3-Harry Potter y El Misterio Del Alma Oscura-I - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

En Privet Drive había mucho movimiento el primero de Julio, una familia se mudaba para el número 5. Pero lo que mas inquietaba a los vecinos era que uno de los integrantes de esa familia, era el chico Potter que vivía anteriormente en el número 4, con sus tíos y su primo. Consideraban a ese chico un verdadero delincuente, había estado en la escuela San Bruto para Delincuentes Juveniles Incurables durante mucho tiempo y su facha seguía siendo la misma. Cabello negro azabache que se alzaba en todas direcciones sin dejarse dominar, ojos verdes brillantes detrás de unos lentes redondos, delgado, de aspecto pellizcado pero parecía saludable. Esta vez estaba bien vestido, no tenía esas ropas más grandes que su talla.
Cargaba las cosas del camión de mudanza, ayudado por una sonriente muchacha, de buena figura, mas o menos de su estatura, con el pelo muy largo, lacio y brillante, de color castaño claro, recogido en una cola de caballo, los ojos de un vivo color verde esmeralda, relampagueando siempre.
Un hombre de aspecto gruñón, con el pelo negro lacio grasoso, nariz ganchuda y piel cetrina les indicaba a los chicos mientras estos trasladaban unos cajones con cosas variadas, ese debía ser el padre. Una mujer delgada, con el pelo liso y brillante, con lentes pequeños salió de la casa y ayudó a los chicos con las cosas. Los vecinos espiaban por las ventanas, pero los que no parecían contentos en lo absoluto eran los del número 4, los Dursley, los tíos de Potter, miraban recelosos todo el movimiento de mudanza.
Harry cargaba otro cajón y fue alcanzado enseguida por Lara J. que traía otro enorme cajón.
¿Trabajo duro he? Le dijo la chica sonriendo.
Si, esto pesa una tonelada, si nos dejaran

Sabes que no, esto está repleto de muggles.
Vamos, muévanse ustedes dos. Gruñó Snape detrás de ellos cargando una caja.
Severus, no les digas eso a los chicos, se están esforzando. Intervino Trelawney sonriendo.
OK, pero caminen y no holgazaneen. Terminó de decir Snape adelantándose.
Vaya, espero no mudarme a menudo. Bromeó Lara J.
Solo esta estresado, querida. Le dijo Trelawney dulcemente. Ya se le va a pasar.
Eso espero.
Bueno, parece que llegó la ayuda. Dijo Trelawney mirando a un grupo de tres personas que se acercaban por la acera.
Al fin. Dijo Harry sonriendo cuando un hombre de pelo castaño canoso, de aspecto enfermo se acercaba sonriente. Lupin ¿Me puedes ayudar con esto?
. Uff, gracias.
Nada Harry. Dijo Lupin sonriendo.
Vaya, tardaron mucho en llegar. Intervino Snape saliendo de la casa.
El transporte está malo Severus. Dijo un hombre con voz gruñona, con un sombrero de hongo ladeado sobre su cabello mitad negro mitad blanco, sostenía el sombrero con una mano nudosa y la otra la tenía en un bolsillo, por debajo de su pantalón, se veía una pata de palo que terminaba en una garra. El metro se puso insoportable, tardamos bastante desde
. Tú sabes.
Bien, entra Alastor, debo comentarte algo. Lo invitó Snape y Alastor entró taconeando detrás de él.
¿Te ayudo Lara? Preguntó una mujer joven, de pelo color rosa chicle al nivel del mentón.
Por supuesto. Respondió Lara J. sonriendo. ¿Nos podemos tomar un descanso señora Trelawney?
No me digas así. Dijo Trelawney. Dime Sybill, lo mismo va para ti Harry, si, tomen un descanso, ya cargaron mucho por hoy.
Gracias emm
Sybill. Dijo Harry tímidamente.
Los dos chicos se alejaron del número 5, caminando alegremente por la acera mientras hablaban. Llegaron a la calle Magnolia y se dirigieron al Polkisses a tomar una taza de té. Ocuparon una mesa en una esquina y pidieron dos tazas de té, a la cafetería entró Dudley, seguido de su pandilla. Harry y Lara J. los observaron de reojo mientras toda la pandilla ocupaba otra mesa bien alejada de ellos, después continuaron con su conversación.
No creo que tarden en atraparlos. Dijo Lara J. dando un sorbo a su té. Seguro los Aurores los tienen en la mira.
No lo se. Dijo Harry cabeceando. Yo lo que espero son los resultados de los exámenes.
No eres tu solo. Aclaró Lara J. Yo también deseo ser Aurora.
Si pero debemos pasar las pruebas.
Ya estamos lo suficientemente entrenados para poderlas pasar.
Te recuerdo que también hay pruebas de Pociones.
¡Se me olvidada! Dijo Lara J. cerrando los ojos y dándose un golpe en la frente. Bueno, pero Severus nos puede ayudar en eso.
Espero.
Claro que nos va a ayudar Harry. Dijo Lara J. bebiendo más té. El ha cambiado.
Si, esa es la parte buena. Dijo Harry sonriendo y bebiendo té. Umm, la pandilla se retira.
Me huele mal.
Vamos Lara, relájate. Le dijo Harry. No puedes estar todo el tiempo pendiente de todo.
Lo se, lo se. Dijo Lara J. echando un vistazo al reloj de la cafetería. Mejor regresamos, casi es la hora del almuerzo.
OK.
Los dos chicos salieron de la cafetería después de terminar sus tés y pagarlos. Caminaron rumbo a Privet Drive de nuevo pero algo los detuvo, en el desvencijado parque, la pandilla de Dudley abusaba de un niño de no más de 10 años. Lara J. fue con paso enérgico, seguida de Harry. Los dos saltaron la verja del parque acercándose a la pandilla.
Déjalo en paz. Ordenó Lara J. con voz fuerte, el niño ya lloraba.
¿Y quien eres tu para darme ordenes? Preguntó Dudley irguiéndose y lanzando al niño a un lado.
La que te va a romper la cara si no dejas al niño en paz. Dijo Lara J. amenazante, entrecerrando los ojos, gesto característico de Snape, Dudley titubeó unos segundos.
Vete, no es tu problema ni el de Potter. Dijo Gordon fríamente.
No nos vamos de aquí hasta que ustedes se vayan. Dijo Harry desafiante, metiendo la mano en el bolsillo de su pantalón.
Ustedes ganan por hoy. Dijo Dudley apuntando un dedo como morcilla hacia los chicos que lo miraban amenazantes. Vámonos de aquí, no vale la pena.
La pandilla se fue haciendo gestos violentos contra los chicos, el niño gemía en el suelo, Lara J. lo ayudó a levantarse.
¿Estas bien? Le preguntó dulcemente.
SSi. Respondió el niño con la voz entrecortada, tenía unos rasguños y un feo moretón alrededor de un ojo.
Lara J. le sonrió, tomándole su mano y Harry sacó su varita. Lara J. cerró los ojos con expresión relajada y una luz surgió envolviendo su mano y la del niño. Este la miraba azorado, sus rasguños se quitaron y el moretón desapareció. La luz se extinguió y Lara J. le soltó la mano al niño sonriendo, este la miró asombrado y sin poder articular palabra.
¡Obliviate! Dijo Harry contra el niño.
Este desenfocó la vista unos momentos, después volvió en si, se rascó la cabeza y salió corriendo del parque. Lara J. giró sonriente hacia Harry que guardaba la varita.
Hacemos un buen equipo.
Lo que hiciste estuvo muy bien. Le dijo Harry sonriendo.
Bueno, ahora vamos, deben estar preocupados por nosotros. Dijo Lara J. caminando hacia la salida del parque, seguida por Harry. Y ya sabes lo exagerado que es Severus.
Los chicos regresaron a Privet Drive, se fijaron y el camión de mudanzas ya no estaba frente al número 5. Se encogieron de hombros y caminaron hacia la casa.
Vamos por detrás. Dijo Lara J. confirmando que la reja que da al patio estuviese abierta.
Hay que plantearle el problema de Buckbeack a Snape. Dijo Harry caminando con Lara J. por el costado de la casa, rumbo al patio.
A Severus, Harry. Lo corrigió Lara J., el chico se encogió de hombros. Tienes razón, hay que traerlo si no quieren que se vuelva a escapar.
Llegaron al amplio patio, por la ventana de la cocina, salían retazos de conversación.
Parece que empezaron a almorzar sin nosotros. Dijo Lara J. caminando sonriente hacia la ventana, de un salto, trepó a ella. Umm, eso se ve muy bueno.
Los adultos giraron sobresaltados mirando a Lara J. sonriendo desde la ventana. Harry empujó la puerta de la cocina, entrando sonriente.
¿Dónde estaban ustedes dos? Preguntó Snape mirándolos. Lara, bájate de ahí.
No seas aguafiestas. Replicó Lara J. bajando de un salto de la ventana.
Estábamos en el Polkisses tomando una taza de té. Explicó Harry. Nos dieron un receso.
Uno muy largo por lo que veo. Dijo Snape cruzándose de brazos.
Yo les dije que no cargaran más nada Severus. Intervino Trelawney. Lávense las manos y vengan, hay lugar para todos.
Los chicos se miraron a un tiempo y Harry salió corriendo por la puerta de la cocina.
¡Yo te atrapo tramposo! Exclamó Lara J. saliendo detrás de él. ¡Solo corres porque te sabes la casa!
Los adultos escucharon la carcajada de Harry subiendo a zancadas al segundo piso donde estaba el baño y a Lara J. corriendo detrás de él. Después de al menos 5 minutos, Harry entraba en la cocina y se sentaba al lado de Lupin. Comenzó a servirse comida, con la cara roja y aguantando la risa, hasta que Lara J. se apareció en la cocina mirándolo con los ojos entrecerrados.
Cuando vayas a hechizar el jabón me avisas. Le dijo Lara J. sentándose a su lado.
Yo no hice nada. Replicó Harry sonriendo culpable con la cabeza gacha.
Hazte el inocente. Dijo Lara J. sirviéndose comida. Todo a su tiempo.
La conversación murió allí y después de unos minutos, Harry le pidió disculpas a Lara J. esta sonrió y le dijo que para la próxima el tiro le iba a salir por la culata. Los adultos estaban algo frenados por la presencia de los chicos, estos se dieron cuenta y terminaron de almorzar rápidamente, subiendo a todo correr para el segundo piso, para husmear entre las cosas. Comenzaron a mirar las habitaciones, para ver si podían adivinar cual les tocaba.
¿Cuál será mi habitación? Dijo Lara J. pensativa, mirando las 5 puertas que había en el pasillo (La casa era más grande que la número 4).
No se, pero te aseguro que Sybill y Sna... Severus toman el más grande. Dijo Harry escudriñando la primera habitación. Este parece bonito, seguro es el tuyo Lara.
Umm, no esta mal, pero no han subido nada ¿Como quieren que uno sepa cual le toca? Dijo Lara J. asomada por la puerta. No, no lo creo es muy grande, no puede ser el mío.
Pues déjame decirte que si es el tuyo. Intervino la voz de Snape detrás de ellos, los chicos se sobresaltaron dándose la vuelta. Ese de al lado es el tuyo P... Harry.
Harry se asomó por la puerta contigua, el de él era exactamente igual al de Lara J. con las mismas dimensiones. Lara J. también se asomó para ver la habitación de Harry.
Ahora por la tarde vamos a subir las cosas. Les dijo Snape y los chicos asintieron. Esta permitida la magia.
Menos mal. Dijo Lara J. Pensé que iba a terminar con escoliosis si cargaba otro cajón mas.
No ibas a ser tu sola. Se quejó Harry. Tengo un dolor en la columna que vaya.
No sean tan holgazanes. Les dijo Snape sonriendo. Vamos abajo y tengan listas las varitas.
Los chicos siguieron a Snape abajo hacia la sala de estar, esta estaba abarrotada de cosas. Había 4 camas, tres personales y una matrimonial. Harry y Lara J. lanzaron una risa ahogada, pero la diversión terminó cuando Snape les indicó sus camas y sus cosas para que las subieran. Encima de cada cama estaban reducidas las pertenencias de cada dueño. Harry y Lara J. reducieron también las camas, levitaron las diminutas cosas y subieron cada uno a sus respectivas habitaciones.
Harry después de colocar todo a su gusto, volvió sus cosas a tamaño normal, en unas cajas, había ropa muggle mezclada con túnicas de mago, incluidos libros y el álbum con fotos de sus padres.
¡Empacar! Dijo Harry ondulando la varita.
Apuntó al cajón y sacó las túnicas de mago, después, apuntó hacia el armario y este se abrió, dejando una gaveta abierta. Las túnicas se doblaron en la gaveta, acomodándose perfectamente. Asi lo hizo con el resto de sus cosas, haciendo que el armario se llenara de sus cosas, incluida su Saeta de Fuego. Fijó unos estantes en la pared y ordenó sus libros de magia y de Quidditch. Por último, guardó su caldero de Pociones en el armario y en una gaveta solitaria el álbum de fotos mágicas y el espejo de Sirius. Miraba satisfecho su habitación cuando entró Lara J.
Umm, te quedó lindo. Comentó Lara J.
Gracias, ¿Ya terminaste? Le preguntó Harry.
Si, si quieres venir a ver la habitación de una chica. Dijo Lara J. sonriendo.
OK, vamos.
Los chicos se pasaron de habitación, el cuarto de Lara J. estaba casi igual que el de Harry, solo que el armario estaba un poco corrido y no tenía estante.
Noticia de último momento. Dijo Lara J. Severus y Sybill estan en la última habitación del pasillo.
¿Y la habitación del medio? Preguntó Harry.
De huéspedes. Respondió Lara J. encogiéndose de hombros. ¿A que no te has dado cuenta de algo?
¿De que?
Que yo tengo baño propio y tú no.
¿El que?
Me dieron esta habitación por eso, además, soy una chica.
Harry resopló, pero después se olvidó de eso cuando Lupin los llamó a los dos para salir a caminar. Salieron del número 5 conversando animadamente, los vecinos todavía espiaban por las ventanas. Harry, Lara J. y Lupin caminaban por la calle Magnolia, conversando de todo un poco.
¿Ya tienen la pista de los mortífagos? Le preguntó Harry a Lupin, este comenzó a toser nerviosamente.
No, no tenemos nada. Dijo Lupin. Se han desaparecido, aunque tanta calma no quiere decir nada bueno.
¿Y Malfoy? ¿Lucius Malfoy? Preguntó Lara J. ¿Lo tienen en Azkaban?
No lo pudimos atrapar, desgraciadamente. Respondió Lupin cabeceando. Pero ustedes no se preocupen por eso, déjenselo a los Aurores y a la Orden.
Somos futuros Aurores. Recordó Harry y Lupin suspiró largamente.
¿Has hablado con Sirius, Harry? Preguntó Lupin para cambiar de tema.
Si, antes de mudarme, hoy no he tenido tiempo. Dijo Harry. Todo este lío de la mudanza...
Si, te entiendo. Dijo Lupin sonriendo.
Tenemos un problemita. Dijo Lara J. Debemos traer a Buckbeack para que no se escape más y no sabemos como se lo vamos a decir a Severus, ¿Usted podría...
Me parece que eso les toca a ustedes. Respondió Lupin. Ustedes ahora son lo mas importante para él, asi que no tengan pena, hablen con él, sobre todo tu Harry, Lara es su hija y tiene mas confianza, debes demostrarle, confiando en él, que lo aceptas como tu... padre adoptivo.
Es que... no me acostumbro. Dijo Harry encogiéndose de hombros.
Solo te digo una cosa, Harry. Le dijo Lupin suavemente. El te quiere mucho aunque no lo demuestre, él y Sybill darían sus vidas por ti y por Lara, puedes confiar en él como si fuese yo, Sirius o tu propio padre.
Lo... intentaré. Dijo Harry sonriendo.
Asi me gusta hermanito. Lo animó Lara J. Hoy por la noche hacemos el plan de ataque y mañana...
Ustedes dos son unos verdaderos torbellinos. Dijo Lupin riendo.
No imites a Severus. Dijo Harry haciendo un esfuerzo por decir ese nombre. Se pasa todo el tiempo diciendo lo mismo.
La verdad no ofende Harry. Le dijo Lupin guiñándole un ojo.
Los tres se la pasaron luego en el Polkisses, tomando té y bromeando, hasta que Lupin miró el reloj de la cafetería.
Bueno, ya son las 7, Alastor y Tonks deben de haberse ido ya. Dijo Lupin levantándose y dejando dinero sobre la mesa. Por suerte solo tomamos te, vamos, si no los llevo Severus me mata.
Salieron de la cafetería para tropezarse de nuevo con la pandilla de Dudley, que fumaba en una esquina. Lupin los miró con el ceño fruncido mientras pasaban por su lado, miró al cielo y abrió enormemente los ojos.
¿Que sucede? Preguntó Harry alarmado.
Harry, creo que yo se. Dijo Lara J. deteniéndose. Hoy es luna llena.
Lupin se había quedado mirando fijamente el cielo que empezaba a oscurecerse, Dudley los observaba desde la esquina.
Lupin, vamos, debes irte. Dijo Harry tirando del brazo de Lupin. ¡Haz algo Lara!
¡No se que hacer! Respondió Lara J. la luna llena comenzó a elevarse en el cielo y Lupin comenzó a temblar.
¡Utiliza tus poderes no se algo! Dijo Harry abrazando con fuerza a Lupin, que no dejaba de temblar.
Lara J. observaba la escena aterrorizada, la luna llena salía cada vez más de las nubes, se escuchó un largo grañido, Lupin se comenzaba a transformar. Lara J. solo tuvo una idea, tapar la luna, pero eso parecía imposible, apareció las nebulosas azul eléctrico en sus manos, sus ojos se nublaron mientras su cabello ondeaba sin haber viento, el Ank plateado aparecía en su frente mientras encima de ella, en el cielo, se formaban unas nubes negras de tormenta.
¡Lara apresúrate! Dijo Harry forcejeando y aguantándole la cabeza a Lupin, que lo trataba de morder. ¡Lupin vuelve, soy Harry!
Lara J. se elevó unos centímetros del suelo, y en un rápido movimiento, juntó las manos con las nebulosas estiradas contra el cielo, enviando una potente descarga eléctrica hacia las nubes negras. Estas se desplazaron hasta ocultar la luna. Lupin lanzó a Harry a un lado, dando un horrible aullido. Lara J. tenia los ojos cerrados, con la cara contorsionada por la concentración, el cielo y ella estaban unidos por la poderosa descarga eléctrica que surgía de sus manos, mientras un viento inexistente la rodeaba, haciendo que su cabello se moviera y el Ank plateado resplandecía en su frente. Lupin giró la cabeza y descubrió a Dudley escondido en una esquina, dando un gruñido se abalanzó contra él, Harry sacó la varita y le apuntó desde el suelo.
¡HOMORPHUS! Lanzó Harry contra Lupin.
De su varita salió un haz de luz que se impactó contra el Licántropo, dejándolo en el suelo a mitad del camino dando un horrible chillido de dolor. Harry corrió hacia él, apuntándole con la varita. La piel de Lupin desaparecía, sus colmillos se encogieron y sus garras y patas se transformaron en manos y pies humanos, tirado en el suelo, estaba Lupin con toda su ropa rasgada por la transformación. Harry escuchó un jadeo, miró atrás, Lara J. no podía mas, se estaba quedando sin energías. Lupin gimió suavemente mientras se trataba de incorporar.
¡Rápido Lupin! Lo apresuró Harry ayudándolo. ¡Debes irte! ¡Lara no va a aguantar más!
Gracias, pero esto es... Dijo Lupin débilmente mirando como Lara J. estaba elevada en el aire, con los dientes apretados y su cuerpo temblando. ... Increíble.
¡No hay tiempo! Replicó Harry.
Nos volveremos a ver cuando el periodo de la luna llena termine. Dijo Lupin apresuradamente mirando fijamente a Harry. Despídeme de Lara y dale las gracias.
Diciendo esto, desapareció del lugar con un plop. Harry corrió hacia Lara J.
Ya Lara, ya puedes bajar. Le dijo Harry jadeando.
Lara J. dio un largo suspiro y abrió los ojos, con expresión relajada, la descarga eléctrica se extinguió y los nubarrones se despejaron, dejando al descubierto la luna. Lara J. descendió suavemente, el Ank desapareció de su frente y el pelo cayó suavemente a su espalda y hombros, se tambaleó y Harry la aguantó.
¿Estás bien? Preguntó Harry preocupado, mientras Lara J. jadeaba un poco.
Si, ¿Y Lupin?
Ya se fue, me dijo que te diera las gracias, ¿Segura que estas bien? Estás algo pálida.
No es nada. Dijo Lara J. incorporándose y secándose el sudor frío que corría por su frente. Solo que no hago esto a menudo.
Ya veo.
¿QQue fue todo eso? Preguntó una voz.
Harry giró y vio a Dudley muy pálido, que los miraba con los ojos como platos.
Nada que te interese. Respondió Harry de mal modo. Vamos Lara, ya deben estar preocupados.
¡Espérenme! Dijo Dudley alcanzándolos. Gracias por... impedir que esa criatura me atacara.
Esa criatura, es nuestro amigo y no estaba actuando por su voluntad, sino por instinto. Dijo Harry fríamente, Dudley se quedó sin entender nada. Es un hombre lobo.
¿Es ese tal Lupin no? Preguntó Dudley con temor. ¿Un hombre lobo es tu amigo?
Si, mi amigo y el de Lara. Respondió Harry apresurando el paso, él y Lara J. caminaban a grandes zancadas llegando a Privet Drive. Ve a tu casa Dudley y ni una palabra de esto a tío Vernon.
Dudley se detuvo frente al número 4, observando como los chicos casi corrían a la puerta del número 5, allí, Harry sacó su varita y golpeó con ella la puerta, abriéndola.
La sala de estar estaba iluminada por una lámpara de techo, en un sofá, de cuatro plazas (Agrandado mágicamente) estaban Snape y Trelawney mirando el telediario muggle. Los adultos se levantaron de un salto al ver entrar a los chicos.
Pensé que se habían olvidado de donde vivían. Les espetó Snape. ¿Y Remus?
Se tuvo que... ir por... Comenzó a inventar Harry, no quería decir nada acerca de la transformación y al parecer Lara J. tampoco.
Reparo. Musitó Lara J. por detrás de él, cosiéndole de nuevo la parte en donde Lupin lo había agarrado con sus garras. Lupin dijo que se le hacia tarde para otro compromiso, el quería venir a traernos pero lo convencimos de que sabíamos el camino.
Esta bien, ahora suban y lávense las manos, se dan un baño y cámbiense de ropa, ya cenamos, solo faltan ustedes. Les dijo Trelawney suavemente.
Los chicos asintieron y subieron al segundo piso. Lara J. se bañó en el baño de su habitación y Harry en el baño del pasillo, que quedaba frente a su habitación. Los dos chicos bajaron nuevamente hacia la cocina, en donde los esperaba Trelawney sonriente, ya tenían la cena sobre la mesa. Se sentaron y comieron en absoluto silencio, mirándose de vez en cuando mientras Trelawney acomodaba la vajilla y lavaba las cazuelas con magia.
Terminaron de cenar y subieron con paso pesado a lavarse los dientes, para después bajar a la sala de estar, en donde Snape y Trelawney les habían dejado las dos plazas del medio para que se sentaran. Lara J. se sentó al lado de Trelawney mientras que Harry se sentó al lado de Snape. Los dos chicos se miraban sintiéndose de más, mientras los adultos miraban una película muggle en el televisor. Harry miraba de reojo a Snape, que parecía concentrado mirando la televisión. Lara J. lanzaba una mirada al techo de vez en cuando y después miraba a Harry.
¡Ay! Se quejó Harry cuando Lara J. lo pellizcó con disimulo, indicándole de nuevo el techo con los ojos.
Harry hizo una mueca, encogiéndose de hombros. Lara J. le contestó con otra señalando de nuevo el techo, pero ya sin disimulo. La extraña comunicación por señas y muecas de los chicos llamó la atención de los adultos, que los miraron con el ceño fruncido, tratando de descifrar el mensaje. Harry hizo de pronto una mueca, medio comprendiendo el mensaje, pero pidiendo a Lara J. que lo repitiera, esta abandonó todo disimulo, con los labios fruncidos, mirando a Harry abriendo mas los ojos, después como que se miró ella y después lanzó una mirada exasperada al techo.
¿Que les pasa a ustedes dos? Preguntó de pronto Snape.
Nada. Dijo inocentemente Lara J. mirando a otro lado, después agregó entre dientes dirigiéndose a Harry. Vamos arriba.
¿Era eso? Preguntó Harry sorprendido.
¡Al fin! Exclamó Lara J. Llevo como media hora tratando de decírtelo.
¿Para que? Preguntó Harry sin hacer caso a los ceños fruncidos de los adultos.
Lara J. gesticuló sin decir palabra, señalando a Snape y a Trelawney con el mayor disimulo posible. Harry soltó un leve Ohhh comprendiendo y los dos chicos se levantaron del sofá.
Buenas noches. Dijo Lara J. llevándose a rastras a Harry.
Si, emm, buenas nooooocheees. Dijo Harry a duras penas mientras Lara J. le daba un tirón, haciéndolo subir las escaleras de dos en dos.
Los dos se refugiaron en la habitación de Harry, se sentaron en la cama y comenzaron a conversar.
Vaya, un poco mas y te lo grito para que comprendieras. Le dijo Lara J. con los ojos en blanco.
Pero es que eras tan explícita. Dijo Harry imitando a Lara J. con sus muecas.
¿De verdad me veía asi? Dijo Lara J. ahogando una carcajada.
Tuve que ponerme todo lo serio posible tratando de descifrar tu dialecto. Dijo Harry riéndose. Aunque creo que se dieron cuenta.
Es posible, con todo el lío que armamos allá abajo. Dijo Lara J. sonriendo. Ahora hay otra cosa: ¿Como plantearles lo de Buckbeack?
Mejor se lo dices tú.
¿Por qué siempre yo? Se quejó Lara J.
Porque eres muy persuasiva, además, si se lo digo yo...
No te va a decir nada. Gruñó Lara J. Ahora te toca a ti.
No, a ti.
Vamos Harry, ahora es tu turno.
De ningun modo, tú eres su hija.
¿Me pueden decir que les sucede? Preguntó Snape desde la puerta de la habitación.
Lara J. se quedó con la boca abierta para contestarle a Harry, mientras este la miraba aguantando la risa. Lara J. giró lentamente la cabeza hacia Snape y forzó una sonrisa.
No nos pasa nada. Dijo Lara J. sonriendo ampliamente, sin quitar la sonrisa y la expresión de la cara, miró a Harry con el rabillo del ojo y le dirigió un rápido susurro. Para la próxima cierras la puerta.
No se me ocurrió. Dijo Harry frunciendo el ceño.
Déjense de tonterías. Dijo Snape caminando hasta ponerse delante de los chicos. Ahora me van a decir que les sucede.
Esteee
Dijo Lara J. mirando a un lado.
Es que
solo
Dijo Harry titubeando, pero se decidió. Solo molestábamos abajo y queríamos subir para que
um
bueno
usted y Tre
perdón, usted y Sybill tuviesen más
um
privacidad.
¿Quién les dijo que molestaban? Preguntó Snape con el ceño fruncido, los chicos revolotearon la mirada al techo.
Lo deducimos. Respondió Lara J. tímidamente.
¿Cómo van a pensar eso? Preguntó Snape con voz suave. Ustedes no molestan para nada, ahora bajen, Sybill se quedó preocupada por ese comportamiento de ustedes.
Preferimos quedarnos arriba. Dijo Harry retorciendo el dobladillo de la sobrecama, Lara J. asintió.
Esta bien, pero si algo les inquieta, solo deben decirlo. Les dijo Snape suavemente, caminó hacia la puerta y giró en el momento en que los chicos intercambiaban una mirada. Y no se acuesten tarde, a las 10 los quiero en la cama.
¿Tan temprano? Se quejó Lara J.
Un poco mas tarde, a las 11. Pidió Harry.
A las 10:30 y no quiero réplica. Dijo Snape tajante y salió de la habitación rumbo a la sala de estar.
Los chicos suspiraron, si se quedaban arriba se iban a aburrir mucho, se decidieron y bajaron. Snape estaba solo en la sala de estar, los miró acercarse al sofá y se levantó, mirando el reloj de cucú que había en la sala, como diciéndoles que se acordaran de la hora. Snape se fue a la cocina y los chicos se sentaron en el sofá, cambiando de canal, hasta que encontraron una película que iba a comenzar y resultó ser una excelente comedia.
Harry y Lara J. estaban muertos de risa por la película, las lágrimas se les salían, cuando lograban tomar aire de nuevo, pasaba otra escena cómica y volvían a estallar en carcajadas. No sabían en que posición se iban a poner de tanto reírse. Snape y Trelawney salieron juntos de la cocina hacia la sala de estar, en donde Harry y Lara J. estaban colgados en cada extremo del sofá riéndose como unos locos y con lágrimas de risa. Se aguantaban el estómago mientras se desternillaban de la risa, jadeando y mirando la película con ojos aguados. Ninguno de los dos se había dado cuenta que eran pasadas las 10:30, estaban tan entretenidos riéndose que no se habían fijado en el reloj. El televisor se apagó de repente y los chicos miraron a Snape con la varita afuera, mirándolos con una ceja alzada.
Dije que los quería en la cama a las 10:30. Les dijo Snape serio.
¿Qué hora es? Preguntó Lara J. jadeando.
Las
oh, oh. Dijo Harry mirando el reloj.
¿Las? Preguntó Lara J. mirando ella también el reloj y puso los ojos como platos. Uy, las 11 menos diez, creo que se nos pasó la hora.
Demasiado diría yo. Dijo Snape cruzándose de brazos, mientras Trelawney le pasaba una mano por el hombro como gesto de cariño. Arriba, a la cama.
Los chicos se levantaron del sofá y subieron con pasos pesados cada uno a su habitación, se desearon buenas noches y cerraron la puertas. Harry descubrió que tenía mucho sueño y sin quitarse los lentes, se desplomó boca arriba en la cama, quitando la sobrecama. Al cabo de 10 minutos, escuchó la puerta abriéndose, ni se molestó en abrir los ojos, sintió que le quitaban los lentes y que lo cubrían con una sábana, le pasaron una mano por el pelo y alguien lo besó en la frente.
Duerme bien, Harry. Le susurró la voz de Trelawney.
Harry solo respondió con un largo suspiro, durmiéndose al momento.
Harry se despertó por un llamado constante, se dio vuelta, lo llamaron con más insistencia, resignado abrió los ojos y los cerró frunciendo el ceño. Se sentó en la cama y se puso los lentes, mirando a la puerta.
Vamos querido, son las 8:00AM. Le dijo Trelawney sonriéndole dulcemente. Baja a desayunar, Lara ya está despierta.
Harry se restregó los ojos detrás de los lentes y se levantó bostezando ampliamente. Fue al baño y se lavó la boca. Cuando salió, tropezó con una Lara J. igual de soñolienta que él, con su pelo lacio medio alborotado.
BuBuenos días Harry. Dijo Lara J. bostezando. Que sueño y que lata que nos levanten tan temprano.
Ni que lo digas. Contestó Harry con la voz media ronca. Buenos didías para ti también, Lara.
Los dos bajaron como zombis a la cocina. Snape leía el Profeta esperando el desayuno, mientras Trelawney lo preparaba tarareando una canción. Los chicos se sentaron medios dormidos en sus sillas, al frente de Snape, que bajó el Profeta al verlos.
Buenos días. Dijo Snape sonriente.
Buenos días. Contestaron los chicos con voz soñolienta al unísono.
¿Durmieron bien? Preguntó Snape.
SSi. Respondió Lara J. bostezando ampliamente, se le cerraban los ojos solos.
El desayuno. Dijo Trelawney levitando el desayuno a la mesa.
Se ve muy bien querida. Dijo Snape untando mermelada en una tostada.
Los chicos solo se inclinaron un poco para ver la leche y las gachas delante de ellos y cayeron dormidos. Lara J. estaba sobre el hombro de Harry mientras este se acomodaba sobre la cabeza de la chica.
Hem, hem. Se aclaró la garganta Snape.
¿El que? Dijo Harry levantando la cabeza, Lara J. dormía sobre su hombro. Lara, oye.
Que lata. Dijo Lara J. incorporándose.
Eso pasa por acostarse tarde. Les espetó Snape. Después tienen sueño.
Vamos, déjanos dormir. Pidió Lara J. con voz soñolienta.
Severus, ¿No crees que seria mejor dejarlos dormir solo un poco mas? Intervino Trelawney.
No Sybill, tienen que acostumbrarse. Negó Snape. ¡Oigan! ¡De pie!
Los chicos se despertaron al momento.
¿Ven este vaso con agua? Preguntó Snape y los chicos asintieron. Si se vuelven a dormir se los voy a lanzar y es agua fría.
Los chicos abrieron los ojos como platos, irguiéndose en sus sillas.
Que hambre tengo. Comentó Lara J. como tal cosa comiendo vorazmente y tomando agua.
Yo también tengo sed. Dijo Harry tomando un vaso con agua y vaciándolo al momento.
Snape solo sonrió y siguió con su desayuno, mientras Trelawney miraba a los chicos mordiéndose el labio. El desayuno transcurrió tranquilamente, después los chicos subieron a asearse y volvieron a bajar a la sala de estar. Localizaron un buen canal y comenzaron a ver televisión.
Supongo, que ustedes dos no se la van a pasar viendo televisión ¿Verdad? Dijo Snape detrás de ellos, los chicos giraron. Vayan a la cocina, Sybill tiene tarea para ustedes.
Los chicos se levantaron y fueron a la cocina, Trelawney les dijo que fueran al mercado muggle a conseguir cosas para el almuerzo, les dio una lista y dinero. Los chicos salieron del número 5 caminando hacia el mercado. Se rieron bastante consultando la lista (Que estaba escrita en un trozo de pergamino) y buscando las cosas. Regresaron con las compras muy contentos. Harry vio como Dudley los miraba desde una esquina con su pandilla pero no se acercaba, al parecer estaba impactado. Le entregaron las compras a Trelawney. Snape no aparecía por toda la casa. Se encogieron de hombros y subieron a la habitación de Harry a hablar con Sirius por el espejo.
Sirius Black. Dijo Harry al espejo.
Este se iluminó y surgió la cara aburrida de Sirius en él.
¡Harry! ¡Lara! ¿Cómo les fue con la mudanza? Les preguntó Sirius.
Muy bien, estamos en mi habitación, ¿Quieres verla? Dijo Harry entusiasmado, alzó el espejo y lo paseó por toda la habitación. ¿Qué te parece?
Es estupenda Harry ¿Y la tuya Lara?
Es lo mismo, pero el armario no esta donde lo tiene Harry y no tengo estante, pero si baño propio, algo que no tiene Harry. Dijo Lara J. radiante.
Supongo que Remus los ayudó. Dijo Sirius sonriendo.
Por supuesto, también vinieron OjoLoco y Tonks. Dijo Harry. Lupin se transformó ayer.
¿Cómo? Preguntó Sirius. ¿En donde? ¿Se transformó estando con ustedes?
Si, cuando salíamos del Polkisses de tomar té. Explicó Lara J.
Pero

No te preocupes, lo manejamos bien, lo obligué a volverse humano y Lara J. cubrió la luna con unas magníficas nubes de tormenta para que se pudiese ir. Agregó Harry.
El sabe que no puede salir cuando hay periodo de luna llena. Dijo Sirius muy serio. ¿Severus sabe de todo esto?
Emm, no. Dijo Harry mirando a otro lado.
¿Por qué no se lo dijeron? Preguntó Sirius frunciendo el ceño.
No queremos preocuparlo. Dijo Lara J. cabeceando. No sabemos cual seria su reacción.
Deben decírselo, los dos. Les dijo Sirius firmemente. No importa su reacción, deben decírselo TODO.
Ya esta bien, se lo diremos. Dijo Harry resignado.
Eso espero, ahora, debo irme, si sucede cualquier cosa, se lo dicen a Severus, sea lo que sea.
Sirius desapareció del espejo y Harry y Lara J. se miraron a un tiempo, esperarían a la tarde para decirle todo junto. Almorzaron en silencio. Snape no regresaba, después, se sentaron a ver películas y entretenerse con la televisión. Subieron a bañarse y después, cuando bajaron, Snape había vuelto. Cenaron los 4 en silencio. Harry le daba codazos a Lara J. por debajo de la mesa, para que hablara, pero la chica no quería decir nada. Cuando terminaron de cenar, subieron a lavarse los dientes y se encontraron en el pasillo.
Bien, Lara, vamos a decirle todo a Severus. Dijo Harry decidido.
OK, vamos.
Los dos bajaron las escaleras y fueron con pasos decididos hacia la cocina. Comenzaron a echar a suerte a quien le tocaba decirle todo a Snape, y le tocó a Lara J. Entraron en la cocina y se quedaron helados. Snape y Trelawney se besaban apasionadamente, sin advertir que los chicos los miraban con los ojos como platos desde la puerta de la cocina. Harry y Lara J. giraron preparados para irse pitando de allí.
Hem, hem.
Los chicos se miraron a un tiempo y se dieron vuelta lentamente. Snape estaba apoyado de espaldas a la meseta de la cocina mientras Trelawney lavaba la vajilla.
¿Querían algo? Les preguntó Snape.
Emm, creo que
. Comenzó a decir Harry mirando a todos lados menos a Snape. Si, queríamos, este, bueno, hablar con usted.
Pero creo que estas ocupado así que mejor nos vamos. Dijo Lara J. halando el brazo de Harry.
No estoy ocupado, así que mejor vamos a la sala de estar, podremos hablar con mayor tranquilidad. Dijo Snape sonriendo.
Los chicos fueron a la sala de estar y se quedaron parados sin saber que hacer, a los pocos segundos entró Snape y se sentó en el sofá.
Siéntense y díganme. Les dijo Snape mostrando dos lugares del sofá a cada lado de él.
Los chicos se miraron, se encogieron de hombros y se sentaron cada uno al lado de Snape.
¿Y bien? Preguntó Snape.
Es que, queríamos decirle algo que
Lara, dale, díselo.
No Harry, hazlo tú.
Te tocaba a ti.
Está bien. Gruñó Lara J. ¿Por donde empezamos?
Buckbeack.
Si, mira Severus, estábamos pensando en bueno, si nos dejarías tener a Buckbeack aquí, se ha intentado escapar de Grimmauld Place y es que
no sabemos si

Claro que lo pueden tener aquí. Les dijo Snape sonriente. Sybill y yo ya hemos tocado el tema, ya tenemos todo pensado, después de todo, es tu mascota P
Harry.
¿De verdad? Preguntó Harry mirando a Snape con los ojos muy abiertos. ¿De verdad que se puede quedar?
Por supuesto, ¿Qué pensabas? Le respondió Snape sonriendo.
¡Genial! Exclamó Lara J. Harry dile tu el segundo punto.
Quedamos en que ibas a ser tu la que lo dirías.
No quedamos en eso, yo ya hablé.
Bien, Harry, habla tú. Le dijo Snape.
¿Yo? Dijo Harry con temor, Snape asintió. Bueno, es que
cuando ayer que
llegamos tarde, Lupin este
bueno
era luna llena y

¿Se transformó? ¿Es eso? ¿Regresando? Preguntó Snape muy serio, los chicos bajaron las cabezas y Harry asintió levemente. ¿Por qué no me lo dijeron?
Ahora lo estamos haciendo. Dijo Harry con la voz en un hilo.
Está bien, no pasa nada. Dijo Snape estrechándolos contra si. Venga, tranquilos, pero debieron habérmelo dicho al momento, a mi o a Sybill, que no vuelva a pasar.
Los chicos solo suspiraron, Snape se levantó del sofá, le revolvió el pelo a Harry sonriendo y regresó a la cocina. Los chicos se miraron a un tiempo y se levantaron y fueron a hurtadillas hacia la cocina, se pegaron a las paredes para que no los vieran y escucharon casi sin respirar.
¿Qué querían Severus? Preguntó la voz de Trelawney.
Querían decirme lo que estábamos pensando hoy por la mañana, lo del hipogrifo de Po
Harry.
Querido, tienes que acabar de acostumbrarte a decirle Harry.
Si, lo se Sybill, es que tantos años llamándolo Potter, eso se queda.
Lo se perfectamente, pero ahora

Si, yo también lo quiero como mi hijo, pero eso del nombre

Bueno y ¿No te dijeron nada mas?
Si, Remus se transformó ayer, si me hubiese acordado que era luna llena, no lo hubiese dejado venir.
¿No les hizo nada? Dijo Trelawney horrorizada. Pobres niños, debieron pasar una situación difícil con un Licántropo adulto transformado.
Yo también me asusté Sybill, pero no podía decirles nada. Dijo Snape. Parecían que tenían
miedo.
Lógico Severus. Dijo Trelawney. Los dos saben como es tu carácter.
Lo se, bueno, ahora espero que no se acuesten tarde.
No lo harán y si lo hacen déjalos dormir.
No puedo dejarlos dormir Sybill, tienen que ayudarme mañana a construir el refugio del hipogrifo en el patio, mañana llegan los ladrillos, lo mas lindo es que hay que hacerlo a lo muggle, no podemos hacer magia delante de los vecinos.
Si, tienes razón, por suerte el patio es grande. Asintió Trelawney. ¿Dónde están ahora?
Viendo televisión o eso creo. Dijo Snape dudando. Nunca he visto a dos personas que les guste saber tanto, hay que tener cuidado con ellos hasta cuando duermen.
No digas eso Severus, si son dos angelitos. Los defendió Trelawney.
Angelitos
Dos torbellinos, eso es lo que son los dos. Resopló Snape.
¿Hay agua fría para los torbellinos? Preguntó Lara J. entrando en la cocina seguida de Harry que aguantaba la risa.
¿Ustedes no estaban en la sala? Preguntó Snape. ¿O estaban escuchando escondidos?
En la sala. Dijeron los chicos al unísono.
No se por qué no les creo. Dijo Snape alzando una ceja.
Vamos Severus. Lo reprendió Trelawney. Vengan, aquí hay agua.
Los chicos se acercaron y tomaron dos vasos de agua. Comenzaron a beberlos uno al frente del otro, cada uno con una cara más cómica que el otro. Lara J. hizo una mueca que hizo que Harry se atragantara con el agua y comenzara a reírse sin quitar el vaso de su boca.
¿Estas bien Harry? Preguntó Trelawney.
Si, estoy bien, solo que me atraganté con el agua. Respondió Harry haciendo un esfuerzo enorme para no reírse.
Nos vamos a acostar TEMPRANO. Puntualizó Lara J. dejando el vaso en la meseta.
Si, nos vamos a la cama a las 9. Dijo Harry también poniendo su vaso sobre la meseta.
¿Tan temprano? Dijo Snape extrañado. ¿No estarán enfermos o si?
Los chicos no respondieron, miraron a Snape y después a Trelawney y se miraron con el rabillo del ojo moviendo las cejas arriba y abajo un par de veces.
¿Qué se traen ustedes? Preguntó Snape intrigado.
Nada, que la cocina es muy acogedora. Dijo Lara J. balanceándose, Harry bajó la cabeza a punto de reírse.
Demasiado. Dijo Harry incorporándose y mirando a Lara J.
¿Pudieran ser mas específicos? Intervino Trelawney casi adivinando lo sucedido.
¡Ah! ¡Le amour! Dijo Lara J. en un largo y ensoñador suspiro.
Los dos chicos salieron de la cocina riéndose con risa tonta, mientras los adultos procesaban la información de que los habían visto besándose. Se sentaron en el sofá y nada más de mirarse, comenzaron a reírse, cambiando de canal para llegar a una película de acción. Sintieron pasos y saltaron del sofá, para refugiarse en el segundo piso, esta vez en la habitación de Lara J. Conversaron mucho, hasta que miraron el reloj y eran cerca de las 9 y decidieron ir a dormir como habían prometido. Harry después de desearle buenas noches a Lara J. se pasó para su habitación, se quitó los lentes, se acomodó en la cama y cerró los ojos, dispuesto a dormir, no había pasado ni 5 minutos cuando la puerta de su habitación se abrió, alguien se asomó y la volvieron a cerrar. Harry cayó en un tranquilo sueño, ya no tenia que preocuparse por nada, su cicatriz era casi invisible aunque todavía se notaba algo, y la de Lara J. igual.
Al día siguiente comenzaron con la construcción de la caseta de Buckbeack. Snape les mostró un plano, indicándoles lo que debían hacer sin magia alguna, y por supuesto con la advertencia de que no formaran mucho embarre con el cemento. Los chicos obedecieron al momento y comenzaron a trabajar. Ya para la hora de almuerzo, habían terminado con todo el perímetro y ya iban por la mitad de las paredes, al los bloques ser livianos trabajaban mas rápido.
Se detuvieron a almorzar, todos llenos de cemento y sucios, pero sonriendo. En la tarde continuaron las labores arduamente, y Snape para que no lo tildaran de vago, los ayudó mucho. Hicieron dos ventanas y un lugar para una doble puerta de madera que Snape fijaría en la noche junto con las ventanas. Le pusieron un bonito techo de tejas rojas y ya para eso de las 6 de la tarde, la casa de Buckbeack estaba terminada. Los chicos subieron cansados a darse un buen baño para quitarse las costras de cemento y la suciedad. Bajaron limpios y algo cansados a cenar, pero estaban contentos. Después de lavarse los dientes, salieron a fijar las puertas y las ventanas junto con Snape.
Bien, sosténganlas asi mientras yo las fijo. Indicó Snape a los chicos mientras estos sostenían la doble puerta.
Snape dio un giro a su varita y la puerta quedó firmemente puesta en su lugar. Hicieron lo mismo con las ventanas y se alejaron a contemplar su obra maestra.
Quedó bonita. Intervino Trelawney sonriente, Snape la abrazó con dulzura.
Voy a acelerar el proceso de secado. Dijo Lara J. adelantándose.
¿Que vas a hacer Lara? Preguntó Snape.
La chica no respondió, hizo aparecer en sus manos unas nebulosas blancas, una brisa comenzó a correr por el patio, agitando las hojas del árbol. Lara J. le apuntó a la casa con los puños cerrados y los abrió, lanzando una corriente de aire contra la caseta, secando el cemento, poniéndolo duro como la piedra. Cuando terminó, la caseta era resistente y más fuerte que ninguna otra. Desapareció las nebulosas y ladeó las caderas mirando la caseta con el ceño fruncido.
Le falta algo. Dijo pensativa.
Yo se que es. Dijo Harry sonriendo y sacando su varita. ¡Beige!
Harry había tocado la pared de la caseta con la varita, automáticamente, esta se pintó de un suave color crema, ya sea interior como exterior. Se alejó sonriendo y chocó manos con Lara J. que ahora sonreía complacida.
Muy buena idea Harry. Dijo Trelawney sonriendo. Un color muy bonito.
¿Cuándo traen a Buckbeack? Preguntó Lara J.
Mañana si quieren. Respondió Snape sonriendo.
¡SI! Exclamaron los chicos entusiasmados.
Vamos adentro, es una noche fresca. Dijo Trelawney.
Los 4 entraron de nuevo en la casa y se acomodaron en el sofá de la sala a ver televisión. Los adultos los miraban sonriendo, los chicos se veían contentos. Harry y Lara J. tenían mucho sueño, estaban agotados, pero seguían despiertos mirando el televisor con los ojos caídos y rojos por el sueño. Snape los miró y descubrió que los dos se habían quedado dormidos recostados al sofá.
Hay que llevarlos arriba. Dijo Trelawney en un susurro. Están agotados, no los despiertes.
Snape se levantó con cuidado y levitó a Harry. Trelawney levitó a Lara J. y subió las escaleras con la chica dormida, detrás de ella iba Snape con Harry flotando frente a él. Harry se sintió en el aire y que después lo ponían sobre su cama, le quitaban los lentes y lo cubrían con una sábana.
Buenas noches, hijo. Susurró la voz de Snape.
Harry solo suspiró y se quedó dormido, teniendo una horrible pesadilla.
Estaba en un lugar oscuro, algo asi como un bosque, caminaba sin rumbo, cuando se tropezó con un brillante unicornio. El animal lo miró tristemente, dio dos pasos y se desplomó en el suelo, con una herida en un costado. Harry corrió hacia él. El animal estaba vivo pero agonizaba, su largo cuerno estaba cortado por la mitad y sus crines estaban como desgarradas, como si alguien lo hubiese atacado con fiereza. El animal estiró sus finas patas, pestañeando por ultima vez y cerró los ojos, muriéndose. Harry se quedó horrorizado, no sabia que hacer, de pronto escuchó una voz, una voz fría que lo llamaba en un susurro.
Harry Potter.... Harry Potter.... ven a mi....
Harry se tapaba los oídos, pero la voz seguía resonando en su cabeza, la vieja cicatriz comenzó a punzarle, la voz se hacia cada vez mas cerca, quería gritar pero su voz no salía, era como mudo, quiso correr, pero los pies no le respondían, la cicatriz le dolía intensamente....
Harry se levantó en medio de la noche, respirando con dificultad y empapado de un sudor frío, se puso los lentes, le quedaba algo de dolor en su cicatriz, no podía ser, Voldemort estaba muerto, el mismo y Lara J. habían acabado con él. Pero de su cuerpo había salido algo, un alma oscura. Harry sacudió la cabeza, no podía ser, aunque Voldemort había sobrevivido una vez, hacia 17 años atrás, cuando lo quiso matar a él y la maldición rebotó contra el mismo, dejándolo medio muerto. La puerta de su habitación se abrió y se asomó un rostro asustado, con un pijama blanco, fresco y un pelo lacio y brillante, muy largo, cayéndole sobre los hombros.
¿Harry? Preguntó Lara J. asustada, Harry se irguió en la cama.
Pasa Lara.
La chica se acercó asustada y se sentó al lado de Harry, este prendió las luces con un movimiento de varita.
Harry, tuve una pesadilla horrible. Dijo Lara J. frotándose el lugar donde tenía su cicatriz.
Lara J. le contó a Harry la misma pesadilla que el tuvo, con una diferencia, que la voz la llamaba a ella. Harry le dijo que el también había tenido esa misma pesadilla, exactamente igual, pero la voz lo llamaba. Se quedaron unos segundos en silencio, mirando al suelo.
Harry, ¿Tu crees que el? Preguntó Lara J.
Puede ser, ya pasó algo parecido cuando me quiso matar a mí, cuando... mató a mis padres. Dijo Harry cerrando los ojos.
Tengo miedo Harry.
Yo también, Lara.
¿Debemos decir esto? Preguntó Lara J. tímidamente. No quiero volver a contarlo.
Yo tampoco, no se lo diremos a nadie, ni a Sirius.
OK, pero no se si me pueda dormir de nuevo.
Vamos abajo, vamos a ver televisión, a ver si nos relajamos.
Los dos chicos bajaron las escaleras y se sentaron juntos en el sofá, enfurruñados uno pegado al otro. Harry encendió la televisión y se quedaron mirando un interesante documental de animales. Harry estaba asustado y Lara J. parecía estar igual que el, mirando a todas partes. Pasó el documental y después transmitieron una película refrescante. Los chicos tenían miedo a dormirse y tener de nuevo esa pesadilla, aguantaron hasta que los dos se acomodaron en el sofá. Lara J. se acomodó sobre los muslos de Harry y este se acostó sobre el costado de Lara J. quedándose los dos dormidos con la televisión encendida.
Snape se levantó temprano, junto con Trelawney, se levantaron y se lavaron la cara. Snape fue sin hacer ruido a la habitación de Harry, que era la que quedaba mas cerca. Fue a abrir la puerta, pero la encontró entreabierta, la empujó y miró adentro. Harry no estaba y la cama estaba toda desordenada. Con la sábana colgando y enrollada en una esquina. Snape frunció el ceño y fue a la habitación de Lara J. ella tampoco estaba y la cama estaba en las mismas condiciones que la de Harry. Se apoyó suspirando en el marco de la puerta.
¿Dónde están los niños querido? Preguntó dulcemente Trelawney detrás de él.
No se, no están en sus habitaciones.
Deben haberse levantado temprano, espero que no intenten cocinar.
Vamos Sybill, deben estar en el patio o en la cocina.
Los dos adultos bajaron las escaleras. Les llamó la atención la televisión encendida.
Deben ser más cuidadosos, debieron apagar la televisión por la noche. Dijo Trelawney caminando al sofá para buscar el mando, pero encontró otra cosa. Severus, ven aquí.
Snape frunció el ceño y se acercó mirando al sofá. Los chicos dormían profundamente acurrucados en el sofá. Harry tenia los lentes corridos y Lara J. se movía levemente.
Pero... ¿Que hacen los dos aquí? Dijo Snape mirándolos confuso.
Tranquilo. Lo calmó Trelawney.
Los chicos se comenzaron a mover y Harry arrugó la cara, despertándose. Se incorporó lentamente ajustándose los lentes con cara de sueño. Enfocó a duras penas a los adultos que los miraban exigiendo explicaciones.
Lara, despierta. Dijo Harry moviéndole el hombro a Lara J.
Esta abrió los ojos y se incorporó estirándose.
¿Que hora es? Preguntó Lara J. con los ojos casi cerrados, pero los abrió de golpe viendo la cara de Snape.
Y bien, ¿Que hacen ustedes dos aquí abajo? Preguntó Snape serio, los chicos bajaron la cabeza, mirando a un lado. Exijo explicaciones.
Clama Severus. Dijo Trelawney pasándole una mano por la espalda a Snape.
Está bien, está bien. Dijo Snape suspirando y agregó con voz mas suave. Nos pueden explicar ¿Que hacían dormidos aquí abajo?
Teníamos insomnio, ninguno de los dos podíamos dormir, yo bajé primero y... Comenzó a inventar Lara J.
Y me encontró en la cocina tomando agua. Agregó Harry para salvar la situación. Yo no tenia sueño y nos sentamos aquí a ver televisión para ver si nos entraba sueño y... bueno, creo que nos quedamos dormidos.
OK, suban y lávense un poco la cara. Les dijo Trelawney dulcemente, los chicos no se movieron mirando a todos lados. Vamos, no pasa nada ¿Verdad Severus?
Si, suban y se dan un buen baño, después bajen a desayunar. Dijo Snape cuando Trelawney le puso las manos en los hombros y los presionó.
Los chicos se levantaron del sofá y subieron las escaleras lentamente, escuchando dos o tres palabras de los adultos.
No te puedes poner así Severus, son niños ¿Viste sus caras? Dijo la voz de Trelawney mientras los chicos se rezagaban para escuchar.
No quede muy convencido, tuvo que pasar algo por la noche.
Si no quieren decirlo, no los fuerces.
Si fuese por mi les echaría Veritaserum en el desayuno. Gruñó Snape y los chicos se quedaron helados.
Ese carácter tuyo es lo que los tiene así, asustados y no vas a echarles nada, tienes que esforzarte, que confíen en ti, así te contaran todo lo que les sucede.
Lo se, no quiero herirlos, pero algo les pasó, a los dos, un sueño o algo.
Los chicos se apresuraron a subir completamente hacia el segundo piso, entraron cada uno en sus baños respectivos para bañarse.
Harry salió bañado del baño del pasillo justo cuando Lara J. salía de su habitación.
¿No vamos a decirles verdad? Susurró Lara J.
No, aunque Severus sospecha algo. Dijo Harry. Será mejor que tratemos de olvidar esa pesadilla, hoy traen a Buckbeack.
Se me había olvidado con todo este lío. Dijo Lara J. cabeceando. Mejor bajamos a desayunar, hay que actuar como si nada.
Los chicos bajaron de nuevo las escaleras rumbo a la cocina. Snape estaba sentado en su silla, leyendo el Profeta, como todas las mañanas y Trelawney ponía el desayuno en la mesa. Los chicos se sentaron a desayunar en absoluto silencio. Mientras los adultos los observaban de reojo. Cuando terminaron, se lavaron la boca y se sentaron en la sala, sin la más mínima idea de que iban a hacer. Aun estaban asustados, Lara J. suspiró cuando los adultos salieron de la cocina mirándolos con curiosidad.
¿Podemos salir a dar una vuelta? Preguntó Lara J. tímidamente.
Nada se los impide. Respondió Snape sonriendo. Pero estén aquí antes del almuerzo.
Los chicos sonrieron y salieron del número 5, conversando animadamente. Olvidándose de la pesadilla. Cruzaron por la calle Magnolia, pasaron por el desvencijado parque. Caminaron un par de pasos más y se encontraron con Dudley, pero este estaba solo.
Hola. Dijo Dudley tímidamente.
Hola Dudley. Dijo Harry de mala gana.
Hola. Agregó Lara J.
¿Para que es la casa que construyeron en el patio? Preguntó Dudley.
Me parece que no es de tu incumbencia. Respondió Harry. Aunque, bueno, es para mi mascota.
¡Ah! Si, claro tu mascota. Dijo Dudley burlón, Lara J. le lanzó una mirada asesina. ¿Un perro gigante? ¿Una serpiente? O quizás es para ese hombre lobo.
¡No te metas con Lupin! Dijeron los chicos al unísono furiosos.
Entonces el es tu mascota ¿No Harry?
Harry no fue consiente de lo que sucedió a continuación. Cerró el puño y lo hundió en el estómago de Dudley con toda la fuerza que tenia, dejándolo sin aire. Lara J. también se le abalanzó encima, partiéndole la nariz de un puñetazo.
¡La van a pagar! Lloriqueó Dudley aguantándose la nariz y corriendo. ¡Los dos la van a pagar!
Es lo menos que se merecía. Dijo Lara J. con fiereza, con la neblina arremolinándose en sus ojos verdes oscuro. Y no me interesa lo que haga, se vuelve a meter con Lupin y...
Lara J. hizo un gesto violento.
Debí haberlo golpeado más. Dijo Harry con los dientes apretados. Me lo debe desde hace mucho tiempo.
Los chicos se alejaron, hacia el Polkisses a tomar té y bajarse los humos. La furia les duró todo el trayecto de regreso a Privet Drive, antes de la hora de almuerzo. Harry abrió furioso la puerta del numero 5, seguido por Lara J. En la sala, estaba tío Vernon y Dudley, sentados en el sofá. De pie, estaba Snape que miró a los chicos entrar.
¿Que fue lo que le hicieron al hijo del señor Dursley? Preguntó Snape cruzándose de brazos.
Lo que se merecía. Respondió Harry mirando con odio a Dudley, que se hacia la victima, gimiendo al lado de su gordo padre.
Esa no es respuesta. Dijo Snape muy serio.
Se metió con Lupin, lo ofendió. Dijo Lara J. sus ojos relampaguearon furiosamente. Después de que lo salvamos nos sale con esto...
¿Que ofendió a Remus? Preguntó Snape lanzándole a Dudley una mirada fría.
Ustedes no salvaron a mi hijo. Intervino tío Vernon. Ustedes le echaron a ese... ese... subdesarrollado mutante.
¡NO VUELVA A DECIR ESO! Exclamaron los chicos apuntándole a tío Vernon con las varitas, mirándolo como si lo quisiesen muerto.
¿Usted permite esto? Preguntó tío Vernon a Snape algo encogido.
Tienen sus razones y su hijo le mintió, señor Dursley. Respondió Snape taladrando a tío Vernon con sus fríos ojos negros. Váyase de mi casa.
¿Y como usted sabe que ellos no estan mintiendo? Dijo tío Vernon armándose de valor y levantándose.
Por que yo confío en ellos y son mis hijos y los conozco bien, aparte, ellos saben que no me pueden mentir porque lo sabré enseguida. Gruñó Snape. Váyasedemicasa.
Lo siento, señor Snape, pero Harry no es su hijo. Lo desafió tío Vernon, algo que fue un gran error.
Pero es como si lo fuera y lo defenderé con uña y carne bajo cualquier circunstancia. Dijo Snape completamente fuera de control, mostrando los dientes como una serpiente venenosa. Harry es mi hijo y basta, lárguese de mi casa antes de que tome medidas más drásticas.
Tío Vernon reaccionó al momento, agarró a Dudley y salieron pitando de allí. Harry se había quedado paralizado, dejando su furia a un lado y Lara J. también. Snape cerró los ojos, masajeándose la sien y soltando aire. Después los abrió y miró a los chicos, que estaban de pie con las varitas abajo mirándolo como pegados en el suelo.
Vengan aquí. Les dijo Snape suavemente con los brazos abiertos. Vengan.
Los chicos se acercaron lentamente a él. Snape los rodeó a los dos con los brazos, estrechándolos con un fuerte abrazo y apoyando su mentón en las cabezas unidas de los chicos.
Ese Vernon Dursley es un idiota. Dijo Snape sin quitar el abrazo. Si vuelve a decir algo asi...
No te preocupes, no va a suceder, no nos vamos a dejar provocar de nuevo. Dijo Lara J.
Si, no sucede nada, solo nos dejamos llevar. Agregó Harry.
No se trata de eso, bueno.... déjenlo, yo me entiendo. Dijo Snape soltándolos y mirándolos sonriente. Vamos a la cocina, Sybill esta preocupada por ustedes, por cierto Harry, hoy por la noche debe llegar Buckbeack.
Harry y Lara J. sonrieron ampliamente y siguieron a Snape a la cocina. Trelawney nada mas al verlos se les lanzó encima, abrazándolos a los dos.
¿Estan bien? Preguntó Trelawney preocupada, soltando a los chicos, estos asintieron. Estaba tan preocupada, el señor Dursley vino gritando a los 4 vientos algo sobre ustedes y...
Ya Sybill, ya todo se arregló. Dijo Snape apoyando sus manos en los hombros de Trelawney. No sucede nada.
Pero te escuché hablar alterado y pensé... Dijo Trelawney dándose la vuelta y mirando a Snape fijamente.
Solo fue que Dursley me sacó de mis casillas, eso fue todo. La tranquilizó Snape. Vamos a almorzar.
Los 4 almorzaron en silencio, roto por el tintineo de los cubiertos. Cuando terminaron, Harry y Lara J. se sentaron a ver televisión tranquilamente en la sala, como si nada hubiese pasado. A las 7, cenaron y salieron los 4 al patio. Snape armó cuatro sillas y se sentaron a observar el cielo. Sin sospechar que una cabeza que estaba asomada por el muro del lado izquierdo que delimitaba el patio y separaba la casa número 5 de la 4 los observaba ávidamente.
Harry y Lara J. trataban de escudriñar a través de las nubes negras que pasaban cruzando el cielo. Una brisa fría sopló, como si una tormenta se avecinara, una tormenta que a Lara J. no le gustó en lo absoluto, se estremeció visiblemente. Harry tenía los ojos entrecerrados, su campo de visión era limitado.
¿Ves algo Lara? Preguntó el chico mirando fijamente el cielo, que empezaba a oscurecerse.
Espera. Dijo Lara J. parpadeando, volviendo sus ojos verdes fosforescentes, como los de los felinos cuando miran en la oscuridad, se levantó mirando fijamente el cielo. ¡Ahí viene!
Harry miró arriba, podía escuchar un fuerte batir de alas, se escuchó un canto agudo, como un águila enorme. El hipogrifo Buckbeack aterrizó frente a los chicos con mucho alboroto. Plegó sus enormes alas grises y se acercó a Harry, mirándolo con sus ojos color naranja. Harry se inclinó haciéndole una reverencia y el animal dobló las escamosas rodillas. Después giró hacia Lara J. y le hizo una profunda reverencia. Los chicos se acercaron a darle unas palmaditas en el pico, Buckbeack cerró los ojos complacido y los adultos se acercaron sonrientes.
Bien Harry ¿Quieres dar una vuelta? Le preguntó Snape sonriendo, Harry giró con la boca abierta.
Pueden volar si lo desean. Les dijo Trelawney. Pero no se alejen mucho y regresen rápido solo 20 minutos ¿De acuerdo?
Harry y Lara J. sonrieron, el chico sacó su varita y le apuntó a Buckbeack.
¡Incarcerous!
En el cuello y la cabeza de Buckbeack aparecieron unas cuerdas a modo de riendas. Harry se subió de un salto al lomo del hipogrifo, que sacudía su afilada cabeza.
¿Tu no vas querida? Le preguntó Trelawney a Lara J.
Si, pero yo tengo mi propia mascota voladora. Dijo Lara J. sonriendo, los adultos fruncieron el ceño.
La chica juntó dos dedos en su boca y emitió un largo silbido, Harry sonrió ampliamente mientras los adultos la miraban sin comprender. Una suave brisa los envolvió y del cielo, bajó volando hacia ella un hermoso Pegaso negro azabache. De cola y crines muy largas y brillantes. Llevaba unas riendas negras.
El animal aterrizó suavemente en el suelo, caminando majestuosamente hacia Lara J. que lo recibió con unas palmaditas en la frente. Sacó su varita y lo tocó con ella, haciendo aparecer una montura de hombre sobre el lomo del animal. La chica se deslizó fácilmente en la montura y tomó las riendas.
¡Vamos Harry! Dijo Lara J. haciendo que el animal se encabritara, con sus crines ondeando al viento.
Harry espoleó a Buckbeack y los dos animales y jinetes se elevaron en el oscuro cielo. Harry volaba con Buckbeack de primero, sintiendo el aire frío de la tormenta golpeándole la cara.
¡Alcánzalo Black! Dijo Lara J. detrás de él.
Harry miró atrás y vio a Lara J. que se acercaba a toda velocidad sobre su magnífico caballo con alas. Harry sacudió las riendas de Buckbeack, haciéndolo girar por debajo de Lara J. no debían alejarse del perímetro del número 5.
¡No me puedes alcanzar! La retó Harry riendo.
¡Eso lo veremos! Dijo Lara J. también riendo. ¡EA!
Lara J. si lo alcanzó y hasta lo pasó, riendo a carcajadas, Harry trataba de alcanzarla pero ella era muy rápida para él. Después de volar un buen rato por entre las nubes. Descendieron a toda velocidad al reconocer unas chispas verdes de varita. Buckbeack apuntaba con su afilada cabeza al patio del número 5. Harry pudo ver a Dudley que los miraba con la boca abierta desde el patio del número 4.
Un rayo negro pasó por su lado y pudo ver a Lara J. sobre Black. El Pegaso negro tenía las alas semi-plegadas, bajando en una peligrosa picada. Lara J. estaba cuello con cuello con su animal. Llegando al suelo, Black desplegó las alas y aterrizó suavemente en el suelo.
Buckbeack aterrizó detrás de él. Dando un leve trote antes de detenerse. Trelawney los esperaba sonriente en el patio mientras Snape abría las puertas de la caseta y la agrandaba mágicamente (Aunque por fuera no se notara). Harry se bajó de un salto del lomo de Buckbeack, mientras Lara J. también se bajaba de su montura con mucha facilidad.
Tráiganlos. Les dijo Snape señalando la caseta. Hay espacio para los dos.
Harry y Lara J. tomaron por las riendas a sus animales y los llevaron adentro de la caseta, que había sido acomodada con comida y bebederos. Lara J. desapareció la montura y las riendas de Black y salió de la caseta junto con Harry, que también le había quitado las riendas a Buckbeack. Snape cerró la puerta con la varita, una brisa fría se extendió por todo el patio, Lara J. alzó la vista al cielo frunciendo el ceño.
Ustedes dos se me bañan ahora. Les dijo Snape. Vamos adentro.
Los 4 entraron en la casa, cerrando con magia la puerta de la cocina.
Harry y Lara J. se bañaron, poniéndose el pijama, como tenían mucho sueño y se había hecho un poco tarde (Según Snape), se desearon buenas noches y cada uno se fue a su habitación. Harry se acostó en su cama, quitándose los lentes y dejándolos sobre la mesita de noche. Se cubrió con la sabana y se acomodó para dormir. Después de unos minutos, la puerta se abrió y Harry levantó la cabeza.
¿Lara? Preguntó Harry, sin sus lentes veía borroso.
No, soy yo, Severus. Dijo Snape acercándose. Acuéstate, solo vine a ver si estabas dormido, Lara también tuvo tu reacción.
Ah, ya. Dijo Harry parpadeando y acostándose de nuevo.
Buenas noches.
Buenas noches.
Snape salió de la habitación y Harry cerró los ojos, quedándose dormido.
Soñó que volaba sobre Buckbeack, por entre unas nubes de tormenta, caían truenos y relámpagos, el deseaba bajar pero el hipogrifo no respondía a sus movimientos, de pronto, el animal dio un giro brusco, dejándolo caer al vacío. Harry gritaba, pero su voz no se escuchaba, sintió de nuevo esa voz fría, hiriente, llamándolo en un susurro.
Harry Potter.... ven a mi.... ven a mi....
Harry volvió a taparse los oídos mientras caía. Pero seguía escuchando esa voz en su cabeza. Sentía que se congelaba, tenia mucho frío. Como si un Dementor le absorbiera la energía. Sintió como su cicatriz le quemaba. Gritó fuertemente de dolor, pero su voz se perdía en el vacío. Se movió en el aire, sintiendo como si fuesen unos cuchillos helados entrando en su piel.
La voz no dejaba de llamarlo, era una tortura. Miró a un lado vio algo asi como un alma oscura que volaba por el aire a gran velocidad hacia él. El alma era lo que lo llamaba, con aquella voz fría que helaba la sangre, ponzoñosa, hiriente. Se acercaba, Harry se trataba de alejar pero no podía moverse, sus movimientos eran torpes y cada vez que intentaba moverse del lugar sentía como un témpano de hielo atravesándolo por el estómago. El alma casi estaba allí...
Harry se levantó de golpe, dando un desgarrante grito al mismo tiempo que un estruendoso relámpago rugía afuera de su habitación y una lluvia fría y pesada caía sobre las casas de Privet Drive. Jadeaba como si la pesadilla fuese verdad. Estaba empapado en un sudor frío y estaba pálido y tembloroso. La cicatriz le dio una horrible y dolorosa punzada.
Se la aguantó mirando todo el lío que tenia en la cama, estaba enrollado en la sabana, tomó sus lentes y se los puso cuando otro horrible relámpago sonaba. Le entró miedo, estaba lleno de pánico. Mirando a todos lados como si esa extraña alma fuera a aparecer llamándolo de un momento a otro.

Snape y Trelawney se habían despertado por un estruendoso relámpago y por la tormenta que se había desatado. Snape se sentó en la cama, bostezando, mientras Trelawney se levantaba y se ponía un chal encima.
¿Vas a algún lado Sybill? Preguntó Snape mirándola.
Voy a ver a los chicos. Respondió Trelawney, caminando despacio hacia la puerta de la habitación.
Ellos estan bien, acuéstate.
Pero Severus, la tormenta es fuerte y...
Vuelve a la cama, seguro estan durmiendo.
Algo me dice que no.
Trelawney se quitó el chal y volvió a acostarse al lado de Snape, que se acomodaba para seguir durmiendo. No había ni cerrado los ojos cuando la puerta de la habitación se abrió y por ella surgió la cabeza de Lara J. con cara de estar sumamente asustada.
¿SSeverus, SSybill? Preguntó Lara J. con voz temblorosa, los adultos levantaron las cabezas para verla mejor. Yo, este... ¿Interrumpo? ¿LLos ddesperté?
No querida, ya estábamos despiertos. Respondió Trelawney suavemente. ¿Quieres algo?
Yo... este...
Un relámpago retumbó afuera. Lara J. dio un pequeño grito ahogado y entró corriendo a la habitación, tenía la sabana y su almohada debajo del brazo. La chica se lanzó sobre la cama, desplegando la sabana y lanzando la almohada entre los dos adultos. Se deslizó entre ellos en un dos por tres y se tapó hasta la nariz, mirando asustada a todos lados (La cama era bastante grande).
¿Que te sucede? Preguntó Trelawney acostándose de lado para verle la cara a la chica.
Sonó otro relámpago y Lara J. cerró los ojos con fuerza, cerrando las manos sobre el borde de la sábana y dando un pequeño gemido.
¿MMolesto? Preguntó la voz de Harry por el borde de la puerta.
Los adultos lo miraron fijamente.
No Harry, ya estábamos....
Snape no llegó a decir nada más, otro relámpago retumbó y Harry jadeó muy alto, entrando corriendo en la habitación. También con su almohada y su sabana. Se deslizó entre Lara J. y Snape. Tapándose igual que la chica y jadeando, como si hubiese corrido mucho.
¿TTu tatambién? Preguntó Lara J. con voz temblorosa, Harry asintió levemente y otro relámpago cayó afuera. Ay no.
¿Que les sucede? Preguntó Snape con el ceño fruncido.
Ahora no Severus, míralos. Dijo Trelawney acariciando la cabeza de Lara J.
Snape se fijó bien en los chicos, los dos estaban cubiertos de un sudor frío, muy pálidos y tenían la respiración entrecortada. Cada vez que sonaba un relámpago, los chicos cerraban los ojos y se encogían asustados.
Tranquilos, no pasa nada. Dijo Trelawney acariciando a los chicos, que se habían encogido ante otro relámpago. No se pongan asi, estamos aquí, no les va a suceder nada.
Harry se apegó instintivamente a Snape, respirando rápidamente y mirando a todos lados como un loco.
Vamos, tranquilícense los dos. Les dijo Snape a los chicos, Trelawney le lanzó una mirada dura mientras trataba de tranquilizar a Lara J. Esta bien, hoy se quedan aquí, pero mañana, cada uno para su habitación.
Puedes hablar después de eso Severus. Le dijo Trelawney seria. Ahora hay que tranquilizarlos y lograr que se duerman (Lara J. gimió)... Shhh, tranquila, tranquila.
Sonó otro relámpago y Harry se tapó los oídos cerrando los ojos con fuerza. Snape le pasó una mano por la cabeza.
Tranquilo, no sucede nada, estamos aquí. Le dijo Snape suavemente mientras Harry abría los ojos empañados y lo miraba. Duérmanse, no les va a suceder nada.
Los dos chicos gimieron al escuchar la palabra Duérmanse mientras otro relámpago caía y la tormenta arreciaba. No querían volver a soñar con esa horrible pesadilla.
¿Le temen a la tormenta? Preguntó Trelawney y los chicos asintieron. Ya va a terminar, no se preocupen, si es solo eso...
No. Dijo Harry con la voz entrecortada, sintiendo un nudo en la garganta.
Pesadilla.... cicatriz. Gimió Lara J. tapándose completamente con la sabana.
Horrible. Gimió Harry por su parte, cerrando los ojos con fuerza.
¿Que? Preguntó Snape frunciendo el ceño, Trelawney negó con la cabeza mirando a los chicos, Snape asintió y le quitó la sabana de la cara a Lara J. que tenia los ojos cerrados. Puedes abrir los ojos, Lara.
Lara J. abrió lentamente los ojos, estos estaban claros, con la neblina en su interior y aguados, se veía como si estuviese a punto de llorar. Trelawney le acarició la cabeza maternalmente. Harry se encogió contra Lara J. y la chica hizo lo mismo contra él.
Voy a poner un hechizo imperturbable. Dijo Snape alcanzando su varita. Insonorus.
Una onda de aire se expandió por la habitación y los relámpagos ya no se escuchaban, ni la lluvia, la habitación estaba en silencio. Ahora los adultos podían apreciar lo agitada que era la respiración de los chicos. Estos se calmaron un poco, pero seguían mirando alrededor, como si tuviesen miedo de que algo les saltara encima. Lara J. se estremeció visiblemente.
¿Quieren tomar algo? Preguntó Trelawney levantándose. ¿Un vaso de leche, agua o un té?
¡No se vaya! Pidió Lara J. con la voz entrecortada.
No me voy, solo voy a traerles una taza de té, les vendrá bien. Le dijo Trelawney dulcemente mirando las caras asustadas de los chicos. Además, Severus se queda aquí, vuelvo enseguida.
Snape les sonrió tranquilizadoramente mientras Trelawney salía de la habitación.
Ahora no se preocupen por nada, mañana, pueden contarme exactamente todo. Les dijo Snape y los chicos se miraron asustados. Se van a sentir mejor cuando lo hagan.
Tengo miedo papá. Dijo Lara J. sollozando.
YYo también tengo miedo. Dijo Harry parpadeando, tratando que las lágrimas no salieran.
No soy muy bueno en esto. Dijo Snape suspirando. Pero lo intentaré.
Snape se levantó y se puso en el medio de los dos chicos.
Vengan aquí. Dijo Snape abriendo los brazos.
Los chicos se acomodaron, juntándose a él, apoyando las cabezas en los brazos de Snape. Este los estrechó contra si, curvó un poco los codos y comenzó a pasarles la mano por el brazo. Harry y Lara J. se sentían seguros y subieron las cabezas cerca del pecho de Snape, acostándose de lado y enfurruñándose los dos contra él.
Ahora duérmanse, no les va a suceder nada, estoy aquí. Los tranquilizó Snape con suavidad, los chicos cerraron los ojos confiados. Eso es, ahora, duerman.
Te quiero papá. Dijo Lara J. en un susurro.
Yo también te quiero, padre. Dijo Harry moviendo la cabeza suavemente.
Y yo los quiero a los dos, hijos míos. Dijo Snape suavemente, incorporándose un poco y besando la cabeza de cada chico. Duerman.
Harry y Lara J. se quedaron dormidos en los brazos de Snape, respirando suavemente. Poco a poco recuperaron el color perdido y ya no temblaban. Trelawney entró despacio en la habitación, llevando una bandeja con dos tazas de té.
La tormenta esta cada vez peor. Comentó terminando de entrar. Por suerte pusiste el hechizo querido...
Shhh, baja la voz Sybill. Le dijo Snape en un susurro, señalando a los chicos profundamente dormidos en sus brazos.
¿Lograste que se durmieran? Preguntó Trelawney asombrada, en voz muy baja y acercándose despacio a la cama. ¿Como?
Ahora no. Respondió Snape bajando más la voz cuando Harry se movió un poco. Me llamó padre Sybill.
Eso está muy bien. Dijo Trelawney sentándose con cuidado en el borde de la cama. Aunque el no debe olvidar a su verdadero padre Severus.
No lo hará, yo me encargaré de que nunca olvide que es hijo de James Potter. Dijo Snape acariciando suavemente el pelo de Harry, este suspiró despacio. Ahora no se como voy a salir de aquí.
No lo hagas. Le dijo Trelawney levantándose. Si se despiertan y no te ven puede ser peor, voy a dormir al cuarto de huéspedes.
Pero Sybill...
Nada, ellos merecen estar con su padre y tienen derecho a sentirse seguros, trata de dormir tu también Severus, buenas noches.
Snape solo suspiró despacio mientras Trelawney salía si hacer ruido de la habitación, Lara J. se movió un poco y entreabrió los ojos.
No, duerme, cierra los ojos y duerme. Le dijo Snape suavemente. No me voy, tranquila.
Snape se inclinó y le besó la frente a su hija, esta se acurrucó contra él, agarrando su túnica, como asegurándose de que no se iba a ir y volvió a dormirse. Harry por su parte también se movió un poco, agarrando la túnica de Snape con fuerza. Este le acarició la cabeza y Harry se relajó durmiéndose.
Amaneció y Snape se había quedado dormido con los chicos en brazos. Abrió los ojos y se trató de incorporar, pero un suave gemido lo detuvo. Lara J. se movía despacio, acurrucándose más a él. Se volvió a acostar. Pero su movimiento despertó a Harry, que tenia los lentes ladeados y el pelo muy alborotado. Harry entreabrió los ojos, aspirando suavemente, mientras se aferraba a la túnica de Snape. Lara J. por su parte arrugó el rostro, estirándose un poco, enterrando la cara en el costado del pecho de Snape. Harry levantó un poco la cabeza, para mirar a Snape con el ceño fruncido y los ojos rojos. Lara J. también levantó la cabeza mirando a su padre, cerró los ojos y puso su cabeza en el pecho de éste.
Buenos días. Dijo Snape sonriendo.
No tan buenos. Dijo Harry mirando por la ventana que tenia al frente y acomodándose de nuevo, acurrucado contra Snape sin soltar su túnica. Está nublado y está lloviznando.
Si, todavía queda rastro de esa horrible tormenta. Dijo Lara J. con voz soñolienta. Me sigue recordando esa
pesadilla.
Los chicos se estremecieron visiblemente.
Pero me tienen que decir acerca de esa pesadilla, así los puedo ayudar. Los persuadió Snape acariciándoles las cabezas a los chicos. Vamos, despiértense un poco y me cuentan, se van a sentir mejor.
Los chicos se miraron, y Harry comenzó a contarle todo lo que había soñado a Snape, sin omitir detalle alguno, mientras Lara J. asentía ligeramente, dando a entender que ella había soñado prácticamente lo mismo.
¿No se sienten mejor? Preguntó Snape tratando de darle seguridad a su voz, los chicos asintieron con la cabeza gacha. Vamos a desayunar, Sybill debe de haberse levantado ya.
Snape hizo el intento de levantarse pero los chicos lo agarraron por la túnica, mirándolo con cara asustada.
No te vayas. Pidió Lara J. No nos dejes aquí solos.
Esta bien, solo déjenme levantarme y buscar el desayuno ¿De acuerdo? Les dijo Snape, los chicos solo parpadearon asustados. Prometo que no me voy a ir, vuelvo enseguida.
Los chicos se miraron y soltaron la túnica de Snape, este salió de la habitación.
Todavía tengo sueño. Dijo Harry bostezando. No quiero dormirme solo, no quiero soñar de nuevo con eso.
Yo también tengo sueño. Dijo Lara J. encogiendo los pies. Esa tormenta no me gustó para nada y la mañana esta igual, ojalá que Severus no se demore, no me gusta este silencio.
Harry se levantó de la cama y se acercó a la ventana con cuidado, separando unos centímetros la cortina.
Todo esta gris, esta muy nublado. Comentó Harry, Lara J. se acercó también, mirando por detrás de Harry. Me da escalofríos.
Vengan
donde quiera que estén
. Vengan a mí

Los chicos se quedaron paralizados. La voz los volvía a llamar, pero ya no era un sueño, era realidad, miraron al cielo. Las nubes negras pasaban lentamente por el cielo. Un relámpago rasgó el cielo y comenzó a llover pesadamente, aunque no podían escuchar nada por el hechizo. Lo vieron. Un alma oscura volaba por entre las nubes, como buscando algo. Harry y Lara J. se apartaron horrorizados de la ventana, cerrando las cortinas de golpe.
Los chicos se miraron asustados y con los ojos como platos, Voldemort no había muerto y ahora los buscaba. La parte buena era que no sabía donde estaban. Un relámpago iluminó la habitación y Harry y Lara J. corrieron hasta lanzarse sobre la cama y emburujarse en las sabanas jadeando. La puerta se abrió y entró Snape con una bandeja con desayuno, los chicos lo miraron por el borde de la sabana.
Esta aquí
nos busca
no esta muerto
Dijo Lara J.
¿De que hablas? Preguntó Snape levitando la bandeja. La casa esta protegida, Dumbledore es el guardián secreto.
Los chicos se calmaron un poco al escuchar aquello, pero no podían evitar sentir miedo, Snape posó la bandeja delante de ellos.
Coman algo, después si quieren, pueden bajar.
¡No! Dijeron los chicos al unísono, Snape frunció el ceño.
Tenemos sueño. Dijo Harry tomando una tostada y untándole mermelada.
Bien, entonces pueden dormir y yo
Comenzó a decir Snape.
¡No te vayas! Le dijo Lara J. desesperada.
No me dejaron terminar. Dijo Snape cambiando de planes. Iba a decir que ustedes pueden dormir mientras yo leo, no me voy a ir, tranquilos.
Los chicos se miraron, era claro que Snape si planeaba irse. Desayunaron lanzando miradas hacia la ventana, como si el alma se fuese a asomar en cualquier momento.
Snape suspiró, el mismo iba a informar a Dumbledore de las extrañas pesadillas de los chicos. Pero viendo que ellos le temían hasta a su propia sombra, decidió quedarse y mejor enviaba a Trelawney con el recado. Si él se iba, los chicos terminarían rasgándole la túnica para frenarlo. Los comprendía perfectamente, cualquiera que tuviese esa pesadilla tan real se pondría así o peor. No importaba la edad que tuviese o cuan maduro, eso era horrible.
Los chicos terminaron de desayunar y Snape después de decirles que no se demoraba, bajó a contarle todo a Trelawney y a escribir en un pergamino explicando todo a Dumbledore. Se lo entregó a Trelawney y subió de nuevo para encontrarse a los chicos enfurruñados. Tomó un libro y se semi-acostó en el medio de los dos. Harry y Lara J. enseguida se le arrimaron y se acurrucaron contra él, para dormir seguros. Snape los miraba cada rato, para despertarlos si volvían a tener esa pesadilla, pasó el tiempo y los chicos dormían como lirones y no había señal de una pesadilla.
Pero después de varios minutos

¡NOOO! Gritaron los chicos despertándose, con los dientes apretados, los oídos tapados y los ojos cerrados.
¿Qué les sucede? Preguntó Snape alarmado, cerrando el libro.
Mató a un unicornio. Dijo Lara J. jadeando. Los mata para sobrevivir.
Nos pidió que nos uniéramos a él, que lo ayudáramos a recuperar su cuerpo, que le buscáramos un cuerpo para residir, como un parásito
si no queremos que
nuestros padres hayan muerto en vano. Dijo Harry respirando ruidosamente.
Solo fue un sueño, tranquilos, no sucede nada. Dijo Snape abrazándolos a los dos.
Pero fue tan real. Dijo Lara J. abrazando a Snape.
Demasiado real. Agregó Harry abrazando él también a Snape.
Me parece que van a tener que aprender Oclumencia. Dijo Snape cabeceando, Harry lo miró fijamente. Es la única manera que tienen para no tener esos sueños
no me mires así Harry, tu no llegaste a aprender bien.
Porque usted nunca me dijo como debía hacerlo. Dijo Harry separándose de él y cruzándose de brazos.
Olvida el pasado Harry, se que hice cosas estúpidas ¿Podrías perdonarme? Solo me dejé llevar por el odio.
Harry suspiró y miró a Snape y le sonrió, este le devolvió la sonrisa. Lara J. pasaba la mirada de uno a otro.
Mañana si no hay problemas, empezamos con la Oclumencia. Dijo Snape alborotándole el pelo a Harry.
Hoy. Dijo Harry de repente, Snape frunció el ceño. ¿Podemos empezar hoy por favor?
Ustedes son los que se atrincheraron en mi habitación. Dijo Snape. Aunque si los dos están de acuerdo...
Entonces empezamos hoy con la Oclumencia. Dijo Lara J. levantándose de un salto de la cama.
Harry se levantó sonriendo, Snape los miró asintiendo. Los tres salieron de la habitación. Harry y Lara J. tomaron sus varitas, comenzaba a salir el sol. Bajaron a la cocina y Snape giró de repente apuntándole a Harry con su varita.
En guardia Harry. Le dijo Snape aguzando la mirada, el chico sacó su varita y le apuntó a Snape con el ceño fruncido. Los voy a convertir en maestros de Oclumencia, a la de tres, ya sabes las reglas, uno... dos... tres... ¡Legilimens!
¡Protego! Gritó Harry a un tiempo.
Snape blandió la varita y desvió el hechizo.
Eso estuvo bien. Dijo Snape, pero se volvió a poner en guardia. ¡Legilimens!
¡Serpensortia! Dijo Harry al momento para esquivar el hechizo.
De su varita solo salió una chispa azul que evitó que el hechizo de Snape lo tocara, este sonreía complacido.
Muy, bien, aunque no es suficiente, Lara te toca. Dijo Snape poniéndose en guardia contra Lara J. esta blandió su varita. Debes reaccionar y tratar de detenerme con cualquier hechizo que se te ocurra, si no lo logras, irrumpiré en tu mente y si lo hago, debes repelerme, sacarme de tu cabeza, trata de no pensar en nada, poner tu mente en blanco... ¡Legilimens!
¡Silencio! Dijo Lara J. con firmeza.
Snape se quedó sin voz a mitad del hechizo, se apuntó a la garganta con la varita y murmuró (Aunque no lo escucharan) el contra hechizo, recuperando la voz.
Si, estuvo muy bien. Dijo Snape sonriendo. ¡Legilimens!
¡Expelliarmus! Dijo Lara J. reaccionando al momento.
La varita de Snape voló a su mano, este solo sonrió. La chica le lanzó la varita de regreso y le apuntó con la suya, preparada.
Bien, ahora dejen las varitas. Ordenó Snape, los chicos las pusieron encima de la mesa. Van a tratar de cerrar sus mentes, repelerme, ¿Preparado Harry? Uno... dos... tres.... ¡Legilimens!
Harry estaba en el cementerio, con Cedric Diggory, Colagusano se acercaba con Voldemort en el lío de mantas, Cedric y él alzaron las varitas...
No quiero recordar eso.
No quiero que vea eso.
¡FUERA!
Harry abrió los ojos con el ceño fruncido, respirando con dificultad. Delante de él estaba Snape, que bajó la varita la ver que había perdido el control sobre Harry.
¡Legilimens! Volvió a exclamar Snape.
Harry estaba en el Ministerio de Magia en la audiencia disciplinaria de su 5 curso, tenia miedo de no volver a Hogwarts nunca mas. La escena cambió de repente y se vio encadenado por las manos, en una celda oscura, la puerta se abría....
No quiero que entre.
¡FUERA DE MI MENTE!
Harry volvió en si y pudo ver de nuevo a Snape delante de él, con la varita alzada y con los ojos extrañamente vacíos. Snape se estremeció y bajó la varita, sonriéndole a Harry.
Muy bien Harry, eso esta muy bien, pero tienes que lograr que yo no pueda entrar, debes vaciar tu mente de todo pensamiento. Le dijo Snape suavemente. Lara, te toca... ¡Legilimens!
Lara J. se sintió extraña. La cabeza le dio vueltas y de repente estaba en el orfanato. Una de las mujeres que trabajaban allí la estaba obligando a gritos que limpiara el suelo. Después la imagen pasó y se encontró durante un horrible receso del orfanato. Todos le gritaban y se reían de ella, diciéndole cosas horribles, lanzándole piedras y tacos de papel mientras ella corría a buscar refugio. Los del orfanato solo miraban la escena, riéndose también, nadie la ayudaba...
¡BASTA! Gritó Lara J. arrodillada en el suelo, tapándose los oídos, como si de verdad hubiese pasado. Basta... por favor...
Snape temblaba con la varita abajo. Harry parpadeó mirando a Lara J. que estaba todavía arrodillada, con las manos en la cabeza y los ojos cerrados.
Levántate Lara. Ordenó Snape con voz firme. Vamos levántate, debes ser fuerte, debes bloquearme, no debes dejarme entrar en tu mente.
Lara J. tomó aire y se volvió a levantar, con los puños cerrados.
¡Legilimens!
Lara J. estaba frente al espejo de Oesed, mirándose aterrorizada, en el espejo se reflejaba con su forma del Angel de la Oscuridad. Tenia miedo de que sus amigos la hicieran a un lado cuando descubrieran como era...
¿Que eres Lara?
¿Eres o no el poderoso Angel de la Oscuridad?
Sácalo de tu mente.
Tienes el poder.
TIENES EL PODER.
Lara J. alzó su mano contra Snape. En esta surgieron las nebulosas blancas y envió una ráfaga de viento contra él. Snape perdió el control, cerrando los ojos y protegiéndose la cara con los brazos, rompiendo el hechizo. El viento cesó y Snape alzó la vista.
YYo lo ssiento, nno quise... Se disculpó Lara J. retrocediendo y desapareciendo las nebulosas.
Eso estuvo muy bien. Dijo Snape sonriendo para tranquilizarla. Fue buena idea utilizar tus poderes Lara, los dos tienen grandes posibilidades de convertirse en maestros de Oclumencia, basta por hoy, mañana volveremos a las clases y no se olviden de vaciar su mente de pensamientos antes de dormir.
Harry le sonrió a Lara J. esta sonrió poco a poco. En la chimenea de la cocina aparecieron unas llamas verdes esmeraldas. Harry y Lara J. tomaron sus varitas y giraron rápidamente, frunciendo el ceño, preparados. De la chimenea surgió Trelawney, llena de hollín, después de ella surgió Lupin.
Hola Remus. Saludó Snape cordialmente, adelantándose a los chicos que habían bajado las varitas. Veo que regresaste temprano Sybill.
Hola Severus. Saludó Lupin por su parte estrechando las manos con Snape. ¿Ustedes están bien?
Ya estamos bien, si. Respondió Harry, Lara J. asintió.
Severus debo hablar contigo. Le dijo Lupin muy serio.
De acuerdo. Dijo Snape.
Los dos adultos salieron de la cocina, mientras Trelawney se quitaba el chal.
Estaba tan preocupada por ustedes. Dijo Trelawney abrazándolos a los dos. Severus me dijo todo, yo...
Trelawney de pronto se puso extraña, sus pupilas se dilataron, soltando a los chicos y habló con una voz aguda que no era la de ella.
El señor Tenebroso esta vagando solo... busca que sus dos enemigos se unan a él... solo ellos tienen el poder para destruirlo completamente... El Ángel de la Oscuridad extiende sus alas sobre el elegido... ellos se aliaran para terminar con el reinado del señor Tenebroso... aunque este solo morirá cuando nadie lo apoye... su debilidad es el poder... quiere cada vez mas y eso acabará destruyéndolo... destruyéndolo...
Trelawney colgó la cabeza de lado, con los ojos cerrados, dio un áspero ronquido y despertó mirando a los chicos y ajustándose los pequeños lentes ovalados. Harry y Lara J. estaban con la boca abierta y los ojos como platos.
¿Que sucede? Les preguntó Trelawney.
Vaya. Dijo Lara J. suavemente. Realmente asombroso.
Si, esto eleva a tres el total de sus profecías. Dijo Harry a su vez.
¿Ya había hecho profecías con anterioridad? Preguntó Lara J. a Harry, Trelawney frunció el ceño, pasando la mirada de uno a otro.
Si, ya había hecho dos, una de ellas delante de mi, pasó justamente lo mismo, no le preguntes porque no se va acordar de nada. Aclaró Harry.
¿De que hablan? Preguntó Trelawney como si nada hubiese pasado.
Ya veo lo que dices. Dijo Lara J. sonriendo. Nada Sybill, solo comentábamos lo genial que eres.
Oh, no, por favor chicos, no es para tanto. Dijo Trelawney sonriendo tímidamente.
Si es para tanto Sybill. Dijo Harry. Eres muy buena con nosotros.
Oh, Harry, siento tanto haberte llevado tan duro en las clases de Adivinación. Dijo Trelawney enjugándose una lágrima. En realidad eres especial, los dos son especiales.
Tú y Severus también son especiales. Lara J. sonrió ampliamente.
Y hablando del rey de Roma... Dijo Harry señalando a la puerta de la cocina, en donde estaban Snape y Lupin.
...Y asomando su corona. Terminó de decir Lara J.
Los veo mas animados. Intervino Snape.
Demasiado animados. Dijo Lupin sonriendo. Y eso es un peligro según deduzco.
No es para tanto. Dijo Harry. Siempre nos portamos bien.
Cierto. Dijo Lara J. sonriendo maliciosamente.
Vamos, suban y quítense esa ropa, a ver si se dan un baño para que se refresquen un poco. Les dijo Snape serio.
¡Si señor, si! Dijeron los chicos al unísono, corriendo afuera de la cocina hacia el segundo piso.
Lupin se quedó en la casa ese día, sufriendo su transformación en Licántropo en la noche, pero como Snape le había dado anteriormente la poción MataLobos más parecía un cachorro de perro que un despiadado hombre-lobo. Y como actuaba totalmente manso y doméstico, la agarró con llenar de babas a Harry y Lara J. como si se creyera que eran sus juguetes preferidos. Terminó durmiendo en la habitación de Harry, donde el chico hizo un pequeño espacio en su cama para la chica, y el Licántropo se enroscó en el suelo, a un lado de la cama.
Al día siguiente, Harry y Lara J. se despertaron al mismo tiempo, cuando se asomaron por el borde de la cama, Lupin no estaba, se miraron frunciendo el ceño.
¿Ya será humano? Preguntó Lara J.
Es lo mas seguro. Respondió Harry, de pronto, su rostro se iluminó con una sonrisa radiante, Lara J. lo miró extrañada. Lara, ¡Hoy no hay luna llena!
¿Que? Dijo Lara J. pegando un salto. ¿Significa que no hay mas babazos?
¡Lupin no se va a transformar hoy, ni mañana! Dijo Harry rebosante de alegría. ¡Se puede quedar aunque sea un par de días!
¡WOW! Exclamó Lara J. saltando sobre la cama y tocando el techo. ¡SI, TIENES RAZON!
¡NO MAS BABAZOS! Exclamó Harry también saltando en la cama y chocando manos con Lara J. ¡GENIAL!
Los dos chicos saltaron de la cama, saliendo de la habitación y abalanzándose escaleras abajo, riendo. Entraron en la cocina (Cuya puerta ya estaba reparada) sonriendo, los tres adultos los miraron frunciendo el ceño.
Vaya, ¿Que bicho los picó hoy? Dijo Snape serio. Escuchamos la algarabía aquí abajo.
¡Hoy se termina el periodo de luna llena! Dijo Lara J. radiante, Harry asintió sonriendo. Lupin, ¿Te puedes quedar unos días?
Porfis. Agregó Harry.
Eso depende de Severus y Sybill. Respondió Lupin.
Los chicos le lanzaron miradas implorantes a Snape y a Trelawney. Estos se miraron unos segundos, miraron a Lupin, que estaba de brazos cruzados, esperando la decisión. Snape suspiró y miró a los chicos.
Remus sabe que siempre va a ser bienvenido a esta casa y puede quedarse los días que quiera. Sentenció Snape.
¡Te adoro! Dijo Lara J. lanzándose contra su padre, abrazándolo y besándole la mejilla, después se pasó para Trelawney, haciendo lo mismo. ¡Los adoro a los dos!
¡SI! Gritó Harry dando un salto. Por cierto Lupin, ayer nos bañaste en babas.
No estaba por mí. Dijo Lupin sonriendo, mientras Lara J. soltaba a Snape y a Trelawney, que se habían ruborizado. ¿Alguien quiere jugar ajedrez mágico?
¡Yo! Exclamó Lara J.
¡No! Dijo Harry horrorizado. Deja, mejor jugamos cualquier otra cosa.
¿Por qué no quieres dejar que Lara juegue Harry? Preguntó Lupin intrigado.
Será mejor que no lo sepas. Dijo Harry mirando como la chica le lanzaba una mirada asesina, se acercó a Lupin y le susurró. Si juegas con ella pierdes, créeme, le gana a cualquiera.
¿Con que es eso? Dijo Lupin mirando a Lara J. ¿Que tal una apuesta?
¿Me estas retando? Dijo Lara J. ladeando las caderas, Lupin asintió. Muy bien, acepto, me debes un galeón si pierdes.
Y tú uno si gano. Dijo Lupin sonriendo. Pero primero desayunen.
Remus, será mejor que le des el galeón por adelantado. Aconsejó Snape.
Eso lo veremos. Dijo Lupin bebiendo leche con chocolate.
El desayuno transcurrió en total expectativa. Harry daba a Lupin por muerto, Lara J. era astuta y muy inteligente, pero claro, la chica tenia cuidado en mantenerlo callado. Cuando terminó el desayuno, los chicos subieron a lavarse los dientes y Harry le pedía a Lara J. que no llevara tan duro a Lupin. Ella solo sonreía y decía que si el la llevaba duro ella no iba a tener compasión. Bajaron y ya Lupin tenía un tablero de ajedrez mágico en la cocina. A Lara J. le tocaron las piezas negras y a Lupin las blancas.
Comenzó el juego.
Lupin jugaba muy bien pero no superaba a Lara J. que hacia jugadas excepcionales y nunca vistas, con total precisión y seguridad, desconcentrando por momentos a Lupin. Por la puerta que daba al patio, se asomó una silueta, pero como estaban tan concentrados, ni se dieron cuenta de nada. Después de aproximadamente 30 minutos, Lara J. tenia al rey de Lupin acorralado, sin mas defensa que un simple peón, mientras que ella tenia a su reina, un violento alfil y dos torres. Lara J. dio un espectacular Jaque Mate, dejando a Lupin boquiabierto.
¿Y bien? Dijo Lara J. sonriendo mientras Lupin se secaba el sudor.
Excelente, muy buena jugada. Dijo Lupin sonriendo, le dirigió un rápido susurro a Harry. Recuérdame no volver a jugar con ella.
Escuché eso. Dijo Lara J. con los ojos entrecerrados. ¿Y mi galeón?
Aquí lo tienes. Dijo Lupin lanzándole una moneda, Lara J. la atrapó y sacó su varita.
¡Incarcerous!
Alguien gimió afuera de la cocina. Lupin se levantó de un salto, sacando él también su varita.
¡Accio! Dijo Lara J. blandiendo su varita.
A la cocina entró volando Dudley, amarrado completamente por unas cuerdas gruesas y amordazado. Rodó por el suelo y se detuvo cuando chocó contra la pared, Harry y Lara J. se acercaron a él con las varitas afuera.
¿Que haces aquí? Preguntó Harry amenazante, Dudley se encogió. ¿Espiando verdad?
Evanesco. Dijo Lupin desapareciendo las cuerdas de Dudley. ¿No es tu primo Harry?
Si. Gruñeron los dos chicos a la vez.
No estaba haciendo nada. Dijo Dudley alejándose de Lupin. Solo vine a pedir disculpas por lo de ayer.
Mentiroso. Dijo Harry con los dientes apretados.
No Harry, el no miente. Dijo Lara J. mirando fijamente a Dudley, haciéndolo parpadear.
¿Que? Dijo Harry mirando a Dudley. Bueno, solo me calmo porque tú lo dices.
¿Ayer? Preguntó Lupin confuso.
¡Se me olvidaba! Dijo Lara J. poniendo los ojos en blanco. Ayer vino el padre de Dudley, gritando que te teníamos escondido y bueno, te encontró en la cocina y... tú estabas transformado.
Claro, entiendo. Dijo Lupin cabeceando. Odio ser un Licántropo.
Pero eres genial Lupin. Dijo Harry sonriendo.
¿Eso es un juego de ajedrez? Preguntó Dudley asombrado, señalando el tablero con las piezas de ajedrez mágico. Los estuve observando jugar, es genial.
Si, si, todo muy bonito. Dijo Harry. Pero ahora vete antes de que Severus te vea aquí.
Dudley salió de la cocina, alejándose de Lupin lo mas posible y salió corriendo por el costado de la casa, hacia el número 4.
Patético. Dijo Lara J. imitando admirablemente a su padre.
Chicos, se me olvidó decirles. Dijo Lupin. Hoy debo ir al Callejón Diagon, se van a quedar aquí solos ¿OK?
¿Dónde estan Severus y Sybill? Preguntó Lara J.
Salieron un momento, estan en Grimmauld Place, creo. Respondió Lupin. Los dejo.
¿Podemos ir contigo? Le preguntó Harry.
No, me temo que no, quédense aquí y no salgan de casa. Lupin caminó hacia la chimenea. ¡Incendio!
La chimenea se encendió y Lupin tomó un puñado de brillante polvo flu de una maceta que había al lado de la chimenea y los lanzó a ella. Después de guiñarles un ojo a los chicos, desapareció tragado por las llamas verdes esmeraldas.
¿Y ahora? Dijo Lara J. bajando la varita. ¿Que hacemos?
¿Me puedes enseñar algo de artes marciales? Preguntó Harry.
Esta bien, vamos a la sala, hay más espacio.
Los dos chicos apartaron los muebles y Lara J. comenzó a enseñarle a Harry algo de artes marciales. El chico no tenía flexibilidad, así que comenzaron con un estiramiento, que lo dejó patizambo y con mucho dolor en los muslos. Lara J. ponía el pie donde quería y hizo hacer 15 planchas a Harry, para que tomara algo de músculo.
Después comenzaron con movimientos muy suaves, que según Lara J. era para relajarse, te ayudaba a mantener el equilibrio interior, algo que Harry no entendió mucho cuando se puso en un pie yéndose de lado, mientras Lara J. parecía estar hecha de aire. Comenzaron con pequeños ejercicios de defensa. Algo que Harry captó muy bien, por suerte. Así pasaron todo el día. Riéndose a veces y jugándose bromas. Hasta que les empezó a entrar hambre.
Ya creo que por hoy es suficiente. Dijo Lara J. pasándose una mano por el estómago. Vaya, parece que se olvidaron de nosotros, tengo hambre.
Yo también. Dijo Harry derrumbándose en el sofá todo sudado. Necesito agua.
De eso nada, debes esperar 45 minutos antes de tomar agua después de hacer ejercicios. Le explicó Lara J. Así que aguanta.
¿Nos quieren matar de hambre? Se quejó Harry frunciendo el ceño. Y tú me quieres matar de sed.
No te quejes. Lo reprendió Lara J. Yo voy a comer algo.
¡Espérame!
Los dos chicos fueron a la cocina y comenzaron a buscar algo que comer, no les quedaba otro remedio que intentar cocinar. Lara J. encendió el fogón con su varita, mientras Harry sacaba del refrigerador un paquete de patatas fritas pre-cocidas y salchichas enlatadas. Lara J. comenzó a freír las papas mientras Harry se fajaba con el abrelatas y las salchichas, hasta que se cansó y lo abrió con su varita.
¿Ya abriste las salchichas? Preguntó Lara J. dándole vueltas a las papas.
Si, pero están frías. Dijo Harry mirando al interior de la lata. Hay que pasarlas por fuego.
No hay problemas. Dijo Lara J. haciendo aparecer en la mano izquierda una nebulosa roja. Ponme la lata en la mano.
Harry lo hizo y la mano de Lara J. se convirtió en algo parecido a una bola de fuego que calentaba la lata a gran velocidad.
Ya está. Dijo Lara J. desapareciendo la nebulosa. Te aconsejo que te pongas esos guantes de horno para que la puedas tomar.
¿No te quemas?
No, si domino los elementos, no me sucede nada.
Wow, eso impresiona, Lara, se están achicharrando las papas.
Lara J. sacó las papas del fogón, mientras Harry, con dos gruesos guantes de horno, tomaba la lata de salchichas y la ponía en la mesa.
¿No hay mas nada? Preguntó Lara J.
No se, solo busqué lo mas fácil para hacer. Harry miró adentro del refrigerador. Aquí hay... Huácala, carne de rata para Buckbeack... ¿Como pueden tener eso aquí?
Harry, hay que llevarles comida a Buckbeack y a Black. Recordó Lara J.
Si, se me olvidaban.
Los dos chicos llevaron carne para Buckbeack y Lara J. hizo aparecer heno para Black. Regresaron a la cocina, husmeando por entre la alacena, pero no alcanzaban y Harry terminó cargando a Lara J. en los hombros.
¿Ves algo? Preguntó Harry, por suerte, la chica era liviana y no pesaba mucho.
Un paquete de harina, uno de maicena... Comenzó a enumerar Lara J. mirando por los estantes, frunciendo el ceño. Harry, córrete a la derecha... ¡Ya! Espera.... ¡Ay! Ojos de escarabajo, no vamos a comer eso.
¡Por supuesto que no! Dijo Harry mirando a la chica. Aunque no se a que sabrán fritos.
¡Que asco! Sanguijuela en conserva... esto si quita el apetito a cualquiera, Harry, no te muevas tanto, me da mala impresión.
En esos momentos, en la chimenea aparecieron unas llamas verdes y apareció Lupin que miró a los chicos con el ceño fruncido, a cada lado de el, aparecieron Snape y Trelawney con un plop. Harry giró bruscamente, haciendo que Lara J. diera un grito ahogado encima de el.
¡Vuelves a hacer eso y te vas a comer el saco de harina! Protestó Lara J. tambaleándose y agarrándose de la cabeza de Harry. ¡Gira de nuevo! Creo que vi algo asi como pan fresco por allá arriba.
Creo que ya no va a ser falta Lara. Dijo Harry haciendo una mueca con dirección a los tres adultos.
Oh, hola. Dijo Lara J. mirando a los adultos y tratando de sonreír, pero sin resultado. Solo que... teníamos hambre... (Lara J. le dio un golpecito a la cabeza de Harry, hablando en un susurro)... Apóyame.
Emm... si, eso y... como ustedes no llegaban bueno.... Dijo Harry mirando a Lara J.
Los adultos estaban al estallar en risas desde que llegaron y los vieron asi a los dos y casi se les va con la amenaza de Lara J. a Harry, que se iba a tragar el saco de harina si se volvía a mover asi. Snape alzó una ceja, mientras Lupin hacia como que lustraba su varita y Trelawney pasaba la vista por la mesa, mirando las salchichas y las papas.
Bájame Harry. Pidió Lara J.
Es que... no se muy bien. Dijo Harry tratando de encogerse de hombros.
¿Que? Dijo Lara J. exasperada. ¿Me encaramaste aquí arriba y ahora no sabes como bajarme?
No puedo hacer cuclillas gracias a tu entrenamiento. Ripostó Harry. Me duelen las rodillas.
Ah, claro, por eso me hiciste subirme a la mesa. Dijo Lara J. mirándolo con los ojos entrecerrados, los adultos miraban la escena divertidos. Ahora vas a caminar hacia la mesa para que pueda bajarme.
Harry la miró con el ceño fruncido.
Si no lo haces te halo los pelos. Lo amenazó Lara J. y Harry se acercó a la mesa. Asi esta mejor... al menos baja un poco.... ya... ¡Al fin!
Lara J. bajó de un salto de la mesa, mientras Harry se tambaleaba por la repentina falta de peso.
¿Ya puedo tomar agua? Preguntó Harry con voz desfallecida.
Si, ya puedes, creo que aguantaste más de la cuenta. Dijo Lara J. riendo. Pasaste una hora entera sin tomar agua.
¿El que? Dijo Harry lanzándose contra Lara J. ¡Te voy a matar!
¡No puedes! Dijo Lara J. riendo y esquivándolo, se puso detrás de Snape. ¡Soy inmortal!
Harry se detuvo jadeando delante de Snape, que no se movía. Lara J. le hacia muecas a Harry por detrás de Snape.
Veo que lograron hacer algo de comida. Dijo Snape levantando una ceja, Harry lo miró. Esas salchichas se ven bien.
Si, gracias, adelantaron el almuerzo. Dijo Trelawney sonriendo.
¿De veras? Preguntaron los chicos al unísono.
Por supuesto. Dijo Snape. Aunque no me gustó la idea de ustedes dos en la cocina, ¿Como calentaron las salchichas en la lata?
Gracias a mí. Dijo Lara J. mostrando su mano convertida en una bola de fuego. Cocina al minuto.
¿Que tiene tu mano querida? Preguntó Trelawney acercándose preocupada a Lara J.
No es nada, es el poder del fuego. Respondió la chica sonriendo. ¿Podemos almorzar?
Si, pensamos que se iban a olvidar de nosotros. Dijo Harry bebiendo agua a grandes tragos.
Nunca nos vamos a olvidar de ustedes. Dijo Snape suavemente.
Menos mal. Dijo Lara J. saliendo de detrás de el, viendo a Harry mas pacífico.
Yo también tengo hambre. Dijo Lupin sonriendo, miró las papas fritas sobre la mesa. ¿Las hicieron ustedes?
Los chicos asintieron y Lupin tomó unas cuantas papas y comenzó a comerlas, los chicos arrugaron el rostro, no sabían como les habían quedado.
Umm, estan muy buenas. Comentó Lupin y los chicos suspiraron aliviados.
Lávense las manos, el almuerzo estará listo en unos minutos. Les dijo Trelawney dulcemente desde el fogón.
Los chicos no se hicieron rogar, el estómago les rugía de hambre. Almorzaron todos juntos, Lupin se quedaría un par de días más. Pasaron la tarde con Lupin, que los llevó a dar una vuelta y después regresaron temprano, para continuar con la lección de Oclumencia, avanzaban cada vez más y aprendían a reaccionar cada vez más rápido.
Cenaron bromeando y después todos fueron a la sala a ver televisión. Harry y Lara J. estaban desternillados de la risa con una serie de aventura, pero que tenía muchos toques de humor. Se fueron a dormir temprano (Harry estaba desbaratado por el aprendizaje de artes marciales con Lara J.). Lupin les deseó buenas noches antes de irse al cuarto de huéspedes.
Los días pasaron y se acercaba el cumpleaños de Harry y Lara J. Lupin solo se quedó con ellos dos días más y después se fue a Grimmauld Place. Los chicos ya no tenían pesadillas. Habían logrado endurecer la mente con las lecciones de Oclumencia. Aunque de vez en cuando, la horrible voz los llamaba solo unos momentos en sueños. Pero no se formó ninguna otra tormenta ni tuvieron mas de esas horribles visiones.
Todas las noches, sacaban a Buckbeack y a Black a estirar las alas y de vez en cuando, sacaban sus Saetas de Fuego y sobrevolaban felices por las nubes. Dudley no buscó tantos problemas, pero entraba a hurtadillas al patio del número 5, ansioso de ver más magia.
El día antes del cumpleaños de los chicos, Snape y Trelawney se traían un misterio enorme. Habían salido en la tarde, no sin antes advertirles que no intentaran cocinar nada, que regresarían antes de la cena. Los chicos solo se encogieron de hombros y se pusieron a ver televisión. Lara J. aprovechó para seguir enseñándole a Harry artes marciales.
Había que admitirlo, el chico ya tenía sus habilidades y se había puesto un poco más fuertecito. Ya no estaba tan pellizcado y delgado. Comenzaron con algunas llaves de defensa y Harry no podía seguir el ritmo y la rapidez de Lara J. que ya lo había lanzado al suelo unas cuantas veces.
Lara, por favor, se mas delicada. Se quejó Harry levantándose por novena vez en la tarde, no lograba derribar a Lara J.
Tu contrario no va a ser delicado Harry. Puntualizó Lara J. esperando a que Harry se pusiera de pie. El no te va a decir: Permiso, ¿Puedo atacarte?
Lo se, pero es que tu tienes una fuerza. Dijo Harry frotándose el brazo.
Lara J. iba a contestarle algo cuando se escucharon unas risas en la cocina. Los chicos sacaron las varitas frunciendo el ceño. Las risas eran débiles y era una mujer la que reía. Se acercaron con cautela. Las risas cesaron y la puerta de la cocina estaba entreabierta. Harry miró a Lara J. y esta asintió. Levantaron las varitas y entraron despacio en la cocina, se miraron a un tiempo bajando las varitas. Snape besaba a Trelawney apasionadamente en el centro de la cocina.
Falsa alarma. Murmuró Harry mirando a Lara J. con el rabillo del ojo.
Vámonos. Murmuró Lara J.
Los dos chicos se retiraron despacio, los adultos parecían pegados por los labios y tenían los ojos cerrados, Snape acariciaba a Trelawney por el pelo. Los chicos fueron casi corriendo a la sala y se lanzaron sobre el sofá.
Por suerte ni se dieron cuenta. Comentó Harry incómodo.
Harry, estamos empapados de sudor y el sofá esta corrido. Señaló Lara J. Mejor nos damos un buen baño y fingimos que...
¿Que es lo que tienen que fingir? Preguntó de pronto la voz de Snape detrás de ellos.
Los chicos ni se dieron vuelta, abriendo los ojos como platos. Se quedaron petrificados en el sofá, sin saber que hacer. Snape dio de pronto la vuelta, mirándoles por un momento fugaz las caras avergonzadas.
¿Que les sucede? Preguntó Snape.
Voy a bañarme. Dijo Lara J. yéndose por un costado del sofá.
Yo también. Harry imitó a la chica yéndose por el otro costado.
Subieron como un rayo al segundo piso y cada uno se metió en su baño respectivo. Salieron al mismo tiempo, los dos muy incómodos.
¿Y ahora? Preguntó Harry. ¿Bajamos?
No se, tengo pena, los vimos asi, aunque eso ya pasó una vez, pero fue diferente, teníamos una excusa y ellos se dieron cuenta de nuestra presencia y disimularon. Dijo Lara J. haciendo una mueca. Me gusta que estén juntos, pero todavía me siento incomoda si los sorprendo besándose, siento que... interrumpo o estorbo.
Si tú te sientes asi, que diré yo. Dijo Harry. Hay que inventar algo.
Pero... ¿Que? Dijo Lara J.
No se, mejor bajamos y llamamos antes de entrar a la cocina, tantas caídas me han dado hambre y no soportaría hacer una dieta hoy.
Harry y Lara J. bajaron haciendo todo el ruido posible y no llegaron a tocar la puerta de la cocina, Snape les abrió con el ceño fruncido, los chicos se miraron haciendo una mueca, entraron y se sentaron en la mesa, todavía incómodos y algo avergonzados. Cenaron en silencio, cuando los adultos trataban de entablar conversación los chicos miraban a un lado y se inventaban cualquier excusa para no responder.
¿De que no nos dimos cuenta? Preguntó de pronto Snape a mitad de la cena. ¿Y que es lo que tenían que fingir?
Buenas noches. Dijo Lara J. levantándose, dejando la mitad de la cena en el plato.
Yo ya no tengo hambre. Agregó Harry también levantándose.
Los dos chicos salieron con paso apresurado de la cocina, dejando a los adultos confundidos. Subieron rápidamente a lavarse los dientes y se encerraron en el cuarto de Lara J. Snape subió detrás de ellos, para ver que les sucedía, encontró la puerta del cuarto de la chica trancada, sacó de su bolsillo una oreja extensible y se dispuso a escuchar por debajo de la puerta.
Ay Harry que vergüenza en la cocina. Se quejaba Lara J. ¿Por qué tuvimos que haber entrado en ese momento?
Solo porque escuchamos la risa de Sybill, pero claro, no sabíamos que era ella. Respondió Harry, en su voz se notaba incomodidad. Solo sabemos que debemos llamar antes de ir a algún lugar en donde estén ellos.
Pero verlos besándose. La voz de Lara J. se quebró. Ya lo dije, me gusta verlos juntos, pero cada vez que... solo siento que estorbo, hubiese dado cualquier cosa para desaparecer de allí al momento y después Severus que me escuchó... no se...
Tranquila Lara, yo me siento igual, perdón, peor. Dijo Harry. Pero solo hay que hacer como que no los vimos, como hicimos aquel día cuando lo de Buckbeack.
Snape retiró la oreja extensible, ahora comprendía porque no lo miraban ni hablaban, estaban avergonzados. Suspiró largamente y tocó a la puerta, debía hablar con ellos.
Lara J. y Harry se sobresaltaron del otro lado de la habitación.
Lara, Harry, abran la puerta. Dijo la voz de Snape del otro lado de la habitación. Quiero hablar con ustedes.
¿Que hacemos? Preguntó Lara J.
Si nos pregunta de nuevo le diremos que... Dijo Harry pensativo. ...Nada, que debíamos fingir que a mi no me dolía nada, (Cosa que no es verdad) para que no se preocuparan.
Muy bien. Aceptó Lara J. apuntó con su varita a la puerta. Alohomora.
Snape entró despacio en la habitación, mirándolos comprensivo, los chicos se miraron con el rabillo del ojo. Snape se sentó entre ellos, estos bajaron las cabezas.
¿Por que estan asi? Les preguntó Snape suavemente, no iba a admitir que había oído la conversación. Pueden decirme, estoy preocupado y Sybill también.
Solo que a mi me duele todo el cuerpo. Dijo Harry como si fuese eso lo que estaban escondiendo, Snape alzó una ceja. Hoy Lara y yo practicamos las llaves y bueno... nunca la logré derribar asi que era yo el que iba para el suelo.
Si, no queríamos decirles nada para que no se preocuparan. Agregó Lara J.
Ustedes saben bien que no es eso lo que me ocultan. Les dijo Snape con voz suave. Es... otra cosa y creo saber que fue.
No, era eso. Insistió Harry.
No se engañen. Les dijo Snape. Nosotros los vimos entrar en la cocina.
Los chicos se miraron incómodos con el rabillo del ojo.
Los entiendo, se que es difícil. Les dijo Snape comprensivo. Es difícil para los dos, para ti Lara, porque eres mi hija y no estas acostumbrada a verme besándome con otra mujer que no sea tu madre y es duro para ti, Harry, porque no eres nuestro hijo y consideras a Lara como tu hermana... ¿Me equivoco?
Pero... usted es como mi padre. Dijo Harry con la cabeza gacha. Y no se equivoca.
Si, no te equivocas Severus. Agregó Lara J. mirando a un lado.
Cuando se sientan incómodos o algo, solo díganlo, estoy aquí para cualquier cosa. Dijo Snape abrazándolos.
LLo sentimos. Dijo Lara J. con la voz entrecortada.
No lo sientas hija, solo dilo. Le dijo Snape besándole la frente, volvió la cabeza hacia Harry, que miraba al suelo. Eso también va para ti, hijo mío.
Harry levantó la cabeza, mirando a Snape fijamente, este le sonrió y le revolvió el pelo cariñosamente. Harry también le sonrió.
Bueno, ahora que todo esta aclarado, ¿Van a dormir o les tengo que dar una poción? Preguntó Snape.
Vamos a dormir. Dijeron los chicos al unísono.
Los quiero en cama en
15 minutos. Dijo Snape levantándose.
¿Por qué tan temprano? Se quejó Lara J.
Si, ¿Por que no nos deja dormir a las 11? Protestó Harry a su vez.
¿Quieren saberlo? Les dijo Snape amenazante (En broma) los chicos asintieron. Muy bien, si no se duermen en 15 minutos, les voy a dar una poción revitalizante
. Si, es la que están pensando.... no me miren así ¿No decían que les dolía todo el cuerpo?
Buenas noches Severus. Dijo Lara J. acostándose al momento en la cama.
Buenas noches señor. Dijo Harry mecánicamente, Snape alzó una ceja. Digo
Severus.
Así esta mejor. Le dijo Snape sonriendo y revolviéndole (Más aun) el pelo al chico.
¡Oye! Dijo Harry sonriendo. Y después quieren que me peine.
Snape le sonrió paternalmente mientras Harry salía tratando de aplastarse el pelo rumbo a su habitación.
Snape arropó a Lara J. y le dio un beso en la frente, deseándole buenas noches y después fue a la habitación de Harry, en donde este acababa de poner su varita y sus lentes encima de la mesa de noche.
Umm, tiempo record. Dijo Snape acercándose al chico. Creo que no aprovecharon sus 15 minutos.
Creo que se los vamos a regalar. Dijo Harry acostándose en la cama, fue a cubrirse con la sabana.
Eso me toca a mi, Harry. Le dijo Snape quitándole la sabana y cubriéndolo él. ¿Si no para que vine?
Para verificar que estuviese dormido y no tener que hacer la poción. Respondió Harry sonriendo.
Puede ser. Dijo Snape. Pero me conformo con un: Buenas noches.
Buenas noches para usted también.
No me trates de usted, no soy tan viejo.
OK, Severus.
Me gusta más.
Snape se levantó de la cama y salió de la habitación. Harry se acomodó en la cama, cerrando los ojos, estaba tan cansado por el entrenamiento (Contando las caídas al suelo). Puso la mente en blanco, relajándose y quedándose dormido al momento.

