Tenías que ser tú - Potterfics, tu versión de la historia

 

 

 

Capítulo 1: Tenías que ser tú

¿Cuándo será el día en que Ron se dará cuenta lo mucho que me gusta? Es tan tonto, he tratado de todos los medios de insinuarlo pero nada. Estoy harta, estoy cansada y estoy... totalmente enamorada de él... pero ¿Qué más puedo hacer? ¿Y si voy y me declaro? No, mejor que no, me puede salir con alguna tontería... yo lo conozco muy bien. Espero que cuando te escriba la próxima vez te cuente mejores cosas.

Se despide una Hermi enrabiada.

Hermione cerró bruscamente su diario de vida y lo escondió debajo de su cama antes que llegaran Parvati o Lavander.

- ¿Qué haces? - preguntó la voz de una chica al entrar a la habitación en donde Hermione se hallaba de cuatro patas en el suelo.

- Eh... Parvati... estaba... estaba buscando mi pluma... - contestó la chica de alborotados cabellos mientras guardaba su diario apresuradamente

- ¿Esa que está encima de tu cama? - preguntó ahora Lavander curiosa.

- ¿Cuál? - y miró a su cama viendo la pluma que Harry le había regalado para su cumpleaños número 16 - Mmm sí, esa misma - contestó poniéndose de pie nerviosamente.

- ¿Te sientes bien? - interrogó Parvati mirando a Hermione preocupada.

¿Cómo puedo sentirme bien si el chico que me gusta no siente nada por mí y si en tres semanas más tengo que rendir exámenes? pensó rápidamente antes de responderle a su compañera.

- Estoy perfectamente - mintió tratando sonar convincente.

- Como digas Mione - señaló Parvati lanzándole una mirada significativa a Lavander mientras cerraba la puerta tras de sí.

- Y... ¿qué es eso? - preguntó Hermione cambiando el tema súbitamente, mirando lo que traía Lavander entre sus manos.

- Es el último número de Corazón de Brujas - contestó la chica ojeando la revista entusiasmada.

- Ah, esa revista - dijo Hermione en tono despectivo, porque no le traía muy buenos recuerdos.

- Sí, es que trae una nueva formula para enamorar a la persona que tu quieras - expresó Parvati a la vez que se sentaba junto a Lavander al extremo de una de las camas.

- ¿Todavía creen en esas cosas? Recuerden lo que dijo Snape, no existen los filtros que mantengan a la persona enamorada por más de una semana - y mirando con desconfianza la revista, cruzó sus brazos en señal de desaprobación.

- Ah, pero eso era antes, ahora esto ha sido aprobado por el Ministerio de la Magia y, aunque tú no lo creas, dura por años y si tienes suerte, para siempre... - contestó Lavander mirando a Hermione con aire de superioridad, por primera vez le decía algo que la chica de alborotados cabellos castaños desconocía.

- ¿Verdad? ¡Yo no lo sabía! - exclamó Hermione y corrió hacia las chicas para ver la revista.

- ¡Deben haber más cosas que tú no sepas! - objetó Lavander haciendo un espacio entre ella y su otra amiga para que Hermione pudiera leer también la fórmula.

- Pareces muy interesada en esto - señaló de pronto Parvati esbozando una sonrisa.

- ¿A quién se la pretendes hacer, ah? - preguntó ahora Lavander.

- Me interesa todo lo que tenga que ver con el Ministerio y no porque se la quiera hacer a alguien... - mintió Hermione sonrojeando sus mejillas.

Las chicas se miraron y no le respondieron, sabían perfectamente que Hermione estaba enamoradísima de Ron, pero ella siempre lo negaba y esta vez no iba a ser la excepción.

- Sí tú lo dices... - dijo solo en un murmullo Parvati a la vez que fijó nuevamente su vista en la revista.

- Creo que pierden su tiempo, deberían estar estudiando. Mejor me voy a la biblioteca porque hay mucho por hacer - señaló antes de que saliera de su habitación y dejara a sus compañeras perplejas.

Esa fórmula es mi último recurso, debo hacerla o sino Ron nunca me tomará en serio, nunca... pensaba mientras caminaba a paso ligero hacia ya la familiar biblioteca de Hogwarts.

- ¡Granger... Granger! - llamó una voz a sus espaldas sacándola de sus pensamientos.

La chica volteó y se extrañó quien era el que la llamaba con tanta urgencia.

- ¿¡Malfoy?!

- No te hagas ilusiones - y extendiendo su brazo le pasó un pequeño sobre verde -solo quiero que le entregues esto a Potter.

Hermione seguía asombrada a la vez que recibía del Slytherin el sobre.

- ¿Qué es esto? - preguntó con los ojos desorbitados.

- Algo que a ti no te importa, solo quiero que se lo pases a ese imbécil, ¿te queda claro?

- ¿Y por qué no se lo pasas tú mismo? - preguntó la chica duramente.

- Porque no lo encuentro por ningún lado. - señaló Malfoy mirándola con asco, tal como siempre lo hacía.

- Es la primera y última vez que te hago un favor, ¿oíste? - dijo Hermione a la vez que giraba sobre sus talones.

- Ni que quisiera otra cosa tuya, Granger - alcanzó a decir antes que la chica desapareciera al entrar a la biblioteca.

&&&&

- ¿Qué rayos será esto? - se preguntó revisando el sobre con mucho cuidado estando sola en unos de los rincones de la biblioteca.

- ¿Qué cosa?

- ¡¡Neville!! - exclamó al ver al chico que estaba a sus espaldas. - Eh... nada, estoy pensando en voz alta... - mintió mientras metía el misterioso sobre dentro de su túnica.

- Ah, ¿buscas algo? - interrogó el chico a la vez que sacaba del estante un pesado libro de Herbología.

- No... eh sí - dijo de pronto Hermione - estoy buscando a Harry, ¿lo has visto?

Neville cambio radicalmente la expresión de su rostro.

- Sí, lo vi en los jardines... con Ginny - y bajo la vista amargado.

- Mmm, si lo ves otra vez le puedes decir que lo ando buscando, por favor - pidió Hermione entendiendo la reacción de su compañero de casa. Neville estaba enamorado de Ginny desde que estaba en cuarto año y en gran medida entendía perfectamente como se sentía.

- Claro - respondió Neville tratando de esbozar una sonrisa en su cara.

- Gracias... nos vemos - y agarrando firmemente el sobre que Malfoy le había pasado salió del lugar ligeramente.

Llegó a su habitación y se alegro ver que el resto de sus compañeras no estaban aún.

Dejó el sobre en su cama y lo observó detenidamente. Se moría de ganas de saber que era lo que contenía, pero no podía, abrir la correspondencia de otro, aunque viniera de Malfoy, estaba prohibido tanto como en el mundo muggle y el mágico.

Se sentó en su cama cuando algo que estaba en el velador del frente le llamó la atención. Era la revista Corazón de Bruja. Entre una mezcla de escepticismo y ansiedad corrió hacia ella y empezó a buscar la famosa poción para encontrar el amor.

- Aquí esta - dijo entusiasmada cuando encontró la pagina y se puso a leer a toda prisa antes que llegara Parvati o Lavander.

Este encantamiento es para conquistar a la persona que le roba los sueños...

- ¡Estoy segura que Ron es el amor de mi vida! - se dijo convencidamente mientras seguía revisando la revista.

Lo primero que debe hacer es tomarse tres gotas de su propia sangre del dedo del corazón y decir con convicción y con los ojos cerrados lo siguiente: El amor verdadero llegará a mí, tocará mi puerta y será esa persona la que me acompañará y me amará para siempre.

- Esto es algo ridículo, pero nada se pierde con intentarlo... - y con la pluma que Harry le había regalado se hizo un pequeño corte en el dedo. Dejo caer tres gotas en una copa y se la bebió. Luego dijo las palabras con los ojos cerrados y totalmente convencida que Ron era esa persona que quería pasar por siempre a su lado.

- ¡¿Y ahora?! - se preguntó cuando hizo al pie de la letra el encantamiento, y siguió leyendo buscando una respuesta.

Su amor verdadero será aquella primera persona del sexo opuesto que vea primero, esta persona aunque nunca le haya tomado en cuenta, se enamorará perdidamente de usted, ahora solo espere...

- ¿Cómo puedo tomar en cuenta esto? - y cerrando violentamente la revista la dejo en el velador en donde se encontraba inicialmente.

Se enojó con ella misma porque no podía creer que le había dado crédito a un estúpido encantamiento que salía en una revista poco de fiar.

Todo esto es una farsa, Parvati y Lavander están locas si piensan que esto da resultado pensó a la vez que tomaba otra vez el sobre verde que Malfoy le había pasado. Lo miraba atentamente y se imaginaba todo tipo de cosas que podría contener cuando tocaron a su puerta haciéndola sobresaltar.

- ¿Desde cuándo Lavander y Parvati tocan antes de entrar? - se preguntó sorprendida. Caminó hasta la entrada y abrió la puerta con sorna.

- Oh Harry que bueno que Neville te haya dado mi recado, entra, tengo que... ¿Harry? - le preguntó extrañada al chico que se hallaba en la puerta con los ojos en blanco.

El chico de la cicatriz de rayo volvió en sí de pronto y la miró detenidamente.

- ¿Harry te sientes bien? - preguntó otra vez preocupada.

- Hermione... - comenzó a decir el chico con voz pausada -¿alguna vez te había dicho que eres muy bella?

- ¿Harry qué te ocurre?

- Nada... solo que hoy estas muy linda... - respondió el chico con una sonrisa alegre en sus labios.

Entonces fue cuando Hermione comprendió lo que le había pasado a su mejor amigo, y todo por su propia culpa. ¡Enamoré a Harry! pensó desesperadamente mientras retrocedía apartándose del chico.

Capítulo 2: Sobre

- ¡¡Harry, tengo que decirte algo!! - dijo Hermione retrocediendo.

El chico cerró la puerta tras de él y caminó hacia ella lentamente.

- Harry, escúchame bien... siéntate, quieres - invitó la muchacha incómoda.

Su amigo dejó de caminar hacia ella y se sentó en la cama más próxima a él.

- Lo que te tengo que decir es algo... algo extraño, y quizás no me creas... - comenzó a decir Hermione mirando a Harry con los ojos muy abiertos.

- Dime lo que sea... - dijo el chico absortó por la chica que tenía al frente.

Hermione resopló fuerte y lo miró directamente a los ojos, mordiéndose el labio inferior nerviosamente.

- ¿Qué es lo que sientes exactamente por mí en este momento? - preguntó sin vacilar.

El chico de la extraña cicatriz de forma de rayo al parecer no esperaba aquella pregunta, pero respondió luego de un corto momento de silencio.

- En este mismo momento siento que te... que te quiero mucho, más que una amiga... - contestó él sonrojeando sus mejillas.

- ¡Ay no... no puede ser! - exclamó Hermione llevándose ambas manos a su cabeza.

- ¿Qué es lo que no puede ser? ¿Acaso esta mal lo que siento yo por ti? - preguntó Harry levantándose bruscamente de la cama.

- Sí, claro que esta mal... muy mal... y yo tengo la culpa... esto de no debería estar pasando... Harry...

- ¿Por qué? ¿Por qué esta mal que yo... que yo te ame?

Hermione puso sus ojos cuadrados, la situación se le estaba saliendo de sus manos.

- ¡Harry, tú no me amas... verdaderamente!

- ¿¿Cómo sabes eso??

- Lo sé porque... porque yo te enamoré... sin querer... - dijo Hermione con el estómago apretado.

- Hermione, no te entiendo...

- ¿Sentías algo más que cariño de amistad por mí antes de entrar a este cuarto? - preguntó ella gravemente.

El muchacho cambio su expresión de sospecha a una pensativa.

- Ves lo que te digo... todo lo que sientes por mí es falso... yo...

- ¿Cómo pudiste enamorarme en menos de un minuto? - preguntó interrumpiéndola Harry con la vista gacha.

- Por una fórmula que salió en una revista... no creí que diera resultado... lo hice sin fe... ¿entiendes?

- ¿Y a quién querías enamorar?, porque esta claro que yo no soy... - dijo Harry algo resentido.

- No creo que importe mucho eso ahora, Harry - contestó ella apartando su vista de él.

- ¿A Ron verdad? - interrogó sorpresivamente.

- No... no, claro que no... - mintió ella dándole la espalda.

Hubo un incómodo silencio. Hermione trataba de pensar como salir de la situación lo más rápidamente posible y Harry no podía creer que estaba completamente enamorado de su mejor amiga.

- ¿Y qué haré ahora con lo que siento por ti? - dijo el chico cortando repentinamente el mutismo del lugar.

- Trataré de buscar en la biblioteca algo que ayude... - contestó ella girando para verlo. Él estaba muy pálido de pie, con una expresión vacía en el rostro. - Lo siento Harry...

- Ojalá que pronto se solucione todo esto, es lo único que yo espero - dijo trémulamente Harry antes de voltear hacia la salida.

Hermione lo observó con un gran dolor en su corazón, sabía que Harry no lo debería estar pasando nada de bien y todo por su gran culpa. Se estaba reprochando a ella misma cuando fijó sus ojos en su cama y vio el pequeño sobre verde que Malfoy le había pasado minutos atrás.

- ¡Harry! - alcanzó a gritar antes que el chico cerrara la puerta.

- ¿Qué? - contestó él con un dejo de resentimiento en su voz.

- Esto es para ti - y alzó el sobre para que lo viera - Malfoy me pidió que te lo diera...

- ¿¿Malfoy?? - exclamó Harry atónito.

- Sí, el mismo... también me extraña - señaló mientras él tomaba la misteriosa carta entre sus manos.

Hermione observó el sobre por última vez, porque Harry lo tomó y lo guardó rápidamente en el bolsillo interno de su túnica. Estuvo a punto de preguntarle qué tenía él con Malfoy, pero creyó que no era muy buen momento para ese tipo de cosas.

- Eh... gracias... - dijo Harry extrañado e inmediatamente después salió por la puerta amplia.

Apenas Harry abandonó el lugar, Hermione corrió hasta su cama y a gachas buscó su fiel diario de vida.



Querido Diario:

Hola nuevamente. No, no te tengo mejores noticias, es más, lo que tengo que escribir a continuación no es para nada bueno. Todo empezó por un tonto filtro que salió en el Corazón de Bruja que supuestamente hacia que encontraras el amor de tu vida... bla bla bla... pero lo que me hizo a mi no tiene nombre. Resulta que lo hice, pero para enamorar a Ron, claro... pero, ¿qué es lo pasó? Sin querer y por cosas del destino, el enamorado resultó ser Harry. ¡NO SÉ QUE HACER! Debo solucionar todo esto antes que empeore más. Ya Harry sabe todo, tuve que decírselo y no quedó muy bien después, es más, creo que se enfado un poco conmigo y sabes, no lo culpo... yo haría lo mismo. ¿Qué hago con Harry ahora? Él es mi mejor amigo, desde siempre lo ha sido, pero nada más que eso y estoy segura que para él yo era lo mismo hasta que mi encantamiento hizo efecto. Ahora mismo iré a la biblioteca para buscar algo que me ayude... Me siento tan mal.

¿Sabes otra cosa extraña que sucedió? Iba caminando hacia la biblioteca y me llamó Malfoy... Sí, ese zángano y me pidió que le entregara un extraño sobre a Harry... ¿qué será? Cuando se lo pasé a él, no pude preguntarle nada, obvio, no era el mejor momento. Ese imbécil de Malfoy no me da muy buena espina... ¿qué tendría que entregarle a Harry? Y al parecer era muy importante...

Ahora sí que espero que cuando te escriba nuevamente si sean buenas noticias... ojalá.

Se despide una Hermione enrabiada consigo misma.







Nuevamente la chica cerró su grueso diario de vida y lo guardó debajo de su cama con mucho cuidado. Se sentó nuevamente en su cama y pensó en lo que debía hacer. Lo primero era averiguar como quitarle el hechizo a su mejor amigo y para eso debía recurrir a la biblioteca. Si hay no encontraba nada que le sirviera se veía en la penosa obligación de contarle a un profesor sobre lo ocurrido. Rogó con todo su corazón para que no sucediera eso, porque el profesor más adecuado para el caso sería Snape y claramente a él no le importaba mucho lo que le pasara a Harry. Luego pensó en Malfoy y en el pequeño de sobre verde. Intuía que no era nada bueno, porque nada bueno venía de un Slytherin y si era Malfoy, mucho peor y mayor razón tenía para averiguar el contenido de la carta.

- ¡Bien, no hay tiempo que perder! - se dijo la chica y a pasos agigantados salió de su habitación.

Corrió escaleras abajo y llegó a la sala común con una mano en su agitado pecho. Algunos chicos que estaban en el lugar la miraron con curiosidad, mas Hermione no le dio importancia, y saliendo a toda prisa llegó después de mucho correr a la biblioteca.

- Señorita Granger, ya le dije que esta cerrado - dijo con firmeza la bibliotecaria. Una señora extremadamente delgada y con cara de buitre mal alimentado.

Hermione no había llegado a tiempo, a pesar de sus grandes zancadas para llegar a su querida biblioteca, esta ya estaba cerrada.

- Pero, pero... no puede ser... Señora Pince, esto es urgente, esto es muy grave... - expresó Hermione con desesperación.

- Por favor señorita Granger, una tarea puede esperar hasta mañana - señaló la bibliotecaria cerrando en sus narices la puerta.

- ¡No, esto no puede... señora Pince! - exclamó Hermione tan fuera de sí que con ambos puños golpeaba la gruesa pared. Era lo último que le faltaba, que la biblioteca cerrara, justo en ese momento.

- ¿Dejaste tus mugrosas cosas muggles adentro, Granger? - preguntó de pronto una voz, haciendo que Hermione dejara de insistir al momento.

- ¿Qué quieres ahora? - preguntó la chica enfadada, mientras que el típico grupito de Malfoy se juntaba alrededor de él celebrando la gracia.

- Nada... ¿qué querría yo de una sangre sucia como tú? - preguntó Draco con algo de molestia en su voz.

- Pensé que querías que le pasara otro sobre a Harry - contestó Hermione e inmediatamente después de terminar la frase el pasillo se llenó de murmullos de Slytherins, y a su vez miraban al chico sorprendidos.

- ¿¿Qué?? - interrogó Draco notablemente nervioso.

- ¿Tan mala memoria tienes? El sobre, uno pequeño, verde y que tú...

- No estoy para escuchar tus estupideces Granger - la interrumpió abruptamente el rubio chico y sin más que decir giró sobre sus talones y con paso decidido se alejó del lugar. Los amigos de Malfoy miraron a la chica con escepticismo por unos segundos y luego corrieron para alcanzar a Draco.

- ¿Malfoy niega delante de sus amigos lo del sobre? Esto si que es sospechoso - se dijo Hermione razonando sobre lo ocurrido.

Dándose por vencida, dejó la entrada cerrada de la biblioteca y volvió, con la misma rapidez en que había llegado, a sala común.

Tenía que hablar con Harry, debía saber y contarle lo que había dicho Malfoy en los pasillos. Estaba buscando visualmente al chico, cuando una voz ronca y ya muy conocida por ella la llamó a sus espaldas.

- ¡Debo hablar contigo, Hermione! - dijo muy seriamente el colorín avanzando hacia ella.

- ¿Ron? - preguntó ella y no pudo evitar que su corazón palpitara más de lo normal -¿qué ocurre?
Capítulo 3: Amigos

- ¡Debo hablar contigo, Hermione! - dijo muy seriamente el colorín avanzando hacia ella.

- ¿Ron? - preguntó y no pudo evitar que su corazón palpitara más de lo normal -¿qué ocurre?

El chico llegó a una distancia prudente para hablarle, sin que los demás escucharan algo.

- Es Harry - señaló por fin Ron gravemente.

Hermione le abrió sus grandes ojos castaños más de lo normal. ¿Acaso Harry le habría contado algo sobre el encantamiento?

- ¿Harry? ¿Le pasa algo malo a Harry? - preguntó Hermione tratando de ocultar su nerviosismo.

- Sí - contestó Ron asintiendo con su cabeza también.

La chica se puso más nerviosa. Por la manera que el colorín la miraba parecía que ella tenía la culpa de todo lo ocurrido, y en el fondo si era verdad.

- Pero ¿qué le sucede?... no te quedes callado Ron - pidió la chica angustiada y nerviosa.

- En realidad no sé que es lo que verdaderamente le ocurre, pero desde hace días que esta extraño, ido... habla muy poco conmigo, ya no esta como antes...

- ¿Hace días? - preguntó abruptamente Hermione.

- Sí, hace días, ¿no te habías dado cuenta? - preguntó Ron.

- Eh... sí, claro, solo que pensé ya había dejado de comportarse así - respondió ella un poco más aliviada, porque Ron no se había enterado aún de los nuevos sentimientos de su amigo.

- Hoy lo vi salir de tu habitación, ¿te dijo algo? - interrogó el pelirrojo.

- No, nada... - respondió con dejo de nerviosismo en su voz - pero creo saber quien esta detrás de todo esto...

- ¿Sí, quién? - preguntó Ron mirando interesado a Hermione.

- Malfoy.

- ¿Malfoy? ¿Qué tiene que ver ese imbécil aquí? - exclamó el chico atónito.

- En la tarde me entregó un sobre pequeño para que se lo pasara a Harry - informó Hermione pensativa.

- ¿Te lo pasó a ti? ¿A ti? - preguntó con los ojos desorbitados -¿y qué contenía el sobre?

- No lo sé, no lo abrí... se lo pasé en mi habitación.

- ¡Pero eres bruja Hermione! ¡Pudiste saber que era lo que contenía haciendo algún hechizo! - exclamó Ron enojado.

- Ron, abrir correspondencia ajena, aún viniendo de Malfoy, es un delito, y lo sabes. - respondió la chica molesta.

- Pero así podríamos saber que es lo que le ocurre a Harry, y si tiene que ver con Malfoy, entonces Tú-sabes-quien esta detrás de todo esto, estoy seguro - expuso Ron con la voz cada vez más grave.

Hermione se cruzó de brazos y por unos segundos no se hablaron.

- No, no lo creo. Si hubiese sido algo semejante no me hubiese pasado el sobre a mí, esto debe ser otra cosa. - repuso Hermione después de pensar en la situación.

- ¡Cómo sea! - exclamó Ron - la cosa es que Harry esta muy raro, y Malfoy tiene algo que ver. Quizás lo más conveniente sea hablar ahora mismo con él.

- ¡No! - gritó Hermione haciendo que algunos chicos que estaban en la sala común se sobresaltaran - Digo, no ahora... no creo que sea un buen momento.

- ¿Por qué no? ¿Qué te ocurre a ti también Hermione? - preguntó Ron inquisidoramente.

- Porque... porque hay que esperar que él lea la carta primero. Aguantemos un tiempo, a lo mejor él mismo nos va a buscar... - respondió la chica de alborotados cabellos castaños temiendo a que Ron se enterara de que ella había hechizado sin querer a su amigo.

- Esta bien, esperaremos un día más, pero solo un día. ¿Ok? - preguntó Ron como acuerdo.

Hermione solo asintió con su cabeza. Ron la imitó y tan serio como llegó se dio media vuelta y a paso ligero subió las escaleras hasta su habitación.

- ¡Uf! Pensé que vendría a reclamarme por haber hechizado a Harry. - se dijo Hermione a sus adentros, respirando mucho más tranquilamente.

Decidió que no era un buen momento para ir a cenar, así que giró sobre sí misma y se dirigió a su habitación, pues le quedaba mucho por analizar.

A la mañana siguiente despertó más temprano que de costumbre, se arregló como de costumbre y de puntillas salió de su recamara para no despertar a sus compañeras de cuarto. Cruzaba rauda la sala común cuando la voz de Harry proveniente de las escaleras la hizo mirar a sus espaldas.

- ¿Qué haces despierta tan temprano? - preguntó Harry a la vez que se refregaba frenéticamente los ojos.

- Iba a la biblioteca a buscar información sobre... sobre tu sabes que. - le respondió Hermione algo avergonzada.

- ¿Ayer no pudiste encontrar nada?

- No porque llegue cuando ya estaba cerrada, la señora Pince no me dejó entrar. ¿Y tú que haces levantado? Por lo que yo sé hoy no hay quiddich... - dijo ella agarrando con más firmeza un montón de libros que traía consigo.

- Tienes razón, hoy no hay juego ni práctica, pero no podía quedarme por más tiempo en la cama y que bien que no lo hice porque me encontré contigo. - señaló Harry tomando los libros que cargaba su amiga amablemente.

- Harry, por favor... tú sabes porque dices todo esto. - Hermione no pudo evitar que él le quitara sus útiles gentilmente.

- Solo sé que me embrujaste, pero aunque no lo creas, me esta gustando sentir esto por ti, Hermione...

- No lo digas Harry, yo te quiero mucho pero...

- Sí ya lo sé, sé perfectamente lo que me vas a decir a continuación. - la retuvo Harry con aire abatido - Ahora solo déjame que te acompañe a la biblioteca, por favor.

Hermione lo miró por unos segundos, suspiró bien hondo y le afirmó moviendo su inmensa cabellera de arriba abajo.

- Gracias. - respondió Harry dibujando sobre sus labios una sonrisa amplia. Y caminado junto a ella y cargando todos sus libros, llegaron a la gran biblioteca del colegio muy temprano.

La señora Pince los miró con curiosidad cuando atravesaron la puerta de entrada, mas no le hizo preguntas, ya que estaba acostumbrada a ver a Hermione merodeando siempre el lugar a todas horas.

- Acá esta bien - señaló Hermione un puesto cerca de los ventanales góticos del castillo, alejado de la vista de la bibliotecaria.

Harry dejó los pesados libros de su amiga en la mesa y se frotó los brazos acalambrados.

- ¿Cómo puedes cargar tantos libros sin que te duelan los brazos? - le preguntó al sentarse.

- ¿Quién dice que no me duelen? - respondió a modo de pregunta.

- Entonces, ¿por qué no nos pides ayuda? - interrogó Harry intrigado.

- No me gusta molestarlos... además ya me acostumbre. - dijo ella levantando los hombros y mirando el estante próximo.

Harry se preguntó a sí mismo en ese momento cómo pudo haber sido tan despreocupado por su mejor amiga.

- ¿Te ayudo a buscar algo, alguna información sobre el hechizo? - le preguntó el chico cortésmente.

- Bueno, esta bien. Busca en los libros que cargaste. - y miró los textos apilados de la mesa - yo buscaré en los estantes, ¿ok?

Harry asintió con su cabeza y de inmediato se puso a indagar páginas y páginas de pociones y hechizos mágicos.

Estuvieron un buen tiempo en silencio. De vez en cuando Harry hacia una pausa en su enardecida búsqueda para observar cada uno de los movimientos de Hermione. Le parecía divertido la manera en que se rascaba la cabeza cuando se desesperaba al no encontrar nada útil, también el gesto de parpadear rápidamente cuando su vista parecía cansada y en como mordía la punta de sus lápices al pensar en lo que debía escribir a continuación. Era gestos tan comunes, que sin embargo para Harry todo aquello era nuevo en ella y cada vez más lo que sentía en su corazón se expandía por todo su cuerpo.

- ¿Encontraste algo? - preguntó Hermione abruptamente sacándolo de sus pensamientos.

- Eh... aún no... déjame ver... - contestó Harry nervioso volviendo a fijar sus ojos verdes en el libro que tenía al frente.

- Yo tampoco he encontrado algo. Solo pude averiguar que es un hechizo muy antiguo, pero a pesar de eso en la biblioteca no hay nada...

- ¡Mira ven! Quizás esto te diga algo... - la interrumpió Harry al leer las últimas frases del libro que leía.

Hermione se acercó velozmente hacia él y se sentó a su lado comenzando a leer.

El filtro para los enamorados desesperados (al leer esto Hermione se sonrojo hasta las orejas) es un hechizo cien por cien efectivo para quien lo haga. Es magia muy antigua y hay que hacerla con el mayor cuidado posible, de lo contrario podría traer pésimas consecuencias. Hay que tener en cuenta que se enamorará a la primera persona que vea, por lo que hay que tener cuidado que esa persona sea del sexo opuesto y que no sea algún familiar suyo (excepto si usted desee lo contrario)...

- ¡Qué tonta he sido! Pude haber enamorado a cualquiera por mi torpeza, ¡¿cómo no pude imaginarlo?! - exclamó Hermione haciendo una pausa.

Ahora, cuando ya haya enamorada a esa persona que no la dejaba dormir tranquila puede tener la completa seguridad de que nunca se alejara de su vida.

Hermione y Harry cruzaron miradas aterradas.

No han descubierto aún algún contrahechizo o poción para revertir el conjuro, por lo que se recomienda hacer el filtro con la mayor precoacción y preparación posibles.

- ¡¡¿¿Quééé??!! - exclamó Hermione sin poder creerlo.

- ¿Es decir qué no se puede hacer nada al respecto? - preguntó Harry sabiendo muy bien la respuesta.

- No... no esto esta mal... muy mal... - pronunció Hermione entrecortadamente.

- ¿Entonces no voy a poder desenamorarme de ti? - inquirió una vez más el chico de ojos verdes con voz ilusionada.

- Ay Harry, lo siento... yo no quise hacerte esto... pero debe haber otra salida... debemos ir donde la profesora McGonagall o donde el profesor Flitwick o incluso donde Snape...

- Hermione sabes que no podemos hacer eso, no podemos ir donde Snape.

- Tenemos que decirle a Dumbledore y mandar una carta al ministerio para que multe esa revista por colocar peligrosos hechizos... - señaló la muchacha sin escuchar a Harry a la vez que se levantaba bruscamente de su asiento sin saber que hacer.

- Hermione escúchame... escúchame...

- Es un hechizo muy peligroso... ¿te imaginas haber hecho esto en mi casa? ¡¡Podría haber enamorado hasta mi propio padre!! ¡¡Ay no... esto hay que decírselo a alguien!! - repetía cada vez más alterada Hermione moviendo los brazos con desesperación y los ojos casi en blancos.

- ¡Hermione tranquilízate! La señora Pince te puede oír... - señaló con voz baja pero firme Harry levantándose de su asiento y quedando frente a frente a su amiga.

- ¡No no no! ¿Acaso no ves lo grave que es? ¡Esto no puede quedar así, ven conmigo, vamos a la oficina de Dumbledore, él sabrá que hacer! - expresó Hermione visiblemente alterada mientras tomaba de la mano a Harry.

- ¡HERMIONE YA BASTA! - gritó el chico perdiendo la paciencia. Quiso pegarla una cachetada, pero no se atrevió, con gritarle creyó que estaría bien. Hermione por fin se calló y lo miró fijo a los ojos, aún tomándolo de la mano. -¡Hermione tranquilízate, quieres! Esto no es tan grave como lo ves, mira... no hechizaste a nadie que fuera de tu familia o a una chica, y pudo haber pasado porque estabas en tu habitación, pero no fue así. Por cosas del destino entré yo... yo, tu mejor amigo, pero es mil veces mejor a que entrara Parvati o Lavander ¿verdad?.

Hermione solo movió su cabeza afirmándolo.

- ¿Ves que no es tan grave? Ahora hay que pensar bien las cosas, tomárselas con calma. Además el que debería estar mal acá soy yo, porque mal que mal no era la persona a quien querías enamorar y resulta que en estos momentos me muero por ti, pero no estoy enfadado ni quiero que esto pase... - Hermione abrió la boca para decir algo, pero luego se trago sus palabras - me dirás que lo digo porque estoy bajo los efectos y todo, pero creo que todo lo que siento por ti es verdadero... - y lentamente sus manos subieron por los brazos de la chica hasta llegar a las mejillas bastantes coloreadas de la chica.

- Harry no, por favor... - dijo ella tratando de rechazar las caricias sin éxito porque algo más allá de su comprensión impedía apartarse de su amigo.

Harry hizo caso omiso a la negativa de Hermione y acercándose suavemente, posó sus labios en los de ella.

- ¡No! Esto esta mal, no debe... no debió pasar. - dijo Hermione retrocediendo y tocándose la boca.

Era su primer beso y no fue para nada como lo había soñado. Ella se lo había imaginado en medio de los jardines totalmente floreados de Hogwarts en una apacible noche de luna llena, pero no con Harry, su mejor amigo, sino Ron, el chico del cual había estado enamorada desde que estaba en primero. Y ahora que habían pasado cinco años no podía creer que el que estaba frente a ella era HARRY POTTER.

- Lo siento, pero no pude retener lo que siento por ti... - se excusó Harry avergonzado, pero avanzando nuevamente hacia ella.

- Harry, tú sabes que eres mi amigo, mi mejor amigo, te quiero... pero...

- Shiss - la chistó Harry colocándole su dedo índice en la comisura de los labios. - Hermione yo te amo... - y sin más preámbulos una vez más la besó, pero esta vez Hermione no lo pudo eludir. Harry con sus fuertes brazos la rodeo y la apegó más a su cuerpo, a la vez que Hermione se dejaba llevar por primera vez en su vida. La chica sentía la respiración agitada de él y pudo notar que la suya estaba en igual estado. Harry acarició los cabellos desordenados y trató de retener en su memoria el olor a flores frescas que expelía entera Hermione. Las manos de la muchacha acariciaban suavemente la espalda del chico, sintiéndose cada vez más a gusto con él. Era la sensación más agradable que había en toda su vida hasta que...

- ¿¿Qué creen que hacen?? - dijo una voz temblorosa a sus espaldas haciendo que Harry y Hermione se separaran bruscamente.
Capítulo 4: Sorpresas

- ¿¿Qué creen que hacen?? dijo una voz temblorosa a sus espaldas haciendo que Harry y Hermione se separaran bruscamente. Giraron sus cabezas y ambos vieron a una figura pequeña y frágil que los observaba perplejamente entre millones de estanterías de la biblioteca.

- Ha... rry, ¿qué es esto? preguntó otra vez la pelirroja con los ojos brillantes.

- ¡Ginny! exclamó Hermione sintiendo una punzada en el estómago.

- Ginny... eh... Yo... balbuceó Harry nervioso.
- ¡Qué bueno que me di cuenta a tiempo la clase de amiga y... de hombre qué eres, Harry! y sin más que decir, Ginny volteó furiosa perdiéndose entre los gruesos libros mágicos.

Hermione miró a Harry con los ojos desorbitados.

- Yo te lo puedo explicar todo... -comenzó a decir nerviosamente el chico a la vez que se arreglaba los lentes.

- ¡Tú... tú no tienes nada que explicarme! -exclamó Hermione con ira. -¡Y ni te atrevas a hablarme otra vez, escuchaste!

- Pero Hermione... -intentó Harry retenerla, pero era ya tarde. Al igual que la pelirroja, la joven de desordenados cabellos castaños giró sobre sus talones y rápidamente corrió hacia la salida, dejando a un sentido muchacho de ojos verdes a su espalda.

"Como diablos fui tan tonta... ¿qué es lo que me ocurre? ¡Cómo voy a mirar de nuevo a los ojos a Ginny! Primero hago caso a un estúpido hechizo para alguien que nunca me tomará en cuenta, luego mi mejor amigo se enamora de mí, me beso con él y por su culpa perdí a mi única amiga... ¿pero qué digo? Si toda la culpa es solo mía. Yo no debí haber hecho ese filtro del demonio... no deb" se reclamó Hermione con el pecho apretado y con los ojos lagrimosos cuando a paso ligero se dirigía a la sala común.

Dijo la contraseña rápidamente y tal como hablo, entró por el retrato de la señora gorda. Estaba por subir las angostas escaleras cuando Ron la sujetó por el brazo, haciéndola sobresaltar enormemente.

- ¡Ron! -exclamó la muchacha sabiendo perfectamente lo que se venía a continuación.

- ¡¡¿¿Cómo te atreves??!! -gritó el chico totalmente colérico.

- Ron, sé que es lo que estás pensando, pero te diré que no es así...

- ¡¿Ah no?! -preguntó el colorín con intención -Entonces me dirás que Ginny tuvo alucinaciones y no te vio a ti y a Harry besándose, ¿ah?

- No, eso sí paso... pero, escúchame Ron -pidió Hermione cuando Ron parecía irse enfadado -lo que Harry esta sintiendo por mí es una mentira... una farsa... un... un hechizo...

- ¿¿Quééé?? -exclamó el chico con los ojos bien abiertos.

- Harry me besó porque... porque yo lo embrujé... -explicó Hermione coloreando sus mejillas al máximo.

- ¡Esto es peor de lo que me imaginaba! Tú sabes muy bien lo que siente mi hermana por Harry y sé que muchas veces tú has sido su paño de lagrimas... ¡¿Cómo te atreves hacerle esto, cómo?!

- Ron, estás equivocado... -dijo Hermione sin poder retener más las lagrimas.

- ¿Equivocado? Sí, quizás tengas mucha razón. Me equivoque en elegirte a ti como... como mi mejor amiga -expresó totalmente enrabiado, apretando los puños con fuerza.

- ¡No me digas eso, por favor! -pidió la muchacha agarrando el brazo del colorín.

- ¡Suéltame! Arruinaste nuestra amistad, arruinaste tu amistad con Ginny... ¡lo has arruinado todo! -exclamó el muchacho zafándose de ella violentamente.

- ¡Entiende que no embrujé a Harry para que se enamorara de mí! ¡Hice ese estúpido hechizo para enamorar... -iba a decir "te" pero se arrepintió al instante, no era buen momento para declararse.

- ¿Para enamorar a quien? -preguntó el pelirrojo interesado, pero sin dejar de ser brusco.

- Para enamorar a... ¡eso no importa ahora! Lo que te quiero decir es que no era a Harry, no a él...

- No te creo -contestó Ron cruzándose de brazos.

- ¿Cuándo te he mentido, dime, cuándo? -preguntó ella sacándose las lagrimas que recorrían sus mejillas sin parar.

El muchacho reflexionó un poco. Si más no recordara ella era una de las pocas personas, para no decir la única que siempre hablaba con la verdad, bueno, cuando encubría al resto era por una muy buena causa, como lo había hecho siempre con él y Harry.

- Es por eso que Harry actuaba tan extraño. señaló Ron de pronto.

- Lo del hechizo solo pasó ayer... aún no sé porque Harry se portaba tan raro antes. dijo Hermione respirando más pausadamente.

- ¿Supongo que lo desenamorarás, verdad? inquirió el pelirrojo agachando la mirada.

- Eh... eso quiero, pero no encontré nada en la biblioteca... no sé que hacer. explicó la muchacha con voz abatida.

- ¿Quieres decir que si no haces nada él seguirá enamorado de ti? preguntó fijando ahora sus ojos en ella.

Por primera en vez en todo ese rato que se estuvieron gritando, el silencio abrumó la sala. La joven miró a Ron, a ese muchacho que tanto quería y solo pudo responderle con un gesto afirmativo de cabeza.

- ¿A ti te gusta Harry? preguntó el colorín con voz trémula.

- No respondió rápidamente y con decisión Harry es solo mí amigo... mi mejor amigo, solo eso.

Ron no contestó, pero en su rostro pecoso reflejó como si un gran peso le hubiesen sacado de encima.

- Entonces, ¿a quién querías enamorar? interrogó haciendo una mueca parecida a una sonrisa.

Hermione sintió un calor correr por sus mejillas y un nudo en el estómago que no la dejaba respirar normal.

- Ya te dije. contestó molesta eso no tiene ninguna importancia... no en este momento...

- ¿Quieres decir que no te gusta Harry? dijo inesperadamente una voz suave arriba de ellos.

Hermione y Ron miraron a lo alto y vieron a una chica pelirroja que bajaba paso a paso los peldaños de la angosta escalera.

- Así es Ginny, yo no estoy enamorada de Harry... todo lo que viste es el efecto que tuvo el filtro, que sin querer hechizo a Harry. Tú sabes muy bien cuales son mis sentimientos. y le lanzó una mirada significativa a la colorina, pues ella estaba al tanto de lo que sentía Hermione por su hermano.

- Lo sé, pero me dolió verte así con Harry... tú sabes... dijo Ginny visiblemente afectada a la vez que llegaba donde ellos.

- Trataré de solucionar todo esto, confíen en mí pidió Hermione con los ojos brillando más de lo normal.

- Eso espero, porque... porque no me gustaría verte con Harry... digo, lo aceptaría si fuera natural, ¿entiendes? dijo Ron algo nervioso. Pero más me gustaría que pasara a ser mi cuñado. agregó cuando notó la mirada fulminante de Ginny.

Hermione una vez más movió su cabeza de arriba abajo.

- Ahora con todo lo que pasó va a hacer mucho más difícil saber que era lo que contenía dicho sobre. pensó Ron moviendo sus ojos de lado a otro.

- ¡Se me había olvidado por completo eso! exclamó Hermione abriendo sus grandes ojos castaños.

- ¿De qué hablan? preguntó Ginny mirando a ambos.

- De un extraño sobre que recibió Hermione de manos de Malfoy y que iba dirigido a Harry. No se me ocurre que puede ser. expuso el muchacho buscando en su cabeza algo lógico.

- ¡¿Malfoy?! preguntó gravemente la pelirroja con los ojos desorbitados.

- Sí, me entregó a mí un pequeño sobre para Harry. dijo Hermione pensando también en lo ocurrido.

- ¿Y no has notado que desde hace días actuaba extraño? le preguntó Ron a su hermana.

- Eh... sí... eso noté... contestó la muchacha pelirroja entrecortadamente.

- En todo caso es bien raro. ¿Desde cuándo ese imbécil anda con cartas para Harry? interrogó otra vez el chico preocupado.

- Espero que no sea nada grave. agregó la chica de alborotados cabellos.

- Nada se me quita de la mente que tiene algo que ver con Ustedes-saben-quién. concluyó Ron gravemente.

- ¡NO! Digo, no creo. agregó velozmente la chica pelirroja. Si fuera así Malfoy actuaría de otra forma y Harry ya hubiese dicho algo, por lo menos a Dumbledore.

- ¿Cómo estás tan segura? preguntó de pronto Ron mirando extrañado a su hermana. Hermione lo imitó.

- Eh... eh... porque... porque eso creo, solo es lo que pienso... contestó confusa Ginny.

- Mmm... ¿cómo era el sobre Hermione? preguntó Ron mirando de soslayo a Hermione.

- Pues era pequeño... muy liviano, parecía ser una carta no un paquete y era de color verde. dijo recordando el momento en que el Slytherin le pasó aquel objeto.

Ginny miró a la chica y entrecruzó sus manos dentro de su túnica. Parecía nerviosa, como si supiera algo que ni Hermione ni su propio hermano sabían.

- Si es así, no cabe duda que es una carta. señaló Ron y al decir esta frase Ginny empezó a sudar frío.

- ¿Te sientes bien? le preguntó Hermione a la pelirroja que cada vez se iba poniendo de un color grisáceo.

- Sí, no me pasa nada... contestó sin convencer Ginny a la muchacha.

- Parece que te fueras a desmayar, ¿no quieres ir dónde la señora Pomfrey? interrogó Ron alarmado.

- No, no... estoy bien, solo me dio un... un escalofrío, nada más. y trató de mostrar una débil sonrisa para indicar que estaba todo en perfectas condiciones.

- Sí tú lo dices. contestó el pelirrojo encogiéndose de hombros, mas Hermione encontró demasiado extraña la reacción.

- ¿Y qué vas hacer con Harry? preguntó Ginny a Hermione cambiando radicalmente de tema.

Hermione suspiró sonoramente antes de contestar.

- Como veo él esta muy desorientado por decirlo menos. No quiere que hable con Snape...

- ¡¡¿¿Snape??!! exclamó Ron con los ojos tan afuera que parecían apunto de salirse de su posición. -¿¿Hermione qué te ocurre?? ¡Cómo piensas contarle sobre tu mal logrado filtro amoroso! ¿A él? Déjame decirte que estas loca. concluyó sin habla.

- Creo que tiene razón. Sabrá mucho de pociones y filtros, pero... es Snape. apoyó Ginny a su hermano.

- Tampoco quiero contarle a alguien... ya saben, como algún profesor, por vergüenza y sus mejillas tomaron un color rojo intenso me preguntarían muchas cosas y me reprenderían, pero si no hay más alternativas...

- ¡Hay, debe haber más alternativas! ¿Dónde? No lo sé se respondió Ron Pero tú siempre las encuentras, debe haber algo en la biblioteca...

- Ya busqué ahí y solo encontré que no hay contrahechizo, no existe aún. respondió muy seria Hermione a la vez que Ginny ahogaba un grito tapándose la boca.

Ron movió su cabellera de fuego de lado a lado.

- ¡Eso es imposible! exclamó sin creerlo.

- Pero como les prometí, voy a investigar más sobre estos conjuros y algo debe haber por ahí que nos sirva. repuso Hermione al ver las caras desalentadas de los hermanos Weasley.

- Tú sabes como quiero a Harry... empezó a decir Ginny a su amiga.

- Lo sé y... solo les quiero pedir que sean pacientes con él y conmigo y por sobre todo que me perdonen y al decir lo último sus ojos volvieron a brillar.

Ambos pelirrojos se miraron con complicidad.

- No te preocupes Hermione, cuesta creerlo y también me va a costar verlo hablar de ti de forma romántica, pero sé que esta así porque esta embrujado. Pero quiero que lo vuelvas a colocar normal, ¿lo prometes? le preguntó su amigo a la chica de cabellos castaños.

- Pienso lo mismo yo... agregó Ginny mirando fijo a Hermione.

- Les di mi palabra y no les fallaré. selló Hermione con una voz firme.

Querido Diario:

¡¡Ya di mi primer beso!! ¿Entiendes lo que quiero decir? El primer beso, ese que siempre se recuerda, aunque pasen miles de años, ocurra lo que ocurra, el beso supuestamente mágico acabo de darlo. Ah pero ni creas que fue como lo imaginé y planeé tantas veces. Para empezar no fue de noche con la luna llena brillando a mis espaldas, fue a las 8:30 de la mañana con el sol asomándose con sorna por las ventanas. Tampoco fue en el lindo y floreado jardín de Hogwarts, sino que fue en la biblioteca llena de libros gruesos y polvorientos (no es que no me gusten ahora los libros, al contrario son mi fascinación, pero de romántico el lugar no tenía nada) y lo que más me duele, no fue con el chico que noche tras noche me quita el sueño, no fue con ese colorín a quien tanto quiero... no, no fue con él sino con HARRY POTTER, mi mejor amigo. ¿Puedes creer lo desafortunada que soy en el amor? Pues ni yo misma puedo creerlo, pero aquí viene lo más extraño, me gustó (debo decir que en estos momentos, a pesar que nadie me ve escribiendo esto, estoy tan roja como un tomate). Sí, me gustó ni sé por qué. Lo que tengo claro es que sigo enamorada de Ron, de eso no hay duda... sé también que Harry es mi mejor amigo y lo quiero mucho... como si fuera mi hermano, el que nunca tendré, pero entonces... ¿qué es este peso que tengo atragantado en mi garganta? No estoy confundida, ni lo pienses, solo que me tiene algo perpleja. En todos los casos fue Harry (sigue hechizado por mi culpa) el que se acercó a mí y me acarició mis mejillas y acercó su boca a la mía. Traté de rechazarlo, pero él insistió otra vez y no pude hacer nada. ¡Todo esto por mi culpa! Lo peor es que Ginny nos vio besándonos y salió corriendo de la biblioteca, fue ahí que reaccione y le grite a Harry que no se me acercara más, pero ahora que lo pienso creo que he sido injusta.
l no tiene la culpa de lo que esta sintiendo y si me trata de besar o me besa es porque no sabe lo que hace. Al llegar a la sala común Ron me estaba esperando muy enojado, Ginny algo le había contado y estaba tan rojo de ira como su pelo. ¿Y si eran celos? ¡No! ¡Qué estoy imaginando! Estaba de ese modo porque esta preocupado por él y por su hermana y no porque yo le guste. Le aclaré como fueron las cosas, y costó un poco que entendiera, típico de él, pero lo logré, al igual que Ginny que al final me entendió y me disculparon, aunque yo les prometí solucionar este problema. ¿Cómo hago eso ahora? Seguiré buscando en la biblioteca, pero ahora sola, sin la ayuda de Harry por si acaso. Tengo miedo de que esto pase a mayores, de que Harry siga enamorado de mi por siempre, porque eso decía en un libro que encontramos, que los que son hechizados de esa manera siguen así el resto de sus vidas, y sé que nunca voy a sentir lo mismo que siento por Ron por Harry. ¡¡¿¿QU
VOY HACER??!!

Bueno, es mejor que vaya a llenar mi estómago con algo, de lo contrario no podré mantenerme de pie.

Adiós.

PD: Me extrañó ver a Ginny afectada cuando mencionamos el sobre verde que Malfoy me entregó ayer, pero no quiero pensar que tenga algo que ver, me estaría volviendo algo paranoica, sin embargo nunca se sabe...

Y cerrando con cuidado el diario y guardándolo debajo su cama con máxima cautela, salió de su habitación algo más tranquila con dirección al Gran Salón.

Llegó al gran lugar donde montones de estudiantes esperaban con ansias su primera comida del día con un poco de fatiga, pero nada tan grave que una buena avena no pudiera reparar. Caminó hacia el acostumbrado lugar de encuentro, en la mesa de Gryffindor y solo pudo ver a Ron quien junto a Neville Longbottom, Dean Thomas y a Seamus Finigan hablaban animadamente sobre el próximo partido de quiddich. Se acercó a ellos y se sentó al lado de su amor secreto.

- No Neville, no creo que Harry tenga que hacer de nuevo esa jugada contra Ravenclaw el próximo sábado decía Seamus muy serio mientras tomaba una tostada de la mesa. Ellos la conocen muy bien.

- Sí pero nunca han logrado derribarla repuso Neville buscando ayuda con la mirada.

- No lo sé, pero Cho aún no cambia esa vieja escoba, puede que sea muy rápida pero nunca alcanzará a Harry... expuso Dean untando mermelada de frutilla a sus tostadas.

- Y hablando de él, ¿lo han visto? preguntó Ron mirando la larga mesa sin encontrarlo.

Los tres chicos negaron con la cabeza.

- ¿Tú lo has visto, Hermione? preguntó Neville revolviendo su fangosa avena.

Hermione miró a los chicos y contestó nerviosamente:

- No, desde que lo vi en la biblioteca en la mañana no sé donde se metió...

Y sin prestar más interés en la aburrida conversación de las posiciones, tácticas y planes del juego mágico, se concentró en tomar su desayuno.

- ¿Vas a ir hoy a Hogsmeade? preguntó de pronto Ron sobresaltándola.

- ¿Ah?... ¿Hogsmeade? Eh, creo que hoy no, tengo mucho que buscar... tú sabes. respondió avergonzada.

- Ah, eso. ¿Quieres que te compre algo? interrogó el colorín.

- Lo de siempre, tres plumas y un paquete especial de pergaminos. contestó la chica echándose una gran cucharada de avena a la boca.

- ¿Han visto a Harry? dijo la voz suave de Ginny a sus espaldas de pronto.

- No, desde que se quedó en la biblioteca se ha perdido. le contestó el pelirrojo.

- ¿Estás bien Ginny? preguntó Hermione ahora tomando unas tartas de manzana. Vio que la pelirroja estaba más pálida de lo normal, sudaba frío y tiritaba debajo de esa túnica negra algo rota que llevaba.

- No, nada me sucede, estoy bien... si ven a Harry le avisan que lo estoy buscando, por favor... contestó Ginny nerviosamente.

- ¿No quieres ir a ver a la señora Pomfrey? le preguntó Ron preocupado por su estado.

- Nos vemos. y sin escuchar a su hermano salió velozmente por la puerta principal del Gran Salón.

- ¿No notas algo extraño en ella? interrogó Ron pensativamente a su amiga a la vez que veía a Ginny salir.

- Shi, mug egtraña. respondió Hermione con la boca llena.

Minutos después Hermione acompañó a Ron a la salida, junto con los demás chicos de Gryffindor y los despidió, sin antes decirle por décima vez al pelirrojo lo que debía comprar.

Se dirigía a la biblioteca con el estómago totalmente lleno, ya sin fatigas, cuando Harry apareció entre uno de los tantos pasillos del castillo.

- ¿Adónde estabas? Ron te espero todo el rato en la entrada para ir contigo a Hogsmeade. le dijo Hermione al chico de ojos verdes que tenía frente a ella.

- ¿Te puedo hablar? le preguntó receloso el muchacho.

Hermione había olvidado lo que le había gritado en esa mañana en la biblioteca, pero al parecer Harry no.

- Lo siento se disculpó Hermione apenada Tú no tienes la culpa de mis errores, no debí gritarte así.

- ¿Ya no estás enfadada conmigo entonces? interrogo Harry con la mayor sonrisa que jamás nunca ella le había visto.

- Eh, no Harry. respondió Hermione.

Harry quiso abrasarla en ese mismo momento, pero se contuvo. En su lugar solo le lanzó otra gran sonrisa, gesto que Hermione no pudo dejar de notar.

- Pero, ¿adónde te habías metido? -le preguntó la chica una vez más.

- Por ahí, pensando y creo que sé como puedes solucionar esto. -le contestó cambiando radicalmente su expresión.

- ¿Sabes cómo desenamorarte de mí? -exclamó Hermione emocionada.

- Más o menos...

- ¿En qué libro lo encontraste? ¿En los "121 hechizos fatales de amor o en los "Amores y desamores de Pascuala Mchilton"? -lo interrumpió la chica extasiada.

- No, no en esos -contestó Harry viendo con paciencia a Hermione.

- Qué extraño, eran los únicos libros de filtros y hechizos amorosos que me faltaban por buscar. ¿No lo habrás encontrado en la sección de animales, verdad? ¿O sí? ¡Cómo no se me ocurrió eso, claro! esa revista es una porquería, estoy segura que colocaron un hechizo de apareamiento animal y una se lo cree... qué tonta he sido en todo este...

- ¡Hermione cállate! -se hizo escuchar Harry. -No lo encontré en ningún libro, ni de humanos ni de animales. Solo lo deduje.

- ¿Lo dedujiste?

- No soy tan inteligente como tú, pero creo que esto tiene sentido. -le respondió con voz triste.

- No digas eso, tú eres muy capaz, tanto o más que yo, pero dime, ¿qué pensaste? -interrogó cada vez más interesada.

Harry hizo una pausa antes de seguir, como si buscara las palabras exactas para exponer.

- Bueno, como yo soy el que esta enamorado, tu no puedes hacer nada, ¿verdad? -le preguntó el chico de brillantes ojos verdes.

- Aparentemente no. -le respondió Hermione.

- Entonces el único que puede hacer algo soy yo, ¿no es así?

La chica movió su cabellera en signo de afirmación.

- Sí es así, pensé que el único remedió para dejar de amarte es que te conozca mejor, que te conozca muy bien, pero muy bien...

- ¿Qué tratas de decirme? -inquirió la chica retrocediendo un paso.

- Sí te conozco mejor sabré cuales son tus defectos, ¿no?

- Aja -respondió ella sin comprender.

- Pues entonces lo único que tengo que hacer para que vuelva todo a la normalidad es que pase todo el tiempo contigo. -y esbozó una sonrisa que mostraba todos sus dientes.

- ¿¿Quéééé??

Capítulo 5: ¿Secretos?

- ¿¿Quéééé?? -chilló Hermione con los ojos desorbitados.

- Yo creo que es una excelente idea, ¿no te parece? -preguntó jovialmente Harry.

Hermione no podía dar crédito a lo que su amigo le había propuesto.

- ¿Crees que si paso todo el día contigo tú volverías ser el de antes?

- ¡Por supuesto! -dijo él sin apagar su sonrisa de su rostro -Yo creo que es la única forma de que esto se acabe...

- ¿Estás loco? -interrogó con la boca seca.

- Por ti -respondió Harry acercándose a ella.

La chica se apartó a tiempo y cruzando los brazos dijo:

- ¡Esto es serio, por favor compórtate Harry!

- Pero si estoy hablando seriamente, yo estoy loco por ti, nunca había sentido algo así, yo te amo Hermione. -señaló él con un tono más grave.

- ¡Entiende que estas así porque estás hechizado!

- Cualquiera puede estar hechizado por ti, eres tan bella... tan...

- ¡Harry no empieces! ¿No ves que estamos en el pasillo? Alguien nos puede escuchar, por favor razona... -pidió Hermione severamente interrumpiéndolo.

- ¿Qué quieres que razone? La idea de pasar las 24 horas contigo no es tan absurda como crees, Hermi.

- ¡¡¡¿¿¿QUE???!!! ¡¡¡¡¿¿¿LAS 24 HORAS???!!!

- Bueno, quítale las horas del sueño y las de las clases. -respondió Harry tranquilamente.

- No Harry, tú estás mal, más mal de lo que yo me negaba a creer. Es imposible, totalmente imposible que estemos todo el día juntos... ¡ni que fuéramos novios!

- Hermi, mi amor, no te pongas así...

- ¡No me llames Hermi! Tú sabes que no me gusta y tampoco me digas "mi amor", porque no lo soy Harry. -exclamó Hermione con las mejillas rojas de indignación.

- ¿Ves por qué es buena idea de que pasemos el mayor tiempo juntos? -preguntó Harry con una gran sonrisa en los labios, mientras Hermione lo miraba sin entender. -¡Yo no sabía que te desagradaba que te llamara "Hermi"! Hay muchas cosas que desconozco de ti, muchas... Si las descubro poco a poco y no me gustan, pues puede ser que llegue el día en que ya no sienta nada más por ti, el día en que no te ame.

La muchacha de castaños y enredados cabellos meditó unos segundos. Si bien le parecía que Harry solo le proponía todo esto porque quería solamente estar cerca de ella y no para buscar los puntos de diferencias que podían tener, había una parte en que no le resultaba tan ilógico el plan.

- ¿Y qué dices? -preguntó Harry con los ojos llenos de ilusión.

- Pienso que...

- ¡Hasta que al fin te encuentro Potter! - una voz arrastrada y fría interrumpió a Hermione en el momento preciso en que iba a dar a conocer su juicio. Malfoy llegaba solo, desde la derecha de ellos, y al parecer tampoco tuvo muchas ganas de ir a Hogsmeade.

- ¿Qué haces aquí Malfoy? -preguntó Harry irritado.

- Te he estado buscando desde la mañana... tú y yo tenemos un asunto pendiente, ¿lo recuerdas? -y petulantemente llegó donde ellos, pero mirando con el odio de siempre al chico de ojos verdes.

- ¿Y quién te ha dicho a ti que quiero hablar contigo ahora? -interrogó Harry desafiante.

Mientras la escena ocurría ante sus ojos, al parecer ambos chicos habían olvidado que Hermione estaba presente.

- Mira Potter -dijo Draco con los dientes apretados y con las uñas enterradas en sus palmas -Es mejor que me hables por las buenas, de lo contrario te puede ir muy mal.

- ¿Me estás amenazando? -preguntó Harry con una sonrisa fingida.

- No, no es una amenaza, es una promesa. -contestó con furia retenida.

- ¡Un momento! Este no es un lugar para que se estén amenazando unos con otros así que bajen el tono de sus voces ahora. -dijo de pronto la joven haciéndose escuchar.

Fue ahí que por primera vez Draco Malfoy la miro de pies a cabeza, como lo hacia de costumbre, notando su presencia.

- ¿Quién te crees tú mugrosa sangre sucia?

Harry, quien no aguantó aquel insulto, se abalanzó hacia él y tomándolo por sorpresa, agarró por el cuello al platinado Slytherin.

- ¡Atrévete a decirlo una vez más y quedas tuerto de por vida imbécil! -incitó Harry sin soltar al chico.

- ¡No Harry... suéltalo por favor, te meterás en problemas! -suplicó la chica haciendo todos sus esfuerzos para que Harry quitara sus manos del cuelo de Draco, quien poco a poco se estaba colocando morado.

- ¡No lo soltaré hasta que te pida disculpas! -gritó el Gryffindor colérico.

- ¡Eso nunca! -pudo decir en medio de su asfixia, sin poder zafarse de las manos de Harry.

- ¡Harry, se esta ahogando, suéltalo! -chilló Hermione desesperada al ver como Malfoy se ponía de un color cada vez más feo.

- ¡Imbécil! -exclamó Harry a la vez que tiró lejos a su enemigo número uno de Hogwarts.

Malfoy llegó a dar contra la pared mientras se refregaba frenéticamente su cuello.

- ¡Harry! ¿Qué pasa contigo? -preguntó Hermione viendo a su mejor amigo perpleja.

Harry le respondió con un largo silencio, que solo era interrumpido por los quejidos de dolor de Malfoy.

- ¡Vete de aquí Granger! -dijo Malfoy apenas pudo volver a su respiración normal, aunque seguía apoyado en la pared alta del pasillo.

- ¿Y dejarlos solos para que se maten? ¡Claro que no! -respondió la chica con voz segura.

- ¡Qué te vayas... Granger! -exclamó una vez más Malfoy eligiendo muy bien sus palabras.

- ¡Pues no! -contestó una vez más la chica.

- Hermione, lo mejor será que te vayas... -dijo de repente la voz de Harry, sorprendiendo a ambos chicos que se miraban con recelo.

- ¿Qué? No, Harry, yo no voy a dejarte aquí para que después tengas problemas por haberle pegado a éste...

Draco le lanzó una mirada fulminante.

- No te preocupes, yo sé muy bien lo que hago. -le contestó su amigo sin mirarla y con voz grave.

- Pero...

- Déjame solo con Malfoy, nos vemos en la sala común. -y se despidió de ella, apartándola del lugar.

- Pero Harry... yo... -trató de decir, pero fue imposible, la mirada de Harry la obligó a salir de sus vistas, mas no del lugar. Hermione pensó que era muy probable de que se armara una nueva lucha y debía estar cerca de ahí para evitarla a tiempo, es por eso que se escondió detrás de una estatua de porte real de uno de los tantos antiguos magos que alguna vez recorrieron Hogwarts.

- ¿Qué quieres Malfoy? -preguntó de nuevo Harry con resentimiento.

Draco que ya se había puesto de pie sin apoyo de la muralla le miró con aversión.

- ¡No te hagas el tonto, Potter! Sabes muy bien a lo que vengo...

- No, no lo sé -le respondió el chico de ojos verdes con voz dura.

- ¿Tienes amnesia, cara rajada? ¿No te acuerdas de la carta, ah? -interrogó Malfoy cada vez con más odio.

La respiración de Hermione paro unos segundos cuando escuchó la última pregunta de Malfoy. Por fin iba a enterarse de lo que se trataba esa famosa carta.

- ¿Carta? -interrogó Harry, pero luego pareció recordar algo desconocido para la chica de Gryffindor. -¡Ah, esa carta, la que Hermione me dijo que me habías enviado!

- ¿Cuál más idiota? ¡Esa misma! -exclamó Malfoy totalmente exasperado.

- Pues no entiendo cómo llego esa carta a tus manos y tampoco por qué esta relacionada contigo. -contestó Harry aburrido del tema.

- ¡Pero si tú mismo me la entregaste! -gritó Malfoy sin poder creerlo.

- ¿Qué yo te la pasé? -preguntó Harry visiblemente asombrado.

Hermione quedó tan asombrado como él. Trató de agudizar más su oído escuchando con mucho atención la discusión.

- ¡Claro que sí, Potter! Tú fuiste el que me entregó esa maldita carta, tú eres el único responsable de que este viviendo ahora un infierno... ¡Tú me quitaste a lo que más quiero! - gritó totalmente descontrolado el Slytherin.

- ¿Lo que más quieres? - preguntó Harry con los ojos desorbitados.

Hermione que seguía diestramente escondida detrás del gran mago de piedra quedó igual de desconcertada que Harry.

- ¿Qué demonios te pasa? - interrogó Draco hastiado.

- Es que de verdad que no entiendo lo que hablas. - contestó el chico de ojos verdes encogiéndose de hombros.

- ¡Tú me entregaste esa carta hace una semana atrás y ahora te haces el desentendido! ¿Quién te crees Potter?

- ¿Me dices que te quite lo que más quiero? - preguntó Harry turbado. -¿Qué es eso?

Hermione casi pierde el equilibrio al acercar más su oído hacia donde fluía la conversación.

Draco miró fijamente a Harry y entre una mezcla de cólera y perplejidad exclamó:

- ¡Tú sabes quién es a la que quiero Potter!

¿Quién? Se preguntó Hermione sin entender aún.

- ¿Qué pasa aquí? - preguntó de pronto una voz madura.

- Eh... nada profesora McGonagall... - respondió al segundo Harry.

- ¿Por qué no han ido a Hogsmeade? - interrogó la profesora mirando a ambos chicos a la vez.

- Hay mucho que estudiar, ¿no? - contestó Draco reteniendo su enojo.

- Sí, ya lo creo... pues bien, que tengan un buen día, y no quiero disturbios, ¿entendieron Potter, Malfoy?

Los chicos asistieron con sus cabezas a la vez que se dirigían miradas de profundo odio.

McGonagall les echó el último vistazo y siguió caminando en dirección opuesta de donde estaba muy bien escondida Hermione.

- Ya nos veremos en otra oportunidad Potter y ahí me explicarás todo. - dijo Draco con ira y girando sobre sus talones siguió el mismo camino que la profesora de Transformaciones.

Harry se escogió de hombros en señal de que le importaba un bledo todo lo que tuviera que ver con él y tal como Malfoy se dio vuelta y caminó hacia donde estaba Hermione. Cuando pasó el chico de la singular cicatriz cerca de la gran estatua, la muchacha se encogió más para que no descubriera y para cuando ya levantó la vista, Harry estaba a muchos metros de ella.

- ¿Quién es ella? - se preguntó apenas se reincorporó Hermione. - De quién estaba hablando Malfoy?

Se quedó por unos instantes meditando toda la conversación que había escuchado y llegó a la terrible conclusión de que no había despejado para nada sus dudas, al contrario, éstas habían aumentado.

Miró su reloj de pulsera y se dio cuenta que le faltaba tiempo para llegar a la biblioteca y encontrar algo para ayudar a Harry, así que puso en marcha sus pies y se dirigió a su acostumbrado salón de lectura. Estaba por llegar cuando se encontró sorpresivamente con su pelirroja amiga Ginny con la cabeza gacha y arrastrando los pies.

- Yo pensé que estabas en Hogsmeade - le dijo Hermione al acercarse a ella.

- Eh, no quise ir... - contestó sin ánimos.

- ¿Aún buscas a Harry? - preguntó recordando lo que había pasado durante el desayuno.

- ¿A Harry?... eh, no ya no...

- ¿Te sientes bien? Te he notado algo extraña, ¿qué te ocurre Ginny?

La pelirroja fijó sus castaños ojos en su amiga y negó con la cabeza.

- Nada, solo estoy algo... nerviosa por los exámenes que se acercan. - respondió Ginny sin convencer.

- Ah, no te preocupes, si estudias bastante te ira muy bien. - acotó Hermione con una sonrisa de aliento.

- ¿Has encontrado algo sobre el hechizo? - interrogó de pronto Ginny interesada.

- No, aún nada... pero me enteré de otra cosa. - contestó la chica abriendo sus ojos más de lo normal.

- ¿Qué cosa? ¿Es algo malo?

- Pues no lo sé. Se trata de Malfoy, de él, Harry y alguien más...

Al decir esto Ginny se volvió de un color plomizo muy feo.

- ¿Cómo te enteraste? - preguntó Ginny muy seria.

- Lo escuché de la boca del mismo Malfoy. Le dijo a Harry que él le había quitado lo que más quería y algo sobre la carta, esa que tuve yo en mis manos. - contó Hermione con voz grave.

- ¿Eso dijo Malfoy? ¿Estás segura?

- Aja, estoy segurísima que fue así, es más, Malfoy dijo que Harry le había pasado esa carta, pero éste no se acuerda de nada.

Ginny se quedó en silencio mirando el piso del pasillo fijamente.

- ¿Te puedo hacer una pregunta, Ginny? - cortó el silencio inesperadamente Hermione.

La muchacha de cabellos rojos levantó la mirada lentamente quedando a la altura de su amiga.

- ¿Qué sabes tú de esto, por qué está claro de que sabes algo, verdad? - preguntó Hermione sin vacilar.

- ¿Qué? ¿No te entiendo? - respondió Ginny muy nerviosa.

- Te conozco muy bien, soy tu mejor amiga, y sé que me ocultas algo, lo noto desde hace mucho tiempo.

- Ya te he dicho, estoy bien, algo nerviosa por los exámenes, pero...

- Yo no hablo de exámenes, sino de Harry, de Harry y Draco. ¿Tú tienes algo que ver? - preguntó directamente la muchacha de cabellos desordenados.

Ginny se puso blanca como papel y empezó a sudar helado.

- Aún no entiendo por qué me dices eso, ¿cómo puedo tener yo algo que ver con... con Malfoy? - manifestó la pelirroja moviendo su cabellera de lado a lado.

- Eso lo tienes que responder tú. ¿Sabes algo que yo no sepa Ginny? - preguntó nuevamente Hermione.

- ¡Claro que no! Solo sé lo mismo que tú, no tengo idea de lo que le pasa a Harry ni a... a Malfoy, no sé que trata esa carta... yo no sé nada. - contestó exaltada.

Hermione la miró fijamente, sabía que no estaba diciendo toda la verdad, la delataban su nerviosismo, el color extraño de su piel al hablar del tema, todo, pero aún así no quiso hacer más aclaraciones y dejo todo como estaba.

- Esta bien, no quise ponerte así Ginny, solo quería saber... lo siento...

- No te preocupes, pero trata de buscar la solución para el problema de Harry y no de estar imaginando cosas que no son. - objetó la joven pelirroja seriamente.

Hermione asintió en silencio y con una breve y fría despedida, Ginny se retiró de su lado a paso ligero.

Entró a la inmensa biblioteca sin hacer mucho ruido. La señora Pince, cansada de verla todos los días, no hizo mayor caso a su arribo. Caminó unos pasos hasta llegar a su rincón favorito de lectura, el mismo que hace unas dos horas atrás fue testigo de su primer beso.

Buscó y buscó en todos los libros que encontró, y en su desesperado intento de descubrir algo que la ayudara, un libro grueso de la Sección Prohibida casi la deja carbonizada.

- ¡Nada! ¡Cómo no puede haber algo! - exclamó al cerrar el trigésimo noveno libro de hechizos que veía.

- ¿Qué es lo que buscas con tanta desesperación? - preguntó una voz chillona detrás de ella. La muchacha de desordenados cabellos castaños giró y encontró a sus dos compañeras de cuarto, Lavander y Parvati.

- ¿Qué hacen ustedes dos aquí? - interrogó Hermione con los ojos desorbitados mirando a las chicas.

- ¿Qué te extraña tanto? - preguntó ahora Lavander sentándose al lado de Hermione animosamente.

- Hoy es sábado, ¿no se supone que deberían estar en una tienda de cosméticos mágicos en el pueblo o algo así? - preguntó aún con los ojos bien abiertos.

- Pero hoy no tuvimos ganas de ir, además tenemos que mostrarte algo importante, ¿verdad Lavander? - dijo Parvati con emocionada voz.

- Exacto. - afirmó la otra moviendo su cabeza de arriba abajo.

Hermione las observó por unos segundos, era tan extraño verlas en la biblioteca que por poco creía que todo lo estaba soñando.

- ¿Qué me tienen que mostrar a mí? - preguntó con desconfianza.

Parvati se sentó en la silla contigua de la de su amiga Lavander y extendió en la mesa el nuevo número de la revista Corazón de Bruja.

- ¡¿Cuántas veces les tengo que repetir que no leo esas banalidades?! - exclamó Hermione frunciendo su entrecejo.

- Ya lo sabemos, ya lo sabemos... pero esto te interesará mucho.

- Parvati tiene razón, este número trae algo que te podría ayudar con tú sabes quién - señaló Lavander con una sonrisita tonta.

Hermione se quedó petrificada. ¿Acaso estarían enteradas de todo? ¿Fueron capaces de leer su diario?.

- ¿Qué me quieren decir? Sean claras, no tengo mucho tiempo. - dijo Hermione tratando de sonar desinteresada.

- Sabemos que es lo que sientes por cierto pelirrojo, y aunque nosotras preferimos mil veces a Krum, te queremos ayudar con Ron, y en esta revista hay algo que te puede ayudar. - expuso Lavander acercando la chismosa revista hacia Hermione.

- Sí, es algo que te hace mucha falta, yo me atrevería a decir que bastante. - comentó Parvati analizando detenidamente a su compañera.

- ¡No, no, no! Están muy equivocadas, ustedes saben muy bien que Ron es solo mi amigo. - dijo Hermione enojada, pero en el fondo aliviada porque ellas aún no se enteraban que había embrujado a Harry.

- ¡Por qué te empeñas tanto en negarlo!

- ¡Solo queremos ayudarte Mione y para eso deberías echar un vistazo a la revista, de verdad! - exclamó Parvati.

- ¡Qué no! - sentencio perdiendo la paciencia Hermione.

- ¡Pero esto no te hará daño, al contrario! - apuntó Lavander acercando mucho más la revista a la chica.

- ¡Es solo cosmético mágico! Te dan las claves para que te pintes bien y te veas espectacular...

- ¡¡¿¿Quééé??!! - chilló Hermione con los ojos rojos de indignación.

- Mira, te falta mucho que aprender, pero con esto solucionaras todo, desde ojeras hasta imperfecciones del rostro, y dura por toda la semana... ¡Te haría fantástico! - exclamó entusiasmada Parvati a la vez que Lavander asentía frenéticamente con la cabeza.

- ¡Yo no tengo el tiempo para perderlo en esas tonterías! - soltó Hermione a la vez que se levantaba bruscamente de su asiento. - Y para su información, yo estoy muy contenta de tener el aspecto que llevo y ni pretendo colocar algo en mi rostro para llamar la atención como ustedes. - y cargando pesados libros de hechizos de amor mal hechos, salió de la biblioteca con las mejillas rojas de irritación.

- Uff, esto va ser más difícil de lo que yo creía. - sentenció Lavander viendo como la muchacha salía rauda hacia los pasillos de Hogwarts.

- ¡Por qué ese afán por verse tan mal, no la entiendo! - exclamó Parvati moviendo su cabellera de lado a lado.

- ¡Y más encima esta revista trae el descubrimiento del contrahechizo del hechizo de amor del número pasado! ¡Eso que ella le gusta estar enterada de todo!

- Vamos que tener que ayudarla por otros métodos, ¿no crees Lavander?

- Sí, tienes razón. - Y siguiendo la misma ruta que Hermione, Lavander y Parvati salieron de la biblioteca.

- ¿Qué se creen? ¿Por qué tienen que estar tan pendientes de mí? Si yo me siento bien con mi aspecto...

¿O acaso de verdad necesito de algún arreglo? - Hermione paro de correr por los pasillos, aún llevando consigo los pesados libros y volteó su rostro hacia los grandes ventanales del castillo. El reflejo de una joven blanca, de mirada triste y con bastante cabello le devolvió la mirada. Se miró detenidamente todas sus facciones y con pesadumbre llegó una vez más a la conclusión de que era fea. No tenía ningún atractivo a la vista. Su cabello desordenado la hacia verse mucho más cabezona, por lo que su boca y su nariz parecían perdidas en el pálido rostro que poseía. Sus ojos eran comunes a tantos otros, sin brillo, sin atractivo. ¿Por qué alguien debía fijarse en ella si era tan poco llamativa? ¿Por qué se preguntaba tanto por la indiferencia de Ron, si la causa de todo estaba a la vista? El chico nunca se fijaría en ella si seguía luciendo así de desagradable. ¿Debería entonces hacer caso de los consejos de Parvati y Lavander? -¡¡No!! - exclamó una voz desde su interior. -¡Me tienen que querer por lo que soy, no por lo que luzco! - Aún así no se reconfortó y unas tímidas lágrimas avanzaron por su cara.

- Para mí eres muy linda, Hermione.

La muchacha hábilmente se pasó el puño en sus ojos, secándose el llanto con rapidez y giró su cabeza quedando frente a frente con Harry.

- ¿Qué dices? - preguntó con mezcla de asombro y agrado.

- No sé por qué lloras por una tontería así, si eres la más linda de aquí. - respondió Harry al tiempo que tiernamente limpiaba las lágrimas que Hermione no había logrado disimular.

- Yo... yo no lloraba por eso... Harry...

- Aunque lo niegues te diré siempre que eres la más bella, Hermione.

Hermione, estupefacta, se quedó en silencio. Harry a su vez seguía ahora acariciando las tibias mejillas de su amiga y cada vez más, la distancia de sus bocas parecía acortarse.

- ¡Espera Harry! - exclamó Hermione en el momento exacto en que estaban a punto de besarse.

El chico de ojos verdes se alejó de ella unos centímetros y la miró turbado.

- ¿Qué pasa?

La joven tomó aliento y con voz grave señaló:

- ¿Cómo supiste que me sentía fea?
Capítulo 6: Voces

- ¿Cómo?

- Que me digas cómo supiste que me sentía... fea - dijo Hermione con mezcla de vergüenza y escepticismo.

- Bueno... te lo oí decir, ¿por qué? - interrogó Harry.

- ¡¿Qué me oíste?! - exclamó la chica apartándose más de él, botando los pesados libros que cargaba al suelo.

- Sí, ¿hay algo malo en eso? - preguntó Harry sin comprender el revuelo de Hermione.

- ¡Sí! Digo, ¡No! en realidad no lo sé... algo muy raro está pasando acá... - comentó mirando el piso del pasillo sin punto fijo.

- Hermione no te entiendo, ¿qué tiene de malo que te haya escuchado?

- ¡Pues eso! ¡No debiste escuchar nada, eso es lo normal! ¿No?

- Lo siento, pero eras tú la que hablabas en tono alto, era imposible que no hiciera lo contrario - señaló Harry perdiendo la paciencia.

- Espera un momento... ¿Qué yo hablaba en tono alto? - preguntó la chica abriendo sus ojos más de lo normal. -¿Tú me escuchaste decir todo eso?

- ¿Hermione estás bien?

- ¡Contéstame Harry! - pidió desesperada.

- ¡Sí, claro que sí!

- ¿Qué fue exactamente lo que oíste? - preguntó con los ojos mucho más desorbitados.

- Solo oí algo que te sentías fea, pero que no dejarás que Parvati y Lavander te cambien... ¿Cómo es eso? - preguntó Harry con naturalidad.

Hermione ahogó un grito a la vez que su rostro tomó un color tan blanco como la nieve.

- ¿Có... mo pu... pudiste escuchar... eso? - pudo preguntar la muchacha en medio de su visible pánico.

- ¡Ya te lo dije! Te escuché diciendo eso en voz alta... ¿Hermione de verdad que te sientes bien? Si quieres vamos a la enfermería y...

- ¡Esto es más terrible de lo que yo pensaba! - lo interrumpió ella dejándose apoyar en la pared.

- ¿Por qué? ¿Ahora que hay de malo que te escuche sin querer lo que hablas en vos alta? - preguntó Harry cruzándose de brazos.

- Porque... porque yo, todo eso que me escuchaste decir, lo pensé, no lo hable nunca...

- ¿¿¿Ah???

- Quiero decir que... que tú... tú escuchas mis pensamientos... - concluyó Hermione sin respiración.

- ¡No eso no es verdad! - exclamó Harry asombrado moviendo su cabellera negra de lado a otro. -¡En este preciso momento no tengo idea de lo que pasa por tu cabeza Hermione!

- ¿Pero cómo fue posible que me hayas escuchado momentos atrás y ahora no?

- ¿Estás segura que no hablabas alto? Porque yo te escuche hablar muy claro y fuerte...

- ¡Por supuesto que estaba pensando todo eso! ¡Cómo piensas que iba a hablar algo tan íntimo tan fuerte en pleno pasillo! - profirió Hermione aún apoyada en la pared.

Harry se quedó en silencio negando con su cabeza. Su respiración se había vuelto mucho más agitada y su mente daba unas vueltas increíbles.

- ¿De verdad que ahora no escuchas nada? - preguntó sorpresivamente ella cortando el molesto mutismo.

- Nada... - respondió él sinceramente.

- Quizás escuchas cuando yo estoy lejos... - razonó la joven frunciendo el entrecejo.

- Eso no lo creo, porque yo estaba a pasos de ti cuando te oí decir que debían quererte por lo que eres y no por lo que luces... - expresó Harry haciendo memoria.

Hermione solo se limitó a mirarlo. En esos momentos nada le resultaba lógico, su mente estaba tan choqueada que pronto le vino un repentino, pero fuerte dolor de cabeza. ¿Cómo era posible que Harry le escuchara sus más íntimos secretos? Y si eso era así, ¿Habrá escuchado lo de Ron?.

- ¿En qué piensas? - interrogó Harry tímidamente.

La chica levantó la vista y la pregunta le resultó tan graciosa que no puso evitar sonreír.

- Es raro que me preguntes eso si hace unos minutos atrás me escuchaste todo. - respondió mostrando todos sus dientes.

El muchacho también sonrió y el ambiente se volvió a serenar.

- En realidad no escuché mucho... solo lo último que alcanzaste a decir, o sea, a pensar...

- ¿De verdad? - preguntó interesada.

Harry movió nuevamente su cabellera, pero ahora en señal de afirmación.

- ¿Por qué? ¿Estabas pensando en algo que yo no debería saber? - inquirió con intención.

Hermione se cruzó de brazos y frunció ligeramente el labio.

- ¡Obvio! ¿Acaso todo lo que piensas tú tengo que saberlo necesariamente?

- Me gustaría que supieras bien que lo que siento por ti es verdadero.

- ¡Harry no comiences! - soltó aburrida.

- ¿Pero que tengo que hacer yo para que comprendas que yo te amo? - preguntó él dejando su postura anterior, acercándose a ella.

- Entiende que estás así porque yo te embrujé sin querer... tú no me amas... no de verdad y yo tampoco siento algo más por ti... entiéndelo. - explicó mientras Harry la acorralaba más a la pared.

- ¿Estás segura que en estos momentos no sientes nada por mí? - preguntó él jugando con los desordenados rulos que caían por los hombros de Hermione

- Claro... claro que sí... ¿por qué lo preguntas? - interrogó incómoda.

- Por la manera en que me besaste hoy en la biblioteca...

- ¡Querrás decir que tú me besaste a mí, a la fuerza! - refutó ella colocando sus palmas en el duro pecho de Harry, apartándolo.

El muchacho se alejó unos centímetros de la muchacha, pero su mirada seguía penetrante en los ojos de ella, lográndola incomodar.

- ¿A quién amas en verdad Hermione? - preguntó sorpresivamente.

- ¿Qué?

- Sí hiciste esa poción que no era para mí, es porque amas a otra persona... yo quiero saber quien es esa, quiero saber que es lo que él tiene que yo no tenga... dímelo.

- ¡Harry por favor!

- ¡Si no me lo dices ahora te beso a la fuerza! - amenazó Harry tomando las muñecas de Hermione.

- ¡Si haces eso gritó!

- ¡Entonces haré todos los intentos para entrar a tu mente otra vez!

- ¡Apuesto que no lo lograrás!

- ¿Cómo estás tan segura de eso? ¿Acaso no crees que yo en estos instantes puedo estar escuchando todo lo que piensas?

Hermione lo miró severamente, tratando de zafarse de él.

- ¡Pues no lo creo! De lo contrario ya lo sabrías. - contestó desafiante.

Harry la dejó de retener y retrocedió.

- ¿Quién es ese imbécil que no se fija en ti Hermione?

- No te lo diré nunca, es algo que solo a mí me importa, Harry.

- En eso te equivocas, todo lo que tenga que ver contigo me importa, y mucho. - indicó él francamente.

La muchacha suspiró largamente y lo miró con paciencia.

- No es conveniente que lo sepas, lo lograrías nada... de verdad...

- ¿Es Ron, verdad, es él? - interrogó Harry gravemente.

A Hermione le sudaron las manos y sus mejillas se tornaron de un color más cálido.

- ¡Ya te he dicho que no te diré nada!

- ¿Es Seamus? o ¿Dean? - insistió el muchacho.

- ¿Qué no entiendes Harry?

- ¿No creo que te guste Neville, o sí? - interrogó con los ojos como platos.

- ¡Ya te dije que no te diré nada! Ahora si me disculpas... - y recogiendo uno por uno los libros que habían caído estrepitosamente por todo el suelo, se levantó y se dispuso a caminar hacia su izquierda. - me tengo que ir. Que tengas un buen sábado, Harry. - Y sin más que decir, dejó a un complicado chico a sus espaldas.

**************************

- ¿Harry, puedo hablar contigo? - la voz de Ginny llegó poco después que Hermione desapareció al doblar al final del pasillo.

El muchacho giró y vio a la pelirroja con las mejillas algo sonrojadas y los ojos hinchados.

- Sí, sí claro... - contestó aún pensando en Hermione.

- Pero no aquí, vamos a otro lado.

Harry afirmó con su cabeza y siguió a Ginny, quien guiaba al joven con paso decidido hacia los jardines otoñales de Hogwarts. La pelirroja llevó al muchacho hacia una pequeña plaza, media escondida, detrás del castillo, y en uno de los cinco bancos pintados de un blanco invierno, tomaron asiento.

Harry miró a su alrededor y la sensación de sentirse solo con Ginny no lo animó.

- ¿Pasa algo? - preguntó cuando el silencio se hizo insoportable.

- Sí. - respondió la muchacha secamente. - Quiero saber por qué lo hiciste.

Él la miró extrañado, era segunda vez en el día que no entendía lo que le decía una mujer.

- ¿Hacer qué?

- ¿Por qué le pasaste esa carta a Draco, por qué? - soltó ella con enojo y los puños apretados.

- ¿Qué carta? Ah... esa carta...

- ¿Por qué hiciste eso? - interrogó ella enfadada.

- Aguarda un momento, Ginny, quiero saber primero ¿por qué tanta alarma por esa famosa carta? Malfoy ya me habló de eso también, pero te prometo que no sé nada.

- Él dice que tú se la diste.

- Pero yo no me acuerdo, no recuerdo nada de eso... ¿qué tengo que ver yo con una carta para ése y más encima tú en medio? - preguntó Harry alzando su voz.

Ginny abrió la boca, pero se tragó lo que iba a decir. Miró a Harry con desconfianza y luego fijó sus ojos en la copa de un gran árbol casi desnudo.

- ¿Me puedes explicar qué es lo que sucede? - reclamó el chico cansado.

- ¿Qué es lo que recuerdas de mí? - preguntó abruptamente Ginny.

- ¿A qué viene esa pregunta?

- Solo respóndeme Harry, ¿qué es lo que sientes estos momentos por mí?

Harry se hundió más en el asiento de madera, tomándose su cabeza con ambas manos.

- Yo... yo no... yo no siento nada por ti Ginny. - dijo pensando bien en sus palabras.

- ¿Nada? ¿Estás seguro?

- Pienso que eres una linda chica, agradable... - añadió con tono amable para no sonar tan feo. - Pero solo eso, nada más...

- ¿Ya no me quieres? - preguntó la pelirroja con los ojos cada vez más grandes.

- Creo que nunca he estado enamorado de ti, Ginny. Solo sé que ahora me gusta mucho Hermione...

- ¿Entonces no recuerdas nada? - preguntó ella casi inaudible.

- ¿Recordar qué?

- Eh... nada... nada importante... - señaló Ginny a la vez que se puso de pie y murmuró algo que Harry no logró escuchar.

- ¿Cómo que nada importante? Me traes para acá para hablar sobre la carta de Malfoy, carta que supuestamente yo se la di, y ahora me sales que no es nada importante... ¿Qué es lo que sucede?

- Mira Harry - pronunció bruscamente Ginny - yo no te puedo ayudar mucho... eso de la carta es un error, pero...

- ¿Error? ¿Podrías ser un poco más clara? - la interrumpió molesto al mismo tiempo que se levantaba del banco.

- Es que eso no era una carta, sino que una de los tantos artículos de broma que venden Fred y George en su nueva tienda de chascos, ¿entiendes? Entonces por esas casualidades yo la extravíe y la tomaste tú, creyendo que era de Ron, y para vengarte de Malfoy se la dieron, bueno, en realidad se la diste tú... - explicó la muchacha con las pupilas bien dilatadas.

- ¿Y yo por qué habría de vengarme de Malfoy? - preguntó Harry analizando cada palabra de Ginny.

- ¿Acaso no está claro? Creo que la poción de Hermione hizo estragos en tu cabeza, Harry...

- ¿A qué te refieres? - preguntó una vez más el chico.

- ¿Tampoco recuerdas el último partido contra Slytherin? - interrogó ahora la chica levantando sus cejas.

Harry hizo un intento en recordar lo que había hecho los últimos días, pero lo único que tenía en mente era a Hermione y todo lo relacionado con ella.

- ¿No?

- Creo que tampoco recuerdo eso, Ginny... - respondió abatido.

La muchacha respiro hondo y Harry no supo explicarse si ese suspiro era de impaciencia o de alivio.

- Malfoy te ganó en ese partido, atrapó la snich en tiempo record, y claro, al parecer no pudiste con eso... - comentó la pelirroja alzando un poco sus hombros.

- ¿¿¿De verdad qué paso eso??? - preguntó Harry anonadado.

Ginny movió su brillante cabellera roja de arriba abajo.

- Pero... entonces... ¿por qué tu enojo, si quien recibió esa carta bomba fue ese imbécil y no tú? - cuestionó el joven poniendo en orden las cosas en su mente.

Ginny miró intensamente a Harry por unos segundos y luego sus ojos se posaron en la banca.

- Porque... porque yo iba a utilizar esa carta, y era la última que me quedaba... y me pareció estúpido gastársela a Malfoy... - contestó con dejo de nerviosidad.

- ¿Ah sí? - interrogó Harry con atención.

- Sí.

- A bueno, si es eso lo que en realidad sucedió...

- Exacto, eso es todo, no hay nada más que decir. - se apresuró Ginny - Sabes, me tengo que ir, tengo que... ir a estudiar, nos vemos, ¿ok?.

- ¡No espera! - la detuvo Harry antes que girara sobre sus talones. - Quiero preguntarte algo más. - agregó el chico seriamente.

- Dime, ¿qué quieres saber? - preguntó Ginny impaciente.

- ¿Tú sabes a quien ama Hermione?

- ¿¿Cómo??

Harry se aclaró la garganta y repitió con voz más clara.

- ¿Si sabes si a Hermione le gusta a alguien?

- Yo... yo no soy la más indicada para decirte eso, Harry... - contestó sorprendida.

- Tú debes saberlo, eres su mejor amiga... por favor, dímelo - suplico el muchacho tomando a Ginny de los brazos.

- Por eso mismo no lo voy a decírtelo Harry. - expuso Ginny zafándose exitosamente de él. - Soy su amiga y diciéndote eso estaría traicionando su amistad.

Harry retrocedió amargado y se sentó nuevamente en el banco de color blanco invierno.

- Ahora, si no tienes más preguntas... me voy, adiós. - Ginny le dio la espalda y poco a poco se fue perdiendo entre los arbustos del jardín.

Harry no la siguió con la mirada, tenía los ojos hundidos en el suelo.

- ¡Mujeres! - exclamó enrabiado.

**************************

Hermione caminó raudamente por los pasillos, no tenía lugar fijo a donde ir, solo caminaba ligeramente por si Harry se le ocurría seguirla. Sus pensamientos hacían que cada vez más le doliera más fuerte la cabeza y la sola idea de que Harry podía estar escuchándola ahora, creaba un vacío en su estómago.

Esto era mucho más grave de lo que podía imaginarse en sus peores pesadillas y si no encontraba una solución a tiempo, no le quedaba más remedio de decirle todo a Snape, el horrible profesor de Pociones. Movió su cabeza de lado a lado espantando esos terribles pensamientos y siguió su camino sin rumbo. De pronto le surgió una idea. Era algo descabellada pero en ese momento se sentía tan agobiada que cualquier cosa le podía serle útil. Cambió inmediatamente de dirección y dirigiéndose hacia la entrada de Hogwarts, partió presurosa. Salió del majestuoso castillo y el aire fresco de otoño le rozó el rostro sutilmente. Aún llevando los libros de hechizos consigo, llegó a la cabaña de Hagrid y como pudo tocó la puerta. Espero unos segundos pero no paso nada. Tocó nuevamente y de nuevo sucedió lo mismo. Colocó su oreja en la puerta y solo escuchó el fuerte ronquido del fiel perro de Hagrid, Fang. Resopló con decepción, la única persona confiable no estaba en casa, justo cuando más lo necesitaba. Esperó y descansó en la escalinata afuera de la puerta de Hagrid y así estuvo por largos minutos, quizás horas, pero él nunca llegó. Volvió a levantarse cuando ya el débil sol empezaba a descender. Tomó una vez más sus libros y se dispuso retornar hacia el castillo. No tuvo mayores problemas al llegar a su habitación, dejo por fin los pesados libros en su velador y aprovechando que el lugar estaba vacío, sacó su diario debajo de su cama y escribió:

Querido Diario:

¡¡Harry lee mis pensamientos!! Hoy me escuchó decir que me sentía fea, lo cual es cierto, pero yo no lo hablé en voz alta, yo lo pensaba... ¿por qué esta ocurriendo esto? No sé a quién recurrir. Snape parece ser la única salida, pero no quiero recurrir a él. ¿Te imaginas como se burlarían de mí? Además ni Harry ni Ron quieren que vaya donde él. ¿Será esto muy banal para decírselo a Dumbledore? Tengo mucho miedo, quiero contarle esto a alguien, pero ¿a quién?. Hagrid no apareció en toda la tarde, trataré de buscarlo mañana, quizás él me pueda aconsejar...

Ahora me ha entrado una duda, si Harry me puede escuchar, ¿yo también lo puedo hacer? ¿Podré escuchar los pensamientos de Harry?. Hasta ahora no he oído nada y espero no hacerlo.

Ah, por cierto, Ginny sigue estando muy extraña. Hoy le pregunté directamente si tenía algo que ver con Malfoy y esa carta, pero me lo negó, sin embargo se puso muy nerviosa. ¿Qué estará pasando ahí?

Ahora debo irme, debo bajar al Gran Salón.

Nos vemos...

Hermione cerró con el acostumbrado cuidado su diario y lo guardo en el mismo lugar. Bajó hasta la sala común y vio como llegaban poco a poco los chicos que fueron a Hogsmeade. Alzó un poco más su vista, pero notó que Ron aún no estaba. Tampoco estaba Harry en el lugar, para su suerte.

Cruzó el retrato de la señora gorda y caminó mientras su mente vagaba en otro lugar. Seguía en ese estado cuando vio que por el pasillo del fondo paso alguien o quizás algo apresuradamente. Fue como una especie de sombra que corrió y desapareció por una de las puertas de la derecha. Por ser prefecta, sabía que esas habitaciones no se ocupaban, para ninguna actividad del colegio, es más, los alumnos tenían prohibido entrar a aquellos salones. Desistió en bajar las escaleras y apresuró el paso para llegar al fondo del pasillo. Se detuvo al llegar frente a la puerta. Sacó su varita con precaución y puso atención por si algún ruido proveniente de la habitación lograba escuchar. No le quepo ninguna duda cuando sintió los pasos de esa sombra andando de un lugar a otro adentro. Puso su mano en la manilla de oro y la giró con cautela, sin hacer ruido. Entreabrió lo suficiente para ver que alguien, encapuchado de un negro impecable y de espaldas, ahora quieto, esperaba en un salón bastante lóbrego. Su respiración pareció más agitada y sus manos empezaron a temblar, pero la decisión de entrar ya estaba hecha y con una valentía digna de cualquier Gryffindor abordó el aula.

- ¡Pensé que ya no llegabas! - dijo una voz arrastrada apenas Hermione se hizo notar. Aquello que estaba debajo de la capa negra giró a verla y su cara de espanto y pasmo reflejó que no era la persona esperada.

- ¿¿Qué haces tú aquí?? - interrogó Hermione aún con la varita levantada por los aires.

Malfoy, aún con cara de desconcierto, se bajó la capucha hasta los hombros, dejando su cabeza totalmente descubierta.

- ¿¿Eso me lo pregunto yo también?? - soltó cuando pudo respirar.

- ¿A quién esperas aquí, Malfoy? - preguntó ahora ella mirando a su alrededor. El lugar no era más que una alacena de viejos trofeos, ganados por las casas de Hogwarts en años muy anteriores. Volvió a colocar su mirada ahora en el platinado Slytherin sin bajar su varita.

- Eso no te importa mugrosa sangre sucia.

Hermione quien estaba ya muy acostumbrada a ese tipo de insultos por parte de Malfoy, no se sintió herida.

- Por si no lo sabes, este lugar esta prohibido. - expuso con voz dura.

- Claro que lo sé, sabelotodo, también soy prefecto, ¿o se te olvida eso?

- No se me podría olvidar una tragedia como esa... - comentó la muchacha caminando lentamente por el lugar, pero manteniendo siempre su varita en alerta.

- Si es así, podrías dejarme SOLO. - exclamó enrabiado Malfoy.

- ¡NO! - respondió de igual manera Hermione. - No hasta que me digas a quien esperas, de lo contrario te multaré con 10 puntos.

- Y yo haré lo mismo si no sales de acá.

El lugar quedo en silencio, mas las miradas de odio de ambos echaban chispas.

- Un momento... - dijo Hermione abriendo sus castaños ojos más de lo normal. - ¿Estás esperando a Harry, no es así?

- ¿¿QUÉÉÉ?? ¿A Potter?

- ¿Van a arreglar sus cuentas acá, verdad?... ¡¿Cómo fue tan tonta?! - exclamó para sí la muchacha agitando su maltraída cabellera. -¡Ahora mismo me dirás lo que te traes con Harry!

- Debo decirte que eres una estúpida, sangre mugrosa. - comentó moviendo su cabello rubio de lado a lado con una sonrisa maliciosa en los labios.

- ¡Me lo dirás ahora o Dumbledore sabrá que no estás cumpliendo con las normas! - soltó Hermione acercándose más al chico en tono amenazador.

- ¡Uyyy que miedo! ¡Cómo tiemblo al saber qué ese viejo chiflado puede saber que estoy acá! - dijo sarcásticamente Draco levantando su varita, al tiempo que se acercaba a ella.

- ¡No eres más que un gusano arrastrado!

- ¡Y tú una intrometida sangre sucia!

- ¡¡Cómo me gustaría no verte nunca más!!

- ¡¡Cómo me gustaría verte muerta, Granger!!

Hermione clavo sus uñas en sus palmas. La rabia le cubría todo su ser, tenía tantas ganas de estrangular a Malfoy que sus manos se lo pedían a gritos.

- ¡Te quiero... te quiero...

Pero el golpe seco de la puerta interrumpió a Hermione en el momento justo en que estaba por decir algo que nunca diría frente a sus padres y Dumbledore.

- ¡¡ASÍ QUE ERA ÉSTE A QUIEN QUERÍAS EMBRUJAR!! - fue lo primero que escuchó desde la entrada.

Capítulo 7: Último Recurso

- ¡¡ASÍ QUE ERA ÉSTE A QUIEN QUERÍAS EMBRUJAR!! - fue lo primero que escuchó desde la entrada.

Hermione giro sobre sus talones y vio para su sorpresa al chico colorín que noche tras noche le quitaba el sueño.

- ¿¿Qué?? - preguntaron al unísono Hermione y Draco con los ojos desorbitados.

- ¡ERA POR ESO QUE NO NOS QUERÍAS DECIRNOS! ¡ERA PORQUE ESTÁS ENAMORADA DE ESTE IMBÉCIL ASQUEROSO!

Malfoy miró a Ron y luego a Hermione con los ojos tan grandes y sobresalientes que pareciera que en cualquier minuto se les iban a caer.

- ¿¿QUÉ ESTÁS DICIENDO?? - preguntó Draco echando chispas por sus ojos.

Hermione miraba la escena con la boca abierta y sin aire.

- ¡¿PERO C"MO PUDISTE FIJARTE EN ÉL, HERMIONE?! ¡¡DESPUÉS DE TODO LO MAL QUE TE HA TRATADO!! - exclamó una vez más Ron totalmente descontrolado mirando con furia a la chica y al Slytherin.

- ¡¿Quieres callarte Weasley?! - soltó Malfoy más pálido de lo normal. -¡Acá hay un error! ¿No es así Granger? - y miró a Hermione con escepticismo.

La chica que parecía estar en el borde de estado de coma, volvió a parpadear rápidamente y mirando a Ron dijo:

- ¿De adónde sacas semejante estupidez?

A Ron se le subió más el tono rojizo de la cara, casi a tono con su pelo y exclamó:

- ¡Te lo oí decir! No me lo puedes negar, le decías que lo querías, Hermione... ¡C"MO PUEDES ESTAR ENAMORADA DE UN... DE UN MALFOY! - esto último resonó tan fuerte que algunos trofeos mal puestos se cayeron.

Draco abrió la boca, pero de ella no salió ninguna palabra y Hermione se puso de un color verde muy feo.

- ¿¡¡Cómo puedes decir que me gusta Malfoy!! ¡¡Cómo puede pensar eso!! ¡¡C"MO PUEDES PENSAR QUE TENGO TAN MAL GUSTO!!? - gritó hasta que le faltó el aire. A esto último, Draco dio un resoplido fuerte acompañado de una mirada colérica hacia la chica.

- ¿Pasa algo aquí?

Los tres chicos miraron a lo que estaba detrás de Ron y no era más que la grácil figura de Ginny.

- ¿¿¿Ginny??? - exclamaron los tres.

- ¡Ni que fuera un trasgo gigante para que se sorprendan tanto! - lanzó la muchacha pelirroja con despreocupación. -¿Por qué tanto griterío?

Hermione suspiró sonoramente y con enfado contó:

- ¡Tú hermano piensa que estoy enamorada de éste! - y miró de soslayo a Malfoy.

- ¿¿Qué??

- ¡¡Yo te escuché Hermione!! - gritó Ron cada vez más rojo. - ¡¡Le dijo que lo quería!! - exclamó mirando ahora a su hermana.

- ¡¡Granger no está enamorada de mí, Weasley!! - soltó ahora incómodo Malfoy mirando a los hermanos.

- ¡Aquí debe haber un error! - dijo Ginny mirando seriamente a los chicos.

- ¡No, ella dijo que lo quería, se lo gritaba! - expuso el colorín con las venas latiéndole a mil.

- ¡¡Yo le iba a decir que lo quería ESTRANGULAR!! - clamó Hermione a punto de las lágrimas. - ¡¡Pero tú no me dejaste terminar con la frase al entrar tan violentamente!!

Ron miró detenidamente la habitación. Se halló en medio de un pálido Slytherin, de una alterada Hermione y de una anonadada pelirroja, entonces se sintió estúpido.

- Creo que de verdad ha habido un error acá... - empezó a decir Ginny lentamente.

- Nunca me imaginé que eras tan estúpido Weasley. - comentó Draco moviendo su cabeza de lado a lado con una gran sonrisa en los labios.

Hermione seguía callada con una rabia que le afloraba por todo su ser.

- Yo... yo no sabía... - tanteó Ron nerviosamente mirando de un lado a otro.

- ¡Vas a tener que controlar esos celos Weasley! - dijo Draco caminado hacia la salida. - ¿Y quieres un consejo? Yo me preocuparía más por Potter, creo que él tiene mucho más posibilidades que tú. - y lanzando su última mirada de odio a Hermione y Ron, salió de la lúgubre habitación.

Ron se puso más rojo que su cabello e incrustó su vista al suelo, muerto de vergüenza.

- Creo que sobro acá... - Ginny se dio media vuelta y se fue a los segundos después.

Entonces solo quedaron en la habitación el acalorado pelirrojo y la furiosa prefecta.

- Yo... yo lo siento Hermione... - comenzó a decir el chico sin levantar sus ojos aún.

- Para la próxima vez escucha hasta que termine la frase y luego forma un espectáculo.

- Ya te dije que lo siento, pero yo pensé que estabas declarándote...

- ¡¡Cómo puedes ser tan tonto, Ron!! - exclamó enojada. - ¡Malfoy tiene razón en algo, debes controlarte!

- Aguarda un momento, ¡Esto no fue una escena de celos!. - emitió Ron al momento.

- ¡¡Nadie está diciendo eso!!

- Porque para que te quede claro yo solo te quiero como amiga, es decir, nunca va haber nada entre nosotros... ¿entiendes?

- Eso lo sé perfectamente, Ron, yo tampoco quiero tener algo más que una amistad contigo. - mintió la chica mientras su corazón se hacía pedazos.

- Ah, eso está bien. - afirmó el colorín con un gesto de cabeza.

- Además tú sabes que estoy muy enamorada. - dijo Hermione descorazonada.

- Oh, claro, ¿Krum verdad? - preguntó de forma desinteresada.

- Sí.

- Que bien, pues yo también estoy muy interesado en alguien. - señaló Ron cruzando sus brazos.

Hermione sintió una fría estocada en lo que le quedaba de corazón.

- ¿Ah sí? Ya era hora ¿no? ¿Y quién es ella?

-Eh... es la nueva cazadora de Hufflepuff, ¿la conoces?

La muchacha de alborotados cabellos negó silenciosamente, estaba demasiado herida para contestar algo.

- Pues es una muy buena jugadora, sabe mucho de quiddich, es muy entretenida, sabe divertirse y es muy linda. - expresó Ron con una sonrisa tensa en sus labios.

- Te felicito, te deseo lo mejor. - agregó ella con los ojos vidriosos.

- Gracias. - contestó fríamente. - Eh... creo que es la hora de cenar, ¿vienes? - invitó cambiando radicalmente el tema.

- Antes debo ir por algo a mi cuarto. - se excusó la chica reteniendo sus lágrimas.

- Esta bien, nos vemos en el Gran Salón. - Ron hizo un gesto de despedida y volteó. Llevaba tres pasos caminados cuando paró en seco, giró nuevamente y miró a Hermione.

- ¿Se te ha olvidado algo? - preguntó la chica seriamente.

- Sí, ¿Qué hacías aquí con Malfoy? ¿No se supone que estos salones están prohibidos?

Hermione caminó hacia Ron, cerró la puerta del salón tras de sí y recordó los minutos pasados.

- Estaba por bajar al Gran Salón cuando una sombra pasó y entró acá. - contó señalando la puerta. - Cuando entré, Malfoy estaba de espaldas, esperando a alguien que definitivamente no era yo. Quise saber por qué estaba ahí, pero no me lo dijo y nos estábamos insultando cuando entraste tú.

Ron miró pensativo a la chica.

- ¿Esperando a alguien, dices?

- Sí, y creo que puede ser Harry.

- ¿¿Harry?? - interrogó el pelirrojo.

- Hoy en la mañana se encontraron en el pasillo, Malfoy le reclamó nuevamente la carta, que según él, Harry se la entregó, que le quitó algo muy querido...

- ¿Y qué le contestó Harry? - preguntó interesado Ron.

- Pues que no se acordaba de nada.

- ¿Será por el hechizo que le hiciste?

- Que le hice sin querer - corrigió Hermione con las mejillas sonrojadas. - Puede ser que sí, quizás afectó mucho más de lo que creemos.

- ¡Vaya! - exclamó Ron tocándose la barbilla. -¿No será mejor comunicar de todo esto a Dumbledore?

- ¡No! ¡Dame un tiempo más! - expresó aferrándose de los brazos del muchacho.

- Eh... está bien... esta bien... - contestó incómodo a la vez que miraba como Hermione retiraba sus manos de él.

- Ah y también...

- ¿Y también qué? - preguntó cuando Hermione se interrumpió a sí misma.

- Eh... que Malfoy lo amenazó que se verían en otra oportunidad y arreglarían cuentas. - agregó rápidamente la joven. - Trata de informarte más, pregúntale a Harry sobre esto, por favor...

- Sí, lo haré. - afirmó Ron gravemente.

- Entonces nos vemos luego. - Hermione pasó al lado de Ron y lo dejó atrás. Lo último que escuchó de él fue que su encargo de tres plumas y un paquete especial de pergaminos estaba en el mesón de la sala común.

Pasó hacia su habitación sin mirar siquiera el encargo que le había echo a Ron, corrió los últimos trazos y cerró fuertemente la puerta. Con el cuerpo pesado se echó en su cama y como por arte de magia sus lágrimas que estaban retenidas, corrieron libres por fin.

- ¿Cómo soy tan estúpida? ¿Cómo puede ser Ron tan tonto qué no ve que estoy enamorada de él? - se interrogó cuando las almohadas estaban empapadas. - ¿Cómo puede ser tan ciego? ¿Por qué no se puede enamorar de mí? ¿Por qué? - reclamando y golpeando su cama con los puños apretados, se quedó el resto de la noche.

**************************

- ¿Hermione? ¿Hermione estás bien?

- Creo que no te escucha, Lavander, está dormida...

- Sí, pero debemos despertarla, no puede dormirse así, se puede resfriar.

- Hermione... Hermione... despierta... - Lavander con grandes esfuerzos trataba de mover a la chica, quien se había quedado dormida tendida encima de su cama.

- ¿Qué... qué pa... sa? - preguntó con un ojo abierto y uno cerrado, a la vez que bostezaba.

- Hermione, te has quedado dormida encima, ni siquiera te has puesto tu pijama. - contó Lavander preocupada. -¿Te sientes bien?

