R.A.B - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

―¿Enqué momento llegó a ese punto?―. Ni él mismo lo sabía. El límiteentre ser un chico soñador anonadado con los cantos de sirena de suSeñor y ser una marioneta en sus manos ya había sido traspasado. Enrealidad, todos sus seguidores lo habían pasado. La misma preguntavolvía a su cabeza como una mosca insistente en el estiércol ―¿ Comose había permitido a si mismo llegar tan lejos? ―. Regulus teníaque redimirse. Tenía que compensar de alguna manera todo el dañoque había causado y librar a la comunidad mágica de ese farsante.No valía la pena ayudar a Voldemort, al Gran Estafador.

Vale,es cierto, estaba de acuerdo con el Señor Tenebroso. Creíafervientemente en sus ideas. Soñaba gustosamente con que los sangrelimpia gobernaran el mundo mágico, pero no a cualquier precio.Regulus había sido capaz de mirar a la cara al ideal de losmortífagos. Le había gustado, pero eso fue antes de lavarle la carapara quitarle el maquillaje que lo embellecía. Ahora simplementeestaba aterrado. Había visto el corazón, el alma del sueño en elque toda su familia creía y estaba temblando de miedo. Por fín lohabía comprendido. Muchas familias de buenos magos de sangre limpiaestaban siendo diezmadas por no estar a favor de Voldemort. ―¿LosPrettew tenían que haber muerto?―. Regulus creía que no. Hijos de magos hasta donde la Historia se pierde. Pero aún asíhabían sido asesinados por los Lestrange, Dolohov y Crouch. El moreno hizo una mueca de impotenciamientras apretaba en sus manos el falso medallón . ―¿Y losLongbottom?, ¿Acaso ellos no podían presumir de tener la sangre tanlimpia que rivalizaría con la de la familia Black? Ahora sólo podíanpresumir de tener la sangre mas limpia de todo San Murgo― Regulusse rió entre dientes de su propio chiste, aunque inmediatamente sesintió mal por ello.

 

Loque Regulus quería era el poder de los sangre pura. Quería unMinisterio limpio de la escoria de los roñosos, pero eso noera lo que estaban consiguiendo. Donde las familias puras deberíanestar persiguiendo muggles, éstas estaban enfrentándose, matándosepor pensar diferente y todo por seguir al Gran Estafador. ―Así noes como debería ser ― pensó con amargura.

―Ya llegamos, amo― la voz de Kreacher devolvió a Regulus a larealidad. Ya estaban cerca, el acantilado donde la cueva se alojabase veía a lo lejos mientras seguían caminando.

Noquería pensar en lo que estaba a punto de hacer. Algo que podríadeshonrar a su familia. Algo que su querida madre no merecía, yahabía tenido bastante con ese desgraciado de su hermano mayor. Si sumadre llegara a enterarse.... No, eso es algo que nunca ocurriría.No lo permitiría. Kreacher guardaría silencio, se lo había hechojurar. Con una oveja negra en la familia ya tenían bastante. Cuando élno estuviera lo recordarían como un fiel mortífago, no como untraidor al honor de su familia, como Sirius.


Sesentía engañado por el Señor Tenebroso, estafado por haber jugadoasí con él. Todavía recordaba cuando, con orgullo en la voz,prestó a Kreacher para una misión con Lord Voldemort. Se había sentidotremendamente honrado de servir de alguna manera a su causa. Él, unjoven y humilde mortífago recién salido de Hogwarts había sidoseleccionado para que su elfo doméstico ayudara en un trabajoespecial al mago más poderoso de todos los tiempos. Pero no salióconforme Regulus tenía pensado. Se puso nervioso cuando le vióvolver sin Kreacher .― Tu elfo me ha sido muy util― dijoVoldemort, ― serás recompensado―. Regulus quedó agradecido,pero preocupado. Kreacher no aparecía, así que desesperado, leordenó volver a su lado. Y así hizo su fiel elfo.

 

Reguluspodía llegar a entender que Voldemort prescindiera de él durante lamisión, al fin y al cabo sólo era un elfo. Era un gran compañero yun fiel servidor, no cabía duda, pero seguía siendo sólo era un elfo. Aún asíalgo impulsó a Regulus a investigar. Se sentía avergonzado de dudarde su señor, pero en vista de lo que descubrió valió la pena.

