Tras esos ojos de hielo - Potterfics, tu versión de la historia

 

 

 



Victoria ha muerto. Mi mundo se ha quedado vacío, triste, frío. ¿Qué voy a hacer yo sin ella?

Aún no puedo asumirlo, ni creo que sea capaz de hacerlo nunca. No puedo vivir sin Vic, al igual que no puedo vivir sin corazón.

Estúpidos Idhunitas. Lo dimos todo por ese maldito mundo y así nos lo agradecen. Si pudiese moverme prendería fuego a cada milímetro de esa horrible tierra.

Nos obligaron a huir, a vivir con miedo de ser descubiertos, y ahora... Ahora ya no queda nada, han matado a toda mi familia.

No. A toda no. Aún me queda Eva.

Haciendo acopio de mis últimas fuerzas me levanto y camino entre los escombros hasta la cuna de la pequeña: la hija del shek.

Toda esta masacre por su vida... ella sólo es un bebé, ¡un bebé inofensivo maldita sea! Todo este sufrimiento por ser hija de quien es.

 

He pasado toda mi juventud odiando a Kirtash, por ser un shek, por nada más. Pero yo tengo una buena razón: yo me veo obligado a odiarlo porque mi esencia se ve obligada, porque los dioses me lo ordenaban, ¿qué excusa tienen ellos?

Si yo, un dragón, he conseguido entablar una especie de amistad con él, ¿por qué ellos no son capaces de, simplemente, dejarnos vivir en paz? No le hacemos mal a nadie, ni siquiera permanecemos en su maldito mundo.

La pequeña me mira, ¿qué se supone que voy a hacer ahora? Sus ojos son demasiado inteligentes para una niña de su edad. Me recuerda en cierto modo al pequeño shek que Kirtash adoptó una vez, curiosamente eso no me enfada; es más, me resulta muy tierno.

He perdido a mi hijo y a Victoria, eso me rompe el corazón y ya no me queda nadie más que esa pequeña; Alsan murió cuando los seis pasaron por encima de él en la guerra; sé que han matado a Shail y Zaisei para conseguir el cuerno de Victoria; también a Kimara, por traidora, y con ella a Rando y a su hijo. El padre Ha-Din había tenido que huír porque lo acusaron de traicionar a los seis...

Covan ha perdido completamente la razón y ha hecho que la desgracia caiga sobre Idhún y Tanawe junto a él está sometiendo al mundo, bueno, a los que aún nos apoyan.

Todo eso me hace extrañar a los que ya no estaban a mi alrededor. Ahora, observando a la pequeña Eva, incluso añoro a ese odioso shek, el ha sido parte de mi vida desde que tengo trece años. Al final incluso le he cogido cariño, debo de haberme vuelto completamente loco.

-Tranquila Eva, estaremos bien, ya no pueden alcanzarnos- digo mientras cojo en brazos a la pequeña y le doy un beso en la frente- mamá se ha encargado de que nadie te pueda hacer daño.

**********

Eva era una chica un tanto extraña. Siempre estaba sola y los otros niños la temían. Vivía con su padre, en un bonito barrio familiar de Londres desde que era muy pequeña, por lo que todo el vecindario sabía quien era quella chica tan peculiar pese a que gran parte de ellos jamás hubiesen hablado con ella.

Sus notas eran inmejorables, los profesores habían aprendido a dejarla en paz cuando no parecía prestar atención, porque Eva siempre estaba atenta a todo.

Era una chica a la que le gustaba estara a solas con sus pensamientos. Salía para ir a clase y se marchaba a casa nada mas sonar el timbre. A las otras chicas de su edad las entristecería no tener amigas con laa que jugar por las tardes, pero no a Eva. A ella le molestaba la gente y se encargaba personalmente de que nadie la incordiase.

 

Su padre por el contrario, era un hombre muy sociable. Siempre asistía a las reuniones del colegio y estaba dispuesto a darle conversación a cualquiera que tuviese ganas de charlar. Se apuntaba como colaborador para prestar su ayuda en cualquier actividad del centro, fuera cual fuese y compaginaba su trabajo como veterinario con las necesidades de su hija, a la que no le faltaban ni atención ni cariño.

Todos los de la zona había oído hablar del trágico incendio en el que habían muerto su esposa e hijo y que había pasado ya mucho tiempo desde entonces, por lo que todas las mujeres del barrio sabían que estaba soltero. A parte de ser un hombre encantador, también era muy apuesto: un treintañero que conservaba todo su rubio pelo, con unos preciosos ojos verdes y se mantenía en muy buena forma física... prácticamente era la fantasía de todas las madres, y jovencitas del barrio.

Aquella tarde, tras la reunión de padres y profesores que se convocaba anualmente al comienzo de las vacaciones de verano, Jack se quedó para esperar a que Eva saliese y poder volver juntos a casa.

-Bueno, señor Redfield- trató de empezar una conversación la señora Collins: una mujer regordeta de pelo platino (claramente teñido) y ojos oscuros- ¿qué van a hacer Eva y usted este verano?- preguntó, y sin darle tiempo Jack para contestar añadió:- mi Jessi me ha pedido que invite a Eva y claro está, a usted, a pasar las vacaciones en nuestro chalet alpino.

-Lo siento señora Collins- se disculpó Jack sonriendo- Eva y yo pasaremos estos meses en España- la informó.

-Oh, ¿y cómo así España?- preguntó la mujer, resistiéndose a terminar ahí la conversación.

-La madre de Eva vivió allí en su infancia y vamos a ir a visitar la casa, hace mucho tempo que no pasamos por allí. Me gustaría ver cómo está tratando el jardinero el preciado pinar de Victoria- suspiró.

-Oh, eso debe de traerle recuerdos desagradables, yo creo que debería venderlo todo y pasar página- comentó la señora Collins, negando con la cabeza.

-No sólo me trae recuerdos desagradables, señora Collins. Me recuerda a cuando Vic y yo éramos jóvenes. La casa de la señora d´Ascolli es una mansión preciosa, Vic jamás me perdonaría si la vendiese. Todas sus cosas siguen huardadas allí, la casa está tal y como Allegra la dejó. No pienso venderla- sentenció.

La señora Collins suspiró, estaba claro que Jack aún no había superado la muerte de su mujer.

Todavía lo recordaba todo como si fuese ayer:

Ella estaba cocinando cuando oyó las sirenas de los bomberos y salió corriendo para comprobar, horrorizada, que la casa de los Redfield un par de calles más allá ardía medio derruida.

Se acercó corriendo para ofrecer su ayuda y fue testigo de cómo los bomberos sacaban el calcinado cuerpo de la mujer envuelto en un plástico y de cómo Jack era atendido por un médico que intentaba hacerlo reaccionar.

Él estaba sentado en una camilla, con la pequeña en brazos. Físicamente no estaba herido, pero mentalmente...

Acunaba a la niña, que por suerte tampoco había resultado herida. La señora Collins jamás olvidaría la mirada del joven hombre: perdida, vacía. Miraba sin ver nada, mientras tatareaba una canción de cuna desconocida para ella.

 

-Señor, por favor- suplicaba el médico que lo atendía- díganos lo que ha sucedido.

Nada, seguía cantando en un tono de voz apenas audible y pasó así varias horas más.

Era de madrugada ya cuando al fin reaccionó, pero tan solo fue capaz de sollozar y maldecir. Las únicas palabras coherentes que se podían distinguir era: Victoria... Vic... dónde... la luz... no siento... no veo... luz... Todo lo demás eran balbuceos incomprensibles.

Al amanecer había preguntado por Erik. Los médicos habían intentado esquivar la pregunta y darle largas pero ante la insistencia del hombre se habían visto obligados a advertirle de que probablemente el cuerpo del niño estaría tan calcinado que sería irreconocible.

Entonces le había dado un ataque de ira y había empezado a maldecir y a decir incoherencias de nuevo.

La señora Collins cuidaba de Eva de mientras. Hoy en día la mujer sigue asegurando que parecía como si hubiese comprendido lo que acababa de suceder y que respetaba el dolor de su padre llorando en silencio, nunca había visto una cara tan inexpresiva como la de aquella pequeña que, al mismo, tiempo tuviese unos ojos que emanasen tanta tristeza.

A pesar de que los años habían pasado (ya casi una década entera) Jack no había superado aquello, ni lo haría jamás.

Había conseguido mantener una vida mas o menos normal, pero no parecía dispuesto a pasar página.

Había mandado reconstruir su antigua casa con la misma estructura y materiales que la formaban antes y cada verano iba a España, donde había vivido su amada mujer, o a Dinamarca, el lugar en el que él se había criado.

De vez en cuando visitaba Italia también, pero siempre el mismo lugar, aquella pista de tennis tan importante para el hombre.

Los vecinos no comprendían por qué se torturaba de ese modo, ni por qué no rehacía su vida lejos de todo aquello. Ellos no entendían que sin Victoria una parte de su alma había sido mutilada brutalmente y que nadie podía recomponerla, porque no había nadie en el mundo como Victoria y nadie más era capaz de alumbrar su camino como lo hacía ella, por el simple hecho de que no eran Vic.

No necesitaba olvidarla, necesitaba recordar su luz y sentirla cerca para poder vivir, ya que ahora lo único que le ataba a la vida era Eva: la hija de un shek. Con el paso de los años ese se había convertido en un dato relevante, en ella vivía una parte de la esencia de Victoria y nada más importaba. Jack Redfield vivía de sus recuerdos, y eso nadie, ni siquiera la propia Eva, lo comprendía.

Cada noche Jack viajaba a Limbhad con la magia que su amada Lunnaris le había otorgado y se sentaba entre las raíces del arbol de Victoria. Paseaba alrededor de la balaustrada por la que había saltado como un idiota y caminaba hasta donde ella lo curó por primera vez. Recorría la casa hasta llegar a la cocina que había sido testigo de como los legendarios Yandrak y Lunnaris se conocían y se quedaba allí sentado, perdido en sus pensamientos. Pasaba por el cuarto de Vic y hacía algo que jamás imaginó que haría: ponía la música de Chris Tara y escuchaba una y otra vez Beyond. Cerraba los ojos e imaginaba que una joven Victoria de quince años era la que ponía esa canción una vez tras otra. La voz del shek le seguía sonando igual de siniestra, pero despertaba en él una cálida sensación de añoranza.

 

Ya nada más importaba, tan solo guardar bien esos recuerdos. Ahora su vida se centraba en la pequeña Eva. Jack se repetía aquello cada día para no olvidarlo.

Los niños salieron en cuanto sonó el timbre, emocionados por el comienzo de sus vacaciones. Un tanto rezagada, salió Eva y se acercó tranquilamente a Jack.

-¿Qué tal el día, cielo?- la saludó.

-Bien- respondió de mientras le entregaba el boletín de notas.

-¡Vaya pedazo de notas!- exclamó Jack- ¡esto se merece comida Japonesa para cenar!

Eva sonrió, esa era la clase de comida que más le gustaba.


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Espero que os haya gustado el primer capítulo de la historia. He decidido ir editando y corrigiendo todo el fic porque al releerlo me pareció que sería lo mejor. Gracias por leer y espero vuestros comentarios :

Había hecho muy buen tiempo durante todo el mes de julio y Eva y Jack habían disfrutado plenamente del cálido sol de Madrid. Si Jack hubiese tenido alternativa se habrían quedado otro mes más, pero por desgracia no podía dejar desatendida su clínica tanto tiempo. Finalmente habían decidido volver para pasar el cumpleaños de Eva, el veinte de agosto, en Londres.

Aquella mañana Jack había hecho una tarta de chocolate blanco, el favorito de la pequeña, y habían pasado el día en el bosque como a Eva le gustaba. Era un día perfecto para pasear bajo la fresca sombra que proyectaban las hojas de los árboles sobre el camino que padre e hija tenían marcado como ruta fija desde hacía casi cinco años. Les gustaba detenerse y sentarse en alguna piedra medianamente plana, aunque ninguno de los dos necesitase descansar. Eva solía llevarse el bloc de dibujo para pintar, aunque casi nunca tomaba como referencia los árboles que veía ni los colores de alrededor. No, a la pequeña le gustaba retratar lo que escuchaba: cerraba los ojos y atendía al canto de los pájaros que no se dejaban ver y al murmullo de un arroyo lejano que ni ella ni su padre habían llegado a visitar. Cuando terminaba el dibujo no se parecía en nada a la realidad, ni los pájaros que ella pintaba existían como especie.

Jack no podía entenderlo, pero nunca le dio mayor importancia ni hizo preguntas, nunca había sido capaz de comprender el funcionamiento de la mente de los sheks y no pretendía serlo en un futuro próximo. Sin embargo, sí que sentía curiosidad y por ello miraba fijamente a Eva siempre que lo hacía. Finalmente decidió que la explicación más razonable era que aún era pequeña y que, como todos los niños de su edad, tenía mucha imaginación.

Mantuvo su teoría durante los años venideros, pero Eva cumplía once años y seguía haciendo dibujos como los que pintaba con seis, aunque la calidad había mejorado notablemente. Si hubiese preguntado por qué hacia aquello, Eva le había respondido que ella pintaba tal y como imaginaba que las representaciones de aquello que percibía debía ser, porque la realidad no cuadraba. Como Jack no preguntó, Eva nunca lo explicó.

Empezaba a oscurecer cuando decidieron emprender el camino de vuelta a casa. Pese que era una calurosa noche veraniega empezaba a refrescar y no llevaban chaquetas con las que abrigarse.

Cuando llegaron la cumpleañera subió a su habitación para darse una ducha antes de cenar, odiaba sentirse pegajosa, especialmente en verano. Dejó el pijama al lado de la bañera y abrió el grifo, por el que salió un chorro de agua helada que hizo a la niña dar un salto para apartarse de él.

 

Jack odiaba el agua caliente y se solía duchar sin usar la caldera. Eva, en cambio, no soportaba el agua fría, prefería mil veces que el calorcito y el vaho que se formaba a partir de él la envolviesen. El agua tardó mucho en calentarse hasta su temperatura ideal y por eso apenas tuvo tiempo de disfrutar de el baño, para cuando entró Jack ya estaba avisándola de que la cena estaría lista en unos minutos.

Se lavó lo más rápido que pudo y se puso el pijama sin molestarse en secarse completamente. El pelo mojado empapó la parte de los hombros de la camiseta del pijama, pero como era de color negro y no se notaba mucho Eva decidió dejarlo correr.

Antes de salir del baño y bajar a cenar, un ruido extraño procedente de la ventana atrajo su atención. Intentó ver qué había al otro lado del cristal pero estaba empañado y no consiguió distinguir nada. Se acercó, recelosa, y abrió un poco la ventana. Fuera había una lechuza de color marrón oscuro, parada en el alfeizar como si estuviera esperando a que la dejase pasar.

Empujó la ventana un poco más, lo justo para que el animal entrase. La lechuza no se hizo esperar, tan pronto como tuvo hueco se coló rápidamente y se posó sobre el lavabo. Eva se acercó, desconcertada y vio que el animal le ofrecía la pata, a la que llevaba atada una carta. La situación se volvía más rara por momentos.

-¡Eva!- la llamó Jack desde la cocina- ¡baja en cuanto acabes, la cena está lista!

La niña no contestó, temía espantar a la lechuza si lo hacía. Cerró la ventana para que no pudiese huir y cogió la carta de su pata con cuidado. La abrió y leyó rápidamente, aún sin entender nada.

-Tiene que ser una broma- susurró para si misma. Miró al ave, como si ésta fuese a responder. La lechuza ladeó la cabeza, con los ojos fijos en ella.

Eva volvió a abrir la ventana para que el animal pudiese salir, pero no se movió del sitio.

-Va, márchate- dijo haciendo aspavientos con las manos- vuelve con tu dueño.

La lechuza no hizo caso. Metió la cabeza debajo del ala como si intentase dar a entender que iba a ignorarla y ululó suavemente.

Eva frunció los labios y decidió ocuparse del bicho más tarde. Bajó por las escaleras casi corriendo y encontró a su padre ya sentado en la mesa de la cocina, jugueteando con una cuchara de madera.

-Papá- dijo Eva. Él levantó la mirada para sonreír a la joven y se encontró con un sobre de papel en sus narices. Cogió lo que la niña le tendía y descubrió con sorpresa que era una carta. Extrañado la abrió, pero todo se hizo aún más confuso cuando empezó a leer.


COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA Y HECHICERÍA

Directora: Minerva McGonagall.

Estimada señorita Redfield:

Tenemos el placer de informarla de que dispone de una plaza en el colegio Hogwarts de magia y hechicería. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios.

Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de julio.

 

Muy cordialmente,

Neville Longbottom,

de la junta directiva



Después de terminar con la carta comenzó a leer la lista de materiales necesarios, ligeramente sorprendido. Eva lo miraba sin comprender, no esperaba que su padre se tomase el asunto con tanta seriedad, como si lo que ponía pudiese ser verdad. Lo que Eva no sabía es que Jack ya esperaba que tuviese dones mágicos y no era eso lo que lo había sorprendido. Lo que había llamado la atención del hombre era que hubiese magos en la tierra, algo que él no sabía.

-¿Tú quieres ir?- preguntó repentinamente a Eva.

-¿Te lo has tomado en serio?- dijo sin cambiar absolutamente nada su expresión. Nunca había tenido intención de contarle nada, pero la situación lo le dejaba otra salida.

-Eva... nunca te lo he hablado sobre esto... pero...- dijo un tanto nervioso- mira.

Alzó las manos en dirección a la cuchara de madera que descansaba sobre la mesa y la elevó unos centímetros. Su esencia de dragón no permitía que la magia fuese muy poderosa, pero si podía hacer cosas simples como aquellas, lo suficientemente extraordinarias como para sorprender a una niña que desconocía las maravillas de la magia..

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Al día siguiente fueron al centro de Londres, tal y como indicaba la carta allí estaba el Caldero Chorreante. Ninguno de los dos se había fijado antes en aquella pequeña taberna pese a que habían pasado miles de veces por delante. Se quedaron delante unos minutos, decidiendo si entraban a aquél bar de mala muerte o daban media vuelta y volvían a casa. Al final Eva agarró de la camisa a su padre y lo obligó a pasar por delante de ella.

El lugar estaba bastante lleno, aunque la mayoría de las personas tenían un aspecto extraño y siniestro. Intentando no molestar a nadie Jack y Eva se acercaron a la barra y se situaron en un sitio vacío y alejado.

-Disculpe, ¿es usted Tom?- le preguntó Jack al tabernero.

-El mismo, ¿qué desea?- pese a su horrendo aspecto el tono que usaba parecía amable e incluso divertido.

-Verá...- dijo Jack, un poco cortado.

Al ver que su padre no sería capaz de mantener una conversación sin tartamudeos, Eva sacó la carta de la mochila que llevaba y la puso sobre la mesa.

-¿Cómo entramos?- preguntó. Sus palabras fueron totalmente corrientes, pero algo heló la sangre del tabernero. Sin saber muy bien por qué se había asustado y aún con los pelos de punta los guió hasta un pequeño patio interior y allí golpeó los ladrillos con una varita. Estos se movieron ante los patidifusos ojos de Eva y Jack, dejando ver un callejón rebosante de gente. Eva cruzó sin ni siquiera mirar a Tom y después de agradecerle su amabilidad Jack la siguió.

Habían conseguido llegar al mundo mágico, pero seguían estando totalmente perdidos. Eva miraba en todas las direcciones, analizando el lugar, mientras Jack se dedicaba a observar toda esa actividad, emocionado.

Al principio había desconfiado de la carta, pensando que era una artimaña para atacar a Eva, pero después de ver todas esas familias caminando de un lado a otro se deshizo de esa idea.

Un rato después, cuando ya empezaba a cansarse de dar palos de ciego, se acercaron a una familia que estaba a punto de pasar a su lado.

 

-Disculpen- les dijo para llamar su atención- verán, mi hija y yo andamos un poco perdidos, es la primera vez que venimos y...

-Oh, claro, la primera vez es siempre muy confusa- dijo la mujer pelirroja- también es el primer año de nuestro hijo Al. Tenemos otro más que ya ha ido un año a Hogwarts pero el inicio de curso siempre es una locura. Podemos acompañarles, si quieren claro.

-Sí, sí por supuesto. Sería genial, llevamos un buen rato ya sin saber qué hacer. Muchas gracias- sonrió Jack.

Después de hacer las presentaciones y una palabras cordiales los condujeron hasta el edificio más grande e imponente del callejón. En la entrada el hombre de gafas les explicó que lo primero que tenían que hacer era cambiar el dinero en el banco.

El interior era tan asombroso o más que el exterior. Tras las mesas había unos seres pequeños, con una enorme nariz y orejas en punta.

Se acercaron al mostrador y le pidieron cambiar el dinero. Descubrieron que aquellos seres no eran para nada amables, pero si efectivos trabajadores muy laboriosos. Les explicaron cómo era el cambio, pero Jack lo olvidó inmediatamente.

Con un saco de pesadas monedas en vez de billetes salieron de nuevo a la calle, en la que fueron de tienda en tienda acompañados por aquella amable familia que acababan de conocer e hicieron sus compras.

Cuando se dirigían a la tienda de túnicas, Jack sintió un escalofrío. La misma sensación que solía sentir antaño que cada vez que se acercaba... Apartó esa idea de su mente, recordándose mentalmente que era imposible y que era un idiota por haber pensado aquello.

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Sigo editando la historia, ha pasado mucho tiempo y sigo corrigiendo los fallos (seguro que me he dejado unos cuantos). Espero vuestros comentarios, nuevos lectores ;)






Eva, mi pequeña Eva pensaba Jack mientras veía como la niña desayunaba. Once años, hacía casi once años desde que se había quedado sólo con ella. Cuando llegó la carta pensó en contárselo todo. De pequeña le había contado cosas sobre Idhun, pero siempre como cuentos para dormir. Temía dejar de ser su papá cuando se lo contase, temía perder su amor. No podía soportar eso.Victoria siempre había querido que sus hijos creciesen sin saber nada, porque lo que ellos más habían extrañado era una vida común, sin guerras de razas o dioses locos.Eva no era ni mucho menos una niña normal, jamás había encajado. Jack tenía la esperanza de que con gente mágica eso cambiara, había comprobado que los unicornios tenían un vínculo especial con los magos, como Shail, que siempre había sido lo más parecido a un hermano para Victoria.Le apenaba muchísimo dejarla marchar, pero aquel día, cuando la vio con una túnica puesta mientras compraban el material se había sentido muy orgulloso.Eva levantó la mirada para sostener tranquilamente la de Jack. Era cierto que se parecía mucho a su padre, pero tras esos ojos de hielo brillaba la luz del unicornio.-¿Pasa algo, papá?- preguntó al ver que Jack no iba a empezar la conversación.-No, nada, estaba pensando- sonrió éste- te quiero dar una cosa.Se levantó y se dirigió a su habitación. Al fondo del cajón de la mesilla de noche reposaba el collar de Victoria, la lágrima de unicornio que le había regalado él mismo mientras ella estaba "enferma".Bajó de nuevo por las escaleras y se acercó a Eva. Se arrodilló ante ella y puso las manos sobre sus rodillas.-Este collar fue de tu madre- le dijo sosteniéndolo en alto- sobrevivió al incendio, lo he guardado todo este tiempo, pero es hora de que lo tengas tú- se lo entregó a la niña mientras ella lo miraba con curiosidad y emoción contenida- tiene un gran valor sentimental. Te dará suerte- dijo mientras ella se lo tendía de nuevo.-¿Me lo pones papá?- preguntó.Con el corazón encogido le apartó el pelo para poder atarlo. Era cierto que al principio le había costado acostumbrarse a ella, por que su instinto la rechazaba, su olor le provocaba un profundo desprecio, pero tenía una mínima parte shek, era un unicornio y una humana también, y eso se lo había hecho más fácil a ambos. Tampoco había sido sencillo para Eva, a veces su padre la molestaba con su constante necesidad de cariño y su manía de hablar a todas horas y solía hacer cosas sin pensar. Había pensado que eran los típicos enfados de padre e hija, y que él en cierto modo necesitaba sentir amor por su parte para que la herida de Victoria no le escociese tanto. Con el tiempo ella había aprendido a ser más tolerante, había convivido con el olor de un dragón desde que nació, estaba acostumbrada; Jack, por su parte dejó a Eva su espacio y no estaba encima suyo todo el rato, había aprendido a dejarla ser más independiente.Ambos se querían mucho, pese a que los dioses no lo quisieran así.-Bueno, mejor vamos, no querrás llegar tarde- dijo Jack levantándose.Eva lo siguió y ambos se dirigieron a la estación.Había un gran número de personas, era agobiante.-¿Qué andén es?- preguntó él mientras intentaba no atropellar a la gente con el carrito de su hija.Eva sacó el billete y levantó una ceja.-Nueve y tres cuartos- contestó.¿Dónde se supone que está eso? se preguntó Jack.Caminaron hasta los andenes nueve y diez, allí no había nada.-Disculpe- le dijo a un vigilante- ¿El andén nueve y tres cuartos por favor?-¿No es usted un poco mallorcito para andar con la bromita?- contestó irritado- todos los años lo mismo- gruñó mientras se alejaba refunfuñando.Eva buscaba con la vista a gente con un baúl, a lo lejos vio a la familia que les ayudó el día de las compras. Le tiró de la manga a su desconcertado padre e hizo un gesto con la cabeza para señalarlos.-Señores Potter- saludó con una sonrisa- que agradable sorpresa encontrarlos de nuevo.-Igualmente señor Redfield- contestó el hombre moreno.Les explicaron como cruzar, y ambos cogidos de la mano corrieron hacia la separación de los andenes nueve y diez.Contra todo pronóstico no chocaron contra la pared, pasaron a otro rebosante de gente, con un letrero en el que indicaba que, efectivamente, era el nueve y tres cuartos.Jack miraba maravillado a todas partes, familias enteras despedían a sus hijos, frente a un tren escarlata, una locomotora de vapor el la que ponía expreso Hogwarts.Acompañó a Eva hacia una entrada, triste por tener que dejarla marchar.-Ven siempre que puedas cariño- le dijo mientras le apartaba el pelo de la cara para colocárselo tras la oreja, cosa que molestaba a Eva, pero esta vez no se quejó, ella también echaría de menos a Jack- te quiero, no lo olvides.-Yo también te quiero papá- dijo ella sonriendo de medio lado.Se abrazaron y luego ella se adentró en el tren, despidiendo a su padre con la mano.-Escríbeme- le gritó mientras ella desaparecía por la puerta.Allí se iba su hijita, su pequeña Eva, había crecido mucho, apenas se había dado cuenta de lo mayor que se había hecho. Estaba muy orgulloso.
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Todos los compartimentos estaban ocupados. Caminaba pasillo arriba buscando alguno vacío, pero no había suerte.Iba tan concentrada en su tarea que no se dio cuenta de que no estaba sola en el pasillo, y para cuando reaccionó ya era tarde.Chocó contra un muchacho de pelo muy rubio, casi blanco y ojos grises. Él iba leyendo algo y tampoco reparó en la chica, ambos se tambalearon y tuvieron que agarrarse para no caer.-Lo siento mucho- dijo el chico- no te había visto, estaba distraído y no me he dado cuenta de...-Da igual- cortó ella en tono inexpresivo y se puso a arrastrar de nuevo su baúl.-Deja que te ayude- insistió el chico tomando el equipaje de ella- por cierto, soy Scorpius Malfoy.-Eva Redfield- contestó sin mirarle.Había algo extraño en esa chica, por su apellido estaba claro que no era de una familia mágica, pero aún así la encontraba muy... Misteriosa, sí, esa era la palabra, aunque escalofriante también la describía bien.Siguieron andando por el pasillo hasta que ella se detuvo frente a un compartimento vacío. Cogió su baúl y entró.Scorpius se quedó parado frente a la puerta sin saber qué hacer.-Puedes pasar- dijo ella con tono frío mientras sacaba un libro y se ponía a leerlo.Se sentó frente a ella un poco tenso, no sabía si la molestaba. Tenía una expresión indescifrable y movía los heladores ojos azules de derecha a izquierda a gran velocidad.Levantó la mirada y la centró en el exterior. Él miró también. La persona que recibía la atención de Eva era un hombre rubio de ojos verdes, que la despedía con la mano.Ella le devolvió el gesto.-¿Es tu padre?- preguntó el muchacho.-Sí- contestó simplemente.Él también se despidió del suyo mientras el tren se ponía en marcha.La chica volvió a centrar la atención el su lectura.La puerta del compartimento se abrió y entraron tres muchachas de pelo moreno y rizado, de grandes ojos castaños y piel pálida con unas cuantas pecas salpicando sus naricillas chatas, completamente iguales las tres.-Hola- saludó la que llevaba una coleta alta- perdón, no quedan compartimentos libres, ¿os importa que pasemos?Eva se encogió de hombros sin mirarla y Scorpius asintió e hizo un gesto con la mano para que pasasen.-Yo soy Eloie- dijo la que había hablado antes, con un fuerte acento- ella es Elaia- nombró a la que tenía una larga trenza azabache- y ella es Enara- terminó con la muchacha de pelo suelto y bastante espantadizo.-Yo soy Scorpius- dijo mientras tomaban asiento- Y ella es...-...Eva- terminó la muchacha.-Encantada- dijo Eloie, que parecía la más habladora.-¿De dónde sois?- preguntó el chico sin poder contener la curiosidad.-De España- contestó.-País Vasco- replicó Enara, hablando por primera vez- no es lo mismo.-¿Dónde está eso?- dijo.-Al norte de la península, cerca de la frontera con Francia- contestó Eloie con una sonrisa- hemos tenido que mudarnos por el trabajo de nuestra madre- contó.-Bueno, bienvenidas- les dijo el muchacho. -Gracias- contestó Elaia tímidamente, tan bajito que al chico le costó oírla. -¿Habéis estado en España?- preguntó Eloie por hablar de algo.-No- contestó Scorpius.-Sí- dijo Eva.-¿En qué parte?-Madrid.-¿Cómo así?- preguntó Scorpius- ¿De vacaciones?-Sí.Estaba claro que no era muy habladora, al contrario que Eloie, que no callaba ni debajo del agua.Les contó sobre su vida antes de mudarse, del enfado de sus hermanos cuando se enteraron de que tenían que cambiar de colegio, las clases de inglés que habían tenido cada día desde que les dieron la noticia, lo mucho que les gustaba Londres y cosas irrelevantes.Era agradable oír su constante parloteo, porque Eva no había vuelto a decir palabra y así aliviaba un poco la tensión.Eloie era una chica enérgica, parlanchina y atrevida, muy segura de si misma, o al menos daba esa impresión. Elaia era una muchacha tímida y compensaba el silencio que su hermana no sabía guardar, apenas tomó parte en la conversación, y cuando el muchacho le hacía una pregunta directamente desviaba la mirada sonrojada y contestaba en un tono de voz casi inaudible. Enara, por su parte era un poco refunfuñona, solía dar contestaciones bordes o sarcásticas, siempre se burlaba de su hermana con un humor bastante inteligente, aunque parecía que las disputas las tenían entre Eloie y ella, porque jamás se metía con Elaia.Pasaron el viaje entre los largos relatos de Eloie, con constantes interrupciones de Enara y sonrojos de Elaia, mientras Scorpius las escuchaba atentamente y de vez en cuando contaba algo; Eva leía o miraba por la ventana, sin prestar atención aparentemente, y así hasta que el tren se detuvo cuando ya caía la noche.
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Holaa.Bueno, aquí tenéis un nuevo capi, este es más largo que los demás, espero que les guste y que me comuniquen su opinión, en serio, me animan mucho a seguir escribiendo.Gracias!! :)


-¡Los de primero! ¡por aquí los de primer año!- gritaba un hombre enorme y bastante peludo. Eva se acercó a él y siguiendo sus indicaciones montó en un bote que flotaba sobre las aguas de un enorme lago con otros tres chicos desconocidos.-En este lago hay un calamar gigante, me lo ha contado mi papá, dice que a él lo sacó del agua cuando en primero se cayó del bote- contaba emocionada una niña rubia.Eva se asomó un poco intentando distinguir algo en las oscuras aguas, pero no fue capaz de detectar nada.A lo lejos se dibujó la silueta de un enorme y magnífico castillo de piedra, imponente. Eva lo miraba maravillada sin dejar que su rostro lo denotase, era una construcción exquisita, con múltiples torres y laderas a su alrededor, y lo más importante, un enorme bosque cerca. Desembarcaron y pasaron a un gran recibidor de altos techos y muy espacioso, todos murmuraban maravillados a su alrededor cuando un hombre algo regordete, castaño y con orejas de soplillo se acercó a ellos.-Bienvenidos a Hogwarts- dijo con un tono que sorprendentemente imponía respeto y era, al mismo tiempo amigable- espero que su primera impresión haya sido buena. Soy Neville Longbottom y seré vuestro profesor de herbología- continuó- ahora os seleccionarán para una casa, que será como vuestra familia los años que pasaréis aquí. Cada buena acción que realicéis sumará puntos a vuestra casa, y las malas los restarán. Al final del año, la casa que más puntos tenga será elegida como casa ganadora, así que ya sabéis, portaos bien.Dicho esto abrió las puertas que daban a un enorme comedor donde había cuatro mesas, cada una de una casa y montones de alumnos sentados en ellas. El techo se asemejaba al del exterior, realmente hermoso y cientos de velas flotaban sobre sus cabezas. Al fondo estaba la mesa de los profesores y ante ella una banqueta en la que reposaba un viejo y andrajoso sombrero. Todos los de primero se sorprendieron cuando comenzó a cantar las cualidades requeridas para cada casa.Cuando terminó el profesor Longbottom empezó a llamar a los estudiantes por orden de lista y el sombrero los enviaba de un lado u otro.-Etxeberri, Elaia- una de las chicas que Eva había conocido en el tren subió y se encogía en el taburete intentando desaparecer, roja como un tomate. -Huffelpuf- gritó el sombrero.La niña corrió lo más deprisa que pudo en dirección a esa mesa y se sentó intentando pasar desapercibida sin llegar a ser borde con la gente que la saludaba y se presentaba.-Etxeberri, Eloie- llamó el profesor. La otra hermana subió con gesto seguro, pero se notaba que estaba muy nerviosa por la expresión de su cara.-Griffindor- gritó el sombrero.Se dirigió a su mesa con una sonrisa de oreja a oreja, no se lo había dicho a nadie, pero quería caer en esa.-Etxeberri, Enara- nombró Neville.La última de las trillizas subió con la cabeza muy alta, orgullosa.-¡Slytherin!Se dirigió arrogante hacia su mesa y se sentó mientras estrechaba las manos de sus nuevos compañeros.Unos cuantos alumnos más tarde llegó el turno del muchacho rubio con el que había chocado la chica, que fue seleccionado para Slytherin y se sentó junto a Enara.La fila se acortaba, ya no quedaban muchos.-Potter, Albus- llamó el profesor.El muchacho que Eva había conocido en su día de compras subió al taburete. El sombrero tardó un rato en decidir, pero finalmente gritó:-GRIFFINDOR.La mesa estalló en aplausos y el niño se sentó al lado de una muchacha pelirroja y en frente de su hermano.-Redfiel, Eva- la nombró el señor Longbottom.La chica subió con paso seguro y expresión indescifrable y se sentó en el taburete. Le pusieron el sombrero que le tapaba los ojos y todo se volvió oscuro.Interesante, una gran mente, muy amplia sí, eres realmente inteligente, podrías ser una Ravenclaw, pero no creo que eso sea lo mejor. Es muy extraño, cuerpo de Slytherin, serías idónea para esa casa, pero tu corazón es noble, y también leal, tienes el valor de...-¡Griffindor!La mesa de los leones estalló en aplausos mientras ella se dirigía intentando descubrir qué había querido decir el sombrero.-Eva, aquí- gritó Albus señalando un asiento vacío a su derecha.La chica se dirigió hacia allí y tomó asiento su lado.-Ya conoces al tonto de mi hermano- dijo con un gesto de cabeza- ellos son mis primos Fred- señaló a un chico pelirrojo que estaba sentado al lado de James- y Rose- la niña pelirroja de la izquierda- y él es Erik, amigo de mi hermano.-Encantada- dijo Rose.-Igualmente- contestó Eva en un intento de ser amable.-Bienvenida a Griffindor, la mejor casa de todas- dijo James.-Los leones- rugió Fred.Les estrechó la mano a ambos. -Enhorabuena- le dijo Erik tendiéndole la mano. Eva se fijó en el por primera vez. Era un chico muy rubio de ojos castaños, le recordaba mucho a su padre, incluso emanaban el mismo repugnante olor.Le estrechó la mano al joven, cosa que provocó que todas las células de su cuerpo se pusiesen alerta. Nada más conocerle y ya le caía mal, aunque no había una razón aparente, ¿qué pasaba?A Erik le pasaba más de lo mismo, Eva le recordaba a su padre, en aspecto, en la forma de actuar, en la expresión... pero sobre todo en los ojos, esos ojos fríos como el hielo que siempre parecían analizarlo todo eran idénticos. Ambos tenían la sensación de conocerse de algo, pero no era posible.Se soltaron casi de inmediato con un poco de asco, los dos intentado encontrar una explicación racional para lo que sentían.-Si te digo la verdad, creía que te iban a mandar con mi hermana- rió Eloie- no te ofendas.Ella simplemente se encogió de hombros.-Eso me lleva a otro tema- sonrió Albus- ¡Ja!- le dijo a su hermano mayor- no soy un Slytherin.-Se habrá equivocado, es un sombrero muy viejo- se excusó James.Cuando terminó la selección la profesora llamó la atención haciendo tintinear una copa.-Bienvenidos a todos a un nuevo curso en Hogwars. Como cada año, espero un buen comportamiento por su parte. He de comunicarles a los nuevos, y recordarles a los antiguos alumnos que el Bosque Prohibido, como su propio nombre indica, está prohibido. El señor Filtch me ha pedido que les diga que hay una lista con los objetos que están prohibidos en el recibidor. Dicho esto, disfruten del banquete.Platos a rebosar aparecieron a la mesa y todos empezaron a comer.-Bueno, Eva- dijo James que había desarrollado cierto interés por la chica, era como un dulce para un bromista como él una chica que apenas sonreía- ¿Eres de por aquí?-Sí- contestó sirviéndose sopa.-¿De dónde exactamente?- insistió.-Londres.-Oh, nosotros también, ¿cómo así que no nos hemos visto?-Ella es de una familia muggle, bobo- contestó Albus que no quería que su hermano espantase a la chica.-No te estoy hablando a ti.Eva seguía comiendo sin intención de hablar mucho más.Al final se iniciaron conversaciones en pequeños grupos mientras ella simplemente escuchaba.Cuando terminaron de cenar los prefectos los conducieron a la torre Griffindory los mandaron a sus habitaciones.-Buenas noches, Eva- dijo haciendo una reverencia y besando su mano. Ella ni se imutó, simplemente le miró con frialdad. Normalmente la gente apenas hablaba con ella, le tenían miedo, y ahora, este chico se tomaba tantas confianzas que la confundía; nunca había sentido la necesidad de caerle bien a alguien, pero se acababa de dar cuenta de que no le importaba tener a gente que a su alrededor, era todo muy extraño.-Buenas noches- contestó.El chico desapareció en dirección a las habitaciones de los chicos, conteniendo la risa.-No le hagas ni caso, es un poco tonto- susurró Albus- siento que te haya molestado.-No ha sido nada, buenas noches- dijo mientras se dirigía hacia las escaleras de las chicas.Eva compartía con Rose, Elaia, la niña que había hablado del monstruo y otra de pelo castaño oscuro.Se fue a la cama pronto, demasiado cansada para hacer nada más, pensando en lo raro que había sido el día, y de ese chico... Erik, ¿quién era? Tenía que averiguarlo.
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Holaa, espero que les haya gustado el capi.Espero también que comentéis, quiero saber lo que opináis.Gracias por leer :)







