Meant to be - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

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Capítulo 1: El incidente del tren


Ginny Weasley dio un salto cuando sus dos mejores amigos, Neville Longbottom y Daphne Wolf, la empujaron hacia el muro que dividía al andén nueve del diez.
- ¡Qué linda manera de saludar! - exclamó la chica, riendo, cuando se encontró con sus amigos y en el andén nueve y tres cuartos.
- Debiste haber visto tu cara - rió Daphne divertida, enseñando sus perfectos dientes blancos.
- Allí vienen tus padres - observó Neville.
El señor y la señora Weasley atravesaron el muro, seguidos por Ron, Harry y Hermione.
- Muy bien, será una despedida rápida porque tenemos que ir al Ministerio - explicó Molly Weasley, después de sonreírles a los amigos de su hija a modo de saludo-.
- Confiamos, como siempre, en que se portarán bien - corroboró Arthur Weasley, mejor conocido como señor Weasley-. Y en que no se meterán en problemas.
Los señores Weasley abrazaron a sus hijos y a los amigos de sus hijos, luego dieron un chasquido y desparecieron.
- Vamos, o no encontraremos lugar - dijo Daphne en cuanto se liberó de su madre, que la besaba y la abrazaba incansablemente.
- Adiós, señora Wolf - se despidió Neville amablemente. Últimamente estaba raro, y no solo porque ya no mostrara la timidez y la inseguridad que lo caracterizaban.
- ¿Han visto a Thot? - preguntó Ginny-. Espero que nos haya reservado un asiento.
- ¡Aquí estoy!
Thot Caulfield, el último miembro del cuarteto, surgió de un compartimento.
Los otros tres lo saludaron y entraron.
- ¿Qué hay? - preguntó Daphne con interés, pues los dos chicos miraban hacia fuera del compartimento como hechizados.
- Una chica nueva - respondió Thot, con la boca ligeramente abierta.
- ¿Quién? - volvió a preguntar Daphne, mirando hacia el pasillo del tren.
- Nefiyae Nix - dijo Neville-. La conozco. Es nieta de una amiga estadounidense de mi abuela.
- ¿A quién le importa?
Todos se volvieron para ver a Ginny, que miraba por la ventana mientras se enroscaba un mechón de pelo rojo con el dedo. Le caían fatal esas chicas superficiales.
- ¿Celosa? - intervino Neville, intentando adivinar en la mirada siempre melancólica de su amiga.
- No. Es sólo que no veo por qué hacen tanto alboroto por una chica. Menos si su nombre es Nifeyala.
- Nefiyae - corrigió Thot.
- Lo que sea.
- Ginny, ¿pero qué haces aquí? Te he estado buscando por todos lados.
La aludida se volvió. Era Hermione.
- ¿Lo olvidaste? Eres prefecta. Ven.
- Nos vemos luego - se despidió Ginny tristemente, y siguió a Hermione. No le apetecía pasarse una aburrida hora en el vagón de prefectos, charlando de cosas aún más aburridas todavía, pero no tenía más remedio. Así que se armó de la más buena voluntad y entró con Hermione a un vagón sin compartimentos, con las paredes recubiertas de asientos y en el medio, una mesa ratona de madera.
- Hola - saludó Ginny amablemente. Estaban Terry Boot, Padma Patil, Luna Lovegood, Michael Corner (urgh...), Marietta Edgecombe (esa traidora... ) y Frank Hollister (delegados de Ravenclaw); Ron, Hermione, Ginny, Colin Creevey, Allan Kronzek (un chico bien parecido y muy inteligente, que además era delegado) y Florence Berry (la delegada de Gryffindor, una chica llena de granos, con el pelo grasiento y quebradizo); Hannah Abbott, Ernie Macmillan, Eleanor Branstone, Owen Cauldwell (los dos nuevos prefectos de Hufflepuff), Natalie Wilson y Zacharias Smith (los delegados de Hufflepuff); Draco Malfoy (ese cretino...), Pansy Parkinson (*muuu*), Robert Brand, Kelly Scrimgeour (los dos nuevos prefectos de Slytherin), Harrison Kelsey y Anna Villendey (los dos delegados de Slytherin).
- Bueno, este año Dumbledore insiste en hacer varios cambios, y nos ha dejado a cargo de la organización de ellos - comenzó Florence, y todo el mundo dejó de charlar para escucharla.
- ¿Qué clase de cambios? - se interesó Hannah Abbott.
- Primero que nada iban a incorporar una especie de bar - explicó Frank Hollister, como sin darle importancia. Esta información generó murmullos de interés.
- ¿Un bar? ¿De veras? - los ojos de Hannah estaban redondos y brillantes.
- Sí, Abbott, un bar - respondió Malfoy, harto-. ¿Cuántas veces hay que repetirte las cosas?
Hannah parpadeó, avergonzada. A juzgar por la cara de Ernie Macmillan, cualquiera diría que habían acabado de insultarlo gravemente.
- Ella sólo estaba preguntando - dijo Ginny con brusquedad-. Además, ¿quién te crees que eres para hablarle así?
- Tú no te metas, Weasley - le espetó el rubio.
- ¡Vuelve a hablarle así a mi hermana, y te rompo la cara, Malfoy! - gritó Ron amenazadoramente. Hermione le sujetó el brazo para evitar que se abalanzara sobre Draco.
- ¿Podemos regresar al tema del bar? - pidió Zacharias Smith con su tono agresivo-. No tengo todo el día.
- Sí, como iba diciendo, será sólo para estudiantes del quinto curso en adelante, está ubicado en el sexto piso y podríamos asistir allí todos los viernes y sábados por la noche - dijo Florence.
- Nosotros tendremos que decir quién estaría a cargo - añadió Harrison Kelsey.
- Pues los prefectos, claro - dijo Ernie Macmillan con su actitud pomposa.
Pero la mayoría rechazó esta propuesta.
- ¿Cómo vamos a divertirnos si estamos trabajando? - alegó Michael Corner.
Ginny bufó y dijo en voz muy alta:
- Típico. Seguro que quieres ir sólo para conseguir novia.
- ¡No digas tonterías, Weasley! - casi gritó Michael, histérico.
- Oye, no le hables así - ladró Malfoy, sorprendiendo a todos-. Sólo yo puedo hacerlo.
Parecía que iba a armarse una discusión muy fuerte, pero por suerte la amargada de Florence insistió en regresar al trabajo. Así pasó una hora...
- Hola - saludó Ginny, volviendo a entrar al compartimento con sus amigos.
- ¿Qué hay? - preguntaron sus amigos a modo de saludo.
- Nada... - mintió la pelirroja. De hecho, sí había algo: Malfoy. ¿Qué le estaba pasando? No podía dejar de pensar en él. Todo le recordaba a él. Y cada vez que imaginaba su rostro u oía su voz, no podía disimular la sonrisa que se le dibujaba en los labios. Pero lo mismo le pasaba con Harry. ¿Qué le estaba pasando?
- ¿Falta mucho para llegar? - inquirió Daphne, aburrida de observar las gruesas gotas de agua golpeando incesablemente la ventana.
- Una hora - informó Thot, consultando su reloj pulsera-. De a paso sacaré a Bastet para que tome un poco de aire. Debe estar agotada después de tanto tiempo encerrada.
- ¿Bastet? ¿Tu gata vieja, peluda y blanca? - preguntó Neville riendo (siempre amigablemente). Eso sí que era raro. Él jamás se burlaba de las mascotas de otros.
- No está tan vieja - la defendió Thot, sonrojándose.
- Buena idea, yo también dejaré salir a Belleek. Podría llegar al castillo sola y hacer un poco de ejercicio - dijo Daphne, buscando con la mirada la jaula de su lechuza.
De pronto, sin previo aviso, el tren dio una sacudida que hizo que las luces se apagaran y que la jaula de Belleek que Daphne sostenía se golpeara con el techo.
- ¿Qué pasa?
- ¡Lumos!
La varita de Ginny iluminó las caras pálidas y asustadas de los cuatro amigos. Neville sacó la cabeza del compartimento, hacia el pasillo, donde otros estudiantes hacían lo mismo.
- El tren sigue en movimiento - observó, alzando una ceja y volviendo a acomodarse en su asiento.
- Qué extraño... ¿qué creen que...?
Pero antes de que Daphne pudiera terminar de hablar, el tren dio otra sacudida más, y esta vez provocó que se golpearan la cabeza contra el techo del compartimento.
- La última vez que ocurrió esto, los dementors fueron los culpables - recordó Ginny pensativamente-. En el segundo curso.
- Es cierto. Pero ustedes no creen que los hayan puesto de nuevo, ¿o sí? - preguntó Daphne, asustada.
- Lo dudo. A Dumbledore no le agradaban. Además, Fudge los destituyó como guardias de Azkaban - añadió Thot, aún más pensativo que Ginny.
- ¿Y dónde están, entonces? - preguntó Daphne, que cada vez estaba más aterrorizada-. ¿Qué tal si son ellos ahora mismo, atacándonos?
- Es una posibilidad - reconoció Neville-. Sobre todo desde que están con Voldemort. (N.A: Acaso los extraterrestres han raptado a Neville y puesto a un impostor en su lugar?? Este chico sí que está cambiado)
- ¡No digas su nombre! - exclamaron Thot y Daphne escandalizados.
- No es su nombre. Su nombre es Tom Marvolo Riddle - replicó Ginny, recordando lo que había oído en el segundo curso. No le agradaba mencionar a Voldemort de ninguna forma, pero creía que si lo hacía no le tendría tanto miedo-. No sean idiotas.
Iban a empezar una discusión muy fuerte cuando el tren pegó varias sacudidas seguidas. Thot miró por la ventana, entornando los ojos para tratar de ver en la oscuridad.
- Yo no veo nada allí afuera - dijo.
- ¡Debemos salir de aquí! - chilló Daphne, temblando-. ¡Hay algo allá afuera, lo sé!
- ¿Entonces para qué quieres salir? - dijo Neville, intentando calmarla a su manera, pero fue aún peor.
- ¡No sé, pero tampoco es bueno quedarnos aquí!
De pronto, una voz mágicamente ampliada se oyó en todo el tren:
- Se le solicita a los alumnos que tomen sus pertenencias y abandonen el expreso de Hogwarts de manera ordenada.
Como era de esperarse, se armó un pandemónium. Los estudiantes comenzaron a gritar y tomaron sus cosas lo más rápido que pudieron, para salir desesperadamente. Las salidas estaban tan repletas de alumnos asustados que casi nadie salía. Los prefectos y delegados intentaban hacerse oír pero nadie los escuchaba.
- ¡Así no saldremos más!
Y Daphne se echó a llorar. Thot estaba apenas consciente de lo que ocurría.
- ¡Expelliarmus! - gritó una voz fría que arrastraba las palabras.
Draco Malfoy apartó a los alumnos de la salida más cercana y salió corriendo desesperadamente. A Ginny aquello le cayó como una piedra en el estómago. Pero, ¿por qué? No lo entendía.
- ¡¿Malfoy, cómo te atreves a atacar a los estudiantes?! - chilló Hermione, que intentaba establecer el orden, pero sin resultados.
- ¡Hermione, odio decirlo, pero no nos queda más remedio que imitar a Malfoy! - dijo Ron-. ¡Hay que sacarlos de aquí como sea!
- ¡Esto es una locura! - exclamó Ginny, que intentaba entrar al compartimento más cercano, pero la marea de gente se lo impedía-. ¡Parece el Titanic!
- Tengo una idea, síganme - dijo Neville, asustando un poco a Ginny por ese repentino iluminamiento, y empujando a la gente para que los dejaran pasar.
Entraron al compartimento más cercano. Tuvieron que arrastrar a sus otros dos amigos hasta allí.
- ¿Sabes cómo romper vidrios o algo así? - le preguntó Nev a Ginny, puesto que ninguno de los otros dos se hallaba en condiciones de hacer algo: Daphne estaba llorando y Thot estaba como paralizado.
- Eso espero.
Ginny apagó el hechizo iluminador de su varita. Luego la apuntó hacia la ventana, murmuró algo y el vidrio desapareció.
Neville sacó la cabeza hacia fuera y observó los alrededores.
- Podemos salir perfectamente - informó-. Pero nos mojaremos, claro.
- Yo iré primero - se ofreció Ginny valientemente-; Daphne y Thot no pueden hacer nada solos en este momento.
La chica pasó una pierna a través de la ventana sin vidrio, luego la otra, y con mucho cuidado, bajó del tren. Afuera hacía mucho frío y estaba oscuro, sin mencionar que llovía torrencialmente.
Neville le fue pasando las jaulas de Belleek, Bastet, Trevor y Pleak (el búho de Ginny, regalo de sus padres cuando la hicieron prefecta), los cuatro baúles, y después entre él y ella bajaron a Thot y a Daphne.
- ¿Y ahora qué hacemos? - preguntó Ginny, apartándose el pelo empapado de la cara.
- Vamos a reunirnos con los demás, están del otro lado.
En efecto, al menos cien estudiantes de todas las edades y todas las casas se hallaban allí, hablando de lo sucedido, gritándoles a sus amigos que bajaran, o descansando sentados en el pasto. Todos se veían asustados y en espera de que algún milagro ocurriese.
- ¿Se dan cuenta de que estamos varados en medio de la nada? - dijo un chico de séptimo de Ravenclaw-. Además, vamos a enfermarnos.
- Dumbledore vendrá por nosotros - afirmó Parvati Patil, muy tranquila.
- ¡Nadie sabe que estamos aquí! - exclamó Draco, pasándose una mano por el pelo mojado, con desesperación. Ese gesto asustado pero sexy provocó un temblor a Ginny, que la chica calmó enseguida-. ¡Estamos solos, perdidos de noche en quién sabe dónde!
- ¡No digas idioteces, Malfoy! - le espetó una chica de Hufflepuff.
- Es cierto, estaremos bien. No hay por qué preocuparse - corroboró Hannah Abbott.
- ¡Vamos a morir! - chilló Draco. Aquella atracción que Ginny había sentido se vino abajo.
- Podemos llegar a Hogwarts si seguimos las vías del tren - observó.
- ¡Ésa es una buena idea! - exclamó Neville entusiasmado. Ginny lo miró como si se hubiera vuelto total y definitivamente loco.
- ¡Nadie va a ir a ningún sitio! - dijo Hannah Abbott, prefecta de Hufflepuff, que además intentaba hacer bajar al resto de los alumnos-. ¡Debemos quedarnos aquí, hasta que vengan por nosotros!
- ¡Nadie sabe que estamos aquí! - repitió Draco. De nuevo, atracción reducida a cero.
- Sí saben, acabo de enviarles una lechuza - explicó Hermione con calma, uniéndose a la conversación.
El tren daba violentas sacudidas cada cinco minutos, de modo que fue muy difícil calmar a los que quedaban dentro. Pero poco a poco, fueron bajando, algunos por las ventanas, al igual que Ginny y sus amigos.
Pasó una media hora en la que todos los estudiantes, el maquinista y la bruja del carrito de la comida estuvieron allí afuera, en el medio del campo, enfriándose y esperando a que alguien llegara.
Y justo cuando divisaron los carruajes tirados por thestrals invisibles a ojos de gente como Ginny, el tren hizo un ruido extraño y seco y se prendió fuego. Esto provocó que Daphne detuviera definitivamente su llanto y que Thot saliera de su trance, pues todos gritaron y corrieron desesperadamente a los carruajes. Pero el susto fue aún mayor cuando divisaron lo que había en el cielo: una calavera verde con una serpiente que le salía de la boca, hecha como con humo. Para reconocer aquella marca, no fue necesario que muchos la señalaran, gritando:
- ¡LA MARCA TENEBROSA!

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FIN DEL CAPÍTULO 1.
¡Hola! Soy Maru Malfoy, autora del fict. ¿Qué les pareció? Espero que les haya gustado ya que por ahora, eso no es todo. Dudas, sugerencias, comentarios, críticas, felicitaciones o lo que sea en reviews, por favor.
En un principio esta historia iba a ser de una chica de Slytherin poco común, y sus amigos (los cuales iban a ser Thot, Daphne y Blaise Zabini - a este último lo verán en próximos capítulos-), e iba a reflejar lo que es estar en Slytherin, y lo distinta que esta casa es de las otras. Pero francamente me gustó más para un Draco/Ginny, ya que soy fan de ellos pero nunca he escrito ninguno, o por lo menos ninguno que me gustara.
EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO,"EL INICIO DE CLASES":
+ Más datos sobre los personajes.
+ Nefiyae Nix.
Y un par de cosas más que son sorpresa!
Capítulo 2: El inicio de clases


Los alumnos subieron a los carruajes lo más velozmente que pudieron, gritando desesperados. Los thestrals corrían más rápido que de costumbre, y al cabo de una tensa y horripilante hora, llegaron al castillo, donde todo el profesorado aguardaba en la entrada, a pesar de que llovía y estaba oscuro y frío.
Ese año no hubo recorrido por el lago para los del primer curso, y el discurso de bienvenida de Dumbledore fue más una lista de advertencias y prohibiciones que un alegre recibimiento.
- Supongo que todos estarán asustados y que demandan una explicación a todo lo ocurrido, de modo que mi discurso este año será más largo que de costumbre - comenzó el director con seriedad-. Primero que nada, sepan que mientras yo esté aquí no les ocurrirá nada, siempre y cuando cumplan las reglas y no salgan del colegio por la noche, ni que hablar de acercarse al bosque prohibido. Luego, quiero prometer que el incidente de esta noche no se repetirá. A partir de ahora, siempre que viajen en tren, lo harán con un profesor, o en el mejor de los casos, con un auror.
Hubieron murmullos de asombro.
- Así es, este año en Hogwarts hospedaremos a los mejores y más confiables aurors. Una vez aclarado ese asunto, es mi deber decirles también que lo ocurrido esta noche sí es, en efecto, obra de lord Voldemort [todos se estremecieron]. Pero repito: siempre y cuando obedezcan las reglas y mientras yo esté aquí, no les ocurrirá nada.
Hubo una pausa breve en la cual todo el colegio contuvo la respiración, y solo se oían las gotas de lluvia golpeando las ventanas.
- Muy bien, creo que empezaremos con la selección, pero antes proseguiremos a presentar a la nueva profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras: Fleur Delacour.
Dumbledore señaló a una mujer muy joven y muy bonita, con el pelo plateado, lacio y largo. La profesora Delacour se levantó de su asiento y sonrió, mientras todos los alumnos aplaudían, principalmente los hombres.
El Sombrero Seleccionador, que ya había sido colocado en el taburete de tres patas enfrente de todos los alumnos, abrió la rasgadura que tenía como boca y comenzó a cantar. Si el curso pasado les había parecido una canción extraña, entonces la de este año lo era aún más. El sombrero dio una advertencia a cada casa, y también al colegio en general: manténganse unidos, la batalla final se acerca, y la única forma de ganarla es luchando juntos.
Finalmente, la rasgadura se cerró y todos prorrumpieron en aplausos, a pesar de que no tardaron mucho antes de comenzar a murmurar.
- Y ahora, la Ceremonia de Selección. Antes de seleccionar a los del primer curso, lo haremos con una nueva alumna del quinto curso, Nefiyae Nix.
La chica bonita y rubia teñida que habían visto en el tren se apartó de la multitud de niños de primero (indiscretas miradas masculinas la siguieron todo el camino) y se sentó en el taburete. El sombrero no había acabado de rozarle la cabeza cuando gritó:
- ¡Gryffindor!
Neville, Thot, Harry, Ron, y el resto de los chicos de Gryffindor estallaron en aplausos y vítores cuando Nefiyae corrió a sentarse con ellos, sonriendo. Mientras, el resto de los chicos del colegio suspiraron decepcionados. Las chicas siguieron mirándola con recelo.
La ceremonia concluyó cuando Louis Zoid fue elegido para Hufflepuff.
- Muy bien... ¡a comer!
Y con sólo chasquear los dedos, Dumbledore hizo que los platos y copas de oro se llenaran con deliciosa comida y bebida.
- ¡Qué bien! - exclamó Thot, sirviéndose un gran trozo de carne-. ¡Me muero de hambre!
- ¿Sabes cuantas calorías tiene eso? - le preguntó Daphne, mirándolo con desaprobación.
Pero Thot siempre comía con apetito voraz a pesar de su corta estatura y su delgada figura, así que no era de extrañar. Cuando terminaron de comer, como de costumbre, se frotó el estómago diciendo:
- ¡Comí demasiado!
- Te lo dije - dijo Daphne, sacudiendo la cabeza negativamente. Neville se rió.
- Oye, ¿no quieres eso? - le preguntó Thot a un chico de primero que apartaba de sí su plato de relámpagos de chocolate-. Dámelo, yo me lo como por ti...
Daphne puso cara de fastidio y se marchó a la sala común, seguida por Mandy Mollock, una chica torpe y feucha que estaba como obsesionada con ella, ya que siempre la imitaba y la perseguía. Thot simplemente puso cara de no entender el problema.
- ¡Primeros años! - llamó Ginny, levantándose de la mesa.
- ¡Por aquí! - corroboró Colin, el otro prefecto.
- Si quieres los dirigimos nosotros - le ofreció Hermione-. Tú te ves muy agotada. Mejor descansa.
De modo que Ginny inició el trayecto a la sala común acompañada de Neville. Tenía deseos de hablar con él a solas. Tomaron el pasadizo que hay por un tapiz y que conduce al séptimo piso. Curiosamente, Neville se salteó aquellos escalones que estaban rotos, y que normalmente el chico siempre pisaba.
- Oye, Nev, ¿te pasa algo?
- ¡Claro que no! Me siento de maravilla. ¿Por qué lo dices?
- Porque estás tan raro... Estás más seguro de ti mismo, más alegre, menos olvidadizo... ¿Me explico?
Neville sonrió, y dijo:
- Desde lo del curso pasado he cambiado mucho. Por primera vez mi abuela está satisfecha conmigo. Ni te imaginas lo felices que se pusieron todos en la familia cuando se enteraron de que ayudé a Harry Potter [el estómago de Ginny dio un vuelco lo oír este nombre] a combatir a un grupo de mortífagos.
- ¡Me alegro por ti, Nev!
No tardaron en llegar al retrato de la Dama Gorda, donde Hermione les dijo la contraseña (escreguto de cola explosiva) y entraron con el resto de los estudiantes de Gryffindor. Alrededor del fuego, Nefiyae Nix era el centro de atención: un montón de chicos y chicas la oían como si fuera Paris Hilton o Britney Spears. Ginny soltó un bufido de exasperación y subió al dormitorio, donde estaba Daphne conversando con Mandy Mollock.
- ¿Puedes creerle? - dijo Daphne en cuanto vio entrar a la pelirroja-. Esa rubia teñida y descerebrada llega a aquí y en cuatro horas ya se auto proclama como la más linda y popular del curso, ¡cuando a mí me ha llevado cuatro años!
- Es una engreída - corroboró Mandy, que siempre le daba la razón a su ídolo: Daphne.
- La transfirieron de Salem - comentó Ginny, pero deseó haber cambiado de tema: Daphne comenzó a insultar a Nefiyae de arriba abajo.

La mañana siguiente, en el desayuno...
- Los horarios - informó Colin, pasándolos.
- Lindo lunes - comentó un chico de séptimo, mirando el de Daphne.
- Cállate, Van - le espetó la chica, pues aquél era nada menos que su molesto hermano mayor.
- ¡Tiene razón! - dijo Neville, observando el de Thot-. Mira esto: Cuidado de las Criaturas Mágicas a las nueve, Historia de la Magia a las diez, Encantamientos a las once y veinte...
- Buena suerte - les deseó Ron, que acababa de unirse a la conversación.
- ¿Por qué lo dices? - preguntaron Ginny, Thot y Daphne a coro.
- Este es el año de los TIMOS - Hermione respondió por el pelirrojo-. Será muy exigente.
- E influenciará el resto de sus vidas y su carrera académica - corroboró Van, que era muy estúpido en todo menos en el futuro profesional de la gente.
- Es cierto - corroboró Hermione, que había obtenido doce TIMOS y estaba muy orgullosa de ellos.
- ¿Qué materias cursarás este año, Hermione? - se interesó Neville.
- Pociones, Transformaciones, Encantamientos, Herbología, Defensa Contra las Artes Oscuras, Aritmancia, Runas Antiguas y Cuidado de las Criaturas Mágicas - respondió la chica orgullosamente.
- ¿Y tú, Ron? - le preguntó Thot. Para el chico, el hermano de Ginny y Harry eran unos ejemplos a seguir.
- Obtuve nueve TIMOS, pero cursaré lo mismo que Hermione. A excepción de Aritmancia y Runas: son muy difíciles. En su lugar tomaré Adivinación y Latín.
- ¿Y tú, Harry? - esta vez la pregunta fue de parte de Colin, pues su ídolo supremo se acercaba con pinta de estarse muriendo de hambre. Ginny no pudo evitar ponerse roja, pero lo disimuló tomando la revista Corazón de Bruja que le acababa de llegar a Daphne (y que Hermione miraba con desaprobación) y la empezó a leer, dejando cubierta su cara.
- ¿Eh? - preguntó el chico, medio dormido-. Ah, hola Colin. Ginny, Ron, Hermione, Thot, Daphne... - les sonrió, a medida que hacía un gesto con el mentón al mirar y mencionar el nombre de cada uno.
- ¿Qué materias cursarás? ¿Las mismas que Ron? ¿Y cuántos TIMOS obtuviste?
- Las mismas que Ron. Ocho TIMOS.
Harry y Ron inmediatamente comenzaron a hablar de las pruebas de quidditch, pues necesitaban tres cazadores y dos golpeadores, y Harry era el capitán del equipo. Hermione, por su parte, hundió la nariz en Aritmancia Avanzada, y no apareció hasta que llegaron las lechuzas con el correo.
Mientras, los del quinto curso ya habían vuelto a sacar el tema de sus futuras profesiones...
- Yo voy a ser Curador, así que tengo que seguir estudiando Pociones, Herbología, Transformaciones, Encantamientos y Defensa Contra las Artes Oscuras - decía Thot con orgullo.
- ¿Tú, un Curador? Bromeas, ¿cierto? - se burló Daphne-. Creí que querías ser jugador de quidditch o algo por el estilo.
- No, de verdad me gusta la Curación - replicó Thot, muy serio, y mirándola como si acabara de soltar una horrible blasfemia-. Pero sí me encantaría ser un jugador de quidditch. O trabajar en el departamento de Deportes y Juegos Mágicos... No te exigen demasiado. Pero de todos modos, necesito alguna profesión de respaldo, en caso de que el quidditch no me sirva. Y la Curación es genial.
- Hay que estudiar mucho - observó Neville -. Yo seré Auror.
Todo el mundo que lo conocía y que estaba cerca se asombró.
- Creo que yo también - comentó Ginny, que ya había dejado la revista-. Aunque hay que estudiar aún más que en la Curación.
Daphne miró a sus amigos. Todos lucían serios y pensativos.
- ¿Qué hay de ti, Daphne? - le preguntó Thot desafiante, como dispuesto a burlarse de lo que sea que ella fuera a escoger.
- Bueno, aún no lo sé - confesó la chica-. Pero francamente, no soy inteligente ni talentosa en nada, como ustedes, así que no creo que pueda conseguirme un buen empleo...
Sin embargo, Thot no se rió, sólo la miró con aprensión, pues parecía algo triste. Inclusive Hermione, que no la soportaba porque decía que era una niña caprichosa y engreída (como se nota que aún no ha conocido a Nefiyae Nix), sintió algo de pena por ella.
- No te asustes, encontrarás algo - la consoló.
- Bueno, tenemos Pociones hoy - comentó Ginny, intentando cambiar el tema.
- Con los Slytherins, igual que siempre - corroboró Colin, sacudiendo la cabeza con dramatismo y fastidio.
- Será un día interesante, entonces - afirmó Ginny, sin preocuparse-. Aunque... no sé, ¿no deberíamos escuchar al Sombrero Seleccionador y llevarnos bien con ellos? Se trata de algo serio, debemos unirnos.
Sus amigos la miraron como si se hubiera vuelto loca.
- Y a las cuatro tenemos Defensa Contra las Artes Oscuras, con esa Delacour - dijo Daphne, como si Ginny no hubiera hablado.
- ¿En serio? - Thot y Colin revisaron el horario como quien mira un boleto de lotería y chocaron los cinco, irritando aún más a Daphne, que pasó el resto de la mañana criticando a Fleur Delacour y a Nefiyae Nix.

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FIN DEL CAPÍTULO 2.
Aburrido, ya sé. Le he sacado provecho a todo un desayuno. Pero es que tenía tantos detalles que mostrar sobre los personajes, y que espero que hayan notado. Créanme: los próximos capítulos serán mejores, lo prometo.
Por favor dejen reviews!
Gracias! ; )
EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO, ÉSA IDIOTA DE NEFIYAE:
+ Problemas para Hagrid.
+ Varios personajes nuevos.

Y PARA EL CUARTO CAPI... (sí, el cuarto! ^^ me he adelantado, pero es que sino no se motivan a seguir leyendo.
+ Las prácticas de quidditch.
+ Problemas.
+ Castigos.
Capítulo 3: Ésa idiota de Nefiyae


Después del desayuno, los Slytherins y los Gryffindors del quinto curso se dirigieron a los terrenos del colegio para su primer clase de Cuidado de las Criaturas Mágicas.
Hagrid, el guardabosques y profesor, los esperaba en un área donde había instalado una cerca muy alta de madera, en la cual tenía atados a por lo menos quince hipogrifos. Todos se estremecieron al verlos.
- Hipogrifos - dijo Hagrid en cuanto los alumnos llegaron, a pesar de que no hacía falta dar explicaciones-. Hermosos, ¿verdad?
Los estudiantes intercambiaron miradas temerosas.
- Bueno, ¿quién quiere ser el primero?
Ginny levantó la mano, sintiendo pena de Hagrid, pues sabía que si no lo hacía ella nadie lo haría. Pero apenas vio que lo había hecho, Nefiyae Nix también levantó su pálida y delgada mano repleta de anillos de oro y piedras preciosas.
- Bueno, debo recordarles las reglas cuando tratamos con un hipogrifo. Primero, se colocan a una considerable distancia del animal. Luego, se inclinan levemente, lo miran a los ojos, y no parpadean hasta que el hipogrifo incline también la cabeza. Después se acercan con cautela y le dan unas palmadas en el pico. Y, si tienen suerte, quizás los deje montarlo.
Hagrid abrió la puerta de la cerca, desató a un hipogrifo de plumas doradas y tiró de la cadena para sacarlo. Luego cerró la puerta con cuidado y dijo:
- Si no quieren terminar como Malfoy, les sugeriría que no hagan nada que pueda ofenderlo. Bien, repito... ¿quién quiere ser el primero?
Ginny levantó la mano de nuevo, justo al mismo tiempo que Nefiyae Nix lo hacía, murmurando algo a sus amigas.
- Engreídas - murmuró algún Slytherin.
- Bien, inténtenlo juntas.
Las dos se miraron y se encogieron de hombros. A Ginny no le caía nada bien la tal Nefiyae, sobre todo porque era una hueca que sólo quería llamar la atención, pero no quería acarrearle problemas a Hagrid.
- Muy bien, muy bien. Mírenlo a los ojos. Sin parpadear. No se muevan...
El hipogrifo dorado inclinó la cabeza levemente ante Ginny, pero con Nefiyae sólo chasqueó el pico (N.A: la primera no pudo reprimir una sonrisa de satisfacción ante esto).
- Ehh... Nefiyae, mejor tú...
Hagrid le indicó a la chica que se quedara quieta. Pero la muy idiota se pasó una mano por el pelo, es decir que se movió. Entonces, sin previo aviso, el hipogrifo se puso en dos patas, chasqueando el pico y batiendo las alas, furioso. Toda la clase gritó.
- ¡Agáchate! - le gritó Hagrid.
- ¡Cuidado! - gritó Ginny a su vez, señalando a la cerca de los hipogrifos.
Las bestias aladas, que hacía mucho tiempo se movían ferozmente como leones acorralados en su jaula, finalmente rompieron la cerca, batieron sus alas y volaron al lugar del tumulto, arrastrando con ellos las maderas de la cerca a la cual estaban encadenados.
- ¡NO! - gritó Hagrid-. ¡CORRAN!
Los alumnos obedecieron, excepto los mejores amigos de las víctimas. Las amigas de Nefiyae (o sea sus admiradoras y seguidoras) y Daphne, Thot y (para sorpresa de Ginny) Colin, permanecieron en sus sitios.
- ¡Inmuvilus! - chilló Daphne, apuntándole con la varita a un hipogrifo plateado.
Acertó. El hipogrifo quedó congelado. Sin embargo, esto no les gustó a los demás, y empeoró la situación, si eso era posible. Un hipogrifo pelirrojo se acercó a Daphne, quien retrocedió tan rápido que se cayó de bruces, sin apartar la asustada mirada del animal. Thot se apresuró a tomarlo de la cadena y a jalar de él con fuerza, para apartarlo de su amiga.
Mientras tanto, Colin, Melodie Hawn (una chica gordita, entrometida e insoportable) y Sophie Must (una chica delgada como un palo, con media neurona y menos personalidad que una almeja) intentaban congelar a más hipogrifos, pero con muy poca suerte. Lo único que lograron fue enfurecerlos aún más, y el hipogrifo más grande y temible de todos, de plumas negras y ojos rojos, se les acercó amenazadoramente.
Hagrid consiguió capturar a un par de hipogrifos, pero estaban tan furiosos, que de poco sirvió.
- ¡Iré por Dumbledore! - resolvió Daphne, en cuanto pudo congelar al hipogrifo rojo.
Pero Dumbledore ya estaba llegando, corriendo, y acompañado de McGonagall y Snape. Sacó su varita, hizo unos complicados movimientos, murmuró algo incomprensible y pasaron muchas cosas en poco tiempo: la cerca se reparó, los hipogrifos fueron metidos de nuevo en ella y un montón de hurones muertos fueron colocados con ellos, probablemente para tranquilizarlos.
Hagrid estaba muy pálido y avergonzado. Miró a Dumbledore y dijo:
- Lo siento, profesor. No volverá a pasar, lo prometo.
- Hagrid, fue solo un accidente - lo calmó el director, aunque también se lo veía preocupado.
- No. Ha sido mi culpa. No volveré a poner a los alumnos en semejante riesgo, profesor. No lo haré porque no volveré a enseñarles.
Y Hagrid se alejó dando grandes zancadas, se metió en su cabaña y cerró la puerta con un ruido seco.
- ¡No! - exclamaron Ginny, Daphne, Thot y Colin a coro.
- Ha sido mi culpa... Si yo no me hubiera movido, nada de esto habría pasado... - se lamentó Nefiyae, con muy poca convicción.
- ¡No fue tu culpa! - chilló Melodie- ¡Es culpa del viento, que te movió el pelo!
- No ha sido culpa de nadie. Los accidentes pasan. Ahora, diríjanse a la enfermería - ordenó Dumbledore, caminando con paso decidido hacia la cabaña de Hagrid.
- Obedezcan. No se ven muy bien - corroboró la profesora McGonagall, observándolos con aprensión.
Y no era para menos: tenían las túnicas desgarradas y llenas de barro y tierra, rasguños en la cara, heridas y sangre por todos lados.
De modo que siguieron a sus jefes de casa hacia el castillo, en silencio.
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El rumor del accidente con los hipogrifos se había esparcido por toda la escuela, a pesar de que las versiones que llegaban a oídos de Ginny eran cada vez más exageradas y estúpidas. Una de ellas, contada por Melodie Hawn, decía que Nefiyae había salvado las vidas de sus compañeros mientras que todo había sido culpa de un huracán misterioso.
Ginny y sus amigos salieron de la enfermería justo a tiempo para la clase de Herbología. Nefiyae fingió sentirse enferma, pero Madam Pomfrey no se tragó el cuento y la obligó a asistir a clases.
- Bienvenidos - saludó la profesora Sprout en cuanto llegaron a las puertas de los invernaderos, junto con los de Ravenclaw-. Hoy pasaremos al invernadero cuatro. Estudiaremos una planta carnívora: la harlana.
Aquella clase fue curiosamente divertida e interesante. Sprout los dividió en grupos e hizo que cada uno elaborara su propio resumen de la harlana, sin libros y sin conocimientos previos, sólo basándose en la planta que les había tocado. Desafortunadamente para Ginny, le tocó con Nefiyae, Melodie y el chico más guapo del curso, Eoin Whisp (que además de todo era un ricachón, pues su padre era nada menos que Kennilworthy Whisp, el famoso autor de Quidditch a Través de los Tiempos).
- ¡Ya cállate, Melodie! - gritó Ginny, pues la chica no dejaba de coquetear (N.A: lo pongo entre comillas porque esa vaca no puede coquetear propiamente con alguien, ¿no?) a Eoin-. ¡Me tienes harta!
- Pleitos de mujeres... Interesante. - rió Eoin divertido.
- Tú cállate - le espetó Ginny, de mal humor. Hacía siglos que lo trataba así, pero él había optado por ignorarla a lo largo del tiempo. Sin embargo, ahora la miraba de forma extraña.-. ¿Qué? - le dijo ella al percibir esa mirada.
- ¿Dije algo? - preguntó Eoin, volviendo la vista al balde lleno de ratones muertos con los que debían alimentar a la harlana.
- Idiota - murmuró Ginny.
En eso sonó la campana, y todos recogieron sus cosas y se incorporaron del suelo.
- Me rocé con Nefiyae Nix... ^^ - suspiró Thot.
- Tenías que hablar, ¿no? - dijo Daphne, que obviamente estaba de muy mal humor.
Neville, que salía de una clase de Pociones, se les unió enseguida. Caminaba en silencio. Estaba más pálido de lo normal y lucía pensativo.
- ¿Te ocurre algo? - le preguntó Ginny, retrocediendo un poco, para dejar que Daphne y Thot encabezaran la formación-. Estás muy... raro.
- Enfrenté a Snape - respondió él como asombrado de su propio valor.
- ¿De veras? - preguntó Ginny tan sorprendida como él. El chico asintió-. ¡Eso es genial, Nev!
- Si genial se considera que te pongan detención por una semana... - fue la vaga respuesta de Neville.
- Oh... ¿Qué tienes que hacer?
- Podar el invernadero seis. Sin magia. Sólo con unas tijeras roñosas...
Apuraron el paso después de que Thot consultó su reloj pulsera y anunció que estaban retrasados por cinco minutos. Se desplazaban en grupo con el resto de los Gryffindors, aunque un poco apartados del resto. Se cruzaron con los Slytherins de 6°. Lógicamente, el cretino de Malfoy (awww... pensó Ginny, y enseguida se reprimió, asustada) les soltó algún insulto u ofensa. Todos sus compañeros rieron como idiotas, pero Eoin les dijo algo que hizo que se callaran, aunque Ginny no llegó a oír que fue.
- Llegan tarde - anunció el profesor Flitwick en su habitual chillido, una vez que ingresaron a su aula-. En fin... Bienvenidos otra vez a Encantamientos. Este curso estudiaremos...
Eoin dijo algo en la otra esquina del salón y todos se rieron, de nuevo.
- Ah, no, no - dijo el profesor Flitwick, al percatarse del ruido-. Señor Whisp, usted se pasará para allá - señaló el pupitre que se encontraban precisamente detrás de Ginny y Daphne-. Usted solo - añadió, al ver que Colin, su compinche, se levantaba también.
Eoin bufó pero obedeció. Ginny apartó la vista del lugar donde estaba y murmuró algo sobre lo injusta que era la vida. Daphne soltó una risita:
- Te gusta, ¿verdad?
Ginny no le dirigió la palabra en el resto de la clase.
Justo cuando el profesor iba a entregarles la tarea, sonó la campana, lo que provocó la alegría general. Todos recogieron sus cosas y salieron en estampida rumbo al Gran Salón para la comida.
Después de comer, fueron a la clase del profesor Snape, y eso fue lo peor del día, pues los de 6° tenían razón: el 5° era muy exigente. En especial con Snape, que últimamente andaba peor que de costumbre. Les hizo hacer una complicadísima poción en clase, y el que no la tenía perfecta debía empezar todo de nuevo. Los ingredientes debían ser agregados en las cantidades, tiempos y proporciones exactas. Y cuando sonó la campana no fue muy relajante, porque Snape les encargó un ensayo de ocho pergaminos sobre los usos de todos los ingredientes que habían usado para preparar aquella poción (que en total eran ocho).
La profesora Delacour resultó ser muy irritante y exigente, y a la mayoría los volvía locos escuchar ese acento francés por dos horas seguidas. Cuando sonó la campana, todos estuvieron muy aliviados, aunque no tanto cuando Fleur les prohibió salir hasta no haber terminado de dictar las tareas (tres en total, y muy largas y difíciles).

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FIN DEL CAPÍTULO 3.
Voy mejorando, no? De todos modos, estos tres capítulos han sido tan sólo una introducción a la vida diaria de Ginny en Hogwarts. Próximo capítulo Quidditch. Deben saber de que se trata. Pero por lo pronto no redactaré partidos hasta el sexto o el séptimo capítulo.
Capítulo 4: Quidditch


Ginny no se lo contó a nadie, pero iba a aplicar para el puesto de cazadora, en el equipo de quidditch de Gryffindor. No se lo había dicho a nadie porque últimamente todos parecían creer que estaba enamorada de Eoin Whisp, y que haría cualquier cosa por impresionarlo.
De modo que todas las tardes libres que tenía acudía al campo de quidditch del colegio a entrenar. En una ocasión, Neville la sorprendió yendo con su escoba nueva (regalo de cumpleaños de Fred y George: una Nimbus 2000) en brazos, y Pansy Parkinson también la molestaba con eso. Por supuesto, ella alegó que solamente usaba su escoba, que se la habían regalado en su cumpleaños, que bla, bla, bla. Nadie insistió en el asunto (a excepción de Parkinson, que cada vez que se la encontraba por los pasillos la molestaba diciendo que volaba horrible).
- Las pruebas de quidditch serán hoy, ¿sabían? - comentó Daphne un martes a fines de septiembre, en la sala común-. ¡Me muero por ir! - suspiró- Imagínenlo: un montón de chicos apuestos sudando...
- ¿Qué te hace pensar que irán solo chicos? - se le escapó a Ginny.
- Ya sé que también irán muchas chicas, pero yo voy a ver hombres, no mujeres - espetó Daphne.
- ¿A qué hora es la prueba? - preguntó Thot distraídamente, sin apartar la vista de su trabajo de Historia de la Magia.
- Toma, copia el mío... - le dijo Ginny, sacando un pergamino muy largo de su mochila y entregándoselo a Thot, que era un alumno brillante, pero muy perezoso-. A las seis.
- ¿El qué es a esa hora?
- Las pruebas.
- Ah.
- ¿Irás? - le preguntó Neville a Thot, desenvolviendo una rana de chocolate.
- No lo sé - respondió el chico, más concentrado en interpretar los jeroglíficos que Ginny tenía por letras que en otra cosa.
A las seis en punto, Ginny recién marchó para las pruebas, puesto que no quería ser vista por nadie, mucho menos por Parkinson. Esperó a que Thot se marchara (el también iba a aplicar para cazador) e inició ella también el rumbo, con la Nimbus 2000 al hombro. Temiendo que la impuntualidad contara, apretó el paso. Llegó jadeando al campo de quidditch. Era un día nublado y cálido, sin vientos de ningún tipo. Era perfecto.
Daphne había tenido razón: el 70% de los aspirantes a jugadores eran chicos. Ella no podría competir con su fuerza y sus habilidades, pero era más ligera y mucho más lista que ellos, aunque eso no sería muy fácil de notar a menos que tuviera oportunidad de planear alguna estrategia y dejarlos a todos boquiabiertos.
- Ginny, hay pruebas hoy, no puedes usar el campo - le dijo Thot en cuando la vio llegar.
- Ya lo sé - fue la única respuesta que recibió Thot.
Harry la miró sorprendido, pero no dijo nada, aunque ella hubiera jurado que le murmuró buena suerte. Thot, por su parte, se la pasaba hablando. Cuando se ponía nervioso, eso era lo que hacía: hablar. Ginny lo encontraba increíblemente irritante.
- Vaya, pero si es Weasley. No me digas que vas a probar - le dijo Draco Malfoy, que había surgido del extremo opuesto de la cancha, donde una pandilla de Slytherins parecía estar en el cine: habían llevado pop y refrescos, y estaban sentados en las gradas, mirando a los Gryffindors sin dejar de reírse y señalar, como si se tratara de una recopilación de películas de Mr. Bean.
- Desaparece, Malfoy - gruñó Ron.
- ¿Qué está pasando aquí? - era Harry.
- ¡Qué raro: Potter presumiendo! - se burló Malfoy-. Sólo porque te han hecho capitán de quidditch...
- No hables, Malfoy, que el presumido eras tú hoy a la hora del almuerzo, cuando proclamaste a los cuatro vientos que eras el nuevo capitán de Slytherin - le ladró Neville, uniéndose a la discusión él también.
- Y aquí llega el otro presumido: Longbottom. Sólo porque te enfrentaste a los mortífagos... Si no fuera por el chiflado de Dumbledore, los hubieran matado. Es una pena - añadió, antes de darse media vuelta y marcharse.
Las pruebas fueron difíciles, sobre todo porque los Slytherins les gritaban cosas muy groseras o hirientes. Primero los hicieron hacer una especie de pista de obstáculos, para ver como volaban. Ginny tuvo ventajas, porque era mucho más liviana que el resto de su competencia, a no ser los niños de tercero para abajo. Luego, tuvieron que hacer una carrera para probar su velocidad. A Ginny le fue bien, no excelente, pero bien. Después hicieron una especie de mega-partido de quidditch. A Ginny le fue brillante, porque marcó más que nadie y sus métodos de escapar de los del equipo contrario eran fantásticos y astutos.
Todos jugaban brutalmente, aquello era una masacre. Los más pequeños, más débiles o menos musculosos, acabaron heridos y muchos tuvieron que ir a la enfermería, como en el caso del pobre Thot, que gemía de dolor, pues uno de los inmensos chicos del séptimo curso se le había caído encima.
- Vaya - dijo la voz de Nefiyae Nix a sus espaldas. Había venido, flanqueada por Melodie y Sophie y seguida de varias chicas más. Miraban a los chicos como una jauría de lobos hambrientos.
- Te equivocaste, Nix - le dijo Daphne, que estaba llegando seguida de su propia pandilla de chicas (que a diferencia de las de Nefiyae, eran multi-casa y multi-curso)-. Aquí no son las audiciones para putas.
Las amigas de Daphne rieron. Las de Nefiyae les lanzaron miradas asesinas, mientras su líder ponía cara de ¿qué has dicho, rata de callejón?.
- Eso pensé - siseó Daphne con satisfacción-. Tu media neurona no te da ni para pensar una buena respuesta, ¿cierto? Te lo digo Nix, que ese tinte rubio te ha llegado hasta el cerebro.
- Lo dices como si hubiera lo suficiente que dañar en él - añadió Ginny, que ya había acabado las pruebas y estaba deseosa de unirse a aquella discusión.
- ¿Y a ti quien te llamó, pelirroja teñida? - le preguntó Nefiyae con una actitud de superioridad realmente molesta.
Daphne iba a avanzar para pegarle, pero sus amigas la contuvieron. Ginny soltó una carcajada y dijo:
- Déjala, Daph. Ese chicle masticado que tiene por cerebro no le da para distinguir entre lo natural y lo artificial. Te daré una ayuda - dijo volviéndose a Nefiyae-: falso - señaló el pelo de la chica-, verdadero - señaló su pelo.
- Querrás decir bello - Nefiyae se señaló a ella misma-, espantoso - señaló a Daphne y a Ginny.
- ¡Qué falta de personalidad, Nix, por Dios! - exclamó Daphne con voz de psicópata-. ¿Qué no te da ni para inventar tus propias frases, que tienes que plagiar las de Ginny?
Nefiyae se rió y dijo:
- Tienes razón. Debí haber dicho: rica - Nefiyae se señaló a ella misma de nuevo-, pobre - señaló a Ginny.
Nadie pudo evitarlo. El puño de Ginny se estampó en la preciosa cara de la hueca de Nefiyae, ocasionando flor de revuelo. Nefiyae se cayó de bruces y se puso a llorar como una histérica, frotándose la nariz y diciendo que por culpa de esa pobretona teñida ya no sería tan perfecta y hermosa como alguna vez lo había sido. Sophie se puso a consolarla, mientras Melodie no dejaba de gritarle a Ginny qué como le iba a hacer eso, que era idiota, que bla, bla, bla. Las amigas de Daphne y las de Nefiyae se agarraron de los pelos las unas a las otras, sin dejar de chillar. Hannah Abbott se reía como una histérica, sentada encima de Kitt Snow, a la cual había derribado con la ayuda de Eleanor Branstone. Lisa Turpin se estaba desquitando con Courtney Dawson por haberle robado a Stewart Ackerly; Lavender Brown y Padma Patil golpeaban juntas a Dominique Reich y Nicole Wackeller; mientras que Suzanne Olimpe era abofeteada por Eloise Midgen. Daphne y Ginny chocaron los cinco.
- ¿Qué está ocurriendo aquí? - preguntaron Harry (awww... pensó Ginny) y Ron a la vez. Él y el resto de los que habían aplicado, junto a los de Slytherin que parecían hallarse en medio de una fiesta muy buena, se habían acercado, formando un círculo alrededor del lugar de tumulto.
- ¡Genial! - exclamó Colin emocionado, sacando su cámara y tirando fotos como loco. Igual no iba a poder sacar muchas, porque se gastó casi todo el rollo con Harry-. ¡Menos mal que cambié el rollo! [¡Rayos! Pensó Ginny]
- ¡Deja de sacar fotos y ayúdanos a separarlas, inútil! - le ordenó Ron, perdiendo los estribos. Él y Harry intentaban separar a Lavender y Padma de Dominique y Nicole.
- ¡Déjenme ayudarlos! - exclamó Thot, aún más emocionado que Colin cuando empezó a sacar fotos. Como he mencionado antes, este chico es una especie de fan de Harry y Ron.
- ¡Yo los ayudaré! - exclamó Colin apretando los dientes.
Pero en lugar de ayudar, él y Thot iniciaron una pelea por quién ayudaba a Harry y Ron.
- ¿¿Qué está ocurriendo aquí??
Lo ojos de McGonagall iban de los Slytherins que se partían de risa, a las chicas que se peleaban, a los Gryffindors que intentaban separarlas, a Nefiyae que lloraba en el suelo con las manos tapándole la cara y Sophie consolándola, a Colin y a Thot que se peleaban y a Neville que intentaba separarlos.

