidocon tu palabra, lo cual me alegra, cariño, honestamente. Te mereces ser feliz.Mereces muchas más cosas que yo no podría haber ofrecido nunca. Nunca aprendí aolvidar todo lo que significas en mi vida, señor Potter, sigo amándote...

Ginevra Weasley.

Esa carta fue escritacon tanta inocencia, ternura y candidez. Esa mujer lo volvía loco en todos lossentidos. Aún ella sufriendo por él se preocupaba por su felicidad. Con manostemblorosas abrió la última carta.

Niño:

Mañana vuelvo aInglaterra, estoy ansiosa por verte. Sé que tenemos charlas pendientes ycontestaré a cada una de tus preguntas. Todo este maldito año te he pensado, tehe extrañado y amado, incluso renunciado a ti... pero no pude. Fracasérotundamente en la materia de olvidar a un señor que se llama Harry JamesPotter, ¿Usted lo conoce? Estoy dispuesta a muchas cosas ahora, y me muero porsaber si aún tengo una oportunidad porque te juro que intenté vivir este año ysin ti se me hace imposible. Jamásfuiste una aventura, marcaste mi pasado y siempre estarás en mi futuro, yquiero saber si tenemos un presente, para vivirlo juntos, sin ataduras delpasado. Comencemos desde cero, sin nada de reproches, solo tú y yo, ¿Tenemos unpresente, niño?

GinevraWeasley.

"Claro que tenemos unpresente, bonita" se dijo así mismo sonriendo, tenía los ojos bañados enlágrimas, se acostó en la cama de Ginny y cerró sus ojos, ¿Por qué no le envióesas cartas? Descifró en cada palabra que ella había escrito la dulzura deGinny, queriéndolo y resignarse a no estar con él si él no perdonaba su error,pero el castigo de ella era suficiente, él también se equivocó y tambiénmerecía que ella lo juzgara.

- Harry, elchocolate... - Cuando miró a Harry vio que él estaba con los ojos cerrados ysupuso que estaba dormido. Dejó los tazones con chocolate caliente sobre lamesilla de noche y vio las cartas que ella misma había escrito. Se sentó en lacama, al lado de Harry, y contempló su rostro, el cabello desordenado que ellatanto amaba, sin poder contenerse comenzó acariciar su cabello, con sus dedoslos finos labios de Harry...

 

- Perdóname... Te amotanto, niño. - Susurró.

- ¿Crees que estetiempo yo he dejado de amarte? - Ginny se sorprendió cuando lo escuchó hablar,él abrió sus ojos y la miró. - Eres la única mujer que me desestabiliza y sinembargo la única en quién encuentro paz, Ginny. - Ella tenía tantas ganas debesarlo, pero se lo impedía el hijo que crecía en el vientre de Natalie, nisiquiera sabía si él estaba casado.

- Estaba dispuesta atodo por ti, pero por respeto a tu hijo yo me iré mañana. - Harry se sentóinmediatamente en la cama y la observó alarmado.

- ¿Mi hijo? ¿De quéhablas? - Ginny se entristeció, no quería bajo ni un punto que él negara elcompromiso que él tenía con Natalie con ella.

- Al día siguientedel que llegué de Holanda, fui a tu departamento porque tenía muchas ganas deverte, entonces, Natalie fue quien me abrió la puerta y vi que estabaembarazada, ¿Está por salir de cuentas verdad? - Harry sonrió.

- Sí, tiene fechapara quince días más, creo. Pero yo, tontita, no soy el padre de esa criatura.Ella es feliz en su matrimonio, feliz con su marido, feliz, es solo una buenaamiga. ¿Por qué no entraste al departamento? - Ginny dejó de mirarlo, aunque nodejó de sentirse aliviada, él estaba soltero y no iba a ser padre.- Desde queme enamoré de ti has sido la primera, siempre. - Ella se sentía feliz, perosabía que algo más ocultaban los ojos de Harry. - ¿Por qué jamás me enviasteesas cartas? - Ella, nerviosa, se levantó de la cama

- No sabía si estabassaliendo con otra persona.

- ¿Cuál era ladiferencia?

- ¡Dios Harry! Ladiferencia es enorme, no sabía si estabas saliendo, si estabas comprometido ocasado, una de esas cartas destrozaría cualquier plan que tuvieses en mente.

- Deberías haberdejado que yo tomara esa decisión.

- No soportaríaarruinarte la vida una ves más...

- ¿Por qué? Mi vidaes una ruina sin ti, si me hubieses enviado esas cartas tal ves todo seríadiferente, todos los días justificaba tu falta de amor. - Harry se levantó dela cama.

- Yo siempre estuvesegura de mis sentimientos, del amor que siento por ti. Pero no estaba segurade ti. Sé que no he hecho bien las cosas y me arrepiento, pero me ha servidopara aprender y para reafirmar que me enamoré de verdad que nadie me hacesentir lo que logras simplemente teniéndote a la distancia que te tengo, erescapaz de que mi corazón se acelere y se detenga a la ves, eres esa personamaravillosa que cambia mi día y mi vida. Tú también tenías ese derecho, aaclarar tu mente, a poner todo en orden y saber si realmente te has enamorado ohe sido algo insignificante e incómodo, y prometo que si te has dado cuenta deello, que no soy nada en tu vida, y ya me lo has dicho, no lo reprocharé porqueha sido tu decisión. - Harry la miró detenidamente, se acercó a ella y tomóentre sus manos el rostro de Ginny, Sus razones estaban aceptadas, era lo quenecesitaba oír y nada era más importante en la vida, para él, que estareternamente enamorado de esa mujer y que ella estuviera a su lado, parasiempre.

- Bonita. - Suspiró,esos labios siempre lo tentaban, y sus ojos castaños siempre le decían "Sí" asus propios ojos a que continuara, y la besó. Comenzó siendo un beso tímido,reconociéndose sus bocas, lentamente él metió la lengua en la boca de Ginny,ella rodeó el cuello de Harry con sus brazos y enseguida empezó el juego de susmanos con el cabello azabache de Harry. Mientras él la cercaba más hacia sí,rodeando la cintura de Ginny con sus manos, el beso comenzaba a ahogarlos deamor, como había extrañado ese dulce sabor de los labios de Ginny, habríapagado mil galeones por ese beso mucho antes, o por lo menos gastaría milgaleones todos los benditos días por un beso de Ginny, nunca escatimaba engasto con ella y mucho menos si él se beneficiaba.

 

Ginny Weasleyrepresentaba la locura en persona para él. Por más que intentó en inventarseotro mundo sin ella, jamás consiguió engañarse, siempre todo volvía a ella. Nila rabia y el coraje que sintió cuando ella se fue empañaron sus recuerdos porella... cuando les faltó aliento se separaron lentamente, ella mordió suavemente el labio inferior de Harry, en unjuego absoluto de seducción, lo soltó y se separó de él, un poco, y se mirarona los ojos.

- ¿Me odiaste? -Preguntó Ginny, mientras Harry acariciaba su rostro con los pulgares.

- No, pero lointenté.

- Jamás te recordécon odio, Harry... quizá cuando te imaginaba con otra mujer, porque eres unmujeriego empedernido. - Harry sonrió.

- No pude, siempreestabas tú, ¿Sabes?

- Pero si saliste conalguna tipa.

- Celosa, si salí conotras mujeres, pero lo hacía para no recordarte siempre.

- Imagino que nofueron pocas.

- No, no fueronpocas, ya sabes, mis encantos son mágicos. - Sonrió, Ginny le dio un pequeñogolpe en el pecho, resignada también sonrió.

- Debemos descubrirsi solo sus encantos son mágicos, señor Potter. - Añadió con picardía.

- ¿Qué me hizo,señorita Weasley?

- ¿Cómo? - Sonrió.

- En otras mujeresintentaba buscar algo de ti, cada gesto lo asemejaba a uno tuyo, ¡Merlín!Pensaba más en ti que en mí. ¿No me ha dado alguna poción de amor? - Ella soltóuna carcajada, luego suspiró y lo miró profundamente.

- Haría lo imposiblepor ti, pero no me trates con indiferencia nunca más, por favor. - Él suspiró,profundamente.

- Esta bien, no mehas dado poción de amor, es tu ternura la que me tiene como un idiota babosopor ti.

- Cada día teinventaba, juraba que en las noches me leías un cuento antes de dormir, y medabas un beso y yo feliz me dormía profundamente, Harry, te amo.

- Eres hermosa. -Ella se acercó y lo besó, demostrándole con ese beso el arrepentimiento y elamor que sentía por él - ¿Ginny? - Él se separó un poco de ella y la miró a losojos. - Eh... Hace unos meses eres bastante famosa en Londres, y en unarevista, corazón de bruja para ser exacto, publicaron tu romance con un francésy yo quiero saber qué ocurre con eso, si me tengo que preocupar.

- Niño, lo quepublicaron no es más que basura, es mentira. Phillipe Perrot, es un compañeroen el equipo de Quidditch, y también un gran amigo.

- Aseguraron que erannovios hace siete meses. - Necesitaba que ella le aclarara quien era esefrancés, esa noticia lo había devastado hace unos meses.

- te juro que solo esun gran amigo, niño. -

- ¿Verdad? - Ginnyasintió. - ¿No hay otro novio encubierto? - El semblante de Ginny se pusonervioso, y besó a Harry con amor. - Estoy completa y absolutamente enamoradade ti, de nadie más. - Ahora él la besó con pasión. Luego de separarse, él lamiró y vio que aquellos ojos castaños le pedían que le dijera lo que gritabansus propios ojos.

 

- Amor, el tiemposanó una herida, pero también abrió otra y ahora que estamos juntos estácompletamente cerrada y quedará sellada si te quedas o me das la oportunidad deque me valla contigo a Holanda, porque no te quiero perder una ves más.

- ¿Una oportunidadcontigo? - Preguntó, no muy convencida. Harry se asustó.

- Claro, si teparece.

- ¡Claro que quiero!- Exclamó, feliz por la proposición, y Harry sonrió, aliviado. - Quiero crearuna vida junto a ti, niño. - Se besaron lentamente, luego recordaron loschocolates y Harry hizo un hechizo y calentó nuevamente los chocolates. Sesentaron juntos en la cama, y bebieron, felices. Ginny le relató todos lospartidos que había jugado y las veces que anotó. Más tarde, cuando aún seguíalloviendo copiosamente, se acostaron en la cama, abrazados y se durmieron,felices velando los sueños del otro.

- Gi... nny... - Ronestaba parado en el umbral de la habitación de su hermana, mirando la escenaestupefacto. Ginny dormía profundamente apoyando la cabeza en el pecho deHarry, y él la abrazaba y lo que era peor la otra mano de Harry afirmaba laparte baja de la cintura de Ginny, a juicio de Ron. "¿Qué demonios haceaquí si hace cinco horas discutieron? ¿Por qué ahora abraza a mi hermanita paradormir? La abraza tan cariñoso, tan íntimo, ¡tan novios!, ¡¿Por qué esa manoestá tan abajo...?! Voy a despertar a ese idiota" pensaba Ron.

- ¿Está aquí?...¡Vaya! - Hermione llegaba hasta su lado cargando a Rose - ¡Volvieron! - Susurróella feliz.

- Técnicamente no,dado que nunca han sido novios, pero al parecer lo son... Fíjate en donde tienela mano puesta ese idiota. - Hermione blanqueó los ojos.

- Ronald, la mano deHarry está en la cintura de Ginny.

- ¡Lo voy a matar!

- ¡Schh! No grites,despertarán.

- ¿Cómo es posibleque el pervertido de mi amigo esté durmiendo con mi hermanita si hace cincohoras discutieron?

- Cielo, los dossomos testigos de cuanto sufrió Harry, y no dudo que Ginny también sufriómucho. Si han decidido estar juntos soy la primera en apoyarlos.

- Yo también, siemprey cuando la mano de ese idiota esté bien lejos del trasero de mi hermana. -Hermione rió. Era imposible. - Es increíble que Harry al fin se enamorara... yes insólito que la esperara un año.

- Es amor. Estoysegura que Ginny se quedará en Inglaterra...

- O que Harry la sigahasta Holanda... ¿Hermione?

- Dime cariño. - Élla observó, entonces ella le dirigió la mirada.

- Gracias porregalarme lo mejor que he tenida en la vida, tú y Rose. - Ella sonrió, besó asu hija y luego a su esposo.

- Te amo. - Sevolvieron a besar. - ¿Te pareces si los dejamos solos?

- ¿Confiamos en elpervertido?

-No tenemos otra opción, es el padrino de Rose. - Ambos sonrieron.
__________________________________
perdón por tardar, pero tuve unos inconvenientes!
les gustó??comenten!! =)

"La jugadora estrella de Quidditch del momento, GinevraWeasley, ha sido nombrada y será homenajeada como la mejor cazadora de Europa.En este momento la joven estrella de 25 años está de vacaciones junto a sufamilia en Inglaterra. Mientras su novio, Phillipe Perrot, está en pretemporada de Quidditch en Holanda. Ginevra Weasley y Phillipe Perrot recibiránlos homenajes como mejor cazador y buscador respectivamente. Y como Perrot noiba a recibir ese premio si su novia es la adorable y hermosa "Ginny", como ledicen los conocidos y familiares a la joven cazadora. La pareja ha sidofotografiada en multitudinarias tiendas de ropa Muggle, e incluso en tiendas dematerial para una casa, ¿No será que nuestra exitosa pareja compró una casa ydecidirán vivir juntos? O ¿Estemos próximos a una boda? De ante mano losfelicitamos por la boda, y que sigan siendo una hermosa pareja llena detriunfos."

 

- ¿Cómo? - PreguntóRon Asombrado.

- Si es una cazadoracon éxitos, ¿No? - Comentó Hermione, quien había leído el artículo en voz alta.

- Sí, ¿Crees que yalo leyó?

- Me pregunto siHarry ya lo ha leído.

- No creo que semoleste, Ginny le explicó que el francés no era más que su amigo y él entendió.

- Claro, supongamosque tu amigo no tiene ni una pizca de celos en la sangre. - Ironizó.

- Harry no esceloso...

- ¡Merlín! Ron, HarryPotter es el hombre más celoso del mundo si se refiere a Ginny Weasley.

- ¡Oh! vamos, estásexagerando...

- ¡VIERON EL ARTÍCULODE CORAZÓN DE BRUJA! - Harry justo aparecía en el salón de la casa de losWeasley, con la revista en las manos, francamente enojado. Hermione le lanzóuna mirada de "¿No te lo dije?" a Ron, y éste frunció el ceño.

- Sí, lo leímos. -

- ¡¿Cómo pueden siquiera pensar que ella se va a vivir con otro hombre?! ¡¡Yo soy su novio!! -Repuso frustrado.

- Harry, hace dosdías que tú y Ginny son novios, dale tiempo a todo esto y ya verás que deberánarrancar de las cámaras cuando los vean juntos en algún lugar público. -Hermione lo tranquilizaba mientras él se convencía de las palabras de su amiga.Se sentó lentamente en un cómodo sillón de género.

- La premiarán, peroen Holanda será la ceremonia...

- A ella no leimportan los premios. - Aseguró Ron.

- Mucho menos ahoraque está contigo. - Insistió Hermione.

- Sí, pero... ¿No soyegoísta con ella? Es su sueño jugar Quidditch y ahora le va tan bien. -Preguntó, temiendo la respuesta, Ron y Hermione se miraron y se sonrieron.

- Claro que no, elladecidió estar contigo, y claro que no eres egoísta. Están cumpliendo con algoque se merecen, con algo que se deben desde un año. - Dijo Hermione mirando losojos de Harry.

- ¿Verdad?

- Serías egoísta sino estuvieras con mi hermana. - Añadió Ron, serio. Era extraño que un hermanode Ginny incitara o motivara a alguien para estar con su hermana. Y sobre todosi ese hermano era Ron. Que era el más celoso de todos. Pero Ron sabía todo loque Harry había sufrido por Ginny, en el fondo sabía que el amor que sentía élpor Ginny, era verdadero, honesto, sincero y otros sinónimos más. Queirreparablemente babeaba por ella. Finalmente Harry se convenció de laspalabras de sus amigos y Hermione sonrió.

- Tal ves Ginnyquiera recibir ese premio, se lo merece, pero no irá sola, yo iré con ella, laacompañaré y estaré en primera fila aplaudiéndola. - El matrimonio lo observó,tratando de reprimir una carcajada. Pero la mirada acusadora de Harry hizo quela carcajada explotara. - ¿Qué?

 

- Harry, entiendo queestés enamorado de Ginny, y mucho, pero ¿No es extraño ver esa mirada desometido con esa mujer? - Preguntó Hermione.

- ¡SOMETIDO! - Rompióen risas Ron. - Te tiene babeando de la peor manera la enana.

- ¡Que estarenamorado era para idiotas! - Se burló Hermione, riendo.

- Así pensaba. -Admitió Harry. - Y es verdad. - Sonrió.

- ¡Hey! - Elmatrimonio se hizo el ofendido.

- ¡Es verdad es paraidiotas!... Cuando estoy con Ginny me siento el peor idiota del mundo solomirando sus ojos. - Suspiró.

- Juraste noenamorarte y ya estás perdido, cuñado.

- Tu hermana es todo,es inteligente, graciosa, tremendamente tierna, dulce, sencilla, hermosa...

- Ya la conocemos. -Se apresuraron en decir los Weasley. - No queremos oír lo perfecta que es mihermana. - Concluyó Ron.

- Lo siento. - Sesonrojó él. - Debo buscar a Ginny, Hermione ¿Sabes dónde está?

- En la Madriguera. -Aventuró, Harry negó.

- Fui antes de venirpara acá. -

- En tu departamento.- Sugirió Ron.

- ¡Mierda! - Harrypalideció, recordó que la noche anterior habían quedado en verse en sudepartamento hace veinte minutos. Lo más probable es que otra persona tambiénllegara allí y se encontrara con Ginny. - ¡Jess!

- ¿Jess?, Harry, ¿Nohaz cortado con ella? - Preguntó alarmada Hermione. Mientras Harry, aún másblanco se levantaba al igual que Ron. Y ella también lo hizo.

- Recuerdas que ellallega hoy desde EE.UU ¡¿Cómo aparecía en sus narices si es Muggle?! Cuandollegó Ginny me olvidé de todo.

- ¿Ibas a aparecer enEE.UU para cortar la relación? - Preguntó Ron, incrédulo.

- ¡Ginny volvió!

- ¡Harry! ¡Ginny yJess se encontrarán afuera de tu departamento y se presentarán como la novia deHarry Potter!! Si eso sucede Ginny la descarnará viva... - De pronto Harryrecordó una escena fuera de su departamento también. Ginny dejó hecha polvo auna de sus novias, tragó nervioso.

- Debo desaparecer. -Harry se quedó firme en la postura, sin intención de moverse.

- ¡Pues hazlo! - Lerecordó Hermione, éste obediente se movió sobre sus pies y desapareció. Queríacreer que tal encuentro no debería porque efectuarse, debía llegar antes queJess. Pero en caso contrario quería ser él quien le explicara todo a Ginny, noquería que esos dos días maravillosos que habían vivido juntos llegara hastaahí, perdería mucho, y ya no quería seguir perdiendo oportunidades para serfeliz al lado de Ginny. Apareció afuera del edificio en donde vivía y echó acorrer todo lo que pudo, en menos de tres minutos subió hasta el quinto piso,resoplando vio la delicada figura de Ginny, apoyada en la puerta deldepartamento. Corrió hasta su novia, y vio que estaba molesta.

- ¡Harry!

- Lo siento mucho, deverdad... - Estaba agotado, miró hacia todos lados, no había rastro de otramujer en los pasillos.

- Casi treintaminutos esperando aquí como estúpida, deberías poner un conjuro para poderaparecer en este departamento.- Añadió en un susurro.

- Amor, perdóname,pero me entretuve leyendo una porquería, me frustré y me olvidé que habíamosquedado, lo siento mucho. - Ginny frunció el ceño, sonrió.

- ¿Qué leías que tedistrajo tanto?

- Basura. Luego te lodigo... ¿No te has encontrado con... nadie?

- No... ¿Qué ocurre?- Ginny lo miró a los ojos con suspicacia, él miraba la puerta del ascensor yse preguntó por qué mierda no subió por ese aparato Muggle. - ¿Debo saber algo...?

 

- ¡Amor! - Una jovenalta, pelirroja, no tanto como Ginny, delgada, era preciosa, sus ojos erancolor café y sus pestañas eran largas, poseía una sonrisa hermosa, sensual.

- Jess. - SusurróHarry, ella corrió a abrazar a su novio, después del breve abrazo, reparó enGinny, quién estaba perpleja y furiosa.

- ¿Quién es tu amiga?- Preguntó Jess, mirando a Ginny.

- ¿Amiga? - PreguntóGinny, mirando a Harry, dolida.-

- Jess, ella esGinevra Weasley, Ginny, ella es Jessica Nichols. - Ambas se estrecharon lasmanos, confundidas. - Jess, necesito hablar urgente con Ginny, luego tevisito...

- Pero, cielo, quieroestar contigo recién he llegado, no he descansado y fue un vuelo bastante largodesde Nueva York. - Protestó, Ginny enfurecida ya no pudo seguir callando.

- ¿Sabes? No tepreocupes, yo no tengo nada que hablar con él, tienes todo el tiempo del mundopara hablar con él y hacer lo que se te plazca... - Estaba enfadada, pero sentía más dolor, decepción¿Cómo no entendió que él jamás sería fiel? Mucho menos con ella. Los ojos deGinny se llenaron de lágrimas, se dio vuelta para largarse de aquel lugar.

- ¡No! - Harry laretuvo del brazo, y Ginny se soltó con fuerza. -

- ¿No qué? ¿Me vas aseguir viendo la cara de idiota? - Replicó enfadada.

- Claro que no,debemos hablar, por favor. - Suplicó.

- Recibe a tu novia ydéjame en paz.

- Déjame que teexplique, te debo esta explicación, no es más que un tremendo malentendido.

- ¿Cuál es elmalentendido? ¡Decías amarme cuando en realidad tenías otra novia! ¡Y quizáscuantas más hay! - Jess miró confundida a Harry. - Ya no te creo, jugaste conmis sentimientos, ¡Me ilusionaste diciendo que me amas! - Ginny se acercó a ély le pegó una tremenda cachetada. - ¡Me mentiste!

- Claro que no, enparte, pero no cuando piensas que no te amo...

- ¿Qué? - Preguntóalarmada Jess, mirando a Harry.

- ... Te adoro, -Prosiguió Harry como si no hubiese habido interrupción - y soy diferentegracias a ti, ¡Ginevra Weasley te amo! Cuándo entenderás que eres tú la mujerque me vuelve loco, no hay otra, quiero dejar atrás mi pasado y tú eres laúnica que me ayudó a amar a una mujer y esa eres solamente tú. - Susurró Harry,mirando los ojos de Ginny, olvidando completamente que Jess estaba ahí, y noentendía absolutamente nada.

- Harry... - SusurróGinny, cada ves que le decía una bonita frase la liaba. Entonces Harry supo quetenía una oportunidad de explicarse, pero debía ser pronto de lo contrario ellacambiaría de opinión al quedarse con él. Recordó que estaba Jess.

- Jess, lo sientomucho... - No pudo seguir hablando porque por segunda ves le pegaron unacachetada y esta ves fue Jess.

- ¿Crees que soy unmaldito juguete? ¿Crees que después de esto se me va antojar seguir contigo?¡Pues no! - Harry se sentía apenado con ella, pero no iba a consolarla estandoGinny presente.

- Yo esperaréadentro, ¿Bueno? - Harry le pasó las llaves, y Ginny entró inmediatamente.

- Siempre fui sincerocontigo, te dije que había otra mujer y... Ella volvió, y lamento haber albergado falsas esperanzas en ti.

- Claro que lasalbergué, debiste ahorrarme el mal rato, me sentí ridícula.

 

- Yo lo siento mucho,de verdad. - Ella desvió su vista y triste, decidió largarse de aquel lugar, nopodía evitar sentirse ridícula, le quitaron las ilusiones de la peor manera, yaún le espetan en la cara que está enamorado de otra estando la "Otra" al ladode ella.

- Jamás creí quefueras un juguete, Jess. - Le dijo Harry, mientras ella esperaba el ascensor.Justo cuando sonaba la campanilla que indicaba que el ascensor estaba en elpiso, ella lo miró.

- Tal ves no me vistecomo un juguete pero si como alguien en quien recordar a otra persona, yo jamásiba a suplir a esa mujer en tu vida. - Dicho esto entró en el ascensor y laspuertas se cerraron tras ella. Entonces Harry entró en su departamento.Nervioso y asustado. Cuando entró Ginny estaba sentada en un sillón y cuando lovio se levantó inmediatamente y lo miró seria.

- ¿Qué me dirás éstaves?

- La verdad.

- Pues bien, quierooírla. - Se sentó nuevamente, con los brazos cruzados y sin mirarlo.

- Jess era mi noviahace un mes y algo más...

- ¿Viviste con ella?- Interrumpió, seguían con su propio objetivo para no mirarlo. Sabía que lebastaba una mirada de él para sucumbir y lanzarse a sus brazos y devorarle laboca.

- No, pero se quedabaalgunas noches.

- Continúa. - Leadvirtió, porque él después de que le respondiera hubo un largo silencio.

- Es verdad quebuscaba algo tuyo en ella, Dios, me hiciste mucha falta, que me volví loco y nosabía qué hacer, lo único que entendía era que estando con ellas no me sentía solo,y lo único que necesitaba era quitarme el dolor que sentía todo el tiempo queno estuviste.

- Jess, ¿Ese es sunombre? - Miró a Harry y vio que éste asentía y dejó de mirarlo. - Bien, nopasé por alto que tenemos un parecido importante.

- Ron me decía queera un pervertido, y los gemelos un psicópata, y aunque Molly no me lo dijo tupadre se acercó y él si me dijo cuál era la opinión de ellos. - Ginny fruncióel ceño y lo miró para que continuara y le dijera la opinión de sus padres. -Que seguía incontrolablemente enamorado de ti. Y buscaba en otras mujeres algode ti, pero que eso jamás me serviría porque solamente en ti tengo todo lo quenecesito.

- ¿Mis padres sabenlo que sucedió entre nosotros antes de que yo me fuera a Holanda? - Preguntósorprendida. Harry sonrió, y ella dejó de mirarlo.

- Si, después que túte comunicaste con tu familia a través de la chimenea el mismo día que tefuiste, todos se enteraron que yo sentía más que un cariño fraternal hacia ti.Y tu madre ya sospechaba todo, es increíble. - Sonrió. - El punto es que Jessse parece mucho a ti. ¡Soy un maldito psicópata! Pero eso lo único que demuestra es quedespués de que me enamoré, no sé vivir sin ti, Ginny Weasley y solo debes verhasta dónde llegué, buscar una mujer idéntica a ti.

- Yo también teextrañé, pero no le mentí a mis sentimientos descaradamente, no fui de un tipoa otro, pensando que iban a actuar como tú. - Estaba cediendo poco a poco aperdonarlo.

- Tú me abandonastesin decir nada, ¿Cómo querías que reaccionara si te necesitaba y tú noestabas?... ¿Me vas a mirar? - Ginny se giró a él lentamente, y se acercó a él,le pegó la tercera cachetada de la tarde, coincidentemente las tres cachetadasfueron en la misma mejilla, que estaba muy roja. El pobre dio vuelta la cara alrecibir el golpe, fue la que más le dolió.

 

- Eres un idiota,¿Sabes? - Le dijo Ginny.

- Claro que lo soy. -Ironizó, y Ginny sonrió.

- Te amo. - Harryfrunció el ceño, aun sobando la mejilla golpeada, ella sonrió, se acercó a él ybesó la mejilla que recientemente había sufrido un atentado triple. Luego lobesó suavemente en la boca.

- Creo que me gustamucho más estas muestras de cariño que las cachetadas. - Ambos sonrieron.

- Te lo merecías poridiota, creí que jamás cambiarías y que siempre serías un maldito mujeriego.Creí que había sido una más en tu vida. - Dijo Ginny, haciendo pucheros, yHarry sonrió.

- Eres la mejor, laúnica y la más importante... Te amo, mujer.

- ¿No hay otra noviaolvidada?

- No, solo hay unaquien me preocupa. - Ginny abrió los ojos sorprendida y se separóinmediatamente de él.

- ¿Qué?

- Solo hay una que me preocupa, porque quiero queentienda que es la única, que es la que amo, que es la que me vuelve loco, quees Ginevra Weasley. - Ginny sonrió aliviada, él la atrajo hacia sí, y la besóprofundamente, amándola por existir.

_________________________________________________________

Les gustó??

espero que si!!

gracias por los comentarios y a las personas que tienen esta historia en favoritos!!

Todos y cada uno de los comentarios los he respondido, así que si tienen preguntas a algo que decir solo comenten!, Si no estoy por acá, generalmente estoy en twitter mi cuenta es @Natytahp.

Cariños a todos!

Hola!! gracias por los comentarios del capítulo anterior! Ahora!! ADVERTENCIA: este cap contiene escenas subidas de tono... en otras palabras dos personajes se entretienen mucho, y en palabras claras: AHORA HABRÁ SEXO!! ahora les dejo el cap! disfrútenlo!


- ¡Ginny! - Arthur yMolly llegaban de su viaje de América junto a los gemelos. Por primera vez enun año y dos semanas veían a su hija y hermana. Ginny se lanzó a los brazos desus padres y luego los gemelos la tomaron en brazos, riendo a carcajadas. -Estás preciosa hija. - Decía Arthur, con la voz quebrada.

- Hermosa. - AñadióMolly, con la voz llorosa, mientras veía como su hija era literalmente,estrujada por los gemelos.

- Estuviste perdidapor mucho tiempo, pecosa famosa. - Rió George.

- Yo también losextrañé mucho. - Sonrió Ginny, con las mejillas rojas por el abrazo efusivo desus hermanos.

- Cada ves que nos enviabascartas nos daban unas ganas tremendas de verte, cariño. Y compramos todas lasrevistas en las que aparecías, salías tan linda, aunque un poco delgada. -Molly entrecerró sus ojos y miró a Ginny, analizándola. - Aunque ahora parecesmás repuesta.

- Eso es por sunovio. - Dejó escapar Ron. Harry le lanzó una mirada nerviosa. Ginny solosonrió.

- ¿Novio? - PreguntóArthur incrédulo. Harry tragó en seco.

- Así es papá. -

- ¿Phillipe estáaquí? - Arthur recorría todo la sala con la mirada. Harry estaba fastidiado conese tal "Phillipe"

- No. El francés noes el novio de tu hija, lamento decepcionarlos, pero soy yo. - Dijo en un tonodesafiante. Los gemelos se sorprendieron, pero igual soltaron una carcajada.Molly sonrió. Y Arthur lo miró serio.

- ¿Lo has conseguido?Estás feliz, ¿No? - Parecía que Arthur estaba molesto, y todos se asustaronante esa respuesta tan altiva.

 

- Claro que soyfeliz, no faltaré a la promesa que les hice a ti y a Molly hace siete meses. -Ginny estaba asustada. Había extrañado mucho a su padre, pero no iba a permitirque hiciera una escena de celos, nada le impediría que ella estuviera conHarry, nada ni nadie.

- Si es así, no mequeda más que... ¡Felicitarlos! - Arthur sonrió sonoramente, y todos aexcepción de Harry, se miraron sin comprender lo que acababa de ocurrir. Arthurse acercó a Harry, quien también sonreía plenamente, y se abrazaron.

- ¿De qué me perdí? -Preguntó Ginny, estaba confundida, ¿Qué promesa les había hecho Harry a suspadres? Porque todos parecían no entender lo que ocurría, salvo sus padres yHarry.

- De nada, bonita, essolo que tus padres están felices con nuestro noviazgo...

- Y nosotros, bonita.- Ironizaron los gemelos, Harry rió. - Nadie mejor que este cuatro ojos tepuede cuidar. - Añadieron.

- Se les olvida queestuve un año sola y no necesité protección de un hombre, y no la necesitaré...

- Eso está por verse.- Susurró Fred. Ginny frunció el ceño.

- Me pregunto si esGinny la que necesite protección, cuando fue a Harry a quien tuvimos que salvarunas cien veces de los bares... no sé si te explicó, bonita, pero este hombrefue un desastre un año completo. - Comentó George. Todos rieron y Harry hizo unademán de haber perdido y dándole la razón a George.

- Sí, lo sé. - DijoGinny, de una manera que a Harry le pareció coqueta, sensual. Quiso darle unbeso y que aquel beso terminara en una habitación. Tragó en seco. Elsentimiento que invadía a Ginny era de completa felicidad, sabía que su familiaaceptaría a Harry, porque ellos deseaban que ella fuese feliz, y con él lo era.Miró a Harry que hablaba animadamente con su padre, los gemelos y Ron, entoncesél la miró y le lanzó un beso al aire, ella sonrió. Los gemelos molestaron aHarry, por ser tan "Evidente" pero él solo le sonrió a Ginny. Harry se sentíacompleto, es que con ella nada le faltaría nunca. Daba su vida si se equivocabaque era ella la mujer que buscó por tantos años, discretos, pero que siempresintió que le faltaba. Era maravilloso que la familia de ella, que era su propiafamilia estuviera feliz por los dos, por Harry y Ginny.

- Entonces, ¿Eresfeliz? - Preguntaba Hermione, quien llegaba al lado de Ginny que estaba sentadaalgo apartada de todos, pero en realidad estaba mirando discretamente a Harry,sonriendo, planeando cada segundo que ahora compartirían juntos, para siempre.Ginny cargaba a Rose y ella se tomaba su biberón, jugando con los cabellospelirrojos de su tía.

- ¿Crees que tengorazones para ser feliz? - Preguntó Ginny, mientras tomaba aire pensativo, reflexionandoque iba a responder, Hermione rió. - ¡¡Sí!! Lo soy, definitivamente. - Rió.

- Gracias. - Ginny lamiró, preguntado ¿Por qué? Con la mirada. - Por hacer feliz a Harry, se lomerece, ¡Se lo merecen! - Ginny sonrió, miró a Rose mientras bebía la leche. -Ahora que soy madre, mi instinto protector ha aumentado y desde que te fuistesabía que Harry saldría mal parado de la situación, porque él, a excepción deti, jamás había puesto tanto en una relación, como lo hizo contigo, a pesar quelo de ustedes nunca llegó a buen puerto, Harry se enamoró de ti. Estuvepreocupada por él porque no sabía que pretendía con su vida, Ginny ese hombrerisueño que está hablando con los muchachos... - Ginny alzó la mirada ylocalizó a Harry, reía a carcajadas con Ron, ella también sonrió. - ... Noexistía cuando tú no estabas. Le cambiaste la vida en 180º y dudo que él quieraser el de antes, porque lo que tiene ahora contigo es impagable. Le ensañaste avivir por algo que él no tenía la menor intención en conocer o sentir, leenseñaste a sentir algo a lo que él se negaba rotundamente, le enseñaste a amary a confiar en él y en ti. - Sonrió. - Eres lo más importante en la vida paraHarry Potter, eres todo.

 

- Hermione, él es mivida... - Sonrió. Hermione la abrazó.

- Harry, está másdecir, - Decía Bill, quien había llegado para hacerle a sus padres una visitarápida y de paso se enteraba de la nueva y flamante pareja. Los hermanos deGinny estaban en la cocina hablando con Harry. - Que si le haces daño,conocerás mi puño. - Bromeó.

- La furia deCharlie, recuerda que trabaja con dragones. - Le advirtió Fred.

- El sermón de Percy.- Bromeó George, todos rieron, hasta Harry.

- Llegaron los nuevosproductos a la tienda, "Eficacia si se requiere torturar" marca Murder Wizzard

- ¡Mago asesino!¿Trabajan con esa maraca? - Preguntó Ron, asombrado. Era la marca másreconocida en todo el mundo mágico, con objetos para hacer bromas, los gemelosasintieron, orgullosos.

- ¡Ah! Ron tehechizará con la varita que ocupó en su segundo año en Hogwarts, ya sabes, enves de salir un "¡Expelliarmus!" Puede salir un "¡Aveda kedabara!" - BromeóFred, todos rieron. Tras las advertencias de los hermanos Weasley, Harrysonreía a medias, eso era más gracioso, ver la cara nerviosa de Harry. Mástarde, cuando Bill se iba, los Weasley se marchaban con Rose en el auto y losgemelos se excusaban diciendo que estaban agotados "Nos dormimos de pie,bonita" Bromeó Fred. Les había hecho gracia escuchar una palabra tan "Sometida"de Harry. Lo iban a bromear con eso hasta el fin de sus vidas. Luego de que losgemelos se iban a dormir, Harry le preguntaba a Ginny si estaba dispuesta a unalocura de amor.

- ¿Qué? - SusurrabaGinny, incrédula, aunque sonreía. Molly y Arthur estaban en la cocina, hablandofelices, y los chicos estaban apartados en un rincón.

- Solo debes decir"Sí" - Susurró Harry, casi implorando.

- No losé, mispadres...

- Bonita, por favor.

- Está bien, pero...

- ¡Arthur! - DijoHarry, alzando la voz, sorprendiendo aún más a Ginny, quien miró incrédula a sumadre, mientras Molly la interrogaba con la mirada.

- ¿Qué sucede, Harry?

- Bueno, en realidad,debo preguntarle algo a los dos, Arthur, Molly, ¿Ustedes se molestarían siGinny me acompaña a un lugar que me gustaría que ella conociera?

- Pero, cariño, Ginnyya es adulta si ella quiere puede ir, no hay reparo. - Arthur asintió.

- Pero me parecía unafalta de respeto irnos sin decirles absolutamente nada a ustedes. - Ginny lomiró sonriendo. "¡Que caballero es mi amor, lo amo ¡Lo amo!" Pensó lapelirroja.

- Me la cuidas, ¿Eh?- Harry sonrió. Molly le guiñó un ojo a su hija y Ginny también sonrió.

- Por supuesto. - Lapareja se tomó de las manos y Harry le dijo que se dejara llevar por él, ellasolo cerró sus ojos, y desaparecieron.

- ¿Crees que ya seencontraron? - Preguntó Arthur.

- Hace un año, soloque ahora se están reencontrando. - DijoMolly, sonriendo.

 

- ¿Y reconquistando?

- Eso no hizo falta,cielo. Ambos sabemos que Harry nunca olvidó a tu hija, a pesar que salía conmuchas mujeres, eso solo era una pantalla para no estar solo.

- Cariño, - Arthursuspiró. - Caramelito, ¿Nuestra hija será feliz?

- Ya lo es, cariño,ya lo es.

///

- Amor, ¿Dóndeestamos? Harry que... - Ginny no pudo seguir hablando de la sola impresión, aúnseguían tomados de las manos. El lugar en el que acababan de aparecer era unbosque, pero no era espeso como el bosque prohibido de los alrededores deHogwarts, por aquel bosque, donde ahora estaban Harry y Ginny, podía pasarmucha gente, felices. El cielo azul aterciopelado estaba estrellado, cadaestrella titilaba y dejaba un rastro brillante. Aun costado había un río en el cualla luna redonda se reflejaba allí, había centenares de luces pequeñas blancasque adornaban cada árbol, arbusto, hasta el alrededor del río estaba iluminadopor esas pequeñas lucecitas. El camino de tierra estaba iluminado por unasantorchas a lo largo de todo el camino, el fuego crepitaba y dejaba un brillohermoso.

- Toma. - SusurróHarry, sacando a Ginny de su encantamiento. Ella lo miró, él sostenía un ramode rosas, color rosa, y el laso que las unía también era rosa. Ginny estabarealmente impresionada.

- Gracias. - Ginnyrecibió el ramo de rosas sonriendo.

- ¿Te gusta el lugar?- Preguntó él, observando todo alrededor.

- Harry, es perfecto.- Harry la miró sonriendo. - ¿Dónde estamos?

- En Francia.

- Pero, ¿Cómoaparecimos en otro país sin avisar en el ministerio? Esto te traerá problemascariño...

- Amor, cálmate. ¿Sete olvida que trabajo allí? - Ginny frunció el ceño.

- ¿Cómo sabías que yodecidiría venir?

- Debía arriesgar. -Sonrió y le dio un beso en las comisuras de la boca.

- No te enfades, perojamás imaginé que serías capaz de hacer una locura de amor.

- Yo tampoco loimaginé, pero por ti haría lo imposible.

- Ya lo estáhaciendo, señor Potter. - Ella lo abrazó y el ramo de rosas quedó tras lacabeza de Harry. Él la abrazó por la cintura. Mirándola a los ojos sonrió ysuspiró.

- Bonita, me sientofeliz estando junto a ti. Ya no tengo pensamientos tristes, solo están aquellosmalos recuerdos de ese año infernal que tuve... pero ya están borrados graciasa ti, contigo soy plenamente feliz. - Al escuchar esas palabras tan tiernas einocentes, Ginny se sintió culpable, ya no podía seguir respondiéndole consecretos al amor de Harry. Se separó de él y le dio la espalda. Harry frunció elceño, realmente confundido. Se acercó a ella e hizo que se diera la vuelta paramirarla a los ojos. - ¿Qué sucede?

- Yo no he sidohonesta contigo.

- ¿Cómo? - Ella notóque el rostro de Harry estaba levemente crispado.

- Te engañé, no tedije la verdad a algo que tú me preguntaste. - Ahora el rostro de Harry estabacompletamente crispado. Ginny no tenía dudas.

- Te podríasexplicar, ¿No?

- No tuve escrúpulosal enfadarme contigo cuando no me dijiste que habías tenido una novia mientrasestábamos juntos, fui dura y no te entendí, y yo te he mentido. - Ginny estabaa punto de llorar, sin embargo Harry estaba molesto.

- Explícame que hasido lo que has ocultado, por favor. - Dijo, molesto. Ginny lo miró suplicante.- Ahora Ginevra. - Añadió en tono autoritario.

 

- También tuve un novio...

- ¡Ese Phillipe! -Exclamó dolido.

- ¡No! Te juro que éljamás ha sido mi novio, solo es un gran amigo.

- ¿Aún sigues con él?¿Te espera en Holanda? - Estaba asustado, no quería perder a Ginny nunca.

- No, claro que no,esa relación se acabó hace más de cuatro meses, y fuimos novios dos meses, solofue él, nadie más que él, te lo prometo, de hecho él cortó conmigo...

- ¿Por qué? - Si erahonesto estaba completamente aliviado, pero nadie en su sano juicio hubiesedejado a esa mujer, con lo hermosa que era, aun así, asustada, se veíaadorable. Según Harry.

- Le dije unaestupidez para que me dejara...

- ¿Qué le has dicho?

- Te reirás...

- Te juro que ahoralo que menos quiero hacer ahora es reír, Ginevra Weasley.

- Le dije que teníaun tratamiento bucal que no podía ser interrumpido por nada, eso incluía besos."Sanidad bucal" - Harry abrió mucho los ojos, sorprendido por las ocurrenciasde Ginny.

- ¿Te creyó? -Preguntó serio

- Sí, era un pocoidiota. - Harry trató de aguantar en lo posible la carcajada, pero no pudo.

- ¿Por qué le dijisteeso? - Preguntó mientras se desternillaba de la risa.

- Porque me sentíaculpable, sentía que te traicionaba... además casi ni lo besaba a él, pensabaen ti. - Harry sonrió, era ella una mezcla de sensualidad y ternura, yclaramente esa mezcla le fascinaba.

- ¿Cuánto tiempoestuviste sin besarlo?

- Un mes. - Harryvolvió al ataque con las carcajadas.

- Eres increíble. -Decía sonriendo.

- ¿No estás enfadado?

- Sí. - Enseguida élintentó hacerse el serio, algo que le costó bastante.

- Pensaba decírteloantes, pero temía que te enfadaras. - Él la abrazó. La miró a los ojos,sonriendo.

- Ya no hay pasadospara ti ni para mí desde que estamos juntos, solo hay un futuro que debemosconstruir juntos, al menos a mí me importa lo que hagamos desde ahora. - Ginnysonrió ampliamente, y lo besó apasionadamente, queriéndolo más.

- Te amo, niño.- Recorrieron todo el lugar, mientras élla abrazaba por la espalda, sonriendo a todo el mundo, besándose a cadasegundo. Cuando decidieron que ya era hora de irse, intentaron desaparecer,pero sin éxito, Harry pensó en seguida que algo ocurría, tanteó su varita. Hizoaparecer una cierva plateada al ministerio de magia británico, minutos despuésle respondieron que la bandeja de aparición que rodeaba toda Francia estabasiendo reparada, pero tardaría toda la noche. Harry y Ginny se miraron, nopodrían aparecer por esa noche. Se dirigieron a algún lugar para pasar la nochey Ginny se percató que un botones aparcaba un auto, y le dijo a Harry que allíjusto al frente de ellos había un hotel.

- Hola, buenasnoches... disculpe, ¿Usted habla inglés?

- No mucho, señorPotter. - Harry y Ginny observaron a la recepcionista, dubitativos.

- ¿Gabrielle? -Preguntó Ginny, aun dudando.

- ¡Sí! ¿Cómo están?Mucho tiempo ¿No?

- Claro, desde laúltima visita a Francia. - Sonrió Ginny, divertida.

- Sí, fue increíbleesa cena, por cierto, ¿Cómo está Dean? Sigue obsesionado con que se casaran,seguro. - Harry la miró con rabia unos segundos, luego Ginny le sonrió a Harryy le tomó la mano.

- No sé si Dean sigueobsesionado con el matrimonio, pero ya no estamos juntos.

 

- Hace dos semanassomos novios, Gabrielle. - Anunció Harry, feliz, Ginny sonrió.

- ¡Vaya! Si es unnotición - A pesar de que su inglés no era fluido, se hacía entender.

- La verdad es quehace más de un año y medio que rompimos con Dean. - Dijo Ginny, no quería quevolviera a preguntar más sobre Dean, así que ella misma decidió zanjar el tema.Fue concluyente al decir que todo había terminado con Dean. Al parecerGabrielle entendió.

- Necesitamos doshabitaciones.

- Lo siento, perosolo queda una.

- ¿Una?

- Después delproblema de aparición las parejas vinieron en masa. - Ginny estaba nerviosa, susmanos temblaron ligeramente y Harry lo notó.

- Bien, gracias.Iremos a otro lugar...

- Amor, no hacefalta, Gabrielle reservaremos esa habitación. - Añadió ella.

- ¿Estás segura? -Susurró Harry solo para que ella lo escuchara, mientras Gabrielle digitaba enla computadora.

- Harry, hemosdormido juntos otras veces, ¿Cuál es el problema? - Harry jamás la forzaría ahacer algo de lo que ella no estuviese segura. Si necesitaba más tiempo, él selo daría, a pesar que se muriese por dentro por hacerla su mujer, respetaría eltiempo de Ginny. Luego de un minuto Gabrielle los dirigía hasta la habitación,que estaba en el sexto piso.

- Habitación 627, quedisfruten su estadía. - Gabrielle les sonrió, y se marchó, la pareja entró enla habitación. Era amplia, era una especie de salón de bienvenida, con sillonesde cuero, un ventanal con vista al bosque y al río, y desde la altura del sextopiso las luces pequeñas se veían hermosas, iluminando el bosque como si tuvieravida propia. Al fondo de la habitación estaba la cama, de colcha blanca, consendas mesillas de noche a cada lado. La habitación estaba rodeada de velasrojas, como también lo eran las paredes. Tenía un aroma seductor para Harry,palo de escoba, tarta de melaza y algo floral. También había una fragancia ainciensos de vainilla, y rosas.

- Parece cómoda. -Dijo Ginny de pronto.

- Sí... ¡Oh! mira hay una chimenea, necesito hablarcon tu padre, no quiero que se preocupen. - Se dirigió hasta la chimenea, y ensegundos brillaban unas llamas verdosas, Harry se inclinó, tenía la sensaciónde que su cuello se largaba sin su cuerpo, y miraba las patas de una silla y unsuelo. - Arthur... ¡Arthur!

- ¿Harry? ¿Sucedióalgo?

- Hola, no nada malo,solo que estamos en Francia y hay un problema de desaparición, y no sabía queesto iba a ocurrir, lo siento...

- Tranquilo, estuvehablando con Remus y él me informó de ese problema en Francia, hubo una especiede corte de magia en la bandeja, se cortó la conexión. Habrán magos trabajandoalrededor de toda Francia. - Explicó Arthur. - El ministro Francés lo estáregulando.

- Vaya... Ginny estábien, alojamos en un hotel y nos encontramos con Gabrielle Delacour. La hermanade Fleur. Estaremos bien, Arthur.

- Sí, losé, ahora vey cuídala. - Harry sonrió

- Así lo haré. - Sedespidieron, Harry ya sentía los dolores de rodilla, regresó a la normalidad. -Todo está bien con tus padres, estaban al corriente de la situación, pero ellosno sabían que nosotros estábamos en Francia. - Ginny sonrió.

- Gracias. - Ella aúnsentía nervios. Cuando Harry le preguntó si estaba segura de alojar juntoshabía sido honesta, pero cuando durmieron juntos solo eran amigos, no había unsentimiento tan fuerte como el que los unía ahora, el solo hecho de sentir larespiración de Harry en su cuello la hacía sentir diferente, mujer, y sentía lanecesidad urgente de él, pero no sabía cómo...

 

- Amor, tú dormirásen la cama y yo en aquel sillón. - Ginny se acercó a él, sonrió y lo abrazó.

- Gracias. - Susurró.- Pero cogerás frío y lo más probable es que mañana despiertes con un terribledolor de espalda y cuello, dormiremos juntos, ¡Cómo los viejos tiempos! -Exclamó divertida, ambos rieron, él la besó. - Me daré una ducha.

- Está bien. - Dijohipnotizado con aquel beso. - ¿Quieres ordenar algo?

- No me apetecenada...

- Debemos brindar pornuestra primera locura de amor. - Ginny rió ante la ocurrencia de su novio.

- ¿Qué te parecechampagne y fresas?

- Ve a darte un baño,yo preparo todo. - Se besaron. Luego de una hora Ginny salió del cuarto de bañocon una bata blanca, el cabello suelto y mojado, sonrió al ver que Harry yaestaba recostado en la cama con los ojos cerrados, sostenía una copa dechampagne en la mano.

- Vaya, me habríahecho ilusión que me esperaras para hacer el brindis juntos.

- ¡Ginny! - Sesorprendió mucho al ver a Ginny en bata y con el cabello mojado... tenía unaire sensual que lo hizo maldecir, y sus formas estaban bien definidas bajo labata, era una mujer que definitivamente lo trastornaba poco a poco. - Te ves...ves... - Se calló, tragó en seco.

- ¿Cómo me veo?... Noquise ponerme la ropa, estoy agotada...

- Te ves preciosa. - Ginnysonrió, se acercó a Harry, tomó una copa y él vertió champagne en ella, luegole ofreció fresas Ginny sacó una y sin darse cuenta se la llevó seductoramentea la boca mirando los ojos de Harry, que estaba concentrado en la boca deGinny.

- ¿Por nosotros? -Preguntó ella, alzando la copa.

- ¿Cómo? - Él estabamuy distraído con Ginny.

- El brindis, pornosotros, porque te amo y quiero ser la persona que te haga feliz hasta queseamos unos viejitos con arrugas, porque eres lo mejor en mi vida, HarryPotter. - Él sonrió.

- Te amo. - Dijosencillamente. Chocaron sus copas suavemente, sin dejar de mirarse y bebieron,se sonrieron y se besaron.

- Cuantas noches soñécon estar así contigo, niño. - Suspiró Ginny, ambos estaban recostados en lacama, Ginny apoyaba su cabeza en el pecho de Harry y él le acariciaba la cabeza.

- Yo también. - Harrytenía los ojos cerrados.

- ¿Niño, puedopreguntar algo que me gustaría saber?

- Por supuesto. -Daba la impresión que él estaba sumamente relajado con el aroma del perfume deGinny, con el aroma del champú. Con ella.

- ¿Cuántos añostenías cuando tuviste relaciones sexuales por primera ves?

- No losé, Hum... 17o 18 años, creo.

- ¿Por qué? Es decir,¿Fue por amor?

- Claro que no, fueporque se dio la oportunidad... aunque fue bastante extraño.

- ¿Por qué?

- Porque ella no eravirgen, y era mayor, tenía 23 o 24 años creo, no lo recuerdo bien. Pero paraella solo fue un trofeo dijo algo como "Me acosté con un héroe" y desapareció,incluso Hermione me regañó porque fue en su departamento y encontró una bragapequeña dorada. - Añadió risueño.

- Vaya... ¿Has estadocon alguna mujer virgen?

- No.

- ¿Harry?

- Hum?

- Esas mujeres jamásfueron lo que tú esperabas en... ya me entiendes, en la cama, me refiero quesolamente fue sexo, ¿No? - Harry frunció el ceño, abrió los ojos. No entendiómucho esa pregunta. Se incorporó. Ella se apoyó en el cojín blanco, y Harry lamiró ceñudo.

 

- Me parece quesiempre fue sexo, y no esperaba nada más que eso... ¿Qué ocurre? - Ginny lomiró a los ojos y suspiró, luego él se inclinó un poco más hacia ella y labesó. - Amor, ¿Qué sucede?

- Harry, jamás heestado con un hombre en la cama, soy virgen. - Harry la miró sin poder darcrédito a sus oídos. Sonrió extrañamente. Sentía algo curioso en el pecho, algoque se parecía mucho a la dicha, Ginny era virgen, sonrió. La amaba mucho antesde enterarse que otro tipo la hubiese tocado... pero el caso era que ella no sehabía entregado a absolutamente nadie. Los ojos de Harry brillaron mucho, sucorazón comenzó a latir más fuerte.

- Ginny... - Sentíaque ella le había entregado toda la ternura que ella albergaba y la dejaba ensu corazón, todo en su propio corazón, volvió a sonreír.

- Yo no podía, algolo evitaba... sabía que te reirías, como yo teniendo 25 años jamás...

- Te amo mi vida, teamo más que nunca, Ginevra te amo. - Él la besó profundamente, Ginny respondióde la misma forma.

- ¿No crees que esgracioso? - Preguntó ella, inocentemente.

- Claro que nobonita, debo admitir que nunca lo pensé, después de tu relación de cuatro años,creí que era lógico que tú ya tuvieses una vida sexual activa, ¿No? Y túsensualidad es natural que ahora sé que tú crees que no tienes, pero posees unasensualidad perfecta que hasta durmiendo eres excitante. - Ginny rió. - Pero laverdad es que pienso que tu pureza de alma y cuerpo es algo que se entrega unaves en la vida, es algo importante para una mujer, Ginny, eres hermosa, te amo.- Susurró Harry. Estaba hipnotizado mirándola.

- Harry, dar estepaso me aterra, pero ahora que estoy contigo siento que nada importa... pero yono podría responder de la misma forma, no igual que tú... No tengo laexperiencia para hacer el amor.

- Ginny, siento quetener sexo y hacer el amor es muy diferente. - Ginny frunció el ceño. - Merefiero que haces el amor con alguien que amas de verdad, que sientes que esapersona haga un giro importante en tuvida y que estás dispuesto a todo por ella, con esa persona haces el amor. Yosin embargo, he estado con mujeres por mera conveniencia, porque...

- Porque eres incapazde controlarte frente a una falda Potter. - Sonrió Ginny, Harry también sonrióy le acarició el rostro.

- Jamás he sentidocon nadie lo que tú me haces sentir, pero no te forzaré a dar un paso que tecomplique dar, estoy dispuesto a esperar mil años, no quiero que te sientaspresionada. Y quiero que sepas que te amo, que estoy entregando todo lo que soya ti, solo a ti... Eres lo mejor en mi vida y no renunciaré a ti jamás ¡Te amo!- Añadió gritando. Ginny sonrió subió sus manos y acarició el rostro de sunovio, él las tomó entre las suyas y las besó, con besos sonoros. - ¡Te amoGinny Weasley!

- Cuando te dije queestaba sintiendo cosas maravillosas por ti, tú me respondiste que yo habíadespertado un sentimiento nuevo en ti, yo te juro que las ganas de ser tu mujery que tú seas el único hombre en mi vida jamás las había sentido, nunca. Niño,mi corazón me dice que eres tú, que es aquí, y que es ahora... porque sé que loque siento es de verdad, te amo, quiero que me enseñes a amarte. - Él no dejóde mirarla ni un solo segundo mientras ella hablaba, Ginny le transmitía unaternura inmensa, una sensualidad enardecida, y un amor sin límites. Ella erapara él lo que llaman necesidad, comprensión, paz y amor. Era dulcemente todo.

 

- Prométeme algo.

- ¿Qué?

- Siemprerecordaremos este momento. - Ginny sonrió y rodeó el cuello de Harry con susbrazos.