Harry despertó a la mañana siguiente y pensó que era de noche todavía, todo estaba muy oscuro, no entraba ni gota de luz por la ventana y no se veía ni las manos. Tanteó en la mesita de noche por sus lentes y se los puso, después fue a buscar la varita, pero no la encontró, frunció el ceño, el la había dejado allí ayer. Se levantó y fue caminando a duras penas hacia la puerta, la abrió despacio, toda la casa era una boca de lobo, no se veía absolutamente nada. Comenzó a caminar como un zombi por el pasillo, cuando chocó con algo que lo lanzó al suelo.
¿Harry? Preguntó La voz de Lara J. en la oscuridad.
Supongo que choqué contigo. Respondió Harry desde el suelo.
¿Dónde estas? No veo nada.
En el suelo.
¿Dónde?
Lara, ¿Eres o no el Angel de la Oscuridad?
¡Por supuesto!
¡ENTONCES USA TUS PODERES PARA ILUMINAR LA CASA Y PARA QUE ME VEAS, ME ACABAS DE PASAR POR ARRIBA! Exclamó Harry exasperado, cuando Lara J. buscándolo, lo pisoteó un poco.
Lo siento, pensé que era una alfombra nueva o algo por el estilo. Se disculpó Lara J., Harry resopló. ¿Y tu varita? No encuentro la mía.
También la mía esta perdida. Dijo Harry.
No se que se traen Severus y Sybill pero recuérdame matarlos cuando los encuentre. Gruñó Lara J. Espera.
Harry dio un salto cuando dos ojos verdes fosforescentes aparecieron por encima de él, como suspendidos en el aire.
¿Por qué me miras con esa cara? Preguntó Lara J. mirando a Harry con la boca abierta en el suelo, mirando fijamente sus ojos. Me pediste que utilizara mis poderes, bueno, ya ves.
Yo solo veo dos ojos fosforescentes en el aire. Replicó Harry levantándose.
Ni que fuera la primera vez. Dijo Lara J. suspirando.
Si, pero... impresiona.
Olvídalo, vamos, hay que bajar para que pueda encontrar a Severus y estrangularlo. Dijo Lara J. parpadeando, Harry siguió los ojos verdes de la chica, como una polilla de luz.
Comenzaron a bajar las escaleras despacio, Harry dio unos traspiés llegando al primer piso, cayendo apoyado contra la pared.
¿No te dije que me siguieras? Le preguntó Lara J.
Si, pero no puedo hacerlo si te viras de espalda. Replicó Harry. Tu ves pero yo no.
OK, voy a encender fuego.
Lara... creo que...
OK, entonces un poco de electricidad.
En la mano derecha de Lara J. apareció una nebulosa azul eléctrico, con pequeños rayos de electricidad cruzando por ella, iluminando toda la escalera y parte de la sala. Harry se incorporó al momento, ajustándose los lentes. Lara J. hizo un rápido movimiento, a un punto elevado de la sala abriendo su mano, de ella surgió una descarga eléctrica que se impactó contra la lámpara de la sala, iluminando todo.
¡SORPRESA! Gritaron varias voces a la vez.
Harry y Lara J. se quedaron boquiabiertos, en la sala estaban Ron, Ginny, Hermione, Fred y George, que les sonreían ampliamente. Lara J. se había quedado con la mano estirada, con la nebulosa en ella y los ojos fosforescentes y Harry estaba como pegado al suelo, no se acordaban que era el cumpleaños de ellos.
Felicidades. Les dijo Hermione sonriendo, sacando dos varitas de su bolsillo y lanzándoselas a los chicos, estos las atraparon al momento. Nos las dejaron Snape y Trelawney, el hechizo de oscuridad total se acaba de romper.
Fue increíble Lara. Dijo George sonriendo. ¿De que era ese rayo?
De electricidad. Dijo Lara J. volviendo sus ojos a la normalidad y desapareciendo la nebulosa de su mano. ¿Dónde estan?
En Grimmauld Place. Respondió Ron. Hoy es un día de fiesta, entre nosotros solamente.
¿En serio? Preguntó Harry.
Si, todo el día estaremos aquí, solo nosotros, los adultos no vendrán en todo el día y solo vendrán hasta bien entrada la noche. Respondió Fred.
Mejor cámbiense de ropa. Dijo Ginny riéndose.
Los chicos se miraron y sonrieron, salieron corriendo al segundo piso, se bañaron y se cambiaron de ropa y bajaron a zancadas, sus amigos no estaban en la sala, fueron a la cocina y allí estaban, entre una montaña de regalos que estaban sobre la mesa, separados en dos considerables grupos.
Son de ustedes. Les dijo Hermione sonriendo.
Los chicos comenzaron a rasgar papeles de regalo, con ayuda de los demás. Los dos tenían una montaña de ranas de chocolate, paquetes de bromas Weasley, pasteles riquísimos, excepto dos que les envió Hagrid. Que desistieron al momento al quedárseles pegados los dientes a él.
Unas riendas nuevas para que Harry se las pusiera a Buckbeack, libros de hechizos, muy interesantes, una grabadora nueva, con varios CDs muggles de música movida (Generalmente de Pop, algo de rock, y Hip-Hop) un equipo de mantenimiento de Saetas de Fuego y varias chucherías.
Comenzaron a comer todos riendo y bromeando, después fueron a la sala con la grabadora y la encendieron, poniendo un CD de Pop y comenzaron a bailar todos con mucho entusiasmo. Fred y George habían conseguido traer cerveza de mantequilla reducida en los bolsillos y las agrandaron en el medio de la fiesta. Cambiaron el CD y siguieron bailando. Harry bailaba con Ginny, Hermione con Ron y los gemelos se turnaban para bailar con Lara J.
A la hora de almuerzo detuvieron el alboroto y todos fueron a la cocina, a saborear el pastel que la Orden del Fénix les había enviado. Estaban en lo mejor, probando Grageas de todos los sabores cuando alguien se asomó por la puerta de la cocina. Era Dudley.
¿Que haces aquí? Preguntó Harry.
Solo vine por el alboroto que había. Dijo Dudley encogiéndose de hombros. Vine a felicitarte, hoy es tu cumpleaños ¿No?
Si. Respondió Harry. Y el de Lara también.
Entonces felicidades a los dos y bajen un poco la música, a papá no le gusta nada y esta planeando venir a ver que sucede. Dijo Dudley.
Pues que venga. Dijo Fred sacando su varita. Una buena modificación de memoria no le va a hacer daño.
Ni una broma Weasley. Agregó George maliciosamente.
Excelente idea. Dijo Ron. Solo espero que si hacen algo le digan a mamá que fueron ustedes.
No hay problema Ronnie. Dijo Fred burlón.
¿Ustedes no pueden estar dos segundos quietos? Les espetó Hermione a los gemelos.
No. Contestaron los gemelos al unísono.
Y además, eso que están planeando no es bueno. Dijo Ginny con el ceño fruncido.
En ese momento, Dudley dio un chillido, cuando un magnífico pájaro, del tamaño de un cisne y con un plumaje color rojo y oro entró volando por la puerta de la cocina, con dos paquetes en las patas.
¡Fawkes! Exclamó Harry.
El fénix se acercó a el y le dejó un paquete muy largo y delgado, después se acercó a Lara J. dejándole un paquete rectangular pero con forma irregular. Los dos paquetes estaban envueltos con un papel como la noche salpicado de estrellas plateadas, que resplandecían como las verdaderas. El fénix batió las alas y dando un canto suave, se desvaneció en una llama de fuego.
Harry miró su paquete detenidamente, mientras Lara J. pesaba el suyo con una mano.
¿QQue era ese pájaro? Preguntó Dudley temblando.
Es un fénix. Aclaró Harry. El fénix de Dumbledore.
Entonces el les envió esos regalos. Dijo Ron. ¡Ábranlos!
Harry abrió con cuidado la envoltura y casi deja caer su contenido de la impresión, allí había una espada plateada y brillante, con la empuñadura llena de fulgurantes rubíes del tamaño de huevos, en la hoja se leía un nombre: GODRIC GRYFFINDOR. Junto a la espada, había un hermoso cinturón, con el león rampante de Gryffindor en la hebilla.
Lara J. abrió su paquete, un suave genero suave y ligero como la seda cayó de la envoltura. Lara J. lo tomó entre sus manos, la larga capa gris brillante y suave como el viento llegó hasta el suelo, Lara J. sonrió.
Una capa invisible. Murmuró Ginny impresionada. Son muy extrañas de ver.
YYo tengo una. Dijo Harry mirando la reluciente espada sin poder creérselo.
¿Y esa espada Harry? Preguntó Fred sorprendido.
EEs la espada de Godric Gryffindor. Dijo Harry tomándola por la empuñadura y mostrándola, haciendo que la hoja despidiese destellos. No me lo puedo creer.
¿Quién es ese tal Godric Gryffindor? Preguntó Dudley mirando la espada con la boca abierta.
Es uno de los cuatro fundadores de Hogwarts y fundador de la casa Gryffindor. Explicó Hermione también mirando la espada, Dudley la miró sin comprender. Todos nosotros fuimos de Gryffindor, bueno, Ginny todavía lo es, la casa se destaca por la valentía y el coraje y esa espada, según dice Harry es de Godric Gryffindor.
Según digo yo no, miren lo que dice en la hoja. Dijo Harry mostrando la espada con cuidado, todos se inclinaron a leer el nombre que había en ella. ¿Ven?
Dudley abrió los ojos como platos mirándolos a todos con respeto.
¡Póntela Harry! Lo animó Ginny.
Harry se levantó y se abrochó el cinturón, después tomó la espada y la enfundó, si se vistiera con una túnica de mago, se vería como un verdadero caballero.
Te ves genial Harry. Le dijo Lara J. sonriendo, levantándose con la capa en la mano. Ahora voy a probar mi regalo.
Lara J. se deslizó completa dentro de la capa, desapareciendo al momento y Dudley ahogó un chillido.
Se siente bien. Dijo Lara J. aunque nadie la podía ver.
Ahora si. Dijo Harry sonriendo. Cuidado, el Ángel de la Oscuridad es invisible.
Todos comenzaron a reír, hasta Lara J. que se había quitado la capa de golpe, Dudley parpadeaba sin entender nada, había visto hacer cosas sobrenaturales a Lara J. y sospechaba que el sobrenombre tenía algo que ver.
¿Por qué Dumbledore me habrá enviado la espada de Gryffindor? Dijo Harry mirando la espada que pendía del cinturón.
Y a mi esta capa invisible. Agregó Lara J. doblando con cuidado la magnifica capa, frunció el ceño. Creo que hay alguien que nos puede ayudar.
¿Quién? Preguntó Ron, Harry frunció el ceño también.
Sirius. Dijo Harry como en un trance.
¡Accio espejo! Dijo Lara J. blandiendo su varita, a los pocos segundos, un espejo cuadrado cruzó la cocina a toda velocidad para aterrizar en la mano de la chica, se lo entregó a Harry. Llámalo Harry, vamos a preguntarle si el tiene idea de algo.
Sirius Black. Dijo Harry contra el espejo, este se iluminó y apareció la cara de Sirius en el. Hola Sirius.
Vaya, pensé que me habían olvidado hoy. Dijo Sirius sonriendo. Felicidades chicos, espero que la estén pasando bien.
Si, gracias. Dijeron Harry y Lara J. al unísono.
Hola Sirius. Dijeron los demás a coro, Dudley dio un salto al ver aquello.
Sirius, Dumbledore nos hizo unos regalos... ejem... algo extraños. Dijo Lara J.
Si, a mi me regaló la espada de Godric Gryffindor. Dijo Harry mostrando la espada al espejo, Sirius pareció meditar, Lara J. enseñó la capa. Y a Lara una capa invisible, ¿Sabes por que nos hizo estos regalos?
Lo siento, pero no se....Dijo Sirius, aunque parecía guardar un secreto acerca de todo eso, los chicos solo se miraron. ... Creo que deben preguntarle a Severus, ¿El y Sybill están?
No. Negó Harry.
Cuando vengan, debo tener unas palabritas con Severus. Dijo Sirius serio. Ahora me tengo que ir, que la pasen bien y que se diviertan y no se olviden de llamarme cuando venga Severus.
Sirius desapareció del espejo y todos se miraron con el ceño fruncido, todos menos Dudley que estaba con la boca abierta sin poder articular palabra.
El está ocultando algo. Dijo Lara J. cruzándose de brazos.
Yo también lo noté. Agregó Harry. Al menos la Oclumencia nos esta sirviendo de algo.
Bueno, pero seguro que Snape no los va a dejar escuchar. Dijo Ginny pensativa.
Es lo mas seguro. Agregó Hermione. Seguro pone un hechizo imperturbable.
No se preocupen. Dijo Lara J. sonriendo de oreja a oreja. Tenemos capas invisibles.
¡Cierto! Dijo Harry levantándose de golpe.
Pero... Dijo Ron dudando. ¿Y si toma medidas? Ya saben como es él cuando se trata de cosas serias.
Entonces... Dijo Lara J. apoyando las manos en la mesa. ... La rebelde gata de Potter tendrá que aparecer extrañando a su amo.
Si, excelente disfraz Lara. Dijo Fred sonriendo. Hasta a mi me engañaste el curso anterior.
¿El no sabe que tu... Preguntó George.
Solo piensa que me transformo en gacela, tigre y fénix por medio de hechizos. Dijo Lara J. satisfecha de ella misma. Nunca le he dicho que me transformo en el animal que desee por mi voluntad.
Eso debe ser genial. Dijo Ginny sonriendo.
¿Te transformas en... cualquier animal? Preguntó Dudley impactado. No te creo.
Pruébame. Dijo Lara J. incorporándose.
Está bien. Dijo Dudley decidido. Transfórmate en... un perro.
¿Raza?
Doberman negro. Dijo Dudley confiado en que no iba a ser capaz de hacerlo.
Lara J. sonrió y se cubrió de una espiral plateada, tomó la forma de un perro grande y delgado. Cuando la espiral desapareció, Lara J. era una fiera perra Doberman negra, con ojos verdes claros. Dudley abrió la boca y Lara J. dio un sonoro ladrido, mirándolo fijamente con sus puntiagudas orejas levantadas. Después de unos momentos, se cubrió de una espiral plateada y recuperó su forma humana. Todos la aplaudieron, los gemelos silbaban con entusiasmo, vitoreándola. Harry reía ante la cara de Dudley.
Gracias, gracias respetable público. Bromeó Lara J. inclinándose ante todos.
EEs increíble. Dijo Dudley sin poder creer lo que había visto, se escuchó como tío Vernon lo llamaba desde la casa de al lado. Debo irme y no pongan la música tan alta.
Dudley salió por el costado de la casa y todos se encogieron de hombros. Harry se quitó la espada y junto con la capa de Lara J. y el espejo de Sirius lo subió todo a su habitación. Todos fueron a la sala y comenzaron a bailar nuevamente, esta vez se arriesgaron con el Rock y terminaron con dolor de cuello pero se divirtieron de lo lindo, cerca de las 7, fueron a la cocina a comer más pastel y tortas y regresaron a la sala todavía con pedazos de dulces.
Todo empezó cuando a Fred según él se le fue la mano y su pedazo de torta aterrizó en la cara de Ron. Este se puso tan rojo que hasta los tomates lo envidiarían, fue a la cocina y regresó cargado de pedazos de tortas y empezó la guerra.
Hechizaban las partes con más merengue y las lanzaban a diestra y siniestra. Harry no se reía mucho, porque Lara J. le había lanzado una buena cantidad de merengue cuando lo hizo y quedó que parecía un dulce de Navidad. Ginny se batía con los gemelos y Hermione fue a ayudarla, pero desistió cuando un pedazo de torta se impactó contra su pelo.
Todos estaban cubiertos de pies a cabezas de merengue, pero eso no bastaba para que detuvieran la guerra. La sala era un verdadero campo de batalla y pobre del que intentara escapar a la cocina o al segundo piso, porque los demás lo atacaban en pandilla. Ninguno escuchó cuando la cocina se llenó de Plops y OjoLoco, Lupin, el señor y la señora Weasley, Tonks, Elphias Doge, Dedalus Diggle, Snape y Trelawney entraron en la sala. Estaban muy ocupados lanzándose cosas hechizadas y riendo para darse cuenta (Todos menos Harry que se reía con la boca tapada).
En esos momentos, pasó Ron huyendo de un pedazo de pastel hechizado por Fred, mientras este era atacado por una masa de merengue que le había enviado Ginny. Hermione estaba escondida detrás del sofá. Pero George la descubrió avisándole a los demás.
Harry y Lara J. se lanzaban merengue en el medio de la sala con las varitas. Hasta que intervino Ginny hechizando un gran pedazo de pastel para que los embarrara a los dos. Los adultos tenían los ojos como platos, mirando todo el desastre y el embarre que había en la sala (Eso sin contar los chicos, que parecían dulces corriendo por todos lados).
¡Protego! Exclamó Harry cuando un pedazo de merengue iba directo a él, lo envió a los pies de los adultos que dieron un salto esquivándolo.
Harry los miró con la boca abierta y bajando la varita, ni se molestó cuando un pedazo de torta se impactó en su espalda.
Chicos... Dijo Harry con voz débil, todos se detuvieron al momento.
Todos miraron a los adultos, que tenían el ceño fruncido y algunos se habían cruzado de brazos.
Ay santa pepa. Dijo Lara J. haciendo una mueca. Creo que tenemos problemas.
¿Alguien me puede decir quien empezó todo esto? Preguntó la señora Weasley con las manos en las caderas.
Todos señalaron a Ron, menos este que estaba señalando a Fred, que le dio un manotazo. Los adultos se miraron, estaba claro que querían reírse pero su autoridad no se los permitía.
Ahora van a limpiar todo este desorden. Ordenó la señora Weasley, nadie se movió, solo se miraban con el rabillo del ojo. ¿Que esperan?
Todo se volvió un completo movimiento. Ordenando las cosas con magia y limpiando todo, los adultos fueron a la cocina, medio aguantando la risa. Los chicos se limpiaron a medias entre ellos mismos. Para después ir cabizbajos a la cocina. Los adultos solo les miraron la facha unos segundos y se levantaron, saliendo a la calle.
Ron, Ginny, Hermione, Fred y George se despidieron de Harry y Lara J. diciendo que la habían pasado muy bien, excluyendo la parte de la limpieza colectiva. Harry y Lara J. subieron a darse un buen baño y a lavarse la cabeza, para quitarse los rastros de merengue que quedaban. Cuando terminaron, bajaron a la cocina, en donde estaban Snape y Trelawney muy serios.
Sentimos lo sucedido. Dijo Lara J. tímidamente, asomando la cabeza por el borde de la puerta, Harry también se asomó. Solo...
¿Como la pasaron? Les preguntó Snape muy serio.
BBien. Dijo Harry frunciendo el ceño.
Súper bien. Agregó Lara J. Fue... el primer cumpleaños que he tenido.
Y yo también. Dijo Harry mirando a Lara J.
Estamos muy contentos de que les haya gustado nuestra sorpresa. Dijo Trelawney sonriendo, Snape también sonrió y le tomó la mano. Fue nuestra idea dejarlos solos aquí con sus amigos.
¿Que? Dijo Lara J. sorprendida.
¿Que ustedes... que no... Comenzó a tartamudear Harry, los adultos ampliaron su sonrisa.
¿No estan... Dijo Lara J. tratando de coordinar las ideas. ... quiero decir... ¿No estan enfadados con nosotros?
Por supuesto que no. Dijo Snape suavemente.
¿Ni porque les destrozamos la sala? Preguntó Harry.
No querido, nuestra idea era que se divirtieran y creo que lo lograron. Dijo Trelawney dulcemente.
Demasiado de hecho. Agregó Snape.
Los chicos se miraron a un tiempo y sonrieron, de pronto fruncieron el ceño.
Sirius. Fue lo único que dijeron antes de salir corriendo al segundo piso.
Los adultos se miraron confundidos, a los pocos minutos, los chicos regresaron. Harry llevaba en las manos una reluciente espada plateada, con rubíes incrustados, con un magnifico cinturón, con el león rampante de Gryffindor en la hebilla y el espejo de Sirius. Lara J. llevaba una hermosa capa gris plateada, ligera como el aire. Los adultos fruncieron el ceño.
Esto nos lo envió Dumbledore. Anunció Harry poniendo el cinturón y la espada sobre la mesa, frente a los adultos, Lara J. lo imitó con su capa. A mi me envió la espada de Godric Gryffindor, con este cinturón y a Lara esa capa de invisibilidad... ¿Saben algo de esto?
Y Sirius quiere hablar contigo Severus. Agregó Lara J.
Snape no dijo nada, tomó la espada de Harry y el cinturón y los examinó detenidamente, asintiendo, después tomó la capa de Lara J. buscando algo por los bordes, encontró el cuello de la capa y lo golpeó con cu varita murmurando algo muy rápido, pasó los ojos por esa zona y la volvió a tocar con su varita, dejándola sobre la mesa, levantó la vista hacia los impacientes chicos.
Dicen ¿Que Sirius quiere hablar conmigo? Preguntó Snape, los chicos asintieron y Snape miró a Trelawney.
Vamos, vamos arriba. Les dijo Trelawney a los chicos levantándose, estos se miraron con el ceño fruncido.
Harry, dame tu capa. Dijo de pronto Snape, Harry lo miró en son de protesta. Dame tu capa de invisibilidad y no preguntes.
Accio capa invisible. Dijo Harry resignado, concentrándose en su capa, esta llegó volando a sus manos y se la pasó a Snape.
Ahora, el espejo. Dijo Snape extendiendo una mano, Harry le dio el espejo. Suban con Sybill.
Los chicos se miraron y asintieron, subieron rápidamente seguidos por Trelawney, que los vigiló hasta que entraron en la habitación de Lara J.
Los chicos cerraron la puerta y abrieron la ventana al momento.
Te aconsejo que te transformes en otro tipo de gato. Dijo Harry hablando rápido y apartando las cortinas. Severus puede sospechar algo.
Espera, puedes escuchar todo lo que hablan si te protejo y abro mi mente a ti. Dijo Lara J. sonriendo, estiró una mano hacia Harry. ¡Protego!
Buena idea hermanita. Dijo Harry sonriendo, mientras el rayo de luz plateada lo bañaba. Ahora apresúrate.
Lara J. asintió, se concentró y se transformó en un hermoso gato atigrado, con asombrosos ojos verdes relampagueantes. Se deslizó fuera de la ventana. Caminó por el alero y bajó por la ventana. Su cola felpuda se perdió cuando fue por el costado de la casa. Harry corrió las cortinas y se tumbó en la cama a esperar.
Lara J. caminó con rapidez por el costado de la casa, llegó al patio y se sentó debajo de la ventana, a escuchar. Snape estaba hablando con Sirius, pero no se escuchaba bien, hablaban en susurros. Lara J. trepó a la ventana y se deslizó con cuidado por debajo de la mesa y abrió la mente a Harry.
Aun no se porque Albus les envió las cosas tan temprano. Dijo Snape al espejo. Me lo dijo cuando Sybill le comunicó acerca de... esas visiones que ellos tenían, me dijo que era mejor que esas pertenencias las tuviesen ellos.
Son muy jóvenes. Dijo Sirius desde el espejo. Aunque tu hija tiene ventaja, es inmortal y tiene poderes que ella misma desconoce y Harry...
No se... me siento presionado... ¿Crees que le deba decir a Harry que es el heredero de Gryffindor en estos momentos? Preguntó Snape.
Creo que no, mejor... esperamos un poco más. Dijo Sirius.
¿Y que les digo? Preguntó Snape. Les debo una explicación, la capa de invisibilidad de Lara es de Gryffindor también.
Nada, solo mantenlos a raya. Aconsejó Sirius. Tú tienes el carácter perfecto para evitar preguntas, una pequeña advertencia, ten cuidado con tu hija, es más astuta de lo que crees y Harry también se las trae, podrían estar en la cocina en estos momentos.
No lo creo. Dijo Snape. Tengo sus capas invisibles aquí conmigo.
No te fíes. Dijo Sirius inseguro. Recuerda que Lara es el Angel de la Oscuridad, puede tener otros métodos que no sea una capa invisible (Lara J. tragó en seco debajo de la mesa).
Um, se me había olvidado. Dijo Snape. Lara, ¿Estas por aquí?
No va a responder si la llamas asi. Dijo Sirius burlón. Bueno, olvídalo, solo no les digas nada de lo que hablamos al principio, lo de... bueno, tu me entiendes.
Si, claro, solo espero que mi querida hija no este por aquí. Dijo Snape alzando la voz, Lara J. se estremeció un poco.
Espera, no había tenido tiempo de preguntarte algo. Dijo Sirius de repente. ¿Como se ha tomado Harry este... cambio de vida?
Supongo que bien. Dijo Snape.
¿Supongo? Dijo Sirius. ¿No te ha dicho nada a ti o a Sybill?
Si, pero...
Dime.
Me llamó padre, pero solo fue una vez... no creo ser merecedor de ser su padre adoptivo yo...
Eso esta bien Severus, por ahí se empieza, confío en ti, lamento no haber confiado antes, bueno, me voy, aun no he encontrado la manera de volver.
Sabes que... hay una pequeña posibilidad pero...
Si, si ya se... no me recuerdes la posibilidad de una en un millón.
Snape suspiró largamente, poniendo el espejo en la mesa. Lara J. se sacudió. Salió sigilosamente de la mesa y saltó a la ventana. Miró atrás y salió corriendo de regreso a su habitación en donde Harry la esperaba impaciente.
Harry comenzó a dar vueltas de un lado a otro de la habitación, había escuchado todo gracias al poder de Lara J. Entonces el era el heredero de Gryffindor, pero no habían escuchado lo que hablaron al principio, era sobre Voldemort, según dedujo, ¿Por qué Lara J. se demoraba tanto? Comenzó a dar vueltas, con las manos a la espalda, cuando miró a la ventana, allí estaba la gata atigrada. La gata bajó al suelo y se transformó en Lara J.
¿Escuchaste? Le preguntó la chica sudorosa. Tengo el corazón en la boca, si a Severus se le ocurría mirar debajo de la mesa estaba frita.
No iba a saber que eras tú. Replicó Harry.
En esos momentos, se abrió la puerta del cuarto, haciéndolos saltar. Snape entró con sus cosas y las dejó encima de la cama, les echó un vistazo y salió de la habitación.
Vaya, se tomó en serio lo que dijo Sirius. Comentó Lara J.
Será mejor no preguntarle nada. Dijo Harry. ¿Tienes hambre?
No, estoy tan llena de pastel que si me ponen un plato de comida delante reviento de solo mirarlo. Dijo Lara J. sobándose la barriga. Pero un vaso de agua no me vendría mal.
Los dos chicos bajaron con paso ligero, la puerta de la cocina estaba entreabierta y Snape y Trelawney hablaban. Los chicos se miraron, escondiéndose detrás de la puerta para escuchar.
No te puedo decir nada por ahora. Decía Snape. Te aseguro que esos dos estan rondando por aquí para ver si se me va la lengua.
No digas eso querido. Replicó Trelawney. Recuerda que pasado mañana es nuestro aniversario, ya cumplimos un año.
No se me ha olvidado. Dijo Snape suavemente. Te tengo una sorpresa, solo que vamos a tener que dejar a los chicos con la señora Figg, dejarlos aquí es un peligro para la casa.
¿El que? Susurró Harry detrás de la puerta.
¡Shhh! Lo reprendió Lara J. Las exclamaciones después.
Alastor dice que tendrá el día libre. Dijo Trelawney.
No se si será buena idea dejarlos con él. Dijo Snape en un suspiro. ¿Y Remus?
No puede, hoy va para Bulgaria, sabes que dicen que hay una secta de los mortífagos, se llevaron el cuerpo de quientusabes, quieren resucitarlo usando magia oscura antigua, con el se va buena parte de la Orden. Dijo Trelawney. Vamos a hablar con Alastor, de seguro los chicos no le dan problemas.
Mañana vienen a instalar el teléfono muggle, sabes que debemos tenerlo, por si la red flu y los mensajes son interceptados. Anunció Snape. También mañana debe llegar la citación del Ministerio para las pruebas de Aurores.
Ellos lo van a lograr. Dijo Trelawney dulcemente. Estan mas que preparados.
Te amo Sybill. Dijo Snape suavemente.
Yo también te amo, Severus.
Los chicos se miraron a un tiempo, era ahora o se morirían de sed. Movieron la puerta hasta que chirriara, los adultos se separaron al momento, Harry y Lara J. entraron sin decir nada y fueron directo al refrigerador a tomar agua.
Que calladito se lo tenían. Murmuró Lara J. apenas moviendo la boca, tomando agua.
Si, quien lo diría. Dijo Harry hablando de la misma manera. Menos mal que entramos ahora.
Si, si empiezan para despegarlos va a hacer falta un buen hechizo. Dijo Lara J. llevando los ojos al techo y sonriendo. Un añito, jeje. (Lara J. pestañeó y puso una cara muy cómica mientras lo hacia)
Lara, no me hagas reír. Dijo Harry mirando la cara cómica que tenia Lara J.
¡Ohh! I love you baby. Dijo Lara J. rítmicamente, sin despegar el vaso de su boca, movió los hombros hacia delante y atrás muy rápido un par de veces y de una manera muy graciosa.
Harry no pudo más y soltó una carcajada, lanzándole el agua encima sin querer a Lara J. La chica solo aspiró fuerte (El agua estaba fría), abriendo mucho los ojos. Los adultos los miraban sin entender el motivo del chiste.
Ay, me mojaste. Dijo Lara J. como si tal cosa. Y yo no pienso bañarme de nuevo.
Harry no podía responder, estaba rojo y trataba de detener su risa.
¿De que te ríes? Preguntó Lara J.
QQue parecías uun pollo con un ataque epiléptico. Logró decir Harry tratando de imitarla, pero al escuchar lo que él dijo aumentó las carcajadas. Tengo que tomar aire.
Harry se apoyó en la puerta de la cocina, riendo, la chica tomó su vaso y lo examinó.
¿No te habrás confundido y te habrás tomado una poción de la risa? Preguntó Lara J. mirando adentro del vaso con un ojo.
Harry negó con la cabeza, y logró mover un poco los hombros como lo hacia Lara J. la chica al verlo, tan cómico, también se empezó a reír.
¿Que les pasa a ustedes dos? Preguntó Snape mirándolos con el ceño fruncido.
NNada. Dijo Lara J. incorporándose. No lo vuelvas a hacer Harry.
¿Yo? Dijo Harry mirándola. Pero si fuiste tu la que empezaste.
Ahora mismo me van a decir que les sucede y que estaban hablando. Dijo Snape cruzándose de brazos, los chicos lo miraron. No se crean que no los vimos.
Bueno, esta bien. Dijo Lara J. decidida. Que se tenían bien escondidito lo del aniversario.
Siiii. Dijo Harry maliciosamente.
¿Ves Sybill? Dijo Snape mirando a Trelawney. ¿No te dije que estaban rondando por aquí escondidos?
Los chicos revolotearon la mirada al techo.
Oh, esta bien. Dijo Snape. El día 2 de Agosto cumplimos un año de noviazgo ¿Contentos?
Los chicos asintieron sonriendo y dándose codazos.
¿Y para cuando es la boda? Preguntó Lara J. balanceándose sobre sus pies.
BBueno, en realidad... Dijo Snape mirando a Trelawney.
Nada les impide casarse. Los animó Harry.
¿Ustedes quieren... Preguntó Trelawney tímidamente.
¡Por supuesto! Exclamaron los chicos al unísono.
Emm, bueno... nosotros pensamos... Dijo Snape medio convencido. ... que ustedes iban a necesitar mas tiempo para.... asimilarlo y...
Y nada. Dijo Lara J. radiante.
Nos encanta verlos juntos. Apoyó Harry.
¿De verdad? Preguntó Trelawney emocionada, los chicos asintieron.
No se, es que... Dijo Snape pasándose una mano por el cuello. No creo que estén preparados...
Por mí como si se casan mañana mismo. Dijo Lara J. sonriendo, miró a Harry, este también sonrió. Vamos déjense de tonterías y acaben de casarse.
Vamos... Dijo Harry animándolos. Suelten la prenda y digan el día de la boda.
Teníamos planeado casarnos el día... Dijo Snape despacio, los chicos lo miraron expectantes. El día 14 de febrero... si ustedes se adaptaban rápido claro, aunque podemos ponerla mas adelante de esa fecha si todavía no estan adapta...
¡QUE VIVAN LOS NOVIOS! Exclamaron los chicos a un tiempo, los adultos se miraron confundidos al ver tanto entusiasmo.
¡Al fin! Dijo Lara J. con los ojos al techo. Media hora de convencimiento para que nos dijeran... ¡Enhorabuena!
Lara J. se lanzó contra su padre, abrazándolo con fuerza, Harry sonrió y se unió al abrazo. Snape miraba a Trelawney sin saber que hacer, esta solo sonreía dulcemente.
Oigan, no es para tanto. Dijo Snape tratando de que los chicos lo soltaran.
Estos solo se pasaron para Trelawney, la abrazaron y Lara J. le tomó una mano a ella y Harry a Snape y se las unieron. Los adultos sonrieron, se acercaron y se dieron un tierno beso en la boca. Los chicos los vitorearon sonriendo, los adultos se separaron felices, de pronto Snape frunció el ceño mirando la hora del reloj de la cocina, los chicos también miraron, eran más de las 11 de la noche. Snape alzó una ceja.
¿Ustedes no deberían...
Snape no terminó la frase, los chicos salieron corriendo de la cocina hacia el segundo piso. Trelawney le puso un dedo en los labios. Snape sonrió y la besó con pasión.
El día siguiente sorprendió a Trelawney tratando de arrancar de la cama a los chicos por orden de Snape, pero estos parecían estar pegados a ellas, ni se movían, solo se acomodaban un poco y se volvían a dormir. Snape tuvo que subir, despertó a Lara J. con mucho trabajo y después ir a la habitación de Harry, a intentar despertarlo.
Cuando logró tener a los chicos con los ojos abiertos más de cinco minutos, los hizo bajar a desayunar bajo la mirada severa de Snape, que los acechaba por encima del diario El Profeta. Cuando Harry, regresó a la habitación, encima de su cama, había una lechuza parda, con un pergamino en su pata. Harry se acercó y lo desató, la lechuza erizó las plumas y se fue volando por la ventana. Miró el pergamino, tenia el sello del Ministerio, lo desplegó y un ticket cayó sobre sus rodillas.

Al Sr. Harry Potter.
Se le comunica por este medio que se requiere de su presencia en el Ministerio de Magia el día 15 de Agosto, a las 8:30AM para la realización de las pruebas de Auror, adjunto a este mensaje esta su traslador que lo llevará al Ministerio el día mencionado anteriormente y a la hora antes citada.
Sinceramente:
Gilberta Shillarly.
Cuartel General de los Aurores
Ministerio de Magia

Harry se quedó con la boca abierta, salió de la habitación para tropezarse con Lara J. que también miraba un pergamino con el sello oficial del Ministerio. La chica alzó la vista, mostrando su pergamino, decía lo mismo, habían sido citados el mismo día. Snape subió las escaleras para encontrarse a los dos chicos en el medio del pasillo.
Bien, ya los venia a despertar. Les dijo Snape. Y se bañaron además.
Nos enviaron la citación del Ministerio para las pruebas de Auror. Explicó Lara J. extendiendo su pergamino hacia Snape, este lo tomó y lo leyó rápidamente. Nos citaron el mismo día.
Entonces las pruebas las van a hacer juntos. Concluyó Snape devolviéndole el pergamino a Lara J. Están poniendo el teléfono muggle abajo, así que si quieren bajan a ver.
Los chicos se encogieron de hombros, no hallando otra cosa que hacer, y miraron unos segundos al técnico muggle poner cables por aquí y cables por allá. Finalmente se retiraron a la caseta del patio, a ver a Buckbeack y Black.
¿Qué te sucede? Le preguntó Lara J. al ver a Harry muy callado, acariciando distraídamente las plumas de Buckbeack.
Nada. Dijo Harry distraído. Tengo otra cosa en que preocuparme.
¿Que?
Sirius tiene una posibilidad de volver, hay que averiguar cual es esa posibilidad.
Si, pero el problema es ¿Como va a volver?
No se, pero quiero que vuelva, aunque sea como fantasma.
A mi me gustaría conocerlo en persona.
Tengo una foto de él, cuando era mas joven, en la boda de... mis padres ¿Quieres verla?
Me encantaría.
Los dos chicos cerraron la caseta y se dirigieron al segundo piso, fueron a la habitación de Harry. Lara J. se sentó en la cama mientras Harry buscaba el álbum con las fotos mágicas de sus padres. El chico abrió el álbum y se lo mostró a Lara J.
Mira, ellos son mis padres. Dijo Harry mostrando la primera foto en donde estaban sus padres sonriendo y besando a un niño pequeño de pelo negro azabache alborotado.
¿Ese eres tu? Preguntó Lara J. señalando al niño, Harry asintió. Eras muy chulito.
Gracias. Respondió Harry pasando la página del álbum, ahora se veían sus padres bailando abrazados.
Siguieron pasando las páginas, comentando las fotos, llegaron a la de Sirius y comenzaron a comentarla sin darse cuenta de que Snape se había asomado por la puerta.
Entonces este es Sirius. Dijo Lara J. señalando al apuesto joven que saludaba al lado de los padres de Harry. No estaba mal, muy atractivo.
Lara... La reprendió Harry.
Tengo ojos ¿No? Dijo Lara J. mirando la foto. Todos dicen que me parezco a mi madre.
Es... Harry se detuvo, no iba a decir que hacia dos años atrás había husmeado en las cosas de su padre.
Mira, esta es ella. Dijo Lara J. enseñando una cadenita dorada con un pendiente en forma de corazón.
La chica abrió el pendiente, allí sonreía una mujer muy parecida a Lara J. solo que con el pelo rubio y los ojos color verdes grisáceos, la cara era casi idéntica, Harry pudo apreciar que Lara J. si tenia algunos rasgos de Snape aunque no se notara mucho (Los gestos de Lara J. eran idénticos a los de Snape).
¿Que crees tu? Le preguntó la chica. ¿Nos parecemos?
Si, mucho, aunque tienes cosas de Severus. Dijo Harry mirándola sin darse cuenta de que Snape se había acercado.
¿Por ejemplo? Preguntó Lara J.
La forma en que se te tensan los músculos alrededor de la boca cuando estas furiosa. Dijo Harry recordando al antiguo Snape. Las cejas son de él, emm... el entrecejo cada vez que lo arrugas, los gestos, hay miradas tuyas que son idénticas a las de él...
El mentón es mío, digo, algo del mentón. Dijo la voz de Snape detrás de ellos, los chicos se dieron vuelta. ¿Que es eso Harry?
Es... un álbum de fotos mágicas. Dijo Harry incómodo. Le mostraba a Lara a mis... padres.
Eso esta bien. Dijo Snape sonriendo. Solo vine a avisarles que el teléfono está instalado y que G... Hermione llamó para dejar su número.
¿No dijo nada mas? Preguntó Lara J.
Emm, si, dijo que les dijera que a ella y a Ron le habían llegado también las cartas de citación. Dijo Snape recordando. Dice que les toca el día 16.
Un día después de nosotros. Dijo Harry. ¿Como son las pruebas?
No se, cambian cada año mas o menos. Respondió Snape cabeceando. ¿Ustedes no deberían haber hecho ya las pruebas de Aparición?
Si, creo que si. Dijo Lara J. encogiéndose de hombros.Yo por lo menos no quiero hacerlas, soy feliz sin Aparecerme, no se tu Harry.
A mi tampoco me gustaría hacerlas. Dijo Harry. Tengo a Buckbeack y mi Saeta de Fuego, ¿Que más podría pedir?
Bueno, no les digo nada mas, es la elección de ustedes. Dijo Snape saliendo de la habitación, se asomó de repente. Si tienen hambre el almuerzo esta listo.
Los chicos se miraron a un tiempo, si tenían hambre. Bajaron a almorzar conversando animadamente. Snape y Trelawney los observaban con disimulo, mientras los chicos se hacían pequeñas bromas y seguían con lo que al parecer era, una interminable charla. Después se pusieron a ver televisión, riéndose de vez en cuando con algunos programas.
Salieron a dar una vuelta, fueron al Polkisses a tomar te, la pandilla de Dudley entró allí, los miraron con desagrado y se sentaron en una mesa mas o menos cerca de ellos. Los chicos los miraron frunciendo el ceño y cambiaron el tema de conversación por uno más muggle. Regresaron al número 5 a eso de las 6 de la tarde, con la pandilla tratando de provocarlos, pero los chicos solo se miraban y se reían cabeceando. Entraron por el patio, sorprendiendo a Snape y Trelawney besándose.
Ya llegamos. Dijo Lara J. entrando en la cocina, seguida por Harry, los adultos se separaron embarazados. Vamos arriba, nos tenemos que dar un buen baño.
Si, el calor de Agosto es insoportable. Agregó Harry cruzando la cocina con Lara J.
Los chicos subieron a bañarse, tenían mucho calor y habían sudado bastante. Se dieron una refrescante ducha, se demoraron todo lo que quisieron, dándole a los adultos mucho tiempo a solas. Cuando salieron de ducharse, bajaron a cenar. Entraron en la cocina para encontrar la cena servida, se sentaron en sus puestos y comenzaron a comer.
Tenemos que hablar con ustedes. Les dijo Snape serio, los chicos lo miraron a un tiempo dejando de comer. Mañana Sybill y yo vamos a salir, hablamos con Alastor para que se quedara con ustedes.
¿Por qué no nos podemos quedar solos? Preguntó Lara J. frunciendo el ceño. Ya tenemos edad suficiente.
Lo sabemos querida. Dijo Trelawney dulcemente.
Pero recuerden lo que hicieron la última vez que se quedaron solos. Dijo Snape levantando una ceja, los chicos se miraron. Recuerden que la sala terminó llena de merengue y dulce.
No seas tan duro con ellos Severus. Lo reprendió Trelawney. Solo queremos a alguien que los supervise, deben estudiar para las pruebas de Auror.
Cierto, se me había olvidado. Dijo Lara J. haciendo una mueca.
Esperamos que se comporten. Exigió Snape cruzándose de brazos.
No vamos a hacer estallar la casa. Dijo Harry inocentemente.
Si, no somos tan malos. Agregó Lara J. poniendo cara de niña buena.
Esperemos que no. Gruñó Snape. Bueno, estaremos fuera todo el día porque... bueno no necesito decirlo.
Hemos entendido perfectamente. Dijo Lara J. mirando a Harry con el rabillo del ojo, este hizo lo mismo.
Solo esperamos que se diviertan en... su aniversario. Dijo Harry sonriendo. Prometemos no hacer nada.
Ni siquiera hacer volar el televisor. Dijo Lara J. los adultos fruncieron el ceño. Es broma.
Los adultos los miraron no muy convencidos si aquello había sido en broma o no y siguieron cenando. Cuando terminaron, los chicos subieron a lavarse los dientes y Lara J. llevó a Harry a la habitación de huéspedes, cerró la puerta y fue al lado de Harry.
¿Para que vinimos aquí? Preguntó Harry confundido.
Mira, te diré porque. Dijo Lara J. hablando bajito. ¿Que te parece si mañana nos levantamos antes y hacemos un buen desayuno?
Suena bien, pero no me respondiste.
Es para que no nos sorprendieran hablando, es poco usual que nos encuentren aquí ¿No?
La verdad es que a veces me asombras.
Bueno, ¿Que dices? Les debemos algo por lo del cumpleaños.
Me parece bien, solo que no sabemos que es lo que hay en la cocina.
Podemos bajar a husmear.
¿Como?
Las capas invisibles.
Pero yo no te voy a ver ni tú tampoco a mí.
Pero nos veremos si vamos los dos dentro de una sola capa.
OK, ahora vamos a buscar la mía, es el cuarto que queda mas cerca.
Harry y Lara J. salieron de la habitación de huéspedes y entraron al cuarto del primero. Harry deslizó la capa sobre los dos y bajaron con cuidado las escaleras, Snape y Trelawney estaban mirando la televisión, se dirigieron sigilosamente a la cocina, entraron y cerraron la puerta con cuidado.
Muy bien ¿Por donde comenzamos? Preguntó Harry en un susurro quitándose la capa.
Lara J. comenzó a abrir los estantes con la varita, mirando en todos lados, encontraron beicon, huevos, leche fresca, chocolate para la leche, pan fresco, naranjas, mantequilla, sandia y velas rojas.
Tremendo desayuno. Murmuró Harry impresionado cuando comenzaron a hacer la lista de las cosas. Mejor jugo de naranja, les va a caer mejor.
Sip, tienes razón. Dijo Lara J. tachando la leche con chocolate. Muy bien, huevos fritos, beicon, jugo de naranja, tostadas con mantequilla, un pedazo de sandia y las velas rojas para adornar.
Excelente. Dijo Harry sonriendo. Que sorpresa se van a llevar cuando entren en la cocina.
Ahora el plan B. Dijo Lara J. enrollando el pergamino satisfecha. Tenemos que saber a que hora se levantan para levantarnos nosotros antes.
Déjamelo a mí. Dijo Harry sonriendo maliciosamente.
Como quieras, pero hay que hacer como que vienes del segundo piso.
Los dos chicos se cubrieron con la capa invisible y pasaron silenciosamente por la sala, en donde Snape tenía un brazo pasado por encima del hombro de Trelawney y los dos miraban el telediario muggle. En cuanto llegaron al segundo piso, se quitaron la capa invisible.
Bien, ahora voy a bajar. Dijo Harry doblando la capa, se la entregó a Lara J. Guárdala en mi armario, en la tercera gaveta.
OK, si te preguntan por mi, diles que estoy durmiendo. Dijo la chica tomando la capa y entrando en la habitación de Harry.
Harry solo asintió y comenzó a bajar las escaleras trotando, tarareando una canción, dio unos pasillitos en los dos últimos escalones y terminó de bajarlos (El objetivo era que se viera muy contento). Los adultos giraron en el sofá para mirarlo, Harry hizo como que no se dio cuenta y siguió a la cocina, cantando bajito. Los adultos se miraron con el ceño fruncido. Harry apareció en la sala con un vaso de agua, los adultos se corrieron para darle lugar y este se sentó medio cantando y tomando agua.
¿Y Lara? Preguntó Snape extrañado, era muy difícil ver a uno de ellos solo.
Esta durmiendo, tenia mucho sueño. Respondió Harry terminando su vaso con agua. ¿A que hora se van a despertar mañana?
¿Para que quieres saber eso querido? Preguntó Trelawney.
Solo para saber si me tengo que acostar temprano, porque si se levantan tarde eso significa que me puedo acostar tarde. Dijo Harry como si nada.
Pues para tu información nos levantamos a las 6:30 AM. Le dijo Snape muy serio.
¿Tan temprano? Dijo Harry fingiendo pesadumbre. Será mejor que vaya a la cama, buenas noches.
Harry se levantó a dejar el vaso en la cocina y subió para informar a Lara J. de todo. La chica lo esperaba impaciente en su habitación.
Colloportus, Insonorus. Dijo Harry contra la puerta de su cuarto.
¿Y? Preguntó Lara J.
Se levantan a las 6:30. Informó Harry.
Entonces nos vamos a levantar a las 5:30. Dijo Lara J. poniendo el despertador de Harry para esa hora. Y no protestes.
No he dicho nada. Replicó Harry. Solo tenemos que acostarnos ahora, para después no tener sueño.
Buena idea, buenas noches Harry. Dijo la chica abriendo la ventana.
¿Que haces? Preguntó Harry, Lara J. no respondió, solo se transformó en una lechuza completamente blanca, parecida a Hedwig, pero con los ojos verdes. Ah, buenas noches Lara.
La lechuza ululó y salio volando por la ventana, Harry se asomó y la vio entrar por la ventana del cuarto de la chica. Sonrió y quitó los hechizos de la puerta, se quitó los lentes y se acostó en la cama, vaciando su mente de todo pensamiento, dejándola en blanco, cerró los ojos quedándose dormido al momento.
Harry se despertó al día siguiente por el llamado del despertador, lo apagó y se incorporó en la cama restregándose los ojos. Tomó sus lentes y no acababa de ponérselos cuando la puerta de su habitación se abrió despacio y entró Lara J. en pijama.
Bien, pensé que iba a tener que despegarte de la cama. Dijo la chica acercándose a grandes zancadas.
No es para tanto. Replicó Harry.
Bueno, te vine a decir que te dieras un baño, yo también voy a hacer lo mismo. Informó Lara J. al momento. Lleva tu capa invisible por si acaso, cuando termines baja a la cocina y si no he llegado me esperas ¿OK?
Todo entendido y procesado. Dijo Harry con voz firme.
Así me gusta.
La chica salió en puntillas de la habitación, miró al pasillo y fue a su cuarto. Harry tomó ropa, su capa invisible y fue al baño del pasillo sin hacer ruido. Se bañó todo lo silencioso que pudo, regresó a su cuarto a dejar el pijama y bajó a la cocina con su capa invisible y caminando con cuidado. Empujó la puerta y Lara J. lo esperaba apoyada en la meseta.
¿Listo? Preguntó mostrando su varita, Harry la imitó sonriendo. Manos a la obra.
Lara J. encendió el fogón con su varita, mientras Harry cascaba los huevos con la suya. La chica se encargó de freír los huevos y Harry comenzó a hacer jugo de naranja con entusiasmo. Los dos vigilaban la hora a cada momento, para ver que tiempo tenían.
Se habían demorado al menos 20 minutos en el baño (Según ellos no tenían prisa y se bañaron para despertarse bien). Harry se dedicó después a picar el beicon en tiras gruesas con un enorme cuchillo levitado y Lara J. terminaba con los huevos y miraba la hora.
Um, las 6:15, debemos darnos prisa. Dijo en voz baja. No vaya a ser cosa que se despierten antes.
Ya terminé con el beicon. Anunció Harry llevándoselos a la chica. No los achicharres.
No los voy a achicharrar Harry. Dijo Lara J. sirviendo los huevos en dos platos. Los voy a cocinar al soplete.
¿Al que? Preguntó Harry confuso.
Lara J. hizo aparecer en su mano derecha la nebulosa roja. Puso las tiras de beicon sobre un sartén y de su mano surgió algo así como una llamarada de fuego que envolvió el sartén. Harry pegó un brinco al ver aquello. Cuando la chica terminó se acercó a ver, el beicon lucía mas apetitoso que nunca. Picaron dos trozos de sandia, probaron el jugo de naranja. Les había quedado especial. Comenzaron a preparar la mesa.
Lara J. hizo una floritura en el aire haciendo aparecer un mantel rojo y cubrió con él la mesa. Harry se encargó de encender dos velas rojas, transformando dos cuchillos de mesa en hermosos candelabros y poniendo todo el conjunto sobre la mesa. Prepararon los platos y los acomodaron sobre la mesa, se alejaron para contemplar su obra de arte.
Bello, sinceramente nos esmeramos. Dijo Lara J. sonriendo.
Espera, falta algo. Dijo Harry y giró su varita, las luces se apagaron y solo se veía la mesa iluminada por las velas.
Bonito Harry. Comentó Lara J. ladeando su cabeza, onduló su varita contra el fogón y las cosas que utilizaron. ¡Scourgify!
La cocina quedó impecable, salvo por la espléndida mesa con toque romántico, Lara J. miró arriba frunciendo el ceño.
Escuché algo. Dijo mirando fijamente el techo. ¡Vámonos no nos pueden ver aquí!
Lara J. tomó por el brazo a Harry y los dos subieron lo más rápidos y silenciosos que pudieron. Se escucharon ruidos en la habitación de Snape y Trelawney, alguien caminaba hacia la puerta de esta.
¡Rápido deben pensar que estamos durmiendo! Dijo Lara J. entrando a zancadas a su habitación y cerrando la puerta con cuidado.
Harry no lo pensó dos veces y entró en su habitación, también cerrando la puerta. No había dado dos pasos cuando escuchó que alguien se acercaba. Se lanzó contra la cama, escondiendo la capa invisible entre las sabanas y dejando los lentes y la varita sobre la mesa de noche, se cubrió prácticamente hasta la cabeza con la sabana y cerró los ojos justo cuando la puerta de su habitación de abría levemente. Escuchó pasos que se acercaban a la cabecera de la cama, después escuchó que alguien mas se acercaba, si se movía un poco iban a descubrir que estaba completamente vestido y con zapatos.
Déjalo Severus, todavía duerme. Susurró la voz de Trelawney al lado de él. Vamos a ver a Lara.
Si uno esta en el cuarto el otro también. Murmuró Snape. No me gusta dejarlos solos con Alastor, ya sabes como es él.
Van a estar bien querido.
Espero que tengas razón.
Voy a echarle un vistazo a Lara... solo mirar si duerme.
Harry sintió como alguien salía de su habitación, pero para su desgracia que Snape todavía seguía allí. Se movió un poco, la capa le estaba haciendo un agujero en el estómago, tenia deseos de abrir los ojos para ver si Snape se había ido. Se arriesgó y los abrió unos milímetros, lo suficiente para ver a Snape parado delante de él.
No Harry, sigue durmiendo. Le dijo Snape suavemente, Harry se emburujó en la sabana, para que no se viera su camiseta. Duerme, no es hora de que te levantes todavía.
Harry escuchó como salían de la habitación y cerraban la puerta, levantó la cabeza mirando a todos lados, se destapó y se puso los lentes, tomó la varita y la capa invisible y se atrevió a asomarse por la puerta de la habitación, miró a un lado.
Se escuchaba a alguien dándose una ducha en el baño del pasillo. Cuando giró la cabeza, vio que Lara J. también se había asomado y le sonreía, se escuchó un traqueteo en la puerta de la habitación de Snape y Trelawney y la chica salió corriendo cerrando la puerta de su cuarto y empujando a Harry adentro de su habitación y cerrando la puerta.
¿Que haces? Preguntó Harry.
¡Shhh! No hables tan alto. Lo reprendió Lara J. Ya comprobaron que estamos dormidos, o al menos eso pensaban.
¿Que hacemos?
Vamos a bajar a la cocina con la capa invisible.
Siiii, yo también les quiero ver la cara cuando vean la sorpresa.
Los dos chicos se deslizaron bajo la capa y salieron sigilosamente de la habitación cerrando la puerta con cuidado, vieron a Snape salir del baño del pasillo, muy bien vestido con ropa muggle y bañado. Los chicos lanzaron una risita sofocada y bajaron rumbo a la cocina.
Nada mas entraron inclinaron la puerta casi cerrada y se pusieron en una esquina a esperar en silencio, de vez en cuando comprobaban la hora en el reloj. Después de 10 minutos aproximadamente, sintieron los pasos de los dos adultos que iban a la cocina, se miraron y sonrieron tapándose la boca.
¿Dejaste la cocina encendida querida? Preguntó la voz de Snape vislumbrando la luz de las velas por la rendija de la puerta.
No que yo sepa. Respondió Trelawney y empujó la puerta, abrió los ojos como platos mirando la espléndida mesa. Pero... ¿Que... es...
¿Y esto? Preguntó Snape entrando detrás de ella y mirando la mesa con la boca abierta, los chicos aguantaban la risa invisibles en una esquina. Yo no hice nada ¿Hiciste esto Sybill?
No. Dijo Trelawney parpadeando.
En la chimenea aparecieron unas llamas verdes esmeraldas muy altas y de ella surgió OjoLoco, los chicos abrieron los ojos como platos aplastándose contra la pared.
Buenos días Alastor. Saludó Trelawney amablemente. Veo que llegaste temprano.
No tuve mas remedio. Gruñó OjoLoco taconeando y mirando la mesa con sus dos ojos. No había nadie en Grimmauld Place... Bonito detalle Severus.
En realidad no sabemos quien fue. Dijo Snape cruzándose de brazos.
Um, no saben... Repitió OjoLoco escudriñando la cocina con su ojo mágico, chocó con los chicos que estaban enfurruñados en una esquina, sonrió mirándolos fijamente mientras estos lo saludaban tímidamente. ... Creo saber quien...
Los chicos hicieron gestos desesperados para que no los delataran.
¿Si Alastor? Preguntó Snape astuto.
¿Donde estan esos dos pillos? Preguntó OjoLoco sin quitar el ojo mágico de los chicos que ahora estaban desparramados contra la pared aliviados.
Estan durmiendo arriba. Respondió Trelawney.
Aunque creo que empiezo a dudarlo. Dijo Snape rastreando la cocina con los ojos entrecerrados.
Ya Severus. Le dijo Trelawney. Alastor ¿Estan los chicos arriba durmiendo?
Harry se encogió y pisó sin querer a Lara J. la chica dio un jadeo mientras Harry se apresuraba a taparle la boca. Snape localizó al momento la fuente del ruido y se acercó a zancadas tanteando, encontró la capa y la quitó de golpe. Harry lo miró todavía tapándole la boca a Lara J. y pisándola, la chica lo miró con los ojos muy abiertos, le estaba empezando a doler el pie.
Bueno, bueno, con que durmiendo. Dijo Snape dando dos pasos atrás, Lara J. parpadeó. ¿Tienen algo que decir?
Harry... ¡Quítame el pie de encima! Dijo Lara J. con voz ahogada y algo exasperada, el chico obedeció al momento y quitándole la mano de la boca. Para la próxima vez mira atrás cuando vayas a encogerte.
Lo hubiese intentado si no te hubieses escondido detrás de mí. Se defendió Harry.
¿Van a pelear o van a darnos una explicación? Preguntó Snape alzando una ceja.
Emm, nosotros... Dijo Lara J. mirando a un lado, señaló la mesa rápidamente. Les dejamos eso, solo esperamos que lo disfruten.
Si, solo queríamos dejarles emm... Dijo Harry arrastrando el pie por el suelo. ... Una sorpresa, queríamos que... la pasen bien y nos vamos a comportar.
Snape y Trelawney se miraron a un tiempo, OjoLoco tomó a los dos chicos por los hombros con sus nudosas manos.
Vamos a la sala. Les dijo suavemente, los chicos ni se resistieron, salieron de la cocina como si tuviesen pastillas de jabón en los pies.
En cuanto llegaron a la sala se desplomaron sobre el sofá, Lara J. comenzó a sobarse el pie, un poco más y Harry le corta la circulación.
Fue un detalle bonito. Les dijo OjoLoco sonriendo, haciendo que sus cicatrices fueran más notorias.
Creo que no les gustó. Dijo Harry bajando la cabeza.
Claro que les gustó. Gruñó OjoLoco, Harry y Lara J. lo miraron fijamente. Solo denle tiempo al tiempo, no estan acostumbrados y menos Severus... eso tu lo sabes muy bien Potter, tu sabes muy bien como era su carácter.
Menos mal que lo cambió. Resopló Harry cruzándose de brazos.
Creo que se sorprendieron al vernos escondidos en la cocina. Dijo Lara J. volviéndose a poner el zapato. Se nota que no estan acostumbrados a este tipo de... sorpresas.
Voy a hablar con ellos unos segundos. Gruñó OjoLoco, taconeó un poco y se dio vuelta haciendo saltar a los chicos. No se muevan de aquí.
OjoLoco fue a la cocina y la puerta se cerró, los chicos se miraron y se encogieron de hombros.
El desayuno estaba muy bueno. Dijo de pronto la voz de Snape detrás de ellos, haciendo que los chicos pegaran un brinco en el sofá.
No vuelvas a hacer eso Severus. Dijo Lara J. girando y mirándolo con el ceño fruncido. Ya tengo suficiente con el pisotón de Harry para que tu me estés asustando.
Si, nos tomaste por sorpresa. Dijo Harry aguantando la guitarra para que no resbalara.
Solo queríamos disculparnos con ustedes. Intervino Trelawney dulcemente, los chicos se miraron frunciendo el ceño. Fue un bonito detalle.
Si, disculpen nuestro comportamiento. Agregó Snape con suavidad, los chicos fruncieron aun más el ceño. No se miren asi, solo que no estamos acostumbrados a este tipo de cosas y bueno... emm... ya nos vamos, Alastor, vigílalos bien.
No hay problemas Severus, los tengo en la mira. Gruñó OjoLoco desde una esquina.
No hagan ninguna tontería. Les dijo Snape serio.
Ellos no van a hacer nada Severus. Lo reprendió Trelawney.
Emm, bueno esta bien. Dijo Snape resignado.
Los dos adultos salieron de la sala y desaparecieron por la chimenea de la cocina. Los chicos miraron a OjoLoco expectantes, este solo movía de un lado a otro su ojo mágico, después lo detuvo en los chicos.
Vayan a desayunar a la cocina. Ordenó OjoLoco y los chicos se levantaron y fueron lentamente a la cocina. ¡Apresúrense no tenemos todo el día!
Casi se lanzaron a correr, encontraron el desayuno en la mesa (Ni rastro del anterior) y se sentaron a desayunar, OjoLoco entró taconeando en la cocina y miró fijamente a través de la ventana de esta.
Hoy vamos a practicar algunos hechizos. Comentó OjoLoco sentándose en la mesa, tomó una tostada y la olfateó con interés, después le dio una mordida. Severus me dejo a cargo de que los entrenara.
Los chicos solo se miraron.
Intrusos. Dijo de pronto OjoLoco sacando su varita y levantándose de golpe.
Por favor, siéntese. Dijo Harry alarmado, pero OjoLoco ya cruzaba la cocina a grandes zancadas y estaba dispuesto a lanzar el primer maleficio que le viviera a la mente, Harry le apuntó con su varita. ¡Expelliarmus!
La varita de OjoLoco voló a las manos de Harry, este giró y lo escudriñó con su ojo mágico, Lara J. se levantó y apuntó con su varita a la puerta.
¡Alohomora! Dijo la chica y la puerta se abrió. ¿Que quieres Dudley?
¿Como sabias que era yo? Preguntó Dudley entrando en la cocina, sin darse cuenta de que OjoLoco estaba allí.
Tome, profesor Moody. Dijo Harry lanzándole la varita a OjoLoco, Dudley giró y se alejó un poco de él dando traspiés. Disculpe por desarmarlo asi.
No tengo ni un pelo de profesor Potter. Gruñó OjoLoco mirando a Dudley con su ojo mágico. Y además, eso estuvo muy bien... ¿Tu quien eres?
Es mi primo. Respondió Harry al ver que Dudley abría la boca pero no salía ningun sonido de ella. Viene a veces, el vive...
Se muy bien donde vive. Volvió a gruñir OjoLoco mirando a Dudley con desagrado. Escúchame bien muchacho... (Dudley se encogió al ver a OjoLoco taconear hacia él, mirándolo fijamente con sus dos ojos)... Regresa para tu casa y no te aparezcas aquí en lo que queda de día, te salvaste esta vez porque ellos sabían que eras tu, pero que no caigas en mis manos porque te van a crecer unos furúnculos que no te vas a olvidar de mi en lo que queda de tu vida ¿Comprendes?
Dudley tragó en seco y asintió.
Asi me gusta. Dijo OjoLoco dando un paso atrás. Vete.
Dudley no se hizo rogar y salió pitando hacia el número 4. OjoLoco sacó su petaca y dio un largo trago, Harry se levantó como impulsado con un resorte.
¿Que bebe? Preguntó Harry desconfiado.
No es de tu incumbencia Potter. Gruñó OjoLoco cerrando la petaca. Sigue desayunando.
No hasta que me muestre el contenido de la petaca. Dijo Harry amenazante apuntándole con la varita, Lara J. lo miraba con el ceño fruncido. Quiero ver lo que bebe ahora.
Baja esa varita, puedes sacarle un ojo a alguien. Dijo OjoLoco apretando su varita en la mano, gesto que no pasó desapercibido por Lara J. que también se levantó y se unió a Harry. Bajen las varitas ¡LOS DOS Y AHORA!
O muestra el contenido de la petaca... Lo desafió Lara J. blandiendo la varita contra OjoLoco, este solo fijó sus dos ojos en ellos. ... O lo hacemos mostrarlo a la fuerza.
¡Accio Petaca! Gritó Harry antes de que OjoLoco abriera la boca, la petaca aterrizó limpiamente en su mano. Ahora veamos.
Harry desenroscó la tapa, Lara J. seguía apuntándole a OjoLoco con su varita. El chico tomó un vaso limpio y vertió parte del contenido en él, de la petaca solo salió un liquido rojo acuoso, que olía intensamente a vino de uvas.
¿Que es esto? Preguntó Harry y OjoLoco suspiró. ¿Vino?
Si, es vino. Gruñó OjoLoco. No le digan nada a nadie.
Pero... ¿Por qué no debemos decirle nada a nadie? Preguntó Lara J. bajando su varita.
Porque no me esta permitido tomar vino. Respondió OjoLoco acercándose para recuperar su petaca. Dumbledore no me deja tomar en horas de servicio.
Entonces es mejor desaparecer esto. Dijo Harry poniendo la petaca lejos del alcance de las nudosas manos de OjoLoco, lo vertió en el suelo completamente.
¿Que haces Potter? Preguntó OjoLoco viendo como su preciado vino estaba en el suelo.
Ayudarte a que dejes la bebida. Respondió Harry a su vez, blandió su varita contra el charco de vino. ¡Evanesco!
El vino desapareció del suelo y OjoLoco resopló.
Ustedes son unos verdaderos diablos. Comentó OjoLoco. Bueno, limpien todo lo que ensuciaron, lávense los dientes y los espero en la sala.
Harry y Lara J. se miraron a un tiempo mientras OjoLoco salía de la cocina taconeando. Limpiaron todo en un dos por tres y subieron a lavarse los dientes, cuando bajaron, OjoLoco tenía la varita afuera y había reducido los muebles y los había puesto en una esquina, dejando la sala limpia, blandió la varita.
Saquen sus varitas y prepárense para un duelo. Gruñó OjoLoco.
¿Entre nosotros? Preguntó Harry viendo sus posibilidades echa trizas contra Lara J.
No, contra un amigo mío. Respondió OjoLoco y blandió su varita contra un búcaro reducido, murmurando algo, este se transformó en una estatua de piedra con vida. Potter, haz lo que puedas con eso.
OjoLoco apartó a Lara J. mientras la estatua fijaba sus ojos de piedra en Harry, flexionó los músculos de los brazos y en sus manos apareció una enorme hacha de piedra. Harry blandió su varita contra la estatua.
¡Stupefy! Dijo Harry enviándole un rayo de luz roja, pero la estatua lo esquivó en un dos por tres, acercándose a Harry. ¡Impedimenta!
El hechizó no golpeó a la estatua como pudo haberlo hecho y esta siguió avanzando hacia Harry, ahora con intenciones de hacerlo picadillo con el hacha.
¡Inerthia! Volvió a exclamar Harry después de evitar que el hacha le volara la cabeza, el hechizo solo hizo que se le cayeran trozos de piedra. ¡Stupefy!
La estatua retrocedió un poco por el impacto del hechizo, pero después de sacudirse un poco, siguió avanzando dando hachazos por el aire. Harry enfureció y empezó a lanzar hechizos rápidamente, haciendo a brillar como una espada su varita. Después de un efectivo rayo dorado y un par de hechizos de desarme la estatua se desplomó en el suelo de la sala. Harry se secó el sudor con el dorso de la mano, había lanzado hechizos hasta por gusto, giró hacia OjoLoco que lo observaba fijamente con sus dos ojos.
Muy bien Potter, muy bien. Dijo OjoLoco sonriendo, taconeando hacia el. Ahora descansa, veremos que hace Josthings con este trasto.
OjoLoco agitó su varita, la estatua se reconstruyó de nuevo, levantándose y blandiendo el hacha, Lara J. la enfrentó con la varita en alto. Harry retrocedió y se sentó en el suelo a mirar.
¡Stupefy! Dijo Lara J. contra la estatua, cuando esta dio un paso, pero lo regresó al momento en que se impactó el hechizo. ¡Inerthia!
La estatua retrocedió un par de pasos más y dio un salto, blandiendo el hacha contra la chica, esta solo dio un salto lateral encogiendo las piernas y cayó lista para el combate.
¡Stupefy! ¡Impedimenta! Exclamó Lara J. nada mas al tocar el suelo, a la estatua se le cayó el brazo derecho, pero siguió atacando a Lara J. ¡Expelliarmus! ¡Stupefy!
La estatua retrocedía por los impactos de los hechizos, Lara J. comenzó a mover la punta de la varita contra la estatua, de la punta surgía una espiral roja brillante que se enroscaba en esta. La estatua furiosa avanzó contra ella moviendo violentamente el hacha.
¡Beso de Dragón! Exclamó la chica y de su varita se desenroscó la espiral.
Esta envolvió a la estatua como una serpiente pitón, el abrazo la rompía y la quebraba completamente, Lara J. no dejaba de apuntarle firmemente con la varita, para mantener la espiral envolviéndola, hizo un movimiento brusco, levantando la varita de golpe, en la espalda de la estatua aparecieron unas alas rojas como las de un Dragón que la envolvieron. Lara J. hizo un giro con la varita y la estatua se redujo a polvo, la espiral desapareció al momento.
¿Que hechizo es ese? Preguntó Harry asombrado, nunca había visto nada igual.
El Beso del Dragón. Dijo OjoLoco impresionado. Solo alguien muy poderoso puede hacerlo, ni el mismo quienustedessaben lo podía hacer.
Yo pensé que todos lo pueden hacer. Dijo Lara J. encogiéndose de hombros.
No, no todos lo pueden realizar. Dijo OjoLoco mirándola con respeto. No son simples palabras, ya lo dije, solo alguien con mucho poder lo puede realizar.
¿Como es? Preguntó Harry interesado, aunque sabía que no tenía posibilidad de que le saliera.
Bueno, yo solo apunto a mi objetivo y me concentro en que en mi varita a parezca esa... espiral roja como el fuego. Explicó Lara J. Después la giro suavemente, hasta que aparezca la espiral, cuando estoy preparada solo digo el conjuro y pum, sale, me concentro después que enrolle bien al objetivo, que lo quiebre, solo lo utilizo con este tipo de cosas y después alzo mi varita y la giro para terminar el hechizo.
¿Puedo intentar? Preguntó Harry, OjoLoco reconstruyó la estatua y Harry le apuntó con su varita, mirándola fijamente.
Comenzó a mover la varita como le había dicho Lara J. concentrándose en la espiral roja, de pronto, de la punta de su varita comenzó a surgir la espiral como el fuego, se concentró mas aun y la espiral comenzó a envolver la punta de su varita, la estatua se acercaba y...
¡Beso de Dragón! Exclamó Harry apuntándole como si fuese una espada con su varita a la estatua, de esta se desenroscó la espiral como el fuego y envolvió a la estatua.
Harry se concentró, imaginando que el era esa espiral, envolviendo y estrangulando el cuerpo de esa maldita estatua, esta comenzó a quebrarse, cayéndosele pedazos. Harry alzó la varita, en la espalda de la estatua parecieron esas alas como las de un Dragón envolviéndola. Harry dio un giro a su varita y la estatua quedó otra vez reducida a polvo. Giró y vio que Lara J. le sonreía, pero OjoLoco no parecía dar crédito a sus ojos con lo que acababa de ver.
Dense un baño. Dijo OjoLoco con voz débil. Quítense ese sudor de encima creo... que es suficiente por hoy.
Harry y Lara J. subieron al segundo piso sin entender por que OjoLoco se había puesto así. Se dieron un buen baño y cuando salieron, bajaron a la cocina. OjoLoco hablaba con alguien, se miraron y se escondieron detrás de la puerta para escuchar.
Simplemente no puedo creerlo. Decía OjoLoco. Los vi realizar el hechizo sin ninguna dificultad, como si eso fuese lo más normal del mundo.
No te precipites Alastor. Respondió la voz de Dumbledore. Ya sabes que ellos tienen algo digamos... diferente a todos los demás magos...
Pero...
Harry es un mago especial, eso tú lo sabes y Lara bueno, ella es el Angel de la Oscuridad, veras con el transcurso del tiempo que poderes cada vez mas increíbles nacen de ellos, mas de Lara que de Harry pero estan casi parejos, ellos ni saben el poder que manejan.
Ya me di cuenta de eso... No se escondan que ya los vi, acaben de entrar en a cocina.
Harry y Lara J. entraron temerosos en la habitación, OjoLoco los miraba con su ojo mágico, en sus nudosas manos, se veía un espejo cuadrado y un poco maltratado, en el estaba la cara de Dumbledore.
Bueno, debo irme, ahora mismo me llegó una lechuza del Ministerio, Fudge tiene que consultarme no se que... Dijo Dumbledore suspirando. ... Suerte en las pruebas de Auror el día 15.
Dumbledore desapareció del espejo y OjoLoco los miró detenidamente.
Es verdad lo que dice Severus. Les dijo OjoLoco. Hay que tener cuidado con ustedes hasta cuando duermen, aparte de tener mas ojos que una araña para vigilarlos... almuercen.
Los chicos miraron la mesa y la encontraron servida, se abalanzaron contra la comida, comiendo más con los ojos que con la boca. OjoLoco se sentó delante de ellos y comenzó a olfatear un muslo de pollo, miró a los chicos y arrancó un pedazo de carne comiendo a gran velocidad.
Cuando terminaron, se lavaron los dientes y salieron a dar una vuelta, seguidos de OjoLoco con su sombrero de hongo ladeado y aguantando su varita dentro de su chaqueta. Fueron al Polkisses y tuvieron que frenar a OjoLoco para que no volara media cafetería alegando que la asustada dependiente que los atendió era una mortífaga y los quería envenenar.
¿El esta bien? Preguntó la dependiente viendo como los chicos frenaban a OjoLoco para que no le lanzara ningun maleficio. ¿Necesitan ayuda?
Perdone a nuestro abuelo. Dijo Lara J. para salvar la situación, OjoLoco la miró frunciendo el ceño. Hoy lo dejaron venir del asilo y siempre se altera un poco... (Lara J. bajó mucho la voz, haciendo que la dependiente se acercara a escuchar)... Estuvo en la guerra, esta algo... trastornado, piensa que todos lo quieren matar.
Ah, bueno. Dijo la dependiente comprensiva. ¿Que les traigo?
Dos helados de... chocolate. Pidió Harry agarrándole la mano a OjoLoco.
¿Y para el?
Un té. Gruñó OjoLoco desistiendo de sacar su varita. Y hay de usted si encuentro rastro de veneno.
La dependiente anotó todo y fue a entregar el pedido. Los chicos suspiraron.
Buena idea Lara. Dijo Harry sonriendo.
Si me vuelven a decir abuelo voy a cambiar de opinión acerca de quien va a recibir el maleficio. Gruñó OjoLoco amenazante.
Todo esta bien abuelito. Dijo Lara J. maliciosamente, OjoLoco le lanzó una mirada asesina. ¿Y que querías que te dijera? ¿Tío?
Estaría mejor. Resopló OjoLoco cruzándose de brazos.
Lo sentimos pero nuestros tíos son Lupin y Sirius. Dijo Harry alejándose un poco de OjoLoco, antes de que se le ocurriera lanzarle un maleficio. Asi que no queda otra, eres nuestro abuelo.
Para todo el que quiera saber si hay parentesco. Aclaró Lara J. OjoLoco suspiró no muy conforme con la repartición de papeles.
Con permiso, aquí tienen sus cosas. Dijo la dependiente dejando los helados y el té sobre la mesa, miró sonriente a OjoLoco y este dio un respingo. ¿Desea azúcar?
OjoLoco emitió una especie de gruñido que la dependiente interpretó como un si y le trajo azúcar en terrones. Les deseó buen provecho y se retiró. OjoLoco comenzó a olfatear el té y después los terrones de azúcar, los chicos lo observaban con el ceño fruncido, la verificación de que no tuviese veneno era interminable.
Oh, déme un momento acá ese té. Dijo Lara J. impaciente, quitándole la taza de té a OjoLoco, le echó dos terrones de azúcar y tomó un sorbo. ¿Ve? No tiene ni esta gota de veneno, puedo distinguir el sabor, ahora acabe de tomarse el té.
OjoLoco la miró unos segundos, lanzó un bojeo a la cafetería con su ojo mágico, este tembló unos segundos en la cuenca, al mirar la entrada y recibió el té dando un largo trago. Los chicos se dieron vuelta y vieron a la pandilla de Dudley entrar en pleno a la cafetería, esta vez no se acercaron, viendo a OjoLoco con ellos.
Um, los busca pleitos. Comentó Lara J. volviendo a su helado.
Espero que no se hagan los graciosos. Dijo Harry enterrando la cuchara en su helado. Aunque no nos vendría mal practicar con ellos.
No hables tonterías Potter. Lo reprendió OjoLoco, su ojo mágico daba vueltas constantemente por la cafetería. Nunca te rebajes al nivel de un mortífago.
Por supuesto que no. Replicó Harry. Yo NUNCA seré de la calaña de un mortífago.
Ni yo. Agregó Lara J.
Asi me gusta. Dijo OjoLoco sonriendo. Serán dos excelentes Aurores, ya lo verán.
La conversación estuvo animada, OjoLoco les contó algunas de sus más famosas capturas y a los chicos les daba risa la forma en que hacia los cuentos, contando las amenazas entre dientes. Después de todas las historias, pagaron lo que consumieron y fueron de regreso a Privet Drive. OjoLoco los dejó en la sala para retirarse al segundo piso, los chicos no perdieron tiempo y Lara J. siguió enseñándole a Harry la liga de artes marciales que ella sabia, pero que le resultaban muy útiles en cualquier situación.
Muy bien Harry. Lo animó Lara J. cuando el chico había pegado muy buenas patadas a uno de los cojines del sofá que habían levitado para practicar. Pero tienes que meter la cadera, para que la patada sea más letal.
Bueno, no soy adivino. Dijo Harry encogiéndose de hombros. ¿Como es eso de meter la cadera?
El saco de huesos tuyo que tienes debajo de la cintura. Dijo la chica burlona, se puso de lado, levantando la pierna y moviendo la cadera al compás de la patada. ¿Ves? Debes hacer esto si quieres sacarle el aire a tu contrario.
Todavía no entiendo. Dijo Harry mirándola con el ceño fruncido, OjoLoco bajó las escaleras y se quedó mirando la escena.
Mira, te voy a mostrar como tú lo estabas haciendo. Dijo Lara J. poniéndose en guardia contra el cojín, le dio una patada sin cadera, el cojín solo se estremeció un poco. Eso es como tú lo estabas haciendo, ahora te voy a mostrar con cadera.
La chica recobró la pose, de lado al cojín, giró el pie en el suelo, impulsándose con la cadera y con el otro pie le dio tal patada al cojín que lo lanzó contra la pared sacándole el relleno. Harry abrió la boca, si esa patada lo cogía a él le desprendía las costillas.
Eres un peligro si usas esa patada Josthings. Intervino OjoLoco taconeando hacia ellos. Y tu Potter, ponte las pilas si quieres aprender a hacer eso.
Intento de que aprenda. Dijo Lara J. encogiéndose de hombros. Al menos a avanzado mucho... ¡20 planchas Harry sin protestar!
Harry le lanzó una mirada asesina y se lanzó al suelo a hacer las planchas. Lara J. se le subió en la espalda, para hacerle mas peso.
¡Lara sal de encima mío! Le dijo Harry molesto.
Ese cuerpo necesita fundamento. Replicó Lara J. sin hacerle mucho caso y sin bajarse. ¡Estas lento! Si te sigues demorando... a estas 20 planchas agrégale 10 más.
¡Abusadora! Le dijo Harry mientras bajaba y subía lentamente, a la sala entraron Snape y Trelawney que observaron aquello con el ceño fruncido.
¡No te quejes! Lo reprendió Lara J. Tu haz hecho 50 y 40 conmigo en la espalda, asi que 30 no te van a matar... pensándolo bien...
¡Ya! ¡No me quejo más! Dijo Harry aumentando el ritmo de trabajo, sudando mucho, Lara J. dio una vuelta por su espalda. ¡No te muevas!
Solo estaba comprobando que estés tomando algo de músculo. Le dijo Lara J. como si nada, se pasó para los hombros y Harry le lanzó un gruñido amenazante. Dale que te faltan 10... Uy, que nudito aquí en esta zona de huesos.
¡Déjame el nudito! Protestó Harry cuando la chica por poco baila claque sobre su espalda.
¿Que hacen? Preguntó Snape acercándose sigilosamente a OjoLoco, mirando como Harry estaba al lanzar a Lara J. al suelo.
Entrenan o eso entendí. Respondió OjoLoco encogiéndose de hombros. Solo se que me estoy divirtiendo bastante.
¡Ya! Dijo Harry cuando terminó con todas sus planchas, la chica seguía en su espalda. Lara, ¿Podrías bajarte? Ya los brazos me tiemblan.
Lara J. hizo una semicuclilla, con los brazos hacia atrás, como si tomara impulso para algo, de repente, saltó de la espalda de Harry en una especie de clavado contra el suelo, pero dando una ligera mortal y cayendo dando la vuelta en el suelo, se levantó y giró para ver a Harry desparramado en el suelo.
Me avisas cuando me vayas a tomar de trampolín de piscina. Dijo Harry desde el suelo, sin poder moverse. ¿Podrías despegarme?
La chica se acercó sonriente y le tendió una mano. Harry la tomó y Lara J. le dio un halón levantándolo al momento.
El helado de chocolate te hace daño. Dijo Harry dando arqueadas con la espalda. No lo pidas más.
Muy bien, bonito entrenamiento. Dijo OjoLoco sonriente, los chicos descubrieron a Snape y Trelawney mirándolos.
Para mi no lo fue. Se quejó Harry haciendo crujir su espalda. Ouch, Lara, por dios, no te vuelvas a subir a mi espalda, mándame 100 planchas si quieres, pero sin ti encima mío.
¿De verdad quieres 100 planchas? Dijo Lara J. mirándolo con esas intenciones, tomó aire.
Era un decir. Se apresuró a agregar Harry.
OK. Dijo Lara J. viendo sus planes arruinados. El entrenamiento se acabó... ¿Como la pasaron?
Emm, bien. Respondió Snape, Trelawney se acercó a él y le tomó la mano.
Es decir, muy bien. Dijo Harry sonriendo. Voy a darme la tercera ducha del día.
Yo también voy arriba.
Los dos chicos subieron a refrescarse. Harry se relajó bastante, todavía sentía el empujón de Lara J. en su espalda. Cuando terminaron de bañarse, era prácticamente la hora de la cena, asi que bajaron con sus pijamas, frescos, no había nadie en la sala asi que fueron a la cocina. Snape ya estaba sentado en la mesa, leyendo el Profeta, Trelawney cocinaba algo que olía muy bien.
Que hambre tengo. Comentó Lara J. sentándose en su puesto y estirándose. Vinieron contentillos, jeje.
Si, se les ve... Dijo Harry mirando alrededor buscando inspiración. ...Animados.
Ya Alastor me contó todo. Dijo Snape bajando el Profeta.
No hicimos nada. Dijo Lara J. a modo de defensa.
Se que no hicieron nada pero... Dijo Snape muy serio. ... ¿Por qué no me dijeron que podían hacer el hechizo del Beso del Dragón?
Yo no sabia que podía hacerlo. Dijo Harry frunciendo el ceño. Lara fue la que me enseñó.
Eso no se enseña Harry. Dijo Snape cabeceando. Eso se lleva dentro de uno, solo alguien...
...muy poderoso puede hacerlo. Completó Lara J. como recitando. Ya nos lo dijeron.
Dumbledore dice que soy... Empezó a decir Harry tímidamente. ... que soy un mago diferente y que tengo muchos poderes, a la verdad no he visto ni uno solo de mis poderes.
Todo a su tiempo. Fue lo único que dijo Snape antes de que Trelawney trajera una cazuela llena de un apetitoso spaghetti. Umm, se ve muy bien querida.
Harry frunció el ceño, no habían respondido a su pregunta, miró a Lara J. y esta solo se encogió de hombros y comenzó a servirse comida. Hablaron un poco durante la cena, después, se sentaron en la sala a ver televisión.
Deberían acostarse a dormir ya. Les dijo Snape a eso de las 10:43PM.
El programa esta interesante. Protestó Lara J. Snape le lanzó una mirada de asesina que modificó por una de advertencia cuando Trelawney le tomó la mano. Bueno, está bien no te tienes que poner asi.
Ella y Harry subieron al segundo piso. Harry después de desearle buenas noches a la chica fue a su cuarto, dejó los lentes y la varita a un lado, destapó la cama y se acostó a dormir, procurando dejar su mente en blanco, pero otro pensamiento mas fuerte no lo dejó dormir en toda la noche, soñando cosas terribles.
Harry caminaba por unos callejones oscuros, no tenía su varita, asi que tenia que adaptar su vista a esa oscuridad. Dio un salto cuando unos ojos verdes fosforescentes aparecieron por una esquina, eran más o menos a su altura, asi que los reconoció al momento.
¿Lara? Preguntó Harry, su voz se escuchaba distante y como con un eco de fondo.
Si, soy yo. Dijo la chica caminando hacia él, su voz también se escuchaba distante y con un eco de fondo. ¿Dónde estamos?
No lo se, pero esto no me gusta nada. Respondió Harry mirando las altas paredes de ladrillos de los edificios que tenia a los lados. Mejor salimos de aquí, me da escalofríos.
Debemos despertarnos. Dijo Lara J. desesperada. No me gusta tanto silencio.
¿Escuchas? Preguntó Harry aguzando el oído, en la lejanía se escuchaban gritos amortiguados de personas.
¡Corre! Dijo Lara J. lanzándose a la carrera.
Los dos se lanzaron en una veloz carrera, corriendo sin parar por los oscuros callejones que parecían un verdadero laberinto, los gritos se escuchaban cada vez mas cerca y los edificios se hacían cada vez mas deteriorados y daba la impresión que se derrumbarían en cualquier momento. Lograron salir del complejo de viejos edificios, para encontrar un enorme prado de hierba seca y alta, contemplaron horrorizados un horrible espectáculo.
En una pira de leña, habían amarrados al menos 12 muggles, entre ellos mujeres y niños, que gritaban aterrorizados, muchas figuras encapuchadas rodeaban la pira, uno de ellos sostenía un grueso libro de paginas negras, alzó una mano y comenzó a hacer una extraña invocación que Harry no entendía, pero Lara J. lo miraba con los ojos como platos.
No... no puede ser... Murmuró la chica.
¿Que? No entiendo nada. Dijo Harry desesperado.
¡Los van a matar! Exclamó Lara J. horrorizada. ¡Es una ofrenda a Voldemort para que vuelva a la vida!
¡¿Que?! Dijo Harry mirando como las hierbas se movían, pero ellos no sentían ningun viento.
Una de las figuras levantó una gran antorcha de llamas negras azuladas y encendió la pira, las personas gritaban, los niños lloraban y las mujeres levantaban sus rezos al cielo.
¡BASTA! Gritó Lara J. tapándose los oídos, pero su grito no fue escuchado por los encapuchados, que continuaban con su ritual, los gritos desgarraban los tímpanos.
¡No nos escuchan Lara! Gritó Harry por encima de los alaridos de las personas que eran consumidas por las llamas negras azuladas. ¡Somos como fantasmas, no estamos aquí realmente!
Harry también se tapó los oídos y cerró los ojos, para no ver el horrible espectáculo, una mano fría lo tomó por el cuello, sintió el aliento pútrido y ruidoso, podía escuchar las voces de sus padres en su cabeza, entreabrió los ojos. Lara J. estaba temblando, muy pálida, un Dementor la trataba de estrangular, aspirando ruidosamente.
Sintió su respiración obstruida, no podía mas, la niebla blanca nubló sus ojos, tenia que despertar, tenia que hacerlo. Lara J. trataba de luchar pero no le quedaban fuerzas, los alaridos de las personas se cruzaban con las voces de sus padres en su cabeza, agarró las manos corrompidas del Dementor, en un último intento por luchar....
Dos voces rasgaron el silencio de la casa, gritando horriblemente.
Harry se había incorporado en la cama, luchando con un Dementor invisible y había gritado junto con Lara J. Respiraba muy agitado y miraba a todos lados con los ojos muy abiertos, se puso los lentes con manos temblorosas, estaba bañado en un sudor muy frío, tomó la varita y la puerta se abrió de repente y entró Snape alarmado.
¿Que sucedió? Preguntó acercándose a zancadas a la cama, en donde Harry todavía miraba jadeando muy fuerte alrededor. ¿Por qué gritaron?
Lara J. entró dando traspiés a la habitación de Harry, parecía que le faltaba el aire y estaba tan pálida que impresionaba, detrás de ella vino Trelawney.
Un... sacrificio... Dementor. Dijo Lara J. casi sin poder hablar por la falta de aire, se pasaba las manos por el cuello, se dejó caer en la cama de Harry, mirando todo con unos ojos muy claros con la neblina en su interior. Es... el... comienzo... del... ritual....
¿TTu enentendías eeso? Preguntó Harry con la voz ahogada y jadeante, no podía hablar bien, también se pasó las manos por el cuello, el agarre del Dementor había sido demasiado real como para considerarse un sueño. ¿TTu enentendías eesa exextraña ininvocación?
Lara J. asintió mientras su pecho bajaba y subía con una rapidez alarmante.
¿De que hablan? Preguntó Snape preocupado, no entendía ni una sola palabra. ¿Que ritual y que es lo que entiendes Lara?
Lara J. no dejaba de jadear, se llevó una mano al pecho y comenzó a hablar en un idioma desconocido, los adultos se alarmaban cada vez más. Pero Harry reconoció un pedazo de la invocación que habían escuchado en la pesadilla.
Es... la... invocación... que... escuchamos... en la... pesadilla. Informó Harry, Snape lo miró frunciendo el ceño. Estábamos allí, pero era como si... no se... no podíamos intervenir ni nos escuchaban.
¡Oh... señor de las Tinieblas.... acepta... esta.... ofrenda.... en nuestro... nombre.... absorbe... sus...almas... y recupera.... tu fuerza...perdida.... para... que regreses.... a acabar... con aquellos... que... terminaron... con... tu vida ... y nos... brindes el... poder absoluto y... tu eterno agradecimiento ... por traerte ... a la vida! Comenzó a decir Lara J. desde la cama, parpadeando y con la voz muy agitada, como si no pudiese respirar.
Snape y Trelawney la miraron con los ojos como platos. Harry también la miró, Lara J. acababa de traducir el pedazo de invocación que escucharon.
Cálmense un poco ¿Si? Dijo Snape asustado por el comportamiento de los chicos. Sybill, llama a Dumbledore, dile que venga urgente y que traiga el pensadero.
Trelawney salió al momento de la habitación, la escucharon correr escaleras abajo. Harry se restregaba el cuello, tratando de liberarse de la sensación de las manos del Dementor y Lara J. seguía jadeante boca arriba en la cama.
¿Soñaron lo mismo? Preguntó Snape cuando se escuchaban pasos de regreso, los chicos asintieron, por la puerta entró Dumbledore seguido por Trelawney. Los dos tuvieron el mismo sueño Albus.
Dumbledore asintió, puso el pensadero en la mesita de noche y blandió su varita contra Harry, este se quedó como en un trance. Dumbledore apoyó su varita en la sien de Harry, cuando tiró de ella, salió un hilo plateado y lo dejó caer en el pensadero.
Sybill, quédate con ellos. Ordenó Dumbledore con voz firme, giró hacia Snape tomando el pensadero. Vamos abajo Severus.
Snape siguió a Dumbledore a la cocina, puso el pensadero en la mesa y miró a Snape, este asintió y los dos pusieron un dedo en la sustancia del pensadero, cerrando los ojos. Enseguida se sumergieron en el sueño de Harry y Lara J.
Cayeron en un callejón oscuro, delante de ellos, podían ver a Harry que miraba a todos lados desorientado, caminaron hasta ponerse a la par de él, el chico miraba a todos lados con los ojos entrecerrados. Comenzó a caminar, tratando de orientarse en la oscuridad y fue seguido por los dos adultos.
Harry dio un salto cuando unos ojos verdes fosforescentes aparecieron por una esquina, los adultos se miraron a un tiempo y distinguieron a Lara J. caminando para encontrarse con Harry.
¿Lara? Preguntó Harry, su voz se escuchaba distante y como con un eco de fondo.
Si, soy yo. Dijo la chica caminando hacia él, su voz también se escuchaba distante y con un eco de fondo. ¿Dónde estamos?
No lo se, pero esto no me gusta nada. Respondió Harry mirando las altas paredes de ladrillos de los edificios que tenia a los lados. Mejor salimos de aquí, me da escalofríos.
Debemos despertarnos. Dijo Lara J. desesperada. No me gusta tanto silencio.
¿Escuchas? Preguntó Harry, en la lejanía se escuchaban gritos amortiguados de personas.
¡Corre! Dijo Lara J. lanzándose a la carrera.
Los dos adultos no lo dudaron y siguieron la loca carrera de los chicos, corriendo sin parar por los oscuros callejones que parecían un verdadero laberinto, los gritos se escuchaban cada vez mas cerca y los edificios se hacían cada vez mas deteriorados y daba la impresión que se derrumbarían en cualquier momento. Lograron salir del complejo de viejos edificios, para encontrar un enorme prado de hierba seca y alta.
Dumbledore miró con el ceño fruncido la pira de leña en el medio del prado, con muggles gritando atados a ella, a su alrededor se observaban muchas figuras encapuchadas. Una de ellas con un libro grueso de páginas negras, alzó una mano y comenzó a hacer una extraña invocación. Pero que Dumbledore entendía perfectamente, miró a los chicos. Harry se veía que no entendía pero Lara J. si, miraba la escena con los ojos como platos.
No... no puede ser... Murmuró la chica.
¿Que? No entiendo nada. Dijo Harry desesperado.
¡Los van a matar! Exclamó Lara J. horrorizada. ¡Es una ofrenda a Voldemort para que vuelva a la vida!
¡¿Que?! Dijo Harry mirando como las hierbas se movían, pero ellos no sentían ningun viento.
Una de las figuras levantó una gran antorcha de llamas negras azuladas y encendió la pira, las personas gritaban, los niños lloraban y las mujeres levantaban sus rezos al cielo.
¡BASTA! Gritó Lara J. tapándose los oídos, pero su grito no fue escuchado por los encapuchados, que continuaban con su ritual, los gritos desgarraban los tímpanos.
¡No nos escuchan Lara! Gritó Harry por encima de los alaridos de las personas que eran consumidas por las llamas negras azuladas. ¡Somos como fantasmas, no estamos aquí realmente!
Los adultos vieron como en el momento en que Harry se tapó los oídos y cerró los ojos, junto con Lara J. se acercaban dos Dementores, aspirando ruidosamente, cada uno agarró a un chico, tratando de estrangularlos. Harry entreabrió los ojos, Lara J. estaba temblando, muy pálida.
Harry comenzó a luchar para zafarse del Dementor, pero su respiración ya lo estaba afectando, comenzó a poner los ojos en blanco, poniéndose pálido. Lara J. trataba de luchar pero no le quedaban fuerzas. Los alaridos de las personas eran cada vez más fuertes. Harry agarró las manos corrompidas del Dementor, en un último intento por luchar....
Los dos adultos salieron del pensadero, ya habían visto suficiente como para comprender lo que puso asi a los chicos. Dejaron el pensadero en la cocina y subieron al segundo piso, a la habitación de Harry, en donde Trelawney había logrado que se calmaran, todavía estaban pálidos pero ya no jadeaban, estaban sentados, temblando ocasionalmente.
¿Ya están mejor? Preguntó Snape comprensivo, todo se nubló de repente y cayó un estruendoso relámpago.
No, esta vez no. Dijo de repente Lara J. con voz aguda, sus ojos se pusieron verdes oscuros, con las pupilas dilatadas y la neblina arremolinándose alrededor de estas, se levantó de golpe, su pelo comenzó a moverse hacia arriba sin haber viento. Esta vez no se va a salir con la suya.
¿Que? Preguntó Snape, pero Dumbledore lo detuvo con un ademán de su mano.
Lara J. salió corriendo de la habitación, los demás la siguieron, atravesó la puerta de la cocina y la puerta del patio se abrió inexplicablemente. Lara J. salió al patio y comenzó a mirar hacia el cielo, que estaba muy oscuro, con tenebrosos nubarrones de tormenta. Dumbledore detuvo a todos en la puerta de la cocina. Harry la miraba con los ojos como platos.
Ahora... creo que las almas van a tardar en llegar, Voldemort. Dijo Lara J. con voz aguda, se elevó unos centímetros del suelo, en su frente apareció el Ank plateado, brillando intensamente, una brisa suave inundó el patio. Yo me voy a encargar de eso.
Una luz la comenzó a envolver, Dumbledore sonrió.
Eso es... despliega tu poder Angel. Susurró Dumbledore mas para si mismo que para los demás, Harry lo miró sin comprender. Demuestra que tienes el poder.
Lara J. abrió las manos, en ellas surgieron unas nebulosas azules con toques plateados, su pijama se cambiaba por un suave vestido ajustado en el busto hasta las caderas y suelto hasta los tobillos de un suave color blanco plateado, su pelo se soltó, ondeando impresionantemente.
Sus ojos se volvieron de un bello color esmeralda, con la neblina en su interior. En un rápido movimiento, juntó las manos contra el cielo, encogiendo una pierna de forma majestuosa, perfilándose como una flecha contra el oscuro cielo.
Un haz de luz surgió de sus manos unidas, volando a gran velocidad, se impactó entre las nubes, desapareciéndolas lentamente. Lara J. comenzó a girar lentamente en el aire, cuando Harry pudo verle la cara, sus ojos eran plateados y su pelo se abría en abanico.
En su espalda surgieron unas alas plateadas, semitransparentes que se abrieron majestuosamente, el haz de luz se hizo más grueso, desapareciendo los nubarrones con más rapidez. Parecía un verdadero Angel, unas espirales plateadas la comenzaron a rodear y tembló levemente.
¡Lara basta! Gritó Harry, comprendía lo que le estaba sucediendo. ¡BASTA NO TIENES ENERGIA!
La chica parecía no escucharlo, su rostro antes sereno y relajado, se contorsionó por la concentración, cerrando sus ojos. Ahora todo su cuerpo temblaba.
¡Haga algo! Exigió Harry a Dumbledore. ¡Se esta quedando sin energías!
¿Como que se esta quedando sin energías? Preguntó Snape alarmado, mirando a su hija temblar en el aire.
Esta usando sus energías, ¿No ve como tiembla? Dijo Harry exasperado. Ya yo ya la vi hacer eso, solo que esto es más potente, no puede más... ¡LARA BASTA NO SIGAS!
La chica abrió los brazos haciendo un arco con ellos, enviando algo asi como un bumerang enorme de luz contra el cielo. Este se impactó contra las nubes, despejando el cielo al momento y desapareciendo todo rastro de la tormenta, Harry corrió hacia ella.
La chica abrió los ojos, tomando el color esmeralda de nuevo y tomó aire ruidosamente, la espiral, las alas y las nebulosas desaparecieron. El pelo cayó en su espalda y hombros. Bajó lentamente al suelo y Harry la agarró antes de que lo tocara.
Lara, ¿Estas loca? Le preguntó Harry mirándola en sus brazos.
Lo logré. Dijo Lara J. con voz débil. Ahora esas almas no van a llegar a Voldemort, no va a obtener ningun provecho de esas personas inocentes... lo... logré.
La cabeza de la chica cayó de lado en los brazos de Harry. Tenía los ojos cerrados y una expresión relajada de satisfacción. El Ank plateado comenzó a iluminarse y a opacarse por intervalos en su frente.
¿Lara? Preguntó Harry con voz temblorosa mientras los adultos se acercaban a zancadas. ¿Que hiciste? ¡Abre los ojos! ¡Enervate!
Harry le había apuntado con la varita en un momento desesperado. El hechizo solo la hizo saltar, como un electroshock. El pecho comenzó a movérsele levemente, respiraba.
¡Enervate! Volvió a exclamar Harry, la chica volvió a saltar, con el Ank iluminándose a intervalos en su frente, pero no habría los ojos. ¡ENERVATE!
Ya Harry, ella esta viva, solo que muy débil. Intervino Dumbledore aguantándole la mano al chico, que estaba dispuesto a lanzarle otro hechizo. Puso mucho empeño, esta débil, no va a despertar hasta que recupere al menos algo de energía.
Debió haberme dicho que podía hacer algo asi. Dijo Snape mirando a Lara J. desmayada en los brazos de Harry.
Ella puede hacer esto y mucho más. Dijo Dumbledore con suavidad. Hay que llevarla a un hospital muggle.
¿Por qué no puede ser a San Mungo? Preguntó Trelawney masajeándole los hombros a Snape con suavidad.
Porque preguntarían que hechizo fue el que realizó y creo que ni a ella ni a ustedes les gustaría que se descubriera quien es en realidad. Explicó Dumbledore. En el hospital muggle le darán lo que necesita para recuperar energías, solo deben decir que se desmayó de repente, Sybill, llama a una ambulancia y llévala al hospital mas cercano, Severus, quédate aquí con Harry, yo debo hacer un viaje a Bulgaria.
Dumbledore desapareció con un movimiento de su túnica.
Lara J. se sentía en el aire, de pronto, algo resplandeció con un brillo plástico a su lado, su cuerpo comenzó a pesar más de lo normal, arrugó el rostro, se escuchaba un zumbido de conversaciones por algún lugar. Sus piernas las sentía pesadas, ¿Las podría mover? ... si, movió la pierna derecha un poco, ahora la izquierda... ya esta, que raro, no tenía zapatos. Sus manos, bueno, ahora iba a intentar... ouch... algo la pinchó en su mano derecha.... ouch... la articulación en su brazo derecho estaba obstruida por una cosa blanca, de la cual salía una manguera plástica flexible...nada importante, solo una simple manguera... ¿MANGUERA?
¡AAARRGG! Gritó de repente Lara J. levantándose de golpe, mirando con horror una aguja encajada en la parte de arriba de su mano, fijada por una gasa blanca, miró mas arriba, en su articulación se veía una venda blanca de la cual salía esa manguera plástica conectada a un suero enorme que estaba sujeto por una percha de hierro frío. ¿QUE DEMONIOS ES TODO ESTO?
¡Lara tranquila! Dijo Snape saliendo de un grupo de gente que la miraban con los ojos como platos. Acuéstate, todo esta bien.
No, no todo esta bien. Dijo Lara J. exasperada, mirándose el brazo con horror, lo alzó contra Snape. ¿Que son todas... estas agujas en mi brazo? ¡Todavía no me gradúo de alfiletero ni pienso graduarme!
Tranquila, es solo un suero. La trató de calmar Snape. Es para que te...
¡ME IMPORTA UN COMINO PARA LO QUE SIRVA ESTA MANGUERA! Exclamó Lara J. completamente fuera de control.
¡Impedimenta! Dijo Snape blandiendo su varita contra la chica, empotrándola en la cama. Es para que te recuperes, llevas dos días inconsciente en el hospital, voy a quitar el hechizo, prométeme que no vas a gritar... ¡Finite!
¿Cuántos días llevo aquí? Preguntó Lara J. sentándose como si tuviese un resorte en la espalda, sin dejar de mirar de reojo la manguera en su brazo.
Dos días y ya ibas para el tercero. Respondió Snape con suavidad. Ya nos estabas preocupando.
¿En que hospital estoy? Preguntó Lara J. mirando alrededor.
En uno muggle.
¿Y Harry?
Esta allá afuera, con todos los... Weasley y Hermione.
¿Ya me puedo ir?
Oh, muy bien, la señorita se despertó. Intervino una enfermera entrando con una bandeja de aluminio, la puso al lado de Lara J. la chica abrió los ojos como platos al ver una colección completa de jeringuillas con grandes agujas y vacunas en la bandeja. Muy, bien, tengo que ponerte el antibiótico.
¿Ponerme el que? Dijo Lara J. alejándose de la bandeja.
Tranquila Lara. Le dijo Snape suavemente. Es para que salgas mas rápido del hospital.
Se ve que no es a ti al que le van a enterrar esa cosa en la mano. Replicó Lara J. alejando la mano de la enfermera, que había escogido una aguja especialmente grande.
A ver, no pongas resistencia porque va a ser peor. Dijo la enfermera tratando de tomarle la mano derecha a Lara J. para inyectarla.
Que consuelo. Dijo Lara J. resignada entregando la mano, la puerta se abrió y entró Harry seguido por Ron, Hermione, Ginny, Fred y George, Lara J. agregó con la voz en un hilo. Ayúdenme.
En esos momentos la enfermera introdujo la aguja de la jeringuilla en la aguja de la mano de Lara J. e inyectó el ardiente líquido lentamente.
¿No puede apresurarse? Pidió Lara J. aguantando, era insoportable sentir ese líquido entrando en sus venas, la enfermera terminó después de unos segundos.
Ya esta, ahora solo debes esperar a que ese suero se termine. Dijo la enfermera sonriente, señalando el enorme suero casi lleno, caía gota por gota, salió de la habitación, los chicos se abalanzaron contra la cama.
Creo que ni para el año que viene salgo de aquí si dependo de ese suero. Dijo Lara J. haciendo una mueca.
Snape salió de la habitación acompañado por todos los adultos que Lara J. no llegó a distinguir.
¿Como estas? Preguntó Harry preocupado.
Estaría bien si no fuera por todo este lío de mangueras y agujas. Resopló Lara J.
Todos estábamos preocupados. Dijo Hermione. No despertabas, solo sabíamos que respirabas y que saltabas cuando te trataban de reanimar.
Si, no debiste hacer ese... hechizo o lo que fuera. Agregó Ron.
Impedí que Voldemort se saliera con la suya, aunque no era él el que estaba en el potaje directamente. Dijo Lara J. acomodando el brazo. Retrasé su fortalecimiento.
Si, eso es verdad, hay que tomarlo en cuenta. Dijo Ginny asintiendo.
Todos los de la orden regresaron. Dijo Fred. Tenías a buena parte aquí en la habitación.
Si, dicen que no lograron encontrar esa secta secreta. Agregó George. Pero gracias a ustedes, saben que ya no estan en Bulgaria, Dumbledore analizó el sueño de ustedes en el pensadero.
Siempre han estado aquí, en las afueras de Londres. Dijo Ron. Yo también utilizo las orejas extensibles.
¿Asi que era eso lo que nos estabas ocultando? Dijo Fred mirando a Ron detenidamente.
Bueno Ronnie, espero que para la próxima al menos nos des una pista. Dijo George burlón, el aludido se puso rojo.
¿No escuchaste nada mas? Preguntó Harry con interés.
Emm, no, mamá salió en esos momentos y pisó la oreja extensible. Dijo Ron apesadumbrado.
Lástima. Dijo Ginny. Ya es rutina que la puerta de la cocina aparezca llena de bombas de estiércol cada vez que hay reunión.
¿Es que nadie le puede poner una zancadilla a Voldemort? Preguntó Lara J. molesta. ¿No puede resbalar, o caer de bruces por un acantilado? ¿No puede atragantarse con una aceituna y morir ahogado? Se vería lindo de morado.
Los demás no pudieron aguantar la risa, comenzaron a reírse, convencidos de que Lara J. nunca iba a perder su sentido del humor. La puerta de la habitación se abrió y Snape sacó a todos de allí, diciendo que el horario de visita se había terminado, Harry se quedó al lado de Lara J.
Ve a casa con Sybill, Harry. Le dijo Snape. Yo me quedo con ella.
Déjeme quedarme. Pidió Harry.
Lo siento, pero no puedes, que mas quisiera. Le respondió Snape. Ve, ella va a estar bien.
Voy a estar bien Harry. Le dijo Lara J. suavemente, el chico la miró unos segundos y salió de la habitación.
Veo que estas mas calmada. Le dijo Snape sentándose al lado de la cama.
No tanto. Dijo Lara J. mirando las agujas en su brazo. Estas cosas me dan escalofríos, ¿Por qué todo me tiene que pasar a mí?
No digas eso y... ¿Por qué no me dijiste antes que podías hacer... esa invocación? Le preguntó Snape con suavidad.
No se, tenia miedo de tu reacción, supongo. Respondió Lara J. bajando la cabeza.
Mi niña... ¿Como puedes pensar eso? Le dijo Snape paternalmente mientras la abrazaba. Solo me debías decir y punto.
Lo siento papá. Dijo Lara J. recostándose en el pecho de Snape. No estaba en mi, solo sentí el impulso, sabia que debía hacer algo, lo único que se me ocurrió fue... invocar la calma en los cielos, para que el alma de Voldemort... no pudiese tomar fuerzas.
Eso estuvo muy bien, pero mira como te dejó, inconciente en un hospital muggle durante dos días. Le dijo Snape acariciándole la cabeza. ¿Que mas puedes hacer?
Provocar tormentas, también puedo controlar los temblores, maremotos, todo lo que tenga que ver con la naturaleza esta bajo mi control. Respondió Lara J. También tengo el poder de la curación, el de la protección, los cuatro elementos y la electricidad, aparte del poder ilimitado cuando me transformo en el Angel.
¿Algo mas? Preguntó Snape sutil.
No, eso es todo. Dijo Lara J. cerrando los ojos y recostándose mas sobre el pecho de su padre, este le besó la cabeza. ¿Como esta Harry?
No tan bien. Respondió Snape. Estaba muy alterado, no sabia que hacer.
Me lo imagino.
¿Cuándo el te vio hacer algo parecido?
El día en que Lupin se transformó en la calle, utilicé mi poder de las tormentas para tapar la luna y permitir que Lupin se marchara sin sufrir daños.
Pero no te desmayaste.
Quedé un poco débil pero nada serio, no es algo que haga todos los días.
Deberías dormir.
¿Cómo? He estado dormida por dos días enteros y
¿Cuando me despierto me dices que me vuelva a dormir?
Vamos, acuéstate y así me dejas dormir a mí.
Eso es una cosa bien diferente, duérmete, yo me quedo despierta.
Ni lo sueñes, si yo me duermo tú también, no quiero después escuchar que te escapaste del hospital.
Lara J. miró a su padre con reproche. Snape alzó una ceja, tenia ojeras y la cara cansada, la chica sintió lástima de él.
Está bien, ahora me acuesto a dormir. Dijo Lara J. acostándose boca arriba, con el brazo derecho por encima de la sabana. Parezco una momia así acostada.
Bueno, ahora solo te falta el sarcófago. Bromeó Snape acomodándose en el sillón. Tengo una poción para dormir aquí
¿Quieres un poco?
Es lo mejor.
Snape le dio unas gotas de una poción roja dulzona. Lara J. sintió mucho sueño, se le cerraban los ojos solos.
Buenas noches
papá. Logró decir la chica antes de dormirse.
Que duermas bien
hija mía.

Lara J. se despertó al día siguiente por la luz que entraba en la habitación del hospital. Arrugó el rostro, unos cristales brillaron encima de ella, abrió los ojos y enfocó unos ojos verdes brillantes detrás de unos lentes redondos que la miraban preocupados, se incorporó tan rápido en la cama que Harry dio un salto.
Lara no vuelvas a hacer eso. La reprendió Harry serio.
¿Hacer el que? Preguntó la chica desorientada.
Olvídalo, ¿Te sientes mejor? Preguntó Harry sentado en el borde de la cama.
Si, pero
Respondió Lara J. mirando alrededor. ¿Qué hora es?
Las 10:00AM. Dijo Harry.
¿El horario de visita no es de 6 de la tarde a 7? Preguntó Lara J. parpadeando, Harry miró a otro lado. No, no quiero pensar que

¿Qué haces aquí? Preguntó Snape entrando en la habitación y mirando a Harry fijamente. Ahora mismo regresas, Sybill esta preocupada, dice que fue a tu habitación y no te encontró y que no cenaste ni desayunaste.
Yo solo
Comenzó a decir Harry a modo de disculpa.
Quería saber de Lara y

Y nada. Dijo Snape molesto. Ahora mismo te llevo a casa, esto no lo puedo permitir, ¿Cómo demonios entraste a la habitación sin ser visto?
Harry alzó la capa invisible por toda respuesta y con la cabeza gacha.
No me obligues a confiscártela. Dijo Snape recuperando su antiguo carácter, algo que horrorizó a Harry. ¿Qué esperas? Levántate y vamos, y Lara
ni se te ocurra poner un pie afuera de esta habitación.
Snape se llevó a Harry, parecía un tornado. Lara J. se quedó sola en la habitación, no se iba ni a mover, no quería problemas sobre todo si Snape tenía ese carácter del demonio. Miró el suero y suspiró, iba con la lentitud de un caracol. A la habitación entró una enfermera que no conocía, no era la misma de la otra vez.
¿Y tu acompañante? Preguntó la enfermera con voz chillona, algo que no le gustó mucho a Lara J., la miró desconfiada.
Salio un momento. Gruñó Lara J.
Bueno, vengo a inyectarte. Dijo la enfermera preparando una jeringuilla.
Lara J. la miró entrecerrando los ojos desconfiada, había gato encerrado allí.
Me dijeron que solo era esperar a que el suero se terminara. Dijo Lara J. alejando el brazo de la enfermera, que ya tenia la inyección lista.
No del todo. Replicó la enfermera tratando de tomarle el brazo para inyectarla, pero Lara J. lo alejó más aun. Quédate quieta, no va a doler.
Lo siento, pero usted no me toca a mí. Dijo Lara J. con los dientes apretados.
Dame el brazo muchacha. Ordenó la enfermera perdiendo la paciencia.
Ni lo sueñe. La retó Lara J.
Dame el brazo o si no
Amenazó la enfermera, llevó una mano al bolsillo, Lara J. pudo ver el mango de una varita.
Nometoque. Dijo Lara J. con los dientes apretados. Váyase antes de que pierda la paciencia, usted no es enfermera ni ocho cuartos
¡ES UN MORTÍFAGO!
¡DEJA LA MANO TRANQUILA CHIQUILLA INSOLENTE! Bramó la enfermera forcejeando para atrapar a Lara J. la chica se le escabulló al momento, agarrando otra percha de suero y utilizándola como una vara de luchar. ¡VUELVE A LA CAMA!
Lara J. no respondió, blandió la percha de hierro contra la enfermera, haciéndola retroceder hasta la puerta. En un abrir y cerrar de ojos le quitó la jeringuilla y la varita del bolsillo, la amenazó con la percha apuntándole al cuello, la enfermera miró la percha con temor.
Salga de aquí si no quiere que la atraviese con esto. Dijo Lara J. fríamente. ¡FUERA!
La enfermera balbució algo y salió corriendo de la habitación, Lara J. se dio cuenta de que la manguera del suero se había separado de su brazo, un puntito rojo se vio en el vendaje de su articulación, suspiró, se acercó y logró trancar el suero para que no se perdiera, en el suelo, estaba la jeringuilla y la varita del mortífago o quien fuese, al menos tenia una excusa digna para que Snape lo le echara un sermón.

Snape llevaba a rastras a Harry hacia el número 5 de Privet Drive, rechinando los dientes y mascullando cosas para si mismo. Harry por su parte se arrepintió de haberse escapado para ir al hospital, solo quería saber como seguía Lara J. porque para él era como la hermana que nunca tuvo, debió haber esperado el horario de visita. Snape abrió la puerta furioso y arrastró a Harry hasta la cocina, en donde estaba Trelawney muy nerviosa. Al ver a Harry se le lanzó encima abrazándolo.
No vuelvas a hacer eso... Comenzó a decir Trelawney sin soltar a Harry. ...Me quedé tan preocupada...
Yo... lo siento. Se disculpó Harry con la voz en un hilo. ... Solo... quería ver como seguía Lara y... perdi la cabeza.... no se por que lo hice.... yo... voy a esperar al horario de visita...
Eso espero. Dijo Snape fríamente cruzándose de brazos. Si te vuelvo a atrapar por allí...
Basta Severus. Dijo Trelawney muy seria soltando a Harry. El solo estaba preocupado, no lo tienes que tratar asi.
Es por su bien Sybill. Dijo Snape exasperado alzando un poco la voz. Nos debe obediencia, él está bajo nuestro cuidado, debería agradecernos de rodillas todo lo que hemos hecho por él, pero no, el es igual al estirado de su padre, orgulloso y hace lo que le da la gana...
Harry sintió como si un puñal lo atravesara en el pecho, abrió los ojos como platos mirando a Snape, parpadeó. Trelawney se tapó la boca con las manos, se había dado cuenta de que Snape había llegado demasiado lejos, dejándose llevar por su antiguo carácter, dominado por la furia. Snape volvió en si, mirando a Harry paralizado, el no había querido decir eso, solo se dejó llevar demasiado por la furia.
Harry... yo... Comenzó a decir Snape avanzando hacia el chico, pero se detuvo al ver que retrocedía negando con la cabeza. ... Perdóname, solo estaba demasiado furioso, no quise...
Harry no respondió, salió corriendo de la cocina y subió a su habitación, se encerró y movió el armario para bloquear la puerta, aparte de sellarla con magia. Se sentó en la cama con la cabeza entre las manos. Ya estaba considerando a Snape como su padre, sin olvidar que era hijo de James Potter, cerró los ojos. Si al menos Lara J. estuviese bien lo habría animado, pero ella estaba en un hospital. Se escucharon unos golpes en la puerta.
Harry... por favor... ábreme la puerta. Pidió la voz de Snape afuera de la habitación, Harry se hizo el sordo. ¡Alohomora!
La puerta dio un clic, pero cuando Snape fue a entrar, se encontró con el armario bloqueando la puerta.
Quita esto del medio, tengo que hablar contigo. Dijo Snape suavemente, podía ver al chico sentado en la cama con la cabeza entre las manos por una rendija, se acostó dándole la espalda.
Váyase, no tengo nada que hablar con usted. Dijo Harry desde la cama, sin dejar de darle la espalda a la puerta.
Te equivocas, si tenemos que hablar. Insistió Snape, blandió su varita. ¡Mobiliarbo!
El armario se movió dejando el paso libre a Snape, que se acercó despacio a la cama.
Creo haber dicho que se fuera. Dijo Harry con los dientes apretados.
Fue un error mío, estaba demasiado... furioso cuando te vi en el hospital. Dijo Snape suavemente, sentándose en el borde de la cama. Solo espero que puedas perdonarme, no... quise decir eso.
Pero lo dijo. Dijo Harry con la mandíbula encajada. Nunca va a cambiar.
No digas eso, me dejé llevar...
Como siempre, esa excusa ya esta gastada.
Mira Harry, olvida lo que dije, actúa con madurez...
¿Y usted a actuado alguna vez con madurez? Me parece que no... Harry se incorporó encarando a Snape, furioso y con los ojos empañados. ... Siempre burlándose, hablándome con desprecio, diciendo que mi madre es una sangre sucia y mi padre un engreído, me parece que eso no es actuar con madurez, lo llegué a considerar como mi padre ¿Sabia eso?, sin olvidarme de mi padre verdadero, pero me equivoqué.
>>Esta es la primera familia que no me grita, que no me encierra en la alacena, como viví durante 10 años con los Dursleys, despreciado por todos, soportando las burlas y los golpes de mi primo y su pandilla, me tenían encerrado las 24 horas del día a sopa de lata, ¿Y usted dice que debo actuar con madurez? Ya estoy arto, arto de que todo me suceda a mí...
Harry se había levantado, las lágrimas corrían por su rostro y tenia las manos cerradas en sendos puños. Snape cerró los ojos y los volvió a abrir. Harry se dejó caer en la cama, dando un sollozo, estalló, sabia que algún día lo haría.
Eso es... desahógate, suelta todo lo que tienes y te comprime. Le dijo Snape suavemente, Harry por instinto lo abrazó, Snape le palmeó la espalda. Tranquilo, ya no sucede nada, ¿Ves como todos se dejan llevar alguna vez?
¿Por qué todo me tiene que suceder a mi? Dijo Harry con la voz entrecortada, desahogándose en el hombro de Snape.
Hay alguien más que piensa que todo le sucede. Dijo Snape. Lara también dice eso a veces, no los culpo, siempre estan en problemas.
Generalmente son los problemas los que nos encuentran. Murmuró Harry, le estaba entrando sueño, no había podido dormir en toda la noche, se apoyó más en el hombro de Snape.
¿Que te sucede? Preguntó Snape sintiendo el peso repentino en su hombro. ¿Estas cansado?
Si, anoche no pude dormir. Respondió Harry cerrando los ojos, se sentía seguro y con apoyo, todo volvía a ser como antes. Perdone todo lo que dije... yo...
Nada, no pasa nada, yo soy el que te pide perdón, hijo mío. Le dijo Snape paternalmente, acariciándole la cabeza a Harry. Tengo una poción para dormir aquí, si quieres, te daré unas gotas y te despertarás antes del horario de visita ¿OK?
Está bien.
Harry soltó a Snape, este registró en su bolsillo para sacar un frasquito con una poción roja. Harry destapó el frasquito y tomó dos gotas, era dulzona, enseguida le entró un sueño irresistible, se iba de lado. Snape lo acostó en la cama y el chico se quedó dormido al momento. Snape bajó las escaleras hacia la cocina, en donde lo esperaba Trelawney.
¿Hablaste con él? Le preguntó Trelawney, Snape asintió. No debiste decir esas cosas.
Lo siento Sybill, me dejé llevar por el pasado. Dijo Snape suspirando. Ahora mismo voy al hospital, tengo que tener ojos en la espalda con Lara, esta loca por arrancarse el suero y lanzarlo por la ventana, si no lo hizo ya.
Snape desapareció con un plop de la cocina.

