Un último suspiro. - Potterfics, tu versión de la historia

 

 

 

-¿Hay otras posibilidades? ¿Algo más que se pueda hacer?-Preguntó con desesperación la castaña mirando aquellos ojos azules que la observaban con cierta pena.- No sé, cualquier cosa.

-Lo siento, Hermione. Estoy es lo que hay, hemos hablado con la junta de medimangos y no hay mucho que hacer, si decides llevarlo a un hospital muggle será peor y ya sabes lo que vendrá luego, de momento debemos esperar

No soltó ninguna lágrima, solo se dedicó a mirar los retratos que había detrás de él.

-No existe la posibilidad de que me pueda quedar aquí todos los días, ¿verdad?

Él hombre de treinta pocos años la miró negando con la cabeza.

 

-No te preocupes, aquí tendrá los mejores medimangos a su lado y los mejores cuidados. Estará bien, y pondremos uno de esos objetos mágicos ¿teléfonos? Para que te puedas comunicar con él, pero no puede estar a su lado cada día, debe seguir el tratamiento y posiblemente duerma más de lo normal.

Hermione se cruzó de brazos mirando a un punto fijo.

-Podría hablar con MccGongall, por favor doctor Smith, se lo suplico.

-No servirá de nada, Kingsley sabe de tu situación y por ende el ministerio, y MccGongall no dejará que la mejor bruja en todo Howgarts no vuelva este año a cursar su ultimo año, puede que te deje salir los fines de semanas, algunas tardes, pero solo eso. ¿Lo comprendes?

-Esta bien
-Dijo resignándose al ver que no podía hacer nada más.

-Ve a hablar con la señora Dooley, y acordáis lo días para que lo vengas a ver. Te estaremos enviando cartas y algunos informes para que veas su evolución mientras estas en la escuela, ¿de acuerdo? Mientras tanto buena suerte, Hermione.

-Gracias, doctor Smith.

Observaba desde fuera de la habitación como dormía, tenia los ojos cerrados y sus pequeños labios entreabiertos dejando caer una pequeña línea de baba. La respiración era tranquila y acompasada.

Miraba sus brazos pequeños con algunas ajugas y los cables que pasaban detrás de aquella pequeña cama, dejando un único sonido en la pequeña habitación. Pensaba que era demasiado pequeño como para tener que pasar por todas las cosas que él estaba pasando, y por lo que ella recordaba solo estuvo una vez en el médico, y no había sido nada más que un dolor de estomago.

No podía imaginar el dolor que sentía cuando se despertaba por las noches o cuando le hacían pruebas para saber su evolución, simplemente no podía imaginárselo. Era demasiado.

-No le duele, querida.-Dijo la señora Dooley llegando a su lado.- No siente ningún dolor, no te preocupes por eso.

Hermione la miró con tristeza en sus ojos y asintiendo a la vez. La señora Dooley era como la abuela que ella siempre quiso tener y no tuvo, una mujer de unos sesenta y pocos años, rechonchona con gafas, dejando ver siempre una dulce sonrisa en su rostro.

-El doctor Smith me dijo que hiciéramos el horario para cuando puedas venir.-Ella asintió sin despegar la mirada de él.- Mientras más lo mires, más duele, cielo.

 

-Lo sé

-Vamos entonces

-¿Lo cuidarás bien, verdad?

-Estará en las mejores manos, cariño. En las mejores.-Dijo cogiendo a la castaña del brazo y caminando por el pasillo vacío.

-No me apetece volver a este coñazo de colegio otro años más.-Dijo Daphne sentándose al lado de Nott.- La verdad ni si quiera sé porque hemos vuelto.

-¿Quieres callarte de una vez?-Preguntó Blaise molesto.- Hemos vuelto porque debemos volver a donde estábamos todos antes de la guerra, así que hazme el favor y comportarte con los demás, ¿Lo entiendes Greengras?

Astoria asintió junto con Theo.

-Blaise tiene razón Daphne, debemos llevarnos bien este año con todos
incluso con

-¡Callate!-Dijo ella gritando.- Es tu culpa por decirle a mama lo de volver, así no quiero oírte.

Astoria miró con enfado y odio a su hermana.

-No me hables así

-Basta las dos.- Theodore interviniendo.- ¿No lo entendéis, no?- Preguntó mirándola completamente furioso.- No estamos en posición de quejarnos, ni si quiera en la escuela, todos nos miraran mal y debemos recuperar lo que éramos antes. La mayoría nos despreciaran y no es para menos, después de todo estábamos en el bando contrario
pero se empieza con pequeñas cosas primero, y luego veremos lo que haremos.

Pansy los observó negando con la cabeza.

-¿De verdad queréis eso? ¿Volver a ser los mejores de la escuela?-Preguntó riéndose.- Por favor, no seáis idiotas jamás volveremos hacer los mismo de antes, pero podemos ser mejores, además hay algo más importante por lo que preocuparse
Draco

Draco levantó la cabeza de su libro.

-Mi madre oyó en el ministerio que después de la guerra, se volverá a hacer la selección de casas, sin excepción alguna.-Habló tranquilamente como si lo que estuviera diciendo no fuera nada, claro nada para ellos.- Todos deberán volver a sentarse y que le pongan el sombrero seleccionador, las cosas pueden cambiar.

-Me trae sin cuidado, soy slytherin hasta la muerte.-Dijo Daphne.

-No seas tonta.-Dijo Draco penetrándola con la mirada, hablando lo más fríamente posible.- No es que no vayan a cambiar a nosotros, si no a quien vayan a poner el slytherin. ¿Te imaginas a un Gryffindor en Sly?

Todos se quedaron callados sin decir nada durante segundos, hasta que cierto castaño habló.

-Sea quien sea que caiga en Slytherin este año, yo lo aceptaré

-Yo también
-Dijo Pansy.- Mientras más vean que hemos cambiado, mejor para nosotros.

Siguieron hablando sobre trivialidades, pero algo le decía a cierto rubio que las cosas este año iban a cambiar para él y para sus amigos.

Guardaba sus cosas con mucha delicadeza dentro de su bolso, mientras que a la vez se cambiaba de ropa. Era muy placentero estar en un compartimento sola.

Su falda era mucho más corta de lo normal, pero tampoco sin pasarse. La blusa ajustada a su cuerpo, llevaba el cabello bien peinado y largo, dejando sus rizos bien formados, ya no había nada de aquella melena de arbusto que alguna vez existió. Parecía alguien totalmente diferente, y se veía realmente bien, no había decidido hacer ese cambio de imagen por complacer a los demás, si no porque lo necesitaba.

 

Se colocó un poco de perfume, y después su túnica. Sabía que era la única que quedaba dentro del tren, y no tenía ganas de encontrarse con nadie.

Bajo con tranquilidad y caminó hasta llegar donde debía coger el ultimo carruaje, si no había calculado mal ella seria la ultima alumna en hacerlo, que equivocada estaba.

-¡Señorita Granger! Ya pensaba que no venia.

-Hola profesor.-Saludó Hermione intentando sonreír.

-Vaya a coger el ultimo carruaje, creo que es usted la ultima.

-Adiós profesor.

Llegó hasta donde se suponía que debía esperar y se sorprendió al ver allí a tres personas, que la observaron indiferentemente, menos una pelinegra que le sonrió.

-Hola, Granger.

-Parkison.-Saludó la castaña mirándola como intentando descubrir lo que ocultaba detrás de esa sonrisa.

-Granger.-Dijeron Malfoy y Nott observándola de arriba abajo, como si la persona que estuviera allí, no fuera Granger, si no que alguien totalmente diferente.

-Nott
Malfoy.

-¿Te subes con nosotros, no? Es el último carruaje.

-Claro.-Contestó educadamente Hermione mirando a la pelinegra.

Nadie hablaba dentro del carruaje. Hermione se había cruzado de piernas revisando unos papeles que tenía en sus manos, totalmente concentrada hasta que cierta pelinegra habló.

-Granger.-Dijo Pansy llamado su atención.- ¿Sabes que este año el banquete de bienvenida será mañana?

-No.-Respondió ella intrigada.- ¿Por qué?

-Oh, bueno cosas del ministerio y MccGonagall, van a volver a ser la selección de casas, lo harán por cursos, creo que en este mismo instante deben de estar haciendo la de sexto curso.

-Vaya
-Dijo ella al ver que no sabía nada del mundo mágico ni de Howgarts hacía mucho tiempo.

Eso la tenía bastante alejada de lo que se suponía que era su otra mitad, cuando llegaron se dieron cuenta que todos los de último curso estaban fuera del gran comedor esperando a ser llamados por la directora, ella sin dejar que nadie la viera salió de allí dirigiéndose al baño. Estuvo en ese sitio sola durante varios minutos, hasta que se armó de valor para ir al gran comedor. Hizo una entrada triunfal en la que todos se quedaron observándola.

-Señorita Granger ya creía que no vendría.-Dijo la directora con una sonrisa en los labios.

Hermione intentó sonreír, pero simplemente no pudo. La mayoría de las miradas se posaron en ella, llamado la atención sobre todo del sector masculino.

-Hermione Granger.-Dijo Slurghom levantando el sombrero.

-Mmm
veamos que tenemos aquí
muchas cosas han cambiado en tu mente, veo cosas interesantes, has triunfado, pero triunfarías más estando en otro sitio. Lo dije una vez en Ravlencaw estarías muy bien, inteligente muy inteligente
pero tengo algo mejor para ti
¡SLYTHERIN!

Nadie dijo nada, esta vez no fue como hacía siete años atrás donde todo el mundo aplaudía con entusiasmo, esta vez hubo un silencio perturbador y tenso, pero al contrario de lo que cualquier chica pudo haber hecho, que sería gritar y negar, ella no hizo nada. Su indiferencia desconcertaba tanto como a los profesores, slytherin's y Griffyndor's, ella había pasado lo peor, ¿había algo más peor que estar en slytherin?

 

Dejó al sombrero seleccionador en el pequeño asiento, y caminó sintiendo seis pares de ojos pegados a ella, Hermione observó a los que serian sus nuevos compañeros, pero solo pudo quedarse mirando un par de ojos grises que no despegaron la mirada de ella en ningún momento.

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¡Holas amores míos!

Aquí va mi nueva historia, esta vez sin menos drama.

Se verá el amor, la amistad y la perdida, y los valores que tienen estas tres cosas en la vida.

¡Espero que sea de vuestro agrado el capítulo!

Puesto que en esta historia tengo muchos más capítulos hechos y tengo más tiemo, actualizaré más seguido.

¡Nos leemos!

¡Besitos!

MccGonagall no salía de su asombro, se notaba lo nerviosa que estaba, así no pudo hacer nada más que salir indicándole a la castaña que la siguiera. Hermione la siguió a cierta distancia sin sentirse incomoda en absoluto por todos los murmullos que habían y miradas que no se despegaban de ella.

Llegaron al despacho, en el cual Hermione se sentó educadamente al ver como la directora caminaba de un lado a otro, sin poder contener su nerviosismo en absoluto.

-¿No piensa decir nada profesora?- Preguntó educadamente Hermione.

-Querida yo
No me esperaba esto, es cierto que ha habido cambios en todos los cursos, unos tantos desconcertantes, pero el tuyo
Esto no puede ser.

-¿Y que espera que haga yo?-Preguntó ella observándola.- He quedado en Slytherin, lo ha dicho el sombrero seleccionador y nunca se equivoca, usted misma lo sabe. Si estoy ahí es por algo

MccGonagall la miró directamente a los ojos.

-No hay ninguna posibilidad de que haya un cambio, ¿lo sabe, verdad?

La castaña asintió.

-¿De verdad que no dirá nada? ¿No gritará, ni objetará alguna cosa? Usted siempre ha sido una gran Gryffindor

-El destino lo ha querido así.-Dijo mirando a otro sitio por primera vez.- No puedo cambiar lo que ha ocurrido ahora, igual que no puedo cambiar lo que ocurrió hace meses. Me quedaré en Slytherin, eso no impedirá que me sienta Gryffindor.

-De verdad que lo siento, señorita Granger. Si puedo hacer alguna cosa solo pídalo.

-Hay algo

-La escucho.

Caminó de la manera más tranquila que encontró, no tenía ganas de llorar ni de gritar, era cierto que en alguna otra ocasión se habría puesto histérica, pero ¿Qué podía hacer ella? Nada, absolutamente nada. Estaba allí en Hogwarts, y era ahora una slytherin, ya no podía haber nada peor.

Y por primera vez desde que estaba en aquella escuela se sintió libre, sin nadie que le dijera lo que tenía que hacer, sin guardaespaldas que la persiguieran a todas partes, ahora se sentía bien, al menos un poco.

Se paró justo unos metros antes de llegar a su nueva sala, observando que a unos metros dos pares de ojos las esperaban.

-Hola.-Saludó ella intentando sonreír, algo que fallo, porque su máscara de frialdad se lo impedía.

-Hola Granger.-dijeron los dos uno sonriendo y el otro mirándola indiferentemente, parecía sincera la sonrisa, que pena que fuera falsa pensó ella.

-¿Me enseñareis todo? ¿O, os quedareis mirándome toda la noche?-Preguntó ella indiferentemente.

Ambos se miraron.

 

-Sí.-Dijo hablando Nott.- Debes saber que las cosas en Slytherin son bastante diferentes, ya sabes algunos lujos, algunas que otras fiestas que montan de vez en cuando, ciertos privilegios que las demás casas no tienen
La contraseña es Larga vida para los sangres pura.

Como no pensó ella rodando los ojos.

-Qué pena que duraremos poco aquí
-dijo ella indiferentemente algo que ellos no entendieron.

Entraron a la sala de Slytherin que para mala suerte de ella se encontraba llena, cuando ella piso el suelo de la sala, todos los murmullos cesaron al instante, dejando consigo un silencio poco cómodo.

-Ella no debería estar aquí.-dijo un niño de cuarto año.- Es una sangre sucia.

Hermione levantó una ceja dejando ver su gran sonrisa de malicia.

-¡No permitiré que nadie vuelva a decir esas palabras mientras este yo presente! ¿Entendido? Y pobre de que me entere que le volvéis a decir algo así a ella.-Dijo Malfoy apuntando con el dedo, viendo como aquel niño tenía miedo.- Porque lo pagareis bien caro. ¡Ahora fuera!

Poco a poco la sala común fue quedando vacía, dejando solo a Malfoy, Nott y Granger, allí.

-No te preocupes, Hermione.-Dijo Nott siendo amable con ella.- Nosotros estaremos aquí, mientras estés a nuestro lado, no te pasará nada.

-Agradezco vuestra amabilidad, de verdad que lo hago.-Dijo ella mirándolos a los ojos.- Pero creo que necesitaré tiempo a solas, hasta poder acostumbrarme, espero que lo comprendáis.

-Lo hacemos, Granger.-Dijo Malfoy seriamente.- No te preocupes.

Se observaron durante segundos, quizás intentando descifrar lo que se ocultaba detrás de aquellos ojos, hasta que una fuerza la abrazó haciendo que el contacto visual se cortara.

-Me alegro mucho de que los chicos te estén enseñando la sala.-Dijo Pansy siendo mucho más amable que ellos.- Espero que podamos conocernos más y ser amigas.-Habló con una amplia sonrisa.- Y también espero que nos haya tocado habitación juntas, no sabes las ganas que tenia de que llegará alguien nuevo aquí.

-Gra-gracias.-Dijo ella entrecortadamente.

Los tres amigos siguieron enseñándole todo lo que tenía que saber de esa sala, dos de ellos lo hacían con mucho más entusiasmo, mientras que cierto rubio dejaba hablar a sus amigos, sin quitar aquella máscara de frialdad que llevaba puesta. Algo que Hermione no pasó por alto.

La primera semana en Hogwarts no fue la mejor ni la peor, la gente en slytherin la ignoraban y los de las otras casas también como si la heroína del mundo mágico no existiera, mientras que los Gryffindor's la despreciaban, y más de uno mientras comían la llamaron traidora, a cambio ella siguió comiendo como si no pasara nada, pero no se quedó allí ya que el león se había ganado una buena amenaza de alguien de sly.

-¿Alguien podría decirme las cualidades de este ingrediente?- Preguntó el profesor Slurghom, llamando la atención de Hermione que llevaba toda la hora callada.- ¿Señorita Granger?

-Oh, sí.-Dijo ella prestando atención.- Los ojos de pez globo, son los ojos de un pez globo, un pez que se infla a sí mismo a modo de defensivo. Es uno de los ingredientes necesarios para una solución agrandadora.

-¡Correctísimo!-Dijo el profesor de pociones totalmente alegre.- 20 puntos para Slytherin.

Todos lo Slytherin sonrieron contentos al tener a la mejor alumna de toda la clase, y más aun siendo una heroína.

 

En una sola semana haciendo cálculos con Nott, Pansy dijo que había ganado más de 200 puntos gracias a Hermione.

-Es una gran chica.-Dijo Pansy caminando al lado de su amigo.- Pero veo algo raro en ella, ¿tu no?

-Es normal, Pansy.-Contestó él haciendo que su amiga se sentara a su lado.- Todo para ella es nuevo siendo una Slytherin, los desprecios de los que eran sus amigos deben de dolerle. ¿No has visto que desde piso Hogwarts no ha hablado con Potter y Weasley? Por mucho que tú te fueras a Gryffindor, yo no dejaría de hablarte.

-Ya.-Susurró ella.- No sé Theo, se ve apagada. Me he fijado como revuelve su comida sin dar un solo bocado, por las mañanas se ven sus ojeras como si no hubiese dormido en toda la noche, y por las tardes casi no la veo, es como si nos evitara.

-Tiene que acostumbrarse aun, no puedes pedirle que sea amiga nuestra de un día para otro. Recuerda que Draco la trató mal durante más de cinco años, no esperarás que ella vaya corriendo a sus brazos demostrándole a toda la escuela lo gran amigos que son.

-No, claro que no. Pero espero que podamos llegar a serlo, está sola y yo no me sentiría bien sola, aparte de que a nadie le gusta estar solo.

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Observaba el paisaje de dejaba ver desde la torre de Astronomía, su indiferencia durante toda la semana no cambio, a diferencia de Malfoy que dejaba la máscara de frialdad algunas veces, ella no lo había hecho, y no pensaba hacerlo. La necesitaba porque era lo único que tenía y le quedaba para seguir siendo fuerte.

Se sentía sola, muy sola. Desde que dejó de ir a hospital durante esa semana, no podía dejar de sentirse así. No tenía nadie con quien hablar, nadie de confianza que simplemente la escuchara para después decir la frase que menos quería escuchar todo irá bien. Porque sabía que si la escuchaba, caería su máscara y lloraría y ella no podía llorar.

-¿No es bonito esto?-Preguntó el rubio a su lado dejando un metro de distancia con la chica.

-Lo es.-Contestó ella sin ningún desconcierto en su voz.- Es maravilloso.

-No hay palabras para describirlo.-Susurró sin mirarla si quiera.- ¿Por qué vienes aquí?

-Es el único sitio donde puedo venir sin que nadie me moleste si quiera, el único sitio donde puedo estar sola.

Él rubio con contestó, siguió con esa mascara de frialdad que lo caracterizaba.

-¿Y tú? ¿Por qué vienes?

-Vengo aquí por lo mismo que tú, la soledad y el silencio. A veces es bueno dejar a mis amigos, y aquella sala llena de críos para pasar un rato contigo mismo.

-Entiendo.- Susurró ella sin moverse.

Ambos se quedaron en silencio sin decir nada, como si estar juntos fuera lo más común del mundo.

-Gracias por lo del otro día.-Habló con sinceridad.

Este se sorprendió al instante al darse cuenta de lo que había dicho el otro día en la sala común no fue más que algo que le salió de dentro, de su corazón. Pero él era Malfoy, nadie iba a ablandar su corazón de piedra, al menos, por el momento.

-No creas que eso cambia nada entre nosotros, solo lo hice porque a mí me hacen más caso que a los demás, no creas que ahora seremos amigos.-Dijo mirando viendo como ella asentía sin dirigirle la mirada.- Aunque de nada.-Susurró él mirando su reloj.- Un consejo Granger, no intentes escapar de la pesada de mi amiga, cuando algo se le cruza por la cabeza no hay quien la detenga.- Hermione escuchó cada una de sus palabras como si fuera una melodía.- Y visto lo visto, recuerda que..-Esta vez habló más cerca de ella como si la voz de este estuviera en su oído.- Todo irá bien.

 

No supo en qué momento se marchó, ni cuánto tiempo había pasado, lo único que supo y sintió, fueron sus lágrimas caer descontroladamente por sus mejillas, esta vez como si todos los ríos del mundo desembocaran allí. Hacía tanto que no lloraba, que ahora no podía parar.

Y todo por culpa de aquellas palabras que él había dicho, que fueron como una daga en su corazón, pero él las había dicho y en cierto modo se sintió bien, al comprender que fueron las palabras más sinceras que hasta el momento había oído salir de la boca de Draco Malfoy.

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¡Hola amores míos!

¡Aquí os dejo otro capítulo! ¡Espero que sea de vuestro agrado!

¡Besitos!

Cerró sus ojos y la vio, estaban sentando en la hierba de un gran prado lleno de flores blancas y rosadas, ella le sonreía a él mientras le besaba la mejilla de la manera más inocentes que podía regalarle, y él se dejaba besar por ella, sus besos iban por el cuello, mandíbula, boca
Y se sentía en el cielo.

-Vamos a jugar, Draco.- Pronunció ella con voz juguetona.

-Quedémonos aquí, Granger. Solo por ahora.

-Pero yo quiero jugar a algo.-Dijo haciendo un puchero con la boca, algo que a él le pareció hermoso.

-Bésame y jugamos.-Habló con una sonrisa en la boca.

-Mmmm

-Bésame, Granger.

Poco a poco se fue acercando a sus labios, y él la esperaba deseoso por probarlos, hasta que

-Tendrás que atraparme si quieres que te bese.-Dijo corriendo por el prado, viendo como su vestido blanco se alzaba de vez en cuando.

Él no hizo más que correr para poder alcanzarla, mientras escuchaba su risa al ver que el la había atrapado por la cintura susurrándole al oído que de él jamás iba a poder escapar, el cabello de la chica desprendía un olor a vainilla algo que a él le encantó. Besó su cabello pasando su mano para quitarlo del cuello, y así poder besar su cuello también haciendo que ella ladeara la cabeza, poco a poco la fue girando hasta quedar a centímetros de su cara, fue un pequeño contacto hasta que sintió un ruido mucho más fuerte de lo normal.

-¡Maldita sea!-Dijo viendo lo empapado que estaba.- Maldito sueño.

Otra semana más que iba y aquellos sueños interminables que siempre eran interrumpidos por alguna cosa lo hacían rabiar, no sabía ni cómo ni cuándo comenzó a buscar con la mirada a la castaña durante las clases, o porque simplemente la veía por las tardes en la biblioteca escribiendo y escribiendo sin parar. Todo eso se había vuelto una rutina para él, pero se negaba por completo que le fuera a importar aquella chica. Es decir, era Hermione Granger, una hija de muggles, la cual estaba en Slytherin eso ya era un punto. Pero tenía la curiosidad de saber a dónde se iba por las tardes ya que siempre solía desaparecer y por lo que se había dado cuenta él alguna que otra noche, algo en ella había cambiado y él quería descubrirlo.

 

La ducha duro menos de lo esperado, desde aquella tarde en la torre de Astronomía todo había cambiado para él, puesto que cada mañana se dedicaba a sentarse en la sala común y esperar a que ella bajara las escaleras y saliera de allí sin darse cuenta de su presencia.

-¿Has visto lo rara que esta Granger? Pansy no deja de hablar que debemos hacer algo con ella, ayudarla.-Dijo Blaise tomando de su zumo de calabaza.- No sé yo, no me apetece mucho ser amiga de la sangre sucia.

-Deberías dejar de llamarla así.-Habló el rubio con enfado pero sin que se le notase si quiera.- Vale mucho más que nosotros juntos, no me extraña que Daphne te haya estado comiendo la cabeza, se le nota a leguas que odia a Granger.

-Sí, la odia.-Susurró el moreno.- Hasta incluso creo que ella es capaz de decírselo a la cara.

-Como si a Granger le fuera a importar.-Rió Draco negando con la cabeza.

-Pues claro que le va importar, no tiene amigos en Sly.

-No la subestimes, Blaise. No sabemos que le puede importar o no importar. Incluso no sabemos lo que puede ser capaz de soportar.-Dijo defendiéndola.

-En fin
yo solo digo que deberías de hablar con Pansy para quitarle eso de la cabeza y que deje en paz de una vez a Granger, la castañita no quiere ser nuestra amiga y punto.

-Yo no pienso decirle nada, deja que Pansy haga lo que quiera.-Esta vez lo miró indiferentemente.- Mejor preocúpate de Daphne, que no vaya a matar a los nuevos amigos de su hermana, desde que Astoria está en Ravenclaw, las cosas se han calmado, ¿no queremos un terremoto, verdad? ¿O, si?

Y sin más el principie de Slytherin se marchó del gran comedor, dejando a un Blaise bastante molesto por las respuestas de su amigo.

No supo en qué momento acabo sentándose al lado de Granger, desde principio de curso la chica solía sentarse con algunos Ravenclaw, Nott o Pansy, pero jamás con él, esto era nuevo para todos.

-Mierda, mi pluma.-Susurró la castaña tocándose la frente con la mano izquierda.

Draco la observó sin que ella se diera cuenta de su presencia, él siempre llevaba una o dos plumas, no supo si le salió del corazón darle una o si lo hizo por pena al ver la cara de la chica.

-Ten.-Dijo fríamente el rubio.

Hermione apenas pudo mirarlo a los ojos, con delicadeza y chocando con su mano, cogió la pluma.

-Gracias.

No volvieron a dirigirse la palabra durante toda la clase, MccGonagall los tenía a todos en silencio, observando especialmente a una pareja, la cual Potter no había despegado los ojos en lo que quedo de clase.

-Antes de que os vayáis, dentro de dos semanas quiero un trabajo completo sobre las propiedades de este tipo de amapola, un trabajo en parejas, podéis escogerla vosotros mismo.-Habló mirando a Hermione especialmente.- Señorita Granger, quédese un momento necesito hablar con usted.

La castaña solo asintió guardando sus cosas.

-Malfoy.-Habló llamando la atención del aludido.- Me preguntaba si

-¿Si quiero ser tu pareja para el trabajo?-Preguntó este cogiendo la pluma que ella le tendía.

 

-Si
-Susurró la castaña insegura por la respuesta del chico.

-Claro.-Dijo el fríamente mirando a sus amigos.

-Bien
Hablamos luego para ver qué días podemos quedar, ¿Vale?

-Vale

Ella no tenía idea de cómo se le había ocurrido pedirle semejante cosa al rubio, pero si sabía el porqué, era bastante bueno en esta materia, y ella quería al mejor compañero. En cambio el rubio acepto, solo porque quería pasa más tiempo con ella y poder descubrir lo que le ocurría.

-Ya esta lo que me pidió.-Dijo la directora haciendo que la castaña se sentara.- No habrán quejas puesto que haré una torre diferente para cada casa. Hoy mismo usted y sus compañeros podrán ir a instalarse a la nueva torre.

-Muchas gracias profesora, no sabe cuánto se lo agradezco.

-No me las des, es lo mejor que pude haber hecho por mi mejor alumna.- Dijo viendo como la castaña asentía.- ¿Cómo esta él?

-Bien
bueno el doctor Smith dice que va mejorando, pero que necesitan más pruebas. De todas formas, mañana iré a verlo.

-Espero que las salidas no influyan en sus notas

-No se preocupe, profesora.

Todos observaban con admiración aquella gran torre, una torre hecha solo para los alumnos se séptimo curso y de slytherin. Hermione no salía del trance en que estaba, era igual a como se la había pedido a su profesora, el plateado y verde reinaban en aquella gran sala, pero eso no le importaba en absoluto.

-Es perfecta.-Habló Pansy.- ¿No es así Hermione?

Todos los ojos fueron a parar a ella.

-Sí
-Susurró.- Lo es.

Daphne la miraba con oído y malicia en la cara.

-Esta fue idea tuya ¿No, Granger?-Preguntó Daphne mirándola con los brazos cruzados.- ¿Tan débil eres que no puedes soportar ni dos semana en Sly?

Hermione negó con la cabeza.

-Harán otras tres torres para las demás casas, rubia. Y puedo soportar lo que me proponga.-Habló viéndola a los ojos con odio.- Aunque si no te gusta esto, ahí está la puerta.-Dijo señalándola con el dedo.- Puedes marcharte cuando quieras.

-Yo me quedo.-Habló Nott girándose.- Además tenemos habitaciones propias, y mucho más espacio que en Sly.

-En fin, iré a ver mi habitación.

Caminó hasta la habitación donde en la placa ponía Hermione Granger, grande, era mucho más grande que la que compartía con sus antiguas amigas en Gryffindor. Su cama era de matrimonio, con grandes doseles, dos sofás en una esquina, tenía un gran ventanal con un balcón dejando ver unas preciosas vistas.

El baño, tenía jacuzzi, un espejo en el que se podía ver de pies a cabeza, todo era de lujo. Le debía muchísimo a MccGonagall.

-Granger
-Golpeó la puerta Draco entrando a la habitación.

-Ahora salgo.

Salió del baño con el pijama ya puesto, que consistía en un pequeño pantalón corto y una camisa de tirantes pegada al cuerpo, algo que para ella era normal, pero verla así Draco, hizo que su amigo se despertara.

-Veo que tienes todo por el suelo.

-Oh, sí, estaba ordenando un poco.

Malfoy asintió observando maravillado con la habitación.

-Vengo para ver qué días podemos quedar.

-Si.-Dijo caminando con mucho cuidado de no pisar lo que tenía por el suelo.

Cogió un pequeño papel mientras volvía a la tarea de caminar con cuidado para poder estar al lado del rubio.

 

-¿Puedes los martes por la tarde? Porqué yo los lunes, miércoles y sábados lo tengo ocupados.

-¿Qué tal los viernes?-Preguntó el rubio cogiendo un collar de la chica y observándolo con determinación.- Los martes me van mal.

-No puede ser
¿Y los jueves?

-Vale, el jueves entonces. ¿Sabes que estaremos toda la tarde, no? ¿Y el otro jueves de la semana que viene también?

-Sí, no te preocupes. Iré los dos jueves.

-Bien, me marchó antes de que Pansy se ponga como una histérica al no verme ayudarla.

-Bien.-Susurró ella quedándose pegada a sus ojos.

No supo porqué se había quedado mirándolo así, era cierto que sus ojos eran preciosos pero había algo más en ellos, algo diferente, que Hermione atribuyó a un simple cambio de humor. En cambio Draco pensó que él podía pasarse una vida entera observando sus ojos color miel, porque para que íbamos a estar con tonterías, eran los ojos más cautivadores y preciosos que él jamás había visto en su corta vida.

Este no rompió el contacto visual hasta que ella se dio la vuelta.

-Buenas noches, que descanses.

-Adiós, Granger.

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¡Muchísimas gracias por los comentarios!

Veo que poco a poco vais sospechando cosas, pero esperemos a ver que ocurrirá.

Sobre todo con la pareja a la que Harry no dejó de mirar durante toda la clase.

¡Besitos!

-¿Por qué tan triste, Granger?-Preguntó Malfoy sentándose en frente de ella.

-¿Triste?-Habló ella abriendo su libro.- No sé de donde sacas que yo estoy triste, Malfoy.

Este negó con la cabeza.

-Solo tengo que ver tus ojeras, aquella mirada perdida cada vez que disimulas que estas comiendo, la manera en la que le hablas a mi mejor amiga
No sé, Granger, cualquiera que te observara diría que estas triste.

-¿Así que me observas?-Preguntó ella seriamente o casi de manera burlona.- Me halaga que lo hagas.

-No soy el único que se ha dado cuenta,-Susurró comenzando a escribir.- creo que hay muchas personas interesadas en ti.

Esto dejo callada a la castaña que sin más comenzó a escribir, ella creía que con el maquillaje podía ocultar fácilmente sus ojeras, pero ahora se daba cuenta que no. ¿Qué sería lo siguiente? ¿Qué se enteraran de algunas de sus salidas nocturnas, las cuales tenía prohibidas? No, eso sí que no, si la llegaban a pillar MccGonagall cortaría sus salidas y eso significaría ir cada vez menos al hospital, algo que no podía permitirse.

No podía explicar la paz que sentía cada vez que estaba cerca de Malfoy, había comenzado a sentarse a su lado cada vez que compartían clase, a él no le importaba en absoluto y ella estaba mejor que con Parkinson que no paraba de hablar sobre los tíos buenos que habían en Howgarts, los cuales quería presentarles.

-¿No hablas con ellos?-Preguntó Draco haciendo que esta mirara hacia donde él tenia su mirada.

-No.-Dijo viendo como los Griffyndor's la observaban.- Es mejor así.

-¿Por qué iba a ser mejor así? ¿Por qué separarte de las personas que te importan? ¿De tus amigos?

-¿No te han dicho alguna vez que preguntas mucho, Malfoy?

Este sonrío negando con la cabeza, algo que le pareció hermoso a la chica.

 

-A veces en la vida tienes tomar ciertos caminos que se supone que te llevan a algo mejor
Supongo que, eso que lo que nos hace cambiar.

-¿En qué sentido? ¿En ver las cosas diferentes?

-En muchos sentidos.-Esta vez bajo la mirada.- Pero la primera esa, ver las cosas desde otra perspectiva.

-¿Por qué iba a querer mirar las cosas desde otro punto?

Ella se encogió de hombros.

- ¿Y porque no hacerlo y encontrar algo diferente y mejor de lo que siempre has visto?

Malfoy se quedó observándola de una manera diferente, aun no llevaban ni dos horas juntos y ya ni si quiera podía comprenderla. Había intentando comenzar a evitarla por las mañanas, los sueños con ella no paraban y eso lo tenía frustrado, incluso llego a pelear con Blaise para desquitarse, pero nada de lo que hiciera lo harían dejar de acercarse a ella. Era como si la chica fuera un imán.

-¿No estará hablando enserio, no doctor Smith?-Preguntó Hermione con el teléfono pegado a la oreja.

-Hablo lo más enserio, Hermione. La junta ha dicho que ese es el costo de la operación, no hay mucho más, ni tampoco más salidas que un simple tratamiento para

El doctor se calló.

-¿Para qué?-Preguntó ella desesperada.- Dígamelo, hay una vida en juego, necesito saberlo.

- Para alagar un poco más su vida
-El doctor Smith hizo una pausa.- Mira con el tratamiento que le estamos haciendo, y la operación que tendremos que hacer más adelante, se salvará. Pero si no se la hacemos, ya sabes lo que vendrá luego Hermione.

-¿Y donde saco el dinero? He vendido las dos consultas de mis padres para poder pagarle el tratamiento
-Hizo una pausa pasando su mano por la frente.- Y con el dinero de que me dieron después de la guerra, tampoco me llega si quiera. Dígame, ¿Qué hago?

-Tengo entendido que tu abuelo poseía dos empresas muy bien paradas en el mundo muggle, ¿verdad?-Ella solo respondió un simple sí.- Bien, pues como han pasado a ser de tu propiedad, podrías venderlas y sacar bastante dinero, incluso más del esperado.

Hermione no dijo nada.

-Mira Hermione es lo único que puedes hacer
Tienes que tener el dinero para finales de tu año escolar

-Ni si quiera sé de empresas.-Susurró ella.- Encontraré la salida, no se preocupe doctor.

-Si en mis manos estuviera todo esto, ten por seguro que no pagarías ni un galeón, pero las cosas son así, lo siento mucho.

-No se preocupe
Saldré de esta.

-Bien
-Susurró él con voz triste.- Te esperamos mañana por la tarde para sacarte sangre, su cuerpo rechaza todo tipo de sangre menos la tuya, así que ya sabes. Come bien por favor.

-Está bien
Nos vemos mañana por la tarde.

-Adiós.

Las semanas siguientes fueron pasando más rápido de lo que ella hubiese querido, se pasaba gran parte de la tarde buscando salidas para poder pagar la operación, pero mientras por más que buscaba no encontraba nada.

La única salida que le quedaba era vender las empresas de su abuelo, pero el problema que había era que ella no tenía ni la menor idea de empresas y necesitaba sacarle la mayor cantidad de dinero.

Con la cabeza a reventar y sin poder continuar, salió de su habitación para dirigirse a la cocina y así poder tomarse un té.

 

-Y eso fue todo
-Habló Nott.- ¿Y tú? ¿Qué tal con Daphne?

-Nada, Theodore, nada. Recuerda que el año pasado lo dejamos como amigos.

-No me lo creo
tú el gran Draco Malfoy sin ninguna conquista este año. ¿Quién es la chica?

-No sé de que hablas.

-Vamos nos conocemos desde que tomábamos leche en biberón, dímelo.

-No seas pesado, Theodore.

Hermione había escuchado toda la conversación desde que hablaron de Daphne, no entendía que hacía allí escuchando conversaciones ajenas, así que sin más decidió entrar.

-Hola.-Saludó la chica cogiendo una taza para llenarla con té caliente y salir lo antes posible de allí.

-Granger
-Susurró Theo.- ¿Te quedas con nosotros?

-No creo que

-Has estado toda la tarde encerrada en tu habitación, quédate.

Esta solo asintió, sentando en la encimera quedando enfrente de ellos observando cómo hablaban, mientras que ella con su cuchara daba vueltas a el té, era como si hiciera eso una lamparita en su cabeza se fuera a encender y le daría las respuestas.

-He oído de que vuestras familias tienen muy buenas empresas en el mundo muggle
-Habló Hermione mirando más a Theo que a Draco.- ¿Qué se tiene que hacer para vender una empresa y sacar la mayor cantidad de dinero?

Ambos amigos se miraron.

-Bueno depende de qué tipo de empresa es y de si esta todo al día.-Habló Theo mirándola.- ¿Por qué?

Draco la observaba como si quisiera utilizar legeremancia con ella.

-Bueno
-Susurró ella.- Poseo dos empresas de mi abuelo y quiero venderlas, porqué no pienso quedármelas.

Mintió, porque en un principio si pensaba quedárselas, pero ahora necesitaba dinero ya que las cosas habían cambiado.

-¿Quién se hace cargo de ellas?-Preguntó Draco.

-El abogado de la familia, mientras yo acabo Howgarts.

-¿Tienes los papeles de las empresas aquí?-Habló Theo.

Esta asintió, se bajo de la encima arreglando su falda, para después ir a por los papeles.

-Aquí están.-Dijo entregándoles una carpeta a cada uno.

Ambos pasaban página a los papeles y leían como si fueran unos expertos, y en cierto sentido lo eran porque se había criado en ese mundillo. Hermione estaba nerviosa por lo que pudieran decir.

-Guau, Granger
No sé porque no quieres quedarte con estas empresas.-Dijo Theo.- Están geniales
Tienes todo al día.

-Concuerdo con Theo
-Habló Draco.- Si es por dinero, puedes buscar otros caminos. Si no puedes vender una y quedarte con la otra.

Ella solo asintió de una manera triste.

-¿Está todo bien, Granger?-Preguntó Theo.- ¿Tienes problemas?

-Si
-Dijo negando con la cabeza.- Todo está bien, gracias por la ayuda.

Y sin más salió de allí, con la cabeza aun más a reventar, mientras que los otros dos se quedaron pensado en la chica, definitivamente Pansy tenía razón no solo había que ayudar a Granger a integrarse en Sly, si no con los otros problemas que tenia la chica, problemas que ellos no tenían ni idea.

Problemas que Draco quería descubrir costase lo que le costase, pero iría con calma, había logrado comenzar a hablar con ella poco a poco y eso ya era algo, ahora necesitaba que ella se abriera por completo con él.

 

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Aquí os dejo otro capítulo!!

¡Espero que sea de vuestro agrado!

Y muchísimas gracias por todas la lecturas y los comentarios.

¡Besitos!

-Lo siento.-Dijo Draco viendo a Hermione sentada en la torre de Astronomía.- No sabía que esto estaba ocupado.

Ella le miró a los ojos haciéndose a un lado para que se sentara a su lado.

-Ven.-Susurró.- Me vendrá bien un poco de compañía.

Ambos observaron la luna llena de aquella noche tan oscura, la tranquilidad y la paz, se podía percibir desde que se pisaba aquel sitio. Hermione poco a poco fue quitando su máscara de frialdad, sentía que con lo de las semanas anteriores el mundo se le caería encima, y ahora más que nada necesitaba alguien, un amigo.

Y pareciera que él siempre aparecía en el momento propicio, justo cuando pensaba que volvería a decaer, pero ahí estaba él, sin decir ninguna palabra y eso valía más que las miles de palabras que le solían decir sus ex amigos. El silencio lo decía todo y ella lo sentía, en lo más profundo de su alma.

No podía encontrar nada más simple y precioso que la respiración de él, como si fuera la canción más maravillosa del mundo, como si fuera su persona favorita en el mundo.

-¿Por qué necesitas vender las empresas?-Preguntó el girando su cabeza.

Hermione calló, no sabía que responderle, si decirle la verdad, o callar y no decir nada.

-Necesito dinero.-Susurró fijando su mirada en el suelo.

-¿Dinero, para qué?-Preguntó él con curiosidad, quería, no, necesitaba entender a la chica.

-No tiene importancia.-Dijo mintiendo, claro que la tenia, joder la tenia, pero no podía contárselo a él.

¿De qué iba a servir? ¿La ayudaría con su problema? ¿O, se dedicaría a burlarse en su cara? Aunque pensado en lo último, hacia demasiado tiempo que había dejado de insultarla, pero eso no cambiaba nada, simplemente no podía hablar sobre su problema.

-Si la tiene.-Habló él con una pizca de pena en su voz.- La tiene si es lo que te tiene preocupada durante las clases, o mejor dicho, la mayor parte del tiempo.

No entendía porque todo lo que salía de su boca, tenía razón. No entendía como podía llegar a saber cómo se sentía durante las clases, no podía entenderlo, ni si quiera comprenderlo. Pero él lo hacía, como si fuera la única persona, que en cierto modo, se preocupaba por ella.

-No quiero hablar
-Susurró ella cerrando sus ojos.

No quería presionarla para que le dijera todo lo que pasaba por aquella cabeza, ni tampoco obligarla a que le contara cosas de las cuales parecía que no quería hablar, pero él la entendía. Él simplemente quería llegar a comprenderla, no supo en qué momento, no supo si fueron por los sueños, simplemente quería hacerlo.

Podía ver la cara de tristeza de la chica, y como si una vocecita dentro de su mente le dijera que reaccionara, lo hizo comenzar a hablar.

Le comenzó a relatar una historia de amor, que quizás para la situación en la que estaba ella no tenía nada que ver, pero él siguió adelante con el pequeño cuento que su madre le contaba a él cuando tan solo era un niño.

No tenía idea de porque lo estaba haciendo, era como si su cuerpo reaccionara por si solo, pero aun así no se detuvo en ningún momento.

Habló y habló durante un largo rato, viendo como la castaña ponía cierta atención a lo que él le decía.

 

Ella sintió como si él que estuviera hablando fuera alguien totalmente diferente.

-¿Qué paso?-Preguntó con curiosidad.

-Él murió.-Susurró con pena.- Y ella se quedó allí, sola, sabiendo que en cualquier parte donde él estuviera la estaría amando, arrepintiéndose

Hermione se abrazó a sí misma.

-¿Por-porque me cuentas esto, Malfoy?-Preguntó ella sin saber a donde quería llegar a parar.

-Porque nunca es tarde para pedir ayuda, Granger.-Dijo el mirándola a los ojos.- Sea lo que sea que esté pasando en tu vida ahora mismo, no es bueno pasarlo sola, ni tampoco sufrir sola. Dime, ¿Qué hubiese pasado si él se hubiese armado de valor para decir aquello? ¿Y si ella hubiese pedido ayuda?

Ella se volvió a abrazar a si misma pensado en las ultimas preguntas, él por instinto se quito su capa y se puso a su lado para ponerla sobre sus hombros.

-Gracias.-Dijo ella.

Pero no era cualquier gracias, no le daba las gracias solo por la capa, sino también por distraerla y hacerla pensar en muchas cosas, quizás si debía pedir ayuda y comenzar a confiar en las personas, no iba a perderle a él por no pedir ayuda, y si Draco podía hacerlo, no dudaría en pedírsela.

Se acercó más a él y se acurrucó en su pecho, haciendo que el rodeara su cintura con su brazo. Draco parecía consternado por la chica, pero se sintió tan bien ahí.

-Olvidemos solo por esta noche quienes somos, Malfoy.

Él la acercó aun más desprendiendo el calor que la chica necesitaba, parecía tan fuerte y débil a la vez que sentía que si no estaba ahí para ella, moriría.

-Solo por esta noche
-Susurró él acariciando su espalda.

Y sin que se dieran cuenta, ambos dejaron ese lado frio que habían estado teniendo durante el poco tiempo que llevaban allí para pasar a ser algo más cálido, ella lo necesitaba, necesitaba esa calidez, y él en lo más profundo de ser, lo sabía.

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-Buenos días, Luna.-Saludó Astoria sentándose al lado de la chica.- ¿Cómo amaneciste?

Esta sonrió.

-Muy bien
-Susurró con una alegría en sus ojos.- ¿Y tú? Se puede percibir hasta aquí, lo feliz que te encuentras.

-La verdad es que sí.-Dijo está empezando a comer.- ¿Qué miras?

-Observaba a Hermione.-Dijo haciendo que Greengras mirará hacia la mesa de las serpientes.- Parece más triste, creo que aun no se ha adaptado a estar en Sly.

-Bueno
tampoco es nada nuevo, lleva así desde que entró al colegio. ¿Tu sabes el porqué?

Esta negó con la cabeza.

-Ojalá lo supiera
-Habló con tristeza en su voz.- Pero Ron

-Ron
-Repitió Tory para que siguiera hablando.

-Nada.-Dijo al fin dirigiendo su mirada a Astoria.

-Vamos, Luna. Tú sabes por qué sus amigos no le hablan, ¿Ocurrió algo entre ellos?

Esta negó con la cabeza.

-Es difícil de entender
-Susurró.- Incluso para mí. Deseo hablar con Hermione, y darle mi apoyo. Pero siento que si me acerco a ella
ella acabara por alejarme aun más de su lado.

-No lo creo
Fuisteis grandes amigas, no veo el porqué de no hablar con ella.

-Todo es muy complicado.-Dijo observando como Hermione salía del Gran comedor.- Tal vez, más adelante pueda hablar con ella, de momento es mejor dejarle su espacio.

 

-Debo decirte que tiene bastante espacio
Pansy me ha contado de que casi ya no habla con ellos, de vez en cuando suele intercambiar algunas palabras y al parecer con el que más se da es con Draco, aunque eso también es raro. No sé Luna, no esperes demasiado.

-¿Qué quieres decir con que no espere demasiado?

-Las cosas siempre pueden cambiar y
-Hizo una pausa para dejar su copa en la mesa.- La espera siempre es un error, no dejes pasar tanto tiempo, puede que ella no quiera hablar después.

-¿Quizás se sienta muy vulnerable en estos momentos?

-Puede que se lleve sintiendo así desde hace tiempo ya, nadie lo sabe, pero por lo que he visto y lo que se, es que debes hablar con ella. Puede que entienda tus razones, y si no lo hace, busca otros motivos, discúlpate. Porque las personas que alejan a otras que les importan, solo lo hacen por amor, no por nada más. No pierdas una amistad por cobardía.

Luna sentía que de cierto modo le había fallado, enterarse de lo que había ocurrido después de la guerra, hizo que tuviera que escoger entre Hermione o los demás. Y sin pararse a pensar en todo lo ocurrido, sin pararse a pensar en ella, escogió el bando equivocado. Y ahí tenia las consecuencias, ni una carta le envió en verano, nada de nada.

¿Dónde había quedado la Luna que buscaba siempre lo mejor para ellos? ¿Dónde había quedado aquella amistad? ¿Por qué no fue capaz de darle su apoyo en el momento en que ella más lo necesitaba? ¿Por qué dijo lo que dijo, sabiendo que no había sido culpa de ella?

Pero no tenia respuestas, no las tenía. Y eso la hacía llorar de impotencia, de rabia por no haber actuado en su momento, y no solo lloraba por perder una amistad, si no porqué, no lo había hecho desde aquella noticia, aquella noticia que hizo que todo entre ellos se fuera a quien sabe dónde.

Y lloraba porqué Astoria tenía razón, aquella chica que se había vuelto en cierto modo una amiga, le había abierto los ojos, dándose cuenta del tiempo que había desperdiciado
Ahora era el momento de volver a actuar.

Quizás no actuaria ahora mismo, o mañana, pero lo haría, porque valía la pena recuperar aquella amistad, en cierto modo Hermione valía la pena.

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¡Hola!

¡Espero que el capítulo os guste!

Poco a poco irán apareciendo más personajes...

¡Besitos!

Hermione miraba por la ventana de aquel gran hospital las grandes vistas que regalaba, mientras que la enfermera se dedicaba a sacarle sangre. Un pequeño dolor sintió en su brazo al sentir la punzante aguja adentrarse en su piel.

No podía parar de pensar en lo ocurrido la otra noche con Draco, el chico se había comportado con ella como si fueran grandes amigos de toda la vida, la manera en que tenia de distraerla, algo que por cierto consiguió, pero ese no era el punto, el punto era que el rubio ya no era aquel niñato engreído que solía insultar a quien se le cruzase en su camino, la verdad era que estaba cambiando, aunque ella aun no lograra creerle del todo.

La desconfianza que sentía la chica con cualquier persona que intentara ser algo más que conocidos había aumentado aun más, y no podía creerle a Malfoy así como así, necesitaba algo más, que le contase algo más sobre su vida, que verdaderamente le demostrase a ella que él había cambiado por completo.

 

-¡Hermione, cielo!-Dooley entró a la habitación haciendo que la castaña la mirara con ternura.

La abrazó sintiendo aquel calor que desprende siempre una abuela.

-¿Cómo esta, señora Dooley?-Preguntó ella con amor.

-Muy bien, cariño, muy pero que muy bien
-Dijo con alegría la mujer limpiando el brazo de la castaña.- ¿Y tú, cielo? ¿Cómo va todo en Hogwarts?

-Bueno
normal, todo muy tranquilo.-Susurró sabiendo que la mujer de ojos negros la haría hablar.

-¿Solo eso?-Preguntó extrañada.- Dime, cuéntame algo más.

-Ya sabes lo de slytherin, ¿no?

-Todo el mundo lo sabe, todos.-Dijo guardando las cosas.- Pero bueno, eso no debe de ser un problema para ti, ¿verdad?

-No, en absoluto, creo que me siento mejor allí. Aunque preferiría quedarme aquí en el hospital.

La mujer negó con la cabeza.-

-¡Ay, cielo!-Dijo sentándose en frente de ella.- Que pena que no puedas estar aquí, pero al menos él esta mucho mejor que antes, ¿Te lo ha dicho el doctor Smith, no?

Ella asintió aliviada.

-Ha sido la mejor noticia que he recibido en meses.-Habló intentando sonreír.- Pero de todas formas necesita la operación

La mujer acaricio el cabello de Hermione.

-Quiero que sepas que yo tengo un dinero guardado por si pasaba algo,-Hizo una pausa al ver a Hermione negando.- y quiero que sepas que no me importaría dártelo si lo necesitases algún día.

-No se preocupe, señora Dooley. Buscaré la salida.

-Lo sé, cariño, lo sé. Pero nunca viene mal un ayuda.-Dijo levantándose haciendo que la castaña hiciera lo mismo.- ¿Te parece si le vamos a ver? Creo que se muere por abrazarte.

-Claro.-Dijo ella esta vez con un poco de alegría.

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La buscaba por todas partes, desde el primer piso hasta el séptimo piso, incluso en los jardines de Hogwarts y no la encontraba. Necesitaba hablar con ella, no sabía bien, de que le iría a hablar pero no perdía nada por hacerlo.

Quería comenzar siendo su amigo, y así ella le contase que era lo que ocurría en su vida, pero había algo que siempre lo dejaba pensando, ¿Qué pasaría después de que ella le contase sobre su problema? ¿De qué manera actuaria él? ¿Seguiría a su lado apoyándola? Eso seguramente haría, pero él sabía que había algo más, algo de lo que no estaba seguro, pero ahí estaba, dentro de él.

-¿Qué haces aquí, Draco?-Preguntó Daphne acercándose peligrosamente a él.

-Buscaba a Pansy, necesito hablar con ella.- Respondió indiferentemente.

-Esta con aquel chico tan guapo de Ravenclaw, así que no creo que la vayas a encontrar.

-Genial.-Dijo este molesto, aunque en realidad no lo estaba.- Nos vemos en la torre.

-¿Por qué la prisa?-Susurró ella acercándose aun más.- Hace un par de años no te hubieras ido.

Ella le sonrió.

-Hace un par de años, tú lo has dicho.

-Vamos, Malfoy, todos los tíos como tú necesitan a una chica a su lado, y por lo que veo llevas solo desde que pisaste este sitio, ¿no me echas de menos?

-¿Tíos como yo?

-Si.-Dijo ella mirándolo con deseo, acercándose a centímetros de su boca.- Todos necesitan esto.

 

Fue un pequeño roce de labios, él no supo qué hacer, ni de qué manera reaccionar, en cambio ella sí, siguió besándole hasta que él comenzó a reaccionar y a devolvérselo de la misma manera, sabía que lo que estaba haciendo no estaba bien, pero lo necesitaba quería esta seguro de sus sentimientos por la rubia, pero en lo único en lo que podía pensar era en cierta castaña.

Los días siguientes comenzó a sentarse casi siempre cerca de Hermione, en las clases no era ningún problema ya que estaban juntos en todas en las que compartían, en el tiempo libre en el cual ella siempre pasaba en la biblioteca justo antes de desaparecer, también se sentaba a su lado, en silencio, pero estaba allí, dándole a entender a la chica que no pensaba marcharse. Y puede que alguna que otra noche, en la que ella se había quedado despierta estudiando en la sala de la torre, el muy amablemente cogía dos tazas y la llenaba de té, haciendo que ella solo susurrará un gracias, pero un gracias lleno de cariño.

Hermione, no le entendía, pero aunque fuera silencio lo único que compartían, se sentía genial tener a alguien que no hablase.

-¿Por qué lo haces?-Preguntó ella un día.

-¿El que?-Habló dejando de escribir.

-Esto.-Dijo ella mirando a los lados.- Todo estos días te has comportado diferente conmigo, eso es algo raro en ti, ¿Por qué?

Él dejó su pluma, era el momento de hablar.

-Supongo que lo hago porque

-Porque
-Repitió ella incitándole a hablar.

-La verdad, Granger, es que no tengo ni la menor idea.

La chica no dijo nada más, si él no podía responderle, ¿Cómo diantres lo sabría ella? Eso solo se lo podía decir él, y si Draco no lo hacia, no le quedaba más que seguir así.

Por otro lado Draco, quería hablar con ella, el único problema que había era que no sabia como comenzar a hablar con una chica, raro en él, pero así era, hace años atrás hubiese sido fácil porque aquellas chicas se derretían por él y respondían a todo lo que dijera, pero ella era diferente, y vaya que si lo era.

Siguieron así durante un par de semanas, con pequeñas charlas sobre los profesores, algunas asignaturas, hablaban sobre la historia de la magia, que diferencias había entre Griffyndor y Slytherin, cuales habían sido sus profesores favoritos, cosas de colegio, pero jamás, de los jamases, algo personal, que incomodara a la chica.

-Y
¿Cómo es que decidiste volver?-Preguntó ella un viernes por la tarde en la que habían decidido salir a dar un paseo.

-No pensé en volver en absoluto, no quería hacerlo.-Respondió él caminando a su lado.- Pero mi madre insistió en que debía hacerlo, creo que no se equivocaba.

-¿Por qué?-Preguntó ella curiosa.

-Quizás, más adelante, te lo diga.-Respondió viendo como asintió ella.

-Pues quiero que sepas que esperaré la respuesta.-Susurró ella mirándola de una manera diferente.

Este sonrió.

-¿Y tú? ¿Por qué volviste?

Ella se tensó, algo que Draco notó al instante.

-Para acabar mis estudios.-Dijo mintiendo, algo que él no noto.- No me gusta dejar las cosas inconclusas.

-Se te nota.-Susurró él.

Desde que habían comenzado a hablar, este había sido el avance más grande que habían dado hasta ahora, algo que dejó a Draco sonriente durante toda una noche, y a una Hermione pensante e intranquila por aquello, necesitaba tiempo, y él se lo estaba dando, sabía que no tardarían en saber más él uno del otro, pero aun así, el rubio no descansaría hasta saber que fue y que es lo que le está pasando a ella en su vida.

 

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-Veo que has conseguido mucho con Granger, Draco.-Dijo Theodore mirándole.

-Bueno,-Susurró este.- a veces siento como que necesita mi ayuda.

Este negó con la cabeza.

-No creo que sea eso
tú lo sabes.

-No es por lo que crees, lo he superado Theodore.-Dijo jugando con los hielos del vaso.- Además la estoy recién conociendo.

-Os complementéis, eso lo sabes, ¿verdad?

-Theodore

-Sabes que yo nunca hablo por hablar, pero estoy diciendo algo que es verdad, algo que simplemente veo. Mira Draco, a ella se le nota muchísimo que ha sufrido, y tú también, como todos lo que estamos aquí, lo único que te pido es que no te enamores de ella, porque es como si en cualquier momento te fuera a clavar una daga en el corazón.

-Hablas como si ella fuera una mala persona, no sabe lo que quiere aun, no tiene ni idea. Lo único que necesito es que se abra conmigo, y así poder ayudarla.

