Una historia para contar - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Una historia para contar

1º-Roja

James Potter esperaba ansiosamente en la plataforma 9 ¾ de King Cross la llegada de sus mejores amigos, Sirius Black (Padfoot), Remus Lupin (Moony) y Peter Pettigrew (Wormtail). Odiaba esperar, pero era superable.

Mientras esperaba, le echó un vistazo a los estudiantes menores. Se veían tan inocentes... como le gustaría a él hacerles alguna bromita para darles la bienvenida al Colegio. Pero, no podía hacerlo. Esto les sonara estúpido, pero James había decidido (después de haberlo pensado mucho durante las vacaciones) que se portaría bien durante el año, lo que sonaba totalmente ilógico porque él era la mente maestra de muchos líos en los que se metían él y sus amigos.

 

Pero, había sólo una razón por la que James se portaría como un mago de diecisiete educado y digno: Lily Evans. Esa chica lo tenía loco desde la primera vez que la había visto en el tren hacia Hogwarts cuando empezaron 1º año, hacía mucho ya. Pero por alguna razón, que él desconocía totalmente (ó quizás no, sólo no quería reconocerlo), Lily lo odiaba.

-¡Prongs!-llamó alguien por detrás de James, que lo hizo salir de sus pensamientos. Se dio vuelta porque ese era su apodo con sus amigos.

Sirius, Remus y Peter venían corriendo con sus túnicas negras del colegio ya puestas y con unas sonrisas de oreja a oreja.

-¡Chicos!-exclamó James alegre, mientras observaba el aspecto de sus mejores amigos. Sirius, como siempre llevaba su pelo negro un poquito largo, tapándole los ojos grises ("Y seductores", hubiese agregado el mismo Sirius). Remus parecía mayor de 17, tenía la cara cortada con grandes marcas y estaba algo canoso, además de verlo cansado. Peter, por otra parte, seguía totalmente pequeño.

-¿Cómo has pasado tus vacaciones, James?-preguntó Remus.

-Muy bien-dijo James, con una pequeña sonrisa. Se agachó y buscó en su baúl algo que lo hacía erguir del orgullo-. Esto es lo mejor que me ha pasado, después de conocer a Evans, claro está... - les mostró un trozo de pergamino enrollado prolijamente.

-Y después de conocernos, ¿verdad, Jamie?-dijo Sirius en un tono algo amenazante.

-Sí, sí, claro
-afirmó fermosamente James. No quería ser golpeado por Sirius.

Sirius le arrebató el pergamino de las manos y leyó en voz alta:

Estimado señor Potter:

Le informamos que por sus excepcionales notas, ha sido elegido entre muchos estudiantes

-Acá hay que aclarar que esos "muchos estudiantes", sólo se refiere a mí-agregó Sirius, a lo que sus amigos rieron, a pesar que Sirius se tomaba muy en serio lo que decía, por lo que volvió a la lectura del pergamino, luego de un suspiro.

-
como Premio Anual de este año, puesto que compartirá y desempeñará con la señorita Lillian Evans.

Las instrucciones sobre sus deberes estarán esperándole en el compartimiento dos del Expreso de Hogwarts.

Le pedimos que se ponga en contacto con la señorita Evans para que los dos se enteren de sus obligaciones.

Repetimos. Lo felicitamos.

Atte. Minerva McGonagall.

Subdirectora.

-No lo puedo creer-dijo Remus, totalmente sorprendido-. Eso quiere decir que...

 

-Estarás con Lily Evans-terminó Sirius-, en otras palabras el amor de tu vida...-agregó pestañando pomposamente.

Los cuatro lanzaron una carcajada.

-Será mejor que subamos al tren ya... dijo Moony, sacándole las sonrisas-. Vamos, no es tan malo volver al colegio, nunca se sabe lo que puede pasar-agregó, optimista, guiñándoles un ojo-. Puede llegar a ser un gran año.

Acomodaron sus baúles en el primer compartimiento vacío que encontraron. que resultó ser el último de todo el tren; mejor, el conductor del tren no se quejaría ni de los gritos, explosiones y/ó quejas de los demás estudiantes.

James acomodó sus cosas y luego se despidió de sus amigos, como quien va a una sentencia de muerte.

-Queridos amigos-dijo en tono solemne-, me iré en busca de mi destino

-De una cama en la que esté Evans, querrás decir
-aclaró Sirius, sin pudor.

-Vete al infierno, Sirius-rebatió James, colorado hasta la punta de su rebelde pelo, Sirius sonrió satisfecho, pero no dijo nada y dejó continuar a James:-. Espero volver sano y salvo. La hora de enfrentarse a la fiera pelirroja ha llegado-y como un hombre de alguna película de aventuras, James salió hacia el primer compartimiento, donde Lily Evans lo esperaba.

Pero Evans no estaba allí.

-Genial-dijo en un tono que decía todo lo contrario-, ¿cuándo llegará el día que ella me tome en serio?-preguntó James en voz alta, era algo que nadie le respondía todavía, ni siquiera Sirius en sarcasmo.

Justo en ese momento, la puerta se abrió.

-¿Hablas solo, Potter? Estás desquiciado-Lily Evans acababa de entrar.

La contempló desde donde estaba: alta, delgada, de larga cabellera roja caoba y ojos verdes brillantes, Lily lo miraba esperando respuesta.

-No, Evans-dijo James, en su tono más egocéntrico, el cual siempre salía a flote cuando ella estaba cerca-. Ensayaba mi discurso para cuando ganemos la copa y decidieras salir conmigo.

-La copa es posible de ganar, pero JAMÁS saldré contigo-dijo Lily, en su tono más amenazador jamás pasará-repitió.

El tren emitió un pitido y comenzó a moverse lentamente.

-Dime lo que hay que hacer, no tengo todo el día-demandó Lily, mirando a James.

-La verdad no lo sé-contestó James, quien decía la verdad por primera vez frente a ella-. Pensé que tú lo sabrías.

-Oh, vamos. ¿Me dirás que el famoso estúpido Potter no sabe que hacer?-preguntó Lily, con sarcasmo.

-Pues
Sí-contestó James, sin parpadear ante esos ojos verdes que lo volvían loco para poder tener más credibilidad.

-Demonios-maldijo Lily y de muy mala gana explicó:-. Lo único que hay que hacer es patrullar en el tren de vez en cuando, decirles a los nuevos prefectos cuál es su deber y nada más. ¿Entiendes?-dijo ella, fríamente.

-Ok, creo, encárgate de los prefectos y yo de las patrullas-dijo James, parpadeando ante la frialdad de Lily.

-Como quieras. Nos vemos luego, Potter-dijo ella con más frialdad. Y dando la vuelta (haciendo que su cabello ondulado se convirtiera en una cortina pelirroja y con fragancia a vainilla), salió del compartimiento como un remolino.

-¡Guau! ¡Qué chica!-comentó James a sí mismo, sonriendo-. Me gustan las que tienen carácter.

Esperó unos segundos y luego empezó a dirigirse al compartimiento de sus amigos. Pero en el camino, se cruzó a alguien, una persona de nariz ganchuda y pelo negro grasiento. Era Severus Snape, el enemigo desde siempre de James.

 

-¡Hola, Quejicus!-saludó James con voz melosa-. ¿Cómo pasaste el verano? Mmm, creo que mal- James lo miró de arriba abajo y comentó:-. Nadie te avisó que era verano y ni siquiera te bronceaste.

Snape lo miró y buscó en su túnica la varita para apuntar a James, recordándole a este que había sido un idiota en dejar la varita en s baúl.

-Este año no te perdonaré, ninguna-murmuró Snape, escupiendo odio en cada silaba, lo cual no era una novedad para James.

-Oh, vamos-dijo James, tratando de no preocuparse a pesar de no tener su varita consigo- no me hagas reír...

Se dio la vuelta para seguir caminando, pero un ruido detrás de él lo paró nuevamente, el ruido fue como si alguien se hubiese desplomado contra el piso de metal del Expreso. Se volvió del todo y se sorprendió al ver a Snape tirado en el piso y a Evans con la varita en alto.

-Lo que pasa es...-empezó ella, obviamente perturbada-es que... él...

-¿Me quiso atacar y tú lo paraste? ¿Me salvaste?-terminó James, sin tragárselo, tenía los ojos abiertos como platos de la sorpresa. Lily Evans, la persona que mas lo odiaba, incluso más que Snape, lo había salvado?

-Sí-dijo ella con altivez, aunque su cara delataba el rojo tomate de sus facciones-, está prohibido hacer magia en los pasillos-se excusó.

Después de decir esto, ella se fue en largas zancadas. James sonrió: había puesto roja a Lily... eso era un avance... El año escolar venía prometedor.

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A/N: Hola a todos! perdon por estar TAAAN desaparecida! es que no he tenido ganas de escribir, porque el problema con la saga es los muchos pedazos que faltaban, asi que habrá muchisimas remodelaciones en torno al fic, como cambios de nombres de capis, escenas agragadas, pero sobre todo mejor escrita de lo que estaba. Ojala sigan leyendo como lo voy arreglando. Besos a todos!


2º- Comienzo atropellado

Lily Evans estaba decepcionada de sí misma. ¿Cómo había podido ruborizarse delante de Potter? Eso es un escándalo. Aunque bueno, ella lo hizo sólo porque estaba en su deber de Premio Anual, ¿verdad? Respiró profundamente, convenciéndose de eso.

-¡Llamando a Lily Evans a Tierra!

Parpadeó rápida y bruscamente para ver cómo sus mejores amigas le pasaban la mano por la cara para cerciorarse de que se encontraba despierta.

-¡Ya basta, chicas!-tiró un manotazo al aire, sonriendo y mirándolas.

Eran mejores amigas desde la primera vez que se habían hablado en el primer viaje de ingreso a Hogwarts. A su lado, como siempre, estaba su confidente Lucy McKinnon. De cabellera larga rubia algo oscura y lacio (aunque originariamente no fuera así), alta, delgada y ojos grandes azules, su mirada siempre tenía un gesto pícaro y era la que la hacía reír en tiempos difíciles.

Enfrente de ambas, Alice Araghon le sonreía a Lily desde su rostro redondo y feliz, enmarcado por su cabello era negro, lacio y algo corto, a la altura de los hombros, y algo más baja que Lily.

Y junto a Alice estaba Louren Bones, la más baja de las cuatro, tenía el pelo largo hasta la cintura, lacio y negro como la noche. Era muy inteligente y siempre tenía una palabra de aliento.

-Bueno, ya que caíste, háblanos de James, ¿qué te dijo esta vez para que tengas esa cara?-le preguntó Louren.

 

-¡Sí! Tienes la misma cara que Black cuando lo golpeo-relacionó Lucy, pensativa.

-Nada-respondió Lily, sabiendo que era la verdad-. Esta vez, por lo menos, él no hizo nada...

Por más amigas que fueran las cuatro, no quería contarles a las chicas lo que había hecho para salvar al estúpido de Potter, porque sabía que se reirían de ella.

-Como no tienes nada bueno que contar-empezó Lucy, algo decepcionada-, pensemos un plan muy maléfico para vengarme del idiota de Black-agregó mucho más entusiasmada y frotándose las manos con gesto maligno.

-Me pregunto porqué será...-comentó Alice con cierta ironía y luego lanzó una carcajada.

Lily se acordaba el porqué su mejor amiga quería vengarse de Sirius Black: a veces se ponía pesado algunas veces, pero a Lucy la molestaba desde el primer día de clases y lo hacia porque ella era la única, aparte de Lily, que no caía en el "encanto" de ninguno de los merodeadores. La cosa fue así: cuando estaban en segundo Sirius decidió que conquistaría a Lucy
y la besó mientras esta le gritaba. Ése hecho, marcó el fin de la paciencia de Lucy y desde ese momento había jurado vengarse, y como este era el último año, Lucy creía que era la única oportunidad que le quedaba...

-Ahora tú estás en la luna-le dijo Lily a Lucy, quien, obviamente, se había perdido en sus planes de tortura.

Todas rieron y decidieron dejar el tema de Potter y Black a un lado por un par de horas.

-Bueno, Lily, estoy aburrida-comentó Lucy-, así que
¿Cuánto le das, entre uno y diez, a James? Más allá que lo odies, tienes que reconocer que es lindo.

-Ehhh-dijo Lily, pensativa. Si había algo que le molestaba, incluso más que Potter, era admitir que era carilindo, suspiró-. Un ocho cincuenta, le bajo puntos por su arrogancia, y por ser tan inmaduro...

-Y blah, blah, ya no sabemos ese discurso
-comentó sin darle importancia Lucy.


Pero Lily no le hizo caso. Pensándolo bien del todo, James Potter no estaba tan mal... con su pelo negro revuelto y su cuerpo de jugador de Quidditch... su nariz que perfectamente contrastaba con su cara... sus ojos castaños que emitían un brillo especial cuando sonreía


"Ohh, Lily, por favor" se dijo a ella misma con desesperación.

-Ahora, usted señorita McKinnon...-dijo Alice en el tono de la severa profesora McGonagall, de Transformaciones.

-Creo que mi puesto peligra. Mmm...-comentó Lucy, después de dejar de reírse-, un nueve, le bajo puntos por sus anteojos...

-¿Y tú, Louren?

-Un diez-nadie se sorprendió al oír eso. Louren siempre había estado enamorada de James, el problema era que Potter no la veía como nada más como una amiga-¿Y tú?-le preguntó a Alice.

-Supongo que un siete, porque si no me novio me castra-todas rieron-y porque es mi amigo, no lo veo como nada más y él tampoco a mí, eso me alegra-cuando terminó, un silencio incomodo las rodeó.

-Bueno, ¿y a Sirius cuánto?-preguntó Alice, volviendo al asunto, sin que su comentario algo desubicado la afectara.

-Un nueve-dijo Lily.

-Un nueve cincuenta-expuso Louren.

-Un nueve setenta y cinco-expresó Alice.

-Uno-apuntó Lucy.

Eso tampoco las sorprendió, Lucy odiaba tanto a Black que no podía admitir que era hot y hermoso.

-¿Y qué me dicen de Remus?-volvió a cuestionar Alice.

-¡¡¡Un diez!!!-dijeron las cuatro juntas. Sin duda, Remus Lupin era el hombre con el que toda chica desearía casarse.

-Pero Remus ya tiene dueña...-empezó Lucy, maliciosamente.

-¡Ya cállate, Lucy!-la cortó Louren. Remus Lupin se le había declarado el año pasado, pero Louren no quiso saber nada. Louren argumentó que ella no lo amaba y por lo tanto, no podían estar juntos. Remus, que no perdió la calma, le respondió que la esperaría toda la vida si fuese necesario. Un tierno, como los que no hay, claro está.

 

-Cuidado, tigresa, guarda tus uñas-dijo Lucy, lejos de molestarse por el tono despectivo de Louren.

Otro silencio, volvió a reinar en el compartimiento del Expreso.


-¿Y qué me dicen de Pettigrew?-terció Alice, tratando de volver todo a su lugar.

Las cuatro lanzaron una carcajada. Peter Pettigrew no era feo, pero era el ser más repugnante sobre la tierra. A pesar que jamás pudieron confirmarlo, las chicas estaban seguras que durante su tercer año, Pettigrew le sacaba fotos mientras se ponían los pijamas y que le miraba el trasero a toda mujer que le pasara por su lado, incluso a McGonagall.

-Un tres-dijo Lily con convicción

-¿Un tres? Eres demasiado generosa, Lils-expresó Lucy-, yo digo que un dos.

-¿Un dos? Eso si es caer bajo, Lu, aún para ti-apuntó Louren, un poco enfadada de que su amiga fuera tan insensible, además que seguía enojada por lo ocurrido hacia minutos atrás-. Yo, un cuatro.

-Yo creo merece-manifestó Alice, dando un silencio de expectación para las demás (a propósito, claro)-que un uno.

Volvieron a lanzar una carcajada.

-Le contaré a tu novio las cosas que dices sobre los merodeadores-le dijo Lucy a Alice, como regañándola. Alice sólo se rió.

Desde hacía ya dos años, Alice estaba de novia con Frank Longbottom, un alumno muy inteligente que había estado en Gryffindor y que había terminado la escuela el año pasado. Estaban tan bien juntos que ya había rumores de casamiento por todos lados.


-Hablando de Frank... me acordé que debía mandarle una lechuza...-entonces salió del compartimiento, con su aire algo distraído de siempre.

-No sé que le preocupa tanto...-comenzó Lucy, una vez que su amiga se fue-. Por mi, jamás le mandaría una lechuza
Siempre pensé que Alice sería la última en caer, ella debería vivir la vida loca, como yo.

Antes que se pudieran reír del chiste de Lucy, alguien contestó desde la puerta del compartimiento.

-Oh, por Merlín, no puedo creerlo, hasta en eso somos almas gemelas, McKinnon-dijo una voz gruesa, pero divertida.

Giraron sus cabezas para encontrarse de lleno con los cuatro Merodeadores a pleno.

-Hola, chicas-saludó cortésmente Remus, haciendo una leve inclinación de cabeza.

-Hola, Remus-respondieron las chicas a unísono, sonriéndole.

-¿Cómo haces para que caigan con eso, Moony?-le preguntó Sirius, anonadado-. A esta altura deberías tener miles a tus pies.

 

-Tú haces lo mismo con cualquier chica-Remus se encogió de hombros.

-Bueno, yo me refería a cómo podías hacer que ellas caigan-señaló a las chicas-. Hasta McKinnon te sonrió.

-Debe ser porque él no tan arrogante como tú, ¿no crees, Blackito?-replicó Lucy, echando fuego.

-Ah, pero si es McKinnon-expresó Sirius con sorpresa falsa, como si recientemente la hubiese visto, algo que solía hacer siempre que Lucy se dirigía directamente a él-. El verano te asentado muy bien...-agregó después de escanearla de arriba abajo con sus ojos grises.

-¡¡¡Cállate, Black!!!-gritó Lucy con ganas de asesinarlo-¡¡¡Ya vete de aquí!!!

-No podemos-negó James, cortando lo que Sirius obviamente le iba a contestar y lo que derivaría en la 5620 guerra mundial-nuestro compartimiento está ocupado...

-¿Y quién lo ocupó? ¿El cuco?-se burló Lily.

-Aunque no lo creas, hay un boggart ahí dentro-explicó Remus.

-Pensé-dijo Lucy, fríamente, echándole miradas asesinas a Sirius-que los merodeadores eran lo suficientemente inteligentes y valientes como para enfrentarse a un simple boggart.

-Bueno, es que con más personas es mejor porque se confunde y no sabe a quién atacar-reveló Remus.

-Con tanta información podrías ser profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras-dijo Louren.

-Gracias-contestó Remus, algo cohibido.

Todos hicieron caso omiso a ese intercambio de Louren y Remus, por a ambos les daría vergüenza. Así que, Sirius retomó la charla.

-Lo que venimos a pedir, señoritas


Se arrodilló e hizo un ademán para que James hiciera lo mismo. Parecía que se le iban a declarar a Lucy y Lily, respectivamente, por eso, ellas se miraron horrorizadas.

-Es que nos ayuden a sacar el boggart...-terminó James.

Remus se tapaba la cara con las manos, negando con la cabeza. Peter escondía una risita. Louren se reía con ganas, aunque en algún lugar de su cabeza, una vocecita le decía que eso era lo que le hubiera gustado a ella que James hiciera para pedirle cualquier cosa. Pero ella sabía perfectamente que a James le gustaba Lily desde siempre y que eso no lo podía cambiar por más que lo quisiera.

-La verdad es que son unos payasos-pronunció Lily.

-Yo sabía que Black era un payaso, pero no que tú, James, le seguías el juego...-dijo Lucy-. Aún así, los ayudaremos, para que no digan que somos tan malas...

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A/N: ¡Hola! Si, ya sé que me tardo en editarlo, pero el fin de año me tiene con las pilas cargadas y entonces edito xD. El capitulo 2 antes iba mas lejos pero decidí que así era mejor. Sigo diciendo: NO LEAN LOS DEMAS CAPIS. Les conviene leer este y el anterior porque estoy reformando TODO. Besos a todos y feliz año 2009 J

3º- La pelea con el Boggart

 

Salierontodos al tropel del compartimiento y se encontraron con Alice que volvía demandarle la carta a Frank. Lily le contó en susurros apresurados lo que iban ahacer y Alice se quedó mirándola sorprendida.

-¿Vas a ayudar a los merodeadores?-le preguntó como si hubiese perdido eljuicio.

-Oh, vamos, Ali-dijo Lily-. A Remus lo he ayudado muchas veces... aparte nosservirá para practicar Defensa...-Alice se encogió de hombros y asintió.

Avanzaron por lo pasillos del tren, hasta llegar al compartimiento de losmerodeadores, que era el último, como de costumbre.

-Aquí-indicó Remus, deteniéndose-. Preparen las varitas. Lo haremos por turnos.

-Está bien-dijeron todos.

-¿Quién te nombró jefe, Moony?-preguntó Sirius con sorna, pero Lucy se diovuelta le dedicó una mirada asesina-. Adelante, Remus-dijo Sirius, totalmente sumiso.

-Bueno
Primero, vas tú, Louren...

Louren se puso delante de todos, con suvarita en alto. El boggart salió debajo de uno de los asientos con la forma encorvadade Severus Snape. Louren siempre le había tenido miedo desde que este se ledaba por hacerle sufrir todo.

-¿Quiénno le tiene miedo a Snape?-preguntó James en forma totalmente lógica.


-¡¡Riddikulus!!-bramó ella, sinperder la calma en ningún momento.

Casi en seguida, el boggart-Snape de Louren, se tropezó para dar a conocer unoscalzoncillos grises muy sucios.

-Tengo un muy buen recuerdo sobre esto-dijo Sirius, divertido.

-¿Esoquiere decir que te gusta verle los calzones a Snape, Black?-Lucy no iba adejar que se le pasara una oportunidad como esa.

Todos lanzaron una carcajada, excepto, claro está, Sirius.

-Ahora te toca a ti, Pete-indicó Remus, tratando de no llorar de la risa yponiéndose serio.

Peter se acercó, y el boggart-Snape, que ya había empezado a pararse, setransformó en la profesora McGonagall gritándole para que prestase atención enlo que hacía, lo cual siempreocurría.

-¡¡¡Riddikulus!!!-gritó.

Inmediatamente se quedó muda y gritaba sin voz.

-¡Alice, tu turno!-llamó Remus.

La boggart-McGonagall hizo CRAC y se transformó en Frank Longbottom, el noviode Alice, con su pelo negro y su postura derecha y delgada, diciéndole queestaban cortando para siempre y que jamás la había amado.

-¡¡¡Ri... ridi... ri... Riddikulus!!!-tartamudeóAlice, entre lágrimas y sollozos.

En ese momento, Frank cambio su posturay empezó a decirle que la amaba y que jamás la iba a dejar.

-¡¡¡Sirius!!!-gritó Remus, bastante feliz que lo del boggart estuviera yendobien.

E inmediatamente, Frank se transformó en un payaso.

-Loveo y no lo creo-comentó Lucy-. ¿El que se hace llamar "el Gran Sirius Black"le tiene miedo a los payasos?

Nosin antes lanzarle una mirada asesina a Lucy, Sirius se encargó de su tanpeculiar boggart.

-¡¡¡Riddikulus!!!-gritó y el payasose transformó en Helen Black, la madre, con aspecto de buitre desnutrido, deSirius. Si había algo que lo calmaba después de ver un payaso, era su madregritando desaforadamente. Eso lo hizo suspirar con tranquilidad y darle unamirada de superioridad a Lucy.

-¡Lucy!-convocó Remus, conteniendo una risa.

La madre de Sirius, de inmediato, se transformó en un hipogrifo.

 

-¿Acaso"La Gran Lucy Señorita independiente McKinnon" le teme a loshipogrifos?-preguntó Sirius con malicia.

-Situvieras una cicatriz del tamaño de una casa en la espalda, no dirías lomismo-contestó Lucy ácidamente.

-Aúnno has estado desnuda conmigo, así que no sé si es verdad. Puedes venir aldormitorio más tarde para que pueda comprobarlo-insinuó Sirius con su voz másmelosa y encantadora.

-Veteal infierno, Black-dijo entre dientes, furiosamente, Lucy. Y agregó:-. ¡¡¡Riddikulus!!!

El hipogrifo-boggart se transformó en Sirius tropezándose, estrepitosamente.

-¡Hey!-dijo Sirius, al verse. Todos, excepto Sirius, otra vez, se rieron.

-¡Lily, ahora tú!-llamó Remus.

El boggart-Sirius se transformó en media babosa... CRAC!... en la madre deSirius devuelta... CRAC!... y siguió pasando por todos, hasta que se detuvo,trasformándose en los padres de Lily diciéndole que era una anormal y queodiaban tener una hija así.

-¡¡¡RIDDIKULUS!!!-rugió Lily,haciendo oídos sordos.

Sus padres se transformaron en Petunia, su hermana, diciéndole que eraperfectamente normal... Ojalá eso si fueseverdad...

-¡James!. Ya nos falta poco-dijo Remus, contento de poder terminar de una vez.

En cuanto James se acercó el boggart, este tomó la forma del cuerpo de Lily enel piso... totalmente inmóvil. Muerta.

James rompió en llanto desesperado y desgarrador, doblándose por las rodillas yabrazando el cuerpo inerte del boggart-Lily.

-Potter... James... yo estoy aquí-dijo la verdadera Lily. No tenía idea ni deque decir, ni como actuar.

James seguía negando con la cabeza y murmuraba cosas como: "no puede ser" ,"muerta
¿pero cómo?", "vuelve, por favor", "Por favor, no" y "Vuelve, te amo".Al escuchar esto último, todos se miraron entre si.

-Padfoot, por favor, sujétalo-rogó Remus.

Sirius agarró James con una fuerza sorprendente, como si no pensara nada y losostuvo para que Remus terminase con el boggart, que se transformó en una lunallena.

-¡¡¡Riddikulus!!!-el boggartdesapareció en una voluta de humo.

Todos se miraron. Nadie podía creer el estado de shock de James, que miraba alvacío, mientras las lágrimas silenciosas caían en sus mejillas.

Lily también estaba en estado de shock, no tenía nada que decir y no entendíanada de nada.

Nadie entendía nada, en realidad.

Lucy agarró a Lily por un brazo, en medio de su propio shock, y la condujo alcompartimiento de ellas seguidas por Alice. Louren, se alejó llorando hacianadie supo dónde.

-¿Por qué James tiene tanto miedo de que estés muerta?-preguntó Lucy, sin podercreerlo.

-¡Lucy!-la reprochó Alice.

-Pero es verdad, Ali, ¿por qué tendrá tanto miedo de verla muerta? ¿Será,quizás, porque la ama? ¿Por qué?-indagó Lucy.

 

-Noempieces, Lu, pareces a ese que le gusta a Lily, el tal Holmes-dijo Alicerefregándose los ojos, cansada.

-Pero,vamos, tenemos que averiguarlo.

-ALouren le dolería saber la verdad.

-Peroya sabe que James muere por Lily-rebatió Lucy.

-No digas esas cosas enfrente de Louren-suplicó Lily, interviniendo-. Seguroque ahora debe estar llorando...

-Yo iré a buscarla-se ofreció Alice.

No hablaron por el resto del viaje. Alice no volvió, tampoco Louren. Pero lamente de Lily seguía trabajando a toda máquina, a diferencia del tren quecomenzaba a detenerse.

¿Podría ser verdad? Todas esas veces que James le había dicho que la quería,que la amaba, ¿eran verdad?

"Vuelve, te amo", ¿sería verdad?

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A/N: Hola a todos! Bueno, acá estaotro capitulo editado!! Por fin, ajajaja, bueno, hoy tengo inspiración, quepuedo decir? Ajajaja. Ok, no les molesto mas, por favor recuerden no leer losdemás capi hasta que los edite. Besos a todos! Ah! Por cierto, subí un nuevofic que se llama amor a segunda vista, léanlo si pueden!




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4º-Otra vez en Casa
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rnCuando el tren se detuvo, Lily salió enseguida del compartimiento para poderrnrespirar, mientras escuchaba a Hagrid, el guardabosque, que llamaba con voz derntrueno a los de primer año. Estaba demasiado sofocada, menos mal que al día siguienternempezarían las clases, porque si tenía que soportar todo lo que había pasadornsin alguna distracción, sería horrible.

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Lilyrncasi podía oír la caminata silenciosa de Lucy detrás de ella, incluso cuando elrnconcepto de caminata silenciosa era eso justamente, silenciosa.
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rnSin prestar demasiada atención a su alrededor, se encontraron con la estaciónrndel tren de Hogsmeade. Caminaron por el sendero que las llevaban fuera de larnestación hacia unos carruajes, aparentemente, sin caballos. Tomaron uno de losrncarruajes más cerca de ellas junto con unas niñas de segundo. No hablaron enrntodo el camino de regreso a la escuela, que para Lily, se había convertido enrnsu hogar.
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rnAl llegara la puerta del colegio, custodiada por cerdos alados, Peeves, el poltergeist, las esperaba con unosrnenormes globos de agua.
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rn-Ni se te ocurra-lo amenazó Lucy, a sabiendas de lo que tenía pensado a hacer.
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rn-Tú, no eres mi jefe, McKinnon, no lo eres, no lo eres-cantó Peeves con sorna.
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rn-Oh, pues ella tal vez no lo sea, pero yo sí lo soy, Peeves-dijo una voz. ErarnSirius, pero se encontraba solo. Su cara destellaba algo de diversión y susrnojos brillaban pícaramente.
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rn-Está bien-aceptó Peeves de mala gana, pero se desquitó arrojándole el globo dernagua a las chicas de segundo con las que habían compartido el carruaje Lucy yrnLily. Las niñas chillaron agudamente y se fueron corriendo hacia el castillo.
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rnSirius puso cara de satisfecho y, sin dirigirle ni una mirada a Lucy, girórnsobre sus talones y se fue hacia el castillo.
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rn-¡Qué raro!-expresó Lucy, a penas Sirius entró al castillo.
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rn-¿Qué?-preguntó Lily, algo desorientada.
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rn-Esto: el hecho que el altanero y patético de Sirius Black se haya ido sinrndecir nada más... quiero decir... ninguna de sus frases que lo hacen sentirrnsuperior... ni las frases que me incomodan.
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rn-Sí, es tan raro como lo que pasó en el tren-acotó Lily.
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rn-¿Todavía sigues con eso?-preguntó Lucy, muy preocupada por su amiga.
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rn-Sí. ¡Cómo para olvidarlo!
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rn-Pues deberías olvidarte, Lils...-le argumentó Lucy seriamente-. No es buenornpara tu salud mental que ya está, por cierto, muy mal y deteriorada...

 

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-Esornes por juntarme contigo-rebatió Lily con una pequeña sonrisa.

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-Porrneso mismo.
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rnLily rió. Lucy siempre la hacía reír hasta los momentos más difíciles.
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rn-Eso está mejor-accedió Lucy, asintiendo con la cabeza, satisfecha.
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rnCaminaron los pocos metros que las separaban del Gran Salón, sintiendo el leverncosquilleo en el estomago que era normal de Hogwarts. Al entrar, Lily miró elrncielo mágico, que era una de sus cosas favoritas en Hogwarts. El cielo erarnhermoso afuera, totalmente estrellado, totalmente mágico.
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rn-Hay que disfrutarlo-le susurró Lucy en su oído-. Es el último año que lornveremos...
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rnLily asistió y bajó la cabeza algo deprimida. Sabía que Lucy tenía razón, erarnsu último año... el último. Simplementernno podía creerlo. Dentro de unos meses, tendría que irse del lugar que habíarnconsiderado su hogar desde quernrecibió su carta de Hogwarts.
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rn-Sentémonos por ahí-indicó Lucy, señalando unos de los asientos finales en larnlarga mesa de Gryffindor, haciendo que Lily saliera de sus cavilaciones-. Porrnaquí siempre se sientan los del séptimo año...
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rn-Es decir,-dedujo Lily- nosotros...
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rnLas dos rieron y se sentaron en sus lugares. Desde allí veían a algunos de susrnprofesores: al gordo, pero buenazo de Horace Slughorn, de pociones; al pequeñornFlitwick, de Encantamientos; a la severa Minerva McGonagall, de Transformaciones,rnque se fue enseguida, seguro a buscar a los de primero... Luego, estaba AlbusrnDumbledore con su larga barba plateada, el director.
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rnAl poco tiempo, cayeron Remus, Pettigrew, Sirius, James, Louren y Alice. Estasrnúltimas se sentaron al lado Lucy, al parecer Louren había estado llorando yrnmucho. En cuanto a los chicos, se sentaron enfrente de ellas.
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rnPoco a poco el Gran Salón se fue llenando de los estudiantes que no eran dernprimer año porque ellos atravesaban el lago en bote con Hagrid.
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rnDe repente, las puertas se abrieron para dar paso a la nueva camada dernestudiantes, unos diez chicos, nerviosos y totalmente pálidos, junto a larnprofesora McGonagall.
rn
rn-Hey, Prongs, recuerdas cómo éramos cuando entramos al colegio?-preguntó Siriusrna James, viendo a los primero.
rn
rn-Sí, Padfoot, éramos inseguros e inocentes...-contestó James, serio.
rn
rnTodos rieron por el comentario porque nadie en su sano juicio creía que James yrnSirius hubiesen sido, alguna vez, inocentes e inseguros. Pronto callaron porquernla profesora puso el clásico taburete en medio con un viejo sombrero sucio yrnraído.
rn
rn-Cuando diga su nombre se acercaran les pondré el Sombrero Seleccionador yrnsabrán cuál es su casa-indicó McGonagall en su tradicional tono autoritario.
rn
rnLos estudiantes nuevos asistieron nerviosos mientras el colegio los miraba,rnexpectante.
rn
rn-Son poquitisimos, no?-susurró Lucy- Qué raro!... Y ahí está la bobita de mirnhermanita-terminó señalando a una niña igual a ella en todo: desde su pelornrubio brillante hasta el mismo tono de azul en los ojos. Parecía una Lucy enrnminiatura con excepción que Lucy en quinto año se había hecho unas mechitas derncolor negro.
rn
rn-Sí, debe ser por ése tipo loco...-contestó Louren a la pregunta, como si nornhubiese escuchado la acotación- ya saben... Voldemort.
rn
rnLas cuatro movieron la cabeza como afirmando y volvieron a concentrarse en la Selección.
rn
rn Todo el salón se quedó callado y espero la canción delrnSombrero, que no tardó en oírse:
rn
rnHola! Soy el Sombrero Seleccionador dernHogwarts
rnY no podrás engañarme. Sólo yo sé a qué casa perteneces.
rnY créeme jamás he fallado,
rnincluso contando la vez cuando seleccioné al joven Sirius Black,
rnaquí presente, para Gryffindor...
rn

rnEn ése momento todos voltearon hacia Sirius, quién no había puesto cara surnhabitual cara de altivez por ser mencionado en la canción del Sombrero .
rn
rnLas cuatro casas son: Gryffindor, Ravenclaw,rnHufflepuff y Slytherin.
rnCada una tiene sus maneras y pasaré a contarlas:
rnSerás de Gryffindor si eres valiente y audaz,
rnEstarás en Ravenclaw si eres sabio e inteligente,
rnÓ en Hufflepuff si eres honesto y justo.
rnTal vez estés en Slytherin dónde habitan los ambiciosos.

 

rnrnAsí quernahora pruébame!
rnY recuerda que por más diferencia que haya,
rnTodos debemos estar unidos ahora
rnPorque se acercan tiempos difíciles y oscuros.

rn
rnTodos aplaudieron de pie la canción del Sombrero, pero hablaban de lo que habíarndicho.
rn
rn-Este Sombrero está loco-declaró James, mirando a la mesa de Slytherin conrndesprecio, donde Snape no estaba-. Si él piensa que yo me voy hacer amigo de Quejicus... ó de algún Slytherin...
rn
rn-Tienes razón, amigo-accedió Sirius.
rn
rnY empezó la selección:
rn
rn-Blink, Sabrina!
rn
rn-Ravenclaw!
rn
rn-Dickens, Fabrizio!
rn
rn-Slytherin!
rn
rn-Ebens, Ronald!
rn
rn-Slytherin!
rn
rn-Flowerman, Diana!
rn
rn-Gryffindor!
rn
rn-Hall, Stuart!
rn
rn-Ravenclaw!
rn
rn-Lavige, Aphril!
rn
rn-Gryffindor!
rn
rn-McKinnon, Emma!
rn
rnVieron como la hermanita de Lucy subía al taburete y el sombrero le cubría losrnojos.
rn
rn-Hey, McKinnon-empezó Sirius-. Esa es tu hermanita?
rn
rn-Sí-contestó Lucy con desafío, mirando a su hermana y rogando que no entre enrnGryffindor-Por qué?
rn
rn-Porque si tú no me quieres... empezaré a tratar con tu hermana...
rn
rn-Pervertido! Tiene sólo once!-gritó Lucy, susurrando.
rn
rn-Lo sé-dijo Sirius, luego agregó meloso:-. Pero recuerdo que tú me diste unrnbeso con sólo once...
rn
rn-Yo no te di ningún beso!-bramó Lucy, fuera de sus casillas, mientras enrnsombrero gritaba "Gryffindor!" para Emma-. Oh, no!
rn
rnLa selección siguió:
rn
rn-Pedsaon, Christian!
rn
rn-Hufflepuff!
rn
rn-Stevens, Mary!
rn
rn-Gryffindor!
rn
rn-Verné, Rosa!
rn
rn-Hufflepuff!
rn
rnCuando Rosa Verné se sentó en la mesa de Hufflepuff, Dumbledore se paró.
rn
rn-Bienvenidos a los nuevos y a los viejos bienvenidos nuevamente arnHogwarts!-anunció-. Sólo tengo dos palabras antes de comenzar nuestro banquete:rnQué Comida!.
rn
rnDespués de haber dicho esto los platos se llenaron con comida: empanadas derncarne, jamón y atún; tartas de los mismos sabores; pollo asado con ensaladarnrusa; asado con ensalada de lechuga y tomate; matambre; y por último tarta dernYorkshire.
rn
rnLa comida sonaba muy rara, es decir, Lily sabía los nombres de las ricasrncomidas porque un año, cuando ella todavía no había entrado en Hogwarts, con surnfamilia se había ido de vacaciones a Argentina, pero por qué servían eso?
rn
rn-Lily, sabes que es esto?-dijo Lucy, mirando las empanadas.
rn
rn-Se llaman empanadas, son muy ricas-respondió ella, pero, al ver que Lucy larnmiraba asombrada, agregó-. Te acuerdas que te conté sobre mi viaje a Argentina?rnBueno todo es comida de ése país excepto la tarta de Yorkshire...
rn
rnComieron sin más interrupciones. La verdad era que la comida era muy rica.
rn
rnPor alguna razón, los merodeadores permanecieron muy callados durante la cena.rnEse comportamiento no era digno de ellos, conociéndolos ya hubiesen hechornalguna maldad ó hubiesen estallado algo.
rn
rnLuego aparecieron los postres: helado de muchos sabores; ensalada de frutas yrnduraznos con crema.
rn
rnCuando terminaron con los postres, Dumbledore se volvió a parar:
rn
rn-Bueno, ahora que hemos comido, supongo que querrán saber porqué comimos esto.rnLa verdad es que viajé por Sudamérica este verano y me ha llamado la atenciónrnla comida de Argentina, sólo eso... Ahora, hay que ponernos serios y explicarrnciertos temas...
rn
rn"Como ustedes saben el mago tenebroso que se hace llamar Lord Voldemort no esrnun loco cualquiera. No. Es un mago ciego por el poder que lo único que lo puederndestruir es la unión, la amistad y el amor porque son sentimientos que él nornconoce...
rn
rn"También se rumorea que empezó a reunir seguidores. No es un rumor es verdad.rnLo único que quiero aclarar en esto es que debemos estar más unidos que nunca yrnno pelear porque así él nos debilitará y ganará...
rn
rn"Ahora vayan a dormir... excepto Potter y Evans, necesito aclarar algunosrnpuntos con ustedes...
rn
rnLily se encogió de hombros ante la mirada de sus amigas, al igual que James.rnLuego, los dos fueron con el profesor mientras todos salían del Gran Salón.
rn
rnHabía llegado la hora final para Lily, lo más seguro era que no sabían dondernestaba Snape y ella tenía la culpa...
rn
rn-Se estarán preguntando que es lo que tengo que decir, no?-dijo Dumbledore,rncuando ellos llegaron-. Bueno, es para mostrarles donde dormirán siendo premiosrnanuales.
rn
rnLos condujo hacia la torre de Gryffindor, pero en vez de entrar a por la Dama Gorda se pararonrnen frente de otro retrato de un viejito dormido sobre un sillón revestido dernrojo y dorado.
rn
rn-William! Despierta!-dijo Dumbledore al retrato.
rn
rn-Qué pasa, Albus?-respondió el viejito con voz de dormido.
rn
rn-Ellos son Lilian Evans y James Potter, los premios anuales de este año-losrnpresentó Dumbledore con William, quien hizo una pequeña reverencia a cada uno-.rnChicos, él es William.
rn
rn-Mucho gusto-dijeron en unísono.
rn
rn-Los dejo con Will. Buenas noches a todos-anunció Dumbledore.
rn
rn-Buenas noches, profesor-dijeron los tres.
rn
rn-Bueno, deben elegir una contraseña para poder entrar, no?
rn
rn-Ah, que te parece,...-dijo James- Travesura realizada!
rn
rn-Bien... bien-aceptó Will, dejándolos pasar.
rn
rnUna hermosa sala dorada y escarlata se extendía delante de sus ojos conrnsillones, una biblioteca pequeña y hasta un mini-bar.
rn
rnHabía dos puertas Lily tomó la de la derecha y James la de la izquierda.
rn
rn-Buenas noches-se dijeron mutuamente.
rn
rnLily descubrió que era la misma habitación que había tenido durante seis años,rnpero sólo que era para ella.
rn
rnAhora se quedó pensando acostada en su cama en porqué no había cuestionado nadarnde lo que había hecho Potter en los últimos minutos...
rn
rnEmpezaba a gustarle?... Entonces eso significaba el Apocalipsis.
rn
*-*-*-*-*-*
A/N: Bueno, este es el ultimo capi editado. Porque los demás están bien en el modo que están. :) Al principio (cuando escribi esta historia) No sabía que iba a tener dos secuelas y una mas que no esta ni siquiera escrita. Asi que , merecía un comienzo mejor escrito, por eso mismo edite todo.
rn5º- En la Clase de Pociones

Luego de una buena noche de sueño sin pensamientos sobre Potter, Lily selevantó temprano para su último primer día de clases en Hogwarts. Se bañó,vistió y bajó al Gran Salón donde las chicas estarían. Al llegar, no las vio,así que las esperaría, entonces comenzó a comer sola. Pero las chicas nobajaron. "Deben estar tratando que Lucy se despierte" pensó, lo cual era unafastidiada tarea.