La muchacha que se hallaba tendida boca abajo abrió ahora sus dos ojos y con dificultad vio a dos figuras que estaban a cada lado de su cama.

- Sí, estoy bien... ¿qué hora es? - preguntó acomodándose algo dormitada aún.

- Son exactamente las 12.10 de la madrugada. - respondió Parvati consultando el reloj mural.

- ¿¿De la madrugada?? ¿¿Ya cenaron?? - interrogó mucho más despierta ahora.

- Sí, hace mucho rato... ya todos se fueron a sus piezas, ¿tú no bajaste a cenar, verdad?

- No, Lavander, me quedé dormida. - contestó Hermione a quien sus tripas gritaban por comida.

- No creo que haya quedado algo abajo, nos comimos todo, tendrás que esperar hasta el desayuno. - dijo Parvati al tiempo que caminaba a su cama.

- ¿¿Hasta el desayuno?? ¡¡No voy a poder!! - exclamó muerta de hambre quien por culpa de Hagrid se había perdido el almuerzo y por estar llorando por Ron, la cena. Si no echaba algo a su estómago se iba a desmayar.

- No hay más remedio. - señaló Lavander ahora haciendo un gesto con sus hombros.

Hermione estaba a punto de explotar cuando tocaron a su puerta insistentemente. Parvati fue la que acudió al llamado y al abrirla, una niña de no más de 11 años entró.

- ¿Quién eres? - preguntó Parvati ofendida. Hermione y Lavander estaban iguales de sorprendidas por aquella visita nocturna.

- ¿Quién de ustedes es Hermione? - interrogó la niña frunciendo el entrecejo, sin hacer caso a lo que Parvati demandaba.

- Yo, ¿por qué? - contestó Hermione poniéndose de pie.

- ¡Hey niña! Te hice una pregunta, ¿quién eres? - insistió Parvati enojada.

- Te buscan allá abajo. - contestó la chica quien hizo caso omiso de los gritos de Parvati.

- ¿A mí?

- ¿Eres Hermione sí o no? - interrogó colocando sus manos en la cintura la pequeña Gryffindor.

- ¿Acaso no me escuchas? - Parvati volvió a preguntar.

- Claro que soy Hermione... ¿quién me busca?

- Dice que bajes rápido, de lo contrario se lo va a comer él. - contestó la niña con enfado.

- ¿Qué? - preguntó sin entender media palabra Hermione, pero fue tarde porque tal como llegó, la chica que entró sorpresivamente a la habitación, salió sin dar más explicaciones.

- ¿¿Quién era esa?? - preguntó Parvati cerrando la puerta quedándose con la boca abierta.

- Una chica de primer año, creo. - contestó Lavander mirando más interesada a Hermione.

- ¡Qué mocosa más insolente! - agregó Parvati enojada.

- ¿Quién me buscará? - se preguntó Hermione caminando de un lado a otro.

- Si bajas lo sabrás... - sentenció Lavander.

Hermione bajó las escaleras poco a poco, una porque no sabía con quien se podría encontrar al final de las escaleras y segundo porque la falta de comida hacía que sus piernas temblaran.

- ¿¿Harry?? - preguntó con los ojos desorbitados cuando vio que el que la esperaba era su nuevo enamorado.

- Sentí que tenías hambre así que traje esto. - y mostrando con una amplia sonrisa la mesa, Hermione vio un pequeño banquete para ella.

- ¿Para mí? - Hermione miró a Harry y luego la comida. - ¿Cómo supiste que yo... - pero calló de inmediato, una vez más Harry le había oído sus pensamientos.

- Porque no comes, te hará bien. - invitó el muchacho mostrando un gran pedazo de pastel de chocolate a la chica.

Hermione no lo pensó dos veces y se sentó a comer como si hubiese estado encerrada por muchos años sin ver nada de comida.

- ¿Así que una vez más me escuchaste? - preguntó cuando se devoró el primer bocado.

- Sí, escuché tu voz, solo que ahora también te vi. - dijo el muchacho acercando su silla hacia Hermione.

- ¡¡¡¿¿¿QUÉÉÉ???!!! - exclamó ella atorándose a la vez con un pedazo de galleta.

- Te vi recostada en tú cama, estabas con Parvati y Lavander, creo, y luego empezaste a sentir un hambre... - contó Harry mientras golpeaba la espalda de Hermione que seguía atorada.

- ¡¡QUÉ ME VISTE!! - soltó cuando pudo hablar otra vez.

- Sí, pero fue algo bien corto, casi como un recuerdo, porque tu imagen era borrosa, pero lo que sí escuché bien fue tu voz.

Hermione sintió que ya no podía comer más, el hambre que sentía hace segundos atrás se desvaneció por completo, ahora lo que sentía era un peso muy grande sobre sus hombros.

- ¿¿Eso también es malo?? - preguntó Harry con cautela.

- ¿ES QUE NO TE DAS CUENTA? - interrogó ella alterada, apartando los deliciosos dulces de la mesa para apoyar sus codos. -¡Escuchas mis pensamientos y también me puedes ver! ¡Eso no es normal en ningún mundo, Harry!

- ¡Lo sé, lo sé! Pero, ¿qué puedo hacer yo, si todo eso me viene de repente? ¡Lo no puedo evitar! - expresó Harry molesto. -¡Es lo mismo cuando me duele mi cicatriz, yo no puedo hacer nada para impedirlo!

Hermione se paso sus manos en la cabeza, ahora si que estaba metida en tremendo lío.

- ¡Y sí tanto te molesta todo esto, pues es solo culpa tuya! - agregó Harry con disgusto. -¡Tú debiste hacer ese hechizo con más cuidado para enamorar a quien de verdad tu querías y te hubieras ahorrado esa molestia que sientes cuando yo te digo que te amo! - y sin decir nada más, el chico de la peculiar cicatriz en su frente, salió de su vista, subiendo raudamente las escaleras.

Hermione no tuvo ánimo para retenerlo y prefirió quedarse sola, en medio de las últimas brasas que ardían en la chimenea, meditando lo sucedido, que seguir gritando con Harry.

Esa mañana de domingo amaneció con sorna, quizás adelantándose lo que sería el duro invierno que ya se avecinaba. Hermione, como era de esperar, no pudo pegar pestaña en toda la noche. La sola idea que Harry la estuviera viéndola en estos precisos momentos la atormentaba. Así por primera vez la ducha matinal fue la más rápida de todas. Bajó apenas estuvo lista y como era de costumbre, Ron y Harry la estaban esperando en el gran sillón frente a la chimenea. El saludo fue breve y muy frío, en especial por parte del chico de ojos increíblemente verdes, lo que sorprendió de manera inesperada a la chica. El desayuno fue casi una tortura. Tanto como Ron y Harry hablaban de las nuevas tácticas del quiddich y la ignoraban por completo, por lo que cuando vació su plato de avenas se disculpó y se fue directo otra vez a su habitación.

- ¿Qué le pasará ahora que ni me mira siquiera? - se preguntó ya estando sola.

Tomó los pesados libros de hechizos y empezó a buscar algo que le pudiera servir. Cuando había leído ya hasta el noningentésimo sexagésimo noveno capítulo del cuarto tomo, se dio cuenta que nada de esto serviría. Además su concentración, por increíble que pareciera, se iba directa hacia la revista Corazón de Brujas que el día anterior, Lavander y Parvati quería que leyera. ¡Tonterías!, exclamó para sus adentros, ¡No dejaré que ellas me cambien!, replicó luego.

Dejó los libros de lado y sacó su diario escondido debajo de su cama. Buscó luego la pluma que Harry le había regalado en su decimosexto cumpleaños y se largo a escribir.

Querido diario:

¡¡No solo oye mis pensamientos, también tiene visiones reales de mí!! Harry me vio anoche acostada en mi cama, junto a Lavander y Parvati y escuchó que yo me estaba muriendo de hambre. Por esto no pudo dormir en toda la noche pensando que me estaría viendo o quizás qué cosa más... ¡Esto está llegando ya muy lejos! Sé que debo hacer algo, porque así no puede seguir definitivamente. ¿Habrá escuchado todas las cosas que pensé de Ron anoche? Quizás no alcanzó a decirme nada porque cuando apenas me dijo que me veía también, tuvimos una discusión y es por eso que hoy en el desayuno no me dirigió la palabra... o ¿será porque sabe que al que quiero es a Ron?. No, no lo creo, pues estaba muy bien con él. En verdad entiendo que anoche se haya enojado conmigo porque creo que lo he estado culpando de todo cuando soy yo la única culpable, él es solo la victima, pero me sorprendió bastante que hoy apenas me haya saludado, creí que al pasar la noche se le olvidaría, tal como lo ha hecho con muchas cosas (entre ellas la carta de Malfoy). Por eso voy a utilizar mi último recurso... y si esto no da resultado, pues, tendré que recurrir con todo mi pesar a Snape... ¡NO!.

Creo que ya es definitivo... Ron nunca se interesará en mí. Ayer me lo dejó muy claro, después que pensó que me estaba declarando a Malfoy, ja... No conozco a esa tal cazadora o ¿era buscadora? De Hufflepuff, según Ron es muy linda, simpática y, para SU suerte, sabe mucho de quiddich. Al parecer es la indicada para él, no como yo. Son tal para cual... pero ahora ¿yo cómo me saco esto que siento por él de mi? Ya he tratado muchas veces, pero es imposible, Ron está siempre en mis pensamientos... siempre, ¿patético no?.

Estos días han sido los más malos. Enamoro a la persona equivocada, no encuentro por ningún lado la solución, me enteró que Ron esta muy interesado por una chica y para colmo, Lavander y Parvati me quieren hacer un cambio de look... ¿habrá algo peor?

Me despido, pensando que las cosas mejorarán... ojalá.

Hermione.



- ¿Has visto a Harry? - preguntó Hermione, en plena sala común, al chico de quinto año, Colin Creevey.

- No lo he visto desde el desayuno. - respondió el joven con una sonrisa amable.

Hermione agradeció y volvió a preguntar lo mismo unas 10 veces más, pero la respuesta era siempre la misma, no. Tampoco se veía Ron, pero era a la última persona que quería ver en esos momentos.

- ¿Por qué quieres hablar con Harry? - preguntó Ginny preocupada cuando Hermione acudió hacia ella.-¿Has encontrado la solución para el hechizo?

- No, aún no, pero quiero experimentar algo... - contestó Hermione.

- Ah... ¿qué cosa? - se interesó la pelirroja, dejando de lado su lectura.

- Eh... después te lo explico con más detalles... - se disculpó la muchacha al tiempo que buscaba a Harry visualmente.

- Ok... ¿y por qué no lo buscas en el campo de quiddich? Puede que este entrenado con Ron... - sugirió Ginny mirando hacia los ventanales.

- Tienes razón, nos vemos luego... - y a como dieron sus piernas, Hermione salió hacia el exterior del castillo.

Quizás lo que iba a hacer era algo loco y sin sentido, y posiblemente no llegaría a ninguna solución, pero había que intentar algo rápido, antes de acudir penosamente con Snape.

Mientras más se iba acercando hacia el campo de quiddich, más notaba las figuras suspendidas en el aire de Harry, Ron y otras que no pudo identificar.

Se sentó en las graderías y esperó hasta que bajaran, o por lo menos que Harry se diera cuenta de su presencia, pero no tuvo que aguardar mucho, pues a los segundos de permanecer ahí, Harry bajó hacia ella.

- ¿Para qué me buscas? - preguntó Harry visiblemente sentido.

Hermione no se sorprendió tanto con la pregunta de Harry, intuyó que él la habría estado escuchando mentalmente.

- Eh... necesitamos hablar. - respondió seriamente. -¿Puede ser ahora o estás muy ocupado con el quiddich? - y miró hacia el cielo, viendo a su pesar, como Ron y una chica desconocida se divertían al lanzarse una roja Quaffle.

Harry dejó su Saeta de Fuego apoyada en los asientos de las graderías y miró a la chica otra vez.

- Bien, te escucho.

- Estuve pensando mucho y creo que tienes razón en algo... - comenzó a decir Hermione prestando a la vez atención a una jugada que Ron hizo por los aires.

- ¿En qué? - preguntó Harry cruzándose de brazos.

- En que yo soy la culpable de todo y que tu no puedes hacer nada para evitar todo lo que ves y escuchas...

- Me alegra que lo hayas entendido. - respondió secamente el chico.

- Y quiero que me disculpes si me he puesto algo alterada con esta situación, pero... - en ese momento un grito de euforia hizo que su cabellera desmelenada girara a ver Ron. -¡Es imposible hablar así! - exclamó cuando volvió hacia Harry, y tomándolo de la mano lo sacó de las graderías con brusquedad.

- Aquí si que estamos mucho mejor... - comentó al rato, cuando ya estaban a metros de distancia del campo. Fue ahí cuado notó que aún afirmaba a su amigo de la mano, se reflejó en los lentes de Harry y notó que sus mejillas estaban algo sonrojadas.

Harry percibió el gesto, por lo que su rostro dejó de estar tenso. Hermione retiró rápidamente su mano y retrocedió unos pasos.

- ¿Pero qué? - preguntó el chico con voz más relajada.

- ¿Ah? Oh, claro... pero quiero que entiendas que tengo miedo, Harry... no sé como reaccionar cuando dices que me escuchas y me ves, estoy asustada. - dijo Hermione tomando el hilo de la conversación.

- ¿Y tú crees que yo no lo estoy? - interrogó Harry.

Hermione prefirió el mutismo.

- Yo también estoy perturbado con todo esto, no es agradable escuchar cosas de pronto... - comentó el muchacho seriamente.

- Lo imagino, pero creo que con tu propuesta podemos descubrir más cosas... no lo sé, quizás...

- ¿Qué propuesta, Hermione? - la interrumpió a tiempo Harry abriendo grandes ojos.

- ¿Ya no te acuerdas? - inquirió la chica colocándose las manos en la cintura.

Harry movió su cabeza de lado a lado.

- ¿Acaso no querías pasar todo el día conmigo?

Fue en ese minuto en que el corazón de Harry dio un vuelco inesperado.
Capitulo 8: Promesas

- ¿Quieres decir que tomas mi propuesta? - preguntó Harry con una sonrisa de oreja a oreja.

- Sí... pero - agregó Hermione en el momento justo en que Harry parecía a punto de abrazarla. - esto no quiere decir que seremos novios, ¿entiendes?

- Eso lo tengo muy claro. - contestó acercándose más a ella. - pero la esperanza es lo último que se pierde.

- A veces la esperanza es la prolongación de la agonía del hombre. - replicó ella retrocediendo.

- Pero querer es poder, Hermione.

- Harry, lo que te quiero decir - explicó ella severamente. - ...es que estando juntos vamos a poder descubrir el por qué y cuándo tú tienes la posibilidad de escuchar mis pensamientos y tener esas visiones. Creo que determinados factores influyen en su aparición y duración, por lo que es muy necesario que investiguemos a fondo, porque, como tú, yo no quiero acudir donde Snape. Esto, Harry, es nuestro último recurso, así que no lo tomes a la ligera, de lo contrario...

- Hermione, Hermione... creo que ya entendí... - sentenció el muchacho, interrumpiendo el extenso relato de la chica con un gesto de mano. La miró con ternura y con un hábil movimiento, abrazó a la muchacha sin que ella pudiera evadirlo. - No te preocupes más, porque mientras estés conmigo, nada malo te va a ocurrir. Te lo prometo. - y acariciando la temblorosa espalda de Hermione, la besó suavemente en la mejilla.

Fue una sensación extraña - escribiría más tarde Hermione en su fiel diario. - nunca me había sentido tan protegida en toda mi vida. Harry con ese simple abrazo barrió todos mis miedos e inseguridades, ya no me sentí sola, ya no me siento sola... sé que él no me va a dejar nunca de lado y que me acompañará en todo este proceso. Ahora solo deseo que cuando todo esto acabe sigamos siendo así de unidos, obvio que solo como amigos... nada más que amigos.

Los días avanzaron mucho más rápido de lo que Hermione había pensado, dejando solo el inclemente frío como testigo. Los exámenes ya estaban cerca, oportunidad que ambos aprovecharon para estar juntos, aunque con ciertas diferencias. Hermione con el fin de estudiar y Harry para estar lo más posible cerca de ella. Era increíble pero el chico ya se había aprendido en una semana todos sus gestos, gustos, disgustos... sabía cuando estaba concentrada y cuando no, sabía que cuando levantaba continuamente la ceja izquierda al leer era porque no estaba de acuerdo con el texto y sabía también que ella disfrutaba mucho de su compañía, pero eso no lo descubrió como las demás cosas, sino que lo escuchó en sus pensamientos.

Ya era de noche y ambos estaban en el sillón que está más cerca de la chimenea en la sala común. Rondaban muy pocos alumnos en el lugar, la mayoría ya se había acostado pues ese día había sido muy agotador para los que fueron a Hogsmeade, entre ellos Ron y Ginny.

Hermione por centésima vez releía su ensayo sobre como los números mágicos afectan en las decisiones cotidianas, trabajo que debía entregar al día siguiente, para su clase de aritmomancia cuando Harry tiró sus libros de a un lado con ímpetu.

- ¡Nunca voy a entender esto!

- ¿Qué cosa no entiendes? - preguntó calmadamente Hermione dejando por primera vez su trabajo aparte.

- ¡Pues esto! - y señaló el libro abierto que estaba ahora en el suelo. -¡Es imposible leerlo sin quedarse dormido!

La chica levantó lo que señalaba Harry y posó su vista rápidamente por los incomprensibles párrafos.

- ¿Y qué parte no entiendes? - preguntó luego, mirándolo.

El muchacho se refregó sus ojos por debajo de los lentes y dijo con pesadumbre:

- ¡Todo!

- Pero si está muy claro...

- Eso será porque eres demasiado inteligente, Hermione. - la interrumpió molesto.

- Mira, solo debes recordar como empezó la revuelta de los duendes, ¿te acuerdas?

- Mmm... algo. - respondió ya más sosegado.

- Bueno, ahora debes compararlo con la revuelta de los gnomos austriacos y hacer de cuenta que los elfos domésticos aún no estaban protegidos por ninguna ley, bueno si a eso se le puede llamar ley... - refutó frunciendo el entrecejo, pues aún no conseguía su máximo deseo que tenía desde que estaba en cuarto año, la liberación de los elfos domésticos.

Harry la observó y le pareció tan graciosa y bella a la vez, ¿cómo no pudo darme cuenta antes de que existía?, pensó enfadándose consigo mismo.

- ¿Aún tienes eso... cómo se llamaba...

- Si te refieres al P.E.D.D.O, sí, aún sigue en pie, aunque todos los socios se han olvidado que existe.

- Pues yo no me he olvidado de eso...

- ¿Ah sí? - preguntó con incredulidad. -¿Y aún así no te acordabas del nombre?

- Pero eso es solo un detalle... - se excusó diestramente.

- Sabes, me hiciste recordar algo... - dijo Hermione pensativamente. - Creo que es hora que vuelva a trabajar en eso.

- Bueno, si quieres yo puedo ayudar...

- ¿¿De verdad me ayudarías con el P.E.D.D.O?? - preguntó con los ojos desorbitados.

- Si es que a ti no te molesta... - declaró con intención Harry.

- ¡Pues claro que no! - contestó dichosa la joven. -¡Desde mañana mismo empezaremos a inscribir nuevos socios!... y haré más chapitas también...

Me encanta estar contigo

- A mí también Hermione.

- ¿Qué cosa? - preguntó la chica al instante, sin comprender.

- Que a mí también me gusta estar a tu lado. - respondió Harry con una gran sonrisa.

- Yo no he dicho eso... un momento... ¿escuchaste lo que dije? - inquirió coloreando sus mejillas al máximo.

El muchacho asintió con un ligero movimiento de cabeza, haciendo que la chica esquivara su mirada y se levantara veloz de su asiento.

- ¿Para adonde vas? - preguntó Harry viéndola irse con todos sus libros.

- Ya... ya es tarde Harry, nos vemos mañana en el desayuno... buenas noches. - y a como dieron sus piernas salió directo hacia su habitación, escaleras arriba.

- ¡Qué duermas bien! - alcanzó a decir Harry antes que Hermione desapareciera.

Esta vez no había sido su imaginación ni un sueño, sino que fue real. A Hermione le encantaba estar con él, eso quería decir que no le parecía una tortura su compañía, como tantas veces había pensado. Se estiró bien en el sillón y miró las últimas brazas consumirse.

- ¡Le gusto! - exclamó para sus adentros tan feliz que no se preocupó de la tediosa revuelta de los elfos.

La chica, por su parte, subió las escaleras raudamente. El corazón le palpitaba más rápido de lo normal y sus mejillas aún llevaban un color rojo escarlata. Entró con sigilo a su habitación, se estiró en su cama apenas dejó los libros de lado y pensamientos de todo tipo vinieron en su cabeza.

- ¡Claro que no me gusta, es mi amigo! - concluyó al tiempo que Lavander empezaba a roncar.

Esa mañana nublada de afines de noviembre, Hermione se demoró su tiempo en bajar. Quizás fue porque su cama estaba tan cálida o quizás por otro motivo que ni ella quería reconocer.

Ya no quedaba nadie en la sala común cuando se asomó por fin. Salió por el retrato de la señora gorda y caminó con paso seguro hacia el Gran Comedor. Llegaba al último recodo cuando unas risas provenientes de uno de los salones conjuntos la hizo parar bruscamente. Giró sobre sí y se dirigió hacia donde se originaban los sonidos. Sacó su varita para su seguridad y sin dudar abrió la puerta de par en par.

- ¡¡¡¿¿¿QUÉ SIGNIFICA ESTO???!!! - alcanzó a gritar antes de que su varita cayera al suelo estrepitosamente.

Salió de aquel salón con los ojos desorbitados y respirando agitadamente, sin poder encajar lo que acababa de ver con la realidad.

- ¿Te ocurre algo, Hermione? - preguntó Ron apenas la muchacha se sentó a comer.

- Hermione... Hermione, ¿estas bien? - inquirió ahora Harry con mayor preocupación.

La chica levantó la vista y miró por primera vez a sus compañeros.

- Eh... ¿cómo?

- ¿Qué te pasa? - preguntó nuevamente Harry acercándose un tanto a ella. - Estas muy pálida... como si hubieras visto...

- ¡No he visto nada! - exclamó la muchacha esquivando la mirada del chico de la cicatriz peculiar.

- ¿Entonces? Yo que sepa, hoy no hay exámenes...

- No es por exámenes que estoy así, Ron... - explicó Hermione revolviendo descuidadamente su avena.

- ¡Entonces si te ocurre algo! - exclamó Harry desesperado. -¿Qué pasa? Quiero saber para ayudarte, Hermi...

- ¿¿Hermi?? - repitió el colorín.

La chica miró de soslayo a Ron y fijó luego su vista en la avena.

- Son cosas mías... no es nada serio... de verdad...

- Yo sé cuando mientes, Hermione, dinos...

- ¡Hola chicos! - saludó Ginny interrumpiendo a Harry y sentándose al frente de la muchacha.

Hermione tragó una cucharada llena de su cereal.

- ¿Tú sabes qué es lo que le ocurre? - preguntó Ron a su hermana, señalando a la chica de desordenados cabellos.

- ¿Yo?... no, no lo sé... ¿pasa algo Hermione? - interrogó la pelirroja con una expresión tensa en el rostro.

- Ya les dije que no ocurre nada, ahora por favor, ¿pueden cambiar el tema?

Harry abrió la boca, pero de ella no salió ningún sonido. Solo miró a la chica con el ceño fruncido y se concentró en comer sus tocinos con huevo.

Ron se encogió de hombros e hizo caso de Hermione, empezó a hablar de quiddich inmediatamente después.

- Me voy a clases de aritmomancia. - anunció Hermione luego de vaciar su plato. - Nos vemos...

- ¡Espera! - atajó Ginny cuando la chica se daba media vuelta.

- ¿Sí?

- Mmm... podría más tarde hablar contigo, por favor. - pidió la pelirroja moviendo sus ojos de un lado a otro.

- Claro, adiós. - y tan extraña como llegó, se fue a su primera clase del día.

- ¿Qué habrá pasado para que esté así? - preguntó abiertamente Harry apenas la muchacha salió del Gran Salón.

Ambos hermanos le contestaron negando con su colorida cabellera.

*************************

- ¿Y ahora a ti que te ocurre? - preguntó Ron a Harry cuando estaban en la mitad de la clase de Adivinación.

- Estoy pensando en...

- Un momento, no me lo digas... estas pensando en Hermione, ¿no es cierto? - dijo Ron haciéndose que se esforzaba en descubrirlo.

- ¿Cómo lo supiste?

- ¡Cómo si se necesitara ser adivino para saberlo! - exclamó el colorín con voz cansina. - Todo el día piensas en ella, todo para ti es Hermione, creo que es el único nombre que te sabes bien.

- Estoy preocupado, algo le ocurría hoy en el desayuno...

- Pero date cuenta que es Hermione, debe estar así porque hay algún examen que se acerca o está pensando en lo que será cuando deje Hogwarts... ¡ella es así!

- No, no, no - refutó el chico de la cicatriz - debe ser algo más grave, algo que no le he escuchado de sus pensamientos...

- ¿¿Cómo??

- Digo, que no le he escuchado decir... - aclaró Harry.

- Mira, el que está mal aquí eres tú. - declaró Ron buscando algo coherente en su bola de cristal.

- ¿Y yo por qué? - preguntó Harry abriendo al máximo sus ojos verdes.

- ¡¿Y lo preguntas aún?! - exclamó el pelirrojo con falsa sorpresa. - Solo hay que escucharte un minuto para saber que estas loco. ¡Hablas todo el día de Hermione!

- Es porque yo estoy enamorado de ella...

- ¡Eso es mentira, Harry! Tú estás embrujado que es distinto.

- ¡Tú no sabes lo que siento por ella! Esto que llevo acá dentro es lo más real que he vivido en todo estos años. - contradijo molesto.

- Harry, entiende... Hermione te embrujó sin querer, ella no te quiere. - explicó el pelirrojo con voz más cruda.

- Pero me querrá.

- ¡Claro que no! - exclamó Ron con un agitado movimiento de manos. - Ella está enamorada de otra persona, ¿cuándo lo vas a comprender?

- ¡Pues nunca! - sentenció enojadísimo. -¡Yo sé que le estoy empezando en gustar porque...

- ¿Por qué, qué?

Harry estuvo a punto de gritarle que la escuchaba y que había oído algunos contradictorios comentarios de la chica, pero se arrepintió. A último minuto se acordó del acuerdo que pactó con ella, en no decir nada sobre su facultad de oírla cuando menos se lo esperaba.

- ...porque lo intuyo...

- No, estás mal. Debes sacártela de la mente, ella no es para ti.

- ¿Por qué lo dices? ¿Cómo que no es para mí?

- Digo... ustedes siempre fueron amigos, solo eso... ahora que estés sintiendo aquello es porque estas hechizado erróneamente.

- ¡Y vuelves con lo mismo!

- Pero lo que digo es verdad... además, ¿adónde has dejado a Ginny? - preguntó Ron frunciendo el entrecejo.

- ¿¿A tú hermana?? - exclamó Harry casi dejando caer su bola de cristal al suelo. -¿¿Qué pasa con ella??

- No puedes estar más mal... - lanzó Ron moviendo su cabeza de lado a lado. -¿Acaso no te acuerdas que hace un mes atrás estabas loco por Ginny?

- ¿¿Cómo??

- ¿Y tampoco te acuerdas que le ibas a pedir para su cumpleaños que fuera tu novia?

- ¿Ginny mi novia? - interrogó Harry con los ojos como platos. -¿Ginny era mi novia?

- No, creo que no alcanzaste a decirle nada, Hermione te enamoró antes.

- Ah... ¿pero estás seguro que estaba enamorado de Ginny? - preguntó Harry tratando de recordar.

- ¡Pues claro! Yo mismo te apoyaba cuando no sabías como declararte... ¡parecía Cupido!

- Pero es que ahora no siento nada por ella... es más no recuerdo nada de lo que me hablas...

- ¡Es porque estás embrujado! Ya verás que cuando Hermione logre desenamorarte todo cambiara y las cosas volverán a su normalidad... tú con Ginny y Hermione con...

- ¿Y Hermione con quién? - preguntó ansioso.

- Y Hermione con la persona que realmente ama... - respondió Ron esquivando la mirada inquisidora de su amigo.

- ¿Tú sabes algo verdad?

- ¿Saber qué cosa? - sondeó Ron nervioso.

- ¿Tú sabes a quien quiere de verdad Hermione? - y su mirada se fijo plenamente en Ron, como si fuera a averiguarlo por telepatía.

- ¿Yo? ¿Cómo voy a saber eso? - exclamó el pelirrojo incómodo. - Esas son cosas que ella nunca me diría... Sé lo mismo que tú, que está enamorada de Krum, pero eso es obvio que es mentira, él está muy lejos...

- ¿Me lo dices en serio? - inquirió Harry gravemente.

- ¡Claro, te lo prometo!

- ¡Cómo me gustaría ser ese!

- Ya vendrá el día en que te darás cuenta que todo esto es un error...

- No, yo la quiero de verdad...

- Y cuando llegue ese día me dirás: Tenías razón, sabio Ron

- Ese día nunca llegará...

- Y yo te responderé: Oh, pequeño saltamontes, te queda mucho que aprender

- Eso no pasará.

- Luego irás donde Ginny y te declararás...

- Eso sí que no.

- Y serán novios...

- Nunca.

- Y luego le pedirás matrimonio.

- ¡Oh cállate Ron!
- Y tendrán muchos niños pelirrojos con ojos verdes.

- ¡QUIERES ESCUCHARME! - gritó Harry con todas sus fuerzas. -¡YO AMO A HERMIONE Y NO PIENSO DEJAR DE HACERLO!

- Señor Potter quiere hacernos el favor de dejar de hablar de sus aventuras amorosas y concentrarse en lo que realmente importa... Dilucidar lo que nos depara el futuro. - espetó la profesora Trelawney.

Harry miró a su alrededor y vio como todo el alumnado lo miraba divertidamente.

- Sí, claro, profesora. - asintió con las mejillas ardiendo.

- Bien - continuó Trelawney mirando ahora a sus alumnas favoritas, Lavander y Parvati. - Ahora que Potter ha dejado de informarnos que seguirá enamorado de aquella jovencita que no tiene ninguna capacidad para leer el futuro, seguiremos con las clasificaciones de las visiones...

Ron prefirió seguir en silencio todo lo que quedaba de clase, pues Harry no tenía cara de buenos amigos. Pero el resto de la tarde siguió igual, porque Harry estuvo acompañado por risitas y miradas intencionales por todos los lugares que iba.

*************************

Hermione pasó la mayor parte del día recordando lo que había visto tan inesperadamente en la mañana. Aún no le entraba en su cabeza como podría darse relación como aquella. Caminaba hacia la sala común después de un agotador día de estudio y se sorprendió un tanto al ver que muchos la miraban y susurraban algo que no podía escuchar. No trató de revolver por qué era aquello y siguió su ruta sin mayores problemas.

Entró por el retrato de la señora gorda y vio en que había unos pocos alumnos de primer y segundo año rondando por el salón. Solo reconoció a una chica de quinto año sentada en el lugar más apartado. Era Ginny Weasley.

- Te estaba esperando... - dijo apenas vio a Hermione.

- Me lo suponía. - contestó sentándose frente a ella.

- Quiero decirte que...

- ¿Por qué no me lo contaste? - preguntó sin dejar que Ginny terminara con su frase.

- Lo iba a hacer, pero...

- ¿Pero qué? - preguntó molesta. -¿Acaso no soy tu amiga?

- ¡Claro que lo eres! - exclamó la pelirroja. -¡Eres mi mejor amiga!

- ¿Entonces?

- Tienes que entenderme, es difícil lo que estoy llevando.

- ¿Lo amas? - inquirió sorpresivamente Hermione.

- No lo sé...

- ¿Cómo qué no lo sabes? - interrogó con los ojos desorbitados al máximo. -¡Es lo mínimo que deberías saber!

- Pero amor es una palabra muy fuerte...

- Lo sé, lo sé...

- Lo que sí sé es que me agrada mucho estar con él... aunque no lo creas. - agregó rápidamente Ginny viendo la cara de desconcierto de su amiga melenuda.

- ¿Cómo te puede gustar? - preguntó ahora Hermione tomando su cabeza entre sus manos.

Ginny se encogió de hombros, negando con su cabeza.

- ¡Pero es que...

- Sí, ya lo sé, pero es una buena persona...

- ¡¿Buena persona?! - exclamó Hermione. -¿Estás segura que no te embrujó?

- No, claro que no. - sentenció la colorina.

- Hoy casi me da un infarto cuando los vi juntos en el salón.

- Eso se notó en tu cara.

- ¿Pero tú quieres seguir con él?

- Sí.

- ¿Y Harry?

- ¿Harry? - preguntó pensativamente. - Harry es un gran chico...

- ¿Acaso ya no te gusta?

- Yo creí que estaba enamorada de él, pero luego los vi juntos y me di cuenta que...

- ¡¡Ginny él está así conmigo porque lo embrujé por error!! No te dejes llevar por las apariencias.

- Lo sé perfectamente. - aclaró la pelirroja. - Pero al verlos juntos me di cuenta que no me gustaba tanto como yo creía, que era casi una obsesión lo que sentía por él... quizás hasta costumbre.

- ¿Lo dices en serio?

- Con la mano en el corazón...

- ¿Desde cuándo que están juntos?

- Uff... es una larga historia. - suspiró Ginny.

- ¿Ya estaban juntos cuándo embrujé a Harry?

- Mmm... más o menos...

- ¿Cómo?

- Ya te dije que es una larga historia...

- Si es así, ¿por qué te alborotaste tanto cuando nos viste a Harry y a mí besándonos en la biblioteca?.

- Porque la última vez que hable con él me había pedido que fuera su novia, y cuando lo veo de nuevo estaba contigo... pensé que estaba jugando con mis sentimientos, no lo sé...

- ¿Alguien más sabe de esto?

- Hasta ahora solo tú... tienes el honor de ser la primera en saberlo.

- ¿El honor? ¿No será horror?

- ¡Hermione por favor!

- Ya, está bien... lo siento... pero me imagino cuando lo sepa Ron... ¿Qué vas a hacer? ¿Qué le dirás a tus padres?

- Trato de no pensar en eso, aún.

- ¿Y cuándo lo sepa su familia?

- Tampoco lo ha pensado él... en realidad queremos vivir el presente.

Hermione miró a su amiga y la compadeció. Si estuviera en sus zapatos ya estaría con convulsiones en el hospital San Mungo.

- ¿Me vas ayudar? - preguntó Ginny con aprensión.

- A pesar de todo... claro que sí, al final sigues siendo mi mejor amiga.

- ¡Gracias! - y sin que Hermione reaccionara, Ginny la abrazó calurosamente.

- Pero prométeme que tendrás mucho cuidado, en especial con su familia. - pidió Hermione estrictamente.

- Sí, sí... y ¿tú me prometerás que no le dirás a nadie sobre esto?

- Sí. - respondió la chica de pelo enmarañado. - Nadie sabrá que Malfoy es tu novio. Tu secreto está a salvo conmigo.

Capítulo 9: Mentiras verdaderas

- ¡Ya lo sabemos todo!

- ¿Por qué no nos habías dicho nada?

- Somos tus amigas, Hermione, podríamos haberte ayudado...

- ¡Y nosotras que creíamos que era Ron!

- ¡Un momento... un momento! - exclamó Hermione sin entender a Parvati y a Lavander. -¿De qué hablan?

- ¡Pues de tu romance secreto con Harry Potter! ¿De qué más? - dijo Lavander a la vez que se dejaba caer en su cama.

- ¡¡¡¿¿¿Quééééé???!!!

- ¡Todo el mundo ya se ha enterado de lo que pasa entre ustedes! - señaló Parvati imitando a su amiga.

- ¡¡Yo no tengo nada con Harry!!

- Sí, como no... - se burló Lavander mientras buscaba su pijama debajo de las almohadas.

- No sabía que te gustaban los chicos populares... aunque pensándolo bien, Krum es súper popular...

- ¿¿Quién les dijo esta tremenda mentira?? - preguntó Hermione enrabiada.

- ¿Quién crees tú? Pues Harry, ¿quién más?

- ¿¿Harry??... ¡¡Cómo se atreve!!

- En realidad... - explicó Lavander - no nos dijo a nosotras, sino a la clase entera de Adivinación.

- ¡¡¿¿A la clase entera??!!

- Sí, lo gritó. Y se ve que está muy enamorado. - dijo Parvati.

- ¡Esto no puede estar pasando! - exclamó Hermione con los ojos en blanco.

- ¿Entonces no es así? - preguntó Lavander desde su cama.

- ¡Claro que no!

- Pero si está muy enamorado de ti... eso gritó.

- ¿Pero que fue exactamente lo que dijo? - preguntó la chica de desordenados cabellos.

- Mmm... creo que dijo que eras el amor de su vida...

- ¡No Parvati! - interrumpió Lavander. - Lo que gritó fue que está enamorado de ti y que no lo dejará de hacer.

- ¿Estas segura Lavander? Porque yo escuché que eran novios y que al salir de Hogwarts se iban a casar...

- ¡No inventes! - reprendió la chica de largo cabello negro a su amiga. - No le hagas caso Hermione, comió mucho en la cena... - dijo mirando a Parvati. - Solo gritó que te quería.

- ¿Ah sí? Yo estoy segura que era otra cosa...

- ¡Qué no!

- ¿Él dijo que me quería delante de todos? - interrogó una vez más Hermione.

- Sí, eso dijo.

- Yo estoy segura que gritó algo más...

- ¡Parvati cállate!

- Está bien... está bien... después no me vengan con cosas... - y tapándose hasta las orejas con su cubrecama, se dio media vuelta. - Buenas noches.

- Eso me aburre de ella... le encanta inventar cosas que no son...

- ¡Te estoy escuchando Lavander!

- ¡Buenas noches Parvati! - gritó enfadada.

Hermione sin embargo no estaba atenta a lo que ocurría a su alrededor. ¿Por qué Harry tendría que haber gritado en plena clase lo que le sentía supuestamente por ella?. Se levantó de su cama y bajó hacia la sala común sin prestar atención a la pelea de almohadones que Lavander y Parvati habían armado.















- ¿Qué está pasando Harry? - preguntó cuando encontró al chico haciendo afanosamente su tarea de Adivinación.

- ¿Ya te enteraste del rumor? - preguntó él mirándola con una sonrisa.

- ¿Eso de que somos novios?

- ¿Sí?

Ella afirmó con su cabellera.

- Es culpa mía... no debí gritar así, pero Ron me estaba sacando de quicio.

- ¿Ron? ¿Por qué? - interrogó interesada.

- Pues estaba hablando de ti, y él me decía que cuando me desenamorara, me va a volver el amor por Ginny, cosa que no creo, y que me iba a casar con ella y que tendría muchos niños pelirrojos con ojos verdes... entonces le grite que te amaba a ti y que no lo iba a dejar de hacerlo.

La chica lo miraba fijamente, notando lo verdes que eran sus ojos por primera vez.

- Lo malo es que no medí mi voz y tuve la mala fortuna que todo el curso se enteró, incluso Trelawney.

¿Estás enojada por eso? - preguntó Harry con timidez.

Hermione escuchó con atención y cuando Harry hizo la pausa, se sonrió.

- En realidad no tendría porque hacerlo... después de todo, igual se iban a enterar que estamos juntos.

- ¿Cómo?

- Es decir, que parecemos que fuéramos novios... - agregó rápidamente Hermione.

- Ah, que bien... temí que te enojarías y que terminarás con nuestro proyecto. Lo peor que me podría suceder ahora sería que no me hablaras más.

- ¿Eso es incluso peor que repruebes en pociones?

- ¡Muchísimo peor! Es como que tu reprobaras aritmomancia.

- ¡Yo me muero si sucede eso!

- ¡Pues lo mismo me sucedería a mí si tu me dejas! - exclamó Harry mirándola con ternura.

- Eh... ¿y qué haces acá, tan solo? - preguntó algo incómoda, cambiando de tema, aunque se sabía a la perfección la respuesta.

- Haciendo la tarea que Trelawney me dejó como castigo por haber interrumpido su clase.

- Ah... me gustaría ayudarte pero tú sabes que no me gusta esa materia...

- Te entiendo, si ella misma lo dice.

- ¿Qué cosa? - inquirió Hermione.

- Pues que tu no tienes el don de la adivinación. - señaló Harry mirando desinteresadamente el mapa lunar de Júpiter.

- ¿Eso es lo que dice? Pues ya verá... a ver ¿qué es lo que buscas? - preguntó la chica tomando con interés los libros ancestrales que Harry tenía esparcidos por la mesa.

- Debo buscar los signos zodiacales afines. - dijo Harry mirándola con intención.

- Mmm... y bien, ¿qué te falta? - preguntó esquivando la mirada diestramente.

- Pues los signos de fuego y tierra...

- Ah... yo soy tierra. - señaló Hermione mirando los textos.

- Y yo soy fuego. - dijo Harry sin quitar sus ojos de ella.

- Mira, aca sale algo... dice: Las combinaciones de ambos pueden tener problemas, por lo contrarios y diferentes que son...

- Yo no me encuentro muy diferente a ti. - sentenció Harry mirando el libro con desdén.

- Eso es lo que acá sale... ¿tomaste apunte?

- Oh, si, si... - y rasgó con su pluma el pergamino.

- Acá sale algo más, escucha: Diferencias siempre habrá. Hay que ver cuánto es lo se está dispuesto a dar y a soportar.

- Yo ya he soportado peores cosas... manías tuyas son las menos...

- ¡Harry concéntrate! - pidió la chica entre risa.

- Es que me cuesta si tú estás a mi lado - contestó el chico acercándose a ella. - y sobretodo si vistes ese pijama.

- ¿AH? - Hermione se miró y se dio cuenta que había bajado a la sala común en su pijama más viejo.

- ¿Te estás burlando de mi pijama?

- ¡No, no, claro que no! Solo que los conejitos están bien lindos...

- ¡Harry!

- Ya, ya, lo siento...

- Sé que es algo infantil, pero es mi pijama favorito para que lo sepas. - comentó Hermione contemplándose nuevamente.

- Si lo sé, se ve que es infantil... hasta tiene capucha y patitas... pero si es tu favorito no hay problema... - agregó rápidamente conteniendo la risa.

- Mejor me voy a dormir, ya es tarde. - señaló la chica viendo la hora en su reloj de pulsera.

- ¡No, no te vayas aún! No quise molestarte por tu lindo pijama...

- Sí, claro... buenas noches Harry.

- ¡No! - y levantándose rápidamente de su asiento la sujetó de los brazos.

- Harry me tengo que ir a acostar... - dijo tratando de zafarse.

- No sin antes de darme el beso de buenas noches.

- ¿En qué habíamos quedado? - preguntó frunciendo el entrecejo.

- En la mejilla... es lo único que te pido, y no te molesto más... por hoy, ¿ya?

- Mmm...

- Por favor, Hermi, no seas mala... - y acercó su mejilla a la boca de Hermione.

- Está bien... - y estirando su boca besó algo que no era para nada el rostro de Harry. El chico había corrido su cara hábilmente y logró que la chica lo besara en la boca.

- ¡¡Eres un tramposo, suéltame!! - exclamó enojada cuando Harry la miraba con una sonrisa de oreja a oreja.

- ¡Te prometo que fue sin querer! - se disculpó Harry sin soltarla.

- ¡Te he dicho que me sueltes!

- ¡No!

- ¡Harry suéltame, por favor!

- ¡Qué no! - exclamó nuevamente Harry con aparente enojo.

- ¿Por qué no? - preguntó Hermione mirándolo fijamente a sus ojos verdes.

- ¡Por qué tú no quieres! - lanzó él.

Hermione abrió su boca pero se tragó lo que iba a decir. Harry inevitablemente volvía a leerle el pensamiento, solo que está vez era algo mucho más vergonzoso que las veces anteriores.

- ¡Eso... eso es mentira! - mintió Hermione con las mejillas ardiendo.

- ¿Por qué si me quieres besar no lo haces? - preguntó Harry premeditadamente.

- ¡Yo no quiero besarte!

- Bueno, si tu no lo haces... lo haré yo...

- No, Harry... - pero fue interrumpida. Harry la aferró con más fuerza y la atrajo hacia él. Por unos segundos los ojos de Harry se clavaron en los castaños de Hermione, provocando un efecto hipnotizador en ella. Cerraron sus ojos al mismo tiempo y luego sus tibias y temblorosas bocas se juntaron.

Harry dejó de sujetar con fuerza a la chica posando sus fuertes brazos alrededor de su cintura y Hermione estiró los suyos rodeando el cuello del muchacho. Se separaban un minuto y volvían a besarse nuevamente, con más pasión que la vez anterior. Era todo lo que siempre había soñado Hermione, y eso lo sabía muy bien Harry.

- Hermione... te amo... - expresó el chico cuando sus bocas se sintieron cansadas.

La chica lo miró y el silencio de la sala común se le hizo eterna. Temblaba de pies a cabeza, y no era precisamente por el frío. Las cosquillas del estómago, el estremecimiento que sentía cuando Harry le acariciaba la espalda y las fuertes palpitaciones de su corazón la habían dejado sin habla.

- Nunca había sentido algo así, debes creerme.

Hermione seguía callada pensando que todo lo que estaba pasando era un sueño, un extraño, pero lindo sueño.

- Hermione... yo quiero... yo quiero que seas mi novia, por favor...

Esto último hizo que la chica volviera a la realidad, sobresaltándose levemente.

- Harry, esto no debió pasar... - empezó a decir cuando se separó de los brazos del chico.

- Pero pasó, y va a seguir sucediendo mientras tu quieras...

- No... yo no lo quiero...

- Eso es mentira, tu estás sintiendo algo más por mí... eso lo sé.

- Seas lo que sea que este sintiendo, no puede pasar porque tú... tú...

- ¿Por qué yo qué?

- Porque tú no me amas de verdad... y si sigue esto ambos nos estaremos haciendo daño...

- ¡Eso no ocurrirá, porque no lo permitiré! - exclamó Harry abrazándola.

- Por favor Harry...

- No, soy yo el que tiene que pedirte a ti que deje de lado el miedo... por favor Hermione, sé mi novia... yo te amo... ¿cuántas veces tengo que repetírtelo?

- Lo siento... pero no... no puedo ser tu novia Harry, no mientras estés embrujado... - y apartándose de él comenzó a alejarse.

- Espera, quiero preguntarte algo más... - pidió Harry antes que ella subiera las escaleras.

- ¿Dime?

- ¿Me quieres, verdad?

Hermione sintió un escalofrió nuevamente. ¿Lo quería verdaderamente?

- No lo sé Harry... no lo sé... - y girando sobre ella, subió como un rayo las escaleras.

- Yo sé que sí. - se dijo Harry en plena soledad.



















-Yo sé que sÍ - inexplicablemente la voz de Harry llegó a los oídos de Hermione justo cuando cerraba la puerta de su habitación. La chica miró a sus espaldas pero no vio nada. Imaginó que ya era muy tarde y que se estaba imaginando cosas, por lo que no dio más vueltas al asunto.

Para su suerte Lavander y Parvati estaban plácidamente dormidas en medio de una montonera de plumas, la única víctima de su guerra de almohadas.

Se acostó en su cama y abrazó su almohada, la única que quedó viva, entonces unas débiles lagrimas empezaron a correr por su cara. Aquello realmente se le estaba saliendo de las manos y ella ya no podía hacer nada para evitarlo. Tenía tanto que escribir en su diario, pero tan pocas ganas de hacerlo que lo dejo para el día siguiente, cuando todas las extrañas sensaciones que sentía ahora estuvieran más calmadas.



Aquel último día de noviembre, el crudo invierno hizo aparición por fin, despertando a Hermione con una violenta tormenta.



- ¿Bajarás a desayunar? - preguntó Lavander apenas vio que la chica abría los ojos.

- No, debo hacer algo antes...

- ¿No te cansas de estudiar, verdad? - preguntó Parvati desde la puerta lista para iniciar un nuevo día de estudio.

- Creo que no... - respondió Hermione acomodándose en su cama.

- Está bien... nos vemos abajo... - y cerrando la puerta con fuerza, ambas chicas se fueron del lugar.

Espero unos minutos y cuando estuvo segura que ninguna de ellas volvería otra vez a la habitación sacó su diario de vida y con prontitud empezó a escribir.







Querido Diario:

Me gustaría tanto decirte que las cosas están marchando como yo quiero, pero no es así, por el contrario, todo está al revés. Ni siquiera sé por donde comenzar, quizás es más conveniente que cuente lo que sucedió primero.

Ayer bajaba a desayunar como de costumbre cuando escuché en unas de las habitaciones del primer piso unas risas. Me pareció extraño porque todos están a esa hora en el Gran Comedor, o eso creía. Fui directo hacia donde venía la bulla como el deber que tengo de inspeccionar que todo marche bien, por ser prefecta y sin dudar abrí la puerta de par en par... ¡ni te imaginas a quién vi juntos, de lo más bien besándose! ¡GINNY Y DRACO! No, no estoy bromeando, ojalá fuera mentira... estaban ahí, besándose muy abrazados. Cuando me vieron quedaron helados y pálidos del susto... (¿te puedes imaginar a Malfoy más pálido de lo que es?), y creo que yo me puse igual, en realidad fue tan irreal, era como estar en la dimensión desconocida. No puede gritar nada más que pedir una explicación de lo que estaba sucediendo, pero como ellos estaban tan perturbados como yo no pudieron articular palabra, entonces tuve que salir de ahí casi sin aire y sin que nadie me explicara lo que sucedía. Luego tuve todo el día para analizarlo y encajar las piezas del misterioso comportamiento de Ginny cada vez que hablábamos de Malfoy. Ahora entiendo su nerviosismo cuando sacaba el tema de la carta misteriosa... aunque aún no sé que se trata en realidad. Después, ya en la noche, Ginny habló conmigo y me explicó un poco más las cosas y la entendí. ¿Qué puedo hacer si está enamorada de él? Tiene pésimo gusto, pero lo que me tiene preocupada es que querrá él de ella, qué pasará cuando todos se enteren... que dirá Ron... (aunque eso sí me lo puedo imaginar y es bastante feo lo que veo.) ¡Son tantas cosas!

Y bueno, lo otro... anoche nuevamente me besé con Harry, a pesar que prometí no hacerlo nunca más.

Vio que quería hacerlo, y me besó. En realidad nunca pensé que podría estar confundida. Hace un mes atrás todo era Ron, pero ahora... ¡no sé qué es lo que me pasa! No amo a Harry, sin embargo me atrae muchísimo, me encanta estar con él, me gusta sus conversaciones... cuando me dice que me quiere me hace sentir bien, que soy linda por lo menos para alguien, aunque este embrujado... y es por eso mismo que no puedo seguir sintiendo lo que siento. ¿Qué va a suceder cuándo todo esto pase? No puedo arriesgarme a algo falso, eso es lo que no comprende Harry, y es por eso que Snape es mi única salida, lamentablemente.







Hermione.















Cerró el diario con el cuidado de siempre y se vistió. Se preparó para lo que sería su día más duro.

No bajó directamente al Gran Salón, sino que se dirigió directamente a la oficina de Snape. Sus nervios ya estaban descontrolados cuando tocó a la puerta y espero temblando a la respuesta del profesor.





- ¡Pase! - se escuchó desde adentro.

La chica giró la manilla y entró a la húmeda habitación.

- ¿Qué quieres tan temprano, Granger? - preguntó Snape con inexistente cortesía.

- Ne... necesito su ayuda, profesor. - contestó nerviosamente la chica.

- ¿Tú? ¿La mejor estudiante de Hogwarts necesita mi ayuda? - preguntó en tono burlón. -¿Acaso no eras tan autosuficiente?

- Uno siempre necesita la ayuda de la persona que más sabe, y para mi desgracia es usted, profesor Snape. - objetó la muchacha con voz más firme.

- Me alegra saberlo... ¿qué deseas? - y la miró con odio como siempre lo hacia para cualquier alumno que llevara la insignia de Gryffindor por delante.

- Hice un hechizo para la persona equivocada y ahora no sé como revertirlo.

- ¿Qué hechizo? - ladró desde su asiento Snape.

- Uno de amor...

- ¿Cómo, no te oí Granger?

- Uno de amor, profesor. - repitió la chica con las mejillas ardiendo.

- Así que la lista Gryffindor tiene mala suerte en el amor... - se rió sonoramente moviendo su grasienta cabellera de lado a lado. -¡Quién lo creería! ¿Y a quién enamoraste?

- A Harry...

- ¿A Potter? Jajajaja... ¿Me dices que enamoraste a Potter?

Hermione quien estaba tan avergonzada solo se limitó a mover su cabeza de arriba abajo.

- Nunca llegue a pensar que estabas enamorada de ese...

- Pues ahí está el problema, a él no lo quería enamorar...

- ¿No era a Potter? ¿Entonces a quién? - preguntó interesado.

- No creo que sea necesario decirlo... yo quiero saber si me puede ayudar o no...

- ¡Claro que es necesario saberlo! Hay que tomar en cuenta todos los factores del proceso... - lanzó Snape con ironía.

- Yo quería enamorar a Ron... - y sus mejillas ardieron tanto que le empezaron a doler.

Tuvo que esperar por lo menos unos cinco minutos para que Snape dejara de reírse.

- Bien... bien... ¿y qué es lo que quieres? - preguntó por fin con lagrimas en los ojos por tanto reírse.

- Quiero que Harry deje de estar enamorado de mí porque esta yendo muy lejos... escucha lo que pienso y hay veces que me ve... entonces...

- Un momento... ¿escucha tus pensamientos? ¿Qué clase de hechizo le hiciste? - interrogó cambiando su tono de voz.

- Uno que salió en una revista, el de Corazón de Bruja, ¿por qué?

- ¿Por qué? - preguntó Snape con los ojos bien abiertos. - Porque no es común que pase estás cosas con ese tipo de pociones... ¿hace cuánto que esta así?

- Mmm... hace unas dos o tres semanas...

- ¿Tres semanas? Ese tipo de pociones no duran tanto.

- Yo también lo sé, es por eso que vengo por su ayuda...

- ¿Cuáles fueron los ingredientes? - quiso saber desde su asiento.

Hermione hizo memoria y relató uno por uno por ingredientes, el procedimiento y las palabras que había que decir.

- ¿Me dices que era una mezcla de hechizo y poción?

- Sí, fue así, ¿por qué? - preguntó Hermione preocupada.

- Porque si es así, no hay solución. - concluyó el profesor con una sonrisa satisfactoria.

- ¿¿QUÉÉ??

- ¿Eres sorda? - soltó Snape con rudeza. - Las pociones y los hechizos no se deben combinar nunca para enamorar a alguien... Esa es una regla de oro, me extraña que no lo hayas sabido, sabelotodo.

A Hermione le costó respirar normalmente y sentía que su corazón se le iba a salir por la boca. ¿Harry estaría para siempre así?

- ¿Pero... pero no habrá algo, un contrahechizo? ¡Cómo va a existir nada! - exclamó la chica con lagrimas en los ojos.

- Pues no, no la hay. - contestó terroríficamente Snape.

- ¿Y si la mezcla que hice para enamorarle le agrego sangre del que verdaderamente me gusta... o

- ¿Quiere que Potter se enamore de Weasley? - preguntó con una sonrisa malévola en los labios.

- ¡No! Pero me pregunto se habrá alguna solución... es imposible que siga así...

- Ese va a hacer su problema, Granger. - dijo acomodándose más en su asiento. - Ahora sale de mí vista.

- Pero...

- Pero nada, si tengo alguna información te la haré saber, así que ahora vete a tu clase. ¡Ya!

Hermione giró sobre sus talones y arrastrando los pies salió de la horrible oficina de Snape, dejándolo con una gran sonrisa en los labios.

Ahora no había más alternativas, ya todo estaba acabado, Harry seguiría irremediablemente enamorado de ella por el resto de sus días y no podía hacer nada para evitarlo.



Salió de la oficina con un peso mayor del que había entrado y arrastrando los pies esperó hasta que su clase de pociones empezara. Se sentó en el lugar más apartado de la mazmorra aguardando a que llegaran los demás alumnos. Como casi siempre que tenían clases ahí, los primeros en arribar fueron los de Slytherins, entre ellos Draco, quien cuando apenas la vio esquivó su mirada rápidamente, siendo la primera vez que no le gritaba ningún insulto. Ya tarde llegó Harry acompañado de Ron, quienes se sentaron en los asientos delante de ella.







- Creo que esta clase será muy especial... - dijo Snape apenas llegó al lugar con una malicia saliéndole por los poros.

Hermione sintió una clavada en su estómago cuando la mirada de su profesor la acechó.

- Para hoy he cambiado el tema que veníamos viendo hace semanas, porque esto los ayudará a aquellos que hacen filtros alocadamente. - siguió el profesor de piel cetrina. - Se trata de los Filtros Amorosos. - y fijó nuevamente sus ojos en la muchacha de mucho cabello marañado que estaba sentada (escondida) en el último asiento.

- Pero usted dijo que...

- ¡Cállate Finigan! - exclamó Snape cuando Seamus quería objetar. - Yo sé muy bien por qué hago las cosas, por algo soy el profesor de Pociones.

Harry y Ron soltaron una carcajada que por suerte solo fue escuchada por su amiga.

Snape avanzó por la mazmorra con las manos cruzadas en el pecho mirando con aire de superioridad a todos los chicos, especialmente a los Gryffindors. Sus pasos sonaban huecos mientras recorría lentamente los pasillos. Hermione sintió un escalofrío bastante desagradable cuando notó que él se acercaba hacia ella.



- Señorita Granger levántese por favor. - ordenó con una falsa sonrisa de cortesía.

Con torpeza Hermione dejó su asiento imaginando con terror lo que vendría a continuación.

- ¿Usted me podría decir qué es lo más importante sobre las pociones de amor?

- Eh... eh... lo más importante... es... es que se deben hacer con precaución...

- Bien, muy bien... - respondió entrelazando sus dedos. -¿Y por qué hay qué tener tal precaución?

- Porque... porque hay que elegir bien y estar seguro de quien se quiere enamorar... - dijo sudando helado.

- Pues claro... ¿simple no? - y miró a su alumnado completo que es ese momento estaba pendiente de cada acción. - Otra pregunta, señorita Granger... ¿se debe fiar de una revista estúpida si da filtros amorosos de dudoso efecto?

Hermione se paralizó en el lugar. Sus ojos nerviosos se fijaron instantáneamente en el chico que tenía delante de ella, quien ahora estaba mirándola tan perplejo como el resto del curso.

- ¿Y adonde quedó esa sabelotodo que siempre contestaba las pregunta con altivez? - inquirió Snape con voz gélida.

A la chica le faltó el aire a la vez que un par de ojos verdes le pedían una explicación.

- Eh... no, esas revistas no son de fiar... - contestó casi sin aliento.

- ¿Ha dicho que no? ¿Eso ha dicho?

Hermione movió su cabeza en señal de afirmación.

- Una pregunta más, ¿Se debe mezclar un hechizo o encantamiento y un filtro amoroso? - preguntó con los ojos encorvados al máximo.

Esta vez la chica no pudo emitir sonido. Snape estaba a punto de ser el responsable de una de sus peores humillaciones públicas.

- ¿Qué me contestará ahora Granger? ¿Ah? ¡Habla! - exclamó el profesor de pociones con tono maquiavélico.

- ¡¡No es manera de preguntar!! - gritó Harry de pronto levantándose de su asiento, mientras Ron quedaba con la boca abierta viendo la escena.

- Oh... ¡mira quién ha salido en tu defensa, Granger! - lanzó Snape mirando ahora a Harry casi con felicidad.

- Harry no...

- Granger, limítate a contestarme, ahora...

- Hermione no tienes por qué dejarte humillar así... - dijo Harry elevando más su tono de voz.

- Potter le has quitado 10 puntos a Gryffindor, y tú le quitarás otros 10 si no me respondes. - afirmó Snape con voz cruda mirando a Hermione.

- ¡No, no hay que mezclar hechizo con pociones! - exclamó de pronto ella recuperando su habla.

- ¿No? ¡Qué extraño! - pronunció el hombre mirando divertido a los chicos. - Tienes 10 puntos menos, Granger.

- ¿Qué es lo extraño? ¡¡Hermione ha respondido bien!! - exclamó ahora Ron quien también se había puesto de pie, mientras sus otros compañeros de Gryffindor pensaban con una mezcla de terror y ira sobre los puntos perdidos.

- ¡¡Ron tiene razón, Hermione esta en lo correcto, no nos puede quitar más puntos por eso!! - gritó Harry ya fuera de sí.

Hermione trataba en vano hacer callar a sus amigos, a la vez que Snape moldeó una sonrisa en sus pálidos y delgados labios.

- Ustedes les han quitado 30 puntos más a su casa. - dijo entrecruzando sus brazos con aspecto triunfante.

- ¡¡Cómo!!

- ¡¡Eso es injusto!!

- ¡¡Pero si ha respondido bien!!

Los alumnos de Gryffindor no callaron por más tiempo su enojo, soltando a viva voz sus reclamos.

- ¡50 puntos menos para Gryffindor! - soltó mirando a su alumnado y mirando a la chica de soslayo agregó -¿Granger no les dirás por qué te he quitado puntos?

La mazmorra quedó de un momento a otro en un abrumador silencio. Todos los ojos apuntaban a Hermione. El rostro de Ron estaba tan rojo como su cabello, sin embargo Harry tenía una expresión vacía. Algo en ese preciso momento escuchó, algo que no le gustó para nada...

- ¡No, no sé por qué me está quitando puntos, profesor! - pronunció Hermione con voz entre quebrada.

- ¿No? ¡Me dice qué no! - exclamó Snape con una risa estridente. - Si sabías perfectamente que los hechizos no se mezclan con las pociones, entonces ¿POR QUÉ HAS EMBRUJADO A POTTER?

Luego de eso, Hermione solo escuchó molestos murmullos por todo el salón y vio unos ojos verdes que reflejaban desilusión.

Capítulo 10: ¿Me quieres?

- ¡Harry escúchame!

- ¡No tengo nada que escuchar de ti! ¡Todo esta dicho!

- ¡Tenía que hacerlo!

- ¡Claro qué no! ¡Era una promesa, no le diríamos nada a nadie! ¡¡Y mira a quién es al primero que acudiste!!

- ¡Pero no había otra solución, tú sabes qué esto no puede seguir!

- Sabes qué, piensa lo que quieras, de todos modos me has desilusionado.

- ¡¡Harry, no... espera... espera...!! - Hermione gritó por última vez quedando sin voz. La fastidiosa clase de Snape apenas había terminado y Harry no quería escuchar sus explicaciones saliendo hacia el exterior de la mazmorra con velocidad. La chica quedó mirando hasta que él desapareció completamente. Era una pérdida de tiempo salir corriendo tras de él, pues conocía a la perfección el temperamento de su amigo.

A medida que salían sus compañeros le lanzaban diversas miradas. Las más crueles, como era de esperarse, eran las de Slytherin. Parvati y Lavander trataron de hablar desesperadamente con Hermione, pero ésta que no estaba de humor para escucharlas, se ocultó hasta que se libró de ellas.



- ¡Hasta que te encuentro!

Hermione miró a sus espaldas viendo para su sorpresa al colorín que se acercaba con prisa.

- Te he buscado en todos lados, y este era el último lugar en que te creía encontrar... - dijo él mirando la lechucería.

La chica había corrido al primer lugar que se le vino a la cabeza. Entre los animales y las cartas que continuamente llegaban al castillo, pasó sus penas.

- Quería estar sola... - contestó secándose las lagrimas retraídamente.

- ¿Por qué lo hiciste? - Ron había llegado a un punto en que paró violentamente de caminar. Miró a su amiga quien estaba sentada en un improvisado asiento, una caja de madera vacía.

- No tuve otro remedio, no quiero que esto llegue a mayores... entiéndeme...

- Harry está muy mal, se encerró en su pieza y no quiere hablar con nadie.

- Eso ya lo sé.

- ¿Cómo? ¿Intentaste hablar con él?

- Eh... sí, sí, claro... pero no me escuchó... - contestó rápidamente. Era extraño pero esas palabras se le salieron sin pensar. Era como si supiera lo que Harry sentía en ese preciso momento por ella. Todo esa desilusión, resentimiento y rabia también lo percibía Hermione, como si ella y Harry compartieran la misma alma.

- ¿Por qué tenía que ser precisamente Snape? ¿Por qué no acudiste a otro profesor?

- Ni yo lo sé, fue un intento desesperado, no lo sé...

- Pero lo que menos entiendo es por qué recurrirte a este método tan desesperado para conquistar a alguien, o sea, debiste ir donde el chico que te gusta y decirle lo que sentías por él...

- Es muy fácil decirlo, y créeme que intenté muchas veces, pero él nunca se interesó en mí...

- ¿Y eso cómo lo sabes? Quizás no te diste cuenta o...

- ¡Es qué tu no entiendes!

- ¡Claro qué entiendo!

- ¡No, mentira, tú nunca has sentido lo que es querer a alguien y que esa persona no te tome en cuenta!

- ¡Eres tú la qué no sabes nada! - exclamó Ron con las mejillas cada vez al tono de su pelo. -¡Yo he sentido muchas veces lo mismo!

- ¿Ah sí, dime con quién? - interrogó Hermione levantándose de su asiento.

- Eh... bueno, no exactamente...

- ¿Ves lo qué digo? Muchas veces intenté decírtelo...

- ¡¡¿¿Decirme qué??!! - preguntó Ron interrumpiendo a la chica súbitamente.

Hermione paró de respirar, había dicho decírtelo sin pensarlo. Ron la miraba con los ojos desorbitados, a punto del colapso.

- Esto ya no tiene sentido, de verdad...

- ¡No Hermione! - lanzó el muchacho. -¡Dime lo que me ibas a decir!

La chica tomó aire de contestar. Lo que mucho había reprimido en su corazón, por fin iba a salir a la luz.

- Tú sabes que yo no quería embrujar a Harry, ¿verdad?

- Claro que lo sé, pero no me has dicho a quien querías enamorar. - contestó Ron inquieto.

- Yo... yo quería enamorarte a ti... Ron. - dijo por fin la muchacha con el corazón latiéndole a mil.

Ron sintió como si de un solo golpe le sacaran todo el aire.

- Pero, ¿por qué nunca me lo dijiste? - preguntó con los ojos cuadrados.

- Porque sabía que me ibas a rechazar. - y miró al suelo para que no notara lo colorada que estaba.

Hubo otro silencio incómodo. Hermione hundía cada vez más su cabeza entre sus manos, mientras que Ron, inmóvil frente a ella trataba de ordenar sus pensamientos.

- Tú... ¿Tú estas enamorada de mí? - preguntó Ron cuando pudo pronunciar palabra.

Hermione levantó su mirada y lo observó fijamente. Era la pregunta que menos se esperaba. Pensó en todo lo que había pasado en las últimas semanas y le fue imposible evitar sentir estremecimiento al repasar lo que habría vivido con Harry, entonces se preguntó: ¿Seguía enamorada de Ron?


- ¿Sigues enamorada de mí? - inquirió el muchacho sin titubear esta vez.

- ¡Espero que pronto llegue a Londres! - dijo de pronto una voz carraspeada, sacando a Hermione de sus confusos pensamientos y haciendo que Ron giraba improvisadamente sobre sus talones. -¡Weasley, Granger! ¿Qué es lo que están haciendo aquí?

La profesora de Transformaciones paró sorpresivamente de caminar al igual que Snape, quien venía unos pasos detrás de ella.

- Creo, Minerva, que esta parejita tiene mucho que decirse, ¿no es cierto?. - preguntó Snape mirando con malicia a la chica.

- Eh... Estaba enviando cartas a mis hermanos... - explicó Ron con las mejillas ardiendo.

- Sí, claro. ¿Y tenía que acompañarlo la señorita Granger? - dijo el profesor de Pociones con burla.

- Eh...

- Sí, lo acompañaba. - contestó Hermione con tono desafiante.

- Muy bonito... muy bonito... - opinó el hombre con ironía.

- Creo que te has demorado mucho en enviar tus cartas, Weasley - comentó McGonagall avanzando por la lechucería. - El profesor Dumbledore te busca con urgencia, Hermione, pero al parecer estaban muy entretenidos en...

- ¿A mí? - interrumpió Hermione a la profesora McGonagall levantándose de su asiento-caja con ímpetu.

- Sí, a ti. Y no sé por qué. - dijo ella eligiendo a una lechuza apta para enviar una carta en plena lluvia.

- Oh, esta bien... - comunicó la muchacha yendo hacia la salida.

- Y no es necesario que la sigas, Weasley. - añadió Snape con intención.

- No lo iba a hacer. - dijo Ron con las mejillas cada vez más al tono de su pelo.

Hermione salió rauda hacia la oficina del director de Hogwarts sin despedirse. Fue la primera y única vez en su vida que se contentó al ver Snape.



Ron entró a la sala común de Gryffindor casi sin aliento. El dolor fuerte en el estómago y el nudo en la garganta no habían pasado desde que salió de la lechucería. Por culpa de McGonagall y Snape, Hermione no había podido contestarle. Ahora debería esperar hasta la noche para poder hablar con ella nuevamente. Caminando con pesadumbre se dirigió hacia la última ventana del rincón, donde gruesas gotas de agua reaparecían rápidamente golpeándolas ruidosamente.

- ¡Otra vez se largó a llover!

Ron no miró a quien le había hablado, porque sabía quien era.

- ¿Qué es lo qué te pasa?

Ginny había visto llegar a su hermano y notó que no había sucedido nada bueno.

- Nada... - contestó con voz ultratumba.

- ¿Nada? Te conozco muy bien, ¿por qué no me lo dices? Puede que después te sientas mejor...

- ¿No tienes nada que hacer, verdad? - preguntó molesto.

- Mmm... no, así que tengo mucho tiempo para escucharte. - contestó la pelirroja con entusiasmo.

Ron movió su cabellera de un lado a otro.

- Es Hermione...

- ¡Oh! Ya me enteré lo que pasó en clases de pociones... pobrecita, ¿no?

- Hermione me ha dicho que era a mí a quien quería embrujar... - dijo sin escucharla.

- ¿¿¿Quééééé???

- Sí, sí, como oyes. Me lo acaba de confesar.

- ¡Wow! ¿Y qué le dijiste? - quiso saber Ginny muy interesada.

- Yo le pregunté si estaba enamorada de mí...

- ¿¿¿Y??? ¿¿¿Qué ha respondido??? - inquirió con los ojos desorbitados.

- Nada. - respondió él bajando la mirada.

- ¿¿Cómo qué nada?? ¡¡Es increíble!!

- Bueno, no pudo decir nada en ese momento porque en ese preciso instante entró a la lechucería Snape y McGonagall.

- ¿¿A la lechucería?? ¿¿Qué era lo que hacían en la lechucería??

- Fue ahí donde encontré a Hermione, y por favor Ginny, no desvíes el tema...

- Ok, ok... entonces, ¿Hermione no te ha dicho nada por qué no pudo?

- Exactamente.

- ¿Y qué piensas tú?

Ron miró a su hermana de soslayo con las mejillas más al tono de su cabello.

- ¿¿Pensar sobre Hermione??

- ¡Sí, claro! ¿De quién más! - exclamó sin paciencia la colorina. -¿Qué piensas de ella?

- Eh... bueno... eh... mmm... es mi amiga, ¿no?

- ¡Ay! ¡Obvio que sé que es tu amiga! Pero, ¿alguna vez has pensado en ella como algo más que eso?

Las mejillas de Ron parecían estar a punto de explotar.

- Bueno... yo... eh...

- ¿¿Te gusta o no Hermione?? - preguntó Ginny directamente.

- ¡Pues sí! - contestó sacándose un gran peso de encima. -¡Claro que me gusta!

Ginny abrió mucho más los ojos brillando de alegría.

- ¡¡¿¿Entonces qué esperas??!! ¿¿Por qué no le pides que sea tu novia??

- ¿¿Estás loca??

- ¡¡¿¿Por qué??!! Sí se gustan...

- ¡¡Porque no sé si aún le gustaré!! - estalló él cruzándose de brazos.

- Ron, hermano mío... si ella quería hechizarte a ti, ¿por qué ahora no te iría a querer?

- Bueno, porque... porque ha pasado mucho tiempo con Harry, ¿cómo sabes qué no está enamorada de él?

- ¡Vamos! - pronunció Ginny agitando sus brazos. - Tú y yo sabemos muy bien que entre ellos nunca habrá nada, son demasiados amigos... Ya llegará el día en que a él se le vaya el efecto de eso que le hizo y volverán a ser tan amigos como siempre... créeme.

- ¡Ojalá eso llegue pronto, porque no soporto que pase todo el día hablándome de ella!

- Sí, claro... - dijo Ginny en voz baja.

- ¡Oh, lo siento! Sé lo mucho que te afecta que Harry esté en esas condiciones...

- Eh... sí, mucho... - y miró hacia otro lado para que no notara que estaba mintiendo.

Ron volvió a mirar hacia el exterior de Hogwarts en el justo momento en que la peor tormenta en muchos años comenzaba.

- Entonces... ¿tú crees que debo ir dónde ella y decirle lo qué siento? - preguntó el muchacho girando su colorida cabellera.

- ¡Pues claro!

- ¡Es qué no lo sé! ¿Y si me dice qué no?

- ¡Odio hacer esto! Pero por ser mi hermano...

- ¿Dé qué hablas? - la interrumpió Ron inquieto.

- Hablo de Hermione, ¿de quién más? - y tomando aire agregó. - Ella esta enamorada de ti desde hace años, pero tú nunca te diste cuenta.

- ¿¿Cómo?? ¿¿Acaso tú sabías que Hermione me quería??

- Obvio, si es mi amiga, ¿no?

- ¡¡¡¿¿¿ENTONCES POR QUÉ NO ME LO DIJISTE ANTES???!!!

- Porque ella me pidió que no lo contara... y tú sabes que yo cumplo con mi palabra, además, yo no tenía ni la más remota idea de que tú le correspondías... si me lo hubieras dicho antes...

El chico se tomó su cabeza con ambas manos. No sabía con cual sentía más rabia, si con su hermana por haber callado o con él mismo por no haberse dado cuenta antes de las intenciones de Hermione.

- Ya que las cosas son así... - dijo Ron esbozando una nerviosa sonrisa - creo que es hora que me declare, ¿verdad?

- ¡¡Así se habla!! - exclamó Ginny abrazando a su hermano.



Hermione caminó rápidamente para llegar a la oficina del director. Pronunció la contraseña delante del gran fénix que cubría la puerta de entrada y golpeando solo dos veces, la profunda voz de Dumbledore la invitó a pasar.

- Me a dicho la profesora McGonagall que quiere hablar conmigo... - dijo la chica cerrando la puerta tras de sí.

- Sí, sí... toma asiento. - comunicó amablemente el viejo hombre de gran barba blanca detrás de su enorme escritorio.

La chica se sentó mirando el lugar detenidamente.

- ¿Quieres una rana de chocolate? - dijo él ofreciéndole una de las golosinas que tenía en un rincón de su mesa.

Hermione agradeció y cuidadosamente sacó un chocolate, que pronto fue devorado.

- Son muy buenos para el frío... - dijo Dumbledore tomando otra. - Pero yo creo que ya lo debes saber, ¿no?

- Sí. - respondió masticando el último pedazo de rana.

- ¿Otra?

- No, no, gracias...

- Bueno, entonces te contaré el por qué te he llamado.

La chica se acomodó mejor en la silla de alto respaldo, antes que el director comenzara a hablar.

- El profesor Snape ha venido muy preocupado esta mañana a informarme la actual situación de Harry...

Hermione frunció la boca al escuchar el nombre del profesor de Pociones.

- Me ha dicho - prosiguió Dumbledore - que tú lo has embrujado sin querer, ¿es así?

- Sí, así es. - respondió sonrojada.

- Y que ahora él esta enamorado de ti, ¿es eso correcto?

- Sí, lo es.

- ¡Vaya! - exclamó el viejo director de Hogwarts acomodándose mejor en su gran asiento - Yo siempre creí que ustedes ya eran novios, pero bueno, eso no viene al caso...

- ¿No es por eso por lo que me mando a llamar, profesor? - preguntó Hermione abriendo grandes ojos.

- No, no... claro que no. Es sobre Draco de quien te quiero hablar.

La chica abandonó la oficina de Dumbledore más confundida de lo que había entrado. Bajó las escaleras de caracol, y por un segundo, y fuerte relámpago la sacó de sus pensamientos, pero apenas escuchó silencio, sus confusiones atacaron de nuevo.

Entró por el retrato de la señora gorda y lo primero que vio fue a Ron y Ginny, quienes conversaban muy animadamente cerca de la chimenea.

- ¿Qué es lo que quería Dumbledore? - preguntó Ron a la chica sin atreverse mirarla completamente a los ojos.

- Eh... quería hablar...

- ¿Era sobre el hechizo? - preguntó ahora Ginny muy interesada.

- Mmm... no precisamente...

- ¿Entonces aún no sabes como desenamorar a Harry? - inquirió nuevamente la pelirroja dibujando una extraña sonrisa en los labios.

- No, aún no...

- Entonces, ¿de qué quería hablar? - curioseó Ron cruzándose de brazos.

- Bueno... él quería hablar de... de... Malfoy - y al decir esto, Ginny dio un pequeño respingo en su asiento.

- ¿¿¿De él??? - exclamaron ambos hermanos.

- Sí.

- ¿Sobre qué? - preguntó Ginny alarmada.

- Sobre... sobre... sus... bueno...

Ginny parecía adivinar, mientras que Ron se esforzaba en entender el por qué el director del colegio buscaba a Hermione para tratar temas de Malfoy.

- ¡Pero es ridículo! ¿Por qué hablaría de Malfoy contigo, Hermione? - soltó el pelirrojo sin entender nada.

- Bueno, somos prefectos, ¿no? Algo tenemos en común...

- ¡Pero yo también lo soy! - exclamó el chico -¿Por qué no me buscó a mí?

Hermione solo se encogió de hombros.

- ¿Y qué fue que lo dijo? - preguntó Ginny temiendo a lo que la chica podía decirle.

- Eh... nada relevante... solo si veía si él cumplía bien su trabajo como prefecto...

- ¡¡¿¿Cómo??!! ¿¿Pero por qué te lo preguntó a ti?? - lanzó Ron de nuevo.

- Porque soy una prefecta, ya te lo dije Ron, quizás también lo haga contigo... Lo que sucede es que le están llegando muchas quejas a él sobre como Malfoy castiga al resto de los estudiantes... es solo eso...

- ¡Pero si ya no castiga tanto a los de Gryffindor!! - increpó Ginny sorpresivamente.

- ¿Qué es lo que te sucede a ti, Ginny? Ese zángano repugnante castiga sin razón a todo Gryffindor que se le pase por delante... - le dijo su hermano mirándola boquiabierto.

- Lo que quiero decir... es que... - Ginny se había puesto muy roja, su impulso al defender inconscientemente a su novio lo estaba pagando muy caro.

- Lo que quiere decir Ginny es que no es solamente a los de nuestra casa, sino que a todo el mundo, ¿cierto Ginny? - dijo Hermione saliendo en ayuda de su amiga.

- Sí, eso... exactamente...

- Pero no entiendo... - indicó Ron mirando a ambas chicas muy confundido.

- No debes entender nada Ron, relájate...

- Pero...

- ¡Oh no! - exclamó de pronto Hermione mirando por encima de ambos hermanos.

- ¿Qué sucede? - preguntó Ginny mirando a sus espaldas.

- Ahí vienen Parvati y Lavander, ¿me hacen un favor? - y se acercó al par de pelirrojos - Si les preguntan para adonde fui, ustedes no saben nada, ok...

- Esta bien, pero...

- Gracias Ron... adiós, nos vemos... - y saliendo lo más rápidamente del lugar, y antes que Parvati y Lavander se dieran cuenta de la huida, la prefecta de Gryffindor desapareció por el retrato de la señora gorda.

- ¡De todos modos no sé para adonde se fue! - comentó Ron a su hermana mirando como desaparecía la chica que tanto le gustaba.



Hermione salió del salón común caminando ligeramente hacia un lugar sin rumbo. La idea solamente era arrancar de aquellas chicas, porque estaba segura que le llenarían de preguntas sobre el hechizo y sobre Harry.

Le faltaba poco para llegar a la biblioteca, cuando unos silbidos la sacaron de sus pensamientos.

- ¿¿Qué es lo que haces aquí?? - preguntó ella cuando vio al Slytherin detrás de una gran armadura.

- Espero a... eh... tú sabes a quien me refiero... - contestó el chico incómodo.

- Ah, a Ginny.

- Sí, sí... ¿la has visto?

- Sí, la acabo de ver en la sala común... ¡Ah! Por cierto, Dumbledore ha hablado hoy conmigo... - dijo la muchacha muy seriamente.

- ¿Y eso qué conmigo? - preguntó el prefecto de Slytherin con su típica mirada de odio hacia la chica.

- Pues lamentablemente mucho, Malfoy. Él ya sabe lo que tienes entre tú y Ginny.

- ¿¿¿¿Quééééé???

- Sí, los vio juntos en unos de los salones vacíos de Hogwarts.

- ¿Y por qué te lo ha dicho a ti? - interrogó Draco visiblemente anonadado.

- Pos dos razones, una porque sabe que a Ron no se lo podía decir, y la segunda porque quiere que tú seas más responsable, Malfoy...

- ¿¿Qué??

- Tú sabes muy bien a lo que me refiero.

- ¿¿Y por qué no me lo ha dicho a mí? ¿O a Ginny?

- No, si lo hará... es que primero quería verificar algo...

- ¿Qué cosa?

- Sí tú no estabas jugando con ella...

- ¡¡Claro que no estoy jugando con ella!! ¿Pero no entiendo por qué Dumbledore...

- Cuida a Ginny, ¿quieres?

- ¿Por qué me lo dices?

- Solo por... mira, que te explique Dumbledore, él ya te llamará... solo cuídala...

- Ok... ok...

Hermione miró por última vez al chico con severidad y ponía en marcha su operación ADPL (Aléjate de Parvati y Lavander), cuando nuevamente el Slytherin la llamó.

- ¡Hey, espera!

- ¿Ahora qué quieres?

- ¡Vaya sorpresa eso de Potter!

- No estoy de ánimos para escuchar tus burlas, así que ahórratelas - contestó ella cansinamente.

- Y yo que siempre creí que estabas enamorada de Weasley, que extraño que hallas embrujado al cara rajada...

- Adiós Malfoy...

- ¡No, aún no te vayas! Esto te puede interesar...

- ¿Qué cosa?

- ¿No has salido, verdad?

Hermione miró a Draco con escepticismo.

- ¿De qué me hablas ahora?

- De tu enamorado, ¿acaso no lo has visto?

- Ni me habla ni lo he visto desde la mañana...

- Pues deberías mirar por la ventana... ¿qué le has hecho a Potter? - preguntó esbozando maliciosamente una sonrisa.

Hermione corrió hacia el otro lado del pasillo y miró al exterior de Hogwarts. Los primeros segundos solo notó bruma y las gruesas gotas de lluvia, pero al fijar su mirada hacia el campo de quiddich vio, para su sorpresa, al chico que por equivocación había enamorado. Estaba montado en su escoba y con dificultad se mantenía en ella.

- ¡¡Harry!! - exclamó con el corazón en la mano.



- ¡¡Harry!!

El chico había oído inexplicablemente la voz de la chica que tanto amaba. Miró tontamente desde lo alto hacia sus lados, pero solo encontró más niebla. Se miró a sí mismo ahora y se encontró estúpido. Estaba a metros de altura, con una lluvia torrencial amenazadora y escuchando la voz de Hermione.

Pensó que lo mejor que podía hacer en ese minuto era marcharse, de todos modos ganaría el próximo encuentro con Slytherin. Bajó a tierra firme y ahí la vio. Estaba totalmente empapada. El agua corría violentamente por su negra túnica de colegio y de vez en cuando tiritaba entera.

- ¿Ahora puedes escucharme?

- Her... Hermione, ¿estás loca?

- No más que tú...

- Pero... ¡Te vas a resfriar!

- ¿Y acaso tú no?

- ¡¿Desde cuándo que te importo?!

- ¡No puedes decir eso! ¡Tú me importas, y mucho!

- ¿¿Ah sí?? ¿¿Entonces por qué has ido donde Snape??

- ¡Por qué no vi más salida!

- ¡De todas las personas a quien podías recurrir, fuiste dónde él que más me odia!

- ¡Entiéndeme qué no quiero qué tú estés así! ¡No quiero que sufras!

- ¿No quieres que yo sufra? ¡¿Entonces qué se supone que estoy sintiendo en este momento?!

- ¡No hablo de ahora... es qué tú no entiendes!

- ¡Claro qué entiendo! - gritó Harry tirando con fuerza su Saeta a un lado -¡Tú no estás pensando en mí, claro que no!

- ¡¡Pero qué dices!!

- ¡Lo qué sucede es qué eres tú la que no quiere sufrir!

- ¡Yo solo pienso lo que es mejor!

- ¡Lo qué es mejor para ti, querrás decir!

- ¡Aún no entiendo lo que tratas de decirme Harry!

- ¡Sucede que te estás enamorando cada día más de mí y tienes miedo que llegue el momento en que yo no sienta nada por ti! - lanzó él exaltado.

Hermione quedó sin habla pues una vez más Harry había adivinado en sus pensamientos. No quería enamorarse más de Harry por temor a que él volviera a ser el de antes, fue por eso que recurrió a Snape, porque no quería sufrir de amor por Harry.

- ¡¿Y sabes lo que más me da rabia?! ¡¡Es qué yo te he dicho tantas veces que no dejaré de amarte y tú no me hagas caso!!

El corazón de la chica empezó a bombear con más fuerza.

- ¡TE AMO! - gritó Harry perdiendo la cordura -¡¡ENTIÉNDELO DE UNA VEZ, POR FAVOR!!

Hermione empezó a llorar.

- ¡Te amo! - repitió Harry ahora fijando sus ojos verdes en el gran charco de barro en que estaban parados.

Fue en ese momento en que el corazón de la chica pudo más que todo razonamiento. Sin meditarlo siquiera, Hermione avanzó los pocos metros que lo separaban de Harry y antes que él pudiera hacer algo, lo abrazó, buscó su cara, puso sus brazos alrededor de su cuello y cerró los ojos... Segundos después ambos amigos del alma, los que habían compartido tantas aventuras y toda clase de peligros, se besaban con locura.

Capítulo 11: "Todo por un chocolate"

Llegó a la habitación empapada entera, con el corazón saliéndole por la boca y con una sonrisa que podría iluminar cada rincón de la habitación. Se desplazó con sigilo hacia los baños, y luego de cambiarse por completo, fue hacia su cama, sin antes de sacar su preciado diario de vida. Tomó la pluma que estaba en su velador y por primera vez en su vida le prestó más atención de lo debido.

"Harry" susurró entre un suspiro. Que lejanos parecían ser esos días en que ambos no eran más que grandes amigos, ahora le parecía tan extraño, pero a la vez tan bello ese sentimiento que había nacido por él.

Se acomodó en su cama, y prendió una vela blanca que daba suficiente luz para escribir y no molestar a sus compañeras de cuarto al mismo tiempo.

Querido Diario:

Hoy ha sido uno de esos días que recordaré para siempre (tal como la primera vez que pise Hogwarts) Hoy le he confesado a Ron que era a él a quien quería embrujar, que era de él del que yo estaba enamorada. Ya no podía seguirlo ocultando, creo que era la hora de revelarlo. Ron no sabía que decirme en un comienzo, pero luego me preguntó si aun lo amaba... ¿lo amo aún me pregunto también? Gracias a Snape y a McGonagall no le pude contestar, porque llegaron en ese preciso momento a la lechucería (no es un lugar muy lindo para pasar las penas, te diré...) No sé que hacer mañana, cuando tenga que verlo a la cara otra vez. Sé que me preguntará lo mismo, lo sé... lo que no sé es que contestarle... Si le digo que sí, me estaría mintiendo y le estaría mintiendo a él también, porque a final de cuentas amo a Harry... ¡Un momento! ¿Amo a Harry? ¿De verdad lo amo? ¡Ay, no lo sé! Dice amarme, y descubrió lo que más temo, que se olvide lo que hemos vivido cuando el efecto de la poción se le vaya.

Hice una locura, creo que una de mis mayores locuras... besé a Harry, lo besé yo, no él a mí, sino yo... yo... ¿Qué es lo que me ocurre? ¿Y si de verdad Harry es el chico correcto para mí? Pero, ¿Qué hacer con Ron? ¿Qué haré mañana?

Hermione.

PD: Dumbledore me ha llamado a su oficina. Sabe lo de Ginny y Malfoy, pero eso no es lo grave, él cree que Draco está utilizando a Ginny para sacarle información sobre Harry y que después éste se la entrega a Voldemort... ¿será verdad? También hablé hoy con él, aunque no de Ginny por cierto, pero si lo que Dumbledore es verdad, Malfoy está actuando muy bien. Ah, esto nadie más lo sabe y me prohibió comentarlo con Ginny.

Cerró el diario cuando la lluvia volvió a azotar las ventanas de la habitación con violencia. Miró su reloj de pulsera y faltaban tres minutos para que dieran las 12 de la noche. Se recostó, con la cabeza hecha un torbellino, pero entre tanto problema, sonrió. Recordó el beso de Harry y sus ojos volvieron a brillar.

- ¡Hermione! ¡Hermione!

- ¡Despierta por Dios! ¡Hermione!

Hermione abrió los ojos bruscamente y con gran pesadumbre vio a sus compañeras de cuarto muy exaltadas, tratando de despertarla.

- ¿Qué sucede? - preguntó refregándose los ojos.

- ¡La revista! ¡La revista! - gritó Lavander sentándose a su lado. -¡Debes leer lo que sale en la revista!

- ¿¿Ah??

- ¡¡Despierta ya, Hermione!! - dijo Parvati sosteniendo en sus manos el ejemplar "Corazón de Bruja".

- ¿Qué quieren? - preguntó la prefecta aún mareada, ya sentándose en su cama.

- ¡Qué leas esto! - soltaron ambos compañeras y sin más preámbulos le extendieron la revista.

Hermione la tomó y ojeó rápidamente la página que Lavander y Parvati le había señalado.

- ¿Qué es esto?

- ¡¿Cómo qué es?! - exclamó Parvati con los ojos como platos.

- ¡¡Es la solución para tu vida!! - añadió Lavander con emoción.

La chica de desordenados cabellos castaños despertó de golpe al escuchar lo que había dicho Lavander y con interés leyó en voz alta nuevamente la primera plana.

"Por los problemas causados al exponer en la edición número 378 el encantamiento Amor para siempre, la editorial de la revista Corazón de Bruja pide disculpas a las personas que de una o de otra manera se han visto afectada. Es por esta razón que en esta edición número 379 entregamos el encantamiento para desenamorar a aquellas que desgraciadamente fueron hechizada"

Hermione bajó su vista y vio como daban las instrucciones para quitar el hechizo que le había hecho sin querer a Harry.

- Sabemos que has hechizado a Harry por error...

- Te teníamos la revista hace años, pero nunca nos dabas oportunidad para hablarte...

- Ahora puedes conquistar de verdad a Ron...

- Debes quitarle el hechizo a Harry, él hace linda pareja con Ginny...

- Y tú amas a Ron, ¿no es así?

- ¿Verdad?

La chica se hallaba en trance. Sus manos temblaban mientras Lavander y Parvati no paraban de hablar. Tenía por fin lo que tanto había anhelado en un momento, pero que ahora no era más que un problema.

- ¿Lo desenamoraras, verdad? - preguntó con cuidado Lavander a ver que la chica no respondía.

- ¿No nos dirás que te enamoraste de Harry? - dijo Parvati con temor.

- Eh... mmm... no, no, estaba pensando... - contestó torpemente leyendo cuidadosamente el filtro nuevo.

- Oh, que susto he pasado... - comentó Parvati dando un suspiro.

- ¡Un momento! - exclamó Hermione haciendo que sus amigas dieran un salto -¡Acá no sale lo que pasará después que desenamore a HARRY!

- Mmm... ¿A qué te refieres exactamente? - preguntó Lavander mirando con atención a la chica y la revista.

- No sé si Harry recordará lo ocurrido... - comentó Hermione moviendo su cabellera de un lado a otro.

- Creo que lo importante es que vuelva a ser el de antes, ¿no crees?

La chica levantó lentamente su mirada sintiendo de pronto un terrible vacío en el estómago.

El filtro que salía en la revista era muy sencillo. Solo tenía que decir unas cuantas palabras al mismo tiempo que preparaba una infusión compuesta de tres gotas de su propia sangre y una uña de unicornio azul (que lo podía sacar sin problemas de la mazmorra de Snape, ahora que era prefecta)

Bajo después de Lavander y Parvati a la sala común, y llegaba al último escalón, cuando sus ojos se encontraron con unos verdes muy brillantes.

- ¡Te estaba esperando! - dijo Harry yendo hacia ella con mucho entusiasmo.

- Eh... Harry... eh...

- Estás muy linda hoy día - y con ternura la besó en los labios.

- Gracias... - contestó con las mejillas algo coloreadas.

- ¿Bajamos a desayunar?

- Sí, pero antes debo decirte algo...

- ¿Qué? - preguntó el muchacho sin dejar de mirarla con cariño.

- Que... que... - pero no fue capaz de decirlo. No pudo decirle que ya sabía como arrancarle todo el amor que él sentía por ella ahora, no pudo porque sus ojos verdes le pedían por favor que callara. - Que te quiero mucho...

Harry la contempló y le sonrió nuevamente. Un calor renacía en su interior, un calor que también sintió Hermione y sin importarle los que los observaban con mucha atención, se besaron, como dos locos enamorados.

Llegaron al Gran Salón de la mano, en medio de murmullos y miradas acusadoras, pero estaban tan metidos en su propio mundo que no se dieron por enterados, tanto así que ni se dieron cuenta que ese día Ron no apareció a desayunar.

- ¡Espera! - dijo Hermione cuando habían terminado su desayuno y caminaban ahora hacia su primera clase.

- ¿Pasa algo? - preguntó Harry frunciendo el entrecejo.

- Hoy no quiero ir a clases...

- ¿¿Quééééé??

- Que no quiero ir a clases, quiero pasar todo este tiempo contigo...

- Pero... ¿estás conciente de lo que estás diciendo?

- Muy, pero muy conciente - comunicó la chica con gran sonrisa.

- Perderemos muchas clases - siguió Harry mirándola con los ojos cuadrados.

- ¿Y?

- ¡¡¿¿Hermi, te sientes bien??!!

- Mejor que nunca... ¿o no quieres estar conmigo hoy? - preguntó haciéndose la sentida.

- Tú sabes que eres lo que más quiero... ¡vamos! - y tomándola de la mano, giraron sobre sus talones y cambiando de rumbo, se dirigieron hacia el tercer piso.

- ¿Para adonde vamos? - preguntó Hermione cuando Harry llevaba un tiempo guiándola por el pasillo de la tercera plana.

- Shiss... ya verás...

- ¿Y si nos ve alguien? ¿Qué haremos?

- ¡Ya no es tiempo de arrepentirse! - comentó Harry por lo bajo, y sin soltarla de la mano, llegaron a la mitad del corredor, justo detrás de una estatua de una bruja tuerta.

- ¡Pero Harry!

- ¡Dissendium! - exclamó éste esbozando una sonrisa ancha en los labios, al tiempo que golpeaba con su varita la estatua.

- ¿¿¿Qué... qué es eso??? - interrogó Hermione cuando vio como la estatua de la bruja tuerta se abría por la mitad, quedando un hueco suficiente para que una persona delgada pudiera pasar sin mayores problemas.

- Las damas primero... - dijo el muchacho cortésmente.

- ¿No pensaras que yo me meteré allí, verdad? - balbuceó la chica mirándolo con terror.

- Confía en mí, vamos que puede venir alguien...

- Pero...

- Hermione, confía en mí. - pidió Harry clavando sus profundos ojos verdes en los castaños de ella.

La chica suspiró hondo y antes de entrar por el hueco y caer por un tobogán de piedra, besó al joven ligeramente en los labios.

- ¿Dónde estamos? - preguntó cuando Harry llegaba a su lado, después de descender por el mismo tobogán. - ¡Lumus!

- ¡Lumus! - dijo también el muchacho viendo por fin a la muchacha en medio de la oscuridad.

- Estamos en camino a Hogsmeade...

- ¿Hogsmeade? ¿Vamos Hogsmeade?

- Sí.

- ¡¿Estás loco?! - exclamó mientras caminaba por el estrecho pasillo.

- Por ti... - contestó tomándola de la mano nuevamente.

- ¡Pero Harry! - profirió entre sonrisas, y sin decirse nada más, siguieron caminando hasta que llegaron a los pies de una escalera de piedra.

- Ya falta poco... - señaló el muchacho al ascender por ella.

Pasearon por las callecitas de Hogsmeade, el pueblo de magos más grande de toda Gran Bretaña sin soltarse por un minuto. Por llevar las gruesas túnicas oscuras del colegio pasaron desapercibidos, además había mucha gente deambulando que nadie se fijaba en nadie.

Entraron a muchas tiendas, entre ellas a la librería, a petición de Hermione. Tomaron chocolate caliente con ricas galletas de todos los sabores y disfrutaron de la tienda de animales mágicos.

Seguían alegres recorriendo las tiendas, cuando la vista de Hermione encontró el puesto de revistas. Una bruja muy guapa saludaba a cuantos la miraban. Era una estrella de un grupo de pop y ocupaba toda la portada de la revista "Corazón de Bruja"

"¡La revista!"
- ¿Has dicho algo? - preguntó Harry parando de la marcha.

- Eh, no... no... nada... - contestó nerviosamente tratando de no mirar sus ojos, de lo contrario sabría lo que le estaba pasando.

- ¿Segura?

- Sí, sí... ¿qué hora es Harry?

- No lo sé - dijo encogiéndose de hombros. - quizás las seis de la tarde...

- ¡Seis de la tarde! ¡Oh Harry, debemos regresar! - exclamó recordando que aún tenía que sacar de la mazmorra de Snape una uña de unicornio azul.

- Ok, ok... pero antes, ¿me esperas aquí?

- ¿Para adónde vas? - preguntó cuando se separaba de ella y se dirigía a un pasadizo muy largo que estaba justo a la izquierda de la muchacha.

- Solo espérame. - y guiñándole un ojo, se alejó con rapidez.

Mientras Harry corría hacía un lugar desconocido, ella decidió acercarse más a la vitrina donde exhibían la nueva edición de "Corazón de Bruja". Con letras grandes y doradas daban la información sobre la solución del hechizo de amor. Al mismo tiempo que leía una y otra vez el titular, su estómago daba vueltas en su interior. ¿Debía decirle a Harry que ya había encontrado remedio a su amor enfermizo por ella? ¿Debía poner fin a la situación? Harry, de todos modos, debía ser deshechizado, pero... ¿Y si no recordaba nada? ¿Y si se olvidaba para siempre de ella? O aún peor, ¿Y si volvía a ser solamente su mejor amigo?

- ¡Listo!

- ¡¡Harry!! - exclamó la muchacha girando hacia él.

- ¿Me demoré mucho?

- No... no... eh... ¿nos vamos? - dijo tomándolo del brazo para que salieran rápidamente de la vitrina.

- Ok... ok... ya nos vamos... - sonrió Harry buscando su mano. Y dejando atrás la estantería de las revistas, la pareja volvió a tomar el camino derecho a Hogwarts.

- ¿Para adónde fuiste? - preguntó Hermione cuando caminaban por el largo pasadizo que unía al castillo con la tienda de confites mágicos de Hogsmeade.

- Mmm... por ahí... por ahí... - y le regaló una misteriosa sonrisa.

- ¿Qué hiciste Harry? - inquirió mirándolo con severidad.

- Nada malo, te lo prometo... Jejeje...

- Eso espero... - y en silencio recorrieron lo que quedaba del trayecto.

Entraron por medio de la estatua de la bruja tuerta, asegurándose que ningún prefecto estuviera mirándolos.

- Hermione, ¿para adónde vas? - preguntó el chico de la singular cicatriz en su frente cuando la muchacha le dio un ligero beso en los labios y salió hacia sentido contrario a la sala común de Gryffindor.

- Debo hacer algo con urgencia... ¿nos vemos en la sala común? - gritó mientras se alejaba más y más de Harry.

- Eh, claro... no demores... - señaló él al tiempo que agitaba una mano en lo alto.

Hermione le sonrió por última vez y con todas las fuerzas que le dieron sus piernas corrió hasta la mazmorra de Snape. Al llegar al lugar no tuvo necesidad de lanzar un hechizo a la puerta, pues esta se hallaba ya abierta. Miró sigilosamente el lugar y al asegurarse de que ni había nadie rondando, empezó su frenética búsqueda.

- Uña de unicornio... uña de unicornio... ¿Dónde estás? - susurraba la muchacha cuando buscaba en el estante del salón y entre medio de muchos frascos con diversas pócimas. - Mmm... ¡Aquí! ¡Esta es! - exclamó cuando la vio. Era un frasco pequeño, más que los otro. Abrió la tapa con mucho cuidado y se guardó dentro de los bolsillos de su túnica unas cuantas uñas de unicornio azul. Volvía dejar el frasco en su lugar cuando la voz que menos quería escuchar en ese preciso instante llegó a sus oídos, haciendo que casi botara todos los frascos a la vez.

- ¿¿Ron?? - exclamó al voltear -¿¿Ron que haces aquí??

- Veo que ya llegaste de tu paseo... - dijo él penetrando sus ojos en ella.

- ¿Puedes bajar la voz? ¡Puede venir Snape! - señaló la muchacha con voz baja, pero firme.

- ¿Lo has pasado bien? ¿Qué tal Hogsmeade? - siguió el muchacho cada vez más fuerte.

- ¡Ron por favor! - y agarrándolo del brazo, lo llevó hacia el exterior de la mazmorra.

- ¡¿Tenías que hacerlo?! ¿¿Tenías que salir con Harry??

- Por favor Ron...

- ¿Te has enamorado de él? ¡¿Por qué no me lo dices de una buena vez?! - gritó él chico con los ojos inundados en ira.

- ¡SÍ, SÍ... ME ENAMORÉ DE ÉL! ¿SATISFECHO? - chilló con fuerzas, sin retener por más tiempo lo que tanto había ocultado.

Ron ahogó un gritó. La miraba muy sorprendido, como si Hermione le hubiese gritado algo muy absurdo. Pero de pronto entornó sus ojos hacia ella, sintiendo en el correr de sus venas un odio que jamás pensó sentir por la chica a quien tenía al frente. Impotente, sin saber que decir, giró sobre sus talones, caminando muy turbando hacia un lugar sin rumbo. Lo único que quería ahora era alejarse de Hermione.

- ¡Ron espera! ¡Ron! ¡Uy! - exclamó la chica al verlo partir. Pateó el suelo con fuerza, a la vez que unas lágrimas salían disparadas. -¡No debí decir eso! ¡No debí!

Subió a su habitación sin mirar. Se sentía tan mal por Ron, pero esas palabras no eran más que verdad, ella amaba ahora a Harry y lo que iba a hacer a continuación le iba a doler mucho más.

Caminó hacia su cama, sentándose muy cerca de la cabecera. Sacó de sus bolsillos las uñas de unicornio azul y los puso encima de la cama. Luego abrió su velador y sacó uno de los bombones que Harry le había regalado días atrás. Desenvolvió el bombón y lo dejó sobre el mueble. Pescó una de las uñas de unicornio que había sacado con éxito de la mazmorra de Snape y la molió encima de la cobertura de chocolate al tiempo que decía con mucho sufrimiento "Que todo el amor que sintió alguna vez por mí, sea olvidado". Ahora lo que debía hacer era tomar tres gotas de su propia sangre, por lo que una pluma se cortó el dedo lo suficiente para pudiera tomar lo que necesitaba.

"Eso es todo" se dijo cuando ya estaba todo listo. Ahora solo faltaba que Harry comiera el bombón de chocolate y todo estaría acabado... todo... y dejando unos minutos el chocolate en el velador, se puso a llorar por todo lo que dejaría atrás.

- ¿Adónde te habías metido, Hermi? - preguntó Harry cuando vio a la chica de sus sueños bajar las escaleras. - Ya todos se han ido al Gran Salón para cenar... ¿no vas?

- Sí... sí, voy... pero antes quiero hablar contigo...

- Dime, soy todo oídos. - dijo el muchacho fijando sus ojos verdes en la chica, haciendo que ella se sintiera mal.

- Yo nunca pensé que podría enamorarme así de ti... - comenzó a decir Hermione al acercarse lentamente al chico. - En ti descubrí por primera vez lo que es amor...

- Hermi, estás haciendo que me sonroje... - dijo Harry tomándola suavemente por la cintura.

- Es verdad, Harry, no te quiero perder, pero...

- ¡Tú no me vas a perder nunca! ¿Por qué lo dices? - preguntó en muchacho indagando en sus ojos.

- Te amo...

- Yo igual te amo Harry, pero me hablas como si te estuvieras despidiendo... todo el día he sentido eso, como si te fueras a ir...

- Quizás no sea yo la que me vaya...

- ¿Qué sucede Hermione? - preguntó el chico con aire preocupado.

- Nada... nada... - y acercando sus delicados labios hacia él, lo besó apasionadamente.

Harry una vez más pudo sentir el olor a flores frescas que Hermione emanaba. Recorrió su espalda hasta llegar a los enredados cabellos de la muchacha sin dejar de besarla con locura.

- To... toma... - dijo Hermione cuando pudieron separarse.

- ¿Un bombón? - exclamó Harry recibiendo el chocolate que su chica le pasaba.

- Sí, es... es para ti...

- Gracias...

- ¡Pero comételo ahora! - lanzó la chica cuando el muchacho guardaba el dulce en el bolsillo interno de su túnica.

- Pero es que no...

- Hace bien para el frío - persuadió la chica - y tienes las manos muy heladas...

- Ok... ok... pero antes... - y metiendo la mano en el otro bolsillo de su túnica le pasó a Hermione, para su sorpresa una pequeña caja.

- Harry, no debiste... - dijo la chica después que abrió el regalo que Harry le había pasado - Yo no puedo aceptar esto...

- ¿Cómo que no? ¡Es para ti!

- Pero es... es...

- Sí, un amuleto...

- ¡No es un simple amuleto! - exclamó Hermione sin poder creerlo -¡Es el Ojo de Horus! ¿No sabes qué es muy preciado por los magos tener un amuleto como este?

- Es para que nada ni nadie te haga daño... - contó Harry muy tranquilo. - Porque quiero que no sufras nunca...

- ¡Harry! - exclamó la muchacha sosteniendo entre sus manos el pequeño amuleto de plata fina en forma de ojo.

- Ahora puedes andar más tranquila... - y desenvolviendo el chocolate que Hermione le había dado momentos antes, se lo echó a la boca, comiéndolo en menos de un segundo.

Hermione miró aterrorizada. Harry se había tragado el bombón que contenía el contrahechizo. En un momento a otro él volvería a ser normal otra vez. Sus ojos vacilaban entre el amuleto y el muchacho que se hallaba a pocos centímetros de ella. De pronto se sobresaltó. Harry había ahogado un grito e inmediatamente sus ojos se pusieron blancos. Su respiración se volvió muy agitada y el color del rostro del chico se había puesto de un grisáceo muy feo.

- ¿Harry, Harry estás bien? - preguntó Hermione moviendo al chico.

Entonces los ojos verdes miraron fijamente a los castaños que lo contemplaban con preocupación. La respiración volvió a la normalidad al igual que el color de piel. Al hallarse tan cercano a Hermione se desconcertó y retrocedió unos pasos, topándose con los peldaños de la escalera que daba a los dormitorios.

- ¿Qué ha pasado, Hermione? - preguntó mirando totalmente confundido el lugar.
Capítulo 12: "Ha regresado"

- ¿Harry, te... te sientes bien? - preguntó Hermione sin apartar sus ojos del chico.

- ¿Qué... qué hago aquí? - le respondió el muchacho tomándose la cabeza con las manos. Por su aspecto parecía estar muy turbado.

- Estábamos hablando... -aclaró ella sin moverse de su lugar -¿No te acuerdas?

Harry volvió a mirarla como hacía tiempo no lo hacia, con ojos de amigo.

- ¿Por qué estoy aquí? - le volvió a preguntar. - Yo... yo estaba en tu habitación... ¿por qué ambos estamos ahora en la sala común?

Hermione sintió entonces como si de una sola patada le hubiesen sacado todo el aire. Sintió miedo, angustia, inclusive sintió como el corazón le trepaba hasta llegar a la garganta. El verdadero Harry había regresado.

- ¿Me lo puedes explicar?

- Eh... bueno... ¿no recuerdas nada? - dijo la muchacha rogando para que él pudiera recordar algo del amor que le juraba, por mínimo que fuese.

- Mmm... lo único que recuerdo es que Neville me avisó de que tu me andabas buscando, por eso fui hasta tu habitación... me abriste la puerta y... y...

- ¿¿Y??