-No es una mala persona, Draco. Pero las personas que sufren, tienden a desconfiar de los demás, y la frialdad de ella hace daño a los que la rodean, y el que resulta que está casi la mayor parte del tiempo a su lado eres tú, te acabará haciendo daño.

-¿Y si le hago yo daño a ella? ¿Por qué no al revés?

Theodore lleno su vaso con whiskey antes de volver hablar.

-Si le hubieses querido hacer daño,-Dijo este bebiendo del brebaje.- lo hubieses hecho a principio de curso, y estamos a acabando octubre, Draco.

-No me voy alejar de ella, si es lo que me estas intentando decir.

-¿Tanto te importa, Granger?

-No es eso

-Draco.-Dijo este reprendiéndole.- Vamos, que nos conocemos.

-Theo

-Mira cuando estés dispuesto a hablarme con la verdad,-Dijo este dejando el vaso vacio en la mesa de centro.- ven hablar conmigo, porque así sé que no me dirás nada. Y por favor no la vayas a cagar con ella, has conseguido mucho más que Pansy y mira que es decir, así que no la presiones, ¿entendido? ¿No queremos que Granger te mande a la mierda en menos de lo que canta un gallo, verdad? Buenas noches, Draco.

Draco no dijo nada, porque sabía que lo que decía su amigo era verdad, no es que no le importase Granger, pero sabía que si lo decía en voz alta todo sería diferente y significaría darle la razón al pesado de Theodore.

Pero era cierto, Granger le importaba.

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¡Hola cielos míos!

¡Aquí os dejo otro capítulo!

¡Esto ha sido todo un avance entre ellos, y lo que Draco acepte que si le importa la chica aunque no se lo haya reconocido a Theodore, también!

¡Nos leemos!

¡Besitos!

Llevaban encerrados en aquella fría y oscura habitación durante horas, sin decir nada. No era ningún silencio incomodo, porque ambos se comprendían, pero ese silencio era la muestra perfecta de que debían hablar, porque por eso había llegado hasta allí.

Ella intentaba buscar las palabras exactas en su cabeza para comenzar aquella conversación, había pasado tanto de aquella pequeña charla con Astoria, que necesitaba hablar con alguien más, alguien que le dijese lo que ella quería oír. Y él, se lo diría, obvio que lo haría.

 

Él por su parte se maldecía por dentro, se sentía aun peor que en la guerra, él sabía que aquella amistad había valido mucho más que cualquier otra que pudo haber tenido que su corta vida, pero por estupideces, por rabia e impotencia, la rompió en pedazos, y no solo rompió en pequeños trozos su amistad, sino que también el corazón de la chica. Algo que él jamás se perdonaría a sí mismo. Tal vez, no lo había demostrado por fuera, pero por dentro se moría poco a poco, y verla por las tardes con Malfoy estudiando lo hacía todo mucho peor.

Necesitaba oír de su boca aquella risa contagiosa, necesitaba oírla hablar y hablar sin cansarse nunca de escucharla, necesitaba que ella dijera aquellas palabras en la que se había pasado noche y noches pensado, necesitaba con ansias recuperar su amistad.

-Hable con Astoria hace como un par de semanas atrás.-Susurró Luna llamando la atención del chico.- No dejaré que pase más tiempo, no puedo hacerlo. Quiero recuperar su amistad, y sinceramente no me importa en absoluto lo que vaya a decir Ron.

-¿De verdad que no te va a importar?-Preguntó él.

-Vamos Harry, actué como una cría, enfadándome y mandando todo a la mierda, haciendo que ella se sintiera mal. Ambos sabemos que no tuvo la culpa.

Harry pasó sus manos por su cabello.

-Lo sé.-Susurró.- Pero no estoy seguro de que me vaya a perdonar. Llevo queriendo hacerlo desde verano, y ahora estamos comenzando noviembre, y aun no lo hago.

-¿A que le tienes miedo? ¿A perder a tu mejor amigo? ¿A que él no vuelva a hablarte jamás?

-No lo sé.

Ella se levantó para caminar de un lado a otro.

-Mira.-Dijo mirándolo de frente.- Me quiero muchísimo a Ronald, pero no por eso vamos a darle aun más la espalda a Hermione, ella no está bien, nos necesita.

-Desde que está en Slytherin que no está bien.-Respondió él.- Solo hay que mirar su cara para saberlo, pero luego esta Ronald, y

Otra vez con eso pensó Luna.

-¡Deja de pensar en él!-Gritó ella sin poder contenerse.-¡Recuerda que le hemos dado la espalda a Herms! ¡A Herms, Harry! ¡A ella!

-¡Lo sé!-Gritó el de la misma manera.- ¿Crees que no me he pasado noches enteras maldiciéndome a mí mismo por lo que hice? ¿Crees que no me odio por eso? ¡Pues lo hago, Luna! ¡Lo hago!

Luna no era de las que explotaba porque sí, pero esta situación lo ameritaba.

-Mira.-Dijo parándose en seco.- Yo solo he venido a hablar sobre lo que pensaba hacer, sobre lo que pensaba de ella, y ahora ya no me queda la menor duda de que iré a recuperar su amistad, cueste lo que me cueste, aunque tenga que hacerme amigos de los slytherin's, aun así lo haré. Tú en cambio haz lo que quieras, si quieres mantener tu amistad con Ronald, hazlo, pero si quieres recuperar a Hermione tendrás que arriesgarte, no puedo asegurarte de que te vaya a perdonar, del mismo modo que lo vaya a ser conmigo, pero después de eso, al menos sabré que lo he intentado.

Y sin más, la rubia se marcho sabiendo que aquellas palabras que le había dicho a Harry habían sido las correctas, el mismo sabía que perder a alguien querido nunca había sido fácil, y él la había dejado a ella justo en el peor momento de su vida, la muerte de sus padres.

 

Solo esperaba que la vida le diera una segunda oportunidad para remediar su error, que ella le diera otra oportunidad para demostrarle que si valía la pena, porque joder la quería, la quería a más no poder. Ella que jamás le dio la espalda, fue la que estuvo a su lado en todo momento incluso en aquellos en los que él se ponía insoportable, ella que se preocupó por él en todo momento, que jamás lo abandonó, que siempre lo protegió, ella, simplemente ella.

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Su andar era sigiloso, tranquilo y silencioso, como el de una serpiente. Rió ante aquel pensamiento, puesto que ella era una. Caminaba a oscuras por los pasillos de Hogwarts, siguiendo un recorrido que se había aprendido de memoria, creado por ella misma en las tardes que tenia libre. Después de una larga charla con Pansy, en la que insistía que la acompañara a ella y dos chicos para una cita doble, cosa que ella jamás aceptaría, pero que no supo cómo, acabó aceptando, sintiéndose completamente estúpida, logro escaquearse.

Le habría prometido a él, que iría esta noche a visitarlo, como las tantas noches en las que había ido. Llegaría tarde, ella lo sabía, y todo por culpa de Pansy, si Draco y Theo no las hubieran dejado solas, ella seguramente se hubiese excusado diciendo que se encontraba mal, y hubiera escapado por la ventana, cosa que no pudo hacer.

Y ahora se encontraba aun con más peligro, los prefectos de Hufflepuff rondaban aquella noche, justo en el momento en que ella iba a salir. Podía sentirlos cerca, así que comenzó a caminar aun más rápido de lo que debía hasta que sintió hablar a alguien.

-¡Por ahí!-Gritó la voz de un chico, voz que no pudo reconocer.

-¡Ey tú, detente!

Hermione había comenzado a correr, sintiendo como cada vez más la alcanzaban, este era el final de sus visitas nocturnas, simplemente el final, ella lo sabía, y también sabía que acabaría ganándose un castigo gratuito, pero como siempre, alguien la salvó de todo aquello.

-Shhh.-Sintió su espalda pegada al cuerpo de un hombre, y la loción de este inundando sus fosas nasales.

Se giró justo después de los prefectos pasaran por delante de ellos.

-Malfoy
-Susurró ella a pocos centímetros de su cara.

El espacio donde se encontraban era pequeño, muy pequeño, haciendo que ambos se tocaran, la mano de él tocaba su cintura, y ella había puesto sus manos en los brazos de él, cada vez más cerca.

-¿No te han dicho que es peligroso salir a estas horas por los pasillos?

Ella sonrió, algo que a él le pareció perfecto, desde que la había visto llegar este año a Howgarts jamás en el poco tiempo la había visto sonreír, pero ella estaba allí sonriéndole, algo tan sencillo como eso.

-¿Nunca te habían dicho que te ves hermosa cuando sonríes?

Ella negó con la cabeza aun sonriendo. Y él por dentro ni si quiera sabía porque había dicho aquello, supongo que porque lo estaba.

-Pues lo estás,-Susurró.- estas hermosa.

Aunque la oscuridad reinaba el lugar, pudo ver como ella se sonrojaba.

-Prométeme que no le dirás a nadie que me has visto caminando por los pasillos a estas horas.-Le susurró ella al oído.- Porque si no, descubrirás quien es Hermione Granger.

 

-¿Qué me das a cambio?-Preguntó él aprovechando el momento.

Ella sabía que lo que estaba a punto de decir, estaba mal, pero no podía dejar que Malfoy le dijera a alguien que transitaba los pasillos de noches, cosa que no hacía, pero simplemente no podía, así que dejando su lado frío, el cual dejó en el primer momento en el que él la salvó, le susurró al oído.

-Lo que tú quieras.

Cuando sintió esas palabras, supo que debía pedirle. Podía pedirle un montón de cosas, una noche con él a solas, una cita, un simple beso, cualquier cosa, pero no fue ninguna de esas, fue algo que llevaba queriendo hacía mucho tiempo.

-Que me cuentes cosas sobre ti, sobre lo que pasa en la vida de Hermione Granger, todo absolutamente todo
¿Qué dices, Granger? ¿Aceptas?

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Theo era el más tranquilo de todos sus amigos, desde las largas charlas que había compartido con su amiga, no había dejado tampoco de pensar en Hermione, quería ser también su amigo, pero Draco se le había adelantado, y vaya que lo había hecho, siempre que lo buscaba estaba al lado de la castaña, leyendo, haciendo trabajos, o simplemente hablando sobre trivialidades, en cierto modo, se sentía bien por los dos, ya que ambos necesitaban aquel tipo de compañía, una compañía que lo entendía todo. Aunque también se preocupaba por Draco, no quería que ella le hiciera daño a su amigo.

Pero últimamente el castaño estaba raro, había compartido una pequeña charla con la rubia, la cual le pedía casi con los ojos suplicantes que la ayudara a recuperar la amistad de Hermione, que la ayudara, algo tan simple como eso.

-Hola, Theodore.-Saludó Luna un día en el que chico se encontraba solo en la biblioteca.

Este la miró extrañado.

-Lunatica
digo Luna.-Dijo retractándose.- ¿Deseas algo?

Esta sonrió sentándose a su lado.

-Si.-Dijo como si fuera lo más normal del mundo.- Necesito tu ayuda.

-¿Mi ayuda? ¿Y en que se supone que podría ayudarte yo?

-Necesito que hagas que me pueda ver con Hermione

-¿No sería más fácil que fueras tú, y hablaras con ella?

-No es tan fácil como eso, si lo intento se alejara de mi, pero si tú logras reunirme con ella cualquier día de estos, sé que no se marchará.

Este se quedo pensativo.

-¿Qué saco yo de todo esto?-Preguntó esta vez con la ceja levantada.

-Una amistad.-Susurró ella.- Mi amistad.

Este negó con la cabeza.

-Quiero algo más.-Dijo mirándola a los ojos.- Pero ya me cobraré el favor que te haré más adelante.

-Gracias.-Susurró ella besando su mejilla.

Y sin decir palabra alguna, la chica se marchó dejando a un Theo confundido por Luna y por Hermione, ¿Por qué había aceptado ayudarla? La verdad es que no tenía idea, pero sí hacia algo bueno por la castaña quizás así se dejaría ayudar por él también, poco a poco Hermione acabaría aceptando la ayuda que Draco, Pansy y él le brindaba. Pero esto solo saldría bien si la amistad de Draco y ella continuaba tal y como estaba, solo así podrían ayudarla

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¡Otro capítulo más!

¿Que pensáis? ¿Aceptara Hermione lo que le dijo Draco? ¿O no?

¡Nos leemos!

¡Besitos!

No quería ir allí, no quería que su primera salida a Hosgmade fuera justamente una cita doble, la cual ella se había negado y resistido a ir, pero ahí estaba Pansy, hablándole y hablándole sobre lo bonito que sería ir las dos juntas a una cita doble.

 

Según la pelinegra los chicos de Ravenclaw era guapísimos, el de Pansy era de cabello castaño con ojos negros como el carbón, alto y delgado, y el de ella era de cabello oscuro, bonitos ojos verdes como el pasto, musculoso y delgado, según ella no era nada comparado con Draco, y tampoco sabía porque se había atrevido a compararlo con él, y posiblemente la respuesta que su subconsciente le daba, era justamente aquella que se negaba a aceptar.

-Vamos.-Suplicaba Pansy haciendo ojitos como una niña pequeña.- Solo será una tarde, iremos a las tres escobas a tomar algo, y después daremos una vuelta por el pueblo, luego nos vendremos al colegio, ¿te parece?

-No sé
-Decía la castaña buscando cualquier excusa para no ir.

-Mira Arnold mi chico, dice que quiere conocerte, ya sabes eres la heroína de la guerra y tal.-Siguió hablando y hablando ella se quedó con el nombre que estúpido.- Y bueno Eric, él es más pasional y reservado, todo un enigma, también desea conocerte y hablar contigo, dice que eres muy guapa.

La castaña negó con la cabeza, sin saber qué hacer, sabía que aquella chica haría cuanto estuviera en sus manos para que Hermione acabara yendo, aunque pensándolo bien aquel fin de semana, él estaría todo el día haciendo pruebas con el doctor Smith y cuando le tocara verlo, ya estaría dormido, la misma señora Dooley le dijo que se tomara un descanso para estar con sus amigos, ella rió ante aquel comentario. Prefería quedarse leyendo toda la tarde, incluso con Draco, en realidad deseaba estar en su compañía para decirle si aceptaba o no, para que callara aquella boquita tan linda que tenía. Así que pensándolo bien, acabó aceptando sin más.

-Está bien.-Dijo resignada recibiendo un grito de alegría por parte de la chica.

-¡Genial!-Dijo esta abrazándola, mientras que por la puerta entraban Theodore y Draco.

Hermione ante aquel abrazó intento corresponderlo sin parecer muy fría.

-Mañana iré a tu habitación para que nos arreglemos juntas, y para arreglarte tu cabello, y tú lo hagas con el mío.-Dijo esta sonriendo a más no poder.

-¿Qué ocurre?-Preguntó Theodore, mientras Draco servía dos vasos con whiskey.

-Hermione vendrá a la cita doble, conmigo.-Dijo esta feliz abrazando al castaño, y dándole un beso a Draco en la mejilla.- Erik quedará embobado con ella.

Pansy salió de allí dando pequeños saltos como niña pequeña, ambos amigos se miraron a los ojos sin decir nada para después posar la mirada en ella, Hermione solo se encogió de hombros recostándose en el gran sofá dejando su falda más arriba de lo normal.

-¿Cómo es que has aceptado?-Preguntó Theodore sonriendo.

-Ni si quiera se yo como acabé aceptando.-Susurró esta.- No me apetece mucho ir con el tal Erik, ese.

Draco rió.

-No te preocupes, nosotros siempre vigilamos a los chicos con los que sale Pansy.-Dijo mirándola, pero más a sus piernas que a la cara.- Ya sabes para asegurarnos que son buenos chicos, iremos mañana a vigilaros, no estarás del todo sola.

-¿Enserio?-Preguntó esta mucho más aliviada.

 

-Claro.-Dijo Theo dándole un sorbo a su vaso.- Estaremos allí, así que si ese tal Erik intenta sobrepasarse, las pagará.

Draco asintió sonriéndole, dándole a entender que tenía toda su confianza.

-Gracias.-Susurró está cerrando los ojos mientras imaginaba que la persona con la que saldría al día siguiente no era el tal Erik, sino un chico de ojos grises, al instante desechó aquel pensamiento.

-Creo que me iré a dormir.-Dijo Hermione levantándose y observando a Draco.- No deberías beber eso, te hace mal.

-¿Te preocupas por mí, Granger?-Susurró este.

Ambos se habían olvidado que en la sala había una tercera persona.

-Malfoy.-Susurró esta reprendiéndole.

-¿Quieres probarlo?-Preguntó él levantándose hasta quedar a centímetros de ella.

-No creo

-Vamos.-Dijo este levantando el vaso para entregárselo.

Ella lo cogió observando el color amarillo de este, y sin pensarlo mucho, ya que no sería la primera vez que probaba el alcohol, pero el whiskey de fuego jamás, posó sus labios en el mismo sitio donde estuvieron los de Draco antes, y bebió de un trago sin despegar sus ojos de él. Sintió como el liquido bajaba por su garganta sintiendo el ardo de este, dejando un sabor diferente.

Cerró los ojos frunciendo el ceño.

-Sigo diciendo que no deberías tomar esto.-Le tendió el vaso intentando pasar por su lado.

Este con un brazo rodeo su cintura, quedando su cara pegada al oído de ella.

-Y yo sigo pensando que te preocupas por mi.-Susurró en su oído, dándole un pequeño beso.

Ella cerró los ojos sintiendo un pequeño cosquilleo en su barriga.

-Eres un idiota.-Dijo sonriendo sin que se diera cuenta para dirigirse hasta su habitación.

Porque para que íbamos a estar con cosas, ella se preocupaba por él.

Una vez la chicha estuvo en su habitación con la puerta cerrada, Theo miró a su amigo con una sonrisa y negando con la cabeza, Draco solo atinó a sentarse, sin decir nada, sabía que el pesado de su amigo lo haría volver a hablar, y él no tenía muchas ganas de contestar a sus estúpidas preguntas.

-Ya te lo dije, no te enamores de ella.-Dijo Theo ganándose una mirada de odio por parte del rubio.

-Y yo te digo que solo estamos en proceso de ser amigos, así que no te preocupes.

No había logrado descansar demasiado, no paraba de pensar en aquel cosquilleo que sintió la noche anterior cuando Draco le habló de aquella manera tan sensual a su oído, y aquellos ojos grises que se aparecían cada vez que ella cerraba los ojos, no ayudaban mucho.

Se dio una larga ducha, disfrutando de el agua caliente y su jabón de aloe vera, después de aquello se dirigió a la cocinas para buscar algo de comida y desayunar en la cama, mientras hablaba con él por teléfono antes de que se fuera hacer aquellas famosas pruebas.

-¡Vamos, vamos! Arriba Hermione, hoy es el gran día.-Dijo Pansy entrando a su habitación mientras que ella aun seguía con el pijama.

-Es temprano aun, Parkinson.

-¡Pansy! Llámame así.-Susurró dejando un vestido gris sobre uno de los sofás.- Comencemos a arreglarnos ahora, que mi cabello necesita mucho trabajo.

Hermione se había sentado en la cama al verla entrar, y ahora solo al escuchar aquello y al ver una silueta en la puerta, se dejo caer en la cama tapándose la cara con una almohada, maldito el día en que había aceptado ir con ella.

 

Pansy se había arreglado lo que más había podido, llevaba un vestido gris pegado al cuerpo de manga larga, dejando un escote bastante pronunciado, con una botas que le llegaban hasta las piernas de color negro, para después ponerse su abrigo, todo muy sofisticado pensó Hermione.

Ella odiaba utilizar vestidos en invierno, sobre todo si salía, no es que le molestase, pero es que hacia tanto frío en Hogwarts, que de solo pensar en ello se congelaba.

La obligó a colocarse aquel vestido, era de color azul con un escote de corazón, mangas tres cuarto y bastante corto y también pegado al cuerpo, las medias eran negras, y sus botas del mismo color que la medias. Era la primera vez que no se sentía ridícula, es más pensó que estaba muy guapa, algo que no le diría a la pelinegra.

Se maquilló un poco y dejó su cabello largo con sus rizos bien formados.

-Estamos listas.-Dijo Pansy mirándose al espejo.- Es hora de irnos.

Hermione solo sonrió colocándose su gabardina y una bufanda azul.

La cita estaba yendo bastante bien, ella hablada de vez en cuando con el tal Erik, que realmente había quedado embobado con ella, no le quitaba los ojos de encima, y cada vez que podía se acercaba aun más a la chica. Algo que a Draco le molestó bastante, quería acercarse hasta la mesa en la que estaba y golpear la cara de niño bonito de aquel chico, si no hubiese sido por Theo, él ya lo hubiese hecho.

Salieron de allí, cada uno con sus respectivas parejas, Pansy y el tal Arnold, se habían ido a dar una vuelta, diciendo que volverían antes de que fuera el toque de queda, mientras que ellos se iban por otro sitio. Eso no le agradó mucho a Hermione.

Por otro lado Theo y Draco se habían separado para seguirlos, el primero a Pansy, y el segundo a la hermosa de Hermione.

-Así que eres de Londres.-Dijo Erik acercándose a la chica.

-Si.-Susurró esta alejándose.

-¿Sabes que, Hermione?-Susurró el acercándose mucho más cerca de ella, hasta acorralarla contra una pared.- Llevo queriendo besarte desde que te vi con aquel vestido, y porque no, también quitártelo.

Estaba nerviosa, pero no se dejó intimidar por él.

-¿Así?-Respondió esta al ver como el asentía con una sonrisa coqueta.- Yo que tú no lo haría.

-¿Por qué, no? Si tus labios están tan apetecibles
-Esta vez solo un par de centímetros los separaba. -Y ese vestido

Draco, por favor, aparece pensaba la chica.

-¡Suéltame!-Gritó ella al ver como la cogía de los brazos, y posaba sus labios a la fuerza en los de la chica.

Sentía un asco, con aquel chico, que la besaba y tocaba su espalda y cintura como si ella fuera su novia, intentaba con todas sus fuerzas separarse pero el chico era mucho más fuerte, el beso que Erik tanto había ansiado, fue parado por una fuerza, Draco había golpeado al chico, no una vez, si no más tres.

-¡Draco!-Gritó Hermione.- ¡Basta le vas hacer más daño!

Intentó separarle, hasta que Malfoy se dio cuenta, y se levantó cogiendo las manos de la chica mientras la miraba por todas partes, sobre todo su rostro, estaba exaltado.

-¿Estás bien?-Preguntó en un susurró.- ¿Te ha hecho algo más este hijo de
?

-Tranquilo.-Susurró esta pegando sus ojos a los de él.- Estoy bien.

 

-Vamos.-Dijo cogiendo la mano de la chica saliendo de allí, dejando a al chico inconsciente.

No hablaron en todo el trayecto, la chica no decía nada, mientras él no soltaba su mano y caminaba rápido hacia algún sitio sin saber dónde ir exactamente. Estaba enfadado, a más no poder, no con la chica, si no con ese cabrón que se había atrevido a tocar a su Granger. Caminaron un poco más hasta llegar a un sitio dónde no había ninguna alma, con un banco en medio de todo aquello, se sentó sin aun soltar la mano de la chica, y la atrajo hacia así.

Ella dejó caer su cabeza en el hombro de él.

-Lo siento.-Susurró cerrando los ojos.- He arruinado tu tarde, no debiste haberme seguido.

-¿Estas tonta, Granger?-Preguntó enfadado.- No sabes cómo me alegro de haberle dado una buena a ese estúpido, jamás dejare que se vuelva a acercarse a ti, ¿lo comprendes? ¿Qué hubiese pasado si yo no hubiese estado allí?

-Draco
-Susurró ella por primera vez su nombre.- Yo
estoy bien.

-Lo sé.-Dijo besando su cabello, estas bien a mi lado pensó.- No dejaré que te haga daño, Hermione, ni él ni nadie.

-Gracias por todo.-Susurró ella, y no solo le daba las gracias por aquello, sino que también por todas aquellas tardes, por todas la tazas de té que él le dio, por quedarse en vela con ella estudiando, por simplemente ser él, sin ninguna máscara de frialdad, sin nada más que ellos dos.

-¿Eso quiere decir que me contaras todo?

Ella sonrió, esta vez lo hacía de verdad, como siempre sonreía con él, se acercó a su rostro sintiendo su aliento sin despegar sus ojos de los él, y besó su mejilla pálida y suave.

-Si, Draco.-Dijo pegando su frente en la mejilla del chico.

Aquel contacto bastó para saber que ella le diría todo, de ahora en adelante todo sería diferente con ella pensó él, que ingenuos eran.

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¡Aquí va otro capítulo!

¡Ahora contestaré a todos los comentarios, siento mucho no haberlo hecho antes!

Espero que sea de vuestro agrado...

¡Besitos!

Llevaban hablando durante un largo rato, había comenzado él con pequeñas cosas, contándole recuerdos que tenía él de pequeño, las cosas que hacia los días libres, los lugares que había visitado, como se divertía con su madre, todas aquellas cosas que le contarías a un amigo. Ella por su parte comentaba y de vez en cuando sonreía, cosa rara en ella, pero con él casi siempre dejaba su máscara de frialdad a un lado.

Había aceptado, porque en realidad Draco se había comportado con ella muy bien, vamos realmente bien, y sentía que era de confianza, se lo había demostrado poco a poco, pero al fin y al cabo lo había hecho. Era el momento de contarle lo que le ocurría, y él lo deseaba y esperaba con toda su alma.

-¿Así que sabes tejer?-Preguntó ella burlona.

-Claro
mi abuela me enseñó de pequeño y me obligaba a hacer bufandas con ellas.

Ella sonrió de manera burlona.

-Quien lo diría
El gran Draco Malfoy sabe tejer

-No seas mala
-Dijo este mirándola a los ojos.- Es tu turno, cuéntame.

Comenzó a relatar a partir de lo once años, contándole cosas desde ahí. Habló y habló a veces siendo interrumpida por él, con sus comentarios sarcásticos y otras simplemente sonriendo. Cada vez se acercaba más y más a la guerra y eso significaba que pronto sabría lo que le había ocurrido. No supo en que momento comenzó a hablar sobre Harry y Ron, ni si quiera había hablado sobre el verdadero problema, hasta que él la atacó diciendo algo que no le gustó para nada.

 

-¿Qué has dicho?-Preguntó esta sintiéndose dolida y enfadada.

-Yo
yo no quería decir eso.- Habló al instante dándose cuenta de su error.

-¿No querías no?-Dijo alzando la voz ya que estaban solos.

-Granger cálmate.

-¿Yo soy aquí la cobarde, no Malfoy?-Dijo con los ojos cristalinos por las lagrimas.- ¿Me lo dice el que fue incapaz de pedirle ayuda a Dumbledore, verdad?

Ambos se habían levantado del asiento.

-¡No vayas por ese camino, Granger!-Habló mirándola a los ojos sintiéndose completamente estúpido.

-¡¿Por qué camino, Malfoy?!-Gritó ya con la lagrimas cayendo por sus mejillas.- ¡Creí que después de estas semanas podía confiar en ti! ¡Pero ya veo que no!

-¡Puedes hacerlo!

-Eres un maldito mortifago

-¡Granger!

-¡Un maldito hijo de otro mortifago, ya veo a quien saliste!

-¡Granger!

-¡No hay Granger que valga, Malfoy!

-No quería juzgar
-Pero no pudo acabar porque ella se le había levantando.

-¿¡Juzgar que!? ¿¡Mi dolor!?-Gritó limpiándose las lagrimas.- ¡No, no! ¿¡Sabes que Malfoy!? ¡No te atrevas a juzgar mi dolor, ni menos por lo que pase con ellos! ¡No sabes nada de mí!

Lo miró a los ojos y caminó hacia la salida de aquella clase.

-No vuelvas a dirigirme la palabra, porque no pienso contestarte.

-Granger
por favor.

-No sé cómo pude ser tan estúpida.

Cerró la puerta de golpe comenzando a llorar a más no poder, no entendía porque lloraba, no sabía si fueron por las palabras que él había dicho, o porque le había dolido que vinieran de él. ¡Joder! Llevaban unas semanas juntos casi como amigos, hablando y hablando, sintiéndose a gusto, compartiendo juntos momentos maravillosos, y ahora venia él y lo jodía todo, ¿Por qué la vida se empeñaba en hacerle eso? ¿Por qué había dicho lo que había dicho si no lo sintió? ¿Por qué hizo sentir a Malfoy como una mierda?

Sus lágrimas caían descontroladamente por sus mejillas, sentía un extraño dolor en su pecho, ese dolor inexplicable que la hacía sentirse aun peor. El mundo se le caía encima, lloraba porque en el poco tiempo que habían compartido, se había sentido especial a su lado, quería algo imposible, y ahora le había hecho daño a él.

-Vaya
veo que has vuelto ¿Y Draco, Granger?

-Que le den.-Susurró esta algo que Daphne no oyó.

-¿Ya te lo has follado, no? Solo hay que ver tu cara para saber que te ha roto el corazón
pobre Granger.

Blaise rió la gracia de Daphne, que no tenía gracia alguna, mientras que Theo observaba con pena a Hermione acercándose a ella.

-¡Si, me lo follé! ¿Contenta?-Gritó enfrentándola.

No lo había hecho, pero estaba cabreada a más no poder, y esa chica sacaba el lado malo de ella.

-Baja esos humos, Granger

-¡No me digas lo que tengo que hacer!

Theo ya estaba cerca de ella, pero aun no había dicho ni una palabra.

 

-Eres una zorra.-Dijo esta sonriendo con malicia, Hermione por entonces ya no se aguantó.

Y lo que vino después no lo pudo evitar, descargó toda su rabia y dolor que tenia dentro guardado, lo descargó con Daphne, que no tenía la culpa, pero lo hizo. Se abalanzó sobre ella dándola golpes, y a la vez recibiendo ella uno que otro, Hermione era mucho más fuerte, Theo alcanzó a cogerla por la cintura separándola, tenía el labio sangrando, mientras que Daphne solo sangraba por la nariz y no habría el ojo izquierdo. Blaise corrió a ayudarla, levantándola y saliendo de allí lo más rápido posible.

-¡Suéltame!-Gritó ella llorando y gritando a la vez.

-¡Hermione, cálmate!-Gritó Theo siguiéndola.

-Déjame, en paz.-Suplicó ella girándose para mirarlo a los ojos y entrar a su habitación.

Dejame, en paz era lo único que escuchaba Theodore en su mente, y la imagen de aquellos ojos llenos de dolor y dolor no dejaban de atormentarlo, ¿Qué había hecho Draco, esta vez? ¿Por qué ataco a Daphne, si ella no era así? ¿Por qué sentía que Hermione, había sufrido mucho más de lo normal? La única persona que podía arreglar todo esto era Pansy, que ni si quiera sabía dónde estaba. Lo único que escuchaba era cosas quebrándose, ruidos de cosas tirándolas al suelo, y llanto, un fuerte llanto.

Pero como siempre y por mucho que a Draco se negará a escucharle, él sabía que Hermione en aquellos momentos era como de cristal, cualquier cosa que le dijeran le caerían mal, fue por eso que le había dicho a Draco que no la cagara con la chica.

Por otro lado Draco que seguía en shock, porque la había cagado, había hecho justo aquello que Theodore le advirtió con tanta tranquilidad que no hiciera, y a la primera de cambio la atacaba, ¿Por qué se sentía como una vil persona? ¿Por qué no podía parar de pensar en las palabras dichas por ella? ¿Por qué sentía que todas aquellas semanas y horas compartidas con la chica se habían ido a la mierda? ¿Por qué no podía parar de pensar en sus ojos llenos de lágrimas? Porque le importaba, le importaba muchísimo.

-Me importas, Granger.-Susurró él cuando ella se había marchado.- ¡Me importas, joder!

Ya estaba, ya lo había dicho. Y ahora sí que no había vuelta atrás.

Tenía tanta rabia consigo mismo, que todas la mesas y sillas estaba tiradas por cualquier parte, algunas rota y otras, no, mientras el golpeaba con más y más fuerza la pared con el puño cerrado. No pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas, con fuerza se los limpió, él no podía llorar, ni menos por ella, pero lo necesitaba joder, aun así no lo hizo. Salió hecho una furia hacia la torre, debía hablar con ella, debía disculparse.

Entro golpeando la puerta, sin darse cuenta que su mejor amigo estaba observándolo. Lo interceptó antes de que se acercara a la puerta de Hermione.

-¡Para, para, para!-Dijo Theo empujándolo.

-Necesito.-Dijo este con furia.- hablar
con
ella. ¿Lo entiendes, Theodore?

-No es el momento.-Habló empujándolo otra vez.- Espera hasta mañana.

-¿No lo entiendes, verdad?

-Draco.

-¡Granger!

-¡Para!-Gritó el castaño enfadado.-¡Ve a tu habitación y tranquilízate! Luego si quieres, hablamos.

-Que te den.-Dijo Draco saliendo de allí y tirando de paso un florero.

 

Los días siguientes casi no se le vio el pellejo a Hermione, no había salido hasta el martes por la mañana, pero tampoco había ido a desayunar, ni menos a cenar. Nadie sabía donde se metía, solo la veían sentada siempre en la última fila, con aquella mirada perdida, y otra vez con sus ojeras.

Durante las semanas siguientes nadie la veía ni en la cena ni en los desayunos, menos en la biblioteca, y pareciera que en la torre ella ya no vivía, la puerta de su habitación siempre estaba cerrada, y por la noches se escuchaba desde la habitación contigua un llanto ahogado y lleno de dolor.

Había recibido una llamada el mismo día en que había peleado con Draco, una llamada que acabó destruyéndola por completo.

-Ha tenido una recaída, Hermione.-Decía el doctor Smith con voz pausada al escuchar el llanto de la chica.- Casi le perdemos

Lloró con el teléfono pegado a su oreja sin decir aun nada.

-¿Está bien, verdad?-Dijo con rapidez.

-Si
-Susurró él al otro lado.- Ahora le tenemos en observación, pero esta delicado de salud. Lo siento por no poder avisarte antes, a estas horas pensamos que estarías durmiendo. Como no apareciste hoy

-¿Puedo-puedo ir ahora?-Preguntó ella con un nudo en la garganta.

-Lo sentimos, pero no puedes. Esta en observaciones, y bueno tú debes de descansar.

-Sé que esta ahí la señora Dooley, quiero hablar con ella.

Sintió como le pasaban el teléfono a la mujer mayor, mientras ella intentaba calmar su llanto.

-Cariño
-Susurró ella al sentir el llanto de la chica.- Tranquila

-Cuídamelo
por favor
es lo único que me queda.

-Lo haré
lo haré, será como si fuera de mi familia, no te preocupes.

-Gra-gracias.

Y lloró durante toda la noche, como si el mundo se le fuera a acabar, lloró por él y por Draco, porque el rubio se había convertido en alguien importante, y lloró hasta que se quedó sin lágrimas, hasta que no hubo ni una gota de agua en su cuerpo, hasta que sus parpados se fueron cerrando poco a poco, hasta que sintió que no había nada bueno en su vida, que no fuera él, su niño, que no fuera Draco

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Ya podeís ver que Hermione también esta como aceptando sus sentimientos hacía el rubio... Y esperemos a ver que pasa con Draco, que es lo que hará.

Era necesario el capítulo para la evolución de la relación de estos dos.

¡Espero que sea de vuestro agrado!

¡Besitos!

No tenía ni idea de que hora era, ni porque estaba allí aun con la luz apagada, pero ahí seguía, sentando en el sofá más grande, mientras sus compañeros de torre dormían plácidamente, él lo único que sabía era que necesitaba estar con ella, y por eso estaba aun en la sala, esperándola.

Había querido hablar con ella durante días, incluso la había intentado seguir, pero cualquier cosa que él intentase, ella siempre iba un paso por delante, y no lo dejaba acercarse. Era desesperante, no poder si quiera tocar su mano, o simplemente verla a los ojos. Pero sabía que esta noche la chica no se le escaparía por nada del mundo, esta noche lograría hablar con ella, y si Hermione se negaba la obligaría aunque fuera a la fuerza.

Recordaba perfectamente la charla que había tenido con Pansy, el mismo día que él se había atrevido a decirle aquello.

 

-Sabía que estarías aquí.-Susurró ella sentándose al lado de él.- ¿Qué ha pasado, Draco?

Draco no contestó, sabía por inercia que Theodore había manado a Pansy a hablar con él, pero lo que menos quería ahora era escuchar los típicos sermones que la chica tenía preparado para él.

-Nada
-Habló casi en un susurró apenas audible.

-¿Nada? No creo que nada, sea tan importante como para que estés así.

-¿Qué
que haces cuando dices algo que no pensaste delante de una persona que te importa?-Preguntó jugando con sus dedos.

-Intentar remediar mi error.-Contestó ella.- Intentar hablar con la persona y explicarle el porqué de lo que dije.

-¿Y si esa persona no quiere hablar conmigo? ¿Qué hago, entonces?

Pansy negó con la cabeza, esta vez sí que no tenía palabras para expresarse, ella jamás necesitó hacer ese tipo de disculpas, o paso por alguna situación similar, no sabía que decirle.

-¿Y tú le importas a esa persona?

Draco la miró.

-Eso creo

-Pues en algún momento tendréis que hablar, Draco. Mira en este mismo instante esa persona debe de estar vulnerable, y cualquier cosa que tú le digas, le entrara por un oído y le saldrá por el otro. Es mejor que le des tiempo.

Y era cierto, Pansy aquella tarde tuvo la razón, Hermione estaba muy vulnerable como para que las palabras que él le dijera significaran algo, pero es que le dolía tanto el pecho que de pensar que ella estaba aun peor, lo hacía querer hacer algún tipo de locura.

Por otra parte Hermione le echaba de menos, no sabía hasta qué punto se podía echar de menos a alguien, pero si hubiese una escala del uno al cien, ella lo extrañaba mil veces más que cualquier otra persona.

Sin embargo su orgullo la obligaba a no acercarse a él, la obligaba a no hablar con él, a alejarse de él. Pero en su corazón sabía que estaba mal, quizás debió dejar a Draco expresarse mejor, no estar tan a la defensiva, a retractarse, y aunque él lo hubiese hecho, nada hubiese cambiado. Durante las semanas que pasaron, cada día que no estaba con él, era un suplicio para ella, en tan poco tiempo se había metido tan dentro de su corazón, que ahora ya no podía sacarlo de allí.

Extrañaba sus tardes de silencio, sus noches de estudios en vela, aquellas tazas de té dulce que Draco siempre le llevaba, simplemente extrañaba todo que tuviera que ver con él.

Aquella tarde justo después de volver del hospital, recorrió todo el castillo a oscuras, hasta dar con el lugar que llevaba echando tanto de menos. El lugar donde ella lloró por Ron, el lugar donde Harry la consoló.

-Hermione.-Susurró un pelinegro bajando las escaleras hasta llegar a su lado.

Era patético, es decir, patético estar allí como lo estuvo hace años atrás esta vez sufriendo por una persona diferente, aun así sentía la necesidad de rondar por esos lados.

-Potter.-Susurró ella indiferentemente.

¿Potter? Se preguntó él mismo, podía sentir el dolor de su corazón, y el dolor de ella al llamarlo de aquella manera. Pero sabía que él para ella ya no era nada, más que un compañero de clase, que equivocado estaba.

-¿Qué haces por aquí?

-Nada que a ti te importe.-Susurró ella mirando hacia la ventana por la que entraba el aire.

 

-Tú no sueles venir por los lados de los leones, es obvio que me importa.

Ella rió con burla.

-¿Así?-Preguntó con sorna.- ¿Por qué no mejor llamas a Ronald y hablamos como los viejos tiempo?-Dijo sarcásticamente, algo que al pelinegro no le agradó mucho.- ¡Oh, es verdad! ¡Ya no somos amigos! Que pena

-Has cambiado.

Ella volvió a reir.

-Salta a la vista, Potter.

-¿Desde cuándo me llamas así?

-Desde el momento en que no fuiste capaz de retractarte y abandonarme como lo hiciste hace meses.-Susurró ella levantándose.- ¿Pero sabes que, Potter? Es que estoy mucho mejor sin ti y sin el idiota de tu mejor amigo, que ambos sabemos que no es bueno para nada. En fin, ha sido agradable hablar contigo.-Esta vez lo miró a los ojos.- Que tengas una bonita noche.

-Necesito hablar contigo, Hermione
. Yo lo siento

Se giró esta vez para enfrentarlo.

-Nada de lo que me vayas a decir, me importará algo, ¿lo entiendes, Potter? -Dijo con rabia.- Así que yo en tu lugar me haría la idea de no volverme a hablarme jamás, ¿no era eso lo que querías tú? Pues bien Potter, déjame decirte que lo has conseguido.

-Hermione.-Susurró intentando arreglar todo eso, sus ojos mostraban dolor y ella podía verlo.

Sin embargo, se marchó sin decir nada más. No esperaba encontrarse con él, no esperaba que Harry le dijera esas cosas, y todo era una vil mentira, porque muy en el fondo de su corazón ella sabía que si le importaba Harry, que si estaba dispuesta a perdonarle, a darle una segunda oportunidad, pero también sabía que ahora no era el momento, porque simplemente estaba demasiado vulnerable.

A veces cuando el sueño por las noches no venía a ella, pensaba en como hubiesen sido las cosas si Harry no la hubiese abandonado, si no se hubiese marchado de su lado, quizás seguiría en Griffyndor y no en Slytherin, estaría con él en todo momento, probablemente no hablaría con Draco por nada del mundo, sabiendo que Harry no la dejaría, y no hubiese tenido aquella tan estúpida y desastrosa cita.

Pero no cambiaba por nada, absolutamente por nada del mundo, las semanas que había compartido con Draco, ahora más que nunca lo necesitaba a su lado, ella lo sabía, había creado un sentimiento diferente, aunque se negara por completo a aceptarlo, pero el sentimiento estaba allí, y no pensaba marcharse.

Necesitaba perdonarle, también porque pronto vendrían las vacaciones de invierno, y no le vería más, hasta de vuelta a la escuela, en cierto modo, no quería perderle. No podía perderle, Draco simplemente se había convertido en alguien sumamente importante en su vida, y eso no iba a cambiar.

Caminó con parsimonia, tranquilamente ante la oscuridad de la torre, sintiendo como alguien la cogía por la cintura, aferrándose a ella con sus musculosos brazos.

-Que

-Granger.-Susurró él a su oído.-Tenemos que hablar

-Suéltame.-Protestó ella al sentir su brazos rodearla.

-Hermione

-Draco
.suéltame.-Dijo intentando zafarse algo completamente estúpido, ya que el chico era mucho más fuerte que ella.

-No.

-Por favor, Draco.-Suplicó ella sintiendo como sus ojos se volvían acuosos.- Déjame ir

 

-No.-Dijo firmemente con cierto tono meloso.- No te dejare ir
no hasta que hablemos.

-Por favor
No hagas esto más difícil de lo que ya es..

-Debemos hablar
necesito hablar contigo
necesito que me perdones.

-¿Qué cambiaria, Draco? ¿No te das cuenta? -Preguntó dejando caer sus lagrimas.

-Eres tú la que no se da cuenta de nada

Ella sabía que si él la miraba a los ojos con aquellos ojos tan suyos caería rendida ante sus brazos, pero le necesitaba, estaba tan confundida.

-Sé que lo que dije estuvo mal.-Susurró él buscando sus ojos.- Y lo siento
lo siento con toda mi alma, no debí comportarme así.

Ella negó con la cabeza dejando caer algunas lágrimas.

-Perdóname

-Yo soy la que debería disculparse.-Susurró ella colocando sus manos en los brazos de este.- Dije cosas que no debí haber dicho.

-No, no dijiste nada que no supiera, o no me hayan dicho antes.-Habló el cerca de sus labios.- Ya no tengo ganas ni fuerzas, para alejarme de ti, Hermione
necesito tu perdón.

Cerró sus ojos fuertemente, y otra vez aquel sentimiento apareció ante ella.

-Podemos ser amigos o podemos enamorarnos.-Susurró ella.- Pero ambas cosas no se pueden, Draco.

-¿Qué es lo que deseas tú, Hermione?

Ella sabía lo que deseaba, joder lo sabía desde hacía mucho tiempo, pero decirlo en voz alta significaría aceptarlo ante él, y él la hacía sentir débil, pero por sobre todas la cosas la hacía sentir especial.

-Tranquila.-Susurró entendiéndola.- sé que me lo dirás, no te preocupes.

Y ahí estaba él, jamás la presionaba para que dijera algo que ella no quería decir, no como Harry y Ronald, no, él era diferente. Y muy en el fondo sabía que él estaba roto de la misma manera en la que estaba ella, ambos se necesitaba, ambos se complementaban mutuamente.

-Te perdono, Draco.-Dijo al fin después de un largo rato.

Este sonrió, observándola con amor, besó su mejilla aun mojada por las lágrimas que ella había derramado anteriormente. Y luego la comisura de sus labios.

Pudo sentir el pequeño cosquilleo que sintió la otra vez, pero este era distinto, este era mucho más fuerte. Sus respiraciones comenzaron a agitarse, un movimiento más y sus labios ya estarían unidos.

Fue un pequeño contacto, y luego otro, como si a ambos les doliese besarse, pero en realidad lo deseaban con toda su alma.

Por fin se había hecho realidad el tan esperado y deseado beso.

No profundizaron el beso hasta que ella comenzó a caminar hacia atrás dirigiéndose hacia la habitación de la chica, cayendo ambos en la espaciosa cama. Se besaban con rapidez y a la vez lento, sintiéndose, probándose, pensando en lo exquisito que era probar aquellos labios, en lo maravilloso que se sentía besar lo labios fríos de Draco, abrió aun más su boca sintiendo como la lengua de él comenzaba a jugar con la de ella.

-Quédate esta noche conmigo
-Susurró ella a su oído.- Solo para dormir, para sentir que esto no es un vil sueño, para sentir que es real.

Y así, sintiendo como él acariciaba cada parte de su cuerpo, mientras ella correspondía gustosa, se les fue pasando la noche. Era como si dos almas gemelas se hubiese reencontrado, como si el mundo fuera tan solo un pequeño punto en el universo, como si ambos estuvieran completamente enamorados el uno del otro. Como si todo fuera un sueño

 

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Lo siento por actualizar tan tarde, mi computadora me ha dado muchos problemas.

¡Espero que sea de vuestro agrado!

¡Por fin el deseado beso!

¿Como serán las cosas de ahora en adelante entre nuestro bello rubio y la castaña?

¡Nos leemos!

¡Besitos!

Abrazados habían dormido durante toda la noche,sintiendo sus respiraciones acompasada, sintiendo como él la abrazabaposesivamente, considerando que ella ya era suya, y sintiendo como ella hundíasu cabeza en el pecho de este.

Se sentían como en el mismísimo cielo, ella hubiesedeseado despertar a su lado y verlo a él ya con los ojitos abiertos, pero poruna llamada de tuvo que marchar dejándolo allí durmiendo en su habitación,besando su labios para después marcharse.



Me hubiese encantadoquedarme mucho más tiempo a tu lado, pero he recibido una llamada y he tenidoque dejar Hogwarts antes de las vacaciones, solo serán tres días sin mí, esperoque puedas sopórtalo antes de ir a tu casa, en fin, te espero este sábado, séque sabrás encontrarme.

Besos.

Hermione Granger.



No le había dejado ni una dirección o algo por elestilo, pero él no estaba del todo preocupado, un poco molesto por no podervolver a besar su labios, y a pegar su cuerpo contra el de él, sin embargo elera Draco Malfoy, encontraría a la chica sin ninguna dificultad alguna. Con unasonrisa en los labios, sintiendo el olor a vainilla impregnado en su cuerpo, selevantó observando la habitación de ella, todo sumamente ordenado, incluso enel lado en que había dormido estaba ordenado.

Pero solo un par de cosas llamaron su atención,cuadros de fotos sin movimiento alguno, observó a la pequeña Hermione con suspadres, luego otra con un bebe en brazos, después otra al lado de un chico, ypor ultimo casi detrás de todas estas, casi sin dejarse ver, había una de ellay Potter, en movimiento, riendo como que no quiere la cosa, para despuésabrazarse.

Sintió celos y rabia a la vez, sabiendo que Grangerahora era de él, sabía que ese termino no le gustaría a ella, pero tambiénsabía que acabaría siendo suya completamente, no la dejaría escapar.

-Creí que nunca vendrías a desayunar.-Habló Theohaciéndole un sitio para que su amigo se sentara.- ¿y esa sonrisa?

Draco negó con la cabeza.

-Me ha perdonado.-Susurró al fin, viendo comoTheodore levantado una ceja y sonreía.

-Debo suponer que no dejaste que se marchara hastano hablar, ¿verdad?

-Tú lo has dicho

-Muy Malfoy
-Habló este.- ¿Y donde esta?

-Ha tenido que irse de Hogwarts.-Dijo sin más él.-Pero iré a por ella este sábado.

-¿Una cita?

No había pesando si era una cita del todo, porque nolo era, aunque si él se lo insinuaba ella seguramente acabaría aceptando conuna sonrisa en los labios.

-No exactamente

-Bien.-Habló Theodore tomando de su zumo.

-¿Por qué decías que me iba a hacer daño?

Theodore dejó su vaso para mirarle esta vez mejor.

-¿Y no lo hizo?-Preguntó viendo la cara de Draco,que era pregunta.- Solo teníamos que verte la cara, ojeras ¿desde cuándo Malfoytenía ojeras? Estabas igual que en sexto año, justo antes de la guerra, y debodecirte que has adelgazado un poco. No estabas bien Draco, se notaba akilómetros tu sufrimiento por ella.

 

Tenía razón, porque joder Theodore siempre teníarazón, ella le había hecho daño y él había sufrido, pero no le había causadotanto daño, como el que le causo él a ella, así que de todas formas no teníanada que reprocharle a la chica.

Los días sin ella, aquellos malditos tres días, habíansido una completa tortura, mucho peor que las semanas en las que estuvieronenojados. Ansiaba que llegara el día sábado, sabía lo que haría, tomaría eltren hasta llegar a Londres, donde su queridísima madre lo esperaría, iría a sucasa, se daría una larga ducha, se arreglaría para después ir a por la chica.

-¿Cómo ha ido el colegio?-Preguntó su madre dándole unabrazo con amor.

-Bien, madre.-Susurró este subiendo al coche.

-¿Han cambiado a mucha gente este año, cariño?

-No ha mucha.-No hablaría de Hermione, aun no.- Toryse ha ido a Ravenclaw, por lo demás todo está bien.

-Oh, esa chica es muy inteligente.

No hablaron mucho más que cuatro cosas, desde lamuerte de Lucius y los meses separados, la relación madre e hijo se habíaestrechado un poco, aunque él bien sabía que pronto todo volvería a estar biencon ella, muy pronto.

-Saldré esta tarde, madre.-Susurró él.- Si no temolesta claro

La mujer sonrió, de aquella manera tan elegante quetenía, sabía que su hijo iría con una chica, aun así se alegraba por él.

-¿No te quedaras a comer?

-No creo
lo siento.-La mujer negó con una sonrisa.-Mañana si que estaré aquí para desayunar juntos, y contarte como han ido lascosas.

-No hay ningún problema, yo iba a salir de todasformas.

No dijeron nada más.

Por otro lado Hermione había llegado a su casa elmismo miércoles por la mañana, con un traslador, había pasado los siguientes enel hospital, revisando papeles, jugando con él, comiendo a su lado,observándole dormir, ella tenía claro que este fin de semana no podría ir averle, por eso mismo había pedido salir antes de las vacaciones. Y así poderestar con Draco, durante todo el fin de semana, pero esto solo ocurriría si élaceptaba, obviamente.

Tenía más que claro que Draco no tardaría mucho enencontrarla, y aparecer delante de ella para después comérsela a besos, ahoraera el momento de abrirse con él, de contarle absolutamente todo, y hoy mismocomenzaría.

-Te he extrañado.-Se sinceró él a su oído,cogiéndola desde detrás por la cintura, sintiendo como ella ladeaba su cuelloal sentir los besos de este.

-Draco.-Susurró sonriendo.

-El mismo.-Dijo este girándola, dándole un pequeñobeso en los labios que desconcertó a la chica.

Ella levantó una ceja extrañada, había deseado unbeso más apasionado, no algo tan casto.

-¿Cómo has entrado?-Preguntó ella volviendo a latarea de ordenar la diminuta ropa.- La casa está llena de hechizos.

-Soy Draco Malfoy, ¿recuerdas?-Este sonrió observandocomo ella sonreía.- La puerta estaba abierta.

-Solo se abre cuando espero a alguien.-susurróella.- Es un hechizo.

Este sonrió, queinteligente y preciosa es pensó.

-Bien
-Habló ella colocándose su abrigo.- Es hora deque nos vayamos, se nos hará tarde.

 

-¿A dónde vamos?- Preguntó extrañado.

-¿Querías saber todo lo que me ha ocurrido,verdad?-Este asintió cogiendo su mano.- Bien, empecemos por el principio.

La nieve caía por las calles de Londres, amboscaminaban como si fueran una pareja algo de lo más normal del mundo. Nohablaban, porque las palabras no eran necesarias, pero por la mente de Dracopasaban miles de cosas, ¿A dónde irían? ¿Por qué no se había abalanzado ella abesarle apasionadamente? ¿Y porque ella no decía nada? La había echado enfalta, pero él mismo debió haberla besado de aquella manera, cosa que no hizo.

Poco a poco fueron entrando a un gran cementerio,ella apretó su mano regalándole una pequeña sonrisa, algo que él correspondió,sentía lo nerviosa que ella estaba, podía sentir como su corazón latíafuertemente. Pero él estaba a su lado, ya nada malo podía ocurrir de ahora enadelante ¿O, sí? Fuese a quien fuese a visitar ella al cementerio, él estaríacon ella para consolarla.

-Comenzaré a contarte desde aquí.-Susurró ellaparándose delante de él.- Porque creo que es mejor, luego si eso daremos saltos en el tiempo y tecontaré lo que pasó mucho antes.

-Tómatelo con calma.-Susurró besando sus labios dela manera más tranquila y cariñosa que encontró.

Se pararon enfrente de un lapida en la que se podíaleer dos nombres, Hugo Granger y JeanGranger. El corazón del chico se paró,observando de inmediato a la chica, quien parecía estar sumida en suspensamientos.

Eran los únicos en aquel cementerio, lleno de árboles,viendo como caía la nieve.

-Mucho antes de que comenzara la guerra, planee unplan por si acaso, había borrado todorecuerdo mío que existiera en sus mentes, para que no les hicieran daño, y loshabía enviado a Australia.-Susurró ella despegando su mano de la de él.- Nopodía perderles, por nada del mundo, por eso hice lo que hice. No tuve el apoyode nadie, nadie sabía yo había hecho tal cosa, ni si quiera Harry.-Dijo sunombre sintiendo como un nudo en la garganta se formaba.- Estarían a salvo,pensaba yo cada día que pasaba lejos de ellos buscando los malditosHorrocruxes, estarán a salvo, y vivirándurante mucho tiempo, y conocerán a sus nietos
Eran cosas que pasaban pormi mente, eran como mi utopía me ayudaba a avanzar, a seguir luchando, sinembargo un día todo se fue a la mierda. Después de unas semanas en las que ya habíaacabado la guerra, no se muy bien si fueron dos o tres,-Se quedó pesandomientras Draco no despegaba la mirada de ella.- Bueno, no importa, la cuestiónes que decidí ir a buscarles, había hablado con Kingsley para que me diera untrasalador, una pequeña ayuda
Al llegar allí no cabía de felicidad, estaba tanalegre de por fin reencontrarme con mi familia, que no me importaba nada,absolutamente nada más que ellos, fue cuando empezó la peor pesadilla de mivida.-Dejó de hablar unos instantes, sintiendo como Draco volvía a unir susmanos.- La casa estaban hecha cenizas, solo una parte se había salvado, habían muchísimospolicías corriendo de un lado para otro, buscando indicios de quien había sido.Pero no había nada, nada, ni tampoco constancia de que yo fuera su hija
Peroestaban muertos
mis padres ya no respiraban, sus corazones ya no palpitaban, pálidosbajo aquellas sábanas blancas, con los ojos cerrados, y
-Sus lágrimas caendelante de él, Draco solo la acerca a su pecho.- No puedo Draco

 

Draco besa su frente y la aprieta contra él.

-Tranquila.-Susurra.- Estoy aquí, Hermione y no mepienso marchar

Ella vuelve a sentir esa calidez que él desprende yse aferra a su cuerpo como si fuera la última vez que lo fuera a abrazar.

Se separa de la chica, y antes de que ella pudiera haceralgo, él ya ha puesto un ramo de flores en la lápida.

-Gracias.-Dice ella mirándolo con aquellos ojos quedestilan tristeza.

-Ven aquí.-Dice abrazándola de manera que ambospuedan mirar la lápida y el ramo de flores, y por fin desde que lleva viniendoal cementerio, siente paz, y sabe que es por él, no es por nada más, solamentepor Draco.

-Se nos va hacer tarde.-susurra ella cerca de suslabios.

El aprovecha de besarlos antes de hablar.

-¿A dónde quieres ir ahora?-Pregunta extrañado.

-Quiero que conozcas a alguien.


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Lo siento mucho, iba a actualizar ayer pero es que mi computadora otra vez me ha dado problemas.

Bueno espero que os haya gustado el capítulo...

¡Por fin le cuenta algo!

¿A quien ira a conocer Draco?

¡Nos leemos!

¡Besitos!