- Prometido. - Sebesaron. - Ahora tú prométeme que jamás nos separaremos y que jamás dejaremosde amarnos. -

- Prometido, y aunquequisiera... ya no puedo dejar de amarte. - Sonrió resignado, Ginny sonriófeliz, él se acercó lentamente y la besó suavemente, pero ella hizo que el besose tornara apasionado, lentamente ella buscó la mano de Harry y la llevó hastasu cintura para que él le quitara la bata, como si fuese una orden, que él obedeciósin quejarse. Abrió la bata y bajo ella estaba el cuerpo de Ginny en ropainterior negra, Harry dejó de besarla para dedicarse a observar el cuerpo queestaba bajo el suyo, sonrió. Ese conjunto negro resaltaba la figura perfecta deGinny, ella respiraba con dificultad tras ese beso, los pechos bien formados dela pelirroja subían y bajaban rápidamente. Su vientre, se detuvo allí unmomento, era liso y suave y le hacía una invitación para llenarlo de caricias ybesos. Definitivamente ya era su parte favorita, lo acarició lentamente y Ginnyse estremeció. Él subió su mirada hasta los ojos de Ginny, sonriendo. - Eresperfecta. - Ginny sonrojó, él la besó con pasión. Las manos de Ginny jugabancon el alborotado cabello de Harry, mientras él intentaba quitarse el polerón,la camisa, quedando con el torso desnudo, Harry comenzó a llenar de besos elcuello de la muchacha, su lengua hacía un perfecto recorrido desde el lóbulo dela oreja hasta el cuello y más abajo donde comenzaban los pechos de Ginny, ellasoltaba suspiros sugerentes, él se quitó el pantalón. Ginny jamás había sentidola necesidad urgente de un hombre, como la sentía ahora. Él era una llama dedeseo ¡Dios! No se dio por enterada de la huida de los pantalones de Harry, Losnervios de Ginny volvieron al ataque. Temblaba de pies a cabeza, y Harry notóque el cuerpo de ella temblaba bajo el suyo. Se detuvo.

- Bonita... -Comenzó, resoplando. - Estás temblando... - Ella lo observó tiernamente y susojos brillaron. - Amor, si no estás segura, nos limitaremos a dormir juntos, yono te forzaré a nada... te entiendo...

- Eres perfecto. -Susurró Ginny sonriendo. Ella lo besó profundamente. Luego se miraron a losojos y ella dijo que estaba segura, que era él, que era aquí, que era ahora,sin decir absolutamente nada y él entendió, sonrió, se besaron. Ginny recorriócada milímetro de la espalda de Harry con sus manos con un deseo ferviente quejamás había sentido, entonces él continuó trazando un recorrido perfecto de sulengua a partir del lóbulo de la oreja de Ginny hasta el nacimiento de lospechos, y siguió bajando, y llegó hasta el vientre, allí se entretuvollenándolo de besos y caricias, a Ginny le encantaron esas caricias, sonreíaabiertamente, luego las manos de Harry pasaron acariciar la espalda de Ginny, arecorrerla y soltarle el sujetador, Ginny tomó el rostro de Harry y lo llevóhasta sus propios labios. Ese fue un beso muy lento y profundo, las manos de Harrybajaron hasta los hombros de Ginny, bajando suavemente los tirantes delsujetador, haciendo que éste cayera a un costado de la habitación, Ginny sedetuvo, pero ésta ves no temblaba de terror, esta ves se detuvo para mirar losojos de Harry y hacerle entender que se estaba entregando con el alma y elcorazón, y Harry la amó más, ella le entregaba su vida...

 

Ginny se mordió ellabio, y Harry por fin sentía que eran solo uno, uno parte del otro, ella soltóun gemido que encantó aún más a Harry, se aferró a la espalda de él, sintiódolor encorvó la espalda y soltó otro gemido, miró los ojos de Harry y todo pasó,él le acarició el rostro y ella sentía por primera ves que todo lo que viviócon Harry era una recompensa y justamente la estaba recibiendo ahora. Algo hizoél que Ginny soltó un gemido que llenó de placer a Harry, la besó, bajó unamano lentamente hasta conocer y acariciar los pechos de Ginny, los gemidos de placerera una dulce melodía para los oídos de Harry, no quería que acabara esemomento, entones, justo en ese momento sentía que Ginny arañaba su espalda,debido al placer que le proporcionaba su cuerpo, él reunió toda la pasión queposeía y la besó y ella respondió de la misma forma, sus movimientos seacoplaban a los de Harry. En esa lenta intromisión en su cuerpo.

Ella dejó de besarlo,sentía que los gemidos se ahogaban en su boca, arrugaba las sábanas blancas dela cama con sus manos, los gemidos de Ginny eran estimulantes, ambos estabanllegando a la gloria. Él sentía algo nuevo, se sentía vivo, más vivo que nunca,era feliz. Ginny era su mujer, era suya, era ahora todo lo que antes soñó y esole fascinaba. El cuerpo sudado de Ginny era aún más sensual, mientras él lahacía gemir de placer, tenía sus ojos cerrados, y los abrió a tiempo para verla mirada de Ginny en el preciso instante en que el orgasmo se les venía
ellalo volvía loco...

- Te amo, Harry. -Susurró ella, aún sin poder respirar, cuando Harry se acomodaba ahora a sulado, abrazándola.

- Eres maravillosa,eres completamente mía. - Esa inocente confesión de Harry después de haberlehecho el amor le pareció sincera, y a Ginny eso le encantó, sonrió.

- Estoy agotada. - Nopudo evitar decir, Harry sonrió.

- Créeme, estoymuerto. - Sonrieron juntos esta ves. Se miraron a los ojos, se sonrieron, sedijeron una ves más que se amaban... y exhaustos se durmieron. Al día siguienteGinny fue la primera en despertar, estaba envuelta en los brazos de Harry,sonrió ampliamente, respiró profundamente y sus pulmones se llenaron defelicidad, se movió lentamente...

- No, bonita... no tevayas... te amo... - Susurró Harry, soñoliento, Ginny sonrió, se levantócuidadosamente y se puso la camisa de Harry. Tenía un hambre atroz, iba aordenar algo para desayunar, cuando vio frente a ella un espejo, se observó.Estaba diferente, su cuerpo había cambiado, ahora gracias a ese hombre quedormía profundamente era una mujer en todo sentido de la palabra, sonrió feliz.Ordenó el desayuno y en diez minutos estuvo listo en la habitación. Ginny dejóla bandeja sobre la mesilla de noche, se acercó a Harry quien dormía con laboca semi abierta, Ginny sonrió y lo besó en la mejilla, él se moviólentamente, y Ginny lo besó en la boca, luego bajó al cuello y él sonrió. -Está bien, ya he despertado. - Él la abrazó y la acostó de nuevo a su lado,Ginny soltó una carcajada. Luego se besaron y se miraron unos minutos.

 

- ¡Ah! Me olvidé...el desayuno está listo.

- ¿Trajiste eldesayuno? - Sonrió Harry.

- Técnicamente, lotraje desde la puerta hasta la cama. ¡Me muero de hambre!

- Me comería unhipogrifo.

- Hum... que no teoiga Hermione. - Los dos sonrieron, cuando Ginny se levantó Harry no evitómirarla y notó un cambio en ella, sonrió.

- Ginny, ¿Notaste queestás dife...?

- Claro que me sientodistinta, pero estoy bien, logré sobrevivir a tus encantos salvajes. - Harrysoltó una carcajada, mientras ella volvía a la cama con la bandeja deldesayuno.

- Hoy estás máshermosa que nunca. - Lo que decía era verdad, ella tenía un brillo especial quela hacía resplandecer. - Te amo.

- Te amo. - Ambos sebesaron, luego comenzaron con el desayuno.

- Mi camisa se vemejor en ti que en mí.

- ¿Eso piensas?

- De hecho, solo seme antoja una cosa. - Comenzó él haciéndose el interesante.

- ¿Ah sí? ¿Qué es?

- Tus ojos me pidenalgo que no logro entender, tus labios me tientan a besarte cada ves quemuerdes una tostada. - Ginny rió. - Y tus manos llaman a las mías... espera...¡Ya entiendo que me piden tus ojos! - Dijo él haciéndose el sorprendido, Ginnysoltó una carcajada.

- Me muero por saberla necesidad de mis ojos.

- Tus ojos acaban decomentar un secreto.

- ¡Vaya! - Dijo,mientras mordía una tostada.

- Una debilidadmaravillosa para mí.

- ¿Qué puede ser?

- Bonita, tudebilidad es mi respiración en tú oído. - Ginny y Harry soltaron una fuertecarcajada.

- Eso esabsolutamente falso.

- No.

- Sí. - Ginny estabaa punto de ser sorprendida, sonrió nerviosa.

- ¡Ves! Esa sonrisafue absolutamente nerviosa.

- De acuerdo. - Ginnyle lanzó una mirada acusadora.

- Te conozco.

- Eres impresionante,¿Sabes?

- Cariño, te conozcopero a veces no te entiendo...

- Bien, pero aún sinentenderme estás loquito por mí. - Harry sonrió.

- Mi único objetivodesde que me enamoré de ti, haz sido tú.

- Me siento halagada.- Harry sonrió, quitó la bandeja de la cama y la dejó en el suelo, luego miró aGinny de una forma que ella no entendió, sonrió nerviosa.

- ¿Qué? - Preguntó aunsonriendo. Él se acercó a su novia y la besó con mucha pasión... luego comenzóa besar el cuello de la mujer.

- Te amo. - Susurróen su oído, Respiró profundamente, Ginny se estremeció y Harry sonrió,consiente que había ganado.

- De acuerdo, tienesrazón. - Admitió ella, respiraba con dificultad, Harry amplió su sonrisa. - Hazencontrado mi debilidad, pero te arrepentirás, Potter. - Ella tomó el rostro deHarry y lo besó, excitada, Cayeron en la cama. Comenzaron con un juego deseducción tentado por Harry y Ginny lo recibió encantada. Esta ves fue mejorpara los dos.

_____________________________________________

Les gustó??

Les pareció muy fuerte la escena de sexo... porque viene más...

ya saben!! comentarios = Actualizaciones!!

besos!

Luego de pasar todala mañana juntos en la cama, Ginny decidió que ya era hora de volver aInglaterra, aunque Harry, gustoso se hubiese quedado todo el día en aquellahabitación, remoloneando en la cama. El problema de desaparición en Franciaestaba resuelto, al medio día lograron aparecer en la Madriguera, sinproblemas. Los padres de Ginny se alegraron de ver a la pareja, que al parecerestaba muy feliz. Más entrada la tarde llegaron los Weasley Granger, como solíadecir Fred, con Rose en los brazos de su madre, Rose ya tenía ocho meses.

 

- ¡Hey! - Saludó Rona su amigo y cuñado.

- Hola. - SaludoHarry, sonriendo ampliamente, abrazaba a Ginny por la espalda.

- Arthur, ya nolograremos estar en familia... dudo que el novio de tu hija la deje sola más dedos horas. - Bromeó Hermione. Risas generales.

- Claro que no, esojamás. - Sonrió Ginny, Harry le guiñó un ojo a Hermione y besó en la mejilla asu novia. Ron blanqueó los ojos, lo que provocó las risas de sus padres.

- ¡Hola Rose! -Saludó su abuela, feliz a su nieta, Hermione sonrió y dejó que su suegracargara a su hija. Más tarde llegaron los gemelos y con toda la distracción deRose, mientras jugaba con los gemelos, Ginny se acercó a Hermione y le pidióque apareciera en su habitación.

- ¿Qué sucede? -Preguntó alarmada Hermione.

- Nada, pero debocumplir con mi palabra. - Sonrió Ginny.

- Bien, haz el favorde explicarte Weasley.

- Recuerdas ese"pacto" que hicimos hace siete u ocho años, el cual debíamos decir cuando...

- Perdiéramos lavirginidad, si, lo recuerdo... ¡Ginny! - Recién caía en la cuenta. Se cubrió laboca con las manos. Ginny soltó una carcajada.

- ¡Todo fue ayer! -Exclamó, riendo.

- ¡Jamás existió elproblema de desaparición en Francia, pervertida! - Rió.

- No, es verdad. Dehecho, esa fue la razón por la cual terminamos alojando en un hotelmaravilloso, donde estuvimos toda la noche...

- "Jugando" - Ginnyrió divertida, luego asintió. - Niña, haz dado el paso que más te costó dar...¿Cómo te sientes?

- Fue... - Ginnyestaba buscando una palabra que definiera la noche anterior. - ... Mágico. Élme hizo sentir que era ayer el momento y que era él, fue perfecto, Hermione. -Los ojos de Ginny eran felicidad y su amiga veía en ellos lo mismo que veía enlos ojos de Harry.

- No te equivocaste,ese hombre te adora. ¡Estoy tan feliz por los dos! - Ambas mujeres rieron. Luego aparecieron en la cocina para ayudar aMolly.

- ¿Cómo va todo conmi hermana? - Preguntó Ron.

- Bien. - RespondióHarry escuetamente. No le gustaba hablar de la relación de pareja que tenía conGinny detalladamente. A pesar que Ron era su mejor amigo, pero también era elhermano de su novia.

- Eso quiere decirque todo...

- Está perfecto.

- Bien.

- Genial. - AñadióHarry, quien miró de reojo a su amigo. - ¿Ocurre algo?

- Nada. - RespondióRon, haciéndose el desentendido.

- No confías en mí,¿Verdad?

- Claro que confío enti... pero es mi hermana, ¿No? Y tú eres mi mejor amigo... y es lógico quedirija ese sentimiento protector, sé cómo eres con tus novias, pero ésta ves esdiferente, tu novia es mi hermana y no quiero ver que sufre por tu culpa. -Estaba claro, Ron ponía los puntos sobre las íes y estaba en todo su derecho.Pero ahora todo era distinto, Harry no tenía la menor intención en serle infiela Ginny, no tenía motivos, ella lo llenaba completamente.

- Ron, recuerdo habermencionado, precisamente contigo, que ella es diferente. Ella es lo que quieroy nadie más que ella me complementa. -

- Tienes razón. -Sonrió, sabía que su amigo hablaba honestamente, lo conocía perfectamente. Fredse acercaba a ellos, sonriendo con maldad.

 

- ¿Quién creen queestá allí en los jardines preguntando por Ginny?

- ¿Ginny? ¿Quiénpregunta por mi novia? - Preguntó alarmado Harry, Fred y Ron sonrieron. Harrytrató de observar hacia los jardines pero las mujeres colapsaban la entradahacia la casa. - ¿Por qué ese alboroto?

- ¿Quién es? -Preguntó Ron.

- Bueno es...

- ¡Phillipe! -Gritaba Ginny, emocionada. Ella sonreía ampliamente.

- ¡Ginevra! -Phillipe era un hombre alto, más alto que Harry, su piel era tan blanca como lade Ginny, unos ojos almendrados y vedes oscuros, su cabello era castaño yondulado y su flequillo tapaba sus hermosos ojos, Phillipe quitó el cabello desus hermosos ojos con un elegante movimiento de su cabeza. Abrazó a Ginny,cariñosamente.

- ¿Cómo meencontraste? - Preguntó Ginny que seguía abrazada de su amigo.

- Mencionaste algo, yno ha sido fácil, pero hice lo imposible por encontrarte, preciosa. - A pesar deser francés hablaba un inglés perfecto. Los amigos deshicieron el abrazo.

- Phillipe, ellos sonmis padres. - Ginny comenzaba con las presentaciones, Phillipe estrechó la manoque le tendía Arthur afectuosamente. Besó la mano, respetuosamente, de Molly,ella sonrió poniendo la mano que le quedaba libre en su pecho. - Mis hermanos,Fred, George y Ron. - Siguió con las presentaciones Ginny, Phillipe estrechó lamano con los muchachos. - Mi cuñada Hermione. - Él francés hizo lo mismo debesarle la mano, Hermione sonrió complacida. - Mi sobrina Rose...

- Es adorable,hermosa como la madre. - Ésta ves la sonrisa de Hermione fue amplia, Ronfrunció el ceño. Harry lo miraba con desconfianza. Definitivamente no leagradaba esa visita, mucho menos que aquella visita fuese el novio que todo elmundo creía que era de Ginevra Weasley.

- Él es Harry Potter.

- Un placerconocerte, Harry. Como a toda tu familia, preciosa. - Sonrió Phillipe a Ginny.- Aunque no necesita presentaciones,todo el mundo mágico te conoce. - Añadió, dirigiéndose a Harry.

- Tú eres tan famosopor éstos días... ¿Cómo te llamas? - A pesar del sarcasmo en la voz de Harry,Phillipe sonrió, estrechándole la mano.

- Phillipe Perrot. -Ginny frunció el ceño.

- Saben que Phillipees un gran amigo, fue mi compañero en el equipo de Quidditch...

- ¿Cómo es eso de"fue" linda? - Harry ya estaba harto de tanta palabrería de Phillipe, ¿Quiénera él para decirle linda o preciosa a SU novia? Él sabía perfectamente que esamujer era un dulce manjar. - Todo el equipo confía en que te encontrara, eresla estrella y evidentemente sin ti estoy perdido, cariño. - Continuaba Phillipesonriendo. Los padres de Ginny sonrieron, Hermione y Ron miraron a Harry éstecarraspeó incómodo, y los gemelos parecían entretenidos. - En dos días son las premiaciones y debemos estar enHolanda. - Insistió. Ginny sonrió.

- No pretendo volvera Holanda, Phillipe.

- ¿Qué? - Sonriódescolocado.

- Te parece hablarlomás tarde... - Phillipe le lanzó una mirada de angustia. - Lo único que puedodecir a mi favor es que cierta personita aclaró sus ideas y no tengointensiones de dejar solo a ese niño. - Ginny buscó la mirada de Harry y laencontró, le dedicó una sonrisa cálida y coqueta, a pesar que Harry estabamolesto, le devolvió la sonrisa como idiota.

 

- Pero Ginevra, estremendamente egoísta...

- Phillipe, después,¿Bueno? - Phillipe asintió resignado. Cuando Ginny volvió a mirar a Harry no legustó lo que vio. Harry concentraba su mirada en un vaso vacío, parecía llenode dudas, triste y Ginny estaba segura que algo se reprochaba. Todos reanudaronlas charlas Molly y Hermione fueron a la cocina, Ron, los gemelos y Arthurobservaban a Rose jugar haciendo amagues de sus primeros pasos acertados. Justocuando se decidía a cercarse a Harry, Phillipe la atrapaba en sus brazos y lallevaba al otro extremo de la sala, para hablar detenidamente.

Harry estabadesconcertado, ¿Por qué Ginny no lo presentó como su novio con ese idiotafrancés? ¿Por qué el idiota francés le hablaba de ese modo tan "Cariñoso"? Peroa pesar de ser un idiota tenía toda la razón, él era un egoísta con Ginny. Debíadejar que ella se presentara a las premiaciones, y jugara Quidditch, perodespués de la noche anterior era imposible separarse de ella, en ese mismoinstante mirándola sonreír deseaba hacerle el amor, deseaba tenerla para éltoda la vida. En su mente aún estaba el recuerdo de la noche anterior, sonrió.El aroma de su cuerpo aún estaba albergado en el suyo, cada caricia abrigaba sucuerpo y jamás podría olvidar aquello. Jamás podría olvidar a esa locapelirroja... su loca pelirroja, suspiró profundamente.

- ¡Harry! - SusurrabaGinny dulcemente en su oído. Hizo que se estremeciera, ella sonrió. - Necesito hablar contigo, amor. -

- ¿Y tú amiguito? -Ginny comprendió que estaba celoso, sonrió ampliamente.

- Está hablando conmi madre... ven. - Añadió en un hilo de voz, tomándole la mano, caminaron haciael patio, se internaron en el bosque, donde estaban los árboles frutales ysolían jugar Quidditch. Había un silencio sepulcral, que no auguraba nadabueno. - ¿Estás bien?

- ¿Por qué cuándo mepresentaste con tu amigo no me presentaste como tu novio? - Esa preguntabaestaba atorada en la garganta de Harry, necesitaba que ella le aclara esedetalle.

- Él sabe todo de ti,no era necesario.

- ¿No era necesario?- Preguntó, ya francamente molesto.

- Harry él fue miamigo y confidente durante seis meses en los cuales pensaba, sentía, vivía ymoría por ti.

- Bonita, siento quealgo no está claro. - él se soltó de la mano de Ginny y se separó un poco deella, se sentía un verdadero idiota.

- ¿Qué es lo que noentiendes?

- Es que... no puedoentender que tan solo me presentaras como tu novio, digo, no es algo malo, ¿No?- Ginny frunció el ceño.

- No creí que temolestaría que no le dijera a alguien que eres mi novio...

- Te juro que tratode pensar las cosas desde un punto de vista neutral y no del novio psicópata yceloso, pero me resulta bastante difícil pensar así cuando tú "amigo" tiene unamanera tan particular de tratarte y tú reaccionas tan displicente y no le dicesque tienes un novio. - Ginny se enfadó de inmediato, se giró y trató deconcentrar su atención en unas flores azules y no en Harry que una ves másdestacaba su falta de confianza hacia ella.

- No entiendo... nopuedo entender que Phillipe sea nuestra primera razón de discusión, Harry.Phillipe era la única persona que me escuchó y me aconsejó parte de ese malditoaño. - Ginny se giró y lo miró a los ojos. - Aún desconfías de mí, Harry...

 

- Ginny,entiéndeme...

- ¡Por Merlín Harry!¿No he sido suficientemente enfática en decir que estoy enamorada de ti? - Lesoltó alterada. Harry estaba enfadado también, cosa que no ayudaba mucho. -Phillipe es solo un amigo, un gran amigo como para ti lo es Natalie, yo jamáshe puesto objeciones a tu relación con ella.

- Natalie esdiferente...

- ¿Por qué?

- Ella está casada.

- Fue tu novia, ¡Teacostaste con ella! - Ginny estaba enfurecida.

- Todo el mundopiensa que ese idiota es tu novio y tú no has hecho absolutamente nada pordesmentirlo. - Esas palabras fueron duras para ella. Lo único que quería eradarle tremenda cachetada pero eso lamentablemente, no sería apropiado en esemomento.

- ¿Qué diablos estáspensando? - Preguntó ofendida.

- Que no es fácil verque un idiota le diga a su novia que está perdido sin ella en tus propiasnarices, quedar como un idiota enfrente de toda tu familia, me pareceinoportuno que pasaras por alto mencionarle que soy tu novio.

- Realmente me parece"inoportuno" que me montes semejante escándalo de celos como un niño de 15años. Te estás comportando como un verdadero idiota, ¿Sabes? - Harry sedisgustó, evidentemente ella no entraría en razón, pensó Harry.

- Esto no sucederíasi tú me presentaras como tu novio... - Ginny blanqueó los ojos, agotada.

- No quiero seguirdiscutiendo y si seguimos hablando terminaremos por matarnos. Porque eres untremendo idiota que no ve más allá de sus ojos. - Le soltó furiosa.

- No sería así si note comportaras como una coqueta con ese maldito idiota. - Le espetó ya fuera desí, ambos tenían ganas de matarse, Y poco les faltaba, eran tan apasionados quehasta en las discusiones mostraban todo de sí, no querían quedarse con lapalabra en la boca. Se miraron unos segundos a los ojos y Harry vio en los deGinny decepción, eso no le gustó en absoluto, odiaba cuando ella trataba dehacer que él se disculpara. No lo haría. Estaba muy enfadado para hacerlo,igual que ella... Ginny desapareció.

No entendía en absoluto la actitud trogloditade su novio, cuando apareció en la madriguera gustosa hubiese aparecidodirectamente en su habitación, pero estaba Phillipe, necesitaba pensar, aclararsus dudas con respecto a todo lo que Harry le dijo. Estaba enamorada, pero nodaría a torcer el brazo, y la actitud de Harry debía doblegar. En casocontrario ella lo haría doblegar a su manera. Sonrió descaradamente. Y se odióen ese minuto por no controlar sus pensamientos indecorosos que relucía cadaves que pensaba en esos ojos preciosos, ese cabello alborotado y esos labiostentadores. "Dios Weasley es solo un hombre... pero como te hace vibrar cadaves que te toca" Pensó y resignada sonrió.

Después de unosminutos apareció Harry en la cocina, se despidió y se excusó diciendo queestaba agotado. "Y como no después de esa noche, y el bendito amanecer que tuvoaquel día" Pensó Harry. De Ginny se despidió con un frío beso en la frente. Ydesapareció.

La mañana anteriorhabía cumplido con la promesa que le había hecho a Arthur, había dejado elministerio y no era más Auror. Llevaba unos negocios en el mundo Muggle conRon. Ambos formaron una compañía constructora, hasta el momento les iba bien.Ron había manejado la empresa mientras Harry se ocupaba de los últimos trámitespara abandonar el cuartel en el ministerio de magia. Y Ron había demostrado serun excelente hombre de negocios. Estaba solo en el departamento, tal ves síhabía sido celoso con Ginny, muy celoso. Y honestamente ella no le había dadomotivos contundentes que demostraran un delito grave... había sido un verdaderoidiota con ella. Pero, ese francés amanerado, Harry soltó una carcajada, era untanto "delicado" el francés, se preguntó si ese estúpido siempre la trataba asídurante esos seis meses... borró la sonrisa. Se dirigió hasta la habitación y selanzó en la cama, ofuscado. ¿Por qué tan solo no podía estar en paz con Ginny?Cada ves que Ginny le lanzaba esa mirada dulce, traviesa y excitante a la vesle robaba el aliento, y cuando le sonreía creía estar en ese lugar quedescribían como el paraíso, paralizaba todo a su alrededor. Ella era su cable atierra y también a la fantasía y francamente no quería y no podía renunciar aeso... suspiró profundamente. Sonó el timbre, sacándolo del mundo de laduermevela... se acercó a la puerta y la abrió.

 

- Hola Harry. - Eraella. Su cabello estaba atado por una coleta alta, un pañuelo negro de seda enel cuello, sonreía, sus mejillas estaban rojizas y sus ojos brillaban. Vestíaun suéter negro de cuello en V y unos jeans ajustados. Zapatillas de lona, muycasual. Sostenía una bolsa de papel llena de cosas que Harry no distinguía y enla otra mano una botella de champagne. - ¿Sabes? Si me ayudaras a coger labolsa, juraría no enfadarme. - Sonrió.

- Disculpa. - Dijoél, torpemente. Cogió la bolsa y Ginny entró, cerró la puerta con el pié, ysiguió a Harry. Él no entendía absolutamente nada y cuando algo comenzaba aesclarecer Ginny lo besó. Y esa acción lo sorprendió mucho, era un beso que ledespertó todos los sentidos, sintiendo ese dulce sabor de los labios de supelirroja, los labios más sensuales que había probado, en medio del besosonrió, y la atrajo más hacia su cuerpo, haciéndola gemir, y Harry al escucharese suave gemido supo que esa era su debilidad. Escucharla gemir le hacíaperder la razón, cada parte de su cuerpo le pedía que acariciara y besara el deGinny, como la deseaba... bendita debilidad. Ginny le tomó el rostro con susmanos, lo miró a los ojos y le sonrió sensualmente, mordió el labio de Harry, yluego como acto de caricia, pasó su lengua por el labio de él, en un juego deerotismo. Él tragó en seco. ¡Lo volvía loco! - Necesitaba un beso. - Sonrió.Harry suspiró.

- Siento enfadarmecontigo por una estupidez, tenías razón. - Ginny sonrió. Harry había doblegadosin un mínimo esfuerzo de su parte.

- Todo está bien. Yotambién me equivoqué.

- De verdad fui unestúpido. - Ésta ves la sonrisa de Ginny era tranquilizante para él, supo quetodo estaba solucionado.

- Traje hasta túdepartamento nuestra reconciliación. - Sonrió.

- ¿Nuestrareconciliación? - Preguntó desconcertado. Con Ginny nunca se sabía que tramaba,que pasaba por esa pelirroja cabeza. Ginny soltó una carcajada.

- Claro. En aquellabolsa está todo.

- ¿Todo? - Estabatotalmente desorientado con respecto a los planes de esa loca mujer. Sonrió.

- Niño, necesito quete vistas más cómodo, que tardes unos minutos, que esperes mi llamado y nointentes espiar. - Añadió en tono de advertencia. Ese misterio que la envolvía ahorale turbaba la mente y lo seducía más. - No salgas de tu habitación hasta que yote llame, ¿Bueno?

 

- Ginny, ¿Qué tramas?- Preguntó, pero en ese instante se arrepintió de haber preguntado. Ginny lededicó una mirada sensual, y lo besó. Pudo sentir la excitación por parte deambos en aquel beso. Sabía perfectamente, que ya podía caer rendido a sus piessin objeciones.

- ¿Esperaras como unmuchacho bueno en tu habitación hasta que te llame? - Preguntó dulcemente,aunque su voz también emitía sensualidad. Harry asintió inmediatamente, nisiquiera sabía porque lo hacía, pero con ella no se podía negar. Se dirigió ala habitación. Imaginó las burlas de los gemelos ante su rostro que no era másque la de un maldito sometido ante esa pelirroja hermosa, y lo peor de todo esque ella ni siquiera se esmeraba en hacerlo un sometido, solo hacía falta unamirada de Ginny para hacerlo cantar un villancico vestido de vikingo en unestadio lleno de espectadores. Suspiró. Llegó a su habitación y simplemente secambió de ropa una camisa negra informal y nos jeans azules gastados, ydescalzo. Estaba completamente atraído con la sorpresa de Ginny, sonrió, ellaera su caja de pandora personal.

En ese instante entendió cuanto amor leprofesaba a esa mujer, veía el mundo con los ojos de Ginny, sabía que estandoella en su vida no habrían más noches desiertas, que necesitaba cada una de lasvirtudes y defectos de Ginny para sentir que había razones más que valiosaspara vivir la vida, y su razón tenía nombre y apellido, Ginevra Weasley. Jamáspensó que él tenía una capacidad tan grande para amar a alguien, de ser feliztan solo con verla sonreír, ella era muchas cosas que aún no entendía y lasdescubriría en el camino, ya no había cura para lo que sentía estaba atrapadoen un fuego pelirrojo del cual, mucho menos quería escapar. - ¡Harry! - LlamabaGinny desde la sala, Harry se levantó de un salto de la cama y salió alpasillo, donde una fragancia floral lo inundó, dejándolo embriagado de amor,sonrió.

Cuando llegó a la sala vio que estaba llena develas rojas, la sala estaba iluminadas por ellas. Y al centro de la sala estabasu mayor objeto de deseos. Perfectamente a los ojos de Harry, divinamente enropa interior de color verde jade, el encaje era provocativo, contrastando consu blanca piel, remarcando también su perfecta figura. Ginny sonreíatímidamente, sostenía dos copas de champagne, Harry literalmente estaba con laboca abierta, lo que hizo que Ginny sonriera abiertamente. Ese conjunto lesentaba sensual, añadiendo una ternura innegable en ella y en conjunto era unresultado místico. Cuando Harry por fin pudo cerrar su boca, sonrió. Se acercóa ella y Ginny le pasó una copa, él la tomó y sonrió ella le devolvió unasonrisa cargada de sensualidad, eleganciay ternura. - Por nuestra primera reconciliación, niño. - Propuso Ginny.

- Por nuestra primerareconciliación, bonita. - Harry deseó hacerla enfadar todas las noches pararecibir una sorpresa así, sonrió. Ambos bebieron champagne.

- Ven, acércate. - Susurróella, Harry así lo hizo, Ginny lo besó profundamente, Harry apoyó sus dedosjusto en el costado del borde fino de la pequeña braga de Ginny, jugando. -Siéntate. - Le indicó justo detrás de Ginny había una silla roja y él obedeció.Ginny se quitó suavemente el pañuelo de seda del cuello, sonrió, le quitó lasgafas y le cubrió los ojos con el pañuelo.

- Ginny...

 

- Shh... - Ginny le dio un beso corto y suave.

- Debo admitir que tusorpresa me está asustando. - Ginny sonrió.

- Aún falta, amor. -Susurró. Ginny tomó su varita e hizo que unas cuerdas invisibles ataran lasmanos de Harry por detrás del respaldo de la silla. - Harry James Potter, éstasson las reglas de este juego, no podrás ver, no podrás tocar - Harry bufó. -Solamente degustarás. - Ginny sonrió con maldad.

- ¿Degustar? Hubiesepreferido que me aclararas las reglas mucho antes de saber que jugaríamos, perome encanta. - Ambos sonrieron. Ginny miró a Harry, estaba comenzando "el ritualdel amor" como le había llamado. Harry se veía... la palabra perfecta eraapetecible y totalmente comible. Su cuerpo era indudablemente sabroso, sonrió.Tomó un pequeño recipiente lleno de fresas. Tomó una.

- Amor, abre la boca.

- ¿Qué?

- Confía en mí.

- Claro que confío enti, pero jamás he hecho algo así, esto es una tortura placentera, debo admitir,pero...

- Cariño, solo hazlo.- Susurró Ginny en el oído de Harry, seduciéndolo. Se estremeció y ya no pudoseguir negándose, resignado abrió la boca. Ginny pasó suavemente la fruta quetenía en la mano por los labios de Harry, dejando que el escaso jugo sedeslizara por el labio de su novio. - ¿Qué es? - Preguntó suavemente, él pasósu lengua por sus labios y enseguida supo.

- Tu fruta favorita,fresas. - Ginny sonrió, satisfecha, luego bebió Whisky de fuego y besó a Harrycon mucha pasión.

- ¿Qué es?

- Un besoespectacular. - Ginny sonrió. - Recuerdo que me embriagué por beber tanto...

- Entonces, ¿Es?

- Whisky de fuego.

- Muy bien. - Ginnycomenzó a desabotonar lentamente la camisa de Harry, cada botón que soltaba eraun beso en la piel desnuda del joven, Acto que enloquecía a Harry, ledesesperaba no poder tocarla. Ginny se deshizo de la camisa de Harry con unsimple ademán de la varita.

- ¿Me puedes soltar?- Preguntó desesperado.

- Aún no. - Sonrió.Ginny comió chocolate y con decisión se sentó en las piernas de Harry, mientrasrodeaba con sus brazos el cuello de su novio. Le besaba el cuello, y dejaba unrastro con su lengua... besó los labios de Harry suavemente, y lentamente fue profundizándolo.- ¿Qué es?

- Chocolate. -Respondió inmediatamente, estaba desesperado por tocarla, por verla.

- Bien. - Ginny lesacó el pañuelo de los ojos y le puso las gafas. Ahora la veía, sentada sobresus piernas, la besó...

- Bonita... suéltame.- Ella simplemente asintió, lo hizo con un ademán de su varita. Ahora quiénparecía tener el control era Harry, por fin pudo acariciar sus piernas, suespalda y llegar hasta su rostro, la besó una ves más. Sus manos bajaron hastasu cintura acariciándola con deseo, mientras la besaba, se levantó y ella rodeóla cintura de Harry con sus piernas. Que Ginny hiciera ese juego le encantaba yque ella se entregara de esa forma lo esclavizaba aún más a sus pies.

- Odio cuando mebesas de esa forma. - Susurró Ginny, él sonrió.

- ¿Por qué?

- Me hace decir atodo que sí. -

- ¿A todo? - Ellaasintió, se besaron. - Entonces ¿Aceptas les reglas de mi juego? - Ginnyfrunció el ceño, sonrió.

- ¿Tu juego?

- Simplemente que tequedes esta noche conmigo. - Dijo, con sus labios rozando los de Ginny,acariciando con deseo la espalda de la mujer.

 

- Me parece justo. -Ambos sonrieron, Harry se inclinó lentamente y dejó a Ginny sobre unas mantasque había en el suelo, y siguieron besándose.

- Bonita...

- ¿Hum? - Hablaban entrebeso y beso.

- Compré... un...departamento... -

- ¿Otro?... ¿Para...qué? - Harry suavemente se separó un poco de ella, la miró a los ojos, sonrió,le acarició el rostro con el dorso de la mano, los ojos de Ginny observaban aHarry con amor, ternura y deseo.

- Para que vivamos juntosallí. - Suspiró. Ginny abrió los ojos sorprendida.

- ¿Para qué vivamosjuntos allí? - Repitió. Estaba absolutamente confundida aún no cumplían un mesjuntos, francamente para ella eso no era un problema. Estaba enamorada de él ylo seguiría al fin del mundo con los ojos cerrados. Pero interrumpir o invadirel espacio de él no era una buena idea.

- Sé que es algo quedebíamos decidir juntos, pero no pude resistir pensar en un futuro...

- No quiero invadirtu espacio, no quiero que pienses que estoy loca por casarme o que tengo laimperiosa necesidad de atarte de por vida a mi lado. - Harry sonrió.

- ¿Por qué no? Meparece una idea maravillosa. - La cara de perplejidad de Ginny era a más no poder.- Estoy seguro que quiero compartir mi vida al lado de mi bonita. - Suspiro,acarició la nariz de ella con la suya y le dio un beso suave. - Lo decoraráscomo tú quieras... todo será cuando tu decidas...

- ¿Decidir qué?

- Cuando decidasvivir conmigo, sé que es algo apresurada la propuesta pero quiero que lopienses con calma, amor, tómate todo el tiempo que necesites si son dossemanas, cinco meses, o diez años esperaré, te entenderé. - Ginny sonrióabiertamente, rodeó el cuello de Harry y le dedicó una sonrisa coqueta.

- ¿Podrías esperar unsegundo? Porque mi respuesta es ¡Sí! Quiero vivir ahora contigo, amor. - Harrysonrió. Se besaron tiernamente. Continuaron con el juego de Ginny invocando eldeseo irrefrenable entre ellos. Rápidamente el deseo desenfrenado acabó con laropa de los dos, Harry le besaba el cuello con dulzura mientras Ginnydesordenaba aún más el cabello de Harry, entregada a la pasión. Hizo unmovimiento brusco, ahora era ella quien estaba sobre el cuerpo de su novio,mientras lo besaba y acariciaba el abdomen, esas caricias a él lo enloquecían,hacía que se convirtiera en un animal buscando la gloria, entonces ella sonriócon picardía y comenzó la fiesta de vaivenes lentos de la cadera de Ginny,gemía, acomodó sus manos en el pecho de Harry, que estaba extasiado con losmovimientos perfectos de la pelirroja y los gemidos que se arrancaban de laroja boca de su novia, juntos llegaban a la gloria. - Harry. - Susurraba Ginny,mientras hacía su cabeza hacia atrás, mordiéndose el labio, Harry no pudoresistir comerle la boca de un beso, se acercó y la besó ahogando los gemidosde Ginny en su boca. Ella rodeó el cuello con sus brazos, en esos suavesvaivenes de caderas, Harry mantuvo sus brazos en la cintura de Ginny,fortificando también los movimientos de la pelirroja. Ginny acercó su boca aloído de Harry gimiendo "Harry", extasiándolo, volviendo loco de placer a sunovio.

Le producía una satisfacción enorme escucharque el orgasmo de Ginny ella dijera su nombre, hundió su nariz en el cuello dela pelirroja. Ella le estaba enseñando que abrazado a su cintura todo era unafiesta... ambos cayeron rendidos y Harry antes del último suspiro la besoprofundamente. Recuperaron el aliento porque durante esa noche no hubo máspausas, porque el amor y el deseo les hacía una tentadora invitación.

 

_______________________________________________

Prometo responder dentro de estos días lo últimos comentarios!!

gracias y besos!!

ya saben!!

comenten!!

- Te puedo perdonarGinevra que no asistas a las premiaciones, pero no al campeonato de Quidditch,preciosa.

- Phillipe, ahora nopuedo hablar. - Necesitaba salir urgente de la Madriguera, se reuniría conHermione y juntas escogerían los muebles para el nuevo departamento dondeviviría con Harry. Estaba feliz, sonreía a todos y a todo. -

- Pero Ginevra,siempre sales y no podemos hablar con calma...

- Te prometo quevuelvo después de la cena y te explicaré todo con lujo y detalle. - Sonrió.Phillipe frunció el ceño. - Palabra de cazadora. - Ginny le tendió la mano,sonriendo con complicidad.

- ¿Verdad? - Preguntócon desconfianza.

- Tiene mi palabra,señor Perrot. - Desapareció. Se reunió con Hermione, ambas escogieron losmuebles en distintas tiendas Muggles, Ginny nunca había sido tan feliz como loera en ese momento. Por fin todo sería diferente, y todo era porque iba a vivircon el amor de su vida. Despertaría todas las mañanas en sus brazos, exhaustadespués de una agotadora noche de pasión. Lo primero que vería cada mañanaserían los ojos esmeraldas de ese hombre que la volvía loca con un simplemovimiento de ojos. Estaba ansiosa por vivir con él.

Para él las cosas noeran muy diferentes, cada ves que la recordaba, y francamente era todo el día,sentía que tenía miles de motivos por los cuales sonreír y vivir. Esa pelirrojaavivaba con cada beso el fuego. Para él, Ginny Weasley era la razón más hermosade vivir esta vida. Suspiró profundamente. Mientras estaba en su despacho,estudiando unos contratos, una nutria brillante y reluciente llegaba y decíacon la voz de Hermione: "Tú novia te esperará en el departamento nuevo a las19:00 horas en punto. Ya sabes cómo se pone con la impuntualidad, ¡¡Y ella diceque no tardes!!" Harry sonrió complacido, consultó su reloj, eran las 18:30 horas.Se apresuró en sus deberes, con una sonrisa radiante en su rostro.Definitivamente era el hombre más feliz del mundo.

- Disculpe señorPotter...

- ¿Eh?... - PreguntóHarry, desorientado. Acababa de ver que alguien entraba, estaba pensando en lasorpresa de Ginny y no se dio cuenta de la imprevista entrada del hombre.

- Solo necesito quefirme unas órdenes de compra, el señor Weasley ya lo hizo y solo falta sufirma... disculpe, ¿Se siente usted bien? - El hombre lo observaba preocupado.Harry soltó una carcajada contagiosa, el hombre también rió.

- Estoy bien Tom, essolo... - Suspiró profundamente.

- ¡Ah! Entiendo, laseñorita Weasley. - Ginny pasaba por la tarde al despacho de Harry, simplementepara estar más momentos a solas con él. Y todos los que trabajan con Harry laconocían, Harry asintió, sonriendo. Luego sintió ardor en su rostro.

- ¿Tan evidente hesido? -

- Es solo que estáamando de verdad, señor Potter y permítame que le diga, que jamás he visto a unjoven tan ilusionado y con ese brillo en los ojos como a usted, y ella es unamuchacha tan amable, cariñosa y alegre, cada ves que ella lo mira sus ojosbrillan tanto... no la haga sufrir, se ve una muchacha frágil, pero fuerte a laves.

 

- Tiene razón, Tom. -Harry sonrió. - Si me equivocara con ella no se imagina como me gritaría. -Harry firmó la orden y luego de unos minutos apareció afuera de la puerta deldepartamento, iba a buscar la llave cuando vio... "Señor Potter, por favor,toque la puerta" Harry vio como las letras doradas se evaporaban cuando él leyóel mensaje. Sonrió. Siendo obediente, tocó la puerta.

- ¡Voy! - Se escuchódesde adentro. Ginny se tardó unos segundos en abrir la puerta. Harry sonrióuna ves más. No tenía conciencia de cuantas veces sonrió aquel día de tan solopensarla, era inevitable. Ginny abrió la puerta, sonriendo. Vestía unos jeansgrises y un suéter sin hombros púrpura. Su cabello estaba atado por un moñoimprovisado. Ella se acercó y lo abrazó, se sentía extraordinariamente bienrespirar ese perfume floral de Ginny, suspiró. Ella rodeó el cuello de él consus brazos. Se miraron, ella le dio un beso corto. Harry sonrió y le acaricióel rostro. - ¿Cómo estuvo tú día? - Preguntó ella, mientras le volvía a darotro beso.

- Hoy he estadobastante desconcentrado, hasta Tom lo notó.

- ¿Por qué?

- Por ti, he pensadotodo el día en ti. - Ginny sonrió ampliamente, y lo besó. - Bonita, ¿Por quéestamos aquí? El departamento aún no está amueblado y...

- Entremos. - Sonrió.Ginny le tomó la mano y cuando Harry entró se llevó una grata sorpresa. La salaera una preciosa habitación pintada con colores claros, en cuya chimenea actualardía un fuego tímido y resplandeciente a la ves. También de las paredescolgaban unos cuadros con pinturas sofisticadas y muy bonitas, y sobre unarepisa había fotografías de ambos, sonriendo y besándose. Los sillones eran deun tapiz de género color mostaza suave, y plantas que llenaban de vida el lugar,había lamparillas de pie y unos bonitos muebles lustrosos, de madera oscura.Adornados por unas velas gruesas y adornos de porcelana. El departamento estabaperfectamente adornado. Harry miró a Ginny, que estaba atenta a cada expresiónen el rostro de él. - Tú me dijiste que podía decorar el departamento...

- Es perfecto, pero¿Cómo conseguiste las llaves si las tengo...? - Se llevó una mano al bolsillo yse dio cuenta que no las tenía, frunció el ceño y miró a Ginny.

- Ayer. Ayer saquélas llaves. Te quedaste profundamente dormido y yo estaba aburrida y bueno,...planeé todo esto.

- Como no iba aquedarme dormido con semejante noche, Ginevra. - Sonrió. Le encantó la sorpresade Ginny. - Pero no mencionaste nada y yo no he podido ayudarte a compraralgunos muebles y...

- ¡Por favor! Túcompraste el departamento... No seas machista yo también puedo... - No pudoseguir hablando, su boca fue callada con un dulce beso de Harry y susargumentos acerca del machismo se fueron al diablo. Él la acercó más a sucuerpo.

- Todo es perfecto. -Susurró Harry cerca del oído de Ginny. Ella le dio gracias a Merlín de queHarry la tuviera entre sus brazos o sino el porrazo era de aquellos.

- Traté de que todofuese como nos gusta a ambos... - Él la miraba profundamente, ella sonrojó ysonrió.

- No me refierosolamente al departamento, que está perfecto también, sino que a todo lo quehay entre tú y yo.

- Te amo, niño. -Susurró. Él sonrió abiertamente, esa frase era tan tierna en sus labios, labesó una ves más. Sus miedos desaparecían, pero con ella no había miedos, nipreocupaciones, ni lamentos, simplemente existía la preocupación de amarla yhacerla feliz, y estar toda una tarde albergado en esa piel que resultaba serla más suave del mundo... La sonrisa enigmática de Ginny lo hizo volver alplaneta.

 

- ¿Sucede algo?

- Señor Potter. -Comenzó con voz solemne. - ¿Hay algo más que quisiera conocer además de la sala de nuestro departamento? - Ella estabamuy pendiente de la reacción de Harry y él notó cierta sensualidad en la voz deGinny, entendió perfectamente.

- Me parece que serefiere a nuestra habitación, señorita Weasley.

- ¡Acertó señorPotter! Pensaremos en un premio para más tarde. - Él iba a besarla cuando Ginnyle dedicó una sonrisa misteriosa y se soltó de él, aun sonriendo. Harry bufó.Ginny volvió a tomarle la mano y lo condujo por un pasillo, hasta una puerta,tomó el pomo, miró a Harry sonriendo y abrió la puerta. Las paredes de lahabitación eran del mismo color de las de la sala, la cama era una matrimonialde colcha blanca y sobre ella había pétalos rojos esparcidos, había también untocador y sobre el un florerotransparente con unas veinte rosas rojas y otras tantas sobre el tocador,entonces Harry reparó en el alfombrado suelo que también estaba cubierto depétalos rojos y dos filas de velas simulando un caminito que llevaba hasta otrapuerta...

- Ginny, lahabitación es preciosa. - Sonrió Harry.

- Ven. - SusurróGinny, casi en un hilo de voz. Él la siguió hasta esa puerta por donde loguiaban esas velas. Ella sonrió abrió la puerta y quedó descubierto un bañoenorme, con dos muebles uno para guardar la ropa de baño y otro era una especiede tocador, otro florero con rosas lo adornaba también. Luego observó la bañerallena de agua y allí también había derramado pétalos rojos y a la bajada de labañera había velas blancas y rojas de todos tamaños. Ginny lo miró. - Un pocoromántico ahora que lo miro... pero todo lo hice pensando en usted señor. -

- Si estás conmigo,este departamento es estar en el cielo, te amo Ginny. - Ella sonrió satisfecha,se lanzó a sus brazos, y lo besó apasionadamente, sus manos fueron directamentehasta el saco de Harry, quitándoselo, luego aflojó el nudo de la corbata ylentamente le quitó la camisa, excitada. Harry estaba con el torso desnudo,sabía cómo Ginny quería inaugurar el departamento y él no iba a dejarla con lasganas, dejó respirar a Ginny y atacó su cuello deslizando sus labios desde ellóbulo hasta el mentón de Ginny, mientras sus manos se deslizaban bajo el suéterpúrpura hasta quitárselo, y de pasada soltó el moño improvisado y el cabellopelirrojo cayó como una hermosa llama de fuego. Entonces Harry la levantó unoscentímetros del suelo y ella rodeó con sus piernas la cintura de Harry,mientras seguían besándose la llevó hasta la habitación y la dejó suavementesobre la cama, le quitó la ropa para tenerla toda a su merced, el placer que leproducía verla así, completamente desnuda para él era una dulce tortura, sebesaron... Sentir que estaba dentro de ella era un golpe eléctrico que lerecorría las venas infundiéndole más amor, escuchar su propio nombre mientrasllegaba el orgasmo de la pelirroja le satisfacía el alma, y esa idea querondaba su mente desde hace un tiempo atrás y aún más el hecho de tenerla asípara siempre era una miel que no podía negársela ni el mismo. Se apoderó de sumente y lo excitó más. - ¡Ginny! - Fue lo único que pudo decir antes debesarla, era la última fuerza que le quedaba en el corazón para pronunciar elnombre de la mujer que amaba.

 

- Te amo. - Resoplóella, cuando él caía suavemente sobre su cuerpo, cada día al lado de Harryentendía de dónde provenía esa fuerza invisible que recibía a diario, porquetodos sus esfuerzos también eran por él, sonrió abiertamente cuando Harry ledio un dulce beso y se acostó a su lado.

- Cuando estoycontigo cada ves se me hace más difícil separarme de ti por cinco segundos. -Resopló Harry, Ginny sonrió con ternura, mientras lo observaba.

- Es tu culpa, porquecada ves que estoy contigo me comporto irracionalmente. - Ginny lo besó y élsonrió satisfactoriamente.

- Si tú lo dices. -Dijo él, dándose aires, ella soltó una gran carcajada.

- Claro, cuando estásconmigo solo tienes esa cara de perrito lastimero.

- Son tus labiossensuales. - Admitió, Ginny rió fuerte. A él le encantaba verla sonreír era unaespecie de ángel que hacía que él pudiera dormir y tener el mejor de lossueños. De la nada Ginny estaba sobre Harry y lo besó con mucha pasión, él selimitó a corresponderle y poner sus manos en la cintura sudada de su novia.

- Aún falta una últimasorpresa por hoy, señor hermoso. - Sonrió, mientras se mojaba los labios, lascaricias inocentes en la cintura se convirtieron inevitablemente en deseo en laespalda de Ginny.

- ¿Aún hay sorpresas?Hoy me has dado tres.

- ¿Tres?

- Nuestro departamentoamueblado es una. Esta maravillosa habitación es otra. Y tenerte entre misbrazos en "nuestra" - Enfatizó. - Cama, algo que no se me ocurrió ni por asomo.Supuse que el día terminaría de esta forma - Ginny frunció el ceño. - Merefiero que mis encantos son cautivantes para ti y con toda seguridad te habríahecho el amor porque eres tremendamente adictiva para mí. - Ginny rió. - Buenoy tú me dices que hay más sorpresa, ya quiero ver cuál es la última sorpresa. -Ginny volvió a reír con aquellas ocurrencias.

- De hecho no es laúltima.

- ¿No? ¡Vaya!

- Al día siguienteque me propusiste vivir juntos hablé con mis padres y les dije que me iría avivir contigo. - Sonrió. Blog sobre Supervivencia

- ¿Qué? - De laimpresión Harry se movió súbitamente y ahora era ella quien estaba bajo elcuerpo de Harry. - ¡Me quieren matar! ¿Es por eso que Arthur reaccionódespectivamente cuando me vio la otra noche? - Ginny rió. Y jugo con los pelosdel pecho de su novio.

- Te llevas a lainocente Ginny. - Harry la miró con reproche.

- De inocente notienes ni la I. - Ella sonrió.

- Por eso te amo¿sabes? Eres tan sincero aun cuando no tienes el tiempo de pensar bien lascosas. - Sonrió. - Me consideraba bastante inocente. - Harry rió, y ella semordió el labio, provocándolo. Levantó un poco la cabeza, y la hundió en elcuello de Harry su lengua jugó con la nuez de Adán, luego la mordió y volvió apasar su lengua recorriendo hasta el mentón, subió un poco más hasta llegar alos labios de Harry, alzó la vista, y vio que los ojos de Harry estabanconcentrados en la ávida lengua juguetona, sonrió. Sin seguir torturándololentamente metió su lengua en la boca de Harry. Ginny sintió "algo" en su partemás sensible.

- Con esos gestossensuales que tienes, mujer, y si no te conociera lo último que pensaría de ties que eres inocente. - Dijo él en un susurro cargado de excitación, ella hizoun puchero.

 

- ¿No te gustó? -Preguntó cuándo ese "Algo" se hacía presente en la charla y ella soltaba ungemido.

- El punto es que meencantó. - Dijo rápidamente al momento en que le comía la boca de un beso.

- ¡No, espera tedebes controlar! - Exclamó susurrando cuando comenzaba los movimientosmaravillosos de Harry, y su voz se entrecortaba.

- ¿Debo? - Preguntó,mientras se mecía suavemente sobre ella y ahora su lengua jugaba con el oído desu novia.

- Debemos... - Gimió.Harry la miró a los ojos y sonrió. Su lengua imitaba el juego que ella habíainmortalizado entre ellos, la lengua de Harry mojaba los labios de Ginny.

- ¿Estás segura? -Susurró, seduciéndola. Ella asintió, un movimiento pélvico de Harry laconvenció de lo contrario. Y gimió de placer, cerró sus ojos y sonrió, semordió el labio y arrugó su rostro, enferma de tanto placer provocadas por esasprofundas embestidas, abrió sus ojos.

- Después no digasque no intenté detenerte, Potter. - Susurró. Harry sonrió abiertamente, y ellalo besó. Los gemidos ahogaron la habitación y dentro de unos cuantos minutosdejaron de hacer el amor, agotados. - Eres incapaz de contenerte. - SonrióGinny. Estaba agotada, ese hombre le quitaba todas las energías.

- Tú comenzaste,preciosa. - Sonrió. - Gastas mis energías, mujer. Estoy agotado. - Ginny sonriófeliz, él dijo con palabras lo que ella pensó. Era evidente la conexión que habíaentre ellos. - Me dormiría como un bebé.

- Sí, pero ahora nolo harás. - Él frunció el ceño, y la miró. Luego su mirada fue picaresca.

- Si quieres que sigadespierto, bonita, solo hace uno de esos juegos que me encantan. - Él se acercóa ella la abrazó y con una habilidad asombrosa ahora Ginny estaba encima delcuerpo de Harry. Soltó una carcajada.

- Tienes unaimaginación increíble, pero no me refería a eso.

- ¿Qué quieres decircon "a eso"? - Preguntó mientras se miraban a los ojos.

- Me refiero... -Acercó su boca al oído de Harry y susurró. - Que por unas horas trataremos deser razonables y mantener las manos alejadas de nuestros cuerpos, solo por unashoras para darte otra sorpresa. - Harry intentaba con todas sus fuerzascontrolar sus instintos, pero sentir el aliento de Ginny, la respiración deella era la perdición para él.

- ¿Solo dices porunas horas? - Ginny sonrió, y miró los ojos esmeraldas de su novio.

- Solo por unashoras, yo tampoco me resisto tenerte tan cerca sin poder... - Y su respuestaquedó totalmente justificada cuando lo besó.

- ¿Decías que habíaotra sorpresa? - Preguntó él, mientras hablaba rozaba los labios de Ginny,intentando controlarse.

- Eres impaciente,¿Eh? -

- Solo dime que cadadía que llegue del despacho me recibirás de esta forma, te prometo que siemprerogaré porque llegue la bendita hora de llegar hasta esta habitación y hacerteel amor. - Susurró, aun rozando los labios con los de ella. La miróprofundamente y ella sonrió porque esas palabras eran un compromiso parahacerlo feliz toda la vida, se besaron suavemente.

- Descuida, siempreserá así... ahora ven. - Ella se levantó desnuda y le tendió la mano, él algonervioso la tomó. Ginny sonrió divertida. - Amor, me has visto desnuda muchasveces y yo a ti, ¿Ahora tienes pudor?

 

- Ahora sé que soypudoroso, ¿Sí? - Ginny rió.

- Eres increíble. -Ginny lo condujo hasta el baño, y se iba a hacer un moño en el cabello cuandoHarry le tomó la mano.