- Una actuación patética, realmente - le decía Pansy a toda la mesa de Slytherin, la mañana del desayuno del día siguiente-. ¡Debieron haberla visto! Parecían un enjambre de abejas asesinas peleándose entre sí. ¡Fue genial!
- Esa idiota... - murmuró Ginny, furiosa. Ella y todos los involucrados en la pelea (es decir medio Gryffindor, y un par de estudiantes de cada casa - menos Slytherin-) tenían detención por una semana. Pero lo de Ginny era un caso exclusivo, pues Nefiyae había confesado que la chica le había golpeado (según ella) sin motivo alguno, aunque estaba segura de que era envidia, por lo que tendría que ayudar a aquella cobra venenosa con el equipo de porristas.
El equipo de porristas era la estúpida idea que se le había ocurrido a Nefiyae para llamar la atención. Por desgracia, Dumbledore había accedido a que cada casa tuviera su equipo, con una capitana que seleccionara al resto de las chicas, con el objetivo de animar los partidos de quidditch. ¿Adivinan cuáles son las de cada casa? La de Gryffindor era Nefiyae, por supuesto. La de Slytherin era Piper Phelps, una versión de Nefiyae, sólo que más inteligente y una malvada total. La de Hufflepuff era Helen Dellepiane, la más decente de todas, pero un poco idiota y superficial. Y la de Ravenclaw... Cho Chang. No hace falta dar explicaciones sobre ella, ¿verdad?
- ¿Dónde está Daphne? - preguntó Ginny, echando un vistazo a los alrededores.
- Creo que fue a hacer un trabajo de Herbología con ese Terry Boot, de Ravenclaw - informó Neville despreocupado. Sacó un libro de su mochila y hundió la nariz debajo de él.
- Terry Boot, ¿ah? - se interesó Thot-. ¿El prefecto de Ravenclaw?
- Sí, ése mismo - afirmó la voz de Neville desde detrás del libro.
- Nunca creí que a Daphne le gustaran los estudiosos - comentó Ginny, examinando la cubierta del libro de Neville.
- Le gustan si tiene que hacer un trabajo - dijo Thot, con un dejo de amargura en la voz.
- ¿Estás estudiando? - preguntó de pronto Ginny a Neville, sorprendida. El libro era un pesado y antiguo volumen que se titulaba Las Artes Oscuras y su Defensa: cómo se cuenta la historia - Volumen 2. La profesora Delacour les había enviado una tarea sobre los primeros dos capítulos del libro (a los de 5°, claro, y era del volumen 1).
- Por supuesto que no - respondió Neville sin apartar la vista del libro-. Solo estoy leyendo.
- Iré a dar una vuelta - anunció Thot un poco molesto, porque odiaba no ser el centro de atención.
- ¿Qué le pasa? - se extrañó Ginny, al verlo desaparecer de la sala con mal humor.
- Daphne - contestó Neville simplemente, sin dejar de leer.

Los días que siguieron fueron muy estresantes. Hogwarts siempre había sido muy exigente, pero el quinto año era definitivamente el peor. Los profesores les mandaban como tres tareas diarias, y con suerte, una, pero era tan difícil o larga como hacer tres.
Las lecciones de muchas asignaturas eran particularmente difíciles. En Transformaciones estaban aprendiendo la transformación de invisibilidad, lo cual requería de un considerable esfuerzo, talento y concentración. En Pociones debían preparar los más complicados filtros, que exigían que todo estuviera hecho al pie de la letra (aún más que de costumbre), porque sino no servían de nada y hasta podían resultar tóxicos. Encantamientos era otra asignatura difícil, pero por lo menos interesante, a pesar de que los hechizos (que siempre habían sido el fuerte de Ginny) demandaban una paciencia increíblemente agobiante.
Daphne estaba saliendo con Terry Boot, como averiguaron después de verlos besándose en la biblioteca. A Thot le cayó aún peor de lo que Ginny y Neville (que habían intentado por todos los medios que su amigo no se enterara, pero él mismo vio a Daphne y a Terry besándose) habían creído: estaba sumamente irritable (lo cual afectaba su rendimiento académico y además le ocasionaba problemas) y no le dirigía la palabra a Daphne. Pero se molestó aún más cuando ésta ni siquiera dio señales de enterarse.
Una semana después de las prácticas de quidditch, publicaron los resultados en el tablón de anuncios de la sala común.
- ¿Qué hay? - preguntó Ginny en cuanto llegó a la sala, por la tarde. Casi medio Gryffindor se empujaba y se abría paso para ver el tablón de anuncios.
- Los resultados de las prácticas de quidditch - explicó Hermione sin mucho interés.
- ¡Genial! - exclamó Ginny, corriendo a ver el tablón de anuncios.
Tuvo que esperar unos cinco minutos a que la multitud se dispersara. Cuando finalmente lo hizo, pudo leer el anuncio, que había sido pegado sobre un póster que decía la próxima visita a Hogsmeade, en octubre. Decía que los tres nuevos cazadores eran nada menos que Parvati, Thot y ella. Los golpeadores eran Neville y Eoin Whisp.
- ¿Qué ocurre? - le preguntó Thot, acercándose y mirando el anuncio-. ¿QUÉ? - se frotó los ojos y luego empezó a dar saltos de alegría, cantando ¡Soy el rey, soy el rey, yeah!.
Ginny soltó una carcajada y entonces se le ocurrió hablar con alguien a quien hacía tiempo que no veía. Suponiendo que estaría en la biblioteca, marchó hacia allá, dejando a Thot y a Neville festejando.
- Fíjate por donde vas, Weasley - le dijo Malfoy con frialdad, pues se habían pechado en un pasillo del cuarto piso.
- Oh, cállate - fue lo único que le dijo Ginny, sonriendo a pesar suyo, pues estaba muy feliz... por haberlo visto, ya que había olvidado por completo el otro motivo de su felicidad.
- A mí nadie me ordena que hacer - gruñó Malfoy, realmente enojado. A Ginny la asustó un poco ese tono de voz.
- Pues... - iba a decirle pues a mí nadie me habla en ese tono, cerdo egoísta pero se contuvo, aunque no supo porqué-... No me molestaré contigo. Estoy de buen humor.
- ¿Qué, Potter finalmente te ha hablado? - preguntó Malfoy de mala gana.
- Felicitaciones, Ginny. ¡Bienvenida al equipo! - la felicitó Parvati, que pasaba por allí, acompañada de Lavender. La primera tenía un pequeño corte en la mejilla, que Dominique Reich le había hecho con sus larguísimas uñas-. ¡Y envíale felicitaciones a Neville y a Thot también!
Malfoy se echó a reír.
- Los demás jugadores debían ser realmente lamentables - dijo con malicia-, porque para que te escogieran a ti, a Patil, a Longbottom y a Caulfield...
Lo que siguió no fue planeado: fue un impulso. Ginny no pensó le voy a pegar; simplemente pasó. Se dio cuenta justo cuando su mano derecha ya había abofeteado la pálida mejilla de Malfoy, que ahora se la frotaba mientras la miraba, incrédulo.
Lo siguiente que hizo Draco asustó mucho a Ginny: la tomó por los hombros y la empujó contra la pared, quedando a escasa distancia el uno del otro. Ginny podía sentir el particular aroma del delicioso y carísimo shampoo de Malfoy, que la dejó como anonada. De pronto recordó que ella era Ginny Weasley, él Draco Malfoy, ella pobre y él rico...
- Suéltame, Malfoy, si no quieres que te dé un ojo morado que combine con tu mejilla roja.
- ¿Me estás amenazando, Weasley?
- Exactamente. Muévete.
Draco soltó una pequeña risa que pareció significar sí, claro, con el medio que te tengo.... Ginny le dirigió una mirada de fiera y se marchó a la biblioteca. Por suerte, allí estaba la persona que buscaba.
- ¡Luna!
- Ginny - la chica la miró por unos segundos con sus ojos saltones. Estaba sola en una mesa, leyendo. Ginny se sentó con ella y le preguntó:
- ¿Estás haciendo el trabajo de Snape?
- ¿Cuál de todos?
- El de la piedra lunar.
- No. Ya lo terminé.
- Bueno, yo iré a buscar un Malfoy... es decir libro - Ginny se corrigió de inmediato. No había sido su intención mencionar al estúpido, idiota, infeliz, apuesto, sexy... ¡NO! Ya estaba diciendo divagues. La cuestión es que se había puesto roja hasta la raíz del pelo, dejándose en evidencia.
Luna la contemplaba, diciendo para sí misma:
- Pero qué rara que es esta chica.
Y acto seguido, se colocó la varita sobre la oreja a modo de protección.

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FIN DEL CAPÍTULO 4.
Qué les pareció? Dudas, comentarios y sugerencias a mi libro de visitas. Fírmenlo please!! Está tan vacío que da pena.
Bueno, en el próximo capítulo El castigo:
+ Habrá una pequeña pelea entre Ginny y Hermione
+ El castigo de Ginny será bastante interesante... en más de un sentido.
Capítulo 5: El castigo


A cada alumno involucrado le tocó una tarea diferente. Daphne y Mandy debían lavar los platos de la cocina (sin magia, claro), Ron y Harry tenían que aplicarles todo tipo de encantamientos protectores a los nuevos libros que acababan de llegar a la biblioteca, Thot y Colin tenían que limpiar los trofeos (lo cual de seguro significaría una pelea por quien limpia más trofeos que el otro), Neville y Lavender debían limpiar la sala común y el resto Ginny no tenía idea. Pero sí sabía que a ella le había tocado el peor castigo: re-habilitar el baño de Myrtle la Llorona.
- No le veo el punto a eso - dijo Thot (que estaba de buen humor otra vez, debido a ser el nuevo cazador de Gryffindor) frunciendo el entrecejo, una vez que Ginny se lo contó, en la biblioteca-. Después de todo, no lo van a usar. Quiero decir, ¿con Myrtle la Llorona allí? - Thot sacudió la cabeza con desaprobación, y volvió a su pergamino sobre los usos de la harlana, el cual sólo tenía un renglón, a pesar de que el chico había trabajado en él por una hora y cuarto.
- Es una pérdida de tiempo - corroboró Neville, que estaba ocupado finalizando un ensayo de trescientas cincuenta palabras (que en realidad debían ser doscientas) para Herbología.
- Es mejor que limpiar los trofeos sin magia - dijo Ginny, intentando concentrarse en el complicado libro de Defensa Contra las Artes Oscuras-, o que lavar los urinales de la enfermería. Creo que la pobre Hannah Abbott tiene que hacer eso...
- ¡Ginny!
Era Hermione, que la llamaba desde otra mesa, donde estudiaba con Harry (Ginny suspiró) y Ron (es decir, ella estudiaba mientras ellos jugaban a un duelo de espadas con lápices). La chica se levantó (no sin antes dirigirles una severa mirada a sus amigos) y ella y Ginny se fueron a un rincón donde Madam Pince no les chistara.
- Te castigaron - le dijo Hermione.
- Lo sé - Ginny no veía a donde quería llegar su amiga.
- Mira, yo sé que no te gusta que te lo diga, pero... - Hermione tomó aire y comenzó:- Últimamente estás muy cambiada. O sea, el año pasado estabas bien, pero ahora es como que vas de mal en peor.
- ¿Qué quieres decir?
- ¿Cómo se te ocurre pegarle a Nefiyae Nix? Ginny, odio decirlo, y no lo digo porque me caiga fatal, pero desde que te juntas con Daphne Wolf...
- Perdona - la interrumpió Ginny, realmente molesta-, pero yo no me junto con Daphne. Es mi amiga. Siempre lo ha sido. Sólo que ahora más que antes.
Hermione abrió la boca para decir algo, pero Ginny siguió hablando:
- Y además, no soy una niña, sé cuidarme sola y sé lo que me conviene. Y tú no eres mi hermana mayor ni nada parecido, y aunque lo fueras, no te haría caso.
Ginny regresó a la mesa, muy molesta, aunque en parte consigo misma. ¿Cómo podía haberle hablado así a Hermione?
Iba a sentarse en la mesa, pero Neville y Thot ya no estaban allí. Parecían haber salido apresurados, pues la pluma de éste último estaba apoyada sobre el pergamino y lo había manchado de tinta. En su lugar, estaba Pansy Parkinson, cruzada de piernas y sonriendo con malicia.
- ¿Qué? - le peguntó Ginny con fastidio-. ¿Conseguiste un cirujano plástico lo suficientemente bueno como para hacer parecer normal tu cara de perra? (N.A: perra en más de un sentido... XD)
- Ni siquiera voy a rebajarme al nivel de contestarle a una pobretona - declaró Pansy, la sonrisa desvaneciéndose de su rostro-. Así que - comenzó, como quien comenta el clima-, ¿te enteraste de lo de tu amiguita?
- ¿De qué cuernos me estás hablando?
- Modales, Weasley, modales. Dudo que alguien de tu clase los tenga pero bueno... al menos lo intento - dijo Pansy divertida-. Y no olvides que soy prefecta y puedo restarte puntos por mal uso del lenguaje.
- ¡Silencio en la biblioteca! - chistó Madam Pince, que estaba pasando por al lado suyo, cargando una pila de libros.
- ¿No lo sabes? - le preguntó Pansy, incrédula y volviendo a sonreír con mucha más malicia que antes, si eso era posible.
- ¿Lo qué?
- Vaya. Interesante... - Parkinson se frotó la barbilla con aire de superioridad- ¡Toda la escuela lo sabe!
- ¿Toda la escuela sabe qué? - Ginny ya estaba perdiendo la paciencia.
- ¡Que Wolf se tiró a Whisp en el baño de prefectos, por supuesto! ¡Y en ese momento entró Boot!
Pero la alegría de Pansy no duró mucho, porque apenas empezó a reírse después de culminadas estas palabras, y recibió un puñetazo en su deforme cara de perra.
- ¡SEÑORITA WEASLEY!
Era el profesor Snape, que de casualidad estaba en la biblioteca devolviendo un ejemplar de Pociones Mortales. Estaba furioso. Los demás alumnos (Hermione, Harry y Ron incluidos) miraban la escena con curiosidad, sin dejar de cuchichear entre ellos.
- ¿CÓMO SE ATREVE? ¿Señorita Parkinson? - el profesor se agachó y sacudió el cuerpo inconsciente de Pansy.
Ginny no sabía cómo explicarse. ¡Encima que tenía ya un castigo! ¿Qué no era suficiente con eso? Y Snape no sería muy blando que digamos...
- Madam Pince, por favor llévela a la enfermería - pidió Snape fríamente-. Y usted - añadió, volviéndose a Ginny- venga conmigo.
La pelirroja no tenía deseos de argumentar en vano, así que siguió a la profesora. Bajaron escaleras y escaleras, y Ginny pensó que iban a ir a su despacho hasta que llegaron al de McGonagall.
- Entre - ordenó Snape, indicando la puerta del despacho de McGonagall.
- Señorita Weasley... ¿otra vez por aquí?
- Con permiso, Minerva - pidió el profesor con frialdad. Se sentó e indicó a Ginny que se quedara parada.
- ¿Qué ocurrió? - preguntó McGonagall.
- Weasley golpeó a Parkinson - explicó Snape-, en el medio de la biblioteca.
- Sí, bueno, no me extraña...
- ¿Cómo es eso, Minerva?
- Bueno, últimamente ha tenido problemas de disciplina. Es el estrés. Está en el quinto año - dijo McGonagall, como si eso zanjara la cuestión. Se la veía muy relajada y no parecía importarle mucho el asunto, lo cual irritó a Snape-. Pero no te preocupes, Severus, ya le tengo dos castigos. Pero gracias por molestarte.
Con su autoestima un poco más elevado, Ginny se marchó, no sin antes recibir una advertencia de McGonagall, del tipo esta vez te he salvado, pero la próxima no te irá tan bien.
- ¡Ginny! - gritó Thot en cuanto la vio aproximarse por el pasillo.
- ¿Qué ocurre? - preguntó ella, acercándose a él y Neville. Estaban jadeando.
- Es Daphne - respondió Neville, muy preocupado.
- Te estábamos buscando - explicó Thot, pasándose una mano por el pelo color rubio ceniza-. Daphne no ha parado de llorar. Está en el baño de chicas del cuarto piso.
- Y lo peor es que no nos deja entrar - agregó Neville como ofendido, mientras echaban a correr hacia el baño-. Quizás a ti te deje. Eres su mejor amiga.
- ¿Daphne? - la llamó Ginny, una vez que llegaron allí y que recobraron el aliento.
Se escuchaban los sollozos de la chica, pero no había respuesta. Ginny giró el pomo de la puerta, pero no se abrió.
- ¿Ves? - le dijo Neville.
- Ustedes dos son tan inútiles que dan miedo - les dijo Ginny, sacando su varita, apuntando al pomo de la puerta y murmurando:- ¡Alohomora!
La puerta se abrió. La pelirroja les indicó a los chicos que esperaran allí y entró.
- ¡Déjenme sola! - suplicó la voz quebrada de Daphne desde alguna de las cabinas.
- Soy yo... sólo yo - dijo Ginny, con el tono de voz más suave que pudo emplear.
- No entres - imploró Daphne-, quédate allí.
- OK - accedió su amiga.
- Supongo que... sniff... ya te habrás... sniff... enterado - sollozó Daphne, sonándose la nariz.
- Es mentira, ¿verdad? - preguntó Ginny, suponiendo que era una pregunta estúpida, pues era obvio que sí.
- Algo así - respondió Daphne, rompiendo en sollozos silenciosos.
- No te preocupes, ya derribé a Parkinson de una piña. Así que la alegría no le duró mucho.
- ¡Soy tan estúpida!
- ¡No digas eso, Daphne! ¡No eres estúpida!
- ¡Sí que lo soy! ¡¿Cómo pude hacerle eso a Terry?!
- Tú no le hiciste nada, ¿cierto?
- Bueno...
Daphne comenzó el relato.
**FLASH BACK**
Daphne había tenido una discusión muy fuerte con Thabatha Puckle (una chica de séptimo que odiaba a Daphne pero fingía que no - hasta ese momento-, y que era una aliada de Nefiyae Nix), y se sentía muy mal al respecto. Thabatha alegaba que sólo usaba a los chicos. Y en parte era cierto. Sólo que jamás lo había meditado hasta ahora.
- ¡Soy una basura! - exclamó, dejándose caer, sollozando, contra la pared del pasillo.
- ¿Qué ocurre? - le preguntó Elizabeth Wellber (séptimo curso, igual que Thabatha), una de las amigas de Daphne. La chica le extendió una mano para que se levantara.
- ¡Es que soy una basura! - sollozó Daphne, tomando la mano de su amiga e incorporándose-. ¡Uso a los chicos! ¡Y uso a Terry!
Lo que Daphne no sabía era que Terry estaba escuchando todo (N.A: no es casualidad, luego verán por qué), y justo en ese momento se marchó, muy molesto con Daphne.
- Pero quisiera tener un novio de verdad, para variar... Y Terry es perfecto, sólo que yo no lo quiero. Sólo lo uso... ¡Ojalá no lo hiciera! ¡Es sólo que... no puedo evitarlo! ¡Soy una basura!
**FIN DEL FLASH BACK**
- Pero eso no tiene nada que ver con las estupideces que anda diciendo Parkinson - alegó Ginny, alzando una ceja-. Además, Terry no te escuchó.
- ¡Por supuesto que no! Yo no me tiré a nadie en ningún lado, y Terry tampoco escuchó lo que dije ese día - se defendió Daphne con dignidad-, pero Nix de alguna forma se enteró... Ella inventó todas esas cosas y se ocupó de esparcirlas por toda la escuela... y Terry se las creyó.
Daphne comenzó a llorar de nuevo.
- Daphne, probaremos que esas son mentiras, no te preocupes - la tranquilizó Ginny, cuya cabeza ya estaba elaborando un astuto plan.
- ¿Cómo?
- La haremos confesar.
Daphne murmuró algo incomprensible y al cabo de unos minutos ella y Ginny salieron del baño. Los chicos estaban esperándolas afuera lealmente, y no preguntaron nada, lo cual fue una gran ayuda.

La primer noche del castigo llegó. Ginny ya estaba por comenzar a limpiar el piso del baño de Myrtle la Llorona sola cuando Malfoy apareció. La chica sonrió por una milésima de segundo, pero apenas advirtió lo que hacía, se encargó de transformar aquella sonrisa tierna en una mueca.
- ¿Qué haces tú aquí? - le preguntó sorprendida. El chico había tomado una esponja y la había encantado con la varita, para que de esta forma el piso se limpiara solo.
- Cumplo un castigo - respondió Draco con frialdad-, pero eso no te incumbe, Weasley. No es mi culpa que me hayan enviado contigo porque ya no quedaban castigos libres (N.A: ya deben saber por qué).
Ginny iba a decirle que usar magia estaba prohibido, pero se calló. Por alguna razón, la voz fría que arrastraba las palabras de Malfoy le daba un cosquilleo extraño. Llevaban una hora fregando el piso (la suciedad no parecía salir con nada) cuando la propia Myrtle la Llorona surgió de la pared izquierda, sollozando.
- ¿Qué hacen aquí? - demandó, mirándolos como quien observa su propia casa incendiándose.
- Re-habilitando el baño - le respondió Draco con malicia.
- ¡Lárguense! ¡Ni siquiera puedo descansar en paz!
Ninguno de los dos le hizo caso a sus quejas y sollozos incesantes. Finalmente la fantasma se dio por vencida y se instaló en una cabina, sin dejar de lloriquear.
Ginny comenzó a limpiar los lavabos y en el primero se encontró un pergamino algo mojado y doblado en cuatro. Parecía que hacía poco que estaba ahí, pues no había perdido su efecto perfumado. La chica examinó a Malfoy (que había sacado un libro y leía apoyado contra la pared, mientras su esponja encantada hacía todo el trabajo) y abrió el pergamino. Decía:
NN:
DW y TB han mordido el anzuelo. Ambos. ¡Vaya suerte! No fue muy difícil ponerme a discutir con la idiota ésa, de inmediato se tragó cada palabra y se marchó.
Según EW, se puso a llorar como una chiquilla. Lástima que no estuvimos ahí para verla.
Todo va saliendo según lo planeado. Ahora te toca a ti la tarea de inventar un rumor. Eso alejará a TB. Coméntaselo a PP, es de S y además odia a DW, porque inventó el apodo ese de Draco’s bull-dog.
Conclusión: fase uno finalizada.
Atentamente,
TP
Era obvio que se trataba de algún mensaje secreto, pues los nombres de las personas involucradas no estaban dados. Ginny iba a suponer que la NN se aplicaba a Nefiyae Nix, la DW a Daphne Wolf, la TB a Terry Boot, y, suponiendo que la cara de bull-dog de Pansy Parkinson era la PP, tenía que ser ella. Luego le faltaban la TP y la EW. Pero, ¿cómo saberlo? Quizás tenían esas iniciales para despistar a un lector indeseado. O quizás ésos eran sus seudónimos, o las iniciales de sus seudónimos. Pero en el caso de que fuera un mensaje secreto, ¿quién sería tan idiota como para olvidárselo en el baño? O más bien, ¿quién en su sano juicio entraría a ese baño? Las posibilidades de que el mensaje hubiera ido a parar allí por accidente eran muy escasas. ¿Y si lo habían hecho a propósito, sabiendo que Ginny lo leería pues debía re-habilitar aquel baño?
- Myrtle... - llamó Ginny, resuelta a aclarar el misterio en caso de que la depresiva fantasma supiera algo-. ¿Alguna chica ha entrado a tu baño últimamente?
Se oyó un leve sollozo, y la fantasma atravesó la cabina bruscamente, hasta quedar flotando en frente a Ginny. Malfoy no se había percatado de nada, o fingía no hacerlo.
- ¡Oh, claro, porque ahora es mi baño! ¡Pero cuando se trata de venir aquí a arreglarlo sin mi permiso entonces no es nada mío!
- Tienes toda la razón - le dijo Ginny, en un tono bastante convincente-, por supuesto. Si me contestas un par de preguntas, te prometo que dejaré de molestarte a ti y a tu baño.
Myrtle la miró por un segundo y luego dijo con su voz chillona:
- Sí, esta mañana, antes del desayuno vino una chica llena de piercings que me trató muy mal. Por eso me fui.
- ¿Eso es todo?
- ¿Eso es todo? - Myrtle imitó un tono de voz más chillón de lo normal-. ¡No soy una enciclopedia! ¡Sí, eso es todo! ¡Ahora no me molestes más!
La fantasma quinceañera emitió un gemido y se arrojó al inodoro.
- Bueno, eso no ayuda mucho - pensó Ginny en voz alta. Se guardó la carta en el bolsillo e iba a agacharse para recoger la esponja que se le había caído cuando encontró una especie de piedra pequeña incrustada en las baldosas, como un botón. Lo presionó y de inmediato al menos cinco baldosas de más adelante desaparecieron, dejando ver un pequeño pozo. Ginny se inclinó y vio un cofre pequeño de madera que a juzgar por el aspecto, era nuevo. Lo sacó de allí e intentó abrirlo. Tenía un candado en forma de serpiente.- ¡Alohomora! - pero el candado no cedió.
- Deberías estar limpiando - dijo la fría voz de Malfoy, sin mirarla. A Ginny le provocó besarlo, pero se contuvo.

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FIN DEL CAPÍTULO 5
Me ha quedado un poco corto en relación a los demás, pero está muy intrigante, ¿no?
En el próximo capítulo: Tortura cerebral...
+ Daphne no será la única que sufrirá.
+ Conoceremos más personajes (tenemos una escasez notoria).
+ Ginny cumplirá con su segundo castigo: tendrá que ayudar a Nefiyae Nix.
Y... se reconciliará Ginny con Hermione? Qué le ocurrirá a Hagrid? Y qué hay de Daphne & Terry Boot?
Capítulo 6: Tortura cerebral


Pansy Parkinson salió de la enfermería el mismo día que entró, y para satisfacción de todas sus enemigas, tenía que usar una especie de venda blanca en toda la nariz, lo cual la hacía parecer ridícula. Es que, según ella, Ginny se la había roto.
El castigo de la pelirroja no acababa de concluir cuando empezó uno nuevo. Éste era más bien una tortura: Ginny prefería volver a limpiar el baño de Myrtle.
- ¡Por fin es sábado! - exclamó Ginny aquella soleada mañana, el primer sábado de octubre. Era la hora de la comida.
- Sí, ¡tenemos salida a Hogsmeade! - corroboró Thot, muy alegre.
- Creo que no me caería mal una cerveza de manteca... Será muy reconfortante - dijo Daphne, que estaba un poco deprimida por lo que le gritaban en los pasillos y cómo la trataba la mayor parte de la gente.
- Yo no sé si iré a Hogsmeade hoy - declaró Ginny, mirando de reojo a Daphne-. En fin, por lo menos ya acabé mi castigo...
- ¡Ginger! - exclamó una voz femenina y falsamente infantil a sus espaldas.
- ¡Nefiyae Nix! - exclamaron Thot y Colin a la vez, mirando la perfecta figura de la chica en las puertas del Gran Salón-. ¿Para qué te busca?
Ginny se encogió de hombros y caminó hacia donde estaba la chica.
- Hola - la saludó ella, como si fueran de pronto viejas amigas-. ¿Te parece si damos una vuelta por los terrenos del colegio?
- Tú me odias, y yo te odio a ti - le dijo Ginny, mirándola como si se hubiera vuelto loca. A lo mejor un cerebro tan pequeño implicaba una memoria igual de pequeña, y por eso no se acordaba de todo lo que le había dicho la pelirroja aquel día de las pruebas de quidditch.
- ¡Por supuesto que no!
Nefiyae arrastró a Ginny hacia los terrenos, y comenzaron a caminar (la hueca teñida llevaba a Ginny del brazo). La pelirroja ya consideraba que su teoría de la memoria era correcta. Pero el tono de Nefiyae era tan falso como su pelo rubio, y entonces Ginny consideró la posibilidad de que, como decía Daphne, era una mosquita muerta. Se hacía la tonta. Probablemente no tenía cerebro en el estudio, pero cuando se trataba de manipular...
- La profesora McGonagall me dijo ayer que ibas a ayudarme con el equipo - dijo Nefiyae, mientras marchaban por los soleados terrenos. La mayor parte de los chicos que había por allí posaron en ella sus miradas.
- ¿Qué equipo? - preguntó Ginny, que había olvidado el asunto por completo y no tenía ni idea de que le estaba hablando la rubia idiota.
- ¡El de porristas, tonta!
- Ah, eso... - Ginny suspiró con pesar-. Sí, ¿qué ocurre?
- Bueno, si no te molesta, quisiera que me ayudaras ahora mismo, ¿puede ser?
Nefiyae la miró implorante. Ginny puso cara de es que ahora no puedo y abrió la boca para decir algo, pero la otra chica se le adelantó:
- ¡Eso creí! ¡Genial!
Nefiyae la arrastró corriendo hasta el campo de quidditch, donde al menos la mitad de las chicas de Gryffindor estaban todas estirando, haciendo piruetas o hablando con sus amigas.
- Todas ellas van a aplicar, ¿no es genial? - dijo Nefiyae, mirándolas como quien mira una obra de arte que le llevó años realizar-. ¡Lástima que sólo podamos elegir a diez!
A Ginny no le gustó aquel podamos. Sin más remedio, siguió a Nefiyae hasta las gradas y se sentó junto a ella. La rubia falsa sacó un pergamino donde tenía anotados más de cincuenta nombres y sonó el silbato de oro que le pendía del cuello con una cadena también de oro.
- ¡Muy bien chicas, den lo mejor de sí y jueguen limpio! - gritó a las chicas, que se estaban poniendo en posición, como soldados-. ¡Quiero que imiten la coreografía que voy a hacer!
Nefiyae se paró, sacó de su mochila dos pompones rojos y dorados y se puso en posición, enfrentando a las postulantes a porristas.
- Tú debes tachar a las que no lo hagan bien - le susurró Nefiyae, como si fuera el trabajo más emocionante del mundo.
- ¡Pero no sé los nombres de todas! - respondió Ginny, pero era demasiado tarde. La música había empezado a retumbar por el campo de quidditch.
- ¡Uno, dos, tres! - gritó Nefiyae, para hacerse oír por encima de la música-. ¡Aaarribaaaa seeeerpieeeeenteeees!
Inmediatamente comenzó el espectáculo más patético que Ginny había visto en su vida, incluyendo a Neville bailando y a Mandy Mollock cantando. Las chicas agitaban los pompones y sacudían sus cuerpos intentando desesperadamente imitar los movimientos de Nefiyae, que se movía con gracia y agilidad. Se vio de todo: algunas lo hacían muy bien, otras lo hacían bien, otras más o menos y otras mejor no hablemos. La mayoría se quedaban trancadas en alguna parte, pues era muy difícil imitar a la perfección algo que jamás habías visto ni practicado en tu vida. Después empezaron a verse empujones, pisotones, forcejeos y hasta piñazos. Pero Nefiyae se seguía sacudiendo, como si no estuviera dispuesta a acabar hasta que la canción no concluyese. Encima era una canción larga e insoportable, de esas que pasan en la radio al menos 298 veces al día, y que sin darte cuenta te pones a tararear tan seguido que te dan ganas de cortarte las venas.
- Juliet Grant... Eliminada - Ginny tachó el nombre de una chica superficial y hueca que le caía fatal-. Amanda Rogers... Eliminada. Jennifer Becklet... Eliminada. Suzanne Olimpe... Eliminada. Cindy Freddex... Eliminada.
- Siento llegar tarde... - se disculpó la voz de Pansy Parkinson, que acababa de subir las gradas.
- ¿Qué hace ella aquí? - preguntaron Parkinson y Ginny a la vez, cada una señalando a la otra y mirándose con odio.
- Nos va a ayudar... - explicó Nefiyae, sin dejar de saltar y sacudirse-. Ginny cumple un castigo (aunque ella está de acuerdo conmigo en que es un honor) y Pansy es una nueva amiga, que se ofreció a ayudar.
- ¿Suzanne Olimpe? - preguntó Parkinson, leyendo los nombres que Ginny había tachado-. ¿Estás loca? Lo hace muy bien y además es una de las más lindas.
- Courtney Dawson... Eliminada - Ginny siguió tachando nombres, haciendo caso omiso a Pansy-. Belinda Gilmore... Eliminada. Kitt Snow... Eliminada.
- ¿Qué crees que haces? - demandó Pansy, sacando su varita y eliminando con ella la mayor parte de los taches-. Hay que tachar a Buffy Flint y a Demetra Klow. ¿Por qué las subrayas? ¿Eres idiota o qué? Pero bueno, como eres pobretona no debería extrañarme tu falta de educación...
- ¡HAZLO TÚ, ENTONCES! - le gritó Ginny, harta, pasándole el pergamino con brusquedad-. ¡YO NI SIQUIERA TENGO DESEOS DE ESTAR AQUÍ!
Ginny se levantó y bajó las gradas a toda velocidad. Montones de chicos estaban disfrutando el espectáculo sentados en ellas.
- Vamos a Hogsmeade de una vez - les dijo Ginny a Neville, Thot y Daphne, que habían salido a tomar el aire.
- Creí que no querías ir - dijo Thot, una vez que se pusieron en marcha con el resto de los de su curso, tras mostrarle la autorización a Filch.
- Ya me entraron ganas - repuso Ginny, de mal humor.
- ¡No vayas tan rápido! - pidió Daphne, que iba con sus mejores zapatos de plataforma. En ese momento se cruzaron con Terry Boot, que leía bajo la sombra de un árbol, acompañado de Michael Corner. Los dos chicos les dirigieron miradas asesinas a Ginny y Daphne, que las correspondieron con determinación. Thot sonrió a su pesar, pero nadie lo notó.
Llegaron a Hogsmeade bastante rápido, y en ese corto trayecto Ginny les contó, furiosa, que debía ayudar a la descerebrada de Nefiyae Nix a formar un equipo de porristas tan descerebradas como ella.
- ¿Nefiyae Nix? - preguntaron Thot y Neville, una vez que estuvieron sentados a una mesa en el bullicioso pub de Las Tres Escobas.
- Sí, esa mosquita muerta, mentirosa, falsa, muñeca de plástico...
Daphne dio un puñetazo furioso en la mesa, que hizo que varias gotas de cerveza de manteca se derramaran sobre ella.
- ¡Miren eso! - exclamó, señalando algo a espaldas de Thot y Ginny (que estaban enfrentados a ella y Neville).
Los chicos se volvieron. En la pared del local, alguien había pegado un cartel que tenía dibujada una caricatura espantosa sobre Thot.
- ¿QUIÉN HA HECHO ESO? - gritó el chico, levantándose y arrancando el cartel de la pared.
- Déjame ver eso - pidió Ginny, y Thot le pasó un trozo del pergamino (lo había hecho pedazos) antes de marcharse, furioso.
- Esto sí que es un problema - observó Daphne.
- Cierto. Nadie se lleva mal con Thot - corroboró Neville extrañado.
- ¡Yo no hablaba de eso! - dijo la chica-. ¡Nos ha dejado con la cuenta!
Ginny ignoró la estúpida conclusión de Daphne y examinó el papel. Era perfumado... igual que el del baño. Pero nadie odiaba a Thot, era demasiado simpático y jamás le había roto el corazón a ninguna chica, mucho menos le había robado la novia a algún chico. Daphne era todo lo contrario: medio colegio la odiaba. Era probablemente la más linda del colegio, su padre era el dueño de la Nimbus Racing Broom Company (es decir, la chica era también de las más ricas del colegio) y por si esto fuera poco, había salido con Malfoy (algo prácticamente imposible) pero lo había plantado para el Baile de Navidad (razón que la convirtió en una chica destacada - nadie jamás se atrevería a rechazar a Malfoy- y que además provocó que éste tuviera que llevar a Parkinson). Lo único que Thot y Daphne tenían en común era que eran amigos.
- ¿Qué te ocurre? Has estado muy pensativa últimamente - observó Daphne mientras emprendían el camino a La Casa de los Gritos.
- Es sólo que hay algo raro en todo esto - respondió Ginny-. Es decir, primero tú, y ahora Thot... Es sospechoso.
- Bueno, no sé quién querría hacerle algo al santo de Thot - razonó Daphne-. Pero en mi caso, hay muchas posibilidades (*cof* Nefiyae Nix *cof*), y francamente no es sospechoso... Conmigo, claro. Con Thot sí que lo es. ¿Qué crees que habrá hecho últimamente?
- Quizás tenga algo que ver con el quidditch - razonó Neville-, después de todo, un montón de gente quería ese puesto.
- Lo sé, pero en ese caso también molestarían a Ginny y a Parvati. Y quizás hasta a ti.
Se les pasará - aseguró Daphne, arrancando el décimo cartel que veían en cinco minutos.

Pero las crueles bromas que Thot y Daphne sufrieron los acompañaron por semanas, ya que nadie parecía olvidarlas. La que mejor manejaba el tema era Daphne, que los ignoraba con dignidad. Thot les largaba insultos y se ponía furioso, lo cual era peor, ya que la gente no se cansaba de molestarlo.
Mientras tanto, McGonagall se enteró de que Ginny no había cumplido con su castigo de ayudar a Nefiyae y le ordenó ayudarla a ella y al resto de las porristas de las otras casas a diseñar el uniforme. Pero Nefiyae era una aprovechadora y manipuladora y en la reunión que tuvo con las de los equipos...
- Bueno, Ginger (N.A: Nefiyae había agarrado la costumbre de llamarla así, y Ginny sabía que era porque a ella le molestaba), debes conocer a nuestro equipo - comenzó Nefiyae, señalando a diez chicas, las más lindas y en mejor forma de Gryffindor-: Juliet Grant, Amanda Rogers, Jennifer Becklet, Suzanne Olimpe, Cindy Freddex, Courtney Dawson, Belinda Gilmore, Kitt Snow, Dominique Reich y Nicole Whisp (N.A: es decir, todas las que Ginny había rechazado).
- Ah - fue lo único que dijo Ginny. Las chicas la miraban como si fuera un fenómeno de circo.
- Bueno, respecto a los trajes, yo creo que las capitanas tenemos que tener algo que nos distinga - declaró Nefiyae.
- Estoy totalmente de acuerdo - aprobó Cho Chang-. ¿Pero qué?
- Creo que antes de resolver eso tendríamos que diseñar primero los uniformes en sí, ¿no? - sugirió Helen Dellepiane, la capitana de Hufflepuff.
- Tiene razón - corroboró Piper Phelps, la capitana de Slytherin.
Cho y Nefiyae no parecían muy de acuerdo con ellas, pero aceptaron. Nefiyae dijo:
- McGonagall dice que tenemos que diseñarlo nosotras mismas, pero - una maligna sonrisa se dibujó en su delicado rostro- yo no lo creo. Por eso contraté un diseñador profesional. ¡Louie!
Un hombre que debía rondar los treinta salió de detrás de una columna, dando un salto. Ginny tuvo que contener la risa: el tal Louie era más gay que Cristian Dior.
- ¡Preciosa! - besó a Nefiyae con uno de esos besos falsos en los que ni siquiera se rozan las mejillas, esos en los que solo hacen el ruido smuac, smuac, en plan marica-. Te traje los diseños, a ver que te parecen, mi vida.
- Gracias, Louie - Nefiyae tomó los pergaminos y comenzó a examinarlos-. Oye, Ginger, tráeme un vaso de agua, tengo que beber dos litros diarios.
- Ya voy.
- ¡Mineral!
- OK.
- ¡Sin gas!
- OK.
- ¡Y apresúrate!
- OK.
- ¡Oh, espera, mejor tráeme una limonada!
- ¡OK!
- ¡Bien fría!
- ¡¡OK!!
- ¡Sin hielo!
- ¡YA ENTENDÍ!
Esto era el colmo. Ahora la tomaban de secretaria. Lo que faltaba. De modo que Ginny se marchó hasta las cocinas. En el camino se cruzó a Hermione, pero desvió la mirada (Ginny). Seguía molesta por lo de la biblioteca.
- ¡No tiene hielo! - exclamó Nefiyae más tarde, una vez que Ginny le entregó la limonada.
- ¡La pediste sin hielo!
- ¿Me estás llamando mentirosa?
- OK, te traeré limonada sin hielo.
Luego...
- Olvídalo, Ginger, ya no tengo sed. Mejor tráenos a todas cervezas de mantequilla y pastel de calabaza.
Ginny tuvo que resistir el impulso de volcarle la limonada en su cabeza teñida. Pero se contuvo, hizo los ejercicios de respiración que Daphne le había enseñado y regresó a la cocina. Lo malo fue que, mientras llevaba dos bandejas con los pedidos (levitando con la varita, claro), Snape la descubrió.
- ¿Pero qué cree que hace, Weasley?
- Le llevo a Nix sus pedidos - replicó ella, consciente de que ir a la cocina estaba prohibido. Pero por suerte, en eso apareció Tonks (que se alojaba en el castillo y a la cual hacía tiempo que no veía ).
- Profesor Snape - saludó a Snape con un gesto de la cabeza, que en aquellos momentos era plateada y brillante-. ¡Ginny! - abrazó a la aludida-. ¡Tenemos tanto de que hablar! ¿No le importa, verdad, profesor?
- Tonks, debo llevarle esto a Nefiyae...
- Oh, el profesor Snape lo hará, ¿cierto?
Tonks le entregó las bandejas y sacó a Ginny de allí.
- Te debo una - le dijo Ginny, una vez en un lugar libre de molestias.
- No es nada - se encogió de hombros y luego cambió de tema:-. Hermione ha venido a hablar conmigo. Está preocupada por ti.
- Sigue con eso... - Ginny puso cara de fastidio.
- Y por Hagrid - añadió Tonks-. Ya sabes, con eso de que no quiere dar clases. Han puesto a Grubbly-Plank, ¿cierto?
Ginny asintió levemente.
- Volverá el lunes, Dumbledore lo ha convencido - informó Tonks.

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Hola! No tengo mucho tiempo para comentar.. Pero sí para pedirles que dejen reviews! Jajaja. No en serio, no tengo ni 1. No les cuesta nada y si son autores a lo mejor también les dejo un review yo.
Para el próximo capítulo... un partido de quidditch ¡por fin! (se escucha el coro de Aleluya, Aleluya, Aleluya!)
Capítulo 7: En el partido de quidditch


Esta información alivió bastante a Ginny, pero no la ayudó a soportar el resto de la tarde con las porristas huecas, que finalmente se decidieron por un uniforme: una mini falda-short azul, roja, verde o amarilla, según la casa, con el animal de la casa bordado en color bronce, dorado, plateado o negro. La parte de arriba era un top del mismo color que la falda, con la inicial de la casa bordada en el mismo color que los animales, en el pecho. Las capitanas llevaban una capa transparente. Todas las porristas podían usar su uniforme debajo de la túnica del colegio cuando fueran a clases.

Una mañana de fines de octubre, cuando Ginny ya había olvidado su idea de resolver el misterio Daphne-Thot, ocurrió algo que impactó a todos los que conocían a Neville Longbottom.
El primer partido de la temporada, Gryffindor vs. Slytherin, se llevó a cabo esa misma mañana. Como Lee Jordan se había graduado, eligieron a un nuevo comentarista. Que resultó ser una chica de sexto, de Ravenclaw: Alissa Starlight, una chica atrevida con una larga melena lacia de color fucsia, y que era muy amiga de Ginny. Siempre iba vestida llamativa y originalmente, de acuerdo a la situación. En ese caso había llevado un uniforme idéntico al de las capitanas de las porristas, con la excepción de que en vez de ser azul y bronce, rojo y dorado, verde y plateado o amarillo y negro, era fucsia y blanco.
- Los capitanes de los equipos de Gryffindor y Slytherin, el famoso Harry Potter y Draco Malfoy se estrechan las manos. ¡Papitos! ¿A que sí, chicas? - la multitud femenina gritó, corroborando el comentario de Alissa-. Sí, profesora McGonagall, el atractivo de los capitanes no es lo que importa, sí, anunciaré el partido... Puedo sentir la tensión... Madam Hooch libera las pelotas... toca el silbato y... ¡comienza el partido!
Ginny dio una patada en el suelo y se elevó. Podía sentir la diferencia entre la Nimbus 2000 y su vieja Barredora. Era impresionante. Todavía no podía creer que Fred y George vendieran tanto, no sólo en su local, sino también le vendían a Zonko. Ron también tenía una igual.
Volviendo al partido, Ginny recibió de inmediato la quaffle, voló con ella unos metros más adelante, el viento zumbando en sus orejas y revolviéndole el cabello rojo. Esquivó una bludger que le envió Goyle, y la cual Neville correspondió golpeándola y enviándosela a Malfoy, que la esquivó por poco. Ginny podía oír el bramido de la multitud y los divertidos y graciosos comentarios de Alissa, pero se distrajo un poco del juego. Cuando quiso acordar, dos inmensos cazadores de Slytherin se le acercaban de frente, cada uno a un lado.
- ¡Parvati!
Ginny le arrojó la quaffle a la chica y se elevó un par de metros más, evitando convertirse en un sándwich color escarlata.
Parvati se la pasó a Thot casi enseguida, y al ser tan pequeño, el chico tenía una ventaja: escabullirse entre los demás jugadores sin problemas. Eso hizo, y muy pronto consiguió marcar el primer gol. Las porristas de Gryffindor se apresuraron a chillar a los cuatro vientos su coro de:
Gryffindors, Gryffindors, ganadores
Slytherins, Slytherins, perdedores
moviendo los pompones sin cesar, mientras las de Slytherin gritaban el coro de Weasley es nuestro rey. (N.A: a los dos equipos - no se les podía ocurrir algo menos original, no? Hay que disculparlas, si sólo tienen medio cerebro XD)
- ¡SÍ! - gritó Alissa-. ¡10 a 0 a favor de Gryffindor! Menos mal, he apostado cien galleons a que gana Gryffindor (N.A: es rica, por supuesto. Su familia es dueña de la editorial Whizz Hard Books). ¡Y las huecas enloquecen! - añadió la peli-fucsia, refiriéndose a las porristas, obviamente.
Mientras tanto, Malfoy daba un puñetazo en el aire, gritándole toda clase de cosas a su guardián.
- No te amargues, Draqui, ¡yo te consuelo! - dijo Alissa de inmediato, recibiendo toda clase de alaridos e insultos por parte de las fans del rubio.
Ginny deseó no haberse distraído por eso, ya que en ese momento Thot le pasó la quaffle, y la pelirroja tuvo que hacer un pequeño salto de la escoba para poder agarrarla, por lo que casi se cae.
- ¡Espectacular maniobra de Ginny Weasley! ¡Ésa es mi amiga! ¡VAAAAMOOOOS GIIIINNNYYYY! - gritó Alissa, sacudiendo los pompones fucsias y blancos que complementaban su equipo. Parecía loca.
Ginny rió y le pasó la quaffle a Parvati... pero el cazador de Slytherin la tomó en el aire, se la pasó a otro, que se la devolvió, y... anotó.
- ¡10-10! ¡Vamos Gryffis, que no tengo ni un galleon hasta el próximo mes! En fin, volviendo al partido... Longbottom le envía una bludger a Crabbe. ¡ASÍ SE HACE, NEV! ¿Pero dónde está mi precioso Eoin? ¡Por allá, chicas! No te escondas, mi amor.
- ¡Haga el favor de anunciar el partido, Starlight! ¡Me importa un bledo su vida amorosa! - gritó McGonagall, histérica.
- Ya, ya... ¡Qué humor que tienen algunos! Y Patil se la pasa a Weasley... ¡TRAMPOSO! - Alissa golpeó el aire con el puño en cuanto Pucey, uno de los cazadores de Slytherin, prácticamente le arrebató la quaffle a Ginny. Pero no era falta-. Pucey el tramposo le pasa la quaffle a Warrington, que se la pasa a Zabini... ¡amoooooor!... que anota... ¡NO! ¡20-10 a favor de Slytherin! ¡VAMOS GRYFFINDORS, POR FAVOR!
Las porristas de ambos equipos se lanzaron miradas asesinas. Las de Slytherin las miraban con regocijo, y no dejaban de cantar Weasley es nuestro rey. Pero Ron no se hizo problema.
- ¡Y Caulfield tiene la quaffle! - anunció , por encima del bramido de la enloquecida multitud-. Pasa veloz como un rayo entre los otros jugadores, se la pasa a Patil, que se la pasa a Weasley, que tira y... ¡MARCA! ¡¡¡ESO GINNY!!! ¡ASÍ SE HACE! ¡ES UN EMPATE, ZOPENCOS! - les gritó Alissa a los de Slytherin, que animaban a su equipo como si el gol hubiera sido de ellos-. ¡MARCÓ GRYFFINDOR, IGNORANTES!
- ¡Starlight! ¡Anuncie el partido! - ordenó McGonagall, a pesar de que hacía cinco segundos ella también les había gritado un par de verdades a los Slytherins.
- ¿Qué es eso? ¡Potter se lanza tras la snitch, seguido de cerca por Malfoy! ¡Lo que daría yo por ser cualquiera de esas escobas! Sí, profesora, era sólo una broma... Potter se lanza en picada, parece que la ha visto... ¡No! ¡Vira a último momento! ¡Ha sido un amago de Wronski, damas y caballeros! Siempre me había preguntado cuando lo veríamos de nuevo... ¡Malfoy también ha virado! ¡Ése chico no es fácil de engañar! Lástima, nunca podremos engañarlo con otro.
- ¡¡¡Starlight!!!
- Sí, profesora, sí. Por cierto, ¿no dan puntos extra por el amago? ¿Eh? No la oigo, ¡están todos gritando! - Alissa se detuvo cuando vio lo que de verdad ocurría- ¡NEVILLE! - gritó.
Ginny bajó la vista. Neville se había caído de la escoba, y al tocar el suelo (ileso), su túnica de quidditch desapareció y en lugar de ella apareció una malla de ballet y unas zapatillas rosas que hacían juego. Pero eso no era todo: el chico se puso a bailar ballet allí mismo.
- ¡ESTO ES UNA CHURRADA! ¿QUIÉN HA SIDO EL IMBÉCIL? - gritó Alissa escandalizada, por encima de las carcajadas de la multitud.
Ginny voló velozmente hacia donde estaba el chico, se bajó de la escoba, se sacó su túnica de quidditch (N.A.: no quedó desnuda, no se preocupen, llevaba ropa abajo) y se la puso a Neville, no sin antes deshacer el encantamiento que le hacía bailar de aquella forma. Lo sacó de allí corriendo.
- ¿Estás bien? - le preguntó, una vez que, en su dormitorio, Neville se sacó la espantosa malla y los zapatos y se puso algo decente.
- Eso fue lo más humillante de mi vida - dijo Neville. Estaba bastante pálido-, y eso que crecí con mi abuela.
- ¿No has visto quién fue?
- No. ¿Tú quién crees que haya sido?
- Nefiyae Nix - respondió Ginny de inmediato-. Ella y sus secuaces. Desde que se peleó con Daphne ha ocurrido todo esto.
Después de todo, la carta había sido escrita en pergamino perfumado, el mismo que Nefiyae le había dado a Ginny para que tachara los nombres de las que no podían ser porristas de Gryffindor. Y esa misma carta revelaba los nombres de las participantes en la broma. Obviamente, tenía que ser Nefiyae. ¿Quién más sino?
Entonces se le ocurrió la posibilidad de que fuera Malfoy. O Hermione, que también estaba molesta con Ginny y además se llevaba fatal con Daphne. Pero no era el estilo de ninguno de los dos hacer esa clase de bromas. En todo caso de Draco, pero las bromas tenían un toque inteligente... Tenía que ser una chica. O un chico MUY listo.