Snape apareció en las afueras del hospital y entró con paso rápido. Tomó el ascensor hasta el tercer piso y caminó a zancadas hacia la habitación de Lara J., la puerta estaba entreabierta y se escuchaban voces. La empujó y frunció el ceño, la enfermera que inyectó a su hija le vendaba la articulación del brazo derecho, en donde la chica tenía puesto el suero. Mientras lo hacia mascullaba como para si misma.
Debiste avisar antes, que horror, se acabó el ciclo del suero, por suerte no se perdió nada. Decía la enfermera incorporándose y regulando el suero en la percha. No debiste esperar tanto y sabias además que no podías salir de cama, porque sucedería esto...
¿No podría acelerar ese suero? Preguntó Lara J. obstinada.
No, es a gota por minuto. Respondió la enfermera mirando un reloj en su muñeca. Cuando se te vuelva a ir el suero de la vena debes informar de inmediato... ¿Y tu acompañante?
Snape se aclaró la garganta y la enfermera se dio vuelta.
¡Ah! Señor Snape. Dijo la enfermera amablemente.
¿Sucedió algo? Preguntó Snape serio, Lara J. lo miraba fijamente, tratando de capturar su atención disimuladamente.
Si, su hija se levantó de la cama y se le fue el suero de la vena. Informó la enfermera.
Snape miró a Lara J. con una ceja alzada, la chica hacia gestos raros con las manos por detrás de la enfermera, como si tuviese un palo y tratara de dar golpes con él. Después se señaló la aguja en su mano, como si la fuesen a inyectar. Se cansó de gesticular y vocalizó: Después te explico.
¿Podría hablar con usted un momento? Preguntó Snape amablemente, la enfermera asintió.
Snape llevó a la enfermera al pasillo y cerró la puerta de la habitación.
¿Puede explicarme exactamente como sucedió todo? Preguntó Snape.
Solo se que se levantó de la cama para según ella ir al baño y la aguja del suero se le fue de la vena. Explicó la enfermera, Snape hizo un ademán para que continuara. Se demoró mucho en avisar, me dijo que no se atrevía a salir de la habitación porque usted le dijo que no se moviera de aquí.
¿Algo mas?
Si, me preguntó si la atiende otra enfermera que no sea yo, pero le expliqué que yo soy la encargada de esta habitación.
Gracias y disculpe la molestia.
No es nada.
Snape entró en la habitación y puso un hechizo imperturbable. Lara J. se examinaba el nuevo vendaje.
Abusadores, la aguja es mas grande que la anterior. Se quejó Lara J. mirando la aguja enterrada en su articulación y conectada con el suero.
Para que sepas que no me tragué el cuento de que estabas levantada porque fuiste al baño. Dijo Snape acercándose a su hija. ¿Me puedes decir que estabas haciendo para que el suero se te fuera de vena?
Evitando que me inyectaran veneno de Basilisco en la otra vena de la mano. Se defendió Lara J. mostrando la otra aguja enterrada sobre su mano derecha, Snape frunció el ceño. Parece que me quieren eliminar.
¿Veneno de Basilisco? Preguntó Snape sin entender nada.
Si, aquí tengo la jeringuilla y la varita de la supuesta enfermera que me vino a inyectar. Dijo Lara J. mostrando una jeringuilla envuelta en una servilleta, estaba cargada con un líquido transparente, también mostró la varita. Tuve que levantarme y usar esa percha como defensa, porque TU tienes MI varita, asi fue como perdi el suero, si quieres le hago esta historia a la enfermera encargada para que me lleven al psiquiatra sin escala.
Está bien, está bien, entiendo perfectamente. Dijo Snape procesando que querían matar a su hija. Tranquilízate, mira... (Snape sacó la varita de Lara J. de su chaqueta y se la entregó)... Ahora ya la tienes... ¿Como sabes que es veneno de Basilisco?
Básico. Respondió Lara J. mostrando un chamuscado en una esquina de la mesita de aluminio que tenia al lado. El veneno de Basilisco es como... un ácido cuando entra en contacto con el aluminio, asi que eché una gota en esa esquina para saber que veneno era, cuando la vi chamuscarse comprendí que era de Basilisco.
La verdad... Dijo Snape mirándola con orgullo. ...que tu inteligencia me asombra.
No es para tanto. Dijo Lara J. ruborizándose. El caso es que iban a gastar el veneno, solo me afecta unos minutos y ya, no aprenden, los pobres.
¿No te... Comenzó a decir Snape impactado. ...Quiero decir que...
No soy INMORTAL por gusto. Puntualizó Lara J. En otras palabras, nunca voy a morir, me pase lo que me pase, asi como si el mismo Basilisco me mire directamente a los ojos, solo me desmayaría por unos minutos y recupero el sentido al momento.
Eso me hace dormir tranquilo. Dijo Snape sonriéndole, recuperándose del impacto. Harry va a venir en el horario de visita.
Ahora que tocas el tema... ¿No le habrás hecho nada verdad? Preguntó Lara J. dudando, Snape suspiró y bajó la cabeza. ¿Que le hiciste?
Me deje llevar... por mi pasado. Murmuró Snape. Yo nunca quise decirle... olvídalo.
Espero que hayas remendado el error. Dijo Lara J. muy seria. Harry es como mi hermano.
Lo se Lara, el es como mi... hijo también. Dijo Snape levantando la cabeza, sus ojos negros brillaron melancólicamente. Hablé con él y ya todo esta solucionado, no hay problema.
Te quiero papá. Dijo Lara J. abrazando a Snape como pudo por la manguera del suero.
Yo también te quiero. Dijo Snape apretando el abrazo, besó la cabeza de su hija. Mi niña, tan parecida a tu madre.
También me parezco a ti. Dijo Lara J. separándose y sonriendo.
Pero te pareces más a tu madre que a mí. Dijo Snape también sonriendo. Debo decirte, que mañana, sábado, puede que haya una sorpresa.
¿Que es? Preguntó Lara J. emocionada.
Si te lo digo no es sorpresa. Dijo Snape burlón. Secreto.
Tú como siempre. Dijo Lara J. seria. Tan misterioso.
Es parte de mi encanto. Bromeó Snape.
La chica chistó mirando a Snape con una expresión incrédula. A la habitación, entró la enfermera con el almuerzo, lo puso delante de Lara J sonriendo, le echó un vistazo al suero y salió de la habitación.
Estoy en la cafetería. Dijo Snape levantándose. Buen provecho.
Lo aprovechara más si no tuviese estas cosas enterradas en el brazo. Gruñó Lara J. comiendo con avidez, pero manejando con cuidado el brazo del suero.
Nunca pierdas ese sentido del humor. Le dijo Snape guiñándole un ojo desde la puerta, salió de allí cerrando la puerta con cuidado.
El resto del día transcurrió tranquilamente con Lara J. tratando de que a Snape se le fuera la lengua. Harry la fue a ver en el horario de visita junto con Trelawney.
¡Lara! Exclamó el chico lanzándose sobre la cama de Lara J. Ese vendaje es nuevo.
Si, me lo cambiaron. Gruñó Lara J. Un mortífago vino a intentar inyectarme veneno de Basilisco haciéndose pasar por una enfermera, no cambian.
¿Que queee? Dijo Harry pegando un brinco. Pero... como...
Solo me escabullí y utilicé una percha de suero para defenderme. Comenzó a contar Lara J. La obligué a retirarse por la puerta, no sin antes quitarle la varita y la jeringuilla cargada, cuando todo terminó, me miro el brazo y la aguja con el suero se salió y ... bueno, me pusieron otra mas grande, ¡Es una tortura!
Debe doler. Dijo Harry haciendo una mueca mirando el brazo de Lara J.
Ni que lo digas, mas que doler es incómodo. Dijo Lara J. mirando el suero con mala cara. A gota por minuto... abusadores muggles corta carnes.
Ni lo intentes Lara. Dijo Snape acercándose con Trelawney, cuando la chica dio un manotazo al aire contra el suero. Se que es incómodo pero es por tu bien.
Que bien más doloroso. Se quejó Lara J. crispando los dedos de la mano izquierda, como si quisiera arrancarse aguja, vendaje y todo lo que encuentre en su brazo. Estos vendajes dan una ligera picazón...
Pero no te puedes rascar querida. Le dijo Trelawney suavemente. Aguanta, solo será por esta....
Trelawney se calló de repente. Lara J. alzó una ceja sutil.
¿Si Sybill? Preguntó Lara J. taladrando a Trelawney con sus ojos, al menos si no lo decía podía averiguarlo por medio de la Oclumencia. ¿Que ibas a decir?
¿Me acompañas a la cafetería mi vida? Preguntó Trelawney dulcemente a Snape, este asintió y los dos se apresuraron a salir de la habitación.
Odio cuando hacen eso. Dijo Lara J. frunciendo el ceño. Bueno, yo los atrapo después.
No cambias Lara. Dijo Harry riendo. La casa esta muy solitaria sin ti.
Y yo estoy muy solitaria sin la casa. Dijo Lara J. medio cruzándose de brazos. A veces me dan ganas de desaparecer el maldito suero y salir pitando de aquí.
Supongo que ya puedes caminar. Le dijo Harry.
¡Claro que puedo caminar! Bufó la chica. ¿Como piensas que me enfrenté al mortífago? Te aseguro que no fue desde la cama, pidiéndole amablemente que diera media vuelta y se fuera.
Veo que tienes visita. Dijo una enfermera (Mortífago) asomada desde la puerta.
¡VETE POR DONDE VINISTE! Vociferó Lara J. desde la cama, Harry sacó su varita y le apuntó desafiante.
La enfermera solo sonrió y se fue cerrando la puerta.
La verdad que eres la persona más amable que he conocido. Dijo Harry sentándose en la cama de Lara J. esta frunció el ceño. Si fuese yo se hubiese ido con los dientes raspando el suelo.
No vale la pena gastar la voz lanzándole un hechizo. Replicó Lara J. No se lo merecen... ¡Merecen que los ahorquen!
Ya Lara, no te alteres. Dijo Harry sonriendo.
Si me altero quizás le aumenten la velocidad a ese suero. Resopló Lara J. Aunque lo dudo.
Snape y Trelawney entraron en la habitación, a tiempo de ver a Lara J. medio levantándose de la cama y a Harry tratando de que se acostara.
¡Lara! Exclamó Snape y Lara J. enseguida se acostó en la cama, poniendo cara de niña buena, Harry frunció el ceño. ¿Que intentabas hacer?
Nada. Respondió Lara J. inocentemente. El mortífago se dio una vueltecita.
¿Que? Dijo Snape medio alterado. ¿Como que se dio una vueltecita?
Si, se asomó por la puerta. Gruñó Harry blandiendo la varita amenazante.
¿No estaría bien que hoy... Comenzó a decir Trelawney, pero Snape negó con la cabeza, los chicos se miraron con una ceja alzada.
No saquen conclusiones apresuradas. Dijo Snape al ver que los chicos los miraban con cara maliciosa, miró un reloj en su muñeca. Ya terminó el horario de visita, Sybill...
Yo me quedo hoy. Dijo Trelawney.
No, es mejor que me quede yo.
Pero querido... prácticamente ni has dormido...
Tú ve a casa y no te preocupes por mí...
Los chicos pasaban la vista de uno y otro, como en un partido de tenis.
¿Puedo opinar? Preguntó Harry tímidamente, los adultos lo miraron frunciendo el ceño. Yo me quiero quedar, ya soy mayor de edad y...
Harry cielo, vas a estar mejor en casa. Le dijo Trelawney dulcemente, Harry gruñó entrecerrando los ojos.
Ella tiene razón, ve a casa. Le dijo Snape con suavidad.
Por favor, quiero quedarme, en casa me aburro sin mi hermanita. Pidió Harry con inocencia, puso cara de niño bueno.
Está bien. Accedió Snape suspirando, no muy convencido. Pero no hagan ninguna tontería ¿De acuerdo?
Los chicos asintieron sonrientes, Snape les dirigió una mirada de advertencia y salió de la habitación con Trelawney. Harry dio con el puño en el aire en señal de triunfo. Se la pasaron hablando y Harry llevó ranas de chocolate y comenzaron a comer, las escondieron cuando la enfermera encargada se asomó por la puerta.
Ya puedes levantarte. Le dijo a Lara J. Pero asegúrate de llevar la percha del suero contigo, puedes ir al comedor si lo deseas.
Gracias.
La enfermera salió y Lara J. se levantó de un salto de la cama, agarró la percha y comenzó a caminar como si nada hubiese sucedido. Harry se quedó con la boca abierta.
Vamos a la cafetería del hospital. Dijo Lara J. radiante, miró atrás. Harry muévete, no se si tengas hambre pero yo si.
Harry se levantó y salieron los dos juntos de la habitación, bromeando. Lara J. llevaba la percha con rueditas al lado de ella, aguantada con la mano izquierda, Harry iba en su lado derecho. Llegaron a la cafetería y todos se quedaron mirando como caminaba Lara J. con un suero al lado como si no estuviese enferma en lo absoluto. Ocuparon una mesa y pidieron comida rápida. La dependiente estuvo limitada con Lara J. por el suero pero al final acabó llevándole un gran pote de helado de chocolate. Harry puso los ojos como platos.
Menos mal que no hay entrenamiento. Murmuró Harry.
Te escuché. Dijo Lara J. atacando el helado. Cuanto tiempo sin verte, chocolate mío... Ni lo intentes Fred, ya te escuché, George, eso va contigo también.
Los gemelos se quedaron con la boca abierta detrás de Lara J.
¿Como sabias que éramos nosotros? Preguntó Fred sentándose, su gemelo lo imitó.
¡Ah! ¡Secreto del Angel! Respondió Lara J. sonriendo. Tengo el oído muy fino, asi que si quieren tomarme por sorpresa, no se que se van a hacer.
¿No deberías estar en cama? Preguntó George mirando a todos lados, como esperando ver una camilla escondida en algún lugar.
Ya le dieron permiso para levantarse, siempre y cuando lleve el suero con ella. Respondió Harry comiendo papas fritas. Ni Severus ni Sybill se quedaron, en el lugar de ellos estoy yo.
Umm, interesante amigo. Dijo Fred robándole papas fritas. Lara, deberías estar feliz.
¿Yo? Preguntó Lara J. desorientada. ¿Que me estoy perdiendo?
Que mañana seguramente... Comenzó a decir George.
...Te den de alta. Completó Fred.
¿En serio? Dijo Lara J. emocionada. ¡Oh! Si, si claro, jeje, ya se la sorpresa que me tenia Severus... ¡Como si se me pudiera ocultar algo! Gracias chicos.
No es nada, solo queríamos darte una alegría. Dijo Fred encogiéndose de hombros y sonriendo.
¡Wow! ¡Lara vuelve a casa! Exclamó Harry con las manos alzadas, toda la cafetería lo miró frunciendo el ceño, Harry se ruborizó apenado. Emm, lo siento... je...
Todavía no le quitas el record a Ron, Harry. Bromeó George. Tendrías que ponerte más rojo aun.
Por cierto ¿La señora Weasley sabe que están aquí? Preguntó Harry adivinando la respuesta.
Digamos que no. Respondió Fred. Piensa que estamos en la cama todavía.
¿Qué sucede si la señora Weasley descubre que no están en casa? Preguntó Lara J. con el ceño fruncido, algo que a todos les recordó a Snape.
No me lo quiero ni imaginar. Respondió George mirando al techo. Pero al menos podemos aparecernos, bueno, ay no, OjoLoco esta en Grimmauld Place

Oh, oh. Dijo Fred por su parte. Es un peligro, mejor nos vamos
Hasta mañana chicos.
¡Nos vemos! Dijeron Harry y Lara J. al unísono, mientras los gemelos iban a zancadas al baño de caballeros.
Harry y Lara J. terminaron de comer y regresaron al cuarto del hospital. Lara J. se acomodó en la cama y Harry en el sillón al lado de esta, movió su varita haciendo aparecer unos cojines y se hundió en ellos, se desearon buenas noches y quedaron dormidos al momento.
Lara J. se despertó sobresaltada en la noche, al tener un sueño de unos pies que caminaban hacia su habitación en el hospital, parpadeó volviendo sus ojos fosforescentes, miró a un lado, Harry estaba desplomado en el sillón durmiendo, aguzó el oído, podía sentir los pasos suavemente, como si no quisieran hacer ruido, tomó su varita y la blandió contra la puerta.
Colloportus. Murmuró y Harry se movió un poco en el sillón, le sacudió un hombro despacio, el chico gruñó. Harry, Harry, despierta, vamos

¿Qué, que pasa? Preguntó Harry sobresaltado, dio un brinco al ver los ojos fosforescentes de Lara J. tan cerca de él. Lara por dios, no me mires con esos ojos.
Los únicos que tengo y baja la voz. Susurró Lara J. Alguien se acerca y creo que no viene con buenas intenciones.
¿El mortífago? Preguntó Harry en un susurro ajustándose los lentes y sacando su varita.
Puede ser. Respondió Lara J. se escuchó como trataban de abrir la puerta, manigueta se movía con insistencia. ¡Rápido! Tranca la puerta con esa percha.
Harry de un brinco tomó la otra percha de hierro y trancó con cuidado la puerta, sin dejar de apuntarle con la varita, la manigueta se movía como loca.
¿Dónde demonios esta la seguridad de este hospital? Preguntó Lara J. levantándose, aguantando con firmeza la varita. ¡Maldito suero!
¡Shhh! ¡Silencio Lara! La reprendió Harry susurrando, sacó de su chaqueta algo gris plateado y lo desenvolvió, mostrando dos capas invisibles. Me tomé la molestia de traerlas.
Menos mal que alguien no pierde la cabeza en situaciones como estas. Dijo Lara J. tomando su capa invisible, cubrió el suero con ella. Harry, ven aquí, vamos a escondernos bajo una sola capa.
Los dos se escondieron bajo la capa justo cuando la percha cedía y abrían la puerta de golpe. Toda la luz del pasillo entró en la habitación, a esta entraron un hombre vestido de doctor y una enfermera, en otras palabras, el mortífago.
Skeeter no juegues conmigo. Dijo el doctor amenazante, mostrando una varita. Aquí no hay nadie.
Si, estaban aquí y los vi en la cafetería, además
¿Cómo explicas esta percha trancando la puerta? Dijo la enfermera mirando cada palmo de la habitación. Ellos están aquí, por alguna parte.
Angel, ¿Dónde estas? No juegues con tu viejo amigo. Comenzó a decir el doctor caminando despacio por la habitación, Lara J. aguantaba la rabia debajo de la capa. Potter, de seguro te alegrarías de verme también.
Seguro los cambiaron de habitación Dolohov. Dijo Skeeter desistiendo.
No, la cama esta revuelta. Gruñó Dolohov. Angel, ¿Sabias que tengo las cicatrices de nuestro último encuentro? Solo quiero saldar esa vieja cuenta, solo quiero MATARTE, a ti y a Potter, claro, han causado muchos dolores de cabeza los dos, salgan, donde quiera que estén.
Lara J. se veía más furiosa que nunca, crispaba las manos como si quisiera salir y ahorcarlo, Harry la aguantaba, negando con la cabeza.
Vámonos Dolohov, el efecto del hechizo se está al pasar y tenemos que modificar memorias. Insistió Skeeter.
Dolohov no respondió, entrecerró los ojos y salió de la habitación con Skeeter cerrando de un portazo la puerta. Lara J. salió de golpe de debajo de la capa.
Maldito, ¡Maldito! Dijo Lara J. furiosa con los dientes apretados. Estúpido, las heridas que hace el Angel de la Oscuridad NUNCA CICATRIZAN.
No te dejes provocar Lara. Intervino Harry alarmado. ¡Tranquilízate! Y cuidado con el suero, si quieres salir mañana vuelve a la cama.
¡No te pongas igual a Severus! Dijo Lara J. rechinando los dientes furiosa. ¿Escuchaste lo que dijo? ¡Me quiere matar! Y a ti también, eso no lo voy a permitir, nadie va a tocar a mi familia, ni a mis amigos y mucho menos a mi hermano ¡NADIE!
¡LARA! Bramó Harry y la chica volvió en si al momento mirándolo fijamente. ¡Vuelve a la cama ahora!
Lara J. tenía la respiración agitada, pero regresó obedientemente a la cama, Harry dobló las capas y las guardó en su chaqueta, desplomándose en el sillón soltando aire. Lara J. mostró los dientes a la puerta y se acostó completamente en la cama, cerrando los ojos. Harry se hundió en los cojines, vaciando su mente, dejándola en blanco y quedándose dormido.
Harry se despertó al día siguiente medio cansado, se había despertado mucho en la noche cada vez que escuchaba algún ruido fuera de la habitación. Lara J. se veía igual que él, escudriñando la habitación con sus ojos esmeraldas con la neblina en su interior, por suerte el suero no se le había ido de vena. A eso de las 8:00AM, la puerta de la habitación se abrió sobresaltando a los chicos, que por poco sacan las varitas, pero desistieron la ver que era la enfermera encargada acompañada de un joven y sonriente doctor.
Muy bien, ¿Lara Snape? Preguntó el doctor consultando un portapapeles, Lara J. asintió. Vengo a chequear como sigues, la enfermera Tracey me informó que habías mejorado muchísimo, esta comprobación no va a doler en absoluto, siéntate en el borde de la cama y abre la boca.
Lara J. hizo todo sin chistar, el doctor sacó una paleta de madera y le bajó la lengua, examinando su garganta, después miró sus ojos detenidamente (Lara J. tuvo cuidado de desaparecer la neblina de sus ojos). Comprobó su pulso, mirando el reloj con el ceño fruncido, después miró el suero, le sonrió a Lara J. y lo trancó.
Muy bien, en cuanto te quiten el suero baja a mi consulta, puerta 20, primer pasillo de la derecha segundo piso, puedes entrar sin turno, allí te entregaré la hoja de alta. Dijo el doctor sonriente, Lara J. asintió, como tragándose cada sonido que este emitía. Es increíble lo rápido que te recuperaste.
El doctor salió de la habitación y la enfermera comenzó a quitarle los vendajes del brazo a Lara J., Harry hizo una mueca al ver las agujas enterradas en el brazo de Lara J. La enfermera las quitó de un tirón y la chica aguantó la respiración abriendo los ojos.
En donde estaban las agujas (Que no eran finas por cierto, se veía la piel levemente levantada y con un huequito) comenzó a brotar unos puntos de sangre, la enfermera le puso unas gasas blancas, para que no causara mala impresión y les dijo que se podían ir.
Lara J. se cambió de ropa, por unos vaqueros a la cadera anchos en los pies de mezclilla elástica azul, un pullover negro ajustado, el pelo en una trenza y salió de la habitación acompañada por Harry. Bajaron en el ascensor, tuvieron un pequeño problema para entrar en la consulta, cuando una mujer los encaró diciendo que no podían entrar. Al final entraron y consiguieron el papel del alta, cuando salieron Lara J. frunció el ceño, no sabia en donde estaba.
Harry, ¿Te sabes el camino de regreso a Privet Drive? Preguntó Lara J.
Sip, solo que no tenemos dinero muggle. Respondió Harry registrando en sus bolsillos. Ni 5ctvos para una llamada.
Genial. Resopló Lara J. se quedó mirando un auto medio destartalado estacionado frente al hospital. Mira ese auto Harry.
Harry miró y frunció el ceño, conocía ese auto, de la cafetería de al frente salió un joven de pelo rubio, cargando unos paquetes y cerrando la puerta con dificultad, le recordaba algo, ¿Dónde lo había visto antes?
¡Vamos Lara! Dijo Harry tomando el brazo izquierdo de Lara J. y cruzando la calle a zancadas, hacia el auto destartalado, en donde el joven acomodaba las cosas en el asiento trasero. ¡Señor!
El joven alzó la mirada viendo a los chicos rodeando el auto y acercándose a él.
¿Te conozco de alguna parte? Preguntó el hombre, escudriñando a Harry con sus ojos azules.
Si, pero fue hace como... dos años. Respondió Harry.
¿Desean algo? Volvió a preguntar el joven.
Quizás el nombre de Lara Croft le suene. Dijo Harry cruzando los dedos.
¡Oh! ¡Si! Claro, aunque nos vimos unos minutos al menos tengo buena memoria. Dijo el joven recordando. Tu eres amigo de Lara, si, pero ella no me dijo tu nombre.
Harry Potter. Dijo Harry estrechando la mano del sonriente joven. Ella es Lara Josthings, es como... mi hermana.
Mucho gusto señorita, por si no lo recuerdas soy Jonathan, Harry. Se presentó Jonathan sonriente, mientras estrechaba la mano de Lara J. ¿Que puedo hacer por ustedes?
Necesitamos... transporte. Explicó Harry apenado. Lara acaba de salir de ese hospital y bueno... no tenemos dinero para tomar el metro y...
No se preocupen por eso, suban, yo los llevo. Se brindó Jonathan al momento, los chicos se miraron a un tiempo. Los amigos de Lara Croft son los míos también, ella me ha hecho muchos favores y me encantaría devolvérselos ayudando a sus amigos.
Los chicos se acomodaron el los asientos traseros del auto, mientras Jonathan se ponía la volante y encendía el auto, se volteó mirando a los chicos.
¿Dónde viven?
En Privet Drive. Respondió Harry al momento.
OK, pónganse el cinturón de seguridad, soy agente de policía y no me gustaría que me detuviesen por no usar algo que me estan recordando desde el entrenamiento.
Los chicos se miraron sonrientes, poniéndose el cinturón de seguridad, el auto se puso en marcha con un ronroneo del motor. Jonathan puso música y los chicos cantaban bajito, se animaron cuando Jonathan comenzó a cantar con ellos sonriente. Siguieron asi hasta llegar a Privet Drive, estacionaron cantando al frente del número 5, de donde salían Snape y Trelawney que se quedaron con la boca abierta viendo a Lara J. salir del auto ayudada por Harry y un joven de pelo rubio y ojos azules.
Gracias Jonathan. Dijo Harry estrechando la mano de este.
Si, gracias. Agregó Lara J. Snape y Trelawney se acercaron a zancadas. ¡Ya estoy de vuelta! Hoy mismo me dieron el alta, ya estoy bien.
Me alegro, querida. Le dijo Trelawney dulcemente. ¿Desayunaron? ... Bueno, en la cocina esta servido el desayuno.
Los chicos se miraron a un tiempo.
¡Te reto hasta la cocina! Exclamó Lara J. lanzándose en una carrera por el costado de la casa.
Harry sonrió y corrió detrás de ella, los adultos vieron a la chica saltar como si nada la verja del patio y suspiraron.
Gracias por traerlos, señor... Comenzó a decir Snape.
Jonathan, no fue nada, los amigos de Lara Croft son los míos también. Dijo Jonathan sonriendo y haciendo un ademán como que no le diera importancia. Son muy entusiastas.
Emm, si, quizás demasiado. Suspiró Snape, Trelawney le lanzó una mirada dura.
¿Ustedes son? Preguntó Jonathan pasando la mirada de uno y otro.
Somos sus padres. Respondió Trelawney sonriendo y tomándole la mano a Snape.
Si, si claro. Reflexionó Jonathan. Bueno, si necesitan ayuda o algo, no duden en localizarme en el departamento general de la policía de Londres, solo deben preguntar por el agente Jonathan y veré que puedo hacer por ustedes.
Snape y Trelawney asintieron mientras el joven se montaba de nuevo en el auto y se alejaba haciéndoles un ademán con la mano a modo de despedida. Los adultos fueron a zancadas adentro de la casa y llegaron en la cocina, en donde Harry comía vorazmente, Lara J. se quitaba la venda de la articulación y de la mano.
Lara, tapa eso, me da mala impresión. Dijo Harry desviando la mirada del brazo de Lara J.
Oh, vamos... Replicó la chica examinándose la mano, se tocó el huequito dejado por la aguja con un dedo. Ouch... demonios... un poco mas y mejor me entierran una cañería en la vena.
Veo que ya estas bien. Intervino Snape sentándose frente a los chicos. Debieron esperar a que los fuéramos a buscar.
Nada, por suerte nos encontramos con Jonathan. Dijo Harry haciendo una mueca, Lara J. seguía mirando su mano. Lara, acaba de vendarte eso, no puedo comer asi.
No seas asi Harry. Replicó Lara J. sus ojos brillaron de repente, apareciendo la neblina en ellos arremolinándose rápidamente en sus ojos esmeraldas, ante el asombro de todos, los pequeños huequitos desaparecieron, cubriéndose de piel nueva y lisa, como si nada hubiese pasado. Ya está.
¿Como hiciste... Comenzó a preguntar Harry mirando el brazo de Lara J. con detenimiento.
Oh, vamos, ya me has visto hacerlo otras veces. Respondió Lara J. sonriente, articulando los dedos de la mano y moviendo el brazo. Estoy oxidada, tantos días en cama no me han hecho bien.
Ay no, entrenamiento no. Murmuró Harry mirando al techo.
Eres un vago. Se burló Lara J.
¿Tu no piensas comer nada Lara? Preguntó Snape viendo el desayuno de la chica intacto.
Primero tenia que quitarme estos... túneles del brazo. Dijo Lara J. encogiéndose de hombros y comenzando a comer, los gemelos aparecieron en medio de la cocina con un sonoro Crac.
¡Lara! ¡Volaste! Exclamó George sin percatarse de la presencia de los adultos. Nos dimos una vuelta por el hospital, cuando llegamos a la habitación no había nadie, asi que supusimos que habían salido ya.
No es para tanto y no volamos. Dijo Lara J. sonriente, los gemelos se percataron de la presencia de los adultos.
Disculpen, emm... Comenzó a decir George apenado. Buenos días.
Buenos días para ustedes también. Dijo Trelawney sonriéndole a los gemelos. Si quieren desayunar...
Si usted insiste. Dijo Fred haciendo aparecer dos sillas y sentándose en una de ellas.
Voy a avisar. Dijo George antes de desaparecer.
Esto se va a poner bueno. Comentó Fred untándole mermelada a una tostada. Todos quieren venir a verte Lara.
¿Quiénes vienen? Preguntó Lara J. con curiosidad.
Solo se que esta casa se va a llenar de gente. Intervino George de repente, se había aparecido y nadie se había dado cuenta. Los chicos ya estan tomando el autobús noctámbulo, profesor Snape, los demás me dijeron que venían un poco mas tarde.
Ya no soy tu profesor, George. Aclaró Snape.
Olvídelo, la costumbre no se nos ha quitado. Dijo George encogiéndose de hombros, sentándose al lado de su gemelo y tomando una tostada.
Siguieron desayunando hasta que tocaron la puerta del frente, Snape se levantó y salió de la cocina, a los pocos minutos, Ron, Hermione y Ginny entraban el la cocina, Trelawney sonrió y salió de allí.
¿Como sigues Lara? Preguntó Hermione sonriente, sentándose en una silla.
Como nueva. Respondió Lara J. radiante.
Si, te ves mejor que en el hospital, un poco pálida, pero bien. Dijo Ron examinado a Lara J.
Como no va a estar pálida Ron, si no ha tomado sol en cuatro días. Resopló Ginny. Debió ser doloroso tener esas agujas muggles en el brazo, por cierto... ¿No deberías tener este... marcas?
Si, pero... bueno... adelanté el proceso de cicatrización. Explicó Lara J. encogiéndose de hombros y tomando una tostada. Sírvanse, hay para todos.
Comenzaron a comer y a conversar animadamente, cuando se terminaron las tostadas, se acomodaron bien en las sillas y comenzaron a bromear y a reírse a carcajadas.
Snape en esos momentos, recibía un grupo numeroso de personas en la sala, en la casa entraron la profesora McGonagall, Hagrid, Lupin, Tonks, OjoLoco Moody, el señor y la señora Weasley, Dedalus Diggle, Elphias Doge y dos magos mas.
Buenos días Severus. Saludó la profesora McGonagall amablemente, Snape sonrió. Buenos días para ti también Sybill.
Buenos días Minerva. Respondió Trelawney sonriendo también.
Todos se saludaban, Lupin se acercó a Snape.
¿Y los chicos?
Están en la cocina, si sigues el sonido llegarás a ellos. Respondió Snape guiando a todos los adultos a la cocina, en donde los chicos seguían conversando animadamente.
¡Profesora! Exclamaron los gemelos al percatarse de la presencia de McGonagall y los demás, levantándose a saludarla, miraron a los demás. ¡Hola Hagrid!
Hola a todos. Saludó Hagrid adelantándose hacia los demás, le palmeó la espalda a Harry casi lanzándolo al suelo y los lentes se le resbalaron por la nariz. ¡Me alegro que estés bien Harry!
Yo también me alegro de verte Hagrid. Dijo Harry sonriendo y ajustándose de nuevo los lentes.
¡Lara! Exclamó Hagrid abrazando a Lara J. la chica por poco se ahoga si no la suelta. Fue genial lo que hiciste, pero deberías tener mas cuidado.
Lo tendré en cuenta Hagrid, gracias. Dijo Lara J. recobrando el aire perdido.
Acércate Josthings. Gruñó OjoLoco y Lara J. se levantó y se acercó a él, este la tomó por un brazo y la acercó, escudriñándola con su ojo mágico, sonrió. Si, un poco pálida pero bien, por lo que me dijeron hiciste una gran hazaña muchacha, reaccionaste rápido.
Gracias emm
Lara J. se sentía torpe, no sabia que decirle a toda esa gente que la miraban sonrientes. Solo hice lo que me pareció mejor.
Al menos te ves mejor que cuando estabas en el hospital. Intervino Tonks, que tenia el cabello picudo y de color rojo. Tienes mejor semblante
sentimos no llevarte a San Mungo.
Yo lo sentí más. Replicó Lara J. frotándose la mano donde antes tenía el huequito de la aguja.
Si quieres, puedes salir. Le dijo Snape sonriente, miró a Harry, este sonrió al mismo tiempo que Lara J. Pero no se alejen mucho.
No hay problema Severus. Dijo Lara J. sonriente, se volteó hacia los chicos. ¿Alguien tiene dinero muggle?
. Muy bien Fred, te toca invitarnos a un té en el Polkisses.
Todos los chicos miraron a Fred.
¡Todos al Polkisses entonces! Exclamó Fred levantándose, seguido por todos los demás adolescentes.
Hacían un grupo compacto en la calle, riendo y caminando todos juntos. Llegaron al Polkisses y tuvieron que juntar dos mesas para que todos se sentaran cómodos. Lo que nadie se imaginaba era que George había llevado cervezas de mantequilla reducidas, las volvieron a la normalidad escondidos en una esquina y comenzaron a tomarlas haciendo chistes y riéndose a carcajadas.
Al Polkisses entró la pandilla de Dudley que miraron recelosos al grupo que rodeaban a Harry y a Lara J. y se sentaron bastantes alejados de ellos. Al Polkisses también entró una pareja que se sentó bastante cerca de los chicos. Lara J. miró desconfiada a la pareja que cuchicheaba lanzando miradas fugaces hacia ellos.
Esos dos no me gustan. Gruñó de repente Lara J. todos la miraron frunciendo el ceño. Están mirando mucho.
Vamos Lara, ellos no tienen nada raro. Dijo Ron mirando disimuladamente a la pareja.
No se Ron, están mirando mucho. Dijo Harry mirando a Lara J. pero la chica miraba fijamente el brazo del hombre. ¿Qué estas mirando Lara?
Solo quiero asegurarme. Dijo Lara J. levantándose y caminando a la mesa de la pareja. Perdone señor
¿Me puede decir la hora?
Si, como no. Respondió el hombre alzando el brazo izquierdo y mirando en su reloj, la camisa se le abrió levemente, se veían unas cicatrices en forma de gruesos arañazos en su pecho. Las 12:13AM.
Gracias. Lara J. caminó a zancadas a la mesa en donde todos la observaban, les dirigió un rápido susurro. Es Dolohov y esa debe ser Rita Skeeter.
Harry se levantó de golpe, con los puños cerrados pero Lara J. negó con la cabeza, todos se levantaron y salieron a zancadas de la cafetería, la pareja los siguió. Caminaban casi corriendo, pero Harry los detuvo a todos.
Divídanse, Fred, George, tomen la próxima calle, Hermione, Ginny y Ron tomen por la derecha, Lara ven conmigo, nadie puede llegar antes de la 1:00PM al número 5, si los siguen, traten de perderlos ¿De acuerdo? Dijo Harry y todos asintieron, se dividieron en los grupos y cada uno tomó sus respectivos caminos, Harry siguió caminando con Lara J. Lara, necesitamos que nos sigan.
Ya lo están haciendo. Dijo Lara J. mirando por el reflejo de un auto estacionado. No siguieron a los demás, nos quieren a nosotros.
Vamos a la plaza que queda pasando esa calle, vamos a tener que usar algunos trucos muggles para escapar.
Los dos chicos cruzaron la calle rápidamente, con la pareja siguiéndolos, pasaron un par de callejuelas y llegaron a una plaza muy bonita, con muchos bancos y niños jugando en las áreas.
Harry, aquí hay niños. Dijo Lara J. horrorizada. ¿Qué hacemos?
Un milagro. Respondió Harry cruzando a zancadas el parque, seguido por Lara J. ¿Nos dividimos?
Creo que es lo mejor. Dijo Lara J. deteniéndose y tomando su varita en el bolsillo de su vaquero, miró a un lado. Me voy por aquellos edificios, nos vemos en Privet Drive a la 1:30PM.
Harry asintió y giró para el otro lado, mientras Lara J. iniciaba una carrera atravesando el parque hacia un conjunto de edificios. La pareja se miró a un tiempo, el hombre fue tras Lara J. mientras la mujer seguía los pasos de Harry.
Harry siguió caminando apresuradamente atravesando el parque, seguido por la mujer, debía perderla, por suerte parecía no saber muy bien en donde vivían. Inició una carrerilla entrando por el costado de dos casas, la mujer no dejaba de seguirlo, dobló un par de esquinas mas, llegando a una calle muy transitada, comenzó a correr por la acera, chocando con todos.
La mujer corría detrás de él. Cruzó la calle de repente, esquivando lo mejor posible los autos, que casi lo arrollaban. La mujer se quedó rezagada por el embotellamiento que formó Harry. El chico corrió un poco más, por entre los edificios, se detuvo jadeando apoyado en una pared, debía recobrar el aliento, unas manos con largas uñas como garras lo agarraron por el hombro y lo empujaron al suelo. Harry llevó rápidamente su mano al bolsillo del vaquero, donde estaba su varita, frente a él, y sonriendo burlonamente estaba Rita Skeeter vestida como la mujer que lo perseguía.
Hola Harry ¿Contento de verme? Dijo Rita balanceando su varita en su mano derecha. Vaya, vaya, ¿No querías atrapar magos tenebrosos Harry? Bueno, aquí tienes una bruja tenebrosa, atrápame, vamos, si puedes.
No dude que lo haré. Dijo Harry amenazante desde el suelo, apretando su varita en el bolsillo, Rita lanzó una carcajada. ¡¡EXPELLIARMUS!!
¡PROTEGO! Exclamó Rita antes de que el hechizo a tocara, la varita de Harry voló a sus manos, este entrecerró los ojos. Te falta mucho Harry, tienes que aprender, que conmigo no se juega, ¿Con que no soportabas a Lara Josthings, he, Harry? ¿Y la tratas como si fuesen hermanos gemelos?
Rita blandió su varita, de esta salió un rayo que le hizo una cortada en el brazo izquierdo.
Eso a usted no le interesa. Gruñó Harry con todos sus sentidos alertas y aguantándose el brazo por donde la sangre comenzó a fluir, algo le decía que tanto movimiento de la varita de Rita no era bueno. Y si, ella es como mi hermana y...
¡CRUCIO! Exclamó Rita contra Harry, el chico no pudo reaccionar a tiempo y la maldición lo tocó, comenzó a retorcerse en el suelo con los dientes apretados bajo la sonrisa de Rita. Parece que tu vida ha llegado a su fin, Harry, te mataré y cuando el señor Oscuro regrese me cubrirá de honores.... ¡AVADA KEDAVRA!
¡VOLDEMORT NUNCA VA A REGRESAR! Bramó Harry haciéndose a un lado de una vuelta, la maldición asesina solo chocó contra el suelo, se levantó en un abrir y cerrar de ojos y le dio una patada a Rita por el estómago, la mujer se dobló en dos. ¡ESO ME LO ENSEÑO MI HERMANA!
¡CCRUCIO! Dijo Rita casi sin aliento, Harry gritó de dolor, agarrándose la cabeza. ¡AVADA KEDAVRA!
Harry se apartó a un lado, la maldición ni lo tocó, se acercó de nuevo a Rita, esta levantó la varita, pero Harry envolvió su mano en la de ella, echándosela hacia atrás y poniendo su pie por detrás de los de Rita y empujándola hacia si. Esta cayó al suelo de espaldas chillando de dolor, Harry recuperó su varita y le apuntó salvajemente.
¡STUPEFY!
Rita quedó desmayada en el suelo, Harry solo miró la hora en su reloj, eran la 1:15PM. Comenzó una carrera de regreso, disminuía el paso en ocasiones, para tomar aliento, su mano derecha estaba llena de sangre y apretaba su varita con ella, pero después seguía corriendo, gracias a los entrenamientos de Lara J. había logrado desarrollar una buena resistencia.

Lara J. corría a gran velocidad hacia los edificios, seguida por el hombre. Comenzó a entrar por callejuelas, lanzando todo lo que se encontrase a su paso hacia atrás, el hombre saltaba los obstáculos sin dejar de seguirla. Ella sabia que tenía muy buena resistencia, asi que solamente era cuestión de tiempo que el hombre se cansara.
Corrió un rato más, ya podía escuchar el jadeo del hombre detrás de ella. Un hechizo aturdidor pasó por al lado de ella y comenzó a correr en zigzag, doblando callejuelas lo mas rápido posible, los hechizos volaban por todas partes.
Un hechizo golpeador la chocó por la espalda, empujándola, pero logró seguir corriendo a trompicones. Apareció en sus puños unas nebulosas blancas azuladas, de su boca semiabierta comenzó a salir un humillo blanco cada vez que respiraba, como si estuviese nevando. Dio un salto, girando su cuerpo hacia atrás, con los dientes apretados y abrió las manos enviándole al hombre un chorro de agua congelada que casi era hielo. El hombre lo esquivó como pudo, pero los pelos se le cristalizaron al contacto con el agua congelada.
Lara J. se enderezó en el mismo salto, corriendo con ligereza, llegó a un callejón sin salida, sin dudarlo, trató de trepar por el muro. Pero algo la golpeó y la lanzó a un lado, cayendo encima de unas cajas de madera que se rompieron al momento. Desapareció las nebulosas de sus manos y el humillo desapareció de su respiración. Estaba medio aturdida.
Sintió como unas manos fuertes la agarraban por el cuello del pullover y la lanzaban al medio del callejón. Rodó un poco, pero enseguida se dio vuelta, delante de ella estaba Dolohov, jadeando como loco y con los pelos completamente congelados, se estremeció cuando una gota de agua fría como el hielo le resbaló por el rostro.
Al fin, cara a cara con el Angel de la Oscuridad. Dijo Dolohov jadeando. Me hiciste correr desgraciada, pero ya ves, te alcancé, ahora, voy a cobrarte la deuda que tenemos.
Lo dudo, maldita escoria. Dijo Lara J. llevando su mano a la varita en su bolsillo, pero Dolohov la desarmó al momento. ¡Imbécil! ¡Se un hombre y enfréntate como debes!
Tienes una lengua aguda, Angel, pero prefiero no arriesgarme. Respondió Dolohov acercándose despacio, Lara J. entrecerró los ojos cerrando los puños. ¡STUPEFY!
La chica sintió el impacto del hechizo, sintiendo un calor abrazante, pero volvió a abrir los ojos y se levantó lentamente, mirando a Dolohov con furia.
Bueno, bueno, creo que me voy a divertir contigo mas de lo que pensaba.... ¡CRUCIO!
Lara J. dio un salto lateral, encogiendo las piernas, nada mas tocó el suelo se acercó a Dolohov con los puños en alto, este blandió la varita, un rayo de luz le hizo una cortada alargada en la cara a Lara J. la sangre comenzó a correr.
Eso es solo un pequeño adelanto, ahora viene.... ¡AARRRRGGG!
Lara J. le había dado un buen piñazo en la cara, haciendo que algunos cristales de su pelo cayeran al suelo. Sin esperar a que se recuperara, saltó en el aire dándole una patada en un rápido giro, partiéndole la boca. Dolohov cayó al suelo, pero le apuntó con su varita a Lara J.
¡CRUCIO!
Lara J. enseguida se aguantó el estómago, sintiendo como unos cuchillos candentes atravesando su piel, apretó la mandíbula, no iba a gritar, no le iba a dar el gusto.
Ahora si que cometiste un gran error Angel. Dijo Dolohov levantándose quitándose la sangre de su boca. ¡AVADA KEDAVRA!
Lara J. abrió los ojos con sorpresa, estos perdieron el brillo y se pusieron de un color verde muy claro, demasiado claro, cayó arrodillada mirando al vacío. Dolohov soltó una carcajada maniaca viendo a Lara J. desplomarse en el suelo, cerrando los ojos.
¡El Angel de la Oscuridad ha muerto! Gritó Dolohov excitado acercándose al cuerpo inerte de Lara J. la volteó triunfante con un pie. ¡Yo, Antonin Dolohov he terminado con tu existencia maldito engendro del demonio!
Dolohov comenzó a reír maniacamente, poniendo un pie en el estómago de Lara J. Dolohov no paraba de reír, convencido de que Lara J. había muerto, al fin había cobrado la deuda, había terminado con la vida del Angel.
El cuerpo de Lara J. se iluminó con un brillo plateado sin que Dolohov lo advirtiera, estaba muy ocupado riéndose para fijarse. La chica abrió los ojos de repente, primero plateados y se fueron llenando de un color verde intenso, con las pupilas dilatadas y la neblina arremolinándose alrededor de estas, relampaguearon. Dolohov gritó aterrorizado cuando Lara J. lo agarró por el pie y lo derrumbó a un lado. Enseguida levantó un puño y lo golpeó directamente en la nariz. El hombre chilló y Lara J. recuperó su varita, le apuntó furiosa.
¡STUPEFY!
Dolohov se desmayó completamente.
Debes recordar, que soy INMORTAL. Gruñó Lara J. mirando la hora en el reloj de Dolohov, era la 1:25PM.
Dio marcha atrás, giró e inició una carrera de regreso a Privet Drive.
En el número 5 de Privet Drive se había formado una parrillada en el patio. Todos conversaban animadamente, todos menos Snape, que miraba nervioso un reloj en su muñeca. Trelawney se acercó por detrás de él.
Ya déjalo Severus, ya van a regresar, déjalos divertirse. Le dijo Trelawney dulcemente mientras apoyaba las manos en los hombros de Snape.
Ya son la 1:10 y no han regresado. Dijo Snape cabeceando. No me gusta que estén lejos de casa por mucho tiempo.
Vamos, paciencia, son adolescentes. Susurró Trelawney poniéndose al frente de él y besándolo con pasión. Despeja un poco la mente, mira, ya llegaron.
Ron, Ginny, Hermione, Fred y George se acercaron corriendo mirando a todos lados, todos los adultos los miraron con el ceño fruncido.
¿Y Harry y Lara? Preguntó Hermione preocupada, Snape frunció el ceño, los chicos se miraron asustados. ¿No han regresado?
Pero, ¿Ellos no estaban con ustedes? Preguntó Lupin acercándose.
¡Ay no! Exclamó Ginny mirando al suelo y negando con la cabeza. No puede ser...
Esperemos que no les haya pasado nada. Dijo Ron por su parte, todos los chicos comenzaban a preocuparse. Harry no debió pedir que nos dividiéramos.
No nos siguieron, asi que los siguieron a ellos. Dijo Fred cabeceando, su gemelo cerró los ojos con fuerza.
¿Alguien me puede decir que sucedió? Preguntó Snape alarmado, ahora todos los adultos los rodeaban.
Harry entró corriendo por el costado e la casa, estaba sucio, con el brazo izquierdo con sangre y la mano derecha ensangrentada aguantando su varita. Todos lo miraron asustados, el chico se acercó a zancadas jadeando mucho.
¿Y Lara? Preguntó a los demás jadeando, todos se miraron y Harry se detuvo en seco. No debí decirle que tomara otro camino....
Harry hizo un ademán violento, Snape se acercó preocupado.
Estoy bien, estoy bien. Dijo Harry dando vueltas en un mismo sitio, revolviéndose el pelo. Si la hiere, si toca a mi hermana...
¡Harry! Exclamó Lara J. saltando por la ventana de la cocina, estaba con la ropa rasgada y el corte en su cara, que no dejaba de emanar sangre, era un poco profundo, su mano derecha aguantaba con firmeza su varita, estaba muy sucia. ¿Estás bien?
Si, ¿Y tu? ¿Y esa herida? ¿Fue él? Preguntó Harry nervioso acercándose a zancadas a la chica.
No es nada serio, supongo que fue ella ¿No? Dijo Lara J. señalando el brazo de Harry.
No es nada, ¿Por qué estas tan pálida? Preguntó Harry.
Me quiso matar, me lanzó la maldición asesina. Respondió Lara J. cruzándose de brazos, Hermione y Ginny se taparon la boca con las manos, Snape y Lupin se acercaron a ella.
Maldito, maldito. Dijo Harry con los dientes apretados y apretando su varita.
¿Que sucedió? Preguntaron Snape y Lupin a un tiempo.
Sucedió que Skeeter y Dolohov nos siguieron. Respondió Lara J. A mi me siguió Dolohov.
Y a mi Skeeter. Gruñó Harry. Nos enfrentamos a ellos, nos querían bueno... la misma rutina de siempre, matar.
Gracias a dios que no sucedió nada grave. Dijo la profesora McGonagall mirando al cielo.
Esas heridas no se ven bien. Dijo Snape preocupado, acercando su mano a la herida de Lara J. sintió la sangre tibia en su dedo.
No pasa nada. Dijo Lara J. haciendo un ademán con su mano, de repente, se quedó mirando al vacío, hizo un rápido movimiento como atrapando algo en el aire, miró su puño cerrado y sonrió ampliamente. Parece que alguien más quiso venir a la fiesta.
¿Que? Preguntó Harry desorientado.
Oh, esta sorpresa les va a agradar. Dijo Lara J. llevándose un dedo a su herida, lo ensangrentó bien y lo metió dentro de su puño, quitándose la sangre en él. Por favor, abran un espacio.
Todos se apartaron y Lara J. lanzó algo al aire, de la nada, surgió el cuerpo de una mujer con gruesos bucles rubios y vestida de muggle, cayó pesadamente en el suelo, gimiendo, todos le apuntaron con sus varitas, en el suelo, estaba Rita Skeeter.
Muy bien, miren quien esta aquí. Gruñó OjoLoco.
HHola, linda reunión, solo... pasaba por aquí, iba camino a hacer una entrevista. Dijo Rita atemorizada mirando tantas varitas apuntándole.
No creo que pasabas de... casualidad por aquí. Dijo Lupin amenazante.
Aunque no lo parezca... yo.... si pasaba por casualidad. Dijo Rita retrocediendo.
No lo creo Skeeter. Dijo Tonks adelantándose.
Solo creo que viniste a terminar tu trabajo. Intervino Harry apuntándole con su varita, Snape le puso una mano en el hombro.
Vaya, Severus, no pensaba verte aquí. Dijo Rita intentando sonreír. ¿Sabias que tu profesor de pociones es un mortífago Harry?
Harry miró a Snape, este entrecerró los ojos mirando a Rita.
¡OBLIVIATE! Bramó Snape contra Rita, esta desenfocó la vista y cayó de lado, dormida profundamente, pero esto no le bastó a Snape. ¡STUPEFY! ¡INCARCEROUS!
Al cuerpo de Rita lo envolvieron unas cuerdas gruesas, todos bajaron sus varitas.
Es lo menos que se merece. Dijo Snape furioso, suavizó la expresión mirando a Harry y a Lara J. y agregó suavemente. Vamos adentro.
Los chicos miraron como Rita era levitada por Lupin y todos entraron en la cocina y se acomodaron lo mejor posible, Trelawney comenzó a tratar de curar a los chicos con magia.
No Sybill, no es necesario. Dijo Lara J. alejando la varita de Trelawney de su rostro. Harry, ya sabes lo que tienes que hacer.
Todos fruncieron el ceño viendo como Harry y Lara J. se tomaban las manos derechas de cada uno. Lara J. cerró los ojos con expresión relajada, el pelo de la chica comenzó a ondear sin haber viento, el Ank plateado apareció en su frente y una luz envolvió su mano entrelazada con la de Harry. Todos los miraron boquiabiertos, las heridas de ambos cicatrizaban rápidamente.
Lara J. apretó los ojos con fuerza y la luz se hizo más intensa, las heridas se cubrieron de piel nueva y lisa, como si nada hubiese sucedido. Lara J. abrió los ojos de repente, tomando aire con brusquedad como si no hubiese podido respirar en mucho tiempo y la luz se extinguió, el Ank desapareció y el pelo le cayó sobre el rostro.
Al menos no cambias tu táctica. Dijo Harry sonriente articulando el brazo. Gracias, me dolía de veras.
No hay de que hermanito. Dijo Lara J. guiñándole un ojo, miró a Trelawney. ¿Ves Sybill? Ya todo esta solucionado.
Pero siguen sucios. Apuntó Snape.
Eso también tiene arreglo. Dijo Lara J. mirando maliciosamente a Harry, apoyó las manos en la mesa, en estas aparecieron las nebulosas azules, sonrió mirando la cara de horror de Harry.
Ay, no... ni se te ocurra Lara... no... quita eso y no me mires asi... Dijo Harry retrocediendo con cuidado, Lara J. seguía todos sus movimientos fijamente. No Lara... no lo hagas... no... ¡AAHHH! ¡ESTA FRIA!
Lara J. le había lanzado dos chorros de agua a Harry encima, el chico solo se protegía la cara con las manos, se empapaba cada vez más.
¿Ya terminaste? Resopló Harry levantándose empapado en agua, tenia el pelo sobre la cara y chorreando.
Um, te ves bien. Bromeó Lara J. aguantando la risa.
Todos comenzaron a reírse de la facha de Harry, este solo resoplaba tratando de secarse con la varita.
Eso estuvo muy bien. Dijo OjoLoco con su voz gruñona y dejando de reír. Pero me temo que tú todavía sigues sucia.
Lara J. solo sonrió y se cubrió de una espiral de agua pura y cristalina. Hubo un destello y la espiral se extinguió mostrando a Lara J. limpia, con el pelo mojado y suelto, pero con las ropas rasgadas.
¿Y ahora? Preguntó la chica sonriendo ante la cara de todos.
Mejor. Dijo Snape logrando sonreír.
Lara, ¿Tienes algún otro truco debajo de la manga? Preguntó George impresionado.
Tengo muchos más. Respondió Lara J. sonriendo, Rita se movió un poco en le suelo y la chica le apuntó rápidamente con su varita. ¡STUPEFY!
Rita volvió a desplomarse en el suelo.
Hay que llevarla a Azkaban. Gruñó OjoLoco taconeando hacia ella, la levitó con su varita, la cabeza de Rita se descolgó a un lado. ¿Quién mas viene conmigo?
Todos los adultos siguieron a OjoLoco, todos menos Lupin, la señora Weasley ordenó imperiosamente a todos los chicos regresar a Grimmauld Place. Estos se despidieron de Harry y Lara J. y salieron de la casa con la cabeza gacha. Snape miró a los chicos levantando una ceja, estos entendieron la indirecta y subieron a secarse y cambiarse de ropa.
Los dos salieron de los baños al mismo tiempo, cambiados de ropa y bajaron medio saltando los escalones, cuando llegaron a la cocina, escucharon a los adultos conversando, se miraron a un tiempo y se escondieron detrás de la puerta.
Cálmense los dos. Decía Trelawney. No pasó nada grave.
Pero pudo haber pasado. Respondió Snape. Tú los viste, viste en que estado llegaron.
Solo se que los mortífagos los buscan y Skeeter estuvo muy cerca. Dijo Lupin. Por suerte Lara tiene ese bendito poder de la curación, esas heridas estaban feas.
Nada más de saber que la intentaron matar... Dijo Snape con voz temblorosa. ... Que los intentaron matar a los dos...
Ya Severus, tranquilo, ellos no te pueden ver en el estado en que estas, cálmate. Dijo Trelawney dulcemente.
No debieron pasar un buen rato. Dijo Lupin suspirando. Por suerte esta casa esta protegida por Dumbledore, pero Rita llegó lejos... si la hubiese atrapado yo...
Se escuchó un golpe sordo que hizo saltar a los chicos.
Remus, por favor, cálmate tú también. Le dijo Trelawney. Pueden bajar en cualquier momento.
¡Estoy preocupado Sybill! Exclamó Lupin con voz temblorosa. Lara nunca va morir pero Harry si, aunque tenga los poderes de Gryffindor, el no era inmortal.
Eso es lo que mas me preocupa también, Remus. Añadió Snape. Lara no siempre va a estar a su lado para protegerlo.
Los chicos se miraron con los ojos como platos, la chica se miró el torso de su brazo y miró a Harry, el chico no comprendía que quería hacer.
Hay una manera de que seas inmortal. Dijo Lara J. con voz aguda, Trelawney abrió la puerta de repente, la chica prosiguió sin hacer caso. Bebe mi sangre.
Lara, no creo... Comenzó a decir Harry.
Es lo mejor. Dijo Lara J. decidida, hizo aparecer el guante con cuchillas en su mano izquierda, estas resplandecieron.
¡Lara! ¿Que crees que haces? Intervino Snape exasperado acercándose a zancadas.
Lara J. en un rápido movimiento se hizo una cortada profunda en el dorso del brazo derecho, lanzó un gemido de dolor, la sangre comenzó a correr por su brazo, se irguió y puso la herida frente a Harry, aguantando el dolor. Comenzó a hablar en un idioma desconocido, era como una invocación, la sangre de su brazo comenzó a elevarse en el aire.
Todos la miraban con los ojos muy abiertos. El pelo le comenzó a ondear sin correr ni gota de aire, el Ank plateado comenzó a brillar en su frente. Harry sintió algo en su pecho que le daba calor, se abrió la camiseta, el Ank que Lara Croft le había regalado resplandecía intensamente, miró a Lara J. la neblina se arremolinaba rápidamente en sus ojos esmeraldas mientras proseguía con la invocación. Como en una visión tenue, Lara J. fue tomando el cuerpo del Angel de la Oscuridad, pero se podía ver su aspecto humano a través de esa extraña visión, la sangre se siguió elevando, como las olas del mar, se detuvo en el aire.
En un rápido movimiento, la sangre de Lara J. se impactó contra Harry introduciéndose en su boca, el chico cayó al suelo, con los ojos en blanco, el Ank de su pecho lanzaba destellos cegadores, desapareció en un abrir y cerrar de ojos y apareció en su frente, como una sombra detrás de su cicatriz en forma de rayo, resplandeció unos segundos y desapareció completamente, solo dejando visible su cicatriz.
Lara J. bramó algunas palabras más, elevándose del suelo unos centímetros, sus ojos se pusieron plateados, su pelo abriéndose en abanico majestuosamente, la sangre entrando en la boca de Harry, crispó los dedos y levantó el brazo, terminando su invocación, la sangre dejó de fluir y su herida se cerró al momento, descendiendo al suelo suavemente, sus ojos volvieron a la normalidad y su pelo cayó suavemente sobre sus hombros y espalda.
Harry parecía dormido en el suelo, Lupin y Snape se acercaron a él. En cuanto dieron dos pasos más, Harry abrió los ojos de repente, tomando aire ruidosamente. Lupin y Snape dieron un salto atrás. Harry se incorporó respirando ruidosamente y con los ojos muy abiertos. Los clavó en Lara J. que estaba apoyada en la pared, le sonrió.
Harry ¿Estas bien? Preguntó Trelawney preocupada.
Es... me siento... Dijo Harry mirándose las manos, se miró al pecho, el Ank no estaba pendiendo de su cuello ya. ... Diferente...con más... fuerza....
Eres inmortal, Harry, bebiste la sangre del Angel de la Oscuridad. Dijo Lara J. jadeando desde la pared. Nunca vas a morir, pero te pido que no le digas nada a nadie más, deja que se den cuenta solos que no te pueden matar.
¿SSoy iinmortal? Preguntó Harry sin poder creerlo. ¿De vverdad?
Lara J. asintió sonriendo.
Lara, ¿Estas bien tu? Preguntó Snape con voz temblorosa, Lara J. se fue a incorporar pero se tambaleó, Snape la agarró. Estas pálida.
No otorgo inmortalidad todos los días. Replicó la chica aguantándose de su padre. Gasté buena parte de mis energías en esto, solo estoy un poco débil, es todo.
Harry, ¿Necesitas ayuda? Preguntó Lupin acercándose al chico.
No, estoy bien. Dijo Harry caminando como si nada. ¿Está el almuerzo? Tengo hambre.
Yo también. Agregó Lara J. desde los brazos de su padre, fue a caminar pero sus piernas cedieron a su peso, Snape la cargó en brazos. ¡Oye!
Nada, mírate, no puedes ni dar un paso. Le dijo Snape, Lara J. le pasó una mano por el hombro a Snape. ¿Qué haces?
Acomodándome, si me vas a llevar así es mejor estar segura. Replicó Lara J.
No te acostumbres. Le dijo Snape sonriente llevándola a la cocina, seguido por los demás.
Snape la dejó en una silla y comenzaron a almorzar. Harry se sentía extraño, se miraba a cada rato, no podía creer que era inmortal, que no muriese nunca, aunque el vio como Lara J. hacia esa invocación y sintió como la sangre de la chica bajaba por su garganta.
Sintió como un calor que inundaba su cuerpo en todas direcciones, se sentía más fuerte, confiado y... más aventurero. Lara J. por su parte estaba pálida, pero seguía como si nada, estaba feliz, ahora Harry no tenia que depender de ella, era inmortal, como ella misma, sabia que nada en el mundo le podía hacer daño, nunca moriría.
Remus, ¿Te quedas? Preguntó de repente Trelawney, los chicos alzaron la vista expectantes.
Emm, no quiero molestar. Respondió Lupin encogiéndose de hombros.
Vamos hombre, no molestas. Le dijo Snape amistosamente palmeándole la espalda, los chicos se miraron sonrientes. ¿Que dices? Sabes que siempre serás bienvenido a esta casa, puedes quedarte los días que quieras, el cuarto de huéspedes está a tu disposición.
Bueno, si insistes. Dijo Lupin sonriente, los chicos ampliaron la sonrisa y siguieron comiendo.
Uff, ya no puedo mas. Dijo Lara J. estaba repleta. Voy arriba.
Espera Lara. Dijo Harry y la levitó, la chica frunció el ceño. No otorgas la inmortalidad tan seguido.
La chica sonrió y Harry se la llevó a su habitación, en el segundo piso, la sentó en la cama y buscó el espejo de Sirius.
Sirius Black. Dijo Harry al espejo, Lara J. se acercó por detrás de él, en el espejo apareció el rostro de Sirius. Hola Sirius.
Hola chicos ¿Que hay de nuevo? Preguntó Sirius sonriente.
Solo quería anunciarte algo. Dijo Harry, miró a Lara J. esta asintió. Soy inmortal.
¿Que? Dijo Sirius impactado. ¿Tu inmortal? Pero... ¿Como que...
Yo le otorgué la inmortalidad. Intervino Lara J. seria. Lo hice beber mi sangre, ahora nunca va a morir.
Pero... ¿Tu puedes... Comenzó a decir Sirius parpadeando.
Si, puedo otorgar la inmortalidad a quien yo desee, de lo contrario, quien intente beber mi sangre con propósitos digamos... oscuros o para su propio beneficio morirá al momento que mi sangre llegue a su garganta, bueno, si es que la puede tragar primero, es como un ácido si la bebes bajo esas condiciones. Explicó Lara J.
Eso no lo sabía. Intervino la voz de Snape, los chicos giraron, el hombre se acercó seguido de Lupin. Lara, ¿Por qué no me dijiste eso antes?
Todos saben que la sangre del Angel de la Oscuridad da la inmortalidad, aunque claro, eso solo es una parte de la información. Replicó Lara J. La otra parte solo la sabia yo.
Debes decirme todo, aun no se que mas puedes hacer, hay algo que me estas ocultando. Le dijo Snape taladrándola con la mirada, Lara J. dejó su mente en blanco. Habla Lara, no me obligues a utilizar otros métodos.
Ya lo sabes todo ¿Que mas quieres que te diga? Dijo Lara J. con la neblina arremolinándose en sus ojos.
Lo siento Lara, no estas siendo sincera. Le dijo Snape entrecerrando los ojos. ... !Legilimens!
Snape no pudo entrar en la mente de Lara J. solo pudo ver sus ojos esmeraldas muy cerca, con la neblina en su interior, en ellos apareció la cabeza de un tigre de Bengala que rugió mostrando sus colmillos, la visión de Snape se retiró empujándolo un poco, parpadeó bajando la varita.
¿Remus? Preguntó Sirius desde el espejo, ladeando la cabeza para mirar mejor. ¿Eres tu, amigo?
Hola Sirius. Dijo Lupin tomando el espejo de las manos de Harry. Te ves bien.
No tan bien como quisiera. Gruñó Sirius. Cuéntame, ¿Como te lleva la vida?
Harry, este, voy a tomar prestado el espejo. Dijo Lupin, Harry asintió mientras Lara J. miraba a su padre paralizado con la varita abajo.
Lupin salió de la habitación charlando con Sirius, Lara J. se levantó acercándose a Snape.
¿Que te sucede? Preguntó Lara J. ladeando la cabeza mirando a Snape.
No pude entrar. Dijo Snape impactado. No pude entrar en tu mente, Lara dime, ¿Te transformas en... algún animal en especial? ¿Que animal hay en ti?
Transformae conjurus. Dijo la chica tocándose con su varita, se transformó en un poderoso tigre de Bengala y caminó mirando a Snape fijamente.
Si, claro... Murmuró Snape acercándose al tigre, sonrió. Podría decir, que ya casi eres maestra en Oclumencia, te falta un poco... Harry... ¡Legilimens!
Snape tampoco pudo entrar en la mente de Harry, sucedió lo mismo que con Lara J. solo vio sus ojos verdes muy cerca, en el lugar de la cabeza de un tigre, apareció la cabeza de un ciervo con una bella cornamenta en sus ojos, el ciervo movió la cabeza y la visión de Snape retrocedió, sonrió complacido.
Eres un ciervo, ¿Verdad Harry? Le preguntó Snape suavemente, mientras Lara J. sacudía su pelaje y se acercaba a Snape. Tu padre vive en ti, según se, el era un animago no registrado, se transformaba en ciervo... ¿Es correcto?
Harry asintió y Lara J. dio un pequeño ronroneo fuerte y agudo, olfateando a Snape, este la acarició entre las orejas.
Si quieren bajen, pueden salir al patio si lo desean, pusimos un hechizo, los vecinos no verán absolutamente nada. Les dijo Snape sonriendo.
Lara J. cabeceó mirando a Harry, este sonrió y la chica dio media vuelta, saliendo de la habitación seguida por Harry. Trelawney se quedó paralizada en la cocina, viendo a Harry correr al patio seguido por un imponente tigre de Bengala. Harry se detuvo en el medio de este, Lara J. lo miró maliciosamente y comenzó a trotar hacia el dando saltitos y se le abalanzó encima lanzándolo al suelo. Snape llegó a la cocina acompañado por Lupin y Sirius en el espejo, Harry rodaba por el pasto riendo, mientras Lara J. le hacia cosquillas con sus patas y dando pequeños saltos para atraparlo antes de que se levantara.
¿De donde salio ese tigre? Preguntó Trelawney asustada.
Es Lara querida. Respondió Snape sonriendo, viendo a Harry correr con Lara J. pisándole los talones. Deben entrenarse asi, aunque lo vean como un juego.
Harry en aquellos momentos luchaba con Lara J. que se había parado en dos patas y le lanzaba dentelladas de juego mientras tenia sus patas apoyadas en los hombros de Harry. El chico estaba pasando trabajo, Lara J. era mas grande y mas pesada que él, le agarraba las patas, tratando de safarze de ella, pero debía tener cuidado con sus brillantes colmillos, aunque estaban jugando, no dejaban de impresionar.
Al menos se ve que estan jugando. Intervino Sirius, habían puesto el espejo en el marco de la ventana, Harry sacó su varita.
¡Transformae conjurus! Exclamó Harry tocándose con la varita hasta convertirse en un hermoso ciervo de gran cornamenta, se encabritó contra Lara J. ¡Ahora estamos iguales!
No te olvides que soy un tigre, Harry. Dijo Lara J. flexionando las patas, su cuerpo casi a ras del suelo, sus músculos moviéndose debajo de su piel, lista para atacar. Y que tú eres un ciervo.
Lara J. saltó con las patas abiertas, pero si sacar las zarpas atrapando a Harry por un costado. El chico cayó de lado pero se levantó al momento, huyendo por todo el patio. Lara J. lo miró con sus ojos sonriendo, dando círculos, siguiendo a Harry.
¡No me puedes atrapar! La retó Harry, algo que fue un error, Lara J. se abalanzó hacia él, en un rápido zigzag, dio un salto esquivándola, pero la chica giró rugiendo y mostrando sus colmillos y corriendo hacia él. ¡Ayudaaaaa!
Harry no sabía como quitarse de encima a Lara J., sus flancos estaban sudados y la chica parecía incansable, los adultos los seguían con la mirada. Lara J. se fue a transformar en humana pero se rodeó de una espiral plateada conservando su forma animal, algo que horrorizó a Harry. Se puso frente a ella con la cornamenta apuntándole.
¿Piensas detenerme hermanito? Gruñó Lara J. acercándose como pisando en el aire, no se escuchaba ni un ruido.
No tengo otra, estoy cansado de tanto correr y eso es trampa. Respondió Harry sacudiendo la cornamenta y retrocediendo un par de pasos. ¿Tregua?
Si te rindes... Dijo Lara preparándose para el ataque. ...Quizás podríamos negociar.
Oh, ya. Dijo Harry, su tiempo se estaba acabando, miró fugazmente a la cocina, dio un giro de repente hacia la puerta de la cocina, Lara J. rugió lanzándose en su persecución.
Harry entró resoplando en la cocina, acto seguido recuperó su forma humana y miró a tiempo de ver a Lara J. dando un magnifico salto. Pero sucedió algo increíble. En el medio del salto fue tomando su forma humana a partir de la mitad de su cuerpo. Era como si atravesara una barrera, dio una mortal en el aire y cayó elegantemente de pie frente a Harry. En un rápido movimiento, lo trancó en una llave.
¿Te rindes? Le preguntó Lara J. sonriendo.
Si. Respondió Harry con la voz en un hilo, la chica lo soltó. Vaya, me hiciste correr.
Parte de la diversión. Dijo Lara J. cruzándose de brazos sonriente.
Para ti. Replicó Harry.
Excelente transformación Harry. Lo felicitó Lupin, Sirius había desaparecido del espejo. Puede que en las pruebas de auror les pidan que hagan algo de eso.
Si, pero por lo que veo, están muy bien. Agregó Trelawney sonriendo.
No se... Dijo Harry secándose el sudor de la frente. ...Lara, avísame cuando vayas a perseguirme así.
No lo dudes. Dijo Lara J. sonriendo maliciosamente apoyándose de espaldas a la meseta.
Cuando quieran pueden subir a darse un baño. Señaló Snape. Están muy sudados.
Lara J. miró a Harry con otras intenciones, el chico no lo pensó dos veces y salió corriendo de la cocina.
Yo te atrapo, Harry Potter. Gruñó Lara J. saliendo detrás de él.
Harry se despertó muy temprano al día siguiente, no tenia mas sueño, miró el reloj despertador en la mesita de noche, eran las 6:00AM. Se incorporó y se puso los lentes, tenia hambre. Salió con ropa de su habitación y se dio un buen baño y dejó el pijama doblado encima de su cama y se asomó en la habitación de Lara J. frunció el ceño.
La chica no estaba, sin embargo la cama estaba revuelta. Se encogió de hombros y bajó las escaleras sin hacer ruido, hacia la cocina. Encendió la luz con un movimiento de varita y comenzó a buscar algo de comer en el refrigerador, una mano lo tocó por el hombro haciéndolo saltar.
¡Lara! Novuelvasahacereso. Le dijo Harry recuperándose del susto.
Ups, lo siento, solo vi que no estabas en tu habitación asi que supuse que estabas en la cocina, yo también tengo hambre. Replicó Lara J. mirando con avidez dentro del refrigerador. Umm, leche y chocolate, una liga sabrosa.
Harry sacó la leche y un pote de chocolate en polvo, además de rebanadas de pan y mermelada. Prepararon la mesa, vertiendo en dos jarras, leche tibia (Lara J. se encargó de calentarla) y una jarra con agua, además del pote de chocolate en polvo. Se sentaron a desayunar, no sin antes tener una lucha silenciosa para ver quien se apoderaba de la mermelada primero.
Terminó Lara J. con la mermelada y Harry echándose chocolate en la leche resignado. Comenzaron a comer con avidez, devorando las rebanadas de pan como si fuesen tragos de agua en medio de un desierto.
Harry, ¿Me pasas el agua? Preguntó Lara J. absorta en comerse una rebanada de pan con mermelada.
Tómala tú. Le respondió Harry bebiendo leche con chocolate.
Estas más cerca ¿Que te cuesta?
Debimos poner la jarra en el medio de la mesa.
Harry se quedó paralizado con la mano a medio camino de la jarra, Lara J. puso los ojos como platos, la jarra de agua estaba levitando acercándose a la mano de Harry lentamente, a la cocina entraron todos los adultos que se quedaron mirando a Harry que tenia la boca abierta y a Lara J. que miraba la jarra flotante con los ojos abiertos de par en par. La jarra giró de manera que el asa quedara donde Harry la pudiese agarrar, el chico cerró la mano por el asa y miró a Lara J. que cerró la boca parpadeando.
¿Querías agua? Preguntó Harry impactado.
¿Que fue eso? Preguntó Lara J. desorientada.
Creo que, es hora. Dijo Snape suspirando y sentándose frente a Harry. Harry, debemos, este... decirte algo... tu eres...
El heredero de Gryffindor. Dijo Harry pasándole la jarra a Lara J. Ya lo sabia.
¿Como lo... Comenzó a decir Snape, levantó una ceja. ¿Hay algo que les gustaría contarme?
Los chicos se miraron a un tiempo. Lupin se sentó al lado de Snape cruzándose de brazos. Harry y Lara J. suspiraron al unísono.
Esta bien, si he escondido uno de mis poderes conocidos. Suspiró Lara J. Me puedo transformar en el animal que desee y poder hablar normal bajo esa forma, yo... escuché la conversación el día que cumplimos años y conecté mi mente con Harry para que también la escuchara.
¿Cualquier animal? Preguntó Snape entrecerrando los ojos, Lara J. y Harry asintieron.
Conservo una cualidad. Aclaró Lara J. Conservo mis ojos verdes.
No quiero pensar que tú eras.... Dijo Snape levantándose de golpe, Trelawney se acercó a él.
Se lo que estas pensando y si... yo era la misteriosa gata de Potter. Dijo Lara J. apesadumbrada.
Con que era eso. Dijo Snape suavemente volviéndose a sentar. ¿Por qué me mostrabas los dientes cuando te vi por primera vez?
Porque no sabia que eras mi padre y además... te odiaba. Respondió Lara J. bajando la cabeza.
Lo entiendo, fui horrible. Dijo Snape cabeceando.
Bueno chicos, veo que ya estan desayunados. Dijo Lupin de repente. ¿Y eso de ustedes dos levantados tan temprano?
No teníamos sueño. Respondieron los chicos al unísono.
Bien, porque les tengo una sorpresa. Dijo Lupin sonriendo. Hoy los llevo al Callejón Diagon.
Los chicos se miraron sonriendo, miraron con el rabillo del ojo a Snape y Trelawney.
Claro que pueden ir. Les dijo Trelawney dulcemente.
Los chicos se levantaron.
Un momento. Los detuvo Snape. Limpien todo esto.
¡Scourgify! Dijo Lara J. blandiendo su varita, todo lo sucio se fregó por arte de magia y la vajilla se acomodó en su lugar, dejando la cocina limpia. ¿Ya nos podemos ir?
Los adultos asintieron y los chicos fueron a lavarse los dientes, decididos a pasarla bien con Lupin en el Callejón Diagon.
Para suerte de los chicos fueron en el metro muggle, después caminaron hasta el Caldero Chorreante y de ahí al Callejón Diagon. Entraron en Gringotts para sacar dinero de las cámaras, después comenzaron a curiosear por las tiendas, Lara J. miró detenidamente una especie de flauta que parecía egipcia, le llamaba mucho la atención, tanto que entró en la tienda a preguntar.
Buenos días, ¿Cuánto cuesta esa flauta? Preguntó la chica al dependiente, un viejo calvo medio desdentado.
No esta a la venta, señorita. Respondió el viejo muy serio.
¿Por qué? Insistió Lara J. detrás de ella vino Harry.
Solo que no esta a la venta, aunque si la puede tocar... Dijo el viejo dudando, tomó la flauta y la puso en las manos de Lara J. Trate de tocarla, aunque lo dudo, si la toca quizás se la venda...
Lara J. miró la flauta detenidamente, Lupin entró en la tienda y se quedó mirando a la chica. Lara J. se la llevó a los labios y sopló, ante el asombro del viejo, de la flauta salió una dulce melodía como un canto del cielo, todos se detenían a escuchar el sonido de la flauta, Lara J. tenia los ojos cerrados tocando la flauta, esta comenzó a brillar, despidiendo destellos, el viejo parpadeó impactado.
Muy bien señorita, este... son... 10 galeones. Dijo el viejo apresuradamente, la flauta brillaba cada vez mas, la chica dejó de tocar.
Lara J. pagó por la flauta y salió sin decir nada de la tienda, acompañada por los boquiabiertos Harry y Lupin. Pasaron un buen día tomando helado en Florean Fortescue y regresaron a Privet Drive a eso de las 3 de la tarde. Lara J. no decía absolutamente nada acerca de la flauta, tampoco se la mostró a Snape ni a Trelawney.
Harry comenzaba a impacientarse, quería saber el porque de tanto misterio de la flauta. La tarde pasó tranquila. En la cena, Lara J. comió rápidamente y subió. Harry frunció el ceño y fue tras ella, pudo verla entrando en su habitación. Se apresuró y empujó la puerta antes de que la chica la cerrara.
¿Me puedes decir que es lo que tiene de especial esa flauta para que te comportes asi? Preguntó Harry cerrando la puerta tras de si, Lara J. sacó la flauta y la puso frente a sus ojos. ¿Que tiene?
¿No lo ves? ¡Es la flauta de Anubis! Exclamó Lara J. Harry frunció el ceño sin comprender. Esta flauta puede hacer que Sirius regrese de las tinieblas, al igual que puede hacer que Voldemort regrese ¿No te das cuenta? Si yo no hubiese visto la flauta los mortífagos se hubiesen apoderado de ella.
¿DDe verdad qque puede hacer que Sirius vuelva? Preguntó Harry con voz temblorosa.
¿No puedes leer? Le preguntó Lara J. mostrando los jeroglíficos dorados en la flauta, Harry negó con la cabeza. Muy bien, voy a traducirte los jeroglíficos... Aquel que tenga el don de tocar la sagrada flauta de Anubis tendrá el poder sobre la vida o la muerte, sacar el alma de las tinieblas para que viva en otro cuerpo... En otras palabras Harry, podremos hacer que Sirius vuelva, buscándole otro cuerpo para que resida.
PPero, no sabemos como funciona. Dijo Harry tomando la flauta, la sopló pero de ella no salió ningun sonido. Tócala.
Lara J. comenzó a tocar la flauta, de ella salió la melodía dulce que se escuchó en el Caldero Chorreante, un aire frío comenzó a entrar en la habitación, haciendo moverse las cortinas. Harry miraba a todas partes, comenzaron a escuchar voces, muchas voces, la habitación se fue quedando oscura, mientras muchas sombras pasaban velozmente por las paredes.
¡Lara piensa en alguien muerto! Exclamó Harry, sintiendo una voz conocida que le susurraba al oído, la reconoció. ¡Piensa en James Potter!
Lara J. siguió tocando la flauta, aumentando el sonido de la música, frente a Harry se materializó la figura alta de un hombre con el pelo negro azabache, muy desordenado, de color opaco, le sonrió.
¿Papá? Susurró Harry con la voz entrecortada, Lara J. no dejaba de tocar la flauta, el hombre asintió.
Harry. Dijo James acercándose a él. Mírate, estas crecido.
Vuelve. Pidió Harry con los ojos empañados.
No puedo volver, Harry, tienes que tener algo material mío, algo por donde me pueda comunicar contigo. Le dijo James mirándolo comprensivo, por las paredes pasaban las sombras oscuras, hablando en susurros. Yo vivo en ti.
Pero tiene que haber una forma. Dijo Harry desesperado, la música se volvió entrecortada.
Harry se asomó por al lado de la silueta de su padre, James miró atrás. Del cuerpo de Lara J. surgían unos finos rayos dorados que se unían al cuerpo de James, este miró a Harry y se volvió más tenue, con los bordes más borrosos.
Debo irme. Dijo James con pesar, la música se escuchaba alta y baja.
¡No te vayas padre! Exclamó Harry viendo como la figura de James Potter se iba poniendo transparente y las sombras de las paredes iban desapareciendo.
Tengo que hacerlo Harry, recuérdame, yo vivo en ti. Susurró James desapareciendo por completo.
La habitación se iluminó, las sombras que susurraban y el aire frío desaparecieron. Harry miró el lugar donde había estado su padre con los ojos completamente aguados, se escuchó el sonido de la flauta cayendo al suelo, Lara J. tomaba aire ruidosamente con los ojos muy abiertos y las manos temblándole.
Harry vio como si fuese en cámara lenta a Lara J. cayendo arrodillada, pero cuando alzó una mano para lanzarse a ayudarla, la chica se detuvo en el acto, como suspendida en el aire. Harry se miró la mano y miró a Lara J. levantó más la mano y la chica salió levitada, señaló la cama con la mano, Lara J. flotó jadeante hacia allí y la puso encima de la cama.
¿Lara? Preguntó Harry recogiendo la flauta del suelo y acercándose a la chica. ¿Estás bien?
¿Hablaste con tu... padre? Preguntó Lara J. a su vez jadeante desde la cama. Siento no poder darles más tiempo, hice todo lo que pude, le di parte de mis energías, lo siento.
No Lara, no lo sientas. Le dijo Harry suavemente. Gracias.
Lara J. sonrió y Harry le entregó la flauta, la chica la guardó debajo del colchón.
Asi que sabes leer jeroglíficos egipcios. Dijo Harry sentándose a su lado.
Puedo leer y hablar cualquier idioma, no importa si es muy antiguo o muy reciente. Dijo Lara J. sonriendo. Gajes del oficio del Angel de la Oscuridad.
Bueno, al menos sabemos como funciona más o menos la flauta. Dijo Harry pensativo. Pero ¿Como hacemos para que el alma de Sirius entre en otro cuerpo?
No tengo idea. Dijo Lara J. frunciendo el ceño.
Creo que hay una persona que nos puede ayudar. El dueño de la tienda en el Callejón Diagon. Solo debemos preguntarle al que te vendió la flauta donde la consiguió. Dijo Harry paseando de un lado a otro, Lara J. lo seguía con la mirada. Mi padre dijo... que no podía volver porque no tengo nada por donde comunicarme con el como lo tengo con Sirius... ¡Claro! El espejo es la clave, pero... no se lo demás.
Primero debemos conseguirle un cuerpo. Reflexionó Lara J.
Creo que ya tengo una idea. Dijo Harry mirando por la ventana, mirando como un perro negro, grande y lanudo como un oso vagabundeaba por la calle de Privet Drive. ¿Puedes levantarte?
Si, creo que si. Respondió Lara J. levantándose con cuidado de la cama, se irguió. Ya está.
Sígueme abajo ¡Rápido! La apresuró Harry saliendo a zancadas de la habitación.
Los chicos bajaron corriendo las escaleras, pasando como unos rayos por al lado de los adultos que estaban mirando televisión. Harry abrió la puerta de la calle y salió corriendo por ella, seguido por Lara J. Llegaron hasta donde estaba el perro que alzó las orejas mirando a los chicos con unos ojos grises muy bonitos.
Si, mira Lara, se parece a Sirius cuando se transformaba en animago. Dijo Harry sonriendo. Es perfecto.
Bueno, me parece que es lo mejor que podemos encontrar. Dijo Lara J. encogiéndose de hombros, el perro ladeó la cabeza mirándolos fijamente.
Aquí perrito. Comenzó a llamarlo Harry, el perro gruñó con el lomo erizado. Vamos perrito, perrito, Lara, busca algo de comer.
Lara J. se lanzó a correr a la casa, Snape hizo el intento de preguntarle algo pero la chica no dio ni tiempo, entró en la cocina y salió como una ráfaga hacia la calle con una lata de carne en conserva en la mano, los adultos se miraron y se levantaron asomándose por la puerta de la calle, en donde vieron a Harry tratando de llamar a un perro grande y negro, muy lanudo, Lara J. llegó al lado de él y abrió la lata con sus cuchillas.
Toma Harry. Dijo la chica tendiéndole la lata abierta, este la tomó sin despegar la vista del perro.
Mira, comida. Dijo Harry agachándose, con la lata en la mano, mostrándosela al perro, este olfateó con interés, dio unos pasos tentativos hacia Harry. Ven, eso es, se que tienes hambre.
El perro se decidió y hundió el hocico el la lata que sostenía Harry, comiendo con voracidad. Harry se levantó de repente, el perro lo miró y movió la cola, el chico comenzó a caminar hacia el costado de la casa, seguido por Lara J. y el perro.
Los adultos cerraron la puerta de la calle y fueron a la cocina, a los pocos segundos los chicos entraban en el patio, con el perro moviendo la cola detrás de la lata de carne. Harry la dejó en el suelo y el perro se acercó a comer. Cuando terminó miró a los chicos y los olfateó con interés. Estos sonrieron y se agacharon a acariciarlo. Los adultos se acercaron a zancadas.
¿Y ese perro? Preguntó Snape con el ceño fruncido.
Es Hocicos. Dijo Harry sonriendo, el perro movió la cola ante el nombre.
¿Hocicos? Preguntó Lupin, miró al perro detenidamente.
¿Se puede quedar Severus? Pidió Lara J. ¿Porfis?
Snape fue a abrir la boca, pero Lupin hizo un ademán, Trelawney lo miró fijamente y los tres adultos fueron a la cocina.
Parece que van a hablar. Dijo Lara J. mirando como cerraban la puerta de la cocina. ¿Por qué le pusiste Hocicos?
Porque asi le decía a Sirius cuando se transformaba. Dijo Harry acariciando al perro, este trató de lambucearlo. Huácala, hay que bañarlo.
Si, es un perro callejero. Observó Lara J. Solo nos queda averiguar como hacer que el alma de Sirius entre en este perro, perdón, en Hocicos.
El perro dio un par de sonoros ladridos.
Tranquilo Hocicos. Dijo Harry acariciando al perro detrás de las orejas. Al menos le gusta el nombre.
Algo es algo. Dijo Lara J. sonriendo, la puerta de la cocina se abrió y Lupin les hizo señas para que entraran. Umm, parece que nos llaman, vamos Hocicos.
Los dos chicos caminaron a la cocina, el perro trotaba entre ellos con la lengua afuera, cuando entraron, los adultos los observaban muy serios, los chicos se sentaron y Hocicos se sentó en el marco de la puerta.
Muy bien, así que quieren quedarse con ese perro. Dijo Snape serio.
Si, se llama Hocicos. Dijo Lara J. cruzándose de brazos.
Estuvimos hablando y pensamos que... Comenzó a decir Trelawney, miró a Snape en busca de apoyo.
Se puede quedar en casa, siempre y cuando ustedes se encarguen de él. Dijo Snape finalmente.
¡SI! Exclamaron los chicos chocando manos, Hocicos se levantó moviendo la cola y dio un ladrido.
Pero mañana lo bañan. Dijo Snape señalando a Hocicos.
No hay problema. Dijo Harry radiante.
Ustedes también deben darse un buen baño. Señaló Lupin sonriente.
Los chicos se levantaron para irse y Hocicos hizo el intento de seguirlos.
¡Hocicos quieto! Ordenó Harry, el perro lo miró con reproche. Quédate aquí.
Harry y Lara J. salieron de la cocina, Hocicos ladeó la cabeza mirándolos y se echó en una esquina de la cocina.
El día siguiente estuvo movidito para los chicos, que tuvieron que darle un buen baño a Hocicos (Donde no se supo quien bañó a quien) y después de un ligero duelo de magia en la sala

Si no reparan esto antes de que cuente tres

Snape echaba humo hasta por los oídos al ver el destrozo de la sala, pero tuvo que relajarse cuando Trelawney le tomó una mano y se la presionó levemente.
Si quieren pueden salir a dar una vuelta. Les dijo Trelawney dulcemente como para salvar la situación, Hocicos salió de la cocina y movió la cola mirando a los chicos. Pueden llevar a Hocicos con ustedes.
Buena idea. Murmuró Lara J.
¡Incarcerous! Dijo Harry contra el perro, enseguida unas cuerdas se ataron por el cuello del animal a forma de arreo, el chico tomó el otro extremo. Vamos Hocicos.
Los dos chicos y el perro salieron del número 5 y comenzaron a caminar por la acera de Privet Drive, lo llevaron al parque, en donde corrían muchos niños riendo, vigilados por sus padres. Harry no se atrevía a soltar al perro, solo llevaba unas horas con ellos, aunque trotaba al lado de ellos y no hacia el intento por escapar.
Lara, ¿Tu crees que le caigamos bien a Hocicos? Preguntó Harry pensativo, al detenerse viendo al perro olfatear un arbusto.
Podría preguntarle. Dijo Lara J., miró a un lado. Ahora vuelvo.
Lara J. corrió hacia una maraña de arbustos y se escondió entre ellos, al cabo de unos segundos, salió corriendo de los arbustos una perrita salchicha de largas orejas, pelo castaño con tono miel muy lustroso, con unos expresivos ojos verdes. Hocicos la observó acercarse y movió la cola, comenzaron a olfatearse y después los dos comenzaron a emitir pequeños gemidos, Harry frunció el ceño, no entendía nada, después la perrita dio un sonoro ladrido y corrió de vuelta a los arbustos, de donde salió Lara J. sacudiéndose las hojitas de encima.
¿Y bien? Preguntó Harry caminando hasta sentarse en un banco.
Puedes soltarlo, dice que le gusta tenernos como amos. Respondió Lara J. sentándose a su lado, Harry desató al perro, este movió la cola y se alejó un poco olfateando por el césped. También le dije bueno, lo de Sirius.
¿Como se lo tomó?
Dice que nos dará su cuerpo gustoso, que no hay problemas, que es joven pero no tiene muchos deseos de vivir, algo triste.
Muy triste, ¿Te dijo el por que?
No, solo me dijo que bueno... nos da las gracias de sacarlo de la calle.
No se por que nadie se ha fijado en él antes, es bonito si lo bañas.
Bueno, eso depende del gusto de las personas Harry, oh, oh, problemas.
¿Que?
Los chicos miraron fijamente a unos hombres que caminaban por el parque, parecían buscar algo.
No me gustan, me dan mala espina. Gruñó Lara J. con los puños cerrados.
¿Crees que estén buscando la flauta? Preguntó Harry mirándolos fijamente.
Puede ser, pero será mejor irnos de aquí. Dijo Lara J. levantándose, Harry la imitó. ¡Vamos Hocicos!
El perro comenzó a trotar al lado de ellos, parecía también olerse algo porque gruñía mirando a los hombres de reojo. Regresaron a zancadas hacia Privet Drive, se acercaban cuando vieron a Dudley saliendo de su casa, Harry trotó hacia el.
Dudley, no vayas al parque ahora. Le dijo Harry rápidamente.
¿Por qué? Preguntó Dudley frunciendo el ceño mirando a Hocicos.
Solo no vayas, quédate en tu casa tranquilo hoy. Intervino Lara J. Es en serio Dudley.
Bueno, esta bien. Dijo Dudley encogiéndose de hombros y regresando al número 4.
Los chicos caminaron a zancadas por el costado del número 5, con Hocicos trotando al lado de ellos.
Debemos ir al Callejón Diagon. Dijo Lara J. abriendo la verja que daba paso al patio, dejando pasar a Harry y a Hocicos. Tenemos que preguntar donde consiguieron esa flauta.
Tienes razón, ellos deben estar buscándola para revivir a Voldemort. Concordó Harry, ya caminaban a zancadas hacia la cocina, Lara J. abrió la puerta de golpe, sobresaltando a los tres adultos, bueno, cuatro, Sirius estaba desde el espejo. Vamos Lara, no hay tiempo que perder... ¿Dónde estan los polvos flu? .... ¡Accio polvos flu!
¿Que sucede? Preguntó Lupin observando como los chicos iban a la chimenea con el tarro de polvos flu.
¡Incendio! Exclamó Lara J. encendiendo la chimenea. No hay tiempo para explicaciones, Harry, adelántate, te veo en el Callejón Diagon.
¿A quien ustedes le pidieron permiso para ir al Callejón Diagon? Preguntó Snape levantándose de golpe.
¡Caldero Chorreante! Exclamó Harry y enseguida fue tragado por las llamas esmeraldas.
Tenemos asuntos que resolver allí y debemos ir solos. Explicó Lara J. entrando en la chimenea tomando un puñado de polvos flu. ¡Caldero Chorreante!
Los adultos fruncieron el ceño mirando como Lara J. desaparecía por la chimenea.
Lara J. salió por la chimenea del Caldero Chorreante, en donde la esperaba Harry caminando de un lado a otro. Los dos chicos salieron al patio y entraron al Callejón Diagon, fueron corriendo a la tienda en donde Lara J. había comprado la flauta, el viejo dependiente miró a Lara J. con respeto.
¿Dónde encontró la flauta de Anubis? Preguntó Lara J. de golpe.
No se de que me habla señorita. Respondió el viejo tratando de sonreír.
Usted si sabe perfectamente de que le estamos hablando. Dijo Harry amenazante.
El viejo habló en un idioma desconocido mirando a los chicos, Harry no entendía, pero Lara J. le apuntó con su varita.
Vuelve a maldecirnos y la pagará caro. Dijo blandiendo la varita. Ahora, dígame donde consiguió esa flauta y donde podemos hallar los jeroglíficos que faltan.
Harry frunció el ceño, Lara J. había hablado en otro idioma, supuso que era el mismo en que les habló el brujo, este se quedó petrificado.
En donde el agua sagrada une dos tierras, en donde se alza la guardiana de Keops, Kefrén y Menkaure, solo siguiendo los templos sagrados llegaran a su destino. Dijo el viejo en un idioma que solo Lara J. parecía entender, la chica apretó los dientes, el viejo tanteó hacia atrás y le entregó un viejo pergamino.
Lara J. lo tomó y retiró la varita recelosa, le hizo señas a Harry y los dos salieron de la tienda, el viejo se asomó y les gritó algunas cosas más en ese idioma, la expresión de Lara J. se endureció y respondió muy bajo entre dientes en el mismo idioma. Llegaron rápidamente al Caldero Chorreante y Harry entró primero por la chimenea, diciendo la dirección de la casa.

Los adultos saltaron cuando Harry apareció por la chimenea, comenzó a dar vueltas impaciente haciendo caso omiso al ceño fruncido de los adultos, a los pocos segundos, surgió Lara J.
¿Que fue lo que hablaron? Preguntó Harry a la chica.
Al menos tenemos una pista. Respondió Lara J. blandiendo el viejo pergamino. Ese hombre se quiso hacer el listo, creo que esperaba a que otras personas le pidiesen la información, algo asi como... mortífagos.
¿Pueden decir que se traen ustedes? Preguntó Snape furioso.
En donde el agua sagrada une dos tierras, en donde se alza la guardiana de Keops, Kefrén y Menkaure, solo siguiendo los templos sagrados llegaran a su destino. Masculló Lara J. abriendo el pergamino, sin responder a la pregunta de su padre, Harry se acercó por detrás de ella y observó el pergamino, que parecía una mitad de un viejo mapa. No cabe duda, el agua sagrada es el Nilo, en Egipto, la guardiana es la Esfinge, ella cuida a las tres pirámides de Ghiza, debemos seguir el rastro de los templos Egipcios, pero... ¿Por donde comenzar?
No se muy bien, este mapa esta... complicado y creo que le falta un pedazo. Dijo Harry frunciendo el ceño. Si atravesáramos por... Karnak ¿No?... y después por AbuSimbel, quizás, pero AbuSimbel no esta en el lugar en que estaba antes, según creo.
Hamunaptra, la ciudad de los muertos. Dijo Lara J. poniendo el pergamino sobre la mesa, ya Snape respiraba fuego. Debe estar por aquí la pista... ¿Ves el símbolo de Anubis? Aunque podríamos estar errados, todo depende, debemos encontrar esos escritos antes que...
¡Basta! Bramó Snape de repente, los chicos alzaron la vista frunciendo el ceño. Ahora mismo van a explicar todo, sinomitirniunsolodetalle.
Clama Severus. Lo tranquilizó Trelawney. Por favor, ¿Podrían decirnos que es todo esto?
Solo intentamos evitar que Voldemort regrese. Dijo Lara J. seria, Snape y Trelawney hicieron ruidos incómodos.
¿Podrían explicarse mejor? Preguntó Lupin cruzándose de brazos.
¿Recuerdas la flauta que compré en el Callejón Diagon, Lupin? Preguntó a su vez Lara J. Lupin asintió. Muy bien, es la flauta de Anubis, con ella se puede hacer que las almas que estan por nuestra tierra regresen de las tinieblas ocupando otro cuerpo, los mortífagos la deben estar buscando, porque con ella pueden hacer que Voldemort regrese, el objetivo inicial de nosotros es hacer volver a Sirius, ya la probamos, sabemos mas o menos como funciona, nos falta...
Solo debemos saber como hacer que el alma de Sirius entre en el cuerpo de Hocicos, eso es lo que debemos buscar, mi... padre me dio la clave, el espejo nos va a ayudar en algo. Terminó Harry muy serio.
¿Tu... padre? Preguntó Snape relajando la expresión.
Ayer... Lara tocó la flauta, el... yo... solo hable con él... unos.... minutos. Respondió Harry cabizbajo.
Lo siento Harry, siento no poder aguantar mas tiempo. Dijo Lara J. con pesar.
Lo hiciste bien, no te preocupes. Dijo Harry alzando la cabeza, Snape suspiró.
Harry miró al techo y salió de la cocina, seguido por Lara J. con el pergamino en su mano. Lupin siguió a los chicos al segundo piso.
Harry fue a su habitación, Lara J. solo cabeceó y lo dejó solo. El chico enterró la cara en las manos, respirando suavemente, una mano le palmeó la espalda, alzó la vista y Lupin se sentó a su lado.
¿Estas bien? Le preguntó Lupin a Harry.
Si. Respondió Harry mirando al suelo. Como quisiera que estuviese aquí.
Lo se Harry, tu padre era como un hermano para mi. Dijo Lupin suavemente.
Me siento bien aquí, Lara es... mi hermana, Severus y Sybill son muy buenos pero...
¿Pero?
No se, al fin siento que pertenezco a algún lugar pero extraño a mis padres, quisiera que... volvieran, pero no pueden.
A veces la vida nos juega malas pasadas, Harry, pero no debes dejarte llevar por ellas, debes vivir y seguir adelante, disfruta lo que tienes.
Tienes razón, Lupin.
Harry sonrió ampliamente levantando la cabeza. Lupin parecía más enfermo que antes, pero le sonreía con sinceridad.

Lara J. había dejado el pergamino en su habitación, al entrar a la cocina, Snape estaba solo tomando un té, frunció el ceño.
¿Y Sybill? Preguntó Lara J. sentándose a su lado.
Salió un momento, fue... de compras, ya sabes. Respondió Snape prosiguiendo con su té. ¿Como está Harry?
Esta en su habitación, Lupin está con él. Dijo Lara J. mirando el té con interés. ¿De que es el té?
Umm, no se, Sybill me lo preparó, solo se que me gusta el sabor. Dijo Snape bebiendo otro sorbo, le ofreció la taza a Lara J. ¿Quieres probar?
Está bien. La chica tomó la taza y dio un sorbo, se estremeció. No esta mal, solo que esta un poco fuerte.
Para ti. Replicó Snape. ¿Tú estás bien? ¿Hay algo que quieras hablar?
Este... Lara J. bajó la cabeza, miró a Snape, le sonreía. Ayer, cuando toqué la flauta, escuché a... mi madre, susurrándome al oído que... me quería y no me olvidaba.
A veces extraño a Gabriela, mucho, quizás demasiado. Confesó Snape dando un sorbo al té, parecía muy triste. Pero recuerdo que te tengo a ti y eso es suficiente.
Te quiero papá. Dijo Lara J. abrazando a su padre.
Mi pequeña, yo también te quiero. Dijo Snape dejando la taza sobre la mesa, abrazando a su hija paternalmente y besándole la cabeza. Mi dulce niña, si solo hubiese sabido antes que tenia una hija...
Y si yo hubiese sabido que mi padre estaba vivo... Dijo Lara J. apretando el abrazo, cerrando los ojos y aspirando suavemente.
¿Que haces? Preguntó Snape viendo a su hija respirando largamente.
Tu olor, me... da tranquilidad y seguridad. Replicó Lara J. acercando la silla y casi echándose encima de Snape. Nunca me dejes, papá.
¿Como puedes pensar eso? Le dijo Snape acariciándole el pelo, Lara J. se estaba quedando dormida. No te duermas y no me mires asi... después del almuerzo quizás puedas dormir la siesta.
Aguafiestas. Masculló Lara J. incorporándose. ¿Me dejas terminar el te?
Con que no te gustaba. Respondió Snape sonriente pasándole la taza.
No dije eso, solo dije que estaba un poco fuerte. Replicó Lara J. dando un sorbo, se estremeció de nuevo, las llamas de la chimenea se pusieron verdes esmeraldas y una figura surgió de ellas. ¡Hola Sybill! El té esta bueno.
Por lo que veo Severus, te dejaste quitar el té. Dijo Trelawney avanzando hacia la meseta y dejando las compras allí.
No se lo pude negar a este diablillo. Dijo Snape mirando a Lara J. sonriente. Y aquí viene el segundo diablillo.
¡No hice nada! Dijo Harry mirando a los lados, Lupin se sentó en la mesa sonriente.
De pronto encima de la mesa, apareció un pergamino en una bocanada de fuego, Lupin lo agarró y lo leyó, se lo pasó a Snape, este comenzó a leerlo con el ceño fruncido. Los chicos se miraron a un tiempo, Snape se levantó junto con Lupin, este desapareció con un plop.
Debo irme Sybill. Dijo Snape, miró a los chicos. Ustedes dos tranquilos.
Diciendo esto, desapareció de la cocina. Trelawney se apresuró a servir el almuerzo. Los chicos se sentaron a almorzar tranquilamente, después los tres se sentaron a ver televisión en la sala. Trelawney estaba entre los dos, los miraba de vez en cuando, se veían cansados, se les cerraban los ojos. Después de unas horas, los chicos se quedaron dormidos en el sofá. Lara J. parecía soñar, se movía constantemente.
No... no te vayas... regresa... Comenzó a decir Lara J. dormida, agitándose.
Lara, despierta, estas teniendo una pesadilla. Le murmuró Trelawney tratando de que se despertara, la chica se agitó mas.
No... mamá... regresa.... Siguió hablando Lara J. su respiración era entrecortada al igual que su voz, como si estuviese llorando, Harry se movió un poco por su lado.
Trelawney se mordió el labio. Levitó a Harry y lo subió a su habitación con cuidado, después bajó a zancadas, Lara J. ya lloraba en sueños.
Tranquila, despierta Lara. Le dijo Trelawney suavemente, la chica abrió los ojos completamente empañados y miró a Trelawney con la respiración agitada, la abrazó. Ya, era un sueño, no sucede nada.
Se... iba.... la... mató... él.... la... asesinó. Sollozó Lara J. desahogándose en el hombro de Trelawney. La... asesinó.
Trelawney le acarició la cabeza con aire maternal, a la sala entró Snape que miró alarmado a Lara J.
Esta... muerta... yo... le dije que volviera... no me escuchaba... mató a mi madre. Siguió sollozando Lara J.
¿Que sucedió? Preguntó Snape acercándose a zancadas.
Papá... él la asesinó... esta muerta. Dijo Lara J. levantando la cabeza y mirando a Snape con los ojos llenos de lágrimas, volvió a sollozar sobre el hombro de Trelawney.
Tranquila, era un sueño, solo un sueño. Le dijo Trelawney dulcemente, tratando de que Lara J. se calmara. Ya, shhh, vamos.
Lara J. cerró los ojos separándose de Trelawney, esta se levantó y fue a la cocina. Snape ocupó su lugar.
¿Qué sucedió Lara? Le preguntó Snape, la chica no respondió y lo abrazó sollozando. Si no me dices

Yo
vi como
Voldemort
la asesinaba
no pude
hacer nada
Dijo Lara J. con la voz quebrada.
Ya, era un sueño mi niña, no es nada. Le dijo Snape con suavidad, acariciándole la cabeza, Lara J. se calmó un poco en sus brazos. Olvídalo, no pienses en eso.
Harry bajó en esos momentos con los ojos muy rojos y marchitos, como si hubiese llorado. Pero los abrió de golpe mirando a Lara J. medio sollozando y a Snape tratando de calmarla. Se acercó en dos pasos.
Lara ¿Qué te sucede? Preguntó el chico.
Lara, cielo, bebe esto. Intervino Trelawney con una taza de té, Lara J. se incorporó secándose las lágrimas y tomó la taza con manos temblorosas, dio un sorbo. ¿Estas mejor?
Lara J. asintió bebiendo más té, la taza temblaba.
¿Qué sucedió? Preguntó Harry alarmado. Soñaste algo ¿Verdad? ¿La muerte de tu madre, cierto?
Lara J. asintió por encima de la taza, que no dejaba de temblar. El chico dio un largo suspiro llevándose las manos a la cabeza, dio un giro cerrando los puños y volvió a ponerse delante de Lara J.
Maldito
nos hizo ver
eso
Masculló Harry, ahora era evidente que había estado llorando, expulsó aire bruscamente.
Harry, ¿Estas bien? Le preguntó Trelawney dulcemente, Harry hizo un ademán con la mano.
No vaciaron sus mentes, ¿Verdad? Preguntó Snape mientras Lara J. se volvía a acurrucar contra él. Saben que si hubiesen hecho Oclumencia no hubiese sucedido nada.
Estaba cansado
se me olvidó. Replicó Harry mirando a un lado, Trelawney le puso una mano en el hombro comprensiva. Solo fue un sueño muy
real.
Demasiado. Dijo Lara J. de pronto desde los brazos de Snape. Debemos evitar que los mortífagos lo regresen a la vida, hay que terminar con esto de una buena vez.
Harry asintió serio y Trelawney lo abrazó maternalmente. Lara J. apoyó la cabeza en el pecho de Snape, este le acarició el pelo.
¿Y Lupin? Preguntó Harry cuando Trelawney lo soltó.
No puede venir, está
haciendo un trabajo muy importante. Respondió Snape con suavidad.
Ya tenemos la edad suficiente para integrarnos a la Orden. Dijo Lara J. con el ceño fruncido, miró fijamente a su padre. Así que nos pueden decir que es ese trabajo tan importante.
Lo siento, pero según las leyes de magos hasta los 22 años ustedes no tienen la verdadera mayoría de edad, así que dependen quieran o no de nuestras decisiones. Aclaró Snape serio, Lara J. gruñó desafiante. Así que los veo haciéndose muchas ilusiones.
¿No quieren vivir con nosotros? Preguntó Trelawney.
No, no es eso. Dijo Harry rápidamente. Es que
vaya, nos tratan como unos niños y ya no lo somos.
Ni tampoco son adultos, pero están bajo nuestro cuidado. Dijo Snape severo. Y para nosotros, son niños y no se hable más del asunto.
Perdón Severus, somos adolescentes. Aclaró Lara J. seria. Ya tenemos 18 años.
Para nosotros siempre serán nuestros niños. Dijo Trelawney con dulzura, Harry y Lara J. la miraron a un tiempo y sonrieron. Bueno, ahora
¿No creen que deberían preparase para las pruebas de Pociones?
Umm, el profesor está aquí. Dijo Lara J. mirando sonriente a su padre. ¿Qué dice profesor Snape? ¿Nos va a dar un repaso?
Muy bien, Josthings, Potter, los dos a la cocina con sus calderos, vamos a tener una clase complicada y no quiero escuchar ni el zumbido de una mosca. Dijo Snape levantándose, recuperando su antiguo carácter, los chicos se miraron asustados. Oh vamos, era una broma.
Harry y Lara J. subieron a darse un buen baño, al día siguiente comenzarían a repasar Pociones para las pruebas de Auror, Snape los iba a supervisar. Bajaron a cenar olvidando las horribles pesadillas que habían tenido, sacaron a dar una vuelta a Hocicos al patio y después planearon por las nubes en Buckbeack y Black.
Regresaron con las mentes despejadas y fueron a ver televisión a la sala, junto con Snape y Trelawney. Los chicos sintieron que estaban estropeando el momento de los adultos y subieron a zancadas a sus habitaciones, no tenían mucho sueño asi que se la pasaron haciendo conjeturas sobre el mapa y la flauta. Lara J. tuvo que leer muchas veces los jeroglíficos y los dos juntos razonaban acerca de lo que decía el mapa.
No queda otra, Lara Croft es la única que nos puede ayudar. Se rindió Harry masajeándose la sien, Lara J. suspiró largamente. No doy más y tengo una sed terrible.
Yo también tengo sed. Apoyó Lara J. enrollando el mapa y guardándolo en su armario. Vamos a tomar agua, hasta ahora no somos camellos.
Bajaron casi sin hacer ruido, se miraron a un tiempo, Snape besaba a Trelawney apasionadamente en el sofá. Lara J. y Harry fueron a la cocina lo mas rápido que pudieron, cerraron la puerta con cuidado y Harry se sentó en la mesa, extendió la mano y el refrigerador se abrió y de el salió una gran jarra con agua fría, la levitó con su poder hasta la mesa mientras Lara J. buscaba dos vasos y se sentaba a su lado.
Estas aprendiendo. Dijo Lara J. sirviendo agua. Estas mejorando tu poder.
Gracias, es útil. Dijo Harry bebiendo agua a grandes tragos, Lara J. puso la silla en dos patas, subiendo los pies cruzados encima de la mesa y frunciendo el ceño. Y tú estas muy cómoda.
Solo... reflexiono. Dijo Lara J. pasándose el borde del vaso por sus labios. ¿Seré la única que puede tocar la flauta?
Podría ser, es algo muy probable. Dijo Harry sirviéndose mas agua. Tomar agua no es tan divertido, ¿Quieres ranas de chocolate?
Harry volvió a extender su mano al refrigerador, de este salieron levitando una docena de ranas de chocolate que aterrizaron encima de la mesa. Harry tomó una y se la lanzó a Lara J. que no había cambiado de posición, esta la atrapó con una mano sin quitar la expresión de la cara. Harry levitó su vaso de agua vacío hasta la mesa y la chica comenzó a comer la rana. Harry por su parte abrió la suya, miró el cromo.
Vaya, Agripa, al fin sale, se lo tengo que dar a Ron. Comentó mordiendo la rana de chocolate y poniendo el cromo sobre la mesa. ¿Cuál te salió a ti?
Morgana. Respondió Lara J. Aunque creo que la tiene repetida.
Sip, creo que si. Dijo Harry poniéndose en la misma posicion que Lara J.
Lara J. comenzó a mover la mano al ritmo de una melodía inexistente, el agua de la jarra comenzó a elevarse a cada movimiento de la mano de Lara J. con pausas, Harry miró entretenido.
Vaya manera mas extraña de reflexionar. Dijo Harry cuando Lara J. hizo que el agua formara un círculo en el aire. Lindo Lara.
Lara J. giró la mano, el agua tomó la forma de un corazón, después comenzó a arremolinarse, con lenguas enroscadas, muy bonito, hizo otro giro y tomó la forma de la cabeza de un lobo, que aulló silenciosamente.
Muy bien, te estas esmerando... ¿Es un lobo? Preguntó Harry mirando como el animal de agua lo miraba con sus ojos transparentes.
No, es un chacal. Respondió Lara J. moviendo la mano, el agua se deslizó como un manantial dentro de la jarra.
Los chicos tomaron mas ranas de chocolate, no acaban de desenvolverlas cuando a la cocina entraron Snape y Trelawney de manos, comportándose de manera muy romántica, se besaron en la puerta, sin darse cuenta que los chicos estaban en la cocina, observándolos con el ceño fruncido. Terminaron el beso y se sonrieron con pasión, no parecían ver a los chicos que ahora se miraban sin quitar la expresión de la cara. Iban a besarse de nuevo cuando Snape miró a los chicos con el rabillo del ojo, estos alzaron una ceja. Se aclaró la garganta y Trelawney parpadeó, Snape se separó de ella mostrándole a los chicos con el rabillo del ojo.
Oh, no hagan eso, ahora nos vamos. Dijo Lara J. bajando los pies de la mesa y poniendo la silla bien, Harry la imitó.
No, no tienen que... Dijo Trelawney saliendo del shock.
Para nosotros no es ninguna molestia. Dijo Harry antes terminar de sacar la rana con los dientes y levitar las demás de vuelta, Lara J. tenia la rana aguantada con los dientes igual que Harry mientras guardaba la jarra de agua.
No, quédense, no molestan y eso lo saben. Dijo Snape hablando rápido, Trelawney se apoyó en sus hombros, masajeándolos.
Solo vinimos por un poco de agua. Dijo Lara J. tomando la rana de chocolate con la mano, Harry ya la devoraba. Vamos Harry, ahora empieza un programa muy bueno, te va a gustar.
Los dos chicos salieron de la cocina antes de que los adultos abrieran la boca, se sentaron en la sala a ver televisión. El programa estaba muy bueno, como lo había pronosticado Lara J. trataba de casos muggles que eran resueltos por un equipo de especialistas al detalle.
Muy bueno, tenías razón Lara. Comentó Harry cuando el programa terminó, miró el sofá.Um, tenemos que limpiar aquí, se nos corrió algo de chocolate.
Déjalo Harry cielo, yo me encargo de eso. Intervino Trelawney de repente, haciéndolos saltar, les sonrió. ¡Scourgify!
Creo que ya es hora que vayan a la cama. Dijo Snape suavemente detrás de ellos.
Un ratito más. Pidió Lara J. Snape se cruzó de brazos y alzó una ceja. No tenemos mucho sueño.
Por favor, no estamos haciendo nada malo. Dijo Harry poniendo cara de niño bueno.
Esta bien, pero no se acuesten tan tarde. Accedió Snape, Trelawney le tomó la mano y los dos subieron las escaleras.
Estos dos son un melado. Comentó Lara J. sonriendo, cambiando de canal, hasta encontrar una película de acción.
Y que lo digas, bueno, merecen ser felices. Agregó Harry mirando con atención la película.
Cuando la película finalizó eran cerca de las 12:30 de la noche, suspiraron aliviados, ninguno de los dos adultos bajó a verificar que estaban despiertos hasta esa hora. Subieron a sus habitaciones deseándose buenas noches. Harry nada mas llegó a la cama se desplomó boca abajo sin quitarse los lentes y sin quitar la sobrecama, quedándose dormido.

Harry se despertó a la mañana siguiente por la luz que entraba en su habitación, arrugó el rostro y sintió la puerta.
Si, ya voy. Rezongó Harry dándose vuelta y ajustándose los lentes, cuando abrió los ojos vio a Lara J. que lo miraba desgreñada y con cara de haberse levantado en ese mismo momento, hizo una mueca estirándose. ¿Que haces despierta y aquí?
Me desperté sola, ni Severus ni Sybill estan en la cocina, la habitación esta cerrada y no me atrevo a asomarme. Respondió Lara J. encogiéndose de hombros, miró la hora en el reloj de Harry. Las 10:01AM, con razón hay tanta luz.
Vamos abajo, ya se despertarán. Dijo Harry incorporándose estirándose con los brazos al techo.
Los dos chicos bajaron a la cocina y desayunaron lo que encontraron, le abrieron la puerta a Hocicos para saliera la patio, alimentaron a sus animales en la caseta y los adultos seguían sin salir de la habitación. Subieron a cambiarse de ropa y se encontraron en la cocina.
No han bajado, me pregunto si habrán salido. Dijo Harry sentándose en una silla y poniéndola en dos patas.
Si hubiesen salido, nos hubiesen dejado un mensaje. Reflexionó Lara J. imitando al chico. Es cuestión de tiempo que bajen, a lo mejor tuvieron que salir por la noche, ya sabes alguna de esas misiones de la Orden que nunca nos revelan.
Harry suspiró, en ese momento en la cocina apareció nada menos que Albus Dumbledore, haciéndolos dar un salto.
Buenos días. Saludó Dumbledore amablemente.
Buenos días, profesor Dumbledore. Dijeron los chicos al unísono.
¿Y Severus? Preguntó Dumbledore escudriñando la cocina.
Debe estar durmiendo todavía. Respondió Harry encogiéndose de hombros.
¿Lo pueden llamar?
Si, enseguida, vamos arriba Harry, al parecer se le pegaron las sabanas.
Los dos chicos subieron a zancadas las escaleras y se acercaron temerosos a la puerta de la habitación de los adultos.
¿Quién se asoma? Preguntó Lara J.
Tengo una moneda muggle, ¿Cara o cruz?
Umm, cara.
Harry lanzó la moneda al aire, esta aterrizó en el suelo con un tintineo, se inclinaron a ver.
Te toca Lara, salió cara.
Para la próxima pido cruz. Gruñó Lara J. abriendo con cuidado la puerta, se asomó por una rendija, dio un jadeo y se quitó de ella.
¿Que sucede? No me digas que no estan ahí. Dijo Harry frunciendo el ceño.
Si estan, pero... hay que pena. Susurró Lara J. roja de vergüenza. Hecha un vistazo.
Harry se asomó por la rendija, por debajo de su cabeza se asomó Lara J. Snape estaba acostado en la cama, con el pecho al descubierto. A pesar de ser un hombre maduro sus brazos estaban un poco musculosos al igual que su pecho, no tenia barriga. Estaba tapado hasta la cintura con una sabana y Trelawney dormía sobre su pecho. La sabana le cubría hasta los brazos. Los chicos se quitaron de la puerta rojos de vergüenza, eso era privado. Cerraron la puerta sin hacer ruido y bajaron de regreso a la cocina, en donde Dumbledore acariciaba a Hocicos en la cabeza.
¿Y bien? Les preguntó, los chicos seguían rojos.
Esta durmiendo, tiene el sueño pesado. Logró decir Lara J. mirando a los lados, Harry asintió.
Que lástima, quería tener una charla muy importante con el. Dijo Dumbledore levantándose.
Lo... puede esperar... si quiere. Dijo Harry tímidamente muy rojo, Dumbledore se volvió a sentar sonriendo. ¿Chocolate?
No me vendría mal. Aceptó Dumbledore.
Lara J. se puso a preparar el chocolate nerviosa, como el polvo estaba en la despensa, Harry la levitó, cuando mas concentrado estaba en mantener su poder, entró Snape a la cocina, Harry abrió los ojos como platos y perdió el control de su poder, los zapatos de Lara J. sonaron contra el suelo y giró mirando a Snape, retiró la mirada poniéndose muy roja. Harry giró sobre sus talones y salió al patio con Hocicos. Lara J. hizo dos tazas de chocolate nerviosa, las dejó sobre la mesa y salió al patio con la cara roja.
¿Que les pasa a esos dos? Preguntó Snape viendo a los chicos subirse al árbol del patio, muy nerviosos.
No se, solo vine, ya estaban abajo y les pedí que te buscaran. Respondió Dumbledore dando un sorbo al chocolate. Umm, esta bueno.
¿Les pediste que me... buscaran? Preguntó Snape poniéndose más pálido de lo habitual, volvió a mirar afuera, a los chicos solo se les veían los pies colgando. ¿Subieron?... ¿Que te respondieron?
Que estabas durmiendo. Dijo Dumbledore como si nada. Solo se que regresaron rojos, debe ser el sol de la mañana.
Creo que no fue exactamente el sol. Dijo Snape tratando de tomar chocolate. ¿Que querías hablar conmigo?

Harry y Lara J. estaban en el frondoso árbol del patio, encaramados, todavía estaban avergonzados.
Que vergüenza Harry. Dijo Lara J. negando con la cabeza.
Ni que lo digas, no debimos molestar. Dijo Harry nervioso.
Pero no sabíamos y Dumbledore vino y... A Lara J. no le salían las palabras. Vamos a tocar a la puerta para la próxima, es... muy privado, no debí asomarme asi.
Eso es lo mejor. Dijo Harry moviéndose incómodo en la rama donde estaban sentados. Tengo dinero muggle aquí, ¿Te apetece un té?
Creo que es lo mejor que hacemos, desaparecernos por hoy. Aceptó Lara J. bajando de un salto del árbol, Harry la siguió.
Los chicos salieron a zancadas del patio, caminado por el costado de la casa, Snape suspiró largamente, ya sabía porque estaban asi. Los chicos se refugiaron en el Polkisses, tomando té y tratando de cambiar el tema, pero cuando recordaban algo, se ponían rojos y se movían incómodos. Ya para la hora de almuerzo, tuvieron que regresar obligados, no les quedaba más dinero. Se acercaron al número 5, no tuvieron ni que abrir la puerta. Trelawney les abrió y les sonrió dulcemente. Los chicos se miraron a un tiempo y entraron con la cabeza gacha.
Fueron directo a la cocina, el almuerzo estaba servido, pero Snape no estaba por todo aquello, se sentaron incómodos y comenzaron a almorzar en silencio.
Tu padre salió, cielo. Dijo Trelawney cuando Lara J. abrió la boca para preguntar. Volverá en una hora más o menos, podrán repasar Pociones cuando venga.
Harry y Lara J. intercambiaron una mirada nerviosa y siguieron con el almuerzo. Cuando terminaron se lavaron los dientes y bajaron a la cocina dispuestos a desaparecer toda la tarde, se asomaron. Trelawney lavaba la vajilla con magia mientras canturreaba.
Emm... ¿Sybill? Preguntó Harry tímidamente por el borde de la puerta.
¿Si cariño? Respondió Trelawney dándole un golpecito con su varita a las cazuelas, estas se comenzaron a fregar solas.
Estamos en el Polkisses tomando... Comenzó a decir Harry, listo para dar marcha atrás cuando el cielo se oscureció y comenzó a caer una lluvia tibia y pesada. ... té.
¿Por qué tendría que llover justo ahora? Se quejó Lara J. apoyándose en el marco de la puerta cerrando los ojos.
Por el telediario muggle anunciaron que llovería por la tarde. Les dijo Trelawney con suavidad, mirándolos con ternura. Además, ya estuvieron toda la mañana fuera, pueden quedarse en la cocina si lo desean, yo ya terminé.... Come Hocicos.
Trelawney le puso comida al gran perro negro y grande como un oso en el suelo. Este movió la cola y comenzó a comer. Los chicos se desplomaron en las sillas suspirando. Trelawney cabeceó y salió de la cocina, no sin antes ordenar la vajilla.
¿Y ahora que hacemos? Preguntó Lara J. meciéndose en la silla.
No se, yo también quería desaparecerme toda la tarde, quería darles... privacidad. Suspiró Harry desplomándose sobre la mesa.
Igualmente, bueno, al menos si nos quedamos quietos en un solo lugar para no interrum... Hola Severus. Dijo de pronto Lara J. sonriendo nerviosa, Snape los miró comprensivo.
HHola. Dijo Harry mirando nervioso a los lados.
Al fin aparecen, ¿Dónde estaban por la mañana? Les preguntó Snape sentándose frente a ellos, había estado escuchando la conversación detrás de la puerta de la cocina, Trelawney entró y le sonrió. Hola querida.
Nos vamos arriba. Dijeron los chicos al unísono levantándose, formando mucho alboroto con las sillas y casi corrieron afuera de la cocina.
Déjalos Severus, ya lo olvidaran. Le dijo Trelawney a Snape, cuando este hizo el intento de levantarse y seguir a los chicos. Solo, estan avergonzados... no estan digamos... acostumbrados.
Lo se Sybill. Dijo Snape desistiendo de levantarse. No me gusta verlos asi y que crean que siempre molestan.
Si hablas con ellos sobre... bueno, solo se que será peor, los harás sentir mal. Le dijo Trelawney sentándose sobre sus piernas. Déjalos que ellos solos reflexionen, debemos demostrarles que los queremos y que nos importan mucho.
Snape sonrió y Trelawney lo besó apasionadamente.

Harry y Lara J. estaban en la habitación del primero, sentados sobre la cama, jugando Snap explosivo.
Te estoy ganando si no te has dado cuenta. Le dijo Harry a Lara J. sonriendo burlonamente, la chica lo miró con los ojos entrecerrados. Odio cuando haces eso.
Solo lo hago para que pierdas. Respondió Lara J. sonriendo maliciosamente poniendo una carta con cuidado en el bulto. Tu turno.
Al fin te voy a ganar. Dijo Harry burlón, la puerta de la habitación se abrió despacio y Snape se acercó despacio por detrás de ellos. Vamos, ya perdiste.
Todavía no. Dijo Lara J. mostrando las cartas ganadoras. Creo que perdiste tú.
Ay no. Murmuró Harry y los naipes le explotaron en las manos, haciéndolo dar un salto, la cara se le tiznó y los pelos se le pusieron de punta. ¿Por qué a mi?
Será mejor que te laves esa cara Harry. Le dijo Snape y Harry saltó volteándose. Estas lleno de tizne.
Que novedad. Dijo Harry tocándose los pelos erizados. ¿Hay algo en que pierdas Lara?
Umm, déjame ver... Dijo Lara J. pensativa. ... Creo que en nada pierdo, asi que estas en desventaja.
Bueno, busquen sus calderos, vamos a comenzar a repasar Pociones. Les dijo Snape con suavidad, los chicos se miraron. Vamos, es para hoy.
Los chicos se levantaron resoplando, Snape bajó de primero. Harry y Lara J. bajaron a la cocina armados de sus calderos y sus libros de Pociones de cursos anteriores, Trelawney no estaba en la cocina, afuera llovía a cántaros. Snape había desplegado en la mesa un surtido de ingredientes, les indicó dos espacios, blandió su varita y de ella surgió una larga tira que se transformó en letras.
Ya tienen el nombre de la poción, es un antídoto, deben hacerla solos y sin consultar nada. Les dijo Snape señalando las letras en el aire. No hablen entre si y pueden comenzar.
Harry y Lara J. se miraron a un tiempo, poniendo sus calderos sobre un fuego mágico de color morado oscuro. Comenzaron a realizar la poción que era muy complicada y casi ni se acordaban. Snape los supervisaba de vez en cuando, no hacia ningun tipo de comentario, solo miraba a los chicos sudando delante de sus humeantes calderos. La puerta de la cocina crujió levemente y Snape salió cerrándola por completo, los chicos lo siguieron con el rabillo del ojo.
Lara, ¿Mi poción va bien? Susurró Harry a Lara J.
Si, hasta ahora esta igual que la mía. Respondió la chica en un susurro, mirando atrás rápidamente. No recuerdo bien... ¿Que sigue?
Umm, esencia de Murtlap, dos gotas, debe tomar un color turquesa. Susurró Harry midiendo dos gotas de un frasco, en cuando cayeron, la poción hizo un gluglu y cambió a turquesa. Bueno, al menos no se ve mal.
Pásame el ciempiés. Dijo Lara J. después de agregar la esencia de Murtlap, Harry se lo alcanzó y la chica lo picó a la mitad y le pasó una de ellas a Harry. Dice la mitad de un ciempiés y luego revolver...
Lara J. se cayó de repente, revolviendo su caldero en contra de las manecillas del reloj, Harry la imitó viendo a Snape entrar a la cocina. Este los observó unos segundos con los ojos entrecerrados y volvió a salir de la cocina.
¿Ya removiste 4 veces? Le preguntó Lara J. en un susurro a Harry.
Si, ahora viene... Dijo Harry tratando de acordarse de algo.
Jugo de sanguijuela con una cucharada de ojos de escarabajo. Dijo Lara J. mientras lo hacia, Harry la imitó al momento. Y ahora... umm... oh, oh...
¿Que? preguntó Harry sin darse cuenta que su poción se inflaba junto con la de Lara J. cambiando de colores.
MMira tu caldero. Dijo Lara J. retrocediendo del suyo, Harry abrió los ojos como platos y retrocedió. Se me olvidaba.... ¡Este antídoto estalla cuando esta listo!
Oh, oh, esto esta feo, no me gusta. Dijo Harry retrocediendo junto con Lara J., de sus calderos sobresalía una burbuja enorme color fuego.
No te preocupes lo que estalla es la burbuja, el verdadero antídoto esta adentro pero... no seria agradable cuando eso...estalle. Explicó Lara J. haciendo una mueca, tanteando en busca del pomo de la puerta.
Solo hay una solución. Dijo Harry aguantando la respiración, Lara J. miraba con horror las burbujas que crecían más y más. ¡CORRE!
¡AAAAAAAAAAH!
Los dos chicos habían gritado al unísono abriendo la puerta de la cocina y chocando con los adultos, que estaban al otro lado de esta besándose. Con el impulso del empujón, cerraron al puerta y se apoyaron los dos a ella con los ojos como platos, los cerraron y arrugaron el rostro, adentro de la cocina se escuchó una explosión y algo que salpicaba.
Uy, explotó. Comentó Harry con voz débil mirando a Lara J.
Y salpicó. Agregó Lara J. tragando saliva, los adultos los miraban ruborizados.
¿Ya me puedo preocupar? Preguntó Harry, Lara J. hizo una mueca y asintió.
Por favor, rogamos que no entren en la cocina si no quieren que les de un infarto. Le dijo la chica a los adultos y agregó entre dientes. TevoyamatarSeverus.
Bueno, creo que... um... hicieron bien la poción. Dijo Snape nervioso.
Demasiado bien. Dijo Harry mirando a los lados. No quiero saber como está la cocina.
Y no fue nuestra culpa. Agregó Lara J. Sybill, él fue el que nos ordenó hacer ese antídoto.
Estábamos conversando que.... Comenzó a decir Snape, los chicos se miraron incrédulos y friendo huevos. .... Bueno... dejen de hacer eso.... que hoy no vamos a cenar en casa.
Vamos a cenar afuera hoy, vamos a.... Dijo Trelawney. ... Salir.
Los chicos soltaron un leve ooooooh de comprensión, mirándose a un tiempo y soltando una risita pícara.
Asi que ustedes se van a quedar aquí solos y limpian la cocina. Dijo Snape para acabar con las expresiones de los chicos, estos fruncieron el ceño. Cuando regresemos, queremos ver la cocina impecable y ay de ustedes si nos encontramos la sala echa un desastre, mucho cuidado si se van tarde a la cama, si van a salir tomen la llave y lleguen antes de las 9, sabré si cumplieron las reglas y prepárense si las quebrantan... ¿Alguna pregunta?
Los chicos tenían la boca abierta con los ojos como platos. Snape alzó una ceja y se cruzó de brazos. Los chicos se miraron y se escabulleron por una esquina hacia el segundo piso. Se dieron un baño, cambiándose de ropa (Eran eso de las 7, se habían demorado mucho haciendo la poción porque esta requería tiempo) y bajaron a la sala y se sentaron a ver televisión. Snape bajó bañado, vestido con ropa muggle elegante. Los chicos se miraron y aguantaron la risa en el sofá. Hizo una llamada y esperó impaciente, mirando a los chicos de reojo.
Trelawney bajó con un vestido muy bonito, se veía más guapa que nunca. A pesar de ser delgada, tenia buena figura. Sonrió y se acercó a Snape, se tomaron de manos y salieron de la casa cerrando la puerta. Los chicos saltaron del sofá y se asomaron por la ventana a tiempo de verlos subirse a un taxi muggle, se miraron a un tiempo.
Creo que debemos empezar por la cocina. Dijo Lara J. caminando hacia allí, Harry la siguió, giró el pomo y abrió la puerta. Puaj, mira como esta todo esto.
No quiero imaginarme si nos llega a caer encima. Dijo Harry entrando con cuidado detrás de Lara J. y encendiendo las luces con un giro de su varita. ¡Scourgify!
Parte de la plasta babosa que había en las paredes, de un color gris acuoso, se disolvió ante el hechizo. Comenzaron a limpiar todo mediante hechizos, Lara J. se aburrió de tanto hablar.
Voy a terminar todo esto de una vez. Dijo y apareció las nebulosas azules en sus manos, apuntó al suelo, que estaba cubierto de la cosa babosa. ¡Ahí va!
De sus manos surgió un chorro de agua, que comenzó a limpiar el suelo, Harry se subió a la mesa de un salto, antes de que Lara J. lo bañara, después apuntó a las paredes y limpió todo, juntando las costras en una esquina.
¡Evanesco! Dijo Harry blandiendo su varita contra el bulto de costras babosas, estas desaparecieron al momento. Todo muy bien, pero la cocina esta inundada.
Lara J. alzó una mano temblorosa, el agua comenzó a hacerse un torbellino en el centro de la cocina, dejando todo seco, Harry sonreía mirando la obra de la chica. Lara J. señaló el fregadero y el torbellino fue entrando por el tragante, en un fino hilo destellante. Cuando Lara J. terminó, la cocina deslumbraba.
¡Bravo Lara! La vitoreó Harry. ¿Quieres pizza?
No estaría mal.
Fueron a la sala y pidieron dos pizzas de gambas (Camarones en Cuba) y queso. Esperaron viendo televisión, hasta que sintieron un auto y se asomaron por la ventana, suspiraron, solo eran las pizzas. Pagaron y dieron las gracias al sonriente repartidor. Se sentaron en el sofá y abrieron las cajas.
Vaya pizza más grande. Comentó Lara J. mirando la enorme pizza que tenia al frente, Harry estaba igual que ella. Será mejor que la comamos en intervalos, de sopetón no nos va a caber en el estómago.
Y dilo. Dijo Harry tomando un pedazo, le dio una mordida y el queso se estiró. Sabe bien pero el queso parece un chicle.
Que calor hace. Se quejó Lara J. alzó la varita. ¡Invernius!
La habitación se puso enseguida fresca, como si hubiese un aire acondicionado. Encendieron la grabadora con música movida y se entusiasmaron a bailar. Comiendo pizza y divirtiéndose de lo lindo. Harry comenzó a tratar de imitar a Lara J. y formaron una especie de coreografía muy divertida.
Las varitas las dejaron no se sabe donde, se estaban divirtiendo mucho como para preocuparse por eso. De vez en cuando tomaban mas pedazos de pizza de las cajas y seguían bailando y cantando las canciones con aire alocado. Después de terminar jadeantes, fueron a la cocina a tomar agua y regresaron a ver televisión.
Se desternillaron de la risa con un programa humorístico y luego con una excelente comedia, comiendo pizza y bromeando. Harry aullaba de la risa mientras Lara J. se aguantaba el estómago. Los dos tenían pinta de estarla pasando muy bien. Hubiese sido asi toda la noche si no hubiesen escuchado el sonido de un auto estacionándose.
Se pararon de reír de golpe y se abalanzaron hacia la ventana. Snape y Trelawney acababan de llegar y se estaban bajando de un taxi muggle. Los chicos se miraron a un tiempo, miraron las pizzas que tenían cada uno, miraron haciendo una mueca el televisor encendido, las cajas de pizza regadas por la sala, el sofá corrido, la grabadora encendida, el suelo sucio por el queso de las pizzas y luego miraron la hora en el reloj de la sala y se volvieron a mirar con los ojos como platos y tragando saliva.
La 1:00AM, creo que no deberíamos estar... despiertos. Murmuró Harry, las puertas del taxi se cerraron. Mira este desorden.... nos van a desollar vivos.
No si podemos arreglarlo. Dijo Lara J. quitándose de la ventana de un salto, Harry la imitó al momento. ¡Busca las varitas! Yo llevo las pizzas a la cocina, trata de que no entren, claro, sin que se den cuenta... Demonios, Hocicos esta afuera.
Se formó la corredera, Harry comenzó a buscar frenéticamente las varitas, mientras Lara J. pasaba los cerrojos a la puerta.
Varitas, varitas, ¡Vamos! ¿Dónde estan? Mascullaba Harry buscando las varitas mientras Lara J. recogía las pizzas con la de ella colgándole de la boca, se escuchó la risa de Trelawney afuera, se dieron más prisa. ¡Maldición! ¡No las encuentro!
¡Quienen que aparejer! Dijo Lara J. pasando como un rayo a la cocina, todas las cosas de la sala comenzaron a levitar por el poder de Harry.
Lara J. entró corriendo en la cocina, dejó las cajas con pizzas sobre la meseta y abrió de golpe la puerta del patio.
¡Hojicos! Llamó Lara J. con la pizza todavía aguantada por los dientes y bamboleándose. ¡Ven a caja! ¡Aqquí perrrrittto!
El gran perro vino corriendo y entró a la cocina, Lara J. cerró la puerta y le puso cerrojo, guardó las cajas en el refrigerador y cuando se iba a ir, miró a Hocicos, terminó de morder su pizza y le dio el resto.
¡Cométela toda!
Salió disparada hacia la sala, Harry le lanzó su varita medio atragantado por su pizza.
¡Asegura la puerta mientras yo ordeno esto! Dijo Lara J. cruzando la sala a zancadas, apuntó al suelo. ¡Scourgify!
Harry le ponía cerrojos mágicos a la puerta, el pomo giró de repente y retrocedió dando traspiés, el pomo comenzó a moverse frenéticamente. Escucharon la voz de Snape del otro lado.
Deben haber pasado cerrojo.
Harry miró a Lara J. la chica acababa de poner en su lugar el sofá y apagó la grabadora, por suerte la luz de la sala estaba apagada, miró de nuevo al frente para ver con horror como los cerrojos mágicos desaparecían, los dos chicos se sentaron a un tiempo en el sofá mirándose, la puerta casi estaba abierta. Harry se ladeó los lentes, se dejó resbalar por el sofá y cerró los ojos. Lara J. se despeluzó un poco, y se apoyó en el hombro de Harry, cerrando los ojos, para hacerse los dormidos, los dos casi ni sostenían las varitas. La puerta se terminó de abrir y alguien caminó despacio hacia ellos.
Muy bien, se acabó la fiesta, ¡A la cama! Dijo Snape caminando hacia el sofá.
Shhh, silencio querido. Susurró Trelawney mirando a los chicos dormidos con ternura. Estan dormidos, dejaron el televisor encendido.
Ah, bueno. Susurró Snape dando un par de pasos más, mirando a los chicos que estaban profundamente dormidos en el sofá. ¿A que hora se habrán dormido?
Eso no importa. Dijo Trelawney maternalmente quitándole los lentes a Harry, este se movió y Lara J. se acomodó en su hombro. Hay que llevarlos arriba, parecen dos angelitos dormidos.
A Harry se le escapó una risita que logró convertir en tos. Lara J. también hacia grandes esfuerzos por no reírse, se movió disimulando.
No parecen estar bien. Dijo Trelawney preocupada, mirando como Harry tosía un poco más para disimular las ganas de reírse, Lara J. se le unió lanzando una débil tos. Hace un poco de frío, aquí y afuera....
Sybill, se lo que estas pensando y la respuesta es no. Dijo Snape serio, los chicos no pudieron evitar un pequeño jadeo convertido en un pitillo.
Vamos Severus, solo por esta noche. Replicó Trelawney mirando a los chicos con aire maternal.
OK, solo por hoy, espero que no le tomen el gusto de dormir en nuestra alcoba. Dijo Snape.
Vamos, hay que levitarlos. Dijo Trelawney pasándole una mano a Lara J. por la frente y luego a Harry. Estan sudados y helados.
Los chicos sintieron como se elevaban del sofá, no podían abrir los ojos porque si no, los adultos se enterarían que estaban fingiendo estar dormidos y los harían confesar que pusieron la sala patas para arriba. Sintieron que subían las escaleras y después de unos segundos más, los posaban sobre una cama muy cómoda y grande, no se atrevían ni a cambiar de posición, los cubrieron con una gran manta y después de varios minutos, la cama bajó cuando los adultos se acostaron a cada lado de ellos.
Esperaron unos minutos más y abrieron los ojos al mismo tiempo. Lara J. negó levemente con la cabeza y Harry hizo lo mismo, solo se querían decir que los adultos no estaban despiertos. Lara J. puso una cara que expresaba claramente que otra y Harry asintió cerrando los ojos unos segundos y volviéndolos a abrir, Lara J. asintió y se acomodó, para su desgracia que Snape (Era el que estaba del otro lado) se dio vuelta. Los chicos cerraron los ojos a un tiempo, vaciando la mente de todo pensamiento y quedándose (Esta vez de verdad) dormidos.

Harry se despertó al día siguiente solo, se incorporó un poco, veía borroso, fue a tomar sus lentes a tientas pero chocó con el brazo de Trelawney y dio un salto moviendo toda la cama. Lara J. también se despertó y se incorporó con cara de sueño mirando a todos lados frunciendo el ceño.
¿Que hacemos aquí? Preguntó Lara J. desorientada, no se acordaba mucho de lo sucedido, como estaba media dormida.
Duérmete Lara. Gruñó Snape a su lado, la chica pegó un brinco mirando a su padre medio dormido a su lado. Los dos, duérmanse y dejen dormir.
Harry y Lara J. se miraron a un tiempo y se acordaron.
Háganle caso a vuestro padre. Dijo de repente Trelawney y los chicos dieron un respingo.
Los chicos pensaron que era mejor no discutir, todavía tenían algo de sueño y se volvieron a acomodar despacio, al menos podrían dormir una horita más.