- Me gusta así. -Sonrió como un niño. Ella le devolvió la sonrisa y caminó hasta la bañera, yentró en ella, Y alzó la vista al comprobar que Harry solo tocaba el agua conla mano. - El agua está fría. - Se quejó y Ginny soltó una carcajada. - ¿Qué?

- No te preocupes,amor, sé que con el agua fría al hombre algunas cosas le empequeñecen, lo cualno sería tu caso, porque yo ya conozco a tu amiguito y sé que es muy muy muy grande.- Rió.

- Graciosa. - Harryentró en la bañera y sumergió su cuerpo. Estaba apoyado en el cuerpo de Ginnymientras ella le daba suaves masajes en los hombros. - El agua si está un pocofría.

- Eso no sería si túno hubieses seguido con tu juego cuando te dije que pararas. - Ella dejó dehacerle masajes, y él se preguntó si ella estaba enfadada. - No estoy enfadada.

- ¡Vaya! Eresimpresionante, sabes todo lo que pienso... ¿No estás usando Legeremancia?

- No, simplemente teconozco. - Ginny jugaba con una esponja, la sumergía en el agua y luego dejabaque el agua cayera por el pecho de Harry, ese juego a él lo calmaba y lollenaba de paz.

- Bonita, me encantaesto que estamos comenzando, pero...

- Harry, no volveré aHolanda a Jugar Quidditch. - Dijo ella sencillamente, sabía que quería decirHarry.

- No quiero ser unobstáculo...

- No lo eres...

- Bonita, escúchame,si tú quieres ir iré contigo, te acompañaré. Iremos juntos a Holanda, estaréahí siempre estaré junto a ti, no quiero que nada nos separe de nuevo. - Decíamientras sus dedos jugaban con un pétalo rojo. Observó que una vela pronto se consumiríay se preguntó cuánto tiempo estuvo en la habitación con Ginny. La suaverespiración de Ginny en su oído lo sacó de sus pensamientos, la mano de ella buscaba la suya y cuando la encontró laentrelazó.

- Te amo. - Suspiró.Él se estremeció, ella le hablaba cerca de su oído. - Pero no quiero volver aHolanda porque lo nuestro es aquí, entre éstas cuatro paredes, entre nuestrosamigos, entre tú y yo. Este es nuestro desafío y debemos afrontarlo aquí,porque todo comenzó en Inglaterra. - Suspiró y Harry quedó helado con esaspalabras hermosas que decía su pelirroja. Una dicha lo invadió, sonrió.

- Te amo. - Dijo,Ginny sonrió. Y rodeó el pecho de Harry con sus brazos y besaba suavemente elcuello de él. - ¿Sabes? Eres sensualmente inteligente, peligrosamente hermosa yperfectamente sabrosa. - Sonrió. Ginny alzó lentamente su cabeza del cuello deHarry.

-¿Sabrosa? -Preguntó, realmente con curiosidad.

- Tienes un sabor exquisito,fresas y tarta de melaza.

- ¡Vaya! Pero ¿Tartade melaza?

- ¡Mi favorito! - Losdos soltaron una carcajada.

- Amor, solo falta turopa. - Dijo ella después de un silencioso momento, agradable para ambos.

- Y ¿Tú ropa?

- Traje un poco, noquise traer todo para que no sospecharas y arruinaras mi sorpresa. ¿No te distecuenta de la ropa que estaba en el armario?

- Cómo iba hacerlo sieres mi desconcentración. - Sonrió, se giró y miró los ojos de Ginny, la besó.

- Debemos salir deaquí si no queremos ser unas pasas.

 

- Quiero ser una pasaa tu lado, quiero ser viejo lleno de arrugas y cuando mire hacia atrás ver todolo que hemos construido, nuestros hijos, nietos y los hijos de nuestros nietosy los nietos de nuestros nietos, aun así mirar tus hermosos ojos castaños ydecir "Gracias por regalarme esta familia, bonita te amo" - Ginny sonrió, susojos se llenaron de lágrimas, Harry la besó. Luego ambos salieron de la bañera,ella con una toalla blanca que envolvía su cuerpo y Harry lo hacía con una a lacintura. Salieron de la habitación y Ginny escogió una teñida rápidamente.

- Dijiste que habíastraído poca ropa, y ocupas todo el armario. - Comentó, observando el armario,Ginny sonrió.

- Amor, esa no es nila mitad de mi ropa, puedes hacer un conjuro extensible y todo solucionado. -Él sonrió y la miró, estaba media vestida, subía la cremallera de una faldacampana gris, luego se ponía el sujetador negro y a continuación se abotonabauna blusa negra translúcida. Ella se veía sensual, el cabello mojado se apegabaa su cara y le daba un aire inocente y excitante, gustoso se la hubiese llevadoa la cama de nuevo. Ginny no se daba cuenta que su novio estaba perdidoobservándola. Él se acercó y la abrazó por la espalda, besándole el cuello,Ginny sonrió dejó caer suavemente sucabeza en el hombro de él. - Amor, debo salir un momento.

- ¿Verdad? - Preguntócon aspereza. Hizo un movimiento y giró a Ginny ahora quedaron frente a frente,lentamente comenzaba a desabotonar la blusa de Ginny. - Pensaba darte "misorpresa". - Ella soltó una carcajada y él solo sonrió.

- ¿Piensas que voy acaer con esa artimaña?

- La más sucia. -Sonrió mientras le quitaba la blusa.

- Debo ir un momentoa casa de mis padres vuelvo dentro de una hora y tú ve a buscar tu ropa y mástarde nos encontramos aquí.

- ¿Es una orden? - Preguntó,mientras intentaba quitarle el sujetador. Ginny le dedicó una sonrisa coqueta.

- Bueno, si quieres darmetu sorpresa. - Ambos rieron.

- Entonces es unaorden.

- ¿No quieres que laseñora Potter se enfade, no?

- ¿Señora Potter? -Él la miró con una inmensa ternura en sus ojos, y esa idea que nació hace algúntiempo tomó más importancia y como sonaba "Señora Potter" era ideal, sonrió.

- Es solo una broma,no te asustes. - Sonrió Ginny.

- Claro que no measusto... - Dijo mirándola a los ojos.

- No puedes negar quesuena estupendo, Ginevra Potter. - Añadió, sonriendo.

- Maravilloso. - Sebesaron una ves más, ella terminó por fin de vestirse y se calzaba las botas apesar de las protestas de Harry por dejarlo solo, tomándole las manos tratandode impedir que su novia saliera. Apareció en la Madriguera y allí encontró aPhillipe enfrascado en una charla con su madre.

- ¡Hola!

- ¡Hey! Ginevra,dijiste que llegaban después de la cena.

- Sucede que eldepartamento ya está listo. - Molly sonrió con tristeza.

- ¿Harry lo vio? -Preguntó.

- Esta fascinado. -Sonrió.

- ¿Por qué no vino? -Preguntó Phillipe, era extraño que no estuvieran juntos.

- Fue a recoger suropa, los papeles del trabajo... y yo debo hablar contigo.

- Entonces ya esoficial tu independización. - Susurró Molly, emocionada.

- Mamá, estaré todoslos días aquí contigo, tanto que ni se notará mi ausencia. - Sonrió, Seacercó a su madre y la abrazó, Mollyesbozó una sonrisa, luego Ginny le secó las lágrimas que caían por el rostro desu madre, Molly le lanzó una mirada de profundo cariño a su hija.

 

- Bien, los dejarésolos para que hablen, pero por favor Ginevra Weasley avísame cuando te vayaspara despedirte... ¡Merlín! Ya es duro decir "Despedirte" - Los tres sonrieron.Molly salió de la sala.

- Phillipe, estoyapenada por dejarte tanto tiempo solo aquí, interrumpiste tus vacaciones por míy no he estado ni un solo minuto contigo, de verdad lo siento mucho. - Sedisculpó, apenada. Phillipe sonrió.

- Estuve un año de tuvida escuchando, quizá, la historia de amor más triste que jamás escucharé enmi vida y te juro que he escuchado muchas historias de amor, pero tú historiano estaba concluida, ahora estás más hermosa que nunca y reluces y ese hombrees el responsable, ¡Estoy feliz por ti! Conocí a tú familia que es hermosa, nome aburrí en absoluto, tu madre es un encanto, tu padre es un hombreexcepcional y tus hermanos son tan agradables, me he reído bastante con lasocurrencias de Fred y George. - Ambos sonrieron. - Y Harry es exactamente lapersona que me describiste cuando me hablabas de él, es admirable, no puedesestar en mejores manos, Ginevra. - Ella volvió a sonreír aunque esta vessonrojó.

- Temía que nolograras entenderme, Phillipe

- Debes agradecer atu madre y a tu cuñada que hayan hecho entender a este cabeza testaruda. -Sonrió.

- Si vuelvo a Holandanada será lo mismo, allí solo terminaré con esta relación que tanto nos hacostado construir con Harry, aquí está todo, aquí está su vida y él es mi viday no me moveré de Inglaterra. - Suspiró.

- Entonces no temuevas de este país, sé feliz con ese hombre. - Dijo solemnemente, luego sonrióy abrazó a su amiga. - Además ese hombre no es nada sin ti, tú madre me explicótodo, yo evité explicarle que tú también no eres nada sin él. - Rió.

- Muy gracioso. - Sesepararon.

- ¿Cuándo vienen losmini Potter?

- ¡Phillipe!

- ¿Qué? Decías quefeliz serías la madre de sus hijos.

- Sí, pero eso mequitaría la acción de ese hombre por unos largos meses.

- ¡Es una llama!

- Y como quema. -Bromeó, los dos rieron. Luego llegaron los gemelos y éstos últimos bromearoncon la idea de que Ginny estuviera sin su novio, y que Ginny se independizara yfuera a los brazos de su único amor. Más tarde después de una hora y mediaseguían bromeando al respecto de que el pobre Harry se estaba volviendo locodespués de tanto tiempo sin ver a su amada, que seguro ese era un gran avanceen la relación, todos rieron, divertidos. Ginny preparó el baúl y todas suspertenencias ya guardadas miró aquella habitación que dejaba y recordó lahabitación que la esperaba, sonrió. Apareció en la sala de la Madriguera.

- Mamá, ya llegó lahora... - Madre y padre la abrazaron.

- ¡Por favor! No mevoy a morir. - Sonrió Ginny, sus padres la estrecharon aún más fuerte en susbrazos.

- ¡Hey! La pecosasolo se mudará, la aguantaremos todos los días, como siempre. - Dijo George,Ginny le sacó la lengua por encima del hombro de su padre.

- Entonces, solo dilea ese Potter que cuida la joya Weasley.

- ¿Joya Weasley? -Preguntó Ginny escudriñando el rostro de su padre.

- Él te explicará. -Sonrió. Luego de despedirse de todo el mundo, por fin pudo aparecer en eldepartamento. Dejó el baúl a un lado de un sillón y miró la mesa, allí habíauna botella de champagne y dos copas de cristal, sonrió.

 

- ¡Harry! - Élapareció tan rápido que Ginny se asustó. Él vestía unos jeans oscuros y unpolerón azul, sonreía, y esa sonrisa solo era para ella.

- Todo está listo, miropa, mis cosas ya las acomodé tuve mucho tiempo, siendo sincero tardé unos 45minutos en ir al otro departamento juntar mis cosas volver y ordenar todo,recuerdo que dijiste tardar solo una hora, ahora estaba aburriéndome... solopensaba en ti. - Hizo pucheros y ella se enterneció, sonrió y corrió aabrazarlo, él respiró profundamente ese aroma floral que lo idiotizaba. Suspiróprofundamente.

- Lo siento, pero metardé hablando con mi familia. - Se disculpó, él sonrió y la besó. - ¿Harry?

- Dime. - Ambos semiraban a los ojos.

- ¿Qué significa"Joya Weasley"? - Harry sonrió aunque levemente se sonrojó.

- ¿Tu padre? - Ellaasintió. - Cuando estabas en Holanda, tu padre me salvó, estaba en un barborracho y estaba a punto de matar a un tipo, bebía mucho y siempre terminaba porganarme problemas, peleas de bares, y tu padre me sacó de ese lugar y me llevóa casa, a la casa de tus padres, sabía que estaba mal por ti, fueron losprimeros meses desde que te fuiste. - Suspiró. - Él mencionó que eras una joyapara mí, primero porque entraste a iluminar mi vida, eras, en ese momento,difícil de encontrar, y eres una persona tremendamente hermosa. Dentro de miborrachera te llamé "Un perfecto rubí" tu padre me corrigió y dijo "JoyaWeasley, Ginny es la joya de tu vida, y esa joya volverá a ti" - Los ojos deGinny brillaron de emoción.

- ¿Eso piensa mipadre? - Él asintió, metió una mano en el bolsillo del pantalón y sacó unanillo de oro blanco con un rubí precioso incrustado, la joya era discreta,pero hermosa.

- ¿Te casarías conmigo,bonita? - Preguntó así sin más, jamás había imaginado en la vida hacer esapregunta, pero la sonrisa de Ginny, sus caricias, la obra de arte que era ellaal hacerle el amor, era ese complemento que quería para toda su vida, estabaseguro, estaba felizmente enamorado y por esa mujer lucharía sin rendirse parahacerla feliz, quería hijos con ella, quería tantas cosas con ella
Ginny abriólos ojos sorprendida por la pregunta y por el anillo.

- ¿Qué? Es decir, lode señora Potter solo fue una broma, no quiero que pienses... ¡Merlín! -Exclamó exasperada. - No te quiero atar a algo que no quieres solo porcomplacerme, ¡Te aterran los compromisos! No quiero que hagas algo de lo cualno estás seguro... - Harry la besó, demostrándole la seguridad de sus palabrasen ese acto. La aferró más hacia su cuerpo, mientras le acariciaba le espaldasensualmente, ella gimió. Y se separó unos centímetros, apoyó su frente en lade ella.

- Hace algún tiempolo he pensado y escuchar de tus labios esa frase maravillosa "Señora Potter" -Ambos sonrieron. - Es tan excitante como la idea de hacerte el amor todos losdías, quiero mi vida unida a la tuya para siempre, a la única persona quequiero a mi lado cuando mis sueños se cumplan eres tú, porque tú serás la madrede mis hijos, Te amo tanto, Ginny. - Susurró y ella sonrió complacida. Ya no habíadudas.

- Acepto. - Solo dijoeso, acompañada de una reluciente sonrisa.

Ambos sonrieron abiertamente, él le puso el anillo en lamano derecha, luego besó el dedo y después la besó en los labios y la ola depasión los condujo hasta la habitación

 

_______________________________________

les gustó?? pues si es así espero sus comentarios!

- Se le hace tarde,señor Potter. - Susurraba Ginny, hace una hora que Harry debería estar        desayunando para ir al despacho, y ellatrataba de despertarlo besándole suavemente el rostro, y Harry más la aferrabaa su cuerpo, mientras sonreía.

 

- No quiero. - Harryhacía pucheros como un bebé, no quería levantarse.

 

- Señor Potter. Lerecuerdo que hoy tiene una reunión importante con el gerente de Chile.

 

- ¡Mierda! - Exclamó,de un salto se levantó de la cama, mientras Ginny reía. Se duchó y rápidamente sevistió de traje mientras su futura esposa comía una jugosa manzana roja acostaday lo observaba ir y venir por la habitación, sonriendo. De ves en cuando dejabauna pierna fuera de las sábanas de satén color sangre que enmarcaba la perfectafigura desnuda de Ginny, provocándolo. - Realmente me torturas, Ginevra Potter. - Ella sonrió complacida, hizo ungesto de la mano para que Harry se acercara y éste así lo hizo, mientrasanudaba el nudo de la corbata azul, y le dio un profundo beso.

 

- Hoy te espero en lacasa de mis padres, ¿Bueno? - Él solo pudo asentir después de ese beso que ledesordenó las hormonas, ella sonrió. - Señor Potter, usted también me tortura.- Él le dio un beso juguetón.

 

- Te amo, bonita. -Suspiró. - Nos vemos en casa de tus padres.

 

- Sí. - Se besaron.

 

- Me tengo que ir. -Ginny no dejaba de besarlo.

 

- Te extrañaré...

 

- Yo también...Adiós. - Le dio el último beso, y cuando Harry estaba por cruzar el umbral ellalo llamó. - Amor.

 

- ¡Te amo! - ExclamóGinny casi gritando, Harry soltó una carcajada.

 

- También te amo,preciosa. - Harry finalmente desapareció. Ginny se levantó unos minutosdespués, se tomó su tiempo para aparecer en la Madriguera, feliz. Ese díaPhillipe retornaría su viaje a Holanda y Ginny estaría todo el día con suamigo, hasta que llegara su futuro esposo. Phillipe sería el primero en enterarseque contraería nupcias, luego se lo diría a Hermione y con Harry se lo dirían asus padres y hermanos. Era tan feliz viviendo con él, a pesar que llevaban unsolo día, era feliz y ser su esposa sería el broche de oro y luego vendrían loshijos y eso haría su sueño realidad, ya no se imaginaba sin él, porque todo eracon él. Harry ya estaba tan dentro de ella que formaba parte de su piel, alma ycorazón... olvidarlo era imposible, todo era él, sonrió.

 

- Toc - Toc ¿Está ahíGinevra Weasley? - Phillipe estaba muy intrigado con el rostro tan feliz de suamiga, ella resplandecía, su sonrisa contagiaba y sus ojos brillaban como dospequeños diamantes en la oscuridad.

 

- ¡Phillipe! Measustaste. - Volvió a sonreír.

 

- ¿Me podrías prestara tu novio? - Ginny frunció el ceño.

 

- Él está en la listade NO. - Los dos rieron.

 

- Es solo que meencantaría ser feliz como tú, Ginevra, solo eso. Tú rostro es una dicha a 1000kilómetros de distancia.

 

- ¿Mi madre?

 

- Está con tu cuñaday Rose. Y quería un tiempo para despedirme de ti.

 

 

- Se me ha hechoeterno el día y no quiero que te vayas.

 

- Se te pasará cuandoveas a tu futuro esposo. - Susurró. Ella le había comentado la noticia apenasllegara a la casa de sus padres y encontrara un momento a solas con su amigo.Ginny sonrió. Phillipe abrazó a su amiga fuertemente.

 

- Cuídate mucho y vena visitarme.

 

- ¿Seré el padrino detu primer hijo?

 

- Creo que ese honorlo tendrá...

 

- Ron, si, tienesrazón... entonces, ¿El segundo hijo? - Preguntó ilusionado. Ella rió fuerte.

 

- ¿Cuántos hijospretendes que voy a tener? - Preguntaba, mientras se soltaban.

 

- Digamos que tunovio es "Chispita apasionada" y tú eres su "Afrodita" No serán pocos hijos. -Rió.

 

- Entonces tendrás unahijado de los Potter.

 

- Es por John que noquieres volver, estoy seguro, porque Harry estaba dispuesto a mudarse aHolanda. - Ella borró su sonrisa, miró a Phillipe unos segundos y ambos sesentaron en unas sillas.

 

- ¿Por qué más iba aser? Él fue...

 

- Tú novio

 

- Mi novio estúpidoal cual era incapaz de soportar.

 

- Sabes que él teama...

 

- ¡Phillipe! Es unarrogante de primera, amaba la forma que era mi nombre en el Quidditch, jamásme enamoraría de semejante espécimen, eso tenlo por seguro.

 

- Pero aun así,sentía cosas fuertes...

 

- ¡Dios Phillipe! Essolo un patético encaprichado que hasta ahora jura que lo amo desesperadamente,está totalmente enfermo...

 

- ¡Por ti!

 

- Si vuelvo a Holanda"Mi novio" empeorará todo porque es un desquiciado que piensa que sus besos mederriten y no sabe que realmente aborrezco la forma en que me toca, me da ascoimaginar que puedo volver a besarlo ¡Lo odio! No me erizaba ni un maldito pelo, Phillipe, ese es mi novio. - Ginnyestaba exasperada.

 

- Bien, ya entendíque no lo quieres y que finges genial. - Ambos rieron. Luego escucharon unsonido parecido al que se produce cuando alguien aparece, pero no le dieronimportancia. -

 

- Hablaste con Harryde John, ¿Verdad?

 

- Sí, sabe lahistoria de principio a fin.

 

- ¿Lo del odontólogotambién?

 

- Sí y se rió mucho.

 

- Y quién no,francamente eres insuperable... esperaré el parte de la boda.

 

- ¡Por supuesto! -Sonrieron. Phillipe se despidió de los Weasley dando las gracias por lamaravillosa hospitalidad y desapareció. Ginny miró su reloj y vio que Harry debióhaber llegado hace una hora y un poco más, tal ves tenía mucho trabajo,esperó... después de una hora más prefirió esperarlo en el departamento, asíorganizaría la ropa que llevó la noche anterior que aún estaba en el baúl,sonrió. Tal ves con tanto ajetreo en el despacho se olvidó de ir a la casa desus padres, el pobre trabajaba mucho. Se despidió de sus padres y apareció enel departamento. - ¡Harry! Me asustaste... - Harry estaba sentado en un sillóncon un vaso de alcohol que Ginny no supo distinguir, cuando pudo mirarlo defrente vio que él tenía un aspecto horrible, tenía el nudo de la corbatabastante aflojado, mucho más pálido que de costumbre y aún más despeinado y susojos rojos como si hubiese llorado, su rostro estaba demacrado. Ginny inmediatamentese preocupó, se sentó al lado de él y lo abrazó. - ¿Qué sucede, niño? - Norecibió el cálido abrazo por parte de Harry.

 

 

- Ya no finjas más,no te tocará hacer ese papel nunca más. - Dijo Harry, fríamente, Ginny seapartó y lo miró, en esa mirada solo encontró frío hacia ella, y eso también lecongeló el alma.

 

- ¿Qué sucede? -Repitió, él compuso una sonrisa cruel.

 

- Tienes toda larazón soy un ¡patético encaprichado! - En sus ojos brillaron tantas lágrimas,pero no las iba a derramar frente a ella. - ¡Eres una perfecta actriz! Creícada "te amo" que me decías. - Él terminó de apartarla con brusquedad de sulado. - ¡¡Todo el mundo te creyó, maldita!! - Gritó enloquecido, tratando deherirla. - ¡¿Por qué?!

 

- ¿Por qué me dicesesto, Harry? No te entiendo. - Sollozó, Harry soltó una carcajada desdeñosa,que le erizó los pelos de la nuca a Ginny.

 

- Te empeñaste enhacer la actuación de tu vida ¡Y lo lograste me enamoré de ti! Caí como unidiota, me enamoraste de la peor manera ¡¡Te creí!! ¿Cómo no me di cuenta?Jamás me di cuenta que cuando te besaba a ti te daba asco, y cuando te tocabano decías nada, ¿Te gustaba? ¿Realmente te gustaba? ¿O solo era un puto polvopara ti? - Ginny lloraba, aun así le pegó una fuerte cachetada. No permitiríapor nada que él la tratara así, él la miraba con odio y cada palabra era tandespiadada como su mirada.

 

- ¿Por qué estásdiciendo todas estas estupideces?

 

- ¿Piensas que voy acreer que esa fue una pregunta hecha al azar?

 

- ¿Dime que estásucediendo?

 

- Lo que sucede esque me voy, ya no te soporto, tu puto aroma me da asco y tu apariencia deinocente la aborrezco... dime una cosa, ¿a todos los hombres les venía con elcuento de la pura y santa? Eso ya no lo creo.

 

- Harry, ¿Por quédices todo esto? - Lloró desconsolada. Él también estaba irreparablemente conel corazón roto, le dolía quererla tanto. No entendía porque ella jugó con élmacabramente. Ese maldito dolor era desgarrador en su alma y solo sanaba si eracruel con ella, y de seguro lo iba a ser.

 

- ¿Cómo rayos pudeconfiar en ti? ¿Cómo me pude enamorar de ti? Caíste más bajo que una miserableputa...

 

- ¡Ya basta! No tepermito...

 

- ¿Qué no me vas apermitir? ¿Qué me siga prestando para tu maldito juego?

 

- Si tan solo tearrepentiste de la propuesta de matrimonio es más fácil decirlo y no salir contanta estupidez, ¡Si quieres terminar dilo, pero no me responsabilices de eso!- Dijo Ginny, desafiante. Estaba conmocionada por todo lo que él le habíadicho.

 

- ¡Claro que mearrepiento! ¡Me arrepiento de haberte conocido! Arruinaste mi vida ¿Es lo quequerías lograr? ¡¡Lo hiciste maldita zorra!! - Ginny no aguantó más, suspiernas amenazaban con derrumbarse se dejó caer sobre el sofá, llorando desesperadamente.- ¡No llores! - Harry estaba más rabioso con Ginny por dar tantas muestras dedebilidad y porque era injusto que mostrara flaqueza cuando él quería hacerlasentir culpable. Verla llorar no lo detendría. - ¡Párate! - Exclamó, pero ellano lo hizo, él desesperado la tomó de los brazos la levantó y la zarandeó conbrusquedad, la melena de Ginny se movía estrepitosamente. Ella sin embargo nodejaba de llorar. - ¿Por qué me hiciste esto? - Preguntó con fiereza, ella lomiró y entendió que no se dejaría amedrentar por nadie. Ni siquiera por él.

 

 

- ¡Suéltame! - Él lasoltó lentamente y no dejó de mirarla. - Ya no dejaré que me hables así, no sé quése supone que hice mal, pero ten respeto por mí

 

- ¿Tuviste respetopor mí?

 

- ¡Claro que sí! -Respondió histérica.

 

- Maldita la hora quete cruzaste en mi camino, ¿Por qué te sigo amando después de todo? - Sepreguntó así mismo, enloquecido, al momento que lanzaba el vaso contra unapared. - No quiero ver ni tu puta sombra, eres la peor pesadilla que hetenido... - La miró con asco. - Estás muerta para mí. - Esa fue la frase másdura que él dijo, sus ojos se inyectaron en sangre, estaba paralizado. Ginny nopudo evitar que las lágrimas cayeran, silenciosas. No entendía a qué se debíael cambio drástico de Harry amarla y odiarla. Las lágrimas resbalaron por surostro y por el de Harry, resignadas caían igualmente.

 

- Está bien. - DijoGinny, con voz nasal, se sacó el anillo que él mismo le había regalado la nocheanterior, que parecía lejana, en que se comprometieron. Dejó el anillo sobre lamesa, lo miró con cariño, sonrió tristemente. - ¿Me podrías decir al menos larazón?

 

- ¿Y aún la quieresoír? - Preguntó incrédulo, y con ironía rió. - Tú plan falló, o lo que sea quete hayas propuesto hacer, Hoy te escuché con tu amigo francés, aunquepensándolo bien podría ser tu amante, ¿Te lo tirabas cuando estabas conmigo?Puede ser... - Ginny desvió su mirada en las fotografías de ellos dos, en esemomento, felices. - Te escuché decir lo odioso que era para ti tu novio, que tedaba asco pensar que podría volver a besarte. - Ginny cerró los ojos. - Si,cariño, ya lo sé todo, ahora dime con qué fin lo hiciste. - Ella clavó sus ojosen los de Harry y él inevitablemente derramó lágrimas.

 

- ¿Hacer qué, Harry?¿Enamorarme de ti? - Él rió. Levantó la vista para dejar de mirarla, Se enjugólas lágrimas, y sin más la miró fijamente.

 

- Ya no más engaños,preciosa. Me aborreces tanto como yo te aborrezco ahora.

 

- ¡Pues lamentodecepcionarte! Porque yo no podría aborrecerte jamás, ¡Eres tan estúpido que note has dado cuenta de la verdad! ¿Te detuviste a escuchar todo o solo lo quecreíste conveniente? - Harry frunció el ceño, enfadado. - Ya veo, no escuchastetodo, porque no hablaba de ti... Harry, estaba hablando de John, el novio quetuve en Holanda, te hablé de él ¡Te dije que era un estúpido! - Ginny estabadesesperada, explicándole.

 

- Si piensas que te creeré...

 

- ¡Ese es tu malditoproblema! - Dijo autoritariamente. Harry cerró los ojos. Para desgracia y dichaa la ves le creía completamente, pero quería escuchar todo lo que ella teníaque decir. Se sentó y la miró fijamente. - Es tu maldito problema si crees quede verdad te amo, pero ¿Cómo crees que siento asco por ti si todas las nochesdeseo ser tu mujer? Que me beses hasta perder el aliento y me toques como sicada noche fuese la última. - Harry se tomó la cabeza con las manos, se levantóy quiso abrazarla pero ella se lo impidió.

 

- Ginny...

 

- Ahora me llamasGinny, ya no soy tu maldita zorra, la maldita puta que estar contigo era tenerun mero polvo ¡Pues no! ¡Hacíamos el amor, adoro estar contigo eres el únicohombre en mi vida, no me tiré a nadie, solo estuve contigo, Harry! - Le espetóella cuando con cada palabra que decía le pegaba en el pecho a Harry, sinembargo Harry quería abrazar a Ginny pero ella no se lo permitía, estabaavergonzado de sí mismo, ¿Cómo pudo decirle tantas estupideces juntas a lamujer que amaba? Malditos celos.

 

 

- Ginny, yo...

 

- Tú nada, ¿Te dascuenta que es la tercera ves que desconfías de mí? Pues ahora no te serádifícil pensar en mí, para ti estoy muerta. - Su voz se quebró. - Y tú para míno eres más que el mejor recuerdo que he tenido en mi vida, pero ya no lucharécon tu desconfianza, ya no.

 

- ¡Creí que hablabasde mí!

 

- ¡Y era lo másfácil! Si ibas a espiar debiste escuchar todo, ¿No?

 

- Hablabas de tunovio, no de un ex novio... no te imaginas como dolieron esas palabras que creílas decías por mí.

 

- No te equivoques,me lo imagino. Tú me acabas de llamar zorra y puta... - Decía duramente. - ¡Ah!Y acabas de decir que estoy muerta para ti, dime ¿Son duras palabras? Porque yocreo que sí, y por supuesto no las imaginé ¡¡Me las acabas de decir en mipropia cara!! - Harry trató de consolarla una ves más pero ella lo apartó de unmanotazo, Ginny estaba descontrolada. - Eres miserable, eres incapaz de confiaren alguien que dices amar, ¡¿Qué tengo que hacer para que creas que te amo?!  Tenías toda la razón, tú no sirves para amar auna mujer porque sencillamente no sabes lo que es el amor - Lloró, él tambiénlloraba estaba desilusionado de sí mismo.

 

- Claro que lo sé,Estoy enamorado de ti, bonita, Por favor, perdóname...

 

- ¡Cállate!

 

- ¡Te amo!

 

- ¡Cállate, ya no...!

 

- Ginny, sé que soyun estúpido un idiota, tienes toda la razón me volví loco cuando te escuchédecir esas cosas...

 

- Lo siento pero estejueguito de familia feliz se acabó.

 

- No Ginny, porfavor... - Suplicó Harry, llorando. Estaba destrozado.

 

- ¿Te has vueltoloco? ¿Pretendes que siga contigo después de lo que me dijiste? ¡¿Cómo creesque me siento?! - Gritó. Las lágrimas caían impasibles por su rostro, y Harryestaba destruido, desmoronado, esa falta de confianza estaba acabando con lomejor de su vida.

 

- Perdóname...

 

- No, basta...

 

- Eres lo mejor en mivida, eres lo que me hace respirar cada mañana y hoy cuando te vi despertarentre mis brazos en nuestro departamento ha sido lo mejor que he tenido en lavida - Ginny lloró y todo se volvió oscuro. - Te amo más que a mi vida...

 

- No, lo siento, estoacaba ahora mismo.

 

- ¡Nos vamos a casar!

 

- Jamás me casaríacontigo...

 

- Pero si me amas yyo te adoro...

 

- El amor no es todo,en una relación debe existir respeto y confianza... tú ya no posees nada deeso.

 

- Podemos solucionarlas cosas hablando, te amo... ¡Merlín, nos amamos!

 

- ¿Cómo pretendes queconfíe en nuestra relación si tú no confías en mí? Antes fue la desconfianza einseguridad de estar conmigo hoy fueron palabras crueles, hirientes y una vesmás tu maldita desconfianza, dime ¿Qué será mañana? ¿Me vas a golpear? Porquefrancamente es lo único que te falta. - Harry se sintió miserable al escuchareso, por supuesto que jamás le pondría una mano encima. La miró directamente alos ojos.

 

 

- Estoy avergonzadopor cómo te traté. - Unas lágrimas cayeron por su mejilla. - No te merezco, nomerezco tu cariño...

 

- Ya me voy...

 

- Ginny, perdóname,sé que soy un maldito bastardo, pero no encuentro sentido a mi vida sin ti, túeres mi vida, eres mi mujer, eres mi aire diablos, cariño, eres todo te amo,no te vayas... dame una oportunidad... - Ginny se acercó a un sillón y tomó elbaúl que la noche anterior trajo desde la casa de sus padres, con una ilusióntremenda en comenzar una vida junto al hombre que tanto amaba. - ¡Espera! Porfavor... ¡Dios Ginny! Te amo, no soy nada sin ti, perdóname, te juro que estoyarrepentido, si no estás conmigo dejo de existir, estoy enamorado de ti... -Lloró, estaba desesperado. Se miraron unos segundos eternos a los ojos. Sin embargoahora ella quien había posesionado de aquella postura cruel e indolente.

 

- No puedo, losiento. - Desapareció una ves más de la vida de Harry Potter. Apareció en lacasa de sus padres, en su antigua habitación, hizo una maleta más, y sinderramar lágrimas, le explicó lo necesario a sus padres, que ella y Harry nofuncionaban como pareja, que nada tenía solución en la relación y que se iría aHolanda a iniciar la temporada de Quidditch y que no la verían en mucho tiempo.Estaba desilusionada de él, estaba asustada por como él la trató. Aun asíestaba desesperadamente enamorada de ese maldito hombre. Pero estaba decidida,estaba dispuesta a olvidar que una ves él le había pedido matrimonio y quevivieron juntos por un día, aunque fuese el día más maravilloso de su vida.

 

De alguna forma esasduras palabras que salieron de esa boca, en la cual siempre encontraba elcielo, las debía convertir en un profundo odio hacia él... no se podía engañar¡Amaba cada pisada en el suelo de ese idiota! Sabía que él no escuchó toda laconversación que ella había mantenido con Phillipe, pero eso no justificaba enabsoluto su conducta. Pidiéndole a sus padres que la despidieran de sushermanos, desapareció, para comenzar con otra vida.

 

- ¡Vaya! ¿Me olvidéel equipaje en casa de tus padres? - Fue lo primero que le dijo Phillipe cuandoGinny llegó a su casa, en Holanda. Ella desesperada se lanzó a los brazos de suamigo, llorando. - ¿Qué sucede, princesa?

 

- Él. - Fue lo únicoque logró musitar Ginny.

 

- Pero, princesa. Todoiba sobre ruedas, ¿Me explicas que sucede? - Ginny asintió y Phillipe tomó losbaúles de Ginny y los acomodó en el recibidor y Ginny se dirigió hasta la sala,cuando Phillipe volvió traía un vaso de agua y se lo dio a Ginny, ambos sesentaron. - Escucharé todo lo que quieras decir, Ginevra. - Con los ojos rojosGinny miró a su amigo.

 

- Él nos escuchó haceunas horas, en casa de mis padres, cuando hablábamos de John, él creyó que merefería a él y cuando aparecí en el departamento Harry era otro hombre, era tandiferente que no lo reconocí. - Su voz se quebró.

 

- Bebe agua. - Ellaasí lo hizo y luego la animó a que continuara.

 

- Se enfadó tanto, medijo que era una perfecta actriz y me trató pésimo...

 

 

- ¿Te golpeó?

 

- No, claro que no,pero me dijo cosas crueles, cosas que jamás creí que él me diría alguna ves,Phillipe. Duda de mi amor.

 

- Pero, Ginevra ¿Leexplicaste que no hablábamos de él?

 

- ¡Por supuesto quesí! Estaba arrepentido, pero jamás voy a perdonar que me llamara Puta o zorra,Si tú lo hubieras visto no lo justificarías.

 

- Claro que no lojustifico, pero ¿Qué hubieras pensado si escucharas lo que él escuchó de tuboca?

 

- Le hubiese pedidoexplicaciones y sé que me hubiese alterado bastante pero no al extremo de sercruel e hiriente.

 

- Ginevra, antes deque él supiese la verdad era un hombre despechado y no sabes la mierda que sesiente en el corazón, por eso él actuó así, no se pudo controlar.

 

- Podía evitar.

 

- Debes pensar lascosas con cautela, no actúes sin razonar no seas un troglodita como él.

 

- Vengo a ocupar unpuesto de cazadora en un equipo de Quidditch, ¿Crees que pueda? - Ginny esbozóuna sonrisa tan triste, que le partió el corazón a Phillipe, la abrazó.

 

- Claro que puedes. -

 

- Ayúdame con John,te juro que no resistiría verlo cerca otra ves.

 

- Tranquila, no se teacercará. - Ginny se soltó de él y lo miró a los ojos, suspicaz  

 

- Phillipe, sé quetienes comunicación con mis padres, así que por favor no quiero que les des uninforme pormenorizado de mis estados de ánimos, ¿Bueno? - Él la miró con elceño fruncido.

 

- No se te escapanada, ¿Eh? - Ginny le lanzó una mirada elocuente. - No les diré nada, ¿De acuerdo?- Ella sonrió tristemente, pensando que la vida era una mierda ahora sin Harry,pero jamás volvería con ese hombre, porque desde ese preciso instanteintentaría odiar a Harry Potter Diablos, tenía una tarea gigantesca. Perosiempre el orgullo Weasley era más. 

__________________________________________________

Hay... no me odien por favor... les dije, les advertí que mi cabeza no funciona bien, pero solo como un adelanto les digo que igualmente se viene momentos Ginny y Harry!

Recuerdan que me pedían a una Ginny más osada?? bueno pues desde ahora el segundo nombre de Ginny será osada, un poco juguetona y bien eso para Harry no es muy bueno!

No me maten en los comentarios por favor!! 

Habían pasado dosmeses desde la partida de Ginny. Por Molly sabía que ella era la estrella en elequipo de Quidditch, y que emocionalmente ella estaba de maravilla. Se preguntósi Molly sabía cómo él había tratado a su hija... Ginny jamás le comentaría laconducta tan "enfermiza" que él había tenido. A demás Molly se mostraba muycariñosa con él. Harry había pasado 31 días sobrio  y la otra mitad en un bar bebiendoenloquecido, la idea de haber roto él el compromiso más placentero de su vida,le hacía perder la razón. Él mismo día que ella se fue, recogió todas suspertenencias del departamento y volvió al antiguo, donde vivía "Solo", no iba aser capaz de vivir en un lugar donde había tantos recuerdos de Ginny, tantaintimidad, tantas risas, tanta felicidad, a pesar de haber estado ahí unanoche, era la noche en que le había pedido matrimonio y ella aceptara. 

 

Buscaba en otrasmujeres algo mínimo de Ginny, y no encontraba la dulzura, ternura, simpleza,sensualidad, candidez, la frescura de sus labios... nada. Solo había dolor poresas horribles palabras que él aún no se perdonaba, pero cuánto quería que ellalo hiciera. Estaba con otra mujer, intentaba encontrar alguna señal que leindicara que en ella podía olvidar a Ginny y hasta ahora, sin éxito. La primeraves que ella se fue, había sufrido mucho... pero ahora era peor, porque eltiempo que había durado su amor era eterno para él, y por el camino habíadescubierto un maravilloso encuentro con ese cuerpo cargado de pasión queningún otro le había proporcionado.

 

 

Cada noche recordabasu sonrisa, sus locuras, su mirada, sus besos, sus caricias... su cuerpo, sinimportar que al lado del suyo descansara otro, después de haber tenido sexo.Cada noche la esperaba, pensando que ella lo perdonaba... ella lo estabavolviendo loco. Cada noche buscaba su mirada intentando olvidarla, pero él erael único culpable de su suerte y que su sufrimiento no la haría volver

 

- Amor, cuanto losiento. - Suspiró profundamente. Debía resignarse al adiós de Ginny, pero no selo permitía para no manchar su recuerdo. A pesar de haber besado otros labiosdespués de ella, no lograba olvidar su dulce sabor, trataba de darse ánimosdiciendo que iba a volver a besar esos labios, que iba a tocar ese cuerposabroso, aunque sabía que eso ya era imposible. ¿Estaría con otro tipo? Laverdad es que no quería pensar en eso porque la sola idea lo asqueaba y loenloquecía de celos.

 

- Necesito lasplanillas para saber a qué sector... ¿Harry?

 

- Ron, lo siento. -Estaba en el despacho, y estaba sumido en sus pensamientos que no escuchóentrar a Ron. - ¿Qué me decías?

 

- Necesito lasplanillas para saber el sector exacto de la construcción en Notthin Hill,Harry.

 

- Claro. - Él selevantó y buscó en el estante que estaba a sus espaldas una carpeta roja deallí sacó una especie de cartolas y sacó unas hojas amarillas, se las pasó aRon. - ¿Eso es todo? - Preguntó distraído al tiempo en que se sentaba. Ron lemiró los ojos.

 

- ¿Tienes problemascon Katty? -

 

- No, estamos bien.

 

- Creo que eso es loque piensa ella, pero tú... si no te conociera te creería.

 

- Estoy bien. -Repitió, cansado. Hace ya un tiempo que repetía esa frase que cuando decía esohasta él mismo se lo creía, pero su estado de ánimos estaba por el suelo.

 

- Vienen losproveedores del Mall de España, los mismos tipos que quedaron encantados con laconstrucción de Barcelona y ahora quieren otro en Madrid, solicitaron un par dereuniones para llegar a los últimos acuerdos.

 

- Genial, ¿Te puedeshacer cargo tú?

 

- De hecho quierentratar los detalles contigo.

 

- Estupendo. - Dijo,con fingida alegría.

 

- Entonces, ¿Te haráscargo?

 

- Supongo.

 

- ¿Estás bien? - Ronestaba preocupado observando cómo su amigo jugaba sin ánimos con el lápiz enlas manos.

 

- Claro.

 

- Fuiste a comeralgo, ¿Verdad?

 

- No. Me olvidé deir.

 

- Harry, debes comeralgo...

 

- Sí, más tarde... -Ron sabía a qué se debía ese "Humor" Se exasperó.

 

- Has el favor deponer tu mente aquí y no en otros asuntos.

 

- Sí, claro, tienesrazón. Hermione, ¿Está bien?

 

 

- Sí, y todos losdías te envía saludos.

 

- ¿Rose?

 

- Perfecto, Harry yano quiero que te apartes de mi familia por un fracaso de tu vida,supéralo.  Hace un mes que no ves aHermione y a tu ahijada, ¡A nadie! Salvo a mi madre y solo es para preguntarlepor mi hermana.   

 

- Ron...

 

- No, mírate, debesdar vuelta la hoja con respecto a mi hermana. Estás con otra mujer, respétala yno vivas con el recuerdo que te trae Ginny, no defraudes a las personas que tequieren de verdad. - Los ojos de Harry brillaron unas lágrimas. Miró a Ron condecisión.

 

- No lo haré, teprometo hermano, ya basta de Ginny. Ella no ha dejado rastro para seguirla yaunque la sigo amando no postergaré mi vida por ella, ya no preguntaré porella... Sé que fui el culpable...

 

- ¡Así se dice! Es mihermana, pero has sufrido bastante ¿no? Hace una semana casi te matan a golpesen un bar por ella, es decir que fuiste a un bar a olvidarte de ella ¿no?Incluso... - el teléfono móvil de Ron comenzó a sonar y él atendió. - ¿Bueno?

 

- ¿Ron? ¡Hola! -Preguntaban desde el otro lado del teléfono.

 

- ¿Ginny? - PreguntóRon incrédulo. El corazón de Harry comenzó a latir violentamente y miródirectamente el teléfono de Ron como si esperara ver la sonrisa de Ginny.Evidentemente Merlín no lo quería, acababa de decir en voz alta olvidar todo yella aparece de la nada.

 

- Sí, hermano, ¿Cómoestás?

 

- Bien, pero conpocas noticias de mi jugadora favorita, salvo en las revistas de corazón debruja donde eres el blanco de los reporteros. - Ginny reía.

 

- Fastidioso, ¿Cómoestán los viejos?

 

- Perfectos. ¿Siguescon Phillipe?

 

- Estamos viviendojuntos.

 

- ¡Vaya! Un avance enla relación, envíales saludos.

 

- Vale, se los daré.¿Estás en el despacho?

 

- Sí, ¿Por qué?

 

- No... Por nada. -Titubeó. - ¿Cómo está Harry?

 

- ¿Harry? - Preguntó.El aludido miró nervioso a Ron, haciendo señas negándose a hablar porque Ron letendía el teléfono. - Ese idiota está bien, te envía saludos. - Harry le lanzóuna mirada asesina.

 

- ¿Está contigo? -Preguntó ella nerviosa, adaptando casi la misma actitud de Harry. Ron blanqueólos ojos.

 

- No, pero imaginoque te enviaría saludos. - Ginny rió.

 

- Seguro está con lade turno. - Ron también rió.

 

- ¿Celosa? - Al decireso Ron Harry frunció el ceño.

 

- No, él es un asuntosuperado.

 

- Ya. - Ron no lecreyó.

 

- Entonces, ¿Todobien? - Preguntó, enfadada.

 

- Claro que síhermana.

 

- Cuídate mucho ycuida de tus mujeres.

 

- Siempre lo hago, ytú también eres una de ellas, cuídate... nada que una buena pociónanticonceptiva no cure. - Le advirtió.

 

- ¡Ron! - Podíaimaginar el rostro rojo de su hermana. Harry estaba nervioso, casi se ahoga consu propia saliva cuando escucho aquel método de protección.

 

- Te quiero,hermanita. - Sonrió.

 

- Yo también.

 

- Te debo dejar, eltrabajo apremia. - Ginny Rió.

 

- Claro, nos veremospronto. Adiós.

 

- Así espero, Adiós.- Colgó y miró a su amigo.

 

 

- Está saliendo conotro tipo, ¿Verdad?

 

- Sí, están viviendojuntos. Es Phillipe. - Harry se dejó caer en la silla detrás del escritorio.

 

- ¡Cómo pretendes quela olvide cuando me pasas el bendito teléfono para hablar con ella! - Rugió.

 

- Debiste ver turostro cuando la nombré.

 

- ¿Por qué me dijisteque diera vuelta la hoja?

 

- Quería saber quétan rápido decías olvidar a mi hermana. - Dijo Ron en un tono de decepción.

 

- No sabes cómo esconvivir con el hecho de haberle dicho tantas estupideces a tu hermana, dehacerle un daño innecesario ¿Sabes cuál es la puta tortura?

 

- ¿Tortura?

 

- ¡Sí! Porque no secompara a un hechizo Cruciatus, es peor, es recordar cada día y noche el rostrode tu hermana llorando y preguntando: "¿Por qué me dices todo esto, Harry?"Mientras yo la trataba injustamente ¡Esa es la puta tortura! - Dijo al borde dela locura. Ron lo miraba con una mezcla de lástima y tristeza.

 

- Estás loco...

 

- Gracias por elapoyo moral, Ronald.

 

- Me refiero a queestás loco si piensas que no me doy cuenta que estás sufriendo y si te soysincero es lo que te mereces por tratar a mi hermana así, pero siento tantalástima por ti que aquí estoy, dándote ánimos para recuperar a esa pelirroja,creo que son los encantos Weasley. - Bromeó.

 

- ¿Cómo la voy arecuperar si está prácticamente casada con ese francés?

 

- Al menos lapsicología inversa funcionó.

 

- ¿Psicologíainversa?

 

- Harry Potter, teconozco. No puedes perder una batalla, no perdiste con Voldemort, no perdistedurante 6 años con Snape en Hogwarts ¡No te puede ganar esto!

 

- Preferiría aVoldemort. - Dijo sin ánimos, su alma había terminado de destrozarse al saberque ella vivía con otra persona, tenía un nudo horrible en la garganta... comoextrañaba lo que tenía con esa pelirroja que le levantaba el alma.

 

- La perdiste dosveces, no la pierdas una tercera ves...

 

- Ron, está con otrapersona... apostaría la vida que se escuchaba feliz. - Suspiró "Y te morirías,idiota" Pensó Ron.

 

- Llámala.

 

- Soy mago, deverdad, pero no conozco el hechizo para hacer aparecer su número... - Cayó enla cuenta, y por primera ves en mucho tiempo sonrió de corazón -

 

- ... Que porcasualidad ella acaba de llamar y su número ha quedado registrado en mi móvil.- Finalizó Ron. Sacó su móvil y buscó el último número que lo había llamado.Anotó el número en una hoja y luego se la entregó a Harry y lo miró. - Llámalay reconquístala.

 

 

                                                   ///      

 

Después de escucharla voz de su hermano, se sentó en la cama y lloró, se sentía estúpida al haberpensado que él por alguna razón le hablaría, era irónico pensar que él leenviaba saludos, como le había dicho Ron. Se secó las lágrimas y decidida llamóa Hermione.

 

- Hola. - ContestabaHermione, algo distraída.

 

- Hermione hola.

 

- ¡Ginny! Querida¿cómo estás?

 

- Bien, muy bien. -Fingió.

 

- Si tú estás bien,yo soy Madona.

 

 

- No por favor no loestropees. - Ambas rieron. - ¿estás ocupada?

 

- No, acabo de llegarde San Mungo.

 

- Necesito que nosjuntemos.

 

- ¿Ahora? - Preguntóperpleja.

 

- Sí, Ron está en eldespacho, ¿Estás con Rose?

 

- Sí, acabo derecogerla. ¿Vienes para acá? - Aún estaba algo confundida por la urgentenecesidad de Ginny en hablar con ella.

 

- Sí, pero nadie debesaber que me verás, Hermione.

 

- Tus padres estaríanfelices de verte...

 

- No estoy lista...

 

- Está bien,entiendo.

 

- Gracias, voy paraallá. - Colgaron. Ginny tomó su bolso y en el metió un objeto Muggle que lasacaría de las dudas. Apareció en la casa de su cuñada y hermano.

 

- Ginny... - Sucuñada la miró detenidamente. Ginny vestía un traje verde opaco, unospantalones formales que se le veían perfectos, una blusa blanca sencilla, y unachaquetilla tipo bléiser con aire inocente y sensual, con un discreto escote.Unos zapatos negros de tacón, el cabello atado a una coleta elegante. A pesarde verla hace dos meses, ella era otra mujer, era una mujer intimidante,  parecía con ideas claras. Fuerte. - Estáshermosa, cariño. - Sonrió.

 

- Hermione, estoydestrozada. - Abrazó a su cuñada, y lloró desesperadamente. "Bien, lasapariencias engañan" fue lo primero que pensó Hermione. - Eres la única a quienpodía acudir.

 

- Tranquila, cielo,relájate. - Ginny la soltó, ambas se sentaron en un cómodo sofá. - ¿qué es loque sucede que hizo que vinieras hasta acá?

 

- Hermione, tengo ungrave problema.

 

- Soy todas oídos.

 

- Tengo un retraso deun mes. - Hermione se sorprendió. Eso quizás ya no fuese un retraso, sino unposible y completamente seguro embarazo, pensó Hermione.

 

- ¿Phillipe? - Ginnyvolvió al ataque con el llanto. - Tranquila, ¿Se separaron?... - Ella lloraba amares. - Tu madre me dijo que viven juntos.

 

- Sí, vivimos juntos,pero Hermione, lo que me sucede no tiene ni una sola relación con Phillipe...

 

- ¿Harry? - Preguntóalarmada. Ginny asintió.

 

- Phillipe esgay. 

 

- ¿Qué?

 

- Sí, olvídate de quepude tener sexo con él, ¡Es casi mi hermano! Phillipe es gay... con el únicohombre que he estado es con ese idiota de tu "Hermano"... Al principio no mepreocupé porque a veces suele sucederme, pero cuando comencé con mareos,desmayos y ¡Merlín tantos mareos! Supe que algo iba mal, y todo empeoraba quemi periodo no llegara... estoy aterrada.

 

- El mes pasado nollegó, ¿Ahora estás a cuentas?

 

- Hace 7 días debíaser normal ¡¡Pero mi periodo no llegó!! - Hermione la miró nerviosa.

 

- ¿Qué harás si estásembarazada?

 

- Primero quierosaber si estoy embarazada.

 

- Está bien. - Ginnysacó de su bolso una prueba de embarazo Muggle.

 

- Aquí dice...

 

- ¡Merlín! Si nosupieras que eres una estupenda bruja creería que eres una Muggle de laspeores.

 

- Estaba bloqueada. -Se excusó, Hermione sonrió y la miró con ternura.

 

- Sé de un hechizo,el cual utilicé para saber si venía en camino Rose, por lo cual es muyconfiable.

 

 

- Hermione si estoyembarazada...

 

- Ron y yo teapoyaremos en todo.

 

- Gracias. - Ambas sesonrieron.

 

- Bien, debespararte, el hechizo hará que de mi varita salga un humo blanco, si este humoblanco resplandece, eso, Ginny, quiere decir que estás embarazada.

 

- Bien. - Asintiónerviosa. Se levantó y miró a Hermione que también se levantaba y tomaba su varita,Miró a Ginny y ésta asintió decidida.

 

- ¡Nacerem Instantum!- Exclamó. Un humo blanco adoptando la forma de un ula- ula rodeó a Ginny ydentro de unos segundos, resplandeció. Estaba embarazada. Ginny se cubrió elrostro con las manos y lloró desesperada. El humo como un imán al metal volvióa la varita. - ¡Nacerem Tempus! - Un dos plateado se dibujó en el aire, cercadel vientre de Ginny. Estaba embarazada de dos meses, era irónico pensar que suhijo fue concebido la noche que Harry le había pedido matrimonio. El númerodesapareció.

 

- ¿Qué voy a hacer? -Se preguntó más para sí misma que para Hermione.

 

- Ginny tener un hijoes una bendición...

 

- Cuando estás con laotra persona y confías en que estará contigo en todo momento, y no cuando estásaterrada con la perspectiva de ser madre y padre para tu hijo, Hermione.

 

- ¿Qué dices? Tu hijofue concebido por amor, ¡Vendrá a recibir amor!

 

- ¡No cuando el padrede tu hijo te trató como una puta!

 

- Ginny, estoy seguraque él está arrepentido...

 

- ¡No lo justifiques!- Ginny estaba fuera de sí, intentando que todo el mundo odiara a Harry, talcual como ella intentaba hacerlo. - No quiero ver a ese hombre, no merece saberque será padre... seguro dudará que el hijo es de otro. - Añadió triste,desolada. No sabía que iba a hacer con un niño, si ella misma no sabía quéhacer con su vida.

 

- ¿No le dirás aHarry que será papá? - Preguntó incrédula Hermione.

 

- ¡No se lo merece!

 

- No puedes seregoísta, él si merece saber que va a tener un hijo con la mujer que ama.

 

- ¡Merlín Hermione! -Rió sarcástica. - Ese hombre dejó de amarme en el preciso instante que me llamóputa...

 

- Pues te equivocas,te sigue amando como un maldito idiota.

 

- ¿Lo justificas? -Preguntó dolida.

 

- No, claro que nojustifico el trato que te dio, pero él debe saber que tú estás embarazada, éltiene ese derecho, Ginny, ahora tendrás mucho tiempo para hablar con él...

 

- ¿De qué hablas? Yovuelvo ahora a Holanda.

 

- No debes, estás dedos meses lo que conlleva aparecer o desaparecer le puede traer consecuenciasal bebe, lo siento mucho. Si quieres volver será por vía Muggle. Lo que no teaconsejo, de una ves ponle cara a Harry, Ginny demuéstrale a todo el mundo queeres capaz de estar frente a él sin tener el más mínimo interés en él, procuraser la mujer que siempre has sido y hazle saber de lo que se pierde porestúpido, ya no te escondas más. Siempre estará tu familia y estaré yo. - Sonrió.Hermione estaba dolida con Harry, jamás imaginó que él fuese capaz de decirsemejantes idioteces a la mujer que amaba. También era consiente que él estabaarrepentido, pero eso no era motivo de justificar tan deplorable actitud conGinny. Hermione tenía razón, ya era hora de enfrentar a Harry, ella no teníapor qué seguir huyendo de sus sentimientos ni mucho menos del futuro padre desu hijo, le molestara a quien le molestara ella estaba decidida a instalarsenuevamente en Inglaterra. 

 

 

- Tienes razón,Hermione. Él cometió el error yo no tengo motivos de ocultarle el rostro. Y ¡Meinstalo aquí! - Dijo resuelta. Hermione sonrió y la abrazó

 

- Solamente debeshablar con Phillipe para que envíe tus pertenencias. Y que adiós Quidditch, entu estado no es saludable.

 

- Está bien. - Aceptóa regañadientes. Lo último se le hacía cuesta arriba, no quería dejar lo que enese momento era su mayor fuente de consuelo. - Hermione, no me pidas que digaaún que estoy embarazada.

 

- Puedes confiar queseré una tumba, pero debes decirlo. - Ginny asintió. - Me parece que él, debe enterarseluego.