Fueronmeses duros, muy duros. Tenía que llevar en secreto susinvestigaciones, como un romance entre dos amantes tímidos. No fuétan difícil como en un principio había creído. El Señor Tenebrosono esperaba que ningún seguidor investigara sobre su persona, asíque no se molestó demasiado en ocultar ciertas cosas, siempre ycuando se fuera hábil en buscarlas, y Regulus lo era. Al fin y alcabo era un Slytherin, una serpiente que sabía reptar esquivandoobstáculos para llegar a su presa, y su presa era la verdad.Preguntó a Kreacher sobre lo ocurrido, pero éste no pudo darledemasiados datos. Solo que ocultaba un objeto en la cueva a la que lellevó. Un objecto ,que según el elfo había oído, contenía unaparte de Voldemort. Regulus sabía lo suficiente de magia oscura parasaber de que se trataba. Después de todo era un Black. Voldemorthabía creado un horrocrux. Regulus recordó como había respiradoaliviado, no había demasiado de lo que preocuparse. Su Señor solohabía querido asegurar su vida, algo normal con tantos enemigos. Aunasí, Regulus prefirió seguir buscando datos del Señor Oscuro, era una malsana obsesiónmas que un verdadero interés por conocer a su amo. La investigaciónse volvió más retorcida. No sabía por donde seguir, perofinalmente con más suerte que habilidad consiguió que una fuenteanónima le revelara el lugar de nacimiento de los padres deVoldemort a cambio de unos valiosos objetos mágicos, nada dificilesde conseguir con el oro de la familia Black. Regulus solo recordabala silueta de morsa que se dibujaba bajo la capa. Nunca le vio elrostro, pero por la voz parecía un hombre mayor, asustado por lo queestaba haciendo pero cediendo bajo el soborno de unos cuantos polvosde cuerno de unicornio. La voz le resultaba familiar y le evocabainevitablemente a las mazmorras de Hogwarts.

Regulusrecordaba con claridad el día que fue a la aldea muggle de PequeñoHangleton. Se movió con discreción entre el ambiente tancontaminado de sangre indigna, personas con aparatos extraños que enla vida habían oído hablar de las artes oscuras, de quidditch o de lapureza de sangre. Se sentía como si estuviera en una pocilga decerdos, rodeado de seres repugnantes que se revolvían gustoso en elfango de la pestilencia. En resumen, se encontraba entre muggles. Porsuerte Regulus supo infiltrarse disfrazándose de un viajero que seencontraba de paso y usó tanto la discreción como la varita paraobtener la información que buscaba. El único atisbo de magia en lazona provenía de una casa ruinosa, la casa de los Graunt. Pordesgracia estaba abandonada, pero de todas formas Regulus intentóentrar, lo que le fue imposible. Miles de hechizos la protegían. Regulus se frustó mientras comprendía que los secretos de su amo eran demasiado elevados para un seguidor mediocre como él. No era digno de conocerlos.
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Elchico estaba a punto de irse, de abandonar para siempre la idea ydedicarse a seguir religiosamente al Señor Tenebroso. Era la nochede su partida en la asquerosa taberna y Regulus quería volver a su Grimmauld Place, alejarse de aquella pestilencia. Todavía recordaba como oyópor casualidad la conversación entre dos muggles, como si sus oídoshubieran sido predestinados a captar sus voces.

― Lapequeña de los McNain esta embarazada. Pobre chica, se ha arruinadola vida con dieciséis años―. Dicho un cincuentón calvo con doscervezas de más.

― Esperoque no acabe igual que esa chica, ya sabes, la hija del mendigoGraunt. Tom Riddle no quiso saber nada de ella después de aquello.Creo que acabó muriendo―. Le contestó su acompañante.

― LosRiddle también murieron.... todos sospechan de Frank Bryce, eljardinero, pero nadie sabe nada. Aunque si quieres mi opinión eseviejo oculta más de lo que dice.

ARegulus no le hizo falta escuchar mas. Fue directo a la ajada casadel jardinero para sacarle información. Recordando lo que pasó,Regulus pensó que fue demasiado agresivo y directo con el muggle,pero también efectivo. Una maldición Cruciatus tras otrasacaron del viejo todo lo que necesitaba. El exceso hizo que se lequedara un dolor residual en una pierna debido a ello. Regulus habíasido imprudente, pero un hechizo desmemorizante hizo creer al hombreque el dolor provenía de una herida de guerra.