Entonces, se encaminó sola hacia la primera clase del día, según decía elhorario que le había dado McGonagall: pociones. Pociones no era de sus materiasmás preferidas, pero el profesor Horace Slughorn la consideraba muy buenaestudiante, por más que no descendiera de una familia de magos. Ella preferíaEncantamientos porque, además de gustarle, no le costaba mucho.

Al llegar a la mazmorra donde Slughorn impartía clase, vio que las chicas aúnno habían llegado. Empezaba a preocuparse por ellas: ¿Qué habría pasado con laschicas?... Escuchó risas detrás de ella. Se dio vuelta. Potter, Sirius, Remus yPettigrew hablaban muy animadamente con Lucy, Louren y Alice.

-Ah, hola, Lils...-saludó Lucy cuando la vio. Ella venía hablando divertida conPotter.

-Hola, chicas-gesticuló Lily, con voz dura y fría, al igual que su cara, nadaque ver con la que ella tenía-. Hola, chicos. La están pasando bien?

Las chicas y los chicos se miraron, sorprendidos. Y ese tono de voz y la cara?Pero no hubo tiempo para reclamar el tono de voz ó su cara porque, en esemomento, el profesor Slughorn abrió la puerta de la mazmorra, para que sualumnado entrase.

Una vez que todos tomaron sus habituales asientos (los merodeadores juntos, laschicas juntas y el grupo de Slytherin juntos, Lily, por otra parte, se sentó enel primer asiento sola, ni siquiera sabía porqué lo hizo), Slughorn llamó alsilencio.

-Antes que nada,-dijo Slughorn- bienvenidos al último curso de Pociones queharán en Hogwarts...

"Bueno, basta de melancolía... hoy trabajaremos de a dos...

El ruido de sillas empezó oírse, por lo que, Slughorn, llamó al orden una vezmás.

-Esperen... yo no les dije ni la poción que haremos, ni con quien haránpareja...-Un murmullo de disconformidad recorrió la mazmorra- Esperen quebusque la lista y les diré con quien lo harán...

Buscó la lista del curso revolviendo por doquier en su escritorio hasta que loencontró. Un trozo de pergamino arrugado, viejo y todo mohoso.

-Cuando diga su nombre se irán acomodando en los asientos. Araghon... Alice,no?... con... Severus Snape...

La cara de odio que puso Snape al ver con quien haría pareja, no era nadacomparado con la cara que puso Alice. Los dos agarraron sus cosas de mala ganay sentaron en el segundo banco que estaba detrás del escritorio del profesor,que estaba desocupado. Sin prestar atención alguna a las caras de Snape yAlice, Slughorn prosiguió con su lista:

-Bellatrix... con Pettigrew... Louren con Remus...-la cara de Remus fue detotal felicidad-Avery con Nott... Sirius harás pareja con...

"Que sea McKinnon, por favor, Dios, que sea McKinnon" pensaba Sirius.

-Harás pareja con la señorita Evans... y como son los únicos que quedan, Jamesy la señorita McKinnon...

Las dos "parejas" se ubicaron una lejos de la otra, y el profesor señaló elpizarrón.

-Esa es la poción-dijo Slughorn, agitando su varita y apreció una lista deingredientes y como prepararla-. La poción Multijugos. Quién me puede deciralgo al respecto?

Las manos de Lily y Remus, ya acostumbrados a eso, se levantaron en el aire.

-A ver... señor Potter...

James pareció salir de su trance habitual en todas las clases y miró alprofesor.

-James, dime, qué es la poción Multijugos?

-Mmm-dijo James, pensativo-. Es una poción capaz de transformar a una personaen otra...

-Muy bien, James, diez puntos para Gryffindor. Ahora, empiecen, tienenexactamente una hora y media para realizarla...

Pronto los alumnos empezaron a sacar sus útiles, todos, excepto, Lily y Sirius,que parecían muy enojados.

-Qué necesitamos?-preguntó Lily, tratando de empezar a hacer el trabajo.

-Mucha suerte-respondió Sirius, observando la mesa donde Lucy y Jamestrabajaban, animadamente.

-Cómo dices?-inquirió ella, otra vez, confundida.

-Que necesitamos suerte-contestó Sirius, sin dejar de mirar a esa mesa- paraque a mí me preste atención McKinnon y que a ti James acepte que gustas deél...

-Yo no gusto de Potter, Sirius-contestó Lily, no muy convencida de lo que habíadicho. Realmente no le gustaba?

-Sí, como digas, Lily-dijo Sirius, sarcástico, desertando su postura de vigilarla mesa de James y McKinnon, y ahora miraba a Lily-. Me vas a decir que la caracon la que nos saludaste esta mañana era de enojada, porque las chicas no tehabían avisado dónde estaban? " tal vez tu cara de algunos minutos atrás eranpor mí?

-Este... bueno... yo...-empezó Lily, sabía que Sirius tenía razón porque ellaestaba pensando en eso también.

-Si tú admites que te gusta James, te juro que no se lo diré, yo admitiré quiénme gusta..., pero jura no decírselo...

-Sirius,... me... gusta... Potter-dijo Lily, armándose de coraje, depuse detodo, con alguien se tenía que desahogar porque si lo hacía con las chicas nopodría: Lucy le creería, pero se burlaría de ella; Alice no le creería;Louren... Louren!!! Ella no se lo perdonaría jamás... Nunca...

-A mí me parece que es más que eso-opinó Sirius y agregó:-. Como sea... puedeshacer algo para que McKinnon... qué te pasa?

Lily de repente se había puesto pálida. No podía hacerle eso a una amiga... nopodía...

-Profesor!-llamó Sirius, nervioso-. Profesor Slughorn!!! Algo le pasa a Lily!!!

Lily ya no sólo estaba pálida sino que se había caído de la silla donde estabasentada, alguien la había atajado, pero ella no sabía quien era.

-No te preocupes, Lily, ya vas a estar bien-decía la voz de Sirius, asustado.

Ella ya no veía a nadie tenía la vista totalmente nublada, sólo escuchabamuchos ruidos... voces que decían algo sin sentido para ella...

Pronto se quedó sin fuerzas y cayó en brazos de quien la sostenía.

*****

-Qué le hiciste, Black?

-Yo no hice nada, McKinnon, así que no me culpes. Estábamos hablando y, derepente, se empezó a desmayar...

-Alguien no se puede empezar a desmayar, idiota...

-Basta, chicos!!! Si no Madame Pomfrey nos echará de la enfermería...

-Si, Louren, tiene razón...

-Te pasa algo, James? Estás muy callado...

-No, no es nada, Ali..., en serio.

Lily escuchaba acostada, sin reconocer ninguna voz, pero sabiendo que eran laschicas y los merodeadores. Ahora trataba de recordar que hacía allí... hablabacon Sirius de James y Lucy... hasta que se acordó de Louren... y se desmayó...

Abrió los ojos. Las chicas y los merodeadores estaban allí.

-Lily!!!-dijeron todos a unísono cuando la vieron despierta.

-Cómo te sientes?-preguntó Sirius, sintiéndose un tanto culpable porque élhabía sacado el tema en Pociones.

-Mejor-respondió Lily, tratando de levantarse. Todo le dio vueltas, así quedesistió.

-Supongo que debemos ir,-dijo James, preocupado- ahora que despertaste, MadamePomfrey no nos querrá aquí...

Los merodeadores, saludaron y, luego, se fueron dejando a Lily con las chicas asolas.

-Lucy, me ayudas?-pidió Lily, mostrándole la almohada para que se le acomodase.

Lucy se acercó hasta la cama de su amiga y empezó a acomodar la almohada.

-Necesito que me hagas un favor...-comenzó Lily, tapándose la boca para queAlice y Louren no la vean- Vete con Alice, porque debo hablar con Louren...

-Yo lo hago-expuso Lucy, adoptando la misma forma de Lily para hablar-. Siluego me cuentas...

-Hecho-aceptó Lily.

-Alice,-expresó Lucy, reincorporándose- qué te parece si nos vamos a lalechucería para escribirle a Frank...

-Sí!, vamos-aceptó con entusiasmo, Alice.

-Lau, quédate para hacerle compañía a Lily-indicó Lucy.

-Adiós, Lils. Nos vemos luego...-saludaron las chicas, cerrando la puerta ydejando solas a Lily y Louren.

-Lau, debo decirte algo...-empezó Lily, sin rodeos. Debía contárselo antes deque se entere y se enfadase con ella...

-Qué, Lils?-preguntó Louren.

-A ti te sigue gustando Ja... quiero decir... Potter?-dijo Lily, intentandoparecer casual.

-Sí-contestó Louren, frunciendo el entrecejo, sin saber a qué quería llegar suamiga.

-Que pasaría si te dijese que me gusta Potter...-apuntó Lily, intranquilizada.

Lily miró a los ojos negros de Louren, seria y preocupada por como se lotomaría, pero ella comenzó a reír.

-Jajaja... cómo me haces reír!... serías buen comediante... Ay, Lils-dijoLouren, creyendo que era una broma y riéndose como una maniaca-. A ti jamás tepodría gustar James... ni siquiera parecerte lindo... si tú lo odias...

-Lau... no es una broma...-Louren paró de reír y vio que su amiga estaba seria-Me gusta James Potter.

-No puede ser-dijo Louren, negando con la cabeza, sin atrevérselo a creer-. Meestás haciendo una broma, verdad?-Lily se puso más sombría y , a la vez triste,y negó con su cabeza- CREÍA QUE ERAS MI AMIGA!!! COMO PUDISTE HACERMEESTO???!!! ME HABIAS JURADO QUE LO ODIABAS!!! QUE JAMÁS LE PRESTARIAS ATENCIÓN!!!

Louren salió de la enfermería como un huracán y dando un portazo. Lily, porotra parte, se quedó allí desdichada, llorando.

¿Cómo se enfrentaría a Louren de ahora en más? Una voz en su cabeza le dijo: "Loúnico que te queda ahora es llorar, Lils, Llora, llora, mañana será un díanuevo".

6º- Amigas en contra

A la mañana posterior, Lily salió de la hospital sola y muy triste. Aún nohabía podido borrar de su cerebro los eventos de la noche anterior. Ahora,debía ir a Transformaciones y no sabía como reaccionar ante sus amigas. Al mismotiempo, con Lucy, no habría ningún problema: ella siempre estaba de su lado,pero con Louren, no sabía que hacer. Seguro, que Alice estaría con Louren, perotambién con ella. Lily no recordaba haberse peleado con Louren nunca. Y cuandoes nunca es nunca. Con Lucy se había peleado más de una vez, pero eran de esaspeleas que no duraban más de un minuto. Por otra parte, con Alice tampocopeleaba, pero de vez en cuando Alice metía la pata con lo que decía y Lily laretaba.

Ya en el corredor de el salón de Transformaciones, se dio vuelta al oír quealguien la llamaba:

-Lily!-Era Sirius, que, extrañamente se encontraba solo- Cómo te sientes? Fui ala enfermería y Madame Pomfrey me dijo que ya te habías ido...

-Sí,-contestó Lily- me dio el alta esta mañana...

-Vamos juntos a Transformaciones?-preguntó Sirius.

-Está bien, Sirs-respondió Lily, encaminándose con Sirius a la sala dondeMcGonagall impartía clase-. Donde esta tu novio?-preguntó ella, refiriéndose aJames.

Sirius la miró como si no entendiese nada. Lily le lanzó una miradasignificativa y él se rió con su sonrisa perfecta, que hacía caer a cualquierchica (Lily no estaba incluida).

-Tú hablas de mi hermano de alma-dijo Sirius- James. Ahora si interesa saberdonde esta tu amado, no?

Lily lo fulminó con la mirada. La verdad era que Sirius tenía razón, pero noquería dársela.

-No hace falta que me mires así, Evans...-le reprochó Sirius- yo no le piensodecir nada a James sobre tus sentimientos...

-Si lo haces eres hombre muerto...-contestó Lily, seria, aunque en realidadtodo el asunto de hablar con Sirius la hacia estallar de risa y mucho, dentrode su patética vida.

-Sólo prométeme algo, Lily...-le dijo cuando estaban llegando al salón deTransformaciones.

-Sí, lo que quieras...

-Si James y tú se casan y tienen hijos...-al ver que Lily ya abría la boca paraprotestar, agregó:-Sólo dije que "si se casaban"-aclaró usando las comillas consus dedos- puedo ser el padrino de bodas y padrino de su primer hijo?

Lily se rió, pero le contestó:

-Si, Sirs, como digas-le respondió en tono irónico.

Cuando llegaron a el salón, Lily vio a las chicas sentadas en los primerosbancos. Se había estado riendo tanto con Sirius que no se había dado cuenta debuscarlas. Pero las chicas no daban señal de haberla visto. Ella se acercócautelosamente, diciéndole a Sirius que lo vería después.

-Hola, chicas-saludó.

Ellas la miraron y le dirigieron una mirada fría. Ella observó a sus amigas:Louren tenía los ojos rojos de tanto llorar, pero la miraba con odio; Alice lamiraba indiferente; y Lucy la miraba con una mirada de odio peor de la que leponía a Snape.

-Cómo-preguntó Lucy en un tono frío y con cara de pocos amigos- te atreves ahablarnos?

-Pensé,... pensé...-titubeó Lily, sin poder creerlo. Lucy, Louren y Aliceestaban en contra suyo.

-Evans, no le causes mas tristezas a Louren-pidió Lucy de mala manera-. Vete...vete... y olvídate que alguna vez fuimos amigas las cuatro...

Lily se quedó allí mirándolas, las tres se dieron vuelta e hicieron como si laconversación con Lily jamás hubiese existido porque se pusieron a hablar deotra cosa. Con los ojos llorosos se fue al último asiento libre al final delsalón, tapándose la cara con las manos y dejando las cosas, sin darse cuentaquienes eran sus compañeros de banco.

-Qué pasa, Lily?-preguntó la voz de Remus a su lado.

Lily levantó la cabeza y vio a todos los merodeadores sentados a su lado conexpresión preocupada.

-Nada-contestó Lily.

-Oh, a mí no me vengas con un "nada"-dijo Sirius- porque no te creo... Tepeleaste con las chicas?

Lily miró a Sirius. Por qué y cómo lo había adivinado?

-Sí-dijo Lily.

-Bueno, son cosas que pasan...-le informó Remus, poniendo su mano en el hombrode Lily en señal de apoyo- creo que será mejor que esperes que se les vaya unpoco el enojo y luego hablar con ellas civilizadamente...

-Cómo?-preguntó Sirius, exasperado-. Sin peleas en el barro, ni nada?

Todos rieron por el comentario de Sirius, excepto él mismo, por lo que pusoexpresión de un niño caprichoso.

-No tienes remedio, Padfoot, amigo-comentó James, poniendo su brazo en elhombro de un enfadado Sirius.

-Si quieres, Lily, te puedes quedar con nosotros hasta que las cosas seenfríen...

A todo el mundo le sorprenderá cuando diga esto, pero el que dijo eso fue JamesPotter. Nadie se opuso, es más le daban la razón a James. Lily lo miróextrañada, pero respondió:

-Gracias, James.

Ese agradecimiento sonaba tan raro como el hecho de que Snape se lavaradecentemente el pelo. Pero no hubo momentos de réplicas, en ese momento laprofesora McGonagall entró en salón:

-Buenos días, alumnos-saludó.

-Buenos días, profesora-contestaron sus alumnos.

La profesora les entregó un conejo, bastante crecido, a cada uno paratransformarlo en un elemento (aire, tierra, fuego y agua). Después de escribirdifíciles cálculos y anotaciones, empezaron con su trabajo. A nadie realmentele iba bien con su labor. Todas las tareas se estaban dificultando: el conejode Peter se hacía caca a cada rato, por lo que no le daba tiempo a él de limpiary prepararse para transformarlo; el animal blanco de Remus ya había tomado uncolor dorado, por las llamas, pero le faltaba mucho; las chicas también teníansus problemas: sus liebres se iban a cada rato de su lugar y corrían paraatraparlas; Lily miraba al animal que tenía enfrente, cerraba los ojos ypronunciaba el hechizo, cuando abría los ojos el conejo seguía igual. Por otraparte, los conejos de James y Sirius estaban recibiendo caricias desde elregazo de cada uno.

La profesora McGonagall se acercó donde ellos practicaban con una libreta en lamano y se dirigió a Remus:

-Muéstreme, señor Lupin-dijo con tono afable, ya que le tenía mucho cariño alchico.

-Elementi!-gritó Remus.

Su conejo rápidamente tomó color marrón tierra y empezó a tener un poco detierra entre el pelaje. McGonagall usó el contrahechizo y la liebre tomó suestado actual.

-Muy bien, Lupin-dijo satisfecha- Tienes un nueve. Deja el conejo en su jaula ypuedes retirarte.

El siguiente fue Peter: se puso tan nervioso que su conejo explotó en llamas,expresiones como "mató al conejo" y "no hará más caca", fueron escuchadas juntoa las risas. La profesora le puso un cuatro y Peter se marchó de la sala. Fuemuy generosa.

Luego vino el turno de Sirius, quien no había cambiado su postura de arroganciaacariciando el conejo.

-Señor Black-llamó la profesora, irritada.

-Dejémonos de formalidades, Minerva-dijo Sirius, poniendo su sonrisa perfecta,que ocasionó varios suspiros en el salón.

-Si no quiere perder puntos para Gryffindor, señor Black, muéstreme lo quepuede hacer...

Sirius puso los ojos en blanco, sacó su varita, se peinó y murmuró el hechizo.La liebre de él se transformó en llamas y luego tomó su forma original. Siriusfue aplaudido por todos, menos por la profesora y Lucy, quien lo miraba conodio. Cuando Sirius terminó de tirar besos por doquier, la profesora anunció:

-Black, tienes un diez y diez puntos para tu casa-al ver que Sirius aún tirababesos, agregó:-. Y ya déjate de alardes... te puedes ir ya... Potter es tuturno-anunció-. Espero que lo hagas bien...

James puso a su conejo en la mesa y se pasó los dedos por el pelo paradespeinarlo aún más. Más suspiros, menos de parte de Lily, Lucy y McGonagall.Sacó su varita de la túnica y pronunció:

-Elementi!

Su liebre se transformó en agua rápidamente y después tomó su forma devuelta.

-Perfecto, Potter-dijo la profesora-. Un diez y diez puntos para Gryffindor...te puedes ir...

James salió del salón, dejando atrás los cuchicheos de la chicas. Al salir seencontró con los merodeadores.

-Y, Prongs?-preguntaron a unísono.

-Un diez al igual que Padfoot y diez puntos para Gryffindor...-contestó James.

-Eso significa que podemos perder veinte puntos sin sentirnos culpables-dijoSirius, sonriendo.

-Nos vamos?-preguntó Peter.

-No. Debemos esperar a Lily...-contestó James.

-No lo ves, Pete?-inquirió Sirius, como si fuese lo más obvio del mundo-. Elpequeño Jimmy siente mariposas por la señorita Evans y debe esperarla porque esun caballero... y ahora será llamado el caballero Jimmy...

Remus y Sirius rieron. Peter se quedó perplejo, como si no hubiese entendido niuna palabra de Sirius. James estaba lleno de cólera:

-La próxima vez que digas algo relacionado con ella...-amenazó James, enojado.

-Me...-empezaba a replicar Sirius, pero no pudo. Una persona de cabellosrojizos y ojos verdes brillantes y llorosos irrumpió en la escena.

-Qué pasó, Lily?-dijo Remus acercándose a Lily, sutilmente.

-Nada-contestó ella, llorando. Al ver que ninguno de los merodeadores lecreían, añadió:-. La profesora McGonagall me puso un seis por no haber podidohacer nada con el conejo...

-En eso te podemos ayudar-ofreció Sirius, preocupado por su amiga-. James y yote podemos ayudar en Transformaciones.

-Gracias, chicos-dijo Lily, realmente agradecida-. Por lo menos me ayudan másque las chicas...

-Qué te hicieron esta vez?-preguntó James, enfadado con Lucy, porque la conocíaperfectamente y sabía que no era capaz de hacer eso a Lily.

-Cuando fue mi turno-contó Lily-, me empezaron a abuchear...

-Deben estar muy enojadas-opinó Peter.

-No importa lo que le hayas hecho...-dijo Sirius- no queremos saberlo... seguroque fue una pelea tonta...

-Bueno, vayámonos al Comedor...-dijo Remus-antes que ellas salgan... en algúnmomento podrás arreglar tus problemas con ellas, Lily... pero por ahora serámejor que no hables con ellas...

-Gracias, chicos-repitió Lily, la verdad era que jamás había pensado que losmerodeadores la ayudarían con ese tipo de problemas.

-Vayamos al Gran Salón...-dijo Sirius- me estoy muriendo de hambre...

Los cinco juntos se encaminaron al Gran Salón riéndose de Sirius. Lily se reía,pero en su cabeza un pensamiento rondaba, esto significaba que entablaría unarelación amistosa con los merodeadores?. El resto de la tarde transcurriónormalmente con muchas payasadas de Sirius. Al llegar la noche, Lily se fue adormir muy tarde para no tener que cruzarse con las chicas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7º- Así es la vida.

Luego de una jornada de sueño reparador, y el sol dándole de lleno en su cama,James se levantó temprano de su cama en su dormitorio. Ayer había sido el mejordía de su vida, desde la primera vez que había entablado una relación amistosacon los merodeadores, había podido estar con Lily Evans sin pelearse por undía. Y lo mejor de todo eso era que los dos eran amables uno con el otro: sesentía realmente muy feliz!!!

Se fue a duchar cantando: "Iwanna be your Man"de un grupo viejo muggle llamado The Beatles ó algo parecido. Al salir yavestido, pudo ver a Lily todavía durmiendo. Tal vez si se había levantadodemasiado temprano porque de otro modo ella ya se hubiese despertado. Decidiósalir hacia el Gran Salón sabiendo que no encontraría a nadie allí. Pero seequivocó: ya se encontraban los Merodeadores en aquel lugar, comiendo, pero nohabía nadie más.

-Hola, Prongs!-lo saludó Remus con entusiasmo, al verlo llegar con una sonrisaradiante y sentarse junto a Sirius.

-Cómo has dormido, Jimmy?-preguntó Sirius con una sonrisa en los labios.

-Mejor que nunca, Padfoot-contestó James, contento y sirviéndose avena-. Unapregunta: qué hacen aquí tan temprano?

-Preparando la próxima visita a Hogsmeade, que será este sábado, porsupuesto!-respondió Sirius, como si lo que preguntara fuese una ofensa grave.

-Ah!-dijo James, pero luego agregó, haciéndose el ofendido:-. Y hacían todo esosin mi presencia?

-Ay, Jimmy, Jimmy, Jimmy-dijo Sirius, poniendo voz de alguien que le habla a unniño muy retoñito, que no entiende las cosas con facilidad-. No te despertamosporque nos arrojarías un Avada Kedavra sólo por despertarte más temprano,pequeñito Jimmy...

-No hay problema, chicos-contestó James, sin darle importancia-. Sólo mepregunto porqué es en la primera semana de clases, por lo general siempre esantes de Halloween. Pero, cambiando de tema, cómo hicieron-le preguntó a Remusy a Peter-para que este zángano-señaló a Sirius- se levantase temprano?

-Eso fue una ardua tarea, créeme-respondió Remus, comiendo un par de tostadas.

-Cuando es la próxima luna llena, Moony?-preguntó James, preocupado, al ver lacara de cansado y las ojeras que tenía su amigo.

-La próxima semana, por desgracia-respondió Remus, sin ánimo.

-Cómo que "por desgracia"?-expresó Sirius, usando los dedos para las comillas-.Desde cuándo llamas "desgracia" a las noches de luna llena, Remy?

-Es peligroso andar en la luna llena con un hombre lobo-dijo Peter, en tonocobarde.

-A ver, Pete,-contestó Sirius, usando nuevamente el mismo tono de voz que haciaunos minutos había usado con James, pero con la diferencia de que tenía menospaciencia- hace cuánto que nos paseamos todas las lunas llenas con un hombrelobo?. Mucho. No sé de que te preocupas... A Remy no le gusta transformarseporque duele mucho... no, Remy?

-Sí, Sirs-respondió Remus, apenado-. Es eso.

-Bueno, hablando de otra cosa-dijo Sirius-. Es hora de saber que haremos con ladama del pequeño Jimmy... digo, tarde ó temprano vendrá con nosotros a laslunas llenas...-se quedó pensando con el ceño fruncido y luego exclamó,escandalizado, tragándose y ahogándose con la tostada que tenía en la mano:-Tendremos una mujer en los Merodeadores!!!

-Ay, Padfoot-apuntó James, sin preocupación-, no tienes remedio... no creo queLily le gustase ser parte de nosotros si estoy yo como miembro-luego, rióamargamente.

-No te tienes que tirarte tan abajo, Prongs-le aconsejó Remus, inteligente-.Ayer, no pelearon y eso es un avance.

-Sí, tienes razón...-aceptó James con un poco más de ánimo.

Después de su conversación comenzaron los preparativos para Hogsmeade. Debíanhacer alguna travesura para molestar a Quejicus, pues no lo molestaban desdehacía cuatro días y era un tanto preocupante, tratándose de ellos.

Al poco tiempo, el Gran Salón se fue llenando lentamente por los alumnos y losprofesores. Al parecer, si se habían levantado muy temprano esa mañana. Lucy,Alice y Louren entraron al Gran Salón a los cuarenta minutos que los chicoshabían llegado y ya había bastante gente; por lo tanto, se sentaron al lado deellos.

-Hola, chicas!-saludaron James, Remus y Peter.

-Buenos días, chicos-contestaron las tres a unísono.

James codeó a Sirius, quien no había saludado a ninguna, para que reaccionase.

-Buenos días, Louren y Alice-saludó Sirius, significativamente a las doschicas.

Viendo que el momento era tenso porque en cualquier momento se soltaría unapelea entre Lucy y Sirius, ya que se lanzaban miradas fulminantes, James cambióde tema.

-Hey, Lucy, ¿ésa niña no es tu hermana?-preguntó James, contemplando a EmmaMcKinnon, que de pies a cabeza se parecía a Lucy, aunque, obvio, con unos añosmenos, entraba temerosa en el Gran Salón.

-Sí, es la pequeña arpía-contestó Lucy, con desagrado-. Pero no hables fuerte,no quiero que me...

Pero no pudieron enterarse porque Lucy quería que James bajara la voz, pero losupusieron. Una ráfaga de color rubio se abalanzó sobre ella cortándole larespiración.

-Ay, Lu,-chilló la niña de ojos azules, abrazándola con fuerza por la cintura.Era Emma- hacía tanto tiempo que no te veía...

-Eso es mentira, Emma-replicó Lucy, tratando de zafarse de su hermanita-. Nosvimos ayer...

Luego de unos forcejeos pudo sacarse a su hermanita de encima, pero ésta pusouna expresión llorosa.

-Qué pasa ahora, Emma?-preguntó con aire desdeñoso Lucy.

-No quieres estar conmigo... no me quieres-lloriqueó la niña-. Le diré a mamáque no me quieres... aunque no lo haré si me dejas quedarme entre tusamigos...-le echó una mirada más que indicadora a los merodeadores, menos aPeter.

-Está bien, pero no molestes, si lo haces pagarás caro-advirtió Lucy, severa.

Entonces la niña se sentó entre James y Sirius y les dedicó una sonrisainfantil y llena de dulzura.

-Cómo se llaman ustedes tres?-le preguntó Emma con la misma sonrisa a James,Sirius y Remus.

-Bueno,-dijo James-yo me llamo James Potter.

-James es un lindo nombre-expresó la niña, con una risita.

-Eh... gracias-agradeció James, algo confundido.

-Y tú cómo te llamas?-le inquirió la niña a Remus.

-Mi nombre es Remus-contestó él con una sonrisa paternal, que hizo que algunaschicas de otras casas que estaban cerca produjeran un gran "Ahhh" de dulzura.

-Es un nombre raro Remus, pero es bonito-dijo la niña, aún sonriendo-. Si tengoun lechuza le pondré Remus.

-Me sentiría honrado con eso hecho, Emma-le respondió Remus, aún sin perder susonrisa paternal.

-Y tú?-la niña, después de haberse reído del comentario de Remus, llegó aSirius.

-Me llamo Sirius-se presentó, solemnemente, Sirius-, pero para ti, mi belladama, puedo ser Sirs, tu cuñado...

Sin que nadie lo previera (es decir, los merodeadores y las chicas lo veíanvenir, pero los demás alumnos del colegio no), Lucy se levantó y le encajó unacachetada a Sirius con todas sus fuerzas.

-NUNCA JAMAS-le ladró Lucy a Sirius, preparándose a darle otra cachetada,mientras que él se tocaba con la mano la parte donde la chica lo habíagolpeado- TE ATREVAS A HABLARLE DE NUEVO A MI HERMANA, BLACK, O ME CONOCERAS!!!

Antes de agarrar a Emma (quien llorisqueó algo parecido a: "Yo me queríaquedar!!!") por el brazo y salir del Gran Salón como una histérica, Lucy le diootra cachetada en la misma mejilla a Sirius y las chicas la siguieron paracalmarla.

-Esta si te has buscado, Padfoot, amigo...-le dijo Remus en tono de reproche,mientras todos los alumnos volvían a sus conversaciones habituales.

-Yo no he buscado nada, Remus-le contestó Sirius de mal carácter, todavíapalpándose donde Lucy lo había abofeteado dos veces seguidas.

-Será mejor que te pongas carne fresca allí-expresó James, preocupado, mirandoel cachete colorado de su amigo-, no se ve muy bien...

-Wormtail-dijo Sirius, desanimado-, acompáñame a las cocinas... tiene razónProngs... además me duele mucho...

Sin decir más nada, Peter se alejó hacia las cocinas con un Sirius muydesdichado.

-Está triste-indicó James, mirando la partida hacia las cocinas de sus amigos-.Jamás lo había visto así...

-Tú sabes tanto como yo, James-contestó Remus, comiendo tostadas-, que Siriuspor más mujeriego que sea ahora, siempre le ha gustado Lucy McKinnon.... como ati Lily Evans-agregó con una sonrisita pícara.

-Haré que te tragues esas palabras, Remus-bromeó James, haciéndose el enojado-,a ti te gusta Louren Bones...

-Sí, el único problema es que ella gusta de uno de mis mejoresamigos...-Susurró en tono audible Remus, muy desanimado, pero a la vez metiendola pata hasta el fondo.
l le había prometido a Louren que no se lo diríanadie.

-De quién gusta Louren?-preguntó James, divertido-. No creo que guste dePeter... gusta de Sirius?

-No, James-negó Remus, entristecido-, ella gusta de... ti... -pero el "ti" quele dio Remus fue uno muy bajito, por lo que lo tuvo que repetir:-. Louren gustade ti, James...

James se quedó totalmente atónito, pero no tuvo tiempo para reaccionar porqueuna persona de cabellos escarlatas y ojos verdes, interrumpió:

-Hola, chicos-saludó Lily, alegre y sentándose al lado de James, ya que era elúnico asiento libre.

-Hola, Lils-contestó Remus, aún triste.

-Buenos días-dijo James, todavía atónito.

-Donde están Pettigrew y Sirius?-preguntó Lily, al ver que no estaban allí.

-Fueron a las cocinas por un pedazo de carne fresco para la cara deSirius-respondió Remus, al comprender que Lily no entendió, agregó:-. Déjameque te cuente...

Remus le contó lo ocurrido a Lily sin muchos ánimos y James no participó de laconversación, pues estaba más preocupado por sus pensamientos que por laspayasadas de Sirius.

Con que Louren gustaba de él... eso explicaba porque la chica de vez en cuandose le perdía la mirada cuando contemplaba a James... por eso se ponía tan malcuando lo veía con otras chicas, por eso parecía muy triste cuando Jamesintimidaba a Lily... Seguro que era por eso que se habían peleado!!!, pero nodebía decir nada, más con Lily a su lado, no al menos hasta que sea la noche ypoder hablar con los cuatro merodeadores.

-James?-llamó Lily, entonces James salió de sus pensamientos.

-Si?

-Debemos ir a clases-indicó Lily, dirigiéndose al él dulcemente (raro en ellaporque ni siquiera le hablaba)- porque empiezan en cinco minutos, sinollegaremos tarde...

Caminaron hasta el primer piso hacia la clase de Historia de la Magia, al llegar vieron aSirius de pie solo (ya que Peter no cursaba esa materia) con un pedazo de roasbeef chorreando en sangre en su cachete. Lily lo examinó y le dijo que mejorque se lavase porque producía un olor insoportable, pero que su cachete nocorría ningún riesgo. Sentados ya en sus lugares habituales, con excepción deLily, que nuevamente estaba sentada con James, la clase en cinco minutos seenvolvió en su sopor de siempre.

Entre tanto sueño que corría en aire, James no se pudo desprender de suspensamientos en Gran Salón. Debía conversar con Louren para dejar las cosas enclaro... y luego,... bueno, en realidad, no sabía que ocurriría más tarde, peropodría estar con Lily sin sentir abatimientos... Tenía un plan.

Sacó su pergamino, y escribió en una nota, diciéndole a Remus, Sirius y Lilyque anotaba lo que decía el profesor Binns (cosa que nadie creyó, pero nodijeron nada). Decía así:

Louren:

Te gustaría ir conmigo a Hogsmeade el sábado? Si quieres ir conmigo, date lavuelta asiente y si no quieres ir niega. Si vas te esperó en Tres Escobas a lastres de la tarde.

James.

El hizo un bollito con el pedazo de pergamino y lo tiró por debajo para quetocase los pies de Louren. La chica se agachó, agarró el papel y lo leyó.Enseguida se dio vuelta y asintió nervosamente y alegre. James le contestólevantando el pulgar, en señal de acuerdo y la muchacha se dio vueltanuevamente con una sonrisa en los labios muy feliz.

James miró a Lily, quien escribía unas vagas notas, y pensó: "En cualquiermomento, James, la tendrás... paciencia".

 

 

 

 

8º-Visita aHogsmeade

-¿Por qué no nos contaste, Remy?. Se supone que somos amigos y no hay secretosentre nosotros...-le objetaba Sirius, un poco enfadado.

-Yo había hecho una promesa, Sirs-apuntó Remus, aún triste-, NO se puede romperlas promesas.

-¡¡¡Pero le contaste al pequeño Jimmy!!!-replicó Sirius, un poco encolerizado.

-Se me escapó, Sirs, y, además, James lo debía que saber algún día-se defendióRemus.

Al ver que Sirius habría la boca para protestar, aún con un humor de perros,James intervino:

-Ya basta, Padfoot. Moony hizo lo que le pareció correcto... como siempre...

-Aún así-repuso Sirius- ya lo sabía... era muy obvio... la forma con la que temiraba...

-Entonces... soy el único que no sabía, ¿no?-preguntó James, con un poco deenfado.

-En ese caso-dijo Peter- somos tú y yo...

-No me sorprende...-susurró Sirius para que solo oiga James. Este rió,tapándose para que no lo vieran.

Se encontraban en su dormitorio, ó mejor dicho, el dormitorio de Remus, Peter ySirius, ya que James tenía una propia habitación que compartía con Lily. Jamesya los había puesto al corriente sobre lo que le había contado Remus, lo que élhabía pensado sobre Louren y lo que iba a hacer el sábado. Los merodeadoreseran buenos escuchas, pero cuando uno callaba, era Sirius quien empezaba ladiscusión del tema.

-¿Qué harás con Lily el sábado?-preguntó Remus, preocupado.

¡Se había olvidado que Lily no tenía con quien ir!. Si no tendría que hacercosas importantes como esa, estaba seguro de que hubiese ido con ella... perodebía arreglar algunas cosas para poder estar con Lily Evans...

-Sirius, Remus, Peter, se los pido de corazón,-suplicó James, poniendo la carade un cachorrito mojado- ¿podrían estar con Lily el sábado? No quiero que mevea con una de sus amigas...

-No hay problema, James-contestaron a unísono Peter y Remus, conformes.

-¿Qué me dices de ti, Sirs?-preguntó James, nuevamente poniendo cara decachorrito.

-Como te dije hoy a la mañana, Jimmy, una mujer en los merodeadores no es loque más me gustaría...-se quedó pensando y agregó, en un tono soñador:- bueno,sólo me gustaría si esa mujer estuviese en mi cama...-al ver la cara que lehabía puesto James cuando dijo esto último, cayó de su ensoñación con Lucy ydijo:- pero las mujeres de mis amigos tienen bigotes para mi, porque no lastocaría... Además hablaba de McKinnon...-se rieron- No hay problema de queEvans venga con nosotros, pequeñín Jimmy... eso es si te dejas de reír de mí...

-Ya sabía que dirías eso, Padfoot-aceptó James con una sonrisa radiante.

Luego hablaron de varios planes para vengarse de Snape, que en realidad TODAVÍAno les había hecho nada, pero debían hacerlo porque se aburrían. Ninguna ideabuena llegó a sus cabezas por lo que desistieron.

Después de esto los merodeadores se acostaron a dormir y James los dejó parairse a dormir a su propia habitación. Le dijo a William la contraseña (¡cadavez llegas más tarde!-lo reprimió) y entró. Al llegar a su habitación vio aLily, quien se veía hermosa con la luz de la luna dándole en la cara, en un sueñoprofundo y no pudo evitar acercarse y susurrar:

-Pronto, Lily, pronto-le dio un beso en la frente y se fue a dormir con unasonrisa en los labios.

***

 


Es increíble cuán rápido pueden pasar los días cuando uno no quieren quelleguen. Y eso era exactamente lo que le había pasado a James con los díasrestantes para que terminase la primera semana de clases. Él no quería parecerun maleducado, pero no quería verse con Louren porque él se sentía una basurapor rechazarla de esa manera, pero él sólo amaba a una sola persona... LilyEvans...

La mañana del sábado, James se despertó muy tarde, tanto que se fijó la hora ensu reloj pulsera e indicaba que eran las dos de la tarde. La razón de habersequedado dormido fue la salida con los merodeadores hacia Honeydukes porcaramelos, y esa salida demandaba mucho tiempo porque debían salir cuando todosse iban a dormir, y al ser día viernes, todos se habían ido a dormir muy tarde,lo que los hizo salir a las doce y media y volvieran cerca de las cinco (porquese habían encontrado con algunos problemitas menores, como, por ejemplo, queSirius se haya comido todas las ranas de chocolate sin dejar ni una).Resumiendo, James se quedó dormido porque se había acostado muy tarde.

Se levantó rápidamente de la cama, tomó una ducha, se vistió, con un jean azuly una camisa negra, que, por no tener tiempo, tenía desabrochada los primerosbotones y sumando el pelo mojado, estaba muy sexy.
L no quería parecer sexyporque Louren era su amiga y no quería que sacase conclusiones equivocadas.

Miró de desolado su capa invisible, que había usado ayer "Es mejor que vaya conella-pensó-, no es hora de ir a Hogsmeade ya". Tomó la capa invisible, se lapuso y empezó a correr debajo de ella hacia Hogsmeade.

-¿Quién anda ahí?-preguntó William, despertándose, cuando James salió de suhabitación- Ah, debe ser Potter... ese chico siempre tiene problemas...-negócon la cabeza y volvió a dormirse.

Al llegar la gran puerta de roble de la entrada y pasar por el Gran Salón sedio cuenta que no había prácticamente nadie, sólo estaban los de primero ysegundo en el castillo. A cada rato miraba el reloj pulsera y se alarmaba...14: 40 hs: -"¡¡¡Maldita puerta de roble!!! ¡¡¡Ábrete!!!"-pensó enojado yhaciendo fuerza para que se abriese, al final lo logró (no se molestó en volvera cerrarla), pasó como un relámpago por los terrenos de Hogwarts hasta la calleprincipal de Hogsmeade. Cuando nadie lo vio se sacó la capa, la guardó en unbolsillo del vaquero y caminaba como si nada.

Cuando llegó a Tres Escobas, donde no había nadie, con cinco minutos a sufavor, respiró profundamente, fue hasta el mostrador y le dijo a MadameRosmerta, una mujer joven y muy bella:

-Rosy, una mesa para dos y un whisky de fuego...

-Ya sabes, James, que eso no será hasta que cumplas dieciocho...

-Pensé-repuso James, poniendo cara de perrito lindo y haciéndose el inocente-que uno era mayor a los diecisiete...

-Está bien te daré el whisky-accedió Madame Rosmerta, cerrando los ojos para nover la cara de James-, pero no vuelvas a poner esa cara... la mesa es la de lapunta... ¿Y se puede saber quién es la víctima?

-Ya lo verás-contestó él en tono misterioso y dirigiéndose a la mesa que lehabía indicado Madame Rosmerta.

No había terminado de sentarse cuando llegó Louren. Estaba muy bonita,realmente. Su cabello, que generalmente lo tenía atado, estaba suelto; tenía unjean que le quedaba muy bien y una camisita rosa, con la cual "accidentalmente"se olvidó de abrochar unos botones. Se había puesto un leve maquillaje del mismocolor de la camisa. Pasó la mirada para localizar a James, de sus ojoscristalinos desprendía una mirada soñadora y con un brillo especial. Al ver aJames fue literalmente corriendo con una sonrisa de oreja a oreja, feliz.

-¡Hola!-saludó la chica, contenta.

-¡Hola!-devolvió el saludo James, saliendo del trance que le produjo verla ycon gesto le indicó que se siente-, estás muy linda...

-Gracias-dijo Louren, roja-, la ropa es de Lucy... no me sentía muy cómoda alprincipio, pero me acostumbro...

-Sí-dijo James, medio perdido en la conversación. No debía apurar las cosas,pero tampoco podía estar toda la tarde así, debía vengarse deQuejicus...-¿Quieres algo de tomar?

-Bueno... una cerveza de manteca-contestó Louren.

-¡Rosy!-llamó James- ¡Agrega una cerveza de manteca!

-Sí, James-respondió Madame Rosmerta, haciendo levitar un whisky y una cerveza.

-¿Has pedido un whisky de fuego?-preguntó Louren, extrañada, agarrando subebida.

-Sí-dijo James, bebiendo un sorbo-, ya tengo diecisiete.

-Yo quisiera probar uno-declaró Louren-, pero no sé si...

-Toma-apuntó James, pasándole su bebida-, te gustara...

Louren lo miró con duda, luego agarró el whisky y tomó un poco. Un escalofríocorrió en todo su cuerpo y le devolvió la bebida a James.

-No me gustó... es demasiado fuerte para mí-dijo Louren.

Después de eso comenzaron a hablar de muchas cosas.



Supongo que querrán saber qué pasó con Lily. Bueno, Lily se levantó temprano,alrededor de las nueve. Pudo ver que James dormía placidamente en su cama, unasmariposas revolotearon en su estomago. ¿Sentía algo por James Potter?. Mediaconfundida, salió de su habitación prácticamente corriendo hacia el Gran Salón.Al llegar, los merodeadores no habían llegado aún. Por suerte tampoco laschicas, pues no quería iniciar una nueva pelea con ellas. Desayunópacíficamente tostadas con avena y se dirigió a las puertas de roble paraformar la fila de los que iban a Hogsmeade, estaba primera así que pudo ver quecasi todos los grados de tercero hasta séptimo estaban allí. No divisó a loschicos, pero si a Louren, Lucy y Alice, que iban al final fila. Se apresuró adarle su nombre a Filch para salir del castillo.