 

- Él se enterarácuando yo esté lista para decírselo a mi familia.

 

- ¿Será el último enenterarse que será padre? - Ginny la miró dubitativa.

 

- Debería, pero creoque será el primero... segundo o tercero, contando con que a Phillipe deboexplicarle porque me alejo del Quidditch - Ambas sonrieron. - Hablaré conPhillipe y le pediré que aparezca aquí con mis cosas, ¿Puede Hermione apareceraquí?

 

- Claro que sí. Te dejoun momento, voy a ver a Rose. -

 

- Claro, si estádespierta por favor tráela, quiero ver a mi sobrina. - Sonrieron, mientrasHermione iba a ver a Rose, Ginny telefoneó a Phillipe y él en dos horas estuvocon todas las pertenencias de Ginny en el salón de la casa de los Weasley.Incluso aquel Volvo rojo deslumbrante. Phillipe transformó en miniatura el autopara aparecer en la casa, fuera en el jardín murmuró "Engorgio" con el cuidadonecesario para no ser vistos. Después de las insistencias de Hermione, todossubieron al auto y fueron rumbo a la madriguera, Phillipe le dirigía miradas desoslayo desde el asiento del copiloto. Hermione y Rose iban en los asientostraseros. ¿Cómo mierda le diría a Harry que serían padres? Si ella misma noasimilaba la noticia de ser mamá... sonrió. ¿A quién iba a engañar? La noticiale parecía aterradora, pero increíblemente estimulante era la idea de teneralgo de Harry creciendo dentro de ella. Sin darse cuenta sacó una mano delvolante y acarició su vientre plano aún. Sonrió emocionada. Esperaba que suhijo pudiera hacer borrar esas palabras que aún le partían el alma, esperabaque su hijo sanara esas palabras. Suspiró.

 

Su madre habíamencionado que Harry visitaba la madriguera solo para saber de ella. Esperabano verlo durante un tiempo más, no sabía si se lanzaría sobre él, si le pegaseuna tremenda cachetada o le mandaría un hechizo mocomurciélago, "bien merecidose lo tiene", pensó molesta. Pero estaba aterrada con la incertidumbre devolver a verlo. Se preguntó qué haría ahora, debía pensar en trabajar en algo,debía hacer algo para mantener a su hijo, porque de algo estaba completamentesegura, no pediría la limosna de Harry para el cuidado de su hijo. Y aunquetenía una situación económica estupenda y todo era gracias al Quidditch... comoextrañaría ese deporte, siempre conseguía levantarle el ánimo. Pero debía haceralgo y trabajar era la mejor solución para no tener tanto tiempo libre ydedicarlo a pensar en el idiota que sería el padre de su hijo... como amaba aese idiota, como extrañaba sus labios, esa mirada que siempre le dedicaba aella y esa sonrisa que era solo para ella, y ese bendito cuerpo que siemprelograba llevarla al cielo y volverla a la tierra con solo una caricia más. Comonecesitaba oír de esos labios un "Te amo y estamos juntos en esto" suspiró profundamente.

 

 

- Llegamos. - Susurrónerviosa.

 

- Tranquila, solo sontus padres. - La calmó Phillipe, quién ya sabía la noticia del embarazo de suamiga.

 

- Estamos contigo,cielo. - Susurró Hermione y su sobrina emitió algunos sonidos. - Bien, Rosetambién te demuestra su apoyo. - Ginny y Hermione rieron y Phillipe miró a laniña sonriendo, mientras Rose hacía una parodia de aplausos. Bajaron del auto yse encaminaron hacia la casa, Ginny divisó a su padre, sonrió, y se acercó a él,que también se fijó en ella.

 

- ¡Hija! - Se acercóa ella y la abrazó fuertemente. Ginny recibió ese abrazo que tanto necesitaba.- Estás hermosa, estás convertida en una hermosa mujer, hija. -

 

- Te extrañé tanto,papá. - No pudo evitar derramar unas lágrimas. Arthur sonriendo le secó elrostro. Luego saludó a Hermione, le estrechó la mano a Phillipe, y cargó aRose, feliz. Cuando entraban en la sala, Ginny se encontró con una vieja amigay compañera en Holanda.

 

- ¿Katty?... ¡Hola! -Sonrió y abrazó a su amiga quien le sonreía abiertamente. Katty era más altaque Ginny, el cabello era negro y brillante y su piel era tan blanca como laleche. Sus ojos eran hermosos, eran azules y almendrados, su figura era la deuna modelo. Era envidiablemente hermosa.

 

- ¡Ginny! Que gustome da verte. ¡Estás preciosa! - Decía mientras deshacían el abrazo. Ginny pensó"¿Qué mierda hace Katty aquí?" - Tuve la oportunidad de ver el inicio detemporada, y déjame decir que es comprensible que tengas a toda la prensa dedeporte mágico embobados.  - Ambasrieron.

 

- ¿Qué sucedió con latienda Ollivander? Creí que te quedarías a cargo de ella cuando me fui.

 

- Sí, pero yo noquedé a cargo, fue un muchacho. Y la verdad es que aquí me ha ido estupendo. -Sonrió con picardía.

 

- ¿A qué te dedicasahora?

 

- Estoy trabajando enun catálogo Muggle, de moda. - Sonrió.

 

- ¡Vaya! no te puedesquejar...

 

- Por supuesto...¿Sigues con ese francés de ensueño? Mira que no me pierdo de comprar corazón debruja. - Ginny sonrió. Phillipe justo entraba en la sala escuchando elcomentario y Katty se ruborizó, sonrió a modo de disculpa a la que Phillipe lecorrespondió amablemente. - Bien, tu sonrisa me lo dice todo, estoy con minovio aquí, te lo presentaré sé que harán buenas migas de inmediato...

 

- ¿Estás de novia conuno de mis hermanos? - Sonrió divertida, ¿Acaso uno de sus hermanos había rotocon su novia por su amiga Katty?

 

- Katty, Mollydice... - No pudo seguir hablando. Su corazón dejaba de latir, sus manostemblaron ligeramente, a pesar de que ella estaba de espaldas a él, reconoció aGinny. Había dejado de respirar, ella lentamente se giró y lo miró a los ojos.Ahí estaba, condenadamente guapo, sus ojos seguían causando el mismo efecto desiempre en ella, la paralizaba, sentía que sus piernas no resistirían mucho mássu peso. Ese traje negro camisa oscura y corbata gris hacía que se viera aúnmás irresistible, instintivamente se mordió el labio y él la odió por hacer esegesto que lo trastornaba. Ginny se veía perfecta en ese traje verde opaco y eseescote... ¡Mierda! Era malditamente hermosa, para disgusto de él, le hacía eltrabajo más difícil para olvidarla.

 

 

- ¡Amor! - Ginny giróhacia Katty, de seguro no le había dicho amor a "su" Harry. - Él es HarryPotter, mi novio, Ginny. - Sonrió. - Sé que se conocen mucho. - "Tanto queestoy embarazada de él" Pensó Ginny impactada por la noticia. Él la mirótratando de disculparse simplemente con la mirada y ella lo entendió pero no eracapaz de aceptarlo.

 

- ¡Hija! - GritabaMolly, feliz de ver a su hija, Ginny corrió a abrazar a su madre, mitad riendomitad llorando. Sintió ese cálido abrazo como una gran carga para sus sentidos.- Mi niña, ¡Te hemos extrañado tanto! - Susurró Molly, estrechando a su hijaentre sus brazos. Ginny miró a Harry por encima del hombro de su madre con susojos anegados en lágrimas, culpándolo de todo, Harry, entendiendo bajó sumirada incapaz de sostenerla. - Estás preciosa, hija. - Molly la miró de pies acabeza. - Tienes un brillo especial. ¡Resplandeces mujer! - Sonrió.

 

- Ese es mérito dePhillipe, mamá. - Dijo Ginny, con voz melosa, secándose las lágrimas con eldorso de la mano. Todos rieron y ese argumento para Harry era remover aún másla daga en la herida.

 

- Resplandeces por timisma, cariño. - Comentó Phillipe sonriendo.

 

- Hija, estoy tanfeliz por tu visita y Phillipe me alegra mucho verte una ves más, muchasgracias por cuidarnos a la niña.

 

- Es un placer cuidarde una mujer tan perfecta, Molly. - Sonrió. Harry bufó por lo bajo, faltaba unafrase cursi más para romperle la cara a punta de hechizos. Los padres de Ginny,Hermione y Katty sonrieron.

 

- Voy a preparar tuhabitación, Phillipe.

 

- Oh, no hará faltaMolly, no puedo quedarme, al menos no todas las noches. Debo volver a Holanda ajugar. Pero no dejaré de vigilar las hazañas de mi novia, al menor descuido yla hermosura de Ginevra es deslumbrante que no puedo darme el lujo de perderlacomo un idiota. - Claramente ese era una indirecta para Harry, y éste laentendió.

 

- Ginny jamás haríaalgo así, no pareces conocer a tu novia. - Le respondió fríamente Harry.

 

- No ella, pero elidiota no tardará en darse cuenta de lo que se pierde, y al parecer desde quela vio entendió que fue y será eclipsadamente un idiota. - Harry, Ginny yHermione entendieron lo que quería decir Phillipe. Harry se dejó caer en unsillón, derrotado. Ginny le lanzó una mirada severa a Phillipe, y luego unanerviosa a Harry. Hermione intercambió una mirada alarmante con Ginny.

 

- Entonces, hija ¿tútambién te irás? - Preguntó Molly, para apaciguar el ambiente que podíacortarse con cuchillo. Harry miró expectante a Ginny, esperando la respuesta.

 

- La verdad, es quenecesito alojamiento y que mejor en la madriguera... ¿Me aceptan en su casa porun tiempo?

 

- ¡Claro! - SonrióArthur, feliz

 

- Gracias. - SonrióGinny.

 

- Hija, no malinterpretes mis palabras, pero... tienes una temporada maravillosa que te respalda,eres la estrella del equipo, no te enfades, Phillipe...

 

 

- Descuida Molly, esla princesa del equipo. - Sonrió.

 

- Digamos que... -Ginny miró a Hermione en busca de ayuda, pero fue Phillipe el que la sacó delapuro.

 

- Ginevra tiene unalesión en su brazo izquierdo que fue grave, porque ni con magia se solucionópor suerte la gravedad ya pasó y los sanadores recomiendan reposo...

 

- ¿Por qué no lesdijiste nada de esto a los padres de Ginny? - Preguntó Harry, enfadado. Ginnylo miró con ternura unos segundos, sonrió.

 

- Phillipe, Harrytiene razón, no nos comentaste nada...

 

- Porque... -Phillipe iba a comenzar, Pero Ginny interpretando el papel de novia feliz juntoa Phillipe y el de odio voraz a Harry lo interrumpió.

 

- Porque yo le dije¡Merlín! No fue nada serio y la verdad no es asunto tuyo. - Le espetó, mirándolodirectamente a los ojos. Harry sentía el odio de Ginny, si tenía que soportarel odio de ella, prefería morir.

 

- Entonces tomaráscrecehuesos, Ginny...

 

- ¡¡No!! - ExclamaronGinny y Hermione, asustando a todos.

 

- ¿Qué sucede?

 

- No puedo beber nada,mamá

 

- Pero...

 

- La sanadora dijoque solo era reposo que no se le ocurriera beber pociones o medicamentos. -Aseguró Hermione. Molly frunció el ceño.

 

- ¿Cómo sabes eso,Hermione? - Hermione abrió los ojos, inventando cualquier excusa.

 

- Ginny me lo dijo cuándoveníamos para acá. - Miró a su cuñada y ésta asintió frenéticamente.

 

- Esta bien, si lasanadora lo dice... - Hermione y Ginny estuvieron a poco de ser sorprendidas,sonrieron.

 

- Mamá, prepara esatarta de fresas que tan bien te queda, por favor. - Sonrió Ginny, como cada vesque quería conseguir algo, Molly asintió sonriendo. Ginny se acercó a su padrey comenzaron a hablar y a mimarse. Harry no le apartaba la mirada, temiendo queen un abrir y cerrar de ojos ella desapareciera. Con solo verla, iluminaba suvida. Aun así ya no quería seguir amándola, le dolía mucho, inevitablementeella seguía transmitiéndole esa fuerza para seguir, sonrió. Adoraba cuando ellasonreía para conseguir algo. Aunque para él esa sonrisa no era necesaria, Ginnytan solo con pedirlo tendría la luna y las estrellas a sus pies. Laconstelación completa.

 

- ¿Vienes deldespacho?

 

- ¿Hum?

 

- Harry, te estoyhablando. - Harry se giró y vio a Hermione sentada a su lado.

 

- Lo siento, ¿qué medecías?

 

- ¿Vienes deldespacho?

 

- Sí - Se giró denuevo para seguir mirando a Ginny.

 

- ¿Era necesario quetrajeras a tu novia?

 

- No sabía que Ginnyvisitaría a sus padres.

 

- Nadie sabía, todauna sorpresa. ¿Sabes a qué hora llegará Ron?

 

- De un momento aotro. - De pronto Katty salía de un rebaño y entretenida hablaba con Ginny,mientras reían a carcajadas. Harry miraba la escena horrorizado. - ¿Sabías quese conocen?

 

- ¿Quiénes? Tu noviacon tu ex novia, - ironizó, Harry le lanzó una mirada divertida. - No. No losabía. ¿Ella jamás mencionó a Ginny? ¿Nunca sacó conclusiones por el apellidode Ron? Debía saber que eran hermanos.

 

- No, No ha sacadoconclusiones con Ron, él me lo hubiese dicho.

 

- ¿Cómo es que jamásle mencionó a Ron que conocía a su hermana? ¿Cómo es que jamás te mencionó queconocía a Ginny? ¿Sabe que ustedes dos fueron novios?

 

 

- No, no lo sabe.Katty llegó hace un mes y medio de Holanda. No creo que sepa que Ginny y yo...tuvimos algo. - Suspiró profundamente.

 

- Es extraño.

 

- No hemos tenidomucho tiempo de hablar, no nos conocemos bien y dudo que sepa que el apellidode Ron sea Weasley.

 

- Un mes y una semanahace que salen, sabe que Ron es parte de tú núcleo de amistad, y no es brutapara hacer las semejanzas, pelirrojos, pecosos, bien parecidos...

 

- Hermione, no seasempecinada. Básicamente nosotros hacemos...

 

- Otras cosas, claro.- Harry sonrió, sin dejar de mirar a Ginny.

 

- Ginny no es bienparecida... es hermosa, es un majar de mujer. - Suspiró, abatido. "Sí idiota,tu mujer y además la embarazas" Pensó Hermione. - Es hermosa, y sabe que lo esy saca provecho de eso para coquetearle al idiota ese...

 

- Si te refieres coneso del idiota a Phillipe, supongo que no tiene nada de malo que ella quieracoquetearle a su novio. - Replicó Hermione duramente. Harry la miró.

 

- ¿Estás de parte deese idiota?

 

- Estoy del lado dela persona que haga feliz a mi amiga y tú desechaste la oportunidad                                                                          desde elmomento que la trataste horriblemente. - Susurró Hermione. Dolida. Harry lamiró unos momentos y luego volvió en esa especie de tortura de mirar a Ginny.

 

- Tienes razón, ellaahora me odia y tiene todo el derecho de hacerlo... fui un maldito con ella, perono puedo dejar de amarla, Hermione. Intenté olvidarla...

 

- Acostándote conmujeres no olvidarás a Ginny.

 

- Aunque ella estáaquí o mil kilómetros sigue estando... clavada aquí. - Harry sin darse cuentase llevó una mano al corazón, Hermione sonrió. El tipo idiota que tenía al ladosuyo había sufrido mucho, y sabía que recientemente había aconsejado a suamiga, pero intentaría que él se acercara y él mismo enmendara su propio error,estaba segura que Ginny estaba completamente enamorada de Harry, pero no leharía las cosas fáciles si intentaba perdonarlo. Y en eso, ella estaba deacuerdo con Ginny, pero una ayuda no se le puede negar a un hermano. - Aunqueme acueste con otras mujeres, ella es la única que he amado de verdad, es laúnica que me enseñó a amar.

 

- Harry, ¿Sesaludaron?

 

- No.

 

- ¿Por qué no teacercas?

 

- Hermione, ella meodia, no tiene intención en cruzar media palabra conmigo.

 

- Claro que no... -Fingió, Harry la miró.

 

- Conozco a esamujer. -"Y bien que la conocía", pensó Hermione. Si él se acercaba se armaba latercera guerra mundial. Pero, aun así él debía luchar por ella, y aunque él nolo supiese, por su hijo. Aunque ella lo negara, se moría por hablar con él.

 

- Está bien, perocreí que Harry Potter no daba nada por perdido, menos cuando se trata de lamujer que él dice amar. - Dicho esto se levantó y se acercó a las chicas quehablaban animadamente. Harry quedó pensativo, miró a Ginny entrecerrando losojos, dudando. "Es verdad, no puedo dar nada por perdido, menos cuando se tratede esa pelirroja" Pensó. "Mierda, estoy pensando en reconquistar a mí ex novia,estando mi novia presente... pero, volvió mi pelirroja" Suspiró. "Ginny es elamor de tu vida... y como trataste al amor de tu vida". Phillipe se acercó aGinny y la abrazó por la espalda ella sonrió y le dio un beso en la mejilla."Como sería feliz lanzándole un hechizo para cortarle las manos a ese idiota"Pensó Harry, frustrado. Luego se alejó y salió con Arthur, feliz. Poco despuésse escuchó el motor de un auto alejándose.

 

 

- Katty, te quieroenseñar el modelo de un vestido que me muero por comprar y pensé que tal ves túpodías darme una opinión al respecto.

 

- Claro. - SonrióKatty.

 

- Pero está en laantigua habitación de Ron, ¿Me acompañas? - Preguntó Hermione, empleando untono de voz alto, Ginny y Harry entendieron cuáles eran las intenciones deHermione, sonrieron disimuladamente. Las dos chicas desaparecieron. Entonces,Ginny miró fijamente los ojos de Harry, esta ves él no apartó su mirada deaquellos castaños ojos que tanto amaba, para desesperación de Harry ella seacercó peligrosamente al sillón que estaba junto al que él ocupaba, sostuvofirmemente el vaso de cerveza de mantequilla.

 

- Hola Harry. -Saludó ella, con mucha ternura. Harry maldijo por lo bajo.

 

- Hola, ¿Cómo estás?- "Embarazada" Pensó Ginny

 

- Te refieres a milesión, ¿Verdad? - Preguntó. Gesticulando sensualmente las palabras que emitíasu roja boca. Estaba trastornando a Harry, que estaba desesperado por besarla.

 

- Eh... si... - Esamujer siempre lograba ponerlo nervioso.

 

- Cada ves mejor,estupendo. - Ginny se mojó los labios, Harry cerró los ojos para podercontenerse, ella sonrió. - ¿sigues trabajando en el despacho? - Él asintió,Ginny dejó su vaso sobre la mesa de centro que había allí, perodesgraciadamente para Harry, la mesa estaba casi a su lado, por lo que Ginnyhizo que su cara pasara muy cerca de la de Harry, sus labios pasaron a unos 10centímetros de distancia de los de él. Harry cerró los ojos y aspiró el perfumede Ginny, siempre lo idiotizaba, siempre lo dejaba fuera de juego. -Felicidades por tu noviazgo con Katty... - Decía mientras llegaba a su posiciónnormal. - ... Es una buena chica, pero algo celo... - Harry jamás supo cuál erael contra de Katty, porque sus labios buscaron los de Ginny y por bienvenida ledieron un beso que jamás olvidaría, ella puso una mano en el rostro de Harry,permitiendo que sus lenguas se entrelazaran. Ese beso era para ambos lluvia enmiles de años de sequía, después de separarse se miraron. Ginny tenía suslabios rojos e hinchados, y Harry estaba con la respiración alterada, a causade aquel beso. 

 

- Robas mitranquilidad, mujer. - Dijo Harry en un susurro. Mirando los labios de Ginny.

 

- Qué lástima, porquepretendo robar cada segundo de paz que tenga tu miserable vida, cariño. -Susurró, le dio otro beso, más brusco que el anterior. Se levantó y se dirigióa la cocina. Dejándolo estupefacto. Se acomodó en el sillón y bebió cerveza demantequilla. Volver a sentir esos labios era un bien natural y ella besando erauna dulce mezcla de ángel y demonio. Sonrió, e intentó saborear en sus labiosla dulzura que dejó Ginny en los suyos. Volver a estar con ella sería todo unreto, pero no sería Harry Potter si no afrontara ese reto, como a todos los desu vida...

 

 

Si bien habíadecidido afrontar el reto de estar con Ginny hace dos horas ya estabaarrepentido. Ginny no hacía más que torturarlo, en la comida ella jugaba con untenedor rozando suavemente las puntas en su labio, con sensualidad, ella sabíaque Harry la observaba. Y cuando decidió mirarlo para sorprenderlo se mojó loslabios. Harry tragó en seco. Más tarde cuando llegara Ron, él, Arthur, Phillipey Ron, sentados alrededor de la mesa hablaban animadamente de Quidditch,mientras Ginny les servía en un vaso Whisky de fuego. Cuando estuvo al lado deHarry, se inclinó más de lo debido  paraverter el alcohol, rozando con su nariz el oído de Harry, luego su lenguajugaba con el lóbulo... sabiendo que esa era una de las debilidades para él.Sabía que esa acción era prender el botón en la excitación del padre de suhijo, sonrió. El vaso resbaló de la mano de Harry, quien estaba bajo losefectos de las caricias de Ginny, causando un gran estrépito. Todos giraron sucabeza hacia ellos.

 

- ¡Vaya Harry! ¿Quésucedió? - Preguntó ella inocentemente. Harry la miró con cara decircunstancias.

 

- Lo siento, pero noera necesario que te acercaras tanto, me he puesto bastante nervioso, bonita. -Bromeó, todos rieron. Pero Harry y Ginny advirtieron que él la llamó comoantes. Harry sonrió triunfal y Ginny sonrió, nostálgica. Más tarde en la nochecuando todos se despedían, Harry llegó al lado de Ginny, ella le dio un besocerca de las comisuras de la boca, deslizando sus manos por debajo del saco deHarry, apretándole el trasero, lo que provocó un leve salto en él, Ginny sonriódescaradamente a Katty. Harry estaba feliz de verla, de saber que se quedabaahora cerca de él. El retorno de Ginny evidentemente causaba el quiebre en larelación que tenía con Katty, Ginny era la única mujer que lo complementaba. Elsolo recuerdo de ese beso le transmitía paz y de la misma forma se laarrebataba con el solo recuerdo de ese juego de seducción... Merlín, ¿Qué eralo siguiente?

___________________________________

poco a poco me iré reconciliando con los que me odiaron por el capítulo anterior!

ella está embarazada... sabemos también que la relación de Ginny y Phillipe es una fachada... y para aquellas que me pidieron que hiciera sufrir a Harry, este capítulo es solo un aperitivo! 

los veo en los comentarios! 

Había pasado unasemana desde ese encuentro tan extraño como furtivo. El cambio de humor enGinny era tan intolerable que asustaba, triste y a los segundos reía acarcajadas. Y referente a Harry solo sentía la venganza de hacerlo pagar portodas las duras palabras que él le dijo. Todo se llevaría a cabo de una dulcevenganza para ella y tortuosa para él. Cada ves tenía más náuseas, mareos... einevitablemente los vómitos se hacían presentes. Como los odiaba, y como odiabaa Harry por hacerla pasar por eso... pero "eso" como ella le llamaba era suhijo, el hijo de ella y de Harry, el amor de su vida. Decidida aparcó el autofrente a un edificio, vestía una falda campana blanca con unos bordados de hiloblanco perla. Unas botas negras de tacón, al igual que el suéter, con unprovocativo escote. Ginny lucía más alta, con prestancia, intimidaba bastante.Tomó el elevador y bajó en el último piso, caminó con paso seguro por la tupidaalfombra grisácea.

 

 

- ¡Señorita Weasley!Cuanto tiempo sin tener el honor de verla. -

 

- Muchas gracias,señor Kippling. - Sonrió amablemente Ginny a Tom.

 

- Me imagino queviene por el señor Weasley, él salió muy temprano a una junta.

 

- ¿Verdad? - Ginny nopudo evitar sonreír.

 

- Sí, señorita.

 

- La verdad es quevengo a hablar con el señor Potter. - Tom Kippling que era el administrador dela empresa, le dedicó una sonrisa pícara, ella se ruborizó.

 

- Él está atendiendouna llamada importante en su despacho. Acaba de revisar unas planillas. - Ambossonrieron.

 

- Eh...

 

- No quiero quepiense que me inmiscuyo en su vida, señorita, pero si me permite... - Ginnyasintió. - Ahora entiendo el humor del señor Potter. - Ginny lo miró sinentender e instó a que Tom continuara. - ¡Ahora canta en su despacho! - Ginnysoltó una carcajada. - Y usted sabe que es...

 

- Reservado. - Ambossonrieron.

 

- Solamente ustedprovoca esas "Energías" en él, señorita Weasley. - Ginny sonrió consatisfacción. Tom le dirigió una mirada con mucho afecto, sonriendo.

 

- Eso esabsolutamente falso, Tom, si fuera así no tendría novia, ni mucho menos sebuscaría una tan hermosa como lo es la señorita Dawson. - Tom sonrió, eraimposible lo ciega que llegaba a ser la juventud cuando su felicidad estaba ensus narices

 

- Solo puedo decir,señorita Weasley, que la soledad o una ruptura importante no deja pensar conclaridad... estoy seguro que si pudiera elegir sería algo que lo hace feliz,pero él ya no puede elegir porque siempre usted ha estado guardada en el mejorlugar del señor Potter... no lo digo por el retrato que tiene en el cajón delescritorio guardado de ustedes, lo digo por el espacio que ocupa en su corazón.- Las palabras de Tom y la sensibilidad del embarazo no le ayudaron a sus ojosbañados de lágrimas a ocultar la emoción.

 

- ¡Vaya! Harry tienebien instruidos a sus trabajadores, solo así podría decir esas cosas, Tom. -Ambos sonrieron.

 

- Bueno, pasé poralto el detalle de que soy su mano derecha y que casualmente ha divulgadociertas cosas dentro de unas borracheras... no debí haber dicho eso. - Añadió,arrepentido. Ginny sonrió, para tranquilizarlo.

 

- Nunca hemos tenidoesta charla, no se preocupe, Tom. - Él le sonrió agradecido.

 

- Bien, laanunciaré...

 

- Me permitiría darlela sorpresa al señor Potter, gerente general de esta empresa. - Bromeó. Tomsoltó una carcajada.

 

- Me parece que...

 

- Harry no seenfadará, le prometo que...

 

- Confío en usted. -Sonrió. - Ahora debo ir por unos importantes papeles a la oficina de recursoshumanos... ¿Cree que usted podría decirle eso al señor Potter? - Ginny sonrió.

 

- Puede confiar eneso.

 

- Mucha suerte...quedarán solos en este piso... todos ya bajaron al casino... el señor Potter esalgo reticente en abandonar el trabajo a la hora de comer algo... - Ginnyfrunció el ceño.

 

- Muchas gracias porsu informe, Tom. - Ambos sonrieron. Él tomó las carpetas que había sobre unescritorio, miró a Ginny y le guiñó un ojo.

 

- Nos veremos pronto.Adiós. - Ginny le sonrió y le dijo adiós con la mano y él desapareció tras elelevador. Ginny se encaminó insegura hacia el despacho de Harry, se acarició elvientre y llegó hasta la puerta de roble oscuro, tomó el pomo y más decididaque nunca abrió la puerta.

 

 

- ¡... Dije quenecesitaríamos la interferencia de McAvoy! - Exclamaba Harry, desde su escritoriohablando por teléfono. Se llevaba un cigarrillo a los labios estaba tanpendiente de la conversación telefónica que no reparó en Ginny, hasta que ellacerró la puerta de un portazo. Harry alzó la mirada, sobresaltado y reparó enella. Se quedó de piedra al verla ahí, con una mano en la cintura, caminandohacia él, como si desfilara en una pasarela, llegó hasta su lado le quitó elcigarrillo de los labios y lo apagaba furiosa en un cenicero de vidrio. Harryla miró con el ceño fruncido, sin decir nada. Ella se acercó a la silla queestaba frente al escritorio y a Harry. Él la miró nervioso, recordó que teníael auricular en el oído. - Jones, encárgate del asunto y comunícate con elseñor Weasley y dile que no puede perder esa oportunidad que necesitamos lainterferencia de McAvoy, que no se rinda... más tarde te llamo. - Él dijo todosin dejar de mirar a Ginny, ella tampoco le apartó la vista, con el semblanteserio. Colgó el teléfono suavemente. - Hola Ginevra, no sabía que hoy vendrías.Veo que no te gustan los cigarrillos ya lo pude notar. - Sonrió, irónico.

 

- No, detesto esascosas ¿Necesitaba una cita para hablar contigo? - Preguntó, seria.

 

- No, claro que no.Pero nadie me avisó. - Su voz sonaba tranquila, pero por dentro estaba tannervioso, que estaba seguro que en cualquier momento cometería un error.

 

- Tom mencionó quedebía hacer unas diligencias, en la oficina de recursos humanos, yo le dije queno me anunciara, porque realmente llevaba prisa. - Harry sonrió.

 

- Le diste órdenes amis empleados.

 

- Digamos que elgerente no estaba.

 

- ¿Ron no está?

 

- No, estamoscompletamente solos. - Respondió, mientras cruzaba las piernas y subía la faldamostrando solo lo necesario, Harry tragó en seco. Ginny sonrió, coqueta. Él seaclaró la garganta ruidosamente.

 

- ¿Cómo están tuspadres?

 

- Bien.

 

- ¿Y tú?

 

- Perfecto. - Repitiófríamente. Harry se exasperó. Le fascinaba que ella le hiciera esas visitas,pero no era fácil hablar con ella. Y debido a que ella tampoco le haría lascosas fáciles decidió entablar charla por lo más lógico.

 

- Si te soy honesto,tu visita me sorprende bastante, pero no deja de agradarme...

 

- No es una visitaamistosa. - Lo atajó Ginny fríamente. - Solo he venido por insistencia de Luna.- Fingió. Si bien Luna le había pedido como favor acompañarla al trabajo deHarry, Ginny le había dicho que podía ir ella sola. - De otra forma jamáshubiese venido. - Los ojos de Harry destellaron tristeza.

 

- Claro. - Susurró.

 

- Luna y Neville secasarán dentro de tres días y será en los jardines de la casa de los Lovegood alas 18: 00 horas. Luna me pidió que te dijera que no faltaras.

 

- No faltaré. - Ginnyle entregó un bonito parte matrimonial.

 

- Mencionó que elparte es, lógicamente, para ti y para tu novia. - Ginny lo miró a los ojos,sintió la necesidad imperiosa de lanzarse a sus brazos y suplicarle volver...pero jamás cometería una auto humillación.

 

 

- Irás con tu novio,¿Verdad? - Harry se odió por preguntar eso . Se levantó fastidiado.

 

- ¿Te refieres aPhillipe? - Sonrió, Harry empuñó sus manos, frustrado. Ella era feliz... parecíatan feliz con ese amanerado.

 

- Ya es un hecho. -Susurró, más para él. Ginny se sintió una basura por hacerlo sufrir... ¿Pero nocontaba en nada todo lo que le había dicho, y todo el dolor que aún le quemabael alma? No quería sentir que el amor que sentía por él aflorara en eseinstante... pero ya era demasiado tarde. Miró a Harry con tanta ternura, comocuando estaban juntos, ella se acercó a Harry, quedando ahora tan cerca y tanlejos a la ves. Él sonrió, hacía tanto que no la veía sonreír con ternura paraél.

 

- Harry. - Ésta vesla sonrisa de Ginny fue amplia a la que en unos segundos se unió Harry, ella lollamaba con dulzura, levantó sus manos y acarició suavemente como si fuera deporcelana el rostro de su ex novia.

 

- Todo este tiempo hequerido enmendar el error que cometí contigo, bonita. Tú lo único que hicistefue entregarte con tanto amor, ternura y pasión a cada una de mis caricias, yyo te respondí con crueldad, dolores de cabeza y sufrimiento, - Él la miró alos ojos, luego bajó su mirada hasta los labios de Ginny, y volvió a mirar losojos de la mujer y sonrió. - Aún me miras con ternura, Ginny, te amo, tenecesito para vivir porque sin ti no soy nada, quiero que entiendas que sé queactué como un idiota, como un verdadero animal contigo... y quizá jamás me loperdonaré hasta que tú me perdones... quiero sentir de verdad para encontrarrazones para ser mejor persona y por sobre todo para amarte como tú mereces,princesa. - Los ojos de Ginny brillaron al escuchar la esperanza que tenía Harryen su relación con ella. Pero se odiaba a sí misma por reconsiderar unaposibilidad entre ellos, porque eso era impensable para ella. Escuchar de lavoz de Harry sus propios deseos, le hizo sentir terror, debía reaccionarrápidamente de lo contrario sus planes de torturarlo se irían a la mierda.

 

- ¿Me dices esto paratener un polvo aquí? Dime... - Le sacó las manos de su rostro con brusquedad yHarry la miró con un nudo horrible en la garganta, no sabía hasta qué punto élhabía llegado con Ginny, hasta qué punto la había herido ¿En qué habíaconvertido a Ginny? Él era el único culpable. - ¿Te calienta la puta idea de unpolvo en tu despacho? - Ginny se separó de él.

 

- ¿Por qué dices algosin fundamentos?

 

- No me hagas reír. -Ironizó ella.

 

- Ginny te escuchastehablar...

 

- ¡¿Te escuchastehablar cuando sin fundamento alguno me llamaste puta y maldita zorra?! - Harryle dio la espalda, no quería volver a escuchar lo que él había dicho, menos desus labios. - ¿Qué te perturba la mente? MÍRAME. - Tronó. Estaba furiosa. Él seacercó a ella, con los ojos llenos de lágrimas, rozó su mano con la de ella, ypara desesperación de Ginny ese simple contacto la tranquilizó. Harry estaba aescasos centímetros de su rostro, pudo ver que una lágrima caía por su rostro.

 

- Perdóname -Susurró, acorraló el cuerpo de Ginny con sus brazos, que se resistía a besarlo,mientras él buscaba la boca de Ginny, y cuando por fin rozó con sus labios losde ella, Ginny por fin cedió y dejó de resistir, lo besó con desesperación. Sindarse cuenta él estaba sentado en la silla que ocupaba antes y Ginny estabasentada sobre sus piernas ahorcajadas, ella estaba entendiendo por las cariciasllenas de deseos que Harry le daba en las piernas y en la espalda que tantocomo ella, necesitaban sentirse, Ginny quería ser su mujer, como siempre lohabía sido.

 

 

Ella se deshizo de lacorbata, y ahora comenzaba la guerra con los botones de la camisa de Harry, élo era más rápido o estaba desesperado por sentirla que ya estaba por sacarle elsujetador negro... sonrió, mientras seguía besándola, por fin pudo sentir lospechos de la pelirroja, comenzó a trazar un camino con su lengua, su boca,mordió suavemente el oído, bajó por el cuello lentamente, sin prisas. Ginnysuspiraba, a la mierda lo que después pensara, ese momento era memorable paraella, era satisfactorio, sonreía y suspiraba, mientras le desordenaba elcabello azabache al amor de su vida. Harry llegó hasta los pechos, y su lenguatenía una única misión al jugar con el suave pezón, hacer vibrar a Ginny, y loestaba cumpliendo maravillosamente. Cuando su boca volvió a los labios deGinny, se besaron enfervorizados, Ginny le mordió el labio inferior con avidez,y sin querer le salió sangre. Ginny se sorprendió de lo que le había hecho.

 

- Harry... tu labioestá sangrando. - Resopló, Harry se tocó el labio y vio una mancha pequeña desangre, miró a Ginny con deseo, el tono que ella empleó le pareció excitante,sonrió.

 

- ¿Te das cuenta delo que eres capaz...? - No pudo seguir hablando, ella lo calló de un besovoraz. Harry la levantó y la sentó en el escritorio, ella rodeó su cintura consus piernas para sentirlo cerca de ella. Se seguían besando como si fuese la últimaves... ¿Era la última ves? Harry recorría cada centímetro de piel desnuda quesentía, hasta bajar y deslizar sus manos por debajo de la falda de Ginny,sintió las pequeñas bragas, enloqueció, jugó con el pequeño y fino costado delcalzón, introdujo una mano dentro de la braga y sintió el trasero de lapelirroja, acariciándolo con deseo, Ginny soltaba suspiros llenos de placer,sus manos rodeaban la espalda de Harry, rasguñando con suavidad la espalda,apenas hincando la uña... cuando sentía que los dedos de Harry iban a entrar enella, besó a Harry con puro amor, estaba preparada para sentir esos benditosdedos en su humanidad...

 

- Harry - Alguientocaba la puerta, era una voz femenina, ambos se separaron nervioso con larespiración alterada. - Harry, cariño ¿Estás ahí?

 

- Es Katty. - SusurróGinny nerviosa.

 

- ¡Mierda! - BufóHarry, estaba tan feliz, siempre algo o alguien interrumpía sus mejoresmomentos. De algo estaba seguro, Katty estaba siendo bastante inoportuna. Ginnyse sintió mal cuando escuchó la voz de su "amiga"... si no fuese porque ellasiempre sucumbía a la perfecta e imparable arma de seducción de Harry, jamástraicionaría a una amiga... pero Harry había sido el único amor de su vida, erael padre de su hijo ¿Cómo mierda podía evitar no lanzarse a sus brazos cuandoél decía necesitarla aún? ¿Qué estaba arrepentido de sus propias palabras?...pero en eso sería inflexible, por mucho que él estuviese arrepentido no sabíasi pudiese perdonarlo alguna ves. Harry abrió el cajón y Ginny vio fugazmenteun retrato que le devolvía la mirada feliz, pudo reconocer esa mirada, porque eraella misma. Harry sacó del cajón su varita. - ¡Accio capa! - Murmuró, la capade invisibilidad llegó inmediatamente a sus manos, ella entendiendo tomó su suéter,el saco de Harry y su corbata, y con la capa los cubrió a los dos, Harry tomósu camisa, no le dio tiempo a Ginny para bajarse del escritorio, él mismo latomó y ella rodeó la cintura de Harry con sus piernas. Él sonrió, se dirigióhasta un rincón del despacho y la apoyó en la pared. - Mucho mejor. - Lesusurró en el oído a la pelirroja, sabía que era una debilidad para ella. Ginnyse mordió el labio, cuando Harry la miró y la vio no quiso evitar besarle laboca, la deseaba tanto.

 

 

- Eres un descarado.- Le recriminó ella, aun rozándose los labios.

 

- Es tu amiga,bonita... - Sonrió. Ginny frunció el ceño, apretó más sus piernas alrededor dela cintura del futuro padre de su hijo, sonrió.

 

- Es tu novia, eso esmás comprometedor...

 

- Y de la manera quele estás adornando la cabeza a tu novio, también es comprometedor. - Ginny lomiró seria, lo decía con una naturalidad asombrosa.

 

- ¿Alguna ves mefuiste infiel cuando estuvimos juntos? - Preguntó seriamente mientras lo mirabafijamente a esos ojos esmeralda, Harry también estaba serio, subió sus manoshasta el rostro de Ginny, quién estaba, maravillada entre Harry y la pared.

 

- Jamás. - Dijorotundamente, mientras le daba un suave y cálido beso en los labios. - ¿Qué ibaa encontrar en otra mujer? Si contigo lo tengo todo. - Ginny sonrió, se mordióel labio, Harry bajó una mano y la deslizó por debajo de la falda, acariciandoel trasero de la pelirroja.

 

- ¿Todo? - Sonrió,Katty acaba de aparecer en el despacho, pero la pareja no lo advirtió. Aunqueseguían hablando en susurros. Ginny estaba complacida con las caricias delmuchacho. - ¿Qué es todo para ti? - Susurró.

 

- Me amas... amabas.- Se corrigió, aunque algo le decía que Ginny lo seguía amando. - Tus besosson... te comería la boca todo el día, tus caricias me relajaban, y cuando tehacía el amor, no podías compaginar mejor nuestros movimientos, hacías que elsolo hecho de tenerte en mis brazos le diera gracias a Dios y a Merlín deexistir para poder ser feliz con la única mujer que he amado en mi vida, te amoen lo complejo y sencillo que pueda ser nuestra historia, te amo porque eres laúnica que despiertas el hermoso sentimiento que siento cuando te tengo así,para mí. Te  amo porque eres la única conquien puedo hablar sin palabras... contigo tengo... tenía todo, mujer. -Sonrió. Ginny tentó sus labios, y por bienvenida recibió un beso pausado,profundo y sincero. Cargado de amor, sonreía cuando él le besaba el cuello, fueahí cuando vio a Katty, sintió culpa, pero no fue la suficiente para dejar de sentirlas caricias de Harry, apoyó su mentón en el hombro de Harry, mientras élseguía besando el cuello, dejó que su lengua recorriera la piel que habíadetrás de la oreja de Ginny, sabía que allí ella sentía cosquillas... y no seequivocó, Ginny estuvo a punto de soltar una carcajada, y Harry la calló con unbeso, también sonriendo.

 

- Tramposo. - Sequejó ella.

 

- ¡Shhh! - Ginny miróa Katty, ella estaba con el rostro confuso. Harry le daba suaves besos en elcuello mientras acariciaba la espalda de Ginny con deseo. Ginny, se dio cuentade que Katty  miraba fijamente algo sobreel escritorio, entonces ella también lo miró y se horrorizó, comenzó a darlepequeños golpecitos en el pecho desnudo a Harry, él la miró confundido.

 

 

- ¡Harry misujetador! - Exclamó Ginny en un susurro, él giró la cabeza y vio a Katty, ellase acercó y miró dubitativa la prenda, la tomó de un extremo, con asco, surostro cambió y la ira la invadió. Guardó el sujetador en su bolso, y Ginny seescandalizó. - Se llevará mi sujetador. - Murmuró, Harry giró la cabeza paramirarla y sonrió.

 

- Nos hará un favor.

 

- ¿Qué? - Le devolvióuna mirada confusa, Harry le dio un corto un beso.

 

- Te ahorrará eltiempo de ponértelo y nos dará más tiempo a nosotros. - Susurró, mientras suslabios se rozaban al hablar.

 

- Que gracioso. -Katty rodeó con la mirada el despacho, como si quisiera encontrar alguna prendamás, pero no había atisbo de encontrar una prueba más de la infidelidad de sunovio. Desapareció furiosa. La pareja respiró aliviada, Ginny se iba a soltarde los brazos de Harry, pero éste no le dio tiempo y la besó con apuro, ellalentamente se fue olvidando de la ropa que tenía y cuando Harry la sentó unaves más en el escritorio ella dejó las ropas a un costado de lo que ellaocupaba como asiento. Abrazó a Harry, intensificó el beso, haciendo gemir a suex novio.

 

- Eres increíblementesensual... eres irresistible. - Harry estaba cegado de pasión, en el momento enque sus manos se deslizaban por debajo de la falda blanca, las manos de Ginnylo acercaban más del cinto, él vio en la mirada de Ginny la pasión que siemprelo volvía loco, esos ojos brillaban por el descontrol de sus cuerpos y él noera quien para negárselo, con todo placer obedecería a esa mirada que lo hacíaestremecer de pies a cabeza. - He esperado dos meses volver a hacerte mi mujer.- Sonrió, mientras sus labios jugaban en el puente de los pechos de Ginny. Ellasonrió satisfecha, ansiaba escuchar que era deseada por él, perolamentablemente para Harry ese no sería el momento de acceder a sus propiosinstintos, aunque lamentaba no poder entregarse a los brazos del único hombreque había amado, no por ahora... Suavemente hizo que Harry la mirara y le dioun suave beso en los labios.

 

- Debo irme. -Susurró. Tomó el suéter negro y se lo puso, hizo a un lado a Harry suavemente,quien la miraba descolocado, Ginny se acomodó la falda y el cabello.

 

- ¿Qué haces? -Preguntó desconcertado.

 

- Me estoy vistiendo.- Sonrió. Tomó su bolso, y se acercó nuevamente a Harry. - Nos vemos en la bodade Neville y Luna. - Le dio un beso voraz, que le despertó a Harry hasta lamédula del hueso. Él la acercó a su cuerpo.

 

- ¿Qué pretendes? -Preguntó suavemente.

 

- Lo siento cariño,pero ahora debo irme. - Sonrió.

 

- No juegues conmigo.- Dijo Harry, parcamente.

 

- Descuida, lasreglas están puestas.

 

- ¿Cuáles son?

 

- Solamentefollaremos de ves en cuando... si es que llegamos a tener un puto polvo, señorPotter. - Ginny se separó de él, y lo miró como si tratara de evidenciar algotremendamente incómodo. - Por cierto, a excepción de tu última novia que parecedecente... has bajado el nivel de zorras con las que te has revolcado, ahoratus besos son... comunes, no es como antes, o puede ser que antes te miraba conojos de amor y no me daba cuenta que eras malo besando... Claro te lo digo conla experiencia que puedo tener al haber entrado en cuanta cama de hombres quese me haya cruzado, como la última ves me llamaste una puta... cierto, tuvistetus pruebas al decirlo. Ahora me voy a follar con el primer hombre que vea enla calle, lo siento pero a veces aburres con tanta cursilería de "Eresirresistible"... - Harry la miró con una profunda tristeza y lástima a la ves,pero lástima por él. ¿Cuándo él iba a dejarse tratar así por una mujer? Estabaconvertido en un títere de Ginny, y lo peor de todo era que él accedía confacilidad.

 

 

- No tienes que hacereste juego de seducción... ¡Es que no lo tienes que hacer! Con solo existir metienes como un maldito mendigo a tus pies... pero ya no me gusta saber que eneste juego haya un perdedor, Ginevra, admito y estoy absolutamente arrepentidode la forma tan irracional en la que te traté, y estoy pagando ese error desdeque te fuiste hasta ahora que te veo con ese novio que tienes que sé que esimportante para ti, eso me parte el alma, pero no voy a permitir que me usescomo se te dé la gana, ya no...  Ya nocuando veo que tu juego se está convirtiendo en una bomba de tiempo donde losúnicos perjudicados seremos nosotros, aunque me vengas con la pantomima delhorrible besador que soy... pero este horrible besador es el que te sigueamando como un idiota, y tú sigues tan enamorada de mí como la primera ves quenos besamos. - Añadió, con arrogancia. - Solo es tu maldito orgullo el que note deja ver con claridad mi arrepentimiento... si tengo que repetir cada vesque te vea un te amo, lo voy a hacer para que abras cada día un poco más losojos. - Ginny lo miró con el ceño fruncido, lo odiaba por conocerla tanto,bufó, Harry sonrió.

 

- Adiós. - GinevraWeasley desapareció tras la puerta de roble.

 

 

                                                   ///

 

 

- ¡Hasta que tedignas a aparecer!

 

- Katty... estaba enel trabajo. - Katty estaba esperándolo en el pasillo, afuera del departamentode Harry.

 

- ¡¡¡Mentiroso!!! -Bramó, furiosa.

 

- ¡Cállate! ¿Quiereshacer un escándalo para los vecinos?

 

- Llamé a tu despachodos horas atrás y allí me dijeron que habías salido cinco minutos antes para tudepartamento, ¡Ah! Y déjame decir que estuve en tu despacho hace dos horas ymedia ¡y nada de ti! - Harry entró al departamento seguido de Katty, él sequitó el saco y lo arrojó a un sillón y se sentó cómodamente para intentarescuchar el sermón de su novia.

 

- ¿Desde cuándo meespías en mi propio trabajo? - Preguntó enojado.

 

- ¿Dónde estuvisteestás tres últimas horas?

 

- En ningún lugar enparticular, ¿se supone que cada día que te vea debo darte un informe de misactos y de cada puta palabra que diga? Porque si es así más vale que te bajesde la nube, señorita. - Dijo, furibundo.

 

- ¡Pues sí! Meencantaría saber qué haces cada segundo que no estás a mi lado ¿Qué hiciste lasúltimas tres horas? - Harry rodó los ojos, se estaba aburriendo con ella.

 

 

- Estuve dandovueltas sin un rumbo fijo en el auto. - Contestó, desganado. Apoyó sus pies enla mesa central y se cruzó de brazos.

 

- ¿Sólo?

 

- Sí. - Murmurócansado, ella sacó de su bolso el sujetador negro de la discordia, Harry lomiró y quiso sonreír pero se contuvo, solamente se limitó a observar a sunovia, con un evidente esfuerzo para contener la sonrisa. Katty estaba roja defuria, quería matar a Harry. - Es bonito. - Añadió con picardía, ya sin éxitoen ocultar la sonrisa.

 

- ¡No es mío! - Gritóenloquecida.

 

- ¿Ah no? ¿De quiénes? - Preguntó inocentemente

 

- De la puta con laque te revolcaste en la tarde en tu despacho.

 

- ¿En mi despacho?

 

- Estaba en tuescritorio, y yo sé que tu empresa se dedica a la construcción y no a laconfección de lencería. - Harry hizo un ademán con la mano, como si acabara derecordar algo.

 

- ¡Es de Hermione ode Ginny!

 

- ¿Qué? - Preguntósorprendida por la inesperada honestidad de su novio.

 

- Pero no es lo quepiensas, hoy fueron a la empresa y se les presentó un inconveniente paracambiarse de ropa y como Ron no estaba les dije que usaran mi despacho ¡No pudenegarme! - "Claro que no pude negarme con semejante mujer" Pensó Harry, sonriendo.Katty lo miró con desconfianza, pero al ver la sonrisa compradora de Harry, supropio rostro se suavizó.

 

- ¿Verdad?

 

- ¡Claro!

 

- Pues, yo... yocreí...

 

- Creíste que merevolqué en mi despacho, que es casi mi santuario del trabajo, con Hermione quees mi hermana. - Comentó haciéndose el dolido. Katty se sentó a su ladovisiblemente arrepentida.

 

- No cielo, no deHermione, pero sí de Gi...

 

- Ni siquiera digassu nombre, Merlín Katty, Ginevra es tú amiga. - La forma en que había invertidolos roles era impresionante. No quería botar a Katty, porque a pesar de sercruel le inspiraba lástima, porque ella estaba absolutamente sola en ese país,Katty era estadounidense y lo único que sabía de su familia era que vivía enWashington, aunque estaba desesperado por estar al lado de la irresistible,sensual y excitante mujer que se había vuelto Ginny. Sí era honesto con sussentimientos, incluso antes de que se enamorara de Ginny, el cuerpo de ella lotrastornaba, más de algún pensamiento indecoroso le venía a la mente cuando laveía con el uniforme de Quidditch, con alguna falda corta mostrando susinterminables pierna, claro que después se reprendía mentalmente porque ellaera su amiga. Pero después que lo probara y se hiciera adicto a ese sabrosocuerpo era casi un pecado no disfrutarlo mientras lo veía, y ese pecado seconvertía en milagro cuando podía tocarlo... Pero la realidad de ambos era tandistinta de la del otro.

 

- ¡Harry! - Escuchóla voz de Katty como si estuviese a una distancia enorme. Él la miró.

 

- ¿Qué?

 

- ¿Qué te sucedió enel labio?

 

- ¿Por qué?

 

- Tienes una especiede espinilla... o mordedura. - Añadió, ceñuda, esta ves Harry compuso una gransonrisa, se tocó el labio... toda la culpa era de esa bendita mujer, de quienestaba irreparablemente enamorado.

 

- Debe ser... unfuego. - Sonrió. Katty le acarició la mejilla. - Katty, ¿Te parece que misbesos son comunes? - Bien, ella lo dejó con esa duda, ni una mujer se quejó desus besos, pero logró atormentarlo con ese argumento, lamentablemente él nopodía decir lo mismo de ella, los besos de Ginny eran tan placenteros comomágicos, era una Diosa besando.

 

 

- Vaya señor Potterveo que alguien lo perturbó con sus besos. - Katty sonrió. - Per déjeme decirleque le mintieron descaradamente... sus besos son de otro planeta. - Harrysonrió con satisfacción. Luego de unos minutos fue al baño a darse una ducha,estaba agotado, ya era ilógico no pensar en Ginny como también lógicamente ellalo volvía loco, pensaba mientras caía el agua por su cuerpo. El agua parecíainfundirle claridad y una especie de dulces recuerdos que había construidoaquella tarde en su despacho con su objeto de deseo, y cuántos deseos tenía dehacerla su mujer una ves más, ella era una droga altamente adictiva para sucuerpo. Desde su llegada le desordenó su estable y acogedor ambiente en laoficina con su cigarrillo, que se había vuelto su calmante hasta verlaacomodarse la falda blanca. Era una mujer maravillosamente capaz deenloquecerlo, sonrió. Cerró la ducha y se envolvió en una toalla negra a lacintura, se observó en el espejo empañado de vapor, primero dibujó las alas deuna Snitch y luego una gran G, definitivamente esa mujer lo desequilibraba...borró las anotaciones y ahora con claridad se observó, ¿Cómo pudo decirle queera malo besando? ¿Era verdad que ahora sus besos le sabían comunes porquerealmente ella lo olvidó? ¿Cómo pudo olvidarlo? En algo estaba seguro... eljuego de Ginny estaba logrando su cometido, volverlo loco a punta de torturasdulces, el cuerpo de Ginny era excitante, ella tenía un brillo que la hacía másespecial que nunca era como un llamado que le hacían las manos de Ginny paraque se cansara de tocarla, pero él jamás se cansaría de tocarla, porque era sudescontrol vivo. Se sentía único cuando las pequeñas manos de Ginny se perdíanen su cabellera azabache, subió sus manos y se revolvió el cabello, en eseinstante Katty entraba en el baño observándolo con lujuria.

 

- Creí que tardaríasmás en la ducha. -

 

- Ahora no, estoyagotado. - Respondió, entendió el evidente mensaje de su novia. No quería tocarotro cuerpo cuando hacía unas horas había tocado el de Ginny. Volteó para tomarla rasuradora y sintió que los dedos de Katty acariciaban su espalda, sintióasco al contacto de su novia. Se fastidió y la miró. - Oye creí que eras lobastante inteligente para entender...

 

- ¿Por qué tu espaldatiene esas marcas? Y no me digas que fue un gato. - "Más bien una gata bastantesalvaje" Pensó Harry, que mierda diría ahora.

 

- ¿Cuántas veces tediré que no me gusta que me rasguñes la espalda cuando tiramos?

 

- ¿Fui yo? - Preguntósorprendida.

 

- ¿Vas a culpar a tusamigas una ves más? - Preguntó con descaro.

 

- ¡No! Claro que no.

 

- Entonces deja tucuestionario.

 

- No es uncuestionario, es solo que no recordaba esas marcas... - Sonrió.

 

- Claro y ahora seránunas horribles marcas por un polvo

 

- Perdona, pero no esmi culpa ser...

 

- ¿Ibas a decirinmadura verdad? - Katty lo miró mal, se sintió horrible.

 

- Se me olvidó tularga lista de putas que han pasado por tu cama.

 

- No hables así depersonas que no conoces. - Le espetó duramente.

 

- Si tú última noviano te satisfacía como yo en la cama...

 

- Ese es el putoproblema, ella fue una mujer en toda magnitud de la palabra, no me espiaba enel trabajo, y no me gritaba para hacer de algo tan banal un escándalo, ella nonecesitaba sugerir tener un polvo, lo provocaba con una facilidad que me rendíacategórica y humillantemente a sus pies, esa es una mujer y gracias a Merlínfue mía y no sabes lo lindo que lo hacía, y como disfruté aprender de hacerlode una forma diferente...

 

- ¿Diferente? -Preguntó encolerizada, Harry le estaba espetando lo maravillosa que debía seresa zorra en la cama.

 

- Sí, diferenteporque era pura y gloriosamente amor. - Susurró, salió del baño dejándola conla palabra en la boca.

 

 

                                                  ///

                  

 

- ¡Hola!

 

- ¡Hombre! ¡Qué gustoverte, adelante! - Él entró, ambos se dirigieron a un salón magníficamentedecorado como excéntrico, pero el lugar era reconfortable. Se sentaroncómodamente en unos sillones.

 

- Remus, necesitohablar contigo.

 

- Te escucho, Harry.

 

- No quise hablar conRon, aunque él sabe, fue la primera persona que le dije todo lo que ocurrióaquella noche, con Ginny.

 

- Sí y recuerdo loshematomas con los que llegaste. - Harry sonrió. - Con lo cual estoycompletamente de acuerdo con Ron, tu conducta fue deplorable. - Añadió Remusseveramente.

 

- La he visto dosveces desde que volvió de Holanda...

 

- Sí me enteré quevolvió... vino a ver a Teddy, ya sabes, se quieren mucho esos dos. - Harryasintió inmediatamente. - Vino con Phillipe...

 

- Va y viene todo eltiempo para no perder de vista a su "Princesa"...