Los adultos se despertaron y se miraron sonriendo, de repente, fruncieron el ceño.
¿Y los chicos? Preguntó Trelawney viendo el espacio del medio completamente vacío.
No se, deben de haber bajado o algo. Respondió Snape incorporándose. Creo que se me fue la mano ayer con las reglas.
No sucedió nada, ellos estan bien. Dijo Trelawney levantándose. Vamos abajo.
Los dos adultos bajaron las escaleras hacia la cocina, cuando entraron, vieron a Harry y a Lara J. riéndose a carcajadas, con las sillas en dos patas y comiendo dos grandes pedazos de pizza, de pronto, se pararon de reír mirando a los adultos.
¿Pizza? Ofreció Lara J. tímidamente mostrando las cajas.
Trelawney sonrió y se sentó delante de ellos tomando un pedazo de pizza. Snape los observó unos segundos antes de sentarse y servirse también.
¿Que hicieron ayer? Preguntó Snape serio, los chicos se miraron con el rabillo del ojo.
Pedimos estas pizzas para comer y no tener que salir de casa. Dijo Harry rápidamente, diciendo la verdad. Y limpiamos la cocina, como nos dijo.
Además de sentarnos a ver televisión tranquilamente. Agregó Lara J. No hicimos nada malo, no queríamos desobedecerlos, solo.... (Lara J. comenzó a inventar)... nos quedamos tranquilos en casa, no queríamos darles dolores de cabeza, cumplimos con todo al pie de la letra, solo que creo que... nos quedamos dormidos en la sala a eso de las nueve treinta y.... treinta y algo, teníamos mucho frío y... lo sentimos.
Lara J. puso una carita angelical apenada que hizo que Harry por poco se echara a reír, pero logró bajar la cabeza haciéndose el niño bueno, los adultos se miraron sintiendo compasión.
Ya, no pasa nada. Les dijo Trelawney dulcemente, los chicos alzaron las cabezas, poniendo expresión abatida.
Si, solo... creo que fui muy estricto con las normas. Dijo Snape suavemente.
Pero... Trató de replicar Harry, siguiéndole el juego a Lara J.
Nada Harry, reconozco que me pasé, no sucede nada. Snape les sonrió y los chicos se miraron a un tiempo.
¿Por qué estábamos en la habitación de ustedes dos? Preguntó Lara J. haciéndose la que no sabía nada.
Estaban helados, tosían y... bueno, se nos ocurrió llevarlos a nuestra habitación ¿Que tiene de malo? Explicó Trelawney suavemente.
NNada. Respondió Harry haciéndose el impactado.
Es que... Dijo Lara J. meciéndose en la silla y mirando a otro lado. Sentimos haber arruinado su... salida.
No, no, ustedes no arruinaron nada ni arruinarán nunca. Dijo Snape paternalmente. Ustedes son lo más importante, su felicidad es lo que nos importa.
No es para tanto, porque ustedes también tienen digamos... derecho a sentirse bien y a ser felices juntos, no tenemos que estar interrumpiendo. Replicó Lara J. cruzándose de brazos.
Los adultos se miraron parpadeando.
Oh vamos, dejen de mirarse asi. Dijo Lara J. poniendo la silla bien de golpe y levantándose, Harry la imitó. Mamá, papá, vamos a sacar a Hocicos a dar una vuelta por el parque.
Si.... ¡Hocicos! Llamó Harry y el perro se levantó moviendo la cola, miró a Trelawney que miraba a Lara J. en shock. No te preocupes mamá, sabemos cuidarnos y no regresaremos tarde, nos vemos dentro de una hora más o menos... la pizza esta pegajosa papá, el queso es un chicle asi que ten cuidado... ¡Lara! ¡Espérame!
Harry salió tras Lara J. que ya salía por el costado de la casa con Hocicos, dejando a los adultos en un completo shock. Caminaron con Hocicos trotando al lado de ellos. No hablaron hasta llegar al parque por donde Hocicos olfateó a sus anchas. Se sentaron en un banco.
Ya lo decidí. Dijo de repente Lara J. Sybill desde ahora es mi madre, sin olvidarme de la mía verdadera, claro.
Por supuesto. Agregó Harry asintiendo. Tú eres mi hermana ¿No? Entonces Severus es mi padre y Sybill mi madre, aunque nunca voy a olvidar a... mis padres verdaderos, nunca.
Yo tampoco voy a olvidar a mi madre verdadera. Dijo Lara J. Nunca lo haré.
Es bueno tener una familia asi, que se preocupen por ti, que te quieran... una familia. Suspiró Harry. Al fin siento que pertenezco a algún lugar.
Yo también. Dijo Lara J. y sus ojos verdes relampaguearon.
¿Que tienes ahí Hocicos? Preguntó Harry cuando el perro se le acercó y apoyó el hocico sobre sus piernas, dio un gemido moviendo la cola. ¿Quieres jugar?
El perro se paró en dos patas ladrando, después comenzó a perseguirse su propia cola haciendo reír a los chicos. Estos se levantaron, buscaron una rama y se la lanzaron. El enorme perro negro corrió y la atrapó en el aire y se las llevó de vuelta. Después comenzaron a jugar a una especie de atrapado, en donde Hocicos los perseguía moviendo la cola y ladrando juguetón, parecía un cachorro. Pero el cachorro derribó a Harry sobre el césped cuidado del parque, jugando con él. Lara J. lo distrajo y el animal echó una carrera con la chica, en la que (Por supuesto) ganó ella. Después de jugar un rato mas, regresaron a Privet Drive canturreando alegremente, con Hocicos trotando al lado de ellos y moviendo la cola. Entraron por el costado de la casa, de al cocina salían voces.
¡Mamá, Papá! Voceó Lara J. hacia la cocina, las voces se apagaron.
¡Estamos de vuelta! ¡No Hocicos, no me babees! Dijo Harry dando un salto, cuando Hocicos lo trató de lambucear. ¿Tienes sed? ¡Papá! ¿Dónde esta la manguera del jardín?
Esta allí. Dijo Lara J. acercándose a zancadas, Hocicos se acercó sediento y Lara J. abrió la llave de paso, el perro comenzó a beber. Vaya si tenías sed, ahora que me doy cuenta, yo también tengo sed.
Y hambre. Agregó Harry, él y la chica entraron en la cocina. Mamá ¿Queda pizza o se la comieron toda?
EEn el refrigerador. Respondió Trelawney parpadeando.
Uy, esta fría. Comentó Lara J. sacando una buena porción de pizza, Harry encendió el fogón y la chica le lanzó el pedazo de pizza, el chico lo levitó con su poder por encima del fuego. Vamos, no estamos haciendo nada malo, quiten esas caras... que no se te vaya la mano Harry, no quiero fajarme con el queso de nuevo.
Descuida, tengo todo bajo control. Dijo Harry partiendo la pizza en dos, le lanzó una porción a Lara J. la chica la atrapó y se sentó en una silla a comer, Harry se acercó dándole vuelta a una silla y sentándose en ella, miró a los adultos. ¿Que sucede? Estan...
¿Paralizados? Completó Lara J. frunciendo el ceño, miró a Harry y los dos se encogieron de hombros. No nos demoramos, aparte no teníamos reloj... Harry, como que tu queso se esta cayendo y no quiero limpiar la cocina de nuevo.
Papá, para la próxima nos pones un antídoto menos explosivo. Le dijo Harry a Snape, este parpadeó. No quieras ver como estaba la cocina ayer.
Si mamá, esto estaba horrible, lleno de una cosa... babosa grisácea. Dijo Lara J. recordando y haciendo una mueca de asco, Trelawney miró a Snape impactada. ¿No van a decir nada?
Si, estan... callados. Observó Harry terminando con la pizza, alargó la mano contra el refrigerador y este se abrió saliendo de el la jarra con agua, levitó dos vasos y sirvió agua en ellos, le pasó uno a Lara J. ¿Quieren agua?
SSi, por favor. Dijo Trelawney con voz débil, Harry atrajo otro vaso y le sirvió agua.
Trelawney se bebió de golpe el agua, cuando terminó, los chicos la miraban preocupados.
Emm, ¿Estas bien? Preguntó Lara J.
SSi, no te preocupes es... Dijo Trelawney tratando de sonreír. ... el calor.
Si quieres descansar. Dijo Harry ladeando la cabeza. Podemos ir al Polkisses a almorzar, o al Caldero Chorreante, para que reposes.
NNo, estoy bien. Logró decir Trelawney, Snape no decía ni esta boca es mía. Dios mío que tarde se ha hecho para el almuerzo.
Voy a ducharme. Dijo Snape levantándose.
Papá. Lo llamó Harry, Snape se le quedó mirando. ¿Por la tarde seguimos repasando Pociones?
Si, este... claro. Respondió Snape.
Por favor, otro antídoto explosivo no. Suplicó Lara J. Ya tuvimos suficiente ayer.
Snape parpadeó un par de veces y salió de la cocina, Trelawney encendía el fogón nerviosa.
¿Te ayudo mamá? Preguntó Lara J. sonriente, levantándose y pasándole una cazuela a Trelawney, esta la tomó mirando a la chica fijamente.
Harry tomó algunas papas y las comenzó a pelar con la varita, para después picarlas en pedazos largos y no tan finos y pasárselas a Trelawney sonriente.
Snape bajó cuando el almuerzo ya estaba servido, los chicos se fajaban por señas y gestos por ver quien tomaba primero la cuchara de la ensalada. Lara J. miró a Harry con los ojos entrecerrados y se apoderó de la cuchara. El chico bufó y esperó su turno. El almuerzo transcurrió tranquilo. Los chicos se hacían pequeñas bromas entre ellos. Cuando terminaron, subieron a lavarse los dientes y salieron a llevarle comida a Black y Buckbeack.
Pasaron bastante tiempo en la caseta y regresaron con Hocicos pisándoles los talones, se veían contentos y seguían tratando a los adultos como si fuesen sus padres. Estos estaban en una especie de shock por el cambio de los chicos. Estos salieron a entrenar a Hocicos al patio y los adultos los observaban desde la cocina.
Parecen niños. Comentó Trelawney mirando como los chicos escapaban de Hocicos.
No tuvieron muy buena infancia que digamos. Dijo Snape. Pero ese cambio

A mi también me impactó Severus. Dijo Trelawney recostándose en el pecho de Snape, este la rodeó con los brazos.
Me esta gustando ser padre. Dijo Snape mirando a los chicos correr por todo el patio con Hocicos ladrándoles detrás. Ellos son... especiales
Son muy cariñosos, me ayudaron hoy con el almuerzo, son... los hijos perfectos, un poco tímidos y con alma de niño. Dijo Trelawney maternalmente.
Pero que no respetan mucho las normas y se la pasan de problemas en problemas. Resopló Snape.
Vamos querido, no es para tanto. Los defendió Trelawney.
Hocicos no toma fundamento. Dijo Lara J. entrando en la cocina, Harry venia detrás de ella con Hocicos, los dos tenían algunas partes de la ropa mojadas.
¿Que estuvieron haciendo? Preguntó Snape sin soltar a Trelawney.
Hocicos nos babeó un... poco. Respondió Harry mostrando los babazos en la camiseta con cara de asco. No aprende.
Dímelo a mí. Se quejó Lara J. dándole agua al perro, miró a los adultos y sonrió levantando una ceja. Ustedes dos estan hechos un melado.
Snape hizo el intento de soltar a Trelawney.
No, no, ni se atrevan. Amenazó Harry, Snape frunció el ceño. Se ven...
... románticos. Completó Lara J. pestañeando. Harry mejor subimos, estamos que damos asco.
Los dos chicos salieron de la cocina, los adultos solo se miraron a un tiempo encogiéndose de hombros. Harry y Lara J. se dieron un buen baño, cambiándose de ropa y bajaron de regreso a la cocina, para detenerse en seco en la puerta de esta, al parecer, las prácticas de Pociones iban a empezar.
Entren y ocupen sus puestos. Les dijo Snape señalando dos calderos encima de la mesa, levitados sobre un fuego morado, los chicos se situaron de espaldas a la puerta.
¿Que antídoto es? Preguntó Harry.
De Acromántula. Aclaró Snape.
Menos mal que no explota. Murmuró Lara J. mirando al techo, barrió la cocina. ¿Y mamá?
Salió, ahorita regresa. Respondió Snape sentándose frente a ellos, los miró unos segundos. Ya pueden comenzar y no quiero nada, ni señas, ni ruiditos, nada.
Los chicos se miraron y después se concentraron en sus pociones, Snape los observaba con los dedos entrelazados.
Harry. Dijo de pronto Snape.
¿Umm? Dijo Harry mirando su poción y a punto de echarle una rodaja de higo seco.
Yo tu no haría eso. Le dijo Snape con suavidad, el chico frunció el ceño. Ese ingrediente no va con esa poción, concéntrate.
Gracias papá. Dijo Harry reparando el error y echando el ingrediente correcto. Ya ni me acuerdo.
La puerta de la cocina rechinó un poco y Snape se levantó y salió por ella cerrándola. Los chicos enseguida se asomaron en el caldero del otro.
Al menos terminamos bien. Susurró Lara J. mirando en el caldero de Harry.
¿Ya terminamos? Susurró Harry por su parte. Estaba a punto de agregarle garra de Dragón, no me acordaba bien.
Ya, ya esta completa, según recuerdo. Susurró Lara J.
Los dos chicos se enderezaron, se miraron y sonrieron, se pegaron hombro con hombro y comenzaron a tararear una canción que habían bailado cuando los adultos salieron. Se movían de un lado a otro sonriendo y tarareando la canción, con los pies separados, casi se empujaban. Snape entró a la cocina seguido por Trelawney y sonrieron viendo a los chicos bailando de aquella manera tan graciosa.
Hoy estan muy animados. Dijo de pronto Snape, los chicos casi se van de lado, Trelawney se acercó sonriendo.
Ejem, ya terminamos. Dijo Lara J. señalando su caldero rápidamente. ¿Nos salió bien?
Snape se acercó y se inclinó mirando los dos calderos, se incorporó.
¿Y? Preguntó Harry tímidamente.
Perfecto. Respondió Snape sonriéndoles. Van a salir muy bien en el examen.
Que respiro. Suspiró Lara J.
La cocina esta algo... desordenada. Señaló Trelawney, los chicos se miraron con horror.
¡Estoy arriba! Exclamaron los chicos al unísono saliendo precipitadamente de la cocina.
Subieron a zancadas y se refugiaron en la habitación de la chica, era la que quedaba mas a mano, cerraron la puerta y los dos se desplomaron boca arriba en la cama, se miraron y comenzaron a reírse como unos bobos. Después de un rato, se atrevieron a asomarse en la sala, sintieron pasos (Prácticamente era la hora de la cena) y dieron media vuelta para regresar al segundo piso.
No suban, ya casi está la cena. Les dijo Snape, los chicos cambiaron de dirección, pasando muy rápido por su lado.
Cuando llegaron a la cocina, ya estaba limpia, suspiraron y entraron, sentándose cada uno en las sillas habituales. Snape llegó detrás de ellos y se sentó sin quitarles la vista de encima. Trelawney casi terminaba la cena.
Emm, papá, ¿Estas bien? Preguntó Harry mirándole la cara a Snape. ¿Por qué nos miras asi?
No hicimos nada. Agregó Lara J.
Se que no hicieron nada, solo los miro ¿Tiene algo de malo? Dijo Snape alzando una ceja.
Supongo que no. Dijo Lara J. haciendo una mueca. Pero quita esa cara ¿Si?
Ella tiene razón Severus. Intervino Trelawney sirviendo la mesa, se dirigió a los chicos. No le hagan caso, solo esta estresado.
Espero que solo sea eso. Dijo Harry sentándose bien frente a su plato, lo miró frunciendo el entrecejo. Emm, mamá, ¿Por qué tengo esta montaña de comida?
Estas delgado, cielo. Respondió Trelawney. Y me pareció que deberías comer más.
Y no desaparezcas la comida, ya tengo experiencia. Agregó Snape, Harry gruñó viendo sus planes arruinados. Tampoco le des nada a Hocicos, ya el comió.
Harry comenzó a comer resignado. Lara J. aguantaba la risa, tratando de comer. Cuando terminaron de cenar, los chicos subieron al segundo piso a lavarse los dientes, se demoraron más de lo habitual y cuando bajaron, encontraron a Snape y Trelawney abrazados en el sofá viendo televisión.
¡Genial una película! Exclamó Lara J. de repente, saltando sobre el sofá, Harry se apresuró a sentarse a su lado. Y de aventura.
Muy bien. Dijo Harry por su parte concentrado en el televisor, los adultos los miraron sonriendo y siguieron viendo la película.
Pasaron un rato muy divertido, la película tenia muchos toques de humor y los chicos se iban en carcajadas y haciendo comentarios muy graciosos sobre las escenas. Trelawney no pudo evitar reírse también mientras Snape hacia grandes esfuerzos para aguantar la risa. Cuando terminó, los chicos se estiraron como pudieron en el sofá, Lara J. se levantó.
Creo que voy a dormir. Dijo estirándose, giró hacia los adultos, se inclinó y le besó la mejilla a Snape. Buenas noches papá... (Hizo lo mismo con Trelawney)... buenas noches mamá.
Los adultos pestañearon impactados mientras Lara J. bostezaba, Harry también se levantó.
Yo también me voy a la cama. Dijo Harry y se inclinó sobre Trelawney besándole la otra mejilla. Buenas noches mamá... (Abrazó a Snape con fuerza)... buenas noches papá.
BBuenas noches. Dijeron los adultos con voz débil mientras los chicos subían como zombis.
Trelawney se tocó ambas mejillas con las manos mientras Snape tenía un tic en la comisura de la boca.
Al día siguiente, Harry se despertó por unos pasos fuera de su habitación, cerró los ojos estirándose, sintió que abrían la puerta.
Ya me levanto. Masculló Harry virándose de lado y abriendo los ojos, se incorporó bostezando.
Buenos días cariño. Dijo Trelawney avanzando hacia su campo de visión, Snape llegó detrás de ella sonriendo.
Harry se estiró apretando los dientes, se dejó caer y se puso los lentes enfocando a los adultos.
Buenos días. Dijo con voz soñolienta.
Sybill, ve despertando a Lara. Le dijo Snape a Trelawney suavemente, esta asintió y salió de la habitación. ¿Como dormiste?
Bien, supongo. Respondió Harry medio dormido. ¿Por qué nos levantan tan temprano? Apenas son las 7:00AM.
Porque hoy vamos a salir. Dijo Snape sentándose en el borde de la cama. Todos juntos, ¿Que te parece?
¿No podría dormir un ratito mas? Preguntó Harry yéndose de lado.
Emm, no, lo siento.
Por favor papá, tengo mucho sueño todavía, unos minutitos más.
Está bien, pero a las... 9:30 te quiero abajo vestido ¿De acuerdo?
¡Gracias!
Harry se desplomó de lado, sin quitarse los lentes ni nada, con los pies colgando, Snape lo miró paternalmente, quitándole los lentes y subiéndole los pies a la cama, sonrió y salió con cuidado de la habitación. Caminó hasta la habitación de Lara J. en donde estaba la misma situación.
Vamos mamá, no seas asi, déjame dormir un poquito mas. Decía la chica con voz soñolienta.
Esta bien, pero a las 9:30 abajo y vestida. Intervino Snape, la chica lo miró con adoración.
Pero Severus... Comenzó a decir Trelawney, Snape sonrió, cuando la mujer fue a ver, Lara J. prácticamente roncaba.
Déjalos Sybill, vamos abajo.

Harry se despertó cuando ya no tenia mas sueño, se incorporó y miró el reloj, eran las 9:20. Saltó de la cama, buscando ropa y salió dando traspiés al baño del pasillo. Se dio una ducha rápida y salió medio que poniéndose los calcetines, saltando en un solo pie y sin camisa. Fue a su habitación, tomó una camisa y los zapatos. Le quedaban menos de 5 minutos para estar abajo. Cuando iba a bajar, chocó con Lara J. que también salía de su habitación, sin zapatos, con un vaquero negro ajustado y un pullover blanco, con el pelo suelto y revuelto.
Bajaron a trompicones las escaleras y comenzaron a ponerse los zapatos dando saltitos y chocando entre ellos. Entraron de espaldas a la cocina, poniéndose el otro zapato. Harry se abrochó la camisa rápidamente mientras Lara J. no veía nada por el largo pelo enroscado en su cara.
Giraron a un tiempo, los adultos los observaban divertidos ya vestidos. Harry comenzó a tratar de aplastarse el pelo contra la cicatriz mientras Lara J. se quitaba la mata de pelo de los ojos, daba un giro a su cabeza y su pelo se recogió al momento en una larga y brillante cola de caballo.
Muy bien, en punto. Dijo Snape sonriendo, tomó el tarro de polvos flu. Primera parada: Gringotts.
Los chicos se miraron a un tiempo tragando saliva y se acercaron a la chimenea, cada uno por turnos fue tragado por las llamas esmeraldas, apareciendo en el Caldero Chorreante. Trelawney se empeñó en limpiarlos de hollín en el vestíbulo de Gringotts, mientras Snape se encargaba de las cámaras y el cambio de dinero. Salieron de allí a tomar un taxi muggle, que los llevó a un enorme centro comercial, los chicos se quedaron con la boca abierta.
Pueden ir a donde deseen. Les dijo Trelawney dulcemente. Pero lleven con ustedes estas piedras y no las pierdan, cuando nos quieran encontrar, las tocan con las varitas y los guiará hasta nosotros.
Los chicos miraron las piedras, parecían piedras vulgares de río o de mar.
No te preocupes mamá. Dijo Lara J. guardando su piedra en el bolsillo del vaquero, la varita la tenia en la cintura, aguantada y escondida por la ropa. No nos vamos a perder ni nada por el estilo.
Tomen dinero y hagan lo que deseen. Les dijo Snape entregándole una billetera con bastante dinero a Harry. Nunca he entendido bien esos billetes muggles.
No hay problema papá, sabemos manejarnos bien. Dijo Harry sonriendo, guardando la piedra y la billetera en su vaquero de mezclilla negro ancho, tenia la varita escondida de la misma manera que la chica.
Que la pasen bien. Les deseó Lara J. sonriente, Harry también sonrió.
Ustedes también.... Respondió Trelawney mirando a los chicos alejarse. ... ¡Cuídense! ¡No acepten nada de un extraño y...
Ya Sybill. La frenó Snape, un poco más y se iba con los chicos.
Ella lo miró con reproche. Snape sonrió y tomaron otro camino tomados de mano. Trelawney apoyó la cabeza sobre el hombro de Snape.

Harry y Lara J. se estaban divirtiendo de lo lindo, entrando a todos lados, el centro comercial era enorme, asi que no se atrevían ni a perderse de vista ni dos segundos, subían los pisos en las escaleras mecánicas, bromeando y conversando animadamente. Alrededor de ellos iban y venían compradores de todas las edades, familias enteras, hermanos, amigos y hasta vieron a un grupo de estudiantes de la universidad de ciencias, todos con lentes y la nariz levantada, a lo mejor eran los mejores de su clase. Aunque eso nunca lo supieron, porque fueron arrastrados por una manada de compradores que decían a los 4 vientos que habían rebajas en electrodomésticos en el segundo piso. Estaban rondando el último piso, en donde había implementos deportivos y Lara J. examinaba unas guantillas negras con interés.
¿Crees que me queden? Preguntó probándoselas y flexionando los dedos.
Pruébate estas. Sugirió Harry tomando otras guantillas negras pero con un diseño más cómodo, Lara J. se las probó enseguida. Te quedan mejor, me gustan más esas.
Gra... Lara J. se quedó a mitad de la frase, mirando para la puerta del departamento, tomó otro par de guantillas y prácticamente arrastró a Harry a la caja.
Lara J. pagó las guantillas sin quitárselas y le dio el otro par al chico, Harry se las puso confuso. La chica salió como un rayo del departamento seguida por Harry, sus ojos verdes esmeraldas volaban por todos los cristales con reflejos que se encontrara.
¿Que... Comenzó a preguntar Harry.
Mortífagos, nos siguen. Lo cortó Lara J. Harry fue a voltear la cabeza pero ella le haló el brazo, haciéndolo desistir. No mires atrás.
¿Como sabes que son mortífagos? Preguntó Harry casi corriendo al lado de la chica.
Uno: Nos estaban vigilando desde que entramos al departamento, Dos: Nos estan siguiendo en estos momentos y Tres: Reconocí a Dolohov. Explicó Lara J. caminando más rápido. ¿Alguna pregunta?
Solo una. Respondió Harry frunciendo el ceño y cerrando los puños. ¿Como salimos de aquí? No me gustaría involucrar a... tu sabes.
A mi tampoco, debemos despistar a los mortífagos, la parte buena es que no pueden hacer magia aquí, hay demasiados muggles y seguridad, la parte mala es que nosotros tampoco podemos hacer magia, pero... tenemos una ventaja. Dijo Lara J. abalanzándose contra las escaleras mecánicas, seguida por Harry. ... Estamos entrenados, tenemos resistencia y sabemos pelear a lo muggle... Comienza el juego.
Los chicos comenzaron a correr escaleras abajo, seguidos por los mortífagos, que estaban dispuestos a capturarlos vivos. Los chicos siguieron bajando las escaleras, cuando estaban en el tercer piso (El centro comercial tenia 5 pisos) Lara J. empujó a Harry por una bifurcación y ella tomó otra. Los mortífagos se desorientaron unos minutos, pero se dividieron a la mitad, 3 para cada chico.

Snape y Trelawney estaban en el tercer piso, mirando un departamento de ropa sencilla, cuando escucharon un alboroto en el pasillo, miraron y solo vieron a alguien pasar como un rayo seguido por tres hombres, se encogieron de hombros, la puerta del departamento se abrió, siguieron mirando la ropa, alguien chocó con ellos, giraron y vieron a Lara J. con el pelo suelto y media sudada, la chica sonrió.
HHola, solo vine a ver como la estaban pasando, Harry se escabulló para el quinto piso, quería ver no se que, no hemos terminado de ver la tienda completa asi que no se preocupen, en el primer piso hay una cafetería genial por si quieren tomar algo.... Lara J. tomó aire mirando a los lados, después posó la vista en el vestido negro de encaje de noche que tenia Trelawney en la mano. ...Si te lo pones lo matas, emm.... ¡Nos vemos!
Lara J. salió corriendo chocando con todos los percheros, los adultos se quedaron con la boca abierta y sin entender ni una sola palabra, volvieron a escuchar otro alboroto por el pasillo, y se miraron a un tiempo, pocos minutos después alguien más entraba en el departamento. Se voltearon y vieron surgir a Harry de entre un bulto de ropa colgada, con el pelo alborotado y jadeando, se detuvo al ver a los adultos y sonrió.
¡Oh! Estaban aquí, je, emm, ¿Por casualidad no han visto a Lara? Preguntó Harry mirando a todos lados, los adultos señalaron el camino que tomó la chica, Harry miró el vestido. Lindo vestido... ¡Adiós!
Harry salió corriendo por entre los percheros, dejando a los adultos confusos, sintió que lo agarraban por las piernas y tiraban de él. Cayó de bruces en el suelo, por suerte nadie lo estaba mirando, lo arrastraron hacia un hueco formado por varios percheros, el bajo de la ropa le cepilló la cabeza, cuando se dio vuelta, Lara J. lo miraba fijamente con un dedo en la boca, gesticuló y Harry entendió enseguida, los mortífagos estaban en ese departamento, buscándolos. Al menos una docena de pies se detuvieron delante de ellos, los chicos se encogieron sin hacer ruido.
No deben estar lejos. Dijo la voz de Dolohov. Ellos tienen la flauta y la otra mitad del mapa, el Angel es el único que puede tocar la flauta, no le hagan nada, a Potter tampoco, quiero divertirme torturándolo antes de guardarlo para que el señor Oscuro termine con él, revisen con cuidado, son astutos... ¡Muévanse!
Todos lo pies se alejaron al momento, Lara J. se lanzó en plancha y se asomó con cuidado, le hizo señas a Harry y los dos salieron agachados del escondite, comenzaron a gatear por entre los percheros, buscando la salida. Hubo momentos de tensión cuando algún que otro mortífago les pasaba por al lado y ellos se escondían lo mejor que podían, evitando también a Snape y Trelawney que todavía rondaban por allí.
Lograron salir del departamento, pero los mortífagos los descubrieron, no tuvieron más remedio que huir al último piso y tratar de despistarlos, pero estos parecían perros sabuesos siguiendo liebres. Entraron en la zona de los muebles, y se la pasaron saltando por todos lados o escondiéndose debajo de las camas, no querían llamar más la atención.
Después de una hora mas o menos, bajando y subiendo los 5 pisos corriendo incontables veces, entre escondiéndose y corriendo, los lograron perder y comenzaron a correr escaleras abajo, bajo los insultos de los compradores llenos de paquetes, no se detuvieron hasta llegar a la gran plazoleta del primer piso, mirando jadeantes arriba.
¿Crees que los perdimos? Murmuró Harry mirando arriba.
No se, pero no podemos...
Bueno, bueno, el Angel y Potter, que linda sorpresa.
Lara J. no respondió, tomó la mano que la agarraba por el hombro y lo proyectó hacia delante con todas las fuerzas que tenia, Dolohov cayó de espaldas al suelo provocando un gran estrépito, todos los que pasaban se detuvieron a mirar asustados. Harry sintió unas manos que lo tomaban por el cuello, las agarró y dio un paso atrás con fuerza, el mortífago que lo agarraba chilló de dolor soltándolo, Harry se dio vuelta, pegándole en la nariz con los puños cerrados, partiéndosela. Lara J. le había roto la mandíbula a Dolohov en un abrir y cerrar de ojos, después comenzó a luchar contra dos mortífagos a la vez.
Harry estaba enfrascado en hacerle el mayor daño posible a otro mortífago, ya lo tenia doblado al medio y chorreando sangre por la nariz cuando vinieron dos mas. Lara J. fue a ayudarlo después de dar una esplendida vuelta de gimnasia hacia atrás, levantando los dos pies al mismo tiempo y haciendo chillar a los dos mortífagos, estos ayudaron a Dolohov a levantarse y se retiraron cojeando. Los demás mortífagos al ver que se llevaban a Dolohov no lo pensaron dos veces y abandonaron la lucha corriendo. Se escuchó un fuerte silbato, la seguridad del centro comercial se trataba de abrir paso a través de la multitud.
Lara J. le tomó la mano a Harry y se la alzó.
¡Guantillas Hermes! ¡Golpes rápidos y seguros! Exclamó Lara J. con voz potente y sonriendo, le hizo una mueca a Harry para que la imitara, el chico sonrió nervioso mostrando las guantillas en sus manos. ¡Pasen por el quinto piso, amantes del deporte!
¡Guantillas de primera calidad! Ayudó Harry, la seguridad casi estaba encima de ellos. ¡Hay para todos los gustos!
¿Que demonios hacen ustedes? Preguntó un enorme oficial de seguridad.
Nuestro trabajo señor. Respondió Lara J. cruzándose de brazos, las personas se comenzaron a retirar comentando lo sucedido. Nos pidieron que promocionáramos estas guantillas y eso hacemos.
PPero... esos hombres... Trató de explicarse el oficial, los miró bien. ¿Que edad tienen?
18 años. Respondieron los chicos al unísono.
Parecen más jóvenes. Dijo el oficial receloso.
Es nuestro primer trabajo señor. Se apresuró a decir Harry muy serio, tanto, que ni el mismo sabia como se había puesto asi. Todo era un montaje, esos hombres son profesionales, la sangre ni siquiera era de verdad, solo nos dijeron que diéramos una demostración.
Ahora si nos disculpa, tenemos otros asuntos pendientes. Dijo Lara J. muy seria.
Se alejaron caminando nerviosos, el oficial los seguía desconfiado. Los chicos caminaron hacia la salida, el oficial los seguía a distancia.
No mires pero la seguridad nos echó el ojo. Murmuró Harry saliendo con Lara J. del centro comercial. ¿Dónde estan?
En aquella cafetería, nos estan mirando... demonios ¿Alguien tiene espantaoficiales? Murmuró Lara J. por su parte, mirando al oficial que los observaba desde las doble puertas del centro comercial.
Los chicos comenzaron a caminar más tiesos que una tabla hacia la mesa de la cafetería en donde Snape y Trelawney los observaban con el ceño fruncido, quedaba en la esquina, cruzando la calle.
Camina y no mires atrás, camina y no mires atrás, camina y no mires atrás. Repetía Lara J. entre dientes.
¡Estoy caminando! Gruñó Harry con los dientes apretados.
Yyyyyy.... ¡Corre! Dijo de pronto Lara J. cruzando la calle corriendo, con Harry pisándole los talones.
Los adultos fruncieron el ceño, los chicos se sentaron de golpe, haciendo que las sillas patinaran, todavía tiesos y sin mirar atrás, Lara J. se miró las guantillas, estas estaban con sangre y las de Harry igual, se levantó de repente.
Voy al baño. Dijo y echó a correr al interior de la cafetería (Habían algunas mesas al aire libre)
Yo también tengo que ir al baño. Dijo Harry levantándose y corriendo detrás de la chica.
Los adultos se miraron a un tiempo, los chicos se estaban comportando muy extraño, al cabo de unos minutos, regresaron y se sentaron sonrientes en la mesa.
¿Ustedes estan bien? Preguntó Snape preocupado.
Los chicos asintieron sin dejar de sonreír.
No tienen buena cara. Dijo Trelawney mirándolos detenidamente. Lara, cielo, ¿Por qué estas tan sudorosa?
Nada, solo fue el baja y sube escaleras. Respondió Lara J. como sin darle importancia.
Emm, Harry, estas algo, desaliñado. Dijo Snape mirando a Harry.
Nada del otro mundo. Dijo Harry a su vez sonriendo nervioso. ¿Como la pasaron?
Bien, pero ustedes... Comenzó a decir Trelawney.
Nosotros la pasamos muy bien. Dijeron los chicos al unísono.
No lo creo. Dijo Snape preocupado. No tienen buen semblante, estan algo, pálidos.
Mejor regresamos a casa. Agregó Trelawney levantándose, los chicos la imitaron al momento, estaban agotados, lo único que querían era darse una buena ducha y dormir tres días seguidos.
Pidieron un taxi muggle que los llevó al Caldero Chorreante, y de ahí regresaron a Privet Drive por los polvos flu. Los adultos estaban preocupados, los chicos se veían como si hubiesen corrido medio Londres sin parar (Prácticamente fue asi).
Estos subieron a bañarse bien y a cambiarse de ropa. Decidieron esperar a la noche, aunque se morían de ganas de caer sobre la cama y descansar. Los músculos les palpitaban por la falta de costumbre, bajando y subiendo 5 pisos, corriendo y saltando por todos lados, después el combate cuerpo a cuerpo con los mortífagos ufff, agotador.
Se intentaron entretener con Hocicos, pero estaban tan agotados que no podían ni levantar un dedo. En cuanto llegaron a la cocina, entre los dos se bebieron la jarra de agua completa. Snape y Trelawney se alarmaban cada vez mas, viéndolos con cara cansada y que los ojos se les cerraban solos. A la hora de la cena, comieron vorazmente y hacían grandes esfuerzos por no desplomarse sobre la comida. Se retiraron a ver televisión. Cuando uno de los dos se quedaba medio dormido el otro le daba codazos para que se despertara. Los adultos se sentaron en una esquina del sofá preocupados.
Si tienen sueño... Comenzó decirles Snape suavemente.
No, no tenemos sueño. Dijo Lara J. incorporándose y parpadeando.
Estamos más despiertos que nunca. Agregó Harry.
Claro que lo tienen. Dijo Trelawney dulcemente. Se les ve en la cara, desde que llegaron estan asi.
Son ideas de ustedes. Replicó Lara J.
No son ideas, tienen sueño, estan cansados. Los trató de convencer Snape. Vayan a la cama.
No me lo digas dos veces. Murmuró Harry tratando de mantenerse despierto.
Lara J. cerró los ojos, yéndose de lado, pero los abrió parpadeando. Snape se levantó del sofá y fue a la cocina. Trelawney se sentó en el medio de los dos chicos y les pasó los brazos por detrás estrechándolos contra si.
Venga, duerman. Les dijo maternalmente, los chicos se recostaron a ella. Eso es, se que tienen mucho sueño... duerman mis niños.
Los chicos se fueron quedando dormidos, estaban súper agotados. Snape llegó con dos vasos con poción para dormir, que no tuvo que utilizar. Trelawney miraba a los chicos como si de verdad fuesen sus hijos.
Vamos Sybill, hay que llevarlos arriba. Dijo Snape, fue a blandir su varita pero Trelawney dio un sollozo. ¿Que te sucede?
Toda mi vida he deseado tener un hijo pero... Dijo Trelawney con la voz entrecortada. ...Sabes que no puedo, no puedo....
Ya Sybill, ahora los tienes. Le dijo Snape comprensivo.
¿No puedes? Preguntó la voz soñolienta de Lara J. Trelawney miró a un lado.
Claro que puedes mamá, estamos nosotros ¿No? Dijo Harry abrazándola.
Lara J. le sonrió y también la abrazó. Trelawney logró hacer una sonrisa aguada, Snape la miraba con intensa pasión.
Tómense esto, les ayudará a dormir mejor, sin sueños. Le dijo Snape a los chicos, extendiéndoles los vasos.
Los chicos se bebieron el contenido de golpe mientras Trelawney se secaba los ojos detrás de sus pequeños lentes ovalados.
Ay, que sue... Comenzó a decir Lara J. pero se quedó dormida al momento.
Buenas no... Trató de decir Harry, pero también cayó dormido.
¿Por qué les diste esa poción tan fuerte? Preguntó Trelawney mirando a los chicos desplomados en el sofá, respirando suavemente.
No está fuerte, solo que también estan agotados y... parece que influyó. Respondió Snape blandiendo su varita, los chicos salieron levitados a unos centímetros del sofá. Lleva a Lara, yo me encargo de Harry.
Los adultos llevaron a los chicos a sus habitaciones. Harry se durmió con un pensamiento feliz. Por fin tenia una familia que lo quería, pero nunca olvidaría a sus padres, nunca.

Harry se levantó y deseó no haberlo hecho, le dolían todos los músculos en cada movimiento, no entrenaba desde hacia varios días. Se logró incorporar quejándose. No sabe como logró cambiarse de ropa, miró el reloj, las 10:34AM. La puerta de su habitación se abrió y se asomó Lara J. en las mismas condiciones que él. Los dos bajaron entre quejas a la cocina, parecían dos ancianos, solo les faltaba el bastón. Empujaron la puerta, Snape estaba besando a Trelawney amorosamente. Los chicos se miraron a un tiempo y cuando se fueron a encoger de hombros y dar una retirada precipitada...
¡OUCH! Se quejaron al mismo tiempo.
Snape y Trelawney se separaron al momento. Los chicos se miraron culpables de haber interrumpido.
Bueno, al fin se levantan. Dijo Snape sonriéndoles, los chicos entraron caminando con cuidado a la cocina y se sentaron entre quejas al frente de él. ¿Que les sucede?
Creo que... no hemos sido... Comenzó a decir Harry mirando a Lara J. con el rabillo del ojo, Trelawney se acercó y se sentó al lado de Snape.
... Lo que el quiere decir es que ayer no la pasamos muy bien que digamos. Dijo Lara J. de pronto, los adultos fruncieron el ceño. Nos la pasamos corriendo por todo el centro comercial, huyendo de los mortífagos, subimos y bajamos incontables veces los cinco pisos corriendo, tuvimos que pelear con ellos cuerpo a cuerpo en la plazoleta del primer piso, para que después la seguridad casi nos reprendiera, pero logramos evitarla, estamos molidos, no estamos acostumbrados a tanta acción y mamá lo del vestido fue en serio.
Los adultos se quedaron paralizados, Lara J. hizo una mueca tomando agua y Harry asintió confirmando la alocada explicación de la chica.
PPero.... ¿Por qué no nos dijeron cuando nos encontraron en el tercer piso? Preguntó Snape con voz débil.
Este... Lara J. miró al suelo incómoda.
No queríamos que... um... les pasara algo por nuestra culpa. Harry se entretuvo en hacer círculos en la mesa con el dedo con el agua que caía de su vaso. No queríamos que se preocuparan y...
Tampoco queríamos arruinarles la salida, se veía que la estaban pasando bien. Agregó Lara J. cabeceando.
Pero debieron decirlo. Les dijo Snape suavemente. Solo nos importan ustedes y...
Ustedes también nos importan a nosotros y mucho. Dijo Harry con fiereza.
Son nuestros padres, no queremos perderlos. Dijo Lara J. con voz firme.
Y nosotros no queremos perderlos a ustedes. Dijo Snape.
¡Nunca nos van a perder! Exclamó Harry, hizo el intento de levantarse pero se desplomó de nuevo en la silla poniendo cara de dolor. Somos inmortales, nunca vamos a morir, ustedes son.... mi familia.
NUESTRA familia. Aclaró Lara J.
Snape suspiró, Trelawney miraba a los chicos con ternura, estos soltaron aire a un tiempo.
¿Hay algo de comer? Preguntó Lara J. tímidamente. Mis tripas se estan comiendo unas a otras.
Yo ya no tengo. Dijo Harry recordando lo hambriento que estaba.
Les puedo dar algo sencillo para que aguanten hasta la hora de almuerzo. Dijo Trelawney levantándose.
Eso estaría muy bien. Aceptó Harry al momento.
Ay, que dolor en los muslos. Se quejó Lara J. masajeándose las piernas por debajo de la mesa con cuidado. Papá, ¿No tienes poción relajante por ahí?
Emm, creo que si, que tengo algo por... Respondió Snape pensando, se levantó. Ahora vuelvo.
Snape salió de la cocina, los chicos se acomodaron en las sillas mientras Trelawney les ofrecía unos bocadillos.
¡Gracias mamá! Dijo Lara J. abalanzándose sobre la comida.
¡Genial! Dijo Harry por su parte devorando su bocadillo con avidez, Trelawney los observaba con ternura. Esto está bueno.
Snape entró a la cocina con un frasco con una poción azul clara y sirvió un poco en dos vasos, poniéndolos al frente de los chicos.
Tomen eso y...
Snape frunció el ceño cuando un pergamino apareció encima de la mesa en una lengua de fuego, los chicos saltaron y el brujo agarró el pergamino, lo leyó rápidamente y se lo entregó suspirando a Trelawney. Esta lo enrolló y salió de la cocina, Snape miró a los chicos.
Quédense tranquilos, debemos salir y no sabemos cuando regresamos, quizás por la noche. Snape dijo esto muy rápido, fue a salir de la cocina, se detuvo en la puerta. No salgan de casa.
Los chicos se miraron alarmados y se tomaron la poción de golpe, de repente, ya no les dolía nada. Lara J. salió corriendo de la cocina, regresó al cabo de unos minutos.
Ya se fueron, no me gustó ese pergamino y la cara con que salieron de aquí.
¿Dónde estarán?
Lara J. pensó unos segundos, volvió a salir corriendo y regresó jadeante, mostrando la piedra que le habían dado en el centro comercial, la puso sobre la mesa y la tocó con su varita, esta tembló con un resplandor azulado.
Trasladores. Murmuró Harry, frunció el ceño. Vamos a cambiarnos de ropa, esto me da mala espina.
Los dos chicos se cambiaron de ropas, Harry se puso un vaquero cómodo azul oscuro, con un pullover negro que le quedaba pintado, se puso las guantillas, tomó su varita y bajó a la cocina, Lara J. estaba con un vaquero negro elástico por la cadera, un pullover negro y sus botas negras con el pelo suelto y las guantillas puestas, toda la ropa era ajustada, se llevó la varita a la cara, en posición de duelo, Harry hizo lo mismo serio.
¿Listo? Preguntó Lara J. con voz firme, Harry asintió. OK, vamos entonces.
Los dos chicos tocaron la piedra con un dedo, enseguida, sintieron que los halaban por el ombligo y fueron viajando a toda velocidad por un torbellino de colores.
Aterrizaron en un lugar que parecía una mazmorra, cayeron agachados y se miraron a un tiempo, la piedra sonó contra el suelo. Lara J. la recogió y la guardó en un bolsillo, le hizo señas a Harry para que la siguiera. Comenzaron a caminar despacio, con las varitas al frente, de pronto, reconocieron el lugar.
¡Hogwarts! Exclamó Harry mirando el aula de Pociones. Pero... ¿Que hacemos aquí?
Solo tiene una explicación. Respondió Lara J. mirando recelosa a los lados. Mamá y papá estan aquí, pero... ¿Por qué pusieron esa cara cuando leyeron el pergamino?
No tengo la menor idea. Dijo Harry mirando la escalera que conducía al vestíbulo. Pero parecía ser importante cuando nos pidieron que no saliéramos de casa.
¿Una reunión de la Orden?
Probablemente.
Los dos chicos subieron al vestíbulo, sintieron un ruido y se juntaron espalda con espalda con las varitas en alto, mirando a todos lados con los ojos entrecerrados.
Falsa alarma. Dijo Lara J. relajando la expresión, viendo a una paloma revolotear por el techo.
A lo mejor estan en la sala de profesores. Sugirió Harry. Vamos a echar un vistazo.
Caminaron silenciosamente por los pasillos, apuntado con la varita a todos lados, cuando se acercaban, Harry detuvo a la chica.
¿Que sucede? Preguntó Lara J.
Ahora que recuerdo, en las puertas de la sala de profesores hay un par de gárgolas parlantes, nos van a delatar si nos acercamos. Explicó Harry.
¿Que sugieres?
Harry miró a todos lados como buscando inspiración, giró hacia Lara J.
Desilusióname. Dijo Harry y la chica frunció el ceño. No tenemos otra, yo te desilusiono a ti.
Harry tocó a Lara J. y esta quedó como un camaleón al momento, después la chica lo tocó a el, dejándolo igual que ella. Se hicieron señas y continuaron, la puerta estaba entreabierta y del interior surgían voces, las gárgolas vigilaban con su aguda mirada cada centímetro del pasillo.
¿Quién esta ahí? Graznó una gárgola de repente, los chicos se quedaron paralizados sin mover ni un músculo.
Lara J. le apuntó a una gárgola con su varita y Harry le apuntó a la otra.
¡Inanimatus! Susurraron a un tiempo, dejando a las gárgolas paralizadas.
La puerta se abrió de repente y los chicos se escondieron al momento al otro lado de las gárgolas.
No hay nadie aquí, profesor Dumbledore. Dijo la voz de Hagrid.
Fue una falsa alarma. Dijo Harry con voz aguda. Solo sentimos un chasquido, debe ser algún elfo rondando.
Oh, pero presten mas atención para la próxima. Dijo Hagrid y volvió a entrar al salón, los chicos suspiraron aliviados.
Los chicos se acercaron despacio a las puertas y las abrieron levemente para escuchar.
...Asi que los persiguieron. Dijo la voz de Dumbledore. Menos mal que no sucedió nada más, estan detrás de ese mapa y la flauta... ¿Dices Severus que tu hija es la única que la puede tocar?
Si Albus, Harry no puede tocarla, ella también sabe leer egipcio antiguo, hablan de buscar unas escrituras de
no sé qué. Respondió la voz de Snape.
Bien, bien, ¿Como los dejaron? Preguntó Dumbledore.
En casa, esperamos que no se les ocurra salir al Callejón Diagon ni a ningún otro lugar. Dijo Trelawney preocupada.
Me temí que Voldemort no hubiese digamos... muerto, por eso los hice mudarse a Privet Drive, pero ahora Harry es inmortal y por lo que veo descubrió uno de sus poderes como heredero. Dijo Dumbledore.
¿Tiene más poderes? Preguntó Hagrid.
Oh, si, pero los va a ir descubriendo con el tiempo. Respondió Dumbledore. Pero ahora hay que evitar que la mitad de ese mapa y la flauta caigan en las manos de los mortífagos... Necesito que contacten a Remus en Bulgaria, esperen mi mensaje allí.
Pero... los chicos... Replicó Trelawney.
No te preocupes, le enviare un mensaje a Alastor para que los cuide. Dijo Dumbledore con voz firme, se escuchó el sonido de sillas corriéndose.
Harry y Lara J. se miraron a un tiempo, se lanzaron a correr por los pasillos, huyendo del lugar.
¿Como regresamos? Preguntó Harry corriendo al lado de la chica. ¿Polvos flu?
Ahora no hay tiempo para eso. Respondió Lara J. llevando a Harry por el vestíbulo. Tomemos el Autobús Noctámbulo en Hogsmeade.
Se quitaron el hechizo desilusionador y se lanzaron en una alocada carrera hacia Hogsmeade, todos se les quedaban mirando, Harry alzó su varita y...
¡BUM!
Un autobús de dos pisos color rojo vivo frenó a unos metros de ellos. Stan salió a recibirlos pero los chicos subieron a zancadas dejando a Stan con la boca abierta.
¡A Privet Drive! Exclamó Lara J. lanzándole un galeón a Stan.
¡Rápido! Agregó Harry sentándose rápidamente en una silla, la chica lo imitó.
Stan parpadeó y fue lanzado hacia atrás cuando el autobús se puso en marcha. Pasaron a toda velocidad por la autopista, dando tumbos, pero estaban más preocupados por llegar a tiempo antes que marearse. Después de varios minutos (Que les parecieron horas) el autobús frenó en la esquina de Privet Drive. Stan fue a darles el vuelto, pero los chicos casi lo atropellan cuando salieron del autobús a todo correr.
¡Hey! ¡El vuelto! Les voceó Stan tambaleándose.
¡Quédate con él! Le gritó Lara J. corriendo a toda velocidad hacia el número 5 seguida por Harry, su largo pelo ondeaba detrás de ella, frenaron contra la puerta de la casa. ¡Abre la puerta Harry!
¡Alohomora! Exclamó Harry golpeando la cerradura con su varita, la puerta dio un clic y se precipitaron adentro, cerrándola de golpe.
Llegaron a la cocina y se lanzaron sobre las sillas, estas patinaron un poco, se desparramaron jadeando sobre ellas.
Vaya... carrera. Jadeó Lara J. poniendo la varita sobre la mesa, el chico la imitó.
Menos mal que...
¿ESTABAN SORDOS O QUE? Bramó una voz ronca media gruñona cerca de la chimenea, los chicos perdieron el equilibrio sobre las sillas y se precipitaron al suelo por el susto. ¿SE PUEDE SABER DONDE ESTABAN METIDOS?
¿Moody? Preguntó Lara J. mirando la cabeza de OjoLoco flotando entre las llamas esmeraldas, tenia aspecto de estar enfermo. ¿QQue...
¡LOS ESTUVE LLAMANDO MEDIA HORA! Bramó OjoLoco molesto, su ojo mágico daba vueltas mirando atrás.
EEstábamos aarriba. Tartamudeó Harry.
Ahora escúchenme bien. Gruñó OjoLoco, los chicos se miraron nerviosos. Estoy resfriado, no puedo ir allí, asi que se comportan... Severus...
Si, si, nuestros padres salieron. Dijo Harry cabeceando, OjoLoco parpadeó. Supongo que le pidieron que se quedara con nosotros.
Este... emm.... si, si, eso fue. Dijo OjoLoco medio ronco, tosió un poco y su ojo normal se le aguó, frunció su media nariz y miró de nuevo a los chicos. No salgan de aquí para nada, no puedo traerlos porque nos enteramos que estan vigilando la red flu, solo... olvídenlo, quédense tranquilos y estudien para sus pruebas de Aurores y... cuando los llame no me hagan esperar.
Tras decir esto, la cabeza de OjoLoco desapareció de la chimenea, los chicos se levantaron del suelo.
Bueno, solos de nuevo. Comentó Lara J. La parte mala es que no podemos salir de aquí para nada.
Bueno, no es tan malo, tenemos a Hocicos, podemos pedir pizza y divertirnos igual que la ultima vez. Dijo Harry encogiéndose de hombros. Por cierto, te queda bien el atuendo.
Gracias, prefiero la ropa muggle. Dijo Lara J. ruborizada. Peleo mejor asi que con una larga túnica de mago, además, me encanta el color negro.
De tal palo tal astilla. Dijo Harry riendo, la chica frunció el ceño. Papá también se viste de negro, ¿No lo recuerdas en Hogwarts? Ahora fue que cambió su estilo, pero veo que tu no.
Oh vamos, el color negro me queda bien, aparte de ser muy útil para tomar por sorpresa. Explicó Lara J. cruzándose de brazos. Emm, ¿No ibas a pedir pizza?
Los dos chicos salieron a la sala y pidieron pizza por teléfono. Cuando llegó, enseguida se pusieron a comer (Esta vez pidieron una sola pizza) hablando animadamente. Terminaron satisfechos y se sentaron a ver un poco de televisión, Harry subió y bajó con la espada de Gryffindor, la empuñó sonriente.
Es bonita. Comentó Lara J. sonriendo, Harry trató de hacer unos mandobles con ella pero la espada terminó en el suelo. No, no Harry, no es asi.
¿Tu sabes usar espadas? Preguntó Harry recogiendo la espada.
Recuerda que soy el Angel de la Oscuridad. Dijo Lara J. levantándose, dejó su varita encima del sofá. Domino cualquier arma.
Genial, entonces enséñame. Dijo Harry entusiasmado.
Lara J. llevó las manos al frente de su pecho, como si agarrara algo, su pelo suelto comenzó a ondear y el Ank plateado surgió en su frente, en sus manos comenzó a surgir una espiral plateada, de pronto, destelló formando un mango de una espada plateada, con brillantes esmeraldas y rubíes fulgurantes, cinco colores subieron formando una brillante hoja plateada, rojo del fuego, blanco del viento, azul celeste del agua, azul eléctrico del rayo y carmelita destellante de la tierra. Harry se quedó con la boca abierta.
Muy bien, te voy a enseñar a combatir con espadas. Dijo Lara J. y le dio un rápido giro a la espada, dando un paso al frente y apuntándole a Harry, este tragó saliva. Esta es la posicion de guardia.
Harry la imitó lanzando su varita al sofá junto con la de Lara J. sintiendo un súbito calor que venia desde la espada de Gryffindor hacia su cuerpo. Lara J. le comenzó a enseñar a utilizar la espada y a agarrarla con una sola mano. Harry sentía como que ya había hecho eso antes y aprendía muy rápido. Al cabo de una hora y algo, ya sabía combatir.
Muy bien Harry. Lo felicitó Lara J. sonriendo.
La chica tomó su varita y comenzó a reducir todas las cosas de la sala, apartándolas a un lado, Harry la miraba con el ceño fruncido.
¡En guardia! Exclamó Lara J. blandiendo su espada contra Harry, el chico la imitó al momento, chocando espada con espada. ¡Ataca!
Harry y Lara J. comenzaron una encarnizada lucha con sus espadas, estas despedían destellos y se escuchaba el sonido de estas chocando y los chirridos de los mandobles y los intentos de desarmarse mutuamente. Lara J. se desplazaba con agilidad y manejaba la espada como si hubiese luchado toda su vida con ella.
Harry no lo estaba haciendo mal, pero sabia que nunca podría superar a Lara J. Después de momentos de tensión cuando las hojas se veían extrañamente cerca de sus cuerpos, juntaron las espadas en una cruz y se acercaron a forcejear a ver quien empujaba a quien.
Lo... estas... haciendo... muy... bien. Le dijo Lara J. haciendo fuerza con el ceño fruncido.
Tu... también.
En esos momentos los dos se empujaron y Harry fue dando traspiés hacia atrás, Lara J. con el impulso solo dio una vuelta de campana hacia atrás aguantando la espada con las dos manos, se levantó y en un abrir y cerrar de ojos, dio un salto hacia Harry aguantando la espada con las dos manos al frente de ella.
El chico se defendió de aquel ataque inesperado, perdiendo el equilibrio, Lara J. lo desarmó al momento. Harry se precipitó hacia la espada en el suelo, pero chocó con la bota de Lara J. sobre esta, la chica le puso la punta de su espada debajo del mentón y lo obligó a levantarse.
Excelente duelo. Comentó retirando la espada del mentón del chico. Muy bien, aprendiste rápido.
Lara J. pisó el mango de la espada de Gryffindor y esta ascendió dando una vuelta, la chica la atrapó y se la entregó a Harry sonriendo.
Gracias. Harry miró la espada embelesado. Cuando combato... me siento extraño, como si ya lo hubiese hecho antes.
Eres el heredero de Gryffindor y esa es su espada ¿Que más quieres? Le dijo Lara J. sonriendo, sacó su varita y comenzó a volverlo todo a la normalidad.
¡POTTER, JOSTHINGS! Bramó la voz de OjoLoco desde la cocina.
Los chicos se miraron y corrieron a la cocina con las espadas en la mano. Patinaron agachándose frente a la chimenea.
Menos mal que aparecieron rápido. Gruñó la cabeza de OjoLoco. ¿No estarán destrozando la sala o si?
No, tranquilo, solo... Comenzó a decir Harry.
Estábamos mirando televisión. Completó Lara J. poniendo cara de niña buena. ¿Cuándo regresan?
¿Quiénes? Preguntó OjoLoco desorientado.
Mamá y papá. Dijo Harry como si eso fuese lo más obvio del mundo.
Ya los extrañamos. Dijo Lara J. cabeceando.
Ah, bueno... Dijo OjoLoco comprendiendo. Ellos... quizás regresen bien entrada la noche o.... mañana.
Harry y Lara J. bajaron las cabezas abatidos, OjoLoco los miró impresionado.
Bueno, pero no se pongan asi, este... solo quédense tranquilos y no hagan ninguna tontería. Les gruñó, los chicos se miraron tratando de infundirse ánimos.
OjoLoco desapareció de la chimenea y los chicos se sentaron suspirando en las sillas de la cocina, poniendo las espadas y las varitas sobre la mesa.
Los extraño en serio. Dijo Lara J. mirando al vacío. No es lo mismo sin ellos dos amenazando con llegar en cualquier momento y nosotros con una fiesta armada, destrozándoles la casa.
Y arreglándola en último momento. Dijo Harry recordando y sonriendo. Yo también los extraño, quisiera que estuviesen aquí, no me quejaría si papá nos pone un antídoto explosivo.
O si mamá nos dice que limpiemos la cocina después del desastre. Agregó Lara J. tomando su espada. Mejor guardamos todo esto y terminemos de arreglar la sala.
Los dos chicos subieron a guardar las espadas y terminaron de ordenar la sala. Se trataron de entretener escuchando música o viendo televisión, pero ya no tenían deseos, extrañaban mucho a los adultos como para mostrarse animados. Se dieron un baño y bajaron en pijama a calentar la pizza que quedó y comerla en la cocina. Estaban tan melancólicos que no se dieron cuenta cuando OjoLoco aparecía por intervalos en la chimenea para vigilarlos.
Después de unos minutos de silencio se retiraron a la sala, en donde vieron televisión en completo silencio. Tenían las piernas encogidas y la cabeza sobre las rodillas, con las varitas sobresaliendo de los bolsillos de los pijamas.
Pasaron las horas y estiraban el cuello al mas mínimo sonido, al ver que no eran los adultos, volvían a la misma posición suspirando. Tenían mucho sueño pero no querían dormir, querían esperar a los adultos llegaran a la hora que llegaran. Eran casi las 6:50 de la mañana ya y el sueño los venció en esos momentos, dormían uno apoyado en el otro. Harry se despertó sobresaltado al escuchar como un auto frenaba frente al número 5. Parpadeó, miró la luz de auto que se reflejaba por la ventana con cortinas, se ajustó los lentes y despertó a Lara J.
Despierta Lara. Dijo moviéndola, la chica abrió los ojos y se incorporó estirándose. Creo que llegaron.
¿Ya regresaron? Preguntó Lara J. se escuchó el sonido de puertas cerrándose y pasos apresurados hacia la puerta de la casa.
Los chicos giraron expectantes asomándose por el respaldar del sofá, tenían los ojos rojos de tanto aguantar el sueño y unas ojeras enormes. La puerta finalmente se abrió y Snape entró seguido por Trelawney, los dos con capas de viaje. Snape cerró la puerta mientras Trelawney descubría a los chicos que los miraban fijamente.
PPero... ¿Que hacen... Comenzó a decir Trelawney, los chicos saltaron del sofá y corrieron a ella abrazándola. ... ¿Que hacen despiertos a esta hora?
Estuvimos toda la noche esperándolos. Respondió Lara J. sin soltarla.
Los extrañamos mucho. Agregó Harry.
PPero... Dijo Trelawney sin poder creerlo, los abrazó maternalmente. Nosotros también los extrañamos.
No se ven bien. Dijo Snape observando las ojeras de los chicos que lo miraban desde los brazos de Trelawney. Tienen ojeras y los ojos rojos, ¿No habrán estado despiertos toda la noche o si?
Los chicos bajaron las cabezas, Trelawney los estrechó contra si.
Vamos, a dormir arriba.
Trelawney se llevó a los chicos todavía abrazándolos y estos tampoco la soltaban. Decidieron dormir los dos juntos en el cuarto de Lara J. Trelawney agrandó la cama y los dos se acomodaron sobre ella. En la puerta del cuarto se apareció Snape que se apoyó en el marco sonriendo. Trelawney cubrió a los chicos con una sabana y les sonrió con ternura.
Duerman, no nos vamos a ir de nuevo. Les dijo mientras se inclinaba y besaba la frente de cada chico con aire maternal.
Los chicos cerraron los ojos, confiados y quedándose dormidos. Trelawney se alejó de la cama, Snape la rodeó con sus brazos sonriendo y besándole la mejilla.

Los días pasaron tranquilamente, los vecinos de Privet Drive no podían haber pedido una familia más tranquila para que se mudara al barrio, para ellos, era la familia perfecta, aparentemente muy normales, los únicos que miraban recelosos a aquella familia eran los Dursley, los vecinos del número 4. Que murmuraban entre dientes cada vez que salían al patio o lanzaban miradas reprobatorias a los hijos de la feliz pareja del número 5 cuando estos salían de casa acompañados por un enorme perro negro. La parte buena era que los vecinos no sabían que esas personas tan pacíficas eran magos.
Harry y Lara J. entrenaban todos los días para la ya cercana prueba para convertirse en Aurores, aparte de repasar para la segura prueba de Antídotos que debían realizar. Los chicos eran felices, tenían una familia excelente, con amigos geniales, excluyendo el constante acecho de los mortífagos, que ya sabían que ellos tenían la mitad del mapa y que Lara J. era la única capaz de tocar la mística flauta de Anubis, que podría devolverle el cuerpo a Voldemort, cuya alma vagaba por el mundo, buscando la manera de sobrevivir.
Era el día de la prueba en el Ministerio y Harry no podía dormir por el nerviosismo. Se incorporó de repente, miró su reloj despertador, eran las 5:42AM. Se ajustó los lentes y se levantó completamente, buscó ropa cómoda y salió a darse un baño, definitivamente, ya no podía dormir más. Salió del baño con un vaquero cómodo azul oscuro, con un pullover negro que le quedaba pintado y se puso las guantillas. Decidió vestirse igual que la vez que se escabulló con Lara J. hacia Hogwarts, había descubierto que esa era la mejor ropa que tenia para correr, fue a su habitación a dejar el pijama doblado encima de su cama, tomó su varita y bajó a la cocina despacio.
La cocina estaba oscura, bueno, era lógico, los demás habitantes de la casa estaban durmiendo. Dio un paso y pegó un brinco, desde la oscuridad lo observaban unos ojos verdes fosforescentes, encendió la luz con los lentes colgando de una oreja, el impacto había sido grande, descubrió a la dueña de los ojos.
Lara J. estaba de brazos cruzados, con las botas negras encima de la mesa y la silla en dos patas, tenia puesto el pantalón negro de pata ancha elástico a la cadera, el pullover negro ajustado, con el pelo suelto, estaba vestida para la ocasión, su varita sobresalía por el bolsillo del pantalón.
¿Tu tampoco pudiste dormir? Preguntó la chica, Harry negó con la cabeza sentándose al lado de ella. Creo que no tengo mariposas en el estómago, tengo hipogrifos.
Yo tengo Dragones. Dijo Harry, estaba tan nervioso que no podía evitar moverse en la silla. ¿Ya se despertaron?
No, son lirones, aunque bueno... creo que madrugamos como nunca. Respondió Lara J. No pude pegar un ojo en toda la noche.
Y que lo digas. Harry miró a Hocicos dormitar en una esquina de la cocina, sobre un cómodo cojín rojo. Ese es una tabla, ¿Como puede dormir con nosotros dos hablando en la cocina?
No tengo la menor idea. Lara J. miró detenidamente a Harry. Vaya, al fin veo el fruto de mi trabajo.
¿Que?
Mi objetivo era convertirte en algo más que un saco de huesos, creo que lo logré.
Harry frunció el ceño mirándose, ya no era ese muchacho de aspecto pellizcado, había desarrollado un pecho fuerte sin llegar a esa exageración de estar musculoso ni nada por el estilo. Sus brazos no estaban delgados, eran firmes y fuertes. La espalda se le había anchado por las planchas que la chica lo obligaba a hacer todos los días. Las rodillas eran fuertes y había crecido un poco más.
Pero tú no te quedas atrás. Dijo Harry mirando a la chica sonriendo, esta frunció el ceño.
Lara J. tenia un magnifico cuerpo, de gran busto. Cintura no tan estrecha en perfecta armonía con sus caderas. Unas piernas que volverían loco a cualquier chico, pero a la hora de luchar todos sus músculos saltaban a la vista. Abdomen fuerte. Brazos que parecían delicados y frágiles, pero que se tensaban a la hora de pelear. Era del mismo tamaño de Harry y había que admitirlo... un buen trasero.
Entonces estamos iguales. Resumió Lara J. sonriendo.
La verdad que si se ponían a pensar, los dos juntos hacían una máquina letal, combinando hechizos con los puños, los mortífagos siempre los manejaban con cuidado y siempre salían perdiendo. Estaban absortos en sus pensamientos cuando sintieron un traqueteo por la sala. Los chicos se miraron a un tiempo sacando las varitas. Lara J. en un abrir y cerrar de ojos (Y inexplicablemente) se subió a la mesa, dio un salto y quedó pegada al techo, como una araña.
Harry se quedó con la boca abierta, pero se escondió detrás de la mesa con la varita lista, los adultos no se despertaban a esa hora. Lara J. se había recogido el pelo para que no le colgara con la boca, mirando la puerta de la cocina al revés, en posición de gatear pegada al techo, se acercó despacio al marco de la puerta, con el ceño fruncido. La puerta se abrió y entró Trelawney seguida por Snape y Harry había saltado apuntándoles con la varita, pero la bajó viendo quienes eran.
Harry cielo ¿Que haces despierto a esta hora? Le preguntó Trelawney suavemente. Todavía es temprano.
Este... Harry miró a Lara J. que ahora lo miraba desde el techo. No teníamos sueño.
¿Teníamos? Preguntó Snape desorientado.
Estamos nerviosos. Intervino de repente Lara J. descolgándose del techo, haciendo saltar a los adultos. Asi que bajamos, ya estamos listos.
¿Dónde estabas? Le preguntó Trelawney, Lara J. sonrió y señaló el techo. ¿Tu estabas...
Trelawney miró a Harry y este asintió sonriendo.
Bueno, suban a dormir un poco más, los trasladores no se activan hasta las 8:30. Les dijo Snape suavemente, los chicos iniciaron ruidos de protesta. La verdad que no los entiendo, cuando les digo que se levanten temprano, quieren dormir y cuando pueden dormir, se levantan temprano.
¡Estamos nerviosos! Se explicó Harry.
Lara J. asintió y Snape suspiró acercándose a ellos, los rodeó con los brazos atrayéndolos hacia si, de espaldas a Trelawney que los miraba intrigada.
Solo quiero estar un ratito a solas con vuestra madre. Les susurró Snape con aire importante, los chicos se miraron sonriendo. Asi que....
¡Se me olvidó lustrar mi varita! Dijo de pronto Lara J. zafándose del brazo de su padre.
Yo tengo que darle una ojeada al libro de Antídotos. Dijo Harry por su parte.
Los dos salieron lanzando una risita tonta de la cocina mientras Trelawney los miraba con el ceño fruncido y Snape se acercaba a ella y la tomaba por la cintura atrayéndola hacia si sonriente.
Los chicos fueron al segundo piso a entretenerse con cualquier cosa, dejando a los adultos con el momento romántico para ellos. Lara J. comenzó a cepillarse su largo pelo, logrando que quedara con más brillo mientras Harry trataba de aplacarse el suyo y después se la pasaron estudiando los antídotos más posibles que podrían salir en la prueba. Lara J. se levantó de repente de su cama (Estaban en su habitación) mirando la hora.
Harry, son las 7:10 y no hemos desayunado. Dijo mirando a Harry cerrar el grueso libro rápidamente y lanzándolo sobre la cama. ¡Vamos abajo!
Los dos chicos bajaron a zancadas las escaleras, para entrar a la cocina y lanzarse sobre las sillas observando a los confundidos adultos.
Las 7:10. Se excusó Harry.
Los adultos solo se miraron y Trelawney enseguida se puso a preparar el desayuno, Snape se sentó frente a ellos.
¿Van a ir asi vestidos? Les preguntó alzando una ceja.
Claro, no nos levantamos temprano por gusto. Respondió Lara J. imitándolo.
Es que esa ropa Lara... Dijo Snape observando bien a su hija.
No seas anticuado papá, además, puedo moverme mejor vestida asi que con una ropa del año de la corneta. Replicó Lara J. a Harry le entró risa y tosió disimulando.
Harry ¿Tu estas bien? Preguntó Snape al ver a Harry tosiendo para disimular.
Si, um, estoy nervioso. Dijo Harry incorporándose, Lara J. le palmeó la espalda bruscamente, moviéndolo. ¡Lara! ¡Me avisas cuando me saques un pulmón!
Solo intentaba ayudar. Replicó Lara J. encogiéndose de hombros, Snape aguantaba la risa.
Si, ya noto que estan nerviosos. Logró decirles Snape, los chicos lo miraron frunciendo el ceño mientras Trelawney les ponía el desayuno delante. Bueno, desayunen con calma, no hay prisa.
Los chicos se miraron a un tiempo y lentamente, fueron moviendo los ojos hacia el desayuno, no bien estos llegaron giraron de repente y comenzaron a comer como si no lo hubiesen hecho nunca, Snape sonrió negando lentamente con la cabeza mientras Trelawney observaba a los chicos alarmada.
No te preocupes querida, ellos son asi. Explicó Snape sonriendo, Trelawney se sentó al lado de el tomando una tostada.
Harry y Lara J. devoraban todo lo que se encontraban a una velocidad alarmante, estaban tan nerviosos que no se les ocurría otra cosa para mantenerse ocupados, al tanto que cuando no quedó nada en la parte de ellos, Lara J. se estiró y le arrebató una tostada con mermelada a Snape de las manos y la partió a la mitad compartiéndola con Harry.
Los dos se tragaron aquello al momento, mientras Snape los miraba paralizado. Sin decir una palabra subieron al segundo piso a cepillarse bien los dientes y bajaron de regreso a la cocina, en donde los adultos ya habían limpiado la mesa y tenían los dos tickets sobre la mesa, pero ellos no estaban en la cocina.
Los chicos se sentaron nerviosos, Harry comenzó a tratar de lustrar su varita pero esta lanzó chispas y desistió al momento y Lara J. se alisaba su largo pelo nerviosa. Cerca de las 8:20 los chicos se levantaron como impulsados por un resorte y comenzaron a rondar la mesa, mirando los tickets, los adultos entraron en ese momento a la cocina de manos.
Ya casi es hora. Dijo Snape mirando el reloj de la cocina, los chicos hicieron gestos nerviosos.
No se pongan asi, lo van a lograr. Los trató de tranquilizar Trelawney, los chicos se miraron nerviosos.
Venga, tranquilos. Dijo Snape abrazándolos a los dos paternalmente. Hágannos sentir orgullosos.
Ustedes pueden. Intervino Trelawney abrazándolos cuando Snape los soltó. Solo den lo mejor de si.
Los chicos asintieron mientras Trelawney los soltaba y los miraba con ternura, le besó la frente a cada chico cuando los tickets comenzaron a temblar con un extraño brillo azul. Estos giraron mirando los tickets sobre la mesa, después miraron a los adultos que les sonreían de manos. Harry y Lara J. apretaron las varitas en las manos y se acercaron a la mesa tomando los tickets, enseguida sintieron que algo los halaba por el ombligo y se alejaban cada uno por su lado en un torbellino de colores.
Cayeron en una habitación desconocida, el piso era de madera oscura, el lugar era iluminado por bonitos candelabros, miraron alrededor, habían dos calderos levitados sobre un crepitante fuego morado en cada extremo de la habitación, con un gran armario de ingredientes al lado de cada caldero, y sobre la mesa de trabajo se veían balanzas de cobre, con afilados cuchillos, cucharillas para medir, algunos frascos de cristal y un gran cucharón para remover pociones.
Harry Potter y Lara Josthings, acérquense por favor. Dijo de repente la voz aguda de un hombre que provenía del frente de la habitación, los chicos se miraron y se acercaron despacio. Ustedes están aquí hoy para sus pruebas de Aurores, primero, colóquense estas insignias sobre la ropa de manera visible...
Harry y Lara J. recogieron unas brillantes insignias plateadas de encima del escritorio del hombre y se las pusieron sobre el pecho. Harry leyó su insignia: Pruebas de Auror.
... Muy bien, ahora bajen a información, allí se les dará su primera prueba y las indicaciones, les advierto, no se puede usar la aparición si hicieron las pruebas, mucha suerte en el examen. Concluyó el hombre señalando una puerta muy pulida de madera.
Los chicos salieron de aquella extraña habitación, para encontrarse con el cubículo de los Aurores, todos los miraban disimuladamente a medida que caminaban hacia el pasillo. Ya en el tomaron el ascensor de rejas, con varios memorandum interdepartamentales zumbando por encima de ellos, la verdad que estaban un poco apretados, habían muchas brujas y brujos leyendo el Profeta o escribiendo rápidamente en largos pergaminos.
Cuando la voz femenina anunció que llegaban al Atrio, salieron del ascensor hacia una esquina del Atrio, en donde había un cubículo con una bruja regordeta con una túnica malva, limándose las largas uñas moradas, encima de ella había un enorme cartel con letras doradas: INFORMACION.
Los chicos se acercaron nerviosos, la bruja no les prestaba atención.
Disculpe señora... Comenzó a decir Lara J. y la bruja posó una mirada insolente en ella. ... Estamos haciendo los exámenes de Aurores y (Lara J. mostró la insignia en su ropa y la bruja les prestó mas atención) nos dijeron que usted nos entregaría nuestro primer examen.
Si, al momento. Dijo la bruja revolviendo unos pergaminos, después sacó dos de ellos y los puso debajo de una pluma roja suspendida en el aire, enseguida esta los firmó, la bruja les alargó los pergaminos, uno para cada chico. Ahí tienen, deben conservarlos y suerte con el examen.
Gracias. Dijeron los chicos al unísono, retirándose y hundiendo las narices en los pergaminos.
Leyeron los pergaminos en una esquina del Atrio, se miraron a un tiempo.
Es el examen mas extraño que he visto en mi vida. Comentó Harry dándole vuelta al pergamino, pero no había nada más en el reverso. El mío dice que debo ir a... esta dirección, allí hay un brujo al que le debo quitar una llave dorada, dice que por cada hechizo que me toque son puntos que se me restan en el examen, además de hacerlo todo en el menor tiempo posible y encontrarme lo mas rápido que pueda con mi examinador en el Callejón Diagon, en Florean Fortescue, dice que el tiempo comienza a correr una vez que salga de aquí.
EEs lo mismo que dice el mío. Dijo Lara J. por su parte, miró el pergamino de Harry y frunció el ceño. La dirección no es la misma, esto parece...
Tácticas de Auror. Dijo Harry doblando su pergamino y guardándolo en el bolsillo de su vaquero, miró a la chica. No se de que nos quejamos, es lo que hacemos todo el tiempo ¿No?
¡A por esa llave!
Los chicos caminaron decididos hacia la conocida cabina de teléfono. Una vez adentro, esta comenzó a subir lentamente hasta llegar a las calles de Londres, buscaron el punto en común de las dos direcciones y alzaron las varitas, frente a ellos frenó el Autobús Noctámbulo y lo abordaron al momento, pidiendo que los llevaran a ese punto en común. Llegaron en pocos minutos (Ernie al parecer se había levantado más alocado que nunca y viajaron a más velocidad de la normal). Pagaron a Stan y se bajaron del Autobús, que se alejó dando tumbos, se miraron sonriendo y se desearon suerte, cada uno tomando un camino diferente.

Harry comenzó a caminar apresuradamente, consultando el pergamino a cada momento, para saber si estaba en la dirección correcta. Después de caminar varios minutos, encontró la dirección y frunció el ceño, era como una especie de callejón oscuro, se encogió de hombros y se adentró por el. Caminó por el callejón hasta llegar al final de este, que resultó ser sin salida, un hombre lo esperaba apoyado contra una pared.
¿Harry Potter? Preguntó el hombre sin abandonar su posicion.
Si, supongo que...
¡STUPEFY! Bramó el hombre de repente apuntándole con su varita, Harry se hizo a un lado y el hechizo pasó por su lado sin tocarlo. ¡IMPEDIMENTA!
¡EXPELLIARMUS! Exclamó Harry contra el hombre mientras evitaba el hechizo, este movió su varita deteniendo el hechizo. ¡STUPEFY!
¡IMPEDIMENTA! Dijo el hombre al mismo tiempo y los dos hechizos chocaron disolviéndose al momento. ¡STUPEFY!
¡RICTUSEMPRA! Dijo Harry dando una vuelta, el hechizo casi atrapa al hombre, pero este dio un salto al lado.
¡TARANTALLEGRA! Dijo el hombre contra Harry.
¡PROTEGO! Exclamó Harry al momento, el hechizo rebotó contra el hombre y este comenzó un frenético zapateo, no perdió tiempo. ¡EXPELLIARMUS!
Logró su objetivo, la varita del hombre se deslizó a sus manos antes de enviarlo contra el muro.
¡Accio llave dorada! Dijo Harry y de uno de los bolsillos del hombre salió una pequeña llave dorada que aterrizó en su mano limpiamente. ¡Finite Incantatem! ¡Petrificus Totalus!
El hombre quedó rígido como una tabla, Harry le lanzó la varita y comenzó una carrera hacia el Caldero Chorreante, que analizando bien, no quedaba tan lejos de allí.

Lara J. buscaba la dirección que había en su pergamino, se detuvo frente a un viejo edificio medio abandonado, debía subir al tercer piso, miró por un costado del edificio y sonrió acercándose a una tubería que estaba por todos los pisos, cerca del alero de la ventana del tercer piso. Se guardó el pergamino en el bolsillo del vaquero, aguantó la varita con la boca y comenzó a trepar por el tubo como si fuese un gato.
Cuando llegó al tercer piso, se balanceó colgándose del alero y subió con facilidad a la ventana, miró el apartamento con ojos entrecerrados, estaba en una vieja cocina. Se bajó de un salto de la ventana, varita en mano, se acercó sigilosamente a la puerta y se asomó, el apartamento parecía desierto. Dio un par de pasos adentrándose en la pequeña sala, cuando sintió un crujido y giró apuntando con su varita, delante de ella había un hombre alto que a observó detenidamente.
¿Lara Josthings? Preguntó el hombre, Lara J. asintió sin bajar la varita. ¡STUPEFY!
Ante el asombro del hombre, Lara J. se curvó hacia atrás, el hechizo le pasó por encima sin tocarla.
¡PETRIFICUS TOTALUS! Dijo Lara J. al momento incorporándose.
¡PROTEGO! Dijo el hombre, haciendo rebotar el hechizo contra la chica, esta dio una vuelta de campana hacia atrás, el hechizo no la tocó. ¡IMPEDIMENTA!
¡STUPEFY! Dijo Lara J. al mismo tiempo, los hechizos chocaron y se rompieron al momento, Lara J. dio un elegante giro a su varita. ¡RICTUSEMPRA!
¡TARANTALLEGRA! El hombre dio un giro evitando el hechizo.
¡SILENCIO! Exclamó Lara J. dando una mortal, evitando que el hechizo la tocara, el hombre se quedó sin voz. ¡INCARCEROUS!
El hombre cayó al suelo cuando unas gruesas cuerdas lo enroscaron como serpientes, Lara J. dio una vuelta de campana hacia él y le apuntó con su varita.
¡Accio llave dorada! Una llave voló a sus manos, miró al hombre y cabeceó. ¡Evanesco! ¡Petrificus Totalus!
Lara J. salió corriendo del departamento, bajando las escaleras a zancadas, debía llegar rápidamente al Caldero Chorreante, según sus cálculos, quedaba cerca.

Harry corría por entre todas las personas rumbo al Caldero Chorreante, al menos tenia buena resistencia, cuando fue a pasar la esquina, chocó con alguien, retrocedió dando traspiés para descubrir que con quien había chocado, era con Lara J. Se miraron unos segundos jadeantes y sonrieron, comenzaron a correr uno al lado del otro. Lara J. le llevaba el paso a Harry, se miraban por minutos sonriendo y seguían su camino hacia el Caldero Chorreante.
Cuando llegaron al Caldero Chorreante, este estaba abarrotado de magos, que los vieron pasar como unos rayos al patio, allí activaron la entrada secreta al Callejón Diagon y los bloques del muro se separaron al momento. Los chicos nada mas vieron un hueco lo bastante grande para pasar, se abalanzaron por él, corriendo con todas sus fuerzas hacia Florean Fortescue.
Divisaron a una bruja vieja, de pelo plateado, con una túnica azul oscura salpicada de estrellas sentada en una mesa de la heladería, con una pluma garabateando en un pergamino al frente de ella. Los chicos se miraron y aumentaron la velocidad, ya se acercaban y la bruja los miró detenidamente, los chicos patinaron hasta detenerse frente a la bruja jadeantes, esta sonrió y sacó un reloj dorado de su túnica y lo observó unos segundos.
¡Muy bien! Es el mejor tiempo que he visto en mi vida, 45min, ni uno mas ni uno menos, excelente. Los felicitó la vieja bruja sonriendo y asintiendo. ¿Tienen las llaves?
Los chicos mostraron las llaves medias sudadas, las habían apretado tanto en las manos que tenían la marca.
Muy bien, vayan a Gringotts, miren el número de la cámara de cada llave, saquen el contenido de cada cámara y regresen al Ministerio por la red flu, deben decir alto y claro: Ministerio de Magia, Cuartel General de los Aurores... Les explicó la bruja, los chicos asentían jadeantes. Tómense el tiempo que deseen, descansen un poco, ya me informaron del excelente trabajo que hicieron, los espero en el Ministerio para la prueba de Antídotos y... ¿Supongo que se entrenaron en habilidades? ... bueno, al menos les daré... una hora para que se preparen para esa prueba... no se preocupen lo van a hacer muy bien.
La bruja se levantó sonriéndoles, recogió todo lo que había encima de la mesa y se retiró hacia el Caldero Chorreante, los chicos se miraron horrorizados ¿Prueba de habilidades? ¿Que demonios era eso? Se encogieron de hombros y fueron secándose el sudor a Gringotts, examinaron las llaves, cada una tenia el numero de la cámara a relieve, el gnomo que los atendió solo les tuvo que ver las insignias para comprender y dejarlos entrar en las cámaras, en estas solo había un pergamino enrollado.
Los chicos salieron de Gringotts mareados por los carritos, cuando desplegaron los pergaminos, era la prueba de Antídotos, en donde se les exigía completar el antídoto de veneno de Basilisco con los ingredientes correctos, se miraron. Al menos se habían tragado el libro de Pociones, se acordaban muy bien como terminar el tedioso antídoto correctamente.
Enseguida fueron al Caldero Chorreante en donde Tom el tabernero enseguida los dejó utilizar la chimenea. Llegaron llenos de hollín al Ministerio, en donde todos los Aurores se detuvieron para echarles una ojeada y después seguir cada uno en lo suyo. La bruja les hizo señas desde la puerta de la habitación en donde habían aparecido con los trasladores. Los chicos entraron nerviosos y ocuparon los calderos, la bruja les sonrió sentándose detrás del escritorio y les hizo señas para que comenzaran.
Los dos chicos se concentraron en la Poción, por suerte se acordaban de todo al pie de la letra. La bruja dictaba en susurros a una pluma a vuelapluma morada que se deslizaba sobre un pergamino, de vez en cuando alzaba la vista, miraba a los chicos trabajando y volvía a concentrarse en el informe o lo que fuera. Después de minutos que parecieron horas, los chicos terminaron al mismo tiempo, parecían estar cronometrados, la bruja les sonrió y les hizo señas para que se acercaran al escritorio.
Muy bien, ahora, les voy a explicar en que consiste la prueba de habilidades y luego les daré una hora para que se preparen. Les dijo la bruja y los chicos se miraron a un tiempo. En la prueba de habilidades pueden hacer lo que deseen, desde manejar armas antiguas, transformaciones, luchar con hechizos, lucha muggle de cualquier rama, créanme, esto les va a ser de mucha ayuda en su futuro trabajo como Aurores, no quiero imaginarme donde me encontraría ahora si no hubiese aprendido TaiChi, pero bueno, ¿Alguna duda?... ¿Ninguna? Bueno, pueden ir a donde deseen en esta hora, pero, deben regresar a la hora exacta, el tiempo corre dentro de... 10 minutos, pueden retirarse, los espero aquí de nuevo.
Harry y Lara J. salieron corriendo de la habitación y se detuvieron frente a la chimenea por donde llegaron.
Ya se en que habilidad voy a presentar. Dijo Harry apresuradamente. ¿Podrías darme un pequeño repaso de esgrima? Debo regresar a casa a buscar la espada de Gryffindor.
Me parece excelente Harry. Lo apoyó Lara J. sonriendo y tomando un puñado de polvos flu y entrando en la chimenea. ¡Número 5 de Privet Drive!
La chica desapareció tragada por las llamas verdes esmeraldas, Harry fue detrás de ella.
Llegaron a la cocina del número 5 y subieron a zancadas al segundo piso, los adultos no estaban en casa. Harry sacó la espada de Gryffindor de su armario y se abrochó el cinturón del león rampante en la hebilla, bajó para encontrarse a Lara J. en la sala, con su magnifica espada en la mano.
¿Listo? Preguntó la chica poniéndose en guardia.
Nací listo. Respondió Harry poniéndose en guardia al momento, chocando su espada con la de Lara J. sintiendo el calor que subía por sus dedos.
Comenzaron el duelo, las espadas destellaban y chocaban furiosamente, Harry se sentía mas seguro que la última vez que tuvieron un duelo, manejaba mejor la espada. Después de 20 minutos, Lara J. lo desarmó y Harry terminó vencido.
Has mejorado. Le comentó la chica dándole la espada. Harás la prueba muy bien.
Mientras no sea contigo... Dijo Harry recuperando la espada, se puso en guardia. ¿De nuevo?
Lara J. dio un mandoble por toda respuesta, pero Harry lo esquivó al momento. Siguieron luchando hasta que faltaban diez minutos para que culminara la hora de plazo, Lara J. lo había desarmado dos veces más, pero claro, a Harry solo le bastaba recordar con quien estaba luchando. Harry enfundó la espada rumbo a la chimenea, tomó polvos flu y regresó al Ministerio, Lara J. lo siguió al momento. Los Aurores ni se inmutaron cuando salieron por la chimenea, los chicos entraron a zancadas a la conocida habitación, miraron que habían retirado los calderos, Harry miró a Lara J. frunciendo el ceño.
¿Que habilidad vas a presentar Lara?
Oh, es una sorpresa.
Muy bien, veo que llegaron puntuales, si, muy puntuales ¿Quién es el primero? Preguntó la bruja entrando en la habitación.
Yo. Respondió Harry desenfundando la espada de Gryffindor y dando un paso al frente.
Umm, hace tiempo que no veía a alguien presentar esa habilidad, asi que tengo que buscarte un contrincante digno. Dijo la bruja sacando dos figurillas de un bolsillo de su túnica, se acercó y le puso una delante a Harry. Retrocede querida.... ¡Engorgio!
La figura creció hasta convertirse en un hombre de piedra, flexionó los brazos y en ellos apareció un enorme sable afilado y brillante. La bruja había echo aparecer varias sillas, le brindó una a Lara J. y a la habitación entraron 5 magos de aspecto temible y severos, que ocuparon las demás sillas. Harry observaba aquella comitiva con horror ¿Y si hacia el ridículo? No pudo pensar más cuando el hombre de piedra blandió su espada contra él. Harry enseguida contestó con un mandoble, haciendo chirriar las espadas. Comenzó una lucha encarnizada, Harry manejaba cada vez mejor la espada, esquivando los golpes de la estatua y tratándola de desarmar, logró cortarla en los costados, pero la estatua era incansable.
Ya se estaba enfureciendo, lo único que deseaba era que a la estatua la partiera un rayo, no bien pensó eso, cuando la espada de Gryffindor comenzó a vibrar brillando intensamente, Harry la aguantaba con los ojos como platos, la estatua se abalanzó contra él y el chico levantó la espada para luchar, de esta surgió un haz de luz que se impactó contra la estatua, rompiéndola en mil pedazos irreparables. Harry miró al frente y vio a todos los examinadores con la boca abierta, se apresuró a no parecer impresionado.
Bien, ya... ya puedes sentarte. Le dijo la bruja con voz débil, Harry enfundó la espada y se acercó a la silla donde en donde estaba sentada Lara J.
La bruja se levantó y se acercó a la chica, esta ya estaba en su posicion, en el centro de la habitación, la miró detenidamente.
¿Que vas a presentar? Le preguntó la bruja todavía impactada por lo hizo Harry.
Lara J. no respondió, solo adoptó una posición de defensa de artes marciales, en sus manos aparecieron unos abanicos negros, los desplegó y en ellos estaba el Ank plateado.
Oh, vaya, el estilo del abanico, bueno, si estas segura que eso es lo que quieres presentar. Dijo la bruja poniendo una figurilla frente a ella. ¿Estas segura que quieres presentar eso? .... ¿Si? Bueno, entonces suerte... ¡Engorgio!
La figurilla creció hasta convertirse en otro hombre de piedra, esta vez con una lanza enorme, pero Lara J. ni se inmutó. La estatua la atacó, pero la chica dio una esplendida mortal hacia atrás, cayendo en un solo pie y encogiendo el otro, poniendo los abanicos abiertos frente a su pecho. La estatua la comenzó a atacar sin descanso, pero Lara J. esquivaba cada golpe como si estuviese en ballet y estuviese bailando en un teatro, había que reconocer que lo hacia muy bien. De pronto, la chica comenzó a mover las muñecas con los abanicos abiertos, en un rápido movimiento, se los lanzó a la estatua por el pecho, estos la golpearon varias veces, girando mortalmente contra su pecho, desprendiéndole pedazos y haciéndola retroceder. Los abanicos volvieron a las manos de Lara J. que dio un rápido giro cerrándolos y golpeando a la estatua muchas veces en la cara y en el abdomen, era increíble el daño que podían hacer unos simples abanicos en las manos de la chica. La estatua se estaba rajando, pero Lara J. seguía con la mortífera combinación de golpes rápidos, abriendo y cerrando los abanicos según lo consideraba conveniente.
Cuando la estatua blandió la lanza, la chica dio una vuelta de campana hacia atrás, dio un giro con los abanicos frente a su pecho, el Ank dibujado en ellos destelló, la chica revoloteó las manos por encima de su cabeza, haciendo coincidir los Anks de los abanicos en uno solo, estos brillaron intensamente, la estatua se abalanzó contra ella. La chica recogió una pierna, formando un cuatro si mirabas de lado, curvó un poco el cuerpo hacia atrás y echó completamente la cabeza hacia atrás. De los Anks surgió un potente haz de luz que se impactó contra la estatua, Harry tuvo que cubrirse los ojos, la luz era muy intensa.
Cuando Harry abrió los ojos, la estatua era solo polvo y Lara J. estaba de lado, con las piernas separadas y los abanicos abiertos colgando de sus manos. Miró a los examinadores, al parecer, nunca habían visto algo como eso, tenían los ojos como platos y la boca abierta, igual a como se quedaron cuando lo examinaron a él.
MMuy bien, excelente examen, yya pueden irse a casa. Les dijo la bruja, los chicos se quitaron las insignias y se las devolvieron. Recibirán los resultados en una hora aproximadamente.
Harry y Lara J. dejaron a los examinadores cuchicheando, se encogieron de hombros y desaparecieron por la chimenea del cubículo de Aurores.

Los chicos estaban de vuelta al número 5, los adultos seguían sin aparecer, se sentaron a descansar en la cocina. Harry atrajo la jarra de agua y dos vasos, comenzaron a tomar agua sin descanso, recuperando el aliento. Después salieron al patio a entretenerse con Hocicos, estaban más nerviosos que antes de hacer las pruebas ¿Y si no los aprobaban? ¿Y si no se convertían en Aurores? Estaban medio atormentados, aquella hora les parecía un siglo. Cuando ya el sol les abrasaba la nuca, entraron a la cocina a tomar agua y a darle agua al perro. No sabían como sentarse, estaban nerviosos esperando los resultados.
De pronto, entraron dos lechuzas por la ventana de la cocina, Hocicos les ladró y les gruñía, estas se posaron frente a cada chico y haciendo caso omiso del perro estiraron las patas, llevaban dos sobres con el sello del Ministerio. Harry y Lara J. se miraron y desataron los sobres, las lechuzas levantaron vuelo mientras Hocicos las salía a perseguir por el patio. Harry desplegó la carta y no le hizo caso a una insignia plateada en forma de un escudo de armas que cayó sobre la mesa, Lara J. tampoco le hizo caso a la suya, estaba más interesada en leer la carta que preocuparse por una simple insignia. Harry pasó rápidamente la vista por su carta:
Al Sr. Potter.
Se le informa por este medio que ha aprobado con el máximo de puntos las pruebas para Auror, realizadas en el Ministerio de Magia, supervisadas por la estimada señora Gilberta Shillarly, usted ha sido nombrado: Auror en entrenamiento, de 3er nivel, se le asignará la primera tarea el día 9 de Septiembre, debe presentarse dicho día en el Cuartel General de los Aurores a las 10:00AM, debe usar la insignia designada para su rápida identificación por los miembros de la comunidad mágica.
Esperemos que se encuentre bien.
Sinceramente:
Gilberta Shillarly.
Ministerio de Magia.
Cuartel General de Aurores.

Harry miró a Lara J. con los ojos como platos, la chica se tapó la boca con una mano y luego miraron las insignias, les dieron vueltas lentamente. Eran unos bonitos escudos de armas, con el sello del Ministerio de fondo, en relieve, tenían unas palabras escritas: Auror, 3er Nivel.
E... digo... ya... somos... Comenzó a tartamudear Lara J.
Somos.... AAAurorores. Tartamudeó Harry, las palabras no le salían por la emoción. DDe 3er nnininivel.
No me lo puedo creer. Comenzó a decir Lara J. se miraron llenos de emoción. ¡SOMOS AURORES HARRY!
¡APROBAMOS! ¡SIIIIIII! Harry saltó golpeando el aire con un puño.
Los dos chicos se pusieron las insignias y salieron a la sala dando saltos entusiasmados y gritando felices. La puerta se abrió dando paso a Snape, Trelawney y Lupin, que se quedaron paralizados viendo a los chicos saltando como unos locos.
¡LO LOGRAMOS! Exclamó Lara J. abrazando a Harry, este comenzó a reír abrazando también a la chica, los dos daban saltos. ¡YIIIIIIJAAAAAA!
¡SI! ¡SI! ¡SI! Decía Harry por su parte, se separaron y se tomaron las dos manos sin dejar de saltar como un par de locos. ¡AL FIN! ¡DESPUES DE UNA HORA DE TORTURA!
¿Me pueden decir que les pasa? Preguntó Snape sin comprender nada, los chicos se les quedaron mirando.
¡TE ADORO PAPA TE ADORO! Exclamó Lara J. abalanzándose sobre Snape y abrazándolo con fuerza, el hombre se tambaleó. ¡Sin ti jamás lo hubiésemos logrado en Antídotos!
Pero no me han respondido. Dijo Snape mirando a su hija balancearlo.
¡Somos Aurores de 3er nivel! Exclamó Harry mostrando su insignia. ¡SOMOS AURORES!
Felicidades chicos, lo lograron. Les dijo Lupin sonriendo, Harry lo abrazó de un salto.
¡YIIIIIIJAAAA! Exclamó Lara J. abrazando a Trelawney balanceándola. ¡Lo logramos mamá, lo logramos!
Estaba convencida de que lo iban a lograr. Le dijo Trelawney sonriendo.
¡SIIIIII! Dijo Harry también abrazando a Trelawney. ¡Obtuvimos las máximas calificaciones!
Harry, debemos advertirles a Ron y Hermione sobre las pruebas de habilidad. Dijo Lara J. frunciendo el ceño.
¡Cierto!
Los dos chicos fueron corriendo hacia el teléfono, buscando algo.
Papá ¿Dónde esta el numero de teléfono de Hermione? Preguntó Harry buscando por todos lados.
¡Ah! Si, un momento esta... con tinta invisible. Respondió Snape recordando, los chicos lo miraron frunciendo el ceño. No voy a tener el teléfono de una bruja al descubierto.
¡Aparecium! Dijo Lara J. blandiendo su varita contra una libreta de teléfonos muggle, enseguida, aparecieron una serie de nombres y números telefónicos al lado. Ya, míralo aquí.
Harry marcó rápidamente el número de teléfono mientras los adultos pasaban a la cocina, en donde seguramente descubrieron las cartas del Ministerio encima de la mesa. El chico todavía llevaba la espada y el cinturón de Gryffindor puesto. Lara J. lo miraba impaciente.
¿Si? Dijo una voz femenina al otro lado del teléfono.
Buenas, ¿Me hace el favor de llamar a Hermione? Preguntó Harry con voz amable.
¿Quién la llama?
Unos amigos, Harry y Lara.
¡Hermione! ¡Tienes una llamada!
Harry esperó, escuchó a Hermione hablando con su madre, preguntándole quien era, al escuchar que eran ellos tomó el teléfono.
¡Harry! Dijo con entusiasmo. ¿Como salieron en las pruebas?
Bien, bueno, muy bien... Comenzó a decir Harry, Lara J. se pegó al teléfono para escuchar, el chico le dio un espacio en el auricular. ¡Somos Aurores de 3er Nivel!
Escucharon el chillido de alegría de Hermione.
Queremos advertirte de algo Hermione. Le dijo Lara J. seria. Hay una prueba medio... sorpresa, es habilidades.
Eso no lo sabía. Dijo Hermione pensativa. ¿En que consiste?
Bueno, es... Harry se detuvo al escuchar unos golpes furiosos en la puerta de la sala, miró a Lara J. y le pasó el auricular. Explícaselo tú, voy a ver quien es.
Harry dejó a Lara J. explicándole a Hermione lo de la prueba, Harry abrió la puerta de la calle y se quedó paralizado, tío Vernon estaba allí, mas rojo que un rábano en salsa, tenia una correa en la mano. Harry la siguió con la vista, Hocicos estaba con un bozal y amarrado con la correa.
Supongo, que este perro es tuyo ¿No muchacho? Preguntó tío Vernon furioso, Harry asintió cruzándose de brazos. Muy bien, espero que lo desaparezcas chico, si lo vuelvo a ver entrando en mi patio te juro que lo voy a matar, ¿Dónde esta el señor Snape? Tengo que decirle que TU y ELLA lo dejaron entrar a MI casa.
Perdón, pero nosotros no lo deja...
Cierra la boca. Gruñó tío Vernon, Lara J. no parecía haberse dado cuenta de nada y seguía explicándole a Hermione la prueba. Llama al señor Snape.
Veamos a quien le cree. Dijo Harry desafiante, volteó la cabeza hacia atrás y vociferó con dirección a la cocina. ¡PAPA! ¡TE BUSCAN AQUI EN LA SALA!
Ese no es tu padre. Gruñó tío Vernon acercando su gran rostro ahora morado a Harry.
Pero es como si lo fuera. Lo desafió Harry. Y esta es mi familia.
¡Como te atreves! Dijo tío Vernon furioso. Después de que te aceptamos en nuestra casa, te alimentamos, te criamos como un hijo...
Eso nunca fue asi. Dijo Harry sintiendo la furia envolviéndolo, llevó la mano a su varita en el bolsillo. Me aceptaron porque no tenían más remedio y en cuanto a que me criaron como un hijo es pura MENTIRA.
¡Maldito mocoso insolente! Dijo tío Vernon apretando los dientes.
No le permito que insulte asi a mi hijo. Intervino de pronto Snape, poniendo una mano en el hombro de Harry.
Esechiconoessuhijo. Gruñó tío Vernon.
Si es mi hijo o no eso a usted no le interesa. Dijo Snape, su rostro se crispó de furia. Ahora dígame a que vino, sabe que no es bienvenido en esta casa.
Sus hijos... Comenzó a decir tío Vernon acentuando la palabra hijos con un énfasis irónico, mostró la correa del perro. ...Dejaron entrar o más bien, entraron a esta bestia a mi patio.
Snape miró a Harry alzando una ceja, el chico le devolvió la mirada, negando lentamente con la cabeza y abriéndole la mente. Snape sonrió levemente y le apretó el hombro afectuosamente.
Usted miente, el perro entró solo, ellos no lo hicieron. Dijo finalmente Snape, recuperando su antigua mirada fría y vacía, que hacia pensar en túneles oscuros.
Oh vamos señor Snape, no le va a creer a ese chico. Dijo tío Vernon. El ha vivido durante 17 años conmigo, lo conozco bien, él lo hizo.
Le creo a mi hijo. Dijo Snape con su antiguo carácter, mostrando los dientes. Ahora, si no le es molestia, retírele ese bozal a nuestro perro y váyase de aquí si no tiene otro asunto que tratar.
Tío Vernon pareció empequeñecerse ante la mirada de Snape, le quitó el bozal y la correa a Hocicos con manos temblorosas, el perro se sacudió y entró en la casa. Tío Vernon miró a Harry con rabia, pero se tuvo que ir bajo la mirada envenenada que le lanzó Snape. El brujo cerró la puerta haciendo un ademán violento, después miró a Harry que acariciaba a Hocicos.
¿Como llegó Hocicos al patio de los Dursley? Preguntó Snape frunciendo el ceño, Harry se levantó.
No tengo la menor idea. Respondió Harry encogiéndose de hombros, el perro dio un par de sonoros ladridos moviendo la cola.
Este hombre algún día me va a sacar de mis casillas completamente. Murmuró Snape cerrando los ojos y masajeándose la sien.
Vamos papá, no le hagas caso. Dijo Harry tratando que Snape lo mirara, este abrió los ojos y su mirada se cruzó con la de Harry, el chico sonrió viendo como los ojos negros de Snape se llenaban de calidez. Solo no le gustan los magos.
Vamos a la cocina hijo. Dijo Snape paternalmente, empujando a Harry suavemente con una mano en su espalda. Remus llegó hoy con una sorpresa para ustedes.
Harry y Snape entraron en la cocina, Hocicos dio un salto acomodándose en el cojín. Lara J. no aparecía por ningún lado. Lupin sonrió viendo a Harry, luego frunció el ceño.
¿Y Lara? Preguntó mirando a todos lados.
¡LARA! La llamó Harry mirando al techo, gruñó cuando sintió un tirón de pelo. Estas detrás de mi, quítate la capa.
¿Detrás Harry? Preguntó Lara J. apareciendo de repente delante de él, encaramada en al mesa, mirándolo maliciosamente, tenia la capa invisible en la mano, se bajó de un salto. Me sorprende tu falta de orientación.
No tengo la culpa de que seas en Angel de la Oscuridad. Replicó Harry, la chica se sentó a su lado sonriendo. Bien, ¿Cuál es la sorpresa?
Bueno, Dumbledore los felicita por obtener el titulo de Auror. Dijo Lupin, los chicos se miraron, adivinando que había mas información oculta. Y... él decidió darles un regalo, si se puede decir asi... el día 20 de este mes, toda la Orden del Fénix nos vamos para... la playa.
Los chicos estallaron en vivas bajo la mirada sonriente de los adultos. Harry subió a dejar la espada y el cinturón en su habitación y Lupin se quedó a almorzar, pero después se fue alegando que tenía un compromiso. Los chicos se miraron incrédulos y salieron con Hocicos al patio, este daba vueltas alrededor de ellos moviendo la cola y parándose en dos patas. Se sentaron debajo del frondoso árbol a tomar aire, mientras el perro olfateaba aquí y allá.
Mi tío Vernon vino hoy. Gruñó Harry cruzándose de brazos, Lara J. frunció el ceño. Trajo a Hocicos con un bozal, al parecer entró a husmear en su patio.
Pero, ¿Como entró? Preguntó Lara J.
No se. Respondió Harry, de pronto, vio a Hocicos husmeando cerca del muro que dividía el patio del número 5 del número 4 y se levantó al momento caminando a zancadas hacia el perro, este estaba metido en un matorral que había allí. ¡Hocicos!
El perro salió del matorral moviendo la cola, Harry apartó las matas y descubrió un enorme hueco cavado por debajo del muro. Lara J. se asomó por detrás de Harry a mirar y miró a Hocicos frunciendo el ceño.
Con que por aquí era. Murmuró Harry, miró a Hocicos severo, el perro bajó las orejas culpable y gimió un par de veces. Lara, tienes el poder de la tierra ¿No?
Por supuesto.
¿Puedes tapar el hueco?
Lara J. se agachó, en su mano derecha apareció una nebulosa carmelita clara, destellante, tocó con un dedo el suelo, mirando fijamente el hueco, hubo un ligero temblor y el hueco se cubrió de tierra fuerte, tapándolo al momento, pero para el asombro de Harry no todo terminó ahí. Por todo el borde del muro comenzaron a crecer, como en cámara rápida, unos hermosos rosales, que florecieron al momento. El muro se cubrió de hiedra verde y brillante.
Harry miró a Lara J. con la boca abierta, tenia los ojos cerrados, su cabello se movía sin haber viento y el Ank plateado estaba en su frente, destellando, todo el patio se transformaba, en cada esquina que hubiese algún matorral de mal aspecto, se reemplazaba por hermosas plantas con flores de brillantes colores. Cuando Lara J. se incorporó sonriente, el patio era un hermoso jardín, de plantas exóticas, místicas y bellas, sembradas por todo el perímetro del patio, parte del área era ocupada por una plazoleta cuadrada de piedras que Harry supuso que era mármol, con un camino hacia la caseta, lo demás, estaba lleno de hermosos arbustos, de ramas caídas de forma que parecía una fina llovizna verde, pequeñas palmeras y un césped de un color verde esmeralda brillante y muy bien cuidado. Trelawney salió en esos momentos y se quedó con la boca abierta, sin poder creer lo que estaba viendo.
Le gustan las plantas. Le susurró Lara J. a Harry, este sonrió. Es increíble de lo que uno se entera escondido bajo una capa invisible y te sorprenderías lo romántico que es papá.
Me lo imagino, me invitas la próxima vez que vayas a espiar. Susurró Harry de vuelta, sonriendo, viendo salir a Snape y quedarse paralizado, Hocicos olfateaba el magnífico jardín. Te esmeraste.
No fue nada, solo quería darle una alegría a mamá. Dijo Lara J. ladeando las caderas y cruzándose de brazos, los adultos se acercaron a zancadas.
¿CComo... Comenzó a decir Snape señalándolo todo.
¿No les gusta? Preguntó Lara J. abatida.
¿Gustarnos? Preguntó Trelawney, la chica bajó la cabeza. ¡Me encanta! Esto es... quiero decir...
Fue Lara. Dijo rápidamente Harry.
¡Es precioso querida! Dijo Trelawney abrazando a Lara J. la chica titubeó unos segundos pero también la abrazó. Me encanta, ¿Lo hiciste tú?
Lara J. asintió desde el abrazo de Trelawney.
Solo... quería... me enteré que te gustaban las plantas. Dijo a modo de excusa con voz débil. Y quise hacerte, este... regalo.
Gracias, es... no tengo palabras. Le dijo Trelawney radiante soltándola y mirándola maternalmente.
Lara J. sonrió, se le habían aguado los ojos, bajó la cabeza secándoselos con disimulo, Harry le dio unas palmaditas en el hombro animándola.
No sabía que podías hacer esto. Le dijo Snape estrechándola contra si, la chica apoyó la cabeza sobre el pecho de su padre. De todas formas, ¿Que hacían ustedes en esta esquina?
Descubrimos el hueco por donde Hocicos entró al patio de... Harry señaló al muro. Lara ya lo cubrió e hizo esto de paso.
No quiero tener que verlo de nuevo aquí. Dijo Snape mirando con odio el muro. O lo hechizaré en la primera oportunidad.
Los chicos soltaron una risita divertida, y entraron con los adultos a la casa.
Los chicos descubrieron al día siguiente que Sybill había agarrado una fuerte gripe, y no podía levantarse de la cama, así que quedaron a completa merced de Snape, que los hizo limpiar la casa entera, para después llevárselos al supermercado a conseguir cosas para la casa.
Llegaron al supermercado y comenzaron a recorrer los pasillos, buscando las cosas de una lista que tenia Snape. Este no sabia ni donde estaba parado asi que los chicos se divirtieron a costilla de él. El brujo también se reía a veces con los chicos y por poco se desternilla de la risa cuando Lara J. comenzó a bailar de una manera muy graciosa una canción que pusieron en el departamento de calzado. Estaban en el departamento de los alimentos, examinando un paquete de salchichas, cuando Snape retrocedió y chocó con nada menos que con tía Marge.
Disculpe señora. Dijo Snape amablemente, actuando como si nunca se hubiesen visto, Harry gruñó.
No, espere... ¿Usted no es el vecino del número 5? Preguntó tía Marge mirando a Harry de reojo.
Papá, si quieres podemos dar una vuelta. Intervino Harry, no tenia deseos de que tía Marge lo empezara a criticar.
¿Papá? Preguntó tía Marge desorientada, pasando la mirada de Harry a Snape.
Si, den una vuelta por ahí, no se me pierdan. Les dijo Snape suavemente, los chicos se miraron a un tiempo. Se que les encanta perderse.
Los chicos no se alejaron mucho, solo se escondieron detrás de ese mismo estante, para escuchar como Snape salía de esa.
Discúlpeme, pero Harry no es su hijo. Comenzó a decir tía Marge.
¿Como usted lo sabe? Preguntó Snape haciéndose el impactado.
Disculpe, no me he presentado, Marjorie Dursley, hermana de Vernon Dursley, su vecino del número 4 y tío de Harry. Dijo tía Marge, los chicos pudieron ver por un huequito como Snape estrechaba su gorda mano.
Severus Snape, mucho gusto, señorita Marjorie. Dijo Snape cordialmente. Si, su hermano debió haberle dicho.
Si, llámeme Marge, entonces, ¿Por qué Harry lo llama papá si usted no es su padre? Preguntó tía Marge.
¡Shhh! Por favor, baje la voz, el pobre chico no lo sabe. Dijo Snape en un susurro.
Los chicos aguantaron la risa, estaban seguros de que Snape le iba a hacer tal cuento a tía Marge que la dejaría llorando a lágrima viva.
¿Pero el apellido de Harry no es Potter? Preguntó tía Marge confusa.
Si, pero verá, yo soy su tutor, como sabe, sus padres murieron en un accidente de tránsito y para que no fuera tan duro para él, me hice pasar por su padre, solo que le dije que me cambié el nombre, la chica si es mi hija legítima. Explicó Snape fingiendo tristeza. Lo encontré muy mal en San Bruto, yo era muy amigo de sus padres verdaderos, ellos me lo encomendaron si les sucedía algo, no pasé trabajo ya que el chico nunca vio una foto de sus padres, (Tía Marge dio un pequeño sollozo) asi que le pido por favor, que no le diga nada a Harry, es un buen chico y es... como mi hijo.
Los chicos estaban prácticamente revolcados, aguantando la risa, tía Marge sacó un pañuelo y se secó la primera lágrima, Snape suspiró fingiendo gran pesar y pena. Los chicos decidieron hacer su aparición para terminar con broche de oro, Harry tomó un paquete de pan rebanado y le guiñó un ojo a Lara J. la chica rió aguantándose la boca. Se calmaron lo mejor posible y entraron en la fila en donde estaba Snape que sonrió al verlos acercarse.
Papá, ¿No era esto lo que estabas buscando? Dijo Harry sonriente, entregándole el paquete a Snape, este lo examinó con cuidado. Supongo que estaba en la lista.
Aparte papá, ejem, nos cominos todo el pan en el desayuno. Agregó inocentemente Lara J.
Ustedes son unos verdaderos tragones. Comentó Snape sonriendo.
Bueno, señor Snape, yo me retiro. Intervino tía Marge parpadeando, Snape hizo una elegante inclinación de la cabeza.
Tía Marge se alejó con su carrito de compras, Harry y Lara J. se miraban aguantando la risa.
No se rían ahora. Les previno Snape examinando otra lata de conservas, miró con el rabillo del ojo a tía Marge, que había doblado en el segundo estante. Ya pueden reírse.
Los chicos se comenzaron a reír con ganas.
Se que escucharon la conversación. Les dijo Snape, los chicos lo miraron. ¿Se piensan que no los vi detrás de este estante?
Es... la mejor historia que escuchado en mi vida. Dijo Harry entre risas. Primera vez que veo a tía Marge llorando y puesta en su lugar.
Te dije que me la dejaras a mí. Dijo Snape satisfecho, vio a tía Marge asomada por un estante. No se muevan, esta mirando para acá.
Dije que era una amenaza. Gruñó Harry.
No te preocupes Harry, todo esta bajo control. Le dijo Snape sonriendo y palmeándole la espalda suavemente, colocó el pan rebanado en el carrito de compras. Ahora lo que me preocupa es el señor Dursley, vaya, miren la hora que nos ha tomado aquí

¡Severus! Llamó una voz gruñona, escucharon un golpeteo en el suelo. Menos mal que los encontré.
Hola Alastor. Saludó amablemente Snape, OjoLoco se detuvo frente a él.
Disculpa por no llegar antes, estaba
um
un poco ocupado. Dijo OjoLoco, debajo de su sombrero de hongo su ojo mágico escudriñaba el supermercado. ¿Quién es esa mujer que ronda por aquí cerca? No me gusta para nada.
Calma Alastor, es la señorita Marjorie Dursley, hermana de Vernon Dursley mi
vecino. Explicó Snape.
Espiando. Resopló Harry.
Lara J. suspiró.
Bueno, vine a ayudarte con estos dos diablos. Dijo OjoLoco fijando su ojo normal en ellos, los chicos miraron a otra parte. Desde que me dijiste lo del resfriado de Sybill

Descuida Alastor. Dijo Snape sonriendo, los chicos lo miraron con carita inocente. Ellos me han ayudado mucho.
Ya veo. Resopló OjoLoco, dio un gruñido. Esta por detrás de este estante.
Vamos abuelo, solo quisimos venir a ayudar a papá. Dijo Lara J. sonriendo, OjoLoco gruñó amenazante, la chica le guiñó un ojo. Al menos nos alegramos que hayas venido.
OjoLoco no dijo nada más, se quedó sin moverse del sitio.
Bueno, será mejor que busquemos las cosas que faltan. Dijo de pronto Snape, empujando el carrito.
El hombre le pasó un brazo por los hombros a Harry mientras Lara J. se colgaban del brazo de OjoLoco, logrando que este se moviera.
Nos sigue. Gruñó OjoLoco en voz baja, Lara J. solo sonrió llevándolo detrás de Harry y Snape, que miraban los productos. Ya puedes soltarme Jost
(OjoLoco no dijo nada más, Lara J. le había lanzado una mirada de advertencia)
está bien Lara.
No me digas que no estas contento de vernos. Dijo Lara J. fingiendo pesar, pudo ver a tía Marge espiando disimuladamente por detrás de los estantes, la chica le hizo una mueca disimulada a OjoLoco.
Claro que me alegra verlos. Dijo OjoLoco rápidamente.
¿Qué crees Harry? Le preguntaba Snape por su parte al chico. Sabes que no se me da ir de compras.
Creo que esta es mejor papá. Dijo Harry tomando uno de los dos paquetes que le mostraba Snape y lo puso en el carrito.
Snape sonrió revolviéndole el pelo al chico, este le devolvió la sonrisa mientras Lara J. medio que discutía con OjoLoco. Tía Marge no dejó de seguirlos todo el tiempo, los espiaba escondida. Snape se comportaba como el mejor padre del mundo, cariñoso, comprensivo, con excelente sentido del humor, trataba a los chicos como si fuesen lo más importante para él (Cosa que era verdad). Tía Marge estaba impresionada, su hermano le había dicho horrores acerca de los vecinos del número 5, pero a ella le parecía el padre mas encantador del mundo, que adoraba a sus hijos y sus hijos lo adoraban a él, le costaba creer ahora lo que decía su hermano.
Salieron todos juntos del supermercado, los chicos iban delante, cargando parte de las compras y conversando animadamente, OjoLoco taconeaba detrás conversando con Snape, un poco más atrás, tía Marge los seguía. Llegaron rápidamente al número 5 de Privet Drive, tía Marge se desvió hacia el número 4.
Los chicos subieron unos segundos a ver a Sybill, pero ella estaba profundamente dormida por el efecto de las pociones, así que bajaron a ver que podían hacer en la casa
que no tuviese que ver con fregonas y limpiar el desván. Pero encontraron algo más productivo: Quedarse mirando televisión. Eso para ellos era muy, muy productivo. Después de disfrutar de una serie de dibujos animados (tan grandes como estaban y todavía les gustaban los dibujos animados), fueron a la cocina, para encontrarse a OjoLoco, escribiendo en un pergamino, que escondió al momento de ver a los chicos acercándose.
¿Dónde esta papá? Preguntó Lara J. mirando a todos lados.
Subió, fue a llevarle una poción a Sybill. Respondió OjoLoco, fijó su ojo mágico en dirección al número 4. Buen debate en la casa de tus tíos Potter.
Harry gruñó saliendo al patio, Lara J. lo siguió.
Quisiera saber que hablan. Dijo Harry mirando el muro fijamente.
Pero eso es imposible. Dijo Lara J. cabeceando.
Los dos chicos se miraron a un tiempo.
Orejas extensibles. Dijeron a un tiempo corriendo adentro de la casa.
Subieron a zancadas al segundo piso, a registrar en el armario de Harry. Sacaron un par de orejas extensibles y salieron al patio, OjoLoco no paraba de seguirlos con su ojo mágico. Se sentaron debajo del frondoso árbol, en el suave césped, se pusieron las orejas extensibles y desearon con todas sus fuerzas que llegaran hasta por debajo de la puerta del número 4. Las orejas extensibles serpentearon por todo el magnifico patio, subiendo el muro y pocos segundos después pegaron un brinco al escuchar hablar a Vernon Dursley con su hermana en la cocina.
¡Recapacita Marge! Exclamaba tío Vernon, los chicos pegaron un brinco en el patio. Esas personas no son normales.
A mi el señor Snape me pareció una persona encantadora. Decía tía Marge. Y el chico lo adora, se cree que es su padre...
Pero no lo es y ese Snape no es tan encantador. Gruñó tío Vernon, se escuchaba como si fuese a estallar. Ya te lo dije, el chico si sabe que no es su padre, se lo he dicho en la cara y nada.
¿Cuál es el misterio con ese mocoso? Preguntó tía Marge. Deberías estar feliz de que se fuera de aquí, yo al menos lo estoy, aunque no me gusta la idea de ese delincuente como su padre viviendo al lado.
El misterio es que llegó a mis oídos que sus padres le dejaron mucho dinero. Susurró tío Vernon. Imagínate y además, el que me lo dijo me prometió una recompensa si lo traía de regreso a esta casa y se lo entregaba.
¿De verdad Vernon? Preguntó tía Marge luciendo interesada. Y... ¿Dónde esta guardado?
No me dijeron. Respondió tío Vernon. Debo hacer que el chico venga aquí y me diga, pero ese Snape no lo deja solo dos segundos, el chico no a mejorado su conducta.
Me cuesta creer lo que dices del señor Snape, me pareció un padre encantador, me llevé muy buena impresión de él en el supermercado, su hija se ve una persona muy dulce y...
Esa es otra víbora, una chiquilla insolente. La cortó tío Vernon con los dientes apretados. No son normales, solo causan problemas, es una deshonra tener esas personas como vecinos...
Solo se que me quería librar de ese chico, mira que te lo aconsejé, que lo dejaras en un orfanato o te traería problemas, pero Petunia...
Los chicos no pudieron escuchar mas de la rabia, retiraron las orejas extensibles y Harry entró echo una furia en la cocina, seguido por Lara J. que se mostraba indignada.
Creo que no les gustó lo que escucharon. Les dijo OjoLoco observándolos detenidamente.
¡Claro que no nos gustó! Dijo Lara J. sentándose bruscamente.
Llamarte víbora. Masculló Harry, tenia su varita en la mano, esta despidió chispas de la punta y OjoLoco fijó sus dos ojos en él. El es la víbora.
¿Quién llamó víbora a Lara? Intervino Snape entrando en la cocina, con una gran copa.
Tío Vernon. Gruñó Harry furioso. Llegó a sus oídos que mis padres... me dejaron dinero en Gringotts y que debe hacer que regrese a su casa, si lo hace, lo recompensarán.
¿Que? Dijo Snape acercándose a Harry en dos pasos. ¿Que sabe que?
No sabemos como se enteró. Dijo Lara J. desde la silla.
Me parece que esta noche le tendré que hacer una visita a Vernon Dursley. Gruñó Snape, giró hacia Lara J. Lara, necesito que vayas al número 4, ¿Podrás hacerlo?
Por supuesto. Respondió Lara J. levantándose.
Se rodeó de una espiral plateada y quedó transformada en una bella mariposa, de hermosas alas azules pavo real con el borde negro, revoloteó hacia el patio y de allí al número 4.
Espero contar contigo Alastor. Le dijo Snape a OjoLoco, este asintió levantándose y saliendo de la cocina.
Muy bien Harry, necesito tu ayuda para redactar una carta muggle. Le dijo Snape poniéndole una mano en el hombro. Voy a hacer salir a Marjorie, la señora Dursley y su hijo de casa, quiero que esa conversación sea entre el señor Dursley y yo.
Harry asintió con los puños apretados. Snape salió de la cocina y Harry se sentó en una silla a esperar el regreso del brujo. Cuando este regresó, trajo consigo un bolígrafo muggle, con dos hojas en blanco y un sobre muggle. Harry levitó el bolígrafo con su poder, convirtiéndolo prácticamente en una pluma a vuelapluma, Snape le preguntó a Harry a quien conocía tía Marge y Harry le dijo que a un tal coronel Fubster que le cuidaba los perros cuando ella no estaba. Snape reflexionó unos segundos, tocó el bolígrafo con su varita y ante el asombro de Harry, este comenzó a escribir con letra de telegrama un mensaje en la parte superior del papel:

Señora Marjorie Dursley, los perros no estan bien, venga pronto.
Atentamente:
Coronel Fubster.
Snape tocó el papel con su varita y se volvió enseguida en la copia exacta de un telegrama muggle común y corriente. Después comenzó a dictarle al bolígrafo una invitación especial a tía Petunia de parte de su amiga Yvonne, Harry hacia que el bolígrafo escribiera con una letra fina y de caligrafía cada palabra de Snape. Después de terminar la carta, hizo una floritura contra el papel, convirtiéndolo en una bonita invitación de cartulina blanca y la hechizó con algo desconocido para Harry. La guardó cuidadosamente en el sobre y lo selló, le apuntó con su varita y de esta surgió una larga tira de tinta negra, que se estampó en la parte de al frente del sobre formando la dirección de los Dursley. Snape no acababa de mirar satisfecho su obra cuando Lara J. surgió de una espiral plateada en el medio de la cocina.
¿Todo bien Lara? Preguntó Snape, la chica asintió. ¡Alastor!
A la cocina entró el cartero, que llevaba la correspondencia a las casas, los chicos pegaron un brinco, Snape le entregó el telegrama y la invitación, el hombre asintió y salió de la cocina.
No se preocupen por nada, por la noche, a eso de las 8:00PM, Vernon Dursley estará solo, vamos a enterarnos donde consiguió tanta información, pueden ir con la capa invisible. Les dijo Snape a los chicos. Creo que es hora de que el profesor Severus Snape regrese a casa de los Dursley.
Snape salió de la cocina dejando a los chicos sin entender una sola palabra, lo que parecía enfadado. Se encogieron de hombros y se sentaron a ver televisión en la sala.
Ya es hora.
Los chicos pegaron un brinco y se voltearon. Snape vestía una de sus túnicas negras, adquiriendo su porte frío e intimidante.
¡Accio capa invisible!
La capa invisible de Lara J. cruzó en pocos minutos la cocina aterrizando en su mano. Snape entró a la cocina y se les quedó mirando unos segundos.
Síganme. Dijo girando, haciendo que su capa diera una elegante onda.
Los chicos lo siguieron hasta la sala, en donde el brujo les hizo una seña para que se pusieran la capa. Los chicos se deslizaron dentro de la capa (Harry pudo notar que era mas grande que la de él) y siguieron a Snape afuera. Este revolvió en uno de sus bolsillos y sacó el Apagador de Plata. Lo hizo funcionar hasta que toda la calle estuviera en oscuridad total y caminó rápidamente hacia el número 4 con su capa ondeando. Abrió la puerta con su varita y entró, los chicos lo siguieron, Lara J. le rozó la capa y Snape cerró la puerta. Los chicos se adelantaron hasta llegar a la sala, en donde tío Vernon veía las noticias solo. Snape apareció unos segundos después, tío Vernon dio un salto.
¿Que hace usted aquí en mi casa? Preguntó tío Vernon con la cara amoratada.
Vengo a tener una charla con usted. Respondió Snape con voz gélida.
¿Y tenia que venir asi? Preguntó tío Vernon señalando la facha de Snape.
Eso a usted no le interesa. Gruñó Snape acercándose a tío Vernon, este se encogió un poco, Snape lo taladraba con los ojos. Quiero que me diga, quien fue el que le pidió que le entregara a Harry.
No se de que me esta hablando. Dijo tío Vernon recobrando la valentía perdida.
No me mienta, no me obligue a utilizar métodos más... drásticos. Lo amenazó Snape blandiendo la varita contra tío Vernon, este pareció acobardarse un poco. ¿Y bien?
Ya le dije que...
¡NO MIENTA! Bramó Snape, los chicos saltaron debajo de la capa. ¡IMPEDIMENTA!
Tío Vernon se quedó paralizado en el lugar, con la boca abierta para hablar, Snape se acercó a él, sacó de su bolsillo un frasquito con un líquido incoloro, le echó tres gotas a tío Vernon en la boca y con la varita lo obligó a tragar.
Finite Incantatem. Dijo Snape blandiendo su varita, tío Vernon recuperó la movilidad, pero se quedó mirando fijamente los ojos de Snape, como si estuviese hipnotizado, este comenzó a caminar alrededor de él. Ahora, señor Dursley, quiero que me diga quien le pidió que le entregara a Harry.
Un hombre, de pelo rubio platino, vestido muy elegante fue a verme a mi empresa. Comenzó a decir tío Vernon con voz inexpresiva. Me dijo que el sabia que yo era el tío de Potter y me ofreció un millón de libras para que se lo llevara, me mostró el dinero y yo acepté, no pude decirle donde vivía el chico y con quien vivía, de repente no recordaba.
¿Como se llamaba el hombre? Preguntó Snape pasándose un dedo por sus finos labios.
No me dijo, solo me dejó un número telefónico. Respondió tío Vernon.
¿Dónde tiene ese número?
En mi habitación, debajo del colchón, no quiero que mi mujer lo sepa, solo mi hermana y yo sabemos lo del trato.
Snape barrió la habitación con los ojos entrecerrados, los chicos entendieron y subieron bajo la capa invisible al segundo piso. Harry guió a Lara J. hacia la habitación de tío Vernon, en cuanto entraron, se desprendieron de la capa invisible.
¡Accio número telefónico!
Un papel salió debajo de la cama de tío Vernon y voló a las manos de Harry, los chicos juntaron las cabezas y leyeron, era inconfundible, era un número telefónico. Se metieron debajo de la capa invisible y Harry hizo crujir un escalón para que Snape supiera que ya regresaban. Este sacó otro frasquito con un líquido azul humeante, paralizó de nuevo a tío Vernon y lo hizo beber dos gotas, les hizo señas a los chicos para que se fueran, estos obedecieron, saliendo del número 4 y entrando en el número 5. Se quitaron la capa y se sentaron en el sofá. Lara J. examinaba el número telefónico, estaba escrito en un pedazo de pergamino recortado en un rectángulo.
Era Lucius Malfoy. Gruñó Harry cruzándose de brazos. No se cansa de seguirme.
Espera, arriba de esto escribieron algo más. Dijo Lara J. mostrándole a Harry el pedazo de pergamino.
No veo nada. Dijo Harry entrecerrando los ojos. No, ya, veo... marcas.
¡Aparecium! Dijo Lara J. golpeando el pergamino con su varita, pero no sucedió nada. Al parecer vamos a tener que utilizar alguna técnica muggle.
Los dos fueron a la cocina, Lara J. transformó una cuchara en un lápiz muggle.
¡Relivis! Dijo Lara J. golpeando el pergamino con su varita, las marcas se pusieron a relieve por el reverso, se notaban más de lo usual, aunque no se podía leer nada. Harry, copia el número en otra parte.
Harry tomó el pedazo de hoja blanca que sobró del telegrama y apuntó el número en el con el lápiz muggle.
Muy bien, ahora, dame ese lápiz. Dijo Lara J. y Harry le pasó el lápiz.
Lara J. comenzó a colorear pergamino con el lápiz, Harry no podía ver bien porque la chica tapaba todo el espacio, encorvada sobre el pergamino.
¡Bingo! Exclamó Lara J. dejando el lápiz a un lado y mirando satisfecha el pedazo de pergamino.
¿Que dice? Preguntó Harry, la chica le puso el pergamino frente a los ojos, el chico frunció el ceño. ¿King Cross, 11:15PM? ¿Que significa?
No puedo creerlo, ¡Es la hora y el lugar de una reunión! Exclamó Lara J. blandiendo el pergamino. ¡Debió apuntar eso encima de este pedazo de pergamino! Pero el muy imbécil apretó tanto la pluma que dejó la marca.
A veces me asombras Lara. Dijo Harry sonriendo, miró el reloj de la cocina. Las 8:32, nos da tiempo de alertar a la Orden.
¿De que tienen que alertar a la Orden? Preguntó de repente Snape entrando en la cocina, su capa ondeó cuando giró hacia los chicos.
Papá, debes ir con la Orden y decirles que va a haber una reunión de mortífagos en la estación de King Cross a las 11:15PM. Explicó Lara J. mostrándole el pergamino coloreado, en donde resaltaban las palabras. No te preocupes, copiamos el teléfono en otro lugar.
Snape tomó el pergamino y entró en la chimenea, tomando un puñado de polvos flu y desapareció tragado por las llamas esmeraldas. Los chicos se miraron a un tiempo, escucharon el teléfono sonando y se abalanzaron hacia la sala. Lara J. tomó el auricular.
¿Si?
¿Lara?
¿Quién habla?
Soy yo, Hermione.
¡Hola Hermione! Saludó Lara J. con entusiasmo, Harry se pegó a la chica para escuchar. ¿Como les fue en la prueba?
¡Somos Aurores de 3er nivel! ¡Igual que ustedes! Exclamó Hermione, Harry y Lara J. se miraron sonriendo. Nuestra prueba fue en la tarde, ufff, fue bastante difícil deshacernos de la estatua viviente pero lo logramos.
Nos alegramos tanto Hermione. Dijo Lara J. sonriendo de oreja a oreja, alguien tosió en el segundo piso, se miraron a un tiempo. Hermione, emm.... ¿Podemos hablar mañana? Estamos algo atareados por aquí, descubrimos que hoy va a haber una reunión de mortífagos en King Cross.
No hay problema Lara, mándale mis saludos a Harry.
El está al lado mío. Dijo Lara J. rápidamente, volvieron a toser más fuerte. Lo siento Hermione pero debemos colgar, te llamamos mañana.
Bueno, adiós Lara.
Adiós Hermione.
Lara J. colgó y los dos subieron al segundo piso, para encontrarse a Trelawney a mitad del pasillo, envuelta en un chal que los observaba con los ojos marchitos.
Mamá ¿Que haces levantada? Preguntó Lara J. acercándose a Trelawney. Vamos, a la cama.
No querida, ustedes no han cenado. Le dijo Trelawney dulcemente.
Si mamá, ya cenamos. La contradijo Harry, sus tripas sonaron en ese momento. Regresa a la cama, todo esta bien ¿Quieres algo? ¿Un vaso de leche, tostadas o alguna fruta?
Eres muy amable cielo pero no creo que hayan cenado. Dijo Trelawney con voz suave.
¿Quieres un té mamá? Preguntó Lara J. tomándola por un brazo, haciéndola girar hacia su habitación. Harry, llévala y no la dejes salir.
Harry se adelantó y tomó a Trelawney por un brazo, sonriéndole tranquilizadoramente y la condujo despacio hacia su habitación. Mientras Lara J. bajaba a la cocina y preparaba un té de tila fuerte, con una pizca de manzanilla y unas gotas de poción para dormir que encontró en el desván.
La chica subió con una gran taza con la caliente infusión. Harry había logrado que Trelawney se sentara en la cama. Lara J. enseguida le entregó el té y Trelawney lo bebió con gusto. Le entregó la taza a la chica cuando comenzaba a tener sueño. Pero hacia lo posible por mantenerse despierta. Los chicos se sentaron en el borde de la cama. Trelawney los observaba desde la almohada con ternura soñolienta.
Lara J. cerró los ojos y de sus labios brotó un suave canto, muy dulce y reconfortante, haciendo que a Trelawney se le cerraran los ojos solos. Después de unos minutos del suave canto, Trelawney fue vencida por el sueño. Lara J. dejó de cantar y miró a Harry. Se veía en las nubes, embelesado por su canto. Le movió el hombro regresándolo a la realidad y salieron sigilosamente de la habitación cerrando la puerta. Bajaron a fregar la taza cuando por la ventana de la cocina entró Hedwig con un pergamino en la pata. La lechuza aterrizó frente a Harry, que estaba sentado en la mesa. El chico desató el pergamino y Lara J. se acercó secándose las manos.
¿De quien es? Preguntó sentándose al lado de Harry.
De Ron. Respondió Harry desenrollando el pergamino, la lechuza erizó las plumas y salió volando de regreso al árbol.
Los chicos juntaron las cabezas para leer:

Harry y Lara:
Les tengo una buena noticia ¡Soy Auror de 3er Nivel! No se si Hermione ya los llamó por el felétono o felótono, como sea, pero las pruebas no fueron fáciles, sobre todo la de habilidades. Harry, discúlpame por no enviarte a Hedwig antes, es que quería esperar para enviarles con ella los resultados de la prueba de Auror... creo que hice bien en no enviártela antes, por la chimenea acaba de aparecer Snape, oh, oh (Había un gran manchón de tinta en esa parte). Mamá me sacó de la cocina, que por cierto, estaba media llena de miembros de la Orden, umm, Fred y George bajaron a escuchar algo...
Ya está, según ellos, Snape dice que ustedes descubrieron el lugar y la hora de una reunión de mortífagos, espero detalles.
Saludos de:
Ron.
P.D. ¿Ya saben lo de la playa? Mi padre me dijo que no hay problemas, es una playa para magos, ¡No hay muggles!

Los chicos se miraron a un tiempo y se apresuraron a responder en el reverso del pergamino. Contándole a Ron con lujo de detalles quien estaba detrás de todo eso y que se alegraban de que aprobara la prueba y que estaban muy entusiasmados con lo de la playa. Salieron al patio y esta vez utilizaron a Snowy para enviar la nota.
El periquito enseguida se perdió en el cielo. Entraron en la cocina con el estómago rugiéndoles. Enseguida se prepararon unos bocadillos rápidos que comieron con voracidad, junto con un buen vaso de leche. Le dieron comida enlatada a Hocicos que ya los miraba con reproche y fueron a la sala. Se sentaron en el sofá a ver televisión.
Me pregunto de donde será ese número telefónico que Lucius le dio a mi tío Vernon. Dijo Harry frunciendo el ceño.
Si no lo probamos... Comenzó a decir Lara J.
Los dos chicos se miraron a un tiempo, se levantaron del sofá y casi corrieron a buscar el papel en donde tenían el número, se pararon delante del teléfono. Harry descolgó el auricular y marcó rápidamente el número del papel, esperó, luego, colgó el auricular bruscamente.
¿Nadie atiende? Preguntó Lara J.
Si, el problema es que... no... no puede ser. Respondió Harry, descolgó el auricular y se lo entregó a la chica. Marca tú.
Lara J. marcó el número y esperó, después, abrió los ojos como platos y colgó el auricular de golpe.
¿Reconociste esa voz? Preguntó Harry.
Si, era la voz de... Narcissa Malfoy. Respondió Lara J. Pero, ¿Lucius Malfoy está tan tranquilo en su casa cuando todos saben que es un mortífago y el Ministerio lo busca?
No me trago el cuento, aquí hay algo más. Razonó Harry, comenzó a caminar de un lado a otro pensando. Al no ser...
Habla Harry, no me dejes en suspenso. Lo apresuró Lara J.
Que el haya tomado el lugar de su esposa, ya lo hizo el año pasado, ese haría cualquier cosa por salvar el pellejo. Dijo Harry sin interrumpir su paseo.
Es lo más razonable. Dijo Lara J. cabeceando. ¿Y la verdadera Narcissa? ¿Dónde estaría?
No tengo la menor idea, solo se que prefiero no saberlo. Dijo Harry deteniéndose frente al teléfono. Pobre Draco, aunque supongo que no haya regresado a su casa.
O tal vez si, solo que finge no saberlo, es algo triste ¿No? Suspiró Lara J. Bueno, al menos sabemos, más o menos donde esta Lucius Malfoy.
Lo tenemos en la mira. Agregó Harry.
Vamos a dejar de hacernos los detectives por hoy, vamos a ver televisión, necesito despejar la mente. Dijo Lara J. caminando hacia el sofá y sentándose. Ven Harry, no te achicharres ahora, nos merecemos este descanso.
Los dos chicos se sentaron a ver televisión, aunque les estaba entrando sueño, decidieron esperar a que Snape llegara. Pasaron las horas y se les cerraban los ojos solos, cerca de las 12 de la noche, los chicos se rindieron, acomodándose en el sofá, cada uno en una esquina y quedándose dormido.