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FIN DEL CAPÍTULO 7.
Me ha quedado un poco corto, pero lo que cuenta es el contenido. Como habrán visto, las bromas van de mal en peor. Quiero que sepan que cada víctima fue atacada donde más le duele: a Daphne le dijeron un par de verdades y arruinaron su reputación (por no mencionar su relación con Terry Boot), a Thot lo atacaron en su estatura y pegaron caricaturas ridículas de él por todo Hogsmeade, humillándolo totalmente y haciendo que perdiera un poco la seguridad en sí mismo. Personalmente, creo que lo de Neville fue lo peor: lo ridiculizaron y humillaron delante de todo el colegio, en su primer partido de quidditch.
A mis lectores: disculpas por no actualizar mucho ni muy a menudo, tanto en este fict como en los otros. Pero deben admitir que cuando actualizo, ¡lo hago en grande! Besitos!!! Por cierto dejen reviews, please!!!
Dedicado a: Carla Grey, autora de El arte de vengarte, mi fict favorito. Es sobre los merodeadores. PG - 13 o más!

En el próximo capítulo... Desenmascarando
+ Hermione y Luna, que las tengo abandonadas!
+ Descubriremos si Nefiyae Nix tuvo algo que ver en las bromas.
+ Qué oculta el cofre del baño de Myrtle la Llorona?
+ Ginny se decidirá a resolver el misterio de las bromas pesadas de una vez por todas.
+ Un poco más de Eoin Whisp. Otro que abandoné.
+ Este fict se parecerá más a un Draco/Ginny, lo prometo!
+ Y Blaise Zabini, finalmente (Aleluya, Aleluya, Aleluya).Capítulo 8: Desenmascarando

Era ya la tarde del domingo, y Ginny había terminado todas sus tareas. Lo ocurrido el día anterior la tenía un poco malhumorada, en especial después de que Neville se encerró en su habitación, negándose a salir hasta el lunes. Como se enterara de que Nefiyae Nix había tenido algo que ver y le rapaba su falsa cabellera rubia.
Daphne también estaba furiosa, de modo que al cabo de un rato jugando una aburrida partida de ajedrez mágico, convenció a su amiga pelirroja de tomar cartas en el asunto. Es decir, Daphne quería ir al grano: matar a Nefiyae primero y preguntar después. Pero Ginny alegaba que no podían, pues no estaban seguras de que hubiera sido ella. El caso es que ambas acordaron ingresar a la habitación que Nefiyae compartía con Sophie Must, Melodie Hawn, Kitt Snow y Courtney Dawson.
Ginny sacó de su bolso un spray que daba al pelo la forma que quisieras con sólo ponerlo y murmurar un hechizo. Daphne se pasó como veinte minutos intentando echárselo a Nefiyae sin ser vista. Cuando por fin lo consiguió, el falso cabello rubio de la chica era mil veces peor que el de Hermione, a lo afro. Apenas lo descubrió, Nefiyae salió de la sala corriendo como alma que lleva el diablo. Sophie y Melodie la siguieron, obviamente. Por Kitt y Courtney no tenían que preocuparse puesto que ambas estaban en alguna cita en Hogsmeade, igual que siempre, y no volverían hasta dentro de dos horas si la cita había sido mala, y hasta el día siguiente si había sido buena (N.A: ustedes me entienden ; ) ).
Daphne y Ginny fingieron ir a su dormitorio, pero en lugar de entrar a la puerta de la izquierda entraron a la de la derecha. El cuarto era idéntico al suyo, pero sus habitantes le habían añadido detalles de acuerdo a su personalidad. Las reglas prohibían cambiar los dormitorios de color o alterarlo demasiado, pero igual se notaba la diferencia. La cama de Nefiyae tenía un millón de almohadones rojos y dorados con formas de lunas, soles y estrellas. En su mesa de luz había un elegante candelabro de oro con piedras preciosas, que hacía juego con el reloj y con el espejo. A los pies de la cama descansaban no uno sino siete pares de pantuflas de todo tipo, que combinaban con los siete pijamas, camisones y batas.
- Esta tipa es peor que yo - aseguró Daphne-. Y es fanática del oro - añadió, señalando las iniciales NN bordadas en cada una de las ropas, con hilos de oro. No dorados, de oro puro.
Luego posaron sus ojos en el resto de las camas de las demás habitantes. Melodie Hawn tenía la misma cantidad de almohadones que Nefiyae, sólo que en peluches de todo tipo: osos, conejos, gatos, perros, lobos, snitches (N.A: esto va en honor a Snitchy la snitch de peluche de James, en El arte de vengarte, de Carla_Grey), escobas voladoras, lechuzas, varitas mágicas que brillaban en la oscuridad y dragones. En la mesa de luz tenía una colección de revistas Corazón de Bruja, lo cual no sorprendió a Ginny, ya que era una entrometida y le encantaba saber de chismes. Resultaba curioso que no fuera pariente de Rita Skeeter.
- ¿Por qué Hawn tiene una foto con esa Skeeter? - se interesó Daphne, señalando el portarretratos de Melodie, en el cual reposaba una foto en movimiento.
- Aquí dice que es su madrina - informó Ginny, sacando una nota que Melodie guardaba detrás del portarretratos.
Ninguna de las dos chicas tuvo deseos de seguir investigando las cosas de Melodie.
Kitt Snow, por su parte, parecía obsesionada con Draco Malfoy ( esa perra se las iba a pagar... ¿uh? ¿¡¿¡¿Pero qué estaba diciendo?!?!?). Tenía ochocientas fotos de él pegadas en la cortina de su cama. Otro dato interesante sobre esta chica es que cuando descorrieron las cortinas, descubrieron un montón de muñecas masacradas de distintas formas (algunas estaban derretidas, a otras les faltaban brazos o piernas, y otras tenían agujas clavadas por todas partes) colgando del techo de la cama, que casualmente tenían las formas de todas las chicas con las que Draco había salido (una muy fea con agujas por todos lados representaba, sin lugar a dudas, a Pansy Parkinson). También había cambiado los colores escarlata y dorados de su cama por negro y violeta oscuro.
El sector de Courtney Dawson era aterrador: todo, absolutamente todo, era de música. Pósters de Las Brujas de Macbeth, Celestina Warbeck, The Hobgoblins, Charmed Chicks y The Whispering Snake, entre otros adornaban su parte de la pared. En su mesa de luz apenas había espacio: todo estaba abarcado por CDs mágicos dispuestos en pilas altísimas, una radio mágica impresionante, un reloj en forma de nota musical (¯ = las patas son en lo que se apoya el reloj, y la parte que sostienen tiene los números y todo eso), partituras musicales y un candelabro en forma de micrófono mágico.
- ¡Vaya! - exclamó Daphne sorprendida, señalando una guitarra eléctrico-mágica colgada en el único espacio de la pared de Courtney donde no habían pósters.
El último rincón era el de Sophie Must, una chica que había hecho del imitar a otros un estilo de vida. En su parte de pared tenía pegado un póster de The Whispering Snake y una foto ampliada de Harry (maldita perra!!!!), en la que éste guiñaba un ojo y capturaba una snitch. Sobre su mesa de luz había una muñeca idéntica a Cho Chang, pero rapada, sin un brazo y derretida, y un portarretratos con una foto en la que aparecía con sus compañeras de cuarto.
El único sector de la habitación que no tenía camas ni mesas, era el que abarcaba un enorme armario de cinco puertas, cada una de las cuales decía el nombre de su dueña. Daphne abrió la puerta del sector de Nefiyae (grabado en oro) y abrió la boca, no del asombro, sino para decir:
- ¡Imitadoras!
Ginny, que había abierto la puerta de Kitt, entendió a que se refería. Cada chica tenía su propio armario privado, ampliado mediante la magia. Ese mismo sistema usaban Daphne, Ginny y sus otras compañeras de cuarto (N.A: las cuales van a tener mucha importancia después, pero por ahora no las van a conocer).
- ¡Voy a buscar el botiquín de emergencias, ya vuelvo! - anunció la voz de Melodie Hawn, subiendo las escaleras.
- ¿Qué hacemos? - susurró Daphne, asustada.
Ginny la empujó hacia adentro del armario de Nefiyae, entró ella también (por si acaso su amiga se perdía o comenzaba a destrozar las ropas de su enemiga) y cerró la puerta. Justo en ese momento, Melodie abrió la puerta del dormitorio, y comenzaron a oírse ruidos que daban a entender que se había puesto a buscar algo.
Mientras, Daphne examinaba el guardarropas de su enemiga número uno. Todas las paredes estaban cubiertas de estantes y cajones, que a Ginny le recordaban a una librería, con la excepción de que en lugar de libros, había ropa, la cual estaba clasificada por época del año y dentro de esa categoría, por color. Al fondo del armario, unos quince metros más allá, había un espejo amplio, y una mesa llena de cepillos, peines, maquillaje y todo tipo de productos de belleza.
- ¿Y? ¿Los encontraste? - preguntó la voz de Sophie Must, que acababa de subir al cuarto.
- No. Deben estar en su armario - aventuró Melodie.
Ginny empujó a Daphne para que se escondiera en el sector de los vestidos y las túnicas (que no estaban dispuestos en estantes, sino en perchas) y se escondió ella también allí. Vio a Melodie que entró, miró por unos segundos el ambiente que la rodeaba, como si estuviese en el palacio de Buckingham, y luego corrió hacia el espejo, abrió un cajón y sacó un botiquín de emergencias (de oro). Finalmente ella y Sophie se marcharon escaleras abajo.
- Mejor busquemos antes de que vuelvan a interrumpir - sugirió Daphne, una vez que ella y Ginny salieron del armario-. Ay, este anillo me está matando - se sacó un anillo de plata del dedo y lo dejó en la mesa de luz de Sophie-. ¿Qué buscamos exactamente?
- Algo que incrimine a Nix de las bromas pesadas - explicó Ginny, un poco harta del despiste de su amiga-. Cualquier cosa: un diario [Ginny tragó saliva. No le gustaban los diarios desde lo de Riddle.], fotos, los pósters esos de Thot, cartas...
- La túnica de quidditch desaparecida de Neville... - y Daphne señaló algo escarlata y dorado que había encima del ropero, hecho un bulto.
- ¡Accio túnica! - dijo Ginny, sacando su varita y apuntándole al bulto. En efecto, fue la túnica de quidditch de Nev la que voló a sus manos.
- Eso es suficiente evidencia, ¿verdad? - preguntó Daphne, muy emocionada. Por la cara que tenía, parecía que la habían nominado al Oscar.
- En caso de que Nix o sus amigas tengan una malla y zapatillas de ballet, y además puedan hacer el encantamiento permutador, sí - respondió Ginny algo aturdida. Es que era tan obvio... tenía que haber algo más. Y como en respuesta a ese pensamiento, algo brilló en la túnica de Nev-. ¿Qué es eso?
- Es una llave - contestó Daphne, sacando una llave larga de plata que estaba medio pegada a la túnica. De pronto Ginny distinguió que la punta de la llave tenía la forma de una serpiente-. Probablemente abra el cajón de ropa interior de Nefiyae... ya sabes, como es una culebra venenosa y rastrera...
- No. Esa llave... yo creo saber donde va.
Sin más, Ginny le arrebató la llave a Daphne y salió corriendo del dormitorio (derribando una pila de libros que había en el suelo), bajó las escaleras, dejó la sala común y no paró hasta llegar al baño de Myrtle. Entró y sin siquiera esperar a recuperar el aliento, comenzó a buscar el pequeño botón que había en las sucias baldosas del piso. No tardó en encontrarlo, lo presionó y varias baldosas desaparecieron, dejando un pequeño pozo en el suelo.
- ¿Qué demonios...? - preguntó Daphne, aferrándose las costillas con las manos, jadeando.
- Este cofre - indicó Ginny, señalando el cofre de madera que acababa de sacar del pozo-... nos va a revelar secretos sobre Nefiyae.
- ¡Ábrelo! - chilló Daphne de inmediato, olvidándose de su cansancio.
Ginny colocó la llave en la cerradura, la giró dos veces, y con un leve clic el cofre se abrió, revelando un cuaderno verde esmeralda y con una serpiente plateada en el frente.
- ¡Debe ser su diario! - se emocionó Daphne.
- No creo que el cerebro le dé como para esconderlo tan inteligentemente. Además, ¿por qué querría hacerlo?
Ginny abrió el cuaderno. Las hojas eran amarillentas y viejas. En la primera decía, en letras plateadas y grandes: La Hermandad de las Serpientes Plateadas. Abajo había numerosas firmas, entre las cuales se incluían la de Lucius Malfoy, Narcisa y Bellatrix Black, McNair, Crabbe, Goyle, Lestrange, entre otros.
- No creo que esto tenga que ver con Nefiyae - susurró Ginny en una voz que no parecía la suya.
- ¡Mira esto! - exclamó Daphne, sacando una daga pequeña con un mango de plata del cofre. Las serpientes que lo decoraban eran esmeraldas.
- 1975 - dijo Ginny, leyendo las páginas de lo que parecía un diario. Todas tenían fecha en algún momento de 1975, 1976 y 1977. Pasó al menos cincuenta páginas escritas con el mismo color plateado hasta que aparecieron un par de hojas en blanco. A continuación de estas, aparecían notas de ese mismo año-. 1 de Septiembre: Hemos sido elegidos para encabezar una nueva generación de Serpientes Plateadas. Hoy mismo Crabbe, Goyle, Parkinson y yo hemos hecho la ceremonia de iniciación. Cada uno ha entablado el lazo de sangre y como nos tenemos confianza y llevamos años cumpliendo los requisitos, no hemos tenido que hacerlos. Es probable que pronto se nos una Nott. Firmado por... Draco Malfoy.
- ¿¡¿Qué?!? - se sorprendió Daphne-. ¿Y que tiene que ver Nefiyae en todo esto?
- Quizás aquí lo diga - dijo Ginny, y comenzó a leer la entrada más reciente, fechada con ese mismo día, 22 de octubre.

Mientras tanto, en la sala común de Slytherin...
- Debo admitir que no te tenía confianza, Zabini, pero después de todo lo que hiciste... - reconoció Draco sonriendo maliciosamente. Estaban en el dormitorio de los chicos, que compartían con Theodore Nott, Crabbe y Goyle.
- ¿Cuándo es la ceremonia? - preguntó Blaise con su actitud indiferente de siempre.
- A media noche, en el baño de Myrtle la Llorona - respondió Draco-. Oye, ¿no has visto una llave plateada con una serpiente en la punta?
Hacía rato que Draco estaba revolviendo en cajones, estantes, libros, cuadernos, camas y hasta zapatos...
- No lo creo - contestó Blaise despreocupado-. Bueno, iré a deshacerme de estas cosas...
Se levantó y tomó una bolsa grande. Todavía no podía creer lo bien que había resultado su último plan. ¡Un momento!
**FLASH BACK**
- Toma esto un segundo - pidió Draco, arrojándole una llave de plata a Blaise, que la atrapó y la dejó encima de su cama, ignorando el hecho de que esa parte de la manta seguía algo pegajosa por el caramelo que Crabbe había dejado allí (N.A: gordo asqueroso).
Un tiempo después...
Pansy entró en el dormitorio corriendo. No tenía mucho tiempo. Jadeando, depositó la malla de ballet y las zapatillas encima de la cama de Blaise, conjuró el encantamiento permutador y pronto tenía con ella la túnica de quidditch y los zapatos del perdedor de Longbottom. Disponiendo de menos tiempo aún, tomó esas cosas y corrió lo más rápido que pudo, hasta llegar al séptimo piso. Murmuró la contraseña al retrato de una mujer gorda, que se abrió paso, dejando visible un hueco en la pared. Pansy lo atravesó y creyó que iba a volverse loca cuando vio la sala común de los Gryffindors: todo era escarlata y dorado. Pero no había tiempo para preocuparse de que fuera un lugar dañino para la vista. Subió por las escaleras que le habían dicho, entró por la puerta a la que debía entrar y arrojó la túnica encima del ropero. Acto seguido, echó a correr. Estaba saliendo del retrato cuando oyó pasos subiendo las escaleras, y corrió a ocultarse tras una armadura. Por poco la descubren. Apenas la Weasley y el Longbottom hubieron desaparecido, Pansy salió de su escondite y regresó a la sala común.
**FIN DEL FLASH BACK**
Blaise revisó su cama. Entonces razonó: ¡la llave había quedado pegada a la túnica de Longbottom! Y para esos entonces habían dos posibilidades: o que la hubiera descubierto Nefiyae o alguna de sus amigas (en ese caso no habían problemas, ya que eran tan idiotas que jamás lo averiguarían), o (como habían planeado) que la descubriera Weasley. La idea era que la pelirroja encontrara la túnica y culpara a Nefiyae de todo lo ocurrido, pero si descubría la llave...
- Draco - dijo Blaise despacio-... yo sé donde está la llave.
- ¿QUÉ? - gritó el aludido, una vez que Blaise le relató lo ocurrido y lo que pensaba.
- Pero, ¿no querías que Weasley se enterara?
- ¡Sí, pero yo quería que culpara a Nix!
- ¿Por qué?
- Juré vengarme, y eso estoy haciendo. Empecé con Weasley y Longbottom, seguiré con Lovegood, luego con el otro Weasley, después con Granger y finalmente con Potter. Para cuando termine, desearán jamás haber estado en el Ministerio de la Magia el curso pasado. Pero ahora - Draco se volvió hacia Blaise, mirándolo con rabia-... ¿cómo has podido ser tan inútil? ¡Ahora todo quedará al descubierto!
- Yo me ocuparé de que no pase eso. Iré ahora mismo al baño de la Llorona, para asegurarme de que no estén allí - se ofreció Blaise-. O si quieres voy a la sala común de Gryffindor, pero no creo que la contraseña siga siendo la misma. Y mucho menos que pueda sonsacársela a Melodie Hawn de nuevo...
- Pues hazlo. Que Parkinson vaya para esa sala común, ella también tiene la culpa de todo esto - ordenó Draco, y enseguida salió a buscarla.

Regresando al baño de Myrtle la Llorona...
- ¡Vaya! ¡Esto lo explica todo! - exclamó Daphne sorprendida.
- Sí... Pero no sé como no lo vi antes: todas estas bromas eran demasiado inteligentes para Nix y para sus amigas. Además, decían Slytherin por todos lados. Hasta usaron psicología contigo, estrategia conmigo, astucia con Thot y malicia con Neville. ¡No sé como no me di cuenta!
- No te atormentes. Pero debemos advertirle a la loca Lovegood (N.A: Daphne no se lleva nada bien con Luna), a tu hermano, a Hermione Granger [esto dicho despectivamente] y a Harry.
- Menos mal que nos hemos dado cuenta ahora: han querido engañarnos y hacernos creer que esto ha sido obra de Nix. Imagínate lo que habría ocurrido si creyéramos que ha sido ella.
- ¿Qué hacen aquí? - preguntó una voz masculina a sus espaldas.

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FIN DEL CAPÍTULO 8.
Sorpresa! A qué no se esperaban que el autor de aquellas bromas fuera Blaise Zabini? A qué creían que era Nix?
Yo sé que no le he dado mucha importancia a Blaise, pero sepan que a partir de ahora sí que será importante. En fin, la idea para el próximo capítulo se me ocurrió hoy en el colegio, cuando re-leía las conversaciones escritas que tenía con mi mejor amiga. Así que el próximo capi, Paper-Chat (así lo bautizamos).
Besitos y firmen mi libro de visitas y dejen reviews PLEASE!
Maru
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ORÍGENES DE LOS NOMBRES

Thot Caulfield- El apellido es uno común y corriente anglosajón, pero sin embargo, el nombre es egipcio. Thot es el dios egipcio de la Luna, medidor del tiempo, escriba de los dioses y señor de la magia y sabiduría universal. No tiene mucho en común con el personaje, ya lo sé. No tengo idea de cómo se pronuncia, ya que no es inglés, pero yo lo digo como tot. Por cierto, este chico tiene por mascota a una gata de nombre Bastet. Bastet es también otro nombre egipcio, el de la diosa del amor, que casualmente se representa con cabeza de gata. Casualmente, el dios Thot la salva de una serpiente en un mito.

Nefiyae Nix- Si tienen el libro El Diccionario del Mago, ábranlo y pongan la página 298. Sirenas. Nix es una especie de sirenas alemanas. El nombre Nefiyae fue un invento que no recuerdo como se me ocurrió, pero si recuerdo que estaba basado en las náyades (página 302) y algún otro tipo de sirenas o semejantes. Se pronuncia Ne-fi-yei (dicho en español).

Eoin Whisp- Eoin Colfer es el nombre del autor de uno de mis libros favoritos Artemis Fowl, y dado que necesitaba un nombre original para este importante personaje... Y Whisp ya lo expliqué, es el apellido de Kennilworthy Whisp, autor de Quidditch a Través de los Tiempos. De modo que Eoin es su hijo.

Allan Kronzek- Es el autor del libro El Diccionario del Mago.
*-*-*-*-*-*-* Y las respuestas a sus comentarios *-*-*-*-*-*
Sí!!! Estoy tan feliz!! Me siento una autora importante, no saben lo bien que me hace que comenten, les juro que no podía dejar de sonreír. Bueno, ya sé que fueron sólo tres, pero para mí es la gran cosa. Muchísimas gracias y aquí les respondo:

Olagibel1: Gracias! Musa de la inspiración? Bueno, viene y me paso horas escribiendo. Pero en los últimos días escribí tanto que ahora tuve que reducirlo ya que me salieron unas cosas raras en los dedos, que no sé como se llaman pero que según mi madre (que es médica) son de escribir tanto. Yo sufro como loca porque me sacaron "mi arte" pero bueno, hago lo mejor que puedo. Sobre las parejas? No te preocupes, que se viene un enredo que ni te imaginas. Saludos a ti también!

Kachorra Potter: No lo puedo creer! Una autora importante comenta y lee mis ficts! Gracias!!! En fin, 4 horas?? Vaya! Sí, entiendo lo de la pareja principal. Es que en realidad no es tan Draco/Ginny, yo no soporto hacer ficts sobre una sola pareja. Y además quiero incluir tantas cosas en la historia que no me da. Pero de todos modos, creo que sería aburrido si me pasara el día en "Draco besó a Ginny, ella lo correspondió, salieron a Hogsmeade, vieron esto, se pelearon con medio Gryffindor pero se terminaron besando". Me explico? Ah, y me alegra que te rías con mis historias, que eso intento. Besos!

Campi: Gracias! Sí, a mí antes también me gustaban los Harry/Ginny hasta que leí las historias de Nimph, Mya Malfoy y Laura GP. Es que los D/G son como más imposibles, más... no sé, tienen un "algo" especial que me encanta. Quisiera decirte un par de cosillas más pero tengo que actualizar y no me da el tiempo! Bueno, besos y gracias por seguir la historia.

Es todo por ahora, gente! Pleeeeeeaaaaseeee comenten porque así sé que les gusta mi fict y más gente lo sigue y tal vez un día hasta llegue a la altura de Nimph o de mi favorita: Carla_Grey. No creo que pase, pero bueno, hay que ser optimistas, ¿no? Besos y si han llegado hasta aquí mil gracias porque es que se leen todo lo que pongo y me hace sentir poderosa, jajajaja *risa macabra*. Ejem, tengo que actualizar. Besos!
Capítulo 9: Paper-chat


- ¿Qué hacen aquí? - preguntó una voz masculina a sus espaldas.
Las chicas dieron un salto por el susto, y se volvieron. Blaise Zabini las estaba mirando entre asustado por los secretos que hubieran llegado a descubrir, y furioso por... bueno, y furioso. Daba un poco de miedo.
- Malfoy te ha enviado, ¿cierto? - le preguntó Ginny, poniéndose de pie con valentía, lo cual luego consideró un error: Zabini le llevaba una cabeza.
- A mí nadie me envía. Yo hago lo que quiero - replicó el chico, ofendido.
- Si lo hicieras, no estarías aquí, y no nos habrías hecho todas esas cosas - repuso Ginny con fiereza-. Honestamente, tenía algo de esperanza en que no todos los Slytherins fueran idiotas que seguían órdenes de Malfoy, pero obviamente me equivoqué.
Zabini la miró enojado, pero no dijo nada: se había quedado sin palabras. Finalmente, con una voz más calmada pero como perdida, dijo:
- Te discriminan, ¿sabes? En Slytherin. Si no haces lo que Malfoy dice o lo que él considera que está bien, te hacen de todo. Es por eso que lo he hecho - añadió, por primera vez clavando sus ojos que ahora no eran tan fríos en Ginny, que no sabía que decir. Pero el chico no se hizo problemas, y siguió hablando:- Excepto Theodore Nott. Él no se mete en eso de las pandillas, y de alguna forma ha logrado que lo acepten como es.
- ¿Blaise? - le dijo Ginny con su tono de voz más suave-. Así es como terminan los que siguen a Malfoy: como su padre. Mortífagos. Encerrados en Azkaban. Pero no tienes que acabar como ellos - Blaise la miró-... Si tú, Theodore y otros se unieran, tendrían que dejarte en paz.
- Parezco idiota - reflexionó Blaise, su tono de voz volviéndose tan frío como siempre-. Dejándome influenciar por Malfoy... Por primera vez los Gryffindors tienen razón - sonrió, con una sonrisa más encantadora que la de Lockhart-. Yo nunca he sido así. Pe... perdón, Weasley - se disculpó como alguien que no está acostumbrado a hacerlo-... y Wolf.
- Ginny y Daphne para los amigos - dijo Daphne, sonriendo ella también.
- Será mejor que guarden eso y me den la llave - les aconsejó Blaise-: Malfoy o Parkinson pueden llegar en cualquier momento.
Las chicas obedecieron sin chistar.
- ¿Qué les dirás? - le preguntó Ginny a Blaise, depositando la llave de plata en su mano fría y pálida.
- Que todo este tiempo la llave había estado pegada en mi propia túnica. Y que lo pensé mejor y no quiero desperdiciar mi vida en Azkaban.
Blaise les sonrió levemente, puso las manos en los bolsillos y se alejó con su actitud indiferente y fría.
Las chicas regresaron al séptimo piso, donde se encontraron vagando a Pansy Parkinson.
- Mejor vete antes de que le reste diez puntos a Slytherin, Parkinson - gruñó Ginny.
- Sí, aquí no es el corral de vacas - corroboró Daphne-. Ni la perrera.
Parkinson se marchó hecha una furia y murmurando toda clase de insultos y maldiciones. Las dos amigas rieron, le dijeron la contraseña (luna llena) a la Dama Gorda y entraron a la bulliciosa sala común. La mayor parte de las personas estaban regresando de Hogsmeade.
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DÍA: Martes 24 de octubre.
GRUPO: Gryffindor-Ravenclaw.
LECCIÓN: Historia de la Magia.
CLIMA: lluvioso.
La mayor parte de la clase estaba inmersa en cualquier cosa, menos en lo que decía Binns, que había escogido aquella aburrida tarde del martes para leerles sobre la revolución de los sangre pura contra los nacidos de muggles hacia quién sabe cuántos años.
La clase estaba dividida en tres filas de pupitres (de los cuales iban dos por estudiante) y Ginny y Daphne ocupaban la del medio. Iban atrás de Melodie Hawn y Mandy Mollock (las dos estaban inmersas en la escritura de cartas, pues era la nueva moda enviarse cartas entre amigas, contándose estupideces), que a su vez iban atrás de Kitt Snow (que se estaba pintando las uñas de negro) y Courtney Dawson (que escuchaba música con su discman mágico), que a su vez iban atrás de Nefiyae Nix (la cual se cepillaba el cabello rubio teñido incansablemente) y Sophie Must (que sostenía el espejo de oro de Nefiyae, permitiendo a la chica verse en él mientras se peinaba). Detrás de Ginny y Daphne estaban Colin y Thot, el primero intentando hacerse una cicatriz en forma de rayo con el compás, y el segundo roncando; a su vez, atrás de ellos estaban Michael Corner y Luna Lovegood (los dos habían sido puestos juntos debido a que no quedaban lugares), el primero miraba anonado a Nefiyae, mientras que la segunda leía una revista. A la izquierda de Ginny estaban Eoin Whisp (que rallaba su cuaderno) y William Stubber (que jugaba con la nueva invención de Sortilegios Weasley: una mini-snitch que sino la atrapabas en menos de diez minutos te lanzaba chispas en la cara), los dos chicos más guapos del curso. A la derecha de Daphne estaban el payaso de la clase y una de sus compañeras de cuarto (de Ginny y Daphne, no del payaso): Arnold Gretcham (diciendo estupideces a los de adelante) y Stephanie Fox (fanática de la Aritmancia, que como es lógico estaba divirtiéndose haciendo ejercicios del libro de la materia).
Daphne bufó, tomó un pergamino y escribió:
¿Nos está leyendo ese libro de historia porque solo va a leer un capítulo o hasta que lo termine a fines de curso?
Se lo pasó a Ginny, la cual respondió:
No tengo idea. Pregunta.
Daphne contestó:
No, mejor no. Ya sabes que detesta que lo interrumpan. Creo que así fue como se murió: de un ataque al corazón porque lo interrumpieron en su lectura. Mejor prevenir que lamentar.
Ginny: Es probable. Creo que va por el segundo capítulo. Pero no tengo idea de que cuernos se trata. Después le pediré a Hermione sus apuntes del curso pasado.
Daphne: Zzzz... Ojalá pudiera dormirme como Thot, que hace rato que está roncando. Pero con ese ruido que hace Binns para aclararse la garganta no puedo. Parece una aspiradora.
G: Te tengo que decir algo.
D: Soy todo oídos. Es decir palabras. Es decir ojos.
G: Lo que sea... Mejor te lo digo en el recreo, porque sino la que te dije (que está adelante tuyo [Melodie Hawn])...
D: Pero si es por escrito no se va a enterar, a menos que se de vuelta y nos saque el papel.
G: Uno nunca sabe. Tú misma lo dijiste: mejor prevenir que lamentar.
D: OK.
En ese momento Binns se detuvo para hablar sobre las calificaciones. Toda la clase dejó lo que estaba haciendo (Thot dio un respingo en el asiento de atrás, provocando que Colin se asustara y se rajara la frente) y atendió al profesor...
- ¡AH! - chilló Colin, y todo el mundo se volvió a verlo. La frente le sangraba.
- Vaya a la enfermería - ordenó Binns irritado por la interrupción.
Colin se levantó de su asiento y salió corriendo, con la mano en la frente.
- Como iba diciendo, la mayoría de ustedes ha bajado sus calificaciones porque no participan en clase...
- ¿Cómo vamos a participar si nunca nos pregunta nada? - le susurró Ginny a Thot y Daphne.
G: Yo te dije... Yo bajé, estoy 100% segura.
D: Yo me estrellé en una piscina y después me ahogué.
Thot: ¿De qué hablan?
G: De las calificaciones.
T: Ah, qué aburrido. Pensé que a lo mejor tenían algo interesante que contar.
D: ¡Yo tengo algo interesante que contar!
T: Si es sobre lo bien que le sienta a Eoin el peinado punk que se hizo, no me interesa.
D: Es más que eso. Me gusta! MUCHO. MUCHÍSIMO. LO AMO!!!!!!!!
G: Ya.
T: Ah. Era eso. Por cierto escucharon lo que le dije a Colin?
D y G: Q?
T: Que dejara de intentar parecerse a Potter. Pero en palabras más rudas. Se sintió súper.
G: Jajaja. Alguien entiende lo que dice Binns? Ya volvió a la lectura... Ni siquiera se nota la diferencia.
D: Ay, Eoin habló! Dijo ojalá hoy tuviéramos práctica de quidditch. Lo amo!
T y G: YA!!!
D: Por qué tose tanto?
G: Muchos cigarros.
D: No fuma... no?
T: Tú eres idiota o qué?
D: Eso es un sí o un no?
G: Un NO rotundo.
D: Ah, que suerte. Entonces que tiene?
T: Yo le pego, Gin. Mejor cambia de tema.
G: OK. Draco Malfoy es un idiota!!! Lo odio!!!!!!!!
T: Ya sé.
D: Después te va a terminar gustando.
G (N.A: Ginny, te agarraron! Pero debo añadir que está cuestionando si le gusta o no. Ha tomado una decisión: prefiere enamorarse de Harry que de él, y eso ya es algo serio, pues ha pasado los últimos años intentando sacárselo de la cabeza y ahora que por fin lo consigue se lo quiere meter de nuevo): Después de lo que nos hizo? Tú estás loca!!!
D: Vas a ver...
T [intentando cambiar el tema]: Para qué hay que copiar eso que está escribiendo Binns en la pizarra?
G: Para ver si aprendes algo.
- ¿Qué me ibas a decir? - le preguntó Daphne cuando tocó la campana y salieron del aula.
- Es algo raro... y no puedes reírte, pegarme y mucho menos contárselo a nadie - comenzó Ginny.
- Adelante - dijo Daphne muy seria, pero en cuanto Ginny abrió la boca, su amiga se distrajo a causa de Eoin, que pasó por al lado suyo. Acto seguido tuvieron que marchar al Gran Salón, pues Eoin iba para allá. Y además era la hora de la comida.
- ¿Daph, me estás escuchando?
- ¿Eh? - la chica apartó la vista de Eoin y la fijó en Ginny, haciendo un considerable esfuerzo por escucharla-. Ah, sí.
- Bueno... Creo que me gusta Malfoy - le susurró la pelirroja, en una voz apenas audible.
- Es guapísimo pero... ¡Ginny, razona! ¿Después de lo que te hizo? ¿Con la forma en que te trata?
- Lo sé, pero no vayas a decir nada, por favor...
- Por supuesto que no.
Después de la comida, los de Gryffindor marcharon a la sala común, agotados por otra jornada escolar. En cuanto llegaron, vieron a Colin con un vendaje que le tapaba toda la frente:
- Oye, Harry, ¿sabías que yo también tengo una cicatriz en la frente? - le preguntó entusiasmado.
- Genial, Colin - respondió el otro, irritado.
- ¿Ah, sí? Pues tú no tienes un par de gafas iguales a las suyas - le dijo Thot a Colin, desafiante.
- Tú tampoco - observó Daphne.
- No, pero me gustaría - admitió Thot, encogiéndose de hombros.
- Ginny, ¿podemos hablar?
La aludida se volvió. Era Hermione. La siguió hasta un rincón.
- Mira, quería pedirte disculpas. Yo no tengo derecho a juzgar a tus amigos, ni tampoco a decirte que hacer. Lo... lo siento.
- Está bien... - dijo Ginny, sintiéndose una basura-. Yo no debí haberte tratado así tampoco. Primero porque no tengo derecho y segundo porque tú sólo te preocupabas por mí.
- Así que... ¿amigas?
- Amigas.
Se sonrieron y volvieron cada una a lo suyo. En ese momento...

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FIN DEL CAPÍTULO 9.
Hola!! Cortito pero... les ha gustado? Espero que sí. mí más o menos... Pero el próximo está alucinante, ya verán!Bueno, como ven reconcilié a Ginny y Hermione. No quisiera dar muchos detalles sobre el próximo capítulo, salvo que se llama Esto significa la guerra. Va a estar muy bueno pero un poco largo. Que lo disfruten!
Firmen mi libro de visitas y dejen reviews,
Maru
Capítulo 10: Esto significa la guerra


En ese momento...
- ¡¡Ah!!
El grito agudo de Daphne se sintió por toda la torre de Gryffindor. De inmediato, Ginny subió corriendo las escaleras, y entró a la habitación. Entonces comprendió el motivo por el cual la chica había gritado: ya no parecía una habitación. Las cortinas habían sido desgarradas reduciéndolas a trozos de tela escarlata, al igual que los doseles de las camas, y las mantas. Las almohadas estaban destrozadas y las plumas cubrían el piso. La papelera y los cajones habían sido vaciados, mientras que los vidrios de los ventanales estaban rotos.
- ¿Quién ha hecho esto? - inquirió Ginny.
- ¡Mis cosas! - exclamó Stephanie Fox, corriendo a recogerlas a toda prisa.
- ¡Oh, no! - balbuceó Mandy Mollock, al ver aquel desastre.
- ¡Demonios! - maldijo Queen Warbeck, la quinta integrante del dormitorio. Queen era la hija consentida de la famosa Celestina Warbeck. Era sofisticada y elegante, fanática del rosa y con una actitud muy positiva de la vida. Rara vez se la oía maldecir.
- ¡Miren, hay una nota! - exclamó Daphne, señalando un pergamino que habían colocado estratégicamente sobre su mesa de luz.
- La próxima vez que vengan a hurgar en nuestra habitación, al menos sean lo suficientemente inteligentes para dejarlo todo como estaba y no olvidarse sus pertenencias. Ahora estamos a mano. Nosotras no le diremos nada a McGonagall siempre y cuando ustedes no lo hagan. Saludos de Nefiyae, Kitt, Melodie, Courtney y Sophie. - leyó Ginny en voz alta. Junto a la nota estaba el anillo que Daphne se había sacado-. Esto significa la guerra - añadió la pelirroja, estrujando el papel con furia.
- Yo nunca entré al cuarto de ésas [pronunciado como quien dice escreguto de cola explosiva] - dijo Stephanie indignada.
- Yo menos. Tienen tan poca clase que podría contagiarme de algo - corroboró Queen, volviendo a sus modales habituales.
- Yo tampoco - aseguró Mandy, acomodándose los espantosos lentes.
- Nosotras sí - admitió Daphne. Ginny asintió levemente. Sus compañeras las miraron:
- Bueno, ha sido su culpa - dijo Stephanie-. Ustedes limpien este desastre. Son dos, así que tardarán - hizo una cuenta mental-... 22 minutos con 14 segundos y medio si se apresuran y usan magia (N.A: como he dicho antes, es fanática de los números).
- ¡Stephanie, no seas así! - la regañó Queen-. Esto es una guerra, y si la queremos ganar, tenemos que estar juntas.
- Es cierto - corroboró Mandy, demasiado tímida para dar su propia opinión.
- OK - accedió Stephanie, y de mala gana, ayudó a las chicas a limpiar y arreglar el pobre dormitorio, mientras discutían sobre las distintas formas de vengarse.
- Conozco a un experto en estos asuntos - informó Ginny-, y le pediré ayuda. Les aseguro que para mañana se habrán arrepentido.
De modo que la pelirroja marchó a buscar a Blaise. Iba a volver a la sala común cuando se lo cruzó yendo a la práctica de quidditch.
- Hola - se sonrieron-. ¿Te molesta si te acompaño?
- No - respondió el chico, tendiéndole el brazo libre de la escoba con un gesto caballeroso que hizo reír a Ginny.
- Bueno, ¿conoces a Nefiyae Nix? - preguntó ella, aceptando la escolta del chico.
- ¿Quién no? Es esa chica teñida, hueca y falsa, pero linda, que es capitana de las porristas de Gryffindor. ¿Qué pasa con ella?
- Pues que cuando entramos a su habitación con el motivo de encontrar evidencia que la inculpara como la autora de las bromas - Ginny miró de reojo a Blaise en esta parte-, Daphne se olvidó de su anillo en la mesa de luz de Sophie, y yo tiré una pila de libros, entonces cuando volvieron se dieron cuenta. Y hoy nos han destrozado el cuarto.
- Quieres vengarte - concluyó Blaise.
- Exacto. Estamos en guerra. Así que... ¿puedes ayudarnos?
- Por supuesto - sonrió encantadoramente-. Éste es mi plan...

- Así que... ¿te gusta Zabini? - preguntó una voz fría, una vez que se separaron para que Blaise fuera a entrenar. Ginny se volvió y su corazón empezó a latirle con fuerza: era Malfoy. No entendía como podía seguirle gustando después de todo lo que había averiguado de él, y después de lo que le había hecho el chico.
- Eso no es de tu incumbencia - le dijo-. ¿Qué te importa a ti lo que yo haga? Lo único que quieres es fastidiarme.
- Puede ser - replicó Malfoy, encogiéndose de hombros-. ¿Te gusta sí o no?
- Es mi amigo, punto final.
- Un Slytherin nunca es amigo de un Gryffindor, a menos que quiera algo a cambio.
- Querrás decir un Slytherin como tú. Aunque los del tipo de Blaise sean escasos, te aseguro que son diferentes a ti. No todo el universo gira a tu alrededor, ¿lo sabías?
- Sí, gira alrededor de Potter, ¿no? - repuso Malfoy, con un tono amargo en la voz.
- Yo no he dicho eso. Ni siquiera lo he nombrado.
- Es que ni siquiera necesitas hacerlo. Te lo leo en los ojos.
- Eres patético.
Ginny iba a irse pero él la tomó de la muñeca.
- ¿Qué has dicho? - preguntó, sujetándola fuerte.
- Que eres patético - repitió Ginny, mirándolo a los ojos con fiereza.
- No lo soy. Si fuera tan patético como Potter, por ejemplo, no habría hecho esto.
Draco tomó a Ginny de la cintura y la besó por lo menos por un minuto en el cual ambos se olvidaron por completo de quiénes eran, dónde estaban o qué había a su alrededor. Un minuto maravilloso.
- ¿Qué haces? - le preguntó Ginny en cuanto se separaron. Estaba consciente de que se había puesto más roja que su pelo.
- ¿Qué parece que hago?
- Eres un idiota.
- ¿A qué te a gustado?
- ¿Y tú que sabes?
- Has cerrado los ojos.
- Claro que no. Tú lo has hecho.
- Lo que sea. Tienes que admitir que no soy patético. Nos estaremos viendo, Ginevra (N.A: éste es su verdadero nombre, no Virginia. Lo dice en www.jkowling.com).
Draco dio media vuelta y se fue al campo de quidditch, dejando a una Ginny de piedra. Ningún chico, a excepción de sus hermanos, la había llamado así antes, mucho menos Malfoy. Fue meditando eso todo el camino de regreso a la sala común.

A la mañana siguiente todo Gryffindor fue despertado por los histéricos gritos de Nefiyae y sus compañeras de cuarto. Inclusive la profesora McGonagall apareció con su redecilla en el pelo y su bata escocesa para ver qué había ocurrido. Los gritos de las chicas eran nada más ni nada menos que obra de Ginny y sus amigas, y del plan de Blaise, por supuesto.
- ¿Qué ha ocurrido aquí? - preguntó McGonagall, en cuanto ella y las chicas de Gryffindor (pues los chicos no podían subir ya que si lo hacían eran impulsados hacia atrás) se asomaron a la puerta del dormitorio de Nefiyae y sus amigas.
O lo que al menos alguna vez había sido un dormitorio. Ahora, absolutamente toda la habitación estaba surcada por millones de hilos gruesos y pegajosos de varios colores, que iban de una pared a la otra, como una especie de telaraña. Los despertadores habían sido programados para que sonaran a las cinco menos cuarto de la madrugada, mientras que cinco baldes de pintura azul habían sido encantados para caer sobre las cabezas de las cinco chicas en el mismo momento en que sonaban los despertadores. Pero eso no era todo: en el piso del dormitorio Ginny y sus amigas habían colocado globos-bomba-invisibles, que estallaban en una explosión muy ruidosa de humo apestoso, y que obviamente Nefiyae y sus amigas habían pisado al levantarse de la cama (bañadas en pintura azul), ya que ahora todo estaba lleno de un humo de colores que las hacía toser y que además olía a huevos podridos.
- ¡Han... sido...! - intentó decir Nefiyae, pero el humo se lo impedía, dado que cada vez que abría la boca inhalaba una enorme cantidad de éste.
- ¡Scourgify! - dijo McGonagall, sacando su varita y apuntando a los hilos pegajosos. Pero en lugar de desaparecer, explotaron, salpicándolos a todos de una espuma asquerosa-. Mejor salgan de aquí, señoritas Nix, Must, Hawn, Snow y Dawson. Tomen sus cosas y báñense. Y abran las ventanas, a ver si se deshacen de ese humo horrendo - añadió la profesora, tosiendo.
Después de haber visto lo ocurrido y pedirle a Colin que sacara fotos, las enemigas de las huecas celebraban su victoria partiéndose de risa.
- ¡No conseguirán librarse de eso muy pronto, se los aseguro! - exclamó Stephanie.
- ¿Cuándo finaliza el efecto? - le preguntó Daphne a Ginny.
- Blaise dijo que dos horas mínimo - respondió la pelirroja, sirviendo cinco copas de hidromiel y alcanzándoselas a sus amigas-. Brindemos - añadió, levantando su copa. Las otras cuatro hicieron lo mismo-. Por nosotras.
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DÍA: Miércoles 25 de octubre.
GRUPO: Gryffindor-Hufflepuff.
LECCIÓN: Aritmancia.
CLIMA: nublado.
La profesora Vector explicaba algo complicadísimo de lo que Ginny y Queen no entendían nada. Delante de ellas, Stephanie escuchaba con embelesada atención, mientras que Colin pegaba las fotos más recientes que le había sacado a Harry en un álbum. Detrás de la pelirroja y la rubia (Ginny y Queen), Eoin y Thot hablaban de quidditch en voz baja. Detrás de ellos se sentaban Kitt Snow y Melodie Hawn, que estaban inmersas en una conversación en voz baja. Tenían el pelo azul.
Al verlas, Ginny quiso hablar con Queen de algo que la inquietaba pero decidió que no era el mejor momento. Tomó un papel y anotó:
Ginny: Creo que saben.
Queen lo leyó, tomó su elegante pluma blanca y anotó:
Queen: Quiénes saben qué?
Y así siguieron:
G: Las huecas, que fuimos nosotras.
Q: Ah, eso. Por supuesto que saben! Y qué?
G: Y que van a decírselo a McGonagall.
Q: No lo creo. Las escuché hablando y dicen que se van a vengar.
G: Tendremos que estar preparadas. No sabes que piensan hacer?
Q: Iban a decirlo pero en ese momento me di cuenta que me había hecho el peinado del viernes y tuve que irme.
G: (O.o) Queen!! Qué tienes en el cerebro?
Q: Dos hemisferios.
- Oye, Thot, ¿no tienes ni idea de cómo se hace este ejercicio, verdad? - le preguntó Ginny a su amigo, volviéndose en cuanto la profesora les entregó una hoja llena de ejercicios complicados que ellos debían resolver.
- Multiplicas esto por eso, le restas el 1, le sumas 11 y le divides la mitad del resultado - le explicó Eoin, que estaba leyendo el libro de Aritmancia donde te explicaba todo (lógicamente, ya que ver a Eoin resolviendo eso solo era igual que ver a Hermione pateando elfos domésticos).
- Le pregunté a Thot, no a ti - le espetó Ginny con frialdad.
- Yo sólo te contestaba - repuso Eoin encogiéndose de hombros y sin darle mucha importancia.
Apenas salieron del aula, Ginny, Queen y Stephanie juntaron sus cabezas y comenzaron a marchar rumbo al Gran Salón, cuchicheando en voz baja. Daphne y Mandy, que venían de una abrumadora clase de Adivinación, no tardaron en unirse a ellas.
- Si no las conociera diría que traman algo - les sonrió Neville, en cuanto las vio llegar a la mesa de Gryffindor.
- ¡Shh! Después te explicamos - le dijo Ginny, guiñándole un ojo y devolviéndole la sonrisa.
- ¿¡¿Qué le ha ocurrido a Nefiyae?!? - exclamó Thot, al verla entrar al Gran Salón. La ex-rubia teñida ahora tenía su precioso cabello de color azul eléctrico, y lo disimulaba con un sombrero elegante y un rodete. Pero en ese momento pasó Blaise, que casualmente se chocó con ella, provocando que el sombrero se le cayera.
- Tuvo un pequeño accidente - respondió Neville, conteniendo la risa. Daphne acababa de explicárselo todo, aunque omitiendo ciertos detalles (como que el plan había sido de Blaise Zabini).
Daphne estaba en la gloria: no sólo se había vengado de su enemiga sino que ahora también volvía a ser la chica más linda del curso. Por si eso fuera poco, varias enemigas de Nefiyae se acercaban a felicitarlas.

Pero cuando aquella tarde regresaron a la sala común después de sus respectivas actividades (Stephanie del club de Aritmancia Avanzada, Mandy de una terapia con el psicólogo de la escuela, Queen y Daphne de la biblioteca y Ginny de la práctica de quidditch), se encontraron con que su ropa interior había desaparecido. De hecho no lo descubrieron hasta que escucharon gritos y risas en los terrenos y asomaron las cabezas por la ventana para ver qué ocurría.
- ¡Trágame, tierra! - exclamó Stephanie avergonzada, tapándose la cara con las manos. Las otras cuatro estaban demasiado avergonzadas como para hablar.
Las huecas habían colgado su ropa interior en la ventana del cuarto de sus enemigas, con varias cuerdas largas de las cuales habían atado los diversos sostenes y bragas de las chicas, de forma tal que colgaban hasta el cuarto piso aproximadamente.
Ginny fue la primera en reaccionar: intentó jalar de las cuerdas para subirlas, recibiendo un impacto eléctrico.
- ¡Demonios! - maldijo Queen. Todas se volvieron a verla: era la segunda vez que maldecía en dos días.
- ¡Oh, no! - sollozó Mandy, señalando los carteles con sus nombres que pendían de cada prenda, anunciando su propietaria.
- ¿Cuándo creen que se quiten las descargas? - preguntó Stephanie, siempre pendiente de números.
- Probablemente será el tiempo suficiente para que se entere toda la escuela - se lamentó Daphne.
- Ginny, tú eres prefecta, ¡diles que si no quieren detención que nos dejen en paz! - pidió Stephanie.
- No. Esto hay que arreglarlo entre nosotras.
- ¿Y cuál es exactamente tu idea de arreglarlo?
- Seguir con la guerra hasta que se rindan, claro - respondió la pelirroja, mientras unía las mantas de todas con magia. Una vez hecho esto, las colgó de la ventana, de modo que quedaban cubriendo las cuerdas de ropa interior-. Ahora escúchenme, éste es el plan...