 

- ¿Estás celoso? -Preguntó incrédulo.

 

- ¿Del francésamanerado?

 

- Amanerado no debeser para estar con semejante mujer. - Dijo Remus alzando las cejas.

 

- Jamás estará conesa mujer, Ginny tiene una etiqueta con mi nombre y apellido. - Le advirtió conarrogancia, a Remus le pareció ver por unos momentos a James Potter, sonrió.

 

- Déjame decirte quede esa etiqueta ya no queda ni la H, gracias a tu garrafal error. - Harry bufó.

 

- Para dar ánimoseres el mejor. - Ironizó, escandalizado por el comentario de Remus.

 

- Es evidente quePhillipe la quiere de verdad...

 

- ¡Yo también laquiero de verdad, es más estoy enamorado de ella!

 

- Pero cometiste unerror y justamente de ese error Phillipe sacó ventaja.

 

- Maldito amanerado.

 

- Ahora es él quientiene el derecho de protegerla como novio...

 

- Jamás dejaré deprotegerla aunque sea la persona que ella más odie... hoy le pedí perdón.

 

- ¿Tú le pedisteperdón a una mujer?

 

- ¡Sí Remus! Hace unasemana atrás la vi por primera ves después de dos meses de mierda sin ella,Ginny estaba radiante, la amé y odié por eso, ella había tenido una vida plena,llena de triunfos y con un hombre que la quiere, una vida perfecta. En esosojos no había dolor, ni por asomo... te juro que me encantaría saber que es unaactriz, pero el caso es que no lo es, en sus ojos no hubo brillo de extrañarme,de necesitarme... y yo, como un maldito borracho repitiendo su nombre porcuanto bar encontrara, sentía un dolor insoportable, como si me quemaran acarne viva...

 

 

- Ella no es unaactriz, Harry, es una mujer orgullosa, dolida que jamás demostrará todo eldolor que siente, y si siente dolor es porque todavía te quiere.

 

- ¿Tú crees? -Preguntó esperanzado, Remus sonrió. Asintió. - A pesar de no darme ni un"Buenos días, Harry" hubo una especie de "Recaída"

 

- ¿Cómo es eso?

 

- No pude resistirmey cuando estuvimos solos la besé.

 

- Vaya. ¿Hoy sucedióalgo que me quieras decir? Digo, porque ella vino hoy hablar con Ninph y se leescapó que pasó por tu empresa. - Harry sonrió.

 

- Llegó a mi despachode la nada, ni siquiera se anunció simplemente entró. - Sonrió. - Ella entró ycaminó exactamente igual que una modelo de alta costura y apagó mi cigarrillo,y sabes que los cigarrillos me relajan. - Remus asintió. - Nos miramos y luegode una charla bastante extraña...

 

- ¿Extraña? - Remusle lanzó una mirada inquisitiva, y Harry no tuvo más remedio que explicarle.

 

- Fue a dejar elparte de la boda de Luna y Nev. Luego me refregó en la cara su feliz noviazgocon el amanerado... le pedí disculpas... ¿Sabes qué me respondió esa locamujer, bastante testaruda por lo demás? - Remus negó, aun sonriendo. - Que solole pedía disculpas para tener un polvo con ella, que me calentaba la puta ideade tirármela en el despacho. - Remus se sorprendió, aun así no dejó de sonreír.- Son palabras de esa loca mujer. - Le informó Harry.

 

- ¿La dulce boca deesa loca mujer dijo eso? - Preguntó, le había hecho gracia que Harry llamara aGinny como una loca mujer.

 

- Sí.

 

- ¿Qué te sorprende?En teoría, tú, mi querido amigo, le dijiste cosas peores. ¿Te perturbó escucharde su dulce boca esas palabras tan impropias en ella?

 

- ¡Pues sí!

 

- ¿Qué sucediódespués?

 

- Me abalancé sobreella y la besé.

 

- ¿Te respondió elbeso? - Harry sonrió, petulante, y se acomodó en el sillón. Era tan parecido asu padre, Remus recordaba esas charlas que mantenían él, James y Sirius acercade mujeres, y Harry parecía ser la copia perfecta de las palabras y gestos desu padre.

 

- Casi hacemos elamor. - Sonrió.

 

- ¿Te la tiraste?

 

- No. - Negórotundamente. - Ginny y yo casi hacemos el amor.

 

- Ya veo, hace unasemana te llamé y cuando llegaste me dijiste "¿Qué ocurre? ¿Por qué mellamaste?, estaba tirándome a mi novia" Ahora dime cual es la diferencia detirar...

 

- La diferencia essumamente clara, Ginny es la única mujer que he amado, todo con ella esdiferente, ella es el motor de mi vida. Katty es una buena mujer que noentiende la persona que soy. En cambio Ginny se enamoró de mis defectos yvirtudes al igual que yo. Ella entiende como soy, nadie me conoce mejor que esamujer, no necesitamos palabras para hablar, con ella todo es amor. Desde unamirada cargada de sentimientos hasta tenerla entre mis brazos. Ella solo esamor. Estoy completamente decidido a pedirle perdón todas las veces que seannecesarias para que ella me perdone, porque no veo razón en mi vida si Ginny noestá a mi lado. - Remus lo miró con un profundo cariño, asintió sonriendo.

 

 

- Si piensas que deverdad estás enamorado y no volverás a cometer la estupidez de dañarlainnecesariamente, te apoyaré siempre que lo necesites.

 

- Gracias Kattyestuvo a punto de sorprendernos en el despacho. - Remus soltó una carcajada.

 

- ¿Cómo saliste deese embrollo?

 

- La capa. - Sonrió.- Y ella no sospechó nada, salvo por un escurridizo sujetador negro que sellevó como una prueba de mi infidelidad...

 

- ¿Lo negaste verdad?

 

- He pensado terminarla relación que tengo con ella, pero... - Harry hizo un gesto resignado y Remusentendió.

 

- No puedes estar conuna mujer por lástima, Harry.

 

- Ella no tiene anadie aquí...

 

- Y antes de estarcontigo tampoco los tubo, ¿No?

 

- Sí, pero...

 

- Estando con unamujer no le demostrarás a Ginny que estás arrepentido, y ella se aferrará más aPhillipe. - Remus tenía razón. Debía actuar rápido.

 

- Tienes razón, perosi termino mi relación ella no hará lo mismo con ese idiota... ¿Qué hago paradesaparecer al amanerado?

 

- Ella te ama, aunquesí está muy dolida y no puedes reprochárselo, aun así por como ellos dos sehablan me parece que se dirigen un sentimiento fraternal.

 

- ¿Fraternal? -Preguntó descolocado. - Ese idiota es su novio ¿Y me dices que se dirigen unsentimiento fraternal?  

 

- Harry, esa mujerestá jugando el mismo juego que jugabas tú cuando te pavoneabas diciendo quejamás te enamorarías y mira tú hasta donde llegaron las cosas ¡Estásdesesperado por esa mujer!

 

- ¡Cómo no iba aestarlo si cada ves que me ve me tortura! Me muero por estar con ella, por vera centímetros de distancia sus hermosos ojos café, por escuchar su dulce voz,por escuchar una ves más de sus labios un te amo.- Suspiró.

 

- Creí que decíasesas cosas solo cuando estabas borracho. Aún en condiciones deplorables tepareces enormemente a tu padre. Incluso cuando estás triste. - Harry sonrió.

 

- Mi padre fue muchomás inteligente que yo, aunque también sufrió por mamá.

 

- ¿Me puedesresponder a una pregunta?

 

- Claro. - Dijodistraído.

 

- ¿Qué podersobrenatural, místico y mágico poseen las pelirrojas sobre los Potter? - Harrysoltó una carcajada. Y al parecer dentro de la cocina se escuchó un ruidito ysegundos después apareció un muchacho de pelo castaño oscuro, con aspecto altivoy Harry sabía que tenía 9 años. Cuando el niño vio a su padrino corrió aabrazarlo.

 

- ¡Hey Teddy!

 

- ¡¿Cómo estás tío?!- 

 

- Muy bien, ¿Tú?

 

- Bien, excelentedespués de lo que me ensañaste. - Remus frunció el ceño.

 

- Comportarse malpara disfrutar. - Dijeron al unísono padrino e ahijado riendo.

 

- Me parece muy bien.- Ted hizo un gesto para que Harry se acercara y él así lo hizo.

 

- Mi padre dice quesi me comporto mal los profesores en Hogwarts serán severos conmigo, ¿Esverdad? - Harry se inclinó y le susurró.

 

- Cuando tu padre tediga eso dile que cornamenta y canuto le envían saludos.

 

 

- ¿Quiénes son?

 

- Unos amigos de tupadre.

 

- ¿Verdad? - Sonrióel muchacho y Harry le guiñó un ojo y se levantó. - ¿Tío?

 

- Dime.

 

- ¿Cuándo tendrás unhijo? - Harry abrió los ojos sorprendido por la extraña pregunta, miró incómodoa Remus.

 

- Ted, no seasinoportuno...

 

- ¿Por qué? Es unapregunta clara y tío Harry ya está en edad para encargar un hijo... - Harrysonrió.

 

- Cuando estépreparado para ser padre, Teddy, te prometo que cuando tenga un hijo tú y élserán grandes amigos. - Ted estrechó la mano que le tendía Harry, sonrió.

 

- Pero encarga a unhombre, no quiero que sea mujer no podría contarle secretos, las mujeres sonunas chismosas, menos tía Ginny, es la única que se salva. - Harry soltó unacarcajada. Era casi un ultraje decir que Ginevra Weasley no era una chismosa. -¿Tu hijo será mi mejor amigo?

 

- Claro, serán amigosinseparables.

 

- ¿Así como tú y tíoRon? - Harry asintió. - ¿Cómo tía Ginny y Tía Hermione? - Harry sentía vértigocada ves que escuchaba ese hermoso nombre, suspiró.

 

- Claro, como ellasdos. - Se sintió extraño pensar en un hijo... y nada menos que Ginny fuese lamadre, sonrió. Su hijo, Ginny y él, en su propia familia, era una idea que élabrazaba con el alma. Inevitablemente volvió a sonreír.

 

- Ted ¿Dónde está tumadre? - Preguntó Remus. Quería cortar el tema porque su hijo estabaincomodando a Harry.

 

- Está preparando mihabitación para que yo me acueste, pero papá no quiero dormir aún. - Suplicó elniño. Miró a Harry en busca de ayuda.

 

- Creo que...

 

- Es tarde para queun niño de 9 años esté aún levantado, Harry. - Sabía que él ayudaría a Ted aescabullirse de la cama. Ted se encogió de hombros resignado.

 

- Bien, gracias portus esfuerzos padrino. - Harry sonrió.

 

- Solo por ahora nodaremos batalla, porque tu padre tiene razón ya es tarde, pero para otraocasión no nos rendiremos tan fácil ahijado. - Ambos rieron.

 

- Adiós padrino.

 

- Adiós ahijado. -Harry revolvió cariñosamente el cabello de Teddy cuando él se iba, subió lasescaleras con parsimonia y se perdió en el segundo rellano.

 

- Harry, siento muchoel comentario de Ted, pero a veces es como su madre.

 

- Tranquilo, todoestá bien es un niño. - Sonrió. - Y sí, preocúpate se parece mucho a su madre.- Remus rió.

 

- Aun así teimportunó...

 

- No, claro que no,pero me hizo pensar en cómo sería todo su tuviera una familia...

 

- Sabes que ésta estu familia también, eres mi hijo mayor por lo tanto Ted es tu hermano.

 

- Sí lo sé, pero merefería a mi propia familia, es decir todos mis amigos tienen su propiafamilia, tú, Tonks y Ted son una hermosa familia, Ron, Hermione y Rose tambiénlo son y muy pronto lo serán Nev y Luna. Y veo que todos ustedes son tanfelices y yo estoy solo...

 

- Ambos sabemos quetodo está en que sepas manejar lo que le digas a Ginny. Estoy completamenteseguro que está tan enamorada de ti, como tú de ella. Deja que su dolor sane ydale muestras de arrepentimiento y por sobre todo de que ella es la única parati y no te darás cuenta cuando ya le estés cumpliendo la promesa a Teddy. -Harry sonrió.

 

 

- Todo parece tanfácil. - Remus apoyó su mano en el hombro del muchacho.

 

- Desde ya teadvierto que esa loca mujer te hará un camino difícil y no por eso dejará deser digno de Ginevra Weasley de esa dulce muchacha que conozco y si ahora esamuchacha dulce se convirtió en una mujer es por ti, es gracias a ti. No dejesque el amor que construyeron lo desmoralicen palabras sin fundamentos... Harryesa mujer está dolida pero tú no apartes una ves más lo mejor que te ha pasadoen la vida, juégatela por ella.

________________________________________________

Bien.... Este capítulo tiene dedicación absoluta a las locas del club de Dan del foro Chocolate y menta.... Isa, Andre, Gadi, Belén, ángeles, a todas ustedes!! También a Bita, Alma y Anya.... quién me está ayudando con mi próximo Fic. Gracias por el apoyo!! Gracias por esos 62 comentarios que tiene hasta ahora esta historia y también a quienes la tienen en favoritos! no saben como se les agradece! Espero disfruten este capítulo maratónico! 

y como ya es un habitual + comentarios = actualización! 

Se les quiere!!  

Estaba en un jardín precioso decorado de flores amarillas, y al centro estaba la carpa blanca donde se llevaría a cabo la boda. Harry estaba acompañado por su novia. Katty vestía un lindo vestido color calipso de dos piezas. El blusón se afirmaba por unos finos tirantes y desde el pecho era aglobado y caía limpiamente un faldón de satén hasta las rodillas. El cabello estaba tomado por una elegante coleta. Harry buscó a algún conocido por los al rededores del jardín y encontró a su ex profesora y jefa de casa.- Profesora McGonagall es un gusto volver a verla después de tanto tiempo. - La profesora se giró y sorprendida le brindó una sonrisa.
- ¡Potter! - Los tres sonrieron. 
- ¿Cómo está, profesora o aún es Directora? - Ella sonrió ampliamente.
- Directora. Muy bien. Y hablando de trabajo, supe que usted y el señor Weasley están abocados a los negocios Muggles. ¿Es verdad?
- Sí, es verdad. Hace unos meses nos dedicamos a eso.
- Y por lo que sé les va de maravilla. - Minerva miró a Katty y ella se presentó.
- Mucho gusto profesora McGonagall, soy Katherine Dawson. - Ambas mujeres se estrecharon las manos.
- Mucho gusto, señorita Dawson. - Miró ceñuda a Harry y él se dio por aludido, y creyó saber qué era lo que la profesora quería preguntar.
- Ella es bruja, es decir pertenece a nuestro mundo, profesora. - Se explicó ante la mirada molesta de su novia. 
- Siendo honesta, no olvido un rostro de un alumno de Hogwarts, pero a usted...
- Es porque mi educación mágica fue en Beauxbatons en Francia. Pese que soy estadounidense. - Sonrió la muchacha amablemente. 
- ¿Ah sí? - Preguntaron al unísono Minerva y Harry. Él se dio cuenta que no conocía mucho a su novia. Se preguntó si tendría hermanos... hasta ahora lo único que sabía era que sus padres vivían en Estados Unidos y... Dejó de preguntarse a cerca de su novia, acababa de ver una escena espantosa. Una pareja feliz y reluciente caminaba por el césped sonriendo a todo el mundo, parecían ellos los novios. Ginny Weasley se abría paso cogiendo la mano de su novio, Phillipe Perrot, quién imponía una presencia elegante. Harry los miró, y resignado entendió que no merecía perdón alguno. Y ella jamás se lo daría porque ya se olvidaba de él, se veía tan feliz y hermosa. Ginny lucía un vestido rojo los tirantes se afirmaban desde el cuello con un provocador escote. Desde la parte baja del busto caía una hermosa seda hasta las rodillas. El cabello reluciente estaba suelto y decorado por un lazo del mismo color del vestido, todo el cabello estaba acomodado por un costado. El maquillaje era sencillo pero su boca estaba más roja que de costumbre y lamentablemente para Harry no menos besables. Harry suspiró, Ginny se veía hermosa. Y cuando vio que ellos se acercaban trató de poner atención a la charla de Katty y Minerva.
- ¡Profesora McGonagall! - Exclamó Ginny.
- ¡Señorita Weasley! - Sonrió ella, y la abrazó. Ginny recibió el abrazo algo sorprendida. La profesora no era de dar muestras de afecto. - Estás preciosa.
- Gracias. Neville me dijo que usted estaría hoy presente y me alegré mucho de poder verla en estas circunstancias, profesora. - Ambas sonrieron y se separaron. 
- Como no iba a extrañar a mi capitana favorita del equipo de Quidditch de Griffindor. - Miró a Harry. - Sin desmerecer el gran trabajo que hiciste, Potter. - Añadió. Sonriendo, Harry hizo un gesto con la mano.
- No hay nada que la señorita Weasley haga mal, profesora, más bien es todo lo contrario. - Dijo Harry, sonriendo y mirando a Ginny. Ella frunció el ceño.
- Profesora, él es Phillipe Perrot, mi novio. - Phillipe tomó delicadamente la mano de Minerva y ella sonrió complacida. Harry blanqueó los ojos.
- Mucho gusto, Profesora. - Sonrió. Luego el francés repitió el saludo para con Katty. 
- Nada más romántico que un francés. - Sonrió Minerva. - Déjame decirte, Ginny, que imaginaba que poseías otros gustos. - Dijo lacónicamente y miró fugazmente a Harry. Ginny sonrojó. - Pero reluces mujer, me alegro mucho por ti. - Ginny miró a su novio y ambos sonrieron, Phillipe la abrazó por detrás. Harry estaba molesto por la "Escenita" que estaba regalando. Y lo peor de todo es que era su culpa. "Ginny, por favor, suéltalo... no me hagas sufrir más"
- ¡Bueno! Ginny ¿Dónde están tus padres? - Harry interrumpió el momento de los novios. Ginny lo miró seria.
- Aparecerán de un momento a otro, esperarán a los gemelos y juntos llegarán. - Le respondió indiferente.
- Ya veo.
- Ginny, tu vestido es precioso. - Dijo aduladora Katty, Harry sabía que le decía ese cumplido porque aún se sentía mal por desconfiar de ella. Harry sonrió. - De todos los vestidos que he modelado no recuerdo uno tan bonito como ese. - "¿Fue modelo?" Se preguntó Harry.
- ¡Oh! Muchas gracias Katty, lo compré cuando estuve en Francia, es de Chanel. - Añadió sin darle importancia. 
- ¡Vaya! - Luego de una hora todos los invitados ya estaban presentes y la ceremonia comenzaba. Si Luna era estrambótica, su vestido de novia lo era más, era de mangas largas con un escote cuadrado, el vestido llegaba hasta el suelo con ribetes dorados y la cola del vestido era mitad azul y la otra mitad de un blanco perla opaca. "¿Los colores de Ravenclaw?" Pensó Ginny. El cabello estaba atado por una larga trenza acomodada hacia un costado. Aun así Luna Lovegood se veía preciosa. La ceremonia se llevó a cabo, y todos los presentes aplaudieron al matrimonio Longbottom. Neville sonreía a todo el mundo, dichoso y feliz. Harry se preguntó si volvería a sonreír así alguna ves. Miró a Ginny, ella estaba de espaldas hacia él, las piernas de Harry temblaron escandalosamente, la espalda de Ginny estaba completamente desnuda, el escote en su espalda llegaba justo a la gloria, tragó en seco. Ya no quería que ella siguiera con esa tortura... "Y ni siquiera se entera que me tiene enfermo, ¡Idiota!" Pensó, malhumorado. Se sentó, derrotado.
- ¿Tu novia? - Preguntaba una voz, Harry giró la cabeza y vio sentado a su lado a Bill Weasley. Harry bebió champagne.
- No losé. Supongo que debe estar bailando. - Dijo sin darle importancia.
- ¿Qué sucedería si te dijera que acabo de ver a Katty besando apasionadamente a otro tipo?
- Me daría lo mismo... 
- ¿Aunque todo el mundo comente que te adornaron de lo lindo la cabeza?
- Hace mucho tiempo dejé de darle importancia a la opinión del resto.
- Pero es tu novia. - Insistió Bill.
- Pero no me interesa. - Suspiró profundamente. Bebió más alcohol y Bill miró a su ex cuñado.
- Bueno, tu novia no te ha sido infiel, solo está hablando animadamente con Phillipe y Ginny. - Harry por primera ves lo miró interesado.
- ¿Con tú hermana? ¿De qué pueden hablar ellas dos?
- Son amigas ¿No?... ¿Katty no sabe que tú y mi hermana tuvieron algo?
- Lo que tuve con tu hermana fue más que algo, Bill, vivimos juntos... aunque solo fue un día. - Añadió triste. - Y no, Katty no lo sabe. Pero, ¿De qué hablan?
- De ti. - Harry se sorprendió. - Katty mencionó, muy apenada y eso es extraño, de un sujetador escurridizo de mi hermanita en tu despacho. - Harry que en ese preciso instante bebía se atoró y tosió escandalosamente. Justamente era el hermano mayor de Ginny quien comentaba las aventuras de aquel sujetador.
- Bill, no pienses...
- No tienes que darme explicaciones, no te las estoy pidiendo. Lo que quiero decir es simplemente que Ginny se puso nerviosa con ese comentario y Phillipe claramente no se comió el ardid de la urgente necesidad del cambio de vestuario, lo que no me queda claro es que Katty si se lo creyera. Ginny siguió tu juego... el único problema es que Hermione no estaba enterada y estuviste a punto de salir pillado, mi hermana solucionó todo. - Bill bebió Whisky de fuego y sin anestesia soltó - ¿Son amantes? 
- ¡Claro que no! - Bill sonrió. - Jamás le daría ese nombre a una relación que tenga con Ginny.
- ¿Qué son entonces? Los dos tienen novios pero eso no les impide estar juntos en tu despacho... o besarse el día que ella llegó a casa de mis padres. - "Bien, Bill está tremendamente enterado de ciertas cosas" Pensó Harry.
- Somos amigos, Ginny y yo...
- Aún se aman.
- Tú hermana dio vuelta la hoja desde el momento que comenzó a vivir con el idiota de novio que tiene. - Bill volvió a sonreír, esta ves con ganas, Harry lo miró mal.
- ¿Y tú?
- ¿Yo?
- Escucha, la persona que no se dé cuenta que sigues babeando por mi dulce hermanita es un verdadero idiota, la cara estúpida que pones cada ves que la miras es una prueba de lo que te digo y es preocupante... tu deprimente estado de ánimo es otra prueba más de que sigues enamorado de Ginny.
- No es fácil para mí el tema de tu hermana, ni mucho menos verla feliz con el amanerado. - Bill rió.
- Pues no la lances más a los brazos del amanerado y si cometiste un error soluciónalo. - Harry lo miró preocupado, "¿Bill sabría de su conducta deplorable ante Ginny?" - Conozco a Ginny y sé que si ella hubiese cometido el error jamás arrancaría a Holanda, no sé cuáles fueron los motivos que tuviste para cortar una relación que parecía feliz...
- No lo parecía, era feliz, era lo mejor que tuve en la vida.
- Entonces recupérala, Potter. - Harry lo miró esperanzado.
- Bill...
- ¡Harry!
- Katty. - Murmuró Harry, abatido.
- Amor, esa canción me fascina... vamos a bailar. - Ella soltó una risa cantarina, Bill levantó una mano y la puso en el hombro del joven y asintió, dándole ánimos. Harry resignado dejó la copa sobre la mesa y se levantó Katty tomó su mano y lo condujo hasta la pista de baile. Cerca de donde ellos comenzaron a bailar estaban los recién casados, Harry les sonrió, un poco más allá estaban sus dos mejores amigos, Hermione le guiñó un ojo y él le sonrió... Y como si fuese una broma de mal gusto, Ginny y su novio bailaban casi a su lado, muy melosos uno con el otro. Él la abrazaba por la cintura y ella le sonreía dulcemente, bailaban al compás de la suave melodía. Harry no les quitaba la mirada, y para su horror vio como él se acercaba y la besaba... ella también lo besó. Sintió como la poca alegría que sentía se esfumaba por completo, todas las imágenes felices que vivieron con Ginny se agolparon dolorosamente en su corazón, llenándolo de un dolor inimaginable. Los ojos de Harry se anegaron en lágrimas y los cerró, dejó que su cabeza reposara  en el hombro de Katty. - ¡Bueno, simplemente ahora cambien de pareja, padres e hijos, hermanos y cuñadas, amigas y amigos! - Exclamó Neville, levantando las manos y todos rieron, Ginny miró a Harry, vio que sus ojos estaban rojos, tremendamente tristes. Y sin saber porque se permitía esa debilidad, le sonrió a Phillipe y caminó hacia Harry, posó delicadamente una mano en la espalda de él, provocando un leve estremecimiento en Harry, Ginny miró a Katty sonriendo.
- ¿Me prestas a tu novio por un par de canciones? - Harry no quería estar con ella, le dolió mucho verla besando a Phillipe. Pero las ganas de rozar su piel le ganaron, y esa sonrisa perfecta dibujada en los labios de Ginny, le llenaron el alma. Katty sonrió.
- Es todo tuyo, por un par de canciones. - Aclaró. "Seré de ella para toda la vida" Pensó Harry, abatido. Katty se fue y los dejó en medio de la multitud que ya bailaba. Ginny se acercó y rodeó el cuello de Harry con sus brazos, y él la abrazó por la cintura, sus dedos jugaban en la desnuda espalda de Ginny, provocando un estremecimiento en ella.
- ¿Estás bien? Me parece que...
- ¿Me dejas disfrutarte aunque sea de esta forma, nada más sintiéndote? - Preguntó, susurrándole en el oído. Él le jugó una mala pasada con esas palabras, unas lágrimas escaparon de sus ojos que él no advirtió. Ella apoyó su cabeza en el pecho de Harry, él respiró el aroma de Ginny y luego suspiró, "¿Cómo pudiste olvidar todo en tan solo dos meses, bonita?" Se preguntó Harry. Subió una mano y recorrió la espalda de Ginny, ese momento les pareció eterno. - Cuando te vi hoy llegando de la mano de tu novio, parecías tan feliz, pensé que ya no merecía tu perdón, bonita. Me resigné también a que jamás te voy a olvidar porque tu recuerdo me hace pensar que lo nuestro si existió y no fue un maravilloso sueño, que si te hice mi mujer, que si escuché un te amo de tu boca y que fui el primero en tu vida, que por un maravilloso día y noche fuimos una familia feliz, tú me hiciste el hombre más feliz del planeta, me enseñaste a amar, y eres la única mujer que amo. Estoy enamorado de tu sonrisa cada ves más, adoro cada una de tus hermosas pecas. - Ambos sonrieron.
- Harry...
- No tienes que decir nada. - Se seguían moviendo inconscientes de que seguían bailando, ella se mantenía firme en su postura, aferrándose más a él y Harry la estrechó más entre sus brazos. - Sé que en cualquier momento decidirás volver a Holanda, pero necesito que sepas, independiente de lo que pasó entre nosotros, siempre estaré para ti cuando lo necesites... verte feliz para mí es primordial en mi vida, aunque sea al lado de otro hombre, necesito que entiendas que estaré para lo que sea, si quieres que sea tu padrino de boda o el padrino de tu hijo... - Ginny se soltó inmediatamente de él, escandalizada, miró a Harry con sus ojos acuosos. 
- ¿Por qué me dices estas estupideces? 
- No son estupideces...
- ¡Estás planeando mi vida con otro hombre prácticamente! 
- ¡Es lo que estás haciendo, mujer! Quemaste todos los recuerdos que te ataban a mí, viviste con otro hombre y todos te dicen lo feliz que pareces con ese amanerado...
- ¿Amanerado? - Ella frunció el ceño, y no logró evitar sonreír. - No le digas así, es un gran hombre. - Harry sonrojó. 
- Si es un poco amanerado. - Susurró. Ginny inevitablemente le regaló una amplia sonrisa, Harry la vio sonreír para él, y ese fue un aliciente maravilloso en su vida. Suspiró. - Estás hermosa Ginevra Molly Weasley. - Subió una mano y acarició el rostro de la mujer que amaba.
- ¿En qué momento se te pasó por la cabeza que yo quería mi familia con otro hombre que no fueras tú cuando estábamos juntos? - El corazón de Harry se apretó contra su pecho, violentamente.
- Bonita, me dejé llevar por la rabia y los celos, y sé que eso no me excusa, pero cerré los ojos y no vi que tú realmente jamás jugarías con los sentimientos de una persona...
- Mucho menos con los tuyos, Harry. ¿Cómo pudiste creer y decir que mi amor era una maldita actuación? - Preguntó dolida.
- Estaba confundido, estaba cegado por el dolor...
- Cuando fuimos novios necesitaba que sintieras que cada ves que me entregaba a ti era porque te amaba. - Cuanto le dolió oír el tiempo pasado que Ginny había empleado su manifestación de amor. No iba a permitir derramar lágrimas frente a ella. Ginny no le apartó la mirada. 
- No pienses que no sentía tus emociones cuando nos amábamos. Ginny tu ternura me enamoró, pero tú pasión es mágica, me enloquecía... hasta ahora. - Ginny sonrió. - No te miento cuando te digo que los recuerdos son ahora mi realidad de que estuviste conmigo, aún más cuando te hacía el amor. - Ella se estremeció en sus brazos. - Cuando hacíamos el amor. - Susurró. - La última ves que nos vimos te dije que haría algo todas las veces que te viera. - Ginny suspiró, y lo interrogó con la mirada. - Te amo. - Dijo sencillamente. Ginny sonrió y lo abrazó fuertemente. - Te amo, bonita. - Respiró profundamente en el oído de Ginny, ella frunció el ceño, Harry Potter sabía perfectamente que ocurría en ella con esa simple y peligrosa acción de él. Lo miró y él sonrió a modo de disculpas, pero no quería disculparse, ahora la única meta eran esos labios rubí que se acercaban con suavidad a los suyos, posó sus manos en el rostro de Ginny, olvidándose que muy cerca de ellos estaba su novia y el novio de Ginny, apenas cinco centímetros de distancias los separaba... cuatro, tres, Ginny cerró los ojos, dos,...
- ¡Harry! - Ginny abrió los ojos, y Harry miró a Ron solo con la verdadera intención de asesinarlo. 
- Ron, ¿Qué necesitas? - Preguntó Harry tratando de ser evidente, necesitaba estar solo con Ginny. Pero ya era tarde, Ginny lo soltó y le sonrió, esa bendita sonrisa solo emanaba sensualidad y como siempre lo idiotizaba. 
- Luego te veo. - Susurró, los dejó solos. Harry se dio cuenta que él y Ginny era la única pareja que bailaba, se sorprendió.
- ¿Cuánto tiempo...?
- Poco más de una hora. - Sonrió. Harry observó alrededor y se dio cuenta que había unos chismosos que aún lo miraba, y otros miraban confundidos a Ginny, que se abrazaba a su novio.
- ¿Vamos a beber un trago? - Preguntó Harry, que antes de ver a Ginny estaba en una nube, de la cual bajó estrepitosamente. 
- Claro, pero primero acompáñame a ver a Rose, está durmiendo en la habitación de Luna.
- Claro, vamos. - Ambos se dirigieron a la cocina de los Lovegood, que por cierto estaba adornada con excentricidades que él jamás había visto, parecía un museo en ves de cocina. Hermione y Ginny reían a carcajadas.
- Cariño ¿Qué ocurre? - Preguntó preocupada Hermione, cuando vio a su esposo. 
- Vinimos a ver a Rosie. ¿Y tú?
- Ronald, Tu esposa es una pediatra y madre preocupada que no puede estar cinco segundos lejos de su hija. - Hermione frunció el ceño.
- Ya verás tú cuando seas mamá. - Harry miró a Hermione dolido por ese comentario, luego suspiró profundamente, él le había dicho lo mismo a Ginny, con respecto a tener su apoyo para lo que fuese. Pero era insoportable verla besando a otro hombre, ¿Cómo mierda iba a hacer para verla feliz casada y con hijos? Ginny miró alarmada a Hermione y luego observó a Harry... él estaba tan triste, y todo era su culpa, ¿cómo decirle que estaba tan enamorada de él y que juntos serían padres? No podía, lamentablemente su orgullo era más. Ginny abruptamente palideció, sintió que todo en aquella cocina de giraba.
- ¿Rose sigue durmiendo? - Preguntó Ron.
- Como un ángel. - Sonrió Hermione. Harry vio a Ginny, y frunció el ceño. Estaba demasiado pálida, se tocaba el vientre, preocupada. En el preciso instante en que se desvanecía, Harry logró tomarla antes de que cayera al suelo. Se asustó mucho cuando vio la piel tan blanca de Ginny.
- ¡Ginny! Cielo, ¿qué sucede? - Preguntaba alarmado. Estaba histérico. Ron también estaba nervioso.
- Hermione, ¿Qué sucede? - Preguntó Ron, mientras veía como un frenético Harry acariciaba el rostro pálido e inconsciente de Ginny.
- ¡Amor, despierta, bonita! - Hermione se acercó a Ginny, "Solo es un desmayo debido al embarazo" Pensó ella. Sacó de su bolsito de cuentas un perfume. Harry la miró descolocado.
- ¡¿Crees que es hora de ponerte perfume?! - Preguntó encolerizado. Hermione frunció el ceño y acercó la botellita destapada a la nariz de Ginny, Harry miró confundido a Hermione, luego desvió su mirada hacia Ginny y le quitó un mechón pelirrojo del rostro, ella lentamente volvía en sí... - Bonita. - Susurró Harry.
- Harry... - Dijo Ginny en un hilo de voz, aún con los ojos cerrados. Movía suavemente la cabeza.
- No te muevas, preciosa. - Dijo Harry dulcemente, mientras le acariciaba el rostro, ella lentamente abrió sus ojos y sintiéndose en los brazos de Harry, seguridad le sobraba. - ¿Qué sucede, cariño? Te desmayaste de la nada... Bonita, dime si algo anda mal. - Harry estaba desesperado. 
- Solo son los síntomas del... - Hermione palideció y los pocos colores que llegaban al rostro de Ginny la abandonaron nuevamente. "Estúpida"  Se recriminó mentalmente Hermione, solo era su frenética manía por responder a cuanta cosa le preguntaran.
- ¿Síntomas? - Preguntó Ron.
- ¿De qué? - Añadió Harry, sin dejar de observar a Ginny, mientras veía con alivio que Ginny volvía en sí completamente. Salvo por los colores de las mejillas. Ginny observaba con horror a su cuñada.
- Bueno, imagino que debe ser síntoma de tantas pociones que ingirió en Holanda, al fin y al cabo tiene su falla, ¿No?... estoy aventurando... ¡Soy pediatra! Veo niños no doy un informe médico por desmayos de mujeres... - Añadió ante la mirada de desconfianza de su esposo. Harry estaba absorto en Ginny, quien poco a poco recuperaba los colores del rostro
- ¿Cómo te sientes, bonita?
- Mareada. - Respondió, sin fuerzas. Evidentemente agotada.
- Hermione, ¿Dónde duerme Rosie? - Preguntó Harry.
- En la habitación de Luna, pero perfectamente Ginny puede descansar allí...
- Claro que no, ya me siento bien. - Protestó Ginny.
- Claro. - Ironizó Harry, la levantó en sus brazos, iba a desaparecer...
- ¡No! - Gritó Hermione, asustando a los hombres.
- ¿Qué? - Exclamó Harry.
- Ella no puede aparecer, ¿Lo olvidaste?
- Lo siento, entonces dime cómo llegar a la habitación de Luna...
- Por favor, estoy bien... - Insistía Ginny, haciendo amagues de soltarse, pero los brazos de Harry la sostenían con firmeza. - Ron, dile a tu amigo que me suelte en este preciso instante.
- No. - Dijo seco Ron. 
- Hermione, por favor, dile a este hombre que me suelte. 
- Lo siento, cuñada, pero estoy en acuerdo con este hombre. -Ginny bufó.
- Genial, todos en mi contra...
- No importa lo que digas, te amo y no dejaré que nada malo te ocurra. - Hermione sonrió, Ron le lanzó una mirada de pocos amigos a Ginny y ella miró a Harry, sus ojos brillaron mientras él la cargaba y caminaba serio. Llegaron hasta la habitación de Luna, Rose dormía profundamente.  Harry la dejó suavemente en la cama, junto a su ahijada. Se sentó al lado de ella, aún preocupado. Hermione y Ron los dejaron solos - ¿Me dirás ahora que anda mal?
- Nada. - Respondió monótonamente, quería evadir el tema.
- ¿Nada?
- ¿A qué te refieres? - Preguntó, tratando de parecer inocente. Algo que Harry no le creyó, la conocía perfectamente. 
- Vuelves de Holanda por "Una lesión" - Enfatizó, no creía en esa misteriosa lesión. - Pero no puedes beber crecehuesos, no puedes aparecer, te desmayas de la nada... si eso no es extraño dime que es. - Ginny dramatizó una mirada dolida.
- ¿Tanto te molesta que esté de vuelta? - Él sonrió.
- No intentes desviar el tema...
- Pues bien parece que odias la idea de verme todos los días...
- No odio la idea, es solo que me hace daño... Ginevra estamos hablando de ti. - Añadió, exasperado. 
- Estoy de maravilla.
- Claro, te creo... ¿No confías en mi como amigo?
- ¡Estoy bien! ¿No puedes...?
- ¡Te conozco Ginevra Weasley! Y sabes que no me rendiré hasta saber qué es lo que ocurre contigo, me preocupa bastante todo lo relacionado a ti.
- Pues no deberías. - ¡Merlín mujer, estás pálida te desmayaste de la nada! Debe haber una razón tremendamente... - El cambio de tema no le gustó para nada a Ginny.
- Necesito ver a mi novio, ¿Le puedes decir que estoy en la habitación de Luna, Por favor?
- No me dirás la verdad... ¿No puedes verme tan solo como el gran amigo que fui hace poco más de un año? - Preguntó dolido.
- No, lo siento. No puedo ver como amigo a la persona que me pidió matrimonio hace unos meses. - Dijo duramente. Harry la miró, y en esos ojos chocolate no vio más que rabia y orgullo. ¿Si aún ella sentía rabia con él era porque aún estaba enamorada de él? - Ahora quiero estar con el hombre que realmente quiero. - Harry se convenció que ella ya no lo quería. Quiso demostrar que esas palabras realmente no le importaban en absoluto. Hizo un gesto exasperado totalmente involuntario.
- ¿Para qué? - Se levantó de la cama, y puso sus manos en la cintura por debajo del saco y la miró con una ceja levantada.
- Shh! Baja la voz, Rosie está durmiendo. 
- ¿Para qué quieres ver al amanerado?
- ¡No es amanerado! - Dijo en un susurro cargado de rabia. "Gracias, defiéndelo de mí, bonita, es lo mejor que puedes hacer estando yo" Pensó Harry. - Bien, muchas gracias. - Harry veía como Ginny hacía el amague de levantarse de la cama.
- ¿Qué crees que haces? -  Preguntó, tranquilo.
- Iré a ver a mi novio. - Dijo resuelta, Harry la miró dolido y frunció el ceño.
- Quédate ahí. - 
- ¡No me des órdenes!
- ¡Eres fastidiosa!
- ¡Tú eres un maldito que crees que tú palabra es ley!
- Claramente contigo no le es. - Ginny frunció el ceño y lo miró.
- ¿Qué quieres decir con eso? - Harry se acercó a ella, y la miró profundamente. Ginny se estremeció con esa mirada.
- Quiero decir que, a veces quisiera poder hacer contigo algún hechizo para que estés siempre a mi lado y dado que la mayor parte del tiempo te extraño siento que siempre estas a mi lado para darme fuerzas y es por eso que cada minuto que vivo, te amo... que cada minuto que vivo, te amo, aun siendo una fastidiosa sin remedio, aun siendo feliz con otro hombre, eres maravillosamente todo. - "Que me digas esas palabras me derrites y lo sabes Potter, bien ganaste un punto... que ganas de lanzarme a tus brazos,... ¡Pero no, Merlín dame fuerzas!"
- Necesito ver a... - Comenzó Ginny tímidamente. 
- Tu novio, sí. - Harry miró por la ventana, luego a ella e hizo un gesto afeminado con la      mano. - Iré por tu novio "Muy macho" - Enfatizó celoso, cerró la puerta tras él. Ginny soltó una carcajada, le había hecho gracia ver en él un toque femenino, volvió a reír. Miró a Rose, cuantas ganas tenía de ver a su hijo en brazos y ver a Harry haciendo dormir al bebé mientras le dedicaba unas dulces palabras, sonriendo. Estaba idiotizada con la sonrisa de él, inevitablemente iluminaba su día más gris. ¿Cuál sería la cara que pondría Harry cuando supiera que iba a ser padre? ¿Se enfadaría? ¿Sería capaz de dejarla sola? Y si la dejaba sola por estropearle su futuro con un hijo, jamás había pensado en eso. Se aterró.