- Y ahora estoy aquí... no entiendo nada...

- ¡Oh no! - exclamó Hermione girando sobre sus talones y yendo hacia la chimenea.

- Hermione, ¿estás bien? - dijo el chico totalmente confundido.

- ¿De verdad que no recuerdas nada? ¿Estás seguro? - y volteó para mirar los profundos ojos verdes del chico que tanto amaba ahora.

Harry entornó su mirada hacia ella con aire pensativo.

- Ahora que lo dices, sí... claro que recuerdo algo...

- ¿Qué? ¿Qué cosa? - inquirió Hermione naciendo en ella una luz de esperanza.

- Que debo hablar urgentemente con Ginny, ¿la has visto?

Era completamente oficial, Harry no recordaba ni el amor que gritaba a los cuatro vientos ni el paseo que tuvieron ese mismo día. Su corazón estaba hecho trizas y un frío se apoderó de ella haciendo que de a poco cayeran silenciosas lágrimas en sus mejillas.

- Pero... ¿por qué lloras? Hermione, ¿qué es lo que te pasa? - inquirió el muchacho avanzando hacia ella muy preocupado.

- ¡No, estoy bien Harry! ¡Estoy perfectamente bien! ¡No te preocupes! - contestó bruscamente secándose las lágrimas con la manga de su túnica.

- ¡Wow! - exclamó de pronto mirando las manos de la muchacha de pelo enmarañado -¿De adónde has sacado eso?

Hermione balbució unos segundos antes de comprender que se refería al amuleto que él mismo le había regalado hace momentos atrás.

- Es el Ojo de Horus...

- ¡Claro que sé lo que es, Hermione! - exclamó él chico anonadado -¿Es tuyo?

Ella solo se limitó a asentir en silencio.

- ¡Vaya! La persona que te haya regalado aquel amuleto te debe querer mucho...

- Sí, según él me ama... - contestó Hermione con dolor.

- ¿Sí? ¿Y quién es? - preguntó Harry con intención -¿Fue Krum?

Hermione sintió otra patada en la boca del estómago.

- No, no... fue otra persona...

- Oh, ya veo... - contestó el chico sin indagar más en la vida privada de su mejor amiga - Entonces... ¿no has visto a Ginny?

- Dime una cosa Harry - empezó a decir Hermione sin responder a lo que el muchacho quería saber- ¿Qué es lo que sientes tú por Ginny?

- ¡¿Ah?! - exclamó Harry perplejo retrocediendo nuevamente.

- ¿Tú amas a Ginny?

- ¿Por... por qué lo preguntas? - dijo con las mejillas ardiendo.

- ¡Solo respóndeme Harry! ¿Te gusta Ginny?

El muchacho estaba absolutamente perplejo. ¿Desde cuándo Hermione se interesaba tanto en lo que sentía por la pelirroja?

- Bueno, ella es linda, simpática, ama el Quidditch como yo y... y...

- ¿Y? ¿Estas enamorado de ella? - preguntó la muchacha con la voz firme, aunque por dentro estaba totalmente destrozada.

- Sí, sí Hermione... estoy enamorado de Ginny, ¿por qué?

Pero antes que el chico pudiera sacarle más palabras, Hermione ya lo había apartado de su camino y subiendo como un rayo las escaleras, llegó hasta su habitación para poder llorar en la más profunda y oscura soledad.

Harry la vio marcharse sin aclarar ninguna de las tantas dudas que lo acechaban. Vaciló unos instantes, quiso ir detrás de su amiga, pero desistió, recordó lo que una vez le había dicho Ron "Nunca le pidas explicaciones a las mujeres" y después de mirar una vez más la sala común y preguntarse como rayos había llegado hasta allí sin que se acordara, bajó hacia el Gran Salón con la meta fija en encontrar a la pelirroja que tanto le gustaba.

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"Te suplico mi amor devuélveme el aire

Que ya no puedo respirar si tu no estás

Me sofoca tu ausencia más y más

Te lo pido por favor devuélveme mis sueños

No me interesa ya vivir esta realidad

Hasta me dicen que estoy loco y creo que es verdad..."

Hermione llegó ha su habitación a tantas porque las lágrimas que no desistían de rodar por sus mejillas, no la dejaban ver el camino con claridad. Cerró la puerta con fuerza y se apoyó en ella. Era todo tan irreal. Solo hacía unos minutos atrás Harry le decía que la amaba y que pasara lo que pasara, él nunca la iba a dejar de amar, pero lo que más temía ocurrió por fin. Él había vuelto a la normalidad que una vez tanto deseo. Sin dejar de apoyarse en la puerta, descendió por ella hasta quedar abrazada de sus rodillas, mientras escondía su cabeza en su pecho sin dejar de llorar.

¡Cómo pude ser tan tonta! ¡Cómo! Se reprochó la muchacha en un mar de lágrimas. ¡Cómo pude pensar que Harry me podría amar de verdad! ¡Cómo pude pensar que él se podía fijar en alguien tan... tan común como yo! ¡El nunca me amo, nunca! Y con todas sus fuerzas tiró el amuleto que Harry le había regalado lejos de ella, que fue a dar debajo de su cama.

Era el dolor más que fuerte que ella tuviera memoria. Algo interno la quemaba entera, dañándola por completo.

Para cuando llegaron Lavander y Parvati a la habitación, Hermione estaba tendida en la cama sin ánimos de nada. Se hizo la dormida, como lo hacía siempre que no quería que la molestaran y espero a que apagaran las luces para seguir llorando. Estaba esperando impaciente a que sucediera eso, cuando la conversación de ambas compañeras de cuarto la sacó de un golpe de sus pensamientos.

- Apuesto que lloró toda la tarde - señaló Lavander en voz baja, mirando a una Hermione supuestamente dormida.

- ¿Llorar? ¿Por los exámenes?

- No seas tonta Parvati - lanzó su amiga -¿Acaso no te fijaste como estaba Harry hoy?

- ¿Harry? Pues llevaba la misma túnica negra que siempre trae...

- ¡No hablo de cómo estaba vestido! Sino de cómo se comportaba...

- ¡Oh! - exclamó Parvati abriendo más sus ojos hacia su mejor amiga - Ya sé lo que quieres decir...

- ¡Por fin! ¿No viste como andaba buscando a la hermana de Ron?

- ¿Ginny?

- ¿Tiene Ron otra hermana?

- Pues no, no... ¿la estaba buscando, decías?

- Sí, como un loco... - contó la muchacha metiendose en su cómoda cama - Al parecer Hermione le dio el filtro...

- ¿Lo desenamoró?

- Yo creo que sí, y creo también que es por eso que ella está así... mal...

- ¿Qué quieres decir, Lavander?

- Creo que Hermione se enamoró de Harry, pero éste ahora volvió a la normalidad y obvio, no la quiere más que como una buena amiga, como siempre ha sido...

- ¡Wow! ¿De verdad crees eso? Acuérdate de que Hermione estaba muy interesada de Ron, si era a él a quien quería enamorar.

- Pero todo cambio, de lo contrario ella y Harry hubiesen estado presentes en las clases de hoy.

- ¡Vaya! Y ahora Harry volvió a lo que era antes, o sea está enamorado de Ginny, ¿no es así?

- ¡Claro! Si él muere por esa pelirroja. Hasta una vez escuché que le iba a pedir que fuera su novia justo para el cumpleaños de ella, pero entonces sucedió esto, lo de Hermione y su malogrado filtro...

- ¿De verdad? ¿Cómo te puedes enterar de tanto?

- Mmm... ¿has escuchado hablar de las orejas extensibles?

- ¿Las que venden los hermanos gemelos de Ron?

- Exactamente.

- Ah... ya entiendo.

- ¿Ves cómo está todo? Hermione enamorada de Harry, éste enamorado de Ginny, su hermano enamorado de Hermione y Ginny...

- Y ella enamorada de Harry, ¿verdad?

- Parece que sí, aunque no estoy muy segura...

- Pobre Hermione, debe ser terrible sentir lo que esta sintiendo ella en estos momentos. - dijo Parvati ahora apagando su luz de su lámpara de aceite.

- Y si a eso le sumamos que no tiene oportunidad ninguna ahora con Harry... es mucho más terrible.

- Debería arreglarse más, ¿no crees? Estudia mucho, pero se preocupa poco de su aspecto personal... ¡sigue con ese pelo enmarañado!

- Tienes toda la razón, y si de verdad quiere conquistar a Harry, pero sin filtros amorosos, debería hacernos caso. Un buen peinado, algo de maquillaje...

- Sí, sobretodo porque Harry tiene un gusto especial por las chicas lindas, ¿no recuerdas que salió un tiempo con Cho?

- ¿Cho Chang?... ¡Oh! La chica buscadora de Ravenclaw, sí... ya me acuerdo...

- Sí, ella es muy atractiva. Según las encuestas, Cho es la más popular en su casa.

- ¿Qué encuestas?

- Las encuestas internas de cada casa de Hogwarts...

- ¿Ah sí? ¿Y quién es la más popular de Gryffindor? ¿Soy yo, verdad? - preguntó Lavander con entusiasmo.

- Shiss, baja la voz... Hermione puede despertar...

- Ok, ok... ¿Soy yo? - preguntó de nuevo.

- No, no, para nada...

- ¿Ah no? - dijo la muchacha menos exaltada - Entonces, ¿quién es?

Para este momento Hermione estaba con los ojos bien abiertos al tiempo que escuchaba atentamente la conversación y se preguntaba lo mismo que Lavander.

- Pues quien más, Ginny Weasley - contó Parvati cerrando los ojos.

- ¿Ginny? ¿Ginny Weasley?

- Sí, ella... es por eso que te digo que Harry prefiere a las chicas lindas y tan populares como él... - contó un poco molesta.

- Pues, si es así... Hermione no tiene ninguna posibilidad... - afirmó Lavander terminando la conversación con un gran bostezo.

&&&&&&&&&&

Hermione bajó a desayunar más temprano de lo habitual, no quería ni siquiera mirarles las caras a sus compañeras de cuarto, después de todo lo que tuvo que escuchar, lo único que quería era desaparecer.

Llegó cargada de sus libros de aritmomancia, los cuales los puso en la mesa, formando una barrera que la alejaba de los demás. Sabía que lo que enfrentaría horas más tarde no iba a ser nada fácil, por lo que meditaba de los próximos pasos a dar.

Se tragaba su avena cuando pasó lo inevitable. Desde la entrada del Gran Salón venían Ron y Ginny. Él traía una sonrisa muy amplia en sus labios, al contrario de su hermana, que parecía ir a un funeral.

- ¡Buenos días! - saludó el pelirrojo a Hermione apartando algunos libros de la misma.

- Hola, Hermione - saludó ahora Ginny con aire resentido.

- Hola... - contestó ella viendo con no buenos ojos el acto que acaba de hacer su amigo, que al parecer se le había quitado el enojo.

- ¿Cómo has amanecido? - preguntó Ron jovialmente sentándose a su lado.

- Abriendo los ojos y parándome de la cama - contestó siguiendo su lectura de su asignatura preferida.

- Pero, ¿qué te sucede? - preguntó el muchacho con intención, mientras su hermana se acomodaba al frente de ellos - Pareciera que te hubieras sacado un "insuficiente" en Aritmomancia...

- Quizás se lo sacó en pociones - agregó Ginny mirando severamente a la chica que tenía al frente suyo.

Hermione levantó su vista y comprendió lo que quería decir Ginny, quien estaba claramente muy molesta.

- Mmm... y... ¿y cómo pudiste, Hermione? - preguntó de pronto Ron tomando su platillo de avena con ambas manos.

- ¿Qué cosa?

- ¡Vamos! No te hagas la tonta... - lanzó Ginny fulminándola con la mirada.

- ¿Hablan de Harry, verdad?

- ¡Ajá! - exclamó con entusiasmo Ron, mientras que la pelirroja se volvía roja de furia.

- Fue ayer, Parvati y Lavander me mostraron una revista donde estaba la solución... - contó seriamente.

- ¡Pues que bien! - dijo Ginny con tono irónico, aunque no notado por su hermano -¡Harry volvió a la normalidad!

- ¡Claro! - siguió Ron con muchas más chispas en sus ojos - Y como yo dije en un principio, volvió a ser el de siempre...

- De eso me di cuenta, Ron - contestó Hermione molesta.

- ¡Y yo también! - exclamó Ginny del mismo modo.

- Sí, sí... Ginny es la más feliz, ¿no es cierto? - dijo Ron mirando a su hermana con satisfacción.

- Sí, lo que más quería en el mundo era que precisamente "ahora" Harry volviera a estar enamorado de mí - respondió la pelirroja con más ironía que solamente era percatada por Hermione.

- Te das cuenta Hermione, Harry no te quería de verdad... por ningún motivo...

- Sabes, ya va a empezar la clase de Aritmomancia, y si no les importa... me debo ir, adiós... - y antes que la vieran llorar, Hermione agarró todos sus libros, los metió en su gastada maleta y salió como un rayo fuera del Gran Salón.

- Ves Ginny - dijo Ron cuando veía a Hermione salir del lugar - te dije que Hermione estaba enamorada de Harry... te lo dije...

- Ya lo veo... - contestó ella mucho más interesada en la mesa de Slytherin de lo que decía su hermano.

&&&&&&&&&&

Agradeció que las lágrimas salieran cuando ya estaba muy lejos de los hermanos Weasley. Caminaba hacia su primera clase del día, sin tener ni la más mínima gana de estudiar. ¡Lo que hace el amor! , exclamó hacia sus adentros secándose las gotas que bajaban y bajaban por sus mejillas, cuando una voz fría y penetrante hizo que girara sobre sus talones bruscamente.

- ¡Contigo quiero hablar, Granger!

- Ahora no Malfoy, no tengo tiempo para tus estupideces... - sentenció la muchacha retomando su marcha.

- Pues lo siento, me tendrás que escuchar - dijo Draco tomándola del brazo, reteniéndola a la fuerza.

- ¿¿Qué es lo que sucede contigo?? - soltó Hermione moleta -¿¿No puedes dejarme tranquila??

- ¡No hasta que le des a Potter otra vez esa cosa que lo hizo olvidarse de Ginny! - gritó el Slytherin, procurando que no anduviera nadie en el pasillo del segundo piso en que estaban.

- Lo siento... pero tenía que hacerlo, no podía dejar a Harry...

- ¡Eres una estúpida, Granger!

- Mira, ahora si tú tienes problemas con Ginny, pues es tu asunto...

- Sí sé que es mi problema, pero digo que eres estúpida porque has alejado tú misma a Potter.

- ¡Tenía que hacerlo! - dijo la chica alterada -¡No podía vivir en una mentira! ¡Nadie puede! ¡Ni tú!

- ¡Yo no vivo una mentira! - espetó Draco molesto.

- ¿De verdad que no? ¿Estás seguro?

- ¿Qué me quieres decir Granger? - inquirió con brusquedad.

- ¿Estás seguro que no utilizas a Ginny para acercarte solamente a Harry y así darle toda la información al... al... innombrable? - y al decir esto sus mejillas se volvieron rojas de ira.

Draco la miró con atención. Abrió su boca pero sin articular palabra. Retrocedió muy pálido, más pálido de lo normal y negó con su cabellera rubia.

- ¿Me vas a decir que eso es mentira? - preguntó Hermione en un tono más bajo, pero igualmente de alterada.

- Eso... eso es una... mentira... una asquerosa mentira, Granger, tan asquerosa como tú...

- ¿Estás seguro? Porque hay otra persona que piensa lo mismo que yo...

- Ya hablé con Dumbledore - señaló Draco al momento - y él me cree...

La muchacha lo miró con escepticismo. ¿Sería otra mentira de Malfoy?

- Y si quieres estar segura de que no le haré nada a Ginny, pues ve y pregúntale al mismo Dumbledore... te responderá lo mismo que yo te estoy diciendo ahora.

- Sí es así - espetó Hermione - tratarías de luchar por ella sin que un "estúpido filtro" te ayudara...

- ¡Debes enamorar a Potter nuevamente! - exclamó Draco empuñando sus puños con fuerza.

- ¡No pudo hacer el hechizo de nuevo! ¡No dañaré a Harry!

- ¿Qué no entiendes? ¡No estás dañando a tu Harry! Solo estás consiguiendo sufra Ginny, yo y tú, ¿no lo ves?

- Pero...

- Potter sabe que hubo algo con Ginny en el pasado - la interrumpió Draco -Pero por haber estado embrujado no se ha enterado de que hemos vuelto a ser novios. ¿Te acuerdas de esa carta que te pasé hace tiempo atrás? Pues bien, ahí explicaba Ginny que no quería estar conmigo por él, porque sabía que no nos dejarían en paz...

- ¡Un momento, un momento! - exclamó Hermione mirando al Slytherin con los ojos cuadrados -¿Ginny y tú ya habían sido novios? ¿Cuándo pasó eso?

- Eso que no te incumbe, Granger... - contó el muchacho secamente - Lo que importa es que ahora Potter tiene la carta en su poder, ahora que hemos vuelto...

- Sabes, no entiendo nada... ¿podrías explicarte mejor? - pidió la chica impaciente.

- Tú le diste la carta que yo te entregue a Potter, ¿no es así?

- Sí, como tú me lo pediste... se la entregué después que lo embrujé...

- Esa carta era de Ginny. Ahí me decía que lo nuestro no resultaría nunca, etc... etc... pero lo que no sabía yo era que tu querido Potter había interceptado el correo, leyó la verdadera nota que Ginny me había escrito, la cual decía que haría cualquier cosa para que estuviéramos juntos, y la cambió por la que me pasó, donde decía que lo que te he dicho... ¿ahora entiendes?

Hermione estaba tan asombrada que solo pudo mover su cabeza de arriba abajo.

- Ginny se dio cuenta que Harry no se acordaba de nada, y que además había manipulado la carta. Vino hacia a mí, al principio costó que yo creyera eso, parecía un chiste, pero Ginny de verdad me ama, y yo también a ella... Y ¡El señor tenebroso no está metido en esto! - concluyó Draco casi faltándole el aire.

- ¡Carambas! - exclamó rato después Hermione, ahora ya estaba todo más claro, aunque no precisamente resuelto - Entonces, si es todo como tú dices...

- Así es Granger.

- ... significa - continuó ella sin escuchar la aclaración de Draco - que Harry piensa que entre tú y Ginny no hay nada, lo que significa que tratará de conquistarla...

- Exacto.

- Pero Ginny le dirá que no porque esta contigo, a escondidas, claro...

- El problema es que si le dice que no, el muy imbécil sospechara... y si le dice que sí, yo lo mataré...

- ¡Uy! ¡Por qué todo tiene que ser tan complicado! - exclamó Hermione suspirando sonoramente.

- ¡Y todo esto por tu culpa!

- ¿Mi culpa? Ja... todo lo que hicieron, antes, tú y Ginny es su problema, no es mi culpa. - soltó Hermione molesta.

- ¡De cualquier modo! - objetó Draco -¡Vas atener que conquistar a Potter sea como sea!

- Él no se fijará en mí, soy su amiga...

- Pero tú estas enamorada de él, ¿no es así?

- Eso es parte de mi vida privada...

- Sí, claro, tan privada que es.

- Lo siento, pero no podré ayudarlos. Sí quieres tener a Ginny a tu lado, vas a tener que trabajar tu solito. Y si tanto dices que Ginny te ama, pues deberías confiar en ella... - dijo proponiéndose a marchar hacia el salón de Aritmomancia.

- ¿Entonces no ayudarás? - preguntó Draco echando chispas por los ojos.

- No, porque no es la manera de tener a alguien al lado - dijo ella girando sobre sus talones.

- ¡¿No piensas conquistar a Potter sin hechizarlo?! - preguntó Draco metros de distancia de ella.

- ¡NO! - contestó sin parar de caminar.

- ¡ENTONCES ESTAMOS TODOS PERDIDOS, PORQUE ESE IMBÉCIL JAMÁS SE FIJARÁ EN TI SIN QUE UN FILTRO AMOROSO HAGA EFECTO!

Hermione enterró las uñas en las palmas de sus manos. No le contestó al estúpido que tenía a sus espaldas, porque, muy en el fondo, sabía que Malfoy tenía razón, al igual que Parvati y Lavander, pero no iba a dejar que comentarios así la afectaran... no lo iba a permitir... aunque llorara.

&&&&&&&&&

Hermione pasó el resto del día sola y sin ver a Harry. Ginny la evitaba, quizás ya había hablado con Malfoy y éste le habría informado sobre su negación en participar de un nuevo hechizo amoroso, Ron cada vez que se le acercaba era para recalcarle en la cara que él tenía razón sobre lo que pasaría después del contrahechizo, por lo que ella se alejaba cada vez que el pelirrojo trataba de entablar una conversación con ella. Parvati y Lavander la miraban desde lejos, al tiempo que cuchucheaban cosas que sin duda eran sobre el fin de "Harry y Hermione: La pareja casi perfecta", como le había oído decir a Parvati por lo baja en la clase Transformaciones, en la cual Harry no apareció.

¿Debía preocuparse por él? ¿Estaría buscando a Malfoy para pedirle explicaciones, al igual que a Ginny?

Cuando la última clase del día terminó, la prefecta de Gryffindor partió corriendo a la su habitación. Tiró su maleta bien lejos y se estiró boca abaja en su cama. No tenía ganas de comer, ni de escribir en su diario ni de estudiar (cosa si que era seria). Ni siquiera se puso a llorar, quizás porque ya no le quedaban lágrimas que botar. Estaba ahí, sola en medio de la oscura habitación, esperando que en cualquier momento sus entrometidas compañeras de cuarto la acosaran con preguntas como: ¿De verdad quieres a Harry? ¿Qué sientes ahora que él está persiguiendo a Ginny? ¿Por qué tienes los ojos tan hinchados? ¿Ya no te interesa Ron?

Se dio vuelta, quedando ahora boca arriba y observó el techo alto. "Si tan solo hubiese esperado un día más... ayer a esta misma hora volvíamos de Hogsmeade... lo extraño tanto.

"Devuélveme la luz del día, un rayo de ilusión, el calor, la alegría

Y otra vez te pido vuelve, tráeme la vida

Vuelve, cúrame la herida, vuelve, sin ti no hay salida

Y otra vez te pido, vuelve, tráeme la vida

Vuelve, cúrame la herida, vuelve, sin ti no hay salida

Y otra vez te pido, vuelve..."

Lentamente unas tímidas lágrimas empezaron a aparecer, nublándole por completo la visión. Entre más recordaba más le dolía toda el alma. Se moría por tenerlo a su lado, diciéndole una y otra vez que la amaba... extrañaba sus besos, su olor, todo...

"Me persiguen tus recuerdos siempre en el aire

Y tu presencia es tan real que me hace hasta dudar si es sueño, pesadilla o realidad

Te maldigo, me arrepiento, no sé que hago

Traté de buscarte en otras caras, pero la verdad, son las ganas de tenerte a mi lado ya"

Ya era hora de cenar, pero no quería bajar al Gran Salón, donde sabía que todas las miradas serían para ella. Su hambre iba en aumento y ya no le quedaban bombones que el mismo Harry le había regalado alguna vez. El último se lo había dado a él para desenamorarlo, recordó con pesar.

Se refregó los ojos con fuerza y se levantó de la cama. No iría al Gran Salón por comida, sino que a la misma cocina, de todas maneras tenía que saber como estaban los elfos domésticos para seguir en la lucha del P.E.D.D.O

Bajó las escaleras de caracol hasta llegar a una sala común totalmente vacía. Cruzó hasta llegar a la salida y se proponía salir, cuando de pronto el retrato de la señora gorda se abrió de par en par y por ella entró el chico por el cual había estado llorando todo este tiempo.

"Devuélveme la luz del día, un rayo de ilusión, el calor, la alegría

Y otra vez te pido vuelve, tráeme la vida

Vuelve, cúrame la herida, vuelve, sin ti no hay salida

Y otra vez te pido, vuelve..."

- Her... Hermione... - dijo él. Al parecer no esperaba que la chica estuviera ahí.

- Eh... Ho... Hola... - pudo decir ella poniendo sus mejillas de un rojo vivo.

- Te he estado buscando... - contó él. Movía sus ojos verdes de lado a lado, sin encontrar un punto fijo en que mirar.

- ¿Ah sí? - inquirió Hermione abriendo mucho sus castaños ojos -¿Qué quieres decirme? - y al preguntar esto, su corazón se le subió a la garganta. "Todavía hay una esperanza... todavía" Pensó ella entre el nerviosismo y el anhelo de que Harry recordara todo lo vivido.

Pasaron unos breves segundos de profundo silencio, en donde ambos no eran capaces de mirarse a los ojos. Entonces Harry cortó el mutismo que reinaba en el salón preguntando algo que hizo que Hermione se colocara tan pálida como papel de la impresión.

- ¿Por... por qué me embrujaste?

"Tráeme la vida, vuelve, cúrame la herida, vuelve, sin ti no hay salida

Y otra vez te pido, vuelve..."

Capítulo 13: Arrepentimientos

Hermione miraba a Harry con los ojos totalmente salidos de sus órbitas. Él estaba frente a ella, pidiendo una explicación que en ese preciso momento era tan absurda como trascendental para la continuación de su amistad.

- ¿Por qué me enamoraste? - preguntó de nuevo, ahora con las mejillas sonrojadas.

- ¿Cómo... cómo te has... enterado? - dijo ella torpemente. Aún no concebía que lo que sucedía era la más absoluta realidad.

- Madame Pomfrey dijo...

- ¿Has ido a la enfermería? - saltó ella con preocupación -¿Te has sentido mal?

- Solo eran fuertes dolores de cabeza... pero lo que quiero saber es por qué me enamoraste...

Hermione no parpadeaba, estaba tan turbada que ni siquiera sabía que explicación darle.

- Yo... yo... bueno...

- Si estabas enamorada de mí, ¿por qué no me lo dijiste? - dijo él al tiempo que sus mejillas ardían.

- ¿Ah? Yo no te enamoré Harry...

- ¿No? Pero si Madame Pomfrey me dijo que todos los síntomas que tengo, la amnesia, dolores de cabeza muy intensos y la sensación de frío extremo era por eso... por la poción amorosa... la que tu me diste... - dijo él gravemente.

- Lo que quiero decir es que sí, yo hice esa pócima...

- ¡Ves! ¿Por qué tuviste que recurrir a eso, Hermione? Somos amigos, debiste decirme que estabas enamorada de mí.

- ¡Pero no lo estaba! - exclamó ella con fuerza.

- ¿No? - preguntó perplejo.

- No, yo no quería enamorarte, yo quería enamorar a Ron... pero tú llegaste a mi habitación y... y el filtro hizo efecto, pero en la persona equivocada... ¡en ti! - soltó Hermione cada vez más subiendo su tono de voz, igual que el color de sus mejillas.

- Entonces... entonces... ¿no me amas? - preguntó él entornando sus ojos verdes hacia Hermione.

¿Qué le digo? ¿Qué le digo? Lo amo, claro que lo amo, pero... él no a mí. ¿Qué saco con decir lo que siento por él si no siente lo mismo? Esto podría dañar nuestra amistad... No, debo callarme... debo hacerlo... No le diré nada... nada...


- Hermione respóndeme... ¿estás enamorada de mí?

- No Harry, no te amo... - y esbozó una sonrisa fingida - Tú eres mi mejor amigo, solo eso... lo sabes...

El muchacho volvió a penetrar su mirada hacia ella, más intensamente, incomodándola.

- ¡Oh! - exclamó después de un rato -¡Qué alivio me has dado!

Hermione sintió el dolor en cada célula de su cuerpo.

- ¿Y por qué no me habías dicho que estabas enamorada de Ron? - preguntó Harry con curiosidad - Podría haberte ayudado...

- Eh... porque... porque, pues...

- ¿Todavía lo quieres? - Harry estaba muy interesado, la miraba fijamente a través de sus lentes redondos.

- Creo que... no lo sé... - mintió la chica, pues en su corazón había lugar solo para el chico que estaba frente a ella.

- Oh - murmuró el muchacho. Al parecer estaba tan impresionado que no podía articular más palabras.

- ¿Tú no recuerdas nada de lo que te pasó mientras estabas embrujado? - preguntó Hermione de pronto, buscando en él alguna esperanza.

- Mmm... absolutamente nada... ¿ocurrió algo importante?

- No, no - contestó rápidamente - solo me decías que me amabas y que lo que sentías era de verdad...

- ¿En serio decía esas cosas? - preguntó Harry con los ojos como platos.

Hermione afirmó con un gesto de cabeza.

- ¡Wow! Lo siento Hermione, si te incomodé en algún minuto...

- No, no te preocupes, sabía perfectamente que todo era debido a la poción... Tú nunca te fijarías en mí, claro... - dijo con dolor.

- Ay, no lo digas así como si fueras una chica horrible - lanzó Harry sonriéndole.

- ¿Piensas que soy linda? - inquirió Hermione sin medir sus palabras. Para cuando lo había hecho, estaba de un color rojo brillante.

- Bueno... sí... sí... no estás mal... - respondió no convenciendo a la muchacha.

Hermione no hizo mayores comentarios. En cualquier minuto las lágrimas saldrían con furia desde sus ojos y no quería que el chico estuviera presente cuando sucediera eso.

- Eh... me... me debo ir, Harry... - señaló Hermione esquivando la mirada de su amigo.

- ¿Bajas a cenar? - preguntó Harry con entusiasmo.

- Eh... sí... digo no... o sea...

- ¿Vienes conmigo al Gran Salón?

- ¿Al Gran... Salón... con... contigo?

- Sí, ¿vienes?

La chica vaciló por unos momentos, pero las ganas de estar con Harry fueron mucho más fuertes.

Asintió en silencio. El chico le sonrió y le fue hablando en todo el camino hacia el Gran Salón sobre lo distinto que estaban las cosas desde que había sido embrujado, entre esas diferencias salió Ginny.

- ¿Qué le ocurre a Ginny? - preguntó Harry de pronto.

- ¿Por... por qué lo dices? - dijo la muchacha algo nerviosa.

- Pues está rara, me ve y sale corriendo...

- Quizás estás siendo paranoico...

- ¿Tú crees?

- Sí, claro... - señaló Hermione esquivando por décima vez su mirada.

- Me acuerdo que iba a pedirle que fuera mi novia, pero después ocurrió eso... lo del filtro... - dijo Harry con las mejillas acaloradas.

- Lo siento... - se disculpó nuevamente Hermione sin mirarlo.

- No te preocupes, ya te dije que todo esta bien... - suspiró hondo, al tiempo que dejó de caminar.

- ¿Ocurre algo? - preguntó la chica deteniendo el paso también.

- Tú eres muy amiga de Ginny, ¿verdad? - inquirió el chico penetrando su mirada verde en los ojos castaños de la muchacha, haciendo que ésta se estremeciera.

- Sí...

- Entonces lo sabrás. - dijo él muy seriamente.

- ¿Saber qué? - preguntó Hermione sin entender.

- ¿Ginny anduvo con otro chico mientras yo estaba embrujado? - Harry estaba muy serio, sin dejar de quitar su vista en la chica, le preguntó directamente.

- ¿Qué?

- Tú lo debes saber Hermione, son amigas, se deben contar todo... por favor dime si ella ha...

- Harry, eso no lo sé... - mintió tratando de sonar lo más convincentemente posible.

- ¿Estás siendo sincera? - preguntó con voz grave.

Hermione estaba entre la espada y la pared. Si le decía a Harry toda la verdad sobre Ginny podría tener una oportunidad de conquistarlo, pero estaría fallándole a su mejor amiga, y por otro lado, si le mentía, estaría traicionando la amistad que tenía con él.

- ¿Estás segura que no sabes nada?

- Harry... - pronunció Hermione con claridad - yo no soy la más indicada para hablar de los asuntos personales de otra persona, menos de Ginny, que como tú, es mi mejor amiga...

- Está bien... está bien... - contestó al final con aire de derrotado. Conocía a Hermione muy bien, por lo que sabía que no le sacaría más palabras sobre Ginny.

- Es lo mejor Harry... - agregó Hermione con sus sentimientos encontrados, antes de reanudar la marcha hacia los comedores de Hogwarts.

Harry no le contestó, y la siguió en el más profundo silencio, aquel que incomodaba a Hermione, el mismo que hacía que el muchacho cavilara en lo más profundo de su corazón.

Cuando llegaron al Gran Salón, muchos voltearon sus cabezas, incluso Draco Malfoy, quien se sorprendió verlos juntos, al tiempo que pensaba que las palabras que había cruzado con la chica habían valido la pena. Ginny, sentada un poco alejada de su hermano también los observó con escepticismo, y cruzó furtivas miradas con su novio secreto. Ron por su parte los vaciló un momento, pensando lo peor para él, y luego volvió a concentrase en su cena.

- Hola Ron - saludó Harry al acercarse a la mesa.

- Hola - contestó el chico pelirrojo sin mirarlo.

- ¿Qué te pasa? - preguntó rápidamente el chico de ojos verdes, los cuales ahora estaban muy grandes.

- Nada, ¿qué les pasa a ustedes? - respondió Ron con resentimiento levantando su vista hacia ambos chicos.

Harry y Hermione se miraron por unos segundos.

- Ron... - empezó a decir Harry lentamente - ya no pasa nada con Hermione, ¿no es así? - y miró a la muchacha de soslayo.

La chica asintió con pesar.

- ¡Oh! - exclamó Ron con una gran sonrisa - Yo pensé que entre ustedes...

- No Ron, Harry volvió a ser el mismo de antes... - contó Hermione tratando de esbozar una sonrisa.

- Sí, tú sabes que mi corazón ya está ocupado - agregó Harry mirando a la pelirroja. Ron giró su cabeza para ver a quien veía su amigo, y se contentó mucho más al notar que miraba a su hermana.

- ¡No sabes lo feliz que me pone esto! - exclamó el pelirrojo mirando con intención a Hermione -¡Mi mejor amigo y mi hermana juntos!

- Pero todavía no soy su novio Ron... - señaló Harry al tiempo que se sentaba al lado de él.

- Bueno, pero estoy seguro que Ginny te dirá que sí, ¿verdad Hermione?

La muchacha que tomaba asiento frente a ellos sintió una puñalada en el corazón haciendo que fuera mucho más difícil de sonreír.

- Sí, claro... - contestó con falso entusiasmo.

- ¿Y por qué no vas ahora mismo donde ella? - incitó el pelirrojo a su mejor amigo.

- ¿Ir ahora? - exclamó Harry - No, no creo que sea buena idea...

- ¡Claro que lo es! - siguió Ron, viendo a la vez a Hermione -¡Ginny estará feliz de compartir la cena contigo!

- ¿Tú crees? - preguntó Harry mirándolo fijamente.

- ¡Obvio! ¿Tú que crees, Hermione? - y en sus ojos se reflejó el gusto de ver como Harry había olvidado a la chica de cabellos desordenados por completo.

Hermione necesito unos segundos para responder. Estaba con el corazón tan dolido que en un minuto a otro se pondría llorar sin parar más.

- ¿Hermione, tú que crees? - preguntaron de nuevo, pero esta vez el que hablaba era el amor de su vida.

- Yo creo que... que debieras ir, Harry - dijo sintiendo miles de puñaladas - Ve donde Ginny, vamos...

- ¿No les molesta que los deje...

- ¡Vamos Harry, ve! - alentó Ron sin que el muchacho terminara la frase.

- Ok, voy, deséenme suerte. - dijo al levantarse.

- ¡Suerte! - exclamó Ron.

- Suerte... Harry - pronunció Hermione con los ojos vidriosos, los cuales Harry no pudo ver porque ya estaba a espaldas de ella, caminando decididamente hacia la pelirroja.

Hermione miró como se alejaba más y más de ella. Ahora Harry se sentaba al lado de una nerviosa Ginny, poniéndose a conversar. Miró a la mesa de Slytherin y se fijó como Malfoy echaba chispas por los ojos.

- ¿No crees que hacen una linda pareja? - preguntó Ron sacándola de sus pensamientos.

- No molestes - respondió mirando su plato sin ganas de probar bocado.

- Y tú que creías que Harry de verdad te amaba... - siguió Ron con tono hiriente - Siendo tan inteligente no te diste cuenta que Harry ama a mi hermana...

- Ron cállate... - Hermione no lo miraba, sus puños estaban empuñados, mientras caía lágrimas tímidas por sus mejillas.

- Hermione, entiende, Harry no te ama, no lo hizo nunca y nunca lo hará...

- ¡Eres un cretino! - y lanzándole la servilleta de género a la cara pecosa de Ron, Hermione se levantó bruscamente de la silla, sin comer nada, con lágrimas en los ojos y se dirigió a la salida.

- ¡Hermione... Hermione! - exclamó Ron, pero no pudo hacer nada por retenerla. Harry, por su lado, no se enteró de lo que ocurría a metros de él, pues estaba muy interesado en la conversación con Ginny, la cual no dejaba de mirar a la mesa de Slytherin.

&&&&&&&

Hermione sin dejar de llorar, llegó a su habitación. Cerró la puerta tras ella con fuerza y buscó desesperadamente su diario de vida por debajo de su cama. Se sentó, tomó la pluma que Harry le había regalado en su cumpleaños número dieciséis y se puso a escribir.


Querido Diario:

Lo que más quería que pasara, pasó. Desenamoré a Harry de una vez por todas, pero me odio por haberlo hecho, me arrepiento con todo el corazón. Me enamoré de él como una necia, no sabes como lo amo, no lo puedes ni imaginar...

¡Extraño todo de él, sus besos, caricias, sus palabras tiernas al oído, todo!

Ron está muy feliz por esto, recalcándome a cada segundo que él tenía razón, que Harry ama a Ginny y que nunca sentirá nada por mí. ¡Lo odio! ¡No sé como alguna vez me pudo gustar!

Ahora ella y Malfoy tendrán problemas por mi culpa... ¡todo es mi culpa!

No debí hacer ese maldito hechizo, no debí enamorarme de Harry, no debí creer en sus palabras, no debí entrometerme en la vida sentimental de Ginny, debí escuchar las palabras de Ron a tiempo... pero, era imposible no enamorarse de un chico tan extraordinario como Harry.

Lo que más me duele es que él nunca se fijará en mí. ¡Cómo hacerlo! Si a él le gustan las chicas lindas y con gracia, como lo dijeron claramente Lavander y Parvati. Jamás se fijará en mi, una chica que su única gracia es saberse de memoria el libro Historia de Hogwarts, con una belleza comparada con un primate... ¡Me odio!

Quizás debería hacer caso de lo que siempre me dicen mis queridas compañeras de cuarto...

¿Y si me arreglo? ¡No, no, no! En qué estoy pensando... me deben querer como soy y no como luzco...


Hermione.




Guardó el diario en el momento justo en que sus compañeras llegaban a la habitación, y por primera vez en toda su vida compartida en Hogwarts, no se le acercaron para acecharla de preguntas. Quizás la mirada desafiante de Hermione ayudó a eso.

&&&&&&&&

Los días pasaron, pero todo seguía igual o peor en el caso de Hermione.

Harry pasaba mayor tiempo con Ginny, aunque sabía que aún no eran novios (Malfoy se lo contó cuando les tocó trabajar juntos en pociones), la seguía por todos lados, quizás sospechando de la relación secreta que tenía con el Slytherin. Con Ron no se hablaban desde la cena en que ella le había gritado cretino, al parecer él comprendió por fin como sufría la muchacha porque no emitía ninguna expresión de jubiló cuando Harry le comentaba lo mucho que le gustaba a Ginny cuando Hermione se hallaba cerca de ellos, aunque sabía muy bien que por dentro se revolcaba de la felicidad. Parvati y Lavander trataron en los primeros días acercársele, sin embargo Hermione las rehusaba con mucho éxito. Por lo que se halló de pronto muy sola en medio de ese gran castillo lleno de gente.

La navidad estaba muy próxima a llegar, por lo que los gritos de alegría y risas se escuchaban por todos lados en donde fuera Hermione a refugiarse. Iba a ser la peor navidad de toda su vida. Los hermanos Weasley se quedarían en Hogwarts, lo que significaba que Harry iba a tener muchas más oportunidades para acercarse a Ginny, ahora que los exámenes se terminaban.

Caminaba por los pasillos, resguardando a que ningún alumno estuviera fuera de su casa ya pasada la hora de la cena, cuando se encontró con Malfoy frente a ella.

- Creí que irías a tu casa... - dijo Hermione extrañada al verlo en el castillo dos días entes de navidad.

- No puedo dejar a Ginny sola con tu ex noviecito... - respondió él con resentimiento. Aún no le perdonaba su negación a volver a enamorar a Harry por medio de un filtro.

- Me lo imaginaba...

- ¿Tú no pretendes luchar por Potter? - preguntó el rubio de pronto.

- ¿Ah?

- Tú amas a ese imbécil, deberías hacer algo para que se enamorara de ti.

- Él me mira como amigo, haga lo que haga no se fijará nunca en mí. - respondió sentida.

- ¿Y que tal si te arreglas? - lanzó él seriamente.

- ¿Qué dices?

- ¡Pero solo mírate! - exclamó Draco mirando a la chica de pies a cabeza.

Hermione se inspeccionó detenidamente.

- ¿Qué? - dijo después de unos segundos sin ver nada raro consigo misma.

- ¡Deberías arreglarte! ¡Seduce a Potter! - exclamó con aire cansado - Porque así como luces no conseguirás ni a Neville como pareja.

Hermione miró a Draco con ojos desorbitados. Él dándole consejos, y de belleza más encima, era para no creerlo.

- Harry debería enamorarse por lo que soy...

- Solo digo que te arregles, ah y por favor... - y sacando una carta parecida como le dio una vez, se la extendió - esto es para Ginny... ¿se la podrías pasar?

La chica solo asintió con la cabeza. Estaba tan anonadada que de su boca no salía palabra.

- Y no te olvides, a Potter no le agradan las feas...

- ¡Imbécil! - exclamó con rabia, viendo como el prefecto de Slytherin se perdía al doblar al final del pasillo.

Llegó con rabia detenida a la sala común, Malfoy la había sacado de quicio. Lo único que quería hacer ahora era acostarse, dormir, volar muy lejos de Hogwarts, pero pronto todos esos repentinos deseos fueron olvidados cuando encontró a Harry en medio de la habitación, en donde aún ardían las llamas de la chimenea, completamente solo.

Cuando él se percató de su presencia, se refregó los ojos con violencia, quizás por el cansancio o simplemente porque de sus ojos habían caído retraídas lágrimas.

- ¿Harry? - pronunció la muchacha acercándose a él con cautela -¿Harry estás bien?

El chico se levantó del sillón en que estaba cómodamente sentado, y mirándola con falsa despreocupación contestó:

- No pasa nada, de verdad...

- Pero... pero ¿estabas llorando?

- ¡No! - exclamó él avergonzado - No lloraba...

Hermione se acercó mucho más a él e inconscientemente le secó una perdida lágrima que estaba muy cerca de la comisura de los labios.

- No es ningún pecado llorar Harry... ¿por qué estás así? - dijo ella suavemente.

En ese momento Harry no guardó más sentimientos retenidos en lo más profundo de su corazón, y tomando a Hermione de improvisto, la abrazó, colocando su cabellera negra y desordenada en el hombro derecho de la muchacha.

- Harry... - susurró ella acariciando sus cabellos con dulzura.

- Los echo de menos, es solo eso... - sollozó Harry sin separarse de Hermione.

- ¿A tus padres? - preguntó con torpeza.

Harry no contestó de inmediato. Se separó unos centímetros de ella, para arreglar sus lentes redondos.

- Me gustaría estar con ellos... me gustaría que por una sola navidad ellos compartieran la cena conmigo...

- Pero si lo hacen Harry - replicó rápidamente Hermione mirando los ojos verdes del muchacho - Ellos nunca te han abandonado...

- Lo sé... lo sé... pero me gustaría sentir las caricias de mi mamá que no sean en sueños, los consejos de mi papá, que me cuente sus experiencias cuando jugaba Quidditch... tantas cosas...

Hermione no hablo. Sentía un dolor tan grande, como si él y ella compartieran la misma alma.

- Lo siento, no quería que te sintieras mal... - dijo Harry cuando notó que unas lágrimas corrían con violencia en las mejillas cálidas de ella.

- No, no... no digas eso... yo siempre estaré para ti... - y al decir esto su cara se puso de un rojo brillante.

Harry cruzó miradas con la chica.

- Gracias Hermi... - dijo antes de que la abrazara con mucha fuerza y la besara en la mejilla acalorada.

A Hermione se le paralizó el corazón. Sentir sus besos en su piel nuevamente era el mejor regalo de navidad que podría recibir en años.

- Eres la mejor amiga que uno podría tener... - concluyó con una sonrisa.

Pero una vez más una flecha envenenada le atravesó el corazón, partiéndolo en pedazos.

- Y tú el mejor amigo que puedo tener... - dijo ella con una lágrima bajando con dolor por su mejilla.

- Gracias... - y esbozando una nueva sonrisa, se despidió de ella, con dirección a la habitación de los chicos de sexto año.

Y una vez más Hermione quedó en la mitad de la Sala Común llorando, extrañando los días en que compartían hasta la última llama de la chimenea juntos, sus caricias, sus besos...

De pronto las voces de Parvati, Lavander y Draco Malfoy vinieron a su cabeza violentamente.

Quizás no es tan mala idea... quizás si hay una oportunidad... se dijo mientras se secaba con su túnica la cara, pero antes tenía que pasar por la habitación de Ginny para entregar el misterioso sobre de Malfoy.

- Mañana será el día en que despierte una nueva Hermione - se dijo con convicción mientras llegaba a la puerta de las chicas de quinto año - Mañana yo seré otra... - se repitió cuando tocó la puerta tres veces - Y mañana Harry sabrá lo mucho que lo amo... - agregó con decisión antes que Ginny la mirara perpleja al abrir la puerta.
Capítulo 14: Todo por él

- ¿Qué haces aquí? - preguntó Ginny totalmente extrañada. Tenía los ojos pequeñitos, rojos y el pelo todo desordenado.

- No quería interrumpir tu sueño, pero tú sabes quien me ha pasado esto para ti - y metiendo su mano en el fondo de su bolsillo, sacó la carta que Malfoy le había entregado momentos atrás.

Ginny tomó la carta con las dos manos, sabiendo perfectamente de quien era.

- Gracias - dijo la pelirroja muy sinceramente.

- De nada... ¿lo de ustedes va bien? - preguntó por lo bajo.

- Hasta el momento sí, Harry aún cree que yo odio a Draco, eso es bueno...

- ¿Harry te ha pedido noviazgo? - preguntó ella muy interesada.

- No aún no... pero tú sabes que no podría estar con él...

- Quieres mucho a... a.. tú sabes quien...

- Sí, realmente estoy enamorada, pero también hay otra razón - señaló Ginny con seriedad.

- ¿Cuál? - preguntó Hermione.

- Que tú estás enamorada de Harry, yo no podría estar con él sabiendo que mi mejor amiga siente eso tan maravilloso por alguien que esta a mi lado...

- Ginny... - pronunció Hermione conmovida.

- No me digas nada... gracias a tu silencio he vivido los días más lindos de mi vida... - dijo suspirando la pelirroja - Muchas gracias...

- No me lo agradezcas, para eso estamos las amigas... - y esbozando una sonrisa abierta, Hermione se dirigió a su habitación con un rayo de luz recién naciendo en su corazón.

Al llegar miró a sus compañeras que estaban profundamente dormidas. Mañana tendrán mucho trabajo les dijo en un susurro, mientras se colocaba su pijama.

Apenas los rayos de luz se asomaron por la habitación, Hermione se levantó de su cama yendo con decisión hacia las únicas dos chicas que estaban en el lugar.

- ¡Par de flojas! - exclamó -¡Despierten, vamos, despierten!

- ¿Qué pasa, qué sucede? - preguntó Lavander abriendo de golpe sus grandes ojos.

- ¿Te has vuelto loca Hermione? ¡Es muy temprano todavía! - gritó Parvati con enfado.

- ¡¡Vamos, despierten!! - siguió la chica con más entusiasmo -¡¡Necesito de su ayuda!!

Lavander que se reincorporaba al sueño la miró fijamente, al igual que Parvati, quien ahora se sentaba en la cama.

- ¿Qué clase de ayuda? - preguntó Lavander con interés.

- Sobre Aritmomancia no sé nada - dijo Parvati con los ojos cuadrados.

- ¡No sean tantas! No es sobre Aritmomancia... - rió Hermione con ganas - Es sobre algo en que ustedes son expertas...

- ¿Expertas? - dijeron a dúo las amigas.

- Sí, muy expertas.

- ¿En que somos buenas? - preguntó Lavander a Parvati.

- Eh... en adivinación... - contestó la muchacha encogiéndose de hombros.

- No, no es en adivinación - señaló Hermione divertida.

- Pues entonces, ¿quieres saber alguna última noticia? - preguntó Lavander con mayor curiosidad.

- Lo último que sabemos de Harry es que aún no es novio de Ginny... ah y que Ron anda muy solo...

- No, no, no... - contestó la prefecta de Gryffindor - no quiero que me informen de eso tampoco...

- ¿¿Entonces?? - preguntaron ambas muchachas sin tener una pizca de idea de lo que quería Hermione de ellas.

- Les daré una pista - dijo Hermione -¿Qué es lo que siempre me dicen?

Lavander y Parvati se miraron aún más extrañadas.

- ¿Qué te arregles? - respondió a modo de pregunta Lavander.

- ¡Bingo! - exclamó Hermione entusiasmada.

- ¿Quieres que te arreglemos? - pronunció Parvati con los ojos cuadrados.

- Exacto... ¿ustedes creen que podrían hacer algo conmigo?

Una nueva mirada entre Parvati y Lavander se cruzó.

- ¡Ni tú misma te reconocerás! - exclamó Lavander levantándose de su cama como un rayo.

- ¡Solo déjanos en nuestras manos! - concluyó Parvati mucho más alegre, buscando todos los maquillajes mágicos que tenía dentro de un gran bolso.

Hermione les lanzó una nerviosa sonrisa al ver la cantidad de cosas que se echaban en la cara.

Todo sea por Harry se dijo tratando de no arrepentirse.

Habían pasado algunas horas y Hermione parecía no estar perfecta. Cada vez que Parvati agregaba algo a su cara, Lavander se lo quitaba de inmediato. Hermione de pronto aprendió miles de nuevos colores de lápiz labial, al igual que bases de maquillajes para cada ocasión, y para que nombrar las pinturas de ojos.

- ¿Falta mucho? - preguntó la muchacha sentada en una silla a espaldas del espejo del cuarto.

- Mmm... no mucho... - respondió Lavander agregando un poco más de sombra a los ojos.

- Solo falta tu pelo... - agregó Parvati buscando el cepillo en el velador de la prefecta de Gryffindor.

- ¿¿Mi pelo??

- Sí, sí... está muy desordenada...

- ¡Mira esas puntas! - exclamó Lavander -¡Están todas quemadas!

- Vamos a tener que cortarlas...

- ¿¿¿Quééééé??? - chilló Hermione aferrándose más de su asiento.

- Si quieres de verdad cambiar tendrás que dejar todo a nuestras manos, Hermione, de lo contrario no servirá de nada - respondió Parvati muy seria.

- ¿De verdad quieres lucir bien? - preguntó Lavander con ambas manos en la cintura.

Ambas chicas la miraban muy severamente. Hermione abrió su boca, pero no fue capaz de articular palabra. El deseo de estar con Harry fue muchísimo más fuerte.

- Está bien... pero no me dejen pelada - dijo observándolas con preocupación.

- ¡Cómo se te ocurre! - soltó Parvati mientras empezaba a cepillar el pelo de la muchacha.

- ¡Ni tú misma te vas a reconocer! - emitió con entusiasmo Lavander haciendo sonar las tijeras que asía en la mano.

Hermione cerró los ojos con fuerza. De pronto sintió el abrir y cerrar de las tijeras, haciendo que se sobresaltara. Sintió como su pelo enmarañado caía de sus hombros hasta dar contra el frío piso de la habitación. Un sudor frío recorría su espalda, pero ya era muy tarde para arrepentirse, muy tarde...

- ¡Listo! - avisó de pronto Lavander.

- ¡Puedes mirar! - comunicó Parvati muy feliz.

Hermione abrió primero un ojo, viendo a una de sus compañeras con una cara radiante alegría. Luego abrió su otro ojo y se encontró con Lavander, aun con las tijeras en las manos. Miró el suelo y vio como sus cabellos castaños estaban repartidos por el piso.

- ¡Date vuelta Hermione!

- ¡Mírate en el espejo! - dijo Parvati cada vez más emocionada.

La muchacha respiró hondo antes de voltear, pero como había dicho antes, no podía arrepentirse ya.

Giró sobre sus talones y de pronto quedó frente a frente a una chica de no más de dieciséis años muy difícil de reconocer.

- ¡¿Qué le han hecho?! - exclamó el espejo tan anonadado como la misma Hermione.

&&&&&&&&

Hermione estaba tan impacta que no quiso bajar de inmediato. Aquella chica que le devolvía la mirada en el espejo simplemente no podía ser ella, era imposible. Lavander y Parvati trataron de animarla, de que bajara al Gran Salón, pero no hubo caso y a la nonagésima negación, las muchachas desistieron, dejándola sola en la torre de Gryffindor.

¿Qué hice, Dios, qué hice? ¡Esta no soy yo! ¿Qué he hecho?

Se miró nuevamente en el espejo. Su pelo estaba diferente, sus ojos se veían distintos, su boca ya no era la misma, al igual que el color natural de su piel.

De pronto su estómago sonó. ¡Había pasado más de medio día sin probar bocado! Ya no podía seguir ocultándose por más tiempo, su estómago le exigía bajar, sea como sea.

Nuevamente, dando un gran suspiro, se acercó a la salida. Su corazón palpitaba más de lo normal, se sentía sofocada con tanto maquillaje puesto, pero no se lo quitó. Puso la mano en la manilla y la giró. Bajó las escaleras muy lentamente, deteniéndose de vez en cuando, por si escuchaba algunas voces conocidas, pero no oyó nada. Al bajar el último escalón, sus piernas tiritaron un poco, sin embargo irguió más su cabeza, avanzando por el pasillo entre las escaleras hasta adonde estaba el retrato de la señora gorda. Los pocos chicos que había en la sala común la miraron asombrados, no obstante no estaba entre ellos Harry Potter. No quiso oír los murmullos por más tiempo, saliendo raudamente del lugar.

Se sentía tan extraña, como si estuviera en el cuerpo de otra persona, aunque por dentro fuera la misma de siempre.

Aún le quedaban muchos pasillos que atravesar hasta llegar al Gran Salón, y muchos murmullos que escuchar. Mientras más caminaba, las voces eran más fuertes y las miradas más penetrantes, pero no las tomó en cuenta, debía encontrar a Harry, por él estaba haciendo todo aquel esfuerzo, todo por él.

Arribó por fin al Gran Salón. Una larga mesa estaba muy bien adornada para la ocasión. Los árboles navideños se sumaban también a la celebración. Todo el mundo parecía estar muy alegre, en especial Dumbledore, quien ya estaba sentado en el fondo del salón. A pesar que muy pocos chicos estaban en ese año para la cena navideña, todos la miraron con escepticismo.

Hermione quiso gritarles que era ella, simplemente Hermione, pero se contuvo, respiró hondo, botó todo el aire y buscó con la mirada a Harry.

- ¿Granger? - dijo de pronto una voz fría a sus espaldas.

La chica volteó encontrándose con unos fríos ojos grises.

- Veo que has tomado mi consejo... - dijo él mirando a la chica de arriba abajo.

- ¿Has visto a Harry? - preguntó Hermione sin escuchar el comentario de Draco.

- Espero que no este con Ginny, porque a ella tampoco no la he visto - contestó preocupado.

- Eso espero...

- ¿¿Qué es lo que te está haciendo?? - se escuchó de pronto una voz detrás de ellos. Se oía agitado, con la respiración entrecortada -¿Te está haciendo algo este gusano?

Pero pronto Ron dejó de prestar atención a su enemigo número uno para concentrase plenamente en Hermione. Mirándola con los ojos más que desorbitados agregó:

- ¿Her... Hermione? ¿Qué... qué te has hecho?

- Cierra la boca Weasley, te ves patético - y lanzando una burlesca sonrisa, Malfoy se alejó de ellos.

- Hola Ron... - dijo Hermione con las mejillas rojas.

- Estas... estas muy... muy... linda - Ron aún tenía la boca abierta, y ni se enteró que Draco se había burlado de él.

- Gracias... - contestó la muchacha cada vez más incómoda.

- De verdad... estas linda... muy linda... - repitió él aún más absorto.

- No creo que sea para tanto, Ron...

- Pero es verdad... te ves... muy linda...

Hermione tenía las mejillas más rojas que nunca. No sabía que hacer ahí, parada en medio del Gran Salón, junto a Ron, quien la miraba como si fuera de otra planeta.

- ¿Por qué no nos sentamos? - sugirió ella tratando de no mirarlo a los ojos.

- Eh... ¿sentarnos? Oh, sí... claro, claro... vamos... - y torpemente la siguió hasta que la muchacha se sentó a unos metros del director del colegio.

Aún en la mesa, muchos chicas y en especial chicos, la miraban con los ojos cuadrados. No se pudo concentrar bien en lo que comía porque entre los piropos de Ron, la mirada inquisitiva de los otros y su deseo de ver a Harry no la dejaban saborear bien el pavo relleno.

- Mmm... veo que están disfrutando de la cena... - comentó Parvati con intención al pasar al lado de ellos. Hermione la miró gravemente, mas Ron seguía tan prendido en ella que no escuchó nada.

- ¿Y... y adónde está Ginny? - preguntó Hermione tratando de hacer menos incomodo el momento.

- No lo sé - contestó encogiéndose de hombros - quizás este con... - pero paró de hablar enseguida.

- ¿Con Harry? - dijo ella con dolor.

- ¿Aún lo amas, no es así?

Hermione prefirió el silencio y Ron volvió a colocar su mirada en el plato, y no habló hasta que ella se levantó de la mesa.

- ¿Para adonde vas? - preguntó él cuando la muchacha se levantaba de su puesto.

- A la sala común... - contestó con pesar. Toda había sido un fracaso. Harry no apareció nunca, al igual que Ginny, y pensando lo peor, Hermione quería retirarse.

- Te acompaño, ya también terminé la cena... - mintió el pelirrojo, quien aún le quedaba algunos trozos de carne.

La muchacha asintió con la cabeza, y juntos abandonaron el Gran Salón.

El viaje a la torre de Gryffindor fue mucho más incomodo de lo que había resultado la cena. Ron no dejaba de mirarla boquiabierto, y ella de pronto se sintió como un animal exótico en exhibición.

- Mañana llegaran los regalos de mi mamá... - comenzó a decir el pelirrojo con nerviosismo, cuando llegaron a la abrigadora sala común - Espero que no sea un sweater otra vez...

- Por lo menos tienes a alguien que se acuerda de ti - dijo Hermione con seriedad.

- Pero si a ti también te llegan regalos de tus padres...

- Olvídalo - señaló la chica, quien es esos momentos pensaba en Harry.

- ¿Cómo pudiste controlar ese pelo? - preguntó Ron sonriendo, cambiando de tema, mientras caminaba hacia los mejores asientos, cerca de la chimenea.

- ¿Ah? - Hermione se tocó la cabeza y pudo pasar sus dedos entre su cabellera castaña sin que estos quedaran enganchados. Se le había olvidado el corte de pelo hecho por Lavander. Ahora lucía una melena unos centímetros más abajo de los hombros. Parvati había vertido casi una loción entera para definir bien su cabello ondulado, lo que sin duda hacia que pareciera otra chica.

- Quien quiera que te haya hecho eso, lo hizo muy bien... - agregó Ron con las mejillas coloreadas.

- Pues les debo agradecer a Lavander y Parvati... - sonrió la muchacha tomando asiento frente a la chimenea.

- No me había fijado lo bien que te queda tu nuevo look... - señaló el pelirrojo acercándose peligrosamente cerca de ella.

- Eh... sí... gracias... - contestó alejándose de él.

- Te ves en verdad muy hermosa... - comentó acariciando su mentón con delicadeza.

- Ah... eh... Ron... yo... - Hermione no sabía que hacer. Ron la tenía acorralada en la orilla del sofá en que estaban sentados. Su corazón palpitaba con fuerzas, sus mejillas estaban muy rojas, pero en su mente, solo estaba Harry.

- Hermione yo quiero decirte algo... algo muy importante...

La respiración de la chica se volvió más agitada. Ron estaba tan cerca de ella que podía ver a la perfección las pecas de la nariz.

- Ron, tú sabes...

- Shiss - la hizo callar él colocando su dedo índice en la comisura de los labios con suavidad - por favor déjame hablar...

La muchacha calló, pero sus ojos inquietos gritaban por Harry.

- Hermione, yo... yo... te amo desde que tengo uso de razón...

- ¡¡Qué!!

- Shiss - chistó Ron nuevamente. Tenía las mejillas a tono con su pelo. Su mirada clavaba a Hermione inquietándola - Te amo Hermione... te amo...

El corazón de la muchacha se paralizó. Era lo que menos esperaba escuchar en la víspera de navidad.

- Ron, creo que...

- ¡No Hermione! - espetó él - No lo pienses... no digas nada, solo... solo... - y buscó los finos labios de la chica.

Pero Hermione lo esquivó con éxito. Se levantó del sofá a tiempo, colocando ambas manos en su boca, como queriéndola esconder.

Ron segundos después también se alzó, quedando unos centímetros más alto que ella. Con su cara aún ardiendo, la tomó de los brazos, apegándola a su cuerpo. Ahora ella podía sentir el palpitar del corazón del pelirrojo.

- Te amo Hermione, y no creo que hayas debajo de hacerlo... - dijo Ron tan cerca de sus labios que pudo aspirar su aliento - yo sé que aún sientes algo por mí... sé que me amas...

- ¡Ron por favor! - exclamó sin zafarse.

- Lo que sientes por Harry es una tontería, lo que sientes por mí si es amor...

- Ron suéltame... por favor... - Hermione mantenía su cabeza alejada de la del pelirrojo, pero él insistía en aferrándola más fuerte.

- Solo un beso te pido, y verás que lo que digo es cierto...

- Yo no puedo Ron, no puedo besar... - pero la muchacha no pudo terminar su frase. Ron llegando al límite de su paciencia, buscó nuevamente sus labios, posó los suyos en los de ella y la besó por primera vez. El sueño que tanto había anhelado Hermione hacia tantos años, lo estaba viviendo, pero estaba vez parecía más una pesadilla. Ron era brusco y algo torpe al besar, todo lo contrario a Harry. Ron buscó su cintura con sus manos y la rodeó. Hermione seguía con ambos brazos apegados en su pecho.

Lentamente el beso fue disminuyendo de intensidad. El pelirrojo fue separando sus labios, pero no sacó sus manos de la delicada cintura de Hermione.

- Aquí... aquí estaban... - una voz entrecortada se oyó desde la entrada de la sala común, haciendo que instantáneamente Hermione y Ron giraran sus cabezas, sin embargo el pelirrojo no quitó sus manos de la muchacha.

- ¡Harry! - exclamó Hermione avergonzada.

- ¿Nos... nos estabas buscando? - preguntó Ron radiante de felicidad.

Harry no respondió de inmediato. Se hallaba tan perplejo mirando a la nueva pareja, que necesitó unos segundos antes que comenzara a hablar nuevamente.

- Sí... sí... pero veo que están ocupados... - los ojos verdes se clavaron en Hermione en una forma especial. Ella lo notó de inmediato, soltándose de las redes de Ron rápidamente.

- ¿Te pasa algo Harry? - preguntó la muchacha yendo hacia él con cautela.

- No, nada en especial...

- ¿Y tú adonde te habías metido? - soltó Ron con curiosidad - Te esperamos en la cena, pero no apareciste nunca...

- Estaba... con Ginny... - dijo lanzando otra extraña mirada a Hermione.

- Mmm... me huele a romance... - señaló el pelirrojo intencionalmente. La chica, ahora de ordenados cabellos ondulados, sintió una punzada en lo más profundo de su corazón.

- Me voy a acostar - contó Harry sin hacer más comentarios - así no los molesto más...

Ron le sonrió, a espaldas de Hermione, cerrándole un ojo.

- No, Harry...

- Hermione, Hermione, deja que se vaya a dormir... debe estar muy cansado - la atajó Ron cuando el chico de la curiosa cicatriz de rayo se perdía al subir las escaleras.

- Pero va a pensar que somos novios o algo así, y...

- ¿Y? - preguntó el pelirrojo molesto -¿Acaso le debe importar eso?

Hermione quiso refutarle, pero no encontró que decir. Por primera vez estaba de acuerdo con el pelirrojo. ¿A Harry le importaría si ella era novia de Ron o de cualquier otro chico? A él solo le importaba Ginny, y Hermione no era más que su amiga, su mejor amiga...

- Ves... - agregó Ron tomando el silencio de Hermione como una negación -¿Cuándo te darás cuenta que del Harry de quien te enamoraste no es real, cuando te darás cuenta que él volvió a ser el mismo de antes, cuándo te darás cuenta que - pero paró unos segundos para tomar suficiente aire, y con voz agitada, pero suave dijo -... que yo soy el que realmente te ama, Hermione?

Ron volvía a estar muy cerca de la chica. Sus ojos azules entornados hacia la nerviosa muchacha la inquirían tratando de penetrar en lo más profundos de sus pensamientos; pensamientos en que Harry Potter lo ocupaba todo.

- Esto no puede ser Ron... tú sabes por qué... - dijo trémulamente y con los ojos brillantes.

- ¡Tienes que darte una oportunidad de amar de verdad, Hermione! - exclamó el pelirrojo con las mejillas ardiendo a más no poder.

Hermione ahogó un gritó. Estaba ahora muy confundida, pues lo que decía Ron tenía parte de verdad. Ella no podía esperar que Harry volviera a ser el de antes, porque nunca volvería hacer así. Quizás Ron si era el chico indicado... él la amaba de verdad... y ella, pues una vez también lo quiso, pero...

- Ron, dame tiempo... dame tiempo por favor... - lanzó Hermione cuando Ron comenzaba a buscar sus rosados labios con locura.

- Está bien, esperaré siempre por ti... - dijo retrocediendo unos pasos de ella.

La chica le agradeció en silencio, acompañado con unas tímidas lágrimas, y girando sobre sus talones se dirigió como un rayo hacia su habitación.

Ron se quedó solo en esa sala común, que de pronto se volvió muy grande y fría, pero con la esperanza de tener a Hermione muy pronto en sus brazos otra vez.

&&&&&&&&

Hermione no paró de llorar hasta que llegó a su acogedora habitación. Para suerte suya, Lavander y Parvati aún no llegaban a dormir. Cerrando la puerta con fuerza, corrió hasta su cama y se echó sin más reparos. Boca abajo pensó en todo lo sucedido en el día y se sintió una estúpida. Giró su cabeza hacia la izquierda y la nueva imagen de ella le devolvió una mirada triste. Todo su esfuerzo no sirvió de nada. Harry ni se dio cuanta de su corte de pelo, de sus labios perfectamente delineados, del nuevo color de su piel... nada.

Más encima ahora Ron se le había declarado, dejando un mar de confusiones en su cabeza.

De pronto el reloj soñó doce veces. Había llegado navidad...

¡Qué regalo he recibido! Exclamó con mucho pesar, comenzando a llorar.

Y metros lejos de ella, un chico en la misma posición, exclamaba lo mismo.
Capítulo 15: "Solo Tu"

- ¿Y qué tal? - preguntó Lavander en la mañana de navidad con los ojos muy grandes.

- Oímos muchos comentarios sobre ti - agregó Parvati desde el baño - creo que has dejado a muchos con la boca abierta...

- Ayer te vimos muy cerquita de Ron, ¿ya son novios?

- ¡Wow! ¡Son novios!

Hermione, quien no tenía ánimos para nada de contestarles, se colocaba unos cómodos jeans en silencio.

- ¿Y Harry? ¿Ya no sientes nada por Harry?

- Él aún no tiene nada con la Weasley, por si no lo has escuchado...

- Y Ron está loquito por ti... ¡todo el mundo lo sabe!

- ¿Qué harás? ¿Conquistarás a Harry o intentarás una nueva relación?

- ¡Pero que no se te ocurra hacer otra fórmula amorosa!

- ¿Imaginas si esta vez hechizas a Neville?

- O Dean Thomas...

- Con tal que no sea Seamus...

- ¡Te gusta Seamus! ¡Lo sabía, lo sabía! - exclamó Lavander con falta de aire.

- ¡NO! - contestó su amiga saliendo del baño con las mejillas rojas.

- ¡TE GUSTA! ¡TE GUSTA! ¡LO SABÍA!

- ¡¡Cállate!!

- ¿Por qué no lo querías decir?

- ¡Cállate, Lavander!

La prefecta no prestaba atención a lo que ocurría a su alrededor, su mente llena de dudas y confusos sentimientos no la dejaban concentrase en el mundo real. Con sorna se abotonó una blanca blusa delante del espejo, pero sus ojos al encontrarse con sus similares en el reflejo se asombraron, dando un grito que apagó la discusión de Lavander y Parvati de inmediato.

- ¿Qué es lo que te pasa? - preguntó Lavander yendo a su lado.

- Mi... mira... - señaló Hermione a la chica, haciendo que mirara el espejo.

- ¿Y? - dijo ahora Parvati, colocando en el otro lado.

- ¡Sigo estando bien arreglada! - exclamó Hermione viendo que seguía luciendo muy maquillada.

- ¿Y qué esperabas? - soltó Lavander con una sonrisa -¿Qué el maquillaje mágico durara como esos que usan las muggles?

- Pero... pero...

- No te desesperes, que tampoco durara toda una vida... - aclaró Parvati con aire tranquilizador.

- ¿Ah no? - preguntó Hermione un poco más aliviada.

- No, durara unos días, luego se irá poco a poco...

La chica suspiró hondamente.

- ¿Pero de qué te quejas? Si has quedado muy bien... podrías incluso presentarte a los concursos de bellezas brujas adolescentes de la revista Corazón de Bruja... - señaló Lavander sin entender la reacción de Hermione.

- ¡Estás loca!

- Apuesto que ganarías... - agregó Parvati mirando el reflejo de Hermione de pies a cabeza.

- Es que realmente has quedado como nueva... no entiendo por qué ocultar tu belleza...

- ¡La belleza importante es lo que llevamos adentro! - saltó la prefecta con las mejillas sonrojadas.

- Es primera vez que veo a una chica quejándose por ser linda... de verdad no te entiendo Hermione... de verdad que no... - y encogiéndose de hombros se alejó de ellas, yendo hacia su cama para colocarse el abrigo.

- Lavander tiene razón Hermione - acotó Parvati antes de salir del cuarto junto con su amiga inseparable -¿Por qué te acompleja tanto ser linda?

Hermione no contestó, ya estaba muy confundida para agregar algo más a su cabeza. Miró como sus compañeras de cuarto salían de la habitación, a través del espejo, y luego volvió a concentrarse en esa nueva imagen.

- ¡Eres muy linda, Hermione! - soltó el espejo con jovialidad.

- Gracias... - contestó la muchacha sin dejar que sus mejillas se tornaran de un rojo brillante.

&&&&&&&&

Cuando bajó a desayunar, nuevamente sintió esas miradas agobiantes hacia ella. La chica, quien no estaba acostumbrada a que le prestaran tanta atención, trato de comportarse lo más normal posible, pero cada vez más era más difícil, pues los piropos, inclusive de algunos de Slytherins, la hacían colocarse muy nerviosa.

- ¡Feliz Navidad! - la saludó Ron apenas la vio llegar al Gran Salón, besándola sorpresivamente en la mejilla.

- Eh... igual para ti Ron...

- Feliz Navidad, Hermione... - dijo ahora una voz queda. Era Harry quien se hallaba sentado frente a su colorín amigo.

- Gracias... Feliz Navidad para ti también... - y sus ojos se volvieron muy cristalinos de pronto.

- Esto es para ti - dijo Ron interrumpiendo el contacto visual entre la prefecta de Gryffindor y el chico de profundos ojos verdes - Mi madre lo ha enviado en la mañana... ábrelo, aunque apuesto que es un sweater...

Y extendiéndole un bulto envuelto con un brillante papel amarillo, agregó:

- Este año volvió a tejerme uno rojo, yo le he dicho mil veces que...

- Esta muy lindo... - cortó la chica la queja del pelirrojo de pronto, cuando abrió su regalo - es un sweater muy lindo...

- Sí, muy lindo... - comentó Harry mirando a la chica de reojo.

- Y me queda muy bien... - agregó la muchacha colocándoselo ahí mismo.

- El rosa te queda perfecto, Hermi... - una voz suave llegó de pronto a los oídos de los tres amigos, haciendo que voltearan al mismo tiempo.

- ¡Ginny! Feliz Navidad - exclamó Hermione esbozando una sonrisa.

- Gracias... ves, mamá también me ha tejido uno a mí... - dijo la muchacha pelirroja mostrando su sweater de color lila a los presentes.

- A Harry también - señaló Ron mirando a su amigo, mientras su hermana se sentaba al lado del muchacho de la cicatriz.

- El verde combina muy bien con tus ojos... - comentó Hermione volviéndose roja.

- Eh... que bien, ya aparece el desayuno... - señaló Ron interrumpiendo otra vez el contacto visual entre su mejor amigo y Hermione.

Hermione se sentó al lado del pelirrojo y de frente a Harry, al tiempo que le lanzaba nerviosas miradas.

El suculento desayuno apareció frente a ellos, como siempre, por arte de magia, o como decía Hermione, por el esforzado trabajo de los elfos domésticos.

- ¿Por qué miras así tu avena, Hermione? - preguntó Ron mientras sacaba más tocino de la bandeja.

- Los elfos de deberían trabajan en una fecha tan importante.

- ¡Por favor! - exclamó el pelirrojo cansado -¡Otra vez esa cosa del pedo!

- No es pedo Ron, es...

- P.E.D.D.O - dijo de pronto Harry, acaparando las miradas de los chicos.

- Gueno, ego... cogo gea... - agregó Ron atragantándose con la avena.

Hermione miraba al chico de ojos verdes desorbitadamente. ¿Desde cuándo Harry se acordaba de su plataforma élfica?

- ¿Y? - preguntó Ron una vez que había vaciado su plato, mirando a los chicos que estaban sentados al frente de él.

- ¿Y qué? - preguntó Harry observando a su amigo con extrañeza.

- ¡Por favor! No se hagan los tontos...

Hermione miraba de la misma forma que Harry y Ginny miraban a Ron, sin entender lo que quería decir.

- ¿De que hablas? - preguntó Ginny con los ojos cuadrados.

- ¡Hablo de ustedes! - exclamó el pelirrojo como si fuera lo más obvio del mundo.

Harry y Ginny se lanzaron miradas turbadas.

- Creo que te equivocas... - empezó a decir la chica de rojiza cabellera.

- Ajá... - murmuró Harry moviendo su cabeza de arriba abajo.

- ¿Qué dicen? - exclamó el chico casi con ataque.

Hermione presenciaba todo esto sin hacer mayores comentarios.

- ¡Ron, deja de entrometerte en mi vida! - chilló Ginny sin paciencia.

- ¡Pero no lo estoy haciendo! - imitó éste con el mismo tono de voz.

- ¡Y para que lo tengas claro! - siguió la pelirroja con las mejillas acaloradas -¡Harry y yo somos únicamente buenos amigos!

Hermione sintió de pronto un escalofrió por todo su ser, paralizando su corazón.

- Eso... eso es broma, ¿verdad? - Ron miraba a Harry como buscando una explicación que en ese momento el chico no quería darla.

- No, Ron, no es broma - contestó Harry seriamente.

- ¿Ves? Y ahora, por favor - señaló Ginny con gravemente - deja de meterte en mi vida. - y lanzándole una mirada reprochadora, continuó con su desayuno.

&&&&&&&&&

- Ginny... Ginny... - llamó Hermione por lo bajo, cuando el desayuno había acabado ya.

- ¿Sucede algo? - preguntó la muchacha.

- ¿Podemos hablar a solas?

La pelirroja miró a su alrededor notando a su hermano y a Harry hablando al parecer sobre Quidditch.

- De acuerdo. - dijo levantándose de la mesa, al igual que Hermione, y después de dar las disculpas, se fueron hacia el exterior del Gran Salón.

- ¿Es verdad eso? - preguntó Hermione apenas estuvieron a solas, caminando por los fríos pasillos invernales de Hogwarts.

- ¿Qué cosa? - inquirió Ginny deteniendo la marcha.

- Que Harry no es tu novio, ¿eso es verdad? - Hermione también había parado de caminar. Se había puesto frente a frente a la pelirroja mirándola con atención.

- Ah, eso... pues sí, Hermi, es verdad... - y le lanzó una sonrisa de oreja a oreja.

- Pero... pero... ¿cómo?

- ¿Cómo qué?

- Es que Harry esta tan enamorado de ti, que...

- Harry estaba enamorado de mí, Hermione - sentenció la pelirroja.

- ¿Estaba? - repitió la muchacha de ondulados cabellos castaños, sin creer lo que escuchaba -¿Eso como lo sabes?

- ¡Pues el mismo Harry me lo dijo! - exclamó.

Esto último impacto tanto a la prefecta de Gryffindor, que necesito tomar mucho aire antes de seguir investigando sobre el tema.

- ¿Qué fue exactamente lo que te dijo? - preguntó Hermione con los ojos como platos.

- Él ya sabe lo de Draco...

- ¿¿¿Quééééé???

- Shiss... - chistó Ginny poniéndose el dedo índice en su boca -¡Hermione, por favor, te pueden oír!

- Perdón, perdón... pero, ¿cómo se ha enterado?

- No lo sé... quizás nos descubrió, no lo tengo muy claro... - contestó la pelirroja encogiéndose de hombros.

- ¿Y entonces?

- Bueno, él dijo que mientras Draco no me haga daño, y que yo sea feliz con él, esta bien... ah, y que no le va a decir nada a Ron porque no tiene él el derecho de contárselo, sino que yo misma debo informarle a mi familia...

Hermione entornaba sus ojos hacia la chica que tenía al frente con la boca abierta. ¡Harry diciendo eso! ¿Pero cómo?

- Eso quiere decir que... que no se va a entrometer en tu relación... ¿es así?

- Exacto - afirmó Ginny sonriendo cada vez más.

- No entiendo lo que está pasando... no entiendo...

- Quizás se acordó de lo que vivió contigo en el pasado... quizás aún te ama Hermione...

- ¡Eso es imposible! - exclamó ella.

- ¿Por qué? Sí de verdad te amaba como decía, no creo que lo olvidara de un día para otro, y si fuera así, pues solo mírate Hermi... apuesto que ahora si lo conquistas... y a propósito, ¿quién te arregló ese cabello?

- Fue Lavander y Parvati, pero no desvíes el tema... Harry no estaba enamorado de mí de verdad, y no creo que lo haga ahora, aunque diga que ya no te quiere como novia, porque... porque... ni siquiera se ha fijado o me ha dicho algo por como luzco... - y al decir esto último sus mejillas tomaron un color parecido a un tomate.

- No seas tonta, aunque no lo eres...

- Y para peor, Ron se me ha declarado...

- ¿¿Ron?? ¿¿Lo ha hecho por fin??

- ¿Cómo? ¿Acaso sabías de antes que Ron estaba enamorado de mí?

-Sí, pero lo supe mucho después de que tú embrujaste a Harry por error...

- Oh... - murmuró la muchacha desesperanzada -¿qué hago Ginny? Dime que puedo hacer...

Ginny suspiró muy hondo antes de contestar.

- Seguir lo que dicta tu corazón, porque solo tú tienes que decidir que hacer, Hermione, solo tú...

&&&&&&&&

Pues era obvio que solo ella tenía que decidir que hacer con su desordenaba vida, pero la pregunta era: ¿Qué?

Ahora todo estaba mucho más confuso. Harry sabía lo de Malfoy y Ginny y no le había importado, pero, ¿significaba eso necesariamente que volvía a estar enamorado de Hermione?

Ella tampoco lo sabía y para dejarlo en claro decidió buscar a Harry. Dejó la silenciosa biblioteca, refugio de sus penas, y se preparó para la búsqueda.

Por la hora él debía estar en la sala común jugando al ajedrez mágico con Ron, o a las bombas fétidas, pero el chico de brillantes ojos verdes no se hallaba en el lugar cuando Hermione, con el corazón en la mano llegó a la torre de Gryffindor.

Si no está ahí entonces esta... ¡en el campo de Quidditch!

Salió corriendo, a lo que más le daban sus piernas, pero apenas comenzó a ver el gran campo no halló más que nieve, y ni rastro del muchacho.

Sin embargo no se dio por vencida, aunque el castillo era inmenso, tenía que encontrarlo como fuera necesario... y en eso estaba pensando cuando, al regresar del campo de Quidditch sin buenos resultados, al fijar sus ojos en la pequeña plaza escondida detrás del castillo, entre las bancas cubiertas de nieve, al igual que a las copas de los árboles, sus ojos se encontraron con unos verdes, causando estremecimiento en la chica.

Harry también se estremeció al reconocerla, bajo ese gran abrigo negro, pero Hermione nunca supo de ello.

- Ho... hola... - saludó Hermione cuando sus voces eran perfectamente audibles.

- Tanto frío y tú aquí afuera... - señaló el chico con aire pensativo.

- Sí, es que... estaba buscando...

- ¿A Ron? - saltó de pronto Harry mirándola de soslayo.

- ¿Ron? - repitió la muchacha a su lado - No, a él no precisamente...

- Oh... ¿a quién buscabas? - la voz de Harry se notaba tensa, como si quisiera decir algo que reprimía su corazón desde semanas, pero que por otra parte luchaba por lo contrario.

- A ti - y Hermione no pudo evitar colorearse al máximo.

- ¿A... a mí? - y la miró extrañado -¿Por qué a mí?

¿Por qué a ti? ¡Cómo no te das cuenta que te amo, Harry, cómo! Se dijo para sí misma.

- Quería hablarte de lo que pasó cuando... cuando te embruje...

- Ah... eso... ya lo recuerdo...

- ¿¿Qué recuerdas?? - preguntó Hermione con los ojos desorbitados.

- Eh... nada, no recuerdo nada... solo el hecho, nada más... - contestó Harry esquivando misteriosamente la mirada de la chica.

- Oh... - murmuró ella desilusionada.

- ¿Y qué quieres decirme? - preguntó Harry fijándose en el árbol lleno de esponjosa nieve que tenía al frente de él.

La chica también miró el árbol de nieve, como si fuera a encontrar todas las soluciones a sus problemas en él.

- Solo quería saber si recuerdas algo mientras estuviste embrujado, pero me doy cuenta que no - señaló Hermione con una dolorosa sonrisa.

- Pues no, nada de nada Hermione...

- Mmm, pues bien... -¿Qué sentido tiene decirle que muero por él si no recuerda nada? - era solo eso...

- Hermione, espera... - dijo de pronto Harry, cuando la chica comenzaba a alejarse de él.

Ella tuvo que secarse las lágrimas antes de voltear a mirarlo con una mentirosa cara de despreocupación.

- ¿Sí, Harry? - preguntó con el corazón latiendo a mil.

- ¿Estás segura que era solo eso que querías preguntarme?

- ¿Ah? - Hermione quedó muda. ¿Era posible que Harry escuchara otra vez sus pensamientos?

- ¿No querrás hablarme de Ron? - dijo él penetrando una gélida mirada.

¡En qué estaba pensando! Se reprochó a sí misma, segundos después de escuchar a Harry ¿Por qué creí que él me escuchaba de nuevo?

- De... de ¿Ron?

- Sí, ayer los vi muy juntos... en realidad los vi besándose...

Hermione se volvió otra vez mucho más roja.

- ¿Ustedes son... son novios? - preguntó Harry con voz trémula.

- ¿Novios? ¡No! ¡Claro que no! - exclamó como si fuera lo más disparatado del mundo.

- Mmm... pues deberían, se nota que están muy enamorados... - comentó Harry esbozando una pequeña sonrisa.

- ¿Enamorada de Ron?

- Yo sé que te gusta mucho, y él también a ti...

- Él no me gusta como tú crees, de verdad...

- Claro que sí, de lo contrario no habrías hecho el famoso hechizo - acotó el muchacho pero esta vez sonó como regaño.

- Bueno sí, a mí me gustaba...

- ¡Ves! - soltó Harry - Deberían ser novios y punto.

- Es que no entiendes, no entiendes...

- ¿Qué es lo que no entiendo? - lanzó Harry elevando su tono de voz -¿Acaso te has enamorado de otra persona? ¿Es eso?

- ¡SI! - chilló Hermione -¡ME ENAMORÉ COMO NECIA DE OTRA PERSONA!

- ¿Y quién es? ¿Quién es Hermione?

Hermione tenía la respiración agitada, las mejillas coloradas y sus piernas empezaban a flaquear. Era el momento, por fin iba a gritarle que lo amaba, por fin, pero...

- ¿Quién es quién? - preguntó de pronto una voz conocida por ambos desde sus espaldas.

Tanto Harry y Hermione giraron lentamente sus cabezas, y se encontraron con Ron, quien no tenía precisamente cara de "buenos amigos".

- ¿De quién hablan? - preguntó de nuevo el pelirrojo caminando hacia ellos con decisión.

- De... de...

- De nadie importante Ron... - contestó Harry antes que Hermione formulara alguna frase.

- Pues no lo parecía - señaló el muchacho mirando a ambos.

- Harry quería saber quién me había cortado el cabello, ¿verdad? - y miró de soslayo a su amigo de ojos verdes buscando apoyo.

- Sí, eso, quería saber quien la había cambiado tanto...

Lo último dicho por Harry resonó fuertemente en la cabeza de Hermione, como si hubiera doble lectura en su tono de voz.

- ¡Ah! - dijo Ron cambiando la expresión de perro del rostro.

- Hace mucho frío aquí... me voy a la torre, nos vemos... - y sin decir nada más, Hermione cruzó sola la plaza en que momentos antes estuvo a punto de gritarle todo lo que sentía a Harry, dejando solos a los muchachos que tanto la hacían pensar.

- ¿No crees que está muy linda? - preguntó Ron viendo como se alejaba.

- Sin duda esta muy hermosa... - contestó Harry con aire pensativo.

&&&&&&&&

"Esta no era la Navidad que quería" escribió momentos después de entrar desesperadamente a su cuarto, en su preciado libro de vida. "¿Por qué no le puedo decir que lo amo? ¿Por qué es tan difícil todo esto? ¡Y ahora Ron! ¿Qué hago con él?

- ¿Por qué tan sola, Hermione? - preguntó una sorprendida Lavander, quien entraba entusiasmada a la habitación.

Hermione aprovechó el momento en que la muchacha miraba a su amiga Parvati, quien la seguía, para guardar el diario debajo de las almohadas.

- No tengo ganas de estar abajo... - dijo la muchacha dejando en el velador la pluma que Harry le había regalado.

- ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás tan solita? - preguntó ahora Parvati sentándose a su lado.

- No es nada...

- ¿Es Ron, verdad?

- ¿O Harry?

- No es ninguno - dijo con voz seca.

- ¿Por qué insistes en esconder lo que sientes? - lanzó Lavander.

- ¿Por qué no nos cuentas tus penas?

- ¡Ja! Para que después todo Hogwarts se entere de lo que me pasa, no gracias... - contestó con una risa irónica.

- Hermione, a pesar de todo, te estimamos mucho...

- Sí, y queremos lo mejor para ti...

- Y quiero que sepas que siempre contarás con nosotras... - concluyó Parvati.

Hermione las miró por un momento. ¿Qué tan de cierto tenía todo lo que decían?

- Estoy confundida... - dijo sorpresivamente en un hilo de voz.

- ¿No sabes si te gusta Harry o Ron? - preguntó Parvati con grandes ojos.

- No, no es eso...

- ¿Entonces? - inquirió Lavander sentándose al otro lado de Hermione.

- Es que Ron se me ha declarado y...

- Y no sabes si aceptar ser su novia, ¿es eso?

Hermione movió su cabellera ondulada de arriba abajo.

- ¿Y por qué? - dijo Lavander muy seria - Tú estabas enamorada de él, ¿no?

- Tú lo has dicho, enamorada - contó la prefecta sentida.

- Mmm... ¿Harry verdad? -saltó Parvati.

Hermione volvió a asentir.

- Pero él te mira solo como amiga, ¿no es así?

- Exacto - afirmó la muchacha con los ojos cristalinos.

- Difícil esta la cosa... - acotó Lavander - pero creo que debes darte una oportunidad, y dársela a Ron también...

- ¿Tú crees? - soltó Hermione cavilando más sobre aquella posibilidad.

- Sí, puede que lo que sientas por Harry no sea más que una falsa ilusión...

- Sí, ya que cuando te enamorase de él estaba hechizado... - agregó Parvati con aire reflexivo.

- Y Ron no está nada de mal... el Quidditch le ha hecho muy bien...

- ¡Lavander!

- Ok, ok... Ron es un buen chico, quizás si sea tu príncipe azul...

- O rojo...

- Sí, Hermione, dale una oportunidad, y si aún y todo no olvidas a Harry, pues...

- En ese minuto piensa en lo que harás, por ahora concéntrate en el presente, ¿está bien? - dijo Lavander lanzándole una amplia sonrisa.

- ¡Vamos Hermi! ¡No todo esta perdido! - la animó Parvati.

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Hermione bajó horas más tarde a la sala común no muy segura de lo que iba a hacer a continuación. Había pocos chicos en el lugar, la mayoría de primero y segundo año. Estaba por atravesar el retrato de la señora gorda, cuando la voz de Ron a sus espaldas la hizo desistir.

- Hola Ron...

- ¿Para adonde ibas? - preguntó el muchacho mirándola con curiosidad.

- Quiero hablar contigo - dijo ella sin contestar a su pregunta.

- ¿Conmigo? - y entornó más sus ojos hacia ella.

Hermione tomó aire antes de continuar, sin antes de guiarlo a los asientos frente a la chimenea, en donde podían conversar con más privacidad.

- He pensado en lo que me has dicho... - comenzó a decir cuando ambos veían como las llamas lamían la gruesa pared de ladrillos de la chimenea.

- Ah... sí... - contestó nerviosamente Ron mirándola de soslayo.

- Sí, y creo que tienes razón... - de pronto su corazón palpitó más rápido.

- ¿Lo dices en serio? - Ron había girado su cuerpo para quedar frente a frente a ella.

- Sí, muy en serio... - sus piernas le pedían a gritos que saliera corriendo del lugar, pero su mente mandó esta vez, así que no se movió del sofá - Ron... yo... yo quiero ser tu novia...

Ron la miraba con los ojos como platos. De pronto sus mejillas tomaron el mismo color que su cabello, y su boca se abrió, aunque no salió palabra de ella.

- Ron, ¿quieres ser mi novio? - preguntó Hermione con su corazón hecho trizas.

El muchacho estalló de felicidad, y sin decirle nada más, acercó sus labios temblorosos hacia Hermione y la besó con todo el amor que sentía por ella.

- Este es el mejor regalo de Navidad que me han hecho en toda mi vida... - señaló Ron minutos después.

Hermione sonrió. No sabía si reír o llorar. No sabía si salir corriendo o quedarse ahí, al lado de su "novio"

De pronto sus ojos se encontraron con unos verdes, que miraban inquietos hacia la chimenea.

- ¡Harry! - exclamó Ron mirando al chico que llegaba recién a la sala común -¡Adivina! ¡Adivina!

- Ron, por favor... - dijo Hermione tratando de no mirar a Harry a los ojos, cosa que era casi imposible. Casi, porque ahora Ron se había levantado del sofá tapando al muchacho de la cicatriz.

- ¿Por qué tan feliz Ron? - preguntó Harry mirando a ambos con escepticismo.

- ¡Hermione! - volvió a exclamar -¡Cuéntale Hermione!

- Ron, no creo que...

- ¡Vamos Hermione! - dijo Harry con una voz especialmente jovial, a pesar que sus ojos reflejaban tristeza - ¿Qué es lo que pasa?

La muchacha se alzó también, quedando al lado de su nuevo novio.

- Harry... ¡Hermione y yo somos... somos...

- ¿Novios? - adivinó Harry, sabiendo muy bien la respuesta.

- ¡Sí! - exclamó Ron con la alegría saliéndole por los poros.

- Sí... - contestó Hermione con voz trémula.

Harry los miraba perplejamente, creyendo que era todo producto de un sueño, un mal sueño.

- ¿Y qué te parece Harry? - preguntó Ron sin dejar de sonreír.

Hermione retenía una lágrima, al tiempo que sus labios pedían ser besados por Harry y no por el pelirrojo, pero era lo mejor, según ella.

- ¡Me parece estupendo que Hermione sea tu novia, Ron! - exclamó Harry tratando de sonar convincente -¡Hacen una linda pareja!

Un grito aterrador lanzó Hermione, un gritó sordo, pues solo ella, en su interior lo pudo escuchar.

A Harry le importaba un bledo si ella estaba de novia con Ron o no. Su corazón empezó a llorar, pero ella simplemente esbozó una torpe sonrisa, mostrando una falsa alegría.
Capítulo 16: "Responde Hermione"

- ¡No es fabuloso! - exclamó Ron nuevamente -¡Tengo a la novia más linda del mundo!

- ¡Ron, por favor! - dijo Hermione incómoda por esos ojos verdes acusadores.

- ¡Pero es verdad! - lanzó él -¿A no que Hermione es muy hermosa, Harry?

El muchacho que aún estaba muy turbado, solo pudo asentir fervorosamente con su cabellera azabache, haciendo que Hermione se volviera mucho más roja de lo que ya estaba.

Hermione no sabía muy bien si Ron provocaba todo esto por gusto o porque de verdad creía que se veía bien.

- Felicitaciones a la nueva pareja... - lanzó Harry con una tensa sonrisa en sus labios.

- Gracias Harry...

- ¿A quién felicitas? - Ginny llegaba al lado del chico de la cicatriz, mirándolo de soslayo.

- A tu hermano y a Hermione - comunicó Harry.

La pelirroja lanzó una furtiva mirada a la chica que estaba al lado de Ron.

- ¿Por qué? - preguntó nuevamente Ginny, adivinando la respuesta.

- Porque nos hemos hecho novios - contestó Ron ahora, sonriendo de oreja a oreja.

Ginny los miró desorbitadamente, al tiempo que trataba de mostrarse feliz.

- Oh... wow... ¡qué regalo de Navidad! - exclamó la pelirroja como robot.

- Me alegra verlos felices - lanzó Ron molesto al notar que su mejor amigo y su hermana no se veían tan entusiasmados.

- Lo siento Ron, no quería sonar así, solo es que estoy sorprendida... - se disculpó Ginny rápidamente, buscando ayuda con la mirada en Harry.

- Sí, claro, estoy también sorprendido... - agregó Harry con sus ojos fijos en Hermione.

Ron no se convenció, pero la felicidad de estar al lado de la persona que más amaba superaba las caras de perplejidad de Ginny y su mejor amigo.

- Tengo sueño, Ron... - comunicó de pronto la muchacha a su lado, esquivando la mirada de Harry.

- Pero si no es tan tarde - rezongó el pelirrojo tomándola de la mano.

- Pero yo tengo sueño, y mañana tengo que estudiar... - dijo severamente, soltándose de su novio.

- Eh... yo te acompaño al cuarto Hermione, tengo algo que hablar contigo... - soltó de pronto Ginny mirando a su amiga.

- Está bien, buenas noches Ron...

- ¿Y te despides así? - preguntó él con los ojos cuadrados.

- ¿Ah?

- ¿Y mi beso de despedida? - preguntó Ron juntándose más a su novia.

- Ron tiene razón, Hermione - lanzó entonces Harry con un aire especialmente alegre - Debes besar a tu novio.

Esto último hizo trizas el corazón de la muchacha. Con congojo metido en el alma, Hermione se acercó ligeramente hacia Ron, como si quisiera zanjar aquello lo más rápido posible. Pronto el pelirrojo buscó su boca, ella se aproximó más y de pronto, con los ojos cerrados, sintió un cálido y suave beso en la comisura de sus labios.

- Adiós... - se despidió de su novio - Buenas noches, Harry - dijo luego al pasar al pasar al lado del muchacho de lentes redondas.

- Buenas noches, Hermione - le contestó Harry con aire pensativo.

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Hermione y Ginny subieron a toda prisa las escaleras, pero en vez de entrar a la habitación de la prefecta, entraron rápidamente al cuarto de las chicas de quinto año.

- En tu habitación están Lavander y Parvati, supongo... - dijo la pelirroja cerrando la puerta tras de sí - en cambio en mi curso, todas mis compañeras se han ido por las fiestas...

- Oh... - murmuró Hermione sin prestarle mucha atención.

Hermione con los pies pesados se dirigió a una de las camas vacías de la habitación, la que daba justo frente a la ventana. Ginny por su lado, fue hacia el extremo contrario, y revolviendo en su velador sacó dos chocolates.

- ¿Quieres? - ofreció, extendiéndole uno.

- No, gracias, no tengo hambre...

- No es para el hambre Hermi, es para la tristeza - dijo Ginny acercándose más a su amiga.

Hermione extendió el brazo, recogiendo el chocolate. Y sin mirarla a los ojos, abrió el caramelo para luego echárselo a la boca.

- ¿Por qué lo hiciste? - preguntó Ginny sin más rodeos, al tiempo que se dejaba caer en la cama vecina de Hermione.

- Tengo que dejar de pensar en Harry, Ginny, tú sabes porque - declaró ahora con la vista en el suelo.

- Pero no creo que esa sea la manera... Ron te quiere mucho, y si tu no sientes lo mismo por él, lo dañarás...

- Pero... pero puede ser que yo me enamore de Ron, y olvide a Harry - espetó Hermione por fin mirándola a la cara. Ginny se dio cuenta en seguida que el rostro de su amiga estaba húmedo.

- ¿Eso es lo que de verdad crees o lo que te hacen creer? - preguntó la pelirroja con voz firme.

Hermione no contestó. Puso sus ojos otra vez en el frío suelo de la habitación, empezando a llorar amargamente.

- Lo siento Hermi... lo siento... - dijo la pelirroja llegando a su lado - pero es la verdad... Tú amas a Harry, al verdadero Harry, no al supuesto hechizado. Si es así no creo que logres mucho estando con mi hermano...

- Lo sé, lo sé... - admitió con pesar, mientras las tímidas lágrimas se convertían en un fluyente río.

- Debes hacer algo, dejar a Ron...

- ¡¿Cómo pretendes que lo deje si hace unos minutos atrás le pedí que fuera mi novio?! - exclamó con fuerza.

Ginny movió de lado a lado su rojiza cabellera.

- No puedo hacerle esto a Ron, tampoco se lo merece... ¡soy una tonta! - agregó levantándose bruscamente de la cama, colocándose a espaldas de Ginny.

- Hermi, Hermi... - Ginny también se había alzado, abrazando a una desconsolada Hermione - no te pongas así, vamos, cálmate...

- ¡NO PUEDO! - chilló pateando el suelo -¡NO PUEDO DEJAR DE PENSAR EN HARRY MIENTRAS BESO A RON! ¿C"MO PUDE DEJAR QUE ESTO PASARA? ¡¿QUÉ FUE LO QUE HICE?!

Ginny no soltó a su amiga, quien parecía que iba a desvanecerse en cualquier minuto.

- No puedo ir ahora donde Ron y decirle: "Sabes, lo que hice fue un error, en realidad amo a Harry, así que nuestro noviazgo termina aquí. Fue un placer haber sido tu novia por media hora" ¡No puedo hacer eso Ginny, compréndelo! - Hermione había llegado al límite de su dolor.

- Ok, ok... pero tranquilízate, por favor... - Ginny acariciaba los ondulados cabellos de Hermione con una ternura maternal innata en ella.

Hermione seguía sollozando, pero ahora sin gritar. Se secó las lágrimas y volvió hacia la cama, para sentarse.

- Mi vida... es... un... desastre... - dijo con voz trémula, cuando las lágrimas ya estaban secas.

- Sin embargo todo tiene solución, y las cosas pasan tarde o temprano...

- No vengas ahora con frases hechas, Ginny...

- Quizás sean hechas, pero son ciertas... - contó Ginny tranquilizando a su amiga - quizás hoy no debieras ir donde Ron, eso tampoco te lo estoy pidiendo, solamente quiero que seas sincera contigo misma al mismo tiempo que no dañes a terceros...

Hermione asintió con lentitud. Sabía que su colorina amiga tenía toda la razón, pero sus consejos habían llegado algo tarde, ya que el daño a Ron ya estaba hecho.

- Aunque - agregó Ginny - puede ser que tú tengas razón y con el paso del tiempo te enamores de verdad de mi hermano... ¡Quien sabe! - dijo tratando de ser lo más optimista.

Hermione, quien ya no tenía ganas de acotar nada más, solo se encogió de hombros.

- Sabes... - dijo Ginny con voz suave - creo que es conveniente que duermas aquí, por esta noche... en tu habitación te deben estar esperando Lavander y Parvati, y no creo que te sientas muy bien para...

- Gracias Ginny... - la interrumpió Hermione abrazando de improvisto a su amiga - muchas gracias por ser mi amiga...

- Ay, Hermi... - contestó algo ruborizada - es lo menos que puedo hacer por ti, y no llores más, aunque el maquillaje, ése que llevas puesto no se va aún, tus pestañas pueden caer todas...

Hermione esbozó una débil sonrisa. Y muy cansada, se refugió en una de las desocupadas camas, cayendo de pronto en un turbulento sueño.

Soñó que estaba en la biblioteca, leyendo su libro favorito "Historia de Hogwarts" cuando este, en un abrir y cerrar de ojos, se convirtió en una bola de fuego, quedando sus manos, su pelo, y todo lo que tenía a su paso, pero sorpresivamente, a ella no le hacía daño el calor provocado por aquel endemoniado libro, sino que por el contrario, las llamas le producían una felicidad infinita, y reía y reía sin parar, hasta que de un momento a otro se encontró en una torre muy oscura, y a su lado estaba Harry, con los brazos abiertos. Ella corría para abrazarlo, pero cuando sus manos se juntaron, Harry ya no estaba ahí. En su lugar un hombre de ojos de serpiente la abrazaba, pero tan fuerte que pronto el aire se le acababa, se sentía morir, quería gritar pero no podía, no le salían las palabras, hasta que de pronto...

- Hermione... Hermione... ¿desayunaras?

- ¿Ah? ¿Qué? ¿Dónde está? ¿Harry?

- Hermione, estás en mi habitación... - comunicó Ginny mirándola divertida -¡Vamos floja!

La muchacha miró para todos lados con los ojos muy abiertos, y ya totalmente despierta se dio cuenta que todo había sido un sueño.

¡Harry nunca me abrazaría así! Se dijo a sí misma.

- ¿Qué soñabas con Harry? - quiso saber la pelirroja con curiosidad.

- Era una pesadilla - le dijo rápidamente Hermione.

- Oh, ya veo... - contestó al notar el semblante agitado de su amiga prefecta.

- Debo ir a mi habitación... - Hermione se había levantado torpemente de la cama - debo buscar ropa...

- No, yo la busqué por ti - y Ginny le pasó la ordenada prende de Hermione.

- ¡Ginny!

- Siento haberme metido así a tu ropero, pero...

- Gracias... - la interrumpió Hermione.

- ¿No te enojas?

- Claro que no, no quería toparme con Lavander y Parvati...

- Por eso mismo que yo fui a buscar tu ropa, me imaginé como te debes sentir...

Hermione volvió a sonreírle, pero esta vez con una mezcla de dolor, pues se había acordado de porque había llorado tanto la noche anterior.

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Los días siguientes fueron bastantes tranquilos para todos, pues aún no llegaban las clases, y los profesores no le habían dado deberes para la semana de vacaciones.

Hermione trató de aprovechar el mayor tiempo posible con Ron. Tenía que volver a reconocer en él el amor que hace algún tiempo le había jurado en silencio. Sin embargo echaba de menos a Harry, aquel chico que con su sola mirada verde la confundía. Había algo en él, algo nuevo, sus ojos se lo gritaban, pero Hermione no era capaz de descifrarlo, quizás porque el mismo chico lo impedía. La muchacha sentía el crispar de Harry cuando ésta besaba a su novio, un presentimiento lo hacía indicar, pero no era capaz de preguntárselo.

Las clases habían comenzado hacía una semana ya, cuando Ron, una noche estrellada en la sala común, comunicó a sus amigos que al día siguiente había salida a Hogsmeade.

- Por fin voy a ver la tienda de Fred y George - les dijo a Hermione y a Harry, ambos extrañamente muy concentrados en sus deberes de pociones.

- ¿Mañana? - preguntó Hermione sin apartar su vista del pergamino, que ya llevaba sesenta centímetros de largo.

- Sí, ¿Por qué? ¿Tienes algo más que hacer un día sábado? - preguntó Ron como si eso fuera imposible.

- Sí Ron - contestó con impaciencia - La profesora Vector me ha dejado una montaña de tareas para este lunes...

- ¡Pero si tú eres la más inteligente de Hogwarts! - exclamó Ron con los ojos desorbitados.

- ¿Y eso que tiene que ver?

- Pues que puedes terminarlas en un santiamén... ¡No necesitas un día entero! ¿O sí?

- Lamentablemente sí - contestó cerrando su tintero - Ya es tarde y no he terminado con esto que es para Snape.

- ¿Había tarea con Snape? - preguntó Ron mirando superficialmente el pergamino de su novia.

- Hay tarea con Snape, Ron - corrigió Hermione enérgica - Aún tienes tiempo...

- Lo haré mañana...

- Mañana irás a Hogsmeade - puntualizó Hermione.

- Entonces el domingo...

- El domingo por lo general tú practicas Quidditch - agregó la chica guardando sus materiales escolares en su mochila.

- Mmm... no creo que sea tan larga, ¿o sí? - preguntó Ron buscando ayuda en su amigo, quien había presenciado la discusión en completo silencio.

- Son tres pergaminos, cada uno de cien metros, sobre las diferencias entre un filtro amoroso hecho con vegetales y otro hecho con sangre humana - respondió Harry mirando a ambos chicos al mismo tiempo.

Hermione se puso de un color violeta al escuchar la especificación de Harry. A pesar que por un filtro amoroso ahora estaba tan enamorada de su mejor amigo.

- Oh - repuso Ron algo incómodo, tal como su novia - bueno, si es así... creo que el domingo no jugaré...

- ¡Ron! - exclamó Hermione esquivando, sin saber por qué, unos ojos verdes - Debes ser más responsable, estamos en el penúltimo año de colegio y...

- ¡Por favor! - gritó él -¡No empieces con eso ahora!

- Pero es verdad... él único que sabe que hacer es Harry, ¿no es así?

Harry entornó sus ojos hacia ella.

- Digo, que sabe lo que va a hacer después que deje Hogwarts - agregó rápidamente Hermione colocándose roja como tomate.

- ¿Ah sí? ¿Qué piensas hacer después de Hogwarts? - le preguntó Ron enojado.

- Ser auror - respondió Harry con voz queda.

- ¡Ves! - le gritó Hermione a su novio, esquivando nuevamente la mirada de Harry.

- ¿Y tú ya lo sabes, no es así? - inquirió Ron con las mejillas cada vez más al tono de su pelo.

- ¡Obvio que sí!

- ¿Qué entonces?

- Estudiaré para convertirme un auror también - era primera vez que hablaba de sus intereses delante de su novio y Harry, ya que ambos no tenían ni la más mínima idea de que ella le gustara aquella vida tan sacrificada.

- ¡¡¿¿Auror??!! - exclamaron ambos chicos al unísono.

- Sí... sí... - contestó ella moviendo al mismo tiempo su cabellera menos perfectamente ondulada que antes. Como habían pasado ya algunas semanas desde el arreglo que Lavander y Parvati le habían hecho, el maquillaje mágico de a poco se estaba desapareciendo.

- ¿En serio quieres ser auror? - preguntó Harry con una sonrisa en sus labios.

- Sí, lo vengo pensando desde cuarto, cuando Moody, o el que se hacía pasar por él nos dijo que podíamos ser excelentes para ello - y por fin la conexión visual de ella y Harry duró más de cinco segundos.

- ¡Cómo sea! - exclamó Ron, haciendo que Hermione se obligara a mirarlo -¡es muy temprano para pensar en el futuro!

- Ron, queda solamente un año y medio...

- ¡Pues eso es bastante!

- ¡Eres un flojo! - le gritó cargando su pesada mochila - ¡Deberías aprenderle a... a... deberías aprender a manejar tu vida! - se corrigió al momento, ya que estuvo a punto de compararlo con Harry. Y sin más comentarios, Hermione desapareció de sus vistas.

- Creo que se ha enojado... - dijo Harry viendo a Hermione alejarse.

- Se le pasará mañana, cuando me acompañe a Hogsmeade - contestó Ron creyendo firmemente en eso.

Sin embargo Harry no estaba tan seguro de que Hermione lo acompañaría a ver la nueva tienda de los gemelos Weasley, ni tampoco estaba tan seguro de que ella disfrutara el noviazgo más que Ron.