Elchico supo valorar la información que el asustado jardinero le habíadado. Riddle había tenido un hijo con Merope Graunt, y debido a queMorfin, el hermano de ésta ,había muerto sin descendencia, soloexistía la posibilidad de que Voldemort fuera el hijo nacido de esaunión. Regulus todavía recordaba el grito de consternación que dioal asimilar esa información. Era inconcebible. Voldemort, el GranSeñor Tenebroso, el mago más poderoso de todos los tiempos y al quetodos los magos puros y nobles habían confiado sus sueños de unacomunidad mágica libre de sangre sucias era en realidad el hijobastardo de un muggle y una traidora de sangre. Regulus se sentíaengañado, como si acabara de despertar de un placentero sueño, peroen vez de tener preparado un desayuno se encontrara con magosmatándose entre sí para que un farsante se hiciera con el poder.Para Regulus, Lord Voldemort murió en ese instante para dar paso alGran Estafador.

Teníaque evitarlo, ¿pero como?, ¿desvelando el secreto de Voldemort? No.Seguramente si lo intentara un Avada Kedavra le atravesaría el pechoantes de acabar la primera frase. Podría intentar asesinarlo con suspropias manos, pero esa idea se le quitó de la cabeza a los pocosminutos. Aun en el extraño caso de que consiguiera una oportunidadpara ello, Voldemort poseía un Horrocrux, sencillamente eraimposible. Regulus conocía a Voldemort y a sus seguidores, era unode ellos. Solo podía hacer una cosa, pero no quería, era unsacrificio demasiado grande para él. Se pasó semanas enterasmeditandolo. No se lo dijo a nadie, ni siquiera a Kreacher. Su madreestaba preocupada, como si intuyera que algo no iba bien. Regulusnecesitaba ese tiempo para convencerse a si mismo de lo que debíahacer. Debía acabar con el Horrocrux, con Kreacher a su lado podría. El elfo ya había estado allí y podría llevarle , además, podría destruir elverdadero cuando él no estubiera, así Voldemort volvería a sermortal y alguien acabaría con el tarde o temprano para que de verdadlos sangre limpia se hicieran con el poder, y no un intruso.Voldemort caminaba entre ellos, pero no era uno de ellos.

Finalmentese decidió y obligó a Kreacher a llevarle a la cueva. Ahora yaestaban llegando. Regulus sostenía con fuerza el falso medallón,una réplica que con ayuda de Kreacher había construido para que elGran Estafador no sospechara nada. Dentro contenía un mensajepóstumo que esperaba que leyera el Señor Oscuro. Rió tétricamentepensando en como Voldemort descubriría que otra vez era mortal, quepodría ser derrotado para que los verdaderos sangre pura gobernaran,y que un verdadero hijo de magos con sangre digna derrotara al Gran Estafador para queellos recuperaran el poder que les pertenecía. Pensando ésto,releyó la nota:


Al Señor Oscuro:

Sé quemoriré mucho antes de que usted lea esto, pero quiero que sepa quefui yo quien descubrió su secreto. He robado el verdadero Horrocruxy tengo la intención de destruirlo en cuanto pueda.
Afronto lamuerte en la esperanza de que cuando encuentre su igual usted serámortal una vez más.

R. A. B.


Regulusrespiraba hondo, quería sentir dentro del pecho el aire húmedo ylleno de salitre que se respiraba. Al fin y al cabo sería la últimavez que respiraría. Sus respiraciones, sus pestañeos, sus latidos,todo ello estaba agonizando ya. Regulus miró el sol por última vez,cuando entrara en la cueva todo se habría acabado. Eso era suinframundo. Regulus deseó que alguien estuviera allí para darleánimos. Alguien que le dijera que era un héroe y no un traidor a sufamilia. Alguien que supiera valorar el sacrificio que estaba a puntode hacer. Pensaba dar su vida para que un bastardo sangre mestiza nosubiera al poder. Regulus cerró los ojos y contó hasta cinco.Sentía como Kreacher le miraba preocupado. El elfo no sabía lo queRegulus había planeado, pero algo en el moreno le hacía pensar quese lo intuía. Ya le daría las instrucciones precisas dentro de lacueva ― pensó.

―Vamos,Kreacher. Tenemos que entrar― Las dos figuras se perdieron en laoscuridad de la cueva. Esa fue la última vez que Regulus vio la luzdel sol.

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―¿Enqué momento llegó a ese punto?―. Ni él mismo lo sabía. El límiteentre ser un chico soñador anonadado con los cantos de sirena de suSeñor y ser

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2023-02-27

 

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