                                                 ///                  
 - Hola. - Saludó un inexpresivo Harry.
- Hola, ¿En qué te puedo ayudar? - "En que vuelvas a Holanda y dejes en paz a Ginny" Pensó.
- Es Ginny.
- ¿Ginevra?
- Sí, tu novia. - Respondió alterado, como seguía doliéndole en el alma ese beso que Ginny le dio a ese amanerado que tenía enfrente.
- ¿Qué le sucede? - Preguntó preocupado y se levantó de la silla, era más alto que Harry pero eso a él no lo intimidó en absoluto.
- Está en la habitación de Luna, te quiere ver. - Añadió triste.
- ¿Por qué no vino ella a decirme que necesitaba hablar conmigo?
- Ginny tuvo una recaída, la llevé a la habitación para que descansara y me pidió que te avisara... 
- ¿Sabes qué es lo que le ocurre? - Preguntó preocupado.
- No. - Negó rotundamente, Harry maldijo por lo bajo.
- ¿Estuviste solo con ella? - Preguntó, con desconfianza. 
- Técnicamente no, Estaba Rose... - Respondió algo confundido.
- ¿Hablaste con ella de "Ustedes"? - Esa pregunta perturbó bastante a Harry ¿Por qué el novio de Ginny preguntaba si su novia y el ex novio de ella hablaron con relación a lo que hubo entre ellos con aire tan pasivo? 
- Oye yo... - De pronto Harry lo miró y se descolocó aún más. - ¡Ve a ver a tú novia! Deja la preguntadera ve al cuarto de Luna... si no sabes llegar dile a Hermione que te lleve. - Phillipe frunció el ceño.
- ¿Por qué te asustas cuando te hablo de Ginevra?
- Te recuerdo que tu novia te espera...
- Ella necesita hablar contigo, pero creo que ella no te ha dicho nada. - Harry lo miró por primera ves con interés. - Quiere ir al departamento en el que ustedes vivieron, necesita recoger algunas cosas que están allí. Después de tanto tiempo sin visitar aquel departamento imagina que el encantamiento fidelio se ha roto y no quiere ir sin que tú sepas, como no puede aparecer y no tiene llaves quiere ir contigo si tú quieres, claro. - Harry se desilusionó, pensó que le diría algo más importante. Pero no podía entender que él hablara tan despreocupadamente de un encuentro de su novia y del ex novio de su novia.
- ¿Por qué hablas como si no hubiera...?                                             
- ¿Desconfianza de ti? - Sonrió Phillipe. 
- ¡Pues sí! - Respondió alterado.
- ¿Por qué desconfiaría del tipo que tontamente trató a la mujer que amaba? ¿Puedo creer que tú, tratándola como un poco hombre, diciéndole puta y zorra, dudando del gran amor que esa mujer te profesaba, aún sientes algo por Ginevra, Harry Potter?... Si no hay respuestas ahora dime ¿Qué puede haber entre tú y ella si ya no hay amor de tu parte? ¿Debo preocuparme porque pretendes quitarme a mi mujer? - Harry estaba dolido con las palabras del francés, tenía la imperiosa necesidad de arrebatarse el corazón y el alma para no seguir sintiendo la mierda que sentía por dentro, Phillipe le estaba gritando en su propia cara que jamás estaría con Ginny y todo era su culpa. Tenía que admitir que el amor de Ginny era su único salvavidas en ese mar de sentimientos que aún no dominaba, y que ni siquiera entendía, y a pesar de todo, Phillipe tenía razón. "¿Por qué no saco mi varita y le rompo la cara a punta de maleficios?" Pensó, Ginny ya no confiaba en él. Ella le entregaba sus secretos a un hombre que conocía hace casi un año, y no confiaba en él, quien además de haber sido su novio y casi su esposo, había sido su amigo y conocía hacía 14 años. Recordó cuando eran amigos solo amigos, cuando podía dormir con ella y no sentía deseos de amarla con pasión y locura. Cuando solo se querían como amigos y todo era más fácil.
- Simplemente vine porque ella me lo pidió. - Dijo en un hilo de voz.
- Necesito saber si llevarás a Ginny al departamento. - Claro, mañana...
- Mañana muy temprano tiene un compromiso inquebrantable. Y necesitará de sus pertenencias que tiene en tu departamento.
- No es mío, es nuestro. - No sabía si se lo imaginaba pero creyó ver por unos segundos un brillo de felicidad en los ojos de Phillipe. Lo más seguro era que Ginevra Molly Weasley ya lo trastornaba. 
- Quiere ir esta noche.
- ¿Ahora?
- ¿Podrías acompañarla? 
- Claro te pasaré las llaves...
- No yo no puedo ir.
- ¿Por qué?
- Oye, no estoy para preguntas estúpidas, mi novia me debe estar esperando...
- Con lo impaciente que es... - Susurró y Phillipe no alcanzó a escucharlo. - Dile que cuando esté lista me busque, estaré esperándola. - "Cómo siempre" Pensó, triste. 
- Claro, le diré y gracias. - Phillipe se fue en busca de Hermione para que le enseñara el camino hasta la habitación de Ginny. Harry se quedó tremendamente confundido, la charla con el novio de Ginny fue por decir lo menos, extraña. Se sentía desplazado, él siempre fue el mejor amigo de Ginny aun cuando fueron novios ella le contaba todo. Él le contaba cuentos antes de dormir, sonrió. "Merlín, si ella no me pudo perdonar, solo haz el favor de no quitármela de la vista ella es la única que logra hacerme reír y vivir, a pesar de sentirme en el infierno sin ella, tan solo verla respirar me hace feliz" Pensó. Luego de beber Whisky de fuego, miró la nuevamente llena pista de baile y sus divagaciones lo dejaron en otro planeta.
- ... Y tiene un anillo maravilloso, era un perfecto diamante... ¡La muy zorra se comprometió!... Harry... ¿Harry?... ¡Harry!
- ¡¿Qué?! - Exclamó, volteó y vio a su novia hablando, y como siempre no le tomó importancia, miró su vaso de Whisky. Ya estaba harto que todos interrumpieran sus pensamientos relacionados con Ginny.
- Hace siglos que te hablo y tú no pareces estar en la tierra.
- ¿Qué quieres? - Preguntó enfadado.
- Te hablo... aunque pareces distraído, cielo... bailaste mucho tiempo con Ginny. - Dijo tanteando el terreno, Harry la miró.
- No me digas que pensaste una ves más...
- No. Ya no lo pienso... ¿Hay algo entre ustedes? ¿Alguna ves lo hubo? Porque como se miraban mientras bailaban...
- Sí, hubo algo entre nosotros. - Katty se dedicó a mirarlo fijo a los ojos, no pretendía montarle un escándalo, pero quería que no fuese doloroso para ella.
- ¿Hace mucho?
- Hace casi tres meses.
- ¿Tres meses? - Preguntó sorprendida.
- Sí, vivimos juntos y estuvimos a punto de casarnos. - Indefectiblemente las lágrimas caían por el rostro de Katty, ahora entendía muchas cosas.
- Ella jamás mencionó una relación contigo cuando trabajamos juntas...
- Eso fue porque no estábamos juntos aún. - La atajó Harry, mirándola. - Pero eso ya está fuera de mis manos y...
- Solo porque está fuera de tus manos estás conmigo, solo porque ella no quiere estar contigo, algo que es evidente de solo ver la cara de idiota que pones cuando la ves, yo no supliré un espacio que ya está lleno, Harry.
- Yo no te estoy pidiendo eso.
- Eres un ser patético, ¿Sabías? Jamás creí que el gran Harry Potter sería un maldito. Eso es lo que eres. - Dijo llena de rencor. Harry volvió su mirada hacia la pista.
- Tienes toda la razón, y es por eso que esto llega hasta aquí. - Suspiró.
- No entiendo que es lo que viste en una mujer tan vulgar como lo es esa mosca muerta.
- Katty, en realidad soy un maldito patético, pero aun así no te permito que hables mal de Ginny cuando ella no está para defenderse. Mucho menos cuando esté yo para defenderla. - Le espetó furioso.
- ¿Me estás pateando el trasero y además la defiendes? - Rugió igual de furiosa que él.
- No es necesario que hagas de esto un maldito infierno, es mi culpa bien lo asumo, pero esto no tiene sentido, tú y yo, eso lo sabes bien. 
- ¿Crees que sabía que esta puta relación tenía fecha de vencimiento?
- Sabías que esto siempre fue algo pasajero, siempre te lo dije...
- Si, tienes razón, siempre me dijiste que sería la puta mensual.
- Siempre te dije que esto era informal. - La corrigió Harry. Ella se levantó y le lanzó una mirada de profundo orgullo.
- ¿Harías el gesto de caballerosidad de llevarme a casa, por favor? - Harry se exasperó y también se levantó.
- ¡Por favor Katherine! ¡Eres una bruja DESAPARECE! - Bramó. Ella furiosa tomó su bolso de cuentas y desapareció. Harry volvió a sentarse y se refregó los ojos por debajo de los anteojos, estaba celoso, consternado. Ginny no quería saber nada con él, ya no quería nada de él. Ese era el maldito argumento que ella había puesto como una barrera para que él no se le acercara. Terminar su relación con Katty era un alivio, pero ella no tenía la culpa que Ginny no lo perdonara. Pero no tenía paciencia para soportar un berrinche de una mujer... la única que se excedía deliberadamente era Ginny "¡Por Dios, debe haber un momento que deje de pensar en ella!" Bebió un sorbo de alcohol. ¿Por qué le dijo tantas idioteces a la única mujer que amó? "Dios ¿porque me pregunto lo que me preguntó el amanerado?" Se preguntó, alarmado.
- Hola guapo. - Una muchacha que Harry conocía lo saludaba, coqueta. Sonreía. Mucho antes que Harry se enamorara de Ginny, había tenido una aventura idílica en los baños del ministerio con esa mujer. Era una mujer alta, casi de la misma altura que Harry, esbelta, cabello negro y largo hasta la cintura. Su rostro parecía tallado en el más fino yeso y expuesto en la mejor galería, era hermosa. Vestía un sencillo vestido verde, con simple caída. Se sentó en la silla que acababa de dejar Katty.
- Hola nena.
- Te vi discutir con tu novia de turno.
- Pero ya se fue, ya no hay interrupciones. - Él correspondió al coqueteo. Quería de una ves olvidarse de la familia que quería formar junto a Ginny, ya no quería que sus pensamientos fuesen por completo de la única mujer que amó. A pesar que la mujer que tenía enfrente no le erizara ni un maldito bello.
- Los padres de Ron se marcharon hace un momento. - Ella también conocía a Ron, ella también había caído en la cama del pelirrojo antes de que él se casara con Hermione.
- ¿Por qué una mujer tan hermosa, como tú, está sin pareja? - Ella sonrió. 
- ¿Quieres algo que esa idiota que tenías por novia no te supo dar? - Ella era una mujer fría y parecía ser a la perfección ese tipo de persona que todo lo solucionaba con el sexo, y Harry lo sabía. Él se acercó quedando a escasos centímetros de distancia de ella.
- Bet, ¿Crees que tú me lo podrías dar? - Ella sonrió, descarada. 
- Sé que no hay mujer que te satisfaga como yo... - Harry la besó, luego se separó y sonrió con maldad. 
- Te equivocas, solo hay una mujer que me satisface por completo. - Susurró. 
- Bien, dejemos que esa mujer te satisfaga por completo... yo puedo satisfacer tus instintos más bajos, los que tú quieras, Harry. - Él sin poder escapar recibió los labios de Bet que lo besaron con pasión sin poner resistencia, dejándose llevar por la muchacha, queriendo que ese beso se lo arrebatara Ginny.
- Harry. - Susurró una voz dulce, levantó la vista y se levantó inmediatamente, tropezando, nervioso se limpió la boca con la manga del saco.___________________________
Les prometo que esta muchacha no incide en la historia, solo en la actitud de Ginny en el siguiente capítulo y créanme que la aplaudo de pies enfervorizada!! ahora una mala noticia... por temas de estudio tengo que realizar un viaje y no podré actualizar en dos meses... :( Ahora una buena noticia... era broma!!!!! mañana tendrán su actualización como siempre!!Gracias por todos los comentarios, gracias a Silvia por ser la primera en leer esta historia y animarme a publicar. Gracias al foro Chocolate y Menta por ser tan geniales!!Gracias a todos ustedes por comentar, leer y tener esta historia en favoritos!!un abrazo a todos!!!Prometo responder luego los últimos comentarios!!Gin o Natty, como me conocen algunas! ;) Estaba apenado se sintió el hombre más miserable que pisaba la tierra, se sentía infeliz mientras miraba esos ojos chocolate que preguntaban un ¿Por qué?
- Phillipe mencionó que no tenías inconveniente al llevarme al departamento pero es evidente que se equivocó.
- ¡No!... Ginny, espera, claro que puedo llevarte...
- Olvídalo. - Se dio media vuelta dispuesta a marcharse, pero la mano de Harry y él mismo se interpuso ante ella, rápidamente.
- Le dije a tu novio que te esperaría hasta que estuvieses lista y repuesta.
- Qué manera de matar el tiempo. - Ironizó. Harry se molestó.
- No fastidies y solo dime si irás, no te rogaré.
- ¡Pues no, no iré! -
- ¡Pues bien! - Harry soltó el brazo de Ginny y ella comenzó a cruzar la pista atestada de bailarines, Harry siguió sus pasos. - ¡Ginevra!... ¡¡Ginevra!! - Harry no recordó despedirse de su amiga Bet, siempre sucedía lo mismo cuando Ginny aparecía en sus horizontes.
- ¡Esfúmate Potter! - Le espetó girando la cabeza para gritarle, siguió su camino.
- ¡Detente ahora mismo, Ginevra Weasley!
- ¡Como si tus palabras fuesen una orden para mí, idiota!
- ¡¡No me digas idiota!! - Ellos caminaban atropelladamente en medio de la multitud que ni se daba por enterada de la discusión de los ex novios.
- ¡¿Sería lo más suave que nos hemos dicho, no?! - Ginny se detuvo, y lo esperó mientras él con mucho trabajo se abría paso entre la gente. Aunque con pesar escuchó las últimas palabras de Ginny.
- Estás utilizando ese argumento como un golpe bajo, y es absolutamente innecesario.
- Innecesarias también fueron tus palabras hace más de dos meses. - Harry le tomó las manos.
- Vamos al departamento a buscar lo que necesites. - Dijo con dulzura, Ginny se enfureció y se soltó de sus manos con brusquedad.
- Te espero en tu auto, y por favor no tardes, no te entretengas con una de tus amigas por una noche de sexo descontrolado... ¡Estoy cansada de tus irresponsabilidades! - Harry se enfadó, cuando ella se proponía podía llegar a ser la mujer más tediosa, paranoica y molesta, y en ese momento lo estaba haciendo de maravillas.
- ¿No puedes simplemente callarte una ves y aceptar lo que te diga?
- Jamás aceptaré que tú me des una puta orden solo para complacerte.
- Eres fastidiosa.
- Y tú un maldito patético. - Harry esbozó una sonrisa.
- Gracias por el cumplido...
- ¡Hasta que por fin se deciden a hablar! - Fred se acercaba a ellos, con una sonrisa radiante en los labios, abrazó a Ginny por los hombros, ella soltó un resoplido y Harry mató a Fred con la mirada, el pelirrojo entendió que se podía cortar con una cuchilla el ambiente. - ¿No hay plan de reconciliación?
- ¡Púdrete idiota! - Exclamó Ginny, soltándose de Fred, iba rumbo hasta el auto de Harry, encolerizada.
- Tan dulce como siempre. - Susurró Fred.
- Tu hermana es un verdadero fastidio. - Dijo Harry enojado. Fred frunció el ceño.
- No creo que sea un fastidio para ti si aún estás babeando por ella.
- Fred...
- ¡Vamos! Estabas enamorado para vivir con ella, esa mujer es tu vida. - Filosofó. Harry compuso una mueca.
- No dejaré que ella se inmiscuya en mi vida...
- ¿Aunque ella sea tu vida?
- ¿¡¡POTTER, QUIERES ESPERAR A VER MIS RAÍCES!!? - Ginny ya estaba justo al lado del auto de Harry, unas pocas personas giraron para verla. Harry estaba comenzando a impacientarse de verdad.
- ¿Cómo puedes soportarla? - Preguntó serio Fred.
- Ese es el problema, ¡No la soporto! ¡VOY! - Exclamó.
- Es amor. - Rió Fred, Harry resopló y fue al encuentro de la dulce Ginny. Ambos se subieron al auto, cada uno con sus propias razones para estar enfadado con el otro. Harry encendió el motor.
- ¡Felicidades Potter! - Exclamó Ginny, falsamente feliz. Harry la miró aún sin conducir, ella miraba los jardines donde aún los invitados bailaban.
- ¿Me quieres explicar a qué te refieres?
- Hoy es fin de mes, me imagino que terminaste con Katty y ya comenzaste con tu nueva conquista, ¿No? - Él frunció el ceño y comenzó a conducir lentamente.
- A ti no te interesa que haga y deje de hacer con mi vida y no te permito que opines con respecto a ella.
- ¡ERES UN MALDITO CÍNICO! - Él frenó el auto bruscamente, la miró con el rostro crispado.
- ¿Qué quieres decir? - Preguntó con suavidad, aguantando las ganas de gritar, con ella no se podía contener en ningún sentido. Ese era un esfuerzo para no llegar a las circunstancias límites, como hacía unos meses.
- ¡PRIMERO ERES TÚ, SEGUNDO TÚ Y TERCERO TÚ, ERES UN MALDITO SER INCAPAZ DE PENSAR EN NADIE MÁS QUE EN TU PUTA FAMA DE MUJERIEGO! - Bramó.
- ¿Estás celosa?
- ¡¡¡NO!!!
- Si tan solo pudieras hablar, y no gritar, podría entender que es lo que ocurre y porque estás enfadada conmigo, de caso contrario pensaré que estás celosa porque me viste con otra mujer. - Ginny lo miró furiosa.
- No podría estar celosa de una mujer que no me llega ni a los talones. - "Bien, tiene razón, maldición, ¿Dónde está la mujer que supere la perfección de esta loca mujer? a la mierda ese endemoniado carácter si después viene una reconciliación... " Pensó Harry. - No me ocurre nada, de todos modos a ti no te importa que es lo que pueda ocurrirme.
- Creí que eso estaba claro.
- ¿Qué? - Ginny miraba los ojos de Harry, sin parpadear.
- Sabes que me importa todo lo que tenga relación con Ginevra Weasley. - Ella rió y dejó de mirarlo.
- Ya no soy esa idiota que tan solo con decirme bonita se derretía y lo único que quería era ser tu mujer, ya no harás lo que se te plazca conmigo, desde que me llamaste puta mataste todo el amor que sentía por ti. - Añadió mirándolo a los ojos, él le sostuvo la mirada algo más acuosa que la de ella.
- Nunca me perdonarás, ¿Verdad?
- Nunca. - Sonrió peligrosamente. - ¿Pretendes que iba a perdonarte cuando me dices algo mientras bailamos y luego veo que estás besando a otra mujer tan solo a horas de decir que me amas? - Él cerró los ojos, ¿Acaso cuando decidieron a hacer a los idiotas era el primero en la fila? Abrió los ojos.
- Esa mujer no significa nada en mi vida.
- ¿Acaso ha significado algo alguna mujer con la que has estado? - Preguntó dolida. Sin apartarle la vista de encima.
- ¡Sabes que esa mujer eres tú!... De hecho solo hay 5 mujeres importantes en mi vida.
- ¡Nada más que 5! - Exclamó.
- Tú madre, Hermione, Rose, mi madre y tú. - Los ojos de Ginny brillaron e imploró que el llanto no sucumbiera.
- Que sean solo 4 mujeres importantes para ti, yo no pude con lo que conlleva estar a tu lado, ni tú eres importante para mí. - Mintió descaradamente. Ella se impacientó. - ¿Puedes seguir conduciendo?
- ¡Pues no! ¡Estoy harto, mientes cuando dices que no soy importante para ti, te amo más que a nada en el mundo! - Ella soltó una risa irónica.
- ¡Vaya! Tienes una impresionante manera de creer en ti. Y no, amigo no te ilusiones con la idea de ser imprescindible para mí.
- ¡Ginny, te amo!
- ¡Claro! Me olvidé completamente que no hay mujer que se resiste a tus tentadores encantos, ¡Pues yo no! Yo no soy igual a las otras mujeres con las que te has acostado.
- Por supuesto que no... Por eso te amo, porque eres maravillosamente única.
- ¡No mientas!
- ¡¡Te amo, tú me amas!!
- ¡¡No, yo me enamoré de un hombre que era profundamente cariñoso, un hombre en todo sentido de la palabra, cálido, bondadoso, humilde, maravillado con las simplezas de la vida, y que sin reparos me abrazaba enfrente de toda mi familia, que no temía que después mis hermanos se burlaran de él porque decía amarme, y que con tanta dulzura y pasión me hacía la mujer más completa del mundo cuando me hacía el amor, ese hombre jamás me hubiese llamado puta o zorra porque ese hombre estaba enamorado de mí y yo lo idolatraba, podía estar esclavizada sin un esfuerzo de él, ese hombre se llama Harry Potter, ese era el hombre que yo amaba y tú solo eres una copia patética de lo que antes era. Te empeñaste en hacerme pagar por un rumor que no terminaste de escuchar...
- Ginny, estoy seguro que ese hombre sigue ahí...
- Ya no necesito de ese hombre para vivir... murió justo cuando él dijo que yo estaba muerta para él.
- Quiero, necesito que entiendas que ese hombre nunca ha desaparecido porque vive gracias a tu amor, tú eres la única mujer que tiene todo de él, te amo... ese hombre del que tú te has enamorado te acaba de dejar un mensaje, de hecho me pidió encarecidamente que te lo dijera justo ahora. - Ginny lo miró dubitativa.
- Harry, no soy una quinceañera, no...
- Él dijo: Bonita, perdóname por ser estúpido, cruel, idiota y todo lo que pase por tu cabeza, tienes toda la razón, no pensé, lo único que hice fue escuchar un barato rumor a medias. Te enjuicié y tú fuiste la única persona que siempre ha confiado en mí. Te amo y temo hacerlo para siempre porque sin ti no hay vida, tú tienes la última palabra... solo eres tú, siempre serás tú... Él dijo algo así. - Concluyó Harry, el embarazo hacía que Ginny se emocionara, y ésta ves no fue la excepción. Sus ojos irremediablemente estaban con lágrimas, miró a Harry con rabia por hacerle pasar por ese momento.
- Pues dile que no me envíe mensajes, ya no quiero nada que venga de él. - Harry blanqueó los ojos, con ella era imposible, no se rendiría.
- ¿Sabes que siempre he terminado con mis novias por ti? Sin excepción. - Ella se enfureció.
- ¿ME ESTÁS CULPANDO DEL FRAUDE DE TUS RELACIONES AMOROSAS?
- Sí. - Dijo sin asomo alguno de perder la calma. - Es verdad, desde Cho hasta Katty. Rompimos porque bailamos mucho, ¿Sabes que estuvimos más de una hora en la pista de baile? Pues yo, no lo noté.
- ¿Crees que me interesa?
- Cho siempre desconfió de ti, ¿Recuerdas cuando reanudamos las clases en Hogwarts y Ron y Hermione pasaban todo el día juntos y no nos quedó más remedio que ser amigos inseparables?...
- Y cuando nos daban permiso para salir a Hogsmeade tú me dejabas sola... para ti solo existía Cho. - Harry le sonrió dulcemente. Ginny frunció el ceño. - ¿Acaso es mentira?
- Tú no te quedabas sola... siempre te hacía compañía ese idiota de Seamus. Pero eso no es lo que te quiero decir...
- Yo no quiero escuchar...
- Cho y yo rompimos por ti.
- ¿Por mí? - Preguntó incrédula. - Pero en ese entonces no te amaba. - Sonrojó y Harry sonrió, encantado. - Quiero decir que estábamos en el colegio y tú solo tenías ojos para ella. - Se rectificó totalmente roja.
- Todo fue culpa de un comentario que hice acerca de ti, ella se enfureció, Cho siempre estuvo envidiosa de ti, y también celos de la amistad inquebrantable que había entre nosotros.
- ¿Cho sentía envidia de mí? ¿Qué comentario hiciste?
- Te reirás.
- ¡No! ¡Dímelo! - Rogó, y Harry sonrió ampliamente.
- Está bien, dije que parecías un ángel cuando montabas la escoba y tu cabello relucía, perfecto y esos pantalones que usabas eran tan ajustados... eras excitante.
- ¡Vaya! ¿Eso pensabas de tú amiga? - Harry asintió.
- Que fueses mi amiga no implicaba que fuese ciego contigo y tú siempre has sido bonita, preciosa, hermosa...
- Merlín, ¿Eso pensabas de mí?
- Siempre me perturbó tu cuerpo. - Ginny frunció el ceño, miró su cuerpo, confundida. Él miraba por la ventanilla del auto, comenzando a sentir un calor repentino.
- ¿Qué tiene mi cuerpo? - Harry lo miró inmediatamente, sonrió.
- Es perfecto, tienes todo en el lugar preciso al tacto, perfecto. - Él sonrió ampliamente. - Mi parte favorita es tu vientre, es dulce... cuando caminas tu trasero tiene una forma graciosa de moverse pero no menos tocable, Dios, tu cuerpo es pura y llanamente sensual que lo único que provoca es besarte entera y hacerte el amor. - Susurró. Ginny sintió un calor sofocante, escuchar detalladamente lo que Harry pensaba de su cuerpo era ¡Merlín! Y eso que ella pensaba que era delgada, menuda y sin gracia, y vaya que la tenía para el padre de su hijo. Carraspeó.
- Harry, sigue conduciendo, por favor. - Él así lo hizo, bastante perturbado, no cruzaron media palabra durante todo el camino. Hasta que él se detuvo fuera del edificio donde vivía actualmente. - ¿Qué hacemos aquí?
- Si no puedes aparecer, necesitamos las llaves. - Decía al tiempo que sacaba la llave del auto.
- Verdad... ¿Quieres que te acompañe?
- No hace falta, bonita. - Sonrió. Salió del auto, y se perdió por la calle. Luego de unos minutos y debido a que Harry no daba pistas de aparecer decidió ir por unos caramelos que se le antojaron en una tienda que había justo en la esquina. Cuando volvía de su feliz compra vio que Harry salía del edificio, sus miradas se encontraron, él sonrió y ella frunció el ceño.
-¿Me das un caramelo? - Preguntó cuándo se reunieron justo en las puertas del edificio de donde acababa de salir Harry. Ginny dudó, eran sus caramelos favoritos. - Solo uno, sé que son tus favoritos, pero... - Tomó uno y leyó el envoltorio. - ¿Con relleno de manjar? - Ella se encogió de hombros.
- ¡¿Weasley?! - Preguntaba un muchacho desde el otro lado de la calle, Ginny alzó la vista, horrorizada.
- ¿John? - Preguntó incrédula, inmediatamente se aferró a la mano de Harry y se acercó al cuerpo de su ex novio. Harry miró a Ginny, desconcertado, luego giró la vista hacia el tipo que acababa de llamar a Ginny. Era alto, delgado, su cabello era revuelto, no tanto como el de él, sus ojos eran azules oscuros y le sonreía asquerosamente, según Harry, a Ginny.
- Desapareciste de la nada, ¿Eh? - Preguntó John, mirando lascivamente a Ginny.
- ¿Por qué será? - Masculló Ginny. John miró a Harry y se sorprendió.
- ¡Vaya! - Se acercó más a la pareja, quedando frente a ellos. -No sabía que frecuentabas con personas importantes, además de mí, por supuesto, Gin. -
- ¿Gin? - Preguntó Harry observando a Ginny y pidiéndole una explicación solo con la mirada. Ginny observó los ojos verdes de Harry asustada, Harry no entendía el porqué de la reacción de ella cuando apareció ese idiota.
- Harry, él es John Anderson te hablé de él, ¿Recuerdas?
- ¿El novio que tuviste en Holanda?
- Él ex novio que tuve. - Le corrigió Ginny.
- Bueno, eso solo puedes cambiarlo tú, preciosa. - Le coqueteó descaradamente. Hasta ese momento Harry se contuvo, pero los celos llegaron al límite de ser exteriorizados.
- Ginny, francamente no me interesa conocer a este idiota y se nos hace tar...
- Gin, Phillipe te dijo que todas las noches te esperaba, que soñaba contigo que mi deseo solo tú lo harías realidad, que tus besos llenos de pasión son mis recuerdos de ti... y que esa noche inolvidable... - Eso ya era bastante para Harry, sentía que la sangre se iba al rostro en demasía y se llenaba de furia, una furia contenida por todo lo que sentía, en especial el problema que no tenía solución con Ginny, y aún más temía perderla, quería sentir ese fresco aroma que emanaba del cuerpo de Ginny siempre, pero las palabras de ese Anderson se extralimitaban y Harry ya encontraba la forma más adecuada de descargarse.
- ¡¡QUIÉN MIERDA ERES TÚ PARA HABLARLE ASÍ A MI MUJER!! - Gritó encolerizado, furioso, la mano de Ginny afirmaba con toda la fuerza que podía la mano de Harry que ya intentaba estrepitosamente soltar la suya y abrazar con deseo de venganza su varita.
- ¿Tú mujer Potter? - Le preguntó desafiándolo, con una sonrisa petulante en los labios. Ginny lo fulminó con la mirada, ahora le costaba a sobre manera sostener la mano de Harry.
- Escucha muy bien, John, digo, para que entiendas una ves y por todas te marches, date cuenta que estás sobrando, que lo nuestro ya es historia, y que lo único que deseo ahora es ir a casa con Harry. - Ginny habló, lo que sorprendió a Harry. - Ah, otra cosa más, ya no más Weasley, ahora dirígete hacia mí, como señora Potter.
- ¡Ja! ¿Crees que voy a creer que en menos de dos semanas te has casado con una persona que causa revuelo en el mundo mágico y no se ha publicado una puta palabra en un periódico?
- No tientes tu suerte y lárgate ahora si quieres salir vivo, ya has oído a mi esposa, lárgate. - Le espetó Harry.
- ¿No pensaste en los momentos intensos que vivimos? - Ya era mucho resistir la fuerza de Harry, él tomó por las solapas de la chaqueta a John y lo estrelló estrepitosamente contra la pared de la calle lateral a la que estaba estacionado el auto.
- Una mierda tus putos momentos intensos, mal nacido, te lo dije, no le hables así a mi mujer y como no obedeciste eso será lo último que haya dicho tu asquerosa boca. - Harry sacó su varita, cegado por los celos decidido a matarlo, Ginny lo tomó del brazo intuyendo las intenciones de Harry, asustada.
- No, déjalo...
- Esta basura...
- ¿Le llamas intenso a jugar naipes explosivos en una sala de casa? ¡Vaya si a eso le llamas intenso no quiero imaginar una de tus más aburridas maniobras, cariño! - John se ruborizó, Harry aflojó sus puños y lo soltó suavemente, John se alegró solo por unos segundos porque el puñete en pleno pómulo lo desequilibró y cayó rápidamente por la pared. - ¡Harry! - Exclamó Ginny, histérica.
- No podía dejar impune que le hablaras así a mi mujer, intenso. - Sonrió burlonamente. Ginny para evitar otro arranque de su "Esposo" volvió a tomar su mano, temía que Harry volviera a golpear a John, por mucho que se lo mereciera.
- Ginevra, con él jamás serás feliz, es un maldito loco que puede insultar la hermosa y delicada persona que eres. - Sin saber John acababa de poner el dedo en la llaga. Y Ginny sin proponérselo acarició la mano que sostenía de Harry y él la miró. Los ojos de Ginny destellaban un dejo de súplica para que él no escuchara esas palabras porque eso era entre él y ella y nadie más debía opinar al respecto. Él entendió sin mediar palabras.
- ¿Quieres que demuestre aquí que sin Harry Potter no soy nada? ¡Pues bien maldito estúpido! - Añadió enfadada. Las palabras consternaron a Harry, siempre ansió escuchar algo así de sus hermosos labios, pero escucharlas en ese momento era asombrosamente único, esperanzador y reconfortante. John se levantó con el dorso de la mano en las comisuras de la boca, y miró a la pareja, con el rostro desencajado. Ginny subió ambas manos hasta el rostro de Harry, él estaba paralizado, sabía que venía y gustoso lo recibiría. Los labios de Ginny rozaron, seduciendo los de Harry, él sonrió la acercó más a su cuerpo desde la cintura de Ginny y la besó, lentamente, suave, su lengua reconocía cada rincón de esa rica boca, saboreando sin control de su propia lengua, Ginny inevitablemente gimió.
Ese suave sonido provocó la absoluta excitación de Harry, se maldijo por ser tan débil con ella, Ginny simplemente lo besaba y él se descontrolaba, subió una mano hasta la nuca de Ginny el beso se tornó a pasión pura, desde el reencuentro en la Madriguera no sentía que ella lo besara con amor, el encuentro en su despacho fue una experiencia maravillosa pero de necesidad carnal. Pero este beso era diferente, era la mejor excusa para ella de decir te amo y él lo entendía sin problemas. Se separaron y Harry seguía con los ojos cerrados, tratando de convencerse de que era realidad, que ese beso era el principio de una espera, que quizá, no fuese tan larga, y si lo era él esperaría toda la vida, porque precisamente ella era su vida, su esperanza, su aliento y cada latido de su corazón decía Ginevra Weasley. Ginny sonrió, le acarició el rostro y le dio otro beso, más suave y corto. Harry suspiró y por fin abrió sus ojos.
- Yo también. - Susurró Harry, Ginny entendió que era lo que él quería decir, significaba exactamente lo mismo que ella quería decir con ese beso. Le sonrió abiertamente. Escuchó un carraspeo y recordó que había público, ambos miraron a John. Harry tomó la mano de su "Esposa" Sonrió como idiota.
- Dieron el alta a tu sanidad bucal, evidentemente. - Dijo John, con el ceño fruncido. Harry soltó una sonora carcajada, Ginny solo sonrió.
- Si ya no crees que ahora solo quiero estar con este hombre, ese es tú problema, Anderson. - Ginny comenzó a caminar, seguida de un Harry risueño.
- Adiós, intenso. Me voy con mi esposa - Le soltó, no sin antes de soltar una risa de triunfo. Ambos llegaron hasta el auto, él con caballerosidad le abrió la puerta, ella subió y Harry la cerró. Apeó el auto, le dijo adiós con la mano a John, sonriendo, entró al auto feliz, y se marcharon. - Ginny, algo no me quedó claro referente a ese idiota.
- ¿Qué? - Preguntó, distraída mientras miraba por la ventanilla.
- En cuanto lo viste te aterró la idea de tener que hablar con él, ¿Ese hijo de puta te hizo algo? - Preguntó mirándola al tiempo que le daba una luz roja. - Porque te juro que si te hizo algo no me cuesta absolutamente nada buscarlo y romperle la cara a ese mal nacido...
- No te basta con haberle roto la cara a Dean, bien comienza con tu estúpida tradición y rómpele la cara a todos mis ex novios...
- Quiero saber si ese condenado te hizo algo, faltó tu respeto... - Ginny sonrió de lado y lo miró.
- No intentes culpar al resto de tus propios errores, de hecho el único novio que ha faltado mi respeto has sido tú. - Harry fijó su mirada en el parabrisas y continuó conduciendo. - Con los últimos tres novios a excepción de Seamus, frente a mí tendría al novio más idiota en generaciones de mujeres Weasley gracias a Merlín son pocas, Dean y su complejo de "Sex symbol" tú, y tu cariñoso lenguaje cuando te frustras y crees escuchar correctamente un rumor, y John y su amplio criterio para saberse el mejor jugador de Quidditch, cuando no figura en un solo cartel de anuncio para un partido y concurra gente. Menudo trío. - Ironizó Ginny.
- Apuesto que de esos tres soy el más idiota, pero el que más te ha amado también. - Sonrió, intentando que algo resultase.
- Ni lo sueñes, con una estúpida sonrisa no conseguirás nada. - Harry se sorprendió.
- ¡Vaya, eres buena! Al menos me conoces.
- Idiota. - Le espetó.
- Te amo. - Dijo dulcemente. Un momento después los caramelos que Ginny ingirió, le pasaron la cuenta, arrugó su frente dolorosamente. - Bien, Ginevra Weasley, no quiero enterarme que ese idiota hizo algo que a ti no te gustara, porque desafortunadamente no puedo golpearme yo mismo aunque... ¿Qué sucede, bonita? - Preguntó preocupado.
- Siento un malestar en el estómago.
- Pero, bonita comiste una tonelada de caramelos, lo lógico hubiese sido que no sintieras nada. - Pero ella estaba bastante preocupada, porque ahí para ignorancia de Harry, crecía su hijo. Él, sin dejar de mirar al frente acarició el vientre de Ginny. Ella se sintió completamente vulnerable ante ese contacto, Harry además de acariciarla a ella, también lo hacía con su hijo. Los ojos de Ginny derramaron lágrimas que Harry no advirtió. El dolor disminuía rápidamente, mientras Ginny se secaba las lágrimas e ingenuamente sonreía y su mente aventuraba cuando James naciera... Indiscutiblemente si era hombre, cosa que a ella no le entraba duda, sería James Sirius Potter. Harry detuvo el auto, aparentemente por un tráfico, retirando su mano.
- No lo hagas, por favor. - Rogó Ginny, él la miró directo a sus ojos. - Tú mano, que es mágica me estaba aliviando. - Sonrió coqueta. Harry suspiró, definitivamente con ella la guerra estaba perdida y dispuesto a hacer ondear la bandera blanca. Rendición ciento por ciento con esos ojos chocolates, hermosos.
- Lo que tú quieras... - susurró, completamente cegado, Ginny escuchó unas bocinas inquietas que insistían que Harry moviera el auto, sonrió, estaba perdido mirándola a los ojos.
- Harry, ya debes moverte, pero no se te ocurra quitar tu mano de mí estómago. - Dijo ella suavemente, puso las dos manos sobre la mano de Harry, cerró sus ojos. Harry continuó el camino en el auto, y por tercera ves en la noche, sonreía idiotizado. Aún ella estando así, completamente quieta en ese asiento, conseguía la tortura más dolorosa. Luego de unos largos minutos de viaje en ese auto llegaron al frontis del edificio, se estacionó con una habilidad extraordinaria al conducir con una sola mano, la otra parecía pegada con cola al vientre de Ginny.
- Ginny. - Susurró, ella no se dio por aludida, Harry aprovechó y se acercó más a ella, acariciando con la mano el rostro de Ginny, volvió a llamarla, volvió a conseguir nada de respuesta. Ginny estaba profundamente dormida. Él sonrió, hacía tanto tiempo que no veía el rostro tan apacible, relajado, surcado de esas pecas que él jamás podría olvidar, suspiró. Salió con cuidado del auto, rodeó el auto y llegó hasta la puerta de Ginny, abriéndola con sumo cuidado. Se quitó el saco y como pudo lo puso alrededor de los hombros de Ginny, tomó en brazos a Ginny delicadamente, intentando no despertarla, cerró la puerta del auto con la alarma y cruzó la calle, el conserje del condominio abrió la reja de entrada y a Harry le sorprendió gratamente que aún lo recordara.
- ¡Señor Potter!
- Hola, ¿Cómo está? - Preguntó él amablemente. Ginny ronroneó en su pecho, Harry sonrió dulcemente.
- Muy bien, me alegro mucho de verlo, a usted y a la señora Potter. - El muchacho le sonrió abiertamente, como le encantaba que confundieran a Ginny con su esposa, que todos pensaran que ella le pertenecía, que era solo y exclusivamente de Harry Potter, que Ginevra "Potter" era parte de su vida, era su vida.
- Muchas gracias, le diré sus saludos.
- La señora Potter siempre fue gentil, era la reina del condominio. - Ambos rieron. El conserje abrió la puerta de Roble del edificio y Harry entró.
- Gracias, Adiós.
- Adiós señor Potter. - Él tomó el elevador y el conserje marcó el número 7, Harry sonriendo despidiéndose, las puertas se cerraron. Miró a Ginny y sonrió, esa mujer era hermosa, su piel era tan blanca y suave y sus labios eran el mismo cielo, suspiró. Sonó la campanilla que anunciaba la parada en el séptimo piso. Caminó hasta el departamento y buscó en el saco que cubría a Ginny las llaves del departamento, las encontró y abrió la puerta de la que alguna ves había sido el paraíso si tan solo Ginny estuviera ahí esperándolo... ahora solo le recordaba lo estúpido que había sido terminando con la persona que le había enseñado a amar, que todo estaba bien si estaban juntos y le enseñó a amar sin reservas, sin límites y con puro amor, pasión. Le hacía creer que había un lugar llamado paraíso ese precisamente era ese bendito departamento. Puso un pie allí y todas las imágenes se agolparon dolorosamente, recordándole esas palabras sin fundamentos, vacías y crueles que habían salido de su boca para referirse a la mujer que llevaba ahora en sus brazos, que por cierto era también, la única mujer que había amado.
Cerró la puerta y ésta soltó un chirrido que hizo erizar la piel de Harry, caminó rápidamente hasta la habitación, llegó y sonrió tristemente al comprobar que todo estaba igual a como él lo recordaba, la cama estaba sin hacer, dejaba esas arrugas que solo aprobaban una noche lujuriosa, placentera, en fin, donde dos personas habían hecho sin resquemores el amor. El suelo de esa habitación había prendas de vestir que él mismo había hecho al quitársela del cuerpo a su novia... en ese lejano tiempo, suspiró. Ginny dormía profundamente, y la dejó suavemente en la cama, en sueños hacía protesta por abandonar ese cálido colchón que eran los brazos de Harry, él solo sonrió y besó la frente de la pelirroja.
Se sentó al lado de ella, solo con el fin de grabársela... algo que ya era innecesario, conocía de memoria el cuerpo de Ginny, sabía que en la parte baja de la espalda, Ginny tenía una especie de tres marías de lunares, y que al costado bajo del brazo tenía una figurita en forma de nube de nacimiento que ella odiaba y que a él le encantaba, era difícil estar en aquel departamento con tantos recuerdos felices que había en el aire, había vivido su noche de boda anticipada... eran tantos recuerdos solo para una noche y un día... ¡¡Santo cielo le había pedido matrimonio!!... y ella dijo dulcemente "Acepto"... era un maldito idiota, el mismo se condenó a ese puto infierno. ¿Por qué mierda fue tan inseguro del amor que Ginny le daba? ¿Por qué fue tan cruel con la mujer que le había enseñado que amar era algo maravilloso y majestuoso si era de dos? ¿Cómo le hacía comprender a la mujer más testaruda del mundo que justamente era ella quien lo complementaba? ¿Qué ella era quien aceleraba y detenía los latidos de su corazón, ahora bastante roto, pero que al fin y al cabo latía lastimosamente?
Entendía perfectamente que no merecía perdón de ella, pero dolía una mierda resignarse a no dar batalla por algo que ya no era "Por el bien de todos" ahora era por el bien de Ginny y Harry. Porque algo le decía que Ginny Weasley seguía queriéndolo, eso albergaba su corazón. Suspiró.
Se levantó, y arropó a Ginny lo suficiente. Tomó la silla del tocador de Ginny y se sentó en sentido contrario, quedando frente a la cama donde dormía profundamente la persona que alguna ves iba a ser su esposa. Era estimulante tenerla cerca y deleitarse con la vista que ella ofrecía, si bien él la había arropado, ya estaba descubierta de las mantas y sus piernas estaban ahí para desequilibrar la salud mental de Harry, eran largas e insinuantes, dado que el vestido ahora enseñaba más que cubría, él podía ver esas pequeñas bragas que en tiempos anteriores las quitaba con los dientes, bufó, era una mujer con quien la batalla estaba perdida, pero eso era un encanto también, sonrió. Siguió y alzó un poco más la vista y se detuvo en ese vientre plano, donde solo hacía unos minutos sus manos estuvieran reconfortando el malestar de Ginny. Vino a su mente la inocente idea de un hijo creciendo dentro de ese vientre liso y suave. ¿Por qué Ginny cambió tantas cosas en él? Hasta su manera de pensar... antes jamás hubiese pensado en la sola idea de tener hijos... pero con ella era distinto, porque proyectaba su vida, su familia con esa loca pelirroja. Ahora pensaba en sus hijos con ella, ¡En sus propios hijos! Harry se refregó los ojos por debajo de los anteojos. Frustrado apoyó los antebrazos en el respaldo de la silla, alentado por un triste consuelo siguió en esa constante vigilia concentrada en Ginevra Weasley.
Esta ves se dedicó a observar el plácido y profundo ensueño que era su rostro. Primero esos labios finos, que hacía de un dulce beso el mejor de los milagros, esos labios que tanto anhelaba. Ese maravilloso beso que ella le había regalado aquella noche era una bendita conexión al pasado, cuando ella quería decir te amo sin palabras, y él entendía, quizá a causa de esas malditas palabras vacías que él mismo había dicho. Jamás escucharía a Ginny decirle esa frase que sonaba perfecto en sus labios, tiernas y seductoras, cuando ella podía hacer con él lo que quisiera. La nariz de Ginny, cubierta de pecas era el toque inocente y sensual... ¡Cómo amaba cada peca en ese hermoso rostro! No pudo evitar reír. "Vaya, reírte solo, es que ya te volviste loco" Pensó, y esos ojos que ahora descansaban, si bien el cuerpo de Ginny siempre fue perturbador para él, sus ojos eran transparencia, inocencia y siempre lograban desarmarlo y dejarlo vulnerable. Sus ojos eran las ventanas de su alma, un alma tan inocente, por cierto. Harry rió, inocente en cualquier ámbito que no fuese en una cama.
Ginny Weasley había cambiado su norte, e indefectiblemente su vida. Sin lugar a dudas ella lo hizo feliz, tremendamente feliz como nunca en su vida lo fue. Estaba dispuesto a revivir esa historia de amor que había construido con Ginny, solo para volver a sentirla y sentirse amado por ella, pese a las desastrosas consecuencias. Suspiró. Se levantó aflojó más el nudo de la corbata y se la quitó, luego hizo lo mismo con los zapatos negros y sabiendo que le iba a ser imposible dormir en aquella butaca se acostó al lado de Ginny. Se hizo almohada con los brazos y miró el techo, respiró profundamente, sintió que el dulce perfume de Ginny le nublaba las ideas, ese aroma lo transportó a una escena inolvidable en esa misma cama donde irónicamente estaban los dos ahora, luego de la propuesta de matrimonio, suspiró sonriendo. Siendo honesto había estado con cuanta mujer que ya ni recordaba. Debía admitir que no toleraba muchas cosas de Ginny y ella de él tampoco, pero se llevaban estupendamente bien en la cama, y todo se debía porque para él no era una mera necesidad de sexo, era reconfortante y placenteramente a hacer el amor, con el amor de su vida.
Una ves el muy idiota le dijo precisamente a Ginny, mucho antes de babear por ella, que la mujer que lograra enamorarlo debía tener tres características, tremendamente hermosa, con una personalidad que a nadie le fuese indiferente y una fiera en la cama... ahora el muy pervertido comprendía que esa descripción era en totalidad de Ginevra Weasley... "Existe algún momento que no piense en esa loca mujer" Pensó, volteó y vio a Ginny, bufó. "Está bien, entendí, Dios o Merlín, se están confabulando para pagar caro mi error, ¿verdad?" Ginny también giró y quedó frente a él, gimiendo dormida y lo abrazó. "No pueden estar confabulados con semejante mujer, ¡Dios!" Suspiró, deslizó un brazo por el hombro de Ginny, para acariciar la cabeza pelirroja, mientras que con el otro brazo rodeaba la cintura de la mujer y deslizaba suavemente los dedos por la espalda de Ginny. "Y me sigues torturando Ginevra" y como si fuese poco, para una mujer dormida ella dejó de abrazarlo y bajó sus manos y comenzó desabotonar botón por botón la camisa de Harry, mientras bostezaba perezosamente. Harry estaba paralizado.
- Ginny. - Susurró, pero ella no se dio por enterada y le quitó la camisa, a la altura de los codos la tarea se le complicó y bufó enojada, algo que no tranquilizó las hormonas de Harry, con un gesto brusco le terminó de arrancar la difícil camisa. Las manos intranquilas de Ginny recorrieron el pecho de Harry, y luego de eso volvieron a abrazar el cuerpo del padre de su hijo.
- Te necesito, Harry. - Susurró, medio dormida. Harry volvió a su anterior postura y la abrazó, sonriendo.
- Yo también te necesito, amor. - Dijo él en un susurro apenas audible, Ginny se aferró más al cuerpo de Harry, mientras enredaba sus piernas con las de él. Hacía tanto tiempo, poco más de dos meses para ser exactos, que Harry ansiaba un momento a solas con ella y éste que se les estaba regalando era perfecto. Le dio un dulce beso en la frente y se durmió profundamente.
Al día siguiente, cuando Ginny despertó todo parecía más bonito, más tranquilo, todo era mejor si esos brazos fuertes la rodeaban. Harry la abrazaba por la espalda y su mano la deslizó por debajo de la tela del vestido y tocaba directamente su vientre, su hijo. Sentía el profundo respirar de Harry en su oído, suspiró. Quería aprovechar cada caricia, cada cercanía del cuerpo de ese hombre que poco a poco la trastornaba. Recordó cuando ella despertaba y él observaba su despertar y ambos sonreían y comenzaban el día como terminaba la noche, y en ese departamento fueron solo un día y una noche... pero estaban los mejores recuerdos de una pareja feliz, ahí se comprometieron para amarse toda la vida, él le propusiera matrimonio y donde se sentía viva cada ves que él le hacía el amor... ¿Por qué mierda se permitía esa regalía con él? Pensó de pronto.
- ¡HARRY! - Gritó. El pobre hombre del miedo cayó al suelo totalmente enredado con las sábanas. Sentado en el suelo miró a Ginny. Ella estaba sentada en la cama, observándolo, aguantando las ganas de soltar una carcajada.
- ¿Qué sucede? - Preguntó enfadado.
- ¿Qué hacías acostado conmigo?
- Estaba agotado, ¿Dónde más querías que durmiera?
- ¿Qué hago aquí? - Harry la miró como si dudara preocupadamente del estado de salud mental de Ginny. - Sé qué hago aquí, pero no entiendo porque desperté en esta cama mientras tú me abrazabas como si fuese tu esposa...
- Espera, antes que hagas conjeturas, algo innato en ti... - Decía mientras intentaba desenredarse de las sábanas. - Cuando nos dirigíamos hasta este departamento en el auto tú entraste en un profundo sueño del cual me fue imposible lograr despertarte. Te subí en brazos hasta aquí y te acosté, después de comprobar que me iba a ser imposible dormir en esa maldita butaca decidí acostarme aquí y fuiste tú quien me abrazó. - Concluyó, mirándola directamente a los ojos.
- ¿Yo? - Él asintió, al tiempo que se levantaba y comenzaba con la búsqueda de su camisa. - Eso es imposible hoy cuando desperté eras tú el que estaba pegado a mí como lapa. ¿Me puedes explicar que mierda haces sin camisa?
- FUISTE TÚ. - Gritó enloquecido, ella también se levantó de la cama, confundida.
- Eso es una absurda mentira, ¿Me estás culpando de tú inaceptable falta de moral?
- ¿Falta de moral? - Preguntó incrédulo, cuando por fin encontraba su camisa y se la ponía rápidamente. - Fuiste tú quien me abrazó y quien me quitó la camisa y si no me crees, algo que no sería la primera ves, es tú problema.
- ¿Ahora me estás culpando a mí de tus errores? ¡Digamos que no pusiste objeciones cuando desperté y con tu abrazo me ahogabas!
- No, fue una noche bastante buena para ser verdad, y lo único que pretendo que entiendas es que no es la primera ves que no crees en mí. - Dijo, mirándola a los ojos, ella se acercó peligrosamente a Harry.
- Será porque tus palabras ya no tienen la validez o el peso suficiente para creer en ti.
- Entonces, ¿Por qué me sigues hablando? ¿Por qué te empeñas en seguir con este maldito juego? ¿Por qué no le dijiste a tu novio que me pidiera las llaves? Así no hubieses hablado y por ende venir conmigo. ¿Por qué dices necesitarme si no confías en mí? - Ella sonrojó, Harry dolido le dio la espalda mientras se anudaba la corbata.
- No recuerdo haber dicho necesitarte. - Harry rodó los ojos, se giró y la miró.
- Bien, eso es algo que murmuraste dormida, pero no tiene sentido, según tú es algo más que podría haber inventado, ¿No?
- Tienes razón, jamás debí pedirte que me acompañaras...
- ¿Por qué me besaste de esa forma anoche? - Preguntó Harry, escrutándola con la mirada, Ginny se sentía mal, eran esas malditas náuseas que la agobiaban y esa discusión con Harry no la ayudaba en absoluto.
- ¿Cómo?
- Cuando nos encontramos con el mal nacido de tu ex novio, me besaste como cuando estábamos juntos, me besaste de esa forma cuando me querías decir te amo y yo lo entendía, anoche me hiciste sentir que con ese beso me decías te amo, ¡Me besaste con amor, con pasión, ilusión y yo lo sentí! - Exclamó Harry intentando hacerla entrar en razón, porque sabía que ella sintió lo mismo con ese beso, su corazón se desbocaba en certezas. Los ojos de Ginny, sin proponerlo derramaron lágrimas.
- Es solo que debía ser convincente. - Murmuró.
- ¿Me besaste solo para darle celos a ese idiota? - Preguntó enfadado y dolido. Ella no pudo haber cambiado tanto en un par de meses, ella no era fría y mucho menos calculadora. Pero aun así estaba diciéndole esas cosas que le partían el alma. Era algo que siempre era más fuerte, sus ojos brillaron algunas lágrimas.
- Claro que no, solo fue para hacerle entender que yo no quería nada con él. - Ahora el tono que ella empleaba era desdeñoso, casi frío.
- Y lo has hecho perfecto, y conmigo también... - Ambos se miraron a los ojos por unos segundos indescriptibles, Ginny podía ver en los de Harry, dolor, una inmensa amargura y amor, pero ahora ese amor era condenado a cadena perpetua por ella misma... Harry veía en los ojos de Ginny, dolor, una venganza mínima... pero venganza al fin y al cabo y muchos deseos de fortaleza, con él no podía ocultar nada, para ella también era una maldita tortura esa discusión, porque tal ves dictaba la absoluta separación, porque a pesar que lo único que ansiaba Harry era estar con ella, ahora era mucho más difícil, porque el solo hecho de estar juntos se había vuelto el arma más peligroso de Ginny para lastimarlo, y vaya que dolía ser lastimado por esa mujer que representaba todo para él. - Ya entendí... sobre la mesa, en la sala están las llaves, puedes hacer lo que quieras con este departamento, es todo tuyo...
- No lo quiero. - Dijo rotundamente, Harry no entendía porque le hablaba en ese tono y le hacía las cosas más difíciles.
- Bien quedará deshabitado, yo no pretendo vivir aquí donde el único pensamiento que se viene a mí cabeza con tan solo verlo eres tú, es verte inventando algo en la cocina, o la propuesta de matrimonio... simplemente tenerte ahí, para que fuésemos uno. - Susurró.
- Harry... - Él sonrió y resignado dejó caer una lágrima, hizo una mueca de impotencia al mostrar signos de debilidad ante ella, que por alguna razón hizo el amague de acercarse a él y él se lo impidió buscando el saco, solo con el fin de secarse la tanda de lágrimas que cayeron. Volvió a concentrar su atención en ella.
- Yo lo único que quiero es olvidarme de ti, para reanudar mi vida, no quiero depender de ti para ser feliz, sé que me equivoqué, pero el papel de idiota rogando por amor no me queda, y ya lo hice por mucho tiempo y no me fue bien, espero que seas feliz porque yo lo voy a hacer, demos vuelta la hoja desde ahora - Harry sonrió triste. - O por lo menos yo lo haré desde ahora... amarte fue más que un placer, Ginevra. - Dijo con la voz quebrada, tomó el resto de sus pertenencias, se acercó lentamente a ella y le dio un beso con toda su alma en la frente. - Adiós. - Sonrió, a pesar que las lágrimas cayeron por su rostro, desapareció. Dejando a una Ginny sumida en la desesperación absoluta, llorando a mares por no poder olvidar palabras tan duras... no podía... en verdad quería, pero no podía...
________________________________
Debo dar las gracias, primero a estas dos personas que me ayudaron mucho con el problema que tivimos!!! si no fuese por ellos no estaríamos aquí! gracias MoonLions y ginny_13
y una mención especial también a una de mis locas adoradas!! angeles Potter que me ayudará en ff.net.... como detesto a esa página!!ahora al capítulo. muchos me preguntaron si Beth incide en esta historia.... y yo les respondo que no, solo era para potenciar la actitud de Ginny en este capítulo. Aunque fui justa y Harry recibió su merecido con Jhon, y luego con la misma Ginny al verla dormir...Sé que me han dicho que los quieren ver juntos de una ves, pero creo que gracias a esas idas y venidas esta historia es la que es. No desesperen, todo tiene un porque.
y les aviso que ya entramos en la recta final... no falta absolutamente nada. muchos cariños a todo quienes lean este fic. y nos vemos en comentarios!saludosNatty. Hola!! Solo una recomendación al inicio, y luego al final comento el cap, Escuchen la canción de Ricardo Arjona, "Realmente no estoy tan solo" Acompaña absolutamente este cap! Ahora si el cap....

- ¿Sabes? Comprendí enseguida cuando mencionaste eso de los síntomas, cariño.
- Gracias a Merlín entendiste tú y no Harry, de lo contrario tu hermana me hubiese matado y me cortaba en cuadritos y metía mis trocitos al congelador. - Harry acababa de aparecer en la cocina de la casa de los Weasley para ver a su ahijada, pero al escuchar su nombre se detuvo. Era claro que esa charla no era para que él la escuchara, Ron y Hermione hablaban misteriosamente en el salón de su casa.
- ¿Crees que mi hermana no mencione nada? -
- Me prometió hacerlo cuando llegó de Holanda. - Aseguró Hermione. "Qué demonios es lo que sucede con Ginny" Pensó Harry, hacía poco más de dos meses que no veía y sabía nada de Ginevra Weasley por su salud mental, y había estado bien, pensando, sintiendo y suspirando por ella, pero al menos no se emborrachaba a diario, y solo había salido con un par de mujeres para aparentar entereza y sobre todo dignidad. El mundo no se detenía porque no podía estar con la mujer que amaba.
- Sí esa loca mujer...
- Que es tú hermana...
- Eso no quita lo loca y testaruda que es...
- Tienes razón, pero entiendo que ella reaccione así, aunque no lo comparto...
- ¡Por Dios Hermione! Lo que ella está haciendo es totalmente inmaduro, si yo estuviera en el lugar de sabes quién no tendría conmiseración con ella, porque está pasándose por el culo la responsabilidad y el derecho que Harry tiene. - "Bien, ya no es Ella solamente, yo también estoy implicado" Pensó Harry frustrado, quería que sus amigos hablaran luego.
- ¡Ronald! Tu hija te puede oír y repetirá esa palabra como loro después. - Lo regañó Hermione, Ron sonrió.
- Lo siento, pero Ginny logra exasperarme. - "Y no eres el único, amigo" Pensó Harry. - No voy a seguir callando por mucho tiempo, Hermione, Harry es mi amigo y tiene el derecho a saber...
- ¡No lo digas! No puedes cometer esa imprudencia, es Ginny quien debe decirle a Harry que serán padres. - El aire no llegaba, y la sangre lo abandonaba estrepitosamente, el corazón latía furioso y aclamaba por la inexistente sangre. Sacando fuerzas de donde no sabía logró musitar un penoso:
- ¿Qué? - Se dejó ver, pálido, desencajado, sin dar crédito a lo que acababa de escuchar, ¿Iba a ser padre?... Hermione se llevó ambas manos a la boca y Ron se levantó inmediatamente del sillón.
- ¡Harry!
- ¿Qué tu hermana qué? - Preguntó con más fuerzas, era imposible que Ginny le ocultara una noticia como ésa, a pesar de estar separados, de estar enfadados, de haber pactado un adiós que era inminente en ellos. La llegada de un hijo cambiaba todo... ¿Un hijo? ¿Él iba a ser padre? ¿Iba a ser padre con Ginny? ¿El amor de su vida estaba embarazada y él sería el padre? - Ron, ¡¿Voy a ser padre?! ¡¡Y Ginny será la madre!! - Sonrió feliz, estaba feliz, esa idea estaba albergada en su corazón, en su alma, algo de él crecía dentro de Ginny. Soltó una carcajada.
- ¡Sí, serás padre! - Rió Ron, lo abrazó, felicitándolo, Luego Harry abrazó a Hermione levantándola del suelo y dando vueltas, feliz y repitiendo "¡Voy a ser padre!"
- Necesito comprar los muebles, la cuna, la ropa... ¡Todo! - Sonrió, sus amigos rieron de las ocurrencias del futuro padre. - ¿De cuánto está Ginny? - Sonrió, Ron inmediatamente se puso nervioso con la pregunta, sabía que ahí estaba el quid del asunto.
- Casi cinco meses. - Hasta para él esa era una respuesta lógica... no estaba íntimamente con Ginny desde la ruptura, pero ella no le había dicho nada... "Ella no pretende excluirme de mis derechos como padre... La última ves ella parecía otra mujer... pero es imposible que quiera alejarme de mi hijo" Pensó Preocupado. Solo respondió alterado a la respuesta de Ron, de la cual ni se acordaba de la pregunta.
- ¿Qué?
- Harry, ella estaba asustada, se enteró hace...
- Cinco meses me ha ocultado a mí hijo. - Hermione blanqueó los ojos
- Ginny siempre pensó en decírtelo nunca planeó ocultar nada, pero no sabía cómo lo tomarías tú, como sopesarías la noticia, y si no te ha dicho la noticia antes es...
- ¡Porque es demasiado orgullosa para admitir que se ha equivocado, porque no tiene la madurez suficiente para separar las cosas! ¿Cómo se le ocurre "pasar por alto" una noticia como esta? - Ron estaba en absoluto acuerdo con él, también se sentiría así si Hermione le hubiese ocultado el embarazo de Rose. Hermione era la única que pretendía defender a su cuñada y amiga, porque entendía cuáles eran los periodos por los cuales pasaba una mujer embarazada. Y consolidando con el género femenino, era lo mínimo que Harry se merecía por haberle dicho semejantes idioteces a su cuñada. El punto es que si era objetiva, Ginny sí debería haber soltado la bomba mucho antes con el padre del niño que crecía en su vientre.
- Voy por unos refrescos... - solo optó por decir. Cansada de discutir con Harry.
- Cariño, mejor trae algo más fuerte...
- Yo paso, solo una cerveza de manteca. - Pidió Harry.
- Bien. - Hermione fue en busca del pedido de su marido y amigo.
- ¿Cómo te sientes? - Preguntó Ron sonriendo. La verdad es que Harry se sentía dolido Porque Ginny no le hubiese dicho antes la noticia, aun así compuso una sonrisa radiante. Ese hijo era la razón más inocente de estar siempre presente en la vida de Ginny, la madre de su hijo.
- Estoy feliz. - Sonrió.
- Aun así no puedo imaginar...
- ¿Qué cosa?
- No puedo imaginar a Harry Potter con un hijo, mudándolo o dándole un biberón a las 6 de la mañana o haciéndolo dormir a las 3 de la madrugada.
-Yo tampoco, pero suena más a un matrimonio. - Ron frunció el ceño.
- Claro que sí, ¿Tú no lo ves así?
- No. No quiero sonar egoísta tampoco, pero que tu hermana no me dijera que estaba embarazada es algo que no entiendo y es lo primero que quiero preguntarle. Ella siempre me tendrá para lo que necesite ella y nuestro hijo, pero francamente creo que esto nos separa mucho más... ella no tuvo el valor suficiente de decir algo que es tremendamente importante como la llegada de un hijo, y yo no le tuve el respeto suficiente hace unos meses.
- Por favor, Harry los problemas se solucionaran.
- ¿Cómo podemos solucionar algo que ya no tiene la importancia suficiente para estar juntos? ¿Cómo mierda vamos a estar juntos si cada ves que nos vemos nos hacemos daño? ¿Cómo vamos a educar a un niño si a veces ni nos toleramos?
- Harry, ustedes son personas adultas y pueden razonar sin alterarse, por Dios. ¡Serán padres! ¿Quieres ser padre, no?
- Claro que sí, Me hubiese gustado enterarme por ella que estaba embarazada, hubiese preferido estar siempre a su lado y no tener que separarme nunca de ella... pero ella no perdona mis errores y yo no paso por alto el hecho de ocultar ciertas cosas en lo cual tu hermana es innata. Quise solucionar las cosas y ella no, no voy a seguir suplicando por algo que ya está perdido, Ron. - Dijo, firme.
- ¿No harás el esfuerzo de luchar por tu familia? Porque ya no es Ginny solamente, es ese niño que crearon, es ella y el bebé, Ginny y tú tienen algo por lo que vale la pena luchar.
- Y estoy seguro de que lo haremos, pero no habrá familia. - Añadió tajante.
- ¿Estás seguro de no insistir?
- Estoy seguro que Ginny es una mujer por la cual vale la pena luchar hasta morir, pero en esa lucha le he causado mucho daño y ya no sé si sea yo el hombre que ella necesite en su vida... a pesar de luchar para arrancármela del alma y el corazón no pude, estoy enamorado de ella pero eso no quiere decir que voy a facilitarles las armas a Ginny para que me destruya.
- ¿Crees que es la mejor decisión? Es un niño que no pidió venir al mundo.
- Sin embargo es una razón muy bonita para seguir adelante cuando creías todo perdido.
- No te aferres a la idea de que ese niño es un salvavidas en tu propia vida...
- No lo es, pero no puedo negar que es una linda excusa para valerte por otra persona y yo lo haré por mi hijo. - Justo en ese momento Hermione entraba con una bandeja que contenía tres vasos y un biberón. Más atrás venía con paso lento pero seguro Rose.
- ¡Hola preciosa! - Saludaba Harry y la alzó en sus brazos.
- ¡Tibu! - Balbuceó Rose riendo. Harry también rió, hablaron unos minutos y apenas bebió de su vaso, sabía que antes de hablar con Ginny... suspiró, iba a ser tortuoso verla, y francamente no quería... no quería ser un idiota rogando por una familia, Ron tenía razón, ya no era solo ella ahora era ella y su hijo. Pero no iba a sucumbir a esos ojos chocolate, ni a esa dulce voz, ni mucho menos a ese cuerpo intentando torturarlo, ya no. Ahora solo debía cumplir con su palabra a Ted Lupin.
- Chicos, creo que ya debo irme...
- ¿Irás a hablar con Ginny ahora mismo? - Preguntó Hermione, torpemente. Harry la miró ceñudo y bajó a Rose de sus brazos.
- No, y no quiero que le digan absolutamente nada a esa loca mujer que yo sé algo del embarazo.
- ¿No pensarás decir...? - Comenzó Hermione.
- Quiero que ella se dé por aludida y termine por confesármelo, es lo mínimo que debe hacer.
- Pero...
- Por favor, me lo deben, fueron testigos de sus locuras bastante tiempo como para que ahora guarden silencio por mí - Hermione lo miraba incrédula, sabía que ella consolidaba con Ginny, pero ahora el tema era entre él y Ginny y nadie más debía interferir. - Hermione, por favor, necesito saber que tú no le dirás nada a tu cuñada...
- Harry, ella confía...
- ¿Cómo crees que te sentirías si Ron te ocultara algo importante? - Preguntó molesto.
- ¿Te has preguntado por qué Ginny no te lo ha dicho?
- ¡Porque es una mujer insuperablemente orgullosa!
- ¡Y tú fuiste un maldito cruel con ella! ¡Claro que mi lealtad está con ella! - Replicó furiosa.
- Oye... hablaré con ella hoy. - Añadió en un susurro. Hermione lo miró furiosa.
- Creo que si hemos callado un par de meses podemos hacerlo un día más... - Ron estaba haciendo de intermediario. Estaba completamente de acuerdo con la postura de Harry, sin embargo su esposa también tenía razón.
- Ron, ¡Por Dios! Tu hermana se sentirá traicionada...
- ¡Y crees que yo no! - Exclamó Harry. - Está bien, desde el mismo día que le dije esas estupideces a Ginny me arrepentí, y ella lo sabe, mierda todo el mundo supo que era un maldito idiota rogando amor para que me perdonara, y si no quiso, bien, pero no postergaré más mi vida. Tú no estás más arrepentida que yo, pero ya pedí las disculpas y no las aceptó. Lo siento mucho pero no hay nada más que pueda hacer más que intentar ser un buen padre. - Añadió más triste que nunca y Hermione supo que él no lo estaba pasando bien y sintió unas ganas de golpearlo y hacerlo entrar en razón.
- Harry, esa me parece una postura insana si alguna ves quieres estar con tu familia.
- Hermione, entiende, ella sabe que estoy arrepentido y le he pedido perdón desde que llegó, es ella quien no quiere familia, es ella quien no me quiere en su vida y yo ya no quiero y no tengo el tiempo para rogar, francamente el papel no me queda bien.
- Bien... espero que hables hoy mismo con ella. - Harry asintió.