Era su primer día de clase. Estaba muy nerviosa, aunque no había dejado que se le notara. Con los los magos era diferente, no era como las demás personas, a las que encontraba muy... simples. Quería empezar de nuevo, esta vez intentando caerle bien a la gente. Una parte de ella se revelaba ante la idea de relacionarse con la gente, le gustaba estar sola y las personas la agobiaban; por otra parte necesitaba gente a su alrededor, amigos tal vez, no sentirse tan marginada. Muchas veces se había planteado la posibilidad de ser bipolar, era como si fuese dos personas diferentes, incompatibles. Todo eso la confundía.Se miró al espejo mientras se cepillaba los dientes. Conocía bien su rostro, pero al mismo tiempo era como si no fuese ella. El reflejo, SU reflejo la miraba impasible, su rostro pálido estaba inexpresivo, con el pelo mojado y rizado cayéndole sobre los hombros y esos ojos azules denotaban tal frialdad que incluso ella misma se sentía intimidada. Eran horribles, pero por otra parte tan hermosos... Los odiaba y los amaba a la vez, no quería asustar a la gente, ni echarla de su lado, pero le encantaba estar sola y que la respetasen.Se mojó la cara con agua fría y se sentó en el suelo embaldosado, cerca de la ventana, mientras me cepillaba el pelo. Le encantaba eso, la relajaba mucho, era una de las razones por las que se levantaba cada mañana mucho antes de lo necesario. Cuando era más pequeña, se despertaba bastante pronto y se preparaba, luego, cuando ya empezaba a ser la hora de levantarse iba al cuarto de su padre para despertarlo, y cuando se desperezaba, le tendía el cepillo y ambos se sentaban en la cama, él le cepillaba el pelo mientras le contaba relatos sobre un mundo que él mismo había inventado, Idhun, donde todo era posible.Había abandonado esa costumbre hacía años y aún seguía sin saber por qué se había ido distanciando de su padre, una parte de ella agradecía el espacio, pero le echaba de menos.-Eva- dijo Rose desde el otro lado de la puerta del baño- ¿vas a tardar mucho? Lo necesito con urgencia.Se levantó y salió para dejarle intimidad a Rose.Sacó de su baúl los libros que necesitaba y se preparó para bajar a desayunar, sin esperar a las demás, que dormían aún.Apenas había nadie en el Gran Comedor. Se sentó alejada en la mesa y sacó un pergamino y una pluma mientras mordisqueaba una galleta.No entendía por qué usaban tinta y pluma, era muy pringoso. Para clase tenía planeado usarlas, lo mejor era evitar broncas con los profesores, pero para mandar cartas a su padre usaría un boli que robó del banco, que tenía un bonito color azul claro. Al principio había intentado llamarle, pero allí no había cobertura, por lo que se había tenido que rendir y conformarse con escribir una carta.
Ahora mismo estoy desayunando en el comedor. Me han seleccionado para Griffindor, aquí estamos divididos en cuatro casas, la mía al parecer es la de los valientes, sería una casa perfecta para ti. Conozco a alguno de mis nuevos compañeros, espero que estés contento de saber que tengo algo parecido a un proyecto de amigos, no tienes de qué preocuparte, estoy bien.Te quiere:Eva.
-¿Qué escribes?- preguntó Albus sentándose a su lado.-Una carta- contestó, luego pensó que a lo mejor tendría que empezar a dar más información cuando le preguntaban, para que tener una conversación con ella no fuese tan complicado- para mi padre- empezó, una parte de su cerebro le mandaba cerrar la boca, le decía que no tenía que fiarse de nadie más que de ella misma- me pidió que le escribiese nada más llegar.-Padres- dijo encogiéndose de hombros, viendo el esfuerzo que hacía la chica para ser amable- los míos también son unos maniáticos- dijo sacando un pergamino- tengo que escribirles también.-¿Dónde la puedo mandar?- dijo más cortante de lo que pretendía- por favor, ¿me lo puedes decir?- lo intentó de nuevo con un tono más amigable.-Claro, desayunamos y te acompaño- dijo Albus con una enorme sonrisa. Estaba claro que esa chica tenía ganas de ser amable, pero simplemente parecía no que le saliese, quería ayudarla de algún modo a caer bien a la gente, él al menos la consideraba una buena persona.Terminaron justo cuando James, Fred y Erik llegaban medio dormidos.-Vaya, buenos días- dijo James con una sonrisa burlona- veo que empiezas bien el curso hermanito.-Buenos días a ti también James- dijo irritado Albus.-¿Ya os vais?- dijo Fred riendo al ver que caminaban juntitos.-Sí, la voy a llevar a enviar una carta- contestó empezando a cansarse.Eva miraba a Erik con el ceño fruncido, y él a ella igual, ambos sumergidos en sus pensamientos.Albus la agarró de la mano y tiró de ella para conducirla hacia la salida. Al principio Eva sintió ganas de apartar su mano de un tirón, pero luego simplemente lo siguió dejándose arrastrar.Subieron muchas escaleras, hasta llegar a las de una torre, o al menos esos supuso Eva, porque estaban muy alto y las escaleras se estrechaban.Entraron a una sala llena de lechuzas, en lo alto de lo que efectivamente era una torre.-¿Tienes lechuza?-Sí.Se dirigió hacia una completamente negra a la que había llamado Sheziss, uno de sus personajes favoritos de los cuentos de su padre.Cada uno envió su lechuza a casa, para dar la noticia de que estaban bien.Eva se quedó observando su ave, que pronto se encontraría con Jack, ella también le echaba de menos, y estaba preocupada por él, ya que lo único en lo que consistía su día a día era cuidarla, ya fuese planchar su ropa, preparar la comida o escuchar a escondidas cuando practicaba con la guitarra que le había regalado. ¿Qué estaría haciendo ahora él?Descendieron rápidamente para no llegar tarde a clase, y cuando ya salieron a un pasillo más ancho Eva se quedó quieta intentando decidir la dirección que tenían que tomar, Albus eligió por ella y volvió a tirar de su mano.De alguna manera él parecía conocer el camino, porque en un momento estuvieron entrando por la puerta del aula de encantamientos.Se sentaron juntos detrás de Rose y Eloie justo en el momento en el que el profesor entró.-Hola a todos chicos. Hoy es la primera clase de muchas, y espero que desde el principio mostréis atención, ¿Habéis traído las varitas?- preguntó, era un hombre pequeño y con voz chillona .Todos los alumnos se las mostraron.-Muy bien, ¿Todos tenéis una pluma?- todos levantaron la pluma que habían encontrado sobre los pupitres.Se dispuso a explicar el hechizo y practicaron las palabras y los movimientos por separado al principio.-Bien, ahora que todos lo sabéis más o menos lo que hay que hacer, efectuar el hechizo, es normal que al principio no os salga, el estudiante que primero lo consiga conseguirá diez puntos más para su casa. ¡Comenzad!La clase se llenó de murmullos y risas, Eva miró a los lados, nadie lo conseguía. Alzó la varita en dirección a la pluma y con el simple hecho de concentrarse en ella, de hacer pasar energía por la varita la pluma se elevó hacia el techo.-Muy bien señorita Redfield- exclamó el profesor- diez puntos para Griffindor.Se quedó mirando la pluma que aún flotaba sobre su cabeza, que raro, no había siquiera pensado en el hechizo, ¿por qué había volado?La clase acabó y se dirigieron al aula de pociones en las mazmorras.Se sentaron los cuatro en una misma mesa. El profesor Slughorn, un hombre calvo y gordo entró en la clase y les explicó, que este año los grupos los formaría él para que no estuviesen desequilibrados, lo de su club y como se evaluarían sus trabajos y blablabla.Empezaron a preparar una poción de pocos ingredientes y fáciles para ver su nivel.En su mesa hablaban de lo genial que eran las clases allí. Eva estaba concentrada en su caldero, al contrario que en la otra clase, esa le resultaba difícil, los ingredientes no tenían relación entre si, y menos sentido aún que la dirección en la que había que revolverlos tuviese tanto efecto en el resultado.Al final de la clase el profesor pasó por cada mesa poniendo nota a las pociones.-Bien, estos serán los grupos para el primer trimestre como mínimo. A petición de la directora los grupos mezclarán miembros de diferentes casas, no quiero oír ni una pega- advirtió.Nombraba cuatro personas, dos de cada casa y los colocaba en una mesa. Eva esperaba pacientemente su turno, al contrario que sus compañeros, que eran un manojo de nervios.-Redfield, Malfoy, Etxeberri... esto, usted- dijo señalando a la Slytherin- y Parkinson.Se sentaron en la mesa que el profesor les había indicado mientras terminaba de colocar a las personas restantes.Después de la comida tenían clase de vuelo. Al principio no le gustaba la idea de montarse sobre un palo para despegar los pies del suelo, pero descubrió que le encantaba sentir el viento en la cara y los pies alejados de la tierra. Se dejó llevar y, sin apenas darse cuenta, cogió velocidad. Cuando se percató de que todos la miraban desde poca altura y medio caídos en sus escobas, exceptuando a un par de personas que lo hacían bastante bien, descendió avergonzada y se desmontó. Lo había vuelto a hacer, era la rara de nuevo. Eva leía un nuevo anuncio en la sala común cuando notó que alguien se acercaba a ella.-Hola- saludó con voz alegre James.Eva hizo un gesto con la cabeza como saludo y siguió con la vista fija en el cartel.-¿Vas a apuntarte a las pruebas de quidditch?- preguntó al ver lo que la chica leía.-No- contestó ella- estoy en primero.-Bueno, mi padre entró en el equipo en ese mismo curso, además comentan que vuelas muy bien-dijo guiñándole un ojo.-Son rumores- contestó irritada, pero sin dejárselo ver a él.-Me estás mintiendo en la cara- rió. ¿Cómo lo había sabido?Eva se giró y ando en dirección a los dormitorios de las chicas, pero James la agarró por el brazo.-Conque huyes- comentó tras una sonora carcajada. Eva estaba cada vez más incómoda, pero lo único que hizo fue mirarle con frialdad, una de esas miradas que hielan la sangre, pero el chico ni se imutó, cosa que hizo molestarse a Eva- de eso nada, soy el capitán del equipo y no te pienso dejar marchar si realmente vuelas tan bien como dicen.-No eres el capitán- dijo Eva- ni siquiera estás aún en el equipo, eres de segundo, el año pasado no jugaste. -Que listilla, bueno, pero a mi me van a coger fijo, y quiero que mi equipo gane, por lo que tú- la señaló- y yo- se apuntó con el dedo a si mismo- vamos a entrenar.-Soy de primero- repitió Eva- resultas muy cansino.-Lo sé, eso es lo que suele volver locas a las chicas, que las persigas, así se pueden hacer las interesantes, luego todas tienen ganas de comerte a besos- dijo con mal disimulado orgullo de ligón.-Que interesante- dijo alzando una ceja- yo solo tengo ganas de verte caer por las escaleras.-Uuuu, tu mamá no te ha enseñado que no hay que amenazar por las buenas- dijo en tono burlón.-No tengo madre- respondió Eva cortante. La verdad era que su comentario no la había molestado en absoluto, pero le gustaba ver la cara de incomodidad y vergüenza que había puesto.-Yo...Esto... Lo siento mucho, no tenía ni idea, de verdad que lo siento- se disculpó rojo como un tomate.-No pasa nada- respondió ella cuando ya se había divertido bastante- de todos modos no la conocí, no se puede echar de menos lo que no se ha tenido nunca.-Mientes de nuevo- la contradijo.-No miento- sentenció Eva.-Tal vez no conscientemente, pero la echas mucho de menos, da igual si la conoces o no, a una madre siempre se la hecha de menos- discutió.De pronto Eva se dio cuenta de hasta que punto tenía razón el muchacho. Nunca se había planteado si realmente la echaba en falta, la tristeza de su padre siempre le había parecido suficientemente grande como para encima añadir la suya. Miró al chico de nuevo, por su culpa ahora sentía un vacío en su interior, ella vivía feliz sin ese sentimiento de añoranza, y ahora, tras unas simples palabras se daba cuenta de lo sola que se sentía, de lo mucho que necesitaba una madre que la comprendiese, de lo que la había añorado siempre.-Eres idiota- dijo enfadada con James por haberla echo abrir los ojos.-No tiene nada de malo sentir tristeza por la ausencia de tu madre, es normal- contestó. No se daba cuanta de lo que acababa de hacer. Eva era la que se sostenía emocionalmente en casa, ella era la que mantenía el alma destrozada de su padre entera, no podía permitirse la tristeza, Jack necesitaba que ella mantuviese la cabeza fría cuando le daban ataques de histeria, no podía sentir la pérdida ella también, sentir eso dolía.-No lo entiendes- dijo llevando la mano inconscientemente al collar que su padre le había dado- simplemente no puedes hacerlo.-Lo siento, no he sido muy delicado- se disculpó al notar que había metido la pata hasta el fondo- no tendría que haberme metido en tus asuntos, he sido un bobo.-Sí, lo has sido.-Cambiemos de tema- propuso de nuevo animado- las pruebas, retomémoslo. Sé que necesitarías un permiso especial, pero se lo pediremos a Neville, si te admiten te compro una escoba, una Saeta de Fuego 1000, ¿trato hecho?- dijo tendiéndole la mano.-¿Qué ganas tú?- preguntó desconfiada.-Mmmm, una sonrisa tuya- contestó sonriendo siniestramente.-No es un trato justo.-Es lo único que quiero preciosa, sales ganando, lo sé, pero...-No, mis sonrisas valen mucho- dijo entrecerrando los ojos- pero acepto, aunque sales ganando, si consigues que entre te regalo una sonrisa- le estrechó la mano y se marchó de la sala común con la cabeza alta y elegantes pasos dejando a James completamente atónito.-Esta chica cada vez resulta más... interesante- comentó para si mismo mientras se pasaba una mano por el pelo y caminaba hacia su habitación con una sonrisa traviesa en sus labios.


Se despertó sobresaltada en mitad de la noche. Sus compañeras respiraban acompasadamente bajo sus mantas, profundamente dormidas.Eva respiraba ajitadamente, su corazón parecía querer salir de su pecho, miró a los lados con los ojos muy abiertos, agobiada de repente.Las paredes se estrechaban, o esa era la sensación que tenía Eva, la habitación cada vez era más pequeña, no podía seguir allí, estaba encerrada, se ahogaba no había suficiente oxígeno. Tenía que salir de allí.Se levantó de golpe sin molestarse en cambiarse la ropa y salió corriendo de la habitación. La sala común estaba vacía, en los pasillos y las escaleras no había ni un alma. Eva corría entre las sombras, intentando huir del castillo que se había convertido en un espacio claustrofóbico para ella de pronto.Una vez fuera respiró profundamente, llenando de aire los pulmones.Bastante más aliviada se tumbó en la hierva, sin importarle el frío de finales de septiembre.Giró la cabeza hacia la derecha y se encontró con que el Bosque Prohibido en realidad estaba muy cerca de ella.Sin saber exactamente por qué, se levantó y camino hacia allí, como atraída por una fuerza invisible que la hacía avanzar hacia el bosque, sin importar que las normas lo prohibiesen, sin miedo a lo que pudiese encontrar en las sombras de ese misterioso lugar se adentró en él, sintiéndose mucho mejor de pronto.Caminó un poco entre los árboles, protegida por las sombras, fascinada con la hermosura de las siluetas que formaba la pálida luz de la luna sobre los enormes árboles, hechizada por la apariencia misteriosa que la luz le otorgaba al fantástico lugar.Vio un destello a lo lejos. Avanzó guiada por el instinto, como si necesitase acercarse más a aquella luz. Llegó a un claro iluminado por la luna, donde se asentaban una hermosas criaturas, parecidas a los caballos, solo que mucho más hermosos, con el pelaje blanco como la nieve, con un cuerno espiralado y tan brillante que cegaba, parecía hecho del mismo material que las perlas. Eran completamente hermosos. Unicornios.Se le llenaron los ojos de lágrimas, un sentimiento de añoranza inundó su pecho,y sin ser plenamente consciente de lo que hacía, se acercó más a las hermosas criaturas, que se hallaban tumbadas sobre la hierva, observándola con sus luminosos ojos.Se sentó junto a ellos, apoyándose con cuidado en uno de ellos, que no se movió. Otro, un potrillo se acercó a ella, vacilante, pero finalmente apoyó la cabeza sobre sus piernas. Ella levantó una mano y acarició las suaves y brillantes crines del pequeño unicornio, que cerró los ojos a gusto con el tacto de la muchacha, que pasaba la mano sin rozar su pequeño cuerno. No sabía cómo, pero tenía claro que el pequeño cuerno que no era más grande que su dedo meñique era algo sagrado que no podía ni siquiera tocar. Se encontraba en una nube, como si eso fuese algo que añoraba hacer desde pequeña, como si se encontrase entre amigos, con su familia.De pronto uno de ellos alzó la cabeza, en tensión. Todos lo imitaron, incluso Eva acentuó sus sentidos. Sintió una presencia muy cercana. Los unicornios se pusieron en pié y comenzaron a trotar, y, haciendo gala de sus habilidades de viajar con la luz, desaparecieron uno tras otro, dejando a Eva sola en el claro.Con las prisas había olvidado la varita en la mesilla de noche, estaba completamente indefensa, ella sola en un enorme, oscuro y desconocido bosque. Las que antes le habían parecido unas acogedoras y protectoras sombras ahora se tornaban siniestras y amenazadoras.Intentaba avanzar lo más rápido que le permitían sus piernas, pero estaba ya agotada y sus articulaciones no le respondían.Tropezó con una raíz oculta entre la maleza y cayó de bruces.Intentó ponerse de nuevo en pié, pero no fue capaz, le dolía mucho el tobillo y ya no tenía fuerzas para ni siquiera protegerse.Una enorme araña apareció de la nada y arremetió contra ella. Lo único que pudo hacer ella fue cubrirse los ojos con su brazo, siendo consciente de que estaba indefensa frente a un enorme monstruo. Iba a morir, pero lo haría con dignidad. No pensaba sentir miedo, ni gritar, ni arrastrarse unos metros como una idiota para luego morir devorada por la araña. Esperó a que el bicho la atacase, pero el golpe no llegó.-PETRIFICUS- gritó una conocida voz para la chica.Eva levantó los ojos, para encontrarse con James Potter, que alzaba la varita en dirección a el horrible monstruo.Tras el muchacho estaban Fred Weasley y Erik Tara, que también agarraban con fuerza sus respectivas varitas.-¿Estás bien?- pregunto el chico arrodillándose al lado de la muchacha.No podía hablar. Pese a que su rostro estaba impasible y parecía completamente tranquila tenía un enorme nudo en la garganta. Le dolía todo el cuerpo, y sentía que se desvanecería en poco tiempo, pero no conseguía decirlo en alto.-Creo que tiene herido un tobillo- dijo Erik acercándose a ellos, seguido por un aún atónito Fred, al que por primera vez se le habían quitado las ganas de bromear.-Deberíamos llevarla a la enfermería, creo que no es solo el tobillo, le sangra mucho la frente- asintió James.Erik se quitó la bufanda para taponarle la brecha. Entre él y James la alzaron en volandas, pero lo último que recordará Eva de esa noche, serán los preocupados ojos de James Potter.
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Eva abrió los ojos y quedó deslumbrada por la claridad que entraba por las ventanas de la enfermería.Espera, ¿enfermería?Se intentó incorporar pero pero alguien se lo impidió. Desconcertada miró a su derecha, donde se encontraba un sonriente muchacho que se apoyaba en su cama, un poco somnoliento.-No es buena idea, la enfermera aún no ha comprobado que no tienes contusiones internas, mejor no te levantes- la advirtió.Ella se tumbó de nuevo de mala gana, sin comprender aún que había pasado para estar en la enfermería con James Potter velándola.-¿Qué tal te encuentras?-Bien, un poco...Mareada- respondió algo incómoda.De pronto las imágenes de la noche anterior la asaltaron, los unicornios, la araña, los chicos. Él, el muchacho al que no tragaba intentando taparle la herida de la frente. Alzó la mano vacilante hacia su cabeza, pero se encontró con que la brecha había desaparecido.-Poppy la curó- dijo James.-¿Poppy?- preguntó la chica levando una ceja.-La enfermera- rió James.Como si la hubiesen invocado, la mujer apareció en la puerta de su despacho, y al ver que Eva estaba consciente se acercó casi corriendo.-Me alegra ver que ha despertado señorita Redfield- se acercó a la cama de la muchacha hasta quedar frente a ella- siga mi dedo- ordenó.Eva hizo caso, y, sintiéndose completamente boba movió sus ojos en la misma dirección el la que Poppy movía el índice.-Bueno, parece que no hay daños graves en su cerebro, así que puede irse. No haga esfuerzos excesivos- advirtió la mujer.Eva se incorporó lentamente y puso los pies en el suelo, estremeciéndose con el frío de las baldosas.Hasta entonces no se había percatado, pero lo único que llevaba puesto era una camiseta de su padre, de la que se había adueñado años atrás con el pretexto de que era muy suave y que, desde entonces, usaba para dormir, y unos pantalones tan cortos que podían parecer la ropa interior. Menos mal que la camiseta me tapa pensó sonrojándose al ver que James la miraba sonriendo de medio lado. Antes de que el muchacho pudiese advertir su rubor alzó la cabeza con el rostro inexpresivo de nuevo y le lanzó una gélida mirada.-No puedes andar por el pasillo con esa pinta- sentenció él, cubriéndola con su capa- así al menos se disimulará un poco.Sin decir nada Eva se dirigió hacia la puerta, para que él no pudiese ver el color escarlata que habían tomado sus mejillas.Llegó a la sala común que estaba casi vacía. Fuera hacía sol, y todo el mundo disfrutaba de él, excepto un muchacho rubio que corría escaleras abajo desde el dormitorio de los chicos.-Oh, hola- dijo claramente incómodo- veo que estas mejor-se revolvió el claro pelo con la mano derecha, un gesto que le recordó muchísimo a Jack, el cual siempre hacía lo mismo cuando no sabía qué hacer o decir.-Sí- respondió con tono neutro Avanzó en silencio hacia los dormitorios de las chicas, pero antes de desaparecer las escaleras, tomó una decisión, una decisión que cambiaría el rumbo de las cosas, que acabaría al fin con una guerra tan antigua que ya no quedaba nadie capaz de recordar cómo empezó, una guerra que ordenaban unos caprichosos dioses, los que se hallaban demasiado lejos como para intervenir. Respiró hondo y dijo en voz alta y clara:- gracias, Erik.
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Bueno, sé que he tardado un poco en actualizar y que este capítulo no es lo que se dice brillante, pero no sabía qué escribir, tengo falta de imaginación.Espero que os haya gustado y que me trasmitáis vuestras opiniones.Gracias!! :)

-Kimara, querida en hora buena- dijo Zaisei nada más traspasar la puerta- Shail y yo hemos venido en cuanto nos hemos enterado.-Gracias- sonrió la semiyan mientras se quitaba el velo que le cubría casi toda la cara- me alegro de veros de nuevo. -Igual que nosotros,señora de la torre.-Shail, que bien que también hayas venido, tengo mucho que agradecerte. La torre Awinor vuelve a rebosar actividad gracias a ti.Así era, tras la guerra Kimara había decidido trasladarse a vivir a la torre del desierto. Como primera maga consagrada por Lunnaris obtuvo el privilegio de poder dirigirla y, lentamente había recuperado su aspecto de antaño, llena de jóvenes magos que andaban de aquí para allá con enormes libros de hechicería de distintos niveles.Victoria era muy generosa a la hora de entregar la magia por lo que había aprendices de todas las razas y la torre de Awinor era ahora la más famosa de todas, pues su señora era una vieja amiga del último unicornio de Idhun.A Kimara la había entristecido mucho la noticia de la marcha de Victoria, no en vano tenían un vinculo especial. Ella era una de las pocas personas que sabía su paradero, el cual no era este mundo.Seguían llegando magos a las torres, pero ninguno de ellos había visto al unicornio, simplemente habían recibido la magia de mientras dormían; Kimara era capaz de imaginar lo que sucedía, pero jamás había preguntado y Shail sabía que la semiyan estaba al tanto pese a que ella solo lanzaba indirectas.Había pasado ya casi un año desde que Jack, Victoria y sus hijos habían tenido que abandonar Idhun, Covan estaba desquiciado, cada vez más desesperado por encontrarlos.Cada día mandaba a una tropa de de dragones a intentar encontrarlos, pero siempre volvían con las manos vacías. De vez en cuando éstos entraban en el reino de Awinor, cosa que no le gustaba ni una pizca a la semiyan, pues ese lugar era sagrado y que esas máquinas entrasen lo consideraba una gravísima ofensa a la memoria de los señores del lugar.Ella no había vuelto a pilotar a Ayakestra, aunque sí la había mandado arreglar y ahora descansaba en la balaustrada de la torre, con aspecto de ser una hermosa dragona roja dormida, demostrando que la guerra había acabado y era hora de descansar.Todas las mañanas subía a renovarle la magia para que no pareciese un simple cacharro de madera y sonreía pensando en lo mucho que se recordaba a si misma a la mejor de todos los pilotos, Kestra y su adorado Fagnor.-Yo también me alegro de verte Kimara- dijo Shail evitando la indirecta de la mujer- pero me temo que no traigo buenas noticias.-¿Qué sucede?-Covan se está adueñando del mundo poco a poco, con la ayuda de Tanawe y sus dragones atemoriza a las personas para que se unan a el y a su causa sin sentido.-¿Cuánto lleva haciendo ésto? ¿Por qué no lo hemos detenido aún?- preguntó preocupada.-Bastante. Porque hasta ahora sólo sucedía en Nandet y esos son sus dominios, pero ahora amenaza con quemar los bosques de las hadas si no se someten a él- contestó.-También ataca Celestia- susurró Zaisei.Kimara caminó hacia el gran ventanal y se quedó mirando a través de el pensativa.-La muerte de Alsan lo ha trastornado- comentó sin apartar la vista de las dunas de arena rosada- ya no es el honorable maestro de armas que era, no podemos subestimarlo, ahora ya no lucha por el honor de Nurgon, ahora lo hace por el poder y eso lo convierte en un peligroso rival.-Me alegra ver que lo entiendes- dijo Shail- hemos venido a advertirte de que va a venir aquí, está seguro de que sabes el paradero de Lune.-No le voy a decir nada, aunque tenga que llevarme el secreto a la tumba.-Eso es lo que nos preocupa Kimara- Zaisei se aceró a ella- sabemos que no dirás nada y eso es lo que nos tiene en vilo, es posible que realmente Covan te...-se estremeció.-...Mate- completó Shail.-Que así sea- sentenció girándose para mirarlos. El fuego del desierto brillaba con decisión en sus ojos rojos.-Pero, Kimara... Tienes que irte- se alarmó Zaisei.-No. Esta es mi casa y no me moverá el miedo- contestó sin variar su expresión-. Quiero que os llevéis a mi niño, por favor.Shail y Zaiser se miraron indecisos. Sabían que no podrían convencer a la semiyan, eso estaba descartado, porque Kimara había cambiado mucho, pero seguía siendo tan testaruda como lo era antes.-Está bien- aceptó Zaisei- pero, por favor, ten tú mucho cuidado.-No te podemos hacer cambiar de opinión, ¿verdad?-No- contestó completamente convencida.-En ese caso te prometo que cuidaremos de tu hijo como si fuese el nuestro.Kimara sonrió agradecida y ahora mucho más tranquila.
Así fue. La pareja abandonó la torre llevando con ellos a un lloroso niño se negaba a dejar atrás a sus padres.Kimara y Rando siguieron con su día a día mientras esperaban la llegada del rey, que se hizo de rogar bastante.Cuando al fin apareció al segundo atardecer de la víspera del Triple plenilunio, las cosas se torcieron del peor modo posible. Apresaron a Kimara y se la llevaron a Vanissar, acusándola de traidora.-Todo va a ir bien- tranquilizó a su amado.-Kimara, no, no puedo dejar que te lleven- contestó este reacio a soltarla de su abrazo.-Todo va a ir bien- repitió- cuida de la torre en mi ausencia. Volveré pronto y todo seguirá como siempre- y dicho esto le dio un beso de despedida. Ella sabía perfectamente que no volverían a encontrarse, no al menos en vida y separarse le costaba un triunfo, pero no dejaba ver lo asustada que estaba para que él no hiciese ninguna estupidez.Los soldados del rey la arrastraron hasta el portal y ella le lanzó una última sonrisa tras el velo que le cubría el rostro.
-Te lo diré por última vez- casi gritó Covan- dime dónde están los sheks y te dejaré marchar. Serás perdonada, Kimara, por tu amistad con la princesa Reesa y el valor que demostraste en la guerra. Solo tienes que contestar a eso, ¿dónde están?Kimara le escupió en la cara.-Yo aún conservo mi honor y soy fiel a quien he de serlo, tú... Tú me das asco Covan. Si Alsan alzase la cabeza estoy segura de que se sentiría avergonzado- gritó- si he de morir que sea por proteger a el último dragón, como hija de Aldun le debo respeto y también como maga se lo debo a los unicornios, ¿y tú? ¿acaso has olvidado que eres hijo de Irial?Rojo de ira Covan bajó de la pira a la que estaba atada la semiyan e hizo un gesto para que le prendiesen fuego.-Si tanto amas a los dragones, consúmete en el fuego- rió de manera histérica y se sentó en un improvisado altar que había ordenado construir en la plaza de la ciudad, donde se encontraban todos los habitantes de Vanissar.Algunos de ellos, los que creían en la causa del rey sonreían satisfechos, pero la gran mayoría observaba horrorizada el trágico final de Kimara la semiyan. Kimara la valiente piloto de dragones, la guerrera del desierto. Kimara la-que-vio-la-luz-en-la-oscuridad.La muerte de la mujer fue el comienzo de una nueva era, la quinta era de Idhun, desgraciadamente más oscura que las anteriores.El mundo entero cayó bajo la tiranía de Covan, al que cada día se le nublaba más el juicio y veía traidores por doquier, a los que quemaba en la hoguera, daba igual la raza de la que fueran, incluso celestes.En menos de dos años todo Idhun estaba bajo su control y un recién consagrado mago, en un intento de mantenerse con vida, había descubierto que era un hombre el que les entregaba la magia.A Covan no le costó deducir quién era y fue directo a Haai Sil en busca de Shail.-Tú eras amigo de el príncipe- le gritó cuando ya los tenía acorralados- ¿cómo has podido?-Creo que no soy yo el que está haciendo mal precisamente, Covan- contestó.-Etrégame el cuerno de Lunnaris, me pertenece como rey.-Nunca- negó rotundamente.Covan sonrió de medio lado de manera siniestra.-¿Seguro?Se apartó para dejar ver al guardia que mantenía una espada sobre el cuello de cierta celeste y otro que sujetaba a un niño de blanco pelo trenzado y ojos rojos.-No- dijo sintiendo como si le hubiesen dado un puñetazo en la tripa.-Shail- susurró Zaisei.-Puedes salvarla, tan solo dame el cuerno- pidió el rey con un tono de voz aterciopelado.No contestó de inmediato, el dolor que sentía se reflejaba en su rostro, al igual que su miedo y desesperación. Si le entregaba el cuerno estaría traicionando a Vic, pero si no...-Si lo hago ¿nos dejarás en paz? ¿Podrá Kheser volver con su padre?- preguntó indeciso. El rey asintió y Shail levantó una tabla del suelo, anulando un hechizo de protección y sacó del hueco un espiralado cuerno tan blanco y brillante como Erea.Tal vez si no hubiese sido el maestro de armas del que había sido su mejor amigo durante muchos años no se hubiera fiado, pero eso le hizo cometer el error de ser tan poco cauto.Nada más tener en sus manos el cuerno, rió e hizo un gesto para que apresasen al mago.-¿Qué...?-¿Realmente creías que después de todos los dolores de cabeza que me has dado te iba a dejar vivir?- preguntó- no... Ahora que sé que realmente eres tú el que consagra magos, me he dado cuenta de que Victoria no sigue aquí, ¿por qué sino te iba a entregar algo tan preciado como su cuerno?-Eres...-Por lo que se ha tenido que marchar, ya no está en Idhun y solo conocemos otro mundo- comentaba para si mismo- y tú lo sabías. Eres tan traidor como Kimara y mereces morir.-Deja marchar al niño, él no tiene la culpa- pidió Zaisei que tras haber cuidado del pequeño lo quería como a un hijo.-¿Y dejarle sólo en el mundo? Mejor que se reúna con sus padres.-Pero Rando...-Rando no quiso seguir viviendo sin Kimara y se tiró desde el último piso de la torre, un final muy trágico, ¿no creéis? Se quita la vida para reunirse con su amada. Ayudaremos al pequeño a encontrarse con ellos- sonrió.-Zaisei- gritó el mago al ver como la espada del rey, la que antes perteneció a Alsan atravesaba a su celeste, que abrió los ojos sorprendida- NO.Del mismo modo que le había quitado la vida a la mujer, se la arrebató al niño que aún lloraba las muertes de sus padres.-ERES UN MONSTRUO, ASÍ TE PUDRAS.-A ti te comerán primero los gusanos- rió y sin dejar de hacerlo ensartó al mago que lloraba amargamente maldiciendo su estupidez, arrepintiéndose de no haberse marchado con Victoria cuando tubo ocasión, odiándose a si mismo por haber incumplido la promesa que le hizo a Kimara, por no haber sido capaz de proteger a su familia.
El rey le había ordenado al último Archimago de Idhun que abriese un portal al otro mundo y así se había hecho. Desde Limbhad no les había costado encontrar el paradero de la familia y habían ido a "visitarles".-Vaya yandrak, ¿contándole un cuento a la shek?- preguntó.-Covan- dijo sin aliento Jack.-NO TE ACERQUES- gritó Victoria desde la puerta de la habitación de la pequeña. Tras ella se alzaba amenazadoramente el otro shek, que llevaba al pequeño Erik en brazos. -Que escena familiar tan enternecedora- comentó riendo- que pena me dan las familias divididas- tras decir eso hizo un gesto con la mano para indicarle al Archimago que completase el hechizo del espejismo.El rey sabía que no tenía nada que hacer contra los héroes de la profecía, no en vano eran criaturas superiores, pero aprovechando el odio de Qaydar hacia los dioses y sus hijos favoritos, podía golpearles donde más les dolía.Tan solo tenía que hacerles creer que lo más preciado que tenían en el mundo había desaparecido. El hechizo consistía básicamente crear una ilusión. Tanto el dragón como el shek verían morir a su hijo y a Lunnaris, y cuando cayesen abatidos por la pena él se libraría de ellos. Lunnaris vería como morían los cuatro primero, ya que el hechizo no funcionaría para fingir su muerte.Todo se había llenado de humo y fuego para dificultar la visión y hacer más efectivo el conjuro. Victoria lloraba arrodillada creyendo muertos a todos los miembros de su familia.-Mátame- pidió entre la lágrimas. A sus ojos habían vuelto las tinieblas que los habían poblado antaño con la supuesta muerte de Jack, solo que esta vez no eran amenazadoras, sino desesperadas- MÁTAME- gritó.Covan se acercó a la pobre mujer. Era casi la misma que había conocido años atrás. El pelo castaño seguía callendo en una ondulada cascada sobre su espalda y sus enormes y oscuros ojos seguían destacando su rostro pálido, ahora demacrado por la tristeza. Pero eso no le detuvo, y completamente decidido levantó a Sumlaris.-Adiós Lunnaris, es una pena que hayamos tenido que terminar así- la ensartó con la espada que antaño la había defendido, pero sucedió algo que no esperaba, al exhalar su último aliento el hechizo que la envolvía se rompió y pudo ver que su familia aún seguía viva y tirando de sus últimas fuerzas los expulsó a través del portal para después sellarlo de nuevo.Kirtash había visto como Victoria moría, al igual que Eva y Jack, lo único que le quedaba ahora era el pequeño Erik, que lloraba a su lado aterrorizado, eso le hizo decidir que tenía que cuidar de él, por Vic.Jack había visto como moría su hijo junto a su amada y Kirtash, lo único que le quedaba ahora era Eva, a la que tenía que cuidar, por Vic.
Aunque el conjuro del unicornio era muy poderoso, nueve años después, el tejido que separaba los dos mundos se debilitaba, permitiendo al anciano Archimago abrir de nuevo el portal para terminar su misión.Aún quedaban unos días para que se pudiesen abrir una puerta, y de momento tan solo se podía ver la borrosa imagen de una niña de pelo castaño y ondulado subiendo unas escaleras de piedra a la carrera, que ignoraba que desde lejos, dos hombres la vigilaban esperando su oportunidad para deshacerse de ella.-Perfecto.
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Holaa,bueno, he decidido ilustraros un poquito sobre lo que realmente pasó aquella noche. Espero que les haya gustado el capítulo y que comenten para trasmitirme sus opiniones.Gracias a todos los que seguís esta historia :)


Aquella mañana se despertó temprano, la primera, como siempre. Oía respirar pesadamente a sus compañeras e incluso murmurar a Eloie, que no se callaba ni dormida.Cuando se estiró para desperezarse se topó con un bulto extraño a los pies de su cama. Se acercó para ver lo que era y descubrió un paquete bastante largo y fino.¡Una escoba! Era una saeta de fuego 100. De pronto recordó su conversación con Potter y se sorprendió al comprobar que realmente se la había regalado. Agarró un papel que pendía del envoltorio y lo leyó rápidamente.
Supongo que ya habrás deducido lo que pasa. Las pruebas fueron realmente horribles y tienes un puesto de cazadora, el capitán te ha visto volar y al parecer lo haces mejor que los incompetentes que se presentaron el otro día, no ha sido muy complicado, espero que no me dejes mal pasado mañana en los entrenamientos, más te vale esforzarte. Tienes tu escoba, aún te falta cumplir tu parte del trato, estoy ansioso por recibir tu sonrisa.Hasta el desayuno, compañera.
Levantó la vista incómoda, la verdad era que no esperaba que realmente consiguiera meterla en el equipo, pero ese condenado había encontrado la forma.Se levantó dispuesta a bajar a desayunar bastante más pronto de lo habitual e ir a la biblioteca hasta que empezasen las clases para evitarlo.¿Pero que demonios haces?, ¿en serio te vas a tomar tantas molestias por un niñato? preguntó una molesta vocecilla en alguna parte de su subconsciente. Si se escondía de él demostraba que aunque fuese poco le importaba, pero si no lo hacía tendría que afrontarlo.Se mojó la cara con agua fría y decidió comer tranquilamente, si se lo encontraba, bien, si no, mejor.
Se sentó en su mesa y se sirvió un baso de leche muy caliente y esperó a que se enfriase mientras repasaba su redacción de Herbología.Cuando ya estaba templada se bebió la mitad de un trago y después añadió dos cucharadas de azúcar a lo que quedaba. Su padre siempre comentaba que era una manía extraña la suya, servirse leche tan caliente para luego dejarla enfriar era una perdida de tiempo, y lo de echar azúcar a la mitad de la taza estúpido, sabía exactamente igual que al principio. Eva era perfectamente consciente de que no tenía ninguna lógica, pero no le gustaba de otra forma. Mientras se disponía a terminar el desayuno para marcharse llegó cierto chico al Gran Comedor, al que se le dibujó una gran sonrisa al ver a la joven de fríos ojos azules sentada allí.Se apresuró a llegar a su lado temiendo que se escapara y tomó asiento a su lado.-Redfield saludó. -Potter- respondió lo más fríamente que fue capaz.-Espero que hayas encontrado mi regalito- comentó socarrón.-No quiero imaginar como lo dejaste ahí.-Un mago nunca revela sus trucos- dijo poniendo voz grave.La miró fijamente esperando a que llevase a cabo su parte del acuerdo, un poco incómoda curvó su labio levemente hacia la derecha. Le resultaba raro dedicarle una sonrisa a alguien que no fuese su padre, era como sentirse desprotegida, como si ese fuese un punto débil que podían atacar, lo que era absurdo, es decir, era una simple sonrisa, la gente normal sonreía apenas sin motivo, ¿por qué le costaba tanto?-Vaya, ¿para eso todo este esfuerzo? eso no era una sonrisa, inténtalo de nuevo anda- protestó el chico.Resignada Eva curvó un poco más sus labios.-Bueno, eso esta mejor- comentó satisfecho y se metió una tostada entera en la boca. La chica lo miró frunciendo el ceño y apartó un poco más su trabajo de él.Seguido llegaron Erik y Fred, que se sentaron al lado de su amigo y se pusieron a charlar sobre quidditch.Por lo que Eva oyó, Fred sería el nuevo golpeador y Erik uno de los cazadores, no le hizo mucha gracia tener que pasar más tiempo aparte con el chico rubio, pero no comentó nada, en realidad no le caía mal, era simplemente que le resultaba molesto, otra cosa que añadir a las que no comprendía.Se terminó de beber la leche e intentó marcharse de nuevo, pero muy oportunamente llegaron Albus, Rose y Eloie.-Baya mujer, qué difícil es pillarte- saludó la muchacha morena, que llevaba el pelo recogido en una alta coleta. Rose rió y se sentó a su lado, sacando los deberes para repasarlos y Albus se puso a hablar con los otros chicos.-Chicas- gritó una niña rubia con la que compartían cuarto acercándose corriendo- no os vais a creer de lo que me acabo de enterar.Las otras tres la miraron expectantes.-Hay dementores vigilando las entradas del castillo- exclamó.-¿Qué?- se alarmó la pelirroja.Eloie se pudo pálida de pronto y sorprendentemente se quedó callada. Parecía realmente aterrorizada, para que ella no reaccionase los dementores tenían que ser seres realmente horribles.-Emma, eso es imposible- contestó Albus.-Que no, que es cierto. Los he visto cuando he ido a darle un recado al profesor Hagrid de parte del profesor Longbottom- aseguró con los ojos muy abiertos.-La directora McGonagall no permitiría eso- terció James.-El otro día los oí hablando. Al parecer están desapareciendo magos sin explicación alguna, tal vez se hayan alarmado y por eso han decidido reforzar la seguridad- dijo Erik.Se embarcaron en una discursión sobre si lo que decía Emma Creevey era o no cierto. La verdad es que Eva pensaba que la chica tenía demasiada imaginación, ya que era la misma que había hablado sobre un calamar gigante en el lago pero consideró la posibilidad de que ella estuviese en lo cierto.Eloie aún no había reaccionado y tenía los ojos muy abiertos pese a que miraban al vacío. Estaba rígida y mucho más pálida de lo habitual. El único movimiento que podía percibirse en ella era el temblor de sus manos, apretadas contra el regazo, pero los demás no se habían dado cuenta de este detalle.No sabía lo que era un dementor, pero no pensaba preguntarlo, ya lo buscaría más tarde en la biblioteca, no iba a parecer una ignorante delante de los demás.La conversación había sido dirigida hacia el hecho de las extrañas desapariciones.-Dicen que todas pasan de noche y que no hay un patrón que sigan los agresores- dijo en un susurro Albus.-A mi me han contado que encontraron el cuerpo de muchos magos mutilados y sin ojos- murmuró James.-Pues por lo que yo sé nunca dejan rastro, no han podido encontrar los cuerpos- comentó Erik.Cada uno conocía una versión, a cada cual más estúpida, aún así a Eva le dio muy mala espina como si tuviese una relación directa con ella. Borró esos pensamientos sin sentido y se levantó para no llegar tarde a clase.Movió un poco el hombro de la muchacha morena, que volvió de pronto a la realidad. Tras parpadear un par de veces sonrió débilmente y propuso a los demás empezar a caminar hacia la primera clase para no llegar tarde.Eva no pudo dejar de darle vueltas al asunto durante toda la mañana. Tan solo consiguió olvidarlo cuando al mediodía recibió la contestación de su padre, que sorprendentemente había conseguido sobrellevar bastante bien la soledad y ahora se dedicaba a ayudar a una ONG para salvar árboles y a la cocina en su tiempo libre.Estaba ansioso por saber qué tal le iba a ella y le pedía que le contase todo en su próxima carta. Eva sonrió y sacó su boli del banco para escribir la respuesta a su padre en clase de historia de la magia.
No te preocupes por mi. Estoy bien. Las clases son muy interesantes (eso último lo escribió algo sarcásticamente mientras oía el aburrido monólogo del profesor Binns). He entrado en el equipo de quidditch, es un deporte mágico y la verdad es que estoy muy a gusto, he descubierto que la magia se me da bastante bien y la verdad es que aquí me siento como en casa.Me alegro de que hayas encontrado nuevos entretenimientos.También tengo ganas de verte. Te quiero:Eva

Las míseras siete líneas se quedaban bastante pobres en comparación con el folio y medio que había escrito su padre, pero no sabía qué más contar. Bah él ya sabe como soy pensó y dobló por la mitad el folio para mirar con añoranza el magnífico bosque que se abría al otro lado de la vidriera. ___________________________________________________________________________

Holaa,sé que he tardado un poco más de lo normal en actualizar y que este capi no es lo que se dice brillante, pero la inspiración no me venía y he pensado que era mejor subir uno aunque fuese un poco pobre de mientras se me ocurre la gran idea.De todos modos espero que les haya gustado y que comenten, como siempre estaré encantada de recibir sus opiniones e ideas.Gracias a tod@s por seguir esta historia :)
-¿Qué tal va ese portal?- pregunto un impaciente rey.-Aún no está- contestó el anciano Archimago.-Pues date prisa- ya no aguantaba más, estaba tan cerca...-No puedo hacer nada, hay que esperar a que el tejido entre los dos mundos se debilite- contestó irritado.-¿Cuántos hombres crees que harán falta?-Con un pequeño grupo de cinco valdrá, cinco magos mejor- respondió con la vista fija en una muchacha que miraba con el ceño fruncido unos extraños ropajes.-¿Cinco? ¿Se te va la cabeza o qué?- casi gritó Covan- es un palacio lleno de magos, ya se que son aprendices, pero son igual de peli...-No lo entiendes- cortó Qaydar- la niña no sabe que está en peligro.-¿Y los magos?-No son magos, han olvidado su origen, ¿no te has preguntado por qué llevan varita? Son sólo semimagos.-¿Y eso qué más da?-Los unicornios que cruzaron la puerta antes de ser sellada perdieron la capacidad de entregar la magia, no hay suficiente en ese mundo.-¿Por qué hay semimagos entonces?- estaba empezando a perder la paciencia.-La magia allí la trasmiten de generación en generación, sólo hay una explicación lógica para eso. Sabes que cuando mandamos a Lunnaris y a Yandrak a la Tierra solo pudimos enviar sus almas. Los Dioses sellaron el portal para que las criaturas superiores no pudiesen escapar por ella- la mención de los seis endureció su voz y ensombreció su rostro- por eso sus cuerpos no pueden pasar, muchos unicornios huyeron cuando la guerra entre los sheks y los dragones comenzó, sin saber lo que les sucedería si cruzaban la puerta. Sus almas necesitaban un cuerpo porque habían dejado atrás el otro, había desaparecido sin razón aparente. Esos unicornios aprovecharon cuerpos humanos, antes de que naciesen, como Lunnaris y Yandrak.No pudieron recuperar jamás su capacidad para cambiar de forma y entregar la magia, pero si que quedó algún retazo de su antiguo yo en ellos.Victoria era una especie de semimaga en su forma humana, por eso portaba el báculo, los semimagos de la tierra usan varita.Algunas almas, las de unicornios jóvenes se perdieron y digamos que estuvieron vagando un tiempo por el plano terrenal, simplemente, por eso mismo de vez en cuando aún aparecen magos nuevos, digamos que esas almas perdidas toman conciencia de lo que ha sucedido de pronto y deciden existir de nuevo.-Comprendo- dijo el rey tras oír la explicación del hombre que había pasado toda su vida estudiando los secretos más antiguos de la magia- ese palacio es una especie de torre de alta hechicería.-Creo que los que lo fundaron tenían recuerdos de su vida pasada y quisieron imitar a las torres de aquí, sí.-Supongo que entonces toca esperar- suspiró el anciano rey volviendo al tema anterior.