&&&&&&&&&&

Querido Diario:

¿Por qué Ron es tan irresponsable? He tratado de explicarle lo bueno que sería que desde ya empezara a buscar su profesión, pero insiste en que tiene tiempo de sobra. ¿¡Por qué no puede ser como Harry!? Sí, querido diario, como Harry... es que aún lo amo, aún no lo olvido, aún tengo sus recuerdos clavados en mi mente, por mucho que trate de querer a Ron, no es lo mismo.

De verdad que he luchado contra lo que siento y he puesto todo de mi parte para que el noviazgo resulte, pero es imposible. Con Ron peleamos una y otra vez. Es algo que ya no lo puedo resistir.

Y creo que Harry lo sabe... algo me dice que Harry sabe lo que siento... son sus ojos, es su mirada, como me habla, no lo sé, pero algo me dice que él se ha enterado de todo, aunque no sé como.

¿Preguntarle directamente? ¿Estás loco? ¡No! ¿Y si son puras paranoias mías? ¿Cómo lo miraría nuevamente si le preguntó si sabe que yo muero por él, y él me contesta que no siente lo mismo por mí? ¿Ah?

Quizás debo tomarme más tiempo, pasar más con Ron, aunque a veces es un verdadero fastidio estar a su lado...

Mañana hay salida a Hogsmeade, pero no iré con él... los deberes son mucho más importantes.

Hasta pronto...

Hermione.

PD: El maquillaje mágico se está desapareciendo poco a poco, gracias a Dios. Ya no me soportaba ver al espejo y descubrir que era otra la que me devolvía la mirada.

PD2: El romance secreto de Ginny sigue viento en popa. Ron aún no lo sabe.

Hermione guardó su diario debajo de su cama, como de costumbre y colocó luego su cabeza en la almohada, imaginando como sería todo si le hubiese dicho a tiempo a Harry que lo amaba.

"Ahora es demasiado tarde" Se dijo con pesar, mientras recordaba el último beso que Harry le había regalado.

&&&&&&&&&&

Cuando llegó al Gran Salón vio a Ron solo en la mesa de Gryffindor. Aún estaba molesta por lo de anoche, pero una vez allí, era imposible evadirlo.

- Hola - saludó la chica cortantemente.

- Buenos días - contestó él del mismo modo.

Un breve momento de silencio acechó, incómodo para ambos.

- ¿Entonces no irás conmigo a Hogsmeade? - preguntó él mirando su avena ya a medio terminar.

- No - contestó seriamente - ya te dije que tengo mucho que...

- Sí, sí... estudiar, ya lo sé... - dijo el pelirrojo levantándose de la mesa - nos vemos en la tarde...

- Ok, saludos a Fred y George - dijo sin dejar de fruncir el entrecejo.

- Oh, se me olvidaba - Ron estaba de pie a su lado, como esperando a alguien, al tiempo que miraba todo el salón.

- ¿Qué cosa?

- Harry... ¿lo has visto?

- ¿Harry? - repitió sorprendida -¿No estaba en la habitación cuando despertaste?

- No, ya no... ni tampoco en la sala común. - comunicó el pelirrojo preocupado.

- Quizás te está esperando en la salida - dijo Hermione revolviendo su avena, la cual estaba muy grumosa.

- Puede ser... bueno, me voy, adiós.

- Adiós - se despidió Hermione con voz queda.

- Hermione - dijo él sin irse de su lado.

- ¿Qué? ¿Qué se te olvida ahora? - preguntó la chica molesta.

- Decirte que te quiero mucho - dijo Ron, con las mejillas coloreadas al máximo.

- Ro... Ron... - pronunció la prefecta también ruborizada, pero era tarde. Su novio salía deprisa del lugar.

Hermione vio marchar a su novio, mientras suspiraba, y pensando que estaba metida en un gran lío.

&&&&&&&&

Tal como le había dicho a Ron, Hermione pasó gran parte del día en la biblioteca. Terminó, ya avanzada la tarde, su tarea de pociones, y cuando pensaba en comenzar la de Aritmancia, sus ojos se clavaron en el exterior de Hogwarts. Eran las cinco y media de la tarde y bien que se merecía un descanso. El cielo estaba de un matizado azul, y pocas nubes jugaban en el firmamento. Se estiró, botando todo el stress, y con mucho más energía, recogió sus cosas.

¿Cómo estará Hagrid? Se preguntó al tiempo que sus castaños ojos se fijaban la cabaña. No lo veía muy seguido, solo en clases de Criaturas Mágicas, pero como obviamente ahí él estaba trabajando, no tenía muchas oportunidades de cruzar más de tres palabras.

Con dificultad llegó a la puerta del hogar de su amigo Hagrid, pues su mochila llena de libros le pesaba y hacía más lento su andar.

Tocó dos veces, y pronto reconoció esos ladridos de Fang.

- ¡Hermione! - exclamó Hagrid lleno de felicidad -¡Qué alegría verte!

- Lo mismo digo... - dijo Hermione pasando a la cabaña. Pero pronto sintió una sacudida en todo su cuerpo, y no era precisamente porque Fang se había abalanzado hacia ella, sino porque en un rincón, tratando de masticar un cremoso pastel, estaba Harry, también sorprendido al verla.

- Harry también ha venido hoy... ¿qué coincidencia, no? - agregó Hagrid cerrando el gran portón.

- Ho... hola - saludó tímidamente Harry, con crema en la comisura de los labios.

- Hola... ¿por qué nos has ido a Hogsmeade? - preguntó ella con las mejillas sonrojadas.

- Tenía que terminar la tarea de Trelawney - respondió el chico limpiándose la boca con una servilleta de género.

- ¿Quieres pastel? - preguntó Hagrid muy alegre - Lo he hecho yo mismo.

- Eh... no, gracias Hagrid... yo ya he... comido en el castillo - dijo rápidamente, pues se acordaba muy bien de los dotes culinarios de su amigo semi gigante.

La chica caminó lentamente hacia la mesa en donde Harry se había terminado el pastel, sentándose a su lado.

- ¿Y qué me cuentan? - preguntó Hagrid mirando a ambos chicos, que estaban misteriosamente muy nerviosos.

- Bueno...

- Me ha dicho Harry que estás saliendo con Ron, ¿es verdad Hermione? - inquirió Hagrid abriendo grandes ojos.

- Eh... sí, sí, es verdad - y sus mejillas subieron más de color.

- Wow... - murmuró el gran hombre con aire pensativo.

- ¿Por qué te sorprende? - preguntó Hermione mirándolo fijamente.

- Pues, bueno yo siempre creí que... mmm... no sé si deba decirlo...

- ¿Qué cosa? - preguntó ahora Harry.

- Es que... - pero Hagrid no pudo terminar su frase, porque en ese preciso momento, golpearon la puerta de la cabaña con fuerza, sobresaltando a los chicos.

Hagrid, quien estaba cerca de la puerta, la abrió con prontitud.

- Filch, ¿qué haces aquí? - preguntó Hagrid viendo al celador de Hogwarts en su puerta.

Harry y Hermione se lanzaron miradas de confusión.

- Debes venir rápido - dijo el hombre quien sostenía a su vieja señora Norris - Han atacado a los centauros de nuevo, y han dejado a uno muy mal herido...

- ¡Santo cielo! - exclamó Hagrid muy preocupado.

- ¿Te acompañamos? - preguntó Harry levantándose con precipitación de la mesa. Hermione había imitado a Harry, y se hallaba de pie a su lado.

- No, no... el bosque prohibido esta muy peligroso desde hace unos días. Y tú Harry menos que nadie debe entrar a él, aunque sean las seis de la tarde.

- ¡Pero Hagrid! - exclamó Hermione.

- No, no... ustedes váyanse al castillo, ahí estarán más protegidos - Hagrid estaba muy preocupado, se le notaba por su semblante -¡Fang, vamos!

El perro ladró, tapándose con sus patas delanteras los ojos.

- ¡Perro cobarde! - exclamó Hagrid -¡Vamos he dicho!

Fang aulló de miedo, pero se levantó, yendo hacia su amo.

- ¡Y no me esperen! Se puede hacer de noche y no quiero que los pille aquí... ¿está bien? - dijo Hagrid muy serio.

Tanto Harry como Hermione asintieron en silencio, y tan pronto los vio el semi gigante, sacó a Fang primero y luego desapareció al cerrar la puerta.

Los primeros instantes solos en la cabaña no se miraron, pues sus mentes estaban más preocupadas en el bosque prohibido, pero mientras más era el silencio arrollador, más eran concientes que estaban solos en la cabaña de Hagrid.

- ¿Quién... quién los habrá atacado? - preguntó Hermione cortando el silencio.

- No lo sé con exactitud, pero no creo que sea nada bueno lo que venga a continuación - Harry le contestó a su lado, pero aún sin mirarla a los ojos.

- ¿Tú crees que haya sido... Vol... Voldemort? - Hermione ya era capaz de decir su nombre, aunque le costaba no temblar.

- Quizás él, quizás uno de sus mortifagos...

Otro incómodo silencio allanó el lugar.

Hermione podía oír el agitado respirar de Harry. ¿Estaría él así por el ataque a los centauros o por su presencia?

- Yo pensé que irías a Hogsmeade... - dijo Harry, girando medio cuerpo para observarla mejor.

Hermione tragó saliva. Sus manos empezaron a sudar y sus ojos revoloteaban por la habitación, porque no quería sentir la electricidad al mirar los ojos verdes de Harry.

- Tenía que terminar los deberes primero...

- Y con Ron al lado es debe ser muy difícil de concentrarse, ¿no es así? - preguntó Harry escuchándose un tanto molesto.

- Él no me desconcentra - respondió Hermione sin poder más apartar su vista. Ambos por fin se observaron, sintiendo aquel escalofrío en todo su ser.

- ¡Qué extraño! - exclamó Harry con voz divertida, aunque sus ojos estaban más serios que nunca -¿No se supone que tu pareja siempre te desconcentra?

- Quizás sea porque no me desconcentro fácilmente... - dijo Hermione caminando hacia la puerta, aunque no tenía ninguna intención de salir.

- O quizás porque... - pero Harry no terminó la oración.

- ¿Por qué, qué? - saltó Hermione girando sobre sus talones, y mirando penetrantemente a Harry.

- No, nada, no me hagas caso... - contestó yendo hacia los estantes en donde Hagrid tenía recipientes llenos de babosas.

- ¿Qué es lo que quieres decirme Harry? - Hermione había levantado inconscientemente su voz. Observaba cada movimiento del muchacho, y éste lo sabía muy bien.

- Nada... - respondió en un murmullo.

- ¿Por qué no eres capaz de decírmelo? - chilló la chica sacando lo que tenía adentro desde hacia algún tiempo. Obvio que no se refería a lo que Harry no terminó de decir, sino que a las miradas inquisidoras, incómodas y muchas de ellas perturbadoras, que él le lanzaba cada vez que sus ojos entraban en contacto.

Harry volteó a verla. Su respiración se volvió entrecortada, mientras cerraba sus puños con fuerza.

- ¿No será al revés? - increpó Harry sin moverse de su lugar.

- ¿Ah? - Hermione lo miró perplejo -¿De qué hablas?

- ¿Por qué insistes en mentir Hermione?

- ¿Mentir? - la muchacha se sentía más mareada, temblando de pies a cabeza.

- ¡Sí, mentir Hermione! ¡Mentir! - gritó Harry echando chispas por los ojos.

- Yo... yo... - Hermione se hallaba sin palabras. ¿Seria posible que Harry supiera todo?

- ¡Eres una mentirosa! - gruñó una vez más -Ni siquiera ahora puedes decírmelo a la cara, cuando te mueres desde hace meses por hacerlo.

Hermione retrocedió, quedando su espalda apegada a la puerta de entrada a la cabaña.

¡Lo sabe! ¡Lo sabe! Los pensamientos de Hermione bombeaban su cerebro.

- ¿O me vas a decir ahora que - Harry tomó aire para formular bien su pregunta -... ya no me amas?

Hermione se apegó más a la puerta, con los ojos desorbitados, al tiempo que Harry la miraba con dolor y resentimiento desde las estanterías de babosas de Hagrid.

- ¡Responde Hermione! - vociferó Harry -¡Respóndeme!
Capítulo 17: "Te Amo"

- ¿¿Por qué no me respondes?? - él trataba de mantenerse firme, pero sus piernas empezaron a flaquear.

Hermione, seguía con la espalda apegadísima en el gran portón. De pronto sus ojos se volvieron cristalinos, sus mejillas tomaron un color rojo encendido y su pelo, por arte de magia, volvió a ser el mismo de siempre, muy enmarañado. Su respiración estaba agitadísima, y sus ojos no dejaban de mirar con terror a Harry.

- ¿No me responderás? - preguntó Harry con la voz más baja, aunque igual de grave -¿Quieres que te lo diga yo?

La chica no respondió. Ni siquiera pestañó.

- ¡¡Cómo quieras!! - exclamó Harry rabioso - Yo te lo diré... tú me has mentido desde que me desenamoraste, el mes pasado... te has relacionado con Ron sintiendo amor por mí... ¡me amas y tal como pasó cuando yo estaba hechizado, no lo quieres reconocer!

Harry había llegado al límite de su paciencia. Hermione parecía colapsar, pero como si alguien le hubiese dado el habla de pronto, se enderezó, sin apartarse de la puerta, y espetó:

- ¡¡SÍ HARRY, TE AMO, TE AMO DESDE QUE... DESDE QUE TE VI QUIZÁS POR PRIMERA VEZ!! - gritó Hermione estallando en lágrimas.

- ¡¡¿¿Y por qué esperaste a este minuto para decirlo??!! - le lanzó el muchacho tan agitado como ella.

- ¿¿POR QUÉ?? ¿POR QUÉ?? ¡¡HARRY!! ¡¡POR FAVOR!! - exclamó cerrando sus ojos, y volviéndolos a abrir con violencia -TE PREGUNTÉ MUCHAS VECES SI TE ACORDABAS DE LO QUE HABÍA PASADO DURANTE EL HECHIZO, Y TU ME CONTESTABAS UNA Y OTRA VEZ QUE NO.

- Pero, pero... ¡TÚ DEBISTE DECÍRMELO!

- ¿PARA QUÉ? DE TODOS MODOS NO ME QUIERES, ¿NO ES ASÍ?

- Hermione... por favor...

- ¡¡VES, NO ME AMAS!! ¿POR QUÉ DEBÍ HABER PERDIDO EL TIEMPO EN CONTARTE LO QUE SIENTO POR TI SI TÚ NO ME CORRESPONDES?

- Hermione...

- ¡NO! - chilló ella que no quería oír las excusas del chico -¡¡AHORA ME ESCUCHARAS A MÍ!!

La muchacha volvió a tomar aire y a limpiarse las lágrimas con la manga de su sweater.

- Yo me enamoré perdidamente de ti, Harry, y lo estoy aún... pero tú estabas hechizado, por el maldito filtro que hice. Aún así creí que cuando, volvieras a ser el mismo de antes, me recordarías, porque con las ganas que me decías "te amo", los besos que nos dábamos... ¡YO CREI EN TI! - exclamó volviendo a quebrase - Pero todo era una mentira... me enamoré de un Harry que no existe... tampoco podía dejarte en ese estado, porque no era justo. Te di el chocolate para desenamorarte y ¿qué ocurrió? ¡Lo que continuamente me decía Ron! Volviste a ser el mismo de siempre... y por quien me preguntaste primero fue por... por Ginny... a la chica que tanto de gustaba... ¿Podía decirte en ese momento lo que yo estaba sintiendo? ¡Entiende que no quería arriesgar nuestra amistad! Me importaba que estuvieras a mi lado, aunque fuera como amigo a perderte por una estupidez mía...

Hubo una intensa pausa, donde las miradas chocaban confusas, donde los corazones latieron con mucha más fuerza, donde la razón se perdía, donde los más íntimos pensamientos estaban a punto de salir a flote...

- Hermione, yo...

- ¡Déjame terminar! - le gritó callando de inmediato al muchacho. Sus puños estaban firmemente cerrados, haciendo que sus uñas ya dañaran sus palmas - Trate de todas las formas conquistarte, incluso me puse en las manos de Lavander y Parvati y me convirtieron en otra persona... ¡todos notaron lo cambiada que estaba! - Hermione estaba al máximo de su alteración -¿Pero lo hiciste tú? ¡NO! ¡No Harry! Tú no te diste cuenta de nada...

- Pero...

- ¡NO TERMINO AUN! - lo interrumpió nuevamente - Traté de olvidarte, de verdad que lo intente... Es por eso que le pedí a Ron que fuera mi novio, pero ¿qué pasó? ¡Qué tus recuerdos se niegan a abandonar mi cabeza! ¡Te amo! ¡Te amo! Y tú no a mí... tú no me amas... me odias ahora por mentirle a todos, por dañar a Ron... por... por lo que siento por ti... me odias...

- Hermione, no digas eso... - Harry comenzó a acercarse a ella con lentitud.

- ¡ES LA VERDAD, HARRY! ¡TU NO ME AMAS, NO LO HARÁS NUNCA, NUNCA SENTIRAS LO QUE YO SIENTO POR TI! - la muchacha bajó su mirada abatida, mientras lloraba sin detenerse-¡NUNCA ME AMARÁS!

Harry apresuró el paso hacia la agitada muchacha.

- YO SIEMPRE SERE UNA AMIGA PARA TI... NADA MAS QUE... - pero Hermione no pudo terminar de gritar lo que sentía en el fondo de su corazón, porque en ese instante, Harry llegó a su lado, acorralándola más hacia la puerta. Hermione abrigó el peso de su cuerpo en ella, sintiendo un estremecimiento desde la punta de su cabeza hasta la punta de sus pies. Harry no pensó en nada más que en buscar sus labios, aquellos delicados labios que lo volvían loco desde algunos meses, y sin más preámbulos, la calló a besos.

Pronto las manos de la chica, temblorosas por la emoción, subieron por la espalda de Harry, llegando hasta el cuello. Él le desordenó más el cabello, aquel que tanto trataba de ordenar Hermione, pero que en aquel momento no le importaba en lo absoluto si él jugueteaba con los pocos rulos que quedaban perfectamente ondulados. Tenían tanto que decirse, tantas explicaciones que darse, pero no quisieron escucharse, pues sus bocas no hacían contacto hacia varios días, por lo que ahora se reconocían sin pudor. El temblar del cuerpo de la chica, hacia que Harry se embriagara más en ella, por lo que su boca no se detenía. Ahora exploraba, con sus labios, el suave cuello, mientras que con una mano, la afirmaba aún por la cintura, y con la otra la pasaba por entre los cabellos castaños.

- Te amo, Hermi... - dijo cuando sus bocas pidieron un respiro - Te amo...

Hermione lo miró a los ojos de un profundo verde, y los notó brillantes, iluminadores, y pensó que los de ella debían de estar iguales. Harry podía sentir el palpitar alocado del corazón de la chica. Sus palabras, lo que tanto trató de evitar en un minuto, habían hecho estragos en ella.

- ¿Qué... qué dijiste? - preguntó Hermione entrecortadamente, sintiendo que iba a explotar de felicidad.

El chico penetró más su verde mirada en aquella jovencita que temblaba bajo sus brazos. Cómo explicarle que todo lo que pensaba estaba unido a ella... desde su primer pensamiento al despertar al último antes de soñar.

- Te amo, Hermione... te amo como nunca pensé hacerlo... - contestó el chico, regalándole una sonrisa a la vez, terminando con la agonía de la muchacha.

Hermione solo pudo esbozar una sonrisa, porque su mente estaba tan turbada que no podía entrelazar palabras. Aquello salía de su realidad, que hasta esos momentos había sido gris y sin brillo, y sin dejar los brazos de Harry, acarició sus labios con los de ella, sintiéndose levitar.

- ¿Por qué... por qué no me lo dijiste antes? - preguntó Hermione sin soltar el cuello del chico.

- Te estaba esperando a ti, pero creo que no soporté más verte al lado de Ron...

- ¡Ron! - exclamó de pronto, y antes que Harry hiciera algo, sacó sus manos de su cuello, como si de pronto tuviera electricidad, y sacó las manos de él de su cintura y de su pelo -¡Esto está...

- Mal... lo sé... - agregó rápidamente Harry, sintiendo en su estómago de pronto un espantoso vacío.

Hermione se acomodó su sweater, con brío. Por mucho que había descubierto que Harry le correspondía, Ron estaba en medio. Él, después de todo seguía siendo su novio, y le debía respeto...

- Esto no puede seguir así... - murmuró Hermione observando el suelo.

- No, claro que no. Debes hablar ya con Ron.

- ¿Qué?

- ¿Acaso seguirás con él después de esto?

- ¡No, claro que no! - exclamó la chica - Pero...

- ¿Pero qué?

- Es que debemos...

- ¡Fang! ¡Perro cobarde, ven aquí! - de pronto la voz atronadora de Hagrid llegó a sus oídos. Harry retrocedió, mientras que Hermione se alejó de la puerta mucho más.

- ¿Harry? ¿Hermione? - Hagrid ya estaba dentro de su cabaña y miraba desorbitadamente a sus pequeños amigos -¿Qué hacen aún aquí?

Ambos chicos se lanzaron intensas miradas.

- Eh... te estábamos esperando... - soltó Hermione muy roja.

- Pero les dije que hicieran lo contrario - Hagrid venía muy cansado, con la ropa raída y embarrada.

- ¿Qué te ha pasado? - le preguntó Harry desviando el tema.

- Nada, nada... - contestó molesto, sacándose con tanta fuerza el barro de sus ropas, que salpicó un poco a los chicos.

- ¿Y los centauros? - inquirió Hermione quitándose el fango del rostro.

- Asustados - respondió con pesar.

- ¿Y sabes quién los atacó? - Harry lo miró preocupadamente.

- Ellos no lo quieren decir, pero creo que es... es...

- ¿Voldemort? - aventuró Harry.

Tanto como Hagrid y Hermione se estremecieron al escuchar el nombre del mago más terrorífico de todos los tiempos.

- ¡No digas su nombre! - saltó Hagrid alarmado.

- Lo siento... lo siento...

- ¡Miren la hora que es! - dijo de pronto Hagrid, misteriosamente - Creo que ya habrán llegado de Hogsmeade. ¿No deberías ir a ver a Ron? - y miró de soslayo a Hermione.

Ésta volvió a ponerse muy roja, y asintió con un leve movimiento de cabeza.

- Nos... nos vemos Hagrid... - se despidió ella con un hilo de voz.

- Adiós... - Dijo Harry siguiendo sus pasos.

&&&&&&&&

Salieron ya de noche de la cabaña de Hagrid. El cielo cubierto, daba un reflejo grisáceo en las aguas intranquilas del lago. Un viento helado soplaba, y Hermione temblaba bajo su abrigo. Harry se acercó más a ella, intentando abrazarla, pero la chica lo alejó, aunque lo único que quería era ser tomada por esos firmes brazos. Y así, en silencio llegaron hasta las escalinatas de piedra del castillo.

- Hermione - atajó Harry antes que la muchacha subiera hasta la entrada de Hogwarts - tenemos que decirle a Ron...

- Lo sé, Harry... lo sé... - dijo ella temblando aún.

Se quedaron frente a frente, sin pronunciar palabras. Sus miradas eran más que suficientes para reflejar lo que ambos sentían en ese momento. Harry tomó la mano de Hermione, y se acercaba más, cuando ella dijo:

- ¿Cómo te diste cuenta de lo que sentía por ti? - preguntó retrocediendo un paso.

- Oh... eh... eso...

- Porque te pregunté muchas veces, y siempre me contestabas...

- La primera vez, te prometo que no entendía nada...

- ¿Y después?

- Después...

- ¿Potter, Granger? - de pronto una voz fría llegó a sus oídos. La profesora McGonagall los miraba desde la entrada del castillo, con su típica mirada severa y con los brazos entrecruzados-¿Qué hacen ustedes dos merodeando a estas horas?

Harry y Hermione se sobresaltaron. Y antes que los castigara restándole puntos a Gryffindor, subieron los peldaños rápidamente.

- Deberían estar en su sala común - dijo la profesora con severidad.

- Estábamos con Hagrid, y se nos pasó la hora... - se disculpó la muchacha nerviosa.

- Está bien, suba ahora mismo a la torre - Hermione asintió en silencio, Harry la seguía de cerca, cuando la voz de McGonagall otra vez se escuchó.

- Tú Potter no vayas aún, tenemos que hablar...

- ¿Qué? - saltó Harry sorprendido, porque si más no recordaba, no había quebrado ninguna regla en esa semana.

- Es sobre el equipo de Quidditch, vamos... - le dijo, y sin más que una furtiva mirada de despedida, Harry acompañó a McGonagall a su despacho, mientras que la muchacha subió hasta la torre de Gryffindor.

&&&&&&

- ¿Hermione, dónde estabas? - le preguntó Ron apenas la vio entrar. Él, al igual que muchos otros chicos, había ido al pueblo mágico, trayendo consigo muchos dulces y bromas.

- Estaba... estaba con Hagrid - respondió al tiempo que él la besaba en la mejilla.

- Ah, ¿cómo está?

- Bien, pero preocupado por los ataques a los centauros...

- ¿Ataque a los centauros? - repitió el chico alzando una ceja - ¿Quién haría eso?

- No lo sabe, aunque cree que tiene que ver con... con Voldemort.

Ron tembló de pies a cabezas antes de volver a hablar.

- ¿Y Harry?

- ¿Harry? - dijo nerviosa.

- Sí, no fue a Hogsmeade...

- Ah sí, lo sé...

- ¿Lo has visto? - preguntó Ron.

- Eh... está ahora con McGonagall - se limitó a decir la muchacha.

- ¿Y ahora qué hizo?

- Nada, solo ella quería hablar sobre Quidditch.

- Mmm... bueno, mira lo que te traje... - le dijo sonriente mostrándole varias bolsas.

- Eh, gracias, pero...

- ¡Son regalos de mis hermanos! - saltó el pelirrojo con más emoción - Dicen que el negocio va estupendo...

- Me alegro... - y trató de sonreír.

- Sí, lo que me sorprende es Ginny...

- ¿Ginny? ¿Qué sucede con ella? - saltó la prefecta.

- No apareció en la tienda... La estábamos esperando.

- Ah... quizás no fue a Hogsmeade...

- Claro que fue - replicó Ron - La vi cuando salí un rato de la tienda de Fred y George, y al verme, salió corriendo... me evita. ¿Por qué se esconderá de mí?

- Eh... no pienses eso, Ron... ¿por qué tendría que esconderse? - preguntó sabiendo bien el por qué.

- Hablaré seriamente con ella...

- Mmm... hablando de seriedad Ron, yo... yo tengo que hablar contigo...

- ¿Qué sucede? - preguntó el chico invitándola a tomar asiento cerca de la chimenea.

- Es... es...

- ¿Es sobre ayer, no? - dijo Ron - Sí, Hermione... tú tienes razón...

- ¿Ah?

- Sí, yo no tomo en serio mi futuro, y creo que ya es tiempo que madure.

- Bueno, sí, también...

- Si, sí, y que también estudie...

- Pero yo...

- Sí, también sé que tú crees que no soy capaz de lograr algo...

- ¡No Ron! - exclamó ella - Yo creo que tú tienes mucho potencial, sé que lograrás ser alguien, solo que eres algo flojo.

- Pero ya no lo seré más... solo por ti...

- Eh, Ron, yo... - Hermione evitaba que Ron se acercara más de lo que estaba.

- Por ti haré cualquier cosa, porque... porque te amo, Hermi... - Ron había pronunciado esto último con las mejillas tan rojas, que Hermione podía percibir el calor que emanaba.

Ella retrocedió, con el corazón palpitando más rápido. En menos de una hora le habían dicho te amo sus dos mejores amigos.

- Ron, no puedes decirme eso...

- ¿Por qué no? - preguntó el chico, acercándosele.

- Porque... porque no me lo merezco... - respondió la muchacha bajando la vista.

- ¿Qué no te lo mereces? - repitió el pelirrojo abrazándola.

- No, por favor... no... - y lo esquivó. Sus ojos empezaron a humedecerse, mientras que un nudo se formaba en su garganta.

- ¿Qué te sucede? -preguntó Ron con gravedad.

- Yo... yo no... no...

- ¿Tú no... qué? - ayudó el muchacho preocupado.

- Yo no... no puedo...

Pero Hermione se interrumpió al ver que el retrato de la señora gorda se abría abruptamente y de ella, un muchacho de pelo azabache, profundos ojos verdes y muy pálido entraba al lugar.

- Harry... - balbuceó entre sollozos, mientras Ron miraba perplejo la situación.

- ¿Harry te sientes bien? - preguntó el colorín viendo como su amigo se acercaba con pesadumbre hacia ellos.

Harry no contestó, ni siquiera los miraba. Algo lo tenía tan ensimismado que lo había sacado del mundo.

Hermione aligeró el paso hacia él, mientras Ron la miraba con desaprobación, cosa que ella no notó, pero que ni le hubiese importado mucho.

- ¿Qué ocurre? - preguntó la chica frente a él -¿Qué ha dicho McGonagall?

- ¿Te sacó del equipo? - lanzó ahora Ron, detrás de Hermione.

Pero el muchacho parecía no oírlos. Tenía la mirada ida y su rostro pálido evidenciaba su turbada mente.

- ¿Harry? ¿Harry? - insistió Hermione ahora tomándolo de los brazos, zamarreándolo, como tratando que volviera en sí.

- Me voy... - dijo por fin el chico de la cicatriz con voz queda, mirando el suelo.

- ¿Qué? - saltó Ron colocándose al lado de él.

- ¿Te vas? - preguntó Hermione con grandes ojos.

- McGonagall... Dumbledore... dicen que estaré mejor... - contestó Harry muy perturbado.

- ¿Te irás del equipo de Quidditch? - interrogó el pelirrojo con preocupación.

Hermione le lanzó una soslayada mirada severa a su novio, porque sabía que no era por eso que Harry estaba así, intuía que era algo mucho más grave, algo que podría cambiar profundamente las cosas para siempre.

- Pero yo no quiero... - volvió a decir Harry, en medio de la mirada perpleja de Ron y la de preocupación de Hermione. El chico, aún sin levantar la vista del suelo, se alejó de sus amigos, y caminó hacia el alféizar de la ventana, mirándola sin ver nada.

Tanto Hermione y Ron voltearon para ver a Harry. Ron no entendía porque McGonagall y Dumbledore querían sacar a Harry del equipo, mientras que la muchacha empezaba a temblar, sin saber por qué.

- ¡Dicen que estaré mejor, pero no quiero volver! - Harry había levantado la voz violentamente, sobresaltando a los prefectos de Gryffindor.

- ¿Volver? - saltó Ron alzando una ceja.

- ¿Volver? - inquirió también Hermione pensando en lo peor.

Harry dejó de observar el exterior de Hogwarts para clavar sus vidriosos ojos en sus amigos, especialmente en Hermione, y con voz cruda señaló algo que hizo estallar en lágrimas a Hermione, algo que Ron no esperaba, algo que cambiaría el rumbo de las cosas en Gryffindor...

- ¡Tengo que volver con los Dursley! - gritó, y de pronto la casa común tan acogedora, se volvió fría y muy lúgubre para los tres.

Capítulo 18: La novia de Malfoy

- ¡Bromeas! - saltó Ron tan pálido como su amigo.

Harry movió silenciosamente su cabellera de lado a lado, con dolor, mientras que Hermione empezaba a llorar.

- ¡¿Pero por qué te tienes que ir con esos muggles?! - exclamó Ron anonadado-¿¿Y en pleno periodo de clases??

- Por Voldemort - contestó Harry con rabia acumulada.

Ron y Hermione temblaron al escuchar el nombre del innombrable.

- ¡No te puedes ir, Harry! - dijo Hermione, acercándose más al muchacho, después de estremecerse.

- Pero... ¿por qué? - saltó Ron siguiendo a su novia.

- Voldemort está más cerca de lo que creemos... así dijo Dumbledore... - contó el muchacho sintiendo de pronto un fuerte dolor de cabeza.

- ¿Tiene que ver con los ataques a los centauros? - preguntó la muchacha sin dejar de llorar.

Harry le contestó moviendo su cabellera de arriba abajo.

- ¿Pero por qué debes irte donde los muggles? - inquirió nuevamente Ron.

- Es el único lugar en donde estoy a salvo...

- ¡Pero ya muchas veces te has enfrentado con... con el innombrable! - exclamó el pelirrojo atónito -¿Por qué ahora debes esconderte?

Harry sintió un escozor recorrer sus venas al escuchar la última pregunta de Ron.

- ¡Créeme que lo que menos quiero es esconderme! - saltó Harry furioso.

- Lo sé, lo sé... - agregó Ron rápidamente, viendo el efecto que tuvo sus palabras en el chico.

- ¡Debe haber otra manera! - saltó Hermione con los ojos brillantes, acercándose más a Harry -¡Dumbledore debe encontrar otra solución!

- ¡No la hay! - saltó Harry con dolor, mirando a Hermione con los ojos brillantes.

- ¿Pero por qué con ellos? - preguntó nuevamente el pelirrojo -¿Qué es lo que esta pasando?

- ¡¡ES POR LA PROFECÍA!! - gritó el muchacho, diciéndoles por fin lo que tenía guardado por tanto tiempo.

- ¿Profecía? - repitió Ron anonadado.

- ¿Qué quieres decir? - preguntó Hermione igual de desconcertada que su pelirrojo novio.

Harry los miró detenidamente, y mientras respiraba con dificultad, su cicatriz volvió a punzarle, sintiendo un arrebato que no le era propia. Se llevó la mano derecha a la frente y cerró los ojos con fuerza, pensando con cuidado lo que iba a revelar a continuación.

- ¿Qué es lo que ocurre, Harry? - inquirió la muchacha muy preocupada, y con un gesto totalmente inconsciente, llevó una de sus suaves manos a su mejilla, acariciándolo con la mayor ternura que podía dar en un momento como ese.

En ese minuto, Ron sintió una quemazón en lo más profundo de su corazón, pero no fue capaz de separar a la chica que más amaba de su mejor amigo, aunque en la escena el único que sobraba ahí era él. Tembló de impotencia al verlos tan juntos, tan compenetrados, tan... enamorados.

Harry, por su lado, agradeció el gesto de la muchacha en silencio, dirigiéndole una verde mirada cómplice.

- ¿Te refieres al huevo que el innombrable quería tener el año pasado? - dijo la cruda voz de Ron, quien como un filoso cuchillo, separó las miradas de Harry y Hermione de una sola vez.

- Sí, sí... de eso quiero hablarles... - contestó con torpeza el muchacho, mientras el dolor de cabeza aumentaba. Y verificando que nadie los estaba escuchando, ya que los pocos chicos que quedaban en la sala común estaban muy entusiasmados relatando sus vivencias en Hogsmeade, se dispuso a contar lo que tanto había escondido en lo más profundo de su mente.

Hermione y Ron lo miraban con mucha atención, para que ningún detalle que les podía contar Harry se les escapara.

- Yo... yo soy el único que puede matar a Voldemort... - empezó a decir Harry con voz severa, pero pausada, sin dejar de ser directo, porque lo que menos quería era darle vueltas al asunto. Mientras carraspeaba, notó que Hermione volvía a llorar, al tiempo que Ron palidecía hasta quedar como un papel sin escrituras, sin embargo ninguno se atrevió a interrumpir, entonces sin hacerlos esperar más añadió:

- Sólo uno de los dos puede vivir, y era eso lo que decía la profecía, lo que también me había ocultado Dumbledore todos estos años. La única razón por la que estoy en vida aún es porque el hechizo que mi madre hizo antes de morir aún me protege, sobretodo si estoy con los Dursley... Es por eso que creen que es conveniente que vuelva ahora con ellos, ahora que Voldemort ha recuperado fuerzas y puede matarme en cualquier momento...

- ¡NO DIGAS ESO! - estalló Hermione sin medir el volumen de su voz -¡TÚ NO VAS A MORIR, HARRY!

- ¿Y eso quién lo dice? - saltó el muchacho preocupado -¡Voldemort o yo quedará con vida, y no sé si pueda enfrentarme una vez más con él y tener éxito!

- ¡Pero tú le has ganado en muchas oportunidades! - exclamó Ron abriendo más sus ojos.

- ¿Ganar? - replicó Harry molesto-¿Le llamas ganar a las veces que me enfrentado a él y he salido ileso por pura suerte?

- ¡NO HA SIDO SOLO SUERTE! ¡LO SABES! - chilló Hermione ya fuera de sí.

- ¡Claro que ha sido solo suerte! La primera vez Voldemort no estaba tan poderoso como ahora, además no podía tocarme... si mi madre no se hubiera sacrificado por mi yo no estaría contando esto... en segundo año solo fue su recuerdo, ni siquiera era él verdaderamente, en cuarto año apenas pude salvarme, y si no hubiese sido tan estúpido, Cedric estaría con vida aún... y el año pasado intentó apoderarse de mi, y cuando entró en mi mente lo que hice fue desmayarme... ¿y eso es ganar? ¿ESO ENTIENDES POR GANAR? - gritó Harry a Ron sin ocultar más lo que pensaba.

- ¡SABES MUY BIEN QUE PUEDES CON ÉL, HARRY! - respondió el pelirrojo enojado por la perspectiva de su mejor amigo.

- ¡PUES AHORA NO ESTOY TAN SEGURO! - expresó el chico de la cicatriz brillante en la frente.

- ¿Cuánto... cuánto tiempo estarás con los Dursley? - interrumpió de pronto una voz que no le pertenecía a ninguno de los tres inseparables amigos.

Hermione y Ron miraron a sus espaldas rápidamente, mientras que Harry miraba por sobre el hombre de su amigo, viendo a una muchacha pelirroja con rostro apagado.

- ¿Qué tanto has escuchado? - preguntó Harry a Ginny bruscamente.

- Lo suficiente para saber que te irás de aquí por el Innombrable - respondió ella acercándose.

- ¿Y tú dónde habías estado? - saltó Ron mirando a su hermana con desaprobación.

- ¿Dumbledore habló contigo? - inquirió nuevamente Harry hacia una pelirroja cada vez más pálida.

- ¿Dumbledore? - repitió Ron oscilando su mirada entre su mejor amigo y Ginny.

- Vengo de su oficina - contestó la muchacha sin hacerle el menor caso a Ron.

- ¡Un momento! - espetó el pelirrojo acaparando la atención -¿De qué están hablando? ¿Tú qué hacías en la oficina de Dumbledore?

- Nada que te importe - dijo Ginny mirando a su hermano de soslayo.

- ¡Tú estabas en la oficina del director y dices que no me debe importar! ¿Qué está pasando aquí? - chilló Ron agitando sus brazos como loco.

- ¿Ya está todo listo? - se escuchó la voz de Harry entre los gritos de Ron, preguntándole a la chica pelirroja.

- Eso dice Dumbledore. Lo que no sé es cuanto tiempo más tengo...

- ¿Qué está pasando? - preguntó ahora Hermione, cansada de oírlos y sin entender ni media palabra.

- ¡Lo mismo me pregunto yo! - saltó Ron agitadísimo.

Harry y Ginny se miraron antes de responder a las dudas de sus amigos.

- Creo que ya debes decirles... - le dijo Harry seriamente.

- ¿Decirnos qué? - preguntó Ron desconcertado, mientras Ginny asentía con su cabeza.

- ¿Por qué no te callas y escuchas? - saltó Hermione hacia su novio, ya sin paciencia.

Ginny respiró hondo, al tiempo que ponía en orden sus ideas. El silencio y la oscuridad eran abrumadores para aquella sala común, sumado al hecho que solo estaban ellos en la habitación.

- Yo... yo trabajo para a... a la Orden... - contó la pelirroja entrecortadamente, mientras los ojos examinadores de su hermano se abrían de par en par.

- ¿A la Orden del Fénix? - preguntó Ron quedando con la boca abierta.

Su hermana sólo asintió con su llamativa cabellera roja.

- ¿Desde cuándo? - inquirió Hermione tan boquiabierta como Ron.

- Desde que terminó el curso pasado...

- ¿Y por qué no nos contaste? - saltó Ron con mezcla de enojo y orgullo.

- Porque era secreto... Dumbledore me dio una misión y nadie debía saberla... - y sin querer sus ojos se posaron en Harry.

- ¿Y por qué tú? - preguntó Ron sin creerlo -¿Tú también trabajas para la Orden Harry?

- No - respondió el chico negando también con su cabeza.

- ¿Y cuál era esa misión? - inquirió Hermione temiendo a la respuesta de su amiga.

- Sí, sí... ¿cuál era tu misión? - preguntó también su pelirrojo hermano - Porque si te eligieron a ti, será por una buena razón, ¿no?

Ginny palideció mucho más, y tomando aire, dijo algo que le quitó el habla a Ron por varios segundos:

- Debía ser amiga de Malfoy.

- ¿Quééé? - exclamó Hermione - Pero yo pensé que...

- ¿¿JUNTARTE CON ESE IMBÉCIL?? - chilló Rin al recuperar el aire.

- Debía alguien estar enterado de los planes de Malfoy... ya saben que el padre de Draco debe ser uno de los mortifagos más cercanos al Innombrable, y claro, ahora él en Azcaban no podía hacer mucho. Entonces tuvieron la idea de que uno de nosotros fuera una especie de detective secreto...

- ¡¡¿¿LO SABEN PAPÁ Y MAMÁ??!! - chilló nuevamente Ron con sus ojos fuera de sus órbitas.

- No, solo lo sabe Dumbledore, bueno, hasta ahora... - contestó con voz queda la pelirroja.

- Así que eres amiguita de ese estúpido... - pronunció Ron con resentimiento, mientras movía su cabeza de lado a lado.

- Eh... en realidad, ahora soy más que su amiga... - contó Ginny con nerviosismo.

- ¿¿¿QUÉ ME TRATAS DECIR???

- Bueno... creo que actúo muy bien y... al parecer le gusté a Malfoy, y...

- ¿¿¿Y??? - saltó Ron cada vez más rojo.

- Y creo que se enamoró de mí, y...

- ¿¿¿Y???

- Y me pidió que fuera su novia...

- ¿¿¿Y SUPONGO QUE LE CONTESTASTE QUE NO, VERDAD???

Ginny bajó su mirada al piso, coloreándose al máximo.

- ¿¿¿¡¡¡ERES NOVIA DE ESE HUR"N!!!???

La pelirroja solo se atrevió a mover su rojiza y extensa cabellera de arriba abajo.

- ¿¿¿C"MO TE ATREVES???

- Pero primero le pregunté a Dumbledore si estaba bien, y él dijo que mientras más cerca estaba de Malfoy, más posibilidades tenía de saber con certeza los planes de los mortifagos... - dijo Ginny en su defensa.

- ¿¿Malfoy sabe que tú lo estás engañando?? - inquirió Ron empuñando sus manos.

- ¡¡No!! - saltó rápidamente la muchacha -¡¡Y tampoco lo debe saber!!

- Pero... pero... ¿acaso ser novia de ese imbécil no es demasiado? - reclamó el pelirrojo echando chispas por los ojos.

La muchacha no respondió, pues nada se le venía a la cabeza.

- ¿¿Y TÚ?? - preguntó de pronto, una vez más a su hermana.

- ¿Y yo qué?

- ¿Tú estás enamorada de ese imbécil?

- ¡¡Cómo crees!! ¡¡Si hago esto es solo para ayudar!!

Hermione, quien como Harry oía en silencio, supo que Ginny mentía. Aquel brillo en sus ojos la delataban.

- ¿Y no podían elegir a otra? - saltó nuevamente Ron, empezando a caminar de lado a lado.

- ¿Y a quién? - preguntó de pronto Hermione mirando duramente a Ron - Dime quién más podría haberlo hecho...

- ¡Pues no lo sé! ¡Cualquiera que no sea mi hermana!

- Tenía que ser alguien que fuera cercana a ustedes, pero que a la vez no se notara que anduviéramos para todos lados juntos, por ejemplo Hermione no podría haberlo hecho... - respondió Ginny con las mejillas rojas de ira.

- ¿Es por eso que has estado distante de nosotros? - preguntó nuevamente su hermano, recordando como había sido aquel semestre.

- Sí... tenía que hacerlo...

- ¿Y qué has averiguado con todo esto? - preguntó por primera vez Harry, quien estaba apoyado en el alfeizar de la ventana, donde la luz de la luna iluminaba sus ahora fríos ojos verdes.

- Principalmente los movimientos de los mortifagos. ¿Han escuchado sobre el ataque de los centauros?

Harry y Hermione buscaron sus miradas, recordando las palabras de Hagrid al llegar a la cabaña.

- Sí, Hermione me habló de aquello - respondió Ron observándola con severidad.

- Pues han sido mortifagos que quieren saber más de la profecía - contó a la vez que miró fijamente a Harry.

- ¿La profecía de Harry? - aventuró Hermione.

- Sí, los centauros son los únicos que saben con certeza lo que pasará en el futuro, y ya que la profecía se rompió y no pudieron escuchar lo que decía...

- Espera un poco... - prorrumpió Harry alejándose de la luz de la luna -¿Tú sabías de la profecía?

- Desde finales del año pasado - respondió Ginny con la garganta apretada.

Otro silencio abrumador allanó la sala, sintiéndose solo el respirar agitado de los presentes.

- Debo ir a preparar mis cosas - dijo de pronto la voz apagada de Harry, cruzando el vestíbulo sin mirarlos.

- ¿Cómo? - Hermione, quien como los demás, lo habían seguido con la mirada -¿Cuándo te vas?

- Mañana a primera hora - le contestó sin mirar hacia atrás, resonando sus palabras por toda la sala común.

- Espera, Harry... yo te ayudo... - dijo rápidamente Ron, pasando al lado de su novia y de su hermana, y antes de perderse de vista, le recalcó a Ginny:

- ¡Tenemos una conversación pendiente!

Tanto Hermione como Ginny esperaron escuchar el cierre de la puerta de la habitación de chicos de sexto grado para empezar a hablar.

- Debí contarte todo antes... pero compréndeme, yo... yo estoy bajo las órdenes de Dumbledore, y tú sabes que... - mientras Ginny daba todo un discurso, Hermione trataba mantenerse de pie. La noticia que Harry se iba donde los Dursley, al día siguiente muy temprano, y sin tener una fecha fijada de regreso había colapsado su mente por completo.

Antes que sufriera un desmayo, se sentó, hundiendo su cabeza en sus manos, empezando a derramar lágrimas sin parar.

- ¿Hermione? ¿Hermione estás bien? - preguntó Ginny notando el estado de su mejor amiga.

- Se va... ¿qué voy hacer si no está? - inquirió entre sollozo, buscando el hombro de la pelirroja.

- Oh, Harry... ¿han hablado?

- Nos besamos en la cabaña de Hagrid, antes que se enterará de todo...

- ¿Quééé?

- Me confesó que me ama... me ama justo ahora que nos separan... - expresó con toda la aflicción que ahogaba su corazón.

- ¿Y Ron?

- Tengo que hablar con él, eso lo sé...

- Aunque Harry se vaya...

- ¡Puede que sea por poco tiempo! - exclamó enojada.

- Ok, ok... creo que mientras más rápido hables con Ron, mejor.

La muchacha de pelo, nuevamente enmarañado, se secó las lágrimas con brusquedad, y mirando fijamente a Ginny preguntó:

- ¿Es verdad todo lo que dijiste de Malfoy?

- ¿Qué?

- Me escuchaste muy bien, ¿es verdad?

- Claro que es verdad, la Orden me mandó a que...

- No habló de la misión, hablo de tus sentimientos hacia él... ¿Me has mentido en eso? ¿Sólo lo estás utilizando?

Ginny volvió a palidecer, y cruzando sus brazos, se enderezó en el sillón.

- ¿De verdad quieres a Malfoy? - preguntó Hermione con claridad.

- Sí, me enamoré de él, hice algo que no estaba en el plan... y ahora no sé que hacer... - contó con sus ojos brillantes.

- ¿Malfoy no sabe nada?

La pelirroja negó con su rojiza cabellera, mientras una lágrima caía estrepitosamente por su mejilla.

- Oh, entiendo... ¿y qué harás?

- Dumbledore quiere que siga con esto hasta el final, pero yo... yo no puedo más... - su voz entrecortada reflejaba su derrumbe interior.

Hermione la observó, y se compadeció de ella. Sin duda Ginny no estaba en las mejores condiciones. Amaba a alguien, con quien llevaba viviendo una mentira, sin embargo lo quería... ¿qué palabras podía decirle para animarla si ella también sufría por sus problemas?

&&&&&&&

Querido Diario:

Harry me ama, si, me ama, pero se va. Debe volver con los Dursley en este periodo en que Voldemort está buscando todas las maneras para matarlo. Según Dumbledore estará a salvo con ellos... pero ¿quién me salva a mí si no esta a mi lado? Yo lo amo y no puedo pasar un día sin verlo... ¿qué haré ahora que no lo sentiré en todo este tiempo? Se irá mañana a primera hora. No he podido hablar con él y tampoco sé si habrá despedida. Y por otro lado está Ron... debo decirle lo que me sucede, debo decirle la verdad, pero no quiero herirlo... herir más sus sentimientos.

No sé que hacer... quiero irme con él, solo quiero estar con él, estar siempre en sus brazos, besarlo cuando se me dé la gana, jugar con sus cabellos, perderme en su mirada... ¡LO AMO!

Fue tan lindo al confesar lo que sentía por mí... era todo lo que soñaba. Volvió mi alma en mí cuando me beso. Por fin pude ser yo otra vez, y no un alma en pena. Pero, como siempre en mi vida, no todo es felicidad, ahora debo lidiar con Ron, decirle de una buena vez que amo a su mejor amigo... y a todo eso le debo sumar que Ginny está viviendo su propio infierno. Nos contó que trabaja para la Orden del Fénix y su misión es sacar información a Malfoy sobre los mortifagos... lo malo de todo es que se enamoró de verdad de ese zángano. ¡Pobre! No quiero ni imaginarme lo que hará ése cuando se entere de todo...


Escucho los pasos de Lavander y Parvati... debo dejarte ya.

Adiós.


&&&&&&&

Como era de esperar, Hermione no pegó pestaña en toda la noche, así que antes que sonara su despertador marcando las siete de la mañana, se vistió y raudamente esperó en la sala común a que Harry bajara. El sol se asomaba con sorna por entre los cristales de los ventanales, dejando débiles rayos caer en la castaña cabellera de la muchacha.

La espera se estaba volviendo tormentosa. Cada minuto que pasaba era minuto perdido. La desesperación la estaba consumiendo y pensaba en subir las escaleras y golpear a su puerta, cuando un muchacho de desordenado cabello azabache, un pálido rostro y una luminosa cicatriz se asomó al lugar. Su mirada verde contrastó con la miel de la joven, pero no se impresionó al verla, y después de bajar el último escalón, caminó directamente hacia ella, besándola ligeramente la mejilla.

- Siento haberte hecho esperar... - le dijo con voz trémula, mientras dejaba la jaula de Hedwig a un lado.

- ¿Cómo sabías que... - pero no terminó de formular su pregunta, pues una vez más, tal como ocurría cuando Harry estaba hechizado, él escuchó sus pensamientos o tuvo una visión de lo que pasaba metros de él.

- Sé lo que quieres decirme, pero tengo que pedirte algo antes que todo, Hermione... y por favor quiero que lo cumplas...

- Harry... yo...

- No tenemos mucho tiempo, en cualquier minuto bajará Ron y no vamos a poder hablar más...

- ¡Yo no soportaré estar sin ti! - exclamó sintiendo un gran vacío en su estómago.

- Pero tendrás que hacerlo - recalcó el muchacho tomándole las manos - Tienes que ser fuerte, tienes que hacerlo...

- Yo estaré siempre aquí... yo te esperaré siempre...

- Precisamente de eso quiero hablarte, Hermi...

- ¿Qué cosa? ¿Qué quieres decirme? - le preguntó entrelazando sus manos con las suyas con más firmeza.

De pronto, un rayo de luz dio contra los ojos de Harry, haciendo notar lo verdes que eran. La muchacha se estremeció al pensar que pasaría un buen tiempo sin verlos otra vez.

- No quiero... no quiero que me esperes... - pronunció Harry con dificultad propia de alguien que ama en medio de tempestades.

- ¿Qué?

- No quiero que estés aquí, esperando por mí... porque yo... yo no sé por cuanto tiempo estaré con los Dursley, tampoco sé si me enfrentaré a Voldemort en ese periodo, ni tampoco si regresaré a Hogwarts...

- ¡No digas eso!

- Pero es la verdad, Hermione y lo sabes... nada es seguro... nada...

- ¿Acaso no me quieres? - inquirió botando lágrimas de profundo dolor.

Harry movió su cabellera de lado a lado, esbozando una trémula sonrisa.

- Sabes de sobra lo que siento yo por ti... te lo dije ayer, te amo... te amo... - y antes que Hermione pudiera reaccionar ante aquellas palabras, Harry soltó sus manos para sujetar ahora su delicada cintura. Y con un apasionado beso selló lo que con palabras, la chica no parecía entender.

- ¿Entonces cómo me pides eso? - le preguntó la muchacha cuando sus bocas pidieron un respiro.

- Solo prométemelo... prométeme que no me esperaras... por favor...

- Pero yo te amo...

- Y yo igual a ti, pero...

- ¿Pero qué? ¿Acaso nuestro amor no es seguro?

- Nuestro amor sí, pero el que yo viva, no, ¡entiéndelo!

- ¡Eso no pasará!

El chico bajó su mirada. Hermione sollozó con más ganas, y sin decirse más, se abrazaron con fuerza, porque como ellos sabían muy bien, sería quizás la última caricia.

- ¿Me lo vas a prometer? - preguntó nuevamente con su corazón hecho pedazos.

Hermione asintió en silencio, mientras tibias lágrimas de aflicción corrían furiosas por su cara.

- Te amo... - dijeron a dúo, solo audible para ellos, y antes que bajara Ron, Hermione buscó aquellos suaves y firmes labios de Harry, deseando que aquel momento no terminara nunca...

Pero lamentablemente para los amantes secretos, aquel momento si acabó. Los pasos de Ron bajando las escaleras les reveló su pronta llegada, y después de besarse por última vez, se separaron, quedando a una distancia prudente considerando que solo eran, para los ojos de los demás, amigos.

- Ya estoy listo... Oh, Hermione... ya estas... aquí... - dijo Ron mirando a su novia, quien, por mucho que disimuló sus lágrimas, sus hinchados ojos la delataron.

- Sí, claro que estoy aquí...

- ¿Esta todo ya? - preguntó Harry, notando la tensa mirada de sus amigos.

- Sí, sí... tu baúl aparecerá en la oficina de Dumbledore apenas lleguemos... y veo que has encontrado lo que buscabas... la jaula de Hedwing, así que creo que todo ya está - comunicó inspeccionando a su amigo con la mirada.

- Ok, entonces vamonos - sentenció el chico de la cicatriz de rayo nervioso. Y sin esperar más indicaciones, Hermione y Ron siguieron a Harry, en silencio.

Aquel recorrido por los pasillos de Hogwarts, para llegar a la oficina del director fue uno de los silencios más tensos que vivió Hermione en toda su vida. Tenía la extraña sensación que Ron sospechaba de todo, quizás era por su mirada fría, casi hiriente que les lanzaba a ambos. Harry seguía adelante, conduciéndolos por el largo recorrido sin observar aquellos detalles que Hermione si percibía.

Al llegar a la puerta de Dumbledore, el corazón de la muchacha palpitó con más fuerza, sintiendo nuevamente que no era capaz de mantenerse de pie.

El director los esperaba cerca de lo que parecía un viejo neumático muggle. Solo él estaba en la oficina, ni siquiera estaba Flawkes, su mítico fénix para darle vida a un momento tan desgarrador.

- Solo queda un minuto, Harry - le dijo el viejo hombre en lugar de saludo.

- Lo siento, pero... me atrasé... - contestó caminando hacia el director, en el preciso momento que su baúl, incluido su escoba voladora, aparecían en el lugar por arte de magia. Hermione y Ron no lo siguieron esta vez, miraban todo desde de la puerta, cerrada tras de sí.

- Tienes tiempo para despedirte Harry - le dijo mirando a sus amigos por debajo de sus lentes de media luna- Luego agarra tu equipaje y con la otra mano el translador - señaló el anciano mostrándole el neumático viejo.

Harry asintió, y volteó a ver a sus amigos por última vez, mientras sus ojos se volvían cada vez más brillantes.

- Estaré bien - les dijo dibujando una sonrisa para nada tranquilizadora.

- Cuídate, Harry - dijo Ron con severidad que escondía su tristeza.

- Lo haré... y tú también, ¿eh? - dijo ahora mirando a Hermione.

Te besare como nadie en este mundo te beso
Te amare con el cuerpo y con la mente

con la piel y el corazón

vuelve pronto te esperamos,

mi soledad y yo

La muchacha sintió morirse en ese minuto. Aquel chico que tanto amaba se iba, quizás para siempre, quizás no lo veía nunca más, y por eso y por muchos otros sentimientos más complicados de explicar, corrió los metros que los separaban, y sin pensar que su novio, Ron Weasley, la estuviera observando o que el mismo director de Hogwarts esperaba al muchacho, abrazó a Harry con todas sus fuerzas, y después de besarlo en la mejilla, añadió con voz desgarrada:

- ¡Vuelve pronto, por favor! - y la última lágrima que cayó de sus castaños ojos, fue tiernamente secada por Harry, quien después de despedirse de ella, volteó en dirección a Dumbledore, tomó sus cosas e instantáneamente al tocar el neumático, desapareció junto con el director, en un remolino de colores.

Te besare como nadie en este mundo te beso
te amare con el cuerpo y con la mente

con la piel y el corazón

vuelve pronto te esperamos,

mi soledad y yo


Hermione vio hasta el último momento en que las manchas de diversos colores desaparecían, junto con el viejo neumático. Donde antes estaba de pie Harry, ahora solo quedaba la nada, aquella soledad que golpeaba duramente a Hermione, que le destrozaba el alma sin compasión. Clavó su vista en el piso perfectamente encerado de la oficina y su llanto inundó el lugar.

Los momentos vividos con Harry pasaban como una película interminable en su cabeza. Desde la primera vez que lo vio en el vagón del tren, al iniciar su primer año escolar en Hogwarts, pasando por todas las aventuras vividas, las muchas veces que pasaban horas y horas juntos estudiando, su primer beso en la biblioteca una tibia mañana, hasta su último beso en la sala común...

De pronto sintió una cálida mano en su hombro, y un susurro llegó a sus oídos:

- Debemos irnos, Hermione... él ya se fue.

Capítulo 19: "Besos"

- Se fue Hermione... - aquellas palabras de Ron retumbaron en toda la habitación, partiendo aún más el corazón de la muchacha desconsolada.

Clavó sus pupilas en el joven pecoso y colorín y deseó con las pocas fuerzas que le quedaban que desapareciera en ese mismo instante, que el suelo se abriera de par en par en donde él estaba de pie y se perdiera para siempre... que en su lugar estuviera Harry y que la mano apoyada en su hombro fuera una caricia de aquel chico que tanto quería.

- Déjame... - susurró ella bajando nuevamente la vista.

- ¿Qué?

- Déjame sola... no quiero verte - repitió subiendo considerablemente su tono de voz.

- Pero... ¿qué te pasa? - inquirió el pelirrojo abriendo grandes ojos, mientras ella seguía sin verlo.

Quédate un momento así, no mires hacia mí Que no podré aguantar si clavas tu mirada
Que me hiela el cuerpo, me ha pasado antes que no puedo hablar...

Pero Hermione no contestó, en vez de eso, retiró la mano de su novio de su cuerpo, y antes que él pudiera agregar algo más, corrió de su lado, hasta la puerta, en donde desapareció en un segundo, después de atravesarla sin mirar atrás.

&&&&&&

Y siguió corriendo por los pasillos de Hogwarts, sin tener rumbo ni plena conciencia de lo que estaba haciendo. Sin Harry a su lado todo estaba al revés. Su mundo ya no tenía sentido, ni siquiera el estudio la podría ayudar...

- Hey... hey... hey... ¡Fíjate por dónde caminas!

Hermione levantó su vista, y entre la imagen borrosa que vio enfrente, ya que sus ojos estaban inundados de lágrimas, distinguió a una platinada cabellera, que le pertenecía sino a un insoportable Slytherin.

- ¿Qué? - preguntó la muchacha perpleja, mientras se secaba las lágrimas.

- Acabas de chocar conmigo, tonta - le respondió molesto, y con una mano, se limpió su brazo, en donde Hermione había alcanzado a topar.

- Lo siento... - se disculpó la muchacha sin darla mayor significado a sus palabras.

- ¿Estás llorando? - inquirió de pronto Malfoy mirándola fijamente.

- No, me estoy muriendo de la risa... - contestó con sarcasmo.

- ¿Potter te botó? - dijo esbozando una sonrisa malvada.

Al escuchar su apellido le revolcó el alma.

- No hables de lo que no sabes, imbécil... - y sin decir más, empezó a caminar en sentido contrario.

- Espera... Hey, Granger... - llamó la fría voz de Malfoy desde sus espaldas, haciendo que la muchacha girara sobre sus talones.

- ¿Qué quieres ahora?

- ¿Sabes dónde está... eh - y mirando de lado a lado el pasillo, dijo con voz apenas audible -... Ginny?

- ¿Ginny?

- Sí, la pelirroja, hermana de ese imbécil que tienes por novio...

- ¡Sé perfectamente de quién me hablas!

- ¡Entonces responde!

- ¡Pues no la he visto!

- ¿Segura que no la has visto? - preguntó alzando una ceja.

- No, desde anoche... ¿por qué?

- Eh, por nada... - respondió evitando la mirada inquisidora de Hermione.

La muchacha no abrió más su boca y el rubio Slytherin se dio media vuelta, dejándola sola en medio del lúgubre pasillo.

&&&&&

Ron contempló a su novia salir sin dar más explicaciones entendiendo que todo estaba perdido. Había sido un estúpido al pensar que Hermione se había olvidado completamente de Harry. Desde un comienzo sabía que ella lo estaba utilizando, pero con el pasar del tiempo de verdad creyó que su relación funcionaría, mal que mal, Hermione había tratado de enamorarlo a él y no al chico de gafas redondas, y en segundo lugar porque estaba enamorado de su mejor amiga desde que tenía memoria. Sin embargo al verlos notó rápidamente lo que no quería razonar. Hermione y Harry se querían, eso se veía en sus miradas disimuladas, donde el amor afloraba oculto de los demás.

El pelirrojo caminó lentamente por la oficina de Dumbledore, negándose a salir a la cruda realidad que lo esperaba afuera de esa gran puerta de madera. ¿Por qué tenía que ser tan estúpido? ¿Por qué no le podía haberse declarado antes? ¿Por qué esperar a que sucediera todo esto para recapacitar? Ron daba vueltas y vueltas en la habitación, sintiéndose cada vez peor. Era un dolor indescriptible, que jamás había experimentado antes... porque quizás nunca se había enamorado.

Debía hacer algo, y ya, porque no podía seguir así, siendo el tercero, pertenecer a una punta de un triangulo amoroso infernal. Se sentía dañado en lo más profundo del alma, y aunque lo sabía desde hace un buen tiempo, ya era tiempo de parar.

Cuando encontró a Hermione se le trepó el estómago en la garganta. Estaba sentada en un banco en la plaza que estaba detrás de Hogwarts, hundida en sus más profundos pensamientos. Ella, al escuchar las pisadas cerca, levantó su vista, sobresaltándose al ver que su novio venía.

Ron no dijo nada, ni siquiera miró sus hinchados ojos mieles, y en aquel mismo silencio, se sentó a su lado, escuchando el incesante sollozo de la muchacha.

Tal vez pienses que estoy loco
Y es verdad, un poco tengo que aceptar

Pero si no te explico

Lo que siento dentro, no vas a entender

Cuando me veas llorar...

- Siento... siento haberte gritado... - empezó a decir Hermione sin fijar sus ojos en él.

- No debes disculparte, solo dijiste lo que sentías... - contestó él con voz trémula.

- Pero no era forma de decirlo, Ron...

El muchacho resopló fuerte, buscando en algún lugar de su cabeza algo razonable para decir en aquel momento.

- Creo que llegó la hora, Hermione...

La chica levantó su vista, quedando frente a frente al pelirrojo. Notó que su mirada celeste estaba brillante y desconsolada, que hacía poco rato atrás había estado llorando y que le estaba costando mucho articular palabra.

- ¿Qué quieres decir? - preguntó sin comprender lo que Ron trataba de expresar.

- Que llegó la hora de decirnos la verdad - pronunció él con un dejo de temblor en su voz.

Hermione palideció, al tiempo que su corazón empezó a palpitar con más fuerza.

- Ya llegó la hora de dejar de mentirnos, Hermione... - continuó el pelirrojo fijando sus ojos en ella penetrantemente.

- Ron... yo... yo sé que...

- Que amas a Harry y que no puedes evitarlo, lo sé... - dijo él con dolor.

- Por favor Ron... yo lo que menos quería era hacerte daño... - Hermione comenzaba a llorar amargamente una vez más, mientras que Ron ahora, esquivaba esos ojos mieles, por el temor de hacer una locura.

- ¡Pero me lo hiciste! - exclamó juntó a una lágrima que corría fugazmente por su agotado rostro.

- Lo siento... lo siento mucho...

- De todos modos tú no eres la única culpable... - añadió rápidamente, tratando de controlarse - Yo acepté ser tu novio sabiendo bien lo que sentías por Harry... de eso no tienes la culpa...

Nunca me sentí tan solo como cuando ayer
De pronto no entendí mientras callaba

La vida me dijo a gritos que nunca te tuve

Y nunca te perdí, y me explicaba

Que el amor es una cosa que se da de forma natural

Lleno de fuego

Si lo fuerzas se marchita, sin tener principio llega su final...

- Lamento mucho que lo nuestro no haya funcionado - dijo Hermione limpiándose con suavidad las lágrimas que habían caído por sus mejillas - Tú no te imaginas lo mucho que traté de... de que fuera todo diferente, pero...

- Pero al corazón no se manda, ¿verdad?

Hermione no pudo contestarle, pues el nudo en su garganta era cada vez más incómodo.

- Lo mejor que podemos hacer ahora es... es mantenernos separados...

- ¿Qué? - saltó Hermione viendo a Ron desorbitadamente.

- No podemos estar juntos, no así... un buen tiempo en que no hablemos será lo mejor, Hermione - agregó siendo lo más severo posible.

- ¿Y nuestra amistad? ¡Antes que todo somos amigos! - chilló la muchacha totalmente anonadada.

- Los amigos no se mienten así como lo hemos hecho nosotros - respondió secamente, incrustando su mirada de dolor en ella.

La joven no replicó, ni siquiera fue capaz de pensar en algo para contradecirlo, como le encantaba hacerlo desde que se conocían.

- Es lo mejor... sé que será así... - repitió nuevamente, pero ahora en voz baja, apenas audible.

- Si es lo que tú quieres...

- ¡No es lo que yo quiero, Hermione, porque lo que más quiero yo, en estos momentos, es que estés a mi lado, es besarte, es abrazarte... hacerte feliz! - explotó Ron con los ojos llenos de lágrimas.

- ¡¡Ron!! - exclamó la chica con congoja.

- ¡¡ES LA VERDAD!!

- ¡Cálmate por favor!

- Todo eso es lo que yo quiero, pero sé que tú no a mí... - dijo volviendo a apagar su voz.

- Yo te quiero Ron, te quiero mucho pero no va más allá de una amistad...

- Una amistad que está a punto de perderse...

- ¡No tiene porque perderse!

- En estos momentos no veo una razón para que siga.

- Será porque estás muy dolido, pero ya verás que todo lo que hemos pasado juntos, los momentos buenos y malos me darán la razón...

- Quizás... en realidad ya no sé que pensar... ahora solo quiero que te vayas... ándate por favor... - Ron con voz ahogada y sin mirar, aparataba a la chica que más había querido en toda su vida, con el corazón hecho trizas.

- ¡¿Pero Ron?!

- ¡Qué te largues ya, Hermione! - el muchacho había llegado al límite de su paciencia, y ahora penetrando su mirada en ella, la obligaba a que se marchara de su lado.

Hermione quiso calmarlo, trató de tocarlo, pero él rápidamente quitó su brazo, evitando cualquier contacto...

Ahora tal vez lo puedas entender
Que si me tocas se quema mi piel

Ahora tal vez lo puedas entender

Y no te vuelvas sino quieres ver...

Entonces la chica comprendió que ya no podía hacer nada, que toda palabra que podía decir era una pérdida de tiempo, y con el corazón en la mano se levantó del banco, yéndose del lugar sin decir adiós.

Que lloro por ti
Que lloro sin ti

Que ya lo entendí, que no eras para m

Y lloro...

Ron no observó como se iba de su lado Hermione, no quiso levantar la vista por vergüenza, ya que sus cristalinos ojos celestes botaban como un fluyente río, lágrimas de su primera pena de amor.

&&&&&

Hermione no vio a Ron en todo lo que llevó el día, ni siquiera en las comidas, y eso si que era preocupante, pero sabía muy bien que nada sacaba con buscarlo, si precisamente era lo que el pelirrojo buscaba, alejarse de su presencia lo más posible.

Cuando la oscuridad de la noche empezaba a reflejarse, Hermione entró a la sala común arrastrando los pies, mientras miradas fisgonas de sus compañeros la seguían por todo el trayecto que realizaba para llegar a las escaleras, en donde minutos después se perdió al subirlas importándole un bledo lo que pensaran los demás.

Apenas entró a su cuarto se arrepintió de haberlo hecho. Es más deseó quedarse más tiempo sola en la sala común mientras como los demás la miraban que ahí, en la entrada de su habitación, donde sus dos compañeras de cuarto la esperaban con muy ansiosas y llenas de curiosidad.

- Eh... Hola Hermione - saludó Parvati abriendo grandes ojos al tiempo que Lavander se ponía de pie a su lado.

- Hola chicas - contestó la prefecta sin más remedio.

- Mmm... ¿y cómo estás? - preguntó Lavander con un dejo de nerviosismo en su voz.

- Bien.

- ¿Bien? ¿Estás segura?

- ¿A qué quieren llegar? - inquirió abruptamente Hermione, asustando a ambas chicas a la vez.

Lavander y Parvati se miraron por unos breves segundos y después de un silencio casi acusador, fue Lavander la que levantó la voz:

- Sabemos que Harry se fue...

- ¡No me digan! - exclamó con falsa exaltación, y sin mirarlas caminó hacia su cama.

- Todo el mundo lo sabe y...

- Y ustedes quieren saber por qué, ¿verdad? - saltó la muchacha de enmarañado cabello castaño frunciendo el ceño.

- No, eso lo sabemos, Mione - dijo rápidamente Lavander acercándose a la prefecta con cuidado.

- ¡¿Lo saben?!

- Sí, sí... lo escuchamos...

- ¿Qué escucharon? - interrumpió Hermione a Parvati casi sin aire.

- Sabemos que Harry se fue porque tenía que resolver algunos problemas con los muggles con quien vive, no tienes porque tratar de ocultarlo, Hermione... - respondió Lavander con seriedad.

- Sí, lo sabemos todo... - añadió Parvati con la misma seriedad de su amiga - Harry tiene problemas con sus tíos, y no se sabe por cuanto tiempo estará con ellos...

Hermione respiró con más tranquilidad, pues lo que sabían ellas no era más que un rumor falso, pero que bastaba para mantenerlas al margen de todo asunto.

- Pues sí, por eso se fue Harry, porque tenía problemas con los Dursley, pero apenas se solucionen estará aquí...

- ¿Estás segura que será así de pronto? - inquirió Parvati mirándola fijamente.

- ¿Por qué lo preguntas?

- Porque... porque todos tenemos miedo... - respondió Lavander bajando considerablemente su tono de voz.

- ¿Miedo? ¿Miedo a qué? - preguntó Hermione un tanto asombrada a la vez que sentaba en la orilla de su cama.

- ¿Has escuchado de los ataques que están ocurriendo en el bosque prohibido? - sonsacó Parvati temblando de pronto.

- Se dice que son... son mortifagos, pero nosotras creemos que puede ser el... el... el innombrable - acotó Lavander con mucha preocupación.

Hermione no abrió la boca, solamente se quedó allí sentada, escuchándolas estupefacta.

- Sin Harry en Hogwarts es más probable que pasen cosas mucho peores...

- Y lo malo es que no habrá nadie que nos proteja - sentenció Parvati en medio del silencio abrumador que se había formado en la habitación.

- ¿Ahora nos entiendes?

La prefecta se levantó de su cama y caminando de un lado a otro por la habitación trató de calmarlas:

- ¿Acaso no recuerdan quién es el director de este colegio? - les dijo cruzándose de brazos.

- Por supuesto que sí - respondieron a dúo.

- Entonces deben saber que Dumbledore es el único mago a quien Vol... Voldemort teme.

- ¡No digas su nombre, quieres! - chilló Parvati aterrorizada.

- Ok, ok... pero ¿entendieron lo que les dije?

- Sí, claro que sabemos que el Innombrable le teme a Dumbledore, pero ¿te has puesto a pensar que en estos últimos años ha sido precisamente Harry quien se ha enfrentado con Tú-sabes-quien y ha salido victorioso?

- Ya lo sé, pero mientras Dumbledore este aquí nada pasará...

- ¿Y los centauros? ¿Los ataques? ¿Quién dice que estamos libres también de ellos?

- ¡El innombrable está de vuelta! ¡Y lo primero que asaltará será el colegio!

- ¡Moriremos!

- ¡¿Se quieren calmar?! - gritó Hermione parando de golpe los chillidos de Lavander y Parvati. Cuando hubo un poco más de tranquilidad en la habitación, la chica continuó - Nada de eso pasará, créanme, Voldemort no es estúpido, no tratará de entrar a un colegio lleno de gente para matarnos... y menos si está Dumbledore.

- Pues no lo sé, yo no estaría tan segura como tú Hermione - contestó Parvati con los ojos desorbitados.

- No se alarmen aún cuando no ha pasado nada...

- ¿Y los ataques de los centauros no son nada?

- ¿Te parece poco que Blaize esté muy mal herido por culpa de... de... vaya a saber que cosa maligna?

- Chicas, chicas... por favor no se coloquen paranoicas. Obviamente me preocupa lo que pasó en el bosque prohibido, pero no creo que pase más allá...

- Yo creo que sí, y más aún que Harry no está en Hogwarts - dijo Lavander con total seguridad.

- Y yo pienso lo mismo, y no solo somos nosotras, sino que la mayoría del colegio piensa igual - añadió Parvati apoyando a su amiga, mientras miraba con enfado a Hermione.

La muchacha de pelo castaño y rebelde resopló con ganas, ya sin fuerzas para rebatir. Les lanzó una mirada indiferente y sin decirles nada más, giró sobre sus talones y ante el asombro de Parvati y Lavander, salió de la habitación, nuevamente, sin tener un rumbo fijo.

"¿Pero que les pasó? ¿Desde cuándo están tan paranoicas?" pensaba Hermione mientras bajaba las escaleras que la llevarían a la sala común. "Aunque pensándolo bien... ¿No tenían algo de razón lo que decían Lavander y Parvati? Sin Harry aquí yo creo que..."

- ¡Hermione!

La prefecta sólo escuchó un gritó y después de una larga cabellera roja moverse de lado a lado, montañas de pergamino volaron por los aires.

- Lo siento... lo siento mucho... - se disculpó la muchacha en el acto, ayudando a Ginny a levantar sus deberes.

- Está bien, no fue nada... - dijo la pelirroja recogiendo el último pergamino amarillento del suelo.

- En realidad no te vi, estaba pensando en...

- ¿Harry?

- ¿En quién más? - sonrió con dolor Hermione encogiéndose a la vez de hombros.

- ¿Me acompañas a mi habitación? - preguntó Ginny ya subiendo las escaleras con cierta dificultad.

- Está bien... y déjame que te ayude con eso - contestó Hermione al mismo tiempo que tomaba cierta cantidad de pergaminos de su amiga.

&&&&

- ¡Es una suerte que estemos solas! - exclamó Ginny al llegar a su cuarto y comprobar que no había nadie.

Hermione asintió e imitó a la pelirroja al colocar en un rincón de la habitación todos los pergaminos.

- ¿Quién te ha dado tanta tarea?

- Ha sido Snape - respondió con resentimiento Ginny - Todo porque al tonto de Colin se le ha ocurrido preguntarle si él mismo se había hecho un filtro para que le creciera la nariz así de ganchuda.

- ¿¿¿Qué Colin hizo qué???

- Lo que escuchaste, eso sí, estaba bajo los efectos de la poción "Revela sentimientos" que hice yo mal, porque no calculé bien cuantas gotas de llanto de murciélago había que echar, entonces en vez de ser una poción reveladora, la convertí en "Insultadora"... por eso que nos ha dejado tantos deberes, todo para mañana.

- ¡Vaya! Deberías tener más cuidado... - dijo entre risas Hermione al sentarse en una de las camas.

- ¡No te sientes allí! - chilló de pronto Ginny, levantando a Hermione de un ala.

- ¿¿Por qué??

- ¡Es la cama de Sue !

- ¿La cama de quién?

- De mi maniática compañera... no soporta que la cama tenga arrugas, sí, es una loca de remate. Si ve su cama desordenada o con una pequeña arruga arma un escándalo que ni te lo imaginas... así que mejor evitamos tocar sus cosas, para no arriesgarnos - explicó Ginny ordenando con el máximo cuidado el cubrecama, en donde Hermione había reposado solo por tres segundos.

- ¡Qué loca!

- Sí, para que veas que hay de todo en este mundo... mejor siéntate aquí, es la cama de Agatha Rwinglin... a ella si que no le importa como esté de ordenada su cama, con tal que sirva para dormir...

Ahora sí Hermione pudo sentarse cómodamente en la ancha cama, observando como su pelirroja amiga, después de arreglar el cubrecama de la maniática compañera, se sentaba frente a ella, mirándola fijamente.

- ¿Cómo estás, Hermione?

- Bien - contestó, de la misma manera que le había contestado a sus compañeras de cuarto.

- Vamos, no me tienes que esconder nada a mí... soy tu amiga.

- Pero si estoy bien...

- ¿Hermione?

- Ya, ya... está bien, ¡me siento fatal! - exclamó desahogándose por fin.

- Bueno, tú no eres la única - dijo Ginny tratando de reconfortarla - Yo también extraño a Harry, muchísimo, además tengo que liar todos los días con mis sentimientos... lo que siento por Draco, tú entiendes...

Hermione movió su cabellera desordenada de arriba abajo, pero sin sentirse mejor.

- Y también está Ron - siguió Ginny con voz amarga - Él también está muy afectado por todo esto. ¿Sabes? Hoy no comió en todo el día. Dean me dijo que desde la mañana que no quiere salir de la habitación... esto de Harry le está afectando más de lo que yo creía.

- ¿No has hablado con él? - preguntó de pronto Hermione extrañada.

- No, claro que no. Si no lo he visto, ¿por qué me miras así?

- Porque hay algo que no sabes, Gin.

- ¿Qué cosa? ¿Qué ha pasado?

La prefecta tomó mucho aire antes de iniciar su relato.

- Hemos terminado...

- ¿Has terminado con él por fin? - saltó Ginny con sus castaños ojos muy desorbitados.

- No exactamente - contestó bajando su mirada - fue él quien cortó la relación.

- ¿¿¿Ron???

- Sí, hoy en el patio que está detrás de la biblioteca... hablamos y quedó que lo mejor sería que nos alejáramos...

- Wow... pobre de mi hermano, pero creo que es lo mejor, ¿no?

- Parece que no me entiendes, Ginny...

- ¿Cómo? ¿No era eso lo que tú querías?

- Sí, por supuesto que no quería seguir siendo su novia mientras quiero con toda mi alma a Harry, pero lo que Ron me pidió va mucho más allá...

- Explícate bien, por favor...

- ¡Ron no me quiere ver nunca más!

- ¿No estarás exagerando?

- No, conozco a Ron muy bien, y me estaba hablando muy seriamente. Él ya no quiere ser mi amigo... - y al decir esto, un nudo se le formó en la garganta.

- Ron es muy impulsivo y en ese momento debió estar muy dolido, yo sé que se le pasará - dijo Ginny muy convencida.

- Yo no lo creo, sé porqué te lo digo.

Ginny suspiró hondamente, mirando a su amiga con paciencia.

- Espero que tú no tengas razón, por primera vez en la vida. Sería terrible que la amistad tan linda como la que tienen...

- "Teníamos", Gin, "teníamos" - corrigió Hermione.

- Ok, tenían ustedes, no es para que se pierda... se terminé así como así...

- Yo tengo gran culpa de ello, recuérdalo.

- Sí, pero él también a no decir nada.

- ¿Nada?

- Sí... él ya sabía a lo que iba si aceptaba ser tu novio. Ron será a veces muy despistado, pero sabía muy bien que tú seguías queriendo a Harry.

- Eso lo sé, pero yo tengo más culpa, yo... yo debí decirle hace mucho tiempo a Ron que me gustaba y que quería ser su novia, no debí recurrir a un filtro estúpido, tampoco debí enamorarme de Harry y mucho menos dejarme besar por él...

- Mira Hermione, todas las cosas pasan por algo, todo. No debes llorar por la leche derramada... - replicó la pelirroja con rotundidad.

La chica razonó por unos instantes en profundo silencio y entendió que Ginny tenía razón. No sacaba nada en llorar por algo que era pasado. Fue su error y ella misma ahora debía hacer frente al asunto.

- ¿Pudiste hablar con Harry antes que se fuera? - preguntó de pronto la colorina, sacando de los profundos sentimientos a Hermione.

- Sí, pudo decirme algo... - respondió con el nudo en la garganta más apretado.

- ¿Y... en qué quedaron?

- Me dijo que... que no lo esperara... - dijo mientras una lágrima tímida comenzaba a recorrer por su rostro.

- ¿Qué no lo esperaras? ¿Qué quiso decir?

- ¿Está más que claro, no?

- ¿¿¿También terminó contigo??? - exclamó parándose de la cama.

- No, si ni siquiera tenemos "algo"...

- ¡Entonces no entiendo nada! - volvió a exclamar sentándose frente a ella nuevamente.

- Tiene miedo... piensa que no va a volver, no lo sé... no quiere que me haga ilusiones...

- ¿Y tú que le has respondido?

- No pude decirle otra cosa que "s"... que podía decir ¿ah?

- Sabes, aún no entiendo bien lo que te quiso decir Harry... ¿qué no lo esperes?

- Sí, eso... quiso decir que no piense en él. "Qué no lo espere" es casi lo mismo decir que lo olvide.

- ¡Eso es imposible! ¡Yo no creo que olvides a Harry ni en un millón de años!

- Obvio, si no dejo de pensar en él... ¡estoy enferma!

- ¡Enferma de enamorada! Así estás... - dijo Ginny riéndose.

- ¡No es chistoso!

- Ya lo sé... acuérdate que yo también tengo mis problemas... - Ginny dejó de sonreír inmediatamente después, cuando a su mente un chico de Slytherin se apoderó de sus pensamientos.

- Ya que lo has mencionado, hoy Malfoy me preguntó por ti.

- Ya lo imaginaba... - contó con aire pensativo.

- ¿Por qué? ¿Está sospechando algo? - Hermione la miró preocupada, pensando en lo peor.

- No, no... no sabe nada, pero hemos tenido una pequeña "pelea" de pareja...

- ¿Han peleado?

Ginny se puso de pie caminando en circulo por su habitación.

- ¡Es qué ya no soporto más! - estalló la pelirroja alzando sus manos.

- Lo dices porque te diste cuenta por fin que Malfoy es un tipo insoportable, un imbécil de primera y ya no quieres seguir con él - dijo Hermione con la ilusión que su mejor amiga ya no estuviera enamorada de Draco.

La muchacha dejó de rondar por el lugar y miró a la prefecta con las mejillas muy rojas.

- No precisamente...

- ¿Por qué entonces? - preguntó Hermione decepcionada.

- Fue por... por la insoportable "cara de perro" de Parkinson... ¡No sabes como la odio! - chilló Ginny enrabiada.

- ¿Parkinson? ¿¡Parkinson los ha descubierto!?

Ginny tenía la respuesta en la punta de la lengua, pero en ese preciso momento un grupo de chicas entró de improvisto a la habitación, sobresaltando tanto a la pelirroja como a Hermione.

- No sabía que hoy había inspección de prefectos... - dijo una de las muchachas que entraba. Tenía el cabello castaño claro a la altura de la cintura y observaba a Hermione con atención.

- Eh, no... no estoy inspeccionando las habitaciones - se disculpó Hermione rápidamente.

- Ah, entonces ¿qué haces aquí? - preguntó la misma chica con mirada hosca.

- Para tu información Sue, está también es mi habitación... - dijo Ginny con voz dura a la muchacha que ahora revisaba con mucha atención su cama.

- Yo me voy... después hablamos Gin... - Hermione se levantó y recorrió la habitación, mientras las demás chicas la seguían con la mirada.

- Está bien... nos vemos - se despidió la pelirroja mientras ahora Hermione cerraba la puerta tras de sí.

- ¿Qué hacía ella aquí? - preguntó nuevamente Sue, cruzándose de brazos.

- ¿Desde cuándo te importa mis asuntos? - respondió la pelirroja de la misma manera.

- ¡No sé pongan a pelear ahora, por favor! - salió la voz de otra muchacha de grandes ojos castaños.

Ambas chicas se miraron con recelo, mas no dijeron nada más. Hasta allí todo volvía a la normalidad para las muchachas de quinto año, pero momentos más tarde, Ginny se obligó a prestar atención a la conversación que se había formado entre sus compañeras...

- ...Malfoy es un completo estúpido... - decía Sue mientras se barnizaba las uñas.

- Estúpido y todo, pero vaya si que es guapo... - rebatió la muchacha de grandes ojos castaños.

- ¿Guapo? ¿Ese paliducho idiota? - preguntó Sue con los ojos como platos -¡Estás loca Agatha!

- A ver, preguntemos... ¿Ginny, qué te parece a ti Malfoy? - Agatha, quien ocupaba la cama al frente de la pelirroja, la miraba atentamente.

- ¿Malfoy?

- ¿Cómo no lo vas a conocer si él es el peor enemigo de tu hermano y Potter?

- ¡Sé de quien me hablan, Sue! - estalló Ginny.

- ¡Entonces no te hagas la tonta!

- ¿Quién se hace la tonta? Estaba pensando en otros asuntos... no preste atención...

- Sí, claro, ¿cuándo prestas atención a algo?

- ¡¿Qué tratas de decirme?!

- ¡Ves, eres tan tonta que ni cuenta te das!

- ¡Cállense! - paró Agatha cansada de oírlas -¿Ginny, cómo encuentras a Malfoy?

- Malfoy... Malfoy no tiene atractivo... - dijo la pelirroja mintiendo con todo el corazón.

- ¿¡Qué no tiene atractivo!? - saltó Agatha.

- Veo que en algo estamos de acuerdo... - dijo Sue mirando de soslayo a la colorina.

- ¡Las dos están bien ciegas!

- No, lo que pasa es que tenemos muy buen gusto - rebatió la muchacha de cabellos castaños -No como esa Parkinson... ¿la viste hoy como se besaba con Malfoy? ¡Cree que todo el mundo le tiene envidia! ¡Es una demente!

- ¡¿Draco besó a Parkinson?! - Ginny saltó de la cama sin aire.

- Sí... - respondió Agatha con mirada abatida.

- ¿¿¡¡Dónde!!?? - exclamó nuevamente la pelirroja.

- En los jardines - respondió Sue barnizándose con tranquilidad las uñas de la mano derecha ahora - Y sabes, creo que esos dos imbéciles hacen una "linda" pareja...

- No, Parkinson es horrible, claro que no hacen una buena pareja... - dijo Agatha agitada.

- ¿¿Se estaban besando?? - preguntó Ginny al borde de las lágrimas.

- ¿Qué no has oído nada? Sí, se besaban... mmm... ¿por qué te afecta tanto?

- No me afecta Sue, en nada... - respondió aguantando las ganas de llorar y salir corriendo donde su novio para pedir explicaciones - Solo que creía que Malfoy ya no salía con esa... esa estúpida...

- Lo mismo pensaba yo - añadió Agatha encogiéndose de hombros.

- Y bueno, ya que hablamos besos... ¿Cómo estás con la ida de Potter? - preguntó Sue, mirando fijamente a Ginny.

- ¡¡Qué rápido vuelan las noticias!!

- ¿Sabes por qué se fue? - preguntó Agatha seriamente.

- Sé lo mismo que ustedes...

- Yo no lo creo, tú estás más cerca de Harry, algo más debes saber... - dijo Sue con grandes ojos.

- Pero de verdad, es lo único que sé - replicó Ginny sonando convincente.

- Esto de que se haya ido en un momento así... no me parece nada bueno... - expresó Sue.

- ¿Lo echarás mucho de menos, verdad? - preguntó Agatha de improvisto.

- ¿A Harry? Pues claro que sí, es mi amigo... - contestó Ginny.

- ¿Amigo? ¿Solo amigos?

- ¡Solo amigos Agatha!

- Y te brillan los ojos cuando hablas de él y son solo amigos... ¡Si tú lo dices! - exclamó con intención Sue.

- Con Harry ya no tengo nada, bien lo saben todos.

- ¿Seguro que nada?

- Déjala Agatha, no lo va a decir nunca...

- ¿De qué hablan? - lanzó Ginny mirando a sus compañeras extrañadas.

- De lo que vimos ayer...

- ¡Cállate Sue!

- ¡Hablen ahora mismo!

- ¡Prometiste no decir nada! - gritó Agatha enojadísima a Sue.

- ¡Lo siento... se me escapó!

- ¡Hablen ya! - saltó Ginny colérica -¡De lo contrario traeré una de las bromas pesadas de mis hermanos!

- No le hagas caso a Sue, tú sabes que no ve bien...

- Mmm... sí, soy casi ciega... - repuso Sue nerviosamente.

Ginny se levantó rápidamente de su cama y fue hacia la chica de largos cabellos castaños, apuntándola con el dedo.

- ¡¡¡Si no me dices ahora mismo lo que viste ayer, te juró que te dejaré el pelo verde por un año entero!!!

- ¡¡¡SUE NO LE DIGAS...

- ¡¡¡TE VIMOS BESANDOTE CON HARRY AYER, EN LOS PASILLOS!!! - chilló Sue mirando con terror a la pelirroja.

- ... NADA!!! - terminó de decir Agatha notando que su esfuerzo para callar a Sue no dio resultado.

Ginny ahogó un grito antes de caer pesadamente en su cama.

Capítulo 20: Sin ti

Mis días sin ti son tan oscuros
tan largos, tan grises, mis días sin ti

Mis días sin ti son tan absurdos

tan agrios, tan duros, mis días sin ti


Había pasado exactamente una semana de la partida de Harry Potter de la escuela de magia y hechicería, y Hermione seguía llorando de la misma forma que el primer día que se halló sin él. Lo peor de todo era que no había recibido ninguna carta, ni una nota, si siquiera un mensaje transmitido por Dumbledore de su estado. Era algo desesperante, algo que la quemaba desde el interior y la consumía entera. Sentía una furia infinita por el destino que le jugaba una muy mala pasada. Cuando ahora amaba y era correspondida, Harry tenía que irse lejos de ella... ¿acaso nunca sería una feliz enamorada?

Mis días sin ti no tienen noches

si alguna aparece es

inútil dormir

mis días sin ti son un derroche

las horas no tienen principio ni fin

Y a todo eso le tenía que sumar que prácticamente no tenía amigos. Ron no había vuelto hablar con ella desde que la dejó. Ella trató por todos los medios de acercarse, entablar conversación, pero siempre el pelirrojo era más rápido y la evadía con mucho éxito. Por otro lado su hermana, Ginny, por una extraña razón tenía un comportamiento parecido al de Ron. Cuando se encontraban, siempre sacaba algo por la que tenía que dejarla sola. ¿Por qué la evitaban?

Volvió a mirar la luna y se preguntó si Harry también la estaría mirando, si estaría bien, si su lechuza no estaba enferma y sería por esa razón por la cual no mandaba cartas... Se preguntó también si se acordaría de ella a cada momento como lo hacía con él, si extrañaría sus besos como ella, sus abrazos y susurros al oído.

Había intentado escribirle cartas, pero recordaba las últimas palabras de Harry... No me esperes y escribirle sería todo lo contrario de lo que él quería. ¿Por qué tenía que doler tanto amarlo?

Mis días sin ti son como un cielo
sin lunas plateadas

ni rastros de sol

mis días sin ti son solo negros

que siempre repite la misma canción

Bajó la vista rendida, con un dolor atacando cada rincón de su corazón. Sin amigos y sin Harry ya nada tenía sentido en su vida. Ellos eran todo, más que las altas calificaciones que siempre obtenía, más que su pasión por los libros, más que el aire que respiraba...

Un aire cálido rozó sus mejillas en el justo momento en que Hermione cerraba los ojos para seguir derramando lágrimas y se imaginó que era una caricia de aquel muchacho que le había robado el corazón.

Te amo, Harry susurró Hermione con lágrimas en sus castaños ojos, con el alma destrozada y sin fuerzas para levantarse de la banca en donde había permanecido sentada por más de cuatro horas... Lo que no sabía en ese entonces era que kilómetros a distancia de ella, un chico de mirada verde y triste, contemplaba aquella misma luna, escuchando sus palabras.

Mis días sin ti...

como duelen mis días

sin ti


&&&&&&

Ron estaba sentado solo frente a la apagada chimenea. Miraba fijamente el hollín que quedaba de alguna leña consumida por las llamas. Hacía una semana atrás que estaba ensimismado, más flaco y solo. El Quidditch ya no era un estimulo, ni siquiera le daba ganas de comentar las últimas jugadas de las grandes ligas con Dean o Seamus. Desde aquella vez que Hermione se fue, dejándolo solo en el jardín trasero de Hogwarts, se llevó con ella su alegría y sentido de vida. No entendía como una chica, la que había sido su mejor amiga y también la persona con quien más peleaba, podía hacer tanto estrago con su corazón.

Nuestro amor era igual
que una tarde de abril

que también es fugaz

como ser feliz

Nunca pensó enamorarse, menos de Hermione, y lo que había empezado como un juego en cuarto año, cuando se dio cuenta que ella era mucho más que su amiga, se transformó en un amor casi asfixiante. Suspiró hondo mientras recordaba con dolor la escena en donde todas sus dudas tuvieron respuestas...

Flash Back

- ¿Te pasa algo Harry?

- Eh... no, nada... solo que olvidé algo en la sala común - contestó el chico de gafas redondas -¿Me podrías hacer un favor, Ron?

- Claro... ¿qué quieres?

- ¿Podrías terminar tú de ordenar mi baúl y hechizarlo para que aparezca en la oficina de Dumbledore, mientras yo bajo a... a buscar lo que he olvidado?

- No te preocupes... - respondió el pelirrojo, mientras metía las camisas de Harry en el baúl -¿Y que olvidaste?... ¿Harry? ¿Harry? - se dio media vuelta y notó que su amigo ya no estaba con él en la habitación.

Ron no le dio mayor importancia y siguió con la tarea que Harry le había encomendado. Luego de terminar de hechizar el baúl para que apareciera en el momento en que llegaran a la oficina del director, miró a su alrededor, buscando la jaula de Hedwing.

- ¡Estoy seguro que la vi aquí hace unos minutos atrás! - se dijo el pelirrojo recordando que jaula estaba cerca de la puerta, antes que Harry saliera. Caminó por todo el lugar buscándola y después de no dar con ella, se dio por vencido - Quizás eso olvidó Harry en la sala común... - pensó encogiéndose de hombros, y después de echar el último vistazo a la habitación, salió rumbo donde lo esperaba Harry.

Llevaba unos cuantos escalones bajados, cuando dos voces inconfundibles para él, hicieron que parara de bajar de golpe las escaleras y su corazón que achicara al máximo.

- Pero yo te amo... - escuchó decir de la boca de su novia.

- Y yo igual a ti, pero... - respondió Harry entrecortadamente.

- ¿Pero qué? ¿Acaso nuestro amor no es seguro?

- Nuestro amor sí, pero el que yo viva, no, ¡entiéndelo!

- ¡Eso no pasará!

Ron en ese minuto sintió su sangre helada, que le faltaba la respiración, como si un repentino golpe al estómago lo hubiera dejado sin aire de pronto. Siguió bajando las escaleras, con mucha cautela, y ahí los vio. Sus dos mejores amigos, sus inseparables amigos estaban muy abrazados. De pronto Harry volvió a hablar y preguntó algo que a Ron aún le daba vueltas en la cabeza:

- ¿Me lo vas a prometer?

Vio a Hermione, su novia en ese entonces, asentir en silencio, porque como se había dado cuenta, el llanto atragantado en la garganta la había dejado sin habla.

Pudo ser y no fue
por ser la vida como es

nos dio la vuelta del revés

Lo ves, lo ves



Entonces una violenta lágrima recorrió el pecoso rostro de Ron, matando así la ilusión del primer amor. Volvió a mirar la escena y escuchó lo que dudaba de Hermione, pero que ahora lo aclaraba todo. Aclaraba sus caricias frías, sus enojos repentinos, sus esquivos cuando él la buscaba para besarla... todo. Su noviazgo había sido una farsa, aunque lo negó muchas veces, la realidad lo golpeó crudamente... Hermione le decía te amo a Harry, a su mejor amigo, y sin más reparos lo besaba con toda la pasión que no había sentido nunca por él.

Nuestro amor era igual

que una mañana sin fin

imposible también

como no morir

En ese momento Ron sacó sus últimas fuerzas y bajó las escaleras, pisando muy fuerte, dándoles la oportunidad para que se separaran y pudieran mentirle por última vez.

- Ya estoy listo... Oh, Hermione... ya estas... aquí... - dijo mirando a Hermione como si no los hubiera visto besar.

- Sí, claro que estoy aquí... - contestó ella nerviosa, con las mejillas sonrojadas y evitando mirar a su novio.

- ¿Esta todo ya? - preguntó Harry notando la tensa mirada de Ron.

- Sí, sí... tu baúl aparecerá en la oficina de Dumbledore apenas lleguemos... y veo que has encontrado lo que buscabas... la jaula de Hedwing, así que creo que todo ya está - contestó Ron, y ahora sabía muy bien porqué Harry lo había dejado solo en la habitación, pidiéndole que le terminara de ordenar el baúl. Se sintió el mayor estúpido de toda la tierra. Mientras él preocupado arreglaba las cosas de su mejor amigo, éste se besaba con su novia descaradamente en la sala común, pero todos sus rabiosos sentimientos los reprimió con mucho esfuerzo.

- Ok, entonces vamonos - dijo Harry, caminando hacia la salida.

Fin de Flash Back

Aquellos dolorosos recuerdos no lo dejaban tranquilo en ningún minuto. Despertaba viendo a Hermione besarse con Harry, no podía comer porque escuchaba los juramentos mutuos de amor y no podía dormir porque se preguntaba que le había hecho prometer Harry a su ex novia.

Pero lo que más odiaba Ron en estos momentos era que aún viendo todo lo que había pasado entre sus dos amigos, aún con el recuerdo vivo de Hermione diciéndole que quería a Harry y aún sabiendo que jamás volvería a estar con ella nuevamente, la seguía queriendo como siempre...

Yo sigo estando enamorado

y tú sigues sin saber si lo has estado

y si te quise alguna vez

lo ves, lo ves

&&&&&&

Hermione llegó a su habitación, cuando todos los demás estaban cenando alegremente en el Gran Comedor. De pronto sus ganas de desahogarse se aliviaron cuando se acordó de su diario de vida y del mucho tiempo que había dejado pasar sin escribir en él. Corrió hacia su cama, levantó el colchón y encontró su tesoro más preciado.

Querido Diario:

Siento no haberte escribido por tanto tiempo, pero de verdad no he tenido ganas de contar lo que me ha sucedido. Hace una semana que estoy completamente sola... Harry se ha ido, Ron ha terminado conmigo y se ha alejado de mí, Ginny está muy extraña, aunque puede ser quizás por su trabajo de la Orden. Nunca pensé que querer tanto a un chico me iba atraer tantas lágrimas. La última vez que hablé con Harry, me hizo prometer que no lo esperaría... no tuve otra opción que decirle que sí, pero no puedo, de verdad que no dejo de pensar en él. Olvidarlo es como pedirle al sol que no de su luz en las mañanas de verano, como hacer que el agua no moje... dejar de pensar en él es tan imposible como imaginar que Dumbledore se pase al bando de Voldemort.

La repentina desaparición de Harry ha creado muchas especulaciones desde la oficial que dice que fue a casa de sus tíos por problemas hasta que está internado en el hospital San Mungo porque le vino una crisis jugando Quidditch y todos están muy pendientes de las cosas terribles que están sucediendo en el mundo mágico. Ayer apareció el cuerpo de un importante delegado del ministerio, cerca de Surrey, donde vive Harry con sus tíos. Se cree que ha sido Voldemort junto con sus mortifagos, aunque los muggles dijeron que había sido muerte natural. Lo que más me preocupa es que ellos están muy cerca de Harry, van tras él... y no sé si realmente este tan seguro en la casa de los Dursley. No he podido hablar directamente con Dumbledore, según McGonagall no pasa mucho tiempo en Hogwarts por la Orden, sin embargo ella dijo que tenían muy bien protegido a Harry... pero ¿será suficiente? Solamente sé eso de él... nada más. Supongo que no lo dejaran enviar cartas... ¡¡¿¿Pero a quién trato de engañar??!! Sé perfectamente porque no me ha mandado ni siquiera una nota. ¡Está tratando de olvidarse de mí! De lo contrario no me hubiese hecho prometer, en aquella mañana gris de mi vida, que no lo esperaría... Quiere olvidarme para no hacerse ilusiones... ilusiones que yo empezaba abrigar en mi corazón. ¿Debería hacer lo mismo? ¿Debería realmente olvidarme de él? ¿Lo podré lograr? Lo mismo me pasaba con Ron, cuando estaba enamorada de él y quería sacarlo de mi mente, pero por más que intente no sucedió nada... solo Harry pudo hacer ese milagro... y si es así, ¿necesitaré enamorarme de otra persona? ¡Imposible! Harry es el amor de mi vida y resto que queda de ella... de esto si que estoy segura.


Con lagrimas en los ojos, me despido de ti diario...



La muchacha cerró su diario de vida con un profundo dolor quemándole en el pecho, lo guardó debajo de la cama, como lo hacia siempre y con los ojos cerrados pensó una vez más en el chico de sus sueños.

- ¿Me recuerdas? - preguntó en voz alta a una solitaria habitación, imaginando que Harry la escuchaba.

Permaneció sentada en el borde la cama, con ambos ojos cerrados por largo tiempo más, mientras creaba en su mente una vida feliz al lado de Harry. Recordó el viaje furtivo a Hogsmeade y una tímida lágrima rodó por su mejilla. En aquel momento daría todo por tenerlo a su lado, por sentir su aroma, su respiración cerca de ella, sus besos...

- ¿Qué? ¿Cómo que en Oxford? - escuchó decir de pronto, haciendo que despertara violentamente.

- Sí en Oxford y en Londres también... - dijo Lavander entrando a la habitación, seguida por Parvati.

- Yo escuché que en Surrey ha habido múltiples desapariciones...

- Sí, y también muchos ataques...

- ¿Desapariciones y más ataques? - preguntó de pronto Hermione, quien prestó mucha atención cuando escuchó desapariciones y Surrey en una misma frase.

- Sí. Mataron a una familia entera en Oxford...

- ¿Y en Surrey? - inquirió la prefecta levantándose de su cama.

- Pues aparte del delegado, ahora se han sumado desapariciones, la última se trata de una vieja mujer squib - contó Lavander con un dejo de preocupación en su voz.

- ¿Sabes que lugar de Surrey era? - preguntó Hermione horrorizada.

- Pues no recuerdo bien...

- Leí que desapareció hace una semana exactamente, salió en la mañana, pero después nadie más la vio. Ahora los únicos que están en su casa son sus gatos, pues era fanática de ellos... - dijo Parvati sentándose en una silla ubicada en el rincón de la habitación.

- ¿Dónde leíste eso?

- En el profeta de hoy, ¿Hermione, no lo has leído?

La muchacha ahogó un grito. Por su depresión había olvidado por completo revisar el periódico mágico. Antes que alguna de sus compañeras pudiera agregar algo más, corrió hacia la puerta, y en un santiamén desapareció.

Llegó a la sala común y sus ojos se iluminaron cuando, en un rincón de la habitación, encima de una mesilla, encontró el diario del día cuya portada salía la foto de policías muggles entrando y saliendo de una casa en un barrio de Surrey. Hermione buscó en el interior del periódico y su corazón se paralizó por completo cuando leyó:

MISTERIOSA DESAPARICI"N EN SURREY:
Ni la ciudadanía muggle ha podido estar ajena a los terribles ataques y desapariciones efectuados por el Innombrable y sus secuaces, y nuevamente Surrey ha sido centro de ataques. Esta vez la preocupación se concentra en la desaparición de Arabella Figg, una anciana squib con domicilio en la calle Privet Drive, Little Whinging. Muggles que resguardan la comunidad no mágica llamados policías han declarado a diversos medios que la mujer posiblemente esta pérdida en la ciudad, ya que padecía continuamente momentos de desorientación, por lo que harán todo lo posible para encontrarla, pero hasta el cierre de esta edición no ha habido resultados concretos. Sin embargo, nuestros reporteros han podido investigar que la mujer no está perdida como creen los muggles, sino que ha sido capturada por mortifagos, siguiendo estrictas órdenes de ustedes-saben-quien. Aún no es posible detectar la zona en que ella estaría cautiva ni tampoco saber si todavía permanece con vida.



Hermione sin palabras botó el diario, no tenía idea que hacer. Sabía que Arabella Figg pertenecía a la Orden y que desde que Harry vivía con sus tíos, ella era la encargada de protegerlo. Ahora era muy extraño que la misma semana que Harry volvía con los Dursley por su seguridad, Arabella desaparecía misteriosamente. Buscó con la mirada y corrió al ver a Ginny entrando por el retrato.

- Ya lo leí... - contestó la pelirroja cuando vio a Hermione agitando el periódico por los aires.

- ¿Qué sabes? ¿Dumbledore te ha dicho algo?

- Cree lo que sale en el diario, que el Innombrable la ha raptado.

- ¿Estará muerta? - preguntó la chica con los ojos brillantes.

- No lo sabe con exactitud...

- ¿Y por qué ella?

- Porque es la que estaba más cerca de Harry...

- ¿Eso significa que ahora Voldemort tendrá más oportunidades para... para atraparlo?

Ginny no quiso responderle con palabras, por lo que movió su rojiza cabellera de arriba abajo.

- ¡Esto es muy grave! - exclamó Hermione con lágrimas en los ojos.

- Claro que sí... pero Dumbledore ha mandado un nuevo grupo para resguardar la zona.

- ¿No será más conveniente que Harry vuelva a Hogwarts? ¿No estará más seguro aquí?

- Yo también creo que eso debería hacerse, pero Dumbledore se empeña en dejar a Harry con sus tíos - respondió Ginny muy preocupada.

- ¿Y nosotros no deberíamos hacer algo?

- ¿Qué se te ocurre, Hermione?

- Pues... ir donde él... estar cerca...

- No sería mala idea, si no fuera porque el Innombrable nos tiene también en la mira, y no podemos salir así como así... Dumbledore ha hechizado el colegio para que ningún alumno salga sin autorización... ¿acaso no has escuchado que ahora apenas podemos ir al borde del lago?

- ¡Yo no puedo dejar a Harry así!

- Ya lo sé... ya lo sé... pero yo ya tengo una clara misión, tú lo sabes... ¿qué más puedo hacer?

- Harry se siente solo... se siente mal... quiere estar con nosotros...

- ¿Y tú como lo sabes? - preguntó Ginny con voz queda -¿Te ha mandado alguna carta?

Hermione bajó la mirada rápidamente, en el momento que su corazón se agitaba con fuerza. ¿Cómo podía saber con exactitud lo que pasaba con Harry?

- Eh... bueno... está allá con los Dursley... no creo que lo esté pasando bien...

- Pues sí, tienes razón. Pobre de él, solo allá... - dijo la pelirroja con aire pensativo.

La prefecta solo asintió con su cabeza, pues en ese minuto una voz ahogada le decía que la extrañaba.

- ¿¿¿Has oído eso??? - preguntó Hermione abriendo grandes ojos a su amiga.

- ¿Qué cosa?

- ¡¡Esa voz!! ¿¿No la has oído??

- Fue Colin quien chilló...

- No, no... no era él... era la voz de... de...

- ¿De quién? - preguntó Ginny con cierto temor.

- De Harry... - respondió temblorosa.

- ¿Harry? ¡¿Pero cómo?!

- Shisssssss, baja la voz - dijo Hermione al tiempo que miraba a ambos lados - Tienes que creerme, era él... lo oí...

- ¿Qué te dijo? - Ginny había llevado de un ala a Hermione hacia el rincón más apartado de la sala común, mirándola con gran expectación.

- Me dijo que... que me extrañaba...

- ¿Estás segura?

- ¡Sí!