///
- ¡Harry!
- Hola Tonks. - Harry la saludó, el cabello de la señora Lupin era de un rosa chicle y al parecer en ese momento estaba feliz o contenta al menos.
- Pasa...
- No, gracias, necesito hablar con Teddy,
- ¿Ted? - Preguntó sorprendida. - Sé que todos tus amigos se han casado, pero ¿Refugiarse en un niño de 9 años? ¡Vaya! Me parece interesante en ti. - Harry rió fuerte, y como si se tratara de una alarma Ted llegó hasta el umbral de la puerta.
- ¿Por qué hablan aquí cuando llueve con tanta fuerza? - Preguntó a modo de saludo.
- Culpa a tu padrino. - Ted y Harry rieron.
- ¿Te molestaría acompañarme a algún sitio? - Preguntó Harry sonriendo a Teddy.
- ¿Dónde?
- No lo sé... ¿dónde quieres ir?
- ¡Vamos a tomar helados!
- ¿Helados? ¿No tienes frío para tomar helados? - Harry frunció el ceño.
- Vamos a Florean Fortescue, por favor...
- Ted Lupin vamos a Florean Fortescue.
- ¡Bravo!
- ¿Podemos? - Preguntó Harry a Tonks, con una sonrisa compradora.
- Está bien, pero en tres horas aquí. Este jovencito debe tener una seria charla con su padre.
- ¿Qué hice ahora? - Preguntó inocentemente Teddy.
- Sí, ¿qué hizo esta ves? - Sonrió Harry.
- ¿Te parece poco, Ted, querer inflar a tu profesora en el colegio porque les obliga a aprender Matemáticas? - Harry intentó reprimir una carcajada, pero no pudo. Ted también rió. Y por el propio bien de su sobrino lo alzó en brazos. - Bravo Potter, celebra las patrañas de este niño. Remus no está para nada contento con que el ahijado siga ese ejemplo de su padrino.
- ¿Tú también lo hiciste? - Preguntó Ted, divertido.
- Sí, pero mi tía era un caso inevitable y lo lógico era hacer algo para derrotarla. Y me salí de control, no tuve otra opción, pero tenía 13 años.
- ¡Vaya! Eso fue lo que dije, tío, me salí de control.
- Trae de cabeza a todo el ministerio intentando borrar la memoria de la profesora y de los 30 alumnos que estaban en el aula. - Harry volvió a reír, y Tonks esbozó una sonrisa débil. Su ahijado estaba a salvo, lo dejó en el suelo. - Bien, vayan luego antes de que llegue tu padre.
///
- ¿Debemos festejar algo? - Preguntó Ted, mientras se abrían paso en el concurrido callejón Diagon.
- Tal ves. - Dijo misteriosamente. Luego de estar pegados literalmente en el escaparate de deportes mágico e idolatrar las escobas que estaban de moda, Harry le hizo jurar a Ted que entraría en el equipo de Quidditch de Griffindor, luego de media hora salieron directo a Florean Fortescue. Harry compró un helado de crema y caramelo, y un café. Se sentaron en unas sillas altas y Harry dejó la cucharita sobre la mesa.
- ¿Sabes quién visitó a mamá ayer?
- No, ¿Quién?
- Mi tía favorita, es decir Tía Ginny y el tío Phillipe. - De solo escuchar ese nombre las tripas se le encogieron. Cuanta falta hacía Ginevra Weasley en su vida.
- ¿Desde cuándo le dices tío a ese idiota?
- Desde que tía Ginny me dijo que era un amigo de ella. ¿Te molesta?
- No, pero...
- ¿No te agrada?
- No, ¿Qué fue a hacer Ginny a la casa de tus padres?
- Fue a dejar un gigantesco regalo a su sobrino favorito. - Harry sonrió. - Me regaló el equipo completo de guardián de Griffindor. ¡Es enorme! - Sonrió entusiasta. - Es el regalo perfecto con la escoba que tú me regalaste.
- Genial. - Sonrió. Mientras jugaba con la cucharita de su café. - ¿Viste a tú tía cariñosa con su novio?
- ¿Cómo cariñoso? - Harry, miró los ojos de su ahijado y frunció el ceño.
- ¿Se tomaban de la mano, o se decían cosas melosas, o se besaban en la boca? - Preguntó, asustado de la respuesta.
- No, nada de eso, El tío Phillipe hablaba con mi papá en la cocina y tía Ginny con mi mamá en la sala y yo estaba ahí y escuché todo lo que ellas hablaron. - Harry rió, adoraba a ese muchacho. Ted daba largas lamías al helado.
- ¿Qué le dijo? Ginny a tu madre.
- Lo siento, no puedo decirlo.
- ¿Por qué?
- La tía Ginny me hizo prometer que no debía decir nada de lo que escuché, entonces le dije que estuviese tranquila porque no oí nada... pero sí que oí. - Rió.
- No le dirás a tú padrino, quien te quiere demasiado, quien ha guardado un montón de tus secretos a tus padres, como el de inundar el baño de la casa...
- ¡Está bien! - Harry rió. - Eres un gran chantajista, ¿Sabes? Pero solo porque hablaron de ti.
- ¿De mí?
- Sí, Tía Ginny preguntó a mi mamá si sabía de ti, como estabas, si venía a ver a su ahijadito. - Ambos sonrieron. - Mamá dijo que sabía de ti casi todos los días, que parecías un fantasma deambulando entre muertos... la verdad es que no entendí mucho eso, tío...
- Yo tampoco. - Mintió. "Bien, Tonks ahora sé que puedes decirle a Ginny que estoy muerto, muchas gracias por ser mi amiga, mierda... como todos se pueden dar cuenta que sin ti no soy nada, todos menos tú, Ginevra" Pensó, abatido. - Y que más dijo? - Ted frunció el ceño.
- ¿Por qué tú y tía Ginny no se juntan y hablan?
- ¿Por qué?
- Porque los dos no paran de preocuparse por el otro y mis pobres padres son los que tienen que escuchar las preguntas, "¿Remus, has sabido de Ginny?" - Ted imitó perfectamente el tono lastimero de Harry cuando preguntaba por ella. - "¿Tonks, sabes cómo está ese Potter?" - Ted imitó en un tono chillón el de Ginny. Harry soltó una carcajada, y más de un cliente dio vuelta la cara para mirarlo.
- ¿Es en serio? - Preguntó.
- Es en serio. - Confirmó Ted. - Solo se enfadó cuando yo le dije que tú fuiste el día anterior con tu novia...
- ¡No era mi novia, Ted! - El niño sonrió como si tratara de disculparse.
- Pues si parecía tu novia.
- Ella se llama Allie Hamilton, es abogada de la empresa y si pasé con ella a dejarte ese regalo es porque es completamente Muggle y luego debíamos seguir trabajando en mi departamento.
- ¿No hubieron besitos con ella, tío? - Preguntó, Harry intentó en vano no reír.
- No, no hubieron besitos.
- No puedes negar que era guapa.
- ¿Desde cuándo te parecen guapas las mujeres? Apenas tienes 9 años.
- 10 dentro de un mes, Allie podría ser tu novia, a propósito, cuando le comenté eso a tía Ginny creo que estaba celosa.
- ¿Celosa?... ¿Desde cuándo eres persuasivo? ¿Cuándo cambiaste? - Ted soltó una carcajada, mientras Harry bebía de su café. - Dices que tu tía parecía celosa...
- Sí, cuando dije que tenías novia ella dijo: "Ya se aburrirá Teddy" - Ahora fue Harry quien soltó una carcajada estridente.
- ¿Eso dijo?
- Sí, pero se enojó cuando mi papá dijo que era muy guapa y la tía le soltó: "No deja de ser la del mes, la de turno" ¿Qué quiso decir con eso, tío? - Harry rió más fuerte, esa mujer y sus ocurrencias.
- Quiere decir que es una mujer estupenda, maravillosa, pero que está loca.
- Mi tía no es loca. - La defendió.
- Claro que sí, loquita, loquita.
- Me pregunto si estás más loco tú... Harían una pareja explosiva tú y tía Ginny.
- Tienes toda la razón, Teddy. - Harry decidió que ya era hora de ir al asunto, después de tres helados y dos tazas de café. - Ted, recuerdas de una promesa que hicimos hace un tiempo - Sonrió. La sola idea de haber creado algo con el amor de su vida sentía que la piel se le erizaba, como mínimo. De esa mujer que tanto amaba, deseaba y necesitaba. -
- Recuerdo que prometiste llevarme al andén 9¾ cuando llegue la hora de...
- Sí, pero no es eso de lo que quiero hablar.

- Tío...
- Teddy, te prometí que serías el primero en enterarte de mi boca que mi hijo... - Sonrió. Era algo suyo, su hijo era completamente suyo y de su madre, él y Ginny habían creado a una personita con tanto amor. - Sería tu mejor amigo.
- ¡Lo recuerdo! - Sonrió entusiasta.
- Pues bien... Teddy, voy a ser padre. - Sonrió Feliz.
- ¡Vaya! Voy a tener a un nuevo mejor amigo. - Exclamó Ted, Harry rió.
- Solo promete que guardarás el secreto y no se lo dirás a nadie hasta que yo anuncie la noticia, ¿Puedo confiar en ti?
- ¡¡¡Sí!!! Claro que sí, no puedo hacer menos después de que tú has guardado tantos secretos míos, tío Harry. - Harry rió, ese muchacho era genial, ojalá su hijo fuese como él. Antes de las tres horas Ted Lupin ya estaba sano y salvo en su casa, no entendía cuáles eran esas extrañas ganas de visitar el departamento en el cual vivió con Ginny, pero quiso recordar viejos tiempos cuando era mucho más feliz, evidentemente. Llegó hasta el departamento y se dirigió hasta la cocina, todo estaba impecable, unas cajas sin abrir, mostraban cubiertos, platos, platillos... se imaginó a Ginny improvisando algo en la cocina para él, o quizá correteando al bebé cuando comenzara a caminar para que se alejara de la cocinilla para no quemarse, siempre sonriendo feliz. Lanzó una bocanada de humo de su cigarrillo, consciente de que aquello jamás ocurriría, siendo los tres una familia.
Me tomo un café con tu ausencia y le enciendo un cigarro a la nostalgia le doy un beso en el cuello a tu espacio, vacío. Me juego un ajedrez con tu historia y le acaricio la espalda a la memoria, seduciendo al par de zapatos azules que olvidaste y charlo de política con tu cepillo de dientes. Con visión tan analítica como cuando te arrepientes.

Sentía unas ganas incontrolables de buscar a Ginny y besarla, que se le fuera el último respiro en besos agradeciendo que le diera razones, una razón en particular de continuar con su vida por su hijo, por el hijo de ambos... se levantó y recorrió la cocina... se dirigió hasta el baño, preguntándose si aún estaban las pertenencias de ella... todo continuaba allí, perfumes y un centenar de frascos de crema.
- Maldita la hora en que cambié mis propias leyes al enamorarme de ti. - Susurró, luego recordó al niño que crecía en el vientre de Ginny, sonrió. - Si no hubiese incumplido mis propias leyes mi hijo no estaría aquí... no estaría creciendo dentro de ti, bonita. - Añadió, mientras cogía el cepillo de dientes viejo rojo que antes usaba Ginny. Miraba detenidamente aquel cepillo como si pensara que fuese de un interés inimaginable. - Genial, charlando de política con tu cepillo de dientes. - Dijo, recordando las infinitas maneras que Ginny utilizaba para hacerlo reír, para hacerlo feliz... ahora lo hacía con su hijo, ella le seguía dando excusas perfectas para seguir riendo y para no sentirse solo.

Realmente no estoy tan solo, quien te dijo que te fuiste, si aún te encuentro cocinando algún recuerdo en la cocina o es la sombra que dibuja la cortina.

Ella estaba con otro tipo, ¿Realmente olvidó todo? ¿Podía estar con otro y pensando en él? Como podía estar con alguien si él siempre sentía que ella se esmeraba en seducirlo, en enamorarlo... y como un maldito masoquista le encantaba ese juego, y caía rendido a sus pies. De solo mirarla tenía perdida la batalla, sin embargo quería olvidar esos labios que una ves le prometieron hacerlo feliz para siempre.

Realmente no estoy tan solo quien te dijo que te fuiste si uno no está donde el cuerpo sino Donde más lo extrañan, y aquí se te extraña tanto, tú sigues aquí, sin ti, conmigo, quien está Contigo si ni siquiera estás tú

Francamente esa vida que él decía tener ya no era vida, solo estaba ella y el bebé... había algo más que amaba, y era la mágica forma en que Ginny se entregaba a sus caricias, a sus besos y le sonreía tierna y ampliamente a sus te amo, ella debió entender que su mirada con aire ingenuo y sensual era todo lo que necesitaba para reír como idiota y amarla para siempre, porque solo era ella, no podía estar emocionalmente con otra mujer, porque sus pensamientos, alma y corazón estaban con ella y con su hijo.

Platico con tus medias de seda y le preparo un croissant al recuerdo, mientras le rasco una rodilla a esta vida, sin vida. Le canto una canción a la nada y me burlo de la melancolía, mientras le subo el cierre a la falda, de las ganas, sintiendo tantas cosas, realmente no estoy tan solo, sola tú que estás conmigo y no te fuiste contigo.
- ¿Harry? - Preguntó una voz suave, él se giró aún con el cepillo de dientes en la mano, y el cigarrillo en la otra.
- ¿Qué haces aquí?
- Creí que no te molestaba que viniera al departamento...
- No, claro que no, Ginny, pero... - Estaba confundido, apagó inmediatamente el cigarro y miró el vientre de Ginny de reojo, aún no se notaba el embarazo, la figura de Ginny era la de siempre aunque algunos pequeños cambios eran evidentes... o tal ves él conocía a la perfección ese cuerpo, las caderas eran algo más anchas y sus pechos eran más grandes, no exagerados, pero eran una causa más de sensualidad en ese cuerpo, algo que no agradeció Harry en su intento de buscar imperfecciones en Ginny. El caso era que estaba ahí parado frente a ella y no sabía si levantarla de un abrazo, besarla desesperadamente, hacerle el amor ahí mismo o reprocharle el no haber dicho nada acerca del hijo de ambos.
- Vine a recoger mi ropa, ya me iba...
- No quiero que pienses que me molesta, es solo que me sorprende.
- La última ves que estuvimos aquí dijiste que no te importaba que viniera y solo por eso me tomé las atribuciones. - Él solo sonrió. Y se quedó idiotizado mirándola proyectando el futuro de los tres en esos ojos chocolate que lo miraban confundida. - ¿Estás bien? - Preguntó preocupada.
- Sí. - Ginny frunció el ceño, y miró por detrás de la espalda de Harry, de pronto sintiendo terror. -
- ¿Estás solo?
- Sí. - Volvió a decir. Sintió curiosidad, tal ves Ginny estaba con el amanerado, ella venía de la habitación... "Mierda, Ginny, dime que no... en esa cama no" pensó desesperado. - ¿Estás con tu novio? - Preguntó alterado.
- No, él está en plena temporada de Quidditch. - Respondió desconcertada
- Ya veo. - Susurró aliviado. "Gracias, Gracias" - ¿Por qué pensabas que estaba con alguien?
- No lo sé, digo, nunca estás solo... siempre te acompaña tu novia mensual.
- No tengo novia.
- ¡Vaya! Ese es un milagro. - Ironizó. - Entonces Allie Hamilton es solo la "Amiguita" del mes. - Harry reprimió una sonrisa, Ginny estaba celosa de su abogada.
- Ella es solo mi abogada y pienso que caíste a la perfección en lo que te dijo Teddy.
- Ah, hablaste con él, resulta que ahora tienes por confidente a un niño de 9 años. - Rió con petulancia. Arrugó la frente dolorosamente. Eran esos insufribles mareos, se llevó una mano a la cabeza y todo se giraba rápidamente en aquel departamento. Diablos esos mareos no la querían dejar tranquila, pese a que ya debería dejar de sentirlos.
- ¿Te sientes bien? - Preguntó alarmado, tomando del brazo a Ginny.
- Estoy bien... algo... - Nunca había sentido tantos mareos en su vida, se afirmó de Harry.
- ¿Te quieres sentar?
- No, estoy bien...
- Ginny, deberías sentarte si no quieres que yo mismo te tome en brazos y te siente a la fuerza. - Insistió, ella solo asintió, ambos se dirigieron hasta la sala, y ella aliviada se sentó. Harry la miraba preocupado.
- ¿Cuándo viste a Teddy? ¿Está bien? -
- Hoy, y sí, está bien. Está flechado con Allie, pienso que por eso te habló de ella.
- Claro. - dijo sin darle importancia. Tomándose la cabeza con ambas manos, y los ojos cerrados.
- Ted dice que es la mujer más hermosa que ha visto en su vida...
- ¿Desde cuándo Ted Lupin le parecen hermosas las mujeres? - Harry sonrió.
- Eso le pregunté yo, pero es lógico que le parezcan hermosas otras mujeres, está acostumbrado a verte a ti, por ejemplo. - Ginny abrió los ojos, y lo miró dolida. Harry estaba planeando su propia estrategia para que ella se enfadara y así terminara por confesarle lo del embarazo.
- ¿Ah, sí?
- Claro, es muy pequeño y no conoce a muchas mujeres más que a sus tías. - Mencionó sin darle la más mínima importancia. Ginny frunció el ceño y bajó sus manos y las acomodó en su regazo. - Que son parte de la familia y no sabe distinguir cuando una mujer es realmente hermosa, como Allie. Le dije que no conoció a una novia preciosa, hermosa que tuve. - Los ojos de Ginny se entrecerraron, Ginny no entendía que Harry se refería a ella.
- Claro, tu larga lista. - Dijo en un tono apenas audible. Que Harry sin embargo escuchó.
- Debía omitir ciertos comentarios que estaban en la sección "adultos" - Sonrió. - No podía decirle a un niño de 9 años que esa mujer, la novia que te explicaba, provocaba el temblor de mi piel con solo sentir su cuerpo junto al mío. Que adoraba escuchar decir mi nombre cuando tenía un orgasmo y que me volvía loco la suave respiración de ella en mi cuello...
- ¡Basta! - Los ojos de Ginny estaban acuosos, pero Harry no se iba a callar.
- ¡No! ¿Por qué callar esos sentimientos? Esa mujer me hacía sentir el hombre más completo que caminara sobre esta tierra, debo admitir que sus besos eran adictivos... son. - Se corrigió, Ginny intentaba retener en sus ojos las lágrimas, pero éstas ganaron su cometido y resbalaron por las mejillas de Ginny. - Lo que es mejor de todo era cuando ella me entregaba su vida para amarla. - Ella se secó las lágrimas con el dorso de la mano, y Harry se resignó a que ella jamás le diría que estaba embarazada, que juntos iban a ser padres, quizá ella no quería compartir con él esa dicha, eso le congeló el alma. "¿Por qué llora? ¿Por qué reacciona de ese modo? ¿Es que aún siente algo por mí?... no, estoy seguro que ahora quiere a ese mal nacido del francés"
- Me decías que estuviste con Ted. - Intentó desviar el tema, no quería que Harry le explicara cómo se tiraba a cuanta puta encontrara en su camino. Harry pareció salir de sus pensamientos.
- Sí, necesitaba darle una noticia.
- ¿Qué te vas a casar con tu secretaria? - Dijo, burlándose, riendo con una sonrisa sarcástica que Harry jamás vio antes en ella. Harry se enojó y no aguantando más esa ridícula postura de Ginny quiso parar con todo de raíz.
- Precisamente eso no es, hoy por casualidades de la vida me enteré que estabas embarazada. - Dijo fríamente, Ginny palideció y se levantó inmediatamente de la silla como le permitiera su estado, lo miró con los ojos muy abiertos, desencajada.
- ¿Cómo te enteraste? - Preguntó perpleja. Y Harry se preocupó con la rapidez en que los colores la abandonaban, la miró dolido pero atento a cualquier inconveniente.
- Eso no tiene importancia, es intolerable la forma en que me has ocultado todo. Es inaceptable que no me enterara por ti.
- Yo iba a decírtelo, Harry, pero...
- ¡Pero tú maldito orgullo te cegó por sed de venganza, mujer!
- Harry, estaba asustada, nosotros no estábamos juntos y...
- ¡Solo son excusas! Ginevra, sabes que yo iba a estar contigo, sabes que jamás te iba a abandonar ni mucho menos sabiendo que dentro llevas a mí hijo.
- Harry, no quería que supieras porque... estaba dolida.
- Debes saber que daba todo el oro del mundo por enterarme que juntos vamos a ser padres. - Dijo triste, dolido, sin ganas de seguir. Ginny derramaba lágrimas sin poder contenerlas.
- Yo... yo lo sé, estaba confundida, no pensé con claridad, lo siento mucho. - Admitió arrepentida, sabía que mucho antes debía darle la noticia a Harry, pero su orgullo siempre era más. - Mi familia aún no lo sabe... De hecho solo lo sabe Hermione y Phillipe...
- Claro, tu novio debía saber antes que yo. - "¿Por qué él primero?" Estaba furioso con ese maldito que no hacía más que interferir en la vida de Ginny. - Ron y Ted lo saben.
- ¿Ron y Ted? - Preguntó nerviosa.
- Sí, Ron se enteró mucho antes que yo, creo y Ted se enteró hoy... le hice una promesa... no puedo entender que yo no fuese el primero en saber de tú boca que iba a ser padre, Ginny... - Harry estaba destrozado, necesitaba decirle en voz alta que no necesitaba nada de ella, y por ende no estaba dolido con ella por ocultar la noticia del embarazo. Pero no podía, eso lo mataba en vida, seguía mirándola a los ojos, con los suyos propios acuosos.
- Yo... me enteré cuando estaba de dos meses, y no sabía qué hacer con un hijo cuando aún no sabía qué hacer con mi propia vida, Harry estaba aterrada... no sabía si ibas a dudar de este hijo...
- ¿Cómo creíste que iba a dudar de la paternidad? - Preguntó furioso.
- No olvides como terminó todo entre nosotros, tú dudaste de mi fidelidad y era lógico que pensara que tú ibas a dudar...
- Eso no excusa que te hayas callado, Ginevra, por Dios, Tienes toda la razón cuando dices que fui una mierda contigo, pero tenía derecho a saber qué voy a ser padre.
- Lo sé - Se sentó abatida. - No sabía cómo decirlo, ese día despertaste y desapareciste, no nos vemos hace más de dos meses, estaba aterrada, ¡Sigo aterrada! - Harry se acercó, se inclinó frente ella, le tomó las manos, la miró fijamente unos segundos antes de decir algo.
- Estamos juntos en esto, no te sientas aterrada... pase lo que pase yo voy a estar contigo, siempre. - Intentó que esas palabras sonaran afectuosas y desde el fondo de su corazón, que ella entendiera que lo que él decía también era su propio compromiso de amarla para siempre, Ginny se lanzó a sus brazos y lloró desconsolada, Harry también derramó gruesas lágrimas y las secó a tiempo para que ella no las viera.
- Perdóname por ocultar el embarazo yo no tenía ese derecho, Harry no te enfades conmigo por favor... tú no, no quiero que me dejes sola cuando el embarazo me arruine, cuando sea horrible y enorme como una casa. - Sollozó Ginny desesperada. Harry le secó las lágrimas con los dedos, entendió que no podía ser duro con ella, suspiró.
- Entiende que aunque estés del porte de una casa, como dices tú, a mí me vas a parecer la mujer más hermosa que camina por este suelo, y no me cabe duda que tú novio piensa lo mismo. - Ginny tuvo la furtiva idea de gritarle que lo que él pensara era lo único que le importaba, que solo importaba que él viera que ella era bonita, su bonita.
- Harry...
- Ya no importa... yo no he sido la mejor persona contigo y sé que no debí enojarme mucho menos contigo, pero... no pude. - Ambos se separaron, y se miraron a los ojos.
- Tengo miedo, niño. - Susurró aterrada, mientras las lágrimas se enredaban en las pestañas. Harry tuvo un retroceso, le pareció ver a una Ginny de unos 11 años intentando explicarse ante él mismo que ella no era la responsable de abrir la cámara de los secretos. Se acercó a ella y la abrazó fuertemente.
- Estaré contigo siempre, sin importar lo lejos que quieres que esté de ti, Ginevra. - Dijo Harry con la voz quebrada. Ginny se aferró más al cuerpo de él.
Realmente no estoy tan solo quien te dijo que te fuiste, si aún te encuentro cocinando algún Recuerdo en la cocina, o es la sombra que dibuja la cortina

- Sé que falta mucho para que nazca James... - Harry la soltó inmediatamente y la miró a los ojos-
- ¿James? - Preguntó. Ginny se ruborizó. -
- Sé que esa es una decisión que debemos tomar juntos, pero ese nombre me hizo ilusión... Me gustaría que nuestro hijo lleve el nombre de su abuelo paterno. - Concluyó sencillamente. Harry sentía que esas palabras llegaban a su alma y se repetían allí, causándole un infinito agradecimiento a la futura madre de su hijo.
- Puede ser Lily... - Aventuró y Ginny rió.
- No, claro que no, será James Sirius Potter, ¿Te Gusta?
- Me encanta. - Suspiró él, refiriéndose a ella y no al nombre. Ambos sonrieron.
- Ya compré algunas cosas, algunos muebles para el bebé...
- ¿Por qué?... ya pensé en comprar los muebles de Lily....
- Ya te dije, será James... ¿Te gustaría ir a mi casa?
- ¿A la Madriguera? - Ginny lo observó confundida, luego sonrió y se separó completamente de él.
- Hace un mes y medio vivo sola en el Londres Muggle.
- ¿Verdad?
- Sí, debes conocer la casa en la que vivirá tu hijo para cuando quieras recogerlo. O cuando surja algún inconveniente, ¿No? - Harry hizo un sonido con la boca que parecía de aprobación, Si Ginny le había dado ilusiones de volver a estar juntos, había sido aquella tarde. Sus esperanzas cayeron al igual que la lluvia caía afuera.
- ¿Cuándo quieres que vaya? - Preguntó, sin interés por la reciente desilusión.
- ¿No tienes tiempo?
- La empresa está ad portas de cuatros contrataciones importantes, dos en América y las otras dos en Europa, no podemos darnos el lujo de perderlas... - Ginny lo observaba idiotizada, le encantaba escucharlo hablar de negocios, era irresistiblemente excitante. Su voz sonaba mucho más viril, irreparablemente sensual, suspiró. - Tenemos un problema con un cliente que no está satisfecho con algunas cláusulas del contrato, pero nada que Allie no pueda solucionar. Es magnífica. - Dijo sin pensar-
- Claro, la mejor, ¿No?
- La mejor. - Respondió Harry sin advertir los celos en el comentario de Ginny.
- Pensaba que quizá pudieras ir hoy...
- ¿Ahora? - Ginny asintió. - Me parece una buena idea. - Sonrió. - ¿Viniste en tu auto?
- Sí. - Cuando decidieron bajar, con una maleta con las cosas de Ginny. Ella saludó amablemente al conserje. "Dichoso los ojos que la ven, señora Potter" Dijo el conserje, Ginny le brindó una sonrisa radiante. No se molestó en corregirle y decir que no era la señora Potter. Parecía feliz con que la confundieran con la esposa de Harry. Ambos se subieron al auto, no sin antes de una pequeña discusión
- Es peligroso que manejes tú, Ginevra. Puedes dañar a mí hijo.
- Nuestro hijo, estoy embarazada no inválida. - Replicó ella, ya sin argumentos válidos para Harry de poder conducir.
Ella le dio las indicaciones y casi treinta minutos después llegaron, caía un aguacero torrencial, en el exclusivo barrio de Londres donde ella vivía. Harry subió por la rampla en el auto y se estacionó al costado de la casa. La casa era de ladrillos de un rojo colonial y los marcos de ventanas eran blancos, y la puerta era café claro. Tenía un jardín pequeño, con la respectiva verja. Al centro del jardín había rosales, rojos, blancos y color crema, casi anaranjadas. Rodeadas de un césped verde.
- Ginny, me olvidé el saco en el departamento
- Puedes recogerlo después, ¿No?
- Sí, pero no tienes nada con qué cubrirte y te empaparás con este aguacero. Y tú solo estás con esa delgada blusa. - Ginny blanqueó sus ojos, y miró hacia los asientos traseros y sacó un abrigo blanco y se lo puso.
- ¿Contento? - Harry sonrió. - Eres tú el que se empapará. - Harry se encogió de hombros.
- Deja que yo te abra la puerta...
- ¡No estoy inválida! - Protestó.
- ¡Hay un charco y te mojarás los pies e igualmente te dará una gripe, mujer! - Ella frunció el ceño.
- ¿Qué piensas hacer, bajarte y cargarme en brazos? - Ironizó. Harry se bajó del auto, lo rodeó y en cuestión de segundos estaba empapado. Abrió la puerta del lado de Ginny, y pese a las protestas de la pelirroja, cargó en brazos a Ginny.
- Me diste una gran idea.
- Yo y mi linda boca. -
- Tú hermosa y sabrosa boca. - Dijo sencillamente. Ginny lo miró, rodeaba con sus brazos el cuello de Harry, sonrió. Él caminó rápidamente hasta llegar a la entrada y ella rápidamente abrió la puerta y entraron. Era un bonito recibidor, en una barandilla había un par de paraguas, y en el perchero un abrigo rojo colgado holgadamente. Ginny se quitó el abrigo blanco y lo colgó al lado del rojo.
- Quítate la ropa. - Le ordenó Ginny.
- ¿Qué? - Preguntó confundido, Ginny lo miró y sonrió. Caían gotas de agua del cabello de Harry y recorrían el rostro, causándole un efecto de sensualidad en cada mirada de él.
- Tonto, quiero decir que tú y tú ropa están empapadas y te sentará mal. ¿Quieres que tu eficiente abogada me mate si enfermo a su jefecito? - Esta ves Harry advirtió los celos en el comentario de Ginny, Sonrió y ella frunció el ceño.
- No, claro que no. - Ginny caminó hasta la sala y él la siguió. Las paredes eran de un color crema luminoso. Los muebles cafés lustrosos, brillantes, los sillones eran de un género rojizo escarlata, parecían bastante cómodos y la mesa de centro era de vidrio y justo al medio estaba el florero lleno de calas. Había un ventanal vestido de cortinas de un color más suave que la de los sillones, por el cual se veía un hermoso paisaje de pisos verdes, más allá unos árboles y casi al fondo parecía haber una piscina. - Tienes una casa muy bonita, y esta sala es acogedora.
- Gracias. - Sonrió Ginny. - Ven. - Susurró, caminó por un pasillo, donde Harry veía puertas abiertas, vio brevemente una cocina, siguió caminando de tras de Ginny, de pronto vio una escalera que no tenía más de seis escalones, los cuales subió. El piso era totalmente de un tapiz gris. Ginny entró en una habitación y Harry la esperó fuera observando todo. Después de unos minutos ella salió con una bata negra para él y un par de toallas a juego en las manos. - Toma, la puerta que está ahí enfrente es la del baño, cámbiate. - Él así lo hizo y tardó unos treinta minutos, salió y Ginny no estaba... buscó en cada puerta abierta que encontró, no había rastros de esa mujer. Hasta pasar por fuera de una puerta que lo atrajo como imán al metal, tomó el pomo y la abrió... sin duda esa era la habitación de Ginny, entró sin poder resistirse, era una habitación amplia, la cama era grande y de colcha blanca, con doseles blancos parecido al visillo. El tocador era café opaco poseía un espejo gigante, con el imprescindible florero de vidrio repleto en rosas blancas. La habitación transmitía paz. Allí también había un ventanal las cortinas eran blancas, parecían seda al contacto, había unas butacas con vista al maravilloso paisaje que ofrecía los jardines de aquella casa, Harry se perdió observando esa bonita vista...
- ¡Merlín! - Exclamó Ginny y Harry se giró para mirarla. - Me asustaste...
- Lo siento, te buscaba y me entretuve... - Señaló el ventanal. - Es maravillosa la vista. - No quiso admitir que entró allí por mera curiosidad.
- Yo también mojé mi ropa, tú me mojaste... cuando me tomaste en brazo. - Añadió totalmente roja.
- Lo siento.
- ¿Quieres un té o un café? - Harry estaba absolutamente perdido mirándola. Ella tenía una bata rosa que con mucha suerte le cubrían el trasero, el cabello largo y pelirrojo mojado, sus mejillas sonrojadas, sus labios perfectamente rojos, aún no había pruebas visibles del embarazo, el vientre era tan plano como siempre. Harry se preguntó si estaba completamente desnuda bajo esa bata, instintivamente caminó unos pasos hacia Ginny, estaba desesperado por besarla. - ¿Harry? -
- ¿Qué? - Susurró, su voz sonó áspera, absolutamente excitada. Ginny entendió perfectamente el "Estado" de ese hombre. Sonrió coqueta.
- Te preguntaba si querías algo para... calentarte. - Susurró, jugando con las amarras de la bata, sensualmente. Harry respiraba con dificultad, necesitaba todo lo contrario para calmar esas locas ideas. Ojalá pudiera nadar en esa piscina que localizó en ese jardín, lo más seguro era que el agua estaba congelada.
- Jugo congelado, por favor. - Harry se refregó los ojos. Ginny manejaba todas sus emociones, sus sentidos y encendía esa pasión y no tenía intención en apagar dejándolo en una incómoda situación.
- Bien. - Ella salió de la habitación. Él la siguió con una distancia prudente para su salud mental, se dirigió hasta la sala y Ginny le pidió por favor que preparara un fuego en la chimenea, luego ella apareció y le entregó el jugo, mirando el fuego que Harry había hecho con un simple movimiento de la varita de Ginny. - ¿No crees que hace frío como para beber algo helado? - Ironizó Ginny y Harry rió.
- Créeme que necesitaba algo helado, congelado. - Ginny rió. Ella estaba cerca de la chimenea, mientras que Harry estaba cómodamente sentado en el sillón, ya casi anochecía.
- ¿Crees que seremos buenos padres, Harry?
- Estoy seguro que serás una madre increíble, tienes un modelo ejemplar. - Ginny quería que él le confesara algo que deseaba escuchar, realmente necesitaba escuchar.
- Cuándo te enteraste del embarazo, ¿Creíste que este... este hijo era tuyo? - Harry la miró serio, no entendía cuál era el punto de Ginny. - Quiero decir que tú sabes que tengo otro novio, ¿No pensaste que este hijo podría ser de él? - Ginny miró atenta a cada gesto facial de Harry. Él simplemente la miró a los ojos.
- Estoy seguro que ese niño es mío, no tengo dudas al respecto. Si tú tienes un novio que tal ves quiera ser el padre te digo desde ya que ni siquiera se lo tome en serio, ese niño es un Potter y jamás les faltará nada ni a él ni a ti. Ginny, no voy a permitir que se me excluya en cuanto a las necesidades o a la educación o al amor que mi hijo necesite. Espero que eso te quede claro, esto es totalmente independiente a lo que hay o hubo entre tú y yo. - Ginny lo miró, y sintió alivio. Él jamás tuvo dudas en un principio de que el hijo que Ginny esperaba era también de él, era un Potter. Sonrió. - No pretendo inmiscuirme en tu relación con tu novio, pero no pensé ni por asomo que tú habías estado con él... íntimamente cuando me enteré de la noticia. - Era asqueroso hablar de la vida sexual de Ginny con otro hombre que no fuese él mismo. Ella rió ya sin poder guardar ese secreto con él, Harry la miró y Ginny dejó de reír porque veía dolor en la mirada de Harry y todo era culpa de ella.
- Nunca he tenido sexo con Phillipe. - Harry la miró incrédulo.
- ¡Viviste con él! ¡Eres su novia! - Exclamó Harry enojado. Ginny se acercó a él y se sentó junto al padre de su hijo
qué lindo sonaba.
- De hecho no podía estar con él, porque es casi mi hermano...
- Vaya hermano, ¡Vi cómo se besaban en la boda de Nev! - Ginny sonrió a modo de disculpas lo que no hizo más que enfurecer a Harry.
- ¡Es verdad! No tuvimos sexo, nos somos novios, no siento por él absolutamente nada más que quererlo como amigo, él es Gay...
- Vi como ese idiota te besó... espera, ¿Qué? - Ginny no pudo evitar reír, Harry la miró con el ceño fruncido.
- Nunca estuve con Phillipe, nunca fue mi novio. Harry, Phillipe es Gay. ¿Cómo iba a estar con una persona que no amara?
- ¡Te dije que era amanerado! - Harry sonrió triunfante.
- No es amanerado, es gay.
- ¿Por qué no lo mencionaste antes? - "El amanerado jamás tocó a Ginny, ella sigue siendo mía, completamente mía" Pensó feliz. Saber antes esa noticia le habría librado de tantas angustias, de tanto dolor... Pero ya no importa, ella acababa de decir que jamás estaría con una persona que no amara, y la única persona que le había hecho el amor, era él. Sonrió.
- Porque él fue la única persona que ha estado conmigo cuando tú me has apartado de tu vida. - Dijo sencillamente. Harry borró la sonrisa y la miró a los ojos.
- Ya no quiero apartarte de mi vida nunca más.
- Ya es tarde para eso. - Contestó seria, no quería toca ese tema, era doloroso, concentró su mirada en el fuego que ardía en la chimenea.
- Ginny, ¿Podrías darme una oportunidad por nuestro hijo?
- Claro que no, si te diera una oportunidad lo haría por ti y por mí. - Harry la miró esperanzado.
- ¿Eso es un sí?
- Harry, no puedo olvidar tus palabras aún. No pretendo albergar falsas ilusiones en ti, no quiero que fantasees con la idea de una familia... porque no la hay. No quiero que esperes unas semanas o meses ¡Hasta años! Por algo que no tiene solución, no quiero eso para ti.
- Si necesitas veinte años siempre estaré ahí...
- Y por el camino nos hacemos daño... - Lo miró directamente a los ojos.
- Si estás asustada por sentir dolor, es porque aún me amas, si no fuiste capaz de entregarte a otro hombre es porque aún me amas y te darás cuenta con el tiempo...
- No hay peor excusa que el tiempo en una relación, el tiempo mata todo...
- Del mismo modo lo fortalece. - Insistió molesto.
- El dichoso tiempo no hará más que alejarnos el uno del otro.
- ¿Crees que podemos alejar nuestros caminos si tenemos un hijo?
- Claro que no, pero manejar los sentimientos, sí podemos.
- Pues bien, llámame infantil, ciego, hasta idiota por no entender que tú has dejado de amarme y rompiste nuestro compromiso de amarnos para siempre cuando estuvimos juntos por primera ves, en Francia. Pero yo no quiero ni puedo dejar de amarte. - Los ojos de Ginny brillaron y tomó las manos de Harry.
- No utilices mal tú tiempo. - Susurró ella.
- Nada que se relacione contigo es mal utilizar mi tiempo, porque en cada segundo que vivo te amo como un idiota, bonita. - Ese era una arremetida voraz a la barrera que ella misma había puesto para defenderse de Harry, pero era ella misma quien la destruía, porque solo hacía falta esas dulces palabras y esos ojos esmeraldas que la hacían temblar y le hacía perder cualquier batalla interna. Se acercó aún más a Harry y lo besó con pasión, sin perder el contacto de sus labios Ginny se levantó y volvió a sentarse, sobre las piernas de Harry, subió sus manos hasta el cuello de él, en el beso hubo una explosión de fuego y pasión que hizo gemir a Ginny, la temperatura subió en Harry al máximo con ese simple sonido que saliera de Ginny, acomodó las manos en la cintura de Ginny, desesperado buscó las amarras de la bata y las separó, deslizando sus manos por el cuerpo suave de Ginny, comprobó solo con el tacto que ella si llevaba ropa puesta, cuando tomó aire y ella le devoraba el cuello a besos fervientes, pudo observar que esa ropa no podía ser menos provocativa, una polerita de Algodón de tirantes finos blanca, y unas pantaletas roja. Él acarició el vientre plano de su mujer, sonrió. Era hermosa en todo sentido de la palabra. - ¿Cómo puedes decir que el embarazo te sienta fea, mujer? - Resopló, Ginny alzó la mirada para clavarla en esos ojos esmeraldas, sonrió.
- ¿Tú piensas lo contrario? - Susurró cerca de la boca de Harry.
- Absolutamente. Eres sensual hasta en el movimiento más infantil, eres bonita, mi bonita, nunca te he visto más preciosa que en este momento... - Ginny decidió callar a Harry, metió su lengua en la boca de Harry y lo besó profundamente haciéndolo gemir, bajó una mano y rozó en particular la parte más sensible del hombre, y por el contacto supo que el "amiguito" de Harry quería entrar en acción pronto. Rió en medio del beso, Harry subió las manos desde las caderas hasta los pechos, acariciándolos con suavidad, ella volvió a gemir, Harry le quitó la bata y Ginny comenzó a tentar al "amiguito" de Harry, ella también le quitó la bata y bajó sus manos lentamente deslizándolas por el torso desnudo y volver a la tarea del elástico del bóxer de Harry, deslizando sus delgados dedos dentro de la prenda, desesperada por sentirlo.
- Necesito sentirte dentro de mí, niño - Susurró Ginny, extasiada.

Realmente no estoy tan solo quien te dijo que te fuiste, si aún te encuentro cocinando algún Recuerdo en la cocina, o es la sombra que dibuja la cortina

Harry la miró con ternura y terror, se paralizó. Buscó su mirada y encontró en ellos pasión, deseo, ternura y felizmente también vio amor por él, le acarició el rostro. Si bien él estaba ansioso por hacerle el amor, estaba desesperado por sentirla, sin embargo le aterraba hacerle algo al bebé. Se declaraba totalmente ignorante en el tema de un embarazo, no sabía cuáles eran los riesgos y los cuidados que Ginny debía tener, no tenía ni la más remota idea si Ginny estando embarazada podía intimar, quizá debía estar los nueve meses sin poder hacer el amor, algo que le parecía una crueldad. Nunca se había encargado de averiguar sobre las medidas o riesgos, era un completo bruto con respecto al tema, jamás creyó conveniente ahondar en el tema, él jamás se encargaría de tener un hijo, y ahora el muy tarado estaba hasta la coronilla enloquecido de amor y producto de este mismo iba a ser padre.
- Yo... créeme que también lo deseo, pero no sé si sea lo correcto. - Dijo suavemente. Ginny frunció el ceño.
- ¿Es por qué ya no te parezco bonita? Ya no me deseas... - Ella se cubrió el rostro con ambas manos y comenzó a llorar. Harry hizo que lo mirara a los ojos, tomó ambas manos de Ginny y ella lo miró, aún con las huellas de las lágrimas.
- Por supuesto que me pareces la mujer más hermosa que camina sobre esta tierra, y no sabes las ganas que tengo de hacerte mía, desearía que todas las noches estuvieras en mi cama para hacerte el amor las veces que sean necesarias para que entiendas que te deseo infinitamente, pero no sé si esto le pueda hacer daño al bebé. - Ginny bajó la mirada.
- Yo tampoco lo sé... no pregunté nada referente al tema porque estaba sola y creí que era innecesario... - Dijo, sonrió, pobre ignorancia del hombre. Ella sabía perfectamente que al bebé no le ocurriría nada, el sanador se lo había dicho, pero ver a Harry en esa faceta paternal terminó por enternecerla, y convencerla que en cuanto Harry supiera que el bebé no corría riesgos correría hasta esa casa y la tomaría por sorpresa, y le haría el amor. Quizás valdría la pena esperar un poco más, y ponerse en el papel de ser seducida y no seducir, como lo había sido último tiempo.
- Ginny, de verdad quiero estar contigo... pero no quiero hacer algo que perjudique a... - La sola idea de dañar al niño lo aterró. Ginny le acarició el rostro y sonrió.
- Lo sé, niño. - Ambos se miraron intensamente. De la nada escucharon sonar un teléfono, con pesar Ginny se levantó de las piernas de Harry, y contestó. - ¿Diga?... ¡hola! ¿Cómo estás?... ¿Vienes a Londres? ¡Claro que si Jeff!... - Harry miró inmediatamente a Ginny, parecía animada con la perspectiva de que ese hombre viniera a visitarla. - Claro que te extraño... ¡Ganaron!... ¿Qué? ¿Por qué yo? Me retiré a principios de la temporada y Phillipe les dijo por qué... Casi cinco meses. - Sonrió. - Cuenta conmigo... Phillipe sabe dónde vivo... ¡Claro que me muero por verte! - Harry se levantó y fue en dirección al baño, no le importó que su ropa aún estuviese húmeda, en ese momento no se le ocurría algún hechizo para secar su ropa ¿Quién era Jeff? No podía quitarse esa pregunta de la cabeza, cuando volvió a la sala Ginny estaba parada frente al ventanal, mirando cómo caía la lluvia, al parecer estaba perdida observando algo sin ver absolutamente nada, Harry se aclaró la garganta, ella pareció salir de su fugaz concentración, se giró y lo miró.

Si cargaste con el cuerpo pero no con el recuerdo y el recuerdo está conmigo...
- Creo que ya es hora de irme. - Ginny sonrió, se acercó a él y lo abrazó, él correspondió el abrazo aun preguntándose quien mierda era Jeff. - Recibiste buenas noticias, parece. - Ginny dejó de abrazarlo y lo miró incrédula.
- ¿Estás celoso? - Harry rió irónico.
- Claro que no. - Ginny le lanzó una mirada elocuente que logró exasperar a Harry. - ¿quién es ese tipo? ¿A caso es una réplica de ese idiota de John?
- No, Jeff es la pareja de Phillipe... me comentó que viene a visitar a su hermana y a su sobrinito. Harry él es un buen amigo. - Sonrió.
- Ah! - Exclamó aliviado.
- ¿quieres que te lo presente? Harían una pareja fenomenal.
- No, gracias. - Ambos sonrieron. - Si estás de acuerdo, quisiera venir todos los días para saber cómo están tú y el bebé.
- ¿Verdad? - Preguntó entusiasta Ginny, mirándolo a los ojos. Harry sonrió, le hizo gracia verla como una niña consentida.
- ¿No te molesta?
- Claro que no. - Sonrió.
- Entonces mañana estaré aquí. - Harry le acarició el rostro y cuando iba a separarse de ella para desaparecer en el recibidor, una mano de Ginny lo detuvo, la miró, ella le sonreía con esa sensualidad que siempre lo rendía a sus pies, Ginny se mordió el labio... acortó las distancias y lo besó profundamente. Harry se sintió transportado a las glorias que habían vividos juntos.
- Te esperaré mañana. - Susurró Ginny, aun mirando los labios de Harry. Él asintió inmediatamente, ella lo miró a los ojos y lo besó una ves más.