Estaba realmente ridícula con el uniforme de quidditch puesto. Le quedaba algo grande y encima tenía que llevar las protecciones tan ajustadas que hacían aún mas notable el fallo de talla.Se hizo una trenza bastante mal. Su pelo castaño era demasiado fino, por lo que quedaban mechones sueltos por todas partes y aunque todavía no se había subido a la escoba parecía que había entrado en un huracán.Suspiró y se dirigió al campo para no llegar tarde. Cuando llegó allí descubrió que ella y otra eran las únicas chicas, a parte, ella era la más joven. Todos se giraron para mirarla, incómoda alzó la cabeza y caminó con paso firme y seguro.-Más te vale, Potter, que esta niñita sea realmente buena- amenazó el capitán cuando pensó que Eva no los oía.Hacía un viento realmente fuerte y el cielo estaba oscuro, amenazando lluvia.-Bale, el entrenamiento de hoy será básicamente para valoraros. Los bateadores, nos pasaremos un balón que hemos encantado, no es tan duro y agresivo como la bludger, será bueno entrenar primero con el.>>Cazadores y Guardián, pases y lanzamientos, bueno el buscador simplemente busca la snitch como siempre, esta será más fácil, es una pelota de golf encantada.Cogió su bate y los hizo colocarlos en sus posiciones. La otra chica era la guardiana y los otros dos cazadores, como había supuesto eran Erik y un chico de sexto que no conocía.Erik recogió la qualffe y comenzó el juego.Había leído algo sobre el deporte mágico, pero no se sabía demasiado bien las reglas, por lo que al principio observó. Sus compañeros se pasaban la pelota roja avanzando hacia los tres aros. Pront empezó a comprender que había que colar la pelota por una de las arandelas.Examinó a la guardiana. Era diestra. Dejaba el flanco izquierdo desprotegido y solía lanzarse nada más ver el amago de lanzarla.-Redfield, más te vale empezar a moverte- gritó el capitán desde la altura.Hizo subir su escoba y recogió una qualffe que se precipitaba hacia el suelo. La pasó al chico rubio que voló un poco más y se la pasó al mayor. Él se la devolvió y entonces vio su oportunidad. Se precipitó a la derecha e hizo el gesto de lanzar. Tal y como esperaba la guardiana se tiro en plancha contra el aro derecho y ella aprovechó la distracción para colarla por el aro del centro, que al parecer era el que más valía.La pelota roja lo traspasó limpiamente marcando el primer tanto.-¡¡Te lo dije Snow!!- fanfarroneó James algo alejado.Un rayo rasgó el cielo y tras el llegó un trueno. Una fina lluvia comenzó a caer, calándolos hasta los huesos.Tras un rato bajo lo que ahora era una auténtica tormenta, Eva tenía las articulaciones atenazadas y le costaba mantenerse sobre la escoba. El palo estaba resbaladizo y esa era la primera vez que tenía que enfrentarse a la tempestad, aún no tenía práctica.Al soltar una mano para coger la qualffe la otra se escurrió y con un grito cayó. Veía el suelo acercarse cada vez más e instintivamente se tapó los ojos esperando el golpe que jamás llegó. Alguien la agarró por la calada tela para evitar que siguiese precipitándose al encharcado suelo.Cuando abrió los ojos se topó con unos enormes castaños, que le devolvían la mirada.La dejó en el suelo y luego se elevó de nuevo para proponer dejar ya el entrenamiento, Eva no era la única que tenía problemas para volar.A regañadientes el capitán accedió y todos descendieron. Eva se sentía frustrada por no poder mantenerse en el aire, tendría que haber conseguido sostenerse.Cuando James le devolvió su escoba, la cogió casi de un manotazo y caminó salpicando hasta los vestuarios.-¿Qué mosca le habrá picado?- pensó en alto el joven Potter.-Es normal, es nueva y quería demostrar que estaba a la altura- comentó el rubio caminando hacia los vestuarios también.
La verdad es que los dos hermanos no hacían gala de las características de sus respectivas especies, claro está que tenían los instintos y comportamientos de estas, pero ambos habían aprendido algo de la otra.Al haberse criado con un dragón, Eva no era tan fría y recelosa como los demás sheks, se podía decir incluso que en ocasiones especiales actuaba como una humana corriente, ese era uno de esos momentos. Se sentía frustrada y avergonzada como estaba se había enfadado consigo misma y con el mundo entero.Erik, por su parte también había aprendido mucho de Kirtash y era mucho más reservado y reflexivo que los demás dragones, así como mucho más analítico. En ese mismo instante estaba observando el extraño comportamiento de la muchacha, intentando comprender las razones que tenía para comportarse de tal forma.A eso también hay que añadirle que ellos tan sólo tenían una cuarta parte de shek y dragón, en realidad la esencia de unicornio también competía por ser la dominante. Eso era precisamente lo que sucedía cuando se fusionaban dos esencias igual de poderosas. En el caso de sus padres no había pasado nada, pues los humanos son seres inferiores y estaba claro cual dominaba, pero al juntar dos naturalezas poderosas la fusión no era perfecta y se creaba una espacie de doble personalidad.Eso le había sucedido sobre todo a Eva, la parte de shek y la parte de unicorno chocaban más entre si y la chica sufría bruscos cambios de humor, aunque normalmente los sabía controlar, más de una vez se había creído bipolar.Se encerró de un portazo en el baño de su habitación y casi chorreando agua de sentó en las frías baldosas del suelo, cerrando los ojos e intentando calmarse. Se decía a si misma que no pasaba nada, que no tenía motivos para enfadarse de ese modo, que su comportamiento era ilógico.Mientras pensaba eso sintió un escalofrío y suponiendo que era por estar calada hasta los huesos no le dio importancia. Lo que Eva no sabía es que muy lejos de allí, o tal vez muy cerca, un anciano rey sonreía al ver un cielo sin luna, al observar la noche eterna de Limbhad.

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Bueno, he tardado un poco pero aquí está el nuevo capi!!Siento haber tardado, pero esta semana he tenido muchos exámenes y he estado preparando dos DELFs y un EGA.Espero que les haya gustado. Como siempre estaré encantada de lleer vuestras opiniones, la verdad es que vuestros comentarios me animan mucho a seguir escribiendo. Gracias también a todos los que la tienen en favoritos y a los que la siguen.Un beso!! :)Los pasillos estaban siempre desiertos a esas horas de la madrugada. Los pasos de Eva resonaban por el castillo.Hacía casi un mes que salía al bosque por la noche, pero no se había vuelto a encontrar a los unicornios. Llegaba un punto en el que dentro del castillo se ahogaba y necesitaba caminar un rato por el bosque.Sabía que si la descubrían sería rápidamente expulsada, pero no podía evitar despertarse por la noche con la sensación de que las paredes se estrechaban para aplastarla.Salió al exterior y respiró hondo. El aire era cada vez más frío y hacía que le doliese el pecho al coger tanto de golpe. A finales de octubre ya hacía bastante mal tiempo y esa noche llovía mucho.A Eva no le había importado hasta entonces la posibilidad de enfermar, pero mientras tiritaba calada hasta las huesos pensó en la posibilidad de volver a por una chaqueta, su capa o algo.Miró al castillo. La idea de entrar de nuevo sin visitar antes el bosque no le resultaba nada agradable.Después de analizarlo unos segundos corrió hacia los árboles. Refugiada entre las altas ramas no se mojaría.Se movía entre la maleza como una sombra, rápida, sin vacilar, como si hubiese nacido para eso mismo.Se sentó en una rama que parecía algo más resistente que las otras y apoyó la cabeza en el tronco. Cerró los ojos y escuchó la vida que crecía a su alrededor. Los pájaros, el viento incluso el lento crecimiento de las plantas.De pronto todo se quedo en silencio. Abrió los ojos para intentar descubrir lo que pasaba. Todo se había oscurecido aún más y el rocío de las hojas estaba congelado.Intentó descubrir el motivo, pero no hizo mucha falta. pues poco después ella también comenzó a notar un frío helador.Se sintió alicaída de pronto, como si la felicidad hubiera desaparecido de golpe.Intentó levantarse para huir cuando vio una sombra acercarse, pero no tenía fuerzas para hacerlo, el cuerpo le pesaba demasiado.La sombra en realidad era un ser envuelto en una capa raída. Eva comenzó a respirar agitadamente y vio como de su boca salía vaho, sentía las articulaciones entumecidas por el frío.El ser estiró el brazo dejando al descubierto una mano putrefacta como la de un esqueleto y le tocó el rostro a Eva.Antes de que tuviera tiempo de sentirse asqueada o aterrorizada todo se oscureció.
-Os han encontrado- dijo la voz de un hombre- Vienen por vosotros.-...mos por salvar este mundo. Lo hemos dado todo por este mundo, nos hemos enfrentado a sheks, a Ashran, a los Dioses...¿y así es como nos lo pagan?- era la voz de Jack, la oía algo lejana, pero al menos la oía en medio de aquella oscuridad, eso la tranquilizo aunque su padre parecía alterado.-Vete a buscar a Erik, le he dejado dormir un poco más- esa voz se le antojaba familiar, era la de una mujer. Se notaba que estaba triste pero decidida a llevar a cabo lo que estaba a punto de hacer.-Lo siento Vic, nunca pensé que las cosas sucederían así- se disculpo el hombre que ya había escuchado al principio.¿Vic? Jack también estaba allí, eso quería decir que Vic tenía que ser ella, ella era Victoria, su madre.Tras unos momentos de silencio volvió a escuchar la voz del hombre.-Todo por una cosa tan pequeña...-Es solo un bebé- de nuevo su madre, al borde del llanto- no ha hecho daño a nadie.-Adiós Eva- se despidió el hombre- Adiós pequeña Lune.Lune...-Daría mi vida por protegerla Shail- susurró Jack.-Lo sé- contestó él- ojala os vaya bien.-Ira bien porque estaremos todos juntos- añadió su padre- Christian estará encantado de conocer a Eva. Habrá que ver que cara pone, no me lo perdería por nada del mundo.-Christian- susurró Victoria muy cerca de ella, como si se lo estuviese diciendo al oído- Vamos a volver a ver a Christian, Eva.Vio un destello de luz blanca y fue como emerger de golpe, pero pronto volvió a hundirse.Vio unos ojos azules mirando los suyos y poco a poco se le aclaró la vista, aunque era como si lo viese todo a través de una tela semitransparente, no conseguía enfocar del todo la imagen.Era una especie de estudio de música y ella lo veía desde los brazos de alguien. Tenía en frente a un hombre joven vestido de negro que la miraba maravillado.-Es... Es perfecta- susurró.-Puedes cogerla si quieres- de nuevo la voz de su madre.La miró un instante. Era una joven de pelo oscuro y ondulado con unos enormes ojos castaños y una amplia sonrisa de felicidad.Al cuello llevaba atado el colgante que su padre le había dado antes de partir a Hogwarts, realmente le había pertenecido a ella. Intentó agarrar el suyo pero no pudo mover el brazo. Se removía inquieta, pero sin quererlo, era más bien como algo mecánico.Debía ser un recuerdo, un recuerdo que no sabía que tenía.Durante muchos años había intentado imaginar el rostro de su madre, pero nunca conseguía recordar nada más que su silueta, ni siquiera su voz.Tan solo la había visto de joven en la casa de España, pero en esas fotos era solo una niña, aún no era su madre y los retratos que tenían juntas habían quedado destruidos en el incendio.Paso de sus brazos a los del hombre en los que se sentía realmente cómoda.-Da gusto ver que ella no llora- susurró.-Ella es tuya, aunque no hacía falta que la sostuvieras para comprobarlo, tiene tus ojos- sonrió la mujer.¿Sus ojos? ¿qué quería decir eso?-Lune- dijo- ¿lloró cuando Jack la cogió?-Creo que intentó morderle primero- rió la mujer.-¿Y el pequeño?-Erik no se ha olvidado de ti, suele preguntar cuando vas a volver- contestó la mujer sonriendo.Todo giró de nuevo y la imagen cambió.Ahora era de noche, reconocía su habitación aunque había cambiado bastante. Jack se inclinaba sobre la barandilla de la cuna y la arropaba.-Vaya yandrak, ¿contándole un cuento a la shek?- preguntó una voz ronca.-Covan- dijo sin aliento Jack.-NO TE ACERQUES- oyó a su madre desde la puerta.Detrás de ella estaba el hombre de los ojos azules sosteniendo a un niño rubio en brazos.-Que escena familiar tan enternecedora- comentó el anciano de voz ronca riendo- que pena me dan las familias divididas.Todo se volvió confuso, lleno de llamaradas de fuego.Oyó a su padre gritar, pero no con un grito normal. Uno que expresaba todo el dolor de un alma destrozada, el grito de una criatura agonizante seguido por el llanto.Eva se estremeció, no sabía lo que pasaba, pero estaba claro que no era nada bueno.Su padre se puso en pie como pudo y se acercó a ella. -Tranquila Eva- dijo mientras la alzaba en brazos- mamá se ha encargado de que nadie te pueda hacer daño.Después de un rato los bomberos los sacaron de la casa en llamas. Intentaron separarla de su padre, pero él no lo permitió.Lo sentaron en una camilla y un medico le pidió que le contase lo sucedido, pero él seguía en estado de shock, acunándola y cantando la nana que antes le había oído cantar a su madre, una nana sobre la luz protectora de las tres lunas, por alguna razón a ella le resultó irónico oírla en esa situación. Luego recordaba estar en brazos de la señora Collins, mirando a través de la ventana de su cocina como a su padre le daba un ataque de ira, eso la entristecía muchísimo, no quería verle así.
Las imágenes desaparecieron de pronto y algo tiró de ella para sacarla de su estado inconsciente.Un animal incorpóreo y plateado daba vueltas a su alrededor, alejando de ella al ser putrefacto.-¿Estás bien?- preguntó alguien.Intentó localizar al dueño de la voz, pero ella seguía encaramada a aquel árbol y apenas tenía fuerzas para moverse.Al percatarse de que no podía contestar, su salvador la hizo descender con un encantamiento hasta que quedó tendida en la húmeda hierba.-¿Que...?- empezó a formular la pregunta pero no pudo seguir.-Era un dementor- susurró el chico rubio de ojos castaños mientras la cubría con su capa- estaba a punto de darte el beso de la muerte cuando lo espanté, eso quiere decir que ya se había alimentado de tus sentimientos bastante.La alzó en volandas y caminó hacia el castillo.Antes de irse del todo, Eva pensó en la figura plateada que la había protegido, era un...¿Dragón?
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Holaa.Sé que he tardado bastante en actualizar, pero con la proximidad de las navidades me paso las tardes en el conservatorio ensayando y no tengo tiempo de nada más que de hacer los deberes cuando vuelvo a casa, pero he aprovechado que hoy es fiesta para escribir un capi más! Espero que os haya gustado, aquí empiezan ya las sospechas de Eva, poco a poco irá descubriendo la verdad, aunque aún le queda jejeje.Como siempre estaré encantada de que me comuniquéis vuestras opiniones al respecto, comentad para decirme que os parece :)Gracias a todos por seguir esta historia, la próxima vez intentaré actualizar antes.Besos.






Abrió los ojos lentamente. Estaba algo aturdida aún y la claridad le hacía daño, por lo que casi inmediatamente los cerró de nuevo.-Ya he visto que estás despierta, no intentes hacerte la dormida otra vez- susurró una molesta voz que empezaba a hacérsele demasiado conocida.Efectivamente, allí estaba el chico rubio que esperaba ver. Al principio no recordó por qué estaba tumbada en uno de los sofás de la sala común, pero lo que había sucedido la noche anterior la golpeó de pronto, tanto eso como las dudas que habían surgido a partir de aquellos recuerdos.¿Quién era Christian? ¿Por qué le parecía alguien esencial en su vida? ¿Quién era el hombre que los había visitado la noche del incendio? Esas y otras muchas preguntas sin respuesta no la dejaban pensar con claridad.-¿Qué..?- comenzó a formular la pregunta, pero no pudo seguir, sentía como si todas sus cuerdas vocales se hubiesen hecho un gran nudo.-Te has quedado afónica, normal, ¿a quién se le ocurre salir en plena tormenta de madrugada?- el chico soltó una sonora carcajada y Eva no pudo evitar que se le dibujase una pequeña sonrisa torcida.-A ti, si no...- tosió- ya me dirás que narices hacías...- carraspeó intentando aclarar la voz- allí también.-Uyyy, mejor no hables mucho- comentó él- deberías agradecérmelo, si no hubiese andado por el bosque ya no estarías aquí- ella lo miró interrogante- ¿no sabes lo que son los dementores?- preguntó incrédulo y luego le dio otro ataque de risa.-Qué graciosillo estas esta...-Qué te calles- ordenó él jadeando. Eva frunció el ceño pero no habló de nuevo, aguardando una explicación- los dementores son criaturas mágicas, se alimentan de la alegría de la gente, dejando solo las cosas malas. Estabas medio ida cuando te encontré. Te he hecho tragar casi tableta y media de chocolate, pero no esperes ponerte bien en un par de horas.-Me acuerdo de cosas- dijo ella en un susurro para no forzar su maltrecha garganta- cosas de las que no me acordaba antes de esto.-Tranquila, suele pasar, las sacan a relucir.Ella se quedó pensando un momento. Así que lo que había visto era verdad, no era una simple ilusión, eso había pasado realmente, entonces...-No te he llevado a la enfermería porque empieza a resultar sospechoso, la otra vez dijimos que te caíste rodando por las escaleras de la torre, pero no colará una segunda, si ves que te encuentras mal ve ahora, pero llevarte completamente calada a las cuatro de la mañana no era muy sensato. Tienes una especie de imán para los problemas- comentó interrumpiendo el hilo de sus pensamientos.Ella lo miró irritada. Normalmente no era así, es más, jamás antes había tenido ningún accidente. Era el maldito bosque, o la escuela en general. Primero el monstruo, luego su patética caída de la escoba, ahora los dementores... Y él siempre andaba cerca para ayudarla. No se quejaba, si no lo hubiera estado allí, ahora estaría muerta, pero necesitar ser salvada una y otra vez como una damisela en apuros, eran como puñaladas para su orgullo, sobre todo si su salvador era Erik.Estaba perdiendo cualidades o algo, no podía ser otra cosa.-Gracias- murmuró a regañadientes.-De nada, otra vez- a él todo eso le resultaba muy gracioso, no podía ocultar la sonrisa burlona. Por alguna razón cada vez que ella le decía esa palabra, algo en su interior se reía creyéndose mejor, como si fuese una competición. La verdad es que se sentía orgulloso de si mismo. Ella era mucho más lista, estaba claro y también más observadora y cuidadosa, pero aún así era él el que la tenía que salvarla cada dos por tres.Era la misma sensación que había tenido cuando le había explicado los dementores.Le lanzó una mirada de superioridad y respondió:-No hay de qué, la próxima anda con más cuidado. Deberías ir a secarte si no quieres ponerte realmente enferma.Dicho esto se fue aguantándose la risa mientras ella intentaba controlarse para no lanzarle una maldición.Cuando al fin se quedó sola su cerebro comenzó a pensar de nuevo con normalidad.Seguía sin entender por qué el muchacho le caía tan mal, su carácter se parecía mucho al de su padre, pero aún así le resultaba cien veces más molesto que el hombre.Tal vez eso sucedía porque ella ya estaba acostumbrada a vivir con aquel dragón, pero este era otro y su olor , aunque familiar, no le resultaba del todo igual y eso la irritaba.Los dragones dorados tienen un olor distinto al de los demás, tal vez por eso los señores de Awinor creían que estaban destinados a hacer grandes cosas, no solo porque de cada cien tan solo uno tuviese ese tono de escamas.Los dragones dorados habían sido grandes luchadores, a los sheks su olor se les camuflaba más fácilmente que el de los demás y eran capaces de sorprenderlos.Aún así, yandrak no lo tubo más fácil en la lucha, ya que era un joven dragón inexperto y los sheks llevaban tanto tiempo sin matar a uno de los suyos que ni siendo dorado, ni teniendo parte humana, habría podido camuflar su olor.Con Eva, sin embargo había sido mucho más fácil. Ella no añoraba la lucha contra sus eternos enemigos. Ninguno de los dos eran cien por cien una de esas formidables criaturas. Jack estaba acostumbrado al olor de Kirtash y el de Eva era mucho menos fuerte.Lo mismo le pasaba a Erik, el olor de Eva casi no le molestaba porque había convivido con otro shek casi toda su vida. Pese a eso, le resultaba algo irritante.Eva, por el contrario tenía más problemas. Al haber convivido con un dragón dorado, no estaba acostumbrada a que el olor de uno normal la golpease con tanta fuerza. Había pasado años acostumbrándose a él y de pronto tenía que aguantarse las ganas de atacar a otro distinto y además agradecerle cosas. Era demasiado.Le resultaba realmente molesto, aunque no supiera por qué. Sin embargo, a parte de odio en su interior se removía otro sentimiento. La añoranza.A veces sentía como si lo conociese de toda la vida. Hubo una noche que se despertó después de una pesadilla que no podía recordar y sintió ganas de ir hasta la habitación de Erik y meterse con él en la cama para que la protegiese.Lo habría negado en cualquier circunstancia, pero lo cierto es que aquella noche había estado a punto de hacerlo, pues sentía que él no dejaría que le pasase nada malo.Se reprendió durante horas, ¿en qué estaba pensando? El chico le caía mal y además hacía pocos meses que lo conocía y se había planteado muy enserio ir a dormir con él para no estar asustada.Intentó sacar miles de explicaciones lógicas para ello, estuvo en vela hasta la mañana siguiente, pensando. Finalmente lo dejó en que, como la había salvado de estamparse contra el suelo hacía un par de días, su cerebro lo había relacionado con el concepto de protector.No habría tenido que privarse de una noche entera de sueño si aún recordase aquel día, antes de marcharse de Idhun.
Erik estaba en su cama, aún despierto cuando oyó llorar a su hermanita.Le resultó extraño, nunca antes la había oído hacerlo, normalmente era un bebé tranquilo, pero aquella noche lloraba a pleno pulmón.Su padre tenía un sueño muy pesado y no la oía y su madre había salido a buscar estrellas fugaces.Los llantos de la niña no le dejaban dormir, por lo que se acercó un poco receloso hasta su cuarto.Se asomó al interior de la cuna que él mismo había usado un año atrás y comprobó que su herma estaba bien.Como no dejaba de llorar, trepó como pudo por un lateral y se tumbó a su lado, abrazándola para que dejase de estar asustada.Al principio la pequeña se resistió, pero finalmente se tranquilizó y se quedó dormida en brazos de su hermanito, ignorando todo lo demás.
Una lástima que ninguno de los dos pudiera recordarlo.
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Holaa.Sé que últimamente tardo mucho en actualizar, al menos más que antes, pero con las Navidades tan cerca apenas tengo tiempo, después de clase tengo que ir derecha al conservatorio y me tiro allí toda la tarde :(Pero ahora que han empezado las vacaciones tengo las mañanas libres ( ¡¡¡ bien!!!) así que procuraré actualizar más seguido.Si tienen algo que decirme, sobre la historia, la ortografía o lo que sea, alguna propuesta para mejorarla, alguna crítica... estaré encantada de leerlas como siempre, por otra parte los comentarios siempre animan mucho, así que espero los suyos :)
¡Un beso y felices fiestas!





-El tejido que separa los mundos se ha debilitado- comentó- ahora es poco más que un fino velo.-Lo sé.-Podrías intentar abrir el portal ahora, ¿no?- comenzaba a impacientarse, aunque intentaba no dejarlo notar. Trece largos años encerrada allí, entre patéticos humanos que la confundían con una de ellos eran demasiados.-Alguien se nos ha adelantado, y ahora mismo el espacio-tiempo es inestable. Si abro un portal, a saber dónde acabas- contestó sin variar el gesto de la cara.-Cualquier lugar es mejor que este- comentó sentándose a su lado. No soportaba aquel mundo, infectado por una plaga de humanos que lentamente destruían el ecosistema, alimentándose desmesuradamente de sus recursos, como las termitas de la madera.-¿Qué me dices de Umadhum?Frunció el ceño levemente, a veces no lo soportaba; demasiado humano para su gusto, sobre todo después de el incendio.Ya no era el Kirtash que ella había conocido. Era demasiado... no sabía como describirlo. Aparentemente seguía siendo el muchacho frío e inexpresivo, orgulloso y superior a todos los demás, al menos para los ojos humanos. Pero ella no era humana, aunque tuviese ese cuerpo, la mente seguía siendo la de un shek, y, como tal, podía percibir perfectamente los pensamientos de él.No era capaz de reprimirlos, y ella los oía perfectamente, algo que nunca le habría sucedido a los otros sheks.De momento lo único que lo hacía sostenerse en pie era el hijo del dragón. Se había quedado a vivir en su antigua casa de Nueva York, aunque después de la muerte de Victoria, había dejado la música.Había encontrado un buen trabajo que le permitía viajar a Japón muy a menudo, pero había tenido que llevarse a Erik con él.Al principio había sido un poco tenso, todos los sheks olían al dragón en su interior, aunque no era lo suficientemente fuerte como para que no pudiesen resistirse a lanzarse contra él. Por respeto al último unicornio, no le habían hecho nada. En cierto sentido, se sentían culpables por la extinción de una raza tan hermosa.Le había sorprendido saber que había magos entre los humanos de la Tierra, hasta que el niño dragón no recibió la carta, no había tenido noticia de ellos y aún intentaba descubrir el origen de esa magia.-¿Quién se ha adelantado?- preguntó irritada.-Eso no puedo saberlo, aunque tengo alguna que otra teoría al respecto.Ella también las tenía. Estaba casi segura que habían sido esos entrometidos, los mismos que lucharon en la batalla de Awa.Por culpa de esos malditos era ella así, habían tenido que huir por su culpa y ahora la privaban del placer de abrir una puerta para reunirse con el resto de su raza.-¿Tienen el control completo de la puerta?-Sí.-¿No podemos arrebatárselo?-No mientras tengan algo del ser que la selló.Lo miró extrañada, esperando a que continuase, pero no lo hizo.<<¿Qué es?>> odiaba usar las cuerdas vocales, pero ya estaba acostumbrada a hacerlo, pese a eso, cuando se cansaba de oír su horrenda voz humana, usaba la mental.Kirtash la miró a los ojos y levantó la mano derecha, mostrando sus dedos desnudos.-Victoria no se quedó con el.<> pensó inmediatamente la shek. -Exacto.Observó el pequeño charco helado que antaño habían usado para comunicarse con Gerde. Los guerreros de Awa no tenían razones para viajar a la tierra, si hubiesen querido exterminar a los sheks no habrían malgastado la oportunidad de abrir la puerta en la tierra, pues allí no eran muy numerosos y lo sabían. No, si ese era su objetivo, habrían usado el paso hacia el mundo que el séptimo creó para ellos, con la ayuda de sus dioses y sus dragones artificiales de garras malditas habrían tenido alguna posibilidad de vencerlos.Según lo que Kirtash les había contado, tras la gran batalla de los siete, se habían armado con la piedra de Erea, haciendo las garras y los colmillos de sus máquinas mortales para ellos. Eso, entre otras cosas, había ayudado al hombre a decidirse y dejar Idhun.Le había enseñado el efecto que surtía en ellos la piedra maldita y también le había relatado su experiencia, de la cual aún conservaba horribles cicatrices negras en el pecho.<<¿Traen una flota?>>-No.<<¿Sabes lo que significa eso? Si no vienen a por nosotros van a por...>>-Erik, lo sé. Por eso te voy a pedir que mandes a alguien a vigilarlo.<<¿Por qué piensas que voy a ayudarte? Eres un traidor y la única razón por la cual sigues vivo, es porque eres el único que sabe algo sobre cómo llegar al mundo donde se encuentra el resto de nuestra raza>>-Porque a vosotros también os viene bien interceptarlos- respondió-. Si se acercan a Erik, vosotros los veréis y podréis recuperar el anillo. Es beneficioso para ambos: vigiláis a mi hijo y podéis recuperar la llave que os abre la puerta a casa, ese es el trato.Ella frunció el ceño, tantos años fingiendo ser humana la había afectado bastante y se le habían pegado ciertas expresiones, cosa que la molestaba bastante, pero pareciendo una más, todo era mucho más fácil.-Supongo que puedo mandar a dos sheks jóvenes- dijo, usando sus cuerdas vocales de nuevo- si ven algo nos avisarán por la red telepática y de todos modos, si se diera el caso de que perdiesen la batalla, su muerte no nos afectaría demasiado. Pese a todo eso, algo no me cuadra, ¿por qué volverían para matar al hijo de un dragón y un unicornio? Si son sus grandes señores, no tiene sentido, ni siquiera para las simples mentes de los humanos. Tal vez te buscan a ti.-Es posible.Se quedaron en silencio durante unos minutos, hasta que el móvil de Shizuko vibró.Ambos dirigieron la mirada hacia el aparato, donde se podía leer en el identificador de llamadas "Presidente".-Lo tengo que coger.-Es lo malo de ser la primera ministra, señorita Ishikawa- comentó con tono burlón, y se levantó para dejarla sola con sus quehaceres- espero que mandes a esos sheks inmediatamente, no quiero accidentes.-No te atrevas a darme órdenes- respondió con tono amenazador, mientras descolgaba- buenas tardes, aquí Shizuko Ishikawa.... Sí señor presidente... Por supuesto señor.... Faltaría más...... Enseguida estoy allí.Colgó y cogió su bolso.Antes de irse miró a Kirtash, que tenía dibujada en el rostro una sonrisa torcida, claramente se estaba riendo de ella.-Un humano al parecer tiene más autoridad que yo sobre ti.-Ese humano es una marioneta, al igual que lo fue el ministro. Dentro de poco tendré su cargo, y, teniendo en cuenta lo que consume este país, cuando yo lo domine, ayudaré mucho a hacer de este sitio un buen mundo que dominar, pero antes, tendré que hacer un poco de teatro. Y no te preocupes por la seguridad del mocoso, los protectores ya están de camino. Me debes una, y pienso cobrármela- dicho esto, abandonó el lugar dejando al hombre de fríos ojos azules solo. Como siempre se sentía desde la muerte de Victoria. Solo y encerrado.

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Holaa, espero que os haya gustado el capi.Siento haber tardado tanto en actualizar, pero no sabía muy bien como hacer la transición hacia el "gran acontecimiento". A parte de que he andado a falta de inspiración.Gracias por leer, y a los que comentaron y/o tienen esta historia en favoritos. Ver que pasaba de las mil lecturas me hizo muy feliz.Como siempre estaré encantada de leer vuestras opiniones, críticas, consejos, ideas... Los comentarios siempre ayudan mucho, ya sea porque aportan ideas nuevas o porque el ver que a la gente le gusta tu historia te anima a seguirla.Gracias por todo y ¡Feliz año! que no he tenido ocasión de desearos felices fiestas :)Besos










Volvía a casa caminando tranquilamente bajo la luz de las farolas. Aún no era tarde, pero en invierno anochecía pronto.Intentaba que el viento no arrastrase la lluvia bajo el paraguas, una tarea imposible.Tan concentrado iba en su propósito que no se percató de que estaba siendo observado, y cuando al fin percibió una presencia, ya era demasiado tarde.Las luces de la calle se apagaron de pronto y todo quedó sumido en la oscuridad.Jack intentó divisar algo en la penumbra, pero solo detectó más sombras confusas. Maldita sea, ¿por qué tuve que elegir venir por un recinto de obras? ¡Aquí no hay ni un alma!Oyó unas palabras en una lengua que hacía ya mucho tiempo que no escuchaba. Le golpearon antes de que pudiese darse cuenta y lo lanzaron al suelo mojado.Intentó levantarse, pero resbaló y cayó de nuevo.Se esforzó en localizar a sus atacantes entrecerrando los ojos, pero no podía ver mas allá de su nariz a causa de la lluvia y la poca luz que proyectaba la luna tras los nubarrones.-¿Y éste es el gran yandrak? Yo lo recordaba menos patético- se burló una voz extrañamente conocida.-Covan- musitó Jack con la voz impregnada de odio.-Hola dragón, ¿te acuerdas de mí?- preguntó otra persona y seguidamente susurró un nuevo hechizo que lo golpeó de pleno.Jack gritó. Gritó de dolor, de impotencia, de rabia, de tristeza, de odio... de añoranza.-Qa...Qaydar.-Exacto- y le lanzó otro hechizo, ensañándose con el pobre hombre.-¿Dónde está tu espada, dragoncito?- esta vez fue una voz femenina la que lo sorprendió. Una voz que le resultaba familiar, pero no conseguía ubicar.Sonaba como ahogada, lo que le hacía pensar en los varus, aunque esa idea quedaba descartada, porque ellos no utilizaban cuerdas vocales, pero, ¿quién era esa mujer?-Te gustará saber que al fin la tengo yo. No puedo empuñarla, pero es un buen trofeo, ¿no crees?- Gaeru. La pirata semivaru que quiso robarle su espada y a la que él avergonzó ante sus "súbditos", la recordaba, claro que la recordaba, a ella y al maremoto que creó la diosa Neliam. Como para olvidarlo. Cuando se disponía a contestar el mismo hechizo lo golpeó de nuevo y silenció sus palabras sustituyéndolas por otro grito.Estaba solo. Completamente solo en una calle oscura y muy poco transitada, desarmado y en minoría numérica. Estaba perdido.Eva... ¡No! Si ellos habían venido a través de Limbhad sabrían donde encontrar a Eva. Qaydar era un archimago, el alma no habría tenido reparos en obedecerle.Una conocida sensación palpitaba al rito me de su corazón, extendiendo el calor por todo su cuerpo, haciendo arder la sangre de sus venas.Sintió un cosquilleo en los dedos y supo que no se había equivocado al calificarlo.Era la misma sensación que cuando incendió su habitación y el pinar de Allegra; la misma que tuvo antes de desvanecerse el día que Victoria y él salieron de la cordillera y fueron atacados por una mamá árbol.Creía que ya tenía controlada su parte de dragón, pero al parecer el instinto de supervivencia era más fuerte que su voluntad.Antes de que todo se desvaneciese logró escuchar un último hechizo, uno que desgraciadamente conocía. Uno que mataba a instante y que era el que le había arrebatado la vida a su amada.Sonrió para sus adentros pensando que el destino era cruel y retorcido, y que tenía un ácido sentido del humor.Rezó a los seis (algo que jamás pensó que haría) para que la maldición no lo alcanzase, para que le diese tiempo a enfrentarse a ella.Pero, antes de poder ver lo que sucedía, sus ojos se cerraron, al mismo tiempo que su consciencia se adormecía y dejaba paso al fuego.
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Volaba a toda velocidad intentando no perder de vista a Erik, que llevaba la pelota bajo el brazo.Esquivó una bludger que venía directa a su cabeza por los pelos y eso la hizo retrasarse.Odiaba jugar con tormenta: la lluvia hacía que el flequillo mojado se le pegase a la frente y le dificultaba la visión, la humedad y el frío atenazaban sus músculos y la escoba mojada se volvía resbaladiza.Remontó el vuelo y se acercó a Erik para que le pasase la quaffle.Cogió la pelota roja al vuelo y avanzó a toda velocidad hacia los aros contrarios.Pensó que la lluvia a parte de su enemiga podía ser su aliada.Voló en zig-zag lo más rápido que el clima le permitía y aprovechando la confusión del guardián, lanzó hacia el aro del centro.-150-200 A FAVOR DE HUFFLEPUFF SEÑORAS Y SEÑORES- gritó la voz del comentarista- LOS LEONES INTENTAN REMONTAR. EVA REDFIELD MARCA AUNQUE AÚN ESTÁN LEJOS DE ALCANZAR A LOS TEJONES.Una bludger venía directa hacia ella y al esquivarla casi se cae de la escoba, pero en el último segundo consiguió mantener el equilibrio.-¡Snow despeja un poco más las bludgers que nos están friendo a golpes!- el otro chico, John, el tercer cazador no había tenido tanta suerte. Una bludger le había pegado en toda la pierna y gritaba enfadado desde el suelo, donde la enfermera le mandaba quedarse quieto para soldarle de nuevo el hueso.-¿Te crees a caso que es fácil verlas con esta lluvia?- rebatió el capitán, rojo de ira.La entrenadora volvió a soplar el silbato y el juego comenzó de nuevo.Los Hufflepuff tenían la quaffle de nuevo en su poder y avanzaban a toda prisa hacia sus aros.Eva voló en esa dirección para defender y se interpuso en un pase, aunque no consiguió agarrar la pelota porque estaba calada y escurridiza.Voló en descenso para recogerla, pero el viento no estaba a su favor.Cuando la pelota estaba a punto de rozar el suelo sonó el silbato de nuevo.-POTTER ATRAPA LA SNITCH DORADA Y GRIFFINDOR GANA- anunció la voz amplificada del chico de cuarto.Se olvidó de que estaba volando a toda velocidad hacia el suelo durante unos segundos, que fueron los decisivos para estrellarse contra el césped embarrado.-Siempre acabas igual o parecido- se burló James sosteniendo aún la pelotita dorada en su mano derecha.Ella se apartó el flequillo calado de la cara manchándosela de barro y se levantó trabajosamente. Le lanzó una mirada de advertencia al chico moreno, pero no surtió el efecto esperado cuando su boca se torció en una media sonrisa.
-Madre mía, estás horrible- gritó Rose cuando Eva se adentró el los vestuarios.-Cáete en el barro y luego me enseñas como estar fabulosa con el en la cara- refunfuñó quitándose las protecciones.-Siempre puedes usarlo de mascarilla- contestó extendiéndolo por sus mejillas.-Para, ya estoy bastante sucia- recogió su ropa y salió de nuevo bajo la lluvia a regañadientes para dirigirse a su habitación y poder darse un relajante baño de agua caliente.-Enhorabuena- la felicitó el chico rubio.Después de que los dementores la atacaran, se habían hecho algo parecido a buenos amigos.-Gracias, has estado genial por cierto.-También tú. Me ha gustado sobre todo tu espectacular caída en el barro.-¿También tú con la bromita?-Reconoce que tu cara de completa confusión ha sido muy graciosa.Iba a contestarle, pero, antes de que pudiese mediar palabra, alguien la agarró por el brazo.-Señorita Redfield, acompáñeme.-¿Qué sucede profesor Longbottom?- preguntó preocupada por la expresión grave del hombre.-La directora desea hablar con usted.Preguntándose que motivos podría tener McGonagall para querer verla siguió al director de su casa hasta la gárgola que controlaba el paso al despacho.-Disciplina- dijo a modo de contraseña y la estatua se movió para dejar paso a las escaleras.Subieron por ellas y el profesor se detuvo ante la puerta.-Adelante- dijo la voz de la directora incluso antes de que llamasen.Estaba sentada tras su enorme escritorio revisando unos papeles y levantó la vista para mirar con desaprobación el chorreante y sucio atuendo de la joven de fríos ojos azules, pero apretó los labios y no dijo nada.-Como me ordenó, aquí está la señorita Redfield.-Gracias Neville, déjanos solas por favor.El hombre asintió y salió sin decir una palabra más.-Señorita Redfield, me temo que tengo malas noticias- dijo la mujer cuando la puerta se cerró.-¿Qué sucede?- dijo ella poniendo su mejor expresión indiferente.-Es un asunto delicado. Su padre...Podía adivinar lo que había sucedido por la mirada apenada que la anciana mujer le lanzaba y la expresión preocupada de su rostro.-No- susurró Eva sin cambiar la expresión, aunque apartó la mirada de los ojos de la mujer y quiso taparse los oídos para no escucharla; pero mantuvo la expresión indescifrable, como mecanismo de defensa.-Señorita Redfield, su padre ha desaparecido.