- ¿Completamente segura?

- ¡Sí! Además, no es primera vez que pasa...

- ¡¡¿¿Cómo??!!

Hermione se tapó rápidamente la boca con ambas manos. Su secreto mejor guardado con Harry había salido por fin a flote.

- ¿No es primera vez que pasa?-Ginny ahora tenía las cejas muy fruncidas e incapaz de cerrar su boca.

- No... sí... en realidad no como piensas...

- ¡¡Yo ya no pienso nada!! - exclamó la muchacha anonadada.

- Lo que pasa es que siempre era Harry el que escuchaba mis pensamientos o tenía visiones conmigo y yo nunca escuchaba o veía algo de él, pero ahora... lo escuché, estoy segura.

- ¿Y por qué no me habías dicho eso antes?

- Porque es... era nuestro secreto...

- ¿Su secreto? ¿No pensaste que podía ser peligroso?

- ¡¡Claro que lo pensé!! ¿¿Por qué crees que fui a hablar con Snape sobre el hechizo??

- ¿¿Snape lo sabe??

- Sí, al igual que Dumbledore...

- ¿Y qué han dicho?

- Pues Snape no me supo decir bien lo que era y Dumbledore... él... él no me dijo nada - contó la chica haciendo memoria.

- ¿¿Nada??

Hermione negó con su cabeza, pensando muy bien en ese pequeño detalle que se le había escapado. ¿Por qué Dumbledore nunca se refirió sobre el tema? Pensó rápidamente.

- Es extraño, ¿no crees? - acotó Ginny preocupada.

- Sí, siempre creímos que era por el efecto de la poción, pero yo desenamoré a Harry hace tiempo...

- ¿Por qué no hablas con Dumbledore?

- ¿Ahora?

- ¿Quieres esperar más? - saltó la pelirroja.

- ¡Tienes razón! ¡Debo hablar ahora mismo con él!

Ginny asintió fervorosamente y la siguió hasta el retrato de la señora gorda.

- Espero que te vaya bien... - le dijo en voz baja, ya que salían y entraban alumnos de Gryffindor.

- Gracias...

- ¡Ah por cierto! Si ves a mis compañeras de cuarto por ahí... no las escuches, ¿está bien?

- ¿Qué?

- ¡Sólo que no las escuches, por favor! - y apremiándola a que saliera de una vez de la sala común, Ginny esquivó la penetrante mirada de Hermione.

- Ok, pero después me contarás sobre eso...

- Eh... sí, sí... ¡pero vamos Hermione! ¡Apúrate que ya es tarde!

- Ya, ya... adiós - y dejando atrás a su amiga pelirroja, corrió por los pasillos.

&&&&&&

Estaba sin aire cuando llegó a las escalinatas que llevaban a la oficina del director de Hogwarts. Dando el último esfuerzo, subió las escaleras, cuando de un momento a otro, se encontró cara a cara con un chico pelirrojo, quien la había estado evitando en toda la semana. Ron venía de hablar con Dumbledore, Hermione se dio cuenta que estaba muy pálido, más pálido de lo normal.

- Lo... lo siento - dijo tontamente el chico, ruborizándose por múltiples razones.

- ¿Cómo estás, Ron? - fue lo primero que pudo decir la chica, al recuperar el aire.

- Permiso - contestó él, pidiendo el paso para seguir bajando las escaleras.

- Ron, por favor... esto no está bien...

- Permiso - repitió de nuevo, sin atreverse a mirarla a los ojos, porque sabía que se perdería una vez más.

- Ron, antes que todo esta nuestra amistad... - Hermione se atrevió a tomarle el brazo, sintiendo gran dolor por todo lo ocurrido.

El chico sintió esa electricidad recorrer su cuerpo, la misma que sintió cuando en quinto año Hermione lo besó en la mejilla y descubrió que no había más remedio... ella era su primer amor.

Quédate un momento así, no mires hacia mí Que no podré aguantar si clavas tu mirada
Que me hiela el cuerpo, me ha pasado antes que no puedo hablar

- Ron...

- Te está esperando... - dijo el muchacho incrustando su mirada en la gruesa pared de piedra.

- ¿Ah?

- Dumbledore - contestó Ron fijando por fin sus claros ojos en la muchacha. La observó por unos breves y silenciosos segundos, notando que su apariencia mostraba su animo.

- ¿Me... me espera? - preguntó la chica.

Ron no contestó y antes que Hermione se repusiera, y siguiera insistiendo, pasó velozmente a su lado, bajando las escalinatas hasta perderse.

A la chica le costó reponerse de aquel fugaz encuentro, pero tenía que ir ahora donde Dumbledore y sacarse por fin todas esas dudas acumuladas en el tiempo.

- Adelante - contestó el cansado hombre al aviso de Hermione, antes de entrar a la habitación.

- Buenas noches, profesor...

- Buenas noches, Hermione. Te esperaba... - dijo Dumbledore junto con una mirada sabia.

- Sabrá a lo que vengo... - Hermione se acercó mucho más al escritorio, tomando asiento frente a él.

- Harry Potter, ¿adivino?

- ¿Cómo está él? - preguntó sin más rodeos.

- No muy tranquilo...

- ¿Lo ha ido a ver?

- Por supuesto...

- ¿Qué dicen sus tíos?

- Ellos... ellos no están muy contentos con su aparición, pero...

- ¿Cuándo regresará? - Hermione estaba muy nerviosa haciendo pregunta tras pregunta.

- Aún no lo sé...

- ¿No es más conveniente que este aquí? Estaría más cerca de usted y...

- Hemos discutido acerca del tema, y seguimos creyendo que el lugar más seguro es junto a sus tíos...

- ¿Hemos? ¿Quiénes son los que han discutido?

- Los de la Orden.

- ¿Ginny también?

- ¡Oh! Ya sabes lo de Ginny...

- ¿Ella también?

- No, no... ella no tiene contacto directo con nosotros, pues su trabajo es muy arriesgado...

Hermione se dio un respiro, mirando al director fijamente.

- ¿Qué sabe de Arabella? - preguntó ya recobrada.

- Voldemort la tiene secuestrada.

- ¿La ha matado?

- Lamentablemente, no lo sabemos Hermione...

- ¿Qué cree usted? ¿Por qué ella? ¿Acaso no vive a cuadras de Harry? ¡¡¡¿¿¿NO ES ESO PELIGROSO PARA ÉL???!!!

- Hermione, debes saber que Arabella pertenece a la Orden...

- ¡Eso lo sé! - La muchacha estaba fuera de sí. Nunca se le hubiera ocurrido gritarle así al director.

- Por lo tanto - continuó Dumbledore inalterable - Hay cosas que no puedo comentar contigo, lo siento Hermione, pero créeme que es por el bien de todos...

- ¿El bien de todos? ¡Perfecto! ¡Todo sea por el bien de todos! Pero... ¿quién se preocupa por el bien de Harry? ¡Nadie! - contestó enrabiada.

- No es así... créelo... - indicó el director con voz sentida.

- Pues sabe lo que creo... Creo que ustedes solo utilizan a Harry...

- Hermione...

- Sí profesor, lo están utilizando por el bien del resto, pero les importa un rábano sus sentimientos... ¿Cuántas cosas más le están ocultando, profesor?

Dumbledore no respondió enseguida, dando a aquellos minutos de silencio un hermetismo que carcomía a Hermione.

- Sé que hay muchas cosas en que no he actuado bien... - dijo Dumbledore con ojos cristalinos - Pero por favor, lo único que quiero que quede bien claro es que he hecho todo... todo pensando en el bienestar de Harry... y que nunca lo he querido utilizar.

Hermione escuchó las palabras con la mirada gacha, pues de sus ojos salían libres y sin pausa lágrimas dolorosas.

- Yo... yo solo quiero lo mejor para él... profesor... - contestó entre sollozos.

- Lo sé y él también lo sabe...

- ¿Lo sabe? - dijo ella levantando su cabeza.

- Sí... - y de pronto, con un movimiento de su varita, atrajo hacia él un sobre blanco que estaba en la repisa del segundo estante - Esto es tuyo... - le dijo entregándole a Hermione lo que parecía ser una carta.

- ¿De quién es? - preguntó tontamente con el corazón apretado.

- Harry no puede mandar cartas por el momento de la manera convencional, es por eso que me ha pedido que te entregara esto, en tus propias manos.

Hermione recibió el sobre temblorosa. No sabía si abrirlo ya o esperar a estar en la soledad de su habitación.

- Dijo que lo leyeras cuando estuvieras sola - contó Dumbledore contestando sus dudas.

Ella asintió en silencio, mientras que con mucho cuidado se guardó la carta en su bolsillo interno de sweater.

- Espero que ahora estés más tranquila... - dijo él lanzándole a Hermione una sonrisa triste.

- Todavía no...

- ¿Qué otra duda tienes? - preguntó con serenidad característica nata de él.

- Usted recuerda que yo hace tiempo atrás hice un filtro para enamorar...

- Sí, perfectamente... y enamoraste a Harry, ¿verdad?

- Sí, por error. Bueno durante el transcurso del hechizo, Harry tuvo algunas acciones extrañas...

- ¿Qué acciones?

- Bueno, empezó con escuchar mis pensamientos...

- ¿Escuchaba todo?

- No, no... era en momentos inesperados, ni siquiera él sabía cuando o por qué... y después tuvo también visiones de mí...

- ¿Cómo eran esas visiones?

- No recuerdo muy bien lo que me decía, pero eran siempre espontáneos... y creo que de corta duración.

- ¿Estás preocupada por eso?

- En realidad yo lo atribuí siempre al hechizo, pero lo que ha sucedido hoy me preocupa...

- ¿Qué ha pasado? - preguntó Dumbledore con un dejo de preocupación.

- Hoy... hace una hora atrás aproximadamente, escuché su... su susurro. Lo extraño es que él ya no está hechizado... ¿o sí?

- No, Harry ya no está hechizado...

- ¡¿Entonces sus facultades para escucharme y verme no eran por el filtro?!

- Al parecer no... Si todo es tal como me lo cuentas, esto no es obra de lo que hiciste.

- ¿Y qué es?

Dumbledore respiró hondo, mientras Hermione apretaba con más fuerza su carta.

- Quizás es uno de los poderes que Voldemort le trasmitió hace 15 años atrás. Tú sabes bien que él tiene una gran capacidad para dominar mentes ajenas y ver cosas que otros simples magos no pueden observar.

- Sí, pero si Harry tiene ese poder, ¿por qué lo escucho ahora yo? Vol... Voldemort no me transmitió a mi ningún poder, jamás me he enfrentado a él... nada...

- Puede que él no, pero Harry sí.

- ¿Harry? ¡¿Harry me transmitió ese poder?! Pero... ¡¿C"MO?!

- Verás Hermione, hay muchas formas de traspasar poderes mágicos de mago en mago, pero no siempre tienen resultados satisfactorios y a veces puede traer mortales consecuencias a quienes lo intentan sin cuidado. Obviamente, la manera en que Voldemort le transmitió algunos de sus poderes a Harry, ha sido la más peculiar de todos los tiempos, y no solamente porque para hacer este traspaso tiene que haber un mutuo acuerdo entre los magos, sino que sólo un poder puede ser transferido, y todos sabemos que Harry heredó algunos que tiene Voldemort.

- Sí, habla parsel... que es lo más característico de él, ¿no?

- Exacto.

- Entonces Harry, extrañamente, me dio esos poderes a mí, inconsciente, porque él tampoco lo sabe - dijo Hermione tratando de ordenar la nueva información.

- Puede que hayas muchas interrogantes y no todas pueden tener respuesta, pero lo importante, Hermione, es que pienses que de esto mucho puedes sacar y beneficiar... pero estoy seguro que esto ya lo sabías... - y sonriendo se reclinó en su asiento.

La muchacha sonrió también sintiéndose de pronto muy avergonzada por la escena que dio al entrar.

- Lamento los gritos, profesor... no debí dirigirme a usted de aquella manera, merezco que me quiten varios puntos o hasta entregar mi cargo de prefecta...

Dumbledore la observó por debajo de sus anteojos. Sacó luego una pequeña caja roja de una de sus gavetas del escritorio, y se lo extendió a la muchacha.

- Comételos todos - le dijo mientras ella recibía confundida la caja.

- ¿Son para mí?

- Son los mejores bombones de Hogsmeade. Con eso te sentirás mejor...

- Pero... y mi... ¿castigo?

- Siéntete culpable de comer el mejor chocolate - y sonriéndole le devolvió a Hermione el alma al cuerpo.

- Gracias, profesor... gracias... - Hermione agarró firmemente la caja y revisando que su carta estaba segura en su bolsillo, se levantó del asiento, dirigiéndose a la salida. Estaba por girar la manilla cuando quiso salir de la última duda.

- ¿Qué quieres saber ahora? - preguntó el director pacientemente.

- ¿Ron vino a preguntar por Harry también?

- Sí.

- Gracias.

- Un momento...

- ¿Si profesor?

- Recuerda que unidos se enfrentan dificultades como esta.

- Lo sé profesor... lo sé... - y con mezcla de sentimientos encontrados, la muchacha salió de la oficina del director, con deseos de llegar lo más rápido posible a su habitación.

&&&&&&

- ¿Dónde estabas? - preguntó Parvati cuando vio la rebelde cabellera de Hermione entrar por la puerta.

- ¡Oh ya están aquí! - exclamó desilusionada.

- También es nuestro cuarto - dijo Lavander molesta.

Hermione se dio media vuelta y cerró la puerta tras de sí. Sabía que no era un buen lugar para leer la carta de Harry.

- ¿Adónde se habrá ido, Parvati?

- ¡Quién sabe! - contestó la muchacha encogiéndose de hombros.

- ¿Estará así por los rumores?

- ¿Lo dices por lo de Ginny y Harry?

- Sí... ¿lo sabrá?

- Pues si no lo sabe, pronto le irán con el chisme...

Ambos muchachas movieron las cabezas de lado a lado.

- Yo no creo que sea un chisme... - dijo Lavander colocándose el pantalón de pijama.

- Y yo tampoco, Ginny y Harry fueron novios, y como bien dicen por ahí donde hubo cenizas... había... eh... ¿cómo era?

- Donde hubo fuego, cenizas quedan - le contestó su amiga.

- Pues eso... para mí que hay algo más...

- ¿De verdad les crees?

- Sí, además, ¿por qué Sue y Agatha inventarían algo así?

Lavander se encogió de hombros pensando en como enfrentaría Hermione los rumores que las compañeras de cuarto de Ginny habían echado a correr.

&&&&&&

Hermione pateó el suelo con rabia cuando llegó a la sala común nuevamente, en donde aún quedaban algunos chicos disfrutando de las últimas horas que quedaban de domingo.

Salió de allí llevando firmemente agarrada su caja de chocolates y la carta de Harry. El pasillo oscuro y frío no lo desanimó, es más, corrió pensando al tiempo en un lugar en donde poder estar a solas.

Subía las escaleras haciendo el menor ruido posible, cuando unos pasos ligeros, detrás de ella, la alertaron que no estaba sola en aquel paseo nocturno. Lentamente volteó a sus espaldas, creyendo encontrar a Filch o algún profesor, pero solo se encontró con la tenebrosidad que daba el castillo a esas horas de la noche. Volvió a retomar su marcha con el corazón más chico y con los oídos más agudos. Subía el último escalón, cuando escuchó ahora la respiración agitada la hizo dar un grito sordo.

- ¿Qué haces aquí Granger?

Hermione estaba ahora, sorpresivamente, frente a frente a Malfoy.

- ¿Tú... tú como apareciste? - le preguntó anonadada.

- ¿Y eso qué te importa? - le respondió mostrando un dejo de nerviosismo.

Hermione no le respondió, en vez de aquello, miró nuevamente a sus espaldas.

- ¿Qué pasa, Granger? - inquirió Draco viendo también sobre los hombros de la muchacha.

- ¿Eras tú?

- ¿Era yo qué? - contestó sin entender.

- ¿Eras tú el que venía tras mío?

- ¿Yo?

- Sí... ¿venías tú detrás de mí?

- ¡No! Yo venía del otro lado... ¿o cómo te explicas que haya topado contigo cara a cara?

Hermione recapituló encontrándole la razón, sin embargo eso no la dejó mucho menos tranquila.

- Entonces, ¿quién era? - preguntó la chica mirando nuevamente a sus espaldas.

- ¿Quién era quien? - inquirió Draco perdiendo la paciencia.

- ¡El que me seguía!

- ¿Te estaban siguiendo?

- Sí... los pasos... yo lo oí...

- ¿No estarás loca?

- ¡Yo lo escuché!

- Puede que sea el estúpido de Filch...

- Si es así, me debo ir rápido - contestó la chica.

- Hey, hey, hey, ¿acaso la sala común de ustedes no es por el otro lado?

- Sí, ¿por qué?

- ¡¿Entonces?!

- ¿Entonces qué?

- ¿Entonces por qué vienes a este pasillo? - le preguntó llenó de curiosidad -¿Y qué es eso que llevas ahí? - dijo fijándose en la caja roja de bombones que Dumbledore le había dado.

- ¿Qué te importa? Mete tus narices en tus asuntos.

- ¿En qué estás metida, sangre sucia?

- Yo en nada, ¿quizás eres tú el que está metido en algo? A ver... ¿por qué apareciste por aquí de pronto?, además tu sala común si que queda lejos de aquí, ¿o no?

Draco esquivó su penetrante mirada, fijándola en algún punto de la oscuridad.

- Es tarde, Granger... adiós... - le dijo partiendo.

- Adiós - contestó Hermione sabiendo que Draco ocultaba algo.

El chico rubio bajó las escaleras sin mirarla, mientras que Hermione trataba de descubrir en qué pasos andaba él.

- Espero que en nada malo... - pensó no muy convencida, cuando el chico se perdió en la penumbra.

&&&&&&

Había pasado varios minutos del encuentro con Malfoy, cuando Hermione por fin encontró un lugar tranquilo en donde leer la carta.

La lechucería estaba iluminada por las estrellas muy brillantes, mientras que algunas lechuzas estaban volando alrededor de la torre. Hermione buscó el lado más iluminado por el cielo y sentándose en una caja de madera, que estaba en un rincón de la habitación, miró con mucha ansiedad el sobre.

Lo miró por ambos lados dándose cuenta que Harry no había escrito el nombre del destinatario ni del remitente. Unos nervios la acecharon entonces, haciendo que inconscientemente, sacara tres bombones de la cajita que Dumbledore le había dado y se los tragara sin siquiera disfrutar de su exquisita textura.

Respiró muy hondo hasta lograr poder abrir el sobre, teniendo ahora la carta doblada en sus manos.

- Que no diga nada malo... que no... - suplicó Hermione antes de comenzar a leerla.

Y así, la muchacha se hundió en un mar de palabras dedicadas especialmente para ella...

Mis días sin ti...

como duelen mis días

sin ti
Capítulo 21: El ojo de Horus

Querida Hermione:


No estoy seguro cuando llegará mi carta hasta tus manos, solo espero que sea lo más pronto posible...

Quiero decirte que desde que estoy aquí lo único que hago es pensar en ti. Sé que dije antes que me fuera que no me esperarás, porque no sé cuando volveré o si lo haré, y no quiero hacerte sufrir, sin embargo me he dado cuenta que con eso te estoy dañando más. Te he visto llorar y también he escuchado lo que sientes por mí... y esto lo vengo haciendo desde hace mucho tiempo. Sí, ya sé lo que es, Dumbledore me habló de mis poderes, no te tienes que alarmar. He escuchado mucho de ti, incluso antes que me alejara. Fue así como me enteré que tú me amabas después que me desenamoraste. Poco a poco fui escuchando tu voz pidiendo que regresara a quererte. Al principio me asusté, no sabía si era real o me estaba volviendo loco, pero más tarde me di cuenta que me querías. Además estaba confundido. Por un lado había recuperado mis recuerdos y con eso también lo que sentía por Ginny, pero por otro lado no podía negar que desde que me desenamoraste sentía por ti algo más que la amistad que teníamos. Me llevó un tiempo comprender que lo que sentía por Ginny era sólo cariño y que era contigo cuando sentía amor. Lo malo fue que al dejar tanto tiempo, tú quisiste olvidarte de mí saliendo con Ron, y eso complicó todo... Fue así que no pude más aquel día en que quedamos solos en la cabaña y te pedí una explicación, el resto ya lo sabes...

Ahora con esto más claro te pido que estés tranquila y no te desesperes, yo sé que algún día estaremos juntos...


Con cariño, Harry Potter.


Hermione releyó una y otra vez la carta quedando, al contrario de lo que quería Harry, más confundida y preocupada. ¿Qué quería decir ahora? Un día le decía que no pensara en él y ahora le pedía que estuviera tranquila porque algún día iban a estar juntos... pero ¿Cuándo?

Dobló el papel cuidadosamente y lo metió en su sobre, pensando en las palabras de Harry, ¿qué debería hacer ahora?

&&&&&&

Al día siguiente Hermione bajó a desayunar temprano, antes que Lavander y Parvati la siguieran, como lo estaban haciendo desde que Harry no estaba en Hogwarts. Leía el ejemplar mañanero del Profeta, cuando, sorpresivamente una brillante melena rojiza se sentó frente a ella.

- ¿Te han hablado? - preguntó Ginny antes que Hermione pudiera saludarla.

- ¿Quién? - contestó la prefecta anonadada.

- Ah... eh... Dumbledore, ¿qué te dijo ayer? - dijo la muchacha nerviosamente.

- ¿Ginny, estás bien?

- Sí, bien, muy bien...

- Es que estás muy nerviosa, y qué es eso que me dijiste anoche... sobre tus compañeras...

- Nada, nada... tonterías, pero no desvíes el tema, ¿qué ha dicho Dumbledore?

- Bueno, me habló de Harry...

- ¿Te dijo por qué lo escuchas?

- Sí, me explicó todo o casi todo...

- ¿Y? - preguntó muy interesada.

- Es porque el mismo Harry me transmito no sé como esos poderes a mí - contó Hermione en voz baja.

- Eso quiere decir que Harry tiene esos poderes... ¡wow!

- Sí, Voldemort se los transmitió cuando le hizo la cicatriz...

Ginny se sacudió al escuchar el nombre del Innombrable, pero siguió escuchando con atención cada detalle que Hermione contaba.

- Harry no sabía que tenía esos poderes, hasta ahora... pero no entiendo como me los dio...

- ¿Eso no te lo dijo Dumbledore?

- No, dijo que siempre van a existir interrogantes y que no todas tendrán respuestas, pero que de esto me puedo beneficiar...

- Y tiene razón, ¿no has pensado que ahora podrás estar más cerca de Harry de lo que jamás imaginaste?

Hermione se quedó pensando por unos segundos mientras que Ginny la miraba con grandes ojos.

- Y eso no es todo... - continuó luego de sacar la carta que Harry le había escrito.

- ¿Qué es eso? - preguntó Ginny mirando el sobre que su amiga tenía ahora en sus manos.

- Una carta... una carta que me escribió Harry - y se la extendió a la pelirroja para que la leyera.

La chica revisó el papel rápidamente, sonriendo al final.

- ¿De qué te ríes? - saltó Hermione al ver a la muchacha con una gran sonrisa.

- De lo mismo que deberías reírte tú...

- No te entiendo...

- Vamos Hermione, eres demasiado inteligente para hacerte la tonta precisamente ahora...

- Explícate mejor, ¿quieres? - pidió perdiendo la paciencia.

- ¡Pero si está muy claro!

- Para ti, porque lo que es yo... - contó moviendo su tupida cabellera de lado a lado.

- Harry de verdad te quiere, por eso que te escribió esto - dijo mostrándole la carta - Está arrepentido de haberte pedido que no lo esperaras, porque sabe que no lo harás... ¿no está claro?

Fue entonces cuando Hermione esbozó una sonrisa, convenciéndose de lo que su mente había negado toda la noche.

- ¿Y qué debo hacer ahora? - le preguntó a Ginny guardando la carta con mucho cuidado.

- Yo creo que lo sabes muy bien... - le contestó la pelirroja misteriosamente, antes que empezara la primera clase del día.

&&&&&&

Ron miraba desde las gradas el campo de Quidditch pensando en los antiguos recuerdos, donde Harry, Hermione y él pasaban tardes enteras averiguando algún misterio sobre Hogwarts o el Innombrable, tramando una próxima aventura o simplemente haciendo los deberes escolares. Ahora todo eso se veía tan lejano e irreal que le dolía en solo pensar en lo que había perdido.

Seguía ensimismado, cuando una cabellera rubia y una vocecita chillona lo sacó bruscamente de sus pensamientos. Una muchacha se acercaba a él a grandes zancadas, llamándolo a viva voz. Ron miró hacia ambos lados de la tribuna y notó que no había nadie más cerca de él, mientras que la chica corría los últimos metros para hablarle.

- Ho... ho... hola... Ron... - saludó la chica muy cansada.

Ron la miraba desinteresadamente, mientras que hacia un vago gesto de saludo con su cabeza.

- Mira... mira lo... lo que... te he... traído - continuó ella, sentándose a su lado, al tiempo que sacaba dentro de los bolsillos interiores de su túnica un ejemplar del Quisquilloso.

- ¿Y para que lo quiero yo? - preguntó Ron bruscamente, recibiendo la revista que Luna le tendía.

- Es una edición especial, te va a encantar... - contestó más chiflada que nunca, ya con el aire recuperado.

- Eh... gracias... - Ron miró el ejemplar sin interés, pensando que de todas las chicas que había en Hogwarts, tenía que seguirlo la más loca.

Hubo un incómodo silencio, donde Luna miraba con grandes ojos al pelirrojo, como si lo estudiara detalladamente.

- ¿Sabes algo de Harry? - preguntó de pronto la chica.

- No - contestó con rotundidad.

- Ah... ¿ya no son amigos?

- Eso no te incumbe.

- Yo creo que sí...

- ¿Cómo dices? - saltó Ron sin paciencia.

- Me preocupa que estés así - contestó la muchacha rápidamente - Yo soy tu amiga y...

- Un momento, tú no eres mi amiga - corrigió Ron duramente al tiempo que se paraba del asiento - Nunca lo has sido ni lo serás... los amigos son sólo un estorbo.

- ¡Ron!

- Y por favor - prosiguió éste crudamente - No me persigas más, porque yo no estoy para soportar a locas como tú - y antes que Luna pudiera agregar algo, él se alejó, dejándola sola en el lugar.

El muchacho no entendía por que Luna Lovegood se empeñaba en seguirlo por todos lados. Iba a sus entrenamientos de Quidditch, lo espiaba en las salidas en Hogsmeade, trataba de comer junto con él en el comedor, lo buscaba en la biblioteca y últimamente se había convertido en su sombra, desde que supo que su romance con Hermione había terminado. Eso realmente lo fastidiaba, porque muchas veces había intentado explicarle que su compañía no era necesaria, pero ella no parecía entender.

- Es una chiflada sin remedio - se dijo sosteniendo aún el Quisquilloso.

&&&&&&

Hermione traía consigo una gran cantidad de libros, muchos los sacó de la sección prohibida, ya que tenía edad suficiente para hacerlo. Subía con dificultad los peldaños que la llevarían a su habitación, cuando dos muchachas le cerraron el paso.

- ¿Pero qué les pasa? - exclamó Hermione viendo a Lavander y Parvati frente a ella.

- Tenemos que contarte algo muy grave - contestó Lavander ayudándola con unos cuantos libros.

- Eh... gracias, ay, cuidado con mi pelo... ¿pero de qué se trata?

- Acá no te lo contaremos... - dijo con voz misteriosa Parvati, mientras que tironeaba de su brazo para que subiera las escaleras con más rapidez.

- Sí, vamos, apúrate Hermione, que esto es serio...

Y sin decir nada más, sus compañeras de cuarto guiaron a la prefecta hasta la habitación perfectamente iluminada.

- ¿Ahora me lo van a decir? - preguntó Hermione sentándose en el borde de una de las camas.

- Sí, pero déjame decirte que esto no te gustará nada... - previno Lavander dejando los libros que cargaba en su cama.

- Debes ser fuerte... muy fuerte... - indicó tímidamente Parvati.

- ¡¿Pero díganmelo ya?!

Tanto Lavander y Parvati se lanzaron nerviosas miradas, pero antes que Hermione levantara nuevamente la voz, una de las gemelas Patil dijo:

- Es sobre Harry... Harry y Ginny...

- ¿Ah? - Hermione esbozó una sonrisa casi burlona.

- Hermione, vimos a Harry y su ex novia besándose el día antes que se fuera... - agregó con impaciencia Lavander.

- ¿QUÉ DICEN? - exclamó la muchacha con la misma sonrisa en su cara, pero ahora sintiendo nerviosismo.

- No es mentira... lo vimos nosotras y no somos las únicas...

- Sí - afirmó Parvati - Las compañeras de Ginny también estaban presentes.

- ¡Es broma!

- No, no, te prometemos que es verdad... ¿por qué tendríamos que hacerte una broma así? - le preguntó Lavander muy seria, tan seria que intranquilizó a Hermione mucho más.

- ¿Dónde lo vieron? - inquirió mientras un dolor de estómago se apoderaba de ella.

- En el pasillo del segundo piso, cuando llegábamos de Hogsmeade - respondió Parvati mirando a Hermione con preocupación.

Poco a poco los castaños ojos de Hermione se volvieron cristalinos, sintiendo también que le faltaba el aire.

- ¿Quién más estaba ahí?

- Ellos estaban solos en el lugar cuando llegamos, pero después por el otro costado aparecieron las compañeras de Ginny... ahí se separaron, pero creo que no se fijaron que habíamos estado viéndolos hacia mucho rato.

- ¿Y qué pasó después? - preguntó la prefecta con dolor.

- Harry subió, creo que en dirección a la sala común, y Ginny caminó en dirección a la oficina de Dumbledore - respondió Lavander haciendo memoria.

- ¿Estas... segura?

- Sí, Hermione, así fue...

- ¿No escucharon algo?

Ambas Gryffindors negaron con su cabeza.

- ¿Estaban... besándose, besándose? - interrogó la muchacha con la mente nublada.

- Como si fueran novios...

- O amantes... - añadió Parvati.

Hermione se levantó de la cama como relámpago, y sin preguntar nada más a sus compañeras, salió de la habitación.

- ¿Tú crees que hicimos bien? - inquirió Lavander a su amiga.

- Sí, ¿somos o no amigas de Hermione?

- Bueno... sí, aunque...

- Nada Lavander, hicimos bien, mejor que nosotras que las compañeras de Ginny.

- ¿Sabes? A mí esa pelirroja nunca me dio buena espina... - comentó la chica ojeando los libros de Hermione.

- A mí tampoco, es bastante rara, muy misteriosa... como que siempre esconde algo... Se supone que ya no estaba con Harry.

- Yo sé que Hermione y Ron terminaron, obviamente porque ella esta loca por Harry...

- Claro, y se suponía que Harry también está muy enamorado de ella, y eso del beso con Ginny me dejo confundida...

- ¡Imagínate entonces como está Hermione!

- Pobre... ¿y esos libros? - preguntó Parvati mirando la chica.

- Son los que traía Hermione... ¿oye, nos están pasando como convertir un objeto en traslador?

- No, ¿por qué?

- No, por nada... - contestó Lavander dejando uno de los libros encima de la cama.

&&&&&&

Hermione salió de su habitación con el fin de encontrar una explicación. Corrió hasta la puerta de la habitación de chicas de quinto año, y con ahínco la golpeó.

- ¿Sí - preguntó una chica, a quien Hermione conocía como Agatha.

- ¿Está Ginny?

- Eh... no...

- ¿NO?

- No, creo que bajó... - contestó la muchacha muy nerviosa.

Lanzando una última mirada de incredulidad, Hermione giró sobre sus talones para marchar hacia la sala común.

- ¡Sue, Sue! - exclamó Agatha cerrando la puerta de la habitación.

- ¿Quién era?

- ¡Hermione buscando a Ginny!

- ¿Cómo estaba?

- ¡Enojadísima!

- ¿Lo sabrá? - preguntó abriendo grandes ojos.

- Yo creo que sí... ¡pobre Gin!

- ¿Pobre Gin? ¡Ay por favor! - exclamó Sue.

- Claro, apuesto que fue Harry la obligó a besarla...

- Jajaja, no me hagas reír. Te apuesto una cerveza de manteca que Ginny fui la que incitó a Harry, estoy segurísima que fue así...

- ¿Y por qué? - preguntó Agatha cruzándose de brazos.

- Porque esa Weasley es una fresca - respondió Sue como si fuera lo más obvio del mundo -¿Acaso no recuerdas como andaba antes? Siempre detrás de Harry, después salió con Michael Corner, aunque seguía enamorada de él; apuesto que lo hizo sólo para sacarle celos, también se dice que salió con Neville, pero eso si que no lo creo, y ahora último anda muy misteriosa... no me sorprende que al ver que Harry andaba detrás de Hermione, quiera hacerse la linda de nuevo y reconquistarlo, y que mejor que plantarle un beso.

- Sabes lo que creo, Sue...

- ¿Qué?

- Que estás completamente loca, además ¿de adónde sacas que Harry anda detrás de Hermione? Yo sé que es al revés...

- No, no, no... es Harry el que está enamorado de la sabelotodo insufrible, ¿o entonces por qué ella está de novia con Ron Weasley?

- ¡Pero si terminaron!

- ¿¿¿Quééé???

- Sí, lo escuché decir de Parvati Patil, y si lo dice ella, es porque lo sabe de muy buena fuente - contestó la chica con aire de superioridad.

- ¡Wow! Eso no lo sabía, voy a tener que averiguar más... Aunque de todos modos, yo creo que Ginny es la que se quiso aprovechar de la ocasión... quiere a Potter...

- Pienso que estas envidiosa...

- ¿Envidiosa yo? ¿Qué yo tengo envidia de esa pelirroja tonta? - saltó Sue anonadada.

- Sí, siempre tratas mal a Ginny y es así desde cuarto año, todo porque a ella si la invitaron al baile y tú tuviste que quedarte aquí...

- ¡Y tú también si más no recuerdo!

- Sí, pero yo no me queje, en cuanto tú le tomaste mala a Ginny de ese momento...

- Eso... eso es una mentira asquerosa - dijo Sue con los dientes apretados y las mejillas ardiendo de furia, y sin hablar más, se encerró en el cuarto de baño.

&&&&&&

Hermione bajó las escaleras para dar con la sala común de Gryffindor. Al llegar al rellano, buscó con la mirada, la rojiza cabellera de Ginny, pero no la encontró, entonces corrió hacia los hermanos Creevey y mirando fijamente a Colin le preguntó:

- ¿Has visto a Ginny?

- Hola Hermione...

- ¿Has visto a Ginny? Es urgente... - repitió sin atender al saludo del chico.

- Eh... hace un rato la vi por aquí...

- Sí, salió por el retrato - añadió de pronto el hermano menor de Colin, Dennis.

- ¿Sabes para adónde se fue?

- No, claro que no... - respondió negando también con su cabeza.

- Gracias... - y sin despedirse de los chicos, Hermione se dirigió velozmente hacia el retrato y desapareció al momento después.

Llevaba buen tiempo andando por los pasillos, recorriendo aula por aula, salón por salón, pero nada. Preguntaba por ella a quien se encontraba a su paso, pero la respuesta siempre era negativa, para mala suerte de Hermione. Pero justo en el instante en que pensaba devolverse a la sala común, en el segundo pasillo, cerca de la puerta del salón de trofeos, una rojiza melena llamó su atención.

- ¡¡Ginny!! - gritó con todas sus fuerzas.

La pelirroja volteó medio cuerpo y se extraño un tanto ver a su amiga llamándola.

- ¿Pasa algo? - preguntó mientras la prefecta se acercaba a grandes zancadas.

- Sí - respondió tratando de controlar su furia que sentía en cada célula de su cuerpo.

- ¿Por qué estás así?

- ¿Tú qué crees?

Fui allí cuando Ginny comprendió la actitud de Hermione, y suspirando hondo, respondió:

- Sue y Agatha te fueron con el chisme, ¿verdad?

- No, pero eso no importa... Ginny, me duele que siendo mi amiga no me hayas contado nada... ¿por qué?

- Lo lamento mucho, sé que debí ser yo la que te contará lo que paso con Harry, pero debes saber que no es como tú te lo imaginas, debes creerme...

- Yo quiero creerte, pero...

- Mira, primero escúchame bien - contó la pelirroja con paciencia - Harry y yo no nos besamos por gusto... fue casi por obligación.

- ¿¡Obligación!? - exclamó la muchacha sin entender nada.

- Sí Hermione, obligación. ¿Recuerdas que yo iba a contarte algo sobre Parkinson?

Hermione asintió en silencio recordando aquella vez que fue a la habitación de Ginny.

- Bien... - continuó la menor de los Weasley - Yo venía arrancando de Parkinson, sí arrancando, oyes bien. Lo que sucedió fue que ésa notó extrañas actitudes en Draco, como las miradas que siempre nos lanzamos en el Gran Salón. Un día nos vio juntos en el patio del ala este, por suerte, no nos estábamos besando, sino que teniendo una pelea horrible. Sin embargo eso le creó dudas, y me siguió. Yo sabía que si hablaba con ella no iba a sacar nada bueno, entonces en mi camino apareció Harry, venía después de hablar con Dumbledore y estaba muy mal. Parkinson estaba viendo todo esto, entonces no se me ocurrió otra cosa mejor para confundirla que besar sorpresivamente a Harry. Sé que no debí hacerlo, pero no veía otra salida en ese momento. Lo bueno de todo es que de verdad se confundió y ya no me sigue, lo malo es que Draco aún esta molesto, porque se enteró del beso, y a pesar que le expliqué, no me cree mucho. Eso es todo, Hermione.

- ¿Eso es verdad? - preguntó Hermione con inquietud.

- ¡CLARO QUE ES VERDAD!

- Bueno, si es así...

- Es así, es así, debes confiar en mí - dijo Ginny con sinceridad - Debes confiar en mí.

- Lo siento... pero debes entender que...

- Te entiendo, yo hubiese reaccionado igual o incluso peor.

Hermione respiró más tranquila, al tiempo que botaba el aire por su boca.

- Yo pensé que... bueno, que Harry y tú... se veían a escondidas...

- Jajaja... ¿¡Cómo si eso fuera posible!? - exclamó la pelirroja con una gran sonrisa - Harry está totalmente enamorado de ti, eso no tienes ni que dudarlo.

- ¿Me... me perdonas?

- ¿Cómo?

- ¿Qué si me perdonas? - preguntó Hermione con las mejillas coloreadas.

- Yo no soy quien para perdonarte, tu reacción fue normal, incluso demasiado calmada... eres tú la que me tiene que disculpar a mí... yo debí decirte esto y no dejar que se formara en un chisme para que te enteraras. Me siento mal, muy mal... lo siento...

- Oh Ginny... - y con un abrazo agregó - Eres mi mejor amiga y comprendo lo que hiciste, aunque no me gusto mucho... lo entiendo, pero solo quiero pedirte una cosa.

- ¿Qué? ¡Haré lo que sea para que me perdones! - dijo Ginny abriendo sus castaños ojos al máximo.

- Quiero que me prometas que nunca más sea la última en enterarme cuando tú te basas con Harry.

- Te prometo Hermione que nunca más me beso con Harry - contestó la pelirroja feliz - No es por nada, pero prefiero los besos de Draco.

Hermione sonrió aliviada al saber que todo lo que había creado su mente, no eran más que mentiras.

- Y bien... ¿ya lo pensaste? - preguntó sorpresivamente Ginny, cuando retomaban la marcha hacia la sala común.

- Sí...

- ¿Y?

- Y creo que tu idea es... es excelente.

- ¡Yo sabía! - exclamó Ginny con una sonrisa de oreja a oreja.

- Aunque me arriesgo a miles de peligros y hasta la expulsión de Hogwarts...

- ¡Ay por favor! Eres la bruja más inteligente que ha pasado por este castillo. No te echarían de aquí aunque quemaras el colegio.

- No exageres, Gin...

- Bueno, quizás exageré un poquito, pero por lo que vas a hacer no creo. Es más no creo que ni siquiera te pillen.

- Eso espero o de lo contrario estaría muerta.

- No pienses negativo, sólo piensa en como llegarás a Privet Drive... ¿ya lo sabes?

- Por lo que leí, para llegar donde él debo hechizar un objeto que me haya regalado de poco valor muggle...

- ¡Entonces esta muy fácil!

- Eso es lo que crees. Harry no era muy bueno para regalarme cosas...

- ¿No?

- No... en mis cumpleaños siempre me daba una caja de chocolates o un paquete especial de plumas...

- ¿No tienes una pluma que te haya regalado? - preguntó Ginny al tiempo que llegaban al retrato de la señora gorda.

- Tenía una, pero desde ayer que no la encuentro. Creo que la deje en la biblioteca...

- ¿No tienes nada más?

- Creo que no... ya te dije que Harry no es muy bueno con los obsequios.

La pelirroja suspiró cansada, mientras Hermione decía la contraseña para pasar al lugar de reunión de los Gryffindors.

- Pero si encuentras algo... ¿cuándo te irías? - preguntó Ginny siguiendo a su amiga por el cálido lugar.

- Si por mí fuera, iría esta misma noche, Gin... pero no encuentro nada que me haya regalado él.

- ¿Y si te ayudo a buscar? - se ofreció la pelirroja entusiasmada.

- No debes hacerlo...

- Es lo menos que puedo hacer después de lo que hice... - dijo aún avergonzada.

- Bueno, está bien. Busquemos en mi habitación algo que nos pueda servir.

Y a todo lo que daban sus piernas, Hermione y Ginny corrieron hasta la habitación de sexto año de las chicas.

- No sabes lo agradable que es entrar aquí y no encontrarme con Lavander y Parvati - señaló Hermione al entrar al lugar solitario.

- Sí, me lo imagino... A ver, ¿adónde empiezo a buscar?

- Busca cerca de mi cama, mientras yo veo por aquí - indicó la prefecta, quien escudriñaba en el escritorio del rincón.

- ¿Y cómo es esa pluma? - preguntó Ginny abriendo el velador de Hermione.

- Es una larga, oscura y de faisán...

- Ah... ¿no es está?

Hermione giró a verla y negó inmediatamente después de verla.

- No, esa me la compré yo... - contestó desilusionada.

- Mmm... ¿estás segura que no tienes otra cosa que te haya regalado Harry? - preguntó ahora la pelirroja de cuatro patas en el suelo.

- No creo... ya me hubiese acordado, ¿no?

- ¿Y esto que es? - preguntó de pronto Ginny, cuando encontró debajo de la cama de Hermione, una pieza pequeña y plateada -¿Es tuyo?

La muchacha nuevamente volteó hacia su amiga, pero esta vez su corazón se paralizó por unos segundos.

- ¡¡¡ES EL OJO DE HORUS!!! - exclamó con los ojos desorbitados.

- ¿Es tuyo? - preguntó Ginny mirando con atención el pequeño amuleto con forma de ojo.

- Ha... Harry me lo regaló... - dijo acercándose a la muchacha.

- ¡¡¡ENTONCES SIRVE!!! - chilló la colorina con emoción.

- Ay... ay... ¿ahora que hago? ¿ahora que hago? - saltó Hermione corriendo de un lado a otro.

- ¡¡¡Pues prepararte!!! - respondió con rotundidad Ginny - Hoy mismo te vas...

- Ay, ay... ¿y si no resulta?

- No seas tonta, que no lo eres ni un pelo. ¡Todo resultara de maravillas!

- ¿Tú crees? - preguntó Hermione muy nerviosa.

- Sí, ahora sólo debes pensar en lo que vas a llevarle a Harry...

- Tienes razón - dijo parando por fin su marcha frenética, aunque seguía estando con los nervios de punta - Sus tíos siempre lo matan de hambre y apuesto que esta vez no hay excepción...

- Claro, más encima Harry llegó de sorpresa...

Hermione afirmó con su desordenada melena, mientras que Ginny aún mantenía el amuleto entre sus manos, observándolo con atención.

- ¿Cuándo te la regalo? - preguntó ahora pasándole el ojo a Hermione.

- Me la regaló unos minutos antes que yo lo desenamorará... - contestó tomando el amuleto con aprehensión.

- Quizás por eso no lo recordabas... si lo tenías tirado debajo de la cama.

- Me acuerdo que esa noche llegué llorando a la habitación, y al parecer lo tiré...

- Bueno, ahora que tienes un traslador, te falta buscar la comida que llevaras.

- Sí, debo ir a la cocina. Dobby me tiene que ayudar...

- Si es algo para Harry, no tengas dudas que él te llenará de comida - dijo Ginny contenta.

Hermione sonrió también y después de guardar en el bolsillo de su túnica el amuleto que Harry le había regalado, salió de la habitación, seguida de Ginny, con dirección a la cocina.

Al llegar al primer piso, y después de acariciar la pera, entraron a la gran cocina de Hogwarts. Unos elfos domésticos salieron a su encuentro, pero pronto fueron apartados por Dobby, quien con una gran reverencia las saludó. Hermione le explicó brevemente, y sin muchos detalles, lo que quería, y tal como Ginny había dicho, el elfo apenas escuchó el nombre de Harry Potter, trajo muchos platos con deliciosa comida. Después de ordenarla en recipientes cerrados, Hermione y Ginny salieron como un rayo hacia la sala común, sin olvidarse de dar las gracias a los elfos, y en especial a Dobby, por la buena atención.

Ya en la habitación de chicas de sexto año, Hermione se arreglaba para ir de sorpresa a Privet Drive, mientras Ginny ordenaba la mochila de su amiga.

- Ya estoy lista - avisó la prefecta saliendo del cuarto de baños.

- Y tu bolso también - dijo la pelirroja señalando la mochila.

- Bien, entonces sólo falta encantar el amuleto...

- Exacto.

Hermione sonrió nerviosamente y sacando el pequeño objeto de plata del bolsillo, lo dejó encima de su cama, y después alzó su varita por los aires, apuntándola.

- ¡Vamos, tú puedes! - la alentó Ginny.

- ¿Sabes que el ministerio podría averiguar sobre esto? - preguntó bajando la varita.

- El ministerio está preocupado por otras cosas, y lo sabes... nunca podrán imaginarse siquiera que una chica va a ver a escondidas a Harry... y menos a su casa. Además no vas a hechizar cualquier cosa, sino que el Ojo de Horus, ¿acaso eso no te protege de todo lo malo?

- Está bien... está bien...

- Sin embargo, me salta una duda... - dijo Ginny repentinamente.

- ¿Cuál?

- ¿Cómo tienes la seguridad que llegarás a la casa de él? ¿Y si apareces en la habitación de los tíos?

- Ya pensé en eso... solo tengo que pensar, mientras dijo el hechizo, en el lugar que quiero aparecer.

- Ah, entonces, ¿qué esperas? Hechiza esa cosa ya... acuérdate que debes llegar aquí antes de la medianoche.

- Sí, sí... uff...

- ¿Te acuerdas del hechizo, verdad?

- Claro... - y apuntando nuevamente el amuleto dijo - Portus

El objeto dio un resplandor dorado al tiempo que temblaba ligeramente sobre la cama.

- Creo que está listo - dijo Hermione cuando el Ojo de Horus dejó de moverse.

- Entonces colócate la mochila y prepárate para desaparecer y encontrarte con Harry.

Hermione asintió, tomó el bolso y se lo colocó en los hombros, mientras que con la mano derecha asía firmemente el traslador.

- Dale muchos saludos a Harry... dile que todos lo extrañamos mucho, en especial en los entrenamientos de Quidditch.

- Ok, yo le digo...

- Y que pronto se solucionara todo...

- Esta bien, y tú diles que estoy en la lechucería si preguntan por mí, ¿vale?

- Ya, pero no te demores... acuérdate que debes estar aquí antes de la medianoche...

- Sí, sí...

Pero de pronto Hermione no pudo articular más palabras, porque sintió que un gancho detrás de su ombligo la tironeaba hacia abajo. Después de eso, el piso de la habitación desapareció, y un torbellino de colores se formaba alrededor.

&&&&&&

Cuando Hermione tomó suelo firme nuevamente, se encontró en una pequeña habitación oscura y solitaria. Miró atentamente a su alrededor, suspirando aliviada cuando vio la jaula de Hedwing en un costado. Estaba definitivamente en la habitación de Harry Potter. Dejó la mochila a un lado, mientras se paseaba por el lugar. En las paredes tenía banderines de la liga profesional de Quidditch de Inglaterra, mientras que en un rincón descansaba el uniforme de Hogwarts. En el velador, una pareja, a la que Hermione distinguió como los padres de Harry bailaban alegremente dentro de una fotografía, mientras que en otro retrato un pelirrojo, un chico con lentes redondos y una muchacha de mucho cabello reían sin parar. Aquella amistad parecía tan lejana...

De pronto unos pasos la sobresaltaron, quedando paralizada en el lugar. Segundos después la puerta se abría de par en par, y una mirada verde y anonadada la contemplaba sin creer lo que veía.

- ¿Her... Her... Hermione? - preguntó Harry quedando con la boca abierta.

La muchacha no esperó más y corriendo los pocos metros que los separaban, abrazó al chico con todas sus fuerzas.

- Te echaba de menos... - pudo contestar ella mientras apoyaba su cabeza en el hombro de Harry.


Capítulo 22: Sueños

- ¿Hermione, cómo llegaste hasta... hasta acá? - preguntó Harry cuando la chica se separó unos centímetros.

- Por un traslador... ¿cómo estás?

- Ahora mucho mejor... - contestó cerrando la puerta tras de sí, mirándola desorbitadamente.

- ¡Que bueno! - sonrió Hermione con nerviosismo. Había soñado mucho con el encuentro y ahora que estaba frente al chico, no sabía que decir o hacer.

Harry y Hermione se miraban en silencio, hablando sólo con los ojos. El corazón de la chica comenzó a palpitar con más fuerza, cuando Harry se acercó lentamente. Era lo que había soñado desde el día que se fue. Pronto cerraron sus ojos y las bocas temblorosas hicieron contacto. Fue un beso largo, tierno, pero dado con mucha pasión.

- Yo... yo también te he extrañado... - contó Harry muy cerca de la comisura de los labios de Hermione.

- Lo sé, te he escuchado...

- ¿Ya hablaste con Dumbledore?

- Sí y también me pasó tu carta... - dijo Hermione separándose un poco del chico.

- Ah, ¿y... y qué dices? - preguntó esquivando la mirada de la muchacha.

- Que ahora entiendo como te enteraste de lo que yo sentía por ti... Y creo que te debo una disculpa, por mentirte y no decirte la verdad, pero yo no quería que nuestra amistad fuera afectada, porque pensaba que tú estabas enamorado de Ginny, ya que en un comienzo me habías dicho eso...

- Lo sé, lo sé... en realidad ni yo sabía lo que ocurría conmigo. Estuve muy confundido...

- Te entiendo... - dijo Hermione con voz queda.

Volvieron a quedarse en silencio, sólo transmitiéndose con la mirada todo lo que sentían el uno por el otro. Harry se acercó otra vez a Hermione, pero cuando iba a besarla nuevamente, un sonido proveniente del estómago del chico los sobresaltó.

- Lo siento - se disculpó Harry avergonzado.

- Jejeje... se nota que tienes hambre.

- Un poco... - sonrió el muchacho, con un nuevo sonido estomacal.

- ¿Y tus tíos? - preguntó Hermione mirando la puerta.

- Están en el salón... comiendo...

- ¿Y tu primo?

- ¿Dudley? Él está en supuestamente en casa de uno de sus amigos, tomando té... jajaja...

- Ah, ¿Entonces ya has cenado?

- Si a una rebanada añeja de pan y un vaso de agua lo llamas cena, sí - dijo Harry encogiéndose de hombros.

Hermione sonrió con amargura, sin entrarle en la cabeza como podían existir muggles semejantes. Se apartó de Harry, yendo hacia la cama del chico, cogiendo su mochila.

- ¿Por qué lo preguntas? - inquirió Harry mirándola con atención.

- Porque quizás esto se sienta bien - contestó extendiéndole uno de los posillos que Dobby le había preparado.

Harry lo recibió con ambas manos y al abrirlo, sus ojos verdes brillaron al máximo.

- ¡¡Carne asada!!

- Y aquí hay ensalada y en ésta hay papas doradas... Dobby te manda saludos...

- ¿Dobby? ¿Él hizo esto?

- Sí, especial para el señor Harry Potter - contó Hermione arreglando sobre la cama de Harry un banquete especial.

- Hermione, eres... eres... increíble - dijo tomando la carne con las manos.

- Gracias - contestó sonrojada - pero también debes darle las gracias a Ginny, que por cierto...

- ¿Guinny? - preguntó con la boca llena y sus ojos reflejaron nerviosismo.

- Sí, Ginny... ya sé lo que pasó...

- Te prometo que lo del beso no fue nada especial, Ginny lo hizo porque Parkinson la estaba persiguiendo... Yo te quiero a ti, ella sólo es mi amiga, debes creerme...

- Harry, Harry - interrumpió Hermione aguantando las ganas de reír - Ya sé lo que pasó.

- ¿Y... no estás enojada?

- No te voy a negar que me molestó, y mucho, pero después de la explicación de Ginny, pude entenderlo...

- ¿En serio? ¿No estás enojada?

- No, pero si me molestaría que lo hicieras de nuevo, ¿eh?

- No te cambiaría por ninguna - confesó Harry, al tiempo que sus mejillas se volvían más rojas.

Hermione sonrió nerviosamente, mientras tomaba un trago de cerveza de manteca de la botella.

Los siguientes minutos, Harry se dedicó a comer en silencio, pues se notaba que la estadía con los Dursley lo había enflaquecido. Hermione comió también a su lado, sin hacer comentarios, pues estar allí a su lado era tan irreal que todavía no percibía la realidad como tal.

De pronto unas pisadas fuertes en el pasillo la hicieron sobresaltar, mirando con terror la puerta.

- No te preocupes... mis tíos jamás vienen a darme las buenas noches - la tranquilizó Harry en voz baja.

- Está bien... ¿pero si nos escuchan hablar? - preguntó con tono similar al de Harry.

- Si tenemos cuidado de hablar bajo, no nos escucharan - señaló devorándose lo que quedaba de carne.

La muchacha asintió, escuchando ahora los pasos bajando las escaleras.

- Y... y ¿cómo están las cosas? - preguntó Harry mirando a Hermione de soslayo.

- ¿Lo preguntas por Ron, verdad?

Harry se incomodó, pero asintió con su cabellera negra sin articular palabra.

- No me habla desde el día en que te fuiste - contestó Hermione con pena.

- ¿Por qué?

- Porque terminó conmigo...

- ¿Él? ¿Él terminó contigo?

- Sí, iba a hablar yo con él, pero se adelantó... no es tonto y notó lo que pasa entre nosotros, Harry, está muy sentido... muy dolido...

- Eso quiere decir que me odia, ¿verdad? - dijo Harry levantándose de la cama.

- No creo que te odie...

- Le quité a su novia, siendo yo su mejor amigo... ¿tú que harías?

- ¡Tú no le quitaste a su novia!... Bueno, prácticamente, no...

- Yo lo entiendo, pero tú sabes lo terco que es - repuso Harry rápidamente.

- Lo menos que quería era que pasara esto... no quería que nuestra amistad fuera dañada... y ¿qué es lo primero que ocurre?

- Hermione, esto de una o otra manera iba a pasar... Uno de nosotros se iba a enamorar de ti, en este caso los dos, y tú tenías que elegir. No debes echarte toda a culpa, eso sería absurdo.

Hermione bajó su mirada, al tiempo que Harry volvía a tomar asiento al borde de su cama.

- ¿Tú crees que algún día Ron deje de estar molesto con nosotros? - preguntó el chico desesperanzado.

- No lo sé... - contestó ella con dolor y sin evitarlo, unas lágrimas tímidas corrieron por sus mejillas.

- Hermi... Hermi... tú no tienes la culpa de todo...

- ¡Claro que la tengo! - exclamó levantando su roja mirada -¡Yo hice un estúpido hechizo! ¡Yo te hechicé por error! ¡Yo... no debí hacer todo eso!

- ¿Te arrepientes de lo que sientes por mí? - preguntó Harry de pronto.

La muchacha lo miró fijamente, mientras el silencio era más acusador. Hermione se secó escuetamente las lágrimas y con un solo movimiento, se acercó más a Harry. El chico se perdió en sus ojos castaños iluminadores, al tiempo que ella acercaba una de sus manos a la mejilla tibia de él.

- Nunca me arrepentiré de quererte... nunca... - y lo acarició con mucho cariño.

Harry sonrió abiertamente con las mejillas ardiendo, besando a Hermione en los labios.

- Pensé que nunca más iba a sentir un beso tuyo - contó la muchacha sin dejar de acariciar la mejilla de Harry.

Estuvieron varios minutos, quizás horas, reconociéndose con miradas y caricias, hasta que de repente, Hermione mirando su reloj de pulsera, se dio cuenta que faltaba media hora para las doce de la noche.

- ¿No te puedes quedar un minuto más? - preguntó Harry cuando ella se levantaba, buscando el amuleto traslador.

- Ya es tarde Harry, y le dije a Ginny que volvería antes de la doce... no puedo estar desaparecida por tanto tiempo...

- ¿Y?

- ¡Harry! Mañana hay un examen con McGonagall, no puedo llegar tarde...

- Está bien... está bien... Espera, eso me parece conocido - dijo Harry de pronto, acercándose a Hermione y viendo con grandes ojos lo que la chica afirmaba en sus manos - Es lo que yo te regalé...

- Menos mal que ahora te acuerdas - dijo chasqueando la lengua.

- ¡Vamos! No te enojes ahora... ya sabes que aquella vez que te pregunté quién te había regalado eso, yo estaba recién saliendo del hechizo, de verdad que no recordaba nada...

- Lo sé, lo sé - sonrió ella al tiempo que le daba un tierno beso en la comisura de los labios.

- ¿Es tu traslador?

- Sí, tenía que ser algo que tú me hayas regalado, y que mejor que un amuleto.

Harry asintió, pero luego bajó su mirada verde al suelo. Hermione apretó con más fuerzas el Ojo de Horus, sabiendo perfectamente lo que sentía el chico en ese momento.

- No será la última vez que nos veamos, Harry... te lo prometo...

- ¿Y cómo puedo estar yo seguro que será así? - preguntó dolorosamente.

- Debes confiar en mí... ahora que tengo esto, puedo estar más cerca de ti... - respondió Hermione aferrando una mano del chico.

- ¿Volverás, verdad?

- ¡Claro que sí! - y antes que Harry se diera cuenta que sus castaños ojos estaban muy brillantes, lo abrazó con todas sus fuerzas.

- Será, entonces, mejor que te vayas... no quiero que tengas problemas.

- Sí, me voy... pero antes... - Hermione dejó de hablar, besando a Harry apasionadamente.

Después de unos segundos, la muchacha se separó de Harry lentamente, apretando con más fuerzas su traslador, mientras pensaba en la lechucería de Hogwarts, lugar donde quería llegar. Con los ojos cerrados esperaba que comenzara el remolino de colores, cuando una voz atropellada llegó desde el pasillo.

- ¡¡Potter, sal inmediatamente de allí!!

- ¡Es mi tío! - saltó Harry con los dientes apretados, mirando a Hermione con angustia.

- ¡Potter! - exclamó nuevamente tío Vernon -¡Sal ahora mismo!

- Harry... no funciona - dijo Hermione de pronto aterrada.

- ¿Qué?

- ¡Potter abriré la puerta! - amenazó desde afuera el hombre, al tiempo que se escuchaba el manojo de llaves.

- Harry... Harry, no me puedo ir... algo le pasa al traslador... - informó la muchacha nerviosa, pensando en que en cualquier segundo entraría el tío del muchacho a la habitación.

- ¡No puede ser! ¿Pero que le pasa?

- ¿¿Qué dices Potter?? - preguntó Vernon Dursley con aspereza.

- ¡Mi tío no te puede ver aquí!

Hermione no podía mover ningún músculo, Harry también estaba inmóvil frente a la puerta, viendo con terror, como tío Vernon abría la puerta de par en par.

- ¡¡¿¿Qué significa esto??!! - chilló finalmente el hombre grueso al entrar.

- Eh... yo... yo te lo puedo explicar... - empezó a decir Harry sin atreverse a voltear para mirar a Hermione.

- ¡¡¡TE ESCUCHO!!! - bramó tío Vernon con fiereza.

- Eh... ella... ella es mi amiga... - explicó tontamente el muchacho - pero no tiene la culpa de estar aquí... yo fui...

- ¿¿¿DE QUE ESTAS HABLANDO, POTTER???

- De ella... - dijo Harry girando sobre sus talones y viendo, para su sorpresa, que Hermione ya no estaba allí.

- ¿¿¿QUÉ TE DIJE DE DEJAR TU MALDITA AVE ENCERRADA??? - bramó nuevamente tío Vernon indicando la jaula de Hedwing vacía, mientras Harry se agachaba para ver debajo de su cama.

- No está... - dijo entre dientes el chico al comprobar que Hermione tampoco estaba ahí.

- ¡¡¡CLARO QUE NO ESTA!!!

- Pero...

- TE ADVERTI MUY CLARO QUE NO QUERIA QUE ESA COSA ANDUVIERA VOLANDO POR AQUÍ... ¡TE LO ADVERTI POTTER!

- Lo siento... - se disculpó Harry mirando cada rincón de la habitación.

- TE JURO QUE SI VUELVE A SALIR ESA COSA UNA NOCHE MAS... LO LAMENTARAS, TE IRA MUY MAL...

- ¿Y qué pretendes hacerme, ah? - respondió el chico prestando ahora atención a sus palabras.

Al parecer al tío Vernon no le gustó esa pregunta de Harry porque su color de su rolliza cara se volvió más sulfurada y de sus ojos pequeñitos saltaron chispas.

- ME VUELVES HABLAR ASÍ Y... Y...

- ¿Y? - provocó Harry cansado de los gritos de su tío -¿Me encerrarás en la alacena, como antes?

- ESO NO SERIA TAN MALA IDEA - contestó Vernon Dursley enterrando sus uñas en las palmas de sus manos - Y YA ESTAS ADVERTIDO, NO QUIERO A TU MALDITA AVE VOLANDO POR EL BARRIO OTRA VEZ - y sin más, volteó a la salida y cerró la puerta de un solo golpe, provocando en el acto que los retratos que Harry tenía en su velador se cayeran sobre la mesa.

Harry no le prestó mayor importancia la rabia de su tío, y caminó de un lado a otro en su habitación.

- ¿Hermione? ¿Hermione sigues aquí? - preguntó con voz apenas audible.

- Sí... - respondió de pronto la muchacha detrás de él.

Harry giró en dirección al armario y allí vio solo su rostro, que parecía flotar en el aire.

- Eso estuvo muy cerca... - añadió la Hermione sacándose la capa invisible que tenía puesta.

- No sabría que decirle si te hubiese visto aquí - dijo Harry alcanzando la capa.

- Sí, pero esto es más terrible... Harry, no me puedo ir - informó mostrándole el amuleto traslador.

- ¿Qué le sucede al traslador?

- No lo sé, se supone que estaba programado para cuatro horas, y a las doce tendría que haberme dejado en Hogwarts, pero ya son las doce y diez minutos, y todavía estoy aquí - Hermione se sentó en el borde de la cama, escondiendo su cabeza entre sus manos.

- ¿Y... y qué harás ahora? - preguntó el chico sentándose a su lado.

- ¡Nada! - exclamó desesperada - No puedo volver a hechizarlo porque estaría haciendo magia fuera del colegio, entonces sabrían que estoy aquí y me expulsarían de Hogwarts.

Harry entendía a la perfección el sentimiento de sentirse expulsado del colegio de magia y hechicería. Si más no recordaba, el año anterior había pasado por lo mismo.

- Y tampoco me puedo arriesgar a tomar el autobús noctámbulo... Harry, ¿qué haré? Mañana tengo examen si no lo doy se preocuparan y me buscaran, y claro, notaran mi ausencia y... - pero la muchacha no pudo terminar la frase, porque su imaginación comenzaba a trabajar creando las cosas más horrendas. Antes que Harry le dijera algo, la chica buscó su hombro como refugio.

- Lo lamento mucho, Hermi... y todo por mi culpa - dijo Harry acariciando los cabellos de la chica.

- ¿Tu culpa? - se sorprendió Hermione, buscando la mirada de él -¡Tú no tienes la culpa que yo este encerrada aquí!

- ¡Claro que sí! - refutó Harry - Si yo no te hubiera involucrado...

- Harry, yo siempre estaría a tu lado, aunque nada de lo que el filtro te hizo hubiera pasado, yo estaría aquí... porque siempre te he querido, siempre serás mi amigo, siempre...

Harry le agradeció sinceramente, pero sin palabras, sino con un tierno beso dado en la comisura de los labios.

- Creo que hoy no podemos hacer mucho - dijo el chico mirando la hora.

- ¿Y qué vamos hacer ahora?

- ¿Dormir?

- ¡¿Dormir?!

- Sí, pero no te preocupes, yo dormiré en el suelo - añadió Harry vergonzoso.

- No puedes dormir en el suelo, cuando he sido yo la que vengo a visitarte - respondió Hermione inmediatamente.

- Te prohíbo que te acuestes allí - señaló el muchacho firmemente, indicando el suelo frío.

- ¿Y entonces? - preguntó Hermione algo nerviosa.

- Tendremos que dormir juntos - dijo Harry sonrojándose.

Hermione esquivó su mirada, porque en ese minuto sus mejillas también estaban de un color rojo tomate. De la noche a la mañana, Hermione estaba con Harry, el chico que le robaba todos sus sueños, y eso no era todo, ahora tenía que dormir con él... aquello era demasiado...

- ¿Juntos? - repitió la muchacha.

- Sí, sí, pero no pasará nada... - dijo rápidamente Harry sintiendo más estúpido de pronto.

- No, si eso no me preocupa - y sus mejillas se enrojecieron más - Lo que quiero decir que no me incomoda dormir a tu lado...

- Sí, claro... dormir... por supuesto que a mí tampoco me incomoda, para nada...

- Mañana pensaré que hacer, es mejor solucionar las cosas con la cabeza despejada - acortó la muchacha tratando de normalizar su respiración.

- Bueno, yo tengo unas viejas camisas de Dudley, que te pueden quedar bien para dormir - dijo Harry yendo hacia el armario - Te puedes cambiar aquí... yo iré al baño...

- Gracias... - contestó Hermione alcanzando la vieja y gran camisa de Dudley que Harry le tendía.

El muchacho buscó su pijama debajo de la almohada de su cama y se dirigió a la salida.

- Ya vuelvo - comunicó antes de salir.

Después de ver desaparecer a Harry, Hermione se sacó la ropa y se puso con rapidez la camisa a cuadros, que por suerte le llegaba hasta las rodillas. Ordenó lo que se había sacado y lo dejó en una silla ubicada en el rincón y esperó a que el chico volviera.

- ¿Puedo entrar? - preguntó Harry en voz baja, mientras mantenía entreabierta la puerta.

- Sí, claro...

- Veo que te quedó bien - comentó viendo como le quedaba la camisa.

- No te rías...

- Si no me estoy burlando, aunque prefiero verte con ese pijama infantil que tienes.

- Muy chistoso, Harry - dijo con falsa molestia y le lanzó un almohadón que dio en plena cara del muchacho.

- ¡Hey! - y le devolvió la almohada.

- ¿Qué fue eso? - preguntó Hermione de pronto, al escuchar un extraño ruido.

- Tío Vernon... está roncando.

- Es mejor no despertarlos, ¿verdad? - dijo la muchacha con voz grave.

- Sí, mejor...

Ambos chicos se tranquilizaron y miraron la cama.

- ¿Duermes a la derecha o a la izquierda? - le preguntó Harry vacilando.

- Hacia la izquierda...

- Oh, bien, entonces yo allá - indicó caminado hacia donde estaba la chica.

Hermione asintió en silencio y subió en la cama, quedando al lado opuesto de Harry.

- Apagaré la luz - avisó el muchacho mientras ella se metía dentro de las sábanas.

- Está bien...

Harry oscureció la habitación y luego se acomodó al lado de la chica que tanto quería.

- ¿Tienes... frío? - preguntó mirándola de soslayo.

- Un poco... - contestó inmóvil, boca arriba, en la cama.

Harry vaciló unos segundos antes de acercarse más a la chica.

- Si quieres me puedes... abrazar - le dijo girando el cuerpo hacia ella.

Hermione sonrió y agradeció tener ese abrigo a su lado.

- Buenas noches... Hermi...

- Buenas noches, Harry... - dijo Hermione mientras recibía un beso del chico en la frente.

A pesar que estaba en los mejores brazos, a Hermione le costó quedarse dormida. No sabía exactamente cual era la razón de su inquietud, aunque podría ser que la emoción de estar con Harry la embargaba y por eso los hormigueos en su estómago o porque no tenía idea de cómo salir de Privet Drive sin que en Hogwarts se enteraran... sin embargo, con mayor seguridad eran ambas.

Llevaba contando ciento treinta seis ovejas cuando, entre los bajos ronquidos de Harry, Hermione tuvo un sueño muy vívido.

Soñó que estaba en un lugar abierto muy oscuro, lleno de lápidas destruidas, imposibles de leer los nombres en ella. Caminaba descalza sobre la hierba mojada, sola y con un terror indescriptible recorriéndole las venas. De pronto una voz ahogada llegaba a ella provocando que girara y se encontrara cara a cara con Harry, pero en esta vez verlo no le significaba alegría sino una angustia abrumadora. Harry seguía frente a ella con los brazos abiertos...

- Abrázame Hermione... abrázame... - le decía él lanzándole una mirada penetrante.

Ella dudaba unos segundos eternos en ir a sus brazos, mientras Harry se impacientaba.

- ¿Vendrás a mi lado, Hermione? - preguntaba gravemente Harry.

Pero había algo en él que no le daba confianza, era su voz, su mirada... ¡sus ojos!

En vez de los hermosos ojos verdes brillantes, Harry tenía sendas rendijas amarillas, como el de las serpientes.

- ¡TU DEBER ES ESTAR A MI LADO! - le gritaba el extraño chico.

- ¡Tú no eres HARRY! - gritó con todas sus fuerzas.

- Claro que soy Harry... - contestaba con voz melosa muy falsa - Soy yo... el que te quiere...

- ¡NO! - volvió a gritar, zafándose exitosamente de los brazos del muchacho cuando quería sujetarla.

- ¡Eres una mugrosa SANGRE SUCIA!

- ¡ERES VOLDEMORT!

Era entonces cuando aparecía el tenebroso mago, desapareciendo el chico de dieciséis años. Hermione no esperaba ver cómo Voldemort reaccionaba a su chillido y girando sobre sus talones corría por entre las tumbas. De pronto, mientras arrancaba, los nombres escritos en lápidas se hacían visibles leyendo en cada una de ellas los nombres de sus seres más cercanos... primero leía a sus padres, después el de Ronald Bilius Weasley, el de Ginevra Molly Weasley, seguido por Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore y extrañamente el de ella: Hermione Jane Granger.

- ¡Así es! - le contestaba una voz a sus espaldas - Estas muerta mugrosa sangre sucia...

- ¡No, eso es mentira! - gritaba acercándose a su propia lápida.

- Reconócelo, estás muerta... ¡MUERTA! - exclamaba jubiloso con una risa estridentemente maquiavélica.

- ¡NO! ¡HARRY NO PERMITIRIA ESO!

- ¡¿Qué Potter no permitiría eso?! - repetía Voldemort detrás de ella lleno de alegría.

- ¡HARRY NO ESTA AQUÍ, HARRY ESTÁ VIVO Y NO PERMITIRA QUE NADA MALO ME PASE! - chilló tocando la fría piedra en donde estaba escrito su nombre.

- Yo no estaría tan seguro... - contestaba con una serenidad quemante -¿Tú quieres saber por qué está tu nombre allí?

Hermione sintió curiosidad por aquello, por lo que giró, encontrándose nuevamente con la figura de Harry.

- Fui yo... - respondió el chico brillándole los ojos de malicia - YO TE MATE, HERMIONE... ¡YO!

- ¡¡NOOOO!!

De pronto, detrás del chico, aparecía Lord Voldemort con una sonrisa escalofriante. Hermione retrocedía sin mirar atrás, mientras ambos hombres caminaban lentamente hacia ella.

- Potter está de mi lado... - decía Voldemort mientras posaba su mano escamosa en el hombro de Harry.

- ¡NO, ESO ES IMPOSIBLE!

- Es verdad Hermione, y tú también debes unirte - indicaba Harry con un tono amenazador.

- ¡TU NO ERES HARRY! ¡EL NO HARIA ESO!

- Jajaja, que ingenua eres...

- ¡Eres una estúpida! - exclamaba Voldemort.

De pronto Hermione, en su retroceso, caía en un profundo hoyo de tierra, imposible de escapar.

- Todavía puedes unirte a nosotros... - le gritaba Harry al lado de Voldemort.

- ¡NUNCA!

- Creo que llegó la hora - le decía entonces el tenebroso mago.

Harry afirmaba en silencio, esbozando una escalofriante sonrisa en sus labios, y sin más, hechizaba la tierra para que cayera encima de la chica... enterrándola viva.

Hermione despertó con un sobresalto. Miró hacia todos lados descubriendo que aún no amanecía, pero se tranquilizó poco a poco, cuando se dio cuenta que todo había sido una horripilante pesadilla, porque junto a ella seguía Harry durmiendo.

Aquello había sido tan vivido que le costó reconciliar el sueño otra vez, pero gracias a la seguridad que le brindaba Harry con sus fuertes brazos rodeándola, pudo soñar nuevamente.

&&&&&&

Harry abrió los ojos mirando su habitación detenidamente. Respiró con más tranquilidad cuando notó que todo había sido un mal sueño, ya que en su pecho dormía placidamente Hermione... Acarició sus cabellos castaños con ternura sintiéndose pleno. No quiso despertarla, a pesar que el sol ya daba sus débiles rayos, porque sabía que no quedaba mucho tiempo de estar juntos, ya que ella debía volver a Hogwarts, mientras él tendría que permanecer por un tiempo indeterminado en Privet Drive.

Te soñé
estaba despierto y te mire

pensé soñar

pues no creí que fuera real

tanta suerte al despertar

y mirarte descansar

segura y junto a m

Harry siguió acariciando los rebeldes cabellos de la muchacha, quien seguía en sus profundos sueños, pensando en el primer recuerdo que tenía de ella. Sonrió al recordar cuando apareció por primera vez en el vagón del tren, cuando asistiría a lo que fue su primer año en Hogwarts. En aquel minuto no se imaginaba que esa niña con aire mandón y sus dientes delanteros largos iba a convertirse en lo más importante de su vida.

Te soñé

y estabas tan bella, tan mujer

pensé soñar

pues no podía imaginar

que seria de mi vida sin tu amor

sin tu calor

Recordó también todos su momentos más difícil y notó que Hermione siempre había estado a su lado, como por ejemplo cuando lo ayudó a entrar a buscar la Piedra Filosofal en primer año, luego descubrió al monstruo que estaba en la Cámara Secreta, en tercer año sin su ayuda no podría haber liberado a Sirius ni a Buckbeak, en cuarto año ella había sido la única que confió en él, mientras todos pensaban que había colocado su nombre en el cáliz y sin ir más lejos, el año pasado lo había acompañado a la batalla que tuvo en el ministerio. No entendía porque nunca antes se había fijado en ella, siendo Hermione la chica más increíble y hermosa que había visto. Ahora sabía que sin ella, nada sería lo mismo...

Tuve momentos de profunda soledad
y ahora no lo creo

y junto a ti me encuentro

desesperado estuve a punto de caer

y apareciste un día

llegando hasta mi vida y te so

Aquellos últimos días habían sido desesperanzadores. Cada vez le encontraba menos sentido estar encerrado en Privet Drive. Él quería estar en Hogwarts, en su mundo, donde realmente pertenecía. Quería estar con Hermione siempre, porque el no estar con ella sentía una soledad intensa.

Nunca imaginó que después de comer una pobre cena dado por su tía, encontraría en su habitación a la muchacha que tanto quería. Verla fue como una ilusión perfecta, sin embargo al sentir su abrazo que casi lo derribó, descubrió que era real, lo que tanto había soñado se había hecho realidad...

&&&&&&

- ¿Por qué no me despertaste? - le preguntó Hermione cuando uno de los rayos solares dio en sus ojos, despertándola por fin.

- Porque quería verte dormir... luces muy linda... tierna...

- Me haces sonrojar...

- Sólo digo la verdad, no sé porque no te vi antes...

- Pero lo haces ahora - respondió ella apoyándose más en su pecho.

- ¿Esto es real?

- ¿Qué cosa?

- ¡Esto! Estar a tu lado... todo parece un sueño...

- Harry, estamos juntos, esto es más real de lo que yo podría imaginar - contestó la chica levantando su cabellera para besarlo ligeramente en los labios.

- ¿Dormiste bien? - preguntó Harry después de ser besado.

- Sí... sí...

- ¿Tuviste lindos sueños?

- Eh, claro - mintió la chica sin entender rápidamente el por qué - no tuve ninguna pesadilla...

- Yo tampoco - dijo Harry aliviado ya que ella no lo miraba a los ojos.

- Harry...

- ¿Sí?

- Debo irme, deben ser más de las nueve de la mañana... A esta hora yo debería estar en clases con McGonagall y transformando murciélagos en mariposas australianas...

- ¿Y cómo piensas llegar a Hogwarts? - le preguntó acomodándose en su cama, al igual que Hermione.

- Por la red Flu - contestó con decisión.

- ¿Por la red Flu? - repitió Harry anonadado - Pero... no puedes utilizar la red Flu aquí. La chimenea no está conectada con el castillo...

- Eso lo sé.

- ¿Entonces?

- Iré a Londres, pasaré a Diagon Alley, tomaré la chimenea pública de Gringotts, llegaré a Hogsmeade, iré a la tienda de Honeydukes, atravesaré el túnel secreto que llega a Hogwarts, después correré a mi habitación y diré que estuve todo la noche estudiando en la biblioteca para el examen, pero que me quedé dormida... ¿qué te parece?

- ¡Wow! Piensas en todo - le dijo muy sorprendido.

- Claro...

- Pero, ¿cómo piensas llegar a Londres?

- Por el autobús mañanero - respondió con resolución.

- ¿Mañanero? ¿Autobús mañanero? ¿Existe?

- ¡Por supuesto que sí! ¿Acaso creías que solo había un autobús noctámbulo? ¿Y la gente que viaja de día?

- ¿Y a qué hora lo tomarás?

- Lo antes posible, mucho mejor - contestó levantándose de la cama.

- No quiero que te vayas...

- Ni yo separarme de ti, pero es... es necesario, lo sabes bien.

Harry asintió en silencio también, imitando a Hermione en el acto.

&&&&&&

Harry logró sacar unos bocadillos de la repisa en la cocina de su tía Petunia lo que fue el único desayuno de ambos. Hermione se arregló rápidamente, al igual que Harry. Ella ordenaba su mochila, cuando el muchacho tocó su brazo.

- ¿Qué sucede?

- Quiero que te lleves esto - le dijo tendiéndole la capa de invisibilidad.

- Pero...

- Yo no la necesito mucho aquí, en cambio tú debes pasar por Honeydukes y atravesar el túnel...

- Harry, yo...

- Esto es lo único que tengo de mi padre, sólo quiero que la cuides, y como me dijo Dumbledore, que la ocupes bien - la interrumpió el chico.

- Gracias, Harry - y lo abrazó con fuerzas.

- Es lo menos que podía hacer - contestó recibiendo con agrado el gesto de la muchacha.

Los chicos esperaron a que tío Vernon se fuera a su trabajo y tía Petunia fuera de compras para salir de la habitación.

- Por aquí... - señaló Harry a Hermione, guiándola por el pasillo.

- ¿Estás seguro que tu tía no volverá luego? - preguntó Hermione empezando a bajar las escaleras.

- No lo creo, siempre se queda espiando a los vecinos...

- ¡Ay!

- ¿Qué pasó?

- Me dio un calambre un pie...

- ¿Estás bien? - dijo parando de bajar, al tiempo que le lanzaba una mirada verde preocupada.

- Eh... sí... ¡ay! Sí... sí, estoy bien...

- ¿Segura?

- Sí, mejor que nos apuremos... ¡ay!

- ¡Tú no puedes bajar las escaleras así!

- ¡Harry que estoy bien! - exclamó, pero el muchacho no le hizo el mayor de los casos, porque antes que ella pudiera reaccionar, él la levantó del suelo, bajando las escaleras con ella en los brazos.

- ¡Harry bájame! - chilló Hermione entre risa y enojo.

- No, hasta que lleguemos al rellano...

- Harry, por favor, puedo caminar bien...

- Prefiero estar seguro...

- Te puedes caer...

- Ya no, llegamos - avisó el chico llegando al final de las escaleras.

- Por fin... ¿ahora podrías bajarme? - pidió Hermione aun sostenida en los brazos de Harry.

- Todavía no, me gusta tenerte así - dijo Harry esbozando una gran sonrisa.

- ¡Harry!

- No hay nadie en casa...

- ¡POR FAVOR, SE ACABA EL TIEMPO!

- Esta bien, pero con una condición...

- Harry, no estoy para juegos...

- A entonces no te bajaré - dijo sujetándola con más fuerzas.

- ¡Harry! Harry, esto es enserio... - la chica suspiró hondo, añadiendo luego - Esta bien, ¿cuál es la condición?

Harry rió complacido, contestando:

- Dame un beso.

- ¡Harry!

- Un beso o no te vas...

La chica chasqueó la lengua con impaciencia, pero no pudo quedarse indiferente frente a esa mirada de un profundo verde. Así, en sus brazos pidió en silencio perderse siempre en ellos...

Acercándose a los labios de Harry, Hermione selló apasionadamente la condición impuesta por él.

- ¿Qué... qué significa esto... Potter? - fue lo próximo que escucharon Harry y Hermione, mirando con terror la puerta que se había abierto.


Capítulo 23: De regreso a Hogwarts

- Potter... ¿quién es ella? - preguntó otra vez Dudley, el primo fornido de Harry, aguardando en la puerta.

Su expresión de estúpido era tan graciosa, que Harry se hubiese reído, claro, si las circunstancias hubieran sido otras.

- Dudley... no es lo que te imaginas... - dijo el muchacho bajando rápidamente a Hermione a suelo firme.

La chica se arregló mejor el sweater, mientras que con la otra mano agarraba con firmeza la de Harry.

- Te he hecho una pregunta Potter, ¿quién es? - inquirió el gran chico cerrando la puerta tras de sí.

- No es de tu incumbencia - contestó Harry molesto.

- A ver, creo que te he visto en otra parte... - empezó a decir Dudley viendo bien a la muchacha -¿Eres del barrio?

Hermione esquivó su mirada sin contestarle.

- ¿Es sorda? - le preguntó a Harry con sarcasmo.

- ¡Dudley, te lo advierto!

- No puedes hacer nada, Potter... te recuerdo que no puedes hacer... mmmagia aquí - respondió su primo, diciendo la palabra magia como si le costara mucho trabajo articularla.

- No necesito la magia para lastimarte, Dudley...

- Harry, no...

- Oh, por fin habló - dijo Dudley mirando a Hermione de pies a cabeza - Mmm si se peinara un poco se vería mucho mejor... pero no está nada de mal, Potter... veo que tienes buen gusto...

- ¡No te atrevas! - saltó Harry tomando a Dudley por el cuello, y aquello si que era difícil, ya que su primo le doblaba en peso.

- ¡Harry suéltalo!

- ¡Uy Potter está celoso!

- ¡Harry no lo escuches! - exclamó Hermione con intentos de separar a los primos.

- ¡Esto no quedará así! - amenazó Harry con una mirada verde profunda.

- ¡Claro que no! - dijo Dudley apenas fue soltado por Harry -¡Ya verás cuando se enteren papá y mamá que traes a chicas a tu habitación mientras te quedas solo!

- ¿Ah sí? Pues diles, y yo les mostraré lo que guardas debajo de tu cama - respondió Harry con frialdad.

- Harry, vamonos...

- Ellos no te creerían - contestó Dudley con voz firme, a pesar que sus ojos se movieron de lado a lado.

- Ellos no, pero la policía sí.

Dudley no pudo articular palabra, mientras Hermione insistía en irse ya del lugar.

- Vamonos Hermione - dijo Harry tomando el silencio de su primo como una victoria más.

- ¡Hey, un momento! - exclamó de pronto Dudley, cuando Hermione pasó a su lado -¡Yo te he visto antes!

- No, no lo creo... - contestó ella sin mirarlo a los ojos.

- ¡Sí, claro que sí! ¡Tú siempre estás en la estación cuando vamos a buscar a Potter!

- Adiós Dudley - dijo Harry agarrando la mano de Hermione y llevándola hacia el exterior de la casa número cuatro de Privet Drive, al tiempo que su primo quedaba anonadado dentro de ella.

Hermione no soltó la mano de Harry hasta que llegaron al final de la cuadra, y fue recién ahí cuando se atrevió a hablarle.

- ¿Tú crees... que... diga...

- Espero que no - respondió Harry muy serio.

- Me reconoció...

- Ya lo sé.

- No debí hacer esto - dijo Hermione sentándose en la vereda, hundiendo su cabeza entre sus manos.

- No es tu culpa - respondió Harry, sentándose a su lado.

- Claro que sí...

- No, yo debí hacerte caso y tener más cuidado. Si quieres culpar a alguien, cúlpame a mí.

Hermione no respondió, pero apoyó su cabellera castaña en el hombro del muchacho.

De pronto una pareja de policías saliendo de una casa vecina, llamó su atención.

- Sí, es la casa de la señora Figg - dijo Harry mirando como los policías se subían al carro. Una vez más, él había podido leer la mente de Hermione inesperadamente.

- ¿Voldemort la tiene, verdad?

- Sí...

- ¿Está con vida aún?

- Eso espero - contestó fijando sus ojos en el pavimento gris.

Hermione suspiró hondo, deseando de una vez por todas Harry pudiera ser tan feliz como se lo merecía.

La chica acariciaba la mano de Harry, cuando éste de improviso señaló su lado izquierdo.

- ¿Qué es eso?

Ella fijó su vista a lo lejos, pero no tuvo que esforzarse mucho para ver que lo que Harry indicaba no era otra cosa que el Autobús Mañanero.

En menos de un segundo, una gran máquina amarilla centelleante, de dos pisos, se estacionó delante de los chicos, sobresaltándolos.

- Es igual que el autobús noctámbulo - dijo Harry mirando con atención el vehículo - Sólo que es... amarillo.

- ¿No lo habías visto nunca? - preguntó Hermione sin creerlo.

- No, nunca he viajado de día en el servicio mágico público.

- Ni yo, pero si hubieses leído Grandes y pequeños transportes mágicos de todos los tiempos hubieras sabido que...

Hermione estaba dispuesta en explicarle a Harry todo acerca de lo que aprendió en aquel libro, si no hubiera que una chica no mucho mayor que ellos, de pelo negro recogido con una coleta y gran sonrisa, interrumpió el relato:

- Bienvenidos al autobús mañanero, transporte ideal para hacer las compras del día o llevarlos donde ustedes quieran. Yo soy Henrietta Pearson y estaré a su disposición...

- Necesito ir a Londres - dijo antes que Henrietta terminara su presentación.

- ¿Los dos? - preguntó la muchacha mirando a Harry también.

- No, sólo yo - contestó con nerviosismo, al tiempo que Harry se tapaba la cicatriz.

- Son, entonces, doce sickles.

Hermione sacó un par de monedas y se las entregó a la chica.

- ¿Y tú equipaje? - le preguntó mirando más interesada a Harry.

- No, sólo mi mochila, pero yo puedo con ella... - contestó Hermione rápidamente.

- Ah... y ¿tú te llamas? - preguntó Henrietta al chico de lindos ojos verdes.

- Eh... Neville... Neville Longbottom - respondió Harry mirando de reojo a Hermione. Sin entender porque cada vez que no quería dar a conocer su verdadera identidad, el nombre de Neville venía a su cabeza.

- Oh, es muy lindo... el nombre digo... - acotó inmediatamente Henrietta al notar la mirada asesina de Hermione.

- ¿Podríamos irnos?

- Sí, sí, claro... ¡Ernie a Londres!

Henrietta subió al autobús, dando unos segundos para que la pareja pudiera despedirse. Hermione volteó hacia Harry con el corazón en la mano, llegando por fin el momento del adiós.

- Nunca es bueno decir el verdadero nombre... - empezó a decir el chico, evitando la despedida.

- Harry... llegó la hora...

- No lo digas como si nunca más nos fuéramos a ver... por favor.

Hermione se arrimó a los brazos del muchacho con fuerzas, dejando caer pequeñas lágrimas.

- ¿Estás lista? - preguntó de pronto Henrietta.

- Sí... sí... nos vemos, Ha... Neville - se despidió la muchacha de Harry.

- ¿Vendrás otro día, verdad? - preguntó ilusionado el chico.

- No lo sé...

- Prométeme que volverás...

- No lo puedo hacer... ni siquiera sé si llegaré a...

- Por favor...

- Eh, siento interrumpir tan linda escena, pero tenemos que irnos, muchacha - dijo Henrietta mirando con desaprobación.

- Me tengo que ir... - dijo Hermione, pero Harry aún no era capaz de soltarle la mano.

- ¿Volverás? Sólo dime que sí - pidió el muchacho acongojado.

- Trataré... de verdad que trataré...

- Hey, no tenemos todo el día para ti - anunció Henrietta colocando ambas manos en su cintura - A todo esto... ¿cuál es tu nombre?

Hermione giró hacia el autobús, pero Harry fue más rápido para contestar.

- Mi novia se llama Jane - dijo al tiempo que Hermione lo miraba con los ojos como platos. Henrietta chasqueó la lengua enojada, y subió de nuevo al autobús.

- ¿Novia? - repitió la chica quedando con la boca abierta.

Harry sonrió y besó a Hermione en los labios.

- Te amo...

Hermione abrazó a Harry con muchas más fuerzas y lo besó en la comisura de los labios, con sentimientos encontrados, luego se subió al autobús sin mirar atrás.

Me muero por suplicarte, que no te vayas mi vida,

me muero por escucharte, decir las cosas que nunca digas,

mas me callo y te marchas, mantengo la esperanza

de ser capaz algún día, de no esconder las heridas que me duelen al pensar

que te voy queriendo cada día un poco mas


¿Cuánto tiempo vamos a esperar?

- Es lindo - dijo Henrietta apenas el loco autobús se puso en marcha.

- ¿Ah? - Hermione apenas se podía sostener de pie, pues Ernie, el conductor de la máquina esquivaba casas, edificios, árboles... en realidad todo que estuviera a su paso.

- Tu novio, Neville, es muy atractivo...

- Sí... sí... mi novio... - contestó la chica sintiendo hormigueos.

- ¿Están hace mucho tiempo juntos? - preguntó con mucho interés.

- Más o menos... - Hermione se afirmaba con ambas manos del asiento para no caer en una de las vueltas.

- Sabes, estoy segura que lo he visto en algún lado...

- ¿A quién?

- ¡A Neville!

- ¿Neville?

- Sí, tu novio...

- Ah, Neville... ah... pues no lo creo... - indicó esquivando su mirada inquisidora.

- Es raro, porque por algún lado yo lo he visto... pero, ¿adónde?

- No, imposible... Ha... Neville no sale casi nunca y no es famoso ni nada de eso...

- Si tú lo dices - dijo Henrietta no muy convencida.

Hermione prefirió no hablar más, hasta que llegó por fin a Londres, frente al Caldero Chorreante.

- Gracias Jane... y saludos a tu novio - se despidió Henrietta antes que la muchacha bajara del autobús.

La muchacha apenas asintió y bajó del autobús amarillo, notando que faltaba poco para la una de la tarde.

Después de pasar al callejón Diagon, con rapidez se dirigió a la chimenea pública de Gringotts. Una vez allí, un gnomo de aspecto hosco le cobró tres sickles por los polvos Flu, sin hacer mayores comentarios, para suerte de Hermione, y en cinco segundos más tarde ya estaba en el sótano de Honeydukes. Se puso la capa invisible encima y atravesó el túnel que conecta la famosa dulcería con Hogwarts.

Cuando pensaba que nunca más iba a ver la luz del día, vio la pared, dio un suspiro de alivio y dijo luego las palabras que dejarían el paso al pasillo del tercer piso.

- Uf, por fin - susurró al pisar la alfombra, mientras la estatua de la bruja tuerta la observaba en silencio.

- Así que eso era... - dijo de pronto una voz profunda, cortando toda la tranquilidad que reinaba por su alrededor.

Ron Weasley estaba detrás de ella, lanzado una fría mirada azul.

- Ron... ¿qué haces aquí? - preguntó al darse vuelta.

- ¿Yo? - saltó irónico - Para tu información, yo estudio aquí...

- ¡Ron por favor!

- ¿Así que era esto, verdad?

- ¿De que hablas?

- ¡No mientas más!

- Pero, ¿de qué estás hablando?

- De tu promesa.

Hermione frunció el entrecejo. Sabía que Ron estaba sentida con ella, pero estaba casi segura que no había roto ninguna promesa... ¿entonces?

- ¿Cuál promesa? - preguntó haciendo memoria.

- ¡La que le juraste a Harry antes de partir!

- ¿Cómo... cómo lo sabes?

- ¡No soy estúpido, Hermione! ¡Ni tampoco sordo! - exclamó con fiereza, tanto que la chica tuvo que retroceder unos pasos -¡Los vi juntos, los vi besándose! ¡Escuché cuando te hizo prometer algo! ¡Y sé que ese algo era ir a su casa! ¿No?

- ¡Pero qué dices!

- No me mientas más, Hermione... ¡estoy cansado de tus mentiras! ¡De los encuentros a mis espaldas!

- Ok, ok... sí, tienes razón, te mentí Ron, te mentí desde que te pedí noviazgo porque, ¿sabes qué? ¡Yo quería olvidar a Harry!

- Veo que no te importa, ¿verdad? ¡Te vale si yo me siento fatal al verte con mi mejor amigo!

- Lo siento Ron, pero esto fue más fuerte... yo amo a Harry, lo amo de verdad... Pero lamento mucho que así se hayan dado las cosas...

- ¡No sé cómo puedes estar enamorado de él, si no es capaz de protegerte!

- ¡Harry si me protege!

- ¿Ah sí? Y si te protege tanto, ¿por qué te pide ir hasta Privet Drive cuándo Voldemort esta muy pendiente de todos nuestros actos?

- ¡ÉL NO ME PIDIÓ ESO! - exclamó Hermione sin paciencia -¡YO FUI LA QUE QUISO IR!

- Me mientes...

- ¡No, claro que no! Yo fui por mi propia voluntad... Lo que Harry me hizo prometer fue que no lo esperara... ¡fue eso y no lo que crees!

Ron abrió su boca, pero no articuló palabra. De pronto sus mejillas enrojecieron al igual que su pelo, esquivando la mirada penetrante y preocupada de Hermione.

- ¿Cómo supiste que yo había ido a ver a Harry? - preguntó cortando el silencio.

El muchacho estaba muy perdido en sus pensamientos que no contestó.

- ¿Te lo dijo Ginny? - quiso adivinar.

- No - respondió al cabo de unos segundos - Ginny es demasiado amiga tuya para traicionarte...

Aquellas palabras hicieron eco en el corazón de Hermione, pues sabía que había un doble sentido en ellas.

- Ron... las cosas no pueden quedar así... no me puedes odiar para siempre...

- ¿Quieres apostar?

- Yo de verdad te... te quiero mucho...

- ¡Cállate, Hermione!

- ¡Pero es la verdad! - chilló con sinceridad - Tú eres mi amigo también... y no quiero que te separes de... de nosotros...

- ¿Nosotros? - repitió mirándola a los ojos -¿Ustedes ya... ya son novios?

La chica movió su cabellera de arriba abajo, sin decir palabra.

- Veo que pasaron muchas cosas tu estadía en su casa, ¿no? - dijo con una falsa sonrisa.

- Ron, por favor... Harry también te extraña mucho...

- Ja, claro, deberá extrañar a su mejor amigo... ¡por supuesto! ¿No tiene a un estúpido a quien quitarle la novia, verdad?

- ¡No hables así!

- ¡Es la verdad!

- ¡No, no la es! ¡Él no te quitó nada! ¡Fui yo! ¡Entiéndelo!

- Sabes, esto es inútil... - dijo el pelirrojo volviendo sus pasos - De todos modos... nada será como antes...

- ¡Ron! ¡Ron espera!

El chico negó con la cabeza, mientras giraba sobre sus talones. No quiso que ella viera su debilidad reflejada en lágrimas, por lo que se alejó sin mirar atrás.

&&&&&&

Hermione llegó totalmente rendida a su habitación. Dio las gracias porque allí no estaban sus compañeras y sin perder más tiempo se dio una buena ducha. Pero la soledad que tanto disfrutaba no fue eterna, ya que a los pocos minutos de salir del baño, Parvati y Lavander entraron al cuarto, mirando desorbitadamente a su compañera desaparecida.

- ¿Dónde estabas? - preguntó Parvati con grandes ojos -¡Pensamos que... que...

- ¿Qué pensaron? - inquirió rápidamente, ya que todo lo que ellas pensaran era siempre un rumor corrido por todo el colegio.

- Bueno, que no soportaste la ausencia de Harry y...

- ¿Y?

- Y que fuiste a verlo... - terminó de decir Lavander muy seria.

- No, no fue así - mintió Hermione con convicción - Lo que pasó en verdad fue que me quedé dormida en la biblioteca por estar estudiando para el examen de hoy en Trasformaciones... ¿McGonagall dijo algo? - preguntó recordando recién el examen.

- Obviamente se extrañó, pero nos hizo hacer el examen igual...

- ¡Y no te imaginas lo difícil que estuvo! - exclamó Parvati sentándose pesadamente en su cama.

- ¿No pudiste transformar murciélagos en mariposas australianas? - inquirió Hermione como si aquello fuera lo más disparatado del mundo.

- No, los transformó en ranas aladas... jajajaja... - dijo Lavander divertida.

Hermione también sonrió, imaginando la cara de la profesora al ver ranas volando por su aula.

- ¡No es chistoso! - indicó Parvati cruzándose de brazos.

- ¿Ustedes creen que me deje hacer el examen otro día? - preguntó Hermione preocupada.

- ¡Qué dices! - exclamó Lavander - Eres la mejor alumna de sexto año... en realidad de todo Hogwarts. McGonagall estaría loca si te reprueba...

- Eso espero...

- Entonces... - dijo Parvati retomando la conversación inicial -¿No estuviste con Harry?

- No, ¿de adonde sacaron eso, ah?

- Bueno, eso fue lo más razonable...

- Pues déjenme decirles que no fui a Privet Drive... ¡¿Cómo podría haberlo hecho?!

- Y con lo peligroso que están las cosas... ¿Has escuchado que... el innombrable...

- ¡Cállate Parvati!

- ¿Qué pasa? - preguntó Hermione con atención.

- Nada, nada...

- Lavander, ¿qué ocurre?

- Eh... sólo lo que ya se sabe... el innombrable ha vuelto y es peligroso andar por ahí... - respondió la chica nerviosamente.

- ¿Es sólo eso? - inquirió Hermione seriamente -¿No me ocultan nada?

- No, no... nada... ¿por qué tendríamos que ocultarte algo?

Hermione las miró por unos segundos, pero desitió en seguir averiguando más. De todos modos, Lavander y Parvati siempre pensaban, decían o inventaban tonterías.

&&&&&&

A Hermione le costó encontrar a Ginny dentro de ese gran castillo, pero ya entrada la tarde pudo dar con ella, limpiando en medio de una de las mazmorras (Snape le dio gentilmente aquel castigo por no contestar a su pregunta)

- ¡¡Llegaste!! - chilló la pelirroja apenas la vio atravesar el lumbral.

- Pero no te imaginas todo lo que tuve que hacer para llegar aquí... - dijo la muchacha mientras era abrazada por su amiga.

- ¿Qué pasó? Te esperé ayer en la lechucería y nunca llegaste... por eso hoy me quedé dormida y llegué cinco minutos tarde a la clase de Snape... ¿puedes creer que me dio como castigo limpiar su mazmorra sin magia? ¡Esta loco! ¡Me quitó mi varita para no hacer trampa! ¿Y cómo esta Harry? ¿Por qué no llegaste ayer? ¿Y el traslador? ¡Dime que pasó que me volveré loca!

Hermione tomó bastante aire, pero antes de contestar su relato, alzó su varita al aire y con un simple hechizo limpió toda la habitación.

- Ahora podemos conversar tranquilas... - dijo la prefecta sonriente.

- ¡Mil gracias! - exclamó Ginny dándole otro abrazo - Pero dime... ¿qué ha pasado?

- Ni yo lo sé... anoche el traslador no funcionó simplemente... tuve que pasar la noche allá...

- ¡Uyyy!

- ¡No pienses mal, Ginevra Weasley!

- Jajaja... ya, ya, era broma... pero, ¿durmieron juntos?

- Sí, dormimos juntos, pero sólo dormir, eh...

- ¡Qué lindo! - chilló emocionada.

- Pero el sueño no fue así...

- ¿Por qué? - preguntó la pelirroja anonadada.

- Es que tuve una pesadilla horrible, pero bueno, ¿alguien se dio cuenta de mi desaparición?

- Aparte de Ron, Parvati, Lavander y McGonagall... creo que no...

- Yo ya les dije que me quedé dormida en la biblioteca, además no sería la primera vez...

- Eso es muy razonable pensando que eres tú... ¡Pero cuéntame más! ¿Cómo llegaste hasta acá?

- Tuve que tomar el autobús mañanero, después ir al callejón Diagon, tomé la chimenea pública de Gringotts, llegué a Hogsmeade y atravesé el túnel que esta escondido en el sótano de Honeydukes que esta unido con el colegio...

- ¡Wow!

- Gracias a Harry, él me prestó su capa invisible... lo malo es que llegué aquí y Ron me...

- Sí, sí... eso lo sé. Me lo encontré en el pasillo y me dijo. Pobre, aún no puede olvidarte...

- Pensaba que Harry me había hecho prometer visitarlo, pero no es así... ¡tú sabes que no es así!

- No te preocupes... Ron tiene su genio, pero ya pasará todo esto... ¡son amigos!

- Éramos, Ginny - corrigió Hermione bajando su mirada.

- ¡No pienses así! En algún momento las cosas se tendrán que solucionar.

- A veces eres demasiado optimista, ¿lo sabías?

- Será porque tengo a Fred y George como hermanos - respondió la muchacha sonriéndole.

- Ojalá fuera Ron como tú...

- Es que él esta muy sentido y en cierta parte lo comprendo, pero - agregó rápidamente - algún día tendrá que entender que tenerte su lado era un error...

Hermione suspiró hondo, pero luego se acordó de algo, que Ginny no le había comentado...

- ¿Ron no te contó algo más? - preguntó atenta.

- Mmm aparte de gritar que tú habías ido donde Harry y preguntarme si yo sabía, obviamente lo negué, no me dijo nada más... ¿por qué?

La chica de cabellos castaños sonrió y anunció solemnemente:

- Soy la novia oficial de Harry - dijo sintiendo unos extraños hormigueos en el estómago.

- ¿Qué? - exclamó Ginny quedando con la boca abierta.

- Como oyes... ¡Harry es mi novio!

Ginny no pudo más, y abalanzándose otra vez hacia su amiga, la abrazó con todas sus fuerzas:

- ¡Ah! ¡Por fin! ¡Por fin! ¡Ya son novios! ¡Esta si que es buena noticia!

- Sí, sí... yo no lo puedo ni creer... Harry mi novio... ¡mi novio! Es... es lo mejor que me ha sucedido en mi vida...

- ¡No lo puedo creer! ¡Estoy tan feliz! - dijo la pelirroja al separarse de la chica.

- Yo igual... en verdad pensé que nunca iba a suceder...

- ¿Y Ron lo sabe?

- Sí - contestó apagando con lentitud la sonrisa en sus labios - Se lo dije también...

- Bueno, tendrá que acostumbrarse... no entiendo porque no sale con Luna...

- ¿Luna? ¿Qué Luna?

- La única Luna que conocemos - respondió Ginny mirándola sorprendida - Luna Lovegood.

- ¿Luna Lovegood? No me digas que está enamorada de Ron...

- ¿No lo sabias?

- No... wow...

- Pues sí, pero mi hermanito es tan tonto que no la ve. ¡Apuesto que harían una gran pareja!

- Ya lo creo... y ya que hablas de parejas, ¿qué tal tú y Malfoy?

La pregunta no le hizo bien a la pelirroja, quien se alejó de la chica, caminando por entre los pupitres de la mazmorra, con la vista gacha.

- ¿Ginny, estás bien?

- Las cosas no están resultando...

- ¿Malfoy descubrió que...

- No, no... no es eso...

- Ah... - murmuró algo aliviada -¿Entonces?

- Terminamos - anunció al tiempo que se dejó caer en uno de las sillas más cercanas.

- ¿Terminaron? ¿Y por qué?

- Por... Harry...

- ¡¡¿¿Qué??!!

- Le creyó a Parkinson, bueno ella sólo le dijo la verdad... nos vio besándonos y le fue corriendo con el chisme a Draco...

- ¿Pero no me habáis dicho que Parkinson no sabía nada acerca de ustedes?

- No, y no lo sabe... pero Draco le preguntó a donde se había metido y ella le respondió que resguardando los pasillos y que en uno de ellos nos había visto...

- ¿Y Draco que hizo?

- Aparentó delante de ella, pero después me buscó... y terminó conmigo. Me dijo que esto no podía seguir así, las cosas habían salido de control y que yo siempre pensaría en Harry... ¡no entiende que lo quiero a él! - chilló con los ojitos brillantes - Ahora no me habla, ni me mira y anda muy misterioso, demasiado, diría yo... ¿qué se traerá?

- Lo siento... - dijo Hermione con voz queda - pero quizás ha sido lo mejor.

- ¿Lo mejor?

- Sí, porque de todos modos estabas mintiéndole, ¿o no?

- Pero lo que en verdad siento por él no es una mentira...

- Sí, pero ocultarle que te acercaste a él para averiguar sobre los pasos de los mortifagos no es muy romántico que digamos...

- Lo sé, lo sé...

- Además, ¿qué ibas a decirle cuando se enterase?

- Nunca se enterará...

- Nunca digas nunca. Las cosas, por una y otra razón, siempre salen a la luz. Y esto era una bomba de tiempo...

- Pareciera que hasta te alegra que yo me haya alejado de él - dijo de pronto la muchacha mirándola seria.

- No es que me alegre Gin, pero me tranquiliza. Él no es el mejor chico, y lo sabes. ¿Además cómo estás tan segura que te corresponde?

- Porque... ¡lo sé!

- A ver... cuando él te dijo lo de Harry y el beso, ¿tú que le respondiste?

- Lo de Parkinson, pero no me creyó.

- ¡Ves! ¡No confía en ti! - exclamó Hermione abriendo más sus ojos -¡La confianza es la base en una relación, Ginny!

La pelirroja quiso refutar, pero sabía que su amiga tenía mucha razón. Movió su cabellera llamativa flojamente de lado a lado, mirando el suelo reluciente de la mazmorra.

- De verdad que lo siento, Gin - dijo sutilmente Hermione colocando una mano en el hombro de la chica colorina.

- Era mi primera misión para la Orden y la hago mal - expresó Ginny acongojada.

- No pienses así... si tampoco fue tan mala, ¿o no? A que le diste varias pistas a Dumbledore...

- Sí, pero... ¿y qué hago ahora con lo que siento?

- Olvidar no es fácil, en especial si realmente crees que es tu chico de toda tu vida, pero...

- ¿No lo olvidaré nunca? - interrumpió la pelirroja dejando caer tímidas lágrimas por sus mejillas.

- No lo sé Gin... eso sólo depende de ti - dijo Hermione con sinceridad.

&&&&&&

Hermione sentía mucho todo lo que estaba pasando Ginny, porque sabía que olvidar a alguien que realmente amas es casi imposible.

Querido Diario:

Hace días que no te escribía, pero era porque no tenía nada nuevo que contar, pero ahora es distinto... ¡HARRY ES MI NOVIO! ¡Sí, es verdad! ¡Harry es mi novio, por fin!

Hoy llegué de Privet Drive, fue un viaje largo de regreso, pero bien valió la pena. Estuve durmiendo en sus brazos... fue una maravilla. Tengo tantas cosas que contarte, que no sé por donde empezar... A ver, Ginny me animó a visitar a Harry porque lo había estado escuchando, además lo extrañaba. Entonces transformé el Ojo de Horus en traslador y llegué a su habitación. ¡No te imaginas la cara que puso al verme! Me acuerdo y me río... lo primero que hice fue abrazarlo... ¡cómo extrañaba su aroma! ¡Sus besos! ¡Todo!