Habían caminado durante todo el trayecto sobre los deberes que enviaron para las vacaciones, y que Draco ya daba por hecho que lo harían juntos. Pasaron a una pastelería donde compraron varios pastelitos de chocolates y dos cafés para llevar, él no solía tomar café a esas horas y ni si quiera sabia de que iba Hermione, pero como la chica había dicho que quería que conociera a alguien, el gustosamente la había seguido.

Esto definitivamente no era una cita, había imaginado algo diferente, caminar por las calles de Londres, ir a tomar algún helado, era de locos en pleno inverno, pero a Draco le gustaban los helados, luego ir a cenar a un sofisticado restaurante, para después acabar la velada bailando una canción lenta.

-Un galeón por tus pensamientos.-Susurró la chica cogiéndole la mano que tenia vacía, ya que la otra era donde llevaban la bolsa con los pasteles y el café.

-Más quisieras.-Dijo este sonriendo sacándole una sonrisa a ella.

-No te preocupes, Draco.-Habló ella desconcertando al chico.- Tendremos nuestra cita, no sé muy bien cuando, pero la tendremos, al menos eso espero.

¿Cómo era posible que ella siempre se enterara de lo que pasaba por su cabeza? Negó con la cabeza, sonriendo, como le gustaba Hermione. No la Hermione, que iba siempre con Potter y Weasley, la que llevaba todo el tiempo el cabello destartalado, que se pasaba todo el maldito tiempo en la biblioteca, y que siempre utilizaba ropa holgada y grande.

Aunque recordaba también que en alguna ocasión le había encantando con el cabello hecho un desastre y con aquella ropa, y siempre solía observarla desde lejos cuando por casualidad ella se encontraba en la biblioteca.

Pero le gustaba Hermione, es más le fascinaba, en todos los términos, con el cabello mal puesto, con cualquier ropa que se pusiera le encantaba, en cualquier sitio y lugar, simplemente la chica era ella misma, no como Pansy ni Daphne que se pasaban horas y horas arreglándose para idiotas que después las dejaban plantadas, no, ella simplemente era diferente y eso le cautivó, le cautivó pese a que ella estaba cambiada.

 

-Se supone que hoy no podíamos venir, pero la señora Dooley siempre hace excepciones, pese a que el doctor Smith se enfade, y termine aceptando con una sonrisa en la cara.-Dijo esta sonriendo entrando aun cogidos de la mano, Draco escuchó pero aun no sabía de que iba eso.

Se quedaron observando fuera de una habitación, a un niño delgado y pequeño, no más de cinco años, tenía los ojos cerrados, quizás estaba durmiendo, pensó Draco, al instante volteó a ver a Hermione con desconcierto, ¿Quién era ese niño? ¿Sería su hijo? ¿O su hermano? ¿O hijo de Potter? Todas esas preguntas pasaron por su cabeza, pero ella negó con la cabeza comenzando a hablar.

-El mismo día en que me dijeron que mis padres estaba muertos,-Dijo está haciendo una pausa.- el policía con el que había hablado me dijo que alguien me estaba esperando, no había reaccionado, aun seguía pensando en mis padres, hasta que recordé a mi hermano.-Susurró ella esta vez mirándole a los ojos, para después volver a posar la mirada en el niño.- Cuando le vi, corrí a abrazarle, corrí porque era mi hermano, porque era la única familia que me quedaba. Después de varios exámenes de sangre para ver si realmente el era mi hermano, la custodia pasó a ser mía, yo sería su tutora hasta que él cumpliera los dieciocho en el mundo muggle, todo comenzó a ir bien, bueno al menos por unas semanas, pero un día cayó enfermo. En el hospital al que acudí no sabían que tenía, ni si quiera sabían que hacer, enfadada a más no poder, lo traje a San mungo, algo arriesgado ya que se supone que el solo es un muggle, pero no, mi hermano tiene magia, hizo su primera aparición de magia cuando solo tenía tres años.-Dijo esta sonriendo, sabiendo que se había desviado del tema.- Bueno la cosa es que aquí conocí al doctor Smith, quien se encargó de él desde el primer momento, pasé durante todo el verano aquí, día tras día, a veces dormía aquí y otras iba a casa para después volver, pensé que pronto nos iríamos de allí que tan solo sería una virus.-Sonrió con tristeza.- Pero la cosa fue mucho más grande de lo que pensé, el doctor Smith me dijo que tenía una enfermedad terminal, que aun no sabían que tenía, pero que necesitaban hacerle una operación de alto costo, con el tratamiento que, qué bueno, que le están dando no es suficiente.-Susurró esta vez besándole la mejilla.- Pero saldré de esta, bueno tenemos que salir de esta.-Dijo ella mirando hacia la ventana donde estaba la habitación.

-¿Por qué volviste a Hogwarts?-Preguntó esta vez queriendo saber la verdad.

-Porque Kinsgley es como mi mentor, y bueno MccGonagall no iba a dejar que su alumna predilecta no volviera al colegio a cursa el último año, ambos hablaron y bueno dijeron que debía volver, quería quedarme aquí, pero en fin, vengo verle muchas veces a la semana y bueno la señora Dooley lo cuida muy bien

Poco a poco Draco fue encajando todo, la manera fría que tenia de ser, las salidas por las tardes, y la nocturnas, algunos días que no había asistido a clase, el cambio de torre para poder salir mejor sin que nadie la detuviera, y lo de vender las empresas, el dinero que necesitaba ella era para eso, para costear la operación. Sintió su mundo caer, al ver lo fuerte que era la chica, soportar la muerte de sus padres, la enfermedad de su hermano, pero faltaba algo, aun faltaba algo ¿Qué pasaba con Potter y Weasley? Decidió callar al ver que ella, se acercaba a la puerta.

 

-¿Es por eso que necesitas el dinero?

-Si.-Dijo está abriendo la puerta.- Pero hablamos mejor de eso, después.

Entraron cogidos de la mano, el chico al instante dejó la bolsa en la cama contigua, observando como el pequeño niño de ojos castaños y cabello claro, sonreía con amor a su hermana.

-Hermione.-Susurró levantando sus brazos.

Ella lo abrazó dándole pequeños besos en la mejilla.

-¿Quién es él?-Preguntó curioso sonriendo.

-Derek, el es Draco.-Dijo Hermione observando a Draco quien sonrió al instante.

-Hola, Derek.-Dijo este dándole la mano.

-¿Eres el novio de mi hermana?-Preguntó dejando desconcertado a los dos.

-Bueno, pronto lo seré.-Susurró mirando a la chica, mientras le guiñaba el ojo, haciendo que ella soltara una risita.

Comieron los pastelitos, entre risas, mientras el niño no paraba de hacerle preguntas a Draco, como por ejemplo, ¿Cuándo os vais a casar? ¿Y cuando hijos vais a tener? ¿Me compraras un perro? ¿Nos iremos a vivir todos juntos?

Draco reía, mientras Hermione moría de la vergüenza por las preguntas del pequeño y curioso de su hermano.

-Derek, basta deja a Draco comer tranquilo, mejor comete tu pastel.-Habló ella de manera autoritaria, sacándola una risita a ambos.

-Hermione.-Le reprendió Draco cogiéndola del brazo para sentarla en su regazo.- No seas así
es un niño curioso, solamente.

-Draco.-Dijo esta mirándole a los ojos.- ¿Cinco hijos, nos casaremos en primavera, una casa grande de color blanca, y dos perros gigantes?

-Eso es.-Contestó él sonriendo.- Verás que sí

-Eres un idiota.

-Lo soy.-dijo este besando sus labios de manera posesiva.

Siguieron hablando, mientras el niño poco a poco se iba quedando dormido con las historias de dragones y princesas que Draco le iba relatando, mientras ella observaba con amor a Draco, no podía decir que le amaba, pero le gustaba, le encantaba y le tenía cierto cariño, solo esperaba que él no la presionara para hablar sobre sus sentimientos, ya que sobre aquello aun le quedaba para poder hablar.

Pese a que tenían prohibidas las visitas a esas horas, ambos se recostaron en la cama del al lado para poder dormir un rato, o lo que hiciera falta, hablar sobre todo su dolor la había dejado con una tristeza inexplicable algo que Draco notó al instante atrayéndola hacia su pecho para después unir su labios en un largo y apasionado beso.

-Así no me ayudas, Draco.-Dijo ella sonriendo ocultando su cara en el pecho de él.

-Y yo debería darme una ducha fría, muy fría.-Habló él sacándole una carcajada a ella algo que al chico le pareció la melodía más magnifica y maravillosa que él jamás haya escuchado antes.

-¿Por qué no me lo contaste antes, Hermione?-Preguntó él en un susurró.

-¿Y confiar en alguien que me había tratado mal durante cinco años?-Pregunto ella.- No Draco, necesitaba saber que no te ibas a alejar de mi después de contarte todo esto, necesitaba saber que yo te importaba por eso siempre estaba fría y muy a la defensiva.

-Lo siento.-Susurró el pronunciando aquellas dos palabras con dolor.- Por lo de los años anteriores.

 

-No te preocupes.-Habló ella besando sus labios.- Eso ya no tiene importancia, lo único que me importa ahora es Derek y tú.

Derek y tú
y tú
Sintió como su corazón se llenaba por completo, como sentía el amor que desprendía, no necesitaba un te quiero o te amo, no por ahora, con aquello le bastaba y le sobraba, sabía que el miedo de que le fueran hacer daño seguía dentro del corazón de la chica, pero sabía que cuando ella pronunciara esas dos palabras, sería las más sinceras que jamás hayan salido de su boca, simplemente sabía que sería así.

-¿Aun queda historia por contar, verdad?-Preguntó Draco besando el cabello de la chica.

-Aun queda
-Susurró ella abrazándolo.- Pero tenemos mucho tiempo, ya te contaré.

El sonrió sintiendo la confianza que ella tenía con él, no podía estar más feliz.

-¿Mientras tanto?

-Mientras tanto, abrázame Draco y bésame, como si yo fuera la única chica importante en tu vida.

Lo eres pensó Draco.

-Y tú a mí, también abrázame, Hermione, como si yo también fuera el único chico en tu vida

Eres el único, después de Derek, pensó ella sonriendo.

Y así con aquellos pensamientos, en sus mentes, se fueron quedando dormidos, cayendo a los brazos de Morfeo.

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Bueno, bueno...

¡Por fin sabemos quien es el niño!

Por más que intente ocultar la identidad del 'niño' vuestras deducciones salieron a flote, y muchas eran ciertas...

¡Esperemos a ver que será lo que le contará ahora Hermione a Draco!

¡Nos leemos!

¡Besitos!

Mientras los días pasaban, Draco y Hermione parecían cada vez una pareja, más que no lo eran porque realmente ninguno de los dos había querido hablar sobre el tema, era mejor así, y se sentían mejor de aquella manera.

Sin embargo, para Draco aquella chica de cabellos castaños era solamente suya, y para Hermione lo mismo. Ambos se sentían por los cielos juntos. Tenían tanto en común y la vez discrepaban en demasiadas cosas, que sinceramente quien los viera diría que no eran tal para cual, pero ellos tenían más que claro que se complementaban, y eso era lo que demostraba que aquella pareja valía la pena.

-¡Buenos días!-Gritó con emoción la señora Dooley abrazando a Hermione para después apretarle los cachetes a Draco, y abrazarlo también, de manera muy maternal.

-Hola señora Dooley
-Susurró Draco avergonzado con tal muestra de afecto.

-Derek está en revisión con el doctor Smith chicos.-Dijo la mujer dirigiéndose a la habitación.- Pronto volverá, si queréis esperarle, os podéis quedar en la habitación.

-Gracias.-Susurró Hermione entrando a la habitación, dándose cuenta de que todo estaba desordenado, juguetes por todas partes, ropa de él por el suelo, algunos bolsos por los suelos.

-Tendremos que ordenar.-Susurró Draco en su espalda, sacando la varita.

-No.-Dijo ella con una sonrisa.- Derek tardará, hagámoslo a lo muggle, así tendremos algo que hacer.

-Hermione.-Dijo este negando con la cabeza.- Si lo hiciéramos con la varita, también tendríamos algo que hacer.-dijo cogiéndola de la cintura para darle otro beso apasionado, introduciendo su lengua hasta dejarla sin aliento.

 

-Para.-Susurró ella sintiendo sus besos por el cuello.- Draco

-Está bien.-dijo este comenzado a recoger los juguetes al instante.- Vamos, a ordenar. ¿O, te piensas quedar allí toda la tarde?

Ella negó con la cabeza, comenzando a recoger todo.

Siguieron ordenado, entre risas y comentarios llenos de burlas por parte de los dos, hasta que Draco preguntó algo, que la dejó callada, no sabía realmente responderle porque no había tenido tiempo de pensar sobre ello y tal, y sinceramente no quería que el se involucrara en el tema, porque sabía de lo que sería capaz.

Apoyado en la cama de enfrente con las manos en los bolsillos y las piernas cruzadas, observaba Hermione con determinación, mientras ella en la otra cama lo miraba sentada con las piernas colgando, parecía una niña.

-¿Y bien? ¿Es para costear la operación?

-Si.-susurró ella.- Es para eso, Draco. ¿Qué más quieres saber?

-No quiero saber nada más.-Respondió este.- Porque no venderás ninguna de las empresas, ¿lo comprendes?

-¿De qué hablas?-Preguntó ella frunciendo el ceño.

-De que yo pagaré la operación, Hermione.-Ella negó con la cabeza al instante enfadándose.- Calla, ¿quieres? Mira mi madre y yo tenemos una gran fortuna y quedamos muy bien parados después de la guerra, así que no se va hablar más del tema, yo pagaré la operación.

-No, no, y no.-Dijo ella con determinación.- Yo venderé las empresas, y pagaré la operación de mi hermano ¿lo entiendes?

-Eres tú la que no entiende nada.-Habló él volviendo a su semblante frio y calculador.- Tienes otra boca a la que alimentar, dime ¿Qué harás cuando salgas de Hogwarts? ¿Tienes si quiera un trabajo? ¿Piensas que con el dinero que tienes te dará para vivir durante mucho tiempo?

-Me dará para costear la operación, y para pasar unos buenos años bien
Tengo dinero y mucho, hasta que consiga un trabajo, todo irá bien, mientras tanto déjame hacer las cosas a mi manera Draco, porque cuando yo necesité tu ayuda te la pediré.

-¿Por qué eres tan cabezota?-Preguntó cruzándose de brazos.- Yo solo quiero ayudarte, ahora eres lo más importante para mí, y con Derek me he encariñado mucho, no puedo dejar que hagas las cosas así porque te da la gana y no quieres ayuda de los demás. Simplemente piensa en tu futuro y en el de tu hermano

-Y me ayudas, Draco. De verdad que los haces.-Dijo ella con cariño. -Pero no puedo dejar que pagues la operación de mi hermano, es solo eso. Quiero mantenerte al margen de esto, ¿lo comprendes?

-No me mantendré al margen de esto, Hermione ¿sabes por qué?-Hizo una pregunta retorica, haciendo que ella se masajeara las sienes.- Porque yo ya estoy metido en esto, estoy metido en esto desde el principio, desde que hablamos por primera vez como dos personas en la torre de Astronomia.

Ella volvió a negar con la cabeza.

-Entonces quiero que sepas que tengo un nuevo comprador, y me la comprará a muy bien precio.-Dijo bajándose de la cama para salir de la habitación.- Iré a ver cómo va la señora Dooley, vuelvo enseguida.

Draco bufó sintiendo rabia con la chica, ¿Por qué era tan cabezota? ¿Por qué no quería su ayuda? Así que sin más, cogió la varita haciendo aparecer un trozo de papel, tinta y una pluma.

 

Necesito que me ayudes con algo importante, te espero en Malfoy manor para cenar esta misma noche, no tardes que te conozco.

Draco Malfoy.

0o0o0oo00o0oo0o0o0o0o00o0o0o

-Estas actuando como un inmaduro, Ron.-Habló Harry enfadado.- Siempre igual

-No actúo como ningún inmaduro, Harry.-Respondió él.- Pero ¿sabes qué? Se meceré todo lo que le está pasando, se meceré estar entre las serpientes, se meceré que la llamen sangre sucia, se meceré todo lo que le pase.

-Era tu amiga, ¿Recuerdas? ¿Cómo puedes hablar así de ella? ¿Qué fue lo que te pasó Ron? La querías, yo sé que la amabas ¿Lo recuerdas?

-La quería.-Respondió este enfrentando a su amigo.- La quería.-Repitió.- Pero eso ya es pasado, eso quedó en la nada, ahora ya no me importa ella, ni ella ni la traidora de Luna que se está juntando mucho con Nott ¿No lo sabías, verdad?

-¿Y que más te da a ti que se junte con él? Tengo entendido que él nunca fue una amenaza para nosotros.

Ronald tiró otra pierda sintiéndose aun más enfadado.

-No, no lo fue, pero ella tiene que guardarnos lealtad a nosotros.

-¿Querrás decir a ti, no? Porque todos los que le dimos la espalda a Hermione fue por ti, no por ella, fue por ti. ¿Qué más quieres?

-No sé ni si quiera porque estamos hablando de esto.-Habló tirando otra piedra.- ¿O es que quieres recuperar su amistad? ¿Por eso estamos hablando de ella? ¿Por eso todo este drama, no Harry? Venga, dime lo que quiero escuchar, dime qué quieres volver a ser su amigo, a estar con ella, porque si estábamos tirando por este camino te digo desde ya que no me importa lo que hagas, si quiere ir con ella, ves, si quieres besarte con ella, ves, nadie te lo impide.-Dijo levantando las palmas.- Menos yo
Así que tú decides, Harry, ¿Ella o yo?

-¿Sabes que Ronald?-Preguntó este levantándose.- Me cansé de ti y de tu estupidez, ya no me importa nada de lo que pienses, y esto que estás haciendo de escoger, pues bien, mira la escojo a ella ¿quieres saber el porqué? Pues porque ella siempre estuvo para mi, siempre a mi lado, dándome apoyo, ayudándome, jamás, y te repito, jamás me abondo fuesen cuales fuesen las circunstancias ¿lo comprendes? Y sí, iré a recuperar su amistad, cueste lo que me cueste, iré a por ella, porque ella de verdad me importa, y si fueses un poquito más maduro te darías cuenta de que esto no es por tu hermana, empieza a superar toda esta mierda. Porque aquí todos tenemos heridas, todos hemos sufridos, algunos más que otros, hazme al menos este favor, porque realmente no sé que harás.

Y sin decir más, hizo aparecer su equipaje, y se marchó, dejando a un pelirrojo pensando en todo lo que había dicho su amigo, y realmente tenía razón, y quizás esto no era por Ginny ¿O, si?

Sé encaminó hacia su casa, la cual estaban todos festejando alguna estúpida fiesta como la llamo él en su mente, hizo caso omiso a todos los llamados de sus familiares, dirigiéndose directamente al cobertizo de la casa, caminó entre todas las cosas tiradas por el suelo, llegando justamente a la esquina donde había una cajita menuda de color marrón.

La abrió con sumo cuidado sentándose entre todo el polvo, para después sacar una carta que jamás nadie leería nunca.

Querida Hermione:

 

Te escribo esta carta porque realmente me haces falta, me haces mucha falta, echo en falta tu risa, aquella risa contagiosa, el olor de tu cabello, vainilla, cierro los ojos y siento el olor llegar hasta aquí, también tus comentarios cada vez que yo decía alguna estupidez, o como cuando me corregías, simplemente echo de menos todo esto.

Debo admitir que realmente me comporté como un idiota, y sin duda lo soy, aquella tarde, no debí haber dicho lo que dije, ni tampoco haberte apartado de Harry, pero el dolor me lleno por completo convirtiéndome en alguien que no era yo, y por eso dije lo que dije.

No hay excusa para las palabras que pronuncié, ni tampoco para el dolor que te cause, pero lo siento, lo siento desde lo más profundo de mi corazón. Sé que jamás me perdonarás, pero al menos te podré ver feliz desde lejos, lejos de mí, pero podré hacerlo.

Cometí el estúpido error de enamorarme de ti, y luego hacerte daño, pero creo que de todos los que más han sufrido hemos sido tu y yo, tú por perder a tus padres, y yo por perderte a ti, y a ella. Tengo claro que no fue por tu culpa, ni culpa de Ginny, no fue culpa de ninguna de las dos, ahora me doy cuenta.

En fin
espero que puedas seguir adelante, siendo tú misma, con tus ojos tan bellos, tu cabello con aquel olor a vainilla, y tu sonrisa, siempre con tu sonrisa. Y sé feliz, completamente feliz, yo también lo intentaré, sé que soy egoísta y que te separe de mi, pero creo que es lo mejor para ambos.

Te quiero, Hermione.

Siempre tuyo,

Ronald Weasley.

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¡Hola amores míos!

Así que Ronald, se arrepiente, pero ¿que fue lo que pasó?

¿A quién le escribió Draco?

Pronto sabremos que fue lo que ocurrió con el trio dorado.

¡Espero que sea de vuestro agrado!

¡Besitos!

Hermione estaba hecha un manojo de nervios, hacía días atrás Draco le había pedido salir, esta vez sin tener que ir al hospital, una cena romántica. Algo que andaba rondando por la cabeza del chico hacía bastante tiempo.

No sabía muy bien que iba a ponerse, esta iba a ser su primera cita, y puesto que no tenía motivos para estar nerviosa, lo estaba. Su primera cita, sí, era su primera cita, recordaba que con Viktor solo había salido un par de veces, nada formal, que no hubiese sido el Yule Ball, con Cormac tampoco puesto que lo había dejado plantando, se había escabullido, y con Ronald, bueno con él tampoco tuvieron una cita, sin embargo había una historia que contar sobre ellos. Y por último Eric, aquella doble cita que compartió junto con Pansy, realmente no contaba como cita, puesto que había sido un completo desastre.

Draco la observaba embelesado y con amor, a aquella chica que bajaba las escaleras.

-Estas preciosa.-Susurró cogiéndola de la cintura para darle un apasionado beso.

-Gracias.-Respondió ella ruborizada.

Caminaron cogidos de las manos, ella con una sonrisa en la cara, y él solo la observaba con amor. Hermione llevaba un vestido corto, de corte princesa, rosa pálido y con un escote que dejaba a la imaginación.

Cuando llegaron al restaurante Hermione se dio cuenta de que estaban en un tipo de azotea, llena de luces y flores, con una mesita en el centro, justo para dos personas.

-Si me permite señorita.-Habló Draco quitándole el abrigo.- No hará frio, hay un hechizo puesto.-Dijo al ver la cara de desconcierto de la chica.

 

-¿Has hecho esto para mí?

-Sí
-Respondió él abrazándola.- Bueno
he tenido un poco de ayuda, pero es para ti.

-Eres muy lindo.-Habló ella al ver la cara de Draco sonreír.

-Lo sé
-Contestó de manera arrogante sacándole una pequeña carcajada a la chica.

Cenaron entre risas, e historias contadas por ambos, historias graciosas y algunas tristes, pero al fin y al cabo historias, era la cena perfecta, era todo tan perfecto pensó ella, que sabía por inercia que cualquier otro no hubiera hecho ni la mitad de lo que hizo Draco esa noche.

-¿Y bien?-Preguntó el de manera curiosa pero a la vez fría.

-Fue durante la guerra.-Susurró ella tomando un poco de la copa de vino.- Estaba perdidamente enamorada de él, de eso estaba completamente segura.-Hizo una pausa para mirarlo a los ojos.- En cursos anteriores, no habíamos podido tener ninguna posibilidad de estar juntos, de eso estaba segura también, pero llego la guerra, y tuvimos que marcharnos, y seguir más unidos que nunca. Y creo que fue aquello lo que hizo de nuestra relación de amistad algo mucho más que eso, algo más, lleno de amor supongo. Y por primera vez lo sentimientos que habían florecido entre nosotros, eran mutuos, pero al fin y al cabo fue amor de guerra, y como sabrás no siempre acaban bien.-Dijo esta vez mirando la luna.- Fue mi primer amor, y siempre pensé que sería el último, que nos casaríamos, tendríamos hijos, una casa, y envejeceríamos juntos. Era algo estúpido, pero lo sentí tan real, que pensé que acabaríamos juntos. Sin embargo todo se fue a la mierda

-¿Qué pasó?-Preguntó Draco intrigado.

Ella negó con la cabeza.

-Eso también forma parte de mi historia, de lo que queda por contar.-Contestó acariciando su mejilla.- Y prefiero no hablar de ello, en nuestra cita.

-Está bien.-dijo haciendo que se ella levantara para poder sentarla en su regazo.

-¿No estás molesto?

-No
quiero que te tomes con calma todo esto, y me lo cuentes cuando estés preparada

Acariciaba con sutileza las piernas desnudas de la chica sin medias, mientras que la otra mano baja y subía por la espalda de ella, se besaban con ansias, con pasión, y con verdadero amor. Ella rodeaba el cuello del chico, acariciándolo y acariciando su cabello volviéndolo con aquel simple gesto, loco.

-No me cansaría de besar tus labios jamás.-Susurró ella con voz entrecortada cerca muy cerca de los labios de él.

Cerró sus ojos al sentir los besos de Draco bajar por su cuello, mordiendo de vez en cuando la piel de ella, y también sacándole a la chica algún que otro gemido.

-Yo tampoco me cansaría de besarte jamás.-Respondió él con los ojos llenos de deseo.

Volvió a besarlo esta vez con más tranquilidad.

-Podríamos ir a un lugar más tranquilo.-Susurró él cerca de su oído.

Ella solo pudo asentir.

Llegaron a unas de las habitaciones grandes de la casa de los Granger's, una de las habitaciones que no se utilizaban nunca, cayeron a la cama aun unidos por sus labios, las manos expertas de él subían y bajaban por la cintura de ella, masajeando de vez en cuando uno de los pechos de la chica, sacándole sonoros gemidos. Poco a poco las manos de ella también comenzaron a jugar, quitándole la camisa para después tocar cuanta piel encontrase por su camino.

 

El vestido había comenzado a estorbar, ella no sabía hasta que punto llegaría todo aquello, pero lo único en lo que podía pensar era en que no quería detenerse. La primera noche en la que durmieron juntos, él solo la había besado, y acariciado sutilmente como si tuviera miedo a romperla, y por entonces se lo agradeció ya que no estaba preparada para lo siguiente, pero ahora solo quería disfrutar de él por completo.

Sintió como él le quitaba el vestido con tranquilidad, besando su piel de la misma manera, para después dejarla solamente en ropa interior, con una ropa de encaje, con bordados negros, algo que a él le pareció algo muy hermoso.

Sentía su gran erección sobre su zona prohibida, como él la había llamado anteriormente, los besos se fueron intensificando de una manera inexplicable, sintiendo como él con una mano desabrochaba el sujetador de la chica, para después acariciar sus pechos sutilmente.

-No te detengas.-Le susurró ella mordiendo su lóbulo.

Pero él no respondió, se limitó a seguir besándola, bajando por su vientre
hasta que sintió el teléfono sonar.

-No lo cojas
-Habló en un susurró ella.

-Hermione.-Susurró el besando su cuello.- Puede
puede
ser
importante.-Dijo con voz entrecortada al sentir la mano de ella entre su pantalón y sus bóxers, acariciando con sutileza.

-No

-Oh, hermione
debo
cogerlo

Pero el teléfono parecía no querer callarse, así que sin más se levantó dejando a Hermione con ganas de más.

-Tengo lo que me has pedido.-Habló alguien por el otro lado.

-Bien
tendremos que revisarlo.

-Tiene que ser ahora.

-¿Justo ahora?

-Si, Draco, es importante, hay una clausula que tienes que ver.

-Está bien

Observó a Hermione con la camisa puesta de él, sin querer quitársela.

-Dámela.-Habló subiendo encima de la chica.

-No.-Respondió ella con malicia.- Te pondrás tu abrigo y te irás.

-Si no fuera importante sabes que me quedaría.-Dijo él buscando sus labios, mientras ella se movía de un lado para otro sin querer besarle.

-¿Mas importante que yo?-Preguntó ella con tristeza, fingida pensó él.

-Es mi madre, Hermione, y necesita que la ayude en algo
Puedo volver si quieres, más tarde.

-No hace falta.-Respondió ella molesta.- Será mejor que te vayas.

-Hermione
-Dijo viendo como la chica se levantaba.- No te enfades.

-No me enfado.-Dijo ella enfada, haciendo que Draco sonriera.

-Te prometo que te lo sompesaré.-Habló el cogiéndola de la cintura y dándole un casto beso en los labios.- Piensa en lo que te dije.

Y sin más se marchó.

Pensar en tener que ir a cenar algún día de esto con Narcisa Malfoy la hacía ponerse aun más nerviosa, no quería tener que compartir mesa con ella, no porque se sintiera incomoda o algo por el estilo, sino porque creía que aquella mujer tenía aun problemas con el estatus de la sangre, y verdaderamente no le apetecía volver a la casa donde había sido torturada, sin embargo lo haría, no por ella, ni por la mujer, si no por Draco.

 

Si él rubio no se había alejado después de contarle una parte de la histora, y había estado a su lado todo el tiempo, ¿Por qué ella no podía hacer algo tan simple como ir a cenar? Claro que lo haría, puesto que aun le costaba decir con palabras lo que sentía, con los actos lo haría todo más fácil, solo esperaba que él se diera cuenta

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¡Hola amores míos!

Siento mucho que el cap sea tan corto, pero es que este solo iba de ellos dos...

¿Se dará cuenta Draco con los actos de Hermione lo que ella siente por él?

¡Espero que sea de vuestro agrado!

¡Nos leemos!

¡Besitos!

Las vacaciones iban llegando a su fin y con ello todas aquellas tardes en San mungo, todas las noches en vela observando dormir a su hermano, y alguna que otra durmiendo en el regazo de Draco. Había pasado tan rápido que ni tiempo había tenido casi de verse, solamente cuando iban al hospital, ya que Hermione a veces estaba tan ocupada que Draco simplemente no le daba importancia, ya que el rubio también lo estaba.

Había decidido adelantarse a los acontecimientos sin que él se enterase, tenía un comprador que el mismo Theodore le había recomendando, hacía dos días que habían cerrado el trato, sin que el rubio se enterase si quiera, y le había advertido al castaño que no dijera ninguna palabra sobre la venta, ya que este se pondría como una fiera al enterarse.

-Bien
pues esto es todo señorita Granger, ha sido un gran placer para mi hacer negocios con una chica tan guapa e inteligente como usted.-Habló el hombre besando la mano de ella.

Hermione sonrió.

-Lo mismo digo.-Susurró ella viéndolo marchar.

-Bueno, Granger yo me voy.-Habló Theo dándole dos besos.- Espero que podamos vernos con Pansy y Draco algunos de estos días.

-Oh, sí sería genial.-Habló ella con una sonrisa de oreja a oreja.- Y gracias por esto.

-No hay de que

Lo que Hermione no sabía era que Draco había planeado todo aquel encuentro, lo tenía sumamente calculado, el primo de Theodore un hombre que parecía muy de negocios, había venido a pasar las vacaciones de invierno con sus tíos, el plan consistía en que el primo se hiciera pasar por un gran empresario del mundo muggle y mágico, una ironía ya que solo era un simple profesor de Dumstrang, hiciera firmar a Hermione algunos papeles, y luego él con una tinta especial firmaría, que al cabo de un par de horas se acabaría borrando, dando paso a Draco para que las empresas pasaran justamente a su nombre, y el dinero a cuenta de su chica. Y tal y como los mejores amigos había planeado, todo había salido a pedir de boca.

-Todo ha salido como me habías pedido, no sospecha nada.-Habló Theodore seriamente con su vaso de whiskey en la mano.

-Genial, ella es muy cabezota y bueno creo que después de que formalicemos lo nuestro
bueno lo que tengamos, salgamos de Hogwarts y se venga a vivir conmigo, no se molestará tanto el día en que se lo diga.

Theodore rió.

-No seas idiota, Malfoy.-Habló dejando el vaso en la mesa.- Es una chica inteligente, no se tiene porque enterar por tu boca, al final lo descubrirá sola, pero estará tan feliz junto a ti que sinceramente le dará igual, al fin y al cabo tu solo la estas ayudando, ¿verdad?

-Si
-Susurró Draco.- Por cierto Pansy me dijo que el otro día la dejaste plantada, y que te fuiste con lunática, ¿Qué te traes con Lovegood?

 

-Nada en especial, quiere que la ayude crear un encuentro con Hermione, para poder recuperar su amistad, Tory me dijo que la ayudara también, no veo por qué no hacerlo, ¿sabes?-Dijo de manera desinteresada.

Draco rió por lo bajo para después ponerse seriamente.

-Vamos, Nott, ambos sabemos que tú no haces las cosas solo porque sí, siempre quieres algo a cambio.-Habló haciendo una pequeña pausa.- Pero haz lo que tengas que hacer sin involucrarte mucho, no quiero que Hermione sufra más de lo que lo ha hecho

-Aunque no lo creas Granger también me importa, a diferencia de Blaise que no para de hablar mal de ella.- Draco apretó los puños.- Pero tranquilo, solo haré que se vean, y que hablen de lo que tenga que hablar, luego cobraré lo que quiero y adiós a Lovegood.

-Espero que sea como digas, Theo

-Lo será, ya sabes cómo soy. Pocas personas son las que me importan y entran en mi vida, y tu futura novia lo ha hecho sin que yo quisiera, creo que al menos le debo esto, por todas las bromas de los años anteriores que les gastamos a los Griffyndor's, incluyendo al trio dorado. Supongo que en sus tiempo ella y Lovegood fueron buenas amigas
¿Tu sabes que fue lo que pasó entre ellas?

Draco frunció el ceño, algo más que no sabía, tenía claro que algún día hablarían sobre sus ex mejores amigos, incluyendo a todos los pelirrojos, pero jamás había hablado si quiera sobre Luna, suponía que Hermione a pesar de ser muy cerrada, quería guardar algo de la historia, algo para no contárselo a él. Sin embargo no lo dejaría escapar, cuando la oportunidad de hablar sobre la rubia se presentase, él sacaría el tema a relucir.

-No
-Respondió al fin.

-Bueno espero que no haya sido tampoco nada grave

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Tenía tanto dinero en sus manos que hasta le sobraba para comprarse una nueva casa, no es que la tenía no le gustase, era la casa donde había nacido y crecido junto con su familia, pero ese era el problema, que le recordaba tanto a su familia, que no soportaba estar mucho tiempo allí, siempre que iba, lo hacía para ir a buscar cosas y llevarlas al hospital, muy de vez en cuando dormía allí, solo se duchaba, desayunaba y algunas veces cenaba, pero en lo que respecta de hacer vida normal, ella no hacia una.

Creía que era lo más conveniente, daría el dinero al hospital para pagar la operación y luego compraría una casa, ni muy grande ni muy pequeña, una casa donde su hermano pudiese jugar a sus anchas, correr, gritar, y tener algún que otro animal. Un sitio acogedor, lleno de paz y armonía, como le gustaba ella. Y decorado a su gusto.

-¿Qué tal vas con Arnold?-Preguntó Hermione un día en el que había quedado con Pansy a tomar café.

-Bueno
lo hemos dejado, no congeniamos.-Susurró la pelinegra.- Siento mucho que lo tuyo con Eric tampoco haya salido bien, es un capullo
Te juro que lo mataría ahora mismo.

-Tranquila, si no hubiese sido por Draco
-Dejó la frase en el aire.

La pelinegra sonrió con ternura.

-¿Es un chico genial, verdad?-Preguntó con los ojos llenos de amor.

-Lo es.-Respondió Hermione ruborizándose.

 

-Sí
-Afirmó Pansy.- Cuando lo conoces ves en él algo que no puedes hacerlo en las demás personas, puede que sea frio y calculador, pero al fin y al cabo tiene un corazón de oro, no cualquier chica lo merece
lo mismo ocurre con Theodore

La chica continuó hablando y hablando, mientras ella se había quedado pegada con la frase no cualquier chica lo merece
No tenía idea de a qué se refería con aquello, pero sentía que de algún modo ella no se lo merecía.

-¿A qué te refieres con que no cualquier chica lo merece?-Preguntó al fin.

-Chicas como Daphne, ya me entiendes.-Habló sonriendo.- Pero no me preocupo por Draco, ni si quiera por Theo, sé que cuando escojan a alguien, aquellas chicas serán las mejores, y no tendré que entrometerme en sus relaciones

Ambas rieron por lo último dicho por la chica.

-¿Y tú Pansy?

-Yo creo que me tomaré un tiempo para reflexionar
-Susurró la pelinegra observando su café a medio tomar.- Necesito reencontrarme conmigo misma, y solo así podré encontrar al chico definitivo.

-No tengas prisa.-Habló Hermione sonriéndole de una manera maternal.- Cuando lo encuentres, lo sabrás al instante, de eso que no te quepa la menor duda.

Porqué muy en el fondo del corazón de la chica sabía que él definitivo para ella era Draco, lo supo desde un principio, aunque todavía le costase hablar sobre sus sentimientos y emociones ella lo sabía, y tenía claro que cuando llegara el momento adecuado se lo haría saber sin presiones y cosas que le molestasen, simplemente se lo haría saber.

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El tren dio su partida, y con ello la vuelta a la escuela.

-¿Qué pasa Granger? ¿Te molesta mi presencia?-Preguntó Daphne entrando al compartimento en el que estaban Pansy, Theo, Tory y Draco, la primera se acaba de enterar de la relación de su mejor amigo y la castaña.

-Daphne
-Le reprendió Theodore con una mirada asesina.

-¿Te comió la lengua el gato, ratita?-Preguntó con malicia.

Pansy iba a responder enfadada, pero no lo hizo ya que Hermione habló.

-Cuídate las espaldas, y cuida tu boquita, porque no me conoces.-Dijo fríamente intentando levantarse del regazo de Draco quien la sostenía muy fuerte.- Ten más cuidado.

Daphne no alcanzó a responder ya que Blaise le habló para decirle que había otro compartimento donde no hubiesen sangres sucia.

-Perdona a mi hermana
ella
es
bueno
-Habló Tory callándose al instante al ver la cara de sus amigos.

Pansy y Theo miraron a Draco fríamente y distantes, como si quisieran asesinarlo, porque simplemente no dijo nada.

-¿Por qué no le dijiste nada?

-¿Qué querías que le dijera? Hermione
son mis amigos y quiero que te lleves bien con ellos.

-Ya me llevo bien con ellos, Draco, además ella no es tu amiga.

-Hermione

-Ya veo quien te importa más

-No sé el porque tú rabia contra ella, Daphne es así, dale tiempo

Pero Hermione no respondió, estaba enfadada y tenía ganas de llorar, obvio que tenía motivos para odiarla, pero no se los haría saber a él, ya que esperaría que con el tiempo se diera cuenta él solito. Aun sentada en su regazo con la cara más enojada del mundo, se recostó en su hombro para serenarse, ya tendría tiempo ya de hablar con Draco
o quizás no.

 

Los alumnos corrían de un lado para otros desesperados por llegar tarde a sus clases, otros con caras llenas de ojeras por no poder dormir bien, algunos aun con las marcas de babas en la cara y despeinados. Se notaba al instante el principio de clases.

-Eres un idiota Draco Malfoy ¿lo sabías?-Habló Pansy enfadada.- Tienes una chica que te quiere y ni si quiera eres capaz de defenderla, imbécil.

-Pansy
solo quiero que se lleve bien con nosotros. Nada más, por eso no dije nada, además no entiendo su rabia contra ella.

-¿Es que no lo sabes?-Preguntó Pansy sorprendida.

-¿Saber el que?-Preguntó del vuelta Draco.

-Vamos, Draco
¿Me estas tomando el pelo, verdad?

-No.-Respondió fríamente Draco.- Solo sé que tuvieron una pequeña pelea, ¿es eso?

Pansy negó con la cabeza.

-Va mucho más allá que eso, Draco
Ven, te lo contaré.

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¡Hola amores míos!

¡Aquí os dejo otro capítulo más, espero que sea de vuestro agrado!

¿Por qué Hermione tiene guardada tanta rabia contra Daphne?

¿Que fue lo que pasó tan grave como para que ella odie tanto a la rubia?

¡Nos leemos!

¡Besitos!

Recostada en la cama mirando a la nada se encontraba la castaña, había sido una semana muy pesada, llena de entregas de trabajos y algunos exámenes sorpresa que ciertos profesores habían preparado con tal de saber si los alumnos estaban al corriente con la lecciones que pasaban en la escuela, sin embargo ella no tenía de que preocuparse, siempre iba al día con todo, era solo que aun estaba un poco molesta con el comportamiento de su ''novio'' si es que se le podía decir así, y estaba también triste, y motivos tenía, eso era obvio.

Había tenido que preparar dos ensayos con la persona que menos se había imaginado, Harry Potter. No es que le molestara su presencia, bueno un poco sí, pero no le apetecía tener que dialogar con él, ni aunque fuera para unos estúpidos trabajos que el mismo profesor de transformaciones había pedido, y según él, Harry y ella hacían una muy buena pareja para hacer el trabajo mandado.

-¿Comenzamos?-Preguntó Harry mirándola directamente a los ojos.

-Claro.- Atino a contestar ella sin decir ninguna palabra más.

Pero el silencio comenzó a reinar el lugar hasta que alguien habló.

-¿Cómo
como estas?-Habló él después de media hora sin dirigirse la palabra.

-¿A qué estás jugando, Potter?

Harry la miró desconcertado.

-A nada, Hermione.-Respondió dejando la pluma sobre la mesa.- Solo es una pregunta

-No hagas como si ahora te importara, Potter.-Dijo ella dolida.- Ambos sabemos que no es así.

-No sabes nada, mione.-Dijo él usando el apodo con el que solía llamarla antes de todo.- Porque si me importas, aunque tú te niegues a creerlo.

-¿De verdad?-Preguntó ella con una sonrisa fingida.- ¿Qué pasa con Weasley? ¿No le vas a guardar lealtad a tu mejor amigo? ¿Por qué no le dices lo mismo que me dijiste a mí? ¿Lo recuerdas Potter?-Hizo todas esas preguntas sin quitar el contacto visual.- Oh, claro que lo recuerdas.-Esta vez rió.- Pero él es más importante, ¿Verdad?

 

Harry no respondió, estaba dolido, muy dolido, pero no podía reprocharle nada la chica, él solito se lo había buscado, y ahora debía pagar por ello, aunque con eso conllevase que Hermione lo odiara, pero sabía que muy en el fondo del corazón de ella, deseaba volver a ser su amiga, y él haría todo lo posible para recuperar su amistad.

-Cuando quieras hablar, Hermione-Hizo una pausa cogiendo sus cosas.- Hablaremos, y lo haremos como personas civilizadas, porque ambos sabemos que esto que tenemos, esta amistad de hermanos que tuvimos, la deseas igual que yo, y no me cansaré hasta volver a ser tu amigo, hasta que volvamos a tener aquella conexión que siempre tuvimos.

-¿A dónde vas?-Preguntó en un susurro sin saber que más decir.

-MccGonagall me espera en su despacho.-Habló colgándose el bolso en su hombro.- Continuaremos la semana que viene.

Y sin más se marchó considerando un gran paso con lo dicho, no había conseguido lo que se dice demasiado, pero sí había sido un pequeño paso para recuperar su amistad. Que el profesor los hubiese juntado como parejas para hacer aquel ensayo había sido lo mejor para él desde que entró a la escuela.

Pero siempre había alguien disgustado con aquello, y ese no era más que Draco Malfoy, quien después de una gran pelea con Theo y Pansy por lo del tren, había intentado hablar con Hermione respecto a Daphne, y ahora lo comprendía, comprendía el oído de la chica hacia la que consideró amiga o algo más en algún tiempo lejano, y que Potter y su chica estuvieran haciendo un ensayo juntos no ayudaba mucho.

-¿Hablaras con ella, verdad?-Preguntó Theo con un libro en la mano caminando por los pasillos del castillo al lado de blondo.

-Si
-Susurró este.- La verdad es que me he quedado de piedra.

-Ya, bueno todos lo sabíamos, y que tú no lo supieras fue algo impactante.-Habló Theodore observando su libro.

-Bueno ahora que ya lo sé, creo que lo mejor será no estar más con Daphne.

-Pansy piensa lo mismo, ya no es la misma que antes, y creo que es mejor que se quede con Blaise a que este haciendo disturbios entre nosotros, ya sabemos cómo es Daphne.

-Ya

-Me marcho.-Dijo el castaño mirando su reloj.- He quedado con Lovegood, nos vemos luego.

-Si juegas con fuego te acabarás quemando
-Rió Draco.

-Eso espero.-Dijo este guiñándole el ojo antes de doblar la esquina.

Entró con parsimonia a la torre, no había nadie, suponía que Pansy estaba en su habitación, y que los otros dos estaban por ahí, sin embargo sabía quien si estaba, ella. Se dirigió a su habitación, para dejar sus cosas, arreglarse el cabello y quitarse la capa.

Entró silencioso a la habitación de la chica, y se recostó a su lado atrayéndola a su cuerpo, haciendo que ella se girara y ocultara su cabeza en el cuello de él.

-Lo siento.-Susurró Draco besando el cabello de ella.

-¿Lo sabes?-Preguntó Hermione con la voz quebrada.

-Si
-Susurró él.- ¿Por qué no me lo dijiste?

Ella levantó la cabeza desconcertada.

-Todo el mundo lo sabía, Draco.-Habló muy cerca de sus labios sin despegar el contacto visual.- No tenía idea de que tu no lo sabías.

-No estuve aquí para el juicio de los Greengras.-Habló él volviendo a la tarea de acariciar su espalda.- Por lo tanto no me entere, ni si quiera quería saber de ellos, fue por mi madre quien me dijo que Astoria y ella necesitaban un amigo.

 

-No te obligaré a que no hables con ella, Draco, pero quiero que sepas que me disgusta que te hable y que te abrace como lo ha hecho a veces.-Levantó su cara para conectar sus ojos.- Por que, por mí como si estuviera muerta, ella y sus padres deberían estar bajo tierra, pudriéndose en su tumba.

-Ella no sabía lo que hacía.

-Oh, sí lo sabía Draco.-Habló enfadada.- Bien podría dejarle el trabajo a su asqueroso padre, pero contribuyó a matarlos y ahora mis padres están muertos, están muertos y todo por culpa de ellos.-Dijo con los ojos llenos de lágrimas.- No pude conseguir que la madre de Daphne estuviera en Azkaban, pero sí su padre

-No es bueno guardar tanto oído.-Susurró él besando su mejilla.- Me tienes a mí, y a Derek, ¿No te basta eso para ser feliz?

-Me basta.-Susurró ella con los ojos llenos de tristeza.- Pero no me pidas que no la odie, porque si la odio y mucho.

Draco no dijo nada más, que los padres de la que fue su novia hubiesen matado a los padres de su actual novia no ayudaba tampoco, era cierto que sabía que el Greengras mayor estaba en Azkaban, pero no sabía cuál había sido el motivo. Y que ellos hubiesen sido los asesinos de los Granger's, lo habían dejado en desconcierto, y maldiciéndose a sí mismo por no defender a Hermione. Ahora ya no le quedaba la menor duda de que ella era la chica definitiva, solo faltaba que la castaña confesara sus sentimientos.

Aquella noche se besaron durante largos ratos, sintiéndose el uno al otro, acariciándose, tocándose por encima de las ropas.

-Será mejor que paremos antes de que esto nos consuma.-Susurró ella sintiendo como la mano de él subía por su piernas.

-¿Me dejarás así?-Preguntó sonriendo.

Ella le devolvió la sonrisa.

-No es buena idea.-Habló en un susurró.- No aquí.

-Está bien.-Dijo él acariciando su cintura, para después besar su cuello.- Pero quiero que sepas que me molesta mucho de que estés con Potter haciendo ese estúpido ensayo.

-¿Celoso?-Preguntó ella de una manera burlona.

-Si.-Confesó él seriamente.- Y mucho

-No tienes porque.-Habló besando sus labios suave y lentamente.

-Pero me molesta mucho Hermione, es como si esperara el momento indicado para estar a tu lado, como si lo deseara, y sé que lo que queda de historia por contar, él tiene que ver con eso, y hasta que no me lo cuentes

-Draco
-Dijo ella intentando levantarse la cama, pero él se lo impidió.

-No, Hermione.-Habló seriamente.- Quiero que me lo cuentes

- Te dije que todo sería en su momento, Draco. No me presiones.

-No lo hago.-Contestó él buscando sus ojos.

-Si
Ahora mismo lo estas haciendo

-¿Qué fue lo que pasó con Potter, Hermione?

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¡Lo siento muchísimo!

Ha sido una semana o más sin actualizar, pero he tenido motivos para no hacerlo, caí enferma, y estuve en cama durante días con vomitos y fiebre, según el médico fue tan solo un virus.

¡Pero volvemos a la normalidad!

Así que seguiré como antes actualizando diariamente...

¡Espero que el capítulo sea de vuestro agrado!

 

¿Tenía o no tenía motivos Hermione para odiar a Daphne? Pues claro que los tenía.

¡Nos leemos, besitos!

-¿Así
así que habéis hablado?-Preguntó con un nudo en la garganta Luna observando directamente a los ojos del chico.

-No exactamente, Lovegood.-Respondió este a un metro de distancia de la chica.- Pero han sido pequeñas conversaciones, y no parece querer hablar sobre su pasado, no lo hace con Draco, lo va hacer conmigo.

Ella negó con la cabeza.

-Lo hará.-Susurró ella.- Sé que lo hará, solo háblale de mi, dile cualquier cosa, dile que somos amigos desde hace mucho tiempo y que no me ves bien o algo por el estilo.

Este no cambió su semblante frio.

-Tranquila-Habló intentando calmarla sin conseguirlo si quiera.- ya veré que hago. Pero necesito que me respondas a algo.

La chica se puso nerviosa algo que el castaño no paso por alto.

-Dime, Lovegood
Hay algo que lleva pasando por mi mente desde que comenzamos a estar juntos todas estas semanas, algo que no me cabe en la cabeza, algo que solo tú-Le susurró al oído caminando alrededor de ella.- me puedes responder

La chica sintió el cálido aliento del muchacho, estremeciéndose y cerrando lo ojos al sentirlo caminar a su alrededor.

-¿Y
y
que es?-Preguntó temerosa sabiendo a donde se dirigía el castaño.

-Oh, vamos eres muy lista.-Susurró el dejando ver su blanquecinos dientes en una hermosa sonrisa, perfecta pensó ella.- Sé que sabes cuál es la pregunta, pero como no te atreverás a decir ni mu, te la formularé de todas formas.

-Adelante.-Habló ella en voz baja evitando el contacto visual, sacando toda su valentía algo que a Theodore le pareció maravilloso.

-¿Por qué yo, Lovegood?-Preguntó levantándole la barbilla a la chica con suavidad, para que lo mirara a los ojos.- ¿Por qué pudiendo pedirle ayuda a Astoria, o incluso a Pansy, fuiste hasta a mi? Ambos sabemos que esas dos son capaces de reconciliar hasta la peor pareja de matrimonio, cualquier cosa, sin embargo acudiste a mí, no a Malfoy, que quizás se hubiese reído en tu cara y te hubiese enviado a la mierda de paso, sino a mí. Dime.

Sintió su cálido aliento en su boca, el aliento del chico era exquisitamente embriagador, tan así que sentía que si seguían en esa posición acabaría cayendo al suelo. Pero no se movió ni un ápice, es más, ni si quiera cuando él coloco una mano en la cintura de la chica, se movió. Aun así mantenía los ojos cerrados.

El cálido contacto de los labios de él en la mejilla de ella la hizo soltar un suspiro.

-Responde.-Habló él con una sonrisa maquiavélica en los labios, que de mala no tenía mala.

-Yo
yo
-Vaciló antes de hablar, estaba nerviosa, ella sabía cuál sería la respuesta, ¡es obvio que la sabia! ¡Siempre la supo, fue por eso que le pidió ayuda a él y no a otra persona! Pero no se lo haría saber, eso sería darle ventaja al chico, o que se marchara sin a terminar de ayudarla a ella, quizás más adelante después de hablar un largo rato con Hermione, le diría porque acudió a él y no a otra persona.

Theodore rió negando con la cabeza.

-Esperaré la respuesta Lovegood.-Susurró en su odio.- No creas que saldrás de esta sin que yo lo sepa, ambos sabemos que yo no quiero ser tu amigo
ni que tú deseas eso.

 

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No podía pensar con claridad, estaba enfadada y dolida con Draco, primero por intentar sonsacarle algo que ella aun no podía hablar, y segundo porque simplemente era un estúpido, si pensaba que ella con un par de besos terminaría cediendo para contarle absolutamente todo.

Habían pasado días enfadados, días en los que ella se sentaba con Pansy o Theodore, días en los que no se dirigieron la palabra, días sin si quiera un mísero beso. No le rogaría nada, eso estaba claro, él debía venir y disculparse por lo ocurrido, sin embargo no lo hizo y aquello provoco en ella una gran frialdad y malicia a la hora de hablar.

Y las cosas no es que hubiesen ido mejorando, por una parte sí, ya que Derek estaba evolucionando bastante bien, pero por otra volver a tener que trabajar junto con su ex mejor amigo no ayudaba en absoluto a cambiar de humor o a intentar serenarse, sinceramente todo estaba siendo una verdadera mierda.

-Slughorm me ha dicho que si podíamos ir a ayudarle con un par de pociones.-Habló Harry sin mirarla.- Dice que después del gran trabajo que le entregamos al profesor de transformaciones sería buena idea de que comenzáramos a trabajar juntos en esta materia.

-Debe de estar bien loco si piensa que nosotros dos trabajamos realmente bien.-Habló ella volviendo a la tarea de escribir.

-No creo que te vayas a morir, o que tu rubito se vaya a morir por que hagamos un par de pociones.

Ella rió sarcástica.

-¿Mi rubito?

-Sí.-Habló Harry mirando hacía donde estaba Draco haciendo como que estaba escribiendo.- No ha parado de mirarte desde que hemos llegado, ¿de verdad, Hermione?

Ella volvió a reír fulminándolo con la mirada.

-Lo que haga o deje de hacer yo con mi vida, Potter-Hizo una pausa para encararlo.- a ti no te debe de importar en lo más mínimo, esto no es tu problema.

-Bien, mione.-Dijo abriendo un libro.- No me debe de importar, es cierto.

Sin embargo a Harry le hervía la sangre al saber que ella y Draco pudiesen tener algo más que una simple amistad de compañeros de la misma casa. Aun no se acostumbraba a ver a Hermione con los colores verdes y plateados, menos se podría a acostumbrar a que el blondo la tomara cuando quisiera, la besara, la abrazara, la tocara

-Me tengo que marchar.-Habló Hermione cerrando sus libros.- Nos vemos mañana para preparar las pociones.

Harry sonrió, pero se le fue al ver lo seria que estaba ella.

-Quita esa sonrisa, Potter. Solo trabajaremos.

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Caminó sintiendo un extraño mareo, no sentía aquellos mareos desde que le daba sangre a su hermano, sin embargo no había ni si quiera ido al hospital para darle sangre a él, estaba exhausta, de eso no le quedaba la menor duda, pero sentía en que cualquier momento se caería al suelo.

-¿Qué ocurre?-Preguntó Draco al verla sentada en las escaleras.

-No es nada.-Habló ella olvidándose de su enfado.-De verdad.-Dijo al ver la cara de este llena de preocupación y enfado a la vez.

-¿Has comido bien? ¿O es porque has ido a ver a Derek?

-Sí, he comido bien.-Dijo intentando levantarse, sintiendo como él la rodeaba con un brazo.- Creo
creo que solo es cansancio, llevo una semana llena de dolores de cabeza.

-No me extraña, yo también los tendría tanto estar con Potter.-Habló con frialdad y enfado.

 

-Malfoy.-Dijo su apellido reprendiéndole.

-Granger.

-Uf
ni si quiera se puede hablar contigo
estas insoportable.

-No lo estoy, Hermione. Me ha molestado que ni si quiera te dignaras en venir hablar conmigo
y también sé que ha sido mi culpa
no debí presionarte tanto.

-Pues lo hiciste.-Dijo caminando a su lado.- Y eso me molestó muchísimo.

-Lo sé

Se paró en seco delante de él colocando sus manos en el pecho de este.

-Dame tiempo.-Susurró con los ojos llenos de tristeza.- Por favor
te lo contaré pero a su debido tiempo.

-Está bien.-Habló él acercándola a su cuerpo por la cintura.- Solo quiero comprenderte
comprender tu dolor.

Y era cierto, desde que la chica lo había mirando con sus ojos llenos de emociones encontradas el día en que él y Theo le enseñaron la torre, supo que tenía que descubrir que era lo que ocurría con ella, quería comprender su dolor, quería saber si había sentido lo mismo que sintió él, si sintió el dolor que vivió él en la guerra. Aunque este fuera un dolor diferente para los dos.

-Odio cuando hueles tan bien.-Dijo ella hundiendo su cabeza en el cuello de él.

Extrañado Draco habló.

-¿Por qué?

-Porque cuando estamos juntos, o vienes a mi habitación siempre dejas el olor a menta en ella o impregnada en mi ropa, y hay días en que por las noches no puedo dormir.

Este sonrió con arrogancia.

-Siempre podemos dormir juntos.-Susurró él de una manera sensual a su oído, para morderle el lóbulo de paso.

Soltó un pequeño gemido aun en el pasillo vacío y oscuro en el que se encontraban, fue pequeño pero lo suficiente para que él lo escuchara. Aquella escena en la que ambos se besaban como si sus vidas dependieran de ello, no parecía más que una película muggle, creyendo que estaba solos siguieron besándose, sin darse cuenta de que un pelirrojo los observaba desde la oscuridad con odio y rabia a la vez.

-¿Es una sugerencia?-Preguntó ella besando su mejilla.

-Vamos.-Habló este negando con la cabeza cogiéndola de la mano para desaparecer de aquel pasillo.