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Qué depresión. ni un comentario en los anteriores tres capítulos. Pero no soy una persona rencorosa, así que aquí está el nuevo capi.Espero que les haya gustado y que me digan que les ha parecido.Gracias por leer :)Besos















Abrió los ojos lentamente. Sentía el cuerpo dolorido, aunque también tenía una extraña y molesta sensación en el interior. Notaba una especie de vacío en el alma, aunque no entendía por qué.Estaba oscuro y veía algo borroso, sacudió la cabeza e intentó despejarse.De pronto los acontecimientos lo golpearon como una enorme losa de granito, no sabría decir hacía cuánto tiempo había pasado. Cuando por fin se le aclaró la visión, lo primero que pudo ver fueron unos grandes barrotes metálicos.Extrañado, extendió las alas para equilibrarse.¿Las alas? Se preguntó alarmado. ¿Por qué demonios tengo mi forma de dragón? ¿Qué hago encerrado en una jaula? ¿Por qué tengo un bozal? ¿Por qué están mis garras atadas? -...dré controlado, te lo prometo. Por favor, me basta con que me lo dejes unas horas- oyó el murmullo apagado de la voz de un hombre.-Lo siento Hagrid- respondió otro- es muy peligroso, y un ejemplar de lo más peculiar. Si le pasa algo o hiere a alguien, me meteré en un buen lío.-Pero no dejaré que suceda nada. Solo lo necesito un día, en cuanto de la última clase te lo devuelvo- suplico el que tenía una altura fuera de lo común-. Tal vez sea la única oportunidad que los niños tengan de ver un auténtico dragón dorado, ¿no te habría gustado verlo cuando eras uno de esos estudiantes?El hombre que ahora podía calificar como pelirrojo dudó unos segundos.-La verdad es que haber tenido un dragón en clase habría sido genial- contestó al fin.-¿Eso es que sí?-Sí. Pero bajo una estricta supervisión, de la que me voy a encargar personalmente.Jack no entendía nada ¿dragón en clase? ¿De qué hablaban? intento decir algo, informarles de que no era una bestia, de que era un ser racional, incluso superior, pero el único sonido que consiguió fue una especie de grutal sonido, ya que ese maldito de bozal no le dejaba hablar.-Se ha despertado- dijo emocionado el enorme hombre.-Hagrid, no te acerques, es muy peligroso- advirtió el otro.Jack hizo fuerza intentando soltarse de las ataduras, pero cada vez que lo hacía parecían volverse más resistentes. Irónicamente, esa situación le recordaba a Umadhun, a Sheziss y sus cadenas mentales, solo que estas eran muy reales.-Lo que pasa es que la jaula es demasiado pequeña, está molesto por eso.-Hagrid, escúchame bien, porque no lo repetiré: este ser que ves ahí, no es un lindo gatito. Es una de las criaturas mágicas más peligrosas sobre la faz de la tierra. Hay que tener mucho cuidado con ellos, ya no solo porque sea un dragón, es un Aurea Draco, hace siglos que no se ve uno como estos, no son una raza corriente, pero son los más poderosos. Sus llamaradas son capaces de convertir el hierro en líquido y pueden llegar a alcanzar los incluso los quince metros. Son más grandes que las otras razas y su piel es prácticamente intraspasable, ni con armas ni con hechizos, hace falta ser un mago muy poderoso para hacerles cosquillas. Tuvimos muchísima suerte de encontrarlo dormido, si llega a haber estado en plenitud de sus habilidades, nos habría calcinado. Eso por no añadir que su vuelo es mucho más rápido y largo que el de los otros. Además, suelen ser agresivos, así que ni se te ocurra acercarte, deja una distancia de tres metros, como mínimo, ¿entendido?-Sí- respondió como un niño al que le deniegan un juguete nuevo.Jack no pudo evitar sentirse orgulloso, pero unos segundos después recordó la situación en la que se encontraba.Intentó cambiar de forma, para así poder explicarlo y soltarse de esas molestas cadenas, pero por mucho que se concentrara no lo conseguía.Alarmado cerró los ojos con todas sus fuerzas y se concentró en su aspecto humano, en Jack, en el hombre que deseaba volver a ser, pero nada, no se le había movido ni una escama.¡¿Qué demonios sucede?! Cada vez estaba más nervioso y la cosa no mejoró cuando fue consciente de que tendría que quedarse metido y amordazado en una jaula como un animal de feria.
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-¿Qué le pasa?- le preguntó James a su prima, señalando a Eva con el pulgar.-No lo sé. La última vez que habló conmigo fue en los vestuarios después de que Griffindor ganara- contestó levantando unos segundos la mirada para centrarla en su compañera.-Debe de ser por algo que le dijo la directora. Cuando volvíamos del campo, el profesor Longbottom se la llevó a su despacho- intervino Erik.-Igual es que Minnie se ha enterado de sus escapadas nocturnas al bosque, seguro que le ha echado una buena bronca- opinó Fred intentando relajar la tensión del ambiente.-Cállate Fred- ordenó Eloie con la boca llena de gachas de avena- no puedes meterte con una persona triste si no sabes por qué lo está, a lo mejor su lechuza se ha ahogado con un ratón. Nunca, repito, nunca, te burles de la muerte de una lechuza.-¿Por qué das por hecho que su lechuza ha muerto?- inquirió Albus.-Hace mucho que no recibe correo y tiene cara de viuda lechucil- contestó como si nada, cargando otra cucharada- cambiando de tema, ¿habéis visto como se lo pasa mi inocente hermanita? Jope con la mosquita muerta.Elaia, la hermana de Hufflepuff, estaba sentada en la mesa de Slytherin junto a Scorpius Malfoy. En esa ocasión, no parecía tan tímida como de costumbre. Sonreía levemente y hablaba con el muchacho sobre lo que parecía el trabajo de Transformaciones. -Y que lo digas, siempre pensé que serías tu la que engañaría al primer chico- comento Enara apareciendo de pronto y sentándose sin permiso en la mesa de los leones.-Como se te ocurra robarnos los bollos de chocolate te enterarás- la advirtió Eloe.La otra chica sonrió maliciosa y solo por llevarle la contraria a su hermana, se llevó el dulce a la boca y lo mordió con deliberada lentitud para luego relamerse.-Uy.-Te la devolveré, ya lo verás- respondió la Griffindor, haciéndose la ofendida.-Siento interrumpir ese precioso momento familiar- interrumpió Rose- pero vamos a llegar tarde a clase de cuidado de criaturas mágicas, y tú- le dijo a su primo- quiero verte mover el culo hasta la clase de pociones, lo mismo os digo a los demás.Se levantó rápidamente para darles más fuerza a sus palabras y salió del Gran Comedor.-Habrá que hacerle caso, si no... bueno, tú también tienes que convivir con ella, primo- dijo Fred guiñando un ojo y arrastrando a sus otros dos amigos hacia las mazmorras.Con una sonrisa en el rostro Albus, Eloie y Enara siguieron a la pelirroja.
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Eva se posicionó donde el profesor Hagrid les había indicado. A la chica le extrañó que hubiese tanta gente. A parte de los estudiantes, también estaban presentes unos cuantos magos adultos, muy curtidos y aparentemente peligrosos, cruzados de brazos y con gesto serio al rededor de algo tapado con una lona granate.-Bueno, ahora que estamos todos, quiero que prestéis mucha atención- comenzó el enorme hombre- la clase de hoy es muy especial- añadió visiblemente emocionado.Sin esperar un segundo más, retiró la tela. Una enorme jaula apareció ante los ojos de los atónitos estudiantes, aunque no era la estructura metálica lo que los había sorprendido.En el interior un enorme dragón de escamas doradas que lanzaba reflejos de oro bajo la luz del sol se removía molesto.Eva abrió los ojos en exceso, incapaz de apartar la mirada de ese increíble ser. Por una parte, sentía una especie de extraña satisfacción al ver al dragón en esa situación, atado y encerrado como un león del circo. Pero por la otra, había algo... en ese dragón, que le producía ternura y no soportaba ver sus tristes ojos cansados.-No os acerquéis, es muy peligroso. Es un dragón dorado, conocido como Aurea Draco. Hace siglos que no se ve un ejemplar como este, los dragones dorados habitaban normalmente en Asia, aunque cada uno tenía un territorio, porque no solían soportarse entre ellos, hay que decir que muchas veces solo eran un par, pero peleaban entre ellos igualmente. Los muggles Asiáticos pensaban que eran dioses...Eva no lo escuchaba, solo tenía ojos para la hermosa criatura, que había levantado su pesada cabeza a pesar del metálico bozal y la miraba fijamente, con las alas medio erguidas. Sus ardientes ojos parecían esperar que hiciera algo y la quemaban.¿Por qué demonios sentía esa sensación de familiaridad? No lo entendía, ella jamás había visto un dragón real, tan solo en los libros, no era posible.Esos ojos verdes la miraban con tanta ternura...Tristes ojos verdes.Estaba segura de que había visto la misma expresión antes, acompañada de una canción de cuna.Agarró el collar de su madre y lo estrechó contra su pecho, completamente confundida.
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¡Al fin la luz del sol! Como si no fuese poco estar encerrado y encadenado, encima le habían quitado la visión poniendo una lona oscura al rededor.Sabía que durante la noche habían viajado, pero estaba desorientado, ni siquiera estaba seguro de quién era en esos momentos.No tenía sitio para abrir las alas y seguía sintiendo ese vacío en su interior. Tenía la cabeza apoyada en las garras y las alas pegadas a las escamas de la columna.Con la punta de la cola recorría la silueta del bozal, que era lo que más le molestaba en esos instantes. Estaba seguro de que no había perdido la capacidad de hablar, pero no podía comprobarlo, ni quejarse, ni informar de que no era la bestia como la que lo habían catalogado.Lo primero que vio cuando sus ojos se acostumbraron a la luz, fue los rostros atónitos de muchos niños vestidos con túnicas negras y bufandas granates y verdes.Entre todas esas caras, sus ojos solo fueron capaces de mirar a una en concreto.En una esquina, semiescondida entre dos chicas idénticas, pudo observar a una joven de largo pelo castaño oscuro, que se enroscaba sobre si mismo en las puntas, enmarcando un rostro pálido de facciones delicadas.Se fijó en sus finos labios rosados, en su pequeña nariz y finalmente en sus ojos; unos azules ojos fríos como el hielo, aunque brillantes como mil estrellas.Podría haberla reconocido en cualquier parte, en cualquier lugar y en cualquier momento, porque esos ojos tan solo se podían comparar con los de otra persona, aunque, ahora, eran únicos en el mundo.La miró con cariño, y tras el bozal se formó una enternecida sonrisa, aunque nadie pudo verla.Los ojos de su pequeña Eva estaban también fijos en los suyos y a Jack le pareció ver un destello de reconocimiento en ellos, aunque fue tan leve que pudo ser simplemente una mala jugada de su imaginación.No apartó la mirada en ningún momento, sin embargo. Esperaba ver de nuevo ese atisbo de familiaridad en el fondo del mar glaciar que eran los ojos de Eva, pero solo encontró tristeza y confusión.No le pasó desapercibido sin embargo, que la pequeña se llevó la mano al pecho para estrechar entre sus dedos la lágrima de unicornio de Victoria.

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Espero que les haya gustado el capi, en serio agradecería mucho que comentaran, no sé que les parece el rumbo que está tomando la historia y les agradecería un poco de ayuda :)Besos: H&H










-¡EVA!- gritó la mujer al ver a la muchacha escabullirse del comedor disimuladamente- ¿se puede saber a dónde vas, señorita?-A tomar el aire- contestó avanzando más rápido hacia la salida.-¡Ni se te ocurra dar un paso más!-Solo voy a dar un paseo- protestó sin darse la vuelta. No soportaba a esa mujer, cada año iba a peor. -¿Se te ha olvidado que estás castigada?- maldita vieja controladora. -No.-Entonces, lo volveré a preguntar: ¿se puede saber a dónde vas?-A dar un paseo- contestó de nuevo, aunque ahora con los dientes apretados.-No vas a salir.Eva avanzó de nuevo hacia la puerta, poco dispuesta a ceder.Odiaba a esa mujer. Sabía que Jack tenía una tía en Londres, hacía unos veranos había descubierto por qué su padre evitaba ir de visita de una forma bastante desagradable.La tía Lane, una mujer gorda y vieja, era una completa estirada. La chica se había visto obligada a trasladarse a su casa todos los veranos desde la desaparición de su padre.El verano que cumplió doce años, nadie se acordó de la tarta de chocolate blanco y eso, aunque nunca lo admitiría, le rompió el corazón.El tío George, el marido de la tía Lane, era un bonachón, un hombre aburrido desde su juvilación, adicto al parchís y a ver los partidos de tennis televisados.Al principio, no fue tan malo, pasaba los días jugando a juegos de mesa con George, veía la tele con él, pintaba a escondidas de su tía la pared de detrás de su armario con la ayuda de su tío...Pero, el verano que terminó su tercer curso en Hogwarts, el tío George sufrió un infarto y unos días después murió. Siempre había tenido problemas de corazón y no pudo recuperarse.Se había quedado sola con la tía Lane, que al principio simplemente, andaba llorando por las esquinas de la casa y estaba demasiado deprimida para molestarla. Cuando se le pasó la tristeza inicial, encontró un nuevo hobby dándole órdenes a la chica y no dejándola ni respirar.Las cosas empeoraron aún más dos años después, cuando, a los dieciséis años de Eva, nació Analise, la primera nieta de la tía Lane, y entonces todo comenzó a girar alrededor del bebe.Eva ya era una adulta en el mundo mágico, pero no podía dejar la casa de su tía en el mundo muggle, aún le faltaban trescientos sesenta y dos días para poder independizarse y ya había comenzado a tacharlos en el calendario.Muchas veces se había visto tentada a coger su baúl y largarse, pero no podía tocar su herencia hasta cumplir la mayoría de edad, así que se quedaría completamente sola en el mundo, con una mano delante y otra detrás.-No hagas como que no me oyes- notó la mano fofa de su tía agarrándola por el cuello de la camisa, pero aún así dio otro paso adelante, no pensaba dejarse dominar por una patética muggle, ella era una maga adulta y muy poderosa, si se giraba y le lanzaba una maldición... no, no podía. Ya no llevaba detector, pero la tía Lane no conocía el mundo mágico, así que infringiría la ley y no quería problemas con el ministerio.Hizo más fuerza, pero la mano de su tía seguía enganchada a la camisa.-Suéltame- dijo con voz inexpresiva, y le lanzó una mirada cargada de helado odio que podría congelar la sangre de cualquiera.Lane no se amedrentó.-No vas a salir. Eres igual que tu padre, siempre fue un niño mimado, ni siquiera se dignó a llamarnos cuando reapareció años después de que la policía cerrase el caso. Un cambio de aires ¡ja! menuda familia de irresponsables, debe de ser cosa de familia.-¡Estoy harta de ti!- explotó la muchacha- no eres quién ni para darme órdenes ni para insultar la memoria de mi padre, no voy a seguir aguantando tus mierdas. SOY MAYORCITA PARA CUIDARME SOLA Y VOY A LARGARME DE ESTA CASA AHORA MISMO. Me da igual lo que me digas porque no tengo intención de cruzarme contigo de nuevo, ¡ASÍ TE PUDRAS!Lane, roja de ira y poco dispuesta a aguantar a su sobrina nieta, le propinó un bofetón.Eva, incrédula, se llevó la mano a la cara, donde tenía la marca de la enorme mano rechoncha de la anciana mujer.-Te acogí en mi casa cuando eras una criaja sin hogar, podría haberte dejado morir de hambre en la calle, pero te di un techo y así me lo agradeces.-No finjas que fue por buena voluntad. Lo hiciste por las ayudas del gobierno y con la esperanza de echarle mano a MI herencia, ¿acaso crees que no vi la cara que pusiste cuando te enteraste de que la fortuna d'Ascolli era mía? Pues que sepas que no vas a ver ni un céntimo.Odiaba perder la cabeza de ese modo. Normalmente no le habría hablado así a su tía, sabía que tenía cosas que agradecerles, sobre todo al tío George. Pero en ese momento, no pensó en las consecuencias que la bronca acarrearía.Hizo un último movimiento brusco y finalmente se liberó del agarre de la anciana mujer, aunque se rompió la cadena que sostenía atada a su cuello la lágrima de unicornio que Jack le dio al comenzar el colegio.Quiso recogerla, pero llegó demasiado tarde. El gordo pie de su tía la pisó antes de que su mano se acercase lo suficiente, rompiéndola en mil pedazos.Los ojos de Eva se llenaron de lágrimas. Había visto como cada cacho de su pertenencia más preciada se separaba de otro y de pronto se sintió vulnerable, desprotegida, pequeña, desamparada... sola.Temblando de ira, o puede que por los sollozos, levantó la cabeza y miró directamente a los ojos a su tía. Esta pareció darse cuenta del error que había cometido. Su mueca de superioridad se convirtió en una horrorizada y retrocedió unos pasos.La chica recogió los pedazos de su collar y se levantó lentamente, para después salir de la casa dando un portazo que hizo retumbar todas las paredes del edificio.En el exterior, ya había anochecido y corría un viento bastante desagradable y frío, pero a Eva no le importó.Apretaba los cristales de la lágrima de unicornio en su puño derecho, ignorando el dolor que le provocaban los cortes por los que comenzaba a emanar sangre.Se sentó en un banco cuando pensó que ya se había alejado lo suficiente de Lane, para tranquilizarse y pensar. Todas sus pertenencias se habían quedado con esa bruja y ella no pensaba volver arrastrándose, tal vez podía aparecerse por la noche es su habitación para recogerlas.Luego estaba el problema del dinero; no tenía ni para un regaliz. Podría trabajar en el Caldero Chorreante hasta el comienzo del curso, había oído que allí daban una habitación y comida a cambio de trabajar unas horas. La otra opción era atracar Gringotts, pero había oído que un dragón custodiaba las cámaras y a Eva, los dragones la desagradaban.Un hombre anciano se sentó a su lado.-Bonita noche, se pueden ver las estrellas- comentó sonriendo satisfecho.Para no parecer maleducada, la muchacha asintió con la cabeza.-¿Me podrías decir la hora, Eva?-Por supuesto, las seis y me... disculpe, ¿nos conocemos?-Oh, sí. Era amigo de tus padres, nos conocimos cuando eras solo un bebé, no te acordarás de mi. Es un placer volver a verte, Lune.La chica se fijo mejor en él. Se le hacía conocido, pero...-Lo siento. No recuerdo...-Vaya, esperaba más de una serpiente, la fama de tener una mente superior y retorcida os precede- comentó. A Eva todo ese asunto le estaba empezando a dar mala espina, la sonrisa de ese hombre no le gustaba ni un pelo.-No se de qué me habla, señor, pero me temo que me tengo que ir, mi tía estará empezando a preocuparse...-Mientes.-¿Cómo dice?-Estás sola escurridiza víbora, por fin te hemos pillado. No tienes ni idea de lo que llevamos esperando a que tu protección se desvanezca. De la nada aparecieron otros cuatro hombres y encapuchados y la rodearon.-No llevo nada de dinero encima.-No buscamos eso- contestó una voz ronca, proveniente de uno de sus atacantes.De pronto la reconoció y vino a su memoria la imagen de su casa en llamas, la cuna rodeada de fuego y un escalofriante grito.-Tú... mataste a mi madre- susurró- tú eres el que estaba aquella noche en casa, tú provocaste en incendio.-Te ha costado, monina- rió una mujer a su derecha.Eva se giró bruscamente en su dirección, en guardia. Se veía completamente indefensa, incluso con la varita desenvainada y preparada para atacar o aparecerse lejos de allí.El hombre de la voz ronca levantó las dos manos y susurró unas palabras en un lenguaje que Eva no supo identificar. No sonaba como una maldición y ese hombre no llevaba ninguna varita ni bastón, pero, aún así, un hechizo la golpeó de pleno en el pecho, dejándola sin aliento.Eva cayó al suelo, mareada. Sus ojos se cerraban sin su permiso y lentamente todos sus músculos se fueron adormeciendo, provocándole un molesto cosquilleo.-Ni se te ocurra matarla. Tenemos que llevarla a Idhun, no tendría gracia después de tantos años de esfuerzos matarla aquí sin público.-Eso es lo más peligroso, ¿y si escapa?- protestó el mago.-¿Pero tú has visto lo enclenque que es? No ha aguantado ni un segundo de duelo, es una simple cría. Claramente no tiene las cualidades de sus padres. Divirtámonos- gritó la mujer.-Estoy de parte de Gaeru.-¿Desde cuándo te pones de parte de los peces terrestres?-¿Qué me has llamado?-Ya basta, la víbora se despertará en un par de horas y quiero que lo haga en una celda en mi palacio de Vanissar.La mujer dijo otra cosa que Eva no consiguió escuchar, porque, lentamente, se fue sumiendo en la oscuridad hasta perder la conciencia por completo.

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Holaa!Sé que he tardado en actualizar, pero no he tenido tiempo jejeje.Estoy un poco decepcionada, hace mucho que ninguno de vosotros me escribe, me gustaría que comentaseis, no sé lo que opináis de el rumbo que está tomando la historia.Bueno, de todos modos, gracias por leer y poner la historia en favoritos :)















Se sentó el la mesa de Gryffindor, donde estaba sentada una de sus hermanas.Eva no estaba allí y cuando preguntó por ella ninguno de sus compañeros de casa supo responder. La chica de los fríos ojos azules y Elaia se habían hecho grandes amigas y el echo de que Eva no hubiese aparecido el primer día del curso la tenía preocupada.Eva se quedó oficialmente huérfana las navidades de su primer curso en Hogwarts. Ver el nombre de su padre entre los otros desaparecidos en el profeta fue un duro golpe para la chica.Se sintió muy sola y completamente perdida en un mundo que avanzaba un ritmo frenético a su alrededor, un ritmo que ella era incapaz de seguir.Su padre, la única persona que había estado ahí para apoyarla, para darle su amor incondicional había desaparecido y todo su mundo se había derrumbado.Al principio, cuando aún albergaba alguna esperanza de que lo encontrasen, su tristeza no se notaba tanto, conseguía ocultarla con su habitual rostro inexpresivo. Pero, cuando el nombre de Jack Redfield se plasmó con tinta negra en la páginas del periódico la falta de viveza en sus ojos no pudo seguir siendo disimulada.Una noche, cuando la luna creciente ya estaba alta en el oscuro cielo estrellado Eva subió a la torre de astronomía.Elaia había sentido la necesidad de escribirle una carta a su madre, por miedo a que le sucediese lo mismo que lentamente dejaba de ser extraño en el mundo mágico.Cuando se disponía a volver a su cuarto vio una sombra que corría hacia la torre de Astronomía y por casualidad decidió seguirla.Era Eva. Se sentó en el alfeizar de la ventana y por un instante Elaia pensó que la joven saltaría, pero no lo hizo.La presencia de la muchacha morena no le pasó inadvertida a la otra, aunque no pareció molestarla en absoluto, es más, Elaia juraría haber visto un destello de alivio en sus tristes ojos.Eva se desahogó con ella aquella noche, le describió a Jack, lo que hacían cuando estaban juntos, cómo había perdido a su madre... a Elaia le rompió el corazón la añoranza que brillaba en sus ojos al hablar de su ausente padre.Finalmente, ella decidió contarle también el oscuro secreto que rodeaba a su familia: Cuando tenían unos ocho años, su padre fue acusado de pertenecer a una secta de magos oscuros. En España, las cosas en el mundo mágico eran muy distintas y por lo tanto también las leyes. Los magos oscuros estuvieron una vez a punto de destruir a toda la raza muggle del país, aprovechando la guerra civil por lo que ser uno de ellos era uno de los delitos más graves.Había una secta de magos negros, adoradores de un Señor Oscuro muy poderoso (los más paranoicos decían que ni siquiera era humano). El padre de las trillizas si que era un defensor de la pureza de la sangre que no simpatizaba mucho con los muggles, pero no un mago oscuro.Aún así le acusaron de traición al gobierno y le impusieron el castigo de los traidores: el beso de un dementor.La madre de las niñas estaba también acusada de cómplice, pero a ella no consiguieron atraparla, pues huyó des país antes de que la encarcelasen.Buscó refugio en Gran Bretaña, donde huían todos los inocentes que sufrían las injusticias que el gobierno cometía.Los británicos no desafiaban abiertamente a los españoles, pero a diferencia de otros países, allí el control de inmigrantes no era tan severo por lo que pudieron entrar perfectamente con nuevas identidades.Su madre les dio un nuevo pasado, el que tendrían que mostrar ante los demás y Elaia desobedeció las órdenes de no decir ni una palabra sobre el asunto aquella noche cuando se lo confesó todo a Eva.Fue un trauma para las más pequeñas de la casa, pero cada una lo asumió como pudo: Elioe parloteaba siempre contando las historias del pasado que su madre había inventado para ellas; Enara siempre estaba malhumorada, poco dispuesta a aceptar la ayuda de nadie, porque se la habían denegado cuando más la necesitaba; Elaia, en cambio, se había encerrado en si misma, aterrado por lo que podría pasar en el caso de que la historia se repitiese.Pero aquella noche decidió dejar entrar a Eva, porque ambas necesitaban una amiga que comprendiese lo duro que era sentirse sola y desamparada en un mundo cruel e injusto.Pero el día uno de septiembre del último curso para ambas, Eva no sé encontraba en el Gran Comedor y nadie la había visto aún.
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Despertó aturdida el un lugar duro y frío. Intentó distinguir algo en la oscuridad, pero apenas veía un metro más allá de ella. Posó una mano en lo que debía de ser el suelo, pero al hacer fuerza para incorporarse el dolor la atravesó como si le hubiesen clavado cien puñales. Comenzó en el pecho, pero acabó extendiéndose por todo el cuerpo, dejándola inmóvil.Jadeó levemente, aunque también pudo sonar como un gemido de dolor.La única fuente de luz era una pequeña rendija en lo que parecía una puerta de madera, aunque estaba cerrada con barrotes de hierro, ¡como si alguien cupiese por ese hueco diminuto!¡¿A caso quieren evitar que se escapen las ratas?!Oía murmullos apagados en el exterior, pero no comprendía lo que decían, pues hablaban en una lengua extraña.Los recuerdos de lo que había sucedido en el parque regresaron a su memoria y Eva se sintió aún más débil de lo que estaba.Se sentía horriblemente sola y asustada, como una niña pequeña e indefensa. Una lágrima indiscreta rodó por su mejilla sin su permiso, aunque no tenía ánimos ni para enjuagarla.Estaba enjaulada como un perro. Habían herido su orgullo y eso era lo poco que quedaba de su temple helado y de infranqueable la muralla de hielo que la protegía, la cual ahora ya se había resquebrajado hasta el punto de desmoronarse y dejarla completamente expuesta vulnerable.-Papá...- sollozó. Aunque sabía que era absurdo, su corazón aún esperaba que él apareciese para sacarla de allí, que la cogiese en brazos y le acariciase el pelo para tranquilizarla. Quería escuchar su cálida voz susurrándole cosas para que dejase de llorar.Evocó los recuerdos de las tormentosas noches de invierno, cuando se acostaba y su padre la arropaba pese a sus protestas y le contaba un cuento, donde todo lo imaginario se hacía realidad y sus cálidos labios posando un dulce beso de buenas noches sobre su fría mejilla.Se maldijo por no haber apreciado nunca aquellos momentos, que ahora parecían tan lejanos e imposibles de alcanzar y el pozo de tristeza en por el que se precipitaba se hizo aún más profundo.

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Ya sé que he tardado un poco más de lo normal en subir un capi nuevo y que este no es ni muy largo ni muy brillante. Intentaré que el siguiente esté más trabajado, pero es que no estoy en casa y tengo que conformarme con ordenadores públicos así que...¡Bueno! Ahora que empiezan las vacaciones de semana blanca y vuelvo a casa, así que tendrá tiempo para escribir.Me gustaría mucho que comentaseis, hace mucho que no me comentáis vuestra opinión.Gracias por leer este fic :)Besos









Una lechuza se posó en la terraza. Erik estaba en la sala de estar de la casa de su padre en Nueva York, sentado cerca de la chimenea, observando cómo se movía el fuego en el interior cuando llegó.Le sorprendió ver a ese pequeño animal aterrizar con un pergamino atado en la pata, no esperaba correo.En cuanto lo desenrolló pudo distinguir la caligrafía curvada y apretada de Rose, y no pudo evitar que una sonrisilla se le dibujase.Había empezado una relación con ella en su último curso, pero como la chica era un año más pequeña que él y el muchacho ya se había graduado, solo podían comunicarse mediante cartas.A la chica no le gustaba demasiado que su novio estuviera tan lejos de ella, le echaba mucho de menos, al igual que él a ella, por lo que se mandaban al menos una cada uno a la semana.Esta vez no era una de sus rutinarias cartas, tenía una noticia de lo más extraña que al muchacho le costó asumir.Aún estaba intentándolo cuando su padre entró en la estancia.-¿Sucede algo?- preguntó este desde la puerta.Erik lo miró unos segundos y Kirtash pudo apreciar la preocupación en su rostro. -Es una carta de Rose- dijo, el hombre de fríos ojos azules esperó sin cambiar ni un ápice su expresión a que el muchacho respondiera a su pregunta: estaba acostumbrado a que no lo hiciera inmediatamente- al parecer ha desaparecido una chica de su clase. No apareció en el colegio y... bueno, los Aurores la están buscando, pero dudan que aparezca.-Y tú estás preocupado.Asintió aunque no era una pregunta.-Éramos muy buenos amigos, no sé, es que así empezó también lo de su padre, él también desapareció repentinamente y aún no saben nada de él, no quiero que a Eva le pase lo mismo.Ese nombre atrajo la atención del hombre. Sabía que hay miles y miles de niñas que se llaman Eva en el mundo, pero que fuese precisamente un año más pequeña que Erik y que encima fuese una maga hizo que su corazón latiese con fuerza.-¿Eva qué más?-¿Eh?-¿Cómo se apellida?-Redfield creo, pero no me hagas mucho caso, igual me he equivocado- contestó extrañado por la repentina curiosidad de su padre.Como si hubiese pulsado un interruptor, Kirtash salió a toda velocidad a la terraza. Erik no lo sabía, pero su vida estaba a punto de ponerse patas arriba.Iba a pasar de ser un estudiante de sanador en Nueva York a ser repentinamente el héroe que un lejano mundo llevaba años esperando para ser liberado.Aunque no, Erik no sabía aquello, por lo que simplemente pensó que su padre estaba muy raro y no le dio más vueltas al asunto.
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Shizuko estaba sentada en su despacho cunado sintió una mente en la suya, pidiendo hablar con ella. Salió al balcón para permitirle el paso, no quería que entrase en su casa, seguía sin permitírselo después de todos esos años de... amistad, por decirlo de algún modo.<><>La mujer le dio a entender que estaba dispuesta a escuchar y él dejo que viese la conversación que acababa de mantener con Erik.<><><>Kirtash sabía que su idea era descabellada, pero por una vez dejó que su corazón lo guiase, confiar más en sus sentimientos que en su mente, como cierta muchacha de catorce años le aconsejó tantos años atrás.<> comentó la mujer.<><><>Ella lo pensó unos instantes. Esos asquerosos humanos tenían el control de la puerta porque aún conservaban algo de la persona que la cerró, pero si era cierto que ahora tenían a Lune en su poder eso quería decir que podrían regresar, ella era el puente que necesitaban para llegar hasta el anillo y controlar el tejido ínter dimensional, lo que necesitaba para reunirse con el resto de los suyos y rogarle a su Dios que le devolviera su hermoso cuerpo de shek. El esfuerzo valdría la pena en el caso de que lo que Kirtash decía fuera cierto y tampoco perdía nada si no. <><><><>Ella iba a replicar, pero la conexión ya se había cortado. Kirtash era capaz de recorrerse todas y cada una de las reservas de dragones buscando a yandrak y no sería ella quien se lo impidiese.
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Eva no sabía cuánto tiempo llevaba encarcelada en esa oscura y húmeda celda, no era capaz de diferenciar el día de la noche, la cantidad de luz que se colaba parecía siempre la misma.Ya creía que se volvería loca de pasar tanto tiempo aislada del mundo cuando la pesada puerta se abrió de golpe. Unos hombres con armaduras y armas la agarraron de malas maneras y la arrastraron escaleras arriba.La luz del sol le hirió los ojos cuando dejaron el subsuelo, pero tampoco pudo protegerse de ella porque no la soltaron ni un segundo.Le escocían las muñecas por lo mucho que las cuerdas las rozaban y las piernas a penas la mantenían en pie de lo débil que se encontraba después de tanto tiempo sin apenas comer ni caminar.Salieron a la plaza de un castillo, rodeada de altas murallas, donde la subieron a un enorme artefacto de madera que la chica habría jurado que era un enorme dragón azul.Estaba muy mareada y su situación no mejoró cuando emprendieron el vuelo. Habría vomitado de no ser que no tenía nada en el estómago.El viaje se le hizo eterno, no tenía ni idea de lo que estaba pasando, no sabía dónde estaba y no reconocía los paisajes que sobrevolaban. Estaba segura de ver triple, porque, cuando miraba al cielo, veía tres soles en el y, más tarde, cuando la noche cayó sobre ellos, tres lunas.Al aterrizar ya no podía diferencial lo real de lo imaginario y estaba segura de haberse vuelto loca.Miles de personas estaban reunidas en aquel paisaje desértico. La mayoría se movían incómodas, como si estuviesen muy preocupadas por algo y otras retrocedían pequeños pasos cuando creían que nadie las veía.Eva, a parte de agotada, mareada, triste y furiosa también tenía los nervios a flor de piel y sentía una extraña repulsión por el lugar. Su instinto la gritaba que saliera corriendo. Sentía presencias ardientes a su alrededor, como si de espectros se tratasen y esa sensación se intensificó cuando vio un gigantesco esqueleto de lo que parecía un dinosaurio semienterrado en la arena rosada del lugar.Uno de los hombres que la había atacado días atrás subió a un enorme escenario, hecho de un material que Eva no supo identificar, negro como el carbón y con un brillo extraño, parecido al carbón, solo que con la textura de las piedras. Iba vestido con una larguísima capa roja con piedras preciosas bordadas y una corona de oro decorada con extraños signos y filigranas sobre la cabeza.La muchacha entendió que era un rey y otro de los hombres, el que la había hechizado, debía de ser su consejero, ya que se colocaba a su lado todo el rato y de vez en cuando le susurraba algo al oído.Una mujer se colocaba al otro lado del hombre; ella no iba muy bien vestida, es más, estaba bastante sucia y parecía más una minera que alguien cercano a la realeza, pero estaba claro que desempeñaba un papel más que importante en aquel extraño lugar.Cuando el rey empezó a hablar se hizo el silencio más absoluto, nadie se atrevía a abrir la boca de mientras él pronunciaba su discurso.Eva no entendía ni una palabra de aquella extraña lengua, pero algo le decía que no era nada bueno. Podía sentir la tensión en el aire y el palpitante odio de aquellas personas. Al principio pensó que era dirigido a ella, pero poco después se percató de que en realidad aquellas personas detestaban al hombre que hablaba, pero también le tenían miedo. Sus gritos de júbilo al final del discurso le parecieron más bien de rabia, incluso de ira contenida, pero eso no cambió nada.A la gente en realidad le importa muy poco lo que pase conmigo comprendió de pronto. Todos parecían aguardar algo. Solo esperan que todo termine.No sabía de dónde salían esas deducciones, pero en el fondo tenía la certeza de que eran ciertas. En cuanto comprendió que no estaba equivocada, que realmente esa gente tenía la esperanza de vivir en paz, fuera cual fuese el precio, supo que esas serían sus últimas horas de vida.Lo que más miedo le daba era que no le importaba, en realidad le daba igual, no tenía razones para luchar.Al principio se resistió un poco porque esa extraña piedra negra le erizaba el vello de la nuca, pero finalmente se dejó arrastrar hasta el pedestal rodeado de hierbas y palos secos y dejo que la ataran a un poste de madera colocado en el centro sin resistirse. Si debía morir, que fuese con la cabeza bien alta, con la valentía de los Gryffindor.Había personas de todo tipo en el suelo, gente con la tez verde y fina, azul celeste, escamosa, de ojos violetas, acuosos, rojos, completamente negros, con narices, branquias, bajitos, altos o literalmente gigantes. Sin duda alguna se estaba volviendo loca.No vio quién fue, pero se imaginaba qué persona había recibido los honores de prenderle fuego a la pira en cuanto escuchó la risa cantarina de aquella mujer del parque. Pronto comenzó a notar el calor asfixiante del fuego, el dolor de su piel cuando las llamas alcanzaron sus piernas y las llamas lamieron su piel, tosió varias veces con la garganta irritada y pronto dejó de ver a las personas que observaban desde abajo porque el humo le impidió la visión.Iba a morir, lo sabía, así que en vez de concentrarse en el dolor prefirió pensar en tiempos mejores, cuando vivía una vida tranquila y normal en su casa de Londres y en la aterciopelada voz de su padre contándole historias fantásticas para dormir como hacía cada vez que ella tenía miedo. Y así, la joven Eva, se sumergió en los recuerdos de uno de esos relatos, que trataba de una dama unicornio que daba su vida por las personas a las que amaba e imaginó que el final de su vida era tan heroico y honorable como aquel, porque, simplemente, era más fácil enfrentarse a la realidad a través de una bonita historia de amor.
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Bueno, un nuevo capi :)Espero que os haya gustado, empieza a ponerse interesante jejeje. Os agradecería muchísimo que comentaseis, hace mucho que no me decís lo que os parece el rumbo que está tomando esto.Gracias a tod@s
