Era un día soleado de otoño, aunque aún no había llegado, y agradable. Caminómuy despacio hasta Hogsmeade y entró en pueblo, fue por High Street hasta lapuerta Zonko, que era donde se encontraría con los chicos. Según losmerodeadores se encontrarían allí a las once y punto y eran las once y diez.Lily los esperó hasta las doce menos diez, que fue la hora en que losmerodeadores aparecieron.

-Hola, Lils-saludó Remus, reprimiendo un bostezo.

-Hola, chicos-repuso ella y los miró a los tres. Peter tenía muchas ojeras,Remus al parecer solo tenía sueño, pero Sirius era el que estaba peor: sus ojosestaban llenos de ojeras y bostezaba a cada rato.

-Hola, Liiiiiiiiilyyyyyyyy-dijo Sirius, bostezando.

-Bueno, ¿a donde iremos primero?-preguntó Remus.

-Vamos a la Casade los Gritos, Remy-dijo Sirius.

-Ya he visto la Casade los Gritos-declaró Lily.

-Pero no la haaaaaaas visto con nosotros de guíaaaaaaaa-dijo Sirius,desperezando.

Empezaron a caminar por High Street hacia la Casa de los Gritos.

-¿Y Ja... Potter?-preguntó Lily, corrigiéndose antes de meter la pata.

-Debe estar durmiendo-dijo Remus.

-¿A donde han ido? Deben haberse acostado tarde para tener esas caras...

-Menos averigua Dios y perdona-contestó Sirius, sosteniendo una carcajada.

Al llegar a la majestuosa Casa de los Gritos y admirarla, oyeron a alguiendecir con una voz falsamente infantil:

-¿Buscas una nueva casa, Lily?. Era Bellatrix Black, prima de Sirius. Era unachica de cabello negra y ojos azules acuosos-Lamento informarte que estáocupada por tus queridos amiguitos, los merodeadores...

Bellatrix no estaba sola. La acompañaban Snape, Narcisa Black (blanca hasta lamedula), Rodolphus Lestrange (novio de Bellatrix, un chico grande y robusto,medio estúpido), Avery y Nott (otros chicos grandes y bobos).

-Déjame en paz, Black-contestó Lily con enfado.

-No, Evans... te has juntado con mi querido primo y sus amigos, y eso no esdigno... incluso para una sangre sucia, como eres tú y Lupin... Harían lindapareja Lupin y Evans dos sangre sucias unidos hasta el final... Tú, queridoprimo, harías linda pareja con McKinnon, que es otra traidora a la sangre...Pettigrew, tú sólo eres patético y me das pena...

Sirius, que tenía rabia contenida por el odio a su prima, sacó la varita y conun movimiento rápido mandó a Bellatrix a la otra punta, sus monigotes fueron aayudarla, y a Snape lo dio vuelta como había hecho James dos años atrás,dejando ver unos calzoncillos grises y mugrientos.

-Una más y su querido amigo sufrirá las consecuencias-advirtió Sirius,enfadado.

Luego soltó a Snape bruscamente y salió corriendo con Lily, Remus y Peterdetrás hacia Hogsmeade, antes que los Slytherin se dieran cuenta de lo quehabía pasado.

-Estuvo... cerca...-jadeó Lily, al llegar a Zonko nuevamente-. Gracias,Sirius...

-Sí, Gracias, amigo-dijeron Remus y Peter a unísono.

-Yo no apruebo que le hayas hecho eso a Quejicus, pero se lo merecía...

-De nada, chicos-contestó Sirius-, no iba a dejar que Bellatrix los molestaráustedes son mis amigos... tú también, Lils, eres mi amiga... Además no debíameterse con Lu... McKinnon-agregó para no sacar conclusiones equivocadas, perono sirvió de nada porque Lily y Remus se rieron a carcajadas, pero Peter noreía porque no había entendido.

-¿Por qué se ríen?-preguntó Peter, confundido.

-De nada, Pete-dijo Sirius, un poco enfadado.

Luego se fueron por unos helados y por material para los merodeadores en Zonko.Lily se reía mucho, Sirius era un payaso en serie.

Mas ó menos a las cuatro llegaron a Tres Escobas, pero no entraron. La imagende James besando a Louren les detuvo la risa y Lily no podía creerlo. ¿Jamesbesando a Louren? Su cerebro no lo permitía, su corazón tampoco. Con el corazónhecho trizas y llorando amargamente, se alejó corriendo de Hogsmeade hastaHogwarts para llorar y llorar amargamente.9º-Visita a Hogsmeade

Uno querrá saber que pasó con James y Louren para que llegasen a eso... Bueno,eso pasaré a contar; Después de la llegada de Louren comenzaron a hablar dediferentes cosas: Quejicus (Resultó ser que Louren tampoco soportaba a Snape),el colegio (sólo hablaron de el aspecto envejecido de McGonagall y Slughorn),los EXTASIS (para los cuales ella se preparaba y James aún no sabía que eran loque iban a tomar), lo que harían luego de terminar Hogwarts...

-A mí me gustaría ser una funcionaria del Ministerio, pero, como debes saber,se debe empezar desde abajo...

-Sí-contestó James-, yo quisiera ser un auror...

-Oh-exclamó Louren-, eso también quiere ser Lily... es decir, Evans-corrigió,poniendo cara de enojo con sólo pronunciar su nombre, parecía que se le habíaescapado esa información.

-¿Por qué se pelearon?-preguntó James, interesado.

-Bueno, yo... ella-empezó Louren, nerviosa y poniéndose roja- dijo que gustabade ti... y yo me enfadé porque...

Pero Louren no terminó, pues no encontraba las palabras exactas para seguir.James no le daba crédito a sus oídos. ¿Lily Evans gustaba de él? Eso era másextraño que el hecho de que Snape se lavara el pelo alguna vez. Louren tomóaire profundamente y dijo muy claramente, pero poniéndose roja peor que untomate:

-Yo me enfadé porque yo estoy enamorada de ti...

Si él estaba atónito con la declaración de antes sobre Evans, ahora lo estabamás. Remus sólo le había dicho que Louren gustaba de él no que estaba enamoradade él. Eso sólo complicaba más las cosas. Decirle que sólo era un enamoramientopasajero no iba a arreglar los siete años que Louren gustaba de él...

-Louren... yo-empezó James, buscando las palabras, pero aún atónito.

-No tienes que decirlo, James-dijo Louren, todavía roja-. Ya sé que tú nosientes lo mismo... ¡Qué tonta fui en creerlo!... La invitación a Hogsmeade, lacharla... Todo iba perfecto... pero no... Ya lo he entendido... tú gustas deLily y ella de ti... ¡No sabes la cara que pusiste cuando la mencioné!... Nodebí enfadarme con ella... Me matará por hacer esto, pero no lo puedo evitar...

James, que todavía estaba muy impresionado por lo que había dicho Louren que noreparó cuando ella se le acercó rápidamente y le dio un profundo beso en loslabios que James no siguió porque estaba muy anonadado. Un minuto despuésLouren lo soltó.

-Sé que no debí hacerlo...-dijo y salió corriendo de Tres Escobas.

James se quedó allí sin mirar a Louren, sólo miraba la pared cuando un grito losobresaltó.

-¡JAMES!.

Era Sirius, enojado al parecer porque ellos sólo se llamaban por sus nombrescuando era un asunto serio ó cuando estaban enojados. Sirius sólo estaba conPeter.

-Quiero que me cuentes lo ocurrido... YA-demandó Sirius acercándose ysentándose al lado de James. Peter también se sentó.

James contó todo lo ocurrido desde que se había levantado tarde esa mañana, porla aventura de la noche anterior, hasta el discurso de Louren y su repentinobeso.

-Y luego tú viniste y empezaste a gritar...

-Sólo estaba sorprendido-contestó Sirius con pantonimia-. Además eso explicamuchas cosas, bueno, en realidad, sólo para mí y Wormtail porque Remus se fuecorriendo detrás de Louren y Evans en cuanto te vio salió corriendo haciaHogwarts...

Ahora fue el turno de Sirius de contar la historia: cómo habían llegado tardeal encuentro con Lily; la pelea con los Slytherin y el hecho de verlosbesándose.

-¿Ya nos podemos ir?-preguntó Peter, una vez que Sirius terminó.

Los otros dos asistieron silenciosamente y se fueron de Tres Escobas dejandounos galeons por las bebidas de James.

Al llegar a Hogwarts ya era casi de noche y estaba fresco, pasaron por laspuertas de roble y fueron a la torre de Gryffindor.

-¿La contraseña?-pidió la Dama Gorda.

-Solaris retacto-dijeron a unísonosin ganas James y Sirius.

Los tres entraron y se alegraron de que no hubiera nadie dentro, pues sóloquerían llegar a su dormitorio. Esperaron y esperaron a Remus porque queríanenterarse que era lo que había pasado. Cerca de las diez de la noche la puertase abrió dejando pasar a Moony con una expresión soñadora. Remus no dio noticiade que sus amigos estaban ahí, se sacó los zapatos y entró al baño. Los demásescucharon el sonido de la ducha y lo oyeron canturrear "Hungry like The Wolf" de ungrupo muggle llamado Duran-Duran(canción que odiaba). Los chicos contuvieron la risa porque Remus no era dehacer locuras, eso estaba reservado para Sirius y James.

Salió del baño completamente mojado, pero con una sonrisa en su labios.

-Pasó-dijo tirándose en su cama, mojado.

-¿Qué es lo que pasó, Remy?-preguntó Sirius, preocupado por la salud mental de suamigo-. Me asustas.

-Pasó lo mejor de toda mi vida... lo que he estado esperando por muchotiempo...

-¿QUÉ?-dijeron los merodeadores, perdiendo la paciencia.

-Besé a Louren...-dijo finalmente Remus con una sonrisa en los labios.

Todos se abalanzaron para saludarlo y felicitarlo, pero él dijo:

-Ya sé todo, James... así que NO arregles las cosas con Lily de eso seencargará Lau...

Con cara de embobado fue de nuevo al baño, pero esta vez para bañarse bien.

Los merodeadores esperaban que vuelva de bañarse, para que Remus les cuente loocurrido personalmente. Podían escuchar como entonaba una canción, llamada "Your Song" de untipo muggle llamado Elton John.

My gift is my song and this one's for you
And you can tell everybody that this is your song
It maybe quite simple but now it's done.

(Mi regalo es mi canción yesta es para ti,
Y tu puedes decirles a todos que esta es tu canción,
Y puede ser un poco simple, pero ya está hecha)

-Me parece que Louren fue un golpe demasiado fuerte para él-comentó Sirius,divertido. Los demás rieron, pero al parecer Remus no los había escuchado, puessiguió cantando.

I hope you don't mind, I hope you don't mind
That I put down in words...
How wonderful life is now you're in the world.

(Espero que no te importe,Espero que no te importe,
Que haya escrito:
Cuán maravillosa es la vida ahora que estás en el mundo)

-Yo creo que en cualquier momento le propone matrimonio-bromeó Peter. Eso lesparó la risa.

-¿Quieres decir que no seremos más los cuatro? Remus no querrá reunirse connosotros si se casa... y se hará un pollerudo y todo eso...-dijo alarmado yasustado Sirius.

-Nole hagas caso a Colagusano...-respondió James.

I sat on the roof, and I kicked off the moss
Well some of these verses,
They've got me quite cross
But the sun's been come while I wrote this song
It's for people like you that, keep it better on.

(Me senté en el techo ypateé el musgo,
Es que algunos versos,
Me tienen un poco contrariado,
Pero el sol vino cuando escribí esta canción,
Es por gente como tú la que mejora todo.)

-¡Ysigue cantando!-exclamó Sirius, divertido.

So excuse me forgetting but these thingsI do
You see I've forgotten if they're green
Or they're blue...
Well, the thing is what I really mean
You have the sweetest eyes I've never seen.

(Así que perdóname por olvidarme en estas cosas que hago,
Mira me olvidado si son verdes ó son azules,
Pero la cosa es, lo que realmente quiero decir,
Tienes los ojos más tiernos que nunca he visto).

-¿Los ojos de Louren no son cafés?-preguntó Sirius, pero nadie respondió, sólolo hizo la canción de Remus.

And you can tell everybody that this is your song
It maybe quite simple but now it's done
I hope you don't mind, I hope you don't mind
That I put down in words.
How wonderful life is now you're in the world


(Y tu puedes decirles a todos que esta estu canción,
Y puede ser un poco simple, pero ya está hecha,
Espero que no te importe, Espero que no te importe,
Que haya escrito:
Cuán maravillosa es la vida ahora que estás en el mundo).

-No canta mal-dijo James-. Canta bastante bien...

-Es verdad canta muy bien-afirmó Sirius, escuchando a su amigo cantar.

I hope you don't mind, I hope you don't mind
That I put down in words...
How wonderful life is now you're in the world!!!

(Espero que no te importe,Espero que no te importe,
Que haya escrito:
Cuán maravillosa es la vida ahora que estás en el mundo).

Con la última frase, Remus salió del baño ya vestido entre los victores de susamigos. Se sentó en la cama y se tiró. Enseguida, los merodeadores fueron haciala cama y se sentaron en el piso como unos niños que quieren un cuento antes deirse a dormir.

-Ahora no te salvas...-le advirtió Sirius, mirándolo.

-Bueno-aceptó Remus, sentándose como indio en la cama-. Cuando vi a Prongsbesando a la mujer de vida-le dirigió una mirada a James y este se sintióculpable-, pensé que mi mundo iba a romperse en pedazos porque mataría a uno demis mejores amigos; pero entonces me di cuenta que ella lo besaba porque Jamesestaba muy impresionado y él no seguía el beso-le dirigió otra mirada, peroJames no sintió la culpabilidad, sino que sintió satisfacción por saber que porlo menos una cosa le había salido bien-. Ella lo soltó y salió corriendo deTres Escobas, bueno, yo la seguí y... bien... eh... la consolé.

Los merodeadores lo miraron boquiabiertos, sorprendidos y sin saber que decir.Entre el canto y lo que les estaba contando, no sabían cuál cosa los tomaba máspor sorpresa.

-Me contó todo-siguió Remus haciendo caso omiso a las caras de sus amigos-.Ella estaba triste y me dijo que ella era un tonta por no darse cuenta antes deque James jamás la vería como otra cosa que una amiga y que se estaba interponiendoentre él y Lily-James lo miró asombrado. ¿Sólo él NO sabía que Evans gustaba deél?-que ella no se daba cuenta de que estaba haciendo sufrir a alguien que sila quería...

-Hablas de ti, ¿no?-preguntó Wormtail medio perdido y con cara de tonto.

-¡Obvio que habla de él!-contestó Sirius, impaciente-. Sigue, Remy, porfavor-agregó con voz infantil.

-Entonces me dijo que le parecía que yo siempre estuve cuando ella estabatriste, además de las chicas... y la besé...

Los chicos victorearon nuevamente, felices por su amigo porque él por fin habíadado en clavo con Louren.

-¿Y luego qué pasó?-preguntó ansioso Peter.

-Estuvimos besándonos por más de media hora-contestó Remus, feliz, peroponiéndose muy rojo-. Luego, volvimos al castillo abrazados, yo le di micampera porque hacía frío, y ahí me dijo que le diga a James que no trate dearreglar las cosas con Lily, yo ya le había dicho que Lily había visto todo,porque lo haría ella. La acompañé hasta el pie de la escalera y ELLA ME DIO UNBESO A Mí-dijo con mucho énfasis en esas palabras.

-Por fin me he dado cuenta-dijo Sirius, haciéndose el que lloraba de laemoción- que eres realmente un merodeador...-luego, agregó, como si él fuerauna madre que ve crecer a su hijito y llorando-¡Ay, mi querido Remy a crecido!¡Y yo me estoy volviendo viejo!-abrazó a Remus, llorando muy enserio.

Tardaron un rato en convencer a Sirius que no era viejo, pero cuando lohicieron comenzaron a felicitar a Remus. Después de decirle un cuarenta vecesque lo felicitaba y que le pediera a Louren que sea su novia, James, mucho másfeliz de cuando había entrado, salió de la habitación de los chicos para ir adormir a la suya. Al llegar a el retrato de William, este dormía con ronquidos(peores que los de Peter y Sirius juntos)

-¡WILLIAM!-llamó James, después de haberlo intentado unas diez veces, pero sintener respuesta.

-¡Ah! Hola, James...-dijo medio somnoliento y bostezando-. Tú ya sabes lo quedebes hacer... no me hagas repetirlo...

-¡Travesura realizada!-le dijo James, feliz.

Al entrar vio que Lily no estaba. ¿Dónde estaría?. Se acostó a dormir muytranquilo y feliz. Pronto sería la pareja de Lily Evans. Con esa idea se durmiómuy contento.

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Lily sollozaba en la torre de astronomía. Era su sitio preferido para pensar encosas... ó para llorar... como en ese momento. Escuchó unos pasos, pero no sevolvió a mirar... No le importaba si Filch la atrapaba...

-Me parece-dijo una voz conocida, divertida-que te conocemos mucho...

-¿Lucy?-preguntó Lily, extrañada y secándose las lágrimas con el dorso de lamano.

Se dio vuelta y ahí estaban Lucy, Louren y Alice. Todas tenían caras dearrepentimiento.

-Sabíamos que te encontrarías aquí-dijo Alice-. Siempre eliges la Torre para desahogarte...

-Queríamos pedirte perdón-expuso Louren, sin dar más rodeos-. Fui una tonta alpensar que tú no eras mi amiga por enamorarte de James... Ustedes están hechosuno para el otro... como Remus y yo... pero eso es otra historia-agregó pícaramente.

-¿Nos perdonas, Lils?-dijo Lucy en tono suplicante y con cara de niña buena.

Lily no sabía que decir; ellas le pedían perdón por todo... Sin decir nada seacercó a las chicas y las abrazó, comenzó a llorar nuevamente.

-Entonces, ¿nos perdonas?-inquirió Lucy, un tanto impaciente.

-¿A ti que te parece?-le respondió Lily y las abrazó con más firmeza y fuerza.Realmente las había extrañado. Mucho.

Después de estar un rato así, se soltaron y comenzaron a caminar hacia la Torre de Gryffindor, muy felicesde que toda esa pelea haya terminado bien.

-¿Qué pasó con Remus, Lau?-preguntó Lily, recordando lo que había dicho en latorre de Astronomía.

-Ah, eso-respondió ella con una sonrisa muy feliz y sonrojándose como untomate-. Nos besamos. Fue el momento más mágico de toda mi vida... Yo siemprepensé que sería cuando besase a James...-le dirigió una mirada rápida y furtivaa Lily, luego siguió hablando- pero no sentí un cosquilleo en estómago conél... con Remus, sí...

Luego empezó a contarles exactamente lo mismo que Remus le había contado a losmerodeadores. Lily estaba muy feliz por sus amigos, ya que Remus también era suamigo; al llegar al retrato de William, ella se despidió de las chicas y tratóde despertar a William.

-William, despierta-llamó dulcemente.

-¿Eh? ¿Qué?-dijo el retrato, dormido-. ¡Ah, Lily!

-¡Travesura realizada!-pronunció Lily.

-Pasa... sin hacer ruido porque Potter duerme-le informó William, dejándolapasar.

Sin hacer ruido, Lily entró dónde dormía James y lo vio. Se veía muy tranquiloen su camita... ¡Hasta sonreía en sueños! Y lo hacía con esa sonrisa que a Lilyfascinaba...

Lily no se resistió y le tocó suavemente la cara antes de irse a dormir ellatambién. Había sido un día muy cansador, pero por lo menos no había sido tanmalo...

10º- Uno de los peores días

Las consecutivas semanas pasaron sin muchos puntos importantes que marcar. Luego de la visita a Hogsmeade, James y Lily se evitaban uno al otro porque los tenían miedo de ser rechazado; su orgullo era demasiado grande. El día siguiente de la visita al pueblo, Remus le pidió a Louren que fuera su novia. Sirius y Lucy aún se llevaban para el culo; Peter seguía tonto y Louren seguía con su novio. Como les dije, sin cosas muy importantes. Ni siquiera la noche de luna llena fue interesante.

Pero, ¡Un momento! Me acabo de acordar, Quidditch. Ó en otras palabras el mejor juego del mundo.

Los entrenamientos de Quidditch empezaron desde después de la visita a Hogsmeade. Como James era el capitán, desde hacía dos años, el debía hacer el seleccionado para la casa de Gryffindor. Ese año era el más difícil porque le faltaban tres jugadores: un golpeador, un cazador y un guardián. El resto del equipo eran: Lucy (que jugaba como cazadora desde quinto), Gabriela Bath (una chica de quinto curso con largas trenzas negras y ojos castaños, que era cazadora), Amy Ang (una chica con raíces orientales, que jugaba como golpeadora y estaba en cuarto) y estaba él como buscador. El jueves sería el día en que elegiría a los demás jugadores que le faltaban.

El jueves, James despertó muy temprano para su gusto; estaba durmiendo en la habitación que había tenido durante seis años porque no quería encontrarse con Evans. El problema era que casi ya se había olvidado como era dormir con sus amigos. Sentía una terrible ventisca en el cuello; Padfoot había dejado la ventana abierta. La cerró de muy mal humor y maldiciendo a Sirius volvió a acostarse, pero no pudo volver a conciliar el sueño.

"Maldito Lassie" pensó mientras se levantaba para tomar un ducha. Entró al baño y hacía un frío terrible: Peter dejó la ventana abierta en su afán de conseguir que sus amigos no supieran que había comido frijoles, pues le caían muy mal y se pueden imaginar el olor que había en el baño hacía unas horas; cerró la ventana murmurando "maldito Jerry".

Por suerte ya no había olor, se desvistió y entró en la ducha y abrió del grifo. Salió agua completamente fría, culpa de Remus, en su intento de entrar en calor cuando había estado todo el día afuera con su novia con el frío que había hecho, se había acabado toda el agua caliente. "Maldito... maldito..." murmuró malhumorado sin agregar nada más porque no tenía ningún sarcasmo para su amigo. Cerró el grifo, se vistió con la túnica del colegio y bajó a la sala Común de muy mal humor.

Allí no había nadie y James pensó que era lo mejor por su ánimo; si hubiese habido alguien allí no respondía de si mismo. Pasó por el retrato de la Dama Gorda y descendió las escaleras hasta el Gran Salón, pisando fuerte por su humor de perros. En el Gran Salón no había casi nadie: sólo se encontraban unos chicos de primero de Slytherin, Ravenclaw, Hufflepuff y Gryffindor cada uno sentado en su respectiva casa. Y también estaban algunos chicos de segundo y quinto año. Ah, y también Evans.

James se sentó un poco lejos de Lily, pero no lo suficiente. Alguien se acercó hasta él y le dijo con voz infantil:

-¿Tú eres James Potter?

Era la hermanita de Lucy, Emma.

-Sí, Emma-contestó James.

-¿Puedo sentarme contigo?-preguntó con su voz infantil.

-Sí, claro.

James comenzó a comer mientras notaba que era fijamente observado. Emma lo miraba como si no hubiera otra cosa que mirar.

-Tienes lindos ojos-dijo la niña, mirándolo comer-. Eres lindo...-al percatarse de lo que había dicho la niña se tapó la boca con las manos y se sonrojó.

James levantó la cabeza y la miró a los ojos.

-Emma, ¿por qué no vas con tus amiguitos?

-Porque son aburridos-contestó Emma, haciendo un gesto de desprecio, pero sin despegar los ojos de los de James-. Con la única que me llevo bien es con Diana y está durmiendo.

-¿Por qué no vas a despertarla?

-¡Buena Idea!-le dijo la niña contenta y lo besó en la mejilla, enrojeció y se fue corriendo contenta.

Aún con sorpresa de la actitud de Emma, James miró a su alrededor y todos se mofaban de él. Incluso Lily.

Enojado, agarró sus cosas y se dirigió a los terrenos para la clase de Herbología. Aún era muy temprano para que alguien ya llegase así que fue muy lentamente. Al llegar encontró algo que con que podía quitarse el mal humor. Mejor dicho alguien.

-¡Black!-saludó James con alegría forzada-¿qué tal las primeras semanas de clases?

Bellatrix no reparó el saludo, pero le lanzó una mirada cargada de odio.

-¿Eres sorda, Bella?-preguntó James con sorna.

-Déjame en paz, Potter-escupió Bellatrix. James sacó su varita para defenderse por las dudas, pero ésta fue más rápido-¡Enverte Statum!

James fue disparado hacia el otro lado de los invernaderos. Su varita fue tirado para el otro lado, dejándolo totalmente desarmado.

-Ya me has cansado, Potter-dijo Bellatrix maliciosamente acercándose a James y apuntándolo con la varita. No le dio tiempo a replicar-¡Silencius! ¡crucio!

Sintió como si unos cuchillos candentes le calaran cada centímetro de su piel y la cabeza le fuera a estallar en cualquier momento. Quiso gritar, pero su voz no salía... todo lo que deseaba mientras se retorcía en la hierba era que terminase...

El dolor terminó, pero el cuerpo de James estaba magullado por lo reciente.

-Ya pagarán tus amigos y tú,... pero aún no es el momento...-expuso Bellatrix, guardó su varita y se alejó al castillo dejando a James solo en la hierba.

Estaba dolido por todo el dolor, valga la redundancia, y pronto sus fuerzas lo abandonaron y, al no poder quejarse ni pedir ayuda ni levantarse, James cayó desmayado en el mullido pasto.

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-Entonces, ¿estaba tirado en el pasto con un silencius y muy magullado?

-Sí.

-Mmm, me pregunto porqué...

-Yo la vi a tu prima, Black, que corría al castillo y parecía que le hubiesen dado un millón de galeons...

-¡Seguro que le hizo algo! ¡La mataré!

-¡Sirius! Tus planes de venganza afuera de la habitación... James necesita descansar...

-¡Si ya lo creo...! ¡no sé ustedes, pero yo lo escuché maldecirnos hoy a la mañana...!

-No ha sido el mejor día de su vida...

-Y es una lástima que aún no termine...

-¡Qué aguafiestas! ¡Pete, mejor cállate y deja de poner polvo flu a la chimenea...!

-Ya, Sirs, deja de gritar...

James sentía que estaba en algo mullido y suave, que no era el césped de los terrenos, y oía las voces acostado. Las reconocía; abrió los ojos y se encontró con todos: Sirius, Peter, Remus, Lucy, Louren, Alice y, para su sorpresa, Evans. Todos estaban alrededor de la cama de James en la sala que compartía con Lily.

-¡Jimmy! ¡Por fin te despiertas!-exclamó Sirius, cuando se percató que James había abierto los ojos-¡Te has pasado toda la tarde durmiendo!

-¿Ah, sí?-preguntó James, tratándose de sentar en la cama, pero no pudo. Le dolía todo el cuerpo.

-¿Duele, James?-inquirió Lucy, preocupada por su amigo y sentándose en la cama.

-¡Claro que le duele!-gritó Sirius con obviedad, sentándose también en la cama, pero del otro lado.

-¿Puedes dejar de gritar, Sirius, si no te molesta?-pidió Remus, exasperado, pero sin peder la costura. Se sentó en los pies de la cama con Louren-. Creo que James necesita descansar y si gritas no lo hará...

-¡Esto tu culpa, Moony!-expresó Sirius, enfadado- ¡Es el hechizo que me pusiste en Encantamientos!

-Entonces...-empezó Remus.

-¡CALLáTE!- gritaron Lily, Lucy, Alice, Louren, Peter, Remus y James, juntos y a unísono.

Sirius puso cara de ofendido, como si fuera un nene de cinco años a quien no le concedieron su capricho. Alice y Peter se sentaron en el piso y Lily prefirió la silla que había cerca de la cabecera de la cama de James. Por alguna razón parecía más preocupada y asustada que los demás.

-Toma esto, James-dijo Remus, dándole una botellita con un liquido de color verde, que contenía una poción-. Es una poción revitalizante, te sentirás mucho mejor...

James tomó la poción; apenas la tomó sintió como en su cuerpo el dolor iba disminuyendo. Sin embargo, aún le dolía el cuerpo.

-¿Qué pasó?-preguntó una vez que la terminó y la puso en la mesita de luz.

-Eso era exactamente lo mismo que queríamos saber nosotros-dijo Louren, preocupada, en los brazos de su novio.

-Esto empieza así: yo salí del Gran Salón y encontré a Bellatrix-empezó. Luego les contó lo que le hizo Bellatrix y que lo último que recordaba era se fue al castillo. Al terminar de contar, las chicas estaban asustadas y enojadas, y los chicos preocupados y enojados.

-¡La mataré!-exclamó Sirius, aún el hechizo perduraba- ¡No puede usar los Maleficios Imperdonables!

-Fue Lily la que te encontró machacado en el pasto-le aclaró Lucy, haciendo caso omiso a Sirius.

Lily se puso muy colorada por el hecho de ser ella quien lo había traído desde los terrenos.

-Gracias-repuso James, acalorado-¿Qué hora es?-preguntó bostezando y sentándose en la cama. Ya no le dolía el cuerpo, pero la poción le había dado sueño.

-Las siete menos diez-dijo Peter, mirando su reloj pulsera.

James se puso pálido con sólo escucharlo. A las siete empezaba la selección para el equipo de Gryffindor.

-Debo irme-anunció levantándose de la cama de un salto.

-¿Qué haces?-preguntó Louren, asustada-. Te podría agarrar una recaída...

-Gracias, Lau, por preocuparte,-dijo James, exasperado. ¿A quién le importaba si se desmayaba? ¡Era Quidditch!- pero hay cosas más importantes que una recaída. Y eso se llama Quidditch.

-James-empezó Lucy lacónicamente, tratando de convencerlo-, yo también soy del equipo y no quiero quedarme sin capitán...

-No lo harás-dijo James agarrando su Nimbus 1500 y su túnica roja para quidditch-. Porque me vas acompañar...

Luego de que James convenciera a todo el mundo en sólo dos minutos y que Lucy fuera a buscar su Barredora 3, la arrastró hacia los terrenos en pleno ocultamiento del sol.

Allí estaban ya Gabriela Bath y Amy Ang hablando animadamente. Al ver llegar a Lucy con James, saludaron a la primera y a James le dirigieron una sonrisa muy tonta y luego lo saludaron con la mano.

Poco a poco fueron llegando las aspirantes y James dio la orden de que hagan una fila para los puestos de golpeador, cazador y guardián; diez personas se presentaban para cada lugar. Primero comenzó con los cazadores: Gabriela y Lucy se elevaron con la quaffle en la manos, mientras James y Amy observaban desde abajo. Los primeros cinco fueron francamente un desastre: Gabriela y Lucy pidieron un descanso de lo cansadas que estaban que fueran golpeadas con la quaffle cuando intentaban pasársela.

-Te juro, James-dijo Lucy sentándose al lado del él y tomando un poco de agua-que estoy harta de que niños los de segundo me peguen en la cabeza, para eso ya tengo a Emma...-se cortó en seco al ver quien era la que seguía-¡Oh, no, Emma!

Emma estaba parada delante de ella con una sonrisa en su cara junto a su amiga Diana.

-Son chicas para ser este deporte-declaró James.

-¿Y?-preguntó Emma, sin perder la sonrisa-. Ellas también lo son y juegan en el equipo-señalando a Lucy, Amy y Gabriela.

-A lo que me refiero,-dijo James, desesperado, pues le empezaba a doler la cabeza. Nunca debió levantarse de la cama- es que son chicas de edad.

Emma y su amiga pusieron puchero, tratando de convencer a James, pero Lucy saltó de su asiento indignada.

-¡NO JUGARAS, EMMA MARIE MCKINNON!-le vociferó a las de primero-¡Y TU TAMPOCO, DIANA! ¡Y SI NO SE VAN AHORA MISMO LE MANDARE UNA CARTA A SUS PADRES!-volvió a agarrar la escoba y dando una furiosa patada se elevó en los aires.

Emma y Diana rompieron a llorar y se marcharon al castillo, mientras Emma le gritaba a su hermana:

-¡Eso lo haces porque te quieres quedar con James! ¡Pero él es MIO!

Amy, Gabriela, Lucy y los aspirantes lloraron de la risa sobre eso, mientras que James, rojo, llamaba a otro para dar la prueba.

Los siguientes dos participantes fueron tan malos como los primeros y James pensó que nada lo salvaría cuando vio al último aspirante: Sirius Black. Ahora si estaba en el horno; Lucy jamás le perdonaría que estuviera en el equipo.

Pero lo cierto fue que Sirius jugaba muy bien e interactuaba bien con las chicas, incluso con Lucy. Luego que la prueba terminó, James llamó a Lucy, Amy y Gabriela para elegir el postulante.

-Yo voto por Sirius-dijo Gabriela, al llegar.

-Yo también-apoyó Amy-. Además con esa sonrisa ganó un montón de puntos...

-Tienes razón...-dijo Gabriela con voz soñadora- y su pelo tan elegante...

-Y sus ojos-expresó Amy con la misma voz.

-Es tan seductor-dijeron a unísono.

-Pues yo voto porque no lo tomemos para el equipo-declaró Lucy, asqueada de tanto elogio a Sirius-¿Tu que dices, James?-agregó sin escuchar lo que le decían las chicas, cosas como "estas loca".

-Yo voto por Sirius, Lucy-dijo James, mientras Amy y Gabriela festejaban-. Lo siento, pero sabes que fue el que mejor lo hizo-agregó para que escuche sólo Lucy.

Salieron de su improvisada reunión y James anunció:

-El nuevo cazador del equipo de Gryffindor es... ¡Sirius Black!

Sirius se puso a saltar de alegría, mientras los demás aspirantes al mismo puesto protestaban diciendo que todo estaba arreglado.

-McKinnon-dijo Sirius, una vez que se fueron los rechazados y agarrando a Lucy por los hombros. Por suerte, el efecto del hechizo de Remus ya no estaba-, estaremos juntos... nuestra primer experiencia como pareja...

-Si quieres tener relaciones sexuales con cualquiera, Black, suéltame, porque estás a punto de quedar estéril de por vida.

Sirius no protestó y soltó inmediatamente a Lucy.

Luego vinieron los golpeadores: no eran tan malos como los que se habían presentado para cazador, pero no eran excelentes. Por último, Lucy, Amy, Gabriela, Sirius y James eligieron a un chico llamado Dan Stone (alto, de pelo negro y ojos azules) que era bastante bueno y se llevaba muy bien con Amy.

Y así vinieron los guardianes: uno peor que el otro. Sirius, Lucy y Gabriela les podían meter goles hasta con los ojos cerrados si querían, mientras el cielo oscurecía lentamente y James se quería matar.

Al final de la fila residía su última esperanza y no le veían la cara debido a unos anteojos de sol que le tapaban los ojos, una gorra deportiva que le cubría la cabeza y un pañuelo que le tapaba la cabeza. Aún así supieron que era una mujer.

-¿Cómo te llamas?-preguntó James.

-Rosa Wood-dijo la chica, subiéndose a la escoba. Ni James, ni los demás conocían a esa chica ni la habían escuchado nombrar. Era muy raro.

La verdad es que la extraña chica jugaba muy bien, ¿muy bien, dije? Quiero decir, excelente. Ninguno de los cazadores le podía meter ningún gol. A los diez minutos de verla jugar, James llamó, fascinado, al resto del equipo para su selección, pero estaba muy clara.

-¡Rosa Wood, James!gritaron Gabriela, Lucy, Sirius, Amy y Dan a unísono.

-Ya sabía que dirían eso-contestó él, riendo y anunció en voz alta:-. La nueva guardiana del equipo es... ¡Rosa Wood!

Cuando sólo quedó el equipo en la cancha a Rosa Wood le dio un ataque de risa y se sacó el sombrero, los anteojos y el pañuelo, dejando ver una larga cabellera roja oscura y unos brillantes ojos verdes.

Era Lily.

-¿Lily?-preguntó Lucy totalmente extrañada. Ella afirmó con la cabeza y Lucy exclamó:-¡Juegas super!

11º- Uno de lospeores días... tal vez... y aun no termina

Cuando sólo quedó el equipo en la cancha a Rosa Wood le dio un ataque de risa yse sacó el sombrero, los anteojos y el pañuelo, dejando ver una larga cabelleraroja oscura y unos brillantes ojos verdes.

Era Lily.

-¿Lily?-preguntó Lucy totalmente extrañada. Ella afirmó con la cabeza y Lucyexclamó:-¡Juegas súper!

James estaba anonadado; no podía creer que la Lily que todos conocían hubiese jugado de aquellaforma al Quidditch.

-Bueno-carraspeó Lily interrumpiendo el silencio incomodo que cernía sobreellos, después de que Lucy había hablado-, ¿nadie ve a decir nada?

-Eres una maldita mentirosa, Lillian Rose Evans-dijo Lucy, aún sorprendida,pero en tono de burla.

-Juegas muy bien, Lily-expuso Sirius-, y eres una gran y perversa mentirosa...Te felicito...

-¡No te robes mi argumento, Black!-le advirtió Lucy.

-¿Cómo llegaste a esto?-preguntó Amy Ang, interesada y boquiabierta.

-¿Por qué nunca te uniste al equipo antes?-inquirió Gabriela Bath, sorprendidapor la manera de jugar de Lily.

-¿Por qué te disfrazaste de otra?-indagó Dan Stone, sólo confundido.

-¿Por qué no me contaste?-replicó Lucy en tono de ofensa fingida.

-¿Por qué me mentiste?-objetó Sirius, como nene chiquito.

-Tuve mis razones-contestó Lily-, además ya conocen a Louren, Alice y Remus yyo no iba a quedar allí... Alice empezó a hablar de Frank y se fue a mandarleuna carta... En cuanto a Lau y Remus... ya saben lo cariñosos que pueden llegara ser y decidí venir a probarme, pero tenía que disfrazarme.

-¿Por qué?-preguntó Gabriela, aún atónita.

-Si venía y me probaba con mi nombre, Potter jamás me aceptaría en el equipodiciendo alguna excusa tonta...

-Y tienes razón-dijo James, hablando por primera vez y con determinación-, note dejo entrar al equipo...

James tenía mucho miedo de que a Lily le pasara algo en algún partido, pero nolo iba admitir.

-Corrección, Potter, ya me dejaste entrar-le aclaró Lily suspicazmente.

-En eso te equivocas, Evans-le discutió James, alegre de tener un punto afavor-yo acepté a Rosa Wood y no a ti...

-Podría ser ella en los partidos-declaró Lily, empezando a enojarse.

Los demás se veían venir una nueva discusión Potter-Evans en las cuales siemprelos otros estaban de más.

-Creo-indicó Sirius a los terceros-que será mejor que nos vayamos a comer... yademás-agregó mirando el cielo-creo que lloverá...

-Es lo más sensato e inteligente que te he oído decir en toda mi vida,Black-dijo Lucy, yéndose con Amy y Gabriela hacia el colegio.

-Me siento halagado-le explicó Sirius a Dan (quien rió del comentario) en oído,mientras ellos también desaparecían en la oscuridad de los terrenos yendo haciael Gran Salón.

Sin embargo, James y Lily no habían escuchado nada de lo que Sirius habíadicho; seguían discutiendo acaloradamente.

-¡Pues, preséntate como Rosa Wood!-le gruñía James, con cólera- ¡Como si lagente de este colegio fuese tonta!

-De hecho sólo hay una persona tonta en este colegio: TU-gritó Lily, enojada ytestaruda.

-¡¿TU PIENSAS QUE SOY TONTO?!-preguntó James muy enojado, no había sido sumejor día y ahora encima tenía más problemas.

-SI Y NO SOLO ESO PIENSO QUE ERES UN ARROGANTE, IMPULSIVO, ME DAS ASCO Y...Y...-Lily no encontraba palabras. Estaba muy enojada- ¡¡¡TE ODIO!!!-acabógritando. Giró sobre sus talones para ponerse en marcha. Sus ojos estabancristalizados y derraba lágrimas, conforme a que había empezado a llover y lalluvia se mezclaba con las saladas lagrimas de Lily.

James no sabía que hacer. Sólo ese momento le recordaba años atrás cuando Lilyhabía dicho que lo odiaba, y lo había hecho públicamente... Antes de que Lilyse girara sobre sus talones vio que lloraba. La lluvia había empezado a caer yJames supo que hacer... ó más ó menos...

-¡¡¡EVANS!!!-llamó, pero la chica seguía caminando hacia Hogwarts y la lluviaseguía cayendo-¡¡¡LILY!!!

Lily se dio vuelta y lo apuntó con su varita. Su cara, por lo general sinlagrimas, parecía una catarata.

-No tienes derecho a llamarme Lily, Potter.

-Pero, escucha... yo...-balbució James, llegando a donde ella estaba, jadeandopor la corrida.

-Adiós, Potter-dijo Lily amenazadoramente y llorando.

-Pero... yo...-sin embargo, ni James siguió hablando ni Lily lo interrumpió.
lacortó los tres centímetros entre ellos y le dio un profundo y dulce beso enlos labios.

Primero Lily no contestó al beso de una porque la había tomado de totalsorpresa, pero luego pudo sentir el calor que desprendía James y empezó acorresponder al beso. Cada uno podía sentir el corazón del otro latir aunísono. Pronto Lily puso sus manos en mojado cabello de James y él en sucintura. Estuvieron besándose alrededor de cinco minutos, ni siquierarespiraban y el beso cada vez era más apasionado; aún así la lluvia no dejabade caer...

La escena era muy hermosa y se interrumpió cuando un relámpago cayó sobreellos, haciéndolos caer en la mojada hierba y quedaron inconscientes.

*****------*****-------****-----*****------*****------*****-----****----**

Lily se movió. Abrió los ojos. Se encontraba en unas de las camas de laenfermería. ¿Cómo habría llegado aquí?. Curiosamente no recordaba nada. Sóloque se había presentado en la elección para guardián y que había quedado en elequipo. Luego empezó a discutir con Ja... con Potter y después... Bueno, nada.No lo recordaba.

Instintivamente se tocó los labios. Algo venía a su cerebro, pero se ibaenseguida como si no lo pudiera almacenar. ¿Por qué diablos no podía recordarnada?. Movió su cabeza (le produjo un poco de dolor de cabeza) y vio que en lacama de al lado se encontraba Potter, durmiendo; la túnica de Potter estabatoda quemada. Lily se miró su propia túnica dándose cuenta que estaba quemadatambién, aunque no tanto como la del chico. Algo le decía que Potter tenía quever con lo que no recordaba...

Madame Pomfrey entró furtivamente a la enfermería y le dijo:

-Señorita Evans, ¿qué pasó?

-Aunque le parezca raro-contestó Lily, aún acostada y pensando, sin recordarnada-, no lo recuerdo.

-¿Nada?-insistió Madame Pomfrey.

-Nada-afirmó Lily con tristeza-. Es decir, no recuerdo porque estamos aquí.