Esperaron a que llegara el próximo fin de semana, y la tarde del sábado 28 de octubre, entraron al territorio enemigo (es decir, el dormitorio de Nefiyae y su pandilla), y ni siquiera se dirigieron la palabra: cada una tenía algo que hacer. Cuando las propietarias del dormitorio regresaron para alistarse para sus citas, casi se mueren. Se los narraré desde su punto de vista: (N.A: Debo añadir que Ginny elaboró un sistema que les permite ver y oír todo lo que dicen las huecas desde su propia habitación, mediante una especie de televisor mágico -en realidad una especie de pantalla de humo, conjurada con unos polvos hechos por Fred y George especialmente para espiar-, así que también añadiré sus comentarios, pero con cursiva, para que no se líen)
Nefiyae tomó una de sus largas duchas, y cuando regresó del baño, bebió el agua que había en su mesa de luz, pues como dijo antes, necesita hidratarse mucho. Se secó el pelo rubio (teñido nuevamente, antes no se lo podía teñir porque Ginny se había asegurado que el efecto azul le durara unos días), se vistió, y se puso los adornos de oro que le combinaban más: unos aretes, un brazalete, un par de anillos y un broche para el pelo. Iba a pasar al maquillaje cuando vio su precioso rostro en el espejo... ¡estaba lleno de horribles ronchas rojas!
Retrocediendo en el tiempo, mientras Nefiyae se bañaba, encontramos a Kitt entrando en la habitación.
- ¡¿Qué le ha pasado a mi cama?! - exclamó la chica, corriendo hacia la que alguna vez había sido su cama violeta y negra, que ahora era de un color amarillo patito y con detalles de un fucsia chillón. Descorrió las cortinas y se llevó una mano a la boca: las fotos de Draco habían sido sustituidas por unas de Crabbe y Goyle, mientras que las muñecas que colgaban eran nada más ni nada menos que las de los teletubbies (HORROR!).
- Ya lo ha descubierto - comentó Mandy conteniendo la risa.
- Voy a tocar un rato - comentó Courtney, entrando en la habitación y tomando una de sus pastillas para la voz-. ¿Qué te pasa?
Pero ella también gritó, llevándose una mano a la garganta: su preciosa voz era ahora una especie de ronquido grave y espantoso. También le habían robado el talento por la música, como comprobó más tarde, cuando intentó tocar su guitarra, que sonaba tan mal como su voz (por dos motivos: primero porque la habían saboteado y después porque la chica ya no tenía el talento como para tocarla).
- ¡JA! Ésa perra ya debe arrepentirse por haber dicho que tiene la voz más linda de la escuela - se burló Queen, que había heredado la voz de su madre y siempre competía con Courtney respecto a sus talentos musicales.
Mientras tanto, Melodie lloraba porque su madrina (Rita Skeeter) le había enviado una carta diciéndole cosas espantosas que es mejor no repetir. Sophie, por su parte, fue acusada de robo por parte de Lavender (que aceptó colaborar en el plan), ya que su carísimo reloj de platino con incrustaciones de diamantes había sido encontrado en la mochila de la almeja (Sophie).
- Justo a tiempo - dijo Stephanie, consultando su reloj. La pantalla (dividida en cinco partes) mostraba a todas las chicas reuniéndose en la habitación casi al mismo tiempo.
Volviendo a cuando Nefiyae descubrió las ronchas...
- ¡CHICAS! - gritó con toda la fuerza de sus pulmones-. ¡SOCORRO!
- ¿Tú también? - le preguntó Kitt, entrando al armario de su amiga.
- ¿Ella también? - preguntó la espantosa voz de Courtney desde la habitación.
- ¿Nefiyae también? - preguntó a su vez Melodie, con una voz que dejaba claro que había estado llorando.
- ¡Esto es obra de ellas! - chilló Sophie, entrando y cerrando la puerta de un portazo. Se escuchaban los gritos de Lavender más allá.
- ¡LAS MATARÉ! ¡POR FIN HE CONSEGUIDO UNA CITA CON DRACO MALFOY Y ME HAN HECHO ALÉRGICA AL ORO! ¡AHORA VOY A TENER QUE POSPONERLA! - chilló Nefiyae, contemplando su rostro en el que cada vez salían más ronchas, y comenzando a deshacerse de sus adornos de oro.
- ¿¿CONSEGUISTE UNA CITA CON DRACO?? - demandó Kitt hecha una furia.
- ¿CONSIGUIÓ UNA CITA CON MALFOY? - exclamó Ginny a su vez. Todas sus amigas la miraron con una expresión de ¿y a ti que te importa eso?, salvo Daphne, que se sonrió pero no dijo nada.
- Pues sí, no te enojes - dijo Nefiyae sin la menor convicción en ese no te enojes-. Si igual a ti nunca te iba a prestar atención.
- ¡MALDITA PERRA! ¡SI SABÍAS QUE ME GUSTABA!
Y sin más Kitt se lanzó sobre Nefiyae, dejándola en el suelo. Las dos chicas gritaban histéricamente mientras se agarraban de los pelos. Melodie se largó a llorar, Courtney intentó frenar la pelea mientras que Sophie era estrangulada por Lavender, que acababa de unirse a la escena. A saber como habría acabado la cosa de no ser por McGonagall, que llegó pronto.
Mientras, Ginny y sus amigas se partían de risa en la otra habitación. Pero la alegría no les duró mucho, o por lo menos a una de ellas: Ginny no podía dejar de pensar en Draco. El beso la había dejado aún más confusa, y después de haber oído a Nefiyae diciendo que saldría con él y casi morirse de los celos, estaba más que segura de que se había vuelto loca (Ginny, se entiende). ¿Cómo podía gustarle ése idiota después de todo lo que averiguó de él? Estaba tan confundida... De modo que salió a despejarse.

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FIN DEL CAPÍTULO 10.
Un poco largo, lo sé. ¿Pero cuánto apostamos a que les ha gustado? Bueno, para eso están el Libro de Visitas y los REVIEWS. Ya sé que siempre lo digo pero... FIRMEN!! Jajaja. No en serio, es que me siento patética al lado de Carla_Grey, por ejemplo. Ella tiene más de 500! A ver si me ayudan a alcanzarla ; ).
Ahora sí, sobre el próximo capítulo, El bar:
+ Últimamente Thot y Neville no están teniendo mucha importancia, pero ya regresará el cuarteto.
+ Otra cosa que comenté en el primer capítulo y que dudo que recuerden: el bar. Así es, el próximo capítulo es exclusivamente de ese tema! Bueno, exclusivamente no, pero ya.
+ Alguien traicionará a Ginny y a las chicas. Pero a cambio conseguirán otra aliada mucho mejor... Pero que traerá algunos problemas.

Y a mis queridos lectores... gracias y a ver si dejan reviews! En cuanto tenga al menos tres publicaré las respuestas. Y como ven, sólo capi porque tuve solo un review nuevo.
Besos!
Maru Malfoy
Capítulo 11: El bar


En Hogwarts por aquellos días corría un entusiasmo inimaginable entre los estudiantes desde que Dumbledore había anunciado que el anhelado bar se inauguraría ese viernes 3 de noviembre. Qué banquete de Halloween ni que nada. Eso era cosa de niños. Entre los alumnos de quinto en adelante de lo único que se hablaba era del famoso bar, mientras que los que pertenecían a cursos inferiores se resignaban a mirarlos con envidia cada vez que los oían mencionar el tema (es decir, 1.000.000 de veces al día). Por otro lado, Ginny estaba más que ocupada ya que la inauguración del lugar significaba el doble de reuniones de prefectos por semana, y el triple del trabajo de siempre. Para peor, se estaba volviendo loca respecto a Malfoy.
En cuanto al tema de Nefiyae y sus amigas... aunque sabían que habían sido ellas, estaban demasiado ocupadas peleándose como para vengarse o contárselo a McGonagall. Nefiyae y Kitt no se hablaban y se lanzaban miradas asesinas, Melodie insistía en reconciliarlas y se ganaba que la ignorasen, Sophie seguía a Nefiyae y Courtney apoyaba a Kitt, de modo que entre éstas dos últimas (Nefiyae y Courtney) también había mucha tensión. Mientras tanto, las enemigas de estas cinco huecas se deleitaban de lo lindo con sus peleas y discusiones.

- ¡Blaise! - lo saludó Ginny, una tarde del miércoles en la biblioteca. Se sentó junto a él-. ¿Qué hay?
- Nada nuevo - respondió él con una voz extraña, su cara oculta tras un grueso ejemplar de Las Artes Oscuras y su Defensa: Cómo se cuenta la historia - tomo 2.
- ¿Te pasa algo? - le preguntó la pelirroja frunciendo el entrecejo. Blaise siempre era amable y caballeroso con ella. Algo debía estarle ocurriendo para tratarla así.
- Nada - se apresuró a contestar él, aún con el libro tapándole la cara. Harta, Ginny se lo apartó. Apenas lo hizo, se llevó una mano a la boca: el chico tenía el ojo izquierdo tan morado que parecía negro-. No es nada, Ginny, déjalo.
- ¿Quién te ha hecho esto? - le preguntó ella con suavidad.
- Ya te he dicho que no es nada.
- Contéstame, Blaise.
- No te metas en problemas por mi culpa. Total que me lo tenía bien merecido.
- ¡No digas tonterías! ¿Quién te golpeó?
- Una bludger en la práctica de quidditch.
- ¡No me mientas! Me acabas de decir que te lo tenías bien merecido. Ahora responde.
- Malfoy - murmuró Blaise en una voz apenas audible.
- ¡Cuando lo agarre, lo mato!
Sorda a los gritos de advertencia de Blaise, Ginny salió corriendo de la biblioteca, y en el camino casualmente se encontró con la persona a la que buscaba. Sin siquiera decirle algo, e ignorando por completo a Crabbe y Goyle que lo flanqueaban, se plantó delante de él y lo derribó de una piña. Crabbe y Goyle la miraron sorprendidos y de inmediato, el primero la tomó por la garganta, mientras el segundo socorría a Malfoy.
- ¡SUÉLTALA, BOLA DE GRASA! - ordenó una voz furiosa desde el otro extremo del corredor.
Ginny alcanzó a distinguir a Harry que se aproximaba. Crabbe la había tomado por el cuello con ambas manos, elevándola en el aire y haciendo que sus pies apenas rozaran el suelo.
- ¡HE DICHO QUE LA SUELTES! - le gritó Harry, ya frente a ellos.
Crabbe gruñó pero obedeció. Ginny comenzó a toser y a frotarse la garganta. En ese momento se levantó Malfoy, pero no tardó en volver a estrellarse en el suelo, esta vez por la piña que le pegó Harry. Crabbe y Goyle se le abalanzaron.
- ¿Qué hacen?
Thot, Colin, Eoin, Seamus Finnigan, Dean Thomas y Neville se aproximaban por el pasillo, y no tardaron en unirse a la lucha. Aunque eran más les costó mucho, ya que ellos eran tan sólo sacos de huesos al lado de los musculosos Crabbe y Goyle.
- ¡Demonios! - maldijo Blaise, que acababa de aparecer por el mismo lugar que los otros chicos. Sin dudarlo, intentó separarlos.
- ¡BASTA! - gritó Ginny, provocando que los ocho chicos que estaban de su parte la miraran incrédulos, pero se separaran. Crabbe y Goyle ayudaron a levantarse a Malfoy (que acababa de despertar) y se largaron.
- Tranquila, ya se han ido - dijo Eoin, un poco agitado por el efecto de la adrenalina.
- ¿Y tú que te metes? - le espetó Ginny. Dio media vuelta y se fue, seguida por Thot y Neville, que comenzaron a interrogarla sobre lo ocurrido.
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- ¿Ginny, podemos hablar? - le preguntó Alissa Starlight cuando la aludida salía de una clase de Pociones particularmente estresante. Estaba muy seria, lo cual era raro en ella.
- Seguro - accedió la pelirroja-. Hace tiempo que no hablamos.
- Cierto... Mira, iré al grano, tengo clase de Transformaciones ahora y McGonagall me matará si llego tarde...
- Te escucho.
- Bueno, últimamente te he visto acompañada de Blaise Zabini en repetidas ocasiones y... ¿hay algo entre ustedes?
- Sólo somos amigos - contestó Ginny, un poco sorprendida por la actitud de Alissa.
- ¿Segura que no sientes nada por él? Porque a mí me gusta, tú lo sabes.
- También te gusta Harry, Draco es decir Malfoy [ maldito subconsciente], Ron y prácticamente todos los chicos guapos del colegio.
- Ya sé, pero éste de verdad me gusta mucho.
Ginny la miró a los ojos. Parecía sincera. Entonces recordó a Daphne, que últimamente también andaba como tonta (motivo: Eoin Whisp), y a ella misma (motivo: Draco... awww... es decir Malfoy... urgh...) y consideró seriamente que el colegio tenía alguna epidemia de amor, y eso que ni siquiera era primavera. Además de esas parejas tenemos que incluir el triángulo amoroso de Stephanie - William Stubber - Queen - Colin (a Stephanie le gusta William, pero a William le gusta Queen, que a su vez está perdidamente enamorada de Colin, que está loco por Stephanie), a Nefiyae que está peleada con Kitt a causa de Malfoy, a Mandy que parece estar loca por Eoin (sólo porque Daphne lo está), a Thot que está celoso de Eoin, a Sophie que sigue encaprichada con Harry, a Eoin que cree que Ginny está enamorada de él y a Courtney que está loca por Thot. Y si a todo esto le añadimos que Luna últimamente anda mucho con Harry, que Neville parece enamorado de Parvati, y que Ron y Hermione están como tensos el uno con el otro, cualquiera confundiría a este fict con una telenovela.

Esa misma tarde, tras la charla con Alissa, Ginny se marchó a la biblioteca, pero en el camino alguien se interpuso en su camino: Draco... es decir, Malfoy.
- ¿Qué quieres, Malfoy? ¿No te fue suficiente con el golpe del otro día? - le preguntó Ginny con frialdad. Le costó mucho hacerlo. Cada vez le costaba más tratarlo mal. Excepto cuando recordaba todo lo que había hecho... ahí se armaba de valor y lo encaraba sin problemas.
- No puedo creer que Zabini sea tan patético que tenga que enviarte a ti a golpearme - fue lo único que dijo el rubio.
- A mí no me ha enviado nadie. Pero hablando de Blaise... ¿quién te crees que eres para golpearlo así?
- El hijo de la persona a la que insultó. Y tú no me hables de andar golpeando gente porque no eres la más indicada.
- Prefiero andar golpeando gente que andarla besando...
- No me vengas con eso... Si ni siquiera significó nada.
- ¿Qué no te venga con eso? ¡Me besaste, Malfoy! ¡A una Weasley!
- Deja en paz el jodido beso, ¿quieres?
- ¿O sea que vas a negar lo que pasó? - le disparó Ginny, siguiéndolo, pues Malfoy había echado a andar por el pasillo, sin mirarla.
- No. Fue algo... momentáneo. Un error.
- ¡Dijiste que no significó nada, que sólo lo hiciste para demostrarme que no eras patético!
- ¡YA! Eso no significa que te haya besado sólo por eso. Quería averiguar lo que rechazaba Potter. Y francamente, es un idiota.
Draco la miró de una forma nada discreta, provocando que la chica se pusiera roja hasta la raíz del pelo, y tropezara. Pero Draco, es decir Malfoy, evitó la caída tomándola de la cintura. Sus labios estaban a escasos centímetros de los de Ginny cuando ambos reaccionaron, separándose al instante.
- Me voy.
- Yo también.
¿Pero qué le estaba pasando? O más bien, ¿qué clase de pregunta era esa? Si total ya sabía la respuesta: estaba loca, definitivamente loca, pero por Draco, es decir Malfoy. Después de todo, cuando sueñas con un chico todas las noches, cuando hasta las piedras te recuerdan a él, cuando no puedes sacártelo de la cabeza, cuando tu corazón late a mil por hora cuando estás con él... ¿no es que te has enamorado? Pues sí. Era demasiado tarde: estaba enamorada de la persona equivocada.

La noche del viernes 3 de noviembre...
Era la noche más esperada por el colegio entero, o al menos los alumnos de quinto en adelante. El famoso bar estaba finalmente abierto... o casi abierto.
Ubicado en una enorme habitación en desuso, era una mezcla de pub y discoteca, ya que había una amplia pista de baile, mesas redondas en los costados, y una barra típica muggle. El lugar estaba pintado de plateado, con luces cálidas y acogedoras, música que Courtney Dawson habría aprobado definitivamente, y un suelo de madera reluciente, salvo en la pista de baile, que era como la de una disco de los ‘70. Una larga cinta blanca era lo único que impedía a la multitud de estudiantes mayores el entrar al lugar. Detrás de la barra de madera, Ginny pudo ver a Dobby y a un par de elfos más, limpiando las copas. También escuchó los murmullos de desaprobación de Hermione al darse cuenta de estos últimos detalles.
- Sin más preámbulos - anunció Dumbledore, que parecía un niño en el día de Navidad-, inauguramos el Hogpub (N.A: No podía ocurrírseles nada mejor?? Que falta de creatividad tienen algunos...)(N.L: Ejem! Como que tú eres la autora, no?)(N.A: Y sí, pero no se me ocurría nada mejor. Te quiero ver a ti intentándolo...).
Dumbledore cortó la cinta con una tijera, a modo simbólico. Acto seguido, tuvo que apartarse del camino, pues los alumnos de cursos superiores casi lo atropellan cuando entraron en estampida al Hogpub.
- Hola, Dobby - saludaron Harry, Ron y Hermione sentándose en la barra. Ginny se sentó con ellos, y poco después se les unieron Luna y Neville. Daphne se había marchado a una mesa con sus compañeras de cuarto, mientras que Thot discutía con Colin... para variar.
- ¿Qué puedo ofrecerles, señores? - preguntó el elfo doméstico en ese tono chillón que te provoca taparte los oídos con esas orejeras esponjosas y rosas de Herbología.
- Whisky de fuego - imploró Ron en tono ansioso.
- ¡Ron! - lo regañó Hermione-. ¡Eres un prefecto!
- ¡Tú no me digas que hacer! - le espetó Ron, de mal humor. Ambos se lanzaban chispas con la mirada.
- No servimos whisky de fuego, señor - replicó Dobby un poco asustado por la discusión de los humanos.
- ¿Hidromiel? - pidió Ron, volviéndose al elfo y empleando un tono más suave.
- ¡Enseguida! - chilló Dobby, emocionado, y con sólo chasquear sus dedos el vaso empezó a servirse solo.
- Yo un vaso de agua, por favor - pidió Hermione, rendida en su intento de controlar al pelirrojo.
- Cerveza de manteca - pidieron Ginny, Harry, Neville y Luna al unísono.
El elfo doméstico chasqueó los dedos y en unos segundos ya estaban disfrutando sus pedidos (en el caso de Hermione no, porque uno no puede disfrutar un vaso de agua, y menos cuando tus amigos toman algo diez veces más reconfortante y delicioso, ¿no?).
- Vodka de dragón - pidió una voz familiar un par de asientos más a la izquierda de Ginny.
- No señor, no podemos - chilló un elfo.
- Entonces lo más fuerte que tengan - repuso la voz de Blaise.
- Ya vuelvo - dijo Ginny, pero nadie le prestó mucha atención: Ron y Hermione discutían, Harry y Neville intentaban frenarlos y Luna leía una revista.
La pelirroja se sentó junto a su abatido amigo, que se bebió su vaso de hidromiel en escasos segundos, y enseguida pidió otro.
- ¿Te ocurre algo? - le preguntó la chica, yendo al grano-. ¿Es Malfoy de nuevo?
- No tiene absolutamente nada que ver con ese engendro con patas - respondió Blaise-. Es Alissa Starlight... me ha invitado a salir y como estaba de mal humor, le hablé bastante mal. Me plantó una bofetada y me dijo que era el ser más despreciable que había tenido la desgracia de conocer. Descontando a Crabbe, Goyle, Parkinson y Malfoy, eso dijo - añadió.
- ¿Por eso estás así? - insistió Ginny, que no entendía mucho el problema, ya que a Blaise ni siquiera le gustaba Alissa, es más: apenas la conocía de vista, y sólo porque relataba los partidos de quidditch.
- No tiene mucho que ver con eso, la verdad - admitió el chico, que ya estaba pidiendo un tercer vaso de hidromiel-. Es más que nada por ti y por Malfoy.
- ¿Qué? - exclamó Ginny, casi escupiendo su cerveza de manteca en la cara del elfo doméstico que le servía la hidromiel a Blaise.
- Los he visto el otro día - replicó el chico, volviendo sus ojos encendidos a Ginny- besándose.
- ¡No nos estábamos besando! - se defendió la pelirroja. Sólo una vez había besado a Dra.. Malfoy, y Blaise no los había visto, puesto que sino hacía rato que no le hablaba. Probablemente los había visto la tarde del miércoles, después de su casi beso-. Estábamos discutiendo, y yo por ir tan rápido me resbalé y él me sujetó para que no me cayera, y eso debió haber sido lo que viste.
- Mira, Ginny, soy muchas cosas, pero tonto no es una de ellas - dijo él muy molesto. Bebió su cuarto vaso de hidromiel (N.A: Qué manera de beber que tiene este chico!), pagó la cuenta y se marchó con las manos en los bolsillos, al igual que siempre.
- ¿De todos modos a él que le incumbe? Está bien que sea mi amigo y todo eso, pero tampoco para ponerse así... - pensó Ginny en voz alta, viéndolo marcharse.
- Primer signo de locura: hablar sola - dijo una voz fría que arrastraba las palabras-. Dos vasos de hidromiel, por favor - pidió Malfoy al elfo doméstico, y luego añadió, volviéndose a Ginny:- Yo invito.
- Y yo rechazo la invitación - dijo la chica, levantándose. Pero Malfoy le sujetó la muñeca:
- Déjame hablar, y luego eres libre de hacer lo que quieras.
- OK. Habla. Y más te vale que sea bueno - Ginny se sentó, el corazón latiéndole a mil por hora.
- Es sobre lo que pasó el otro día - comenzó el rubio, entregándole uno de los vasos que el elfo le daba. Bebió un trago del suyo (awww... pensó Ginny), lo dejó en la mesa y prosiguió:-. Que conste que te sujeté porque si te caías el que pagaba después era yo, ya que me ibas a acusar de intento de asesinato (N.A: Que suspicaces que son los Slytherins!). No he terminado - añadió, al ver que la pelirroja abría la boca para decir algo-. Y respecto al casi beso, eso fue una breve tentación a fastidiar a Potter y a Weasley y a todo Gryffindor si es preciso (N.A: Que creativos que son los Slytherins a la hora de mentir, ¿no?).
- Yo también quería hablar de eso: no te creas que vas a jugar conmigo al igual que lo haces con otras chicas - le espetó Ginny con frialdad-. Primero porque no soy tonta como ellas. Segundo porque sé que sólo lo harías para fastidiar a mi hermano y a Harry. Tercero porque tú quieres hacerlo porque sabes que yo no quiero y por estas dos razones anteriores. Y cuarto porque... - pero Ginny no se atrevió a decir lo que había averiguado aquella noche en el baño de Myrtle la Llorona-... porque sí.
- Vaya. Me has descubierto - dijo él con sarcasmo, haciendo como que aplaudía.
- Lo que sea. Y quédate con tu cochina hidromiel - Ginny le devolvió el vaso que ni siquiera había tocado, se levantó y se marchó a la mesa de Daphne y las otras chicas.
- Tengo un nuevo plan - le dijo Daphne sonriendo en cuanto su amiga se sentó con ellas.
- No necesitamos un nuevo plan: con el último nos da y nos sobra - objetó Stephanie frunciendo el entrecejo.
- Yo no hablo de eso. Hablo de Eoin [suspiro típico de chica enamorada de las películas] - explicó Daphne-. Primero probé el tratarlo mal, pero no me salió muy bien que digamos... : S - miró a Ginny pues éste había sido idea de ella-. Luego intenté el de si tú estás aquí yo me voy - miró a Queen, la autora del plan de dejar el lugar al que acababa de entrar el chico que te gusta-. Otro sin muchos resultados... Después me decidí por el plan uno más uno es igual a dos - miró a Stephanie, que basándose en la Aritmancia había bautizado a su plan, que era tan obvio como el nombre lo indicaba: Daphne debía coquetearle-. Resultados: nulos. Tiene la cabeza en otra cosa, y es tan tonto - Daphne sacudió la cabeza en señal de desaprobación, pero con una sonrisa cariñosa en los labios-... Pero ahora finalmente me he decidido por una nueva estrategia: la indiferencia.
- ¿Eh? ¿Pero eso no lo has intentado antes? - preguntó Queen, algo ofendida porque su plan era muy similar.
- No. Según la revista Corazón de Bruja [Ginny soltó un bufido de exasperación: su amiga estaba embobada por esa estúpida revista superficial e inútil], los hombres detestan no ser el centro de atención. Sobre todo si son guapos y están acostumbrados a ser un imán de chicas - Daphne tomó aliento y prosiguió, todas sus amigas mirándola con interés pues aquello hasta podría llegar a serles útil a ellas-. La cuestión es que hay que ignorarlo, hacer como que no existe, incluso si te habla o si te toca hacer un trabajo con él.
- ¿Corazón de Bruja? ¿Qué clase de nombre es ese? - preguntó Queen alzando una ceja, pues para ella eso era demasiado vulgar-. Me suena a vísceras o a una revista de medimagia feminista.
- O a revista porno - corroboró Ginny.
- ¿Y en qué se basan? ¿Estadísticas? - preguntó enseguida Stephanie, siempre tan pendiente de cifras.
- Pues qué se yo. Experiencias propias, probablemente - supuso Daphne sin darle importancia, y bebiendo un largo trago de su cerveza de manteca.
- Seguro que son de esas viejas amargadas que se creen expertas en lo que respecta a hombres - se burló Ginny.
No habían acabado de reírse cuando oyeron a Kitt Snow gritándole toda clase de cosas a Nefiyae, todas menos mi querida amiga del alma. En ese momento las enemigas de la rubia teñida se miraron con la misma idea:
- Hay que hablar con Kitt Snow - dijo Daphne, yendo al grano de una.
- Que se una a nosotras - añadió Ginny con cara de chica mala que trama un plan maligno-. Y probablemente Dawson también lo haga.
- Sí, después de todo una no puede sumar dejando de lado un uno - corroboró Stephanie. (N.A: pero qué insoportable!! Cuándo se va a dejar de números???)
- Hasta los mejores atuendos necesitan complementarse con algún accesorio, por más extraño que sea, ya que puede ser útil - finalizó Queen.

Mientras tanto, en el tocador de chicas de Hogpub...
- Kitt nos la va a pagar - amenazó Nefiyae, observándose en el amplio espejo del baño.
- Sí, es cierto - corroboró Sophie decidida, imitando a Nefiyae-. Esa perra va a ver lo que es bueno.
- No lo sé... - vaciló Melodie-. ¿No podríamos ser todas amigas de nuevo?
- Eso es imposible si Kitt no admite los sentimientos de Draco por mí - dijo Nefiyae (¿Qué sentimientos? Si el chico sólo la invitó a salir en espera de fastidiar a Potter, ya que pensaba que le gustaba la rubia idiota. Pero no. Apenas se enteró de esto, aprovechó la posposición de Nefiyae y no le dirigió la palabra nunca más), acomodándose el cabello rubio teñido y mirando el efecto en el espejo.
- Kitt se molestó contigo con razón - le dijo Courtney, desafiante-: ¡prácticamente le robaste el novio! Las amigas no hacen eso.
- Pues las amigas tampoco impiden la felicidad de la otra. Dime, Courtney, si Thot Caulfield estuviera perdidamente enamorado de Kitt y Kitt lo estuviera de él, ¿qué harías?
- Me apartaría de su camino - admitió Courtney bajando la mirada.
- Eso pensé - respondió Nefiyae, apartando la vista del espejo y clavándola en su amiga, con ese tono malicioso que usan las chicas malas de las películas-. Así que... ¿estamos todas en esto?
- ¿En qué exactamente? - preguntó Melodie sin entender.
- En deshacernos de una molestia y hacernos de una ayuda - explicó Nefiyae, en el tono que usaría para explicar que uno más uno equivale a dos.
- ¿Con quién piensas aliarnos? - volvió a preguntar Melodie con curiosidad.
- Con la chica más manipulable, tonta, pero útil que he podido encontrar - una sonrisa apareció en los finos labios de la rubia falsa mientras decía esto-: Mandy Mollock.
En ese momento la puerta se abrió, dejando entrar a la chica que habían estado esperando que entrara: la misma Mandy Mollock, con sus lentes redondos y gruesos como culo de botella, pelo negro grasiento y quebradizo, un espantoso gusto para la moda y una cara llena de granos. Mandy las miró con timidez y luego se lavó la cara, al tiempo que las otras tres miraban a Nefiyae con cara de ¿y bien?. La rubia falsa no se hizo esperar y dijo con la voz más amable, suave y dulce que tenía (que era más falsa que su pelo rubio, pero Mandy era demasiado ingenua como para notarlo. Si hasta creía que Nefiyae era rubia natural!):
- Tú debes ser Mandy, ¿cierto?
- Sí - afirmó la aludida con timidez, secándose la cara.
- Ya nos debes conocer: somos Nefiyae, Melodie, Sophie y Courtney.
- Sí, las conozco - Mandy las miró con cara asustada, como de un pobre conejo indefenso acorralado por una jauría de zorros (o más bien zorras... y en más de un sentido) salvajes y hambrientos.
- Pero no muy bien. Escucha, Mandy. Nosotras no somos malas. Daphne Wolf y sus amigas lo son. Ellas han venido por nosotras porque nos tienen envidia y miedo. Nosotras sólo nos defendimos - cada frase era dicha despacio, con suavidad y con bastante convicción, y las otras chicas las apoyaban asintiendo con la cabeza-. Dime, ¿no habrías hecho tú lo mismo en nuestro lugar?
- Supongo - vaciló Mandy con una voz tan tímida e inocente que daba pena.
- ¿Sabes? - Nefiyae dio un paso adelante y le apartó un mechón de pelo grasiento y negro de la cara (pensando ¡qué asco! mientras lo hacía), sonriendo con una dulzura más falsa que las tetas de Pamela Anderson-. Tú siempre eres la tímida, la buena, la callada, la que pasa por inadvertida y la que no recibe el crédito por nada. Pero yo puedo cambiar eso. Yo puedo hacerte lo que siempre soñaste ser: una estrella, en lugar de una simple sombra. Puedo hacer que los chicos se fijen en ti. Puedo hacer algo que de no ser por mí jamás serías.
Nefiyae se detuvo a saborear el efecto de sus palabras. La ingenua Mandy se había tragado todo, ya que al fin y al cabo ¿qué oportunidades tenía ella de ser linda y popular con Daphne, Ginny, Stephanie y Queen? Y si ayudaba a Nefiyae, la chica no tendría más remedio que ayudarla a ella. Mientras, la rubia pensaba en que había que añadir el último toque que acabara de convencer a Mandy, por lo que dijo con suavidad:
- Imagínatelo: caminas por los pasillos, hecha una diosa. Todo el mundo te sonríe y te trata bien. Los chicos babean por ti y se ofrecen a cargar tus libros. Eres elegida para porrista honoraria.
- Acepto - aceptó Mandy al cabo de unos segundos.

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FIN DEL CAPÍTULO 11.
Hola! Qué les pareció? Dos páginas más largo de lo que esperaba, pero es que tuve que añadir muchas cosas. Volviendo a sus opiniones como lectores y seguidores del fict... como siempre, comentarios, sugerencias, dudas, ideas y/o críticas a mi Libro de Visitas y a los REVIEWS. Y como siempre, les pido que FIRMEN. Muchas gracias.
Ahora, respecto a este capi... como ven cumplí con lo prometido: hice regresar a personajes olvidados (aunque no de la forma que yo hubiera querido, ya que tuve demasiado que contar en este capítulo), inauguré el ansiado bar y lo bauticé con un ridículo nombre sin sentido, hice que Mandy traicionara a las chicas y que Kitt Snow... bueno, ella ya se les va a unir.
Sobre el próximo capi, Traicionar es una estrategia:
+ Nefiyae va a cumplir con lo prometido.
+ Kitt Snow se aliará a nuestras amigas.
+ Los apodos generales de las malas y las buenas.
+ Mandy será una espía de Nefiyae, y sólo alguien se dará cuenta...
+ Le funcionará a Daphne eso del plan indiferencia y Eoin por fin notará su existencia?
+ Se resolverán los embrollos amorosos?
Y ahora, pasemos a mis queridos lectores, que son lo único que me anima a seguir escribiendo.

Jane Black: MUCHAS gracias, de verdad me motiva que me digas eso. No te preocupes, escribiste bien los nombres. Sí, recibo quejas (incluso de mí misma) de la escasa interacción de G con D. Pero es que como he dicho antes, éste es un fict REALISTA, y sé sincera... en la realidad pasa que apenas te enamoras de un chico se besan y todo ok? Pues no. Yo lo voy a abarcar lentamente, pero todo llegará a su tiempo. Lo del enamoramiento de Ginny... Créeme, esas cosas pasan. Y te lo digo por experiencia. A mí me pasó que un chico que ODIABA totalmente me acabó gustando. Y al final me obsesioné y me enamoré de él. Sólo que hasta ahora yo no he tenido tanta suerte como Ginny. Hice como Daphne: lo probé todo para que me prestara atención y al final acabé ignorándolo. En fin, basta de mis desgraciada vida... Muchos besos y gracias de nuevo!

Ginny_ForEver: Hola! Q suerte que te gusta mi fict! No te preocupes, ya saciaré tu sed de leerlo, jeje. Me alegro que te guste tanto como para pasarte el día leyendo, que eso es lo que trato de hacer.
Capítulo 12: Traicionar es una estrategia


La situación entre las Salamandras (N.A: así he bautizado a Ginny y su grupo, cuando comente al fin de este capi van a saber por qué) y las Merrows o Huecas (N.A: apodo para el grupo de Nefiyae) estaba bastante tensa, sobre todo desde que las primeras habían ganado como aliada a una de las segundas, por lo cual eran seis contra cuatro, y encima que también les superaban en número de neuronas... Pobres huecas. Hasta les tengo algo de pena. Por supuesto, ninguna de las salamandras se esperaba que una de las suyas hubiera cambiado su piel fría por escamas de merrow, ya que en aquel mismo momento en el que Ginny desayunaba con Thot, Neville y Daphne, Mandy estaba siendo cambiada de look por las huecas merrows.
- ¿Qué tenemos ahora? - preguntó Daphne bostezando.
- Cuidado de las Criaturas Mágicas - respondió Thot, revolviendo su avena desanimadamente-. Suerte que ha vuelto Hagrid. Esa Grubbly-Plank era muy aburrida.
- Sí, pero daba unas lecciones fascinantes - comentó Neville por encima de El Profeta.
- Neville, cada día te pareces más a Hermione. Me asustas - le dijo Ginny muy seria, pero en cuanto el chico la miró con un ? en la cara, la pelirroja se limitó a reír, lo cual era un alivio. Últimamente estaba histérica. Sobre todo si mencionabas a Malfoy.
- Buenos días - saludó Colin, sentándose junto a Nev y sacando un sobre amarillento de su bolsillo-. Esto es para ustedes - añadió en un susurro, entregándoselo a Ginny-. Son las fotos que me pidieron sacar.
Ginny sonrió y lo abrió. Pero lo que sacó fueron como treinta fotos en movimiento de Harry, y sólo seis de las merrows el día de su venganza. La pelirroja estaba empezando a considerar seriamente que Colin fuera gay y estuviera enamorado de Harry, hasta que encontró como diez fotos de Stephanie en el fondo del sobre.
- Mmm... creo que estas son tuyas - le dijo Ginny, entregándole las cuarenta fotos que no le pertenecían a ella, intentando contener la risa, y pensando que si Queen se enteraba de que el chico de sus sueños le había sacado diez fotos de Stephanie y TREINTA a Harry (allí era donde estaba el problema, ya que Queen a veces estaba segura de que no sólo se había enamorado de un vulgar chico cualquiera con obsesión por la fotografía sino que además se había enamorado de un gay), se cortaba las venas.
- ¿Y eso? - preguntó Mandy, sentándose con ellas, con un tono mucho más animado que de costumbre. Ginny se volvió para comprobar que no tenía fiebre y...
- ¿Estás segura de que tú eres Mandy? - preguntó incrédula, pues su amiga (N.A: lo pongo entre comillas porque vaya amiga que tienen las salamandras) estaba totalmente cambiada: el pelo ya no era ni grasiento ni quebradizo sino que brillante y hermoso, con el precioso tono azabache que siempre había tenido pero que ahora era mucho más brillante e intenso. Los ojos eran de un color azul turquesa adorable, a pesar de que eran lentes de contacto, y ya no estaban ocultos tras unas gafas espantosas. El acné había desaparecido (Ginny no tenía dudas que esto había sido gracias a la magia) y la piel grasosa ahora era suave y perfecta (como la de esas tipas de las propagandas de Clean & Clear y Dove, para que se hagan una idea - por cierto, como odio a esas tipas - ), de color normal en lugar de amarillento, como era antes. Luego estaban sus uñas: con una manicura perfectas y hechas a la francesa. Y finalmente estaba el buen gusto de sus nuevas joyas (que Ginny no notó que eran de oro - ejem, recuerdan la obsesión de Nefiyae por el oro? - ) y de la ropa.
- ¿Te gusta? Es mi nuevo look. Me lo ha hecho un estilista profesional, en Hogsmeade - mintió la chica, que también parecía mucho más segura de sí misma. Ginny entendió entonces el motivo de su desaparición el fin de semana (N.A: olvidé mencionarlo [oops]... Sorry!)-. Volviendo al tema... ¿de qué hablaban?
- Colin nos ha traído las fotos - Daphne sonrió maliciosamente y le pasó el sobre que había ido de mano en mano por esa parte de la mesa de Gryffindor (es decir, lo habían visto Thot, Neville, Harry, Ron, Hermione, Parvati, Lavender, Seamus, Dean, William y Eoin).
- Genial - en los ex-labios cortados de Mandy también se dibujó una sonrisa maligna al ver las fotos, sólo que esta sonrisa no tenía el mismo motivo que la de Daph, aunque nadie lo notó.
- Por cierto, ¿a qué se debe ese nuevo look, Mollock? - preguntó Eoin con su típico interés masculino.
- ¿Por qué no me acompañas a Cuidado de las Criaturas Mágicas y te lo cuento en el camino? - le ofreció la chica guiñándole un ojo azul turquesa, que Daphne quería arrancarle con el tenedor que tenía en la mano en aquel momento, pero que Neville le arrebató pronto, por si acaso.
- OK - accedió el chico sonriendo y levantándose de la mesa. Salió detrás de Mandy como un verdadero caballero y no como un perrito faldero, como Ginny pensó que haría. Él siempre sabía permanecer elegante, importante, atractivo e interesante sin importar la situación. Daphne, mientras tanto, se moría de celos, pero recordó el plan indiferencia y sacó el nuevo número de Corazón de Bruja. En la portada se leía: 101 formas de controlar los problemas más serios de las mujeres con los hombres: sexo, infidelidad, la tapa del inodoro y celos.
- No me digas que lees eso - fue el saludo matutino de Kitt, que acababa de unírseles (en 2 sentidos: al grupo de las salamandras - la tarde anterior - y al desayuno). A pesar de haber sido expulsada del equipo de porristas y de haber sido sustituida por Mandy esa misma mañana, parecía de buen humor. Aunque sospechaba que Mollock se traía algo entre manos, no se lo dijo a nadie.
- No te lo digo - le replicó Daphne, asomando la cabeza rubia plateada (un tono similar al de Fleur Delacour, pero más rubio, y que por cierto es 100% natural, y consecuencia de ser hija de un hijo de una veela y de una mujer rubia natural), lacia, larga y brillante de detrás de la revista.
Kitt hizo un gesto de desaprobación con la cabeza, se apartó un mechón de pelo negro con reflejos violetas de la cara y miró a todos a través de sus ojos plateados, como estudiando la compañía de la cual se había hecho. Hermione desaprobó esa actitud con un chasquido molesto de la lengua, y se limitó a hundir la nariz debajo de El Profeta, al tiempo que Harry y Ron hablaban de quidditch. Neville, por su parte, intentaba hablarle a Parvati, pero no se atrevía. Lavender se besaba con Seamus salvajemente, Dean terminaba apresuradamente sus deberes de Pociones, Daphne seguía como pegada a Corazón de Bruja, Ginny hablaba con Queen que acababa de llegar (tarde, como siempre), y Thot y Colin discutían (para variar... ). Esta escena tan típica por las mañanas se vio interrumpida de inmediato por la inusual llegada tarde de Stephanie:
- ¡Me retrasé! - exclamó la chica, sin aliento-. ¡No entiendo como ha podido pasar! ¡Si programé el despertador los minutos exactos antes de las ocho que me lleva alistarme: diez bañándome, siete secándome el pelo y peinándome, cinco vistiéndome, dos recogiendo mis cosas y cuatro llegando hasta aquí! ¡Dieciocho en total! ¡No entiendo como ha podido pasar! - repitió, sin dejar de consultar su reloj mientras hacía cuentas mentales.
- Calma, algún día te iba a pasar. No eres un reloj suizo - la consoló Ginny.
- ¡Es tan puntual! - suspiró Colin por lo bajo.
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DÍA: Jueves 9 de noviembre.
GRUPO: Gryffindor-Slytherin.
LECCIÓN: Alquimia.
CLIMA: soleado.

Era otra clase normal de Alquimia para los quintos cursos de Gryffindor y Slytherin: el profesor Flamel (tatara-tatara-tatara nieto o algo así de Nicholas Flamel) corrigiendo deberes en su escritorio, sin inmutarse por lo que ocurría en el resto de la clase, ya que estaba ocupado escuchando una música horrible con su discman mágico, y sólo de vez en cuando apartaba la cabeza de los pergaminos, para chistar un shh, que quería decir que él seguía siendo el profesor de la clase y que no se descontrolaran demasiado porque sino se quedaba desempleado. En cuanto a los estudiantes, estaban sentados en tres amplias mesadas de laboratorio, la de la izquierda abarrotada de Slytherins, la de la derecha abarrotada de Gryffindors y la del medio una peligrosa mezcla de los dos. En la primer mesa (Gryffindor) estaban dispuestos por parejas: Eoin con Thot (excelente elección [nótese el sarcasmo]: el primero no entendía porque Thot lo trataba tan mal y de a paso lo interrogaba sobre si Ginny estaba enamorada de él o no, mientras que el segundo le lanzaba miradas asesinas y sólo le hablaba sobre el trabajo), William con Stephanie (el primero se moría del aburrimiento, pues la chica era increíblemente obsesiva y meticulosa con las cifras, al mismo tiempo que se preguntaba por qué Colin lo miraría así, mientras que la segunda disfrutaba cada momento e intentaba demostrarle al chico lo mucho que sabía del tema), Queen con Colin (la primera volvía loco al segundo, ya que no dejaba de hablar de clase y modales y de que ella no estaba hecha para la alquimia), Nefiyae con Kitt (ambas se lanzaban miradas que habrían asustado inclusive a Voldemort), y detrás de ellas, Daphne con Ginny (normal). En la mesa del medio estaban Sophie y Melodie (cada una con un chico de Slytherin), Mandy con Robert Brand, Arnold Gretcham y Kelly Scrimgeour (N.A: Kelly y Robert son los dos prefectos de Slytherin, que se llevaban tan bien como Hermione y Ron - creo que entienden a lo que me refiero - , y que a pesar de no estar juntos discutían igual), entre otros.
- ¡Psst! - chistó Mandy, intentando llamar la atención de Nefiyae en la mesa de al lado. Por suerte para ambas, estaban una al lado de la otra-. Tienen unas fotos de ustedes en el día de nuestra primer venganza.
- ¿En serio? - la reacción de Nefiyae de volverse fue tan rápida que arrojó un frasco lleno de un líquido extraño al piso en la pasada. El frasco se estrelló, se hizo añicos y ocasionó una pequeña explosión que fue suficiente para dar a pensar a cualquiera que mirara la escena (alumnos chillando y corriendo, histéricos) que había uno de esos escarabajos que se meten entre la piel hasta devorarte las vísceras, como los de La Momia.
- ¡QUE NO CUNDA EL PÁNICO! - chilló Flamel, que se había quedado dormido pero despertó apenas oyó tanto barullo. Miró a su alrededor: la túnica de Nefiyae (que lloraba) se había prendido fuego, las salamandras se reían, los otros miraban el accidente entre aturdidos y divertidos, y los Slytherins ya habían dejado el aula de apenas haber oído la explosión.
- ¡AUXILIO! ¡ME QUEMO! ¡SOCORRO! - gritaba Nefiyae, y en su desesperado intento de apagar su túnica en llamas (era demasiado idiota como para usar su varita para hacerlo), se zarandeó de un lado a otro, golpeando con el codo un frasco de alcohol, que se cayó al piso haciéndose mil pedazos. Unas gotas le salpicaron la túnica (que justo Thot y Colin le ayudaron a quitarse en ese momento), la cual se prendió fuego, quemando a su vez una silla de madera, que a su vez quemó poco a poco una de las mesas de madera.
Los alumnos restantes recogieron sus cosas y se largaron de inmediato. Toda la clase, encabezada por el profesor, no había subido la primera escalera rumbo al despacho de Dumbledore cuando se escuchó una explosión diez veces más fuerte que la primera. Seguro que había estallado el aula completa.
- Brujas fritas - dijo Flamel a la gárgola con desgana. Cinco minutos después, él y toda la clase estaban en el despacho de Dumbledore, un poco apretujados.
- ¿Qué te trae por aquí, Rupert? - le preguntó el director con amabilidad.
- Renuncio - respondió Flamel sin rodeos-. ¡No soporto más a estas bestias salvajes!
Y tan rápido como había llegado, Flamel dio media vuelta y se marchó, dando un portazo. Dumbledore suspiró y miró a los alumnos:
- ¿Me podrían decir que han hecho para que quiera renunciar? - les preguntó con suavidad.
- Una explosión - explicó Melodie, la sensata de la clase.
- Por culpa de Nefiyae Nix - añadió Daphne, contenta de tener un motivo de castigar a su enemiga-. Tiró un frasco con un líquido al piso, que explotó (el frasco, no el piso), le prendió fuego la túnica, y la muy i... ingenua se movió y tiró otro frasco, esta vez de alcohol y...
- ¡Mentirosa! - chilló Nefiyae, y rompió a llorar de una forma tan falsa que hasta los de Slytherin se pusieron de parte de Daphne.
- ¡Yo vi lo que pasó! - exclamó Kitt.
- Profesor - sollozó Nefiyae, volviéndose a Dumbledore-, ellas se llevan muy mal conmigo, es obvio que quieren que me castigue por algo que no hice.
- ¡Sí que lo hiciste! - le gritó Kitt, señalándola con un dedo acusador que temblaba de cólera.
- ¡Claro que no!
- ¡Que sí!
- ¡Que no! ¡Sólo porque Draco me ama estás inventando esas cosas! Acéptalo: yo gané, tú perdiste.
- ¡¡¡Perra embustera roba novios!!! - estalló Kitt, agarrándola de los pelos y tirándola al piso, donde comenzaron a pelearse como animales salvajes.
- ¡Por favor contrólense! ¡Alto! ¡ALTO! - gritó Dumbledore, poniendo fin a la lucha con su propia varita, que separó a las chicas de inmediato-. Señorita Nix, la apuntaré a sesiones semanales todos los viernes a las cinco, con el psicólogo de la escuela.
- ¿Qué? - preguntó Nefiyae, olvidándose de su llanto falso-. ¡Pero eso arruinaría mi reputación! ¿¡¿POR QUÉ ME HACE ESTO?!? - chilló.
- No sé mucho de psicología, pero creo que psicológicamente, usted tiene un desorden de personalidad de tipo dramático, conocido como histriónico, en el cual el individuo busca constantemente la atención de las personas. Sus emociones son inestables, tienen una percepción distorsionada de sí mismos y son muy impulsivos. También tiene cierto nivel de desorden de personalidad narcisista, pues no logra compenetrar con otras personas, se siente superior y busca admiración y atención - explicó Dumbledore en tono de profesor. Todos se lo quedaron mirando muy asombrados, salvo las huecas, que tenían cara de no entender de qué cuernos estaba hablando el viejo chiflado ése.
Silencio incómodo.
- Mmm... ¿podemos irnos, profesor? - preguntó Stephanie consultando su reloj.
- Sí - accedió el director. Todos suspiraron aliviados: creyeron que el haber hecho estallar el aula de alquimia y despedido al mejor profesor que la impartía sería suficiente motivo para castigarlos-. Pero antes, tienen que arreglar el aula que destrozaron, ahora mismo. Sí, señorita Fox, ya sé que tienen clase ahora - añadió Dumbledore, pues Stephanie había abierto la boca para decir algo, sin apartar la vista de su reloj-. Pero no les tomará más de diez minutos, con magia, por supuesto. Pueden irse ahora.
Los estudiantes dejaron el despacho enseguida, y caminaron con pesadumbre al aula de Alquimia, encabezados por una impaciente Stephanie. Apenas entraron, se quedaron boquiabiertos: las mesas y bancos estaban calcinados, los frascos e ingredientes se habían reducido a polvo, el humo los hacía toser y todo estaba negro. Les llevó quince minutos mejorar un poco el aula; entre que abrían las ventanas para que el humo se fuera, iban a la bodega intacta del aula por otros frascos e ingredientes y se deshacían de las cenizas y el polvo del suelo, las paredes y el techo con hechizos... Y mientras ellos se ocupaban de esto, las merrows huecas zafaban del castigo mientras llevaban a cabo una reunión en el pasillo desierto. O lo que creían que era un pasillo desierto...
- ¿Qué me decías hoy, Mandy? - le preguntó Nefiyae a la chica con brusquedad.
- Que me han dicho que tienen fotos de ustedes bañadas en pintura azul, con esos hilos pegajosos en la cara y el pelo... Ya saben, del día de la venganza.
- ¿Y qué piensan hacer con ellas? - interrogó Melodie asustada, abriendo los ojos como platos.
- Conociéndolas, van a hacer copias y a repartirlas por todo el colegio. Pero sacarán a Kitt, supongo. Después de todo se pasó a su bando...
- Me importa un cuerno la puta de Snow - dijo Nefiyae agresivamente-. Hay que deshacernos de esas fotos.
- Sabrán que han sido ustedes, que alguien las ha delatado y llegarán a una conclusión: que yo las he traicionado - siseó Mandy un poco asustada ante la idea de ser descubierta por las salamandras-. Además Kitt ya sospecha algo.
- Ése es tu problema - replicó la rubia teñida-. Yo ya he cumplido con mi parte del trato. Ahora tú cumple con la tuya y tráeme esas jodidas fotos.
- Si me descubren ya no podré servirte para nada - Mandy dijo esto entornando sus ojos pequeños con astucia.
- Tarde o temprano se darían cuenta - repuso Nefiyae encogiéndose de hombros-. Y puedes servirme igual: sabes cosas de ellas que yo no tengo idea. Además - Nefiyae dijo esto acercándose a la chica y susurrándoselo al oído con malicia-, recuerda que yo te di todo lo que querías... Pero puedo quitártelo.
- Me encargaré de esas fotos - aceptó Mandy a regañadientes.


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FIN DEL CAPÍTULO 12.
Una página más largo de lo esperado. ¿Les gustó? Pero bueno, ya saben que para eso está mi LIBRO DE VISITAS y los REVIEWS. Lo mismo de siempre: comentarios, dudas, sugerencias, ideas, felicitaciones o críticas van allí. Les responderé a lo que me digan al final de los capítulos siguientes. Muchas gracias por firmar!
En el próximo capítulo, Mala suerte (llamado así por ser el número 13 y por todo lo que ocurre en él):
+ Descubriremos quién es la persona que escuchó a las merrows huecas.
+ Daphne adoptará una táctica extrema para llamar la atención de Eoin, y las consecuencias serán fatales para todos.
+ Será descubierta Mandy? Conseguirá las fotos?
+ Blaise le hablará a Ginny otra vez.

Ahora sí... el por qué de los apodos generales de las chicas buenas y las malas.
Salamandras: si tienen el libro Animales Fantásticos y donde encontrarloso el de Los Mundos Mágicos de Harry Potter (de David Colbert), busquen salamandra. Dice que es un lagarto que habita en el fuego y que vive tanto como arda el fuego del que haya surgido. Otros datos son que apaga una hoguera reptando sobre ella, que vive en las llamas sin sufrir dolor ni consumirse, y que su veneno es el de mayor poder, pues provoca muchas muertes a la vez al subir al árbol e infectar al fruto, que mata a quienes lo ingieren. Se preguntarán: ¿qué tiene esto que ver con Ginny y sus amigas?. Y mi respuesta es que las chicas viven en el fuego ya que siempre están en problemas, que apagan una hoguera reptando sobre ella porque son capaces de resolver sus embrollos a pesar de todo, y que su veneno es el de mayor poder, pues provoca muchas muertes a la vez al subir al árbol e infectar al fruto, que mata a quienes lo ingieren porque sus líos siempre afectan a otros.