Algunas personas apartaban la mirada, otras, simplemente, les tapaban los ojos a los más pequeños.Todos esperaban a que aquel macabro espectáculo acabase para marcharse de vuelta a sus respectivos hogares y seguir con sus sencillas vidas.De pronto un rayo rasgó el cielo y sembró el pánico al caer muy cerca del público. Uno de los dragones que antes había estado completamente inmóvil alzó la cabeza y rugió ferozmente, haciendo relucir sus escamas pintadas de rojo bajo la luz de las tres lunas, imponente.La gente corría intentando escapar del enorme artefacto mecánico, pese a que el piloto que iba dentro no pareciera querer atacar a ninguna de esas personas inocentes.Los hechiceros que iban en el interior lanzaban hechizos para inmovilizar a la guardia real o impedir que otros pilotos llegaran a los demás dragones.Algunos de esos soldados, en vez de atacar a los rebeldes como se suponía que bebían hacer, se volvieron en contra de sus supuestos compañeros y lentamente fueron abriéndose paso hasta el escenario.El enorme dragón rojo cogió una gran bocanada de aire y luego, para sorpresa de muchos, en vez de fuego expulsó un gran chorro de agua por sus fauces, apagando así las llamas que aprisionaban a la joven Eva.Uno de los guardias infiltrados se acercó hasta la muchacha y la arrastró en dirección hacia un pájaro haai, ya que ella se había desmayado y no podía avanzar sin ayuda.-¿Sigue viva?- preguntó un mago asomando por la escotilla de entrada.-Eso espero- contestó el muchacho que cargaba con ella.Nadie supo que había pasado exactamente, porque cuando al fin cesaron los gritos todo había terminado: los guardias restantes estaban en el suelo, abatidos, desorientados o petrificados. Faltaban tres dragones, la mayoría de los pájaros haai y la presa.En cuanto fue consciente de esto último el rey Covan, señor de Nandet y soberano de muchas otras tierras de Idhún gritó lleno de ira, porque, una vez más, la última descendiente de Asrhan se le había escapado.
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Cuando recuperó la conciencia, Eva se encontró acostada en una cama, bastante incómoda, pero una cama al fin y al cabo.Le dolía mucho la cabeza y notaba la garganta irritada, pero ni punto de comparación con el escozor de sus piernas.Se incorporó lentamente y retiró las sábanas. Tenía ambas piernas vendadas, aunque aparentaban muchísimo mejor aspecto de lo que esperaba, al menos seguían ahí y no estaban carbonizadas.No se atrevió a quitar los cachos de tela de alrededor de su piel, por si se encontraba con algo que le provocase nauseas.A sus oídos llegaban susurros apenas audibles desde el otro lado de la puerta, pero se esforzó mucho por enterarse de lo que hablaban; aún no sabía cómo había llegado a parar a una cama, lo último que recordaba antes de desvanecerse era fuego rodeándolo todo y humo impidiéndole respirar.No reconocía el idioma en el que mantenían la conversación, aunque pudo distinguir que eran al menos dos hombres.Se moría de sed. Buscó con la mirada algo de agua y la encontró en una mesa enfrente de su cama. Fue a levantarse para cogerla, pero sus piernas no se lo permitieron.De sus labios se escapó un pequeño quejido de dolor y eso alertó a las personas que estaban hablando al otro lado de la puerta.Eva se encogió en la cama todo lo que su maltrecha piel le permitió. Efectivamente eran dos hombres, humanos además, un anciano con larga barba descuidada y un muchacho bastante joven, de unos veinte años más o menos.El chico se acercó más a ella, haciendo gestos para que se tranquilizase. Eva no estaba dispuesta a que volviesen a cogerla o atarla así que se retorció todo lo que pudo, pero sin querer se arrinconó contra la pared.El muchacho la agarró por las muñecas y le dijo algo en esa lengua que Eva desconocía. Eva quería llorar o gritar, pero en vez de eso lo miró con odio y apretó los dientes.El anciano se acercó a ellos e intentó colocarle un colgante a la chica, pero ella se retorció y arqueó la espalda, haciendo un esfuerzo inútil por zafarse. Al final el muchacho consiguió mantenerla quieta, pero le costó lo suyo.El anciano colgó la fina cadena del cuello de Eva.-... ha sido tan horrible, ¿no? ¿Ves? Cálmate- la intentó tranquilizar el chico. Cuando vio que ella era capaz de controlarse la soltó y se alejó un poco.Eva estaba completamente atónita, de pronto comprendía cada una de las palabras que decían. Miró el collar con los ojos abiertos como platos. Era una simple cadenita con una piedra en forma de hexágono, no era nada del otro mundo, pero, sin embargo, guardaba en su interior una magia increíble.-¿Cómo...?-Primero promete que no vas a morderme otra vez- dijo el chico medio en broma, pero frotándose la el antebrazo dolorido. Eva no respondió- es un collar traductor, para que entiendas el idhunaico.-¿El qué?-No estás en el mejor momento para entender todo lo que tienes que saber- dijo el anciano- no dejes que haga ninguna estupidez- añadió antes de salir de la estancia y dejarlos solos.-No soy estúpida y quiero que me expliques aho...-Cállate, no seas impaciente, aún tienes que descansar bastante antes- la obligó a tumbarse de nuevo y retiró las sábanas para examinar las piernas de la chica.Eva se percató de que solo llevaba una camiseta sucia y unas tallas más grande y lo que parecía ropa interior de abuela. Se le subió la sangre a las mejillas e intentó cubrirse de nuevo con las sábansa, pero el chico se lo impidió.-¿Qué haces? Tengo que comprobar que no ha ido a peor- protestó él retirando completamente las mantas, aunque Eva hizo ademán de recuperarlas. El muchacho la miró molesto, pero cuando clavó sus ojos almendrados en los fríos azueles de ella se percató del rubor de sus mejillas y pareció comprender, pero en vez de disculparse soltó una sonora carcajada- ¿era eso? ¿Que te da vergüenza?- Eva no respondió- puedes estar tranquila, no eres la primera mujer que trato. Cuando estás metido en una guerra como esta, los heridos abundan y los magos escasean. Te ofrecería una sanadora, pero todas están ocupadas con los heridos de Awa. Las hadas no nos tienen mucho cariño a los hombres humanos, tampoco adoran a las mujeres de nuestra raza, pero las toleran mejor, así que tendrás que conformarte conmigo.Eva estaba muy incómoda, no le gustaba que la gente estuviera tan pendiente de ella, menos todavía cuando se encontraba indefensa, normalmente solo se lo permitía a su padre, ni siquiera a él a veces, pero si quería que le explicasen todo con pelos y señales debía portarse bien.El muchacho desenrolló las vendas para comprobar que las heridas evolucionaban bien y, para sorpresa de Eva, rozo levemente su enrojecida piel con la yema de los dedos.Eva apretó los dientes, pero no pudo evitar que se le escapase un pequeño gemido de dolor.-Tranquila- dijo él. inmediatamente Eva sintió una fuerte sacudida eléctrica, pero antes de que pudiera quejarse sintió un gran alivio en las piernas.Levantó la cabeza para ver lo que las había refrescado tanto, pero solo consiguió ver las manos del chico recorriéndolas como si las estuviera acariciando, solo que sin rozarlas.-¿Pero qué...?-Apenas te quedará cicatriz, poco más que una mancha rojiza- comentó despreocupadamente y vendó de nuevo las piernas.-¿Cómo has hecho eso?- preguntó ella, aún confundida.-Magia- respondió.-¿También eres mago? -Desde que tenía unos cinco años- la conversación parecía resultarle entretenida- túmbate otra vez y dime dónde tienes quemaduras que aún te duelen.Eva fue señalando los cachos de piel doloridos en el vientre y la espalda, pero evitó señalar quemaduras que estaban en lugares... complicados de ver, por decirlo de algún modo; prefirió aguantarse el dolor.-Quiero beber agua- pidió cuando él hizo ademán de levantarse. Se sentía como una niña pequeña.El chico se rió y le acercó el vaso. Esperó pacientemente hasta que ella terminó de saciar su sed y luego devolvió el recipiente a su sitio.-¿Me puedes explicar ya dónde estoy?-En las montañas de Nanahi- dijo después de pensarlo unos segundos- aquí estarás a salvo, no te preocupes.Ella apartó la mirada, ese chico la observaba con tal lástima que hacía que se sintiera incómoda.-Sé que debes de estar muy confundida, pero ten paciencia, en cuanto estés recuperada te lo explicarán todo.Eva asintió y el chico se levantó.-Si necesitas algo pregunta por Rawel.-¿Rawel?-Bueno, eso solo si quieres que venga yo- se río disimuladamente- espero que la próxima vez que asome el morro por esta puerta vea que ya estás del todo recuperada, Lune...-No me llamo así- cortó ella con frialdad. Había oído que la nombraban así antes, pero no lo había hecho nadie que tuviera buenas intenciones.-¿Seguro? Vaya, tenía entendido que la hija de Kirtash y Lunnaris se llamaba Lune.-Pues os habéis confundido de persona. Me llamo Eva Redfield y soy hija de Jack y Victoria- replicó. Estaba claro que todo había sido un gran malentendido. De todos modos, había algo que no le cuadraba, esos nombres... estaba segura de haberlos oído antes.-Supongo que tendré que preguntar, pero en el caso de que no seas tú la persona que andan buscando, lo siento mucho por ti, porque te has metido en un buen jardín.-Muy alentador.Él se encogió de hombros y dejó a Eva sola de nuevo. Se quedó dándole vueltas al asunto, intentado recordar dónde había escuchado esos nombres antes.Miro el collar que le habían dado. Si no estuviera segura de que era imposible, habría jurado que su padre tuvo uno igual.-Idhunaico...- susurró. ¡Claro! El mundo en el que sucedían todos y cada uno de los cuentos que le contaba Jack era Idhún, y Lunnaris y Kirtash eran dos de los personajes de esos relatos, aunque no conseguía recordar cuales exactamente, sabía que eran importantes. Lejos de tranquilizarla, eso la estresó más aún. ¿Qué sabía su padre sobre lo que le había sucedido? ¿Eran a caso historias reales y no producto de la imaginación de un hombre aburrido? Si realmente eran ciertas, tal vez ella si que fuese la Lune que andaban buscando, es decir, su padre era mago y el chico que la había curado también, ¿una simple coincidencia? Eva no lo creía, el hombre que la capturó aquella tarde en el parque la había llamado por ambos nombres, eso si que no podía ser casualidad.Si Lune era hija de Kirtash y Lunnaris y Eva lo era de Jack y Victoria... ¿Quería decir eso que eran las mismas personas? Es decir, si ella tenía dos nombres, ¿por qué sus padres no? ¿Y si Victoria se hacía llamar Lunnaris en este mundo y Victoria en la tierra? ¿Y si aquí conocían a Jack como Kirtash?Ahora entendía por qué Rawel no había querido explicarle nada; con una frase había conseguido levantarle dolor de cabeza.
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Observaba a esas prodigiosas criaturas desde las sombras, oculto por las ramas del enorme árbol.Había recorrido todas y cada una de las reservas de dragones de América, que por suerte no eran muchas y algunas por el oeste de Europa. Había visto a muchos de su raza enemiga, pero ninguno era el que andaba buscando por desgracia.Esta vez tenía un presentimiento. Entrecerró los ojos para ver mejor en la oscura noche de Rumanía. Los domadores corrían apurados de un lado a otro, intentando calmar a los agitados dragones, que habían sentido su presencia.-¿Qué les pasa?- preguntó uno de ellos, que no daba a vasto.-Ni idea, debe de ser la luna llena o algo- contestó otro.-No digas bobadas, Charlie, son dragones, no hombres lobo- replicó un tercero.Kirtash sonrió burlonamente y se deslizó a otro árbol más cercano con la misma agilidad y elegancia que le caracterizaba cuando era más joven.Entre todos los dragones tan solo había uno que se mantenía más o menos tranquilo, aunque sus brillantes ojos verdes escudriñaban las sombras y se mantenía en tensión.Vio acercarse una silueta oscura, de la que ya conocía la identidad. Desenvainó una espada de brillo blanco azulado y con fuerza la descargó sobre el candado que mantenía la puerta de la jaula cerrada. No sucedió nada, pero por suerte, con el alboroto que se había montado nadie se percató de su presencia.El dragón inclinó su enorme cabeza y lo miró burlonamente.-Eres tú el que está encerrado en una jaula como si fueses una lagartija- contestó el hombre sin poder evitarlo, aunque no le disgustó, hacía mucho tiempo que nadie conseguía irritarlo tan fácilmente y, en cierto modo, echaba de menos esas pequeñas riñas con su eterno rival. Volvió a intentar romper la cerradura, pero estaba protegida con magia y no consiguió hacerle ni un rasguño.Comprobó que nadie le prestase atención y tomó su forma shek. Puede que los hechizos la protegiesen de golpes y fuego, pero no podrían hacer nada para evitar que el frío de la escarcha la debilitase.Cuando volvió a descargar la espada sobre ella, se partió y pudo abrir la puerta sin mayor dificultad.Jack inclinó la cabeza como gesto de agradecimiento, pero no podía evitar sentirse molesto por haber tenido que ser rescatado por Kirtash.Cuando estuvieron lo suficientemente lejos de la reserva, el hombre preguntó, o más bien afirmó.-No puedes transformarte en humano.Negó con la cabeza y rugió.-¿Se puede saber por qué no hablas? Y no me vengas con esa idiotez de que no puedes, te he oído hacerlo.<<¿Realmente crees que si pudiera hacerlo habría esperado a que alguien a quién creía muerto viniese a rescatarme? Yo que te tenía por inteligente>> pensó Jack y Kirtash lo captó.No respondió, se limitó a ignorarle como solía hacer siempre que consideraba que los comentarios del dragón no merecían respuesta alguna.<>-La misma duda tengo yo sobre ti, aunque tengo mis teorías.<>El shek dibujó esa media sonrisa muy propia de él para confirmar lo que Jack pensaba.Se mantuvieron en silencio unos segundos.<<¿Y Erik esta también...?>> se atrevió a preguntar al fin el dragón.-Descuida, lo he cuidado como si fuese mi propio hijo.<<¿No vas a preguntar por Eva?>> pensó pasados unos minutos.-Ya sé dónde está, aunque no sé en que condiciones.<>-No. Está en Idhún.<<¡¿QUÉ?! ¡NO! ¡NO ES POSIBLE! ¡NO PUEDE SER!¡¿CÓMO PUEDES ESTAR TAN TRANQUILO MALDITA SEA?! ESTÁ EN PELIGRO>>La desesperación de Jack era palpable y en cierto modo Kiertash se sintió agradecido porque hubiera cuidado de su pequeña, pero tan solo respondió, completamente convencido:-La encontraremos. Sé cómo llegas hasta ella.

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Holaa,bueno, he subido un nuevo capi bastante rápido jejeje.Espero que os haya gustado, y que comentéis, claro. Me encantaría saber qué os ha parecido.Gracias :)













Feinar https://es.wikipedia.org/wiki/Gaeru#Gaeru



Aún no era capaz de caminar distancias largas, pero le gustaba poder levantarse de su cama. Lo poco que había visto del lugar le había gustado: era una cueva con muchísimos túneles, rebosantes de actividad. Además, hacerlo a escondidas de Rawel lo hacía mucho más interesante, como una aventura.Qué cutre se ha vuelto mi vida, ahora lo más interesante que hago es levantarme de la cama pensó en una ocasión.El que más le gustaba de esos túneles era uno en particular, que parecía haber sido una fragua. Allí se unían fuego y hielo, en un equilibrio perfecto, sin necesidad de destruirse el uno al otro.Eva pasaba horas y horas en aquel lugar, fascinada. Esta vez, no era diferente. La muchacha estaba sentada en un tronco tumbado, mirando los magníficos colores cálidos que se reflejaban en el frío hielo.-Te he dicho mil veces que no te puedes levantar- la regañó una voz que empezaba a ser muy conocida.-Y sigo sin hacerte caso- respondió.-Pues voy a tener que encerrarte con llave o algo- pasó uno de sus brazos por debajo de las rodillas y con el otro le rodeó la espalda.Eva ni se inmutó, era casi como una rutina que él la encontrase y la arrastrase de nuevo a su cuarto. Al principio había intentado pegarle, pero no estaba en sus mejores condiciones físicas y había sido en vano.Por otro lado, incluso le gustaba tener a alguien que se preocupara por ella, a parte de Rawel, el resto de las personas la ignoraban y algunos hasta le lanzaban miradas cargadas de odio, cosa que Eva no lograba comprender, ella no había hecho nada malo. Aunque a esas alturas ya empezaba a dudar de su propia identidad, así que decidió hacer como que no se daba cuenta de nada.En vez de girar a la izquierda, como siempre, Rawel tomó el camino de la derecha.-Es por el otro lado- dijo ella.-No vamos a tu cuarto.Eva no preguntó, pues sabía que no obtendría respuesta, no al menos la que quería. Rawel siempre contestaba, pero normalmente no a la pregunta que ella formulaba, simplemente hablaba y hablaba de cualquier otra cosa hasta que se aburría de hacerlo, así que Eva ya ni se molestaba.Llegaron a una sala de reuniones, donde ya los esperaban otras personas: dos hombres y tres mujeres.-Bueno, por fin podemos comenzar la reunión- dijo la que parecía presidir. Estaba claro que era importante, porque el respaldo de su silla era más alto que los otros, pero al contrario de los demás presentes, esa mujer debía de ser más joven incluso que Rawel. Tenía la piel extraña, como si fuese de dos tonalidades distintas o tuviera manchas más oscuras, y era de complexión fuerte, estaba claro que era una guerrera, casi le recordaba a los vikingos de las películas. Los otros integrantes, el anciano hombre que vio el día que llegaron; un hombre sin pelo y piel azul claro; una mujer de piel escamosa, también mayor supuso Eva al notar que sus escamas no brillaban tanto como las de otras mujeres como ella que había visto y estaba claro que habían perdido color y la última integrante del grupo, un hada, de eso Eva se dio cuenta enseguida y aparentemente joven, muy atractiva, estaban sentados a ambos lados de la mujer guerrera, como si fuesen sus consejeros personales.Eva no sabía mucho de la política del lugar. Había visto algunos guardias que disuadían los conflictos, otros que se encargaban de que los túneles estuvieran en buen estado, algunos lugares donde las personas se batían en duelo con espadas o practicaban con el arco, ingenieros diseñando máquinas para atacar o defenderse, magos estudiando hechizos... Todo parecía funcionar en perfecta armonía, como si fuese un gran rompecabezas, una frágil estructura en la que todas y cada una de las personas eran esenciales. No había mucha gente, así que todos se conocían entre ellos, se ayudaban y charlaban en sus ratos libres. Fuera la cosa era distinta, al menos eso suponía ella, aunque no disponía de mucha información. La gente no charlaba, todos eran prescindibles para ese tirano que se había hecho con el poder y el bienestar de los ciudadanos, a lo que en los túneles se le daba una importancia máxima, en el mundo exterior no significaba absolutamente nada.Esa mujer que esperaba a que se sentasen, pese a ser joven, debía de ser muy sabia si había sido capaz de crear una comunidad pacífica. La observó mejor, esta vez no se fijó tan solo en sus rasgos físicos más notables; había pequeñas cicatrices en su piel, algunas de cortes y otras de quemaduras, su pelo corto se esparcía sobre su cara como si no se hubiese peinado en días y estaba bastante sucio; sus ropas no estaban en un mejor estado, pero las armas que llevaba atadas a un cinturón de cuero sí que se veían impolutas. Pero lo que más llamó la atención de Eva fueron sus ojos: veía una luz clara en su interior, parecida a la de los magos, pero no igual. Esa luz era sobrenatural, como si poseyese un don oculto que nadie era capaz de ver. Sin embargo, esos cautivadores pozos sin fondo mantenían una expresión dura y el dolor había dejado huella en ellos. La muchacha se preguntó qué le habría sucedido en el pasado para ser como era ahora, qué la había hecho adecuada para ocupar el puesto que ocupaba, pero supuso que esa no era la clase de información que recibiría.Eva y Rawel tomaron asiento al ver que los otros empezaban a impacientarse.-Me alegra ver que has mejorado, Lune- dijo la líder.-Me llamo Eva- replicó.-Bien, yo me llamo Saissh, pero solo podrás escuchar este nombre en mi boca, el resto de las personas de este lugar prefieren llamarme Uk-Sun.-¿Por qué?- no quería precipitarse, pero ella siempre había sido muy curiosa. Su padre solía decirle que la curiosidad mató al gato, pero aún así ella seguía indagando, pero ahora era distinto, porque estaba en un mundo desconocido y su supervivencia dependía de lo que esa mujer quisiera. Sin embargo, el duro gesto de ella se dulcifico e incluso sonrió.-Porque ambos son míos, cada uno representa una parte de mi. Saissh es una maga poderosa y astuta, pero tiene un pasado enrevesado. Sin embargo Uk-Sun es una Shur-Ikaili, una guerrera noble y valiente. Soy ambas, pero me consideró más Saissh que Uk-Sun, aunque la gente prefiere elegir a la segunda opción, porque es la hija de un gran guerrero que murió en batalla, mi segundo nombre es más noble que el primero, ¿qué me dices de los tuyos?Eva tardó en contestar, pensó que era una pregunta retórica, pero la mujer aguardaba respuesta.-Eva es el nombre que he utilizado toda mi vida. Lune tan solo me han llamado personas de aquí y no le tengo mucho aprecio.-Curioso, aunque no era eso lo que he preguntado. Querida Eva- pronunció su nombre con lentitud- ¿sabes a caso lo que significa el nombre de Lune?Ella negó con la cabeza. Saissh le ofreció la palabra al hada que hay a su derecha.-Lune, según cuentan las leyendas, fue la primera mujer de Idhún. Eva casi inconscientemente relacionó ese nombre con el suyo y se sorprendió a si misma pensando en que tendría sentido que fuesen una traducción o algo por el estilo.-Aquí todos te conocemos por ese nombre desde que naciste, y es el que usará la gente para referirse a ti, por mucho que te moleste- estaba claro que Uk-Sun sabía de lo que hablaba- pero no he organizado esta reunión del consejo para hablar de tu nombre. Tendrás muchas preguntas- Eva no respondió- resolveremos tus dudas.-¿Por qué estoy aquí?-Porque esta es la sede central de la Resistencia de Idhún.-No sé que es la Resistencia de Idhún.-Bueno, a lo mejor tendríamos que ponerte a corriente de la situación que vivimos ahora mismo.>>Hace ya diecisiete años, termino la guerra de la Cuarta Era, también conocida como la Era del reinado de los sheks o la Era de la Conjunción. Todo empezó hace ya treinta y cinco años más o menos, cuando los tres soles y las tres lunas se alinearon, creando un hexágono...-Esa parte la sé. Mi padre me contaba cuentos sobre las aventuras de Yandrak, Lunnaris y Kirtash- la mujer acuática frunció el ceño cuando la muchacha pronunció ese último nombre, pero no añadió nada.-Bueno, supongo entonces que también te contó cómo termino la cosa entonces.-Su cuento acaba cuando la paz ha sido reestablecida y ellos viven tranquilamente en Celestia. Lo que no sé es qué relación tengo yo con todo esto. Hasta hace poco pensaba que mi padre simplemente tenía talento literario.-No sé si te lo contó, pero ellos tuvieron hijos. Un niño y una niña, para ser más exactos: Kareth y Lune.-El primero en nacer fue Kareth- intervino el hombre de tez azul- aún recuerdo cuando la joven Lunnaris llegó al oráculo a punto de dar a luz. También recuerdo a Yandrak, estaba nerviosísimo y no paraba de dar vueltas por los jardines. Bueno, Kirtash no estaba mucho mejor, aunque lo disimulaba muy bien, su cara cuando el bebé se puso a llorar en sus brazos...- suspiró- no tiene precio. "No suelo gustarles a los bebés" dijo, creo que le dejaste un trauma, querida Uk-Sun.-Bueno, yo no era consciente de lo que hacía, padre Ha-Din- contestó riendo disimuladamente.-La segunda vez Yandrak se controló mejor, pero insistió en quedarse con Lunnaris de mientras alumbraba a la pequeña Lune, la hija de Kirtash- prosiguió y de pronto clavó sus ojos violáceos en los de Eva- recuerdo perfectamente esos ojos, tan azules, demasiado inteligentes para un bebé recién nacido y tan hermosos. Yo no tengo ninguna duda, estoy seguro de que eres tú. Me alegra saber que finalmente te reuniste con Kirtash en la tierra, ¿cómo están?-¿Quienes?- demasiada información, demasiado que asimilar. Sentía que la cabeza le iba a estallar de un momento a otro, pero aún así su mente seguía trabajando a gran velocidad.-Lunnaris, Yandrak y Kirtash.-No estoy segura de que esta sea la información que queréis, pero mi madre murió cuando yo a penas tenía un año en un incendio y mi padre desapareció hace seis años. De ese tal Yandrak no sé nada.Los ojos del anciano humano se abrieron de par en par y negó con la cabeza, consternado. Para un mago puro (nombre que se les daba a los que les había otorgado la magia un unicornio real) saber que Lunnaris había muerto era un duro golpe.Rawel se apenó al no tener noticias de Yandrak. Nunca lo había visto en su forma de dragón, pero sí en la humana y le habría hecho ilusión que estuviera bien.Guardaron silencio unos segundos, hasta que Saissh lo rompió. -Bueno, prosigamos con la historia. Cuando huyeron a la Tierra, la búsqueda no terminó. Los dragones artificiales siguieron surcando los cielos en busca de sheks, pero sobretodo, te buscaban a ti, Lune. Eres la última descendiente de Ashran el Nigromante, y también la obsesión de el rey Covan.-¿Por qué?-Porque si eres quien creemos que eres, la hija de un shek y de un unicornio, debes de tener un poder inigualable, por lo que eres peligrosa. La mayor preocupación de Covan es que los sheks no vuelvan a invadir Idhún y teme que los hagas volver, porque por poder podrías, has heredado el legado de tu abuelo.-Está loco.-La muerte del rey Alsan lo trastornó- dijo la mujer varu- antes era un hombre justo y honorable, un orgulloso maestro de armas. Defendió su pueblo de sheks, bestias e incluso Dioses. Todos creyeron que sería un buen sucesor y ascendió al trono, ya que el rey Alsan dejó bien claro que ese era su deseo, pero el poder se le subió a la cabeza y su torturada mente no pudo soportarlo. Aún recuerdo al Covan que era capaz de perdonar, que quiso probar la inocencia de su discípulo, a mi amigo. Me da mucha lástima ver en lo que se ha convertido.-Una verdadera lástima, Gaedalu, yo también recuerdo al buen hombre que era antes- dijo el padre venerable, posando una mano sobre el hombro de ella.-Por eso ha intentado matarte y por eso no puedes morir- terminó Saissh.-Eres la clave de nuestro éxito- comentó el hada, que ya parecía aburrida.Eva no contestó. Aún estaba asimilando toda esa información. Se levantó de golpe al comprender que solo la estaban utilizando. En si, ya se lo esperaba. Siempre había odiado que la controlasen, pero esta vez no fue eso lo que la molestó. Se sentía traicionada. Creía que Rawel era su amigo y de pronto se enteraba de que solo la veía como un arma de destrucción masiva.Salió de la sala de reuniones y corrió sin rumbo fijo, aunque al final, inconscientemente acabó en el lugar más previsible-Se metió en su túnel favorito y esta vez tomó la precaución de no quedar a la vista. Una lágrima indiscreta rodó por su mejilla.Miró su reflejo en el hielo y no se reconoció. Tenía el pelo mucho más corto que antes, porque había quedado en un estado horrible y ahora sus rizos oscuros estaban a la altura de la nuca, cortados de manera irregular. Sentía el cuerpo muy pesado y poco ágil, eso sin añadir el dolor de sus piernas, que aún le picaban bastante, aunque ahora ya las podía llevar descubiertas y su movilidad no era tan reducida. Unas profundas ojeras rodeaban siempre sus ojos y su piel se había tornado más pálida.Curiosamente, lo que más le gustaba de ella en esos momentos, eran sus ojos, los que tanto había odiado años atrás, ya que seguían igual de fríos que siempre, no como su carácter, que había cambiado bruscamente. Tal vez eso era lo que realmente la molestaba, que antes hacía falta una plaza en el equipo de qudditch y una escoba de última generación para hacerla sonreír y ahora lloraba por todos los rincones, ¿qué había sido de Eva Redfield, esa muchacha tan solitaria e independiente? ¿Dónde se había quedado? ¿Cuándo se había perdido a si misma?-¿Estás aquí?- preguntó Rawel, aunque ya sabía la respuesta. Eva se enjuagó las lágrimas rápidamente y se puso esa máscara de indiferencia que tanto había usado a lo largo de su vida. Se llevó la mano al cuello, pero allí no estaba el collar que ella esperaba encontrar y volvió esa sensación de abandono.Se sentó a su lado.-Vete- ordenó ella, con una voz que no parecía del todo humana. Rawel se estremeció, pero no se movió del sitio.-Eva, sé que es difícil de aceptar...-Te lo voy a repetir una vez más- levantó la cabeza y clavó sus ojos en los del muchacho como si fuesen dos cuchillos de hielo. Rawel no podía apartar la mirada, porque quedó completamente paralizado y sintió miedo, mucho miedo, como si una garra helada le oprimiese el corazón. También se sintió fascinado: los ojos de Eva, a parte de terroríficos eran hermosos. Eran azules claros y aparentemente inexpresivos, pero brillaban como mil estrellas. Aunque ahora eran mortíferos, mucho más que cualquier espada de doble filo.Rawel se levantó y se alejó de ella, pero una vez lejos de su mirada pensó con más claridad y volvió, solo que esta vez se colocó tras ella, para que no pudiese amedrentarlo.-¿Sabes? Me alegro de que sigas viva.-Claro, ahora ya puedes usarme- recalcó esa última palabra. A Rawel no le costó deducir cuál era la causa de su enfado, porque claramente estaba furiosa, pero por lo menos su voz volvía a sonar normal.-No es por eso- vio como apretaba el puño hasta el punto de ponérsele los nudillos blancos- al principio puede, pero ahora ya no- explicó.Ella se giró y volvió a fijar sus ojos en los de él, solo que esta vez la muralla de hielo que ocultaba su luz se había desmoronado y Rawel supo que el resplandor de Lunnaris vivía en ella. Nunca había visto un unicornio, pero estaba seguro de que debía de ser una sensación parecida a aquella. Tan embelesado estaba que no se dio cuenta de que esos hermosos ojos estaban inundados por las lágrimas hasta que no se desbordaron.-No llores- suplicó, enjuagándole una lágrima. Ella giró la cara para que no la viese- ¿sabes por que ahora ya no te veo como un arma? Porque veo a una persona real, una muchacha con sentimientos, un pasado duro. Ya no eres una simple imaginación, ahora eres de carne y hueso, y déjame decirte que has superado mis expectativas, Eva.Ella lo miró y no pudo evitar una sonrisa, que salió de forma completamente natural, una tímida sonrisa torcida que Rawel no pudo resistir. Lentamente se inclinó, dándole tiempo a la muchacha para que se apartara, pero ella no lo hizo. Se quedó completamente inmóvil cuando el muchacho le colocó un mechón de pelo detrás de la oreja, y también cuando le enredó su mano derecha en el pelo. Al fin, después de lo que a ambos les pareció una eternidad sus labios se unieron. Una corriente eléctrica hizo que sus corazones de desbocasen. Se apartaron cuando se quedaron sin aire. Para Rawel no había sido el primer beso, pero sí para Eva. Siempre había pensado que el amor estaba sobrevalorado, pero su punto de vista había cambiado bastante. Ahora ya entendía a lo que venía tanto jaleo por parte de sus amigas. Había sido... ¡guau!-Me encanta esa sonrisa- comentó el muchacho. Eva apenas era consciente de que estaba sonriendo embobada, así que en cuanto lo dijo se puso seria de nuevo- vaya, tendré que ganármelas.Eva lo miró desafiante, pero ya sabía de antemano quien ganaría, porque su derrota era mucho más dulce que la victoria.
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Ocultar a un dragón en la Tierra no era nada fácil. Era demasiado grande como para pasar desapercibido.No quería hacerlo, pero al final tuvo que acudir a Erik.-¡¿Cómo se te ha ocurrido robar un dragón, papá?!- gritó el muchacho cuando Kirtash le pidió que lo hiciese un poco más pequeño- ¿sabes en qué lío te puedes meter?-Correré el riesgo- respondió irritado, cada segundo que perdían en la Tierra era un instante en el que podía acercarse la muerte de Eva, no tenían tiempo.<<¿Por qué no le dices lo que pasa?>><>Jack se resignó y se conformó con observar a su hijo quietecito y sin molestar, aunque estaba muy feliz de verlo tantos años después, controló su emoción. Sus ojos eran exactamente iguales a los de Victoria, pero se sentía muy orgulloso de ver que el resto del físico era como el suyo.-Está bien- inmediatamente Jack sintió un cosquilleo y de pronto todo se agrando a su alrededor. No. Él se empequeñeció.-¿Cómo se deshace este hechizo?-Cuando yo pronuncie el contrahechizo.<><>-Te llamaré, entonces. Gracias, Erik.-De nada papá. Ten cuidado y no quebrantes muchas leyes más, ¿vale?Kirtash le dedicó una sonrisa torcida y se marchó sin añadir nada más.El muchacho se quedó un rato más en la calle. Estaba seguro de que andaba tramando algo, pero no entendía para qué diantres necesitaba un dragón, ni tampoco sabía de dónde lo había sacado, esas criaturas no eran fáciles de domesticar, sin embargo este en concreto no había hecho ademán de atacarlos, incluso parecía que prestaba atención a lo que estaban hablando.El extraño comportamiento de su padre había empezado cuando le contó lo que decía la carta de Rose y no creía que fuese una casualidad que justo después viajase a Londres. Lo que estaba claro era que él solo no podría hacer nada, así que tendría que reunir a un grupo de apoyo.

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Holaa :)Ya se que llevo bastante tiempo sin actualizar, pero aquí está el nuevo capi (y es algo más largo que los anteriores). Espero que os haya gustado y que comentéis jeje.Gracias por seguir esta historia :3Besos

