Harry se despertó al día siguiente con la marca del brazo en la cara y los lentes ladeados. Se estiró para darse cuenta que estaba en el sofá. Lara J. arrugaba el rostro del otro lado del sofá. Abrió sus ojos esmeraldas y bostezó incorporándose.
Al parecer papá no vino anoche. Murmuró Harry estirándose nuevamente.
Debe estar en alguna tarea de la Orden o algo por el estilo. Dijo Lara J. desperezándose. Mejor subimos a darnos un buen baño.
Los dos subieron despacio al segundo piso. Se dieron un baño que les quitó todo rastro de sueño y bajaron a la cocina. Allí, Lara J. preparó un buen desayuno y se sentaron a comer. Hocicos movía la cola mirándolos y terminó con dos tiras de beicon el la boca. Los dos chicos prepararon un buen desayuno para Trelawney.
Lara J. hizo un poco de jugo de naranja, ya que el cítrico ayudaba mucho con el resfriado. Subieron y se asomaron por la puerta, Trelawney se acababa de despertar.
Buenos días mamá. Dijeron los chicos al unísono entrando con la bandeja del desayuno.
Buenos días. Saludó Trelawney, se veía mejor pero todavía quedaban rastros visibles del resfriado.
Los chicos le pusieron la bandeja al frente sonrientes.
Es para ti mamá. Dijo Lara J. viéndole la cara de asombro a la mujer. Ya desayunamos.
¿Y vuestro padre? Preguntó Trelawney mientras los chicos se subían a la cama y se sentaban en el centro de esta. No vino a dormir anoche.
El... salió porque... lo llamaron. Dijo Harry logrando sonreír. No te preocupes mamá, nosotros lo tenemos todo bajo control.
Si, si quieres, vamos contigo a dar una vuelta por el patio. La animó Lara J. Para que tomes un poco de sol y después sin protestas a la cama ¿De acuerdo?
Trelawney solo sonrió y comenzó a desayunar, bajo la vista de los sonrientes chicos. Cuando Trelawney terminó, le dijeron que se diera un baño y se pusiera una ropa fresca. Lara J. dejó a Harry fregando las cosas y ella subió a buscar a Trelawney. Poco después, la chica regresó prendida del brazo derecho de Trelawney. Harry se prendió del izquierdo y entre los dos la llevaron despacio al patio, en donde las hermosas flores de diferentes colores brillaban bajo el cálido sol de Agosto.
Harry se sentó con Trelawney en el brillante césped mirando como Lara J. regaba las plantas con la manguera de jardín. Pasaron una mañana agradable y Trelawney se recuperaba gradualmente con los cuidados de los chicos. Estos la dejaron en la cocina mientras cocinaban un almuerzo rápido. Almorzaron los tres juntos, para después que Harry llevara a Trelawney a su habitación. Lara J. se apareció con el mismo té de la última vez, solo que le había agregado un poco más de poción para dormir. Trelawney se quedó dormida nada más de tocar la almohada.
Los chicos bajaron las escaleras y dieron un salto al ver a Snape en la cocina. Parecía muy despierto pero con cara angustiada. El brujo los abrazó a los dos, los chicos fruncieron el ceño.
Como pude... Comenzó a decir Snape sin soltarlos. Perdónenme por olvidarlos asi, no debí tomar ese té que me ofreció la señora Weasley anoche... quería regresar, pero me dieron poción para dormir... soy un fracaso como padre...
No papá, eres genial. Le dijo Lara J. tratando de animarlo. Te... comprendemos, no pasa nada.
Si, no eres un fracaso, lo estás haciendo muy bien. Agregó Harry.
Se que no es asi.... ¿Como pude?... solo fui a dar esa información, no debí quedarme mucho tiempo. Se trató de explicar Snape con voz débil. ¿Podrían perdonarme?... Nunca seré un buen padre para ustedes...
¡No! ¡No digas eso! Exclamó Lara J. abrazando a Snape con fuerza.
Usted es... muy bueno, no vuelva a decir eso. Dijo Harry por su parte, cerrando los ojos.
Snape los soltó, miró los ojos aguados de Lara J. y la cara triste de Harry, suspiró.
Ya, esta bien, no se pongan asi. Les dijo Snape suavemente, los chicos alzaron la vista hacia él.
¿Pudieron detener la reunión? Preguntó Harry preocupado. ¿Capturaron a algún mortífago?
A Snape le entró de repente un ataque de tos.
¿Y Sybill? Preguntó el brujo para cambiar de tema.
Mamá esta mejor. Habló Lara J. después de secarse los ojos y serenarse. Le preparamos un desayuno, la sacamos al patio para que tomara sol y después de almorzar le dimos un té con un poco de poción para dormir.
Veo que se las arreglaron bien. Dijo Snape mirándolos con orgullo. Yo voy a darme un baño.
Snape salió de la cocina con su capa ondeando detrás de él. Los chicos suspiraron y Lara J. dejó la taza sobre la meseta de la cocina. Cuando la fregaba con magia, algo comenzó a chillar por encima de su cabeza.
La chica miró arriba y se encontró con Snowy, que traía un pedazo de pergamino en la patita. Harry atrapó al periquito y le desató el mensaje, este erizó las plumitas blancas y comenzó a caminar de una manera muy graciosa por la mesa. El mensaje era de Ron, asi que juntaron las cabezas para leer.

Harry y Lara:
Después de la noticia de anoche todo los de la Orden que estaban aquí salieron como alma que lleva al diablo, por lo que supe esta mañana, si encontraron la reunión, pero no pudieron atrapar a nadie, según lo que escuchamos con las orejas extensibles nada más reconocieron a alguien de la Orden y se lanzaron a correr a los cuatro vientos, escuchamos que Lucius Malfoy estaba allí, pero se escabulló no se sabe como, no escuchamos nada mas porque mamá volvió a pisar las orejas extensibles y OjoLoco advirtió que andábamos en algo.
Snape durmió aquí. Mamá le puso poción para dormir en el té sin que se diera cuenta. Dijo que se veía cansado. Lo que de verdad me impresionó fue por la mañana, cuando Ginny y yo bajamos a desayunar. Era un poco tarde, cerca de la 1:12PM, dormimos a pata suelta y aparte, no nos quedaba otro remedio con mamá vigilándonos. Bueno, cuando bajamos, Snape estaba en la cocina hablando con OjoLoco, en cuanto nos vio entrar se nos quedó mirando y fue corriendo a la chimenea. Lo único que escuchamos fue: Los chicos, antes de que desapareciera por la red flu, impresionante, de verdad ha cambiado. Espero que estén bien:
Ron.


Los chicos terminaron de leer y sonrieron, Snape no les había querido decir nada pero ellos ya se habían enterado por Ron. Harry dobló la carta y se la guardó en el bolsillo del vaquero, Lara J. se sentó en una silla bostezando a sus anchas.
Harry tuvo un sueño fugaz en la noche, se sentía débil, iba como en el aire. Reconoció el lugar, era la entrada secreta a San Mungo. Atravesó el cristal y pasó al salón de espera. Nadie advirtió su presencia. Veía todo al nivel del suelo. Logró subir por las escaleras, escondiéndose. La gente de los cuadros dormían. Cuando llegó al 5to piso, se detuvo observando una figura de un hombre deambular por el pasillo. Harry sintió el olor de la vida en ese hombre, estaba tan débil. Sonrió perversamente y se acercó a toda velocidad al hombre y

Harry se despertó sobresaltado en medio de la noche, la cicatriz le escocía. Encendió la lámpara de noche y se puso los lentes para descubrir que estaba empapado en sudor. Hacia mucho tiempo que no soñaba de esa manera. Se bajó de la cama descalzo y salió de su habitación. Se asomó en la de Lara J. la chica se movía en sueños, agarrándose el brazo de la cicatriz. Entró a zancadas y la comenzó a mover.
Lara, despierta. Dijo Harry y la cicatriz le dio una punzada.
¿Que pasa? Preguntó Lara J. incorporándose de golpe, empapada en sudor y con los ojos muy abiertos. ¿Dónde estoy?
¡Lara! ¡Hey! La llamó Harry, la chica pareció caer en la realidad, miró a Harry con sus ojos verdes muy claros con la neblina en su interior. ¿Estas bien?
Poseyó a alguien, en un lugar que... no conozco, lo vi. Dijo Lara J. mirando al suelo, parpadeando.
Yo también, lo vi, solo que... yo era él. Dijo Harry sentándose en el borde de la cama, Lara J. puso los ojos como platos. Hace tiempo que no entraba en su mente de esa manera, ese lugar era San Mungo y... desconozco a quien habrá poseído.
Es, terrible, vi al hombre retorcerse, no le veía la cara, cayó al suelo, parecía que le estaba dando un ataque o algo asi, de repente se quedó inmóvil, se levantó lentamente mirando a los dos lados del pasillo y entró por una puerta, la cicatriz me dolía mucho, en eso, tu me despertaste. Explicó Lara J. con el ceño fruncido. Esa noticia de anoche...
Solo no supo aprovechar el cuerpo, bueno, no puede, no sin la flauta. Dijo Harry mirando al suelo, levantó la cabeza. ¿Crees que deberíamos decirle a papá?
Es lo mejor. Dijo Lara J. levantándose decidida, Harry la imitó. Vamos.
Los dos chicos salieron en pijama y caminaron hacia la habitación de los adultos. Harry fue a golpear la puerta pero se quedó con la mano en alto poniendo los ojos como platos. Lara J. frunció el ceño y acercó su oído a la puerta. Pero no lo pegó a esta, abrió la boca mirando a Harry. Del interior de la habitación salía una respiración agitada y algún que otro gemido.
Creo que no es buen momento. Susurró Lara J. apartándose de la puerta de un solo paso.
MMejor bajamos a tomar agua. Sugirió Harry a su vez.
Los dos chicos se miraron y bajaron casi corriendo las escaleras hacia la cocina. Se sentaron en las sillas jadeando como si hubiesen corrido miles de kilómetros. Harry levitó la jarra de agua fría y dos vasos, sirvió agua y se bebió su vaso de golpe.
Vaya, me está entrando sueño. Comentó Lara J. después de terminar su vaso con agua. Mejor me voy a la cama.
Yo también. Agregó Harry levitando las cosas de regreso.
Subieron prácticamente en puntillas y se desearon buenas noches en susurros y cada uno se desplomó en su cama.
Los gemelos aparecieron con un crac en la sala, haciendo saltar a los chicos.
¡Hola! Saludó Fred con entusiasmo, estrechando la mano de Harry. En Grimmauld Place hay una buena reunión, Snape y Trelawney estan allá.
Hola Lara. Dijo George besando la mano de Lara J. la chica se ruborizó. Decidimos darnos una vuelta, sabemos que estan solos.
¿Escucharon algo? Preguntó Harry con interés.
Dejamos al equipo especial escuchando. Dijo Fred guiñándoles un ojo. Ron ya se hizo espía por excelencia y Ginny es especialista en comprobar si no hay hechizos imperturbables.
Al menos estamos avanzando, ellos no nos quieren decir nada pero nos enteramos por nuestros medios. Dijo Lara J. sonriendo. Les tenemos una noticia.
¡Habla! Exclamaron los gemelos al unísono, George no dejaba de mirar a Lara J.
Sabemos donde está Lucius Malfoy. Dijo Harry cruzándose de brazos y sonriendo, los gemelos abrieron la boca. Está en su mansión, bajo la forma de su esposa Narcissa.
¡Denúncienlo!
¡Díganlo al Ministerio!
¡Comuníquenselo a la Orden!
¡Debería estar en Azkaban!
¡Calma! Dijo Lara J. deteniendo la avalancha de exclamaciones de los gemelos, estos se le quedaron mirando. No es tan fácil, nos tomarán por desequilibrados y dirán que tenemos la cabeza reblandecida.
Solo recuerden a Fudge. Agregó Harry sombrío.
Si, ese es el pequeño problema. Dijo Fred pasándose una mano por el cuello, frunciendo el ceño.
Sabemos por papá que Narcissa todavía pasa grandes sumas de oro a Fudge para obras benéficas. Dijo George poniendo garritas a la palabra benéficas. Va a ser muy difícil que les crean.
Eso es lo peor de todo. Dijo Harry sentándose en el sofá.
George le brindó un lugar a Lara J. esperó que la chica se sentara y después se sentó él, Harry frunció el ceño, de su otro lado se sentó Fred suspirando.
¿Quieren té? Preguntó Lara J. levantándose.
Te acompaño. Dijo George sonriendo, levantándose al momento.
Lara J. y George fueron a la cocina, Harry los miró con el ceño fruncido.
A George le gusta Lara. Le susurró Fred a Harry, este giró la cabeza bruscamente hacia el chico, frunció más aún el ceño. Me lo comentó días atrás, está súper enamorado de ella.
Vaya, George enamorado. Dijo Harry asintiendo levemente, miró a Fred fijamente. Pero que no se pase con ella, es mi hermana.
¡Oye! El sabe lo que hace. Se defendió Fred. ¿Tu sabes si a ella le gusta mi hermano?
No se lo he preguntado, pero no dudes que lo haré. Dijo Harry serio.
Se siente atraído por ella desde que la conoció, pero se ha medido porque es la hija de Snape y ya sabes como es su carácter. Dijo Fred jugando con sus pulgares.
Debe tener cuidado, papá es sumamente celoso cuando se trata de ella. Aclaró Harry, frunció el ceño mirando a Fred. Yo también la celo, asi que dile a tu hermano que tenga cuidado.
Uy, pobre George, que amor mas complicado escogió. Bromeó Fred.
¿Y como está Ginny? Preguntó Harry con interés.
Ahhh, el famoso Harry Potter flechado por cupido. Dijo Fred maliciosamente.
Solo preguntaba. Dijo Harry ruborizándose, Ginny le empezó a llamar la atención desde el final del 7mo curso, había crecido mucho.
En esos momentos, Lara J. se acercaba con 4 tazas con té, seguida por George, que la miraba con aspecto ensoñador. Se sentaron a tomar té, haciendo chistes, cuando George se pegaba con disimulo a la chica, Harry se aclaraba la garganta con el ceño fruncido, Fred solo aguantaba la risa. Después de varias horas conversando del tema de la playa, los gemelos decidieron que era hora de irse, George le besó la mano a Lara J. con una encantadora sonrisa, la chica le dedicó su más dulce sonrisa y le besó la mejilla, dejándolo en shock, su gemelo tuvo que sacudirlo para que volviera en si. Los gemelos desaparecieron con un crac y los chicos recogieron las tazas y las fregaron.
Fueron a la sala a ver televisión, cerca de las 10:30, pidieron pizza y comieron en la cocina, jugándose pequeñas bromas.
Lara, ¿A ti te... gusta George? Preguntó Harry mirando a Lara J. tímidamente.
No es un mal chico y... es apuesto. Respondió Lara J. sonriendo, con aire ensoñador. Un poquito, si, emm ¿Por qué lo preguntas?
Solo era para saber, una... curiosidad. Dijo Harry tratando de romper el queso con los dientes, pero este no dejaba de estirarse. Vaya, se esmeraron con el queso esta vez.
Ni que lo digas. Dijo Lara J. por su parte, rompiendo el queso de un tirón. Están buenas, pero el queso es un chicle.
Harry fue a tomar su varita, pero la levitó sin querer, accionándola y llenando la cocina de pajarillos azules. Lara J. se levantó de un salto, abriendo la ventana, espantando los pajarillos afuera. Harry la comenzó a ayudar, cuando lograron sacarlos a todos, la cocina estaba llena de plumitas azules.
¡Accio plumas! Dijo Harry y las plumas se le abalanzaron encima.
Lara J. se comenzó a reír con ganas, Harry parecía un enorme pajarraco azul y Hocicos lo perseguía ladrándole. Harry terminó encima de la mesa, medio desplumado, llenando la cocina de nuevo de plumas. Harry levantó una mano, para levitar todas las plumas a un tiempo, estas salieron suspendidas en el aire, mientras Hocicos saltaba para atraparlas. Hizo un giro con la mano y se quedó con la boca abierta, había desaparecido todas las plumas sin ni siquiera utilizar la varita, Lara J. se quedó igual que él, el pedazo de pizza se le cayó y Hocicos terminó con él.
¿Como hiciste eso? Preguntó Lara J. asombrada.
SSolo desee desaparecer las plumas antes de que tocaran el suelo con mi varita. Dijo Harry impactado.
Pero la varita no hizo falta. Apuntó Lara J. Hocicos salió corriendo hacia la sala con la caja de pizza en la boca. ¡Hey! ¡Hocicos! ¡Trae eso de vuelta!
Harry bajó de un salto y salió corriendo detrás de Lara J. Los dos se detuvieron en seco mirando a Hocicos echado muy cómodo sobre el sofá, que estaba embarrado de queso de la pizza, la caja estaba llena de mordiscos y baba.
Ay no, nos van a matar. Murmuró Lara J. Hocicos los miró masticando un buen pedazo de pizza como si nada, la chica se abalanzó contra el perro con Harry pisándole los talones. ¡Deja eso ahí!
El perro tomó la caja con la boca y los esquivó saltando por el respaldar del sofá, corriendo hacia el segundo piso.
¡No! ¡Hocicos regresa! ¡No vayas arriba! Exclamó Harry subiendo a zancadas las escaleras, Lara J. iba detrás de él, se detuvieron mirando el pasillo jadeantes. ¡Hocicos!
Se escuchó el ladrido del perro en la habitación de los adultos. Los chicos se miraron y corrieron hacia allí, para encontrarse que Hocicos había abierto el armario y regado toda la ropa, ahora estaba sentado encima del reguero, moviendo la cola, con la caja de pizza encima de la cama.
¡Scourgify! Dijo Lara J. contra la cama, la caja de pizza desapareció y la cama se limpió. No quiero saber si fuéramos muggles.
¡Hocicos! ¡Baja de ahí! Lo regañó Harry molesto, el perro bajó las orejas gimiendo. ¡Ahora!
Hocicos se bajó de un salto de la montaña de ropa y salió de la habitación moviendo la cola.
¡Accio túnicas! Dijo Lara J. contra la montaña de ropa, las túnicas se deslizaron ordenadamente a sus pies. Demonios, ¿Como repartimos todo como estaba si no sabemos?
¡Empacar! Dijo Harry ondulando su varita, el armario se abrió y la ropa comenzó a entrar en los cajones en que antes estaba, Harry seguía con la varita en alto, para mantener el hechizo, Lara J. se puso al lado de él, mirando. Es fácil.
Una capa negra le cayó encima a Lara J. Harry comenzó a reírse mirando a la chica luchar para quitarse la capa de arriba.
Si claro, muy fácil, sobre todo si yo termino con una capa de papá en la cara. Bufó Lara J. doblando la capa, Harry ya había terminado de guardar todo, a chica comenzó a abrir las gavetas revisando y guardó la capa. Vaya, nuestros padres están modernos... mira esto.
Lara J. sacó un vestido corto de encaje, de color rojo, para dormir, Harry rió tapándose la boca, la chica también comenzó a reírse guardando el vestido. Bajaron y se encontraron con el embarre en el sofá. Enseguida lo limpiaron y fueron a la cocina a reprender a Hocicos, pero al muy pícaro lo encontraron durmiendo enroscado sobre su cojín. Los chicos buscaron comida para Buckbeack y fueron a alimentarlo, dejando la puerta abierta.
Lara J. hizo aparecer pasto para Black, que enseguida comenzó a comer, cambiaron el agua del bebedero y cuando regresaron, se encontraron la cocina llena de grandes sapos y luciérnagas. Comenzaron a espantarlos cuando se escuchó un ligero chasquido en la chimenea. Se miraron a un tiempo, los adultos estaban al llegar, lograron sacar a todos los bicharracos que se habían colado en la cocina y se apresuraron en limpiar las plumas que quedaron por detrás de las sillas, sintieron de nuevo el chasquido y se sentaron de golpe en las sillas, se miraron con los ojos como platos, era tarde, en la chimenea surgieron las llamas esmeraldas y los chicos cayeron como piedras sobre la mesa, haciéndose los dormidos.
Snape y Trelawney aparecieron por turnos en la chimenea, Snape se acercó despacio con el ceño fruncido, mirando a los chicos aparentemente dormidos sobre la mesa.
Mira que les digo que no nos esperen. Dijo Snape acercándose, a Harry se le estaban corriendo los lentes, se los quitó. No se cuando van a aprender.
Déjalos Severus, son como niños. Dijo Trelawney mirándolos con ternura, Lara J. tenia el pelo revuelto sobre la cara.
Hey, oigan, Harry, despierta. Dijo Snape con suavidad, Harry arrugó el rostro, fingiendo estar acabado de levantar, se acomodó sobre la mesa. Lara, vamos.
Lara J. levantó unos centímetros la cabeza, la maraña de pelo ocultaba que estaba mas despierta que nunca.
¿Papá? Preguntó Lara J. fingiendo una voz soñolienta, giró la cabeza hacia Trelawney. ¿Mamá?
Sube a la cama cariño. Le dijo Trelawney dulcemente, Harry también levantó la cabeza con los ojos entreabiertos. Tu también Harry, suban a dormir.
Lara J. se levantó fingiendo bostezar y caminó dando tumbos hacia Snape, apoyó la cabeza sobre el pecho de este, Harry por su parte, fingía que se estaba cayendo de sueño, corrió la silla hacia atrás sin levantar la cabeza de la mesa, dando un pequeño gruñido. Snape enseguida cargó en brazos a Lara J., la acomodó bien y le besó la frente saliendo de la cocina. Trelawney levitó a Harry, el chico quedó medio colgando en el aire. Harry sintió como lo llevaban al segundo piso, después de unos minutos, lo ponían sobre su cama y le quitaban los zapatos. Sintió como le pasaban la mano por la frente, apartándole el cabello, Trelawney se inclinó besándole la frente con aire maternal y lo cubría con una sábana.
Duerme bien, mi niño. Le susurró Trelawney dulcemente antes de salir de la habitación.
Harry se acomodó sin abrir los ojos, sumiéndose en otro de sus indeseables sueños.
Caminaba por el pabellón cerrado de San Mungo, mirando cama por cama, todos los pacientes dormían, algunos gruñían y hablaban en lengua extraña o emitían extraños sonidos. Se detuvo frente a la cama de una mujer con la cara peluda, que gruñía en sueños y daba suaves gemidos. Harry acercó su cara a ella, sentía la energía, la vida, sonrió perversamente, comenzó a respirar ruidosamente, como si fuese un dementor. La mujer abrió los ojos con la boca abierta, se curvó hacia Harry. De ella surgían unos rayos azules que llenaban a Harry de fuerza, sintió algo en su interior que se retorcía, tratando de salir. Dejó de aspirar y la mujer se desmayó completamente, dejando ver unos colmillos de perro. Harry se miró agarrándose el estómago, el verdadero dueño de ese cuerpo quería salir, vencerlo, expulsarlo, pero él no lo iba a permitir. Comenzó a murmurar algo muy rápido y en un lenguaje desconocido, sintió que se calmaba, volvía a tener el control del cuerpo, miró a la mujer, sonrió y volvió a acercar su cara a ella y...
Harry dio un jadeo alto, despertándose, bañado en sudor, tomó sus lentes de la mesita de noche y se los puso, mirando a todas partes como un loco, la cicatriz le comenzó a doler, apretó los dientes frotándosela. La puerta de la habitación se abrió y entró Lara J. con cara de susto, se abalanzó sobre la cama del chico, frotándose su cicatriz.
Supongo que soñamos lo mismo ¿No? Preguntó Lara J. parpadeando.
Si, pero... ¿Como viste todo? Preguntó Harry mirándola fijamente. Quiero decir... ¿Desde que ángulo viste el sueño?
Por un costado, le... estaba quitando las energías a esa pobre mujer. Dijo Lara J. tapándose la boca con una mano. No pude verle la cara a él, no se de quien es el cuerpo, solo... piensa en salvar su vida, ¡Hará lo que esté a su alcance para quedarse en un cuerpo!
Pero ya lo tiene ¿Para que necesita la flauta?
No, lo tiene, pero tiene que estar alimentándose de energías constantemente, cada vez que se debilite, el dueño del cuerpo lo tratará de expulsar, eso no le conviene, la flauta le dará un cuerpo PERMANENTE, expulsando el alma del otro cuerpo al inframundo, es como un canje, además, te necesita para recuperar sus poderes. Explicó Lara J. horrorizada. Y nosotros debemos evitar que se apodere de un cuerpo permanente, por medio de la flauta, como no está... digamos vivo, no lo podemos matar, ¡Solo tiene media vida!
Pero como fastidia con esa media vida. Resopló Harry, la cicatriz le escoció en la frente. Y mi cicatriz arde sin cesar, como en los viejos tiempos.
La mía también me está ardiendo. Dijo Lara J. frotándose el brazo. No se que trama, pero no es nada bueno ¿Y si sale de San Mungo? ¿Morirá esa mujer?
Es... lo más probable. Dijo Harry bajando la cabeza. Yo... la vi cuando estaba en 5to año, tiene un hijo, se ( la voz de Harry se quebró)... estaba recuperando y... su hijo la iba a ver casi todos los días o le mandaba postales.
Lara J. se tapó la boca con las manos, negando con la cabeza, los ojos se le pusieron de un verde claro y aguados.
Ya Lara, no se puede hacer nada. Dijo Harry con la voz quebrada, se levantó de la cama en calcetines y ayudó a la chica a levantarse. Vamos abajo, un vaso de agua te calmará.
Harry bajó las escaleras con Lara J. esta se veía impactada y abrumada, era una persona muy sentimental. Harry encendió la cocina con un movimiento de varita y sentó a Lara J. en una silla, le sirvió agua y le entregó el vaso, la chica tomó el vaso con manos temblorosas y comenzó a beberlo despacio. Trelawney entró en la cocina, con una larga túnica blanca y un chal por los hombros.
¿Que hacen despiertos a esta hora? Les preguntó acercándose, Lara J. dejó el vaso sobre la mesa, soltando aire. Lara, ¿Estás bien?
Solo, no se sentía bien. Dijo Harry rápidamente, Lara J. no podía ni hablar. Yo... no tenia sueño y fui a echar un vistazo a su habitación y me la encontré sentada en la cama.
Lara J. asintió con la cabeza gacha, cerró los ojos tragando en seco.
Ya mi niña. Le dijo Trelawney dulcemente, quitándose el chal y poniéndoselo por los hombros, Harry dio un largo suspiro cerrando los ojos. No sucede nada ¿Que te duele? ¿La cabeza? Harry cielo, tu tampoco te ves bien.
No, yo... estoy bien. Dijo Harry mirando a Hocicos que se había despertado.
Ninguno de los dos se ve bien, ¿Soñaron algo? Les preguntó Trelawney preocupada, estrechó los hombros de Lara J. que tenia la vista en el suelo. Soñaron con... ¿Sus padres?
Los chicos negaron lentamente.
Pueden decirme, veré en que los puedo ayudar. Dijo Trelawney, Lara J. se emburujó en el chal.
No es nada serio. Dijo Lara J. Trelawney la miró fijamente. Tuvimos... una pesadilla, es todo, ya... estoy mejor.
Si mamá, solo fue una tonta pesadilla, nada serio. Apoyó Harry.
Trelawney los miró no muy convencida, Lara J. se levantó y trató de quitarse el chal.
No querida, yo los acompaño arriba. Dijo Trelawney pasándole un brazo por los hombros y estrechándola contra si, hizo lo mismo con Harry. Vamos.
Trelawney se llevó a los chicos al segundo piso, se detuvieron en la puerta de la habitación de Lara J.
¿No quieren dormir con nosotros? Les preguntó Trelawney.
No mamá, ya estamos bien. Respondió Lara J.
Ya tenemos sueño ¿No Lara? Dijo Harry, Lara J. asintió.
No saben lo que me pesa dejarlos solos. Dijo Trelawney bajando la cabeza. Sigo insistiendo, si quieren dormir en nuestra habitación...
No te molestes mamá. Dijo Harry separándose de ella, Trelawney lo miró abatida, el chico se acercó y le besó la mejilla. No tienes de que preocuparte, ve a tu habitación.
Si mamá, todo está bien. Agregó Lara J. abrazándola, le besó la otra mejilla, se quitó el chal y se lo puso. Puedes dormir tranquila.
Los chicos le sonrieron y cada uno entró en su habitación, se asomaron por la puerta deseándole buenas noches. Trelawney se acomodó el chal y caminó hacia su habitación, los chicos suspiraron y cerraron las puertas de sus habitaciones.

Harry se despertó solo al día siguiente, se estiró en la cama con los brazos al techo, tomó sus lentes y se los puso enfocando un paquete encima de él. Lo tomó y lo examinó, lo desenvolvió, un short negro de nylon cayó sobre sus pies, se levantó en calcetines y salió de la habitación, tropezó con Lara J. que tenia el pelo revuelto y miraba algo así como un bikini con estampado de tigre. Se miraron frunciendo el ceño y bajaron a la cocina, de donde salía la conversación animada de los adultos. Empujaron la puerta y los adultos los miraron.
Bien, veo que ya se despertaron. Les dijo Snape sonriendo. Y encontraron la sorpresa.
Son bañadores. Aclaró Trelawney cuando los chicos abrieron la boca.
Papá ¿Tu estas de acuerdo en que yo me ponga esto? Preguntó Lara J. mostrando las dos piezas de su bañador.
Por supuesto, aunque... Trelawney lo miró duramente y Snape tosió un poco frunciendo el ceño, Lara J. alzó una ceja incrédula. Si no te gusta...
De gustarme si me gusta. Se apresuró a agregar la chica, miró a Trelawney. Mamá ¿No le hiciste nada verdad?
No, claro que no le hice nada. Respondió Trelawney sonriendo. Dejen eso arriba y bajen a desayunar.
Los chicos se miraron encogiéndose de hombros y subieron a dejar los bañadores. Desayunaron tranquilamente con Hocicos acechando para ver si se llevaba alguna tira de beicon adicional. Después los chicos se retiraron a examinar los bañadores.
Harry se puso el short de nylon, le quedaba muy bien, aunque no sabia que eso era un bañador, era ancho, asi que le permitiría nadar sin molestias, al menos ya no parecía tan pellizcado, había cambiado mucho desde que se mudó con su nueva familia, Snape era un padre excelente, nunca llegó a pensar eso de su profesor de Pociones, Trelawney tenia un enorme instinto maternal y era la madre mas dulce que había visto en su vida (Se imaginaba asi a su madre verdadera) y Lara J. era la mejor hermana que alguien pudiese desear. Lara J. entró bañada y cambiada en la habitación de Harry, se apoyó en el marco de la puerta y le silbó a Harry sobresaltándolo.
Que hermano mas sexy tengo. Dijo Lara J. sonriendo, Harry se ruborizó. Seguro que mañana vuelves locas a todas las chicas de la playa.
Oh, vamos Lara, no es para tanto. Dijo Harry arrastrando un pie por el suelo.
Será mejor que te bañes y guardes eso para mañana. Aconsejó Lara J. Y no bajes a la cocina, mamá y papá estan hechos un melado.
Harry buscó ropa y salió de la habitación hacia el baño del pasillo. Se dio un buen baño cambiándose de ropa, cuando regresó a la habitación, dio un salto, Lara J. estaba sentada en el marco de la ventana como si nada, con un pie por fuera de la casa y el otro encogido.
¡Lara! ¿Que haces así? Le preguntó Harry alarmado.
Reflexiono. Respondió Lara J. mirando al cielo, Harry se acercó y miró hacia donde la chica miraba, solo pudo ver las nubes pasar lentamente.
Tú tienes cada manera más extraña de pensar.
Porque sin tu amor, me derrumbo, soy solo carne y hueso yo sin ti.... Canturreó Lara J. suavemente, con aire ensoñador, Harry frunció el ceño, la chica alzó el cuello mirando el cielo fijamente. ¡Viene Pigwidgeon!
Oh, oh, Dijo Harry mirando la dirección del alocado revoloteo de la lechucita, que llevaba una carta enorme. ¡Va a la cocina!
Los dos chicos salieron corriendo de la habitación, bajaron los escalones de tres en tres y se saltaron los últimos, cayendo como dos gatos y lanzándose a la carrera. Lara J. entró de primera y saltó en el aire, atrapando a Pigwidgeon cuando entraba y ante la mirada de sorpresa de los dos adultos. Cayó flexionando las rodillas, los adultos fruncieron el ceño. La chica desató la carta de la pequeña lechucita y se la lanzó a Harry, los dos salieron de la cocina como mismo entraron, sin decir una palabra, los adultos se quedaron con la boca abierta.
Harry y Lara J. subieron a zancadas al segundo piso, la chica tenia en la mano a la pequeña lechuza gorjeando feliz. Se encerraron en la habitación de Harry, poniendo un hechizo imperturbable, soltaron la lechuza que se posó contoneándose sobre el hombro de Lara J. abrieron la carta que tenia la letra de Ron.

Harry y Lara:
En la reunión de ayer, trataron el caso de la familia de magos asesinada, además de ese muggle que apareció seco, el Ministerio está actuando extraño, lo está encubriendo todo y nadie sabe el por que, Tonks dijo que a todos los Aurores (Profesionales claro, nosotros somos de 3er nivel aún) Les han estado haciendo preguntas entre otras cosas, Umbridge se está encargando de eso. ¿Sabían lo de la mujer que apareció en San Mungo casi muerta? Está en el pabellón cerrado, la curandera encargada entró cuando estaba en la fase final, se logró salvar pero está tan débil que no se nota la respiración.
Asesinaron a otro mago que vagaba solo por las calles de Londres, por eso mamá no nos deja ni sacar el pelo al aire, Fred y George ya nos informaron acerca de lo de Lucius Malfoy, es verdad lo que dicen ustedes, si dicen algo, los tomarán por locos, es la táctica favorita de Fudge. También en la reunión dijeron que vieron pasar a un autobús muggle como un rayo perseguido por dos autos de policía que resultaron estar llenos de mortífagos ¿Ustedes no tendrán algo que ver con eso? Apostamos a que si, Hermione nos envió información importante, por donde vive, murió un joven hoy, ella vio como un hombre salía de allí, le resultó conocido pero no pudo distinguirle la cara, llevaba una varita en la mano. Si tienen más información, envíenla con Pig, Fred dice que tenemos nuestra propia Orden formada, a escondida de los adultos ¡Es emocionante! Ginny está emocionada, aunque dice que va extrañar esto cuando vaya a Hogwarts, George sugirió que tomáramos nuestro antiguo nombre, todos estuvimos de acuerdo. Esperamos noticias.
Cuídense.
La AD.
Harry miró a Lara J. sonriendo.
¿La AD? Preguntó Lara J. confusa.
La Armada de Dumbledore. Aclaró Harry doblando la carta sonriente. Fue algo que creamos en el Quinto curso en Hogwarts para intentar expulsar a Umbridge de la escuela.
Wow, eso
impresiona. Ya quisiera haber estado en ese grupo. ¡Debió haber sido genial!
El tiempo pasó más rápido de lo que los chicos pensaban, y por fin llegó el día en que irían a la playa a divertirse con todos sus amigos.
Harry despertó ese día con más energía que nunca, saltando de la cama como si tuviese resortes y enseguida se puso su short-bañador, se puso un pullover y salió del baño, trató de aplastarse el pelo contra la cicatriz pero era indomable. Cuando salió de su habitación, se tropezó con Lara J. llevaba un vestido corto, color rosa, por su cuello se veía las tiras de la parte de arriba de su bañador.
Bajaron sonando las chancletas de playa hacia la cocina, Snape ya estaba desayunando, llevaba un short parecido al de Harry, con un pullover blanco, les sonrió mientras los chicos se sentaban. Trelawney llevaba un bañador enterizo, con crucetas en la espalda, con una saya larga hasta los tobillos, de tela suave, al parecer los magos también usaban bañadores muggles. Desayunaron en silencio, Snape miraba con aire reprobatorio a Lara J. la chica trataba de no hacerle caso a los gruñidos de su padre. A la hora acordada, primero desaparecieron los adultos por la chimenea, los chicos se miraron y primero entró Lara J. y después Harry.
Harry apareció por la chimenea de Grimmauld Place, Lara J. lo esperaba de brazos cruzados, pero sonrió descruzándolos. Salieron de la cocina y encontraron el recibidor abarrotado de algunos magos de la Orden. Los gemelos fueron los primeros en advertir la presencia de los chicos.
¡Hey! ¡Ginny, Ron, Hermione! Los llamó Fred acercándose a Harry y Lara J. seguido por su gemelo. ¡Harry y Lara ya llegaron! ¡Hola compañeros!
Fred estrechó la mano de los chicos, Snape giró a tiempo de ver a George mirando embelesado a su hija.
Hola Lara. Dijo George besándole la mano a Lara J. Harry y Snape gruñeron a un tiempo, el gemelo miró a Harry y estrechó manos con él. Hola Harry.
¡Harry, Lara! Exclamaron Ginny y Hermione a un tiempo, saludando a los chicos.
Hola Harry. Dijo Ron palmeándole la espalda a su amigo.
Hola Harry, Lara. Dijo Lupin acercándose, se veía enfermo pero parecía feliz. ¿Listos para partir?
Harry sonrió y Lara J. hizo una seña con los pulgares arriba. Todos comenzaron a pasar en silencio por al lado de la señora Black. Salieron al exterior, los chicos se juntaron en un grupo compacto, conversando acerca de donde estaría esa playa para magos, Harry y Lara J. tragaron en seco cuando OjoLoco (Había decidido ir después de que lo convencieran que no estaría en ningún peligro en la playa) alzó la varita y...
¡BUM!
Un autobús de dos pisos frenó violentamente al frente de toda la comitiva. Los chicos saludaron a Stan subiendo al segundo piso, los adultos se quedaron abajo. El autobús se puso en marcha dando tumbos y pasando a toda velocidad por Londres. Los chicos trataban de mirar por donde iban, pero pasaban tan rápido que solo veían borrones. Ahogaron un grito cuando pasaron por un puente y de repente, cambiaron de lugar, iban a toda velocidad por una carretera rodeada de maleza, el autobús dio unos tumbos más y se detuvo frente a un camino abierto en la maleza. Los chicos bajaron como unos rayos, saliendo con cara enferma del autobús y medios mareados.
Se adentraron por el camino, siguiendo al grupo compacto de adultos. Caminaron durante unos minutos más, hasta que llegaron a algo parecido a una barrera media transparente, pero se veía más maleza adelante. Los adultos pasaron como si nada, los chicos se detuvieron delante de la barrera, se encogieron de hombros y la pasaron. Harry sintió como si pasara por una cortina de agua helada, cuando miró al frente, se quedó con la boca abierta. Frente a el había una hermosa playa de ensueño, arena dorada y fina, agua azul cristalina y tranquila, tenia muy buena extensión, sobre el agua, levitado había un puente parecido a un muelle, con escalera para subir al final o por el centro de este, tenia unas bonitas palmeras que se movían ligeramente por una cálida brisa, el sol brillaba intensamente, invitando a todos a entrar al agua.
Habían unas pocas familias de magos acomodados sobre la arena, debajo de unos techos flotantes, los hijos de estas nadaban por la orilla. Los chicos sonrieron mirándose, caminando detrás de los adultos que se habían comenzado a establecer en un lugar.
Fred se quitó el pullover (Todos los chicos habían llevado un short del mismo tipo que el de Harry y las chicas tenían bañadores igual que el de Lara J. pero con diferentes colores y matices) y salió corriendo hacia el puente, lanzando el pullover hacia los adultos. Todos se miraron y a los segundos siguientes, todos corrían en bañadores detrás de Fred. Lara J. comenzó a adelantarse, su largo pelo ondeaba detrás de ella, tenia una excelente figura aparte de buenas piernas, George estaba boquiabierto detrás de ella, Harry lo alcanzó lanzándole una mirada de advertencia.
A los segundos siguientes, la chica alcanzó a Fred, que corría con dificultad por la arena, Lara J. parecía correr por el aire. Llegó al puente pero no se detuvo, siguió corriendo hasta el final, dio una curva y todos se quedaron con la boca abierta al verla lanzarse en un magnífico clavado hacia el agua, desapareció entre la espuma blanca. Harry la secundó, dando un grito de alegría, con los brazos abiertos y los pies encogidos, también desapareció bajo el agua. Los demás se lanzaron al agua como iban llegando, de las formas mas graciosas posible y dando gritos de alegría y diversión.
Lara J. emergió del agua, Harry también sacó la cabeza dando una sacudida, los pelos se le pusieron de punta, los demás dieron brazadas hacia ellos, ninguno daba pie, era muy profundo donde se encontraban. Harry sentía que sabia nadar, algo que era muy extraño, aunque supuso que eso era porque era inmortal.
Excelente clavado Lara. La felicitó George sonriendo.
Gracias, ustedes estuvieron muy bien también. Dijo Lara J. ruborizada.
El agua está buena. Dijo Ginny mirando sus pies moverse debajo del agua, para mantenerse a flote. ¿Los adultos no se piensan bañar?
Parecen gatos. Dijo Ron mirando como todos los adultos se habían acomodado debajo de un gran techo flotante y los observaban. Aunque tenemos tiempo para hablar de la AD.
Ahora que lo dices... Dijo Harry frunciendo el ceño. ...Lucius Malfoy visitó ayer la casa de mis tíos.
Todos fruncieron el ceño.
No se preocupen, recuerden que estamos protegidos por el encantamiento Fidelio. Aclaró Lara J. ante las caras de todos. Lo que nos molesta es que no pudimos hacer nada, papá puso un encantamiento de sensibilidad en la puerta principal.
Por eso no pudimos poner un pie afuera. Gruñó Harry.
Que lástima, lo hubiesen enviado a Azkaban. Dijo Hermione cabeceando. ¿Como es vivir con Snape y Trelawney?
Oh, muy bien. Dijo Harry sonriendo. Es muy divertido destrozar la casa y arreglarla dos minutos antes de que ellos lleguen, solo una cosa mala, nos sobreprotegen demasiado, nos tratan como niños.
Bueno, recuerden que no están digamos... adaptados. Apuntó Ron. Snape por ejemplo, siempre odió a Harry y ahora lo tiene como su hijo.
Es muy buen padre. Dijo Harry cabeceando. Nunca pensé que llegara a ser asi, también es divertido, cuando lo convences de que lo sea.
Además otra cosa mala es que caen en depresión. Agregó Lara J.
¿Depresión? Preguntó Fred.
Si, se empiezan a hacer la idea de que son malos padres y otras cosas... horribles. Explicó Lara J. seria. Pero bueno, intervenimos y todo se arregla y ni hablar cuando entran en la atmósfera romántica.
Eso es otro asunto. Dijo Harry sonriendo. Nosotros al menos nos desaparecemos de casa para dejarlos solos.
Umm, OjoLoco nos está mirando con mala cara. Dijo Ginny agudizando la mirada. Mejor nos acercamos a la orilla antes de que mamá explote.
Todos comenzaron a dar brazadas hacia la orilla, los gemelos experimentaron el estilo pecho y se adelantaron, los demás los seguían en estilo libre con las cabezas afuera. Lara J. se sumergió en el agua, nadando con rapidez, parecía un delfín, Harry la siguió al momento, Ron, Hermione y Ginny comenzaron a tratar de adelantar a Fred y George cuando estos se detuvieron al ver emerger a Harry y a Lara J. delante de ellos iniciando una carrera de estilo libre.
Todos competían, en la cabeza iba Lara J. con la cabeza bajo en agua y dando rápidas brazadas, Harry la seguía hundiéndose a intervalos en el agua, tratando de pasarla vía submarina, detrás de él iba Ginny y Hermione y de últimos, Ron y los gemelos. Llegaron donde daban pie y Lara J. se sumergió completamente, solo quedaron afuera sus piernas juntas, que entraron en el agua suavemente, los chicos se detuvieron en ese punto, Lara J. emergió dando una sacudida a su cabeza, haciendo que su pelo lacio cayera hacia atrás.
Buen lugar, al menos no hay algas. Comentó Lara J. todos la miraron frunciendo el ceño. Donde estábamos habían muchas algas.
Hermione dio un salto agarrándose de Ron y mirando el agua fijamente.
¿Que te sucede? Preguntó Ron mirando a Hermione que volvió a dar otro salto, encaramándose encima de él.
AAlgo sse me eenroscó en el ttobillo. Dijo Hermione mirando el agua, subiéndose en la espalda de Ron.
¡Bájate de mi espalda Hermione! Exclamó Ron exasperado. ¡No hay nada en el agua!
Ginny pegó un salto al lado de Harry, mirando también el agua.
Hermione, tienes razón, hay algo en... ¡Ay! Ginny se subió de un salto encima de Harry, que se tambaleó agarrándola. Esto no me gusta.
A mi tampoco. Dijo Lara J. mirando alrededor, dio un salto al frente. ¡Hay algo en el agua!
Harry sintió como algo se le enroscaba en la pierna, lanzó a Ginny al agua perdiendo el equilibrio y sumergiéndose. Lara J. dio un grito ahogado subiéndose a caballito encima de George que era el que estaba a su lado, Ron pegó un salto, Fred lo tuvo que aguantar para evitar que el y Hermione terminaran bajo el agua.
¡Es un Gryndilow! Resopló Harry saliendo del agua, Ginny fue la primera en salir disparada hacia la orilla. ¡Las varitas!
Todos comenzaron a irse de allí, George soltó a Lara J. y la chica alzó una mano contra el agua, todos se detuvieron a mirar, comenzó a surgir un remolino delante de Lara J. de repente, algo asi como un tentáculo de agua, salió del remolino agarrando a un Gryndilow que se retorcía tratando de zafarse. Todos se acercaron al ver que el peligro aparentemente había pasado, observaron al Gryndilow, sucedió algo más sorprendente, Lara J. fue elevándose del agua rodeada de espuma blanca, al final, estaba parada sobre el agua, el Gryndilow la miró detenidamente, la chica llevó la mano hacia atrás, giró hacia la arena y extendió la mano como si lanzara algo, el Gryndilow chilló cuando fue lanzado por el tentáculo de agua hacia la arena, aterrizando a varios metros de la orilla.
Odio a las alimañas. Dijo Lara J. mientras volvía a entrar en el agua lentamente, hasta tocar el fondo. Se lo tenia merecido.
Todos la miraron boquiabiertos, el Gryndilow se retorcía en la orilla, hasta que Lupin se acercó y lo desapareció con un movimiento de varita, miró a los chicos detenidamente y regresó con los demás adultos.
Al parecer, no tienen muchos deseos de bañarse. Resopló Fred. Me encantaría ver a OjoLoco nadando, jeje, pensaba que sus magos tenebrosos lo iban a ahogar en cuanto pusiera un pie en el agua.
Papá y mamá no querían venir. Dijo Lara J. Pero los convencimos, decían que eran un par de viejos.
¡Hey miren! Dijo Ron animadamente mirando hacia la arena. ¡Vienen más magos!
Los chicos miraron, pudieron ver a muchas familias de magos que entraban por la barrera secreta, algunos eran altos magos jóvenes, muy guapos y bronceados, dos brujas viejas venían charlando y mirando con disimulo a los jóvenes, varias familias con niños pequeños comenzaron a buscar un lugar en la playa.
Esperen... ¿Ese no es... Preguntó Hermione aguzando la mirada.
¿Fudge? Dijo Harry mirando a Fudge que caminaba con una bruja de unos 37 años al lado, acompañado por otro chico estirado, de pelo rojo, del brazo de este estaba una chica de pelo rizado, los cuatro se acomodaron lejos de los de la Orden. ¿Ese no es Percy?
Si, ese mismo es. Gruñó Ron.
¿Que hace Fudge aquí? Preguntó Ginny, mirando como la bruja que acompañaba a Fudge se sentaba al lado de este sonriendo. ¿Fudge no tiene esposa?
Esto me huele a... George hizo una seña de dos tarros con la mano. Si mamá ve a Percy...
Creo que ya lo vio. Dijo Ron cabeceando.
Todos miraron, distinguieron a la señora Weasley con la cara entre las manos, Trelawney le hablaba algo y el señor Weasley se veía abatido.
Oh vamos, estamos aquí para divertirnos no para pasarla mal. Dijo Lara J. mirando con pena a la señora Weasley. ¿Se puede hacer algo?
No se, pero si puedes desaparecer a Percy... Dijo Fred, miró a los adultos, estos se acercaban a la playa. Menos mal que se animaron... ¿Que haces Lara?
Todos miraron, Lara J. convocaba una ola enorme con su mano, se quedaron con la boca abierta.
Solo hago algo que nunca he experimentado. Respondió Lara J. la ola se elevaba cada vez más, la chica abrió los ojos como platos cuando la ola comenzó a desmadrarse. Oh, oh.
¿Que? Preguntó Harry, sabia que no le iba a gustar la respuesta.
¡Perdí el control! Exclamó Lara J. todos la miraron expectantes. ¡NADEN DE REGRESO!
Todos dieron media vuelta y se lanzaron en rápidas brazadas hacia la orilla, escucharon el rugido de la ola rompiendo detrás de ellos. Harry cerró los ojos y aguantó la respiración justo cuando la ola lo envolvía y lo arrastraba, rodó debajo del agua, chocó con algo, pero no se atrevía ni a abrir los ojos para mirar. Los adultos se quedaron paralizados mirando la ola que rugía acercándose a la orilla, pero se iba empequeñeciendo ¿Y los chicos? La respuesta cayó frente a ellos, en el agua, cuando la ola quedó reducida a espuma blanca. Vieron un bulto de cuerpos enredados. Ginny sacó la cabeza tomado aire, Ron sacó la pierna con dificultad de entre los gemelos que ayudaban a Hermione a salir de debajo de ellos. Lara J. emergió de golpe, tenia todo el pelo mojado en la cara.
¡Harry! Exclamó Lara J. buscando por entre la espuma, metió la mano en el agua, los adultos la miraban con los ojos como platos. ¡Lo tengo!
Lara J. tiró de algo, todos esperaban ver la cabeza de Harry, pero lo que sacó fue su pierna, la chica tenia a Harry agarrado por el tobillo, todos los demás chicos comenzaron a reírse. Lara J. también esbozó una sonrisa, pero no se la pudieron ver por más tiempo. Lara J. dio un grito ahogado cuando unas manos la halaron por las piernas, lanzándola al agua. Harry se levantó resoplando, casi se va de bruces, Lara J. no lo había soltado por el tobillo.
¡Como se te ocurre sacarme por un pie! Exclamó Harry exasperado cuando Lara J. sacó la cabeza del agua, con el pelo sobre la cara. ¡Me estaba ahogando y se te ocurre agarrarme por un tobillo!
Si te das cuenta no podía ver ni mi nariz. Replicó Lara J. quitándose el pelo de la cara, los demás no dejaban de reírse.
Veo que la están pasando muy bien. Intervino Lupin sonriendo, la señora Weasley se abalanzó contra sus hijos. ¿Estas bien Harry?
Harry asintió gruñendo, lanzándole una mirada asesina a Lara J. la chica extendió una mano inocentemente y Harry logró sonreír ayudándola a levantarse. Snape se acercó a ver como estaban.
¿De donde salió esa ola? Preguntó ceñudo, Lara J. miró a un lado disimulando. Ya veo.
¿Como la están pasando? Preguntó Trelawney, los chicos se miraron sonriendo, levantaron los pulgares.
¡Yo no voy a entrar! Gruñó OjoLoco resistiéndose a que los gemelos lo entraran al agua. ¡Se me moja el ojo!
¡Vamos Moody! Dijo Fred persuadiendo a OjoLoco. No le va a suceder nada, mire cuantos magos hay aquí.
Anímese, el agua está buena. Insistió George tomando por un brazo a OjoLoco y prácticamente arrastrándolo al agua.
¡Ya les dije que no entro! Gruñó OjoLoco. ¡Si no me sueltan les voy a lanzar un maleficio!
¿Con que varita? Preguntó Fred maliciosamente, OjoLoco gruñó y se dejó arrastrar hacia el agua, movió su ojo mágico a todas partes. ¿Ve? No sucedió nada.
OjoLoco comenzó a girar su ojo mágico rápidamente, mareando a Ginny. Lupin caminó adentrándose más en el agua y se lanzó sumergiéndose, emergió resoplando y comenzó a nadar en estilo libre. Snape le sonrió a Trelawney y fue tras Lupin, nadando rápidamente.
Los adultos se fueron deslizando uno por uno en el agua, los chicos salieron y fueron caminando hacia el puente, se sentaron en lo último, con las piernas colgando hacia el agua. George automáticamente se sentó al lado de Lara J. y Harry del otro lado, justo al lado de Ginny. Fred se había ido a dar una vuelta y lo vieron conversando con una chica rubia, de pelo a nivel de los hombros y lacio en la orilla. Ron y Hermione estaban sentados del otro lado de George.
¿Y la marca de Snape? Preguntó Ron curioso, viendo pasar a Lupin y Snape nadando de regreso hacia los demás adultos, que habían formado un medio círculo y conversaban.
Se la ocultamos con un material muggle, nos quedó muy bien. Respondió Lara J. sonriendo. Ese día fue el de... ejem... la persecución en el autobús.
Oigan, miren eso, los Aurores se retiran. Dijo George con el ceño fruncido, todos miraron, todos los Aurores de la Orden se retiraban rápidamente. Algo está sucediendo y nos lo estamos perdiendo.
Los demás se quedan. Dijo Hermione mirando fijamente como el círculo de adultos se reducía y todos miraban hacia la orilla. Esto es extraño.
¡Chicos! Los llamó la voz de Fred por detrás, todos giraron. Fudge nos vio, lo escuché que iba a hablar con papá.
¡¿Que?! Exclamó Harry levantándose de un salto. Pero no estamos haciendo nada malo.
No, solamente estar cerca de un Licántropo y permitir que este esté en un lugar público, además de que un ex-Auror considerado un loco está aquí y si no se han dado cuenta, Snape es un ex-mortífago y Fudge lo sabe. Apuntó Fred.
¡Eso es inadmisible! ¡Que ley más estúpida! Dijo Lara J. levantándose furiosa, los demás la imitaron, miró a la orilla, Fudge hablaba con todos los adultos (Menos con los Aurores que se habían ido a tiempo). ¡Tenemos que hacer algo!
Eso está bien pero... ¿Que? Dijo Ron encogiéndose de hombros, Lupin se veía muy serio. Lupin no la está pasando bien.
Y para colmo van al agua. Resopló Ginny.
Todos miraron como Fudge y los demás entraban al agua, Lupin regresaba al techo flotante, no parecía muy contento.
¡Detengan a Lupin! Ordenó Lara J. caminando por el puente, seguida de todos. Yo voy a ver que sucede.
Fudge descubrió a los chicos caminando firmemente por el puente, los demás adultos miraron también. Todos los chicos iniciaron una carrera. Lara J. corrió más rápido que todos, dio una curva y se lanzó en clavado hacia el agua, enseguida emergió sacando la cabeza y volviéndola a hundir, comenzó a nadar hacia los adultos en estilo libre y en línea recta, avanzando muy rápido. Los demás casi alcanzaban a Lupin que se preparaba para irse. Lara J. se sumergió en los últimos 2 metros y salió al lado de la señora Weasley sacudiendo la cabeza, se veía furiosa.
¿A dónde va Lupin? Preguntó de golpe, sus ojos eran verdes oscuros con las pupilas dilatadas y la neblina arremolinándose alrededor de estas. ¿Alguien tiene la respuesta?
Tranquila Lara. Le dijo la señora Weasley tratando de tranquilizarla. Remus tiene... otros compromisos.
Además, mi estimada señorita Josthings... Intervino Fudge con una sonrisa idiota. Es un Licántropo... señor Snape, Alastor, les ruego que también se retiren.
¡Es el colmo! Exclamó Lara J. furiosa, Fudge se alejó un poco de ella. ¡Yo no he visto la luna llena por ningún lado! ¿Y por que se tiene que ir Moody y... Snape?
Lara J. estaba muy furiosa, la superficie del mar se fue crispando poco a poco, el sol se cubrió de nubes en un segundo.
Lara, por favor... Suplicó la señora Weasley, Fudge la miraba con el ceño fruncido.
¡Si ellos se van yo también! Concluyó Lara J. resopló y se hundió en el agua, emergiendo unos metros más adelante, parecía una lancha con motor fuera de borda nadando hacia la orilla.
Lara J. salió a la arena, caminando con paso firme hacia los chicos, que habían logrado que Lupin no se fuera.
¡Está loco! Exclamó Lara J. furiosa, Lupin se cruzó de brazos. ¡Quiere que Moody y papá también se vayan!
Calma Lara, mira lo que estas haciendo. Le dijo Lupin muy serio, mostrándole el agua crispada y el sol oculto por las nubes. No vas a lograr nada asi, es mejor que nos vayamos.
¡Pero nosotros no queremos que se vayan! Exclamó Ron desesperado.
No tenemos otra Ron, no queremos problemas con el Ministerio y más ahora. Dijo Lupin mirando como Snape se acercaba con OjoLoco taconeando en la arena detrás de él. Es lo mejor.
¡Está mal de la cabeza! Exclamó Lara J. furiosa, no se le habían bajado los humos, Snape se acercó a ella. ¡Es injusto!
Lo se hija, pero no se puede hacer nada. Le dijo Snape suavemente apoyando sus manos en los hombros de Lara J. la chica hizo un ademán y salió caminando furiosa. ¡Lara!
Déjala Severus. Lo frenó OjoLoco. Vámonos pronto antes de que a Fudge le de una rabieta.
Harry miró a los lados con el ceño fruncido, parecía tener el mismo humor de Lara J. hizo un ademán violento y tomó otro camino. Snape y Lupin suspiraron a un tiempo, George fue caminando tras Lara J y Ginny tras Harry.
George trotó tratando de alcanzar a Lara J. pero caminaba muy rápido con los puños cerrados.
¡Lara! ¡Detente! La llamó George, la chica se detuvo y miró atrás, tenia los ojos muy verdes.
¿Como se puede ser tan... imbécil? Preguntó Lara J. el mar comenzó a crisparse violentamente, haciendo que algunas personas salieran, incluidos los adultos y Fudge.
Todos sabemos lo estúpido que puede llegar a ser Fudge. Dijo George acercándose a Lara J. la observó extasiado. Eres hermosa hasta cuando estás furiosa.
¿Que? Dijo Lara J. sorprendida, sus ojos se volvieron esmeraldas y el mar se tranquilizó de repente y el sol volvió a brillar. ¿QQue dijiste?
Dije... Dijo George acercándose más a Lara J. Que eres hermosa hasta cuando estás furiosa.
Lara J. se ruborizó, se sentía atraída por George pero no tenia el valor para confesárselo.
Me gustas Lara. Dijo George de repente, Lara J. lo miró detenidamente. Y no sabes cuanto.
Tu... también... me...
Lara J. no terminó la frase, George le había robado un beso en la boca, la chica sintió un impulso, devolviéndole el beso. George la agarró por la cintura atrayéndola hacia si y...
¡Lara!
Lara J. se separó de George parpadeando, el chico la soltó al momento, miró a los lados y salió caminando con paso apresurado por al lado de Snape, que observaba a Lara J. con sus ojos negros brillándole, cruzado de brazos y con el ceño fruncido. Lara J. intentó pasar por su lado pero Snape le agarró el brazo.
Debemos hablar. Le dijo muy serio, sus ojos negros destellaron y Lara J. bajó la mirada. De padre a hija, ahora.
Lara J. asintió sin mirar a Snape, este la soltó y echó a caminar hacia la orilla de la playa. Lara J. se quedó paralizada en el lugar, pasándose dos dedos por sus labios, había sido tan... dulce.
¡Lara! La llamó Snape y la chica reaccionó caminando con la cabeza gacha hacia él.
Este la observó unos segundos, la chica no alzaba la vista, comenzó a caminar despacio por la orilla de la playa hacia el puente, Lara J. lo seguía mirando a la arena.
Sabes que ahora debo irme. Le dijo Snape de repente, Lara J. asintió. ¿Que fue eso?
Lara J. no podía responder, ¿Como había sido tan tonta de besarse con George delante de su padre? Pero a ella le gustaba ese chico, no había hecho nada malo ¿O si?
Yo estoy claro, lo que vi... Dijo Snape deteniéndose, Lara J. cerró los ojos girando la cabeza a otro lado. ¿Estás enamorada?
Lara J. alzó la cabeza lentamente, mirando a Snape, su padre tenia un aire de tristeza en los ojos.
El... me gusta... Logró decir Lara J. tímidamente. Yo... solo seremos amigos... no...
Snape le sonrió de repente.
Es un buen chico, asi que no veo por que...
¿Lo dices en serio? Preguntó Lara J. sin poder creerlo, Snape asintió y la chica sonrió ampliamente abrazándolo. ¡Oh papá!
Solo quiero tu felicidad. Dijo Snape abrazándola, la chica miró por su espalda a George sonriendo junto con los demás. Ve con él y pasa un buen día, mi niña.
Lara J. soltó a Snape y fue corriendo a los brazos de George que la alzó sonriendo.
¡Lo sabia! Exclamó el chico bajo la mirada de todos, Snape se acercó sonriente.
¡Te A...
Lara J. no terminó de decir la frase, George la besó con pasión y ella le devolvió el beso, todos se quedaron con la boca abierta. Snape abrazó a Trelawney sonriendo, esta no podía hablar. Ron, Hermione y Fred se quedaron con la boca abierta. George dejó de besar a Lara J. y se sonrieron, Harry se acercó al trote, estaba de manos con Ginny.
Bueno, al parecer Lara y George no son los únicos novios aquí. Dijo Fred maliciosamente, Ginny y Harry se soltaron al momento. Oh no, no hagan eso, ya los vimos.
Harry miró incómodo a otro lado.
George, Lara, vengan conmigo un momento. Dijo Snape soltando a Trelawney.
George miró a Lara J. ceñudo y la chica se encogió de hombros. Snape se los llevó aparte del grupo que ahora felicitaban a Harry y a Ginny que al fin se habían hecho novios. Snape se detuvo pasando la mirada de uno y otro.
Vamos a dejar claras las reglas del juego. Les dijo muy serio, George frunció el ceño. Primero, tendrán 3 días a la semana para verse y salir, los fines de semana y el miércoles, segundo, a donde vayan deben decírmelo, también a los señores Weasley, tercero, George, tienes que cuidar a mi hija muy bien y cuarto, pueden pasarse correspondencia en los días que no se vean ¿Alguna pregunta?
No señor Snape. Dijo George parpadeando.
Yo tengo una. Dijo Lara J. ladeando la cabeza, Snape la miró fijamente. ¿Por qué tres días a la semana para vernos?
Te responderé, pero cuando llegues a casa. Le dijo Snape serio. También tengo que poner reglas con tu hermano, ahora pásenla bien y no dejen que nada les arruine la salida.
Snape se retiró con paso firme, George le sonrió a Lara J. y la cargó en brazos de repente, corriendo con ella hacia el puente, la chica reía alegremente, cuando llegaron al final del puente George se lanzó al agua con Lara J. en brazos que dio un gritito cayendo al agua. Harry los observó y miró a Ginny, pero la chica echó a correr antes, Harry salió detrás de ella, Fred sonrió y fue cabeceando hasta donde estaba la chica rubia bañándose en la orilla. Ron y Hermione se encogieron de hombros y fueron corriendo hacia el puente, en donde Ginny se había lanzado al agua y Harry saltaba en esos momentos.
La pasaron muy bien, lanzándose agua alegremente sin ninguna preocupación, los únicos que se habían quedado eran el señor y la señora Weasley, que observaban sonrientes a los chicos nadar y bromear en el agua, Fred tenia una charla interminable con la chica rubia en la orilla. Todos se quedaron mirando a Percy, que entraba al agua con la chica del cabello rizado, muy estirados los dos.
Como me gustaría jugarle una broma al estirado de Percy. Dijo George mirando maliciosamente como Percy conversaba en el agua con la chica. Todavía ni nos mira.
Eso se puede arreglar. Dijo Lara J. todos la miraron. Recuerden quien soy.
Mi novia. Bromeó George.
Aparte de eso. Replicó Lara J. Soy el...
¡Si! Dijo Ron de repente. ¿Te puedes transformar en cualquier animal?
Por supuesto. Dijo Lara J. radiante.
Vayan olvidándose de esos planes. Intervino Fred de repente, todos se le quedaron mirando, este se veía con cara de asco. Umbridge está aquí.
¡¿Que?! Exclamó Harry exasperado. ¿Umbridge aquí?
Sip, Fudge está hablando con ella, pude escuchar algunas palabras con la oreja extensible y esta es una información muy buena. Dijo Fred con el ceño fruncido, todos se acercaron a escuchar atentamente. Vino a informarle acerca de que... (Fred bajó la voz)... Todo está listo para quitar a Dumbledore de Hogwarts, ella va a tomar de nuevo el puesto de directora a partir del 10 de septiembre y que ya tienen listos a los muggles.
¿Muggles? Dijo Hermione con cara de espanto. ¿Que quiere decir eso?
No tengo la menor idea, creo que eso nos toca a nosotros. Dijo Fred serio, miró a Lara J. y a Harry. ¿Tienen bien escondida la flauta y la mitad del mapa?
Por supuesto. Respondieron al unísono.
Pues ya saben que ustedes lo tienen, no sé como se enteraron de eso. Dijo Fred.
Es muy extraño. Dijo Lara J. pensativa.
También saben que eres la única que puede tocar la flauta. Le dijo Fred, Lara J. frunció el ceño junto con George. La parte buena es que no saben su ubicación, a papá se le fue que solo les ponen el nombre por fuera, nadie tiene vuestra dirección ni saben con quienes viven.
Es lo mejor. Dijo Hermione. Es mejor que nadie sepa que viven en...
Si, Hermione, ya sabemos. La cortó Ron, Hermione le lanzó una mirada asesina. Pero deben tener cuidado.
¡Nos pasamos la vida teniendo cuidado! Exclamó Harry con los ojos en blanco.
Hermione, ¿Como era el hombre que viste asesinar al joven? Preguntó Lara J. de repente.
La silueta me pareció conocida, pero no pude verle la cara. Respondió Hermione encogiéndose de hombros. Llevaba una varita en la mano.
¿En que piensas Lara? Preguntó Ginny mientras Harry la abrazaba.
Reflexiono. Respondió Lara J. pensativa, con el ceño fruncido.
No hagas cosas raras. Le dijo Harry al momento. Tú tienes las formas más raras de reflexionar que he visto en mi vida.
Lara J. le apuntó con un dedo al agua, comenzó a elevarse un fino hilo de agua, que se transformó en una serpiente, esta abrió la boca amenazadoramente, del otro lado, surgió la silueta de un hombre, la serpiente enseguida lo envolvió y entró por su pecho.
Ese hombre era Voldemort. Dijo Lara J. de repente, todos los Weasley carraspearon ante la mención del nombre. En su nuevo cuerpo, logró salir de San Mungo, ahora busca vidas humanas para mantenerse dentro del cuerpo robado.
¿Como es eso? Preguntó George desconcertado.
Puede poseer un cuerpo, pero no puede quedarse en él para siempre, necesita de la flauta para ocuparlo permanentemente, para expulsar el alma del cuerpo al inframundo. Explicó Harry al momento, todos abrieron la boca. Nos necesita, a los dos, conmigo puede recobrar sus poderes y con Lara puede volver a un cuerpo y como no está digamos muerto... no lo podemos matar.
¿Es idea mía o es nuestra misión impedir que tome un cuerpo residente? Preguntó Ron frunciendo el ceño.
¡SI! Exclamaron los demás decididos.
Todos los chicos nadaron al puente y subieron por la escalera, se sentaron con los pies al borde, George abrazaba a Lara J. y Harry a Ginny, Ron y Hermione solo se miraban, pero no decían nada, Fred escudriñaba la orilla.
¿Lara? Dijo de repente. Tú que tienes 20x20 hecha un vistazo hacia la orilla... no más para la derecha...
Lara J. estalló en carcajadas, George la soltó alarmado.
¿Que sucede? Preguntó Harry frunciendo el ceño.
¡Umbridge en bañador! Exclamó Ginny riéndose y señalando con disimulo hacia dos personas que entraban a bañarse.
¡Parece una lavadora! Dijo Lara J. muerta de risa.
Los demás la lograron enfocar mejor y comenzaron a reírse con ganas.
¿Le está coqueteando a Fudge? Preguntó Fred de repente, mirando a Fudge nadando ruborizado, a su lado, como una vaca marina, nadaba Umbridge. Se están acercando.
¡Tal para cual! Dijo Ron riendo. ¡Romeo y Julieta!
Si Julieta viera su personificación se vuelve a suicidar. Dijo Lara J. renovando las carcajadas, los demás la secundaron. Y ni hablar para el pobre Romeo.
Uy, nos vieron. Dijo Hermione dejando de reír.
No importa, así los tenemos más cerca para burlarnos mejor. Dijo George sonriendo. ¡Miren a Percy! ¡Parece una caguama nadando!
Todos estallaron en risas, bajo la mirada confusa de Umbridge y Fudge.
¿Y si les demostramos la fuerza de la AD? Preguntó Fred malicioso.
Todos se levantaron de un salto y comenzaron a caminar por el puente, Lara J. miró atrás maliciosamente deteniéndose, George se detuvo (Estaban de manos).
¡Al agua! Exclamó Lara J.
Salió corriendo de regreso, los demás se miraron y fueron tras ella. Lara J. dio un salto hacia el agua, dio dos mortales en el aire y cayó perpendicular en el agua, en un espléndido clavado. George saltó detrás de ella, de espaldas, Harry lo siguió volviéndose prácticamente un ovillo en el aire y salpicando mucha agua al caer, Fred saltó de una manera muy graciosa, dando vueltas en el aire de lado, Ginny saltó detrás de él, cayendo de pie al agua, Hermione se lanzó más lejos dando un gritito, Ron fue el último, comenzó como a correr en el aire, moviendo sus brazos como grandes aspas de molino y cayendo pesadamente en el agua.
Todos comenzaron a reírse con ganas cuando Ron sacó su cabeza colorada del agua. Lara J. miró a los lados y sonrió levemente, el mar comenzó a crisparse solamente cerca de Fudge, Umbridge y Percy, todos miraron con disimulo, los tres hablaban sin darse cuenta de lo que estaba sucediendo. Lara J. tenia las palmas de las manos sobre el agua, de repente, se alzó una ola enorme detrás de Fudge, Umbridge se quedó con la boca abierta, señalando estúpidamente hacia la ola y sin poder hablar, Percy palideció hasta tal punto, que el pelo parecía una llamarada. Lara J. le hizo señas a los chicos para que subieran al puente, para contemplar el espectáculo. Todos nadaron de regreso y se sentaron en el muro, aguantando la risa.
La ola se desmadró completamente mientras Lara J. nadaba hacia la escalera y la subía en un dos por tres, sentándose al lado de George. Fudge dio un grito ahogado, que sonó como el de una chica y salió nadando, con la ola rugiendo a sus espaldas, más adelante, nadaban Percy y Umbridge, con cara espantada. Los chicos se desternillaron de la risa en el puente, la ola los arrastró a los tres, Umbridge parecía un sapo con un ataque epiléptico cuando pasó rodando por la cresta de la ola, cosa que hizo que los chicos por poco se cayeran al agua de la risa. La ola rompió contra la orilla, dejándolos sobre la arena, escupiendo agua con arena y los pelos de punta, se tambalearon al levantarse, nadie había corrido a ayudarlos, cada uno seguía en lo suyo, solo la mujer que había venido con Fudge y la chica del pelo rizado corrieron a ellos, ayudándolos a mantenerse en pie. Los chicos aullaban de la risa en el puente.
¡Eso es por Lupin, Snape y OjoLoco! Exclamó Ron riendo.
¡Muy buena Lara! Exclamó George abrazando a Lara J. y dándole un pequeño beso en la boca.
¿Tienen cosas de pelo? Preguntó Harry. ¿Ganchos o algo?
Ginny le entregó sus ganchos mágicos, que cambiaban de color, eran cuatro, Hermione se quitó los ocho ganchos que llevaba en la cabeza y se los dio a Harry, este sonrió maliciosamente.
Prepárense para ver a Umbridge correr. Dijo levantándose, los demás lo imitaron.
Regresaron por el puente, Harry no le quitaba la vista a Umbridge, llegaron al techo flotante, los señores Weasley se retiraron a bañarse en la playa. Harry puso los ganchos sobre la alfombra que había de allí, los miró entrecerrando los ojos y estos se elevaron, buscó su varita en su bolso de playa.
¡Animae! Dijo haciendo una floritura sobre los ganchos, a estos le salieron ojillos que comenzaron a mirar a todas partes. ¡Ataquen a Umbridge sin detenerse!
Harry les mostró el camino con la varita, a los ganchos les salieron unas alas de libélula transparentes y salieron disparados hacia el techo flotante de Fudge, en donde Umbridge se quitaba algunas algas de su pelo ratonil, a los pocos minutos, Umbridge corría por toda la playa pegando gritos, Percy corría detrás de ella para tratar de averiguar que era lo que la estaba pinchando sin descanso. Los chicos estaban muertos de risa, Umbridge se veía bastante ridícula, con los pelos de punta y llenos de algas y arena, dando saltos o vueltas en un mismo lugar aparentemente sin razón.
Fred abrió su bolso y sacó una nueva bengala Weasley, la encendió con la varita y la envió hacia el techo flotante de Fudge. Los chicos exclamaron entre risas, cuando el techo flotante de Fudge estallaba lleno de los fuegos artificiales de la bengala, mientras este salía a todo correr de allí, seguido por la chica del pelo rizado y la otra mujer. Vieron a los señores Weasley que salían del agua con la boca abierta.
¡Accio ganchos! Susurró Harry apuntando a Umbridge con su varita disimuladamente, estos vinieron zumbando a sus manos. ¡Inanimatus!
Los ganchos perdieron los ojillos y las alas, cayendo con apariencia normal en la mano de Harry, las chicas se apresuraron a ponérselos, la señora Weasley vino casi corriendo.
¿Que es todo esto? Preguntó preocupada, los chicos aguantaban la risa pero lograron encogerse de hombros. Será mejor que regresemos.
Los chicos se miraron y comenzaron a secarse con las varitas, eran cerca de las 3:34PM, la estaban pasando tan bien que se habían olvidado que el estómago les rugía de hambre. Se vistieron y salieron cargados por la barrera, todavía aguantando la risa. Tomaron el Autobús Noctámbulo para regresar a Grimmauld Place. Harry y Lara J. decidieron tomarlo hasta Privet Drive, los demás se bajaron en Grimmauld Place, George besó a Lara J. antes de bajar y salió guiñándole un ojo. Harry besó a Ginny pero para su mala suerte que los gemelos lo descubrieron y lo miraron maliciosamente. Ginny salió más roja que un tomate del autobús.
Stan les dijo a Harry y a Lara J. que Privet Drive era la próxima parada y salió disparado contra la ventana cuando Ernie puso el autobús en marcha, los chicos vieron como borrones a los demás que agitaban las manos despidiéndose de ellos. Se la pasaron riendo todo el camino, recordando las trastadas en la playa. Llegaron a la esquina de Privet Drive y le pagaron a Stan, bajándose del autobús sonrientes. Harry estaba con los pelos de punta, y a Lara J. le brillaba la sal en su pelo lacio. Estaban cubiertos con sal seca por todas partes, Harry tenia las cejas medias blancas y se las sacudía mientras Lara J. tarareaba muy feliz. Llegaron a la puerta del número 5 medio cantando y Harry la abrió con un toque de su varita, entraron en la sala, fueron directo a la cocina.
¡Llegamos! Anunció Lara J. dando un salto y tocando el techo con la mano, los adultos les sonrieron.
¡Los torbellinos están en casa! Agregó Harry dejando su bolso sobre una silla, sacudió la cabeza, soltando un poco de sal. Lo único que estamos salados.
Pero no más que Umbridge. Susurró Lara J.
Los dos chicos estallaron en carcajadas al recordar la cara de sapo con soponcio de Umbridge pasando por la cresta de la ola gritando histérica.
Al menos la pasaron bien. Dijo Snape sonriendo. No tuvimos que estar presentes para que la pasaran bien.
Los chicos bajaron la cabeza, tomaron los bolsos y sin decir nada más subieron al segundo piso, a quitarse la sal de encima. Harry fue el primero en hacer su aparición en la cocina, con el pelo mojado, se acercó al refrigerador y lo abrió buscando algo que comer, Lara J. entró detrás de él y se desplomó en una silla.
¿Que les sucede? Preguntó Snape preocupado.
Que queríamos que todos se quedaran. Respondió Harry sacando una lata de salchichas y lanzándosela a Lara J. esta la atrapó con su mano convertida en una bola de fuego. La pasamos bien, pero si ustedes se hubiesen quedado hubiese sido mejor.
Si, queríamos que se quedaran. Apoyó Lara J. revisando la lata en su mano, desapareció el fuego de su mano y Harry abrió la lata nada más de mirarla, levitando las salchichas hacia dos platos.
¿Han comido algo? Les preguntó Trelawney suavemente.
No, nada. Respondió Harry atacando las salchichas. Pero no te preocupes mamá, ya tenemos todo bajo control.
Snape suspiró mirando a los chicos con aire triste, Trelawney le masajeó los hombros y salió de la cocina.
Lara.
La chica levantó la vista.
Te dije que te iba a responder la pregunta cuando llegaras ¿Cierto? Le dijo Snape con suavidad, sus ojos negros brillaron melancólicamente, Lara J. asintió. Pues bien... solo quiero que te veas con... George tres días a la semana porque no quiero que te vayas tan pronto, Harry, eso va también para ti, podrás ver a Ginny los miércoles y los fines de semana.
¿Irme? Preguntó Lara J. olvidando que tenia hambre.
Se lo que sucede cuando te enamoras. Le explicó Snape suavemente, sus ojos volvieron a brillar, la chica ladeó la cabeza. He tenido una hija durante 17 años sin saber que existía, no quiero perderte tan pronto, tampoco quiero que te vayas Harry, eres como el hijo que... perdí.
Snape bajó la cabeza unos segundos, cerrando los ojos, Lara J. lo miró preocupada.
Nosotros no nos vamos a ningun lugar. Dijo Harry frunciendo el ceño, Snape levantó la vista y el chico parpadeó, nunca había visto a Snape con los ojos aguados.
Tranquilo papá, a mi me ocurre lo mismo, no quiero dejarte, no me voy de casa ni nada por el estilo. Dijo Lara J. mirando a Snape comprensiva.
¿Y como voy a abandonar a mi segundo padre tan de repente? Agregó Harry, Snape pasó la mirada de uno a otro y logró sonreír.
Asi está mejor. Dijo Lara J. levantándose, rodeó la mesa y abrazó a Snape, besándole la mejilla, el brujo cerró los ojos frotando los brazos de su hija. Yo nunca te voy a dejar papá.
Harry se cruzó de brazos sonriendo, Snape se veía feliz, abrazado por su hija, que apretaba el abrazo dándole un beso en la mejilla. Snape soltó a Lara J. sonriéndole, la chica le revolvió el pelo negro.
¡Oye! Protestó Snape aplastándose el pelo.
Me parece que necesitas un corte. Dijo Lara J. maliciosamente.
Ni lo intentes. Gruñó Snape entrecerrando los ojos, Harry dio un respingo. Ya me hice un corte cuando regresé.
Yo lo veo del mismo largo. Dijo Harry mirando que el pelo de Snape seguía al nivel de los hombros.
Me gusta por donde está y no empiecen de nuevo. Les gruñó Snape, al parecer no le gustaba que lo criticaran, algo que a los chicos les gustaba, se miraron conspirando. No se miren con esas caras.
Extraño las antiguas discusiones. Le murmuró Lara J. a Harry, pasando por su lado, el chico sonrió levemente mirando el suelo. ¡Verdes!
Snape se llevó las manos a la cabeza, Lara J. le había apuntado con la varita y un rayo de luz verde esmeralda había salido de ella, Harry miró a Snape fijamente, Trelawney entró en esos momentos y miró a Snape con el ceño fruncido.
¿Que te sucede querido? Le preguntó acercándose, Snape miró a los chicos gruñendo mientras estos aguantaban la risa. ¿Que tienes en la cabeza?
Eso quisiera saber. Gruñó Snape lanzándole una mirada asesina a Lara J.
Se quitó las manos y Harry por poco se cae de la silla, muerto de risa, se salvó que Lara J. comenzó a reírse apoyada en el respaldar de la silla, Trelawney se tapó la boca disimulando la risa. En el pelo negro de Snape brillaban unas vetas verdes esmeraldas, tenía un aspecto muy gracioso, resopló entornando los ojos negros, a Trelawney se le escapó una risita. Lara J. movió la varita ahogada de la risa y las vetas desaparecieron al momento cuando el pelo de Snape se elevó como si hubiese una brisa envolviéndolo.
¿Ya terminaron? Preguntó Snape sin quitar la expresión de la cara, los chicos asintieron, el brujo sacó su varita y le apuntó a Lara J. ¡Violeta!
Lara J. se agachó y el hechizo tocó a Harry, que salió con las manos en la cabeza, cuando se las quitó, su pelo estaba en pico y con unas vetas violetas oscuras. Lara J. comenzó a reírse pero Snape la alcanzó dejándola con unas vetas rojas fuertes. Trelawney comenzó a reírse suavemente, Snape puso cara de triunfo, los chicos se miraron y en un rápido movimiento, dejaron a Trelawney con vetas rosa chicle y a Snape con las vetas verdes, pero esta vez eran fosforescentes.
Por la chimenea apareció Dumbledore, que miró a todos con cara divertida, los chicos estaban destartalados de la risa, mirando a los adultos, estaban muy graciosos, aparte de que ellos también se las traían. Salieron dando tumbos hacia al patio, riéndose el uno del otro y se desplomaron riéndose debajo del frondoso árbol mientras Hocicos los olfateaba con curiosidad.
¿Ya te viste la cabeza? Preguntó Lara J.
No, ni quiero saber como la tengo. Jadeó Harry.
Estás... gracioso. Apuntó Lara J.
¿Y que dices de mamá y papá? Preguntó Harry, Lara J. comenzó a reírse con ganas. Eso mismo pienso yo.
¿A que habrá venido Dumbledore? Preguntó Lara J. dejando de reír, miró hacia la cocina, los adultos no se habían quitado las vetas y hablaban con Dumbledore muy serios. Debe ser algo importante.
Harry sonrió maliciosamente sacando dos orejas extensibles del bolsillo.
Ahora sabremos de que hablan. Dijo entregándole una a Lara J.
Los dos chicos se las pusieron y estas serpentearon hasta debajo de la puerta de la cocina, Hocicos olfateaba con interés las orejas extensibles.
Así que Fudge prácticamente los echó. Dijo la voz de Dumbledore. Me lo temía, ¿Como se lo tomaron los chicos?
No muy bien. Respondió Snape. Estaban furiosos, no querían dejarnos ir.
Me lo imagino. Dumbledore suspiró. Me temo que hay noticias nuevas.
¿Que sucedió? Preguntó Trelawney preocupada.
Están desapareciendo muggles, según Elphias no les han dicho nada a los Aurores y mantienen todo oculto, están tapando muchas cosas. Dijo Dumbledore firmemente. Hubo otro asesinato de magos de sangre mezclada en Bulgaria y una rebelión de gigantes, los están buscando sin descanso, pero aquí están seguros, no se preocupen, quieren a tu hija, Severus.
Lo se. Suspiró Snape. Ella es la única que puede tocar la flauta.
También buscan a Harry, le puede devolver parte de sus poderes a Voldemort. Dijo Dumbledore despacio. ¿Que dice Sirius de todo esto?
Está asustado pero deja a Harry en mis manos. Dijo Snape suavemente. Le expliqué todo la otra noche.
El no sabe cuanto nos hace falta en la Orden. Murmuró Dumbledore. Cambiando de tema, veo que les va bien como padres.
¿Esto? Preguntó Snape, los chicos pudieron ver que sonreía enseñando su pelo con vetas verdes fosforescentes. Harry o Lara, les encanta sacarme de mis casillas.
Ya veo, ellos no salieron muy... airosos que digamos. Dijo Dumbledore.
Son como niños. Dijo Trelawney con ternura.
Me enteré de que una ola surgida de la nada arrastró a Cornelius. Dijo Dumbledore, los chicos se miraron con los ojos como platos. Y que algo comenzó a atacar a Dolores, algo parecido a ganchos de pelo con ojos y alas.
Los chicos recogieron las orejas extensibles levantándose, fueron caminando sin parecer sospechosos hacia la cocina, entraron y cuando se disponían a cruzarla...
¿A dónde van con tanta prisa? Les preguntó Snape frunciendo el ceño, los chicos se detuvieron haciéndose los inocentes. Creo que nos deben una explicación sobre... ganchos voladores y un maremoto o algo parecido.
¿Maremotos? Dijo Lara J. haciéndose la desconcertada.
¿Ganchos voladores? Dijo Harry a su vez, una veta morada le cayó sobre la cara, se la sopló.
Snape alzó una ceja.
No sabemos nada de eso. Dijo Lara J. encogiéndose de hombros. Lo vimos pero estábamos sobre el puente cuando ocurrió.
Harry asintió inocentemente, Snape suspiró largamente. Los chicos se miraron encogiéndose de hombros y trataron de salir de la cocina.
Un momento... Los detuvo Snape serio, se levantó una veta verde. ¿Quién de los dos fue el que...
Lara J. señaló a Harry mientras este miraba el dedo de la chica con el rabillo del ojo. Dumbledore le guiñó un ojo por debajo de sus lentes de media luna. La chimenea se encendió repentinamente con altas llamas esmeraldas, y cuando se apagó, surgió un pergamino algo chamuscado que los chicos se apresuraron en tomar primero, leyéndolo en un dos por tres.
¿Y bien?
Los chicos miraron a Snape.
Bueno papá
que George me invitó a salir este miércoles. . Dijo Lara J. con inocencia. Y Ginny le preguntaba a Harry
si también podía salir. Es que queremos salir todos juntos, ya sabes

Snape arqueó ambas cejas y los chicos comenzaron a rezar internamente.
Bueno... Comenzó a decir Snape. Está bien, pueden ir, de todas formas, es uno de sus días libres.
Los chicos se miraron sonriendo, Snape hizo una floritura haciendo aparecer una pluma, Harry la levitó y la suspendió sobre el pergamino, dictó prácticamente en susurros y luego envió el pergamino por la red flu. Dumbledore se levantó.
Bueno, debo irme. Dijo consultando su extraño reloj, se volvió hacia los chicos y les guiñó un ojo.
Dumbledore desapareció con un movimiento de su capa. Los chicos miraron a los adultos, Trelawney se había quitado las vetas rosa, pero Snape seguía con las resaltantes vetas verdes en el pelo.
Un Slytherin de pura sangre. Le murmuró Lara J. a Harry, este lanzó una risita.
¿Ahora que? Resopló Snape, Trelawney se inclinó y le susurró algo al oído y después salió de la cocina, Snape llevó los ojos al techo. Si, ya se, las vetas verdes.
Snape hizo un giro con su varita y su pelo negro volvió a ser como antes, los chicos soltaron un ooooooh de decepción.
No me iba a pasar todo el tiempo con las vetas en el pelo. Replicó Snape ante la cara de los chicos, estos no se habían quitado las vetas, Snape se las quitó con un movimiento de varita.
Por la ventana de la cocina entró volando un lechuzón con una carta del ministerio en las patas, los chicos intercambiaron una mirada. El lechuzón se posó delante de Snape y extendió una pata. Snape frunció el ceño y tomó el pergamino, los chicos se acercaron por detrás para tratar de leer.

Al Sr. Severus Snape:
Por este medio se le solicita que ocupe el cargo de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería el día 10 de Septiembre.
Atentamente:
Dolores Janes Umbridge
Futura directora de Hogwarts.
Ministerio de Magia.
Los chicos fruncieron el ceño y Snape saltó al verlos detrás de él. Se miraron con expresión sombría y salieron de la cocina casi corriendo. Subieron a zancadas al segundo piso y se encerraron en la habitación de la chica.
¿Papá llamado para ser profesor? Dijo Lara J. sentándose en la cama. Me suena extraño, ¡Hasta reconocieron que es un exmortífago!
Esto me huele mal, muggles desapareciendo, Umbridge próxima directora de Hogwarts, ocultan todo, magos asesinados y ahora papá de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Reflexionó Harry caminando de un lado a otro con las manos en la espalda. ¿Y si los mortífagos están detrás de todo esto?
No lo dudes.
Pero... ¿Fudge mortífago?
¿Y si está controlado por la Imperio?
Puede ser, aunque... siempre se ha comportado extraño. Dijo Harry deteniéndose. Si está ligado con los mortífagos estamos en problemas... ¡Es el Ministro de Magia!
No le entregaremos nada. Gruñó Lara J. amenazante. Tendremos que comportarnos como siempre, fingiendo que no sabemos nada y cuando papá vaya a Hogwarts, hay que lograr que recupere su antiguo carácter y tratarlo delante de todos como antes.
¿Por qué?
Si no te has dado cuenta, ellos NO SABEN QUE PAPÁ CAMBIO. Puntualizó Lara J. Por algo lo están obligando a ocupar el puesto, quieren tener a un exmortífago cerca, con carácter fuerte, frío e indiferente y capaz de decirle cuatro cosas a los alumnos.
A veces tu razonamiento me asombra.
Gracias.
Odio cuando se encierran de esta manera. Dijo Snape entrando en la habitación haciendo dar un salto a los chicos. ¿Que misterio se traen?
Solo estábamos... Dijo Harry mirando a todos lados.
Estábamos hablando que debes aceptar el puesto de profesor. Dijo Lara J. levantándose de la cama y caminando hacia Snape.
¿Que? Dijo Snape desconcertado. ¿Quieren que me regrese a... Hogwarts?
Por nosotros está bien. Dijo Harry cruzándose de brazos.
Snape parecía no comprender.
Mira, llegamos a la conclusión de que es lo mejor. Le dijo Harry muy serio. Además, ahora que Dumbledore va a abandonar Hogwarts por la fuerza necesita apoyo dentro del colegio, aunque tenga a Hagrid y a la profesora McGonagall no es suficiente, Fudge sabe que ellos son muy cercanos a Dumbledore, ¿Quién sospecharía de ti?
Snape se quedó con la boca abierta.
Y ahora no te aparezcas allí con una sonrisa de oreja a oreja. Agregó Lara J. Snape la miró frunciendo el ceño. Tienes que ser el mismo de antes, mostrándole los dientes a todos, quitando puntos a diestra y siniestra, teniendo a los estudiantes sumisos y controlados, el día 10, te me enganchas una toga negra, con tu capa, te me engrasas bien ese pelo y vas con la mirada más fría que tengas reservada.
¿Ustedes están bien? Preguntó Snape alarmado.
Por supuesto que estamos bien. Respondió Harry. Es lo primero que te va a pedir Dumbledore cuando le digas lo del Ministerio.
¿Ustedes llegaron a esas conclusiones.... solos?
Los chicos asintieron.
Por cierto... ¿Me prestarías una de tus capas negras? Le dijo Lara J. con aire inocente.
Snape asintió levemente con la boca abierta.
Trelawney llegó poco después, para encontrarse otra lechuza con una carta del Ministerio dirigida a ella, le pedía que ocupara el puesto de profesora de Adivinación nuevamente. Los chicos llegaron a la conclusión de que no la relacionaban con Dumbledore, la historia se repetía, Umbridge de directora actuando bajo las órdenes de Fudge, Ginny mandó a decir que Hogwarts seria un infierno ese curso sin Dumbledore. Harry le preguntó a Lara J. para que quería la capa de Snape, la chica respondió que quería causarle la impresión a Umbridge de ser fría y calculadora y le pidió al chico que le siguiera la corriente, Harry aceptó con entusiasmo, le encantaba actuar delante de Umbridge y verla pasando apuros.
Pasaron los días hasta el miércoles, Harry se levantó de un salto a las 6:30, escuchó a Trelawney bajando a la cocina, fue afuera y se dio un buen baño, cambiándose para ropa muggle, con su insignia de Auror en el bolsillo del vaquero junto con su varita, dinero muggle y mágico. Lara J. salió de su habitación, con el pelo en una cola de caballo, bañada y vestida.
¿Y papá? Preguntó Lara J. mirando por el pasillo. Solo escuché bajar a mamá.
Debe estar en su habitación. Respondió Harry encogiéndose de hombros. ¿Tienes tu insignia?
Por supuesto, acompáñame a verlo, debo pedirle su llave del Caldero Chorreante para buscar una de sus capas.
Los chicos fueron hacia la habitación de los adultos, cuando entraron, se quedaron con la boca abierta, Snape hacia planchas sin descanso, tenía los músculos de los brazos tensos y estaba sudando mucho.
¿Papá? Preguntó Lara J. tímidamente, Snape la miró sin dejar de resoplar mientras hacia las planchas. Vine por la llave.
Snape se levantó de un salto, medio jadeando, abrió el armario y comenzó a buscar en una gaveta, los chicos se miraron con la boca abierta. Se acercó con una llave y se la entregó a Lara J. que seguía con la boca abierta, observando la espalda ancha de Snape y los brazos fuertes.
Tengo derecho a mantenerme en forma. Replicó Snape encogiéndose de hombros, los miró unos segundos. ¿Por qué se levantaron tan temprano?
Por la salida ¿Recuerdas? Le dijo Harry tímidamente, Snape suspiró tomando una toalla y secándose el sudor. Queremos salir temprano.
Ya veo y muy temprano diría yo. Dijo Snape desde la toalla, tomó su varita de la cama y la agitó, a su brazo voló una muda de ropa muggle. Bajen a esperar el desayuno, voy a darme un baño.
Salió de la habitación dejando a los chicos en el medio de esta, salieron los dos juntos a tiempo de ver la puerta del baño cerrarse.
Ya se por que mamá se enamoró de él. Comentó Lara J. mientras bajaban las escaleras. Ahora es un rompecorazones.
Harry lanzó una risita sofocada, entraron en la cocina sobresaltando a Trelawney y se sentaron a esperar el desayuno. Snape bajó cambiado y los chicos se rieron por lo bajo dándose codazos. La diversión terminó cuando Trelawney puso el desayuno sobre la mesa y Snape alzó una ceja. Desayunaron sin hablar, pero cada vez que se miraban, aguantaban la risa. Cuando terminaron, fueron arriba a lavarse los dientes y bajaron a la cocina, Snape y Trelawney los esperaban.
Solo quiero que... Comenzó a decir Snape, suspiró. No regresen tarde y que la pasen bien.
Los chicos sonrieron acercándose a la chimenea, primero desapareció Lara J. y después Harry.
Cuando Harry salió por la chimenea de Grimmauld Place, se encontró con Lara J. abrazada por George y algo le cayó encima a él, alguien con el pelo de un rojo encendido, era Ginny. Se besaron unos minutos bajo la mirada sonriente de los demás y después salieron todos juntos de Grimmauld Place, caminando con ligereza. Harry, Ron, Hermione y Lara J. se colocaron las relucientes insignias sobre el pecho, los gemelos se fueron con Ginny hacia el Callejón Diagon por el metro muggle, dejando que los demás tomaran el Autobús Noctámbulo hacia San Mungo.
Llegaron medios mareados y buscaron la entrada secreta, el feo maniquí les hizo señas y entraron con paso apresurado. Miraron alrededor, todo se veía igual que siempre, caminaron con decisión hacia las escaleras para subir al 5to piso.
¿A dónde van todos ustedes? Les dijo un brujo con cara de caballo desde Información, los chicos se miraron y caminaron hacia él. ¿Que creen que estan haciendo? Esto no es...
El brujo fijó los ojos en las insignias de los chicos.
Perdón, no sabia que eran Aurores. Se disculpó embarazado. Pueden subir sin problemas.
Asintieron y subieron rápidamente hacia el 5to piso, caminaron por el pasillo del Pabellón Cerrado y se detuvieron frente a la puerta.
¡Alohomora! Dijo Hermione abriendo la puerta y entrando, todos la siguieron.
Cuando llegaron a la sala, pudieron notar que había pacientes nuevos, se miraron frunciendo el ceño y una curandera se les acercó sonriente.
Buenos días. Saludó amablemente. ¿En que puedo ayudarlos?
Somos Aurores de 3er Nivel y hemos venido a hacer una pequeña investigación. Respondió Lara J. con voz firme, mostrando su insignia. ¿Nos puede decir a que pacientes les han dado el alta entre los días del 10 al 20 de este mes?
Pueden mirar en los registros si lo desean, soy nueva aquí. Dijo la curandera llevándolos hacia una oficina llena de archivos, le indicó uno de ellos. Este es el que archiva los casos dados de alta recientemente, pueden examinarlos con gusto.
Los chicos asintieron mientras la curandera los dejaba en la oficina, comenzaron a revisar pergaminos, hasta que encontraron la hoja de alta con fecha del día 19 de Agosto, cuando Harry y Lara J. vieron a Voldemort robándole energías a la mujer. Todos juntaron las cabezas para leer.

1Demetrius Malverich: Dado de alta el día 19 de Agosto a las 6:30AM al recuperarse exitosamente de un encantamiento que afectó su sistema nervioso, reside en Hogsmeade, calle 2, #35, con la señora Malverich.

2Marlene Darslick: Dada de alta el día 19 de Agosto a las 6:33AM, recuperada parcialmente de un impacto sufrido por la rotura de su varita mágica al intentar hacer un encantamiento fortificante, recibe tratamiento ambulatorio en la sala Slitharly Dolmit.

3Marsey Rastram: Dado de alta el día 19 de Agosto a las 6:35AM, recuperado de un accidente de tortura física y psíquica cuando el reinado del terror de ElQueNoDebeSerNombrado. Se desconoce la dirección de residencia.

4Teodobaldo Fristhen: Dado de alta el día 19 de Agosto, a las 6:37AM, recuperado de una explosión mágica ocurrida al norte de Inglaterra, que le afectó seriamente el sistema locomotor y el habla. Se desconoce el lugar de residencia.

5 Gilderoy Lockhart: Dado de alta el día 19 de Agosto, a las 6:40AM, recuperado exitosamente de un hechizo modificador de memoria que lo afectó seriamente. Se desconoce el lugar de residencia.
Todos intercambiaron una expresión sombría y de asombro.
Vaya, cuantas gentes de alta y 4 hombres. Comentó Lara J. blandió su varita sobre el pergamino, de este se elevaron algo asi como espectros de las letras, Ron tomó un pergamino en blanco y Lara J. puso las letras sobre él. Hay que buscarlos a todos.
¿Lockhart de alta? Dijo Ron dudando.
¿Que tiene Ron? Preguntó Hermione. Ya pudo haberse recuperado.
Harry tenia la misma cara de Ron.
¿Y si es él? Preguntó y todos fruncieron el ceño.
No hay pruebas Harry. Dijo Lara J. enrollando el pergamino y empequeñeciéndolo, Harry lo tomó y se lo guardó en el bolsillo. Vamos al Callejón Diagon, recuerda que somos como una especie de imanes con los mortífagos.
Salieron sin hablar de San Mungo, tomaron el Autobús Noctámbulo sin decir nada y se bajaron en el Caldero Chorreante, allí los esperaban Fred, George y Ginny. Caminaron en silencio hasta Florean Fortescue y pidieron helados. Harry sacó el pergamino y lo volvió a su tamaño normal, los gemelos y Ginny se inclinaron a ver.
Perfecto, ahora tenemos a 4 hombres para investigar, tres de ellos no tienen dirección. Resopló Ginny cuando ella y los gemelos terminaron de leer. ¿Que más saben?
Papá va a ser profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras a partir del 10 de Septiembre. Dijo Lara J. cruzándose de brazos.
Y mamá vuelve a Adivinación. Agregó Harry. Llegamos a la conclusión de que no asocian a mamá con Dumbledore y a papá tampoco.
Le pedimos que recuperara su antiguo carácter. Dijo Lara J. Ginny suspiró largamente. Lo siento Ginny, ellos creen que él no ha cambiado en lo absoluto, asi que volverás a ver al antiguo profesor Snape en Hogwarts y si va con una sonrisa de oreja a oreja dirán: Miren, se volvió flojo, no nos sirve y no podrá hacer absolutamente nada.
Está bien. Suspiró Ginny. Ya me verán con un montón de deberes.
Vamos a despedirte el 1ro de Septiembre. Le dijo Hermione sonriendo. Quizás nos demos una vuelta por Hogwarts también.
Harry le sonrió a Ginny a tiempo de que George abrazaba a Lara J. Fred se levantó de repente viendo pasar a la chica rubia de la playa con dirección a la tienda de bromas.
Chicos, debo irme, si tienen algo más, no se olviden de enviarlo a... ustedes saben.
Fred salió trotando y alcanzó a la chica, se saludaron y se alejaron conversando. Se quedaron un buen rato más, exponiendo ideas en susurros y comiendo helado. Harry y Lara J. decidieron regresar, pero antes subieron a la habitación 14 en el Caldero Chorreante. Lara J. abrió la puerta y entraron despacio, miraron todo melancólicamente.
Esta habitación me trae recuerdos. Comentó Harry mirando todo, Lara J. pasó una mano por el sofá y fue directo al armario. ¿Recuerdas cuando la llenamos de plumas?
¡Como no acordarme! Exclamó la chica abriendo el armario con un toque de varita. Papá nos quería matar después.
Umm, las capas y las togas siguen en el mismo lugar, no se ha molestado en llevárselas. Dijo Harry mirando la ropa negra colgar en el armario. Al parecer está decidido a olvidar su pasado.
Se las tenemos que llevar de regreso, las va a necesitar. Dijo Lara J. descolgando una capa negra larga. Voy a ver como me queda.
La chica se deslizó en la capa, miró a Harry con altivez, haciendo su parecido con Snape más evidente que nunca.
¿Como me queda? Preguntó Lara J. dando una vuelta, la capa ondeó detrás de ella.
Muy bien, te pareces mucho a papá de espaldas, solo que él es mal alto que tú. Dijo Harry examinando a Lara J. que posaba con la capa y no se veía tan mal. Te queda bien, pareces...
Fría, calculadora, altiva, con orgullo. Dijo Lara J. imitando a Snape, con los ojos entrecerrados y hablando en un susurro, pero se le entendía todo.
Impresionas. Dijo Harry con sinceridad.
Tengo algo más. Lara J. se acercó a Harry, este abrió la boca cuando los ojos de la chica tomaron un color verde grisáceo, su pupila se puso más negra de lo normal, era como estar mirando a los antiguos ojos fríos de Snape. ¿Que te parece?
Umbridge retrocederá si la miras así, es más, se lanzará a correr por el pasillo opuesto. Dijo Harry tragando saliva. ¿Podrías dejar de mirarme así?
Los ojos de Lara J. volvieron a ser esmeraldas con un parpadeo. Harry suspiró aliviado, la chica cuando lo quería te dejaba petrificado. Se quitó la capa y la encogió con un movimiento de su varita, dejándola como un pañuelo, se la guardó en un bolsillo. Harry se encargó de hacer un bulto con las togas y capas negras de Snape, se pararon delante de la chimenea, a un lado, había un tarro con polvos flu. Lara J. entró de primera, con el bulto de ropa y Harry desapareció detrás de ella, tragado por una llama verde.
Harry llegó a la cocina del número 5, Lara J. lo esperaba apoyada en la mesa, el chico levitó el bulto de ropa negra.
No están en casa, mejor le subimos esto a papá. Dijo Lara J. y salió de la cocina, seguida por Harry que levitaba el bulto de ropa. Deben estar en alguna reunión de la Orden.
No lo dudes.
Subieron al segundo piso y dejaron la ropa sobre la cama de los adultos. Regresaron caminando lentamente por el pasillo. Bajaron hasta la cocina, en donde Hocicos levantó las orejas mirándolos. En la chimenea aparecieron unas llamas esmeraldas y de ella surgió Snape sacudiéndose la ceniza, se les quedó mirando a los chicos, que lo miraban a él con una ceja alzada, suspiró sentándose frente a ellos.
Vuestra madre no va a venir hoy, ni mañana. Les dijo suavemente.
¿Sucedió algo? Preguntó Lara J. alarmada.
No, no sucedió nada, tuvo que... hacer un pequeño viaje. Respondió Snape, los miró detenidamente. Asi que por favor, no me den dolores de cabeza, tenían razón, le comenté a Dumbledore lo que ustedes me... expusieron y los apoya.
Harry suspiró cruzándose de brazos, Lara J. soltó aire suavemente.
Cenaron tranquilamente, Snape tenia muy buen humor a pesar de parecer tan pesado, de verdad había cambiado mucho. Se sentaron a ver televisión, a eso de las 10:30, los chicos subieron solos antes de que Snape abriera la boca. Harry le deseó buenas noches a Lara J. y entró en su habitación, se quitó los lentes, poniéndolos en la mesita de noche, la varita la puso al lado de estos y se acomodó en su cama, cerrando los ojos. No habían pasado ni 10 minutos cuando la puerta de su habitación se abrió, reconoció los pasos de Snape y abrió los ojos parpadeando.
Pensé que ya estabas dormido. Le dijo Snape deteniéndose en su campo de visión. No fuerces la vista, duerme.
Harry obedeció, tenia mucho sueño, Snape lo cubrió con una sábana.
Duerme bien, hijo.
Snape salió de la habitación cerrando la puerta suavemente, pero Harry no durmió bien.
Caminaba apresuradamente, necesitaba energía o el alma de ese cuerpo lo expulsaría. Vio a un borracho mascullar en una esquina, sonrió y caminó rápidamente hacia él. El borracho lo miró con insolencia, Harry aspiró lentamente, el borracho abrió los ojos como si se le quisieran salir de orbita y se curvó hacia Harry, del cuerpo del borracho comenzaron a salir unos rayos azules, llenado a Harry de vida y fuerza. No dejaba de aspirar, se sentía más fuerte, al borracho se le comenzó a hundir la piel, como si estuviese desnutrido, Harry aspiró más fuerte, el borracho se sostenía de milagro, comenzó a temblar, como si le diese un ataque. Cuando Harry terminó de aspirar, el borracho cayó al suelo con un golpe sordo... seco.
El sueño cambió de repente y Harry cayó de bruces en un suelo duro y frío, era Azkaban. Se levantó con dificultad, miró alrededor, en las celdas había un silencio interrumpido por algún que otro gemido. Algo chocó con él, miró atrás con los puños en alto, parpadeó, Lara J. lo miraba asustada.
¿Que haces aquí? Preguntó Harry desconcertado. ¿Tú viste...
Si te refieres a si vi como Voldemort mataba a ese pobre hombre si, pero nunca logro verle la cara, no me podía acercar, me quedaba como una estaca en el lugar. Respondió Lara J. miró a los lados. ¿Es idea mía o estamos en Azkaban?
No son ideas tuyas. Dijo Harry caminando, sus pasos resonaron tenebrosamente por el corredor.
Se quedaron paralizados, una mujer de aspecto enfermo era sacada de Azkaban por dos hombres altos con capuchas. Harry y Lara J. se miraron a un tiempo y se lanzaron a la carrera, a cada paso los pulmones se les llenaban de un aire frío. Harry se acercó lo suficiente para ver quien era la mujer.
¡Bellatrix Lestrange! Exclamó furioso.
Uno de los hombres lo miró por debajo de su capucha o al menos eso pensó, se acercó deslizándose ¿Deslizándose? Harry retrocedió, una niebla blanca lo cegaba. Lara J. comenzó a temblar y a ponerse pálida, se desmayó sin dejar de temblar. Harry sacudió la cabeza, escuchaba a su madre gritando, era horrible, ahora su padre protegiéndolo ¿Que hacia ahí? Sus padres iban a morir, tenia que hacer algo pero ¿Que?
Sintió que su cuerpo se entumecía, vio al Dementor como una imagen en extremo borrosa delante de él, lo agarró por el cuello con una mano corrompida, con su pútrido aliento llenando cada parte de su cuerpo, temblaba como loco, las voces de sus padres eran cada vez más fuertes, ahora escuchaba la risa fría de Voldemort, agarró la mano que resultaba muy desagradable al tacto, como si estuvieses metiendo la mano en un pote lleno de gusanos viscosos, trató de quitársela del cuello, pero su cuerpo no respondía, los gritos de sus padres resonaban en sus oídos...
Harry se levantó de golpe en la cama y cayó al suelo cuando quiso bajarse de esta, estaba enrollado en las sábanas blancas. Miró jadeante a todos lados, en su cerebro quedaba la vaga resonancia de los gritos de sus padres antes de morir. Se puso los lentes con unas manos temblorosas muy blancas, tragó en seco, nunca se había adentrado con esa intensidad en la mente de Voldemort, tenia en la cicatriz algo asi como un cincel y un martillo golpeando sin descanso, el dolor prácticamente lo cegaba.
Salió de la habitación dando traspiés y fue dando tumbos hacia la habitación de Lara J. Cuando abrió la puerta, la chica se agitaba violentamente en la cama, como si de verdad un Dementor la estuviese afectando, tenía los ojos cerrados con fuerza y por su rostro mortalmente pálido corrían unas gruesas gotas de un sudor frío. Harry se acercó en dos pasos, por su cara comenzó a correr el mismo sudor frío que bañaba a la chica. La movió bruscamente.
¡Lara, despierta! Dijo Harry con voz desfallecida, la chica se retorcía entre sus manos. ¡Es un sueño!
Lara J. se incorporó de repente, haciendo retroceder a Harry dando traspiés, tenia los ojos abiertos de par en par y muy claros, con la neblina en su interior, se estremeció ligeramente y trató de bajarse de la cama pero se enredó con las sábanas y por poco cae de bruces contra el suelo.
Tranquila, fue un sueño. Dijo Harry tratando de recuperar su voz, pero el corazón le latía violentamente y seguía pálido, con aspecto de haberse pasado un año enfermo y sin tomar sol.
Fue... tan real. Dijo Lara J. con voz débil y entrecortada, sus ojos se empañaron. Escuché y vi, cosas horribles.
La chica se estremeció visiblemente. Harry jadeaba tratando de que el corazón dejara de querer salirse de su pecho. Después de algunos minutos en los que se lograron calmar, se acurrucaron en la cama, y lograron quedarse profundamente dormidos.
Harry se despertó al día siguiente por un rayito de luz que desgraciadamente le daba en la cara, arrugó el rostro y los lentes se le deslizaron. Lara J. dormía a su lado.
¡Lara! La llamó Harry, la chica arrugó los ojos, rezongó ligeramente, y finalmente se despertó de golpe.
¿Que hora es? Preguntó Lara J.
Las 7:00AM. Respondió Harry mirando el reloj encima de la mesita de noche. Y será mejor que nos preparemos para contarle todo a papá. Vamos a cambiarnos de ropa, tenemos que tratar de olvidar todo después, no me gusta tener esos recuerdos en mi cabeza.
Los dos chicos se dieron un baño y bajaron a la cocina, la lechuza del Profeta estaba sobre la mesa, pero Snape no estaba por toda la casa. Harry le pagó a la lechuza y esta erizó las plumas antes de salir volando por la ventana. Harry desplegó el Profeta mientras Lara J. calentaba dos reconfortantes jarras con chocolate. Lara J. le entregó la jarra a Harry y se sentó a tomarse la suya.
¿Hay algo nuevo? Preguntó dando un trago de chocolate.
No, nada, tapan todo. Dijo Harry cerrando el Profeta, bebió un sorbo de chocolate. Está bueno.
Gracias.
A la cocina entró Snape resoplando, bañado en sudor, con ropa deportiva, una toalla sobre los hombros y un pomo de agua en la mano. Los chicos fruncieron el ceño mirándolo. Este solo pasó la mirada por las tazas con chocolate, dejó el pomo sobre la mesa y dio media vuelta, trotando hacia el segundo piso. Los chicos se miraron.
Se está tomando en serio eso de mantenerse en forma. Comentó Lara J.
¿Y cuantos años tiene ya? Preguntó Harry.
Creo, si saco bien la cuenta, tiene 38 años, no es tan viejo, está en la madurez. Respondió Lara J. vaciando su jarra, miró adentro con un solo ojo. Por suerte hice suficiente chocolate ¿Quieres más?
Me encantaría.
Estaban entretenidos en la segunda ronda de chocolate cuando Snape entró en la cocina bañado y cambiado, se sirvió una jarra de chocolate y se sentó frente a los chicos.
Llegó el deportista. Susurró Lara J. bebiendo un sorbo de chocolate, Harry logró sonreír.
Snape terminó su chocolate y miró a los chicos, estos lo miraron por encima de sus jarras.
Papá
hay algo que tenemos que contarte.
Soy todo oídos

Comenzaron a contarle todo y que no podían evitar tener esos sueños y que si seguían vaciando la mente se iban a quedar sin neuronas. Cuando terminaron, Snape suspiró mirando la mesa, parecía meditar.
Está bien, no sucede nada. Les dijo sonriente levantando la cabeza. Lamento decirles que vuestra madre no llegará mañana, se ha ido por tiempo indefinido.
Los chicos bajaron las cabezas abatidos.
¿Que está haciendo? Preguntó Lara J. preocupada.
No se preocupen, ella va a regresar antes de que comiencen las clases. Los tranquilizó Snape, los chicos se miraron alarmados. Está en Bulgaria, con Remus, va a volver.
Los chicos se tranquilizaron un poco.
Así que me hacen el favor de comportarse, pierdo los estribos fácilmente. Les dijo Snape muy serio, los chicos retrocedieron, sonrió maliciosamente. Y cuídense, puedo tomarlos por sorpresa.
Los chicos se miraron alarmados, estaban fritos. Se levantaron de golpe y salieron casi corriendo de la cocina. Snape disfrutaba al verle las caras, esos días se iba a vengar de todas las trastadas que le hacían. Eso sin contar las que seguramente hacían cuando él y Trelawney salían. Se iba a divertir mucho.
Los chicos se lavaron los dientes y bajaron listos para desaparecerse de la casa pero...
¿A dónde van ustedes dos? Los interceptó Snape con el ceño fruncido, los chicos sonrieron inocentemente. No estarán pensando en dejar a vuestro pobre padre aquí solo ¿O si?
Oh no claro que no. Dijo Lara J. rápidamente.
Solo pensábamos ir... Harry sonrió ampliamente, después de un codazo por las costillas cualquiera cambiaria de opinión. ... Queríamos ir a darle una vuelta a Hocicos... (Lara J. lo pisó y siguió con voz chirriante)... por nuestro patio.
Snape puso una cara complacida, sonriendo, como si le acabaran de otorgar un premio por Servicios Especiales. A los chicos no les quedó otra que fajarse con las babas de Hocicos en el patio. Después de eso, regaron el jardín. Snape los miraba de reojo leyendo el Profeta en la cocina. Cuando entraban los chicos resoplando a la cocina, todos sudados, las llamas esmeraldas surgieron en la chimenea y apareció la cabeza de OjoLoco flotando entre estas. Los chicos dieron un salto al escuchar el sonido de la chimenea, tanto que Harry mojó a Lara J. con agua fría de su vaso. La chica abrió los ojos con la boca abierta, Harry enseguida retrocedió y en un dos por tres, corría afuera de la cocina con Lara J. resoplando detrás de él con otro vaso de agua. Snape sonrió mirando la chimenea.
¿Y a esos dos que le pasa? Le preguntó OjoLoco, mirando como Lara J. había logrado mojar a Harry después de acorralarlo en el segundo piso.
Es mejor tenerlos asi que espiando. Respondió Snape sonriente. Los obligué a quedarse en casa, ya me querían dejar solo.
No seas tan blando con ellos Severus. Le aconsejó OjoLoco, giró su ojo mágico y agregó en un susurro. Estan detrás de la puerta.
Snape sonrió como sin hacer caso, los chicos escuchaban atentamente.
No digas eso Alastor, son unos niños. Dijo Snape suavemente, con la intención de que lo escucharan. Se están portando bien.
Yo tú no me confiaría. Gruñó OjoLoco. Solo vine a ver como estabas manejando a esos dos diablos.
Bien, muy bien, pero lo que me preocupa es que vayan a salir por la tarde dejándome aquí solo sin más compañía que Hocicos. Dijo Snape fingiendo abatimiento. Pero se que no lo harán, son muy buenos chicos.
Harry y Lara J. se miraron compadeciendo a Snape mientras este sonreía maliciosamente viendo que estaba dando resultado su psicología. Los chicos entraron inocentemente en la cocina, Snape les sonrió y ellos agitaron las manos saludando a OjoLoco y salieron al patio a secarse bajo en sol. OjoLoco cabeceó y desapareció de la chimenea. Snape se levantó y se encontró a los chicos tomando sol como si estuviesen en la playa. Caminó sigilosamente hacia ellos, estos tenían los ojos cerrados tendidos sobre el césped. Sonrió y se retiró a la cocina.
A la hora del almuerzo, los chicos no habían cambiado de posición, como quedaba poco. Solo se movían un poco y seguían con los ojos cerrados, sin sospechar que Snape había instalado un regadío automático mientras ellos dormían. Los miró maliciosamente y encendió el regadío, entró a toda prisa a la cocina, se enganchó el delantal y comenzó a hacerse el que estaba cocinando. Un grito ahogado le dijo que los chicos se habían despertado, entraron a todo correr en la cocina, mojados. Snape agitó su varita y el regadío se apagó.
¿De donde salió ese regadío? Preguntó Lara J. quitándose el agua de la cara.
Oh, lo siento, lo instalé mientras ustedes... creo que tomaban sol. Respondió Snape inocentemente, mientras le daba vueltas a unas salchichas. No sabia que se iba a encender solo, quería mantener frescas las plantas.
¡Nosotros no somos plantas! Exclamó Harry exasperado, sacudió la cabeza. ¡Ni siquiera tenemos hojas ni flores!
Snape sonrió mientras sacaba las salchichas del fogón, ahora era cuando empezaba la diversión. Lara J. se secó con la varita mientras Harry intentaba exprimirse la ropa.
¡Ah no! ¡En la cocina no! Les dijo Snape serio, los chicos se miraron. ¡Afuera! Regresen cuando estén secos.
Harry y Lara J. le lanzaron una mirada de reproche. Snape levantó una ceja y los chicos gruñeron saliendo al patio. Secándose a escondidas de los vecinos. Entraron de nuevo y pasaron por el chequeo de Snape, se sentaron y cuando iban a tomar los cubiertos...
¿Se lavaron las manos?
Los chicos le lanzaron una mirada asesina, Snape levantó una ceja nuevamente. Harry se levantó y se lavó las manos, detrás de él, fue Lara J. Se sentaron de nuevo, esperando la próxima crítica u orden. Snape disfrutaba, había que admitir que se veían muy graciosos poniendo tantas caras, bastante que lo habían criticado a él, les sonrió.
Si quieren pueden comenzar a almorzar. Les dijo suavemente.
¡Ya era hora! Dijo Lara J. con los ojos en blanco.
Al fin. Gruñó Harry atacando las salchichas.
Almorzaron tranquilamente, cuando terminaron, Snape los hizo lavar la vajilla mientras él subía al segundo piso. Los chicos terminaron y fueron arrastrando los pies hacia el segundo piso, a lavarse los dientes. Bajaron lentamente para quedarse paralizados en la cocina, Snape los esperaba con sendas fregonas.
Limpien la sala. Les dijo lanzándole las fregonas, los chicos las atraparon. Tengan cuidado, creo que hay un boggart en el reloj.
Los chicos fueron a regañadientes a la sala y comenzaron a limpiarla. Movieron el reloj y de este surgió un Dementor, Lara J. le apuntó con su varita y dijo con voz potente el hechizo, el Dementor tropezó con el bajo de la capucha y Harry acabó con él, dejándolo reducido a una bocanada de un humo negro. Terminaron de limpiar y regresaron con las fregonas a la cocina, en donde Snape estaba sentado muy cómodo en una silla, dirigiendo a una fregona que limpiaba la cocina.
Vaya, al fin terminan. Dijo Snape recibiendo las fregonas.
Había un Boggart en el reloj. Dijo Harry. Tal y como lo dijiste.
Lo descubrí los otros días en tu armario. Explicó Snape. Pensé que había acabado con él pero se me escondió en algún lugar de la sala y pensé que había sido en el reloj.
Buen olfato. Bromeó Lara J. y Snape frunció el ceño. No lo dije por... tu nariz.
Eso espero. Gruñó Snape y por la chimenea surgió Dumbledore. Hola Albus.
Hola Severus. Saludó Dumbledore acercándose, le sonrió a los chicos.
Hola profesor Dumbledore. Saludaron los chicos, Snape los miró fijamente.
Harry y Lara J. salieron de la cocina y subieron en un segundo a buscar la capa invisible y se escondieron detrás de la puerta de la cocina. Snape salió a verificar que no estaban por los alrededores y los chicos entraron antes de que cerrara la puerta y pusiera un hechizo imperturbable.
¿Como estás controlando a los chicos? Preguntó Dumbledore sentándose.
Muy bien, me está gustando jugarles bromas, si les vieras las caras que ponen. Dijo Snape riendo, los chicos medio que gruñeron debajo de la capa. Solo que creo que extrañan a Sybill.
No te preocupes Severus, ella está bien en Bulgaria, eso si, preocupada por los chicos. Dijo Dumbledore sonriendo. ¿Como te lleva la labor de padre? ¿Harry te ha... aceptado?
Si, me aceptó muy bien, es un gran hijo, pero cuando conspira con Lara... Dijo Snape cruzándose de brazos, mostró un mechón de pelo. ¿Ves esto? Esperaron a que ayer me quedara dormido en el sofá y me cortaron el pelo, pero claro, después resultó muy divertido ver como se encerraban en mi habitación y miraban por debajo de la puerta, tengo que enfadarme más a menudo.
Dumbledore rió suavemente. Los chicos ya procesaban mil planes en la cabeza.
Sabia que lo lograrías, Harry necesitaba un padre. Dijo Dumbledore suavemente. Y tú necesitabas hijos, al menos te ves... feliz.
Lo soy, me gusta mi familia. Dijo Snape sonriendo, Dumbledore sacó una cajita y la abrió, sacó un pastel diminuto y lo tocó con su varita, devolviéndole su tamaño original. ¿Y eso?
Para los chicos, se me olvidó dárselo el día en que se convirtieron en Aurores. Dijo Dumbledore sonriendo, el pastel se veía apetitoso. Necesito que vengas conmigo, para que me expliques lo de ese sueño con mayor claridad y para hablar de tu antiguo carácter, ellos tienen razón, tienes que ser el mismo de antes en Hogwarts porque me temo que van a expulsar a Minerva.
Los chicos se miraron con los ojos como platos por debajo de la capa.
Les aviso y nos vamos. Dijo Snape levantándose, quitó el hechizo imperturbable y abrió la puerta de la cocina, miró afuera. Menos mal que no estaban por los alrededores... ¡HARRY, LARA!
Harry y Lara J. salieron por una esquina, apretujados en la capa y se la quitaron en las escaleras, Harry se la guardó en el bolsillo y bajaron, caminando hacia la cocina.
¿Si papá? Dijeron inocentemente asomados por el borde de la puerta.
Debo irme, no sé cuando regrese. Les dijo Snape suavemente, Dumbledore observaba la escena sonriente, señaló el pastel. Quiero verlo en pie cuando regrese y no destrocen la sala y quiero ver el segundo piso en su lugar ¿Entendido?
Si papá, no te preocupes. Dijo Lara J. forzando una sonrisa, pisó a Harry.
No hay problemas papá. Agregó Harry. No vamos a incendiar la casa.
Eso espero. Dijo Snape pasando la mirada de uno y otro, Dumbledore se levantó y desapareció por la chimenea. Trataré de estar aquí antes de las 9 de la noche.
Los chicos miraron como les lanzaba una mirada de advertencia antes de desaparecer por la chimenea. Lara J. explotó.
Con que le gusta jugarnos bromas. Dijo Lara J. media exasperada.
¡Entonces él nos mojó por la mañana con el regadío! Dijo Harry por su parte. Se ha estado comportando asi a propósito, para divertirse a costilla nuestra.
¡ESTO SIGNIFICA LA GUERRA! Bramó Lara J. exasperada.
¡SI! Gritó Harry más alto que la chica.
Pobre papá, lo que le espera. Dijo Lara J. maliciosamente. Si él se divierte con nosotros, nosotros nos divertiremos con él.
Los dos chicos se comenzaron a reír con absurdos planes en la cabeza. Cada uno más gracioso que el anterior. Fueron tranquilamente a ver televisión, mañana comenzarían con la ofensiva de bromas contra bromas. Estuvieron asi hasta la hora de la cena. Se sentaron a comer bocadillos reprimiendo las ganas de darle una buena mordida al pastel, que cada vez les parecía más apetitoso.
Fregaron todo lo que usaron y subieron a lavarse los dientes y bajaron a ver televisión, pero la cabeza la tenían en la cocina, con el pastel. Cerca de las 9 de la noche, no pudieron más y se lanzaron hacia la cocina. El pastel estaba inocentemente sobre la mesa, incitándolos a que hundieran los dientes en él.
¿Y si cortamos un pedacito? Preguntó Lara J. tratando de acercar su dedo para probar el merengue, dudó y se llevó un poco, lo probó. Umm, es una delicia.
Vaya, está especial. Dijo Harry por su lado, después de probar él también, levitó un gran cuchillo y picó dos pedazos, le dio uno a Lara J. Ya está cortado.
Los chicos se miraron y comenzaron a comerse los pedazos del pastel con voracidad, dejándose un bigote de merengue. Hocicos entró de repente, dando un potente ladrido y a Harry se le fue una torta de merengue que embarró a Lara J. sin querer. La chica se quedó con la boca abierta.
Ay, perdón, fue por Hocicos... no Lara... ni lo intentes, no...
En ese momento sucedieron muchas cosas a la vez, por un lado Lara J. le lanzó su pedazo de pastel lleno de merengue. Harry utilizó su poder para desviarlo hacia atrás, así que siguió el pastel con los ojos dirigiéndolo a la chimenea, justo cuando Snape aparecía por ella. El pastel terminó en la cara de Snape, que se quedó paralizado. Lara J. tenía la mano alzada todavía con la boca abierta. Harry puso los ojos como platos y retrocedió. Snape abrió los ojos a través del merengue y les dirigió una mirada asesina. Harry deseó que Lara J. se tragara el brazo. Snape dio un solo paso y....
¡¡AAAAAAAAAAAAH!!
Los chicos salieron pegando gritos hacia el segundo piso, se detuvieron jadeantes y con el corazón en la boca en el pasillo, esta vez los desollaban vivos.
¡¿POR DONDE?! Dijo Harry exasperado, comenzó a señalar todas las puertas del pasillo con rapidez. ¿POR QUE PUERTA? ¿POR ESTA, POR ESTA O POR ESTA?
¡LA DEL FONDO! Exclamó Lara J. lanzándose a la carrera, Harry la siguió como un rayo.
Entraron a la habitación de Snape y cerraron al momento. Harry puso cerrojos mágicos, estaban fritos si Snape los atrapaba. Lara J. cayó sentada sobre la cama del impulso, con una mano en el pecho. Harry cayó a su lado, escucharon pasos suaves por el pasillo, se miraron a un tiempo.
Ahora si que tenemos problemas. Dijeron al unísono y se lanzaron a mirar por debajo de la puerta.