Merrows: gente del agua de origen irlandés. De hecho no sé mucho sobre esta especie, pero me pareció un nombre apropiado ya que el nombre y el apellido de Nefiyae Nix es de orígenes de sirena, como expliqué al final de un capítulo.
Capítulo 13: Mala suerte


- Weasley - la llamó una voz fría que arrastraba las palabras, esa misma tarde, mientras salía de Aritmancia.
- Malfoy, déjame en paz - le dijo la pelirroja alejándose, pero él la tomó por el brazo:
- Es importante.
Ginny se cruzó de brazos y lo enfrentó, en actitud de apresúrate que no tengo tiempo, y si lo tuviera no lo desperdiciaría contigo. Aunque en el fondo se estaba muriendo de ganas por lanzarse en sus brazos y darle un besazo de película. No, Ginny, contrólate, respira hondo y oooommmmm...
- Mollock te está traicionando - explicó él con un tono que parecía dar a entender que no le importaba en lo más mínimo pero que creía que era necesario que ella lo supiera.
- ¿¿Hasta dónde eres capaz de llegar con tal de fastidiar a Harry y Ron?? - le preguntó la pelirroja furiosa. Dio media vuelta y se marchó a paso apresurado. Estaba harta de las mentiras de Malfoy, que lo único que quería era liársela para fastidiar a Harry y Ron. Sin embargo, como le gustaría que eso no fuera cierto...
- ¿Te ocurre algo? - le preguntó Neville, alcanzándola en el pasillo.
- ¡No! - le gritó Ginny perdiendo la compostura-. Oh, perdona, Neville. No fue mi intención... - se disculpó enseguida.
- Está bien. Empiezo a pensar que tanto tiempo con Stephanie te pone histérica como ella.
Ginny apenas sonrió. No sabía si contarle el motivo de su furia a Nev, ya que tendría que explicarle el hecho de que Malfoy la coqueteaba para fastidiar a Harry, Ron y todo Gryffindor. Y eso de seguro no le caería bien a su amigo, que ya ponía cara de querer averiguar que ocurría en realidad. Decidió que era mejor cambiar de tema:
- ¿No sabes dónde están Daphne y Thot?
- ¡Acabas de tener clase con Thot! - exclamó Neville sorprendido.
- Sí, pero se me ha perdido de vista.
- Creo que buscando a Daphne. Tenía pinta de ser un asunto muy serio.
- Oh. En ese caso deben andar por la Torre Norte.
- Hoy no. Hoy tienen clase con Firenze. Por cierto, ¿has visto lo extraña que está Daphne? Me preocupa.
- ¿Extraña? ¿En qué sentido? - preguntó Ginny distraídamente.
- Compruébalo tú misma - indicó Nev, señalando con el mentón a la chica, que se aproximaba acompañada de Mandy, la supuesta traidora. Pero Ginny sabía que no podía serlo: era demasiado devota a Daphne y muy cobarde y sin personalidad. Entonces se fijó en Daphne y...
- ¡Tu pelo! ¡Daphne, tu precioso pelo! ¿Qué has hecho?
Ginny se acercó a su amiga y le tomó un mechón de lo que alguna vez había sido la melena más larga, hermosa y bien cuidada que había visto en su vida, pero que ahora se reducía a un pelo rubio-plateado cortado hasta la altura de la barbilla.
- Ay, Ginny, no es para tanto - dijo Daphne, encogiéndose de hombros como para restarle importancia al asunto-. Crecerá. Y no es nada comparado con el piercing que me hice en el ombligo - esto dicho como si fuera lo más natural del mundo.
- ¿QUE TÚ QUÉ? - preguntó Neville.
Daphne hizo rodar sus ojos con fastidio, y luego dijo:
- Envié una lechuza a Corazón de Bruja pidiéndoles consejo, ya saben, en esa sección donde un montón de brujas patéticas (N.A: te estás insultando a ti misma! Pero que tonta que he hecho a esta chica...) piden ayuda sobre sus vidas amorosas. Y en la edición de esta semana, ha salido mi carta, y la respuesta fue o que me cambiara el look drásticamente o que me consiguiera un novio para darle celos al chico que me gustaba.
- Y ha optado por las dos para obtener el doble de atención - concluyó Mandy, demostrando así que había pasado demasiado tiempo con Stephanie últimamente.
- ¿Te has vuelto loca? - le preguntó Neville en un susurro alterado.
- Oh, allí viene mi novio - comentó Daphne, haciendo caso omiso a la pregunta de su amigo, y saludando con la mano a... William Stubber.
- ¿WILLIAM STUBBER? - preguntaron Ginny y Neville a la vez.
- Sí... De esta forma le daré celos a Eoin y William se los dará a Queen - explicó Daphne, en el tono que usa cualquiera para explicar que el cielo es azul, las rocas no se comen y Draco Malfoy es guapísimo (Ginny -pensando-: eh? Y eso último de dónde salió?)(N.A: De tu cabeza, Ginny, querida).
- ¿Te das cuenta de que cuando Stephanie se entere te va a cortar la cabeza?
- Tranquila, Gin. Ya lo he hablado con ella, y aceptó. Con la condición de que yo le diga lo maravillosa que es, y así lo aleje de Queen, que de todas formas está loca por Colin, así que no le va a hacer caso (N.A: Vaya lío que me he mandado! Aunque será peor unos renglones más abajo, ya lo verán ;-) )
- Hola, nena - saludó William, besándole la mejilla a Daphne y sujetándola por la cintura.
- No tienes que fingir, ellos ya saben - le dijo Daphne, a la cual obviamente le molestaba que le dijeran nena y la agarraran por la cintura.
- Sí, pero Eoin no. Y ahí viene - repuso William, sin soltarle la cintura.
- ¡Hola! - saludó Eoin alegremente, uniéndose a ellos. Miró a Ginny de reojo pero enseguida posó su mirada en la pareja-. ¿Tienes novia, Will? ¿No me la vas a presentar?
- Pero si es Daphne, tonto. Daphne Wolf - le dijo William riendo, tras recibir un fuerte pisotón de su querida novia.
- ¿Daphne? - Eoin la miró extrañado-. ¡Vaya, pero si no te he reconocido! Te queda muy bien el pelo así, por cierto - le sonrió con una sonrisa mil veces mejor que la de Lockhart. Ginny comprendió por qué todas morían por él: era simpático, educado, amable, encantador y guapísimo. Lo único malo es que era un idiota y ella no lo soportaba.
En eso William besó a Daphne apasionadamente. La pobre chica intentó apartarlo de un rodillazo en donde más les duele a los hombres, pero enseguida desistió: Queen se aproximaba por el otro lado del pasillo... y acompañada de Stephanie. Lo que siguió fue un embrollo total: Queen se puso a llorar porque vio a Colin besándose con una chica de Hufflepuff en el lado opuesto del pasillo (lo cual fue mal interpretado por todos, creyendo así William que había conseguido darle celos a la chica), Stephanie dejó de hablarle a Daphne porque el trato incluía no besos, William le cortó a Daphne creyendo que su plan de enamorar a Queen había resultado, Neville empujó sin querer a Ginny porque había visto a Parvati y se fue corriendo tras ella, Ginny se cayó encima de Eoin provocando: 1- los celos de Daphne; 2- los celos de Malfoy que vio todo mientras pasaba por allí; y 3- la confirmación (para Eoin) de que estaba enamorada de él. Ah, y eso sin contar que Thot también presenció la escena y sacó sus propias conclusiones del beso de Will y Daph, quedándose como embobado viéndolos besarse, lo cual también fue malinterpretado por Courtney, que pasaba por allí y creyó que la miraba a ella porque sus sentimientos de amor eran mutuos.
- Mmm... Ginny, ¿te molesta si interrumpo? - preguntó Blaise a sus espaldas.
- Claro que no le importa - se adelantó a decir Daphne, mirando a la pelirroja con frialdad-, así como no le importa traicionar a su mejor amiga.
- ¡Daphne, no...! - intentó decir Ginny, pero era demasiado tarde: la rubia se alejó rápidamente, seguida por Mandy.
- Perdón, no he venido en buen momento - se disculpó Blaise con amabilidad.
- Espera, ¿qué querías decirme? - Ginny lo tomó del brazo justo cuando se daba media vuelta.
- Que no es mi problema si te andas besando con Malfoy: es el tuyo. Realmente no te entiendo, Ginny: primero le rompes la cara de una piña y luego...
- Ya te dije que eso no fue un beso, él me sujetó para que no me cayera.
- Yo no me chupo el dedo, Ginny. Por mí haz lo que quieras. Pero recuerda que lo de él es un juego: va, mariposea con una chica hasta que se ligan, luego se harta de ella y se busca otra. Lo conozco desde hace años, y créeme, no va a cambiar.
- ¡Ya basta! ¿Cuándo vas a entender que yo no soy tonta y no caigo en sus trucos? No necesito que me recuerdes nada. Y además que entre nosotros dos no hay nada, ni un miserable beso.
Blaise la miró con cara de a mí no me mientas y tenía razón: la pelirroja estaba mintiendo. De hecho si había un beso entre ella y Malfoy, y no uno miserable precisamente.
- Si me buscas, estaré con Daphne. Necesitará apoyo moral después de esto.
Y sin añadir nada más, Blaise se dio media vuelta y se marchó con su aire indiferente y atractivo, y para complementar, las manos en los bolsillos. Ginny bufó y se marchó a Pociones, donde tuvo que sentarse con Stephanie ya que Queen no estaba, Daphne no le dirigía la palabra a su mejor amiga y Stephanie no le hablaba a ésta (a Daphne). Pero por supuesto, Snape sacó provecho de los problemas de sus alumnos de Gryffindor para hacerles la vida imposible: colocó a Eoin con Ginny, a Thot con Daphne, a Nefiyae con Kitt, a Stephanie con William, y así creando más y más parejas disparejas (como la de Mandy y Colin), y para peor, disfrutándolo.
Eoin se pasó toda la hora haciéndole preguntas a Ginny en vez de hacer el trabajo, y bajo la mirada recelosa de Daphne. Dispuesta a recuperar la amistad de la chica, la pelirroja comentó, interrumpiendo la pregunta de Eoin sobre cuándo había nacido:
- ¿Viste el nuevo look de Daphne? ¿A qué es genial?
- ¿Nuevo look? - Eoin parpadeó algo aturdido porque las palabras que habían salido de la boca de Ginny no eran exactamente la respuesta a las cuarenta y dos preguntas que le había hecho-. Mmm, sí, ya lo recuerdo. ¿Es tu mejor amiga?
- Sí. Tiene muchos admiradores. Pregúntaselo a cualquiera.
- Pues a mí me parece un poco superficial. Una especie de Nefiyae Nix pero con más cerebro. Honestamente, me rendí con las chicas como ella desde hace tiempo...
- ¡Pero si no la conoces! ¡Es fantástica! Y no es superficial. Si lo fuera, no se habría cortado el pelo tan salvajemente... - dijo Ginny, que siempre había envidiado la preciosa cabellera de su amiga y lamentaba su pérdida más que nadie-. Deberías salir con ella.
- Pero... ¿por qué intentas hacerme sentir atraído por ella si te gusto? - preguntó Eoin, confundido.
- ¿¿Qué?? - se sorprendió Ginny-. ¡Pero si tú no me gustas en lo más mínimo! ¡Apenas te soporto!
- Ya, Ginny, no tienes que fingir más. Ya sé lo que sientes por mí y... - acercó su boca al oído de la pelirroja, y le susurró:- estoy dispuesto a probar si es mutuo.
Ginny no tuvo tiempo para decir nada. Eoin la besó tan rápido que ella no pudo siquiera prevenirlo. Y ojalá lo hubiera hecho, porque como dice el dicho: más vale prevenir que curar.
- ¡Suéltame! - gritó la pelirroja, apartándose del chico con brusquedad-. ¡¡Ya te he dicho que no me gustas, déjame en paz!!
Justo en ese momento sonó la campana. Ginny recogió sus cosas a toda prisa e intentó alcanzar a Daphne, que había sido la primera en dejar la mazmorra. Pero alguien la detuvo, y ese alguien era...
- ¡Malfoy! Ahora no, tengo prisa.
- Si buscas a Whisp, está por allá - indicó el rubio con el tono más frío que tenía.
- Yo no lo busco a él, ¡no me digas que tú también crees que me gusta!
- Sólo quería decirte que si tienes novio, que entonces buscaré a otra Gryffindor con la cual fastidiar a Potter y Weasley - explicó Draco, ignorando a Ginny-. Me metería con Granger, pero es una sangre sucia asquerosa - hizo una mueca de desprecio-, y además podría contagiarme de algo. En fin, era sólo eso.
Dicho esto, dio media vuelta y se marchó con una frialdad e indiferencia que Ginny jamás había visto en él. Se sintió decepcionada y triste, como si se hubiera muerto alguien. Jamás creyó que iba a llegar el día que Draco la dejara en paz. Y menos que ella lo lamentaría. Mejor iba a su cuarto a aclarar ideas y a relajarse. De verdad lo necesitaba.
Pero cuando llegó encontró un lío impresionante: Stephanie y Daphne gritándose cosas espantosas, cada una a un lado de la habitación; Mandy y Kitt peleándose como un par de gatas furiosas; Courtney y Queen intentando separarlas, que acabaron riñendo también; y Nefiyae y las otras dos burlándose.
- ¿¿POR QUÉ NO TE MUERES?? - le chilló Stephanie con toda la fuerza de sus pulmones, a Daphne. Las dos estaban rojas y temblaban de ira.
- ¡Ah, esto es genial! - rió Nefiyae, chocando los cinco con sus amigas mientras contemplaban el caos y se desternillaban de risa.
- ¿Y TÚ QUÉ TE METES, PERRA EMBUSTERA? - le gritó Daphne.
- ¡PERRA SERÁS TÚ! - gritó Nefiyae, perdiendo sus actitudes de princesa consentida y arrojándose encima de Daphne. Sophie intentó separarlas (más bien separar a Daphne de Nefiyae, ya que le tiraba del pelo como para arrancárselo), pero Stephanie tomó una botella vacía de cerveza de manteca y se la partió en la cabeza, provocando que la almeja cayera inconsciente. Melodie se arrojó sobre Stephanie e iniciaron su propia riña. Kitt y Mandy no se enteraban de nada:
- ¡VOY A SACARTE LOS OJOS, TRAIDORA DE MIERDA! - le gritaba Kitt a Mandy, al tiempo que, sentada encima de ella, le pegaba piñas con todas sus fuerzas. Mandy intentaba separarse de ella con una mano, mientras que con la otra trataba de tomar un sobre amarillento que se hallaba medio metro fuera de su alcance.
- ¡¡BASTA!!
La ira de Ginny provocó que los diversos objetos del dormitorio (revistas, libros, mochilas, zapatos, lámparas, calderos y varitas mágicas) se elevaran y comenzaran a golpearse violentamente contra las chicas que se peleaban.
- ¡¡Oh, por Dios!! - gritó Hermione horrorizada. Ella, Lavender Brown, Parvati Patil y un par de chicas más habían aparecido en la puerta al oír el escándalo-. ¡Que alguien llame a la profesora McGonagall!
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FIN DEL CAPÍTULO 13.
Un verdadero desastre para la pobre Ginny y todos los personajes, no es cierto? Pero bueno, ya se solucionará. Como siempre digo: comentarios, dudas, sugerencias, críticas y felicitaciones en mis reviews. De verdad no les cuesta nada! Y si siguen sin poner reviews me niego a actualizar.
Bueno, en el próximo capítulo, Problemas amorosos:
+ Sabremos quién era la chica a la que besó Colin.
+ Se reconciliarán Daphne y Ginny? Y que hay de Daphne y Stephanie?
+ Lo que ocurrirá entre Ginny y Draco.
+ Ginny le explicará las cosas a Eoin. Hablando de él... se fijará en Daphne algún día?
+ Thot hablará con Daphne.
+ Neville se atreverá a confesarle sus sentimientos a Parvati.
+ Harry y Luna??
+ Ron y Hermione???
+ Cho se aliará con Nefiyae.
+ Mandy será descubierta finalmente.
Como ven, son muchas cosas, por lo que este capítulo me llevará mucho tiempo.
Maru Malfoy
Capítulo 14: Problemas amorosos

Tanto Ginny como sus amigas y sus enemigas, fueron castigadas. La profesora McGonagall se encargó de frenar a los objetos voladores mientras que varias chicas (entre ellas Hermione) detenían las peleas. Lo malo de toda la situación fue que en lugar de castigarlas por su propia cuenta, McGonagall las llevó con Dumbledore. Estaba furiosa:
- ¡Estas guerrillas internas han llegado demasiado lejos! - murmuraba, los ojos lanzándoles chispas a las chicas-. Salamandras - gruñó al llegar a la gárgola. Casi de inmediato se hallaban en el despacho del director, que las miró extrañado. Sus ojos penetrantes iban de McGonagall que tenía el apretado rodete deshecho, a Sophie que se frotaba la cabeza, a Nefiyae y Daphne que ya no lucían tan hermosas y arregladas como de costumbre, a Kitt que estaba roja y jadeaba, a Mandy que tenía un ojo morado, a Melodie que tenía el labio partido, a Queen que lloraba, a Courtney que se frotaba las costillas, a Stephanie que se tapaba el ojo izquierdo con la mano ya que una revista voladora le había pegado, y a Ginny que parecía a punto de vomitar.
- ¿Me pueden explicar de que se trata esto? - preguntó el director cortésmente.
- Ella... - empezó Kitt, señalando a Mandy.
- Ella... - dijo a su vez Nefiyae, señalando a Daphne.
- Ellas... - intentó explicarse Ginny al mismo tiempo.
- ¡Silencio! - ordenó McGonagall, mirando furiosa a las chicas. Luego se volvió a Dumbledore-. ¡Estas chicas llevan meses en una especie de guerra y esto es la gota que colma el vaso! Lo he intentado todo, Dumbledore, desde dejarlas que lo arreglen entre ellas hasta castigarlas, ¡pero nada funciona!
- Para empezar, podríamos hacer ajustes en el reparto de dormitorios - sugirió Dumbledore con calma-. Por ejemplo, dejar que la señorita Snow y la señorita Mollock intercambien lugares.
Kitt, que en aquel momento le susurraba amenazas a Mandy por lo bajo, se calló y miró a Dumbledore, para luego asentir fervientemente, diciendo:
- Sí, dejemos que Mandy se junte con su querida amiga Nefiyae y deje de traicionarnos a diestra y siniestra.
- ¿Traicionarnos? - preguntó Daphne, sin comprender. Todas se volvieron a ver a Mandy, que a su vez miraba a Nefiyae nerviosa.
- ¡Entonces Malfoy tenía razón! - resolvió Ginny. Después de todo, el rubio si se preocupaba por ella. Eso quisiera... El caso es que le había dicho de todo menos gracias y ahora se arrepentía muchísimo. Se le encogieron las tripas de la angustia.
- ¿Traicionarnos? - repitió Daphne, perpleja. Pobre, ella no estaba acostumbrada a que la apuñalaran por la espalda. Y menos una fan de ella-. ¿Cómo lo sabes?
- Pues porque cuando fui a su baño a buscar el shampoo que le presté a Stephanie, la atrapé robando las fotos que sacó Colin - respondió Kitt-. Iba a ir a ponerla en su lugar, pero en ese momento llegó Nefiyae - miró a la rubia teñida-, y le ordenó que se apresurara en destruir esas fotos, que ustedes no tardarían nada en llegar. Y entonces llegaste tú - miró a Daphne-, discutiendo con Stephanie - miró a la nombrada-. Nefiyae se ocultó a tiempo, y llegó Queen - miró a la chica-. Yo decidí dejar de perder el tiempo y me arrojé sobre Mandy. En eso llegaron Courtney, Melodie y Sophie, y Nefiyae salió de su escondite y comenzaron a reírse de lo que pasaba. Queen y Courtney fueron a separarnos pero también se pelearon. Y en eso llegó Ginny - miró a la pelirroja-, que accidentalmente hizo que las cosas del dormitorio nos golpearan.
- Y luego llegaron a mi despacho las señoritas Patil, Brown y Granger, que me contaron de lo que ocurría, así que fui a investigar. Y me encontré con una riña de gatos callejeros - explicó McGonagall, fulminando a las chicas con la mirada.
- Lo que estas chicas necesitan es pasar más tiempo juntas - observó Dumbledore en el tono de quien está a punto de explicar un juego muy divertido-, dejar de lado sus diferencias para lograr un objetivo común. Una actividad grupal...
- ¿Ejercicios matemáticos? - sugirió Stephanie emocionada.
- ¿Coreografías para porristas? - sugirió a su vez Nefiyae, aún más emocionada.
- ¿Una banda musical? - aportó Courtney alegremente.
- No. ¡Trabajarán en el bar! - corrigió Dumbledore, más feliz que un niño en Navidad.
- ¿Trabajar? - preguntó Queen como si eso fuera algo nuevo para ella. De inmediato se había olvidado de su llanto.
- ¿En el bar? - corroboró Nefiyae-. ¿Cómo simples camareras?
- Bromea, ¿cierto? - añadió Daphne.
- No, no bromeo, señorita Wolf - dijo Dumbledore, volviéndose repentinamente serio-. Todo este mes, y dos si es necesario, o tres o cuatro o cinco o seis. Hasta que ustedes no aprendan a llevarse bien y trabajar en equipo, de allí no salen. Además, necesitamos a los elfos en las cocinas - añadió, guiñándoles un ojo.
- Pero... - protestó Queen, que parecía una niñita a punto de comenzar una rabieta.
- Comenzarán este viernes, desde las nueve de la noche hasta las dos de la mañana, hora a la que tienen que cerrar. El sábado de nueve a tres. Y así hasta que se lleven bien. Todas - agregó, mirando a Nefiyae en particular.

El viernes tardó una eternidad en llegar. Kitt estaba muy feliz por haber sido trasladada y haber probado su lealtad a las salamandras, además de haber desenmascarado a la traidora de Mandy, que ya no servía como espía, pero aún así sabía muchas cosas de las enemigas de sus nuevas compañeras de cuarto. Daphne seguía sin hablarle a Ginny, la cual se sentía bastante deprimida no sólo por eso sino por lo de Malfoy, a quien se cruzaba en los pasillos muy a menudo, pero aparte de intercambiar miradas no pasaba nada más. Stephanie había perdonado a Daphne por lo de William pero le había prohibido terminantemente hacerse pasar por su novia. Queen, por su parte, andaba muy deprimida y su única forma de consolarse era escribiendo en un diario dorado (que Ginny se aseguró de que no fuera como el de Riddle). William (que estaba convencido de haberla conquistado) hacía todo lo posible por consolarla, mientras que Colin se comportaba muy extraño: cada vez que escuchaba Hufflepuff se volvía repentinamente sordo. En cuanto a Eoin, parecía muy avergonzado por el beso que le había dado a Ginny, y esa tarde del viernes intentó hablar con ella:
- ¡Ginny! ¡Hey, Ginny! - la llamó, al final del pasillo del primer piso. Daphne bufó y le dio un codazo (a Ginny) en cuanto pasó a su lado, seguida de Thot, que se encogió de hombros.
- Nos vemos luego - se despidió Neville, comprendiendo que estaba de más.
- ¿Podemos hablar? - pidieron Eoin y Ginny al mismo tiempo, en cuanto estuvieron cara a cara. Se rieron.
- Eoin, voy a ser totalmente sincera contigo - comenzó Ginny, suplicando porque diera resultado su discurso y que el chico la dejara en paz-: me caes un poco mejor que antes. Pero eres un idiota.
- ¿Qué? - preguntó el chico asombrado.
- Eso. Primero porque no me gustas, y mucho menos estoy enamorada de ti. Después porque tienes una chica fabulosa rendida a tus pies, y no le das ni la hora.
- Pero...
- No me vengas con eso de que yo niego lo que siento por ti - lo interrumpió Ginny, fastidiada-, porque no es cierto. A ver si te queda claro, NO ME GUSTAS. Me gusta otra persona. Lamento que haya parecido otra cosa, pero créeme, no estoy enamorada de ti.
- De acuerdo. Pero, ¿quién es esa chica fabulosa de la que hablas? ¿Por casualidad es Alissa Starlight? - preguntó emocionado.
- No. Es... - Ginny vaciló. Si se lo decía, las posibilidades de que Daphne volviera a hablarle quedaban reducidas a cero. Pero por otro lado, el chico era demasiado idiota como para darse cuenta-. Su apellido empieza con W - al menos así no se lo diría ella, lo adivinaría por su propia cuenta.
- ¿Eres tú? - preguntó él, confuso.
- ¡No! ¡Es Daphne Wolf, zopenco! - gritó Ginny exasperada. Le daba igual que Daphne no volviera a hablarle. Ya estaba harta. Y tenía problemas propios que resolver. Con una excusa estúpida, se largó.
Tenía que encontrar a Malfoy, antes de que se volviera loca. Extrañaba que le dijera pobretona, extrañaba que la persiguiera, extrañaba todo eso... Lo extrañaba a él. Había que admitirlo: el chico la estaba volviendo loca.
Pasó junto a Thot y Daphne, que hablaban en voz baja de algo serio, junto a Neville y Parvati, junto a Colin y aquella Hufflepuff (la Hufflepuff lo perseguía), junto a Luna y Harry, y junto a Ron y Hermione. Iba rápido, por las dudas de que fuera a arrepentirse. Se cruzó con Marianne Hart, una Slytherin de sexto bastante simpática, y le preguntó donde estaba Malfoy:
- En clase de Transformaciones, creo - respondió Marianne un poco sorprendida-. Yo me tengo que ir - señaló sus manos de león, de las que Ginny ni siquiera se había percatado-, tuve un accidente en la clase.
Y se largó. Ginny también lo hizo. Iba a sacar a Malfoy de la clase de McGonagall, por más que la profesora aún seguía furiosa por lo del otro día.
- Permiso, profesora, ¿puede venir Malfoy un momento? - pidió Ginny en cuanto entró al aula. Todas las miradas se posaron en ella, cuchicheando, pero la pelirroja los ignoró.
- De acuerdo - aceptó McGonagall a regañadientes. Draco se levantó sorprendido y siguió a Ginny fuera de la clase.
- ¿Qué te ocurre? - le preguntó el rubio.
- Quería aclararte algo: Eoin y yo no estamos saliendo. No somos novios. No nos gustamos. Apenas nos caemos bien - explicó Ginny rápidamente.
- ¿Y? - preguntó Draco, alzando una ceja.
- Y que puedes fastidiarme. Me gusta que me fastidies - dijo la pelirroja, y apenas se dio cuenta de lo que decía en cuanto acabó de decirlo. ¡Demonios! Se había delatado. Seguro que Malfoy se iba a reír o algo así.
- Y a mí me gusta fastidiarte - dijo Draco, acercándose a la chica.
Finalmente, el momento tan esperado sucedió: se besaron. No fue de esos besos apasionados de las películas, pero sí uno tierno y largo. Ginny no quería moverse, no quería salir de allí, no quería pensar. Pero sí quería que aquel beso no acabara nunca.
- ¡Ejem! - McGonagall se aclaró la garganta sonoramente, provocando que los dos se apartaran de inmediato-. Si no le importa, Weasley, quisiera que Malfoy entrara de nuevo en clase.
- Disculpe - balbuceó Ginny torpemente. Se sentía débil e indefensa, como un pez fuera del agua. Sentía que le faltaba algo. Y ese algo la miró por un instante, tras seguir a McGonagall y entrar al aula.
Ginny se quedó allí, parada, como una estúpida. Todavía no podía creer lo que había hecho. ¡Había besado a Draco Malfoy! Se había tragado su estúpido orgullo y lo había besado.
- Ginny, ¿qué haces? - le preguntó Ron.
- ¿Estás bien? - preguntó a su vez Harry, pasándole una mano por los ojos.
- ¡Ginny! - dijo Hermione, sacudiéndola un poco.
- ¿Mmm? - preguntó la aludida, volviéndose. Los tres chicos la miraron con aprensión.
- ¿Qué hay allí? - se interesó Ron, en su tono de hermano sobreprotector.
- ¡Nada! - se apresuró a decir Ginny, tomándolo del brazo y arrastrándolo lejos. Echaron a andar con Harry y Hermione a su lado.
- Tenemos reunión de prefectos hoy a las cinco - comentó Hermione, que obviamente estaba de buen humor.
- Y práctica de quidditch a las seis - les recordó Harry.
- Sí... Creo que no llegaré a tiempo a menos que me pierda la reunión... - pensó Ron en voz alta.
- ¡Olvídalo! - le espetó Hermione, sonando repentinamente severa-. Es muy importante, y el quidditch puede esperar.
- ¿Qué quieres decir? - se ofendió Harry.
Los tres comenzaron a discutir. Como siempre, Hermione acabó acudiendo a Ginny.
- ¿Se puede saber por qué estás tan feliz? - le preguntó, mientras iban a la reunión.
- Porque... porque... - el cerebro de Ginny trabajaba en una excusa tonta:- Lo de trabajar en el bar suena divertido.
- Pero si te has estado quejando toda la semana - objetó Hermione, frunciendo el ceño.
- Ya, pero... - Ginny abrió la puerta del aula vacía donde se reunían-. Hemos llegado temprano.
- No me cambies de tema - la riñó Hermione-. ¿Es porque Daphne y tú se reconciliaron? Porque hoy hablé con ella y...
- ¿Tú hablaste con ella? Pero si no la soportas.
No pudieron seguir hablando porque como siempre, la amargada de Florence Berry llegó y dio inicio a la reunión. Ron no apareció en todo el rato.
Pero sí que estaba en el entrenamiento de quidditch. Ginny le advirtió que Hermione estaba hecha una furia y que mejor no lo descubriera con la túnica de quidditch ni con la escoba, a lo que Ron respondió toscamente que ella (Hermione) no era nadie para meterse en su vida y que estaba harto de que le diera órdenes. El resto del entrenamiento transcurrió con total normalidad.
Y finalmente llegó la noche. Ginny no había visto a ninguna de sus amigas en toda la tarde, y cuando a las ocho entró al dormitorio para alistarse, las encontró allí: ellas tampoco habían ido a la cena.
- Daphne... - siseó la pelirroja, intentando hablar con su amiga, que se peinaba innecesariamente el pelo corto y rubio.
- ¡Ginny! - exclamó Daphne, soltando el cepillo y arrojándose a los brazos de su amiga. Estaba llorando.
- ¿Qué pasa? - preguntó Queen con suavidad, acercándose. Kitt y Stephanie dejaron de hacer sus cosas y también se acercaron, preocupadas.
- ¿Por qué lloras, Daph? - inquirió Kitt con su tono más amable.
Pero Daphne no contestó. En lugar de eso, apartó el rostro surcado de lágrimas del hombro de Ginny, miró a sus amigas como en agradecimiento a que se preocuparan, y corrió al baño, donde se encerró.
- ¿Qué le ocurre? - preguntó Stephanie mirando la puerta del baño con tristeza y preocupación.
Ginny siguió el ejemplo de su mejor amiga y se largó. Algo muy grave tenía que estar pasando para que Daphne se pusiera así. Ella jamás lloraba. ¿Tendría algo que ver con Eoin? Su amiga estando así y ella pensando en Draco. Es que no podía evitarlo. El beso había intensificado todo lo que sentía hacia él. Estaba llegando a la sala común, cuando se detuvo en seco. ¿Cómo podía ser tan tonta? Malfoy sólo la quería usar para molestar a Harry y Ron. Malfoy no la quería, no la apreciaba, no la respetaba. Y sin embargo, ella sí lo quería a él... Pero él a ella no. Todavía no era demasiado tarde, todavía podía retractarse y olvidarlo para siempre. Sería muy difícil, pero era por su propio bien, y por el de todos.
- Nev... - susurró Ginny, acurrucándose al lado de su amigo, en un sillón.
El chico no le dijo nada. Sonrió tensamente.
- ¿Te pasa algo? - le preguntó Ginny incorporándose.
- No... ¡qué va! - negó en un tono muy poco convincente.
- ¿Tú también, Neville? ¿Acaso soy tan mala amiga que nadie quiere contarme lo que le pasa?
- Lo que me pasa, tiene nombre y apellido: Parvati Patil - explicó Neville con frialdad, y antes de que Ginny pudiera preguntar que le había hecho, el chico dijo:- ¡Se rió en mi cara! Es una idiota, no sé como me pudo gustar.
- ¿De qué hablas? - preguntó Ginny con suavidad, apartándole un mechón de pelo castaño de la cara.
- ¡De que le dije que me gustaba, y se rió! ¡Se rió! ¿Entiendes? ¡Se rió!
- No te merece - lo consoló Ginny, mirando a Parvati con rencor-. Déjala que se siga haciendo la Barbie. Ya vas a encontrar a alguien mejor.
Neville suspiró y se puso a leer un libro de Herbología. Mientras, Thot se reía como un psicópata, al tiempo que hablaba y hablaba con cualquiera que se le cruzara por delante. Ginny se le acercó, preocupada. Cuando Thot se ponía así, era porque estaba muy mal. ¿Pero qué les pasaba a sus amigos? ¿Y por qué a nadie le interesaba lo que le ocurría a ella?
- ¡Jajajaja! ¿Quieres oír algo gracioso, Gin? - le preguntó Thot a su amiga, saltando de la mesa de la que había estado subido y sujetándole los hombros-. ¡No, aún mejor, adivínalo! ¿Puedes? ¿A qué no? ¡JAJAJAJAJAJA! ¿Sabías qué Daphne es una idiota? ¿Lo sabías? ¿Lo sabías? ¿A qué no? ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
- Thot, cálmate... - suplicó Ginny algo asustada.
- ¿Qué me calme? - Thot se volvió repentinamente serio, aunque era una seriedad digna de un loco. Ginny jamás lo había visto así-. ¡Oh, sí, claro! ¡Maten a Daphne y creo que me calmaré! ¡JAJAJAJAJAJA!
- Ginny, aléjate de ese loco - dijo Ron, apartando a Thot de un empujón.
- ¡No, Ron, no!
Demasiado tarde. Thot se echó a reír y arrojó a Ron al suelo, sin dejar de reírse como un demente. Ginny se armó de coraje y le pegó una bofetada con todas sus fuerzas. En la sala común, eran el centro de atención. Neville había dejado su libro y contemplaba la escena como paralizado.
- ¡Ouch! - gimió Thot, frotándose donde la pelirroja le había pegado. Fue como si saliera de un trance: ahora estaba normal-. ¿Por qué me miran todos así?
- Ven, Thot - indicó Ginny, tomando de la mano a su amigo. Con un golpe de la varita en las escaleras de las chicas, desactivó el hechizo que impedía a los chicos subir por allá.
- ¿Qué hace él aquí? - preguntó Stephanie recelosa, en cuanto Ginny entró con Thot al dormitorio.
- ¡Alohomora! - dijo Ginny, apuntando con su varita al cerrojo de la puerta del baño, que cedió. Abrió la puerta y empujó a Thot dentro. Acto seguido la cerró con llave-. Esos de ahí no salen hasta que no hayan resuelto todo.
- ¿Tú estás loca? - preguntó Kitt a Ginny-. Dejar a un chico y una chica solos en un baño... cuando tengas que ayudar a Daphne a cambiar pañales no te quejes.
- Aparte de eso... ¿Te das cuenta de lo que pasaría si alguien se entera de que están ahí? ¡Nos expulsarían a todos! - observó Stephanie-. En menos de... - hizo una pausa para pensar-... ¡16 minutos con 15 segundos!
- Por no mencionar que hoy Daphne tiene que cumplir con el castigo de Dumbledore, no solucionar su vida amorosa y sexual - señaló Queen.
Ginny puso los ojos en blanco y dijo:
- Nadie se enterará. Trancaremos el cuarto, cumpliremos el castigo, cubriremos a Daphne con otra persona y además ellos conocen de métodos anticonceptivos - repuso Ginny tan rápido que Stephanie estuvo tentada a calcular el tiempo exacto que había durado su discurso y cuantas palabras había dicho por segundo.
- Por mí todo bien... ¿pero quién querría trabajar en lugar de divertirse? - preguntó Kitt.
Ginny bajó a la sala común corriendo y diez minutos después volvió con Hermione.
- ¿Ella? - preguntaron Kitt, Stephanie y Queen a la vez, mirando a Hermione con algo de desaprobación.
- Los uniformes - dijo Ginny entregándoles un traje a cada una, y haciendo caso omiso de la pregunta de sus amigas.
- ¿Esto es un... uniforme? - preguntó Queen, mirando con desagrado el atuendo: una túnica negra con una botella de cerveza de manteca bordada-. Lo siento, pero yo no voy a permitir que me vean con esto.
- Mmm... - murmuró Hermione-. Puedo arreglarlos. Si quieren, claro.
Todas miraron a Hermione algo perplejas, y reinó el silencio, a excepción de los gritos histéricos de Daphne y de Thot en el baño. Hermione no hizo preguntas al respecto: Ginny se lo había pedido.

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FIN DEL CAPÍTULO 14.
Me quedó una página más largo de lo esperado. ¿Les gustó? Comentarios, dudas, sugerencias o lo que sea en reviews o a mi libro de visitas. Muchísimas gracias.
Por cierto, cumplí con algunas de mis propuestas para el capítulo pasado pero tengo algunas pendientes, a ver si se las recuerdo:
· Cho se aliará con Nefiyae.
· La chica que besó a Colin (mencioné algo al respecto en este capítulo, pero no di el nombre ni nada).
Y, nuevas cosas para el capítulo 15, De camareras:
· Ginny pondrá la mejor buena voluntad para evitar a Draco y olvidarse de él de una vez por todas.
· El castigo en el bar, con las merrows.
· El uniforme del castigo, con Hermione como modista y Queen de diseñadora.
· Blaise aparecerá después de esta larga ausencia, lo prometo!
Capítulo 15: De camareras

- ¿Qué tal estamos? - preguntaron las cinco chicas a coro. Eoin, William, Colin, Ron y Harry se miraron entre ellos, algo cohibidos.
- ¿No son un poco... exhibicionistas? - se animó a decir Ron.
- Son la última moda en París - aseguró Queen, sonriendo.
Las cinco vestían las túnicas negras que les había entregado Dumbledore para que se pusieran, pero ahora eran cortas hasta un poco más arriba de las rodillas y tenían cuello en V, un cuello bastante angosto. Debajo de la túnica llevaban faldas cortas de jean y tops de distintos colores (el de Ginny era verde, el de Hermione azul pálido, el de Queen rosa pastel, el de Stephanie blanco y el de Kitt era violeta oscuro). De calzado llevaban botas negras y el pelo lo tenían recogido en una coleta (sujeta con una cinta del mismo color del top). Apenas tenían algo de brillo en los labios y delineador en los ojos.
- Nos vamos... - se despidió Ginny, y las otras la siguieron, procurando moverse seductoramente para que los chicos las vieran.
En cuanto llegaron al bar y lo abrieron con la llave que les había dado Dumbledore, las merrows aparecieron. Ellas también habían modificado el uniforme: las túnicas eran ahora tan cortas que Ginny estaba segura de que donde se agacharan les veían hasta el alma. Llevaban el pelo suelto, estaban mucho más maquilladas que sus enemigas y usaban zapatos de plataforma.
Era una situación bastante incómoda, estar todas ahí, sentadas detrás de la barra, esperando a que llegara la gente. Si las miradas pudieran matar, hacía rato que tanto las salamandras como las merrows estarían muertas.
- Yo me ocuparé de la música - anunció Courtney después de veinte eternos minutos-. Después de todo, el antiguo DJ está enfermo.
Y antes de que las otras pudieran oponerse ya que aquello era terriblemente injusto, se largó. Entonces llegó el primer cliente: Blaise, que entró con su actitud indiferente de siempre, aunque parecía nervioso.
- Yo me ocupo de éste - anunció Nefiyae dándose aires.
- Sigue soñando - le espetó Ginny, y se colocó delante de Blaise, que acababa de sentarse al otro lado de la barra y ahora jugueteaba con sus dedos-. Hola.
- Hola - saludó el chico, sonriendo-. Tanto tiempo... ¿Qué haces de camarera?
- Un castigo - explicó Ginny-. ¿Qué te puedo ofrecer?
- Hidromiel - pidió Blaise-. ¿Daphne te habla ya?
- Recién hoy se dignó a hacerlo - respondió Ginny, tomando un vaso y sirviéndole hidromiel. Se lo entregó a Blaise-. 8 sickles.
- Más vale tarde que nunca - sonrió él, bebiendo un poco de hidromiel y pasándole el vaso a Ginny-. ¿Le añadirías algo fuerte? - pidió con un brillo malicioso en los ojos, antes de dejar el dinero y una buena propina para Ginny.
- Mmm... - Ginny rebuscó entre las muchas botellas hasta que encontró licor. Le añadió un poco al vaso de Blaise, lo agitó poniendo la palma donde se bebía para que no se derramara el líquido, y se lo entregó al chico.
- Ustedes dos van de castigo en castigo... - observó él, bebiendo un poco y haciendo ese ruido de cuando terminas de beber algo refrescante, una especie de hah-. Está bueno - añadió-. ¿Y Daphne? No la veo por ningún lado.
- Se quedó en la torre de Gryffindor. Se sentía mal - mintió Ginny, aunque en realidad era cierto. No mal de enferma, pero sí de tristeza-. Trajimos a Hermione para cubrirla.
Ya habían llegado como diez clientes más, y Blaise miró a Hermione, que parecía divertirse de lo lindo mezclando licores con cerveza de manteca. En eso entró Alissa (vestida con una falda cortísima de cuero, un sweater blanco de cuello de tortuga y botas blancas hasta las rodillas) y se sentó junto a Blaise, que bufó exasperado, pero a la chica no le importó.
- Mmm, a ver... - Alissa tomó el vaso de Blaise y bebió un poco-. Tráeme un poco de esto, Ginny, ¿cómo se llama?
- Hidromiel con licor - dijo Ginny, haciendo la mezcla y entregándole el vaso.
- Ya, pero si es tu invento tiene que tener un nombre - dijo Alissa.
- Bueno, se llama Hidroginny, entonces.
- ¡Súper! Oh, tengo un regalo para ti - Alissa sacó un brazalete de oro del bolsillo y se lo entregó a Ginny-. Por lo de Blaise - le susurró, guiñándole un ojo.
- Gracias - le sonrió Ginny, colocándoselo en la muñeca derecha. Le quedaba un poco grande, y cuando inclinaba la mano se le caía. Pero era precioso (N.A: precioso es el precio, Gin.).
- Ginny, ¿podrías ocuparte de aquella mesa? Creo que Nix está teniendo problemas... - dijo Hermione, sirviéndole a Neville un poco de cerveza de manteca con ron (la bebida ron, no el chico Ron).
A Ginny no le hacía mucha gracia ayudar a Nefiyae, pero accedió. Sin embargo, cuando llegó a la mesa, se arrepintió: allí estaban Malfoy, Crabbe, Goyle, Pansy Parkinson, Millicent Bulstrode y un par de Slytherins más. Nefiyae aparentemente se negaba a servirles vodka.
- ¿Qué quieren? - preguntó la pelirroja en cuanto se acercó. Procuraba mirar a todos menos a Malfoy.
- ¡Y ahí viene la pobretona a entrometerse! - exclamó Parkinson-. Hace siglos que estamos pidiéndole vodka a esta hueca insufrible.
- No nos llames así - se defendió Ginny. Aunque también había defendido a Nefiyae. Curioso, muy curioso-. Sírveles vodka, Nefiyae. Si se emborrachan o vomitan no es nuestro problema. 1 galleon por vaso - añadió.
Nefiyae la miró sorprendida de que la hubiera defendido, y no tardó en regresar con una bandeja llena de vasos con vodka. Les gritaron varios insultos pero ninguna de las dos se volvió. Nefiyae porque no asumió que también iban para ella, y Ginny porque no le apetecía. O más bien porque no podía ver a Malfoy.
- Vamos a divertirnos... - dijo Kitt, en cuanto Ginny volvió a su lugar detrás de la barra. Kitt añadió unos polvillos a las bebidas de Cho Chang y sus amigas con una sonrisa maligna, y mirando cada tanto a Hermione, que estaba muy ocupada atendiendo a Harry y Ron, que acababan de llegar-. Oh, llevo años queriendo hacer esto... - suspiró Kitt, con un brillo maniático en los ojos plateados-. Bueno, ahora necesito una camarera. Y ya sé cuál. ¡Hey, Mollock! - Kitt llamó a Mandy, que estaba sirviendo cervezas de manteca con vodka a unos de séptimo de Hufflepuff.
Mandy se acercó de mala gana, y Kitt la amenazó:
- Si no quieres que tu precioso pelo negro desaparezca por culpa de un trágico accidente, mejor sirve esto a Chang y sus amigas, que no tengo ganas de levantarme.
Mandy entornó los ojos, y después de hacer como que se lo pensaba, tomó la bandeja y se marchó, maldiciendo por lo bajo. Kitt se desternillaba de risa. Ginny se marchó a atender a Luna, que estaba sola en la barra:
- Hola, Luna - saludó amablemente-. ¿Qué te puedo ofrecer?
- ¿Tienen Kidonaria? - preguntó con su voz soñadora.
- Ehm, no. ¿No quieres cerveza de manteca o hidromiel o una mezcla con licor? ¿O algo de comer?
- Licuado de leche, huevos y ranas de chocolate - pidió Luna. Ginny sonrió forzadamente y buscó los ingredientes, los metió en la licuadora y le sirvió un vaso a Luna-. 8 sickles.
Luna probó su licuado, depositó el dinero en la mesa y sacó la revista de su padre.
En eso se oyeron risas y un gran ajetreo. Courtney había puesto música, pero sólo cinco personas bailaban, y esas cinco personas eran Cho y sus amigas. Si a aquello se le podía llamar baile, Ginny les pagaba. Es que más bien parecía una mezcla de karate con streaptease (N.A: o como se escriba). Una curiosa combinación, por llamarlo de alguna forma. Los cuerpos de Cho y sus amigas se movían, pero las cabezas no, y los rostros se mostraban preocupados y avergonzados, mientras gritaban aterrorizadas que pararan aquella humillación. Pero todo el mundo estaba pasándola de lo lindo, así que no pararon nada.
Las primeras dos horas resultó divertido, pero después de un rato la gente se cansó y siguió a lo suyo. Algunos bailaban (como una Alissa emocionada y un Blaise horrorizado), otros se lamentaban en la barra (como Neville), otros se besaban en un rincón oscuro (como Lavender y Seamus), otros conversaban y bebían (como Malfoy... [suspiro de abatimiento]) y en el caso de ellas, servían tragos.
- Deberías pararlas - le sugirió Ginny a Kitt en cuanto echó a un borracho del lugar.
- ¿A Cho y sus amigas? Pero si la están pasando muy bien - dijo Kitt, aunque no era cierto: estaban muertas de cansancio.
- Los prefectos lo intentaron, pero no pudieron - comentó Ginny-. Florence Berry (N.A: la delegada de Gryffindor, una chica loser con mayúsculas, que había hecho del amargar la diversión de otros un estilo de vida) iba a llamar a McGonagall, pero Hermione se ocupó de eso. La emborrachó y ahora la está pasando de lo lindo - Ginny señaló con la cabeza a Florence, que bailaba al estilo Stifler en American Pie 3, sólo que mal.
- ¿Hermione? - se asombró Kitt, sirviéndose un poco de hidroginny-. Creí que era tan amargada como Berry...
- No con un par de hidroginnys encima - dijo Ginny, divertida, y señalando a Hermione, que bebía lo poco que quedaba de licor por el pico de la botella-. Además no quería que la profesora McGonagall pensara que era una irresponsable.
- ¿Han visto a Colin Creevey, ese chico precioso amigo de ustedes? - les preguntó en ese momento Eleanor Branstone, la prefecta de Hufflepuff-. ¡Oh, pero si allí está! - exclamó la chica, corriendo hacia él, que salía del baño de chicos con aspecto paranoico. En cuanto la vio acercarse gritó como loco (N.A: para hacerse una idea de la cara que puso, vean la segunda película, en la parte del partido de quidditch cuando Draco y Harry pasan por debajo de las gradas, y la bludger le está por dar a Colin, que estaba sacando fotos) y salió corriendo del bar, perseguido por Eleanor.
- ¿Ésa no es con la que se besó el otro día? - preguntó Queen, que acababa de llegar después de servirles otra tanda de vodka a los Slytherins.
- Pues aparentemente ella lo besó a él - opinó Stephanie, dejando la caja registradora (N.A: donde más creían que iba a ubicar a esta amante de los números??) y uniéndose a la conversación.
- ¡Genial! - exclamó Queen emocionada, sacando su diario dorado del bolsillo de la túnica-. ¡Ya no necesito esta porquería! ¿Lo quieren? Igual no he escrito nada.
- ¡Pero si te has pasado escribiendo en él! - le dijo Ginny, perpleja.
- Lo único que escribí fue Queen y Colin 4 ever. El resto sólo lo fingía - explicó Queen-. Es que sino todas ustedes hablaban de cosas alegres y yo no tenía ninguna excusa para no participar en sus conversaciones.
- Yo lo quiero - pidió Stephanie-. Puedo hacer cálculos matemáticos en él.
- Stephanie, es un DIARIO ÍNTIMO. ¿Qué no tienes una vida alejada de los números? - preguntó Kitt con fastidio-. Te apuesto 10 galleons a que no puedes usarlo sólo como diario ni un mes.
- Hecho.
Ginny puso los ojos en blanco. Kitt era fanática de las apuestas: si en el colegio hubieran carreras de unicornios o algo así, la familia Snow hace rato que se habría quedado sin nada.
- Ginny, ¿podemos hablar un segundo? - le pidió Blaise en cuanto se libró de Alissa, que había ido al baño.
- ¿Es sobre Alissa? - preguntó la chica riendo. Pero Blaise parecía serio-. De acuerdo, vamos.
Se sentaron en una mesa apartada de la multitud. Blaise comenzó antes de que Ginny pudiera preguntarle de que se trataba aquello:
- Hay algo que debí decirte hace tiempo... - comenzó, retorciéndose los dedos torpemente-. No quiero que te enojes conmigo, o que creas que me lo he inventado para que no estés con Malfoy, o lo que sea.
- Adelante - lo animó Ginny, intrigada pero con una sensación extraña en el estómago: aquello le daba muy mala espina.
- El día que tú leíste el diario de Las Serpientes Plateadas, y yo le conté a Malfoy que la llave había quedado pegada a la túnica de Neville Longbottom, le pregunté por qué quería que tú te enteraras de todo eso, y me contestó algo que me quedó grabado y que debí decirte hace tiempo: juré vengarme, y eso estoy haciendo. Empecé con Weasley y Longbottom, seguiré con Lovegood, luego con el otro Weasley, después con Granger y finalmente con Potter. Para cuando termine, desearán jamás haber estado en el Ministerio de la Magia el curso pasado.
- Ya me lo imaginaba - siseó Ginny, un poco decepcionada, pues en el fondo (ella decía que MUUUUUUY en el fondo, pero en realidad no era para tanto) quería que Malfoy hubiese cambiado. Pero obviamente aquello era imposible. Se sintió un poco aturdida y hasta mareada, y tras agradecerle torpemente a Blaise, regresó a la barra con un espantoso nudo en el estómago y otro en la garganta. ¿Y si Blaise le estaba mintiendo? No, ella había leído el diario de Las Serpientes Plateadas, y el mismo Malfoy le había dicho que sólo quería fastidiarla a ella y a sus enemigos. Aunque cuando la besó... No, tal vez sólo era bueno actuando, y en ese mismo momento debía de estar burlándose de ella y festejando que la primer fase de su plan estuviera completa.
- Ginny, ¿estás bien? - le preguntó una Hermione preocupada, poniéndole una mano en la frente y con la otra tomándole la muñeca para medirle el pulso-. Estás tan pálida... Mejor vete y descansa, Alissa dijo que le gustaría cubrirnos algún día y de seguro tomará tu lugar. Vete - repitió Hermione. Ginny se sacó la túnica negra y se largó: la oferta de Hermione de irse a descansar era demasiado tentadora como para rechazarla. Pero no podía ir a su dormitorio, pues el hechizo que habían puesto para cerrar la puerta duraba hasta las dos, y (consultó su reloj de pulsera) era la una. Aún con la música zumbándole en los oídos y las palabras de Blaise grabadas en su cerebro, salió a tomar aire. Le importaba un cuerno que estuviera prohibido. Atravesó las puertas dobles de roble y se sentó en el escalón de piedra más próximo, abatida. Hacía muchísimo frío, pero no tenía fuerzas ni para sentirlo. Apoyó los codos sobre las rodillas, y la cabeza sobre las manos. Entonces se largó a llorar desconsoladamente.
- No llores - pidió una voz fría que ahora tenía un asomo de preocupación, a sus espaldas.
- ¡Vete! - suplicó Ginny, secándose las lágrimas con la manga de la túnica, aún sin volverse. Aquella voz era la que menos quería oír en ese momento. Cada vez que la oía, sentía deseos de golpearlo y besarlo a la vez, pero en aquel momento lo único que quería era que se fuera y la dejara en paz.
- ¿Qué... qué te pasa? - le preguntó Draco con su tono más suave, sin moverse.
- ¡Vete! - repitió Ginny. Estaba demasiado cansada como para hablar, y mucho menos para salir corriendo.
- Por favor, dime que te pasa - pidió Draco.
- ¿¿Y encima te da la cara para venir y hablarme?? - de pronto Ginny ganó una fuerza y una energía inimaginables. Se levantó y encaró al chico, que estaba más pálido de lo habitual-. ¡Ya déjame en paz! ¡Ya me enteré de lo que me quieres hacer, así que déjame! ¡Ya me has hecho sufrir bastante! Y ojalá que esas Serpientes Plateadas sean una organización de mortífagos, ¡así terminas igual que tu padre!
Draco no dijo nada. Parecía tan furioso que Ginny dio un paso atrás, temiendo que le pegara. Había ido demasiado lejos. Pero le daba igual. Aquella rata se lo merecía. En eso, el chico se dio media vuelta y se fue rápidamente. Ginny gimió de tristeza y confusión y se marchó a la sala común, derramando algún que otro par de lágrimas por el camino. Fue tan despacio que para cuando llegó, eran ya las dos y el hechizo había pasado. Abrió la puerta, olvidándose de la escena que seguramente se iba a encontrar dentro...
Pero lo único que vio fue a Daphne durmiendo como un ángel en su cama, y a Thot roncando en el mullido puff (N.A: ya saben, esos almohadones gigantes, mullidos y cómodos) de Queen (el color? rosa, obviamente), que había arrastrado hasta al lado de la cama de Daphne. Imaginándose que abrían hallado el modo de salir del baño, Ginny despertó a Thot con cuidado, ya que no podía permanecer allí ni un segundo más, o lo descubrirían.
- Debes irte - le dijo Ginny, en cuanto el chico se desperezó y la miró con ojos somnolientos-. ¿Cómo te fue con Daphne?
Pero Thot estaba semi-dormido, así que lo único que hizo fue murmurar algo que sonó a buenas noches y se fue del dormitorio. Ginny se puso el pijama, corrió las cortinas de Daphne, arrastró el puff de Queen a su lugar y se acostó, sollozando aún. Justo en ese momento, entraron sus amigas, en silencio:
- ¿Y? ¿Pasaron una noche erótica recreando películas porno? - le preguntó Kitt diabólicamente. Ginny, que había procurado estar de espaldas a la puerta para que no la vieran llorando, respondió con la voz más normal que pudo poner:
- No sé.
- ¿Y Thot? - preguntó Stephanie, descorriendo las cortinas de Daphne con cuidado, como para comprobar si no estaba allí, durmiendo con su amiga.
- Se fue - respondió Ginny, con una voz que sonó algo llorosa.
- ¿Estás bien? - le preguntó Queen, sentándose al borde de la cama de la pelirroja.
- Sí... sólo estoy por engriparme. Eso es todo - mintió Ginny. Queen le acarició la cabeza pelirroja y después se encerró en el baño, como hacía siempre antes de ir a dormir, según ella, para producirse.
- Oh, entonces no creo que quieras oír sobre lo que pasó cuando te fuiste - comentó Kitt algo decepcionada, en el tono de una niña pequeña a la que se le niega un juguete nuevo.
- No, cuéntame - pidió Ginny, deseosa de poder distraerse con algo.
Kitt se sentó en el borde de la cama de Ginny, mientras que Stephanie se llevó el puff de Queen para poder participar también. La propietaria del mueble no tardó en unirse a la conversación, Ginny supuso que con ruleros en el pelo, mascarilla verde en la cara, pepinillos en los ojos y crema en las manos, a juzgar por las risas de Kitt y Stephanie. Daphne se despertó y ella y Queen se llevaron dos sillones mullidos y se sentaron.
- Vuélvete, Gin, que estamos esperando - pidió Kitt, ansiosa.
- Es que... me veo horrible - intentó excusarse Ginny.
- No seas tonta - la regañó Queen. Horrible era una palabra que no entraba en su vocabulario.
Ginny se volvió, quedando acostada de perfil y frente a sus amigas, que la miraron con aprensión, ya que creían que el aspecto se debía a la gripe. Aunque tampoco veían demasiado, porque por suerte sólo tenían prendidas las lámparas de noche y la iluminación era escasa.
- Bien - comenzó Kitt-. Esto de trabajar en el bar no va a estar nada mal, hay que reconocerlo. Y mucho menos si se conocen chicos tan guapos...
- ¿A quién conociste? - se interesó Queen.
- ¿Y qué hay de Malfoy? - preguntó Stephanie a su vez. Daphne miró a Ginny, que bajó la vista con tristeza, y aunque le entraron deseos de llorar de nuevo, se aguantó.
- Yo les contaré todo en cuanto Daphne nos cuente de Thot - negoció Kitt. Todas las miradas se posaron en Daph, que se ruborizó y dijo en tono rencoroso pero feliz:
- No sé como han podido ser tan malas de dejarme horas encerrada con él en un baño mientras ustedes se divertían.
- Anda, sí seguro que se la pasaron mejor que yo - la apremió Ginny, sonriendo con mucho esfuerzo. Las otras tres chicas se rieron y le dieron codazos amistosos y pícaros a Daphne.
- No pasó nada - se defendió ella-. En serio. Además, ¿creen que perdería la virginidad en un baño?
- ¿Eres virgen? - se sorprendió Kitt. Ahora todas las miradas se posaron en ella-. Mejor sigue con la historia.
- Bueno, sepan que discutimos la primera hora, hablamos la segunda, nos besamos la tercera y a la cuarta desciframos cómo salir de ahí. El resto no se los pienso decir por nada del mundo.
- ¡Te acostaste con él! - exclamó Ginny en un chillido emocionado.
- ¡No, no, no! - negó Daphne-. Aunque estuvimos a punto de hacerlo - admitió un poco avergonzada, en un susurro apenas audible. Ginny alzó las cejas, Queen y Stephanie se miraron y Kitt exclamó ¡Ja! triunfalmente. Luego reinó un silencio divertido, que Stephanie rompió:
- Si lo hicieran diez minutos, luego pararan a descansar por cinco y siguieran así, en una hora lo harían un total de cuatro veces.
- ¡Ya deja los números, Einstein!
Y para sorpresa de todas (N.A: y mía también), la que dijo esto y la que arrojó la almohada a Stephanie fue la refinada Queen. Acto seguido se armó una guerra de almohadas y almohadones, que fue interrumpida, lógicamente, por Florence Berry:
- ¡Éstas no son horas de hacer barullo! - las regañó. Sus amargadas amigas le habían dado una poción para que se le fuera la borrachera, y ahora volvía a ser la misma amargada de siempre-. ¡A dormir!
- Ya les digo yo que lo que ésa necesita es buen sexo - susurró Kitt en cuanto Berry se fue, y ninguna pudo reprimir una carcajada.