-No sé, tío- contestó James con la boca llena de tallarines- a mi me parece que tu padre sabe algo.-Muy inteligente, James, eso ya lo sabía- replicó Erik- el caso es que nosotros no tenemos ni idea de lo que se está cociendo.-Por lo que nos has dicho, está claro que tiene algo que ver con Eva- intervino Fred- empezó a hacer cosas raras cuando le contaste que desapareció, ¿no? Pues eso, igual vuestros padres eran amigos o vete tú a saber.-Nuestros padres...- Erik se rascó la barbilla de mientras pensaba- su padre desapareció hace algunos años, al igual que otros magos, pero ha dejado de pasar, ¿no os habéis dado cuenta? Desde que Eva se halla en paradero desconocido las repentinas desapariciones de magos no han vuelto a suceder.-¿Quieres decir que alguien andaba buscándola?- preguntó James después de casi ahogarse- ¿por qué alguien querría... secuestrarla? -Esa es la cuestión, que no lo sabemos, genio- contestó Fred burlonamente.-Pero mi padre sí.-Y yo también sé algo- dijo una dulce voz femenina desde la cocina.-Lily, que no cotillees- riñó James a su hermana pequeña.-Pero tiene razón- Albus entró en el salón y se sentó al lado de su primo en el sofá- nosotros sabemos algo que os interesa.Se hizo el silencio en la habitación.-Te escucho.Todos prestaron atención a los más jóvenes, pero cuando Lily se disponía a hablar su hermano le tapó la boca.-No somos tan estúpidos. Nosotros éramos amigos de Eva, tanto o más que vosotros y no vamos a dejar que nos dejéis al margen.-Si no lo sueltas te lo sacaré yo a golpes, enano- amenazó James, pero Albus no cedió e ignoró las palabras de su hermano.-El caso es que nosotros estamos preocupados y queremos estar al tanto de lo que vayáis descubriendo, esa es la única condición que os pongo.-Con "nosotros", ¿a quién te refieres exactamente?-Las hermanas Etxeberri, Rose, Malfoy y yo.A lo largo de los años, Eva había hecho algunos amigos, no abundantes, pero si buenos. Eloie y ella habían hecho buenas migas porque a la muchacha de ojos castaños adoraba hablar y hablar sin parar y Eva era una buena oyente, que no la interrumpía muy a menudo pero estaba siempre atenta. Con Enara la cosa había surgido con el tiempo, no eran íntimas, pero no se molestaban la una a la otra, a la Slytherin la agradaban los silencios de Eva al igual que su temple helado, le gustaba que mantuviese la cabeza fría, porque se podía charlar de cosas serias con ella y cuando hablaba, decía cosas inteligentes. A Enara la incordiaban las personas que hablaban por hablar, que no se callaban ni cuando no tenían nada más que decir, tal vez porque su hermana acostumbraba a hablar por los codos y la chica consideraba que ya aguantaba suficiente cháchara insustancial.Con Elaia la cosa había sido distinta, ambas confiaban completamente en la otra y habían estado muy unidas en el colegio, tal vez porque ambas tenían un pasado complicado. De su dolor había nacido una gran amistad, y estaba seguras de que la otra estaría allí para ofrecer su ayuda en caso de necesidad. Ninguna de las dos era muy dada a hablar, pero las palabras sobraban en esas tardes lluviosas en las que se sentaban a escuchar juntas música en algún aula vacía.Rose y Eva se llevaban bien casi desde el primer día. La pelirroja tenía capacidades sociales, eso estaba claro. Era dulce y cariñosa, aunque podía llegar a ser toda una fiera si la enfadaban y la muchacha de ojos azules siempre la había admirado por aquello. Jamás lo habría admitido, pero Eva siempre había aspirado a ser como ella, quería conseguir ese equilibrio entre ser sociable y ser respetada, pero nunca había conseguido separar esas dos facetas, por lo que le gustaba ver a Rose en acción.Con los chicos tenía una relación diferente que con las chicas, pero no por eso su vínculo era menos fuerte. Malfoy y ella habían unido fuerzas en contra de su compañera de mesa en pociones, Cassey Parkinson, y eso había creado una especie de amistad entre ellos. Eso y el hecho de que Elaia también había hecho muy buenas migas con el chico. Nunca habían llegado a nada, sin embargo, pero Eva siempre había pensado en la posibilidad de que acabaran juntos en un futuro.Albus había pasado buena parte de esos años lectivos defendiéndola de las tonterías de James, aunque en realidad a ella tampoco la molestaban en exceso, pero sí que la agradaba sentirse protegida, le gustaba tener cerca a Albus porque lo consideraba casi un hermano, al igual que Erik, porque siempre buscaban su bienestar y la muchacha lo agradecía de corazón, pese a que no lo demostrase muy a menudo.James... bueno, James era un caso a parte. Su pasatiempo favorito era buscarle las cosquillas a Eva. Le encantaba chincharla y hacer que perdiese los nervios, era el único capaz de hacerlo y se sentía orgulloso por ello. Pese a todo, apreciaba profundamente a la joven, y ella a él, porque aunque fuese más molesto que un grano en el culo, Eva no podía negar que lo pasaba muy bien con él. En el grupo se llegó a comentar que acabarían siendo pareja, y es que James le dirigía todas sus atenciones a ella, pese a que no solía estar soltero más de un mes. Había habido muchas chicas en la vida de James, todas altas, delgadas, preciosas, dulces, cariñosas, divertidas... pero a ninguna de ellas las esperaba al final de las escaleras en la sala común para ir a desayunar, ni las miraba como miraba a Eva. Había claras muestras de que James sentía algo por ella, porque aunque siempre andaba molestándola, también tenía detalles preciosos con ella: les pedía a los elfos de las cocinas que le preparasen su comida favorita de vez en cuando exclusivamente para ella, le regalaba lirios de agua cada sábado desde que se entero de que eran la flor predilecta de la chica, no hacía trampas cuando jugaban al ajedrez mágico (y eso tratándose James Potter era casi inconcebible), la ayudaba a salir al bosque sin ser descubierta...Pero Eva había desaparecido, y ninguno de ellos sabía que hacer para recuperarla, por lo que accedieron inmediatamente a la exigencia de Albus.-En la última clase de Adivinación antes de las vacaciones la profesora se comportó de un modo muy raro- empezó a contar Albus.-La profesora Ojos de Búho siempre se porta de un modo muy raro- se burló Fred.-Esta vez fue peor aún. Se quedó como ida y empezó a decir cosas incoherentes con una voz que no era la suya- relató Lily por segunda- cuando volvió en si y le preguntamos fingió que no sabía nada.-No creo que fingiera- dijo Erik de mientras le daba vueltas a la nueva información.-Cierto, creo que presenciaste una profecía o algo por el estilo- James estaba impaciente por acercarse más a la verdad y no lo disimulaba para nada bien.Albus recordaba cada una de las palabras que su hermana pronunció frente a la chimenea de la sala común de los Leones aquella diciembre como si estuvieran grabadas a fuego en su memoria, pero se sentía incapaz de decirlas en voz alta."Seis lunas y seis soles brillan en el firmamento. Criaturas que no existen surcan el cielo. Una vez fueron admiradas, pero ahora son aún más temidas que sus enemigos. Los que eran niños la primera vez lideran la lucha por la libertad, pero necesitan la ayuda de la experiencia. Ya no son los mismos, pero el lazo sigue igual que antaño. Ella está con ellos, pero su luz no es lo que era. Tras un muro de hielo se encuentra una parte de su alma, y tras otro de fuego la otra. Ella ha dejado su legado, pero está oculto bajo una capa de ignorancia. Alguien se sacrificará por sus seres querido y el menos esperado será un héroe, algunos lazos se harán más fuertes, otros se debilitarán, pero la verdad por fin saldrá a la luz"Intentó explicarlo lo mejor que pudo y al final logró que los demás se hicieran una idea, pero eso no hacía la profecía menos confusa.-Malditos acertijos, no podían ser más directos- se quejaba James. Nunca le habían gustado y menos aún ahora.-Tenemos que decírselo a mi padre, él sabrá qué hacer con esa información- sugirió Erik.-No- casi gritó Albus- si se la damos sin más, no nos dejará participar, tienes que chantajearlo, hacer que nos necesite.Erik suspiró, sabía que Al tenía razón, pero no le gustaba manipular a su padre, de todos modos, Kirtash encontraría la manera de salirse con la suya.
**********************************************************************************Había un dibujo en el suelo con forma hexagonal y palabras en idhunaico arcano en cada punto de unión. En el centro había una carpeta llena de dibujos pintados por Eva.<><<¿Funcionará?>><<¿Qué estás insinuando, dragón?>><>Un ruido atrajo la atención del shek. Con un movimiento rápido y ágil cubrió el dibujo del suelo con una manta de lana y aguardó hasta que el muchacho rubio se adentró en la estancia.-Hola papá- saludó él.Kirtash sonrió a modo de recibimiento y se apartó del dragón para que Erik pronunciase el contrahechizo, pero no lo hizo.-Tenemos que hablar- estaba nervioso, pero no quería que su padre lo notase, así que se metió las manos en los bolsillos y movió los pies incómodo- no voy a devolver al dragón a su tamaño normal hasta que no me digas qué esta pasando.Kirtash se cruzó de brazos y sonrió divertido.-Esta bien- contestó impasible y se dio media vuelta dispuesto a irse.Jack abrió mucho los ojos y empezó a gruñir y a mover la cola furiosamente.<<¿NO PENSARÁS DEJARME ASÍ?>><<¿Por qué no?>>Si fuera físicamente posible, Jack echaría humo por las orejas. Se sentía indignado y avergonzado, intentó lanzase encima de Kirtash para morderle o darle un zarpazo, pero con su tamaño resulto casi ridículo.-¡Espera! Tengo algo más que decirte- lo detuvo Erik- sabemos que esto tiene algo que ver con la desaparición de mi amiga Eva.Kirtash se giró demasiado bruscamente para la indiferencia que intentaba aparentar. Estaba claro que había subestimado a Erik, él no era como los otros dragones, había aprendido mucho aquellos años junto al shek. Kirtash no sabía si sentirse orgulloso o irritado, aunque estaba claro que Yandrak había elegido la primera opción, porque casi parecía que se reía.-¿Qué te hace pensar eso?-El caso es- prosiguió ignorando la pregunta, ante lo que Kirtash frunció el ceño- que tengo una información que te puede ser útil.-¿Y quieres que responda a tus preguntas a cambio?- empezaba a sospechar a dónde quería ir a parar Erik.-No. quiero que respondas a mis preguntas a cambio de devolverle al dragón a su tamaño normal. Lo que quiero que hagas a cambio de la información es incluirnos a mis amigos y a mi en tus planes.Kirtash lo pensó unos largos minutos, que al muchacho se le hicieron eternos. Eva estaba al otro lado, no sabía en que condiciones se encontraría ni si tendría algún aliado al otro lado del portal. Sabía que los amigos que Erik decía eran magos que habían estudiado durante muchos años brujería y no dudaba de sus capacidades, él mismo había presenciado cómo el muchacho había reducido a unos centímetros a un ser de más de cuatro metros de alto. Pero no quería ponerle en peligro, no quería arriesgarse a perderlos a los dos. Sin embargo, si se negaba a aceptar su ayuda Erik no reaccionaría bien, se enfadaría y tal vez no volverían a verse nunca más. Pero lo que más temía de todo era darle la información que pedía. Miró a Jack, pero éste estaba demasiado concentrado en el chico. Era injusto negarle la verdad, tanto para Erik como para Jack, aunque, ¿desde cuando le importaba el dragón? Porque en esos momentos, Jack no era un hombre, sino un dragón. Erik no vería a su verdadero padre, en la Tierra consideraban a los dragones poco más que animales feroces, y eso sería lo que Erik vería al mirar a Yandrak, a una bestia, no a un padre. Pero aún así lo era, cuanto más alargase la mentira peor sería el momento de decir la verdad.-¿Papá?- preguntó Erik empezando a impacientarse.El chico seguía aguardando la respuesta, con los brazos cruzados y sin apartar la vista del que creía su padre.-Está bien.El muchacho aguardo a que su padre empezase a explicárselo todo, pero Kirtash no dijo nada más.-No voy a devolverle al dragón su tamaño normal antes de que cumplas tu parte- sabía que a veces la palabra del hombre que estaba frente a él no era fiable y prefería no arriesgarse.-No te lo he pedido- contestó- no ha sido eso lo que he aceptado.Erik quedó desconcertado durante unos segundos, no se había planteado la posibilidad de que su padre tan solo escogiese una parte del trato, ¿cómo había sido tan estúpido? Jack no estaba en mejores condiciones que el chico. Miró a Kirtash furioso, pero la mirada que él le dirigía al muchacho calmó su odio. Se vio a si mismo reflejado, se imaginó la situación con él y Eva de protagonistas. Tampoco se veía capaz de mirarla a los ojos y decirle que la había estado mintiendo todo ese tiempo y que en realidad él no era su padre, ¿cómo le diría a su pequeña que prácticamente toda su vida había sido una gran mentira? Sabía que el momento se acercaba peligrosamente ahora que se habían reunido de nuevo, pero¿Y si no era él quién se lo dijese? Ella estaba en Idhún, tal vez sabía ya la verdad. Si se diera ese caso las consecuencias serían aún peores. Aunque en realidad ese no era su mayor problema, aún no sabía como se comunicaría con ella, ya que no podía hablar. Sus capacidades humanas habían desaparecido por completo al igual que su otro cuerpo. No sabía lo que le había pasado, y sospechaba que la respuesta estaba en Idhún. Aún tenía esa molesta sensación de vacío que no lo abandonaba desde hacía años. De todos modos debía concentrarse en cruzar el portal.Jamás pensó que podría sentirse identificado con Kirtash, pero así era. Casi podía ver la batalla que estaba librando en su interior, oculta tras esos ojos de hielo.-Partimos esta noche, así que avisa a tus amigos, pero que se preparen, porque no es un viaje a Disneylandia- y dicho esto se marchó guardándose a Yandrak en el bolsillo de la chaqueta y dejando a Erik solo, aún humillado por haber dejado escapar la oportunidad perfecta para sonsacar a su padre.
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Muy lejos de allí, o tal vez muy cerca, Eva estaba empezando a sentir instintos asesinos hacia su nuevo novio.-Vamos, respira y concéntrate, no es tan difícil- repitió por enésima vez.Estaban en un túnel pequeño y sin salida donde practicaban magia curativa. Eva era tan solo una semimaga, por lo que no podía hacer hechizos decentes sin su varita. La había olvidado en casa de su tía, ¡cuánto lamentaba haber salido tan precipitadamente!Llevaba toda la tarde intentando curar a un pequeño arbolito enfermo, pero no había sido capaz ni de devolverle el color verde a las hojas marrones y secas que lentamente se iban desprendiendo de las ramas.-No puedo- se levantó sintiéndose inútil y muy frustrada y tuvo que resistir las ganas de pegarle una patada a la cesta en la que se encontraba plantado el arbolito. Respiró hondo un par de veces y volvió a sentarse, ¿por qué se comportaba de ese modo? ¿Por qué últimamente perdía los nervios de esa manera? ¿Qué la pasaba? Perder el control sobre sus propios sentimientos la ponía aún más nerviosa y eso hacía que se le descontrolasen aún más, pero al menos ya no estaba sola, ahora Rawel estaba con ella.El muchacho agarro entre las suyas las manos de Eva para infundarle ánimos y la sonrío de esa manera que tanto la reconfortaba.-Tenemos mucho tiempo, la magia requiere mucha práctica- dijo. Le dio un beso corto en los labios y la animó a intentarlo una vez más, y Eva se resignó a obedecer y concentrarse de nuevo en la energía del arbolito, aunque si cada vez que se equivocara Rawel la iba a consolar de ese modo a lo mejor no quería hacerlo bien.Estás empezando a pensar igual que Rose se regañó a si misma, concéntrate en la dichosa planta.
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Holaa :) Aquí está el nuevo capi. Espero que os haya gustado y que comentéis para darme vuestra opinión.Gracias
NANAHI
Eva estaba sentada frente al arbolito muerto. No había sido capaz de sanarlo y ahora no era más que un simple tronco viejo y seco.No lo entendía, debía ser capaz de hacer estas cosas, incluso sin varita, ¿por qué no podía? Sentía la magia flotando en el ambiente, aunque no era del todo como ella la recordaba. Cuando hacía hechizos en la escuela, sentía ese cosquilleo que empezaba desde su corazón hasta las puntas de sus dedos, y una calidez muy agradable que le recorría el sistema nervioso. Una sensación refrescante, como si su energía se renovase. Sin embargo, pese a no haber sido capaz de hacer ningún hechizo desde que llegó a Idhún, sabía que aunque canalizase esa energía no sería igual, porque no era magia libre y ligera. El ambiente estaba cargado de oscuridad y corrupción, no de luz y pureza como debería.Le ponía los pelos de punta. Incluso Rawel le daba esa sensación, aunque no le había prestado mucha atención, porque la mayoría de los magos desprendían esa aura oscura. Sorprendentemente, el anciano Feinar no le inspiraba esos sentimientos, su aura le resultaba cálida y hermosa, tan pura como la que ella recordaba pese a que el anciano no la apreciaba demasiado. Tal vez por eso, decidió ir a hablar con él en vez de contarle sus dudas a Rawel, Saissh o cualquier otro habitante de los túneles que le sonriese.La resistencia había montado una pequeña biblioteca en una de las cámaras, aunque también era la sala de reuniones para decidir estrategias. De todos modos, Eva sabía que encontraría allí al anciano mago.Se aclaró la garganta para hacerle notar su presencia, pero Feinar no se inmutó.-Disculpa- empezó ella al ver que no le haría caso si no iba directa al grano- tengo preguntas, y me gustaría que respondieses.-Yo tengo trabajo, y me gustaría que me dejases- contestó, sin molestarse en alzar la mirada.-Pero...- replicando no iba por buen camino, así que rectificó-: hagamos un trato.-Te escucho.-Sé que los magos de Idhún estáis obsesionados con la magia y el conocimiento, por eso te propongo esto: tú respondes a mis preguntas, y yo te cuento cómo funciona la magia en la Tierra.-En la Tierra no hay magia.-Claro que sí, hay todo un mundo mágico. Aunque por lo que he podido comprobar, no hay magos, solo semimagos.El anciano la miró con atención.-Seguiré cuando me confirmes que hay trato.-Está claro que tu padre es un shek- murmuró- está bien, pero no me fío de las serpientes, así que antes quiero que cumplas tu parte.Eva no estaba segura de poder confiar en que él cumpliría el trato, pero no discutió y le habló del ministerio, de Hogwarts, de quidditch, de criaturas mágicas... respondió a todas y cada una de las preguntas del hombre, lo que le llevo más tiempo del que pensaba. Pero, finalmente, mereció la pena.-Está bien, resolveré tus dudas- dijo al fin el mago- ¿qué quieres saber?-¿Por qué está sucia?- no tuvo que añadir nada más, el hombre entendió.-Porque no hay unicornios para canalizarla. La magia es como el agua, si pasa por un camino lleno de barro, se enturbia. Los humanos no son adecuados para moverla no otorgarla, pero lo hacen y la corrompen.-¿Y tú? ¿Por qué no eres como los otros magos?-Porque a mi me la dio un unicornio cuando tenía doce años, nunca olvidaré aquel hermoso ser. Cuando un unicornio te toca, es imposible borrar sus rasgos de tu cabeza, a cambio de tan maravilloso don, solo piden tu nombre. Son criaturas de luz, sin un ápice de maldad, por eso la magia es hermosa cuando ellos la canalizan.Eva pensó en ello detenidamente y entonces recordó el interés que había mostrado el mago por Lunnaris.-¿Fue mi madre quien te entregó el don de la magia?-No, a Lunnaris nunca la vi como un unicornio. Cuando nos conocimos solo era una muchacha aterrorizada, aunque lo ocultaba muy bien- Eva quería que le hablara más sobre Victoria, era el único que le había dicho que tenía forma humana y eso le hacía pensar que realmente podía ser su madre. No tuvo que decirlo, el hombre continuó sin que lo pidiera-. Demostró mucha fortaleza incluso cuando estaba a punto de morir de agotamiento, un desierto para los unicornios puede ser mortal, pero ella aguanto. Solo era una chiquilla, tendría unos diecisiete por aquel entonces, aunque su mirada era la de una anciana. Podía ver su luz en el fondo de esos preciosos ojos castaños, pero se apagaba lentamente. No me siento orgulloso de haber apartado la mirada de mientras ella agonizaba.-¿Querías matarla?- preguntó Eva con voz impasible, aunque estaba horrorizada por el giro que había dado la conversación.-¡No! Claro que no- exclamó el mago-. Pero mi jefe quería atraer a Yandrak, el dragón valía su peso en oro. Era lo que más querían los sheks y conseguiría una gran riqueza si lo capturaba. Si Lunnaris tenía la apariencia de una adolescente, Yandrak también, por lo que no sería difícil capturarlo una vez acudiese, aunque si estaba en plena forma física, tal vez era complicado llevarlo hasta las serpientes, por lo que le encomendó una misión que lo destrozara a cambio de devolverle a su amada, aunque no tenía intención de hacerlo. Él aceptó, pero yo sabía que Lunnaris no aguantaría por mucha prisa que se diese. Su luz se apagaba más y más cada segundo que pasaba y no podía pagar el precio que mi jefe le pedía por salvarse.-¿Qué pedía?-Que le transformase en mago. No puedes obligar a un unicornio a otorgar la magia. Ella quería hacerlo, al menos su parte humana estaba desesperada por salvarse, pero en el fondo, el unicornio se negaba, así que no era capaz de cambiar su cuerpo y por lo tanto no podía cumplir los deseos de su secuestrador.-Yandrak volvió a tiempo, entonces. Porque mi madre vivió.-Más bien ella llegó a tiempo. No podía ver cómo moría el último unicornio, así que la liberé. No fue suficiente por mi parte, jamás me perdonaré haber hecho oídos sordos a sus suplicas. Por eso te he ayudado- clavó sus cansados ojos en los de la chica-. Porque pese a que detesto a tu padre y tu descendencia, le debo disculpas a tu madre y su luz brilla en ti, aunque esté oculta tras esa muralla helada que te define como shek. Tú eres la única que puedes hacer que dejen de corromper la magia, debes defender el legado de los unicornios.Eva se apartó el flequillo de la cara y cerró los ojos, ¿por qué todos esperaban tanto de ella? ¿Qué se suponía que debía hacer?-¿Qué debo hacer?- repitió en un susurro, sin darse cuenta.-Liberar Idhún- respondió Feinar.-¡¿Cómo?! Todos dicen que soy poderosa, que combino dones de dos razas grandiosad y que soy un gran peligro. Hablan como si fuese invencible, un arma de destrucción masiva cargada con un potencial impresionante, pero no lo soy. ¡No lo soy! No soy poderosa, no me puedo transformar ni en shek ni en unicornio, no soy maga ni leo mentes, no puedo canalizar magia mejor que un semimago cualquiera. No soy esa persona que todos creéis. Puede que hayáis acertado con mis padres, pero yo no soy lo que queréis que sea, no más que cualquiera de los que estáis aquí.Le sentó bien desahogarse, llevaba tiempo queriendo hacerlo, pero no había podido.-Tanta gente no puede estar equivocada, Lune. Harás algo importante, aunque no sea como esperamos, serás la salvación de Idhún.-¿Qué tengo que hacer?- pregunto, intentando ocultar su desesperación. Se avergonzaba de si misma, no le gustaba su nuevo yo, tan vulnerable y débil emocionalmente.-Solo los Dioses pueden saberlo.Eva repitió esa frase en su cabeza, como si de eco se tratase.-Eso es. Los Dioses. -No es conveniente pedirles ayuda, pero hazlo si quieres. De todos modos, no te escucharán.-¿Dónde puedo encontrarlos?

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LONDRES
Un único sol empezaba a ocultarse y a teñir el cielo de un color anaranjado cuando El Grupo de Rescate (nombre que James había elegido sin escuchar más sugerencias) se reunió frente al portal. <><>Yandrak gruñó, no le gustaba que se lo recordasen.El hombre de negro empezó con el hechizo, utilizando palabras que ninguno de los jóvenes presentes había escuchado jamás.Erik estaba molesto. Muy molesto. Sentía que su padre le ocultaba algo realmente importante y odiaba sentirse confundido e ignorante. Pero eso no era lo peor, no. Lo que más le molestaba a Erik era saber que siempre había estado engañado, lejos de la verdad. Empezaba a creer que su vida entera había sido una mentira y las preguntas no hacían más que multiplicarse en su cabeza.Una luz cegadora iluminó el interior del hexágono y todos intentaron proteger sus ojos, todos menos Kirtash, que mantenía su helada mirada fija en los dibujos de Eva.-¿Qué quieres, Shizuko?- preguntó de pronto el hombre.La confusión duró apenas un instante, hasta que una mujer con rasgos orientales salió de entre las sombras.-Lo que prometiste- respondió.-No he prometido nada.-Yo lo tomé como una promesa, Kirtash. Ayudé con esto, envié a muchos sheks a proteger a ese maldito dragón que tienes por...<> Ella supo que no sería necesario añadir nada más, había conseguido su objetivo.Los jóvenes no sabían de dónde había salido aquella mujer llamada Shizuko, ni que relación tenía con Kirtash o con Eva, pero fue ella la primera que se adentró en el portal y se perdió en la cegadora luz.El hombre de ojos azules esperó pacientemente a que alguno de los magos se diese cuenta de que debía cruzar también, aunque todos miraban recelosos el hexágono.Inesperadamente, una de las chicas, la que parecía más pequeña que los demás pese a ser idéntica a otras dos muchachas, entró con paso decidido.-Voy a por ti, Eva- susurró, aunque nadie la oyó.-No voy a dejar que Elaia se lleve los laureles, a Eva la salvo yo que para eso soy su príncipe azul- bromeó James para olvidarse de su nerviosismo.-Más quisieras- respondió Fred- más bien eres su mascota.Lentamente, se fueron envalentando y cruzaron también, uno a uno.-Papá- lo llamó Erik antes de perderse en la luz- al menos tendrás que informarnos de dónde hemos ido a parar cuando lleguemos, ¿o eso tampoco vas a decírnoslo?Kirtash frunció el ceño, molesto, y miró como el chico se marchaba sin decir una palabra.<><><><<Él no ha tenido que ir al mismísimo infierno para madurar, al menos>><><><><<¡FUE CULPA TUYA! ¡TÚ ME MATASTE! Rayos, debí dejar que Victoria te clavase la espada en el corazón>>Kirtash no añadió nada más y se dispuso a seguir al grupo. Sabía que al otro lado lo esperaban tres lunas, un ejército dispuesto a acabar con ellos y... Eva.
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VANISSAR
-Aún no la habéis encontrado- no fue una pregunta, pero aún así los soldados asintieron.-Señor, no sabemos dónde está la base de la Resistencia, son buenos ocultándose- se atrevió a decir uno.-Bueno...- comenzó de nuevo el Rey, con tono calmado- entonces no es culpa vuestra.-Gracias por comprender, señor, nosotros solo somos...-UNA PANDA DE VAGOS INÚTILES- gritó y derribó la mesa donde tenía colocado un mapa tridimensional de Idhún- ¡Salid de aquí antes de que me aburra de vuestra holgazanería y os mande quemar a todos! No quiero que volváis hasta que no me traigáis a esa maldita víbora, ¿entendido? -Sss... sí señor- respondieron los tres soldados a la vez y se apresuraron a dejar la estancia.-Tanawe- susurro, recuperando su voz normal-, me estás fallando.-No os estoy fallando, rey Covan- respondió la única mujer del castillo que no le temía. Como fabricante de dragones del reino, tenía el monopolio, si ella moría, el secreto de aquellas máquinas se iría con ella a la tumba, por lo que Covan nada podía hacer que atentase contra su vida si quería seguir surcando los cielos de Idhún-. Si no están a la vista, mis tropas aéreas poco pueden hacer.-Tanawe, mi problema no es ese, no al menos el que tengo contigo.-¿Cuál es, entonces?-Que tus dragones no son los únicos que vuelan bajo los soles.-Me... me temo que no entiendo- contestó, dudando por primera vez en años. Sabía a lo que se refería el rey, pero no esperaba que él estuviese enterado.-Lo reconozco, esos rebeldes han hecho un gran trabajo, casi parecen obra tuya- comentó- como si tu misma hubieses enseñado al fabricante de la resistencia. Dime, ¿has compartido tu secreto con alguien?-No- mintió.-¿Y que me dices de tu pequeño? Recuerdo haberle visto de niño muchas veces en tu taller. Me suplicaste que le diese el don de la magia, si no recuerdo mal.-Rawel está muerto- susurró, apretando los puños.-Claro, claro. Disculpa mi poca delicadeza.-Si no queréis decirme nada más, me voy. Tengo un grupo de pilotos esperando órdenes.-Vete, entonces.La mujer salió rápidamente, cerrando la puerta de un portazo tras ella.Covan no confiaba completamente en ella, la suya no era una alianza fuerte, no lo suficiente como para una persona de tan alto cargo. Tanawe solo lo hacía por venganza, no por un verdadero motivo. Ella odiaba a los sheks porque se habían llevado la vida de su marido y la de su hijo, pero Covan estaba seguro de que en realidad no quería dañar a la resistencia. Su único objetivo era Lune, y eso le molestaba.-En cuando dejes de serme de utilidad, te mataré- susurró para si mismo.Primero tienes que encontrar a esa serpiente que tantos problemas te está dando. Susurró una conocida voz en su cabeza.Qué patético, no eres capaz de ganarle a una simple niña, me das vergüenza.-¡Cállate!- gritó el rey, tapándose los oídos.Y pensar que te admiré toda mi vida, ¿cómo se me ocurriría dejarle mi reino a tal incompetente? No eres digno de llevar mi corona, ni de empuñar mi espada, maestro. La voz susurró esa última palabra con un deje burlón.-¡DÉJAME EN PAZ!- chilló Covan. Cogió un cuchillo y con un corte seco rasgó el tapiz que colgaba de la pared, que calló al suelo hondeando levemente.-Yo no soy un incompetente. Yo sigo vivo y mi reino es el mas poderoso. Tú... tu solo eres un fantasma, ni una sombra de lo que eras. Alsan de Vanissar, ahora solo eres un recuerdo y tu grandeza no se puede comparar a la mía- dijo y empezó a reírse de mientras observaba el rostro que lo observaba con una seria y digna mirada cosido en el tapiz a sus pies.
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GRAN ORÁCULO
No había un largo camino desde el refugio de los rebeldes hasta el Gran Oráculo, aunque la nieve dificultaba notablemente el viaje. El único que sabía que se dirigía hacia allí era el anciano mago, que le había dejado un extraño animal peludo y rápido que parecía inmune a los ataques del tiempo.Eva creía que se moriría en el camino cuando al fin vio el gran edificio a través de la nieve. Sin duda, ese debía de ser el Gran Oráculo del que le había hablado Feinar.Tenía pinta de estar abandonado, aunque no estaba en tan mal estado como debió haber estado durante la guerra, estaba claro que había cachos reformados.Se alegró en parte de que no hubiese nadie, todo sería más fácil. Aunque tenía un aspecto siniestro, tan silencioso y oscuro.Sus pasos resonaban ampliados por el eco, como decididos a decirle a todas y cada una las sombras que se ocultaban en las esquinas oscuras que ella estaba allí.Llegó a la sala de los oyentes, lo supo por la gran cúpula que adornaba el techo. Aunque también podía deberse a las voces susurrantes que se oían.No sabía que debía hacer exactamente. No tenía ni idea de cómo se les rezaba a los Dioses idhunitas, así que lo intentó como sabía ella.Su padre no era religioso, pero sí su tía, por lo que Eva había estado obligada a ir a misa unos cuantos años. Se arrodilló en el centro de la sala, juntó las palmas y las puso a la altura de su rostro. Cerró los ojos y se concentró en las voces que susurraban casi imperceptiblemente, aunque no podía entenderlas.-Dioses de Idhún, sé que no soy digna de vuestra atención, ya que a penas empiezo a pertenecer a este mundo, pero quiero pediros ayuda. Estoy perdida, no sé que debo hacer. Respiró hondo.-Quiero pedirle ayuda a la Diosa Irial, señora de la luz y madre de humanos y unicornios. Sé que tal vez mis triviales dudas no sean de tu interés, pero creo que la corrupción de tu luz sí te concierne. Por favor, ayúdame a defender el legado de los unicornios- suplicó la joven, abriendo los ojos y alzando su rostro hacia las tres lunas que decoraban el firmamento.No estaba segura de qué esperar. Tal vez una voz que se alzase entre las demás y le dijese lo que debía hacer o cualquier otro cambio. Todo siguió igual.Aguardó unos minutos, esperando alguna señal de que habían escuchado sus ruegos. Finalmente, se dispuso a marcharse, resignada. Feinar tenía razón, a los Dioses de Idhún les daban igual los mortales y los problemas. Si no habían intervenido en las mayores guerras que habían azotado el plano mortal, no se inmiscuirían esta vez tampoco.-¿Qué se supone que voy a hacer ahora?- susurró, decepcionada.-Llevarme hacia los rebeldes- ordenó una dulce voz infantil, sobresaltando a Eva. Se dio la vuelta, recelosa. De pie, donde había estado ella arrodillada unos instantes antes, había una niña. No tendría más de siete años, pero aún así Eva se tensó. Era la pequeña más hermosa que había visto en toda su vida, su belleza era casi inhumana. Tenía un pelo blanco, brillante y sedoso que le llegaba hasta la cintura como una cascada ondulada y perfectamente peinada. Su piel parecía hecha de mármol, completamente lisa y sin imperfecciones, Eva estaba segura que su tacto debía de ser parecido al del terciopelo y muy cálido. También tenía unos labios finos y rosados y unos dientes perlinos. Pero, sin duda, sus ojos eran los más extraordinarios que jamás había visto: enormes y enmarcados por densas y largas pestañas azabache, con la pupila más negra que una noche sin estrellas, aunque mucho más luminosos que los de cualquier unicornio. Dos grandes pozos sin fondo que la observaban con la sabiduría del que ha visto un mundo nacer y evolucionar.Vestía una simple y ligera túnica blanca, impoluta como toda ella y decorada con cintas y lazos con lenguaje arcano bordado a partir hilos dorados, que perfectamente podrían haber sido rayos de sol.-¿Qui... quien eres?- preguntó Eva, aunque ya se temía la respuesta.-Me has pedido ayuda y he acudido. Tienes razón, joven mortal, no me gusta lo que mis hijos están haciendo con la luz que les di. Ese era el poder de los unicornios, los humanos son demasiado codiciosos como para manejarlo. Es hora de poner las cosas en su sitio- la dulce voz que salía de esos pequeños labios se tiñó de ira y poder de una forma aterradora. Pese a su vulnerable recipiente, dentro se encontraba comprimida la esencia de una Diosa y saber eso hizo que Eva se encogiese de miedo. -Diosa Irial, gracias por escuchar los ruegos de los mortales- susurró la chica, arrodillándose con respeto ante la señora de la luz, aunque empezaba a dudar que hubiese sido una buena idea acudir a ella.

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Holaa :)Espero que os haya gustado el capi, siento haber tardado tanto en actualizar.Los comentarios siempre son bien recibidos y agradecidos, así que decidme qué os ha parecido, no cuesta nada ;)Besos

Nunca había creído en el destino, opinaba que las decisiones que uno toma son las que deciden tanto su futuro como el de las personas que lo rodean; sin embargo, por primera vez, eso no servía para calmar sus nervios. No podía evitar preguntarse una y otra vez cómo repercutiría en las vidas de sus hermanas el verse arrastradas junto a ella a un planeta distinto, donde comenzaban a sonar los tambores de guerra.Idhún, un mundo del que nunca antes había oído hablar de repente se hacía real ante ella, aterradoramente material. Al traspasar el portal se encontraron perdidos en un bosque, antiguo hogar de los unicornios, no muy distinto al que había al lado de Hogwarts; igual de frondoso y oscuro. Nadie diría que ese mismo lugar había sido la morada de seres de pura luz, pues se podía notar la oscuridad flotando en el ambiente. Para las personas que tenían cierto contacto con la magia, como los semimagos, era obvio que algo no marchaba bien en aquel lugar. Si bien había más cantidad de energía canalizable en la atmósfera, también era mucho mas sucia e impura. Elaia estaba segura de que si tratara de realizar un conjuro, aunque fuera uno de los más simples, se sentiría enferma. Había escuchado atentamente la historia del padre de Erik, y la clase intensiva sobre mitología e historia idhunita le había recordado a las clases de Historia de la Magia del profesor fantasma. Había hecho su mayor esfuerzo para comprender lo sucedido en la guerra de la Cuarta Era; la extinción de los unicornios y los dragones, el retorno de los sheks, la batalla de las cuatro torres, el imperio de Ashran, la profecía, la intervención de los Seis...La gran pregunta era: ¿dónde está Eva? Nadie podía responder con total seguridad. El padre de Erik valoraba la idea de que aún estuviera en Nandet, el reino que dirigía el hombre que presuntamente se la había llevado. Confiaba en que ella hubiese escapado y se hubiese ocultado en alguna parte de Idhún, lo que les haría más difícil encontrarla aunque la chica probablemente tendría más posibilidades de sobrevivir de ese modo. Si no había conseguido huir y no se encontraba en Nandet... bueno, eso era la tercera teoría del hombre: la habían ejecutado.Shizuko defendía que si ella estuviese muerta, el paso les habría sido cortado, porque no habría puente entre la Tierra e Idhún, pero en el fondo sabía que existía la posibilidad de que llegasen demasiado tarde.-Shizuko, llévate a un pequeño grupo contigo. Estoy seguro de que has oído hablar de la profetisa de las tribus limyatis, si alguien puede saber dónde está Eva, es ella. Búscala y convéncela de que responda a tus preguntas- ordenó Kirtash.-Las profetisas no son muy dadas a compartir sus conocimientos con el resto del mundo. No nos dará lo que pedimos- replicó la mujer.-Es posible hacer tratos con ellas, págale cualquier precio que pida- zanjó el tema él-. Yo iré a Nandet, si Eva sigue allí no tenemos tiempo que perder en viajes. ¿Quién sabe luchar y está dispuesto a arriesgarse?-Yo- respondió James sin dudar.-No quiero cobardes a mi lado, si vienes no tienes vuelta atrás.-Lo sé.-También iré yo- dijo Elaia avanzando un paso.-Si va una de nosotras vamos todas- añadió Eloie arrastrando tras de si a Enara.-Rose Weasley nunca deja a una amiga estancada- gritó la pelirroja, con su varita en alto.Uno a uno, todos los jóvenes magos se presentaron, dispuestos a arriesgar sus vidas por la chica que habían ido a salvar.-He dicho dos grupos.-Estoy harta de hacer de niñera. Tú- señaló a Elaia- vienes conmigo y también te vienes tú, tú y tú- continuó eligiendo a Lily, Albus y Rose- y para que el de las gafas no sea el único chico también te vienes tú- finalizó escogiendo a Scorpius.Elaia pudo observar como se le subía el color a las mejillas a Rose, estaba enfadada y se estaba conteniendo para no protestar, no sería propio de una adulta gimotear porque habían puesto "al idiota de Malfoy en mi grupo" y no quería portarse como una niña delante de la asiática.-Nos mantendremos en contacto-. No era una pregunta, más bien parecía una orden. Los ojos de hielo de Kirtash miraron intensamente los oscuros de la shek y ella asintió.-Buena suerte- se despidió Eloie.-No mueras- añadió Enara.Elaia sonrió, sabiendo que esas podrían ser las últimas palabras que intercambiasen.Por favor, que mis decisiones no las maten rogó interiormente, sabiendo que nadie la escucharía.


La Resistencia
El territorio de las hadas había caído. Las tropas de los humanos se habían apoderado del bosque de Awa y eso marcaba su victoria.A lo largo de los años el ejército de Nandet había ido conquistando las tierras de las otras especies: Celestia había sido el primero en caer debido a la escasa resistencia por parte de los Celestes, amantes de la paz; Kash-Tar no era propiamente dicho un reino que se pudiese conquistar, pero la caída de la Torre de Awinor había terminado con la resistencia de los yan; los varu se mantenían bajo el mar, sabían que en su elemento eran fuertes y que mientras permaneciesen en sus tierras no los atacarían, por lo que le habían dado la espalda al mundo y se habían sumergido en lo más profundo del océano, aislándose de la superficie; los gigantes que nunca antes habían reconocido a ninguna autoridad se doblegaban al mandato del rey Covan después de haber visto como las potentes garras de piedra maldita de los dragones eran capaces de provocar desprendimientos y destrozar sus montañas. Los feéricos eran los únicos que habían mantenido a los humanos fuera de su territorio, defendiendo a toda costa las lindes de sus bosques y por lo que eran la única raza libre que quedaba en Idhún. Pero el bosque de Awa había caído, y con él todos los demás. Algunos habitantes habían conseguido sobrevivir, logrando así escapar de sus atacantes y habían llegado de una forma u otra hasta el cuartel de la resistencia. Pese a que Nanhai era propiedad humana, seguía siendo el sitio más adecuado para esconderse. Los gigantes no los delatarían, a ellos les daba igual lo que hiciesen y algunos se habían unido a la lucha por la libertad. El clima extremo de las montañas y la dificultad para llegar hasta las grutas hacían más fácil el mantenerse ocultos de las miradas ajenas.El rumor de la presencia de la Diosa Irial entre las filas de los rebeldes había corrido como la pólvora y había atraído a más personas dispuestas a luchar. La gente que no sabía la verdad sobre los extraños fenómenos que habían ocurrido durante la guerra de la Cuarta Era confiaba en que la madre de los humanos, señora de la luz y la sabiduría, sería capaz de detener a sus criaturas. Si embargo era un mero rumor, todos los recién llegados suplicaban que los llevasen ante ella, pero nunca lo conseguían.Si insistían en verla, los conducían hasta los aposentos en los que descansaba el cuerpo con el que había entrado a los túneles.Cuando Lune volvió, venía acompañada por la Diosa: una hermosa niña de cabellos blancos que desprendía una luz casi cegadora. Nadie dudó de su identidad, todos de inclinaron ante ella reconociéndola como señora de las estrellas, pero ahora el cuerpo que había ocupado no era más que un recipiente vacío. Había decidido dejar el plano terrenal, nadie sabía por qué ni por cuánto tiempo se había marchado, pero estaba claro que ella ya no estaba allí. El pequeño cuerpo con el que se había envuelto parecía muerto: pálido y frío. Ni el más valiente se atrevió a tocarlo, por miedo a desatar la furia de los dioses, pero temían que se acabase pudriendo si ella no volvía a darle vida por lo que mantenían la temperatura de la habitación lo más baja posible. Eva no le había dado mayor importancia; sabía que ella volvería, había escuchado las palabras que le había dado por respuesta y estaba segura de que las cumpliría.Ella seguía concentrada en su pasado, buscando sin parar información sobre los héroes de la última guerra, tratando de volver a sentirse cerca de Victoria y Jack, o Lunnaris y Kirtash como los llamaban allí.No había mucho sobre esa última etapa, los historiadores habían escrito muy poco antes de que Covan perdiese la cordura.Quería revelar su pasado oculto. Le habían contado cosas, pero ningún detalle. Ella no quería saber que el príncipe Alsan, transformado en una especie de bestia semihumana, había liderado a los rebeldes del bosque de Awa y que había matado a su hermano. No le interesaba ni lo más mínimo los acuerdos que Vanissar había hecho con Ashran o cómo el Nigromante se había hecho con todas las torres de hechicería.Cuando iba a darse por vencida, encontró un pequeño libro de tapas de cuero que tenía como portada la silueta de una mujer abrazando a un unicornio. Lo abrió con curiosidad, no parecía un libro de texto como todos los demás.Para los que deseen conocer la verdad estaba escrito a mano en la primera página. Preguntándose de qué se trataba se sentó en una de las mesas y acercó la lámpara de aceite al papel. Al principio le costó descifrar la intrincada caligrafía apretada y curvada del autor, pero lentamente se iba acostumbrando a ella y se le hacía más fácil leer la historia que ocultaban esos símbolos que había aprendido hacía muy poco.Eva estaba convencida de que aquel era exactamente el libro que ella había estado buscando, porque en ellos su madre no aparecía como la gran Lunnaris, una criatura extraordinaria e inalcanzable para los humanos, sino que se la presentaba como una muchacha de quince años que había venido desde la Tierra para salvar un mundo completamente extraño y aterrador para ella.
Mi primer encuentro con los protagonistas de la profecía no fue ni de lejos lo que esperaba. Desde niña había fantaseado con que el gran Yandrak se cruzase en mi camino. Quería luchar por la libertad de mi pueblo al lado del último dragón de Idhún, pero esa magnífica criatura se presento ante mí como un muchacho enclencucho que de no ser por la chica que lo acompañaba hubiese muerto. Sí, Jack no era para nada el héroe que yo esperaba...
¿Jack? ¿Jack era Yandrak? Eva no era capaz de entender nada. Los idhunitas le habían dicho que era hija de Lunnaris y Kirtash. Había deducido que Lunnaris era Victoria y que Kirtash era Jack, pero ahora todas sus suposiciones se habían hecho trizas. Jack era Yandrak, el dragón de la profecía. Su madre era Victoria, Lunnaris el unicornio. Y su padre era Kirtash, el shek. Si Kirtash y Jack no eran la misma persona, ¿no era hija de Jack? ¿La había mentido durante tanto tiempo? Podía asumir que la había mantenido al margen de todo eso, que no le había contado su procedencia, pero que nunca le hubiese dicho que no era su padre... se sentía traicionada.
No me siento orgullosa de eso, pero admito que le propuse que pasáramos una noche juntos. Aquella noche había una fiesta al estilo yan, en la que venerábamos al dios Aldun. Yo sabía que era un completo descaro por mi parte proponerle algo tan indecente a una criatura tan poderosa como él, pero su aspecto no imponía demasiado. Pensé que aceptaría, se presentó en mi tienda con aspecto de estar decidido pero apenas nos habíamos dado un par de besos cuando algo en su interior saltó y le hizo darse cuenta de que la persona con la que realmente quería estar estaba en otra tienda que no era aquella.Adoraba a Jack, él era todo lo bueno en mi mundo: la esperanza, el poder, la compasión... libertad, pero su corazón era de Victoria. Al principio la envidiaba e incluso le tenía asco, por aquel entonces yo era una joven caprichosa que no sabía ver más allá de mis propios intereses. Imaginad mi cara cuando, años después, me enteré de que mi marido y él habían estado tomando copas juntos en un bar de mala muerte comentando lo difíciles que éramos las mujeres y los incomprensibles caminos del amor.Yo aún no conocía a mi amado Rando, pero sí a Jack y a Victoria. Nunca supe nada sobre ese enfado pasajero que habían tenido en el que él estuvo a punto de abandonarla por miedo a que ella quisiese más a Kirtash que a él hasta que Rando me lo contó como una anécdota graciosa en la que se había emborrachado con el último dragón de Idhún, el legendario Yandrak que hacía eses al andar.También me contó, mucho tiempo después, que mi querido amigo había estado muy preocupado por la posibilidad de que el bebé que crecía en el interior de Victoria fuese hijo del shek. No quería que ella lo abandonase o lo excluyese y estaba convencido de que si ese niño nacía con parte shek, ella se marcharía de su lado. Aunque Victoria nunca habría hecho algo como eso, claro que no. Pese a todo, Jack se sintió muy aliviado al ver que el primer niño que tuvieron tenía el pelo rubio claro como el suyo. Reconocí, aunque muy tenue, el fuego de Aldun en el interior de Kareth; no cabía duda de que era hijo legítimo de Yandrak. Nunca llegué a conocer a Lune, aunque Vic me mando una carta de despedida cuando tuvieron que huir a la tierra. Lástima, me hubiese gustado ver al shek ejerciendo de papá, Kirtash nunca había demostrado tener mucha maña con los niños: todos los bebés que había cogido en brazos se habían echado a llorar. Rando me contó que cuando había sostenido al pequeño Erik este se había puesto a llorar como un loco, aunque al parecer no era la primera vez que le sucedía. Cuando el Séptimo encarnó a Gerde, se aseguró de tener un cuerpo que ocupar si sus planes no resultaban como quería y adoptó a una niña llamada Saissh. Al parecer Kirtash intento "practicar" pero la niña berreó desesperada hasta que se la quitaron de los brazos. Realmente me habría gustado saber si Lune se había quedado tranquila en los brazos de su papá.