Realmente no estoy tan solo quien te dijo que te fuiste, si uno no está donde el cuerpo sinoDonde más lo extrañan y aquí se te extraña tanto tú sigues aquí sin ti, conmigo, quien estáContigo si ni siquiera estás tú. La miró a los ojos y ambos sonrieron... desapareció, algo en su corazón le decía que realmente no estaba tan solo.
__________________________Ya sabe!!! Ya hay acercamiento, conversación y solo faltan dos capítulos queridos!!!! si!!! solo dos!!!!nos vemos en comentarios!besos, Natty o Gin, como quieran!
Han escuchado la canción de Vicentico y Diego Torres Usted? pues buen, hágalo ahora y acompañe este momento con esa preciosa canción.
- Hola. - Harry irrumpía, nervioso en el despacho de Ron. Éste miraba unos papeles sumamente concentrado y al escuchar el saludo de la nada de Harry se asustó.
- ¿Te importaría no asustarme de esa forma? Tengo una familia que sufriría mucho si muero de un infarto.
- Lo siento. - Se disculpó, mientras usaba el asiento que estaba frente al escritorio de Ron.
- ¿Sucede algo? - Intentó facilitarle el trabajo a Harry de hablar, conocía lo suficiente a Harry como para saber que algo lo atormentaba. Él asintió. - Te escucho. - Harry no sabía si plantearle ese tema justamente a él, que era el hermano de la implicada, sin embargo era el único que podía sacarlo de aquella incertidumbre. - ¿Necesitas saber algo?
- Sí. - Dijo, poco convencido. - Se trata de una mujer embarazada. - Añadió, convenciéndose de que iba de mal en peor en su intento de explicarse. Ron sonrió, dejó las hojas que sostenían sus manos de lado. Miró a Harry.
- Supongo que esa mujer embarazada es mi hermana. - Harry sonrojó y sin mirarlo asintió. - ¿Le dijiste que sabes que ella está embarazada? - Ambos sonrieron.
- Sí, ayer hablamos ¿Por qué nadie me dijo que Ginny vive sola hace más de un mes?
- Hace más de un mes nos pediste a Hermione y a mí, creo que a Remus también, que no mencionáramos a Ginny cuando tú estuvieses presente. - Harry frunció el ceño y lo miró.
- ¿Yo les pedí eso?
- Sí... ¿Qué quieres saber?
- ¿Hum? - Harry se confundió y Ron se exasperó.
- Entraste de la nada a este despacho que por cierto, casi me matas de un infarto, a preguntar no sé qué del embarazo de mi hermana y ahora te quedas mudo.
- Verdad, Ron tienes razón... eh...
- Harry, no tengo todo el día, hay mucho trabajo por hacer y curiosamente no se hará por arte de magia. - Harry esbozó una sonrisa. Decidió ser más claro.
- Dado que tú ya has pasado por todo esto, me refiero a lo que implica una mujer embarazada, yo no sé cómo debo cuidar a Ginny ¿Qué tengo que hacer? ¿Qué puedo hacer por ella? - Harry parecía consternado, y Ron sonrió recordando cuando era él quien estaba abrumado con la idea de ser padre, y todo cambiaba cuando tuvo a su hija por primera ves en sus brazos, procurando cuidar a un ser tan indefenso, de ir tras sus pasos para que ella no se dañara, de ver en sus ojitos el mundo que él con tanto amor construía al lado de Hermione.
- Debes estar con ella, imagino que las náuseas han acabado y los mareos también aunque pueden volver, recuerdo que el sexto mes para Hermione fue desastroso, los dolores de pies y cintura eran insufribles...
- ¿Cómo pueden soportar tanto? -
- Todo el embarazo no es una tortura para ellas, deja de serlo cuando comienza para nosotros. - El comentario de Ron le pareció injusto.
- ¿Te quejas? No soportaría ver a Ginny sufriendo por dolores de espalda o lo que sea que sufra en el embarazo, uno solamente aporta con la "Semillita" y luego son nueve meses en los cuales ellas soportan cualquier tipo de dolor por nuestros hijos. ¿Y tú te quejas?
- Te recordaré todo esto cuando Ginny te diga "Quiero algo que esté al fin del mundo" - Dijo Ron empleando un tono chillón. - Te piden fruta de América central picada en cuadros milimétricos.
- ¿Hermione te pidió eso? - Preguntó incrédulo.
- ¡Cinco veces!... conociendo a Ginny sus antojos serán excéntricos. - Ron sonrió con maldad.
- Sería lo mínimo que haría, y si ella lo pide docena de veces iría sin siquiera protestar o enfadarme.
- Tú no estás enamorado, estás loco de remate.
- Quizás. - Sonrió Harry. - Debes tener una recompensa, ¿No? - Aventuró, tanteando el terreno. Ron sonrió con picardía.
- Ya lo creo, amigo. Y son geniales.
- ¿A qué te refieres? - Preguntó, haciéndose el inocente. Ron blanqueó los ojos. - ¿Qué me vas a decir?
- Es sobre la recompensa... que para una primeriza se convierte en sexual. - Ron recordó con una sonrisa repugnante, según Harry. - Según el ginecólogo o Medimago, como quieras llamarlo, le explicó a Hermione que todo es debido a la comodidad de la mujer, eso le dijo el Medimago co matrón. Sin embargo el ginecólogo, le explicó que hay mujeres que con el embarazo aumentaba el apetito sexual, que casi no paraba hasta el séptimo mes, y eso es cuando son primerizas que Merlín te coja confesado. - Ambos rieron.
- ¿No le ocurre nada al bebé? - Debía estar seguro.
- No, me imagino que debes ser cuidadoso, suave y no un maldito follando como si el mundo se fuese a acabar... - Ron cayó en la cuenta y lo miró directo a los ojos. - ¿Volviste con mi hermana?
- No. - Harry suspiró triste. - Pero debo obedecer a las necesidades de la madre de mi hijo, ¿No? - Sonrió.
- Sí, idiota, la madre de tu hijo es mi hermana.
- Ron, tú hermana, fue mi amiga, fue mi novia, y será la madre de mi hijo. ¿Pretendes que no voy a cuidar de ella y negarme a las necesidades de esa mujer que me tiene idiotizado?
- Ella me comentó que será niño, James... - Ron intentó cambiar de tema para no imaginar a su inocente hermanita en una escena bastante subida de tono con su amigo, miró ceñudo a su amigo... Harry tenía un brillo en los ojos que Ron jamás le había visto, así como esa sonrisa que tenía en los labios.
- Yo creo que será una niña, una niña hermosa con el cabello pelirrojo igual que su madre, algunas pecas en el rostro, con una sonrisa que llene todo, como esa dulce sonrisa que tiene Ginny...
- ¿Qué hay de ti? Acabas de describir a una Ginny en miniaturas. - Harry sonrió, perdido en esa mujer.
- Me gustaría que esa niña tuviese el color de mis ojos.
- Sería el vivo retrato de su abuela Lily. - Harry asintió.
- Mi hija sería la representación de las dos mujeres más importantes de mi vida, Ginny y mi madre. - Concluyó, sonriendo.
- Bien, esperaremos ansiosos a Lily o a James Potter. - Ambos rieron. Cuando Harry caminaba hacia la puerta del despacho, Ron lo llamó. - Algo más. - Harry se giró sobre sus pies y lo miró. - Estos últimos meses he notado la sensibilidad a flor de piel de Ginny.
- ¿No debo molestarla? - Preguntó inocentemente.
- No debes descuidarla.
- Eso nunca Ron. - Harry salió del despacho, y estuvo todo el día sentado detrás de su escritorio, como siempre, pensando en Ginny y la única diferencia era que ahora su mente y corazón estaban divididos en ella y en su hijo. Ya podía imaginar a la niña corriendo por ese precioso jardín que había en la casa de Ginny, seguida de su madre para que su hija no se lastimara... ¿Y si realmente era James quien venía al mundo? Sonrió feliz. Tendría un cómplice para cuidar de Ginny, cuando creciera le enseñaría a mantener alejados a todos los idiotas que babeaban por ella. Estaba absolutamente seguro que James le diría todo y le ayudaría a sacarlos del camino. Sonrió feliz una fracción de segundos más tarde suspiró abatido, hace dos meses se había prometido así mismo olvidar esos ojos castaños que le alegraban el alma, ese cabello pelirrojo que solo deseaba desordenar y acariciar mientras le hacía el amor, y esos labios sensuales que provocaban besar, morder... sacudió su cabeza, no era posible amarla de esa manera "Ya basta Potter, ya basta" Pero cualquier promesa cayó estrepitosamente la noche anterior, en el preciso instante en que ella decidiera besarlo y decirle tiernamente que necesitaba sentirlo dentro de ella... definitivamente esa mujer no se hacía olvidar fácilmente.
El día anterior fue testigo de todas las razones por las cuales seguía amando locamente a Ginevra Weasley. Esa inocencia que demostraba esa mirada al no saber cómo iba a ser madre, algo que él tampoco entendía mucho, aún estaba sorprendido, aterrado, pero feliz y encantado con la llegada de un hijo suyo. La pasión que demostraba al besarlo y demostrar ese maldito y admirable don que ella poseía para que él rompiera su propia promesa. La ternura que llamaba a cada segundo para seguir siendo ese idiota esperando una vida por ella. Ella poseía entereza, fuerza, coraje, dulzura, y ese orgullo que hacía que Harry se pateara mentalmente por decirle esas estupideces que ella no podía olvidar... "Merlín, ¿Crees que exista otro idiota tan grande como yo al dejar escapar a semejante mujer?" Las luces de su móvil se encendieron anunciando un nuevo mensaje de texto, luego vibró causando un sonido molesto en la madera del escritorio. "Genial, soy el único y el más grande de los idiotas" Pensó... Ginny dejó en su corazón la marca de su amor la cual se había convertido en imborrable ¿Cómo fueron capaces de parar del cielo a este lugar tan sombrío en el que estaba?...
Eran las 19:30 Horas. Ya era hora de visitar a su familia, sonrió, como le encantaría darle a ella y a ese niño una familia donde Lily o James crecieran como se merecían, no quería que su hijo repitiera su soledad, él nunca estaría solo, siempre estaría su padre y su madre, aunque fuese por separado. Aparcó el auto frente al garaje de la casa de Ginny, salió del auto y lo que le fue imposible no mojarse con la torrencial lluvia, no quería aparecer directamente en la casa de ella para no molestarla... Tocó el timbre, nada... volvió a intentar, nada... comenzó a preocuparse mientras las gotas de lluvia le perlaban el rostro, el cabello indefectiblemente ya mojado y la ropa húmeda, al menos el saco... insistió una ves más con el timbre, o de lo contrario aparecería adentro sin importar el escándalo de Ginny...
- ¡Hola! - Por fin Ginny salía para alivio de Harry, con aquella bata rosa. - ¡Harry entra! Cogerás una gripe tremenda. - Harry sonrió aliviado y entró al recibidor. - Siento haber tardado en abrir la puerta, sentía un calor insoportable y estaba en la ducha. - El cabello pelirrojo de Ginny estaba tan mojado como el de Harry y se apegaba a las mejillas de Ginny, mientras sonreía. - Creí que ya no vendrías.
- Ayer te prometí que vendría para saber si necesitabas algo, tú o el bebé. - Ella sonrió triste.
- Para saber de tu hijo lamentablemente tendrás que verme. - Harry esbozó una sonrisa seductora mientras se quitaba el saco y lo colgaba en el perchero.
- Es lamentable que me hagas el trabajo más difícil para olvidarte, pero bueno, me arriesgaré y todos los días me tendrás aquí por si tú o nuestro hijo me necesitan. - Dijo él, dirigiéndose a Ginny, mientras ella fruncía el ceño y se cruzaba de brazos.
- ¿Estás recordando tus discursos de seducción? - Harry sonrió y Ginny se limitó a mirarlo a los ojos. - Sabes que no tienen efecto en mí. - Añadió mientras ambos llegaban a la sala y Ginny le indicaba que se sentara y ella hacía lo mismo a su ves. - Conozco cada gesto y frase de seducción que posees. - Harry soltó una carcajada. Hasta ese momento se olvidaba de la ropa húmeda y que sentía frío, el calor que llegaba desde la chimenea y la cercanía de Ginny le hacían olvidar cualquier cosa.
- ¿Ah, sí? - Preguntó mirando a Ginny, ella se mordió el labio y le dedicó una sonrisa coqueta. - Entonces tus trucos de torturarme ya no funcionan. - Ginny miró sus manos, y luego alzó su vista llena de sensualidad y ternura a la ves. - Esa mirada ya la conozco, bonita y no... No funciona. - Ginny también rió, y luego hizo pucheros, Harry solo sonrió.
- No tengo trucos de seducción.
- Conozco todos tus trucos, todos tus discursos, todos tus gestos.
- Eres mentiroso. - Harry apoyó el codo en el respaldo del sillón, mientras Ginny sonreía y quedó frente a ella observándola profundamente.
- Esa sonrisa que tienes ahora solo la usas para seducirme, cuando muerdes tu labio es para hacerme cambiar de opinión con respecto a algo, cuando mojas tus labios es porque quieres besarme, cuando besas mi cuello es porque quieres que te mime, cuando te acercas y me abrazas por detrás es porque quieres estar en silencio y justamente cuando demuestro conocerte tanto, bonita, te mueres porque el padre de tu hijo te haga el amor... ¿Es necesario que siga? - Preguntó, Ginny sonrió enigmática. Estaba perdida, él conocía todos sus trucos.
- ¿Tengo que explicar tus dotes de seducción para que entiendas que te conozco mejor que nadie, señor Potter? - Harry sonrió. - Pues bien - Ginny se acercó a él, su cuerpo estaba junto al de Harry, la boca de Ginny hizo el sensual amague de besar los labios de Harry, solo rozándolos, sonriendo, cuando vio que Harry acortaría las distancias se separó suavemente, aun sonriendo. Harry la miró a los ojos. - Solo necesitas del roce de mis labios para desordenar tus alocadas hormonas. - Harry le dio la razón en silencio, en un movimiento que Harry no vio venir Ginny estaba sentada sobre sus piernas ahorcajadas.
- ¿Esto le ayuda a tú grandiosa explicación de mis fallidos intentos en seducirte? - Ironizó.
- No mucho, la verdad. - Susurró rozando su nariz con la de él, al igual que sus labios, Harry instintivamente acomodó sus manos en la cintura de Ginny y la acercó más a él, Ginny jadeó. - Pero le ayuda increíblemente a las ganas que tengo de ser tú mujer ahora, y si permites que demuestre una ves más que te conozco mejor que nadie, decir que ansío que me hagas el amor es tan excitante para ti, que te vuelves loco, ¿Verdad? -
- Sí. - Solo pudo decir, y como no iba a hacerlo si en ese preciso instante ella lo besaba con tanta pasión que produjo un dulce gemido de Ginny. Ella se separó solo para lanzarle una mirada encendida.
- Si mi debilidad es tu respiración en mi oído, para ti es escucharme gemir. - Dijo en un susurro Ginny cargado de deseo por él.
- Tienes toda la razón. - Esta ves él fue quien la besó, y triunfó en ese beso porque ella no se resistió y lo besó con toda la dulzura del mundo, que resultaba estimulante, las manos de Ginny bajaron con urgencia por la espalda de Harry, buscando en cada caricia los recuerdos de antaño, de sus mejores éxitos, dedicándose exclusivamente a olvidar los malos recuerdos, los más dolorosos. - Te amo. - Dejó escapar Harry, ayudando a la memoria de Ginny. Ella le dedicó una mirada tierna, deseando ser la mujer de Harry Potter esa noche. Se levantó y le tomó una mano a Harry.
- Ven. - Susurró, él también se levantó y Ginny no le dio tiempo para respirar y lo besó nuevamente. Mientras avanzaban a tras pies ella le quitó la camisa, y la lanzó al suelo lejos de donde estaban, y con una facilidad para alivio de Ginny, le quitó el cinturón y el pantalón, mientras se dirigían a la habitación, Harry le arrancó literalmente la bata rosa y descubrió que solo había un camisón de satén blanco que apenas le cubría el trasero a Ginny, y para su descontrol estaba mojado en la parte del busto, como pudieron subieron los escasos peldaños de la escalera, besándose con desesperación, Harry decidió levantarla y ella rodeó la cintura de Harry con sus largar piernas, ella sonrió en medio del beso, esa postura estaba mucho mejor, lo miró a los ojos, él seguía besándola con sus ojos completamente cerrados, Ginny levantó una mano y acarició con ternura el rostro de Harry... Estaba enamorada de ese hombre, pero también dolida, pero ya no quería pensar en eso, solo en entregarse completamente a Harry James Potter... Harry James... James... su hijo. - Harry. - Susurró alarmada, él la miró.
- ¿Sucede algo? ¿Es el bebé? - Preguntó preocupado.
- Sí, es nuestro hijo. - Harry la dejó en el suelo suavemente y tomó con ternura el rostro de Ginny.
- ¿Qué sientes? ¿Algo te molesta?... ¿Prefieres ir a San Mungo?
- No, no es eso.
- ¿Entonces? - Toda la pasión y el deseo que Harry sentía se esfumó por completo al saber que algo ocurría con su hijo. Ginny no dejaba de mirar a Harry preocupada. Las manos de ella acariciaban las de Harry que aún seguían en su rostro.
- ¿Crees que esto le pueda hacer mal a nuestro hijo?
- ¿A qué te refieres?
- A "Esto" que estamos haciendo.
- Bonita...
- Harry ayer tú y yo estuvimos a punto de descontrolarnos y caer en la cama y hoy vamos por el mismo camino...
- Si me precipité o hice algo... - Ginny sonrió.
- No me refiero a eso, ayer nos detuvimos por... - Ella bajó la vista y se apuntó el vientre, Harry sonrió, su hijo ya se encargaba de hacerse ver ante sus padres. Acarició el vientre de Ginny, ella se estremeció por completa.
- No quiero que después me golpees, ¿vale?
- ¿Qué hiciste esta ves? - Preguntó recelosa. Harry rió.
- Hable con alguien que entiende de estas cosas, su esposa ya pasó por un embarazo...
- ¿Le preguntaste a ese alguien como una mujer embarazada podía tener sexo?
- No, necesitaba saber cuáles eran los cuidados que debías tener y el bebé también... quizá uno de esos antojos podía ser la necesidad casi irrefrenable de que el padre de tu hijo te hiciera el amor y yo debía estar seguro... - Ginny resignada soltó una carcajada.
- ¡Vaya! ¿Tan confiado estabas en que yo iba a ceder a tus encantos lujuriosos?
- Vamos Ginevra, eso es evidente. - Ginny frunció el ceño.
- Me impresiona la confianza que depositas en ti mismo. Lamentablemente debo añadir que tus encantos son insuperables, pero no soy igual a las otras que caen estrepitosamente a tus pies, me ha ido de maravillas estos meses sin tus encantos y tu cuerpo. - Sonrió, digna.
- No puedo decir lo mismo, bonita, ¿Me das la oportunidad de disuadir esa postura tan cruel para nuestras necesidades?
- ¿Necesidades?
- Sí. - Se acercó más al cuerpo de Ginny, en una especie de encierro entre su propio cuerpo y la pared, no dejándola escapar. - Mi necesidad urgente es volver a sentir tu cuerpo a mi disposición, como siempre debió haber sido. - Bajó una mano para acariciar el firme trasero que poseía esa espectacular mujer, Ginny jadeó.
- Lo lamento por tus necesidades, las mías están en perfecto orden. - Mentía Ginny descaradamente. Harry rió.
- ¿Estás segura? - Ginny asintió. Harry bajó la otra mano para posarla en la pierna derecha de Ginny y levantarla a la altura de la cintura, mientras Ginny apoyaba la espalda en la pared, La boca de Harry hacía un estimulante trabajo en el cuello de su mujer, Ginevra Weasley era en todo sentido de la palabra su mujer. Sonrió. - ¿Aceptas que esto te encanta? - Respiró profundamente en el oído de Ginny.
- Estás jugando sucio. - Resopló, Harry rió y la miró a los ojos.
- En la guerra y en el amor todo vale, ¿no?... Y ahora que sabemos que nuestro hijo estará bien, deberías prestarle más atención al padre de tu hij... - La mirada de Ginny lo descolocó bastante. La mano de esa hermosa mujer tanteaba en el borde del bóxer, unos dedos intrusos se atrevieron a entrar. - Ginny, no hagas eso... - Ella sonrió coqueta y deslizó su mano dentro de la prenda en busca de aquel que solo le profesaba placer, acariciándolo suave y fervientemente a la ves. - No,... no... Para... - Él apoyó las palmas en la pared, acorralando a Ginny, quien sonreía satisfecha. Sus labios comenzaron a rozar la piel del cuello de su hombre.
- ¿Cuándo dices no... Te refieres a esto? - Ronroneó, movió su mano en una caricia suave y rápida hacia arriba y abajo, mientras sus labios daban pequeños besos en el cuello de él. Despertando cada poro de piel en Harry, exigiendo proporcionarle el mayor de los placeres a esa pequeña mujer.
- Mierda. - Resopló, entonces Harry la besó con esa pasión contenida hacía casi 5 meses, la alzó y ella enrolló sus piernas en la cintura de Harry, descontrolada dejó escapar un gemido cargado de placer, Harry la miró, ella sonreía. - ¿Por qué haces eso?
- Porque quiero volverte loco. - Dijo en un susurro tan lujurioso como desesperante para Harry. Ginny sonrió, y sin pudor metió la lengua dentro de la boca de Harry, callándolo, mientras él caminaba torpemente y sus bocas sellaban el más puro y sincero amor.
- Harry... - Logró musitar Ginny.
- ¿Hum?
- Debo... Mmm... Dejar las... co cosas... claras. -
- ¿A qué te refieres? - Ginny a duras penas logró separarse de Harry. Él clavó sus hermosos ojos en los de ella.
- A nosotros... - Harry esbozó una sonrisa triste. Él sabía que esa no era una reconciliación. Aunque le hubiese gustado, conocía lo suficiente a Ginny, como para saber que ella lo necesitaba en esos momentos y el gustoso atendería sus necesidades, en ese momento comprendió también, que ella aún lo quería y él le daría el tiempo para que ella cerrara aquellas heridas que él mismo había abierto.
- Solo estoy aquí para ser tu objeto sexual personal. - Ginny intentando que fuese una conversación seria, pero resignada rió.
- ¿No te importa?
- No puedo sacarte de mi cabeza, no puedo dejar de amarte porque estás en lo más profundo de mi vida... y voy a esperar lo que sea necesario, sé que no te soy indiferente, y por eso voy a esperar, por ti, por mí y por nuestro hijo. - Ginny suspiró profundamente y sonrió. Sin decir nada, puso ambas manos en los hombros e hizo que se sentara suavemente en la cama, Esa sensualidad que envolvía a Ginny desquiciaba más allá de la línea a Harry, no le apartó ni un segundo la mirada a Ginny. Era infinitamente estimulante verla tomar la iniciativa. Ginny sonrió coqueta, mordiéndose el labio. Delicadamente apoyó las rodillas en la cama, atrapando las piernas de Harry, acariciando primero el cabello del hombre, bajando por su rostro, rozando sus labios, continuando por el cuello y terminando en el pecho de él, clavó su mirada en la de él. "Cuanto te amo, niño" Quiso decir, pero esas palabras no llegaron y solo quiso demostrar su amor en sus actos, la mirada de Harry la hacía estremecer y sentir tremendamente deseada por él, algo que la enloquecía de deseo, sonrió, y antes de que su sonrisa muriera, Harry la besó desesperado...
se separó suavemente de ella e hizo que su frente descansara en la de Ginny con sus ojos cerrados, Ginny lo observaba con amor y ternura, entonces él abrió sus ojos, le sonrió y nuevamente la pasión se encendió, las manos de Harry estaban concentrada en el borde de las pantaletas de Ginny y ella lo besó sin medir el deseo y su lengua comenzó a buscar la de Harry y mucho no tardó, se juntaron, acariciaron y jugaron felices en la boca de sus dueños, y Ginny soltó un gemido incontrolable, Haciendo desesperar a Harry y se preguntó cómo mierda había hecho para quitar las pantaletas de Ginny porque el caso era que solo ese camisón cubría el cuerpo de Ginny, las manos de ella tentaban en el límite de la absoluta desnudez de Harry, quien entendía los desesperados movimientos de esa mujer... un leve movimiento de Harry y la tarea de Ginny estaba realizada, mientras se miraban. - Te amo. - Susurró Harry, ella sonrió satisfecha y lo besó suavemente y en un ligero movimiento de Ginny ya eran uno.
Era tanta la necesidad de volver a sentir a Harry dentro de ella, que soltó una risita de alivio, un suspiro. En segundos fueron adquiriendo el ritmo, movimientos rápidos y a la ves suaves, por miedo de dañar a ella o al bebé. Las piernas de Ginny ejercían presión, fortificando el placer, llegando a un éxtasis inimaginable, el orgasmo no se hizo esperar en ambos y fue mil veces más rápido, más placentero y más maravilloso de lo que nunca había sido antes. Ginny como rito pronunció el nombre del padre de su hijo, sabía que ese pequeño momento había sido muy intenso y vaya que excitante. Apoyó su cabeza en el hombro de Harry, ambos resoplaban y lentamente se dejaron caer en la cama y ella se cubriera con una sábana completamente mirando el techo de su cama con doseles. Harry no sabía qué hacer o decir, primeramente se cubrió con la sabana hasta la cintura y concentró su mirada en un punto no muy lejano que era el ropero blanco de Ginny. Ella jamás había estado de esa forma con él, algo tan corto pero maravillosamente satisfactorio. "Cielos, definitivamente pueden pasar 5 meses sin sexo después de esto" Pensó Ginny sonriendo. Miró de soslayo a Harry y vio que él sonreía satisfecho, ella no pudo reprimir una carcajada y Harry la miró con el ceño fruncido. - ¿qué? Preguntó. Ginny reía a más no poder, y él aprovechó esa distracción de Ginny y le acarició el vientre bajo las sábanas. Esa redondez que pronto sería mucho más grande... entonces ella súbitamente arrugó el ceño y la miró extrañada.
- ¿Tú has hecho eso?
- ¿Qué? - Preguntó confundido sin dejar de acariciar el vientre.
- No lo sé... algo extraño... jamás había sentido eso... no sé qué fue en realidad. - Había sentido algo como un ligero movimiento, pensó que quizá fuese Harry con sus caricias, pero... finalmente entendió que significaba ese movimiento. - Harry... es el bebé... siento al bebé. - Susurró emocionada. Harry abrió los ojos sorprendido, era como si el bebé finalmente se hubiese animado con esa muestra de amor de sus padres.
- ¿Es él? - Preguntó torpemente. Ginny sonrió y asintió. Él volvió a colocarle las manos sobre el vientre, feliz pensando que sentía a su hijo, pero el bebé era tan pequeño aún y sus movimientos eran muy ligeros, era difícil sentirlo. Levantó su mirada hasta encontrar la emocionada mirada de Ginny, sonrió ampliamente. - Gracias. - Solo pudo decir. Ginny acariciaba el cabello de Harry e hizo que él se acercara para besarlo intensamente. Estaba dolida con él, sin embargo le estaba eternamente agradecida por ese hijo que esperaba, y eso era todo para ella, algo de Harry que siempre le pertenecería. - Te amo, Ginny. - Susurró, feliz y enamorado. Volvieron a hacer el amor, esta ves una pasión arrolladora los entretuvo un par de horas.
- ¡Tengo hambre! - Exclamó Ginny.
- Necesito descansar... - Resopló Harry, recuperándose de esa llama de pasión que era Ginny. Ella rió y lo miró.
- No me refiero a ese tipo de hambre, tonto. - Dijo, mientras sonreía de una forma compradora.
- Ah. - Sonrió. - ¿Qué quieres?
- Hum... puede ser... una gaseosa helada... fruta en forma de Snitch y de preferencia mango de América central, y... ¡Combo country de McDonald!
- ¿En serio quieres todo eso?
- ¡Sí! - Rogó Ginny, mientras le besaba el cuello.
- ¿Quieres que vaya a esos lejanos países? - Preguntó divertido, extendiendo en lo posible ese momento.
- Claro que no, para ir a un McDonald no es necesario. - Harry soltó una carcajada.
- ¡Vaya! Bien, estaré aquí en cuanto reúna todo. - Ginny lo miró incrédula.
- ¿Verdad?
- Dicen que es malo para el bebé que no se cumpla detalladamente con los antojos de la mamá... - Sonrió. Se levantó. - ¿Mi ropa?
- Tus pantalones en la sala, creo que tus zapatos también... tú camisa, no lo recuerdo. - Sonrió. - Y lo demás tampoco. - Harry frunció el ceño. - No es necesario que hagas esto. - Añadió súbitamente seria, Harry se inclinó para besarla suavemente en los labios.
- Quiero hacer esto, quiero hacer lo imposible para que las dos personas que amo con la vida estén felices... Te amo... ah... a ti también. - Añadió acariciando el vientre de Ginny, la besó una ves más, y salió de la habitación. Ginny sonrió, se cubrió completamente con la sábana y ahogó un grito de triunfo, estuvo íntimamente con él y Harry la consentiría y mágicamente las palabras ya no dolían demasiado, prácticamente no dolían, sonrió. Pasadas unas horas Harry llegó cargado de bolsas, apareció directamente en la cocina, puso en un plato las empanadillas, vertió en un vaso la gaseosa, y la fruta picada en círculos en otro plato, y todo eso en una amplia bandeja roja.
A un costado puso la inigualable "Cajita feliz" junto a dos rosas, una blanca y la otra roja. Caminó con una sonrisa por el pasillo sosteniendo la bandeja, entró en la habitación y su sonrisa se amplió. Ginny dormía profundamente. Harry se acercó a la cama y dejó la bandeja en la mesilla de noche, se sentó al lado de Ginny y la besó suavemente en los labios, luego el mentón, bajó un poco más al cuello, los pechos...
- Harry... - Suspiró, despertando y corroborando que no fuese un sueño, él alzó la vista y la miró a los ojos, con una sonrisa radiante en los labios.
- Tú encargo acaba de llegar. - Sonrió. Ella miró en busca de su comida y vio la bandeja, se sentó en la cama, con ese camisón blanco de satén, sonrió como una niña consentida.
- ¿Todo? - Preguntó mientras tomaba el vaso y dos trozos de fruta.
- Todo. - Ella bebió sedienta de esa gaseosa, y comió la fruta. - Veo que quieres comenzar...
- Por ti. - Ella lo miró, dejó el vaso en la bandeja, y volvió a mirarlo. Sonrió coqueta y feliz. Sentía muy dentro de su corazón que el dolor que le produjeron aquellas palabras culpables del quiebre de la relación, ya no existía... solo tenía en mente a su hijo y a Harry, estaba completamente segura de eso. - Quiero comenzar por ti. - Repitió, acercándose y besándolo. Él le devolvió el beso complacido... en segundos la pasión desbordaba en ella. Harry ya estaba dentro de la cama completamente desnudo, bajo el cuerpo de Ginny, ambos cubiertos por esas suaves sábanas... en un movimiento de Ginny ahora era ella quien estaba bajo el cuerpo de Harry, rodeando la cintura de él con sus piernas dejándose llevar por ese suave y lento vaivén que le proporcionaban los movimientos de Harry, aferrándose a sus hombros mientras sus uñas acariciaban con fervor la piel sudada de Harry, mientras él solo se dedicaba a observar a Ginny, deleitándose con la fiesta que era ese pequeño cuerpo, ella por fin conectó su mirada con los ojos de Harry y se perdió en ese mar, disfrutando de una música que eran los resoplidos de Harry, y de la danza maravillosa por las suaves y lentas envestidas de él... se besaron con tanta ternura como dulces eran los gemidos que se escapaban de la boca de Ginny, ella subió una mano para desordenar el cabello de Harry, completamente extasiada. Se mordió el labio y Harry recorrió el cuello de Ginny con su lengua, hasta separar los labios de Ginny y besarla profundamente, sin efusividad, sin dejar de mover su cintura con suavidad... Ambos sonrieron... Ginny tuvo un orgasmo al tiempo que jugaba delicadamente con el oído de Harry y pronunció un suave y placentero "Harry" mientras sus piernas jugaban casi en el trasero de él...
Él sonrió satisfactoriamente, buscó la boca de Ginny, la encontró cuando componía una sonrisa llena de dicha, satisfacción y sus ojos estaban tan relajados, apacibles, brillantes de amor. Sus labios se unieron, para no separarse durante un buen rato, acompañados de esos gloriosos y cada ves más suaves movimientos, casi estaban aferrados uno al otro besándose y sin movimiento alguno, aun estando dentro de ella, disfrutando

Cuando Ginny, entendió que quería siempre en su vida a Harry Potter sin importar las alteraciones del pasado, sin importar las desavenencias del presente, porque aceptó amarlo en un pasado, aceptaba amarlo en este presente, y lo haría eternamente, en las buenas y en las malas... porque enfrentaría cualquier desconfianza por tenerlo en su vida... o como estaba ahora, pasaría mil veces por todo para observar ese rostro agotado, pero tremendamente feliz y apacible mientras dormía, abrazándola... Toda su vida iba a despertar en esos brazos que la reconfortaban, y le llenaban el alma, era Harry Potter el centro de su vida. Se acercó más a él, enredó sus piernas con las de él, y lo besó tiernamente en los labios... Harry sonrió entre sueños, la estrechó más entre sus brazos y bajó una mano para posarla en el vientre de Ginny, minutos más tardes ambos dormían profundamente...______________________________________________Perdóneme la vida por no actualizar antes!!Recuerden que el próximo es el final... y Ginny ya lo perdonó, solo falta que se lo diga. No me queda más agradecer esos 181 comentarios, a todas las personas que tiene a "Me Enamoré" en favoritos, a las más de seis mil personas que la han leído.
Ahora, a esas lindas personas por pedir una segunda parte, les aclaro, que me es difícil hacerlo ahora, es más me gustaría dejar esta, mi primera historia tal como la dejé, que concluya con el final que ya tiene. Tal ves más adelante escriba un epílogo, pero una segunda parte ahora la descarto de plano.
Pero no se preocupen, ahora mismo estoy escribiendo cuatro historias más, así que tiene que soportarme para rato, pero si no quieren más los dejo en paz, publico el final de esta historia y no saben más de mí!!
Un abrazo a todos!
- ¡Ron no le quites los ojos de encima!
- No le ocurrirá nada.
- Es un niño inquieto. - Decía preocupada.
- Ginny, no le ocurrirá nada. - Decía mientras la miraba.
- ¡No le quites los ojos de encima!
- No le ocurrirá nada a mi ahijado.
- Más te vale, cielo. De lo contrario el padre nos mata. - Rió Hermione.
- Papá, James juega mucho con sus pies en el agua. - Decía Rose mirando a su primo mientras soltaba una carcajada.
- Tranquila princesa. - Sonrió Ron a su hija, Ron, Rose y James disfrutaban de la enorme piscina que estaba en los jardines de la casa de Ginny, mientras ella y Hermione estaban sentadas en la jardinera mirando la escena.
- Ron, por favor ten cuidado, James es demasiado inquieto...
- Te aseguro que este niño también lo es... -
- Sí pero tu hijo no saldrá hasta dentro de tres meses de tu vientre Hermione. - Hermione estaba de seis meses de embarazo, sonrió ampliamente mientras se acariciaba el vientre con pereza.
- Relájate Ginny, un poco de agua no le hará mal, todo lo contrario con este horroroso calor...
- James solo tiene un año y seis meses...
- Solo serán quince minutos.
- ¡Ron cuidado! - Decía Ginny, cuando veía que Ron sentaba en la escala de la piscina a James. El niño soltaba carcajadas contagiosas, que hacían reír a Ron y a Rose, que sentada en la baranda de la piscina observaba todo. James Sirius Potter, a pesar de ser solo un bebé tenía un enorme parecido a Harry Potter, su padre, tanto físicamente como en sus actos, gestos, hacía todo lo que su padre hacía, eran cómplices en todo. La mata de cabello azabache revuelta, heredada de su abuelo y padre, un flequillo que cubría la frente, el único registro de los Weasley eran esas pequitas alrededor de la nariz y los ojos café.
- ¿Dónde está el padre de tu hijo? - Preguntó Hermione.
- Trabajando en una importante reunión, la cual no podía posponer, recomendación de su adorada abogada... ¡James! - Decía mientras vigilaba cada movimiento de su hijo.
- Gracias a Merlín que Ron pidió unos días, esa maldita cuenta lo traía de cabeza.
- Sí y ahora trae de cabeza a Harry.
- Eso quiere decir que no vendrá. - Ginny se encogió de hombros.
- No lo sé, viene casi todos los días. - Al parecer Hermione no tenía intenciones de responder, parecía estúpida mirando a Ron, parecía comérselo con la mirada, Ginny sonrió, mirando nuevamente a su hijo. - Ese que estás mirando, sin intenciones santas, claro, es mi hermano.
- Y mi esposo.
- ¿No puedes aguantar hasta la noche, cuando Rose esté completamente dormida y no escuche tus alaridos? - Ambas rieron.
- Es increíble que esta temperatura no ayude.
- Vamos, estás todas las noches con él...
- Es que lo miró y es tan guapo... siempre. - Suspiró, enamorada. Ginny frunció el ceño.
- Pues yo, estoy "Sola" desde que nació James y nada malo ocurre por eso. - Hermione soltó una carcajada.
- Primero, estoy embarazada, segundo, no creo nada de tu "Soledad" y tercero, quiero agua helada.
- Pues te hace falta litros de agua congelada, y es verdad. - Hermione soltó una carcajada estridente y Ginny sonrió, convocó con su varita una jarra rebosante de agua cristalina y vasos, en segundos Hermione bebía feliz agua.
- Eso de la soledad no te lo crees ni tú. - Intentó una ves más Hermione, Ginny la miró a los ojos.
- Pues créelo, es verdad.
- Bien, entiendo que la abstinencia no funcione en un embarazo, que es prácticamente imposible, luego del nacimiento debes esperar esa fastidiosa cuarentena, pero después de eso...
- Recuperas la cordura y te vuelves virgen... - Sonrió. Miró a James que daba pataditas en el agua. - Comprendes que el padre de tu hijo ya no quiere nada contigo, que ya se aburrió de esperar tanto. - Terminó por susurrar.
- ¿Qué?... eso no es verdad... espera... recapitulemos, - Hermione Se incorporó en el asiento y miró fijamente a Ginny, ella no le quitaba la vista a su hijo. - Los mejores amigos se enamoran, pierden oportunidades para estar juntos, cuando todo es el paraíso y están juntos, él desconfía y manda todo el diablo, él viendo que se equivoca enormemente, desesperado intenta solucionar todo porque está perdidamente enamorado de ella y más adelante se enteran que serán padres y su relación idílica ha sido la mejor que han tenido jamás y después de que nace el bebé... "Adiós fue un gusto"... y ¿Él se desenamora? - Ginny sonrió triste.
- Gracias por ese resumen tan escueto de mi vida amorosa, pero es así.
- ¿Cuándo lo perdonaste?... Imagino que es así después de escucharte decir que él ya no quiere absolutamente nada contigo. - Ginny esbozó una sonrisa misteriosa, sin dejar de observar a James.
- El problema es que él ya dejó de insistir hace mucho tiempo en "Nosotros"
- ¿Cuándo lo perdonaste? - Insistió Hermione.
- El día después del que se enterara que estaba embarazada. - Hermione se tapó la boca con las manos, horrorizada.
- ¡Merlín! Eso es mucho tiempo... ¿por qué no le has dicho nada?
- Hermione, cuando tuve el valor él mencionó irse del país por trabajo con su abogada siete meses, en los cuales solo veía a James todos los días durante treinta minutos... alejado de mí, encerrado en la habitación de James, cuando se iba solo decía, "Mañana vuelvo a la misma hora, adiós" No mediaba más palabra conmigo que esas.
- ¿No lo intentaste cuando él volvió?
- Este último tiempo Harry ha pasado más tiempo fuera de Inglaterra que en esta casa y cuando viene, que gracias a Dios son todos los días, solo pisa esta casa quince minutos para esperar que James esté listo y se va en ese maldito auto, y cuando vuelve a dejarlo alguien más lo espera en ese auto.
- ¿Viene a dejar a James con una mujer?
- Debe ser su abogada... Teddy la reconoció una noche que se quedó aquí. - Respondió, tremendamente triste. Suspiró abatida.
- ¿Tú crees?
- Es posible, Hermione... es lógico en él.
- Eso sería una irresponsabilidad de su parte...
- ¿Por qué? ¡Claro que no! Él no tiene compromisos conmigo, solo debe recordar que tiene un hijo y hasta ahora ha sido un padre ejemplar, nadie puede rebatir aquello, adora a James.
- ¿Jamás te ha dicho algo que puedas interpretar como "Ustedes?
- No. Él solo le ordena a James que me cuide todas las noches, que él es el hombre de la casa. - Ambas sonrieron. -
- ¿Te preocupa que exista otra mujer?
- Ya existe, al menos tengo el consuelo de verlo cuando viene por James... son tan parecidos. - Añadió con una nostálgica sonrisa.
- Remus dice que cuando James tenga más edad será la viva imagen del padre de Harry. - Ginny sonrió.
- Harry es idéntico a su padre, salvo por sus ojos.
- Eres idiota, ¿Sabes?
- Yo también te quiero, cuñada.
- Es que es verdad, estoy completamente segura que él te quiere y te da el tiempo para cerrar tus heridas y lo perdones y seas tú quien le diga que ya está todo olvidado.
- Él sabe todo... no tengo nada que decir.
- ¿Le dijiste claramente? - Preguntó recelosa. Ginny frunció el ceño y la miró.
- Para ti decir claramente es cuando nace tu hijo y lo tienes en brazos a segundos de que hubiera nacido y estás tan feliz y emocionada y miras algo tan pequeño que espera ansioso que lo quieras, entonces ves los ojos del responsable de sentir tanto amor por esa criatura que es tu hijo que con los ojos vendados das tu vida al infierno, le sonríes y le acaricias el rostro y le dices "te amo"
- ¿Él te respondió?
- Solo sonrió, Hermione... él se aburrió de esperar y no lo culpo, pero no iba a estar con él antes de no estar completamente segura que después él iba a faltar mi respeto como se le antojara. Ahora solo me contento con verlo mientras juega con James. - Suspiró, y sus ojos se bañaron de lágrimas. Se levantó y fue a buscar a James.
- ¡Tía! James parece un cubo de hielo... - Sonrió Rose.
- Tienes toda la razón, cariño. - Sonrieron. -
- James tu madre ¡escapemos! - Bromeó Ron, Rose y James soltaron una carcajada. Ginny solo sonrió.
- Tú, raptor de menores devuélveme a mí hijo, y tú no intentes huir, James Sirius Potter. - Ron alzó a James y su madre lo envolvió en una toalla.
- ¡Mamá! - Exclamó James, Ron rió fuertemente.
- Llegó tu hora jovencito.
- No... - Murmuró James.
- Sí, ¿Quieres abrigarte, comer y dormir?
- Ta. - Respondió resignado James. Ginny y Ron soltaron una carcajada. Ella se dirigió hasta la casa y luego fue hasta la habitación de James. Lo dejó en el mudador y comenzó a secar el cuerpito del niño y de paso le hacía cosquillas, madre e hijo reían a carcajadas. - ¿Más? - Pedía James cuando Ginny dejaba las caricias para buscar la ropa para él.
- En un minuto, estoy buscando tu ropa, cariño.
- Papá
Awa... más... mamá... osy... Ted... - balbuceaba.
- ¿Cuál prefieres, cielo? - Ginny le daba escoger por unos pantalones azul cielo o un conjunto entero. James miró ambos y señaló los pantalones. - ¿No te gustan los conjuntos, verdad? - Sonrió Ginny.
- No no no. - Negó James, Ginny soltó una carcajada y lo besó en la frente.
- Te amo. - Ginny le lanzó besitos al aire, y James se los correspondió enseguida, también lanzando sonoros besitos al aire. Harry le había enseñado esa artimaña compradora a la que su madre no podía negarse a nada. Ginny observó largamente a su hijo mientras lo vestía. - Eres igual a tu padre. - Ella frunció el ceño.
- ¿Papá? - Preguntó James sonriendo.
- Sí, tú padre... ¿Te molestaría que tú hermosa mamá te hiciera un trasplante de rostro? Digo, para no pensar en él cada ves que te mire.
- No no no. - Ginny soltó una carcajada. - Papá... Toto. - Ginny frunció el ceño una ves más, preguntándose si ese jueguito no fuese planificado por Harry, enseñándole a James que lo nombrara siempre con ella. Cada ves que James decía "Papá... toto" Quería decir "Háblame de papá"
- No estoy de ánimos para hablarte de ese señor...
- Mamá... - James comenzaba con los pucheros, cosa que Ginny no resistía
- Está bien. - Aceptaba a regañadientes mientras le ponía el pañal. Y una polerita. - Tu padre es un muchacho alto, tiene el cabello alborotado igual que tú... unos ojos hermosos capaces de derretirme, como los tuyos...
- ¿Mío?
- Sí, cariño. Una nariz bonita... - James se llevó sus manitos a la boca. - Cariño, esa es tu boca. - Gesticuló bien para que él entendiera. Sonrió, Ginny tomó las manos de James y la llevó a la nariz. - Ésa es tú nariz. - James rió.
- ¿Más?
- Esta bien... Tú padre tiene unos labios finos y vaya que sabe usar esa deliciosa boca. - Ginny soltó una carcajada, y James la miró sin entender Ginny le guiñó un ojo. - Cosa que tú no harás dentro de cien años ¿Me entendiste?
- Sí. - Ella sonrió resignada.
- Tú y tú padre son las personas más importantes de mi vida... son mi vida. - Se corrigió. Terminó de vestir a James, iba a llevarlo al jardín pero al ver que bostezaba reiteradas veces decidió acostarlo en la cuna y darle la leche que el niño recibió encantado. James no dejaba de observar el rostro y el rojo y brillante cabello de su madre, soltaba unas risitas cantarinas sin dejar de beber del biberón.
- ¿Papá? - Ginny apoyó ambas manos en la barandilla de la cuna inclinándose para estar más cerca de su hijo, Ginny miró los castaños ojos de su hijo y sonrió. Siempre encontraba esa inocente mirada en los ojos de Harry. Suspiró resignada.
- James Potter, ves todos los días a tu padre, ¿E insistes en querer saber más de él?
- ¡Más! - James cerró sus ojos, arrugando todo su rostro en una artimaña compradora que Ginny no podía resistir. Sonrió.
- Está bien... Todo el mundo cree que tú padre es un héroe, y lo fue cuando acabó con un horrible fascismo que vivimos cuándo éramos jóvenes, fue "El Elegido" - Rió Ginny, recordando lo odioso que se le hacía a Harry todo eso de la fama. - Pero a él jamás le gustó regodearse con tanta fama... era feliz cuando visitaba la Madriguera, a los abuelos Weasley, a tus tíos. No le gustaba que lo vieran como una celebridad. Porque era simplemente Harry a ojos de él mismo... No sabe que es un hombre casi perfecto... ¿Sabes qué haría perfecto a tú padre? - James solo la observó, exhausto por las travesuras de aquel día. Ginny sonrió nostálgica. - La perfección en él sería que aún me amara... - Exhaló un profundo suspiro y James emitió un quejido. - Tú no debes preocuparte hijo, tú padre te adora, y cada ves que te mira y te ve tan indefenso, como lo estás ahora, profundamente dormido, vela por tus sueños, descansa corazón. - Terminó por susurrar, James dormido tenía aspecto apacible y parecía un ángel, porque despierto no era más que un travieso e inquieto niño, donde Ginny iba tras él para que no se lastimara, arropó a James con una delgada manta hasta la cintura, siempre se perdía mirando a su hijo dormir y como siempre encontraba un gesto en él y lo asemejaba a uno de Harry. - Como quisiera mirarte estando abrazada de tu padre, me sonriera y me susurrara lo maravilloso que eres, James... Te necesito, Harry... me muero por estar junto a ti y despertar cada mañana diciéndote cuanto te amo, que todo está olvidado... que necesito estar con el único hombre que he amado. - Ginny seguía mirando a James... cuando sintió que unos brazos la rodeaban por la cintura, se sobresaltó, y vio con sorpresa que era Harry, la afirmaba con fuerza para que ella no se soltara. Besó suavemente el cuello de Ginny, ella se estremeció y podía jurar que ese beso era el inicio del camino a lo celestial. Suspiró. Harry apoyó su mentón en el hombro de ella, sonriendo.
- Es maravilloso nuestro hijo.
- ¿Cuánto escuchaste? - Preguntó nerviosa, todo su cuerpo temblaba bajo el contacto de Harry.
- Debo decir antes, que llegué hace unos cuarenta minutos, creo, pregunté a Hermione por ti y Rose respondió que estaban los dos aquí y que volvían luego, pero tardaron bastante y decidí venir para saber qué ocurría y cuando llegué me sorprendió gratamente que madre e hijo mantenían una charla acerca de mí, ya sabes que me encanta oír escondido tras una puerta lo que yo no debería oír. - Ginny frunció el ceño. El maldito perfume de Harry parecía atontar las ideas de Ginny y no pensaba racionalmente.
- ¿Cuánto escuchaste? - Se limitó a preguntar.
- Oí el comentario de mi boca... y creo que me mentiste cuando decías que era malo besando. - Ginny soltó una carcajada que casi despierta a James.
- Bien... escuchaste suficiente. - Susurró, de pronto cayó en la cuenta de la escena y de las confesiones que Harry escuchara, hizo un movimiento brusco y se soltó de él. Lo miró fijamente. - ¡escuchaste demasiado! - Exclamó en un susurro, Harry la miró divertido, rió.
- Escuché palabras que ansié oír hace casi dos años, bonita.
- Eso es mentira, debes sentir rabia... ¡Hasta odio hacia mí! - Harry rió, le encantaba exasperar a Ginny. Eso le infundía autocontrol.
- ¿Por qué?
- Porque debí decirlas antes, mucho antes
- Eso es verdad...
- Siempre que iba a hablar, tú decías tener un viaje inaplazable de negocios con tu abogada, o simplemente no tenías tiempo cuando venías por James. - Harry sonrió.
- Tú dijiste amarme cuando nació James...
- Y tú no respondiste nada, solo sonreíste... eso me descolocó bastante, yo creía que tú me querías... - Añadió con los ojos en lágrimas, Harry se acercó y tomó las manos de la pelirroja.
- No te quiero... - Ginny dejó que las lágrimas siguieran su curso, Harry levantó sus manos y las posó en el rostro de Ginny secándole las lágrimas. - No te quiero... te amo, te adoro... Cuando nació James fue el día más feliz de mi vida, porque conocí a ese niño que ahora me roba el corazón, ese niño que ambos creamos por amor... y tú una ves más me hiciste sonreír diciendo con tanta ternura abrazando a nuestro hijo a solo minutos de que naciera, que me amas... Dios, necesitaba darte el tiempo que tú estimaras necesario para cerrar esas viejas heridas. - Ginny lo miraba con tanto amor, sentía que todo el mundo estaba en los ojos de Harry.
- Pero...
- Tú y James son mi vida, pero tú lo has sido de mucho antes, fuiste mi comienzo y quiero que seas mi final
- Ginny sonrió triste, por muy dulces que sonaran esas palabras, solo eran vacías, palabras vacías.
- Ya no importa... tú estás con otra mujer, y lo respeto... y sé que es importante para ti... al menos para olvidar lo nuestro durante mucho tiempo...
- ¿Por qué tienes tanta imaginación? ¿Por qué siempre me interrumpes? ¿Por qué crees que estoy con otra mujer? ¿Cómo piensas que olvidé todo, mujer? - Ahora estaba enfadado. Se separó unos centímetros de ella.
- No es imaginación, te interrumpo porque creas un mundo que no existe, es lógico pensar que estás con otra mujer, todos se dan cuenta que olvidaste todo. - Harry blanqueó los ojos.
- Ginny...
- No, escúchame tú ahora, tú me dijiste que dirías algo cada ves que me vieras y hace más de un año no lo dices ¿Cómo pretendes que me diera por aludida? ¡Cada ves que intentaba hablar contigo tú te ibas de viaje con tú abogada y apenas nos veíamos! Le pedías a Ron que llevara a James para que lo vieras... casi siete meses sin verte, sin poder decir que ya no quería que te fueras más, que te amo, que todo está enterrado bajo tierra, sin poder disfrutar juntos de nuestro hijo, no imaginaba a la mujer que te acompañaba en el auto cuando venías a dejar a James. - Terminó por susurrar, dolida. Harry la miró sin pestañear. Se acercó a ella y tomó las manos entre las suyas.
- Bonita... hace mucho tiempo que estoy solo. - Ginny se soltó con violencia de sus manos y le lanzó una mirada incrédula. - ¡Es verdad! - Exclamó, Ginny miró nerviosa a James por si los gritos de Harry lo despertaran, James dormía profundamente, Harry no dejaba de mirarla. - No tengo tiempo para citas, entre el trabajo y James tiempo me falta.
- Tienes toda la razón, pero el trabajo incluye a tú abogada y para ella tuviste casi siete meses... solo para ella. - Ginny se maldijo por sonar tan desesperada, pero necesitaba que él supiera todo.
- Ginny, esa mujer...
- ¡Es con la que estás ahora! - Ahora fue Harry quien miró preocupado a James, frunció el ceño y la miró.
- Allie Hamilton está casada hace diez años tiene dos hijos, y a ese viaje de negocios fue con toda su familia. Ahora que Ron tiene vacaciones no puedo descuidar los problemas de la empresa, es un caos que me trae histérico donde en lo único que pienso es en ti y en James para encontrar paz, Desde que nació nuestro hijo no tengo tiempo para otra mujer en mi vida, no tengo el tiempo ni el espacio ni mucho menos las ganas, eres la única mujer que llena mis espacios vacíos... - Ginny no se dejaría convencer tan fácilmente, cruzó sus brazos y lo miró.
- Déjame decir que antes no dudabas en enredarte con cuanta mujer se te cruzara, y ¿Ahora me dices que desde que nació James no has estado con mujeres siendo el mujeriego empedernido que eres? - Harry se pasó una mano por el cabello, esa mujer que tenía enfrente no podía ser más difícil.
- Primero, antes no estaba enamorado de ti, no tenía hijo y no tenía tanto trabajo como el que tengo ahora. Segundo, ¿Te das cuenta que jamás crees en mí? ¡No tengo novia y no la he tenido desde que tus antojos se volvieron extremadamente sexuales cuando estabas esperando a James! - Exclamó en un susurro. Ginny se ruborizó.
- ¿Por qué venías a dejar a James con esa mujer? - Al preguntar eso, a Harry le pareció ver a una niña a quien se le negaban sus caprichos, sonrió.
- Suspendía toda la tarde que debía trabajar para estar con James, luego volvía a trabajar en cuanto dejaba a James en esta casa, pasaba por otros dos accionistas de paso a la oficina. Es más, creo que solo han sido en tres oportunidades que he estado solo con Allie, Ginny, ella no es más que la abogada de la empresa... Por Dios, pregúntale a Ron si me he comportado diferente con esa mujer...
- Cuando venías por James ni preguntabas un "como estas, Ginny" Nada... yo pensaba que... tú te aburriste de esperar y que esa mujer había hecho que olvidaras... que me olvidaras. - Se corrigió absolutamente triste. Harry la miró profundamente, intentando aparentar calma con esas palabras, cuando lo único que sentía era desesperación tras escuchar esa tristeza que le congelaba el alma.
- No quería presionar tus decisiones, bonita, quizá nos hubiese ayudado bastante a los dos decir las cosas mucho antes, tienes razón debí decir todos los días que te amo como idiota, que sin ti esta vida me parece demasiado simple, la única esperanza que tenía para salir adelante era James y que me ilusionaba pensar en que algún día seremos una maravillosa familia los tres.
- ¿Por qué quieres formar una familia ahora, si antes la sola idea te repugnaba? - Él simplemente se dedicó a observarla y sonreírle. Miró unos segundos a James, Tenía el mismo modo de dormir que su madre, en una especie de ángel que apenas abriera sus ojitos se transformaba en un diablillo para hacer de las suyas, definitivamente igual que Ginny. Sonrió. Luego miró intensamente a Ginny.
- Porque me enamoré de ti, me enamoré de nuestro hijo, me enamoré de la vida que he planeado para nosotros, me enamoré de la forma en que dices amarme, me enamoré de tus mil formas de torturarme y fastidiarme, me enamoré de tu cuerpo, me enamoré de tú sonrisa, me enamoré de la compleja y sencilla manera que eres Ginevra Weasley. - Suspiró, los ojos de Ginny brillaban, amaba más que a nada en el mundo a ese hombre y a su hijo... pero temía que todo volviera a fracasar.
- No quiero que mi vida fracase una ves más... - Decía aterrada.
- No lo sabremos si no lo intentamos, y estoy seguro que no fracasaremos porque ahora mi vida es un fracaso sin ti y sin James, necesito volver a sentir que eres solo mía y que tú entiendas que por más que mi pasado me condene, tú eres la única mujer que me interesa en la vida, que mi vida entera eres tú, que eres el aire que necesito para vivir, Ginny, y aunque intenté olvidarme de ti, todo sin excepción vuelve a ti. - Los ojos de Ginny brillaron, miró a Harry y se perdió en ese mar esmeralda. Estaba aterrada con la perspectiva de fracasar una ves más, de ver todo lo que amaba perdido... Harry veía todos los miedos en los ojos de Ginny, se acercó a ella y la abrazó fuertemente, las lágrimas cayeron rápidamente por las mejillas de Ginny. - Debo pensar e imaginar que justamente ahora tú deberías decir dulcemente "Te amo, Harry" Yo sonreiría y te diría "Te amo bonita y haré lo imposible por nosotros y por ese niño que ahora ni se entera de lo que ocurre" Entonces tú me regalarías esa hermosa sonrisa que tienes y te besaría... comprobarías que soy mágico besando de caso contrario podríamos practicar toda la noche, toda la vida. - Terminó por susurrar cerca del oído de Ginny, ella se estremeció y se separó solo un poco de él para perderse en la mirada del padre de su hijo, suspiró.
- Debo confesar algo antes de poner en práctica ese "Intercambio de opiniones" - Ambos sonrieron. Ginny le acarició el rostro, mientras sonreía. - ¿Recuerdas esa noche en que fuiste por la cajita feliz? - Harry soltó una carcajada y asintió. - Bien, sé que debí decir esto hace mucho tiempo... pero no sabía cómo... el punto es que desde esa tarde me di cuenta que no quería mi vida separada de la tuya, que esas palabras vacías no iban a separarme del padre de mi hijo y que nada ni nadie me quitaría al hombre que amo porque por él soy capaz de todo... Te amo, niño. - Harry la miró sonriendo, feliz que ella dijera esas palabras y más convencido que nunca que ahora las cosas iban a ir mejor. Ginny sonrió, entendiendo que era lo que Harry pensaba, ella también lo sabía desde ese momento, se acercó y lentamente lo besó. Él profundizó el beso desesperado por sentir sus labios, amándola por existir, venerándola por darles esa segunda oportunidad, cuando ella se separó lo miró a los ojos y su nariz acarició la de él. - Te amo. - Susurró.
- Te adoro. - Sonrió Harry, cuando iba a besarla nuevamente, escucharon el llanto de un niño, ambos miraron a James que despertaba asustado extendiendo los brazos para que su madre lo acunara en sus brazos.
- ¿Qué sucede cariño? - Preguntó preocupada Ginny mientras lo mecía en sus brazos.
- ¡Mamá! - Lloró James, Harry le tomó la manito a su hijo.
- ¿Qué sucede campeón? ¿Qué hizo que despertaras tan atormentado?
- ¡Papá! - Sonrió James, como si tan solo de ver a su padre sus miedos se disiparan. -
- Awa... bu... papá... más. - Balbuceó, lo que provocó una risa en su padre y una mirada severa de su madre.
- No te rías, James ya debería decir al menos una frase pequeña. - Lo reprendió Ginny.
- Cariño, solo tiene un año y medio.
- Al menos una frase coherente.
- Dice mamá, papá, más, leche... a veces me dice Arry. - Ginny resignada sonrió. - Dice Teddy, Osy, pero todos sabemos que quiere llamar a su prima, dice claramente jugar...
- Sí, vaya que juega y hace travesuras.
- ¿Yo? - Preguntó James inocentemente, Harry soltó una carcajada, Ginny alzó una ceja.
- Sí, tú jovencito.
- James... ¿Crees que te divertirías si tú y yo nos confabulamos en contra de tu hermosa madre? - Preguntó Harry, susurrándole a James. Ginny rió.
- ¡Ta! - Gritó James.
- ¡Vaya! Qué gran aprecio demuestras tenerme, ni siquiera porque cambio tu pañal todos los días, no me quieres, ¿Verdad? - Preguntó Ginny con el ceño fruncido.
- No, no, no - Repitió James abrazando fuertemente a su madre. Harry rió e intentó abrazar a Ginny, pero James no lo dejó. - ¡Mamá mía! Mía, mía. - Concluyó autoritariamente, esta ves Ginny soltó una carcajada estridente y Harry frunció el ceño y miró a su hijo.
- Lamentablemente para ti tú madre es solo mía...
- ¡No! - Exclamó James riendo, Ginny estaba divertida viendo a padre e hijo.
- No, es de tú padre, en exclusividad. - James miró a su madre.
- No le hagas caso cariño, solo soy tuya. - Sonrió Ginny, James rió fuerte.
- Bien qué te parece una tregua... mmm... vaya, me pregunto qué es lo que tengo en el bolsillo, parece ser un caramelo o un chocolate... - Añadió comprador, Ginny blanqueó los ojos y James sonrió.
- ¿Uche? - Preguntó James mirando expectante a su padre, Harry sonrió asintiendo.
- Sí, ¿Te parece discutir los tiempos en que tú madre estará contigo y conmigo?... estaba pensando y cómo debo trabajar, ¿Qué te parece que esa mujer hermosa y tremendamente irresistible que tienes por madre sea toda tuya por el día y luego en las noches donde ella podrá atender mis necesidades será toda mía? - Ginny cerró los ojos y soltó una carcajada, definitivamente había extrañado las locuras de ese hombre, Harry aprovechó aquel momento para enseñarle el chocolate a su hijo, y James pidió estar en los brazos de su padre y Harry recibió a su hijo encantado.
- Genial, me cambias por un chocolate.
- No mamá. - Negó James, mirando como su padre quitaba el envoltorio del dulce y lo dejaba cuidadosamente en las manitos de su hijo, mientras él sonreía
- Me parece que aún debemos discutir otro tema, James Sirius Potter. - Comenzaba Harry, adaptando un tono serio, James lo miró y Ginny puso los brazos en jarra mirando ceñuda a uno y luego a otro. - Primero debo saber si tú madre es soltera. - Ginny blanqueó los ojos, Harry le lanzó una mirada apremiante a su mujer.
- Lo soy. - Sonrió ella.
- Bien, señor Potter, ¿Usted nos daría el consentimiento para que su maravillosa madre y yo nos casemos? - Ginny quedó pasmada, sorprendida con la pregunta.
- Harry...
- Disculpe señorita, pero estamos tratando algo importante, está decidiendo si nos podemos casar...
- ¿No crees que sería mejor preguntarle antes a la novia?
- ¿Y que el resto de la vida me reproche el jamás consultarle a él si podía casarme con su madre? Amor, primero son leves empujones para no abrazarte, después hará una escena de celos porque nos vio besándonos, no nos arriesguemos y escuchemos lo que él nos dirá... - Ginny rió, Harry se dirigió nuevamente a su hijo. - ¿Está dispuesto a compartir a tan espectacular mujer y madre, señor Potter? - Ginny blanqueó sus ojos. James arrugó su rostro y compuso una sonrisa compradora que hizo sonreír a sus padres.
- Ta... Uche? - Fue lo único que dijo con una sonrisa impecable en su rostro.
- Muy bien, es un trato, todos los días barras de chocolates y puedo casarme con tú madre.
- Ta... - Dijo serio James.
- Gracias, me encanta, mi futuro esposo prácticamente me compra y mi hijo acepta todo por unos miserables chocolates, ¡bravo! - Ironizó Ginny.
- Debía proponer algo convincente, cariño, fue muy severo en plantear sus condiciones, primero serán chocolates, luego escobas y cuando salga del colegio pretenderá que le compre autos para pavonearse con mujeres...
- Claro que no, James no se pavoneará con nadie. - Replicó ella, escandalizada. Harry y James rieron.
- Amor, James es un Potter, eso significa romper corazones en el colegio y seguir haciéndolo después...
- No quiero que mi hijo siga ese absurdo ejemplo de ti, ¿Verdad cariño? - Añadió dirigiéndose a James, él miró a su padre y Harry frunció el ceño. James le hizo un gesto comprador a su madre y ella sonrió resignada. - Definitivamente estoy perdida con ustedes. - Ginny se acercó a Harry y él la abrazó por la cintura sonriendo complacido.
- Gracias Ginevra Molly Weasley por existir, y por tener en mis brazos a las dos personas más importantes en mi vida.
- Gacia... - Murmuró James mirando a su madre, ella y Harry soltaron una carcajada. Luego de unos segundos de un acogedor silencio Ginny preguntó algo que la tenía desconcertada.
- ¿Es verdad? - Murmuró. Harry y James la miraron.
- ¿Qué cosa? - Preguntó Harry, al tiempo que un rebelde mechón se soltaba del moño improvisado de Ginny, y él delicadamente lo dejaba detrás del oído, mirándola atentamente, sonriendo feliz.
- ¿Qué nos casaremos? - Preguntó temerosa. Ella irradiaba esa ternura en todo lo que hacía y decía, cosa que encantaba cada día más a Harry.
- James dijo que no pondría objeciones y que aceptaría que ya no era el único hombre en la vida de su madre, siempre y cuando no olvidara la barra de chocolate diaria así ambos disfrutaríamos de las ventajas de una madre y esposa perfecta. - Ginny sonrió.
- ¿Te das cuenta que en esta familia es todo al revés?
- ¿Al revés?
- Si, Primero cortamos luego me entero que estoy embarazada y después de dos años nos casamos. - Harry rió y James al ver a su padre siguió su ejemplo.
- Vale la pena soportar cualquier cosa si después estamos juntos, bonita. - Harry dejó descansar su cabeza en la de ella mientras decía eso, Ginny suspiró y lo besó suavemente.
- Ya quiero ser la señora Potter.
- Ya quiero hacerte el amor - Ella sonrió, y Harry la besó con más pasión esta ves
- Papá... - James interrumpió el beso de sus padres y ellos lo miraron. El niño estaba cubierto de chocolate en el rostro y la polerita.
- James... acabo de cambiarte. - Lo reprendió Ginny.
- Mamá... - Ya sabía cómo evadir las reprimendas de su madre, compuso una risa compradora, eso siempre ganaba, Harry soltó una carcajada, y Ginny sonrió. James apoyó ambas manitos en la mejilla y boca de su padre. Ginny rió, su futuro esposo e hijo estaban manchados en chocolate.
- James... - Suspiró Harry y frunció el ceño. - ¿Cómo me voy a limpiar ahora? - Ginny le sonrió coqueta, acercó su boca al oído de Harry.
- Nada que mi lengua no pueda limpiar, cariño. - Susurró, en un tono sugestivo.
- James te puedes limpiar en mi cara. - Sonrió Harry, Ginny soltó una carcajada. James los abrazó a los dos, sus padres quedaron a escasos centímetros de distancia, ambos sonrieron.
- Te amo. - Susurró Ginny, Harry la besó suavemente. Y James queriendo participar también juntos sus labios a los de sus padres. Ginny sonrió. - Mmm... Que beso más dulce.
- Que beso más feliz. - Corrigió Harry.
- ¡Sí! - Exclamó James. En el aire de aquella habitación solo se respiraba felicidad.
- ¡Ginevra Weasley! - Gritaba Hermione, cuando llegó hasta la habitación, vio como Harry y Ginny tenían chocolate en los labios y para que decir que James estaba cubierto en chocolate. Sonrió sorprendida.
- Ginevra Potter dentro de poco, amiga. - Dijo Ginny sin dejar de mirar a su futuro esposo, Harry sonrió mirándola con la felicidad anegada en sus ojos, abrazándola a ella y a su hijo, la familia sonreía feliz. Ella había enamorado a un hombre que juraba jamás hacerlo, y ahora estaba ahí cargando al hijo de ambos, perdiéndose en la mirada de ella, absoluta y plenamente feliz.
Travesura realizada.________________________________Y colorín colorado este cuento se ha acabado... No sé que decirles, chicos... simplemente gracias a los 84 usuarios que tienen esta historia como favoritos, a los 200 comentarios, lamento no haber respondido todos! y a las 6893 personas que leyeron esta tierna historia... pasamos por muchas cosas juntos!! desde querer golpearme porque involucraba a Harry con cuanta chica, hasta pedirme prontas actualizaciones! Pero ya sabemos que están juntos y que como siempre digo son tremendamente felices en ese mundo paralelo con sus tres hijos. Gracias también a las locas del espectacular foro Chocolate y Menta. Bueno... ahora nos veremos en unos meses! dejo de escribir!!jajajaj no!!!!!! como se les ocurre?? ya deje publicada la otra historia! solo pinchan sobre "Gin" y ahí verán.... "Atado a ti" que es diametralmente opuesto a este fic. Es mucho más adulto!! algunos me pedían eso para este fic... pero recuerden que "Me enamoré" lo escribí a los quince años!! todo el fic.... los veintisiete capítulos! GRACIAS POR LEER, COMENTAR, ESPECULAR SOBRE EL FIC, MALDECIR A HARRY Y GINNY, QUERERLOS Y ODIARLOS AL MISMO TIEMPO!un tremendo beso y abrazo a todos ustedes!nos vemos en la siguiente aventura!

Me enamoré - Potterfics, tu versión de la historia

Me enamoré - Potterfics, tu versión de la historia

Para el mundo mágicoya habían transcurrido 7 años desde la derrota del mago tenebroso, LordVoldemort. Harry Potter era un hombre maduro, alto, tenía un cue

potterfics

es

https://potterfics.es/static/images/potterfics-me-enamore-potterfics-5318-0.jpg

2023-02-27

 

Me enamoré - Potterfics, tu versión de la historia
Me enamoré - Potterfics, tu versión de la historia

MÁS INFORMACIÓN

El contenido original se encuentra en https://potterfics.com/historias/88052
Todos los derechos reservados para el autor del contenido original (en el enlace de la linea superior)
Si crees que alguno de los contenidos (texto, imagenes o multimedia) en esta página infringe tus derechos relativos a propiedad intelectual, marcas registradas o cualquier otro de tus derechos, por favor ponte en contacto con nosotros en el mail [email protected] y retiraremos este contenido inmediatamente

 

 

Top 20