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FIN DEL CAPÍTULO 15.
Les gustó? Y el mismo sermón de siempre, que ya deben de saberse de memoria: para eso están el LIBRO DE VISITAS y los REVIEWS. Es que lo repito porque parece que no les entra. Y no me pongan esas caras. Si firmaran más a menudo no me quejaría tanto.
Ya bueno, este capítulo fue muy divertido de hacer, y el próximo, el 16, espero que sea igual. Aunque lo dudo, ya que se aproximan días oscuros en Hogwarts, en especial para Ginny. No quiero decir nada más.
Al final vieron que no dije lo que les ocurría a Daphne y a Thot? Éste último parecía como loco, pero es que no es culpa suya, lo que pasa es que... lo averiguarán después.

Ahora a responderle a mis lectores (sólo 2 reviews? me decepcionan):

Laura LS Malfoy: mil gracias, me alegro de que te guste la historia y la pareja Draco/Ginny, aunque en realidad me gusta más que pienses que escribo súper bien, jeje. No te preocupes, ya llegarán más capítulos. Besos a ti también.

Fiorella: muchas gracias, qué bueno que te gusta el fict y que te tengo intrigada (de verdad no sé si es tan intrigante la historia, pero eso trato). Que sepas que me atrasé en publicar estos capis porque he estado enferma, aunque estoy un poco mejor ahora. Hasta la próxima!

Chao!
Maru MalfoyAntes que nada, mil gracias por sus reviews *ovación de pie*!! Las respuestas individuales están después de este nuevo capi. Disfrútenlo, que se lo merecen!!

Capítulo 16: Días oscuros

A la mañana siguiente se despertaron por culpa de los gritos de terror de la gente. Preguntándose qué estaría pasando, las chicas se asomaron a la ventana, asustadas. Los campos, cubiertos de escarcha, estaban en paz y quietud... o no. En el bosque prohibido se percibía un alboroto, ya que las copas de los árboles se movían sin cesar. Pero los gritos provenían del interior del castillo.
- ¡Vamos! - dijo Ginny, y tras colocarse su bata vieja y calzarse las zapatillas igualmente viejas, dejó el dormitorio corriendo, seguida de sus cuatro amigas. Bajaron a la sala común, donde la gente estaba reunida, todos en pijama, asustados y hablando-. ¿Qué ocurre? - le preguntó Ginny a Hermione, Ron y Harry.
- No sabemos. Pero no podemos salir de la sala común - respondió Ron-. La Dama Gorda no nos deja.
En ese momento entró a la sala común la profesora McGonagall, vistiendo su bata escocesa y con su redecilla en el pelo. Estaba pálida y parecía que había estado corriendo:
- Silencio, por favor - bramó-. Hoy no podrán abandonar sus salas comunes, y si lo hacen, tendrá que ser acompañados de un prefecto y en lo posible, en un grupo numeroso. De lo contrario la Dama Gorda les negará la salida. La nueva contraseña es pluma de lechuza. Las comidas serán traídas por los elfos domésticos.
- ¿Qué ha ocurrido, profesora? - preguntó Hermione con voz ahogada.
- Me temo que eso no puedo decírselo, señorita Granger. Pero deben permanecer...
- ¡Pero profesora! - protestó Neville-. ¡Tenemos derecho a saber lo que está pasando!
Hubieron murmullos de aprobación. McGonagall posó en Neville sus ojos con una expresión más severa que nunca, pero a pesar de todo, dijo con voz temblorosa:
- Hemos sido atacados por Dementors y Gigantes.
La reacción era de esperarse: los alumnos se pusieron aún más pálidos de lo que estaban, y el silencio reinó en la sala. Pero no un silencio incómodo, sino uno de miedo y muy tenso. Algunos estudiantes pequeños hasta se largaron a llorar.
- Lo tenemos todo bajo control - repuso McGonagall de inmediato, aunque ella también sonaba aterrorizada-, los aurors se han ocupado. Sin embargo, algunos de estos... monstruos se refugiaron en el Bosque Prohibido. Por lo que, hasta que éstos no sean expulsados también, ustedes no saldrán de aquí - dicho esto, dio media vuelta, y estaba por salir de la sala común cuando añadió sombríamente:-... a menos que se quieran suicidar.
Los Gryffindors intercambiaron miradas aterrorizadas. Ginny corrió a sujetar a Neville del brazo, ya que parecía estar a punto de largarse al Bosque Prohibido a enfrentarse a los Gigantes y a los Dementors solo.
- No hagas ninguna tontería - le susurró. Neville bajó la vista y subió las escaleras a los dormitorios con pesar. Esta vez Ginny se dirigió a Ron y Harry:-. Y ustedes tampoco.
- ¿De qué hablas? - preguntó Ron enfadado.
- De que siempre les da por enfrentarse a todo ustedes solos. Si lo van a hacer, por lo menos llámennos - dijo la pelirroja aún más ofendida.
En la sala común reinó el caos las siguientes horas. Los prefectos (Ginny incluida) iban de un lado a otro, asegurándose de que nadie saliera y consolando a los más pequeños, comandados por Florence Berry (N.A: quién más??? ). El resto de los alumnos no pudo hacer otra cosa sino quedarse en pijama, conversar e intercambiar teorías sobre lo ocurrido. Neville no bajó hasta que Daphne y Thot fueron por él para que comiera algo de lo que habían traído los elfos. Hermione, Ron y Harry cuchicheaban en un rincón, las cabezas casi pegadas. Las merrows, por su parte, se habían marchado a su dormitorio sin siquiera probar bocado de lo asustadas que estaban. Queen cantaba en voz baja, sentada en un sillón al lado de la ventana, con aspecto de loca (N.A: tipo Brittany Murphy en Ni una palabra); Stephanie por primera vez se había olvidado de las cifras y estaba escribiendo en su diario como si su vida dependiera de ello; Kitt se comía las uñas negras en un rincón, más sombría que nunca; Colin consolaba a su hermano Dennis aunque él también parecía asustado; Eoin y William intentaban alegrar a todo el mundo, pero sólo conseguían irritarlos; y Thot y Daphne andaban en plan pareja que perdió un bebé (N.A: ya saben, la mujer sentada en la falda del hombre con la cabeza apoyada en su hombro, el chico apretándole las manos con cariño, bla, bla, bla...).
Ginny consiguió escaparse de la tirana de Florence y corrió a su dormitorio. Miró por la ventana tristemente, pero más que nada por lo de Draco. En los terrenos del colegio, los profesores y los aurors iban y venían del bosque al castillo, los destellos de hechizos surcando los campos.
Tenía deseos de irse de la torre de Gryffindor y correr a hablar con Draco, aunque por otro lado no. El chico sólo quería vengarse, era una basura igual que su padre. Y sin embargo, el beso y cuando ella lloraba... No, de seguro que él sólo fingía. Además, después de lo que ella le había dicho la noche anterior... a lo mejor la dejaba en paz y al final lograba olvidarse de él. ¿O no? ¿Y si Draco hacía alguna tontería? Si lo hacía, sería por su culpa... Y no podría soportarlo. Por más idiota, presumido, engreído, estúpido y rencoroso (N.A: y guapo ;-) ) que fuera, ella lo quería en el fondo y además jamás dejaría que a nadie le ocurriera algo malo por su culpa (N.A: ejem! Nefiyae and Company?)( Ginny: ^^‘ ya, pero eso no cuenta. Y déjame en paz que tengo una crisis! L).
Y sin pensar muy bien en lo que hacía, corrió al dormitorio de Harry, Ron, Neville, Seamus Finnigan y Dean Thomas. Algo se acordaba de la ubicación de las cosas de cada chico porque había estado allí un par de veces, y en primero lo había puesto patas para arriba para buscar el diario de Riddle. El caso es que abrió el baúl de Harry, y sacó de allí la capa de invisibilidad de James Potter. También encontró un extraño mapa llamado el Mapa del Merodeador (N.A: en su última excursión, Harry olvidó desactivarlo), que tenía todos los pasadizos y personas de Hogwarts. Ginny buscó la mancha de tinta que decía Draco Malfoy y la halló... en el baño de Myrtle la Llorona. Tenía que ir. Pero esquivar a Florence y a todos los Gryffindors no iba a ser tarea fácil... Pero, siguiendo el ejemplo de Fred y George cada vez que querían crear una distracción, Ginny tomó cinco bengalas del doctor Fillibuster del baúl de Ron y las largó en la sala común estratégicamente: una al fuego (que creó una pequeña explosión), otra a los pies de Florence, la tercera a Harry y sus dos amigos, la penúltima al centro de la sala y la que quedaba al rincón más alejado del retrato de la Dama Gorda. Se armó un pandemonium impresionante: los alumnos gritaban y corrían de un lado a otro, los prefectos intentaban mantener la calma, y todos pensaron que aquello estaba relacionado con la invasión de los Dementors y los Gigantes.
- ¡Alguien que llame a McGonagall! - chilló uno de tercero.
- ¡Me quemo! - gritó Colin.
- ¡Es un atentado! - exclamó Thot, levantándose de golpe y arrojando a Daphne al suelo.
- ¡Harry, sálvanos! - suplicó Dennis Creevey.
- ¡Socorro! - sollozó una chica de primero.
- ¡Ni en la sala común estamos seguros! - bramó uno de séptimo.
- ¡Orden, orden! - pedía a gritos Florence-. ¡Mantengan la calma! ¡Como delegada, les digo que...!
- ¡Quemémosla! - sugirió William emocionado, y entre él y Eoin sujetaron a Florence.
- ¡Oh, por Dios! - dijo Hermione horrorizada.
Ginny no se hizo esperar: ágil y veloz, se deslizó por el pasillo que conducía al retrato, que se negó a dejarla salir, hasta que ella le mostró la insignia de prefecta (N.A: como se la mostró a un cuadro dado vuelta no lo sé, así que no me pregunten) y se hizo a un lado. Ginny se puso la capa, sin dejar de correr, ignorando los gritos de sus compañeros Gryffindors. Lo hizo justo a tiempo, ya que apenas acabó de ponérsela, McGonagall surgió de la esquina del corredor, acompañada de Dumbledore (que no se fijó en Ginny de casualidad - ya saben que puede ver a través de las capas de invisibilidad - ). Los dos entraron corriendo en la sala común.
- Menudo lío he armado... - susurró Ginny para sí, y echó a correr. No se detuvo hasta que llegó al primer piso, lo cual le llevó un rato porque tenía que esquivar tanto a profesores como a aurors. Al baño de Myrtle la Llorona para ser exactos. Ignorando el letrero de NO FUNCIONA, abrió la puerta. Una vez allí se sacó la capa.
Draco estaba a espaldas suya, sentado en el piso mojado del baño, aparentemente quemando algo, ya que se sentía el olor y el humo. En cuanto escuchó la puerta cerrarse de golpe, dio un respingo, se incorporó y se volvió, asustado.
- ¿Qué haces aquí? - preguntó sorprendido. Ginny vio lo que quemaba: un cofre de madera...
- Asegurándome... de que no... hagas... ninguna tontería - contestó Ginny sin aliento.
- Deberías estar en tu sala común, Weasley - le dijo él con frialdad, dándole la espalda y añadiendo lo que parecía un fajo de cartas al fuego.
- ¿Podemos hacer un trato? - pidió Ginny, sentándose en el suelo y con la espalda apoyada sobre la puerta.
- Tú y yo no tenemos nada sobre lo que pactar - repuso él, cada vez más frío y sin volverse.
- Tú te olvidas de tu venganza o la das por hecha, que eso también sirve, después de todo lo que me hiciste... - dijo Ginny, ignorando lo que había dicho el chico-... y yo me retracto de todo lo que hice y dije. Así estamos a mano y volvemos a lo mismo de antes: tú me dices pobretona y yo te ignoro. ¿Hecho?
- ¿Tú cómo sabes que me iba a vengar? - preguntó Draco, poniéndose de pie y enfrentándose a Ginny, sus ojos grises clavados en los castaños de ella.
- Pues... - vaciló la pelirroja. ¡Demonios! No sólo se había delatado a ella, sino también a Blaise. Entonces recordó algo que había oído decirle Harry a Ron y Hermione-. Porque Harry me contó que le juraste que te ibas a vengar. Y tú mismo dijiste que sólo querías fastidiarme a mí y a él así que...
- Me da igual. Vete de aquí. Y ojalá que te cruces con un Gigante o un Dementor - siseó él, volviendo a darle la espalda.
- ¡Pues ojalá que a ti te explote ese maldito cofre en la cara! - replicó ella, furiosa. Se echó la capa sobre los hombros y dejó el baño, sin saber que se le había caído el mapa del merodeador allí-. ¡Estúpido! - susurró, furiosa, y caminando tan rápido y concentrada en lo suyo que apenas se dio cuenta de que ya había llegado al retrato de la Dama Gorda-. ¡Pluma de lechuza! - dijo en tono agresivo, sacándose la capa.
El retrato se hizo a un lado murmurando algo de la mala educación de los jóvenes de hoy en día. Ginny ocultó la capa debajo de la suya propia y entró. McGonagall y Dumbledore no estaban allí, pero tampoco estaban los alumnos. La sala común estaba más desierta que en el Baile de Navidad del tercer curso. Asustada, Ginny llamó a sus amigos y amigas, revisó los cuartos de todos pero no había ni rastro de ellos. ¿Y ahora qué iba a hacer? Si no estaban allí tal vez era porque era peligroso. Salió de nuevo, no sin antes dejar la capa de Harry en su baúl (ni siquiera se acordó del Mapa del Merodeador, aunque tenía esa molesta sensación de que se olvidaba de algo - N.A: a mí siempre me pasa, es horrible... - ). Recorrió aulas vacías y despachos, a menudo ocultándose de los profesores y los aurors que pasaban por los corredores, ya que si la encontraban no sabría como explicarse. Entonces recordó la ocasión en que los habían encerrado a todos en el Gran Salón, cuando se escapó Sirius (N.A: sniff, pobre Sirius, sniff...), y corrió allá. En efecto, escuchaba voces adentro, pero las puertas estaban cerradas y no se abrían ni con Alohomora. Desesperada, Ginny dio puñetazos furiosos, pero nadie la oyó.
- ¿Ginny? - preguntó una voz. La aludida se volvió, asustada. Era Lupin.
- ¡Profesor Lupin! - exclamó, aunque no sabía si alegrarse o asustarse (N.A: yo personalmente correría a abrazarlo haciéndome la víctima ;-) ).
- ¿Qué haces aquí? ¡Es muy peligroso! Deberías estar en el Gran Salón.
- Es que... yo me fui de la sala común a buscar algo y cuando regresé no había nadie... - mintió ella, con la voz más aguda de lo normal.
- ¡Justo! - exclamó Lupin, mirando a Dumbledore, que se acercaba-. Profesor Dumbledore, la señorita Weasley se ha perdido...
- ¡Menos mal! - dijo Dumbledore, mirando a Ginny-. Tus amigos estaban muy preocupados. Entra - ordenó Dumbledore, tras sacar una llave dorada y abrir las puertas. Luego sacó su varita, murmuró algo y el grueso manto de humo violeta que impedía a Ginny entrar desapareció.
- ¡Ginny! - gritó Hermione, corriendo a abrazarla-. ¿Dónde estabas?
Ginny fingió sentirse un poco mal y se sentó con Thot, Daphne y Neville en la mesa de Gryffindor. La comida estaba servida, como si fuera otro almuerzo normal... aunque oscuro (las ventanas estaban tapadas) y con humo violeta en las puertas cerradas de madera. Las lechuzas no entregaron el correo. Florence Berry iba de un lado a otro, junto con el resto de los delegados y los Premios Anuales, aunque evitaba pasar por la mesa de su propia casa: Eoin y William estaban sentados allí, dirigiéndole miradas claramente homicidas. Si no los conociera, Ginny diría que tramaban algo (y si ese algo incluía fuego y a Florence Berry, mejor).
- ¿Por qué nos hicieron bajar? - preguntó Ginny, mirando alrededor. No sólo estaban los de Gryffindor allí, sino todos los estudiantes del colegio. Así que la causa de esto no debían ser las bengalas que había arrojado en su sala común.
- Probablemente seguridad - respondió Neville-. Y para registrar todo el colegio.
- Esto me da mala espina. ¿Cuánto tiempo creen que estaremos encerrados aquí? - inquirió Daphne, mirando el oscuro Gran Salón con claustrofobia.
- Tú oíste a McGonagall: hasta que se deshagan de los Gigantes y los Dementors - contestó Thot con desgana-. Ojalá que se den prisa, esto es muy aburrido...
- ¿Insinúas que yo soy aburrida? - le preguntó Daphne enfadada, y apartando el brazo de él de sus hombros.
- ¡No he dicho eso, no te pongas histérica! - dijo Thot.
- ¡Ja! ¿Con que ahora soy una histérica? - insistió Daphne, hecha una furia-. Ni siquiera te atrevas a responder - advirtió, blandiendo un dedo amenazador ante la cara delgada de su novio. Se había puesto de pie-. ¡Hombres!
Y cuando la chica se alejó con los puños apretados, Thot comenzó a darse cabezazos contra la mesa. A Ginny no le importó demasiado: estaba ocupada buscando a Malfoy. ¿Seguiría en el baño? Ya, que al fin y al cabo no le importaba. ¿A quién quería engañar? ¡Sí que le importaba! ¡Odiaba eso! De buena gana daría todo lo que poseía por no estar enamorada de Draco Malfoy, pero ya era demasiado tarde. No había nada que pudiera hacer, aunque quisiera... ¡Estaba perdida! Sintió las lágrimas asomándose, y un fuerte deseo de imitar a Thot y darse cabezazos. ¡No, Ginny, alto! No te largues a llorar. No te des por vencida. Olvídate de él y enamórate de otra persona. Incluso de Eoin, pero de Malfoy NO. Se dijo a sí misma, y decidida, se levantó de la mesa.
- ¿Y ésta que tiene? - se preguntó Neville en voz alta, desistiendo de su intento de frenar a Thot.
- No trates de entenderlas, Nev - le aconsejó Thot-. Es imposible.
Ginny se sentó junto a Eoin, y sin rodeos, le dijo:
- Hay salida a Hogsmeade este fin de semana. ¿Quieres ir conmigo?
- ¿Eh? Pero tú dijiste... - Eoin se rascó la cabeza, confuso. Ginny no lo culpó: primero lo odiaba, luego parecía estar enamorada de él, luego lo negaba rotundamente y ahora lo invitaba a una cita.
- ¿Sí o no? - preguntó Ginny, furiosa.
- Sí, sí... - aceptó Eoin, temblando y encogiéndose en su asiento.
- ¡Bien! Es una cita - dijo Ginny en voz más alta de lo necesario.
Un poco arrepentida de lo que acababa de hacer, Ginny corrió a buscar a Daphne para contárselo todo. Desde Malfoy hasta Eoin... todo. Necesitaba decírselo a alguien, o estallaría. Lo cual ahora que lo pensaba no sería tan malo, ya que no tendría que ir a la cita con Eoin... Control, Ginny, control. Debes ir. Ya no hay vuelta atrás.
Mientras tanto, en los baños de chicas del Gran Salón... (N.A: por el pasillo ése que conduce a las cocinas)
- ¿Y bien? ¿Quién bebió la poción? - les preguntó Nefiyae a Melodie, Sophie, Mandy y Courtney. Como siempre, se estaba mirando en el espejo (N.A: con cada capítulo que pasa me cae peor esta tipa).
- La dejamos en el dormitorio de ellas... - comenzó Sophie.
- Pero la bajaron a la sala común... - siguió Melodie.
- Y se la bebió... - aportó Mandy.
- Thot Caulfield - finalizó Courtney, en un tono dramático. Thot era el amor de su vida.
- ¿QUÉ? ¿Y NO HICIERON NADA PARA DETENERLO, IDIOTAS? - bramó Nefiyae, y el lápiz labial que se estaba poniendo le pintó toda la cara en cuanto se volvió a ver a sus amigas con brusquedad.
- Sucedió en un segundo - explicó Melodie rápidamente-. Caulfield y Wolf estaban discutiendo, ella había bajado el vaso, y él se lo bebió en cuanto acabaron... Y después le dio un ataque de locura.
- Y Weasley lo abofeteó - añadió Sophie, pronunciando Weasley como rata de cloaca (en otras palabras, Peter Pettigrew)-, y se fue el efecto. Duró muy poco.
- Y después nos viniste a buscar porque los uniformes eran espantosos y te había salido una arruga del asco - concluyó Courtney.
- Bueno, da igual. Al fin y al cabo, ese Caulfield es amigo de ellas - repuso Nefiyae, limpiándose el lápiz labial de las mejillas y de la nariz.
- Y novio de Wolf - agregó Mandy. Courtney hizo una mueca de disgusto y se puso a tararear un blues, como hacía siempre que alguien le recordaba aquella desgracia.
- ¿Qué poción dijiste que era? - preguntó Melodie, curiosa.
- Qué sé yo, algo de que tu mayor tristeza se convierte en locura - Nefiyae estrujó su cerebro diminuto intentando recordar el nombre, pero no tenía ni idea de cual era-. Pero no me salió bien, porque si con una bofetada se acabó... Las pociones son lo único (N.A: vaya presumida... si a alguien le gusta este personaje, le pago) que no se me da bien.
- ¿Y ahora qué vamos a hacer para vengarnos? - de nuevo, la pregunta era de la chusma de Melodie.
- Jugar sucio - respondió Nefiyae con malicia.

En el Gran Comedor...
- ¿Qué hace Stephanie? - preguntó Queen sorprendida, alzando la cabeza desde el hombro de Ginny, donde se había pasado tarareando canciones tristes.
- Escribe - respondió Kitt simplemente, sin dejar de limarse las uñas negras-. Se muere por ganarme esos 10 galleons. Pero apuesto a que no ha escrito nada.
- ¡Más apuestas no! - suplicó Ginny, desistiendo en su intento de sujetar el corto pelo rubio de Daphne en una colita.
- No te preocupes... - rió Kitt-. Oh, no les conté a quien conocí en el bar.
Incluso Stephanie dejó de escribir para apiñarse con las demás en torno a su amiga.
- Chicas - dijo en un tono fingidamente solemne-, me gusta... Blaise Zabini.
- ¿QUÉ? - exclamaron todas a la vez, rompiendo el círculo que habían formado alrededor de la chica dark. Ginny y Daphne se miraron.
- ¿Por qué esas caras? - preguntó Kitt despreocupadamente-. Si se preocupan por los dos problemas que interfieren en nuestra relación, es decir Alissa Starlight y que somos de casas rivales, deberían estar haciendo una fiesta. Porque 1: me importa un cuerno la estúpida rivalidad Gryffindor-Slytherin; 2: Blaise no soporta a Starlight; 3: no le tengo miedo a ninguna de sus fans; y 4: me da igual lo que diga o piense la gente.
- ¿Te das cuenta de que tienes manía con los de Slytherin? - le preguntó Stephanie, que había vuelto a escribir en su diario y no apartaba la vista de él.
- ¿Y qué? Oh, allí está Blaise. Deséenme suerte.
Dicho esto, Kitt se levantó de la mesa de Gryffindor y caminó de la manera más sexy que podía hacia la de Slytherin. Lo malo fue que tropezó en el camino.
Pero el resto de los alumnos de Hogwarts no tenía tanto tiempo como Kitt para preocuparse de sus vidas amorosas, ya que los días eran cada vez más oscuros y tristes. Pasaron dos días encerrados en el Gran Salón, sin siquiera ver la luz del sol, y recibiendo cada tanto la visita de algún profesor, que sólo se quedaba lo suficiente como para asegurarse de que todo estuviera en orden. Por eso era que los estudiantes estaban más unidos que nunca: sólo se tenían los unos a los otros para apoyarse, y la tensión y la rivalidad que había entre las cuatro casas pareció desaparecer, ya que de pronto todos se habían dado cuenta de que al fin y al cabo estaban en el mismo colegio, en distintas casas, pero en el mismo colegio.
La mañana del martes fue realmente agradable para todos, dado que a las ocho y algo Dumbledore abrió las puertas del Gran Salón, destapó las ventanas y se marchó con un aire de Papá Noel. Y cuando los chicos y chicas despertaron, lo hicieron con el sonido de las aves cantando y la luz del sol que tanto habían añorado. No pudieron hacer otra cosa que gritar y saltar de alegría, y aproximadamente a las nueve ya se hallaban desayunando con los profesores, como si nada hubiese ocurrido. El ansiado correo matutino no tardó en llegar... y Ginny deseó que aquellas lechuzas jamás hubieran arribado.
- ¡Miren esto! - exclamó Hermione, repentinamente ronca. No había estado con la nariz tras El Profeta ni siquiera por diez segundos.
- ¿Qué pasa? - preguntaron Ginny, Harry, Ron y Neville a la vez.
Hermione les enseñó una fotografía en movimiento: mostraba a los mortífagos que habían entrado en Azkaban el curso pasado. Arriba de la foto, un gran titular decía que...
- ¡Se han escapado! - gritó Harry, furioso.
- Sabíamos que sería cuestión de tiempo - repuso Hermione-. Ya saben que los Dementors están con V... Voldemort.
Ron dio un respingo, Neville parpadeó y Ginny arrugó la nariz; pero ninguno dijo nada. Al fin y al cabo se habían enfrentado a un montón de mortífagos el curso pasado.
- Lo que no entiendo es cómo no los sustituyeron - comentó Ron-. Quiero decir, hay que ser idiotas...
- No habrán encontrado a nadie mejor - argumentó Ginny-. No sé que van a hacer ahora, sin ellos... Supongo que el resto de los prisioneros no se escaparon porque no tienen fuerzas ni para eso.
- ¿Ustedes creen que vengan a Hogwarts? - preguntó Neville un poco asustado.
- Bueno... podría ser - reconoció Hermione. Los cinco intercambiaron miradas de temor.

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FIN DEL CAPÍTULO 16.
Me quedó aún más largo que de costumbre, es que en un principio quise acabarlo cuando Kitt confiesa quien le gusta, pero es que los días oscuros no habían concluido todavía, y tampoco era suficiente como para hacer otro capi entero.
En el próximo capítulo veremos POR FIN a Cho aliándose con Nefiyae (Nota de las Salamandras: gracias, Kitt, muchas gracias )(N.A: se escucha el coro de Aleluya...), sabremos quien (o quiénes) oyeron a las merrows hablando en el baño, cómo les fue a Ginny y Eoin en su cita, descubriremos si la relación de Thot y Daphne tiene futuro y qué pasará entre Draco y Ginny. Y mucho, mucho, mucho más! (N.A: parezco una vendedora a domicilio)
Por cierto, quería mencionarles que Cho fue expulsada del equipo de quidditch de Ravenclaw, y que por eso se hizo capitana de las porristas.
Como siempre, reservo energías extras para recordarles que hay dos cosas que me motivan a seguir escribiendo, y se llaman LIBRO DE VISITAS y REVIEWS. En caso de que después de 15 capítulos repitiéndoselos no les haya entrado en la cabeza. Ya en serio, si no me llegan al menos 10 reviews nuevos, no publicaré el capítulo, aunque ya lo haya escrito, y es promesa. Ahora, si me disculpan, tengo un capítulo que escribir.
Maru Malfoy G
(La G es de Grey, porque ahora soy hermana de Carla Grey ^^)

Ahora a contestar reviews se ha dicho!

7 reviews!!! batí mi récord!!!!! vivaaaaaaaaa!!!

Willow Black: Hola! 1: Pues gracias *se sonroja*, en especial lo de los personajes, ya que de verdad me esfuerzo por lograr que sean especiales y únicos (y odiados o amados), y es genial que alguien lo note. 2: Sí, los personajes tienen vida propia! Por eso te da tristeza cuando vas a terminar el fict... ojo, no es que esté pensando en terminarlo! *se aferra a Ginny y su pandilla*. 3: Lo de Hermione... como que yo le tengo cariño porque me recuerda a mi alter ego de chica sabelotodo. Honestamente, nunca se me hizo un personaje débil, sino al contrario. 4: Amas a Blaise? Únete al club! Odio decepcionarte pero no va a pasar nada entre Blaise y Ginny... son sólo amigos. 5: Draco sensible? Coming soon! jeje... 6°: Sí, abajo las huecas!!! Sobre ellas: están basadas en algunas compañeras de clase que tengo y en otras personas que conozco... sólo que les subí los defectos al 100%. 7°: sí, intentaré actualizarlo pronto, pero es difícil... en fin, mil gracias y besos a ti también!

morgana_: Hola, qué gusto que te intrigue y te encante la historia. Gracias e intentaré actualizar pronto.

nenita_d_malfoy: Hola! Como le dije a Willow, la personalidad sensible de Draco está COMING SOON. No se preocupen que ya lo veremos más sensibilizado. Gracias y espero que hayas disfrutado este capítulo también.

Basati: Hola! Gracias.. sí, se hace monótono siempre lo mismo, a mi me encantan los cambios. Aunque a Draco también lo voy a cambiar un poco, como les he dicho a nenita_d_malfoy y a Willow Black. No te preocupes, todas las quejas son bienvenidas, y yo misma me critico un poco por eso de ennumerar las cosas que hacen los personajes.. Pero es que, como dice Willow, tienen vida propia! Además me encanta. Aún así, intentaré seguir tu consejo y no emocionarme con las peleas. Abrazos a ti también.

Rochy: Gracias, que suerte que te encanta el fict! Sí, yo también espero actualizarlo pronto... es que últimamente he andado enferma, aunque ya estoy mejor. Gracias y sigue leyendo así yo seguiré escribiendo.

Mya Malfoy: Una autora importante!! No lo puedo creer!! Me firmas un autógrafo? Jaja, no en serio... nunca me hubiera imaginado que tú estuvieras leyendo mi fict! Como sea, si tenemos el mismo apellido.. creo que somos parientes, porque yo soy la nueva sis de Carla_Grey (de ahí la G en mi firma). Cosas en común? Ni lo dudes! Apenas leí tu fict me di cuenta... por cierto, estuvo súper gracioso lo de la obra de teatro, cuando Lara le decía a Ginny las cosas y ella lo decía todo mal... encima, humillaban a Cho. Abajo la ChoCha!! De nada y gracias a ti. Lo del nivel de Carla_Grey y Nimph (otra cosa que tenemos en común: las autoras favoritas ^^) me refería a los lectores más que nada, pero muchas gracias... sí, es cierto que cada uno es único y en su estilo, pero a veces a uno le cuesta darse cuenta de cual es el tuyo si no te lo dicen. Tú crees que soy la mejor en mi estilo??? Me he quedado sin palabras. Draco y Blaise en Slytherin? Para mí no es problema, si el 50% de mi alma está en esa casa... lo malo es que el otro 50% anda por Gryffindor o Ravenclaw, según mi estado de ánimo. Es que yo soy media rara... el sombrero seleccionador estaría toda la noche intentando decidir en que casa ponerme. Ahora la que divaga soy yo, jaja.. No te preocupes que no es molestia, al contrario, y lo digo en serio!! Me siento como una autora famosa e importante, y me encanta! En fin, te respondo la P.D.: sí que me interesa!! ay, me encanta esa parte a mi también! ahora mismo me estoy riendo al recordarlo... de nuevo un millón de gracias, que se ve que realmente pensaste de corazón que poner, y eso vale más que un millón de reviews! Besos! P.D: estuve leyendo tu fict "Aprendiendo a besar" (disculpa que no he dejado reviews, es que no he tenido tiempo, pero en cualquier momento lo hago), y me encantó, sigue así!

Jane Black: Hola! Gracias, a mi también me encanta esa pareja! No te preocupes que se viene más de ellos! Actualizaré más seguido, no te preocupes, y ya te enterarás lo que le hacen a Nefiyae (sí, está bien escrito... no entiendo porqué la gente se hace tanto problema con el nombre... yo como lo vengo usando desde hace siglos no me doy cuenta ^^U). Sí, es una estúpida traidora teñida... Gracias por la invitación, la acepto y lo leeré en cuanto pueda, oks? Besos!
Antes que nada: Como me dejaron muchos comentarios y me han dejado de buen humor, publico el capítulo número 17 de esta historia, sin que hayan tenido tiempo de dejar más reviews. Punto extra para Maru! Ahora me deben muchos, muchos, muchos más reviews para que publique el próximo, jajajaja *risa diábolica*!!

Capítulo 17: Amor, citas y... amor

La alegría de aquella mañana se extinguió de inmediato con la noticia de que los mortífagos se habían escapado. En todo el colegio, por donde quiera que ibas te encontrabas a los estudiantes muy serios, con expresiones tan sombrías que daban miedo. Todas las mañanas El Profeta traía nuevas y espantosas noticias sobre asesinatos, desapariciones y torturas, tanto muggles como mágicas. Y así pasaron días y semanas, hasta que Diciembre llegó junto con la nieve y poco a poco, Hogwarts volvió a la normalidad, ya que eran tiempos de guerra, pero eso no era causa para dejar de vivir.
Con el objetivo de que los alumnos se quedaran en el colegio, ya que era mucho más seguro, se organizó un baile de Navidad, que además distrajo mucho a los estudiantes, dándoles otras cosas en que pensar: las túnicas de gala, los peinados, el maquillaje, lo que estaba de moda, la música, los pasos de baile, y sobre todo... las parejas.
- ¿Con quién irás? - le preguntó Daphne a Ginny, una mañana en Alquimia, asignatura recientemente reinstaurada, dado que Flamel tenía muchos descendientes. La nueva profesora, Velma Flamel, era una mujer joven y muy atractiva, con un cuerpo perfecto.
- Supongo que con Neville - respondió Ginny con pesadumbre.
- ¿Pudiendo ir con Eoin Whisp o con Draco Malfoy? - se asombró Daphne-. ¿Tú estás loca? Y Thot, deja de mirar tan descaradamente a la profesora - susurró la rubia a su novio, molesta.
- Malfoy es un cretino, no quiero saber nada más de él. Va a terminar como su padre - dijo Ginny amargamente, tomando un par de apuntes sobre lo que decía Velma Flamel-. Y sobre Eoin... es un payaso. Lo único que hizo cuando fuimos a Hogsmeade fue hablar de él todo el tiempo, y hechizar gente para impresionarme. Es un engreído insoportable, alégrate de que te quedaste con Thot y no con él.
- Bueno, pero el chico está increíble, ¿o vas a negarlo? Y sobre Malfoy... no te entiendo. Un día te gusta, al otro día no porque te remuerde la conciencia que te guste alguien tan idiota, al día siguiente te parece que cambió, después no... Y ahora te lo tratas de sacar de la cabeza. Odio decirlo, pero a este paso vas a acabar casándote con Harry, pero vas a pasar cada día de tu vida pensando en otro hombre.
- No seas ridícula. Lo de Malfoy es serio. Además, me odia. Francamente no entiendo nada yo tampoco... Pero lo que sí entiendo es que lo único que quiere es usarme. No me merece - siseó Ginny furiosa-. Ahora volvamos al tema del baile, por favor. Distráeme.
- Oh, ahora que lo recuerdo... Kitt dice si podemos conseguirle una cita con Blaise.
- Habla tú con él. Yo no tengo ganas - dijo Ginny, de mal humor.
En eso sonó la campana, y tanto Slytherins como Gryffindors recogieron sus cosas a toda prisa y se largaron. Ginny fue la primera de su curso en llegar al Gran Comedor. De mala gana, soltó su bolsa en el piso y esperó a sus amigas, que venían hablando.
- ...Y pienso pedirle a Colin que vaya conmigo - decía Queen, en tono decidido. Se sentó a la izquierda de Ginny, sonriendo.
- No debes presionarlo, Queen - le aconsejó Daphne-. Mejor consigue una cita con él primero.
- Sí, nunca te fíes de alguien sin haberlo conocido bien antes - corroboró Gin, recordando su cita con Eoin y sus desgracias con Draco. Se fijó en la mesa de Slytherin: Malfoy estaba sentado dándole la espalda.
- ¡Ahí viene William! - exclamó Stephanie entre nerviosa y emocionada, y levantándose tan rápido que golpeó a Kitt, haciéndola a un lado-. ¿Cómo me veo?
- Hola, chicas - saludó William en voz seductora, y sentándose en frente a Stephanie, y al lado de Queen-. ¿Tienen alguna idea de con quién irán al baile? - preguntó, aunque parecía ser una pregunta dirigida exclusivamente a Queen, que no se dio por aludida.
- ¡Colin! - exclamó la chica nerviosa, poniéndose de pie de un salto-. ¿Puedo hablar contigo?
- Es que quería hablar con Stephanie... - balbuceó Colin, poniéndose rojo. La aludida se puso de pie también.
- ¡Perfecto! - dijo William sonriendo, y levantándose él también-. ¡Así yo hablaré con Queen!
- Pero... - vacilaron las dos chicas, intercambiando miradas de pánico-. Ok, pero después intercambiamos.
- Vaya lío que tienen esos cuatro - observó Kitt, viéndolos alejarse-. Por cierto... ¿hablaron con Blaise? - preguntó ansiosa.
- No - respondieron Daphne y Ginny a la vez. Kitt las miró con cara de cachorrita perdida-. Ella lo hará - dijeron de nuevo, a coro, y señalando a la otra con la mano.
Acabaron decidiéndolo mediante piedra, papel o tijera. Y la afortunada que hablaría con Blaise sería Ginny. Ustedes se estarán preguntando: ¿por qué no quieren hablar con Blaise, si es su amigo y es tan simpático?; y yo les respondo: porque es más cabeza dura que todos los Weasley juntos (lo cual ya es decir mucho...). Así que, esa tarde y a regañadientes, Ginny se marchó al campo de quidditch, no para entrenar, sino para convencer a Blaise. Kitt esperaba ansiosa en las puertas de entrada al castillo.
- Pero Blaise... - decía Ginny, media hora después de discutir con el chico.
- No insistas, Ginny. No puedo creer que tu amiga tenga el rostro como para enviarte para arreglar una cita - replicaba Blaise, aún de peor humor que la pelirroja.
- Es que... ¿qué tienes que perder? ¿O acaso no quieres sacarte a Alissa de encima?
- Starlight no me dejaría en paz ni porque me casara.
- ¡Es sólo una cita, no una boda! Además, si después no te cae bien o lo que sea, ¡no la vuelves a ver y punto! Me estarías haciendo un gran favor... Y nunca sales con nadie.
- Eso es porque Starlight siempre se aparece en mis citas y fastidia a la chica hasta que se larga.
- ¿Es que no lo sabes? Alissa le tiene miedo a K... a mi amiga. No se atrevería a interrumpir su cita ni porque le pagaran - mintió Ginny. Kitt no le inspiraba ninguna clase de miedo a Alissa... ¿entonces cómo haría para que no se colara a la cita de sus amigos? Mmm... tenía un plan-. Entonces... ¿qué dices?
- De acuerdo. Pero sólo para recuperar mi reputación. Ya nadie quiere salir conmigo por culpa de Starlight.
- ¡Sí! - Ginny lo abrazó de la alegría, ya que sino conseguía la cita, Kitt era capaz de dejarla como a sus muñecas (que ahora eran nuevas y representaban a todas las figuras femeninas que habían seducido o que habían salido con Blaise)-. ¡No te arrepentirás! Ahora los dejo para que se conozcan... - se volvió y le hizo señas a una impaciente y nerviosa Kitt para que se acercara.

En cuanto llegó a la Torre de Gryffindor, un poco de mejor humor que antes, se dejó caer en un sillón, abatida y congelada de frío. Todavía tenía que llevar a cabo su plan contra la pobre de Alissa, hablar con Neville para ver si iban juntos al baile, y un millón de cosas más.
- Mmm... Ginny, ¿podemos hablar? - le preguntó Harry, a sus espaldas.
- Claro - preguntándose de qué demonios querría hablar él con ella, Ginny lo siguió a un apartado rincón de la sala común-. ¿Qué pasa?
- Pues... me preguntaba si querrías venir conmigo al baile - explicó Harry, mirándola a los ojos. Ginny pensó que se derretía... pero fue porque por un instante le pareció que no eran los ojos verdes de Harry, sino los grises de Malfoy, los que le devolvían la mirada.
- C-c-claro - accedió la pelirroja, un poco sorprendida. Había soñado por años con ese momento... y sin embargo ahora no era lo que quería. Sonrió a Harry débilmente, y un poco confundida, fue a sentarse con Hermione junto al fuego. Iba a contarle quién era su nueva pareja para el baile cuando...
- Ginny, tenemos que hablar - dijo la chica con seriedad. Miró a su alrededor y bajó la voz a un susurro apenas audible-. El otro día estaba en el baño y... escuché a Nix hablando con sus amigas. Planean hacerles otra maldad... y fueron ellas las que hechizaron a Thot Caulfield para que se comportara como un tonto la otra noche.
- ¿Y cuándo las escuchaste?
- El sábado que estuvimos encerrados en el Gran Salón.
- ¿Y por qué no me lo dijiste antes? Han pasado dos semanas...
- Me lo olvidé, perdona. ¡Tengo tantas cosas en la cabeza! - miró de reojo a Ron, que jugaba al ajedrez mágico con Seamus-. Pero hasta ahora no les han hecho nada, y eso que trabajan juntas en el bar...
- Probablemente porque quieren acabar ese castigo. O porque se traen algo muy gordo entre manos...

* * *

Y Ginny no sabía la razón que tenía, porque mientras ella estaba encerrada en su dormitorio, perdiéndose una clase de no recordaba qué pero que le daba igual, y sollozando por cierto rubio mientras se abrazaba a su almohada, otras chicas también se habían perdido las clases...