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No sabía ni como, ni cuando, pero ahí estaba ella, con lagrimas en los ojos, gritando y pidiendo ayuda. No podía ocurrir otra vez, no podía haber otra muerte, solo un ingrediente mal y podía matarlo, Slughorm se lo había advertido. Y ahora Harry estaba agonizando en el suelo, gritando como si miles de cruccios le estuvieran atravesando la piel.

-Tranquilo.-Habló ella como la vez en la que creyó que Ronald no saldría de aquella herida.- Vamos, no cierres los ojos.

-Her-hermione.-Susurró él intentado mirarla a los ojos.- Siempre
te he querido

-No
no hagas esto una despedida, no te atrevas Potter.

Sus ojos se iban cerrando.

-¡Ayuda! ¡Ayuda, porfavor!

-¡QUE ALGUIEN NOS AYUDE!-Gritó con todas su fuerzas.

La puerta de abrió de golpe dejando ver a un Slytherin.

-Granger.-Dijo observando la imagen, Potter tirado en el suelo y ella a su lado con las manos llenas de sangre.

-¡Vamos no te quedes ahí! ¡Ayúdanos!

-¿Se
se puede mover?

-Haz algo idiota
Vamos cógelo y llévalo a la enfermería.-Suplicó con pena la chica.

 

-Tranquila
-Habló Theodore ayudando a Potter levantarse del suelo para llevarlo a la enfermería.

Viendo como la castaña se desmayaba en el suelo al sentir el olor fuerte a sangre

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¡Oh, pobre Harry! ¿No os da penita?

No sé porque me gusta ser tan dramática, pero esto es necesario que ocurriera ya que desencadenara lo que todos estamos esperando: que fue lo que paso con el trio dorado.

Lo siento por no poder actualizar ayer, pero esta computadora me da muchos problemas.

¡Espero que sea de vuestro agrado!

¡Nos leemos!

Besitos!!!

Una semana. Ese había sido el tiempo en que el niño que vivió tardo en despertar, y una semana entera en la que ella no había descansado nada, estaba exhausta y se sentía peor aun porque no había ido a visitar a su propio hermano, trabajo que le había encargado a Draco, quien no estaba molesto en absoluto, sin embargo sentía rabia porque ella estuviera todo el tiempo con su ex mejor amigo, pero aun así hizo todo lo que ella le pidió.

Tardes enteras, cualquier rato libre lo utilizaba para ir a verlo a él, incluso hubieron días en los que se levantó pronto solo para pasar una o dos horas antes de irse a sus clases diarias. No hubo ningún castigo alguno, Slughorn había dicho que los accidentes ocurrían, pero Hermione lo atribuyó a que él era el jefe de su casa y ellos dos los alumnos predilecto de este profesor.

Después de aquel desmayo en el que se encontró justo en la cama de al lado de Harry, le costó darse cuenta de que era lo que había ocurrido, había intentado levantarse pero un dolor en la cabeza hizo que volviera a su sitio, observando con los ojos vidriosos a un Harry lleno de vendas y los ojos cerrados.

-¿Se
ha
despertado?-Preguntó con la voz débil.

-¿No preguntarás que fue lo que paso?-Habló molesto Draco a su lado.- ¿O cuando saldrás de aquí?

Ella negó con la cabeza cerrando sus ojos.

-¿Por qué te molesta tanto que pregunte por él? ¿O simplemente que este con él cuando debo hacer trabajos obligatorios?

-Porque es Potter.-Habló con rabia.

-No.

-Si, Hermione.

-Hay algo más para que lo odies de esa manera.-Contestó ella molesta también.

-No quiero discutir.-La miró a los ojos cogiendo una mano de ella entre las de él.- Menos estando tú así tan débil, será mejor que descanses.

Y era verdad. Odiaba discutir con ella por cosas tan simples, y odiaba verla así, tan débil. Aunque ella no lo demostrara o intentara ocultarlo delante de él. Pero Draco no era estúpido, él sabía que había noches en las que la chica lloraba bajo las sabanas, quien sabe el porqué, pero tenía cierta intuición de que era por sus ex mejores amigos.

Aquella noche se había recostado al lado de la chica, colocando su cabeza en el pecho del rubio, para acariciar la espalda y el cabello de ella, algo que Hermione agradeció ya que su dolor de cabeza fue disminuyendo notablemente durante toda la noche.

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-Veo que no pierdes el tiempo.-Habló una voz que no había escuchado hacia demasiado tiempo.

-Veo que tu tampoco.-Dijo ella fríamente.

-Al menos yo sí debería estar aquí.-Contestó recostándose en la pared.

 

Ella rió sarcásticamente.

-Ya
será eso, querido.

Este negó con la cabeza.

-Deberías irte de aquí.-Habló lo más fuerte posible, como queriendo que Harry lo escuchara.- Él-Apuntó a azabache.- no te quiere aquí, y yo tampoco.

-¿Pero quién te has creído que eres?-Preguntó Hermione con rabia acercándose al chico.- Tú. No. Eres. Nada.

Eso hizo que algo dentro de Ronald se rompiera.

-A mi no me hables así.-Dijo con rabia el pelirrojo.

-Te hablo como me da la gana, ¿lo comprendes?-Susurró con malicia ella. -Perdiste todos mis respetos hace tiempo, querido, para mí no eres nada. ¿Y, quiere saber algo más?-Preguntó con una sonrisa en la cara.- Me alegro de ello.

-¿De verdad?-Preguntó él.- Dime, Hermione
-Habló acercándose a la chica.- ¿Qué se siente saber que estás sola, que no tienes a nadie y que acabaras sola en una habitación llorando tu desgracia al saber que todo ha sido tu culpa?

Hermione trago en seco, sintiendo un nudo en la garganta, pero no iba a dejar que especialmente él, la viera así.

-¿De verdad vas a seguir con eso?-Preguntó ella seriamente.- Niegas los verdaderos hechos y todo lo que ocurrió, y necesitas echarle la culpa a alguien
y quien mejor que yo, ¿verdad?

-Yo no niego nada.

-Oh
sí lo haces Weasley

-Mejor cállate y vete con tus amigos, los slytherin's. Y con el idiota de tu novio

Ella sonrió alejándose de él.

-Al menos ellos si me han demostrado que les importo.-Habló casi sin pensar en lo que decía.- Y él realmente me quiere. Y ellos me importan tanto como si fueran mi propia familia.

-No lo dices enserio.-Habló sintiendo un nerviosismo en su cuerpo.

Ella no podía querer a Malfoy, ella no podía estar con Draco. Ella debía sufrir por él, llorarle a él, rogarle por volver a estar a su lado.

-Lo digo más que enserio, Ronald.-Habló sintiendo realmente aquello.

-Tú no puedes querer a alguien como Malfoy
a alguien que no tiene sentimientos. Él acabara por destruirte.-Dijo riéndose.- Y tú sufrirás como una tonta.-Dijo poniendo cara de pena y a la vez burla.

Ella rió dando paso al enojo de él.

-¿Quieres saber por qué?-Preguntó el pelirrojo, ella rió asintiendo.- Porque nadie, te querrá como lo he hecho yo.

Esta vez soltó una sonora carcajada.

-Él me quiere mucho más de lo que pudiste llegar a quererme tú a mi alguna vez. Tú no le llegas ni a los talones a Draco. No eres nadie a su lado.

-No es más que un cobarde y un mortifago.

-No hablemos de cobardes, querido. Tendríamos que empezar por ti y la verdad no me apetece hablar de gente como tú.

-Eres una

-¿Una qué?-Espero expectante a ver que iba a responder él.- Vamos, dilo.

Pero no dijo nada más. Ya que ambos se quedaron callados al oír una voz débil.

-¡Basta lo dos!-Habló Harry con una muestra de dolor.

-¿Quieres que la saque de aquí?-Preguntó Ron observando a la chica, quien se había sentando en la silla de al lado de la cama con la piernas cruzadas.

-Te
te pediría a ti, Ron, que te marches
necesito hablar a solas con ella.-Habló débilmente, viendo como el pelirrojo se marchaba de allí con una muestra de dolor y rabia en su cara, dejando a una Hermione indiferente.

 

Ninguno de los dos habló durante los quince minutos después de que el pelirrojo se marchara, ella no tenía muchas ganas de hablar, pero si él quería decirle algo, esperaría allí paciente hasta que Harry dijese lo que tuviera que decir. Tenía sueño y estaba cansada, pero aun así se quedo al lado de él.

-¿Cuánto tiempo llevo aquí?

-Una semana.-Respondió en un susurro.

-¿Estuviste aquí todo este tiempo?-Preguntó él mirándola.

-Si

Este sonrió, algo que ella no vio. No iba a mentirle a Harry, no podía, algo en ella decía que no lo hiciera, pero solo porque había tenido miedo de otra muerte, había tenido miedo de perderle de alguna forma al verlo así, tan indefenso, tan vulnerable. Simplemente había sido eso. Jamás hubo algo más, jamás le pasó por la cabeza la posibilidad de perdonarle o volver a ser amigos, sin embargo no podía decir que no le extrañaba, eso sería engañarse a si misma, y no quería hacerlo.

-Hermione
yo quiero
decirte
que-Susurró haciendo que ella se tuviese que sentar a su lado, como años atrás hizo con Ron.- tú no tuviste la culpa, no fue tuya
y lo que dije aquella noche fue porque tenía rabia, mucha rabia
habían pasado tantas cosas
tanto dolor dentro de mi
que cuando me lo dijeron
descargue todo aquello en ti
pero jamás de los jamases lo sentí
jamás sentí aquellas palabras tan hirientes que pronuncié
yo verdaderamente lo siento
perdóname.

Ella negó con la cabeza.

-Has tardado
-Susurró limpiando una lagrima con rabia que cayó por uno de sus ojos.- Pero
yo no puedo.-Dijo con dolor y la voz quebrada.- Ignoras que a mí también me dolió aquello
Ignoraste que yo también sufrí
No puedes venir y pensar que porque estas así vaya a perdonarte

-Hermione
esto me duele
no puedo seguir viéndote con ellos
con él
cuando te echo de menos y echo de menos que hablemos
como lo hacíamos durante aquellas noches de invierno.

-Yo

-Por favor

-Esto no cambia nada, Harry
lo siento
pero no puedo hacerlo.

-Hermione.-Dijo al intentando detener a la chica que se estaba marchando.

Repitió otra vez su nombre, esta vez se podía sentir un dolor en aquella voz, pero ella no se giró
Aquella noche había sido una de las peores y necesitaba estar con Draco. Necesitaba estar con alguien que la entendiera, y él era el único que podía hacer aquello.

Lo vio de espaldas al entrar a la torre, el chico no sintió a Hermione que había entrando allí como toda una serpiente, Draco observaba el fuego y no parecía moverse, solo porque movía el vaso con dos hielos, en el que anteriormente hubo whiskey, supo que estaba despierto. Y obvio que iba a estar despierto, ya que el chico no iba a dejar que ella no volviese aquella noche, no iba a dejar que ella volviese a quedarse a dormir otro día en la enfermería.

-¿No te había dicho ya que no deberías tomar wiskhey?-Preguntó ella con una leve sonrisa y los ojos hinchados, quitándole el vaso de la manos para después sentarse en su regazo.

Este al instante en que ella se sentó en sus piernas, la rodeo por la cintura con un brazo, y con la otra mano acarició su mejilla suavemente, dando pequeños círculos sobre esta.

 

-Mírame.-Susurró como una orden.

Ella continuó con los ojos cerrados.

-Mírame, Hermione.

Abrió sus ojos, estaban mucho más claro de lo normal, era obvio porque había estado llorando, tenía los ojos hinchados y supo que ella se había secado las lágrimas justo antes de entrar.

Ella no lo soportó más y besó sus labios, de la manera más suave posible, acariciando los fríos labios de él. Y este agradeció aquella manera tan tierna de besar. Fueron segundos, incluso minutos sin separarse en los que ella había estado dejando soltar alguna que otra lágrima.

Él limpió sus lágrimas con amor, negando con la cabeza. Ella ocultó su rostro en su cuello, empezando a llorar, sin poder descontrolarse. Draco solo escuchaba su llanto y la mecía para que se tranquilizara, pero el llanto de ella se fue intensificando, dio gracias a Merlin que tenía su varita allí, con la cual pudo hacer un muffiato.

-Shh
-Susurraba él.- Tranquila
yo estoy aquí

-Fue mi culpa
yo tuve la culpa

-¿De qué hablas, amor?-Dijo esa palabra sin pensarlo, aquello produjo que ella llorara aun más fuerte.

-De
aquella
noche
-Habló entrecortadamente
-Yo tuve la culpa

-¿Qué noche?

-La noche en la que

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¡Lo siento amores! Ayer tuve otro problema con la computadora.

Pero aquí estoy de nuevo con otro capítulo, y ya no queda nada, vamos nada, para que se sepa que fue lo que ocurrió. Así que podría decir que en el siguiente capítulo lo sabremos

¿Por qué se echara la culpa?

Odio a Ron, ¿vosotras no?

¡Espero que sea de vuestro agrado!

¡Nos leemos!

¡Besitos!

Su llanto no ceso, y Draco supo que no era el momento idóneo para decirle que con llorar no iba a solucionar nada, simplemente la dejó llorar en sus brazos, el único lugar donde ella se sentía protegida, donde él la quería siempre. Le acarició el cabello, los brazos, la espalada
Pequeñas caricias suaves que no hacían mucho, pero poco a poco fue consiguiendo que el llanto de ella fue cesando.

Odiaba verla así, odiaba verla sufrir tanto, y más aun odiaba no saber el porqué de su dolor, el porqué de su llanto, sentía que cada vez que la veía así, algo dentro de él se rompía, por muy pequeño que fuera, siempre acababa rompiéndose él también. No entendía como
simplemente sucedía.

Cuando ya no quedó ni una lágrima más que llorar, cuando ya tuvo los ojos suficientemente cansados y caídos, cuando ya no hubo más dolor, todo que quedó en silencio. Draco daba gracias a Merlin que fuera viernes y que al otro día la chica podría dormir toda la mañana. Y Hermione daba las gracias al rubio por simplemente escucharla llorar, ya que eso la hacia sentir mejor.

-No me gusta verte así -habló Draco buscando sus ojos, algo inútil ya que ella los tenía cerrados.

- Yo
lo siento -dijo ella en un susurro apenas audible.

-Odio verte así, Hermione -bufó Draco negando con la cabeza - Es lo que más me duele.

-Draco

-Háblame -dijo desesperado él besando su frente - Dime que es lo que ocurre
dime si puedo hacer algo.

 

Hermione besó el cuello del chico, era el momento para decirle todo, ya no podía aguantar más tiempo, tenía que hablarlo con alguien o después sería peor. Se bajó del regazo de Draco recostado su cabeza en uno de los pequeños cojines que se encontraban allí, este se levantó y fue a la cocina, donde llenó un vaso con agua y le colocó un poco de azúcar, aquello calmaría la chica.

-Bébetelo -susurró dándole el vaso a Hermione junto con una servilleta.

Acto seguido, se sentó al lado de ella rodeándola por la cintura.

-Gracias.

Se bebió todo el contenido, sintiéndose preparada para hablar. Se pegó a su cuerpo, recostando su cabeza en el hombro de él, y cogiendo la mano de Draco que rodeaba su cintura.

-Fue la última noche en la que Voldemort estuvo vivo -susurró volviendo a sentir aquel dolor.- Yo tenía que ir con Ron a destruir unos de los horrocrux en la cámara de los secretos y nos habíamos separado de nuestros amigos. Recuerdo de que llevábamos un tiempo juntos
y -suspiró.- y estaba enamorada de él. Aquella noche me prometió que si algo salía mal, él no se iba a separar de mí. -dejó escapar una lágrimas.- pero mintió. -Draco cerró los ojos.- Ginny tenía prohibido luchar en la guerra, yo y su madre éramos la únicas que sabíamos de su condición
bueno Harry también. Pero la conocía lo suficiente como para saber que ella iba luchar de todas formas en la batalla final, que no se iba a quedar de brazos cruzados -se le quebró la voz.- y lo hizo. Yo tenía encargada aquella noche de que ella no saliera de allí, yo tenía su varita
- dejó aquella frase en el aire apretando la mano de Draco.- Lloró y lloró y me suplicó que la dejara ir, que la dejara luchar por Harry
pero me negué. No sé muy bien cómo se las arreglo, pero salió de allí. Para cuando yo me entere, ya era demasiado tarde. - esta vez cierra los ojos y él siente que la respiración de ella se comienza a agitar.- Bellatrix había venido a por mí, estábamos entre la vida o la muerte luchando contra los mortifagos, yo sabía que las ganas de ella por verme muerta, era grandes, siempre lo supe. Ella había venido a por mi, estábamos luchando la una con la otra, hasta que llego Ginny, interponiéndose entre las dos.-aprieta la mano de él como si volviera aquel dolor de ese día.- Grité, recuerdo
que
grité su nombre, fue el grito más desgarrador que había dado en mi vida.- susurra dejando caer más lágrimas.- Y
y
la vi la caer
la vi caer delante de mi pies
sin vida
pálida
Vi como su madre se caía a su lado, llorando sin parar, pude sentir su dolor, pude ver su dolor en sus ojos, y el odio también
odio hacia mí. Y yo no pude hacer nada
Ginny estaba muerta.

-Y siempre es la misma imagen
siempre es el mismo sueño. Ella interponiéndose entre la batalla que tenia con Bellatrix, yo gritando, para que después caiga a mis pies
sin vida. Jamás olvidaré las miradas de odio de sus hermanos
la mirada de odio de Ron
sus palabras tan hirientes
él
dijo
-titubeó antes de volver a hablar -dijo que no se iba a ir de mi lado pasara lo que pasara y mintió
y me hizo sentir con una mierda, la persona más horrible que podía existir en el mundo. Siempre creí que con Harry iba a ser diferente, que no me iba abandonar, pero también lo hizo aun así cuando le supliqué que no se marchara de mi lado, que no me dejara, que le necesitaba.

 

Esta vez llora pero de una manera diferente, llora con dolor, porque es la primera vez que habla de esto, y él lo sabe. Se aferra con sus brazos al cuello del chico.

-¡Yo no quería que eso ocurriera! -Dijo entre lágrimas.- ¡Todo el maldito verano fue una completa mierda! ¡La muerte de mis padres! ¡La enfermedad de Derek! ¡Y ellos odiándome hasta el final!

-¡No sabes el dolor que se siente al ver el odio que te tiene las personas a las que más amaste por algo que tú no tuviste la culpa! -grita entre lágrimas.- No sabes que se siente al saber que tú pudiste haber evitado todo aquello, todo aquel dolor, todas aquellas lágrimas. Me he pasado el verano entero culpándome por la muerte de Ginny y de su bebe

Y entonces Draco comprende la magnitud de su dolor
comprende porque sus amigos la abandonaron, Ron la culpa por la muerte de su hermana, y Harry por la muerte de su novia y su hijo. Comprende porque ellos hicieron lo que hicieron, y los odia por ello. Y siente la necesidad de amarla, de quererla, de abrazarla y tumbarla a su lado, para así poder expresar todo su amor, para así hacerle entender de que el la quiere y que estará allí, todo el tiempo, con ella. De que ya no hay dolor porque él se encargará de borrarlo, y de borrar todo los recuerdos que tanto daño de la hacen a su chica. Y la deja llorar porque muy en el fondo de su corazón él sabe que ella lo necesita, que necesita descargar todo aquello que se guardó en el fondo de su alma.

Draco no dice nada, porque no hay palabras para todo lo que le acaba de relatar, porque no hay nada que pueda decir, porque sabe que ella tampoco las necesita. Así que esta vez cuando se levanta la coge en brazos, besando la mejilla mojada de esta y la lleva a su habitación, no a la de la chica, si no a la de él. La desviste con tranquilidad, mientras ella sigue con los ojos cerrados, y le coloca la parte de arriba de su pijama antes de recostarla en la cama. Él solo se coloca la parte de abajo y se acuesta a su lado, atrayéndola a su cuerpo.

-Yo te haré olvidar todo
yo te haré olvidar tu dolor, amor - susurra Draco una vez la chica se duerme entre sus brazos.

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-Ayer fue la primera vez que pude pronunciar su nombre después de muchos meses -le susurra Hermione una vez se despierta.- Gracias.

-No me las des, Hermione
Te dije que iba a estar aquí para ti y sigo aquí, no me pienso marchar.

Ella sonríe, aunque es triste.

-¿Ni aunque te lo pidiera?

-Ni aunque me lo pidieras -dice firmemente él volviendo a meterse a la cama.- ¿Quieres saber qué hora es dormilona?

Hermione asiente.

-Las doce del día

Ella solo lo atrae a su cuerpo sin decir nada.

-¿Por qué no me despertaste? -pregunta con tristeza.

-Porque pensé que te haría bien dormir más, no estas muy bien emocionalmente que digamos y he preferido que durmieras más.

-Eres un amor

Él sonríe con ternura dándole un apasionado beso a la chica, quien no lo detiene.

-¿Preparada para un nuevo día?

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¡Bueno, bueno!

Por fin sabemos porque el gran trio dorado se dispersó. Ahora podéis entender el odio de Ron hacia la castaña (quien no tiene la culpa) y el porqué Harry la abandonó una vez terminó la guerra.

Pobre Ginny y su bebe

¿Podrá Hermione enfrentar ahora la vida con normalidad? ¿Se merece el perdón Harry?

¡Espero que sea de vuestro agrado el capítulo!

¡Nos leemos!

PD: No me matéis por la muerte de Ginny, esta muerte era inevitable, era una de las pensadas desde el principio al empezar la historia.

¡Besitos!

No había pasado más que un par de semanas, en las cuales por mucho que Draco se esforzase por levantarle el animo a Hermione ella seguía decaída, solo un par de semanas en los que ellos dos con Theodore y Pansy pasaban la mayor parte del tiempo juntos, la compañía era agradable pensaba la castaña, que jamás en el tiempo que llevaba en Howgarts se había sentido así. Ella y Pansy estaban haciendo muy buenas migas, conversaban todo el tiempo sobre chicos y algunas que otras cosas, ambas se sentían genial, y los dos mejores amigos se alegraban por la nueva amistad que estaba floreciendo entre ellas dos. Porque Theodore y Draco sabían que ambas necesitaban aquella amistad.

Sin embargo siempre había personas que no se alegraban de aquello, como Harry quien asesinaba con la mirada siempre que podía a cierto rubio, o Blaise quien no paraba de decir que el grupo que ello antes tenían se había esfumado y todo por culpa de la sangre sucia. Pero en lo que respectaba a ellos no les importaba en lo más mínimo, Hermione hacia que aquello fuera especial, y ellos necesitaban algo especial, porque como todos ellos también habían sufrido la consecuencias de la guerra, y siempre venía bien algo diferente a lo normal.

-¿Pero es diferente la manera de ser de los slytherin's a los griffyndor's? - preguntó Pansy un día en el que se habían quedado a comer en la torre.

-Sí
bueno hay cosas que si son diferentes.-Respondió ella con una sonrisa.

-Y siendo sinceros - habló Theodore mirándola.- ¿Qué prefieres? ¿Estar en sly o en Griffyndor?

Ella sonrió
Los tres amigos esperaban expectantes la respuesta de la castaña, quien no podía dar una en concreto. Ya que en ambas se había sentido bien, todos los seis últimos años en los que había estado con los leones simplemente se sentía en casa, pero este último año las cosas habían cambiado, y se sentía que por fin pertenecía a algo.

-Creo que
en Griffyndor siempre me sentí en casa - hizo una pausa mirándolos, los amigos se miraron entres ellos.- Pero aquí me siento mejor
quiero decir
siento que por fin pertenezco a algo - y sonrió, porque sabía que era verdad.

-¿Eso quiere decir que te sientes toda una serpiente? - preguntó Draco atrayéndola a su cuerpo.

-Sí. - susurró ella mirándolo a los ojos, mientras acariciaba su cara de porcelana.- Me siento bien - y besó sus labios.

Este sonrió, ella lo hacía sentirse bien, lo hacía sentirse querido como nunca antes alguien lo había hecho
simplemente Hermione sacaba de él lo mejor que había dentro suyo.

El ánimo de Hermione fue mejorando con la semanas siguientes, en ningún momento Draco la dejaba sola, incluso habían comenzado a turnarse día sí y día no, quien iba al hospital y quien no lo hacía. Los días en los que ella iba a preparar pociones con Harry, Draco la acompañaba, no hablaban ni nada por el estilo, simplemente el rubio se sentaba en una de las silla más alejada mientras cruzaba sus piernas en forma de cuatro y la observaba a ella con un amor infinito y a Potter con un odio de la misma magnitud.

 

El azabache no podía dejar de sentir celos, no aquellos de celos de pareja, si no que eran aquellos celos de amistad, celos que simplemente salían de él y no podía pararlos, aquel tipo de celos. ¿Pero qué podía hacer él? ¿Seguir enviándole cartas a Hermione pidiéndole perdón? ¿Seguir sufriendo en silencio por ver como cada vez más ella se alejaba de él? ¿Viendo como lo único que le dio sentido a su vida se marchaba? ¿Su
única familia? Pero si algo había en él era aquella valentía, no se iba rendir así como así, lucharía hasta que no pudiese más, hasta que ya no le quedasen ganas, lo haría porque se lo debía a ella, y porque también la manera en la que actuó él no fue la más indicada.

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-Ven - habló Draco cogiéndola de la mano.- Demos un paseo.

Ella solo asintió. Llevaban una hora o más hablando y hablado sin poder parar, él rubio había insistido en ir a tomar algo a la tres escobas, y ella no había podido negarse. Simplemente las cosas con él eran geniales.

-Te he notado mejor estas últimas semanas - susurró Draco mirándola.- Y eso me alegra.

-La verdad es que sí, me he sentido mejor - respondió ella mirando el paisaje, mientras ambos se sentaban en el césped.

-¿Cómo
fue? - preguntó Draco haciendo que ella se sentara entre sus piernas.

-Difícil - respondió con nostalgia.- ya lo sabes - sonrió.- Pero tú me has ayudado a sobrellevarlo
y lo cierto es que no duele tanto como hacia meses atrás.

-Eso está bien - dijo con una sonrisa en el rostro.

Ella sonrió con tristeza. Porque sabe que él quiere saber si aun le duele todo, si aun se siente mal.

-Fue difícil, eso ya te lo he dicho. Nunca fue fácil, alejarte de tus amigos, la muerte de tu mejor amiga quien esperaba un bebe, que luego vinieran la muerte de tus padres, y después tener que crecer de un día para otro, así de golpe te haces adulta, porque debes ser fuerte, tienes a un niño de cuatro años a tu custodia y puedes decir es que como su fuera tu hijo, y sabes que no puedes derrumbarte - susurra, esta vez sin dolor en su voz.- al menos no delante de él - se recuesta en el pecho de Draco, quien la abraza al instante.- Y piensas todo irá bien, no es nada, saldremos de esta. Y vienen las complicaciones, y las peleas, y más cosas
Pero sigues con ese pensamiento porque sabes que es lo único que te queda, y entonces llega una luz a tu vida - Draco sonríe, porque sabe que habla de él.- Y no es que esa luz te quite el dolor de un día para otro, pero al menos lo disipa y lo hace mucho más llevadero, y lo agradeces con toda tu alma - besa el cuello del chico.- No es que no me siga doliendo, Draco, porque me duele, pero te tengo a ti, y tú haces que las cosas no sean tan difíciles y dolorosas como lo eran antes.

-Lo sé - dice en un susurro apenas audible para ella, sin embargo lo escucha.- Simplemente quiero encargarme de que no sufras más, porque cuando tu lo haces yo lo hago el doble, y eso no me agrada. Te he visto llorar y sufrir de la peor manera, y
a veces pienso que si yo no estuviera aquí para ayudarte, ¿Quién lo hubiese hecho? Yo
solo
quiero asegurarme de que estoy haciendo las cosas bien contigo
no quiero cagarla.

 

-No lo haces
y si lo haces ¿Qué más da? No todo puede ser color de rosa entre nosotros dos ¿verdad? Siempre acabaremos reconciliándonos.

Este soltó una carcajada.

-Eso es lo que me gusta de ti
- ella lo miró interrogante.- Que dices las cosas tal y como son.

-¿Solo eso te gusta de mi?-Preguntó coqueta sacándole otra carcajada a él.

-Y muchas cosas más - susurró de forma seductora en su odio.

-¿Así?

-Si - dijo el asintiendo dándole un beso esquimal, para después besar su labios en un lento y tranquilo beso, lleno de ternura, en el cual ambos demostraban su amor.

- A mí también me gusta muchas cosas de ti - habló ella con la voz agitada volviendo a besar sus labios.- Es más
no solo me gustan
me encantan.

-Lo sé - dijo guiñándole el ojo.

Ella negó con la cabeza susurrando arrogante con una sonrisa, algo que a él no me molestó en absoluto. Siguieron allí, abrazados, besándose entre caricias llenas de amor y ternura, ¿Por qué para que más? ¿Necesitaban algo más? No, claro que no, si ambos se sentía el uno al otro, no faltaba nada más.

-He hablado con mi madre - dijo él después de un largo rato de silencio.- Y bueno
como nos dejan una semana libre este año al acabar el segundo trimestre he pensado de que podrías pasar esa semana en mi casa, conmigo.

-¿Le has hablado a tu madre de lo nuestro? - preguntó ella con cierto desconcierto, algo que a Draco no le molestó.

-Si
y quiere conocerte. ¿Qué dices?

-No sé yo
ya sabes Derek y los papeles que tengo que revisar y demás cosas

-Estas poniendo excusas estúpidas - habló esta vez fríamente.- ¿Qué es lo que ocurre?

-Nada

-Hermione

-¿Tu madre sigue con aquello
aquello
de la sangre? - preguntó nerviosa ante la reacción de Draco.

-¿Crees que si siguiera con eso me hubiese dejado estar contigo durante todo este tiempo? - preguntó mirándola directamente a los ojos.

Ella negó con la cabeza.

-Pues bien
eso responde a tu pregunta. Y si no quieres venir, te arrastrare hasta mi casa y te encerraré en mi habitación.

-Eso es secuestro, querido - habló ella sonriendo.- Además no podrías conmigo.

Draco levantó una ceja riéndose sin parar.

-Te sorprendería saber con las cosas que puedo, Hermione.

Ella se levantó del golpe riéndose.

-Demuéstralo - le retó con una sonrisa en la boca alejándose del rubio.

-No me retes, bonita - dijo él ladeándola la cabeza.

-Atrápame - habló ella alejándose otros tres pasos de él.

-Corre - dijo seriamente Draco levantándose.

Ella soltó una carcajada comenzado a correr por todo el prado, con una ventaja increíble, mientras que Draco cada vez se acercaba más, debía admitir que la chica era rápida, pero él hacia quidditch, eso le daba más ventaja aun, de un momento a otro la cogió por la cintura escuchando la risa de ella sacándole a él una carcajada sonora. Cualquiera de los viera diría que parecían dos niños pequeños, pero en cierto modo lo eran.

 

El viento hacia que el pelo largo de ella se moviera de un lado para otro, haciendo que Draco tuviera que quitarle algunos mechones.

-No intentes volver a escapar de mi - habló seriamente cogiéndola de la cintura, para atraerla a su cuerpo.

-¿Por qué? - preguntó ella a centímetros de sus labios, sin despegar los ojos de los de él.

-Porque te encontraría, así fuera en el fin del mundo - susurró besando sus labios en un apasionado beso.

Y aquel beso se sintió tan bien, que ambos se sintieron en la gloria

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

-Me tengo que llevar a tu chica - habló Theodore haciendo que Hermione se levantara.

-¿A dónde? - Preguntó Draco seriamente.

-MccGongall quiere que vaya a hablar con ella
no sé muy bien que quiere.

-Está bien - susurró Hermione dándole un beso a Draco.- Te veo luego.

Este asintió comenzado a hablar con Pansy.

Caminó al lado del slytherin en silencio, no tenía ni idea de lo que quería MccGonagall, pero no se atrevió a preguntar. No fueron al despacho, si no que a la aula donde ella hacia clase. Theodore la dejó en el pasillo donde estaba la clase, con la excusa de que debía ir a la biblioteca a por un libro, ella solo asintió con una sonrisa despidiéndose con la mano.

Entró a la clase, en la que había apenas un pequeña tenue luz.

-¿Profesora? - preguntó Hermione al entrar.

-Hola, Herms - susurró la chica cerrado la puerta, haciendo que la castaña se girara.

-Luna

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Aquí va otro capítulo

He leído y contestado a todos los comentarios, y bueno ahora veremos si Hermione será capaz de dar el paso para perdonarlos, ya que aquello solo es decisión de ella.

¿Hablará Hermione con Luna?

¡Espero que os guste!

Nos leemos

¡Besitos!

-¿Qué haces aquí? - preguntó fríamente mirando directamente a sus ojos.

-Quiero
quiero hablar contigo - titubeo la rubia intentando acercarse a la castaña.

Ella negó con la cabeza.

-No te acerques

La cara de Hermione denotaba tristeza y sufrimiento, con solo verla miles de recuerdos habían pasado por delante de ella, recuerdos junto a Ginny, recuerdos de ellas tres. Quizás no eran las más unidas, pero se habían querido como verdaderas hermanas.

-Hermione
- susurró Luna quedándose a metros de ella.- Mira yo
no sé por dónde empezar.

-Por el principio - habló con tristeza la ex leona que se sentó en una de la silla más alejadas de dónde se encontraba Luna.

La ravenclaw cerró sus ojos e inhalo profundamente antes de hablar.

-Sé que nuestra amistad siempre estuvo dependiendo de un pequeño hilo muy delicado, y que no comenzó en el mejor momento que digamos, pero fue real, y creo que eso vale mucho más que cualquier otra cosa - Hermione dejo de mirarla cuando dijo que fue real, para observar la noche por el ventanal.- No sé a ciencia cierta porque me aleje de ti, sin darte explicaciones, pero como todos tenemos heridas, y creo la muerte Ginny junto con la de mi padre, hicieron que creara un odio fuerte hacia a ti, inculcado por Ronald.

 

Hermione rió.

-¿Admites entonces que te fuiste por creer en algo que un estúpido dijo en el peor momento? ¿Por qué tu también creías que yo la mate, verdad? ¿Qué fue mi culpa?

-¡Yo
nunca dije hubiese sido tu culpa! - dijo en un susurró con la voz quebrada.

-¡Mientes! - habló Hermione dolida. - Tus ojos dicen lo contrario.

A Luna se le cayó una lágrima negando con la cabeza.

-Sé que seguir a Ron
no estuvo bien. Y también fue críos creer en las palabras que él te dijo el día después de la muerte de Ginny, en la enfermería. Pero yo
no te culpo, Hermione.

-¿Entonces? - habló ella con la voz quebrada.- ¿Por qué te marchaste? ¿Por qué te fuiste sin darme ninguna explicación? ¿Por qué lo hiciste?

-Porque estaba sufriendo
porque no paraba de pensar en todo lo que dijo Ron
en que tu tenías la culpa - dice admitiendo delante de ella, lo que no había dicho hacia tiempo.- y porque no podía seguir así
era demasiado el sufrimiento
mi padre
Ginny

-¡¿Pero no pensaste en mi, verdad?! - gritó con rabia y lágrimas en los ojos.- ¡¿Crees que yo no sufrí su muerte?! ¡¿Crees que yo estoy bien?! ¡Me he pasado los últimos meses culpándome a mi misma por su muerte!

-¡Todos hemos sufrido Hermione! - dijo Luna intentando acercarse a ella.

-¡Tú no sabes nada! - Volvió a gritar ella.- ¡No sabes nada de mi sufrimiento! ¡Fuiste un puta egoísta conmigo! - se alejó de ella lo más posible, limpiándose las lágrimas con rabia.- No puedes venir ahora como si nada, e intentar arreglarlo con un par de palabras. ¿Lo comprendes?

-Me importas, Hermione - susurró la rubia llorando.- Lo siento
lo siento tanto.

-Si te hubiese llegado a importar lo suficiente como dices decir, no te hubieras ido sin darme alguna explicación
no me hubieses dejado aquellos meses sufriendo sola.

-Yo también tenía que llorarle a alguien - susurró entrecortadamente con la lagrimas cayendo por cara.- No fuiste la única.

-¿A tu padre? ¿A Ginny? - hizo dos preguntas retoricas limpiándose con fuerza sus lágrimas.- ¿A quién más? ¡Dime!

-Si
- susurró la chica utilizando la manga de su chaleco para limpiarse la nariz.

-Pues no vengas a comparar tu dolor con el mío
porque ambas sabemos que no es el mismo. Sé que Harry estuvo ahí para ti. Pero yo no tenía a nadie, absolutamente a nadie. Estaba completamente sola, sin padres, sin amigos, culpándome por una muerte, atormentándome cada noche
y a cargo de un niño que está enfermo
Ahora respóndeme
¿Es el mismo dolor?

La cara de Luna quedó en shock, no salía del trance procesando la información que Hermione le acababa de confesar. Ahora comprendía todo, ahora todo encajaba. Y sí, había sido una puta egoísta como anteriormente la había llamado, y sí, también merecía lo que le estaba ocurriendo.

-Ya no me importa nada, ya me da igual lo que tú y Harry tengan que decirme, ya no quiero sufrir más
Tú también me abandonaste, como lo hicieron ellos, y no puedo perdonarte, no ahora. La cagaste conmigo, porque muy en el fondo, ambas sabemos que si la situación hubiese sido a la inversa, yo no te hubiera abandonado, como tú lo hiciste conmigo - dijo caminando hacia la puerta pasando por su lado sin mirarla.- Déjalo estar, Luna
creo que es mejor así.

 

Con el corazón latiendo a mil, salió de allí, pero antes de que pudiera cruzar la puerta, la rubia habló.

-No lo dejaré estar
lucharé por tu amistad
cueste lo que me cueste
y sé que Harry hará lo mismo.

-Haz lo que quieras - mustió la chica saliendo de allí, dándole un portazo a la puerta.

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La tristeza volvió a ella sin quererlo si quiera, la misma tristeza que la embargó el día en que le confesó todo a Draco
Las lágrimas caían por su cara sin importarle nada, ni si quiera que alguien la viera, simplemente las dejó caer. Pero ya estaba
ya le había dicho a Luna todo lo que algún día se calló, todo lo que le hizo daño. Ya no importaba nada más. Simplemente le dio igual, ya no sufriría más, no por ellos, no le daría el gusto a Ronald, ella era fuerte

Sacó su varita e hizo un hechizo para que la hinchazón de los ojos no se notase. Y entró a la torre como si nada hubiese ocurrido.

-¿Qué quería MccGonagall? - preguntó Draco haciendo que ella se sentara en sus piernas.

-Oh, nada, solo quería preguntarme sobre mi hermano - susurró ella mintiendo.

Draco sabía que lo hacía, pero no le dijo nada, no lo haría delante de sus amigos. Durante toda la conversación no notó nada raro en ella, e incluso le iba a preguntar si ocurría algo, pero cada que él le iba a decir algo al oído ella se ponía a hablar de cualquier cosa con Pansy, quien siempre parecía entusiasmada hablando con la chica. El único que sabía ahí porque Hermione estaba tan rara, era Theodore, quien se sentía culpable pero a la vez no.

Pansy y Theo se fueron a dormir muy pronto, dejando solos a Draco con su chica.

-¿Ocurre algo? - preguntó de repente el rubio acariciando sus piernas.

-No
todo está bien - susurró ella con una sonrisa, que no pareció convencer del todo al chico.

-¿De verdad? - quiso asegurarse de que todo iba bien con ella, pero Hermione no iba a decir nada de su conversación, no por ahora.

Asintió.

-Es solo
que estoy cansada
nada más - contestó besando la mejilla del chico.

Él besó el cabello de la chica.

-¿Quieres irte a dormir ya?

-Prefiero dormirme en tus brazos y despertar en otra cama que no es la mía, con otra ropa que no es la mía - dijo con los ojos cerrados, sacándole una carcajada a Draco.

-No tienes para que dormirte en mis brazos
puedes dormir conmigo cuando quieras y usar mi ropa también.

-Pero a mí me gusta dormir en los brazos de mi chico, me siento segura.

Me siento segura aquellas palabras le sacaron una gran sonrisa a Draco, quien no se pudo sentir más halagado en aquel momento. Simplemente le llegó al corazón.

-¿Yo soy tu chico? - Preguntó viendo como ella asentía.- Entonces tú eres mi chica.

No fue una pregunta, sino que una afirmación, algo que le agrado a Hermione.

-Ya lo daba por hecho

Este volvió a reír.

-Pues claro que eres mi chica - susurró besando los labios de ella.- mi chica.

Sonaba tan bien aquello saliendo de los labios de él, sonaba tierno, precioso, encantador.

 

-Suena bien - susurró ella dándole pequeños besos en los labios fríos de él.

-Lo sé
me encanta

Ambos sonrieron
no era tiempo de volver hablar sobre el tema. Era tiempo de que ellos disfrutasen de ''aquella relación'', era tiempo de amarse hasta no poder más, de besarse hasta que los pulmones reclamasen aire, de reírse como locos, de jugar como niños
Simplemente era tiempo para disfrutarlo juntos, sin complicaciones ni nada por el estilo

-¿Vamos a dormir? - Preguntó después de un rato.

-Vamos - contestó Draco dándole besitos por toda la cara, haciendo que ella riera.

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Durante todo el camino hacia la casa de Draco, dese hogwarts, los nervios de Hermione se hacían cada vez más notorios, algo que el rubio no notó hasta que estuvieron en el coche que los llevaría a Malfoy Manor.

Pansy le había dicho que no tenía de que preocuparse, que Narcisa era una mujer muy tranquila y encantadora, que de seguro la mujer la querría al instante para ser su nuera. Le también le había comentado de que era una mujer muy elegante y sofisticada, así que la misma Pansy le había regalado unos cuantos vestidos, conjuntos y zapatos para estar a la altura de la mujer, no es que ella no tuviese ropa de aquel estilo, que tenia, pero era mejor tener la ayuda de Pansy en eso.

Llevaba un té de regalo, la pelinegra le había comentado también que a la madre de Draco le encantaba el té de jazmín pero que pocas veces lo tomaba ya que no solía ir mucho al mundo muggle, y no concia donde poder comprarlo. Según ella decía que aquello le alegraría el día.

La pequeña maleta que llevaba consigo no la había preparado ella, sino que Pansy, quien había insistido en hacerlo ella, y antes de que se pusiesen a pelear, Hermione se resignó y la dejó hacer aquello, nunca venía mal una pequeña ayuda. Claro que después se arrepentiría de aquello.

Salieron del coche, observando como el coche desaparecía detrás de ellos.

-Todo irá bien - habló Draco cogiendo su mano.- Mi madre muere por conocerte.

Estaban parados a metros de la casa, observándola.

-¿Estás bien? - Preguntó ella por querer decir algo.

-Si - Respondió Draco extrañado.- ¿Y tú?

-S-i
si - susurró apretando su mano.

Él sonrió besando la mejilla de la chica, quien lo observó con ternura ante aquel gesto.

-¿Preparada?

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¡Hola! ¡Hola!

Aquí os dejó otro capítulo más

Como podéis ver Hermione no ha perdonado a Luna
pero al menos la chica ha dicho que no se iba a rendir, mencionando que Harry tampoco lo haría.

¿Le caerá bien Hermione a Narcisa? ¿La querrá como futura señora Malfoy?

¡Espero que os guste el capítulo!

¡Nos leemos!

Besitos!!!

Uno. Dos. Tres
Contaba Hermione mentalmente mientras entraban a la casa, aferrada a la mano de su novio se sintió de alguna manera protegida, pero no podía dejar de pensar en la madre de Draco. ¿Y si no le caía bien? ¿Y si la mujer no la quiere como novia de Draco? ¿Y si hacen que terminen? Todas aquellas preguntas pasaban por su cabeza, pero con tan solo ver la cara radiante del rubio, sabía que iría todo bien.

 

No debía preocuparse por eso, solo sería una semana. Conocería a la mujer, quizás comerían todos juntos cada día, y posiblemente intercambiaran algunas palabras, nada más fuera de lo común. No había peligro.

Al entrar a la casa, no la reconoció. Había estado allí hacía tiempo, cuando habían sido secuestrados en la guerra, pero no era la misma que ella recordaba. El interior estaba más vivo, llena de colores preciosos y sofisticados, cortinas largas de color crema, muebles preciosos, fotografías y cuadros por todas partes, flores que le daban un aspecto más hogareño. Simplemente no era la casa que ella recordaba.

-¡Hijo! - Gritó Narcisa bajando las escaleras para abrazar a Draco quien se había soltado de la mano de Hermione.- Te veo más radiante.- susurró perforándolo con los ojos.- Estas guapísimo, como siempre.

-Lo sé, madre.

La mujer puso los ojos en blanco con una sonrisa en la cara.

-¿Y esta señorita? - Preguntó sonriendo.- ¿Hermione, verdad? - Y antes de que la castaña pudiese contestar sintió como la mujer la abrazaba y le daba dos besos en las mejillas.- Bienvenida a casa, querida.

-Gra-gracias, señora Malfoy - Susurró Hermione regalándole una pequeña sonrisa.

-Puedes llamarme Narcisa, si quieres - dijo mirando como Draco volvía a coger la mano de su chica.

-Iré a enseñarle a Hermione la habitación en la que dormirá - habló Draco tirando del brazo de la castaña.

-Dentro de una hora, estará lista la cena, queridos.

Hermione asintió con una sonrisa recibiendo otra de parte de la mujer.

Narcisa los vio alejarse juntos, podía percibir desde el salón el amor que ambos desprendían, podía percibir la felicidad de su hijo aunque él siguiera con su semblante frío, simplemente ella se sintió bien por su hijo, hacía años que no lo veía de aquella manera, tan feliz. Era maravilloso. Porque aquella chica, era la indicada, y Narcisa lo sabía.

-Aquí dormirás tú - dijo Draco entrando a una gran habitación.

-Está bien - Susurró ella.- ¿Y tú?

-Estaré en la habitación de enfrente - Dijo este besando sus labios.- El baño es la puerta de la derecha, y la otra puerta es un armario, por si quiere poner tus cosas. Cualquier cosa que quieras estaré enfrente.

Ella asintió viendo como él se marchaba cerrando la puerta consigo.

Se dio una larga ducha haciendo que se le despejara por completo su mente, salió de la ducha observando el majestuoso baño, y se miró en el espejo aun envuelta en la toalla, se sentía bien pero a la vez sentía que algo le hacía falta, y no sabía que podría ser aquello. Sin embargo no le dio mucha importancia.

Se colocó un vestido de encaje color azul, que terminaba antes de sus rodillas en forma de falda, dejando ver sus piernas bien formadas y torneadas. Se coloco unos zapatos que la misma Pansy había escogido para ella. Y peinó su larga melena dejando sus largos rizos formados sentada en el tocador, sin embargo no se maquillo.

-¿Bajamos? - preguntó Draco mirándola con amor.

-Claro - susurró ella regalándole una sonrisa.

-Me encanta tu vestido - Habló él parándose en seco, para darle una vuelta, haciendo que el vestido de ella se levantara un poco. - Estás preciosa.

-Tu tampoco te quedas atrás - Le contestó ella observando la camisa azul cielo que dejaba ver un poco de piel del chico ya que tenia los tres primeros botones abiertos y los pantalones negros que llevaba.

 

Narcisa estaba ya estaba abajo esperándolos. Comenzaron a hablar mientras se dirigían al comedor, la mujer no paraba de dialogar con Hermione quien se sentía como si estuviera en casa, pero no cualquier casa, sino en la de sus padres, y con ellos vivos.

-Y dime, querida - Dijo la mujer cogiendo la fuente en la que habían guisantes para volver hablar.- ¿Qué harás cuando salgas de Hogwarts?

Ella miró a Draco y volvió a mirar a la mujer.

-Bueno
la verdad es que aun no lo sé
Kinsgley me ha ofrecido un puesto de trabajo en el ministerio al salir del colegio - hizo una pausa para beber de su copa de agua.- Pero
no lo tengo claro.

Omitió que tenía un hermano enfermo, no porque le diera vergüenza, si no porque no lo creía conveniente hablarlo.

-Deberías aprovecharlo
Kinsgley no da cargos en el ministerio a todo el mundo - habló la mujer sonriéndole.

-Ya
bueno, aun debo pensarlo.

La mujer asintió sin decir nada más. No quería poner en apuros a la chica, ni que pensara algo malo sobre la madre de su novio, simplemente quería saber más sobre su futura nuera.

-Draco debe hacerse cargo de la empresas Malfoy, solo si él quiere - Dijo mirando a su hijo quien asintió.- Ya te he dicho que no te obligaré a que te hagas cargo de ellas, puedes hacer lo que quieras, Dragón.

Dragón, Hermione sonrió ante aquel nombre, sonaba bonito, precioso, tierno.

-Tranquila, madre. Yo me haré cargo de ellas. Es más tengo ganas de empezar a competir contra Theodore - Dijo riendo.- Es broma, ambos vamos a dedicarnos a lo mismo.

-¿Cómo esta? - Preguntó la mujer sonriendo.

-Bien
pesado como siempre, pero bien.

- Oh, me alegro. Darline no para de preguntarme si sé de algo sobre si Theodore tiene novia o algo por el estilo, según ella Theo no le cuenta nada.

-Ya sabes cómo es madre
Kate lo sobreprotege mucho, y el señor Nott es todo lo contrario, normal que Theo no le guste volver a su casa. Con unos padres como esos.

-Bueno
que podemos pedir - dijo soltando una risita.- Hablando de padres, ¿Tus padres saben que estás aquí? Y
¿A que se dedican?

Pronunció aquellas preguntas tan rápido que a Draco no le dio tiempo de cortar a su curiosa madre, y Hermione solo trago en seco.

-Madre
no

-Tranquilo - susurró Hermione.- Mis padres eran odontólogos.

-¿Eran? - preguntó Narcisa extrañada.

-Están muertos - susurró sin mirarla.

Narcisa se disculpó de inmediato, se sentía mal por la chica, pero Hermione no quería que tuviera lastima de ella, había conocido a mucha gente en el hospital que tenia lastima de ella, y no quería eso más. Así que como mismo empezó la conversación, ella cambio de tema hablando sobre cosas triviales, sobre el mundo muggle y cosas por el estilo. Madre e hijo agradecieron hablar sobre otras cosas que no fuesen aquellas que hacían sentir mal a la chica.

Justo después del postre la mujer se excuso diciendo que había sido un día muy cansador, que mañana los vería en el desayuno. Ambos se quedaron en el sofá, observando el fuego en la chimenea, mientras una suave melodía de piano inundaba sus oídos.

 

-¿No fue tan malo, verdad? - preguntó Draco acariciando las manos heladas de ella.

-No - sonrió Hermione.- Creo que fue mejor de lo que imaginé
No sé porque estaba tan nerviosa.

-Es normal
Mi madre muchas veces intimidaba a mis amigos cuando venían a jugar, con los únicos que se daba más era con Pansy, Theo y Dap

-Puedes decir su nombre, Draco. - Dijo sin entender porque se había callado.- A mi no me importa que la nombres.

-Lo siento
no sé porque me calle.

No dijeron nada más, ella solo se recostó en su hombro, cerrando sus ojos e inspirando profundamente, el calor que desprendía aquella casa era inimaginable cuando la veías por fuera, pero se sentía bien allí, aunque fuera imaginando que no eran Draco y Narcisa quienes vivían allí, si no que sus padres junto a Derek.

-Ven, Granger - dijo su apellido sacándole una sonrisa a la chica.- Bailemos.

Se iba a negar, pero de pronto se sintió atrapada por unos fuertes y musculosos brazos que rodeaban su cintura, mientras ella con los suyos rodeaba el cuello del chico.

-No te puedes negar a mis encantos, Granger - susurró Draco de manera arrogante sacándole una carcajada a Hermione.

-Estas en lo correcto, Malfoy - dijo ella lo más bajito que pudo en su oído.- No puedo negarme, ya no.

-Y eso me alegra
Hay algo que lleva rondando en mi cabeza por mucho tiempo, pero no te lo había querido decir aun.

Ella sonrió.

-¿Tan malo es que no me lo pudiste decir antes?- Preguntó ella.

Él le dio una vuelta.

-No es malo
aunque si puede serlo, depende de donde lo mires o a quien se lo preguntes.

-Sabes que puedes decirme lo que quieras

-Lo sé

Ella lo miró interrogante.

-¿Entonces?

Draco la observó aun bailando, observó sus pequeñas pecas, aquellos labios rojos tan apetecibles, sus ojos color caramelo, el cabello largo y ondulado, su pequeña nariz. Simplemente se dio el tiempo de observarla, era un hombre con suerte, tenía a la mejor chica entre sus brazos, solo para él
No podía pedir nada más, ella lo completaba y él lo sabía.

-Eres preciosa - susurró después de un largo rato para detener el baile y acariciar la mejilla de ella, Hermione por instinto colocó su mano sobre la de él.- Sé que no soy la persona más romántica, y que posiblemente no hemos hablado sobre nuestros sentimientos abiertamente, pero quiero que seas solo mía, por eso
¿Hermione Granger quieres ser mi novia?

Ella trago en seco.

Se había esperado cualquier cosa, cualquier otra pregunta. Menos esta. Aun así estaba llena de alegría por dentro, la Hermione que llevaba dentro daba saltitos de felicidad, ya no podía pedir nada más. Sabía que lo de que quiero se seas solo mía era su manera de expresar cuanto la quería, ella lo tenía más que claro. Ya no veía un futuro en el que él no se encontrase, y cada vez que se lo imaginaba lo veía todo nubloso, le quería joder como le quería, pero no se lo diría aun con palabras, esperaría al momento indicado.

La Luna y la chimenea eran las que iluminaban a dos amantes parados en medio de una gran sala de estar.

Ella sonrió aun con la mano de él en su mejilla, para ella llevar su otra mano libre a la mejilla de él y acariciarla.

 

-¿Qué crees, tú?

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¡Bueno!

Aquí os dejo otro capítulo

No ha ido tan mal la cena con Narcisa, esperemos que la relación entre ellas prospere.

¿Qué es lo que siente Hermione que le falta?

¡Espero que sea de vuestro agrado!

¡Nos leemos!

¡Besitos!

-¿Es eso un si? - Preguntó Draco apegándola aun más a su cuerpo.

Ella sonrió con alegría.

-Sí, tonto - Susurró en sus labios.

Ambas bocas se amoldaron perfectamente una con la otra en un beso lleno de ternura y amor, los labios de él acariciaban los de ella con tanta tranquilidad que parecía mentira, mientras ella se sentía por los cielos a tales caricias. Jamás, nadie nunca la había besado de aquella manera, no es que lo demás la hubiesen besado mal, si no que era la persona, en diferentes circunstancias y con diferentes sentimientos. Él podía tocarla o rozarla y ella se sentiría por los cielos al instante, en cambio cualquier otro que hiciera aquello, simplemente sería otro más, nadie la hacía sentir así como Draco.

-Lo haces todo tan perfecto - susurró ella colocando su mano en el hombro de él para apoyar allí su cabeza.

El chico volvió a danzar, esta vez mucho más lento.

-Tú lo haces perfecto, Hermione - dijo apretándola aun más
como si aquello fuera posible.

-¿Habías planeado esto?

Draco rió.

-No - Dijo sonriendo como bobo.- Yo no planeo las cosas, Granger. Me gustan que salgas así, sin planear nada, simplemente me arriesgo, sin importarme lo que vaya a suceder.

-Muy valiente por su parte, señor Malfoy. Dígame - dijo utilizando un tono de voz sacándole una risa a él.- ¿Qué hubiese pasado si yo le hubiera contestado que no?

-No hubiese hecho, señorita Granger. Ambos sabemos que no.

-Confía mucho en sí mismo, señor Malfoy.

-Lo sé, querida.

Ella volvió al tema.

-¿Tan seguro estaba?

-Mucho - susurró en el oído de la chica haciendo que esta se estremeciera.- Ya se lo dije una vez, nadie se resiste a mis encantos.

Ella coloco los ojos en blanco, Draco tenía razón, ¿Qué chica en el mundo no podría resistirse a los encantos de él? Ninguna. Y la que lo hiciera tendría que estar demasiado ciega como para no darse cuenta del chico que tenía delante de sus ojos, sin embargo ella no podía resistirse, él era como un imán y eso le encantaba.

-Deberíamos ir a dormir - susurró ella después de un largo rato de estar dando vueltas.

-Deberíamos. Tú lo has dicho. Pero ahora estamos aquí, y tenemos toda la noche para disfrutarla. Ya tendremos tiempo para dormir luego.

Ella sonrió. Era verdad, tenían toda la noche para disfrutar juntos, ¿Y porque no disfrutar? Estaban allí, los dos, bailando como enamorados. No había peligro, ni dolor, ni tristeza. Tenía que aprovechar el momento, disfrutarlo al máximo.

Volvieron a besarse, esta vez con mucha más pasión que antes, sintiéndose y probándose como si fuera la primera vez en la que se dan un beso, y sentía bien, se sentía correcto. El calor comenzó a entrar en sus cuerpos, sintiéndose cada vez más deseosos el uno del otro. Deseosos de por fin llegar al final de todo aquello, de por fin volverse uno.

Las manos de ella despeinaban el cabello rubio de Draco, mientras las de él subían y bajaban por la espalda de la chica, una de ella fue hasta llegar a una de las nalgas de ella por debajo del vestido, apretándola contra él, para que Hermione sintiera lo excitado que ella lo tenía. La castaña lo pudo sentir, sonreía por dentro al darse cuenta de que ella lo tenía así. Y antes de que las cosas fueran a pasar allí abajo él la levanto del suelo haciendo que ella enroscara sus piernas en su cintura, subió las escaleras lo más rápido que pudo, llegando a su habitación.