-Oh, sus amigos-le explicó la enfermera jovialmente-, los señores Black, Lupin,Pettigrew y las señoritas McKinnon, Bones, Araghon, los encontraron en losterrenos del colegio porque estaban preocupados que, con semejante tormenta, novolvieran al castillo... así que fueron a buscarlos, los encontraron desmayadosy los trajeron aquí-terminó.

-Ah-exclamó Lily.

-Quédese esta noche, señorita Evans-le indicó Madame Pomfrey, dándole un pijamablanco-. Y mañana podrá irse al mediodía.

-Está bien, gracias-dijo Lily.

Al minuto de que Lily se había cambiado y acostado nuevamente, las puertas dela enfermería se abrieron dejando a entrar a Lucy, Louren, Alice, Remus, Siriusy Peter. Parecían muy preocupados.

-¿Cómo estás?-preguntó Lucy, sentándose en la cama de Lily.

-Bien-contestó Lily, mientras los merodeadores se acercaban a la cama de suamigo para examinarlo de cerca.

-¿Qué pasó, Lily?-inquirió Remus, inspeccionando la túnica de James de proximidad.

-No sé-respondió simplemente, suspirando-. Luego de que ustedes se fueron,seguimos discutiendo y no sé qué pasó...

-Madame Pomfrey dijo que estaría bien dentro de un par de horas-explicó Alice,preocupada por James.

-¿Qué pasaría si realmente le hubiese pasado algo?-preguntó Peter, pesimista,como siempre-. La verdad no ha sido el mejor día de James...-agregó con muchopesar.

-¿Quieres hacer el favor de...?-le soltó Sirius, pero se paró en seco al verque James abría los ojos-Hola, Jimmy-saludó, alegre.

James miró a todas partes confundido.

-¿Dónde estoy?-preguntó.

-En la enfermería-contestó Sirius como si fuese lo más obvio del mundo; pueshabían estado en la enfermería más de una vez.

-Disculpa, pero, ¿quién eres tú?-preguntó James perdido.

-Oh, vamos, Prongs, no me hagas bromas-dijo Sirius-. Eso déjamelo a mí... ó aMcKinnon...

-Cállate-susurró Lucy mordazmente, sólo para que escuchase Padfoot.

-¿Cómo me dijiste?-inquirió Potter, desorientado.

-James, en serio, no estamos para bromas-lo reprendió Remus, mirándolosuspicazmente.

-Yo tampoco-declaró James-¿Quién soy?

Todos en la sala lo miraron boquiabierto y preocupados, excepto Sirius quepensaba que era broma. Louren se acercó a la cama, decidida.

-¿En serio no sabes quién eres?

-Pues no-indicó James francamente. Inmediatamente miró a Louren de arriba abajoy agregó en tono conquistador:-Espero ser más que un amigo-luego le dirigió susonrisa de marca registrada y le guiñó el ojo.

Louren, extrañada, se alejó de la cama rápidamente.

-Oye, cuidado con lo que dices-le advirtió Lucy. Esto debía hacerlo Remus, peroel chico parecía que estaba muy asombrado y a la vez ataba cabos.

-¿Por qué, una chica tan bonita-preguntó Prongs usando el mismo tono que conLouren. Lucy se sonrojó y Sirius parecía apunto de asesinar a su mejor amigo-,me dice algo así?

-Porque ella tiene pareja-indicó Lucy, dejando su rojiza cara de lado-. Y esél-señaló a Remus.

-¿Por qué le das explicaciones a él?-indagó Sirius sin poder creerlo-.
l seestá haciendo el tonto, es más que obvio.

-Yo no me hago el tonto-expresó James, un poco enfadado.

-Entonces, ¿por qué-empezó Sirius, con mal humor y gritando-coqueteas conMcKinnon y Louren? ¿Por qué haces preguntas bobas? ¿Por qué dices que no nosconoces?

-Porque no los conozco-contestó sinceramente James.

-Yo le creo, Padfoot-declaró Remus.

-¿Por qué?-preguntó Sirius.

-Porque-respondió Remus, sin escuchar la queja de Lucy "¿No sabes decir otracosa que por qué, Black?"- James ha perdido la memoria.

-¿Qué te hace pensar en eso?-inquirió Peter, que, como Sirius, aún no habíacaído en la cuenta de eso, pero no lo hacía por otras razones.

-Porque James, por más bromista que sea, no intentaría coquetear con su amiga ócon la novia de su amigo. Y porque habla muy sinceramente y él, por lo general,no habla así...

-En ese caso-comentó Alice, que, como Lily, hasta ese momento se había quedadocallada-, yo te creo, Jimmy...

-Gracias, preciosa-dijo James, en el mismo tono que había usado antes-. Mehalaga tu presencia.

Alice sólo rió del comentario de James y se acercó a su cama.

-Lo siento pero ya tengo novio-le contó Alice aún riéndose por la expresión delchico. James dejó de sonreír-. Mira, tu te llamas James Alan Potter-el chicoabrió los ojos como platos. Era un nombre bonito-. Y nosotros somos tus amigos.

-Oh-exclamó James-. ¿Todos?

-Sí-afirmó Alice, pacientemente y despacio-. El chico de los porqué es Sirius;el que es medio rubiecito y chiquito-señaló a Peter- es Peter; la chica quediscute con Sirius, es Lucy; con la que coqueteaste primero se llama Louren yel chico que está a su lado es Remus. Y yo soy Alice.

James se quedó mirando a la chica, tratando de recodar los nombres; luego miróla enfermería y se encontró con Lily, quien no había sido presentada.

-¿Ella...?

-Ella es Lily-presentó Alice-. Perdón, no acorde, Lils; estás muycallada-agregó mirándola.

-No hay problema...

James miraba a Lily como si nunca hubiese visto algo más hermoso en su vida. Supelo rojo oscuro largo con rulos, ondeaba detrás. Sus ojos eran tan brillantescomo esmeraldas. James se convenció así mismo que si alguna vez había vistoalgo tan hermoso se acordaría.

-¿Dónde estoy?-preguntó una vez que pudo abrir la boca, luego de mirar a Lily,pero aún no despegaba su mirada de la chica.

-En Hogwarts-contestó Lily, ya que la miraba a ella.

-¿Hog... qué?-preguntó James, perdido.

-Hogwarts, la escuela más prestigiosa del mundo de Magia y Hechicería-contestó,esta vez, Louren, orgullosa.

-¿Magia y Hechicería? ¿Qué es eso?-volvió a preguntó James, muy desconcertado.

-¡¡¡Argggg!!!-exclamó Sirius, sin poder soportarlo-¿Me vas a decir que no sabesque es la magia?

-Sí-declaró James sencillamente.

-¡¡¡ARRRGGGG!!! YO LO MATO-exclamó Sirius y se acercó a la cama de James,asustándolo-¡Tierra llamando a Prongs! ¿Me copia? ¡Jimmy vuelve, por favor!

-¿Segura que es mi amigo?-inquirió James, desconfiado, a Alice.

-Sí-asistió Alice.

Pero no pudieron hablar nada más porque en ese momento entró Madame Pomfrey conun humor de perros.

-¡Señor Black! Encima que lo dejo entrar a estas horas con sus amigos se da ellujo de gritar. Estos alumnos necesitan DESCANSAR, Black. Ahora ¡FUERA!-empujóa los chicos hacia la salida dejando a Lily, James y Madame Pomfrey solos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

12º- ¿Quién Eres?

A la mañana siguiente de la visita muy confusa de los chicos a la enfermería, los merodeadores volvieron al hospital albergando la esperanza de que, lo pasado la noche anterior, hubiera sido sólo una mal pesadilla. Sin embargo, al abrir las puertas de la enfermaría, descubrieron a un desconcertado James, sentado en su cama, mirando a Lily (quien ya se había recuperado y estaba levantada con una nueva túnica del colegio puesta), que parecía muy enfadada y le gritaba cosas que sólo ellos dos entendían.

-¿Qué pasa, Lily?-preguntó Remus.

Antes de contestar Lily se sobresaltó porque, al parecer, en medio de los gritos, no había escuchado que ellos habían entrado a la enfermería.

-Potter, como siempre, ha colmado mi paciencia, Remus... sólo eso...-acto seguido recogió sus cosas y comenzó a caminar hacia la salida.

-¿Qué ha hecho?-inquirió Sirius.

-¡Ah, lo de siempre!-exclamó Lily con un dejo de exasperación y dándose vuelta-. Escuchen, chicos-añadió en voz baja y se dirigió a Peter, Remus y Sirius-, yo no me trago el cuento de que haya perdido la memoria ni nada de eso... En mi opinión es pura mentira...

Dicho esto se dio la media vuelta y se dirigió con paso decidido a la puerta de la enfermería. James, aún estupefacto y sin darse cuenta quien había entrado, dijo:

-Me encanta esa chica.

-Lo siento por ti, Jimmy, pero ella...-empezó Sirius.

-¿Qué hacen ustedes aquí?-preguntó James, de pronto enojado.

-Sólo veníamos a verte-contestó Remus, sorprendido por el cambio de humor repentino de su amigo.

-Pues yo no quiero que ningún tonto como ustedes venga a verme-declaró James-. No soporto la compañía de las personas que hacen que esté en este estado...

-¿La culpa?-inquirió Peter.

-Sí, la culpa, tonto-respondió James en tono frío y cortante-. Ustedes me golpearon y ahora vienen a hacerse mis amiguitos, pero no lo voy a permitir, no mientras viva.

-¡¡¡LO MATO!!!-gritó Sirius, sin poder contenerse se tiró a la cama para empezar a golpear a James. Gracias a Dios, los reflejos de Remus y Peter estaban atentos y tomaron a Sirius al vuelo. Este decía cosas ininteligibles mientras forcejaba, pero algunas palabras entendían como "Lo mataré" y "Suéltenme, para que reconozca a Sirius Orion Black".

De repente la puerta se abrió y entró Madame Pomfrey:

-¡Señor Black! ¿Pero qué demonios está haciendo otra vez?

-Nada, Poppy-contestó Sirius, obediente, mientras que Peter y Remus lo soltaban.

-Black, compórtate-aclaró Madame Pomfrey, que odiaba que Sirius la llamase por su nombre-. Ahora deja a Potter en paz y vengan los tres que debo explicarles algo...

Se dirigieron al despacho de la enfermera. El lugar estaba pintado de blanco perlado y lleno de cuadros vivientes sobre enfermeras. Había un fuerte olor poción curativa y un escritorio en medio de la sala.

-Escuchen-dijo madame Pomfrey, tomando asiento en su silla-. El señor Potter padece amnesia...

-¡Qué novedad!-expresó Sirius con sarcasmo.

-... pero al parecer-siguió Madame Pomfrey, como si no hubiera interrumpido Sirius-, se acuerda de cosas en las que ustedes lo cuelgan de los pies y lo humillan... cosas así... Así que les sugiero que dejen a Potter solo hasta que pueda recordar todo como es debido. Lo cual será en una semana aproximadamente. Luego, el señor Potter podrá hacer vida normal; eso si el señor Black no lo mata.

Sirius se ruborizó un poco, pero no dijo nada. Se despidieron de la enfermera y bajaron al Gran Salón. No hablaron hasta llegar allí. Por suerte, no había casi nadie, ya que se habían levantado muy temprano ese día.

-¡Es increíble!-exclamó Sirius, irónico, entrando al Gran Salón-. Prongs se acuerda de lo que le conviene y encima de todo, mal.

-Comprende, Padfoot-dijo Remus, cuando se sentaron en la mesa de Gryffindor-. James no está en sus cabales...

-No puedo creer que se acuerde de lo que él le hace a Quejicus como si fuera victima y de nosotros como los que le hacemos eso-declaró Peter.

-¿Cómo hiciste para entender eso, Pete?-preguntó asombrado Sirius-. ¿Salió de tu cabecita?

-No me molestes, Sirius-dijo Peter de mal humor-. Varias veces ni tú ni Remus ni James ni nadie me explican las cosas y eso quiere decir que no soy tan estúpido como piensas...

Luego miró a Sirius con un gesto amenazador y se dedicó a comer los huevos cocidos.

-Es la primera vez que Peter me contesta así-le detalló Sirius a la oreja de Remus-. Creo que tiene carácter.

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Lily caminaba sola hasta la torre de Gryffindor, muy enfadada. ¿Quién diablos se creía James me-las-creo-todas Potter? Ya había perdido la cuenta en cuantas veces la había invitado a salir y todas con la misma respuesta... Sin embargo, esta vez, no parecía el mismo... "Seguro que lo hace para que salga con él" pensó Lily, mientras llegaba al retrato de William "Pero Lillian Rose Evans no es ninguna tonta... Que no crea que me como el cuento como todos los demás..."

-¡William!-llamó Lily al retrato, que obviamente, dormía.

-¡Ah, Lily!-exclamó el mago somnoliento-. ¿Contraseña?

-Travesura realizada.

-Entra, querida.

Ella entró directamente a su dormitorio y se dispuso a ordenar las cosas para su primera clase del viernes: Defensa Contra las Artes Oscuras, impartida por una profesora insignificante; la de ese año era mediocre, pero, por suerte y a pesar del cambio de profesor de todos los años, siempre habían tenido muy buenos maestros.

Al llegar al segundo piso, aula once, Lily encontró el aula vacía. Se sentó en los primeros bancos, como siempre, sacó su ejemplar de "Defensa y Práctica en Artes Oscuras" de Jake Brooks y se puso a leer. Estaba tan metida en como explicaba el libro cómo defenderse de los Dementores, que no escuchó llegar a alguien.

-¿Aún sigues enojada conmigo?-preguntó una voz amable, que hizo sobresaltar a Lily tanto que su libro salió volando.

Era James, que gentilmente agarró su libro y lo puso en el pupitre nuevamente.

-Casi me das un infarto, Potter-declaró Lily.

-Perdón-dijo James-. No debí hacerlo.

Lily se quedó anonadada. ¿James Potter pidiendo su perdón?.

-¿Te pasa algo?-inquirió atentamente James. Ella no sabía como reaccionar; James volvía a ser el chico dulce y amable que había sido esa mañana, pero Lily creía que James se hacía el bobo sólo para llamar la atención.

-No-contestó Lily sin mirar a aquellos ojos castaños almendrados. ¿Qué diablos le pasaba?. Le gustaba, pero tampoco para ponerse como estaba.

-Por lo visto ya no me gritarás...-apuntó James- Eso es un comienzo... ¿Te he hecho algo durante el tiempo que te conozco?

-Mucho-respondió Lily, tratando de no mirarlo-. Pero eso ahora no importa...

-Me alegro-dijo James-. Quiero pedirte perdón por lo que hice... ¿Me perdonas, Lily?

-Sí-reveló ella sin pensar-. Pero no lo vuelvas hacer...

-No se me olvidará-declaró James-. ¿Puedo sentarme contigo en clase?

-¿Y los chicos?

-No son mis amigos-aclaró James, de pronto enfadado-; no me gusta hablar del tema...

-Está bien-aceptó Lily, recordando como habían sido los chicos cuando ella estaba peleada con sus amigas-; puedes sentarte conmigo...

-Gracias; por cierto aún no entiendo nada sobre la magia...

-Entonces, te ayudo-expresó Lily, sin saber porqué-; menos mal que la profesora de esta materia es boba...

Sin ninguna otra interrupción, Lily comenzó a explicarle a James sobre magia, hechizos, criaturas y otras cosas. Básicamente, le explicaba más ó menos lo que Lucy le había explicado cuando la conoció en el tren. James le dijo que Madame Pomfrey le había dicho que estaban en una escuela de magia, pero cuando él le preguntó porqué, ella le contestó que lo averigüe.

-Bueno, ahora lo sabes-dijo Lily, sonriendo.

-Sí-afirmó James-. Gracias, Lily.

Lily sonrió nuevamente y la piel se le puso como gallina. ¿Qué diablos le pasaba? ¿Empezaba a sentir nuevos sentimientos por James? Sin embargo, la oleada de preguntas se cortó cuando una voz detrás de ellos dijo:

-Por fin se llevan bien.

-¡Alice!-la reprendió otra voz.

Alice, Louren y Lucy ya habían llegado a el aula.

-¿Cómo te sientes, James?-preguntó Alice.

-Bien, Alicia-contestó él.

-Es Alice, James-le aclaró la chica-. Pero ya sé que no eres bueno con los nombres, así que dime Ali...

-Está bien-aceptó James.

-¿Dónde están Black, Remus y Peter?-inquirió Lucy, al ver que no estaban.

-No lo sé-respondió James con disgusto-. No son mis amigos.

-¿Ah, no?-preguntó Louren, pero la mirada que Lily le dio a las tres ("Luego les cuento") la cortó. Por lo que agregó-: Si tienes razón, James...

-Gracias, Laura-dijo él.

-Es Louren, pero me puedes decir Lau.

-Genial.

-¿Ya sabes que es la magia?-indagó Lucy.

-Sí, dulzura-contestó James, haciendo que ella se sonroje mientras las demás se partían de la risa-. Quiero decir, sí, Lunnette...

-Soy Lucy, James-aclaró Lucy, aún sonrojada y con un poco de enfado- y ya aprende los nombres de una vez que me estás hartando...

Los cinco se rieron (las chicas se sentaron detrás de Lily y James), mientras la campana sonaba y entraban los demás compañeros de séptimo año y la profesora Jane Brooks (que era la esposa del escritor del libro que usaban sus alumnos). La maestra era bajita, rechoncha, de mediana edad y tenía el pelo color ámbar muy enmarañado; daba el aspecto de una roca (debido a su piel curtida) con peluca rubia.

-Buenos días-saludó la profesora Brooks.

-Buenos días, profesora-corearon y luego se sumergieron en el habitual descontrol de la clase.

-El trabajo de hoy es en la pagina...

Pero nadie se enteró cual era la pagina porque en ese momento un avioncito con una bengala doctor Filibuster, obra de Sirius, le pasó rozando la cabeza y luego explotó. La profesora se sentó en su escritorio y se dispuso a leer el diario, resignada.

-Es muy boba...-dijo James.

-Sí-afirmaron las cuatro.

-¿Pero nadie...?

-El profesor Dumbledore ya sabe como es-le aclaró Lily, contestando la pregunta que James que no había terminado de formular-. Pero ella está reemplazando a un tipo que ahora no puede enseñar, pero lo hará a partir del segundo trimestre.

-Oh-exclamó James, entendiendo.

Después le contaron cosas a James sobre sus travesuras y lo que había pagado por ellas.

-¡¡¡Seguro debes tener un cajón lleno en el despacho del celador!!!-dijo Lucy, riendo.

Luego de esa clase llenas de risas, se dirigieron a la clase de Pociones de Slughorn.

-Hoy haremos una poción llamada Felix Felicis, busquen en el libro pagina treinta y tienen media hora-dijo contento el profesor, pronto se dedicó a repasar las mesas y cuando llegó a la de Lily con las chicas y James, dijo:-. A ver como me sorprendes hoy, Lily...

Lily rió y comenzó a cortar los tallos del anapelo que tenía.

-Clase, -llamó Slughorn luego de media hora-¿Alguien puede decir que diferencia hay entre el áconito y la luparia?

Las manos de Lily, Remus y Snape se elevaron en el aire.

-Severus...

-El áconito y la luparia son la misma planta que también se conoce como anapelo-contestó Snape.

-Muy bien, diez puntos para Slytherin.

-No me cae bien ese pelo grasiento-susurró James entre el humo de colores de los calderos; él no hacía nada porque Slughorn no se lo permitió, por miedo a que haga estallar algo.

-Ya empiezas a ser el mismo-dijo Alice, sonriente.

-Gracias, corazón-respondió James y las cuatro tuvieron que ahogar las risitas.

La clase transcurrió normalmente hasta que finalizó y entregaron las botellas de Felix Felicis. La de Lily era de color amarillo, como especificaba el libro, al igual que la Snape y Sirius y la de los demás era naranja; excepto la de Peter que era de color negro y olía a caca. Lily siempre se preguntaba cómo había aprobado Pociones.

La tarde transcurrió normalmente; después de Pociones tuvieron dos horas libres antes de que empiece Encantamientos y cuando volvieron a la sala común se pusieron a hacer la tarea.

Era agradable estar con James Potter, pensaba Lily. Pero el hecho de ver a Sirius, Remus y Peter alicaídos por la falta de James era horrible. Parecían almas en pena: no hacían bromas, no estallaban cosas, ni nada; el avioncito, según Lily creía y estaba segura, era una maniobra para que pensaran que estaban bien. Decidió acercárseles cuando James estaba distraído.

-Hola chicos.

-Hola Lily-corearon con desanimo.

-¿Qué pasa?

En secreto, los merodeadores le contaron lo que Madame Pomfrey les había dicho y cómo James los había tratado.

-Es sólo cuestión de tiempo, entonces...-comprendió Lily.

-Eso parece-dijo Sirius-. Ahora vuelve con James porque nosotros no queremos que se pelee contigo...

-Está bien.

Lily volvió; cuando llegó las chicas reían porque a James, en un intento desperado de hacer volar una pluma (McGonagall dijo que era conveniente que empezara de cero por un tiempo), estaba levitando él. Lily se rió y bajó a James a tiempo que los curiosos se reían.
13º- Reunión a Medianoche.
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rnYa había pasado una semana y James aún no era el mismo. Si bien había aprendido nuevamente los hechizos y esas cosas, pero seguía distanciado de los merodeadores. Ellos, por su parte, estaban my tristes de no poder estar con su mejor amigo. Sin embargo, ya que James no se hablaba con los chicos si lo hacía con las chicas. Lily, Lucy, Louren y Alice eran quienes aguantaban a James en estos tiempos; estudiaban, hablaban y hacían muchas cosas con James.
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rnA Lily le parecía realmente sorprendente que se abstuviera de insultar a James Alan Potter durante una semana. Lo cierto, era que el chico era totalmente dulce. Lucy le dijo que James era así siempre, pero como ella no caía en sus patas, él se comportaba como un perfecto idiota.
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rn-¿Porqué dijiste patas?-preguntó Lily en esa ocasión.
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rnLucy le puso cara de que había metido la pata, pero no dijo nada y pronto comenzaron a hablar sobre Quidditch.
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rnSi había algo que le reventaba a Lucy era que James no recordase que era el Quidditch, hasta tal punto le molestaba que le terminaba gritando. Mientras tanto, el equipo era capitaneado por ella, ya que era la que le seguía a James, pero se estaba volviendo loca, no tenía madera de capitán y quería que él volviese.
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rnPara Alice toda la situación era realmente divertida. Cada dos por tres, James se mandaba una muy grande. No era por las bromas, sino que James no se acordaba de varias cosas, entonces siempre se equivocaba al hacer algún hechizo ó poción y entonces aparecía la única persona capaz que podía arreglar sus desastres: Lily, ó como la llamaba James, Lil. Alice sólo reía y miraba a su amiga significativamente, pero lo que recibía era una mirada amenazante. Eso también le hacía gracia.
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rnEn cambio, Louren sufría mucho. James cada dos por tres se le declaraba porque Lily y las demás lo mandaba a mudar. Pero no era una declaración de amor, sino de amistad. Cuando James no estaba metido en uno de sus desastres con la magia ó con Lucy gritándole que recordara las cosas, molestaba a las chicas diciéndoles que no se juntaran con Sirius, Remus y Peter porque eran una mala influencia. Louren habló con su novio al respecto una tarde.
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rn-Deberás hacerle caso a James-declaró Remus, después que le contó lo que le dijo James.
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rn-Pero...
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rn-Cariño... hablamos con Madame Pomfrey y nos dijo que no debemos molestar a James porque le puede dar un colapso nervioso.
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rnLuego, Sirius entró a la habitación donde estaban y exclamó:
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rn-¡¡¡LO MATO!!! ¡ME PROHIBIO MIRAR A MCKINNON! ¡ME AMENAZO Y ME DIJO QUE SI NO LO HACIA, NO HACIA FALTA QUE FUERA BUENO EN LOS HECHIZOS Y QUE ME DESTROZARIA MIEMBRO POR MIEMBRO CON SUS PROPIAS MANOS!!!.
rn
rnEso le dio hincapié a Louren para saber que las palabras de James eran ciertas y que podrían destrozar a su novio y sus amigos.
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rn
rnA la noche en la sala común, luego de que James se quedase dormido en la habitación de los Premios Anuales, las chicas junto con los merodeadores hicieron una especie de reunión para hablar del comportamiento de James y saber como frenarlo. Afortunadamente, sólo tenían la sala Común para ellos y nadie más.
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rn-Estoy harto de James-expuso Sirius.
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rn-Todos estamos hartos de James, Black-recalcó Lucy.
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rn-Yo lo único que quiero es que vuelva el de antes-dijo Remus.
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rn-Sí, el de antes-corroboró Peter.
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rn-Me da pena decirlo, pero quiero que Potter vuelva a hacer el de antes-respaldó Lily.
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rn-Yo quisiera que sea el de antes, pero permanezca con esa dulzura...-apuntó Alice.
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rn-Tú no deberías quejarte... tienes suerte de que Frank no esté aquí...-dijo Lucy.
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rn-Sí-afirmó la chica-. De igual manera, extraño hablar con ustedes...
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rn-Me conmueves-exclamó Sirius.
rn
rn-Si, pero yo quiero estar con Remus y que James nos tenga amenazados, no me hace gracia-declaró Louren, sin escuchar a Sirius.
rn
rn-Yo quiero que ustedes hablen con nosotros-dijo Peter.
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rn-Yo quiero pelear con Black como antes-indicó Lucy, sin pensar claramente lo que dijo.
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rn-¿Cómo dices, McKinnon?-preguntó Sirius, interesado y confuso.
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rn-Nada-respondió ella, tratando de ocultar el color rojo que apreció en sus mejillas.
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rn-Emm,... ¿Lily te acuerdas de algo ya?-preguntó Alice sacando a su amiga del aprieto.
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rn-Ehhh...-titubeó Lily. La verdad era que había recordado todo en la última semana. Como discutían, como la lluvia había empezado a caer, como James había acortado las escasas distancias que los separaban, como ella había correspondido... y como un maldito rayo los interrumpió...
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rn-No te hagas la que no te acuerdas, Lily-le recriminó Sirius.
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rn-¿Sabías que eres un insensible, Black?
rn
rn-Sirius tiene razón Lucy-dijo Lily y su amiga la miró perpleja. En cuanto a su amigo, sonrió con autosuficiencia-. Yo les contaré, pero si se ríen me encargaré personalmente de que sufran...
rn
rnTodos se miraron entre sí y luego a Lily. Ella empezó el relato. Cuando terminó, todos maldecían por lo bajo al estúpido rayo, pero estaban muy contentos de que ella y James se besasen.
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rn-Entonces lo que debes hacer es besarlo otra vez y recordará...-dijo Sirius.
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rn-Esa teoría es muy improbable, Sirius-explicó Remus, bajándolo de las nubes de un golpe.
rn
rn-¡Yo quiero que James vuelva!-exclamó Peter.
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rnTodos miraron a Wormtail y negaron con la cabeza.
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rn-Pero puede intentarla, ¿no?-preguntó Louren, haciendo caso omiso a Peter-. Vamos, Lil...
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rn-No me llames así...-replicó Lily.
rn
rn-Lau, sabes que a ella le gusta que le diga James así...
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rn-¡Lucy!-la retó Lily-Está bien-aceptó-. Pero lo hago porque me gustaría que Ja... Potter vuelva a ser el mismo. Mañana intentaremos.
rn
rnLily se levantó del sofá y se fue a su habitación.
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rn-Me pregunto cuando aceptará que le gusta-pensó en voz alta Louren.
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rn-Tal vez cuando caigan sapos de punta, Frances-dijo Sirius.
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rnLouren era una chica muy tranquila, pero había temas que la sacaban. Y ese era uno.
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rn-No te atrevas a llamarme por mi segundo nombre, Black-replicó Louren amenazadoramente, sin moverse del lugar que ocupa (en las piernas de Remus).
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rn-¿Ahora soy Black?-inquirió Sirius, sorprendido-. Te estás juntando mucho con McKinnon. No importa-agregó al ver la cara de Lucy-, ¿Por qué no te puedo llamar Frances?
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rn-Porque no y punto, ORION-dijo Louren con énfasis en la última palabra.
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rn-Si tratas de hacerme sentir culpable-apuntó Sirius, conteniendo una sonrisa-, no lo estás logrando. A mí me gusta mi segundo nombre; es lo único que me enorgullece de mi familia...
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rn-Vamos a dormir Lau... antes de que a Sirius le agarre el sentimentalismo...-dijo Remus, tomando de la mano a su novia y llevándola a las escaleras de su dormitorio.
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rnRemus volvió a sentarse justo en el momento que Sirius decía: "Me las pagarás, Moony", y los demás se rían.
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rn-Vamos, Sirs, no te pongas así...-lo calmaba Alice, mientras trataba de ahogar la risa.
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rn-Está bien, Sophia...
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rn-Sirius...-le advirtió Alice.
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rn-¿Pero es qué a nadie que está aquí ahora le gusta su segundo nombre?-preguntó fastidiado Sirius.
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rn-No-contestaron a coro casi todos.
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rn-Sí-dijo Peter.
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rn-Pero, tú...
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rn-A mí me gusta mi segundo nombre, Sirius.
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rn-Lo sé, pero...
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rn-Patrick es un nombre interesante-declaró Peter con orgullo. Los demás hacían grandes esfuerzos para no reír-. Me voy a la cama. Buenas noches...
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rn-Buenas Noches, Pete-corearon los demás.
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rn-Tiene un sentido muy raro con respecto a la palabra interesante-indicó Lucy, sonriendo, cuando se escuchó la puerta de la habitación-. Debe asociarla con la palabra ridículo...
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rn-Por primera vez-dijo Sirius, sonriendo de igual forma que Lucy-, estamos de acuerdo en algo McKinnon.
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rnSin saber porqué, Lucy se sonrojó.
rn
14º- La Fiesta de Cumpleaños.

Muy pronto, Septiembre dio paso a Octubre. Cuando Lily se dio cuenta comenzó a analizar todo lo que había pasado en sólo un mes de clases: enterarse de que Potter sería Premio Anual, ver el Boggart de Potter (que aún la atormentaba en sueños), aceptar que le gustaba Potter, pelarse con las chicas, ser amiga de los merodeadores, la visita a Hogsmeade, reconciliarse con las chicas, el noviazgo de Louren y Remus, Quidditch, su elección para guardián, el beso con James y la perdida de memoria de este. Lily pensaba que si todo esto había ocurrido con sólo cuatro semanas de clases, no sabía que pasaría con el resto del año.

A pesar que les dijo a sus amigos en la reunión de medianoche que hablaría con James al día siguiente, no pudo hacerlo. Había intentado acercarse a James durante toda la semana, pero siempre alguien los interrumpía. "Son todos unos malditos rayos" pensaba cada vez que alguien la interrumpía; por lo general, Emma McKinnon y su amiga, Diana.

-¡No te quedarás con James, Evans!-le gritó la pequeña rubia el domingo por la tarde. Ya era dos de Octubre-. ¡Yo me encargaré que no lo hagas! ¡Vámonos, Di, antes que vaya corriendo a decirle a Lucy!

Afortunadamente, el cumpleaños de Alice se acercaba, lo cual le daba chance a Lily para poder hablar con James sin interrupciones.

Los merodeadores se ofrecieron reservar el pub de las Tres Escobas. Invitarían a todos los alumnos de séptimo (menos los de Slytherin) y al equipo de Gryffindor. También, pero secretamente, invitarían a Frank.

Los preparativos se iban haciendo conforme iba llegando la fecha. Entre los merodeadores y las chicas estaban ordenando todo siempre a la medianoche. La amenaza de James que incluía a Peter, Remus y Sirius, aún estaba vigente, por lo que los preparativos para el cumpleaños de Alice se hacían a esa hora, cuando James se iba a dormir.

James ya se llevaba mucho mejor con los hechizos gracias a la ayuda de Lily. La chica se ofrecía incansablemente en ayudarlo. Tardes en la biblioteca, enseñar movimientos de varita cerca del lago... Lily ya había desistido de su postura "Odio a James Potter y todo lo que tenga que ver con él", en más, creía que la había abandonado cuando a mediados de primer año se había empezado a llevar bien con Remus y Sirius, y años más tarde, la pasión que ella sentía por el Quidditch. Ese James Potter era el que recordaba haber visto en el expreso de Hogwarts, el que había llorado por ver el cuerpo inerte del Boggart-Lily... el mismo que la había apoyado cuando ella se había peleado con las chicas... Del mismo que se estaba enamorando...

Un momento. ¿Enamorada de James Potter?. ¡¡¡NO!!!. ¿O sí?...

El caso era que le gustaba ese James y punto. Lucy había tratado de hacerle entender que ya no sólo le gustaba un poquito James, pero Lily no había querido escuchar nada.

-Vamos, Lils, acéptalo... te gusta mucho James... por eso no lo has hecho aún-le dijo por enésima vez en la semana.

-No-contestó negativamente Lily-, eso no es cierto. Es lindo, pero...

-Como digas-repuso Lucy, exasperada, como si le estuviera dando la razón a los locos-. Aún así no decías lo mismo al inicio de clases-agregó en un susurro apenas audible.

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Ya era viernes y al día siguiente sería el cumpleaños de Alice. Los merodeadores y las chicas se encontraban en la Sala Común en unas de sus habituales reuniones cerca de la medianoche.

-¿Cuál es tu bebida favorita, Ali?-preguntó Sirius con una libreta en la mano.

-El whisky de fuego-declaró Alice, distraída, mientras se pintaba con la varita las uñas de color rosa pálido.

-Ok-dijo Sirius, anotando con su pluma.

-¿Te gusta el whisky de fuego?-inquirió Peter, anonadado, dejando sus deberes de Encantamientos en los cuales Lily lo ayudaba y mirar a Alice-. Es una bebida muy fuerte para una mujer...

-Es un asco-ratificó Louren en los brazos de Remus mientras terminaban un trabajo para Slughorn.

-No es un asco-replicó Sirius con aire de ofendido-. Que a ti, Lau, no te guste no quiere decir que lo sea.

-Entonces-intervino Alice con parisomia- será whisky y cerveza de manteca para el que no le guste el whisky.

-¿Te pasa algo, Ali?-preguntaron Lily y Remus al mismo tiempo. Ellos eran los primeros en darse cuenta si alguien estaba mal.

-Nada-contestó Alice, pero al ver que nadie le creía agregó:-es que Frank no me ha escrito en toda la semana... y me pone de los nervios que no lo haga-sus ojos se pusieron brillantes-. ¿Y si corta conmigo?

Se tapó la cara con las manos al tiempo que comenzaba a llorar. Sirius le pasó un brazo por los hombros y le dijo:

-Ali, mírame-ella levantó la cara llorasa-. No tienes porqué preocuparte... si Frank no te dejo hasta ahora ya no lo hará...

-¡Black, eres un insensible!-exclamó Lucy, mientras Alice volvía a ponerse a llorar, esta vez en el hombro de Sirius.

-¡Yo sólo trataba de ayudar!-repuso Sirius, dándole unos golpecitos torpes en la espalda a Alice, que seguía llorando.

-Gracias, Padfoot, de verdad eres de gran ayuda-dijo sarcásticamente Remus.

Sirius puso cara de ofendido y siguió dándole golpecitos torpes a Alice.

Alrededor de las once y media, Alice se quedó dormida en el hombro de Sirius y entre Lucy y Lily la llevaron a su habitación. Cuando volvieron, Louren dijo:

-Me da pena Alice, ¿no le podemos decir que Frank vendrá a su fiesta?

-No-repuso su novio-. Si se lo decimos no será sorpresa...

-Además-agregó Sirius-, Frank dijo que quería darle algo especial y necesitaba que nadie le diga a Alice que él estaría...

-Eso cierto-afirmó Peter.

-Yo creo que deberíamos ir a dormir porque mañana tendremos un día muy largo-propuso Lily.

Los demás asintieron y se fueron despidiendo, mientras Lily volvía a su cuarto de los Premios Anuales.

-¡Travesura realizada!-dijo Lily cuando llegó al retrato de William.

-Eso es... eso es...-aceptó Will medio dormido.

Lily entró a su habitación y luego se puso el pijama. Ojalá las cosas salieran bien al día siguiente...

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James se levantó temprano al día siguiente. Era un día muy soleado; uno de los últimos antes de llegar al invierno. Un día muy tranquilo y perfecto para hacer cosas al aire libre. Bajó hasta el Gran Salón sin perderse (cosa que pasaba a menudo) ni una sola vez. Al llegar a la mesa de Gryffindor vio que Lucy y Lily hablaban animadamente sobre algún tema. Se deslizó por entre medio de los de tercer año y se sentó al lado de Lily.

-Buenos días, preciosas-saludó James.

-Hola, James-contestaron a unísono, luego de reírse, las chicas.

-¿Qué haremos hoy?-preguntó James mientras se servía unas tostadas con mermelada.

-Hoy es el cumpleaños de Alice-informó Lucy, que tomaba una porción de avena.

-Ah, entonces tendremos una fiesta...-expresó James, pensativo- Me encantan las fiestas...

-Si, lo sabemos-dijo Lily ahogando una risita.

-Cualquiera sabe más de mí que yo mismo-declaró James, medio enfadado.

-Y quién no-susurró Lucy para que sólo escuchase Lily-. Bueno, la cuestión es que hoy hay una salida a Hogsmeade, pero nosotros nos quedaremos en el pueblo (ya le pedimos permiso al director) para festejar el cumpleaños de Alice...

-Me gusta la idea...-dijo James-. ¿Puedo acompañarlas al pueblo?

-Lo siento, James-se disculpó Lily-, pero debemos comprar los vestidos para esta noche y queremos que sea sorpresa.

-Está bien-admitió James, pero luego agregó:-. Pero, ¿Cómo iré vestido? Además no sé llegar al pueblo...

Lily estaba por responder, pero Lucy se le adelantó:

-Fácil-dijo-. La ropa está en tu ropero, ten cuidado de no entrar a Narnia-agregó y ella y Lily se rieron, pero al ver la cara de anonadado de James, dijo:-. No importa. Como te decía, en el ropero hay ropa, busca la que más te guste y en cuanto el traslado es más fácil aún: a las ocho y media tienes que venir al vestíbulo y esperar que te lleven la multitud.

-Ah, está bien-aceptó James.

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Lucy, Louren, Alice y Lily caminaban por High Street en Hogsmeade. Llegaron al negocio en el que se pasarían toda la tarde: "Harapos Finos: Ropa para Magos". Al llegar, una señora de mediana edad, rostro sonriente y colorada, se les acercó.

-Hola, señoritas, ¿en qué puedo ayudarlas?-preguntó amablemente.

-Mire, tenemos una fiesta y...-dijo Louren.

Cuatro horas más tarde...

-Me encanta esta túnica que compré-declaró Lucy, mientras salían del negocio.

-Es muy linda-afirmó Alice. Afortunadamente, salir a comprar ropa le había levantado mucho el ánimo.

-Creo que deberíamos ir a Tres Escobas...-opinó Louren- me parece que Sirius había dicho que teníamos que estar a las seis y son las seis y cuarto-agregó mirando su reloj de pulsera.

Las cuatro soltaron una carcajada.

-Le diré a Remus que le haces caso a Black-dijo Lucy, riéndose.

-Si tú supieras lo que piensa Sirius de ti...-susurró en voz baja Louren, mientras aprovechaba que las otras tres reían.

Llegaron a Tres Escobas y los merodeadores ya se encontraban allí, durmiendo en unas de las mesitas. No había nadie allí, ni siquiera estaba Madame Rosmerta. Cuando las chicas cerraron la puerta haciendo gran estrépito, a causa del local vacío, ellos se despertaron bruscamente, levantándose de las sillas y tirándolas al piso.

-Tardaron mucho-dijo Sirius, bostezando.

-Bueno, por lo menos ya estamos aquí-repuso Lily.

-Vayan a cambiarse a esas habitaciones-indicó Sirius, señalando unas puertas que estaban al final del local.

-¿Dónde está Madame Rosmerta?-preguntó Louren.

Los merodeadores se miraron entre ellos sonriendo con malicia, luego miraron a las chicas con la misma cara de siempre. Louren se preguntó si realmente conocía a su novio.

-Se fue-contestó Peter-. Se fue a Hogwarts.

-¿Y para qué se fue al colegio?-inquirió Lucy.

-Qué ingenua eres, McKinnon-dijo Sirius-. La hipnotizamos y la llevamos al colegio.

-¿Y qué hará allí?-preguntó Alice.

-No sé... ahora está en la sala Multipropósito durmiendo-respondió Remus.

-Ustedes no cambian-declaró Lily.

-¿Nos delataras?-dijo Sirius poniendo cara de perrito faldero. Realmente le hacía muy bien.

-No.

-Ok, ahora vayan a cambiarse mientras arreglamos ese pub...-indicó Sirius con ojo crítico.

Las chicas entraron cada una a una puerta distinta y cerraron con llave por si a los chicos se le ocurría hacer alguna broma. Afortunadamente, las habitaciones tenían espejos, maquillajes y un baño; cada una tenía una puerta dentro que conducía a la otra habitación lo cual les permitía buscar cosas ó ayudarse sin necesidad de salir en paños menores de la habitación. Lily tenía la idea de que las habitaciones habían sido puestas por los merodeadores ese día.

Cuando hora y media después salieron, nadie podía creer nada. Las chicas iban preciosas, los chicos muy lindos y el pub totalmente cambiado.

Lo que antes había sido un pub familiar, ahora se asemejaba a una discoteca. Una bola de colores giraba en medio de la habitación que parecía el doble de grande sin las mesitas. Sólo estaba la mesa de la barra llena de comida y un cantinero joven y buen mozo, que no alcanzaban a distinguir bien, ya que llevaba cubierta la cabeza.

Lily llevaba puesto un largo vestido verde marino que hacía juego con sus ojos; el vestido tenía un escote discreto y no llevaba mangas, su cabello ondulado estaba suelto, estaba muy linda. Lucy, en cambio, tenía un vestido con un escote un poco más pronunciado que el de Lily y era de color azul cielo, haciendo resaltar sus ojos, este vestido si llevaba mangas; ella acostumbraba a llevar el pelo lacio, pero ahora tenía unos rulos grandes, parecían naturales, enmarcando su cara haciéndola más bonita. Louren llevaba un vestido color lila claro y sin tiras, con la partes de atrás agarrada con unas cintas; su cabello lacio ondeaba por detrás en una alta coleta. Alice, la cumplañera, llevaba un vestido de color rosa fuerte con corsé tipo princesa, su largo cabello negro estaba atado en una trenza.

Los merodeadores, por otra parte, tenían puesto un pantalón negro cada uno. La camisa de Sirius era de color negro y estaba desabrochada en los primeros botones. La de Remus, un poco más formal, era de color bordo. Peter usaba una de color naranja opaca. Se veían muy bien.

-¡Feliz cumpleaños, Ali!-saludaron todos cuando ella salió, ya que fue la última.