- ¿Y tú dices que nos escuchaste hablando en el baño y que... te quieres unir a nosotras? - le preguntó Nefiyae a Cho, perpleja. ¿Es que las buenas noticias no le dejarían de llegar? Porque, recapitulando: 1) la habían elegido Reina de Invierno; 2) había conseguido un pequeño contrato para posar para los pósters de moda en Madam Malkin’s; 3) tenía una cita con Eoin Whisp; 4) su plan contra las idiotas de las salamandras iba a la perfección... y 5) había encontrado algo en el baño de chicas del primer piso, algo que le iba a ser muy útil.
- Exacto - confirmó Cho con una sonrisa maliciosa-. Ya me enteré de quien fue la que me hechizó para hacer el ridículo la otra noche en el bar...
- ¿Weasley? He escuchado que te tiene envidia - dijo Nefiyae con ese espantoso tono de aduladora disfrazada.
- No, aunque es probable que ella también tenga algo que ver. Después de todo, son todas amigas, ¿verdad? - comentó Cho acomodándose el pelo con superioridad-. Fue Kitt Snow, tu amiga Amanda me lo contó...
- ¿Mandy? - Nefiyae alzó sus perfectas cejas teñidas de rubio con sorpresa.
- Sí, ella me lo contó. Bueno, ¿qué necesitas para tu plan?
- Muchas cosas, Cho, muchas cosas... - Nefiyae puso una de sus blancas palmas sobre el hombro de su nueva amiga, sonriendo de pura maldad, al tiempo que anotaba mentalmente un memorándum: felicitar a Mandy y coronarla como su mejor amiga (N.A: el sueño de toda chica :S... Hasta siento pena de Mandy! Mmm... no, se lo merece. Jajajaja *risa diabólica*).
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
Y las vacaciones de Navidad llegaron a Hogwarts a fines de diciembre. La mayoría de los alumnos se habían quedado por el ansiado baile, pero Ginny no disfrutaba de las vacaciones tanto como ellos.
La fría y blanca nieve cubría todos los techos de las pequeñas casas y comercios de Hogsmeade, dándole el aspecto de un pueblito navideño. Ginny se frotó las manos para entrar en calor, al tiempo que miraba a sus amigos, contenta de que al menos ellos la pasaran bien: Thot, Daphne, Neville, Luna, Hermione, Ron y Harry se lanzaban bolas de nieve; Kitt y Blaise andaban dando vueltas y conversando animadamente; y Queen, William, Stephanie y Colin tenían una cita doble. Incluso sus enemigos parecían estarlo pasando de maravilla: Nefiyae iba del brazo de Eoin Whisp, Cho y Michael se besaban sentados en un banco del pueblo, y las otras merrows daban más vueltas que un tiovivo, sin dejar de hablar y de reírse con alegría.
- ¡Brr! Hace frío, ¿no? - comentó Ron, abandonando la guerra de nieve-. ¿No quieren ir a tomar algo?
- No puedo, he quedado con una amiga - dijo Neville, quitándose la nieve de la capa. Ginny se sonrió a sí misma: la amiga de Neville era nada más ni nada menos que Alissa Starlight. Ginny le había contado del fracaso sentimental de Nev con Parvati, y le había pedido si podía distraerlo un poco. Y como Alissa le tenía simpatía a Neville, había accedido, dejando a Kitt el camino libre en su cita con Blaise.
- Y nosotros nos vamos a ir solos - alegó Daphne, tomándole la mano a Thot, el cual parecía morirse de ganas por irse con Harry y Ron (sus ídolos), aunque no se quejó.
- Sí, y... Harry, no te ofendas, pero Ron y yo tenemos que vigilar la Casa de los Gritos. McGonagall nos lo pidió después de que unos de cuarto intentaron entrar - dijo Hermione, poniéndole una mano en el hombro a Harry a modo de consuelo.
- Y yo tengo cosas que hacer - dijo Luna vagamente, y se marchó. Los otros también lo hicieron, aunque tomaron caminos separados.
- Bueno, creo que sólo quedamos tú y yo - suspiró Harry, mirándola-. A no ser que te vayas a ir.
- No - negó Ginny con una sonrisa que le costó trabajo hacer, ya que no deseaba estar sola con Harry en ningún lado. Era incómodo, y la hacía sentir como que estaban en una cita.
De todos modos echaron a andar a Las Tres Escobas, sin hablar. Era un silencio algo incómodo, que por suerte duró poco, dado que apenas entraron al pub el sonido de conversaciones ajenas lo interrumpió.
Harry pidió dos cervezas de manteca y él y Ginny se instalaron en una mesa libre, lo más lejos posible de la que estaban ocupando Nefiyae y Eoin.
- Harry, ¿puedo preguntarte algo? - pidió Ginny un instante después, acometida por una duda repentina.
- Adelante - accedió él algo sorprendido.
- ¿Por qué me invitaste al baile? Quiero decir, yo pensé que a ti te gustaba Luna.
- ¡Claro que no! Es sólo que pasaba mucho tiempo con ella porque... no lo sé, cuando... cuando murió Sirius... es como si ella fuera la única que me entendía, y... - explicó Harry, balbuceando, incómodo.
- OK. Era sólo una pregunta - se apresuró a decir Ginny, algo arrepentida del tema que había escogido para romper el hielo.
Ginny abrió la boca para comentar sobre el próximo partido de quidditch, pero la cerró de inmediato: Malfoy acababa de entrar en el bar, solo (qué raro). Harry no lo veía porque estaba de espaldas, lo cual era una suerte. Las miradas del rubio y la pelirroja se cruzaron por unos segundos que parecieron eternos, pero ella la apartó enseguida. Quería sacárselo de la cabeza de una jodida vez, y verlo a los ojos no era una ayuda exactamente. ¡Pero es que no podía! Jamás se había sentido así por un chico, ni siquiera por Harry. Pero eso tenía que acabar. Debía olvidarse de él, por su propio bien.
Pero no podía. Ya era demasiado tarde, o más bien demasiado pronto para intentar enamorarse de otro.
- Lo siento, Harry, pero no puedo ir contigo al baile - dijo con voz temblorosa-. Perdóname. No puedo.
Harry no dijo nada: estaba demasiado sorprendido como para hacerlo.
- Adiós, y... lo siento mucho.
Ginny tomó su abrigo, se lo puso y se levantó. Caminó hacia la puerta lo más rápido que pudo, y en cuanto llegó tuvo que ponerse de costado para pasar: Malfoy no parecía querer moverse.
Afuera hacía más frío que en el iceberg del Titanic. Ginny reprimió unas lágrimas silenciosas y se marchó a paso apresurado. Pero no había dado tres pasos cuando alguien la detuvo. Se volvió.
- ¡Malfoy! - exclamó, con una curiosa mezcla de ¡ya era hora! y de ¿qué haces aquí?, de valentía y de miedo, de felicidad y de tristeza.
- ¿Qué hacías con Potter? - preguntó él con brusquedad.
- Eso no es de tu incumbencia - casi le gritó Ginny-. Tú y yo no somos nada - esto último dicho como si fuera culpa suya, como si de verdad lamentara que no fueran nada. Y era cierto, sólo que no quería que sonara así. Mucho menos que fuera verdad.
- Tienes razón - admitió él con frialdad e indiferencia-. Pero quiero decirte algo, y no voy a hacerlo a menos que me digas tú una cosa.
- ¿Qué cosa? - esta vez la brusca era Ginny. El corazón le latía a una velocidad alarmante, y el frío parecía haberse ido a otra parte.
- ¿Hay algo entre tú y Potter? - preguntó Draco con toda la indeferencia que era capaz de reunir. Ginny, que hasta ese momento había evitado verlo a los ojos, lo hizo, esperando hallar algo de celos en ellos... pero eran tan fríos como la nieve que había empezado a caer del cielo plomizo.
- Ya te lo dije - le espetó fríamente-. Eso no te importa.
- Como quieras - esta vez, la voz del chico sonaba muy molesta y hasta algo decepcionada.
- Bien - dijo Ginny, también molesta-. ¿Por qué no te largas y me dejas en paz?
- ¿Por qué no lo haces tú? - la voz era furiosa ahora.
Pero ninguno de los dos se movió, sino que se quedaron lanzándose miradas de la más intensa furia. Finalmente Ginny habló:
- Eres un idiota. Igual que tu padre - añadió. Ya no le importaba herirlo. Es más: quería hacerlo.
- Eso no te lo niego - le dijo Draco, y la voz era ahora enojada, triste y fría a la vez.
- ¿Qué? - preguntó Ginny, segura de que había oído mal.
- Pensé que lo sabrías. Todo el mundo lo sabe - repuso él, más triste y frío que nunca.
- ¿Estás bien? - le preguntó Ginny preocupada. Le apoyó una mano congelada en el hombro para intentar verlo a los ojos: Draco había bajado la mirada.
- ¡No me toques! - bramó él, apartándose de golpe.
- ¡Bien! ¡Haz lo que quieras! - replicó Ginny, más furiosa que nunca en su vida.
Dicho esto, dio media vuelta y se marchó al castillo lo más rápido que podía sin llegar a correr. Todo el camino esperó que Draco la detuviera, pero eso no pasó. Sin embargo, ella no miró atrás en ningún momento. Estaba tan furiosa como preocupada. ¿Qué sería lo que tendría así a Draco?

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FIN DEL CAPÍTULO 17.
Hola! Bueno, ¡por fin llegó el invierno a Hogwarts! Es que me demoro mucho... Les gustó? Espero que sí, porque le puse lo mejor de mí, en especial a esta última parte. Es que ya era hora de que Ginny comenzara a tener más problemas de vida amorosa que de venganzas y cosas así. ¿O no? Pero cumplí con varias cosas: Cho se unió a las merrows, le conseguí a Nefiyae su alma gemela, y todos tuvieron citas. Aunque no lo crean, éste capítulo va a ser decisivo en las vidas de los personajes.
Y para el próximo:
· Lo que le pasa a Draco.
· MUCHO Draco/Ginny.
· Parejas.
· Las merrows les arruinarán la vida a las salamandras, sobre todo ahora que tienen a Cho como aliada.
· Qué será lo que encontró Nefiyae en el baño de niñas y que le va a ser útil?
Besos y POR FAVOR si les gusta la historia dejen reviews. Si no veo al menos 10 nuevos me negaré a publicar el capítulo.
Maru Malfoy G
PRIMERO QUE NADA: Ya sé que no alcancé los ansiados 10 reviews, pero me moría por sacarme este peso de encima. Ahora sí, es promesa que el próximo capi no lo saco si no me dejan muchos, muchos, muchos reviews!
Después, las respuestas a sus reviews están al final, pero están algo desordenadas (no están por orden de fecha) así que sorry.
Luego, alcancé los 25 reviews!!!!!!!!! Mil gracias!
Y por último, disculpen si me quedó un poco cursi.


Capítulo 18: Draco

Ginny se dejó caer en la cama, abatida y confundida. Le pegó varios puñetazos a su almohada: realmente necesitaba descargarse. No, DE VERDAD lo necesitaba. Nunca se había sentido así de tensa desde... bueno, desde el primer año. Pero el método que usó para descargarse no fue muy bueno: el diario de Riddle.
Miró a su alrededor y pensó en sus amigas cuando estaban deprimidas: Queen se ponía a cantar o componía canciones, Kitt se mordía las uñas o se teñía el pelo o se hacía un peircing o un tatuaje, Daphne no comía y compraba ropa hasta quedarse sin fondos, y Stephanie escribía en su diario...
- ¿Qué me puede hacer un inofensivo diario? - pensó Ginny en voz alta-. Además ya lo probé, y no es como el de Riddle...
Se levantó de la cama y fue a la de Stephanie. De debajo de su almohada sacó el diario dorado, lo abrió con la llave que su amiga ocultaba en un cajón de la mesa de noche, buscó una página alejada de las que estaban escritas y lo anotó todo: desde cómo se había olvidado de Harry hasta cómo se había enamorado de Draco y todo lo que le había pasado con éste último durante el curso. Cuando acabó, se sintió mejor. Por precaución, arrancó la hoja y se la guardó en su armario.
Por la tarde...
- ¡Ay, Thot es un idiota! - exclamó Daphne irrumpiendo en la habitación, seguida del resto de sus amigas.
- ¿Qué hizo ahora? - le preguntó Ginny corriendo a sentarse junto a su mejor amiga.
- Nada. Sólo discutimos, igual que siempre. Empiezo a preguntarme si esta relación tiene futuro... - dicho esto, Daphne enterró la cabeza rubia en la almohada de su cama.
- Lo siento... - murmuró Queen, intentando contener su emoción, pero estalló:-. ¡William es fantástico, lo amo!
- ¿William? - Daphne sacó la cabeza de la almohada-. ¡Pero si a ti te gusta Colin!
- Ya no, ahora que lo conozco bien, me di cuenta de que es un estúpido... ¡y en cambio William es tan perfecto! - Queen suspiró felizmente y se dejó caer en su cama, sin dejar de sonreír-. ¡Y me compró esto! - les enseñó un brazalete de plata-. ¡Dijo que llevaba meses ahorrando para comprarme algo, y que esto era perfecto! ¿No es tierno?
- Me alegro por ti, Q - le sonrió Stephanie-. Pero Colin es mil veces mejor. William es un niñito mimado y sofisticado (N.A: como Queen... son hechos el uno para el otro, no?)... ¡Colin es sencillamente un múltiplo mío! - y Stephanie también se dejó caer en su cama-. Él no me compró nada, pero me regaló esta cosa muggle suya y me enseñó a usarla... ¡hace cálculos matemáticos! - se sacó un aparato de plástico pequeño, lleno de botones con números y símbolos, y con una pantallita larga y fina arriba del todo (N.A: una calculadora.. ;-), Stephanie las desconoce porque es de familia mágica. Ahora que lo comento, la única sangre sucia de las salamandras es Kitt -bueno, y si a Hermione la contamos como salamandra, ella también-).
- Pues con Colin podrías tener un par de problemas - observó Daphne-. Por Eleanor Branstone, esa prefecta de Hufflepuff que lo ama.
- Puedo vivir con eso, si Colin es tan fantástico... - suspiró Stephanie.
- Lamento bajarlas de su nube - dijo Kitt-, pero el amor no existe. Los hombres son unos inútiles, arrogantes, cerdos insensibles... Estoy considerando seriamente el hacerme lesbiana.
- ¡No digas esas cosas, Kitt! - la regañó Queen. Es que para ella, lo de la homosexualidad era algo muy poco sofisticado.
- ¿Tan mal te fue con Blaise? - preguntó Daphne, confundida-. Él es muy agradable y...
- Estúpido - finalizó Kitt, furiosa-. Y no quiero hablar del tema, así que no insistan porque les digo rotundamente que no-quiero-hablar-de-eso. No, no insistan. Ya les he dicho que no. ¡Que no, no pienso contarles nada! ¡No y mil veces no! (N.A: nótese que nadie le ha dicho nada) - 5 segundos después en un silencio absoluto-. De acuerdo, si insisten tanto, se los diré. Es que estábamos hablando y no sé como salió el tema de gente que intenta llamar la atención y me dijo ah, sí, como tú. No me mires así, tienes que admitir que todo ese look dark es para llamar mi atención. Y yo le dije algo como ¡claro que no, cómo te atreves si ni siquiera me conoces! ¿Y qué te hace pensar que es para llamar tu atención, estúpido? ¡No eres el ombligo del mundo!. Y seguimos discutiendo y nos peleamos - Kitt suspiró y acto seguido, en un arrebato de furia, se puso a arrancar las fotos de Blaise que tenía en las cortinas de su cama-. ¡Toma, toma, idiota! ¡Para que veas que no te necesito! - las hizo pedazos y después agarró una tijera-. Esto tampoco lo necesito - y se cortó su larga cabellera negra con reflejos violetas, que siempre llevaba peinada al estilo Avril Lavigne. De hecho, Kitt era una réplica de Avril Lavigne pero con el pelo y los ojos de distintos colores.
- ¿¡¿Qué haces?!? - chillaron sus amigas, intentando detenerla. Pero era demasiado tarde: Kitt tenía el pelo corto hasta la altura de los hombros, y no muy parejo que digamos.
- Y esto tampoco lo necesito - Kitt sacó las muñecas destrozadas y las arrojó a la papelera-. ¡Y para que veas que no necesito llamar la atención! - esta vez sacó su varita, la apuntó a la cama y la volvió del mismo color escarlata y dorado que tenía antes-. ¡Ni ser dark! - a esta altura ya estaba en el baño, lavándose la cabeza con un producto especial para sacarse la tintura-. ¡Ni tampoco necesito esto! - arrojó todo el maquillaje negro por la ventana.
- ¡Kitt, para! - Ginny le tomó la muñeca a su amiga, que ahora quería quemar toda su ropa.
- Tiene razón, ¡no puedes desperdiciar esa ropa! - exclamó Queen escandalizada, y con su varita les cambió los colores oscuros por blancos, marrones, rosas, rojos, azules, verdes y amarillos; aunque todos eran claros-. Listo, mucho mejor.
- No me refería a la ropa... - Ginny sacudió la cabeza negativamente.
- ¡Ay, tu pelo es precioso! - interrumpió Daphne, tocándole la corta melena castaña clara de Kitt.
Ginny suspiró y se disponía a dejar la habitación para una caminata relajante por los helados terrenos del castillo cuando recordó algo:
- ¿Ustedes no saben que le puede estar pasando a Malfoy, no? Es que hoy andaba muy raro...
Todas la miraron, extrañadas. Ginny temió que fueran a preguntarle por qué le interesaba, aunque sólo Daphne parecía carecer de necesidad de preguntarlo. Fruncía el entrecejo.
- Ginny, ¿no lo sabes? - se sorprendió Stephanie-. Lo debe saber el 94,7% del colegio, según mis cálculos.
- Sí, salió en El Profeta una semana después de que se escaparon los mortífagos - corroboró Kitt.
- Es horrible, incluso siento pena de Malfoy - comentó Queen.
- ¿¿Pueden decirme qué le pasó?? - estalló Ginny. Sentía el corazón en la boca.
- El padre de Malfoy... - explicó Daphne, obviamente tensa de tener que contar precisamente eso y precisamente a Ginny-... asesinó a su madre.
Ginny sintió como si le hubieran echado un balde de agua fría, y al mismo tiempo le hubieran clavado una espina en el corazón. Pobre Draco... ni siquiera él se merecía eso. Se sintió una basura. ¿Cómo podía haberle hablado así?
Y sin dar explicaciones salió corriendo del dormitorio, y de la sala común (donde se encontró con Harry, que quería hablarle de algo, pero ella lo ignoró tan olímpicamente que parecía una Dursley).
Malfoy estaba dando una vuelta por el lago congelado. No había nadie afuera, excepto él. Es que con el frío que hacía y la nieve que no había dejado de caer en todo el día no era de extrañar que todos estuvieran en el castillo.
- ¡Draco! - lo llamó Ginny, temblando de frío.
- ¿Qué haces aquí? - le preguntó él, acercándose-. Te vas a congelar.
- Estoy bien - mintió Ginny, y fue al grano-. Perdóname... No sabía lo de tu madre, no sabes cuánto lo siento...
- No, no sé - Draco sonaba aún más molesto que antes.
- Pues te lo voy a hacer saber - le dijo Ginny, decidida.
Dio un paso adelante. Le importaba un cuerno lo que fuera a pasar después, o lo que hubiera pasado antes. Le rodeó el cuello con los brazos y lo besó como nunca había besado a alguien antes.
Y él lo correspondió poniéndole las manos en la cintura y continuando el beso con tanta pasión como ella.
Ginny se había olvidado del frío, de la nieve que caía, de la hora, del día, del mes, del año, de todo... Sólo sabía algo: que Draco y ella estaban hechos el uno para el otro. No importaba que fuera un amor prohibido, no importaba lo que dijeran los demás, no importaba la cuenta bancaria de cada uno, no importaban los apellidos, no importaba nada, porque los dos sabían que ya nada tenía sentido si no estaban juntos.
- ¡GINEVRA WEASLEY!
Ginny y Draco se apartaron de inmediato y se volvieron para ver qué ocurría. Harry y Ron estaban andando hacia allá con expresiones furiosas.
- ¡Ron, no! - suplicaba una jadeante Hermione, llegando después que ellos.
Pero era demasiado tarde. Ron se arrojó sobre Malfoy y le dejó el ojo morado de un puñetazo. Harry no parecía percatarse: miraba a Ginny como si nunca la hubiese visto antes.
- ¡Ron, para! ¡Ron, no, detente por favor! - pedían Hermione y Ginny al pelirrojo, pero en vano.
- ¿¡¿Qué pare?!? ¡Este tarado se estaba besando con mi hermana! - chilló Ron, sin dejar de golpear a Draco.
- ¡No soy de tu propiedad! ¡Yo me beso con quien quiera! - le escupió Ginny a su hermano, furiosa y roja a pesar del frío-. ¡Suéltalo! - a esta altura Ginny había sacado su varita y le apuntaba con ella a Ron. Probablemente era pequeña y de apariencia dulce, pero incluso sus hermanos le temían a sus hechizos.
- Déjalo, Ron - dijo Harry fastidiado. Tomó a Ron del hombro y entré él y Hermione lo apartaron de Draco, el cual fue pronto consolado por Ginny.
- Ginny, ¿no lo ves? ¡Malfoy sólo te está usando! - ladró Ron, apartando bruscamente la mano helada que Hermione le había puesto en la mejilla.
- ¡Cállate, Weasley! - bramó Draco, incorporándose con ayuda de Ginny, que nunca lo había visto tan enojado-. ¡Tú no sabes nada sobre mí!
- Tal vez no, pero... - Ron no pudo seguir hablando, pues Hermione le había puesto un dedo en los labios. La chica dio un paso adelante y se enfrentó a Draco:
- Sabemos lo suficiente como para darnos cuenta de que lo único que quieres hacer es vengarte - se volvió a Ginny-. Gin, no le hagas caso, es...
- Un mentiroso embustero de mierda, igual que su padre - finalizó Harry, lanzándole a Draco una mirada del más intenso odio.
- ¡No te atrevas a compararme con Lucius Malfoy, Potter! - Draco se había zafado del brazo de Ginny (con mucha facilidad, ya que la chica no lo aferraba con mucha fuerza por miedo de que lo que decían sus amigos sobre él fuera verdad) y encaraba al trío-. ¡Yo no soy un asesino!
- Vamos, si todos sabemos que te mueres por ir a ayudar a tu padre, y unirte a los mortífagos - rugió Ron, adelantándose también.
Draco se lanzó sobre Ron de inmediato, golpeándolo contra un árbol y dándole un par de puñetazos en el estómago.
- ¡No, Draco, para! ¡Ron, no! - decía Ginny, intentando detenerlos, pero Harry la sujetaba-. ¡Suéltame, Harry!
- ¡Ya la oíste, Potter! ¡Que la sueltes! - gritó Draco, lanzando a Ron al suelo de un empujón y acercándose a Harry.
- ¡Tú no me des órdenes! ¡Además, es mejor que esté conmigo a que esté contigo!
- Harry, suéltame, por favor... Me estás haciendo daño.
- ¡Suéltala! - Draco había sacado su propia varita, que temblaba por la cólera.
- Que ella decida - y Harry la soltó-. ¿Él o yo?
Ginny dudó. ¿Y si lo que decían de Draco era verdad? ¿Y si él sólo quería vengarse, y si sólo la estaba usando? ¿Y que había de Harry? ¿Y si Daphne tenía razón, y acababa casándose con él pero pensando en Draco?
- ¿¡¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ?!? - exigió una voz furiosa a lo lejos.
- ¡Snape! - masculló Harry-. Bien, Malfoy, te saldrás con la tuya... Dile lo que quieras. No me importa.
Snape llegó corriendo y con su capa haciendo frufrú detrás (N.A: eso es un poco femenino, ahora que lo pienso...). Sus ojos oscuros iban de Ginny que estaba entre medio de un Harry más despeinado y molesto que de costumbre y de un Draco furioso y con un ojo morado, a Ron que estaba inconsciente en la nieve y a Hermione que intentaba reanimarlo entre sollozos.
- Guarden sus varitas, Malfoy y Weasley - ordenó Snape a Ginny y Draco, que obedecieron-. ¿¿Qué ocurre aquí??
- Nada, profesor - respondió Draco, apartándose la nieve de la capa-. ¿Podemos irnos?
- Potter y sus amigos no lo estarían molestando, ¿o sí? - Snape posó sus ojos fríos en los furiosos de su alumno preferido, intentando adivinar en ellos.
- No. Si no le importa, aquí fuera hace mucho frío. Y Weasley necesita ir a la enfermería.
Dicho esto, Draco giró sobre sus talones y se marchó. Ginny quería seguirlo pero Snape se lo impidió:
- Los estaré vigilando. A los cuatro.
Y se largó al castillo. Draco ya había desaparecido por la puerta.
- Vamos, Hermione, Ron estará bien - intentó tranquilizarla Harry.
- ¡Ennervate! - la varita de Ginny reanimó a Ron, que se incorporó dando un respingo y mirando a su alrededor como anonado. Iba a decir algo, pero Hermione se lo impidió dándole un abrazo tan fuerte que cualquiera hubiera creído que Ron era su esposo que había regresado de la guerra.
- Ya sé que no es el mejor momento, pero quisiera hablar contigo - pidió Harry a Ginny educadamente, mientras Hermione y Ron se abrazaban (ahora era mutuo).
Ginny iba a decir que no, que no era el mejor momento, en especial porque ella quería irse con Draco. Desde que se había marchado, tan solo y distante y frío, sentía una especie de vacío inexplicable.
- El otro día estaba buscando mi Mapa del Merodeador - comenzó Harry en cuanto iniciaron el camino al castillo-, y hallé esto en el baúl donde siempre lo guardo - se sacó el brazalete de oro de Ginny del bolsillo (N.A: el que Alissa le regaló, lo recuerdan? En el capítulo 15: De camareras), y se lo entregó. Ginny entendió entonces que el brazalete se le había caído aquel día. ¡Con razón no lo encontraba!-. Es tuyo, ¿no?
- ¿Cómo lo sabes? - preguntó Ginny, guardándoselo en el bolsillo como a un tesoro (N.A: y con razón, saben cuánto ha de salir eso??? Me compro un teclado nuevo, que tanto lo necesitan mis pobres dedos hinchados...).
- Porque tiene grabado Ginny - señaló Harry, repentinamente divertido.
- ^^` Ah, cierto...
- ¿Por qué lo tomaste sin pedírmelo? - el tono no era molesto, sino curioso.
- Porque... - vaciló Gin. No podía decírselo, o sabría que había ido a ver a Draco aquel día-. Es un secreto, Harry, perdóname. Te prometo que no lo volveré a tomar sin permiso. Por lo menos lo dejé en su sitio, ¿no?
- No - Harry alzó las cejas-. No está allí.
- ¡Oh-oh! - Ginny acababa de recordar que nunca lo había dejado en el baúl de Harry... es más, no veía el mapa desde lo del baño de Myrtle-. ¡Pero sé donde está! Te juro que estaba aquí, Harry, en serio... - explicó Ginny desesperada, una vez en el baño de chicas del primer piso.
Revisó el baño unas diez veces por lo menos, pero el mapa no aparecía por ningún lado. Justo cuando iban a irse y Ginny apoyó la mano en el suelo para incorporarse...
- ¡Ouch! - retiró la mano y levantó el objeto que le había hecho daño: un pendiente de oro idéntico al de...-. ¡Nefiyae Nix!
Ginny salió en estampida del baño, dispuesta a practicar el maleficio imperdonable Cruciatus sobre Nefiyae hasta que le entregara el mapa y (de a paso) le confesara su plan contra ellas, pero cuando llegó a la sala común encontró una gran conmoción.
- ¿Qué pasó? - le preguntó a Dennis Creevey, temiendo que hubiera ocurrido algo con los mortífagos.
Pero Dennis estalló en carcajadas y se marchó, al igual que el resto de la gente a la que Ginny interrogó. Temiendo lo peor, se acercó al tablón de anuncios, donde estaban todos reunidos, riendo. Lo que vio acabó con el poco autocontrol que le quedaba para no asesinar a Nefiyae y sus secuaces.
- Vaya, Ginny, no sabía que estabas... - Eoin imitó una voz falsamente dulce y conmovida, al tiempo que se secaba una lágrima imaginaria-... enamorada.
- ¡De la persona equivocada! - añadió William trágicamente, apenas conteniendo la risa. (N.A: estos dos son insoportables, yo si fuera Ginny ya les habría dado una paliza...)
- ¡Fuera de mi camino! - ordenó Ginny, sacando su varita, furiosa-. Y si se siguen riendo así, ¡voy a torturarlos hasta que ya no sea divertido!
Los dos chicos obedecieron, porque podían ser tontos, pero no eran estúpidos: no había un sólo alumno del quinto curso que no temiera a Ginny con una varita. La pelirroja ignoró al resto de la gente que la señalaba y se reía, sin dejar de citar pasajes del tipo es que es tan guapo... pero sólo quiere vengarse de mí, ¿por qué a mí?, y entró al dormitorio de las merrows. Aquello había sido la gota que había colmado el vaso. Si Dumbledore creía que podían trabajar juntas, estaba muy equivocado.
- ¡TE VOY A ARRANCAR LOS OJOS Y HACÉRTELOS COMER, PUTA DE MIERDA! - le gritó a Nefiyae, fuera de sí, y saltó sobre ella.
- ¡ESO, GINNY! ¡YO TE AYUDO!
- ¡Y YO!
- ¡A MÍ NO ME DEJEN DE LADO!
- ¡VAMOS A DARLE SU MERECIDO!
Y tanto Daphne, como Kitt, Stephanie y hasta la refinada Queen se unieron a la lucha. Por suerte, Nefiyae estaba sola (todas habían procurado desaparecer, pero Nefiyae había sido la única que no había temido la reacción de las salamandras y se había quedado [N.A: pobre idiota... ok, no. Que le den!!!]).
Una hora después, las salamandras habían obtenido la información necesaria de Nefiyae, amenazándola con derretir todo su precioso oro si no accedía a sus pedidos. Tenían toda la información... y se habían vengado bastante. Sólo digamos que Nefiyae parecía ahora una oveja esquilada, pero falsamente rubia.
Pero, ¿qué desastre hicieron las merrows que pusiera a Ginny y a sus amigas así? Creo que con decir que el diario dorado de Stephanie no era tan inofensivo como pensaban las chicas es suficiente. Ok, tal vez no. El caso es que Cho usó un hechizo e hizo que todo lo que se escribiera en el diario se copiara a uno que ellas tenían, de modo que las merrows esperaron la oportunidad perfecta para usar aquella valiosa información, y escogieron casualmente el momento en el que todo les estaba yendo bien a sus enemigas. Ahora bien, ¿cómo usaron esta información? La publicaron en todo el colegio. Si resulta que hasta ellas tenían sus fuentes: Pansy Parkinson en Slytherin, Cho Chang en Ravenclaw, y Eleanor Branstone en Hufflepuff (a esta última la consiguieron al contarle que eran enemigas del amorcito de Colin -Stephanie-, y se salió del grupo de Daphne). Finalmente, ¿cómo saben todo esto las salamandras? Porque, como dije antes, amenazaron a Nefiyae con derretir su precioso oro si no contestaba a sus preguntas.
- ¿Qué haremos ahora? - preguntó Queen desesperada-. William no me habla porque cree que me sigue gustando Colin por culpa de esa estúpida cosa, y todo el mundo se ríe de mí...
- No sólo de ti, de todas - señaló Kitt-. Nunca debí hacer esa apuesta... Y encima Stephanie escribía todo sobre nosotras también.
- Yo creía que era inofensivo... - repuso la nombrada con un hilo de voz-. Como un cero lo es para cualquier otro número...
- ¿Qué hacemos? - preguntó Daphne a Ginny.
- Quemamos todo eso - Kitt respondió por Ginny, decidida-. Nosotras también tenemos nuestras fuentes en otras casas, ¿o lo olvidaron?
- Sí, pero aunque eliminemos esa basura... Quiero decir, todo el mundo lo sabe. Y las merrows también - Ginny descartó aquella opción de inmediato.
- ¿Les borramos la memoria? - sugirió Daphne temiendo la respuesta.
- Son demasiados. Además no tenemos experiencia en eso, podríamos despojarlos de recuerdos importantes, por no decir de TODOS sus recuerdos - Ginny también eliminó aquella alternativa de su lista, que se acortaba peligrosamente.
- Los convencemos de que es mentira - dijo Queen como si fuera lo más obvio del mundo.
- Muy difícil.
- ¡Lo tengo! Inventamos un rumor sobre ellas, un escándalo - en el angelical rostro de Daphne se dibujó una sonrisa maligna-. De ese modo todo el mundo olvidará lo nuestro.
- Pues tendrá que ser algo muy grande, y muy bueno - opinó Stephanie-. Cincuenta menos cuarenta sigue dejando diez.
- Y no necesariamente tiene que ser inventado... - comentó Ginny-. Podemos revisar su dormitorio e investigar sobre ellas hasta que hallemos algo gordo.
- No es necesario. Yo ya sé algo - dijo Kitt desde la penumbra de su rincón. Llevaba mucho rato callada.
¿Qué sabe ella sobre las merrows? se preguntó Ginny, examinando el Mapa del Merodeador que había recuperado, pero que aún no estaba muy segura de si iba a devolver de inmediato.

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FIN DEL CAPÍTULO 18.
Hola! Cumplí con todo lo que prometí, como ven. Ahora recapitulemos: Ginny se enteró de lo que le ocurrió a Draco, William consiguió a Queen, Colin se quedó con Stephanie, la cita de Kitt fue tan mala que la llevó a una etapa anti-hombres, el inofensivo diario dorado resultó ser un arma en potencia, las salamandras fueron humilladas por culpa de éste pequeño diario, Ginny y Draco se besaron, Kitt sabe algo muy útil de las merrows, Ginny finalmente cumplió su sueño de raparle el pelo a Nefiyae, y Harry descubrió que Ginny le había sacado el mapa.
Ahora sí, a los reviews de mis queridísimos lectores:
Anita Potter: Gracias! Lo de que tengo "estilo" escribiendo también es nuevo en mi vocabulario, gracias por pensar así y por darme ánimos!

Laura LS Malfoy: No pasa nada... te fuiste de vacaciones? Que envidia! Yo de esta madriguera no salgo hasta que llegue el verano.. U_U Gracias! En fin, yo también espero poder actualizar pronto y dejar de intrigarlos tanto... bueno, en realidad me gusta dejarlos con la intriga, jeje!

N.17: Gracias! Todo el mundo está intrigado!

nenita_d_malfoy: Gracias!! OK, actualizaré. Pero comprendan que ahora que tengo un estúpido 5 en Dibujo me va a ser bastante difícil! Odio dibujo.....

Jane Black: Holis! Sí, mejor estudia o te sacarás 5, como yo... U_U. Gracias y no te preocupes que voy a intentar acualizar pronto.
Jane Black (2): Hola de nuevo! Que te decepcionó Malfoy? Sí, yo también quería que pasara algo, pero me gusta hacerlos sufrir, jeje. Que no dejé escenas del próximo capítulo? Ni me di cuenta... esaba algo apurada. Además a veces me cuesta pendsar que poner porque al final o no lo cumplo o no lo cambio. Lo de Ron y Hermione... yo ya lo tenía pensado, así que no te preocupes que eso aparece SÍ O SÍ! Vaya, tengo a todo el mundo intrigado. Me siento poderosa! (Esto explica por qué soy una Slytherin)

morgana_: Otra intrigada más! En cualquier momento comienzo a contarlos, lo juro.

Yose Malfoy: Otra más! Si no los cuento es porque soy vaga y odio matemáticas (Stephanie es exactamente mi opuesto -ouch, eso sonó matemático!-). Gracias! No te preocupes que no me presiono, jeje.

BeA: Gracias (esta palabra empieza a hacerse repetitiva)... bueno, no te desesperes, no es para tanto. Ya actualizaré y ya te enterarás de lo que pasa, oks?

Willow Black: No me amenaces *se encoge de miedo*! Políticos? Eres muy mala y odiosa! No me esperaba esto de ti *la señala con un dedo acusador*, traidora! Jeje, en serio.. ya le pasé tus recados a los chicos, y Ginny dice que no la presiones que ya conmigo tiene bastante; mientras que Malfoy dice que no sabe de qué hablas ya que esa palabra (sensibilización) no existe en su vocabulario y que te va a sacar puntos para tu casa si sigues desperdiciando su valioso tiempo. Eso de no-merece-ser-nombrada me gustó! En fin, abajo las huecas (debería iniciar un hatelisting de ellas)! No me amenaces que aquí está el capi.. eso sí, el próximo va a demorar ya que estoy indecisa (por algo no dejé escenas).
Maru Malfoy GNo sé si se acordarán del último capi (creo que ni yo lo recuerdo :S), pero por si acaso repasamos: Ginny se enteró de lo que le ocurrió a Draco (que su padre asesinó a su madre), William consiguió a Queen, Colin se quedó con Stephanie, la cita de Kitt fue tan mala que la llevó a una etapa anti-hombres, el inofensivo diario dorado resultó ser un arma en potencia, las salamandras fueron humilladas por culpa de éste pequeño diario, Ginny y Draco se besaron, Kitt sabe algo muy útil de las merrows, Ginny finalmente cumplió su sueño de raparle el pelo a Nefiyae, y Harry descubrió que Ginny le había sacado el mapa.
Ah, y los que tenían dudas: SÍ le raparon el pelo a Nefiyae. Los reviews están abajo.

Capítulo 19: ¡Ríndanse, cobardes!

- Lo que sé de Nefiyae no es muy agradable, por no decir que sería cruel hasta para ella - explicó Kitt, sentada en su cama, y frotándose las manos nerviosamente.
Era el alba del día siguiente, y las cinco amigas estaban aún acostadas en sus camas, pero con las cortinas descorridas y totalmente despiertas.
- ¿Pues que esperas para decirlo? - la apremió Daphne, impaciente y emocionada.
- Es que... no lo sé, chicas... - vaciló Kitt. Sus ojos plateados tenían la mirada perdida.
- Kitt, sea lo que sea, se lo merece. ¿Es algo así como que se hizo cirugía? - preguntó Queen con los ojos abiertos como platos por la curiosidad.
- No - negó Kitt. Suspiró hondo y prosiguió:-. No es algo que deberíamos usar como escándalo, pero podríamos chantajearla con eso.
- ¡Dilo de una vez! - suplicó Stephanie-. A este paso, aún estamos a tiempo de salvar nuestra reputación por un - sacó su calculadora-... 70%. ¡Apresúrate!
- Ella es... - murmuró-. Ella es... adoptada. No es una verdadera Nix ni una verdadera sofisticada sangre-pura, como siempre presume.
Las otras cuatro amigas se miraron entre ellas. ¿¡¿Nefiyae era adoptada?!? Quién lo diría...
- ¿Nadie lo sabe? - preguntó Daphne-. ¿Ella lo mantiene en secreto?
- Yo lo sé porque la escuché hace un par de meses cuando estaba hablando en la chimenea, con su madre. Lo sabe desde hace mucho.
- ¿Y ella sabe que tú lo sabes?
- No tiene ni idea.
- Bueno, tenemos algo con que amenazarla - razonó Ginny-. Pero aún nos falta el chisme bomba.
- Pues... - esta vez el rostro de Kitt se volvió maligno-. Ella tiene cirugías - las otras cuatro intercambiaron miradas emocionadas-. En la nariz, en el busto y en su perfecto trasero - Kitt sonrió con malicia-. Oh, y tengo más información confidencial: Courtney usa sostén con relleno, Melodie tiene problemas de incontinencia y Sophie tiene varias canas.
- ¡¿Bromeas?!
- ¡Genial!
- ¿Pero cómo lo probamos?
- Con fotos, podemos pedírselo a Colin.
Esta vez todas las miradas se posaron en Stephanie, que accedió después de que Ginny le dijo que si no lo hacía ella enviarían a Eleanor Branstone (N.A: aunque ella está con las merrows...).
- Yo diría que las sacáramos del cuarto y vayamos a buscar evidencias.
- Es una buena idea, Daph, pero no podemos arriesgarnos a que nos descubran como la última vez... tendremos que tener mucho cuidado...
- Tranquila, Rouge (N.A: Ginny) - dijo Kitt, levantándose de un salto-. Creo que podemos fingir que hay una rebaja en Harapos Finos o algo así...
- ¿Rouge? - repitió Queen, encantada-. Me gusta ese apodo... ¿yo puedo ser Pink?
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[Fase 1 del plan A de las salamandras - 8.45 am, dormitorio de las merrows]
- ¡Chicas, miren lo que me ha llegado por correo! - chilló Nefiyae emocionada, descorriendo las cortinas de las camas de sus amigas, y agitando un pergamino emocionadísima-. ¡Hay una rebaja en Harapos Finos! ¡Y justo hoy hay salida a Hogsmeade!
- ¿Rebaja? - repitió Courtney bostezando-. Creí que odiabas las rebajas, y que eran para pobretones...
- ¡Ropa de diseñadores de celebridades como Celestina Warbeck y las Brujas de Macbeth, chicas! ¡Debemos comprarla o estaremos fuera de moda!
- No creo que nadie use esas cosas, son muy caras - observó Melodie.
- ¡Por eso es una R-E-B-A-J-A! - gritó Nefiyae histérica, blandiendo el pergamino ante sus narices como una demente-. ¡Piénsenlo: todas las chicas del colegio estarán usando esa ropa después de esto! ¡Por eso debemos apresurarnos a comprar lo más fino y caro antes que nadie! Además a lo mejor me paso por la peluquería para que me agreguen extensiones... - suspiró Nefiyae, pasándose una mano por el pelo rapado, con tristeza.
Somnolientas pero obedientes a su líder, las otras merrows se vistieron y poco tiempo después las salamandras (que estaban cada una en distintas cosas, pero para disimular) las vieron marcharse a toda velocidad por el agujero del retrato, con Nefiyae diciéndoles que no iban a poder desayunar si querían llegar cuanto antes a la tienda.
- Fase 1: finalizada - susurró Ginny, y mediante los comunicadores de Sortilegios Weasley, el resto de las chicas la oyeron y se encaminaron (sigilosa y disimuladamente) al dormitorio de las merrows-, las huecas van camino a Harapos Finos. ¿Cuánto tiempo tenemos, Steph?
- 20 minutos con 15 segundos, como mucho - respondió Stephanie en un susurro.
En cuanto todas estuvieron en el dormitorio de sus enemigas (que para su desesperación estaba todo desordenado, por lo cual les llevaría más tiempo), se separaron y comenzaron a revolver. Cada tanto Stephanie anunciaba 19 minutos... 18...; y Ginny se ponía muy nerviosa, ya que hasta ahora no habían encontrado nada útil... ¿cuánto demorarían las huecas en llegar a Harapos Finos y volver?
- ¿Han encontrado algo? - preguntó Kitt ansiosamente, unos minutos después.
- Nada...
- ¡BINGO! - exclamó Queen eufóricamente, y les enseñó un cofre que había debajo de la cama de Nefiyae-. ¡Certificados de adopción! ¡Documentos de cirugía!
- Sí, pero ¿y las otras? - preguntó Stephanie, mirando su reloj-. Sólo tenemos 5 minutos con 45 segundos hasta que...
- ¿Lleguemos? - preguntó una voz que contenía la cólera. Asustadas, las salamandras se volvieron a la puerta de la habitación, donde acababan de aparecer unas merrows muy agitadas y despeinadas (N.A: no sean malpensados...): parecía que habían corrido hasta allí-. ¡Inmuvilus!
Pero Ginny estaba preparada, y sacó su varita:
- ¡Protego!
Sus amigas se apresuraron a sacar las suyas:
- ¡Expelliarmus!
- ¡Expelliarmus!
- ¡Expelliarmus!
- ¡Expelliarmus!
Las merrows cayeron de bruces fuera del dormitorio, a excepción de Nefiyae, que se había refugiado detrás de una cómoda.
- ¿Rebaja en Harapos Finos? - dijo, furiosa-. Se lo habría creído de no ser porque me encontré con mi buena amiga Cho...
- Esa perra - murmuró Kitt.
- ... quien me dijo que no había ninguna rebaja, ya que acababa de estar allí. Así que, no tienen escapatoria... se lo contaré todo a McGonagall...
- Tenemos tus certificados de adopción - informó Ginny con malicia, dando un paso adelante.
- Y de cirugías - añadió Queen.
- Así que más te vale que nos dejes en paz - siguió Kitt.
- O se enterará todo el colegio - continuó Daphne con maldad.
- En menos de 1 hora - concluyó Stephanie.
- No, no pueden... no deben... se lo diré a McGonagall... han violado nuestra privacidad...
- Y tú también - le escupió Daphne-. ¿O te olvidas del asqueroso diario?
- No tienen pruebas... ni una, en lo absoluto - dijo Nefiyae asustada, aunque parecía más un deseo que una afirmación.
- ¿Ah, no? ¿Y que es esto? - preguntó Kitt, enseñándole un diario idéntico al que les había causado todos los problemas, excepto porque era de oro. Sus amigas la hubieran abrazado allí mismo.
Acorralada, humillada y sin escapatoria alguna, Nefiyae suspiró resignada y preguntó con voz temblorosa:
- ¿Qué quieren que hagamos?
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- La vida es bella - comentó Queen, sonriente-. ¿Qué necesitamos, Gin?
- Comida y bebida, eso creo que podemos pedírselo a los elfos, aunque necesitaremos que nadie se entere, claro - respondió la chica, consultando una lista de pergamino.
- Yo me ocuparé de eso, soy la más rápida y la mejor con números en este dormitorio, así que traeré la cantidad exacta.
- Bien, Steph, entonces tú irás a las cocinas... - Ginny puso un tick junto a comida y bebida-. También necesitaremos un buen lugar...
- Creo que hay un invernadero abandonado lejos de aquí - comentó Kitt-. Puedo ir a verlo para asegurarnos de que es seguro...
- OK... - Ginny puso un tick junto a lugar-. De todas formas le aplicaremos unos encantamientos inaudibles, invisibles (del tipo para que no vean lo que pasa dentro, no para que no vean el invernadero. Y pondremos contraseñas... pero de eso me ocupo yo - puso un tick junto a seguridad-. Daphne y Queen, ¿pueden hacer y repartir las invitaciones?
- OK.
- Sólo una pregunta, Ginny... ¿para qué queremos hacer esta maldita fiesta?
- Simple, Kitt: si damos la mejor de las fiestas, nuestra reputación social aumentará, y contribuirá a lo que las huecas están haciendo para mejorar lo del diario.
- Honestamente, no creo que funcione - repuso Stephanie escépticamente.
- No saben el resto de la historia - dijo Daphne con una sonrisa-. Mientras nos íbamos, encontré un libro que las merrows usaban para criticar e insultar a la gente, y en este momento Hermione nos está haciendo copias mágicas de cada una de las hojas que insultan a alguien en especial. Cuando acabe, las esparciremos por todo el colegio, y les pondremos un encantamiento de pegamento permanente.
- Por supuesto, las huecas no tienen ni idea de que lo encontramos - completó Ginny, orgullosa. Tras unos instantes de permanecer con la boca abierta, Queen preguntó:
- Sólo una pregunta... ¿qué están haciendo exactamente?
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[Fase 2 del plan A, Gran Salón, 12:21 pm]
Neville y Thot estaban esperando a Ginny y Daphne, sentados en sus habituales puestos en la mesa de Gryffindor, en el comedor. Hacía unos veinte minutos que las esperaban, pero no había rastro de ellas. Curiosamente, ni Hermione, ni Queen, ni Kitt, ni Stephanie estaban tampoco. Neville iba a sugerir que comenzaran sin ellas cuando se oyó el chirriar de cinco sillas. Cinco chicas se habían levantado de sus puestos, y ahora caminaban hacia el espacio que había delante de todas las mesas, por lo que quedaban enfrentadas a todos los estudiantes. Sacaron sus varitas (la gente murmuraba, curiosa), murmuraron Sonorus y dijeron con voz apagada un largo discurso sobre lo mucho que sentían ser unas perras sin cerebro y haber mentido acerca de aquel supuesto diario de sus enemigas, entre otras cosas muy humillantes y embarazosas. Para cuando acabaron, salieron corriendo del comedor.
- ¿Crees que ellas tuvieron algo que ver? - le preguntó Thot a Neville, frunciendo el ceño.
- No lo creo: lo sé.
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[Fase 1 del plan B, en ese mismo momento, pero en diversos lugares]
- Mazmorras: listas - anunció Kitt por medio de los comunicadores.
- El sector norte también está listo - declaró Hermione, sin poder contener su felicidad. Casi al mismo tiempo, Queen dijo:
- Lo mismo que los primeros pisos.
- Los baños están listos - susurró Daphne.
- Yo acabo de terminar con los últimos pisos. Stephanie está conmigo, ya terminó con los del medio. Nos vemos en el cuarto para seguir con la fiesta - informó Ginny-. Y tú también vienes, Hermione.
- De acuerdo, pero me parece un abuso pedirle tanta comida a los elfos... y si nos atrapan, eso también sería...
- No seas aguafiestas - la interrumpió Kitt-. Todo sea por la venganza.
- Bien - accedió Hermione-. Vamos.
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[Fase 2 del plan B, pasillos del castillo, poco tiempo después]
Las merrows se dirigían a su dormitorio, para despejarse un poco de la humillación. Ya casi todo el mundo había dejado el comedor, y ellas estaban tan concentradas en poner a las salamandras de putas para arriba que no se dieron cuenta de que las paredes estaban empapeladas de hojas llenas de insultos... Hasta que una Cho ofendida y llorosa se les plantó delante:
- ¿Creen que soy una idiota que no hace otra cosa que no sea llorar?
- ¿Eh? ¿De qué hablas?
- ¡No te hagas la inocente, Nefiyae! ¡Está por todo el colegio! - Cho señaló con las manos las paredes empapeladas, y añadió en un tono dramático:-. Creí que éramos amigas.
Dicho esto, se marchó hecha una furia. A medida que iban avanzando (cada vez más rápido) la gente las miraba con diferentes grados de enfado y furia en el rostro. Algunos las insultaban o les arrojaban cosas. Pronto todo se tornó cada vez más salvaje, de tal forma que cuando la profesora McGonagall vio la escena tuvo que sacar la varita para impedir que los alumnos se abalanzaran sobre ellas.
- ¿A qué se debe todo esto? - preguntó la profesora, una vez en su despacho.
- ¡Ésas... malditas! - rugió Courtney, con la respiración entrecortada. Nefiyae le tapó la boca. Sophie y Melodie lloraban, abrazadas la una a la otra. Mandy tenía una expresión indefinida.
- ¿Ustedes escribieron esto? - demandó McGonagall, enseñándoles una copia mágica idéntica del libro.
- No, bueno sí, pero...
- No hace falta que se excuse, señorita Nix. Sólo hay cinco personas que no son mencionadas en este libro: ustedes.
- Pero... Hogwarts tiene mil estudiantes... ¿cómo íbamos a tener tiempo para escribir sobre todos ellos? - insistió Nefiyae, con una mirada astuta.
- Eso es cierto - reconoció McGonagall-, pero curiosamente, el libro tiene el emblema Nix, y es de oro puro... No muchos estudiantes pueden aspirar a tener un libro así, señorita Nix. Y si no me equivoco, el 90% de sus pertenencias son de oro.
Nefiyae se quedó boquiabierta, sin saber que decir. McGonagall suspiró, dejó el libro en el escritorio y dijo:
- ¿Saben lo que esto significa, verdad?
- ¿Dos meses de castigo? - aventuró Mandy, horrorizada.
- No - McGonagall desenrolló cinco pergaminos, mojó su pluma en tinta verde esmeralda y comenzó a escribir, mientras decía:-. Les enviaremos comunicados a sus padres.
- ¿¡¿QUÉ?!?
- Y, por ser estudiantes de mi casa y haber herido los sentimientos de medio Hogwarts, además de haber ocasionado un sinfín de problemas antes... no me queda más remedio que darles una lección.
- ¿Nos va a expulsar? - sollozó Sophie.
- No. Las voy a suspender.
Las merrows estaban más blancas que la tiza. Con voz ronca, Melodie preguntó:
- ¿Por... por cuánto tiempo?
- Un mes. Y a eso le sumaremos castigos en cuanto regresen, y hasta fin de curso.
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[Fase final de los planes A y B, sala común de Gryffindor, 15:00 pm]
- ¿Por qué tanto ajetreo? - preguntaron las salamandras (Hermione incluida) con voces inocentes.
- ¿No lo saben? - se asombró Parvati.
La sala común lucía igual que siempre, a excepción porque no había nadie que no hiciera otra cosa que no fuera hablar entre ellos, aparentemente furiosos. Parvati abrió la boca para decirles algo, pero en ese momento bajaron de la escalera de las chicas cinco figuras femeninas, arrastrando las maletas. Apenas estuvieron las cinco a plena vista, se hizo un silencio total. Todos los Gryffindors las miraban con odio, y pronto comenzaron a cuchichear entre ellos. El cuchicheo se convirtió rápidamente en conversación, para luego pasar a puros gritos. Las merrows intentaban dejar el lugar, pero les habían cerrado el paso.
- ¡Quítense del medio! - chilló Nefiyae, mitad histérica, mitad acobardada.
- ¡Cállate, Barbie! - le espetó Florence Berry, y le arrojó una bola de pergamino. Si aquello (Florence Berry, la perfecta y amargada delegada de Gryffindor, rompiendo las reglas) no demostraba el poder que tenían las salamandras sobre las merrows ahora, y que habían ganado la guerra, Ginny no sabía qué lo haría.
- ¡Hueca! - gritó una de séptimo, y le arrojó una manzana a medio comer.
La multitud se emocionó, y para cuando las merrows por fin salieron de la sala común, lo hicieron lloriqueando, llenas de mugre, despeinadas y jurando que no regresarían jamás.
- Esto merece ser celebrado - sonrió Daphne. Ginny nunca la había visto tan feliz-. ¿Vamos al Hog’s Pub a tomarnos tres barriles de hidromiel?
- ¡Que sean cuatro! - dijo Kitt, pasándole el brazo izquierdo a Daphne por los hombros, y el derecho a Ginny, que se liberó:
- Ehh, vayan ustedes. Tengo algo que hacer...
Se marchó rápidamente, dejando a sus felices amigas detrás. Necesitaba hablar con alguien... no veía a Draco desde que se habían besado, e incluso después de hacerlo, le había parecido que le daría demasiada vergüenza verlo de nuevo... pero ahora, con sus confesiones íntimas (que lo amaba y todo eso del diario) publicadas por todo el colegio, ya no sabría ni cómo mirarlo a la cara.
Salió del castillo. Afuera estaba helado, con los terrenos cubiertos de blanca nieve. Ginny suspiró y cuando se iba a poner a andar, recordó que con tanto frío lo más probable era que Draco estuviera en su sala común, junto al fuego...
- ¿Ginny?
- ¿Dra...? - Ginny sonrió y se volvió, pero en cuanto vio quien le hablaba se quedó más helada que el lago-. Ah, Harry, hola...
La cara le ardía. Era humillante encontrarse con él, ya que también lo había involucrado en lo del diario...
- Yo quería... advertirte algo...
- ¿Advertirme? Harry, creo que no entiendo...
- De hecho son dos cosas: la primera, que Ron está... bueno, furioso. Ya sabes que si no lo haz visto desde que se publicó esa cosa, es porque se la ha pasado encerrado, sin hablar con nadie...
- Oh - Ginny no sabía muy bien que decir, ni como sentirse. No era de extrañarse eso en Ron, sobre todo si el colegio entero sabía los sentimientos de su hermana menor... Aunque Ginny estaba segura de que lo que a él le enfurecía era lo de Draco-. ¿Y cual es la advertencia en eso?
- Que lo dejes que se tranquilice unos días... no hagas nada...
- ¡No iba a hacer nada! De todos modos, ¿qué podría hacer? ¿Ir a decirle que voy a salir contigo y a olvidarme de Draco para hacerlo feliz? - estalló Ginny. Pero esta vez, Harry también lo hizo:
- ¿Ahora lo llamas Draco? Si sigues así, para el mes que viene ya te habrás hecho mortífaga y te escaparás con él a buscar a su padre para servir a Voldemort, ¿no? ¡Porque ése es el único futuro que tienes con una rata como Malfoy!
¡PLAF!
Ginny le dio una bofetada a Harry con todas sus fuerzas. Estaba acalorada a pesar del frío, respiraba con dificultad por la cólera y el corazón le latía con fuerza. Harry se tambaleó un poco por la sorpresa (N.A: y el golpe.. miren que fue fuerte!!), pero se mantuvo de pie. Furiosa, Ginny se marchó corriendo. ¿Por qué todos creían eso de Draco? ¿Por qué todos creían que era como su padre?
***
FIN DEL CAPÍTULO 19
Yay! Diecinueve capítulos!!! Lo vamos a festejar en el Hog’s Pub, con todos los personajes del fict (menos las merrows... jeje), yo invito! Ya en serio, espero que les haya gustado este capi, porque me costó MUCHÍSIMO escribirlo, ya que hice varias versiones hasta que encontré esta y me gustó. Además, es ahora que necesito su ayuda... por favor! En el próximo capi decido si continúo la historia un poco más (digamos, 10 capis más), o si la termino. Yo creo que elegiré la última, ya que se me está acabando la inspiración, y además la necesito para mi fict de los merodeadores (por cierto léanlo... se llama Cómo me gustaría matarte....... no tenía un título mejor, y se me da fatal ponerles nombres a los ficts así que no se quejen *mirada amenazadora*), y es el que quiero que me salga perfecto, quiero que sea mi mejor fict hasta ahora... aunque eso lo deciden ustedes. En fin, algunas escenas del próximo capi que pueden cambiar según si decido seguir el fict o no:
+ El baile de Navidad.
+ Blaise (x cierto, acabo de darme cuenta de que no apareció en este capi... sniff sniff, ya lo extraño) deberá escoger entre Alissa y Kitt. Con quién se quedará?
+ Stephanie y Queen deben pensar en cómo solucionar sus confusiones amorosas (si no les quedó claro se los explico: por culpa del diario, Colin cree que a Stephanie le gusta William, y Will cree que a Queen le gusta Colin... o sea, como era antes).
+ Las reacciones de Draco y Ron.
+ Algo de Ron/Hermione y Harry/Luna, al menos trataré!!
Y ahora sí, los reviews de mis fans (parezco Gilderoy Lockhart ), no... de mis amados y adoradísimos lectores:

SÓLO 1!!! Y NO ME PONGAN LA EXCUSA DE QUE SE HAN IDO DE VACACIONES! No los quiero más *cara de niña enfadada*!