Y antes de que Hermione se pusiera a observar la habitación del chico, él volvió a besarla apasionadamente, esta vez más feroz, como queriendo devorarla de la mejor manera. Besó su cuello, succiono toda la piel que encontraba dejándole marcas a la chica, mientras ella jadeaba aun de pie intentado quitarle torpemente la camisa de él, algo que consiguió después de varios segundos. El vestido de la chica había desaparecido en un cerrar de ojos, dejándola con aquella ropa interior de encaje que Pansy había escogido para ella, haciendo que los ojos de Draco cambiaran amor a un deseo inexplicable.

Pero debía ser prudente, debía controlarse, ella se merecía lo mejor, las caricias más suaves y llenas de amor. La recostó en el centro de la cama, mientras se quitaba los pantalones quedando solo en bóxers. Ella acarició la piel blanca del chico, sus brazos musculosos, su abdomen bien formado
Siguieron besándose, chupando toda la piel que encontraban, acariciándose. Blog sobre Formación Universitaria

La toco su parte sintiéndola completamente húmeda, introduciendo dos dedos dentro de ella, sacándole un gemido a Hermione, quien se sentía por los cielos y a la vez en el infierno de tanto placer. Los dedos de él se movían cada vez más rápidos, mientras ella cada vez sentía que iba a llegar al clímax, sin embargo antes de que aquello ocurriera, el saco sus dedos para quitarse los bóxers dejando a la vista de ella su miembro erecto.

Acarició los pechos de ella, besándolos y succionándolos, viendo como ella se retorcía de placer arqueando la espalda para poder sentirlo. Bajo de sus pechos dándole pequeños besos por el abdomen hasta llegar a las pequeñas braguitas de ella para quitárselas con los dientes.

-Oh, Draco - susurró en un gemido.

-Eres preciosa -Dijo observando a la chica desnuda debajo de él, acariciando la cintura de ella.

Este sonrió abriéndole las piernas con suavidad. Ella se tensó.

-Tranquila - le dijo en su odio.- Relájate.

Ella asintió.

-Vamos - susurró él otra vez.- relájate Hermione.

Y lo hizo. Beso el cuello del chico para después besar sus labios, mientras él se introducía dentro de ella sacándole un gemido de dolor. Un par de lágrimas cayeron por las mejillas de la chica, que al instante fueron borradas por los besos de él. No se movió, para que ella se acostumbrara a sentirlo dentro.

-Muévete conmigo.

Draco enrosco una de sus manos con las de ella, para comenzar moverse cada vez más rápido, y el dolor que sintió antes fue reemplazado por un placer inexplicable. Las embestidas eran mucho más rápidas, pero no le importaba, porque pronto iban a llegar al clímax.

-Oh, Draco - gimió enterrando sus uñas en la espalda de él.

Draco gruño besando los labios de ella, aun moviéndose.

-Hermione
- susurró el chico acariciando uno de los pechos de ella.

 

-¡Oh, Draco!

Y ambos llegaron al clímax en cuestión de segundos, aquello se sintió tan bien, que parecía que fuera un pecado. Salió de ella y la chica recostó su cabeza en el pecho de él aun con la respiración agitada, mientras Draco acariciaba la espalda desnuda de ella.

-Parece que los rumores eran ciertos - susurró ella besando el abdomen de él.

Draco rió.

-Muy pocas fueron las afortunadas.

Ella sonrió, no podía estar más feliz y completa. Le tenía a él, al completo solo para ella, y lo mejor de todo era que le quería. Pero aun faltaba algo, sin embargo no quiso pensar, solo quería disfrutar. Y durante toda aquella noche se amaron como nunca entre gemidos y caricias, sintiendo el verdadero placer. Aquella noche él la hizo suya muchas veces, y en algunos momento ella también lo hizo suyo. Ya no había ninguna otra emoción que no fuera placer y amor, en aquella habitación iluminada por la luna solo existía aquello y ellos dos.

Dormido bajo aquellas sabanas de seda, Hermione observaba a Draco dormir con ternura, sus ojos cerros, su respiración acompasada, sus labios juntos en una sola línea, y su piel pálida y suave. Era hermoso, es precioso pensó con una sonrisa en los labios.

Besó los fríos labios de él.

Y pronunció tres palabras.

-Te quiero, Draco - dijo en un susurró apenas audible para cualquiera menos para él, que quiso contestarle pero no estaba del todo despierto, simplemente la escucho pronunciar aquello y se sintió el hombre más feliz de la tierra.- Te quiero como nunca he querido a nadie.

Y así sin más se durmió en los brazos de él

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¡Hola!

Bueno, bueno aquí va otro capítulo. La verdad es que este lo había hecho solo de ellos dos, se merecían un capítulo solo para ellos sin problemas ni amigos que intentan recuperar su amistad, ni otras cosas, y la verdad es que me gustó mucho. No sé si a ustedes le haya gustado, espero que sí.

Es un poquito cortito, lo sé, pero como dije antes queria qe fuera de ellos dos solamente.

¡Nos leemos prontito!

¡Besitos!

Observaba atentamente a través del espejo las marcas de una noche de pasión, sus largos y finos dedos recorrían su cuello donde había más de dos chupetones, y no quería quitarse aun la toalla que la envolvía, sabía que habían muchos más. Pero no le importó, había sido la mejor noche de su vida entera, había perdido su virginidad con el hombre que amaba, y no cabía de la felicidad. Una sonrisa de amor se dibujo en su rostro, si esto era el infierno no quería salir de él.

Le había dicho que le quería pero cuando él estaba durmiendo, y eso fue un alivio, no porque no quisiese decírselo cara a cara, si no porque aun temía que él la fuese abandonar, aquel temor era cada vez más fuerte y eso no la ponía contenta. Sin embargo dejó todos los problemas de lado y salió de la habitación de Draco con una sonrisa en los labios, nada podía arruinar esta semana.

Su vestimenta fue sencilla, y esta vez sí que me maquilló ya que tenía que ocultar los chupetones de la noche anterior, no quería que Narcisa los viera.

-Buenos días querida - Saludó la mujer con una sonrisa en los labios.

-Buenos días señora Malfoy - Respondió Hermione sentándose a su lado.- ¿Y Draco?

 

-Ha salido a correr
Creí que lo sabrías, normalmente no avisa pero hoy lo ha hecho.

-Oh
¿Sale a correr cada vez que viene de vacaciones?

Narcisa sonrió.

-Le gusta mantenerse en forma, en Hogwarts no lo hace pero como tiene el quiditch pues con eso ya lo complementa, aquí sí, hace mucho ejercicio. Debo decir que está en muy buena forma.

-Lo está - dijo sin más Hermione tomando una cajita en sus manos.- Le traje esto, como regalo.

Narcisa cogió la caja abriendo el interior e inspirando al instante el olor del té de Jazmín.

-Oh, cielo no debiste haberte molestado - Susurró la mujer mayor.- Hacía tanto que no tomaba de este té, años debo decirte. ¿Cómo lo has sabido? - y antes de que Hermione pudiese contestarle, la mujer se adelanto.- Seguro que Draco te lo dijo
mi hijo es así.

-La verdad
es que no fue Draco
si no Pansy.

La mujer formo un O grande con su boca, pero luego lo cambio a una sonrisa.

-Esa chiquilla es un amor. - Susurró la mujer.- ¿Sois amigas?

-Si ... - susurró Hermione sonriendo.- Es una chica genial.

Narcisa rió cogiendo un panecillo de leche.

-Abraxas el abuelo de Draco quería que se casara con la hija de los Parkinson, pero Lucius se negó al instante diciendo de que se casaría con la menor de los Greengras o cualquier de ellas, Draco por su puesto no quería, yo la verdad es que no podía opinar, ya sabes la mujer en estos casos siendo de una familia como la nuestra no podía decir nada. Pero en fin, Abraxas murió hace un par de años atrás y bueno ya sabes, Lucius también. La verdad es que es un alivio, al menos Draco es feliz ahora, y eso me pone feliz -Susurró dándole un apretón de manos a Hermione quien escuchaba atentamente como hablaba.- No sé porque te aburro con esto, de seguro Draco ya te lo contó.

Pero no. Draco no le había contado nada sobre aquello. Y ahí estaba el problema, ahí estaba el vacío que le hacía falta, no sabía absolutamente nada sobre Draco, más que su apellido, quienes eran sus padres y los seis años anteriores en los que compartieron clases, pero de ahí no sabía nada más. Ni si quiera su color favorito, ni algún recuerdo digno de contar, música preferida, comida preferida. Nada de nada. Y se sintió como una verdadera mierda, ante los comentarios de Narcisa dando por hecho de que su hijo le contaba todo a su novia.

-Me alegro mucho de que estés aquí con nosotros, Hermione. El fin de semana que viene, vendrá la abuela de Draco, no sé si te lo habrá dicho - Susurró viendo la cara de Hermione que decía un rotundo NO.- Bueno
es una mujer un poco seria y fría, pero de seguro que tu le caes bien. A mi me costó años ganármela, me odiaba por estar con su hijo.

Hermione sonrió.

-¿Enserio? - Preguntó interesada.

-Sí, hablo muy enserio. Es más le había pagado a uno de nuestros elfos para que me pusiera en las comidas un antídoto para no quedarme embarazada, por supuesto Lucius se enteró y se enfadaron durante meses.

-Debió de ser duro

-Lo fue, pero al nacer Draco se le ablandó el corazón y pasó a ser su regalón. Eso me dio más puntos a mi favor.

-Que bien
- Susurró la castaña con una sonrisa mirando el reloj.- Oh, es demasiado tarde - dijo levantándose rápidamente.- Llegaré tarde a San mungo si no me doy prisa, lo siento por dejarla sola aquí, pero debo marcharme.

 

-Ve querida
no te preocupes por mí. Ya hablaremos más tarde.

-Dígale a Draco que estaré allí -Susurró cogiendo su bolso.

-Yo se lo diré - Contestó Narcisa con una sonrisa en los labios.- Que te vaya bien

-Adiós.

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Era mentira. No llegaba tarde, es más llegaba diez minutos antes a la cita que tenía con el doctor Smith. La verdad no era que no quisiese seguir hablando con Narcisa, era todo lo contrario, lo que pasaba es que sentía triste al darse cuenta de que no tenía ni idea de quien era su propio novio. Suponía que hasta la estúpida de Daphne sabía más que ella de Draco. Pero había algo que no entendía, ¿Por qué Draco nunca le habló sobre su familia? ¿Por qué jamás hablaba sobre su vida privada? ¿Por qué no simplemente decirle cuales era sus gustos? Era cierto que al blondo había cosas que le hacían daño, pero si ella había sido lo suficientemente abierta con él para contarle demasiadas cosas al rubio, ¿Por qué él no había sido capaz?

Su corazón se había roto ese mismo día, unas dos o tres veces ya cuando Narcisa había pronunciado aquellas palabras: Pero de seguro tú ya lo sabes. Pero Hermione no sabía nada, y eso era un verdadero problema para ella. No quería derrumbarse, no otra vez la noche anterior había sido perfecta, el baile bajo la luna, que él le pidiese que fuera su novia, y toda la noche amándose entre sus brazos, no quería arruinar esto, debía ser fuerte.

-Hola Hermione, ¿Cómo estás?

-Bien, doctor Smith. - Susurró la castaña sentándose en el despacho.- Me ha sorprendido de que me llamara, creí que hablaríamos las cosas por teléfono, teniendo en cuenta de que es mi semana de vacaciones.

El doctor sonrió.

-Lo sé, querida. Pero era necesario que habláramos en persona. -Susurró sacando una carpeta blanca de un cajón.- Ya tenemos fecha para la operación.

Hermione se sorprendió.

-¿Para cuándo? -Preguntó intrigada.

-Una semana después de que salgas de Hogwarts. Hablé con el consejo y están de acuerdo, así podrás estar por tu hermano después de la operación sin tener que ir y venir de la escuela ¿me entiendes? - Hermione asintió.- Bien
pues será la cuarta semana de Junio.

-Me parece bien - Dijo Hermione mirando hacia la ventana.- ¿Tendrá que venir después de la operación?

-Si las cosas salen como esperemos, solo tendrá que hacerlo una o dos semanas. De lo contrario veremos que tal evoluciona y le haríamos pruebas de todo tipo, - Dijo moviendo las manos.- Ya me entiendes, lo de siempre.

Ella asintió con un vacío en lo ojos que él doctor noto al instante.

-¿Cree que se vaya a recuperar? Quiero decir es una enfermedad terminal
si la operación no llegara a salir bien

-Saldrá bien, Hermione. - Dijo convencido de sus palabras.- Verás que estará bien este verano, y empezará hacer cosas como un niño normal. Comerá cosas normales, jugará, tendrá un perro. Vamos lo que hacen los niños hoy.

-Les confío la vida de mi hermano. Eso quiere decir que confío en usted, y en su equipo.

-Lo sé. - Susurró él mirándola fijamente.- Y nos alegra que confíes en nosotros, pero debes entender de que la enfermedad que tiene es muy fuerte, antes rechazaba cierto tipo de medicamentos y sangre, recuerda que su cuerpo solo aceptaba la tuya. No sabemos de que manera va reaccionar su cuerpo ante la operación, porque también influye las ganas que tenga de vivir. ¿Lo comprendes?

 

-Eso lo tengo claro, doctor Smith.

-Esta bien
Ve a verlo. -Dijo después de un rato.- Debe de estar esperándote.

Ella salió de allí sin decir nada más. En resumen y repasando la conversación que acababa de tener el doctor le había dicho en otras palabras que no sabía que iba a vivir o a morir, ella tenía claro que el porcentaje de muerte era alto, y que aquella operación era de vida o de muerte. Sin embargo no pudo dejar de sentirse triste, había perdido muchas personas en los últimos meses, y perder a Derek, sería como perderse a ella misma y no volverse a encontrar jamás. Confiaba en que las cosas salieran bien, y en que no estaría del todo sola, tenía a Draco, a Pansy quien le había dicho de que ella estaba ahí para cualquier cosa, y bueno a Theo, aunque con este último tenía una charla pendiente.

Aun así, con la tristeza en sus ojos, sacó lo que le quedaba de fuerzas para no derrumbarse delante de su hermano pequeño. Observaba desde fuera de la habitación como las dos enfermeras revisaban todo tipo de cosas, y el enfermero lo hacía reír mientras le quitaban sangre, ella sonrió, era un niño muy fuerte.

-Hola. - Susurró Draco a su odio con una sonrisa en la boca. Y antes de que ella pudiera responder, se había quedado atrapada entre sus brazos y unos finos labios sobre los de ella besándola con verdadera pasión y ternura.

Ella intentó sonreír, pero no fue del todo convincente.

-¿Por qué no me has esperado?- Preguntó pasando una mano por la espalda de ella, Hermione volvió a mirar hacía la habitación.- Creí que vendríamos juntos a hablar con el doctor.

-No lo creí conveniente, Draco. Lo siento.

El rubio frunció el ceño. ¿Qué le pasaba?

-Pero, ¿Por qué? Si ya lo habíamos hablado.

-Tengo mis motivos. Derek es solo responsabilidad mía, ya te dije que te quiero al margen de todo esto.

-Hermione. - Susurró con verdadera extrañeza.- ¿Ocurre algo? ¿Ha pasado algo?

Ella negó con la cabeza.

-No ocurre nada.

-Mientes. -Dijo con firmeza él cogiéndola del brazo.- ¿Qué pasa?

-No sé nada de ti. -Dijo al fin después de un largo rato.

Draco la miró directamente a los ojos.

-¿A qué viene eso ahora?

-¿Por qué no me dijiste que venía tu abuela? ¿Por qué tu madre cada vez que habló con ella da por hecho de que tu ya me has contado todo sobre tu familia? -Preguntó perforándolo con la mirada, no estaba enfadada, estaba triste y dolida.- No sé cuál es tu comida preferida, ni que color es el que más te gusta, ni la música que prefieres. No sé nada de ti, Draco.

Ya está. Ya lo había dicho, aun con la voz quebrada no dejó escapar una sola lágrima. Sin embargo el rubio no dijo nada, la chica tenía razón, ella no sabía nada de él
Pero ella suponía que él tenía sus motivos para no contarle nada.

-Me siento desnuda enfrente tuyo cada vez que hablamos. - Susurró con tristeza después de un largo rato.- He llorado delante de ti, y te he contado mis peores momentos, sabes miles de cosas sobre mí. Y yo solo sé que te llamas Draco Malfoy, los rumores que circulaban hacía años, quienes son tus amigos, y la poca información que me ha proporcionado tu madre
pero de ahí no sé nada más. Supongo que debes de tener tus motivos.

 

-Hermione
yo

Pero no dijo nada más, ya que había sido interrumpido por una enfermera que necesitaba que entrara a la habitación. Esa era una de las cosas que le faltaban a Hermione para estar completamente feliz y bien, esperaba que Draco tuvieras sus motivos
Y se los hiciera saber rápidamente
Porque la segunda cosa que le faltaba era cerrar las heridas del pasado lo antes posible.

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¡Hola! ¡Hola!

Bueno
ya sabemos por fin cuales son las cosas que le faltan a Hermione
Es triste, pero bueno. Ahora nos toca ver a nuestro Draco en acción, para saber qué es lo que hará.

¡Espero que os haya gustado el capítulo!

¡Nos leemos! ¡Besitos!

PD: Os informo que puede que suba doble capítulo algunos de estos días, no estoy segura, así que ya os avisaré.

-Mira, - Susurró Pansy sentándose enfrente de la castaña.- Draco suele ser así, no se abre mucho con la gente. A mi me costaba muchísimo sacarle las cosas y si conseguía enterarme de lo que pasaba en su vida, era la nada misma. Pero aun así, lo intentaba ¿sabes?

Hermione asintió.

-¿Quieres decir que debo darle tiempo?

-Eso es. - Sonrió Pansy.- Él solo se abrirá contigo. En el momento menos esperado, y comience a hablarte, no parará. Él es así.

Hermione suspiró.

-Tengo miedo de que se aleje de mi. -Susurró mirando el capuccino casi lleno.- Él es tan enigmático e intimidante, que nunca sé que pasó dará. Y es como si no le conociera.

-Con el tiempo, mione. - Dijo su apodo, Hermione sonrió.- Con el tiempo incluso podrás manejarlo a tu manera. Además Draco ni aunque le pagará una cantidad de dinero alta, se alejaría de ti, eso tenlo por seguro. Jamás, y te digo jamás, lo había visto tan enamorado y entregado como lo está contigo. Es sencillamente maravilloso e increíble la manera que tiene de ser contigo.

Hermione entendió las palabras que Pansy le estaba intentando hacer llegar. Después de aquella charla con Draco la pelinegra había venido para verla y hablar con ella, el rubio había decidido dejarlas sola mientras él se quedaba con Derek. Ambos debían pensar sobre lo que había ocurrido.

-Gracias, por venir hablar conmigo, - Dijo apretándole la mano.- De verdad necesitaba a una amiga en estos momentos, es genial tener aquí.

Pansy parecía entusiasmada y alegre como nunca antes.

-Ya te dije que estaría aquí para lo que necesitases, y en el momento que fuera. Te has convertido en una muy buena amiga para mi, además de que te haces querer. No sé si lo has notado pero para Theodore también te has convertido en una muy buena amiga.

Hermione rió.

-¿Draco te ha contado algo sobre
mi pasado?

Pansy negó.

-Jamás nos cuenta cosas sobre ti
Y si le preguntamos nos manda una mirada asesina - dijo poniendo cara de miedo.- De esas que sabes que estás tocando un tema que no debes.

-Bueno
para que entiendas un poco el porque estamos en la cafetería de San mungo, creo que deberías saber parte de la historia.

 

-Me encantaría escucharla - dijo agradeciendo la confianza que tenia con ella.- Así yo también te puedo contar lo que ha sido mi vida durante todos estos años.

Pansy sonrió. Las dos se tenían una confianza increíble, y entre ambas se estaba creando una gran amistad. Puede que no fuera como la amistad que tuvo con Ginny, pero no había comparación, la de la pelirroja había sido especial y siempre la recordaría, y la que estaba teniendo ahora con la pelinegra también estaba siendo especial, y esperaba con toda su alma de que fuese duradera.

Hablaron durante toda aquella mañana, y no solo sobre la castaña, si no que de ambas. Se estaba llegando a conocer por todos los lados, incluso Hermione estaba conociendo cosas que ni Draco ni Theodore sabían, y eso en cierto modo la alegraba. Luego de aquello y de varios consejos por parte de Parkison, Hermione se dirigió hacia la habitación de su hermano, junto con Pansy, observaron desde afuera como Draco le contaba un cuento bajo la atenta mirada de Theodore y Derek reía con aquellas carcajadas de niños pequeños que inundaban una habitación entera.

-¡Hermione! - Gritó Derek levantado sus bracitos, viendo como Draco se hacía a un lado.- ¿Dónde estabas? La señora Dooley me dijo que vendrías dentro de una hora, pero pensé que no lo harías.

Ella sonrió.

-Estaba ocupada con el doctor Smith - susurró.- Y con una amiga que quiero que conozcas.

Pansy se acercó saludando al pequeño dándole dos besos un abrazo maternal.

-Es muy guapa - Susurró sacándole unas risas a todos.

-¿Te quieres quedar con Pansy y Thedore? Debo salir con Draco un momento - Draco la observaba atentamente.- pero volveremos dentro de un rato. ¿Quieres algo?

-Un batido de chocolate.

-Mmm
está bien. Pero no podrás tomar más hasta dentro de un mes, ¿lo sabes, no?

-Si - dijo emocionado.

Ella sonrió, se giró para coger la mano de Draco y salir de allí, mientras escuchaban como Theodore respondía a las preguntas del curioso de Derek.

Al salir, Hermione lo abrazó del cuello como si tuviese miedo de que se fuera a marchar, él lo correspondió gustoso, apretándola contra su cuerpo, rodeando su pequeña cintura y besando el cabello de esta. Se quedaron así durante varios segundos, haciendo aquel momento algo eterno, algo especial. En el momento de separarse, no lo hicieron mucho más que un par de centímetros buscando sus bocas para difundirse en un beso dulce, y tranquilo. Cerraron sus ojos, y ella sintió aquel cosquilleo dentro de su estomago, como si miles de mariposas revolotearan dentro de ella, y se sintió feliz entre sus brazos.

Se miraron fundiendo sus ojos y comenzó una guerra entre miel y plata, ambos sonrieron. Ella besó su mejilla antes de volver hablar.

-Siento lo de esta mañana - susurró con pena.- No debí comportarme así, parecía una niña pequeña.

-Tenías motivos, Hermione. No te disculpes.

Ella negó con la cabeza.

-Me basta con saber de que eres feliz a mi lado - Dijo ella mirándolo directamente a los ojos.- No me importa nada más
Solo tú
y lo cierto es que no quiero perderte, ni enfadarme por estupideces.

-Soy feliz a tu lado, Hermione. Y no perderás, de verdad. Te has convertido en alguien tan primordial en mi vida que no veo un futuro en el que tu no estés, simplemente no puedo. Has hecho de mi vida, algo más especial y las has llenado con un poco de color, y eso vale mucho para mí.

 

Ella acarició su mejilla sintiendo la fría piel pálida de él.

-Siempre encuentras las palabras exactas para hacer estos pequeños momentos maravillosos ¿Cómo lo haces?

-¿Quieres saber la verdad?

-Si

-Eres la primera chica con las que me salen este tipo de comentarios, por eso son tan especiales.

Ella besó sus labios, y luego otra vez sacándole sonrisas a él, y una tercera vez dándole a entender lo mucho que le quería, él tenía claro que no se lo iba a decir hasta después de un tiempo, pero la noche anterior al escucharla decir aquello simplemente se lleno por completo, sin necesitar nada más.

Los días fueron pasando, Narcisa se había marchado y no volvería hasta el fin de semana junto con la abuela de Draco que según ella se moría por conocer a la chiquilla que tenía tan enamorado a su nieto. Él había aprovechado cada momento que tenían a solas, por las noches amándola haciéndole sentir cuanto la quería, y lo mismo por parte de ella. Iban a visitar a Derek por las tardes y algunas veces habían venido Theodore con Pansy a comer a Malfoy manor para hacerles compañía.

Habían tenido tiempo para todo, incluso para hablar y hablar durante horas y horas sin cansarse, él por fin se había abierto con ella contándole sus más profundos pensamientos, cosas sobre su familia, historias sobre ellos, la música preferida de él, lo que hacía de pequeño, miles de cosas que ella no tenía ni idea.

-¿Por qué no me dijiste que había tenido una charla con el pelirrojo?

-Oh, bueno
no sé, supongo que se me olvidó - Dijo haciéndose la tonta y mirando algunos papeles que el doctor Smith le había dicho que se mirará.- ¿Y tú porque te metes en mi cabeza?

-Bueno
-dijo él imitándola.- Supongo que, no sé... me dio la gana.

Ella se cruzó de brazos.

-No lo vuelvas hacer Draco.

-Me molesta que hayas hablado con él, teniendo en cuenta de que fue por su culpa que los demás se alejaron de ti.

-Solo fue una vez, y no lo hubiese hecho si no, nos hubiéramos visto ese día en la enfermería.

-Me importa una mierda - dijo mirándola.- Simplemente no te quiero ver al lado de ellos.

Ella negó con la cabeza.

-Tengo que hablar con
Harry, de todas formas.

-¿Nada que no puedas decirle delante de mí, verdad?

-Draco

-Solo intento protegerte de ellos, ¿No puedes entender eso? Solamente quiero verte feliz como estos últimos días, y sé que ellos harán que te decaigas, y por no hablar de que también odio a Weasley. Así que tu decides, Hermione o estoy yo delante o no hablas con él. - dijo viendo como ella se reía, algo que le molestó.

-Eres un idiota - Susurró riéndose.- No puedes impedirme hablar con él.

-No me retes.

-Llevemos la fiesta en paz, ¿quieres? - dijo acercándose y besando sus labios, sabiendo que con eso haría que se olvidara.- Estos días han sido maravillosos, y no quiero discutir.

Draco volvió a besarla.

-Está bien - dijo volviendo a besarla de una manera más apasionada.

Pero no estaba bien, y Draco lo sabía. Después de que ella se durmiera enviaría una carta a Theodore para que hiciera algo al respecto, si Hermione quería hablar con Potter iba a ser delante de él. Y en lo que respectaba al pelirrojo, ya tendría tiempo de amenazarlo y hacerle saber que Hermione era suya y suya y de nadie más. Pagaría por lo que le había dicho aquella noche en la enfermería, aunque fuese tarde.

 

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¡Hola cielos míos!

Aquí os dejo otro capítulo, por fin vemos a nuestro rubio en acción, esperemos que nuestra castaña no se tome a mal lo que vaya hacer su novio.

En fin, espero que os guste el capítulo.

Nos leemos.

¡Besitos!

-¿Dónde está mi nieto? - Gritó una mujer mayor, con el cabello rubio característico de los Malfoy's.

Hermione sintió como Draco se levantaba de su lado teniéndole la mano para bajar juntos, se había levantando relativamente temprano para arreglarse y después quedaron recostados en la cama hablando sobre cosas triviales. El rubio lo había hecho más que nada porque le encantaba escucharla hablar, y sonreír y que ella lo mirase con aquellos ojos tan de ella. Y bueno, la castaña simplemente le apetecía regalonear con su novio, ya que estaba aun más nerviosa que cuando había conocido a Narcisa. Sin embargo luego de un largo beso por parte del chico, los nervios se disiparon.

-Abuela. - Saludó Draco abrazándola.

La mujer mayor lo apretujo contra ella, le acarició el cabello, beso las mejillas pálidas de él y después le apretó los cachetes sacándole una sonrisa al rubio, que parecía más bien de compromiso.

-Qué guapo estas. - Susurró ella acariciando una de sus mejillas.- Eres igual que tu abuelo cuando joven, apuesto, elegante y hermoso.

Draco rió.

-Aunque tú lo superas. - Dijo riéndose.

-Eso me halaga, abuela. Si estuviera aquí el abuelo de seguro que habría una gran discusión por esto que acabas de decir.

-Bueno
pero ya sabes que yo nunca perdía las peleas contra tu abuelo.

Y era cierto. Una de las cosas que Draco le había contado a Hermione era que la abuela de este era de carácter muy fuerte y jamás de los jamases perdía una pelea contra nadie ni aunque la equivocada fuese ella. Le había dicho que en alguna vez recordó una discusión que habían tenido Lucius, su abuelo y ella sobre alguna tontería, y que al final ellos dos terminaron haciendo lo que ella dijo, ni más ni menos.

-Abuela, - dijo llamando la atención de la mujer.- Esta es mi novia, Hermione.

La llamada le sonrió con amabilidad, y la mujer la saludó con dos besos. No la miraba ni seriamente ni mal, después de largos minutos le regaló una sonrisa y con una mano cogió la barbilla de la chica.

-Haber que tenemos aquí, - Susurró mirándole los ojos, las cejas bien peinadas y definidas, sus labios con un pequeño brillo.- Guapísima. - Dijo al fin.- Tienes mucha suerte de estar con mi nieto. Cuídamelo, eh.

Hermione asintió sonriendo. Pasaron a sentarse a la sala de estar con un elfo dejo la pequeña mesa de centro llena de pastas y galletas con un té, delicioso.

-Cuéntame, querida. ¿Tus padres son muggles, verdad? ¿A que se dedicaban?

Por deducción la chica entendió que Narcisa le había contado todo a la mujer, para que ella no tuviese que pasar malos ratos como el de la cena, y lo agradecía.

 

-Sí, eran muggles. Se dedicaba a la odontología.- Susurró viendo la cara de extrañeza de la mujer.- Arreglaban los dientes de las personas.

-¿Un trabajo bien pagado?

-Sí, tenían su propia consulta.

La mujer se disculpó.

-Siento mi ignorancia, Hermione. Pero yo no sé muchas cosas del mundo muggle

-No sé preocupe.

Continuaron hablando y hablando, para sorpresa de Narcisa, su suegra se había tomado muy bien el noviazgo que tenían Draco y Hermione, y eso le agradaba. Todo lo que decía Hermione era escuchado por la mujer, absolutamente todo. Y algunas cosas rebatidas, de otras no. Sin embargó pensó que sería una muy buena señora Malfoy, y una muy buena mujer para su nieto.

-¿Y ya habéis pensado para cuando será la boda? - Preguntó mirándolos a ambos.

Hermione trago el té y empezó a toser, Draco miraba a su abuela con una mirada asesina, y Narcisa solo sonreía.

-¿Matrimonio? - Preguntó Hermione con una sonrisa nerviosa en los labios.

-Eso, cielo.

-Abuela
No creemos que sea tiempo de una boda, al menos no he pensado en casarme. No quiero casarme.

La mujer asintió. Hermione observó a Draco, pensado en sus ultimas palabras de él. ¿Es que ella no era suficiente para ser la mujer de él? ¿Por qué no quería casarse? ¿Qué había de malo en ella? Se había comenzado a comer la cabeza, algo que Narcisa notó, pero de seguida se olvidó comenzado a contestar las preguntas que le hacia la mujer.

-Debes tener en cuenta que a la hora de la boda, tendrás el mejor vestido el que tu quieras, porque no todos los días se casa el heredero Malfoy. Así que cuando sepáis la fecha y demás quiero ser la primera en enterarme de todo, y estaré aquí para ayudaros. Y también espero que esa boda venga acompañada de un hijo, los bebes siempre son una bendición.

-Serás la primera en enterarte, abuela. No te preocupes.

-Dime, Hermione, ¿Cuánto hijos te gustaría tener?

Draco la observó.

-Lo cierto es que no he pensado en eso, aun. Tengo que criar a mi hermano pequeño, solo tiene cuatro años. Pero sí que me gustaría tener hijos, quizás uno o dos.

-Deberías tener más
piénsalo. La verdad es que los Malfoy siempre han tenido un varón y ha sido hijo único. Es hora de que eso vaya cambiando, ¿No crees, Dragon?

-Si, abuela.

La mujer se levantó arreglando su vestido.

-Bien
Me iré a dormir para estar bien para la cena, tengo entendido que vendrán tus amigos, - Draco asintió.- Genial, ha sido un placer hablar contigo Hermione. Mi nombre es Hera.- Dijo alejándose.

Después de unos pasos, se giró y le sonrió.

-Por cierto, bienvenida a la familia.

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Había pasado lo mejor con la abuela de Draco. Todo habían sido conversaciones largas, sobre diferentes tipos de cosas, pero más que nada sobre cómo se debía comportar la señora Malfoy, la manera de criar a los hijos, preparar comidas. Según ella, así había conquistado a Abraxas, por el estomago. Le habló también sobre leyendas e historias sobre los Malfoy, y el anillo que pasaba de generación en generación, para todas las señoras Malfoy. Un anillo precioso, que ahora llevaba Narcisa y que próximamente según la mujer, lo utilizaría ella.

Sin embargo no dejó de darle vueltas a lo dicho por Draco el día anterior, sentada de espaldas a la puerta, con tan solo las bragas de encaje observaba el gran paisaje, acababa de volver amarase con Draco, el chico había ido a por comida. Y ella sostenía una de las tantas cartas en las que Harry expresaba su arrepentimiento y le pedía volver a hablar, algo que tenía que pensar. Y no solo pensar, si no también que meditar, el lunes ya volvían a la escuela y sería mejor que actuara ya, hablara con Theodore respecto a lo de Luna, y dejarle bien claro a esta última lo que pensaba y sentía. Aunque ya tendría tiempo para aquello.

 

Draco la observó desde el umbral de la puerta, la cerró sin hacer ruido dejando la bandeja de comida en un sofá, la espalda desnuda de ella, el cabello cayéndole en la espalda, sus pequeñas braguitas, y sentada como indio. Simplemente estaba preciosa pensó.

-¿Ten han dicho que estas preciosa, así?

-Me lo dices constantemente. - dijo riendo, pero era una risa con un dije de tristeza.

-¿Está todo bien? - Preguntó haciendo que ella se girara, al instante colocó su cabello tapando sus senos que se encontraban al descubierto.

Lo miró, y le sonrió.

-Es una tontería

-No lo es. - Le rebatió decidido.- ¿Qué ocurre?

-¿Por qué
no quieres casarte? ¿Es que no soy lo suficientemente buena para ti?

Draco rió y se molestó a la vez por la última pregunta.

-Así que es eso
- dijo en un susurró atrayéndola a su cuerpo.- Claro que quiero casarme
pero contigo. No quiero que mi abuela se meta en esto, ¿sabes? Se pondría muy pesada, no todo el mundo mágico sabe de lo nuestro, a penas los del colegio y ya está. Sin embargo ella hablaría con el Pofreta para anunciar algo que nosotros no hemos hablado ni decidido. ¿Me entiendes? - Hermione asintió más aliviada.- Y eres lo suficientemente para mi, y mucho más que eso.

Y la besó.

-No te preocupes, ¿Vale?

- Por un momento creí que no querías casarte conmigo - Susurró devolviendo el beso mientras acariciaba el cabello rubio de él.

-Como no iba a querer, tonta. Si eres lo mejor que me ha pasado.- La besó suavemente colocándola debajo de él, mientras una de sus manos recorrían el abdomen de la chica hasta las piernas.

Suspiró cerrando los ojos al sentir los labios de él en su cuello.

-Tú
también
eres
lo mejor
que
me ha pasado. - Susurró entrecortadamente entre gemidos.

-Shhh
- La silenció Draco volviendo a besarla. - No hables
solo déjame sentirte.

Y así, entre gemidos y caricias, se volvieron a amar durante toda aquella tarde y noche en la que tenían la casa para ellos dos. Su último día allí, y debían disfrutarlo juntos.

Ella sonrió por dentro, aunque él no le dijera textualmente que la quería aquella era la manera que él tenía de decirle que la amaba, y ella simplemente lo sentía. En todas la caricias, abrazos, besos
No hacía falta nada más que ellos dos. Ni si quiera hacían falta las palabras o promesas. Simplemente era genial.

Su mente se desconectó de todo aquello que la hacía sufrir, y su corazón dio un vuelco. Draco Malfoy simplemente la hacia sentir especial

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¡Hola! ¡Hola!

Lo siento mucho por no haber actualizado antes, pero la verdad es que he comenzado las clases y he estado muy liada estos días. Han sido muy pesados.

 

En fin
Espero que os guste este capítulo, y no penséis que dejaré la historia o que tardaré en actualizar, porque como dije tengo casi todos los capítulos de la historia.

Y creo que este fin de semana subiré doble capítulo

¡Nos leemos!

¡Besitos!

PD: Ahora contestaré a los comentarios. (Lo siento mucho por hacerlo tarde :/.... )

Luna observaba a Theodore indiferentemente pero con cierto amor, llevaban más de un mes quedando casi todos los fines de semanas para hablar y habían pasado aquella semana de vacaciones juntos. Desde la conversación con Hermione, Luna lo había pasado mal y sin tener nadie a su lado, Theodore fue un gran apoyo para la chica.

Ella sabia cual había sido el trato, tenía claro que el slytherin iría a cobrarse lo que él había hecho por ella, que no había sido nada más fácil que mentirle a Hermione y que esta última se encontrara con la sorpresa de volver a ver a Luna. Sin embargo para la sorpresa de la rubia, el castaño no le había pedido nada a cambio, absolutamente nada. Le tenía cariño, es más demasiado afecto al chico, pero siempre supo que jamás habría algo entre ellos. Absolutamente nada, y ese fue su error, creer en algo que no existió.

-¿Qué pasará de ahora en adelante cuando lleguemos a la escuela? - Preguntó temerosa la chica.

-Nada. - Respondió fríamente Theo.- ¿Qué iría a ocurrir, Lovegood?

El corazón de la chica se paró.

-Creí que
que después de esto
no sé
yo

Theodore esperó a que ella hablara, sin embargo puso una sonrisa en su rostro como las que ponía Malfoy.

-Jamás hubo algo entre nosotros, Lovegood. - Le dijo mirándola.- Tu acudiste a mi para pedirme un favor, algo que cumplí. Y este tiempo que hemos compartido no ha significado nada para mí. No creas que porque mi mejor amigo este con Granger, las cosas entre nosotros vayan a cambiar.

-Mientes. - Susurró la chica al borde de las lágrimas.- Tus ojos dicen lo contrario. No me digas que todo lo que pasamos juntos no significo nada para ti, porque yo sé que sí. Theodore
yo

-Para. - La cortó el chico.- Creíste en algo que yo jamás confirme, Lovegood. Lo admito, fue bonito lo que pasamos y quizás, sí, jamás he tenido algo así con alguna otra chica, pero lo nuestro jamás podrá ser. ¿Lo comprendes?

Ella negó con la cabeza.

-Te asusta sentir algo por mí
Eso es lo que te pasa, y por esa razón dices lo que dices.

-No, no me asusta en absoluto. Porque no siento nada por ti.

La chica se limpió las lágrimas que caían por sus ojos.

-No lo dices enserio

Theo la miró con lastima.

-Lo digo enserio. Intenta comprender lo que te he dicho y hazte la idea de que entre nosotros jamás habrá algo, porque no siento amor por ti, ni mucho menos estoy enamorado de ti. Tú hiciste lo que hiciste porque quisiste nadie te obligo a hacerlo. Así que oblígate a ti misma a no sentir nada por mí. Porque no seré yo quien vaya a corresponder tus sentimientos.

Y sin más se marchó.

Theodore tenía razón, aunque le costase admitirlo. Él tenía razón, jamás hubo algo, nunca. Y ella como estúpida creyó en que él terminaría enamorándose de ella, incluso se había entregado a él por amor, sin que el chico sintiera nada por ella. Y estaba sufriendo. Primero porque extrañaba a Ginny, por su padre, por Theodore quien no correspondía sus sentimientos, y por sobre todas las cosas a Hermione, porque Luna sabía que la castaña hubiese sido la primera en estar a su lado para ayudarla y apoyarla. Porque Hermione siempre sabia que hacer en estos tipos de casos. Y porque en el fondo de su corazón siempre supo que la había cagado con ella, y ahora no le quedaba de otra que sufrir en silencio.

 

Por otra parte Theodore le había dicho eso a la chica porque sí, tenía miedo de sentir algo por ella. Miedo de sentir el amor. No iba a negar que con ella las cosas eran diferentes, de que habían sido los mejores días a su lado, de que sentía cierto amor por ella, pero ahí estaba el problema. Simplemente no podía sentir algo por ella. Él no podía enamorarse.

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Draco y Hermione parecían estar todo el tiempo en una burbuja donde reinaba el amor y la tranquilidad, había sido un buen mes para ellos. Se sentían geniales y totalmente enamorados, peleaban constantemente por cosas estúpidas, pero las reconciliaciones eran las mejores. No había hablado ni sobre Harry ni Luna, Hermione parecía estar recuperándose de todo aquello que una vez le hizo daño, y Draco no iba a tocarle el tema, prefería seguir así con ella. Sin que Lovegood y sobre todo Potter estuvieran en sus constantes conversaciones.

-Tengo que ir mañana por la tarde a ver a Derek, el doctor Smith me quiere comentar algunas cosas sobre el próximo tratamiento y prefiero ir yo, si no te molesta claro.

Draco pasó su brazo por la cintura de ella.

-Tranquila
yo estaré ocupado ayudando a Pansy con pociones, le van fatal.

Ella le dedicó una sonrisa cálida.

-Pobre
- Susurró ella sonriendo.- ¿Cómo la has visto últimamente?

-Bueno
bien, ya sabes no hemos hablado mucho.

-Creo que debería pasar más tiempo con ella
Quizás necesita una amiga. -Dijo Hermione cogiendo la mano de su novio.

-Puede que sea eso.- Le contestó.- Por cierto el próximo fin de semana es el último partido de quiddicht. Slytherin contra Ravenclaw, te quiero ver allí con la sudadera de sly y lo colores verde y plata pintados en tu cara.

Ella rió.

-¿De qué te ríes?

Negó con la cabeza.

-Es solo que
se me hace extraño. Ya sabes tantos años con el dorado y el escarlata, sudaderas de Griffyndor y tal, no sé. - Dijo besando sus labios.- Es extraño.

-Pues tendrás que acostumbrarte.- Le susurró al ido.- Porque cuando nos casemos querré ver esos colores por nuestra casa, y algunos vestidos tuyos que llevarás a la galas benéficas de color plata o verde
- Besó los labios de ella regalando una sonrisa.- El verde reinara en nuestras vidas, Hermione. Tenlo por seguro.

Ella lo besó con tranquilidad, acariciando el labio inferior del chico.

-Eres un amor. - Le susurró ella besándolo otra vez.- Me encantas cuando hablas de un futuro juntos, es como si lo dieras por hecho.

-Y lo doy, Hermione. No creas que te escaparas de mis manos, ni mucho menos que dejaré que otro de tenga. Antes muerto.

-Lo mismo te digo

 

Él besó su frente.

-Vamos, que si no llegaremos tarde

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-¿Cómo esta Luna? - Preguntó Hermione un día en que se encontraba Theodore solo en la torre.

-¿Cómo voy a saber cómo esta ella, Hermione? - Le preguntó él sonriéndole.

Ella negó con la cabeza.

-Deja de hacer eso.

-¿Hacer que? - Preguntó fríamente el chico.

-Deja de mentirme y de mentirte a ti mismo. Ambos sabemos lo que hay.

-No sé de que hablas.

Ella rió y se sentó en frente de él.

-Sabes perfectamente de lo que hablo, Theo. Puedes mentirle a Pansy, a Draco, pero no a mi.- Dijo volviendo a su semblante frio, aquel que la caracterizo a principio de curso.- Sé que estos últimos meses te has estado viendo con ella, y también que fue obra tuya el que nos encontrásemos por casualidad aquella noche en la clase de MccGonagall. ¿Porque lo hiciste?

Él la miró sintiéndose estúpido.

-Sabía lo que había entre vosotras. Ella acudió a mí, pidiéndome que la ayudase a recuperar tu amistad. - El corazón de Hermione se paró. - Y yo hice lo que pude, obviamente sin causarte daño a ti o ganarme algo por parte de Draco, no fue nada más que para divertirme con ella, quería saber hasta dónde la rubia sería capaz de llegar para recuperar tu amistad. Y
también porque me preocupabas.

-No debiste meterte en eso, Theodore. Mira cómo has salido.

Este río.

-¿No me darás la gracias al menos?

-Te las doy, Theo.- Dijo ella mirándolo con ternura. - Pero te has metido donde no te han llamado, y solo tengo que verte para darme cuenta de que estas enamorado de ella. Y que al igual que ella, sufres en silencio.

-No sé de que hablas.

-Si lo sabes. ¿Por qué aceptar algo que ella te propuso cuando ni si quiera me concias? ¿O fue por qué yo te importaba? ¿Por qué sentías algo por Luna? ¿Cuál de las dos? - Y antes de que él pudiese contestar, ella volvió a hablar. - Y no me digas que fue para ayudar a Draco a descubrir que fue lo que me ocurrió, porque él solito lo estaba descubriendo sin tu ayuda. Ya te dije, no trates de mentirme, no a mí.

-¿Qué quieres saber, Hermione? ¿Qué estoy enamorado de Lovegood? ¿De qué sufro por ella?

-Quiero que lo admitas, solo eso. No tengo intenciones de que te disculpes conmigo por crear un encuentro entre ella y yo, algo que por cierto no debiste hacer, sin embargo no puedes seguir engañándote a ti mismo. Ni engañar a los demás.

-¡Oh, ha vuelto la Hermione de antes! ¿No te cansabas antes de arreglar las mierdas de los demás? Nadie te está pidiendo nada, menos yo. Así que deja tus deducciones estúpidas a un lado, y olvídate de esto.

Ella se levantó para enfrentarlo.

-Cuando quieras darte cuenta de todo esto, será muy tarde. Por mucho que haya odiado a Luna y no la haya querido ver ni en pintura, sé cómo se siente y me importa. Así que hazte el favor a ti mismo y admite de una vez lo que sientes por ella. - Theodore supo que tenía razón, sin embargo no lo iba a admitir.- Y otra cosa, no temas en mis asuntos, ni aunque Draco te lo pida. Porque saldrás mal parado. Que tengas una bonita noche.

Y con una cálida sonrisa en los labios, se marchó de allí dejando a un castaño desconcertado por las palabras de la chica. Hermione tenía razón, jamás debió meterse en eso, si él no hubiese aceptado el trato con la chica, ahora seguramente estaría con otra chica o algo, y no con su mente perturbándolo con recuerdos perfectos al lado de cierta rubia.

 

No lo iba a negar, quería a Luna. Pero tampoco lo aceptaría
al menos no por ahora.

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¡Hola! ¡Hola!

Lo sé
mi ausencia es muy notoria. Pero ya no creo poder actualizar durante los días de semana, así que lo más probable es que actualice los viernes o los fines de semana.

¡Así que espero que os guste el capítulo!

Este capítulo ha sido más sobre los sentimientos de Theodore, algo importante no solo para él y luna si no que también para el futuro de Hermione y Draco, ya veremos el porqué.

En fin
ahora contestaré a los comentarios.

¡Muchos besitos y abrazos a todas mis lectoras!

-¡No me lo puedo creer! - Gritó Pansy riéndose.- ¿Así que boda, eh?

-Eres tonta. - Dijo riéndose Hermione.- No me pienso casar, al menos no por ahora.

-¿Draco no es suficiente para ti? - Preguntó Pansy.

-Sabes que no es eso tonta. Es solo que somos demasiado jóvenes, y no he pensado en una boda, ni mucho menos en un vestido. Además sabes que tengo a cargo de Derek, debo preocuparme de él como si fuera mi propio hijo.

Pansy asintió sirviendo un poco de té en cada tasa.

-Solo bromeaba tonta. Pero no creas que Draco dejará pasar mucho tiempo en respecto a lo de la boda, lo más probable es que quiera hacerlo lo antes posible.

-No me dijo eso cuando hablamos sobre la boda.

Pansy se extrañó.

-¿A no? Qué raro
Pero yo sigo manteniendo esto.- Le dijo con una sonrisa.- No creas que dejará pasar mucho tiempo.

Hermione rió.

-Veamos cual de las dos gana. - Le dijo levantando su tasa.

Pansy hizo lo mismo.

-¡Salud! - Gritaron al unisonó riéndose.

Tomaron un sorbo cada una, Pansy tomo dos, en cambio Hermione frunció el ceño tragando en seco. Sintió como su estomago se revolvía, la cabeza le daba vueltas, los ojos se le cerraban y unas fuertes ganas de vomitar venían a ella. Agradecía que el baño de Pansy estuviese cerca de ella. Corrió hacia allí y vomito todo lo que había comido, sintió las manos de su amiga cogiendo su cabello y dándole unas pequeñas palmaditas en la espalda. Vomitó todo absolutamente todo lo que había ingerido aquel día.

-Tranquila
tranquila. - susurraba Pansy acariciándole el cabello. - Ya pasó.

Hermione había bajado la tapa limpiándose la boca con un pañuelo y recostando su cabeza en las piernas de la pelinegra.

-Dime por favor que tomas algún tipo de anticonceptivo o alguna poción. - Le susurró Pansy con los ojos cerrados.

-Sí
- Apenas pudo responder.

Pansy sintió un alivio al instante. No era una buena idea tener un bebe, no a esta edad.

-Bueno tendremos que asegurarnos de que no estás embarazada. - Le contestó la pelinegra volviendo a acariciar el cabello de la chica.

-No quiero, Pansy. - Sollozó Hermione.- No quiero tener un bebe
De
De Derek esta primero, Draco tiene que comprenderlo, no ahora.

-Lo sé
cielo
lo sé. Él lo entiende, Hermione.

Y claro que lo sabía, la entendía. Ella había pasado muchos sustos en su corta vida, y sabia lo que estaba sintiendo Hermione, y también comprendía de que a Draco le hubiese dado posiblemente un ataque al corazón.

 

Por otro lado una intrusa había entrado a la habitación en busca de Pansy, al ver que no había nadie y al sentir voces en el baño se acercó sigilosamente hasta oír bastante mal la conversación, porque lo único que pudo oír al final de la conversación fue No quiero tener un bebe de Draco. Una sonrisa malvada apareció en los labios de Daphne, quien hacía mucho tiempo que quería acabar con la relación del blondo con la castaña y esto que acababa de oír era exactamente la excusa perfecta para acercarse a Draco y decirle lo que realmente pensaba su noviecita sobre el noviazgo que ellos llevaban hacia tiempo.

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-¿Pansy? - Preguntó Hermione abriendo con dificultad los ojos.

-Tranquila
sigue durmiendo. - Le contestó una voz ronca.

-Draco
- Susurró ella abriendo sus ojos por completo.

Él le sonrió acariciándole la mejilla.

-¿Cómo estás?

-Mejor
¿Dónde está Pansy? ¿Y porque estoy en tu habitación?

-Te quedaste dormida en las piernas de Pansy, en el baño después de vomitar. Como ella no podía contigo, me envió un patronus y vine corriendo. - Le contestó besando una de sus manos.- Me has dado un gran susto, creí que te había ocurrido algo peor.

-¿Peor?

Draco negó con la cabeza.

-No estás embarazada, tranquila. - Mustió mirando hacia otra parte.- ¿Tanto te molestaría tener un hijo conmigo?

Ella acarició la mano de él.

-Quiero tener miles de hijos contigo, Draco. Pero no es el momento
no por ahora.

-Te entiendo. - Le sonrió.- Yo tampoco estoy preparado para tener hijos ahora, debemos esperar un tiempo.

-¿Solo un tiempo? - Ella rió.

Draco se recostó a su lado.

-Sí, solo un tiempo. Quiero disfrutar de ellos, no quiero tenerlos cuando seamos viejos.

Ella negó con la cabeza.

-Eres todo un caso, Draco Malfoy.

-Pero te encanta este caso, ¿Verdad?

Ella rió asintiendo con la cabeza para atraerlo hacia su boca. Acarició el cabello rubio de su novio de la manera más sensual y tranquila que encontró, mientras él pasaba sus manos por la cintura de ella, besando el cuello de la chica, dejando pequeñas marcas a su paso. Las cosas iban subiendo de tono hasta que Draco paró.

-Deberías dormir. - Le dijo con una sonrisa en los labios.- Tienes las defensas bajas, no quiero que para mañana te encuentres mal.

-Draco. - Le suplicó Hermione. - No me hagas esto.

Draco se levantó riéndose.

-Me voy a dar una ducha fría.- Dijo dirigiéndose hacia el baño.- Cuando salga te quiero bajo las cobijas durmiendo.

Ella negó con la cabeza, no iba a quedarse con la ganas. Draco hacia esto solo por molestar, no por nada más. Se desvistió justo fuera de la puerta del baño, y sigilosamente se metió dentro de la ducha

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Los colores verdes y plata reinaban en la mesa de las serpientes. Hoy era el gran día, hoy era el partido que todos llevaban esperando hacia tiempo. Hermione estaba indecisa, sabía que tenía que vestirse según los colores de su casa, pero aun no sabía que ponerse. Quería estar guapa para su novio, y que este dijera lo hermosa que se encontraba.

 

Había sido una semana ajetreada sobre todo teniendo en cuenta el susto que se había pegado el día anterior, no es que no quisiese tener un hijo, era solamente que debía de cuidar a Derek, además eran demasiado jóvenes para ser padres. Al menos Draco se lo había tomado bien, y no había armado algún escándalo, eso la alegraba enormemente.

Por otra parte Draco se había ido de los primeros hacia el campo para poder entrenar con tranquilidad, lo que el chico no esperaba era encontrarse con Potter sentado justo fuera de los vestuarios con una sonrisa en los labios.

-Por fin podemos hablar, Malfoy. - Le susurró este con malicia y frialdad.- ¿Cómo estás?

-¿A qué debo el placer, Potter?

Este sonrió ladeando la cabeza hacia un lado.

-¿No te basto con llevarte a Hermione a tu lado, que tenias que hacerle daño a Ron?

Draco rió.

-¿Así que es eso? - Volvió a reír. - Se lo merecía. Ese estúpido ha hecho sufrir mucho a mi novia, Potter, se merece lo que le ha ocurrido.

-Entonces
¿Admites que lo que le pasó hace un par de semanas fue obra tuya?

-Yo no admito nada, Potter.

-¿Qué crees que pensara, Hermione sobre todo esto? ¿Crees que vaya a ocurrir algo si se llegara a enterar?

Draco calló antes de volver a hablar.

-No tiene porque hacerlo, Potter. Hermione no se enterará jamás sobre lo que le ocurrió a tu amigo, y todos seremos felices.

-¿Qué pasaría si se lo dijera yo, Malfoy?

-No te atreverás.

-Oh, sí que me atreveré.- Susurró él. - Claro que lo haré, Malfoy. Quiero que se dé cuenta con la clase de chico con la que esta.

Este río.

-Ella sabe que la quiero
Además Potter, tu eres mucho peor que yo. Porque al menos yo si le he demostrado lo que valgo, en cambio tu no. La dejaste justo en el peor momento de su vida.

Harry río de la misma manera que lo había hecho Draco antes.

-Pero no se lo has dicho, y no sabes lo mucho que ella tiene en cuenta aquellas cosas. He cambiado, Malfoy. Y ella se dará cuenta de todo, absolutamente de todo, y volveremos a ser amigos quieras o no, porque ambos queremos algo en común, - Le susurró.- Y es que ella esté a nuestro lado.

-Ella ya está a mi lado, no tengo de que preocuparme.

-Y pronto lo estará en el mío. No me pienso rendirme, no con ella.

Draco estaba enfadado, Harry podía sentirlo pero ambos llevaban esperando esta conversación hacía mucho tiempo, y no era el momento de callarse, era hora de hablar, hablar y decirlo todo de una vez por todas.

-Aléjate de mi novia, Potter. Te quiero bien lejos de ella. ¿Lo comprendes?

-¿Y qué me harás? ¿Partirme la cara como lo hiciste con Ron? - Harry negó con la cabeza. - Yo no soy cualquiera Malfoy, puede que la haya cagado con Hermione, pero pienso volver a ser su amigo te guste o no. Esto no depende de ti.

-No, no depende de mí, tú lo has dicho. Pero si puedo impedirlo, lo haré. Ella no volverá a sufrir, no lo hará. Así que te pido educadamente que te alejes de ella.

- Hermione será la que decida si me quiere o no en su vida, Malfoy. No puedes escoger ni menos decidir sobre su vida, ella es libre de hacer lo que quiera y decir lo que le plazca. Puede que ahora seas alguien bastante importante en su vida, y que quizás y muy probable no la vayas a dejar escapar, pero no puedes decidir por ella. Solo he venido a decirte que hablare con ella te guste o no, y que haré todo lo posible para volver a ser su amigo y a ganarme un puesto en su vida.

 

Draco apretó con fuerza la escoba que tenia sujeta en su mano.

-¿Has acabado con tu discursito, Potter?

Este sonrió.

-Que tengas un buen partido, Malfoy. Ojalá Ravenclaw gane.

Y sin más se marchó dejando a un rubio bastante enojado, golpeó la escoba con el pie. Sentía rabia e impotencia, sabía que no había actuado con la cabeza en lo respecto con el pelirrojo, pero se lo tenía bien merecido. Esperaba que con todo su corazón Hermione no lo juzgara

Que ojalá no lo hiciera.

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¡Hola amores míos!

Os dejo aquí un regalito por tanta ausencia jajaj y porque en los comentarios que he leído alguien me lo pidió.

En fin
Harry ha hablado y Draco también. ¿Qué pasará ahora?