Snape comenzó a caminar hacia la habitación de Lara J. todas las puertas estaban cerradas así que tendría que adivinar en donde se escondieron. Se había tenido que lavar el pelo y todo para quitarse el merengue, aunque no sabía mal después de todo. Tocó a la puerta de la primera habitación, nadie respondió, la abrió con magia, pero estaba vacía. Caminó a la segunda puerta, esta la abrió de repente, pero tampoco estaban allí.
Fue al baño, al menos era poco usual que se refugiasen en él, pero la puerta estaba entreabierta, la empujó y no estaban. Lanzó una risa débil, ellos seguro que tenían la puerta llena de cerrojos mágicos, sabia que no le habían lanzado el pastel a propósito, así que le divertía jugar al escondite con los chicos aunque estos estuviesen rezando para que no los encuentre y que eran capaces de salir huyendo en cuanto lo vean, con la mirada que les lanzó cualquiera. Abrió la habitación de huéspedes y sonrió, estaban en su propia habitación.
Se que están ahí, salgan, debemos tener una charla. Les dijo Snape con calma.
¿No podemos tener la charla tú allí y nosotros aquí? Negoció Lara J.
Me temo que no, salgan, no les voy a hacer nada. Dijo Snape suavemente. No me obliguen a quitar los cerrojos.
Bien hecho Lara. Dijo Harry enfadado. Mira el problema que nos buscamos.
¿Yo? ¿Quién levitó el pastel? Respondió Lara J. encarando a Harry.
¿Y quien me lo lanzó encima?
¡Tu empezaste! ¡Me lanzaste merengue!
¡Fue por culpa de Hocicos! ¡Tú empezaste!
¡Tú eres el que tiene la culpa! ¡Tú levitaste el pastel hacia la cara de papá!
¿Que sabia yo que papá salía por la chimenea en esos momentos?
¡Lo confiesas!
¡AAAAARRRRRGGG!
Harry le había caído encima a Lara J. pero la chica lo revolcó a él, forcejeando a ver quien se metía el primer puñetazo.
Snape escuchó como los chicos peleaban adentro de su habitación, movió su varita desapareciendo los cerrojos mágicos y abrió la puerta a tiempo de ver a los chicos rodando por el suelo, pero sin golpearse. Estaban enzarzados manos con manos y trataban de inmovilizarse los pies, las varitas estaban sobre la cama.
¡Basta! ¡Deténganse! Exclamó Snape y los chicos se le quedaron mirando desde el suelo, Lara J. hizo que Harry se golpeara con su propia mano en la nariz sin quitar la vista de Snape, el chico gimió. ¿Que creen que están haciendo?
Los chicos se miraron y se soltaron levantándose, bajaron las cabezas.
Ahora... Comenzó a decir Snape con suavidad. ¿Quién fue el que empezó todo?
¡El! Dijo Lara J. señalando a Harry. ¡Me cayó encima!
Mentira. Gruñó Harry con los dientes apretados.
¿Y se creen hermanos? Les espetó Snape, los chicos se miraron parpadeando. Los hermanos no pelean de esa forma.
Lo... siento Harry. Dijo Lara J. tímidamente.
Yo... también lo siento Lara. Dijo Harry mirando a la chica. ¿Me perdonas?
¡Por supuesto! Exclamó Lara J. sonriendo, miró a Snape tragando en seco. Emm, papá, lo del pastel no fue a propósito, fue sin querer.
Si, perdón, solo lo estaba esquivando, no sabia que...
Los entiendo, tranquilos. Les dijo Snape con suavidad, los chicos suspiraron. Pero para la próxima, háganle frente a los problemas que crearon.
Los chicos asintieron, y salieron en silencio de la habitación después de recoger sus varitas.
Harry se despertó al día siguiente por el llamado de alguien, abrió un ojo y vio a Lara J. despertándolo, estaba en pijama.
Vamos Harry, despierta, papá salió temprano y nos dejó el desayuno y dinero muggle y mágico encima de la mesa. Decía zarandeándolo, Harry se incorporó y se puso los lentes. Además, Hermione llamó, dice que todos los chicos nos esperan a las 8:30, vamos a una feria muggle.
Harry se levantó de un salto, buscado ropa muggle. Lara J. sonrió y fue a cambiarse a su habitación. Harry bajó de primero, con un vaquero de mezclilla azul y un pullover negro y se sentó a desayunar. Lara J. bajó muy guapa, con un vestido corto color blanco pero muy encubridor con unas sandalias con plataformas medias y el pelo en una cola de caballo. Desayunaron rápidamente, casi no tenían tiempo, subieron a lavarse los dientes y bajaron para desaparecer por la chimenea dejándole una nota a Snape diciéndole a donde iban.
Aparecieron en Grimmauld Place en donde los esperaban todos menos Fred, que dejó dicho que los esperaba en la feria con su novia Sandra Andrew, la chica rubia de la playa. Salieron de Grimmauld Place después de despedirse de la señora Weasley. Tomaron el Autobús Noctámbulo hacia la feria, en la entrada estaba Fred con la chica rubia. George ayudó a Lara J. a bajar del autobús, como todo un caballero.
Todos se tomaron de manos de sus parejas y entraron en la feria, riendo y bromeando. La chica rubia estaba un poco cohibida pero se adaptó al momento (Se cuidaban de no mencionar a la AD ni a la Orden delante de ella). Montaron en la montaña rusa a petición de Ron y todos salieron de allí con los pelos de punta y tambaleándose. Harry tenía esa extraña sensación de que eran seguidos, pero no dijo nada, la estaba pasando bien.
Pidieron suaves algodones de azúcar color rosa y fueron a ver que otro entretenimiento encontraban. Decidieron ir al túnel del amor, en donde pasaron momentos muy románticos, cada pareja sentada en un pequeño bote mecánico. Tanto fue así que repitieron el paseo. Ron estaba tan embobado con Hermione que por poco cae al agua, la chica lo agarró a tiempo mientras George se partía de la risa detrás de ellos con Lara J.
Entraron en un Karaoke y Lara J. dio muestra de su hermosa voz, cantándole a George una canción súper romántica, el chico parecía en el paraíso, miraba a Lara J. embelezado. Al final de todo, Lara J. fue la ganadora y se llevó un premio de unos bonitos ositos de peluche suaves y esponjosos.
Se detuvieron a almorzar y Harry estaba inquieto, presentía que algo iba a suceder. Ginny le decía que no se preocupara, que eran ideas suyas. La dependiente anotó el pedido de refrescos y bocadillos. Cuando los trajeron, todos se abalanzaron a comer, menos Sandra, la chica rubia que dijo que iba al baño y regresaba enseguida. Harry comía conversando con todos cuando se sintió extraño, sintió que su estómago daba una sacudida, miró a todos, que tenían la misma cara que él. Dio el último trago a su refresco y sucedió.
Su cuerpo empequeñeció, sentía que todo le daba vuelta, como que volvía a nacer, la cafetería estaba media vacía asi que nadie se dio cuenta de lo que estaba sucediendo. Todo terminó como había empezado, se sintió extremadamente infantil, solo recordaba que tenia una hermana que se llamaba Lara y que se había perdido en la feria junto con sus amiguitos. Los lentes se le resbalaron por la cara, al estos ser más grandes, se miró los brazos, parpadeó, tenia un pullover negro enorme, que le quedaba como un papalote chino. Miró al frente, encontró unos ojos verdes esmeraldas, parpadeó nuevamente, claro, esa niña era su hermana, miró a los lados y vio a todos sus amiguitos, si no estuviese asustado hubiese sonreído.
Una chica rubia, que le parecía extrañamente familiar se quedó paralizada con la boca abierta mirándolos, parecía que no podía moverse.
¿Dónde está mi mamá? Preguntó una niñita pelirroja al lado de él.
¡Ya Fred! ¡Déjame tranquilo! Exclamó un niño pelirrojo con pecas mientras trataba de que su hermano mayor no le arrancara el bocadillo de las manos, a su lado estaba una niña de cabello castaño alborotado y mirada de mandona. ¡No George!
Harry se levantó y casi se va de bruces al suelo con el bajo de un vaquero enorme, su hermana también se levantó a ayudarlo, tenia un vestido que claramente no era de su talla, estaba casi por los tobillos y los zapatos hacían que sus piececitos se viraran.
¿Y mamá y papá? Preguntó Harry con voz asustada e infantil.
No se. Respondió Lara J. mirando a los lados asustada.
La chica rubia no sabia que hacer, alguien les había puesto poción rejuvenecedora en el refresco, estaba rodeada de niños de unos 5 años aproximadamente. A la cafetería entraron un agente de policía, un hombre y una mujer, estos últimos parecían preocupados.
¡Harry, Lara! Exclamó la mujer mirando a la versión de los chicos pequeños. ¡Estaba tan preocupada!
Los dos niños la miraron fijamente, la mujer se acuclilló extendiendo los brazos. Harry la miró a ella y luego al hombre, no los conocía, nunca los vio en sus 5 años de vida esos no eran sus padres y por la expresión de su hermana ella tampoco los conocía. Retrocedieron y la sonrisa de la mujer se apagó un poco.
Todo está bien, vengan, vamos a casa. Les dijo la mujer suavemente, pero algo le decía a Harry que no confiara en ella. No los vamos a castigar, nosotros...
Ustedes se van a ir si no quieren problemas. Gruñó la voz de un hombre que se interpuso entre los niños y la mujer, tenía una pata de palo. Váyanse, estos chicos no son de ustedes.
Y si no lo hacen van a pasarla muy mal en Azkaban. Amenazó una mujer joven, de pelo rosa chicle al nivel de los hombros, sacó un palito de madera y lo blandió. Váyanse de aquí.
El hombre y la mujer les lanzaron miradas furiosas mientras el agente los miraba frunciendo el ceño, no tuvieron otra que salir a toda prisa de allí, el agente solo los miró unos segundos y salió de la cafetería. OjoLoco se dio vuelta. Tonks examinaba a los pequeños Weasley y trataba de calmar a la pequeña Ginny de 4 años de edad que lloraba llamando a su mamá. Hermione espiaba detrás de Ron, mirando con temor a OjoLoco.
¿Que sucedió aquí? Preguntó OjoLoco, la chica rubia se dejó caer en una silla. Tu, muchacha, ¿No eres la novia de Fred? ¿Sandra Andrews?
Si señor. Respondió tímidamente Sandra.
¿Me puedes explicar que sucedió? Preguntó OjoLoco sentándose al lado de ella, Tonks había logrado sentar a todos los niños y que se calmaran.
CCreo que fue una poción rejuvenecedora, yo fui al baño, a retocarme el maquillaje y cuando regresé estaban... asi. Explicó Sandra asustada. NNo sabia que hacer, estaban normales y...
Está bien, ¿Sabes quienes son esos? Preguntó OjoLoco señalando a Harry y a Lara J. que ahora atendían a Tonks que les cambiaba de nariz para entretenerlos.
Si, Harry Potter y Lara Josthings. Respondió Sandra. Nunca pensé que les hicieran esto.
Ve para tu casa y no salgas en varios días o mejor, ve para otra casa. Le gruñó OjoLoco, Sandra salió pitando de la cafetería. Vamos Tonks, hay que llevarlos a Grimmauld Place a ver si se pueden volver a la normalidad.
Tonks se levantó y cargó a Ginny. Harry y Lara J. enseguida entrelazaron las manos, no querían perderse de nuevo y querían encontrar a sus padres. Fred y George de 6 años de edad molestaban a Ron de solo 5 y Hermione levantó la nariz, pasando por al lado de OjoLoco. Lograron llegar al metro, con la promesa a los niños de que verían a sus padres pronto. Ginny se quedó dormida encima de Tonks cuando llegaban a Grimmauld Place. OjoLoco los guió en silencio frente al cuadro de la señora Black y entró en la cocina en donde estaba Bill, Dumbledore y la señora Weasley, esta última dio un salto viendo a sus hijos pequeños.
PPero... Comenzó a decir la señora Weasley atónita, Ginny se despertó en esos momentos.
Mira, ella es tu mamá. Le dijo Tonks suavemente, Ginny enseguida lanzó los bracitos para que la señora Weasley la cargara. Los mortífagos les echaron una poción rejuvenecedora.
¿Que les echaron que? Preguntó la señora Weasley cargando a Ginny, la niñita la abrazó al momento. PPero... es... ¿Podrán volver a la normalidad?
Dumbledore se levantó mientras Bill miraba boquiabierto a sus demás hermanos. Hermione miraba con aire reprobatorio a los gemelos que trataban de molestar a Ron. Se acercó a Harry y a Lara J. que no se habían soltado ni un segundo, levantaron la vista.
¿Usted sabe donde estan nuestros padres señor? Preguntó Lara J. mirando a Dumbledore.
Dumbledore les sonrió asintiéndoles, se acercó a ellos.
Harry, necesito que saques la lengua ¿Podrás? Preguntó Dumbledore amablemente, Lara J. le dio un empujoncito y Harry sacó la lengua, en ella se veía como un velo blanco cubriéndola cerca de la garganta. Ya está bien.
Harry cerró la boca aguantándose los enormes lentes mientras Lara J. acomodaba los pies dentro de sus zapatos grandes como barcas.
No se puede hacer nada, solo volverán a la normalidad dentro de tres días. Explicó Dumbledore, la señora Weasley abrió la boca, sus hijos enseguida la rodearon. Molly, necesito que te quedes con Hermione hasta que recupere su edad normal, ellos van a actuar como si tuviesen la edad que aparentan, solo cuando se recuperen recordaran todo lo que hicieron.
La señora Weasley asintió decidida. Dumbledore tomó un caldero de la cocina, lo tocó con su varita murmurando algo y se lo entregó a Harry y a Lara J.
Solo aguántense fuerte de esto, los llevará a casa, yo voy después. Les dijo suavemente, los niños agarraron el caldero con fuerza. Uno, dos, tres.
Harry y Lara J. sintieron algo que los enganchaba por el ombligo y los llevaba por un remolino de colores, cerraron los ojos para no marearse y cayeron en el suelo de una cocina, que les resultaba familiar.
Se levantaron y se asustaron cuando un enorme perro negro se les acercó desde una esquina de la cocina. Los niños se arrinconaron en una esquina, el perro los olfateó y movió la cola, les dio un lengüetazo a cada uno y se sentó frente a ellos. Dieron un grito ahogado cuando por la chimenea y de entre unas llamas esmeraldas apareció un hombre alto, de pelo negro lacio al nivel del mentón, nariz ganchuda, vestido con una túnica negra y una capa. El hombre frunció el ceño y poco a poco, fue abriendo más los ojos negros que expresaban asombro.
¿Papá? Preguntó Harry tímidamente, esta vez creía que no se equivocaba, se lanzó abrazando al hombre por la cintura.
Lara J. también lo abrazó, a Snape le dio un tic en la comisura de la boca. Cuando apareció Dumbledore, Snape señaló a los niños que lo tenían abrazado por la cintura impactado.
Si Severus, son Harry y Lara. Dijo Dumbledore suavemente, sentándose en una silla.
PPero... son... Comenzó a decir Snape.
Si, son niños. Terminó Dumbledore. Los mortífagos les pusieron poción rejuvenecedora, estarán así durante 3 días a partir de mañana, actuarán de acuerdo a su edad y recordarán todo solo cuando vuelvan a ser ellos mismos.
¿Que edad tienen ahora? Preguntó Snape desesperado, los niños lo habían soltado y estaban enganchados en la túnica a cada lado de él. Yo... yo no se como tratar niños Albus, ellos eran adolescentes, ya estaba acostumbrado ¿Que hago?
Lo primero... Indicó Dumbledore. Quítales las varitas, no van a necesitar magia aparte de que no saben.
Snape suspiró y miró a Harry, luego a Lara J. parecían disfrazados con aquellas ropas enormes, se acuclilló para estar más o menos a la altura de ellos.
Emm, Harry ¿Dónde está tu varita? Preguntó Snape sin saber que hacer, Harry frunció el ceño sin entender. Olvídalo.
Snape comenzó a registrar a Harry, rezaba para que la varita no se le hubiese perdido, el niño solo levantaba las manos y se sujetaba los lentes, enfocando bien a Snape. Cuando iba por las enormes patas del vaquero, cerca del zapato, sintió la varita, levantó el vaquero, dejando al descubierto un enorme zapato muggle blanco con los bordes negros, la varita estaba enganchada en la media que le quedaba bailando. Se la quitó y sonrió, se dio vuelta hacia Lara J. pero la niña ya había registrado y había encontrado su varita, se la entregó a Snape inocentemente, balanceándose de atrás hacia delante.
Segundo... Prosiguió Dumbledore. Siéntate, debo decirte algunas cosas.
Snape pasó por al lado de los niños y se sentó frente a Dumbledore.
Primer error. Dijo Dumbledore, Snape frunció el ceño. No les quites la vista de encima ni los dejes solos, solo tienen 5 años.
Snape suspiró, miró a los niños y les hizo señas para que se acercaran. Estos tomaron dos sillas y a duras penas las arrastraron hasta ponerlas una a cada lado de Snape. Se sentaron con trabajo y medio se arrimaron a él. Snape puso las varitas sobre la mesa, sin contar que Harry había fijado sus ojos en la de él que sobresalía por un bolsillo de la túnica negra.
Debes tener cuidado con ellos. Advirtió Dumbledore. No los dejes poner una mano sobre una varita hasta que recuperen su verdadera edad, aliméntalos bien y ten cuidado en como te diriges a ellos, a esta edad son muy sensibles.
Snape asentía con el ceño fruncido, sin darse cuenta que Harry le había quitado su varita y la miraba fijamente. Lara J. se pegó más a Snape para poder ver la varita. Dumbledore seguía dándole consejos a Snape, tales como darles verduras y mucha leche, que tenia que encogerles algunas ropas para que no estuviesen como disfrazados por toda la casa. Le insistía en que les hablara con suavidad y que tratara de no molestarse con ellos, sino le iban a formar una buena perreta.
... Hazme caso en todo y recuerda... lo.... de.... la.... Dumbledore frunció el ceño mirando a Harry.
El niño revoloteaba la varita de Snape delante de él, lanzando pequeñas chispas plateadas y verdes (Dando a entender que tenía la varita de un Slytherin). Lara J. sonreía entusiasmada, en sus ojos brillaban las chispas. Snape reaccionó y le quitó la varita a Harry.
No Harry, esto no se toca. Lo reprendió Snape torpemente, Harry hizo pucheros. No, no te pongas asi, solo no la puedes tomar, es peligrosa.
Harry parpadeó con inocencia. Snape suspiró largamente poniendo su varita sobre la mesa, ahora Lara J. alzaba el cuello para poder ver la varita.
Estos días van a ser los más largos de mi vida. Murmuró Snape mirando al techo. Si Sybill estuviese aquí, ella entiende mejor a los niños.
Lanzó una mirada ansiosa a la chimenea y luego al techo, como esperando ver a Trelawney enganchada en la lámpara.
Ella no puede venir Severus y lo sabes, está muy ocupada con Remus en Bulgaria. Dijo Dumbledore cabeceando. Confío en ti y considérate afortunado, Molly tiene a todos sus hijos menores como Harry y Lara además de quedarse con Hermione.
Dumbledore se levantó, mirando comprensivo a Snape, miró su extraño reloj sin números, miró por la ventana y desapareció con un movimiento de su capa. Snape tragó en seco y bajó la vista para ver a Lara J. poniéndose el borde de su capa sobre la cabeza, mirándolo con sus ojitos esmeraldas relucientes y a Harry estirándose para llegar a la mesa, haciendo el intento de llegar a las varitas. Suspiró largamente con los ojos al techo. Esos 3 días iban a ser una locura, miró a la chimenea implorando que los niños crecieran por un milagro.
Snape no sabía que iba a hacer. Harry ya estaba al pararse sobre la silla para coger alguna varita, le daba igual, la primera que encontrase, hizo el intento, pero lo atrapó antes de que terminara.
Está bien, ¿Quieren ver algo de magia? Preguntó Snape, los niños lo miraron con la curiosidad en sus ojos. Bien, levántense.
Los niños saltaron de sus asientos y Snape tomó su varita, le apuntó a Lara J.
¡Reducio! Exclamó reduciendo la ropa de la niña, que se miraba asombrada, quitó el hechizo cuando la ropa y los zapatos tenían su talla, le apuntó a Harry. ¡Reducio!
Sucedió lo mismo que con Lara J. la ropa se encogió hasta quedar de la talla de Harry, le redujo los lentes mientras el niño se ponía bizco para no perderse nada. Snape sonrió ante la cara cómica del niño, que puso los ojos bien cuando los lentes estaban normales.
Muy bien, ahora, emm. Dijo Snape nervioso, no se le ocurría nada para mantener a dos niños de 5 años ocupados. Vengan conmigo, vamos arriba.
Antes de que hiciera algo, los dos niños se le engancharon de las manos, suspiró y los llevó al segundo piso, le mostró el baño a Lara J.
Emm, mira Lara, esta es tu habitación, ahí está el baño.... ¿Sabes... um... usarlo? Preguntó Snape rezando, murmuró entre dientes. Di que si, di que si.
Lara J. asintió levemente, le soltó la mano y entró al baño. Snape redujo un vestido y una braga suspirando y se lo puso en el baño. Se llevó a Harry al baño del pasillo, se lo pensó mejor y entró primero a su habitación, redujo ropa del chico hasta que le quedara y se lo llevó frente a la puerta del baño y se acuclilló frente a él.
Harry, atiéndeme bien. Le dijo Snape serio. Ahora, te vas a dar un baño ¿Sabes usarlo?
Harry asintió abriendo mucho los ojos, los lentes se le resbalaron por la nariz. Snape se los puso bien con un dedo.
Menos mal que no me salieron brutos. Murmuró Snape con los ojos en blanco.
¿Y mamá? Preguntó Harry de repente.
Emm, tu mamá... Repitió Snape mirando a otro lado, le sonrió a Harry. Tú mamá no va a venir hoy, ella... está de viaje, regresa dentro de unos días, ahora, date un buen baño y te pones esta ropa ¿Si?
Harry sonrió y tomó la ropa que Snape le daba y entró al baño. El brujo pensó que no era tan difícil, se veían tranquilos y tímidos. Entró en la habitación de Harry y comenzó a reducir ropa y zapatos, hizo lo mismo con la ropa de Lara J. Bajó a la cocina a ver que hacia, primero, decidió esconder bien las varitas y asegurarse de que no tomaran la suya. Fue a su habitación y las escondió en el armario. Salió y escuchó en la puerta del baño, se escuchaba la ducha, asi que supuso que no habría problemas.
Regresó a la cocina, miró las jarras donde los chicos tomaban leche con chocolate o chocolate, pero, había un problema, ningún niño de 5 años tomaba leche en jarra, era en biberón. Suspiró largamente y transformó las dos jarras en sendos biberones, una azul y otra rosa, se encogió de hombros y se dio vuelta, tuvo que hacer un esfuerzo enorme para no reírse. Lara J. estaba frente a él con los zapatos al revés, detrás de ella llegó Harry con el pullover al revés también, los dos tenían los cordones sueltos.
A ver, acérquense los dos. Les indicó Snape sentándose en una silla, los niños se acercaron despacio, vigilando a Hocicos que movía la cola mirándolos. No, no les va a hacer nada ¿No se acuerdan de Hocicos?
Los niños lanzaron una fugaz mirada al perro y luego sonrieron. Snape le quitó el pullover a Harry, pudo ver lo pellizcado que era cuando pequeño. Enderezó el pullover y se lo pasó por la cabeza, ladeándole los lentes, se los enderezó y Harry levantó un pie. Snape le enseñó más o menos a abrocharse los cordones.
Después se dedicó a ponerle bien los zapatos a Lara J. y a abrocharle los cordones, hizo una floritura y apareció un peine. Comenzó a tratar de dominar el pelo negro de Harry, logró peinárselo a duras penas, lo sentó en una silla para encargarse de Lara J. Le quitó la cola de caballo y peinó el largo pelo lacio y brillante de la niña si problemas, como no sabia como recogérselo, se lo dejó suelto. Ahora los niños lo miraban expectantes.
Vamos a la sala, a ver si les interesa algo de la televisión muggle. Les dijo Snape levantándose.
Salió de la cocina con la capa ondeando y los niños lo siguieron, los sentó en el sofá y encendió el televisor con un movimiento de su varita, buscó un canal con dibujos animados, enseguida pudo notar el interés de los niños. Los dejó allí y fue a la cocina, frunció el ceño acercándose a la chimenea, recogió dos ositos de peluche, uno de ellos tenía una nota en un pergamino.
Se los ganó tu hija en la feria, pensé que te podrían ser útiles.
Dumbledore.
Snape agradeció aquello de corazón, los dejó sobre la mesa y desapareció de la cocina.
Los niños ni se habían movido, mirando atentamente los dibujos animados, no tenían hambre, habían comido cuando se perdieron en esa feria, pero ¿Como se perdieron? No recordaban nada más, ni a sus padres con ellos, solo a sus amiguitos, tenían deseos de ver a su mamá.
¿Dónde está mamá? Preguntó Lara J. a Harry.
No se, papá me dijo que estaba lejos pero que iba a regresar. Respondió Harry mirando los dibujos animados.
Pasaron las horas y los niños no se movían del sofá, estaban entretenidos con los dibujos animados. Snape pasó por detrás de ellos a echarles una ojeada, había ido a Grimmauld Place y de verdad se consideraba afortunado. Los pequeños Weasleys estaban acabando con la casa, sobre todo los gemelos.
Había conseguido leche allí para Harry y Lara J. que por suerte no hablaban mucho y eran tranquilos. Subió y se dio un baño cambiándose de ropa, bajó a la cocina a terminar su plan de estudio. Cerca de las 6:13 de la tarde, Harry se le apareció en la cocina seguido por Lara J.
Papá, tengo hambre. Dijo Harry mirando a Snape fijamente, este suspiró.
Yo también. Dijo Lara J. acercándose.
Emm, esta bien, quédense aquí y no toquen nada. Les dijo Snape levantándose, se llevó todo para prevenir.
Salió de la cocina y apagó el televisor subió a dejar las cosas, no sabia que los niños cenaban tan temprano, bajó a la cocina a ver que inventaba, se los encontró mirando con las manos en la espalda los ositos de peluche, no los tocaban.
Son de ustedes. Les dijo suavemente, los niños lo miraron parpadeando. Vamos, tómenlos.
Tuvo que acercarse y darle uno a cada niño, no se atrevían a tocarlos, eran muy tímidos y al parecer, respetuosos.
¿Les gusta la pizza? Les preguntó Snape no hallando otra solución, los niños sonrieron asintiendo, era muy gracioso mirarlos asi. Pues bien, hoy comemos pizza.
Pidió dos pizzas por teléfono y fue a la cocina, en donde se las habían arreglado para sentarse en las sillas abrazado los ositos, Snape no sabia que iba a hacer en el tiempo que demoraba en llegar la pizza, seria maravilloso cuando los dos estuviesen durmiendo, no molestaban ni causaban problemas pero no sabia que iba a hablar con ellos ni que decirles. Se sentó nervioso, pasando la vista de uno a otro.
Emm, ahora vamos a esperar un poco, la pizza no demora. Les dijo Snape por decirles.
Papá ¿Por qué esas personas decían que eran nuestros padres? Preguntó Lara J. de repente, clavando sus ojos en los de Snape.
Ah, eh, no... ellos... Comenzó a decir Snape, primera pregunta y no tenia respuesta. Ellos son malos... emm... solo se los querían llevar a otro lugar, lejos de... mi.
Pero tú no vas a dejar que nos lleven ¿Verdad? Preguntó Harry a su vez.
No, por supuesto que no. Dijo Snape reaccionando al momento. Ahora quítense eso de la cabeza, ustedes se quedan aquí y conmigo.
Los niños miraron sus ositos estrechándolos, Snape sacó su varita y comenzó a lanzar chispas verdes y plateadas encima de la mesa, los niños sonrieron mirando con atención. Hizo una floritura y de su varita salió un humo plateado que tomó la forma de un caballo, los niños miraban aquello como si fuese lo más increíble del mundo, después tomó la forma de un hipogrifo, algo que a Snape le recordó algo.
Esperen aquí y no se muevan o... Dijo Snape levantándose, meditó unos segundos. Vengan conmigo, les voy a mostrar algo.
Los niños saltaron entusiasmados de sus asientos, Snape sacó carne del refrigerador y llevó a los niños al patio, rumbo a la caseta, la abrió con un toque de su varita y encendió una luz que había instalado. El hipogrifo Buckbeack se levantó semiplegando las alas, miró a todos con sus ojos naranjas, Black, el Pegaso negro, sacudió las crines mirando a la pequeña Lara J.
Miren, ese de allí, el gris, es un hipogrifo, se llama Buckbeack y es tuyo Harry. Indicó Snape, el hipogrifo clavó la vista en el niño. Y ese, el caballo negro con alas es un Pegaso, ese es el tuyo Lara.
Harry hizo el intento de acercarse a Buckbeack pero Snape lo detuvo.
Miren, nunca se acerquen a un hipogrifo de esa manera, deben hacerle una reverencia asi... Snape se inclinó ante Buckbeack, observado por los niños, el animal dobló sus escamosas rodillas ante Snape. ¿Ven? Ahora inténtalo tu Harry, con cuidado.
Harry se inclinó ante Buckbeack, el hipogrifo lo miró unos segundos y dobló las rodillas, después lo hizo Lara J. y el hipogrifo también dobló las rodillas. Snape les dijo sonriente que lo alimentaran mientras hacia aparecer pasto para Black. Los niños sonreían acariciando al hipogrifo, Lara J. se pasó para Black y le pasó una mano por el cuello, el caballo la olfateó unos segundos y agitó sus sedosas crines al aire, reconociéndola.
Cuando terminaron de alimentar a los animales, Snape tuvo que cargar a Harry que un poco más y se sube encima de Buckbeack mientras Lara J. se le enganchaba de una mano cuando el Pegaso dio un resoplido. Los llevó de vuelta a la cocina, para que lavaran las manos y se sentaran, justo en esos momentos llegaba el repartidor de pizza. Snape se aseguró de que tenía su varita en el bolsillo, no quería correr riesgos.
Regresó a la cocina con las pizzas levitadas, haciendo que los niños se le quedaran mirando fijamente. Les dio unos pedazos a cada uno, no era lo mismo el estómago de un adolescente de 18 años que de ese mismo adolescente pero de 5 años. Se divirtió bastante mirándoles las caras, a Harry se le resbalaban los lentes cada vez que daba una mordida y Lara J. un poco más y enrolla el queso en la pata de la mesa y se levantaba a estirarlo hasta que se rompiera. Para su suerte, solo le pidieron otro pedacito de pizza, los estaba embuchando de refresco y agua para que se llenaran y enviarlos a la cama temprano.
Los niños estaban llenos como chinchas y medio soñolientos. Snape les dijo que fueran a lavarse las manos y los dientes, que encima de sus camas estaban los pijamas. Los niños enseguida subieron, pero no alcanzaban muy bien al lavamanos así que estaban de puntillas y ni hablar de llegar al espejo. Cada uno en su habitación se logró poner el pijama. Pero al parecer Harry era propenso a ponerse las camisas al revés y Lara J. los zapatos, así fueran pantuflas, hasta las medias si era posible.
Snape subió contento de que el día hubiese terminado, aunque los niños no le causaban dolores de cabeza y hasta era divertido verlos así, pero ya deseaba que volvieran a ser como antes. Suspiró cuando Lara J. salió de su habitación con las pantuflas al revés. Se acuclilló a ponerle bien las pantuflas y a explicarle lo mejor posible que no era así, la niña lo atendía sin parpadear. Harry salió de despistado, descalzo y con la camisa del pijama al revés. Snape no tuvo otra que ponérsela bien, aparte de vigilar que Lara J. no le quitara la varita, ya estaba haciendo el intento.
Se sentó con ellos en la sala, esperando que de un momento a otro se quedaran dormidos, pero parecían tener ganchillos en los párpados. Miró la hora, las 8:24PM, ya era hora de que esos dos enanos se fueran a dormir.
Bueno, creo que es la hora de que vayan a la cama. Les dijo Snape, los niños lo miraron inocentemente. Arriba, cada uno a su habitación.
Harry y Lara J. se levantaron del sofá y subieron abrazando los ositos de peluche. Snape suspiró, ya subiría a ver que estuviesen dormidos. Esperó al menos 10 minutos, nunca había tratado con niños. Se desperezó apagando el televisor y subió despacio al segundo piso, empujó la puerta de la habitación de la niña y puso cara de decepción. Lara J. lo observaba desde la cama, con la lámpara de mesa encendida y sin taparse, a pesar de que había un poco de frío. Se acercó tratando de sonreír, la niña parpadeó.
¿No tienes sueño? Le preguntó Snape suavemente, la niña no respondió, al parecer, esperaba algo más que una pregunta. Bueno, solo te digo que te debes dormir.
Lara J. volvió a parpadear. Snape suspiró y abrió una sabana, la cubrió con ella. La niña se acomodó, abrazando su osito. Snape se inclinó sobre ella y le besó la frente suavemente. Fue como hacer magia, la niña cerró los ojos, acomodándose y suspirando suavemente, esa era la clave. Salió sin apagar la lámpara, entrecerró la puerta y fue a la habitación de Harry.
El niño estaba en la misma posición que Lara J. solo que tenia los lentes en la punta de la nariz, se veía muy gracioso. Se acercó sonriendo, ya sabía que tenía que cubrirlo con una sábana y quitarle los lentes. Desplegó la sábana y cubrió a Harry con ella, le quitó los lentes y se los puso encima de la mesita de noche, el niño lo miró abriendo mucho los ojos y parpadeando.
Snape le quitó el rebelde pelo de la frente (Para su desgracia que estaba alborotado de nuevo) y se inclinó besándole la frente con suavidad. Harry entrecerró los ojos mirándolo, parpadeó y los cerró, abrazando el osito con fuerza. Snape sonrió y se retiró, ahora podría leer antes de dormir sin preocuparse por nada.
Snape fue a su habitación, se acostó a leer un enorme libro forrado por cuero sonriendo, dormir niños era muy fácil. Recordaba a su hijo, solo pasaba algunas mañanas con él y cuando llegaba por la noche, ya se lo encontraba durmiendo. Gabriela siempre le contaba lo que había sucedido en el día y que lo adoraba, a pesar de que no lo veía a menudo. Sufrió mucho cuando... no quería recordar. Frunció el ceño, su hijo dormía en la misma habitación de Gabriela, no quería imaginar... no, de seguro que no, él mismo los dejó durmiendo, bueno, aunque cerrar los ojos no era dormirse del todo.
Se incorporó un poco cuando la puerta se entreabrió. Harry entró descalzo, con su osito en una mano y lo miró detenidamente, con sus lentes ladeados, detrás de él entró Lara J. su pelo lacio estaba algo revuelto y tenia el osito abrazado contra su pecho.
No quiero dormir sola papá. Dijo Lara J. mirándolo.
¿Y si nos vienen a buscar? Agregó Harry. No quiero irme.
Está bien, vengan, nadie los va a venir a buscar si estoy aquí. Les dijo Snape suavemente.
Los niños saltaron sobre la cama y se deslizaron a cada lado de él, los cubrió con su propia sábana, los niños se acomodaron. Guardó el libro, al parecer, no podría leer más y tendría que al menos, simular estar dormido. Les sonrió tranquilizadoramente y se acostó completamente, cerrando los ojos. Los niños al ver que se quedaba dormido, lo imitaron, sumiéndose en un tranquilo sueño, se sentían seguros.
Snape se despertó temprano el lunes, los niños dormían a cada lado de él, respirando suavemente, se veían tan tiernos y dulces. Se levantó con cuidado. Harry se movió y Lara J. movió la cabeza, entreabrieron los ojos, pero se veía que todavía estaban en el quinto sueño. Lara J. rezongó un poco y Harry arrugó los ojos.
Shhh, duerman, no se levanten todavía. Les susurró Snape suavemente, Harry se relajó cuando le acarició el pelo, hizo lo mismo con Lara J. la niña se quedó tranquila. Eso es, duerman.
Snape terminó de levantarse, los miró unos segundos tomando su varita y salió de la habitación. Bajó bostezando y dio un salto al entrar en la cocina, Dumbledore estaba sentado acariciando a Hocicos detrás de las orejas.
Buenos días Severus. Lo saludó sonriente. Vine a saber de tu primer día con los niños.
Buenos días Albus. Saludó Snape cruzando la cocina en dos pasos, buscó la leche y la comenzó a calentar. Discúlpame unos minutos, debo darles esto para que se queden más tiempo en cama.
Dumbledore observó sonriente el correcorre de Snape, debía admitir que había cambiado mucho. Snape preparó los biberones con leche tibia y subió como un rayo para encontrarse a los niños casi despiertos, se temía eso, se acercó sonriente, los niños lo miraron con ojos soñolientos.
¿Tienen hambre? Preguntó Snape, los niños asintieron levemente, les entregó los biberones con leche, se engancharon al momento, como dos terneros. Bajen cuando terminen, pueden dormir un poco más si lo desean.
Salió de la habitación dejando a los niños tomando biberón lentamente, al parecer no tenían muchos deseos de acabar tan pronto. Entró en la cocina más calmado, se sentó frente a Dumbledore.
Mira Albus, lo siento pero no puedo ir hoy a ningún lugar. Comenzó a explicar Snape rápidamente. Es por los niños, no quiero dejarlos solos, son pequeños y...
Calma Severus. Dijo Dumbledore sonriendo, Snape se quedó a mitad de su explicación, frunció el ceño. No te he venido a pedir que vayas a algún lugar, solo vine a ver que la casa siguiera en pie y que tú no estuvieses al borde de la histeria, si quieres le puedo pedir a Molly y a Tonks que...
¡Ni se te ocurra quitarme a los niños! Exclamó Snape, Dumbledore amplió la sonrisa. No son malos, son bastante tranquilos.
Eso era lo que quería escuchar. Dijo Dumbledore recostándose en la silla. ¿Durmieron bien?
Perfectamente, pensé que se iban a quedar en sus habitaciones pero al cabo de unos minutos ya estaban en la mía, diciendo que si los venían a buscar y que no querían irse ni dormir solos, los tuve que dejar dormir conmigo. Explicó Snape cruzándose de brazos, Dumbledore asintió sin quitar la sonrisa. Son muy tímidos, apenas hablan y son muy tranquilos, al menos ayer.
Ya verás como hoy hablan más. Dijo Dumbledore. Ayer estaban impactados, no saben que les sucedió exactamente y de pronto llegas diciendo que eres el padre de ellos.
No fui yo exactamente. Se defendió Snape serio. Ellos solos se me abalanzaron encima.
¿Renuncias a cuidarlos? Preguntó Dumbledore.
Claro que no, son mis hijos, ¿Como los voy a abandonar? Dijo Snape fieramente, los niños entraron en la cocina, la expresión de Snape cambió al momento. ¿Se tomaron toda la leche?
Harry asintió sonriendo, haciendo que sus lentes volvieran a resbalarse hasta la punta de la nariz, le mostró el biberón a Snape vacío. Lara J. le sonrió y también le mostró su biberón. Dumbledore observaba sonriente el repentino cambio de Snape.
El brujo les hizo señas para que se acercaran y le subió los lentes a Harry sonriendo, el niño se puso bizco mirando el dedo de Snape poniéndole los lentes bien. Snape frunció el ceño mirando las pantuflas al revés de Lara J. no aprendía. Se las puso bien y recogió los biberones, los fregó con magia.
Suban a lavarse esa cara y los dientes. Les dijo Snape sonriente, les dio un empujoncito hacia fuera de la cocina y se acuclilló al nivel de ellos. Si bajan rápido salen a jugar con Hocicos al patio ¿Les gusta?
Los niños sonrieron entusiasmados y salieron trotando de la cocina, hacia el segundo piso. Snape se incorporó y agitó su varita, preparando dos tazas de chocolate, cuando estuvieron, levitó una para Dumbledore y se sentó bebiendo su chocolate.
Veo que lo estás controlando muy bien. Dijo Dumbledore tomando chocolate. Y al menos estás tomando práctica en la cocina.
Son... muy tiernos. Dijo Snape paternalmente, sonriendo. ¿Para que les pusieron la poción rejuvenecedora? No ganan nada.
Aunque no lo parezca, si. Dijo Dumbledore serio. Los pueden atrapar con mayor facilidad siendo niños, sin mucho poder mágico y sin varitas, además, tu hija sabe leer egipcio antiguo, necesitan quien les traduzca la mitad del mapa que ellos tienen, hay que tener cuidado, lo pueden intentar de nuevo.
Pero solo tiene 5 años ¿Como va a leer el mapa? Preguntó Snape desconcertado.
Si puede, puedes buscar la flauta y pedirle que la lea y verás como si lo hace, claro que hay que tener tacto para que lo haga. Explicó Dumbledore dando un sorbo a su chocolate.
¡Accio Flauta de Anubis! Exclamó Snape blandiendo su varita, a sus manos voló una flauta dorada con jeroglíficos egipcios.
La examinó unos segundos antes que entraran los niños a la cocina cambiados.
Lara, ven un momento. La llamó Snape suavemente, Lara J. se acercó dando saltitos y puso las manos en la espalda mirando la flauta. ¿Podrías leerle a papá lo que dicen estos dibujitos?
Le entregó la flauta. La niña la tomó entre sus manos, dándole vuelta. Harry se acercó a mirar.
Aquel que tenga el don de tocar la sagrada flauta de Anubis tendrá el poder sobre la vida o la muerte, sacar el alma de las tinieblas para que viva en otro cuerpo. Leyó Lara J. ante el asombro de Snape, seguía los jeroglíficos con su dedo y leía fluido.
Ya, ya pequeña, está bien. Le dijo Snape dándole un beso en la mejilla a la niña, Harry pasó la mano por la flauta, atraído por el brillo. Pueden salir al patio a jugar con Hocicos, pero no salgan de allí.
Les sonrió recuperando la flauta, los niños ya estaban cerca de la puerta del patio, frunció el ceño.
Harry, ven, aquí. Lo llamó Snape, Harry se acercó, como para variar, tenia la camisa al revés, se la puso bien. Ve a jugar.
Los niños abrieron la puerta del patio y Hocicos salió moviendo la cola detrás de ellos. Snape suspiró sentándose bien.
Siempre tiene la camisa al revés. Le dijo a Dumbledore. Y Lara siempre tiene los zapatos al revés también.
Ya los conoces. Dijo Dumbledore dejando la jarra de chocolate vacía. ¿Ves como Lara si sabe leer a esta edad? Los mortífagos no son tontos.
Impresiona, solo tengo una curiosidad, ¿Por qué no se fueron con los mortífagos?
Básico, esa poción borra algunas cosas de la mente de quien la tome pero no todo, como los mortífagos no saben con quienes viven, pensaron engañarlos fácilmente, siendo ellos niños buscando a sus padres, no los reconocieron y no se fueron con ellos.
Interesante, ¿Dices que son 3 días antes de que recuperen su edad normal?
Si, eso creo.
Snape miró a los niños reír jugando con Hocicos, se veían tan inocentes así. Pero definitivamente, los extrañaba con 18 años.
Snape cuidó de los niños como padre ejemplar. No estaba todo el tiempo con ellos, solo los dejó corretear por todo el patio, a ver si se cansaban y dormían la siesta. Snape participó
solo un poco en aquellos juegos infantiles. No estaba como para correr toda la mañana jugando a las atrapadas o a las escondidas.
Los niños se veían felices. Realmente, un niño jugando a sus anchas en un patio con un perro era feliz. Snape ordenó pizza para el almuerzo (No estaba para enfrascarse en una batalla con la cocina), y Harry y Lara J. ni protestaron cuando el brujo los llamó para almorzar. Terminaron de almorzar y se sintieron soñolientos, con todo lo que jugaron por la mañana. Comenzaron a restregarse los ojos y a bostezar. Snape fregaba con magia y desaparecía la caja vacía de la pizza, miró a los niños, parecían tener sueño.
¿Tienen sueño? Les preguntó Snape, los niños asintieron. Entonces vamos arriba para que se laven los dientes y duerman un poco.
Los niños bajaron de las sillas y subieron despacio al segundo piso, Snape fue detrás de ellos. Lara J. se lavó los dientes media dormida y Harry tenia mucho sueño, los ojos se le cerraban solos. Cuando salieron al pasillo, automáticamente fueron a la habitación de Snape. Este los vio entrar por su habitación y fue suspirando, ya se habían atrincherado en ella. Los encontró subiéndose a la cama, listos para quedarse dormidos, abrazaron sus ositos y esperaron a que Snape los cubriera con la sábana. El brujo se acercó sonriendo, los cubrió con la sábana y les besó la frente. Enseguida los niños cerraron los ojos. Salió sonriendo levemente de la habitación, era feliz.
Harry empezó a soñar, no entendía porque se veía caminando por una calle abarrotada de gente extraña, con túnicas de diferentes colores, todos lo saludaban con entusiasmo y él sonreía respondiendo los saludos. Entró en una tienda muy extraña, un viejo lo atendió amablemente.
Buenas tardes señor, ¿Que se le ofrece? Preguntó el hombre amablemente.
Vengo por algo que me pertenece. Dijo Harry con voz fría, el viejo parpadeó. Dame la flauta.
Lo siento señor....
Se que la tienes viejo imbécil, entrégamelaflautadeAnubis. Dijo Harry amenazante, no entendía por que actuaba asi ni por que tenia esa horrible voz. Si no...
Váyase ahora mismo de mi tienda. Dijo el viejo molesto.
Al menos dime quien la tiene. Dijo Harry negociando. Y te perdono la vida.
¡Usted está loco! Exclamó el viejo. ¡Deberían regresarlo a San Mungo!
Únete a mí, no querrás ser mi enemigo. Le dijo Harry mostrando una varita, el viejo llevó una mano a su túnica. Ni lo intentes, camina.... ¡Camina atrás!
Harry llevó al viejo a una habitación dentro de la propia tienda a punta de varita, el viejo temblaba de pies a cabeza. Lo que le hizo a continuación hizo que su corazón de niño se retorciera de miedo, no entendía como pudo hacer eso, llevó la varita hacia atrás y...
¡AVADA KEDAVRA!
Un rayo de luz verde salió de su varita, impactándose contra el viejo, este abrió los ojos con sorpresa y se desplomó en el suelo, caminó y sonrió con placer perverso, le dio vuelta con un pie, el viejo estaba muerto a sus pies, más blanco que el papel y sus ojos mirando al vacío, abiertos llenos de terror.
Por suerte estoy lleno de energía, debes dar gracias de que te maté de esa manera. Dijo Harry sonriendo.
Comenzó a reírse de una manera maniaca y fría, carente de sentimiento, agarró el cuerpo sin vida del viejo y miró en los ojos vacíos de este, como tratando de ver más allá de ellos.
Harry sintió miedo, quería despertarse pero no podía, seguía mirando esos ojos vacíos y sentía la piel fría del viejo en sus manos, sintió que lo sacudían, que lo llamaban suavemente, abrió los ojos dando un jadeo alto, sudaba frío y temblaba, miró a un lado, veía borroso, algo se movió y se encogió, pensando que era el alma de aquel hombre muerto, con los ojos fijos y vacíos y la boca abierta en un grito de terror mudo.
Snape le puso los lentes rápidamente, le costó trabajo, el niño gemía alejándose de él.
Harry, tranquilo, soy yo. Le dijo Snape cuando le logró poner los lentes, el niño había abierto los ojos al escucharle la voz, se incorporó y lo abrazó enterrando la cara en su pecho, le comenzó a acariciar la cabeza. Tranquilo, estoy aquí.
Harry no quería soltarlo, temía ver a su lado esa horrible visión. Pero a su lado solo dormía tranquilamente su hermana. Algo lo quemó en la frente, era insoportable.
Quiero a mi mamá. Sollozó Harry, Snape lo estrechó contra si para calmarlo. Me duele la cabeza.
Shhh, era un sueño, tranquilo pequeño, yo estoy aquí. Le dijo Snape suavemente, sabia que ese dolor de cabeza era la cicatriz, Harry sollozó más fuerte, después de todo, solo tenia 5 años y la visión tuvo que haber sido muy fuerte.
¡Quiero a mi mamá! Volvió a decir Harry con su voz infantil quebrada y asustada.
Mamá no puede venir, está lejos. Le trató de explicar Snape, pero el niño comenzó a llorar de verdad. No, no llores... vamos Harry no me hagas esto, trata de tranquilizarte...
Harry abrazó más fuerte a Snape, de verdad quería a su mamá, no la había visto desde que llegó, ya empezaba a dudar de que de verdad tuviese mamá. Snape estaba desesperado, no estaba preparado para aquello y si Harry seguía llorando de esa manera iba a despertar a Lara J. En una rápida decisión lo cargó, el niño seguía llorando en su hombro. Lo llevó abajo, lejos de Lara J. no quería dos llantenes a un tiempo.
Sabia que lo que lo puso asi era alguna visión del Señor Oscuro, tuvo que hacer algo de verdad impactante. Se sentó a tranquilizarlo en el sofá. Harry lo tenía abrazado con mucha fuerza, tenia agarrada la espalda de la túnica, parecía imposible despegarlo. Lanzó una mirada desesperada al techo, implorando que Trelawney llegara al momento y se hiciese cargo del niño. El no sabia que hacer. Solo una vez tuvo a un niño en brazos llorando. Ya sentía las lágrimas del niño mojando el hombro de su túnica. Le comenzó a pasar una mano por la cabeza, Harry lo soltó un poco y el llanto disminuyó considerablemente.
Al menos no lo estaba haciendo tan mal, se estaba calmando. Solo esperaba que no estuviese tomando fuerzas para otra tanda de lágrimas y sollozos incontrolables.
Tengo miedo. Sollozó Harry, Snape lo estrechó con más fuerza.
Snape le besó la cabeza al niño. Se relajó más, pero todavía no lo soltaba por completo. Se incorporó un poco y comenzó a mecerse suavemente. Harry se fue desparramando sobre su hombro sin soltarlo, debía estar muy asustado. Giró un poco para verle la cara al niño, tenía los ojos rojos llenos de lágrimas entreabiertos. Sus bracitos aflojaron el agarre y parpadeó, soltando una lágrima. Le siguió pasando la mano por la cabeza, sin dejar de mecerse, de un momento a otro se tenía que dormir de nuevo o al menos calmarse.
Suspiró apoyando su cara sobre la cabeza de Harry, al parecer no tenia muchas intenciones de dormirse de nuevo. Eran las 4:32PM, rezaba para que Lara J. estuviese durmiendo y no se despertara en esos momentos. Harry giró la cabeza poniéndola de lado en el hombro de Snape y aspiró suavemente. Ya no tenia tanto miedo, se sentía seguro, el olor de Snape lo tranquilizaba. Tenía un olor a perfume suave de hombre.
Te quiero papá. Murmuró Harry acomodándose, Snape le besó la cabeza de nuevo.
Yo también te quiero, a los dos, a ti y a tu hermana. Le dijo con suavidad Snape, al parecer estaba bastante calmado. ¿Ya estás bien? ¿Quieres tomar agua?
Harry asintió pero cuando Snape lo fue a soltar se aferró con fuerza de nuevo.
Si no me sueltas no puedo darte agua. Le dijo Snape lo más suave que pudo.
No quiero que me dejes solo. Dijo Harry con la voz temblorosa.
No mi niño, no te voy a dejar solo.
Snape no tuvo otra que levantarse con Harry cargado. Lo llevó a la cocina y lo acomodó mejor, aguantándolo con una mano. Abrió el refrigerador y sacó la jarra con agua, vertió un poco en un vaso y se lo dio a Harry que se había ladeado para tomar el vaso. Lo bebió suavemente, le dio el vaso vacío a Snape.
¿Quieres más? Le preguntó Snape, Harry negó acomodándose en el hombro de Snape, se puso el dedo pulgar en la boca mientras con la otra mano se aferraba al brujo. Tranquilo, ya pasó todo.
En esos momentos, aparecieron las llamas esmeraldas en la chimenea y apareció Dumbledore. Snape se dio vuelta pensando que era Trelawney y se ensombreció al ver quien era.
¿Que sucedió? Preguntó Dumbledore viendo a Harry de esa manera cargado por Snape.
Tuvo otra de esas... visiones, se impactó bastante. Explicó Snape, Dumbledore frunció el ceño sentándose frente a la mesa. Tenían sueño y los dejé dormir la siesta, cuando fui a verificar que estuviesen bien, se agitaba en la cama sudando mucho, lo desperté y... bueno, empezó a llorar y hasta ahora no me ha soltado.
Dumbledore suspiró largamente, sacó algo del bolsillo y lo puso encima de la mesa, le dio un toque con su varita, el pensadero recuperó su tamaño normal.
Voy a ver ese sueño, trae a Harry. Le dijo Dumbledore, Snape se acercó y Harry miró a Dumbledore girando un poco la cabeza. Tranquilo Harry, esto no va a doler en lo absoluto.
Puso la punta de su varita en la sien de Harry y tiró, sacando un hilo de un plateado muy claro, el espectro del sueño, el niño parpadeó, Snape le besó la cabeza suavemente, por si acaso. Dumbledore dejó caer el hilo en el pensadero, este se arremolinó en él. Snape se sentó con Harry a esperar, acariciándole la cabeza al niño que se acomodaba en su hombro. Dumbledore tocó la sustancia en el pensadero cerrando los ojos, enseguida se sumergió en el sueño.
Lo veía todo desde la perspectiva de Voldemort, tal y como Harry lo soñó. Entró en la tienda y habló con el viejo. Después lo llevaba a otra habitación, sintió como el corazón de Harry daba un vuelco cuando mató al viejo como si fuese lo más normal del mundo. Rió maniacamente dándole la vuelta al viejo. Pudo sentir crecer el miedo de Harry cuando miró los ojos vacíos del hombre. Era la visión más espantosa que un niño de 5 años pudiera tener en su mente.
Salió del sueño, suspiró mirando a Snape, ya sabia por que Harry no lo soltaba. Todavía tenía miedo y por la noche seria peor.
Te aconsejo paciencia Severus, no te va a soltar hasta que se sienta seguro de nuevo. Explicó Dumbledore suavemente. Trata también de tener a Lara contigo, los niños a esta edad son sumamente sensibles.
¿No se le puede enviar un mensaje a Sybill? Preguntó Snape, Harry miraba a todos lados en su hombro con los ojos aguados y chupándose el dedo. De verdad la necesito, en cuanto pudo hablar lo primero que dijo era que quería a su mamá, no estoy hecho para esto, no se como actuar.
Si envío un mensaje revelo su posicion. Explicó Dumbledore con pesar. Estan con los gigantes, eso lo sabes, podría resultar peligroso, ya tengo su fecha de regreso, el día 1ro de Septiembre y ya los niños para ese día por la mañana habrán recuperado su edad, paciencia, confío en ti.
Snape suspiró, miró a Harry mordiéndose el labio. Lara J. entró en la cocina restregándose los ojos, parpadeó mirándolo.
Ven pequeña, ven conmigo. La llamó Snape suavemente, en cuanto tuviese oportunidad se iba a tomar medio tanque de poción relajante, Lara J. enseguida se acercó y Snape la atrajo hacia si con la mano libre. No se cuanto tiempo pueda aguantar Albus.
Voy a pedirle a Tonks que venga a ayudarte. Dijo Dumbledore decidido. Llegará dentro de poco.
Dumbledore desapareció de la cocina. Snape suspiró largamente, Harry parecía pegado a él, no lo soltaba y Lara J. se le había recostado. Por las chimenea apareció Tonks, con el pelo rosa chicle, igual que por la mañana.
Eso debe haber sido terrible. Comentó Tonks acercándose rápidamente, Harry se aferró más a Snape. Veo que no te quiere dejar, bueno, Lara, ven conmigo, vamos a ver dibujos animados ¿Quieres?
Lara J. miró a Snape como pidiendo permiso, este le sonrió asintiendo y la niña le tomó la mano a Tonks y las dos fueron a la sala, encendieron el televisor y Harry levantó un poco la cabeza al escuchar los dibujos animados.
¿Quieres ver televisión con tía Tonks? Le preguntó Snape suavemente, Harry asintió encima del hombro de Snape. Pero me tienes que soltar... (Harry gimió un poco)... No te va a suceder nada y no vas a estar solo, tu hermana y tía van a estar contigo.
Harry cedió, se desprendió de Snape, este lo puso en el suelo y le tomó la mano para llevarlo a la sala, lo sentó del otro lado de Tonks que sonrió.
Voy a darme un baño, nunca pensé que cuidar niños fuera tan agitado. Dijo Snape masajeándose la sien.
No estás acostumbrado, en realidad es muy bonito. Dijo Tonks sonriendo, Harry se recostó, le pasó un brazo por los hombros estrechándolo. Descansa, hasta ahora lo estás haciendo muy bien, pero debo irme a las 8:00, tengo guardia en el Ministerio.
Snape subió al segundo piso suspirando largamente, agradecía de corazón esa ayuda. A Harry de repente se le había olvidado un poco el sueño mirando los dibujos animados. Lara J. sonreía a veces entusiasmada.
Pasaron las horas tranquilamente, cuando Snape bajó bañado y más relajado, se encontró con que Tonks había hecho la cena y tenia a los niños comiendo sin problemas. Se sirvió él también y se sentó frente a los niños sonriéndoles, estos ya casi terminaban de cenar. Tonks los llevó arriba a que se dieran un baño, se lavaran los dientes y se cambiaran para el pijama. Cerca de las 7:50, Tonks bajó a los niños bañados y peinados (Harry con un poco de trabajo) listos para dormir. Snape le agradeció de todas las formas habidas y por haber que lo ayudara en esos momentos, que él no tenia idea de cómo tratarlos y Tonks le dijo que eran las criaturas más adorables del universo, que no tenia por que preocuparse y que si necesitaba ayuda, que no dudara en llamarla. Diciendo esto, desapareció por la chimenea, los niños agitaron las manos despidiéndose de ella.
¿Cuándo regresa tía Tonks? Preguntó Lara J.
Emm, no se, pero creo que pronto. Respondió Snape sonriendo. ¿Estas mejor Harry?
Harry asintió abriendo mucho los ojos y los lentes se le resbalaron hasta la punta de la nariz. Lara J. se puso bizca. Snape soltó una carcajada acercándose a ellos, se acuclilló, se veían muy graciosos.
Es verdad lo que dice Tonks, son adorables. Les dijo Snape poniéndole bien los lentes a Harry, Lara J. parpadeó poniendo sus ojos normales. ¿Tienen sueño? ¿No? Entonces vamos a ver que hacemos para entretenernos.
Se los llevó al patio, que estaba lleno de luciérnagas, hizo aparecer una silla y se sentó a ver a los niños tratar de atraparlas, con Hocicos saltando al lado de ellos. Se divirtió bastante mirándolos y cada vez que alguno atrapaba una luciérnaga iba corriendo hasta él y cuando se la trataban de mostrar se les escapaba.
Cuando los vio con sueño, los llamó para entrar a la casa, Hocicos los siguió moviendo la cola. Los niños se le engancharon de las manos y solo se soltaron para lavárselas, Snape fue a preparar su habitación, al parecer, no tenían muchas intenciones de dormir solos además que los quería tener cerca para evitar un ataque sorpresa en medio de la noche. Sin llamarlos, los niños entraron en su habitación, listos para dormir. Snape enseguida se acostó a leer mientras los niños se deslizaban a cada lado de él. Los cubrió con una sábana y les besó la frente suavemente, Lara J. cerró los ojos acomodándose, pero Harry se le quedó mirando fijamente, con los ojos entrecerrados porque no tenía sus lentes.
¿No tienes sueño? Le preguntó Snape.
Si, pero tengo miedo. Respondió Harry parpadeando, Snape le pasó una mano por la cabeza paternalmente. No quiero que te vayas.
No me voy a ir, duerme, tranquilo... mira. Snape se quitó una cadena fina del cuello y se la puso a Harry. Esto es para que no tengas sueños malos.
¿Y tú? Preguntó Harry. Si me la das, tú vas a tener sueños malos.
No, porque... Snape comenzó a inventar, tenia que dormirlo de alguna manera. Porque yo soy tu papá y si tu tienes sueños buenos yo también.
Harry pareció convencerse, cerró los ojos apretando la cadena contra su pecho, Snape le besó la cabeza, miró a Lara J. que dormía a su lado, parecía un verdadero angelito, le dio un largo beso en la mejilla, la niña se movió un poco. Aún no sabia porque no la habían adoptado en el orfanato, era una criatura muy dulce y tranquila. ¿Que estaba pensando?, si la hubiesen adoptado jamás la hubiese encontrado. Alejó esos pensamientos de su mente, dejó el libro en la mesita de noche, ya no podía leer, apagó la lámpara y se acostó completamente con cuidado en la cama. Miró a los niños y sonrió, era el hombre más afortunado del mundo, aunque se la pasara fingiendo que no existían en Hogwarts.
Harry y Lara J. se despertaron exactamente a la hora de almuerzo, miraron alrededor y saltaron de la cama, Harry se puso sus lentes y los dos bajaron con cuidado las escaleras, se asomaron en la cocina. Snape les sonrió sirviendo el almuerzo.
Almorzaron tranquilamente, para después subir a lavarse los dientes, se pasaron la tarde viendo dibujos animados, dándole un tiempo de descanso a Snape. Ya antes de las 6:15 de la tarde, Snape les dijo que fueran a bañarse y a cambiarse para un pijama limpio.
Los niños obedecieron al momento. Bajaron de regreso a cenar, Snape no pasó ningun trabajo en el día, encontraba muy útil eso de la poción para dormir en la leche, los llevó con él a alimentar a Buckbeack y a Black, estuvieron bastante tiempo en la caseta, hasta que Snape los sacó de allí prácticamente a rastras. Miró la hora, eran casi las 9 de la noche y los niños parecían incansables, los hizo subir para que se acostaran a dormir, mañana seria el último día que estuviesen con 5 años, un verdadero alivio. Se acostó a leer, los niños miraban el libro con interés.
Cuéntanos una historia papá. Pidió Lara J. de repente.
Snape creyó que el mundo se le venia encima, ¿De donde demonios sacaba una historia ahora? Puso los ojos como platos, se hizo el sordo.
Dale papá. Insistió Lara J.
Por favor, cuéntanos una historia. Dijo Harry por su parte, halando la túnica de Snape.
Snape carraspeó sonoramente, dando a entender que no tenía intenciones de contarles nada. Lara J. se subió hasta su nivel y su pelo lacio apareció tapándole la vista del libro, estaba apoyada en su pecho, mirando el libro.
Hechizos. Leyó Lara J. como si nada, Snape la miró sorprendido. Hechizos de defen...
Esta no es hora de que estén despiertos. Les espetó Snape cerrando el libro, Lara J. apoyó la cabeza sobre su pecho mirándolo angelicalmente, Harry por su parte se veía más inocente que nunca, los lentes se le resbalaron hasta la punta de la nariz. Y no me miren así, arriba, a dormir.
Cuéntanos una historia y nos dormimos. Negoció Harry, Snape puso cara de horror, lo estaban acorralando.
Dale papito, una historia, solo una. Insistió Lara J. parpadeando con inocencia.
No me se ninguna. Dijo Snape, Lara J. pestañeó y Harry hizo un puchero. Ahora no vayan a llorar.
Lara J. se quitó de encima de él, echándose para una esquina de la cama, Harry también se alejó de él. Snape puso cara de pánico, se aclaró la garganta y los dos niños se dieron vuelta mirándolo.
¿Quieren leche? Les preguntó Snape dispuesto a embucharlos de poción para dormir, los niños solo parpadearon. Ahora vengo.
Se levantó y prácticamente corrió a la cocina, preparó los biberones en menos de lo que canta un gallo y regresó al segundo piso, no le gustaba la idea pero no tenia otra salida. Los niños estaban boca arriba esperándolo, les dio los biberones al momento, más bien, se los enchufó en la boca antes de que dijeran algo. Enseguida comenzaron a tomar leche mirándolo de reojo. En cuanto lo vieron acostado, se arrastraron por la cama y apoyaron las cabezas encima de los brazos de Snape. Este los miró con una cara indescifrable, solo deseaba que volvieran a crecer pronto.
Los niños lo miraron angelicalmente, mientras chupaban los biberones a 1000 revoluciones por segundo. Suspiró, no podía enfurecerse si lo miraban de aquella manera, logró sonreírles. Ya se les estaban cayendo los párpados y no tomaban leche con tanta velocidad. A Harry se le estaba cayendo la cabeza de lado, como un aeroplano descontrolado. Lara J. seguía mirándolo, con los ojos entreabiertos.
Harry cerró los ojos, medio soltando el biberón. Snape enseguida se sentó y lo cargó en brazos, no había preparado leche por gusto. Lara J. había virado la cara medio durmiéndose, pero todavía aguantaba. Snape suspiró dándole él mismo el biberón a Harry, el niño solo movía la mandíbula, pero no aguantaba ya el biberón. Esperó pacientemente a que terminara, puso el biberón en la mesita de noche, acostó con cuidado a Harry que era una piedra y le besó la frente. Lara J. dejó caer el biberón a un lado. Snape lo rescató antes de que la cama se llenara de leche y la cargó, despertándola un poco.
Esperó resignado a que la niña terminara y la puso del otro lado, cubriéndola con una sábana y besándole la frente. Recogió los biberones pensando que se había salvado de una buena, si la última noche le pedían una historia, cuando recuperaran su edad lo iban a oír.
El último día pasó tan veloz que ni Snape lo notó. A lo mejor se estaba acostumbrando a cuidarlos. Pero se dijo que ya era hora de salir de fantasías y que la realidad era que quería que crecieran a como diera lugar. Aunque él mismo tuviera que meterlos en un potro de tortura y estirarles los huesos hasta que parecieran jirafas.
Harry y Lara J. se despertaron a un tiempo el día que se terminaba el plazo de la poción rejuvenecedora, era muy temprano, y se miraron unos segundos antes de descubrir que Snape ya se había levantado. Harry se sentó en la cama, buscó los enormes lentes y se los caló en la nariz, Lara J. estaba enredada con su pijama, miró a todos lados.
¿Y papi? . Preguntó alzando la sábana, como esperando encontrarse a Snape escondido allí.
No sé. Dijo Harry aguantándose los lentes.
No te preocupes hermanito
papi ahora

Lara J. no terminó la frase, el estómago le había dado una terrible sacudida, se miraron. Harry había dejado caer sus lentes y se agarraba el estómago. Sintieron que todo les daba vuelta y que su cuerpo crecía y se estiraba dolorosamente. Todo terminó como había empezado. Harry tomó sus lentes con manos temblorosas y se los puso, se miró las manos extasiado, era él de nuevo. Miró a un lado, Lara J. estaba boca abajo, su largo y brillante pelo estaba revuelto, se movió incorporándose, sus ojos esmeraldas brillaron y sonrió.
Se miraron unos minutos, ya eran ellos con 18 años, tal y como eran antes de tomarse la poción por error. Lara J. se miraba parpadeando y Harry se acomodaba los lentes que ya le quedaban, se volvieron a mirar y estallaron en un grito de júbilo y alegría, se abrazaron felices y sonriendo.
¡Ya somos nosotros Harry! Exclamó Lara J.
¡Si! ¡Al fin! Exclamó Harry riendo. ¡Deja que atrape a los mortífagos!
¡Se van a acordar de nosotros toda la vida! Dijo Lara J. se comenzaron a balancear y cayeron sobre la cama. ¡Ouch! ¡Mi pie!
Lo siento hermanita. Se disculpó Harry, se levantaron de un salto de la cama. Ya tengo hambre.
Yo solo espero que no nos reciba un biberón en la cocina. Dijo Lara J. Harry frunció el ceño. Era broma.
Los dos salieron caminando muy contentos de la habitación, para dirigirse a la cocina.

Snape se paseaba impaciente por la cocina, no sabia si calentar la leche o no. Estaba tomando decisiones cuando aparecieron unas llamas esmeraldas en la chimenea, giró y de ellas salió Trelawney, con una capa de viaje negra. Se quedaron mirando unos segundos.
¡Severus!
¡Sybill!
Los dos adultos se abrazaron con fuerza, después Snape tomó la cabeza de Trelawney entre las manos mirándola extasiado, se comenzaron a besar con pasión. No podían hablar, solo querían besarse sin descanso, olvidándose del mundo. Snape se detuvo al escuchar unas risas conocidas, muy conocidas que se acercaban a la cocina.
¡No Lara! Exclamó Harry entrando a trompicones a la cocina y riendo.
Lara J. llegó detrás de él, sonriendo, le dio un caderazo que lo empujó hacia un lado.
¡Eso es para que aprendas! Le dijo Lara J. a Harry riendo.
¡Abusadora! Tan flaco como estoy para que me estés sacando los huesos que me quedan. Replicó Harry alejándose de Lara J. descubrió a Trelawney abrazada por Snape, se acercó sonriente, Lara J. se acercó también en dos pasos. ¡Mamá!
Con permiso. Dijo Lara J. separando a Snape, abrazó a Trelawney junto con Harry. ¡Te extrañamos mucho!
Los chicos la soltaron y Lara J. giró hacia Snape, abrió los brazos como si no lo hubiese visto.
¡Papá! ¡Que gusto verte desde la perspectiva de un adolescente! Le dijo abrazándolo, Harry aguantó la risa y abrazó también a Snape. ¡Estuviste genial! Por cierto, ¿Ya te despegaste la sonrisa?
Harry soltó una risa débil, que pudo transformar en tos, soltó a Snape al mismo tiempo que Lara J. La chica le guiñó un ojo a Harry y este le guiñó uno de vuelta.
Muy bien ¿Dónde está el desayuno? Preguntó Lara J. Me comería en estos momentos un Dragón.
Pues prepárenlo ustedes. Les dijo Snape quitándole la capa de viaje a Trelawney. Yo me merezco un descanso.
Trelawney trató de quedarse en la cocina, pero Snape la obligó a subir con él. Los chicos se encogieron de hombros, de pronto, se miraron con los ojos muy abiertos. Se lanzaron a correr, los adultos volaron hasta la habitación de ellos. Lara J. patinó aguantando la puerta antes que la cerraran.
¡Las varitas! Exigió a Snape, este parpadeó sin entender mucho. ¡Hombre, las varitas de Harry y mía!
Snape reaccionó, buscó en el armario y le entregó dos varitas aparentemente idénticas. Lara J. las tomó y le dio una a Harry, las agitaron, de la punta surgieron unas chispas doradas y rojas.
Seguimos siendo unos Gryffindors, sin ofender. Comentó Lara J. sonriendo. Al menos no tienen falso contacto, vamos abajo.
Los dos chicos primero se metieron en sus habitaciones. Snape se encogió de hombros y cerró la puerta de su habitación.
Harry bajó de primero, bañado y cambiado para un vaquero de mezclilla azul, un pullover negro con un dibujo no muy llamativo y el pelo como siempre, desordenado. Comenzó a preparar chocolate, ya extrañaba aquello, a la cocina entró Lara J. con una larga y brillante trenza, con un vaquero por las caderas de mezclilla elástica, acentuando sus muslos, de color azul, un top negro que le quedaba pintado con unas letras en blanco, le guiñó un ojo a Harry.
Vamos combinados. Comentó Harry levitando las tazas con chocolate hacia la mesa. Tenemos que pedir permiso para ir a King Cross hoy.
Y dilo. Dijo Lara J. sentándose en una silla y poniéndola en dos patas. Asi tienen más tiempo a... solas.
Los chicos comenzaron a reírse tomando chocolate. Harry levitó una barra de pan fresco y la mermelada. Se sirvieron y comieron con mucho gusto. Cuando terminaron, se sintieron aliviados de poder hacer magia de nuevo. Harry le arregló la oreja a Hocicos, el perro se sacudió y Lara J. le sirvió comida. Lo miraron comer sonriendo, miraron el reloj, era temprano, y tenían que estar al menos a las 10:30 en King Cross.
Salieron y fueron a la caseta, los animales enseguida se comenzaron a mover, reconociéndolos. Harry no tuvo que hacer ninguna reverencia ante Buckbeack, el hipogrifo solo se le acercó y le rozó el pelo con el pico. Lara J. abrazaba el robusto cuello de Black, acariciándolo, el hermoso caballo alado dio una coz en el suelo, agitando sus crines. Harry se entretuvo acariciando a Buckbeack, su mano se deslizaba por las lustrosas plumas del animal. Salieron más animados de la caseta y fueron a la sala, a pasar el tiempo.
Se entretuvieron con música, Lara J. imitaba a todos los que cantaban con mucho acierto, su voz sonaba idéntica a la de los cantantes, Harry se divertía de lo lindo, porque el también trataba de imitar pero no le salía, algunas veces terminaba con una voz chirriante que lo hacia reír junto con Lara J. Miraron el reloj, en esos momentos los adultos bajaban de manos, eran casi las 10:15.
Vamos a King Cross. Dijo Lara J. caminando hacia las escaleras, Harry la seguía.
Si, queremos despedir a Ginny. Agregó el chico, Snape frunció el ceño. Regresamos temprano.
Lara, ¿Vas a ir vestida asi? Le preguntó Snape señalando la ropa de la chica.
Por supuesto, no me he vestido asi por gusto. Replicó Lara J. le sonrió a Snape. Vamos, te mereces un descanso, se que te teníamos estresado, solo teníamos 5 años.
Le guiñó un ojo y subió detrás de Harry.
Los chicos bajaron con los bolsillos con dinero muggle y mágico, se despidieron de los adultos lo más cariñosamente que pudieron y salieron de la casa antes de que Snape abriera la boca. Tomaron el Autobús Noctámbulo hacia King Cross, ya Stan estaba acostumbrado a verlos. Intercambiaron una expresión sombría al ver el titular de: Asesinato misterioso en el Callejón Diagon, en el Profeta que Stan sostenía bajo sus narices. No lo pudieron ver más porque el Profeta salió volando junto con Stan cuando doblaron una curva. Llegaron cerca de King Cross y le pagaron a Stan al momento, este agitó la mano despidiéndose de ellos y se perdió de vista, Ernie se llevó volando un basurero al doblar la esquina, no dio tiempo a que se apartara.
Los chicos caminaron lo que faltaba a King Cross, con las manos en los bolsillos, aguantando las varitas, sabían que eran como miel y los mortífagos abejas, los detectaban antes de que pudieran decir Quidditch. Se sentaron a esperar frente a la barrera del andén 9¾, mirando a los lados. Se hicieron con sendos diarios muggles y se ocultaban la cara con ellos, espiando de vez en cuando. Harry pasaba una pagina cuando puso los ojos como platos, se cubrió la cara al momento y le dirigió un rápido susurro a Lara J.
Draco está aquí, con... tu sabes quien.
¿Aquí? Pero...
Recuerda, ahora es profesor de Pociones.
Lara J. miró por un costado y entrecerró los ojos, Draco Malfoy estaba con un baúl, a su lado, estaba su madre, mirando a todos lados. Eran las 10:47, Ginny tenia que estar al llegar. Harry miró por el otro lado de su diario, Ginny llegaba a King Cross, con su edad normal, acompañada por los señores Weasley, Fred y George, Ron y Hermione, un poco más atrás, OjoLoco taconeaba hablando con una mujer desconocida, de pelo rojo y esbelta.
Lara J. sacó su varita disimuladamente y sacó algo diminuto de sus bolsillos, los tocó murmurando algo y en sus manos aparecieron unas gafas negras estilo Matrix, le dio una a Harry guiñando un ojo. El chico sonrió, guardando sus lentes y los dos se pusieron las gafas, era increíble, veía bien con ellas, doblaron los diarios. Pasaron con la nariz bien alta delante de Narcissa, Draco miraba con interés un tren que acababa de llegar. Caminaron uno al lado del otro, con mucho estilo, se detuvieron detrás de Ginny, George y Ron, Fred y Hermione los vieron y se quedaron con la boca abierta.
¿Pensaban que no vendríamos? Dijo Harry sonriendo, Ginny pegó un salto y giró con la boca abierta. Vemos que ya recuperaron su edad normal.
Ginny se lanzó a los brazos de Harry, el chico la abrazó besándola. Lara J. sonrió levemente, se bajó unos centímetros las gafas, dejando ver un filo de sus ojos, le hizo señas a George sensualmente. El gemelo enseguida sonrió y la abrazó dándole un largo y apasionante beso en la boca, Ron y Hermione enseguida se tomaron de manos. Las parejas se separaron, todos los adultos que estaban acompañando a Ginny se acercaron al momento.
Creo que los prefiero así. Gruñó OjoLoco taconeando hacia ellos, Lara J. y Harry se subieron las gafas sonriendo. Aunque no niego que eran adorables, no como ciertas personas aquí presentes.
Dirigió una mirada de reprobación a los gemelos, George abrazaba con pasión a Lara J. y Harry estaba de manos con Ginny.
Me alegro tanto de que ya estén bien. Dijo la señora Weasley. Estábamos tan preocupados.
No se preocupe señora Weasley. Dijo Harry sonriendo. Estábamos bien.
Oh, Ginny, querida, ya es hora de que cruces la barrera. Le dijo la señora Weasley a su hija.
Todos se encaminaron y cruzaron detrás de Draco y Narcissa, en el anden, habían muchos estudiantes de Hogwarts despidiéndose de sus familiares y amigos. Draco hablaba desanimadamente con Narcissa en una esquina, había crecido mucho, ya no era pequeño, estaba un poco más fuerte, era más alto que Harry. Harry y Lara J. se despidieron de Ginny y fueron a saludar a Draco, se pusieron de nuevo las gafas, para causar más impresión y se acercaron con paso decidido.
¡Draco! Exclamó Harry cuando ya faltaban dos pasos, Draco se dio vuelta y sonrió. ¿Como estás?
¡Hola Harry! Saludó Draco abrazando a Harry como un viejo amigo, se separaron sonrientes, Lara J. se acercó sonriendo. ¡Mírate! Estás cambiado, oh, hola Lara, tu también estás... mayor.
Gracias, pero tú si que estás cambiado, has crecido, ya nos pasaste. Dijo Lara J. sonriendo, Narcissa los miraba con los ojos entrecerrados. ¿De regreso a Hogwarts?
Ya saben, soy profesor de Pociones, sustituyendo a Snape. Les dijo Malfoy señalando su baúl, en el habían unas letras doradas: Profesor D. Malfoy. ¿Y ustedes?
Aurores de 3er Nivel. Dijo Harry con orgullo. Aprobamos con el máximo de nota, quizás nos demos una vuelta por Hogwarts.
Lara J. miró de reojo a Narcissa, esta estaba con un espejito frente a ella y hablaba casi sin mover la boca, le dio un codazo a Harry disimuladamente.
Bueno, creo que ya nos vamos. Dijo Lara J. sonriendo, Harry asintió y el tren emitió un silbido dando a entender que estaba al partir. Suerte en Hogwarts.
Draco sonrió y empujó su baúl, su madre le besó la mejilla de mala gana y los chicos se ensombrecieron. Draco entró en el expreso y se despidió de ellos por la ventanilla. Harry llegó a tiempo de darle un beso a Ginny antes de que subiera al expreso.
Los chicos regresaron pitando hacia el mundo muggle, sabían que King Cross se iba a llenar de un momento a otro de mortífagos, Narcissa había salido detrás de ellos. Miraron alrededor, cerca de las salidas habían unos hombres que no les inspiraban confianza, seguían con las gafas puestas. Lara J. miraba alrededor, le dio un codazo a Harry, señalando dos jóvenes que conversaban con dos patines lineales en las manos.
Ni lo sueñes, no se patinar. Dijo Harry, pero Lara J. ya había comenzado a caminar hacia ellos, Harry resopló resignado. Está bien, ya me verás en el suelo.
¡Obliviate! Exclamó Lara J. disimuladamente contra los jóvenes, estos desenfocaron la vista y dejaron caer los patines. ¡Gracias por cuidarnos los patines amigos!
Lara J. recogió los patines negros y tomó a Harry por un brazo, llevándolo corriendo por todo King Cross, algunos hombres los empezaron a seguir disimuladamente. Entraron en un baño público, que para suerte de ellos estaba vacío, Lara J. le dio un par de patines a Harry y se empezó a poner el otro par, despojándose de sus zapatos.
Lara ya te dije que... Comenzó a decir Harry.
¿Quieres que te atrapen? Yo no. Lo cortó Lara J. terminando de ponerse los patines, les apuntó con su varita. ¡Reducio! Ahora es buen momento para aprender a patinar, estamos en apuros.
Harry se quitó los zapatos y se puso los patines, le quedaban un poco grandes, se los redujo hasta ponerlos de su talla, se tambaleó un poco pero logró mantener el equilibrio sobre las ruedas alineadas del patín, era como una especie de bota negra brillante con ruedas. La puerta se abrió de repente y aparecieron dos mortífagos.
¡CORRE! Exclamó Lara J. lanzándose a patinar, arrastrando a Harry con ella.
Los dos pasaron como rayos empujando a los mortífagos, que se tambalearon y casi caen al suelo. Patinaron a toda velocidad por King Cross. Harry iba un poco descontrolado, los pies se le abrían solos, Lara J. patinaba como si lo hubiese hecho toda la vida.
¡Permiso! ¡A un lado por favor! Exclamaba Lara J. llevando de la mano a Harry, que se tambaleaba tratando de no caer.
Cuando Harry vio que detrás de él había algo asi como una estampida de mortífagos, aprendió a patinar del tiro, le pasó un poco a Lara J. que miró atrás con el ceño fruncido y aumentó la velocidad. Llegando a la salida, dos mortífagos los trataron de detener, Lara J. se deslizó por debajo de las piernas abiertas de uno de los mortífagos, casi acostada en el suelo, mientras Harry daba un salto empujando al otro mortífago y cayendo junto a Lara J.
Comenzaron a patinar lo más rápido que les daban sus piernas, algunos mortífagos corrían detrás de ellos gritándoles que se detuvieran, pero ellos se hacían los sordos. Un auto negro comenzó a seguirlos, pero Lara J. saltó encogiendo las piernas y girando su cuerpo atrás blandiendo la varita, enviando un torrente de cegadoras chispas doradas, el auto terminó en la acera, dentro de una tienda con vidrieras.
Comenzaron a volar los hechizos aturdidores cuando llegaron a una calle casi desierta. Harry hacia maniobras que nunca pensó que podía hacer, saltaba esquivando los hechizos, patinaba en un peligroso zigzag, daba violentos giros, pero con tarde salir de los mortífagos, si le pedían que volara él lo hacia. Se adentraron en el corazón de Londres, patinando rápidamente, con un montón de mortífagos detrás.
Empujaban a todos. No podían reducir la velocidad ahora. Un vendedor de flores les cortó el paso con una carretilla baja de flores, Harry logró rodearla pero Lara J. saltó tocándose los patines con la mano derecha, el hombre se quedó boquiabierto. Lara J. cayó al lado de Harry y siguieron patinando, mientras los mortífagos les gritaban a la gente que eran ladrones y que los detuvieran. Muchos lo intentaron, pero los chicos lograban deshacerse de ellos con giros y saltos.
Pensaron que el mundo se les venia encima cuando vieron dos autos negros detenerse frente a ellos, bloqueándoles el paso. No lo pensaron dos veces y saltaron con los patines, buscando las zonas bajas de los autos, patinaron por las partes traseras de los autos y se abalanzaron contra la calle que tenia un tráfico endemoniado. Los ocupantes de los autos se bajaron de ellos en menos de lo que canta un gallo para intentar seguirlos, pero los chicos patinaban con agilidad entre la marea de autos.
En menos de un segundo, fueron separados de los mortífagos por un embotellamiento enorme que ellos mismos provocaron. Lara J. comenzó a patinar despacio de espaldas, mirando sonriente como los mortífagos discutían con los conductores a toda voz y furiosos, lanzándoles miradas amenazantes. Lara J. agitó una mano como diciéndoles adiós, Harry se dio vuelta también y les hizo a los mortífagos un burlón gesto de despedida. Lara J. comenzó a bailar patinando de espaldas, a modo de burla, Harry les ponía caras burlonas y les sacaba la lengua, algunos mortífagos trataron de ir hacia ellos, provocados y furiosos, pero los conductores les gritaron enfrentándose a ellos.
Harry y Lara J. se pusieron a patinar al derecho tomando la acera y estallaron en una sonora carcajada, ya se estaban habituando a esas escapadas y hasta les estaban tomando el gusto. Compraron gaseosas y se las tomaron mientras patinaban sin ninguna preocupación, miraron la hora al pasar por una cafetería con un gran reloj afuera. Eran las 12:23, los adultos estarían preocupados. Llamaron al Autobús Noctámbulo y subieron con patines y todo, dejando a Stan con el ceño fruncido. Llegaron rápidamente a Privet Drive y le pagaron a Stan antes de bajar, se miraron.
¡Te reto! Exclamó Lara J. riendo y saltando los escalones hacia el suelo. ¡YIIIIIJAAAA!
¡Hecho! Dijo Harry saltando detrás de ella, cayó sin problemas patinando para alcanzar a Lara J. que ya tenía ventaja. ¡WOOOOOW!
Patinaron echando competencia, Lara J. iba de primera, Harry patinaba tratando de alcanzarla, la puerta del número 5 se abrió y Snape y Trelawney salieron sonriendo tomados de manos, se quedaron con la boca abierta al ver a los chicos acercarse patinando a toda velocidad.
Lara J. comenzó a girar con los brazos alzados sin percatarse de que los adultos la miraban, su larga trenza daba vueltas siguiéndola. Harry dio un salto, pasando por su lado, la chica lo alcanzó al momento, se miraron competitivamente y comenzaron a patinar para ver quien llegaba primero a la puerta. Lara J. se aguantó de Snape para frenar, Harry comenzó como a correr en el mismo lugar, moviendo los brazos como aspas de molino, tratando de no caer, terminó agarrado de Trelawney, la miró sonriendo.
Hola mamá. Dijo inocentemente. ¡Llegué primero!
¡Iluso! Ripostó Lara J. que no había soltado a Snape que la miraba con el ceño fruncido, lo miró de repente. Hola papá.
¿Que es eso? Preguntó Snape señalando con la cabeza los patines.
Patines muggles ¿Te gustan? Preguntó Lara J. sonriendo ampliamente.
¿Por qué estás sudando Harry? Le preguntó Trelawney a Harry.
Escapar de los mortífagos no es cosa fa.... Harry cerró la boca, pero ya era demasiado tarde.
Será mejor que entremos. Dijo Snape soltando a Lara J. que se tambaleó y se agarró del marco de la puerta.
Trelawney los miró cabeceando y entró detrás de Snape. A Harry pareció olvidársele como patinar, los pies se le fueron desparramando, mientras se sostenía de la puerta. Lara J. le tendió una mano y el chico se agarró desesperado de ella, con sus dos manos. Lara J. fue patinando de espaldas y despacio, a Harry se le abrían cada vez más los pies, dio un tropiezo y los lentes se le quedaron en la punta de la nariz, cuando lograron llegar a la cocina, Harry estaba casi rajado.
Vamos Harry, cierra los pies. Le dijo Lara J. tratando de que pasara por la puerta de la cocina, pero a Harry se le resbalaban los patines, no era lo mismo la calle que el suelo pulido de la casa, que hacia que resbalara. No puedo entenderlo, ¿Como pudiste patinar afuera?
Pregúntaselo a mi adrenalina. Replicó Harry, Trelawney rió disimuladamente. Te dije que no sabia patinar.
Pero patinaste, ¡Acaba de cerrar los pies!
Harry cerró los pies de golpe, logrando caer encima de Lara J. comenzó a rodarse hacia atrás.
Por favor Lara, llévame a una silla para que me pueda quitar estas cosas. Dijo Harry tratando de incorporarse. Rápido, voy a terminar en el suelo.
Lara J. lo sentó en una silla, Harry se quitó desesperado los patines.
Para la próxima, yo elijo. Refunfuñó Harry quedándose en calcetines.
Lara J. fue a contestar pero cerró la boca, no iba a meter la pata, se sentó al lado de Harry mirando a Snape con la mejor carita de inocencia que tenia.
Bien, bien... Comenzó a decir Snape muy serio. Conque escapando de mortífagos, debemos tener una charla muy seria acerca de eso, ¿Quién empieza?
Los chicos comenzaron a explicar a la vez.
Estábamos tranquilos, queríamos despedir a Ginny...
No los llamamos, nunca lo hacemos...
No tuvimos otra...
Uno de ellos avisó a los demás...
¿Podría hablar uno solo? Los detuvo Snape con el ceño fruncido, los chicos se miraron. Se que no los llaman, no los debería haber dejado ir.
¡Pero Ginny es mi novia! Exclamó Harry.
¡Y George estaba allí! Te recuerdo que es mi novio. Agregó Lara J. cruzándose de brazos. Y ya tenemos 18 años, no somos unos completos inútiles.
Snape suspiró largamente, Trelawney le masajeó los hombros suavemente.
Pero de todas maneras, es peligroso. Les dijo Trelawney dulcemente. Saben que se van a quedar solos cuando... este bueno... nosotros vayamos a Hogwarts.
Los chicos se miraron.
Pero yo trataré de venir seguido. Se apresuró a agregar Trelawney. Severus no puede salir de Hogwarts, excepto en las vacaciones de Navidad.
Los chicos asintieron levemente, lamentaban estar tanto tiempo lejos de los adultos, pero ya buscarían la forma de entrar a Hogwarts furtivamente, Harry aún tenia el mapa del merodeador y contaban con su capa invisible.
Harry, quería pedirte un préstamo. Dijo Snape, parecía que lamentaba decírselo. Necesito que me prestes la capa de invisibilidad de... tu padre.
Harry parpadeó.
Si no quieres lo entenderé. Agregó Snape.
Puedes tomarla sin problemas. Dijo Harry intentando sonreír.
Snape esbozó una sonrisa nerviosa, Harry rezaba para que se olvidara del mapa del merodeador y cuando Snape abrió la boca para hablar, se preparó para lo peor.
Es para usarla en Hogwarts, ya sabes. Se justificó Snape y Harry suspiró aliviado.
Trelawney se levantó sonriendo y comenzó a servir el almuerzo. Los chicos comieron con entusiasmo, contentos de que Trelawney regresara. Después de almorzar, subieron a lavarse los dientes y se sentaron en el sofá con Trelawney.
Esta los abrazó a los dos, los chicos se quedaron tranquilos, sonriendo, Trelawney los miraba con ternura. La persuadieron de que les contara que estaba haciendo en Bulgaria, solo les contó una parte de todo, la que no tenia ningun dato de la Orden, Lupin se quedó en Bulgaria con Charlie Weasley. Snape se acercó sonriente, los chicos abrazaban a Trelawney por cada lado y esta les sonreía abrazándolos también.
No se la queden para ustedes solos ¿Que va a quedar para mi? Les dijo Snape poniéndose serio.
Tú la tuviste todo el día. Replicó Lara J. Solo vimos a nuestra madre a intervalos y ahora nos la quieres quitar.
Egoísta. Agregó Harry abrazando a Trelawney receloso.
Con que esas tenemos. Dijo Snape entrecerrando los ojos.
Déjalos Severus, es verdad lo que dicen. Los defendió Trelawney besándoles las cabezas.
Lo que me faltaba, está bien, me quieren dejar solo. Dijo Snape haciéndose el ofendido, los chicos no le hicieron caso. ¡Hey!
Los chicos lo miraron recostados a Trelawney, Lara J. alzó una ceja.
Hoy se pueden quedar con Sybill pero mañana... Amenazó Snape.
¿Mañana que? Preguntó Lara J. Ella es nuestra madre, déjanos estar con ella aunque sea unas horas.
Snape resopló, dio media vuelta y se fue a la cocina, Trelawney miró por el respaldar del sofá.
¡Encima de la mesa está la lista Severus! Exclamó Trelawney, los chicos la miraron asombrados, les sonrió. Lo pienso enviar al supermercado, quiero estar con mis hijos.
Los chicos le devolvieron la sonrisa, acurrucándose en sus brazos, Snape pasó por detrás de ellos rápidamente, solo escucharon abrir y cerrarse la puerta de la calle. Trelawney miró a los chicos con ternura, sonriéndoles dulcemente. Los chicos estaban un poco agotados y los músculos de los muslos les palpitaban un poco, se fueron quedando dormidos en los brazos de Trelawney.
Cuando Snape llegó con las compras, los chicos estaban acurrucados en los brazos de Trelawney, con la mente clara pero los ojos cerrados. Snape se acercó sin hacer ruido.
¿Están dormidos? Preguntó en un susurro.
Creo que si. Respondió Trelawney mirándolos con ternura. Nunca pensé que llegara a importarles de esa manera.
Claro que les importas, igual que a mi. Dijo Snape suavemente, Harry entreabrió los ojos y Snape frunció el ceño, dándose cuenta que no estaban dormidos en realidad, alzó la voz. Vamos, se que no están dormidos y no se hagan los inocentes, ya no tienen 5 años.
Los chicos abrieron los ojos rezongando.
¡Ya nos estábamos quedando dormidos! Protestó Lara J.
¡Cierto! Y somos tranquilos y adorables, tu mismo lo dijiste. Agregó Harry poniéndose el mismo los lentes en la punta de la nariz, Lara J. aguantó la risa.
Torbellinos. Masculló Snape entrecerrando los ojos. Saben que me deben un corte de cabello ¿No?
Los chicos se miraron con los ojos como platos.
Hablo en serio. Dijo Snape blandiendo la varita.
Los chicos saltaron del sofá para refugiarse en el segundo piso, Trelawney miró a Snape sin entender por que se habían puesto asi.
Sabes que ellos fueron los que me cortaron el pelo, por eso se pusieron asi. Explicó Snape, miró a las escaleras con el rabillo del ojo, los chicos espiaban medios escondidos, giró hacia la escalera blandiendo la varita. ¡Diffindo!
Los chicos enseguida terminaron de subir a zancadas, el hechizo se rompió contra una pared sin tocarlos.
Los días pasaron, los chicos trataban de estar con los adultos el mayor tiempo posible, porque ya sabían que se tenían que quedar solos cuando los adultos fueran a Hogwarts. Lucius Malfoy no se volvió a aparecer por Privet Drive y tío Vernon no había sido encantado de nuevo. Dudley se mostraba amable con ellos, aparte que no le convenía estar en malas con los chicos, que habían adquirido una gran agilidad lanzando y esquivando hechizos. Además de combinarlos con los puños, en otras palabras, eran unas máquinas letales si se unían. Harry no tuvo más visiones de Voldemort en su nuevo cuerpo, lo que no quería decir nada bueno.
Ginny les escribió desde Hogwarts, diciendo que todo estaba funcionando normal, por ahora, que Lupin había regresado de Bulgaria y que era el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, pero que ya sabia que el día 10 Umbridge vendría a reclamar su cargo de directora.
Ron les escribió, diciendo que habían escuchado que Umbridge iba a despedir a McGonagall y a Hagrid lo dejaba de milagro y ella cubriría Transfiguraciones, les dieron la lista completa de profesores. Flitwitch estaba a prueba, los que entraban nuevos eran Snape y Trelawney, Draco seguía de Pociones y según Ginny, no daba malas clases.
El día 9, que tenían que presentarse en el Ministerio para su primera tarea, los chicos se despertaron a eso de las 9:20 y era a las 10 en punto cuando debían estar allí. Harry se desperezó estirándose, se puso los lentes y salió a darse un baño, con ropa muggle bajo el brazo. Salió del baño despierto por completo. Los adultos extrañamente no se habían despertado, se asomó en la habitación de Lara J. La chica no estaba y la cama estaba hecha. Supuso que estaba en la cocina y cuando giró dio un salto. Lara J. lo miraba sonriente detrás de él.
¿Por qué siempre me tienes que hacer eso? Preguntó Harry ajustándose los lentes.
Porque me gusta verte saltar. Respondió Lara J. ya estaba cambiada. Ni toques la puerta, son dos piedras, además, este es su último día juntos.
Harry lanzó una risita floja y bajó con Lara J. a desayunar. Tomaron dos grandes jarras con chocolate, vigilando la hora. Ya a las 9:45, decidieron que era hora de ir al Ministerio. Lara J. garabateó una nota para los adultos y desaparecieron por la chimenea. Con las insignias puestas hacia el Cuartel de los Aurores.

Los chicos aparecieron en el cubículo de los Aurores, se sacudieron un poco el hollín y fueron a preguntarle al primer Auror que se encontraron. Resultó ser Tonks, que se hizo la que los conocía solo de nombre. Los chicos le expusieron su problema como si nunca la hubiesen visto.
Es aquella puerta... Indicó Tonks a los chicos. ... Si, la de la derecha, suerte.
Los chicos le dieron las gracias y entraron por dicha puerta. Allí solo había un escritorio, de patas terminadas en garras. Sentado detrás de él, había un gnomo de aspecto irritado. Con grandes lentes que revolvía unos rollos de pergamino.
Emm, buenos días señor. Saludó Lara J. acercándose despacio al escritorio, el gnomo la miró con sus ojos enormemente ampliados por los lentes. Nos dijeron que aquí era donde nos darían nuestra misión, somos... Aurores de 3er Nivel.
¡Ah! Los jóvenes Harry Potter y Lara Josthings. Habló el gnomo con voz chillona y desapareciendo todo rastro de irritación. Si, si, acérquese por favor.
Los chicos se miraron y se acercaron al escritorio en donde el gnomo tenia un pergamino en las manos y los miraba con adoración y sin parpadear.
Aquí tienen, ustedes son compañeros, van a trabajar juntos. Informó el gnomo entregándoles el pergamino, los chicos pasaron la vista por él y se miraron. La señora Umbridge fue la que pidió que fueran ustedes exactamente.
Los chicos volvieron a leer el pergamino, en el se les decía que debían estar cerca de las 11:00AM el día 10 en Hogwarts. Para realizar una inspección al castillo junto con la nueva directora y que quizás los volverían a llamar para varias inspecciones. En otras palabras, era como una especie de tortura y se les advertía que no podían decirle a nadie al respecto. Porque enseguida seria notificado en el Ministerio que rompieron la Ley de Privacidad y podrían perder las insignias. No les quedaba otra. Le dieron las gracias al gnomo y decidieron ir al Callejón Diagon para reflexionar mejor. Pasaron como dos torbellinos hacia la chimenea del cubículo. Tonks los siguió con la vista mientas tomaba una taza de té.
Aparecieron en el Caldero Chorreante y pasaron a toda velocidad hacia el Callejón Diagon. Se sentaron bajo una sombrilla en Florean Fortescue y pidieron dos helados. Para ver si se les bajaban los humos.
Nos quieren hacer hablar, que estallemos. Dijo Lara J. comiendo grandes bocados de helado, se atragantó con uno especialmente grande, se llevó una mano a la boca y cerró los ojos con fuerza, con la cara arrugada. Ay, una punzada en la cabeza, no debí pedir helado extra congelado.
Y no podemos decirle nada a nadie. Dijo Harry enterrando la cuchara con violencia en su helado una y otra vez, como apuñalándolo. ¿Y como vamos a llegar a Hogwarts? Papá y mamá se van a las 5:00AM.
Tenemos transporte. Dijo Lara J. después de recuperarse de la punzada de frío. Nos vamos en Black y Buckbeack, es hora de que estiren las alas.
Se me olvidaba. Dijo Harry reflexionando. Supongo que con túnicas de mago ¿De que color te vas a vestir?
Negro. Dijo Lara J. fajándose con otro pedazo de helado congelado. No pienso intimidarme ante ese viejo sapo.
Entonces vamos de negro, tenemos que salir temprano. Dijo Harry con la cuchara a medio llevar a la boca. ¿Te parece bien a las 6 en punto?
Excelente, te tendrás que poner una capa de papá, a esa hora hace un poco de frío. Aceptó Lara J. comiendo helado. Al menos tienen el tejido suave y abrigan.
¿Umbridge no sospechara que... Comenzó a preguntar Harry.
No, esas capas son nuevas, papá me lo confesó ayer, las antiguas de él no tienen el mismo tejido ni la misma forma. Explicó Lara J. terminando con su helado. Mejor nos vamos, recuerda, ni una palabra de esto a nadie.
Harry asintió levantándose, dejó dinero sobre la mesa y siguió a Lara J. hacia el Caldero Chorreante, en donde usaron la chimenea para llegar al número 5 de Privet Drive.

Harry apareció de primero en la cocina, haciendo saltar a los adultos que estaban desayunando con un melado enorme, detrás de él salió Lara J. que se empezó a sacudir el tizne.
Bueno, al menos llegaron temprano. Comentó Snape sonriendo. ¿Que tarea les pusieron?
Emm, nada del otro mundo. Respondió Harry sentándose. No era nada importante.
Solo boberías. Agregó Lara J. tomó una tostada y le untó mermelada. ¿A que hora se van mañana?
A las 5:00AM. Respondió Trelawney. ¿Para que quieres saber eso querida?
Para despedirlos. Intervino Harry. No los vamos a ver a menudo.
Los adultos se miraron.
¿Que sucede? Preguntó Lara J. frunciendo el ceño.
Es que... verán... Comenzó a decir Snape.
No nos gustan las despedidas. Terminó Trelawney. Por favor, no se levanten temprano.
Esta vez fueron los chicos los que se miraron.
Si lo quieren asi. Dijo Harry, Lara J. cabeceó.
Trataré de venir seguido. Dijo Trelawney rápidamente. No se pongan asi.
Está bien, como quieras. Dijo Lara J. encogiéndose de hombros. Solo se que los voy a extrañar.
Yo también los voy a extrañar. Agregó Harry.
Y nosotros a ustedes. Les dijo Trelawney dulcemente. Son lo mejor que nos ha sucedido.
Los chicos sonrieron levantándose, fueron al segundo piso a lavarse los dientes y después entraron en la habitación del chico.
Muy bien Harry, ¿Tienes alguna túnica negra? Preguntó Lara J.
Si, aquí está. Dijo Harry sacando una bonita túnica negra de una gaveta.
Es perfecta, voy a buscar las capas.
La chica salió de la habitación, Harry se puso la túnica negra por encima de la ropa muggle, le quedaba muy bien. Lara J. entró a los pocos minutos con un bulto de ropa negra en las manos, cerró la puerta y le lanzó una capa negra a Harry.
Vaya, te ves guapo. Dijo Lara J. sonriendo, desplegó una hermosa túnica negra media aterciopelada, tenia reflejos plateados. Pruébate la capa.
Harry se puso la capa negra por encima de los hombros, Lara J. se puso la túnica encima de la ropa muggle y también se puso la capa negra. Se miraron, se veían con mucho estilo, vestidos asi intimidaban a cualquiera. Se examinaron entre ellos mismos, dándose vueltas, se pusieron las insignias encima de las túnicas y se miraron asintiendo. Tocaron la puerta y los chicos rápidamente comenzaron a quitarse las túnicas y capas, las lanzaron en el armario justo cuando la puerta se abría. Snape frunció el ceño, los chicos estaban recostados en las puertas del armario.
¿Que estaban haciendo si se puede saber? Preguntó alzando una ceja. Espero que no estén conspirando.
Oh, no papá, je, no estamos en nada malo. Dijo Lara J. inocentemente. Estábamos...
...Dándole mantenimiento a mi Saeta de Fuego. Dijo Harry para salvar la situación. Ayer cuando dimos una vuelta noté que tenía algunas ramitas fuera de lugar.
Anjá, solo era eso. Dijo Lara J. sonriendo.
¿Que esconden? Preguntó Snape entrando en la habitación, los chicos no se despegaban del armario. Será mejor que me lo muestren por su propia voluntad.
Los chicos se miraron y se apartaron del armario, por suerte habían logrado apretujar las túnicas y capas en una gaveta, Snape se acercó y lo abrió, solo se veía la Saeta de Fuego media reducida en el armario, de la cola sobresalía una ramita.
Está bien, pero no tienen que encerrarse para darle mantenimiento a una escoba voladora. Dijo Snape sonriendo y sacando la Saeta de Fuego del armario, le devolvió su tamaño original. Pueden ir a la sala si quieren.
Los chicos no tuvieron otra que bajar a darle mantenimiento a la Saeta de Fuego, Lara J. bajó la de ella y tenían a las dos escobas en el aire, mientras les sacaban brillo a los palos y podaban las ramitas. Los chicos pasaron sus últimas horas con los adultos tranquilamente, además que los adultos eran toda dulzura con ellos, pensando que no los volverían a ver hasta dentro de dos meses o más. Los chicos terminaron dormidos en los brazos de Trelawney (Esta vez de verdad), preparados para levantarse antes que los adultos y partir para Hogwarts a las 6:00AM.
Harry se despertó a las 5:50AM, como había acordado con Lara J. Se sentó en la cama bostezando y revolviéndose el pelo, se puso los lentes y apagó el despertador. Se levantó estirándose y se atrevió a asomarse al pasillo, por poco el corazón se le sale por la boca cuando el baño se abrió de repente, entró en la habitación rápidamente escondiéndose detrás de la puerta, sintió pasos que se alejaban de su habitación y una puerta que se abría y se cerraba, suspiró aliviado, los adultos estaban casi al irse, lo mejor era fingir estar dormido y esperar a que se fueran.
Se quitó los lentes y se acostó de nuevo. Se comenzó a acomodar en la cama, miró el reloj, en 5 minutos los adultos habrán partido, dejándoles el campo libre, sintió unos pasos suaves, cerró los ojos y escuchó como los adultos entraban en la habitación.
No me gusta dejarlos solos. Dijo la voz de Trelawney apenada. Son... como niños.
Ya Sybill, no tenemos opción. Dijo la voz de Snape. Es mejor despedirnos asi.
Harry sintió como le besaban el costado de la frente suavemente, se movió un poco, una mano le alisó el pelo y alguien le besó la cabeza. Los adultos salieron de su habitación y se atrevió a abrir los ojos, miró alrededor, en la habitación no había nadie más. Se puso los lentes y se sentó en la cama, cuando llegara a Hogwarts, él y Lara J. tenían que comportarse como si toda su vida hubiesen odiado a Snape y este como si los odiara intensamente a ellos, suspiró largamente.
Se asomó por la puerta de su habitación, los adultos bajaban las escaleras. Lara J. también se asomó por la puerta de su habitación y lo miró asintiendo. Harry entró a su habitación y abrió su armario, buscó entre las gavetas, su capa invisible no estaba, sacó la túnica negra y la capa y entró al baño del pasillo para ducharse y cambiarse.
Salió vestido, con la insignia sobre la túnica y su varita en un bolsillo, con el pijama en el brazo, lo dobló y lo dejó encima de su cama. Bajó a la cocina, la capa ondeaba impresionantemente detrás de él, se asomó cautelosamente, dio un salto, unos ojos verdes fosforescentes aparecieron de la nada y en el medio de la oscuridad.
Lara, ¿Cuántas veces te tengo que decir que no hagas más eso? Resopló Harry encendiendo la luz con un giro de su varita.
Lara J. solo sonrió, mostrando el desayuno sobre la mesa, estaba vestida, con su largo pelo suelto y la insignia brillando en su túnica negra.
Nos dejaron esto. Dijo Lara J. comenzando a comer, Harry se sentó a su lado. Aparte de que se despidieron en silencio de nosotros.
Sabes que no podemos acercarnos mucho a ellos en Hogwarts ¿Verdad? Dijo Harry tomando chocolate. Debemos actuar como si odiáramos a papá... digo, a Snape.
Y él va a hacer lo mismo, tenemos que dirigirnos a él como profesor o señor, igual con Trelawney. Dijo Lara J. seria. Ese sapo viejo... grrrr, lo odio.
Yo la odio más. Gruñó Harry atacando una tostada con mermelada. ¿Que hora es? Me tardé mucho en el baño.
Las... vaya, las 5:45, si que nos demoramos en el baño. Dijo Lara J. apurando el desayuno.
Terminaron de desayunar, fregaron todo y se lavaron bien los dientes, tomaron el papel del Ministerio y salieron al patio, abrieron la caseta y sacaron los animales al patio. Harry le puso las riendas a Buckbeack mientras Lara J. tocaba a Black con la varita y encima de este aparecía la montura. Miraron que no se les quedara nada y se montaron sobre sus animales, Hocicos ladeó la cabeza mirándolos desde la ventana.
Bueno... Comenzó a decir Harry sobre Buckbeack, el hipogrifo sacudió su afilada cabeza. ¡Hacia Hogwarts!
Harry espoleó al animal y este emprendió una pequeña carrera antes de alzar vuelo, se elevó rápidamente en el cielo, con la fría brisa azotando su cara, a su lado apareció Lara J. sobre Black. Se miraron sonrientes y se dirigieron hacia King Cross para buscar y seguir la vía férrea del Expreso de Hogwarts.
Comenzaba a clarear, se elevaron más, volando entre suaves nubes rosadas, planeaban suavemente por entre las nubes. Lara J. descendió un poco, lo suficiente para ver que distancia les faltaba para llegar a King Cross, subió de nuevo.
¡Todavía nos falta! Le dijo a Harry, el chico asintió. ¡Quizás deberíamos elevarnos más! ¡Recuerda los aviones!
¡Nos vamos a congelar! Dijo Harry mientras Lara J. ascendía más, la siguió resoplando. Está bien, después no me digas que tienes los pies entumecidos.
Lara J. soltó una carcajada, todo se clareaba, miraban abajo y podían ver pedazos diminutos de Londres a través de las nubes. Harry descendió a echar un vistazo, se acercaban a King Cross. Dieron varias vueltas en las alturas, buscando la vía férrea hasta que la encontraron, volaron a toda velocidad siguiéndola entre las nubes, amanecía.
Harry notó que Buckbeack ya resoplaba cansado, habían volado cerca de dos horas y algo más, ya habían salido de Londres, abajo se veían campos verdes mientras la línea del Expreso serpenteaba por encima de los campos.
¿Sabes cabalgar? Preguntó Lara J. poniéndose a su lado, Harry se encogió de hombros. ¡Entonces abajo! ¡YIIIJAAAA!
Lara J. descendió en picada, hacia el valle verde, Harry sonrió y apuntó la cabeza del hipogrifo hacia los verdes campos. El Pegaso negro tocó suavemente tierra, plegó las alas y se lanzó a la carrera con el mismo impulso del aterrizaje, Harry bajó detrás con Buckbeack, que dio un canto agudo, como de un águila enorme y comenzó a correr detrás del Pegaso. Lara J. cabalgaba muy bien mientras Harry le iba tomando el gusto, ya se había adaptado a las zancadas del hipogrifo, que corría parecido a un caballo, pero moviendo a un mismo tiempo sus grandes garras mientras se impulsaba con sus patas traseras de caballo.
Corrieron a toda velocidad un buen tiempo, para que los animales descansaran las alas, ya era completamente de día, debían ser casi las 10 de la mañana o pasadas. De repente, Black desplegó las alas y se lanzó a volar de nuevo, Harry espoleó a Buckbeack, el hipogrifo dio un salto, abriendo las alas y comenzó a volar detrás del Pegaso negro. Volaron mucho tiempo más, hasta que el paisaje se volvió más agreste y hosco, se miraron, se estaban acercando a Hogwarts. Volaron más rápidamente, detrás de una maraña de árboles, descubrieron Hogsmeade, con sus casitas alineadas, salieron de entre las nubes, ahora estaban en territorio de magos. Los que pasaban por las calles los señalaban boquiabiertos. Lara J. hizo un gesto llamando la atención de Harry.
¡Harry! ¡Mira! Le dijo señalando un imponente castillo, podían ver el lago y la estación de Hogsmeade, parecía haber una manifestación de personas en la entrada del castillo. ¡Comienza a descender!
Harry asintió, tantas personas reunidas no le olía bien. Siguió a Lara J. que bajaba en picada hacia el lago, las personas los descubrieron y los señalaban. El Pegaso negro cerró las alas e inexplicablemente, comenzó a correr por la superficie del lago, como si fuese tierra firme, sus cascos provocaban pequeñas ondas en donde pisara, Harry seguía a Lara J. planeando a su lado, sabia que el hipogrifo no podía hacer eso. Lara J. se soltó de una mano, llevándola atrás, como una corredora de caballos, la capa negra ondeaba detrás de ella, lo mismo sucedía con la de Harry, solo que él sabía que si se soltaba iba a terminar de cabeza en el lago.
Black dio un salto, tocando tierra firme y siguió con su loca carrera, Harry aterrizó detrás de Lara J. mientras el hipogrifo daba ese canto agudo como de un águila enorme.
¡EA! Exclamaba Lara J. animando a su Pegaso, tenía la cara muy seria.
¡Corre Buckbeack! Exclamó Harry detrás de ella, se pusieron cabeza con cabeza, pudo distinguir a Dumbledore, a su lado, estaba Umbridge. ¿Dumbledore?
Pasaron como dos rayos la reja coronada por cerdos alados, Black se detuvo en dos patas y dando un relincho, agitando sus largas crines al aire, Lara J. se bajó de un salto con la capa ondeando detrás de ella. Harry llegó unos segundos después, el hipogrifo se encabritó sacudiendo la cabeza y Harry se deslizó de su lomo, se acercó a Umbridge con paso decidido, llevando un pergamino en la mano, la capa se arremolinaba detrás de él.
Pensé que no llegarían. Les dijo Umbridge con altivez y esbozando una sonrisa idiota.
Harry sin más ceremonias, le entregó el pergamino, Umbridge lo tomó y pasó la vista por él. Los chicos lanzaron una mirada a la entrada del castillo, prácticamente todos los estudiantes de Hogwarts estaban allí, algunas chicas lloraban desconsoladamente, mientras los demás se veían como si quisieran matar a Umbridge, algo que a los chicos les pareció muy buena idea. Algunos profesores estaban allí, Draco trataba de controlar a los Slytherin, les hizo un gesto con la mano y los chicos hicieron una inclinación de cabeza. Hagrid estaba frenado por Flitwitch, la señora Hooch y... ¿Neville? Se miraron frunciendo el ceño.
Creo que ya es hora que me retire Dolores. Intervino Dumbledore, los chicos trataron de no reflejar ninguna expresión en el rostro. Tengo asuntos que resolver, Hogwarts queda en tus manos pero me temo que no podrás tomar mi oficina.
No te preocupes Albus. Dijo idiotamente Umbridge, sonrió con su boca de sapo. Yo ya tengo mi oficina, es la de Minerva, digo, era.
Harry cerró los puños, pero Lara J. le envió una mirada de advertencia. Dumbledore asintió amablemente y al pasar por al lado de los chicos les guiñó un ojo por detrás de sus lentes de media luna, desapareció después de pasar la reja. Umbridge giró hacia los profesores.
Por favor, ya la despedida terminó, pueden continuar con su horario de clases. Le dijo a la masa de estudiantes, estos comenzaron a entrar a regañadientes, giró hacia los chicos. Bien, bien, al parecer lograron su meta de convertirse en Aurores.
Si, en contra de lo que usted dijo en 5to año, que el Ministerio nunca me utilizaría. Se le escapó a Harry, Lara J. lo pisó disimuladamente. Pero aprobamos, con las máximas calificaciones y fuimos citados aquí.
Veo que estás aprendiendo a respetar las normas. Dijo Umbridge con una falsa voz dulce. Y también está la señorita Josthings, nuestra segunda heroína, ahora tengo clases, pueden... pasearse por Hogwarts si lo desean, la inspección será en los turnos de la tarde, ya saben donde está mi oficina.
Será un placer, señora directora. Dijo Lara J. fríamente, sus ojos destellaron.
Umbridge parpadeó, dio media vuelta y entró al castillo todo lo aprisa que sus cortas piernas le permitían. Los chicos se miraron, sus animales estaban a cada lado de ellos.
Vamos a llevarlos con Hagrid. Sugirió Harry montando sobre el hipogrifo.
Lara J. asintió montándose sobre Black, trotaron hasta la cabaña de Hagrid que parecía estar de un humor pésimo. Se bajaron de sus animales y tocaron a la puerta, Hagrid les abrió furioso, pero su cara se iluminó al ver quienes eran.
¡Harry, Lara! Exclamó abrazándolos, los chicos se quedaron sin aire al momento. Los vimos llegar, fue espectacular, hasta esa vieja arpía estaba impresionada, pasen, átenlos en la huerta, voy a prepararles té.
Los chicos sonrieron, ataron a los animales en la huerta, Black comenzó a pastar mientras Buckbeack bebía agua de un enorme bebedero. Entraron en la cabaña de Hagrid, Fang enseguida se les abalanzó encima, tratando de llenarlos de babas. Se sentaron y Lara J. le rascaba las orejas a Fang. Hagrid les sirvió té y les ofreció pastel que ellos rechazaron amablemente, se sentó a tomar té en una taza como un balde.
Siguiendo el estilo de tu padre ¿No Lara? Dijo Hagrid sonriendo, mirando la ropa de Lara J.
¡Shhh! Lo reprendió Lara J. Nadie debe saber nada, las paredes tienen oído y los clavos sentido.
Oh, lo siento. Se disculpó Hagrid ruborizándose. Fue horrible, todos los alumnos se lanzaron a protestar en medio del Gran Comedor, Fudge estuvo aquí, Remus se tuvo que ir antes, ya pensaban ridiculizarlo y Minerva, salió con la nariz bien alta de Hogwarts.
Hagrid cabeceó y dio un sorbo al té.
A mi no me despidió de milagro, nadie quería ocupar el puesto de Guarda Bosques. Prosiguió Hagrid.
¿Ya no eres profesor? Preguntó Harry dando un salto.
No, la profesora GrublyPlank se hizo cargo de Cuidado de Criaturas Mágicas. Respondió Hagrid, miró su té melancólicamente. Esto va a ser un infierno.
No si le hacemos la vida imposible a Umbridge. Dijo Lara J. con fiereza.
¡No pueden! Exclamó Hagrid escandalizado, los chicos se apartaron cuando el té salpicó al suelo, Fang se metió debajo de la cama con la cola entre las patas. ¡Deben actuar como si nada!
Lo sabemos. Lo tranquilizó Harry. Solo debemos conseguir aliados.
¿Aliados? Preguntó Hagrid desconcertado.
Nosotros nos entendemos. Dijo Lara J. tranquilamente y sonriendo maliciosamente. ¿Snape y Trelawney ya están aquí?
Si, pero no salieron, ya los verán, son los mismos de antes. Dijo Hagrid sonriendo. Severus tiene aterrorizado al pobre Neville, hoy se sentó al menos con 4 asientos por el medio de él.
¿Neville? Preguntó Harry desconcertado. ¿Que hace aquí?
Profesor de Herbología, Sprout se retiró. Informó Hagrid terminando el té. El que si ha cambiado es Malfoy, da muy buenas clases, pero nunca podrá ponerse al nivel de tu padre Lara... perdón, de Severus.
¿Quién tiene a Gryffindor? Preguntó Harry con curiosidad.
Umbridge. Gruñó Hagrid. Puso a Neville de jefe de Hufflepuff.
Debería ser al revés. Gruñó Lara J. desafiante.
¡Pero Neville estaba en Gryffindor! Exclamó Harry.
Lo se, pero a... (Hagrid llamó algo a Umbridge que hizo saltar a los chicos)... no le pareció bien ponerlo de jefe de Gryffindor, Malfoy es de Slytherin y Flitwitch de Ravenclaw. Terminó Hagrid, mordió un pedazo de pastel y los chicos arrugaron el rostro al escuchar que crujía. Y está pensando poner a Severus de nuevo de jefe de Slytherin, es su casa favorita, ahora Malfoy la rechaza.
Los chicos intercambiaron una mirada sombría mientras Fang se asomaba desde debajo de la cama.
Los chicos salieron pisando fuerte de la cabaña de Hagrid, darían una vuelta por dentro de Hogwarts.
Primer aliado, Peeves. Dijo Lara J. mientras se acercaban al vestíbulo.
¿Peeves? Preguntó Harry incrédulo. Nunca obedece ninguna orden, solo obedece al Barón Sanguinario y a Dumbledore.
Pero nunca desobedecería una orden directa del Angel de la Oscuridad. Dijo Lara J. sombría, entrando al castillo, miró alrededor, todo estaba vacío.
¿A quien buscas? ¿A algún fantasma? Preguntó Harry, abrió la boca mirándole el Ank plateado en la frente a Lara J.
¡PEEVES! Rugió la chica, el Ank plateado lanzó destellos, miraba a todos lados, en sus ojos se arremolinaba la neblina. ¡APARECE PEEVES!
Un hombrecillo apareció detrás de Harry. El chico dio un salto mientras Peeves se acercaba a Lara J. y le hacia una reverencia con su sombrero de cascabeles.
¿Llamó la poderosa señora? Preguntó Peeves amablemente y Harry se quedó con la boca abierta, Lara J. giró hacia él, el Ank destellaba en su frente mientras su cabello se alzaba suavemente, como si una brisa la envolviera. Estoy a las órdenes de la criatura más poderosa del Universo.
Necesito un favor tuyo. Dijo Lara J. con porte majestuoso.
Hable y el viejo Peeves cumplirá todos sus deseos. Dijo Peeves mirando a Lara J. con admiración y respeto.
Solo 6 palabras. Dijo Lara J. HazlelavidaimposibleaUmbridge.
Como usted desee, poderosa señora. Dijo Peeves haciendo una profunda reverencia.
Nunca digas quien te ordenó esto. Dijo Lara J. y sus ojos destellaron.
Peeves desapareció con una reverencia, Lara J. sonrió satisfecha, el Ank desapareció y el pelo le cayó de nuevo sobre los hombros y la cara.
Listo, ahora Umbridge vivirá en un verdadero infierno. Dijo la chica sonriendo maliciosamente.
A veces me asombras. Dijo Harry impactado. Nunca pensé que te obedecería.
Harry y Lara J. subieron al segundo piso medio aguantando la risa, pensaron llegarse hasta los aseos de Myrtle la Llorona, para ver si la Cámara Secreta seguía sellada. Al pasar por un aula, se detuvieron, escucharon la voz de Snape, pero no tenia suavidad, era fría y hablaba con desprecio a alguien. Se asomaron y descubrieron que ese alguien era Ginny.
Sabes que no podemos hacer nada, ni él tampoco. Le susurró Lara J. a Harry.
El chico asintió y cuando iban a dar dos pasos, sonó el timbre de fin de turno, todos los alumnos comenzaron a salir, entre ellos Ginny hablando animadamente con Luna Lovegood. Las dos chicas se detuvieron en seco al verlos y Ginny se lanzó a los brazos de Harry.
Me temo que hoy no es día de San Valentín. Dijo una voz gélida detrás de Harry, Ginny abrió los ojos como platos separándose de Harry. Se pueden quitar del medio, estan estorbando.
Harry giró, Snape lo miraba con sus ojos negros brillándoles fríamente, tenia puesta su usual toga negra y llevaba el pelo grasoso.
¿Está sordo Potter? Preguntó Snape más fríamente.
Harry se hizo a un lado con el ceño fruncido, Umbridge venia por ese mismo pasillo, hacia ellos.
Hemos venido a revisar su despacho. Dijo Lara J. irguiéndose todo lo que podía ante Snape.
No voy a permitir que dos niños que se creen adultos revisen mi... Comenzó a decir Snape con sus ojos negros brillándoles de furia, Umbridge se detuvo al lado de él.
Privilegio de Auror. Dijo Harry mostrando su insignia. Ahora, si nos permite...
Harry y Lara J. se abrieron paso para entrar en el aula, caminando con altivez y los ceños fruncidos.
¿Usted permite esto? Escupió Snape.
Tienen derecho profesor, son de 3er Nivel pero son Aurores. Dijo Umbridge mirando como los chicos se hacían los que examinaban el aula. Si le molesta que se queden solos en su despacho, puede vigilarlos, le hago el pedido después.
Umbridge giró y se encontró cara a cara con Luna y Ginny.
¿Que hacen ustedes dos aquí? Preguntó con voz agitada, haciéndolas saltar. Vayan inmediatamente al Gran Comedor.
Las dos chicas se miraron y salieron caminando, detrás de ellas iba Umbridge. Snape echó una maldición y cerró el aula de un estruendoso portazo. Una vez adentro, selló la puerta y le puso un hechizo imperturbable, los chicos ya iban hacia su despacho.
¿Que creen que están haciendo? Preguntó Snape acercándose a zancadas a los chicos que se detuvieron al verlo acercarse. Ustedes no van a revisar nada.
No se olvide que somos Aurores, profesor. Recordó Harry dándose golpecitos en la insignia con un dedo.
Primero ¿Que hacen aquí en Hogwarts? Segundo, excelente actuación y tercero, respondan. Les exigió Snape cruzándose de brazos.
Primero, Umbridge en persona nos citó en el Ministerio, no podíamos decirle nada a nadie porque perderíamos las insignias, segundo, gracias, tú también lo estás haciendo muy bien y tercero, ya respondimos. Dijo Lara J. alzando una ceja.
Snape sonrió y los abrazó a los dos, los soltó sin dejar de sonreír.
Siguen siendo los mismos torbellinos. Comentó ladeando la cabeza. Ahora hay que ir al Gran Comedor, creo que tengo que ir muy furioso, Potter y Josthings, los alumnos más detestables que he tenido revisaron mi despacho y no pude impedirlo.
Los chicos sonrieron maliciosamente, los ojos de Snape se volvieron vacíos y fríos, se puso serio al instante.
Si ya terminaron pueden ir saliendo. Les dijo fríamente, los chicos enseguida adoptaron una mirada de odio. ¿Que esperan?
Será mejor que cambie ese tono, profesor. Amenazó Lara J. sacando su varita.
Harry también sacó la de él, Snape entrecerró los ojos abriendo la puerta. Los chicos le lanzaron una mirada de advertencia y salieron caminando rápidamente de allí, con las capas ondeando. Llegaron enseguida al Gran Comedor, todos se alzaban en sus sillas para verlos, se sentaron en la mesa de los profesores, entre Hagrid, Neville y Draco, este último enseguida hizo aparecer dos sillas para ellos. Estrecharon manos mientras Snape llegaba caminando a toda prisa, Neville se encogió un poco.
Es un placer verlos por aquí. Les dijo Draco sonriente. No era broma lo de que vendrían.
Nosotros hablamos en serio. Dijo Harry sonriente. Nos dijeron que te iba bien.
Si, pero no ahora, con Umbridge de directora. Draco cabeceó tomando un sorbo de jugo de calabaza. Esto se está poniendo feo y Snape regresó.
Dímelo a mí. Dijo Neville. Si vieras como me miró en cuanto llegó.
Es extraño, el curso pasado parecía que iba a cambiar por completo y para el resto de sus días, pero ya veo que no. Dijo Draco.
Bicho malo nunca muere. Dijo Lara J. sabiamente.
Umbridge se creía que era la dueña del mundo, sentada en la silla de Dumbledore, sonreía hablando con la señora Hooch que no se mostraba en lo absoluto contenta y la miraba como deseando que la partiera un rayo. Todo resultaba perfecto, si no hubiese sido por Peeves.
Harry y Lara J. hablaban con Draco y Neville animadamente, cuando Neville se quedó con la boca abierta y señaló disimuladamente hacia Umbridge. Los 4 chicos miraron, Peeves estaba encima de su cabeza, sonriendo maliciosamente, con una gran sopera en las manos, Umbridge ni se daba cuenta de que estaba allí, pero la señora Hooch y todos los profesores y alumnos si, ni se molestaron en decírselo cuando...
¡PLAF!
Peeves había volteado la sopera sobre su cabeza, dejando caer sobre ella el contenido de esta, que resultó ser una sopa muy espesa, con largos fideos gruesos y amarillos, sin contar con los vegetales. Aquello provocó una reacción tumultuosa, todos los alumnos en el Gran Comedor se desternillaron de la risa, Hagrid lanzó un chorro de jugo de calabaza farfullando, el diminuto profesor Flitwitch se cayó de sus libros y Harry y Lara J. fueron a ayudarlo, la señora Hooch se tapaba la boca con las manos pero no podía esconder la cara de risa que tenia y a Snape le entró de repente un ataque de tos, pero se podían ver sus finos labios temblar, a punto de reírse.
Harry y Lara J. ayudaron al profesor Flitwitch a levantarse y lo regresaron a sus libros, la verdad que se había caído de la risa, la chica se acercó a Umbridge con la varita afuera, aguantando las ganas de reírse, la blandió contra Umbridge.
¡SScourgify! Logró decir quitándole a medias la sopa de encima, Harry estaba atragantado y no podía caminar, agachado junto a Flitwitch con lágrimas de risa. ¡Cuánto lo siento señora directora!
Umbridge parecía a punto de explotar y a Lara J. le estaba costando un trabajo enorme quitar la cara de risa que tenia, Peeves flotaba por el Gran Comedor, haciéndole muecas a Umbridge, Lara J. le guiñó un ojo disimuladamente y Peeves desapareció con un pequeño estallido.
Esto es... lo último que voy a tolerar de ese maldito Poltergeist. Mascullaba Umbridge tratando de quitarse los fideos de la cabeza, ahora Lara J. no podía levantar la varita porque se le iba a reír en la cara. ... Lo voy a expulsar... eso haré...
Eso es si Peeves no la expulsa a ella. Dijo Lara J. pasando por al lado de Harry haciendo que se convulsionara en una risa silenciosa y que el profesor Flitwitch por poco se cayera de nuevo. La invasión de los sapos parlantes ¡Agárrense!
Draco aguantaba la risa lo mejor posible y al escuchar a Lara J. se le fue una carcajada que logró convertir en tos, Neville estaba muy rojo, intentando aguantar la risa y la barba de Hagrid temblaba, ocultando que estaba muerto de risa. Umbridge farfulló molesta y salió como un torbellino del Gran Comedor, seguramente hacia su oficina. Lara J. le hizo una mueca a sus espaldas y bailó burlona, solo la vieron los que estaban cerca y Snape, que desplegó un Profeta y se ocultó detrás de él para reírse. Harry logró levantarse secándose las lágrimas de risa.
Será mejor que vayamos a ver que quiere la señora directora. Dijo Lara J. burlona. Tenemos inspección, ¡Si se la tragara la tierra!
¿No puedes hacer eso? Preguntó Harry mientras caminaban por entre las mesas hacia la salida, le guiñó un ojo a Ginny.
Como me gustaría hacerle ese favor al mundo. Suspiró Lara J. Pero dejo ese placer en manos de los estudiantes de Hogwarts.
Algunos estudiantes que escucharon los aplaudieron haciendo gestos de aceptación.
Al menos no nos odian. Comentó Harry cuando ya salieron del Gran Comedor y se encaminaban al despacho de Umbridge.
Estamos del mismo bando Harry. Dijo Lara J. guiñando un ojo.
Llegaron al despacho, empujaron la puerta y vieron a Filch atendiendo a Umbridge mientras esta se retocaba su horrible pelo ratonil.
¿Los sapos tienen pelo? Preguntó Lara J. en un susurro y poniendo cara de desconcierto.
Este si. Respondió Harry aguantando la risa, se aclaró la garganta. ¿Está mejor señora directora? Lamentamos lo sucedido con Peeves (En realidad no pero que otra), no cambia.
Si quiere pasar la inspección para otro día... Sugirió Lara J.
No señorita Josthings, ahora mismo empezamos, debemos limpiar de algunas alimañas este castillo. Dijo Umbridge levantándose de golpe. También pasaremos por las aulas, no tengo clases en la tarde, asi que no habrá problemas.
Los chicos hicieron una mueca, Umbridge tomó su portapapeles y salió con la nariz alta del despacho, los chicos gruñeron y fueron detrás de ella, como dos guardaespaldas. Peeves no se atrevía a hacer ninguna de las suyas si Lara J. andaba cerca, asi que solo se contentaba con mirar a Umbridge maliciosamente, planeando su próximo ataque.
Pasaron por todas las aulas en clases, con los chicos deseando que a algún estudiante se le fuera algún hechizo aturdidor y dejara a Umbridge patas arriba en el suelo. Donde sucedió algo relevante fue en la clase de Pociones de Draco, en cuanto entraron, a un alumno de 2do curso se le volteó el caldero con poción infladora, Umbridge terminó con los pies como melones mientras Harry y Lara J. se desternillaban de la risa afuera de las mazmorras.
Snape los recibió aparentemente de muy mal humor y les respondía todo mostrando los dientes. A los chicos les estaba gustando aquello, se podían decir cosas terribles entre ellos y Snape no les podía hacer absolutamente nada. Umbridge finalizó su tediosa inspección frente a la gárgola del despacho de Dumbledore, que la miraba amenazadoramente, la observó unos segundos y les dijo que ya se podían retirar, que los iba a llamar muy pronto. Se alejó caminando con sus cortas piernas, los chicos miraron la gárgola.
Quizás haya una forma de entrar. Dijo Lara J. examinando con cuidado la gárgola.
No se puede, solo el verdadero director de Hogwarts la puede abrir. Dijo Harry también mirando la gárgola. Siempre hay una clave.
Es Angel. Susurró una voz detrás de ellos. Los esperan.
Los chicos giraron, Snape los miraba con altivez, se quedaron con la boca abierta sin saber que decir. El brujo pasó la mirada de uno y otro y salió con paso firme por el pasillo, con su toga ondeando.
Cada día es más misterioso. Comentó Lara J. mirando la gárgola. ¡Angel!
Esta saltó a un lado y los chicos se apresuraron a subir por la escalera que subía sola. Llegaron a una gran puerta con una aldaba con la forma de un grifo, se miraron a un tiempo y empujaron la puerta suavemente.
Pusieron los ojos como platos, Dumbledore les sonreía desde su escritorio, acariciando a Fawkes.
Lo están haciendo muy bien. Les dijo sonriente. Me temo que los va a llamar bastantes veces.
A nosotros nos da lo mismo. Dijo Lara J. encogiéndose de hombros. Con tarde hacerle la vida imposible a Umbridge.
Fue muy inteligente conseguir un aliado tan potencial como Peeves. Prosiguió Dumbledore. Si, nunca pensé que se comportaran tan bien.
Los chicos se miraron.
Tengo una tarea para ustedes. Les dijo Dumbledore levantándose, buscó en un armario de caoba y sacó un pergamino y una llave. Mañana, vayan Gringotts, bajen a la cámara 457 y saquen su contenido, muestren este pergamino al gnomo que los atienda, los dejará pasar sin problemas, después, Remus los va a estar esperando en Grimmauld Place, solo, no deben entretenerlo.
Los chicos se quedaron con la boca abierta.
Ahora regresen a casa y descansen. Terminó Dumbledore sonriendo.
Harry tomó el pergamino y Lara J. la llave, dieron media vuelta y salieron con cuidado del despacho. Salieron rápidamente de Hogwarts, a recoger sus animales y irse a casa. Hagrid los salió a despedir, los chicos montaron en los animales, estos se encabritaron mientras ellos le hacían un ademán de despedida a Hagrid. Se lanzaron al galope por los terrenos de Hogwarts. En cuanto Buckbeack llegó al lago, alzó vuelo, pero Black siguió corriendo por encima del lago, como si fuese tierra firme. Cuando el Pegaso pasó el lago, desplegó las alas y comenzó a elevarse en el cielo, el hipogrifo planeaba a su lado.
Los chicos llegaron a Privet Drive a eso de las 7:36PM, volaron en círculo sobre el número 5 y bajaron en picada, aterrizando suavemente en el patio iluminado por luciérnagas. Bajaron de un salto y entraron a los animales en la caseta. En cuanto entraron en la cocina, Hocicos los recibió muy contento, tratando de babearlos y bailando en dos patas, con la cola moviéndose como loca. Enseguida prepararon bocadillos para comer y le dieron uno a Hocicos, que se lo tragó de una mordida. Comieron con calma, riéndose de la cara de Umbridge cuando Peeves le lanzó la sopera en la cabeza.
Subieron a darse un baño y a cambiarse para el pijama, ahora tenían la casa para ellos solos, se sentaron a reflexionar en el sofá.
¿Que será lo que habrá en la cámara 547? Preguntó Lara J. con curiosidad.
Algo muy importante para que Dumbledore pide que la busquemos. Respondió Harry encendiendo el televisor, recién comenzaba en telediario muggle.
Los chicos parpadearon mirando las imágenes de un asesinato horrible, se miraron a un tiempo y se acercaron al televisor, sentándose en el suelo.
Ayer tuvo lugar un asesinato múltiple, en el que murieron 3 hombres en el acto y el 4to falleció en la ambulancia que lo trasladaba al hospital. Dijo el presentador, enseguida pasaron las imágenes, Lara J. se tapó la boca con las manos, los cuerpos estaban secos y parecían como derretidos completamente. Solo vieron salir a un hombre de la escena del crimen, los vecinos no lo pueden identificar, no se sabe que arma utilizó el asesino, se cree que sea una especie de ácido...
Ese fue Voldemort. Concluyó Lara J. sombría. ¿Quién es el único que deja a los cuerpos asi después de vaciarlos de energías?
Le debe ir muy mal en el cuerpo robado para asesinar a varios muggles. Dijo Harry frunciendo el ceño.
O muy bien.
¿Que quieres decir?
Mira, fíjate que no hemos tenido más de esas visiones ¿Cierto? Se está llenando de energías para no provocar mucho pánico entre los muggles y los magos, nos daríamos cuenta con un asesinato cada día, parece que esta vez quiere mantener en silencio su medioregreso.
Puede ser, pero no me niegues que es muy extraño que no le halla avisado a los mortífagos.
Creo que no le conviene, quiere hacer las cosas por su cuenta, los mortífagos han metido mucho la pata.
Y si a eso le agregamos las veces que han fallado en capturarnos...
Los chicos se miraron y se comenzaron a reír, la verdad es que los mortífagos deberían estar furiosos, se les habían escapado incontables veces bajo sus narices.
Ya no saben que trampa tendernos. Dijo Lara J. riendo. Se les está agotando el repertorio de ideas.
Ni que lo digas. Dijo Harry también riendo, bostezó. ¿Que tal si nos vamos a dormir? Mañana debemos ir a Gringotts.
Lara J. se levantó sonriendo, Harry apagó el televisor y los dos subieron a dormir, se desearon buenas noches y cada uno entró en su habitación.