Cenamos en su habitación y todo bien, hasta que su tío entró sorpresivamente al cuarto. Pero fui más rápida y me tapé con la capa invisible ¿te imaginas si me hubiera visto allí? Pero para suerte de ambos no fue así. Traté de irme, pero extrañamente el traslador no funcionó... aún no me explico por qué paso eso. Así que me quedé a dormir, sorpresivamente, en Privet Drive. Dormí con Harry, abrazados... si tan solo el sueño que tuve hubiese sido igual, sería todo perfecto. Tuve una pesadilla horrible. Soñé que Harry y Voldemort estaban unidos y todos los que quiero estaban muertos... ¡incluso yo! ¿Y sabes quién me había matado? ¡Harry! Fue realmente espantoso, porque era muy vivido. Sin embargo no le dije nada a Harry... ni sé por qué... quizás para no arruinar el momento y preocuparlo por absurdos sueños míos.

Al salir de la casa, su primo nos encontró... su cara al vernos (yo estaba en brazos de Harry) fue muy estúpida... tenía muchas ganas de reírme, al igual que Harry, pero no era el momento de burlarnos precisamente del tonto Dudley. Al principio no me reconoció y amenazó a Harry en contarle todo a sus padres, pero no sé que esconderá Dudley debajo de su cama, porque Harry respondió en avisarle a la policía (¿serán drogas?) si abría su boca... salí de allí y nos sentamos frente a la casa de la señora Figg. Dos policías salieron de pronto de la morada. Según Harry (y de seguro que es así) Voldemort la tiene, pero no sabe si esta muerta o no... ¡¿Qué se trae entre manos Voldemort?!

Bien, después llegó el autobús mañanero y ahí pasó lo impensable... ¡Harry me presentó como su novia!

Quedé sin aire, sin habla... ¡sin nada! Creí soñar, en realidad todo me pareció un maravilloso sueño (exceptuando quizás los ronquidos de tío Vernon y la pesadilla)

Todo seria tan lindo si Harry volviese a Hogwarts y Ron dejara esa maldita obsesión que tiene conmigo. Y claro, también si Ginny encontrara por fin alguien que realmente la quiera. Malfoy terminó con ella, y no sé por que pienso que sospecha que su noviazgo con Ginny no fue de la toda sincera... espero equivocarme.

¡Ay que bien se siente ser la novia de Harry! ¡No puedo evitar sonreír todo el día!

¡Por fin tengo algo bueno que escribir! Ya era hora, ¿no?

Bueno, tengo que ponerme al día con los deberes... y rogar para que McGonagall me crea mi mentira de quedarme dormida en la biblioteca.

Un beso, nos vemos pronto... y ojalá con otra buena noticia.

Hermione novia de Harry Potter.

La chica cerró su diario con una gran sonrisa en sus labios. Ahora entendía que estar enamorada de Harry no era todo llanto... sino también que podía sonreír. Lo único que la apenaba era que él no estaba a su lado, pero sabía que muy pronto tendría una oportunidad e iría a Privet Drive sin pensarlo.

Guardó el pequeño libro, dejó la pluma en el escritorio de cabecera y decidió enfrentar una vez por todas a McGonagall.

El despacho de la profesora estaba cerca de la sala común de Gryffindor, por eso que no tardó mucho en llegar a su puerta. Tocó unas cuantas veces cuando por fin, la severa voz de la mujer llamó a entrar.

- Buenas noches - saludó Hermione muy educadamente, quizás demasiado.

- Buenas noches, Hermione... veo que por fin apareces - respondió McGonagall desde su escritorio, mirándola sobre sus anteojos de montura cuadrada.

- Sí, y de eso vengo a hablarle. Hoy me quedé dormida en la biblioteca, estaba estudiando para su examen... siento no haber ido... pero...

- Ay, Hermione - interrumpió la mujer sacándose los lentes mientras movía su blanca cabellera de lado a lado - Si me hubieras dicho aquello en otro momento, yo te hubiera creído...

Hermione se paralizó, quedándose tan blanco como el papel.

- Yo... eh... pero, ¿por qué lo duda? - preguntó Hermione con una voz falsamente sentida.

- Vamos, debe ser la hora - señaló sin decir más. En silencio se levantó de su escritorio y caminó hacia la salida - El profesor Dumbledore nos espera en su oficina.

Hermione entendió que estaba perdida. Ron le habría contado todo y ahora, quizás, estaba a punto de ser expulsada del mejor colegio de magia y hechicería... ¿Qué era peor: no ver más a Harry o no pertenecer más al mundo mágico?

Siguió a la profesora en silencio, rogando a cada paso que daba por su futuro escolar.

Finalmente llegó a la oficina de Dumbledore. Quizás mucho más rápido de lo que ella deseaba.

McGonagall dejó pasar primero a la muchacha y luego cerró la puerta, quedando la habitación en un abrumador silencio. Sin embargo el director no estaba en el lugar, en vez de eso dos chicos le lanzaban miradas anonadadas.

- ¿Dónde está el profesor? - preguntó Hermione a McGonagall, al tiempo que la mujer se paseaba por la oficina.

- Ya vendrá... - contestó estrujándose las manos.

Miró nuevamente a los chicos, quienes estaban tan nerviosos como Hermione.

¿Qué tendrían que hacer allí Ron y Ginny? Se preguntó.

La pelirroja caminó hacia su amiga, pidiéndole alguna explicación, pero ella sólo pudo encogerse de hombros. Por el contrario Ron, se hallaba muy concentrado mirando el fénix de Dumbledore.

- Muévanse de allí - avisó de pronto McGonagall a las chicas -¡Rápido!

Ambas muchachas retrocedieron, quedando las espaldas apoyadas en la pared. Después de unos segundos, entendieron porque debían correr del lugar, ya que un gran orificio se dibujó en el piso, dando paso a dos figuras, al principio muy borrosas pero que lentamente tomaron forma.

Una de un mago ya anciano y túnica azul cielo, y la otra de un chico delgado y bastante cabello azabache.

- Creo que llegamos a la hora - anunció Dumbledore con voz clara, a la vez que se arreglaba sus lentes de media luna.

Harry miró a su alrededor, sonriendo al ver a Hermione.

Capítulo 24: Parejas

- ¡Harry! - exclamó Hermione corriendo a su encuentro. Mientras los chicos se abrazaban, Ron corrió nuevamente su mirada hacia el fénix.

- ¡Harry, qué sorpresa! - dijo ahora Ginny, también saludándolo calurosamente.

- ¡No saben lo bien que se siente estar en casa! - expresó Harry. Pero la sonrisa dibujada en sus labios se apagó, cuando en una esquina vio a su mejor amigo... o su ex mejor amigo, aún no lo sabía, Ron Weasley - Hola Ron...

El pelirrojo volteó a verlo, pero sólo hizo un pequeño gesto con su cabellera rojiza, mirando de nuevo a Flawkes.

- Bien, bien... ya bien recibido - dijo Dumbledore lanzándole una furtiva mirada a McGonagall - Se preguntaran por qué están aquí, ¿verdad?

Nuevamente el pelirrojo giró su roja cabellera, mirando esta vez a Dumbledore, mientras que los demás chicos asistían en silencio.

- Bueno, como ya pueden ver, Harry ha regresado a Hogwarts. Los acontecimientos ocurridos últimamente hicieron que su estadía en Privet Drive fuera mucho más corta de lo que tenía pensado.

Harry y Hermione se lanzaron miradas nerviosas ante el silencio de Dumbledore para tomar aire.

- Sin embargo - agregó el anciano mago caminando hacia su escritorio - el hecho que estés ahora aquí no significa que Voldemort desista de sus terroríficos planes.

La profesora McGonagall no pudo evitar un estremecimiento al escuchar el nombre del que no-puede-ser-nombrado, al igual que Ron.

- Aún Hogwarts es muy peligroso para ti, Harry, al igual que la casa de tus tíos...

- ¿Cómo? - preguntó Harry frunciendo el entrecejo - No se suponía que estando con los Dursley yo estaba más seguro...

- Lo estabas, Harry - contó Dumbledore con voz queda -Pero las cosas han cambiado...

- ¿Qué quiere decir con eso? - saltó Ginny preocupada.

- Lo que quiero decir es que Voldemort tiene los suficientes poderes ahora para poder atrapar a Harry en Privet Drive... lo que siempre temí a ocurrido la noche pasada...

Los chicos intercambiaban miradas aterradas, conteniendo la respiración a lo más que podían.

- ¿Qué lo que pasó la noche anterior? - preguntó Ron colocando de pronto mucha atención a la conversación.

- Lord Voldemort invocó uno de los hechizos más terribles de magia negra antigua existe...

- ¿Cuál? - sonsacó ahora Hermione, tomando la mano de Harry con fuerza.

- Aquella que es capaz de vencer el vínculo de sangre, escudo que te protegía hasta ahora.

Las muchachas soltaron un grito ahogado. McGonagall sollozó por debajo de sus lentes de montura cuadrada, Ron bajó su mirada azul al frío piso de la habitación y Harry movió su cabellera azabache de lado a lado, con pesadumbre.

- Sí Harry, hasta ayer tu estabas seguro en casa de tus tíos, pero hoy...

Dumbledore no siguió la frase, quizás porque ya era muy obvio y doloroso lo que seguía a continuación.

- Entonces... no me queda más que esperar que él me busque... ¿verdad? - tanteó el muchacho de ojos verdes.

- Quizás no - respondió para sorpresa de todos.

- ¿Por qué? - interrogó Hermione tratando que sus lágrimas no interrumpieran su hablar.

- Porque Voldemort conoce a Harry, quizás demasiado. Sabe que tú, Harry, eres capaz de cualquier cosa por salvar a tus amigos, sabe que ellos son tu prioridad y sabe también que no piensas en arriesgar todo por salvarlos...

- ¿Es por eso que estamos aquí? - preguntó Ron estando muy pálido en un rincón de la oficina.

- Sí - respondió el director con rotundidad - Ustedes son los mejores amigos de Harry y más de una vez ya han sido salvados por ti - dijo mirando al chico - A Ginny la salvaste en segundo de la cámara de los secretos, a ti Ron, te salvó en cuatro en unas de las competencias del torneo, claro, en ese entonces no era de vida o muerte, pero Voldemort ya sabe que tú eres una de las personas más valiosas para Harry. Y tú, Hermione...

- Yo nunca he salvado a Hermione de morir... - interrumpió Harry mirando al tiempo al director y a la chica que estaba su lado, firmemente tomada de la mano.

- No, pero con Hermione tienes un lazo mucho más fuerte que la amistad... y eso la hace vulnerable - contó Dumbledore mirando a Hermione fijamente. Ron cruzó los brazos, mirando otra vez al fénix.

- ¿Qué quiere decir exactamente con eso, profesor? - preguntó Hermione con un terror corriéndole por las venas.

- Que lo más seguro es que Voldemort trate de usarte a ti como anzuelo - respondió el anciano con gravedad.

- Es por eso, Hermione - dijo de pronto la profesora McGonagall, escuchándose por primera vez desde que había llegado Dumbledore con Harry a la oficina - El acto que ayer cometiste pudo costar la vida, tanto como la tuya como la de Harry - expresó la mujer mirando a la muchacha severamente.

- Sí - agregó Dumbledore con una mirada más tranquilizadora - Ir a Privet Drive no ha sido lo más prudente que has hecho en toda tu vida, y menos al pensar en los tiempos en que vivimos...

Hermione se sentía cada vez peor. ¿Cómo había podido ser tan impulsiva? ¡Sí casi nunca lo era! Había puesto en peligro la vida de Harry, y eso no se lo perdonaría nunca.

- Yo... yo... no sabía que... lo siento - pudo decir Hermione antes de ponerse a llorar, bajando la mirada hasta el suelo.

- Hermi, no te pongas a llorar... - la consoló Ginny a su lado, mientras que Harry acariciaba su hombro.

- Ella no lo sabía - saltó Harry en defensa de su novia.

- Lo sé Harry, porque de lo contrario ella no hubiese hecho lo que hizo.

- En gran parte fue mi culpa - dijo Ginny, mirando al director, muy decidida - Yo la alenté a ver a Harry a su casa... si hay algún castigo, démelo a mí, por favor...

- Señorita Weasley - dijo McGonagall moviendo su cabeza de lado a lado - Esto es mucho más grave que un simple castigo... ¡Poner tantas vidas en peligro!

Hermione sollozó más fuerte en los brazos de Harry.

- Minerva, creo que Hermione ya ha entendido, ¿no es así?

- Si hubiera sabido que Harry podría haber muerto por mi culpa, jamás hubiese ido a Privet Drive - dijo Hermione entre llanto y llanto.

- Lo sabemos - comentó McGonagall con voz queda.

- Lo importante es que nada malo sucedió - agregó Dumbledore - Pero por eso no hay que dejar de estar atentos... en especial ustedes tres - dijo mirando a Ginny, Ron y Hermione.

- Es ahora en que deben estar lo más juntos posibles - comunicó la profesora de transformaciones - La unión hace la fuerza y es eso lo que necesitan para que el Innombrable desaparezca...

- Lo que Voldemort disfrutaría sería que Harry estuviera sólo, sin amigos... así sería mucho más fácil de atacar. Por eso que separarse sería un gran error - señaló Dumbledore mirando a Harry y a Ron, que seguía estando más apartado que el resto.

Hermione entendía muy bien porque Dumbledore decía aquellas palabras mirando al pelirrojo y al chico de la cicatriz.

- Lo entendemos - indicó Hermione ya más calmada - Y preocuparemos de estar lo más juntos posibles...

- Sí - aseguró también Ginny - No nos separaremos de Harry, ¿verdad Ron?

Su hermano quedó descolocado ante la pregunta de Ginny, sin embargo asintió con su cabellera pelirroja, sin emitir ningún sonido por su boca.

- Así lo esperamos - dijo Dumbledore reclinándose más en su asiento.

- Y así será - dijo con rotundidad Ginny, lanzándole una sonrisa de aliento a Harry.

Harry estaba muy ensimismado para decir algo en ese preciso momento. Había pasado tantas cosas y recibido tanta información en tan poco tiempo, que su cerebro necesitaba de verdad un tiempo para colocar todas las cosas en orden. Lo único que pudo hacer entonces fue sonreír débilmente y acariciar con su pulgar la mano de Hermione, mientras que la mantenía aún agarrada con su palma.

- ¿Quieres preguntar algo, Harry? - inquirió de pronto Dumbledore hacia el muchacho que tenía la frente.

- No, ya todo está más claro... - contestó apenas.

- Bien, entonces lo mejor es que ahora bajan todos a cenar. Nunca es bueno irse a dormir con el estómago vacío.

Los cuatro Gryffindors asintieron y sin hacer mayores comentarios, Hermione, Ginny, Harry y finalmente Ron salieron del despacho del director de Hogwarts.

- ¿Tú crees que... pasará? - preguntó McGonagall en voz muy baja cuando el pelirrojo había cerrado ya la puerta.

- Esperemos que no, Minerva... pero es lo más seguro que así actué Voldemort.

McGonagall se estremeció nuevamente al oír el nombre del terrorífico mago.

- Hermione ha corrido una suerte tremenda al ir donde esos muggles... ¿te imaginas si... si él hubiera actuado esa misma noche? ¡Ella ya estaría... muerta! - exclamó con los ojos inundados en lágrimas.

- Calma, Minerva, calma... - dijo Dumbledore tratando de tranquilizarla, al tiempo que se levantaba de su asiento, para ir a abrazarla - Hermione y Harry ya están, por el momento, a salvo en Hogwarts...

- ¿Cuándo acabará toda esta pesadilla, Albus? ¡¿Cuándo?!

- Ya llegará el momento, ahora solo hay que pensar en el presente, sin olvidar que hay que enfrentar el futuro, ¿esta bien?

La profesora quedó más tranquila con las palabras de Dumbledore, secándose con un pañuelo bordado las pocas lágrimas que alcanzaron a rodar por sus cansadas mejillas.

&&&&&

Los Gryffindor salieron de la oficina de Dumbledore en silencio, pero aquel solo duró hasta que llegaron al pasillo.

- Gracias... - dijo de pronto Harry mirándolos a todos.

- ¿Por qué agradeces? - preguntó Ginny parando de caminar.

- Porque... porque están aquí... porque están a mi lado, por ser mis amigos... - respondió Harry sintiendo que sus mofletes estaban cada vez más cálidos.

- ¡Siempre estaremos aquí! - exclamó Hermione besándolo en una mejilla.

- Además la amistad no se agradece Harry, sólo se disfruta - dijo Ginny sonriéndole.

Harry esperaba también algunas palabras de Ron, su mejor amigo, pero él estaba aún muy resentido para decir algo en aquel minuto.

- ¿¡Hey, para adónde vas!? - preguntó de pronto Ginny viendo que su hermano se iba por el camino contrario al Gran Salón.

- Me voy a dormir - respondió sin voltear.

- ¡¿Pero qué no oíste a Dumbledore?! - chilló la muchacha exasperada -¡No tenemos que separarnos!

- ¡No seas tan alharaca, Ginny! - le respondió Ron, antes de girar hacia la derecha, al final del corredor.

- ¡Es un tonto! - exclamó la pelirroja enojadísima.

- Yo lo entiendo... - dijo Harry mirando a la chica.

- ¿Lo entiendes, Harry? ¡Mi hermano esta mal! ¡Él debería hacer las paces contigo ya!

- Lo he dañado, Ginny, lo traicioné...

- Lo traicionamos - corrigió Hermione con pesar.

- Bueno sí, pero él sabía que Hermione estaba enamorada de ti, incluso antes que ellos fueran novios... y hablando de novios... ¡por fin están juntos! - chilló Ginny con emoción.

Hermione y Ginny sonrieron, y luego de las felicitaciones de la pelirroja por el enlace, caminaron juntos hacia el Gran Comedor.

Mientras caminaban hacia los lugares más concurridos, mayores eran los murmullos cuando Harry pasaba. Todos volteaban al verlo, pero ninguno fue a darle la bienvenida. Incluso presintió que Seamus y Dean Thomas fingieron no verlo al entrar al comedor.

- ¿Qué les pasa? - preguntó Harry mirando como los chicos le hacían el quite.

- No lo sé - respondió Hermione encogiéndose de hombros.

- No les hagas caso, Harry - comentó Ginny, buscando un lugar para ellos.

Comían una exquisita cena, que consistía en carne asada, papas doradas, budín de Yorkshire, zumo de calabaza y pastelillos de chocolates, cuando una muchacha rubia, de grandes y soñadores ojos y con la varita detrás de las orejas se sentó al frente de Harry y Hermione, al lado de Ginny.

- Hola - saludó mirándolos a todos.

- Hola, Luna - contestó Harry, no entendiendo porque de todos los que estaban en el lugar, la única que lo había saludado había sido la chica más loca de Ravenclaw.

- ¡No comas eso! - gritó de pronto la chica, abriendo mucho más sus grandes ojos, a Hermione, quien tenía en el tenedor una papa dorada.

- ¿Por qué? - preguntó la prefecta extrañada.

- ¿No has oído que las papas cocinadas por elfos domésticos tienen poderes... hacen que crezcan en tu estómago pequeños stroompis negros...

- ¿Qué son los stroompis negros? - preguntó de pronto otra voz, pero esta vez no era de los chicos que se hallaban sentados, sino de Neville que estaba detrás de Ginny y Luna.

- No existen, Neville - dijo Hermione con resolución y luego se echó la papa dorada entera en su boca.

Luna no la escuchó, mientras que Ginny y Harry reían por lo bajo.

- ¡Hola Harry! Es bueno tenerte aquí otra vez... - dijo el chico fijándose en el pequeño que estaba sentado frente a él.

- Gracias, Neville - sonrió Harry.

- ¿Es verdad lo que dicen por ahí? - preguntó Neville mirando de un lado a otro.

- ¿Qué cosa? - saltó Hermione con preocupación.

- Que ha aparecido una marca tenebrosa ayer, cerca de Lancaster... - dijo Neville sentándose al tiempo entre Luna y Ginny.

Harry, Hermione y Ginny se lanzaron miradas nerviosas, mientras que Luna y Neville esperaban ansiosos la respuesta.

- Creo que si, Neville - respondió Harry con voz opaca.

El chico dio un respingo en su silla y Luna ahogo un pequeño grito.

Harry sintió de pronto un gran peso en su estómago. Sabía que no tenía ninguna culpa de lo que estaba pasando en el mundo mágico, sin embargo no dejó de sentirse mal. Él era el único que podía frenar toda la angustia que el pueblo mágico sentía, pero no estaba seguro si llevaría con éxito aquel peso que tenía en sus hombros.

- Me voy a dormir - anunció sorpresivamente el chico de expresivos ojos verdes, antes que Neville y Luna pudieran recuperarse de la noticia.

- ¿Te sientes bien Harry? - le preguntó Hermione con una inquietada mirada soslayada.

- Sí, sólo tengo sueño... estoy algo cansado, pero no es nada... - la tranquilizó dándole un beso en la comisura de los labios.

Y después de despedirse de los demás, se dirigió a la salida, de nuevo con todos los ojos puestos en él y murmullos de todas partes, pero eso le era tan común que no le importó en absoluto.

- Estará bien, Hermione... - le dijo Ginny mientras ella miraba como Harry se alejaba más y más - Sólo tiene que descansar...

- Eso espero. - respondió la prefecta de Gryffindor suspirando sonoramente.

&&&&&

Harry llegó a la habitación de chicos, después de atravesar la sala común vacía. No sabía porque tenía ese sentimiento que lo molestaba desde que había llegado, pero no pensó más en él, sino en la forma en que se enfrentaría ahora a Ron.

Entró al cuarto, rogando para que el pelirrojo estuviera profundamente dormido, pero no fue así. Ron estaba en pijamas, arreglando unos pergaminos en su escritorio, y cuando vio a Harry entrar, nerviosamente los guardó en la cajonera más cercana.

- Yo pensé... - empezó a decir Harry caminando hacia su cama, notando que su baúl, la jaula de Hedwing y su saeta de fuego estaban ordenadamente apilados en un rincón - que estarías ya dormido...

- Pues pensaste mal - le respondió el pelirrojo sin mirarlo.

- Ron, tenemos que hablar...

- ¿Ah sí? ¿Y acerca de qué? - inquirió con voz dura.

- De Hermione - respondió Harry seriamente.

Ron no contestó de inmediato. Se levantó de la silla, quedando frente a frente al chico de lentes redondos.

- Aquel tema está cerrado - dijo Ron secamente.

- Claro que no... ¡Ni siquiera lo hemos empezado!

- ¿Para qué quieres hablarme de lo que tienes tú con ella? ¡No me importa!

- Ron, tú eres mi mejor...

- ¿Amigo? - terminó Ron la frase adivinado - A un amigo no se le hace esto... - acotó totalmente sentido.

- Ron, por favor...

- ¡Tú sabías lo que ella significa para mí! ¡Lo sabes perfectamente!

- ¡Sí, lo sé! - exclamó Harry elevando también su tono de voz -¡Pero de verdad me enamoré de ella, Ron!

- ¡Eso no es amor!

- ¡No, Ron! ¡Lo tuyo no es amor, es obsesión!

- ¿Qué sabes tú de lo que siento? ¿Acaso te han traicionado? ¿Has visto a tus dos mejores amigos mintiendo a tus espaldas? ¡¿TU NOVIA TE HA ENGAÑADO CON TU MEJOR AMIGO?! - Ron estaba a punto de romper en lágrimas, pero trataba de retenerlas muy bien. Llorar frente a Harry Potter no se lo perdonaría.

Harry calló, bajando su verde mirada.

- ¿Has visto que tu mejor amigo y tu novia viéndose a escondidas y jurándose amor? - continuó Ron después de una amarga pausa - Apuesto a que no, ¿verdad?

- No me hagas sentir más mal, por favor Ron... - pidió Harry.

- ¿Tú estas mal? ¡Vaya Harry! ¡Entonces pregúntate como estaré yo! - exclamó con fiereza.

- ¿Tú crees que disfruto de todo esto? - inquirió el chico perdiendo la paciencia -¿Acaso piensas que me gusta perder a un amigo? ¿No crees que yo también lamento la manera en como pasaron las cosas?

Ron no lo miró, se dio media vuelta, yendo hacia su cama de cuatro postes.

- Ron, Ron... ¡no puedes estar enojado todo el tiempo! - dijo Harry desesperado -¡Además acuérdate de lo que Dumbledore nos dijo! ¡Debemos estar unidos!

Ron saltó a su cama tomando su varita en una mano, haciendo que Harry retrocediera un paso atrás.

- Haré todo lo necesario para que el Innombrable no haga daño - señaló Ron con severidad - Pero no me pidas que vuelva a confiar en ti otra vez - y con un toque de su varita, las cortinas de la cama se cerraron, desapareciendo tras ellas.

Harry pateó su baúl con fuerzas, abriendo en el acto su tapa convexa. Se sentía tan frustrado, imbécil y sentido, que lo único que pudo hacer fue sacar su pijama del baúl y colocárselo. Metía la mano en la camiseta, ofuscado, cuando por la puerta entraron Neville, Seamus y Dean Thomas.

Al parecer los últimos no tuvieron más escapatoria que saludar a Harry por fin.

- ¿Y a ustedes que les pasa? - saltó Harry hacia Seamus y Dean.

- Nada... que nos iba a pasar - respondió rápidamente Seamus.

- ¡No mientan! - exclamó Harry -¡¿Qué sucede?!

Seamus y Dean se miraron el uno al otro, pero fue Neville quien le respondió.

- Todos están así Harry - dijo Neville sentándose en su cama pesadamente - Es por el Innombrable...

- ¿¿Quééé??

- Sabes, estarías mejor en tu casa... - dijo de pronto Dean en un tono demasiado amable.

- Pero... ¡¿qué sucede?!

- Aquí estas en peligro Harry - acotó Seamus desde la puerta. Harry no entendía porque aún no daba ningún paso dentro de la habitación.

- En todos lados está el peligro - contestó Harry mirándolos perplejos.

- Sí, pero... aquí hay mucha más gente... - expresó Dean con mucho nerviosismo, haciendo que Harry entendiera de una vez el comportamiento de todos.

- ¿¡Es por mí, verdad!? - saltó echando chispas por los ojos.

- Harry, a mí no me molesta que estés en Hogwarts - dijo Neville con sinceridad, al tiempo que se colocaba su pijama a rayas.

- ¡¿Les molesta que yo esté aquí, es eso?!

- Harry... ahora que tú-sabes-quién esta detrás de ti... no deberías estar en un lugar con... lo que quiero decir es que puedes poner en riesgo la vida de muchos si estas aquí... - contó Seamus con mucha dificultad.

Harry quedó boquiabierto.

- Ustedes están locos si piensan que el Innombrable entraría a Hogwarts estando Dumbledore - replicó Neville desde su cama -¡Dumbledore no permitiría nunca eso!

- Dumbledore ya a permitido muchas cosas - increpó Seamus subiendo su tono de vos considerablemente.

- ¡Dumbledore es el mejor mago que ha existido! Así lo dice mi abuela... y todo el mundo - dijo Neville frunciendo el entrecejo.

- Sí, pero no ha podido hacer nada frente a algunas situaciones... como el accidente de Cedric en cuarto año. En ese entonces tú-sabes-quien aún había vuelto, pero lo mató... ¡imagínate ahora que recuperado su poder! - exclamó Dean alzando sus manos.

- ¡Dumbledore no estaba allí! - chilló de pronto Harry enrabiado.

-No, pero... podría haber tenido más cuidado, ¿no? Si es tan sabio, ¿por qué no sospechó antes que el Innombrable estaría metiendo sus manos en el torneo? - preguntó Seamus agarrando su varita con firmaza.

- ¡Saben, piensen lo que quieran! - exclamó Harry cansado -¡Si quieren se buscan otro colegio, porque yo no me pienso mover de Hogwarts! - y sin agregar ningún comentario más, Harry cerró las cortinas de su cama, tal como lo había hecho minutos atrás Ron.

Neville les lanzó una mirada dura a los otros dos chicos e inmediatamente después, desapareció al cerrar sus cortinas.

&&&&&&

Hermione bajó más temprano a la sala común. Apenas había podido dormir en la noche. Una mezcla de sentimientos no la dejaron pegar pestaña. Por un lado la felicidad de estar cerca de Harry la emocionaba al máximo, pero no sabía por qué tenía un extraño presentimiento de que en Hogwarts no estaría tan bien como creía en un principio.

En fin, después de estar vueltas y vueltas en la cama sin hacer nada, bajó a esperar al muchacho que le quitaba hasta el sueño. Releía sin atención uno de los tantos libros de Aritmancia, cuando un chico con aspecto cansado, mirada verde ida y un desordenado cabello azabache bajó las escaleras lentamente.

- Harry... - dijo ella, llamando la atención del muchacho.

- Oh, Hermione... Buenos días - la saludó besándola en los labios suavemente.

- ¿Estás bien? - preguntó la chica viendo su cansancio reflejado en su cara.

- Aún me siento cansado... ojalá pase luego... - respondió sentándose en una butaca, frente a su novia.

- ¿No quieres que te acompañe a la enfermería? Quizás madame Pomfrey pueda tener algo...

- No, no. Esto no es grave, Hermi... no te preocupes...

- ¿De verdad?

- Sí, sí, estaré bien - dijo dándose ánimo - Un buen desayuno me recompondrá.

Hermione sonrió débilmente, dejando su libro a un lado, yendo hacia la butaca de Harry.

- Harry, ayer cuando llegaste a tu cuarto... ¿hablaste con Ron? - inquirió nerviosamente, al tiempo que se sentaba a su lado.

Harry bajó sus ojos, contestando en silencio.

- ¿Y... qué pasó?

- Me gritó - respondió rápidamente sin mirarla.

- Quizás si dejamos pasar un tiempo... - dijo con voz queda.

- No me quieren en Hogwarts - señaló Harry sobresaltando a su novia.

- ¿Qué?

- Nadie me quiere en Hogwarts - indicó nuevamente ahora mirándola profundamente a los ojos-Todos creen que los pongo en peligro. Es por eso que se comportan así, ¿acaso no te habías dado cuenta? ¡Me evitan!

- Harry... Harry...

- ¡No puedo estar en Privet Drive porque no es seguro, no puedo estar aquí porque pongo en peligro las vidas de los demás! ¡No pertenezco a ningún sitio! - expresó con rabia lo que en toda la noche lo hizo pensar.

- ¡Harry no pienses así!

- Pero es la verdad, porque hay mucha gente que si te quiere aquí...

- ¿Ah sí? Como Voldemort, ¿por ejemplo?

- No, como yo - respondió Hermione con los ojos brillantes.

Harry se sintió aún mucho peor por haber tratado así a Hermione. Antes que ella pudiera agregar algo más, él la abrazó fuertemente, dejando caer su azabache cabellera en su hombro.

- Lo siento... lo siento Hermi...

- No te preocupes, te entiendo... siempre te he entendido... - respondió pasando sus dedos en el suave cabello de Harry.

- Como me gustaría irme lejos... muy lejos contigo... olvidar todo... sólo tú y yo...

- Ese día llegará, te aseguro que será así...

- Hermi - dijo apartándose unos centímetros para verse reflejado en los castaños ojos-... gracias.

- ¿Por qué me agradeces?

- Es que siempre has estado allí en los momentos más difíciles... eres la persona más maravillosa que he conocido... yo... yo te amo...

Hermione se fundió en unos ojos verdes muy brillantes antes de cerrar los ojos y besar a Harry con cariño.

- Yo también a ti - contestó colocando su cabellera en su pecho. Pero la quietud duró muy poco, porque segundos más tarde, un chico pelirrojo salía estrepitosamente por el retrato de la señora gorda.

&&&&&&

Harry y Hermione llegaron atrasados a la primera clase del día, que para mala suerte de ambos era nada más y nada menos con el profesor que más detestaba a los Gryffindor como ningún otro, Severius Snape.

- ¿Así que nuestra celebridad y su novia se dan el derecho de llegar tarde a mi clase? - sonsacó con sarcasmo Snape cuando Harry y Hermione entraron cinco minutos después de haber empezado la clase -¿Haber pasado un tiempo afuera le da un nuevo derecho?

- Nos atrasamos en el desayuno - contestó Hermione rápidamente porque Harry echaba chispas por los ojos.

- Diez puntos menos a cada uno - señaló mirándolos con odio - Y ahora a sus lugares.

Harry vio que al pasar, Malfoy hacía muecas de satisfacción. Más odio corrió por sus venas.

Ron tenía la cabeza fija en su cuaderno.

- Como estaba diciendo antes que Potter y Granger interrumpieran - continuó Snape caminado entre los pupitres - Hoy trabajan a dúo. Harán la poción llamada comúnmente rompe huesos.

Harry se estremeció al lado de Hermione, pues recordó su segundo año, cuando Lockhart con un malogrado hechizo lo había dejado sin huesos en un brazo.

- La poción dura dos semanas en estar lista, por lo que tendrán que juntarse horas extras para observar cada detalle, cada cambio, cada burbuja que bulla...

- Dos semanas juntos no está nada de mal - dijo Harry por lo bajo a Hermione.

- Shisssssss, nos puede oír - contestó Hermione apenas abriendo sus labios.

- ¿Quiere aportar algo, Potter? - preguntó Snape notando su murmullo.

- Eh... ¿dónde encontraremos... - miró rápidamente el libro y dijo lo primero que vio - hojas de sombrilla azul?

Hermione le dio con el codo, pero Harry no sabía si aquello era buena o mala señal.

- Hojas de la maravillosa planta sombrilla azul la encontraras en las costas de China - contestó Snape dibujando una diabólica sonrisa en sus irregulares labios.

- ¿¿China??

- Sí, claro, la necesitas si quieres hacer la poción Crece mocos - respondió, mientras los de Slytherin, en especial Malfoy, reían de buena gana.

- Te equivocaste de página - dijo Hermione con voz muy baja, dando vuelta la hoja del libro.

- Lo que necesitas para esta poción, Potter, lo encontrarás a las orillas del lago. La tendrás que buscar junto a Malfoy... - indicó Snape señalando a Draco, a quien se le había borrado la sonrisa de la cara.

- Perdón señor - increpó Malfoy - ¿Qué quiso decir con eso?

A Harry también se le hacía mucha curiosidad en saber, porque hasta lo que él sabía, Hermione sería su compañera de trabajo.

- Que yo asignaré las parejas - contestó fríamente Snape - Potter, siéntate al lado de Malfoy. Parkinson júntate con Longbottom, Crabbe con Patil, Goyle ve donde Thomas, Finnigan con Bulstrode, Brown colócate al lado de Zabini y Weasley... siéntate con Granger...

Harry volteó hacia el rincón de la mazmorra viendo como Ron, arrastrando los pies, se sentaba al lado de Hermione. La chica miró nerviosamente a Harry, levantado levemente los hombros.

Snape rió entre dientes y Harry sintió una necesidad de levantar su varita y echarle un hechizo imperdonable... pero se contuvo.

- ¿Te preocupa que Weasley trabaje con Granger? - dijo de pronto una voz, sacándolo de sus pensamientos.

- Vete al diablo, Malfoy - contestó Harry tirando sus cosas en la mesa.

- ¿Algún problema, Potter? - preguntó Snape con falsa cortesía.

Harry no emitió palabra, pero si lanzó una mirada asesina.

- Bien, ahora que todos están felices con sus compañeros - todos lo miraron con odio-empezaré a indicar las instrucciones.

Hermione comenzó a tomar nota, sin mirar a Ron, quien por primera vez le estaba gustando una clase de pociones.

- Como ya les dije... - contó Snape paseándose por la mazmorra-tendrán que trabajar dos semanas. Lo primero que tendrán que hacer es buscar a las orillas de la laguna raíces de dientes de dragón pero a la luz de la luna...

Harry giró su cabellera oscura hacia Hermione y Ron. La chica coloreó sus mejillas al tiempo que el pelirrojo esbozaba una débil sonrisa en la comisura de los labios.

- Que buena oportunidad tiene Weasley - comentó Malfoy con risa.

- ¿De que estas hablando? - lo increpó Harry hastiado.

- Que Weasley muere por tu noviecita... no hay que ser adivino para notarlo-respondió el Slytherin cada vez más divertido con la situación.

- Yo confío en Hermione - contestó Harry sin entender porque le daba explicaciones al chico que más detestaba en el colegio.

- Sí, pero no en Weasley... - respondió volviendo a tomar apuntes.

Snape pasó el resto de la clase dando mil instrucciones para preparar la poción rompe huesos, pero Harry no prestó atención a ninguno, pues todas sus energías eran para despotricar contra el profesor.

La hora estaba por terminar, cuado Hermione se obligó a hablar con Ron.

- ¿Cuándo vamos a buscar las raíces? - preguntó moviendo sus ojos con nerviosismo.

- Cuanto antes mejor, ¿no? - respondió Ron sin mirarla a los ojos.

- Entonces hoy... después de la cena...

- Esta bien - contestó en el momento que Harry llegaba al lado de su novia - Te espero en entrada del castillo a las diez.

Harry no pudo evitar sentir envidia por el pelirrojo. Hermione asintió en silencio, sintiéndose más incómoda por la presencia de Harry. Ron se dio media vuelta, y sin despedirse salió de la mazmorra.

- Así que se verán a las diez...

- Harry yo tampoco estoy feliz de estar en esta situación - dijo Hermione ordenando sus cosas.

- Sí, pero por lo menos no tienes a Malfoy como compañero por dos semanas - objetó Harry enojado por lo que había pasado.

- No, pero tengo a mi ex amigo y ex novio que me odia y apenas me habla como pareja, así que no estoy en una situación mucho mejor que tú.

- Ojalá no se pase de listo - dijo Harry ayudando a Hermione con los libros más pesados.

- ¿Quién? ¿Malfoy?

- ¡Ron! - exclamó mirándola fijamente.

- ¿Ron? No, no lo creo... - respondió convencidamente.

- Puede que haya sido mi mejor amigo, pero no le permitiré que te moleste.

- Harry, conoces a Ron tan bien como yo. Él sería incapaz de hacer algo, menos ahora que me odia...

- Nos odia - corrigió Harry sin sentirse mejor.

Hermione se acercó al muchacho y lo besó tiernamente en los labios.

- Y aunque lo tratara, yo no dejaría que pasara nada, porque te amo - dijo Hermione sonriéndole.

Harry le devolvió la sonrisa, besándola otra vez, pero eso no le quitó aquella punzada en la boca del estómago.

&&&&&

- Así que con Granger, ¿eh? - dijo una voz fría llegando a los oídos de Ron.

- Apártate, Malfoy - le contestó caminando con más rapidez por el pasillo.

- Ahora tendrás una buena oportunidad para vengarte de Potter, deberías utilizarla... - continuó el Slytherin siguiendo a Ron por el corredor.

El pelirrojo paró de caminar, dándole la espalda a Malfoy, pensando en las palabras de éste. Si bien él siempre había sido un estorbo en su vida, no podía negar que esta vez tenía una muy buena idea. Luchó unos segundos con su orgullo. Era darse vuelta y gritarle que era un imbécil o decirle que había sido un genio. Finalmente siguió con su camino, con la idea dándole vueltas en el cerebro.

- Pagaran todos por haberme engañado, Ginny - dijo Malfoy con los dientes apretados, mientras veía desaparecer a Ron.Capítulo 25: Raíces y caídas

Eran las nueve y treinta minutos de la noche, y Harry y Hermione descansaban después de haber comido una exquisita cena. Sin embargo él se había comportado muy inquieto y distraído desde que la clase de Snape había terminado.

- Harry, no pasará nada... - dijo Hermione por décima vez en sólo medía hora.

- Es que tengo una sensación...

- ¿No confías en mi? - sonsacó sentida.

- Claro que confío en ti, pero Ron...

- ¿Qué es lo que pasa? - preguntó entonces Ginny, acercándose a ellos.

- Es que tengo que juntarme con Ron en treinta minutos más porque Snape nos junto para un trabajo y Harry presiente que pasará algo malo - respondió Hermione con un dejo de impaciencia en su tono de voz.

Ginny resopló fuerte, sentándose en la butaca frente a los chicos.

- ¿Qué crees que pueda pasar? - le preguntó la pelirroja al muchacho de preocupados ojos verdes.

- No lo sé, sólo tengo la sensación que Ron trama algo... pero no me preguntes por qué... sólo lo presiento-contestó Harry sinceramente.

- No creo que mi hermano alga algo, más que mal fueron amigos, muy buenos amigos...

- Tú lo has dicho, fuimos - aclaró Harry.

Hermione movió la cabeza, pero en el fondo de su corazón sentía el mismo presentimiento que Harry, sólo que lo trataba de negar para no hacer más tenso el ambiente.

- ¿Y adonde te vas a juntar con él? - preguntó Ginny mirando ahora a su amiga.

- En la entrada del castillo. Tenemos que ir al lago para cortar raíces de dientes de dragón.

- La poción dura dos semanas en estar lista y debemos pasar horas extras con nuestro compañero de trabajo - contó el chico preocupado.

- ¿Vas a tener que pasar dos semanas trabajando con Ron? ¡Uy! - exclamó Ginny levantando sus cejas.

Harry resopló fuerte con la última oración de Ginny dándole vueltas en la cabeza.

- Mejor me voy, no quiero demorarme mucho en cortar las raíces... - dijo Hermione levantándose con pesadumbre.

- Prométeme que regresarás apenas termines - le dijo Harry rodeándola con sus fuertes brazos.

- Así lo haré, Harry - contestó, despidiéndose con un beso - Nos vemos Gin.

- ¡Suerte! - exclamó la pelirroja, y segundos después, Hermione desaparecía al atravesar el retrato de la señora gorda.

Harry se quedó mirando absorto a la salida. Miles de imágenes creadas por él se le pasaban por la mente, cada una peor que la otra. Simplemente no soportaba la idea de dejar a su novia con Ron.

- ¿No confías en mi hermano, verdad? - preguntó Ginny sacando a Harry de sus profundos pensamientos.

El chico volvió a sentarse, frente a la muchacha, sosteniendo su cabeza con las manos, mientras afirmaba los codos en sus rodillas.

- Algo noto en Ron que no esta bien... - empezó a decir lentamente.

- Es sólo el enojo, ya verás que...

- No, no es sólo eso - la interrumpió - es más que un simple enojo... Lo veo en sus ojos, es extraño, pero pareciera que no fuera él...

- Créeme, es sólo su enojo porque en realidad tú siempre le has ganado en todo - explicó Ginny con sinceridad.

- ¿Cómo?

- Sí, Harry, tú siempre obtienes las cosas que él ha soñado... Sé que no es tú intención, pero así son las cosas y creo que lo de Hermione rebalsó el vaso...

- ¡No puede ser tan inmaduro! - exclamó Harry con rabia.

- Harry, piensa. Hermione es para él la chica de sus sueños. Siempre la ha querido, pero nunca se atrevió a hablarle, luego se entera que ella te hechizó por error y justo cuando él tiene la suficiente valentía para declararse, Hermione se enamora de ti. ¡Otra vez salió perdiendo!

- ¡Yo no tengo la culpa que Ron no haya hablado antes!

- Lo sé, lo sé, sólo quiero decir que él se siente inferior a ti y en la única cosa que podía ganarte... no le resultó...

Harry se reclinó en el sofá pesadamente, pensando en como serían las cosas si nunca hubiese entrado a la habitación de Hermione. Apostaría todos los galeones guardados en Gringotts que ella y Ron se habrían convertido en novios y él estaría con... Ginny. De repente se acordó de la última vez que se vio a solas con la pelirroja y un dolor extraño empezó a sentir en la boca del estómago.

- Eh... Ginny... - dijo pausadamente- la última vez que hablamos no pude decirte...

- Harry, eso ya está olvidado - respondió la chica con voz firme.

- Lo sé, pero no te di las disculpas... te tomé por sorpresa y...

- Harry, lo del beso esta olvidado...

- Sí, pero...

Sin embargo Harry dejó de hablar, porque en ese mismo instante Neville se acercó a ellos, sentándose al lado de la pelirroja. Estaba todo empapado y tiritaba de vez en cuando.

- ¿Neville que te pasó? - saltó Ginny preocupada.

- Me... me... caí... - respondió tratando de no juntar los dientes al hablar.

Ginny sacó su varita y apuntado a Neville dijo un hechizo que hizo que el muchacho se secara por completo.

- Gracias - contestó con las mejillas con más color.

- ¿Adónde te caíste? - quiso saber Harry ofreciéndole un vaso de cerveza de manteca caliente.

- En el lago - respondió tomando el vaso con ambas manos - Parkinson me botó - dijo después de beber un sorbo de cerveza.

- ¿Por qué? - inquirió Ginny con los ojos desorbitados.

- Me mandó a recoger... ¡¡ASHUUU!! Lo siento... - dijo después de estornudar muy fuerte, sobresaltando a la mayoría que estaba a esas horas en la sala común - Me mandó recoger los dientes de dragón más cercanos a la orilla...

- ¡Esa estúpida! - exclamó Ginny enojada, cruzándose de brazos -¡Algún día pagará todo!

- Ha sido la peor compañera de trabajo que he tenido - comentó Neville volviendo a estornudar otra vez.

- Por cierto Harry, ¿con quién te tocó trabajar a ti? - preguntó la muchacha mirándolo con atención.

- Con Malfoy - respondió notando el efecto que aquel simple nombre provocaba en Ginny.

- ¿Te sientes bien? - Neville miró a la pelirroja preocupado, ya que ésta se había puesto pálida y sin palabras.

- Eh... sí... sí...

- ¿Quieres un poco? - dijo Neville ofreciéndole cerveza de manteca que aún le quedaba en el vaso.

- No, no, gracias, estoy bien... - dijo sonriendo débilmente.

Harry miró su reloj de pulsera. Ya eran las diez de la noche, lo que significaba que Hermione y Ron estaban ya saliendo del colegio.

- Me voy a dormir - comunicó parándose del sofá con sorna.

- Buenas noches - dijeron Ginny y Neville.

Harry agradeció con un leve gesto de cabeza y subió las escaleras hasta perderse, mientras pensaba en su novia y la manera extraña que tenía Ron en su mirar.

&&&&&&

Hermione esperaba en la entrada del castillo con las manos guardadas en los bolsillos. Ron aún no llegaba y ya estaba retrasado por cinco minutos, raro en él ya que comúnmente era muy puntual.

Volvió a asomarse a las escaleras, pero el chico pelirrojo seguía sin aparecer, por lo que decidió que si no llegaba en dos minutos más, ella sólo iría a buscar las famosas raíces y para subir de una buena vez a acostarse, ya que se estaba muriendo de frío en el rellano del primer piso.

Sin embargo, diez segundos después de determinar su ida sola al lago, Ron llegó a la entrada, llevando consigo dos barras grandes de chocolate.

- Toma - dijo como saludo, ofreciéndole a la muchacha una de las barras de chocolate.

- ¿Y esto? - preguntó Hermione recibiéndolo.

- Es chocolate, lo saqué de la cocina...

- Sé lo que es, lo que no sé es porque me lo das. - expresó mirando la barra y al chico al mismo tiempo.

- Bueno, si te quieres morir de frío allá afuera, es tu problema. El chocolate da energía y calor, ¿no lo sabías? - le preguntó partiendo un pedazo del dulce.

Hermione se quedó muda. Claro que sabía las propiedades calóricas y energéticas del chocolate, lo que la impresionaba era la extraña actitud de Ron. ¿Por qué se estaba comportando así?

- Será mejor que vayamos ya al lago - dijo el pelirrojo, y abriendo la puerta le dio el paso.

La chica salió al exterior en silencio, seguida muy de cerca del pelirrojo que continuaba comiendo despreocupadamente chocolate.

Hermione comía en silencio, cuando se dio cuenta que rápidamente habían llegado al gran y majestuoso lago. La luna resplandecía sobre ellos de manera magistral y una brisa helada se revolvía entre los cabellos de la muchacha.

- Yo no veo ninguna planta - dijo Ron mirando a su alrededor.

- Ni yo... - señaló Hermione acercándose más a la orilla.

- Quizás llegamos muy tarde.

- No creo que Snape diera este trabajo sabiendo que hay pocas raíces...

- Es Snape, claro que lo puede hacer - contestó molesto.

La muchacha movió su cabeza de lado a lado, buscando la dichosa planta con su mirada.

- ¡Aquí no hay nada! - exclamó el pelirrojo pateando la piedra más próxima.

- Tenemos que encontrarla, no podemos quedarnos así...

- Espera... ¿qué es eso? - preguntó Ron señalando un punto a lo lejos.

Hermione fijó sus ojos donde señalaba el chico y encontró que la planta que Ron indicaba era muy parecida a la que buscaban.

- ¡Creo que es esa! - exclamó ella con emoción, corriendo hacia la planta.

- ¡Hey, espera, espera! - Ron la siguió con entusiasmo.

- ¡Sí, sí, es esa, es diente de dragón! - chilló Hermione a Ron.

Ron la alcanzó después de unos segundos, parándose a su lado.

- Si es así, sácala ya... - le dijo bruscamente.

Hermione se agachó a la orilla del lago, largó sus brazos y con fuerzas tiró del tallo.

- Esta muy... muy agarrada de la tierra... - dijo asiendo a la planta sin poder sacarla de raíz.

- A ver, déjame a mí - Ron se acercó a ella, tomándola también.

- ¡No, yo puedo!

- ¡Que no, vamos, déjame a mí!

- ¡No! ¡Tú la sacarás mal!

- ¡Puedes romper el tallo si sigues así!

- ¡Qué no!

- ¡Suéltala!

- ¡Suéltala tú!

- ¡No seas porfiada!

- ¡Qué no!

Ron tiraba con mucha fuerza hacia un lado, mientras que la muchacha lo hacía hacia el lado contrario. Ambos no cedían, tratando de sacar la planta de raíz como si la vida se le fuera en ello. De pronto Ron jaló con mucha más fuerza, sacando por fin la planta con raíz y todo, pero por el mismo acto el chico pisó mal y sin poder evitarlo cayó estrepitosamente al agua.

- ¡Ron! - exclamó Hermione -¡No pierdas la planta!

El pelirrojo mantenía aún afirmada de la mano izquierda el diente de dragón al tiempo que con la otra trataba de mantenerse a flote.

- ¡Lanza la planta! - gritó Hermione desesperada.

- ¡Me estoy ahogando! - chilló enrabiado.

- ¡Sólo lanza la planta!

Ron con un gran esfuerzo tiró por los aires el pequeño arbusto, cayendo a los pies de la muchacha.

- Creo que esta bien, Ron - le dijo examinando el vegetal con cuidado.

- ¡Hey! ¡Hey! ¡¿Podrías sacarme de aquí?! - preguntó exasperado.

- ¡Oh! ¿No sabes nadar?

- ¡¡Hermione!! - chilló mientras que agitaba sus brazos con desesperación.

La chica tiró a un lado la planta y arrodillándose en la orilla le extendió un brazo al muchacho.

- ¡Tómame la mano! - gritó extendiendo su extremidad al máximo.

- ¡No... no... no puedo! - contestó Ron al tiempo que hundía su cabeza en el agua.

- ¡Ron, Ron!

De pronto el pelirrojo no salió más a la superficie, quedando burbujitas donde antes estaba la cabeza colorina flotante.

- ¡RON!

Sin pensarlo por más segundos, Hermione se lanzó al lago, sumergiéndose totalmente en el agua. Miró por todos lados, pero la oscuridad no dejaba ver nada. Volvió a sacar la cabeza para tomar aire, pero al sumérgela nuevamente, no vio al chico.

La situación estaba saliendo de control. Si no encontraba a Ron ya, no podría asegurar sacarlo del agua con vida.

A la tercera vez que tomó aire, vio lejos de ella un bulto flotante. Nadó unos metros y notó que no era otro que Ron boca abajo.

- ¡Ron! ¡Ron! - exclamó, llegando hacia él. Con fuerzas lo volteó, quedando ahora boca arriba con los ojos semi cerrados -¡Ron, no estés muerto, Ron!

Sacó el muchacho hacia tierra firme. Ni ella sabía a donde había sacado tanta fuerza, pero con mucho esfuerzo, sacó al chico del agua.

Se acurrucó a su lado, tratando de tomarle el pulso. Buscó latidos de su corazón, pero sólo escuchó los de ella.

- ¡Ron, despierta! ¡Ron! - lo zamarreó, pero todo siguió igual.

Entonces se acordó cuando tenía diez años, cuando pasó las vacaciones en la playa junto a sus primas. Fue el verano más espantoso de su vida por varias razones, pero una de ellas porque estuvo apunto de morir ahogada por culpa de ellas. Si no hubiese sido por su padre, jamás hubiera sabido que poseía poderes mágicos.

Abrió la boca de Ron, tapó su nariz y tomando mucho aire, se lo traspasó al muchacho. Hizo este procedimiento unas tres veces y por fin cuando iba para la cuarta vez, Ron tosió hacia un lado, botando el agua que había en sus pulmones.

Hermione se sentó cansadísima a su lado, respirando con más tranquilidad.

- ¿Te... te sientes bien? - le preguntó ella con voz queda.

- ¡Cof, cof, cof! - fue su respuesta.

- ¿Por qué no me dijiste antes que no sabías nadar?

- ¡No pensé que para buscar una estúpida planta tendrías que saber si yo sabía o no nadar!-exclamó enojado.

Hermione bajó su mirada.

- ¡Mi varita! - chilló de pronto Ron, cuando no la encontró dentro de su túnica.

- No me digas que la perdiste...

- ¡Oh! ¿Qué haré ahora? ¡Maldito Snape! - exclamó arrimándose a la orilla, en un tonto intento de ver su varita.

- Yo la buscaré... - dijo Hermione levantándose y cogiendo al mismo tiempo su varita.

- ¡No pensarás meterte allí otra vez!

- ¡Claro que no! - contestó y apuntando con su varita al agua gritó-¡Accio varita!

Pasó unos instantes en que no sucedió nada, sin embargo luego de un sonido extraño bajo el agua, una varita salió del lago, directamente a las manos de Hermione.

- Aquí tienes - le dijo entregándole la varita a Ron.

- Gracias... - contestó avergonzado.

- ¿De verdad te sientes bien? - le preguntó mirándolo preocupada.

- Sí... gracias a ti - contestó lanzándola una mirada azul penetrante.

La muchacha esbozó una sonrisa nerviosa en sus labios. Ron no sabía que más decir, por lo que también sonrió.

- Debemos irnos - señaló Hermione tomando la planta que tantos problemas les había traído.

Ron sólo asintió silenciosamente con su cabellera pelirroja muy mojada.

&&&&&&

Harry miró el reloj por undécima vez. Ron no había llegado aún al cuarto y eso estaba desesperando al chico de verdes ojos. Mientras el resto de sus compañeros dormían plácidamente, él caminaba de un lado a otro por la habitación. Las ganas no le faltaban para esperarlos en la sala común, pero no creyó que fuera conveniente. Sabía que Hermione se enojaría por eso. Repentinamente unos pasos subiendo las escaleras lo alentaron, por lo que se metió raudamente a su cama, dejando las cortinas de terciopelo rojo entreabiertas.

Ron entró a los minutos después, empapado, pero con una gran sonrisa en sus labios. Harry quería saber el por qué de su alegría, aunque estaba convencido que era por Hermione, su novia.

&&&&&&

Hermione llegó a su habitación con sus ropas estilando. Sin hacer mucho ruido si dirigió al baño y después de una rápida ducho caliente, se metió a la cama, sin antes sacar su diario y la pluma que Harry le había regalado en su cumpleaños número dieciséis.

Querido Diario:

¡Estoy muy feliz! ¡Harry ya está en Hogwarts! ¿Lo puedes creer? Llegó ayer por la noche... ¡Es increíble! El único que no estaba tan feliz, como era de esperarse, fue Ron. Sin embargo hoy pasó algo muy raro con él. Snape nos asignó compañeros de trabajo por dos semanas y a mí me tocó con Ron, por lo que hoy tuvimos que ir a las orillas del lago a buscar raíces de dientes de dragón... Por esas cosas de la vida, él se cayó al agua y yo pensando que sabía nadar no le presté mucha atención (en realidad estaba más preocupada por la planta), pero después me di cuenta que Ron se ahogaba, así que tuve que saltar al lago y salvarlo. Fue desesperante cuando no lo encontraba por ningún lado... pero de pronto lo vi flotando boca abajo. Lo saqué con todas las fuerzas a tierra y le di respiración boca a boca... y gracias a eso pudo revivir. Le salvé la vida a Ron... él me lo agradeció muy sentido, sonriendo como antes. ¿Crees que todo se arregle? ¡Ojalá que sí! ¿Te imaginas todas las cosas que podríamos hacer otra vez si estamos juntos? Como Dumbledore nos dijo, debemos estar muy unidos si queremos derrotar al Innombrable.

Espero de verdad que Ron, Harry y yo volvamos a ser los mejores amigos...

Un beso, Hermione.

&&&&&&

- ¿Cómo amaneciste hoy? - preguntó Hermione abrazando a Harry sorpresivamente en el Gran Salón-Te estuve esperando en la sala común, pero Neville me avisó que tu ya te habías levantado.

- Tuve algo que hacer temprano... - contestó el muchacho dejándose besar en la mejilla por su novia.

Hermione notó que la voz de Harry no era la de un chico alegre ni nada parecido. Dejó de rodearlo con sus brazos para sentarse a su lado, mientras en la mesa aparecía su desayuno por arte de magia.

- ¿Te sientes bien? - tanteó ella mirándolo de soslayo.

- Perfectamente, ¿por qué tendría que estar mal? - contestó sin mirarla, a la vez que revolvía su avena con violencia.

- No tendrías porque estarlo, pero pareciera que sí...

- No me pasa nada.

- ¿Estás enojado porque llegué algo tarde ayer? - preguntó la chica averiguando la molestia de su novio.

- Claro que no. Sé que estabas en el lago con Ron buscando la planta... - pero las pupilas de Harry indicaron que no estaba siendo totalmente sincero.

- Me demoré porque Ron se cayó al agua y tuve que sacarlo... - dijo Hermione tratando de no exasperarse.

- No me des explicaciones... no te las estoy pidiendo...

- No, pero las quieres escuchar de igual modo. ¿No confías en mí?

- En ti sí, pero en Ron no.

- Bueno, para tu información, no pasó nada. Es más, Ron se comportó como antes...

- ¡¿Cómo cuando eran novios?! - inquirió abriendo sus ojos como platos.

- ¡No! - exclamó moviendo también su cabellera de lado a lado -¡Como cuando los tres éramos los mejores amigos!

Harry suspiró hondo, recriminándose por haber sido tan tonto. Sabía de sobra que Hermione lo quería muchísimo para permitir alguna insinuación de Ron.

- Lo... lo siento... - dijo disculpándose con voz queda.

- No quiero que tengas más esos pensamientos, ¿ya? Yo te quiero sólo a ti... entiéndelo...

- Lo sé, lo sé... - respondió el muchacho acariciando su mejilla con ternura.

- ¿Me prometes que no te enojarás más conmigo? Además todavía quedan más días para trabajar junto a Ron y no me gustaría que pasaras molesto estas dos semanas por una estupidez...

- Te lo prometo... nunca más me comportaré como un imbécil - dijo Harry besándola luego en los labios.

- ¡Así me gusta! - exclamó la chica más tranquila, comenzándose a servir su primera comida del día.

El muchacho también continuó comiendo su avena, pero la idea que tenía acerca de Ron no se le iba fácilmente de la mente.

&&&&&&

Aquella noche fue el turno de Harry y Draco de buscar la planta para la poción que Snape les había mandado como trabajo.

Dejó a Hermione junto a Ginny y muy abrigado bajó hacia el exterior de Hogwarts, donde para sorpresa suya, ya lo esperaba el Slytherin con una fría mirada.

- Ya era hora Potter - dijo Draco cuando Harry se acercaba al árbol donde Draco estaba apoyado.

Harry no contestó, caminando hacia el gran lago en silencio. Draco esbozó una mueca en sus delgados labios, siguiendo sin ganas.

La marcha continuó sin contratiempos. Ninguno de los dos se dirigió la palabra en varios minutos, por lo que el sonido de insectos nocturnos y aves cazadoras abrumaban el ambiente. Pero pronto el muchacho rubio no aguantó su curiosidad y lanzándole una punzante mirada gris, preguntó:

- ¿No notas a Weasley más contento?

Harry paró de caminar de inmediato. Sabía perfectamente lo que quería provocar Malfoy, pero se contuvo con mucho esfuerzo.

- ¿Por qué lo dices? - sólo contestó.

- Porque hoy no dejaba de tatarear en clases... ¿ya ha estado a solas con Granger?

- Si te refieres a que si han venido a buscar las raíces, sí, ayer vinieron. - respondió mirándolo con odio.

- Ah... por eso que estaba tan feliz hoy...

- ¿Qué quieres decir?

- ¡Nada! - respondió colocando una cara de inocencia que no le asentaba bien.

Harry echó chispas por sus verdes ojos, pero continuó caminando a paso firme hacia la orilla del lago. Su respiración volvía a normalizarse, cuando Draco nuevamente abrió la boca, envenenándolo más.

- ¿De verdad te gusta Granger?

El Gryffindor se detuvo inmediatamente, dándose vuelta para quedar frente a frente a su enemigo. Draco también había debajo de avanzar, divirtiéndose cada vez al ver a Harry saliéndose de sus casillas.

- ¿Y eso qué te importa? - le dijo bruscamente como respuesta.

- Que te gusta Granger, en nada, pero recuerdo perfectamente que tú morías por Gi... la menor de los Weasley...

- Ginny no es más que mi amiga ahora - contestó con severidad.

- Eso no lo decías cuando descubriste que estaba conmigo...

- En ese minuto me gustaba, pero ahora ya no...

- ¿No será lo mismo entonces?

- ¿Qué cosa? - le preguntó Harry perplejo.

- Eres tan pedante que no soportas ver que otras chicas no se fijen en ti. Cuando supiste que Weasley andaba conmigo, tú hiciste lo imposible por separarnos y lo lograste. Después no soportaste ver a tu mejor amigo con Granger e increíblemente ella terminó contigo... ¿no te parece eso raro?

- ¡Yo no le he quitado nada a nadie! - exclamó Harry enrabiado.

- ¿Ah no? ¡¿ No me quitaste a Ginny?! - chilló Draco perdiendo la compostura.

- ¡Yo no te quité a Ginny! ¡Y yo no le quité Hermione a Ron!

- ¡Claro que me quitaste Ginny! ¡Ella no podía estar conmigo porque la amenazabas!

- ¡Ella se alejó de ti porque fuiste un imbécil!

- ¡TÚ ERES EL IMBÉCIL!

- ¡TÚ NO TE DAS CUENTA QUE ELLA NO TE QUERIA DE VERDAD!

- ¡¿QUÉ?!

Harry había llegado más lejos de que quería. Draco echaba chispas también por sus ojos, mientras respiraba con dificultad, manteniendo sus puños fuertemente apretados.

- ¿Qué has dicho, Potter?

- ¡Lo que oíste! - exclamó Harry tomando su varita con más fuerza y sin agregar nada más, giró sobre sus talones, dirigiéndose a los arbustos que estaban a la orilla del agua.

Pero Draco no se quedó conforme con lo que acababa de decir Harry, por lo que corriendo los pocos metros que los separaban, se abalanzó sobre el chico, pegándole en la espalda. Harry cayó al suelo resentido, pero con fuerzas para esquivar un maleficio que Draco le lanzaba.

- ¿Por qué has dicho eso? - exclamó el Slytherin aún manteniendo su varita en lo alto.

- ¡Porque ella nunca te ha querido!

- ¿Y tú cómo lo puedes saber?

- ¿Acaso no sabes lo del beso?

Harry había puesto el dedo en la llaga y Draco se había dado cuenta también. Pansy Parkinson, quien sospechaba de la relación que había nacido entre su amigo y la pelirroja insoportable de Gryffindor, como la llamaba ella, había visto a Harry y a la chica besándose apasionadamente en uno de los pasillos menos transitados de Hogwarts, y luego de informarle al Slytherin, provocó la ruptura inmediata de la relación que tenía con la muchacha.

- ¡Las pagaras Potter! - exclamó Draco apuntándolo amenazadoramente con su varita.

- ¡Expelliermus! - dijo Harry siendo mucho más rápido que el Slytherin. La varita de Malfoy dio justo a las manos del muchacho de ojos verdes, irritando a su enemigo mucho más.

- ¡De vuélvemela! - profirió Malfoy sin atreverse a dar ningún paso más.

- No, hasta que recoja las raíces de dientes de dragón - contestó volteándose.

- Te crees muy valiente, ¿no? Cualquiera que tuviera dos varitas en las manos se sentiría igual... veo que eres capaz de pelear como un verdadero hombre, Potter...

- ¡Cállate Malfoy! - chilló Harry mientras sacaba de raíz la primera planta que vio.

- ¡Y eso no es diente de dragón, imbécil! ¡Eso es tila!

Harry no comentó su error, yendo más a su izquierda, sacando por fin la tan nombrada planta.

- ¡Eres un estúpido Potter! ¡Algún día los imbéciles de tus amigos se darán cuenta la clase de sujeto que eres y te quedarás sólo!

- ¡Vete a la mierda, Malfoy!

- ¡Quizás deberías irte tú! ¡Es allí donde están ahora tus padres! ¡Fueron tan estúpidos que...

Sin embargo Malfoy no pudo terminar de despotricar contra los padres muertos de Harry, porque el mismo chico no lo permitió. Sin varitas en la mano, se abalanzó sobre el Slytherin, dándole un fuerte puñetazo cerca del ojo derecho. Malfoy también se defendió golpeando en la nariz. Harry sintió algo helado correr por su boca, pero no le importó. Lo único que quería era acabar con Malfoy, hacerlo pedazos...

- ¡Harry! ¡Malfoy! ¡Sepárense inmediatamente!

Pero no fue necesario que los chicos hicieran caso de las instrucciones que venían de alguna parte, porque el mismo Hagrid los apartó al instante.

- ¿Qué estaban haciendo? - preguntó el gigante asombrado.

- ¡Insultó a mis padres!

- ¡Tus padres eran una mierd...!

- ¡TE PROHIBO QUE HABLES ASÍ DE LILY Y JAMES! - exclamó Hagrid con fiereza, tomando a Malfoy del cuello.

- ¡Suelta... suéltame! - gritó el chico colocándose rápidamente de un color morado.

- ¡Hagrid! ¿Qué es lo que haces? - preguntó ahora otra voz.

El gigante soltó a Draco, haciendo que cayera pesadamente en el suelo húmedo, mirándolo con odio, tal como lo hacía Harry.

- ¡Insultaba la memoria de mis padres! - exclamó Harry a Snape, sabiendo que eso a él no le importaría en lo más mínimo.

- ¿Qué motivos le diste Potter? - preguntó el impenetrable profesor de pociones con brusquedad al muchacho de ojos verdes.

- ¡Ninguno!

- ¡Diez puntos menos a Gryffindor! ¡Y ahora vete a tu habitación!

- ¡Pero...

- ¡A tu habitación Potter a no ser que quieras cincuenta puntos menos a tu casa! - exclamó Snape amenazadoramente.

Harry lanzó un bufido de ira, mas tiró la varita de Malfoy a los pies de este y tomando la planta con la raíz al aire, se marchó hacia el castillo, maldiciendo a Malfoy y a Snape por todo el camino.

Cuando llegó a la sala común, muchos chicos lo siguieron con la mirada, comentando por lo bajo, pero nadie se atrevió a ir a su lado, cosa que no le importó en lo absoluto. Se alegró ver que Hermione y Ginny seguían allí, en los sillones más apartados de la sala.

- ¡Harry! ¿Qué te pasó? - saltó Hermione al verlo con la nariz sangrando.

- No me digas que peleaste con...

- Sí, Ginny - le contestó Harry sentándose en medio de ambas chicas, y tirando su cabeza hacia atrás.

- ¿Qué te dijo Malfoy? - preguntó Hermione, limpiando a su herida.

- Insultó a mis padres - contestó aún molesto al recordarlo.

- ¿Por qué? - inquirió Ginny preocupada.

- ¡¡PORQUE ES UN IMBÉCIL!! ¡¡AUCH, ME DUELE!!

Ginny no abrió más su boca, en vez de aquello se levantó rápidamente del asiento y corrió hasta la salida.

- ¡Ginny no vayas! ¡Ginny! - ya fue muy tarde. Los gritos de Hermione no fueron escuchados por la pelirroja, quien desapareció al atravesar el retrato de la señora gorda.

Hermione siguió limpiando la herida de Harry en silencio, y el chico aún no descargaba toda la rabia que corría por sus venas, cuado un nuevo arrebato de ira lo envenenó. Ron se acercaba lentamente a ellos, parando cuando Hermione, Harry y el sillón en el cual estaban sentados, le impidió el paso.

- Hola... - dijo sólo mirando a Hermione.

- Ho... hola - saludó la muchacha algo sorprendida.

- Eh... son las diez y media... - dijo mirando su reloj de pulsera.

- Mira tú... - comentó Harry lo suficientemente bajo para que Hermione le lanzara una mirada severa.

- Sí... - contestó la chica aún sin entender.

- Me dijiste que trabajaríamos en la poción para Snape a las diez...

- ¡Oh! ¡Discúlpame! - exclamó Hermione abriendo grandes ojos - Lo siento, lo olvidé por completo...

- No importa, si quieres lo dejamos para mañana...

- No, no... espérame en aquel escritorio - dijo señalando hacia el otro rincón de la sala - En un minuto iré...

- Ok, te veo luego... - dijo y sin siquiera fijar su vista en su ex amigo, el pelirrojo se dirigió a la mesa que Hermione le había señalado.

- Harry, me tengo que ir... - comenzó a decir la muchacha, mientras le pasaba el pañuelo a su novio para que terminara de limpiarse.

- ¿Por qué no le dijiste que trabajaran mañana? - preguntó molesto.

- Porque mientras más rápido avancemos, mejor, Harry... y no te pongas celoso... que yo te quiero sólo a ti - dijo con un ligero beso en los labios como despedida.

- Me desangraré si te vas... - le dijo reteniéndola.

- No seas tonto... te quiero mucho.

Harry vio la espalda de Hermione irse hacia el pelirrojo, con miles de emociones entremezcladas...

¿Malfoy estaría tan equivocado?


Capítulo 26: Reconciliaciones y Planes

Ginny corría por los pasillos observando a todos lados, pero sin ver nada. Había buscado por todas partes, excepto en la sala común de Slytherin por razones obvias, y no había sombra de Draco. Debía verlo ya, saber cómo estaba, si también estaba herido... pero las posibilidades estaban agotándose y la desesperación aumentaba. Ya pensaba en volver, pero no sin antes ir al pasillo que daba a las mazmorras de Slytherin. Con sigilo se acercó hacia el corredor, rogando para ver al chico rubio que tantos desvelos le había provocado. De pronto unos pasos la alentaron, ella se escondió detrás de una gran armadura, pero aquellas pisadas no eran más que señales de Malfoy llegando encolerizado a su sala común. Ginny agradeció en silencio porque sus suplicas fueron escuchadas y valientemente salió de su escondite, sorprendiendo al muchacho.

- ¿Qué haces aquí? - le preguntó con brusquedad.

- Tenía... que verte... - respondió acercándose lentamente.

- ¿Y para qué? Creo que no tenemos nada que hablar...

- ¡Estás sangrando también! - exclamó viendo que sangraba en el labio y tenía el ojo derecho hinchado.

- Mmm, veo que has visto a Potter... - dijo esquivando la mano de la muchacha, cuando ésta trataba de limpiarlo.

- Sí y es por eso que estoy aquí...

- ¿Ah sí? ¿Ya lo has curado?

- No, para eso tiene a Hermione... - le respondió secamente, mientras trataba nuevamente de buscar la boca del Slytherin para limpiar la sangre.

- ¡Ah ya entendí! - exclamó con ironía - Cuando Granger no está, eres tú la que lo consuela, ¿verdad?

- ¡No es así!

- ¡¿Y por qué se besaron entonces?!

- Eh... porque... porque...

- ¡Ves! Ni siquiera puedes negarlo.

- No lo niego porque de verdad pasó... Draco escúchame, sí, él me besó pero porque Parkinson estaba viendo...

- ¿Qué tiene que ver Pansy en todo esto? - inquirió colérico.

- Ella me seguía, sospechaba de nosotros... yo no podía poner en riesgo... nuestra relación... ¡entiéndelo!

- ¡Ah! ¿Y le pediste a Potter que te besara? ¡Eres muy cínica!

- ¡Yo no le pedí a Harry que me besara! ¡Entiéndelo!

- ¿Sabes? ¡Me importa un comino si te besas con Potter o con cualquier otro! ¡De todas formas lo que pasó entre nosotros no fue nada!

- ¡Mientes! - chilló la pelirroja con el corazón destrozado.

- ¿Tú de verdad creías que estaba interesado en ti? ¡Qué ingenua eres! - y esbozó una maquiavélica sonrisa.

- Lo que dices es una mentira... - dijo Ginny con los ojos brillantes-¡Estás celoso! De lo contrario no te comportarías así...

Draco no supo que responderle rápidamente, pues la pelirroja le había desnudado el alma. Sin embargo no podía quedarse callado. Debía responder, como todo un Malfoy...

- Lo que no me gusta es que se metan en mis diversiones ¿entiendes? - contestó lanzándole una mirada penetrante y fría-Y tú no fuiste más que una simple distracción... ¡Jamás podrías ser algo más que eso! ¿Te queda claro?

La muchacha no pudo retener las lágrimas, cayendo éstas estrepitosamente por ambas mejillas.

- Entiende que - continuó el chico más hiriente-... tú nunca estarás a mi altura... No eres más que una tonta pobretona y yo soy un Malfoy...

Ginny temblaba de ira y sus ganas de golpear al chico fueron más fuertes, porque antes que él pudiera hacer cualquier cosa para evitarlo, la pelirroja alzó su mano en lo alto y con furia azotó la mejilla derecha del Slytherin.

- ¡Eres un cretino! - chilló con todas sus fuerzas, sin importarle su tono considerable de su voz. Le valía si alguien la estaba escuchando...

- No esperaba otra cosa de ti, Weasley... - contestó Malfoy pasándose la mano por la mejilla golpeada, tratando de sonreír sarcásticamente, no obstante sus ojos estaban tan brillantes como los de la muchacha.

La chica no quiso ver y escuchar más de él, por lo que girando sobre sus talones y lanzándole la última mirada de odio, corrió hasta el final del pasillo, desapareciendo ante los ojos de Draco.

- Adiós Ginny... - fueron las palabras que la muchacha no alcanzó a oír.

&&&&

La pelirroja sentía mil puñaladas en su pecho. Nunca pensó que las palabras de aquel chico podrían herirla tanto. Si tan sólo pudiera retorcer el tiempo atrás, cambiaría muchas cosas... una de ellas enamorarse de Malfoy.

No veía por donde caminaba porque las lágrimas en sus ojos se lo impedían. En realidad ni siquiera era consciente de lo que estaba haciendo. En aquel minuto sólo ocupaba un pensamiento todo su ser...

Sin embargo no pudo evitar escuchar su nombre a sus espaldas...

- ¿Neville? - preguntó al darse vuelta y encontrando a su amigo.

- Ginny... ¿estás... bien? - inquirió él caminando los metros que lo separaban de la chica. Al parecer la había estado siguiendo desde hace mucho tiempo, pues sus mejillas estaban muy rojas y la respiración sonaba agitada.

Ella se secó con rapidez las lágrimas de sus mejillas, respondiendo afirmativamente con la cabeza rojiza.

- ¿Me vienes siguiendo? - preguntó Ginny luego de un segundo de silencio incomodo.

- Eh... yo... bueno... es que...

- ¿Me viste con Malfoy, verdad?

- Yo no sabía que estaban juntos - contestó mirándola con nerviosismo.

- ¿Qué tanto escuchaste? - preguntó preocupada.

- Todo.

Ginny cerró los ojos con angustia, volviendo a llorar.

- ¿Por qué Ginny? ¿Por qué? - exclamó Neville

- Neville, por favor...

- Es por eso que me rechazaste, ¿no es así?

La muchacha no fue capaz de levantar sus párpados y contestarle.

- ¡¿CÓMO TE PUEDE GUSTAR MALFOY?! - gritó el chico fuera de sí.

Las palabras de Neville repercutieron por toda la cabeza de Ginny, haciendo más daño. Ella no quiso quedarse más tiempo allí, sin saber más que hacer que llorar, por lo que a todo que dieron sus piernas, corrió hasta perderse.

Neville en cambio no se movió del lugar. Sus piernas no obedecían ni estaba en el mejor estado para llegar a la sala común. La escena de Ginny y Malfoy discutiendo momentos atrás lo había dejado sin razón. Sabía perfectamente que él no era para nada el prototipo de chico que Ginny buscaba, ya que comparado con Harry, él era más relleno, menos valiente, siempre pasaba inadvertido y no tenía ningún atractivo, pero desde que la muchacha había aceptado su invitación en cuarto año, sin fijarse en su apariencia, él se había enamorado perdidamente de la pelirroja. También sabía que competir con Michael Corner y con Harry era una causa perdida, por lo que nunca se había decidido declarar sus sentimientos, por lo menos hasta la noche anterior, donde reunió toda la valentía que siempre le faltaba (sobretodo en las clases de Snape) y le habló claramente... Y ahora entendía todo. Ya entendía porque Ginny siempre observaba con mucha atención la mesa de Slytherin, también sus desapariciones nocturnas, sus no idas al pueblo de Hogsmeade... y el rechazo que sufrió el día anterior. Malfoy, el peor chico que podría existir le había quitado a su Ginny, a su ilusión, su sueño recurrente noche tras noche, la chica que no se había fijado en su aspecto y había ido con él al baile... la muchacha que trataba con tanto afecto, su mejor amiga... ¡todo! Aquel Slytherin se había atrevido a insultarla, a tratarla como una cosa insignificante y aún así Ginny lo quería, cuando él sería de hacer todo lo contrario por sólo un gesto de amor. Se sintió estúpido, el mayor imbécil de todos y por sobretodo, impotente. Impotente porque a pesar que realmente amaba a la pelirroja, ella jamás lo miraría con otros ojos que no fuera de amistad.

&&&&&&

- ¿Es normal que tenga las hojas así? - preguntó Ron mirando desconfiadamente la planta que estaba en medio de la mesa.

- Sí, es normal... - dijo mientras escribía acerca del diente de dragón en un grueso pergamino.

- Ah... y yo que pensé que Neville se había sentado encima de ella.

Hermione sacó un momento sus ojos del pergamino, sonriéndole amistosamente. Ron también sonrió, sintiéndose por primera vez bien, después de tanto tiempo.

Harry, quien estaba mirándolos desde la otra esquina de la habitación, entrecerró los ojos con rabia. ¿Por qué su Hermione le sonreía al pelirrojo obsesivo?

- Deja de sonreír... - dijo Ron sorpresivamente a Hermione.

- ¿Por qué?

- Porque tu novio te está mirando - contestó mirando a su ex amigo por encima de los hombros de la muchacha.

La muchacha quebró su sonrisa inmediatamente, pero no volteó a mirar a Harry.

- Mejor sigamos mañana... - dijo dejando su pluma a un lado.

- Está bien... ¿mañana en la biblioteca? - preguntó el chico siendo observado por Harry.

- Sí, en la biblioteca esta bien... buenas noches Ron.

- Buenas noches, Hermione.

La chica tomó sus materiales y se dirigió hacia su novio con ligereza. Él no estaba muy contento y la nariz aún le sangraba.

- ¿Te sientes bien? - quiso saber la muchacha con voz queda, sentándose nuevamente a su lado.

- Sí, perfectamente - contestó él con sarcasmo.

- Harry, no me hables así, ¿quieres?

- ¿Por qué no sigues trabajando con ése? - inquirió el chico sin tomar atención a las palabras de Hermione.

- Porque estoy algo cansada.

- Mmm yo veía que lo estabas pasando muy bien...

- Creo que es imposible hablar contigo ahora, buenas noches Harry - dijo Hermione molesta.

Harry no la retuvo, es más, ni miró cuando ella se levantó y se alejó a paso acelerado.

Su nariz sangraba, su mente daba vueltas y por sus venas corría un odio indefinible. ¿Qué era lo que le estaba pasando?

&&&&&&

Al día siguiente Hermione no vio a Harry en la sala común ni tampoco en el gran comedor, por lo que se preocupó. La noche anterior lo había dejado enojado y sangrando, y ahora dudaba si él quería hablar con ella. Cuchareaba sin saborear su avena, cuando inesperadamente, un muchacho alto, rubio y que lucía su insignia de prefecto de Slytherin se sentó a su lado, acaparando muchas miradas.

- ¿Qué tal sangre sucia? - saludó sarcásticamente.

- ¿Qué quieres Malfoy? - dijo Hermione poniéndose muy seria.

- ¿Adónde está Potter? - inquirió sacando una de las tostadas con mermelada de la bandeja cercana a la muchacha.

- No lo sé... imaginaba que estaba trabajando contigo en el proyecto de Snape...

- Pues ya te darás cuenta que no - dijo masticando la tostada.

- ¿Eso era todo? - soltó Hermione molesta.

- Mmm... ¿no te parece raro? - preguntó misteriosamente.

- ¿Tu estupidez? No, siempre me di cuenta de lo necio que eres - contestó Hermione irritada.

- Muy chistosa, Granger, pero no hablo de mí, sino de tu noviecito... ¿no lo has notado más raro?

La chica de desordenados cabellos lo miró fijamente, sin contestar de inmediato.

- ¿Qué... qué quieres decir? - sonsacó extrañada.

- ¿No te dijo por qué llegó sangrando ayer? O... ¿no lo viste?

- Sí lo vi, y me dijo que había peleado contigo...

- Ah, ¿pero no el por qué?

- Porque insultaste a sus padres.

- ¿Y no te contó lo otro? - preguntó con mucha intención.

- ¿Qué cosa? - inquirió Hermione preocupada.

- Ah, veo que no, si es así, mejor que te cuente él los detalles...

- ¿Qué detalles? - soltó Hermione abriendo grandes ojos.

- No, yo no me quiero meter en líos y menos que tengan que ver contigo - dijo levantándose de la mesa y girando sobre sus talones con rapidez.

- ¡Hey Malfoy, espera... espera! - sin embargo fue demasiado tarde. Draco fue mucho más rápido y sin hacer caso a sus llamados, no volvió, además en ese justo momento el timbre señalando que la primera clase empezaría en diez minutos sonó, sacando por uno segundos a Hermione de la duda que había sembrado el Slytherin en su mente.

En toda la mañana, la prefecta no se cruzó por ningún instante con su novio ya que todas sus clases fueron con la profesora Vector, quien enseñaba Aritmancia, ramo que ni Harry ni Ron habían tomado.

Cuando era la hora de descanso, ya pasado el medio día, la muchacha se topó con Ron al doblar el pasillo del cuarto piso. El chico iba sólo por el corredor, silbando despreocupadamente.

- Hola Hermione - la saludó apenas la vio.

- Hola Ron...

- ¿Tengo que ir ahora a la biblioteca?

- ¿A la biblioteca?

- Sí, por el trabajo de Snape... la poción rompe huesos... ¿no te acuerdas?

- ¡Ah! No, no... ahora no, ya te dije que más tarde, después de la última clase.

- ¡Uf! Menos mal... porque ahora sólo tengo ganas de almorzar - señaló el pelirrojo aliviado.

- Ron, ¿has visto a Harry? - preguntó la chica directamente.

El muchacho borró la sonrisa que había dibujado en sus delgados labios, pasando a una expresión más fría.

- Lo vi en la clase de Adivinación en la primera hora - contestó serio.

- ¿No lo viste después?

- No, ¿por qué? ¿Pasa algo?

- No... en realidad, no lo sé - respondió con sinceridad - Yo no lo he visto en todo el día...

- ¿Están enojados? - se atrevió a preguntar el pelirrojo.

- Bueno, anoche se molestó porque...

- Porque estabas trabajando conmigo, ¿verdad? - la interrumpió abruptamente.

- Parece que sí... - indicó con voz queda y bajando su mirada.

- Es un imbécil.

- Me preocupa. Desde hace días que lo noto extraño... diferente... algo le pasa...

- Obvio que algo le pasa, Hermione - dijo Ron con seriedad -¡Sólo piensa! Tú eres mejor que yo en eso.

Hermione calló, bajando la mirada con pesadumbre.

- Desde que llegó... - continuó el pelirrojo mirando a la chica preocupado-... que todo el mundo le hace el vacío. Todos lo culpan por el regreso del Innombrable y temen que pueda aparecerse en Hogwarts para buscarlo, luego estás tú y el trabajo que debes realizar conmigo. Está celoso, teme que yo trate de conquistarte y perderte... sus calificaciones han bajado mucho desde que Sirius murió, se ha peleado con su mejor amigo y con la presión de tener que matar al que no-debe-ser-nombrado, no debe ser fácil vivir.

La muchacha levantó sus ojos castaños mirando a Ron boquiabierta.

- ¿Qué pasa? - preguntó el chico viendo que Hermione no era capaz de pronunciar palabra.

- Es que... - contestó lentamente, teniendo los ojos como platos-... es primera vez que te veo hablar así...

- ¿Así como? - inquirió y sus ojeras se pusieron muy rojas.

- Así... tan maduro...

- ¿Quieres decir que nunca me habías visto hablar sensatamente?

- No - respondió con sinceridad.

- Bueno, la gente cambia, ¿no? - contestó levantándose de hombros.

- Supongo y veo que tú lo has hecho. Tienes mucha razón en lo que dijiste... Harry tiene muchos motivos para comportarse así, sólo que yo pensaba que se trataba de mí... que algo estaba haciendo mal... no lo sé...

- No te preocupes, no creo que estés haciendo algo mal - la tranquilizó Ron tocándole el hombro suavemente.

- Gracias Ron... - dijo Hermione regalándole una sonrisa.

- No me lo agradezcas, para eso estamos los... - pero se interrumpió. Al parecer aquellas palabras habían salido sin ser pensadas. Ahora, además de tener las orejas muy rojas, sus mejillas estaban muy al tono de sus cabellos.

- ¿Amigos? - se aventuró Hermione y sus ojos brillaron al decirlo.

Ron sacó su mano del hombro derecho de la muchacha con nerviosismo. No sabía si contestar como siempre lo hacía cuando se incomodaba con ella o responderle con la verdad.

- Ron... - dijo la muchacha con lentitud, buscando con cuidado sus palabras-... ya ha pasado un buen tiempo en que tú y yo hemos estado muy distanciados, y quiero decirte que ha sido muy difícil estar sin ti. Necesito mucho de tu apoyo... de verdad... tú eres mi mejor amigo y todo lo que pasó me ha afectado... no sabes cuanto... yo... te he extrañado y me arrepiento haber jugado así con tus sentimientos, sé que no debí y no me lo voy a perdonar jamás. Por favor, perdóname...

Ya en esos momentos, Hermione había derramado unas cuantas lágrimas y entre sollozos buscaba el tan ansiado perdón de Ron.

Él por su parte seguía sin poder articular palabras. Todo lo que había pasado había sido muy duro y difícil, pero ahora también comprendía el dolor de la muchacha, y que como él, se arrepentía de lo que habían vivido.

- Hermione... yo... también lamento todo esto...

- ¿Me disculpas? - preguntó mirándolo directamente a los ojos.

- Yo no sé si algún día podré olvidar lo que pasé...

La chica bajó su mirada otra vez al suelo, sentida y derramando lágrimas en silencio.

- Sin embargo... - agregó levantando la barbilla de la chica con delicadeza-... yo tampoco puedo estar mucho tiempo sin discutir contigo... - y sorpresivamente para Hermione, sonrió y acercándose lo suficiente la abrazó.

- ¡Ron! - exclamó rodeándolo, entre sollozo y sonrisas.

- Y también porque necesito ayuda en pociones...

- ¡Ron! - exclamó nuevamente, pero esta vez siendo seria.

- Es broma, bueno ni tanto...

- No te preocupes, yo te ayudo.

Ambos se separaron sonriendo de oreja a oreja.

- Prométeme que nunca dejaras de ser mi amigo - dijo Hermione tomándolo de las manos.

- Prometido - respondió Ron lanzándole la mejor de sus sonrisas.

No obstante, había alguien que no compartía la felicidad de Ron y Hermione. Alguien que había estado observando de lejos lo que sucedía y apretaba los dientes cuando veía que los muchachos se abrazaban felices otra vez.

&&&&&&

Ginny estaba sentada en un banco de piedra tallada, manteniendo las rodillas apegadas a su pecho y la cabeza hundida entre el espacio que quedaba. No observaba como habían crecido las flores en el jardín de la torre oscura ni tampoco que un muchacho arrastraba sus pies iba en dirección hacia ella.

- ¿Escondiéndote del mundo? - preguntó Harry sentándose a su lado sin que ella lo notara.

La pelirroja asustada dio un respingo en el asiento, tranquilizándose sólo cuando vio a Harry a su lado.

- ¡Casi me matas! - exclamó colocándose la mano en el pecho.

- Lo siento... no era mi intención...

- Sí, si lo era - replicó molesta.

- Esta bien, lo era, pero sólo quería alegrarte un poco - contestó fijando sus ojos verdes en la fuente de agua que estaba delante de ellos.

Ginny frunció el entrecejo enojada.

- ¡Qué manera más sutil tienes para alegrar! - exclamó ella acomodándose en el banco de piedra.

- ¿Por qué estás enfadada conmigo? - preguntó Harry mirándola de soslayo.

- No estoy enfadada, Harry - contestó en un tono que no lo convenció para nada.

Harry chasqueó la lengua, moviendo su azabache cabellera de lado a otro.

- Tú no me has dicho toda la verdad - dijo el chico con voz profunda.

- ¿Qué verdad? - saltó Ginny.

- Lo que no me has dicho de Malfoy - contestó Harry lanzándole una mirada penetrante.

La muchacha abrió mucho más sus ojos, extrañada.

- ¿Malfoy? ¿Qué tengo que decirte de él?

- Que estas enamorada de él - contestó Harry directamente.

La pelirroja ahogó un grito, poniéndose muy nerviosa.

- ¿Por qué lo dices?

- Porque no soy tonto ni ciego... me doy cuenta de lo que está pasando a mí alrededor.

- Bueno, si fuera así, ¿qué te importa a ti si estoy o no enamorada de Malfoy? De todos modos ya no estoy con él... y tú no eres mi novio.

- No, lo sé, pero soy tu amigo, ¿no?

Ginny esquivó su mirada verde, fijándose ahora en las hermosas rosas blancas que crecían a su alrededor.

- ¿Por qué no estas con Hermione? - le preguntó evadiendo su tema.

Harry suspiró hondamente antes de contestarle. Levantándose de su lado, caminó lentamente hacia la fuente redonda de agua, que en su centro, un pegaso plateado de tamaño natural le devolvía la mirada.

- Porque debe estar muy ocupada - contestó por fin, espaldas a ella.

- ¿Con Ron y el trabajo de Snape?

- Sí, eso creo...

- Hermione me dijo en la mañana que estabas molesto con ella. ¿Eso es verdad? - quiso saber Ginny al tiempo que se paraba de la banca.

- ¡No estoy molesto con ella! - exclamó volteando a verla.

- ¿A no?

- ¡No! - sin embargo era evidente que pensaba lo contrario.

Ginny caminó hacia él, sentándose en el borde de la fuente.

- He hablado con Ron y me dijo que...

- ¡No me importa lo que piense él! - soltó Harry exaltado -¡Y menos si tiene que ver con Hermione! ¿Quién se cree para meterse en mi relación?

- Yo no he dicho nada aún para que te pongas así - refutó Ginny con fiereza, poniéndose otra vez de pie.

- Y no es necesario que lo digas. Los he visto y me queda claro cual es su opinión... - dijo girando sobre sus talones.

- ¿De verdad que no lo quieres saber?

- ¡No! - respondió sin volver, y sin escuchar los llamados de la pelirroja, se fue hacia la sala común.

&&&&&&

El hombrecillo esperaba al lado de su amo, de pie y tentado por la comida que bordeaba la mesa que tenía frente de él. Sin embargo y a pesar de la gran hambruna que sentía, sólo podía quedarse como un observador.

La mesa era larga y tallada en los bordes inferiores, al igual que la chimenea que devoraba con violencia la leña recién cortada. Alrededor de ella sólo dos personas estaban reunidas. La única mujer que estaba en la habitación sostenía la copa de brandy con una mano, mientras que con la otra jugaba con su largo cabello.

El hombre que estaba en la punta de la mesa mirando con sendas rendijas como ojos. En sus indefinidos labios dibujaba una sonrisa, la cual provocaba que su escamosa piel se replegara.

- Sírveme más brandy - pidió Bellatrix alzando la copa para que Colagusano sirviera más trago.

- Y bien Bella... ¿qué te parece mi plan? - preguntó la voz silbante metros de ella.

- Interesante, ingenioso... no esperaba otra cosa de ti Gran Amo - contestó la mujer al tiempo que Colagusano vertía brandy en su copa.

- Sabía que a contar con tu apoyo. Tú eres la más inteligente de todos los mortifagos.

- Gracias mi Señor - e hizo una reverencia.

- Potter no tendrá salida - continuó Voldemort bebiendo algo de color sangriento.

- Seguro que no mi Señor, es más, creerá que todo es producto de su estúpida imaginación.

Lord Voldemort volvió a sonreír maléficamente, sin darse cuenta que en ese minuto Colagusano trataba de no mirarlo, pues ver la piel de su amo verdosa y membranosa le revolcaba el estómago.

- Eso es lo que exactamente quiero - dijo Voldemort dejando su copa a un lado - El año pasado resultó, por eso que en este tendrá sus dudas...

- Y no pensará que usted gran señor de las tinieblas es el que actúa - acotó Bellatrix con una voz melosa.

- Exacto. Será el final de Potter y mi gran renacimiento.

- Sí, claro que lo será...

De pronto una voz queda y muy humilde se alzó entre las risas de Voldemort y Bellatrix, provocando el desasosiego en el ambiente.

- ¿Y qué sucederá si Dum... Dumbledore se entera de sus planes, mi señor?

Voldemort dejó de mirar a Bellatrix, lanzándole una fiera mirada a Colagusano, quien bajó sus ojos temeroso.

- ¿Crees que no soy lo suficientemente poderoso para lograr que mi plan tenga efecto? - exclamó Voldemort levantándose de su asiento.

- No, no mi amo... Gran señor de las Tinieblas... no estoy diciendo eso-contestó Colagusano retrocediendo unos pasos-... sólo digo que Dumbledore está muy pendiente de Potter... eso es todo...

El hombre de mirada fría y maléfica se paró frente a frente al pequeño y débil hombrecillo, apuntando con su varita directamente en el corazón.

- ¡Dumbledore está tan ciego como todos los demás! - exclamó con odio y chispas en sus ojos-¡Ya nada puede hacer contra mí! ¡Nada! ¡Es un viejo acabado! ¡Ni él pudo predecir el grave error que estaba cometiendo el año pasado!

- Lo sé mi amo, lo sé... - trataba de disculparse Colagusano, temblando de pies a cabeza.

- Él no podrá hacer nada, cuando Potter caiga en mis manos... me oíste Colagusano.

- Sí mi Señor, como ustedes diga.

- Déjelo mi amo, no es más que un inepto - dijo Bellatrix levantándose de la silla - Concentre sus energías para lo que vendrá...

Colagusano temblaba de arriba abajo y aquello divertía a Voldemort, sin embargo retiró la varita de su corazón, lanzándole una mirada asesina.

- Tienes razón Bella... necesito muchas fuerzas para atrapar a Potter - dijo el hombre girando sobre sus talones-... Porque esta vez no podrá escapar.

- Y no será sólo él, recuérdelo...

- Claro que no, ese chica es pieza clave - añadió Voldemort caminando hacia la mujer de aspecto malvado.

Bellatrix sonrió abiertamente. Las ganas de ver sufrir a la chica y ver muerto a Potter aumentaban mientras imaginaba los gritos de dolor del muchacho.

- ¿Podemos también visitar a otro chico? - preguntó Bellatrix arrimándose a los hombros de Voldemort.

- ¿Te refieres a Longbottom? - aventuró él acariciando el mentón de la mujer.

- Quiero terminar con mi trabajo - contestó Bellatrix - Ataqué a sus padres... ahora sólo falta él y quizás también visite a su abuela.

- Sí, por qué no. Es una excelente idea, pero recuerda, Potter es lo primero, después te encargas tú de los demás.

Colagusano tiritaba menos, mirando de lejos como Lord Voldemort y Bellatrix Lestrange coqueteaban. Unas repulsivas ganas de vomitar sintió, no obstante se contuvo, cerrando los ojos en los momentos más desagradables.

Capítulo 27: Pesadillas

- Hey, Harry... Harry... ¿ahora podemos hablar?

Hermione había esperado a su novio hasta pasada la media noche y ahora por fin aparecía en la sala común.

- Te he estado esperando desde la cena, ¿dónde te habías metido? - preguntó ella caminando lentamente hacia el chico.

- Quería estar solo... eso es todo - contestó Harry con voz queda.

- ¿Qué es lo que te está pasando? Dime lo que sea, pero por favor no te desaparezcas más... - pidió la muchacha con congoja, lanzándose a sus brazos.

Harry no contestó de inmediato. Lo único que fue capaz de hacer fue abrazar también a Hermione al tiempo que olía sus castaños cabellos.

- Discúlpame, Hermi... a veces soy tan estúpido...

- Yo sólo quiero que sepas que cuentas siempre conmigo, para todo. No soy sólo tu novia, soy tu amiga, recuérdalo... Puedes decirme lo que sea... pero no huyas de mí...

- No huyo de ti - replicó Harry separándose unos centímetros para verle el rostro - De verdad, no me he sentido muy bien...

- ¿Quieres ir a la enfermería?

- No, no... - sonrió él con debilidad - no se trata de eso. Es como un presentimiento, ni yo sé bien que es.

- ¿Presentimiento de qué? - preguntó Hermione acariciando su mejilla izquierda.

El muchacho bajó mi mirada verde hasta el suelo de la sala común, luchando contra sus pensamientos. ¿Era un buen momento para decirle todo?

- Lo que ocurre... - empezó a decir tomando sus manos con delicadeza -... es que he tenido últimamente sueños.

- ¿Sueños?

- Bueno, más bien son pesadillas... pesadillas muy vívidas - explicó recordándolas.

- ¿Eran con... con Voldemort? - preguntó cautelosamente.

En eso momento Harry soltó las manos de la joven, dándose vuelta, mirando a por a través del vidrio como ella lo observaba preocupada a sus espaldas.

- Sí - contestó después de unos segundos de silencio - Él aparece en mis sueños amenazándome...

- Pero no debes darle más importancia de la debida Harry - dijo Hermione poniéndose nuevamente frente a frente a él-... Sólo son pesadillas. Tienes la cabeza recargada de muchas cosas y es en tu mente donde se liberan...

- Es que son tan reales... tan...

- Si lo sé - lo interrumpió - pero creo que te estás preocupando de más.

Harry no sabía que decir, pues no era capaz de decir realmente todo lo que veía.

Hermione por otra parte trataba de buscar lo que Harry escondía en sus ojos verdes, aquellos que la hipnotizaban, pero que en aquel minuto no trasmitían nada más que inquietud.

- ¿Hay algo más? - se atrevió a preguntar ella con voz queda.

- No, sólo es eso - contestó Harry con rapidez.

- ¿De verdad?

- Sí, te lo prometo, es sólo eso.

- Porque si quieres, te acompaño a hablar con Dumbledore...

- No, no es necesario... ya con hablar contigo me he tranquilizado...

- ¿En serio que no quieres ir? Yo iría contigo o si prefieres no, te dejo en la puerta... no lo sé...

Harry sonrió abrazando después a Hermione con fuerzas. No sabía como agradecer su cariño y expresarle lo tanto que la quería, pero tampoco era capaz de mirarla a los ojos sin recordar los confusos pensamientos que lo acechaban de día y de noche.

- No quiero que te preocupes tú, Hermi. Yo estoy bien, sólo cansado de todo lo que estoy viviendo. Ojalá pudiera tener a Voldemort ahora frente mío y matarlo de una buena vez. Así acabaría todo...

- Harry, Harry... el momento tarde o temprano llegará. Pero no debes ponerte ansioso, eso jugará en contra tuyo...

- No sé que haría si todo sale mal... ¿qué pasaría si no soy capaz de matarlo? ¿O si él me mata a mi primero? - preguntó Harry diciendo por primera vez en voz alta sus temores más oscuros.

- No hables así - soltó Hermione sollozando - Tú no morirás...

- ¿Cómo puedes estar tan segura? A pesar de todo, es Voldemort sabe mucha más magia negra que yo.

- Sí, pero no olvides las veces que te has enfrentado contra él...

- ¡Esto es diferente, Hermione! - exclamó Harry desesperado -¡O me mata o me convertiré en un asesino! ¡Las dos alternativas son... repugnantes!

El chico se separó del cuerpo de Hermione con brusquedad, caminando hacia la ventana con aflicción.

- ¡Un asesino, Hermione! - soltó manteniendo los dientes apretados -¡Me convertiré en lo mismo que Voldemort si lo mato! - y sin pensarlo golpeó el alfeizar de la ventana.

Hermione volvió a sollozar. Por primera vez en mucho tiempo no tenía nada en su mente para reconfortar a Harry, pues todo lo que él decía era verdad. Si lograba enfrentar con éxito a Voldemort se convertiría irremediablemente en un asesino.

- Tú nunca serás igual que Voldemort - dijo Hermione después de un largo minuto de silencio. - Nunca. Él ha matado por diversión, para dañar. En cambio tú, Harry... matarás porque es tu profecía. Eres tú el elegido para terminar con la agonía que significa vivir sabiendo que Voldemort está suelto y que en cualquier momento puede matarte. Si los demás no te entienden es porque no saben toda la historia, pero con el tiempo se darán cuenta que eres la única esperanza para que todo vuelva a ser normal en nuestro mundo y el de los muggles.

Harry miró el vidrio frente a él, viendo el frágil reflejo de la muchacha, que seguía firme a sus espaldas. Lentamente se dio vuelta y Hermione notó rápidamente que unas lágrimas habían rodado por sus mejillas. Sin meditarlo, ella corrió a su lado, abrazando y sollozando en su pecho.

- Eres lo mejor que me ha pasado, Harry, por lo que en ningún minuto trates de compararte con Voldemort... por favor...

El chico le contestó con un beso tierno pero apasionado, dejando por unos minutos atrás todos sus problemas y dudas.

&&&&&&

Los días fueron pasando al mismo tiempo que el tiempo se arreglaba y las flores de todos los jardines en Hogwarts florecían.

Harry ya sabía que Ron era nuevamente amigo de Hermione, pero aún desconfiaba mucho en él. Sin embargo trataba de no discutirlo con su novia, pues últimamente estaba muy estresada con todos sus deberes escolares, por lo que agregarle un problema más sería casi un crimen. En cuanto su trabajo que realizaba junto a Malfoy cada vez era más insoportable. Siempre había algo por lo que uno de los dos estallaba y no podían seguir trabajando en el proyecto. Harry había asumido que no tendría una buena calificación, así que no participó más del proyecto, de todas formas sabía que Snape calificaría mejor a Malfoy que a él, a pesar que era grupal.

Hermione, por otro lado, trabajaba muy a gusto con Ron, quien volvía a ser el mismo de siempre. Parecía que había olvidado completamente el disgusto que ambos tuvieron, a salvo que todavía seguía peleado con Harry. También no había vuelto a charlar con Malfoy, así que decidió no comentarle nada a Harry. Supuso que el Slytherin sólo quería molestar, como siempre lo hacia, por lo que no le dio importancia a sus palabras.

Quien también parecía estar más tranquilo era Ron. Sin duda la reconciliación con Hermione le había asentado muy bien, aunque todavía no era capaz de hablar con Harry. En las practicas de Quidditch no se hablaban, a no ser que Harry le daba una indicación de juego. Por otra parte sus calificaciones habían mejorado mucho y en gran parte debía agradecérselo a Hermione, quien pasaba algunas horas extras con él en la biblioteca ayudándolo con alguna tarea (inclusive con la de Adivinación) No podía negar que aún sentía algo más que amistad por la muchacha, pero también era muy consciente que ella estaba muy enamorada de Harry, por lo que consiguiente trataba de no mezclar los sentimientos, para no arruinar lo que nuevamente había construido con Hermione.

Pero quien parecía estar alejada de todos era Ginny. Desde la última vez que se había tenido el encuentro con Draco que no parecía ser ella. Estaba siempre apartada de sus amigas, incluso de Hermione. No había vuelto a hablar con Draco y ni siquiera lo había intentado. Estaba muy dolida. No sabía si de verdad él sentía todo lo que le había gritado o era porque estaba demasiado encolerizado. Lo único que hacía todo el tiempo era pensar en como serían las cosas si ella nunca hubiera aceptado ser parte de la Orden. Deseaba con todas sus fuerzas poder retroceder el tiempo y cambiar las cosas, porque ni siquiera cuando se había enamorado de Harry se había sentido tan mal.

Pero Ginny no era la única que sentía morir en aquel inmenso castillo. Había otro muchacho que sufría en silencio la pérdida del primer amor, sin embargo él no podía darlo a conocer, pues atacaba a su orgullo y apellido.

&&&&&&

Hermione estaba en la zona más apartada de la biblioteca, en el mismo lugar en que dio su primer beso, aquél que Harry le dio. Recordaba aquel imborrable momento con los ojos cerrados, cuando un chico pelirrojo y aspecto contrariado llegó a su mesa, sentándose estrepitosamente en la silla frente a ella.

- Siento la demora... - dijo él dejando sus libros en la mesa, haciendo que Hermione pegara un brinco.

- ¡Ay, me asustaste! - exclamó la chica colocando su mano en el pecho.

- Fue sin intención - se disculpó Ron reclinándose en la silla.

- ¿Por qué vienes con esa cara? - preguntó mirando que él no traía una cara muy amigable.

- No, nada...

- ¿Nada? Parece que has estado peleando con alguien. ¿Con quién peleaste?

- Con nadie, Hermione...

- ¿Entonces esa cara? - inquirió curiosa - No me dirás que te topaste con Harry y...

- No es Harry, tranquila - dijo hartado.

- ¿Pues quién, entonces?

El chico vaciló unos instantes en contestar. Parecía que combatía una batalla interna, sin embargo y con las orejas muy rojas, contestó:

- Es Luna - y al decirlo hizo una mueca de desagrado.

- ¿Luna?

- Sí, sí, Luna o Lunática Lovegood, como prefieras llamarla - respondió molesto.

- ¿Qué pasó con ella? - quiso saber Hermione mitad intrigada y mitad divertida.

- No me dejaba pasar... me atajó en el pasillo y no me soltaba...

- ¡¿Qué?!

- Que no me soltaba de hablar - explicó rápidamente, mientras Hermione esbozaba una sonrisa.

- No es chistoso Hermione. Imagínate a una loca a tu lado todo el camino, que hable sin parar puras tonterías y de paso te dé el último número del quisquilloso.

Hermione rió abiertamente haciendo que Ron se enfadara mucho más.

- Me persigue todo el día, trata de buscarme en las comidas, va a los entrenamientos de Quidditch con ese gran gorro de león que ruge, cuando menos lo pienso ella aparece con su sonrisa nerviosa y los ojos totalmente desorbitados, ¡me tiene harto! Estoy seguro que hasta me espía.

La muchacha volvió a reír, tomando la edición del Quisquilloso que sobresalía del libro de pociones de Ron. En la portada y con una letra disparatada salía: Para Ronald con cariño

- ¡Hasta me deja mensajes en ella! - exclamó Ron mirando con desaprobación la revista que Hermione sostenía con ambas manos.

- ¿Acaso no te das cuenta, Ron? - inquirió Hermione dejando de leer un artículo sobre lo que realmente usaba la dulcería Honeydukes en sus recetas, porque le dio asco, a pesar que no creía en nada de lo que saliera allí.

- ¿Darme cuenta de qué? ¿De que si esta loca de remate? ¡Oh si, claro que me doy cuenta!

- No, no... darte cuenta en verdad por qué ella se comporta así.

- Porque es una lunática

- No Ron, ella hace todo esto porque está enamoradísima de ti - respondió Hermione aguantando las ganas de no reírse.

- ¡No te vuelvas tú también una loca! - exclamó con las mejillas muy al tono de sus cabellos.

- Es verdad Ron. Cuando yo estaba enamorada de ti... - de pronto se interrumpió. Había hablado sin pensar, no obstante continuó, aunque con un tono menos alegre - también hacía lo mismo...

Ron no esperaba aquella confesión y menos en esa forma.

- Pero... tú nunca hiciste eso... - contestó mucho más rojo.

- Bueno, porque quizás no te diste nunca cuenta. Obviamente no era tan expresiva como Luna, no iba con gorros extraños a alentarte ni mucho menos, pero si te buscaba y a veces te espiaba...

- ¿¿¿Tú hacías eso??? - preguntó anonadado.

- Sí, lo hice - respondió avergonzada - Pero tú no te diste cuenta de nada, igual que lo estás haciendo ahora.

- Pero es diferente... tú eres mi amiga y ella...

- Y ella podría llegar a serlo. ¿Por qué no le das una oportunidad Ron?

- ¿Oportunidad? ¿Estás loca?

- No, no lo estoy. Mira, Luna es un poquito rara, pero...

- ¿Un poquito rara? ¡Hermione! - la interrumpió abruptamente.