¿Cómo actuara Daphne con la información distorsionada que tiene ante Draco? ¿Le creerá el rubio a la chica?

¡Muchos besitos y abrazos!

-¿Quién soy? - Preguntó con una dulce al odio de Draco.

Draco sonrió como si fuera un niño pequeño, ¡se estaba sonrojando! Qué tontería, hubiese pensado meses atrás, pero simplemente ahora estaba completamente enamorado de aquella chica, ella hacía de su mundo algo increíble, algo inexplicable y le daba las gracias, incluso le daba todo lo que poseía con tal de hacerle llegar a saber a ella lo mucho que la amaba y deseaba tenerla para siempre a su lado. Ya no podía concebir un mundo sin ella, ya no podía ver un futuro en el que ella no estuviese.

La cogió por la cintura dándole una vuelta, la falda de la chica se levanto un poco, ambos unieron sus labios en un apasionado beso. No importaba que estuvieran en medio de toda la multitud indiferente, no importaba, no. Eran estos los momentos que ambos querían guardar siempre, para toda la vida.

-¿Llevas una falda muy corta, no crees? - Le dijo levantando una ceja. - Pero me encanta.

Le sonrió y ella cambió la expresión de su cara.

-Me la he puesto para ti. - Le dijo sobre sus labios. - ¿No querías verme guapa y vestida de verde?

-Claro, y debo decir que estas muy apetecible, aparte de preciosa. - Le sonrió con sensualidad.

-Gracias. - Le contestó ella con cierto sonrojo en sus mejillas. - Porque cuando ganes, y levantes la snitch por mí, - hizo una pausa acercándose a su odio. - Te daré tu regalo, y podrás ver lo apetecible que estoy.

Draco volvió a sonreír, ¡joder! Cada día que pasaba Hermione lo sorprendía más

-No me digas eso. Que no me cuesta nada hacerte mía

-¡Draco! - Gritó soltando una carcajada al sentir una de sus manos bajar por encima de una nalga para después subir. - ¿Qué pasa?

El rubio había posado sus ojos grises sobre un grupo de ravenclaw que no le quitaban la mirada a la chica, según él. Sus ojos se tornaron de un color negro, su cuerpo se tensó y la sonrisa que hacia un momento tenía en su cara, se esfumo.

-No te separes de Pansy, ¿quieres? - Le dijo con suavidad dándole un pequeño beso en la mejilla.

-Está bien. - Le respondió extrañada sin querer preguntar sabiendo que por inercia él no le diría nada.- Cabeza fría, ¿vale? Eres el mejor y sé que ganarás.

 

Este la abrazó hundiendo su cabeza en el cuello de ella aspirando el olor a vainilla de la chica.

-Ganaré solo por ti
Cuando esté jugando allí - Señaló el campo - no dejaré de pensar en ti, y espero que tú hagas lo mismo

Ella asintió con los ojos brillosos llenos de alegría, volvió a besar los labios de su novio y lo abrazó con mucha fuerza antes de separarse e ir donde estaba Pansy esperándola. Caminaron hasta allí, Draco las observó marcharse a paso pausado, un par de veces Hermione se giró despidiéndose con la mano, este solo sonrió. Quién diría que aquella chica era la única que deseaba que estuviese en su vida para siempre.

Después de aquella charla que había tenido con Potter y otra charla estúpida más con Daphne en la que ella le decía que Hermione no lo amaba, no quería tener hijos con él, que lo odiaba, este solo soltó un par de carcajadas diciéndole lo tonta y estúpida que estaba siendo en aquellos momentos, que si quería que ellos acabaran, primero no lo conseguiría y que segundo y lo más probable es que ella acabaría sola, sin nadie.

Definitivamente Daphne había llegado a los limites inquebrantables, ya se encargaría él de que se enterara de una vez por todas de que él no se iba a separar de Hermione por nada del mundo, que simplemente no lo haría, ni aunque le pagasen millones y millones de galeones por hacer eso.

-¿Cómo lo has visto tú?

-Bien
no estaba nervioso, ganarán. - Dijo con entusiasmo Hermione.

-Lo sé, son los mejores. - Le contestó de vuelta Pansy.

El partido había comenzado mejor de lo que los slytherin's habrían querido, muchísimo mejor. Pareciera que los contrincantes no hacían nada por querer ganar, aunque si lo hiciesen. Draco y sus compañeros sabían que esto era pan comido y que ganarían sin más.

Draco había visto la snith y había volado lo más rápido hacia ella, tenía que cogerla no solo porque quería ganar, sino por ella, porque se lo había prometido en cierto modo. Alguien a su espalda lo perseguía, más pronto de lo que pudo pensar el chico se encontraba al lado de Draco golpeándolo, buscando cualquier momento para distraerlo, el rubio lo observó varias veces de reojo, era uno de aquellos chicos que no paraban de mirar a Hermione, era Erik, aquel estúpido que la beso a la fuerza. Su rabia creció por momentos, estaba a centímetro de coger la snith, un paso más y sería suya, solo uno. ¡Bingo! La tenía entre sus manos, se paró en seco, no veía nada, Erik le sonrió con una ceja levantanda, se la tenía jurada.

-¡Eres un maldito! ¡Esto es por Hermione! - Le gritó Erik golpeándolo, y empujándolo cuando el blondo estaba distraído haciendo que este perdiera el equilibrio para caer entre las nubes hacia el campo, aun con la bola dorada entre sus manos.

Para cuando Hermione se quiso dar cuenta todo el mundo estaba gritando.

-¡Draco!

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Una semana. Una sola y Draco aun no despertaba. Había hecho lo mismo que con Harry, la única diferencia es que Narcisa se había ofrecido para ir a cuidar de Derek, mientras ella lo hacía de Draco y viceversa. Cuando lo había visto sobre la camilla, tan indefenso, lleno de vendajes y con los ojos cerrados, su corazón se había parado.

 

Había visto muchas personas así, y muchas de ellas las cuales había amado con toda su alma, había perdido y se había perdido ella también en los procesos de asimilarlo. Si tan solo hacia una semana que él le había dicho lo hermosa que estaba, lo preciosa que se veía con aquella falda, y lo mucho que quería ganar por ella. Draco era la luz de su vida, la única luz que la llenaba por completa, no podía perderle.

¿Y si no despertaba? ¿Y si jamás lo hacía? ¿Qué sería de todos aquellos planes que había planeado juntos? ¿Qué sería de los hijos que ella tanto deseaba tener con él? ¿Qué sería de ellos dos? ¿Y de su futuro? No podía imaginar cuanto le dolía verlo así, no podía imaginar que aquellas preguntas tuviesen dos tipos de respuestas, una buena y una mala, no podía. Sus ojos se llenaron de lágrimas, se las limpio con fuerza al sentir la mano de Theodore en su hombro.

-Despertará. - Le susurró. - Sé paciente, que lo hará. Draco siempre lo hace.

-No sabía que esto pudiera doler tanto.

Él no dijo nada, luego atinó a hablar con la voz pausada y tranquila característico de él.

-Yo
Lo siento por lo del otro día, la verdad es que no quise hablarte así. Fue solo que nadie nunca me había dicho lo que tú fuiste capaz de decirme, supongo que tenías razón, porque si tenía miedo de enamorarme de ella y tener que aceptarlo. De verdad que lo siento.

Ella sonrió de manera triste.

-Me alegro de que lo hayas aceptado, ahora es momento de que se lo digas.

-Lo haré, aun no sé cuando, pero lo haré.

Hermione asintió.

-Creo que deberías irte a dormir, yo me quedaré con él. - Le dijo al ver que ella no despegaba los ojos del rubio. - Si llegara a despertar, iré y te avisaré, no te preocupes por eso.

-De todas formas pensaba irme pronto, hoy. Debo hablar con alguien.

Se levantó para besar la mejilla de su novio.

-¿Con quién?

-Harry. - Respondió ella dándose cuenta al instante el error que había cometido. - Theo

-Hermione, no.

-Solo hablaremos, nada más.

-Draco me hizo prometerle hace tiempo que si él no llegará a estar, que no te dejara acercarte a Potter.

Ella negó con la cabeza.

-Esto no es asunto ni tuyo, ni de Draco. Es solo mío, Theo. Debí hablar con él hace tiempo, al igual que con Luna, no puedo dejar pasar más tiempo.

Theodore la cogió de la muñeca.

-No irás.

-No puede impedírmelo. - Se zafó al instante del agarre. - Como te he dicho este es mi problema, solo mío. No puedes interferir, ¿lo sabes, verdad? Espero que Draco no se llegue a enterar
¿No irás a contárselo, no? - Theo no dijo nada, la miró indiferentemente. - Tomaré eso como sí.

Y sin más se marcho hacia la salida de la enfermería dejando a un Theo totalmente enfadado consigo mismo.

-¿Qué voy hacer? - preguntó al aire.

Se había hecho aquella pregunta , no quería que Hermione pensara que él no era alguien leal, pero tampoco quería fallarle a Draco, ambos se debían lealtad y no iba a perder la amistad del chico por una tontería, no lo iba a hacer. Una vez el blondo despertase hablaría con él, y ya se encargaría Draco de hacerlo con Hermione. Quizás estaba haciendo mal, pero no le fallaría a su mejor amigo.

Por otro lado Hermione hablaría de todas formas con Harry, el chico se esmeraba todo el tiempo en enviarle cartas, en pagarle el periódico cada mañana, regalarle cosas que casi siempre escondía para que Draco no las viera. Se comportaba todo un caballero cada vez que se juntaba para hacer pociones, aunque el rubio estuviese a su lado. No había sido grosero con ella, ni mucho menos la había menos preciado. Quizás era momento de hablar con él. No, quizás no, era el momento de hablar con él y lo haría dijese lo que dijese Theodore.

 

-Hola, Harry. - Susurró pronunciando su nombre con tranquilidad.

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¡Hola cielos míos!

Aquí os dejo otro capítulo más
¡Espero que os haya gustado!

Os tengo una mala noticia, (bueno tan mala no es), en fin la cosa es que no tendré internet durante una semana, que es la que viene, así que no sé si podré actualizar el viernes que viene. Puede que sí o puede que no, las dos son posibles.

¡Muchísimas gracias por todas las lecturas y los comentarios!

¡Besitos!

-Hermione
-Susurró Harry sorprendido levantándose de la ventana.- ¿Cómo
como estas?

Hermione se sentó en aquellas escaleras, Harry hizo lo mismo.

-Bien
supongo.-Dijo sin ánimos.- ¿Y tú? ¿Cómo te encuentras?

-Bien. - Contestó él como si ella fuera una diosa. - Por un momento pensé que no vendrías.

Ella negó con la cabeza.

-No iba a venir. - Dijo mirando al frente. - De verdad que no lo iba a hacer, no mientras Draco estuviese en la enfermería, pero visto lo visto no podía seguir evitando lo evidente, ni seguir evitándote a ti, ni a mí misma. Ahora estoy aquí, eso es lo que importa ¿No?

Ambos se miraron a los ojos, un pequeño espacio los separaba. Los ojos de Harry expresaban una esperanza infinita y un amor de la misma magnitud hacia la castaña, en cambio los de ella estaban fríos y alejados, pero a la vez cerca. Se quedaron mirando por un largo rato, ella recostó su cabeza de lado en sus piernas flexionadas contra su pecho, él solamente no se movió, no quería hacerlo. Ambos tenían que hablar, lo sabían pero ninguno se atrevía a empezar, Harry no lo hacía porque no sabía si iba a poder soportar el rechazo de la chica, y ella porque sentía que de cierto modo estaba engañando a su novio, algo que en realidad no estaba haciendo

-Sé que tiene muchas cosas que decirme, mucho que relatarme y también mucho que expresar, lo sé Harry. Pero espero que puedas comprender por todo lo que he tenido que pasar, por todo lo que he tenido que sufrir. - Comenzó a hablar de manera pausada y tranquila. - Solo espero que seas capaz de hablarme con la verdad, porque es lo único que tendré en cuenta a la hora de ver si te perdono.

Él asintió con la cabeza.

-Fue difícil para mí.- Dijo mirándola a los ojos. - Fue muy, muy difícil para mí. Saber que ella ya no estaba, que no iba a volver a besar sus labios, que jamás se irían a cumplir aquellos sueños que por tanto tiempo rondaron por mi cabeza, que jamás la vería tumbada a mi lado
Fue lo peor que me pudo ocurrir. - Ella lo miró con pena, no solo porque la sintiera por él, sino porque hablar de Ginny nunca había sido fácil para ella. - Y no supe en que momento caí en todo eso. Fue el dolor y la rabia lo que me llevaron a decirte todo aquello, y también por todo lo que dijo Ron. Tenía que echarle la culpa a alguien. - Dijo con la voz quebrada. - y te la eche a ti. Sabía que estaba mal, que tú jamás tuviste la culpa, que no la tenía nadie más que ella misma
pero por entonces no pensé en ello y te abandone sin darte ninguna respuesta. Te hice daño, lo sé y no sabes cuánto me arrepiento de aquello. - Le susurró con pena. - No me di cuenta hasta tiempo después de la muerte de Ginny, cuando te vi por Londres muggle con un bolso color crema y unos papeles en la mano los cuales leías atentamente. Por entonces se me pasó por la cabeza la idea de hablar contigo, luego lo deseche. Entonces empezaron las pesadilla, una y otra vez, cada noche
no podía dormir, ni comer, no podía hacer nada más que pensar en ti. Quise hablar contigo, me pasé todo el verano queriendo hacerlo, a cada hora y minuto, pero no pude. Creo que nunca había actuado tan cobardemente como lo hice por entonces
- Ella suspiró sabiendo por la mirada de Harry que no la había despegado de ella en todo lo que dijo, que él decía la verdad. - Te escribí tantas cartas, te llame tantas veces para después colgar como un cobarde, fui muchas veces a tu casa por las noches armándome de valor para que me disculparas
Lo siento, Hermione. Entenderé si no me quieres perdonar, lo haré porque estas en todo tu derecho, solo espero que puedas comprender todo esto.

 

Los ojos de Harry estaban llenos de lágrimas, al igual que los de Hermione. Harry había dicho lo que ella tanto tiempo había ansiado escuchar, y ahora que sabía la verdad, no tenía ni la menor idea de que sería lo que haría. ¿Perdonarle? Era una buena idea, pero no iba a ser lo mismo de antes. ¿Entonces? ¿Qué hacer cuando una persona que tanto quisiste, y que aun sigues querido, pide que la perdones con lágrimas en los ojos? Ya no quería seguir sufriendo, ya no lo iba a ser más. Haría lo correcto, lo que su madre tantas veces le dijo que hiciera si se daba el caso. No iba vivir con el dolor de verlo sufrir, ni tampoco iba a vivir ella así.

-No te perdono, - dijo en un susurro viendo como él se limpiaba los ojos con rabia. - porque no tiene sentido hacerlo ahora, ¿Me comprendes? Te he echado de menos Harry, muchísimo y estos meses han sido igual de duros para mí como los fueron para ti. Siento lo ocurrido con Ginny, y aunque sé que no fue mi culpa, algo que he comprendido ahora, creo que jamás dejaré de sentir la culpa por su muerte. Sin embargo ambos debemos dejar atrás todo esto, todo este dolor Harry, no es bueno para ninguno de los dos. No te perdono, pero podemos empezar de nuevo. - Harry sonrió como si fuese un niño pequeño, ella hizo lo mismo. - No cambiara absolutamente nada de lo que ha ocurrido hasta ahora, porque ahora podemos ver las cosas con más claridad, y veo que también has sabido demostrármelo, eso se agradece.

Se levantó de las escaleras y él hizo lo mismo.

-Hola. - Dijo en voz bajita. - Soy Hermione Granger.

-Hola. - Contestó él de la misma manera.- Soy Harry
Harry Potter.

Ella río recordando la primera vez que se vieron. Harry cogió su mano y la atrajo hacia él. La cabeza de Hermione quedó en el hombro de él, la estrujo contra su cuerpo y ella hizo lo mismo. En aquel abrazo ambos soltaron todo lo que le había hecho daño, y todos aquellos pedazos rotos que había en sus almas se desvanecieron.

 

Comenzaron una pequeña danza, casi igual que la que había tenido en la tienda de campaña, pero esta vez un poco más lenta. Aquella noche rieron, bailaron, sonrieron y sus corazones poco a poco se iban curando.

-¿Qué piensas hacer cuando salgas de aquí?

-Me iré a vivir a la casa de los Black, comenzaré a estudiar para ser auror. ¿Y tú?

-He comprado una casa, me iré a vivir allí con mi hermano cuando él salga del hospital.

Harry sintió como si un balde de agua fría le cayese en la cabeza.

-Dios Hermione
¿Cómo está? Se me había olvidado por completo que tenías un hermano.

-No te preocupes. - Dijo ella esbozando una sonrisa. - Supongo que si sabes lo de mis padres.

-Fue la noticia del año, los padres de la heroína del mundo mágico muertos a manos de mortifgados. Como para no saberlo, lo siento mucho también por ellos.

Hermione comenzó a relatarle un poco sobre lo de la enfermedad de Derek, Harry comprendió todo, ahora más que nunca no pensaba dejarla sola, ni aunque se ganara miles de palizas por parte del rubio, simplemente no lo iba a hacer.

-De cualquier manera, cuando salga de aquí me iré con mi hermano a vivir a Londres.

Harry carraspeó antes de volver a hablar.

-¿y tu novio?

-¿Draco? - Ella río. - Quiere venirse con nosotros, aun no lo hemos hablado bien, pero supongo que vendrá.

-Se nota que le quieres
y bueno que él te quiere a ti. Tu vida está a su lado. - Pronunció aquellas palabras con verdadera alegría. - Me alegro mucho de que seas feliz a su lado, te lo mereces, sé que el hurón sabrá cuidar de ti.

Ella volvió a reír.

-Tu también encontrarás a alguien que haga de tu mundo algo maravilloso, verás que sí Harry. Solo dale tiempo al tiempo. Es demasiado tarde. Debería irme a dormir ya.

-Sí
el tiempo pasa volando
- Dijo él mirando su reloj. - Por cierto no lo dejes escapar, él es el indicado

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Los ojos de Hermione iban de un lado para otro observando el trabajo de madame Pomfrey, aun no comprendía porque no despertaba, su corazón se sentía triste al no tenerlo con ella, y no podía pensar con claridad. Había tenido demasiado tiempo para pensar en sus cosas, en lo que Harry le había dicho aquella noche y en otras cosas más. Había pasado incluso más tiempo con Pansy y con Theo aunque este último se mostraba un poco reacio con ella, por el hecho de que Harry la iba a ver de vez en cuando a la torre, en cambio a la pelinegra no le molestaba la presciencia del chico, al contrario lo encontraba agradable. Eran puntos a favor y en contra para cuando Draco despertase. Solo esperaba con todo su corazón que el blondo no tomara tan mal el hecho de que ella volviese a tener contacto con Harry.

-¿Por qué no despierta? - Preguntó con pena y desesperación en la voz. - Han pasado tres semanas.

Madame Pomfrey colocó una mano en el hombro de la chica.

-Se ha dado un muy buen golpe en la cabeza, pero llevamos muchos años teniendo casos así en la escuela, pronto despertará. No se preocupe señorita Granger, que cuando lo haga estará más vivo que nunca.

Y esperaba que estuviera bien, porque le echaba tanto de menos. Ya quedaba menos para que el curso llegase a su fin y con ello su último año en Howgarts y la operación de Derek. Necesitaba tenerle a su lado, simplemente necesitaba estar con él. Ya no se conformaba con verle en la camilla tumbado, con la respiración acompasada.

 

-Ay Draco
- Susurró con tristeza.

-¿Hablando sola? - Preguntó Pansy sentándose en la camilla de al lado.

-Algo parecido

-Es hora de que hagamos el cambio. - dijo Pansy levantándose. - Por cierto, - Sacó una pequeña carta de la túnica. - Ha llegado esto para ti.

-Gracias.

Te necesitamos ahora mismo en el hospital. Derek te necesita.

Dooley.

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¡Sorpresa!

Aun no tengo internet, pero una amiga me ha dejado su computador y nada, he podido subir el capítulo con tranquilidad.

Aquí os dejo la esperada conversación entre Harry y Hermione, como veis ella no le ha perdonado, pero han comenzado de nuevo, más adelante vemos porque hizo aquello. ¿Cómo creéis que Draco tomará todo aquello? ¿Y porque Harry no le dijo nada sobre la paliza que recibió Ron?

¡Espero que sea de vuestro agrado!

¡Besitos!

PD: Los comentarios los contestaré ahora por el móvil...

Sé que esto os molestará por el hecho de que habéis pensado, ¡Oh, por fin ha subido capítulo! pero no, no es un capítulo, ya quisiera yo que fuera eso. En fin a lo que voy es que siento mucho haberos dejado tanto tiempo sin aparecer por aquí, de verdad que lo siento. Pero estoy llena de exámenes por todas partes y no tengo tiempo de hacer absolutamente nada y eso es verdaderamente estresante. He ahí el motivo de mi ausencia. Espero que la semana que viene pueda ya subir el capítulo que toca, porque este fin de semana no creo que tenga tiempo, es imposible. Para las que se estén preguntando ¿Y como es que tienes tiempo para escribirnos esto? Es porque lo estoy haciendo desde el móvil... ¡No dejaré la historia! Eso esta más que claro... pero espero que comprendáis de que mi tiempo es bastante limitado y que no puedo hacer mucho cuando tengo un rato libre. No me da para escribir un capítulo entero. En fin mis queridas lectoras, ya no tengo más tiempo, esperar con calma que lo más probable es que suba capítulo la semana que viene. ¡Nos leemos pronto!¡Besitos!


Sé que esto os molestará por el hecho de que habéis pensado, ¡Oh, por fin ha subido capítulo! pero no, no es un capítulo, ya quisiera yo que fuera eso. En fin a lo que voy es que siento mucho haberos dejado tanto tiempo sin aparecer por aquí, de verdad que lo siento. Pero estoy llena de exámenes por todas partes y no tengo tiempo de hacer absolutamente nada y eso es verdaderamente estresante. He ahí el motivo de mi ausencia. Espero que la semana que viene pueda ya subir el capítulo que toca, porque este fin de semana no creo que tenga tiempo, es imposible. Para las que se estén preguntando ¿Y como es que tienes tiempo para escribirnos esto? Es porque lo estoy haciendo desde el móvil... ¡No dejaré la historia! Eso esta más que claro... pero espero que comprendáis de que mi tiempo es bastante limitado y que no puedo hacer mucho cuando tengo un rato libre. No me da para escribir un capítulo entero. En fin mis queridas lectoras, ya no tengo más tiempo, esperar con calma que lo más probable es que suba capítulo la semana que viene. ¡Nos leemos pronto!¡Besitos!

Sentía los ojos pesados, el cuerpo cansado y un dolor interminable y horrible de cabeza. Parecía que todo le daba vueltas y era como si estuviera despertando de un largo sueño, algo que de cierta manera, era verdad.

 


Abrió los ojos con tranquilidad, observando todo a su alrededor, percatándose de que aquella no era su habitación y de que no estaba del todo solo. Volvió a cerrar los ojos intentando comprender que era lo que estaba ocurriendo, porque el estaba allí, porque se sentía tan cansado, porque le dolía todo. Y sin quererlo, recordó todo.


Recordaba perfectamente estar jugando quiddich, recordaba como había besado a su novia de aquella manera tan posesiva, como había taladrado con la mirada al idiota de Erik, y como antes de comenzar a jugar había tenido una muy buena conversación con Potter. Simplemente recordaba lo esencial. Ahora necesitaba saber cuanto tiempo había pasado.


-¿Draco? - preguntó una dulce voz cerca de él. - ¡Draco!

Gritó Pansy abalanzándose sobre él.


-¡Oh, dios mío! Pensé que jamás despertarías. - Dijo riéndose.- ¿Cómo te sientes? ¿Quieres que llame a madame Pomfrey? ¿Tienes fiebre? - Le tocó la frente. - No, no tienes. ¡Dime algo!


Este negó con la cabeza.


-¿Hermione?


-Oh, es eso. - Ella sonrió.- Se ha marchado, la necesitaban en el hospital. ¿Quieres saber cuanto has dormido?

Draco asintió tomando un vaso de agua que tenia a su lado.


-Casi cuatro semanas.


El rubio casi se atraganta.


-Tranquilo.- Dijo ella sonriendo.- Son cosas que pasan. Por cierto Hermione ha estado todo este tiempo contigo,

-Ojalá estuviera aquí. - Susurró él.- Quiero verla. - Intentó levantarse.

-No... - Habló la pelinegra.- Necesitas descansar, de momento. Cuando estés mejor harás lo que quieras, ahora relájate ¿Quieres?


El chico no respondió, porque no quería ponerse a pelear con su mejor amiga, simplemente quería ver a su novia, sabía que una de sus prioridades era cuidar de su hermano, pero le hubiese gustado despertar y verla a su lado.


No pasó mucho tiempo cuando empezaron las revisiones, los medicamentos que tenia que tomar, lo que debía hacer los días siguientes, y muchas cosas más a las que él no puso atención. No porque no le interesase, que no le interesaba, si no porque necesitaba ver a su novia, él sabia que en estas cuatro semanas habían pasado cosas, ya que si no hubiesen ocurrido Pansy le hubiese contando todo lo que hicieron con lujo de detalle, cosa que no hizo. Sabia que algo estaba ocurriendo, y tenía claro que la única persona que se lo iba a decir sería su fiel y amigo Theodore Nott.


-Debo marcharme. - Susurró Pansy besando la cabeza de su amigo.- Theodore vendrá ahora, y por favor descansa, no quiero que te ocurra nada más.


Este asintió.


-Te preocupas demasiado, estoy bien. - Dijo fríamente.


-Me preocupo porque me importas, en fin, vendré más tarde.

Minutos después de que la chica se marchará, minutos que fueron interminables para él, apareció por la gran puerta el castaño, caminando con tranquilidad y una sonrisa en la cara.

 

-Por fin a despertado el gran Draco Malfoy.- El llamado sonrió.- Te he traído esto.- Dijo dejando ropa limpia en una de las camas contiguas.- He pensado que tal vez no querrías quedarte mucho tiempo más, ¿me equivoco? ç


-Bien me conoces, no quiero pasar más tiempo aquí. - Dijo asqueado.- Estaré muy bien en mi habitación, junto con mi novia.


Theodore se sentó en la silla, intentando evitar el contacto visual con su mejor amigo.


-Tenemos que hablar sobre Potter.


-Dime que lo que estoy pensando no ha ocurrido.


Este lo miró y asintió.


-Es como si todo hubiese vuelto a la normalidad entre ellos, se ven cada día, comen juntos, desayunan juntos, hacen todo juntos.- Hizo una pausa al ver la cara de enfado de Draco.- Y se les ha unido alguien más.


-¿Pansy?


-Si, es como si fueran amigos de toda la vida, incluso él va a la torre como si fuera su misma torre. Intente por todos los medios que ellos no hablaran, pero no me hizo caso, se enfado conmigo diciendo cosas estúpidas. No quería fallarte. - Dijo al final mirándolo.- Ha sido estúpido por mi parte, lo siento.


Draco intentó contener su rabia, estaba más que seguro de que Potter le había dicho lo de la paliza al pelirrojo dejándolo a él como mala persona, intentando por todos los medios alejarla de su lado, algo que él no iba dejar que ocurriera. Debía hablar con ella y cuanto antes mejor.


-No te preocupes, Theo. - El castaño se calmó.- Esto ha sido algo estúpido por parte ella, ambos habíamos acordado que yo estaría delante cuando ellos hablaran y ya ves tu que ha hecho lo que le ha dado la gana.


-No la puedes controlar, Draco. Tampoco es que sea de tu propiedad, ¿sabes?


-Lo sé, pero tienes que tener en cuenta que él le causo mucho daño, más que cualquier otra persona. ¿Crees que no me dan ganas de destruirlo por completo? Pues sí, y encima él cree que tiene más prioridad que cualquier otra persona para estar con ella.


-La tenía.- Dijo Theo.- Eso es cierto, pero comprende que fue una amistad de años.


-Independientemente de eso, ahora ya no la tiene. Necesito hablar con ella.


-Trata de calmarte. Cuando Pansy se entere de que te lo he dicho me montara una buena, ella no quería que yo te lo dijera. Ella quería esperar a que Hermione hablara contigo, después de todo se han vuelto muy, pero que muy buenas amigas.


-¿Y que le pasa a esa? Se supone que es mi amiga, y ahora también va con Potter. Ni que se hubiese enamorado de él.


-Ya...- Theo dejó la frase en el aire.- Mira primero come algo y luego te das una ducha y te vistes. ¿Quieres? Yo tengo que ir hablar con una persona.

-Esta bien.

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Y así lo hizo. Después de una larga ducha caliente, una buena comida y ropa limpia, salió de la enfermería cuando ya era casi de noche. Los pasillos estaban a oscuras, pasillos fantasmas porque ni si quiera por los que iba transitando él había algún prefecto o profesor, simplemente estaba él y la luz tenue de su varita. Mientras caminaba iba pensando en que era lo que le iba a decir a Hermione, y esperaba que ella le contase todo, con detalle. No quería alejarse de ella, eso era lo que menos quería pero tampoco la iba a felicitar por la nueva amistad con la persona que le causó mucho daño. Por eso debían hablar.

 

-¡Draco! - Habló Daphne acercándose al chico.- ¡Estas bien! - Río.- Pensé que no despertarías.


-Ya vez que lo he hecho, tengo prisa.


-Tranquilo.- Dijo interponiéndose en su camino.- Aun es pronto, y tu noviecita no esta, así que creo que podemos hablar y quien sabe si se da algo más...


El enfado del chico aumento.


-Debo marcharme.


Draco paso por su lado empujándola con el hombro.

-¿No te lo han dicho verdad? - Preguntó ella de espaldas haciendo que este se girara.


-¿Decirme que?


-Que Potter y tu dulce novia, son más que amigos. - Se giró mirándolo con cara de triunfo.


-Hermione sería incapaz de hacerme algo así.


Daphne río.


-Al parecer el estar enamorado te ha roto las neuronas y te ha dejado ciego. ¿Realmente pensabas que ella se iba a enamorar de alguien como tú? ¿Una persona que la insultó durante años? ¡Vamos Draco! Abre los ojos y date cuenta de que solo te ha utilizado, ella no te quiere. Porque si te quisiera te lo hubiese dicho, ¿Verdad? Porqué supongo que lo ha hecho ¿no?


Hermione no le había dicho que le quería, al menos no cara a cara.


-Solo dices tonterías, Daphne. Para con esto de una vez. Yo no quiero estar contigo, si es lo que quieres conseguir.


Ella sonrío.


-Ella no te quiere Draco.


Este se acercó a centímetros de su cara.


-Tu no sabes absolutamente nada ella como para hablar sobre sus sentimientos, algo que por cierto, tu no tienes.


Ella negó.


-Siempre los he tenido por ti, Draco. Antes nos íbamos a casar, ¿Lo recuerdas?


-Antes, pasado. ¿Lo comprendes?


-No hagas esto Draco, sé que aun me quieres, y que lo que sientes por ella no es verdad. Démonos una oportunidad, y te juro que te haré el hombre más feliz.

Draco se pasó las manos por el pelo revolviéndolo con rabia. Rabia contra Daphne, contra Pansy por no decirle nada, contra Potter por intentar alejar a su novia de él.


-Ella ya me hace feliz. ¡Métetelo en la cabeza de una vez!


-No. - Negó varias veces con la cabeza.- No lo haré.


Y antes de que él pudiera decir algo, ella observó como dos siluetas observaban la escena a escondidas y pudo distinguir con mucha claridad de quienes se trataban. Lo cogió del cuello a la fuerza y estampo sus labios sobre los de él. Haciendo que este intentara zafarse del beso al instante, pero para una tercera persona que recién se atrevió a observar la escena vio algo totalmente diferente que las otras dos personas vieron. Y su corazón se quebró.


-¡Estas demente! - Gritó Draco viendo la sonrisa de triunfo de Daphne.- ¡Maldita loca!

 


Y de la nada oyó como una voz conocida gritaba el nombre de su chica.


-¡Hermione! -Gritó Pansy.- ¡Espera!

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¡Hola! ¡Hola!

¡Por fin, he vuelto!

Había que darle un poco de drama a esto, estaba bastante abandonado ¿No creéis?

Aquí esta lo prometido amores míos, un poquito tarde eso si, pero ya sabéis lo que dicen por ahí: Mejor tarde que nunca.

¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Qué creéis que ocurrirá en el siguiente capítulo con Draco, Hermione y Harry? ¿Hablarán Draco y Harry? ¿Con quien fue hablar Theodore al salir de la enfermería?

¿Y que hará Hermione al respecto con todo lo que ha pasado?

Tengo poco tiempo así que aquí os dejo con un poco de dudas. Muchísimas gracias por ser tan pacientes, eso se agradece.

¡Nos leemos!

¡Besitos!

PD: Si hay faltas, perdónenme, no he tenido tiempo de revisarlo bien del todo.

-¡Para, para, para! - Habló Harry interponiéndose en el camino de Draco.- Necesita estar sola.


-Ya hasta hecho bastante jodiendo todo con mi novia. - Susurró como si fuera una amenaza el rubio.- Así que si no quieres problemas, déjame pasar,- los miró a los ojos con odios.- si no, atente a las a consecuencias, ¿Lo comprendes, Potter?


Ambos se miraron con odio.

-Te lo dije una vez, y te lo volveré a repetir, aléjate de ella.


-Y yo te dije que solo lo haré si ella me lo pide.


Pansy los separó fulminándolos con la mirada a ambos.


-¡Basta los dos! -Susurró visiblemente enfadada.- Ve a hablar con tu novia.- Se giro para a observar a Draco.- y tú - Señalo a Harry.- vamos, tenemos cosas que hacer.


Draco ya la había perdido de vista, pero aun así comenzó a buscarla por todo el castillo aunque eso conllevase quedarse despierto hasta el amanecer, sabia que la conversación que iban a tener probablemente no iba a acabar bien, pero de algo estaba completamente seguro, y era que después de todo lo que llevaban juntos, de todo aquellos momentos buenos y malos, de todo lo que tuvo que hacer para estar a su lado, no iba a renunciar a ella.

Estaba enfadado consigo mismo, con Potter, con Daphne... Simplemente estaba enfadado con todo el mundo.

Por otro lado Hermione comenzó a correr sintiendo sus lagrimas caer por sus mejillas, sintiendo como el corazón le latía con rapidez, sintiendo su sangre arder, simplemente sintiendo como todo su mundo volvía a caer... No podía creer lo que sus ojos habían visto, no quería creerlo. Después de todo lo que habían tenido que pasar, venia esto y lo jodía todo.


Sus piernas se pararon, sus manos se aferraron a su camisa justo donde se encontraba el corazón y sus lagrimas siguieron cayendo. Entonces tembló, y cayó al suelo, percatándose después de un largo rato donde se encontraba. Estaba justo en el lugar donde todo había comenzando. La torre de astronomía.


-Hermione. -Susurró Draco tocado su brazo.


-¡No me toques! - Susurró ella con enfadado levantándose.- No te atrevas.


Draco paso su mano revolviendo su cabello con frustración.


-Lo que viste, no fue nada Hermione. - Dijo intentando acercarse a ella.- Tienes que... que creerme.

 


-¡Sé lo que vi Draco!


-¡No, no lo sabes! ¡Viste justo lo que querías que ella viera!


-¿Así? - Preguntó ella sonriendo sarcásticamente.- ¿ Y que fue lo que vi según tú, Draco? ¿A mi novio besándose con la persona que más odio en este mundo? ¿Eso? -Dijo otra vez al borde de las lagrimas- Draco...yo... no puedo más. Llevo semanas sin separarme de ti, esperando a que despertaras, desvelándome por la noches, solo por ti. ¿Para que? ¿Para que me hagas esto? Si querías estar con ella solo tenias que decirme que lo nuestro acabó y ya. Pero esto...


-Ella no significa nada, de lo que tú significas para mi.- Dijo como una sentencia Draco.


-¡Pues aléjate de ella! - Gritó Hermione. - La única cosa, Draco. ¡La única cosa que te pedí cuando comenzamos era que te alejaras de ella! Pero ya veo lo que te importa nuestra relación.


Él negó con la cabeza llegando al límite.


-¿Y tu con Potter qué?- Preguntó viendo como la cara de la chica cambiaba.- ¿Ahora te quedas callada no? - Ella puso los ojos en blanco.- Pues bien, me alegro de que ahora seáis súper amigos.


-Ahora no me vengas con lo de Harry, sabías que tarde o temprano iba a hablar con él. No iba a dejar pasar más tiempo, no sin saber si tu ibas a despertar algún día y ya había dejado pasar mucho. Sé que la idea no te agrada y que te ha molestado, pero él me importa tanto como tú y eso no lo va cambiar nadie. Y de cualquier forma, es diferente. Solo somos amigos.


-Pues no creo que él quiera ser solo tú amigo. ¿O es que no te has dado cuenta?


-¿Darme cuenta de que Draco? - Gritó ella.- ¿De que el también sufrió las consecuencias de la guerra como yo? ¿Cómo tú? Pues lo hizo, como todos lo que estamos en este colegio y si crees que el quiere algo más, te equivocas. Además...


Pero Draco no la dejó hablar, la interrumpió sabiendo a donde iba a llegar a parar la conversación.


-Te ha contado lo de la paliza del pelirrojo, ¿Verdad?


La cara de Hermione cambió a una más seria y llena de preocupación.

-¿De que hablas? - La cara de Draco cambió dándose cuenta de lo que acababa de ocurrir.- ¿De que hablas Draco? ¿Qué paliza?


-Nada.


-Dime que paliza, Draco. ¿Fue por eso que Ronald iba todo demacrado después de las vacaciones que pase en Malfoy Manor?


Este negó con la cabeza, sintiéndose como un completo estúpido. Ya la había cagado.


-¡Oh, dios mío! - Gritó Hermione negando y tapándose la cara con la manos.- ¿Por qué? - Preguntó con la voz quebrada.- ¿Por qué lo hiciste, Draco? - Su cara era pura tristeza.- Te lo dije, te dije que no te metieras en eso. - Susurró viendo como él la miraba de manera intensa.- No me lo puedo creer.


Draco sintió la tristeza que emanaban las palabras de Hermione, sus ojos seguían fríos y duros, pero denotaban la desesperación que sentía en aquellos momentos, no quería perderla.


-No me vengas con esas ahora.- Susurró él.- No iba a dejar que ese maldito bastardo te pisoteara como lo hizo, no Hermione, eso jamás. - Se acercó a ella.- Lo hice por ti, solo por ti.

 


-¿Sabes que te has delatado tu solo, verdad? - Preguntó ella.


-Yo...


-Y creías que Harry me lo había contado todo, ¿No es así? - Este asintió.- Pues ya vez que no.


Ambos se quedaron callados durante un largo rato.


-Lo siento.- Susurró él observando los ojos hinchados de ella.- No quiero... no quiero... - Cerró sus ojos intentando que sus lagrimas no cayeran, un Malfoy no lloraba, pero a pesar de eso él era una persona y no podía evitar ser humano.- Sé que la he cagado, lo sé. Y también sé que debí habértelo dicho, pero tenía miedo de que no me fueras a perdonar. Yo no quiero perderte.


Ya estaba, ya lo había dicho, ahora solo quedaba que ella fuera perdonarle y que intentaran arreglar las cosas.


-Yo tampoco quiero perderte y me consta que lo sabes muy bien. - Susurró aun con tristeza.- Pero después de esto... - Draco estaba ya al borde de rabia contra todo el mundo.- Necesito pensar, Draco. Necesito saber que he hecho mal, en que he fallado, necesito pensar en Harry, en Luna, en lo que ha ocurrido hoy y en lo nuestro. Dame un poco de tiempo, solo te pido eso. - No quería mostrar la rabia que tenía contra él, con Daphne, contra todo el mundo.- Necesito estar sola. Creo que es lo mejor para ambos.


Este asintió varias veces sin poder decir ninguna palabra, sabiendo que si lo hacia su voz se quebraría y rompería a llorar.


-Se ha acabado, ¿no es así? - Preguntó él con miedo.

Los ojos de ella se nublaron.


-Nunca dije que se hubiese acabado, Draco. Pero necesito tiempo...

Draco solo pudo tragar sintiendo el nudo en la garganta que no le dejaba hablar.


Ella por su parte respiró profundamente y suspiró varias veces cerrando los ojos. Y comenzó a caminar con parsimonia, bajó la escaleras y dejó que sus lagrimas cayeran descontroladamente como antes, se tapó la boca con la mano para que Draco no la escuchase, quien por su parte se había quedado para observando a la luna, viendo la oscuridad de aquella noche. A pesar de todo lo que ella le había dicho, lo de tomarse aquel tiempo, él no iba a renunciar a ella y sabia por inercia de que tendría que aceptar de una vez a Potter, algo que haría solo por ella.


Había cometido un gran error, y ahora recién se estaba dando cuenta de lo que había hecho. Y esperaba que el tiempo que estuviesen separados le ayudara a ambos y sobre todo a ella, quien tenía que estar al lado de su hermano.

Llego a la torre entrando tal cual serpiente, en silencio y de la manera más sigilosa que pudo, sus ojos se cerraban de vez en cuando, los tenia caídos, hinchados y rojos. Ni si quiera se molestó en cambiarse de ropa, se metió bajos la cobijas y dejó que el sueño la consumiera, había sido un día muy largo, pero que muy largo, y ya no tenía ganas de pensar, ni ella, ni en Derek, ni si quiera en Draco, solo quería dormir y dormir y aunque estaba consiente de pretender de que nada había pasado, no iba a dejar de que la cosas no fuesen verdad. Porque su corazón sabia que lo eran. Sin embargo, aquella noche no le importó nada... Ella solo quería dormir...

 

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¡Vale! ¡Vale!

Soy consiente de que merezco miles de crucios, pero lo siento tanto, de verdad estoy muy apenada, porque a pesar de que durante estas semanas tenía algún rato libre ocurría algo y no podía subir el capítulo, y a decir verdad era bastante frustrante. Así que espero que podías perdonarme.

Sé que no era lo que esperabais, pero tengo algo en mente para lo siguientes capítulos, así que no desesperéis por lo que ha ocurrido en este.


Ahora contestaré los comentarios, (ya veis que ni para eso he tenido tiempo), También lo siento por eso.


En fin, ¡espero que os guste el capítulo! ¡Nos leemos pronto!


¡Besitos!

Los nervios de haber acabado los exámenes, eran los mismos que había sentido antes de entrar al gran comedor a terminarlos, pero podía decir con seguridad que le habían salido justo como ella esperaba. Aunque hubiesen salido mejor, si cierto rubio no la hubiese estado observando todo el desayuno y parte de la comida.


Harry decía con cierto tono sutil que hablaran, pero ella se negaba diciendo: se supone que eres mi amigo, apóyame.


Harry no era estúpido, lo notaba. Notaba la tristeza que destilaba Hermione, y siempre que podía no hablaba del tema, aunque ella sabía que él estaba haciendo un gran esfuerzo por no hacerlo. Pero no iba a dejar tampoco que ella estuviera así la mayor parte del tiempo, y teniendo en cuenta que era poco el tiempo que les quedaba en Hogwarts, iba a hacer todo lo que estuviese en sus manos para levantarle el ánimo.


-¿Tienes hambre? - Preguntó Harry sentándose bajo un gran árbol.


-No
no tengo hambre.- Susurró ella con cierta tristeza.- ¿Que tal el examen de transformaciones? Lo encontré muy fácil.


-Bien
al menos eso creo.- Continuó él.- ¿De verdad que no tienes hambre? Hace días que no comes bien
y bueno esta mañana tampoco es que hubieses comido mucho.


-De verdad, Harry.- Dijo en voz baja intentando con sonreir.


Harry la volvió a observar, la conversación que ella había tenido con cierta rubia, no es que le hubiese sentado muy bien, aun así Pansy le había dicho con convicción de que no había escuchado llantos.


-¿Quieres saberlo, verdad? - Harry solo asintió.





-Así que es cierto.- Susurró Hermione sentándose a lado de la chica.- Te enamoraste.


Luna se sorprendió, abrió la boca para decir algo, pero en un intento fallido por intentar negar la situación, no dijo nada, más que asentir con la cabeza.



-¿Quieres saber cómo lo sé? -Esta asintió.- Theodore.


Los ojos de la rubia se abrieron como platos.


-¿Te...te lo dijo?


-No exactamente. Sus ojos, Luna. - Dijo con la voz apagada.- Sus ojos nunca fallan. - Hermione sonrió de una manera triste, pero observándola. - Al principio me sorprendió, ¿sabes? Me dije a misma ¿Como pudo ser posible? Pero luego me di cuenta, de que la misma manera en la que Draco se había enamorado de mi, pudo haberlo hecho Theo de ti, y estaba en lo cierto. Su postura elegante, sus expresiones a veces sin emociones y aquellas palabras vanas, no eran nada a comparación con todo lo que decían sus ojos. - Luna levantó la cabeza.

 

-Pero él dijo que yo solo había sido un juego. - Susurró ella con pena. - Que yo no le importaba.


-¿Y tú le creíste, no es así?


-Si.


-Ya ves que no es así
En cualquier momento las cosas cambiarán, Luna. No debes creer en aquellas estúpidas palabras que él dijo, debes ir y hablar con él. No queda mucho tiempo para que todos lo que estamos aquí, nos separemos, o es ahora o no lo harás nunca.


Luna la observó.


-Tú nunca hacías esto.- Dijo ella sonriendo.- Quiero decir, pocas veces te importaba los romances de tus amigos, y mucho menos los ayudaba con consejos como los que me estas dando. - Hermione solo sonrió.- Es solo que
no sé. Has cambiado.


-¿Y eso es malo? - Se aventuró a preguntar.


- No, no es malo. Es bueno, dice mucho de ti. -Luna suspiró.- Por eso me sorprende que estés aquí hablando conmigo, y aun más que seas tu quien me este dando consejos, cuando me dejaste bien claro que no querías volver a hablar conmigo, en nuestra última conversación.


-Lo sé.


-¿Entonces? - Preguntó Luna.- ¿No me vas a recriminar nada? ¿De Ginny? ¿O de lo que pasó en la guerra?


-¿Qué quieres que te diga? - Preguntó Hermione de una manera burlona, algo que no molestó a Luna.- Ya te dije todo lo que pensaba entonces, ya lo sabes todo. ¿Qué más quieres? ¿Gritos y más reclamaciones? Acabemos bien el año.


Luna sonrió.


-Creo que al menos te debo una disculpa. - Luna observó sus manos. - No fue sensato por mi parte comportarme como lo hice cuando acabó la guerra, aun así fue doloroso como lo fue para ti, lo sé. No quiero que seamos amigas, no al menos como lo eramos antes, pero podemos empezar de cero, como lo habéis hecho tu y Harry. Con el tiempo quizás las cosas mejoren. ¿Qué me dices?


-Me parece bien. -Hermione se levantó.- Comencemos de cero, pero antes ve a hablar con Theodore, creo que a ambos os irá bien.


Luna asintió con una sonrisa. Hermione por su parte solo asintió con la cabeza y se encaminó hacia su torre.



-¿Eso fue todo? - Preguntó Harry con impaciencia.


-¿Que más querías? ¿Lágrimas y abrazos? - Susurró ella.- No creo que fuese lo mejor, sé que alomejor me comporté de una manera fría con ella, pero tampoco iba a poner sonreír o a estallar en carcajadas a su lado. La herida sigue abierta, no como antes, pero sigue.


Harry sonrió atrayéndola a su pecho. Ella cerró los ojos.


-Siempre ha sido tan fuerte. - Dijo en un pequeño susurro audible.- Es algo que siempre admirare de ti.


Hermione sonrió por dentro, estaba recuperando a su mejor amigo, estaban volviendo a tener aquella conexión que siempre tuvieron, estaba volviendo aquel amor de hermanos. Ninguno de los dos sabía cuánto se habían echado de menos el uno al otro, pero aun así, la amistad se estaba haciendo más grande, algo que Hermione sentía con todo su ser.


-Ron se va. - Dijo de repente


Ella abrió los ojos sentándose para poder mirarlo.


-¿A-a donde? - Preguntó mirando al frente esta vez.

 


-Lejos. - Susurró Harry.- Supongo que con Charlie a Rumania, no lo sé muy bien. Pero - Hizo una pausa para mirarla.- tuvimos nuestra propia charla, hablamos de hermano a hermano, de todo lo que ha pasado en nuestras vidas en los últimos tiempo, de ti, de mi, de Ginny
Fue un poco difícil la despedida, bueno como todas, pero no sé creo que a pesar de todo le echaré de menos. Te quiere. ¿Lo sabías?


Hermione pensó un momento en que iba a decir.


-Siempre lo supe.- Dijo con un poco de tristeza.- Yo también le quise, y me consta que lo sabías. Después de la guerra todo se fue a la mierda, aún así, aunque me cueste mucho aceptarlo, me importa y creo que le echaré de menos. Familia es la que toca, los amigos en cambio los escoges tú.


-Eso es cierto.- Le contestó el pelinegro.- Yo también le echaré de menos, hemos hecho las paces para que al menos se fuera en paz consigo mismo, y me dijo que te dijera que también te echará de menos y que siempre te querrá.


Hermione volvió a mirar en frente, esta vez con un poco de esperanza, cerró sus ojos fuertemente bajo la atenta mirada de su mejor amigo, negó con la cabeza una dos veces, levantó su brazo izquierdo, observó la hora y se levantó limpiándose la falda.


-¿Crees que siga todavía aquí? - Preguntó tocándose la frente.


-Eso creo. - Dijo extrañado.- ¿Por qué?


-Nos vemos luego. - Y salió corriendo dejando sus cosas con Harry.


-¡Hermione! -Gritó.- ¡Espera! ¿Que vas hacer? ¡Hermione!




No sabía exactamente qué estaba haciendo, sus piernas habían comenzado a correr por si solas y sabía que era un locura, pero se lo debía a ella misma, ya era hora de cerrar todas las puertas y abrir una nueva, y estaba completamente segura de que no lo haría si no las cerraba todas, y cerrarlas todas significaba hacer lo mismo con la de Ronald, el chico podía estar llenos de defectos e imperfecciones, pero había sido su mejor amigo durante mucho tiempo, había sido su primer amor, y eso por más que quisiera jamás lo olvidaría.


Tenía la necesidad de estar en paz con él, su corazón se lo decía a gritos, quería decirle todo lo que pensaba, aún sabiendo que él había comenzado aquella guerra que no los llevo a ningun sitio a ninguno de los dos, sin embargo no iba a dejar que se marchara así como así, no al menos sin su despedida. Su madre siempre le había dicho que la personas que pisaban fuerte, siempre dejan huella, a ella nunca le gustó esa idea pero pudo comprobar que era cierto. Le habían dejado huella, y ella había dejado huella también.


-¡Profesora MccGonagall! - Gritó viéndola salir de su despacho. - ¿Está ahí?


La mujer le sonrió.


-Se va dentro de cinco minutos, querida.


-¿Puedo? - Preguntó señalando las escaleras.


La mujer de avanzada edad asintió.


Cerró sus ojos antes de entrar al despacho, golpeó con cuidado, y luego abrió la puerta.

Ron no podía creer lo que sus ojos veían, la chica de cabellos castaño lo observaba desde el marco de la puerta. No sonrió, ni tampoco corrió a abrazarla, solo dejó la pequeña llave que servía como transportador y esperó a que ella hablara.

 

-Harry me lo ha dicho. - Dijo ella con su semblante frío.- ¿Así que con Charlie, eh?


-Supongo que no será lo que yo siempre quise, pero me servirá para reencontrarme conmigo mismo.- Le sonrió con los ojos.


- Lo sé.


Ambos se quedaron callados por segundos.


-¿Qué haces aquí, Hermione?


-No podía dejar que te fueras.- Susurró observando la cara de interrogante del pelirrojo.- No antes sin despedirnos.


Él se aproximo hasta quedar a mitad del despacho, ella hizo lo mismo.


-Perdoname. - Dijo colocando un pequeño rizo detrás de su oreja. - Perdoname, por todo. Es todo lo que necesito, Hermione, para poder irme en paz.


Ella tragó en seco. Observó su cara, sus ojos azules, se le veía más demacrado de lo normal, mucho más delgado, y triste.


-¿Recuerdas la primera vez que nos vimos? - Preguntó ella de repente mucho más cerca de él.


Este sonrió.


-Cómo no hacerlo, recuerdo hasta lo que me dijiste. Eras una niña muy hermosa. - Susurró observando directamente a sus ojos.


-Pensé que eras un idiota. - Dijo ella haciendo que este soltara una pequeña carcajada.- Pero con el tiempo, me di cuenta que no, sea donde sea que vayas, no me olvides Ronald. Solo te pido eso.


Acarició su rostro haciendo que el chico cerrara sus ojos.


-No podría ni aunque quisiera, Hermione.- Le dijo acercándose aun más a ella.- No puedo hacerlo, ¿me entiendes? - Esta asintió.- Siempre serás aquella niña mandona que nos ayudaba a mi y a Harry con los deberes, siempre serás importante para mi.


Ambos juntaron sus frentes, ambos sintieron sus respiraciones acompasadas, pero no hubo beso, solo hubo unos pequeños roces de labios, sin ningún significado más que una despedida para Hermione, siéndolo todo para Ron.


Todo entre ellos dolía.


-Tienes a un chico que te ama con todo su ser, alguien que daría todo lo que tiene para que estés a su lado, una persona que sería capaz de meter sus manos al fuego por ti, alguien que se alegra con tan solo verte. Malfoy daría su vida entera y las que no tiene para sacarte una sonrisa, para verte alegre Hermione. Tu deber es estar con él, lo supe desde principio de curso, lo supe cuando me gané aquella paliza por insultarte, lo supe cuando fue él quien compró las empresas de tu abuelo para que tu pudieras pagar la operación a Derek. Creo que siempre lo he sabido. - Susurró colocando sus manos al lado de su cara.- Mírame Hermione.- Esta abrió los ojos.- No renuncies a él, no renuncies a esto que te ha regalado la vida. Sé feliz.


Esta dejó caer una lágrima que fue limpiada rápidamente por el chico.


-Debo marcharme, Hermione.


La castaña se tiró a sus brazos, rodeando su cuello, el chico la apretó. Fueron segundos, luego le besó la mejilla.


-Sé feliz.- Volvió a repetir acercándose a la mesa para coger la llave que lo llevaría a su nuevo hogar.


Pero antes de que aquello ocurriera, ella habló.


-¡Ron espera!


-Diez segundos, Hermione.


Ella cerró sus ojos.


-Cinco.


Y antes de que cogiera la llave, ella dijo una sola palabra para que él se fuera en paz.

 


-Te perdono.




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¡Feliz año nuevo!


Bueno, aquí vamos. Este capítulo me ha costado un poco escribirlo, porque la despedidas nunca me han gustado y siempre me hacen llorar. Pero como pudisteis leer, Hermione está cerrando todas las puertas abiertas que ha ido dejando a su paso, así que era importante cerrar la del pelirrojo también.


Me debatí un rato si debía haber beso entre ellos, pero luego pensé en dejarlo así como estaba. Lo cierto es que hubo una canción que me ayudó un poco a escribir el capítulo. Puede ser que no tenga nada que ver, pero no sé, es muy bonita y bastante conocida.


Impossible - James Arthur


¡Espero que os haya gustado el capítulo! ¡Y también espero en no tardar mucho en subir el siguiente!


PD: Contestaré los comentarios ahora.

PD2: Que tengan un muy buen año, y que se cumplan todas vuestras metas.


¡Besitos!


-¡Harry! - Gritó Pansy acercándose al chico que estaba sentado al lado de la torre.- ¿Qué haces aquí?


Harry se levantó.


- He venido a dejarle a Hermione sus cosas.- Susurró.


-¿Donde esta ella?- Preguntó ella con curiosidad.


-Hablando con Ron
- Dijo sin darse cuenta que acababa de salir de la torre Draco y Theo.


Pansy no dijo nada, solo se quedó callada observando como la cara de su mejor amigo cambiaba rápidamente. Draco sintió como todo dentro de él se revolvía, pero no expresó nada, si no que se giró hacia donde estaba Harry quien lo miraba con cierta curiosidad.


-¿Por qué? - Fue lo único que el rubio se atrevió a preguntar, Harry comprendió a qué se refería.


-Se marcha - Continuó Harry.- para siempre. Creo que ha ido a despedirse.


Draco miró al suelo y luego pasó una mano por su cabellera bien peinada.


-¿No estarás pensando en algo que no es, verdad Draco? - Preguntó Pansy.


-Dilo como es, - Soltó Theodore.- si se han besado Draco lo sabrá.


Harry lo miró.


-Y aunque se besaran - Dijo lo más normal del mundo el blondo.- ella me quiere a mi. Eso no va cambiar por un estúpido beso, que ni siquiera sabemos si se lo han dado.


Y sin más se marchó. La tensión entre los que quedaron allí era fuerte, por lo que Harry decidió dejarle las cosas a la pelinegra y salir lo antes de ahí para no tener que soportar lo reclamos de el castaño.


Por otro lado Hermione no paraba de pensar en otra cosa que en la despedida que acababa de tener con Ron, había sido todo tan doloroso que necesitó tiempo para sentarse en unas de la escaleras y cerrar sus ojos. Repasó mentalmente la conversación con el chico, pero hubo algo que no encajaba, algo que el pelirrojo había dicho y ella sabía que no era verdad. Había dicho que Draco había comprado las empresas de su abuelo, y eso no era cierto, porque se las había vendido a un empresario muy cotizado. ¿Pero como sabía Ron quien había sido la persona que compró las empresas? ¿Cómo sabía de su hermano?