Eva no podía asimilar tanta información de golpe. Jack no era su padre. Nunca había conocido a su progenitor.Buscó desesperada la firma de la autora de aquello que parecía un diario y la encuntró en la última página: Kimara.Necesitaba hablar con esa mujer. Ella realmente conocía a sus padres, fueran quienes fuesen, incluso parecía cercana a ellos, una vieja amiga.Tenía muchas preguntas que hacerle al respecto. No le cabía duda de que el Jack que ella describía era el mismo que la había criado, tal vez más joven y vital, pero él al fin y al cabo. Ella era la única que podía hablar sobre cómo había sido su madre y del que era su padre biológico. Nadie se había molestado en decírselo y ahora se sentía como si se hubiese quedado huérfana dos veces.¿Por qué, papá? Tú eras el único que no me había mentido. Confiaba en ti. Tu recuerdo me mantuvo viva el tiempo que estuve encerrada, pero ahora dudo de quién eres realmente. Eres un extraño para mí y jamás podré conocerte, porque has muerto y me has dejado sola. -Eva- saludó Rawel entrando a la pequeña biblioteca improvisada. Ella no respondió, seguía con los ojos fijos en las páginas del libro- ¿sucede algo?Apartó un mechón de pelo castaño ondulado que le ocultaba el rostro y lo colocó detrás de su oreja, aprovechando para acariciar la mejilla de la chica que mantenía una expresión de completa indiferencia aunque todo su interior se estaba derrumbando.-¿Sabes quién es Kimara?- preguntó ella, sin responder a la pregunta del joven mago.-Claro que sí, es una de las grandes guerreras. Fue la primera a la que Lunnaris entregó el don de la magia, Kimara la que vio la luz en la oscuridad es toda una heroína entre los yan. Pilotó al Yandrak de La Resistencia en la gran batalla de Awa cuando se creía que el auténtico estaba muerto y después se convirtió en señora de la torre de Awinor- respondió.-¿Sigue viviendo?-No, fue una de las primeras víctimas de Covan. Era amiga de Lunnaris y Yandrak, muy cercana además, y él estaba seguro de que sabía dónde estaban escondidos. Se negó a contestar y el la condenó a consumirse en el fuego que tanto amaba.-¿Y su marido, Rando?- siguió preguntando, sin mostrar la desilusión que le había causado saber que la hechicera había muerto.-No quiso vivir sin Kimara.La muchacha guardo silencio.-¿Por qué te preocupan ellos? Si quieres saber algo más sobre la guerra te lo puedo contar yo, también la viví.Ella dirigió su mirada hacia los ojos del chico que sonreía. Inclinó la cabeza para recostarla en su pecho y él comenzó a pasar los dedos por su pelo, sabía que la relajaba muchísimo y aunque no lo demostrase, estaba nerviosa. Eva cerró los ojos, intentando dejarse llevar por las caricias y dejar la mente en blanco. Tenía demasiadas preguntas, pero no quería seguir formulándolas. Sabía que no tenían respuesta.-¿Estás bien?- insistió el chico. Ella ni siquiera abrió los ojos. Deslizó sus dedos por el cuello de Eva, maravillándose con el tacto sedoso y delicado que mantenía su blanquecina piel a pesar de que la resistencia no era un lugar en el que pudieses asearte fácilmente. La chica se estremeció y Rawel sonrió, le encantaba comprobar que él era capaz de crear reacciones como aquella en una chica que parecía estar hecha de hielo.-Eva- susurró en su oído- sé que te pasa algo, puedes contármelo.Inclinó su cabeza hasta que sus labios alcanzaron el cuello de la chica y empezó a cubrirlo con besos, intentando trasmitirle calidez y confianza. Finalmente Eva se resignó a abrir los ojos, suspiró profundamente y pregunto:-¿Queda alguien vivo que pueda hablarme sobre mis padres? Alguien que los haya conocido personalmente, quiero decir. El chico tardó un momento en responder, pero lo que dijo golpeó a la muchacha como una gran losa de hormigón.-El rey Covan.
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Hola a todos, espero que os haya gustado el capítulo nuevo. Sé que hacía mucho que no actualizaba, he tenido una crisis de confianza como escritora, nada de lo que escribía me parecía bueno. Sé que este capi no es brillante y que no compensa lo que habéis esperado, pero pensé que era mejor esto que nada. De verdad que siento haber tardado tanto, no me sentía con ganas de escribir.Como siempre agradecería vuestros comentarios, ya sean buenos o malos me gustaría leer lo que opináis y si tenéis alguna idea para seguir con la historia sera bien recibida.Gracias a todos por leer, besos.
Había sido un viaje largo, mucho más de lo que cualquiera de ellos habría esperado. Para Shizuko no había sido muy distinto, era la primera vez que recorría Idhún a pie y las cosasresultaban muy distintas viéndolas desde el cielo.Su primera parada fue Celestia. Sabían que llamaban mucho la atención y eso era lo último que necesitaban así que, la mejor opción, había sido parar en territorio celeste. Ellos nunca se negaban a prestar su ayuda. Para sorpresa de Shizuko había soldados humanos custodiando Haai-Shil. Esos malditos parásitos hijos de Irial habían invadido con armas hasta la tierra más pacífica de todo Idhún.-No vamos a conseguir camuflarnos entre la multitud- susurró Rose.-También hay humanos allí, podemos fingir que somos de los suyos- propuso Scorpius.-¿Eres idiota? Son soldados, todos llevan las mismas armaduras y los celestes tienen piel azul, no podemos fingir que somos ni de un bando ni del otro.-Siempre tan listilla, Pecas.-Estúpido te he dicho mil veces que no me lla...-Suficiente- intervino la mujer- la listilla tiene razón. Estamos en problemas. Con humanos custodiando la ciudad va a ser difícil equiparnos para el viaje.-¿Qué tenemos que hacer?- preguntó Albus.-Conseguir un par de pájaros de esos para escapar lo más rápido posible- respondió señalando hacia el cielo. Allí volaban majestuosas aves doradas, los hermosos pájaros haai- pero será difícil sin la ayuda de los celestes conseguir uno.-Pues entonces no le pondréis pegas a que os preste mi ayuda- bromeó una voz. Fuera quien fuese no le habían oído acercarse y estaba fuera del alcance de su vista. Hubo unos segundos de tensión justo antes de que un hombre celeste se dejase ver. Tenía la piel azul, como todos los demás, pero parecía muy mayor. Sonreía y mantenía una expresión agradable de mientras caminaba encorvado en su bastón. -He sido criador de pájaros Haai toda mi vida, puedo ofreceros la ayuda de un par de ellos sin ningún problema- prosiguió- la pregunta es, ¿para qué los queréis?Hubo un momento de silencio hasta que Rose contestó:-Para salvar a una amiga.El anciano sonrió y fijó sus ojos violáceos en la mujer asiática tras examinarlos uno a uno.-Ya veo- asintió, deteniéndose en Elaia- ¿a dónde os dirigís?-Al desierto de Kash-Tar- esta vez el que habló fue Scorpius.-La profetisa del desierto no da información gratuita, sus precios son desorbitadamente altos. Se aprovecha de los desesperados que acuden a ella- los advirtió, suponiendo para que querían llegar hasta aquel inhóspito lugar.-¿Nos prestará los pájaros sí o no?- se impacientó Albus.-Por supuesto, pero no será tan fácil. Los soldados lo controlan todo. No os inquietéis, tengo un plan.
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Kirtash parecía conocer perfectamente aquellas tierras. Se movía sin la necesidad de ningún mapa para orientarse y no vacilaba a la hora de elegir dirección en las bifurcaciones del camino.-Llegaremos antes de que el último sol se ponga- anunció al fin la mañana del tercer día de viaje.Todos suspiraron aliviados por llegar a su destino, pero rápidamente empezaron los nervios previos a la batalla.-¿Cuál es el plan?- preguntó Erik.-De momento ninguno para vosotros- respondió su padre, cortante.-¿Cómo dices?-No sabemos si Eva está en el castillo, no nos arriesgaremos para llegar a los calabozos y encontrarnos con que ella no está ahí.-Pero entonces para qué hemos venido noso...- empezó a protestar Eloie.-Por si da la casualidad de que ella sí que está encerrada aquí. No quiero más protestas, no soy una niñera. Cuando lleguemos escondeos en las lindes del bosque, yo me encargaré de averiguarlo.Se resignaron a acatar las órdenes del hombre, durante esos días de viaje habían comprobado que no era buena idea desafiarle. Erik apenas reconocía a su padre. En aquel mundo desconocido el hombre que lo había criado se había vuelto un completo extraño. No habían cruzado ni un par de frases desde que traspasaron el portal y Kirtash se comportaba como un general con su escuadrón.El dragón que seguía siendo de tamaño bolsillo, en cambio, era muy amigable. Revoloteaba a su alrededor incansablemente y reposaba en su hombro cuando se aburría de batir las alas. Los que Erik había visto anteriormente eran bestias peligrosas y para nada inteligentes, pero la mirada de aquel pacífico ser de escamas doradas demostraba un brillo de avidez poco común entre los de su especie. Erik estaba casi convencido de que podía comprender todas y cada unas de las palabras que decían, al igual que también sabía que Kirtash se había percatado de ese hecho. Tal y como el hombre de ojos azules había previsto llegaron a Nandet antes de la puesta del tercer sol. Había desenvainado su espada y como una sombra se había adentrado en la actual capital de Idhún de mientras los jóvenes organizaban un campamento improvisado oculto entre los árboles del bosque más cercano.Solo quedaba esperar y rezar para que la suerte les sonriese.
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A Elaia nunca le habían gustado las alturas, la aterraba volar. El primer año estuvo a punto de suspender la práctica de volar con las escobas porque cada vez que levantaba los pies unos metros del suelo el pánico se apoderaba de ella.Montada en el pájaro dorado con los nudillos blanquecinos por la fuerza con la que agarra la túnica de Scorpius y los ojos fuertemente cerrados lo único que le daba valor para no hacer que aterrizasen y bajarse para vomitar y gimotear en una esquina era el recuerdo de su mejor amiga.Habían conseguido salir de la ciudad en una cesta transportada por las dos aves. El celeste que los había ayudado era el más mentiroso que Shizuko había visto jamás, nunca pensó que uno de ellos sería capaz de usar un engaño como aquel con tanta naturalidad. Había sido mucho más fácil de lo que habían pensado, los guardias no habían puesto pegas y se habían creído al instante que esa cesta estaba llena de telas y comida para la familia de su difunto yerno. Al parecer ya había mandado envíos como ese anteriormente y nadie se había extrañado de que esta vez la cesta fuese más grande.-¿Por qué habrá sido tan generoso con nosotros?- preguntó Albus.-Ese hombre era el padre de Zaisei- respondió Shizuko. No quería oír las hipótesis absurdas de los jóvenes magos, por lo que optó por hablar ella y que los demás guardasen silencio-. Ella era la pareja del mago que encontró a Lunnaris y luego viajó a la tierra para buscarla. Ese mago, Shail, siempre tuvo una relación muy estrecha con Victoria. El Celeste ha dicho que mandaba comida a la familia del mago, que al parecer está muerto así que su hija también debe de estarlo. La madre de Zaisei murió también antes de que empezara la guerra, fue una de las primeras víctimas indirectas de la rebelión. Supongo que sentirá que las dos personas que más quería en el mundo dieron su vida por la libertad de Idhún y querrá seguir con la misión.-¿Cómo sabes todo eso?- Rose no parecía muy convencida.-Porque viví en Idhún mucho tiempo y me gusta saber lo que pasa en mi mundo.-Eres una cotilla intergaláctica- se burló la pelirroja. -Ten cuidado, no te pases. Puedo tirarte de la cesta si me enfadas- respondió, aunque sonrió levemente.Unas horas después divisaron un poblado limyati a lo lejos y se dispusieron a aterrizar. Fue la peor parte del trayecto para Elaia, pero al fin sus rodillas temblorosas cayeron sobre la arena rosácea del desierto más grande de Idhún.Aquellos peculiares nómadas los acogieron de buen grado, mucho más amables que los yan puros e incluso les mostraron la tienda de su profetisa. Ella los estaba esperando. Sonreía de oreja a oreja y tenía el ceño fruncido y la barbilla apoyada en las palmas de las manos. -Pasad- dijo antes de que tuviesen oportunidad de abrir las cortinas.-¿Eres tú la profetisa del desierto?- Shizuko no parecía muy convencida. No esperaba que la famosa vidente que estaba en boca de todos los idhunitas fuese una niña que no tendría más de diez años. Su pelo estaba trenzado al estilo limyati de color blanco y mechas rojas como la sangre. Su piel era del mismo color que la arena del desierto pero lo que más les llamó la atención a los jóvenes magos fueron sus enormes ojos rojos como la sangre. A diferencia de los demás habitantes de aquel poblado improvisado, ella no cubría su rostro. Solo llevaba una fina túnica semitransparente y muchos accesorios (pulseras, tobilleras, brazaletes, collares...), ni siquiera iba calzada. En su frente había una espiral roja , al igual que en sus hombros y en las palmas de sus manos.-Lo dudas, ¿ Ziessel?- preguntó estrechando los ojos y ampliando aún más su sonrisa.-Ya no.-Que sepáis que ninguno de vosotros puede pagarme lo que pido, así que ya os podéis ir- hizo un gesto desdeñoso y volvió a concentrarse en las piedras que tenía ante ella.-¿Cuál es tu precio? Pagaremos lo que sea- aseguró Rose.-Bien, pues quiero esos bonitos ojos castaños- respondió la profetisa sin inmutarse. Rose retrocedió un paso, sin saber que decir.-Bien, los míos también son castaños- intervino Elaia. Todos la miraron sorprendidos, incluso la niña levantó la mirada para examinar a aquella joven que la primera vez que se había fijado en el grupo había pasado desapercibida.-¿Lo dices en serio?- se rió la profetisa. Se levantó y caminó hasta Elaia, que no vaciló. Acercó la palma de la mano en la que tenía la espiral dibujada al pálido rostro de la muchacha pero antes de llegar a tocarla empezó a reírse a carcajadas- no os podéis ni imaginar las caras que tenéis- se burló. -¿No quieres mis ojos?- preguntó Elaia.-Claro que no. Fuera todo el mundo de mi tienda, sois patéticos- los echo poniéndose seria de nuevo- menos tú, contigo si que quiero hacer un trato.A regañadientes obedecieron y uno a uno salieron de la tienda, incluso Shizuko que no paraba de murmurar entre dientes maldiciones e insultos. -Bien, Elaia, hagamos un trato. Yo te digo dónde está Lune y cómo puedes salvarla, pero a cambio...-¿A cambio qué?-Quiero el cuerno de Lunnaris, y conseguirlo te va a costar la vida, ¿pagarás?Hubo un momento de silencio, en el que Elaia asimiló aquello. Para que Eva viviese ella debía morir, ¿qué respondería a aquello?-Yo...-Estás tardando más de lo que yo pensaba, estaba convencida de que responderías al instante.-Sabes lo que voy a responder, ¿no es así?-Para nada. Sé lo que pasará si respondes que sí y también sé lo que pasará si respondes que no. ¿Te lo digo? Si la repuesta es afirmativa, Eva se salvará, volverá a la Tierra y formará una bonita familia; si la respuesta es negativa, Eva morirá, al igual que todos tus compañeros y tú no serás capaz de vivir con la culpa. Vaya, tu futuro pinta mal de todas todas, elige.Elaia frunció el ceño, molesta. No le gustaba nada que aquella chiquilla respondiese a sus propias preguntas anticipándose a que ella tomase su decisión.-¿Cómo sé que no me mientes?-Lo sabes, punto. No me hagas perder más tiempo.Elaia miró fijamente a la niña, que sonreía malignamente.-Acepto el trato.-Perfecto- la niña se lanzó sobre ella y estampó la palma de su mano izquierda sobre el pecho de la joven maga, donde debía ir el corazón. Cerró los ojos y empezó a pronunciar un hechizo en un dialecto totalmente desconocido para Elaia. Pronto, el pecho empezó a arderle, como si hubiesen presionado una barra metálica al rojo vivo ardiendo contra su piel.-El trato esta sellado, si no lo cumples la persona a la que quieres salvar morirá aunque trates de evitarlo tal y como yo te he indicado- advirtió la niña. Elaia se miró el pecho bajo la ropa, la misma espiral tatuada en la piel de la pitonisa estaba ahora plasmada en su piel enrojecida- Tu amiga está en las montañas, en la cordillera de Nanhai. Partiendo desde el Gran Oráculo a unos veinte kilómetros dirección sur. Decid que sois rebeldes también, juradlo por la triada de Idhún. El último día del año, durante el triple plenilunio se librará una gran batalla, si Lune parte en la primera línea, en el frente, morirá. Tienes que retrasarla, que no salga junto al primer grupo de soldados. Ocupa su lugar en las filas.-No me dejará.-Sí, eso ya lo sé. Por eso tienes que hacer algo por lo que merezca la pena quedarse atrás, y ¿sabes lo que la haría quedarse un rato más? Que apuñalasen a la persona a la que ama.-¿Cómo?- exclamó Elaia, horrorizada.-No tiene que ser mortal, no exageres. Eva es una semimaga, utilizará sus poderes de sanación y se recuperará. Apuñálalo... en el estómago por ejemplo, eso le llevará algo de tiempo.-Yo...-El contrato está sellado. Tú combatirás contra Covan en vez de ella, asegúrate de coger el cuerno con la mano izquierda.-¿Y si no lo lleva encima?-Lo llevará, estará en su cinturón, envainado como una espada. El mango estará forrado de rubíes y esmeraldas. Recuerda, la mano izquierda.-¿Por qué la izqui...? Antes de que pudiese terminar la frase la profetisa había agarrado su mano y había hecho un corte profundo en la palma y luego lo había rociado con unos polvos que ardían como fuego.-Porque morirás en ese momento, y así me aseguro de que el cuerno llegue a mí.


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HolaaAquí traigo un nuevo capi. Sé que he tardado bastante en actualizar pero últimamente no tengo buenas y ideas para seguir redactando la historia, os prometo que lo he intentado pero esto es lo más decente que he conseguido. Espero que os haya gustado de todas formas y gracias por leer, poner la historia en favoritos etc.Como ya sabéis agradecería que comentaseis lo que os ha parecido :)BesosLa resistencia
Eva estaba sentada en su cama, observando detenidamente las pequeñas cicatrices brillantes que aún quedaban en la palma de su mano. Aquella noche, la peor de toda su vida, el collar de su madre se había hecho trizas bajo los pies de la tía Lane y después, antes de poder recomponerlo, la habían secuestrado para ejecutarla en otro mundo por razones que la joven aún no tenía muy claras. En sus últimos minutos en la tierra, Covan le había dicho que habían estado esperando ese momento, el momento en el que su protección desaparecía. ¿Qué protección? ¿La lágrima de unicornio, a caso? Cuando se rompió, Eva se sintió de pronto sola y vulnerable y se había sentido tan desprotegida que había explotado y había descargado toda su ira contra la tía Lane. Se había sentido bien, un subidón de adrenalina. Tan satisfecha estaba, que se había olvidado por completo de la anterior sensación de desamparo. En la prisión había vuelto y la había golpeado con más fuerza aún, hasta que había llorado porque su padre no volvería para rescatarla.Las cicatrices de sus manos eran lo único que le quedaba de aquella lágrima, tan brillantes como el colgante de su madre. Se alegraba de que no hubiesen desaparecido como todas las demás, de que se hubieran quedado con ella. Seguía sintiéndose tan sola como al principio, pese a que estaba rodeada de personas que, a diferencia de cuando llegó, ahora tenían nombre e historias. No eran desconocidos, ni conocidos; ni enemigos, ni amigos. Tenía a Rawel, que la sonreía, que la quería. Tenía a Saissh, que era amable, que la entendía.Tenía al padre Ha Din, que conocía su corazón, que la miraba con cariño.Tenía a Feinar, que era desagradable, que le decía la verdad.Quería a James, que la sonreía burlonamente, que la molestaba.Quería a Rose, que siempre fue amigable, a la que admiraba.Quería a Erik, que al principio la incordiaba, que era como su familia.Quería a Elaia, su mejor amiga... Elaia...ella la necesitaba y Eva había desaparecido durante mucho tiempo. Demasiado.Tenía que volver, asegurarse de que todos estaban bien, recuperar su varita, su baúl, su casa... su casa... ¿habría cumplido ya los dieciocho? ¿Sería mayor de edad en el mundo muggle al fin? Antes contaba los días que faltaban para su decimoctavo cumpleaños, pero en los túneles de la resistencia ni siquiera sabía cuándo era de día y cuándo de noche. ¿Cuánto tiempo hacía desde que la habían arrastrado hasta Idhún? ¿Habría noticias de su padre? Solo esperaba que alguien se hubiese dado cuenta de que su desaparición no había sido por voluntad propia. Probablemente su caso ya estaría cerrado y archivado, Eva no era la primera adolescente rebelde que se fugaba de su casa para hacer su vida. No sabía con exactitud si había pasado minutos u horas perdida en sus pensamientos, observando la palma de su mano, pero de pronto el bullicio al otro lado de la puerta la sacó de su ensoñación.Se levantó y se apresuró hasta la puerta para comprobar por qué la gente estaba tan alterada en los túneles. ¿Los estaban atacando? ¿La Diosa se había despertado? Y si no, ¿por qué Irial seguía inactiva? ¿A qué había venido? A medida que su nerviosismo por la proximidad de la gran batalla aumentaba, las preguntas en su cabeza se multiplicaban hasta el punto de provocarle migrañas.Se quedó parada en medio del túnel principal, sin saber a dónde dirigirse. Los miembros de la resistencia corrían de un lado a otro, transportando armas, armaduras, mapas, víveres, vendas...-¿Qué esta pasando?- preguntó a una mujer celeste que parecía histérica, desbordada por las emociones de todos los demás.-Las tropas de Covan, se movilizan, atacarán esta noche.-¿Esta noche?-Es la Conjunción Astral, los magos tienen más poder hoy. Quiere aprovechar que su ejército esta prácticamente compuesto de hechiceros para tener ventaja.-¿Por qué contraatacamos si llevamos las de perder? Será una masacre- casi gritó Eva.-Tenemos a una Diosa de nuestra parte, no podemos perder- sonrió la celeste, emocionada por la posibilidad de volver a Celestia después de tanto tiempo. Se soltó del agarre de la muchacha y siguió su camino.-¡Pero la Diosa no ha despertado! ¡¿Como podemos estar seguras de que nos ayudará?!- chilló Eva para hacerse oír por encima del gentío.-Confiando en nuestra creadora- respondió una persona que no era aquella celeste.-Rawel, es una apuesta por nuestras vidas.-Es una apuesta por la posibilidad de volver a ser libres- corrigió él- así es la guerra, Eva, nunca puedes estar seguro de que la ganarás, ni siquiera de que vivirás. Esta batalla ha durado demasiado, es nuestra oportunidad de terminarla.-O de que termine con nosotros.-O de que termine con nosotros- repitió Rawel, sonriente. Agarró la mano de Eva y la alzó hasta que quedó a la altura de sus labios- con los dos- añadió y besó suavemente los nudillos de la chica- voy a estar a tu lado, en la victoria o en la derrota.-Qué esperanzador- bromeó. El chico, con la mano que tenía libre le apartó el pelo de la cara y lo colocó delicadamente detrás de la oreja de Eva y deslizó la mano hasta su mejilla para acariciar la suave piel de la chica.-No puedo prometerte vida, pero puedo jurarte por la mía que voy a estar junto a ti- la miró a los ojos con tal calidez y devoción que Eva se sintió culpable por no poder mirarlo de la misma forma. Antes de que la muchacha pudiese contestar, un varu tiró del hombro de Rawel.-Han llegado más aliados, capitán- informó.-¿Cómo?-Dos grupos. El primero llegó hace media hora, venía desde el desierto. El segundo ahora, desde Vanissar. Se conocen entre ellos y dicen ser magos terrestres. Con ellos vienen el... Gran... Mmm... Yandrak- decidió al fin- y al hijo del Nigromante.La expresión de Eva no cambio, seguía siendo completamente neutra pero, las pupilas de los ojos que había clavado en el varu se dilataron visiblemente de mientras asimilaba que su padre y su progenitor biológico estaban allí mismo, juntos, en uno de los túneles que se comunicaba con el principal, donde ella estaba.-¿Dónde?-En la sala de reuniones...Antes de que terminase la frase Eva salió corriendo. Se chocó con muchas personas, que la gritaron y profirieron maldiciones, pero a ella le dio igual. Solo podía pensar que esas personas que habían invadido sus pensamientos unos minutos antes estaban realmente allí, con una guerra a punto de estallar.Abrió la puerta sin miramientos y encontró allí a su familia al completo: James, Elaia, Rose, Erik, Fred, Lily, Hugo, Eloie, Enara, Scorpius, Albus...Buscó con la mirada a Jack. El varu había dicho que también había venido yandrak pero él no estaba en la sala. Se percató de que también había dos desconocidos: una mujer asiática con expresión molesta y. a su lado, un hombre. Tenía el pelo castaño muy fino y liso, piel pálida, facciones suaves... pero no era eso lo que llamó la atención a Eva, no, fueron los ojos de aquel desconocido. Dos témpanos de hielo, azules brillantes, tan heladores que con solo mirarlos entraban ganas de echarse a temblar. Sin embargo, Eva le devolvió una mirada igual de fría. Ella no sentía ese miedo aterrador que los demás experimentaban cuando el hombre los miraba fijamente, ella no tenía miedo de enfrentarse a aquellos ojos porque nada más verlo lo había reconocido; Kirtash, su padre.-¡¡Evaaa!! ¡EvaEvaEvaEva!- gritó Rose, emocionada de ver a su amiga sana y salva. Se lanzó a sus brazos, llorando de felicidad porque no habían llegado tarde para salvarla.Uno a uno todos los jóvenes magos se hicieron a la idea de que su amiga no estaba muerta y se lanzaron sobre ella para darle la bienvenida al mundo de los vivos de nuevo.-Te he echado muchísimo de menos, Hogwarts no era lo mismo sin ti. Nos han pasado un montón de cosas: Lily escuchó una profecía, Elaia otra que no nos quiere contar, hemos volado en pájaros gig...-Eloie cállate de una vez, tu constante parloteo va a hacer que a Eva le entren ganas de haberse muerto- la cortó Enara.-Oh, cállate tú, tu mal humor sí que da ganas de morirse... No! De matarte- contraatacó.Alguien tiró de la muchacha para alejarla de la pelea y de la montaña de amigos que la había enterrado. Al levantar la vista Eva se encontró con una chica de amables ojos marrones y pelo oscuro ondulado, exacta a las otras dos que habían empezado su propia batalla.-Elaia- saludó la joven de ojos azules con una sonrisa a su añorada amiga.-Como ves, las cosas no han cambiado mucho- respondió la otra en su habitual tono de voz. Ahora que había recuperado a Eva, Elaia no necesitaba seguir asegurándose de que la encontraran y podía volver a adoptar su personalidad tranquila y callada.-Bueno, tu pelo es más corto- comentó, siempre pendiente de todos y cada uno de los detalles.-Y el tuyo más largo- respondió la otra.-Y yo soy más sexy que nunca- intervino James, sonriendo pícaramente y guiñándole un ojo a Eva.-Éste no ha cambiado nada- comentó ella con crueldad, disfrutando de la cara exageradamente ofendida del chico.-¿Y yo?- preguntó Erik, apareciendo detrás de James.-Eres más alto- aceptó Eva.-¡Yo también! Pero bueno, rescato a mi princesa y ella me desprecia.-Lo único que tiene Eva de princesa es que vive en una torre, ella no es una damisela en apuros, James.-Bueno, tú también vives en una torre, Albus, pero sí que eres una damisela en apuros...-¿No te sientes como en casa?- preguntó Erik, resoplando.Eva le dedicó una de sus sonrisas torcidas. El bolsillo de Erik comenzó a moverse y de él salió un pequeño dragón dorado, que voló hasta Eva y se acomodó en la palma de su mano. Restregó su cabecita escamosa contra la piel de ésta y el primer impulso de la chica fue sacudirla para quitárselo de encima, pero el pequeño dragón la miró intensamente con esos relucientes y cálidos ojos verdes. A Eva la invadió una sensación conocida, la añoranza y finalmente, el reconocimiento.-¿Papá?- preguntó atónita.El pequeño dragón alzó el vuelo para llegar hasta la mejilla de la chica, por la que corrían lágrimas de alegría.-Papá- sollozó- estas vivo... yo...- se enjugó las lágrimas, muerta de vergüenza por el espectáculo que estaba montando.-No entiendo nada, ¿ese dragón es el señor Redfield?- preguntó Scorpius, sin dar crédito a lo que veía.Erik se giró hacia Kirtash, que no apartaba la mirada de Eva y Jack.-Papá, creo que es hora de que nos des unas cuantas explicaciones.Eva seguía arrodillada en el suelo, abrazando al dragón al que llamaba papá, llorando y riendo a la vez."Apuñala a la persona que más ama" oyó Elaia en su cabeza. ¿Tenía que apuñalar a Jack? No quería, Eva acababa de recuperar a su padre y para un dragón tan pequeño la punta de un puñal sería mortal y en el caso de que lo devolviesen a su tamaño normal ella no conseguiría herirlo. No, no era Jack. La pitonisa había dicho "la persona que más ama". Tenía que ser humano.-Supongo que no puedo retrasarlo más- comentó Kirtash, sin variar su expresión-. En la última guerra idhunita hubo tres héroes, los elegidos por los dioses: un unicornio, un dragón y un shek; los tres con cuerpos humanos. Quedamos dos, el shek y el dragón, y solo yo conservo mi cuerpo humano.-Y... ¿y el unicornio?- preguntó Erik, sin quitarle ojo a Eva, tan parecida a Kirtash, suponiendo por dónde iba a ir la historia.-Vuestra madre murió poco después de que llegásemos a la tierra.Eva levantó la cabeza y clavó sus ojos inundados en lágrimas en el los del muchacho rubio. Tenía unos hermosos ojos marrones, grandes y... luminosos. Exactamente como los suyos. Aquella cálida luz que brillaba tras la muralla de hielo en Eva brillaba también tras los ardientes ojos de Erik. Lune y Kareth.

Tras un muro de hielo se encuentra una parte de su alma, y tras otro de fuego la otra. Ella ha dejado su legado, pero está oculto bajo una capa de ignorancia.
-Somos... ¿hermanos?Kirtash no respondió, la respuesta era obvia.El dragón se acercó a Erik, que seguía intentando asimilar la nueva información. Eva ya conocía gran parte de la historia, por lo que no necesito procesarlo. Se levantó y se acercó a Kirtash.-Lune, la hija de Kirtash; Kareth, el hijo de Yandrak; Eva y Erik, los hijos de Lunnaris- susurró mirando a su padre biológico a los ojos.-Me alegro de volver a verte, Lune.-También yo, papá.
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Sentadas en el túnel favorito de Eva, dos amigas se ponían al día. Habían pasado muchas cosas desde la última vez que se habían visto.-...Rose y Scorpius acabarán juntos antes de que volvamos a casa- añadió Elaia para dar final a su historia. Había aprendido de Eloie que, para que un cotilleo sea algo que merece contarse, tiene que tener una historia de amor.Eva sonrió.-Te toca.-Bueno, un rey loco casi me quema viva como la inquisición a las brujas, solo que yo no tenía mi varita para escapar. Estaba segura de que moriría pero vinieron a resca...-¡Eva! Te estaba buscando, Uk-Sun ya tiene plan de ataque y...- Rawel se detuvo al ver a la muchacha que estaba sentada al lado de su novia-. Hola.-Ho... Hola- respondió Elaia, rehuyendo su mirada.-Ella es Elaia, mi mejor amiga, viene desde la tierra.-Oh, una de las magas terrestres, bien, más ayuda en la batalla. Os dejo solas, hay mucho que preparar. Eva, salimos con el primer batallón, incluiré a Kareth en él, parece que ya se ha recuperado de la impresión pero aún está de mal humor. En cuanto puedas ven a la sala de reuniones, partimos con la tercera Luna.<<¡No! Eva no puede ir en ese batallón>> comenzaron a sonar las alarmas en la cabeza de Elaia, tenía que descubrir quién era al que debía herir.-Te dejo aquí la armadura, póntela cuanto antes, la primera luna ya empieza a asomar- dicho esto le dio un beso en los labios a la chica y se apresuro para seguir con los preparativos.Elaia miró fijamente a su amiga, exigiendo una explicación. Eva se encogió de hombros.-Es mi novio, Rawel. Me rescató.-¿Tu príncipe azul?- se burló.Eva no respondió, se encogió de hombros una segunda vez.Elaia agarró la empuñadura de su puñal, con la respuesta al fin.
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-Vale, una parte del acertijo resuelta, la luz. La madre de Erik y Eva era un unicornio, ellos tienen su legado- comentó James, tachando la línea de la profecía- tío, no me acostumbro a la idea de que Erik vaya a ser mi cuñado.-¿El que más te preocupa es Erik?- se burló Albus- El señor Redfield parecía amable, pero tu suegro nuevo me da miedo.-Cállate- siseó el mayor.-James, tu cerebro es más pequeño de lo que creía- comentó Rose.-¿Qué pasa ahora?-¿Qué robaste antes de venir a Idhún?- continuó Scorpius, dejando a la pelirroja con la palabra en la boca.-Se los estaba echando en cara yo, Malfoy.-Sé más rápida la próxima vez, pecas.-¡MIERDA! Es verdad, gracias Malfoy- gritó de mientras salía de la sala, sabiendo que su prima explotaría de un momento a otro.Recorrió los pasillos en busca de Eva, pero había demasiada gente. Tenía que darse prisa para ponerse la armadura que le habían dado, pero no quería que Eva saliese al campo de batalla sin el regalo especial que le había traído desde la tierra.-¡Ey!- llamó a la única cara idhunita conocida de los túneles- Rawel, ¿has visto a Eva?-Sí, viene ahora a la sala de reuniones- contestó el muchacho.-¿Vas allí?-Sí, también deberías venir, nos preparamos para salir.James corrió detrás del joven hasta el túnel al que llamaban "la sala de reuniones". Buscó a Eva con la mirada y la vio junto a Elaia, poniéndose la armadura.-¡Eva! La llamó Rawel. Ven, tengo que comentarte el plan, a solas.Ella obedeció y salió tras él, encerrándose en un pequeño cuarto contiguo. Elaia salió disparada y pegó la oreja a la puerta de madera.-Mierda, no se oye nada- sacó su varita e hizo un hechizo para escuchar mejor. James vio como un escalofrío recorría el cuerpo de la chica y cómo empalidecía.-E... ¿Eloie?- preguntó no muy convencido, esa era la única de las tres hermanas que haría un hechizo con esa repugnante energía solo para escuchar a hurtadillas.-Tssss soy Elaia.-¿Qué demonios haces?La morena no respondió. Escuchó atentamente unos minutos y luego se separó de la madera.-Necesito escuchar el plan. Me... lo dijo la pitonisa del desierto.-¿Por qué has parado, entonces?-Porque ahora solo están en plan romántico, eso es privado.-¿En plan romántico?-Sí, Rawel es el novio de Eva...- la expresión de James se petrificó. Por un momento pareció enfadado, luego triste y luego... nada, volvió a ser el de siempre- ¿James?-Por no llegar antes, ese tío la ha salvado y Eva se piensa que es su héroe. Cree que está enamorada de él-Es que ESTÁ enamorada de él.-No, querida Elaia- dijo sonriendo, muy seguro de si mismo- si lo estuviese nos lo habría contado, ¿te lo contó lo primero de todo?-No... bueno....-Exacto. Él estará enamorado de ella, no te digo que no, pero no es para Eva. No sabe incordiarla, no sabe hacerla reír...-Ella le sonrie.-Esta Eva ha llorado delante de todos, es muy fácil sacarle una sonrisa a la nueva Eva, pero... ¿quién fue el que la enseñó a pagar las buenas acciones con sonrisas? Yo. Ese Rawel no puede competir contra James Potter porque no sabe que a Eva le encanta volar, que se le dan mal las pociones, que le encanta cepillarse el pelo, que es zurda y que si lleva mucho tiempo sin escribir se le olvida que si no anda con cuidado la manga de la túnica emborrona la tinta, no sabe de qué color es su lechuza, ni que su tarta favorita es la de chocolate blanco, ni que le encanta el pescado...-¿A dónde quieres ir a parar, James?-A que tengo una gran ventaja, porque soy el primer amor de Eva y los primeros amores no se olvidan- dijo como si fuese lo más obvio del mundo- además, soy más guapo.-Nunca has salido con Eva, está todo en tu cabeza- contradijo Elaia, pero le entraron las dudas. Siempre había pensado que Eva y James acabarían juntos. Veía el amor, (un amor verdadero, no un juego de niños) en los ojos de James y sus palabras eran tan confiadas que no costaba creer que Eva sintiese lo mismo por él.-¿Sólo existe el amor cuando se grita a los cuatro vientos? Sabes que no y tú lo entiendes mejor que nadie.Elaia se ruborizó.-Eva ha sido mi chica desde la primera vez que no se rió de uno de mis ingeniosos y humorísticos comentarios y que la secuestrasen, se la llevasen a otro mundo, descubra que es hija de héroes de leyenda y que un buenorro le tire los tejos no cambia el hecho de que Eva es mía y no voy a dejar que nadie me la quite. La determinación brillaba en los ojos de James, que parecían incluso peligrosos pese a la sonrisa burlona de siempre.Antes de que Elaia pudiera añadir nada, la puerta se abrió y Rawel salió alegre, como siempre, dispuesto a seguir con los preparativos. Eva salió detrás, miándose los pies y vio los de Elaia.-¿Por qué no puedo estar yo también tan convencida de que nuestro amor nos hará invencibles?- preguntó Eva, frunciendo el ceñoElaia miró a James, que sonreía con superioridad, viendo demostrada su teoría.-Bueno, el amor no es un arma- respondió Elaia, no muy segura.-O él no es el adecuado- añadió James, agarrando a Eva por la cintura y estampando sus labios contra los de la chica aprovechando que no lo había visto venir.
Algunos lazos se harán más fuertes, otros se debilitarán, pero la verdad por fin saldrá a la luz

Al principio, Eva se quedó totalmente petrificada, luego pareció enfadada y finalmente... feliz. Elaia no salía de su asombro. Ese idiota de James tenía razón, Eva estaba enamorada de él. ¿Cómo alguien que parecía tan descerebrado y tan poco profundo como un charco había descubierto el acertijo del amor?Se separaron y James sonrió de oreja a oreja. Eva parecía aturdida, pero también sonrío, una cálida sonrisa de medio lado.El primer batallón se disponía a salir y aprovechando que Eva miraba hacia la salida de los túneles, Elaia sacó el puñal y, rezando por no haberse equivocado se lo clavó a James a la altura del vientre, por la espalda y echó a correr hacia la salida del túnel. El chico jadeó y miró el puñal que lo había ensartado, sin dar crédito. Se llevó la mano a la herida y cayó de rodillas.-¡JAMES!- se horrorizó Eva, mirando a su amiga sin comprender. Elaia lloraba al otro lado de la puerta que daba al túnel que conducía al exterior. Eva se arrodilló junto al chico sin saber qué hacer, manchándose las manos de sangre- ¿por qué?-Porque te quiero, Eva- respondió Elaia, intentando retener los sollozos- y quiero que vivas. Esta es la única forma. Lo siento, Eva, por favor no me odies, por favor...- su voz se fue apagando a medida que las lágrimas aumentaban- por favor... perdóname.Alzó la varita en dirección al techo y lanzó un conjuro explosivo. La única salida de aquel túnel quedó completamente derruida, dejando encerrados y sumidos en la oscuridad a Eva y James.-E...Eva- dijo James, aguantando un grito de dolor- tengo un regalo para ti.-Tsss, no hables, tranquilo, vas a estar bien...James colocó algo entre las manos ensangrentadas de Eva. No veía nada, pero no lo necesitaba. Su varita le daba la bienvenida, contenta de reencontrarse con su ama después de tanto tiempo.
Al otro lado de la pared derruida, Elaia se estaba encargando de que el muro de piedras fuese prácticamente infranqueable con conjuros, bloqueos y maleficios de mientras lloraba a lágrima viva.Una vez estuvo segura de que nadie conseguiría escapar de ahí en un corto periodo de tiempo, sacó de su túnica un frasquito de poción prefabricada y le añadió un pelo que le había cogido a su amiga. El color cambió instantáneamente y se convirtió en un bonito azul claro. Sin dudar, Elaia se la bebió de un trago y tras ponerse la armadura fue a reunirse con el primer batallón.
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-¡Eva! ¡Por fin! Hemos estado a punto de partir sin ti- la recibió Rawel.-James está enfermo, vomitaba, no puede venir- mintió.-Bueno, no pasa nada, un soldado que se encuentre mal no nos sirve de mucho en la batalla... ¿te pasa algo?-No, vamos.Pasó por delante de cientos de soldados y decenas de dragones artificiales. Uno, al fin con su tamaño real, la miró intensamente y Elaia supo que la había reconocido, pero que también lo había entendido, al igual que Kirtash, que Shizuko y que Erik.Se subió a un despampanante caballo blanco y comenzó la marcha. La marcha que la llevaba directamente hacia su muerte.
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HolaaEspero que os haya gustado el nuevo capi, la historia esta casi terminada, solo faltan un par de capítulos. Espero con ansias vuestros comentarios, quiero saber qué os parece como se acerca el final así que¡ ya sabéis! ¡A comentar!Gracias por leer y poner el fic en favoritos ¡y felices fiestas, mis queridos lectores!Besos


Dicen que no eres realmente libre cuando tus decisiones se basan en corazonadas y no en valoraciones racionales, que eres esclava de tus sentimientos y que ellos mismos te impiden avanzar. En las películas, los libros o incluso en las leyendas, los que se dejan guiar por su corazón son héroes dignos de una epopeya. No me siento como una heroína, no lo soy. No tengo una razón altruista, ni lucho por defender el bien sobre el mal; soy egoísta y todo lo que hago es por mí misma. Sin embargo, sí que tengo algo en común con los justicieros: al final todos los héroes mueren. Pero yo solo soy un mártir, y yo misma me he convertido en eso. No merezco el reconocimiento de los demás ni que los juglares canten mi hazaña. No lo hago por los Idhunitas, su libertad no es la que me importa, es la mía propia.Los antiguos románticos veían la muerte como el final de su viaje, el mejor modo de escapar, el destino al que todo lo que he vivido los ha conducido. Es cierto que jamás había creído en el destino, sin embargo, ahora que cada segundo estoy más cerca de mi muerte no dudo que éste es el mío.