- Bueno, bueno... bastante fuera de lo común, pero esa es su gracia, ¿no?

- Esto que está pasando es muy extraño... - dijo Ron reclinándose otra vez en la silla.

- ¿Qué cosa? - preguntó Hermione mirándolo con atención.

- ¡Esto! ¡Tú y yo hablando de... Luna! ¡Es rarísimo!

- Sea como sea - soltó la joven con resolución - Lo que yo creo que es que deberías darte una oportunidad para conocerla mejor. Quizás y quien sabe... podrían llegara ser más que amigos...

- ¡ESO SERIA UNA PESADILLA! - exclamó Ron tan fuerte que la señora Pince en persona se dirigió hasta ellos con su cara de buitre mal alimentado.

- ¡Esto es una biblioteca, Weasley y no el campo de Quidditch! - dijo a Ron furiosa.

- Lo siento... - se disculpó el pelirrojo mientras Hermione se colocaba los nudillos en la boca para no reír.

- La próxima vez que lo escuche gritar así en mi biblioteca lo sacaré de aquí y no podrá entrar nunca más, ¿me entendió?

- Sí, madame Pince. - contestó Ron asintiendo con su cabeza también.

- Más le vale - dijo lanzándole una mirada asesina y sin decir nada más, giró sobre sus delgados talones y se fue nuevamente a su escritorio.

Ron y Hermione esperaron unos cuantos segundos para volverse a hablar, y sólo lo hicieron cuando la bibliotecaria ya estaba lejos de sus vistas.

- ¿Ves lo que provocas? - le dijo Ron finalmente a Hermione en voz baja, pero igualmente severa.

- ¿Yo? ¡Yo no hice nada! - se defendió Hermione dibujando una sonrisa burlona en sus labios.

- ¡Sí, como no! ¡Yo jamás me enamoraría de Luna! ¡Y menos sería su novio!

- Ya, ya... como digas. Mejor trabajemos en la planta, mira que nos queda dos días solamente para hacer la poción rompe huesos.

- Es lo más razonable que te he escuchado decir Hermione en todo este tiempo - replicó Ron tomando sus libros y guardando en el fondo de su bolso el Quisquilloso.

&&&&&&

Harry llegó otra vez atrasado a la clase de Snape, por lo que le costó cinco puntos menos a su casa. Hermione hizo un pequeño gesto de saludo cuando sus miradas se toparon, sin embargo Ron, quien estaba sentado al lado de ella, miró detenidamente la planta diente de dragón que tenía en el escritorio.

- ¿Dónde está tu trabajo, Potter? - preguntó Snape con los brazos cruzados y una mirada asesina.

- No está - respondió Harry con voz seca.

- Potter, Potter, Potter... - dijo saltando chispas de sus ojos -¿Por qué no me sorprende tu desfachatez?

Harry no le contestó mientras que Malfoy sonreía a su lado, entregando su informe al profesor.

- Eres tan igual a tu padre. Siempre creyéndose el rey del colegio, pavoneándose y burlándose de los demás...

- Yo no soy así - dijo el muchacho cerrando sus puños con fuerza encima del pupitre.

- ¿No? ¡Oh no, claro que no! - replicó Snape sarcásticamente -¡Tú padre era tan detestable como tú!

- No creo que haya otra persona tan detestable como usted, profesor - soltó Harry perdiendo la paciencia.

Hermione y Ron sabían que Harry había llegado muy lejos, a pesar que era verdad lo que decía. La clase se sumergió en el silencio más profundo, incluso más de lo de costumbre. Todas las miradas apuntaban al profesor, quien se encrespó hasta la punta de los pelos.

- ¡Cincuenta puntos menos para Gryffindor por tu insolencia! - exclamó iracundo -¡Y ahora vete al despacho de la profesora McGonagall a contar lo que has dicho!

Harry se levantó bruscamente de la silla, derribándola al paso. Hermione también se levantó, sin embargo Ron logró sujetarla y a regañadientes, y sin que Snape se diera cuenta, porque aún mirada con odio a Harry, logró que se sentara una vez más.

- ¿Quieres enojar más a Snape? - soltó Ron entre dientes a Hermione.

- Sólo quiero ayudar a Harry - contestó mirando como el muchacho salía estrepitosamente de la mazmorra.

- Él no necesita ayuda, además se metió él solito en esto.

Hermione quiso refutar, no obstante la mirada de Snape puestos en su alumnado hizo desistir de aquello.

- ¿Alguno de ustedes quiere perder más puntos como el imbécil que acaba de salir? - bramó el profesor a su clase.

Todos los muchachos presentes ni siquiera respiraron. Todos temían ser castigados, sobretodo los de Gryffindor que habían perdido en un solo instante cincuenta y cinco puntos.

- Eso pensé. Ahora abran la página quinientos tres en silencio. - dijo girando sobre sus talones en medio del movimiento de las hojas. Él se sentó en su escritorio, tratando que su odio a Potter y todo lo que conllevaba su recuerdo no estropeara su capacidad para hacer su clase, sin embargo no podía evadir aquellos sentimientos de rencor que venían a él cuando veía a Harry.

&&&&&&

Harry golpeó dos veces el despacho de McGonagall, rogando para que ella no estuviera allí, pero no tuvo suerte, ya que la voz de la profesora se escuchó invitándolo a pasar.

- ¿Qué sucede Potter? - le preguntó ella, detrás de su escritorio -¿No deberías estar en clases?

- Sí, eso debería estar haciendo ahora - contestó el chico cerrando la puerta tras de sí.

- ¿Entonces?

- Snape me...

- El profesor Snape, Harry. No olvides que estás dentro de Hogwarts.

- El profesor Snape - continuó él poniéndose cada vez más nervioso -... me mandó a su despacho.

- Aunque agradezco su visita, no me imagino otra cosa que un castigo, ¿verdad? - preguntó severa como siempre.

Harry asintió con su negrusca cabellera, sin hablar.

- ¿Qué pasó esta vez? - quiso saber ella, acomodándose mejor en su asiento, mientras se quitaba los anteojos de montura cuadrada.

- Me comparó con mi padre y lo llamó detestable, al igual que a mí.

La mujer suspiró sonoramente, recordando como era los tiempos en que James, Sirius y Severius eran tan sólo unos jóvenes.

- ¿Y qué respondiste tú? - preguntó después de una larga pausa.

- Que la única persona detestable aquí era él...

McGonagall movió su cabeza de lado a lado, sin embargo le dijo a Harry:

- Siéntate Potter, quizás es hora que sepas algo...

- ¿Qué cosa? - inquirió el chico al tiempo que tomaba asiento en una cómoda silla tapizada de rojo oscuro.

- El por qué Severius se comporta así contigo.

- Yo lo sé - respondió rápidamente el muchacho sorprendiéndola.

- ¿Lo... lo sabes? - tanteó un tanto preocupada.

- Sí, lo vi en su pensadero el año pasado.

- ¿En su pensadero? Pero Harry, ¿cómo pudis...

- Sé que está mal lo que hice, no debí ver - la interrumpió - pero allí me di realmente cuenta cómo era mi padre...

- Harry, creo que...

- No, vi a mi padre y a Sirius molestándolo sin que él no hiciera nada. Lo provocaban por diversión... apuesto que lo hacía con todo el mundo.

- Harry, eran jóvenes, unos inmaduros, pero...

- Lo sé, lo sé, pero yo siempre creí que era Snape quien los provocaba...

- El profesor Snape, no lo olvides.

- Como sea, yo me imaginaba a mi padre diferente... más amable, agradable...

- Y lo era, créeme que sí lo era.

- Quizás, sólo que yo... - Harry no continuó hablando, bajando su mirada verde frustrado.

- ¿Sólo que tú qué? - preguntó McGonagall con tacto.

- Sólo que yo pensaba que me parecía a mi padre, pero no es así... - dijo finalmente, sintiendo un nudo en su garganta.

- Y te pareces a él Harry. Eres idéntico a James...

- No, yo no hablo de lo físico sino de su personalidad - objetó el chico mirando a la profesora a los ojos.

- Y en eso te pareces mucho más - contestó ella serena, pero con voz firme.

- No, claro que no. Yo lo vi... Snape, digo, el profesor Snape - se corrigió Harry rápidamente ante la mirada severa de la profesora-... tiene razón cuando dice que mi papá era arrogante.

- Sí, Harry, quizás lo era, pero en el tiempo del colegio... a tu edad, cuando todos eran un tanto inmaduros, pero déjame decirte que James, como tu madre, era una persona afable y bondadosa...

- Eso también lo sé. Sirius me lo contó el año pasado - recordó con dolor a su padrino muerto.

- Pues ya ves...

Harry, a pesar de todo, no se sentía bien. Sabía que su padre, aquella vez que lo vio en el pensadero sólo tenía quince años, pero el hecho que todo el mundo desde que había llegado al mundo mágico lo igualara a su padre, lo enorgullecía y lo había imaginado de una manera distinta, casi como un héroe y jamás se le habría pasado por la mente que James Potter era un engreído.

- Harry... - continuó la profesora con voz queda - Debes estar muy orgulloso de tus padres. Sé que es difícil crecer sin tener su imagen a tu lado, pero son los verdaderos y buenos recuerdos que te doy los que debes tomar en cuenta. No lo niego, James era inmaduro, pero con el tiempo creció y se entendió como eran las cosas. Pero por otra parte, tu madre siempre fue una persona sensata, a pesar de su corta edad ya era muy avanzada, como es ahora Hermione. Si algo debes pensar en tus padres es que sacaste lo mejor de ellos. Tienes ese gusto por desobedecer ciertas normas como tu padre, pero a tu edad ya eres tan sensato como tu madre, Lily.

El chico no sabía si agradecer o quedarse callado, pero de todos modos había quedado más tranquilo. Sabía que McGonagall eran de esas personas que siempre hablaban con la verdad, pese lo que fuera.

- Gracias - fue lo que dijo al fin.

- Sólo digo lo que vi - respondió la profesora McGonagall.

Harry dibujo una débil sonrisa en sus labios, sintiéndose mejor, por lo que se levantó del asiento, dirigiéndose a la salida. Comenzaba a girar la manilla de plata, cuando McGonagall volvió a alzar la voz.

- Un momento Potter - dijo volviendo a colocar los lentes enfrente de sus ojos.

- ¿Sí?

- No creas que te vas a ir sin castigo. Insultar a un profesor es una falta gravísima.

- Lo sé... - respondió el muchacho bajando su mirada.

- Recibirás tu castigo antes de la cena. Ahora vete a tu sala común, ¿queda claro?

- Sí, profesora...

- Bien.

El chico salió del despacho más aliviado a como había llegado, sin embargo creía que como todo en la vida, no todas las cosas resultaban de maravillas... ¿cuál sería su castigo?

&&&&&&

Harry llegó a una solitaria sala común o por lo menos eso creía, pues en el rincón más apartado del lugar, cerca de la chimenea y arrinconada sentada en el suelo, estaba la hermana menor de su ex mejor amigo, Ginny Weasley.

Ella al notarlo, se pasó el puño de la manga de la túnica por encima de los ojos, evitando su mirada. Harry se preguntó por qué ella estaría así y más su curiosidad, caminó hasta su lado, sentándose en el piso, como ella.

- ¿Qué haces aquí? - fue lo primero que dijo la muchacha, con voz aguda.

- Me castigaron, ¿y tú?

- No me sentía bien y no quise entrar a la clase de Sprout.

- ¿Quieres que te lleve a la enfermería? - dijo Harry preocupándose.

- No, no... ya me siento mejor... en serio...

- ¿Qué es lo que te sucede, Ginny?

La muchacha pelirroja volvió a esquivar los ojos verdes inquisidores, fijando los suyos en el cielo azul que iluminaba el día a través del vidrio.

- Desde hace días que estás muy distante... y no puedes decirme que por la Orden porque ya no estás trabajando para ella, así que dime que es lo qué te está pasando - pidió Harry expectante.

- Tú lo sabes bien - respondió la chica con un nudo atravesado en su garganta.

- ¿Malfoy?

Ginny respondió moviendo su cabellera de arriba abajo con pesadumbre.

- ¿Aún no lo olvidas? ¿Tanto te gusta ese imbécil?

- Sí Harry, me gusta más de lo que podía yo imaginar.

- ¡Pero tienes que olvidarlo!

- Créeme que lo intento, día a día trato de no pensar en él, pero entre más intento, más me gusta...

- Sabes perfectamente que no debes mezclar tus sentimientos, menos con la clase de persona que es ese estúpido. Es un Malfoy... su padre está en Azcaban... el año pasado trató de matarnos... ¡Ginny por favor!

- ¡Imagínate si te piden olvidarte para siempre de Hermione! ¿Tú podrías? - exclamó la chica con lágrimas en los ojos.

Harry abrió la boca, pero por ella no salieron palabras, entendiendo que lo que sentía su amiga era mucho más serio de lo que pensaba.

- ¡Ves! - dijo ella.

- Lo... lo siento... me gustaría ayudarte... yo...

- No Harry, la que lo siente soy yo - contestó Ginny poniéndose de pie.

- ¡Hey Ginny, espera, hey! - dijo Harry en vano de retenerla, pues la muchacha había corrido como relámpago hasta su habitación.

Sin poder hacer nada por su amiga, Harry se levantó del suelo, caminando unos cuantos pasos para sentarse ahora en un lugar más cómodo, el sillón frente a la chimenea.

De pronto sus pensamientos lo dejaron llevar y no supo si aquello era verdad o producto de su imaginación, pero repentinamente la acogedora sala común de Gryffindor había dejado paso a un frío y terrorífico cementerio. Cientos de lapidas destruidas había en su alrededor. Intentó leer los nombres, pero extrañamente no había ninguno escrito en ellos. Harry no le dio mayor importancia y siguió caminado sin rumbo. Un viento helado lo golpeó en la cara de pronto y sorpresivamente una figura de una chica pasó frente a él, sin mirarlo. Harry no esperó más y corrió tras ella, cada vez más y más rápido, hasta que descubrió que la muchacha que corría descalza por el cementerio era su propia novia, Hermione Granger.

- ¡Hermione! - gritó entonces haciendo que la chica parara de correr y volteara a verlo.

- Ha... Harry... - dijo ella entrecortadamente.

- Abrázame Hermione... abrázame... - le decía él lanzándole una mirada penetrante.

La muchacha dudaba unos eternos segundos en ir hacia sus brazos, sin saber por qué. Él se impacientaba, y le gritaba si iría o no a sus brazos. De pronto Hermione gritaba mirándolo con horror.

- ¡Tú no eres HARRY! - gritó con todas sus fuerzas.

- Claro que soy Harry... - contestaba con voz melosa muy falsa - Soy yo... el que te quiere...

- ¡NO! - volvió a gritar, zafándose exitosamente de los brazos del muchacho cuando quería sujetarla.

- ¡Eres una mugrosa SANGRE SUCIA!

- ¡ERES VOLDEMORT!

Harry ni siquiera tenía idea porque decía aquello, pues en el fondo sabía que no era así. Trató de retractarse, pero fue en vano puesto que ese momento Hermione corrió de su lado perdiéndose entre las lapidas. Entonces Hermione paraba en una sepultura especial. Ella no podía creer lo que veía, pero no era mentira... su nombre estaba grabado en la fría lapida de piedra: Hermione Jane Granger.

- Fui yo... - respondió el chico brillándole los ojos de malicia - YO TE MATE, HERMIONE... ¡YO!

- ¡¡NOOOO!!

De pronto, detrás del chico, aparecía Lord Voldemort con una sonrisa escalofriante. Hermione retrocedía sin mirar atrás, mientras ambos hombres caminaban lentamente hacia ella.

- Potter está de mi lado... - decía Voldemort mientras posaba su mano escamosa en el hombro de Harry.

- ¡NO, ESO ES IMPOSIBLE!

- Es verdad Hermione, y tú también debes unirte - indicaba Harry con un tono amenazador.

- ¡TU NO ERES HARRY! ¡EL NO HARIA ESO!

- Jajaja, que ingenua eres...

- ¡Eres una estúpida! - exclamaba Voldemort.

De pronto Hermione, en su retroceso, caía en un profundo hoyo de tierra, imposible de escapar.

- Todavía puedes unirte a nosotros... - le gritaba Harry al lado de Voldemort.

- ¡NUNCA!

- Creo que llegó la hora - le decía entonces el tenebroso mago.

Harry afirmaba en silencio, esbozando una escalofriante sonrisa en sus labios, y sin más, hechizaba la tierra para que cayera encima de la chica... enterrándola viva.

- ¡HERMIONE REGRESA! ¡YO NO FUI! ¡NO!

- ¿Harry? ¿Harry?

- ¡NO, YO NO QUISE HACERLO!

- ¡Harry despierta!

- ¡Hermione!

De pronto el chico abrió sus ojos verdes de par en par, encontrándose tirado boca abajo en el sillón. Sus compañeros de casa lo miraban atentos, mientras que Hermione, frente a él, arrodillada, lo observaba preocupada.

- ¿Lo has soñado también, verdad? - le preguntó ella con voz queda, siendo lo primero que se le vino a la mente.

Capítulo 28: Mentes

Harry se reincorporó en el sillón entre los murmullos de sus compañeros y la mirada preocupada de Hermione.

- ¿Tú... tú también lo has soñado? - le preguntó Harry apenas audible.

- Sí, también... - respondió afirmando con su cabellera desordenada.

- Tenemos que hablar, pero no aquí.

La chica asintió levemente y siguió a Harry entre los ojos inquisidores de los demás, hasta que salió por fin de la sala común por medio del retrato de la señora gorda.

- ¿Qué le pasaba a Harry? - preguntó Lavander a Parvati, quien en ese momento se encogió de hombros.

- ¿Estará volviéndose loco? - soltó Seamus detrás de ellas.

- Bueno, Harry nunca a sido muy normal - comentó Parvati.

- ¡¿Por qué no se dejan de especular?! - exclamó de pronto Neville yendo hacia ellos con una mirada fiera.

- ¿Qué es lo que te ocurre, Neville? - inquirió Lavander con grandes ojos.

- Nada, sólo que me molesta que ustedes hablen así de Harry. Él no está volviéndose loco...

- ¿Y tú cómo lo sabes? - saltó Seamus atento.

- Porque si ustedes hubiesen tratado con personas trastornadas, lo sabrían - contestó el muchacho y sin agregar nada más, subió raudo a su habitación.

Los chicos que quedaron en la sala común miraron anonadados a Neville que se marchaba, mas no dejaron de especular sobre Harry.

&&&&&&

Harry llevó a Hermione hasta la parte más alejada del campo de Quidditch, en lo más alto de las graderías. El cielo matizado de azul alumbraba aún y la brisa que corría era fresca. No había nadie cerca alrededor, por lo que conversar les fue fácil.

- ¿Por qué no me lo habías dicho? - preguntó Harry lentamente.

- ¿Qué estaba soñando mal contigo? Porque no quería preocuparte de más - respondió Hermione sentida.

- Era tan real...

- Lo sé, sobretodo cuando me caigo al hoyo de tierra.

- ¿Cuántas veces has tenido esta pesadilla?

- Unas cuantas veces... y ¿tú?

- Desde el día en que me fuiste a ver a Privet Drive - contó Harry haciendo memoria.

- Yo igual, de aquel día que sueño con que tú... me matas... - Hermione bajó su mirada.

Hubo un silencio incómodo en que ninguno de los dos se atrevía a hablar o a mirar al otro. Sin embargo fue Harry quien tuvo el valor para decir:

- ¿Será una simple pesadilla?

- No lo sé. Ya es extraño que soñemos los dos lo mismo, ¿no?

- Sí, pero yo nunca te dañaría Hermione, jamás...

- Lo sé Harry, lo sé - dijo ella tomándolo de las manos - Pero quizás esto sea una advertencia...

- ¿Una advertencia?

- Sí y creo que es mejor ir donde Dumbledore para...

- ¿Dumbledore? No, ¿para qué? Es sólo un sueño, una estúpida pesadilla y nada más... - dijo Harry levantándose del asiento y dándole la espalda a la muchacha.

- Es mejor estar seguros. Ya sabes lo que pasó el año pasado. Voldemort influyó en ti a través de un sueño ¿no? Esto puede ser lo mismo...

- ¡Voldemort no es tan estúpido para hacerme caer con un mismo truco por segunda vez!

- ¿Y cómo estás tan seguro de eso? - soltó Hermione parándose de la gradería también.

Harry no contestó, pues sabía que Hermione tenía razón. No obstante no quería ir donde Dumbledore, pues tenía un extraño presentimiento.

- ¿Por qué no hacemos una cosa? - dijo el muchacho de pronto.

- ¿Qué?

- Esperemos unos días más, para ver si las pesadillas continúan. Si es así, iremos donde Dumbledore y se lo contaremos todo. De lo contrario no hablamos con nadie sobre esto, para no causar alarmas, ¿ya?

- Pero Harry...

- Hermione, entiéndeme - pidió Harry en un tono seco - Ya bastante tengo con soportar críticas de los demás, sobretodo cuando supieron que Voldemort estaba de regreso. Todos me echan la culpa de que el mundo mágico este en peligro y lo que menos quiero ahora es levantar falsas alarmas.

Hermione estaba por refutar, sin embargo se contuvo al ver la expresión de impaciencia en el rostro de Harry.

- Está bien, está bien... haré lo que tú quieras Harry, pero si alguno de los dos tenemos una pesadilla como esa o peor, iremos donde Dumbledore de inmediato, ¿ok?

- Ok - respondió afirmando también con su oscura cabellera.

De pronto otro momento de silencio acechó a los chicos. La brisa acarició las mejillas de Hermione con suavidad al tiempo que jugaba con sus cabellos. En ese minuto Harry se acercó a ella, tomando sus manos.

- No sé que haría yo sin ti... - le dijo acariciándola con una mirada verde profunda.

- Mmm... quizás estarías perdido - contestó dibujando una linda sonrisa en sus labios.

- Puede ser - e inmediatamente después de terminar de hablar, le dio un tierno beso.

Harry dejó de retener las manos de la muchacha entre las suyas para subirlas lentamente por su espalda. Hermione hizo lo mismo. Delicadamente, acarició la ancha espalda de su novio, hasta llegar al cuello, sin dejar de besarlo. Él deslizó sus labios por las mejillas, el mentón, el cuello... Hermione se sentía volar. Quería que esa exquisita sensación de ser besada y sentirse extremadamente querida acabara jamás, sin embargo no poner freno a los impulsos de Harry y los de ella misma era muy peligroso.

- ¿Qué pasa, Hermi? - le preguntó Harry cuando la muchacha apartó al chico de su cuello.

- Eh... es tarde... debemos irnos... - respondió Hermione tontamente, diciendo lo primero que se le cruzó por la cabeza.

- Sí, lo sé... pero ¿qué importan unos cuantos minutos? - inquirió Harry volviendo a morder el cuello de la chica.

- Ay... Harry... Ha... rry... no hagas eso, ay...

- ¿Acaso no te gusta?

- Sí, me gusta demasiado, por eso que no debemos seguir - explicó evitando un beso de Harry con éxito.

- ¿Te da miedo? - le preguntó él y para sorpresa de Hermione, sus mejillas tomaron un color cereza.

- Harry, creo que tenemos que hablar...

- ¿De qué cosa? ¿Quieres terminar conmi...

- No, no, claro que no. Yo te amo y no podría separarme de ti...

- ¿Entonces?

La muchacha bajó su mirada hacia el piso de madera de la gradería del campo de Quidditch. Trataba de buscar la mejor manera de decirle que lo quería muchísimo, que lo amaba, pero que sin embargo aún no estaba lista para pasar a algo más que besos y abrazos.

- Harry, yo... yo aún no estoy lista...

Harry se quedó, unos minutos, vacilante, mientras que Hermione esperaba nerviosa, pero luego extendió sus brazos, abrazándola con fuerza.

- Yo te esperaré lo que sea necesario - dijo cerca del oído de la chica - Porque te amo...

- ¡Harry! - exclamó ella cerrando los ojos y deseando que aquel momento no pasara jamás.

- Nuestra primera vez será especial, como tú te lo mereces y cuando estemos ambos verdaderamente listos, ¿está bien? - dijo separándose apenas unos centímetros para verla directamente a los ojos.

Hermione asintió, corriendo por su mejilla derecha una tímida lágrima, mezcla de emoción y alivio.

- Eres lo mejor que me ha pasado, Harry... lo mejor... - señaló Hermione volviendo a sus brazos otra vez.

&&&&&&

Ron llegó junto a Seamus, Dean y Neville a la sala común, no obstante no se sentó con ellos a comer, sino que prefirió disfrutar solo de su cena, pero aquello sólo quedó como un simple deseo, pues un segundo después que la comida apareció magistralmente frente a sus ojos, Luna Lovegood llegó a su lado.

- Hola Ronald - saludó con sus grandes y distintivos ojos azules.

- ¿Qué quieres? - preguntó él hosco en lugar de un gentil saludo.

- Acompañarte en la cena. Veo que estás solo. ¿Sabías que una vez en Liverpool un viejo mago por almorzar solo en su cabaña se atoró con un pedazo de hueso de un pavo asado y se murió? Podría pasarte a ti, ¿no crees?

- No, no lo creo - respondió con fastidio.

- Bueno, de todos modos estaré aquí, ¿o molesto?

- ¿Molestarme? ¡Oh, no, claro que no! - dijo Ron con ironía. Sin embargo Luna no entendió su sarcasmo, porque dándole la mejor de sus sonrisas, le agradeció y se sentó dichosa a su lado.

- Oye, de casualidad... ¿tú no tienes amigos o amigas con quien compartir tu cena que no sea conmigo? - soltó el pelirrojo tomando carne de pollo asado de la bandeja.

- Mmm... en realidad no. Bueno, Ginny es amiga mía, pero está desde hace tiempo muy distante. ¿Sabes que le sucede?

- Pues no. Conmigo, en verdad con todos está así.

- ¿Estará enferma?

- No lo creo. Iría a ver a madame Pomfrey, ¿no?

- Quizás fue y no lo sabes...

Ron la miró de soslayo, pensando que dentro de toda la locura que Luna albergaba en su cabeza, podía que ahora tuviera algo de razón, pero no se lo comentó.

- Quizás... - fue lo único que se limitó a decir.

Pasaron unos cuantos minutos, donde Ron trataba de concentrarse en su cena, pero Luna y su inquietante discurso sobre los Grindylow no lo ayudaba.

- ¿Y Hermione? - preguntó de pronto Luna.

- ¿Qué tiene que ver Hermione con los Grindylow?

- Nada, creo... sólo quería saber por qué no esta aquí, contigo...

- Porque quizás esté con su novio - respondió Ron hartado.

- Ah... yo pensé que había vuelto contigo... - dijo con voz queda.

- Ella es sólo mi amiga.

- ¿En serio? Es que como los había visto tan juntos yo imaginé que...

- No imagines nada - soltó él levantándose con brusquedad.

- ¿Ya te vas?

- Sí...

- ¿Quieres que vaya contigo?

- Voy a mi habitación. No puedes ir.

- Oh, entonces nos vemos mañana...

- Mmm no lo creo...

- ¿Qué tal en el desayuno?

- Adiós, Luna - dijo Ron antes que la muchacha lo pudiera seguir hasta la salida del Gran Salón.

- ¡Nos vemos mañana entonces! - exclamó la muchacha agitando la mano en lo alto, manteniendo una sonrisa de oreja a oreja.

&&&&&&

Harry y Hermione llegaron a cenar justo cuando Ron subía raudo las escaleras hacia el retrato de la señora gorda. Apenas se habían sentado, uno frente a otro cuando una gran lechuza parda entró al lugar, produciendo algunos gritos entre los estudiantes ya que no era común ver una lechuza a esas alturas de la noche dentro del Gran Salón. La ave se paseó sobre las cabezas de los chicos hasta que dio con la que quería. En un abrir y cerrar de ojos, la lechuza dejó un pequeño sobre verde enfrente a Harry y al hacer su última pirueta en el aire salió por donde mismo había entrado.

- Es para ti... - dijo Hermione con grandes ojos al ver el nombre del chico en el sobre.

El muchacho la tomó y rápidamente sacó la nota que contenía en su interior.

- ¿Quién te la manda? - preguntó la chica expectante.

- McGonagall - respondió Harry dejando la nota en la mesa.

- ¿McGonagall? - Hermione tomó el papel y en voz baja leyó:

Estimado señor Potter:

En vista de los acontecimientos ocurridos en la clase de pociones hoy día, el profesor Severius Snape ha decidido imponer el mismo su castigo que tendrá lugar en la enfermería a las 21:00 hrs. de esta noche. Rogamos su asistencia, de lo contrario se tomaran medidas drásticas.

Atte.

Minerva McGonagall

Directora Asistente. Jefe de casa Gryffindor.

- ¿No me habías dicho que McGonagall te iba a imponer tu castigo? - soltó Hermione después de leer la nota cuidadosamente.

- Eso me había dicho, pero creo que Snape cambió de opinión... Tendré que ir a la enfermería en media hora más... Estoy cansado, lo único que quiero es dormir y me mandan a la enfermería a hacer que cosa... es lo último que faltaba...

- Bueno, tú te lo ganaste, Harry...

- ¿Me estás culpando? - inquirió el chico molesto.

- Sí. No debiste gritarle a Snape, menos eso que dijiste.

- ¡Pero es la verdad!

- Sí, lo sé... todos lo sabemos, pero más que mal es un profesor y...

- ¡Deberían darme cincuenta puntos por decirle la verdad en su cara ya que pocos se atreven a hacerlo!

- Pero no es así Harry. Ahora será mejor que comas para que no llegues tarde y no te castiguen más - indicó con un tono parecido al que usaba McGonagall en sus clases.

El resto de la velada, Harry dejó su enojo por le castigo y Hermione su molestia porque su novio rompía cuanta regla existía, y comieron lo más normal posible, hablando de lo que harían en el verano que ya estaba próximo y cómo lo harían para juntarse en las vacaciones.

- ¿Tú crees que me aceptarían en tu casa? - preguntó Harry terminando ya su asado.

- Yo creo que sí. Nunca me han hecho problemas cuando iba a la madriguera, así que no creo que me digan algo si te quedas algunos días conmigo en el verano...

- La madriguera... - suspiró Harry con aire soñador.

- ¿Qué pasa con ella?

- Pues que extrañaré no pasar mis vacaciones allá, ya sabes, los Weasley son mi familia, pero ahora...

- Todo podría ser igual si tu dejarás tu orgullo de lado y hablaras con Ron

- No, ni lo pienses. Primero que todo, él tendría que venir a mí a darme las disculpas.

- En realidad ustedes se parecen mucho - comentó Hermione mirando fijamente a Harry.

- No, yo no soy pelirrojo, ni tengo pecas y...

- ¡No seas tonto! - exclamó sonriendo - Lo que quiero decir es que los dos son unos orgullosos. ¿Por qué no lo olvidas y ya?

- Yo intenté hablar con él cuando llegué aquí, ¿te acuerdas? Y fue él que no quiso escucharme, así que ahora lo siento, pero no pienso volver a perder mi tiempo.

- ¡Pero es tu amigo!

- No, te equivocas, era mi amigo - señaló Harry cruzándose de brazos.

- Reconoce que lo echas de menos...

- No, claro que no. Ahora te tengo a ti...

- Sí, pero es distinto. Yo soy tu novia. Además siempre hay cosas que prefieras hablar con alguno de tu mismo sexo... un amigo.

- ¿Ah sí, cómo qué según tú?

- ¡Pues qué sé yo! Hablar de Quidditch, por ejemplo.

- Para eso puedo hablar con... Neville - respondió con el primer nombre que se le vino a la mente.

- Pero no es lo mismo hablar con Ron que con Neville sobre Quidditch. Piensa en todas las cosas que has hecho con Ron. Son amigos desde que se conocen... no pueden estar tanto tiempo peleados.

- Eso lo dices porque volviste hacer amiga de él.

- Lo digo porque es la verdad. Mira, podré quererte mucho y pasar mucho tiempo contigo divirtiéndome, pero también hay cosas que me gusta hablar de chica a chica, ¿entiendes?

- ¿Qué cosas hablas con tus amigas? - preguntó Harry atento.

- Ah, bueno, cosas... no lo sé... con Ginny siempre hablamos de chicos - y al decir esto sus mejillas se tornaron rosadas.

- ¿Chicos? ¿Qué clase de chicos? - preguntó Harry alzando una ceja.

- Por ejemplo de los cantantes de rock... ese tipo de chicos...

- Porque creo que me estás mintiendo, Hermione - agregó Harry notando que las pupilas de su novia se dilataban.

- ¿Mentir? No... es verdad, a ver, ¿qué crees tú?

- Creo que hablan de chicos, pero de los que asisten a este colegio - soltó Harry entrecerrando sus ojos verdes.

- Eh... no... ¿los de este colegio? No, claro que no...

- ¡Mentirosilla!

- Bueno, bueno... hablamos de algunos de aquí, pero...

- ¿De quién?

- La mayoría del tiempo yo hablo de ti.

- ¿Y el otro tiempo restante?

- Ginny me habla de sus novios...

- ¿Sus novios? ¿Ginny tiene más de un novio? Un momento, ¿Ginny tiene novio?

- Ahora no, eso era antes...

- ¿Entonces tú sabías lo de Malfoy? - preguntó Harry bajando considerablemente su tono de voz.

- Sabía lo de él hace bastante tiempo, es más, los descubrí yo misma un día, cuando se estaban besando en un salón, pero lo que no sabía era que ella trabajaba para la Orden.

- ¿Y sabes ahora que Ginny realmente se enamoró de ese imbécil?

- ¿Quién te lo dijo? - soltó alarmada.

- Ella misma, pero yo lo había notado antes...

- Ah... es una pena. Ella no debió jugar con fuego, pero ya ves, se quemó...

Harry sólo asintió con su azabache cabellera. De pronto miró su reloj, dándose cuenta que si no se iba ahora mismo del Gran Salón, no llegaría a tiempo para su castigo en la enfermería.

- Me tengo que ir ya - le aviso a su novia, levantándose del asiento de un brinco.

- Oh, de veras... ¡mira la hora que es!

- Sí, ya sé... ¿nos vemos en la sala común?

- Mmm... si es que llegas temprano, de lo contrario te veo mañana, ¿está bien?

- Ok - y acercándose a ella, por sobre la mesa, besó a la chica en los labios como despedida.

&&&&&&

Hermione caminaba por uno de los pasillos del primer piso, haciendo su guardia rutinaria de prefecto, cuando se topó cara a cara con el chico que más detestaba, Draco Malfoy. Al parecer éste también estaba haciendo su ronda, y al verla hizo una mueca de desagrado.

- Granger, Granger, Granger... ¿qué haces tan sola en estos lugares?

- Soy prefecta, que no se te olvide - soltó Hermione colocándose las manos en la cintura.

- ¡Oh! ¡Qué bueno saberlo! - exclamó con sarcasmo.

La muchacha giró sobre sus talones y ya tenía unos cinco pasos avanzados, cuando Malfoy desde sus espaldas la llamó.

- ¿Qué quieres ahora? - le preguntó la chica hartada.

- Al parecer todavía estas con Potter, ¿o no?

- ¿Y eso qué te importa?

- ¡En nada, claro! Pero me sorprende tu estupidez... perdonarle algo así...

- ¿De qué estas hablando? - inquirió ella sin comprender.

- Ah, ¿acaso no le preguntaste por los detalles? - respondió seriamente.

- ¿Qué detalles?

- ¿Te acuerdas de la vez que tu estúpido novio y yo nos peleamos?

- Sí, perfectamente...

- Y después yo hablé contigo, y...

- Sí, sí, ya recuerdo. Me dijiste algo así que Harry no me había dicho todo acerca de esa pelea.

- Exacto...

- ¿Y bien? - preguntó molesta.

- Nada, sólo que pensé que después de saber los detalles, tú ibas a terminar con él, como es lógico, pero ya veo que no...

- ¡Un momento! - saltó Hermione corriendo hacia Malfoy, quien en ese justo momento se daba la media vuelta -¿Qué pasó allí?

- Pregúntale a tu novio, yo no tengo porque darte explicaciones - contestó mirándola como se mira a un bicho repugnante.

- Sí me estás diciendo esto es porque te interesa

- Saca tus propias conclusiones - dijo Malfoy echando chispas por los ojos.

- Hey, espera... ¡Hey! - sin embargo fue demasiado tarde, pues el chico rubio ya había volteado, dejando a Hermione sola en medio del pasillo totalmente confundida.

&&&&&&

- Ya era hora, Potter - dijo madame Pomfrey al ver al muchacho entrar arrastrando los pies.

- Me retracé en la cena, lo siento... - contestó Harry cansado.

- No importa, de todos modos tu compañero de castigo aún no llega...

- ¿Quién es? - soltó con curiosidad.

- No lo sé, solamente de dijeron que dos chicos estaban castigados hoy.

- ¿Y qué deberé hacer? - inquirió mirando a su alrededor, rogando para que el castigo no fuera desagradable.

- Algo fácil - contestó madame Pomfrey con despreocupación - Solo tendrán que limpiar los orinales.

- ¿Qué?

- Sí, Potter, limpiar los orinales de manera muggle.

- ¿No podría ser otra cosa?

- No, aunque quisiera. El profesor Snape mandó este castigo especial para ti.

Harry despotricó contra el profesor de nariz ganchuda en silencio, pero fue interrumpido por unas pisadas que venían desde la entrada.

- ¿Tú eres la otra persona castigada? - preguntó madame Pomfrey por sobre los hombros de Harry.

El muchacho giró inmediatamente y se sorprendió ver a Ginny Weasley en la entrada.

- ¿Ginny?

- Sí - respondió la muchacha apenas audible - Hola Harry...

- Bien, como le estaba diciendo a Potter, su castigo es limpiar los orinales de manera muggle.

- Está bien - respondió la muchacha sin inmutarse.

- Y para que no hagan trampa, quiero que me pasen sus varitas.

- ¿Qué? - saltó Harry alarmado, pues estar sin su varita se sentía como desnudo.

- Se las pasaré apenas terminen con todos los orinales.

Ginny no comentó nada y en silencio le pasó su varita, seguida por Harry, quien aún encontraba absurda la petición.

- Ahora los dejo solo... Ah y limpien muy bien el orinal de la primera cama, pues hace poco fue utilizado...

Harry puso cara de asco al tiempo que la enfermera salía de sus vistas, hacia su recamara. Ginny en cambio caminó lentamente hacia la cama que estaba enfrente de ella, buscando el orinal.

- ¿Y a ti por qué te castigaron? - preguntó Harry tomando de la puntilla un orinal naranjo.

- Porque le grite a Snape - respondió sin mirarlo.

- Ah, yo lo insulté. Y lo volvería hacer...

- Cuidado, estás manchando el suelo - le avisó la muchacha cuando Harry tiraba sin querer agua con desinfectante en el piso de la enfermería descuidadamente.

- Oh, eh, gracias...

Ginny se encogió de hombros y siguió con su trabajo. No sé cuanto estuvieron así, cada uno haciendo su trabajo sin hablarse ni mirarse, hasta que llegaron por fin a la primera cama, donde estaba esperándolos el orinal recién utilizado.

- ¿Quieres limpiar ese? - preguntó la muchacha indicando la bacinica azulada.

- Eh... no me molestaría si lo limpias tú - respondió Harry con sinceridad.

- No, en serio... si lo quieres limpiar, no importa... yo viviré con ese trauma - dijo apartándose más del orinal.

- No, no... límpialo tú. Veo que tienes muchas ganas de asearlo...

- En serio Harry, aséalo tú...

- Está bien, hagamos esto - dijo con seriedad - Si yo lavo este orinal, tú me tendrás que prometer algo.

- ¿Qué cosa? - preguntó la pelirroja con curiosidad.

- Que te olvidarás de Malfoy y tratarás de volver a ser la misma de antes - contestó Harry claramente.

- ¡Harry!

- Debes prometerlo, de lo contrario tú limpiarás ese sucio orinal recién usado. ¿Qué dices?

- No puedo olvidarme de...

- Ah, entonces toma - dijo extendiéndole su paño de limpiar - Necesitarás más de uno para limpiarlo...

- Es que no entiendes... a mí me gusta, de verdad me gusta...

- Pero puedes hacer un esfuerzo para olvidarlo.

- He tratado, pero no es fácil...

- Claro que no debe ser fácil si estás todo el día llorando encerrada en tu habitación y no compartes con tus amigos.

La muchacha bajó su mirada, tratando con todas sus fuerzas no llorar.

- ¿Trato hecho? - preguntó ahora el muchacho extendiendo en vez del paño su mano.

Ginny vaciló por unos instantes, pero después de pensarlo aceptó, estrechando su mano contra la de su amigo.

- Te prometo que haré que te olvides de él - dijo Harry sonriendo.

- Eso espero... - contestó ella tratando de esbozar una sonrisa en sus labios.

Y después de limpiar el último orinal sucio, Harry y Ginny llamaron a madame Pomfrey, para recuperar sus varitas.

Cuando pudieron salir de la enfermería, no sin antes que la enfermera revisara cada orinal, eran más de las doce de la noche. Ambos estaban muy cansados y muertos de hambre, y solo había un lugar donde podrían encontrar comida a esas alturas de la madrugada.

- ¿Estás seguro que estará Dobby? - preguntó Ginny a Harry siguiéndolo de cerca.

- Debe estar, sino, buscamos lo que queramos y nos vamos...

El muchacho bajó el último escalón y corrió los últimos pasos para toparse con el retrato que dejaba entrar a las cocinas.

Cuando entraron al lugar notaron que no había ningún elfo, sin embargo la comida estaba sobre la mesa, como si los estuviera esperando justo a ellos.

- ¡Perfecto! - exclamó Harry corriendo a buscar un pedazo de pie de limón.

- ¿Hay algo de chocolate?

- Aquí hay un pastel de colócate y frutillas, ¿te gusta?

- ¡Me encanta! - dijo la muchacha recibiendo con dos manos el pedazo de pastel que el chico le ofrecía.

- Buscaré cerveza de mantequilla, ¿quieres una? - le preguntó Harry caminando hacia un refrigerador de ocho puertas.

- Sí, por favor...

Pasaron media hora más en las cocinas, devorando las exquisiteces que había a su alcance. Ya se sentían más que satisfechos, cuando decidieron volver a su sala común.

Caminaban de puntillas, ya que Harry no traía consigo su capa de invisibilidad y sabía que Filch andaba cerca, cuando en el rellano del primer piso, cerca de las escaleras, un muchacho rubio, de fríos ojos grises y una brillante insignia de prefecto en el pecho los miraba con odio.

- ¿Dando un paseo nocturno? - preguntó Malfoy con su típica voz, arrastrando las palabras.

Ginny y Harry se sobresaltaron, parando de caminar inmediatamente.

- Dra... Draco... - murmuró Ginny detrás de Harry, pues éste se puso delante de ella para protegerla.

- ¿Sabían que dar un paseo a estas horas les puede costar unos cuantos puntos menos para su casa y un castigo extra? - inquirió el Slytherin sin cambiar su tono de voz ni postura defensiva.

- Lo sé perfectamente - contestó Harry empuñando sus puños con fuerza.

- ¡Ah, qué bien! Entonces ya no será sorpresa mañana cuando reciban su castigo...

- ¿Por qué no nos dejas en paz? - soltó Ginny alzando la voz por primera vez.

- Pero si no los estoy molestando...

- Vamonos Ginny - dijo Harry tomando su mano.

- Oh, ¿sabían que se ven muy lindos así? - comentó Draco con sarcasmo, mientras Harry y Ginny subían las escaleras.

- Sí, lo sabíamos - soltó Harry sin voltear a verlo.

- Ah... ¿y lo sabrá también Granger?

En ese minuto tanto Harry como la pelirroja se dieron vuelta, mirando al Slytherin fijamente.

- ¿Qué quieres decir? - inquirió Harry con dureza.

- Nada, nada... buenas noches... - y después de lanzar una última mirada a Ginny, Draco Malfoy giró y siguió su camino, perdiéndose en la oscuridad que abrumaba el castillo.

Harry miró a su amiga, quien por sus mejillas comenzaban a rodar unas tímidas lágrimas.

- No dejes que ese imbécil te moleste - dijo el muchacho tratando de tranquilizarla.

- Tú... no... entiendes... - sollozó bajando su mirada triste al suelo.

- Claro que entiendo, es por eso que te digo esto... - agregó el chico abrazándola - Él no te merece... no es más que un estúpido que nunca te querrá...

Ginny no dejaba de sollozar en el hombro de Harry, teniendo tantas cosas que decir, pero sin poder hablar nada en ese momento.

&&&&&&

Hermione se estiró en su cama sin poder pegar un ojo. Por un lado los ronquidos de Parvati, la tos de Lavander (sufría de alergia en primavera) y un extraño presentimiento en su corazón no la dejaban tranquila.

De pronto se dio cuanta del mucho tiempo que había dejado pasar sin escribir en su preciado diario, entonces con cuidado de no meter ruido para no despertar a sus compañeras, sacó el pequeño libro de debajo del colchón.

Querido Diario:

No puedo dormir. Lavander no deja de toser entre sueño, Parvati ronca esta noche más que nunca y un raro presentimiento no me deja soñar. Es como si supiera que algo va a suceder, pero no sé lo que es... ¿no es extraño? En mi estómago hay una sensación como si anduvieran hormigas dentro de él y entre tanto pensar no me deja tiempo para dormir.

Bueno, te contaré que Ron y yo volvimos a ser amigos, cosa que me tiene muy feliz. Extrañaba alguien con quien pelear jejeje. Va a sonar raro, pero gracias a Snape las cosas parecen volver a la normalidad, aunque todavía él y Harry no se hablan, creo que en poco tiempo van a volver a ser tan buenos amigos como antes. Por otra parte mi noviazgo con Harry va viento en popa. A veces tenemos nuestras discusiones, pero nunca son graves. Me siento tan bien con él... realmente lo amo. Es increíble que escriba esto, pero es así. Siento que a los dieciséis años me he enamorado de verdad y no sabes lo maravilloso que se siente ser correspondida. Harry es un chico tan especial, simplemente me encanta.

Es atento, gentil y lo importante es que me quiere tanto como yo a él. No sé que haría realmente si él, creo que me moriría.

Hoy pasó algo especial. Es primera vez que hablamos de llegar a tener algo más que darnos besos y abrazos, ¿entiendes, verdad? Realmente me sentí aliviada cuando me dijo que me esperaría el tiempo que fuera necesario para estar lista... ¡Lo amo! No sabía que en mí podría caber tanto amor por alguien, y menos por él que siempre lo consideré como un amigo más, casi como un hermano.

Lo único que me a pena es Ginny. Desde que terminó con Malfoy, o mejor dicho que desde Malfoy terminó con ella, parece una alma en pena. No habla, no come, no va a clases regularmente y llora hasta que queda sin lágrimas. Sus compañeras están muy preocupadas, al igual que los profesores. McGonagall dijo que si seguía así peligraba el año y eso que solo quedan dos meses para que se termine este curso. He tratado de hablar con ella, pero parece no escucharme. Ron, por supuesto, no se da ni por enterado. A veces es tan torpe, aunque es mejor que no se entere, porque de lo contrario el problema sería mayor. Sé perfectamente como reaccionaría Ron si se entera que su única hermana está perdidamente enamorada de su peor enemigo... ¡explotaría!

Malfoy anda muy extraño últimamente conmigo. Primero, hace semanas atrás, me habla algo de los detalles de una pelea que tuvo él con Harry, y hoy me dijo que cómo andaba todavía con él... ¿qué se trae entre manos? De seguro no es nada bueno, pero tampoco pensaré mucho en ello. Sé que quiere molestarme y que me enoje con Harry, aunque no sé muy bien los motivos... ¿o sí?

¿Será posible que Malfoy este...? No, no creo, eso sería una locura.

Mejor dejo de pensar estupideces y empiezo a contar ovejas.

Buenas noches

Hermi.

PD: Luna anda muy interesada en Ron... jejeje, ¿harían una buena pareja?

La muchacha guardó el diario en el mismo lugar que lo había sacado y cuando su espalda estuvo totalmente estirada en la cama, cerró los ojos, respirando suavemente...

- Eres tan pedante que no soportas ver que otras chicas no se fijen en ti. Cuando supiste que Weasley andaba conmigo, tú hiciste lo imposible por separarnos y lo lograste. Después no soportaste ver a tu mejor amigo con Granger e increíblemente ella terminó contigo... ¿no te parece eso raro?

- ¡Yo no le he quitado nada a nadie!

- ¿Ah no? ¡¿ No me quitaste a Ginny?!

Hermione abrió los ojos violentamente, sin saber si lo que había escuchado era producto de su imaginación y cansancio o era verdad, que aquellas voces venían de alguna parte...

La pelea era entre Harry y Malfoy, pero no sabía nada más. Eso había sido lo único que había oído.

- ¡¿Qué está pasando?! - se preguntó anonadada.

Capítulo 29: ¿Mentiras piadosas?

¡Harry¡Harry!

¿Hermione, qué ocurre?

La muchacha había bajado las escaleras como relámpago, buscando a su novio en la sala común desesperada.

¿Qué pasa? - le preguntó Harry alarmado, cuando la chica llegó a su lado, recibiendo miradas de todos los presentes del lugar.

- Tenemos que hablar...

¿Soñaste con...

- No, no. No soñé con eso, pero... - y miró para todos lados añadiendo - aquí no puedo hablarte.

Salieron de allí rápidamente, sin preocuparse que sus demás compañeros murmuraban y los señalaban.

¿No te parece la pareja más extraña que hayas visto? - preguntó Parvati a Lavander, mientras esta estornudaba.

- Mmm... sí. Los dos son demasiados extraños.

- Sabes, pienso que Hermione hace mejor pareja con Ron. Sus peleas son más entretenidas de ver que estos gritos.

- Tienes razón. Y que Harry se pusiera de novio de una vez por todas con Ginny¿verdad?

¿De qué están hablando? - se escuchó de pronto detrás de ellas.

Ambas chicas giraron sus cabezas y encontraron para su sorpresa a Ron Weasley con una mirada grave.

- Eh... ¡Ron! Hola...

¿Me podrías decir lo que acababas de terminar, Lavander?

- Eh... no estábamos hablando nada importante¿no es cierto Parvati?

- Sí, nada importante, Ron - respondió la chica nerviosa - Sólo cosas tontas y sin sentido...

- Ah, entonces debo suponer que mi hermana es una tonta sin sentido, porque escuché su nombre en su conversación - dijo Ron secamente.

- Oh... no, no, te equivocas... no estábamos hablando mal de ella...

- Ni de ti...

- Ni tampoco de Hermione y Harry - aclaró Parvati.

¿Ah sí?

- Sí, sí¿no confías en nosotras Ron?

- No.

Lavander le lanzó una mirada dura, sin embargo añadió:

- Lo único que estábamos diciendo era que Hermione y tú hacen mejor pareja que ella con Harry...

- Sí - continuó Parvati - Y que Ginny y Harry deberían hacerse novios de una vez por todas.

¿Eso creen? - preguntó ahora el pelirrojo cambiando su expresión de enfado de su pecoso rostro por una de desconcierto.

- Sí Ron - contestaron al unísono las amigas.

El muchacho esbozo una pequeña sonrisa en los labios, no obstante les dijo a las chicas:

- Es primera vez que veo que dicen algo cuerdo, pero aún así, no es asunto suyo.

Y sin decir nada más, Ron volteó y desapareció rápidamente al pasar por el retrato de la señora gorda, dejando a Lavander y Parvati boquiabiertas.

&&&&&&

Harry y Hermione salieron a los jardines floreados de Hogwarts tomados de la mano. Apenas encontraron un banco desocupado y alejado del resto de los alumnos, se sentaron y comenzaron a hablar.

¿Qué es lo que te tiene así, Hermi? - preguntó Harry mirándola fijamente.

- Es algo que escuché ayer en la noche, cuando estaba en mi habitación... y no sé que es... - contestó tratando de tranquilizarse.

¿Oíste una conversación de Lavander y Parvati, porque si es así no tienes de qué preocuparte, ellas sólo hablan tonterías...

- No, ellas estaban durmiendo y yo también o eso creía...

¿Has vuelto a escuchar algún pensamiento mío o algo así? - preguntó atento.
- No, no, esto no era un pensamiento... al menos no lo parecía...

¿Entonces?

- Era una pelea... - dijo haciendo memoria.

¿Una pelea¿Estás segura que no era un sueño?

- No, no lo sé... pero tú puedes ayudarme - señaló Hermione.

¿Yo¿En qué?

- Tú estabas en esa pelea... tú y Malfoy...

Harry abrió más sus ojos verdes, sin saber que decir.

- En esa pelea - continuó la muchacha con voz queda - Malfoy te acusaba de haberle quitado a Ginny...

¿Cómo?

- Sí Harry. Malfoy te gritaba que no soportabas que las chicas no se fijaran en ti. Por eso que te metiste en su relación...

- Eso es mentira - soltó Harry enojado.

- Lo sé, lo sé... sólo te estoy diciendo lo que escuché - replicó con impaciencia.

¿Qué más escuchaste? - quiso saber el chico.

La muchacha bajó su mirada tratando de recordar las palabras exactas:

- Que es por ese motivo que tú me separaste de Ron también...

- Sabes que no es así. Yo... yo al principio estaba embrujado y después me di cuenta de lo que pasaba... yo no...

- Harry, lo sé - expresó Hermione interrumpiendo a su novio - Sé perfectamente como pasaron las cosas.

Harry dejó de hablar sintiéndose muy confundido. ¿Por qué su novia había escuchado una pelea que había ocurrido semanas atrás?

- Ahora lo que quiero saber es si esa pelea realmente pasó, Harry... - dijo Hermione después de unos segundos sin dirigirse la palabra.

En ese minuto Harry sintió una puñalada en su cicatriz. Era la primera vez en mucho tiempo que sentía un dolor así en la herida que Voldemort había dejado en él, marcando su piel y su vida. ¿Sería lo correcto decirle la verdad a Hermione¿Era aquello tan alarmante para contárselo a Dumbledore? Harry no quería preocupar más a sus seres queridos, menos a la muchacha y creía verdaderamente que lo que había escuchado Hermione no era más que una simple pelea...

- No Hermione - respondió al cabo de unos segundos -... esa pelea nunca ha ocurrido...

¿Estás seguro?

¿Por qué te mentiría? - e inconscientemente dejó de mirarla a los ojos.

- No, yo no te estoy diciendo que mientes, pero... tú peleaste con Malfoy hace unas semanas atrás. ¿Lo qué escuché no pasó?

- No, de verdad. Yo te dije que Malfoy insultó a mis padres y es por eso que comenzó la pelea - dijo Harry en un tono bastante convincente.

- Es que Malfoy me anda diciendo...

¿Te anda molestando ese imbécil? - saltó Harry molesto.

- Como siempre, pero últimamente me dijo algo que había olvidado... y ahora que lo...

¿Qué cosa? - la interrumpió Harry con los ojos casi salidos de sus órbitas.

- Que te preguntara los detalles...

¿Los detalles¿Qué detalles?

- Los detalles de esa pelea, Harry. ¿Qué más pasó esa noche?

El muchacho movió los ojos nerviosamente, sin saber donde posarlos.

- No pasó nada más, Hermi. Él trató de molestarme muchas veces, pero yo no lo tomé en cuenta, es por eso que insultó a mis padres. Sabía que era la única manera de sacarme de mis casillas - explicó con rapidez.

¿Y qué te dijo antes que hablara de tus padres?

¡Estupideces! - exclamó levantando los hombros - No puedes tomar muy en serio las palabras de Malfoy... o sino mira como esta Ginny ahora.

- Sí, tienes razón - contestó reflexionando sobre el tema - Pero de todos modos no es normal que yo este escuchando acciones pasadas tuyas...

- Acuérdate de lo que te explicó Dumbledore. Quizás también es un poder oculto que Voldemort me pasó sin querer cuando trató de matarme por primera vez... aunque nunca me a pasado aquello. Yo sólo te he escuchado y visto en algunas situaciones...

¿No crees que deberíamos ir donde Dumbledore? De paso podríamos preguntar por los sueños...

- Creo que quedamos de acuerdo con respecto al sueño - dijo Harry seriamente.

- Lo sé, pero me preocupa... no es común soñar esas cosas, tampoco escuchar voces... ni aquí ni en el mundo muggle Harry.

- Lo mismo me dijiste cuando no sabía que hablaba parsel, en segundo año, y ya ves, a veces las cosas resultan ser beneficiosas. Si no hablara parsel no habría podido abrir la cámara secreta ni rescatado a Ginny...

Hermione afirmó con su cabellera algo desordenada, pero no quedó con ello más tranquila. Seguía pensando en que aquello era muy extraño, y no descartaba la mano de Voldemort detrás de todo. Sin embargo no dijo nada más. No quería preocupar a Harry ni mucho menos que se enojara por su insistencia.

¿Vayamos a desayunar? - preguntó cambiando el tema radicalmente.

- Sí, vamos - contestó Harry tocándose el estómago, dándose cuenta que empezaba a sonar.

La muchacha esbozo una débil sonrisa al igual que Harry, y tal como habían llegado, de la mano caminaron hasta el Gran Salón.

&&&&&&

Ron aquella tarde llegó más temprano a la práctica de Quidditch. Sabía que Harry era uno de los pocos que hablaba con su hermana, por lo que decidió esperarlo en el camarín, ya que siempre él era el primero que llegaba, por ser el capitán del equipo. Se ponía la capa roja oscura del equipo cuando la puerta se abrió, dejando ver a un muchacho un poco más bajo que él, de pelo azabache y una brillante cicatriz en la frente.

Harry vaciló unos segundos. No sabía si saludar o voltear y esperar a que se fuera. Pero simplemente avanzó sin hablar.

El pelirrojo corrió la mirada. Ahora que su ex amigo estaba ahí, era mucho más difícil entablar una conversación. Siguió abotonándose la capa, mientras Harry empezaba a sacar su ropa deportiva del armario que había en la esquina contraria de donde estaba Ron. De pronto el pelirrojo no supo que más mirar para no posar sus ojos claros en Harry, no quedando más remedio que hacer lo que se había propuesto desde un principio.

- Eh... ¿podemos hablar? - pronunció Ron incómodo, tratando de sonar frío.

Harry no lo miró directamente, sino que lo observó a través del reflejo del espejo del armario.

- Dime - contestó tan frío como Ron.

- Si te hablo ahora es porque de verdad esto me importa - empezó a decir el pelirrojo con mirada severa.

- Espero que no sea de Hermione, porque aquel tema está cerrado...

- No te preocupes - le espetó tratando de controlar su enojo - No todo gira alrededor de ella.

¿Ah no¿Entonces? - preguntó el chico girando a verlo.

Ron quería irse de allí, pero se contuvo nuevamente, diciendo:

- Quiero hablar de mi hermana...

¿Ginny?

¿Acaso tengo otra?

- No que yo sepa...

Ambos se miraron con rencor, como jamás lo habían hecho.

¿Qué quieres saber? - inquirió Harry.

- Quiero saber qué es lo que le pasa - respondió sin rodeos.

¿Qué es lo que le pasa?

- No te hagas el tonto. Sé que Ginny le pasa algo. Está distinta, no habla, apenas come, no asiste a clases con regularidad... y sé que sabes algo... dime que le pasa.

¿Por qué tendría que saber algo? - le preguntó Harry cruzándose de brazos.

- Eres el único que habla con ella. Ya ni siquiera es amiga de Hermione, ella misma me lo dijo.

- Ginny tiene problemas como todo adolescente.

- No es así. Esto es más grave.

- Bueno, si quieres creer eso...

¿Por qué no me dices que es lo que le sucede¡Ella es mi hermana!

¡Entonces habla tú con ella! - exclamó perdiendo la paciencia.

¿Qué pasa aquí? - se escuchó de pronto decir. Ginny había llegado a la práctica, oscilando su mirada entre Harry y su hermano.

Ron y Harry dejaron de mirarse inmediatamente, sin contestar. Ginny quien esperaba una respuesta, se puso las manos en la cintura, impaciente.

- Pregúntale a tu hermano - contestó su amigo abotonándose la capa de Quidditch.

¿Ron, qué sucede?

- Después hablamos - le contestó el pelirrojo y sin añadir algo más, salió como relámpago de camarín.

Ginny se quedó mirando como su hermano pasaba a su lado perdiéndose cuando pasó el umbral. Luego posó sus ojos castaños en Harry, quien ahora se sentaba para abrocharse las botas.

¿Qué quería? - le preguntó la pelirroja caminando hacia él.

- Saber de ti.

¿Saber de mí? - preguntó Ginny con desconcierto.

- Sí. Nota que estás muy distante y que no eres como antes - respondió Harry al tiempo que la muchacha se sentaba a su lado.

La chica suspiró hondamente, cerrando los ojos.

- No debí nunca aceptar... no debí meterme en aquellos asuntos de la Orden... - comentó Ginny afligida.

- No eres solamente tú la que quiere retroceder las cosas... - dijo Harry mirándola de soslayo.

¿Por qué¿Por qué me tuve que enamorar de él? - exclamó y sus ojos se tornaron más brillantes.

- Hay cosas inexplicables. Una de esas es tu enamoramiento por Malfoy.

- Daría todo para que todo fuera como antes, de verdad Harry... hasta me gustaría volver en ese tiempo que mis mayores problemas eran mis hermanos...

- Y yo, para que mi mayor problema fuera que Dudley pillara que me había comido su postre - dijo recordando la vez que se comió el helado triple de su primo y por eso se pasó un mes en su alacena.

Ginny sonrió débilmente imaginándose como debió ser aquello.

- Sabes, a pesar de todas las diferencias que tengo con tu hermano ahora, creo que él merece saber algo...

¡Estás loco! - le gritó a Harry ¡Ron se muere si sabe la verdad!

- Bueno, no precisamente lo de Malfoy, pero si que le dijeras que no estás muy bien... no lo sé, inventa algo para tranquilizarlo...

- No lo sé... no tengo muchas ganas de hablar con él... ni con nadie...

¿Ni conmigo?

¡No seas tonto! Contigo es diferente... tú eres mi amigo...

- Y Hermione también - dijo Harry - Según Ron ya no hablas mucho con ella tampoco¿qué pasa?

- Nada, simplemente que no tengo nada interesante de que hablar con ella ahora...

¡Pero es tu mejor amiga!

- Sí, lo sé, pero entiéndeme... estoy cansada de decirle a todo el mundo que es lo que me sucede... de dar explicaciones por mis ausencias en clases, mis ojos hinchados y llorosos... yo sólo quiero descansar, distraerme, olvidarme de Draco, pero Hermione...

¿Hermione qué? - quiso saber el chico.

- Ella la mayor parte del tiempo está contigo y cuando tiene libre sólo habla de ti, pero cuando nos juntamos me reclama de por qué tuve que fijarme en Draco y eso no es muy entretenido - señaló con sinceridad.

Harry comprendió y como gesto de apoyo, abrazó a la muchacha.

- Espero ser un buen amigo - le dijo apoyando el mentón en su hombro.

- Ya lo eres, Harry - le contestó Ginny.

De pronto la puerta se volvió a abrir apareciendo por ella Agatha (la nueva cazadora de Gryffindor y compañera de Ginny), Andrew Kirke y Jack Sloper (los golpeadores) y Ron.

- Oh, creo que interrumpimos algo - dijo la muchacha que acababa de llegar, al mismo tiempo que Ginny y Harry se separaban.

- Harry... es hora de entrenar - avisó Andrew Kirke divertido.

- Sí, lo sé... - respondió Harry poniéndose de pie rápidamente.

El capitán del equipo de Gryffindor salió del camarín, seguido por Agatha, Jack y Andrew. Después pasó Ginny delante de Ron, quien antes de dejarla atravesar el umbral le lanzó una mirada con ambas cejas levantadas.

&&&&&&

Hermione tenía sentimientos encontrados. Entendía perfectamente que los sueños que Harry y ella compartían no eran normales, y a eso tenía que sumarle las voces. Entonces tomó una decisión, que haría cambiar su futuro.

La muchacha aprovechó que Harry estaba en la práctica de Quidditch para ir a ver a Dumbledore a su oficina. No tuvo necesidad de golpear la puerta, pues ésta estaba ya entreabierta.

- Buenas tardes... - saludó Hermione al ver al profesor de pie, mirando por su gran ventanal hacia el bosque prohibido.

- Hola Hermione - respondió él al mirarla ¿Te puedo ayudar en algo?

- Sí profesor - dijo ella cerrando la puerta tras de sí.

¿Qué sucede¿Tiene que ver con Harry?

- Sí, precisamente vengo a hablar de él...

- Sabía que algo tendría que ver...

¿Perdón? - inquirió Hermione que había oído murmurar algo al profesor.

- No, dime, Hermione¿qué ocurre?

La chica tomó una media hora de su tiempo para explicar todo lo que había pasado, desde el extraño sueño en donde Harry era el culpable de su muerte hasta las voces que había escuchado la noche anterior, donde él y Malfoy peleaban. Cuando terminó, Dumbledore ya estaba acomodado en su asiento detrás del escritorio, mientras ella esperaba alguna respuesta en la silla frente a él.

El viejo hombre bajó un poco sus lentes de media luna, mirando fijamente a Hermione antes de empezar a hablar:

- Sin duda Lord Voldemort esta detrás de todo esto - señaló sin rodeos.

Hermione se tapó la boca con las manos para ahogar un grito.

¿Qué es lo que exactamente pretende? - preguntó la chica alarmada.

- Atrapar a Harry, pero claro, de una forma especial... y es eso lo que no sabemos...

- Harry no quería venir a contárselo porque tiene miedo. Él no sabe si debería tomarse estos sueños y voces en serio o no. Como el año pasado le jugaron una mala pasada...

- Lo sé y yo también tengo mis serias dudas - indicó Dumbledore intranquilizando a Hermione.

- Por favor, no le diga a Harry que vine, quedamos en no decir nada hasta que hubiésemos tenido otro sueño... pero no pude aguantar tanto...

- Me alegro que tú hayas venido. Esto es peligroso y esconder detalles es lo que espera Voldemort...

La muchacha asintió, pero no se sentía bien, a pesar que creía haber hecho lo correcto. Había traicionado la promesa que tenía hecho con Harry... pero¿había otra alternativa?

&&&&&&

El entrenamiento de aquel día había sido duro y muy agotador. Todos se quejaban de dolores musculares y ya no sentían sus brazos. Harry, el capitán quería entrenarlos muy bien para el juego del sábado, donde enfrentarían a Slytherin en un último duelo, decidiendo el equipo del año.

¿Es necesario un juego más Harry? - le gritó Ginny desde los aires, quien parecía ya desvanecerse en su escoba.

¿Cuánto tiempo llevamos? - preguntó él volando a su alrededor.

- Más de tres horas - contestó rápidamente Agatha, cansadísima.

- Ok, ok... ¡a las duchas! - exclamó a todo pulmón, para que todos pudieran escucharlo.

Los bateadores, Agatha y el mismo Harry fueron los primeros en bajar a tierra firme, mas Ginny siguió en los aires, al igual que su hermano.

- Creo que es la única forma de hablar contigo... - dijo Ron llegando a su lado, mientras ambos flotaban en la mitad del campo de Quidditch.

¿Qué quieres? - soltó Ginny frunciendo el entrecejo.

- Saber que diablos te pasa, Gin. Aunque no lo creas, estoy preocupado por ti.

¿Por mí¿Estás preocupado por mí? - preguntó la muchacha alzando las cejas.

- Ginny, es verdad...

La chica bajó su mirada. Comprendía que su hermano estaba interesado por ella, pero por mucho que lo quería, no podía decirle lo que realmente le pasaba...

¿Por qué no me dices qué tienes? - insistió él mirándola preocupado ¿Estás enferma o algo así?

- Ron, no me pasa nada...

¿Crees que soy tonto? - soltó enojado - Me doy cuenta de lo que pasa en mi alrededor. Tú no estás bien, lloras a escondidas, no asistes a clases con regularidad, apenas comes, ya ni nos hablas... ¡hasta has perdido a tus amigas! Hermione me ha dicho que no hablas mucho con ella... ¿qué es lo que te sucede?

Ginny no miró a su hermano, pasando sus manos en el palo de la escoba con suavidad.

- Aunque te lo dijera, no podrías hacer nada - respondió al fin, con voz apenas audible.

- Ginny, sea lo que sea, cuéntamelo, por favor...

- Es algo que no vas a entender... en serio... - dijo y sus ojos se volvieron brillantes y su garganta más áspera.

Y sin agregar algo más, Ginny hizo un movimiento brusco con su escoba, partiendo ésta en picada hacia el suelo del campo de Quidditch. Ron la siguió, se había prometido ayudar a su hermana fuera como fuera, por lo que no le importó que ella se alejara de él.

Ginny trató de correr cuando piso tierra, pero su hermano fue mucho más rápido, y sujetándolo del brazo, la retuvo.

- Creo que ya sé lo que te pasa - anunció entonces el pelirrojo seriamente. En los pocos segundos que Ginny le había dado para pensar, él había descubierto una razón lógica de su comportamiento.

¿Sí? - murmuró algo nerviosa. Sentía terror con solo imaginar que Ron supiera sobre su enamoramiento de un chico tan insoportable como Malfoy.

- Sí... ¡cómo no me di cuenta de antes! - exclamó con grandes ojos.

- Ron... he tratado de todas formas de olvidarlo, pero no puedo... no puedo... - empezó a sollozar Ginny.

- Claro, esa es la razón... o mejor dicho él - dijo secamente.

Ginny no soportó ni un minuto más esa tensa situación y abrazando a su hermano, se largó a llorar.

- Lo amo, Ron... amo a ese imbécil...

- Pero yo pensé que... que ya lo habías olvidado - comentó Ron algo desconcertado.

¿Olvidado? - y se separó de él mirándolo a los ojos.

- Sí, eso dijiste una vez. Pero bueno, yo tampoco me puedo olvidar aún de Hermione... y claro, Harry fue tu primer amor...

La muchacha abrió la boca. Quería decirle que estaba en un error, porque ella se refería a Malfoy, su enemigo. Quería confesarle que no podía concebir un día sin estar en los brazos de aquel Slytherin rudo y frío, pero por su boca salieron otras palabras:

- Sí Ron... aún no puedo olvidar a Harry... - mintió ella algo confundida.

- Entonces es por eso que te has alejado de Hermione¿no es así?

La chica afirmó con su atractiva cabellera rojiza, mintiendo una vez más.

¡Oh, Ginny! - exclamó su hermano apenada y enseguida la abrazó con cariño ¿Por qué no me lo habías dicho antes?

- Eh... no lo sé... - contestó con lo que primero se le vino a la mente.

¿Harry lo sabe?

¡No! - exclamó ella ¡Y no lo debe saber! Promételo que no se lo dirás.

- No te preocupes, yo no hablo con él.

- Y tampoco a Hermione, menos a ella... por favor... - suplicó Ginny.

- Esta bien... esta bien...

La chica siguió abrazada de su hermano por unos minutos más. Entendía que aquello no había sido lo correcto, pues le había mentido a su hermano, pero al verlo algo más tranquilo, también la serenaba a ella, a pesar que su amor por Draco no disminuía en nada.

&&&&&&

Tienes que matarla, Harry

Harry miró para todos lados. Una voz había llegado a sus oídos, una voz silbante y susurrante. Sus ojos verdes se posaron en el armario, en la banca, en su ropa sucia de capitán de Quidditch, en la puerta de entrada del camarín y otra vez en el armario. Él estaba solo en el lugar, pero podía dar fe a que había escuchado una orden... una macabra orden.

¿Sería sólo su cansancio y su mente que le jugaban una mala pasada o era realmente algo serio y tenebroso?

¡No! - exclamó sin saber muy bien por qué lo hacía.

¿Estás bien? - preguntó otra voz, pero esta vez era clara y sabía de quien era.

Ron había entrado al lugar, quedándose inmóvil frente al grito de Harry.

- Eh... sí... - respondió Harry a su ex amigo algo avergonzado, y antes que volviera a escuchar un mandato más, proveniente de un lugar desconocido, salió como un rayo del camarín, dejando a Ron turbado.

Harry en su camino hacia el castillo se cuestionaba si lo que había escuchado era verdad o producto de su imaginación, aún así no quiso esperar a que otra horrible orden llegara a sus oídos y cuando llegó al rellano del primer piso decidió que era tiempo de ver a Dumbledore.

Subió los peldaños rápidamente, queriendo terminar con el tema de una vez, y al llegar a la puerta de la oficina, tocó tres veces antes que la voz cansada del director lo invitara a pasar.

¿Algún problema, Harry? - le preguntó el viejo hombre sentado detrás de su escritorio.

- Sí, profesor - señaló el chico tomando asiento - Estoy volviendo a escuchar voces...

¿Has escuchado a la señorita Granger?

- No, no, es diferente... escuché hace poco rato atrás una orden, una macabra orden.

Dumbledore se acomodó en su silla alta, arreglándose los lentes.

¿Qué oíste? - preguntó después de un corto silencio.

- Matar a alguien... me mandaron matar a una persona... - respondió con voz temblorosa.

¿Algún nombre? - inquirió Dumbledore serenamente, pero con ojos preocupados.

- No, sólo sé que quieren que maten a una mujer. La voz era silbante, como de una serpiente. Creo que era lengua parsel...

- Sí es así, no hay duda que es obra de Lord Voldemort - señaló el director.

- Esto no esta bien - replicó Harry - También he tenido sueños, sueños que comparto con Hermione. Ahí veo que la mato. Soy algo así como un aliado de Voldemort...

¿Dices que Hermione también tiene estos sueños?

- Sí, yo le dije que eran tonterías, porque quería venir a contárselo y yo no quise, pero creo que esto es grave... Hermione no sabe que estoy aquí, hicimos un trato con ella...

- Calma, calma, no diré nada - dijo Dumbledore como lo hizo con Hermione - Hasta que sea realmente necesario...

- No quiero que nada malo le pase a ella, no quiero que Hermione sea parte de esto...

- Lo sé, Harry. Sin embargo no sabemos que planea Voldemort.

- Soy capaz de todo si daña a Hermione - señaló Harry con odio.

- De eso no tengo dudas - trató de tranquilizarlo Dumbledore - Pero no es bueno que te impacientes.

Harry afirmó en silencio, pero sabía que no podía más que inquietarse al pensar que en sus manos podía estar el destino de Hermione.

&&&&&&

¿Dónde estabas? - le preguntó Hermione cuando vio entrar a su novio por el retrato de la señora gorda.

- Eh... estaba revisando algunas tácticas de Quidditch - señaló él sin mirarla a los ojos ¿Y tú qué hiciste en todo este tiempo?

- Bueno, estuve en la biblioteca... ya sabes, en dos semanas más empiezan los finales...

- Oh, creo que tendrás que recordármelo - dijo sentándose junto a Hermione en uno de los sillones más alejados de la sala.

¿Te pasa algo? - le preguntó ella mirándolo fijamente. Conocía a Harry tanto como la palma de su mano y notaba que aquella noche él estaba distinto. Había algo en el brillo de sus ojos que la perturbaba.

- No, nada, solamente estoy cansado - respondió evitando que sus miradas toparan.

¿No me ocultas algo¿No has tenido otra vez uno de esos sueños?

- No, nada, estoy bien, solo agotado, Hermi - y la besó en los labios.

Hermione pasó su mano por la mejilla tibia del muchacho, perdiéndose en un mar verde. Abrazó a Harry con fuerzas, sintiendo que desde ese día algo cambiaría.

Hay, en mi corazón una inquietud,

hoy te veo tan distante

hay, algo que me aleja de tu amor

de repente tú cambiaste

hoy, insegura estoy

el estar sin ti

sé que me hará sufrir

- Tengo sueño¿hablamos mañana, ya? - le dijo Harry levantándose de su lado.

- Esta bien... - contestó quedándose en el sofá.

- Buenas noches - y se despidió, encorvándose un poco para besarla fría y rápidamente en la comisura de la boca.

Anoche yo sentí

que me besaste diferente y me quedé,

sin saber que hacer,

yo te conozco y sé,

que algo no anda bien

ven dime la verdad

no quiero imaginar

que fue el beso del final

- Te quiero... - murmuró para Harry.

- Yo igual, Hermione - contestó apenas audible y lanzándole una mirada distante, giró sobre sus talones, caminando pesadamente hacia las escaleras.

No sé por que ha cambiado tu actitud

ojalá que todo sea un error

no puedo comprobar que te perdí

y que nuestro amor se acabe

oigo una voz

que se funde en mí

que me vuelve a repetir

lo que no quiero oír

&&&&&&

Harry se dejó caer en su cama pesadamente, teniendo en su cabeza un torbellino de pensamientos.

Quería a Hermione más que a nada en el mundo, pero sentía en su interior que no podía estar cerca de ella. Los sueños, las voces y ahora el mandato de un asesinato lo habían hecho pensar en lo peor. Voldemort sabía que Hermione era lo que más preciaba, por eso la dañaría, y la única forma de alejarla de todo peligro era apartarse de ella.

Lo había decido apenas había salido de la oficina de Dumbledore. Era una de las decisiones más dolorosas que había tomado en el último tiempo, pero lo debía hacer si realmente amaba a Hermione... Tenía que alejarse para siempre.

NOTA: Antes de leer este capítulo, me gustaría que escucharan la canción YA NADA QUEDA del grupo chileno KUDAI. Pueden bajarla de Internet o ir a la página del grupo (pueden buscarla en google) donde esta dispuesta la canción para que la escuchen.

Capítulo 30: Ya nada queda

Hermione no pudo dormir en toda esa noche oscura y triste. Un dolor en el pecho no la dejaba soñar. Era como si lo peor estuviera a punto de empezar. Se dio media vuelta en su cama, quedándose aferrada a su almohada. Ni siquiera escribir en su diario la tranquilizaría. Volvió a moverse, ahora quedando boca arriba y cerró los ojos. No sabía si habían pasado segundos, minutos u horas, pero no se dio cuenta cuando su sueño dejó de ser algo tan absurdo (bailaba ballet con un sapo verde) a una escena casi real. Veía vívidamente a Harry y a Ginny, sin escuchar sus voces. Ambos estaban en un pasillo, al parecer el del tercer piso. La pelirroja estaba frente a frente al muchacho, temblando muy nerviosa. Intercambiaban palabras que Hermione no era capaz de oír. Ginny miraba de lado a lado y de pronto, sorpresivamente para ella Harry la tomó de los hombros y la besó en los labios. Luego el pasillo, Harry y Ginny se convirtieron en un remolino de colores y texturas, muy parecido cuando uno usaba un traslador. Después de varios giros de colores Hermione llegó a la sala común donde otra vez estaba su novio y la pelirroja. Estaban sentados en el suelo y ella lloraba. Luego la escena cambió nuevamente. No sabía exactamente donde Harry y Ginny se encontraban, pero si pudo oír lo que decían:

- Te prometo que haré que te olvides de él - dijo Harry sonriendo.

- Eso espero... - contestó ella tratando de esbozar una sonrisa en sus labios.

Y después de aquello tanto la pelirroja y el capitán del equipo de Quidditch se besaban apasionadamente.

Cuando Hermione abrió los ojos, estaba con las sábanas desordenadas, la respiración agitada y sudorosa. Abrió las cortinas de la cama y vio que apenas amanecía en Hogwarts y que aún sus compañeras estaban disfrutando de sus sueños. Volvió a recostarse, pero esta vez no cerró los ojos. Aquel sueño la había dejado con el corazón y el alma turbada. No entendía porque le estaba pasando esto. Primero eran las voces, luego las visiones y ahora sueños extraños e increíblemente vívidos. ¿Se estaría volviendo loca, pensó desesperadamente entre el desconcierto de ver besar en su pesadilla a Harry y a su mejor amiga.

En cuanto amaneció, Hermione se vistió y bajó las escaleras para llegar a la sala común. Tenía que hablar con Harry inmediatamente, como lo había estado haciendo cada vez que se despertaba.

- Hey, hey¿qué te sucede? - le preguntó de pronto Ron, quien la vio cerca de la puerta de entrada muy agitada.

¿Has visto a Harry? - soltó Hermione angustiada.

- Mmm, no... cuando desperté ya no estaba en la habitación. ¿Por qué¿Pasa algo malo?

- No, no es nada - contestó en un tono para nada convincente.

¡No me mientas! - exclamó el pelirrojo con gravedad, al tiempo que se cruzaba los brazos - Dime que te sucede... ¿es algo malo, verdad?

- Que no me pasa nada Ron, tranquilo...

¡Hermione!

- Esta bien, esta bien - dijo con impaciencia - Estoy preocupada...

¿Pasa algo con Harry y el Innombrable? - preguntó Ron asustado.

- No, con Voldemort no ha pasado nada - dijo provocando que el chico se estremeciera.

¿Entonces?

Hermione suspiró muy hondo antes de soltar palabra, pues no sabía si estaba o no en lo correcto al revelar sus temores, pero pensó que Ron, después de todo era también su mejor amigo.

- Lo encontrarás tonto, pero... creo que Harry me ha estado engañando con Ginny - dijo con angustia.

¿Qué!

- Lo he visto Ron... he escuchado sus voces... estoy casi segura...

- Espera, espera¿los viste?

- En mis sueños, pero no lo parecían... eran como imágenes reales, de verdad... Ellos se estaban besando... Harry besaba a Ginny y le prometía que iba a hacerle olvidar a... a...

¿A quién? - preguntó Ron abriendo sus ojos azules como plato.

- Eh... a... alguien que no alcancé escuchar. Ron, debo hablar con Harry y con Ginny.

- Pero Hermione, era sólo un sueño. Hasta yo he tenido pesadillas peores. Una vez soñé que me comía al Innombrable¿te imaginas eso?

- Es que tú no sabes...

¿Qué cosa?

- Lo que pasa es que... Harry y yo tenemos una conexión especial.

Ron abrió su boca, pero no pudo decir algo.

- Harry - prosiguió Hermione - puede escuchar mis pensamientos, a veces me ve cuando no estamos en un mismo lugar... y ahora hemos tenido sueños en común. En realidad no son sueños, son pesadillas horribles, y ahora esto... estoy segura que tiene que estar relacionado.

- Un momento. ¿Por qué tú y Harry tienen esa conexión¿No serán hermanos?

- No seas ridículo Ron - exclamó con impaciencia - Es común que Harry tenga esos poderes, ya que Voldemort se los transfirió cuando lo atacó por primera vez, pero no es normal que yo también los posea. Dumbledore dijo que posiblemente Harry me lo haya pasado a mí, pero no sabe como. Ni siquiera yo me lo explico...

- Ok, ok... es entendible todo, excepto lo de tu suposición de que mi hermana y tu novio tengan algo, todo por un sueño. Quizás las pesadillas que tengas tú con Harry puedan significar algo, pero que sueñes que Ginny y Harry se besen¡por favor! Quizás es porque estás insegura, pero no es nada... Harry te quiere, se nota que es así.

- No lo sé Ron, pero tengo un presentimiento... un mal presentimiento...

El pelirrojo entonces volteó, luchando contra sus sentimientos. Le había prometido a su hermana no decir nada respecto de su secreto amor por Harry, pero Hermione era su mejor amiga que merecía saber que pasaba.

¿Ron, qué sucede? - le preguntó la chica tocándole el hombro con suavidad.

- Es que yo sé algo... - contestó girando hacia ella lentamente.

¿Qué cosa¿Los has visto¿Ellos son amantes¿Qué ocurre?

- Calma, calma... - dijo tranquilizándola - Yo no sé si son amantes, no sé si Harry le gusta Ginny, pero si sé que...

¡Habla Ron! - soltó Hermione desesperada cuando el pelirrojo no continuó la frase.

- Yo sé por qué Ginny anda tan triste y apartada de ti...

¿Por qué? - preguntó frunciendo ligeramente el entrecejo.

- Porque... está enamorada de Harry - respondió sintiéndose muy mal.

Hermione se lanzó a reír nerviosamente antes de volver a hablar con Ron.

- No te rías, es verdad - le espetó Ron molesto.

¡Es que... es imposible! - dijo apretándose el estómago.

- No, es muy posible Hermione. Ginny no ha olvidado a Harry y es por eso que está alejada de ti. Le duele ver que su mejor amiga esté con el chico que le gusta...

- Eso no es cierto - dijo Hermione pero con la sonrisa ya apagada de sus labios.

- No, es verdad.

- Lo estas inventado

¡No¿Cómo crees que inventaría algo así de mi propia hermana?

- Pero no puede ser verdad... Ginny esta enamorada de... de otra persona...

- Eso te habrá hecho creer a ti, pero ayer me hizo prometer que no le dijera a nadie de esto, sin embargo con lo que me has dicho pensé que deberías saberlo... si es que piensas que ella y Harry puedan tener algo...

Hermione no habló. No podía creer que estuviera escuchando aquello. Simplemente no lo podía concebir. Ginny amaba a Malfoy, eso es lo que siempre le decía y Harry le juraba amor eterno, pero entonces¿por qué los sueños y las voces? No obstante todo parecía encajar. Malfoy la había estado advirtiendo de algo que ella no tomó en cuenta, algo que tenía que ver con Harry y con... ¡Ginny!

¡Debo encontrar a Harry ya! - exclamó Hermione con grandes ojos.

- Quizás este en el campo de Quidditch o en la sala multipropósito... no lo sé...

- Gracias - y sin dejarle a Ron añadir algo más, lo dejó en la sala común, mientras ella corría presurosa hacia la salida.

Draco la vio cuando cruzaba el vestíbulo a grandes zancadas, y podría decirse que por la expresión que llevaba en el rostro, la muchacha se había enterado de todo. Sin pensarlo más, corrió hacia ella, justo cuando pasaba delante de un grupo de estudiantes de Hufflepuff.

¡Granger! - exclamó tomándola del brazo.

¿Qué quieres? No tengo ahora tiempo para tus estupideces, así que suéltame - soltó Hermione con rabia al tiempo que echaba chispas por sus ojos.

- Apuesto que quieres hablar con Potter¿o me equivoco?

Hermione no contestó enseguida, pues su mente trabajaba a mil.

¿O quizás buscas a esa Weasley?

¡Tú sabes algo¡Dime ahora mismo lo que sabes¡Dilo ya! - gritó con odio, asustando a los chicos que pasaban por el vestíbulo.

- Yo creo que lo sabes, Granger, sólo que no quieres admitirlo - contestó Malfoy impasible.

- Por favor, dime lo que sabes... por favor...

- Te ves muy patética¿sabes?

¡Dilo ahora si no quieres quedar lisiado por el resto de tu vida! - chilló Hermione con los dientes apretados y blandiendo amenazadoramente su varita en el pecho del chico.

- Aparta eso de mí, sangre sucia...

¡No hasta que me digas todo!

El Slytherin tomó nuevamente a su enemiga del brazo, pero esta vez la llevó al lugar que el año anterior había sido la sala de clases de Firenze, profesor reemplazante de Adivinación.

A pesar que Trelawney había vuelto hace meses a su puesto, el salón no había cambiado en nada. Seguía todo y tal cual. Parecía que un pedazo del bosque prohibido había recalado en el castillo.

Malfoy fue quien cerró la puerta, preocupándose bien de que nadie los hubiera visto. Por su parte, Hermione se quedó de pie, frente a él, esperando su respuesta ya.

¿Qué es lo que sabes? - preguntó la joven impaciente, y agarrando muy bien su varita.

- Lo que tú no quieres admitir, Granger...

¡No estoy para tus juegos!

¡Admítelo Granger¡Potter no te ama! - exclamó por fin el Slytherin.

- Harry me quiere...

¿Entonces por qué estás dudando?

- Ginny... es Ginny quien esta interesada aún por él...

¿Estás totalmente segura? - en un tono cortante.

- Yo creo en Harry...

¿Ah sí? Pues entonces estás equivocada, muy equivocada, mugrosa sangre sucia...

¡Eres un imbécil!

¡El único imbécil aquí eres tú! - soltó Draco como un energúmeno ¡Yo los he visto, Granger¡Potter y Ginny se ven a escondidas por las noches!

¡Estás mintiendo!

¡No¡No es así!

- Harry no me haría nunca una cosa así... nunca...

- Como se nota que te equivocas.

Hermione movió su cabellera de lado a lado, con la vista perdida.

- Además, y por si no lo sabes... - agregó Malfoy -... fue Potter quien besó a Ginny aquella vez en el pasillo. Así que tu mejor amiga no lo es tanto...

- Esto debe tener algún sentido - murmuró comenzando una tímida lágrima a recorrer su mejilla derecha.

¡Claro que lo tiene Granger! - exclamó crispado ¡Potter y Ginny se quieren, maldita sea!

¡NO!

¡NO SEAS TONTA, GRANGER¡POTTER NO TE QUIERE!

Draco bajó su mirada gris hacia el pasto verde que crecía por todos lados, mientras Hermione se rompía a llorar con todas sus fuerzas.

- Nos han engañado Granger... - comentó Draco con un una sonrisa triste en sus labios finos.

- Cállate, Malfoy...

- Jamás pensé tener algo en común contigo, sangre inmunda... - dijo sin mirarla.

¡Cállate!

- Pero no se quedará así - añadió ¡Esa miserable Weasley me las pagar¡Y también tu estúpido novio!

Fue en ese momento en que Hermione levantó por fin la vista y secándose las lágrimas con las mangas de su túnica, le preguntó al Slytherin:

¿De verdad te enamoraste de ella?

¡Qué pregunta más estúpida Granger! - soltó Draco exasperado.

- Es que desconfío que alguien como tú pueda querer.

¡No soy un monstruo Granger!

- Pues a veces si lo pareces Malfoy... yo pensé que andabas con Ginny por diversión...

- Fue ella quien se acercó a mí - aclaró con rapidez - porque si hubiese sido por mí, jamás habría puesto mis ojos en ella.

- Lo sé...

- Por supuesto que lo sabes. Lo debes haber sabido todo hace mucho tiempo ¿no?

¿De qué estás hablando? - inquirió Hermione con el entrecejo fruncido.

¡Yo sé que Ginny me engañó todo este tiempo! - exclamó Draco furioso ¡Sé que todo lo que vivió conmigo es una mentira, Granger!

¿Qué es lo que sabes exactamente?

- No te hagas la tonta tú también... sé que ella trabajó para Dumbledore y le encomendaron una misión. El objetivo era yo¿o me equivoco?

Hermione ahogó un gritó, poniéndose ambas manos en su boca.

- No soy tan imbécil, sangre sucia. Me doy cuenta de lo que pasa a mí alrededor.

¿Desde cuando que... lo sabes? - tanteó Hermione.

- Desde hace meses... después que terminé con Ginny.

¿Por eso te vengarás, verdad?

¡POR ESO Y POR MIL RAZONES MÁS GRANGER!

La muchacha no se atrevió a preguntar más y Draco cansado de gritar, dio media vuelta, avanzando hacia la puerta.

- Espera, Malfoy... espera... - llamó Hermione antes que el chico tomara la manilla en su mano.

¿Qué? - preguntó hoscamente.

- No hagas nada de lo que después te puedas arrepentir - dijo Hermione pausadamente.

- Yo nunca me arrepiento de lo que hago, Granger - contestó Draco, y sin agregar nada más, le lanzó una mirada altanera a la chica, y tomando otra vez la manilla dorada, la giró, abriendo la puerta lo suficiente para que él pudiera salir.

Luna caminaba con aire descuidado por el pasillo del cuarto piso, teniendo su varita afirmada en su oreja cuando vio a un pequeño puñado de chicos y chicas venir hacia ella. Eran unos cinco o seis alumnos de Slytherin que sonrieron maliciosamente al verla sola.

- Lindos aretes - dijo una muchacha un poco más alta que Luna, señalando los aros de forma de rábanos que la Ravenclaw llevaba consigo.

¿Te gustan? - preguntó Luna sin notar que los demás chicos se reían y la señalaban.

- Claro. Van perfecto con tu personalidad tan extravagante - dijo la chica mostrando una sonrisa irónica en sus labios irregulares.

- Mira, esto es un amuleto... - dijo Luna mostrándoles su collar de corchos de cerveza de manteca con orgullo - Dicen que espanta a los Heliopath.

Los chicos de Slytherin no tardaron en reír al escucharla, señalándola nuevamente y diciendo cosas hirientes.

¿Acaso no creen en los Heliopath? - inquirió Luna como si aquello fuera lo más disparatado del mundo.

- Eso no existe, tonta - soltó un chico llamado Theodore Nott a quien Luna poco conocía.

¡Claro que existe! Si ustedes son tan ciegos que no los pueden distinguir es su problema.

- Deberían llevarte a San Mungo y encerrarte por loca, Lovegood - dijo la muchacha alta con crueldad.

- Yo no estoy loca - refutó Luna dignamente.

¡No, claro que no! - dijo sarcásticamente otro chico - Siempre pierdes todas tus cosas, crees en seres que no existen y usas estúpidos collares de corchos... si eso no es estar mal de la cabeza, entonces ¿qué?

Otra carcajada general allanó el corredor de lado a lado. Los chicos de Slytherin no dejaban de apuntarla y lanzar insultos.

¡No es un estúpido collar de corcho! - chilló Luna abriendo mucho más sus ojos ya protuberantes.

- No... también es basura - y antes que Luna pudiera evitarlo, la chica alta tomó entre sus manos el collar de la rubia muchacha y lo tiró con fuerza, provocando que los corchos cayeran estrepitosamente al suelo.

- Vas a tener que hacerte otro... jajaja - rió fuertemente Nott al tiempo que los demás celebraban la gracia de su amiga.

¡Hey¿Qué pasa ahí? - se escuchó de pronto, parando de golpe las carcajadas de los Slytherins.

- Nada que te importe, Weasley - contestó la muchacha alta mirando al pelirrojo de pies a cabeza.

- Diez puntos menos por cada uno a Slytherin por estar provocando desorden en los pasillos - soltó Ron caminando hacia ellos.

- Vamonos, ya se acabó la diversión - señaló Nott a los demás.

- Sí, váyanse... largo de aquí, adiós... - exclamó Ron moviendo su cabellera de lado a lado.

Sin embargo una chica no se movió de su lugar. Luna Lovegood miraba los corchos esparcidos con los ojos vidriosos, mientras que en sus manos afirmaba el cordel delgado que los había mantenido unido.

- No les hagas caso... - dijo Ron sin mirarla.

- Era lo último que mi madre me dejó... antes que tuviera el accidente... - murmuró Luna jugando con el cordel sin atención.

- Oh... lo siento...

- Tú no tienes la culpa - dijo rápidamente al tiempo que se agachaba para recoger los corchos.

- Eh... pero se puede arreglar...

- Ya no será lo mismo.

- Quizás, pero te puedo... ayudar, si quieres... - se ofreció tímidamente Ron.

Luna dejó de recoger los corchos del suelo, pues ahora miraba muy interesada al chico pelirrojo, quien se ponía a su altura para ayudarla.

¿De... de verdad? - le preguntó la chica con grandes ojos.

- Claro - respondió Ron sin creer que sentía pena por Luna.

- Gracias... - contestó sonrojándose.

- Creo que estos son todos - respondió a su vez Ron, mostrándole los corchos que había recogido.

- Sí - contestó Luna y le lanzó una gran sonrisa.

Y por primera vez en su vida, Ron Weasley le contestó a la muchacha con una gran y sincera sonrisa dibujada en sus labios.

Harry se había escondido en la torre oscura, lugar que siempre estaba solo y dispuesto para que cualquiera fuera a desahogar sus penas.

El chico había permanecido en el roncón más sombrío. Muchas veces derramó lágrimas de dolor por lo que iba a hacer a continuación, pero si realmente amaba a Hermione, no tenía más remedio...

Cuando llegó Hermione, Harry alcanzó a secar sus ojos verdes y colocar una expresión fría y distante, la cual su novia notó de inmediato.

Puedo oír tu voz diciendo el adiós
destruyendo toda la ilusión.

Ya no quiero hablar ni quiero pensar

ni siquiera puedo imaginar.

Que al fin te iras de mi lugar

si hay alguien más no puedo ni pensar que...

- Hola... - saludó la muchacha con voz queda, acercándose a Harry, quien en ese momento se ponía de pie.

- Hola - se limitó a decir él, sin atreverse aún a mirarla a los ojos.

¿Por qué te has escondido todo el día? - preguntó sin rodeos y manteniendo una postura rígida.

- No me he escondido - respondió él frunciendo el entrecejo - Sólo quería estar solo...

¿No estabas escondido? - y miró a su alrededor.

¡No!

¿Harry que te pasa¿Por qué estás tan extraño?

- Tienes que saber algo, Hermione...

¿Es Ginny, verdad?

¿Cómo? - soltó sorprendido.

- Besaste a Ginny y estás confundido, por eso quieres romper conmigo¿no es así?

Harry abrió la boca, pero no articuló palabras. No tenía idea porque Hermione le hablaba de aquello, sin embargo y sin querer había simplificado mucho las cosas.

¿Cómo te enteraste de lo de Ginny? - inquirió él tratando de mantenerse sereno.

¿Entonces es verdad? - exclamó Hermione perdiendo la compostura ¡TE VES CON ELLA A ESCONDIDAS!

¡Cálmate Hermione¡No es lo que piensas!

¿Ah no¿Entonces cómo son las cosas?

- Ginny no es la culpable... ella no tiene nada que ver...

¡No la defiendas! - gritó totalmente herida.

¡YO SOY EL ÚNICO QUE TIENE LA CULPA¡YO... YO AÚN ESTOY ENAMORADO DE ELLA! - mintió Harry con el corazón hecho pedazos.

¿Cómo... cómo me pudiste hacer algo así, Harry? - preguntó Hermione, quien ya no retenía las lágrimas y su voz estaba tan trémula como su cuerpo.

- Yo quería decírtelo hace tiempo, pero...

¡YO CONFIÉ EN TI!

- Hermione...

¡AMBOS ME MINTIERON!

- Ya te dije que Ginny no sabe nada... ella no sabe que la quiero...

- Pues sabes, deberías decirle todo, porque aunque no lo creas, ella te quiere también.

- No, eso no es así. Esta enamorada de Malfoy...

- Te equivocas, todavía esta enamorada de ti, es por eso que se alejó de mí... ¡Debí darme cuenta antes!

Harry se quedó pensando unos segundos, pues estaba totalmente seguro que su amiga pelirroja estaba perdidamente enamorada de Malfoy.

¿Por qué me hiciste esto, Harry, por qué? - le preguntó acongojada ¿Por qué si yo te amo?

En ese momento Harry quiso abrazarla, cobijarla en sus fuertes brazos y decirle que todo aquello era una estúpida mentira que había inventado para protegerla, porque tal como ella, él la amaba con locura y veneración, pero no lo hizo, en vez de eso, añadió:

- Porque yo... yo no estoy seguro de lo que siento por ti.

Ya nada queda se fue nuestro amor

las calles desiertas sin luz sin sol

se fue el calor de amarte ya nada

queda de nuestro amor

- Has jugado conmigo Harry... - fue lo único que salió de la boca de la chica, quien tenía un río fluyente por sus mejillas.

- Disculpa si fue así, pero lo que siento por ti ahora no es tan fuerte como antes... es más, ni siquiera sé si alguna vez te ame.

¡Eres un desgraciado!

Aquella frase recaló en lo más hondo en Harry, quien aguantó con todas sus fuerzas para no llorar frente a ella.

- Merezco que me digas eso - contestó fríamente.

¡No quiero verte nunca más!

- Esta bien, si así lo quieres... no me opondré.

Hermione movió su cabellera, sintiendo por todo su ser un odio infinito recorrer sus venas. ¿Qué le había pasado a su Harry¿Dónde estaba el chico amable y cariñoso al que amaba¿Quién era el monstruo al que miraba ahora?

¡Te odio¡Jamás olvidaré lo que me has hecho!

Harry se quedó impertérrito, sin embargo en su interior se estaba derrumbando. Hermione se secó las lágrimas y lanzando la última mirada de aberración, salió a lo más rápido que dieron sus piernas de la torre oscura, perdiéndose al doblar el pasillo lóbrego y húmedo.

- Perdóname, Hermi... perdóname algún día por favor... - murmuró Harry cuando Hermione ya no podía escucharlo, cuando ya no había vuelto atrás, cuando ya nada quedaba...

Miro y ya no estas, nadie a quien hablar,
cae la lluvia y ya no queda más.

Puedo recordar en aquel lugar,

cuando nos miramos al pasar

Sin ti no hay más sólo el final,

sin ti no hay más sólo quiero llorar

y es que ya...

Ya nada queda se fue nuestro amor

las calles desiertas sin luz sin sol

se fue el calor de amarte ya nada

queda de nuestro amor

Hermione no recordaba cuando había sido la última vez que se había sentido tan mal, pero sabía que no tenía comparación con lo que sentía en ese momento. Parecía que su corazón no iba a resistir tanto dolor y que en cualquier momento ya no palpitaría más. No podía ver el pasillo por donde corría ni tampoco la gente que pasaba a su alrededor, pero no le importaba en lo más absoluto. Su único propósito era llegar lo más rápido a su habitación y encerrarse allí hasta que no pudiera más. No obstante su intención se vio truncado cuando al llegar al rellano de la sala común, una chica pelirroja y de mirada preocupada se acercó a ella con paso apresurado.

¿Hermione, que te ha pasado?

¡Deberías saberlo bien¿No? - soltó Hermione echando chispas por los ojos.

- No, no te entiendo...

¡Lo sabes perfectamente, Ginevra!

En ese momento Ginny supo que lo que pasaba con Hermione era más grave de lo que imaginaba, pues sólo la llamaban Ginevra cuando realmente había hecho algo malo.

¿Has hablado con Ron verdad? - preguntó Ginny pensando en lo peor.

- No tan sólo con él, sino también con Harry...

- Hermione, ha sido un error... yo... yo le dije eso a...

¡Cállate, cínica¡Yo confié en ti¡Eras mi mejor amiga!

¡Y lo soy aún!

¿Cómo puedes ser tan... tan hipócrita!

- Hermione cálmate... - le pidió la pelirroja notando que todos los chicos que estaban en la sala común no apartaban la vista de ellas.

¡JAMAS TE DISCULPARE DE LO QUE ME HICISTE!

- Pero... ¿qué he hecho?

¡Y PUEDES QUEDARTE CON HARRY TODO LO QUE QUIERAS! - gritó antes de subir las escaleras a su habitación como un rayo ¡EL TAMBIÉN SIENTE LO MISMO POR TI!

¡Hermione¡Hermione espera¡No te vayas! - pero era tarde, y la prefecta más rápida, ya había desaparecido escaleras arriba.

Ginny no despegaba los pies del suelo, teniendo todas las miradas en ella. Sus mejillas tomaron un color muy parecido al de su cabello, cosa que aumentó más cuando su hermano, Ron, entró a la sala común, sorprendiéndose un tanto cuando vio que todas las miradas ahora estaban posadas en él.

¿QUÉ LE HAS DICHO? - chilló Ginny agarrando a su hermano por el cuello.

¿Qué... qué... qué cosa¿Qué te... pasa?

¿QUÉ LE HAS DICHO A HERMIONE?

Fue allí cuando Ron comprendió por qué su hermana estaba de tal manera. Tratando de sacar las manos delgadas pero firmes de su cuello, dijo:

- Tenía... que saberlo...

¡ERES UN... UN TRAIDOR¡TE DIJE QUE TE QUEDARÁS CALLADO!

¡Baja el tono de tu voz!

¡TÚ NO ME MANDAS!

¡Shiss! - la chistó incomodándose más, ya que sus compañeros empezaran a murmurar sonoramente.

¡HAS ECHADO TODO A PERDER! - exclamó soltando a su hermano, lanzándolo lejos.

¿Dónde esta Hermione?

- Arriba, y por tu culpa ha terminado con Harry.

¿Qué? - preguntó anonadado.

¡Lo has conseguido al fin¡Los has separado!

Hubo una pausa entre los dos hermanos, silencio que fue opacado rápidamente por los molestos susurros de los que observaban boquiabiertos la escena que protagonizaban los pelirrojos.

¡Jamás, escúchame bien, jamás volveré confiar en ti, Ronald, jamás! - lanzó con los dientes apretados.

- Después hablamos - fue lo único que le contestó él y sin escuchar lo que despotricaba su hermana, subió las escaleras, pero no hacia la habitación de chicos. Esta vez iría a buscar a Hermione.

Ginny sentía un ardor recorrer sus venas. Tenía ganas de llorar, gritar y patalear, todo a la vez, sin embargo sentía que no tenía las fuerzas ya para hacerlo.

¿Y que están mirando, ah? - fue lo único que salió de su boca, pero dio resultado, ya que de inmediato los chicos voltearon sus cabezas, algunos giraron sobre sus talones y empezaron a hacer lo que había dejado a medias.

Comenzaba a volver todo a una cierta normalidad, cuando de pronto entró al lugar Harry Potter, arrastrando los pies y una mirada que deprimía a cualquiera.

Lavander le dio con el codo Parvati, Seamus dejó de escribir las leyes de los duendes húngaros para ver lo que ocurría ahora, Dean Thomas se acercó más para escuchar mejor, y todo el resto apartó lo que estaba haciendo, mirándolos expectantes.

¡Tenemos que hablar! - lo atajó Ginny en la entrada, teniendo los brazos cruzados, mientras todos contenían la respiración.

Capítulo 31: El macabro plan de Dumbledore

- Tenemos que hablar - lo atajó Ginny en la entrada, teniendo los brazos cruzados, mientras todos contenían la respiración.

Harry alzó la mirada, pero no se extrañó de ver a la pelirroja con una expresión de pocos amigos.

- Ahora no tengo ganas de hablar - le respondió él perturbado.

- Harry, Hermione esta como loca. Esta furiosa conmigo y prácticamente me echa la culpa de algo que no hice ni entiendo... ??Qué ha pasado!

- Terminé con ella - respondió mascullando.

¿Qué? Pero... ??Por qué!

- Ya te dije que no quiero hablar de eso hoy...

- Pero Harry... ¡Harry! - exclamó la pelirroja sin éxito, pues el muchacho no atendió a su llamado, porque arrastrando los pies avanzó hacia las escalaras, subiendo a su habitación con un torbellino en la cabeza y una cicatriz que dolía más que nunca.

Por otra parte Ron continuaba en la puerta de la habitación de chicas de sexto año, golpeando la puerta sin tener respuesta de su amiga.

¡Hermione¡Sé que estás ahí¡Ábreme por favor!

Esperó unos segundos más, pero seguía sin escuchar ni una palabra de Hermione.

¡Entraré por la fuerza entonces! - gritó ya sin paciencia.

Entonces y antes que Ron usara su fuerza, Hermione abrió la puerta lentamente. Lo primero que vio el chico fue una melena muy desordenada, luego un par de mejillas mojadas y por último unos labios ligeramente temblorosos.

- Dime que te ha hecho - dijo él abrazándola.

- Tenías... tenías razón... - respondió con sollozos, mientras se refugiaba en el pecho de Ron.

Ron cerró la puerta tras de sí entrando, aún abrazando a Hermione, a la habitación.

¿Qué te hizo?

- Terminó conmigo... Harry no me quiere como yo a él... aún no olvida a Ginny... ¡todo me sale mal! - explotó volviendo a llorar con más ganas.

- Es un imbécil - masculló Ron entre dientes.

- Yo... yo lo amo, Ron... de verdad lo amo...

- Lo sé, lo sé...

¿Qué puedo hacer?

- Eh... olvidarlo... ¿no?

¡No puedo!

- Claro que ahora no puedes, todo esta reciente, pero con el tiempo...

¡Es imposible!

- No lo es, te lo aseguro que no lo es, Hermione...

La muchacha ya no podía articular palabras porque un nudo intenso tenía atorado en su garganta que le hacía imposible hablar, por lo que todo el tiempo que estuvo con Ron, sólo se dedicó a llorar amargamente.

Puedo oír tu voz diciendo el adiós,
destruyendo toda la ilusión.

Ya no quiero hablar ni quiero pensar

ni siquiera puedo imaginar.

Que al fin te iras de mi lugar

si hay alguien mas no puedo ni pensar que...

Ya nada queda se fue nuestro amor

las calles desiertas sin luz sin sol

se fue el calor de amarte ya nada

queda de nuestro amor

Cuando Harry se recostó en su cama cerrando las cortinas, se sentía la peor persona que habitaba el planeta. Tampoco recordaba cuando había sido la última vez que tuvo esa sensación, pero sabía con seguridad que ninguna se comparaba con lo que estaba viviendo. Sin embargo pensar que con lo que había hecho protegía a la chica que más quería, lo reconfortaba en cierto modo, aunque no de una manera que lo tranquilizara totalmente. Aún tenía en su mente el momento en que le había dicho a Hermione que no estaba seguro de sus sentimientos. No podía apartar de su cabeza los ojitos castaños llenos de lágrimas al decirle que aún no había olvidado a Ginny. Que ganas tenía de ir ahora mismo a la habitación de ella y contarle que todo era una mentira, que la amaba como nunca pensó que iba a llegar hacerlo, que era lo más importante que tenía, que jamás la podría olvidar; sin embargo nada de aquello sucedió. Quedándose en su lecho, cerró los ojos, y por sus mejillas corrieron lágrimas de rabia y dolor. Que daría él para que toda las cosas en su vida fuera normal. Daría todo su oro guardado en Gringotts para tener una familia que lo quisiera. Una madre cariñosa, un padre ejemplo y una novia con quien disfrutar los días de colegio. Imaginaba como sería vivir en un mundo en que no existiera Voldemort, en un mundo que no fuera huérfano y que no tuviera que luchar día tras día para no sentirse tan distinto a los demás. ¿Por qué él había sido el elegido¿Por qué tenía que llevar aquella misión a cuestas? Maldijo a Voldemort por todos sus problemas y desgracias, no obstante no se sintió mejor. ¿Cómo sentirse aliviado si a metros de él, Hermione lloraba desconsoladamente?