Harry abrió los ojos al día siguiente y dio un salto mirando unos ojos verdes fosforescentes que lo observaban encima de él.
¡Buenos días dormilón! Lo saludó Lara J. quitándose de encima de él y poniendo los ojos normales. ¡A levantarse!
Harry arrugó el rostro y se puso los lentes, se escandalizó con la hora.
¡Lara por dios son las 7:30AM!
¡De pieee! Voceó Lara J.
Hoy te levantaste con bastante energía, cada día te pareces más a papá. Dijo Harry sentándose en la cama resignado.
No soy su hija por gusto. Dijo Lara J. levantándolo de un tirón. Vamos holgazán, date un baño, ya preparé el desayuno.
Harry gruñó por toda respuesta y salió arrastrando los pies de la habitación, con ropa en el brazo. Se dio un buen baño que lo despertó por completo, dejó el pijama doblado encima de la cama. Bajó saltando los escalones. Lara J. ya desayunaba en la cocina.
¿Que se celebra hoy para que me despertaras temprano? Preguntó Harry sirviéndose.
¿Piensas dejar a Lupin esperando? Preguntó Lara J. frunciendo el ceño. Además, debemos ir en polvos flu y créeme, seguro desearás que el desayuno te haga digestión.
Harry sonrió comiendo una tostada con mermelada, la cabeza de Hocicos surgió de repente entre sus brazos y le quitó dos tiras de beicon del plato.
¡Oye! Exclamó mientras Hocicos salía como un rayo hacia el patio. Ese perro sabe más que el diablo.
Al menos Sirius estará complacido de tenerlo como cuerpo. Dijo Lara J. riendo ante lo que acababa de hacer el animal.
Ahora que tocas el tema, debemos quitarles a los mortífagos la otra mitad del mapa, después ir a Egipto a buscar las escrituras que faltan. Dijo Harry después de recuperarse del hurto. El problema es que no tenemos idea de donde demonios puedan tener el mapa.
Lara J. suspiró con los ojos en blanco, tomando chocolate. Harry miraba su jarra vacía, frunció el ceño.
¿Se pueden leer las jarras de chocolate? Preguntó mirando el fondo de la taza.
Harry, por favor, compórtate como un mago. Le dijo Lara J.
No, es en serio, mira.
Lara J. se inclinó sobre la jarra de Harry, abrió la boca, en el fondo, el chocolate se arremolinaba rápidamente en una zona oscura, pusieron la jarra en la mesa y observaron con cuidado. El remolino se disolvió y apareció claramente, una serpiente que abría la boca cada vez más, mostrando unos dientes ponzoñosos, se miraron, la serpiente se transformó en un jeroglífico y después apareció otro, debajo del anterior, después de eso, el chocolate se asentó en el fondo y no se vio nada más. Harry agitó la jarra, pero no se podía ver nada más, la dejó en la mesa y miró a Lara J. que tenia el ceño fruncido y parecía meditar.
Alguien nos envió un mensaje. Habló la chica con voz lenta.
¿Que decía? Preguntó Harry mirando de reojo la jarra.
Están cerca. Dijo Lara J. mirando a Harry fijamente. Alguien nos quiere ayudar.
¿Pero quien? Preguntó Harry agitando la jarra de nuevo con esperanza. ¿Que significaba la serpiente?
No era una serpiente cualquiera. Aclaró Lara J. Era una víbora egipcia.
Genial. Masculló Harry desistiendo de agitar la jarra. Que explícito, están cerca, ¿No pudo ser más preciso quien quiera que fuera?
Es... una especie de dato, tenemos que estar cerca de algo relacionado con el mapa. Reflexionó Lara J. O relacionado con la flauta, no se, mejor nos preparamos para ir a Gringotts.
Lara J. se levantó, todavía parecía reflexionar, Harry suspiró y fue tras ella al segundo piso. Se lavaron los dientes y bajaron a limpiar la mesa y a fregar. Harry revisó que tuviese el pergamino y la llave en el bolsillo, en el otro llevaba la llave de su cámara, Lara J. llevaba la de ella. Por turnos desaparecieron por la chimenea y reaparecieron en el Caldero Chorreante. Se pusieron las insignias y entraron al Callejón Diagon, siguieron sin detenerse hacia Gringotts, los recibió un gnomo de larga barba blanca que parecía que no podía ni con su vida.
Harry enseguida le entregó el pergamino y le mostró la llave, el gnomo pasó la vista rápidamente por el pergamino.
Todo está en orden. Les dijo enrollando el pergamino. Síganme por favor.
Los chicos siguieron al momento al gnomo, que los hizo pasar por una puerta y que se montaran en uno de esos vagones. El gnomo accionó una palanca y bajaron a toda velocidad, Harry estaba completamente mareado mientras Lara J. parecía tener el estómago de acero, miraba fijamente hacia delante, sin mostrar el más leve síntoma de mareo, mientras Harry estaba agarrado con tal fuerza al vagón que tenia los nudillos blancos.
Se detuvieron frente a una enorme puerta de hierro, el gnomo bajó del vagón y la tocó con un largo dedo, la puerta desapareció, dejando ver en el medio de la cámara cuatro botellas llenas con un líquido color sangre, Harry frunció el ceño mirándolas, mientras las reducía junto con Lara J. aquello le recordaba algo pero no sabia que era. Terminaron de guardar las botellas reducidas en los bolsillos cuando le pidieron al gnomo que los llevara a sus cámaras. Harry recogió un poco de oro mágico en la suya y pudo ver la cámara de Lara J. tenia más dinero mágico que él, pero recordó que era hija de magos puros. La chica solo tomó un poco de cada moneda y salió casi al momento.
El gnomo los llevó de regreso a la superficie, Harry tenia los pelos de punta mientras Lara J. se tuvo que volver a hacer su larga cola de caballo. Salieron de Gringotts con las manos en los bolsillos, aguantando las varitas, como dos guardias de seguridad aguantando las pistolas sus fundas. Miraban recelosos a todos lados.
¿Que crees que sea ese líquido? Preguntó Lara J. en un susurro.
No se, pero me suena. Respondió Harry haciendo un esfuerzo por recordar donde había visto ese color, pero tenia la mente en blanco. No logro recordar, pero se que he visto ese color en algún lugar.
Debe ser algo muy importante. Dijo Lara J. mirando con interés una hermosa pluma de pavo real en una estantería. Pero bueno, debemos llevárselo a... tú sabes quien.
Caminaron tranquilamente por todo el Callejón Diagon, pero con todos los sentidos alertas y mirando recelosos para todas partes. Ese día el Callejón estaba abarrotado de brujas y magos, desde niños pequeños hasta viejos brujos que cargaban sus compras conversando animadamente con sus acompañantes. Llegaron a la barrera y la pasaron, se tuvieron que abrir paso por entre un montón de brujas que cuchicheaban animadamente y se reían con risita tonta. Pasaron pidiendo permiso y a base de pequeños empujones.
Harry de repente se quedó paralizado a medio camino hacia la chimenea, con los ojos como platos, había descubierto el motivo de que todas esas brujas estuviesen allí, Lara J. se acercó a él con el ceño fruncido y miró hacia la dirección en que miraba el chico.
¿Quién es ese? Preguntó Lara J. frunciendo el ceño, mirando como un hombre de sonrisa deslumbrante, con ojos azules y cabello rubio ondulado firmaba autógrafos a las excitadas brujas.
Gilderoy Lockhart. Dijo Harry lleno de pánico. Por favor que no me vea, que no me vea...
Demasiado tarde, Lockhart había alzado la vista y había descubierto a Harry, se levantó de un salto mostrando todos los dientes en una amplia sonrisa.
Vaya, no hace falta hacerle una radiografía. Comentó Lara J. riéndose disimuladamente Hasta le veo los cordales que están por salir.
¡Harry Potter! Exclamó Lockhart y todos se hicieron a un lado, dejando un camino hacia Harry y Lara J. el brujo se acercó a zancadas, estrechó bruscamente la mano de Harry. ¡Que bueno verte! Y veo que tienes compañía, eres un pillo, siempre lo he dicho.
HHola profesor Lock... Comenzó a saludar Harry deseando que perdiera la memoria de nuevo.
¡Llámame Gilderoy! Lo cortó Lockhart alegremente. Has crecido muchacho, ahora si no es indiscreción ¿Quién es esta bella joven que te acompaña?
Harry sintió deseos de decirle que si era una indiscreción pero se contuvo, en lugar de eso respondió todo lo amable que podía:
Ella es Lara Josthings, es como mi herma...
¿Lara Josthings? Preguntó Lockhart sin dejar terminar a Harry, mirando a Lara J. fijamente, le estrechó la mano con energía. ¡Que honor! ¡Esto merece la primera página del Profeta!
Lockhart pasó los brazos por los extremadamente avergonzados chicos y los llevó entre la multitud, en donde un fotógrafo con una humeante cámara negra tomaba fotos para el Profeta diario. Lockhart los puso frente a la mesa en donde se alzaban una pila de bamboleantes libros de él mismo. En su rostro apareció su deslumbrante sonrisa mientras los chicos se morían de vergüenza entre sus brazos.
¡Sonrían! Los tres héroes del mundo mágico juntos, excelente portada para el Profeta. Dijo Lockhart dirigiéndose a la multitud, los chicos estaban de todos los colores, por suerte, las fotos eran en blanco y negro. Por cierto Lara, me dijeron que cantas como los Ángeles ¿Es cierto eso? ¿Podrías cantarnos algo?
A Lara J. se le cayó la cara de la vergüenza.
Lo siento Gilderoy pero tenemos prisa. Se apresuró a decir Harry para salvar la situación y desprendiéndose del brazo de Lockhart, agarró a Lara J. que ya no sabia que iba a hacer para ocultarse.
¡Nos veremos pronto! Exclamó Lockhart mientras Harry sacaba a Lara J. de allí. ¡Muy pronto!
Harry hizo un ademán con la mano que Lockhart interpretó como de despedida. Lara J. desapareció por la chimenea rumbo a Grimmauld Place roja como un tomate, detrás de ella desapareció Harry.
En cuanto llegó a la cocina de Grimmauld Place, vio a Lara J. con la cara enterrada en las manos sentada en una silla. Lupin le palmeaba la espalda suavemente.
¡Hoy ha sido el peor día de mi vida! Exclamó Lara J. quitándose las manos, todavía estaba roja.
No te preocupes, yo he pasado peores momentos con él. Le dijo Harry para animarla. Y es verdad que cantas como los Ángeles, ¿Quién se lo habrá dicho?
¡No se ni me interesa! Exclamó Lara J. exasperada. Solo espero no volverme a cruzar con él.
Que lástima que haya recuperado la memoria. Gruñó Harry sacando dos diminutas botellas del bolsillo, junto con la llave de la cámara, les apuntó con su varita. ¡Engorgio! Mira Lupin, aquí tienes.
Lara J. sacó las dos que llevaba ella y las puso encima de la mesa.
¡Engorgio! Exclamó haciendo que recuperaran su tamaño normal. Todo salió a pedir de boca.
Menos el encuentro con Lockhart. Dijo Harry sombrío.
Muy bien, excelente trabajo chicos. Los felicitó Lupin envolviendo las botellas en muchas telas, las metió en una bolsa. Pueden regresar a casa, lo hicieron muy bien.
¿Que es ese líquido? Preguntó Lara J. con curiosidad.
Lupin se puso nervioso pero sonrió.
No puedo decirlo, ni yo mismo lo se. Dijo como dando por terminada la conversación.
Los chicos se encogieron de hombros y dieron media vuelta para desaparecer por turnos por la chimenea.
Llegaron uno por uno al número 5 y se desparramaron en las sillas de la cocina, para suerte de ellos que Hocicos no estaba cerca.
El si sabe que es ese líquido. Dijo Lara J. de repente. ¿Por qué todos tienen ese misterio con nosotros? No mordemos.
Bienvenida al club. Dijo Harry desanimado. A mi tampoco me decían nada, ¿Que digo? Continúan sin decirme nada.
Los dos chicos exhalaron un profundo suspiro. Lara J. subió los pies sobre la mesa, poniendo la silla en dos patas.
Me duele la cabeza. Dijo Harry masajeándose la sien con las manos.
Vamos al desván, allí debe haber poción para el dolor de cabeza. Sugirió Lara J. levantándose.
Harry la siguió y los dos entraron en el desván.
¡Lumos! Dijeron a un tiempo, haciendo aparecer una luz en la punta de su varita.
Caminaron entre los grandes frascos etiquetados, hasta que encontraron uno con poción para el dolor de cabeza, lo destaparon y llenaron un frasquito que encontraron por allí y que Lara J. fregó antes de usarlo.
Asi creo que será suficiente. Dijo Harry tapando el frasquito, lo agitó. Al menos se me va a quitar el dolor de cabeza.
Vaya, esto necesita una buena limpieza. Comentó Lara J. alumbrando las telarañas que habían en la esquina(Estaban pegados a una pared). Al parecer este lugar no recapacita aunque le pases estropajo.
Es normal en un desván, no quieras ver el mío en casa de los Dursley. Dijo Harry apoyándose en la pared, pero la traspasó. ¡AAAHHH!
Lara J. solo veía los pies de Harry de su parte, se acercó y pasó la mano por la pared, cerró los ojos y traspasó la pared, se sentía como el anden 9¾ en King Cross. Harry se incorporaba ajustándose los lentes y mirando alrededor con los ojos entornados, estaba muy oscuro. Una luz intensa lo hizo parpadear, Lara J. tenia en su puño alzado la nebulosa de la electricidad para alumbrar mejor.
¡Wow! Papá le ganó a la droguería, mira cuantos ingredientes de Pociones. Dijo Lara J. alumbrando todo, habían muchos ingredientes de Pociones organizados en estantes. ¡Mira! Hasta tiene libros.
Aquí hay un candelabro. Indicó Harry mostrando unas velas blancas llenas de telarañas, las alumbró con la varita. ¿Puedes encenderlas?
¡Que pregunta! Exclamó Lara J. sonriendo, la nebulosa cambió para una color rojo fuego, pasó el puño por las 4 velas del candelabro, encendiéndolas, la habitación se iluminó al momento. Asi está mejor.
Mira, más velas. Dijo Harry mostrando otro candelabro, Lara J. enseguida las encendió. Que calladito se lo tenia.
¡Solo mira estos libros! Exclamó Lara J. sacando un libro que a Harry le recordó algo. Moste Potente Potions, esto está bueno, aquí hay un montón de pociones.
Ahí está la Poción Multijugos. Dijo Harry mirando el libro, miró a los estantes y deslizó un libro grueso, de cubierta negra sin título. Mira este, no tiene título.
Lara J. dejó el libro en su lugar y tomó el de Harry, lo abrió.
Poción Mata Lobos. Dijo Lara J. deteniéndose en una página un poco manchada, Harry se acercó a leer. Es muy complicada y los ingredientes ni hablar, es la poción que se toma Lupin.
La chica ojeó un poco de paginas más, en ese libro habían muchas pociones muy complicadas, incluido venenos mortales, dejaron el libro en su lugar y Harry sacó uno de cubierta verdosa, estaba un poco mohoso, lleno de polvo y tenia extraños símbolos.
¿Sabes leerlos? Preguntó Harry a Lara J. la chica tomó el libro y frunció el ceño. ¿Que dice?
Parece que no lo han abierto nunca, es sobre amuletos mágicos, esto es magia antigua. Explicó la chica, abrió el libro y de él salió una bocanada de polvo. Definitivamente, nunca lo han abierto... umm, esto nos interesa, más bien le debe interesar a Lupin.
¿Que es? Preguntó Harry con curiosidad.
Aquí dice, que se puede crear un amuleto para que los hombrelobo se vuelvan inofensivos y conserven la mente humana mientras están transformados, pueden hablar y controlar el cuerpo, pero...
¿Que? Es perfecto.
Es muy complicado, aquí te dice como crearlo, hay que hacer una poción, conseguir una piedra preciosa genuina, no importa cual, pero se aconseja que sea un zafiro o una esmeralda, hacerle un conjuro muy complicado y enmarcarla en oro puro, después, sumerges la piedra en la poción a la luz de la luna llena a la vez que haces una invocación, los magos antiguos eran muy sabios pero se daban unas complicadas...
¿No podemos conseguir la piedra en el Callejón Diagon?
No lo aconsejo, mejor seria visitar una joyería árabe, ellos si tienen verdaderas piedras preciosas, lo que son muy caras.
Tienes el poder de la tierra ¿Verdad? ¿No puedes extraer de las profundidades un zafiro o una esmeralda?
Nunca lo he intentado.
Pues ahora lo puedes hacer.
Lara J. suspiró cerrando el libro que soltó una nueva bocanada de polvo, Harry apagó todas las velas y traspasó la pared detrás de Lara J. Salieron del desván y fueron a la cocina, ya era la hora de almuerzo y ni se habían preocupado en preparar algo de comer y a Harry se le había pasado el dolor de cabeza. Hocicos los miraba con reproche, sentado y barriendo el suelo con la cola.
Lara J. dejó el libro en la meseta de la cocina y sacó del refrigerador una lata de salchichas, las calentó con su puño convertido en una bola de fuego mientras Harry levitaba pan fresco de la despensa. Prepararon en un dos por tres unos perros calientes y se sentaron a comerlos, le dieron comida para perros a Hocicos que enseguida hundió su hocico en el cuenco, comiendo con voracidad. Cuando terminaron de comer, bajaron de nuevo al desván a buscar los ingredientes de la poción para el amuleto, pero les faltaban algunos, pensaron en ir a buscarlos en el Callejón Diagon en cuanto tuviesen oportunidad, salieron cargados de cosas viscosas y polvos, líquidos humeantes y Harry buscó su caldero de Pociones y lo llevó a la cocina.
Guiándose por el viejo libro, comenzaron a hacer cálculos, para ver cuando era luna llena y cuanto se demoraba la poción, era cerca de una semana y la luna llena caía exactamente para cuando estuviese terminada, sonrieron, pero debían empezar ya si querían que los cálculos fueran exactos. Apuntaron los ingredientes que faltaban en una lista, se llenaron los bolsillos de oro mágico, cerraron todo con magia y se apresuraron a desaparecer por la chimenea rumbo al Caldero Chorreante.
Harry esperó a Lara J., primero echó una ojeada a la taberna, no había rastros de Lockhart, Lara J. salió con cara asustada de la chimenea, como pensando lo mismo que él.
Descuida Lara, no está, ya se fue. La tranquilizó Harry, la chica suspiró largamente. Vamos, por suerte conozco al dueño de la droguería.
Los dos chicos entraron al Callejón Diagon y fueron directo a la droguería, esperaron a que una bruja que compraba una libra de hígado de Dragón terminara de pagar y se adelantaron sonrientes hacia el mostrador.
¡Vaya! Hola, ¿Como está tu tío muchacho? Le preguntó el dependiente sonriente, Harry se aplastó el pelo contra la cicatriz.
No está muy bien, nos envió a comprar algunas cosas. Dijo Harry con carita apenada. Ella es mi hermana.
No me gusta mucho venir aquí. Inventó Lara J. Me da escalofríos.
Oh, está bien ¿Que desean? Preguntó el brujo amablemente.
Si, mire, necesitamos... Dijo Harry consultando la lista. ... Un Cuerno de Unicornio, un frasco con Luparia en polvo, raíces de asfódelo, zumo de mandrágora, cuerno de bicornio en polvo y... ah si, piel de serpiente arbórea.
El brujo levantó una ceja.
Solo decimos lo que nos pidió nuestro tío. Replicó Lara J. ante la mirada del brujo.
Les puedo proporcionar todo menos... cuerno de bicornio en polvo que no tengo y raíces de asfódelo que por si nadie se los ha dicho, son muy difíciles de encontrar. Les dijo el brujo caminado hacia atrás. Esperen aquí.
Dio media vuelta y salió caminando hacia los almacenes de la droguería. Los chicos se miraron a un tiempo.
¿Como demonios conseguimos lo que nos falta? Preguntó Lara J. en un susurro.
Única vía. Respondió Harry con un poco de temor. El callejón Knocturn, allí hay muchas cosas pero seria desastroso si se enteran que fuimos allí.
Vamos con capuchas y ya. Dijo Lara J. decidida. Compramos un par de capuchas negras en la tienda de Madam Malkin y nadie se tiene que enterar que somos nosotros y ya creo donde conseguir la piedra preciosa y el oro.
¿Dónde? Preguntó Harry vigilando que el dependiente no se acercara.
En Gringotts, una vez vi piedras preciosas y apuesto que también tienen oro puro. Respondió Lara J. mirando atrás. Salimos de aquí directo para Gringotts, de allí para las capuchas y después... oh, veo que trajo nuestro pedido.
El brujo había vuelto, con todas las cosas que ellos pidieron, las depositó en el mostrador y se secó el sudor con el dorso de la mano.
Son 30 galeones con 7sickles y 6 knuts. Informó el brujo, los chicos se miraron y Harry comenzó a sacar el dinero. Hicieron un pedido algo caro, asi que les desconté un poco porque vuestro tío es mi amigo, lo que les debería haber cobrado era al menos 50 galeones.
Muchas gracias señor. Dijo Lara J. sonriente, guardando en cartuchos todo y con mucho cuidado, lo redujo con su varita. Gracias.
Harry terminó de pagar y salió de la tienda con Lara J. guardándose las cosas en un bolsillo. Harry y Lara J. entraron rápidamente en Gringotts, miraron alrededor, habían muchos magos haciendo cambios y lanzaban fugaces miradas hacia donde estaba la entrada a las cámaras. Se acercaron a un gnomo desocupado y cuando fueron a abrir la boca...
Lo siento pero no se puede pasar a las cámaras ahora, hubo un intento de robo y están investigando, asi que si no quieren otra cosa les aconsejo que salgan por donde mismo entraron. Les dijo el gnomo con voz aguda y muy rápido, sin ni siquiera mirarlos.
No hemos venido a sacar dinero de nuestras cámaras. Dijo Lara J. recuperándose del impacto.
Queremos hacerle una pregunta. Agregó Harry frunciendo el ceño.
Oh, si vinieron solo a eso... Les dijo el gnomo mirándolos por primera vez desde que se acercaron. Pueden hablar.
¿Venden oro puro? Preguntó Lara J. de golpe y agregó dudando. ¿Y piedras preciosas?
Si, por supuesto. Dijo el gnomo revolviendo unos pergaminos, alzó la cabeza de repente, pasando la mirada de uno a otro. ¿Quiénes son ustedes? ¿Como se llaman?
Harry Potter.
Lara Josthings.
¿En serio? Preguntó el gnomo reprimiendo un chillido de excitación. ¿Pueden... demostrarlo?
Harry se quitó los pelos de la cicatriz y Lara J. se alzó la manga del pullover, dejando al descubierto su cicatriz, el gnomo los miró con profundo respeto.
¿Cuánto oro quieren? ¿Que tipos de piedras preciosas? Preguntó parpadeando. Es cortesía de Gringotts.
Los chicos se miraron sin poder creer su buena suerte.
En realidad, buscamos... Comenzó a decir Lara J. tímidamente.
Un zafiro genuino. Dijo Harry rápidamente. Queremos hacerle un regalo a un buen amigo y queríamos enmarcarlo en oro, como una cadenita sencilla.
¡Al momento! Exclamó el gnomo como si regalar oro y piedras preciosas fuera como botar la basura. Esperen un momento, ¿De que tamaño quieren el zafiro? ¿Con que forma?
Emm... rómbico y de 2cm y medio, más o menos. Indicó Lara J. sonriendo.
El gnomo sonrió y salió caminando hacia una puerta de caoba, entró por ella y los chicos se miraron.
Nunca pensé que mi cicatriz abriera tantos caminos. Comentó Harry asombrado.
Muéstrala en el callejón Knocturn para que veas como después tienes a 20 mortífagos tras de ti para matarte, si pueden. Dijo Lara J. sonriendo.
Harry también sonrió, al cabo de unos minutos más, el gnomo se acercó a ellos sonriendo, les puso sobre el mostrador una hermosa cadena fina de oro, con un brillante zafiro enmarcado con el mismo oro puro.
¿Asi? Preguntó el gnomo, los chicos asintieron. Pues es de ustedes, ¡Que tengan un buen día!
Los chicos dieron las gracias y salieron de Gringotts comentando lo fácil que estaba resultando todo. Entraron en Madam Malkin y escogieron dos capuchas negras que les cubría el rostro por completo, cuando estaban pagando...
¡OUCH! Se quejaron los dos aguantándose las cicatrices, Madam Malkin los miró preocupada.
¿Se sienten bien? Preguntó mirándolos de cerca.
Si, es... Dijo Lara J. mirando alrededor, pero no había nadie. Nada, nos pisamos sin querer.
Intercambiaron una mirada sombría mientras recogían las capuchas. Salieron a toda prisa de allí y buscaron la calle que daba entrada al callejón Knocturn, miraron a todos lados, no había nadie mirando, se deslizaron bajo las capuchas y entraron a toda prisa, aguantando las varitas entre los pliegues de las capuchas.
Comenzaron a mirar por debajo de las capuchas a todas las tiendas, que una era más horripilante que la anterior. Encontraron la droguería a duras penas y entraron sin ni siquiera detenerse a reparar el en olor a podrido que salía de allí. Se detuvieron con la capucha ondeando detrás de ellos, el dependiente, un sucio hechicero, con un parche en el ojo se acercó rengueando. Harry fue a hablar cuando fue medio empujado por alguien, miró por debajo de la capucha y se le cayó el alma al suelo, Lucius Malfoy estaba al lado de él con una fría capucha gris, se descubrió la cabeza.
Hola Garrit, estoy de vuelta para decirte que tus intestinos de ra... Comenzó a decir Lucius al dependiente.
Lo siento, señor, pero nosotros estábamos primero. Intervino Lara J. imitando la voz fuerte e impresionante de un hombre, Harry se puso a su lado, chasqueándose los dedos amenazadoramente. Asi que se puede quitar del medio, está estorbando.
¿Y quien eres tú para decirme eso a mi? Preguntó Lucius un poco intimidado por la voz que surgía de debajo de la capucha de Lara J.
El que te va a partir la cara si no te quitas. Gruñó Lara J. haciendo ondear su capucha y la de Harry con una suave brisa fría que erizaba. Asi que si nos puede dar un espacio.
Lucius se apartó al momento, Lara J. se puso frente al dependiente.
Déme cuerno de bicornio en polvo y raíces de asfódelo, no acepto un NO por respuesta. Pidió Lara J. fríamente, el dependiente la miró impresionado. ¿Que espera? ¿Que mira tanto?
El dependiente no respondió, Harry aguantaba la risa valientemente debajo de la capucha, apostaba que nadie nunca había puesto en su lugar a Lucius, excepto Voldemort. Lucius estaba esperando en una esquina de la droguería, mirando con odio a los chicos (Sin saber que eran ellos), nadie se había atrevido a hablarle asi. El dependiente se acercó y depositó el pedido sobre el mostrador, Lara J. le tiró la capucha encima, ocultando su mano y recogió todo.
¿Cuánto le debemos? Preguntó Harry imitando una voz aguda y fuerte. Hable rápido que tenemos prisa y no nos gustan las personas que nos hacen perder el tiempo.
SSon 10 galeones con 3 Sickles. Dijo el dependiente al momento, Harry dejó las monedas sobre el mostrador y los dos giraron. QQue tengan un bbuen día.
¿De donde son ustedes? Preguntó de repente Lucius, interponiéndose en el camino de los chicos.
No es de su incumbencia. Respondió Lara J. sin dejar de imitar esa voz. Ahora apártese antes que termine sin un ojo.
Lucius Malfoy. Se presentó Lucius extendiendo una mano. Quizás podríamos ser amigos.
No lo creo. Gruñó Harry. Ahora abra paso.
Los dos chicos salieron a toda prisa de allí, dejando a Lucius con la mano extendida, en la puerta, Lara J. hizo un último comentario.
Odio a los imbéciles que nos hacen perder el tiempo.
Harry asintió vigorosamente mientras aguantaba la risa, Lucius Malfoy debería estar a punto de explotar. Salieron rápidamente del oscuro callejón, se quitaron las capuchas muertos de risa y las doblaron en el brazo. Llegaron al Caldero Chorreante y se asomaron por la puerta, Lockhart no estaba por los alrededores.
¡Apresúrate! Dijo una bruja a su amiga casi atropellando a los chicos. ¡Gilderoy Lockhart está en Flourish y Blotts! ¡Es tan atractivo!
A los chicos se les revolvió el estómago, se miraron mientras las brujas se reían con risita tonta entrando en el Callejón Diagon.
Eres la única chica que conozco que no le gusta Lockhart. Comentó Harry a Lara J.
Me repugna. Dijo Lara J. mientras iban hacia la chimenea. Además, con George me basta y me sobra.
Harry sonrió viéndola desaparecer por la chimenea, desapareció detrás de ella rumbo al número 5 de Privet Drive.

Enseguida llegó a la casa, Lara J. ya volvía los ingredientes a su tamaño normal, Harry sacó los que llevaba él y los puso de su tamaño. Comenzaron a preparar la poción, escondida en la habitación de huéspedes, el caldero levitaba sobre un fuego morado mágico mientras Lara J. leía las instrucciones del antiguo libro, solo deseaban que les saliese bien. La dejaron cuando no pudieron hacer nada más, debían dejarla reposar hasta mañana a las 9:00AM para poder agregarle los crisopos.
Se dieron un buen baño y bajaron en pijama a la cocina, Harry llevó el pendiente y Lara J. el libro.
Levita la piedra. Pidió Lara J. mirando el libro con el ceño fruncido.
Harry levitó el pendiente delante de Lara J. la chica alzó su varita y él se puso a su lado. Lara J. comenzó a mover la varita mientras hablaba en un idioma muy extraño, de la punta de su varita comenzaron a surgir unas pequeñas chispas plateadas y el zafiro se iluminaba lanzando destellos azules. Lara J. le apuntó de repente con su varita, exclamando algo que hizo que la cocina retumbara, un rayo plateado surgió de la varita y se introdujo en el zafiro, dejándolo brillando intensamente. Lara J. bajó la varita y tomó el pendiente en la mano, sonrió complacida.
Ya está, mira. Le dijo a Harry mostrándole la piedra azul.
El chico se acercó y sonrió, dentro de la piedra se veía la sombra inmóvil de un lobo aullando y el soporte, se había transformado como en pequeñas garras aguantando el zafiro por las 4 esquinas.
Supongo que salió bien. Concluyó Harry sonriendo, Lara J. se colgó el pendiente. ¿Que haces?
Guardarlo hasta que la poción esté lista. Respondió Lara J. dejando el viejo libro sobre la meseta de la cocina. Mira la hora que es y todavía no hemos cena... ¡Mamá!
Trelawney había aparecido por la chimenea, tenia muchos collares y pulseras y por suerte, seguía con los lentes pequeños y el pelo liso y brillante. Los chicos la abrazaron sonrientes mientras ella los estrechaba contra si con ternura.
Mis niños. Dijo dulcemente, les besó las cabezas. ¿Ya cenaron?
Emm, no. Respondió Harry separándose de ella junto con Lara J. Pero ya estábamos pensando en hacerlo.
¿Estás bien? Preguntó Lara J. ¿Como está papá?
No tan bien como quisiera, pero estamos bien, no se preocupen. Respondió Trelawney sonriendo.
¿Como que no tan bien como quisieran? Preguntó Harry desconcertado.
Extrañándolos mucho. Respondió Trelawney suavemente. Vuestro padre no puede salir de Hogwarts, puede resultar muy sospechoso y ya Umbridge le pidió Veritaserum.
¿Que? Dijeron los chicos a la vez.
No se preocupen por eso, ahora vamos a ver que les hago de cena. Les dijo Trelawney caminando hacia la meseta, miró el libro y sonrió.
No te molestes mamá. La frenó Harry, la tomó de un brazo y la sentó en una silla. Ahora mismo íbamos a pedir unas pizzas.
Si, ¿Como vas a venir cansada y directo a cocinar? Dijo Lara J. suavemente mientras Harry salía a pedir las pizzas por teléfono. Porque se ve que estás cansada.
Son ideas tuyas, estoy bien. Dijo Trelawney tratando de levantarse.
Yo creo que no. Dijo Lara J. obligándola a sentarse y sonriendo. Quédate aquí tranquila, no tienes que hacer nada, nosotros nos encargamos.
Trelawney desistió mirando a Lara J. con aire maternal, Harry entró a la cocina frotándose las manos. Esperaron los tres en la cocina, en una especie de interrogatorio de cómo estaban las cosas en Hogwarts. Trelawney les dijo que Umbridge revisaba celosamente cada clase y vigilaba muy de cerca de cualquier profesor que tuviese simpatías con Dumbledore, era peor que en 5to curso, al menos ya no tenia muchas intenciones de echarla de Hogwarts. Llegaron las pizzas y Trelawney dijo que ya había cenado en Hogwarts, se levantó y le dio comida a Hocicos y salió al patio, a llevarle comida a Black y Buckbeack. Cuando regresó, los chicos ya guardaban lo que había sobrado de las pizzas. Tenían un poco de sueño, con todo el correcorre del día cualquiera. Trelawney les dijo que ya debía irse.
¡Espera mamá! La detuvo Lara J. Trelawney la miró atentamente. Tengo algo para papá, se lo das ¿Si?
Trelawney asintió sonriendo, Lara J. le dio un fuerte abrazo y le besó la mejilla.
Y dile que lo extrañamos mucho. Agregó Harry sonriendo.
Trelawney sonrió y desapareció entre las llamas esmeraldas de la chimenea. Los chicos subieron entre bostezos al segundo piso, le echaron una ojeada a la poción, esta era de un color tierra, pero eso era lo que decía el libro, se encogieron de hombros, se desearon buenas noches y cada uno fue a su habitación. Harry apoyó la cabeza en la almohada, frotándose la cicatriz, no era que le doliera, solo se preguntaba por que le había dolido cuando estaba en la tienda de Madam Malkin.
Los días pasaron y los chicos seguían haciendo la poción, al menos les estaba saliendo bien, no salían de casa, la poción ocupaba todo su tiempo. Trelawney no había vuelto, y ellos no se atrevían a enviar una lechuza. Ginny ya no le escribía a Harry y el chico se impacientó, pero cuando supo que Umbridge revisaba las cartas, se quedó tranquilo. Umbridge no los había vuelto a llamar, pero a Ron y Hermione si, les contaron por el pergamino de la AD que Hogwarts parecía un campo de batalla, pero el amo del caos era Peeves, que obedeciendo la orden de Lara J. le hacia la vida imposible a Umbridge y esta nunca lo lograba atrapar para expulsarlo.
Los chicos estaban el día final de la poción en el cuarto de huéspedes, ya estaba oscureciendo y la luna llena comenzaba a salir. Harry levitó el caldero, la poción era de un verde esmeralda y despedía un vapor plateado azulado. Bajaron con cuidado, Lara J. se quitó el pendiente del zafiro y llevaba el grueso libro en la otra mano. Harry puso el humeante caldero en el patio, ya era de noche, Lara J. abrió el libro y buscó la invocación.
Harry, levita el zafiro y cuando yo empiece a hablar, sumérgelo en el caldero. Indicó la chica mirando hacia el cielo, las nubes ocultaban la luna en esos momentos.
Supongo que todo salió bien. Dijo Harry levitando el pendiente y poniéndolo encima del caldero.
Supones no, salió bien. Rectificó Lara J. la luna brilló intensamente sobre ellos. ¡Preparado!
Lara J. comenzó a hablar en un idioma extraño, Harry sumergió el pendiente levitado lentamente en el caldero, la poción comenzó a crisparse, cuando el zafiro entró en ella, salió una enorme bocanada de vapor plateado azulado, que comenzó a elevarse contra el cielo, la poción borboteaba sin estar en el fuego, envolviendo el zafiro.
Harry se atrevió a asomarse y se retiró al momento, el vapor era muy denso y no podía ver nada. Lara J. no dejaba de hacer la invocación, una ráfaga de viento helado los envolvió y la luna brillaba intensamente, cuando Lara J. terminó, diciendo la última frase enérgicamente, el vapor se elevó por encima del caldero y tomó la forma de un lobo que emitió un estridente y muy real aullido a la luna, luego, se disolvió en la brisa de la noche, la luna se opacó y Harry se atrevió a asomarse, en el fondo del caldero, estaba el zafiro y ni rastro de la poción. Lo recogió y lo miró detenidamente, no había cambiado en lo absoluto, solo parecía brillar más al más leve movimiento. Lara J. se acercó sonriendo y cerrando el libro.
¡Muy bien! Exclamó emocionada. Ya está, no puedo creer que nos haya salido.
Pues al parecer, si. Dijo Harry sonriendo. Wow, fue increíble.
Será mejor que regresemos, está empezando a hacer frío. Dijo Lara J. mientras Harry se guardaba el pendiente en el bolsillo y levitaba el caldero.
Los dos chicos entraron en la casa y Harry subió a dejar el pendiente y el caldero arriba, al fin habían terminado. Bajaron a la cocina preparándose bocadillos ligeros, y dispuestos a descansar todo lo que sudaron en la realización del amuleto.
No, espera, ahora recuerdo algo. Dijo Harry repentinamente sobresaltando a Lara J., se dio con la mano en la frente cerrando los ojos con fuerza. ¿Como pudimos ser tan tontos?
¿Ahora que? Resopló ella.
¿Recuerdas cuando fuimos a comprar los ingredientes que nos faltaban? Preguntó Harry, Lara J. asintió. ¿Que fue lo que nos dijo el gnomo en Gringotts? ¡Que habían robado! ¡Apuesto a que fue Voldemort!
¿Que quieres decir? Preguntó Lara J. frunciendo el ceño.
Quiero decir que Dumbledore sabia que Voldemort iba a intentar robar en la cámara 457, ¡Por eso nos envió a buscar su contenido! Exclamó Harry, Lara J. levantó una ceja. ¡Ya recuerdo de donde me parecía conocido ese color! Y no me mires así... ¡Eso era elixir de la vida! Nicolás Flamel debe haberle regalado eso a Dumbledore y eso es lo único que necesitaba Voldemort para mantenerse en ese cuerpo hasta que logre encontrar la flauta.
Wow, estás aprendiendo. Dijo Lara J. sonriendo. Es decir, que evitamos que Voldemort se saliera con la suya una vez más, ¿Dónde estará ahora?
Esa no es la pregunta. La corrigió Harry. La pregunta es ¿Quién es?
Los chicos se durmieron muy tarde en la noche, discutiendo el tema de Voldemort y sus elixires amaestrados o lo que fuese, y se levantaron muy tarde a la mañana siguiente, cerca de la 1 de la tarde. Se dieron un buen baño y bajaron vestidos a ver que iban a almorzar.
¿Y ahora? Preguntó Harry mirando la cocina.
Tengo una idea. Dijo Lara J. ¿Que tal si le llevamos el Amuleto a Lupin y nos vamos a comer algo en el Caldero Chorreante?
¡Accio Amuleto! Exclamó Harry blandiendo su varita, a sus manos vino volando el zafiro azul enmarcado en oro. Listo, ahora... (Registró en sus bolsillos)... perfecto, tenemos dinero.
Los dos chicos desaparecieron por la chimenea rumbo a Grimmauld Place.
Cuando Harry llegó de primero se quedó paralizado, detrás de él salió Lara J. que se quedó con la boca abierta. Toda la cocina de Grimmauld Place estaba llena de gruesos arañazos, aunque la mesa estaba reparada, se podían ver marcas de colmillos en las patas. Se miraron, estaba claro que Lupin se había transformado. Las puertas de la cocina se abrieron de repente y los chicos sacaron las varitas, pero las bajaron cuando Lupin los miró detenidamente. Estaba lleno de magulladuras y arañazos, se veía como si estuviese muy enfermo, les sonrió.
Veo que alguien vino a hacerme una visita. Dijo sonriente, acercándose a los chicos, notó que miraban sus arañazos. No se preocupen por esto, es usual.
Es... bueno, hemos venido a traerte algo que te puede ayudar mucho. Dijo Lara J. tratando de sonreír ante el demacrado Lupin. Pero tienes que usarlo.
Mira, es un amuleto. Dijo Harry sacando el pendiente de un bolsillo y enseñándoselo a Lupin, este frunció el ceño. CCuando te transformes, si lo tienes puesto, conservarás tu mente humana y ccreo que podrás hablar, no atacarás a nadie.
¿Dónde lo consiguieron? Preguntó Lupin tomando el pendiente, este brilló en su lastimada mano.
Lo hicimos. Respondió Harry encogiéndose de hombros. Para ti, es magia antigua que encontramos en un libro, Lara puede leer y hablar cualquier idioma.
No puedo aceptarlo. Dijo Lupin negando con la cabeza, fue a ponerle el pendiente a Harry en las manos pero el chico las retiró con el ceño fruncido. Vamos Harry, esto es mucho, no puedo aceptarlo, Lara, tómalo tú.
De ningún modo. Dijo Lara J. muy seria cruzándose de brazos. Lo hicimos para ti y si nos lo devuelves, lo echamos a la basura, si no es tuyo no es de nadie.
Lupin los miró sorprendido, miró el pendiente, distinguió la sombra del lobo aullando dentro de la piedra y el enmarcado con pequeñas garras de oro agarrando el zafiro, era verdad, no le mentían, había escuchado hablar de ese amuleto pero nunca pensó que los chicos hicieran uno para él. Miró a los chicos que estaban ceñudos y de brazos cruzados, les sonrió y se colgó el pendiente en el cuello, a los chicos se les iluminó el rostro con una sonrisa.
Gracias. Dijo Lupin débilmente, mientras trataba de disimular el dolor de sus arañazos. No se como agradecerles.
No lo hagas, ¿Para que están los sobrinos? Dijo Lara J. sonriendo ampliamente.
Oh, porque ahora soy vuestro tío. Dijo Lupin sonriendo.
Vaya, ahora es que se entera. Dijo Harry ladeando la cabeza. Pues claro, Sirius es nuestro otro tío y OjoLoco... jeje, es nuestro abuelo, no le gustó mucho cuando se lo dijimos.
Aún nos quiere echar un maleficio, aunque no sabemos cual nos va a echar, siempre amenaza pero no cumple. Agregó Lara J. sonriendo. Bueno, solo hemos venido a dejar eso, nos espera un almuerzo en el Caldero Chorreante.
Bueno, cuídense, iría con ustedes pero... Lupin sonrió nerviosamente.
Ya, entendemos perfectamente. Dijo Harry rápidamente, abrazó a Lupin y este le palmeó la espalda. Cuídate tú también Lupin.
Nos dices mañana si el amuleto funcionó. Dijo Lara J. estrechando la mano de Lupin, le besó la mejilla. No le digas nada a papá porque se va a poner celoso.
Lupin logró lanzar una pequeña carcajada mientras los chicos desaparecían por la chimenea. Reaparecieron por turnos en el Caldero Chorreante, mirando recelosos a todos lados, no querían otro encuentro indeseable con Lockhart. Se sentaron en una mesa y Tom, el tabernero, les tomó el pedido y se alejó a buscar la comida, los chicos lanzaban fugaces miradas barriendo el bar, hasta que cuando estaban almorzando un excelente filete, Lockhart entró en el Caldero Chorreante.
¡Ave Maria! Exclamó Lara J. con los ojos en blanco.
¿No era Santa pepa? Preguntó Harry en un susurro, mirando como Lockhart hablaba con Tom el tabernero (Por suerte estaban sentados en una esquina).
Si, pero me estaba fallando y tuve que cambiar. Respondió Lara J. en un susurro. ¿Ese hombre no tiene otro lugar a donde ir?
Parece que no. Susurró Harry encogiéndose para que Lockhart no los viera.
Los chicos pusieron los ojos como platos viendo entrar a Narcissa en el Caldero Chorreante, le pasó de lado a Lockhart sin mirarlo, este solo la observó alejarse unos minutos y volvió a entablar conversación con Tom, mostrando todos los dientes al hablar. Harry todavía se preguntaba como lo hacia.
Estaría bien seguir a Lu... perdón, a Narcissa cuando salga del Callejón Diagon. Susurró Lara J. escondiéndose a medias. Asi sabemos a donde va y podríamos saber algo de la otra mitad del mapa.
Suena bien, espero que Lockhart se vaya rápido. Aceptó Harry, ya no sabia como se iba a esconder. Nunca he logrado espantar a Lock ¡Ay!
Harry se había quejado junto con Lara J. los dos se miraron con el ceño fruncido, frotándose las cicatrices con disimulo, les habían dado una horrorosa punzada. Lockhart terminó de hablar y fue directo al Callejón Diagon, los chicos lo siguieron con la vista y suspiraron aliviados, cuando les había dado la punzada, había entrado al bar, un hombre con una larga capucha negra, proveniente del Callejón Diagon, se sentó en una mesa lejos de los chicos y a estos les volvió a doler la cicatriz.
¿Ese será... Comenzó a preguntar Lara J. frotándose el brazo.
No estoy seguro. Dijo Harry mirando con disimulo como el hombre de la capucha tomaba una bebida humeante. Aunque podría ser cualquiera.
El hombre terminó su bebida, encendió un cigarro, se dirigió a la chimenea y desapareció tragado por las llamas esmeraldas. Intercambiaron una mirada sombría. Esperaron rezando para que Narcissa fuera directo al Londres muggle, si se iba por la red flu no la iban a poder seguir. Pidieron dos tazas de chocolate y esperaron pacientemente. Harry terminó su chocolate y puso la taza en la mesa, abrió los ojos como platos mirando el fondo de esta.
LLara, está sucediendo de nuevo. Dijo Harry mirando arremolinarse el fondo del chocolate, Lara J. pegó la silla para mirar. Vaya, parece que le gusta el chocolate.
La cabeza de la víbora egipcia apareció en la taza, abrió la boca y se disolvió, esta vez aparecieron más jeroglíficos, Lara J. frunció el ceño leyéndolos, Harry la miraba impaciente. Los jeroglíficos se disolvieron y el chocolate se asentó en el fondo.
¿Y? Preguntó Harry.
Un nuevo mensaje. Dijo Lara J. Parte del camino está frente a sus ojos, tomen dediciones apresuradas, jueguen con el destino, ¿Por qué siempre nos dejará mensajes en claves?
Este es el segundo que nos deja. Comentó Harry suspirando, Narcissa entró en el Caldero Chorreante y siguió de largo al Londres muggle, dejó dinero sobre la mesa. Y allí va Narcissa, ¡Vamos!
Los dos chicos se levantaron y la siguieron con disimulo. Narcissa de vez en cuando miraba atrás, pero los chicos se escondían rápidamente, se metió por unas callejuelas con los chicos pisándole los talones. Se detuvo frente a una especie de club nocturno, que tenia un cartel de neón apagado encima de la puerta con las palabras: LA SERPIENTE PLATEADA. Los chicos se escondieron entre los edificios que habían a cada lado de la callejuela por donde habían venido. Narcissa miró a todos lados y entró a dicho club. Los chicos se acercaron con cuidado, dieron un salto cuando un enorme hombre negro salió del club y los miró con desagrado, los chicos abrieron la boca y...
¿Hay fiesta hoy amigo? Preguntó alguien detrás de ellos.
Si, abrimos a las 8:00PM. Indicó el hombre negro con voz profunda y que daba a entender que era una persona con la cual era mejor no tener problemas.
Los chicos giraron a tiempo de ver a dos jóvenes, mayores que ellos, de unos 27 años, con argollas en las orejas, muchos pendientes con calaveras, brazaletes y pulsos toscos, uno de ellos llevaba una argolla en la nariz y los pelos color violeta oscuro, divididos en vetas, el otro tenia vetas verdes y una argolla enganchada en una ceja. Se alejaron conversando animadamente, llevaban ropas anchas y de colores chillones.
¿Ustedes dos querían algo? Preguntó el hombre de repente, haciéndolos saltar.
No, nada, creo que nos equivocamos de dirección. Respondió Harry rápidamente.
Los chicos sonrieron tímidamente y se alejaron a toda pastilla de allí, se escondieron mirando el lugar de lejos, el hombre negro echó un vistazo por la calle y comenzó a caminar por la acera.
Esto me huele a reunión secreta de mortífagos. Gruñó Lara J. No estaría mal darnos una vuelta a eso de las 8:00PM.
Si, pero ¿Le viste el aspecto a los que frecuentan este club? Preguntó Harry frunciendo el ceño.
Si la montaña no viene a Mahoma... Mahoma va a la montaña. Dijo Lara J. sabiamente. Llegó la hora de hacernos unas lindas vetas en el pelo.
No pretenderás colgarme una argolla en la nariz. Dijo Harry con cara de pánico. No pienso abrirme un hueco en ninguna parte, ni siquiera en la ceja.
¿Tienes dinero muggle? Preguntó Lara J. Harry asintió. Bueno, hace falta conseguir algunas cosas, si vamos tan frescos nos van a reconocer.
¿Que estás pensando? Preguntó Harry con temor.
Disfrazarnos. Respondió Lara J. Vernos como ellos y lucir, diferentes, que seamos irreconocibles.
Harry tragó en seco y siguió a Lara J. de regreso por las callejuelas. Entraron en una tienda muggle común. Lara J. compró maquillaje oscuro, también se hicieron con algunos pendientes toscos (Harry llevaba bastante dinero muggle sin proponérselo). Compraron dos pares de calcetines negros y también compraron comida para la casa. Regresaron cargados al Caldero Chorreante y desaparecieron por la chimenea hacia el número 5.
Comenzaron a mirar las compras nada más llegar al número 5. Iban a ir bastante estrafalarios, toda la tarde se la pasaron exponiendo planes para ir al club, hasta que decidieron ir al Caldero Chorreante y de allí caminar al club. Cenaron a las 6:30 de la tarde, para poder bañarse y preparase con tiempo. Se dieron un buen baño, Harry se vistió con un pullover negro ancho, que tenia en letras blancas, regada por casi todo el pullover frases de rock (Lo habían conseguido en la tienda muggle), con un short ancho, con grandes bolsillos que le llegaba por debajo de las rodillas, este era gris. Bajó a la cocina, Lara J. lo esperaba con todo el maquillaje muggle esparcido por toda la mesa, el bolso de látex estaba sobre la mesa también.
La chica llevaba un top negro ajustado, con un vaquero por las rodillas y con pequeñas rajaduras a los lados, negro también, tenia las botas negras puestas y los calcetines negros, al igual que Harry. Había llevado un gran espejo que lo fijó en una pared. Comenzó a delinearse los ojos con un delineador negro, mientras Harry se alborotaba el pelo y preparaba el látex, se iban a ocultar con él las cicatrices. Lara J. se pintó los labios con un lápiz labial carmelita oscuro y después se los delineó de negro, ya estaba dejando de parecer ella misma.
Harry ya se había tapado su cicatriz y se estaba mirando en el espejo, todavía parecía él, Lara J. se tapó la suya y cogió un poco más de látex y sin advertirlo, se lo puso encima de la nariz de Harry.
¿Que haces? Preguntó el chico tratando de quitarse el látex de la nariz.
No hagas eso, cuando termine me lo vas a agradecer. Replicó Lara J.
Harry se quedó tranquilo, Lara J. cogió un poco más de látex y lo acomodó encima de la nariz de Harry que esperaba resignado a que la chica terminara.
Ya está, mírate ahora. Le dijo Lara J. sonriendo.
Cuando Harry se miró en el espejo, pegó un brinco, Lara J. le había aumentado el tabique, ahora no parecía mucho él, sintió más látex en la quijada, se quedó tranquilo y cuando Lara J. quitó las manos, tenia la quijada picuda, se rió de su propio aspecto. Lara J. se aumentó los pómulos y se estiró las pestañas con la varita, se las pintó de negro y miró el pelo de Harry frunciendo el ceño.
¡Violeta! Exclamó blandiendo la varita contra el pelo del chico, enseguida en el pelo aparecieron unas vetas violetas oscuras y el pelo se puso picudo. Ponme vetas verdes.
¡Verde! Exclamó Harry a su vez contra el pelo de Lara J. enseguida aparecieron las resaltantes vetas. Ahora si, nadie nos va a reconocer.
Se llenaron de gangarrias y subieron todo lo que utilizaron al segundo piso. Bajaron medio riéndose de el aspecto de uno y del otro. Se acercaron a la chimenea, se aseguraron de llevar un par de orejas extensibles y las varitas bien escondidas. Primero desapareció Lara J. y Harry la siguió.
En cuanto Harry llegó al Caldero Chorreante, pudo ver que los que estaban en el bar los miraban con disimulo y el ceño fruncido, Lara J. lo esperaba apoyada de espaldas en una mesa.
Vamos, ya son las 8:05. Lo apresuró la chica.
¿Crees que no nos reconozcan? Preguntó Harry cuando salían del bar.
Al que logre reconocernos, le doy un premio. Respondió Lara J. sonriendo.
Caminaron rápidamente, recordando el camino al club, por suerte lo encontraron sin problemas. Caminaron hacia él, el hombre negro montaba guardia en la puerta y dejaba pasar a jóvenes con el mismo aspecto de ellos o a veces peor. Miraron por un lado, se veía una callejuela que debería dar paso a una especie de puerta trasera. Se acercaron al enorme hombre tratando de parecer que iban a ese tipo de fiestas todo el tiempo.
Los chicos se detuvieron ante el hombre tratando de hacer como que no le daban importancia.
¿Aquí es la fiesta? Preguntó Lara J. ladeando las caderas, Harry metió las manos en los bolsillos mirando sin mucho interés la calle.
Si ¿Que edad tienen ustedes dos? Preguntó el hombre receloso.
18 amigo, aunque no lo parezca. Respondió Harry mirando de arriba abajo al hombre, haciéndose el guapo. ¿Nos va a dejar entrar o tenemos que buscar otro lugar para beber cerveza?
El hombre los miró receloso unos segundos y les abrió paso, los chicos entraron al club lo más tranquilos que pudieron. Caminaron por un oscuro pasillo, escuchando una música a todo volumen que provenía de una puerta al final de este. Se miraron y empujaron la puerta, se miraron con el rabillo del ojo.
Ya que llegamos hasta aquí. Dijo Lara J. encogiéndose de hombros, terminaron de entrar. Lo primero fue fácil, ahora debemos localizar donde están los mortífagos.
Había mucho barullo, entre la música a todo volumen hasta la multitud de jóvenes que bailaban alocadamente en la enorme pista de baile al compás de la música rock. Se deslizaron silenciosamente bordeando la pista, el local era iluminado solamente por las luces de fiesta de colores, mientras los jóvenes sacudían sus coloridas cabelleras con furor, con los brazos arriba y gritando entusiasmados. Lograron llegar a la barra abierta y se sentaron mirando a todos lados, no tenían muchos deseos de bailar, tenían asuntos más importantes allí.
¿Desean algo? Preguntó la dependiente sonriendo, de pelo corto picudo teñido de blanco, la ropa era ceñida al cuerpo.
No, nada. Dijo Lara J. rápidamente, la dependiente se encogió de hombros. O si, ¿Conoce usted al señor Malfoy? Somos amigos de él y nos dijeron que estaba por aquí.
¡Ah! ¡El señor Malfoy! Exclamó la dependiente encantada. Si, hoy está casualmente aquí, reunido con un grupo de amigos.
¿Nos podría indicar en donde está? Preguntó Harry mostrando interés. Se va a alegrar mucho de vernos.
Si, salgan por la puerta que está al fondo, en un costado, los dejará en el callejón, si siguen recto, van a encontrar otra puerta, allí debe estar. Indicó la dependiente sonriente.
Gracias. Dijo Lara J. bajándose de la silla, Harry la imitó.
Cuando pasaban por entre la multitud, chocaron con un hombre que iba en sentido contrario, hacia la barra abierta. El susodicho ni se disculpó, Harry lo miró frunciendo el ceño y ajustándose los lentes. Encontraron la puerta y salieron a un sucio callejón, se miraron y comenzaron a caminar por él. Lara J. por poco resbala con dos botellas vacías de cerveza cuando lograron ver la otra puerta, se quedaron paralizados, escuchando unas voces que hablaban, acercándose a ellos por la espalda. Lara J. enseguida recogió las dos botellas y le dio una a Harry, arrastrándolo hasta sentarlo encima de unas cajas de madera, ella también se sentó, las voces se acercaban.
¿Que haces? Preguntó Harry desorientado, mirando las sombras alargadas que se acercaban.
¡Sígueme la corriente! Exclamó Lara J. empuñando la botella de cerveza, le pasó un brazo por el hombro a Harry y puso la voz como si estuviese completamente borracha. ¡Canta conmigo! Con dinero o sin dinero... ¡Hip!... Hago siempre lo que quiero... ¡Y mi palabra es la ley!
Harry comenzó a cantar con ella, pasándole un brazo por los hombros y balanceándose, el hombre negro y con el que chocaron se detuvieron a mirarlos gritar a toda voz canciones que no tenían ningún sentido. Los chicos se bamboleaban, haciendo como que hipaban y que estaban completamente borrachos.
¡Pero sigo siendo el rey! ¡Hip! Gritó Harry soltando un galillo.
¡Asi se dice! ¡Hip! Lo apoyó Lara J. soltó una carcajada sin sentido. ¿Ya vaciaste la botella? Necesito otra más, ay, un mareitoooooo.
Lara J. se balanceó arrastrando a Harry con ella que hacia como que se partía de la risa, los hombres se miraron.
Solo son un par de borrachos. Concluyó el hombre con el que ellos habían tropezado, Harry parpadeó reconociéndolo, era Macnair. No van a interrumpir, puedes regresar.
El hombre negro los miró unos segundos mientras los chicos aparentemente se desternillaban de la risa apoyados el uno en el otro. Macnair comenzó a pasar por al lado de ellos.
¡Amores del Suuuuuuuuuurrrr! Exclamó Lara J. haciendo saltar a Macnair, con la voz completamente ebria. ¡Hip! Cuantas noches he soñado con..., ay, ¿Como sigue?
Harry se doblaba sobre su estómago sin soltar la botella vacía, muerto de risa, aunque hipaba para hacerla más ebria. Macnair gruñó entrando por la puerta y cerrándola, los chicos se incorporaron al momento con el ceño fruncido, sacaron las orejas extensibles, se las pusieron en el oído y estas serpentearon hasta meterse por debajo de la puerta, escucharon atentamente.
¿Quiénes eran esos de allá afuera? Preguntó la voz de Lucius.
Un par de borrachos, no van a causar problemas. Respondió Macnair, se escuchó como corrían una silla. Bien, ya todo está bien, por suerte se callaron.
¡Deja la botella! ¡Hip! ¡Es mía! Exclamó Lara J. para que no resultara tan sospechoso, le dio un codazo a Harry.
¡EgoHipista! ¡Déjame a mi también! Ayudó Harry prácticamente gritando.
Volvieron. Escucharon como alguien más se quejaba. Bueno, al grano, no hemos conseguido atrapar a esos dos mocosos, tienen la maldita flauta y la mitad del mapa.
Ellos nunca van a encontrar la otra mitad, está bien guardada. Dijo Lucius. Ya me estoy aburriendo de imitar a Narcissa, pobre, sigue en las mazmorras de mi mansión.
Se escuchó una carcajada, que fue suprimida por una nueva exclamación de los chicos para que no fuera tan sospechoso.
¿Como sigue Bellatrix? Preguntó una voz desconocida.
Mejorando. Respondió Macnair. Aunque todavía está débil, los Dementores no la trataron muy bien, esperemos que se una pronto, gruñe en sueños que tiene que retorcerle el pescuezo a Potter y al Angel.
Con el Angel lo dudo. Dijo una voz que Lara J. identificó como de Dolohov. Ese maldito engendro del demonio es inmortal, no muere nunca, tenemos una deuda y además, es la única que nos puede traducir el mapa y tocar la flauta, por desgracia.
Ya, ahora, debemos localizarlos, Dumbledore nos tiene en la mirilla, tenemos que hablar con Cornelius seriamente. Dijo Macnair. Lucius, ¿No podrías?
Iré con gusto, mañana mismo. Aceptó Lucius. Ahora que Hogwarts es nuestro, lástima que el cabeza dura de mi hijo no nos quiera ayudar, Snape está adentro, si quieren puedo enviarle un mensaje.
No, Snape no me inspira confianza. Dijo Macnair. Aunque no seria mala idea contactarlo.
Dejen a Snape tranquilo. Intervino Dolohov. Ha hecho mucho, es hora que se tome un descanso.
Los demás hicieron ruidos de conformidad, roto por el sonido de unas botellas quebradas y maldiciones de los chicos afuera.
Mejor salimos, esta reunión no da más. Dijo Dolohov y se sintieron muchas sillas corriéndose.
Los chicos recogieron las orejas extensibles y entraron a toda prisa hacia la pista de baile, que ahora estaba llena de jóvenes ebrios o que fumaban en algunas esquinas. Se abrían paso entre la marea de personas, buscando la salida, no tenían que hacer nada más allí. Lograron salir y caminaron rápidamente por el pasillo, Harry empujó a Lara J. antes de salir, la chica salió dando vueltas y a base de trompicones, el hombre negro los miró con desagrado.
Harry salió tambaleándose, haciéndose el borracho. Le pasó una mano por el hombro a Lara J. y se alejaron tambaleándose por toda la calle. En cuanto doblaron la esquina, se soltaron, sacudiéndose la ropa y regresaron al Caldero Chorreante. A Tom el tabernero no le hizo mucha gracia recibir a dos chicos como aquellos en el Caldero Chorreante (No los reconocía), pero los dejó utilizar la chimenea y los chicos desaparecieron por turnos, rumbo a Privet Drive.
Cuando Harry llegó a casa, Lara J. se había quitado el látex de los pómulos y de la cicatriz y se estaba quitando las vetas. Harry se arrancó el látex de la nariz, de su cicatriz y del mentón, era un alivio no tener esas cosas pegadas a la piel. Se quitó las vetas y su pelo volvió a ser negro azabache que se alzaba en todas direcciones.
Mejor nos damos un buen baño. Sugirió Lara J. oliéndose la ropa. Huácala, huelo a cabo de cigarro.
Yo no quiero saber a que huelo. Dijo Harry mirándose con asco.
Subieron a bañarse bien y a cambiarse para el pijama. Harry bajó a la cocina, allí estaba Lara J. que se veía mucho mejor asi, sin ese maquillaje negro en la cara.
Umm, al fin veo a Harry Potter. Dijo Lara J. sonriendo.
Y yo al fin veo a Lara Josthings. Dijo Harry sentándose a su lado, preparado para comerse una rana de chocolate. Vaya, asi que Fudge tiene que ver con los mortífagos.
Y que indirectamente, estos se apoderaron de Hogwarts. Agregó Lara J. Siempre sospeché de Umbridge y de Fudge.
A mi nunca me gustaron. Gruñó Harry. Ahhh, es bueno tener el aspecto de uno mismo.
Ni que lo digas. Dijo Lara J. estirándose mirando a la chimenea. La verdad que ese maquillaje muggle no me gusta mu... ¡AAAARGG!
Lara J. había dado un salto junto con Harry, cuando en la chimenea había aparecido una llamarada verde esmeralda y de ella surgía un amenazante licántropo adulto, se levantó sobre sus patas traseras mirando a los chicos que le apuntaban con la varita, en su cuello se balanceaba el zafiro, brillando intensamente.
Creo que no están muy contentos de verme. Dijo de repente el licántropo, ladeando la cabeza, tenia la voz ronca y aguda. Creo que mejor me regreso a Grimmauld Place.
¿LLupin? Preguntó Harry parpadeando.
¿Conoces a algún otro hombre lobo? Preguntó el licántropo acercándose un poco a la mesa. El amuleto funciona, aquí estoy, controlando mi cuerpo y mi mente, la transformación lamentablemente no se puede evitar, gracias chicos, les debo una.
Los chicos bajaron las varitas con la boca abierta y parpadeando, Lupin se sentó en el suelo, mirándolos fijamente.
Emm, no te sientes en el suelo, aquí hay sillas. Indicó Lara J. torpemente, agarró a Lupin con un poco de temor y lo ayudó a sentarse. Emm, ¿Quieres algo? ¿Agua?
No estaría mal. Dijo Lupin parpadeando, Hocicos se despertó y al ver a Lupin comenzó a gruñirle con el lomo erizado. A Hocicos no le caigo bien.
¿Lo entiendes? Preguntó Harry pasando la mirada del perro a Lupin.
Claro, me pregunta quien soy y que hago aquí. Dijo Lupin tranquilamente, ladeó la cabeza mirando al perro. Creo que no debí venir.
¡Hocicos! ¡Quieto! Exclamó Harry reprendiendo al perro, este lo miró con reproche. No nos va a hacer daño.
Lara J. le trajo un vaso con agua, Lupin trató de meter su hocico por él, pero era muy estrecho, comenzó a beberla con la lengua, aguantando el vaso con las garras, se relamió y dejó el vaso vacío con un poco de baba sobre la mesa.
Lo siento, no puedo evitarlo. Se disculpó Lupin cuando Lara J. cogía el vaso con un poco de asco y lo fregaba. Mañana si quieren puedo venir.
No, quédate descansando en Grimmauld Place. Se apresuró a decir Harry. No nos vas a encontrar aquí mañana.
¿Umbridge los llamó de nuevo? Preguntó Lupin, sacudió la cabeza y movió una oreja.
No, es... que debemos salir un momento. Respondió Lara J. mirando a todos lados. No es nada serio, es... de compras, ya sabes.
Harry asintió mientras Lupin volvía a mover una oreja no muy convencido.
¿Quieres una rana de chocolate? Se apresuró a brindar Harry.
Bueno... Dijo Lupin tomando una rana desenvuelta que Harry le tendía, se la tragó de un solo bocado. Está buena.
Los chicos sonrieron nerviosos. Conversaron mucho tiempo con Lupin, solo que a este se le iban algunos instintos de hombre lobo y habían veces que daba pequeños aullidos cuando la luna se vislumbraba por la ventana o trataba de rascarse el cuello con sus garras, mostrando sus colmillos. Los chicos no se acercaban mucho a él y tenían las varitas agarradas por debajo de la mesa, solo por precaución.
Lupin a eso de las 10:00 desapareció por la chimenea, rumbo a Grimmauld Place, los chicos suspiraron aliviados.
Al menos el amuleto nos salió bien. Dijo Harry satisfecho.
Uff, algo es algo. Concordó Lara J. Mañana vamos al Ministerio ¿No?
Claro, debemos averiguar que es lo que Lucius va a hablar con Fudge. Dijo Harry, frunció el ceño repentinamente. Debemos andarnos con cuidado, si Lucius nos ve o el señor Weasley, estaremos en problemas.
No hay problema con eso, tenemos mi capa invisible. Dijo Lara J. sonriendo. Podemos ir en el Autobús Noctámbulo y en cuanto entremos nos echamos la capa encima.
Entonces mejor nos acostamos temprano. Dijo Harry limpiando la mesa con un giro de su varita, Lara J. se levantó. ¿Dónde dormimos?
En la habitación de mamá y papá. Dijo Lara J. Ya los extraño, si estuviesen aquí...
Yo también los extraño mucho. Dijo Harry bajando la cabeza. Recuerda que en Navidad los veremos.
Pero no seria divertido pasar Halloween sin ellos. Dijo Lara J. mientras subían las escaleras. ¿O si? Todo depende.
Los chicos entraron en la habitación de los adultos y miraron melancólicamente alrededor, se acostaron en la cama acomodándose y se quedaron dormidos.

Harry se despertó por el llamado insistente de Lara J. se sentó rezongando en la cama.
Recuerda que no sabemos cuando Lucius va a llegar al Ministerio. Le dijo la chica muy seria antes de que abriera la boca. Vamos, ya el desayuno está listo.
Harry bajó bostezando, detrás de Lara J. que estaba vestida de negro completa, con el pelo suelto. Se sentaron a desayunar y Harry subió a darse un baño, se vistió con un vaquero azul oscuro y un pullover negro, se revolvió el pelo guardando su varita en un bolsillo y bajó a encontrarse a Lara J. con la capa en la mano, se la tendió a Harry.
Guárdala tú, mi ropa es ceñida. Le dijo y Harry tomó la capa confuso.
¿Por qué llevas esa ropa? Preguntó Harry con el ceño fruncido.
Por si tengo que entrar a hurtadillas en la oficina de Fudge. Contestó Lara J. recogiendo la jarra con el fondo de chocolate de Harry, la miró y frunció el ceño. Aquí vamos de nuevo Harry.
Harry se asomó en su taza, a tiempo de ver el remolino, luego la víbora, esta se transformó en varios jeroglíficos egipcios que Lara J. leyó con el ceño fruncido para si misma, los jeroglíficos desaparecieron y el chocolate se asentó en el fondo.
¿Que dice esta vez? Preguntó Harry mirando como Lara J. limpiaba la taza.
Realmente están muy cerca, pero cuidado, el peligro ya los encontró. Dijo Lara J. con entonación teatral. La verdad que quien quiera que sea no es muy explícito, todo en clave.
Harry resopló poniéndole comida y agua a Hocicos, no entendía esos acertijos aparentemente sin sentido que salían en su taza de chocolate. Salieron los dos de la casa poniéndose las insignias plateadas sobre el pecho, miraron a todos lados, todos dormían todavía, Harry alzó la varita y...
¡BUM!
Delante de ellos frenó un autobús de dos pisos, Stan enseguida los salió a recibir, pero cerró la boca al ver quienes eran, no era que le cayeran mal, era que nunca lo dejaban hablar.
Buenos días Stan. Saludó Lara J. sonriendo, entrando en el Autobús.
Buenos días. Saludó Harry entrando detrás de ella. Al Ministerio, entrada de visitantes.
Le dio a Stan un galeón y se sentó al lado de Lara J. Stan se quedó con la boca abierta y se tambaleó cuando el Autobús se puso en marcha. Traquetearon por todo Londres, hasta que llegaron a la destartalada cabina de teléfonos. Los chicos se bajaron de un salto, recibiendo el vuelto y entraron en la estrecha cabina, Harry marcó los números en el teléfono y la fresca voz femenina llenó la cabina.
Bienvenidos al Ministerio de Magia, por favor, indique su nombre y su ocupación.
Harry Potter y Lara Josthings, Aurores de 3er Nivel. Dijo Lara J. al momento.
La cabina tembló y se fue hundiendo en la tierra, Lara J. puso los ojos fosforescentes y Harry logró sacar la capa de invisibilidad, la chica se le enganchó del brazo y los dos se cubrieron con la capa, Lara J. puso los ojos normales con un parpadeo. La cabina se abrió dando paso a la entrada al Ministerio.
El Ministerio de Magia les desea un día agradable.
Los chicos salieron completamente invisibles de la cabina y caminaron sin hacer ruido por el Atrio, en donde había mucho movimiento. Se arrimaron a una esquina, vigilando que nadie chocara con ellos y viendo si Narcissa salía de alguna chimenea.
Lara J. le dio un codazo a Harry, señalando con la cabeza a Narcissa, que cruzaba rápidamente el Atrio, con dirección a los elevadores con rejas doradas. La siguieron lo más silenciosamente que podían, tratando de no chocar con nadie, entraron en un elevador junto con Narcissa, por suerte no había nadie más. Comenzaron a ascender, Narcissa golpeaba el suelo impaciente con un llamativo zapato de tacón alto, los chicos se miraron frunciendo el ceño. En cuanto las rejas se abrieron, Narcissa entró por ese pasillo y los chicos la siguieron silenciosamente.
Fudge salía de una oficina con Percy al lado, que llevaba un pergamino muy largo en las manos y asentía muy serio mientras Fudge hablaba, se detuvieron viendo a Narcissa acercarse.
¡Mi querida señora Malfoy! Exclamó Fudge sonriendo, Narcisa sonrió también. ¿A que debo el placer de tu visita?
Tengo que tener unas palabritas contigo Cornelius. Dijo cortésmente Narcissa, los chicos ya estaban preparados para escabullirse dentro de donde se metieran. A solas.
Entra a mi oficina. Dijo Fudge y antes de que los chicos pudieran hacer algo, Fudge entraba entrecerrando la puerta y mirando a Percy. No dejes que nadie nos moleste Weasley.
Cerró la puerta y Percy se puso como un perro guardián delante de esta, no dejándole otra a los chicos que esperar afuera, para después tratar de entrar y registrar en los papeles de Fudge. Después de varios minutos, Fudge salió acompañado de Narcissa. Percy los siguió con la nariz en alto, los tres entraron en el elevador de rejas doradas y bajaron conversando. Harry se quitó la capa de golpe.
¿Vamos a entrar? Preguntó con el ceño fruncido.
No, yo voy a entrar, si sucede algo, tocas la puerta despacio. Indicó Lara J. poniéndose frente al pomo de la puerta. ¡Alohomora!
La puerta se abrió con un suave clic y Lara J. entró cerrando la puerta tras de si, Harry se puso la capa y comenzó a montar guardia afuera.
Lara J. no se atrevía a encender ninguna lámpara que había en el despacho, que era bastante oscuro, tenia ventanas pero estaba con unas cortinas de terciopelo rojo, puso los ojos fosforescentes y comenzó a registrar por los cajones. Solo encontraba pergaminos de cosas que no era lo que ella estaba buscando.
Comenzó a revisar en el pequeño armario de caoba que había allí. Encontró Brandy y copas de cristal fino, abrió una gaveta y solo habían túnicas de cambio. Siguió revisando con insistencia, hasta que llegó a una gaveta muy extraña, en cuanto tomó la manigueta, esta dio un siseo, apartó la mano. La manigueta se había transformado en una serpiente plateada que mostró los colmillos.
¿Quién eres para despertarme? Preguntó la serpiente en un silbido bajo.
Solo quiero abrir la gaveta. Replicó Lara J. encogiéndose de hombros.
Entonces responde: ¿Quien soy, que cuando dices mi nombre, dejo de existir? Preguntó la pequeña serpiente plateada.
Lara J. meditó unos segundos, tenia los ojos normales, al darse cuenta que no había echo falta ponerlos fosforescentes, sonrió a la serpiente.
El silencio. Respondió y la serpiente siseó molesta, pero la gaveta no se abrió. Vamos, dije la respuesta, ahora debes abrirte.
Lo siento, era la respuesta pero no eres mi amo. Dijo la serpiente amenazante.
No me hagas enfadar. Amenazó Lara J. con sus ojos relampagueándole. Si no te abres por las buenas, te abres por las malas.
Ya dije que... Comenzó a decir la serpiente molesta.
Ábrete ante el Angel de la Oscuridad. Ordenó Lara J. hablando en pársel, la serpiente la miró sorprendida. He dicho que te abras.
La serpiente se fue poniendo rígida, hasta convertirse de nuevo en manigueta, la gaveta se abrió sola, dejando ver unos pergaminos desordenados. Lara J. los recogió y los miró todos con los ojos como platos, uno de ellos tenia muchas direcciones, frunció el ceño, al parecer estaban tratando de dar en donde vivían, pero la única dirección que se acercaba demasiado era el número 4 de Privet Drive. Los demás eran planos, de ataque a la comunidad mágica y otro por si había que tomar Hogwarts por la fuerza.
Habían dibujos de la flauta desde todos los ángulos y algo así como unos extraños dibujos con grabados en la parte superior, que Lara J. pudo leer, era magia antigua, rituales de la magia oscura. Puso todos los pergaminos en la mesa y sacó unos nuevos, Con la varita sacó el espectro de todos y los iba poniendo en pergaminos limpios, ya había terminado cuando escuchó los toques de advertencia de Harry. Lanzó los pergaminos copiados a la gaveta y la cerró de golpe, agarró fuertemente los originales, se puso el pelo en la boca y se pegó en el techo justo cuando se abría la puerta.
Al despacho entró Percy, Lara J. se movió despacio por encima de él, hasta llegar al marco de la puerta abierta, se pasó con cuidado hacia el techo del pasillo, que era más alto, como si fuese una araña. Percy salió cerrando el despacho y se alejó por el pasillo, tomó muy concentrado leyendo el elevador y bajó lentamente. Harry se quitó de golpe la capa, apareciendo frente a la puerta y miró como Lara J. se descolgaba del techo con facilidad.
Suerte que no miró hacia arriba. Dijo la chica secándose el sudor. Encontré esto en una gaveta que no se podía abrir con facilidad, es muy interesante y se están tomando en serio eso de localizarnos.
Harry recogió los pergaminos que le tendía Lara J. y los miró con el ceño fruncido.
¿No se dará cuenta de que los tomaste? Preguntó.
Oh, no, los dupliqué y dejé una copia en la gaveta. Explicó Lara J. Será mejor regresar, a Dumbledore le va a gustar mucho esto, no los miré todos y a nosotros no nos interesa eso.
Cierto, solo nos interesa la mitad del mapa. Concordó Harry, desplegó la capa. Vámonos a casa.
Se echaron la capa por encima y tomaron un elevador hacia el Atrio. Salieron con cuidado y pasaron todo de regreso, entraron en la cabina y salieron de nuevo a la superficie guardando la capa. Caminaron buscando una calle desierta cuando unas manos en los hombros los detuvieron.
Buenos días, hacia tiempo que no los veía. Dijo la voz de Narcissa con suavidad detrás de ellos y presionando los hombros de los chicos. Ya se que se convirtieron en Aurores ¿Ese no era el sueño de ustedes?
Ciertamente si. Dijo Lara J. girando para encontrarse cara a cara con Narcissa. Ahora tenemos el poder de atrapar a los magos tenebrosos que están regados por todo Londres, por cierto ¿Su esposo no le ha hecho una visita?
Harry se puso al lado de Lara J. Narcissa se puso nerviosa pero sonrió.
No se de que hablas querida. Le dijo suavemente. Solo quiero ser amigable.
Oh, si, muy amigable. Gruñó Harry. Pues déjeme decirle algo, nosotros no queremos ser amigables con usted, ¿Quedó bien claro?
Pensé que eras más educado Harry. Dijo Narcissa gélida. ¿Tus padres no te enseñaron buenos modales? Oh, perdón, se me había olvidado que tus padres están muertos.
Harry apretó las manos en sendos puños, Lara J. le lanzó una mirada de advertencia, no podían perder los estribos tan cerca del Ministerio de Magia y más ahora que sabían de que el mismísimo ministro estaba de acuerdo con los mortífagos.
Si, ese es el problema, no tenemos buenos modales porque como usted dice... Dijo Lara J. encarando a Narcissa y con un tono más frío. ... Nuestros padres están muertos, asi que estamos libres de usar el lenguaje como nos de la gana ¿Algún problema?
Eres astuta, si, muy astuta. Dijo Narcissa mirando a Lara J. con detenimiento. Y la lengua aguda, lástima que no quedaras en Slytherin.
¿Lástima? Dijo Lara J. mirando con cara de asco a Narcissa. Debería estar agradecida de que no cayera en Slytherin.
¿Que tal un té en el Caldero Chorreante? Invitó Narcissa sonriendo. Allí podremos hablar mejor que en el medio de la calle y quizás tuviésemos una conversación más... civilizada.
No gracias, no quiero morir envenenado y además, nosotros en diferencia de usted tenemos otros asuntos más importantes que resolver que tomar el té con usted, que tenga un buen día. Concluyó Harry fríamente. Vámonos Lara, se nos hace tarde.
Lara J. le dirigió una mirada de desprecio a Narcissa, que parecía controlar su temperamento y siguió a Harry. Detuvieron el Autobús Noctámbulo y Narcissa los observó con los ojos entrecerrados. Los chicos se sentaron todavía con la furia ardiendo en su interior en el autobús, este se puso en marcha, pasando como un borrón delante de Narcissa. Traquetearon por todo Londres y llegaron rápidamente a Privet Drive.
Se bajaron después de pagarle a Stan y se dirigieron medios mareados al número 5. Entraron y enseguida subieron al segundo piso, al cuarto de Harry, este buscó en su armario y sacó una hermosa pluma dorada.
Es una pluma de Fawkes. Dijo mostrándosela a Lara J. Le enviaremos los pergaminos a Dumbledore por esto, no puede ser interceptado.
Bueno, es mejor atarles una nota, para que no se quede en blanco cuando lo reciba. Dijo Lara J. buscando un pedazo de pergamino, garabateó una nota en él. Listo... ¡Incarcerous! No te preocupes, le puse que lo encontramos cuando fuimos al Ministerio, tuve que poner que nos colamos en la oficina de Fudge pero no puse como supimos que Narcissa iba a ir al Ministerio hoy.
Bueno, ahí va. Dijo Harry poniendo la pluma con el rollo de pergaminos amarrados a ella sobre la cama, la tocó con su varita y esta desapareció en una lengua de fuego. Ya está, ahora, vamos a almorzar, tengo hambre ¿Quieres pizza?
Lara J. sonrió y los dos bajaron las escaleras saltando, pidieron una pizza y fueron a la cocina a esperar, aunque no fue mucho. El repartidor de pizzas parecía tener alguna especie de auto último modelo escondido por allí, porque no tardó nada en llevarles las pizzas. Harry se disponía a comer su pizza cuando un pergamino apareció en el centro de la mesa en una llamarada. Los dos chicos dieron un salto por la impresión y Lara J. lo tomó abriéndolo.
Excelente trabajo, aunque no me gustó que entraran asi en la oficina de Cornelius, esta información ha sido de mucha utilidad para la Orden, cuídense y no hagan más tonterías, Dumbledore. Leyó en voz alta, dobló el pergamino. Al menos nos agradecen.
Bueno, es un paso de adelanto. Dijo Harry dando una mordida a su pizza.
Lara J. cabeceó, y prosiguió en la importante tarea de ingestión de la pizza.
Llegó Octubre, con las primeras ráfagas de viento frío, los chicos se mantenían alejados de los problemas, no habían vuelto a salir en plan zafarrancho para espiar ni nada por el estilo, Dumbledore los tenia controlados. No habían recibido ningun otro mensaje en la taza de chocolate de Harry, no le habían dicho a nadie porque hasta a ellos les resultaba gracioso que alguien se comunicara con ellos por medio del fondo de un chocolate caliente.
Hablaban mucho con Sirius desde el espejo, pero el problema era que no podía estar mucho tiempo en él, el plazo era de media hora aproximadamente. Harry ya deseaba encontrar la segunda mitad del mapa para ir en busca de los pergaminos que faltaban en Egipto y poder hacer entrar a Sirius en el cuerpo de Hocicos y después verían que se haría. Lo más importante era sacarlo del Departamento de Misterios.
Umbridge no los había vuelto a llamar y Ginny logró enviar un mensaje que logró pasar desapercibido por Umbridge, Harry por poco se come a besos el pergamino. George se daba muchas vueltas por el número 5 y se la pasaba acaramelado con Lara J. todo el día, mientras Fred conversaba con Harry, que resoplaba si George se ponía demasiado meloso con la chica.
En Noviembre, los chicos recibían casi a diario las visitas de Lupin, que les llevaba cosas para que se entretuvieran y ellos agradecían eso bastante, bastaba que pusieran un pie por fuera de la casa para que algún miembro de la Orden se les apareciera de sopetón. Extrañaban a muerte a los adultos, algunas veces estaban tristones, sin ánimos, ni Lupin podía hacer algo por ellos, ya llevaban dos meses sin verlos y ya iban para el tercer mes.
Pasaron un Halloween fatal. Se la pasaron con las piernas encogidas en la habitación de los adultos, enroscados en las colchas, encerrados, a Lupin les llevó bastante encontrarlos y ni hablar de que salieran de la habitación.
Ya en Diciembre, salían ocasionalmente enfundados en gruesos abrigos a retirar la nieve de la entrada de la casa o iban al patio a alimentar a los animales, caminando por gruesas capas de nieve. Lara J. tejió un pullover para Hocicos, ese invierno estaba resultando muy frío. Tuvieron que comprar grandes mantas para los animales de la caceta, pegaron un brinco el día que encontraron a Buckbeack con la punta del pico congelado y a Black con las alas entumidas y con las crines que empezaban a cristalizarse.
Lara J. había hecho crecer un bonito pino de ramas gruesas en el patio, que luego llevaron adentro para convertirlo en árbol de Navidad. No fue divertido, la ausencia de los adultos los había dejado casi sin alegrías. Lo decoraron sin ánimos, solo para cumplir con la Navidad. Harry hizo aparecer desganado nieve mágica para cubrir el arbolito mientras Lara J. creaba pompas de jabón de diferentes colores y las colocaba en las ramas con cara larga y triste. Lograron hacer unas chispas rojas y doradas que no se extinguían y las colocaron por todo el arbolito. Les había quedado precioso, pero lo hubiesen apreciado mejor si los adultos estuviesen con ellos.
Estaban llegando las vacaciones de Navidad y los chicos ni se acordaban que posiblemente los adultos iban a pasarla con ellos. Cada día se levantaban con menos ánimo, solo deseaban que Umbridge se ahogara en el lago o alguien la empujara de la torre de Astronomía para que los adultos regresaran a casa y Dumbledore regresara a Hogwarts.
Se levantaron el primer día de las vacaciones de Navidad, sin mucho ánimo, Harry tenia la cara más triste que pudiese haber tenido en su vida y Lara J. de solo mirarla, daba lástima.
Buenos días, Harry. Saludó Lara J. con voz lenta y carente de alegría. Feliz Navidad.
No tan feliz. Dijo Harry con la voz apagada. Sin ellos no es lo mismo.
Suspiraron a un tiempo y se levantaron con lentitud, salieron a darse un baño. Harry fue al baño del pasillo, estremeciéndose, hacia bastante frío y Lara J. al de su habitación. Salieron enfundados en dos grandes abrigos. Bajaron uno pegado al otro, con caras abatidas y tristes, a ver si tenían ánimo para desayunar, probablemente se encerrarían en la habitación. Entraron en la cocina empujando con desgano la puerta cuando...
¿Y esas caras tan largas? Preguntó Snape, a su lado estaba Trelawney. Que no se diga, es Navidad.
Los chicos parpadearon, pensando que se estaban volviendo locos y que tenían visiones.
¿Que les sucede? Les preguntó Trelawney preocupada, viendo que los chicos no reaccionaban ni se movían, mirándolos fijamente. ¿Están enfermos? Quizás estén resfri...
¡MAMA! Exclamaron los chicos a la vez, con las caras iluminadas y abalanzándose sobre Trelawney abrazándola entre los dos.
Denle un respiro, la van a ahogar. Dijo Snape sonriendo, Lara J. soltó a Trelawney y se lanzó contra él, abrazándolo. Bueno, ahora dame un respiro Lara, no me exprimas.
Pero los chicos no los querían soltar, Harry seguía abrazando a Trelawney mientras esta lo abrazaba a él y le acariciaba la cabeza con aire maternal. Lara J. aspiró suavemente, apoyando su cabeza en el pecho de Snape, tenia los ojos cerrados y de ellos se deslizaron algunas lágrimas.
Los extrañamos tanto. Dijo Lara J. con la voz entrecortada, Snape le besó la cabeza.
Mucho, demasiado. Agregó Harry sin soltar a Trelawney, que estaba tibia. No se vayan tan pronto.
No cielo, nos vamos a quedar hoy. Le dijo Trelawney dulcemente. Nosotros los extrañamos mucho a ustedes.
¿No piensan desayunar? Preguntó Snape mirando a Lara J. la chica estaba aferrada a él con los ojos cerrados y seguía llorando en silencio. ¿Por qué lloras Lara?
Son tonterías mías. Contestó Lara J. sin despegarse de Snape, este la abrazó estrechándola contra si y besándole la cabeza paternalmente. Te quiero papá.
Y yo a ti mi niña. Dijo Snape suavemente, Harry había soltado a Trelawney, abrió un brazo sonriendo. Dale un huequito a tu hermano, Lara.
Harry se acercó y Snape lo abrazó también, Harry sentía que su alegría era completa, aunque su alegría fuese mejor si fuese su verdadero padre el que lo abrazara.
Vamos, vamos a desayunar. Dijo Trelawney blandiendo su varita y comenzando a preparar el desayuno. Severus, suelta a los chicos, no te los quedes para ti solo.
Son ellos los que no me quieren soltar. Dijo Snape sonriendo, los chicos lo soltaron logrando sonreír. Asi está mejor, ahora, tengo que hablar con ustedes algo muy serio.
Los chicos se miraron parpadeando.
Oh, era broma. Dijo Snape sonriendo. Aunque no me gustó que entraran en la oficina de Fudge a husmear.
Es que tenemos sangre de espías en las venas. Dijo Lara J. recuperando su alegría, Harry sonrió ampliamente. Por cierto ¿Es idea mía o la nariz se te puso más ganchuda?
Snape frunció el ceño mientras Harry y Trelawney reprimían una carcajada.
¿Por qué no sigues triste? Preguntó Snape ceñudo. Creo que me gustas más asi, alegre bromeas mucho, porque supongo que eso haya sido en broma.
No fue en broma. Replicó Lara J. y Snape le lanzó una mirada asesina. Si las miradas mataran...
Harry soltó una risa ahogada.
Ay Harry, no te rías asi, pareces que estás ebrio. Lo reprendió la chica seria.
Recuerdas el: Con dinero o sin dinero... hago siempre lo que quiero. Canturreó Harry.
¡Pero sigo siendo el rey! Exclamó Lara J.
Los dos chicos comenzaron a reírse, recordando cuando se hicieron pasar por borrachos para poder escuchar la reunión de los mortífagos. Trelawney puso el desayuno sobre la mesa y miró a Snape sin entender, este se encogió de hombros.
Cuando quieran dejan de reír, el desayuno ya está. Señaló Snape sentándose, los chicos pararon de reír al momento sentándose también en la mesa. Extrañaba esto.
¿Como está Hogwarts? Preguntó Harry bebiendo chocolate caliente, que reconfortaba el estómago. ¿Umbridge no los está molestando mucho?
¿Por qué hablar de eso ahora? Es Navidad, no vamos a hablar de ese tema. Contestó Snape tomando chocolate, quitándose una bufanda con los colores de Slytherin del cuello. Hablemos de ustedes, no quiero imaginarme como estaba la casa antes de llegar nosotros.
En pie, normal. Dijo Lara J. estremeciéndose y embrujándose en el abrigo, tomó la bufanda de Snape y se la enroscó. Los extrañábamos mucho como para destruir la casa.
Pensé que eras de Gryffindor. Dijo Snape mirando a su hija con la bufanda de Slytherin en el cuello.
Soy de Gryffindor. Aclaró Lara J. Solo que cuando hay frío no se mira de que es la bufanda.
Mamá, ¿En que casa estuviste? Preguntó Harry con curiosidad.
Ravenclaw. Dijo Trelawney sonriendo.
Los chicos se miraron a un tiempo poniendo caras de asombro.
Pensé que habías estado en Slytherin. Comentó Lara J.
Oh, el sombrero seleccionador consideró enviarme a Slytherin, pero al final quedé en Ravenclaw, cosas del destino. Dijo Trelawney mirando a los chicos con ternura.
Harry tosió y Lara J. carraspeó, ni ellos mismos se habían dicho que el sombrero seleccionador los trató de poner en Slytherin, pero le pidieron que en Slytherin no y quedaron en Gryffindor.
¿Están bien? Preguntó Snape preocupado.
Oh si, um, estamos bien. Logró decir Harry terminando su chocolate, miró a la jarra y puso los ojos como platos, se la pasó a Lara J. mirando a los adultos con una sonrisa forzada. Anoche hizo un poco de frío, solo eso.
¿Dónde están durmiendo? Preguntó Snape alzando una ceja.
En la habitación de ustedes. Respondió Harry mirando a Lara J. con el rabillo del ojo, la chica leía concentrada el nuevo mensaje en la taza. Emm, mamá, ¿Las tazas de chocolate se pueden leer?
Trelawney soltó una risa débil.
No cielo, claro que no. Dijo sonriendo. Aunque pueden haber excepciones, solo si algún alma se comunica con ustedes y elige ese medio puede ser posible.
¿Que quieres decir? Preguntó Harry aferrándose a la mesa, Lara J. levantó la vista con el ceño fruncido. ¿Podrías explicar mejor eso?
¿Por qué estás tan interesado Harry? Preguntó Snape sutil. Comunicarse con almas no es bueno.
Los chicos intercambiaron miradas sombrías con el rabillo del ojo.
Solo es por curiosidad. Dijo Lara J. para salvar la situación, soltó la taza.
Bueno, es verdad lo que dice vuestro padre, comunicarse con almas no es bueno, asi que se van quitando esa idea de la cabeza. Les dijo Trelawney muy seria.
Los chicos se levantaron a un tiempo y salieron a zancadas de la cocina, dejando a los adultos confusos, se encerraron en la habitación de Lara J. poniendo un hechizo imperturbable.
Esto pasa de castaño oscuro. Dijo Harry abrigándose. ¿Que decía esta vez?
Reveló su nombre. Dijo Lara J. Harry la miró fijamente. Los espero en el cuarto del requisito, los puedo ayudar, Cedric Diggory.
Harry abrió la boca, los ojos se le empañaron, no quería recordar aquello de nuevo, Cedric muerto, con los ojos vacíos llenos de sorpresa, en aquel cementerio y el no pudo evitarlo, todo por culpa de Voldemort. Lara J. lo miró asustada.
¿Estás bien? Preguntó poniéndole una mano en el hombro. ¿LLo conoces?
YYo, lo vi... Harry tragó en seco, no le gustaba recordar lo sucedido. Voldemort lo... mató delante de mi... no pude...
Lara J. dejó escapar un gemido cerrando los ojos y apretando el hombro de Harry, el chico suspiró largamente, tratando de olvidar lo sucedido, el corazón le daba un vuelco cada vez que pensaba en eso y ni hablar de la muerte de Sirius.
¿CComo habrá llegado allí? Preguntó Harry después de serenarse. Está... muerto.
No sé, no se nada de los misterios de la muerte. Dijo Lara J. sentándose a su lado, sus ojos brillaron melancólicamente. Pero lo logró, al menos tiene la manera de comunicarse, aunque... mamá dijo que eso no era bueno.
¡Pero nos quiere ayudar! Exclamó Harry. Eso es lo único que cuenta.
Lara J. suspiró y frunció el ceño mirando la sombra de unos zapatos por debajo la puerta.
Creo que estamos preocupando demasiado a papá y a mamá. Dijo levantándose. Nosotros queríamos que ellos regresaran y cuando lo hacen, no les prestamos atención.
¡Alohomora! Exclamó Harry abriendo la puerta y rompiendo el hechizo imperturbable, frente a la puerta estaba Trelawney. Pasa mamá.
¿Que hacían encerrados? Preguntó muy seria, entrando. Saben que a vuestro padre no le gusta que se encierren de ese modo.
Solo hablábamos. Dijo Lara J. encogiéndose de hombros.
Pueden hablar abajo. Dijo Trelawney pasando la mirada de uno a otro. ¿Están bien? No tienen buena cara.
Es... Trató de inventar Harry.
Es que no los veíamos hacia mucho y... Dijo Lara J. mirando al suelo.
Trelawney los abrazó a los dos, no la dejó terminar, algo que la chica agradeció bastante, no sabia que inventar para salir de esa. Les besó la frente con ternura, Harry enseguida le devolvió el abrazo, se sentía seguro, la llegada de los adultos había sido un excelente regalo de Navidad. Lara J. cerró los ojos abrazándola.
Cuando quieran bajan. Les dijo Trelawney sin soltarlos, los chicos la miraron. Mis niños, los extrañé mucho, creía que me iba a volver loca si no los veía en Navidad.
Nosotros ya estábamos locos. Dijo Lara J. abrazando más fuerte a Trelawney.
Trelawney sonrió dulcemente y los estrechó contra si. Pero Harry y Lara J. bajaron y apretujaron a Snape en el sofá, que casi era la manta favorita de ellos. El brujo resopló y gruñó un par de veces, pero al final solo logró que los chicos lo espachurrasen en abrazos y le pusieran caras tiernas, derritiendolo por completo.
Buenos días Severus. Saludó la voz de Dumbledore proveniente desde una esquina del sofá, los chicos lo miraron al momento. Buenos días Lara, Harry.
Buenos días profesor Dumbledore. Saludaron los chicos al unísono.
Buenos días Albus. Saludó Snape amablemente. ¿Nos vienes a hacer una visita navideña?
Se podría decir que si. Dijo Dumbledore sentándose al lado de Lara J. Quisiera hablar contigo un momento.
No hay problema, solo deja que ellos me suelten. Dijo Snape sonriendo, los chicos lo miraron con reproche. Vengo enseguida, no se van a congelar sin mi.
Los chicos lo soltaron, a regañadientes. Snape se levantó y fue con Dumbledore a la cocina. Harry sacó de un bolsillo un par de orejas extensibles y le entregó una a Lara J. Se las pusieron y estas serpentearon hasta la cocina, se enfurruñaron el uno contra el otro y escucharon la conversación.
No pongas ningun hechizo Albus, esos dos tienen tanto frío que seguro están enfurruñados en la sala. Dijo la voz de Snape riendo.
¿Como fue el recibimiento? Preguntó Dumbledore con interés.
Se nos lanzaron encima, Lara después terminó encerrada en su habitación, según deduzco, llorando y Harry la estaba calmando. Explicó Snape. Ya los extrañaba.
Estuvieron tranquilos estos meses. Dijo Dumbledore. Los tuve que mantener vigilados de todas maneras, los mortífagos están acechándolos y están cerrando el cerco cada vez más.
Ya Remus me lo dijo. Dijo Snape, escucharon un par de sillas corriéndose. Y Ahora Sybill tuvo que regresar a Hogwarts, no regresa hasta la 1:00PM, recordó que Umbridge quería reunirse con ella, no nos da un respiro.
Lo se amigo. Dijo Dumbledore. Pero te tengo un respiro preparado, si se le puede llamar asi.
¿Que? Preguntó Snape confuso.
Remus va a ocupar tu lugar en Hogwarts durante tres días. Dijo Dumbledore, los chicos escucharon atentamente. Va a ser durante los días 1, 2 y 3 de Febrero, tengo un trabajo para ti y los chicos.
¿Los chicos? Preguntó Snape más confuso aún.
Si, los necesito, dado que lograron entrar sin ser vistos en el Ministerio y lograron tomar esos planos del despacho de Cornelius. Explicó Dumbledore. Por los pergaminos que los chicos lograron tomar del despacho, se que el día 3 de Febrero, Cornelius va a dar una fiesta, de la cual desconocen muchos magos importantes, te quiero infiltrado en ella, con los chicos, toma cualquier aspecto pero no por medio de magia, por medio muggle.
¿Sin magia? ¿Y por poción multijugos? Preguntó Snape.
No puede ser posible, va a haber mucha seguridad, a todos los que vayan los van a someter a pruebas antes de entrar. Siguió explicando Dumbledore. Debe ser algo muy importante, en ese lugar, se le hará entrega de el quinto frasco con elixir de la vida a Dolohov, que irá bajo la forma de mi amigo Nicolás Flamel, los chicos deben robarlo antes de que Cornelius lo toque, tu lo llevarás, deben cambiar su apariencia también, si lo hace algún Auror, seria demasiado sospechoso, por ahora no le digas nada a los chicos.
Está bien, pero ¿Por qué ellos?
Tienen entrenamiento suficiente y además, apuesto a que estarán encantados de cumplir esa misión.
Los chicos recogieron las orejas extensibles emocionados, por fin participarían en una misión de la Orden. Las guardaron y se encogieron cuando otra ráfaga de viento helado entró desde la ventana frontal, afuera comenzó a nevar acompañada por un viento frío. Snape regresó a la sala para encontrarse a los chicos inocentemente emburujados en su capa negra.
Al menos no son dos estatuas de hielo. Comentó sonriendo, los chicos le dieron un espacio entre ellos al momento. Umm, ¿Y si les digo que no me voy a sentar y que me llevo la capa?
Déjame pensar... Dijo Lara J. pensativa, tomó repentinamente a Snape por un brazo y lo sentó de golpe, entre ella y Harry se encargaron de apretujarlo para que no saliera. Creo que ahora no vas a poder hacer nada.
Aún tengo mi varita. Amenazó Snape sacando a medias su varita.
¡Expelliarmus! Exclamó Harry a su lado, la varita de Snape voló a su mano. Tenias tu varita.
Snape gruñó atrapado, los chicos se arrimaron a él inocentemente y poniendo caritas angelicales.
Que par de diablos tengo por hijos. Murmuró Snape mirando al techo, los chicos sonrieron.
¿Cuándo regresa mamá? Preguntó Lara J. inocentemente.
A la 1:00PM. Respondió Snape pasando la mirada de uno a otro. ¿Y esas caras? No quiero imaginarme que estén tramando algo.
Nada papá, siempre hemos sido niños buenos. Dijo Harry con inocencia. Recuerdo tus palabras, Es verdad lo que dice Tonks, son adorables.
Lara J. aguantó la risa mientras Snape miraba a Harry entrecerrando sus ojos negros. El chico pestañeó de una manera súper graciosa. Lara J. se convulsionaba en una risa silenciosa al lado de Snape.
Pasaron la mañana tranquilamente en el sofá, viendo televisión, mientras afuera había una horrible nevada. Trelawney llegó a la 1 en punto, los chicos enseguida la abrazaron sonrientes. Almorzaron como en los viejos tiempos. Los chicos estaban muy animados con eso de la misión de la fiesta de Fudge, que tenían que recuperar el 5to frasco de elixir de la vida. Subieron a conspirar al cuarto de huéspedes, emburujados en los abrigos, Lara J. no se había quitado la bufanda de Slytherin del cuello.
Bien, ya sabes que tenemos que cambiar de aspecto a lo muggle. Comenzó Lara J. Mira, los muggles tienen tintes para el pelo, lentes de contacto para cambiar los ojos, gafas emm, no se me ocurre nada más.
Recuerda que aún tengo mi nariz y mi quijada en mi armario. Recordó Harry. Tú tienes tus pómulos y con un poco de maquillaje y cambiándote el color de pelo, ya tienes.
¿Me quedaría bien el color negro en el pelo? Preguntó Lara J. mirándose un mechón de su largo pelo. ¿Que tal papá de rubio, con los ojos azules y gafas ovaladas?
Creo que... estaría perfecto, pero la nariz... Dijo Harry dudando. Y habría que cortarle más el pelo, hacerlo más... actual y tú con el pelo negro, umm, bien, no hay problema, voy a ver si me logro peinar un poco.
Gracias, pero la nariz de papá no tiene arreglo. Dijo Lara J. suspirando. Un diente de oro no le vendría mal y... bueno, ya veremos como lo arreglamos.
Hay que buscar las cosas con tiempo. Dijo Harry. Me quedo con el pelo de mi color, solo me cubro la cicatriz, aumento el tabique, quijada picuda y soy otro.
Los dos chicos estallaron en una carcajada, Trelawney se asomó por la puerta.
Harry cielo, Ginny está aquí. Anunció desde la puerta, Harry pegó un brinco. También está George, Lara.
Los dos chicos se precipitaron a la cocina, en donde estaba Ginny mirando con un poco de temor a Snape, que conversaba con George.
¡Ginny! Exclamó Harry y Ginny se lanzó a sus brazos radiante.
Hola George. Saludó Lara J. Snape sonrió y dejó a los chicos en la cocina.
¿Asi saludas a tu novio? Protestó George haciéndose el ofendido.
Lara J. sonrió y besó a George mientras Harry y Ginny parecían estar pegados por los labios. Pasaron la tarde en un ambiente romántico en la cocina, los adultos no se atrevían a entrar, por miedo a arruinarlo todo. Ya cerca de las 6:00PM, George y Ginny se despidieron de los chicos y desaparecieron por la chimenea, regresando, extrañamente a La Madriguera.
Los chicos salieron en las nubes de la cocina, para encontrar a los adultos acaramelados en el sofá de la sala, dieron media vuelta y entraron de regreso a la cocina, Hocicos estaba hecho un ovillo en una esquina. Se sentaron a mirar la cocina, medios bajándose de las nubes. Sintieron unos golpes leves en la puerta de la cocina.
Ya pueden entrar. Dijo Lara J. sentándose bien, los adultos se asomaron en la cocina. Oh vamos, ya se fueron.
Los adultos terminaron de entrar y Lara J. le dio un codazo a Harry para que acabara de poner los pies en la tierra, el chico miró a todos lados y después les sonrió a los adultos.
¿Tienen hambre? Preguntó Trelawney dulcemente, mientras encendía el fogón con un giro de su varita, los chicos asintieron. Bueno, vayan subiendo a darse un buen baño.
Los chicos tradujeron Queremos un tiempo fuera y se levantaron mirándose maliciosamente y dándose codazos leves. Se bañaron rápidamente (Hacia mucho frío para eternizarse debajo de la ducha), bajaron que parecían disfrazados, tenían puesto un Jersey verde los dos y encima de este un abrigo muggle, con pantalón del abrigo muggle, eso sin contar los 2 pares de calcetines que tenían cada uno, Lara J. había duplicado la bufanda de Slytherin y se la había dado a Harry, que enseguida se la enroscó en el cuello.
Cuando llegaron a la sala, pensaron que era mejor esperar a que los llamaran a cenar, encendieron la grabadora muggle con música bien movida, a ver si entraban en calor y Lara J. formó una especie de descarga, bailando animadamente y cantando, Harry enseguida se le unió, cualquier cosa era buena con tarde entrar en calor. Los adultos salieron de la cocina atraídos por la bulla de la sala, sonrieron al ver a los chicos con los brazos pasados por los hombros, cantando animadamente mientras intentaban bailar para desentumecer los pies.
Llegó una canción de salsa y Lara J. comenzó a bailar con Harry, que se dejaba llevar por la chica. Bailaban con mucho entusiasmo, dando complicadas vueltas, en donde Harry terminaba enredado. Lara J. parecía deslizarse por la sala, llevando perfectamente el compás de la canción, el chico la imitaba y trataba de no mirar para los pies de ella, porque si lo hacia, se perdía de nuevo. Terminaron de bailar esa canción y sonó una especie de tango, con la cual se desternillaron de la risa, bailando con los brazos estirados de lado y de manera muy graciosa.
Los adultos aguantaban la risa, mirando a los chicos bailar de aquella manera. Trelawney entró a verificar la cena y Snape se apoyó a la pared, mirando sonriente a los chicos que habían terminado de bailar el tango. Comenzó una música muy movida, los chicos enseguida se pusieron a cantarla y a bailar de las maneras más graciosas que podían.
Lara J. tenia el pelo suelto y comenzó a mover la cabeza de un lado a otro, su pelo describía un 8 acostado mientras Harry se quitaba la bufanda y la agitaba a modo de banderín cantando entusiasmado, nunca había pasado una Navidad tan divertida como aquella, excepto en Hogwarts. Trelawney salió de la cocina y le hizo un gesto afirmativo a Snape.
Lamento interrumpirlos chicos, pero la cena ya está servida. Les dijo Snape y Lara J. lo miró a través de su pelo lacio, Harry apagó la grabadora. Asi está mejor, ahora, vamos a cenar.
Los chicos obedecieron al momento, ahora que habían dejado de bailar tenían hambre. Cenaron tranquilamente, para después lavarse los dientes y pasar una velada estupenda en la sala. Volvieron a poner música y descubrieron que Snape no bailaba mal. Los chicos cayeron dormidos en el sofá pasadas las 12:00, habían bailado hasta el cansancio y fueron vencidos por el sueño.
Harry despertó en la mañana envuelto en una colcha, abrió un ojo perezosamente, estaba muy a gusto, con calorcito. Se acomodó un poco más cuando abrió los ojos de golpe. Se levantó de un salto, poniéndose los lentes y tomando su varita, cuando fue a abalanzarse por las escaleras, chocó con Lara J. que también salía a toda pastilla de su habitación. Ni se miraron, bajaron con rapidez los escalones y se saltaron los 4 últimos. Corrieron a la cocina y patinaron por el suelo empañado por el frío, justo antes de que los adultos desaparecieran por la chimenea, se les quedaron mirando.
¿Se van tan pronto? Preguntó Lara J. abrigándose y parpadeando mucho.
Emm, este... Comenzó a decir Snape.
Si cielo, lo sentimos. Dijo Trelawney haciéndose cargo de la situación. ¿Por qué no se quedaron en cama?
Queríamos... despedirnos. Dijo Harry mirando al suelo.
Trelawney suspiró largamente se acercó a los chicos y los abrazó con fuerza, estos le devolvieron el abrazo al momento. Después, abrazaron a Snape, aunque sabían que lo verían a principios de Febrero y recordaron algo... ¡Snape y Trelawney se casarían el 14 de Febrero! Aunque sospechaban que no seria una boda con fiesta ni nada por estilo, como estaba la situación. Los chicos miraron melancólicamente desaparecer a los adultos por la chimenea, suspiraron y prepararon chocolate caliente para desayunar.
Tenemos que ir buscando las cosas para la misión en Febrero. Dijo Lara J. bebiendo chocolate.
Ni que lo digas, tenemos que recuperar ese frasco. Agregó Harry terminando su chocolate, frunció el ceño mirando el fondo. Aquí vamos de nuevo.
Lara J. se asomó en la taza, allí estaba de nuevo la víbora, después, aparecieron varios jeroglíficos que la chica leyó muy concentrada. El chocolate se asentó en el fondo y Harry miró a Lara J. con el ceño fruncido.
Hoy en el cuarto del requisito, a las 10:00PM. Dijo Lara J. Nos está citando.
Si pero, ¿Como entramos en Hogwarts sin que nos vean? Preguntó Harry pensativo.
¡Lo tengo! Exclamó Lara J. Volando, hacia la torre de Astronomía, vamos a Hogsmeade, me transformo en el Angel y te llevo volando, entramos los dos y ya, lleva el mapa del merodeador para mayor seguridad.
Harry hizo una mueca.
¿Que te sucede? Es la única vía que tenemos. Replicó Lara J.
El chico suspiró resignado y siguieron desayunando con calma. Salieron en medio de una enorme capa de nieve, Lara J. se elevó por encima de la nieve y comenzó a caminar como si nada, tuvo que ayudar a Harry, él no tenía sus poderes ni nada por el estilo. Lograron llegar a la caseta y le dieron comida a Black y a Buckbeack. Harry tuvo que hacer salir vapor de su varita para descongelarles el agua del bebedero. Lara J. dejó un reconfortante fuego mágico para calentar a los animales. En cuanto regresaron, encendieron la chimenea de la cocina, quitándose las bufandas y calentándose frente al fuego.
Pasaron el día tranquilamente, almorzaron ligero, no tenían muchos deseos de cocinar, tenían los dedos entumidos. En la tarde se la pasaron enfurruñados leyendo en la habitación de los adultos que era muy cálida y acogedora. Cenaron a eso de las 8:13PM y subieron a darse un baño y enfundarse en túnicas y Jerséis para ir a Hogsmeade por la red flu.
Bajaron a la cocina, se miraron, Harry llevaba el mapa del merodeador en la túnica junto con su varita. Lara J. desapareció rumbo a Las Tres Escobas y Harry la siguió al momento. A los segundos siguientes estaban en el cálido ambiente del bar. Rosmerta les sonrió amablemente mientras ellos se sentaban y pedían dos cervezas de mantequilla.
A las 9:35, vamos hacia la casa de los gritos o lo que quedó de ella. Dijo Lara J. en un susurro mientras bebía cerveza de mantequilla.
¡Eso es! Exclamó Harry de repente. Quizás no tengamos que volar a la torre de Astronomía.
¿Tienes otra idea en mente? Preguntó Lara J. frunciendo el ceño.
En la casa de los gritos hay un pasadizo secreto y hay otro en HoneyDukes. Dijo Harry esperanzado, no lo animaba volar bamboleándose a kilómetros del suelo, sacó el mapa del merodeador. Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.
El mapa de Hogwarts apareció al momento, se inclinaron sobre él para mirar mejor, a Harry se le cayó el alma al suelo, la salida del pasadizo de la casa de los gritos estaba completamente bloqueada, al sauce boxeador le había salido una raíz de más. Miró con desesperación hacia la estatua de la bruja tuerta, pero la encontró destruida, por el castillo rondaba Filch y la señora Norris. Miró a Lara J. preparándose para lo peor.
Creo que los pasadizo estan bloqueados. Concluyó Lara J. cabeceando.
Travesura realizada. Dijo Harry contra el mapa, dejándolo en blanco. No queda otra, Umbridge debe estar controlando las chimeneas del castillo.
Se miraron y se encogieron de hombros. Esperaron tranquilamente y sin hablar mucho, medio escondidos en Las Tres Escobas. A la hora acordada pagaron lo que consumieron y fueron caminando tranquilamente para no parecer sospechosos hacia la casa de los gritos. Se escondieron entre los árboles y Harry se apartó para que Lara J. se transformara.
¡Anggeeeeeeeel! Cantó Lara J. con voz dulce, una brisa fría llenó el claro en el que estaban, Harry se estremeció y Lara J. hizo de nuevo su invocación. ¡Anggeeeeeeeel!
Lara J. se comenzó a elevar en el aire rodeada de una luz blanca y comenzó su transformación.
De su piel fue surgiendo la armadura dorada con rayas negras, como un tigre, comenzó desde los pies y fue subiendo en espiral, su pecho se cubrió de la armadura, que tomó la forma de su busto y de su cuerpo, parecía su piel.
Extendió las manos y en ellas surgieron los guantes, después se curvó elegantemente hacia delante y de su espalda nacieron las alas blancas, después se puso erguida, curvada ligeramente hacia atrás y sus alas se abrieron majestuosamente.
Dio un giro en el aire, abrió la boca y su dentadura cambió por la dentadura de un tigre, con fuertes colmillos, surgió la máscara, tenia los ojos cerrados, en un destello, surgió el Ank plateado en su frente y abrió los ojos de repente, de color verdes fosforescentes primero y después estos cambiaron hacia sus ojos esmeraldas con la neblina en su interior. Su pelo esta vez se soltó majestuosamente, dejando dos mechones a los lados de la máscara, sus orejas felinas surgieron de esta. Cayó elegantemente en el suelo, en cuclillas con las manos apoyadas en el suelo y sus alas abiertas de para en par. Se levantó con porte majestuoso y caminó hacia Harry que sonreía.
Nunca cambies esa transformación Lara. Dijo el chico sin dejar de sonreír.
Solo una petición. Dijo Lara J. No me llames Lara estando asi, llámame Angel.
OK Angel. Dijo Harry sonriendo. ¿Como me vas a llevar?
Lara J. sonrió y extendió su mano derecha. Harry la tomó y ahogó un grito cuando la chica alzó vuelo, lanzándolo al aire y atrapándolo de nuevo, aguantándolo por debajo de sus brazos y entrelazando las manos en su pecho. Comenzaron a elevarse, Harry no se atrevía a mirar abajo, Lara J. daba tales aletazos que subían la menos dos metros cada vez que lo hacia. Llegaron hasta las nubes y Lara J. comenzó a planear hacia Hogwarts, con Harry bamboleándose en sus brazos.
¿Peso demasiado? Preguntó Harry sintiendo que se estaba congelando por el viento frío que había en las alturas.
Para mi solo eres una pluma. Respondió Lara J. mirándolo con sus ojos fosforescentes y sonriendo dejando ver sus aterradores colmillos. No te preocupes, llegaremos pronto a la torre de Astronomía, recuerda sacar el mapa del merodeador, no quiero tropezarme con Filch.
Siguieron volando y Harry vio como los cristales de sus lentes se empañaban debido al frío, aunque los brazos de Lara J. estaban tibios. Distinguieron Hogwarts al momento, por entre las nubes, Lara J. bajó de repente en picada, con las alas casi cerradas, haciendo que a Harry el corazón se le pasara para la garganta, sentía el aire frío zumbando en sus oídos, abrió los ojos como platos, parecía que iban a terminar incrustados en el muro.
Lara J. abrió las alas de par en par de repente, planeando a toda velocidad, se elevó aleteando rápidamente, esquivando las torres en un violento zigzag, Harry ya deseaba que aterrizara. Llegaron al muro de la torre de Astronomía y la chica subió en espiral a la torre, Harry ya estaba al desmayarse y el corazón ya estaba en la punta de la lengua, chocando contra sus labios para salir. Llegaron a la punta y Lara J. abrió las alas, a modo de paracaídas y tocaron tierra suavemente, Harry por poco besa el suelo. El chico sacó el mapa del merodeador y lo hizo aparecer mientras Lara J. cerraba las alas.
Vamos, ni Filch ni la señora Norris están por el séptimo piso. Dijo doblándolo pero sin desaparecerlo, miró a Lara J. que todavía seguía con la forma del Angel. ¿No vas a tomar tu... emm, forma humana?
No ahora, porque después tenemos que regresar a Hogsmeade volando y si hago de nuevo la invocación, voy a despertar a todo el castillo. Replicó Lara J. al momento, se acercó a las escaleras caminando con elegancia. Vamos antes de que a Filch se le ocurra subir al séptimo piso.
Harry la siguió con la varita afuera, era increíble, Lara J. caminaba como en el aire, sus pasos no se escuchaban en lo absoluto, solo escuchaba los de él. Harry se puso a la cabeza, con Lara J. escudriñando todo los lugares con sus hermosos ojos verdes. Llegaron al séptimo piso, Harry miró con atención el mapa, la habitación del requisito acababa de aparecer al lado del cuadro de Barnabás el Loco. Lara J. le puso una mano en el hombro y le señaló una puerta lúgubre con pomo de plata en el pasillo.
Se acercaron lentamente, cuando Harry dio un gemido ahogado, Lara J. miró el mapa y puso los ojos como platos, se miraron, Umbridge y Filch se acercaban a toda velocidad al séptimo piso. Miraron atrás y vieron a un elfo doméstico que los espiaba desde la esquina del pasillo, Harry lo reconoció al momento.
¿Winky? Preguntó y la elfina desapareció con un chasquido como el de un látigo. No puedo creerlo, nos delató.
No hay tiempo para eso, se están acercando. Advirtió Lara J. señalando las motas de tinta en el mapa. ¡Demonios! No traje mi capa invisible.
Harry agarró a Lara J. y se la llevó corriendo por el pasillo, buscando desesperadamente unas escaleras para escapar. Llegaron a unos aseos y se precipitaron adentro, cerrando la puerta rápidamente, se escondieron en un retrete (Algo que fue difícil, por las alas de Lara J.) y miraron el mapa, la puerta la habitación del requisito seguía allí, Harry pudo ver algo así como una sombra deambulando dentro de la habitación, Filch escudriñaba el pasillo junto con Umbridge, Winky apareció de repente y los comenzó a guiar hacia los aseos.
¡Pon el hechizo de oscuridad total! Exclamó Lara J. saliendo del retrete de repente, haciendo que Harry por poco terminara con la cabeza en el inodoro. ¡Rápido!
¡Dark Conjurus! Exclamó Harry y las velas del baño se apagaron de repente, todo quedó en completa oscuridad, en la punta de la varita de Harry surgió una diminuta lucecita blanca, no se veía ni las manos. ¿Que piensas hacer?
¡Shhh! Lo reprendió Lara J. Tú no te muevas de ahí.

Umbridge venia con mucho regocijo, le quitaría la insignia de Auror a Harry por entrar sin permiso a Hogwarts, a su lado rengueaba Filch y Winky los guió hasta la mismísima puerta del aseo.
¡Está aquí señora Directora! Chilló la elfina.
Bien, bien, ahora veamos. Dijo Umbridge emocionada, trató de abrir la puerta, pero estaba cerrada. ¿Te escondes Potter? Bueno, eso se puede arreglar... ¡Alohomora!
La puerta se abrió de golpe, pero no podía ver nada, del otro lado había una oscuridad mortal. Fue a dar un paso cuando frente a ella surgieron unos colmillos blancos perlados en un horroroso gruñido, se detuvo parpadeando, el gruñido se hizo más agudo y amenazante. Filch había adquirido el color de la leche agria de pánico.
Umbridge fue a retirarse despacio, cuando de repente, aparecieron unos tenebrosos ojos verdes fosforescentes que se entrecerraron de furia. Umbridge temblaba de pies a cabeza, de color blanco tiza, abrió la boca llena de pánico. La extraña criatura dio una rápida acometida con un rugido que helaba la sangre. Umbridge chilló y le cerró la puerta en la cara a la criatura, pudieron ver sus afiladas garras doradas atravesar la puerta, parecía hambrienta. Umbridge salió corriendo, gritando espantada, Filch enseguida la secundó, corriendo todo lo rápido que su reumatismo le permitía, Winky desapareció del lugar.

Lara J. lanzó una carcajada abriendo la puerta, observó los agujeros dejados por sus uñas doradas y volteó la cabeza hacia atrás.
Muy bien Harry, puedes quitar el hechizo, el sapo se fue saltando. Dijo como si le acabaran de organizar una fiesta. Debiste verle la cara.
¡Finite conjurus! Exclamó Harry y las velas volvieron a encenderse, el baño se iluminó. Wow, hasta a mi me impresionaste, ese rugido...
Gajes del oficio. Dijo Lara J. satisfecha, ayudando a Harry a salir del retrete. ¿La habitación todavía sigue ahí?
Harry revisó el mapa, para su fortuna, todavía seguía allí, asintió sonriendo.
Bueno, vamos antes de que el sapo regrese con una escuadra a atrapar al Monstruo de los aseos. Bromeó Lara J. y Harry estalló en una carcajada.
Caminaron con cuidado, vigilando cada paso que daban hacia la puerta. Harry abrió el mapa del merodeador, no había nadie por los alrededores.
No hay nadie, podemos entrar en paz. Dijo plegando el mapa. Hay alguien adentro, pero no dice el nombre, es... como una mota oscura.
Intercambiaron una expresión sombría y Lara J. tomó el pomo de la puerta, lo giró abriéndola y entraron despacio.
Harry miró alrededor, la habitación estaba llena de velas negras azabaches con llamas azules, la puerta se cerró detrás de ellos y se sobresaltaron. Lara J. se adelantó un poco, mirando a todos lados, Harry se asomó por entre un ala de Lara J.
¿Cedric? Preguntó en voz alta. ¿Cedric Diggory?
Sabía que vendrías. Dijo la voz de Cedric desde una esquina, los chicos giraron. Fui el único que escapó de la varita de elquenodebesernombrado, soy como una sombra.
Harry puso los ojos como platos mirándolo, estaba con el uniforme de Hogwarts, con el escudo de Hufflepuff. Se veía exactamente igual a cuando salió de la varita de Voldemort cuando el duelo del cementerio. Cedric caminó despacio, hasta ponerse al frente de ellos, los observó con respeto.
Dijiste que... nos puedes ayudar. Dijo Lara J. adelantándose un poco, Cedric asintió. Bien, ¿Que tienes para decirnos?
Voy al grano, no tengo mucho tiempo. Dijo Cedric y Harry notó que los bordes se le volvían borrosos. La mitad del mapa, está en poder de los mortífagos, según tengo entendido, en la casa de Draco Malfoy, su padre la tiene escondida allí, quienustedessaben tiene un nuevo cuerpo, quizás eso ya lo sepan, pero no podría decirles quien es.
¿Por qué te comunicabas por jeroglíficos egipcios? Preguntó Harry.
Mi familia es de origen egipcio, mis abuelos eran de allá, era la única manera que tenia para enviarles mensajes. Explicó Cedric, se estremeció. Casi llega la hora de que me retire, cuando el Angel tocó la flauta, yo fui invocado también, pero con un plazo, hoy se vence, espero que la información los ayude en algo.
En la habitación del requisito se abrió de repente detrás de Cedric algo así como un portal negro, un viento frío salía de allí, aspirando, Cedric lo miró unos segundos, parecía borrarse.
Suerte Harry, lo mismo para ti, Angel. Dijo Cedric con voz lejana, comenzó a retroceder hacia el portal negro. Adiós, la muerte nunca tocará a vuestra puerta.
Tras decir esto último, Cedric se adentró en el portal negro, este se cerró en una pequeña explosión de aire, las velas negras fueron adquiriendo un color pálido, hasta terminar blancas, dando una luz cálida. Los chicos se miraron parpadeando.
Entonces... Habló Harry después de unos minutos de silencio. ... La mitad del mapa está en la mansión Malfoy, umm, muy interesante.
Impresionante. Murmuró Lara J. dejando caer las alas, las levantó levemente. Debemos regresar a casa.
Harry miró el mapa del merodeador y abrió los ojos como platos, Snape subía junto con Umbridge al séptimo piso.
¡Papá viene con Umbridge! Exclamó Harry exasperado. Si abren esta puerta.
Déjamelos a mí. Dijo Lara J. se cubrió de una espiral plateada y se transformó en una gata idéntica a la señora Norris. Los voy a despistar.
Harry salió con Lara J. transformada en la señora Norris y se fue a esconder en los aseos, pudo ver que Filch se les unía, afortunadamente, sin la señora Norris.