-¡Guau!-exclamó Alice viendo a lo que fue Tres Escobas-. Ojalá Frank estuviera...-agregó medio triste.

-Y lo estoy-dijo una voz grave por detrás de ella.

Un chico de 18 años de porte delgado, cabello castaño oscuro y ojos verdes amarronados, sonreía ampliamente. ÉL era el cantinero que no pudieron distinguir.

-¡FRANK!-gritó Alice y se abalanzó llorando sobre su novio.

-No llores, Ali-le dijo tranquilizadoramente-, se correrá el maquillaje...

Luego de siete minutos de explicación sobre la invitación de Frank, empezaron a llegar los invitados. James fue el último en llegar, cerca de las ocho y cuarto. Realmente estaba muy guapo, llevaba un pantalón de corderil negro y una camisa de color verde.

-¡Ahora que empiece la fiesta!-exclamó Sirius. Inmediatamente, una melodía muy movida comenzó a sonar.

Help! I need somebody
Help! No just anybody
Help! You know I need someone
Help!


When I was youger so much youger than today
I never need anybody helping in any way...


-¿Quieres bailar?-preguntó una voz detrás de Lily.

James le tendió una mano.

-Claro, payasín-dijo Lily con una sonrisa.

Comenzaron a bailar; a esa canción le siguieron unas muy lentas. Esta ya era la décima y al parecer todos la estaban pasando bomba... incluso Lucy y Sirius, que quien sabe como terminaron bailando juntos.

Lily tenía sus manos sudorosas entre los dedos de James y se permitió apoyar su cabeza en el hombro de James.

Strumming my pain with his fingers
Singing my life with his words
Killing me softly with his song.
Killing me softly with his song.
Telling my whole life with his words
Killing me softly with his song.


-Lil...-la llamó James.

-¿Si?-levantó la cabeza del hombro de James.

-Creo que quiero hacer algo y no sé si estaría bien.

Sin esperar respuesta de Lily, James la besó. Fue tal la dulzura del beso, que Lily no quería que terminase. Sentir nuevamente la calidez del cuerpo de James y sus labios sobre los suyos, la hacía sentir realmente bien...

En ese momento, James la separó de él y la miró. Luego salió corriendo fuera de Tres Escobas.

15º- Quidditch

Lucy taconeaba la canción movida que en ese momento sonaba, mientras miraba con un poco de envidia como James sacaba a bailar a Lily. Nadie la sacaba a bailar aún. Estaba tan metida en sus pensamientos que se asustó un poco al ver un chico de Ravenclaw, llamado Tobías Hyde, se le había acercado para hablar.

-Perdón-dijo el chico. Era bastante buen mozo: rubio, ojos celestes... todo una ganga-. ¿Te asusté?

-No, estoy bien-contestó Lucy con una sonrisa.

-¿Te han dicho que tienes una sonrisa muy linda?-sonrió el chico mostrando su perfecta dentadura. De hecho, si le habían dicho que tenía una sonrisa bonita, pero ella nunca le había hecho caso a Black...-¿Quieres bailar?-preguntó Tobías Hyde, al ver que Lucy no contestaba.

-...-Lucy no contestó porque se estaba planteando una serie de dudas que le venían a la cabeza. ¿Sirius Black gustaba de ella?. No era imposible... sin embargo... él siempre había dejado en claro que quería estar con ella... desde siempre... En su cabeza se coló el recuerdo de su primer beso, en el primer año en Hogwarts. No fue como ella siempre se lo había imaginado. No fue a orillas del Lago, sino un impulso en medio del pasillo. Ése día había estado discutiendo todo el tiempo con Black y él, en un intento que comprendiera las cosas que decía, la besó. Desde ése día, él todo el tiempo trataba de que ella le diera un sí, pero ella luchaba por tenerlo bien lejos. ¿Sería posible que le empezase a gustar Black? No podía ser verdad... Pero...

Hyde la agarró de la cintura sin esperar la respuesta, pegándose a su cuerpo. Lucy no cayó al momento, pero cuando trató de desprenderse del chico no pudo forcejó sin poder zafarse.

-¡Suéltame!-dijo Lucy, forcejando.

-Nadie me dice que no, McKinnon-expuso Hyde, tomándole más fuerte del brazo y atrayéndola hacia sí. Cuando Lucy pensó que no podía hacer nada, ya que su varita estaba lejos de su alcance, apareció lo que ella deseaba ver...

-¡Quítale las manos de encima, Hyde!-vociferó Black. Y acto seguido le propinó un derechazo bien dado. Luego tomó a Lucy por la muñeca y la arrastró hasta la mesa de bocadillos-. No me digas que te podías defender sola-le entregó un vaso con agua- porque sería una mentira tan grande como si yo te dijera que soy amigo de Snape.

Sin embargo, contrario a lo que pensaba Sirius, Lucy se lanzó a sus brazos y lo abrazó.

-Gracias, Bla... Sirius-susurró en su oído.

-De nada-repuso Sirius muy asombrado-. ¿Quieres bailar, Mc... Lucy?

-Sí, claro-aceptó ella.

˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*

Remus y Louren bailaban tranquilamente sin saber con verdad que hacían sus amigos.

-¿Por qué no vamos un rato afuera?. Me estoy sofocando aquí-opinó Louren. Remus le dio la razón y tomándola suavemente de la mano salieron a Hogsmeade.

El frío de otoño les pegó en la cara, por lo que Remus se sacó su capa y se la pasó por los hombros a Louren. (A/N: Es muy dulce!!!). Caminaron hasta llegar a la plazoleta del pueblo donde se sentaron en unos bancos. Ese lugar fue donde se dieron su primer beso.

-Dime la verdad-dijo Remus, picándola-. ¿Para qué querías salir?

-A ti no se te puede engañar, ¿no?-replicó Louren poniendo cara de niña traviesa.

-No-negó Remus-. Ni siquiera Sirius logra engañarme...

-Si lo hace si se lo propone...

-Me parece que alguien tomó bastante whisky de fuego...

-Sabes que no me gusta...-dijo Louren poniendo cara de asco. Louren rió de la cara de su novio y se apoyó en hombro de Remus. Le gustaba estar así con él, pero algo le indicaba que no siempre iba a poder estar así con Remus...

-¿Te sucede algo, Lau?-inquirió Remus, frunciendo el entrecejo.

-Sí... Te amo-suspiró con dulzura Louren.

-¿Qué?-preguntó Remus sin creerlo. No le podía estar pasando eso... no se esperaba que Louren lo amase... pero de seguro cuando supiera la verdad su relación terminaría... Él la amaba demasiado...

Louren se levantó preocupada del hombro de su novio y lo miró con extrañeza.

-Remus... ¿qué...?

-Louren-dijo Remus con voz seria. Por lo general, él la llamaba Lau y era muy duro para ella escuchar su nombre con ese tono... además viniendo de una persona que el amaba-. Lo siento, pero no podemos estar más juntos...

-¿Por qué?-preguntó destrozada.

-Porque no y punto. Lo siento mucho-Remus entró a correr hacia Hogwarts dejando sola a Louren sumida en sus pensamientos...

Aún así, Louren no lo siguió.

˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*

Lily salió de Tres Escobas corriendo detrás de James. Lucy pudo ver desde su lugar como James besaba a su amiga y como salía corriendo.

-Creo que James ha recuperado la memoria-le contó a Sirius. La chica tenía que reconocer que Sirius no era tan desagradable y que bailaba realmente muy bien. Odiaba admitirlo, pero lo debía hacer. Ella tenía sus manos alrededor de su cuello y le había permitido a Sirius que pusiera sus manos en su cadera.

-Por fin tendremos de vuelta al viejo Prongs-repuso Sirius. Aún bailaban lentamente a pesar que la canción se había terminado y alguien llamaba la atención con un megáfono.

-Por favor, todos-llamaba Frank. Lucy y Sirius se soltaron como si una descarga eléctrica se hubiera producido entre ellos-. Hoy estamos aquí reunidos para festejar del cumpleaños de Alice, mi novia-todos aplaudieron con ahínco-. Ahora, Ali, te quiero dar un regalo muy especial- Frank sacó de su túnica un paquete muy chiquito, que se asemejaba a un cajita-. Ali, ¿quieres casarte conmigo?-preguntó solemnemente.

Si Alice ya estaba colorada cuando Frank comenzó a hablar por el megáfono, no era nada comparado con lo que lo hacía ahora. Lentamente se fu acercando a Frank hasta quedar a poco centímetros de distancia.

-Acepto-susurró, mientras le daba un beso en los labios olvidándose por completo de que unas cincuenta personas la miraban. Una vez que se soltaron para tomar oxigeno, Frank le puso un hermoso anillo con una piedrita azul incrustada.

-¡Qué suerte! Lo está pasando tan bien...-expresó sin ánimo Lucy, mientras, después de aplaudir para su amiga feliz, una nueva melodía comenzaba a sonar y se cruzaba de brazos.

-¿Dónde están esos ánimos?-preguntó Sirius, que estaba en la misma posición que ella.

-Por el suelo-contestó Lucy.

-¿Por qué?-inquirió Sirius.

-Porque todas tienen a su chico menos yo-respondió Lucy con parisomia.

-¿Y se podría saber quién es el afortunado?-volvió a preguntar Sirius con descaro.

-Tú-contestó Lucy, mirándolo y poniéndose colorada.

-¿Eh?-dijo Sirius totalmente confundido. ¿No hacía sólo una semana atrás ella lo rechazaba? No, seguro que se lo estaba imaginando.

-Sí, tú... Me di cuenta que no puedo dejar de pensar en ti...

-¿Qué?-Sirius cada vez estaba más atolondrado. "Quizá McKinnon es de la chicas que hacen bromas pesadas", se dijo a sí mismo.

-Vamos, Sirius...-lo retó ella. No podía creer que le estuviese diciendo eso a Sirius Black, confesándole sus más profundos sentimientos los cuales ni siquiera ella conocía, pero ya había empezado y no pararía-. Pensé que eras más inteligente... ¿No te das cuenta que si he estado toda la noche aquí contigo es porque me gustas?

Sin esperar respuesta, Lucy se lanzó a los brazos de Sirius le dio un beso en los labios. El rostro aún sorprendido de Sirius se transformó en uno que paso a paso cerraba los ojos y se dejaba llevar por lo que su boca clamaba a gritos: los labios de Lucy. Los dos sintieron como si una descarga eléctrica les recorriera el cuerpo.

Esa descarga le indicaba a cada uno cuanto se gustaban y cuanto tiempo sus bocas se habían estado deseando en secreto. Sólo pararon cuando el suministro de aire se había agotado, pero luego de eso se besaron toda la noche sin pasar a cosas mayores.

˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*

Lily corrió a James hasta el castillo, mientras en su cabeza se repetía una y otra vez. Seguro que James había recobrado la memoria... pero ella no entendía porqué se había comportado así...

James siguió corriendo por los pasillos hasta llegar a la Sala de los Premios Anuales. No quería pensar en nada de lo que lo atormentara...

Le dio la contraseña a William (que, como de costumbre, dormitaba en marco del retrato) y fue directamente a su cama, pero, como sabía perfectamente que Lily lo había estado persiguiendo, puso un encantamiento en la puerta para que no entrara... Ya hablarían luego... pero no ahora.

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Más de veinte días habían pasado desde la fiesta de cumpleaños de Alice. La primera fecha para el campeonato de Quidditch se acercaba y las rivalidades entre la casa de Gryffindor y Slytherin aumentaban. James los hacía trabajar duramente y sin descanso para tratar de recuperar el tiempo perdido.

Lily trató de entablar conversación con James durante las practicas, pero fue todo un fracaso. Desde el día de la fiesta de Alice James no le hablaba y parecía que no lo haría. Lo que rogaba Lily era que la "relación" de amistad que tenía con James y que tanto le había costado hacer, no se fuera por la borda.

Sin embargo, ellos no eran los únicos que estaban en ese estado. Ni Louren ni Remus se hablaban y trataban de evitarse a toda costa en los corredores, en la Sala Común y en clases. Louren si quería hablar con Remus, pero él simplemente no quería porque le era uy doloroso hablar de un tema que trataba que no interfiriese en su vida.

Por otra parte, la noticia de que Lucy McKinnon y Sirius Black salían juntos aún estaba en boca de todos. Después de la fiesta no se habían separado y causaron la alegría de sus amigos, que sabían que ahora no pelearían tanto. Caminaban de la mano por los corredores, sí, pero no eran una pareja pomposa porque a ninguno de los dos le gustaban ésas cursilerías. Sin embargo, las chicas de todo el colegio que formaban el "club de fans de Sirius Black" amenazaban a Lucy todo el tiempo, por lo que Sirius les propuso un trato diciendo que él les daba un beso en la mejilla con la condición que dejaran a Lucy en paz. Y así lo hicieron.

Alice y Frank estaban más que bien después de la propuesta de matrimonio de éste. Se escribían todos los días y se notaba que era uno de los momentos más felices para Alice.

El 31 de Octubre, día del partido y Halloween llegó sin avisar. Era un día soleado, perfecto para el Quidditch. Lily ya estaba en los vestuarios acompañada de Louren, ya que no quería molestar a Lucy (que le daba un pasional beso de buena suerte a Sirius) ni a Alice, quien narraría el partido.

-Ten cuidado, Lily-le dijo Louren, como si fuese una madre.

-Sí, mami-contestó Lily.

-Ja, ja, ja-rió sarcásticamente Louren-. Lo digo en serio...

-Sí, ya lo sé-dijo Lily.

-¡Equipo!-llamó la voz de James detrás de ellas.

-Debo irme-anunció Louren-. Nos vemos después del partido, Lils.

Louren salió del vestuario para sentarse en la grada del comentarista.

-Hoy es un partido importante-anunció James con inusitada solemnidad-. Nuestros enemigos sabrán lo que es importante en un Gryffindor... Y ahora a...

-Asesinar...-acotó Gabriela Bath.

-Descuartizar...-agregó Amy Ang.

-A las serpientes perdedoras... -terminó Lucy ante la mirada asesina de James-. Lo siento, Jim, pero nos sabemos tu discurso de memoria...

-No importa-dijo James negando con la cabeza-. ¡¡¡Y AHORA A GANAR!!!-gritó como si fuese una guerra en vez de un partido. Pero resulta que era una especie de guerra en realidad.

El sol les pegó en la cara de lleno, así como los victores de las casas de Gryffindor, Hufflepuff y Ravenclaw; muy bajito se escuchaban los abucheos de Slytherin.

-¡Buenos días! Sean bienvenidos a una nueva temporada de Quidditch-se escuchó la voz de Alice amplificada-. ¡Y ahí entra Gryffindor! ¡Los cazadores Lucy McKinnon, Gabriela Bath y Sirius Black!-la comunidad femenina de las gradas grito y aplaudió-. ¡Los golpeadores: Amy Ang y Dan Stone, nueva adquisición! ¡Nuestra nueva guardiana: Lily Evans! ¡Y como capitán y buscador, James Potter!

La multitud vestida de rojo, que ocupaba el noventa por ciento de las tribunas, gritó con alegría. La verde, que era sólo el diez por ciento, se dedicó a abuchear.

-Ahora, las serpientes-anunció Alice con voz cansina, nada que ver con la que había utilizado segundos antes- Bellatrix y Narcisa Black, y Rodolphus Lestrange, como cazadores. Como golpeadores: Avery y Nott. Guardián: Bulstrode. Y buscador Rookwood. Su capitana es Bellatrix Black.

"-Madame Hooch entra al campo para dar comienzo al juego-dijo con más ánimo-. Suelta las bludgers... la snitch dorada... La quaffle y... ¡¡¡comienza el juego!!!.

Lucy agarró la quaffle rápidamente.

-Gryffindor en posición de la quaffle... McKinnon se la pasa a Black... ¡Qué linda pareja que hacen estos!... Sí, profesora McGonagall... Tú tampoco me retes, Louren... Black se la pasa a Bath... Bulstrode le erra y... ¡¡¡TANTO PARA GRYFFINDOR!!!

La tribuna a favor de Gryffindor rebosó de alegría.

-Ahora la quaffle está en posición de Slytherin-comentó Alice desalentada-. Las serpientes se acercan al aro de Gryffindor... ¡PARALA, LILS!... Lo siento, profesora... ¡PERO LA PARO!

Mientras tanto, James buscaba con ahínco la snitch porque Rookwood le pisaba los talones. Quizá si hacía el amago de Wronski, Rookwood se golpearía la cara y el podría buscar tranquilamente la snitch sin un estúpido siguiéndolo...

-¡MIREN ESO! ¡Potter está usando el amago de Wronski!...

Cuando Alice dio esta información, James ya se elevaba en aire vencedor y Rookwood era transportado por Madame Pomfrey a la enfermería. Vio un destello dorado cerca de los postes de Gryffindor.

-Black tiene la quaffle se la pasa a McKinnon, ella se la pasa a Bath... ¡Y OTRO GOL PARA GRYFFINDOR!.

Lily vio como James descendía en picada y agarraba la snitch.

-¡POTTER TIENE LA SNITCH! ¡GRYFFINDOR GANA! ¡190 A 0! ¡EN UN RECORD DE DIEZ MINUTOS!.

Mientras todos se acercaban a felicitarlos, James, sin soltar a la rebelde snitch, se acercó a Lily.

-Buen jugado, Lily-aceptó James, como si todas las cosas que pasaron después de la selección de Gryffindor no hubiese pasado nada. Como si ese mes no hubiera ocurrido...-. Muy bien jugado...

James acortó las distancias y le dio un beso en los labios. Como la última vez que se besaron pudieron sentir el calor del otro y fue un beso muy dulce. Esta vez estaban seguros que ése beso no sería interrumpido por un rayo...

rnrn17º- El Pequeño Problema Peludo
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rnPoco a poco se separaron al notar que todos en el estadio los miraban conrnextrañeza y sorpresa. Pero ni a Lily ni a James les importó demasiado por lornque volvieron a unir sus bocas en otro beso.
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rn˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*
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rnDespués de la euforia del partido, no se hablaba de otra cosa más que el besornentre Lily y James. Ya había pasado una semana de ese hecho y aún estaba enrnboca de todos.
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rnTodavía no eran nada en concreto, como Lucy y Sirius, pero Lily esperaba que enrncualquier momento James le dijera si quería ser su novia. En cualquier caso,rnellos estaban juntos y punto.
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rnEl jueves por la mañana, Lily se levantó con una sonrisa en su cara. Enrnrealidad lo hacía todos los días desde que salía con James. Se levantó y fue alrnbaño. Allí, por lo general, estaba todo acomodado. Sin embargo, ése día no erarnel caso. Al parecer, James se había afeitado esa mañana porque había espuma yrnjabón por todos lados. Lily no le dio la importancia que le hubiera dado mesesrnatrás y siguió con lo suyo.
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rnCuando bajó al Gran Salón, ya bañada y vestida, pudo notar que el cielo estabarnnublado. Pronto empezaría a nevar en Inglaterra. Llegó hasta la mesa dernGryffindor, saludó a un par de estudiantes de los primeros años con una sonrisarny se sentó sola; aún no habían llegado ninguno de sus amigos. Se sirvió avena yrntostadas con mermelada. Iba ya a darle un mordiscón a la tercera cuando unarnmano se la sacó.
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rn-Deberías cuidar tu dieta-le dijo una voz conocida. Se volteó y vio a Siriusrnsonriendo mientras comía la tostada robada. Parecía que no había dormido por larnnoche, porque tenía ojeras, pero aún así estaba muy feliz. Se sentó a su lado-.rn¿Dónde está tu novio?-preguntó mirando para todos lados.
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rn-¿James?-inquirió Lily. Sirius asintió, sonriendo-. No es mi novio aún...-lernaclaró-. Es mi ami...
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rn-Que yo sepa-la interrumpió Sirius- los amigos no se dan besos en la boca... yrnmucho menos salen juntos tomados de la mano... ¿Acaso tú nos das besos a mí ó arnMoony?
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rn-No-dijo Lily-. Es que...
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rn-Dejémoslo ahí, Lils-sonrió Sirius.
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rn-¿Dónde está Lucy?-preguntó Lily, cambiando olímpicamente de tema.
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rn-¿Realmente quieres saber?-la sonrisa pícara que se dibujó en rostro de Siriusrndijo más que mil palabras.
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rn-No, realmente me interesa muy poco tu vida sexual...-contestó Lily, poniendorncara de asco.
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rn-Como quieras-repuso Sirius, riendo de la cara de su amiga.
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rnSiguieron comiendo apaciblemente, hablando de la tarea de Encantamientos pararnese día. Diez minutos después, Remus se apareció en el Gran Salón. Su cararnestaba muy demacrada y parecía cansado.
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rn-¡Hola, Moony!-saludó con efusividad Sirius, mientras Remus se sentaba enrnfrente de ellos.
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rn-Buenos días-respondió Remus sin ganas.
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rn-¿Estás cansado?-inquirió Lily. Realmente, su amigo tenía muy mal aspecto desdernque no salía con Louren, pero estaba peor ese día. Louren le había contado quernhabía pasado, pero Lily ni ninguna de las chicas había entendido la actitud dernRemus. Y ella estaba dispuesta a averiguarlo, ya que Louren no lo haría porrnestar triste, Lucy estaba enojada con Remus porque le cortó a su amiga y Alicernestaba en otro mundo. Todo dependía de Lily.
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rn-Sí, lo estoy-contestó escuetamente.
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rn-Remy-le dijo Sirius seriamente mirándolo-. Creo que es hora que te sinceresrncon Lily...-Remus abrió la boca para protestar, pero Sirius agregó:-. Tienernderecho a saberlo... Voy a despertar a Lucy-declaró con descaro.
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rn-¿Qué es lo que Sirius quiere que me cuentes?-preguntó Lily, intrigada.
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rn-Bueno...-empezó Remus, nervioso-. Es que yo... mira, Lily, no te lo puedorndecir aquí...
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rn-Vamos, Remus, aún no hay casi nadie aquí-insistió Lily, señalando a los pocosrnchicos que habían en el Gran Salón-. Por favor...-pidió, poniendo la misma cararnque James ponía cuando pedía algo.
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rn-Demasiado tiempo con James-comentó por lo bajo Remus. Lily sonriórninteriormente. Remus miró para todos lados y comenzó hablando muy bajito, en unrnsusurro:-. Yo... soy... yo... espera, mejor te cuento todo desde el principio,rn¿está bien?...-Lily asintió-. Cuando era pequeño vivía con mis padres en unrnpueblito tranquilo en Escocia, llamado Dundee. Cuando tenía más ó menos cuatrornaños...-un nudo en la garganta se le formó al recordar ésa terrible noche, perornaún así continuó, aunque con la voz quebrada y melancólica:-... un hombre lobo,rnllamado Fernir Greyback, el peor de los hombres lobo, me mordió...
rn
rnLily se tapó las manos, aterrada, por la sorpresa y porque sabía quernsignificaba eso.
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rn-Esa es la sencilla, ó mejor dicho, complicada razón por la que no puedo estarrncon Louren, yo la amo y no puedo permitir que sufra...-continuó Remus, la vozrnse le comenzó a quebrar en un sollozo-. ¿Quién quisiera estar con un hombrernlobo?.
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rnRemus se tapó la cara con las manos y comenzó a llorar. Lily no había vistornnunca llorar a un hombre, se impresionó de verlo así. Le tocó el hombro enrnseñal de apoyo y Remus se lo reconoció.
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rn-Gracias, Lily-agradeció Remus.
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rn-Debes hablar con Louren, Remus-le dijo Lily sin dejar de demostrarle surnapoyo-. Ella lo entenderá...
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rn-No-negó Remus-. No soportaría que me diga que no quiere estar conmigo porquernsoy lo que soy...
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rn-No lo hará-apoyó Lily-. ¿Sabes lo que quiere ser Louren de grande?-Remus negórncon la cabeza-. Quiere ser sanadora... y uno de sus propósitos, el másrnimportante, es buscar la cura para la licantropía...
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rn-¿En serio?-preguntó Remus con la voz ahogada, sin poder creérselo. Lilyrnasintió.
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rn-Además, ella te ama, Remus-ratificó Lily, segura de lo que decía-. Sérnperfectamente que no le importará que seas un hombre lobo, un vampiro ó unrnunicornio...
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rn-Gracias, Lily-repitió Remus-. Eres un persona maravillosa...
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rn-De nada, Remus, y no exageres-dijo Lily, un poco avergonzada.
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rn-Voy a buscar a Louren-declaró Remus, levantándose de la mesa de Gryffindor-.rnGracias...
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rn-Cuando te cases con Louren, quiero ser la madrina... ¡Ah! Y la de su hijo también-dijornLily y lo abrazó. Cuando se soltaron, agregó:-. Seguro que está durmiendo...
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rnRemus salió corriendo del Gran Salón en busca de Louren.
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rn-Te sienta bien hacer de cupido, Lil-dijo una voz a su espalda. Era James,rnsonriendo.
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rn-No deberías escuchar las charlas con mis amigos-lo reprendió falsamente Lily.
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rn-Yo no hago esas cosas-replicó James, pero no continuó debido al beso que lerndio Lily.
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rn-¿Qué harás hoy?-preguntó Lily cuando su beso terminó.
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rn-Ir a Encantamientos... merodear los pasillos... y estar con la chica másrnbonita de la escuela...
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rn-¿Y quien es?-preguntó inocentemente Lily.
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rn-Tú-contestó simplemente James.
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rnLuego, el Gran Salón comenzó a llenarse, lo cual decía que las clasesrnempezarían pronto.
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rnDiez minutos antes de que la clase con Flitwick comenzara, los merodeadoresrnjunto con las chicas, ó parte de ellos, salieron hacia el aula. La razón por larncual sólo eran parte de ellos, era porque, en primer lugar, Peter no cursabarnesa materia y, en segundo lugar, porque Remus no había vuelto desde que habíarnsalido del Gran Salón y Louren no había bajado. Según Sirius, debían tener unarnreconciliación con cama adentro, pero cuando lo expresó se ganó el reproche dernsus amigos y novia.
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rn-¿Qué?-protestó-. Sólo dije la verdad...
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rnEntraron al aula del segundo piso bastante animados porque sus amigos sernreconciliaron.
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rn-Hoy retomaremos lo de la clase pasada-dijo con su voz chillona el profesorrnFlitwick, cuando todos tomaron su asiento, siete minutos después de que ellosrnentraron-. El Encantamiento Patronus. ¿Quién puede decirme la función de esternhechizo?.
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rnLas manos de Lily, Remus y todos los chicos de Ravenclaw (los chicos cursabanrncon ellos esa materia) se elevaron en aire.
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rn-Señorita Evans...-accedió Flitwick.
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rn-El encantamiento Patronus es el único hechizo conocido que repele a losrndementores-recitó Lily naturalmente-. Este, adopta la forma de quien lornconjura. Se lo hace a través de un pensamiento feliz y se pronuncia "Expecto Patronum". También es utilizadornpara deshacerse de los lethifold.
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rn-Excelente-aceptó Flitwick-. Diez puntos para Gryffindor. Ahora, los pondré derna dos para realizar el encantamiento. Flitwick agarró un pergamino donde teníarnla lista de los chicos de Gryffindor y Ravenclaw-. Señorita Grode con el señorrnDunstar-dos chicos de Ravenclaw se acercaron y se sentaron en el primer banco-.rnMmm... señorita Araghon con el señor Black-Sirius y Alice se sentaron en elrnsegundo banco-. Señor Hyde con la señorita McKinnon-Tobías Hyde, el tipo quernhabía querido propasarse con Lucy en la fiesta de Alice, y Lucy se sentaron enrnel escritorio que seguía, mientras Sirius maldecía por lo bajo y mandabarnmiradas asesinas. Hyde, en cambio, sonreía con autosuficiencia, mientras Lucyrnse ponía nerviosa-. Señor Lupin con la señorita Bones...
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rn-Ellos no están, profesor-informó Lily.
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rn-Gracias, señorita Evans... Usted haga pareja con el señor Potter-una radianternsonrisa se formó en el rostro de Lily y James. Por último, señor Lovegood conrnla señorita LeBlac.
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rnEn parejas comenzaron a trabajar en el encantamiento. Costaba y lo máximo quernsalía de la varita de algunos era una neblina de color plateada. Lily pensabarnen el día que había recibido la carta de Hogwarts y James cuando había conocidorna Lily en primero. Sirius, en cambio, no estaba nada interesado en hacer elrnhechizo. Constantemente mandaba miradas asesinas a Tobías Hyde, quien tratabarnde llamar la atención de Lucy.
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rnDe repente, de la varita de Lily salió un enorme y hermoso ciervo plateado, alrnpensar en lo feliz que estaba el día que habían ganado en el partido dernGryffindor contra Slytherin cuando James la besó. Todos se quedaron asombradosrnal ver al ciervo con su tan peculiar cornamenta, pero nadie más que James.
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rn-Excelente, señorita Evans-chilló el profesor Flitwick, siendo el primero enrnreaccionar. El ciervo se disolvió dejando una neblina plateada-. Quince puntosrna Gryffindor. Y un diez para usted.
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rn-Gracias, profesor-dijo Lily, un poco cohibida.
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rn-¿Por qué un ciervo?-le preguntó James, que aún estaba anonadado, cuando todosrnvolvieron a su trabajo.
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rn-No lo sé... me encantan esos animales, quizás sea por eso...-dijo Lily,rnpensativa.
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rn-¿Te gustan los ciervos?-inquirió James.
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rn-Sí-contestó Lily sin saber a que venía tanta pregunta-. ¿Por qué preguntasrntodo?
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rn-Por esto-dijo James alzando su varita y apuntando al frente-. ¡ExpectornPatronum!-murmuró luego. Lentamente, de la varita de James comenzó a salir unarnpequeña neblina plateada que poco a poco fue tomando la forma de una hermosarncierva de ese color.
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rn-Muy bien, señor Potter-rechinó la voz del profesor Flitwick-. Otros quincernpuntos para Gryffindor.
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rn-Harían linda pareja, ¿no crees, Lil?-preguntó James, sonriendo.
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rnLily sonrió con dulzura, y sin que los viera el profesor Flitwick, lo besórnrápidamente.
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rnDe la nada se escuchó un fuerte ruido y, asustados, miraron a donde se habíarnproducido el sonido. Lucy estaba claramente enojada con Tobías Hyde.
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rn-¡Te lo digo por última vez, Hyde! ¡DEJA DE MOLESTAR!-gritó con todas susrnfuerzas, mientras Hyde se frotaba el ojo, donde claramente Lucy le había pegadornuna buen golpe.
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rn-¡Esa es mi novia!-exclamó Sirius, orgulloso.
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rnLily, James, Alice y Lucy miraron sorprendidos a Sirius. Este, sin apenasrninmutarse, miró a Lucy y le dijo cariñosamente:
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rn-Es ahora de tener una relación seria, nena. Yo te quiero mucho y quiero quernseas mi novia. ¿Lo aceptas?
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rn-Por supuesto-accedió Lucy y se besaron, pero cortaron su beso al escuchar unrn"ehem, ehem" por parte del profesor.
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rn-Creo que sería conveniente que sigamos con la clase-dijo Flitwick educadamenterny sin decir nada al respecto-. Señor Hyde, haga el favor de salir de mi clase yrnle informo que ha perdido veinte puntos para Ravenclaw por molestar a larnseñorita McKinnon.
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rnHyde salió refunfuñando del salón, mientras Sirius sonreía abiertamente y decíarncosas como "Sí, vete, Hyde, vete con Jeckyll" ó "Principiante" y "Me encanta mirnchica"
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rn-Oh, yo creo que lo tengo dominado-comentó Lucy-. ¡Expecto Patronum!-de larnpunta de su varita salió un enorme perro plateado (que sería blanco si fuerarnreal) de raza siberiana.
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rn-Lindo perrito, pero no tanto como yo-dijo Sirius.
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rn-¡Qué ego tienes, Padfoot!-exclamó James.
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rn˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*˜*
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rnUna semana después, los merodeadores y las chicas estaban a las orillas delrnlago, bajo un gran árbol. Por suerte, Remus y Louren se habían arreglado yrnahora parecían más juntos que nunca. Estaban hablando tranquilamente delrncumpleaños de Sirius, el cual sería ese sábado, y Sirius quería de regalo unarnbroma para hacerle a Snape, cuando James le susurró a Lily al oído:
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rn-Debo hablar contigo... a solas...
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rnDisculpándose y diciendo que volverían enseguida (Sirius no se tragó eso y lesrndijo que no sean mal educados y no lo hagan a la luz del día. A esto, Jamesrncontestó: "Padfoot, nosotros no somos como tú"), James y Lily se alejaronrncaminando por las inmediaciones del Bosque Prohibido. Caminaron por unosrnminutos hasta que James se paró cerca del Sauce Boxeador, mirando y recordandornlas tantas veces que se paseaba por ahí con su otra forma.
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rn-¿Qué querías, James?-preguntó Lily suavemente.
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rn-Te quiero-dijo James sin más rodeos-. Y muchísimo; más de lo que imaginas,rnLily. ¿Quieres ser mi novia?
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rnPero Lily no llegó a contestar el SÍ. Sirius llegó corriendo hacia dondernestaban ellos, gritando algo que no alcanzaron a entender. Parecía muyrnpreocupado y triste.
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rn-¡James!-mala señal; Sirius lo llamaba por su nombre cuando estaba enojado órncuando algo importante había pasado. James se inclinaba más por lo segundo quernpor lo primero-. Voldemort ha atacado Kent... la casa de tus padres...
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rn-¡¿Qué!?-preguntó James sin creérselo.
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rn-Tus padres han sido atacados-le contó Sirius con la voz ahogada, mientras Lilyrnse tapaba la boca, horrorizada, y lloraba silenciosamente-. Están en SanrnMungo... están graves...17º- San Mungo

-Tus padres han sido atacados-le contó Sirius con la voz ahogada, mientras Lilyse tapaba la boca, horrorizada, y lloraba silenciosamente-. Están en SanMungo... están graves...

-Vamos, ya-declaró James.

Salió corriendo hacia el castillo mientras Sirius y Lily lo seguían. Llegaron ala gárgola del despacho de Dumbledore y se dieron cuenta que ninguno de lostres sabía la contraseña.

-¡Esto es una mierda!-gritó James, desesperado-. Quisiera entrar ya...-levantólas manos e hizo un movimiento vago con ellas, claramente de desesperación.

De la nada, la gárgola se abrió dejando visible la escalera al despacho.

-¿Qué hiciste?-preguntó Sirius, anonadado.

-No lo sé-contestó James sin prestar atención-. Vamos...

Subieron por la gárgola hasta la puerta de roble que había antes del despacho;llamaron y escucharon varias voces dentro.

-¡Tienes que dejar que vaya, Andrew!-gritó la voz de Dumbledore.

-¡Dumbledore tiene razón, Green! ¡No puedes evitar que Potter vaya a ver a suspadres!-gruñó una voz.

-Tú no tienes poder sobre mí, Moody...-amenazó una tercera.

-¡Caballeros!-retó Dumbledore. Por un momento hubo silencio y el directoragregó:-. Pase.

James, Sirius y Lily entraron al despacho, la última torpemente, mirando a lagente que había en él. En el centro se hallaba el escritorio y Dumbledoresentado en la silla; a su lado había un mago de estatura alta, de unos setentaaños, ojos verdes y pelo blanco, que sostenía un sombrero de hongo verde lima ytenía un traje negro muy elegante. James lo reconoció como el Ministro de la Magia. Y cerca de lapuerta estaba el dueño de la voz gruñona. Era un hombre de unos cincuenta años,alto, pelo color oscuro y ojos del mismo color. Su cara estaba llena decicatrices y tenía una pata de palo.

En la habitación había extraños objetos metálicos que emitían ruiditosextraños; en el fondo se ubicaba una pequeña biblioteca, que en lo alto de elladescansaba el Sombrero Seleccionador

-Oh, James... ¡Mira que crecidito estás!-exclamó el ministro, Andrew Green.

James le lanzó una mirada asesina. El quería ver a sus padres y no perder eltiempo con un tipo tan adulador.

-¿Qué les pasó a mis padres?-gruñó James.

-Fueron atacados, Potter...-dijo el hombre de voz regañona.

-¿Quién es usted?-preguntó Sirius sin respeto.

-Alastor Moody, jefe del Departamento de Aurores-contestó el tipo con un dejede antipatía-. Como te decía, Potter, antes de que tu amigo nos interrumpa,-lededicó una mirada fea a Sirius, pero este no se amilanó-tus padres fueronatacados por Voldemort en su casa.

James sintió que Lily le ponía una mano en el hombro para demostrarle su apoyo.

-Quiero ir a verlos... ¡¡YA!!

-Tranquilo, James-dijo Dumbledore, hablando por primera vez, tranquilamente-,te llevaremos cuando las cosas en San Mungo se calmen.

-¿Qué es lo que pasó exactamente?-preguntó James, más calmado.

-Por lo visto, Voldemort está reclutando gente-explicó Green.

-¿Para qué?-inquirió Sirius.

-¿Para qué va ser?-ironizó Moody-. Para poder tener más poder para "limpiar" elmundo.

-¿"Limpiar"? ¿Qué quiere decir con eso?-preguntó Lily.

-Voldemort está interesado en sacar a los mugglesy a los que el cree que no merecen llamarse magos-dijo Green-. Es decir, loshijos de muggles.

Lily palideció, pero no dijo nada. En realidad, nadie dijo nada por varios minutos.Al parecer, tanto los adultos como los jóvenes que se encontraban allí estabanasumiendo lo que acaban de decir. Lily sabía que Voldemort estaba mal de lacabeza y que producía bastante temor en la gente, pero no creía que tuviera unobjetivo tan retorcido.

Por fin en lo que pareció una eternidad, James dijo:

-Profesor-Dumbledore lo miró-, usted dijo que me llevaría "cuando las cosas enSan Mungo se calmen". ¿Eso quiere decir que atacaron a más personas?

-Eso me temo, James-contestó Dumbledore con amabilidad-. Han atacado a muchaspersonas en el Valle de Godric y muchas otras han muerto.

Por otro momento muy extenso, nadie dijo nada. La noticia había caído como unbalde de agua fría.

De repente, una llamarada en el medio del salón apareció dando a conocer a unmajestuoso pájaro de color rojo y dorado. Realmente era hermoso y Lily pensóque si no estuviera tan mal por James se podría acodar que clase era pájaro eraése.

El pájaro le dejó un pergamino a Dumbledore en su mano y se fue a posar a la perchadorada que estaba ubicada detrás del profesor. El director lo leyó rápidamentey su cara amable se consternó.

-¿Qué pasa, profesor?-preguntó James, asustado.

-He recibido una carta del director de San Mungo-explicó Dumbledore, desviandola mirada de la carta y enfocándose en James-. Tus padres, James, están muygraves. Más de lo que creímos; están muriendo-terminó el director con tristeza.

James quedó realmente paralizado. No podía creer lo que Dumbledore le decía. Nopodía ser cierto. Notó las manos de Sirius y Lily en sus hombros, demostrandosu apoyo.

-¿Qué es lo... que pasó... para... que estén... así?-preguntó James condificultad.

-Una maldición Cruciatus más fuerte que la normal-contestó Dumbledore contristeza-. Tu padre, que es el más grave, lo dificulta el problema del corazónque tiene. En cuanto a tu madre, la maldición le dio de lleno en los pulmones yle cuesta respirar. Las cosas ya están calmas en San Mungo, así que si quiereste llevo.

James asintió silenciosamente mientras se adelantaba hacia la chimenea.

-Nosotros también queremos ir-dijeron Sirius y Lily, al mismo tiempo.

-Entonces en marcha-aceptó Dumbledore, sonriendo sin ser visto.

Los cuatro juntos se acercaron hacia la chimenea y cada uno tomó un poco depolvos flu que les pasaba el profesor Dumbledore. Primero entró Dumbledore ydiciendo "¡San Mungo!" claramente, desapareció. Lo siguió un James ausente,luego Sirius y por último Lily. Esta nunca soportó viajar en polvos flu, por loque aspiró varios polvos antes de poder decir con muchísima de dificultad:"¡San Mungo!".

Comenzó a dar muchas vueltas y todo a su alrededor desapareció rápidamente.Cerró los ojos con fuerza, pero el polvo le hacía cosquillas en la nariz yquería estornudar. Se aguantó. De repente, dejó de dar vueltas y aterrizó enfrío piso del hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas.

Salió de la chimenea se sacudió ligeramente y caminó hasta el vestíbulo delhospital donde ya se encontraban James, Sirius y Dumbledore.

-¿A quien viene a ver?-preguntó amablemente la señora del mostrador.

-A Charlus y Cecille Potter -contestó Dumbledore.

-Cuarto piso: daños provocados por hechizos. Sala Newt Scamander. Habitación13.

Rápidamente, los cuatro subieron las escaleras que conducían al cuarto piso:había tres salas y una de ellas tenían un cartel de color plata que rezaba "ANewt Scamander". El pasillo donde se encontraba la habitación número 13, estabavacío y James entró sin esperar a nadie.

Dentro había dos camas. En la que estaba más cerca de la puerta, se encontrabasu madre, que dormía, y en la que estaba cerca de la ventana, su padre,despierto. Ambos estaban conectados por todas partes con tubitos que conducíana las pociones curativas. Había olor a muerte y James lo sabía, pero no quiso creerlo.

-James...-suspiró con dificultad su padre, cuando lo vio aparecer por lapuerta.

-No hables, papá-dijo James acercándose a la cama-. Todo pronto estará bien...

-No digas tonterías, hijo...-el señor Potter tosió-. Trae a la chica con la quesales que está afuera...

-¿Cómo sabes que estoy con alguien? ¿Y que esta afuera?

-Secreto de... Potter. Rápido, James, no tengo mucho tiempo...

James salió fuera de la habitación como un bólido; buscó a Lily con la mirada yla agarró rápidamente del brazo sin darle explicación alguna. Entró nuevamente,pero esta vez con Lily.

-Ella es...-empezó James.

-Lily Evans-dijo su padre-. Un gusto, soy Charlus Potter, el padre de James-elseñor Potter le tendió la mano y Lily la tomó.

Al mínimo contacto, Lily vio miles de imágenes que no comprendió. Guerra,poder... un niño llorando... una casa destruida... alguien muy parecido aJames, pero con su color de ojos con una chica igual a Sirius, pero con losrizos de su amiga Lucy, hablando... Lo comprendió, pero no le dijo nada a Jamesjamás.

-Cuídalos, Lily-dijo el señor Potter. Lily asintió-. James, por favor tenesto-con dificultad Charlus Potter sacó del bolsillo de su túnica cuatrorelicarios con forma de perro en plateado y sólo uno con ciervo plateado-. Sonmágicos... algún día entenderás porqué... los perros son para Sirius, él sabráque hacer con ellos, Jim... dile que ha sido un perfecto hermano de sangre parati y que no me decepcione...-la voz del señor Potter se iba apagando.

-Papá... por favor... no-suplicó James, mientras sentía que una agua cálida ysalada inundaba sus mejillas y tomaba las manos de su padre.