Miro y ya no estas, nadie a quien hablar
cae la lluvia y ya no queda mas.

Puedo recordar en aquel lugar,

cuando nos miramos al pasar.

Sin ti no hay más solo el final,

sin ti no hay más solo quiero llorar

y es que ya...

Ya nada queda se fue nuestro amor

las calles desiertas sin luz sin sol

se fue el calor de amarte ya nada

queda de nuestro amor

De pronto un sonido seco y fuerte lo obligó a abrir sus ojos y a apartar por un segundo sus problemas. Ron había entrado a la habitación estrepitosamente y con paso decidido se acercó a la cama de Harry y abrió las cortinas violentamente.

¿Estás loco? - exclamó el pelirrojo con los ojos desorbitados ¿No te das cuenta que Hermione te ama!

- Tú no entiendes... - respondió Harry acomodándose mejor en la cama.

¿Qué no entiendo¡Claro que sí! - soltó Ron furioso ¡Lo único que querías era hacerla sufrir! Y sabes¡LO LOGRASTE!

¡YO SOLO LA QUIERO PROTEGER! - chilló el chico de la curiosa cicatriz en su frente, parándose frente a frente al pelirrojo.

¿Proteger¿Qué entiendes tú por proteger?

- Yo la amo, Ron y lo sabes muy bien...

- Ahora lo dudo, Harry - contestó rudamente.

- Tengo que alejarme de ella por... porque puedo lastimarla... - contó titubeando a la vez.

¿Más de daño de lo que le estás haciendo ahora? Lo dudo...

¡Escúchame! - chilló y la cicatriz de pronto le empezó arder ¡Conmigo corre peligro!

¿Por qué no hablas claro de una buena vez!

Harry cerró los ojos al tiempo que bajó su cabellera azabache, y respirando con cierta dificultad, trató de poner las cosas en un orden lógico para que fuera más entendible.

- Voldemort quiere que mate a Hermione.

Ron no pudo evitar estremecerse, pero Harry continuó:

- Lo he escuchado... por eso que me he alejado de ella... porque la quiero proteger.

¿Cómo... cómo estás tan seguro? Quizás sean tonteras tuyas... ¿por qué el Innombrable te mandaría hacer una cosa así?

¡No lo sé! Sólo estoy seguro de una cosa, y esa es que quiere que la mate...

¿Dumbledore lo sabe?

- Sí, pero no le he dicho que es Hermione la víctima.

¡Debes decírselo¡Y a Hermione también!

- Hablaré hoy con Dumbledore, pero no se lo diré a Hermione... no aún... Lo indispensable es que este lo más separada de mí...

Ron movió su cabeza con impaciencia, pero su mutismo le demostró a Harry que estaba de cierto modo de acuerdo.

¿Podrías callar por unos días, por favor? - le preguntó Harry luego de unos segundos de silencio.

- Esto es grave...

¡Por lo mismo, Ron! - soltó Harry desesperado - Dame unos días... horas si quieres para hablar con Dumbledore.

- Está bien, está bien - respondió por fin - Aunque me molesta mucho que también estas dañando a mi hermana.

¿A Ginny?

¿Tengo otra hermana?

- Yo no lo estoy dañando a ella.

¿No! - exclamó con los ojos como platos.

- Ya hablaré con ella... en eso no hay problema...

¡Claro que hay un problema, Harry¡Y uno muy grande!

- Estoy seguro que Ginny no corre peligro si esta cerca de mí - explicó Harry anonadado.

- No hablo de eso - soltó el pelirrojo - Hablo de sus sentimientos hacia ti.

¿Cuáles sentimientos?

¡Ella aún esta enamorada de ti¿Qué no te das cuenta?

¿Qué!

- Si Ginny se alejó de Hermione fue porque se sentía mal ver a su mejor amiga con el chico que le gusta.

- Eso no es cierto...

¡Ella misma me lo contó!

- Estoy seguro que no es así - dijo Harry confundido.

- Sólo piensa en todo lo que ha pasado y te darás cuenta que hay muchas cosas en que no te has fijado.

Otro silencio abrumó la habitación en señal de que ambos se sumergían en lo más profundo de sus mentes. A Ron le empezaba a doler la cabeza por todo lo que Harry le había confesado, pero trató de no demostrarlo y con un rostro medianamente sereno se dirigió al chico:

- Sólo no metas a Ginny en peligro... es lo único que quiero...

- No lo haré, lo prometo - respondió rápidamente Harry seriamente.

Harry se contempló los pies con nerviosismo, mientras que su interior había una lucha de sentimientos encontrados, pero finalmente se atrevió a decir algo que hacía tiempo no le expresaba a su amigo:

- Gracias... Ron... - dijo sinceramente después de un segundo eterno de silencio.

- No me lo agradezcas - añadió Ron mostrándose duro - Si hago todo esto es porque quiero proteger a Hermione, pero las cosas siguen igual, Harry.

- Como quieras - respondió Harry sentido, sintiéndose el mayor estúpido del mundo al pensar que las cosas con Ron se estaban empezando a arreglar.

Pero lo que no sabía Harry era que Ron también se sentía igual. Inmediatamente de terminar la frase, se reprendió a sí mismo por dejar que su orgullo le ganara una vez más, no obstante no se retractó, y girando sobre sus talones, terminó una de las conversaciones más tensa que había tenido con Harry en toda su vida.

La habitación estaba iluminada apenas con la luz de la luna llena, lo que hacía que un aire tenebroso y nostálgico se respirara al entrar. El sollozo de Hermione podía escuchaste desde el pasillo, pero aquello no aminoró las ganas de Ginny por querer hablar y dejar las cosas en claro.

- Hermione...

- No quiero hablar ahora, menos contigo - soltó la muchacha acostaba boca abajo.

- Es primera vez en mi vida que no voy hacerte caso - dijo Ginny cerrando la puerta tras de sí y caminando con determinación hacia la chica recostada en la cama - Me vas a escuchar sí o sí.

Hermione se levantó con cierta dificultad, mas quedó en unos pocos segundos mirando fijamente los ojos de pelirroja.

- Si me vienes a decir que es todo una mentira, déjame decirte que no te creeré ni...

- Pues vas a tener que creerme - interrumpió violentamente Ginny -... porque es así. No sé porque Harry ha inventado esto, pero ni él está enamorado de mí ni yo de él... ¡tú lo sabes muy bien!

¿Cómo lo sabes? - increpó Hermione parándose de la cama.

- Porque he hablado con Harry mil veces y sé de sus sentimientos y tú sabes perfectamente los míos. A mí... todavía me gusta el imbécil de Malfoy.

¡Mientes!

¡No¡Estás en un error¡Si Harry se alejó de ti no es por mí, eso tienes que entenderlo!

¡Vete!

¿Qué?

¡Sal de mi habitación ya! - chilló Hermione echando chispas por los ojos.

- Por favor, escúchame...

¡Escúchame tú a mí muy bien¡Tengo razones de peso para creer que esto es verdad, así que vete ya!

- Te vas a arrepentir...

¡VETE AHORA!

Aquel grito que se escuchó hasta la sala común, fue suficiente para Ginny, quien tragándose todo lo que quería decirle, giró en silencio sobre sus talones, y corriendo hacia la puerta, salió sin mirar atrás.

Por otra parte, Hermione volvió a lanzarse pesadamente en su cama, derramando lágrimas cada vez más dolorosas.

¿Qué te dijo¿Qué paso? - se sintió de pronto una voz aguda entrar, sobresaltando a Hermione.

- Apuesto que te vino a decir que todo era mentira¿verdad? - trató de adivinar Lavander entrando después de Parvati a la habitación - Espero que no le hayas creído nada...

- Ginny es una arpía - agregó rápidamente Parvati con severidad.

- Jamás debiste creer en ella... era obvio que no ha olvidado a Harry...

- Es muy mala persona... muy mal amiga... no debería estar en nuestra casa.

- Es tan venenosa como una víbora. Estaría mejor en Slytherin. Todos ellos son unos asquerosos cerdos.

¿SE QUIEREN CALLAR DE UNA BUENA VEZ! - bramó Hermione arrodillándose sobre la cama y empuñando sus puños con fuerza.

- Hermi... estamos tratando de ayudarte...

- Si quieres de verdad ayudarme Parvati, cierra tu bocota de una buena vez y déjame en paz.

¡Hermione! - chilló Lavander quedándose con la boca abierta.

¡Y lo mismo va para ti, Lavander! - exclamó la prefecta con la paciencia perdida.

- Nosotras somos tus amigas¿cómo puedes tratarnos así? - preguntó Parvati profundamente sentida.

- En este momento no conozco a ninguna amiga... y no sé si deseo tener una - comunicó con una voz quebrada frente al llanto que sobresalía de sus ojos.

Y ante el espasmo de Lavander y Parvati, Hermione cerró las cortinas de su cama, encerrándose así en un silencio y dolor que le carcomía el alma.

Apenas vio un débil rayo de sol pasar por sus cortinas, Harry se levantó esa mañana sin haber pegado ni un ojo. Ron, quien tampoco pudo dormir esa noche, quiso preguntarle a donde iba, pero su orgullo y la arisca mirada de Harry, lo desalentaron, prefiriendo el tortuoso silencio matutino. Vio salir a Harry al cabo de unos minutos y mentalmente le deseó suerte.

- Tarde o temprano vas a tener que hablar con él - dijo repentinamente una voz a su izquierda.

El pelirrojo se sentó en su cama viendo que Neville acababa de abrir sus cortinas, y por su aspecto, parecía que tampoco había podido dormir mucho.

- Aunque hable, las cosas nunca serán como antes - contestó Ron desalentado.

- Posiblemente - respondió Neville -... pero quizás mejoren.

¡Sí, claro! - soltó con sarcasmo.

- Es verdad, Harry es tu mejor amigo y creo que en este momento te necesita mucho...

- Tú no entiendes Neville. Él esta dañando a Hermione y a mi hermana...

- Creo que sabes las razones por las cuales esta haciendo esto - contestó Neville acomodándose mejor.

¿Qué sabes tú? - preguntó abriendo mucho sus ojos claros.

- Escuché de casualidad la conversación que tuvieron ayer...

- Entonces comprenderás lo grave que es la situación.

- Por supuesto que sí, y por eso creo que debes estar a su lado. Harry necesita a un amigo.

- Podría hacerlo si no involucrara ahora a mi hermana. Ginny esta aún enamorada de él y con todo esto saldrá dañada...

- Deberías hablar claramente con Ginny también.

¿Por qué lo dices? - preguntó Ron extrañado.

- Porque quizás hay cosas que no sepas... - contestó poniendo ambos pies en el frío piso de piedra.

¿Qué cosas¿Hay algo que no sé?

- Sería bueno que hablaras con tu hermana - respondió misteriosamente Neville poniéndose de pie.

¿Qué sabes tú que yo no sé? - saltó Ron con los ojos como platos.

- Sólo hazme caso - y sin agregar nada más, el muchacho partió al baño, dejando al pelirrojo en un mar de confusiones.

Ron perdió varios minutos pensando en las palabras que Neville le había dicho, sin embargo y como era de esperarse, no construyo nada cuerdo en su cabeza, y sintiendo que el hambre lo atacaba, bajó a desayunar cuando Seamus y Dean recién empezaban a abrir los ojos.

Apenas entró al comedor, un delicioso olor a tocino entro por su nariz, abriendo así aún más su apetito.

- Hola Ronald - saludó de pronto una muchacha a su lado.

- Oh, Luna... hola...

¿Por qué traes esa cara?

- Es la única que tengo... - respondió encogiéndose de hombros.

- Lo digo porque te ves demacrado¿no dormiste, verdad?

- Pues en realidad no dormí bien. Tuve pesadillas...

- Mmm deberías tomar todas las noches infusión de ospétinis.

¿Osptitequé?

- Ospétinis, una plata maravillosa para recuperar el buen sueño - explicó Luna con paciencia.

¿Y adonde encuentro eso? Porque jamás le he oído a Sprout hablar de ella - preguntó el pelirrojo avanzando a la vez a la mesa de Gryffindor.

¿Tampoco sabes nada de Herbología?

¡No soy Neville! - se defendió rápidamente.

- Puedes encontrar ospétinis en lugares húmedos y sombríos, como por ejemplo el borde del bosque prohibido y el lago.

- Mmm, prefiero seguir con mis pesadillas antes de acercarme al bosque prohibido.

Luna movió su cabellera rubia de lado a lado, pero no le rebatió nada. En su lugar, imitó a Ron, y se sentó frente a él, para recibir la primera comida del día.

- Y arreglaste tu collar? - le preguntó Ron luego de tragar una cucharada grande avena.

- Sí, aunque no quedó igual...

- Apenas vea a Millicent y a Nott otra vez burlándose de los demás, les sacaré todos los puntos que pueda.

- No debes abusar de tu cargo de prefecto.

- Sólo quiero que no te molesten más - respondió Ron, quien de pronto sintió una sacudida en el estómago, entendiendo que había hablado más de la cuenta, y poniéndose tan rojo como un tomate en pleno verano.

Luna dejó caer la cuchara estrepitosamente en el plato lleno de avenas, salpicando un poco la mesa. Por unos cortos breves segundos sus miradas se encontraron, produciendo un mágico efecto en ambos, sin embargo la conexión no duró lo que Luna o Ron (inconscientemente) querían, puesto que antes que alguno de los dos pudiera decir algo, una muchacha de mucho cabello castaño, ojos hinchados y con un pilar de libro en sus manos, se sentó al lado del pelirrojo, acaparando la atención.

- Me duele la cabeza, me arden los ojos y tengo trabajo en Aritmancia¿puede empeorar mi vida más?

- Es primera vez en mi vida que te veo quejarte por tener deberes Hermione ¡Este es un momento memorable! - exclamó Ron mirándola de soslayo.

- No me quejé por tener deberes, sino que no tengo las suficientes fuerzas para terminarlas todas- respondió Hermione revolviendo su avena sin apetito.

¿Y son para hoy? - preguntó Luna ojeando uno de los libros de la prefecta.

Al parecer Hermione no había notado la presencia de la Ravenclaw, mirando desconfiadamente a la chica que tenía enfrente, no obstante contestó:

- Son para la próxima semana.

- Pero si aún tienes tiempo¿por qué te complicas tanto?

- Eh, Luna...

¿Crees que una semana es mucho tiempo? - interrumpió sorpresivamente Hermione, antes que Ron pudiera alertar a Luna.

- Pues sí - contestó la rubia chica impasible - Es suficiente tiempo para terminar todos los deberes.

- Quizás para ti, pero yo quiero que mis trabajos queden perfectos.

- Los míos también quedan perfectos. Por algo estoy en Ravenclaw, donde habitan los de mente brillante.

- No es necesario pertenecer a Ravenclaw para poseer una mente brillante - increpó Hermione molesta.

- Si no fuera así, no habrían casas en Hogwarts.

- Eh... chicas... eh... ¿no quieren tocinos? - ofreció Ron tratando de evitar un altercado.

- Ah, entonces quieres decir que yo soy menos inteligente que tú porque estoy en Gryffindor¿verdad-soltó Hermione sin prestar atención a los fríos tocinos que ofrecía el pelirrojo a su lado.

- Mmm, digamos que te faltaron aptitudes para entrar a mi casa - respondió Luna con el entrecejo fruncido.

¿De verdad que no quieren probar el tocino? - preguntó nuevamente Ron, entendiendo que Luna estaba sacando a Hermione de sus casillas.

- Para tu información - contestó Hermione echando fuego por los ojos - El sombrero seleccionador estuvo a punto de mandarme a Ravenclaw, y si yo no hubiera insistido en que me dejara en Gryffindor, en estos momentos sería la prefecta de tu casa.

- Pues yo creo que Padma Patil es muy buena...

- Eh, Luna¿por qué no me vas a buscar esa planta... ostotines o algo así? - interrumpió Ron antes que Luna pudiera acabar con su frase, que de seguro no era nada bueno para Hermione.

¿Cuál¿Te refieres a la ospétinis? - preguntó la joven rubia dejando de mirar a Hermione de pronto.

- Ron, sabes perfectamente que esa planta no existe - soltó su amiga al lado.

¡Claro que existe!

- Es otro invento tuyo.

¿Invento¡Claro que no es un invento! Lo que pasa es que tu mente es tan cerrada que aunque tengas las cosas en tus narices, no las ves.

- Luna, ve al lago por favor... después te alcanzo.

¡Ron! - exclamó Hermione con los ojos como platos.

- Esta bien, iré, sólo para demostrarte a ti - y señalo a Hermione - que la ospétinis existe y es muy efectiva para recuperar el sueño - y antes que Hermione pudiera rebatir, Luna se levantó del asiento con gran talante y caminó hacia la salida muy decidida.

¡Ron! - exclamó Hermione cuando Luna ya no podía oírlos - Sabes muy bien que esa planta no exis...

- Shiss, lo sé, sólo le dije eso para que se fuera y pudiéramos hablar - explicó el colorín.

- Ah... - murmuró bajando la mirada con rapidez.

¿Cómo te sientes? - le preguntó Ron preocupado.

- No muy bien, como podrás ver...

¿No has hablado con...

¿Harry? No, ni siquiera lo he visto ni lo quiero ver.

¿No has pensado que puede haber una razón de peso para que él este comportándose así? - lanzó Ron preguntándose si era buena idea confesarle lo que Harry le había dicho la noche anterior.

¿Qué razón, Ron? Todo esta muy claro. Él esta muy confundido y jugó conmigo. Eso es todo.

¿Estás segura?

- Sí, a no ser que tú sepas algo...

- Eh, no, no... - mintió esquivando los ojos inquisidores de Hermione - No sé nada, ni siquiera he hablado con Harry.

- Ves, ya todo esta dicho. Harry me mintió, quiere a Ginny aún, y ella también a él.

- Bueno, eso si puedo afirmarlo. Ginny me lo confesó...

Hermione bajó su mirada nuevamente, porque sus ojos volvían a ponerse brillosos y un nudo en la garganta la molestaba. En ese momento Ron tomó su mano, acariciándola suavemente. Pero pronto, ese gesto de apoyo por parte del pelirrojo se vio interrumpida, ya que de un momento a otro, en el gran salón apareció la profesora McGonagall con un semblante preocupado, y ante la mirada curiosa de los demás chicos que comían en el Gran Salón, les avisó que el director los esperaba con urgencia en su oficina.

Tanto Ron como Hermione se lanzaron miradas que reflejaban inquietud, y a lo que más le dieron sus piernas, llegaron a la puerta del profesor Dumbledore. Fue la chica quien golpeó dos veces seguidas la puerta, y luego de un segundo, el director los invitaba pasar.

- Buenos días, aunque no lo sea - saludó Dumbledore de pie, junto a su fénix rojizo, y con una mirada que bordeaba la inquietud.

Ron cerraba la puerta tras de sí cuando vio el panorama. Aparte del director y Flawkes, en un rincón cerca de un gran ventanal, estaban esperando Harry Potter y para mayor sorpresa su hermana.

¿Qué haces aquí Ginny? - le preguntó Ron quedando boquiabierto.

¿Para qué nos llamó-preguntó también Hermione, pero dirigiéndose expresamente a Dumbledore.

Harry quiso ir en ese mismo instante a su lado y abrazarla con la mayor de las fuerzas, pero Ginny con un sutil gesto lo retuvo, esperando que Dumbledore fuera el primero en hablar.

- Porque mi deber como director es protegerlos - contestó Dumbledore mirando la escena con mucha atención detrás de los anteojos de media luna.

- Hermione, lo siento - soltó Harry sin poder quedarse por más tiempo callado.

¡Tú no me hables! - exclamó Hermione esquivando sus hermosos ojos verdes, que ahora estaban muy brillantes.

- Hermi, tranquilízate... - dijo Ron por lo bajo.

- Debes escuchar a Harry, Hermione, antes de juzgar - expresó Ginny escuchándose en la oficina por primera vez.

- Yo ya he oído de él lo suficiente, y de ti también. Lo que no entiendo es por qué nos ha llamado, profesor Dumbledore - respondió Hermione con la voz más alta de lo normal, y con los puños tan apretados que sus uñas dañaban sus palmas.

- Porque Ginny esta en lo correcto - contestó Dumbledore ante la sorpresa de Hermione y Ron - Debes escuchar lo que Harry tiene que decirte.

Hermione miró al director y luego al chico que la noche anterior le había destrozado el corazón, con los ojos desorbitados, antes de exclamar que no entendía lo que sucedía.

- Sólo escúchame, sin interrupciones, por favor, Hermione... - pidió Harry acercándose lentamente hacia la muchacha.

- Bien, te escucho - respondió ella sintiendo que sus piernas temblaban como jalea.

- Adelante Harry - lo alentó también Dumbledore manteniendo la calma.

Hubo un breve momento de silencio, en el cual la respiración pareció flaquear, los pensamientos cesaron y el dolor sentido en las ultimas horas se hizo soportable.

- Si me alejé de ti fue solamente porque no quiero... que Voldemort lleve a fin su plan - dijo Harry entrecortadamente, sintiéndose cada vez más mareado.

- Aún no entiendo, Harry... - respondió Hermione frunciendo el entrecejo.

- Voldemort quiere que yo te mate.

¿Qué? - exclamaron a dúo Hermione y Ron, al tiempo que Ginny sollozaba en un rincón.

- Sí, Hermione, Lord Voldemort quiere que Harry se convierta en un asesino - afirmó Dumbledore con gravedad.

- Pero... pero¿por qué? - soltó la muchacha con su corazón atorado en su garganta.

- Porque Voldemort se alimenta de los sentimientos fuertes que Harry pueda tener, convirtiéndola en energía que lo hace cada vez más poderoso - explicó el viejo hombre sin titubear - Es por eso que ha manipulado sus sueños, se ha infiltrado en sus mentes, jugando así con sus sentimientos.

- Esto... esto es una locura - comentó Hermione sintiéndose desvanecer.

- Yo no quiero dañarte Hermione, tú sabes lo mucho que te quiero, pero no soy conciente de mis actos si Voldemort maneja mi mente - dijo Harry tomando las frías manos de Hermione.

- Es completamente... inimaginable... ¿por qué yo?

- Porque tú eres la persona que más amo - respondió Harry en un hilo de voz.

Hermione empezó a llorar, sin saber si alegrarse por saber que Harry la amaba o preocuparse ya que Voldemort quería verla muerta.

- Pero debe haber una salida¿no? Es decir, hay una posibilidad de que Hermione no corra peligro, protegerla...

- Sí, si la hay Ron... - contestó una voz ahogada desde un rincón de la oficina.

¿Cuál Ginny?

- Sí¿cuál? - preguntó también Hermione.

- Hay un solo modo de protegerte, pero también tiene sus riesgos... - respondió Dumbledore.

¿Cuál? Cualquier cosa debe ser mejor que vivir entre pesadillas - inquirió la chica con una débil luz de esperanza.

- Lo único que puede salvarte es que tú y Harry se separen.

- Eso es ridículo - soltó Hermione inmediatamente - Aunque nos manden a distintos continentes, nuestros sentimientos no cambiarían, es más, se reforzarían.

- Obviamente - contestó Dumbledore manteniéndose firme - Pero yo hablo de otro tipo de separación.

¿Cuál? - preguntó interesado Ron.

¿Qué otra forma de separación hay? - inquirió Hermione tomando con más fuerzas las manos de Harry.

- La de separar sus sentimientos - contestó el director impenetrable en su mirada celeste -... tanto que sus recuerdos se borren, que no exista ningún tipo de afecto entre ustedes... que sean indiferentes el uno con el otro.

¿Cómo si no se conocieran! - soltó Ron preocupado, ya que Hermione se había quedado sin palabras, al igual que Harry.

- Exactamente - respondió Dumbledore, rompiendo más aún el corazón de Hermione.

- No... no puede ser... verdad... - musitó la chica temblando.

- Es la única salida - insistió el sabio hombre.

¡Yo no puedo hacerlo!

¡Es lo único que puede salvarnos! - gritó de pronto Harry soltando las manos de la chica, y dándole la espalda, pues no quería que ella viera sus ojos lagrimosos.

¡No¡Debe haber otra cosa que podamos hacer! Harry... no podemos...

¡Yo sólo quiero salvarte!

¡Pero no piensan que si se hace esto, Harry puede que ame, se enamore o encuentre a otra persona, a la cual Voldemort pueda utilizar!

- Por supuesto que hemos pensado en eso Hermione - respondió Dumbledore - Es uno de los riesgos que mencioné a un comienzo.

¿Entonces?

- Pero por lo menos tendríamos un poco más de tiempo para encontrar alguna forma para que Harry...

- Para que yo mate a Voldemort - añadió Harry empuñando su mano en el gran escritorio de Dumbledore.

- Yo no quiero olvidarte, Harry...

- Ni tampoco yo a ti, pero es lo único que podemos hacer. Estamos en la cuerda floja Hermione, pero si hacemos eso, habrá tiempo... y quizás con el tiempo podemos volver a juntarnos y...

¿Pero si no es así¿Y si nos olvidamos mutuamente del otro?

- Prefiero que estés viva, Hermione - respondió Harry mirándola nuevamente a los ojos.

Hubo un lapso de tiempo en que nadie se atrevió a hablar. Hermione sollozaba mirando a Harry, quien estaba más pálido de lo normal. Ron no sabía si moverse hacia su amiga o hacia su hermana, la cual estaba aún apoyada en el ventanal de tres metros, que mostraba todo el bosque prohibido, escogida de hombros y con los ojos brillantes. Solo Dumbledore, después de observar a los chicos en silencio, alzó la palabra:

- Sé que la decisión no es fácil... para nadie lo es... pero es la única salida que hay hasta este momento.

¡No pienso borrar todo lo que he vivido con Harry¡No ahora! - soltó Hermione con fiereza, derramando lágrimas y dolor.

Harry abrazó a Hermione, cobijándola en su firme pecho, como si aquello librara de todo sufrimiento, pero sólo provocó que ella sollozara más fuerte.

- Por supuesto que no haremos nada ahora, Hermione - respondió Dumbledore en su desesperante quietud.

¡No lo haré nunca! - soltó con lo poco de aire que poseía.

- Tienes hasta fin de mes, exactamente hasta la fiesta de fin de curso para decidir lo que vas a hacer - sentenció el viejo y sabio hombre con un aspecto oscuro jamás antes visto en sus ojos.

Capítulo 32: La última noche

Ya le dije que no haré nada - replicó Hermione con firmeza, a pesar que se sentía desfallecer.

Es mejor que lo pienses... - respondió Dumbledore con una tranquilidad desesperante.

La chica de desordenados cabellos castaños penetró con una mirada fría al director de Hogwarts sin pronunciar palabra alguna. El aire seguía tenso y ni Ginny, Ron y el propio Harry era capaz de levantar la vista del piso.

Luego de horas, los cuatro chicos seguían con la misma sensación de preocupación en una sala común ajena a sus problemas. Estaban en su rincón favorito, cerca de la chimenea y la ventaba que mostraba una noche y una luna resplandeciente. Hermione y Harry compartían el mismo sofá escarlata, muy cerca el uno del otro, mientras que Ron los observaba apenado afirmado en el alfeizar de la ventana y Ginny trataba de no llorar sentada con las piernas cruzadas en el piso.

Estoy agotada... - dijo de pronto la débil voz de Hermione, separando su cabellera castaña del hombro de Harry - Iré a dormir...

Esta bien, necesitas descansar - contestó Harry tomando delicadamente su mentón y buscando los labios que añoraba besar.

Yo te acompañó - avisó Ginny a su amiga, levantándose ágilmente del suelo.

Gracias... buenas noches... - se despidió Hermione de Ron y luego con otro ligero beso de Harry, subió con Ginny las escaleras hasta perderse de vista.

Harry contempló por unos segundos la escalera vacía, pensando que su vida no sería jamás la misma sin ella, hasta que un carraspeó inquieto lo sacó de sus pensamientos, encontrándose cara a cara con Ron.

Creo que no podré dormir hoy... - dijo Harry hundiendo su cabeza oscura entre sus manos.

Eh... yo tengo algo que te puede ayudar - contestó Ron vacilante.

¿Qué cosa?

Luna me dijo que la ospétinis es muy buena para el insomnio...

¿Ospiteniqué?

Os-pé-ti-nis es una plata. Su infusión es muy buena.

Al parecer has pasado mucho tiempo con Luna¿eh? - dijo Harry con intención.

Ron enrojeció hasta las orejas, pero tomando una actitud seria, cosa que le hizo mucha gracia a Harry, respondió:

Luna es solamente una buena amiga.

Nadie ha dicho lo contrario... - y esbozó una sonrisa que enrojeció más al pelirrojo.

Eh... tengo una taza en la habitación - señaló Ron esquivando el tema - Si quieres la tomas...

No lo sé... no creo mucho en esas cosas...

Nada pierdes con probar. Según Luna - y esquivó la mirada divertida de Harry -... es muy efectiva.

Si ella lo dice - dijo encogiéndose de hombros.

Pasó un segundo en que el tiempo pareció ir más lento. Ahí estaban los que alguna vez fueron los más grandes amigos... ¿por qué era tan difícil decir lo siento?

Harry se levantó del sofá mirando al pelirrojo y en un leve murmullo dijo:

Gracias.

Ron sonrió abiertamente. Supo que ese gracias era por mucho más que por la taza de ospétinis. Harry volvía a ser su amigo.

&&&&&&

Hermione llegó a su habitación a los minutos después de dejar a Ron y a Harry en la sala común. Sin dirigir su mirada a ninguna de sus compañeras, atravesó el dormitorio, se puso el pijamas y cerró las cortinas de su cama, mientras Lavander y Parvati la contemplaban perplejas.

Cuando escuchó que dejaban de cuchichear, Hermione se atrevió a sacar su preciado diario de vida, y en medio de una tenue luz escribió:

Querido Diario:

Hoy ha sido uno de esos que quiero olvidar y pensar que no se repetirán jamás... lástima que no puedo, y eso es lo que me desespera hasta el llanto. Ya sé porque Harry trató de alejarse de mí. Estoy en peligro, Voldemort quiere matarme... y la única maldita manera de protegerme es que olvide todo lo vivido con Harry, así ninguna clase de conexión habrá. Pero no quiero, no quiero olvidarlo, no. Me niego a olvidar sus cariños, sus abrazos, sus besos, sus palabras en mi oído... ¡todo! Prefiero morir mañana que vivir mil años sin haberlo conocido (1).

Sin embargo Harry quiere hacer esto, quiere olvidarlo todo para protegerme. Sé que es difícil, pero... ¡Dios lo amo¿por qué tiene que ser tan difícil?

Tengo sólo dos semanas para pensarlo, dos semanas cortas y sin sentido... ¿qué puedo hacer?

Tratando de ser razonable... aunque no quiero... se despide

Hermione.

&&&&&&

Habían pasado los días, infernales para todos, pero las clases seguían con su ritmo normal, y tal como le había dicho en ciertos de oportunidades Hermione El deber es primero , Ginny partió abatida a su última clase del día, ni nada más y nada menos que con el profesor Binns a Historia de la Magia, sin embargo mientras más se acercaba al salón, más era sus ganas de salir arrancando de allí. Sólo faltaban diez pasos y entraría a la clase más aburrida, nueve... ocho... siete... seis y giró violentamente. Sus ganas de desaparecer fueron mucho más fuertes que la voz de Hermione en su conciencia, y así, la pelirroja corrió en sentido contrario hasta que se sintió segura. Pasó unos cuantos minutos deambulando por el castillo al tiempo que comía una de las ranas de chocolates que había comprado en la última salida a Hogsmeade. Le hubiese gustado pasar por los salones y molestar a sus amigos, por lo que deseó tener la capa invisible de Harry en sus manos, pero de improvisto paró bruscamente en el rellano del segundo piso. Frente a ella una estatua de porte real del gran mago Merlín le devolvía una mirada fría y distante. Que recuerdos le traía aquel lugar donde estaba ahora de pie... sin tan sólo pudiera retroceder el tiempo se dijo con los ojos vidriosos. Sentía como si hubiese sido ayer cuando en el mismo lugar, ya muy de noche, un nervioso Malfoy y una inquieta pelirroja escapaban de la señora Norris, escondiéndose detrás de la estatua de Merlín. Fue ahí, en medio de telarañas, olor a humedad y con el bullicio del silencio que sus labios se probaron por primera vez. La fuerte rivalidad de dos casas, de dos familias puras enemigas y normas que ello significaba se rompían en mil pedazos. Draco Malfoy y Ginny Weasley experimentaban la mejor sensación que un simple beso bien dado en los labios podía entregar. Pero tan rápido como fue el beso, fue lo que duró el recuerdo...

¿Una alumna fuera de clases? - preguntó una voz chillona encima de la cabeza de Ginny, sobresaltándola.

¡Peeves! - exclamó ella abriendo sus ojos castaños al máximo.

Mmm... esto no le va a gustar mucho a Filch - agregó el poltergeist con malicia.

Tengo autorización - mintió descaradamente.

¡Muéstrala entonces!

Eh... ¡no tengo por qué mostrártela a ti!

No, pero sí a Filch... ¡FiILCH, ALUMNA FUERA DE CLASES!

¡Demonios! - exclamó Ginny, y reaccionando al grito del endemoniado duende, corrió buscando una salida. Sin embargo tuvo mala suerte al elegir el pasillo más corto hacia su sala común, porque de ese lado y junto a su horrenda gata, Filch, el vigilante de Hogwarts, atrapó a Ginny en plena persecución de Peeves.

¡Te quedarás aquí! - le gritó minutos después en su despacho - Si tratas de escapar tu castigo será peor.

Ginny le lanzó una mirada de odio asesina, pero no obstante se quedó en su lugar. Sabía que era capaz de hacer Filch cuando se trataba de castigos, por lo que aguardó a que llegara. Se estaba quedando dormida de pie cuando el sonido arrastrado del pie izquierdo del celador y el ronroneó de su gata la despertaron, pero esta vez traía a alguien más. Alguien que se paralizó al verla. Un muchacho alto, rubio y con la insignia de prefecto de Slytherin en el pecho.

Tendrás compañía - dijo Filch a Ginny con una mueca que podría ser una sonrisa.

¿Qué? - soltó Draco - ¡Tú no me puedes castigar, soy PREFECTO!

Estabas fuera de clases, sin autorización - ladró con fiereza - Aunque fueras el mismo ministro de la Magia, tendrás tu castigo, muchacho.

Ginny no se atrevía ni a respirar, y no por temor a Filch precisamente.

¡Me quejaré con... con el director! - añadió Draco mirando de reojo a su ex novia.

Cállate de una vez mocoso insolente o aparte de limpiar la torre oscura con ésta - e indicó a Ginny - te agregaré un castigo extra.

Ambos muchachos se miraron a los ojos sin saber qué hacer.

&&&&&&

Hermione estaba con un libro abierto en sus faldas, pero con los ojos perdidos en el gran lago. Era la primera vez en su vida que no sentía la más mínima atracción por estudiar, es más, si fuera por ella, no hubiese dado el último examen. Quien la alentó fue el chico, razón de sus penas y alegrías... Harry Potter. Él estaba a su lado, con la espalda al lago y su verde mirada en Hermione.

¿En qué piensas? - preguntó tontamente él, sacándola de sus profundos sentimientos.

En nada... - mintió visiblemente ella sosteniendo la mirada de Harry con dolor.

Harry suspiró hondo, mientras su novia ponía sus ojos nuevamente en el lago. Él sabía que la decisión que debían tomar no era fácil, sin embargo sabía también que era algo que tenían que tomar juntos, o por lo menos así lo sentía. Pero desde que Dumbledore se reunió con los cuatro en su oficina, Hermione no hablaba del tema. Es más parecía ida y sin mayores preocupaciones. Eso lo desesperaba, pero tampoco se atrevía a hablarlo claramente. Pero esa tarde fue diferente.

¿Piensas en la decisión que harás dentro de una semana? - interrogó nuevamente el muchacho con voz queda, pero firme.

Hermione dejó de mirar como el calamar gigante se bañaba placenteramente y con un nudo en la garganta dijo:

¿No esta haciendo frío? Quizás es mejor que volvamos a la sala común...

Hermione, no te vayas... - la retuvo cuando la chica se levantaba del pasto.

No creo que sea bueno que hablemos esto aquí... - contestó evadiendo los verdes ojos.

¿Y dónde entonces? En la sala común, donde todos nos pueden escucharlos. No Hermione, esto se acabó. Es hora que hablemos del tema, no podemos evadir nuestros...

Harry por favor... no... - sollozó interrumpiéndolo, y haciendo que Harry la refugiara en su pecho.

Es doloroso, lo sé... pero hay que enfrentarlo Hermi... hay que hacerlo.

Hermione lloró más sonoramente, mojando la camisa de Harry.

¿Tu crees que yo sí quiero separarme de ti?

Ella negó con su cabellera rebelde, estando aún en sus brazos.

Tú sabes lo que siento por ti, sabes que te amo y que quiero que nada malo te pase, por eso mismo...

¿Crees que valdrá la pena olvidar todo?

¡Hermione¡Estamos hablando de tu vida¡De nuestras vidas! - exclamó Harry separándola para reflejarse en sus ojos castaños.

¿Pero y si nunca más... nunca más nos encontramos¿Si no volvemos a recordar lo que vivimos¿Si nos separamos para siempre?

Te prometo que cuando acabe todo estaremos juntos - señaló Harry seriamente.

¿Y cómo? No te acordarás de mi ni yo de ti... ¡por favor sé realista!

Porque... porque te amo, pase lo que pase, siempre te amaré - sentenció abrazándola con mucha fuerza, como si de un momento a otro, alguien se la pudiese arrebatar de los brazos.

Hermione supo que aquellas palabras podrían volar con el viento, pero en aquel momento las retuvo en su corazón para sentirse, aunque fuera por unos pocos segundos, segura en sus brazos otra vez.

&&&&&&

Mientras sus amigos y enemigos estaban con el corazón prácticamente en la mano, Ron caminaba sólo por los pasillos de Hogwarts, debatiéndose entre la tranquilidad de que aquel día era viernes, por ende no tareas en la tarde, y por la inseguridad que sus dos mejores amigos debían afrontar. Se sintió aliviado sin embargo por no pasar por lo que ellos vivían. ¿Qué haría él si tenía que olvidar a la fuerza a la persona que más quería? Un momento se dijo al recordar lo que había pasado ese año Yo tuve que olvidar a la fuerza a alguien que quería mucho pensó recordando a su primer gran amor, su amiga Hermione Granger. Pero... ¿era su sentimiento tan fuerte como el que sentía Harry? Volvió a pensar, mientras pasaba fuera de la biblioteca, caminando sin rumbo. No, claramente que no. Podía decir que ahora, después de unos meses ya podía decir que Hermione era sólo una gran amiga. Obviamente no podía negar que no era una amiga cualquiera, de todos modos fue su primer amor, primera persona que besó y primera novia que tuvo, no obstante ahora, al recordarla ya no sentía esas mismas mariposas que antes, ni los celos enfermizos cuando la veía con Harry. Se impresionó ver que reconocía que estaba empezando a madurar.

Ya era hora - dijo de pronto una vocecilla a sus espaldas. Ron giró rápidamente encontrándose cara a cara con Luna Lovegood.

¿Perdón?

¡Hola Ronald!

¿Ya era hora de qué? - inquirió el pelirrojo interesado.

Que ya era hora que estudiaras de una vez - contestó con una sonrisa en sus labios.

¿Estudiar? - y miró a ambos lados.

¿Tienes tarea de pociones? - preguntó Luna tomándolo sorpresivamente de un brazo y arrastrándolo a una de las mesas lejos de la bibliotecaria.

Ron en su cavilación había entrado inconscientemente a la biblioteca.

Eh... no, no tengo tarea... - contestó algo confundido, mientras se sentaba frente a la Ravenclaw.

¡Perfecto! - exclamó Luna abriendo al máximo sus ojos claros -¿Me ayudarías con mi tarea entonces?

¿Ayudarte? - era la primera vez que le pedían ayuda, por lo general era él quien siempre acudía a Hermione si tenía algún problema con los deberes.

Sí, Ginny me dijo que te iba bien en adivinación y yo tengo un trabajo. Necesito alguien a quien verle las líneas de las manos, y no tiene que ser de mi curso... ¿me ayudarás verdad?

Yo... yo no soy tan bueno en adivinación - dijo sonrojándose y pensando en las barbaridades que le diría a su hermana por meterlo en aquel lío.

No importa... a ver, estira tu mano - pidió la muchacha alegremente.

Ron con escepticismo le extendió su palma extendida a Luna, esta la recibió lanzándole una sonrisa, pero luego opto por una expresión bien seria, examinando con una lupa pequeña los caminos destinados.

¿A ver... qué ves? - le preguntó el chico con cierto grado de ansiedad.

Mmm dice que tu vida va a ser larga, pero que tendrás algunas dificultades que pasar antes de llegar a realizarte plenamente.

¿Adónde dice eso? - preguntó mirando también su palma de la mano.

Ahí, bueno, también hay otra línea, se une con esa, que según Trelawney es la del corazón... oh, mira, se entrelazan al final... ¿qué significa?

No lo sé - dijo encogiéndose de hombros.

Ve lo que dice aquel libro - pidió Luna señalando el libro que estaba bajo su codo. Ron lo tomó y buscó en el índice líneas entrelazadas. Luego leyó en voz baja, poniéndose cada vez más rojo.

¿Qué significa? - preguntó Luna ansiosa.

Eh... nada importante - respondió dejando el libro de lado y con las mejillas y las orejas al tono de sus cabellos.

Pero Luna no quedó no quedó conforme con la escueta respuesta de Ron, y tomando el libro empezó a buscar lo que su amigo había leído.

A ver, dice... - empezó a decir Luna, mientras Ron trataba de impedir que ella lo leyera - Si sus líneas se entrelazan en el punto donde converge la línea del corazón, podemos decirle con seguridad que jamás le faltará el amor a su alrededor. Conocerá al amor de su vida en la edad floreciente y se casará al poco tiempo de llegar a la adultez

Ves, no es nada importante... - señaló el pelirrojo aún sonrojado.

Quiere decir que conocerás a tu esposa en el colegio - dijo Luna sin escucharlo al tiempo que lo miraba con sus grandes y soñadores ojos.

¿En serio? - dijo rascándose la cabeza - No, no creo que así sea...

¿Y ya lo conoces?

¿A quién?

A la chica con quien te casaras.

No me casaré Luna...

Mmm... ¿pero hay una chica que te guste, no?

No, no la hay, ni tampoco creo que conozca en el colegio al amor de mi vida. No creo en eso.

Oh... - respondió ella desilusionada - Que pena¿no? Eh... me debo ir, gracias por tu ayuda Ronald, adiós.

Y antes que Ron pudiera decir adiós, Luna corría hacia la salida con una sombría expresión en su rostro.

¿Y qué le pasó? - se preguntó el pelirrojo viendo su espalda alejándose más.

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Habían cruzado medio castillo sin mirarse y sin emitir sonido alguno. Tanto Draco como Ginny prefirieron caminar el uno del otro en silencio hacia la torre oscura, llevando consigo escobillones, trapos y detergente muggle. Al llegar al lugar vieron porque limpiar de manera muggle era un castigo en Hogwarts. Matorrales por doquier, manchas de dudosa procedencia en los muros y suelos, olor a moho y muchas arañas decoraban la torre.

Draco sin mirar a Ginny caminó hacia el extremo contrario de la habitación y empezó a mirar el muro que en sus piedras tenía manchas rojizas. Ginny quiso ir detrás de él, pero su orgullo no lo permitió. Colocando su escobillón en el suelo empezó a trapear. Pronto se sintió observada. Sabía que unos fríos ojos grises miraban su nuca.

¿Se te perdió algo? - soltó él cuando Ginny lo miró a los ojos y sostuvo su mirada por unos cinco segundos.

No¿y a ti? - le espetó de igual manera.

¿Quién te crees para hablarme así?

¡Yo te hablo como se me da la gana!

Más respeto Weasley, hablas con un Malfoy.

¿Un Malfoy¡Ja! No me asustas, en realidad nunca lo has hecho - soltó dejando caer el escobillón estrepitosamente.

¡Pues deberías tenerlo!

¿Ah sí¿Y si no lo hago?

Te vas arrepentir - Draco tenía los puños fuertemente cerrados y parecía que le costaba trabajo estar quieto en su lugar.

¿En serio? - y con seguridad, pero con el corazón latiéndole a mil, Ginny avanzó hacia Draco peligrosamente.

No te me acerques Weasley - soltó moviendo sus ojos grises de lado a lado.

¡Entonces deja de mirarme! - exclamó colocando las manos en la cintura.

¿Mirarte¡Yo no te he mirado!

¿No¡Qué mentiroso eres!

¿Mentiroso¡Ja¡Mira quien lo dice!

¡Yo no soy una mentirosa! - exclamó acercándose más.

¡Me mentiste desde el día que me conociste¿O no lo recuerdas? - preguntó el Slytherin duramente.

Ginny tuvo un sobresalto, respirando con dificultad.

Eso no es cierto... - susurró sentida.

Sólo te acercaste a mí porque te lo mandaron¿cuándo lo vas a reconocer? - preguntó alzando su voz consideradamente -¿Crees que no lo sé?

Oh... ¡lo sabes!

No soy un estúpido como piensas tú y el resto de tus amigos.

Pues sí, al principio fue una orden estar contigo, no lo voy a negar - respondió la pelirroja diciendo por fin lo que su corazón atesoraba hace meses - Pero todo lo que te dije, todo lo que siento por ti es cierto.

No te creo... - respondió con su voz fría tan típica de los Malfoy.

¿Qué tengo que hacer para que me creas?

Me has mentido, yo no...

¡No te he mentido jamás! - exclamó echando chispas por los ojos -¿Qué tengo que hacer para que me creas?

Nada Weasley... ya no me importas, me das lo mismo...

¡Sabes que no es así!

¿Qué sabes tú¡Tú no me conoces en lo absoluto!

¡Te conozco mejor que cualquiera, Draco! - espetó Ginny con fiereza y con los ojos brillando más de lo normal. Él notó que estaba a punto de llorar y por un fugaz momento pensó en abrazarla, pero se contuvo firme frente a ella - Sé que pretendes dar una imagen fría y calculadora, pero en el fondo, tras esos ojos grises ojos triste, hay un niño asustado. Detrás de la apariencia ruda, hay una persona que necesita ser escuchado, que necesita cariño... mi cariño - dijo la muchacha mientras por sus mejillas rodaban tímidas lágrimas.

Para Draco había muchas cosas que odiaba, entre ellos Harry Potter y compañía, pero si había algo que lo colmara sin duda era que le desnudaran el alma, descifrando así sus mayores secretos y temores, sin embargo Ginny tenía razón, él necesitaba su cariño, aunque lo tratara de negar más de mil veces.

Te odio Weasley - fue lo único que salió de sus delgados labios, pero su mirada no reflejó aquel horrible sentimiento, sino más bien un signo de resignación.

Ginny vaciló unos segundos, eternos para ambos, pero decidida hizo algo que añoraba hace meses, al igual que el Slytherin, lo besó apasionadamente en los labios.

Yo también te odio... - susurró la pelirroja a pocos centímetros de su boca, segundos después.

&&&&&&

¿De qué te ríes? - le preguntó Ron viendo a su hermana sonreír sin motivos, cuando probaba su papa asada.

¿Ah?

¿Qué es lo chistoso?

¿Por qué lo dices? - y esbozó una sonrisa más grande.

No has dejado de sonreír durante toda la cena y nadie ha hecho algo gracioso.

No seas amargado Ron.

¿Amargado?

¿Qué sucede? - preguntó Harry detrás de su amigo, llegando al Gran Salón de la mano de Hermione.

Nada - contestó de inmediato Ginny tomando la bandeja de pavo relleno.

Anda como loca, creo que comió uno de los caramelos que Fred y George inventaron - susurró Ron cuando Harry se sentó a su lado - Te provocan una parálisis facial para tener un rostro de idiota todo el día.

¿Cómo te sientes Hermi? - preguntó Ginny cambiando radicalmente el tema.

Mejor... creo. - respondió tratando de sonar convincente.

¿Y ya decidiste lo que vas a hacer?

¡Ron!

No te preocupes Gin - dijo tranquilizando a los hermanos - Ya tomé una decisión...

¿Y qué has decidido? - preguntaron a dúo los pelirrojos, mientras Harry la miraba de soslayo.

Hermione tomó aire antes de contestar, provocando más escepticismo.

Haré lo que Dumbledore dice... - respondió con un nudo en la garganta.

&&&&&&

Harry despertó el penúltimo día de dejar Hogwarts con un dolor de cabeza horrible. Hacia tiempo que su cicatriz no le dolía como ahora, y creyó que quizás Voldemort ya sabía el plan de Dumbledore. Sin embargo no quiso pensar más en ello. Era su último día con Hermione y quería disfrutar dentro de lo doloroso que era saber que en veinte y cuatro horas más no lo reconocería.

Se levantó, se bañó, se vistió y bajó al salón común, junto a Ron, pero al llegar al rellano del lugar no encontró a su novia. Preguntó por ella a sus compañeras de cuarto pero le habían dicho que se había levantado muy temprano.

Quizás esta en la biblioteca - dijo Ron tratando de tranquilizarlo.

¿Hoy? Pero ya acabaron las clases...

Es Hermione, Harry...

Sí lo sé, pero...

No te preocupes, debe estar estudiando para el próximo curso.

Pero Harry no se quedó tranquilo, menos cuando fue a la misma biblioteca y la señora Pince le dijo que no había visto a ningún alumno en toda la mañana. Tampoco fue agradable desayunar y almorzar solo.

¿Hermione, dónde estás?

Hoy es un día muy duro para ella Harry... - le dijo Ginny ya bien entrada la tarde - Debe estar por el castillo meditando lo que va a suceder con ustedes.

¡Pero debió haberme dicho algo! - exclamó enojado -¿Y si le pasó algo¿Y si Voldemort...

No seas paranoico Harry. El Innombrable no puede entrar a Hogwarts, lo sabes perfectamente.

Aún así, era imposible tranquilizarse. Sólo quedaban horas y su novia había desaparecido en un momento crucial.

¿Bajaras? - le preguntó Ron cuando ya era hora de la cena.

No...

Quizás Hermione este en el Gran Salón - agregó Ginny.

No lo creo... - contestó sintiendo en lo más fondo de su ser que debía quedarse en la sala común.

Entonces nos vemos... - y con un vago gesto con la mano, Ginny y Ron se despidieron del muchacho, dejándolo en una medianamente oscura habitación, sin más compañía que su lechuza Hedwing.

Harry cerró los ojos, acomodándose mejor en el sillón. Quizás durmió un poco, nunca lo supo, lo que si estaba seguro que la voz que llegaba a sus oídos era de su novia desaparecida, Hermione.

¡Me tenías asustado! - exclamó al verla frente a él, con una sonrisa nerviosa en sus labios.

Lo siento... - contestó acercándose a él, tanto que pudo sentir su aliento cálido en su rostro.

¿Dónde has estado¿Estás bien?

Perfectamente.

¿Y entonces¿Por qué...

Shisss - lo chistó la muchacha suavemente - No viene al caso...

¿Bajamos... a cenar? - le preguntó algo confundido. Hermione se estaba comportando muy rara.

No.

¿No tienes hambre?

La muchacha agitó su cabellera rebelde de lado a lado, esbozando una sonrisita en los labios.

¿Qué quieres entonces? - preguntó más complicado, pues Hermione se estaba acercando mucho más.

Pasar esta noche contigo - respondió sorprendiendo a Harry y a sí misma.

Canción de hoy: Tu pelo de la Oreja de Van Gogh. Pueden bajarla si quieren

Capítulo 33: "Inolvidable"

No ha salido el sol,

miro en el reloj,

son las siete y no puedo dormir

Un rayito de sol atravesaba por la ventana. Hermione abrió los ojos con lentitud y con una sonrisa en los labios, igual cuando uno despierta de un dulce sueño. Descubrió que no se había despegado de Harry en toda la noche, ya que despertó abrazada a él, acurrucada en su pecho. Él aún no despertaba, pero al igual que la joven, su rostro reflejaba una tranquilidad infinita. Hermione acarició sus mejillas con total ternura, deseando que aquel instante no acabara nunca.

Cojo tu jersey azul,

me gusta que huela a ti,

siento que me abraza como tú

Se levantó con cuidado, tratando de no despertar al chico que aún dormía placidamente. Tirado en el suelo de piedra había quedado el sweater azul marino de él, quien en la noche anterior fue sacado con suavidad. Se agachó y lo recogió, oliéndolo su perfume impregnado con los ojos cerrados.

Vas despertando ya,

buscas en mi mitad

y me encuentras esperando en un rincón.

No puedes imaginar cuanto te quiero,


ahora los relojes pararán

Buenos días - saludó Harry mirando a su novia con cariño.

Buenos días... - y volvió a tenderse en la cama, besando a Harry en la comisura de los labios.

¿Cómo estás? - preguntó mirándola con cierta preocupación.

Mejor que nunca - contestó abrazándolo, apoyando su cabellera en su pecho.

Tú, acercándote a mi pelo.

Tú y tu mirada otra vez.

Quiero que no exista el tiempo,

detener este momento,

una vida es poco para mí

Harry olió los cabellos de Hermione, manteniendo sus ojos cerrados. Sabía que quedaban horas para que dejara ser su novia. Al día siguiente ni siquiera la recordaría, pero esquivó esos pensamientos, volviendo a recordar lo que había vivido la noche anterior. Si estuviera en otra situación, podría decir que había sido inolvidable.

FLASH BACK

Ya lo había decidido, muy temprano se dijo que ya era hora. Desapareció esa mañana sin dejar rastro. Tenía que tener todo preparado para la noche... la gran noche. Pensó en varios sitios en donde podría estar tranquila con Harry, y no halló nada mejor que la sala multipropósitos, que habían descubierto hace un año atrás.

Cuando Harry entró a la habitación, guiado de la mano de Hermione, quedo absorto. Todo lo que había sido antes el cuartel del Ejercito de Dumbledore quedó atrás. Todo estaba adornado como el más lujoso restaurante muggle, aunque sólo una mesa estaba en medio de la habitación. Las pareces estaban pintadas de un blanco mármol y el aire olía a flores recién cortadas. La mesa y la silla estaban cubiertas de un mantel que hacia juego con los murales lisos y sin cuadros. Después de cerrar la puerta tras de sí, Hermione con un ágil movimiento de varita hizo aparecer una cena para dos. Harry, quien aún no podía articular palabra, se sentó frente a ella, observándola con los ojos desorbitados.

¿No dirás nada? - preguntó Hermione quedamente.

Esto... bueno... esta... es genial - balbuceó tontamente, haciendo que ella sonriera.

El resto de la velada romántica fue de miradas atentas, cariños y risas. Ambos olvidaron que debían olvidarse mutuamente en pocas horas, y que quizás el destino jamás los iba a reencontrar.

Gracias... - agradeció horas después Harry, levantándose de la silla, y con sus ojos fijos en su novia.

No me agradezcas... yo debería decir gracias por todo lo que me has regalado Harry... - el muchacho le había extendido una mano, la cual ella al recibirla, se puso su altura.

Un beso selló aquellas palabras. Un beso que se extendió más de lo normal... más de lo debido. Por unos segundos se miraron a los ojos. Se reflejaron en mares brillantes y expectantes. Ambos se amaban y eso bastaba. De todos modos, no lo recordarían jamás.

Harry entendió a la perfección lo que Hermione indicaba con su mirada. Volvió a acercar sus labios con los de ella, pero esta vez de una forma más apasionada que todas las anteriores. Ella sólo se dejó llevar. No sentía miedo, ni ansiedad. Quería disfrutar cada instante, sin perder detalles. Lentamente Harry se fue quitando el sweater azul, Hermione desabrochó su blusa. Ambos se ligeraban de ropa. El ambiente se volvía cálido. Las luces mágicamente se atenuaron y una suave música llegó a sus oídos. Harry acarició la piel tersa de Hermione... ella cerró los ojos. Besó su cuello, se acercó más a su cuerpo. Hermione se aferró su espalda, ancha y fuerte.

De pronto cayeron a una cama amplia. Hermione no se preguntó porque esa cama apareció en medio de la habitación, porque los labios de Harry rodaban hasta su ombligo. El chico volvió a besar su labios, sus mejillas, sus ojos... se miraron y comprendieron que esa noche debían ser uno.

FIN DE FLASH BACK

&&&&&&

Se supone que deberían estar aquí - dijo Ron caminando de lado a lado en una solitaria sala común. Era más del medio día y la mayoría de los alumnos ya estaban en la estación de tren.

Ginny lo mirada apoyada en el alfeizar de la ventana. De vez en cuando jugaba con un pechón rojizo de su cabello, enrollándolo alrededor de su dedo índice, mientras Ron repetía una y otra vez que no debieron desaparecerse así como así.

Querían estar solos Ron... ¿acaso te tienen que pedir permiso? - soltó la muchacha resoplando cansada.

Tú sabes bien de lo que hablo. Hoy es el día en que van a tener que olvidarse, y se supone que deberían estar ya aquí...

Por eso mismo, necesitan estar juntos, más en las pocas horas que les queda...

Ambos pelirrojos se quedaron pensando silenciosamente.

Aún no sé si todo esto tendrá resultado - comentó después de unos segundos el chico fijándose en como su lechuza engullía un pequeño roedor dentro de su jaula-De todos modos se seguirán viendo aquí... sólo estarán separados por unas semanas...

Creo que es una salida de emergencia para darle un poco más de tiempo a Harry antes que se enfrente al Innombrable¿no crees? Y también proteger la vida de Hermione...

Supongo... sólo espero que resulte. ¿Te imaginas si Harry y Hermione nunca más vuelven a ser los mismos?

¿A qué te refieres? - preguntó Ginny dejando su mechón de a un lado.

Sí jamás vuelven a estar juntos, no lo sé, eso puede pasar...

¿Dices, si no se vuelven a enamorar otra vez?

Ron movió levemente la cabeza en señal de afirmación.

Pues, cuando pase todo, tendremos que encargarnos de recordárselos¿no?

El chico se encogió de hombros vagamente, pero de pronto miró a Ginny con grandes ojos, recordando algo:

¿Tú harías eso?

¿Recordarles que se quisieron? Claro que sí - afirmó segura.

¿Aunque te guste Harry?

A mí no me gusta Harry... - pero al terminar la frase se dio cuenta que no debió haber dicho nada.

¿Cómo¿No me habías dicho que aún lo querías?

Bueno sí, pero eso ya pasó - replicó la pelirroja evitando los ojos inquisidores de Ron - Ya no me gusta, es más, no me gusta nadie...

¿No te gusta nadie¡Eso si que es noticia!

¡Qué simpático! - exclamó cruzándose de brazos -¿Y qué hay de ti, ah?

¿Por qué lo dices? - soltó Ron y sintió que sus mejillas se pusieron al tono de su pelo.

Mmm me han dicho que te estás juntando mucho con Luna... jejeje...

¿Cuántas veces tengo que decir que ella y yo sólo somos amigos?

Hasta que suene convincente - dijo Ginny riendo con ganas.

Ron le lanzó una mirada asesina, mas no acotó nada, prefiriendo seguir con su paseo de lado a lado. No habían pasado unos cinco minutos cuando el retrato de la señora gorda por fin se abrió, entrando primero Hermione, seguida tomada de la mano de Harry.

¡Oh, estaban aquí! - dijo la muchacha al ver a los hermanos, algo avergonzada.

Sí, hace aproximadamente dos horas - contestó Ron mirando a la pareja fijamente.

¿Dumbledore nos ha venido a buscar? - preguntó Harry evitando mirar a su amigo.

No, aún no - respondió Ginny negando con su cabellera también.

Los cuatro se quedaron en silencio. Harry y Hermione se miraban cómplices, Ron moría por preguntarles pero no se animaba y Ginny volvió a jugar con su mechón de cabello.

¿Y bien? - fue lo único que atinó decir Ron levantando una ceja.

Hermione se sonrojó al máximo, pero trató de mantenerse serena. Harry, por su parte, carraspeó nervioso y miró sus pies con concentración.

Digo... - se apresuró a decir Ron cuando notó la incomodidad de sus amigos - Ya todos se han ido, no creo que tarde Dumbledore en llegar...

La muchacha de cabellos castaños tomó con más fuerza la mano de Harry al oír a Ron. Cada vez quedaba menos, los minutos pasaban... ¿cuánto más duraría la tortura?

Sin embargo Hermione no tuvo que esperar horas para saber la respuesta, pues en ese preciso momento una lechuza gris golpeó con su pico el vidrió de la ventana. Ginny, quien estaba apoyada en el alfeizar de espaldas dio un brinco, pero se reincorporó pronto, abriendo la ventana y tomando la carta que traía el animal amarrada en una de sus patas.

¿Qué es? - preguntó Harry tan interesado como Hermione y Ron.

Es una nota de Dumbledore - contestó la pelirroja - Es para ustedes... - dijo extendiéndosela al chico.

Los espero en la enfermería en media hora más.

Atte.

Albus Dumbledore.

Harry leyó nuevamente la nota, pero esta vez en voz baja. Hermione había empezado a temblar y se tomaba con más fuerza de su brazo.

Llegó la hora... - señaló Harry con una voz de ultratumba.

¿En la enfermería? - se preguntó Ron por encima de Harry -¿Por qué allí?

Pero ninguno se molestó en responder su pregunta. Todos estaban muy ensimismados en sus profundos pensamientos que no notaron cuando el gran reloj del castillo marcaba una campanada larga y muy sonora.

Vamos... - anunció Harry sin soltar a Hermione.

Ella asintió en silencio, con dolor, pero determinada a llevar a cabo el trágico desenlace de lo que podría haber sido una gran relación.

Caminaron en silencio todo el recorrido. Detrás de ellos, los pelirrojos se lanzaban miradas de gran aflicción. No se dieron cuenta cuando habían llegado a las puertas de la enfermería.

¿Qué hace Snape? - preguntó Ron por lo bajo al ver al profesor de pociones en el lugar, junto a la profesora Mcgonnagall, madame Pomfrey y Dumbledore, todos con aspectos severos. Harry se preguntó lo mismo.

Los muchachos pasaron a la enfermería sin articular palabras. Snape siguió a Harry y a Hermione con el rabillo del ojo. Por su aspecto, parecía que alguien lo había obligado a estar allí presente.

Buenas tardes - saludó Dumbledore, aunque no lo fueran.

No recibió ningún saludo de vuelta. Carraspeó y mirando a madame Pomfrey dijo:

¿Esta todo listo?

Sí, todo listo... - contestó la mujer afirmando también con su cabeza.

Hermione y Harry se tomaron con aún más fuerza de la mano.

¿Estás lista Hermione? - preguntó luego de una pausa el director, notando como la chica temblaba ligeramente.

Ella sólo asintió en silencio. Ya era difícil sostenerse de pie en medio de la aséptica sala de enfermería como para también afirmar la sentencia de su amor.

¿Estás bien Harry? - preguntó el director también mirando a Harry con preocupación.

Sí - respondió el chico-... sólo quiero que todo esto terminé ya...

Sí, y les aseguraré que estarán bien. Severius, si tienes la bondad.

Dumbledore se dirigió a Snape y éste pareció entender lo que quería, porque al segundo después giró sobre sus talones y se dirigió a la mesita acomodada en la esquina izquierda de la habitación, donde habían dos botellas azules, largas de boca pequeña.

Pasen por aquí - anunció la enfermera hablándoles a Harry y Hermione y señalándoles a cada uno las camillas que ocuparían.

¿Cuánto... tiempo dura esto? - preguntó Hermione hablando por primera vez, pero aún no soltaba a Harry de la mano, ni caminaba hacia la camilla.

Tomaran la poción Oblivate en dosis secuenciadas... - respondió Snape tomando ambas botellas azules y caminando hacia madame Pomfrey. Harry odio el brillo que él traía en sus ojos. Se notaba un cierto deleite al hablar.

¿Secuenciadas? - preguntó Ron notándose por primera vez.

Cada media hora Weasley, tres gotas serán introducidas a sus bocas - respondió con molestia Snape.

¿Por cuánto tiempo? - preguntó ahora Ginny también interesada.

Por dos horas - contestó esta vez la enfermera.

Hubo un breve momento de silencio, en donde Harry y Hermione estuvieron a punto de arrancar, pero en ese momento un molesto dolor en la cicatriz lo hizo reaccionar.

¿Qué te pasa Harry? - preguntó Hermione notando que el chico cerraba los ojos con fuerza.

Nada... deben ser los nervios... - mintió abriendo sus ojos y mirando a Hermione con una sonrisa falsa.

No tarden más, es preferible que sea rápido - comentó Mcgonnagall con voz seca, pero Hermione pudo notar que en su mano traía un pañuelo, con el cual se secaba los ojos de vez en cuando.

Harry y Hermione separaron lentamente sus manos... el momento se acercaba.

Cada uno se recostó en camillas de sábanas blancas y suaves, frente a frente.

Snape le pasó una de las dos largas botellas a la enfermera. Ella la agitó levemente y vertió su contenido en un vaso. Lo mismo hizo después Snape, cerca de Harry.

Tienen que tomarlo al seco - dijo el profesor de pociones pasándole el vaso al muchacho. Madame Pomfrey le extendía al mismo tiempo su vaso a Hermione.

Cerraran los ojos y no sentirán nada más - agregó la enfermera. Detrás de ella, Mcgonnagall gimoteó.

Ambos muchachos se reclinaron, teniendo en sus manos temblorosas el vaso que contenía el brebaje que los separaría, quizás para siempre. Miraron el contenido oscuro y luego, poco a poco sus miradas se encontraron.

Una pequeña lágrima empezó a recorrer la mejilla de la muchacha. Era la última vez que se miraban a los ojos amándose.

Nos vemos Harry - se despidió Hermione sonando dolorosamente esperanzadora.

Nos vemos Hermi - dijo él con un nudo en la garganta y los ojos visiblemente cristalinos.

Al mismo tiempo alzaron el brazo, dejando el vaso en la comisura de sus labios. El líquido entró en sus bocas, y poco a poco recorrió su interior... ya todo esta hecho.

&&&&&&

Dos meses después...

Era el último día de vacaciones y el día más caluroso del verano sin duda. Había hecho de todo, desde montar una piscina plástica en el patio de su casa hasta tomar cuatro litros de helado muggle, pero nada de aquello había resultado para evitar sentirse sofocada. Volvió a refugiarse en su cuarto, donde ya había un poco de sombra fresca y se estiró en la cama, sin antes tomar una pequeña libreta totalmente nueva y un lápiz a tinta.

Querido Diario:

Empezaré por presentarme, ya que eres un diario nuevo debes saber quien es tu dueña, mi nombre es Hermione Jane Granger, tengo 17 años y soy bruja. Sí, una bruja, pero no una mala, de esas que salen en películas de terror, sino una bruja que comenzará su último año de enseñanza para perfeccionar sus conocimientos en la mejor escuela de magia y hechicería que existe en el mundo, Hogwarts. Mañana entro y estoy muy nerviosa, y no porque es el último año ni porque no crea en mis capacidades (la etapa de inseguridad ya paso), sino porque mañana volveré a verlo. Hace dos meses que no lo veo y me muero por saber como esta... ¡Dios aún lo amo! He hecho de todo para poder olvidarlo, pero es imposible. Sé que no tendré consecuencias buenas con lo que siento, pero¿cómo negarme a sentir esto?

Te dejo, mi mamá me llama para cenar.

Hermione.

Sí, lo quería aún, a pesar de todo lo que había hecho el curso pasado para tratar de olvidarlo.

Capítulo 34: Desconocidos

Hermione sabía muy bien la causa de su nerviosismo. La hora estaba llegando y el auto de su padre se detuvo fuera de la estación de King Cross.

¿Te acompañamos, hija? le preguntó su madre mirándola desde el asiento delantero con ternura.

No, no se preocupen. Aquí esta bien

Oh, cómo ha crecido nuestra pequeña exclamó el señor Granger.

La muchacha les devolvió a sonrisa y abrazó ambos.

Les escribiré apenas llegue dijo abriendo la puerta del coche.

Por favor cuídate, Hermione pidió la señora Granger.

No hagas nada peligroso agregó el señor Granger.

Y cepillate los dientes tres veces al día

Cuatro si es necesario

Ok... ok... y cerró la puerta trasera Nos vemos... adiós

Después de unos segundos mirando como el coche de sus padres se perdía en las vías muggles, Hermione giró sobre sí misma y caminó con rapidez hasta la verja que separa el mundo muggle del mágico. Miró a ambos lados y cuando notó que los dos chicos muggles que la observaban desde que había llegado a la estación, esquivaron la mirada, se atrevió a entrar a la plataforma 9 ¾ .

El agitar de alas de lechuzas, el croar de ranas, y la gran máquina escarlata fue lo primero que percibió al pasar al mundo mágico. Con cierta dificultad pasó por entre padres que acompañaban a sus hijos de primer año y una emoción vino a su estómago cuando recordó la primera vez que se paró allí, en la plataforma frente al tren de Hogwarts. Cómo habían pasado de rápido esos siete años de alegrías, tristezas, miedos e inseguridades. Sonrió con nostalgia al recordar como había conocido a Harry y a Ron, como habían luchado contra el troll y como consiguieron hacerse los buenos amigos que eran.

Siguió caminando, ya que la multitud la apremió, sacándola de sus pensamientos con brusquedad. De pronto una voz que conocía a la perfección, voz que provocaba que su corazón latiera con más fuerza y que sus mejillas se sonrojaran, escuchó a sus espaldas...

Hermione, aquí... aquí atrás

Ella giró su cabeza y se sonrojó más. El muchacho se abrió paso y cuando la tuvo cerca, la abrazó, haciendo que la joven quedara en shock, pues era la primera vez que él tenía ese tipo de gestos con ella.

Ron... pudo murmurar en medio de su complejidad y timidez.

¿Cómo has estado? preguntó el colorín separándose de ella y mirándola con una gran sonrisa.

Eh... bien, muy bien contestó sofocada.

Y... Ron iba a preguntar por Harry, pero se arrepintió, diciendo a su vez ... es idea mía o has recibido el Premio Anual

¿Cómo lo supiste? preguntó abriendo grandes ojos.

Porque Dumbledore lo mencionó cuando fue a mi casa...

¿Dumbledore fue a la Madriguera? lo interrumpió Hermione ¿Por qué, pasó algo?

Eh... no, no... sólo fue porque quería hablar con mi padre sobre los cambios en el Ministerio contestó con rapidez.

Oh, sí, supe que han cambiado a Fudge y...

Pero ya no pudo seguir porque en ese momento su mirada se posó en unos ojos verdes muy profundos que estaban detrás del pelirrojo. Lo primero que sintió fue un cúmulo de emociones fuertes. Pasó de la alegría a la tristeza más profunda, del aprecio al odio, del amor a la indiferencia... quedando en su alma finalmente un sentimiento de vacío absoluto.

Hola saludó Harry, quien miró a Hermione como si la viera por primera vez.

Oh... ¡Harry! exclamó Ron y le dio un abrazo fraterno, luego miró a su amiga, y buscó si en su mirada había algo del cariño que sentía por él.

¿Cómo han estado? preguntó Harry y dejó la jaula de Hedwing en el suelo.

Muy bien... y ¿tú? inquirió su amigo oscilando la mirada en ambos chicos.

Eh, bien, tranquilo... ¿y el tuyo Hermione? preguntó Harry de una manera bastante distante.

Normal contestó seriamente.

Ron examinó la escena. Si bien sus amigos se conocían aún, a pesar de haber tomado hace dos meses un filtro para olvidar, se estaban comportando muy extraño.

Bueno, nos vemos Harry dijo una Hermione con un tono de voz muy formal Ron y yo debemos ir a los vagones de prefectos

Oh, claro contestó éste Nos vemos en el banquete... ah, Ron, espera¿sabes donde esta Ginny?

El pelirrojo desorbitó los ojos.

¿Ginny? preguntó como si no hubiera escuchado bien.

Eh... sí, es que no quiero compartir el vagón con alguien como Crabbe o Goyle

Me imagino que estará con sus amigas contestó encogiéndose de hombros.

Bien, la buscaré... nos vemos y marchó hacia el sentido contrario.

&&&&&&

En serio... fue extraño, sólo se saludaron y nada más decía un sorprendido Ron a Ginny, contándole sobre la reacción de sus amigos al verse por primera vez después del filtro.

Eran los únicos seres despiertos a esas alturas de la noche, pues todos cansados y agotados por la cena de bienvenida ya dormían pesadamente en sus camas. Estaban iluminados apenas por el fuego crispante de la chimenea y por la luz de la luna, que le daba en medio rostro a Ron, quien apoyado en el alfeizar de la ventana, miraba a su hermana pensativo.

Al parecer el filtro para olvidarse si funcionó comentó Ginny sentada en un sofá frente a la chimenea.

Pero de una forma bastante extraña. Yo pensé que empezarían de cero... y no es así. Se conocen, saben que son amigos, pero se comportan de manera fría. ¿Viste como estuvieron en la cena? Ni se miraron

Bueno, sólo tenemos que esperar y ver lo que nos dice Dumbledore

Supongo que no les has comentado a Hermione sobre la visita de Dumbledore¿verdad? soltó Ginny con el entrecejo fruncido.

Eh... no, no... no soy un estúpido¿sabes?

Bueno saberlo respondió la muchacha más tranquila, mientras Ron volteaba a mirar la neblina que amenazaba con tapar a la luna.

Hay otra cosa que me preocupa, Ron dijo Ginny al cabo de unos segundos de apacible silencio.

¿Cuál? y giró nuevamente a verla.

La joven suspiró y fijo sus ojos castaños en su hermano.

¿Cómo vamos hacer para que los demás no les cuenten a Harry y a Hermione que fueron novios?

El chico quien también había pensado en ese pequeño gran detalle sólo se encogió de hombros.

&&&&&&

Pero había otra persona que tampoco había caído a los brazos de Morfeo aún. Una chica que sentada en su cama escribía rápidamente lo que hizo que su corazón palpitara con más fuerza ese día.

Querido Diario:

Hoy volví a Hogwarts y todo hubiera sido normal si no hubiera sido porque ¡RON ME ABRAZO! Sí, Ron, el chico que me gusta, oh, gustar es poco, a él lo amo. Es así desde que tengo memoria y hasta hoy jamás había me había abrazado de aquella forma tan... tan especial. Estoy pensando a creer que hay una posibilidad entre nosotros. Me muero de la emoción si por fin Ron se da cuenta de mis sentimientos... Esta tan lindo, tan amable¿dije amable? Sí, suena extraño, pero es así, es la verdad. Quizás me estoy haciendo muchas ilusiones por un solo día, a lo mejor resulta que mañana despierto y me doy cuenta que todo era un sueño y que Ron ha vuelto a ser el mismo insensible de siempre... ¿pero si no?

Ay, ya estoy deliberando demasiado. Debo dormir, mañana a las nueve es la primera clase con Mcgonnagall y no quiero llegar atrasada.

Te escribiré pronto...

Hermione.

PD: Oh, se me ha olvidado mencionar que sentí algo muy extraño cuando me encontré con Harry hoy en la estación. Fue una sensación que jamás antes había experimentado, por lo que es difícil de explicarlo con palabras. Sólo puedo decir que ya no lo siento como mi mejor amigo, algo ha desaparecido... ¿extraño no? Bueno, quizás sólo ha sido porque no hemos tenido mucha comunicación.

La muchacha cerró su diario y lo guardó debajo de su almohada, pensando en el pelirrojo y en aquel abrazo que animó sus esperanzas.

Amaneció nublado y con una brisa fría congeladora. Harry fue el último en despertarse, ya que todos sus compañeros de cuarto ya estaban vestidos y listos a desayunar cuando él recién corría las cortinas de su cama.

Oh, y hasta que despertó el bello durmiente dijo Dean Thomas mirándolo divertido.

¿El bello qué? preguntó Seamus.

Es un cuento muggle explicó Dean rápidamente.

¿Cuál es la primera clase? inquirió Harry levantándose con sorna de la cama.

Mmm... Transformaciones con Mcgonnagall respondió Seamus ... con los de Ravenclaw

¿Y después?

Creo que Defensa contra las Artes Oscuras, con los de Slytherin dijo Dean.

Oh, no...

Sí, pero podría ser peor añadió Seamus.

Harry asintió en silencio, mientras se vestía. De pronto la puerta del baño se abrió y salió Ron con la cara lavada. Cuando vio a sus compañeros hablando con Harry desorbitó los ojos. ¿Y si habían hablado de Hermione?

¿De qué hablaban? preguntó el pelirrojo preocupado.

De las clases... respondió Dean.

Oh suspiró aliviado.

Bueno, nos vemos abajo dijo Seamus y luego de un gesto de despedida con la mano salió de la habitación, seguido de Dean.

Ron contemplaba en silencio, mientras Harry terminaba de vestirse. Tenía una gran curiosidad por preguntarle si estaba bien, que era lo que sentía por Hermione, qué tanto efecto había hecho la poción, pero sólo fue capaz de decir:

¿Te compraste una túnica nueva o la lavaste?

Es nueva contestó Harry sonriendo.

Ya me parecía raro que lavaras la ropa, tus calcetas sucias aún estaban en el baño esta mañana y eso que las dejaste allí el semestre pasado

Pero yo no soy el encargado de lavar la ropa, para eso están los elfos

Que no te escuche Hermione o sino... pero se interrumpió cuando se dio cuenta que había nombrado a su amiga.

¿O sino qué? preguntó Harry.

Eh... o sino empezará con eso del P.E.D.D.O otra vez

Harry volvió a sonreír, pero esta vez Ron notó que era falsa.

Ahora que la nombras... empezó a decir el chico de ojos verdes recorriendo la habitación con la mirada ... ¿ha pasado algo entre tú y ella?

¿De qué hablas? soltó Ron dejando su boca abierta.

Ya sabes, tú y Hermione... ¡vamos, todo el colegio sabe que se gustan¿cuándo lo harás tú?

Ron necesitó apoyarse en el dorsal de su cama antes de contestar.

A mí no... no me gusta Hermione

Ja, no me mientas Ron. Soy tu mejor amigo

No... no te estoy... mintiendo

No creo que en dos meses hayas olvidado a la chica que te gusta dijo Harry cruzándose de brazos.

Oh, créeme que si se puede

Harry entornó sus ojos hacia él fijamente.

¿De verdad ya no te gusta? preguntó muy serio.

Ron se limitó a mover su cabeza pelirroja de arriba abajo.

Sigo sin creerte. A ti te gusta desde que tengo uso de razón

Bueno, ya te darás cuenta que es la verdad

Si tú lo dices y lanzándole una mirada incrédulo caminó hacia la salida ¿Bajamos?

Eh... sí, claro contestó mientras se daba cuenta que su amigo sí recordaba a Hermione, pero no exactamente como lo hacía hace meses atrás.

Hermione, mientras tanto los esperaba como siempre había sido en esos siete año de amistad en la sala común. Pero esta vez el retraso había sido mucho y ella no pretendía llegar atrasada a su primera clase del año.

Ya era hora dijo a penas vio a Ron y a Harry bajar las escaleras con tranquilidad con las manos en la cintura.

Es que Harry se enredó en las sábanas contestó Ron mirando a su amigo de soslayo.

¿Y no encontró otro día mejor para quedarse dormido? soltó Hermione en la misma postura y sin mirar a Harry.

Bueno, si estabas tan atrasada, te podrías haber ido sola ¿no? Harry se puso delante del pelirrojo, mirando a la chica desafiante.

Hermione se puso su mochila en los hombros y tomó con ambas manos los gruesos libros que habían aguardado en la mesa de centro. En sus mejillas se reflejaba un suave color rojo, pero sus ojos echaban chispas.

Tienes razón contestó fulminándolo con la mirada No los espero más y pasando a su lado altivamente, Hermione salió de la habitación echa una fiera.

¿Por qué les has dicho eso? soltó Ron segundos después, cuando había recuperado el habla.

Porque es la verdad. Si no quiere llegar atrasada, que se vaya antes y no nos espere para después tener que aguantar sus gritos contestó Harry frunciendo el cejo.

Es primera vez que te enojas así con ella comentó Ron aún en su espasmo.

Siempre hay una primera vez Ron, siempre y tomó la mochila llevándola al hombro derecho ¿Nos vamos?

Sí, vamos... contestó el pelirrojo muy confundido.

A pesar que Ron era el más de despistado de los tres, sí notó que aquella tarde la tensión entre Harry y Hermione aumentaba mientras pasaba las horas. Durante las clases no se miraban, en las comidas no tranzaron palabras y cada uno se alegraba si el otro estaba lo más lejos posible. Vaya que si funcionó la poción pensó Ron cuando Hermione se disculpó con él diciendo que tenía que hacer en la biblioteca, en el momento justo en que Harry se acercaba a ellos en el Gran Salón.

Que bueno que se ha ido comentó Harry cuando Hermione ya atravesaba el portal de la salida ... necesito contarte algo

¿Qué sucede? y se acercó más a él, ya que apenas lo había escuchado.

Harry se sentó frente a él y mirando a ambos lados, procurando que nadie los observara ni los escuchara, dijo:

¿Qué dirías tú si yo por esas casualidades de la vida invito a Ginny a una cita?

Ron, quien de pronto las pulsaciones de su cuerpo se volvieron más rápidas y sus mejillas tomaron un color bien parecido al de su pelo, tuvo que tomar mucho aire antes de contestarle...

&&&&&&

Ginny se encontró con Hermione cuando esta devoraba con sus ojos el libro Mil razones para convertirse en Auroren la mesa cercana a la ventana entornada.

Hola Hermione saludó la muchachita pelirroja en una de las tres sillas desocupadas.

Hola Gin contestó mirándola por sobre el libro ¿Qué haces por aquí?

Mmm... quería hablar contigo

¿Pasa algo?

No, nada malo, sólo quería hablar del verano, como estuvieron tus vacaciones y demás

Oh, bueno, me encantaría hablar ahora, pero estoy muy ocupada

Vamos Hermi, sólo hoy empezaron las clases¿qué tan ocupada puedes estar? y con un ligero movimiento de varita, el libro que Hermione sostenía en las manos fue a dar a la estantería más próxima.

¡Ginny!

Ay, no seas tan estricta Hermi, date un relajo. Te invito a una cerveza de manteca

¿Y de adonde vas a sacar una?

No te preocupes, ya las saqué y guiñándole, Ginny tomó del brazo a su amiga y se las llevó lejos de los libros y preocupaciones estudiantiles.

Ambas muchachas estuvieron mucho tiempo caminando por el castillo, cada una hablando sobre lo que habían hecho en el verano. No se dieron cuenta cuando llegaron a la sala común. Cruzaron el vestíbulo y prefirieron seguir la conversación en la habitación de Hermione, pero a penas entraron al lugar, Ginny supo había sido una muy mala idea. Ya en ella estaban las dos compañeras de la prefecta, Lavander Brown y Parvati Patil, ambas muy entretenidas al tiempo que se encrespaban las pestañas con la punta de la varita.

Eh... mejor hablemos en otro lugar dijo Ginny tratando de sacar a Hermione de la habitación.

Ay, no seas pesada Ginny, nosotras no vamos a molestarlas dijo Lavander levemente ofendida.

Oh, me lo imagino, pero...

Sí Ginny, quedémonos aquí anunció Hermione visiblemente cansada después de haber recorrido colegio y medio.

Ginny frunció el entrecejo, pero no tuvo otra alternativa. Tenía que salir de una vez por todas de las dudas que la acechaba a ella y a su hermano.

¿Y cómo estuvieron tus vacaciones preguntó Parvati mirando a Hermione de soslayo.

Tranquilas como siempre contestó echándose pesadamente a la cama.

¿Y bueno, te has decidido por fin, Mione? inquirió Lavander al tiempo que Ginny prefería sentarse en el borde de la cama más alejada de la puerta.

¿Acerca de qué? preguntó la muchacha alzando una ceja.

¡Oh, no te hagas!

La pelirroja empezó mover sus ojos de lado a lado, desde Parvati y Lavander a Hermione.

En verdad no sé de que me hablan añadió Hermione con el ceño levemente fruncido.

Ay, Hermi... hablamos de tu corazoncito dijo Lavander dejando de encresparse las pestañas.

A Ginny le dio un vuelco en el estómago. ¿Qué haría ahora si hablaban de Harry?

Mi corazón esta en perfecto estado contestó rápidamente.

Eh... ¿por qué no dejan de interrogar a Hermione? soltó Ginny Sí ella no quiere hablar de su vida sentimental, es cosa de ella

Yo creo que como mejor amiga deberías ayudarla¿no? dijo Parvati muy seria a la pelirroja Además eres la hermana, es mucho más fácil

¿Cómo? dijo Ginny desorbitando sus castaños ojos.

Hermione coloreó sus mejillas y no pudo hacer nada para disimularlo.

Deberías decirle a tu hermano que debería ser un poquito más inteligente¿cuándo se dará cuenta que Hermione sueña con él todas las noches?

¡Parvati! exclamó Hermione totalmente sulfurada.

¿Ron? inquirió Ginny más para sí misma que para las chicas.

¿Tienes otro hermano que este enamorado de Mione? preguntó Lavander con una sonrisa de suficiencia.

Ginny negó con su cabeza rojiza totalmente confundida. ¿Por qué ellas no se acordaban del romance que Harry y Hermione habían tenido el semestre pasado¿Por qué habían olvidado lo que había pasado también? La pelirroja se excusó entre miradas sospechosas de las demás Gryffindor y salió como un rayo escaleras abajo.

Que extrañas son las pelirrojas comentó Lavander volviendo a encresparse las pestañas.

&&&&&&

¡Tengo que hablar contigo! dijeron a dúo los pelirrojos cuando se encontraron en la mitad del pasillo del segundo piso.

Habla tú primero dijo Ron dándole la palabra a su hermana.

Por una extraña razón Lavander y Parvati no recuerdan nada sobre lo que tuvieron Hermione y Harry... es más, han retrocedido... pareciera que sólo nosotros recordamos lo que pasó

Sí, de eso quería hablarte. Nadie menciona nada al respecto, y Harry se esta comportando cada vez más raro... al igual que Hermione

Dumbledore nos mencionó que habían efectos secundarios, pero no me imaginé esto

Ron afirmó en silencio. De pronto la conversación que tuvo con Harry en aquella mañana lo sobresaltó, mirando a su hermana con grandes ojos.

¿Te has encontrado con Harry? preguntó el muchacho preocupado.

No, no lo he visto en toda lo que va del día¿por qué?

Ah... y respiró más aliviado ... porque no sé si será una buena idea que te acerques a él ahora, así como esta...

¿Cómo esta? preguntó Ginny curiosa.

Quiere tener una cita contigo. Me pregunto mi opinión y ...

¿QUÉ?

Shisss la chistó.

Supongo que le has dicho que no¿verdad?

¡Claro que le he dicho eso! respondió Ron serio ¿Crees que no me acuerdo de lo que nos dijo Dumbledore?

Ginny suspiró aliviada, aunque ahora tenía que pensar en como rehuir de Harry y decirle a Draco lo que sucedía... ¡Draco! Pensó de pronto sobresaltándose. Si Hermione había retrocedido, si Harry también, entonces significaba que ¡recordaba su romance secreto con el Slytherin!

Debo irme... nos vemos en la cena anunció repentinamente Ginny, girando sobre sus talones y corriendo hacia un lugar desconocido para Ron.

¡Hey, pero aún no me has dicho lo que has hablado con Hermio... bah! ya era imposible detener a su hermana, pues la muchacha ya doblaba al final del pasillo sin mirar atrás.

&&&&&&

Los días pasaron con cierta rapidez para Ron, pero aquello no fue impedimento para que se diera cuenta de algunas cosas. No sólo Parvati y Lavander no recordaban que Harry y Hermione fueron novios, sino que casi todo el colegio parecía haberlo olvidado, casi porque Ron se llevo una gran sorpresa una tarde después de clases con Hagrid. Como ya era costumbre, apenas terminó Cuidado de Criaturas Mágicas, Harry y Hermione tomaron caminos separados y el pelirrojo avanzó solo hacia la entrada del castillo. Llegó al rellano del primer piso y se disponía dar una vuelta a las cocinas, cuando una voz soñadora lo llamó a sus espaldas.

¿Ronald?

Ron volteó y sus mejillas se colorearon levemente al encontrar a Luna Lovegood. Luego de una rápida inspección notó que la chica aparte de lucir su joyería de rábanos y corchos de cerveza y mantener su varita detrás de la oreja, andaba con una túnica negra dos tallas más grande y con calcetas de distinto color. Para él era todo un misterio la muchacha.

Hola Luna saludo mientras la muchacha llegaba donde él.

¿Adonde vas? preguntó sonriendo.

Ron se demoró unos segundos en responder, porque de pronto notó los grandes y brillantes ojos azules de Luna, perdiéndose en su mirada.

¿Vas para alguna parte? repitió la chica parpadeando muy seguido.

Eh... sí... iba a las cocinas... ¿me... me quieres acompañar? preguntó sintiéndose muy tonto. ¿Por qué se sentía nervioso?

Esta bien respondió regalándole una nueva sonrisa que hizo que el pelirrojo sintiera hormigueos.

Ron guió a Luna hasta la gran cocina de Hogwarts, en medio de la explicación de ella sobre los naggles fuera de estación y lo que producía en la piel. Dobby y el resto de los elfos atendieron muy bien a los chicos apenas tocaron la cocina. Luna, quien nunca había estado allí tenía los ojos desorbitados al máximo, cosa que a Ron le dio risa. Comían ya su quinto pastel de chocolate blanco relleno de manjar y nuez cuando Luna hizo un comentario que dejó al pelirrojo con la boca abierta por varios segundos.

¿Por qué Harry y Hermione no están juntos? inquirió la muchacha con su típica mirada soñadora.

¿Qué? exclamó olvidándose completamente del pastel que tenía en la mano ¿C-cómo... lo recuerdas?

No soy tan olvidadiza como crees...

No... no es eso... es¿pero cómo? Ron estaba totalmente confundido. ¿Cómo era posible que Luna recordara todo?

¿Pasa algo?

¿Qué es lo que sabes? preguntó en un tono más alto de lo normal.

¿Sobre qué?

Sobre Harry y Hermione

¿Tendría que saber algo sobre ellos? inquirió confundida.

¡Has preguntado por qué no están juntos!

Bueno... porque pensé que aún eran novios...

Ves, sabes eso

¿Saber qué? preguntó otra vez frunciendo el entrecejo.

¡Que ya no están juntos!

¡Oh! Pero es muy notorio...

No, no lo es o no lo tendría serlo para ti dijo Ron preocupado.

Luna sólo se encogió de hombros terminando a su vez su pastel. Como Ron estaba muy ensimismado en sus pensamientos, prefirieron dejar la cocina, pero sin antes de llevarse postres extras. Ron ayudaba a Luna salir por el retrato de la frutera, cuando ocurrió otro hecho que se lo hubieran dicho hace tres meses atrás no lo hubiera creído jamás.

¡Ron! chillaron otra vez a sus espaldas.

Ron volteó y Luna levantó su mirada por sobre el hombro del muchacho, y para sorpresa de ambos, se encontraron con nada más y nada menos que con Hermione. Venía cargada de libros y pergaminos bajo el brazo. También traía su caja donde guardaba las cosas del P.E.D.D.O y su chapita como presidenta de esta tan noble causa. Apenas vio a Ron y a Luna tomados de las manos, la sangre se le subió a la cabeza y por sus ojos brotaron chispas de odio.

Eh... hola saludó Ron notando que Hermione no traía cara de buenos amigos.

¿Se puede saber que están haciendo ustedes dos aquí?

Eh... yo...

Ron me trago a la cocina. Lo la conocía... lastima que tiene blobbes en los rincones, pero los pasteles estaban exquisitos

¿Cómo pueden darle más trabajo a esos pobres elfos? exclamó Hermione alterada Y para tu información los blobbes no existen dijo dirigiéndole una mirada altanera a Luna.

No le estábamos dando trabajo extra, Hermione dijo Ron frunciendo el cejo Sólo teníamos hambre

Los blobbes si existen dijo Luna.

Pues debías haber esperado a la cena agregó Hermione ignorando a la Ravenclaw.

Falta mucho para eso

Sólo una hora, Ron y mirando a Luna nuevamente dijo Además no deberías traer a tus amigas. Las cocinas no son para que todos entren y salgan como si fuera su propia casa

Pues tú venías a la cocina¿no? replicó Ron enojado.

Lo mío es T R A B A J O y le señaló la chapita que llevaba en la túnica.

Lo tuyo es T O N T E R I A replicó Ron de la misma manera y movió su dedo índice alrededor de su cien.

Hermione sintió hervir su sangre.

Si quieres estar a solas con tu amiguita deberías irte a otro lugar soltó Hermione con las mejillas rojas de ira.

¿Qué? exclamó Ron poniéndose tan rojo como su pelo.

Parece que estás celosa dijo de pronto Luna, dejando a Ron más sonrojado y a Hermione a punto de estallar.

A Ron casi se le salió el estómago por la boca y Hermione estuvo a punto de tirar su caja de chapitas a Luna en la cabeza, pero sin medirse pregunto:

¿Y qué si lo estoy? soltó la prefecta de Gryffindor totalmente sulfurada.

Esto dejó a Ron sin habla por un minuto completo. Hermione apenas tomó el peso de sus palabras se coloreó a tal punto que podía emanar el calor de sus mejillas. Luna en cambio sólo lanzo una mirada soñadora.

Permiso fue todo lo que pronunció Hermione con un hilo de voz antes de pasar, sin mirar a la pareja, a la cocina.

Creo que esta algo enamorada de ti comentó Luna mirando a Ron de soslayo.

Pero aquello había tomado de sorpresa a Ron, quien apoyado en la pared, no fue capaz de contestar.

&&&&&&

Había llegado la noche y Hermione no se apareció en el Gran Comedor. No podía ver a Ron, no por lo menos aquel día. Se acostó con el estómago vacío y quizás por ello tuvo aquel extraña pesadilla.

Andaba descalza por un oscuro y tenebroso sendero. Caminaba segura, como si supiera perfectamente el camino. De pronto su corazón daba un vuelco, pues acaba de pararse frente a un cementerio jamás antes visitado. Sin pensarlo empezó a correr penetrándose peligrosamente en el lugar. Su respiración se agitaba y el contacto con las piedras dañaban sus pies. Luego una figura se vislumbraba entre la bruma de la noche... una figura masculina y un poco más alto que ella.

¡Hermione! gritaron entonces detrás de ella.

Ella dejó de correr inmediatamente y volteó.

Ha... Harry... dijo entrecortadamente.

Abrázame Hermione, abrázame le decía él lanzándole una mirada penetrante.

Pero antes que pudiera hacer algo, Hermione se veía envuelta dentro de un gran remolino de colores fuertes. Daba mil vueltas, mientras ella gritaba de desesperación y luchaba con todas sus fuerzas para salir...

Cuando abrió los ojos se dio cuenta que aún era de madrugada y que aquella pesadilla la había hecho sudar mucho. Sin embargo se sintió aliviada. Sólo había sido un estúpido sueño. Se dio media vuelta para seguir durmiendo, pero su estómago no lo permitió. No haber comido le estaba pasando la cuenta y ya no podía aguantar al desayuno.

Quizás en la sala quede algo pensó y levantándose con cuidado para no despertar a ninguna de sus compañeras, Hermione salió de su habitación sin pensar que un chico de su misma edad y de su misma casa, de brillantes ojos verdes y una cicatriz de rayo en su frente, se disponía hacer lo mismo, luego de haber tenido una horrible pesadilla en un cementerio.

Capítulo 35: Te escucho

Hermione se llevó a la boca un pedazo de tarta que había quedado en la mesa de centro de la sala común y se sintió mejor. El chocolate siempre era bueno al combatir la fatiga. Empezaba reconciliar el sueño y daba un gran bostezo mientras se levantaba del sofá, cuando bajando las escaleras un muchacho de ojos profundos y verdes se asomaba en la sala.

La chica resopló molesta cuando lo vio. Harry sólo esbozó una mueca de enfado.

Creo que fue mala idea bajar a la sala común comentó Harry mirándola con una ceja encarada.

Si hubiera sabido que me encontraría contigo, no hubiese bajado tampoco soltó la muchacha altiva.

Sus miradas se cruzaron e intercambiaron un profundo odio jamás antes sentido. Hermione murmuró algo que sonó a "idiota" y Harry apretó sus puños furioso, sin embargo todo quedó hasta allí. La chica no se molestó en mirarlo y pasó a su lado sin despedirse, subiendo las escaleras como un rayo.

&&&&

A la mañana siguiente Harry jugaba con su desayuno ensimismado. Apenas había probado su avena y los huevos con tocino ni los había tocado. Y todo se debía a aquel tan extraño sueño que lo dejó despierto por toda la noche.

"¿No vas a comer tus tocinos, verdad?" preguntaron entonces.

Harry levantó la vista y se encontró con Ron, su pelirrojo amigo.

"No... si quieres te lo sirves tú..."

"Gracias" soló el colorín entusiasmado sentándose frente a él y devorando con los ojos lo que Harry no había provado.

"Si quieres también te doy mi avena..." le ofreció el muchacho apoyando su barbilla en su mano reposada en la mesa.

"Eggg og... graciag" respondió Ron aún con comida en la boca.

Gracias se encogió de hombros y miró hacia la entrada, justo en el instante en que Hermione llegaba a desayunar acompañada de Parvati y Lavander. Harry frunció el cejo.

"¿Estás bien, Harry?" preguntó el pelirrojo cuando ya habían desaparecido los huevos con tocinos.

"Supongo..." respondió desganado.

"¿Qué es lo que te pasa?"

"Nada..."

"¿Nada?" repitió incrédulo el colorín "... cuando dejas tu desayuno es por dos cosas: O estas nervioso por un partido de Quidditch o estás enfermo de gravedad, y por lo que yo sé el próximo partido es dentro de tres semanas más y no te veo enfermo de gravedad... ¿o lo estás y no quieres ir a enfermería?"

"Ninguna de las dos" contestó Harry.

"¿Entonces?"

"Tuve una pesadilla, es todo..."

Pero lo que Harry pensó que tranquilizaría a Ron, tuvo su efecto contrario en el pelirrojo. Ron sabía que las pesadillas de Harry no siempre eran simples sueños. Tenía muy presente cuando el año pasado vio a su padre atacado por una gran serpiente.

"¿Qué soñaste?" preguntó tratando de no alarmarse.

"Fue una estúpidez, en verdad..."

"Debió ser algo grave para haberte quitado el apetito"

"¿De verdad lo quieres saber?"

Ron asintió fervorosamente su cabellera rojiza de arriba abajo.

"Bien... soñé con Hermione..."

"¡Qué!"

"Tampoco es para que se entere todo el colegio" soltó Harry molesto.

"Lo siento, pero ¿qué soñaste?" preguntó Ron impaciente.

"Estaba yo en un cementerio, al parecer esperaba a alguien, cuando de pronto aparecía Hermione y yo la llamaba... quería abrazarla, entonces..."

"¿Entonces, qué?" inquirió nervioso cuando Harry hizo una pausa.

"Entonces desperté"

Ron suspiró aliviado, volviendo a mirar con hambre la avena que Harry no había terminado de comer.

"No entiendo por qué te preocupas Harry... no tiene nada de raro"

"Puede ser, pero tengo una extraña sensación..."

"¿Cual?"

"Que podría pasar"

"No, como crees. Lo que pasa es que a veces soñamos muy vividamente. Aún recuerdo cuando soñé que bailaba con una araña... eso si que es pesadilla" dijo Ron sacudiéndo su cabeza como si así lograra borrar aquel sueño.

Harry rió, sintiéndose mejor.

"¿Te vas a comer la avena?" preguntó Ron mirando el bol de Harry.

"Sírvetela, no quiero más" dijo y le acercó el plato.

"Oh gracias... no sé por qué hoy amanecí tan hambriento"

"Todos los días amaneces así"

Ron no lo escuchó y se llevó a la boca una gran cuchada de avena.

"...gue gueno gue golgamos a ger amigos ogra gez" dijo Ron con la boca llena, sin pensar en lo que decía.

"¿Otra vez?... ¿cuándo no lo fuimos?"

Al pelirrojo se le colorearon las orejas, al igual que las mejillas. Había hablado más de la cuenta y ahora no sabía que contestar.

"Eh... cuando... cuando peleamos en 4to. año" respondió Ron con lo que primero se le vino a la mente.

"Ah, pero fue hace tanto tiempo..."

"Sí, pero ya sabes... nadie me dio su desayuno mientras estuvimos enojados..."

Harry volvió a sonreír y Ron se concentró en terminar la avena antes de volver a levantar la voz y decir algo que no debía.

El chico de cabellera azabache y desordenada miró hacia su derecha y en una esquina otra vez la vio. Hermione leía el Profeta mientras revolvía su bol de avenas sin mucha atención. De pronto ella apartó sus ojos del diario y se fijó en el muchacho que furtivamente la miraba. Tuvieron una corta conexión visual, pero lo suficientemente intensa. Sin embargo trataron de ignorar aquel cosquilleo en el estómago y la comenzón que provocaba el odio.

"¿Ron te puedo preguntar algo?" dijo Harry volviendo a mirar a su pecoso amigo.

"No hay deberes con Trelawney"

"No, no eso... es acerca de Hermione"

Ron se salpicó con la última cucharada de avena y desorbitó sus azules ojos hacia Harry.

"¿Y ahora qué pasa con ella?"

"Comigo nada, pero contigo es lo que qiuero saber" dijo Harry interesado.

"¿Qué?"

"No te hagas el tonto. Sé muy bien que te ha gustado Hermione desde tercer año, no me lo puedes negar"

"Creo que no es un buen tema para la mañana" respondió Ron serio y muy rojo, a lo que Harry estalló en risas.

"¿Aún te gusta?" preguntó oscilando su mirada verde entre el pelirrojo y la prefecta de Gryffindor.

"No" contestó seca y visiblemente molesto.

"¿No?"

"No"

"Ah..."

"¿Por qué lo preguntas?"

"Sólo quería saber"

"¿Por qué?"

"Porque sí"

"Ah..."

"Y que bueno que así sea"

"¿Qué cosa?"

"Que no te guste Hermione ahora" señaló Harry.

"¿Por qué?" y volvió quedar sin aire.

"Porque ella no es para ti"

"¿No?"

"No, es muy seria y aburrida¿no crees?"

"Bueno, a veces es algo insoportable, pero..."

"Además¿no la encuentras fea?"

"¿Fea?"

"Sí, será nuestra amiga, pero tampoco hay que mentir..." dijo Harry moviendo ligeramente su cabeza de lado a lado.

"Yo no la encuentro fea" comentó Ron mirando de reojo a la chica que estaba sentada metros de él.

"Quizás aún te gusta y por eso que no la ves bien"

"¡Qué no me gusta Harry!"

"Ya, ya... pero mirala bien" dijo el chico señalandola "... esas cejas, las ojeras y para que hablar del pelo..."

"Estas hablando como Parvati y Lavander" dijo Ron frunciendo su frente.

"Quizás, pero ellas tienen razón. Además no están nada mal. ¿Te has fijado lo atractiva que esta Lavander?"

"Eh... no..."

"Vamos, hombre, no te creo"

Ron miró a Lavander y luego de examinarla de arriba abajo tuvo que darle la razón a Harry, sin embargo no concordaba lo que decía éste de Hermione.

"Aún así, Hermione no es fea" sentenció Ron cruzándose de brazos.

"Entonces aún te gusta..."

"¡Que no!"

"¿No?"

"¡No!" exclamó firmemente "Que no la encuentre fea no significa que todavía me guste"

"¿Entonces a quién te gusta?"

"Lu... luego te digo" tartamudeó el pelirrojo "... llegaremos tarde a clases"

"Sí, claro, pero tendrás que decirme"

"Sólo si me dices a quien te gusta primero" soltó Ron recogiendo su bolso.

"Ginny" respondió Harry.

"¿Mi hermana?" chilló el colorín.

"¿De qué te sorprende?" inquirió anonadado "... lo sabes desde principios de año"

"Eh... se me había olvidado" comentó algo mareado.

"Bueno, yo te dije a quien me gustaba, ahora te toca a ti"

"Ya te dije que..."

"Hola Ronald" dijeron entonces interrumpiendo al pelirrojo.

Ron giró hacia su izquierda y Harry guió su mirada por sobre el hombro de su amigo.

"Ho... hola Luna" saludó Ron a la muchacha que acababa de aparecer.

"¿Nos vemos más tarde?" preguntó la chica rubia de mirada permanentemente desorbitada.

"Sí, claro... donde siempre"

"Esta bien... entonces... nos vemos"

"Claro, nos vemos"

Luna sonrió tal como Ron y luego se marchó hacia su primera clase del día.

"Ya no es necesario" dijo Harry sonriéndole a Ron, al tiempo que tomaba su bolso y algunos libros de adivinación.

"¿Qué cosa?" soltó el pelirrojo confundido.

"Que me digas quien te gusta... ya es evidente"

Ron se coloreó al máximo y le lanzó una mirada fulminante a Harry, pero no agregó nada más.

Y así ambos, uno más feliz que otro, partieron a la torre de Adivinación .

&&&&

Ginny logró escabullirse de la clase de Historia de la Magia sin problemas, y corriéndo a lo que más dieron sus piernas salió del castillo hacia el bosque prohibido.

Él ya la estaba esperando desde hace unos minutos, y cuando la vio bajar las escaleras, sus ojos brillaron con intensidad. La pelirroja desaceleró el paso al encontrase cerca de Draco, y algo en su corazón le avisó que nada bueno vendría.

"Hola" saludó la muchacha caminando lentamente hacia él.

"Te demoraste" contestó en vez de saludo. Mantenía una postura despreocupada, aunque su mirada y su voz indicaran lo contrario, apoyando su espalda en un gran alamo.

"Es que mis compañeras estaban sospechando, pero pude salir de la clase sin..."

"Esto es grave" la interrumpió de pronto el Slytherin y dejó de apoyarse en el árbol para darle la espalda a Ginny,

"¿Qué pasa Draco?" preguntó enfrentándolo.

El muchacho subió su mirada lentamente, tratando de retener aquel momento de angustia lo más posible.

Ginny a su vez acarició sus mejillas con ternura, esperándo ansiosa la respuesta del Slytherin.

"Este domingo hay iniciación" pronunció Draco luego de mirarse por un largo rato.

"¿Iniciación¿qué es eso?"

"Significa que todos estamos en peligro" contestó y su voz como su mirada se volvió más oscura.

"¿Qué?" saltó Ginny retrocediendo un paso.

"Tienes que cuidarte Ginny, por lo que más quieras..."

"¡Por favor, háblame claro!"

"El Señor Tenebroso está más cerca de lo que imaginas" contestó dándola la espalda por segunda vez.

"¡Oh!" chilló Ginny con terror.

"Lo que escuchas" señaló friamente él sin voltear "... a fin de mes habrá iniciación de los nuevos seguidores..."

"Draco... no..." murmuró con lágrimas en los ojos.

"Lo siento, pero tengo que hacerlo"

"¡No!"

"Tú no entiendes Ginny. Yo tengo que cumplir con la tradición familiar"

"¿Tradición que te puede costar la vida?"

Draco bajó la mirada al suelo de piedras y Ginny sintió la imperiosa necesidad de abrazarlo, pero se contuvo. ¿Cómo podría hacer que entrara en razón? Ser un mortífago más, lo arruinaría por completo y ella no sería capaz de soportarlo.

"Es el destino..." empezó a decir el chico tomando fuerzas de flaqueza "... Mi destino ha estado trazado desde que nací"

"Pero tu puedes cambiarlo" rebatió Ginny atreviéndose a tocar su hombro por fin.

"¡Tú sabes que no puedo!"

"¡Sí puedes!" exclamó volteándolo.

Entonces la pelirroja se asombró. Por primera vez tenía frente a ella a un muchacho muy distinto a que a diario tenía que ignorar. Aquel Draco Malfoy no reflejaba aquella avaricia y arrogancia innatas. Sus ojos grises lejos de ser cuchillas, ahora miraban a Ginny suplicantes y sin esperanzas.

"Lo inevitable pasará tarde o temprano Ginny, y ni tú ni yo, si siquiera San Potter podrá salvar el día"

Ginny a pesar qu etenía tanto que decir y preguntar, no tuvo la osadía suficiente , y buscó en los brazos de Malfoy un refugio que jamás fue seguro.

&&&&

La tarde había caído en Hogwarts, y para muchos era la hora del descanso, pero no para Hermione Granger, la chica