Y como si de la nada cayó en la cuenta, Draco y Theodore se la habían vuelto a jugar, a diferencia de todas la cosas que estos dos habían hecho está no le importo en absoluto, las había vendido hacía tiempo, ya ni ganas tenía de enfadarse con ellos. Era solo que si pensaba volver con Draco, aquello de hacer cosas a su espaldas tendría que cambiar si realmente quería estar a su lado.

 



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-Realmente tengo que hacerlo Harry.- Dijo de repente.- Quiero saber como es que Ron sabía de la enfermedad de mi hermano y quien había sido la persona que las compró. Si tú no sabes nada, ellos deben saberlo.


Harry solo cogió la mano de su mejor amiga y se desaparecieron. El sitio en el que pasaron muchas vacaciones estaba un poco más vacío, había más árboles y un poco más de flores, pero aún así seguía vacío.


Los dos se miraron y tragaron en seco, un nudo en la garganta de chica se formó y las ganas de llorar aumentaron por segundos, pero no lo hizo. La madriguera había sido como su segunda casa, y aunque pasase el tiempo así lo seguirán sintiendo.


Golpearon dos veces antes de que una señora regordeta abriera la puerta y pasará de tener los ojos más triste que ellos habían visto a los más felices.


-¿Hermione? ¿Harry? - No fue una pregunta, sus lágrimas cayeron.- ¡Harry! ¡Hermione! - Y los abrazó como nunca los había hecho, ella sintió que eran como si sus dos hijos hubiesen estado en un largo viaje y recién habían vuelto. -¡Que alegría! ¡Arthur mira quienes están aquí!


Entraron a aquella casa tan acogedora, un pequeño perro corrió hacia ellos. Hermione supo por inercia que había sido a petición del señor Weasley y se alegró.


-¿Como esta señora Weasley? - Preguntó Hermione sentándose enfrente de ella.


La mujer hizo aparecer cuatro tazas de té dulce y caliente, y plato lleno de dulces y pastas.


-Mucho mejor querida.- Dijo verdaderamente feliz.- Mejor
¿Que os trae por aquí, chicos? No creo que hayáis solo para saber cómo está esta mujer vieja.


-Ron se marchó al final. - Dijo en un susurro Hermione.


-Así es
- Dijo la mujer.- Con Charlie, o al menos eso creo. Le vendrá bien, necesita tiempo para estar solo consigo mismo.


-Es mucho mejor así. - Habló el señor Weasley.- Nosotros también necesitamos tiempo.


-¿Y los demás? - Preguntó Harry.


-Percy está de viaje cosas del ministerio.- Dijo poniendo una mueca, los dos entendieron.- George está con Angelina, van a tener a su primer bebe dentro de nada, otra alegría. - Los chicos sonrieron.- En cuanto a Bill está con Fleur y su bebe de tres meses. Bueno al menos hacen sus vidas, que es lo que importa. - Terminó tomando un poco de té.- ¿Y bueno a que se debe la visita?

Harry miró a Hermione.


-La verdad es que es por Ron. - Susurró Hermione observandolos.- Cuando nos despedimos, mencionó algo sobre que las empresas de mi abuelo las había comprado Draco Malfoy, sin embargo no fue a él a quien se las vendí, si no que a un empresario.


Los dos se miraron.


-Kingsley nos mantuvo al tanto de tu situación.- Dijo el señor Weasley.- Y de que tampoco podías pagar la operación de tu hermano. Teníamos un par de ahorros en una de las cámaras de Gringotts, ya sabes después de la guerra todo aquel dinero que le dieron a nuestro hijo y bueno a nosotros, Ron quería comprarlas, obviamente sin que te enteraras - Tomó un poco de té.- ya que vuestra relación no es que fuera muy buena. Sin embargo cuando las íbamos a comprar, nos dijeron que ya tenían comprador.

 


-No sabíamos quién había sido él que había pagado tanta cantidad de dinero por aquellas empresas y bueno un amigo de Arthur se encargó de averiguar quién había sido. - Continuó Molly.- Según el hombre le había costado una barbaridad entrar en los datos, dijo que no pudo averiguar mucho sobre quien había sido y que solo tenía un apellido.


-Malfoy.- Dijo Arthur.- Solo Malfoy. Nos preocupamos al principio, pero Ronald dijo que no teníamos porque, que tu y el chico erais novios. - El hombre sonrió.- Nos extraña que no lo supiera, creíamos que como era tu novio lo sabrías.


-Bueno
me engañó, me hizo creer que no las compraría pero bueno ha salido con la suya.


El matrimonio rió. Sin embargo no dijeron nada al respecto solo se dedicaron a hablar.


-¿Cómo está tu hermano?


Comenzaron una larga charla que duró horas y horas, pese a todo lo que había pasado después de la guerra ninguno de ellos le dió la más mínima importancia. Lo cierto es que Hermione habló con tranquilidad, sintiendo como si estuviera en su casa. Y en cierto modo, ellos siempre la hicieron sentir así.


-Ha sido una alegría veros, chicos.- Susurró Molly quien estaba bajo el umbral de la puerta junto a Arthur.- Dejaos ver más seguidos. ¿Queréis?


A Hermione y Harry se le partió el corazón.


-Claro que sí.- Dijo mirando como se la caia una lagrima a la mujer.


-Adiós.




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Los días fueron pasando lentamente después de la visita donde los Weasley, los corazones de Hermione y Harry habían terminados destrozados, aún así los dos se prometieron que irían al menos una vez al mes a verlos.


Hermione entendió que a pesar lo ocurrido con Ginny, la mujer no quería que le pasaran más desgracias a la chica, y por eso había decidido comprar las empresas, cosa que al final no salió como la mujer esperó. Aún así supo que había sido un gesto de mucho amor por parte de ellos. Y lo agradecía.


En cuanto a Draco se había comido la cabeza creyendo en un beso que jamás pasó entre la castaña y cierto pelirrojo, no se había atrevido a hablar con ella durantes aquellos días, sin embargo, no fue hasta una de aquellas noches en la que Draco aprovechó que la torre estaba vacía para golpear la puerta de Hermione e intentar hablar con ella de la manera más sensata.


-¿Que quieres Draco? - Preguntó ella con una sola camisa que le llegaba arriba de las rodillas.


-Hablar
-Ella negó con la cabeza.- No podemos estar así todo el tiempo, Hermione.


-No te sigo.- Dijo ella haciéndose la tonta.- Lo que pasó, pasó Draco y era. ¿Que más? Te pedí tiempo, dámelo.


-Entiende esto - Dijo acercándose a ella, quien no se movió ni un centímetro.- fue cosa del destino. Todo esto que pasó, fue cosa del destino.

 


Y ella comprendió.


-Si Erik no te hubiera tirado de la escoba en aquel partido


-Yo no habría estado en coma - Siguió él.- y tú no habrías tenido que estar todo ese tiempo en la enfermería a mi lado y


-Y jamás había hablado con Harry de la manera en que lo hice y Pansy no hubiese venido a dejarme aquella nota y yo


-Y tu no te hubieras marchado para cuando yo hubiese despertado
Y Daphne jamás me habría besado. -Susurró a centímetros de ella.- Y todo sería diferente.


Hermione colocó sus manos en el pecho del chico.


-Pero
no lo es, Draco.- Dijo con la voz dolorosa.


Draco cerró sus ojos para que sus lágrimas no cayeran y negó con la cabeza.


-No renunciaré a ti.- Dijo como si ella quisiera que lo dijera.- ¿Lo entiendes? - La chica sintió el aliento a menta del chico.- Jamás en toda mi vida me había sentido así, y no te dejaré marchar, no ahora, ni menos en un futuro. - Hermione cerró sus ojos.- Hay una gran diferencia entre el gran amor y el amor correcto, el primero siempre lo recordarás, pero el segundo - dió un suspiro.- el segundo es el que verdaderamente cuenta.


No hubo beso, ni caricias, ni siquiera un abrazo. Solo aquellas palabras en el aire que él acababa de pronunciar con tanta certeza. Pansy tenía razón, sus palabras resonaron en su cabeza justo a las cuatro de la mañana cuando sentada bajo la luz de la luna, sin nada más que aquella camisa, flexiono sus piernas y observó la luna. Sus ojos se quedaron prendida ante la luna y las palabras de su amiga aparecieron en su cabeza : No seas tonta Hermione, Draco no renunciará a ti
Cuando una serpiente escoge a alguien, lo hace para toda la vida. Y él ya ha escogido.


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¡Sorpresa!


Que raro yo actualizando un martes, pero bueno quería daros una sorpresa por desaparecer tanto tiempo. Y ya que la historia está llegando poco a poco a su fin, intentaré no dejar pasar más tiempo.


Como pudisteis ver Hermione no se enteró después de la operación de Derek para saber quién fue el verdadero comprador, si no que salió a la luz por otro lado.


¡Espero que os haya gustado el capítulo!


¡Besitos!


-¿Como estas?


Hermione Observó la cara de Narcisa, estaba impasible, más feliz, más viva.


-Bien, - dice en un susurro - eso creo. - responde al fin.


Por su cara, Hermione sabe que Draco le ha contado todo, sin embargo no habla sobre ello. Tiene una idea de lo que le va a decir, algo sobre Derek, pero tampoco dice nada. Solo habla sobre el futuro, sobre la abuela de Draco, y sobre la vida. Sin embargo, cuando Hermione va a tomar un sorbo de su capuccino que apenas ha tocado, la mujer dice algo que le llega al corazón.


-No te rindas con mi hijo. - susurra, así tal cual.


La castaña la mira, y siente que todo su mundo se viene abajo.


- Nunca lo había visto tan feliz, Hermione. - dice al ver que la chica no puede hablar - Aquella vez que vinisteis a pasar las vacaciones, vi en sus ojos una felicidad inexplicable, incluso Hera me lo dijo. Desde las navidades que no lo había visto así, la guerra lo dejó muy mal.

 


-Lo sé - dice al fin - solo necesito un poco de tiempo con Draco.


-Sé que puede parecer ridículo que su madre venga a hablar con su novia, pero no lo está pasando muy bien que digamos. - Dice observándola - Mi hijo puede ser un celoso impresionante, pero no es su culpa, ni tuya, simplemente lo lleva en su sangre y él cuida de lo que quiere.


-No es ridículo. Es impresionante, porque no eres la primera persona que viene a hablar conmigo de esto. - Narcisa solo asiente - Draco tiene unos amigos increíbles, que sé por inercia que ellos darían su vida por él y las que no tienen, por su amigo. Pansy también me ha dicho que no me rinda con él, y Theo ha intentado hacerme entrar en razón.


-¿Y tú? ¿Qué has pensado?


Hermione sonríe.


-Le quiero. Es en lo único que he podido pensar en estos días. - Mira su café y luego conecta los ojos con los de su suegra.- No me importa su pasado, ni con cuántas chicas estuvo, ni que haya una chica intentado arruinar nuestra relación. Solo sé que él ha sido la única persona que estuvo cuando nadie lo hizo, y
- cierra sus ojos y un suspiro sale de sus labios - que a pesar de que ha tenido algunos motivos para sacarme de ella, no lo ha hecho. Me ha demostrado que su amor es lo único igual de importan y que es igual de grande que el mío hacía él.


Las palabras que acaban de salir de sus labios, resuenan en su cabeza durante toda la tarde que pasa en el hospital con Derek, las conversaciones con la señora Dooley no son las mismas ya que no la dejan pensar con claridad, su único pensamiento es Draco.

Pero entonces la mujer mayor dice algo, algo que a ella le hace sonreír. Ha estado viniendo el chico rubio. ¿Así? Si, un chico muy agradable, creí que iba a venir contigo pero no
le ha estado alegrando mucho la estancia a Derek sobre todo cuando tocaban las analiticas, es un trozo de pan. Y sabe que Draco no solo lo ha hecho por Derek, sino porque también quiere recuperarla y estar con ella, y sabe que ese es ha sido un buen paso para comenzar con aquello.


Cuando llega a la torre, solo ve a Pansy sentada junto a un gran paquete color verde, la chica está leyendo un papel muy entretenida.


-Bonito vestido. - Dice Hermione sentándose a su lado.


Los ojos a la chica le brillan.


-Lo sé - dice con amor - alguien me lo ha enviado, pero no pone quien. Solo dice que el día del baile le espere fuera del gran comedor.


-¿Y si es un psicópata? - Hermione ríe.


-No, un psicópata no se tomaría tanto tiempo en escribir una nota tan hermosa y en elegir este vestido tan magnífico. - Dice completamente enamorada.


-¿Puedo? - Pregunta señalando la nota, la chica asiente.



No hay nada más hermoso que tus ojos verdes, he ahí la razón por la cual escogí este vestido.

Te espero el día del baile fuera del gran comedor.

Atte: tu admirador.


Hermione vuelve a reír, Pansy hace caso omiso a su risa, sabe de quién es aquella letra. Y sabe también quién compraría un vestido tan bonito como aquel., pero no dice nada.


-¿Y tú? - Pregunta Pansy sonriéndole - ¿Tienes vestido ya?

 


-No
- susurra - no creo que vaya a ir, no tengo muchas ganas.


-¡¿QUE?! ¡Oh, no, no no! - Grita enfadada - ¡Ni hablar! ¡Tú irás si o si!


-¿Perdona? - Dice Hermione riendo, aunque para por los ojos penetrantes de Pansy.


-Irás.- Afirma. - Aunque tenga que obligarte, pero por mi vida que irás.


Hermione negó con la cabeza al ver que no podría hacerla cambiar de parecer, ni en cien vidas. Se quedó allí haciendo caso omiso a lo que estaba ocurriendo a su alrededor, pensado en el baile de cuarto curso, el cual había compartido con Viktor y en lo bien que se había sentido hacer algo diferente, y en lo mal que lo pasó después de la estúpida pelea con Ron. Pensaba en lo bello que podría ser un baile como el que estaban preparando con tanta esmera, un bonito vestido, quizás un collar, el pelo recogido o suelto, realmente no importaba, y siendo sincera consigo misma, en lo primero que pensó cuando su amiga pronunció la palabra baile fue en Draco. Ir del brazo del chico, regalarle una bonita sonrisa, un par de bailes más lentos que rápidos, algunos besos y luego una noche, su última noche en Hogwarts, con él, a solas


Sonaba agradable y genial, algo en ella sabía que no iban a durar mucho tiempo más separados, que lo que Daphne había hecho estaba mal, y que la manera en la que había actuado su novio con respecto a Harry, también. En algún momento u otro ella le contaría porque había hecho lo que había hecho, y él tendría que aceptarlo quisiera o no.


-Siendo sincera con vosotros
- Susurró Panys a Draco y Theo quienes había llegado sin que Hermione se diera cuenta.- creo que mi pareja debe ser magnífico. - Los dos se miraron, como diciendo esta loca.- Nadie se toma el tiempo de escoger un vestido tan bello como este, en fin, creo que me iré a dormir, el baile está a la vuelta de la esquina y yo necesito tener un cutis perfecto. Buenas noches. - Dijo con los ojos perdidos, los cuales, por cierto, estaba llenos de amor.


-No la entiendo.- Dijo Theo negando la cabeza.


-Yo menos.


-¿Te has enterado de lo que ha pasado hoy, Hermione? - Preguntó Theo viendo la intenciones de la chica de salir de allí.


-No.- negó confundida.- ¿Filch se ha comprado otra gata?


Theo rió.


-Más quisiera él. - Hermione sonrió.- Parece ser que nadie se ha presentado como princesa de Gryffindor, ya sabes, para el baile. Creo que van a cambiar los papeles y todo.


Hermione lo miró desconcertada.


-Ni hablar.- Respondió segura.- MccGonagall no se saltaría una tradición como esa, además ¿Desde cuando se ha visto una princesa de Slytherin? Siempre ha sido la princesa de Gryffindor y el príncipe de Slytherin quienes abren el baile. Hablaré con


Pero no terminó la frase.


-Nunca he entendido el reparto de los papeles
-Dijo Theo.

-Ya. Ni yo -Susurró Draco sonriendo.- pero creo que será divertido bailar con una Gryffindor, obviamente si no cambian los papeles.


Hermione abrió la boca mirándolo con mala cara.


-¿Tanto confías en ti, como para creer que serás el príncipe de Slytherin? - Preguntó ella mirándolo con cierto enfado.

 


-Yo seré el príncipe de Slytherin.- Dijo con serenidad.


-Pues vaya príncipe. - Atacó Hermione.


-Mejor un príncipe como yo, que un sapo cualquiera. - Soltó el rubio.


-¿Así? Pues lo sapos con más amables.


-¿Amables?


-Sí, amables - Dijo Hermione ya con ira, ambos se habían levantado y se miraban con furia.- ¿Te lo deletreo?


-Oh, no hace falta querida. - Dijo frunciendo el ceño.- Si realmente quieres saber qué es lo que ser amable, yo te enseñaré


-Chicos
- Susurró Theo interponiéndose entre ellos.


-¿Enseñarme tu a mi?


-No.- Respondió riendo.- Mejor que te enseñe tu sapo, quizás besa mejor y todo, ¿No crees?


Hermione sonrió cruzándose de brazos.

-Chicos
- Volvió a hablar Theo.


-Pues alomejor sí, quién sabe.- Sonrió con malicia.- Iré en busca de mi sapo.


-Eso.- Dijo Draco con los dientes apretados. - Ve a por tu sapo.


-Vale, iré
- Volvió a sonreír.- Deseame suerte.



Cuando Hermione se hubo ido a su habitación susurrando estúpido y cerrando las puerta de un portazo, Draco estaba más furioso y celoso que nunca, ambos habían sacado sus celos a la luz, la primera porque no podía creer que quisiera bailar con otra que no fuera ella y Draco por la sola mención de que iría en busca de ''su sapo'', algo que Theo sabía que era mentira

Pero era fácil hacer enfadar al rubio, sobre todo sabiendo lo celoso que era.

-Como se vaya con otro
lo mato.


-No se ira con nadie.- Dijo sirviendo un poco de whiskey.- Ella solo te ama a ti.


-Lo sé, pero la sola de idea de que otro la pueda tener
¡Argh! Me pone enfermo.


-Tranquilo, verás como dentro de nada volvéis a estar juntos. Además ya he hecho lo que querías que hiciera, así que no te preocupes.



Draco lo miró un poco dubitativo, y luego habló.


-¿Crees...crees que le vaya a gustar?


-Le encantará, si lo que quieres es que vaya contigo al baile, lo conseguirás.


El rubio sonrió para sí, la sorpresa que le tenía a la castaña era maravillosa a su parecer, nada más magnífico que aquello, había pensado la primera vez que se planteó tal regalo. Quizás exageraba un poco, quizás era demasiado, pero en el fondo de su gran corazón el rubio sabía que era perfecto y que por más que quisiera, algo aún más perfecto no iba a encontrar y tenía claro que ella lo iba a guardar con mucho amor.


Por otro lado Hermione, se había estirado en su cama con cierta frustración, Draco era el único que sabía sacarla de sus casillas, era el único que conseguía aquello, pero cuánto le amaba, ya no sabía cuánto iba a durar sin él. Pensando en aquello, se durmió poco a poco, sintiendo como sus músculos se relajaban bajo su piel, como los párpados se iba cerrando con cierta lentitud y como su respiración se iba acompasando hasta ya no saber nada de lo que ocurría a su alrededor.


-Shh
-Susurró Theo al ver Hermione durmiendo. - Callate Draco, quédate ahí.


-¡Se despertara! - Le espetó el otro en un susurro, observando a su chica con amor.

 


-Vete, estúpido. - Dijo este girando.- Mientras antes Pansy te vea, mejor saldrán los planes.


-¿Por qué? - Preguntó celoso.- ¿Qué quieres verla dormir?


-Deja de ser tan imbécil, Draco. - Dijo con frustración.- Si esto sale mal, me echaras la culpa a mi como siempre haces, así que hazme el favor y vete, y que te vea Pansy. Yo me encargaré de esto. ¡Venga!


El otro salió de la habitación receloso y con cierto enfado. Una vez Theo estuvo solo, comenzó a llenar la habitación de flores, blancas y rojas, muchísimas de ella. Regalo de Draco, obvio. Había comprado tres libros sofisticados, de terciopelo rojo que ella le había mencionado alguna vez que los quería, pero que eran demasiado caros. Una vez estuvo todo listo, Theo dejó los libros envueltos a los pies de la cama de la chica, y encima de ellos, una pequeña cajita de terciopelo blanco. Era maravilloso. Observó todo percatandose de que cada cosa estuviera en su lugar, dio un último vistazo antes de marcharse.


Cuando la luz del sol entró en la habitación de la chica, anunciando un nuevo día, Hermione abrió los ojos un poco desorientada. Observó flores a su lado, cerró sus ojos y cuando los volvió abrir seguían allí. De golpe se puso en pie, siento el olor a rosas, estaba maravillada, se acercó a los pies de su cama, abriendo los ojos a más no poder, tocando con sus dedos la suave tapa de los libros, sin ni siquiera atreverse a abrirlos fijó su mirada en la pequeña cajita. Temerosa de lo que pudiese haber dentro, la observó durante segundos, hasta que se atrevió. Sonrió como una estupida.


Y volvió a sonreír. Al final solo pudo susurrar una cosa:


-Draco.








-------------------------------------------------------------Bueno, haber por donde empiezo.. Lo primero que quiero hacer es pediros disculpas a todas mis lectoras y si hay algún lector también, por estar desaparecida por tanto tiempo, no quería que las cosas fueran así, pero simplemente ha pasado.
Han pasado muchas cosas en mi vida, estos últimos meses, y la verdad es que sé que he dejado de lado la historia y eso para mi no tiene perdón, sobre todo dejaros a todas sin dar señales de mi existencia.
A veces, bueno en la vida pasan cosas y creo que eso es normal, necesitaba un poco de tiempo para pensar en ciertos problemas y otras cosas han ido pasando estas semanas o últimos meses, y no sé, simplemente lo necesitaba.
Bueno, quiero que sepáis que continuaré la historia, y que no la dejaré, además quedan pocos capítulos y quiero sellarlo todo.
En fin, para las personas que no le ha gustado el giro que le he dado a la cosas, lo siento, pero es necesario para el rumbo de todo lo que está por venir.
Aclaración: Hermione en ningún momento ha perdonado a lo señores Weasley por haberla culpado de la muerte de Ginny, aun así sabemos que ella tiene un gran corazón. Respecto a lo de que Ronald los hubiera puesto a todos en contra de ella, vimos en los primeros capítulos aquella carta que escribió con tanto amor para la castaña, así que tanto odio no tenía si no más bien rabia por haber perdido a su hermana y haberlo hecho al mismo tiempo con su novia (en este caso Hermione), he ahí mi razón de porqué fue y se presentó en casa de los Weasley como si no hubiera pasado nada y ellos actuaron de la misma manera. Y lo de comprar las empresas, iba a ser todo secreto, ya que quería mantener su orgullo y no parecer débil delante de la chica que tanto amó.Si le di un giro radical fue porqué era necesario para que ''ella'' pudiera avanzar sin estar pegada al pasado por más tiempo. En el fic, se basaba más bien en el sufrimiento de Hermione y de como ella conseguía salir de ello...
Bueno, gracias por leer el capítulo. ¡Espero que nos veamos pronto!¡Muchos besitos y abrazos!

La alegría de Hermione estaba por las nubes, tenía al mejor chico de todos a su lado, ya no podía esperar más para ir y tirarse a sus brazos, sin importarle todo lo que había pasado, sin importarle nada, simplemente ya no podía esperar más. Quería comérselo a besos, y demostrarle que le amaba.

 


Después de una larga ducha, de arreglarse un poco más que todo los días y de dejarse el cabello mucho más sedoso que de costumbre, salió de su cuarto con una sonrisa de oreja a oreja.


-Te veo
- Harry se paró a su lado sonriendo.- distinta.- Dijo al fin. - Me gusta.


-Gracias.- Hermione le regaló una sonrisa.


-¿Y a qué se debe?- Dijo este devolviendole la sonrisa.


-Draco.- Dijo ella con los ojos brillosos.- Me he despertado esta mañana y la habitación estaba llena de flores por todas partes, tres libros carísimos y
-Se calló y sonrió.- Ya te lo enseñaré.


Harry asintió.


-¿Como sabes que ha sido él?


-Simplemente lo sé.


-Pues dejame decirte que esta mañana, estuvo todo el día con Pansy.- Hermione miró a su amigo.- No sé en qué momento pudo haberlo hecho.


-Bueno
- Hermione lo pensó unos segundos.- Quizás lo hizo por la noche
¡Ay, no sé Harry! -Dió un suspiro.- Pero estoy segura de que ha sido él.


-Esta bien, mione.- Susurró esté.- Una semana y salimos de aquí, observó el pasillo con nostalgia, ¿quién lo diría, eh?


Hermione pensó en ello, le daba pena en cierto modo tener que irse de la escuela, la segunda casa que todos tenían allí al volver de la vacaciones, pensó en todas la aventuras con sus amigos, en las partidas de ajedrez de Ron y Harry, en las noches que se habían quedado despierto hablando y hablando, pensó en las buenas cosas y en las no tan buenas, en la primera vez que se quedó con Harry estudiando y cuando había ido con Viktor al baile, también pensó en Ginny y en lo contenta que estaría de todo lo que habían logrado, y por último pensó en Draco, en todos aquellos años que los molestó tanto, y en el último año, el mejor de todos, a su lado. No podía pedir más.


-Lo cierto, es que -Dijo ella suspirando.- echaré de menos todo esto. Han sido tanto años. Incluso me da pena


-Intenta que esta última sea la mejor de todas, trata de disfrutar al máximo con los que más amas y bueno
llevate un bonito recuerdo de tu última estancia aquí. Siempre podemos volver, pero ya sabes, jamás será lo mismo.- Harry sonrió y la abrazó al ver la cara de nostalgia de su amiga.


-Sí.- Susurró.- Necesito buscar a Draco, ¿me acompañas?


Caminaron durante un largo rato, hablando sobre trivialidades y cosas sin importancia, hasta que vieron a Theo y a Pansy fuera de una clase, con cara de pocos amigos. Estos se acercaron llamando la atención de Pansy, quien al instante se puso nerviosa.

 


-Hola chicos.- Dijo Hermione sonriendo.- ¿Sabéis dónde está Draco?


-Eh
-Titubeó con Theo.- Draco


Rió un poco nervioso.


-¿Que pasa? - Preguntó extrañada la castaña.


-¿Te gustan mis uñas? - Preguntó en un intento estúpido por distraer a la castaña.


-¿Está ahí dentro, verdad? - Señaló la sala.


Y sin más entró encontrándose con una Daphne llena de lágrimas, con el pelo desordenado y con su chico, con la cara sin ninguna expresión, las manos en los bolsillos y apoyado en una pared a metros de la chica.


Daphne la miró con rabia, sus ojos parecían llenos de sangre.


-¿Que tiene ella que no tenga yo?- Preguntó con rabia y la voz quebrada. -¡Dimelo!


-Daphne
-Susurró este.- Basta. Nada va cambiar ahora, deja esto, ya,


-Draco
-Suplicó la rubia.- Te estas equivocando, por favor
yo..yo
te quiero.


-Pero yo no.


-¿Qu-e? - Preguntó con voz apagada.


-Lo que oyes
Yo no te quiero, jamás lo he hecho y creo que jamás lo haré. Sigue con tu vida, porque la mía ya está completa. -Observó a Hermione.


Hermione no la miró, se quedó parada a metros de Draco, quien a su vez se despegó de la pared caminando hacia ella y ofreciéndole la mano, la castaña miró su mano y luego a Daphne quien no despegaba sus ojos de ella. Y sin decir nada, cogió la mano del chico quien la hizo caminar fuera de la sala, sin ni siquiera mirar a su amigos quienes los observaban con cara de sorpresa.


La castaña se sentía segura al lado del chico, este ni la miró, pero sí sonrió su plan estaba funcionando realmente bien, y esperaba que siguiera así.


-¿No me vas a decir porque estabas hablando con ella? - Preguntó Hermione una vez encontraron un lugar alejado de los estudiantes.


Draco la sentó en su regazo.


-Hoy te ves aún más hermosa, que todos los días.- Le dijo a centímetros de su cara.


-Draco
-Susurró ella.



Este cerró los ojos y cuando los abrió la miró con amor infinito.


-Necesitaba hablar con ella, no era por nada, pero sentía que si no lo hacía mi conciencia no iba a quedar tranquila.- Le contestó.- Y quería sellar eso, para poder centrar todo en ti.

Ella sonrió.


-¿Le has roto el corazón?


Draco rió con ganas, rodeando con una brazo su cintura y con una mano acariciando la piel descubierta que dejaba a la vista la falda.


-Algo así.


-¿Cómo sabías que iba a coger tu mano cuando me la ofreciste?


Este pensó un rato.


-Simplemente lo sabía. ¿Demasiado tiempo separados, no crees?


-Te he
-Su voz se quebró.- echado de menos.


El rubio besó la comisura de sus labios. La castaña cerró sus ojos, ahora mismo sí que no quería separarse de él, habían sido tantas semanas sin sentir sus labios, sin sentir sus brazos rodeándola, sin sentir su respiración acompasada cerca de sus labios, que en ese mismo instante sabía que no se iba a separar de él.

 


-Ya sabes que yo también.- Le sonrió con ternura.


-Me ha gustado tu sorpresa
-Susurró acariciando el cabello rubio.- ha sido magnífica.


-¿Como sabes que he sido yo? - Preguntó con cierta curiosidad.


-Simple intuición
aunque he dudado un poco.- Draco se puso alerta e incluso se asustó al pensar que ella pudiera creer que aquella sorpresa era de otra persona.- Harry me ha dicho que has pasado toda la mañana con Pansy.


Este sonrió.


-Y a así ha sido.- Miró hacia el frente.- ¿Quien pudo ser?


-Sé que fuiste tú, porque el regalo de la cajita. Demasiado Malfoy para ser de otra persona, y demasiado caro, también.


-¿Entonces? - Preguntó él con cierta curiosidad.- ¿Aceptas o no?


Ella lo pensó durante unos segundos, la respuesta la sabía desde que abrió la cajita y cogió con sus propios dedos aquel pequeño objeto, sin embargo quería desesperarlo un poco, aquello la hacía reír, y sobre todo rió cuando él comenzó a removerse al ver que no conseguía respuesta ninguna.


-Claro que acepto.


Ambos se miraron a los ojos, como si nunca antes lo hubiese hecho, como si el mundo se fuese acabar allí mismo, en aquellas miradas llenas de amor y de pasión, donde lo único que podía existir eran ellos mismos, puros y tranquilos, donde no había chicas malas intentando arruinar su relación, donde los celos de Draco no existían, ni tampoco los de ella. Era simplemente lo que ellos deseaban.


Y hablando con sinceridad, Hermione había pensado ceder hacía par de semanas atrás, pero no supo porque se acobardó, y siendo sincera con ella misma, supo que todo aquel tiempo en el que estuvieron separados había valido la pena, en cierto modo. Y lo valió, porque ahora ella sabía y confiaba en sí misma para sentir que lo que había entre ellos era realmente verdadero, y que aunque pasara el tiempo, y hubieran peleas y demás cosas, serían lo suficientemente fuertes como para afrontarlo juntos. Como si aquello conllevase pelear contra mil Daphnes a la vez, o romper miles y miles de paredes de hierro, ambos sabían que lograrían mucho más que aquello, muchísimo más. Y eso era lo que los hacía diferentes.


Draco, comprendió que su esfuerzo había valido también la pena, todas aquellas tardes con Derek siendo observados por la señora Dooley quien se encagaría de hacérselo saber a Hermione, todas las veces que intentó persuadir a la castaña, las veces en las que se adelantaba para abrirle la puerta de clase y cerrarla en la cara de Potter (que siempre iba detrás de ella), las veces en las que habló con Pansy para que ella lo hiciera con Hermione. Aquel tiempo separados, hizo que Draco se diera cuenta de que lo que tenía a su lado era lo más bello del mundo, y que por nada del mundo, estaría dispuesto a abandonar aquello.


La había escogido a ella, entre las miles y miles de chicas que habían intentado algo con él, todas aquellas que quisieron que sus padres la comprometieran con el rubio, todas aquellas que suspiraban al verlo pasar y al oler su perfume, aquellas que le enviaban cartas de amor, cajas de chocolates, grageas de mentas, entre todas ellas, él prefirió quedarse al lado de su castaña. Al lado de la nueva Hermione, que no había cambiado mucho, pero si lo suficiente como para que cualquiera que la viera dijese que ya no era una niña. Siempre supo, que aunque aquel año, ella había sido seleccionada en la casa Slytherin, seguía siendo una leona como Dios manda, pero tenía de las dos casas y eso lo hacía todo mucho más interesante. En definitiva, ella era la chica, la chica perfecta.

 


Los dos se complementaban, ambos podían estar llenos de defectos, ambos podían ser dos personas completamente distintas, dos polos opuestos. Sí, lo eran, pero eran dos polos opuestos, dispuestos a dar todo el uno por el otro, dispuestos incluso a dar la vida por el otro.


-¿Qué deseas? - Preguntó él pegando su frente a la de ella.


-Bésame.- Susurró a escasos centímetros de sus labios.


Y él no la hizo esperar más, los labios de ellas eran suaves y delicados, que al contacto con los él lo sintió lo mejor del mundo, era un beso totalmente lento, donde los dos querían guardar aquel recuerdo para siempre. Hermione abrió más sus labios para dar paso a la lengua del rubio, era una fusión tan bella, que las mariposas en su estómago revoloteaban sin cesar, como si fueran mariposas furiosas por querer salir de su cuerpo. Se pegó aún más a su cuerpo rodeando con sus brazos el cuello del chico, sintiendo como él la quería todavía más cerca, sabiendo que aquello era imposible.


-Echaba de menos tus labios delicados.- Susurró Draco intentando regular su respiración.- Creo que echaba de menos todo de ti, incluso tu perfume.

-Yo también he echado de menos todo de ti.- Le respondió ella dándole un beso casto en los labios.- Incluso creo que hasta una noche, me coloqué una camisa tuya para poder dormir sintiendo el olor a tu perfume.


Draco sonrió colocando un mechón de pelo detrás de la oreja de la chica.


-Si hubieses venido a mitad de la noche, somnolienta y con ganas de dormir a mi lado, seguro que no me hubiera negado. - Respondió él.


-¿Lo que sea para poder tenerme a tu lado, eh? - Le dijo ella.


-Lo que sea.- Volvió a besar sus labios.- Pero eso ya no volverá a ocurrir, porque pienso dormir a tu lado todos los días que me quedan de vida.


Ella soltó una pequeña carcajada.

-¿Y si nos enfadamos? -Preguntó ella levantando una ceja.


-Pues
-Lo pensó un momento.- supongo que me dará igual, me acostaré de todas formas tu lado y te abrazaré hasta que se te pase el enfado.


-¿Y si yo no quiero dormir contigo?


-¿Quien no quiere dormir conmigo? - Hermione rió negando con la cabeza, como le quería.


-Esta bien, pero ¿y si te enfadas tú conmigo y te vas a dormir a sofa?. Entonces sería una noche menos sin dormir a mi lado.


-No creo que eso ocurra.- Le dijo este frunciendo el ceño.- Además ni siquiera sabemos qué va pasar mañana, de momento disfrutemos del presente.



Ella sonrió, era una sonrisa preciosa al parecer de Draco, le dió un beso esquimal y luego pronunció unas palabras que llegaron a lo más profundo del corazón de Draco


-Eres lo mejor que me ha pasado en mi vida, ¿lo sabes, verdad?

 


Este besó su frente, acarició sus mejillas, besó su cuello como una pequeña caricia, y volvió a besar su labios.


-Y tú eres la luz de la mía, antes de todo esto, no existía esta luz. Después de la guerra, de la muerte de mi padre, y de todas la cosas que tuve que presenciar y ser testigo, creí que jamás volviera esta luz a mi vida.- Le explicó conectando sus ojos.- Pero me equivocaba, creo que lo supe cuando te vi caminando hacia las mazmorras, cuando acababan de seleccionarte a Sly, venias preciosa, tu cara no expresaba mucho, pero aún así supe que eras tú, y que no sería nadie más, aunque mi subconsciente intentara negarlo.


Una lágrima cayó por su mejilla, sonrió y volvió a hacerlo, luego lo besó efusivamente, dejándose llevar por las sensaciones y los sentimientos encontrados. Simplemente eran ellos dos, y nadie más. Ya no le quedaban dudas de nada, ni si quiera de los sentimientos del rubio, ahora ya sabía que era verdadero.


-Nos deben estar buscan-do
- Susurró ella al sentir que tenían que parar allí mismo.- ¿Vamos a comer? Muero de hambre.


-Sí, será mejor que vayamos


Draco miró sus manos cogidas.


-¿Entonces..?


Hermione frunció el ceño extrañada.


-Entonces
- Repitió ella.


-Tonta.- Le dijo él riendo.- Me refiero a esto,-Dijo señalandolos a ambos.- a ambos. ¿Todo vuelve a ser como antes?


-¿Te refieres a que si seguimos siendo novios? Nunca rompimos Draco, solo nos tomamos un poco de tiempo. Creí que lo sabías.- Al ver la cara del rubio, formuló la pregunta.- ¿Todo este tiempo habías creído que habíamos roto?


-Si...bueno eso creo.- Dijo al ver la cara de sorpresa de ella.


-Si es eso lo que te preocupa, puedes pedírmelo - Le sonrió.- ya sabes mi respuesta.


Este negó con la cabeza.


-No lo haré, eres mi novia.- Susurró. - Mi novia...

---------------------------------------¡Hola! ¡Hola!
He vuelto como podéis ver y con ganas de poder acabar la historia, no sé cuando podré subir el siguiente capítulo, pero si todo va bien, puede que incluso lo logré subir esta semana.
Bien, hablemos un poco del capítulo, Hermione ya no podía aguantar mucho más tiempo alejada de Draco y por fin se dio cuenta de que los sentimientos del chico eran completamente verdaderos, y que todo lo que había hecho él había sido para demostrarle a ella lo mucho que la amaba. Aún nos quedan cosas por saber, sobre todo que es lo que había en la pequeña cajita...
¡Muchos besos y abrazos!
PD: Contestaré los comentarios en la noche, lo siento:/, estoy un poco ocupada...




-Sinceramente, nunca creí que irnos de aquí llegara tan pronto, todavía recuerdo el día que pisamos la escuela
-Susurró Luna mirando el lago.- Tengo miedo.


Theo la miró.


-¿De que? - Preguntó temeroso.


Ella lo miró a los ojos.


-De esto, Theo.- Dijo sin más.- Tengo miedo de que lo nuestro en algún momento vaya a desaparecer así como así. Tengo miedo de que en cualquier momento te vayas, sin darme explicaciones. De que hagas lo de la última vez.

 


El castaño se quedó de piedra, pasó sus manos por su cabello, desesperado por poder encontrar las palabras correctas, sabiendo que era su última oportunidad, de que realmente lo era. Pero él no era un cobarde, ya no iba a huir de ese sentimiento que lo llevaba persiguiendo hacía mucho, simplemente no lo haría, ahora lo afrontaría, tal y como hizo Draco.


-No desapareceré, si es eso a lo que temes.- Dijo con voz ruda.- Pero tampoco puedo prometerte un para siempre creo que eso bien lo sabes. Sigo aquí, Luna. De momento soy completamente tuyo, ¿no te basta con eso por ahora?


-Es solo que
-Susurró sin poder continuar.


-Mírame.- Dijo este tocando su barbilla y acercándose aún más a ella.- La cague, ¿vale? Lo hice, y lo tengo más que claro y asumido, es solo que entonces no tenía claro mis sentimientos, no fue hasta después de un tiempo cuando tuve una conversación con una amiga que me di cuenta. Pero quiero esto tanto como lo quieres tú.- Susurró cerca de sus labios, mientras buscaba sus ojos.- Mis sentimientos por ti no han cambiado, y dudo que lo vayan a ser.


La rubia sonrió.


-Ni los míos por ti tampoco.- Dijo acercándose un poco más.- Eres poco predecible, misterioso y callado cuando quieres, pero creo que eso es lo que me encanta de ti, lo que me vuelve loca.


-¿Puedes vivir con ello entonces?


-Sabes que sí.- Sonrió.- No creo que pudiera estar con otra persona así, lo acepto porque eres tú.


-Eres preciosa.- Susurró haciendo que la chica sonriera.- ¿Te lo habían dicho antes?


-Creo que si

-¿Quien? - Preguntó serio Theo.


Ella rió.


-Cuando me dijiste que nos reunieramos aquí, por un momento pensé en no venir. -Dijo acariciando la cara del castaño y cambiando de tema.- Pero sabía que me estaría engañando a mi misma y a mis sentimientos.


-Me alegra saberlo.- Dijo el otro soltando una pequeña risa.- Todo por amor, ¿eh?


Acarició los labios de ella con los suyos.


-Todo. - Dijo está dejándose llevar por la sensaciones.


Y sin más, bajo el atardecer de un Hogwarts que pronto sería desalojado por los alumnos, se besaron. Se besaron con amor, intentando demostrarle al otro que los sentimientos que ambos sentían eran correspondidos. De que ahora, ya no había nadie más que ellos dos, de que por más que el castaño se engañase, sabía que la amaba, y de que por más que Luna tuviera miedo de que se fuera a ir, sabía que de momento ambos estaban juntos y eso era lo que en realidad valía.


-Entonces, ¿te basta con esto por ahora? - Preguntó temeroso el castaño.


Ella sonrió. Volvió a besar sus labios, y luego otra vez, y otra vez, sacando sonrisas al castaño.


-¿Y? - Preguntó impaciente Theo.


-Me basta.- Dijo al fin.


Esta se tiró sus brazos, haciendo que su chico soltara una carcajada, y sin más se quedaron allí, entre risas, y caricias llenas de amor, entre juegos de niños. Porque al fin y al cabo nunca habían dejado de ser unos.




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-¡Draco!- Rió Hermione al sentir las manos bajo su piel desnuda haciéndole cosquillas.-¡Para!

 


El rubio rió.


-Me encanta oír tu risa.- Dijo besándola.- Creo que no me cansaría jamás de escucharla.


Ella sonrió. Se acercó más bajo la sábana blanca que cubría sus cuerpos desnudos, acarició su cabello rubio durante un largo rato, luego acarició sus mejillas, pasó sus manos por toda su cara, toco sus labios con delicadeza como si se fueran a romper, y por último lo besó.


-He echado tanto de menos esto.- Dijo jadeando al sentir las manos de Draco recorrer su cuerpo.- Tenemos cosas de....qué...hablar


Este sonrió.


-Creí que lo teníamos todo hablado.- Dijo con una sonrisa picarona apretando las nalgas de ella con ambas manos.


Hermione soltó un grito.


-Tonto.- Dijo riendo, acercándose más a él.- Dra-draco


-¿Huh? -Artículo besándole el cuello.


-Enserio
-Susurró ella.- Tenemos cosas de qué hablar.


Este volvió a besarla, una y otra vez, hasta que se dió por satisfecho.


-Está bien.- Dijo acariciando su cintura.- Hablemos.


Ella sonrió.


-Así, que
-Susurró cerca de sus labios.- ¿Compraste las empresas de mi abuelo, eh?


Draco se quedó de piedra, sin ni si quiera poder articular palabra, luego acarició la mejilla de su novia y sonrió.


-Lo hice.- Dijo como si nada.- Eres demasiado terca como para aceptar mi ayuda, y sabía que no ibas aceptar ningún dinero y yo quería ayudar. Simplemente lo hice, ya no puedo hacer nada al respecto
siento no habertelo dicho
pero, -dejó la frase en el aire.- Hermione


-Tranquilo, -Susurró ella.- Te lo agradezco y bien lo sabes. - Besó sus labios.- Pero esto se tiene que acabar.- Draco se quedó de piedra, sin comprender.


-¿Que-que?


-Digo.- Dijo riendo ella.- Lo de hacer cosas a mis espaldas, debe terminar Draco. Quiero que en nuestra relación no nos ocultemos nada, ¿vale?


Draco suspiró tranquilo.

-Vale
- Susurró.- Ahora me toca a mi.- La miró a los ojos lo que más pudo.- ¿Por qué fuiste a hablar con el pelirrojo después de todo?


Hermione sabía que tenía que ver con él, y también que para Draco era algo importante que necesitaba saber, necesitaba escuchar de sus labios que la castaña ya no sentía nada por el Weasley, de que solo tenía ojos para él y para nadie más.


-Fueron años de amistad, ¿sabes? - Susurró.- Y siempre quedan restos de lo que alguna vez hubo entre nosotros, y me refiero a amistad.- Dijo viendo la cara de Draco.- Quizás sí le quise en su momento, eso no te lo negaré Draco, igual que tu quisiste a alguien antes que a mi
pero fue una amistad muy grande y pese a todo, pese a todo lo que había ocurrido entre nosotros, necesitaba cerrar esa puerta, era la única forma de poder seguir adelante sin saber realmente por qué hizo lo que hizo en su momento. -Acarició la mejilla del rubio.- Solo...quería acabar con eso de una vez.


Draco asintió.


-¿Le quieres?


Ella negó con la cabeza.


-De verdad, aún no me puedo creer de que no te convenzas de que no le quiero. Para a mi él ya no es nada, para mi él solo es alguien de mi pasado y ahí se queda. Solo estás tú, y nadie más que tú.- Volvió a besar sus labios.

 


-Solo quería escucharlo de tus labios.- Respondió él mirándola con amor infinito.


-Esta bien.-Dijo ella mordiéndole el labio.


-¿Qué hay de Potter?


-Sigue en mi vida.- Susurró ella.- Para ambos fue difícil la muerte de Ginny, y bueno el se arrepiente, me lo demostró muchas veces. Bien podría no haber dejado que volvieramos a ser amigos, pero es que es Harry, Draco. Es mi mejor amigo, se equivocó es cierto, pero creo que si Pansy hubiese hecho algo como lo que hizo Harry, y luego te pidiera perdón, ¿tu no la perdonarias?


Draco sabía que ella tenía razón, de que si Pansy hubiese sido Harry, y él Hermione, suponía que la perdonaría, habían crecido juntos y también era cierto de que una amistad así como la de ellos, era difícil de romper por muchos que lo intentasen.


-Tienes razón.- Respondió el.- Pero no pienso compartirte, que te quede claro.


-¡Draco!- Rió ella al sentir como volvía a hacerle cosquillas. -¡Para!


Volvió a reír, se sentía tan bien a su lado, todo iba de maravilla
Era como si nunca hubiesen estado separados, como si jamás hubiesen peleado, como si jamás Daphne hubiese hecho lo que hizo, como si el tiempo se hubiese detenido solo para ellos.


-¿Algo más de lo que quieras hablar? - Preguntó él.


-Gracias por cuidar de mi hermano. -Susurró ella, Draco solo sonrió asintiendo.- Sobre todo cuando yo no pude hacerlo


Ambos se quedaron mirando por un largo rato, abrazados, medio desnudos bajo las sábanas blancas de seda, sintiéndose, acariciándose, queriéndose, porque al fin y al cabo eso era lo que ellos hacían, lo que ellos realmente querían, amor sincero y puro. La luz del atardecer entraba por la gran ventana de la habitación del rubio, anunciando que pronto se acabaría el día y de que era hora de salir a cenar.


Pero antes de que Draco pudiera decir algo, ella susurró algo que lo llevó al cielo y lo trajo de vuelta en menos de un segundo, algo que lo llenó por completo, que le llegó al corazón.


-Te quiero,- Susurró ella acariciando sus labios.- lo sabes, ¿verdad?


Por fin lo había dicho, después de mucho tiempo, lo había dicho, mirándolo a los ojos, sintiéndose completa, sabiendo que él sentía lo mismo.


-Lo sé.- Respondió él sonriendo a más no poder.-Te quiero, - besó sus labios.- te quiero.- volvió a besarla mientras ella soltaba una pequeña risa.- te quiero, Hermione.


Y la besó apasionadamente.


-¡Draco! - Gritó cuando él la levantó desnuda en brazos.- ¡Bajame! ¿Que haces?


El chico solo rió. Abrió la ducha sin importarle de que el agua estuviera fría y se metió con ella debajo del gran chorro de agua. La subió a horcajadas y comenzó a besarla vorazmente, devorandola con la mirada, recorriendo cada parte de su cuerpo con sus manos. Ella no se quedó atrás, también correspondió cada caricia, cada gemido que salía de sus labios, cada beso.


Sentía como él la necesitaba, y ella quería tenerlo dentro, era como una tortura que él la hiciera esperar tanto, pero también necesitaban disfrutar del momento.

 


-Draco
-Gimió ella al sentir como sus dedos entraban y salían de ella.- Por.. por favor.


Besó sus senos y le dejó un gran cardenal en el cuello, sintiéndose satisfecho.


-Tranquila
-Dijo sacando sus dedos de ella.


-Draco.- Susurró ella.

Draco se introdujo dentro de ella con suavidad, acallando a su chica con un beso, y la volvió a penetrar, una y otra vez, cada vez más rápida que la anterior


-Hermione


-Draco


Llegaron al climax juntos, pero él la volvió a penetrar, queriéndola sentir más cerca ella no se quejó


-No te cansas.-Susurró ella abrazando su cuello con una sonrisa en los labios.


-No creo que lo haga jamás.- Respondió él devolviéndole la sonrisa.


La volvió a embestir, sin importar nada de lo que ocurría a su alrededor. Y ella se dejó querer y amar, sintió el placer que jamás había sentido con otra persona, sintió lo que era el verdadero placer.


-Te quiero, Hermione.- Dijo en su oreja mientras la penetraba.


-Te..te quiero Draco.- Gimió ella.





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-Es verdad, Harry.- Dijo Pansy mirando desde el barandal el paisaje de la escuela.- Jamás me he enamorado realmente, no como quisiera hacerlo. ¿Y tú?


El azabache sonrió.


-Ginny en su momento fue la mujer que más amé.- Dijo mirando al frente, Pansy bajó la cabeza.- Lo tenía todo para mi, era la mujer perfecta ante mis ojos. Creo que siempre estuve enamorado de ella, Ginny me hacía sentir querido, me hacía sentir


No acabó la frase.


-¿Especial? - Dijo ella en un susurro apenas audible.


-Sí, especial.- Respondió él.- Y eso era lo que yo siempre había buscado, y que ella supo dármelo. En cierto modo, creo que jamás la olvidaré, estará ahí, no como antes, pero seguirá. No sé si me entiendes.


Pansy solo asintió. La chica no quería decirle lo que sentía, no aún, por qué no sabía quién iba a ser su pareja en el baile, pero Hermione le había dicho que el tiempo volaba y que tenía que hacer algo al respecto. Se notaba que Harry no había olvidado a Ginny del todo, simplemente no soportaba que ella que estaba allí no fuese suficiente para él, pero tampoco sabía qué era lo que él sentía por ella, por lo que no podía hacer deducciones.


-Seguro que encontrarás a otra chica.- Dijo ella viéndolo a los ojos. - Quiero decir, nunca será como ella, y será muy diferente a la Weasley, pero de lo que estoy segura es que llenará tu corazón de tal manera que ya no habrá otra chica, y seguramente ella será la definitiva.


Harry sonrió.


-Lo sé.- Dijo acercándose a ella.- Solo necesito tiempo para encontrarla, ¿no crees?


-¿Y si ya la has encontrado? -Preguntó ella.


-Eso te lo diré pronto.- Respondió él acariciando el brazo de la chica, que lo sintió lo más sincero.


-Pues estaré esperando tu respuesta.


Se observaron durante segundos, hasta que Harry sonrió y cortó la conexión.

 


-Mañana es el baile.- Dijo ella suspirando.


-¿Nerviosa?


-Un poco.- Susurró ella.- No sé quién es el chico, y espero que sea lo que imagino.


-Seguro que es un patoso, que no sabe bailar bien y que te pisara los pies toda la noche.


Pansy rió.


-No importa, creo que valdrá la pena.


-Ojalá que sí, Pansy.


Pansy no dijo nada más, deseaba con todas sus fuerzas de que su pareja fuera Harry. El chico la hacía sentir diferente, durante todo el tiempo que pasaron juntos se dió cuenta de que era diferente y que no era como ella siempre pensó, o le hicieron creer de como era. Simplemente él la hacía sentir especial, y quería que Harry estuviera con ella.


Pansy bufó.


-¿Que pasa? - Preguntó Harry. - ¿No tienes vestido?

Harry sonrió y ella rió.


-No sé qué hacerme en el pelo.


Este rió.


-No importa lo que te hagas, incluso como si te lo dejas suelto.- Susurró él colocando un mechón de pelo detrás de su oreja, acercándose a centímetros de su cara. - Cualquier cosa
te quedará bien.


Ambos se miraron a los ojos.


-¿De verdad? - Dijo ella acercándose aún más.


Él solo asintió. Harry acarició su mejilla y luego tocó con su pulgar el labio de la chica.


-De verdad.- Y acortó la distancia.


Harry la besó como si fuera algo preciado para él, no quería que el momento se acabara jamás, sintió los labios de Pansy cálidos y deliciosos, no había comparación. Ella era especial pensó.


Juntaron sus frentes por falta de aire.


-Harry
yo


-No, Pansy.- Dijo este.- No lo digas, por favor. Esperemos a mañana, ¿si? Quiero estar seguro de que no te equivocas de elección.


Ella sonrió para sus adentros sabiendo cual era su elección.


-Como quieras.- Dijo robándole un último beso, antes de salir corriendo seguido por él, ambos riendo.



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¡Hola! ¡Hola!


He vuelto, y como podéis ver no he tardado tanto. Pensaba subir el capítulo el jueves, pero por algunos problemas técnicos, no he podido. Ahora bien, os dejo un capítulo lleno de amor.


Realmente pensaba que, tanto como Luna y Theo, y Harry y Pansy, se merecían su pequeña parte en el capítulo, y debo admitir que ambas parejas me gustan. En el siguiente capítulo veremos un poco más de acción.

Bien, aquí os dejo. Espero volver pronto.


Y Salesia, después contestaré tu comentario, lo siento pero estoy bastante ocupadita.


¡Nos leemos! ¡Muchos besitos.






-¿Recuerdas aquella vez que íbamos paseando por los jardines de Hogwarts a principio de curso? - Preguntó Hermione mirándolo a través del espejo.


Draco sonrió.


-Claro.- Respondió quitándose la toalla de la cintura y colocando los boxers.


-Tu me preguntaste por qué había vuelto.- Susurró ella girándose aún en ropa interior.- Y yo te hice la misma pregunta, tú respondiste que al principio pensabas no hacerlo pero que tu madre insistió en que debías volver, -Draco asintió sin despegar la mirada de ella.- luego dijiste que no se había equivocado en insistir tanto.

 


Draco la miró pensativo, luego sonrió.


-¿Quieres la respuesta, no es así?


Ella asintió acercándose donde estaba él.


Draco besó su frente y luego se sentó en la cama, llevando consigo a Hermione para sentarla justo sobre su regazo.


-Supongo que no se equivocaba, porque de haberme quedado allí
-Suspiró mirando sus ojos color miel.- no habría tenido la oportunidad de poder estar contigo. - Dijo en un susurro, ella lo miró con amor.- El día de la selección, fue como un balde de agua fría, el que tú, especialmente tú quedases en Sly. -Acarició su cintura desnuda, y luego con mucha delicadeza su mejilla.- Pero pensé, ¿no puede ser tan malo, o sí? Y supe que no, porque algo me decía que este año iba a ser diferente, sobre todo contigo. -Ella no despegaba sus ojos de él.- Llegó un momento, en el que al compartir tantas tardes juntos, tantas noches, tantas conversaciones, ya no podía separarme de ti. Por más que me esforzarse en hacerlo, por más que quisiera alejarme de ti, no podía. Tenía la necesidad de estar contigo todo el tiempo, de quererte aunque fuera como amigos, y de por encima de todo, protegerte.

Sus ojos destilaban amor y cariño, las palabras que salieron de la boca que tantas veces besó la dejaron helada. Sabía que él había comenzado a tener sentimientos por ella, antes de que le contara algo de su pasado, pero jamás pensó que fueran tantos sentimientos juntos y de la manera en que hablaba, supo que aquello sentimientos venían de hacía mucho.


-No sé qué hubiese hecho yo si no hubiese vuelto a la escuela.- Dijo ella pegando su frente con la de él, cerrando sus ojos.- Me ayudaste a superar lo que más me dolía, me ayudaste en los momentos más malos y me enseñaste a que nunca es tarde para pedir ayuda. -Besó sus labios, Draco la apretó contra él.- No...no sé...qué hubiese hecho...si...si tu hubieses entrado en mi vida.


Una lágrima cayó por su mejilla.


-Hermione.- Susurró Draco limpiando aquella lágrima.


Ella sonrió con los ojos rojos.


-Es tu culpa.- Soltó una pequeña risa, Draco también.- Haces que me ponga en este plan, toda sentimental.


Le empujó un poco colocando sus manos en su torso desnudo.


-Es tu culpa.- Dijo Draco besando su mejilla, acercándose todo lo posible a ella.


Se quedaron allí, fundidos en un abrazo lleno de amor. Hermione estaba completamente enamorada de Draco y él de ella, era un amor lleno de todo, lo que lo caracterizaba diferente a los demás, era que estaban dispuestos a dar lo que no estaba en sus manos por el otro.


-Un día y salimos de aquí.- Susurró ella abriendo sus ojos.- ¿Tendremos suficiente tiempo para vernos?


Draco sonrió.


-Nos iremos a vivir juntos, Hermione.- Respondió.- No creas que te vas a escapar de mi facilmente.