-James... el ciervo es para ti y sabrás... con el tiempo... que hacer... Lily, dáselocuando creas apropiado... James, te felicito, Lily es lo mejor para ti... Tequiero, hijo... Adiós...

El señor Potter quedó tieso de repente y soltó poco a poco las manos de suhijo. Lily ya lloraba en silencio.

-¡NO! ¡PAPÁ!-gritó James, dejándose hundir en el colchón de la cama.

Lily miró por otro lado y vio como Cecille Potter miraba la escena con lagrimasen los ojos.

-Se ha ido... James... no se puede hacer nada...-dijo débilmente, tosiendo.

James paró en seco y lentamente subió su cabeza y la miró.

-¿Mamá? Dime que tú te vas a salvar, por favor...-comenzó James-. No quieroquedarme solo...

-No lo... estás, hijo-tosió la señora Potter-. Tienes a tus amigos... y aella... a Lily...

-¿Cómo es que...?

-Hay cosas... que luego... entenderás...-James seguía llorando-. No llores pornosotros, James, estaremos siempre a tu lado y sonríe por los buenosmomentos...

James se abrazó a su madre con fuerza.

-Te quiero, mamá.

-Yo también, hijo... entenderás a tiempo... los relicarios son la respuesta...un placer conocerte, Lily... Adiós...

Al igual que su esposo, la señora Potter se puso tiesa y dejó de respirar, pocoa poco soltó a su hijo. Esta vez, James no gritó, pero lloró hasta levantarsede la cama y se abrazara fuertemente a Lily.

-¿Tú nunca me dejarás, verdad, Lily?-le susurró en el oído.

-No, James-dijo Lily-. Nunca.

-Entonces, ¿serás mi novia?

-Sí-dijo Lily decidida y abrazándolo con fuerza.

rnrnrnrnrnrn

18º- Las tumbas grises
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rn¿Alguno de ustedes ha pensado alguna vez en el día que la luz de sus ojos podríarnesfumarse? O mejor dicho, ¿alguno de ustedes ha tenido alguna vez el valorrnnecesario como para pensar en eso?. Eso era justamente lo que se pasaba por larncabeza de James, mientras miraba triste y nostálgicamente las dos tumbas grisesrnque tenía enfrente de él.
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rnJames miró firmemente el nombre impreso en la primera tumba, unas lagrimasrnafloraban por sus ojos sin intentar detenerlas, mientras involuntariamenternapretaba los puños para calmar su impotencia, donde tenía los colgantes que surnpadre le dio.
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rnAún no le había dado los colgantes a Sirius, ni había vuelto a hablar de ellosrncon Lily. Los guardó rápidamente en su túnica negra azabache como la noche.
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rnCHARLUS MICHAEL POTTER 1940-1986
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rnEl viento movía con fuerza las abundantes copas de los grades árboles saucesrnllorones en el cementerio del Valle de Godric. El día era horrible y larnincesante lluvia mostraban como realmente se sentía James y como se habíarnsentido toda la semana, ya que había llovido ferozmente toda la semana.
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rnSu paraguas negro y la ropa del mismo color era lo que contrastaba el fríorncolor gris del día y de las lápidas del cementerio.
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rnUn escalofrío recorrió su cuerpo, al posar su mirada a la segunda tumba.
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rnCECILLE JULIET PIKE-POTTER 1941-1986
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rnJames recordó que la semana anterior, sólo una semana antes, se había abrazadorna su madre con fuerza y le dijo "Te quiero, mamá". Era increíble que ahora nornlo pudiera hacer nunca más.
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rnRecordaba muy poco lo que había pasado esa última semana. Después de que Lilyrnlo abrazara fuertemente, llegó Sirius, se unió a ellos en el abrazo y los tresrnjuntos lloraron en silencio por un largo rato. James no tuvo noción del tiempornhasta que Dumbledore abrió la puerta y se los llevó nuevamente a Hogwartsrndesapareciéndose junto con él.
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rnLa semana anterior había pasado lenta y dolorosamente, James no había ido arnclase en toda la semana y sus amigos habían sido su soporte ésos días, todosrnmenos Peter. Wormtail no había sido nada de ayuda, no había comentado nadarnsobre la muerte de los padres de James ni lo había consolado. En cambio, tenerrna Lily a su lado había aliviado claramente el dolor; lo había obligado a comer,rna dormir y a salir un poco de su dormitorio aunque sólo sea en los recreos yrnpara pasear un rato por los terrenos mojados.
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rnUna mano le tomó con fuerza la suya, otra apretó su hombro en señal de apoyo.rnUn brazo lo tomó del cuello y lo hizo girar.
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rn-Vamos, Prongsie-dijo Sirius delicadamente, colgándose de su cuello. A su ladornestaba Lucy también dándole ánimos a su amigo.
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rn-Sí, Paddy tiene razón, Jimmy-expresó Remus sin soltar el hombro de James,rnmientras que en la otra mano tenía a Louren. Al lado de Louren se encontrabarnAlice-. Debemos volver al colegio.
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rn-Es que simplemente no puedo creerlo todavía...-susurró James, visiblementerndeprimido.
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rn-A mucha gente le cuesta comprender que se hayan ido personas que querían,rnporque el dolor que uno siente en el pecho oprimiéndole la respiración y larnsensación de culpa que uno siente, lo enceguece de mente-explicó Remus, quernsabía perfectamente lo que sentía su amigo ya que hacía dos veranos atrás élrnhabía perdido a su padre.
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rn-Se hace incapaz de pensar en sentimientos felices, reprimiéndose una sonrisarncon la excusa de estar traicionando a esa persona por ser feliz, pero no... Esarnpersona SIEMPRE querrá que uno salga adelante y ponga la mejor cara a esta tanrnsituación difícil...-le dijo Sirius seriamente.
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rn-Además-Lily le apretó más fuerte su mano para demostrarle que estaba allí conrnél, a su lado-, tarde ó temprano, uno termina dándose cuenta que muchasrnpersonas sufren y comienza a ver cómo salir de la depresión sin necesidad derncaerse en un vacío que, algún día, se transforme en un precipicio y no pueda arnvolver a salir de él...
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rn-Gracias, chicos. Son los mejores amigos que podría tener-agradeció James, aúnrnsorprendido por lo que habían dicho sus dos amigos y su novia.
rn
rnEntre Sirius, Remus, Lily, Alice, Louren y Lucy abrazaron con fuerza, yrndificultad a causa de los paraguas, a James, quien soltaba unas pequeñasrnlágrimas de nostalgia. Cuando se soltaron comenzaron a caminar en dirección arnla salida del cementerio mientras las cien personas que habían ido al funeralrnhacían lo mismo que ellos, entre ellas, Dumbledore, McGonagall, Slughorn yrnMoody.
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rn-¡James!-exclamó alguien en la multitud. Era Andrew Green, el ministro de larnmagia-. ¡Qué alegría verte!.
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rnEl aludido y sus amigos se dieron vuelta para ver al desubicado del ministro,rnque llevaba puesto una túnica de gala negra (como todos en el funeral) y unrnsombrero de hongo color verde lima con un paraguas haciendo juego. James lornmiró con odio contenido, se dio la vuelta y siguió caminando.
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rn-¡Espera, James!-el ministro se acercó con pasos agigantados a ellos. El grupornde amigos se dio vuelta y James lo desafió.
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rn-¿Sí, señor Ministro?-preguntó usando en cada palabra desprecio.
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rn-Quería hablarte de la herencia-dijo Green, sin reparar el tono que había usadornJames para con él-. Como sabrás, has heredado todos los bienes de tu familia,rnincluida la casa aquí en el Valle de Godric y...
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rn-Si no le importa-expresó Sirius con desesperación. No le gustaban los idiotasrny menos uno tan pesado-, James ha sufrido una perdida muy grande y no tienernganas de hablar de ese tema ahora...
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rn-¿Y tú quien eres?-inquirió Green con impertinencia, mirándolo de arriba arnabajo-. ¿Su representante?
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rn-Sirius Orion Black, Black de nacimiento, hijo de Deimus y Helen Black, rebeldernsin causa, ligador por excelencia...-en este punto recibió un pequeño golpe porrnparte de su novia-ahora no, Lu...-luego siguió con su discurso-uno de losrnprimeros en mi clase y lindo chico por derecho-respondió Sirius con falta dernrespeto, altaneramente y con mirada desafiante-. Y soy su amigo.
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rnSin escuchar nada más que una estupidez por parte del ministro (algo así como,rn"¡James, espera!" y otras idioteces como ésa ó más ó menos), los siete serndieron la vuelta y salieron de cementerio.
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rn-Eres un maleducado por excelencia-comentó Lucy en voz baja, media enojada-.rn¿Cómo le vas a hablar al ministro de la Magia así? ¿No te das cuenta que será nuestrornjefe cuando seamos aurores?
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rn-Eso no se sabe. Además, se lo merecía por idiota-contestó Siriusrnaltaneramente-. Y ya deja de sermonearme, Lu, por favor, porque eso no varncontigo.
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rnSiguieron caminando hasta llegar al bar que había en el Valle de Godric,rnllamado "Brave". El local era discreto,rnchico y acogedor. Seguidamente después de entrar y dejar los paraguas en larnentrada, la lluvia comenzó a caer copiosamente en Valle. Debían esperar allírnhasta que terminara de llover y luego Dumbledore los llevaría nuevamente alrncolegio por medio de polvos flu, para desgracia de Lily.
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rnPidieron al cantinero unas tazas de café abundante y se sentaron a esperar arnDumbledore en unas de las mesas en la parte más alejada del local. Hasta querntrajeron el café, los siete permanecieron callados, sumidos en sus propiosrnpensamientos.
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rn-Debo ir al correo. Quiero enviarle una carta a mi madre...-dijo Remus, dandornun último sorbo a su café.
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rn-Te acompaño. Debo mandarle una lechuza a Frank-comentó Alice, levantándosernjunto con él.
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rnRemus, Louren y Alice salieron de Brave para dirigirse al correo, serpenteandornla lluvia.
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rn-Tengo que decirles algo-expresó James, llamando la atención de Lily, Lucy yrnSirius, que aún miraban la partida de sus otros amigos.
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rn-¿Sobre qué?-inquirió Sirius, mirándolo detenidamente.
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rn-Es sobre algo que me dijo mi padre antes de... morir...-la voz de James sernapagó un poco.
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rnInmediatamente, sacó del bolsillo de su túnica negra los colgantes y los pusornen la pequeña mesa. Los colgantes brillaban muchísimo a pesar de estar a la luzrnde una pequeña vela.
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rn-Son preciosos-opinó Lucy, embelesada por la luz que desprendían-. ¿De dóndernlos has sacado, James?
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rnJames miró intensamente a Lily y se perdió en sus brillantes ojos verdes. Ellarnsuspiró.
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rn-El señor Potter nos los dio-contestó Lily-, dijo que encontraríamos larnrespuesta a tiempo.
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rn-¿Para qué sirven?-preguntó Sirius, en un estado de emoción parecido al de surnnovia.
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rn-El padre de James dijo que encontraríamos la respuesta a tiempo-repitió Lily arnsu amigo, también en el mismo estado que ellos.
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rn-¿Por qué nos cuentas esto a nosotros y no a todos?-inquirió Lucy, entrernconfundida y sorprendida.
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rn-Porque los que tienen forma de perro son para ustedes... no sé porque lo sé,rnpero lo sé-respondió James, mirando inconmoviblemente los colgantes-. Mi padrerndijo que te los dé a ti, Sirs, pero no sé porqué demonios sé que tú también losrndebes tener, Lu.
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rnLucy y Sirius se miraron intensamente y sin saber porqué, tomaron los cuatrorncolgantes con forma de perro. Cerraron los ojos al tocarlos instantáneamente,rnuna luz especial brilló en ellos y luego cesó sin que nadie en Brave se dierarncuenta, excepto Lily y James.
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rn-¿Están bien?-preguntó Lily, alarmada y pasmada.
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rn-Sí, algo-contestó Lucy, media ida en su cabeza.
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rn-¿Qué van a hacer con los que sobran?-se interesó James.
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rn-Ya lo sabemos-respondió Sirius, tomó la mano de Lucy dulcemente y sonrieron dernmanera tierna, la primera sonrisa de Sirius en una semana ya que la perdida dernlos Potter le había afectado porque los había tomado con sus padres postizos-.rnSon para nuestros hijos. Serán dos.
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rn-¿Los han visto?-inquirió Lily, asombrada porque recordaba lo que le habíarnpasado al tener contacto con el padre de James.
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rn-No del todo, pero sabemos que son ellos-respondió Lucy serenamente, viendornembriagada los colgantes-. Aunque no sabemos cómo lo sabemos exactamente-añadiórnconfundida.
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rn-¡Prongs!-llamó alguien de la puerta.
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rnLos cuatro se dieron vuelta y vieron a Remus, Louren y Alice junto con AlbusrnDumbledore. Lucy se puso uno de los colgantes y Sirius otro, James guardó elrnciervo y Sirius los dos perros que sobraban, cada uno en sus respectivosrnbolsillos.
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rnCamino a Hogwarts una vez y para empezar una nueva semana, James creyó ver enrnsu mente distraída, mientras tocaba inconscientemente el colgante, un chico muyrnparecido a él y con los ojos de Lily, sonriendo junto con otros dos, una chicarny un chico, igualitos a Sirius, pero con algo de Lucy...
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rnY sabía que él, sin saber exactamente porqué, el chico que se parecía a él,rnsería el dueño del colgante en forma de ciervo... Su hijo...
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rnNo sabía que pasaría de ahora en más, pero seguro que sería para bien...
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rnO al menos eso creía él... Juguetes infantiles: Tienda Gormiti, Monster High, Trompos Cometa, BeyBlade, Bakugan y muchos más

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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rnrnrn19º- Navidadrntriste
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rnLos lentos segundos se hicieron minutos, los densos minutos horas... Lasrnpesadas horas se hicieron días y noches... Los extensos días y las noches serntornaron en semanas, y las largas semanas se convirtieron en un maldito mes quernpasaba lentamente.
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rnDiciembre se cernió sobre Hogwarts con ventiscas y tormentas de nieve quernimpedían las salidas a Hogsmeade, los recreos, y los paseos matutinos,rnnocturnos y vespertinos por los terrenos para nuestros merodeadores y nuestrasrnchicas. Y no sólo era la nieve la que impedía sino el frío también no dejabanrnque las salidas se hicieran debidamente, porque era un frío que congelaba hastarnel cerebro. Pero por suerte, los merodeadores y las chicas se encontraban ésarntarde, la más fría, mientras el sol se ocultaba lentamente en el horizonte, en la Sala Común dernGryffindor cerca de la chimenea, muy calentitos.
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rnLucy estaba en uno de los sillones más próximos a la chimenea porque estabarnmuerta de frío y con Sirius acostado en su regazo, durmiendo. James estaba enrnotros de los sillones, abrazando a Lily por la cintura. Alice escribía sinrncansarse en unos de los escritorios cerca de la chimenea una carta para Frank,rnque sobrepasaba ya los cinco pergaminos. En el mismo sillón que Lucy y Siriusrnse encontraban Remus y Louren en una posición parecida a la de Lily y James,rnmientras que Peter se dedicaba a hacer la tarea atrasada para Slughorn en elrnmismo escritorio que Alice.
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rnTodos ellos estaban en total silencio, sumidos en sus propios pensamientos,rnmientras contemplaban fijamente como crispaba el fuego en la chimenea yrnescuchaban el rumor de cuando la pluma rasgaba el pergamino de Alice y Peter.
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rnEl humor de James había avanzado considerablemente desde el entierro de susrnpadres, la charla con sus amigos y las conclusiones que había sacado él solo, yrnsu humor había subido todo gracias a los entrenamientos de Quidditch a pesarrndel frío, la salida nocturna para la última luna llena por los terrenos y losrnpaseos con Lily por el lago negro.
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rnPero al acercarse la Navidad,rnsólo faltaban dos semanas para ello, los ánimos renovados habían vuelto caerrnpoco a poco. Sin embargo, aparentaba estar bien pasándola bien con su novia yrnsus amigos.
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rnSirius se despertó de repente de su larga siesta. Se desperezó y bostezó, alrntiempo que unas niñas de cuarto año, que estaban cerca de ellos, suspiraban porrnél.
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rn-¿Has dormido bien?-preguntó Lucy, acariciando sus pelo un poco revuelto con larnpunta de sus dedos, para celos de las niñas.
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rn-Sí-contestó Sirius, bostezando-. Aunque sería un buen despertar un beso de mirnchica-añadió poniendo cara de perrito faldero.
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rnLucy le dio un tierno beso a repuesta de la petición de su novio, al mismorntiempo que las chicas de cuarto se morían de celos. Remus lo miró como si norncreyese lo que veía.
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rn-¿Qué te pasa, Moony?-inquirió Sirius cuando lo vio-. ¿Envidia?-Sirius puso unarnsonrisa maliciosa.
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rn-No, envidia no, Paddy. Yo también salgo con una de las chicas más lindas dernHogwarts-dijo Remus en tono altanero, haciendo que Louren se sonrojararnlevemente.
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rn-¿Entonces, qué te pasa?-Sirius no se caracterizaba por ser una persona muy paciente,rny menos aún cuando acababa de levantarse después de una larga siesta.
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rn-Es que nunca pensé que estarías con una chica así...-dijo Remus vagamente,rnpero al ver que Sirius lo miraba extrañado, agregó haciendo énfasis-. ¿Quiénrnpodría imaginarlo? El Gran Sirius Orion Black, ligador número uno en Hogwarts,rnen una RELACION SERIA.
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rnTodos se rieron, excepto Sirius, claro, que puso cara de nene chiquitito muyrnenojado. James esbozó una de las mejores sonrisas que había hecho en semanas,rnque habían sido muecas torcidas, mejorando con el lento paso de los días.
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rn-¡Hey! ¡Miren todos le hemos sacado una sonrisa a Prongsie!-exclamó Sirius muyrncontento, dejando su berrinche atrás.
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rnJames sonrió nuevamente por el comentario de Sirius, con los ánimos renovados,rnmientras los demás hacían lo propio. Cuanto agradecía tener amigos como Siriusrny Remus.
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rn-¿Qué harán para Navidad?-preguntó Sirius entre dormido, luego de unosrnsegundos, mientras Lily y los demás hacían señas para que se callara, perornSirius no los vio-. Yo me quedaré en Hogwarts-afirmó-. No quiero pasar lasrnfiestas en mi departamento en Londres solo... Bueno, aunque eso se puedernarreglar-agregó mirando a Lucy, a lo que ella le dio un pequeño golpe en elrnhombro, diciendo "¡Pervertido!"-. No te enojes conmigo, Lu, es culpa de estosrnque yo sea así-dijo señalando a sus tres amigos-, porque yo antes de conocerlosrnera un niño inocente...-obviamente que nadie le creyó, y todos volvieron arnreír. Cuando se callaron, Sirius manifestó:-. Y bueno... ¿qué harán, eh?
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rn-Yo me iré a pasar las fiestas con la familia de Frank-dijo Alice, despegandornsus ojos de la carta-. La señora Longbottom hará su especial budín de Navidadrncon pasas.
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rn-¿No será que te vas a enfiestar con Frank?. Pensé que eras una chicarnbuena-inquirió Sirius maliciosamente, poniendo especial interés en la palabrarn"enfiestar".
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rn-No seas mal pensado-lo retó Lucy-. Ali siempre ha sido así... tú eres elrnpervertido, ¿recuerdas?
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-¿Tú qué harás, Pete?-Sirius hizo caso omiso a su novia.
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rn-Me iré a casa-contestó Peter-. Tengo muchas cosas que hacer antes de quernempiece el trimestre.
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rn-No quiero saber que cosas son-comentó Sirius y su mirada se posó en Louren,rnRemus, Lily y James-. ¿Y ustedes?
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rn-Yo debo irme al Valle de Helga para estar con mi madre en Navidad y luego debornirme a Londres para estar con mi padre en Año Nuevo-respondió Louren un tantornmelancólica-. Tener padres separados no es conveniente, ¡yo quería estar conrnRemsie!
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rn-¿Remsie?-a Sirius se le formó una sonrisa burlona y trataba de ocultar surnrisa, trabajo realmente muy duro y difícil-. No te preocupes cuidaremos dern"Remsie".
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rn-Siento decirte, Padfoot, que voy a Dundee a pasar con mi madre estarnNavidad...-dijo Remus.
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rn-Está bien, "Remsie"...-dijo Sirius burlonamente, luego se volvió a Lily-. ¿Yrntú, Lils?
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rn-Yo me quedaré aquí-dijo Lily-. No tengo ganas de pasar las fiestas discutiendorncon Petunia.
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rn-Mejor-comentó James-. Así no estaré tan solo.
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rn-Oye, Prongsie, yo existo, ¿sabes?. No ibas a estar solo-dijo Sirius con falsornenfado en la voz.
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rn-Sí, pero tú ibas a estar con Lucy besuqueándote todo el santo día, mientrasrnque yo los miro como un tremendo idiota-dijo James con tranquilidad al mismorntiempo que empezaba a correr por la sala Común, para deleite de muchas chicas,rnpara que Sirius no se le tirase encima.
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rnSin embargo, no lo logró y Sirius se le tiró encima junto con Remus y Peter,rnmientras la chicas reían y los demás en la Sala Común también.
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rnLas semanas fueron pasando y las vacaciones por fin llegaron. Doce hermosos yrnenormes árboles cubiertos de escarcha mágica decoraron el vestíbulo con losrncolores de las cuatro casas. En los corredores del castillo, colgabanrnguirnaldas de acebo y muerdágo, en las cuales Lucy y Sirius no perdían en tiempornen besarse. Afortunadamente, en el castillo sólo estaban Lucy, Sirius, James,rnLily y algunos profesores.
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rnEl día veinticuatro de Diciembre, mientras que las chicas se estaban bañando yrnellos esperándolas en larn Sala Común, Sirius se acercó a James, muy desesperado.
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rn-¿Qué pasa, Padfoot?-preguntó James al verle la cara.
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rn-¡Me acabo de acordar de que mañana es el cumpleaños de Lucy y no le herncomprado nada!-exclamó Sirius.
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rn-¿Le has comprado regalo de Navidad?-inquirió James, pero Sirius palideció aúnrnmás y negó con la cabeza-. ¿Y a los demás?-Sirius se desencajó más aún en surndesesperación.-. Bueno, creo que es hora que hagamos un paseito a Hogsmeade,rncomo todos los años...
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rn-¡Ese es mi hermano!-exclamó Sirius.
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rnDespués de dejarles una nota a las chicas, donde decían que habían ido arncomprar unos chocolates porque se les antojaba, se fueron de la Sala Común para pasarrnpor el dormitorio de James a buscar la capa invisible, una capa común para elrnfrío y el mapa del Merodeador.
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rn-Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas-dijo James apuntando en elrnpergamino con la varita.
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rnInmediatamente, unas ramitas aparecieron en el mapa mágicamente, a las ramitasrnse le sumaron unos puntitos con cartelitos y el mapa se hizo visible a susrnojos.
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rn-En el tercer piso no hay nadie-anunció Sirius-. ¡Vamos!
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rnNo se pusieron la capa invisible porque no había nadie y llegaron rápidamente arnla estatua de la bruja tuerta, pasadizo secreto a Honeydukes.
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rn-¡Dissendio!-James apuntó hacia la joroba de la estatua y ésta se abrió.
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rnEntraron por el pasadizo y, después de pasar un túnel oscuro pasando frío,rnllegaron a Hogsmeade en diez minutos. Abrieron la puerta trampilla del sótanornde Honeydukes para fijarse si había alguien dando vueltas por allí. Camporndespejado.
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rn-Vamos-susurró Sirius, cubriéndolos a él y James con la capa invisible delrnúltimo.
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rnSubieron la escalera para poder llegar al primer piso de Honeydukes. Allírnestaba repleto de gente que seguro hacia las compras de último momento comornellos. Salieron del negocio de golosinas con dificultad, ya que Sirius insistíarnen comer algunos dulces.
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rnEl frío aire les azotó sin piedad al salir del local. Se sacaron la capa, sinrnque la gran cantidad gente que había en Hogsmeade se dieran cuenta, ya querntenían la vista fija en las vidrieras.
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rnHogsmeade era realmente una postal navideña con sus decorados y la nieve en losrntechos de las pequeñas casitas, que echaban humo por la chimenea lentamente.
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rn-¿Tienes pensado que comprarle?-preguntó James, mientras avanzaban por HighrnStreet.
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rn-No-contestó Sirius-. Ella me regaló una capa de terciopelo verde para mirncumpleaños. Pero lo que yo le quiera regalar a ella debe ser doblementernespecial... ¿Tú le compraste el regalo a Lily, no?
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rnJames abrió los ojos. ¡Cómo podía ser TAN TONTO!. Se había olvidadorncompletamente del regalo de Lily.
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rnSirius sonrió con satisfacción y triunfo.
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rn-Veo que no soy el único que se ha olvidado... Imagino que te has olvidado elrnde todos los demás también, ¿no?-James asintió-. Nos vemos aquí, en la puertarnde Honeydukes en dos horas.
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rnJames entró a unos de los negocios de por allí, mientras Sirius fue a Zonko,rnuna tienda de artículos para bromas.
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rnDos horas más tarde...
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rn-Ya está-dijo Sirius cuando se encontró con James en la puerta de Honeydukes,rnlleno de bolsas de regalos.
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rn-¿Qué le compraste?-preguntó James, al igual que su amigo, llevaba variosrnpaquetes con envolturas navideñas.
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rn-Es una sorpresa-contestó simplemente.
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rnVolvieron a ponerse la capa invisible y partieron a Hogwarts nuevamente por elrnpasadizo de Honeydukes, antes compraron chocolate para que las chicas no sernenojaran con ellos, para llegar a la estatua de la bruja tuerta. Volvieron arnsacar el mapa del Merodeador y se cercioraron que Filch ni nadie no anduvierarnpor allí. Por suerte, todo estaba completamente vacío por lo que caminaronrntranquilamente por los corredores para llegar al retrato de la Dama Gorda en la Torre de Gryffindor.
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rn-No podemos dejar esto aquí en la sala, Prongs-comentó Sirius sabiamente.
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rn-Tienes razón-aceptó James-. Dejémoslos en mi habitación, total Lily ya se harnmudado prácticamente a la torre con Lucy.
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rnCaminaron unos pasos hasta detenerse en el retrato de William.
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rn-¡WILL!-como siempre William dormía y James lo despertaba dulcemente.
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rn-¿Qué?-preguntó sobresaltado el retrato-. ¡Ah, James! Estaba soñando con larnDama Gorda...
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rn-No quiero saber sobre tus sueños eróticos-replicó James.
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rn-No eran... Ay, no te explicaré a ti, eres un niño para entender ciertas cosasrnfuera de tu mundo-William suspiró-. ¿Contraseña?
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rn-Hidromiel-contestó James con una sonrisa. La contraseña la habían cambiado elrndía anterior, como todas en el castillo.
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rnWilliam los dejó pasar y ubicaron todo en la habitación de James, incluidos larncapa y el mapa.
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rn-¡Qué comodidad tienes aquí!-exclamó Sirius con algo de envidia-. No tienes quernsoportar los ronquidos de Wormtail.
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rnUna vez que salieron de allí se dirigieron al retrato de la Dama Gorda.
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rn-Ay, menos mal que vinieron-dijo-. Se les va armar la gorda allí dentro... ésarnniña está loca...
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rn-Mira quien lo dice-murmuró Sirius por lo bajo para que escuchara James. Esternrió por lo bajo.
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rn-Valiente como un león-dijo James.
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rn-Eso es lo que les hará falta-comentó la Dama Gorda, dejándoles pasar.
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rnLo primero que recibieron no fue un saludo caluroso de sus respectivas novias,rnsi no un grito.
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rn-SE PUEDE SABER DONDE MIERDA HAN ESTADO-aulló Lucy. Estaba sola y parecía muyrnenojada.
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rn-Lu, ya lo habíamos dejado escrito fuimos a comprar chocolates-contestó Sirius.
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rn-¡NO ME TRATES DE IDIOTA, BLACK!-gritó Lucy.
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rn-No te trato de idota-dijo Sirius.
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rn-¿AH, NO?-vociferó Lucy.
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rn-No, mira-Sirius sacó del bolsillo de su túnica un puñado de chocolates dejandornanonadada a Lucy.
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rn-Gra-gracias...-dijo Lucy media apenada.
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rn-De nada, amor.
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rnLily entró en la Sala Comúnrnpor como gritaba Lucy.
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rn-¿Qué pasa aquí?-preguntó.
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rn-Nada, Lil-contestó James, dándole un beso.
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rn-¿Me trajiste chocolate?-inquirió como una niña chiquita, mientras Lucy yrnSirius se reconciliaban comiendo chocolate y dándose besos.
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rn-Todos los que quieras-aseguró James, luego miró a Sirius y agregó:-. ¡Oh,rnPadfoot! ¡Ve a un hotel, por favor!
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rnA la mañana siguiente temprano, James se levantó de su cama en la torre dernGryffindor, su ex-habitación, donde se había mudado temporalmente para no estarrnsolo en su cuarto de Premio Anual, con un sentimiento de cándida y purarnnostalgia. Extrañaría la carta de sus padres ése año, que siempre le hacían enrntodas las Navidades. Después de ponerse sus anteojos, pudo ver que a los piesrnde su cama había una gran pila de regalos. Sirius aún seguía durmiendo, así querndecidió abrir sus obsequios.
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rnEl primero, que estaba envuelto en papel color dorado, y era de parte de Alicerny de Frank Longbottom; un equipo de mantenimiento Fleetwood para su Nimbus 1500.
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rn-¡Esto es una pasada!-exclamó James.
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rnEl segundo regalo era un paquete cubierto de color verde claro con un listónrnamarrillo, por parte de Remus y Louren, era un vale para una compra derncincuenta galeons en Zonko.
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rn-Esto es enormemente grandioso-exclamó nuevamente.
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rnEl tercero era de Sirius y Lucy. Ni siquiera estaba envuelto, por la prisa dernSirius en comprar los regalos, lo que dejaba ver que era un álbum de fotos enrncuero oscuro con relieves en plateado. Estaba casi vacío si no fuera por unarnnota:
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rn"Prongs: Llénalo con lo que te parezca y te llene de vida.
rn
rnCariños de Padfoot y Lucy
"
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rnLes agradeció enormemente ese álbum. Lo llenaría de fotos.
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rn-¡Regalos!-Sirius se acababa de levantar y se tiró encima de sus regalos, quernestaban a los pies de su cama. El primero que abrió era de James-. ¡GraciasrnProngs! Realmente quería esto desde que lo vi en Flourish y Blotts este últimornverano-dijo mientras agitaba un libro llamado "¿Qué trucos modernos debernaprender un cazador?" de Lucas Print.
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rn-De nada, Paddy-expuso James-. Gracias por el tuyo, es muy excepcional para mí.
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rn-Ni lo menciones, dale las gracias a Lu que fue la que me dio la idea-expresórnSirius, abriendo el regalo de parte de Peter.
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rnJames abrió el regalo de Peter; era una caja de surtidos de golosinas dernHoneydukes y muggles.
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rnLlegó al de Lily y se quedó pasmado al ver el contenido del paquete amarronadorncon listón rojo. Contenía cajita de color azul en terciopelo, que tenía unrndelicado relicario de color plata con una cierva en el mismo color, tal como surnpatronus y muy parecido al relicario que había guardado para su hijo, el cualrnlo tenía siempre encima.
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rn-Oh, veo que Lily se ha jugado-comentó Sirius con una sonrisa, comiendo unarncaja de chocolates, cortesía de Peter.
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rnJames lo miró a él y luego al relicario.
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rn-¿Pasa algo?-preguntó viendo la cara de su amigo, dejando la caja dernchocolates.
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rn-Yo le regalé uno igual a Lily, sólo que con una forma de un ciervo.
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rn-¿No se parece al que te dio tu padre?-inquirió Sirius, mientras se acercaba arnla cama de James para poder ver mejor.
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rn-Es muy parecido... al igual que el de Lily... pero no sé... sin embargo, elrnverdadero despide un brillo especial.
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rnSirius asintió y volvió a sus regalos, mientras James se ponía el relicario,rnque contenía una foto de Lily, pensando que el de ella tenía una foto de él, yrnvolvía a sus regalos.
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rnSólo quedaba uno. Estaba envuelto en un extraño papel violeta con relieves enrnplateado, era grande y pesado. Se preguntaba que podía ser, mientras rasgaba elrnpapel para dejar al descubierto un pesado volumen.
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rnLa cubierta era de cuero fino y no tenía titulo alguno. Incluso, no tenía casirnnada escrito dentro de él, si no fuera por la pequeña nota que escondía con unarnletra que le era familiar.
rn
rnQuerido James:
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rnEste es la clave para encontrar el misterio de los relicarios. Deberás buscarrnpor tus medios como se puede leer el libro.
rn
rnEspero que te sirva de ayuda.
rn
rnSuerte, te queremos.
rn
rnC.M.P y C.J.P.P.

rn
rnJames escondió el pesado volumen en las profundidades de su baúl, mientras lasrnlágrimas afloraban por salir.
rn
rn-Ay, mira lo que me regaló Lu-dijo Sirius. No le diría nada sobre ese extrañornlibro por ahora.
rn
rn-A ver.
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rnSirius le mostró una estatuilla de un perro grande y negro, muy parecido a larnforma animaga de su amigo.
rn
rn-¡Qué apropiado!
rn
rnLuego bajaron a la Salarnpara encontrarse con las chicas e ir a desayunar. Lily lucía su relucienterncolgante de plata con forma de ciervo y Lucy sostenía en sus manos un ramo dernrosas blancas, convertidas en plata.
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rn-¡Gracias, Sirs!-exclamó ella.
rn
rn-¡Feliz cumpleaños, Lu!-dijo él, dándole un beso muy apasionados.
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rnLily y James se saludaron aunque no tan efusivos como ellos.
rn
rn-¡Hey! ¡Hay inocentes aquí!-exclamaron al mismo tiempo.
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rnMás tarde ése día, después de haber comido, jugado, festejado y regalado, Jamesrnse metía en su cama con la duda sobre el libro. Estaba seguro que habían sidornsus padres, pero ¿cómo?. Dejó la pregunta para después de las vacaciones pararnno amargarse más, mientras escuchaba como Sirius le decía que no le esperaserndespierto porque festejaría a SOLAS el cumpleaños con Lucy.
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20º- El libro secretísimo

 

 

 

 

 

 


Cuando el resto del colegio llegó, el frío y la nieve que rondaba dentroy fuera de Hogwarts eran totalmente devastadores. Se habían suspendido lassalidas a Hogsmeade, las clases de Cuidado de la Criaturas Mágicasy de Herbología, los paseos por los terrenos y el Quidditch, hasta que lastormentas de nieve pararan, lo cual sería en unas semanas más. Sin embargo,para Lily y sus amigos eso sólo era algo más que agregar a la lista de cosasque salían mal ese año.

La primera semana de clases ya se estaba acabando y James no les había dichoaún que sus padres muertos le habían dejado un regalo para ésa Navidad. Habíatratado por todas las maneras que conocía que algún texto se apareciera en él,pero simplemente no lo hacía. Frustrado, tiró el libro en los confinesdesconocidos de su baúl.

El viernes, Lily se despertó muy sobresaltada. Había soñado con los relicariosque Charlus Potter les había dado a James, a ella, a Lucy y a Sirius. En susueño y tres adolescentes de la edad de ellos, dos varones y una chica, que unose parecía a James y los otros dos a Sirius, tenían los relicarios en suscuellos y le hablaban en una lengua extraña. Instintivamente, al levantarse setocó el cuello para comprobar que el relicario que James le había regaladoseguía allí.

No sabía por qué, pero caminó hasta el dormitorio de James. Abrió despacio lapuerta del dormitorio y se dio cuenta que James aún dormía. Buscó dentro delbaúl de su novio sin saber exactamente qué era lo que buscaba. Sacó miles decosas, que iban desde basura desde hace años hasta túnicas limpias, hasta queen el fondo de él encontró lo que buscaba.

La cubierta era de cuero fino y no tenía titulo alguno. Incluso, no tenía nadaescrito dentro de él. Lily tomó el pesado volumen y pasó suavemente su mano porla tapa. De repente, unas letras grandes de modo antiguo de color doradosaparecieron, revelaron el título:

"Profecías, historias, canciones y leyendas del Mundo Antiguo"

Dentro del libro las letras aparecieron y Lily, sin saber quien la controlaba,dijo unas palabras en la lengua que hablaban los adolescentes de su sueño yluego pasó su mano nuevamente por la cubierta y las letras desaparecieron.

Lily volvió lentamente a su habitación y se acostó en su cama dos minutos más,al abrir los ojos no se acordaba que había hecho.

Se levantó, vistió y bajó al Gran Salón a desayunar. Allí ya había bastantegente y varios profesores, entre los cuales uno no conocía. Un hombre demediana edad, bajo, flaco, de pelo color castaño y con un ojo de color celestey el otro verde claro, que tenía puesta una túnica nueva de color marrón claro,estaba sentado al lado de Dumbledore.

-¿Quién es?-preguntó Lily a nadie en particular.

-Es el nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras-dijo una voz a susespaldas. Era Louren.

-¿Cómo sabes eso?-inquirió Lily, sentándose en la mesa de Gryffindor ysirviéndose avena con leche.

-Porque la profesora Brooks no está... y además porque nos dijeron que a partirdel segundo trimestre cambiarían de profesor, ¿recuerdas?-explicó pausadamenteLouren, mientras se sentaba en la mesa de Gryffindor y tomaba una tostadauntada con mermelada de calabaza.

-¿Se fue la tonta?-curioseó una voz detrás de ellas. Sirius venía a sentarse,desperezándose junto con Lucy, Peter, Remus, Alice y James, en fin con todoslos que faltaban.

-No le digas así, Padfoot-lo retó Remus severamente, mientras se sentaban juntoa las chicas en la mesa y tomaban su desayuno-¿ó quisieras que te llamemos "elligador"?-Sirius abrió la boca para responder, pero Remus agregó:-. Pensándolobien, por favor no me contestes.

Todos se rieron de Sirius, quien puso cara de nene muy chiquito, y siguierondesayunando tranquilamente. A los quince minutos, Dumbledore se paró de suasiento y pidió atención.

-Unos momentos antes de que vayan a clase, quiero presentarles al nuevoprofesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, ya que la profesora Brooks acumplido su suplencia, el señor Julian Drake.

Un leve aplauso de cortesía fue escuchado por las mesas de alumnos, mientrasDrake recibía con modestia los felicitaciones y, entonces, todos volvieron adesayunar.

-Raro que entrara un viernes a trabajar, ¿no?-comentó James.

-Sí-afirmó Lily-, pero no más raro que Lucy y Sirius levantándose temprano unviernes.

Volvieron a reír y ésta vez fueron dos los que pusieron la misma cara de neneschiquitos. Luego se encaminaron lentamente hacia el segundo piso, para ir alaula de Defensa Contra las Artes Oscuras.

Al llegar, pudieron ver que allí ya estaba el nuevo profesor. Tocaron lacampana que daba inicio a las clases, y ellos se sentaron en sus lugares desiempre.

-Hola, chicos-saludó jovialmente Julian Drake, cuando todos estuvieronsentados-. Bueno, como les ha dicho el profesor Dumbledore, yo seré su nuevomaestro. Sé perfectamente que querrán saber por qué nos les he dado clase antesy la razón es simple: Como ustedes sabrán Voldemort ha causado algunosestragos...

"¿Algunos?" pensó James para sus adentros "Algunos serían si sólohiciera UN ataque con el que deje sólo a heridos y no a muertos".

-... por lo que-prosiguió el profesor Drake-yo he tenido que lidiar con mispropios problemas, ya que en Agosto, como recordarán, hubo un ataque en la Pradera de Rowena, dondeyo vivo, y hemos tenido que reconstruir la cuidad nuevamente...

Los murmullos se extendieron a lo largo del salón de clases.

-Pero eso ya es pasado... Ahora, ¿quién me podría decir qué vieron con laprofesora Brooks?

Nadie levantó la mano. Lily se lo pensó seriamente, ¿qué vieron con laprofesora Brooks?. Nada.

-NADA-fue rotundo. Todo el aula dijo lo mismo.

-Entonces debe ser verdad-comentó en su mismo tono Drake-. Bueno, saquen ellibro y ábranlo en la pagina...-abrió su propio libro-en la página cincuenta,por favor...

Lily sacó su ejemplar de "Defensa y Práctica en Artes Oscuras" de JakeBrooks y buscó la página que había dicho el profesor.

-Quiero que lean la página que les indiqué-dijo Drake, cuando todos sus alumnosencontraron la página-y practiquen los hechizos con los almohadones que lesdaré. Como los hechizos destrozarán los almohadones, quiero que los arreglencon un Reparo y sigan practicando.

Los hechizos que habían allí eran desarmadores, protectores, obstaculizadores,convocadores, desilusionadores, aumentadores, desvanecedores y otros tantosmás. Practicaron rígidamente durante una hora hasta que el profesor JulianDrake habló nuevamente:

-Atención, por favor-pidió Drake y todos se giraron para verlo-. Veo que lamayoría lo tiene controlado-su mirada se posó en Peter que había prendido fuegoa su almohada con un simple encantamiento desilusionador y Sirius, Lucy, James,Lily, Alice, Louren y Remus tratando de apagarlo-, haremos parejas ypracticaremos como en un duelo-luego de eso, él se acercó al grupo de amigos-.¿Cuáles son sus nombres?

-Yo soy Louren Bones.

-¿Eres hermana de Amelia?-Louren asintió-. Buena mujer fue mi compañera cuandovenía al colegio. ¿Tú, cómo te llamas?-le preguntó a Remus.

-Me llamo Remus Lupin-contestó éste.

-Ah, ¿eres hijo de Romulus?-Remus asintió-. Me apenó mucho saber lo que lepasó... fue un buen amigo...-la cara de Drake tenía cierta nostalgia como la deRemus, por lo que cambió de tema-. ¿Y tú, muchacho, cómo te llamas?-le inquirióa Wormtail.

-Peter Pettigrew.

Drake no hizo ningún comentario, pero sonrió cálidamente a Peter y sus ojospasaron a Padfoot.

-Sirius Black...

-¿Black?-preguntó extrañado Drake, mirando el escudo de Gryffindor de la túnicade Sirius-. ¿No se supone que todos los Black van a Slytherin?

-Sí-contestó Sirius-, pero soy el primer Black en romper la regla.

Todos, incluyendo el profesor, rieron de lo que decía Sirius.

-¿Tú, querida?-inquirió hacia Lucy, quien se puso colorada, mientras que Siriusmiraba al profesor con una expresión contrariada.

-Lucy McKinnon-se presentó.

-¡Ah!. Sí, eres igual a tu madre...-divagó Drake-. En agosto, los conocí;ayudaron para construir nuevamente la Pradera... Estaréen deuda con ellos siempre...-Lucy sonrió ampliamente y Drake se centró en Lilyy James-. ¿Y ustedes, chicos?