Iba montada en uno de los pocos caballos que la Resistencia tenía, con la pesada armadura puesta y la espada aún envainada, dispuesta a atacar en cuanto diesen la orden.El ejército enemigo se acercaba y Elaia sabía que en cuanto traspasasen la línea que los rebeldes habían marcado en el suelo los magos comenzarían a preparar los hechizos de protección y ellos se lanzaría al combate.-¿Preparada para liberar Idhún, Eva?- preguntó Rawel desde su imponente dragón negro que el anciano mago estaba preparando para partir.-Preparada- respondió sin mirarle, esperando a entrar en acción. En pocos segundos comenzaría la última parte de su misión.
Los que eran niños la primera vez lideran la lucha por la libertad, pero necesitan la ayuda de la experiencia.
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Lo intentó una vez más. Cerró los ojos, respiró hondo y trató de canalizar la magia a través de su cuerpo y transformarla en energía curativa para James, pero de nuevo falló. Lanzó la varita lejos, frustrada por ser tan inútil. Él se moría y ella no era capaz de salvarle.-E...Eva- consiguió decir James.-Tsss no hables, lo voy a arreglar- respondió ella.-Te quiero Eva.-¡Cállate!- chilló la chica, que por primera vez había perdido los papeles delante del joven.-No... sé por qué te enfadas... es muy romántico que...- tosió, ahogándose con su propia sangre. La herida era más profunda de lo que parecía y a pesar de que la hoja había entrado por la espalda también parecía haberle alcanzado el estómago-... te lo diga... en estas condiciones.-¡Eres un estúpido! Esto no es una despedida, ¡no hagas que parezca que te vas a morir! Maldito Potter, no es el momento. Dímelo cuando todo esto acabe y podamos volver a casa.-Así que... querías que te lo... dijese- la pinchó.-¿Ni siquiera cuando estas tumbado sobre un charco de tu propia sangre puedes dejar de decir tonterías?- preguntó, riendo de mientras aún lloraba. Acarició el pelo del chico, que tenía la cabeza reposada sobre sus rodillas y estaba pálido como un muerto.-¿Me... muero y sigues... tan borde?- contraatacó.-Está claro que ninguno de los dos ha cambiado demasiado- susurró ella, agachándose y apoyando la frente contra la de James.-Claro que sí... yo he madurado.-No es momento para bromas. Ahora calla, me desconcentras.Incluso manteniendo la expresión de sufrimiento consiguió parecer ofendido.-Soy yo... el que se... desangra, puedo hacer... lo que quiera y quiero... que sepas- respiró hondo, como si intentase reunir fuerzas para seguir hablando- que es verdad... que he madurado. Antes... no estaba dispuesto a morir... y nada del mundo... habría hecho que la muerte fuese... menos aterradora.-James...-Déjame acabar- al levantar la voz otra oleada de sangrienta tos lo detuvo-. Pero ahora... ahora no estoy asustado, la idea de morir... no me parece tan horrible... siempre que estés conmigo.Se incorporó a pesar del dolor, cerrando los ojos con fuerza y respirando agitadamente. Eva se había tapado la cara con las manos y sus hombros se convulsionaban por los sollozos. James le descubrió el rostro y le limpio una lágrima que corría por su mejilla, manchándola de sangre sin querer.-Es un buen día para morir, porque hoy he descubierto que la persona a la que quiero llorará por mí.Sonrió y por un momento Eva pensó que la magia había hecho efecto y que había mejorado porque esa frase la dijo claramente, con un tono alto y firme, pero inmediatamente James se desplomó sobre ella y Eva no fue capaz de sentir el latido de su corazón.-¡James!- gritó desesperada, rezando para que le diese una respuesta. Lo abrazó, intentando dar calor al helado cuerpo del muchacho, pero en ese momento la varita de James que había bañado el pasadizo con la luz rojiza de un hechizo se apagó. Eva apartó al chico y lo apoyó contra una de las paredes del oscuro túnel sin ver nada, sin ni siquiera ser consciente de que ella misma se había arrodillado sobre el charco de sangre que había dejado James-. No puedes irte- dijo entre sollozos- no puedes decirme que me quieres y luego irte- empezó a respirar más rápido- ¡JAMES NO PUEDES QUEDARTE CON MI CORAZÓN, NO PUEDES LLEVÁRTELO!- le pego un puñetazo a la pared y a pesar de que fue un golpe muy fuerte no sintió dolor- ¡MIERDA JAMES, LO NECESITO!- gritó, desesperada porque no oía su respiración-... te necesito. No puedes morirte, te necesito.No veía a James, no veía la entrada bloqueada, no veía ni su propia nariz. Sin embargo, había algo que sí podía ver: su mano. En la palma izquierda brillaban con una cálida luz blanca las pequeñas cicatrices que la lágrima de unicornio habían dejado en ella, como si el cristal se hubiese fundido con su cuerpo y le recordase que el legado de los unicornios era suyo.Cerró los ojos y lo intentó de nuevo. No había conseguido nada como maga, pero ella nunca había sido como los demás. Ella era la hija de Lunnaris, el último unicornio de Idhún. Respiró hondo y se concentró en la magia que flotaba a su alrededor. Era sucia, impura y le ponía los pelos de punta, pero era su última oportunidad de salvar a James. No surtía efecto y cada vez tenía menos esperanzas de que lo hiciera. Estuvo a punto de dejar de intentarlo pero, de pronto, reconoció algo de aquella energía que tanto había echado de menos en Idhún.Sintió que la magia recorría cada célula de su cuerpo, acumulándose en la palma de su mano izquierda. Le dolía el corazón, la energía oscura que había apagado y ocultado la luz de Irial al fin se desprendía y dejaba libre la antigua magia, pura y limpia, cálida y agradable. Pero aquellos residuos de magia negra que habían consumido la luz de Idhún durante tantos años no habían desaparecido y Eva tenía la sensación de que estaban oprimiéndole el corazón, al cual se le hacía difícil y doloroso seguir latiendo.Sin saber muy bien cómo, colocó la mano sobre la herida aún sangrante de James y liberó lentamente la energía que había conseguido acumular. Notó como si todo lo bueno se le escapase y en su interior solo quedase oscuridad, dolor y sufrimiento. Le ardía el pecho y tenía la sensación de que su cerebro se estaba fundiendo. Por un momento valoró la idea de quedarse con la luz, de guardarla para ella y no dejarla ir nunca porque la tortura, tanto física como mental, se le hacía insoportable. Le venían a la cabeza los peores recuerdos de su vida: Elaia hiriendo a James, la biblioteca en la que había descubierto que Jack no era su padre, la cárcel de Vanissar, la casa de su tía, la desaparición de Jack... incluso vio una imagen que ni ella misma sabía que recordaba; la casa completamente incendiada; Jack en el suelo, inconsciente; su madre... ¡Victoria! Ella estaba allí, protegiéndola de las llamas, luchando por salvarla con todas sus fuerzas. Por desgracia no fue lo suficientemente fuerte como para salvarse a si misma también: un hechizo la alcanzó en directamente en el pecho y sus rodillas cedieron. Tendida en el suelo, de mientras su vida se escapaba lentamente, giró la cabeza para mirar a Eva. Sonrió levemente, de mientras en sus ojos se dibujaba una promesa. Fue una sonrisa de despedida, antes de irse para siempre. Pero en cuanto la luz de sus ojos se apagó, un destello iluminó la lágrima de unicornio que aún llevaba al cuello. La promesa era no abandonarla nunca y Eva acababa de comprender que, a pesar de que aquel collar que la protegía se hubiese roto, Victoria siempre había estado junto a ella. Decidió dejar de lado el dolor que canalizar la energía le infringía y pensó en su madre, en el amable y perfecto rostro que al fin había conseguido recordar: tenía el pelo castaño largo y ondulado, como ella; sus ojos eran enormes, marrones oscuros, como dos pozos sin fondo iluminados por una luz más brillante que la de la luna misma, como los de Erik; era joven y hermosa, y su fuerza era digna de admiración.
Ella está con ellos, pero su luz no es lo que era.
La respiración entrecortada de James la sacó de sus recuerdos y Eva dio gracias mentalmente a Victoria por no haberla dejado abandonar antes de curarlo.-Te quiero, James Potter.-Vaya- comentó el chico entre tos y tos- tú si que sabes elegir el momento.Eva le pegó un suave puñetazo en el hombro pero antes de que se apartara para levantarse, James tiró de ella y la abrazó fuertemente.

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Tenía que llegas hasta Covan pero seguía inmersa en la pelea. Los soldados del bando contrario no la dejaban avanzar, todos la atacaban a ella, al igual que sus compañeros intentaban derribar al rey. Se defendía solo con la espada pese a que apenas sabía utilizarla, no quería volver a echarle mano esa repugnante magia contaminada.Los rebeldes estaban en clara desventaja, pero Irial no aparecía. Tenía que darse prisa, la verdadera Eva no tardaría en llegar y debía finalizar su misión antes de que la descubrieran.Los dragones artificiales luchaban sobre sus cabezas y Elaia a penas era capaz de distinguir a Jack entre ellos, pero de pronto una gran llamarada le abrió el paso para que avanzase. No necesitó mirar al cielo para saber quién había sido y le dio mentalmente las gracias al padre de su mejor amiga.

Criaturas que no existen surcan el cielo. Una vez fueron admiradas, pero ahora son aún más temidas que sus enemigos.

Mientras, en el cielo, pilotando un enorme dragón con garras hechas del mismo material que las espadas legendarias, Rawel buscaba a la dragona azul que había conocido en su infancia. La divisó a lo lejos, derribando a todos y cada uno de los dragones que trataban de atacarla. Había esperado ese momento durante muchos años, el momento en el que al fin se enfrentaría a su maestra. Voló a gran velocidad y lanzó una enorme bocanada de fuego antes de que la piloto pudiese interceptarlo. De no ser por su gran habilidad, Tanawe no habría sido capaz de esquivar el ataque. Inmediatamente supo quién había sido, pues ella misma le había enseñado aquel truco.Se lanzó contra el dragón negro, abriendo las garras y rasgando un ala a su adversario. Rawel maldijo desde dentro de lacabina, tirando de las palancas del ala derecha para recuperar altura, pero no lo consiguió porque con un segundo ataque la dragona de Tanawe destrozó la otra.Rawel se precipitó contra un saliente de la cordillera, sin ser capaz de saltar antes de estrellarse. Por suerte, pese a que el dragón quedó completamente destrozado, él consiguió sobrevivir. Una de las partes del lomo había caído sobre su brazo y el muchacho juraría que le había destrozado los huesos hasta tal punto que los pedacitos se le habían clavado al músculo. Pese al dolor se levantó, dispuesto a terminar lo que había empezado y sacó su espada de la vaina. La dragona de Tanawe había aterrizado y la mujer había salido. Murmuraba las palabras de un hechizo letal, preparándose para asestar el golpe de gracia, pero cuando vio al joven tambaleándose, con un brazo totalmente inútil colgando en su costado y sosteniendo temblorosamente la espada con la otra mano, algo la hizo dudar.Había crecido tanto... ya era todo un hombre. Sus rasgos se habían endurecido y las facciones redondeadas de los niños habían desaparecido completamente; había crecido, mucho y ese flacucho cuerpo que ella recordaba era fuerte y musculoso. La miraba con decisión, con esos preciosos ojos tan parecidos a los de su padre...No podía matarlo, le quería más que a su propia vida; por eso no podía dejar que él la matase a ella. No quería que Rawel acabase con su vida. Sabía que él lo haría, que sería capaz de asesinarla, porque luchaba por una causa justa y ella misma le había enseñado que por las causas justas hay que sacrificar cualquier cosa, incluso tu propia cordura, y eso era precisamente lo que Rawel iba a hacer matándola. Se cortó la muñeca, no iba a permitir que él cargase con el peso de su muerte, no era justo porque había sido ella la que se había equivocado, y era hora de redimirse.Miró a Rawel mientras la sangre recorría su mano y goteaba hasta el suelo. El chico aún no podía parar de mirar lo que acababa de hacer la mujer, incrédulo. La miró a los ojos y formuló una pregunta sin articular palabra, no era necesario.-Porque pese a todo, sigo siendo tu madre, Rawel, y las madres nunca dejan de querer a sus hijos- contestó ella. Se despidió de él con una última sonrisa y se dejó caer. El sopor invadió su mente y dejó de sentir su cuerpo, ni siquiera notaba el dolor del corte, pero sí estuvo segura de que las palabras que oyó antes de que todo se volviese oscuro fueron verdaderas:-Yo también te quiero, mamá.
Alguien se sacrificará por sus seres querido
Antes de que los soldados de Covan se reagrupasen Elaia espoleó al caballo para que corriese, para que galopase a la mayor velocidad posible.Covan, pese a que el ejército de dragones artificiales más poderoso de Idhún estaba a su disposición, seguía con las viejas costumbres. Subido a su caballo y protegido por un grupo de soldados especiales repartía órdenes.Elaia había llegado y había conseguido colarse por un pequeño hueco desprotegido. No tenía intención de pelear, ni siquiera trató de defenderse de la espada que iba a ensartarla. Probablemente esa fue la razón de que consiguiese agarrar el cuerno de unicornio que el rey siempre llevaba consigo.Covan había levantado la espada, pero Elaia se lanzó sobre la afilada hoja metálica sin dudar, estirando su brazo izquierdo al máximo consiguió alcanzar el mango de rubíes. Inmediatamente tanto la palma de su mano como su pecho empezaron a arder y el cuerno de Lunnaris desapareció.

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Eva supo en el mismo instante en el que la lucha se detuvo que habían llegado tarde. Todas las personas allí presentes habían dejado de pelear, incluso los pilotos de dragones se habían detenido.En el centro del campo de batalla, atrayendo las miradas de todos, estaban la chica a la que todos habían confundido con la hija del shek y el rey Covan, ambos heridos de muerte.La espada del rey había ensartado a la chica cuando se había lanzado sobre la afilada punta en un intento desesperado por hacerse con el cuerno y, de alguna forma, ella había conseguido clavar su espada en el pecho de Covan.-¡Elaia!- gritó Eva, corriendo lo más rápido posible hacia su amiga. Nadie se lo impidió, nadie sabía qué hacer ahora que el rey había caído y el cuerno de Lunnaris había desaparecido.-Eva...- susurró ella, apartándose de su adversario, que se desplomó del caballo en cuanto la muchacha dejó de sujetar el mango de su espada.La joven de los ojos azules sujetó a su amiga. Elaia se sacó la espada de un tirón, sabía que iba a morir allí y cuanto antes lo hiciese menos le dolería. Una vez consiguió extirparla se deslizó hasta el suelo. -Elaia, no. No, no, no...- repetía de mientras la abrazaba.-Eva perdóname- rogó la morena de mientras las lágrimas se desbordaban de sus ojos- perdóname, por favor. Yo no quería hacerle daño a James, yo no quería que sufrieras pero era la única forma de salvarte- explicó de mientras sollozaba y lloraba a mares, desesperada por recibir el perdón de Eva antes de que todo terminase.-Salvarme... Elaia tú no tenías que salvarme, no debías morir en mi lugar.-Era mi destino.-¡No! Claro que no lo era, ¡morir por Idhún era el mío! Era mi deber, Elaia, tu tenías que vivir, no yo.-No lo entiendes, Eva- respondió ella, sonriendo a pesar de las lágrimas- yo no me he sacrificado por Idhún, lo he hecho por ti. Mi destino no era morir por este mundo, era morir para que tu vivieras.-No...-Sí. Este es mi final, pero es el final que yo misma he elegido. El destino lo había preparado para mí pero he sido yo la que ha decidido morir hoy. Entre los futuros que la profetisa me ofreció éste es el que yo he querido, y para nada me arrepiento de lo que he hecho.-¿Por qué?Eva no era capaz de entenderlo, en su mente no cabía la idea de que Elaia hubiese sacrificado su propia vida para que la suya continuara.-Porque te quiero, Eva- su tono de voz cada vez era más bajo y se notaba que le costaba mantener los ojos abiertos- por favor... perdóname.-No hay nada que perdonar, Elaia, nunca ha habido nada que perdonar- susurró Eva. Elaia sonrió levemente, mucho más tranquila- yo también te quiero.-Pero tu corazón pertenece a James. Tu amistad siempre ha sido suficiente para mí, siempre lo será- cerró los ojos, dejando a Eva totalmente confundida.
Y el menos esperado será un héroe.
-¿Elaia?- preguntó, intentando hacer que reaccionara. No se movió. Trató de curarla al igual que había hecho con James, pero pese a que el hechizo funcionaba y la herida se cerraba la muchacha no reaccionaba- Elaia vamos, despierta. Vamos Elaia, vamos...Nada surtía efecto, era demasiado tarde. Toda la magia que Eva canalizaba no servía de nada, pero toda la oscuridad que se quedaba dentro de ella empezaba a afectarla. Se dobló de dolor, no podía respirar y los pulmones le ardían. Terminó tendida en el suelo, jadeando y luchando por coger aire. Muchas personas habían acudido en su ayuda, pero no eran capaces de descubrir lo que le estaba sucediendo. La vista de Eva se nublaba y todo le parecía borroso, pero vio con claridad como muchas personas (entre ellas algunos magos que conocía) se caían al suelo y gritaban desesperados.El dolor empezó a calmarse y la presión de su pecho se liberó lentamente, como si algo hubiese absorbido esa energía negativa que casi la mata. Precisamente eso era lo que había sucedido; al incorporarse detectó una pequeña figura que brillaba con una luz cegadora y que estaba haciendo desaparecer todo rastro de oscuridad.-Irial...- susurró al reconocer a la niña. Ésta se giró hacia Eva, que seguía en el suelo y levantó la palma de su mano hacia ella.-Os perdono, mis hermosas criaturas, por haberos dejado dominar por la codicia y por haber intentado robar mi luz. No estoy enfadada, seguís teniendo mi amor, vuestra Diosa está con vosotros.Kirtash se acercó a Eva, recelando del significado de aquellas palabras y se colocó entre las dos, protegiendo con su propio cuerpo a la hija que acababa de recuperar.-Por eso voy a libraros de vuestro mayor temor. Con esto el legado de los sheks en Idhún desapará, no debéis inquietaros por el retorno de las serpientes- dicho esto lanzó un poderoso rayo de energía que se precipitó hacia Eva y Kirtash, pero no llegó a alcanzarlos. El enorme cuerpo de Yandrak se interpuso y lanzó una enorme bocanada de fuego contra el cuerpo de la diosa.-Hijo de Aldun, ¿osas interponerte en las acciones de una diosa?- preguntó, enfadada por la intromisión de aquel ser.<>-Es la hija de un shek, dragón.<>-Que así sea, hijo de Aldun- respondió finalmente- tu vida por la suya.Irial desapareció con un destello de cegadora luz y la magnífica criatura se desplomó. El cuerpo del dragón empezó a cambiar y finalmente recuperó su aspecto humano.-¡PAPÁ!- chilló Eva, rodeando a Kirtash para llegar hasta Jack. El hombre estaba tendido en el suelo, ahora que su parte de dragón también había muerto su cuerpo humano podía volver a albergar ambas esencias.-Cuida bien de Eva y Erik, serpiente- le dijo a Kirtash y el otro hombre asintió, diciéndole así adiós al dragón con el que se había visto obligado a compartir una vida.-Cuida bien de Victoria- respondió simplemente.Jack miró los fríos ojos azules de Eva, bañados en lágrimas.-Las niñas guapas no lloran. Todos los padres se lo dicen a sus hijas pero yo nunca he tenido oportunidad de hacerlo. Me alegro de volver a ser tu papá- se despidió Jack de su hija.-Nunca has dejado de serlo.

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Había mucha niebla y Jack no era capaz de ver nada. Se miró las manos, intentando comprobar si seguía siendo humano. Eran unas manos más pequeñas de lo que recordaba y mucho más jóvenes, Estaba confundido, no sabía qué pasaba, ni dónde estaba, ni siquiera lo que se suponía que tenía que hacer.Empezaba a ponerse nervioso cuando una silueta a lo lejos comenzó a hacerse visible entre la niebla.-¿Hola?- preguntó Jack- ¿hay alguien ahí?No obtuvo respuesta pero quien fuera que fuese siguió acercándose. El hombre estrechó los ojos y consiguió descubrir que aquella persona era una mujer.-¿Quién va?Finalmente su rostro se hizo visible. Una Victoria de unos quince años le sonreía de mientras caminaba hacia el.-¿No me reconoces?
Ya no son los mismos, pero el lazo sigue igual que antaño.
-¡Vic!-Hola Jack- saludó ella- te he echado mucho de menos.-Y yo a ti- respondió él y la abrazó fuertemente.-Estoy muy feliz de poder volver a verte al fin.-Yo también soy muy feliz. La serpiente tardará en unirse a nosotros así que por fin te tengo solo para mí durante unos años- bromeó, haciéndola reír a ella también.Al fin consiguió darle el beso que tantos años llevaba reservando: el beso de un amor que no había superado con el tiempo, el beso que marcaba la página que no había querido pasar.

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Bueno, el último capítulo de esta historia pero tranquilos, haré un epílogo así que aún falta otro jejejejVale, igual me he pasado un poco con tanta masacre, pero estabais advertidos desde el primer capítulo (en el que también hay mucha gente muerta) de que me gustan las historias trágicas. Me gustaría saber lo que opináis del final ¡así que comentad!Dadme unos segundos de vuestro tiempo y escribid un comentario, me encanta recibirlos.Gracias a todos aquellos que hayan leído esta historia y claro está, a los que la habéis puesto en favoritos, me alegra mucho que hayáis decidido leer lo que yo escribo, antes de empezar a publicar nunca pensé que a alguien pudiese interesarle.Besos




Eva Redfield era una mujer un tanto extraña. Vivía en una bonita calle residencial de Madrid, en la antigua mansión D'Ascolli. Desde su llegada a la gran casa, su presencia había dado lugar a cotilleos entre los vecinos de la zona, sobretodo porque una anciana que vivía en frente había comentado una vez que aquella mujer le recordaba muchísimo a una niña que solía pasar allí los veranos con su padre. La casa había estado abandonada unos veinte años, aunque antes de su cierre definitivo solo la visitaban un hombre y su hija. Pese a todo, el jardín trasero y el pinar siempre habían estado bien cuidados. El jardinero de la mansión había trabajado mucho para mantenerlo en perfecto estrado, incluso cuando la familia propietaria de la casa desapareció (tanto la primera como la segunda vez), él siempre presentía que volverían, unos u otros. Cuando Allegra D'Ascolli se marchó, le suplicó que no abandonase su preciado pinar y le aseguró que nunca le faltaría el dinero. El jardinero sabía que Allegra era una mujer de fiar y por eso no se preocupó porque años pasaran y el dinero que había dejado se agotara, él siguió trabajando, fiel a su promesa; hasta que, un buen día, Victoria D'Ascolli volvió para agradecerle su duro trabajo y le pagó hasta el último céntimo que debía. La mujer a la que el jardinero había visto crecer no se quedo a vivir en casa de su abuela, sin embargo, se había casado con un hombre danés y vivían en Londres, cerca de la familia de él, con un niño encantador y una preciosa niña. La alegría no les duró mucho, pocos meses más tarde al laborioso hombre le dieron la trágica noticia de que la joven Victoria había muerto en un incendio, el mismo que le había costado la vida a su hijo mayor también. No pudo más que sentirse muy apenado, siempre había sido una muchacha amable y jovial, no merecía morir a tan temprana edad. El marido de Victoria, Jack Redfield, se presentó una mañana de invierno en la mansión, acompañado de la pequeña Eva, que contaba ya dos añitos de edad. No se quedaron mucho, sólo lo suficiente para poner los papeles en orden. El jardinero recordaba perfectamente la primera vez que la había visto, en el pinar. No supo si la niña era consciente de la importancia sentimental que tenía aquel lugar para su difunta madre. Tal vez era aún demasiado joven para darse cuenta, o a lo mejor precisamente porque era muy pequeña podía sentir aquella esencia tan especial que emanaba de aquellos árboles. Cuando se marcharon, la casa volvió a quedar abandonada, el servicio de limpieza solo la adecentaba cuando la pequeña familia estaba a punto de volver para pasar allí las vacaciones, pero el jardinero recibía mensualmente su sueldo para que no descuidase el jardín. Unos diez u once años después volvió a faltar el dinero, de un día para otro las transferencias que el señor Redfield solía hacer desde Londres no llegaron. Tardó en descubrir que el viudo de Victoria había desaparecido, dejando huérfana a la última heredera de la mansión. Sabía que Eva Redfield era aún demasiado joven como para poder echarle mano a la herencia que había recibido, al igual que sabía que en cuanto alcanzase la mayoría de edad pagaría los atrasos y seguiría haciendo transferencias para que él siguiese cuidando del pinar, al que tenía muchísimo cariño desde siempre.No se había equivocado, años después Eva había vuelto con su propia familia. La hija pequeña de Victoria se había casado con un hombre inglés, James Potter, todo un personaje. Eva había cambiado mucho desde la última vez que la había visto, cuando tenía unos diez años y visitó la casa en verano junto a su padre. Siempre había sido una chica seria y altiva, inalcanzable para los demás. Se había cortado el pelo, había crecido y se había convertido en una hermosa mujer, pero no fue eso lo que le pareció diferente al jardinero. Una tarde soleada Eva le pidió que se sentase con ella en una de las mesas de piedra del jardín, para hacer números y renovar el contrato que había caducado. -¿Sabe, señorita Redfield?- dijo el jardinero.-Señora Potter- corrigió ella, concentrada en los papeles que tenía delante. El hombre no supo si lahabía molestado o no que la llamase así, no cambió para nada la expresión de su rostro.-Señora Potter- repitió con tono de disculpa-, me recuerda usted mucho a su madre.Eva levantó la cabeza lentamente y clavó sus heladores ojos azules en él. El hombre temió haberla ofendido, o haberla herido, a lo mejor aún no estaba preparada para hablar de sus difuntos padres.-¿Y eso por qué?- preguntó ella. Su tono había sido cortante pero una amable sonrisa se deslizó por sus labios.-Brilla usted con luz propia, señora Potter- respondió. Eva sonrió un poco más y negó con la cabeza antes de volver a concentrarse en los papeles.La familia Potter se trasladó definitivamente a la mansión D'Ascolli un año después de su regreso, y de nuevo empezaron los rumores sobre el nuevo matrimonio del vecindario.Se comentaba que la señora Potter tenía un amante, un apuesto joven rubio que iba de visita muy a menudo, pero pronto las malas lenguas tuvieron que callarse porque un buen día el supuesto amante de Eva Potter hizo una visita a la casa con su mujer y su hijo recién nacido. Las señoras del barrio solían intercambiar dimes y diretes en sus reuniones para jugar al póker de los martes, donde la anfitriona a parte de cafés servía cotilleos, y aquella tarde (como muchas otras veces) Eva fue el principal tema de conversación.-Al parecer es el hermano de Eva, el que desapareció en el incendio. Al final resulta que estaba vivo, ya ves.-¿Sabéis lo que he oído yo? Que él no era hijo de Jack Redfield y que cuando la nieta de Allegra D'Ascolli murió, su marido no quiso hacerse cargo y se lo encasquetó a su padre biológico.-¿Victoria D'Ascolli tuvo un amante? Nunca lo habría dicho.-Síi, ¿recordáis a aquél cantante tan famoso, Chris Tara? Victoria tuvo un lío con él.-¿De verdad? Vaya con la mosquita muerta.-¿Pero eso fue antes o después de casarse con Jack?-Antes, digo yo.-Noo, con Jack estaba desde los catorce.Todas las señoras de la reunión miraron atentamente a la que acababa de hablar, sorprendidas.-Iba al colegio con ella, Jack vino a buscarla un día a la salida de las clases- explicó.-No puede ser, ¿cómo te acuerdas de eso?-Bueno, era muy guapo...-A lo mejor no era el mismo- aventuró una mujer que había permanecido en silencio toda la velada.-Ya me dirás, un danés guaperas de ojos verdes interesado en Victoria. No puede haber tantos por la zona.Siguieron hablando e intercambiando chismes que habían llegado a sus oídos, pero nunca serían capaces de adivinar la verdad.Algunas habían conocido ya al señor Potter, un hombre divertido y apuesto al que nunca le faltaba una sonrisa y seguía sin desenvolverse bien con el español, por lo que resultaba gracioso hasta oírle hablar. Otras habían entablado conversación con la señora Tara, una amable mujer inglesa de hermosa cabellera rojiza e increíble inteligencia, la mujer del supuesto amante de Eva, con el fin de conseguir más información al respecto. Para decepción de las señoras solo habían descubierto que James Potter y Rose Tara eran primos.Otro gran misterio eran las fuentes de ingreso de la familia que habitaba la mansión. Sabían que Eva se había convertido en una escritora de gran prestigio gracias a sus libros, Memorias de Idhún, una saga sobre un mundo fantástico que su padre había empezado y ella había terminado. Lo que no sabían era que aquél mismo libro se había publicado como novela histórica en el mundo mágico, y que la mayoría de las escuelas de magia habían añadido a sus programas la asignatura de 'conocer otros mundos', una variante de Astrología e Historia de la Magia que se ofrecía como optativa en tercero y donde los principales protagonistas eran el planeta Idhún y su historia. El marido de Eva, James, era auror, lo que prácticamente se había convertido en una tradición entre los Potter. Se había esforzado mucho para que las leyes mágicas de España fuesen modificadas y se eliminase la pena de muerte para los mortífagos y sus respectivas familias. Pese a todo, las hermanas Etxeberri no habían vuelto nunca a España y habían preferido permanecer en Londres, donde su madre permanecía ingresada en San Mungo desde que se enteró de la muerte de su pequeña Elaia. Eva recordaba a su mejor amiga a menudo, y vivía con el corazón constantemente dolorido. Había perdido a mucha gente en la guerra: a su padre, a su madre, a Elaia... también había dejado en Idhún parte de sí misma. A veces se preguntaba cómo habría sido su vida si Rawel no la hubiese rescatado y el fuego la hubiese matado, cuántas muertes habría evitado con la suya propia. Había sido muy egoísta con Rawel, se había marchado sin despedirse, sin darle las gracias después de todo lo que había hecho por ella. Le habría gustado poder volver atrás y comportarse de otra forma, darle el pésame porque él también había perdido a su madre, y Eva sabía lo duro que era. Jack no era su padre y, pese a que él ya no estaba, tenía a Kirtash. Pero no era lo mismo. Eva echaba mucho de menos a Jack, quería volver a verle una vez más, abrazarle y disculparse por las veces que no había sido lo suficientemente cariñosa con él. Quería a Kirtash. Al fin y al cabo, era su padre y la quería, pero él no era Jack. Él no había estado a su lado cuando se ponía enferma, no le preparaba tarta de chocolate blanco por su cumpleaños, ni se la llevaba a pintar al monte. Kirtash no la acosaba con preguntas sobre cómo había sido su día ni requería cariño constante, no la asfixiaba entre sus brazos ni le guiñaba el ojo por cualquier cosa, buscando complicidad. No le culpaba, Kirtash no era como Jack y Eva no pretendía que lo fuese, él no la había visto crecer ni la conocía tan bien como le gustaría. Para Eva sólo había un padre y pese a que quería mucho a Kirtash, ese padre era Jack.Eva Potter tenía muchas razones para sentirse alicaída, pero eso, obviamente, las señoras del barrio no lo sabían. Pensaban que, simplemente, no era feliz en su matrimonio, que se pasaba con los antidepresivos y que esa era la razón de que siempre pareciese tan distante.Contrariamente a lo que cuchicheaban sus vecinas, la persona que más feliz hacía a Eva era su marido, que siempre la animaba. Él había sido el único capaz de sacarla de sus casillas en un pasado, y no había perdido esa cualidad. La mujer, siempre tan altiva e inalcanzable, tenía las broncas más absurdas en infantiles con James Potter, que solían ser sobre qué equipo de quidditch era el mejor, si había hecho trampas o no a las cartas, cuántas escaleras había en total en la mansión... hasta que, un día, una de esas discusiones trajo consigo la mejor noticia del mundo.Era una lluviosa madrugada de enero. La pareja dormía tranquilamente cuando, sobre las tres, Eva se levanto corriendo de la cama para ir al baño. El sobresalto de su mujer despertó a James, que la siguió para comprobar que estaba bien. Había cerrado la puerta del baño, pero aún podía oír las arcadas de Eva.-Hey- dijo llamando a la puerta- ¿estás bien?-Sí, vuelve a la cama- respondió ella desde dentro, justo antes de sufrir otra arcada.-Cogeré tu ropa, te llevo al médico.-No estoy mala, nunca me pongo mala- contestó, pero una nueva arcada le quitó fuerza a su argumento. -Ya, bueno, nos vamos al médico.-¡James! Que no voy a ir al médico- replicó.-Alohomora- susurró James, el hechizo para abrir la puerta.-Expulso- contraatacó su mujer, haciendo que el hombre saliese disparado y se estrellase contra la pared- que no uses magia contra mí, Potter.-Sólo he abierto una puerta, señora Potter- refunfuñó desde el suelo.-Para secuestrarme. Es un espectáculo asqueroso, cierra- ordenó.-¿Temes que deje de pensar que eres una princesa que caga algodón de azúcar? Tarde. Voy a entrar a sujetarte el pelo y no me lo vas a impedir.-Mi héroe- respondió, sarcástica.De todas formas, dejó que se acercase y que le apartase el pelo de la cara. Por fin pararon las arcadas y Eva pudo lavarse los dientes.-A lo mejor es algo que has comido.-Cenamos ensalada, James.-Pues entonces, igual sí que te has puesto mala- repitió.-Yo no enfermo.-No eres inmortal, puedes haber cogido frío.-James, no es ni frío, ni un virus, ni algo que he comido.-Entonces qué...- de mientras formulaba la pregunta comprendió lo que la mirada de Eva quería decir- no puede ser.Eva se rió y volvió a concentrarse en sus dientes. Notó las manos de James alrededor de su vientre, acariciándolo con cariño y sus labios posándose en su hombro, haciendo un recorrido por el cuello, desde la clavícula hasta la oreja.-Más razones aún para ir al médico- susurró, haciendo que Eva se estremeciese.La mujer le dio un codazo para apartarlo, pero James estaba tan contento que ni se acordó de protestar.Pasaron un par de meses hasta que decidieron dar la noticia. James estuvo seguro de que la misma tarde del día en el que le hablaron del embarazo de Eva a Kirtash sería la última de su vida, la mirada que le lanzó el hombre no dejaba lugar a dudas. Por suerte, salió vivo, pero aquella noche tuvo pesadillas.Todos sus amigos le advertían de que tuviese cuidado, porque las mujeres embarazadas eran peligrosas. Erik les habló de cómo había sido lidiar con los cambios de humor de Rose y Scorpius contó los problemas que había tenido con Eloie, sobre todo las noches del último mes, que al no poder dormir se las había pasado hablando. Todos coincidían en que era agotador, pero James no pudo comprobarlo, Eva seguía igual que siempre. No tenía cambios de humor, ni antojos ni nada por el estilo. Salía a dar paseos y pasaba más tiempo del habitual en el pinar, de vez en cuando parecía que la barriga la incordiaba y estaba cansada, pero por lo demás todo seguía como de costumbre.Ocho meses después Eva despertó a James de madrugada para pedirle que la llevase a urgencias. El hombre estaba histérico, tanto que se cayó por las escaleras de la entrada del hospital y fue él el que entró en silla de ruedas en vez de su mujer, que caminaba tranquilamente a su lado. Resultó ser una pequeña niña prematura, que tuvo que pasar un largo mes en la incubadora. Eva se recuperó rápidamente, pero no quiso volver a casa hasta que pudiese llevarse a su hija, Victoria. James no puso objeciones, dejó que su mujer eligiese el nombre siempre y cuando, si tenían un niño, pudiese llamarlo Galvin, como el buscador más famoso de los Chudley Cannons. Por suerte para Eva, no tuvieron niños. Por desgracia, su hija pequeña terminó llamándose Leia (a James acabó gustándole la guerra de las galaxias y nada pudo evitar la catástrofe). Así que terminaron teniendo una Victoria, una Jacqueline y una Penny Leia. James descubrió los vinilos que su abuelo guardaba de los Beatles y aprovechó que había estado guardando dos comodines para que el nombre de su tercera y última hija fuese una combinación de sus dos aficiones muggles. Por suerte para la pequeña de los Potter, en el mundo mágico muy poca gente conocía el nombre de Leia y los que provenían de una familia muggle sólo le tomaban el pelo respecto al peinado de vez en cuando. Pese a que la familia vivía en España, James y Eva decidieron mandar a sus hijas a Hogwarts, en el que tenían una plaza asegurada desde el día en el que nacieron. Las vecinas comentaban que el matrimonio mandaba a sus hijas fuera para quitárselas de encima porque no eran capaces de cuidarlas.-Eso es lo que pasa por tener hijos tan joven, no maduras lo suficiente como para criarlos- decían unas.-Las depresiones de la madre deben de afectar mucho a las niñas, mejor que las manden bien lejos- aseguraban otras.Siempre había habido muchos cotilleos sobre los habitantes de la mansión, desde que Allegra D'Ascolli la había comprado muchos años atrás, pero a ellos nunca les había importado. Esa casa había dado cobijo a hadas, dragones, unicornios, sheks y magos, y puede que parte de la energía de aquellos magníficos seres se hubiese quedado flotando en el ambiente. El anciano jardinero no sabía esto, no podía ni imaginar qué tipo de criaturas había tenido por jefes, pero sabía que había algo maravilloso en aquel jardín y por esa misma razón iba a cuidarlo día tras día, fuera cual fuese la situación. Y es que los humanos siempre han sentido fascinación por la magia, e incluso de forma inconsciente se sienten atraídos hacia ella. En el caso del jardinero, se acercaba a un mundo fantástico cuidando del bosque que un hada había plantado.

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Bueno, pues aquí termina este fic. Espero que os haya gustado el último capi, he tardado mucho en subirlo porque no me gustaba nada de lo que escribía para terminar la historia. No sé si he dejado algún cabo suelto, si es así comentad (¡comentad aunque no lo haya, me gustaría recibir vuestros comentarios!) Gracias a todos los que habéis seguido el fic, los que habéis comentado, los que lo tenéis en favoritos etc. y recordad que aunque se haya acabado me gustaría seguir leyendo vuestras opiniones. Besos a todos!




Tras esos ojos de hielo - Potterfics, tu versión de la historia

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Aún no puedo asumirlo, ni creo que sea capaz de hacerlo nunca. No puedo vivir sin Vic, al igual que no puedo vivir sin corazón. Victoria ha muerto. Mi mundo

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2023-02-27

 

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