Ella sonrió.


-Antes de venir a vivir conmigo, - Hizo una pausa.- creo que deberías pasar más tiempo con tu madre, es importante que estés con ella, las madres nunca están preparadas para dejar marchar a sus hijos, y tú eres lo único que ella tiene.

 


Draco asintió, un poco triste.


-Solo será un tiempo, hasta que ella se haga la idea.- Dijo Hermione cogiendo su cara con sus manos.- O puedes venir cuando quieras.- Susurró.- Tenemos mucho tiempo, por delante.


-Mucho.- Repitió Draco.- Y no pienso desperdiciar ningún segundo.


Hermione le rodeó el cuello, acercándose a sus labios para fundirse en un apasionado beso.


-¿Hermione?- Golpeó la puerta Pansy.


Ninguno de los dos se separó, siguieron con lo suyo hasta que hastiarse, o mejor dicho hasta que Draco la dejó separarse por falta de aire.


-Draco
no podemos.- Dijo en un susurró.


Draco iba a contestar.


-Sé que estáis ahí.- Gritó Pansy.- Hace diez minutos de debiste estar en mi habitación, Hermione. ¡Sal ya!

Draco negó con la cabeza riendo.


-Será mejor que te vistas antes de que entre y te lleve en ropa interior a su habitación.- Dijo levantándose.- No quiero que los demás te vean así, solo yo tengo ese privilegio.


Ella negó.


-¿Que pasara cuando vayamos a la playa?


-No iremos, simplemente.


.Hermione se supo sería.


-Es broma.- Dijo besándole el cuello.- Vamos vístete.


La castaña se vistió bajo la atenta mirada de su novio, sintiendo como este la comía con la mirada. No podía creer lo celoso que llegaba a ser Draco, era imposible, pero así le quería.


-Nos vemos esta noche.- Susurró ella antes de salir por la habitación.- Sé puntual.


-Estaré deseando verte con un vestido verde.- Susurró él.


-No te hagas ilusiones Malfoy.- Dijo ella.

-Tranquila, Granger.- Le guiñó el ojo antes de que ella saliera con una sonrisa en los labios.









Toda la tarde de aquel viernes, fue una tarde de chicas. Que sí mascarillas para la cara, que si pintas uñas, que si crema exfoliantes, que si un montón de cosas que ella pocas veces usaba pero que la pelinegra si. La sometió a depilación con cera, luego a un masaje de cabello y luego a una limpieza completa de cara.


Se podría decir que toda la tarde se pasaron hablando sobre el futuro, sobre lo que le depararía el mañana, sobre lo diferente que serían las cosas de ahora en adelante, sobre cómo había sido su estancia en Hogwarts y sobre los recuerdos que ambas guardaban sobre el castillo. Hermione sentía nostalgia y melancolía, no deseaba marcharse por nada del mundo. Pero sabía que lo haría, sí o sí, y que una vez saliera del castillo ya no podría mirar atrás. Cerraría una puerta, pero como bien sabía ella se abriría otra y no perdía la esperanza de que en algún futuro lejanos volviese a pisar el castillo.



-Una hora y estaremos en el baile.- Dijo casi emocionada Pansy.


Hermione la miró.


-¿No hay emoción en la voz de Pansy Parkinson?- Preguntó sentándose a su lado. -¿Qué ocurre?


La pelinegra negó con la cabeza.


-Es solo que, -La miró a los ojos.- quiero a Harry. Y tengo miedo que mi chico secreto sea otra persona y no sea él. -Dió un pequeño suspiro.- No sé, mione. Él me valora y me hace sentir que valgo para algo
me hace sentir especial.

 


-Ya sabes lo que tienes que hacer, Pansy. - Respondió Hermione rodeándola con un brazo.- Decírselo, no pierdes nada.


Pansy cerró sus ojos.


-El otro día nos besamos.- Dijo viendo la cara de sorpresa de su amiga.- Fue diferente, fue como si jamás hubiese besado a otro chico antes. Fue como si mis labios hubiesen pertenecido a él en el momento en que nos besamos.


-¿Fue como si después de todos estos años por fin tu vida tuviera sentido? - Preguntó Hermione.


-Algo así.- Respondió ella.- Sea como sea, - hizo una pausa.- pienso decirle todo lo que siento esta noche, obviamente después de despedirme de mi pareja.


Si tu supieras
Pensó Hermione.


-Aún no me has dicho como Draco te pidió ir al baile contigo.- Dijo cambiando de tema, mientras se arreglaba el cabello.


-Fue una sorpresa.- Susurró la castaña acostándose en la cama de su amiga.- Me desperté una mañana llena de flores por todas partes, habían tres libros carísimos a los pies de mi cama y aquella cajita de terciopelo blanca.- Pansy se giró con los ojos abiertos.


-¿Te...te ha pedido matrimonio?- Preguntó emocionada.


Hermione rió.


-Lo que había dentro de aquella cajita era otra cosa.- Se calló un momento.- Era una snitch.- Pansy se quedó pensando.


-No me lo creo.- Susurró la pelinegra.- ¿Sabes lo que eso significa, no?


-La snitch que ganó antes de caer en coma.- Dijo ella.- La cogí entre mis manos y fue como si unas letras aparecieran de la nada en ella, donde ponía ¿quieres ir al baile conmigo? -Hermione sonrió.- Fue muy romántico, porque luego desapareció la pregunta y quedó tan solo nuestras letras grabadas.


-¡Dios Hermione!-Gritó Pansy.- Antiguamente cuando un mago le regalaba a una bruja, la snitch que él había ganado era símbolo de compromiso.


-¿Que-que? - Preguntó nerviosa.


-Lo que oyes.-Dijo ella.- Sabía que no tardaría mucho, pronto traerá el anillo de la família y te pedirá matrimonio.


-Pansy...yo
-Susurró Hermione con una sonrisa.- Esto me ha tomado por sorpresa.


-Tranquila.-Respondió ella.- No te preocupes, Draco entenderá si necesitas más tiempo.


Hermione solo asintió. Siguió arreglándose,se maquilló, se hizo un recogido muy bonito que dejaba caer algunos de sus rizos solo por un costado de su cara, dejando en la otra parte el cuello descubierto. Se colocó un pequeño collar con un corazón de oro, casi diminuto. Y por último el vestido, rojo pasión igual que sus labios. Dejaba la espalda descubierta, y una pequeña cola. El escote no era muy pronunciado, pero sí lo suficientemente bueno para dejarlo a la imaginación.


-¡Estás preciosa!-Gritó Pansy de la emoción.-Espero que no te pongas celosa cuando Draco baile con la princesa de Gryffindor.


-Eso espero yo.-Dijo ella sonriendo.


-Lo demás ya deben estar yendo hacia el gran comedor, yo creo que debería salir ya. -Dijo Pansy mirando por última vez en el espejo.- ¿Nos vemos luego?


-Nos vemos luego.- Respondió ella con una sonrisa.

 


La torre estaba completamente vacía, se dirigió a su habitación sin ni siquiera ordenar el desastre que había en la habitación de Pansy. Entró para coger su preciado perfume que había olvidado colocarse. Nada podía salir mal aquella noche, ni siquiera cuando Draco abriese el baile.Esperaba que todo fuese como ella había imaginado.


Se colocó un poco de perfume y justo en el momento en que iba a salir, sonó su teléfono.


-¿Sí?- Preguntó ella.


-Hermione.-Susurró el doctor Smith.- Ha habido un accidente.- Dijo con la voz quebrada.- Hemos tenido un pequeño percance, Derek
tenemos que operarle, sé que te dije que la operación sería dentro de una semana, pero no podemos esperar más, es una emergencia.


Hermione cerró sus ojos.


-Voy para allá.- Y colgó.


A penas pudo, cogió su varita e hizo aparecer un trozo de pergamino y una pluma con un tintero.




Draco, he tenido un percance, no podré ir al baile esta noche.

A Derek lo operan de emergencia, no te preocupes por mi, estaré bien.


Hermione.



Y sin más salió corriendo, mientras lo tacones resonaban por todo el salón, se ocultó detrás de un pilar y se desapareció.


-¿Hermione?- Preguntó Pansy al entrar a la torre.- ¿Dónde estás? He olvidado ponerme los pendientes, menos mal que me he acordado antes de llegar al comedor. ¿Hermione?


Entró a la habitación de la castaña, y vió que no estaba. Pero sí distinguió en la pequeña mesa, el trozo de pergamino que Hermione había dejado para Draco.


Pansy tardó en reaccionar, pero cuando lo hizo. Corrió como si su alma dependiera de ello, encontrándose con Draco, Harry y Theo al pie de las escaleras.


-¡Draco!-Gritó bajando lo más rápido que pudo.


-¿Qué ocurre?-Preguntó este extrañado.


-Hermione
-Dijo en un susurro.- Van a operar a Derek.




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¡Hola amores míos!


Aquí os dejo otro capítulo, lleno de sentimientos. La cosa se pone interesante.

¿Qué pasará con Derek? ¿Logrará vivir? Os dejo todo a vuestra imaginación, hasta el próximo capítulo.


¡Muchísimos besitos!


¡Nos leemos!

Todo parecíaa cámara lenta, todo y cuando la rodeaba parecía que iba lento. Sus pies semovían lo más rápido que se lo permitían los tacones, su vestido estaba sujetocasi en puños con sus manos, para intentar no tropezar, sus rizos sueltos semovían de manera indiferente.

No habíapodido detener sus lágrimas mientras corría por los pasillos blancos de SanMungo, ni si quiera había podido pensar en llegar a perderle. Sentía su corazónagitado, palpitando rápidamente como si en cualquier momento fuera a salirdesbocado de su pecho, como si en cualquier momento se fuera a parar

Deseó volvermeses atrás, incluso años, volver a aquellos tiempos en los que no habíapreocupación de nada, donde sabía que sus padres la esperarían al volver deHogwarts, donde cogería al vuelvo a su pequeño hermano que recién estabaaprendiendo a caminar, donde con una sonrisa de despediría de sus amigos yhasta el siguiente año escolar.

 

Pero por másque quisiese volver a aquellos momentos sabía que lo único que le quedaba eransimples recuerdos, y que ya no había vuelta atrás, lo supo en el momento en quesu hermano cayó en aquella horrible enfermedad. No podía perder a alguien más,no podía volver a sentir aquella sensación y caer en la tristeza, quería paz ysabía que la tendría en el momento en que su hermano se recuperase. Pero, ¿y sile perdía? ¿Qué haría ella? ¿Dónde quedaría aquel futuro que tanto pensó? ¿Yqué pasaría con Draco? ¿Tendría la suficiente fuerza como para seguir con él?

Le dolía elcorazón, le dolía tanto, que aquella sensación se parecía a la misma que tuvo enel momento en que vio a Ginny sin vida, cuando su respiración se paró, y cayóal suelo, totalmente blanca. Desechó aquel pensamiento al instante, a pesar deque Derek era un niño de tan solo cuatro años, sabía que era lo suficientementefuerte como para superar aquella operación, solo esperaba que así fuera

Se paró alver al doctor Smith rodeado de medimangos, hablando y hablando, como si fueraaquella una reunión. Hermione se mantuvo a metros de ellos, con los ojosperdidos, pronto sintió como alguien la cogía del brazo.

-Hermione,cariño
- Susurró la señora Dooley. - Ya está dentro, no te preocupes todosaldrá bien.

-Quiero
quiero verle. - Dijo con la voz quebrada. - Necesito verle.

Suplicó conlos ojos llenos de lágrimas.

-Lo siento.- Respondió la mujer mayor.

Sabiendo lamujer mayor lo que Hermione iba a hacer, fue sujetada por dos enfermeroshombres, por los brazos, intentando calmarla. Sus gritos desgarradores eranhorribles, las lágrimas caían como si el mundo se fuera a acabar, sintió ganasde que todo desapareciera por un momento, de que simplemente todo fuera un vilsueño. Pero era verdad, ella estaba allí llorando a lágrima viva, gritando sunombre en susurros, sujetada fuertemente por aquellos dos hombres que no teníanintención de dejarla sola, sintiendo su mundo caer. No duró mucho así, al beberun poco de una poción la dejaron sentada en la sala de espera, observando elreloj mágico, eran las nueve.

Camino ycamino, de un lado para otro. Allí nadie hablaba, parecía que todos estabanmuertos, los enfermeros no la miraban y pasaban por su lado como si ella noexistiera, la señora Dooley había desaparecido de repente, dejando una tazallena de café humeante seguramente con un tranquilizante, esperando ser tomadopor ella.

Pero nobebió absolutamente nada, lo único que hacía era mirar aquella doble puerta,donde seguramente su hermano estaría dentro de algunas de aquellashabitaciones, completamente sedado, sin saber del mundo que lo rodeaba, sinsaber nada de ella. Y aquello era lo que más le preocupaba, que él no supieseque su hermana estaba allí, esperando por verle, desesperada por tocar supequeña mano.

Draco corríapor los pasillos de San Mungo, habían tenido un pequeño percance él, sus amigosy Potter, para salir del colegio, algo que consiguieron después de queMcGonagall suspendiera el baile al ver que no podría continuar sin ellos.Caminó y caminó, dirigiéndose como un perro rabioso, no quería dejarla sola, noquería que ella sufriera, debía estar a su lado. Quería abrazarla, estrecharlacontra su pecho y susurrarle palabras consoladoras, besarle la frente con amor,y decirle que todo iría bien, que no tenía nada que temer.

 

Sintió susojos ponerse de aguosos, pero no iba a llorar. Él más que nada tenía que serfuerte, él tenía que estar con ella y darle su apoyo, no iba a llorar. Caminóun poco más rápido. Y entonces la vio, a metros de él. Su espalda desnuda porel vestido rojo que cubría su cuerpo, sin moverse, con los brazos a los lados,respirando pausadamente. Detuvo su andar para admirar su belleza perfecta, paraadmirar como aquel vestido resaltaba sus perfectas curvas.

Al volver aandar, caminó un poco más lento. Y no lo pensó dos veces, rodeo su cintura consus brazos, pegando la espalda de ella a su torso, y hundió su cabeza en sucuello, aspirando el aroma de su perfume al instante. Hermione sin si quieragirarse supo que se trataba de él, se sintió en paz y sin fuerzas para girarsey rodearlo con sus brazos. Se quedó allí, sintiendo como él cada vez laapretaba con más fuerza, sollozando de vez en cuando. Sabiendo que ahora podíallorar con calma, ya que él estaba allí.

Draco noaguantó mucho en aquella posición, en cuanto el momento le dio la oportunidad,la giro y la pegó contra su pecho. Sintió lo fría que se encontraban susbrazos, y sin pensarlo dos veces, se quitó la chaqueta y la colocó sobre sushombros. Luego la sentó sobre su regazo, acarició durante mucho tiempo susbrazos, besó su mejilla y frente, incapaz de poder decir algo más.

-No
nopuedo perderle. - Dijo con la voz quebrada, pegando su frente en la mejilla deél.

Draco lazarandeó como su fuera un bebé.

-No loharás, amor. - Susurró él con amor, sintiendo como aquellas palabras lequemaban la garganta. - Verás como todo sale bien

-Tenía

Dejó lafrase en el aire, Draco sabía que estaba demasiado vulnerable para hablar, y nodijo nada, dejo que ella se tranquilizara hasta que se viera con ganas de poderseguir hablando.

-Tenía
-Susurróotra vez mirando sus ojos. - todo planeado

Draco sintiósu corazón encogerse, sintió como las ganas de llorar con ella volvían a él.Observó sus ojos completamente rojos e hinchados, y simplemente besó suslabios, en un pequeño casto beso.

La tristezatambién lo consumió a él.

-Y todoaquello, - Hizo una pausa. - que has planeado, lo cumplirás. - Ella lo miróesperanzada. - Como que me llamo, Draco Malfoy.

Hermioneasintió sintiendo como volvían a caer sus lágrimas por sus mejillas, sabía queaquellas palabras eran para tranquilizarla, sin embargo, fueron tan honestasque lo único que pudo hacer fue recostar su cabeza en el hueco de su cuello.

Respecto alos demás, Draco sabía que estaba en otra sala de espera. Aquella en la queestaba Hermione y él, solo eran para familiares, y el rubio había podido entrargracias a la señora Dooley, porque había estado a punto de pegarle a unenfermero si no hubiese sido por la entrada de la mujer mayor

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Harry nohabía dicho ninguna palabra desde habían llegado, Theo estaba sentado junto aLuna hablando en pequeños susurros y Pansy sintiendo como una tristezaincomparable la inundaba. Ninguno de los cuatro fue capaz de hacer como si nadapasaba, tenían miedo por Hermione, los cuatro sabían cuánto había tenido quesufrir la chica, y que ahora ocurriera aquello era inimaginable.

 

-No puedoseguir aquí. - Susurró Pansy levantándose. - Iré a fuera.

Theo y Luna,solo asintieron. Harry la vio marchar a paso pausado hacía fuera. Luego lasiguió sin decir nada.

-No queríaque esto fuera así. - Dijo él con la voz normal, pero con un ápice de tristeza.

Pansy lomiró a los ojos.

-Siento quetu noche sea está. - Dijo ella. - Tuchica debe de haberse quedado muy mal.

La pelinegrabajo su mirada, sentándose en uno de los peldaños de las escaleras, Harry hizolo mismo.

-Ya, yotambién lo siento por ella. - Hay otra,pensó Pansy con tristeza. - Había pensado darle una sorpresa, llevarle algúnpequeño regalo, ofrecerle mi mano para ir juntos a la pista, y bailar, -Susurrómirándola. - y bailar, y bailar. - Dijo con amor. - Durante toda la noche,hasta que ella, me dijera con voz adolorida que le dolían los pies y yo como todobuen caballero la habría cogido en brazos y la habría llevado hasta su torre. -Pansy limpió una lágrima sin que él se diese cuenta. - Una vez allí, le habría pedido volverla a veruna vez salir de la escuela y ella con una sonrisa de oreja a oreja me habríarespondido con un sí. - Esta vez se acercó más a la chica. - Y después lahubiera besado, con ternura, porque eso es lo que te mereces tú, Pansy. - Lachica se quedó perpleja, hablaba de ella. - Esto no era lo que yo teníaplaneado, siento que las cosas sean así. - Acarició su mejilla.

Con los ojosllorosos sonrió. Harry limpió un par de lágrimas.

- ¿Eras tú,entonces? - Preguntó en un susurro. - ¿Él de los regalos?

-Siempre hesido yo. - Respondió él. - Quería que todo fuera una sorpresa hasta hoy, en elbaile. Pero las cosas no han salido como esperaba

Pansy selanzó a sus brazos, sonriendo aun con lágrimas en los ojos.

-No meimporta la sorpresa. - Dijo sobre sus labios. - Me basta con saber que soy yo,la única chica a la que quieres. ¿Por qué lo soy verdad?

Harrysonrió.

-Lo eres. -Besó sus labios. - lo eres, lo eres. - Y la volvió a besar. Y la estrujó contrasus brazos, por fin después de mucho tiempo, de haber llenado el vació deHermione, y haber dejado otra parte vacía, ya estaba completa.

-Llevoenamorada de ti, desde hace tiempo. - Se sinceró ella besado su mejilla. -Tenía miedo de que tuvieras a otra.

-Y yo teníamiedo de que tú tuvieras a otro. - Respondió con una sonrisa. - Ahora que lotenemos todo aclarado, creo que debemos decirles a nuestros amigos.

Ella rio.

-Hermioneestará muy feliz. - Dijo en un susurro. - A Draco le costará un poco, pero conel tiempo te aceptará. - Besó sus labios con ternura. - Y en cuanto a Theo lomismo, pero tardará menos que Draco. Luna, bueno ella supongo que se pondráfeliz.

-Si
-Respondió observándola con amor. - Lo aceptaran.

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Dracopensaba y pensaba en su chica, no parecía estar durmiendo, pero podía oír surespiración tranquila y acompasada. Bajo su pecho y entre sus brazos era dondeél la quería tener toda su vida, sentía que aquel era el lugar correcto paraque ella estuviera.

Sintió suvida caer en pedazos con tan solo pensar en que si después de aquello, lascosas no salían bien y ella le dijese que no quería continuar con lo quetenían, sabría que no lo podría soportar. No podría no tenerla con él, ni siquiera podía imaginar que ella llegase a estar con otro
Simplemente la amabademasiado como para dejarla marchar.

 

No hablaronmás que aquella pequeña conversación. Ninguno de los dos fue capaz de decirninguna palabra, Hermione no parecía querer moverse, ni si quiera cuando él ledijo que iría a por un café para ella, ni se inmutó simplemente se apegó más aél. Tampoco tenía ganas de contradecirla, así que no insistió.

Y dieron la una de la mañana. Las dos. Las tres. Y nadie salía a decirles nada, los médicos sepaseaban de un lado para otro sin decirles nada. Las puertas se abrían, pero novenía ningún médico que ella conociese, ni el doctor Smith, ni le señoraDooley. Era una tortura agotadora.

-Duerme unrato. - Susurró el acariciando su mejilla, ella negó. - Prometo despertarte siviene algún médico, de verdad.

Aquellopareció relajarla un poco, se acomodó bajo los brazos de él, y cerró sus ojos.

-Háblame. -Susurró ella. - Dime en que piensas.

Draco sequedó pensando un momento antes de comenzar a hablar.

-Ennosotros. - Respondió él en un susurro. - En nuestra nueva casa. En el color delas paredes, yo las querré pintar de verde y tú de algún tono rojo. - Ellasonrió. - Entonces discreparemos, y nos enfadaremos durante horas, luegovolveremos a hablar. Y el color de las paredes no será ni verde ni rojo, seráuno neutral, quizá beige. - Hizo una pausa. - Yo querré limpiar los platos dela cena con magia, y tu no. Querrélimpiar la casa con magia y tu preferirás hacerlo a lo muggle, y yo acabaréaceptando. - Draco soltó una pequeña carcajada. - Solo después de verte con elceño fruncido, aceptaré. - Besó su frente. - Luego te sorprenderé con la cena,preparé pasta y me quedará buenísima. - Solo escucho de sus labios un creído junto con una sonrisa. - Entoncescomenzaremos a besarnos, y todos los problemas que ha habido durante el día sedisiparan. - Draco cerró sus ojos. - Yluego pensaremos en comprar un perro, y será uno parecido a un osito pequeño,como aquellos que te gustan a ti. Y Derek lo adorara. Y así irá pasando eltiempo, iremos conociéndonos profundamente, nos quedaremos los sábadosabrazados hasta tarde y los domingos para que decir, saldremos a pasear si hacebuen tiempo y si hace mal tiempo nos quedaremos en el sofá, acurrucados mirandouna película. - Suena bien, susurróella. - Planeáramos viajes para verano, a alguna isla paradisiaca o simplementeal lugar que desees ir. Y los días en los que caiga enfermo, me cuidarás eincluso no irás al trabajo para quedarte a mi lado, y yo haré lo mismo. Meencargaré de sacarte cada día más de una sonrisa, y los días en los que nosenfademos, serán tan solo un par de horas porque no tardaremos enreconciliarnos, y creo que aquellas reconciliaciones serán las mejores.

Hermionesuspiró.

- ¿Qué hayde crear nuestra propia familia? - Preguntó ella después de que él dijera todoaquello.

-No tardarásen quedarte embarazada, y yo no tardaré en comenzar a trabajar desde casa paracuidarte. - La chica sonrió. - Te darán antojos, y yo tendré que complacerte,aunque sea a la una de la mañana o a las cinco. Nos pelearemos porque querrásseguir haciendo cosas normales, pero yo no te dejaré al ser muy protector. Eirás descalza por la casa, tarareando alguna canción con la pequeña ropa delbebé entre tus manos. Y
y luego llegaremos a algún acuerdo respecto al nombredel bebé, yo se lo pondré si es niño y tu si es niña
y llenaremos nuestra casade protecciones y su habitación de peluches. Pintaremos la habitación del bebédel color que te parezca más adecuado y lo haremos los dos, luego elegirás lacuna y todas las demás cosas y yo te dejaré solo para verte sonreír. Y así irápasando nuestra vida, esperando deseosos la llegada de aquel pequeño o pequeñabebé, y te tocaré la barriga para sentir como da patadas, te acompañaré almédico y simplemente me encargaré de amarte
- Susurró cerca de su oreja. - Y deamar al bebé.

 

-Suenaperfecto. - Susurró ella con lágrimas en los ojos.

Draco besósu cabello.

-Sí
-Suspiróél. - Suena perfecto

Y allí sequedaron, sentados suspirando de vez en cuando, sintiendo como sus corazoneslatían rápidamente sin dejar de pensar en Derek. Velando su sueño, deseando queen cualquier momento de la noche viniera alguien y les dijese que todo habíasalido bien.

Peroentonces dieron las cuatro, y las cinco. Ynadie decía nada. Y luego las seis.

Entonces sesintió un ruido, pequeño pero lo suficiente para que Draco lo escuchase.Levantó sus ojos hacía la doble puerta, viendo como de ella salía el doctorSmith junto con otro, al que no pudo reconocer. El primero fue a otra sala, elsegundo se quedó allí con unos papeles. Los miró, y Draco no pudo reconocer quetipo de mirada era aquella.

-¿Familiares del pequeño, Granger? - Preguntó el hombre.

Las personasque había en la pequeña sala, esperanzados por la llamada de su apellido, sesentaron esperando a que nosotros lo hiciéramos.

-Hermione. -Susurró Draco. - Esta aquí el médico.

La chica selevantó rápidamente, como pudo. Draco la cogió de la cintura para que no cayera.

-Debodecirle, señorita, - El hombre hizo una pausa. - Que su hermano, ha sido muyfuerte. - Le sonrió. - Hemos estado a punto de perderle, pero todo ha salidobien. -Susurró viendo como Hermione sonreía y se tiraba a los brazos de Dracoquien la elevó del suelo y le dio un par de vueltas.

-Muchasgracias por todo. - Dijo Hermione con lágrimas en los ojos.

-No hay de qué.- Respondió el hombre regalándole una sonrisa amable.

- ¿Puedoverle? - Preguntó con ganas.

-Todavíano.- Dijo el hombre. - Ahora mismo está en observaciones, pero hoy a las 6 dela tarde podrá hacerlo.

Hermionesolo asintió sonriendo.

No pudocontener su alegría, que rodeo el cuello de Draco y lo besó efusivamente. Una yotra vez, sintiendo como él tocaba su espalda desnuda bajo su chaqueta,sintiendo como cada vez más la apretaba. Ahora lo tenía todo, y no tenía nadamás que perder

-Te dije quetodo iba a salir bien. - Susurró él besándola otra vez.

-Eres lomejor. - Susurró ella. - Gracias por quedarte conmigo.

-No podríahaber estado en otro lugar. - Contestó él. - Yo estoy donde tu estés. ¿Locomprendes?

- ¿Aunque mevaya al fin del mundo?

-Aunque tevayas al fin del mundo.

Hermionesonrió de oreja a oreja.

-Tengohambre. - Susurró sobre sus labios. - ¿Podemos ir a desayunar algo?

-Claro. -Respondió él. - Pero antes tenemos que ir a avisar a nuestros amigos de quetodo ha salido bien, deben estar cansados.

 

Hermione sesorprendió.

- ¿Estánaquí?

-Sí, hanestado desde que he llegado yo

-Tengo a losmejores amigos que alguien puede tener. - Susurró ella cogiendo la mano deDraco.

-Si. -Respondió apretándosela.

Aquellamañana todos pudieron demostrar su alegría, sin importar nada. Hermione sonreíatodo el tiempo e incluso Draco, quien no pudo contener su mala cara al ver comobesaba las mejillas de su novia, la abrazaba y luego cogía la mano de su mejoramiga diciéndoles a todos que habían comenzado una nueva relación. Theo encambio lo tomó bien, se alegraba de que por fin Pansy tuviese alguien quecuidara de ella.

Aquellamañana fue una de las mejores mañanas que Hermione pudo recordar, que, si en lamesa en la que faltaba gente, era cierto, pero no por ello se iba a deprimir.Era hora de salir y comerse el mundo, sin importar lo que la gente fuera adecir o pensar, sin importar nada. Era momento de vivir, y ella lo sabía. Harryhabía estado allí, y a pesar de todos los malos momentos se lo agradecía, aligual que a Luna que demostró ser lo suficientemente madura como para admitirque lo había hecho estaba mal.

Y losobservó reír, los observó hablar unos con otros, como si nada importara. Laimagen era graciosa, todos vestidos de gala, los chicos con smoking, las chicascon vestidos de fiesta, sentados alrededor de una mesa redonda llenas depastas, galletas y café con leche, rodeados por muggles, y supo que nonecesitaba más. Que todo allí era perfecto, justo en el momento en que todossoltaban una carcajada, ella los observó con una sonrisa, y supo que ellosvalían la pena.

-Un galeón portus pensamientos. - Susurró Draco a su oído.

-Másquisieras. - Rio ella.

Draco lamiró a los ojos.

- ¿Va todobien? - Preguntó él.

Ella apretósu mano.

-Sí. -Respondió sonriéndole.

Sintió ganasde quedarse allí para siempre, junto a él, y por un instante fue así. Sintiócomo todo a su alrededor desaparecía, las voces, las personas, incluso la luzdel sol que se filtraba por la ventana, absolutamente todo. Solo ellos dos, observándosecon amor infinito, sintiendo de que por fin todo estaba bien, de que lo teníantodo y que no hacía falta más.

- ¿Qué pasarámañana? - Preguntó ella en un susurro.

-Quepodremos comenzar nuestra vida, juntos. - Respondió el cerca de sus labios.

Hermionesonrió.

- ¿Qué quieresdecir?

-Quierodecir, que - Hizo una pausa. - que deseo pasar el resto de mi vida junto a ti,Hermione Granger.

- ¿Qué-que? -Preguntó perpleja.

Pansy gritóal ver como Draco se arrodillaba y sacaba de su bolsillo una cajita deterciopelo verde.

-Quería
queríaesperar al final de baile, pero no ha podido ser así. - Hizo una pausa paraabrir la cajita, Hermione no salía de su asombro. - Ya no puedo imaginar unavida sin ti, y eso es lo que me ha llevado a esto. Deseo pasar el resto de misdías a tu lado, solo a tu lado. No quiero a nadie más, Hermione, solo a ti. Poreso, ¿me concederías el placer de casarte conmigo?

Todosesperaron a la respuesta de Hermione. Por la mente de la chica pasaron miles ymiles de recuerdos buenos y malos, cientos de ellos. Y por más que pensase enalguien más sabía que, jamás de los jamases encontraría a alguien como él, y que,aunque ella le contestase que no, él no se daría por vencido, lo haría cadadía, hasta que la respuesta fuese que sí.

 

Asintió sinpoder hablar.

-Sí. -Respondió sonriendo. - Sí. - Repitió asintiendo. - Sí, me casaré contigo.

Él hizo quese levantara y la besó y le dio miles de vueltas, mientras ella reía bajo susbrazos.

Dracocomprendió en el momento en que Hermione le había pedido tiempo, de que, siella no era la chica de su vida, no iba a ser nadie más. Que la amaba. Lo supocuando sus lágrimas cayeron y su única compañía era la luz de la noche, y laluna. Cuando sintió que estaba perdido, y que no encontraría el camino devuelta a casa si no era con ella.

Plantearse elpedirle matrimonio surgió una de las noches que pasaron en Malfoy manor, unanoche en la que se quedó despierto, observando como ella se aferraba a su torsodesnudo, como lo abrazaba con dulzura, la noche en la que vio su cara perfecta,escuchó su corazón latir acompasadamente y su respiración tranquila yconstante. Cuando observó sus bellos rizos caer bajo su espalda desnuda, cuandoacarició su piel suave, allí, en aquel momento pensó en pedirle matrimonio, nosabía cuándo lo iba a hacer, pero tenía más que claro que no iba a dejar pasardemasiado tiempo. Y así fue. No espero mucho, pero sí lo suficiente para queella contestara que la respuesta de que él deseaba oír.

Y lo dijo, yen ese momento de felicidad comprendió que no necesitaba nada más que una sonrisade ella para ser feliz.

Y ella deque lo amaba y lo amaba.

- ¿Preparada?- Preguntó Draco cogiendo su mano para dirigirse hacia la mansión Malfoy e ir acontárselo a su madre.

Ella dio unúltimo suspiro y sonrió.

-Preparada.

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Bueno

¿Qué os haparecido?

Debo decirque me ha costado mucho escribir este capítulo, pero al fin lo conseguí ybueno, aquí esta. Ha sido magnífico escribir este fic, porque quería escribirmás que nada sobre el sufrimiento de la perdida, sobre el amor y la amistad, ylas consecuencias de estas cosas.

Me lo hepasado muy bien escribiendo sobre todo las partes de amor. Que me encantan.

En fin
Aquíos dejo el último capítulo, aun no la pondré como acabada, porque haré un epílogo,si os parece bien. Ya que hay algunas cosas que quiero que sepáis, como ¿Qué fuede Derek? ¿Cuál era la cláusula del contrato de las empresas? ¿Qué fue deDaphne? ¿Dónde quedó Ron? Y algunas otras cosas más.

¡Muchísimasgracias a todas mis queridísimas fieles lectoras!

A los 169comentarios, y a los 300 favoritos.

¡Me habéis hechomuy, pero que muy feliz!

En fin, nosleemos prontito

¡Besos!

Unos mesesdespués de la operación de Derek, la familia Malfoy celebró una gran fiesta decompromiso. En la que no faltó de nada, lleno de champagne, flores, lasexquisiteces más deliciosas y los pasteles más refinados. Todo el mundo acudióaquel día, incluso el ministro y MccGonagall, quien no podía faltar obviamente.

Hermioneestaba más feliz que nunca, después de salir del hospital fueron directos a sunueva casa. Derek corría por todas partes, subía y bajaba las escaleras riendoseguido por Draco, tirando cajas y rompiendo algunos adornos que hacía queHermione se pusiera de los nervios. Aun así, no podía dejar de pensar que erala mujer más dichosa del mundo. Tenía todo y cuanto deseaba.

 

Derekparecía un niño nuevo, jugaba la mayor parte del tiempo con el nuevo integrantede la familia, un perro que parecía un oso pequeño, y solía irse a tomar heladocon Narcisa por las calles de Londres muggle. No necesitó más médicos ymedicamentos, a veces él y Hermione iban a ver cómo iba evolucionando, pero notenían nada de qué preocuparse Derek era alguien completamente nuevo y sano.Draco intentaba pasar la mayor parte del tiempo con ellos, había dejado un parde mudas en casa de Hermione las dos primeras semanas, hasta que aquello acabó.

-Me sientomuy solas a veces. - Susurró ella sobre sus labios. - Sobre todo en esta camatan grande.

- ¿Quieresque pase más tiempo aquí? - Preguntó el haciéndose el tonto.

-No estaríamal. - Sonrió. - De cualquier manera, ¿no tardarás mucho en venir aquí, ¿no?

Dracoacarició su mejilla.

-Vendrécuando lo desees tú, amor. - Dijo con ternura. - Puedo venir hoy mismo si asílo deseas.

- ¿Qué hayde tu madre, Draco?

-Ya se hahecho la idea. - Respondió suspirando. - Es más, quería que me viniera aquí elprimer día.

Hermione sesorprendió.

-Bien. -Susurró al fin con amor. - Puedes venir ya.

-Estabadeseando que lo dijeras. - Respondió él apretándola contra su cuerpo.

Y sebesaron, y se quedaron allí toda la tarde mientras Derek disfrutaba de unatarde maravillosa con la que sería su abuela política.

Hermionetrataba de que Derek viviera una vida plena, la vida que sus padres le dieron aella. Le llenó la habitación de juguetes y otro tipo de cosas para queestuviera feliz, y a pesar de todo aquel tiempo en que pasó en el hospitalsufrió tanto ahora por fin podía sonreír con tranquilidad cuando veía a Dracosentado con en la alfombra haciendo funcionar un tren de juguete que Narcisa lehabía regalado nada más salir del hospital.

Con eltiempo el verano fue acabando y con ello las tardes en la piscina de la casa,los batidos de mango y salidas por la mañana. Con el tiempo Hermione y Derek sefueron acostumbrando a su nueva vida junto a Draco, quien había comenzado atrabajar en las empresas de su padre.

Ella nohabía comenzado a trabajar aún, se quedaba en casa con Derek, enseñándole cosasdel mundo muggle y el mágico, enseñándole a leer, viendo películas y haciendotodo tipo de cosas. A veces cuando Narcisa se llevaba a Derek a pasar los finesde semanas con él, ella ayudaba a Draco con los papeles de la empresa de supadre, se quedaban horas y horas en la cama llenos de papeles y café reciénhecho, y cuando el cansancio los invadía, ambos se entregaban al otro.

-Esto es loque más me gusta de ayudarte. - Le susurró a Hermione abrazándolo bajo lassabanas. - Te echo de menos.

Dracoacarició su mejilla.

-Lo sé. - Lecontestó besando su frente. - Pronto te acostumbrarás.

-No quieroacostumbrarme. - Dijo ella con tristeza. - Podría irme contigo a trabajar losdías en que Derek se vaya con tu madre. - Sugirió.

Dracosonrió.

-Teaburrirías. - Dijo él. - Además, no sé aquí en casa siempre puedes hacer cosas.

- ¿Cómo qué?- Preguntó ella con rabia. - Desde que Harry se fue con Pansy de viaje, yo pasomás tiempo sola que nunca

Dracopareció pensarlo. Al final dijo.

-Buscaremosuna solución, ¿vale? - Ella asintió.

Realmente lemolestaba pasar tiempo sola, que a veces eran semanas enteras, porque Narcisadecidía hacer un viaje a otro país y Derek parecía encantado queriendo ir conella, Hermione no podía quitarle esa felicidad, así que, con mucho pesar, lodejaba ir.

A veces Theovenía a verla, y otras lo hacía Luna, pero pocas veces. Hablaban de cosastriviales y sobre cómo iban las cosas en el mundo mágico, pero jamás de losjamases tocaban el tema de Ginny, ni mucho menos lo ocurrido por aquellostiempos, porque para Hermione estaba más que cerrado, y no quería que latensión volviera a ella. En cuanto a esta pareja poco común, se habían ido avivir juntos y tenían demasiados planes de futuro, algunos tanto descabellados,pero otro realmente hermosos.

En lo que respectaa su mejor amigo y Pansy, no tardaron mucho tiempo en comprometerse, Harryhabía aprendido cosas de ellas increíbles, y ella de él. También comprendió quepor más que quisiera a Ginny jamás dejaría de amarla, no con la mismaintensidad con la que lo hacía con su pelinegra, pero si lo suficiente comopara saber que la pelirroja iba a estar en su corazón durante mucho tiempo.Pansy también comprendió esto último, le costó al principio, pero al finalacabó aceptándolo solo por amor a él.

-Me duele aveces, sobre todo cuando despierta sudoroso y gritando por las noches. - Ledijo Pansy mientras cortaba zanahorias. - Y no sé
¿crees que soy suficientepara él?

- ¿De verdadestas con eso ahora? - Preguntó Hermione. - Te ama, y demasiado.

-Lo sé,pero

-Pero nadaPansy. Harry ha sufrido mucho, muchísimo, todas las personas a las que ha amadose han ido, casi todas
- Dijo con tristeza. - Si a veces se comporta así, esporque tiene miedo de que te vayas a ir

-No me iré.Es solo que
Acepto el hecho que antes de mi hubo otra, y que la amó, y queiban a tener un hijo y se casarían, lo acepto, ¿sabes? Pero a veces es como siel miedo me invadiese y no me dejase pensar con tranquilidad

Hermioneabrazó a su amiga.

-Pronto lavida os dará una alegría, y te darás cuenta que esto que estas pensado ahora,dentro de un par de años no será nada. Piensa con claridad, ¿sí?

Y vaya quele dio una alegría, dos años y medio después Pansy estaba esperando un bebé, unbello varón al que Harry llamaría James. La felicidad de ambos, hacía tambiénla felicidad de Hermione, quien no cabía de alegría.

Hermione poraquellos tiempos aún no había querido poner la fecha de la boda, Draco estabaesperando a que ella lo hiciera, sin embargo, el rubio se estaba desesperandotanto hasta el punto de formar una pelea por nada.

- ¿Qué pasa?- Dijo enfadado un día. - ¿Es que no te quieres casar conmigo o qué?

- ¿Es que loque pasa contigo, Draco? ¿Por qué dices esas cosas?

-Hemosesperado casi tres años, Hermione. ¡Tres! - Gritó rojo como un tomate. - ¿Y teatreves a decir que por qué digo estas cosas?

-Draco,cálmate.

-Nuestrosamigos van a tener pronto a su primer hijo, y nosotros seguimos así. ¿Quéquieres, Hermione? ¡Dímelo, porque no me entero!

A Hermionese le llenaron los ojos de lágrimas.

- ¿Así quees por eso? Draco

-Estoy hartoHermione
- Gritó con rabia. - Harto de esto, somos novios, vivimos juntos.¿Por qué no nos casamos ya? ¿Qué pasa? Dime que quieres
.

 

-A ti. -Dijo con la voz quebrada. - Draco, yo

Este negócon la cabeza enfadado.

-Si hastenido un mal día, no las pagues conmigo
- Intento acercarse a él.

-Para. -Dijo el frío y cortante.

Draco sepasó las manos por el pelo, fue hasta la cama donde había dejado su saco ysalió por la puerta.

-Me voy.

-Draco, no,ven aquí. - Dijo ella limpiándose un par de lágrimas. - No te vayas
Te estásequivocando, hablemos

-Déjame

- ¿Dóndevas?

-Adiós.

Aquella fuela primera pelea fuerte que tuvieron desde el tiempo en que llevaban viviendojuntos. Hermione lloró mucho, ni si quiera ella sabía porque había esperadotanto para poner la fecha, y tampoco lograba entender porque Draco se habíapuesto como lo había hecho, de cualquier manera, daba igual, se alegraba almenos que Derek estuviera fuera de casa, porque había llorado como nunca.

Recordabaperfectamente haberse levantando aquella mañana, haberse dado una duchacaliente y haber tomado café sin azúcar. Draco estaba en el sofá, y parecía notener buen aspecto, sin embargo, estaba tan enfadada que no le importó tirar unjarrón al suelo y romperlo en mil pedazos con tal de despertarlo.

El rubiodespertó al instante, trato de acercarse a ella y pedirle perdón, pero Hermioneestaba tan triste que no fue capaz ni de mirarlo a los ojos.

- ¿A dóndevas tan arreglada? - Preguntó Draco viendo como aquel vestido color cremaresaltaba su figura y sus curvas, y dejaba ver sus largas piernas.

-Tengo quesalir. - Dijo como si nada.

-¿Quieres
quieres que te lleve? - Preguntó él intentando apaciguar las cosas.

-No.

- ¿No creesque ese vestido es demasiado corto?

-No mevengas con eso ahora. - Dijo ella enfadada, mirándolo a los ojos.

Draco tragoen seco al ver lo hinchados que estaban.

-Me voy.

Y así lohizo, y fue a la agencia de bodas. Donde se pasó toda la mañana hablando con laadministradora para preparar las invitaciones. Tenía una lista llena denombres, una lista que había hecho hacía prácticamente un año, pero que sinembargo no se había armado de valor para enviarla.

No contestóa las llamadas de Draco, a ninguna de ellas, que fueron como unas treinta ycinco, lo único que le envió fue un sobre color crema con un sello de losMalfoy, bastante sofisticado.

Draco loabrió con cuidado y cuando leyó lo que ponía se quedó sin habla.

HermioneJean Granger

&

DracoLucius Malfoy

Tenemos el honor de invitarles a nuestra boda, y requerimos vuestrapresencia en la celebración de nuestro matrimonio.

Que se celebrará el día 18 de junio, en la Mansión Malfoy.


- ¿Por quéno me lo habías dicho? - Preguntó Theo sonriendo entrando a su despacho ylevantando el sobre.

Iba a mentir.

-Íbamos aesperar un poco, pero
-Draco suspiró. - Hermione decidió enviarlas.

-Me alegroque por fin haya alguna fiesta que celebrar. - Sonrió su amigo. - ProntoHermione pasará a ser una Malfoy, ¿no estas feliz?

Draco estabaen shock.

-Claro
- Sonrió.- Claro que estoy feliz, por fin podrá ser legalmente mi mujer.

-Toda tuya
- Theo parecía ensimismado en sus pensamientos, incluso parecía más feliz queDraco, quien no podía salir de su asombro.

 

-Me tengoque ir. - Dijo levantándose de golpe.

- ¿A ver aHermione?

Este asintióy salió del despacho lo más rápido que pudo. Y en cuanto piso el suelo de sucasa se encontró con una embarazada furiosa, Pansy no estaba para juegos aqueldía y después de la llamada de su amiga no podía haberse enfadado más de lo queya estaba. Draco trató de calmarla, pero al instante comprendió su error, sugran error y era que no sabía que ellas tenían todo planeado sobre la boda, yque pensaban decirle el día de la boda muy pronto ya que Hermione quería darleuna sorpresa. Se sintió a morir

Aquellanoche intento acercarse a ella, intento abrazarla, pero Hermione no lo dejaba,estaba tan triste y enfadada con él, que sabía que por más que él le dieseabrazos y le hiciese mimos no conseguiría nada, absolutamente nada. Intentoenmendar su error, durante todo los días y las semanas siguientes pero lacastaña estaba empeñada en no dirigirle la palabra, no fue hasta una noche enla que se encontraba sentada con Derek en la alfombra mirando el álbum de fotossobre los viajes con Narcisa.

-Sonhermosos, mi niño. - Susurró Hermione cansada o más bien mareada.

-Lo son. -Dijo con entusiasmo el niño. - ¿Mañana podemos ir a tomar helado? Hace muchoque no salimos. - Susurró el pequeño.

Hermionesonrió.

- ¿A tomarhelado y al cine? - Preguntó acariciando el pelo rizado de su hermano.

- ¡Si! -Gritó feliz.

-Vale. -Respondió ella débilmente. - Pero tendrás que ir a dormir pronto eh

-Antes léemeun cuento, por favor.

Hermione leleyó el cuento y en menos de lo que canta un gallo Derek estaba dormido en suregazo, sin querer apartarse de allí.

-¡Draco! -Gritó como pudo, este apareció rápido a su llamado. - ¿Puedes llevártelo a lacama?

Dracoasintió, llevo rápido a Derek a la cama, y lo arropó lo mejor que pudo, luegobajo para intentar hablar con Hermione quien seguía en la alfombra.

-Ayúdame. -Pidió.

Draco pudosentir lo débil que estaba.

- ¿Estasbien? - Preguntó cogiéndola de la cintura y poniéndola de pies.

-Si
Puedosola. - Dijo separándose de él.

-Hermione. -Le reprendió.

-Draco
-Fuelo último que dijo antes de caer en los brazos de él.

Aquellanoche Draco no durmió nada, Hermione no despertaba y el médico había dicho quellegaría en una hora y no lo había hecho, se sentía incapaz de separarse deella, sobre todo después de lo que había ocurrido semanas atrás

El médicollego, para su suerte era un mago, con un movimiento de varita la despertó,algo desorientada pero despierta al fin. Hizo las respectivas pruebas, bajo laatenta mirada de Draco quien no quiso marcharse de allí, preguntó a la castañacomo se sentía y sus preguntas variaron desde, ¿has tenido mareos? Hasta,¿tomas algún tipo de anticonceptivo?, y por último, le dio una poción quecambio de color nada más tocarla con sus dedos.

-SeñorMalfoy, ¿sería tan amable de dejarnos solos un momento?

Draco lomiró con enfado.

-No.

-Draco
-Pidió dulcemente la castaña.

Eso parecióhechizarlo y decidió salir sin decir palabra.

-Buenoparece que los resultados son correctos y por lo que usted me ha dicho,señorita Granger, he llegado a mis propias conclusiones, en cualquier caso,creo que usted misma debería comprobarlo, ya que siempre puedo equivocarme. -El médico comenzó a recoger sus pociones. - Aunque no creo que me hayaequivocado. - Rio como si fuera un chiste, Hermione negó con la cabeza. - Bien
¿Está usted preparada?

 

-Si
-Susurró Hermione cautelosamente.

-Está ustedembarazada. - Dijo con entusiasmo. - Felicitaciones, señorita Granger, creo queserá un bebé muy saludable. Si me lo permite, me gustaría seguir la evolucióndel pequeño o pequeña, y también ser su médico particular. Le dejó el númeroaquí. Adiós

La castañase quedó en shock.

Al salirDraco se levantó, el médico le hizo una señal con el sombrero y no se despidió,lo único que dijo fue un:

-Felicitaciones,señor Malfoy.

Draco sequedó paralizado, su mente voló y voló durante bastante tiempo, no salía de suensimísmenlo, hasta que sintió como una voz dulce lo llamaba.

-Draco

Él solo seacercó a la cama y la abrazo con fuerza. Ella se apretó a él, sus lágrimascayeron mientras besaba sus labios, le había echado tanto, pero tanto de menosque aquellos besos se sentía como el mismísimo cielo

-Lo siento
no quería hablarte así aquella noche
no me importaba lo de la fecha, me daigual
- Dijo con voz quebrada.

-Shhh
- Lointentó tranquilizar Hermione. - No importa.

-Te amo. -Le dijo él cogiendo su rostro y limpiando con sus pulgares las lágrimas deella. - Y si quieres que sigamos así, seguiremos así
Podemos cancelar lafecha.

-Nocancelaremos nada. - Dijo ella y sonrió. - No querrás que a tu abuela le dé unataque al enterarse de que tendremos un hijo y aun no nos hemos casado, ¿verdad?

- ¿Qué?

-Vas a serpadre, Draco.

Draco sequedó paralizado y su tristeza cambió radicalmente a una felicidad extrema. Nopodía estar más que feliz. Abrazó y besó cuanta piel encontró en Hermione, ledijo que la amaba y amaba una y otra vez durante toda la noche, la vio dormirmientras acariciaba su espalda desnuda y pensó en lo afortunado que era, porquelo era y aquello nadie lo podía cambiar.

Días despuéslas felicitaciones de su familia y amigos no se hicieron de esperar, la alegríaestaba allí donde iba, Draco no podía estar más feliz. Deseaba que fuera unniño, no importaba si iba a ser niña, pero algo dentro de su corazón le decíaque iba a ser un niño.

La boda fuelo más grandioso que alguien pudo esperar, fueron los más prestigiosos magosdel mundo mágico, no todos los días la heroína del mundo mágico se casaba yHera como era de esperar hizo de aquella boda lo mejor que pudo, su alegríaaumento cuando se enteró de que iba a conocer a su bisnieto y que tendría elplacer de cogerlo en brazos.

Y entonceslos días fueron pasando y los meses y con ello el embarazo de Hermione que fueevolucionando bastante bien, entre quejas y cosas como cuando este como una vaca no me querrás
Y llantos interminables,noches en las que se le antojaba algo y Draco corría para ir a buscárselo fueselo que fuera, sin embargo, no le importaba desvelarse a su lado, si aquellosignificaba acompañarla en cada paso del embarazo y ver su evolución

 

ScorpiusMalfoy nació en una noche tranquila, donde su llanto fue lo que lleno dealegría a sus padres. Era algo como perfecto, facciones de su padre, cabellorubio platinado, ojos marrones claros parecidos a los de su madre y una tezblanca característica de los Malfoy. Era los ojos de Hera y Narcisa, elpreferido, Derek por su lado estuvo un poco celoso, pero cambió de actitud pocoa poco, su hermana más que una hermana era como una madre, y para él la llegadade aquel niño fue como un hermano pequeño.

Y lo fuetambién la pequeña, que tres años después llegó a casa de los Malfoy.

La casa dellenaba de niños los domingos, cuando los Potter- Parkison iban a comer, yllevaban a sus dos hijos, James y Albus el más pequeño. Luna y Theo también losiban a visitar los domingos, estos últimos habían decidido irse de viaje antesde pensar en bebes y pañales, querían disfrutar un poco más por así decirlo.

En cuanto alos señores Weasley se hicieron la idea de ver poco a poco a Hermione, quien apesar de todo quiso perdonarles, y ellos aceptaron gustosos al ver que podíancompartir un poquito de su vida con ella. Fue una decisión que la hizodebatirse durante noches, pero, aun así, por amor a su amiga decidió hacerlo yno se arrepentía. Ya que ellos, después de todo, formaban parte de su familia yde su vida.

Respecto aRon nunca más volvió a saber nada de él, desde aquel día en que se despidieronaños atrás en Hogwarts. Algunos decían que vivía muy bien en Rumania y que leencantaba su trabajo, otros decían que tenía una mujer e hijos, y otros que sehabía ido de mochilero por el mundo, pero Hermione nunca estuvo segura de queaquellas cosas fueran ciertas, y tampoco de atrevía a preguntar nada a losseñores Weasley, en realidad poco le importaba, para ella aquella puerta estabamás que cerrada

Acerca deDaphne, ella desapareció completamente de sus vidas, como si jamás hubieraexistido. Años después Draco y Hermione se enterarían de que había muerto en unaccidente automovilístico en el mundo muggle y que, quedo en un estado tangrave que fue imposible hacer algo por ella, por lo que murió dos días despuésde ingresarla.

Sin embargo,quien sí volvió a aparecer en sus vidas fue Blaise, disculpándose por todo loque había ocurrido en el último año en Hogwarts, por haberse separado de Dracoy haber estado de parte de Daphne. El rubio le terminó perdonando y paso a pasofue formando parte de sus vidas como si jamás hubiera ocurrido nada.

Draco notardó mucho en decirle que, para volver a tener las empresas de su abuelo,tenía que casarse con él, pero como ya estaban casados, se excusó diciendo deque lo había tenido todo planeado y en caso en que ella dijese que no, Draco utilizaríaaquello para chantajearla. Hermione pensó en lo loco que estaba como para poderhacer algo así, sin embargo, le amaba tanto que ya poco le importaba.

-Estás loco,¿lo sabes? - Preguntó Hermione preparando el biberón.

-Loco porti. - Dijo Draco con la pequeña en brazos.

Hermionenegó con la cabeza.

-No hayquien pueda contigo, eh.

-Ni el más invencible.- Dijo riendo bajito para no hacer llorar a la bebé.

La castañale pasó el biberón.

-No me puedocreer lo mayor que se ha hecho. - Dijo mirando a Derek en el patio trasero conScorpius de tres años intentando mover la pelota con el pie. - Y tampoco quemañana se vaya a ir a Hogwarts, - suspiró. - le echaré de menos.

-Si ya estasasí, amor, - Draco hizo una pausa para mirarla a los ojos que los tenía llenosde lágrimas. - No me quiero imaginar cuando Scorp se vaya a ir.

-Ni yo. -Dijo ella con la voz quebrada.

Pero fuemenos difícil de lo que creyó despedirse de Derek en el andén 9 ¾ , la mañanase pasó rápido sobre todo en el desayuno al cual vinieron los Potter , y Narcisaquien deseada compartir ese recuerdo con Derek.

Le pregunto cómose sentía, y el pequeño de cabello rizado igual que su hermana respondió quebien, que estaba muy entusiasmado, le dijo que la quería y que la echaría demenos. Hermione le hizo prometerle que se portaría bien, y él entre risas juróque sería el alumno más aplicado, que no se preocupara. Hermione le arregló elcabello, y su chaqueta, le besó la mejilla y le dio un fuerte abrazo.

- ¿Qué consejome das?

Ella pareciómeditarlo con los ojos llenos de lágrimas, como si jamás lo volviese a ver.

-Quedisfrutes de cada momento. - Dijo al fin.

Y lo dejóirse. Y aquel fue el mejor consejo que ella le pudo dar. Pensó en su hermano,en ella y en todo lo que le rodeaba. Había vivido la pérdida, el amor y laamistad, y estaba tan preparada para seguir escribiendo cada capítulo de suvida con mucha más alegría y entusiasmo que el día anterior, sabiendo que dondequiera que sus padres estuviesen estarían tan orgullosos de ella, como ella loestaba de Derek

- ¿Estásbien? - Preguntó Draco abrazándola por la cintura y conectando sus ojos.

Aquellapregunta pareció genérica, como si le preguntase por todo sobre su pasado, ycon una sonrisa en sobre lo labios de él, pudo responder con seguridad y tranquilidad.

-Ahora sí. -Dijo en un pequeño susurro. - Ahora sí, Draco.

-Bien. -Respondió tranquilo besando sus labios con amabilidad.

Nonecesitaron más, aquello lo dijo todo. Fue como dar un respiro después de tantotiempo, fue como un suspiro en invierno, fue lo correcto.

Porque paraDraco así era.

Y al menospara Hermione también

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¡Aquí tenéis el esperado epílogo!

Que decir... que ha sido maravilloso escribirlo. Quise escribir como pequeñas partes de la vida de ellos (las conversaciones), sobre todo la relación de pareja.

Bueno, esto no es una despedida, por que pienso volver y con una nueva historia que estoy preparando, y quizás alguna que otra pareja diferente a los Dramiones que estoy acostumbrada a escribir.

Espero con todo mi corazón que os haya gustado la historia en sí, y que la hayáis disfrutado tanto como yo al escribirla día a día.

Muchísimas gracias a todas aquellas lectoras que la siguieron fielmente, y si hay algún lector, también.

Los comentarios los contestaré ahora.

¡Muchísimos besitos!

¡Nos leemos prontito!

Un último suspiro. - Potterfics, tu versión de la historia

Un último suspiro. - Potterfics, tu versión de la historia

-¿Hay otras posibilidades? ¿Algo más que se pueda hacer?-Preguntó con desesperación la castaña mirando aquellos ojos azules que la observaban con cierta

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2023-02-27

 

Un último suspiro. - Potterfics, tu versión de la historia
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