-Soy Lily Evans, profesor-nuevamente, Drake no hizo comentarios, pero ledirigió una sonrisa mucho más cálida que la que le dio a Peter.

-James Potter-indicó éste, cuando el profesor lo miró intensamente.

-Tus padres fueron grandes aurores, James...-dijo Drake con melancolía-. Ellostambién me ayudaron en Agosto... Grandes aurores... Una pena lo que les pasó...no lo merecían...

-Gracias, profesor-murmuró James.

-De nada-expresó modestamente Drake-. Bueno, ahora pónganse en parejas ycomiencen a trabajar, por favor.

Para que no hubiera disputas entre amigos y novios, se sortearon: Lily haríacon Peter; James con Alice; Lucy con Remus y Sirius con Louren. Practicaron pordiez minutos, en los cuales Lily ayudó todo el tiempo a Peter para que mejorasesus "técnicas", y la campana se hizo escuchar.

-Para la próxima clase del miércoles, quiero que directamente se formen lasmismas parejas que ésta vez y se batan a duelo.

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El día jueves veinte de Enero, Lily despertó con un rayo de sol de invierno, elcual anunciaba el cumpleaños de James. Sonrió, recordándolo. Ella agradecíatener amigos como Sirius, Lucy y Remus, quienes la habían ayudado aescabullirse la noche anterior para poder comprar todos juntos un digno regalopara James.

Se levantó, duchó y vistió en silencio. Lentamente, se acercó a la habitaciónde James y lo despertó suavemente:

-¿James?

-¿Mmm?-dijo él somnoliento.

-Es hora de levantarse-contestó Lily dulcemente en su oído.

-¿En serio?

-Sí.

-Dame dos horas más, mamá...-expresó James sin pensar.

-No soy tu madre, James...

James se levantó de golpe y con cara de asustado, susurró un "Lo siento",apenas audible para cualquier oído normal. Pero no pasó desapercibido paraLily.

-James, no tienes porqué arrepentirte-expuso ella con entendimiento-. Yo sé queaún extrañas a tu madre; y desgraciadamente la extrañarás siempre... pero no teavergüences conmigo...

-Gracias, Lily-James abrazó a su novia fuertemente. Casi podía sentir lacalidez que desprendía.

-Creo que es hora de bajar a desayunar-comentó Lily, después de unos minutos.

La mañana fue normal, con excepción de Sirius gritando en medio del Gran Salón:"¡¡JIMMY YA ES GRANDE!!" y el regalo de James (que resultó ser una cámara defotos mágica para que llenase el álbum que Lucy y Sirius le regalaron paraNavidad).

La tarde también hubiese sido tranquila sin que James sacara el tema del librocuando en la Sala Comúnestaban Lucy, Sirius, Lily y él. Hacía dos minutos que se habían ido todos aterminar sus tareas para mañana.

-Ah, chicos... Debo mostrarles algo...-comenzó James.

-Si es tu Amago de Wronski...-empezó Sirius-ya lo vimos unas cien veces en tresdías...

Las chicas rieron y James suspiró. ¿Se tomarían en serio los que él les queríacontar?. Claro, pensó con sarcasmo, si le añadimos que fue regalo de mis padresmuertos se lo van a creer y todo...

-Escuchen, es serio-los tres lo miraron preocupadamente-. Es algo que pasó enNavidad... y no sé si me creerán...-de la mochila sacó un grueso libro sinportada ni titulo y se los mostró a sus amigos-. Este es un libro que me hanregalado mis padres en Navidad...

-Pero, James...-dijo Lucy, mirando asombrada el libro-. Tus padres están...están..

-Muertos, ya lo sé-la cortó James-. Pero me han mandado este libro de regalopara Navidad...

Los otros tres no dijeron nada. Miraron a James con una extraña mezcla entrelástima y adoración. James no dijo nada y les entregó la nota que sus padres lehabían metido en el libro. También les dio el grueso volumen para que pudieraninspeccionarlo. Por diez minutos, nadie habló una sola palabra. Hasta que Lucylo hizo con mucha precaución:

-¿Por qué tus padres pensaron que un libro vacío nos sería de ayuda paradevelar ese misterio?-preguntó.

-Hablan como si hubieran sabido que morirían...-opinó Sirius, releyendo lacarta.

-Cuando los vimos en el hospital, también hablaban así...-recordó Lily.

-Es cierto-afirmó James, asintiendo.

-¿Has probado algo para que se vea algo en este libro?-inquirió Sirius,moviendo con la mano el libro.

-Todo-respondió James-. Lo he probado todo y nada ha funcionado.

-¿Crees que tendrá algún hechizo oculto?-cuestionó Lucy, mirando el libro queestaba en las manos de su novio.

-Seguro-dijo James-. Pero no tengo la menor idea que puede ser.

La puerta del orificio del retrato se abrió y sus amigos entraron, por lo quetuvieron que esconder rápidamente el libro, dejando a Lily con la sensación desaber cómo develar el misterio del libro.

 

 

 

 

21º- Díade San Valentín

Enero pasó volando dejando la nieve y el frío aparte, ó más ó menos. El mes deFebrero trajo frío, pero no tanto como los meses pasados de Diciembre y Enero.Este nuevo mes trajo, también, un nuevo partido de Quidditch contra Hufflepuff.Si bien habían tenido muy, pero muy poco tiempo para preparar al equipo adecuadamente,James hizo lo que pudo.

Realmente, lo hizo.

El día del partido estaba totalmente alterado. Levantó muy temprano a todos losdel equipo y casi los atraganta con el desayuno cuando se los metíaapresuradamente en la boca.

-Los ahogarás, James-opinó Louren, cuando ella entraba por la puerta del GranSalón, tomada de la mano de Remus con Alice y Peter detrás de la pareja-. Siquieres que jueguen hoy el partido, déjales comer en paz.

-No lo haré-contestó James, mientras metía con una mano una tostada en la bocade Lily y ayudaba a Lucy a masticar con la otra-. No al menos hasta que acabeel partido.

-Entonces, pobres chicos-comentó Remus, mirando casi con lástima la cara deganas de vomitar que tenía Dan Stone y las bocas llenas de Sirius, Lucy, Lily,Gabriela Bath y Amy Ang.

Cinco minutos después del "Desayuno desastroso" (como lo llamaron los miembrosdel equipo más tarde ése día), salieron parpadeando a la luz de invierno. Jameslos condujo a los vestuarios en seguida y les comenzó a explicar las tácticasdel juego, un tanto alterado y gritándoles sin razón ni cesar.

-James-lo interrumpió Lily en su monólogo del Amago de Wronski, queJames haría ése día-. Ya nos sabemos las tácticas de memoria, en serio. No creoque necesitemos que nos las repitas...

-¡LAS REPETIRÉ HASTA QUE GANEMOS! ¡Y ahora todos a terminar de preparase!-nadiehizo nada-¡YA!-gritó fuera de sí, James. Jamás lo habían visto tan nervioso.

El equipo se disolvió para acomodarse para el partido yéndose por el vestuario,lo más lejos posible de James; Sirius se le acercó para hablarle y fue el únicoque lo hizo.

-Prongs-le dijo tranquilamente Sirius-. Por favor, cálmate. Mira cómo hastratado a Lily-le señaló con la cabeza una esquina en la cual Lily eraconsolada por Lucy, mientras se tapaba la cara con las manos-. ¿A qué tesientes cómo un imbécil, verdad?

Ella estaba llorando y James se sintió como una basura.

James se encaminó hacia la esquina donde estaba Lily con más inseguridad quePeter lo hacía alrededor de una escoba.

-Ey, Lily... yo...-comenzó James. Lucy se fue de su lado para poder dejarloshablar tranquilos.

-Cállate-le ordenó secándose las lágrimas, con un tono de voz muy frío-. Noquiero hablar contigo... Me estás tratando mal desde que empezó el día y no voya...

-Perdóname-la interrumpió James-. Sé que soy un idiota... y que no deberíadarle tanta importancia al Quidditch...

-Si lo sabes, entonces, ¿por qué lo haces?-preguntó ella con una sonrisa. Eratodo lo que necesitaba oír de James.

-Porque aparte de idiota con el Quidditch, soy un idiota enamorado...-contestóél, sonriendo también.

-¿Y de quién estás enamorado?-siguió el juego ella, poniendo sus manos en elcuello de James y hablándole con un tono de voz sensual, mientras que él laabrazaba por la cintura.

A contestación de su pregunta, recibió un beso apasionado.

-Creo que has recibido tu respuesta.

-James, cariño, pasas mucho tiempo con Sirius-sentenció Lily, al tiempo queellos dos también iban a prepararse.

-Ustedes me sorprenden-comentó Sirius, quien había visto todo desde unaposición más alejada, mirándolos con un gesto un poco altanero-. Si yo mepeleara así con Lucy, ya estaríamos muertos todos.

En ese momento, Lucy pasó a su lado, mientras terminaba de ponerse losprotectores, y le pellizcó "cariñosamente" el trasero.

-¡Ey!-protestó Sirius, dando un salto-Cuidado con lo que tocas, Lu. Esto-dijomarcando con un dedo su lindo y formado trasero-, es propiedad de todoHogwarts. ¿Verdad, chicas?-inquirió, mirando a Gabriela y a Amy, que habían estadolanzado miradas de envidia a Lucy, mientras Dan se descostillaba de la risa.

-Yo pensé que era MI propiedad-aclaró Lucy, poniendo sus manos en su cadera,dando posición de falso enfado y mirándolo con burla-. " al menos eso dijistela otra noche...

-No andes ventilando nuestra vida sexual, Lucy-dijo Sirius, en tono serio.

-¡Oh, miren quien habla!-exclamó James, divertido-. El Señor Discreto. ¡Ahoratodos a destrozar a las serpientes!

Todos rieron de Sirius, que puso cara de nene chiquito, mientras salían alcampo de Quidditch, mucho más calmados que al principio.

-¡Bienvenidos al tercer partido de la temporada!-gritó alegremente por elmegáfono Alice-. ¡El encuentro de hoy: Hufflepuff contra Gryffindor!-la mitaddel colegio vestido de color dorado y escarlata gritó con alegría-. Entran losjugadores de Hufflepuff, cazadores: Davey Gudgeon... Mmm, éste chico no haquedado bien después de que el Sauce Boxeador lo haya golpeado en el ojo hacedos años atrás, ¡esperemos que no vea bien la quaffle!... Era broma, profesoraMcGonagall... No me retes, Louren y Remus tú tampoco... Emmeline Vance ySturgis Podmore. Los golpeadores son los hermanos Fabian y Gidgeon Prewett.Guardián del equipo: Lana Ang, hermana gemela de Amy... ¡Y por último: AmosDiggory como buscador y capitán del equipo!

Apenas entró Diggory al campo, los suspiros de la población femenina deHogwarts fueron escuchados. La verdad era que era un chico bastante guapo yatlético, el único que le hacía la contra a los Merodeadores y eso le encantaba;tanto que una vez salió con Lily, otra con Lucy y un día con Louren, sólo paraque se molestaran los chicos.

Incluso Alice suspiró, pero Louren le gritó algo parecido a: "¡Tienes novio,Alice!".

-Te digo que no me retes, Louren-le dijo Alice con su voz amplificada-. Remuscontrólala porque no respondo de mí...-el público rió-. Además, Diggory estámuy bueno, ¡¡pero eso no le hace sombra al equipo de GRYFFINDOR!!-la hinchadade color escarlata gritó nuevamente-. Sí, ya va, profesora-dijo cansinamenteAlice-. ¡¡¡Y AHÍ ENTRAN LOS LEONES!!!-gritos del público de nuevo-. ¡GabrielaBath, Amy Ang, Lily Evans y Lucy McKinnon!-la población masculina se dio elgusto y silbó agradablemente a las chicas, mientras Sirius y James les mandabanmiradas de odio-. ¡Dan Stone, Sirius Black y James Potter!-ahora todo fueviceversa-Madame Hooch entra para iniciar el juego... la Quaffle es lanzada al airey... ¡COMIENZA EL JUEGO!

James se movió por el campo en busca de la Snitch... Si laencontraba a tiempo le sacaría de un puñetazo la sonrisa de satisfacción de lacara de Diggory...

La vio. La pequeña pelota volaba alrededor de los postes de Hufflepuff. Seacercó rápidamente, y antes de que Diggory se diera cuenta, agarró la fríaSnitch con una sonrisa, mientras todos los escarlatas se les acercaban parafelicitarlos.

-¡JAMES LA TIENE!¡HA AGARRADO LA SNITCH!¡GRYFFINDOR GANA 160 A0, EN MENOS DE 20 SEGUNDOS!-gritaba radiantemente Alice.

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La victoria de Gryffindor duró unas dos semanas, con resaca incluida. La fiestaque sucedió a la victoria dejó a más de uno con bastante dolor de cabeza yganas de vomitar; incluidos los merodeadores y las chicas, menos Alice, quiendijo que si tomaba no podría contenerse. Por lo tanto, al ser la única cuerda,no dejó que nadie hiciese ninguna estupidez (obviando, que dejó que Peterhágase un Streap Tease).

El día de San Valentín amaneció soleado. Lily despertó cuando un molesto rayode sol cayó sobre sus ojos. Se duchó, vistió y bajó al Gran Salón, mientraspensaba en la salida a Hogsmeade. Durante la última semana junto con los chicoshabían preparado la salida a Hogsmeade para poder salir un poco de la escuela,y de paso, Alice podría ver a Frank.

Al llegar al Gran Salón, vio a sus amigos, los que estaban de novios, máscariñosos de lo habitual y a Alice y a Peter hablando, ya que éste no iría aHogsmeade porque no tenía pareja y porque Alice no tenía a nadie con quienbesuquearse en ése momento. Lily se acercó a la mesa de Gryffindor pasando sumirada alrededor de todo el Gran Salón dándose cuenta que no eran sólo susamigos los cariñosos; James la recibió con un beso mucho más apasionado que elde costumbre y sólo pararon cuando les llegó el comentario sarcástico de Alice,unos cinco minutos después:

-No coman delante de los pobres..

-Miren quién habla de pobreza-ironizó Sirius-. La que se besuqueaba con Frankdía y noche...

-Tú no puedes hablar...-le dijo Alice.

-No me amenaces, Araghon-Sirius pronunció con énfasis su apellido.

Luego de desayunar y de despedirse de Peter, que como dijo Sirius, debía teneruna cita privada con una chica, se encaminaron hacia Hogsmeade, con el resto dela gente que iba al pueblo ése día.

A medida que iban llegando, se dieron cuenta que el pueblo se había tomadoenserio lo del día de San Valentín.

Querubines con flechas rosadas, corazones pomposos, frases de amor y loscolores blanco, rosa y rojo inundaban la aldea.

-¡No lo puedo creer!-exclamó Sirius-. ¡Miren lo que le han hecho al pueblo demachos!

-¡Ey!-protestaron las chicas.

Llegaron a su primera parada: la casa de salón de té de Madame Pudipié. Alicese despidió de ellos y entró en el local; allí se encontraría con Frank.Segunda parada: Zonko, Lucy y Sirius entraron en el local muy risueños sinacordarse de despedir a sus amigos. Tercera parada: La Casa de las Plumas, Louren yRemus se perdieron entre sus sueños.

Por lo tanto, Lily y James se quedaron solos y fueron a beber una cerveza demanteca a Tres Escobas. Gracias a Dios, Tres Escobas seguía teniendo su aspectonormal, nada de colores del día de San Valentín.

-Mmm... me parece que el profesor Drake la está pasando bien-comentó Lily,mientras se sentaban.

-¿Por qué lo dices?-preguntó James.

-Mira allí-le señaló un rincón, donde Drake se hacía caricias con una mujer desu edad.

-Bueno, el hombre es humano-opinó James, que sentía un especial cariño alprofesor.

-Obvio-contestó Lily.

-¿Qué les traigo, chicos?-preguntó Madame Rosmerta.

-Un whisky de fuego y una cerveza de manteca, Rosy, por favor-le pidió James.

-Está bien, ya has cumplido dieciocho así que no te diré nada-James sonriósinceramente. La mesera se fue a la barra a buscar las bebidas para luegohacerlas levitar hasta donde ellos estaban.

-¿Sabes?-dijo Lily, mientras bebía un poco de la cerveza de manteca-. Cuandoempezó el año jamás pensé que pasaría un día de San Valentín contigo.

-Yo tampoco-afirmó James, recordando-. No sabes lo lindo que es estarcontigo-se le acercó peligrosamente-. ¿Te dicho cuánto te quiero?

-Mmm...-Lily siguió el juego-. Podrías...

-Te quiero-le dijo James en su oído.

-Te quiero-le respondió Lily.

Se acercaron más para darse un beso lleno de cariño..., pero en ése momentoalguien gritó:

-¡JAMES!-Sirius había aparecido de la nada. Estaba solo y tenía sus ojosbrillosos, llenos de lágrimas.

-Sirius, ¿qué pasó?-preguntó Lily, ayudándolo a sentarse en la mesa.

-Lucy-fue toda respuesta, antes que se pusiera a llorar desconsoladamente y seabrazara a James. Lily miró a Sirius y descubrió que su relicario no brillabacomo de costumbre, parecía opaco.

-Debemos irnos-murmuró James para que sólo escuchara Lily.

Dejaron a Sirius llorar en el hombro de James, pagaron sus bebidas y se fueronnuevamente al colegio, pasando por varios pasadizos secretos para que nopudieran ver a Sirius llorando. Al llegar a la Sala Común, Sirius yase había calmado. Se sentaron cerca de la chimenea, en sus sillones de siempre.Al comprobar que no había nadie, suspiraron tranquilos.

-¿Qué es lo que pasó, Sirius?-preguntó Lily, otra vez.

-Una chica de Ravenclaw apareció en Zonko. Me hizo caritas y después se acercópeligrosamente... Lo demás se lo pueden imaginar... Me besó, pero yo la saqué,Lucy pensó que la engañaba porque no vio cuando la sacaba y me dio unacachetada...

-¡Oh, Sirius!-exclamó Lily, en compasión de su amigo, haciéndole una levecaricia en el brazo.

-La verdad es que me quiero matar...-confesó Sirius y Lily y James lo miraroncon reproche-. Bueno, ustedes no entienden... yo... a... yo...-Sirius no podíadecir ni una palabra más.

-¿Qué?-preguntó ansiosamente James.

-Yo a Lucy la amo-declaró Sirius-. La amo. La amo... y ahora ella me odia...otra vez...

Si James y Lily estaban estupefactos y boquiabiertos por la declaración deSirius, porque no era de todos los días escuchar que Sirius Orion Black, Blackde nacimiento, hijo de Deimus y Helen Black, rebelde sin causa, ligador porexcelencia, uno de los primeros en su clase y lindo chico por derecho, se habíaenamorado y más que amaba a una chica; más lo estuvieron cuando una voz desdela puerta del retrato de la Dama Gorda dijo:

-Eso no es cierto-Lucy estaba apoyada levemente en el marco y su expresión erade asombro también; su relicario, al igual que el de Sirius, no desprendía elmismo brillo que siempre-. Yo no te odio... pero, ¿es verdad lo que acabas dedecir? ¿Que me amas?

-Es tan verdadero como que el sol es amarillo-dijo Sirius, levantándose delsillón y yendo al encuentro con Lucy-. Te amo.

Se miraron fijamente por un par de segundos. Lucy lo miraba a los ojos como sicon tan sólo mirarlo supiera si mentía ó no... Pero los ojos de Sirius sóloestaban para ella, y detonaban amor y sinceridad.

-Yo... fui... una idota...-titubeó Lucy, sin perder el contacto visual-. No deberíahaber reaccionado así...

-Hum... Tranquila, yo también hubiera hecho lo mismo...-Sirius se lo pensómejor y agregó:-. Claro que sin la parte de la cachetada-se tocó levemente elcachete dañado, aún sin desconectar la mirada de la de Lucy.

-¿Me podrás perdonar?-preguntó Lucy, acercándose más y mirándolo con una miradabrillante.

-Creo que lo hice ya-respondió él, acercándose más-. Entonces, ¿tú no me odias?
-Todo lo contrario. Te amo-como en un cuento muy raro de hadas, Lucy ySirius se besaron incluso con más pasión que otras veces, sin embargo fue elbeso más tierno que habían recibido alguna vez.

Un molesto flash, los hizo separarse.

James había aparecido con la cámara que todos le habían regalo para sucumpleaños y sonría de lo lindo junto con Lily.

-Este momento quedará grabado por los siglos de los siglos-comentó James riendoa más no poder-. El momento en el que Sirius Orion Black, Black de nacimiento,hijo de Deimus y Helen Black, rebelde sin causa, ligador por excelencia, uno delos primeros en su clase y lindo chico por derecho (claro que sin miaprobación) y Lucy Aphril Odio-a-Black-y-todo-lo-que-tenga-que-ver-con-élMcKinnon, se declaran su amor para la eternidad... Ojalá esta foto las veannuestros hijos...

-Oh, James...-dijo Lucy.

-No seas sentimentalista-siguió Sirius.

-Lamento informarte que ése eres tú, Padfoot-contraatacó James.

-¡No se vale!-chilló como nene chiquito Sirius.

Luego, todos rieron juntos, haciendo que los relicarios se lucieran másnuevamente.

22º- No era lo que deseaba

El último día de Febrero llegó sin avisar. Y eso presentaba el cumpleaños dePeter. El lunes 28 de Febrero, todos se levantaron temprano con la intención detomar desprevenido a Peter y asustarlo (sólo) un poquito; se encontraron en lasilenciosa y deshabitada Sala Común cuando el sol apenas salía. Pese a loscontinuos reproches, James, Sirius, Alice y Lucy lograron convencer a Lily,Remus y Louren de hacer eso.

-¿Qué pasaría si se asusta de en serio?-inquirió un poco alarmada Alice,mientras subían los escalones hacia la habitación de los chicos de séptimo,donde Peter dormía plácidamente.

-Seguramente se haría pis, de eso no hay duda-le contestó Sirius sonriendomaliciosa y pícaramente.

-¡Sirius!-lo retaron todos.

-¿Qué?-preguntó éste con cara de falso enfado-. ¿Acaso aún no conocen a Peter?.

Nadie contestó, porque en ése momento Sirius puso el dedo índice sobre suslabios, indicando silencio. Habían llegado a la puerta que señalaba "SÉPTIMO AÑO".Entraron silenciosamente, después de un agudo chirrido molesto de la puerta.

-¿Listos?-inquirió James en un murmullo. Todos asintieron con la cabezasilenciosamente-. Uno... Dos... Tres...

Tomaron aire y...
-¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS, PETER!!!-vociferaron a más no poder.

-¡¡AHHH!!-replicó el cumpleañero, asustado y cayéndose de la cama.

Se levantó de su revoltijo de sábanas (en las que se habían caído junto con lacortina de su cama adoselada) y los miró detenidamente uno por uno, tratando dereconocerlos. Tardó unos minutos en darse cuenta que eran los chicos y sonríoen cuanto lo hizo.

-Ay, Peter, no me digas que te has asustado al vernos-comentó Sirius,sentándose a su lado-. Si yo soy hermoso, no te puedo haber asustado...-losdemás pusieron los ojos en blanco y él atrajo hacia sí a Peter, dándole unabrazo de madre protectora y llorando (falsamente) como una que tiene unchiquillo que ha crecido-. ¡Ay, mi niño ha crecido!-exclamó, revolviéndole elpelo-. ¡El pequeño Wormtail ha crecido!

-¿Realmente quieres tener hijos con éste?-le preguntó James a Lucy, quienestaba a su lado, riéndose de cómo Peter quería escaparse del abrazo deSirius-. Porque si tienen hijos lo más probable es que lo trate de ésa forma,como madre protectora, no dejará que tú seas su madre... te lo digo como tuamigo, en serio...

-Mmm...-dijo ella, riendo-. La verdad es que lo pensaré dos veces antes dequerer tener un hijo con éste. Gracias por hacerme recapacitar, James, eres unbuen amigo...-terminó partiéndose de la risa.

-Oye, oye, oye-contradijo Sirius, medio ofendido, dejando la actitud de madreprotectora y volviendo a su postura de nene chiquito-, no digas eso... nosfalta mucha práctica para tener un hijo, ¿no te parece, Lu?

-¡Deja de ventilar tu vida sexual, Sirius!-le gritaron todos, riendo, exceptoLucy, que estaba hecho un tomate.

-Me tienen envidia-declaró Sirius, lejos de ofenderse.

Las chicas sonrieron negando con la cabeza divertidamente y le entregaron unpaquete a Peter.

-Esto de parte de nosotras, Pete-dijo Lily.

-Gracias, chicas. Gracias, Lily-dijo con un extraño brillo en los ojos cuandose dirigió a Lily; entonces abrió el paquete de color azul, descubriendo unalinda túnica de gala de color azul oscuro-. Gracias-repitió simplemente.

-Esto de la nuestra-Sirius le tiró otro paquete, pero esta vez de color rojo.Peter lo atajó y se dispuso a abrirlo.

-Si no te gusta le echas la culpa a Padfoot-declaró Remus, mirando a Peterabrir el regalo-. Lo eligió y compró él...

Peter terminó de desenvolverlo y descubrió una goma muy larga de color salmón.Parecía inflable.

-Y esto se hace así-dijo Sirius, sacando su varita y agitándola levemente haciadonde estaba el regalo, que comenzó a inflarse dejando ver una muñeca inflablerubia desnuda.

-Una muñeca inflable-susurró Peter.

-¡¡SIRIUS ORION BLACK!!-gritó Lucy muy enojada.

-¿Qué?-preguntó inocentemente el aludido.

-¡¿Cómo te atreves a regalarle un regalo así al pobre de Peter?!-siguiógritando Lucy.

-Es para que practique como besar a una chica, ¿qué tiene de malo eso?-sedefendió Sirius, cruzándose de brazos ofendido-. Además ya está bastantegrandecito como para hacer este tipo de cosas, ¿no crees, Lu?

-Además a mí me gusta-agregó Peter.

Lucy puso los ojos en blanco, Sirius se le acercó y la abrazó pasándole unbrazo por los hombros.

-Vamos, Lu, no te enojes...-dijo Sirius melosamente y ella le dio un pequeñobeso en los labios-. El pequeño Wormtail ha crecido, ¿no ves?. No es más unniñito...

Como toda repuesta recibió un almohadonzazo por parte de Peter.

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Febrero dio paso a Marzo. Y en menos de un periquete, todos se vieron envueltosen los principios de los estudios para los EXTASIS. Todos menos Sirius y James,obviamente, que la única vez que habrán estudiado fue cuando se volvieronanimagos. La nieve se había derretido, dejando a un tiempo templado, pero aúnun poco frío.

El jueves 10 era el cumpleaños de Remus. James y Sirius, en vez de estudiar,habían preparado una salida al estilo merodeadora para ir a Hogsmeade a pasearel mismo jueves a la noche. Serían sólo ellos y, claro, sus novias y susamigas.

-¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS, REMSIE!!!-gritó Sirius, debajo de la capa deinvisibilidad junto con James y Peter, el jueves por la noche, mientras pasabanpor los corredores para ir al pasadizo de la bruja tuerta, que llevaba alsótano de Honeydukes.

-No me digas así, Sirius-replicó Remus-. Y baja la voz, por favor...

-Está bien-aceptó Sirius, levantó su varita y apuntó a un pergamino de aspectonuevo:-. Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.

Enseguida en el mapa se comenzaron a ver pequeñas y delgadas líneas que seenredaron como telarañas formando el mapa de Hogwarts.

-Mmm... Filch está en su despacho... y la gata está en el séptimo piso.Vamos-declaró James. Llegaron al tercer piso, tocaron con la punta de la varitaa la bruja tuerta en su joroba y susurró:-Dissendio.

La joroba se abrió para poder pasar y entraron uno por uno. Entraron por elpasadizo y, después de pasar un túnel oscuro, llegaron a Hogsmeade en diezminutos. Abrieron la puerta puertilla del sótano de Honeydukes para fijarse sihabía alguien dando vueltas por allí. Campo totalmente despejado.

-Vamos, las chicas seguro ya están por llegar...-dijo Sirius.

Entonces se dirigieron a Tres Escobas por High Street. Entraron al pub, ya sinla capa porque Hogsmeade estaba desierto y Tres Escobas también a excepción dela tabernera y le pidieron a Madame Rosmerta cuatro Whisky de Fuego.

-Pero si ustedes...-comenzó a replicar la mujer, desde la barra.

-A partir de hoy los cuatro ya tenemos dieciocho años-explicó Sirius, mientrasse iban a sentar a una de las mesas-. Además, no sé de que te quejas, Rosy.. nohas dado hidromiel cuando teníamos trece... y Whisky de fuego desde losquince...

-Vayan a sentarse-lo cortó la mujer, mientras les alcanzaba las bebidasflotantes.

-¿Creen que tarden mucho las chicas?-preguntó Sirius, al mismo tiempo le dabaun sorbo al Whisky de Fuego.

-No creo...-contestó Remus-. Menos mal que las enviamos antes aquí, sinotardarían años en llegar...

-¿Quiénes tardarían años en llegar?-inquirió una voz por detrás. Era Louren,junto con las demás-. Remsie, por Merlín, ¿no estarás hablando de nosotras,verdad?.

-Porque si lo hicieras no te daríamos tu regalo-dijo Lily sonriéndole ytendiéndole un paquete de color verde oscuro.

Remus sonrió y abrió el paquete, causa de que las chicas hubieran ido aHogsmeade más temprano que ellos. Al rasgar se dejó ver una linda túnica degala verde oliva muy elegante.

-Gracias, chicas...-dijo Remus, luego Louren se le acercó, se sentó en suspiernas y lo besó apasionadamente, para después susurrarle un "FelizCumpleaños, Remsie" en el oído. Se abrazó al cuello de su novio y miró asus amigos para poder charlar.

La noche estaba siendo realmente espectacular, era estrellada y sin luna, locual hacía que Remus no estuviera casado, ni ojeroso, ni pálido... en fin, sinel aspecto de enfermo que tenía cuando la luna llena se acercaba; tampoco hacíafrío, era templada. Los chicos bebieron Whisky de Fuego, mientras las chicascerveza de manteca, lo que causó un ligero alboroto.

-¿Y por qué no podemos tomar Whisky de Fuego como ustedes?-preguntó Lucy,enojada, cuando Madame Rosmerta se acercó a tomar su pedido. Lucy estabasentada arriba de su novio y lo miraba con enojo, al igual que todas sus amigasa sus parejas.

-Porque no y punto-le contestó Sirius, a los chicos les había agarrado algollamado "el novio protector".

-Pero cuando fue el cumpleaños de Alice si tomamos-refutó Lily.

-Sí, pero ésa vez, aún no eran novias nuestras-respondió James, sonriendo.

-Y la novia oficial de un merodeador debe ser cuidada-dijo Sirius con orgullo,mientras sonreía igual que James.

-Lo que quiere decir, nada de bebidas alcohólicas-terminó Remus.

-Lo que quiere decir que si no nos dejan tomar el whisky, se quedansin...-siguió Lucy e hizo un gesto de tijeras.

Los chicos pusieron cara de horror, pero siguieron con su dogma.

-No tomarán y punto-refutó James y las chicas pusieron cara de enfado, cruzaronde brazos y miraron para otro lado ofendidas.

-¿Y yo puedo?-preguntó Alice.

-Eres nuestra amiga... si, claro que puedes-dijo Sirius. Alice aplaudió muycontenta.

Después de tres horas más ó menos salieron del pub. Las calles estabansilenciosas más de lo que tendrían que estar. Era un ambiente realmente muyextraño. La luz de las estrellas apenas reflejaban sus rostros y al salir delpub, las luces se apagaron de repente.

-Me da escalofríos-dijo Louren, estremeciéndose.

-A mi también-reconoció Sirius.

-Oh, el Gran Sirius Black ha aceptado que tiene miedo a la oscuridad-canturreóuna voz falsamente infantil, una que Sirius conocía muy bien.

-Bellatrix-fue todo lo que dijo antes de esconderse detrás de un negocio paraevitar ser alcanzado por un rayo rojo.

La prima de Sirius estaba cubierta de una máscara blanca que sólo dejaba versus ojos azules fríos. Junto a ella estaban unas veinte personas, todashombres.

-No era lo que deseaba de regalo de cumpleaños-susurró Remus, agachándose parano ser alcanzado por otro rayo de color violeta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

23º- Lily.

Reducto!-exclamó Remus, levantándose de su escondite y dándole a unode los encapuchados en la espalda, que cayó desmayado sobre el frío pavimentode Hogsmeade.

Rictusempra!-vociferó Sirius, haciendo que otro encapuchado cayeradestornillándose de la risa.

-¡Vamos, Sirius, vamos! ¡Sal a jugar con tu querida primita Bella!-dijo la vozde Bellatrix Black con sorna, viniendo detrás de varios encapuchadoscorpulentos.

-¡Tenemos que salir de aquí!-gritó Louren, exasperada, al mismo tiempo quelanzaba un Stupefy a tres disfrazados.

-¡¿Pero cómo hacemos eso?!-expresó Lily desesperada, mientras le tiraba un Expelliarmusa un encapuchado y lo dejaba desmayado al momento-. ¡Estamos rodeados!.

-¡Tengo una idea!-exclamó James, al mismo tiempo que esquivaba un rayoaturdidor-. ¡Padfoot, Wormtail! ¡Ha transformarse!

Sin que las chicas pudieran reaccionar, los chicos desaparecieron.

O eso creyeron ellas.

En el lugar donde habían estado los merodeadores, aparecieron un perro grandecomo un oso y muy lanudo, con pelo negro y sus ojos eran de color grises, einmediatamente se puso delante de Lucy y enseñó los dientes a los mortífagos.Lucy lo miró con ternura, sabiendo quien era.

Una rata se escabulló por los pies de Alice y se subió a su hombro ágilmente,mostrando sus pequeños dientes afilados. Alice no se asustó ni nada y, es más,afirmó el hombro para que la rata no cayera.

Remus se quedó en su forma humana y se ubicó delante de Louren con la varitalevantada para que no la atacaran. Había una extraña mirada en sus ojosdorados... como si se atreviera a hacer de todo para defender a la persona queamaba.

Y un hermoso ciervo de color de avellanas se interpuso entre Lily y losencapuchados. El ciervo inclinó su larga y rara cornamenta, preparado paraatacar si se acercaban.

-Cuando yo diga nos trataremos de mover hacia el colegio-susurró Remus, aúnescondidos.

-Remus, ¿cómo...?-comenzó a preguntar Lily, viendo asombrada al ciervo. Separecía mucho a su Patronus y al colgante que James le había regalado, queinstintivamente lo tocó.

-Ahora no, Lily-contestó Remus, Lily lo miró como diciendo "Me lo dices ó nome muevo de aquí"-. La rata es Peter, el perro es Sirius y James es elciervo. Son animagos.

-¡¿Qué?!-gritó Lily. No podía ser cierto.

-¡Shhh, Lily!. Por favor, baja la voz-pidió Remus, tapándole la boca con lasmanos-. Después de que lleguemos al colegio, te explicaremos.

Lily asintió y Remus la soltó. Este se asomó por el escondite e hizo un gesto alos animales. Los animales dejaron a su 'protegida' y corrieron hacia dondeestaban los encapuchados.

Sirius le mordió la pierna a uno, que se dobló de dolor. Peter le clavó losdientes en una mano a otro (A/N: Como hace en la Piedra Filosofalcon Goyle en el tren). James, por otra parte, inclinó su cornamenta y envistióhacia tres encapuchados, tirándoles a la pared y dejándoles inconscientes alinstante.

-¡Vamos, vamos, vamos!-exclamó Remus, mientras apremiaba a las chicas a correr.

Remus condujo a las chicas hasta Honeydukes y abrió la puerta con leve "Alohomora".Y con ligero clic, la puerta se abrió para dejarlos pasar al negocio.

-¡Eso es ilegal!-expresó Louren con terror en su cara.

-¡No hay tiempo!-refutó Remus haciéndolas pasar. E inmediatamente dejar pasar auna rata con la cola lastimada, un perro con una pata herida y un ciervo con lacornamenta claramente dañada.

Llegaron hasta el sótano y Remus abrió la puerta trampa, que unía a Honeydukescon Hogwarts, e hizo pasar a todos. Cuando llegó su turno, ya que era elúltimo, y antes de cerrarla, pudo escuchar claramente a Bellatrix maldiciendo aSirius:

-¡¡MALDITO!! ¡MI CARA, MI HERMOSA CARA!! ¡¡ME LAS PAGARAS, SIRIUS BLACK!!

-¡Vamos, vamos, vamos!-volvió a repetir Remus y todos corrieron devuelta alcolegio.

Cuando llegaron al retrato de la Dama Gorda, después de haber estado corriendo por veinteminutos y sin hablar. Despertaron a la Dama Gorda, que los miró horrorizada.

-¡No pueden entrar animales a la Sala Común!-les advirtió escandalizada, reteniendo unbostezo.

-¡Fuerza y valentía!-exclamó Remus y sin más remedio el retrato los dejó pasar.

Llegaron a la Sala Comúny las chicas se sentaron en los sillones más cerca del fuego, que era lo únicoque desprendía luz, además de los relicarios de Lucy y Lily. Remus murmuró: "Acciocaja" y una caja de primeros auxilios apareció en la sala.

-Toma-le dijo Remus a Lucy, pasándole un algodón con una poción de color deazul-. Pásale a Sirius esto en la pata y luego envuélvesela en estavenda-agregó, dándosela.

-¿Por qué no se transforma? ¿No sería más fácil?-preguntó Lucy.

-No, es mejor así-contestó Remus.

-¿Por qué nunca nos dijeron que hacían esto?-preguntó Lily, mirando fijamente aRemus.

Las chicas se quedaron calladas y miraron para otro lado tratando de no mirar aLily. Remus le pasó lo mismo que a Lucy a Alice para que pudiera curarle lacola.

-¿Ustedes lo sabían?-inquirió mirando a sus amigas.

-Sí-contestó Alice mirándola, mientras seguía curado a Peter-. Yo me enteré enquinto; un día los vi salir bien de noche (me había quedado hasta tardehaciendo un trabajo para Slughorn, me quedé dormida y ellos me despertaron,bueno en realidad Sirius con su delicada voz-aclaró con una sonrisa-, pero nome vieron) y decidí seguirlos. Luego entraron al Sauce Boxeador y esperé quesalieran escondida en un arbusto. Me parece que pasaron diez minutos y delsauce salieron un perro, un ciervo, una rata y un hombre lobo. Yo les conté quevi al día siguiente y ellos me contaron, prometiéndoles que no les contaría anadie-terminó de relatar como si hubiese dicho el estado del tiempo.

-Yo también lo sabía, Lils-dijo Lucy y la mirada de Lily se posó sobre ella-. Nome mires así, parece que me estuvieras mandando un Avada Kedavra-agregóreteniendo un escalofrío, mientras volvía a envolver la pata de Sirius-. Bueno,el día que terminamos las MHB los descubrí hablando del tema y ellos medescubrieron a mí. Me contaron todo y me hicieron prometer lo mismo que aAlice.

-Yo me enteré hace poco-explicó Louren, mientras arreglaba la cornamenta deJames, ya que Lily estaba demasiado enojada como para hacer algo-. Cuando Remusy yo... cuando...-pero no dijo más nada.

-Cuando yo la dejé-la ayudó Remus.

-Sí, eso-aceptó Louren-. Bueno, cuando vino a pedirme disculpas me contó todo yme pidió que no le diga nada a nadie. Lo que vino después es cosa mía-agregóhecha un tomate.

-¿Así que yo era la estúpida que no sabía?-gritó Lily, levantándose de suasiento-. Se habrán reído de lo lindo de mí, ¿verdad?. (A/N: Creo que ahorasabemos de donde sacó su carácter Harry, no??).

-Pero Lily, no podíamos decir nada-trató de enmendar Alice-. Además los chicoslo hicieron por una buena causa...

-Es cierto-afirmó Remus-. En tercero, ellos se enteraron de lo que era y enquinto se convirtieron en animagos, con el propósito de acompañarme en mistransformaciones nocturnas. ¿Nunca pensaste en nuestros apodos como algo másque eso?. Prongs-Remus señaló al ciervo y a su cornamenta-. Padfoot-Sirius, yavendado, mostró su pata mullida-. Wormtail-Peter movió su cola débilmente-. Yyo, Moony-Remus se señaló a sí mismo.

-Pero, pero-Lily ahora entendía el por qué de las salidas nocturnas en lunallena-. Pero... ¡¿ESTAN LOCOS?!-gritó Lily nuevamente, esta vez dirigiéndose alos animales-. No pueden andar por ahí con un hombre lobo adulto. ¡PODRÍANHABER MUERTO!. Remus, creía que eras el más sensato del grupo... Sirius, Petercreía que eran mis amigos...-miró a los tres con decepción-. Y TU-dijodirigiéndose a James que había bajado su cornamenta, en señal de avergonzado-.¿¿NO CONFIABAS EN MI NADA COMO PARA DECÍRMELO??. ¡ERES UN ESTUPIDO, POTTER!¡¡TE ODIO!!

Luego de decir eso, Lily salió de la Sala Común rumbo al cuarto de los PremiosAnuales, llorando.

James se transformó a su forma humana y trató de seguirla corriendo, perotropezó.

-¡LILY!-la llamó, pero ella no escuchó.

James se dejó caer en el piso mientras las lágrimas se mezclaban con la sangreque le salía a borbotones de su cara.

Todos acudieron a James y lo terminaron de curar, dándole una poción sin soñarporque si estaba nervioso no funcionarían los ungüentos de Remus, que sirviópara todos.

Después de llevar a James a la habitación de los merodeadores, todos se fuerona dormir, pero no lo consiguieron tan fácilmente.

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Al día siguiente del ataque, los merodeadores y las chicas (menos Lily,obviamente) fueron al despacho de Dumbledore, con ojeras y sueño, a contarle loque había pasado, aún si eso significaba tener un castigo por salir del colegioun día de clases e ilegalmente. Para su sorpresa Dumbledore no parecía molesto,es más les dijo que se cuiden y que buscaría pruebas, ya que sin pruebas nopodía hacer nada con Bellatrix.

Las semanas pasaron y ya estaban a viernes 22 de Marzo, lo cual indicaba quefaltaba un día para cumpleaños de Lily.

Y las cosas no habían mejorado.

Lily aún estaba enojada con todos por haberle mentido. No hablaba con ellos y,obviamente, con James se había peleado. Y, para desgracia de James, con una delas personas que se hablaba era con Amos Diggory. Amos Maldito Diggory (segundonombre hecho por Sirius, el cual James le agradeció a su amigo con unasonrisa).

-Tenemos que hacer algo-les decía Lucy a sus amigos, mientras se encaminaban ael aula de Defensa, el viernes-. No puedo seguir peleada con Lily.

-Ni nosotras-dijeron Louren y Alice a unísono.

-Tengo pensado algo-confesó James-. Voy a darle la mejor noche romántica ypedirle perdón.