Willow Black: Hola Will... sí, tú eres la única fiel *mirada rencorosa al resto*. Gracias y claro que algún día tú también llegarás a los 25 reviews, créeme que no es tanto.. cuando me comparo con mi hermana Carla_Grey me dan ganas de suicidarme. Por ahora tgengo una nueva meta: alcanzar los 50 reviews. X lo menos.. En fin, no puedo negar que no me guste que te pongas histérica, jeje. Estuviste enferma?? Te compadezco, con los fríos que hemos pasado aquí en el hemisferio sur... pero ya estás mejor no? No le paso el recado a Draco xq anda malhumorado, y no lo culpo... con eso de que Ginny está enamorada de él publicado en todo el colegio, lo han fastidiado tanto que ya ni se le puede hablar xq te saca puntos.. y eso que yo estoy en su casa! Jaja. Sí, vi loco por Mary (como 3 veces.. amo esa peli!), pero no es Ben Affleck, es este tipoi enano que nunca me acuerdo el nombre... Lo que sea, te voy a censurar el fict xq te está afectando el cerebro y cada día amenazas más.. pareces Ginny! Besos a ti también, chao!

No sé si los otros los había contestado o no, estoy 99% segura de que sí, pero cualquier cosa me lo dicen y los pongo en el prox. capi... pero estoy segura que el de Willow no. En fin, se me han dejado estar! Y mis 10 reviews?? Son malos y odiosos!!!!! Ya en serio, PLEASE dejen RR porque sino no actualizo. Claro Will que esto no va para ti porque siempre dejas reviews ^^´! Chao y hasta el próximo cap, no se olviden de la votación (leer más arriba)!!

Maru Malfoy G
Lean mi fict "Cómo me gustaría matarte" mientras esperan el próx. capi! Y dejen reviews! ^^`Finalmente está aquí! El capítulo número 20 de Meant to be! Y, debo decirles, este es el final. Creo que ya solucioné todos los problemas y contesté todas las dudas (y si no lo hice con los anteriores capis, créanme que lo haré con este), y aunque me senté a pensar cómo continuaría el fict, no se me ocurrieron muchas cosas (al menos no lo suficientemente buenas como para hacer una trama con la cual continuar el fict). Como sea, este capi de despedida tiene algunas páginas de más y algo extra. Considérenlo un capítulo especial. Y sí que es especial: es el 20... y el final.
Aunque, podría continuarlo. ¿Quién sabe? Pero lo más seguro es que adelante un poco la historia y escriba de las vacaciones de verano y todo eso... pero no sé. Es algo que no he definido (y es algo que decidiré yo, así que por favor no me pidan que lo sigue). Creo que ya sé quienes me deben estar odiando ahora (*cof cof*Willow*cof cof*)... En fin, aquí está el capítulo:

Capítulo 20: El baile


Ginny jamás había visto en Hogwarts tanto ajetreo desde su cuarto curso, y sabía perfectamente la razón: el Baile de Navidad estaba a tan sólo dos días.
El bando femenino de la escuela estaba insoportable: no salían de sus dormitorios sin estar perfectamente arregladas y lindas, se la pasaban coqueteando, se movían en grupos pequeños y cada vez que se cruzaban con un chico por los pasillos comenzaban a cuchichear emocionadas. Las que aún no habían conseguido pareja estaban desesperadas, y buscaban en la biblioteca instrucciones para pociones para deshacerse del acné, entre otras muchas cosas. Eloise Midgen volvió a perder su nariz.
Por otro lado, el bando masculino pasaba tenso y estresado, ya que debían luchar por sobrevivir de las insoportables hembras en la jungla salvaje en la que se había convertido Hogwarts según Ron.
Y en lo que respectaba a los profesores, habían decidido dejar de enseñarles cosas importantes ya que nadie prestaba demasiada atención, y más de una vez debían intervenir en las peleas que se armaban en los pasillos, cuando los chicos se peleaban entre ellos por llevar a determinada chica al baile; o cuando las chicas se agarraban de los pelos porque querían ir con el mismo chico. O cuando... bueno, ya me entienden.
En todo esto venía pensando Ginny cuando Neville la llamó:
- ¡Gin!
Venía corriendo por el pasillo. En cuanto la alcanzó y recobró el aliento, dijo:
- Debes ir al despacho de Dumbledore. Esta vez se te ha armado la gorda... eso es lo que pasa cuando decides escuchar a tus compañeras de cuarto en vez de a Thot y a mí.
Parecía molesto. Ginny abrió la boca para replicar, pero Neville repitió Ve al despacho de Dumbledore y se alejó a grandes zancadas. Preguntándose qué demonios estaría pasando, la pelirroja llegó al despacho, donde se encontró con sus amigas: Daphne, Queen, Kitt, Stephanie y Hermione.
- Tome asiento, señorita Weasley - indicó Dumbledore cortésmente. No estaba serio, pero tampoco alegre.
- ¿Qué ocurre, profesor? - preguntó Hermione algo temerosa.
- Creo que ustedes lo saben - como las chicas no dijeron nada ni dieron señales de saber de qué estaba hablando-. Bueno, ya. Es por lo de las hue... quiero decir, Nefiyae Nix y sus amigas. Esta guerra debe parar.
- Ya acabó - informó Daphne, muy orgullosa.
- Lo sé. Sé que fue maniobra suya lo de publicar el libro. Algo muy inteligente, por cierto - las salamandras sacaron pecho, orgullosas-... pero muy incorrecto - las chicas se encogieron en sus asientos-. Es por eso y por sus anteriores batallas, que voy a castigarlas.
- ¿Nos va a suspender como hizo con las huecas? - preguntó Ginny horrorizada.
- No. Aunque debería - dijo el director, muy serio-. Primero que nada, el bar regresará a estar en manos de los elfos, ya que en los estudiantes no se puede confiar - sonrió brevemente, como recordando su propia juventud-. Segundo, tendrán un mes de castigos, empezando ahora. Tercero, no irán al baile de Navidad.
- ¿¡¿QUÉ?!?
- ¡Eso es inhumano! - exclamó Queen, indignada y horrorizada a la vez.
- Y si vuelven a presentar problemas entre ustedes y sus compañeras de curso, las enviaré a todas a un mes de terapias psicológicas en grupo. Ahora vayan a su castigo de hoy: limpiar el salón de Adivinación. Hace décadas que los elfos no lo tocan, desde que la profesora de Adivinación anterior quiso leerles la fortuna...
Ginny suspiró, abatida: no podría ir al baile, estaría castigada por un mes, su hermano estaba molesto con ella, Draco seguramente sabía todo lo que sentía, había abofeteado a Harry y además Neville estaba enfadado con ella. ¿Acaso podía ser peor?
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Hola, Thot, cariño - Daphne besó a su novio con el que recientemente se había reconciliado.
Sí, hola - contestó él distraídamente. Estaba ocupado hablando con Eoin, William y Colin-. Y estoy practicando el amago de Wronski, aunque sea sólo para buscadores, porque es que como Harry lo hace... y a lo mejor Ron se ofrece a aprenderlo conmigo, ¿no? ¡Y Harry tal vez quiera ser nuestro profesor!
Will... - suplicaba Queen sentándose junto a Daphne y frente al chico-. ¡Por favor háblame! Te juro que ya no me gusta Colin, de veras...
Pero William siguió a lo suyo, ignorándola tan olímpicamente que Stephanie tuvo que intervenir para que Queen no se echara a llorar allí mismo:
William, Queen dice la verdad. Eso era de cuando a ella le gustaba Colin y a mí me gustabas tú... Pero eso es tiempo pasado - dijo esto lanzándole una mirada significativa a Colin, que la ignoró tan bien como Will.
¡Y si no nos creen, vamos a tomar medidas extremas! - declaró Queen dando un puñetazo en la mesa que hizo que se derramara la jarra de jugo de calabaza.
Los dos chicos las siguieron ignorando. Queen se puso de pie, pero sobre la mesa, y gritó a los cuatro vientos:
¡Atención, atención! ¡Mi amiga y yo tenemos algo que anunciar!
Queen, bájate de ahí - imploró Stephanie en un susurro, pero Queen tiró de ella y la obligó a subir también.
¡TE AMO, WILLIAM STUBBER! - gritó Queen a todos los presentes, que estaban en silencio.
La chica se bajó de la mesa con dignidad, al tiempo que volvía a su puesto como si nada hubiese ocurrido. A Will se le atoró la patata que estaba comiendo y se puso morado. Stephanie siguió de pie en la mesa, lanzó una mirada rápida a Colin, tomó aire, cerró los ojos y gritó:
¡Y YO TE AMO A TI, COLIN CREEVEY!
Stephanie imitó a Queen y regresó a su lugar como si nada hubiese ocurrido. Colin escupió su tocino justo cuando la chica acababa de decir su nombre. El resto del comedor permanecía en silencio.
Dumbledore se puso de pie y aplaudió, alegre. Ahora todas las miradas se posaron en él, pero a los diez minutos todo el colegio aplaudía y algunos gritaban (Eoin entre ellos):
¡Que se besen, que se besen, que se besen!
Bueno, ya ha sido suficiente - dijo Dumbledore cuatro horas después, cuando el único que seguía festejando era Eoin.-. Ahora que se tranquilizaron (al menos, eso creo), quisiera desearles una feliz Navidad, y acepten el baile que celebraremos como un regalo.
Aplaudieron y unos pocos minutos después el comedor se había sumergido en su barullo habitual. William se seguía ahogando con la papa:
¡SE MUERE, SE MUERE! - chilló Queen desesperada-. ¡HAZ ALGO, GRANDÍSIMO INÚTIL! - le gritó a Eoin, tomándolo por la solapa de la camisa y sacudiéndolo histéricamente (N.A: no me lo mates, Queen, que no hay repuestos!!).
OK... - accedió el chico, dándole golpes bastante más fuertes de lo necesario a la espalda de Will (tan fuertes que Will se iba para adelante y se golpeaba la cabeza con la mesa)-. ¡Ya está! - exclamó Eoin emocionado por haber hecho algo bien por una vez en su inútil vida.
William escupió la patata, que se estrelló en la nuca de Cho Chang, que estaba de espaldas a ellos, en la mesa de Ravenclaw.
¡AHHH! ¡URGH! ¡QUÉ ASCO! - gritó la chica, tomando la servilleta que le ofrecía Marietta Edgecombe y limpiándose la cara. Ginny y Daphne se rieron con superioridad y satisfacción.
¿Qué has hecho? - le preguntó Will a Queen, alarmado y todavía algo rojo por haber estado tanto tiempo sin respirar-. Tú nunca harías eso... ¿Qué te pasa?
¿Qué más pruebas necesitas? - le preguntó Queen, harta. Dicho esto, lo tomó de la nuca y lo besó delante de medio Gryffindor.
Mientras tanto, Stephanie había dejado el comedor, seguida de Colin. Ginny apostaría cualquier cosa a que se estaban besando en ese mismo momento.
Ginny, que ya había tomado una decisión respecto a sus problemas, sacó el mapa del merodeador y lo ocultó en su falda. Lo consultó y distinguió una mancha de tinta con el nombre Blaise Zabini en la etiqueta. Estaba en el corredor, yendo hacia allí.
Ginny, ¿a dónde vas? - le preguntó Hermione, que acababa de entrar.
A pedir consejo.
Justo cuando iba a andar por el corredor se encontró con Blaise.
¡Justo a tiempo! - exclamó Ginny-. ¿Puedo pedirte asesoramiento profesional?
¿Lo dices por lo de Draco? - le preguntó Blaise con media sonrisa.
Por eso y por todo... Ya no tengo nadie a quien pedirle consejos. Nev solía ser mi consejero, pero está molesto... y Hermione está peor que yo.
De acuerdo - accedió Blaise, encogiéndose de hombros-. ¿Damos una vuelta?
OK - concedió Ginny, tomando el brazo caballeroso de Blaise, y saliendo a los terrenos del colegio... como hacía unas semanas (N.A: no sabía cuantos meses y me daba pereza contar... pero fue el capítulo que Ginny se besó con Draco por primera vez... o más bien en el que Draco besó a Ginny)-. ¿Has visto a Draco?
He hablado con él, sí - dijo Blaise, mirando el horizonte-. Nos llevamos bastante bien ahora. O más bien desde que su padre asesinó a su madre... creo que fue cuando abrió los ojos y dejó de ser un cretino.
¿Qué te ha dicho? Ya sabes... sobre mí.
Estoo... - balbuceó Blaise-. Yo...
Tal como se lo temía: la había rechazado. Iba a preguntarle eso a su amigo cuando alguien los derribó, provocando que se cayeran en la nieve. Ginny levantó la vista para ver a sus agresores, y se sorprendió al notar que eran Kitt y Alissa. Sin embargo, sus amigas no habían notado su presencia, sino que estaban discutiendo entre ellas:
¡BLAISE ES MÍO, SNOW! ¡ASÍ QUE ALÉJATE DE ÉL!
¡BLAISE NO ES DE NADIE, ÉL TIENE DERECHO A SALIR CON QUIEN ÉL QUIERA, STARLIGHT!
Cálmense, chicas... Por favor. ¿Por mí? - pidió Blaise con su mejor cara de niño bueno.
¡CÁLLATE! - le ordenaron Alissa (la cual por cierto iba vestida con un traje tipo Papá Noel sólo que más femenino -con una falda en vez de un pantalón-, y en vez de rojo, fucsia) y Kitt a la vez.
¿QUIÉN TE CREES QUE ERES PARA MANDAR A MI BLAISE? - le gritó Alissa a Kitt, dando un paso adelante.
¿TU BLAISE? ¿¡¿CÓMO TE ATREVES, PELI-TEÑIDA DE CUARTA?!? - chilló Kitt, furiosa, y dando ella también un paso adelante.
Chicas... - insistió Blaise, poniéndose de pie.
-¡TÚ CÁLLATE!
Las dos chicas se miraron furiosas y se lanzaron la una sobre la otra. Ginny y Blaise consiguieron, a duras penas, separarlas.
¿Qué pasó? - preguntó Ginny a Kitt, sosteniéndola con todas sus fuerzas.
¡¡Esa perra intentó robarme a Blaise!! - Kitt señaló a Alissa con el dedo, furiosa-. ¡Los vi besándose esta mañana, después de salir del despacho de Dumbledore!
¡¡Vuelve a llamarme perra y te vas a enterar!! - Alissa intentaba separarse de Blaise para lanzarse sobre su nueva enemiga-. ¡Además, Blaise no es tu novio!
¡Tampoco es el tuyo!
Exacto - Alissa se separó de Blaise, recuperando la compostura-. Dejemos que él decida entre las dos.
De acuerdo - Kitt se paró junto a Alissa, y frente a Blaise. Sus ojos plateados lanzaban chispas de desafío.
Yo no las quiero a ninguna de las dos, ¿por qué no me dejan en paz? Y te recuerdo que tú me odiabas - añadió, dirigiéndose a Kitt.
Ya no. Porque tenías razón. Y cuando te vi besándote con esa p... - vaciló ante la mirada amenazante de Alissa-... preciosura de chica, dudé de mi odio hacia ti, ¿ok?
Pero yo no... - intentó explicarse Blaise.
Lo que sea...
Así que... ¡elige! - lo apremió Alissa.
¿Es que no entienden? Ustedes no me gustan y no pueden obligarme a elegir. ¡Déjenme en paz!
Blaise - intervino Ginny cautelosamente-, creo que sería lo mejor... ¡Se pelearon por ti!
Elige - repitieron Alissa y Kitt a coro.
Bien, bien... pero me dejarán en paz. Para siempre. Las dos. Y que sepan que no significa nada a quien elija - las chicas asintieron impacientes-. Bueno, elijo a... - miró a las dos chicas-. Snow.
¡Sí! ¡Trágate eso, LOSER! - le chilló Kitt a Alissa, que parpadeaba perpleja-. ¡Sabía que me querías! - y se lanzó sobre el pobre Blaise, que intentaba recordarle que no significaba nada.
Yo me voy - murmuró Alissa fríamente, y entró al Gran Comedor más rápido de lo normal.
La pelirroja suspiró y subió a su dormitorio, más triste que nunca.
¡La vida es una mierda! - chillaba una voz, proveniente del dormitorio de sexto.
¿Hermione? - preguntó Ginny, que había reconocido la voz y de inmediato había acudido al lugar de donde provenía-. ¿Qué pasa? Nunca te había oído decir eso...
¡Pues vete acostumbrando! Lo siento - se disculpó la chica de inmediato, pasándose una mano por el pelo enmarañado. Ginny se sentó en una de las camas-. Es Ron - explicó Hermione, sentándose junto a ella y apoyando la cabeza en su hombro-. No sé qué le pasa conmigo... Un día bien, otro día muy bien, al otro me besa... y enseguida se viene todo abajo. ¡No lo entiendo!
¿Te besó? - se asombró Gin, sonriendo divertida.
Sí, o más bien yo lo besé a él, pero no sé... es raro. Ya lo solucionaré algún día, supongo - suspiró tristemente-. ¿Y cómo va lo tuyo con Malfoy? He oído muchas cosas, pero ninguna ha salido de tu boca.
Pues con Draco todo... mal - respondió Ginny con tristeza-. Creo que me ha rechazado... ¿y quién no lo haría? Después de leer las cursiladas que puse en ese estúpido diario...
¿Y tus amigos?
Daphne con Thot, Queen con William, Stephanie con Colin, Kitt supuestamente con Blaise... Y Neville no sé. Pero desde que salió con Alissa el otro día ha estado en las nubes. Por cierto... ¿tú sabes por qué está enfadado conmigo?
Ni idea - Hermione se encogió de hombros, y después de un momento en que ambas suspiraron tristemente, comentó:-. Harry está bastante afectado por ti. Por lo de Draco - dicho con desdén- y todo eso de que lo plantaste para el baile... Además de lo que lo abofeteaste.
Ginny no dijo nada, aunque en realidad estaba pensando se lo tenía bien merecido. De todos modos Hermione insistió:
Realmente creo que deberías hablar con él. Está muy mal.

¿Mal? ¡Y de qué forma!
Si mal se considera que Luna esté encima de Harry, sobre el escritorio de un profesor en un aula vacía, y medio desnudos, pues sí; el chico está pasándola fatal. Y si a eso le agregamos que se están besando de una forma salvaje que ni les cuento, el pobre Harry está al borde de un suicidio muy doloroso.
Lo siento - murmuró Ginny, cerrando la puerta de golpe.
¿Qué te pasa? Estás muy pálida.
¡Draco! - se sobresaltó la pelirroja. Acto seguido se abalanzó sobre la puerta (que era de esas que tienen un vidrio y se puede ver todo lo que pasa al otro lado), y la cubrió apresuradamente. Sólo se dio cuenta de que lo que hacía era increíblemente idiota y sospechoso cuando Draco alzó una ceja y preguntó:
¿Qué hay allí?
Nada - mintió Ginny, y comenzó a frotar su espalda contra la puerta-. Sólo me estoy rascando la espalda.
Draco frunció el entrecejo y con un delicado movimiento la apartó. Se le quedó la boca abierta en cuanto vio a Luna y a Harry acomodándose la ropa y peinándose, ya que por sus caras parecía que los habían agarrado con las manos en la masa... Se volvió a Ginny:
Ahora te dedicas a espiar a Potter, ¿eh? - preguntó con un tono tan amargo y frío que a Ginny se le puso la piel de gallina. Draco la fulminaba sus ojos de acero, tanto así que ella bajó la vista.
¿Pero de qué hablas? Yo sólo buscaba a Harry para...
Tendría que haberme dado cuenta - siseó él, apartando la mirada-. No soy suficiente para ti. Todavía sientes algo por el perfecto Harry Potter, ¿no es verdad?
¡Eso no es cierto! ¡Yo sólo quería...!
Todo es oh, sálvame, Harry, sálvame - siguió el chico, furioso-. Tendría que haberme dado cuenta - repitió.
Pero...
Draco giró sobre sus talones y se fue.
¡Como quieras! - le gritó Ginny, también molesta. Pero en cuanto él se perdió de vista, sintió que la rabia dejaba paso a la angustia. Se sentía vacía-. Qué dulce Navidad... - farfulló.
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Las cosas no mejoraron en el resto del día. Todos sus amigos estaban en pareja, o al menos eso le parecía a ella. Todos estaban felices y enamorados... parecía San Valentín en vez de Navidad. Ginny se sentía como un pez fuera del agua, y aunque quería hablar con Ron y Neville, ellos la evitaban.
Al menos alguien estaba tan mal como ella.
Hermione, ¿soy yo o esta es la peor Navidad que hemos tenido?
Es la peor - confirmó la chica, mirando de reojo a Ron, que hablaba en voz muy alta con Parvati Patil, y procuraba que Hermione lo viera.
Cuando llegó la hora de prepararse para el baile, Hermione había tomado una decisión:
Voy a hablar con Ron - dijo decidida, y subió las escaleras a los dormitorios de los chicos.
Mientras tanto, el resto de la pandilla no parecía decepcionada de no poder ir al baile: se iban a quedar en la sala común y hacer una especie de pijamada mixta o reunión y fiesta de amigos.
Ginny rechazó la invitación diciendo que le dolía el estómago, pero cuando iba a subir a su dormitorio, alguien la detuvo. Y para su sorpresa, era Neville.
¿Estás bien? - le preguntó, preocupado.
¿No creíste que el dolor de estómago era cierto, no? - le dijo Ginny, algo sorprendida de que le hablara así de repente, como si nada hubiera pasado.
Ya lo sé... es que pareces deprimida.
No lo parezco... Lo estoy.
Lo siento - se disculpó Nev-. Es que... me puse celoso.
¿De qué?
De tus amigas. Por si no lo has notado, tú, Daphne y Thot ya no somos lo que éramos antes.
Es cierto - reconoció Ginny, sintiéndose peor que nunca. ¿Cómo no se habría dado cuenta? Ellos eran lo más importante en su vida... y los había olvidado.
¿Qué pasa? - preguntaron Thot y Daphne preocupados, uniéndose a la escena.
Neville se los explicó. Ellos también parecían muy deprimidos, y avergonzados.
¿Cómo nos pasó esto? - se preguntó Daphne.
No sé... supongo que nos distanciamos - contestó Nev.
No dejemos que pase eso nunca más, ¿ok? - pidió Ginny.
¡Ya sé! - Thot salió con una de sus brillantes ideas-. Hagamos un pacto.
¡Sí! - se emocionó Daphne, y acto seguido se llevó la mano al corazón y recitó muy seria:-. Juro solemnemente que mis mejores amigos son y siempre serán Neville Longbottom, Thot Caulfield y Ginny Weasley.
Yo juro que nunca nos separaremos, pase lo que pase - prometió Thot solemnemente.
Preferiré morir que renunciar a su amistad o traicionar su confianza - añadió Neville.
Y yo... los pondré encima de todo, ya que son lo más importante para mí - dijo Ginny.
¡Abrazo colectivo! - lloriqueó Daphne, conmovida.
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Por alguna razón extraña, las salamandras fueron citadas a medianoche (de improviso) al despacho del director. Temiendo lo peor (sobre todo Hermione, que no podía creer que hubiera estado en el despacho dos veces en un mismo día -ni los merodeadores deben haberlo logrado-), las chicas tomaron sus habituales puestos detrás del escritorio del director. Y para su sorpresa, junto a ellas estaban las merrows.
¿Qué hacen ellas aquí? - demandaron Ginny y Nefiyae a la vez.
Buenas noches a ustedes también - sonrió Dumbledore.
¿Para qué nos citó? - preguntaron temerosamente Hermione y Mandy a la vez.
Pues nada, como soy un director muy bueno (y muy sabio), he decidido perdonarles el castigo esta noche y permitirles, a todas, ir al baile.
¿En serio? - exclamaron Queen y Courtney a un tiempo.
Claro. Pero nada de batallas, peleas, escándalos o dramas... tranquilidad - pidió el director-. Ahora es momento de que hagan las paces.
¿Qué? ¡No! - gimieron Daphne y Nefiyae a coro. Las sin-personalidad (Sophie y Melodie) simplemente tenían miradas horrorizadas, y asentían a todo lo que Nefiyae decía.
Ésa es la única condición que les pido para que asistan al baile - dijo Dumbledore en tono cortante-. Comiencen.
Estamos esperando - las animó Nefiyae.
¿A nosotras? ¡Si son ustedes las que deben disculparse! - chilló Kitt.
Empezaron a discutir. Por alguna razón más extraña aún que la cita a medianoche, Dumbledore no las detuvo: en lugar de eso se puso a tamborilear con las yemas de los dedos, a mirar al techo, y después de un rato, a consultar el reloj.
¡...y me sentí tan humillada! - lloraba Nefiyae.
¡Pues te lo tenías bien merecido! Después de lo que nos hiciste... - dijo Stephanie rencorosamente.
Pero deben admitir que eso fue ir demasiado lejos - reclamó Melodie-. ¡Hicieron que todo el colegio nos odiara!
No fue nada difícil - masculló Ginny-. ¿Por qué será?
¿Tienen idea de cómo se siente? - sollozó Nefiyae-. Que todos te odien... ¡no es mi culpa que sea tan popular y bonita!
¡Ja! ¡Ésa sí que es buena! - dijo Kitt sarcásticamente-. Nefiyae, eres una manipuladora odiosa de mierda, te merecías todo lo que te hicimos y muchísimo más.
Bueno... ¡no fue mi intención! Es que a veces hay que jugar sucio para ganar... y si no gano... ¡no tengo nada! Ustedes son inteligentes y todo eso, pero nosotras no podemos... sino hiciéramos todo lo que hiciéramos, estaríamos aisladas - dijo Nefiyae, y por primera vez, Ginny la vio más como un cordero indefenso que como un lobo hambriento. Tal vez sí se habían pasado...
Tiene sentido - concedió Hermione. Ginny y Stephanie asintieron. Queen, Kitt y Daphne las miraban como si fueran escregutos de cola explosiva.
De verdad no queríamos hacer todo lo que hicimos - sollozó Nefiyae. Parecía que de verdad lo sentía. Queen le ofreció su pañuelo-. Gracias.
Nefiyae - suspiró Daphne-: lo sentimos. Y las perdonamos a ustedes.
Pero donde vuelvan a hacer la más mínima... - amenazó Kitt.
No se preocupen, no pasará - sonrió Courtney.
Y discúlpenme por ser una traidora - dijo Mandy tímidamente-. Pero entiéndanme: era una perdedora... sólo quería un poco más de atención. Lo siento.
No importa - la tranquilizó Stephanie.
¿Todo arreglado? - intervino Dumbledore-. Bien. Ahora déjenme hacer de Hada Madrina.
Las salamandras y las merrows se miraron entre ellas. Dumbledore rió, chasqueó los dedos y cada chica llevó puesto un vestido y un peinado determinado.
Les avisé a sus padres y me enviaron sus cosas. Además no les iba a dar el tiempo - sonrió-. Vayan.
Gracias - agradecieron las chicas. De la emoción, Queen le dio un beso en la mejilla a Dumbledore.
Esto me suena a Cenicienta - comentó Nefiyae mientras bajaban al hall, donde las esperaban sus parejas, ya arreglados.
Puede ser - concedió Hermione-. El otro día el profesor Dumbledore me pidió mi colección de cuentos muggles - se encogió de hombros-. Supongo que necesitaba algo de inspiración.
Nefiyae se fue con Eoin al Gran Salón, Sophie y Melodie fueron con Crabbe y Goyle (N.A: lo siento pero a estas si que no las soporto. No sé si lo había comentado, pero las merrows están basadas en algunas de mis compañeras más odiosas... y estas dos son las peores), Daphne con Thot, Queen con William, Stephanie con Colin...
¡Ron! - exclamó Hermione, ruborizándose. El chico le tendió el brazo y entraron juntos al Gran Salón.
¿Blaise? - Kitt no lo podía creer. Pero apenas lo comprobó, se arrojó a los brazos del pobre chico. Ginny le dirigió una mirada de ánimo antes de que ambos hubieran desaparecido por las puertas del Gran Salón.
¡Nev! - dijo Ginny, feliz, aunque algo decepcionada... esperaba que Draco estuviera allí (N.A: yo también... este fict es tan cursi y romántico a la vez... olvídenlo, me estoy poniendo melancólica... buaaaaa!!!!!!!! Sigan leyendo, sniff sniff, sigan leyendo...)... pero eso no iba a pasar. Ella y Draco no volverían a hablarse, a abrazarse o a besarse jamás... debía aprender a vivir con eso.
Admítelo, esperabas a Malfoy - le dijo Neville mientras entraban en el Gran Salón.
Sí - admitió Gin. ¿Por qué negarlo? Nev la ayudaría a superarlo.
Mira, ahí están Harry y Luna... ¿vamos a sentarnos con ellos? - preguntó Nev, saludando a los dos chicos con la mano.
Ehh, no, vamos a otra parte... - suplicó Ginny. Sin embargo, vio que Harry le sonrió. Eso la calmó un poco. Siempre lo hacía, a pesar de que no sintiera nada por él.
Oh, cierto, me olvidé de la bofetada.
No, igual ahora está todo bien.
¿Hablaste con él?
No. Me sonrió - dijo Ginny, como si eso zanjara la cuestión. Aunque en verdad lo hacía.
¿Y con Ron? - preguntó Nev.
Oh, está mejor, Hermione lo convenció...
Ehh, Gin, mejor no vayamos por allá - interrumpió Neville, intentando frenarla. Ginny siguió el trayecto de sus ojos y se encontró con Draco. Estaba sentado en una mesa, con el resto de la pandilla de Slytherin. Pansy Parkinson le hablaba y le hablaba, pero él no le prestaba la más leve atención.
No hay problema. Eso es algo del pasado.
Ya - dijo Nev, en tono de que no se creía una palabra.
Y entonces ocurrió algo que Ginny no esperaba: Draco se levantó de la mesa (sin darle ninguna explicación a nadie), atravesó la sala y le preguntó a Neville:
¿Te molesta si me la llevo?
No hay problema - concedió el chico. Ginny le dirigió una mirada de maldito traidor, me las vas a pagar-. Yo estaré consolando a Alissa.
Draco se llevó a Ginny a los terrenos nevados, bajo la mirada de medio colegio.
Perdóname - fue lo primero que dijo.
¿Por creer que me sigue gustando Harry y que soy una especie de fanática que lo sigue y espía cada uno de sus movimientos? - preguntó Ginny. Draco asintió-. No importa.
Leí lo del diario... o más bien me lo contaron... y me lo cantaron, recitaron y representaron unas mil veces - dijo. Ginny se puso roja-. Y... aunque sea cursi, estúpido, raro y más cursi, pues... yo también...
Ya sé - sonrió Ginny. En ese momento lo único que le decía el cerebro era Bésalo así que eso hizo.

***FIN***
(NOTA: NO PUDE CONTESTAR LOS REVIEWS -MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE ME DEJARON- AQUÍ, ASÍ QUE LOS CONTESTARÉ TODOS JUNTOS CON LOS DE ESTE CAPI, Y LOS AÑADIRÉ COMO UN CAPÍTULO NUEVO DEL FICT)
No lo puedo creer. El fin. Ya sé que me quedó bastante cursi, aburrido y todo eso, pero es que los finales no son lo mío. Como ven, solucioné todos los embrollos. Ya sé que probablemente esperaban más acción Draco/Ginny, pero es que sino ya era demasiado cursi. En fin... no pensaba mostrar el lado humano de las merrows, pero me pareció que aquello era demasiado cruel, y que debía dar un buen ejemplo a mis lectores (después de todo el fict dándoles caña las dejo bien paradas... quién me entiende ^^’).
Aunque, como dije arriba, TAL VEZ haga una continuación. Pero sería en un fict aparte, claro. Solamente no me supliquen que lo haga porque yo lo decidiré... y por ahora no me apetece mucho que digamos. Ah, y tampoco creo que vaya a hacer un nuevo Draco/Ginny. Aunque sean mi pareja favorita, no me gusta mucho repetir.
Bueno, nos vemos en mis OTROS ficts:
RECOMENDADO POR MÍ XDàCómo me gustaría matarte
Los Merodeadores. No tengo un buen summary para describirlo. Sólo léanlo J!

LEAN ESTEàLOS POLOS OPUESTOS SE ATRAEN
NO es un Draco/Ginny (al menos no por ahora... tiene varias parejas). Este tiene una historia larga, aunque tan solo dos capítulos publicados... al principio iba a ser un Blaise/Hannah solamente, pero en el segundo capi cambié de opinión y añadí más personajes y una trama más loca que yo. Ahora también tiene a Ron, a Hermi, a Gin, a Parvati, a Harry, a varios Slytherins......... En fin, léanlo y no se olviden de dejar REVIEWS para motivarme a seguirlo!!!! Please, tengo muy pocos L

Y ahora mis ficts favoritos (NO LOS ESCRIBÍ YO, son de otras personas):
MI FICT FAVORITOàAprendiendo a besar
De mi sister Mya Malfoy. Escribe muy bien, los personajes están geniales y además es... es genial, léanlo. ES UN DRACO/GINNY. Aunque es uno que sale de lo común (tampoco piensen nada raro). Pero es genial, tienen que leerlo. Y no se olviden de dejar reviews!!!

ÚNICOàEl Pupitre
Es de Patty. Por ahora sólo ha escrito un capi, pero está muy bueno y tiene una trama original: Parvati se comunica con un chico misterioso mediante el pupitre de Historia de la Magia (se escriben mensajes en él). Creo que si le dejan reviews y la motivan a que siga escribiendo va a empezar una gran historia.

Iba a poner más pero me da pereza... y son las 5 de la mañana! Lo juro! Lo que hago por ustedes...
Besos, muchas gracias por todo y nos vemos en mis otros ficts!!!!

Maru Malfoy G

RESPUESTAS A LOS REVIEWS DE LOS ÚLTIMOS 2 CAPÍTULOS.

Primero que nada, para todos los lectores que me han seguido (hayan dejado reviews o no): GRACIAS! Honestamente, aunque crean que a mí me gusta acabar Meant to be, que sepan que no es así. Aunque haya sido corto y no haya sido mi mejor fict, fue el inicio de una era... nunca creí que iba a recibir tantos reviews por un fict, lo que es más: cuando escribí mi primer fict (Debbie Malfoy, la hermana de Draco) mi única intención era publicarlo y ya, como un capricho... Nunca me imaginé que seguiría escribiendo... pero lo que es aún más, nunca me imaginé que haría amigas... después de este fict creo que por fin no me siento como una rara, y que por fin conozco gente como yo (Willy, Mya, Jane...) y que valen la pena... lástima que en la vida real no se me dé así. Como sea, les agradezco muchísimo a todos ustedes... y si les gusta como escribo, pueden leer mis otros ficts: Cómo me gustaría matarte (de los merodeadores, bastante exitoso para sólo llevar 4 capis **aguante la modestia**) y Los polos opuestos se atraen (uno medio raro, cuyo primer capítulo me quedó raro, pero las continuaciones mejoran ya que añado más parejas y más personajes y más líos). Dejen reviews!!

Del 19:

N.17: No sé si ya lo había contestado o no... pero gracias! Como que quieres que sufra mi Drakito? Que mi hermana Mya no te oiga decir eso porque te mata! En fin, gracias por seguir el review y que bueno que te gusta, que ese es el objetivo. Nunca te habían contestado un review? A mí eso se me hace extraño... algunos autores no los contestan porque les da pereza, pero yo creo que es lo menos que podemos hacer... después de todo ustedes se toman el tiempo leyéndonos y dejándonos los reviews, no? Bueno, besos.

Kachorra Potter: KP!! Ya te estaba extrañando, pensé que me habías abandonado! Pero más vale tarde que nunca, verdad? Sí, le añadí mucho más D/G, aunque tal vez no el suficiente... no es mi mejor fict, pero como dije arriba, esto es sólo el principio de una era. Muchas gracias y un besazo, espero que te haya gustado el fict, aunque no lo haya continuado!!

Yose Malfoy: Hola! Sí, me acabo de dar cuenta de que Draco no salió en todo el capi!! No fue intencional, es que tenía planificada su reacción para el capi 20... La verdad que Harry se pasó, pero es que hace rato que quería decir eso... igual Ginny es lo máximo! No te preocupes, no hay presión (creo que estoy demasiado acostumbrada a ella)... además si eso te parece presión deberías leer los reviews de Willow, jaja.

Lupi: Holasss!! Lamento no poder cumplir con tu petición de que siga el fict, pero espero que te haya gustado igual. Que bueno que te parecen buenísimos mis ficts... si es así lee (ya empecé con la publicidad, sí... y bueno, si es gratis no la voy a desaprovechar, que tanta falta me hace!!!): Cómo me gustaría matarte (merodeadores) y Los polos opuestos se atraen (Blaise/Hannah, Ron/Hermione, Harry y..., incluye a Ginny y a Draco y un montón de personajes más). Besos!

Laura LS Malfoy: Hola! No pasa nada, te entiendo perfectamente (a mí también me han arrestado sin Internet más de una vez). Lamento no poder seguir la historia, no me odies!! Otro beso para ti =D.

Willow Black: Hola Willy! Ya no me molestan las amenazas... será que me acostumbré? En fin, eso es un problema, Will, tienes que pedir ayuda profesional!!! Jajaja, debes pensar que soy una traidora. De verdad lo siento mucho. Wow, a todo el mundo le encantó el golpe que le dio Gin a Harry (y por qué negarlo, a mí también)! En fin, un besazo.

Bars_9: Noooo! Por que a ti?? No puede ser que me haya comido tu review!!! Lo siento muchísimo! Es que lo había leído... lo siento, mala Maru! Bueno, te contesto ahora. Porque como le dije a KP, más vale tarde que nunca! Lamento no haber puesto a Draco, la verdad que yo también lo extrañé. Otra más que se une al fanlisting de la escena del golpe y a la de la venganza contra las merrows. Lo de si lo continúo o lo sigo, eres la única que me ha dicho eso, pero tienes razón: yo debo decidir si lo sigo o no. Y no te preocupes que el de los merodeadores va para largo! Gracias por todo tu apoyo y de nuevo disculpa que me comí el review, no volverá a pasar. Besos!!!

Maria Malfoy: Hol! Gracias, pero de todas formas no voy a continuarlo... a pesa de que medio mundo lo quiera así. No te comas todas las uñas, que te las arruinas! Jaja. Bueno, espero que todas tus dudas queden respondidas después de este último capi... y que te haya gustado. Un beso y gracias de nuevo!

Jane Black: (Respuesta al review 1) Este va a ser largo... te lo debo! No sé si ya te había contestado este review, pero gracias por eso de que cada vez mejora más el fict. Lástima que este sea el final.. aunque quien sabe, a lo mejor escribo la continuación y todo. Sí, POR FIN se fueron las merrows... la verdad en un principio no sabía qué venganza sería lo suficientemente buena, pero finalmente se me ocurrió lo de la suspensión. Lo único que necesitaba era el motivo, y en realidad lo copié de mi película favorita, Chicas Pesadas ya que cuando la vi pensé wow, son IDÉNTICAS a las merrows!!!. De verdad tienen que ver esa película, hace pensar que Nefiyae está inspirada en la más pesada de todas ellas. Y eso que el fict lo escribí antes de ver la película!! En fin, me emocioné... Sí, de verdad raparon a Nefiyae. Lamento que haya tardado tanto, pero es que el capítulo 19 y el 20 me costaron un montón... ya que en ellos se definía lo crucial: si seguía la guerra entre las merrows y las salamandras o si se acababa, las parejas, etc. Y no te preocupes que no me ofendo. No te preocupes, que lo de Draco/Ginny y Ron/Hermione es definitivo que sale. Y Harry y Luna... antes me gustaba, pero ahora no. Aún así, estoy de acuerdo contigo: mejor que Harry esté con Luna que con Hermione. Bueno, algún día me pasaré a leer tus ficts, lo prometo... más vale tarde que nunca! Besos!!

Del 20:

Jane Black: (Respuesta al review 2) A mí también me ha pasado eso... escribir un review y que se te borre!! Q fastidio!! Encima no te acuerdas de lo que pusiste (que además era espectacular, ya que estabas inspirada)!!! No eres estúpida! Todo es culpa de las computadoras... y mira que para que yo diga eso, que amo las compus... En fin, parece que yo también me he desviado. De verdad te parece que es una de las mejores historias que leíste?? A mí no tanto, me gustaría que todos los capis hubieran sido igual de buenos (algunos no me gustaron nada), pero gracias! Sí, el final es tan cursi que me da miedo leerlo de nuevo... casi lloraste?? Sí, tal vez tienes razón y debería haber extendido la historia a un par de capis más, pero estaba como cansada, y falta de inspiración... y el 20 sonaba tan bien para acabar. Lamento haberlo acabado, no llores!!!! Jeje, igual aún tengo otros ficts que me están quedando geniales *viva la modestia* (Cómo me gustaría matarte y Los polos opuestos se atraen >> publicidad gratis, jajaja). Pleeeeeaaasseeee no dejes de entrar a la página seguido, que tengo otros ficts! Y también está el de mi sister Mya Malfoy, Aprendiendo a besar... Yo doy ideas, no te vayas!!!!! Lo de tu petición... la verdad no sé si haré una continuación de este fict... lo dudo. Y un nuevo Draco/Ginny es menos probable aún. Aunque tal vez algún día haga un Ron/Hermione. Es que no me gustan como pareja principal porque bueno... aburren. Gracias, ya sé que siempre te voy a tener *me están dando ganas de llorar*, que para algo son las amigas!! Sólo me gustaría poder leer yo también tus ficts... te prometo que la próxima vez que me conecte lo hago! El favor ni lo dudes, que yo pienso lo mismo de ti, y además ya te agregué =D. La verdad que no puedo creer lo mucho que me ha sorprendido esto de escribir ficts... en un principio sólo quería hacer un fict del cual sentirme orgullosa, ya que siempre me gustó escribir, pero jamás me imaginé que llegaría a entusiasmarme tanto y a hacer amigos... Porque tanto tú, como Willow, Mya, Bars... no sé, siento que somos amigas aunque suene raro o cursi ya que apenas nos conocemos. Ahora la que divaga soy yo... es que me estoy poniendo nostálgica. Besos!!!! Y sí, tengo un fict de los merodeadores, se llama Cómo me gustaría matarte.

Jane Black: (respuesta al review 3) Lo de agregar a Ron y Hermione como pareja fue medio al pedo porque es el final y aparte no hay tanta acción entre ellos. Y lo de Harry y Luna, creo que ya te lo dije antes, pero dejó de gustarme. Y no te preocupes que no me importa si los reviews son largos o cortos, me da lo mismo. Por supuesto que queda que fuiste la primera y que tu review fue impresionante! Besazos, nos vemos.

Bars_9: Hola! Menos mal que dejaste un review, temía que te hubieras enfadado conmigo por haberme comido el anterior ^^`. A mí también me da pena haberlo acabado... pero como dije tal vez haga una continuación. Lo único que si es así (que no creo que pase) será en un futuro lejano. Claro que fue un capi extraño, fue el último! Yo tampoco creía que podría (o que querría) reconciliar las salamandras y las merrows (yo prefiero decirles merrows porque si les digo huecas me confundo con las de Cómo me gustaría matarte -por cierto gracias por el review que me dejaste allí-), pero me pareció que sería lo mejor, ya que sino las salamandras acababan siendo tan crueles como ellas. Lo de Draco y Ginny... decidí ponérselas difícil, y dejarlos nerviosos y temiendo que acabaran separados. Pero el final, aunque fue cursi y casi sin acción, no estuvo tan mal. Lo de pobre Blaise no sé si es para tanto... después de todo, todos los chicos sueñan con que las mujeres se peleen por ellos, ¿no? Aunque él dijo que a la que escogiera no significaría nada, creo que si escribiera una continuación pondría algo de romance entre Blaise y Kitt. Gracias por todo y espero que te siga gustando Cómo me gustaría matarte... ése sí que va para largo porque estoy repleta de ideas. Besos!!!!!!!

Willow Black: Ya te veía venir... lamento ser una traidora, pero aún tienes algo de esperanza de que continúe el fict (aunque es prácticamente nula). No sé si es tan lindo el final (cursi sí, lo reconozco), pero es que es la primera vez que tengo que escribir un gran final es decir resolver varios líos, etc. Gracias... otra más que se apunta al club de Cómo me gustaría matarte! En fin, ya te agregué al MSN. Besos!!!!!!!!!!

Yose Malfoy: Que bueno que te gustó! Lo de la continuación... ya dije que es MUY POCO PROBABLE que la haga, pero quien sabe. De mi vida si algo he aprendido es que las cosas pueden cambiar por completo en menos de una semana. Sí, la pareja de B/K es una de mis preferidas, y juro que si hiciera una continuación haría que acabaran juntos definitivamente, no supuestamente. Mil gracias y un abrazo.

Ahora sí, el fin. Lean mis otros ficts (no tengo remedio, jeje). Un beso!!!!!!!!!

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Capítulo 1: El incidente del tren Ginny Weasley dio un salto cuando sus dos mejores amigos, Neville Longbottom y Daphne Wolf, la empujaron hacia el muro que d

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2023-02-27

 

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