-Eso está bien-aceptó Remus-. Si quieres te podemos ayudar en lo que necesites.

-Gracias, Moony-agradeció James, luego recordó algo:-. Padfoot, sólo porcurioso, ¿qué le hiciste a Bellatrix el día del ataque?

-Oh, eso... la mordí-dijo Sirius como si fuera una cosa sin importancia-. Nosabes lo que me costó sacarme de los colmillos el veneno de mi primita, porqueestá envenenada de odio.

-Deberías escribir un libro, Padfoot-comentó Remus con una sonrisa-. Y podríasponerle: "Confesiones caninas de un hombre".

-No me gusta ese título-dijo Sirius, negando con la cabeza-. Yo le pondría "Lamejor historia jamás escrita ni contada: la historia de Sirius Orion Black,Black de nacimiento, hijo de Deimus y Helen Black, rebelde sin causa, unligador por excelencia, uno de los primeros en mi clase y lindo chico porderecho".

-¿No crees que es poco largo?-preguntó Lucy, sin poder creer cómo su noviopodía ser tan pedante.

-No-fue toda respuesta de Sirius, antes de entrar al aula de Defensa conaltivez.

-Mmm...-dijo Louren, pensativa-pues yo creo que debería ponerle: "SiriusBlack: La historia de un presumido".

-¡Te he escuchado, Louren!-exclamó Sirius con una mano en el corazón, como siestuviese realmente afectado-. ¿Ves lo que digo?. Estar con Moony te hacambiado...

-Ay, ya entra, Padfoot y deja de hacer el payaso-lo empujó Remus al salón,sonriendo.

-Si yo no hago el payaso, ¿quién lo haría?-dijo Sirius. Los demás sonrieron yse sentaron en sus lugares.

-¡Buenos días!-saludó el profesor Drake, entrando en el salón.

-Buenos días, profesor-coreó la clase.

Drake les mandó a leer sobre los Patronus, pero lo que menos hicieron loschicos fue leer.

-¿Dónde creen que debería hacer la cena romántica para Lily?-preguntó James porlo bajo.

-Podría ser en la Sala Multipropósito-sugirió Sirius.

-No, muy cerrado-respondió James.

-O en la Torrede Astronomía...-apuntó Lucy.

-No, muy alto.

-Llévala a Hogsmeade-propuso Peter.

-No, muy peligroso.

-¡Ya sé! ¿Por qué no la llevas a la orilla del lago?. A las chicas legusta-indicó una voz detrás. Era el profesor Drake, que sonreía radiantemente.

-Oh, profesor, lo sentimos-dijo Louren, avergonzada.

-No se disculpe, señorita Bones-refutó el profesor Drake con una sonrisa-.Bueno, entonces, ¿qué me dices, James? ¿La llevarás allí?-preguntó conansiedad.

-Sí, allí la llevaré-afirmó James, dándole una mirada a rápida a Lily, quetrabajaba con Diggory.

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"Ven, por favor a la orilla del lago a las 5 de la tarde". Lily leía lanota mientras se acercaba a la orilla del lago. No sabía quién la habíamandado, pero la letra le era familiar, por lo que decidió ir al lago.

Al llegar pensó que se trataba de una broma. No había nadie allí...

-Feliz cumpleaños, Lily-dijo una voz detrás de ella. Era James.

James hizo un movimiento con la varita y un mantel floreado, comida deliciosa yun ramo de rosas blancas (las favoritas de Lily), se materializaron en elcésped.

-Perdóname-dijo James en su oído, haciéndole estremecer.

-Toda la vida-respondió Lily, rodeándole el cuello con sus brazos y plantándoleun tierno beso, el cual James respondió.

24º- A UNPASO.

Marzodejó pasar al mes de Abril y todos se volcaron a sus estudios más intensamente(si se cabe), menos Sirius y James que parecían estar totalmente relajados,cosa que irritaba a la mayoría de la gente. La mayoría de las tardes se laspasaban en biblioteca ó en la Sala Común estudiando ó haciendo trabajos. Los profesoresestaban cada vez más exigentes y les daban un montón de trabajos, lo cualdisminuía el tiempo para todo. En especial para el Quidditch.

James estaba seguro que si entrenaban todos los días le ganarían a Ravenclaw yobtendrían la tan ansiada copa de Quidditch y, por ende, la Copa de las Casas sería suya,pero Lucy y Lily estaban en su contra. Y obviamente Sirius de su lado.

-Prongs tiene razón-dijo Sirius, mientras ellas estudiaban Transformaciones yellos comían caramelos tranquilamente en la Sala Común-. Entrenarhará que ganemos la copa...

-No me interesa lo que diga James, Sirius-le contestó Lucy-. Es más importanteestudiar para los EXTASIS que ganar la copa de Quidditch y la de las Casas...

-¿Cómo puedes decir eso?-preguntó Sirius con una mano en el corazón, como si loque había dicho Lucy lo hubiera herido enormemente-. No sabes lo que dices;¡¡estudiar te está quemando el cerebro!!-y entonces agarró el libro de Lucy ylo tiró al otro lado de la habitación.

-La verdad, Sirius-dijo Lucy, mientras se levantaba de su asiento e iba por sulibro-, es que el Quidditch te quema el cerebro...

Y comenzaron una discusión en la cuál se definía que quemaba el cerebro: siestudiar ó el Quidditch (aunque ya sabemos quien ganó). Lily y James pusieronlos ojos en blanco y haciéndose señas salieron de la Sala Común paradisfrutar un día al aire libre.

Lo cierto era que desde que se habían reconciliado estaban mucho más que bien.Pasaban agradables tardes en las orillas del lago, mientras que estudiaban (óeso decían ellos). Lucy y Sirius los acompañaban a veces, pero éstos se poníanempalagosos y los dejaban, cohibidos de que fueran sus amigos.

La semana del partido contra Ravenclaw fue dura. Entre los entrenamientos y lastareas, el tiempo que sobraba dormían. Pero al final el día del partido llegó:mientras James se paseaba nervioso ante la mirada expectante de su equipo, sepodían escuchar los victores de Gryffindor.

-Bueno...-empezó James, sin de dejar de dar vueltas dentro en el vestuario, muynervioso-. Hoy es un día muy importante para nosotros. Es mi último año comocapitán del equipo y también el de muchos integrantes-James simuló estar muyapenado, pero Lily pensó que era verdad-. Quiero que sepan que han sido... hansido el mejor equipo que haya podido tener...

Y James rompió a llorar, claramente emocionado.

-¡Abrazo de grupo!-propuso Sirius.

El abrazo colectivo le hizo bien a James ya que dejó de llorar.

-¡Somos unos sentimentales!-gritó Lucy.

-Claro-dijo James cuando se soltaron-. Y ahora...-agregó con una sonrisamalvada-a terminar con...

-Asesinar...-acotó Gabriela Bath.

-Descuartizar...-agregó Amy Ang.

-A las águilas perdedoras...-dijo Lucy.

-No puedo creer que siempre diga lo mismo-suspiró James-. ¿Es que acaso notengo otro discurso?-preguntó mirando a todos.

-No-contestaron todos.

-No importa-dijo James-. ¡Vamos a ganar!

-¡VAMOS A GANAR!-corearon todos.

Salieron del vestuario. El día era perfecto para el Quidditch. Una marea decolor rojo se movía en las gradas. Sirius miró hacia las gradas y saludó a lagente (comunidad femenina, claro está) con la mano, que le devolvió el saludo,suspirando.

-¿Con qué siempre te haces el galán a pesar de tener novia, no, Black?-siseóuna voz delante de él. Era Tobías Hyde.

Por instinto Lucy, que iba a su lado, tomó su mano y la apretó suavemente.Sirius le hizo caso a Lucy y no le contestó a Hyde con la piña que quería darley merecía.

-¡Hey, McKinnon!-volvió a hablar Hyde-. Si Black no puede complacerte, yopuedo.

-¿Sabes, Hyde?-dijo Lucy, soltando a Sirius y acercándose a Hyde-. Creo quetienes razón...

-¿QU...?-comenzó a gritar Sirius, pero James, que estaba detrás de ellosescuchando todo, le tapó la boca.

-Ella sabe lo que hace-le murmuró Lily, que también se había acercado.

-¿Y qué harás?-preguntó Hyde, tomando a Lucy por la cintura, sin que ellapusiera resistencia.

-Esto-dijo Lucy, al mismo tiempo que le daba un golpe en sus partes-. Nodeberías hablar, Hyde, el oxigeno desperdiciado.

Hyde se revolcó en piso de dolor, Lucy lo miró con altivez y se acercó aSirius, que sonreía con alegría.

-No hay ningún otro hombre que se te compare. Ni habrá-dijo Lucy, colgándosedel cuello de Sirius y besándolo apasionadamente. Sirius, gustoso, respondió.

-Ehem... partido... ehem-dijo James.

-¡Ah, cierto!-exclamaron los dos al mismo tiempo.

-¡Hola, gente!-gritó Alice por el megáfono-. ¡¡Bienvenidos al último partido dela temporada!! Es aquí, también, mi último partido, ya que el año que viene noestaré, pero dejo esto en buenas manos-Alice miró a Emma McKinnon y DianaFlowerman, que revoloteaban a su alrededor-. Chicas, acérquense, así empezamosel partido.

-¡Hola!. Soy Emma McKinnon.

-Y yo Diana Flowerman.

-Y junto con Alice comentaremos el partido de hoy...

-Por favor, señoritas Araghon, McKinnon y Flowerman-dijo McGonagallexasperada-. Comiencen el partido.

-Sí, profesora McGonagall-corearon las tres.

-Ahora equipo de Ravenclaw: Steve Davies, capitán y cazador, Roy Chang, JohnnyKhon, también cazadores-dijo Alice.

-Fabrizio Di Pietro e Isabella Swan, golpeadores. Peter Sage como guardián-dijoDiana.

-Y Tobías Hyde como buscador. ¡Rómpele la cara, cuñado!-gritó Emma.

-¡Ganas no me faltan!-contestó Sirius, pasando por la grada del comentarista.

La gente rió.

-¡¡¡Ahora los leones!!!-gritó Alice, mientras se escuchaba sus victores sobrelos de Ravenclaw-nuestros cazadores:

-¡Gabriela Bath!-gritó Diana.

-¡Lucy McKinnon!-dijo Emma-. ¡Vamos, hermanita!

-Y...-dijo Alice creando clima.

-¡SIRIUS BLACK!-gritaron las tres juntas, haciendo que la comunidad femenina deHogwarts gritara más fuerte.

-¡Ahora los golpeadores!-gritó Emma-. ¡Amy Ang!

-¡Y Dan Stone!-exclamó Diana, poniéndose colorada, al parecer le gustaba Dan.

-¡¡La guardiana: Lily Evans!!-gritó Alice.

-Y por último...

-¡¡JAMES POTTER!!

Otra vez pasó lo mismo que con Sirius, es que estos chicos son irresistibles ycreo que muchas están de acuerdo.

-Entró Madame Hooch-anunció Alice.

Los jugadores se acercaron hacia donde Madame Hooch los esperaba. La mujersoltó las pelotas y miró a Steve Davies y a James, quienes se dieron la mano.Luego con pitido anunció que el partido había comenzado.

-COMENZO EL JUEGOOOOOOOOOOO-gritó Alice-. La quaffle está en posición deGryffindor, por Bath...

-Bath la pasa a Black...-dijo Diana.

-Black a McKinnon...-expresó Emma.

-Y...

-GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLLLLLLLLLLLLLL-gritaron Diana, Emma y Alice, fuera desí.

-Ahora la tiene Ravenclaw, Chang se acerca a los postes de Gryffindor-dijoDiana.

-¡¡¡Páralo, Lils!!!-gritó Alice-. ¡¡¡Si!!!-dijo al ver que lo paró con una solamano, sonriendo.

-Ahora la tiene Black otra vez-anunció Diana.

-Black...

-McKinnon, que esquiva a Davies...

-Y a Hyde... ¿Es que no entiende que no quiere nada con ella?

-Ahora la tiene Black, que le pasa la pelota a Bath, dándole un golpe en lacabeza a Hyde... Los golpeadores de Ravenclaw son lentos, ¿no?

-Black a McKinnon... ¡Mete el gol ó te juro que saco todo parentesco contigo,Lucy!.

-Y...

-¡¡¡¡¡¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLLLLLLLLLLLLLLL!!!!!!!!!

-Parece que Potter ha visto la Snitch-dijo Diana al ver que James bajaba enpicada.

-Pero parece que Swan no quiere que llegue y le tira una bludger-Alice estabaque se comía las uñas.

-¡Vamos, Dan!-animó Diana.

Dan llegó antes que la bludger llegara a destino y se la tiró a Hyde en lacabeza.

-¡Mi héroe!-exclamó Diana.

-Ahora James hace la bajada en picada... está cerca y...

James calló de la escoba dándose la cara de lleno al pasto del campo. Con lacara embarrada y lleno de pasto, levantó el brazo orgulloso, sosteniendo la rebeldesnitch en la mano.

-¡Toma Hyde! ¡¡GANAMOSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS!!-gritaron las chicas.

Las gradas vestidas de rojo bajaron a subir a los hombros a sus héroes,mientras Dumbledore le entregaba la copa de oro de Quidditch a James,sonriendo.

McGonagall se secaba las lagrimas con un estandarte color escarlata y dorado,totalmente emocionada.

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-Por favor, atención-pidió McGonagall, golpeando levemente su copa con untenedor.

Estaban en el Gran Salón en la cena del viernes, ya habían pasado dos semanasdesde el partido y estaban a primero de Mayo. Dumbledore se paró y miró a susalumnos.

-Ahora que todos hemos terminado de comer, necesitaría que sólo queden losalumnos de séptimo.

Poco a poco el salón se fue vaciando, dejando sólo a los de séptimo. Los chicosse miraron confundidos.

-Debido a que les queda muy pocas semanas de clases-comenzó Dumbledore-, eshora de informarles que se hará un baile de graduación.

El salón se llenó de murmullos, la mayor parte de las chicas.

-Pero este no será un baile común y corriente-prosiguió Dumbledore, haciendoque los murmullos cesaran-, cada casa tendrá que preparar un número de canto.

-¿QU
?-gritó sin querer Sirius.

-Sí, señor Black-dijo Dumbledore, sonriendo-. Cada casa deberá hacerlo y elgrupo debe ser de cinco personas, los demás deberán ayudarlos. Primero se haráesto, luego la entrega de diplomas y, por último el baile.

"Ahora que está todo aclarado pueden retirarse.

-Ahora confirmo mi teoría de que a Dumbledore le faltan un par detornillos-dijo Lucy, mientras los ocho salían del Gran Salón.

-Tenemos que formar el grupo-acotó Louren-. ¿Quién sabe cantar?

-Yo no puedo cantar el arroz con leche sin desafinar-contó Peter.

-Bueno, entonces tú te encargas de las luces-dijo Louren, sacando un pedazo depergamino de su mochila y una pluma.

-¿Te gusta mandar, no, Bones?-preguntó Sirius con sorna.

Louren le mandó una mirada asesina y llegaron a la Sala Común.

-Fuerza y valentía-dijo Remus. La Dama Gorda los dejó pasar y se sentaron en los asientoscercanos al fuego.

-Bueno, entonces Peter las luces-retomó Louren, escribiendo sobre el escritorioque estaba cerca-. ¿Remus?

-No canto. Sólo la ducha lo sabe...-dijo Remus.

-Eso es mentira, Moony-negó Sirius-. Wormtail, Prongsie y yo te escuchamoscantar cuando te pusiste de novio con Louren... y no lo hiciste nada mal, enserio...

-Entonces, cantas-aceptó Louren, escribiendo, con un leve rubor rosado en susmejillas, nada comparadas a las de Remus que parecía un tomate.

-Pero... no puedo hacerlo si hay tanta gente mirando-refutó Remus.

-¿Siete años con Sirius y James y no te atreves a cantar en público?-preguntóLucy.

-Nada que discutir, Remus-dijo Louren con decisión-. Cantarás. ¿Sirius?

-Por supuesto-afirmó Sirius con su altivez-. Eso no se pregunta.

-Está bien-aceptó Louren, sin hacer caso a la postura de Sirius-. ¿Alice?

-No-contestó ésta-, soy un perro cantando, sin ofender, Sirius-agregó a lo queél sólo asintió-. Mejor me encargo del vestuario.

-Ok. ¿Tú, James?

-Eh... Sí-dijo James.

-¿Lucy, vas a cantar, verdad?-inquirió Louren, suplicante.

-¿Por qué la miras con cara de perro degollado?-preguntó Sirius sin dejarresponder a Lucy-. Eso lo hago yo solamente.

-Lo hago porque Lucy canta muy bien, pero no le gusta-respondió Louren-. ¿Loharás?

-Está bien-concedió Lucy-. Pero con una condición-Louren afirmó con la cabeza-.No me pidas favores por tres años.

-Ok. ¿Y tú, Lils?

-Creo que podría-contestó Lily.

-Genial-aceptó Louren-. Ahora yo me encargaré de...-reposó su lista-de laorganización de los ensayos y la música.

-¿Y qué instrumentos tocaran?-inquirió Peter con curiosidad.

-Yo la batería-dijo Sirius.

-Entonces yo creo que el teclado-propuso James.

-Yo sé tocar el bajo-aseguró Remus.

-Yo la guitarra-dijo Lily-. Me parece que tendrás que ser la cantante, Lu.

-Pero quiero tener la otra guitarra-aclaró como condición Lucy.

-Está bien-dijeron todos.

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Las semanas se pasaron entre ensayos y estudios. Ya estaban a una semana de losEXTASIS y del baile. Afortunadamente, para las chicas, Dumbledore habíapermitido una salida a Hogsmeade unos días antes, en la cual compraron lastúnicas que usarían ésa noche.

El viernes antes de los EXTASIS, los ocho se encontraban en un salón vacío, quehabían acondicionado para poner los instrumentos que necesitaban electricidad.

-Uno, dos, tres, va-dijo Sirius, mientras contaba los tiempos con los palillosde la batería.

-Can anybody find me somebody tolove?-empezó Lucy, tomando su microfono.

Siguieronla canción hasta el final, alternando para cantar los demás.

-Ooh, somebody to love-terminó Lucy.

Durante las semanas de ensayo habían descubierto que los cinco podían cantarmuy bien, pero sin duda era Lucy la que cantaba mejor.

-Con esto y la canción sorpresa seguro que ganamos-aseguró Sirius, al terminary recogiendo las partituras-. Me gusta este grupo... ¿Cómo dijiste que sellamaba, Louren? ¿King?

-Queen-respondió Louren-. Ahora nos debemos ir a estudiar... Vamos...

-Está bien, mamá-corearon todos para después echarse a reír.

25º- Esto es sólo el principio

-¿En qué año fue la Rebeliónde los Duendes?

-¿Hace falta que me hagas repasar esto?

-¡¡SI!!

-Está bien, fue en el año 1789.

-Muy bien.

Estaban en la Sala Comúnrepasando para su último EXTASIS, que era el de Historia de la Magia y sería en una hora.Las semanas habían pasado velozmente entre ensayos y estudio, junto con losnervios que tenían al actuar en público.

Louren era la que estaba preguntándole a un aburrido Sirius, mientras los demáslos miraban divertidos, ya que a Sirius se lo veían con ganas de asesinar aLouren en cualquier momento. Ellos dos estaban sentados en el escritorio y losdemás en los sillones sin hacer nada.

-En serio, Lau, no quiero saber nada más sobre duendes ó sobre leyes que revocaronhace mucho tiempo-suplicó Sirius-. Además, no me sirve de nada; dudo mucho quecomo Auror me pidan saber en que año se rebelaron los duendes.

-Pero...-resistió Louren, no muy convencida.

-Yo me sé éste libro de memoria-dijo Sirius, agitando Historia de la Magia, nivel 7-. No hacefalta que repase, sin quieres repasar tú lo haces sola porque odio que tepongas histérica.

-¡Yo no soy histérica!-gritó Louren.

-Pues demuestras lo contrario-replicó Sirius-. Vamos, Louren, son los últimosque pasaremos en Hogwarts... Y encima tú quieres estudiar para la prueba másaburrida de la historia.

Sirius se sentó al lado de Lucy, que lo recibió con un beso. Louren miró mal aSirius un rato, mientras guardaba sus apuntes y levantaba su cabeza orgullosa.Remus sigilosamente se le acercó y la abrazó por detrás.

-No seas orgullosa, Lau-le dijo Remus-. Vamos a estudiar afuera un rato,¿quieres?-pero le dirigió una mirada pícara.

-Claro-aceptó ella, devolviéndole el gesto-. Vamos a estudiar afuera un rato,nos vemos en el Gran Salón-aclaró mirando a los demás.

Y juntos y abrazados, ambos salieron del agujero del retrato.

-Deben pensar que nos chupamos el dedo todavía... Qué par de pervertidos quetengo por amigos...-murmuró Sirius-. Pensando en "eso" a estas horas de lamañana... No tienen consideración...

-¿Y de qué te sorprendes, Sirius?-preguntó Alice, mirándolo divertida-. Anteseras tú quien hacía ese tipo de comentarios. Además-agregó al ver que Siriusabría la boca-, no creo que hagan nada malo... por si no recuerdas son Remus yLouren de quienes estamos hablando, los prefectos perfectos...

Sirius puso cara de nene de cinco años a quien le han negado un capricho,mientras los demás reían.

-¡Oh, me acabo de acordar!-soltó Lucy, cuando se dejaron de reír-. Debamoselegir un nombre para la banda...

-Pero Remus no está aquí-comentó Peter.

-Estoy seguro que no le molestará-dijo James-. Siempre y cuando el titulo notenga que ver con Padfoot.

-¡Oye!-replicó Sirius-. Moony debería estar agradecido de tener una banda quelleve mi nombre: "El asombroso Padfoot, más cuatro".

-Ese es el titulo más patético que he oído en toda mi vida-opinó Lily, negandocon su cabeza.

-Estoy de acuerdo-afirmó Lucy, mientras Sirius volvía a poner su cara de niñopequeño-. Pero debemos elegir un nombre serio.

-¿Y qué tal: "Sirius-ly"?. Es original-propuso Sirius, contento.

-Que no tenga tu nombre, Padfoot-repitió James.

-Pues entonces no tengo ideas-dijo Sirius, cruzándose de brazos y haciéndolosreír.

-¿Qué tal: "Gryffindor es el mejor, púdrete Slytherin"?-preguntó Alice.

-Creo que es un nombre muy largo para una banda-opinó Lily.

-¿Qué les parece: "La comunidad del Anillo"?-preguntó Sirius,ilusionado.

-¿Y eso que tiene que ver con esto?-inquirió James-. Igualmente no puedes robarnombres de cosas a otras personas.

-Entonces descarto llamarnos Queen, ¿verdad?.

Los demás negaron con la cabeza y se sumieron en sus pensamientos y sólovolvieron a la realidad cuando Lily exclamó:

-¡El examen está por empezar en cinco minutos!.

Rápidamente salieron a trote de la Sala Común.

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El examen fue largo y tedioso, considerando que era el último y el que menosimportaba, pero salieron vivos de allí. Caminaron hasta el haya en la que sehabían acostado después de las MHB, en quinto.

-Ay, por fin-exclamó Lily, desperezándose y tirándose sobre James, feliz-.Hemos terminado.

-¿No se sienten felices de no volver a ver un examinador nunca más?-preguntóAlice, muy alegre.

-Como te elijan como auror, los tendrás que ver en Ministerio-contestó Remus,sonriendo.

-No me importa verlos, lo que me importan es que me evalúen.

Todos rieron, menos Sirius.

-¿Qué pasa, Sirius?-preguntó Lucy, inclinándose para mirarlo, ya que estabaencima de sus piernas. Estaba con el entrecejo fruncido y mirando hacia ellago.

Sirius no contestó. Luego una sonrisa se asomó en su cara y su relicario brillóintensamente.

Los Leones Rebeldes!-gritó alegre.

-¿Qué?-preguntaron todos sin entender.

-Que nos llamemos los Leones Rebeldes-repitió Sirius, claramenteemocionado-. Es un nombre apropiado...

-Sí, estoy de acuerdo-aceptó Alice, sonriendo.

-Me gusta-dijeron Lucy y Lily al mismo tiempo.

-Genial-expresó Peter.

-Por fin usas tu cabeza-dijeron Louren y Remus al mismo tiempo.

-¿Ves lo que te digo, Moony?-preguntó Sirius-. Estar con ella te estáafectando, ya están pensando y diciendo lo mismo...-Remus y Louren le mandaronuna mirada asesina-. Y tú, Prongsie, ¿no dices nada?-inquirió para cambiar detema.

-¡ME ENCANTA!-gritó James, haciendo que un par de curiosos que estaban cercalos miraran. Luego se tiró sobre Sirius.

-Si no supiera que me amas a mí-dijo Lily, riendo-, estoy segura de que meengañarías con él.

-¡Oye, Lils! Es tu novio el que me acosa-rió Sirius.

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Y el día del baile llegó.

El cuarto de las chicas era un desorden de idas y venidas al baño, maquillaje,vestidos de gala y el vestuario para la banda.

-¡Alice, ayúdame!-pidió Lucy, luchando con su falda corta de rockera, colornegro.

-No entiendo por qué Dumbledore no quiere que vayan vestidos de una solavez-replicó Louren, mientras se ponía su vestido de gala color plateado-. Asíes más complicado.

-Creo que le quitaría la diversión al viejo-opinó Lucy, cuando pasaba un brazopor la manga de la remera color blanca y negra a rayas.

-Sí, tienes razón-afirmó Alice sentada en la cama, ya vestida con un vestidoazul.

-¡Lily sal del baño que necesito maquillarme!-gritó Lucy, dando un golpe en lapuerta del baño.

-Ya voy-dijo Lily, abriendo la puerta. Tenía unos vaqueros sencillos gastados yuna musculosa negra con un pequeño escote. Tenía bastante rimel en los ojos yel pelo color caoba ondulado suelto.

Lucy entró apresuradamente al baño después de darle el visto bueno a Lily.Alice le entregó una bolsa negra con una percha.

-Tu vestido-dijo-. Te lo tendré listo en el improvisado camarín que preparóLouren para ti y Lucy.

-Gracias.

Lucy salió del baño con el pelo alisado, despeinada a propósito y los ojosdelineados. (N/A: imagínenla con la onda de Avril Lavinge, ya que es rubia ycon mechitas negras)

-¿Vamos?-preguntó Lucy.

Alice y Louren agarraron los vestidos de sus amigas y las cosas que necesitaríanpara arreglarlas luego del mini show. Bajaron por la escalera y se encontraroncon sus parejas (en el caso de Alice iría con Peter, ya que Frank no habíapodido ir).

James llevaba unos jeans gastados y una camisa negra sencilla, además estabamuy despeinado y sin anteojos (Alice había hecho un conjuro para que pudieraver sólo ésa noche). Estaba muy guapo. Sirius llevaba una remera blanca debajode una camisa negra totalmente abierta y unos pantalones negros, estaba muyapuesto. Remus llevaba una remera negra, que rezaba "Queen: We will rock you",ya que venía de familia muggle (su madre lo era) y le encantaba ésa banda, yunos pantalones color negro. Peter, en cambio, llevaba un esmoquin negro.

-¿Vamos?-preguntó Lily, después de que todos se dijeron cumplidos.

Salieron del Gran Salón. Miraban con añoranza cada rincón del castillo, mañanaya partirían cada uno hacia su casa y sabían que extrañarían Hogwarts. Alllegar al Gran Salón, que estaba cerrado, vieron un montón de gente vestida degala y para el show. Saludaron con la mano a un par y en ese momento seabrieron las puertas del Gran Salón.

-Hermoso-dijo simplemente Lily.

Los demás se limitaron a asentir.

Estaba decorado con los cuatro estandartes de las casas de Hogwarts. Las mesasgrandes habían desparecido, reemplazado con mini-gradas. La mesa de profesorestambién había desaparecido dejando un escenario con cortinas de terciopelorojo. Por todos lados había azul, verde, amarillo y rojo y dibujos de leones,serpientes, águilas y tejones. Pero lo que más llamaba la atención eran lasfotos que habían en las paredes.

Todos ésos siete años estaban en las paredes.

Rieron al ver su foto de grupo en primer año, en la cual salía Lucy dándole unacachetada a Sirius. Y en la de quinto cuando Lucy y Lily le pegaban unacachetada a Sirius y James, respectivamente.

En el centro había un gran cartel pintado con los colores de todas las casas ycon todos los animales representativos, que decía:

"HASTA PRONTO, CLASE DEL 1987".

-Por favor-pidió la voz de Dumbledore desde el megáfono que había en el centrodel improvisado escenario-. Los que participen del concurso vayan a suscamarines. Mientras, los demás pueden ubicarse en las gradas y pronto tendránunos aperitivos dando vueltas.

Alice, Louren y Peter les desearon suerte, al mismo tiempo que una bandeja concanapés pasaba por delante de Sirius, por lo que Lucy lo llevó a rastas alcamarín. Estaban debajo del escenario y sólo había cuatro que se los distinguíapor el león, el tejón, el águila y la serpiente.

-Bueno, bueno, miren a quienes tenemos aquí-siseó una voz. Era Bellatrix juntocon Rodolphus Lestrange, Narcisa, Theodore Nott y Antonin Dolohov-. Si son lostraidores, el híbrido y la sangre sucia...

Lily tuvo que tomar fuertemente la mano de James para que no se le abalanzaracontra Bellatrix. Ya le debía unas cuantas, además Bellatrix debía estarenojada con ellos a causa de la fea y larga cicatriz que tenía cerca del ojoizquierdo.

-¿Cómo se llama su banda, "Los patéticos"?-preguntó con socarroneríaLestrange.

-Eso no es de tu incumbencia, Lestrange-dijo Lucy y empujando a Sirius (queestaba a punto de hacer lo mismo que James) y los demás entraron al camarín.

Estaba bastante iluminado, un gran espejo estaba en medio junto con susinstrumentos (menos la batería de Sirius, porque era demasiado grande paraestar allí, así que la tenía reducida en un bolsillo). También había un biombo,que a la vez se dividía en dos. Lily supuso que era eso a lo que se referíaAlice al "improvisado camarín que Louren preparó", ya que había dos vestidos enunas perchas.

-Ahora hay que esperar-dijo Sirius, sentándose en una de las cinco sillas quehabía allí.

-Ahora hay que esperar-ratificó Remus.

Esperaron unos cinco minutos sin hablar, ya que estaban muy nerviosos como parahacerlo, antes que tocaran la puerta. Ellos lo dejaron pasar y la cabeza de unpequeño elfo apareció en el rellano de la puerta.

-El profesor Albus Dumbledore dijo que pueden ir a las bambalinas del escenarioa esperar su turno, ya que es el último, señores-dijo con su voz chillona.

-Gracias-dijo Lily.

-Ay, que bruja tan honorable-murmuró el elfo, mientras se iba del camarín conlágrimas en los ojos.

Lily miró a sus amigos que se encogieron de hombros. Luego agarraron sus cosasy salieron.

Esperaron en bambalinas, mientras veían como los demás grupo iban pasando yescuchaba los aplausos. El anteúltimo fue Slytherin, que fue bastante aplaudidoy cuando volvieron de su actuación miraron con odio a nuestros amigos.

-A ver si nos superan-dijo Dolohov cuando ellos volvían a su camarín.

-¡Y ahora de Gryffindor-dijo la voz amplificada de Dumbledore, que era elpresentador-: Sirius Black, Lily Evans, Remus Lupin, Lucy McKinnon y JamesPotter! ¡LOS LEONES REBELDES!.

Se escucharon victores y exclamaciones mientras Sirius acomodaba su bateríavolviéndola a su tamaño normal, en el centro se podía ver un feroz leónrugiendo (obra de Alice) y los demás se acomodaban en sus posiciones junto asus megáfonos. Una vez listos y con la mirada atenta del colegio, Sirius contócon los palillos:

-Tres, dos, uno...

Nada se escuchaba y de pronto, primero la voz de Lucy, después junto con todaslas demás indundó el Gran Salón.

-Can anybody find me somebodyto love?

El piano comenzó a escucharse y luego lentamente la batería de Sirius conalgunos acordes de guitarra. Entonces, Lucy comenzó a cantar, mientras losdemás hacían los coros (A/N: Que es lo que está en paréntesis).

Ooh, each morning I get up Idie a little
Can barely stand on my feet
(Take a look at yourself) Take a look in the mirror and cry (and cry)
Lord what you're doing to me (yeah, yeah)
I have spent all my years in believing you
But I just can't get no relief, Lord!
Somebody (somebody) ooh somebody (somebody)
Can anybody find me somebody to love?


Lucy lo dejó en una notaaguda. Por un par de momentos se escuchó la música y entonces las luces quemanejaba Peter, enfocaron a Remus con su bajo:

Yeah I work hard (he workshard) every day of my life
I work till I ache in my bones
At the end (at the end of the day)
I take home my hard earned pay all on my own
I get down (down) on my knees (knees)
And I start to pray
Till the tears run down from my eyes
Lord somebody (somebody), ooh somebody
(Please) Can anybody find me somebody to love?


La música se tornó un poco más lenta, mientras Sirius comenzaba a cantar sindejar un solo minuto la batería:

(He works hard) Everyday (everyday)-I try and I try and I try
But everybody wants to put me down
They say I'm going crazy
They say I got a lot of water in my brain
Ah, got no common sense
I got nobody left to believe in
Yeah, yeah, yeah, yeah


La música sonó a un blues y James se acercó a la luz sin descuidar su teclado:

Oh Lord Ooh somebody -oohsomebody
Can anybody find me somebody to love?
(Can anybody find me someone to love)


La melodía volvió a tener el mismo ritmo que antes y la voz de Lily salióde las profundidades:

Got no feel, I got no rhythm
I just keep losing my beat (You just keep losing and losing)
I'm OK, I'm alright (she's alright-she's alright)
I ain't gonna face no defeat (yeah, yeah)
I just gotta get out of this prison cell
One day (someday) I'm gonna be free, Lord!


La música paró, pero pronto el tambor de la batería de Sirius comenzó asonar y luego poco a poco los demás instrumentos. Y todos juntos cantaron:

Find me somebody to love
Find me somebody to love
Find me somebody to love
Find me somebody to love
Find me somebody to love
Find me somebody to love
Find me somebody to love
Find me somebody to love, love, love
Find me somebody to love
Find me somebody to love somebody, somebody, somebody, somebody
Somebody find me
Somebody find me somebody to love


Pero la música volvió a detenerse para darle a Lucy las notas más agudas delfinal de la canción:

Can anybody find me somebodyto love?

(Find me somebody to love) Ooh (Find me somebody to love)
Find me somebody, somebody (find me somebody to love) somebody, somebody tolove (Find me somebody to love)
Find me, find me, find me, find me, find me
Ooh -somebody to love
.

La sala estalló en aplausos.

-Muy bien. Excelente-dijo Dumbledore apareciendo junto a los jefes de lascasas, que aplaudían-. Tenemos los resultados, que son hasta 50, y los puntajeslos han dicho los demás profesores que no son jefes de las casas.

"Los Rompe-codos de Hufflepuff, 20 puntos-la sala aplaudió cortésmente-.Los Eruditos de Ravenclaw, 35 puntos-otra vez aplaudieron-. Las SerpientesVenenosas, 49 puntos-el salón aplaudió más fuerte-. Sí, Slytherin, bienhecho, bien hecho. Sin embargo los ganadores son los... ¡LEONES REBELDES!.

Todos aplaudieron muy fuerte y gritaron con alegría, excepto, claro está, losde Slytherin. Los aludidos sonrieron y agradecieron los aplausos. Cuando losánimos se calmaron, los chicos fueron al camarín a cambiarse. Las chicasentraron al improvisado camarín y los chicos se quedaron fuera.

Unos diez minutos después, Lily y Lucy salían del camarín con sus parejas y conRemus. Lily llevaba un vestido color verde botella con un discreto escote, elcual combinaba perfectamente con sus ojos; Lucy, en cambio, tenía un vestidocolor rojo con un escote más atrevido. Los chicos tenían pantalones negros devestir y estaban a tono con sus novias con las camisas: Remus tenía una decolor gris (porque Louren tenía un vestido color plateado), James una verde y Siriusuna de color rojo.

Entraron al Gran Salón nuevamente, donde las mini-gradas habían desparecidopara dejar una enorme pista de baile y unas mesitas para ocho personas conmucha comida.

-Creo que es hora de entregarles sus diplomas-anunció Dumbledore, volviendo aaparecer, media hora después de que los chicos habían llegado con sus amigos(en la cual se la habían pasado comiendo).

Dumbledore llamó a uno por uno para poder entregar los diplomas. Cuando tocó elturno de Sirius, la comunidad femenina aplaudió fuertemente. Sirius se levantócon pose normal, raro en él, pero durante el último tiempo (quiere decir losmeses que sale con Lucy) había abandonado su arrogancia pública para hacerlasola íntima entre amigos.

Bastante después le tocó a James y cuando el profesor Drake le puso elpergamino en la mano, pensó con tristeza: "Esto va para ustedes, mamá y papá".Escuchó que sus amigos y Lily lo aplaudían con fuerza para darle animo. Drakele sonrió, gesto que James devolvió agradecido con sus amigos y profesor.

Más tarde, cuando la ceremonia de diplomas ya había terminado hacia rato,Dumbledore se paró de su asiento:

-Sólo quiero decir unas palabras. Estoy muy orgulloso de esta generación,muchos han cambiado este año, han madurado, más que en los siete que hanestado-miró significativamente a James y Sirius-. Espero que dentro de pocosaños se conviertan en maravillosas personas...

-Ese es el sueño de Dumbledore-susurró Sirius-. Pero nada bueno sale deSlytherin, ¿o sí?

-... Y quiero que sepan que Hogwarts siempre estará abierto para quien lonecesite, pero recuerden que Hogwarts en realidad siempre estará en suscorazones-terminó Dumbledore. Todos los alumnos, excepto Slytherin, se pusieronde pie para aplaudir a su mentor. Luego volvieron a sentarse porque Dumbledorequería decir algo más, mientras esbozaba una sonrisa bonachona:-. Ahoraquisiera que el baile lo abriera Sirius con "la canción secreta".

Sirius asintió con la cabeza y se acercó al escenario. Había arreglado con loschicos para que le dejaran hacer esa canción solo, además había hablado con eldirector el día anterior. Subió y tomó el megáfono de su batería.

-¡Ya está bien, Hogwarts! ¿ESTAN LISTOS PARA LA MUSICA?-la gente gritó-. NOESCUCHE NADA, DIJE: ¿ESTAN LISTOS PARA LA MUSICA?-Hogwarts gritó mucho más fuerte-.Entonces esto es para ustedes.

Sirius se bajó de su batería y tomó la guitarra de Lucy y se puso en lacabecera del escenario siendo iluminado nuevamente por Peter.

-Sirius, ¿qué haces?-preguntó Lucy, mirándolo fijamente.

-Ustedes bailen y diviértanse-susurró Sirius, Lucy subió con él y tomó laguitarra de Lily-. Como quieras, nena-dijo Sirius al ver a Lucy con él, luegomiró a la gente y gritó:-. ¡UNO, DOS, TRES...!

Los acordes de guitarra eran rápidos, la gente comenzó a bailar bastanteentusiasmada. Sirius y Lucy comenzaron a cantar a unísono con las guitarras almismo tono de acordes y sus dedos moviéndose tan rápido, que a duras penas unoalcanzaba a verlos.

This thing called love
I just can't handle it
This thing called love
I must get round to it
I ain't ready
Crazy little thing called love


-¿Que te parece si nos perdemos un rato?-le preguntó James a Lily,mientras la hacía dar una vuelta.

-Me parece bien-contestó Lily.

James la tomó de la mano y la condujo fuera del Gran Salón. Caminaron tomadosde la mano hasta llegar a su cuarto de Premios Anuales. William, como siempre,dormía.

-¡WILLIAM!-gritaron juntos.

-Ah, hola, chicos-recitó el retrato con voz soñolienta-. ¿Contraseña?

-Nos vamos-dijo James. Y el retrato se abrió para dejarlos pasar.

Entraron y se sentaron en el enorme sillón de terciopelo rojo. James sacó unaespecie de navaja y comenzó rasgar la madera que había en el reposa brazos delsillón.

-¿Qué haces?-preguntó Lily, mirándolo.

-Tallando nuestros nombres para la posteridad-explicó James, mientras seguíacon su trabajo-, para cuando nuestro hijo salga Premio Anual junto con sunovia.

James sacó la mano de la rasgadura. Se podía ver una elaboradas L.R.E y J.A.P.Lily sonrió y lo miró.

-¿Piensas que tendremos hijos?-preguntó acurrucándose en el pecho de James.

-Claro, se llamará Harry-respondió James, acariciando la cabeza pelirroja deLily-. Hagamos una promesa, Lily. Siempre estaremos juntos.

-Siempre los estaremos-repitió Lily, mirándolo-. Lo sé, siempre estaremosjuntos.

James abrazó a Lily y luego la besó. Lily tuvo una pequeña sacudida y puso vera un chico y una chica de su edad, de pelo negro, el chico llevaba anteojos,besándose al igual que ellos.

-James-dijo Lily-. Promete algo tú ahora. Descifraremos el misterio de losrelicarios y el libro, creo que será muy importante para que nosotros estamosjuntos... y para Harry-sonrió.

-Hecho-respondió James.

Lily lo besó, así sellando ambas promesas.

-Nuestra historia será digna de contar-comentó James, besándola de nuevo. Lilyrió.

-Claro-contestó ella, devolviéndole el beso.

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A/N: Holas!!! Sniff, sniff... He terminado esta historia que empecé hace yaun año y dos meses... Espero que les haya gustado este último chappy y que ledejen muchísimas reviews!!

Quiero agradecer a todas las personas que leyeron este fic y a las que medejaron reviews!!

Ahora me gustaría darles un adelanto de la secuela, que se llamará (el nombrees en exclusiva): "Harry Potter y los Herederos Perdidos". Aquí va el adelantoque merecen:

-Tengo dos hijos. ¡TENGO DOS HIJOS!. ¡CHICOS, CHICAS, VENGAN A CONOCER A LOSDOS NUEVOS BLACK: RIGEL ADAM MCKINNON BLACK Y LYRA NATALIE BLACK! ¡PRONGS TE HEGANADO!-gritó orgulloso.


Espero que les haya gustado el pequeño avance. Sepan que voy a tardar en subirel primer capi (será el sábado que viene) y que si este capi fue largo y rápidoen escribir es para que no digan que no actualizo rápido.

Bueno, ahora me voy, pero mientras esperan pueden pasarse a leer mis otrashistorias (y dejarles reviews, obviamente).

GRACIAS!!!

Besos, Anna Diggory!.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una historia para contar - Fanfics de Harry Potter

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James Potter esperaba ansiosamente en la plataforma 9 ¾ de King Cross la llegada de sus mejores amigos, Sirius Black (Padfoot), Remus Lupin (Moony) y Peter Pe

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2023-02-27

 

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