Umbridge se asomó asustada en el séptimo piso, Snape entró tranquilamente, con su capa ondeando detrás de él.
Tenga cuidado profesor. Dijo Filch con voz temblorosa. EEs una criatura enorme.
Snape miró el pasillo burlón y siguió caminando, hasta que chocó con la señora Norris, la miró levantando una ceja. La señora Norris maulló suavemente y trotó hacia Filch.
Es evidente... Comenzó a decir Snape con una mueca de desprecio. ...Que aquí no hay ninguna criatura, señora directora.
No tuve visiones, profesor. Dijo Umbridge muy seria. Argus también vio a la criatura, sus garras estan marcadas en la puerta de ese aseo del fondo.
Veamos de cerca esas garras. Dijo Snape como dudando, se acercó seguido de la comitiva, examinó las marcas de las uñas de Lara J. atravesando la puerta. Puede ser un boggart.
Abrió la puerta y a Harry el corazón le dio un vuelco, estaba escondido en un retrete con la puerta cerrada, podía ver a todos en la puerta, incluso a Lara J. la escuchaba maullar para llevárselos a todos de allí pero no le hacían caso.
Creo que deberíamos registrar este aseo. Sugirió Umbridge.
A Harry el corazón le latía violentamente ¿Como sacaba a todos de allí? Se le ocurrió una idea, iba a imitar a Myrtle La Llorona a ver si todos salían de allí de una buena vez. Dio un sollozo alto, muy parecido a los que daba Myrtle, sintió que todos se detenían en seco, siguió sollozando lastimeramente y con amargura.
¿Quién está ahí? Preguntó Snape con voz potente, Lara J. se frotó entre sus piernas, sabía que ese había sido Harry.
Snape miró a la señora Norris, abrió los ojos de sorpresa al ver que le guiñaba un ojo.
¿QQuien está ahí? Preguntó Umbridge con temor.
Harry siguió sollozando, esperaba que descubrieran a quien estaba imitando.
¿Myrtle? Preguntó Snape con el ceño fruncido, acababa de comprender quienes estaban allí.
SSi. Respondió Harry tratando de imitar la voz de Myrtle, disfrazó la imitación con sollozos.
¿Que haces lejos de tus aseos? Preguntó Snape suavemente, sin moverse.
MMe quería suicidar, PPeeves me molestó, traté de ahogarme en la cañería cuando rrecordé que... ¡EEstoy muerta! Harry dio un sollozo estridente y angustiado.
¿Has visto a alguna criatura extraña por aquí? Preguntó Snape lanzándole miradas asesinas a la señora Norris.
¿QQuien me hhabla? Preguntó Harry sin dejar de sollozar, imitando a Myrtle.
El profesor Snape, Severus Snape. Respondió Snape. ¿Podrías responder?
No he visto nada... eestoy aquí desde hace rato. Respondió Harry con voz quebrada, sollozó lastimeramente, recogiendo una piedra que había en el suelo. AAunque me pareció ver un boggart huyendo hacia llos pisos inferiores.
Gracias Myrtle. Dijo Snape suavemente, giró hacia Umbridge. ¿Que piensa hacer?
Yo misma me encargo de él profesor. Dijo Umbridge haciéndose la valiente. Argus, ven conmigo.
Harry dio un grito de angustia lanzando la piedra en el inodoro, para terminar con broche de oro su actuación. Umbridge salió del aseo con Filch pisándole los talones, en cuanto bajaron, Snape cargó por el lomo a la señora Norris.
¿Que demonios hacen aquí? Preguntó a la gata con los dientes apretados.
Snape lanzó una exclamación de asombro cuando el Angel de la Oscuridad surgió delante de él de una espiral plateada, le tenia agarrada la nuca, a Lara J. se le aguaron los ojos.
¿LLara? Preguntó Snape apartándose para verla mejor.
¡Los extrañábamos! Exclamó Lara J. sollozando, se lanzó a los brazos de Snape, que no sabia como abrazarla por las alas. ¡Discúlpanos! ¡No queríamos que se fueran tan pronto!
Harry ya procesaba la excusa en el retrete, se concentró bien, poniendo la cara más triste que tenia y salió despacio, Snape lo miró al momento, mientras Lara J. lloraba sobre su hombro.
Pero fue una imprudencia. Los reprendió Snape poniéndose muy serio. ¿Que haces transformada?
Era la única forma de llegar. Explicó Harry sin quitar la cara triste. El pasadizo del sauce boxeador estaba bloqueado y...
¡¿Que?! Dijo Snape alterado. ¡Ni se les ocurra venir de nuevo y menos por ese pasadizo! Están de regreso ahora mismo.
Lara J. se separó de él con los ojos empañados, dejó caer las alas abatida.
Solo lo hago por ustedes. Se apresuró a decir Snape, no le gustaba ver a su hija triste y ahora se daba cuenta de que tampoco le gustaba ver a Harry triste. Regresen, es lo mejor, solo quiero el bien para ustedes, ¿Por donde llegaron?
Por la torre de Astronomía. Respondió Harry con la voz en un hilo.
Los acompaño. Dijo Snape suavemente, Harry revisó el mapa del merodeador, Snape le pasó una mano por los hombros. Vamos hijo, vamos a la torre.
Los chicos fueron con Snape a la torre de Astronomía, allí, Lara J. desplegó las alas y Harry se preparó para lo peor. Antes de hacer cualquier cosa, Lara J. corrió hacia Snape y lo abrazó con fuerza, lo olfateó unos segundos y Snape la miró con el ceño fruncido. Harry abrazó también a Snape, este le devolvió el abrazo, como a un hijo.
Lara J. le ofreció la mano a Harry y este la tomó, a los segundos siguientes, era lanzado al aire y atrapado por la chica. Harry hizo un gesto de despedida mientras Lara J. sonreía, aleteando con sus hermosas alas blancas. Snape les sonrió y Lara J. comenzó a elevarse rápidamente, con Harry bamboleándose en sus brazos.
Se internaron rápidamente entre las nubes, Lara J. comenzó a planear hacia Hogsmeade.
Excelente actuación Harry. Lo felicitó la chica.
Gracias, no se me ocurría otra cosa y excelente excusa. Dijo Harry sonriendo, tratando de olvidar que tenía los lentes empañados por el frío. Se convenció por completo que fuimos a Hogwarts para verlo, por cierto, ¿Que hiciste para que Umbridge saliera gritando de esa manera?
Lara J. soltó una carcajada, que se escuchó perfectamente a pesar de que había viento frío, Harry se preguntaba como no se le entumían las alas, alejó ese pensamiento, no quería convertirse en Frankestein.
Solo le mostré los colmillos y puse los ojos fosforescentes, además de un aterrador gruñido y un fuerte rugido para que pusiera a funcionar la circulación. Dijo Lara J. riendo. Fue muy gracioso verle la cara a ella y a Filch, no esperaban encontrarse eso en el baño.
Lara J. dio un rugido que le erizó los pelos de la nuca a Harry y le detuvo el corazón en un puño.
Si no quieres que me desmaye no vuelvas a hacer eso. Pidió Harry sintiendo el estómago revuelto, miró abajo y el corazón le dio un vuelco, volaban a mucha altura. ¿Podrías descender un poco?
Lara J. bajó en picada, con las alas cerradas hacia el claro donde se había transformado, Harry sintió una cosquilla que le subió desde la boca del estómago, tenía los pelos de punta, el viento helado zumbaba en sus oídos aterradoramente. Sintió que ya le faltaba poco para que le empezaran a unir las partes del cuerpo, se iban a incrustar en el suelo, quizás los clasificaran dentro de poco como fósiles. Cerró los ojos con fuerza, el viento dejó de zumbar y sintió la tierra firme, abrió los ojos lentamente, para encontrar una boca con fuertes colmillos de tigre y unos ojos verdes fosforescentes mirándolo muy de cerca, dio un salto, Lara J. comenzó a reírse recuperando su forma humana.
Te tenía que haber sacado una fotografía muggle, para capturar tu expresión fija. Comentó riendo.
¡No le veo la gracia! Exclamó Harry recuperándose del susto. Creí que las tripas se me salían, ¿No puedes hacer otro tipo de aterrizaje?
Si hago otro tipo de aterrizaje pierde emoción y atractivo. Replicó Lara J. estremeciéndose, comenzó a nevar. Mejor regresamos.
Vamos a Las Tres Escobas. Dijo Harry empezando a temblar. Ahora lo único que quiero es un buen chocolate caliente.
Se enfurruñaron el uno contra el otro, entrelazando los brazos y fueron caminando lo más rápido que les daban sus entumidas piernas hacia Las Tres Escobas.
Enero pasaba como una ráfaga de viento helado. Los chicos habían conseguido tintes de cabello, que se caía si te lavabas el pelo, asi que no era permanente, también buscaron unos lentes de contacto azules, además de unas gafas ovaladas, ya tenían las tijeras listas, se iban a divertir muchísimo disfrazando a Snape de periodista, hasta ya le tenían una cámara con flash. Ya ellos sabían que iban de relleno, como era una fiesta importante, se iban a vestir muy elegantes.
Llegó el 1ro de Febrero y los chicos se levantaron temprano a esperar a Snape en la cocina. Como todavía hacia frío, estaban con sendas jarras de chocolate caliente, bebiéndolo en la más absoluta tranquilidad, Hocicos estaba enroscado en su cojín, muy cómodo. Cuando se estaban sirviendo un poco más de chocolate, las llamas de la chimenea se pusieron color esmeralda, prosiguieron sin hacer caso de Snape, que acababa de aparecer por ellas, resoplando de frío.
Te esperábamos. Dijo Lara J. tranquilamente. Encima del fogón hay chocolate, para que te descongeles.
Snape parpadeó, se acercó en dos pasos al fogón y se sirvió una jarra de chocolate, se sentó frente a los chicos que estaban más frescos que una lechuga.
¿Como que me esperaban? Preguntó Snape después de beber un poco de chocolate. Bueno, eso no importa, debo decirles algo muy importante...
Si es algo acerca del quinto frasco de elixir de la vida que debemos recuperar... Lo cortó Harry con calma, Snape se quedó con la boca abierta para seguir hablando. ... Ya lo sabemos, estamos preparados, vas de periodista, ya tenemos las cosas.
¿Quién se los dijo? Preguntó Snape con el ceño fruncido.
Lo escuchamos. Contestó Lara J. dando un sorbo al chocolate. Teníamos frío pero el oído lo teníamos descongelado.
Ya veo. Gruñó Snape. ¿Como es eso de que voy de periodista?
Oh, quieres más detalles de tu apariencia, bien. Dijo Lara J. tranquilamente, vació su jarra y se puso frente a Snape con una ceja alzada. Hay que hacerte un corte de cabello, pelo rubio, ojos azules, gafas ovaladas y cámara fotográfica, con la nariz no hay arreglo asi que no podemos modificarla ¿Alguna duda?
Snape se quedó con la boca abierta.
No te preocupes por el pelo papá. Intervino Harry. Te crecerá cuando lo desees de nuevo y siempre podemos recurrir a una poción para el cabello, el tinte se cae si te lavas el pelo de nuevo.
Veo que pensaron mucho en mi, ¿Y ustedes? Preguntó Snape pasando la mirada de uno a otro.
Ya lo verás, por ahora, al que hay que cambiar es a ti. Replicó Lara J. Mañana mismo te cambiamos la apariencia y no protestes.
Snape gruñó desafiante, Lara J. alzó una ceja mientras Harry terminaba con su chocolate. Pasaron la mañana tranquilamente. Los chicos le mostraron las cosas a Snape y este se mostró medio conforme. Almorzaron más habladores, Snape le preguntó a Lara J. que le había hecho a Umbridge aquel día que se colaron en Hogwarts, les dijo que había llegado blanca de pánico a su despacho, balbuceando que había una enorme y feroz criatura en el séptimo piso. Lara J. le contó la anécdota de sus ojos en el medio de la oscuridad y ni hablar de los colmillos y el rugido. Snape terminó riéndose, aceptó que se divirtió bastante viendo a Umbridge temblando de pies a cabeza en la puerta de su despacho.
Pero no estaba tan seguro que querer saber lo que los chicos harían con él al día siguiente.
Harry se despertó a la mañana siguiente sin una gota de sueño, abrió los ojos y buscó sus lentes, miró y sonrió, estaba cubierto por una gruesa colcha que le daba calor. Por la ventana entraba el sol invernal, brillando, invitando a una cálida guerra de nieve, por la noche había nevado mucho. Cuando estaba contemplando todos aquellos detalles, un gruñido bajo y amenazador lo sobresaltó. Giró tan rápido la cabeza que el cuello le sonó y los lentes se le quedaron en la punta de la nariz. Lara J. lanzó una carcajada dulce mirándole la cara.
¡No vuelvas a hacer eso! La reprendió Harry subiéndose los lentes. Por poco me matas del susto.
No creo que llegue a matarte. Replicó Lara J. al momento, ya estaba vestida con el usual abrigo muggle y el Jersey verde. Bueno, papá ya está en la cocina, recuerda que hoy vamos a presentarle a nuestra conocida amiga la tijera.
Harry se destapó sonriendo con ganas y se levantó de un salto.
Así me gusta hermanito. Dijo Lara J. sonriendo. Date un baño y prepárate para asaltar la cocina.
Harry salió sonriendo de su habitación, buscó su abrigo y ropa y se dio un baño tibio. Entró en su habitación para dejar el pijama y cuando salió, vio a Lara J. que lo esperaba apoyada en la pared. Bajaron los dos tranquilamente, Snape tomaba una jarra de chocolate en la cocina y dio un respingo al verlos entrar, sabia lo que le tocaba ese día.
Buenos días papá. Saludó Lara J. cordialmente sentándose.
Buenos días. Saludó Harry levitando dos jarras de tan solo mirarlas, las tomó y sirvió chocolate caliente en ellas. Anoche nevó bastante.
Buenos días, hoy por lo que veo se levantaron con bastante energía. Dijo Snape mirándolos por encima de su jarra.
Oh, hoy va a ser un día movidito. Dijo Lara J. maliciosamente. Debemos cambiarte la apariencia para mañana.
Siiii. Agregó Harry con una sonrisa pícara. Vamos a comenzar por hacerte un corte de cabello.
Snape resopló.
Asi que después del desayuno aquí abajo sin chistar, porque te vamos a subir a buscar si te resistes. Amenazó Lara J. muy seria, Snape le gruñó.
Harry aguantó la risa bebiendo su chocolate caliente, que por suerte le calentaba el estómago. Snape se tardó a sus anchas, dilatando el corte de cabello, los chicos le lanzaban miradas maliciosas y cabeceaban sonriendo. El brujo terminó de desayunar y subió con los chicos pisándole los talones. Harry y Lara J. bajaron con una reluciente tijera plateada y un espejo pequeño, preparados. Esperaron a que Snape apareciera en la cocina, los miró resignado.
Toma asiento. Indicó Lara J. señalando una silla en el medio de la cocina con la tijera. Yo me voy a encargar del corte.
Snape suspiró medio gruñendo y se sentó a regañadientes. Harry le pasó una sábana alrededor del cuello, aquello parecía una barbería. Lara J. se acercó con cara de asesina con la tijera por detrás de Snape, le miró el pelo unos segundos e hizo aparecer una nebulosa azul en su mano izquierda.
¿Que haces? Preguntó Snape exasperado cuando sintió un remolino de agua fría mojándole el pelo.
Mojándote el pelo, si quieres que experimente con el pelo seco no hay problemas, pero después no te quejes. Replicó Lara J. terminando de mojarle el pelo, se lo comenzó a peinar. Jeje, te lo peinaste hoy por la mañana, menos mal, no tengo compasión con los nudos, pregúntale a Harry si quieres.
Harry asintió y Snape puso cara de horror, con lo que el chico prácticamente se echó a reír. Lara J. emparejó el pelo negro de Snape y comenzó a rebajarle.
Emm, Lara, el lado derecho está más largo... tu derecho no, el mío... córtale la puntita... ya, algo mejor. Indicó Harry, Snape solo movía los ojos buscando desesperadamente un espejo. ¡No! Tampoco a rape... déjale, no... rebaja por detrás... anjá.
Hago lo que puedo. Dijo Lara J. con el peine entre los dientes. Umm, ven por aquí Harry, dime ¿Le corto esta pelambre de atrás?
Harry se acercó a mirar con el ceño fruncido, Snape movía los ojos como un loco preguntándose donde demonios habría un espejo, por los comentarios de los chicos, iba a terminar que parecía que le había pasado un tornado por la cabeza. Cerró los ojos al escuchar el sonido de la tijera cortándole el pelo cerca de la nuca.
Debí haber ido a una barbería seria. Murmuró Snape poniendo los ojos en blanco.
No te quejes, mira que te pelo al rape. Amenazó Lara J. cortando el pelo con la lengua entre los dientes. ¿Que crees Harry? ¿Un poco menos por los costados?
Harry debió estar de acuerdo, porque Snape sintió como le quitaban pelos de los costados y del frente, suspiró mirando como el pelo le caía sobre los hombros. Después de unos minutos más de tortura, Lara J. terminó de hacerle el corte de cabello, se puso frente a él dejando la tijera sobre la mesa.
Ahora cierra los ojos. Indicó la chica haciendo aparecer una nebulosa blanca en su mano izquierda, en la otra sostenía el peine. Esto lo llamo secado al momento.
Snape cerró los ojos sintiendo un fuerte viento azotándole la cara, el viento cesó y vio a Lara J. que lo peinaba con cuidado, con el ceño fruncido, sonrió y caminó hacia atrás, mirándolo, Harry también lo miró detenidamente.
Bonito Lara. Comentó Harry sonriendo. Perfecto.
No me quedó mal. Dijo Lara J. ladeando la cabeza, Snape los miraba pidiendo un espejo por señas. Y cuando lo tiñamos de rubio...
¿Pueden acabar de ponerme un espejo delante? Pidió Snape exasperado, quitándose la sábana y por poco pone el grito en el cielo al ver la cantidad de pelo que había alrededor de él.
Harry sonrió y le entregó un espejo cuadrado, lo bastante grande para que Snape se viera la cabeza completa. Snape se miró con cara de horror, pero frunció el ceño, ya no tenia el pelo largo, lo tenia corto, un poco rebajado por los costados y aumentando mientras subía, se tocó la media moña que tenia encima de la cabeza, se veía con mucho estilo, estaba dejando de ser él mismo, quitó el espejo de delante suyo y miró a los chicos, que esperaban su opinión.
Debo admitir que les quedó bien. Dijo con una sonrisa, los chicos se miraron sonriendo.
Sabia que te gustaría, ahora, llegó la hora de que te tiñas. Dijo Lara J. muy seria, Harry sacó un paquetito y se lo entregó a Snape. Date un buen baño y sigue las indicaciones, ni se te ocurra lavarte la cabeza después de que te pongas el tinte.
Snape se levantó sacudiéndose y les sonrió antes de subir al segundo piso, los chicos lo siguieron con la vista.
Bueno, creo que yo también debo teñirme. Dijo Lara J. quitándose la cola de caballo, tomó otro paquetito y lo abrió. Muy bien, aquí voy.
Lara J. hizo aparecer la nebulosa azul en su mano derecha, le apuntó al paquetito y el agua se mezcló con el tinte, volviéndose completamente negra, Harry se sentó a observar. Lara J. suspendió el agua teñida frente a ella, cerró los ojos y la masa de agua negra azabache envolvió su pelo, que se había elevado en el aire, ondeando con suavidad. Harry solo podía ver el agua negra envolviendo en espiral el largo pelo de la chica, que seguía con los ojos cerrados.
Después de unos minutos, Lara J. abrió los ojos, el agua negra se retiró de su cabeza, dejando ver un largo pelo negro mojado. La chica dirigió el agua negra hacia el tragante, se cubrió de una espiral de aire, su pelo se elevó de nuevo, cuando la espiral de aire desapareció, Harry abrió la boca con sorpresa. Frente a él estaba Lara J. pero ya no tenia su hermoso pelo castaño claro, sino un brillante pelo negro lacio con reflejos morados.
¿Que te parece? Preguntó Lara J. dando una vuelta, su pelo caía más allá de sus caderas.
Muy... bonito. Dijo Harry parpadeando, aunque definitivamente, le gustaba más con el pelo de su color natural.
Ahora solo hay que esperar a que papá baje. Dijo Lara J. volviéndose a hacer la cola de caballo.
Recogieron todo, dejando los lentes de contacto azules y las gafas ovaladas sobre la mesa y el espejo. Prepararon té y se sentaron a tomarlos, lanzando fugaces miradas al patio cubierto de nieve, que los invitaba a jugar con nieve hechizada. La puerta de la cocina se abrió y los chicos dejaron las tazas sobre la mesa, Snape llegaba secándose el pelo y cuando vio a Lara J. con el pelo negro frunció el ceño, se quitó la toalla.
Umm, no te queda mal. Dijo Lara J. sonriendo.
Ya no parece él. Agregó Harry.
Snape se acercó a Lara J. tenia el pelo de un rubio brillante, la chica le puso frente a él los lentes azules y el brujo parpadeó. Los tomó mirándolos con cuidado.
¿Para que se supone que sea esto? Preguntó sacando dos pequeños círculos flexibles que imitaban a la perfección unos ojos de color azul intenso.
Lentes de contacto muggles. Explicó Harry. No pensarás ir de rubio con los ojos negros, no va con la ética.
¿Tengo que ponerme esto... en los ojos? Preguntó Snape mirando en sus dedos los lentes. Ni lo sueñen.
¡STUPEFY! Exclamó Lara J. blandiendo su varita sin dejarlo reaccionar, Snape se desplomó al momento en el suelo. Lo siento papá, pero si no te los pones por tu voluntad, te los ponemos nosotros.
Harry levitó a Snape hasta dejarlo encima de una silla, Lara J. recuperó los lentes y los limpió bien, eran de un material suave, asi que no dañaban la cornea. Le abrió cada ojo a Snape y le puso los lentes azules con mucho cuidado, se los ajustó para que no le molestaran y blandió la varita contra él.
¡Enervate! Dijo y Snape recuperó el sentido al momento, parpadeando mucho, frunció el ceño.
¿Como te atreviste Lara? Preguntó Snape enfadado.
Lo siento papá, pero si no te ponías los lentes... Contestó Lara J. bajando la cabeza.
Harry se apresuró a ponerle el espejo delante, Snape lo tomó y se miró en él, no se parecía en nada (Excepto en la nariz) al profesor Severus Snape que todos conocían, era... otra persona, con el pelo no tan corto, rubio brillante, que se agitaba suavemente por el viento frío que corría y los ojos azules, muy bonitos. Harry le puso las gafas pequeñas y ovaladas, veía perfectamente bien.
No tienen graduación. Dijo Lara J. con la voz en un hilo.
Snape bajó el espejo y miró a Lara J. por encima de las gafas, la chica miraba al suelo, su largo pelo ahora negro se agitó con el aire, despidiendo reflejos morados.
Está bien Lara, no hay problema. Dijo Snape suavemente, Lara J. lo miró y el brujo le sonrió y la chica logró devolverle la sonrisa.
Snape se miró una vez más en el espejo, los lentes le molestaban un poco, pero no era constante, al menos podría cumplir con la misión de Dumbledore. Lara J. comenzó a alisarse el pelo mientras Harry se lo miraba de cerca.
¿Podemos salir al patio? Preguntó Harry tímidamente.
¡Que pregunta! Exclamó Snape sonriendo. Cualquiera que los viera van a pensar que no me conocen, por supuesto que pueden salir.
Los chicos cabecearon y salieron al helado patio, Hocicos ni intentó seguirlos, hacia mucho frío. Los chicos se miraron y luego miraron la nieve blanca, que crujía bajo sus pies mientras el sol invernal daba un poco de calor. Como si algo los impulsara, los dos recogieron nieve y se las lanzaron entre si. Comenzó una encarnizada batalla de nieve, en que los dos saltaban y reían como dos niños, era bastante divertido tomarse por sorpresa. Snape no dejaba de examinarse en el espejo, mientras de vez en cuando miraba al patio, en donde los chicos estaban cubiertos de nieve de los pies a la cabeza.
Y el día de la misión

Los chicos saltaron cuando las llamas de la chimenea se pusieron verdes esmeraldas y de ellas surgió Dumbledore.
Buenos días Albus. Saludó Snape dejando la jarra vacía sobre la mesa.
Buenos días profesor Dumbledore. Saludaron los chicos al unísono.
Buenos días y veo que hicieron un buen trabajo. Dijo Dumbledore observando a Snape detenidamente. Excelente.
Los chicos sonrieron al momento, Snape los miró de reojo cruzándose de brazos, Dumbledore puso un pergamino encima de la mesa con una dirección anotada en él.
Supongo que no debo decir lo que tienen que hacer. Dijo Dumbledore pasando la mirada por todos los presentes, los chicos asintieron. Entonces buena suerte.
Dumbledore desapareció guiñándoles un ojo a los chicos, que ampliaron la sonrisa.
¿Podrían apresurarse con las jarras? Gruñó Snape pasando la mirada de uno a otro.
Nosotros fregamos. Dijo Lara J. dando un sorbo a su chocolate. Deja la jarra, nosotros nos hacemos cargo.
Snape se levantó dejando la jarra, tomó el pergamino y caminó hacia la puerta.
No se les olvide darle comida a Hocicos. Dijo girando de repente, los chicos saltaron. Vaya, están asustadizos, espero no tener problemas con ustedes en... la fiesta.
Snape cabeceó y salió de la cocina, Lara J. recogió las jarras y les dio un toquecito con la varita, se comenzaron a fregar solas. Harry abrió una lata de comida para perros y se la dio a Hocicos, este enseguida comenzó a comer. Cuando ordenaron toda la cocina, buscaron comida para Buckbeack y salieron al patio. Había dejado de nevar pero el día estaba con nubes plomizas, cargadas de nieve nueva, lista para caer.
Cenaron antes de la hora habitual, tenían que salir temprano, Snape (ya vestido con una túnica azul clara que acentuaban sus ojos ahora azules y la cámara fotográfica colgándole del cuello) decidió poner las reglas del juego.
Muy bien, ahora escúchenme atentamente. Les dijo Snape entregándoles un pedazo de pergamino con la dirección. Yo voy primero, ustedes no se aparezcan por allá hasta eso de las... 8:15PM por lo menos, no se que van a hacer, pero que no los reconozcan ¿Entendido?
Más claro ni el agua. Dijo Lara J. asintiendo.
Entendimos perfectamente. Apoyó Harry.
Eso espero, me buscan disimuladamente, cuando me encuentren, solo deben decirme La vida está en nuestras manos, aunque creo que eso no va a hacer falta. Dijo Snape confiado en que los reconocería a la legua. Eso es todo, son las... 7:45, mejor me pongo en camino, buena suerte.
Buena suerte para ti también papá. Le dijo Lara J. sonriendo.
Si, buena suerte papá. Dijo Harry por su parte, le guiñó un ojo a Lara J y agregó en un susurro apenas audible. Jeje, quiero ver a ojitos azules de periodista.
¿Que fue lo que dijiste? Preguntó Snape de repente mostrándole los dientes a Harry.
Nada, ¿Dije algo Lara? Dijo Harry frunciendo el ceño mientras aguantaba la risa.
No, yo no escuché nada. Dijo Lara J. como si nada. Papá, estás escuchando cosas, Harry no dijo otra cosa que no fuera desearte suerte.
Snape emitió un gruñido quebrado y desapareció con un crack.
Harry se vistió con calma con una túnica azul marino e invirtió valiosos minutos intentando aplastarse el pelo con agua en el baño. Y finalmente tuvo que desistir. Bajó a la cocina, y se quedó con la boca abierta. Lara J. estaba radiante, con una túnica ajustada color azul celeste, con sombras plateadas, era de mangas largas y acampanadas, la túnica le llegaba un poco más allá de sus tobillos, pero se distinguían unas elegantes sandalias de tacón alto del mismo color de la túnica.
Excelente disfraz. Lo ella felicitó sin dejar de sonreír.
Lo mismo para ti, ni papá nos va a reconocer. Dijo Harry sonriendo, le ofreció el brazo a Lara J. sonriente y habló fingiendo una voz profunda. ¿Me permite, señorita?
Con mucho gusto, señor. Aceptó Lara J. sonriendo y fingiendo la voz más dulce que Harry hubiese escuchado. El 5to frasco de Elixir de la Vida nos espera.
Llamaron a un taxi muggle y esperaron a que este llegara. Salieron con la cabeza en alto del número 5 cuando el taxi llegó. El taxista los miró con la boca abierta, más bien, mirando a Lara J. pero Harry le puso cara de ni te atrevas a hablarle a mi hermana y cerró la boca al momento, preguntando con voz chirriante a donde los llevaba. Harry le indicó la dirección y el taxista ni chistó. Traquetearon por todo Londres, hasta llegar a una especie de hotel, muy lujoso.
Harry ayudó a Lara J. a bajar del taxi y le pagó al taxista. Se miraron y Harry dobló el brazo y Lara J. enseguida lo tomó, caminaron con paso elegante hacia adentro del hotel, escudriñaron disimuladamente, hasta que vieron a un grupo de personas con túnicas de gala que entraban por una puerta que había al fondo. Se apresuraron a ir hacia allí.
En cuanto llegaron, los recibió un mago muy bien vestido, los miró de arriba abajo y viendo lo elegantes que estaban los dejó pasar por una especie de pasillo. Los chicos caminaron todo lo elegante que pudieron, hasta llegar a otra habitación, en donde estaban los demás magos que vieron tomándose algo de unas copas, se estremecían un poco mientras otro mago de aspecto gruñón los examinaba.
Los magos con túnica de gala pasaron por la otra puerta que había al fondo, los chicos se adelantaron y el mago de aspecto gruñón les lanzó una mirada mitad de respeto mitad de insolencia.
Tomen esas dos copas. Les indicó prácticamente en un gruñido.
Los chicos se soltaron y se bebieron de golpe las copas con un líquido color naranja, se estremecieron un poco pero no sucedió nada.
Pueden pasar y disfruten de la fiesta. Indicó el mago con voz aburrida señalando la puerta del fondo.
Harry le ofreció el brazo a Lara J. y esta lo tomó con porte elegante y caminaron hacia la puerta. En cuanto la abrieron, trataron de no poner cara de sorpresa, era un amplio salón de recepción, con largas mesas de caoba tallada repleta de todos los manjares más impresionantes del mundo. Varios elfos domésticos se movían por el salón llevando bandejas con licores, mientras muchos magos de aspecto importante conversaban o se movían por las mesas saciando su hambre. Se miraron con el rabillo del ojo y se mezclaron con los demás magos.
Caminaron mirando a todas partes, de un momento a otro, tenían que encontrar a Snape, pero habían muchos magos y el salón era bastante grande. En cuanto se acercaron a una de las mesas, distinguieron a Fudge conversando con Percy al lado, se movieron un poco y vieron a Narcissa, muy elegante, sonriendo mientras conversaba con otros dos magos más.
¿Como pasó las pruebas? Preguntó Lara J. en un susurro.
No tengo la menor idea, al no ser que Fudge interviniera. Respondió Harry barriendo con la mirada los alrededores. Y ni rastro de papá.
Creo que ya lo encontré. Susurró Lara J. señalando disimuladamente hacia Fudge, Snape conversaba muy cerca de él con al parecer, otro periodista. Vamos.
¿Y si Fudge o Narcissa nos reconocen? Preguntó Harry inseguro.
¿Con estos disfraces? Lo dudo. Aseguró Lara J. sonriéndole a Harry, sus ojos brillaron intensamente. Apresúrate y no me pises la túnica.
Hago lo que puedo. Gruñó Harry, estaban a dos escasos pasos de Fudge. Disimula.
Los chicos pasaron con la nariz en alto por al lado de Fudge y todos los que lo rodeaban, estos solo les echaron un vistazo y siguieron conversando. Snape estaba muy serio, escuchando al otro mago con el cual estaba hablando, los chicos le pasaron por el lado y no los reconoció. Se miraron, debían llamarle la atención de alguna manera. Siguieron hasta terminar en una mesa, acechando a Snape y a Fudge al mismo tiempo.
¿Que hacemos? Preguntó Lara J.
Pasar por su lado aparentemente conversando y soltar la frase. Respondió Harry encogiéndose de hombros. Es la mejor táctica.
Lara J. asintió, se tardaron unos minutos más para no parecer tan sospechosos y caminaron para pasar por detrás de Snape, comenzaron a conversar cuando se acercaban.
Solo te digo eso hermano, esta fiesta no es nada comparada con la última que fuimos. Dijo Lara J. haciéndose la importante. Es verdad que es muy bonita, pero en la anterior, hubo hasta una obra de teatro.
Cierto, ahora que lo dices... Dijo Harry, se estaban acercando. ¿Recuerdas esa frase?
Oh si... Dijo Lara J. justo cuando pasaban por detrás de Snape. La vida está en nuestras manos, hermosa frase, lástima que ojitos azules no nos halla visto.
Snape se puso serio al instante, parpadeando, giró bruscamente dejando al otro mago con la palabra en la boca. Parpadeó al ver alejarse a dos jóvenes, los dos muy elegantes con el pelo negro, el chico lo tenia indomable, pero que muy indomable aunque le daba elegancia, cayó en cuenta.
Lo siento, pero debo irme, me encargaron tomar unas fotografías por allá. Se disculpó Snape amablemente.
Snape siguió a los chicos con disimulo, estos se detuvieron conversando en una esquina, prácticamente de espaldas a él.
Hem, hem. Se aclaró la garganta al llegar a ellos, los dos chicos se dieron vuelta y frunció el ceño, no los conocía. Oh, disculpen, me confundí de personas.
Snape fue a dar media vuelta para irse.
¿Nos podrías sacar una fotografía, ojitos azules? Pidió Lara J. sonriendo y Snape giró de nuevo parpadeando.
¿LLara? Preguntó Snape sin poder creerlo, miró a Harry. ¿HHarry?
¿Quiénes son los únicos que te llaman ojitos azules? Preguntó Lara J. sonriendo. Claro que somos nosotros.
Es... digo... Comenzó a decir Snape tratando de explicarse, se puso serio. ¿Por donde entraron?
Por la puerta principal. Dijo Harry tranquilamente. ¿Has logrado obtener alguna información?
Si, la puerta que está por este mismo lugar a la derecha, es una salida trasera. Indicó Snape haciéndose como que ajustaba la cámara. Cuando obtengan el frasco, deben ir directo a Grimmauld Place ¿Alguna duda?
Si, ¿Dónde está el frasco? Preguntó Lara J. Snape ya tenia la cámara lista.
Eso les toca a ustedes, ahora sonrían, no se me da sacar fotografías. Dijo Snape enfocándolos con la cámara, los chicos se tomaron de brazos y sonrieron, el brujo les tomó la fotografía. Ya está, tengo poción reveladora en casa, ahora, desaparézcanse y traten de averiguar en donde está el frasco.
Snape se alejó mirando por detrás de las gafas ovaladas, los chicos se encogieron de hombros y se acercaron con disimulo a Fudge, lo suficiente para escuchar.
No te preocupes Narcissa, el frasco está a salvo. Decía Fudge complacido, Percy estaba con los otros dos magos en otra mesa. Nadie va a imaginar que está en una habitación de este hotel.
¿En cual? Preguntó Narcissa en un susurro, los chicos se acercaron con cuidado. Puedes hablar.
En la 65, tiene una vista excelente y la puerta está protegida, nadie se atrevería a escalar hasta el 5to piso. Dijo Fudge riendo, había revelado la información sin querer. Tengo guardias en la puerta, todo está controlado.
Los chicos se miraron y asintieron, se fueron a retirar con cuidado cuando...
¡Hey! Ustedes dos. Los llamó nada menos que Lockhart, los chicos lo miraron con cara de estirados. ¿No los conozco de algún lugar? Soy Gilderoy Lockhart, quizás hallan leído alguno de mis libros.
Quizás. Dijo Lara J. examinando a Lockhart como si no lo hubiese visto en toda su vida, estrechó su mano con una encantadora sonrisa. Gabriela Anderson, mucho gusto señor Lockhart.
Gabriel Anderson. Dijo Harry haciéndose el importante estrechando la mano de Lockhart con elegancia. Somos hermanos, supimos de esta magnifica fiesta y decidimos asistir, ¿Y usted?
El mismísimo Ministro de Magia me invitó, me aprecia mucho. Dijo Lockhart mostrando todos los dientes en una deslumbrante sonrisa. Espero que la estén pasando bien.
Muy bien. Dijo Lara J. Ahora si nos disculpa, debemos ver a unos viejos conocidos.
Lockhart hizo un ademán con la mano, los chicos inclinaron la cabeza y se mezclaron con los demás magos y brujas. Cuando pasaron por al lado de un mago de aspecto importante, con un cigarro en la mano, las cicatrices les dieron una dolorosa punzada, se miraron con los ojos como platos.
Se apresuraron a salir por la puerta que Snape les había dicho que era una salida. Caminaron por un largo pasillo y luego salieron a uno de los costados del hotel. Miraron arriba, el 5to piso era muy alto, distinguieron una habitación con las cortinas cerradas, esa debía ser, porque todas las demás tenían las ventanas abiertas y las cortinas corridas a un lado con luz. Y las que estaban vacías no tenían las cortinas puestas.
¿Como subimos? Preguntó Harry temiendo la respuesta.
Me voy a transformar, te aguantas en mi espalda y trepamos hasta el quinto piso. Dijo Lara J. decidida, vio una puerta entreabierta. Ahora vuelvo.
La chica entró por la puerta y la cerró. Harry comenzó a esperar dando paseítos con las manos en la espalda. Sintió el llamado amortiguado de Lara J. y esperó pacientemente. A los pocos minutos, el Angel de la Oscuridad salía de donde había entrado Lara J.
Agárrate fuerte de mi espalda, cuidado con las alas. Indicó Lara J. abriendo las alas y Harry se subió a caballito en su espalda, prefiriendo que la chica volara. ¿Listo? Aquí vamos.
Lara J. caminó hasta la pared y comenzó a trepar por ella con las alas abiertas de par en par mientras Harry se agarraba de su espalda. Lara J. enterraba sus uñas doradas en la pared, subiendo como una araña, mirando fijamente con los ojos fosforescentes la habitación con las cortinas puestas. Esquivaban las ventanas y Harry no se atrevía a mirar abajo.
Solo nos falta un piso. Dijo Lara J. deteniéndose. Vamos a entrar, tienes que esperar a que abra la ventana y entre para descolgarte.
Entendido pero apresúrate. Dijo Harry sintiendo el frío de las alturas.
Lara J. comenzó a trepar de nuevo, balanceándose cada vez que subía, llegaron a la ventana y Lara J. la abrió con sus uñas, se deslizó adentro y Harry se desprendió de su espalda. Lara J. sacudió las alas y las plegó, seguía con los ojos fosforescentes la habitación estaba muy oscura, se agachó y miró por debajo de la puerta.
Esta es, puedo ver los zapatos de los guardias. Informó en un susurro. No hagas ruido, ni enciendas ninguna luz, hay que buscar el frasco.
¿Por donde empezar? Preguntó Harry sacando su varita.
No sé, pero supongo que deben tenerlo en una caja fuerte, revisa detrás de los cuadros, debajo de la cama en donde te apetezca, puedes encender tu varita pero no hagas ruido. Indicó Lara J. caminando hacia el armario, lo abrió. Vacío, pero puede haber una pared falsa.
¡Lumos! Musitó Harry y en la punta de su varita apareció una luz, comenzó a revisar en la mesita de noche. Nada por aquí.
Siguieron revisando con cuidado de no hacer ruido, no encontraban el frasco, aunque sabían que estaban en la habitación correcta. Harry comenzó a revisar el baño mientras Lara J. le daba golpecitos a las paredes para buscar algo oculto.
¡Angel! Ven que creo que encontré algo. La llamó Harry en un susurro desde el baño, Lara J. se acercó en dos pasos, el chico golpeaba un azulejo que sonaba hueco. Aquí puede estar.
Lara J. pasó su guante dorado por el azulejo, apareció las cuchillas saliendo de sus nudillos y comenzó a separar con cuidado el azulejo. Harry lo atrapó antes de que cayera al suelo, pudieron ver un pedazo de una caja negra empotrada en la pared. Lara J. abrió tres azulejos más y encontraron una caja fuerte.
Prueba con Alohomora. Dijo Lara J. aguantando los azulejos que le pasaba Harry.
¡Alohomora! Dijo Harry golpeando con la varita la caja fuerte, pero esta no se abrió. No se abre.
Sostén esto. Le dijo Lara J. pasándole los azulejos de regreso.
¿Que vas a hacer? Preguntó Harry.
Lara J. no respondió enterró las cuchillas completas en la caja fuerte y apretó los dientes. Como una especie de descarga eléctrica recorrió todo su cuerpo y pasó por sus cuchillas hacia la caja fuerte, el pomo de la combinación giró como loco y cuando Lara J. fue a retirar las cuchillas se llevó la tapa de la caja, dejándola abierta. Harry se asomó y alumbró con su varita, dentro había un frasco con un líquido rojo sangre, sonrió ampliamente y lo recogió.
Es nuestro. Dijo el chico triunfante. Vámonos de aquí, pon eso en su lugar.
Lara J. volvió a fijar la tapa de la caja fuerte en su lugar y los azulejos. Salieron a zancadas del baño, Harry redujo el frasco y se lo guardó en un bolsillo junto con su varita. Cuando se disponían a salir, sintieron un jadeo y un forcejeo afuera, se miraron a un tiempo, uno de los guardias cayó al suelo y sintieron una respiración ruidosa que absorbía algo, se empezaron a sentir débiles.
La puerta se abrió de golpe y una silueta apareció en el umbral de esta. Los guardias estaban completamente secos en el suelo, no les quedó duda de quien era. No podían verle la cara, ni la ropa, la luz de fondo hacia un contraste con la oscuridad de la habitación. Lara J. fue a poner los ojos fosforescentes pero la silueta le envió un hechizo aturdidor que la empujó contra la pared sin dejarla reaccionar.
Harry fue a blandir su varita cuando un rayo de luz lo cortó en el brazo derecho, agarró la varita a duras penas mientras se lanzaba contra la ventana, Lara J. se incorporó como un rayo y salió por la ventana volando. Harry no lo dudó y saltó por la ventana, olvidando que era un 5to piso muy alto, cerró los ojos de golpe cuando sintió que lo agarraban por el pecho. Abrió los ojos para encontrarse volando a toda velocidad hacia las nubes.
Harry miró atrás, pudo ver como las luces en la habitación se encendían y la silueta se asomaba por la ventana y les enviaba un haz de luz con la varita. No pudo ver más porque Lara J. se tambaleó en el aire cuando el hechizo la golpeó en las alas. Logró equilibrarse y se alejaron internándose en las nubes. Lara J. comenzó a planear con el ceño fruncido por encima de las nubes, rumbo a Grimmauld Place.
Volaron al menos unos 15 minutos, iban a mucha velocidad. Harry se quitó con trabajo los parches de látex que tenia por la cara y logró guardarlos en un bolsillo, de su herida en el brazo salía la sangre abundantemente. Lara J. dio un giro anunciando que iban a aterrizar. Harry miró con horror las escarchas de hielo en las alas blancas de la chica y una herida que emanaba sangre en abundancia.
Los dos se concentraron pensando intensamente en el número 12 de Grimmauld Place, bajaban a toda velocidad. Lara J. no podía aletear, la casa se infló frente a sus ojos y Harry cerró los ojos preparado para el impacto. Lara J. giró de repente, poniéndose de espaldas a una vieja ventana del piso superior, doblando las alas con trabajo sin soltar a Harry y se impactaron contra la ventana.
Se escuchó un estruendo enorme, rompieron la ventana y entraron en una habitación muy sucia con el piso de madera carcomida y media podrida por los años. Harry cayó encima de Lara J. con algunas heridas por las astillas de madera y los vidrios de la ventana, la chica gimió debajo de él. Sintieron un pequeño crujido, abrieron los ojos como platos y...
¡¡AAAAAAAAAAHHHHH!!
Los dos cayeron inmediatamente en la cocina, sobre la mesa, formando mucho estruendo. Snape, OjoLoco y Dumbledore saltaron de sus sillas al ver el enredo de cuerpos y el par de alas blancas medias congeladas y ensangrentadas. Lara J. estiró las alas con trabajo, le dolía toda la espalda, tenía a Harry agarrado fuertemente por el pecho encima de ella. Harry estaba en shock con los ojos abiertos de par en par y la boca semiabierta por el susto y el grito que había pegado cuando el suelo se rompió, le dolía el cuerpo.
Ouch, eso dolió. Dijo Lara J. con voz ahogada y chirriante.
Y mucho. Agregó Harry deseando que los adultos reaccionaran.
PPero ¿QQue... Fue lo único que salió de la boca de Snape antes de abalanzarse sobre los chicos, trató de cargar en brazos a Harry pero Lara J. no lo soltaba. YYa puedes ssoltarlo, LLara.
Lara J. soltó a Harry desparramando las alas congeladas junto con los brazos y dando un gemido de dolor. Snape sentó a Harry en una silla con cuidado, el chico se quejaba al menor movimiento. Lara J. se trató de incorporar pero tenía toda la espalda herida, contando con las alas. Snape la incorporó despacio, las alas le temblaban.
La chica se envolvió de repente en una espiral plateada recuperando su forma humana, tenia la túnica rasgada, los brazos heridos y la espalda destrozada. Snape la cargó en brazos mientras ella ponía cara de dolor. Harry registró en su túnica y sacó un frasco diminuto, lo tocó con su varita y enseguida recuperó su tamaño original, los dedos se le crisparon dejando caer la varita, se aguantó la herida en el brazo con los dientes apretados.
¿Que sucedió? Preguntó Dumbledore acercándose preocupado.
Fue Voldemort. Dijo Harry tratando de olvidar el dolor que se extendía por todo su cuerpo. En su nuevo cuerpo, cuando Lara le fue a mirar la cara le lanzó un hechizo, tuvimos que... salir huyendo.
Te lo dije Albus, te dije que no me gustaba la idea. Le dijo Snape a Dumbledore, sus ojos brillaron, Lara J. enseguida lo abrazó tratando de olvidar el dolor. Me temía esto.
Dumbledore cabeceó mientras OjoLoco taconeaba hacia la mesa, tomaba el frasco y lo miraba detenidamente con sus dos ojos.
Buen trabajo muchachos. Dijo OjoLoco sonriendo, Dumbledore y Snape lo miraron como si estuviese loco, los chicos lo miraron y lograron sonreír. Me impresionaron, sabia que lo lograrían pero no de esta... manera.
Los chicos ampliaron la sonrisa, Harry tomó su varita y se apuntó con la mano izquierda a la herida.
¡Férula! Dijo pero de su varita solo salió una tira de vendaje blanco que cayó al suelo, como un juguete de poca monta, Lara J. lanzó una carcajada al verle la cara a Harry. Indudablemente, debo hacerlo con la derecha.
¿Estás bien Lara? Le preguntó Snape preocupado, la chica apoyó la cabeza en el pecho de Snape y le sonrió. ¿NNo te duele la espalda?
Por supuesto, pero me puedo curar sola. Contestó Lara J. Lo que tengo bastante sueño.
Yo también. Dijo Harry haciendo una mueca cuando se levantaba. ¿Podemos regresar a casa?
Snape asintió preocupado, Lara J. sonrió cerrando los ojos encima de él. Dumbledore tomó una cuchara y la convirtió en un traslador. Lara J. se bajó con cuidado de encima de Snape y caminó cojeando hacia la cuchara encima de la mesa. Los chicos se miraron y sonrieron ampliamente, tomaron la cuchara los dos al mismo tiempo, sintiendo como algo los enganchaba por el ombligo y los halaba, comenzaron a viajar a toda velocidad por un remolino de colores.
La cuchara cayó al suelo de la cocina, los chicos se tambalearon y se agarraron de la mesa, se sentaron entre quejidos. Lara J. enseguida le tendió una mano a Harry, el chico la tomó sonriente. Lara J. cerró los ojos con expresión relajada y el Ank plateado apareció en su frente, el pelo comenzó a elevarse ondeando.
Una luz blanca apareció en la unión de las manos. Harry cerró los ojos sonriendo, sentía que el dolor se le quitaba, un calor subía desde la unión de su mano con la de Lara J. reconfortándolo. Lara J. abrió los ojos de golpe, tomando aire ruidosamente, el Ank desapareció de su frente y el desvencijado moño cayó suavemente soltándose por completo.
Se miraron, ahora solo tenían las túnicas rotas pero ni rastro de las heridas. Esbozaron una sonrisa que se fue ampliando hasta terminar riendo a carcajadas, a pesar de todo, había sido muy emocionante. Subieron al segundo piso a darse un buen baño.
Harry salió secándose el pelo y con las gafas normales, redondas de nuevo. Lara J. salió de su habitación con una toalla envuelta en el pelo, le sonrió a Harry y se quitó la toalla de golpe, ya tenía de nuevo su color natural, castaño claro y brillante. Se miraron y luego miraron fugazmente la última puerta del pasillo, sonrieron maliciosamente y caminaron lentamente hacia allá.
Se acomodaron en la cama de Snape, dejándole un espacio entre ellos, les encantaba colarse en esa habitación y verle la cara a Snape cuando los veía allí. Estaban en lo mejor, tomando el calorcito de la manta cuando Snape entró con cara cansada y bostezando a la habitación. Frunció el ceño y giró la cabeza como si fuese un robot hacia los chicos.
¿Ustedes de nuevo aquí? Preguntó exasperado, los chicos pestañearon mirándolo con caritas angelicales. Ya se que están perfectamente bien asi que cada uno para su habitación ¡No hay excusa! ¡Afuera! ¡Déjenme dormir!
Lara J. lanzó un gemido, encogiéndose y pestañeando inocentemente por el borde de la manta. Harry se encogió, dispuesto a ofrecer resistencia.
¡No me miren asi! Dijo Snape, se acercó a zancadas a la cama y trató de quitarles la manta, pero los chicos la agarraron con fuerza. ¡Suelten la manta! ¡Salgan de aquí! Tienen habitaciones y no las usan, esta es la mía, ¡Afuera!
¡Por favor papá! Pidió Lara J. fingiendo una voz de niñita. ¡Somos pequeños!
¡Si claro! ¡Diminutos! Dijo Snape exasperado. ¡Ya estan bastante grandecitos para dormir aquí!
Solo tenemos 18 añitos. Dijo Harry inocentemente pestañeando mucho, hizo un puchero. ¡No nos quieres!
Claro que los quiero pero afuera de mi habitación. Gruñó Snape, sacó su varita y la movió amenazante. Si no se van...
Ya, está bien. Dijo Lara J. poniendo una cara triste y abatida, se levantó de la cama, Harry la miró con la boca abierta, le guiñó un ojo. Nos vamos.
Si, guarda la varita, no la vas a necesitar. Agregó Harry tristemente siguiéndole la corriente a Lara J.
Buenas noches papito. Dijo Lara J. infantilmente abrazando a Snape y dándole un beso en la mejilla, el brujo se ablandó un poco.
Buenas noches papá. Dijo Harry abrazando él también a Snape, le guiñó un ojo a Lara J. por la espalda del brujo e intentó besarle la mejilla.
¡¿Que haces?! Exclamó Snape alterado, Harry lo soltó y comenzó a reírse a carcajadas junto con Lara J. Ahora si que cometieron un enorme error, los iba a dejar dormir aquí pero ahora...
Los chicos sin esperar a que terminara la frase se abalanzaron de nuevo sobre la cama y se acurrucaron con la manta. Lara J. puso su carita especial de niña buena y tranquila y Harry la imitó, Snape suspiró.
Está bien. Gruñó Snape resignado, pasó la mirada de uno a otro, los chicos le sonrieron ampliamente. Hoy aquí, pero mañana...
¡Eres un sol papá! Exclamó Lara J. acomodándose en la cama, Snape le gruñó y se quitó la túnica, quedándose con un Jersey negro. Uy, ojitos azules está cambiando para azabache.
Harry se tapó completo con la manta para reírse escondido, si le miraba la cara a Snape unido al gruñido que escuchó se desternillaba de la risa. Se asomó para ver a Snape resoplando a los pies de la cama, examinando como se iba a acostar.
Se deslizó a base de gruñidos entre los dos chicos, los miró entrecerrando sus ojos ahora negros, se había quitado los lentes azules. Pero seguía con el pelo corto y rubio. Lara J. se le enganchó de un brazo, sonriendo inocentemente. Snape resopló y terminó acostado entre los dos.
Caminaba apresuradamente, estaba furioso, muy furioso, volvió a perder lo único que le aseguraría la vida al menos por un plazo bastante largo hasta que pudiese capturar a esos dos chiquillos que siempre arruinaban sus planes perfectos. No estaba débil, había absorbido energía, pero debía buscar alojamiento e... información.
Llegó al Caldero Chorreante y entró con paso decidido, estaba vacío, Tom el tabernero ya estaba planeando irse a la cama, pero al verlo le sonrió al momento.
Buenas noches señor...
Buenas noches Tom. Lo cortó Harry con voz fría, Tom parpadeó. No se preocupe, ando resfriado, ¿Hay alguna habitación disponible?
Si, la 20 señor. Dijo Tom al momento entregándole una llave a Harry. Ahora si no le molesta, me voy a la cama.
Un momento, tengo que preguntarte algo. Lo detuvo Harry, Tom lo miró expectante. ¿Por alguna casualidad... sabes donde viven... Harry Potter y Lara Josthings?
Siento no poderlo ayudar señor, es verdad que vienen a veces, pero desde hace tiempo no los veo, solo se que son Aurores de 3er Nivel y...
Está bien, está bien. Lo cortó Harry de mal humor. Es que me gustaría hablar con ellos, yo tampoco los he visto mucho, se ven que son buenos chicos.
Muy buenos señor. Dijo Tom sonriendo. Son inseparables, es muy extraño ver a uno de ellos solo, cualquiera diría que son hermanos, aunque se tratan como tal.
Si, me he dado cuenta de eso. Dijo Harry mostrando un poco de interés. Sabes si... ¿Son adoptados o algo?
No se, nunca los he visto con algún adulto, solo con amigos. Respondió Tom. No se nada más, aunque se rumorea que los tíos de Potter están haciéndose cargo de los dos.
Bueno, no te robo más tiempo. Dijo Harry dando por terminada la conversación. Buenas noches Tom.
Tom hizo un ademán sonriendo. Harry le dio la espalda agachó un poco la cabeza y sonrió ampliamente, se retiró caminando apresuradamente hacia las habitaciones, se detuvo en el primer escalón, un poco de energía extra no le iba a hacer daño. Giró cambiando de planes y salió del Caldero Chorreante hacia el Londres muggle. Caminó por un par de calles hasta que chocó con un hombre.
Disculpe señor, estaba entretenido yo...
El hombre frunció el ceño llevándose las manos a la cabeza. Harry le había arrancado un mechón de pelo. Harry comenzó a reírse maniacamente, el hombre cerró los puños furioso pero Harry se percató y blandió su varita dejándolo paralizado. Se acercó a él y con la varita hizo que el pelo se le comenzara a caer, dejándolo medio calvo. El hombre tenia una mirada de pánico puro, Harry guardó todo el pelo en una bolsa plástica muggle y comenzó a aspirar ruidosamente. El hombre se curvó hacia él con los ojos desorbitados, de su cuerpo salía la energía, dándole fuerza a Harry, la piel se le comenzó a hundir, se comenzó a secar, Harry aspiraba cada vez más...
Harry se despertó de golpe, sudado a pesar que había frío, estaba semisentado en la cama, jadeando, miró a un lado. Lara J. se agitaba en la cama del otro lado de Snape, con los ojos muy cerrados. Harry pasó una mano con cuidado por encima de Snape y logró cogerle el hombro a Lara J. comenzó a sacudirla despacio. Lara J. abrió los ojos de golpe y fue a dar un jadeo pero Harry le tapó la boca al momento, la chica lo miró con el rabillo del ojo y Harry se llevó un dedo a la boca señalando a Snape profundamente dormido. Le quitó la mano despacio y se detuvo cuando Snape se movió un poco, pero no se despertó.
Los chicos se deslizaron con cuidado de la cama y bajaron emburujados hacia la cocina. Una vez allí, Lara J. encendió las luces y Harry levitó la jarra de agua y dos vasos, los sirvió y le entregó uno a la chica que se bebió el agua de golpe. Se sentaron en las sillas a relajarse un poco.
¿Viste como era? Preguntó Harry con esperanza.
No, nunca le puedo ver la cara, no se que sucede que o lo veo de espaldas o no se que hace para que la cara quede oculta por las sombras. Respondió Lara J. ¿Crees que debamos decirle a papá? Yo creo que no, me da la impresión que va a venir mañana, no podemos salir de aquí ni dejar que papá salga.
Si, tienes razón. Suspiró Harry, miró detenidamente a Lara J. ¿Estás bien? No tienes buena cara.
Me siento débil. Dijo Lara J. Cada vez que tengo alguno de esos sueños, siento que me debilito cada vez que Voldemort toma energía.
Los chicos suspiraron a un tiempo y dejaron los vasos y la jarra en su lugar. Subieron tratando de no hacer ruido y entraron en punta de pies a la habitación. Se deslizaron a cada lado de Snape y se acomodaron con cuidado. Harry frunció el ceño de repente, Lara J. se veía muy pálida mirando a Snape, cerró los ojos recostando la cabeza sobre el pecho del brujo. Este abrió los ojos y Harry se apresuró a hacerse el dormido.
Te quiero papá. Murmuró Lara J. quedándose dormida sobre el pecho de su padre.
Snape sonrió levemente y le puso una mano en la cabeza, miró a un lado y vio a Harry, alargó la otra mano y se la pasó por la espalda al chico, sonrió ampliamente y cerró los ojos, quedándose dormido.
Harry se despertó primero que Snape, arrugó la cara y cuando abrió los ojos pegó un brinco y una mano le tapó la boca. Unos ojos verdes fosforescentes lo observaban a pocos centímetros de su cara, le pusieron los lentes y distinguió a Lara J. que le sonreía pero con los ojos fosforescentes. Lara J. le destapó la boca poniéndose un dedo en la boca y señalando a Snape dormido a un lado. Harry fue a moverse y sintió la mano de Snape en su espalda. Miró a Lara J. pidiendo ayuda, la chica le quitó la mano a Snape y la puso sobre la almohada. Harry se levantó con cuidado y salió junto con Lara J. sin hacer ruido de la habitación.
Bajaron a la cocina, todo estaba muy oscuro, temían haberse despertado muy temprano, pero eran casi las 8:00AM. Miraron por la ventana, el cielo estaba muy nublado y corría un viento frío y escalofriante. Prepararon dos jarras de chocolate caliente para calentarse el estómago y arepas con miel. Desayunaron con calma, ya sabían que no podían ni sacar la nariz a la calle. Se divirtieron preparando un desayuno para Snape, ya sabían como despertarlo. Salieron a alimentar a Black y Buckbeack y le sirvieron comida a Hocicos, que solo se desenroscó para comer. Subieron con la bandeja con el desayuno, los dos envueltos en gruesos abrigos.
Abrieron la puerta con cuidado, no podían descorrer las cortinas, Snape seguía durmiendo. Harry puso la bandeja sobre la mesita de noche y se puso al lado del interruptor de la luz. Lara J. se subió con cuidado a la cama, Snape se movió un poco. Lara J. puso la cabeza sobre Snape, con su nariz a pocos centímetros de la del brujo, parpadeó poniendo los ojos fosforescentes, sonrió ampliamente y le dio un golpecito en el hombro. Snape rezongó moviéndose, le dio otro golpecito insistiendo. Snape abrió un ojo y abrió el otro de golpe, viendo tan cerca aquellos ojos sobrenaturales, parpadeó y Harry encendió la luz lanzándose sonriente sobre la cama.
Buenos días papá. Saludó Lara J. sonriendo poniendo sus ojos normales. ¿Tienes hambre?
No vuelvas a despertarme asi. Dijo Snape incorporándose cuando Lara J. se le sentó al lado sin dejar de sonreír. ¿Que hacen ustedes dos despiertos tan temprano?
Nada, algún día nos teníamos que despertar temprano. Replicó Harry, levitó la bandeja mirándola fijamente y la puso sobre Snape. Buen provecho papá.
Snape parpadeó mirando el desayuno, pasó la mirada de uno a otro chico con los ojos como platos.
Te lo mereces. Le dijo Lara J. guiñándole un ojo. Cuando termines, baja la bandeja.
Los chicos salieron de la habitación sonrientes. Snape parpadeó mirando la bandeja en sus manos, se encogió de hombros y comenzó a desayunar.
Harry se asomó con cuidado por la ventana frontal en la sala, afuera estaba muy oscuro y había nieve por todas partes, Lara J. se asomó detrás de él.
¿Hay monos en la costa? Preguntó la chica escudriñando la calle con sus ojos esmeraldas.
No, pero no podemos dejar salir a papá. Respondió Harry entrecerrando los ojos cuando el viento frío empañó el cristal de la ventana. Quizás no venga hoy, no sabemos.
Yo creo que es muy capaz de venir hoy. Dijo Lara J. quitando el empañamiento con una manga del abrigo, dejando un hueco circular. Tu sabes como es Voldemort, cuando consigue información la comprueba.
Una pregunta. Dijo Harry, Lara J. lo miró. ¿Como hacemos para mantener a papá en casa?
No tengo la menor idea, algo se nos ocurrirá. Contestó Lara J. aguzando la mirada por la ventana.
¿Que miran ustedes dos por la ventana? Preguntó la voz de Snape, su cabeza apareció entre los dos chicos. ¿Me estoy perdiendo algo?
No, nada papá. Dijo Lara J. al momento, cerrando las cortinas, Snape frunció el ceño. De verdad, no es nada, ¿No es asi Harry?
No hay nada interesante, solo la calle llena de nieve. Se apresuró a decir Harry ante la mirada asesina de Lara J. ¿Ya terminaste de desayunar?
Emm, si, pero ustedes me estan ocultando algo. Dijo Snape pasando la mirada de uno a otro chico sutil. ¿Les gustaría hablar de algo?
No, nada. Dijo Lara J. sonriendo nerviosa y dejando su mente en blanco. ¿Por qué no regresas a la cama?
Si papá, no tienes buena cara, estás... pálido. Apoyó Harry poniendo cara de preocupación.
Hasta ahora, siempre he sido pálido. Dijo Snape extrañado de que los chicos lo enviaran a la cama, ahí había gato encerrado.
Pero... Dijo Lara J. mirando a los lados buscando inspiración. Hoy estás más pálido de lo habitual, definitivamente, no tienes buena cara, ¿Por qué no vas a la cama y duermes un poco más? Tienes unas ojeras que no se ven bien.
Si, es lo mejor papá. Apoyó Harry al momento, ahora Snape parecía preocupado. Si quieres puedes tomar poción para dormir.
Yo me siento perfectamente bien. Replicó Snape. Déjense de rodeos y digan que se traen entre manos.
Nada. Contestaron los chicos al unísono.
Además no puedo dormir, debo... revisar el desván. Inventó Snape al momento, quería averiguar que se traían los chicos entre manos y algo le decía que no era nada bueno. No se preocupen por la bandeja, ya me encargué de fregarla, quédense tranquilos y por favor, no me den dolores de cabeza.
Los chicos miraron hasta que Snape entró en el desván, se dieron vuelta y alzaron la cortina de la ventana, mirando la calle con el ceño fruncido. No había ni un alma afuera, empezaban a dudar que Voldemort se fuera a aparecer en Privet Drive. Pasaron prácticamente toda la mañana espiando por la ventana, hasta que se sobresaltaron cuando sintieron que Snape salía del desván. Se despegaron de la ventana de un salto. Snape les echó una ojeada mientras ellos le sonreían. El brujo entrecerró los ojos mirándolos y fue a la cocina.
El sospecha algo. Dijo Lara J. entrecerrando los ojos idéntico a Snape.
Tenemos que andarnos con cuidado, no quiero saber su reacción cuando se entere de que Voldemort se va a aparecer en Privet Drive. Dijo Harry cabeceando. No podemos dejarlo si sacar un mechón de pelo afuera.
El problema va a ser controlarlo. Suspiró Lara J. mirando por la ventana. Hasta ahora no ha dado señales de vida.
¿Vas a algún lugar papá? Preguntó Harry de repente, Lara J. se dio vuelta.
Si, debo... hacer unas compras. Respondió Snape poniéndose una bufanda, tenia un grueso abrigo negro. Asi que espero que la casa esté en pie cuando regrese.
Pero... Comenzó a decir Lara J. desesperadamente. Ni hablar, vamos nosotros.
Tanto Harry como Snape se le quedaron mirando.
Tú estás aquí para descansar, asi que nos toca a nosotros ir de compras. Dijo Lara J. tajante, le dio un pisotón a Harry. No se hable más, tú te quedas tranquilo aquí en casa y nosotros nos encargamos de las compras.
Nos das la lista y no vamos a tener problemas. Dijo Harry moviendo el pie con disimulo para poner a funcionar la circulación. Te mereces un buen descanso.
Snape pasó la mirada de uno a otro, les entregó un pedazo de pergamino a regañadientes y dinero, pero ya estaba pensando seriamente en seguirlos.
Y ni se te ocurra seguirnos. Advirtió Lara J. Porque voy a convocar una avalancha y vas a terminar que ni el hombre de las nieves te va a hacer algo.
Snape parpadeó, Lara J. lo miró con una cara que decía claramente que estaba hablando en serio. Ella y Harry salieron del número 5 caminando por la nieve. Snape los observó alejarse a los dos emburujados el uno contra el otro por la acera, suspiró, si salía iba a terminar hecho un Iceberg, hablar con su hija era hablar con él mismo o mirarse en un espejo.
Los chicos caminaban rápidamente por la acera, no querían encuentros indeseables, aunque tenían la nieve de su parte. Llegaron rápidamente al supermercado y consultaron la lista, buscando las cosas. Pagaron todo y se engancharon de brazos caminando de regreso. Iban que no miraban ni al lado, cuando llegaban al desvencijado parque, se detuvieron en seco con los ojos como platos y de sus bocas semiabiertas comenzó a salir un humillo denso del frío. El hombre que Voldemort asesinó estaba hablando con una mujer y esta le indicaba algo, algo que a los chicos no les quedó duda de que era. No podían regresar a Privet Drive ahora y si se quedaban más tiempo en el lugar los iba a descubrir.
Fueron a dar una retirada precipitada pero el hombre miró a un lado y se les quedó mirando. Los chicos hicieron como que estaban comprobando las compras al momento, con sus cerebros trabajando dolorosamente para idear una vía de escape.
¿Que demonios hacemos ahora? Preguntó Lara J. con los dientes apretados del frío. No podemos conducirlo tranquilamente hacia nuestra casa.
¡Por supuesto que no! Exclamó Harry, el hombre ya se despedía de la mujer y comenzaba a caminar hacia ellos. Hay que despistarlo.
¿Despistar a Voldemort? Preguntó Lara J. Me suena a Misión Imposible pero haremos un intento, ¿Alguna sugerencia?
Vamos al parque. Dijo Harry halando por el brazo a Lara J. para que caminara. Hay que conducirlo a algún lugar en donde podamos dar un rodeo sin que nos vea.
Comenzaron a caminar con rapidez, pero tratando de no parecer sospechosos, Lara J. escuchaba sin esfuerzo alguno las pisadas del hombre detrás de ellos. Llegaron al parque, en donde habían algunos niños jugando o construyendo un muñeco de nieve. Titubearon unos segundos fatales, las cicatrices les dieron una punzada y dos manos se apoyaron en un hombro de cada uno. Los chicos giraron tratando de reflejar sorpresa y confusión, sin parecer nerviosos. El hombre les sonrió ampliamente.
¿Harry Potter y Lara Josthings? Preguntó con voz bien modulada, los chicos se miraron con el rabillo del ojo y asintieron levemente. Es un honor.
Perdone, pero ¿Quién es usted? Preguntó Harry tratando de lucir confundido.
Oh, no me he presentado. Dijo el hombre sin quitar la sonrisa, sus ojos destellaron con un extraño brillo rojo cuando pasó la mirada por los chicos. Soy Roger Spirit, escritor.
Los chicos inclinaron las cabezas mirándose con el rabillo del ojo.
Tuve que pasar mucho trabajo para encontrarlos, nadie sabe donde viven. Prosiguió Roger como si nada sin quitar esa sonrisa que empezaba a poner nerviosos a los chicos. Pienso escribir un libro nuevo, de ustedes, de sus vidas y me dije: Quien mejor que ellos mismos para contar su propia vida, me decidí y aquí estoy.
Miró a los chicos como contemplando una obra de arte muy valiosa, estos se movieron incómodos.
Otro día quizás, señor Spirit. Dijo Lara J. rápidamente. Debemos regresar a casa.
Oh si claro, ¿Me pueden dar la dirección? A todos los que le pregunto donde viven no me pueden responder. Dijo Roger riendo como si tal cosa.
Emm, lo sentimos pero... nos mudamos hace poco y todavía no nos aprendemos la dirección. Inventó Harry poniendo la mente en blanco y con expresión hermética. Vivimos solos.
¿Solos? Se interesó Roger, sus ojos volvieron a brillar. Pero deberían tener un tutor o algo, según las leyes de magos hasta los 22 años deben estar bajo la tutela de un adulto.
Somos un caso excepcional. Gruñó Lara J. perdiendo la paciencia, pero Harry le dio un codazo disimuladamente y agregó con voz más suave. Ahora si no le es molestia nos vamos.
¿Que tal una entrevista en el Caldero Chorreante? Sugirió Roger rápidamente. Allí podrán hablar tranquilamente, ¿Que dicen?
¿Que día? Preguntó Harry receloso.
El 7 de este mes, a las 9:30AM si no es inconveniente. Dijo Roger con ese extraño brillo rojo en sus ojos.
OK, trataremos de estar allí. Dijo Lara J. rápidamente, haló a Harry disimuladamente. Nos vemos señor.
Adiós y cuídense. Se despidió Roger guardando las manos en los bolsillos.
Los chicos hicieron ademanes con las manos y se retiraron a toda prisa hacia un conjunto de edificios, iban a dar un rodeo para poder regresar. Caminaron rápidamente, Harry no trataba de mirar atrás, Lara J. frunció el ceño.
Nos sigue. Dijo apretando un poco el paso, Harry la imitó. Escucho sus pisadas perfectamente.
Yo solo escucho mis pisadas. Replicó Harry, doblaron por una esquina y pudo ver a Roger de reojo. Si que tienes buen oído Lara, nos sigue con disimulo pero nos sigue.
Te dije que no iba a ser una tarea fácil. Gruñó Lara J. perdiendo la paciencia. Si solo pudiera...
Ni lo intentes Lara, no debe saber que entramos en su mente. La reprendió Harry, miró un edificio que tenían al frente. ¿Que tal si entramos y salimos por detrás?
Buena idea. Aceptó Lara J. al momento.
Caminaron rápidamente hacia el edificio, Roger los seguía discretamente. Entraron como si toda su vida hubiesen vivido allí, en cuanto la puerta se cerró echaron a correr hacia el tejado del edificio. Llegaron jadeantes y con los paquetes bamboleándose en sus brazos. Los redujeron en un abrir y cerrar de ojos y subieron por la escalera hacia el tejado. Corrieron por la plazoleta hasta el mismo borde de la parte trasera del edificio. Arriba corría un viento frío que calaba hasta los huesos, miraron abajo, eran 4 pisos, en otras palabras, muy alto, se miraron.
Ahora no podemos regresar. Dijo Lara J. seria, Harry tragó saliva mirando abajo y asintió. Me voy a transformar en...
Lara, no creo oportuno que te transformes en el Angel. La cortó Harry rápidamente.
No me dejaste terminar. Replicó Lara J. poniendo la misma cara que ponía Snape cuando estaba en sus clases de Pociones. Me voy a transformar en un Fénix.
Eso está un poco mejor. Aceptó Harry resignado.
Lara J. cerró los ojos con expresión relajada, se rodeó de una espiral plateada y quedó transformada en un hermoso fénix dorado, revoloteó frente a Harry mirándolo con sus ojos verdes. El chico no lo pensó dos veces y se agarró de su hermosa cola, un calor se extendió por todo su cuerpo y a los segundos siguientes bajaba suavemente mientras Lara J. se dejaba caer planeando. Harry tocó el suelo y a su lado cayó Lara J. recuperando su forma humana. Se miraron sonriendo y tomaron las calles traseras para regresar.
Dieron una vuelta enorme, vigilando a cada rato a ver si Roger no se iba a aparecer de la nada. Apresuraron el paso cuando llegaban a Privet Drive y casi se lanzaron a correr hacia el número 5, la nieve se estaba derritiendo bajo el sol invernal. Entraron rápidamente como si de eso dependieran sus vidas. Corrieron todas las cortinas y se aflojaron los abrigos, le devolvieron su tamaño original a las compras y entraron tratando de no parecer acabados de salir de una aventura a la cocina. Snape alzó la vista de un pergamino que tenia al frente, lo enrolló al momento sonriéndole a los chicos.
¿Que escribías? Preguntó Lara J. con curiosidad.
Emm, se tardaron mucho. Dijo Snape al momento para cambiar de tema y poniéndose muy serio, pasó la mirada de uno a otro chico. Ya me estaban preocupando.
No nos van a secuestrar y no me respondiste. Resopló Lara J. arqueando una ceja. ¿No será de nosotros o si?
Lara... Dijo Snape como advirtiéndole, la chica volvió a resoplar. No hagas más eso y no me mires asi, ¿Trajeron lo que les encargué?
Sip, aquí está todo. Dijo Harry al momento, quería evitar discusiones en la que Snape saldría perdiendo. Nos tardamos porque no encontrábamos algunas cosas.
Snape se levantó y se guardó el pergamino en un bolsillo del abrigo. Lara J. entrecerró los ojos mirándolo. El brujo revisó las compras con el ceño fruncido y asintió.
Nos vamos para que cocines en paz. Dijo Lara J. tranquilamente, Snape la miró extrañado. ¿Que te sucede?
Nada, que es muy extraño que no me hayan pedido... cocinar ustedes. Dijo Snape pasando la mirada de uno a otro. ¿Están bien?
Perfectamente bien. Respondió Harry, Lara J. le dio un empujoncito hacia fuera de la cocina. No te preocupes, cosas de nosotros.
Los chicos se retiraron a la sala dejando a Snape mirándolos con los ojos entrecerrados. Subieron al segundo piso y comenzaron a acechar escondidos en la habitación de Lara J. No había ni un alma en la calle, el sol comenzaba a calentar la nieve en los tejados de las casas de Privet Drive. Miraron hacia la esquina y abrieron los ojos como platos, la figura de un hombre se acercaba caminando con las manos en los bolsillos.
Harry y Lara J. se apartaron de la ventana de un salto y cerraron las cortinas de golpe, se miraron.
¿Y ahora? Preguntó Lara J. Viene para acá.
No del todo, esta casa está protegida. Recordó Harry. Y si el mismísimo Dumbledore no le dice a Voldemort donde vivimos, él no nos puede encontrar, aunque pegue la nariz en la ventana de la cocina y estemos almorzando.
Eso me alivia solo un poco. Dijo Lara J. suspirando. No podemos ni asomarnos al patio y hay que mantener a papá dentro de la casa.
¿Como? Sospecha algo. Dijo Harry atreviéndose a mirar por una esquina de la cortina. No puedo creerlo, está en la casa de mis tíos.
¡¿Que?! Exclamó Lara J. mirando por debajo de Harry, pudo ver a Roger entrando en el número 4 sonriendo. Ahora si tenemos problemas.
Lo más importante es mantener a papá a raya. Dijo Harry. ¿Tienes alguna idea?
Tengo algo en mente pero no se si funcione. Dijo Lara J. quitándose de la ventana. Hacernos los enfermos para que no pueda salir a ningun lugar.
¿No crees que es algo... pesado hacernos los enfermos? Preguntó Harry.
Si, es muy pesado para papá pero dime otra solución. Dijo Lara J. encogiéndose de hombros. Yo puedo ponerme muy caliente si quiero, ya sabes, el poder del fuego, y tú... no se que vas a hacer.
Toser mucho, teniendo cuidado de no soltar los pulmones. Dijo Harry. Y poner una cara muy enferma.
Ya está, si nos pone un termómetro déjamelo a mi, lo caliento al momento, sin exagerar claro, para no alarmarlo mucho. Dijo Lara J. Mejor vamos atrincherándonos en su habitación con las caras más enfermas que tengamos, busca dos pañuelos, vamos a estar muy resfriados.
Buscaron dos pañuelos y caminaron rápidamente hacia la habitación de Snape, se acostaron quedándose los dos con un Jersey y se cubrieron con la manta hasta el cuello. Harry se comenzó a restregar mucho los ojos, hasta ponérselos rojos, Lara J. tenia cerrados los ojos con concentración, los abrió y las partes blancas estaban rojas, le tomó una mano a Harry y se la puso en la frente. El chico abrió los ojos como platos, Lara J. aparentemente ardía en fiebre.
Ahora solo hay que esperar a que nos encuentre en este estado de salud. Dijo Lara J. acomodándose, se incorporó un poco sacando una mano, en ella apareció una nebulosa blanca azulada, de su boca salía un humillo denso. Voy a mejorar esto.
La chica sopló la nebulosa contra Harry, el chico al momento estornudó, los ojos se le aguaron y se le pusieron marchitos, estornudó de nuevo y su temperatura subió un poco.
¿Me me hiciste? Preguntó Harry alarmado mirando a Lara J. que había desaparecido la nebulosa y se acomodaba en la manta, estornudó de nuevo. ¿Que fue eso?
Cálmate Harry, te pegué algo de resfriado. Respondió Lara J. estremeciéndose. No es nada serio, solo se te va a quitar cuando yo te sople calor, ahora actúa, ¿Es mejor asi o no?
Harry estornudó por toda respuesta, se emburujó en la manta, comenzaba a tener frío. Lara J. estornudó por su lado y Harry estornudó detrás de ella. Snape entró a la habitación de repente con el ceño fruncido, pero puso cara de preocupación al ver el concierto de estornudos de los chicos que no tenían buena cara.
¿Que les sucede? Preguntó Snape acercándose a la cama en tres pasos. No los encontraba por toda la casa.
Nada, no tene... te.... ¡ACHUS! Estornudó Lara J. se estremeció mientras Harry prácticamente se metía debajo de la manta. Ay, maldito resfriado, nada papá, la verdadera razón por la que nos demoramos fue que en el camino de regreso la pandilla de Dudley nos lanzó nieve.
Y cuando... ¡ACHUS!... Fuimos a responder salieron corriendo. Ayudó Harry secándose la nariz con el pañuelo. Además hoy por la mañana ya nos sentíamos mal.
No queríamos decirte nada para que no te preocuparas. Agregó Lara J., estornudó de nuevo. Te mereces un descanso sin bromas.
¿Ustedes son tontos o que? Dijo Snape preocupado, los chicos se miraron. Debieron decirme, a lo mejor ahora no estarían asi, sabia que estaban en algo, tanto misterio...
Los chicos trataron de no poner caras complacidas, en vez de eso estornudaron los dos a un tiempo, Snape se había tragado el anzuelo y de que manera.
Saben que deben decirme todo lo que les suceda. Dijo Snape tocándole la frente a Lara J. frunció el ceño tocándola de nuevo. Estás ardiendo Lara, ¿Que demonios estabas pensando para no decírmelo?
No quería.... ¡ACHUS!... Preocuparte. Dijo Lara J. con la voz en un hilo.
¿Y tu Harry? También tienes fiebre, ¿Es que ya no confían en mi? Les preguntó Snape enfadado mientras le tocaba la frente a Harry.
Claro que confiamos en ti. Dijo Lara J. rápidamente, estornudó.
Queríamos que descansaras, sabemos que en Hogwarts no vas a tener tiempo de descansar con Umbridge vigilándote cada dos pasos. Agregó Harry poniendo carita triste, Snape parpadeó mirándolos. No te preocupes, vamos a estar bien.
¿Que no me preocupe? Preguntó Snape exasperado. ¡Claro que me tengo que preocupar! Son mis hijos, ¿Como los voy a dejar asi? A ustedes se les ocurre cada idea, ni se atrevan a levantarse de la cama, les traigo el almuerzo.
Snape salió de la habitación rápidamente, los chicos estornudaron mirándose.
Vaya, nunca lo había visto asi. Comentó Lara J. Al menos sabemos que no va a poner un pie afuera.
Tienes razón, ahora hay otro asun... ¡ACHUS!... que deseos tengo que me quites este resfriado, ahora está el asunto del día 7. Dijo Harry estremeciéndose. ¿No pudiste ponerme un resfriado más flojo?
Este viene con temperatura incluida y estornudos gratis. Bromeó Lara J., estornudó. ¿Vamos o no vamos a la entrevista?
No se, aunque me gustaría ir. Dijo Harry cabeceando. Solamente para decirle a Voldemort lo que se merece.
Entonces vamos. Dijo Lara J. decidida, estornudó y los ojos se le aguaron. A mi también me gustaría decirle cuatro cosas o más.
Se acurrucaron en la manta, estornudando a intervalos, aquello era un verdadero concierto, entre estornudos y el sonido de los soplidos de nariz a cada rato. Harry se sentía ardiendo y los ojos se le marchitaban cada vez más, ya comenzaba a gruñirle a Lara J. cuando llegó Snape con dos bandejas con el almuerzo y dos copas con un líquido humeante, abrieron los ojos como platos mirando las copas. Snape puso una bandeja frente a cada uno, los chicos miraron las copas, tragaron en seco y se miraron con el rabillo del ojo.
Lo que me faltaba, que aparte del resfriado no tengan apetito. Resopló Snape.
Si tene... tene... ¡ACHUS! Estornudó Lara J. sentándose en la cama, se estremeció y comenzó a comer con voracidad. Está bueno, te esmeraste papá.
Si, en realidad si tenemos ham... ham... ¡ACHUS!... Los siento Lara. Se disculpó Harry cuando estornudó prácticamente encima de Lara J. comenzó a comer y le sonrió a Snape con la boca llena de comida, tragó estremeciéndose. ¿Hay alguna ventana abierta? Tengo mucho frío.
No hay ninguna ventana abierta. Gruñó Snape. Eso es que tienen fiebre, les debo tomar la temperatura.
Snape sacó dos termómetros del bolsillo de su abrigo y se los puso a los chicos debajo de los brazos, estos solo se miraron con el rabillo del ojo y siguieron comiendo, estornudando a intervalos virando las cabezas a un lado. Snape le quitó el termómetro a Lara J. y frunció el ceño mirándolo, suspiró largamente.
Tienes 38 y medio Lara. Informó cabeceando, le quitó el termómetro a Harry y frunció el ceño mirándolo. Tú también Harry, ¿Es que se pusieron de acuerdo con las temperaturas?
Los chicos estornudaron por toda respuesta, con los ojos llorosos y marchitos, terminando de almorzar, solo quedaban las copas humeantes que ellos no habían ni acercado las manos a ellas. Snape alzó una ceja mirando las copas.
Tómense esa poción. Les dijo imperiosamente, los chicos estornudaron. Es para bajarles la temperatura.
¿Que sabor tiene? Preguntó Lara J. mirando con asco la poción humeante.
Eso no interesa, quiero que se la tomen toda sin excusas. Exigió Snape cruzándose de brazos, los chicos solo pasaban la mirada de las copas a ellos mismos, el brujo sacó su varita amenazante. Si no se la toman por su voluntad me veré obligado a dárselas yo mismo y no la van a pasar bien si...
Los chicos no necesitaron escuchar el resto, agarraron las copas y se las bebieron de un trago, cuando dejaron las copas sobre la bandeja estaban turnios y algo asqueados, aquello parecía un engrudo y el sabor no era del todo agradable.
Harry sacudió la cabeza, cerró los ojos y de sus oídos comenzó a salir vapor, como si fuese una locomotora. Lara J. tenia los ojos cerrados con fuerza, su pelo lacio se levantaba y de sus oídos salía el mismo vapor de Harry, parecían dos locomotoras a toda velocidad.
Snape recogió las bandejas sin decir nada y salió de la habitación. Los chicos abrieron los ojos cuando de sus oídos solo salía un vaporcillo. Se miraron y cuando fueron a abrir la boca para hablar, solo salió de ellas una exclamación de dolor, se agarraron las cicatrices con fuerza con los dientes apretados, se desplomaron en la cama y un viento frío entró no se sabe por donde. El dolor de las cicatrices desapareció como mismo llegó, se miraron, ya no echaban humo por los oídos.
¿Estaba furioso o feliz? Preguntó Lara J. frotándose el brazo, se tapó con la manta.
No pude percibirlo. Respondió Harry aplastándose el pelo contra la cicatriz en su frente, estornudó. ¿Hay algo que se te haya olvidado decirme acerca de tu resfriado? Tengo la misma temperatura.
Que es antipociones o eso creo. Contestó Lara J. y estornudó de nuevo. Definitivamente, es antipociones.
Genial. Refunfuñó Harry acurrucándose en la manta, estornudó y se sopló la nariz. ¿No te había dicho que odio estar resfriado?
Creo que se te olvidó esa parte. Dijo Lara J. con los ojos completamente marchitos. A mi tampoco me gusta estar resfriada pero no tenemos otra si queremos mantener a papá en casa.
Los dos suspiraron a un tiempo, la puerta se abrió y entró Snape al parecer, de mal humor, se acercó en dos pasos a la cama y les tocó la frente a los chicos, resopló decepcionado.
Nosotros no tenemos la culpa de estar resfriados papá. Dijo Harry al momento, Snape parpadeó mirándolo. Ni tu tampoco.
Si, quita esa cara. Dijo Lara J. haciendo una mueca. Pareces un asesino a sueldo.
Harry estornudó y como si fuese una cadena, Lara J. estornudó detrás de él. Snape cabeceó suavizando la expresión de la cara.
Abran un espacio. Les dijo suavemente, los chicos se miraron por encima de los pañuelos frunciendo el ceño. Vamos, es para hoy.
Los chicos se corrieron estornudando y Snape se sentó entre ellos, mirándolos preocupado.
Debo salir ahora para... Comenzó a decir Snape.
¿Y nos vas a dejar solos en el estado en que estamos? Lo cortó Harry restregándose la nariz con el pañuelo.
Por supuesto que no. Dijo Snape muy serio. ¿Como podría hacer eso?
Esas eran tus intenciones. Dijo Lara J. poniendo cara enferma, sus mejillas enrojecieron. Ya nos querías dejar solos.
Ustedes están primero. Aclaró Snape. Yo nunca los dejaría solos en este estado, iba a decirles que desistí de salir, me quedo con ustedes.
Los chicos sonrieron pero no por mucho tiempo, las cicatrices les dieron una punzada, aguantaron el dolor y lo disfrazaron con un estornudo. Snape suspiró y se acostó completamente entre los dos.
Voy a dormir un poco, si quieren algo, me despiertan y no se atrevan a levantarse de aquí. Les dijo Snape acomodándose en la manta. Tranquilos los dos ¿De acuerdo?
Los chicos asintieron y enseguida se acurrucaron contra él, preparados para tomar una buena siesta o quizás no tan buena.
Harry caminaba feliz, había logrado atraer a los dos que siempre le hacían la vida imposible, con un poco de suerte, les iba a sacar la información que necesitaba. Tomó el metro sonriendo, sus planes estaban saliendo a pedir de boca, los mortífagos habían metido mucho la pata. Se bajó sonriendo internamente del metro, miró la hora, no le quedaba mucho a la poción multijugos, debía apresurarse para recuperar la forma de su nuevo cuerpo. Caminó rápidamente hasta unas callejuelas, se comenzaba a transformar. Sintió como el cabello le crecía un poco, las manos le cambiaron, al igual que su cuerpo. Cuando todo terminó comenzó a reírse con una risa maniaca, su segundo regreso era inevitable, se detuvo al ver a un hombre caminar por el callejón, en su rostro apareció una sonrisa contrahecha, se acercó con paso decidido y blandió su varita dejando al hombre tieso como una tabla en el suelo.
Se acercó y lo agarró, el hombre lo miraba con los ojos desorbitados Aspiró largamente, absorbiendo la energía, lo que lo mantenía con vida, el hombre comenzó a secarse, la piel se le comenzó a hundir, Harry estaba cada vez mas fuerte, controlando al alma verdadera de ese cuerpo. Harry se levantó, el hombre yacía completamente seco en el suelo, sin jugo y sin vida, con los ojos fuera de orbita, como una momia en mal estado. Harry comenzó a reírse como si eso fuese lo más placentero del mundo. Comenzó a caminar hacia atrás todavía sonriendo con ganas.
Ahora veremos como Harry Potter y Lara Josthings intentan detener a Lord Voldemort. Dijo Harry con voz fría y carente de sentimiento. Solo necesito la confianza de
ellos.
El sueño se estrujó en la mente de Harry, comenzó a salir de la mente de Voldemort, todo le daba vueltas, mareándolo, sintió un impulso, la garganta obstruida, abrió los ojos tanto como su resfriado se lo permitía, estornudó despejando su garganta, una figura se movió a su lado, se apresuró a limpiarse la nariz con el pañuelo que tenia al lado y a ponerse los lentes. Snape se movió un poco, pero seguía durmiendo, escuchó otro estornudo y Snape se volvió a mover. Harry se levantó un poco y distinguió a Lara J. limpiándose la nariz con los ojos rojos y los párpados caídos.
La chica lo miró sombría y asintió levemente, estaba algo pálida. Harry le preguntó por señas si le había visto la cara a Voldemort y Lara J. negó con la cabeza gacha, Snape se acomodó y Harry se agachó en la cama. Lara J. se asomó despacio y reprimió a duras penas un estornudo, se estremeció y se volvió a acostar. Harry sintió frío, mucho frío, la temperatura le estaba subiendo, se sentía mal, aquello era un simulacro de resfriado demasiado real.
Se emburujó en la manta, cada vez tenia más frío. La cama se movió pero no era ni él ni Snape, supuso que seria Lara J. con frío también, estaba pensando seriamente en despertar a Snape, pero le daba pena, aunque lo tratara como su padre no lo era y se merecía un buen descanso. Sintió otro estornudo reprimido, al parecer, Lara J. tampoco pensaba que era buena idea despertar a Snape por unos estornudos bobos. Harry estornudó aguantándose la nariz, para ahogar el sonido, Snape se movió un poco a su lado. Se limpió la nariz lo mejor que pudo y trató de dormir, pero cada vez que cerraba los ojos le entraban unas ganas irresistibles de estornudar.
No pudo más, la temperatura le seguía subiendo y ya temblaba debajo de la manta, dos estornudos sonaron en la habitación. Snape se movió despertándose, se incorporó un poco y pasó la mirada por los chicos. Estos lo miraron por entre los pañuelos, Snape le puso una mano en la frente a Harry y el chico se estremeció alejándose, la mano de Snape estaba congelada, cuando se durmió no las puso debajo de la manta. Snape frunció el ceño, Harry se tapó temblando hasta la nariz, dejándola por fuera, le fue a poner la mano en la frente a Lara J. pero en cuanto sus dedos hicieron contacto con la frente de la chica, esta se estremeció huyendo de las manos de él.
No puedo comprobar la temperatura si huyen. Resopló, los chicos lo miraron con reproche por entre la manta. ¿Ahora que les sucede?
Que tienes las manos congeladas. Respondió Lara J. con los ojos marchitos.
Y tenemos mucho frío. Agregó Harry temblando.
Snape suspiró, se inclinó sobre Lara J. y le tocó la frente con los labios, la chica cerró los ojos sin chistar, el brujo se incorporó con el ceño fruncido, se dio vuelta hacia Harry, le apartó el pelo de la frente y se inclinó sobre él, tocándole la frente suavemente, Harry entrecerró suavemente los ojos, nadie nunca se había preocupado así por él. Snape se incorporó cabeceando.
No me gusta esa temperatura, están muy calientes. Comentó alcanzando por encima de Harry su varita. ¿Cómo puede ser que la poción no les haya hecho nada?
Yo solo se que me estoy congelando. Dijo Harry emburujado en la manta.
Snape hizo una floritura haciendo aparecer dos termómetros y le los puso a cada chico en la boca. Lara J. lo movió para ver mejor la temperatura, poniéndose bizca. Snape sonrió y metió la mano en la manga del Jersey y le puso bien el termómetro, le acarició la cabeza a su hija mientras esta se estremecía. Harry movía de un lado a otro el termómetro obstinado, sintió una mano acariciándolo en la cabeza, levantó la vista y Snape le sonrió paternalmente. Harry dejó el termómetro bien, se sentía extraño, nadie nunca se había comportado así con él, al no ser Sirius, Lupin y la señora Weasley, pero nunca llegó a pensar que Snape lo tuviese como su propio hijo. Snape le quitó el termómetro sacándolo de sus pensamientos, lo miró frunciendo el ceño.
39 grados, definitivamente no me gusta. Dijo Snape desapareciendo el termómetro de Harry, el chico se estremeció, ya sabia por que tenia tanto frío, el brujo le quitó el termómetro a Lara J. lo miró y cabeceó. 39 también, hoy va a ser una tarde larga.
Lara J. se emburujó aun más en la manta, Snape le pasó una mano por la espalda atrayéndola hacia si, la chica se acomodó aprovechando el calor que despedía el brujo, Snape miró a Harry y le hizo lo mismo, el chico no lo pensó dos veces, Snape estaba tibio. El brujo los mantuvo cerca de él unos minutos para darles calor y hacerlos sudar un poco. Lara J. medio que olfateaba a Snape, tenia ese olor a perfume suave de hombre que siempre la tranquilizaba. Harry por su parte se estaba quedando medio dormido, ya no tenía frío, Snape le daba calor, sintió como le volvía a tocar la frente con los labios. Harry se acurrucó más, cerrando los ojos.
¿Podrían soltarme unos minutos? Pidió Snape, los chicos lo miraron con reproche. Debo buscar una poción para ustedes, no tiene mal sabor se los aseguro.
Los chicos lo dejaron ir, en cuanto Snape los dejó solos, los chicos se acurrucaron entre ellos, la fuente de calor siempre se les iba al diablo cuando Snape los dejaba solos. Snape salió de la habitación mientras los chicos lo seguían con la vista.
Así que no le viste la cara a Voldemort. Dijo Harry en un susurro, había dejado de estornudar, frunció el ceño percatándose de eso. No he estornudado más ni tú tampoco, ¿Qué sucede?
Ahora viene la parte de la fiebre, no vas a estornudar más en lo que queda de día. Informó Lara J. temblando de frío. Mañana se te va a quitar completamente el resfriado, porque si te lo quito de sopetón ahora, papá va a sospechar algo.
Tienes razón. Aceptó Harry. Nunca había visto a papá tan preocupado.
Ni yo. Dijo Lara J. cabeceando. Aunque no me quejo.
Yo tampoco me he quejado, solo comentaba. Replicó Harry encogiéndose de hombros. Lo que tiene las manos que son dos témpanos de hielo.
Snape entró en la habitación con dos copas, esta vez no humeaban, le entregó una a cada chico. Estos se asomaron en las copas, tenía un líquido color café, se miraron encogiéndose de hombros y se tomaron la poción, era como estar tomando capuchino. Snape recogió las copas sonriéndoles tranquilizadoramente y salió de la habitación rumbo a la cocina.
Snape regresó de la cocina, los chicos enseguida le abrieron un espacio entre ellos, la poción les estaba bajando un poco la temperatura. Snape se sentó entre ellos, los chicos se le arrimaron al momento. Snape les tocó la frente con los labios, ahora se había dado cuenta de lo frías que tenía las manos, sonrió, al menos ya no estaban ardiendo, todavía estaban calientes y temblaban pero no era nada alarmante.
A los chicos les estaba entrando sueño, los ojos de por si caídos y marchitos se les cerraban solos, a los pocos minutos ya se habían desparramado encima de Snape pero con la mente clara, no se habían dormido todavía. El brujo suspiró y cuando los iba a acostar, a la habitación entró Dumbledore, sonrió viendo a los chicos dormidos apoyados en los antebrazos de Snape.
Pescaron un resfriado. Informó Snape en un susurro, los chicos escuchaban con los ojos cerrados y sin moverse. Por fin logro bajarles la fiebre, no fue tarea fácil.
Al menos te estás haciendo cargo de la situación. Dijo Dumbledore también en un susurro acercándose. Sabes que el día 7 ya debes estar en Hogwarts ¿Cierto?
Si Albus, no me gusta dejarlos solos. Dijo Snape retorciéndose las manos. A pesar que tienen 18 años parecen menores, en realidad son muy maduros pero... no se que me haría sin ellos.
Sybill piensa igual a ti Severus y ellos nunca van a estar solos. Dijo Dumbledore suavemente, se sentó en el borde de la cama. Y arriba ese ánimo, tu boda es dentro de poco.
Lara J. se movió un poco, pero calculó mal y se resbaló del hombro de Snape abriendo los ojos y aguantándose de él, Snape la agarró y Harry abrió los ojos del otro lado yéndose para atrás por el movimiento brusco de su almohada. Snape le lanzó una mirada asesina a Lara J. que sonrió tímidamente, mientras Harry se incorporaba mirando a todos lados.
No me mires asi. Le dijo Lara J. a Snape que la miraba a punto de rechinar los dientes, Harry se subió los lentes. Pareces un loco.
Snape frunció el ceño mientras a Harry le castañeaban los dientes, Lara J. lo miró frunciendo el ceño.
Ay Harry, como te bembla la temblita, digo, como te tiembla la bembita. Rectificó Lara J. mientras Harry se desternillaba de la risa. ¡Se me enredó la lengua! ¡No tiene gracia!
¡Para mi si tiene gracia! Exclamó Harry muerto de risa, Lara J. lo había dicho tan gracioso, Snape aguantaba la risa tratando de parecer serio y a Dumbledore le temblaba la barba plateada. Se te tiene que enredar la lengua más a menudo, Colmillo Blanco.
¡Míralo! Exclamó Lara J. a Snape se le fue una carcajada y Dumbledore tuvo que bajar la cabeza para reírse. ¡Es mejor ser Colmillo Blanco antes que Gusarapo Cuatro Ojos!
¡Linterna! Ripostó Harry con energía.
¡Bombillo fundido!
¡Caguama!
Como si tu estuvieses tan fuerte, tu estas... ¡Fuertemente comido por los bichos! Con ese cuerpo de esqueleto rumbero que tienes.
¡Pollo mojado!
Lara J. se abalanzó por las piernas de Snape para atrapar a Harry, el chico se enredó con las sábanas y se tuvo que quedar en el lugar, mientras los dos adultos se desternillaban de la risa. Lara J. le cogió un tobillo a Harry mientras el chico intentaba escapar. Snape agarró a Lara J. antes de que se les ocurriera rodar por el suelo ardiendo en fiebre.
Ya está bien Lara. La reprendió Snape con dificultad porque estaba aguantado la risa de escucharlos diciéndose cosas. Tranquilo Harry, todavía tienen fiebre.
¡Aaarggg! ¡Suéltame! Pidió Lara J. a Snape retorciéndose entre sus manos, al tomarla por la cintura para detenerla, el Jersey se le había corrido y tenia las manos congeladas de Snape directamente en la piel. ¡Tienes las manos frías! ¡Suéltame papá!
Snape la soltó al momento, Lara J. se dio vuelta encima de las piernas cruzadas de Snape estremeciéndose, Harry se acercó despacio a mirar y le sacó la lengua. Dumbledore se secaba las lágrimas de risa por debajo de sus gafas de media luna.
Creo que mi visita terminó Severus. Dijo Dumbledore, los chicos lo miraron con los ojos rojos y marchitos. Si necesitas ayuda...
Yo los controlo Albus. Dijo Snape firmemente. Te acompaño abajo.
Snape se levantó y se puso los zapatos cuando Lara J. se incorporó lanzándole miradas asesinas a Harry que se había encogido en una esquina de la cama. Los dos adultos salieron de la habitación y los chicos se seguían mirando como buscando como lanzarse el uno encima del otro para pelear. Escucharon la puerta y cambiaron las miradas por unas maliciosas, se levantaron con cuidado y bajaron a hurtadillas para escuchar en la puerta de la cocina. Se pegaron en silencio y escucharon atentamente.
Ahora veo lo que dices Severus. Dijo Dumbledore medio riendo. Esos dos son un caso.
Ese tipo de cosas es prácticamente todos los días. Dijo Snape. Claro, no me gusta que me jueguen bromas, les encanta sacarme de mis casillas.
Ya veo. Dijo Dumbledore. Ahora debo preguntarte algo serio, ¿Como se han tomado lo de la boda?
Al parecer bien, cuando se lo dijimos en las vacaciones lo tomaron con aceptación. Explicó Snape al momento. Yo les dije que si querían podíamos cambiar la fecha hasta que estuviesen... adaptados, sobre todo por Harry, es adoptado y... bueno... sigo pensando que no merezco ser su padre adoptivo.
Lo estás haciendo bien Severus, quítate esa idea de la cabeza. Dijo Dumbledore firmemente, se escuchó un suspiro por parte de Snape. Harry te aceptó y eso es lo que cuenta.
Pero puede haberme aceptado por Lara, son inseparables, puede que esté forzado o algo. Dijo Snape. No merezco que me llame papá, lo se.
Mira Severus. Dijo Dumbledore con voz que no admitía replica. Cuando tu y Sybill estaban en Hogwarts, ellos estaban hechos unas lástimas, si los hubieses visto con tus propios ojos te hubieses convencido, no era actuación, era realidad, el mismo Remus estaba alarmado, cada vez que se los encontraba en tu habitación, sin ni siquiera probar bocado me llamaba pidiendo consejos, nada de lo que él les dijera o hiciera los hacia reaccionar, ¿Convencido?
En la cocina cayó un silencio por algunos minutos, Harry miraba a Lara J. preocupado, Snape nunca se había comportado asi.
Muy bien, entonces atiende a tus hijos, recuerda, debes salir a las 5:00AM del día 7 hacia Hogwarts, Remus te espera en las Tres Escobas con la capa invisible de Alastor. Habló Dumbledore con suavidad. Y tranquilo, no puedes seguir con esa actitud.
Los chicos iban a retirarse silenciosamente pero el Jersey de Harry se enganchó en la puerta y la haló haciéndola rechinar. Harry fue a desengancharse cuando vio unos zapatos negros, los conocía demasiado para equivocarse, alzó la vista.
Hola papá. Dijo Harry sonriendo inocentemente, Lara J. le dio un codazo por detrás, se acordaron demasiado tarde que habían bajado descalzos y tenían fiebre. Emm, solo bajamos porque...
¿Que hacen ustedes dos aquí abajo cuando les dejé bien claro que no salieran de la habitación? Y descalzos además. Los reprendió Snape muy serio, Dumbledore se asomó por la espalda de Snape y les guiñó un ojo a los chicos. ¡Ahora mismo estan subiendo y ay de ustedes si los encuentro en otra habitación que no sea la mía!
Los chicos pegaron un brinco y se abalanzaron escaleras arriba, corriendo precipitadamente hacia el segundo piso. En cuanto llegaron a la habitación de Snape se lanzaron sobre la cama y se emburujaron en la manta, se miraron con el rabillo del ojo.
No se quien le metió esas ideas a papá en la cabeza. Comentó Harry. ¿Como puede pensar que estoy... forzado?
Ya sabes como es él, tiene cada concepto... Dijo Lara J. Bueno, déjalo, solo espero que se olvide de esas ideas.
Snape entró en la habitación mirándolos con los ojos entrecerrados. Harry enseguida se sentó en la cama mirándolo fijamente. Snape frunció el ceño.
Harry, ¿Estas bien? Preguntó viendo al chico mirándolo fijamente. ¿Quieres algo?
Harry solo sonrió negando con la cabeza. Snape suspiró largamente.
Escucharon todo, ¿Es eso? Preguntó pasando la mirada de uno a otro, los chicos se miraron con el rabillo del ojo y asintieron. Lo sabia, Harry, puedes decirme, yo... lo voy a entender.
Solo tengo una cosa para decirte, es más bien una pregunta. Dijo Harry, Snape le hizo señas para que hablara. ¿Cuándo te vas a quitar esas ideas de la cabeza?
Snape parpadeó, eso era lo menos que esperaba escuchar. Harry levantó una ceja como esperando respuesta.
Harry, tu sabes que... bueno, no eres mi hijo, si te molesta algo... solo habla. Dijo Snape incómodo, Harry alzó más la ceja. Yo... haré todo lo posible para que no tengas problemas... quiero que no te sientas forzado a vivir aquí, solo habla y veré en que te puedo ayudar... vamos Harry, no soy tu padre.
Eh, ¿Lara? ¿Escuchaste algo o es que la temperatura me subió de nuevo? Preguntó Harry como si no hubiese escuchado nada y mirando al techo, frunció el ceño. ¿Tendré 40 grados de fiebre y estoy escuchando cosas?
Yo no escuché nada. Apoyó Lara J. los dos se miraron y se encogieron de hombros.
Papá ¿Podrías tomarme la temperatura de nuevo? Pidió Harry a Snape, este parpadeó. Eso si, ni se te ocurra ponerme una mano congelada en la frente... emm, no te he hechizado ni nada por el estilo, te puedes mover.
Snape reaccionó y se acercó a la cama, Harry le tomó un brazo y se puso la muñeca de Snape en la frente, lo miró detenidamente.
¿Y bien? ¿Me subió la fiebre? Preguntó y Snape logró sonreírle. ¿Que quiere decir esa sonrisa? ¿Que soy una hoguera y tengo alucinaciones?
No, que tienes una temperatura alta pero aceptable. Respondió Snape, se sentó en el borde de la cama, Lara J. se acercó y se le apoyó en la espalda mirando por encima de su hombro. Lara ¿Es idea mía o bajaste de peso?
No se, generalmente no peso nada. Contestó Lara J. encogiéndose de hombros. Harry es el que pesa una tonelada.
¡Tu decías que era una pluma! Se defendió Harry al momento.
Cuando soy el Angel. Replicó Lara J. Harry se estremeció y se le enganchó de un brazo a Snape, el brujo le acarició la cabeza paternalmente al chico. Los huesos pesan aunque no lo creas y tu...
Ya Lara, no vayan a discutir de nuevo. La reprendió Snape, Lara J. pestañeó inocentemente. Esa carita tuya es un peligro.
¿Por qué? Preguntó Lara J. Si soy adorable.
Somos adorables. Rectificó Harry poniendo cara inocente.
Si claro, como no. Bufó Snape. ERAN adorables, solo cuando eran unos niños, ahora... déjame ni decir que son.
Tenemos tantos apodos. Suspiró Lara J. Torbellinos, pillos, diablos...
La chica se detuvo en seco, la cicatriz del brazo le dio una punzada. Harry cerró los ojos enterrando la cara en el brazo de Snape. El brujo los miró alarmado.
¿Que les sucede? Preguntó preocupado, los chicos se incorporaron al momento. ¿Estan bien? No debieron bajar descalzos.
No fue nada. Dijo Lara J. rápidamente miró a Harry con el rabillo del ojo.
Si papá, no te preocupes. Agregó Harry devolviéndole la mirada a Lara J. con el rabillo del ojo.
Si fue algo. Contradijo Snape serio. No me mientan, pueden confiar en mi.
Es que... Comenzó a decir Lara J. dándole trabajo a sus neuronas para idear algo. Yo creo que me subió la temperatura, tengo frío.
Yo también tengo frío. Dijo Harry siguiendo la idea de la chica.
Snape le tocó la frente a Lara J. sin percatarse que estaba usando sus poderes para que pareciera que la fiebre le había subido. Cabeceó y le tocó la frente a Harry, pero como estaban conectados por el poder, si a uno le subía la temperatura al otro también.
Ya no puedo hacer más nada por ustedes, no les puedo dar otra poción. Suspiró Snape, Harry sentía que era una hoguera. Les advertí que no salieran de aquí.
Lo sentimos. Dijo Lara J. con la cabeza gacha.
Ya, está bien, no sucede nada. Dijo Snape estrechando a los chicos contra si. Ahora acuéstense y no se metan en más problemas, solo queda esperar a que la fiebre les baje sola.
Los chicos se acostaron completamente en la cama, antes de que hicieran algo más, Snape los cubrió con la manta. Los miró paternalmente unos segundos y salió de la habitación. Se miraron cuando la puerta se cerró.
Está muy feliz. Dijo Harry acomodándose en la manta, Lara J. frunció el ceño. Me refiero a Voldemort.
Ah, yo no puedo sentir sus cambios de humor como tú, solo me duele la cicatriz. Dijo Lara J. auto-bajándose un poco la temperatura, con lo cual le bajó también a Harry. Debe pensar que nos tiene en sus manos, cosa que no es asi.
¿Que decimos el día de la entrevista? Preguntó Harry frunciendo el ceño, sintiendo como la temperatura cedía.
Tonterías sin sentido. Respondió Lara J. acurrucándose contra el chico, la cicatriz le dio una punzada. Vaya, Voldemort debe estar formando una fiesta enorme.
Y se cobró una vida para celebrarlo. Gruñó Harry. Si solo pudiéramos verle su verdadero rostro...
Es astuto, está tomando precauciones. Reflexionó Lara J. Tengo deseos de ver a mamá.
¿Que tal una visita a Hogwarts el día 7 después de la entrevista? Propuso Harry. Y podremos visitar al único hombre del cual tenemos la dirección.
Esperemos que no esté en la lista negra de Voldemort. Dijo Lara J. aceptando. Debemos ser los primeros, te borra a ti y me pone a mí, luego me borra y te sube al número 1, lo compadezco, debe estar indeciso, es muy difícil decir cual de los dos le ha causado más dolores de cabeza.
Harry soltó una pequeña carcajada.
Ya debe estar obstinado. Prosiguió Lara J. como si nada. Cuando va a hacer algo, seguro aparece una silla, prepara una taza de chocolate, se sienta y dice: Mejor me siento a esperar a Potter y a Josthings, no deben tardar, ¿De que me vale hacer algo si siempre lo arruinan?, se cruza de piernas y bebe un sorbo de chocolate, con su cara de lagartijo ciguato resignada.
Harry ya reía a carcajadas, deseando que Lara J. nunca perdiera ese sentido del humor tan natural, las palabras le salían como si nada. Lara J. también se comenzó a reír de sus propias palabras.
¿Ya no tengo fiebre? Preguntó Harry con algo de esperanza, aunque se sentía ardiendo.
No, TODAVIA tenemos fiebre. Aclaró Lara J. Ya te dije que mañana te quitaba el resfriado así que no protestes.
Recuérdame nunca más hacerme el enfermo contigo al lado. Gruñó Harry embrujándose en la manta. ¿Por qué papá tuvo que bajar? Siempre está tibio.
Debe ser por eso mismo, se dirá: ¿Me ven cara de manta o que? Dijo Lara J. poniendo la misma cara seria de Snape. Se merece un descanso sin que lo estemos acechando para jugarle bromas.
Los chicos cabecearon a un tiempo, y se tumbaron sobre la cama. Pero por culpa de la fiebre, tuvieron que tomarse una asquerosísima poción que casi los hace soltar las tripas por la boca. La noche la pasaron ligeramente mejor. Sobre todo si Snape no los dejó dormir en sus habitaciones. Se estaba tomando muy en serio la fiebre de los chicos.
Harry se despertó al día siguiente por un pequeño zarandeo en el hombro. Abrió un ojo y distinguió a Lara J. que lo despertaba. Se incorporó despacio. Snape dormía a su lado. Lara J. se puso un dedo en la boca pidiendo silencio. Harry asintió y los dos salieron de la habitación en silencio. Snape solo se movió un poco pero no se despertó. Bajaron en punta de pies hacia la cocina. Hocicos abrió un ojo y se movió acomodándose en su cojín.
Emm, ¿Lara? La llamó Harry.
¿Uh? Respondió la chica registrando en el refrigerador.
¿No se te está olvidando algo? Preguntó Harry cruzándose de brazos.
¿Que es lo que no se me puede olvidar? Preguntó a su vez Lara J. sacando varias cosas de comer del refrigerador.
¡Fiebre! ¡Todavía tenemos fiebre! Le recordó Harry algo exasperado, Lara J. alzó una ceja. No te hagas la que no sabes nada, fue por TU CULPA que estoy resfriado (Harry puso garritas al decir la palabra).
Oh vamos, no te tienes que poner asi. Le dijo Lara J. divertida por la actitud de Harry. Claro que recuerdo, yo también me tuve que enfermar (Lara J. lo imitó haciendo que el chico resoplara).
Bueno, me dijiste que esto se me iba a quitar si me soplabas calor. Dijo Harry mirando de reojo las arepas que Lara J. estaba a punto de preparar, las tripas le sonaron. Y hazlo rápido, tengo mucha hambre.
Lara J. sonrió ampliamente, alzó un puño y apareció el poder del fuego en él. Se acercó a Harry y sopló suavemente la nebulosa hacia él. Harry sintió como un calor muy agradable entraba en su cuerpo. Su temperatura se normalizó al momento y se sintió como nuevo. Sin ningún síntoma de resfriado ni fiebre. Lara J. le sonrió desapareciendo la nebulosa. Se dio vuelta y comenzó a preparar el desayuno. Harry se acercó a husmear, pero al verle la cara a Lara J. se puso a ayudar.
Snape se reunió con ellos pocos minutos después, luciendo algo agotado, pero se puso muy contento al ver que la fiebre había desaparecido
misteriosamente.
Harry se despertó solo a las 4:00AM, no tenia más sueño. Y eso que se pasó por la noche a la habitación de Snape junto con Lara J. aunque seguramente lo verían en Hogwarts, pero sentía que lo iba a extrañar. Se fue a mover y se dio cuenta de que estaba acurrucado contra Snape. Miró a los lados pensando en como demonios se iba a zafar de la mano de Snape que tenia en la cabeza.
Unos ojos verdes fosforescentes aparecieron por encima de Snape. Harry parpadeó y se puso bien los lentes, ni se había molestado en quitárselos cuando se cambió de habitación. Los ojos verdes se movieron en la oscuridad, como dos luciérnagas. Lara J. le quitó la mano de Snape a Harry de la cabeza.
El chico se deslizó por debajo de la manta y salió a los pies de la cama, descalzo. Se levantó con cuidado, Lara J. surgió de debajo de la manta, miró a Harry y se llevó un dedo a la boca, pidiendo silencio. Salieron en punta de pies de la habitación. Bajaron a la cocina y se pusieron a preparar un buen desayuno de despedida para Snape.
Hoy debemos ir al Caldero Chorreante. Recordó Lara J. ¿A que hora dijo?
Dijo... Harry puso cara de concentración. A las 9:30AM.
Bien y si no hay más contratiempos vamos directo a Hogwarts. Dijo Lara J. preparando unas jarras de chocolate. No vamos a eternizarnos con Voldemort, ya bastante hacemos en ir.
¿Que nos preguntará? Preguntó Harry concentrado en que el beicon no se le quemara.
No lo se, aunque tratará de buscarnos el punto débil. Respondió Lara J. dejando de revolver el chocolate que ya estaba diluido. Ya sabes, para ver la forma de acabar con nosotros... Harry, vigila el beicon.
¿Cuál es el punto débil de alguien inmortal? Preguntó Harry dándole vuelta al beicon. Tú has sido inmortal desde que naciste, debes tener una idea, yo soy novato.
La verdad, no se cual es mi punto débil. Dijo Lara J. frunciendo ligeramente el entrecejo, puso cara desinflada mirando a Harry. Pobre Voldemort, debe ser muy frustrante querer matar a alguien y no poder.
Harry comenzó a reírse a tiempo que Snape entraba como un tornado en la cocina. Relajó la expresión al verlos cocinar tranquilamente. Se temía que hubiesen salido o algo peor. Los chicos lo miraron como si estuviese enfermo.
Buenos días papá. Saludó Lara J. llevando las jarras a la mesa. No hicimos nada.
Buenos días papá. Saludó Harry por su parte sacando las tiras de beicon a tres platos. El desayuno ya está listo.
Snape pasó la mirada de uno y otro, suspiró sentándose en su silla habitual. Los chicos le sonrieron como dándole ánimos.
Lara, esa es mi jarra. Le dijo Harry serio cuando la chica fue a dar un sorbo de chocolate.
No, es la mía. Lo contradijo Lara J.
Te equivocas, esa es MI jarra. Dijo Harry tratando de quitarle la jarra a Lara J.
¡Es la mía! Exclamó Lara J. alejando la jarra, Snape pasaba la mirada de uno a otro divertido y sin probar el chocolate.
Lara... ¡Dámela! Dijo Harry cuando logró atrapar la jarra.
¡Suelta! Dijo Lara J. dándole manotazos a la mano de Harry y halando la jarra. ¡Sueltalajarra!
¡Pero es la mía! Exclamó Harry insistiendo, Lara J. abrió la boca y amenazó con morderle la mano, Harry comenzó a retroceder la mano. ¡No hagas eso!
Harry... Lo llamó Snape suavemente, los chicos lo miraron, Lara J. a punto de hincar el colmillo en la mano de Harry y el chico agarrando la jarra. Ella tiene razón, esa no es tu jarra, la tuya es esta.
Harry quitó la mano rápidamente, intercambiando su jarra con la de Snape. Lara J. le respiró en la cara medio mostrando los dientes. Desayunaron con calma por parte de los chicos y rápidamente por parte de Snape. Harry y Lara J. miraron melancólicamente como Snape se levantaba y subía rápidamente al segundo piso. Miraron la hora, las 4:50AM. Suspiraron y fregaron todo en un abrir y cerrar de ojos.
En cuanto subieron, Harry tuvo que lavarse los dientes en el baño de Lara J. Snape estaba en el del pasillo. Cuando se lavaron los dientes bajaron los escalones de dos en dos hacia la cocina. En cuanto abrieron la puerta. Snape ya estaba al irse por la chimenea. Los chicos corrieron hacia él y patinaron abrazándolo entre los dos.
Te vamos a extrañar papá. Dijo Lara J. abrazando a Snape con fuerza, este le besó la frente abrazando a los dos chicos. Dile a mamá que la queremos y la extrañamos mucho.
Te vamos a extrañar mucho. Agregó Harry, Snape le acarició la cabeza con aire paternal.
Yo los voy a extrañar a ustedes. Dijo Snape suavemente. Ahora debo irme.
Los chicos lo soltaron. Snape les trató de sonreír consiguiéndolo a medias. Caminó hacia la chimenea y desapareció tragado por las llamas esmeraldas. Los chicos dejaron caer las cabezas, pero Lara J. la levantó como si tuviese un resorte.
¿Por qué estamos tan tristes? Preguntó con el ceño fruncido, Harry la miró sin comprender. ¡Hoy los vamos a ver y de seguro que el 14 también los veremos! ¡Cae sábado!
¡SI! Exclamó Harry sonriendo ampliamente. ¡Entonces seguro se quedan hasta el domingo!
No lo se Harry. Dijo Lara J. dudando. Es la boda de ellos, merecen estar solos esos dos días, aunque queramos estar con ellos...
Cierto. Dijo Harry cabizbajo. Vamos arriba, podemos dormir un poco más, hasta las 9:00AM.
Suspiraron a un tiempo y subieron lentamente. Iban a entrar en sus habitaciones cuando cambiaron de rumbo hacia la puerta del fondo. Se acomodaron en el centro de la cama cubriéndose con la manta. Se quedaron dormidos al momento.
Harry se despertó por un aliento cálido en su cara. Movió las manos y chocó con algo lanudo, una lengua tibia le pasó por la cara.
¡Sale Hocicos! Exclamó la voz de Lara J. de repente.
Harry abrió los ojos para encontrase con los ojos grises de Hocicos y su nariz húmeda respirando casi en su cara.
¡Baja de la cama Hocicos! Lo reprendió Lara J. tratando de sacarlo del medio de ellos. ¡Harry ayúdame!
¡Bájate Hocicos! Dijo Harry empujando al perro.
Este dio un sonoro ladrido al ver que sus dos amos estaban despiertos y bajó de la cama de un salto. Lara J. se pasó una mano por la mejilla.
Huácala, Hocicos me babeó. Comentó tratando de quitarse la baba de la cara, miró la hora y pegó un brinco. ¡Harry apresúrate! ¡Son las 9:20!
Harry pegó un salto buscando sus lentes. En cuanto se los puso salió disparado de la habitación con Lara J. pisándole los talones. Se bañaron en menos de lo que canta un gallo y salieron corriendo a medio ponerse los zapatos y sin apenas peinarse. Bajaron dando saltitos las escaleras y se abalanzaron hacia la cocina.
Estaban con el tiempo justo. Harry se aseguró de tener con él su varita y el mapa del merodeador. Lara J. llevó su capa invisible para una emergencia y se aseguró de tener su varita con ella, además de el papel con la dirección del hombre que vivía en Hogsmeade. Lara J. entró de primera en la chimenea, pronunciando alto y claro la dirección del Caldero Chorreante. Desapareció tragada por las llamas esmeraldas. Harry entró detrás de ella y dijo la dirección alta y clara, sintió como desaparecía por la red flu.
Harry apareció en el Caldero Chorreante y vio a Lara J. que se sacudía las cenizas. Harry salió de la chimenea algo mareado, al parecer el regulador de la red flu se había despertado apresurado. Barrió el Caldero Chorreante, estaba desierto, ni Tom el tabernero estaba allí.
¿Dónde estará? Preguntó en un susurro Lara J. percatándose de lo mismo. Nos dijo a las 9:30, recuerda, ni una palabra de lo que sabemos, no podemos mencionar su adorado nombre aquí.
Si, pero... Dijo Harry sin atreverse a dar un paso y agarrando la varita dentro de su abrigo. Esto me huele mal.
¡Buenos días! Saludó Tom el tabernero entrando en el bar, parecía venir del Callejón Diagon.
Ah, buenos días. Saludó Lara J. sonriendo.
Buenos días Tom. Saludó Harry cordialmente.
Hacia tiempo que no se les veía por aquí. Comentó Tom ofreciéndoles una mesa.
Estábamos... um... ocupados. Dijo Lara J. sentándose en una silla que le ofrecía Tom.
Si, casi no tenemos tiempo. Dijo Harry sentándose al lado de Lara J.
¿Van a tomar algo? Les preguntó Tom sonriendo, dejando ver que le faltaban todos los dientes.
No, nada, gracias Tom. Rechazó Harry. Esperamos a alguien.
Tom hizo una inclinación con la cabeza y se retiró detrás de la barra, a limpiar botellas y organizar cosas.
¿No crees que se está tardando? Preguntó Harry frunciendo el ceño.
Definitivamente, si. Respondió Lara J. dando una ojeada al bar. Esto está solitario hoy.
No hace falta que lo digas. Dijo Harry mirando alrededor, los pelos de la nuca se le erizaron presintiendo que algo iba a suceder. Lara, creo que nos vigilan.
Siempre nos vigilan, no se porque no te acabas de adaptar. Dijo Lara J.
No es eso, presiento que va a suceder algo. Dijo Harry mirando a los lados.
¿Te estás volviendo vidente? Bromeó Lara J. se puso seria, sus instintos sobrenaturales comenzaron a alertarla, las manos se le habían puesto frías. Está bien, te creo, hay algo en el ambiente.
¡Buenos días! Saludó la voz de Roger desde las escaleras que subían a las habitaciones. Veo que llegaron temprano, disculpen mi tardanza, hoy por la mañana descubrí que no tenía pergamino.
Los chicos vaciaron sus mentes al momento en que vieron a Roger Spirit sentarse frente a ellos con una pluma a vuelapluma y un rollo de pergamino.
Prácticamente acabamos de llegar. Dijo Lara J. neutral.
Bien, espero que esta entrevista no sea extensa. Dijo Roger sonriéndoles, chupando la pluma a vuelapluma y dejándola encima del pergamino balanceándose, pero los chicos solo inclinaron las cabezas. Empecemos, las damas primero, Lara, cuéntame, dicen que tienes una cicatriz igual a la de Harry en el brazo derecho ¿Es eso cierto? Si es asi, dime quién te la hizo y como.
Es cierto, tengo una cicatriz en forma de rayo en el brazo derecho y me la hizo Voldemort. Dijo Lara J. altiva, Roger se estremeció un poco ante la mención del nombre y perdió un poco la sonrisa. Y me la hizo acabada de nacer, en un hospital muggle.
¿Y tus padres?
Asesinados por Voldemort, nunca los conocí.
¿Quién te cuidó y a que colegio asististe? Preguntó Roger y en sus ojos apareció el brillo rojo.
Crecí en un orfanato muggle y asistí a Dumstrang. Respondió Lara J. tratando de parecer calmada y de no revelar más información que la necesaria.
¿Como te trataban en el orfanato? ¿Fue buena o mala la atención? Preguntó Roger tratando de obligarla a entrar en detalles.
Es algo personal ¿No lo cree? Dijo Lara J. algo desafiante, Harry la pellizcó disimuladamente para que no se mostrara con esa actitud.
Solo se publicará lo que ustedes deseen. Explicó Roger algo decepcionado por la respuesta de la chica. Pasamos a otra pregunta, ¿Como te desarrollaste en el colegio? ¿Tenias muchos amigos?
No tenía amigos y en las clases los profesores tenían buen concepto de mí. Dijo Lara J. cruzándose de brazos con todos sus sentidos alertas.
¿Que hacías en tu tiempo libre? Preguntó Roger presionando.
Ir de excursión, leer y volar en escoba. Respondió Lara J. algo más calmada, además que Harry la pellizcaba con disimulo.
Bien, Harry, tu turno, esa cicatriz que tienes en la frente te hizo famoso, ¿Que crees de eso? Preguntó Roger desviando su atención a Harry.
Creo que a nadie le gustaría hacerse famoso porque Voldemort asesinó a sus padres. Contestó Harry vaciando la mente, Roger lo taladraba con los ojos.
¿Con quien te quedaste después de que tus padres fueran asesinados? Preguntó Roger sin parpadear.
Con mis tíos. Respondió Harry obligándose a mirar esos ojos con el extraño brillo rojo.
Fuiste a Hogwarts, ¿Cierto? Preguntó Roger, Harry asintió. ¿En que casa quedaste?
Gryffindor. Contestó Harry.
Harry miró unos instantes la pluma a vuelapluma que se deslizaba por el pergamino, estaba escribiendo más de de lo que habían hablado.
Ahora Harry, ¿Como salías en clases? ¿Tenias amigos? Preguntó Roger dándose cuenta de que Harry miraba el pergamino.
Salía bien en clases y tengo amigos. Respondió Harry retirando la vista del pergamino.
¿Puedes decirme sus nombres? Preguntó Roger sonriendo.
Con todo el respeto que usted se merece pero me parece que no es de su incumbencia. Intervino Lara J. gélida.
Roger parpadeó ante esa intervención. Harry se puso serio dando a entender que la apoyaba.
Vamos chicos, ya les dije que solo se iba a publicar lo que ustedes quisieran. Presionó Roger, sus ojos brillaron.
Por eso mismo, no estamos obligados a responder todas sus preguntas. Dijo Harry desafiante.
¿Como se conocieron? Preguntó Roger al momento.
Harry fue a responder, los pelos de la nuca se le erizaron completamente y un escalofrío recorrió su espalda. El y Lara J. se levantaron de un salto, sacando las varitas y volcando las sillas. Roger parpadeó un par de veces sorprendido. Los chicos estaban en el medio del Caldero Chorreante, espalda con espalda rodeados de al menos 10 mortífagos.
Vaya, vaya, que sorpresa. Dijo Dolohov adelantándose. No pensábamos encontrarlos aquí.
Hola bebé Potter. Saludó Bellatrix Lestrange frente a Harry, el chico apretó los dientes y levantó la varita apuntándole al corazón. Tenemos una vieja deuda que saldar.
Angel, Angel... Dijo Dolohov cabeceando con una sonrisa contrahecha acercándose a Lara J. la chica levantó su varita amenazante. Siempre tan... alerta, al igual que tu querido amigo Potter, ¿Que digo? Si son inseparables, debería decir, tu querido hermano.
Por alguna vez en tu vida no hablas estupideces Dolohov. Dijo Lara J. amenazante, mostrando los dientes.
No queremos peleas. Intervino Lucius Malfoy quitándose la máscara de mortífago, Roger observaba todo, el brillo rojo en sus ojos se hizo más notorio.
No lo parece. Gruñó Harry mirando a todos lados. ¿Y que son los demás? ¿Acompañantes? ¿O están esperando para asistir a alguna fiesta?
Oh, si claro, nuestra fiesta de captura. Dijo Lara J. en un gruñido. Si pueden atraparnos.
Angel, no seas tonta, ven con nosotros y no estaremos obligados a matar a Potter. Dijo Lucius Malfoy suavemente. Ven y no le haremos daño, es un trato.
Prefiero hacer un trato con una cucaracha antes que con usted, señor Malfoy. Dijo Lara J. con las pupilas dilatadas y la neblina arremolinándose furiosamente en ellas, tenía los ojos de un verde intenso.
Lucius medio enseñó los dientes furioso, Lara J. lo miraba con el rabillo del ojo.
Cooperen y nadie saldrá herido. Dijo Lucius recobrando la paciencia.
Es lo mismo que les pedimos a ustedes. Dijo Harry observando a Bellatrix que parecía estar reprimiendo los deseos de matarlo allí mismo. Si se largan, los dejamos en una sola pieza.
Los demás mortífagos se movieron incómodos, sabían de lo que eran capaces esos dos muchachos a los cuales intentaban capturar.
¡STUPEFY! Bramó Bellatrix perdiendo la paciencia.
Harry y Lara J. se agacharon a un tiempo, evitando el hechizo. Dolohov se apartó y el hechizo golpeó a otro mortífago dejándolo inconsciente en el suelo.
¡STUPEFY! Exclamaron los dos chicos a un tiempo y a la vez que se levantaban girando espalda con espalda. ¡STUPEFY!
Cuatro mortífagos cayeron abatidos por los hechizos. Roger se refugió en la escalera que da a las habitaciones, pero mirando luchar a los chicos con mucha atención y una leve sonrisa en las comisuras de la boca.
¡AVA
Comenzó a decir Bellatrix contra Harry.
¡NO! La detuvo Lucius. ¡Los necesitamos vivos a los dos!
Los demás mortífagos tenían rodeados a los chicos. Estos se movían sin despegarse las espaldas, así no le daban la espalda a ningún mortífago. Lo único que se veía en el bar eran los hechizos zumbando por todas partes y el polvo levantado. Cuando todo se aclaró un poco, quedaban cuatro mortífagos: Lucius, Bellatrix, Dolohov y Crabbe. Roger observaba ávidamente cada movimiento de los chicos.
No dilates más esto Angel. Dijo Lucius jadeando, le señaló a Harry que estaba de espaldas a él con la varita. La decisión es tuya, si vienes, Potter se salva, si no, muere, tú eliges.
¿Qué crees que soy? Preguntó Lara J. con los dientes apretados, Dolohov le apuntaba a Harry con su varita. Si me atrapan lo van a asesinar igual
(Lara J. bajó la voz para que solo Harry la escuchara)
Eso es si te pueden asesinar hermanito.
Te apoyo. Dijo Harry en un susurro, los mortífagos fruncieron el ceño. Bellatrix es mía.
El mío es Dolohov. Susurró Lara J. mostrando los dientes. Hay que escoger otro más.
Lucius.
OK, me hago cargo del gorila ese que tienes delante.
Perfecto, emm, estamos mal. Dijo Harry frunciendo el ceño y hablando con un tono de voz normal, los mortífagos se miraron desconcertados. ¿No deberíamos estar tú para acá y yo para allá?
Si, eso creo, las matemáticas al menos no fallan. Respondió Lara J. hablando en su tono de voz normal. ¿Cuánto tú crees que nos tardemos?
Calculo que unos
Harry sacó cuentas murmurando, los mortífagos no entendían nada y se miraban bajando un poco las varitas.
Si nos damos prisa tardaremos solamente unos 15 minutos.
Anjá, perfecto. Aceptó Lara J. flexionó las rodillas lista para el giro, los mortífagos casi habían bajado las varitas desconcertados. ¡AHORA!
Los dos chicos giraron con las varitas en alto, tomando desprevenidos a los mortífagos.
¡STUPEFY! Bramaron cuando llegaron a los puestos acordados.
El hechizo de Harry golpeó a Lucius, dejándolo tirado en el suelo. El de Lara J. golpeó a Crabbe lanzándolo contra las mesas y las sillas. Dolohov y Bellatrix parpadearon unos segundos sorprendidos pero se recobraron poniéndose en guardia contra los chicos.
No sabes cuanto tiempo esperé para esto, Harry. Dijo Bellatrix moviendo su varita contra Harry, el chico levantó la de él apuntándole al pecho. Maldito, me encerraste en Azkaban por dos años, los peores de mi vida, ahora llegó el momento de que pagues.
Me alegro tanto de que hayan sido los peores, porque dentro de poco, te parecerán los mejores, disfruta mientras puedas, no te vas a librar de mi tan fácil. Gruñó Harry amenazante. ¡Y vas a ser tú la que pagues asesina!... ¡STUPEFY!
¡STUPEFY! Bramó Bellatrix al mismo tiempo.
Los hechizos chocaron y se disolvieron al momento. Mientras, Dolohov daba vueltas alrededor de Lara J. Ella lo seguía con la varita en alto y sin moverse del lugar.
Nos volvemos a encontrar, Angel. Dijo Dolohov con una sonrisa contrahecha. Te lo aconsejo, ríndete ahora, Bellatrix no está de buen humor hoy.
¿Y tú? ¿Estas de buen humor hoy? Preguntó Lara J. burlona, Dolohov apretó los dientes perdiendo la paciencia. No aprietes los dientes de esa manera, ya estás bastante desfigurado para que pierdas los dientes.
Veo que no has cambiado tu lengua aguda, Angel. Dijo Dolohov lleno de furia. Si no quieres cooperar...
Por supuesto que no quiero cooperar, no hago tratos con alimañas arrastradas como ustedes. Lo desafió Lara J. alzando una ceja y sonriendo levemente, haciendo que Dolohov rechinara los dientes de furia. ¿Listo para perder el tabique por... (Lara J. contó con los dedos burlona)... 3ra vez?
¡STUPEFY! Bramó Dolohov contra Lara J.
Esta dio una mortal a un lado cayendo encima de una mesa y apuntándole con la varita. Harry y Bellatrix se batían sin descanso en una esquina del bar.
¡STUPEFY! Exclamó Lara J. contra Dolohov.
¡PROTEGO! Gritó Dolohov, el hechizo solo lo empujó contra unas sillas.
Roger observaba todo protegido por las escaleras. Sus ojos destellaban con ese brillo rojo. Sintió una ligera sacudida. Sacó rápidamente una garrafa de su túnica y dio un largo trago. No le convenía que esos dos muchachos descubrieran su cuerpo nuevo. Lara J. se batía fieramente con Dolohov. Al hombre le estaba costando un poco de trabajo reaccionar a tiempo, ella era muy rápida. Harry por su parte luchaba haciendo brillar como una espada su varita. Bellatrix estaba furiosa y preguntándose donde demonios ese chico aprendió a batirse asi.
Harry comenzó a utilizar su poder de la levitación, comenzó a levitar las sillas y hasta una mesa contra Bellatrix. Esta estaba al salir huyendo del lugar, no le daba mucho tiempo a detener todos aquellos muebles con su varita. Bastaba que Harry mirara alguna silla para que saliera zumbando por el aire contra Bellatrix.
Lara J. se había cansado de luchar con la varita y ahora tenia las mortales cuchillas saliendo de sus nudillos. Pero además, el poder del fuego en sus puños. Lo que era un verdadero peligro para Dolohov. La chica se movía lanzando mortales patadas de todas las formas posibles contra Dolohov y blandiendo las cuchillas en mortíferos golpes.
Bellatrix ya no sabia que iba a hacer, en un momento desesperado, alzó su varita contra Harry y...
Dolohov alzó su varita arrinconado contra Lara J. y...
¡AVADA KEDAVRA! Fueron las palabras que retumbaron en todo el bar.
Harry sintió como todo su cuerpo se iba flotando, era ligero, muy ligero. Sus ojos verdes perdieron el brillo. Se desplomó en el suelo cerrando los ojos. Lara J. miró al vacío con sus ojos color verde claro, muy claros, se iba flotando.
Se arrodilló sin gobierno y se desplomó de lado cerrando los ojos. Bellatrix soltó un chillido de excitación. Roger apretó los dientes con sus ojos brillando furiosamente, esos dos estúpidos habían arruinado su regreso. Dolohov cruzó la habitación a zancadas, sabia que el Angel se despertaría en cualquier momento. Agarró a Bellatrix y la lanzó contra la pared.
¿ERES IMBECIL? Rugió Dolohov. ¡LO NECESITABAMOS!
PPero... Comenzó a balbucear Bellatrix.
Dolohov y Bellatrix comenzaron a discutir a toda voz. Los demás mortífagos se habían ido del lugar cuando la batalla de los chicos contra Dolohov y Bellatrix.

Harry veía todo oscuro, caía, pero no había viento. Cayó en tierra firme, pero ¿Era aquello TIERRA? Más bien, todo era oscuridad total, solo se veía él rodeado de una especie de brillo plateado. Miró a los lados desconcertado. Lo único que recordaba era el rayo verde, la maldición asesina que venia zumbando su torrente de muerte sobre él. Un canto sobrenatural hizo que mirara al frente.
En el medio de la oscuridad, se había abierto una rendija de luz. Frunció el ceño sin atreverse a dar un paso. La rendija de luz se fue ensanchando, a medida que aumentaba el canto. Frente a él pero a varios metros de distancia había algo asi como una puerta de luz. De su interior surgía ese canto que lo llenaba de paz. Lo incitaba a entrar por la puerta, ese canto era tan hermoso. Le recordaba a alguien, alguien que tenia esa hermosa voz como los ángeles.
Solo un paso, Harry. Dijo una voz dulce y melodiosa que conocía muy bien, le pusieron una mano plateada en el hombro.
Harry miró a un lado. A su lado estaba Lara J. su pelo ondeaba sin haber aire y tenia el mismo brillo plateado que él.
¿Que? Preguntó Harry.
Solo da un paso. Le dijo Lara J. agarrándole la mano y sonriéndole. Ven conmigo, debemos regresar.
Harry miró al frente y dio un paso hacia la puerta junto con Lara J. Pero en vez de seguir caminando, comenzó a caer en el vacío. La puerta de luz se fue cerrando a medida que se extinguía ese canto. Caía y caía en medio de la oscuridad, miró a un lado, Lara J. estaba cayendo junto a él y seguían con las manos agarradas. Sintió de pronto que su cuerpo recuperaba el peso. Estaba regresando. Cayó pesadamente aunque su cuerpo inerte en el Caldero Chorreante no lo manifestó en lo absoluto.
Bellatrix abrió los ojos enormemente al ver que el cuerpo de Harry se iluminaba con un brillo plateado. Abrió la boca cuando el chico abrió los ojos. Primero plateados y después cambiaron para verdes. Lara J. se había incorporado con los ojos relampagueantes, verdes esmeraldas y la neblina arremolinándose alrededor de sus pupilas dilatadas. Roger parpadeó un par de veces, no podía ser, no quería pensar que Harry Potter fuese... inmortal.
Harry se levantó del suelo despacio, mirando fijamente a Bellatrix que temblaba incontrolablemente mirándolo son poder articular palabra. Dolohov dejó de gritarle cosas la ver que se había puesto más blanca que el papel mirando un punto por encima de su hombro. Se dio vuelta y el corazón le dio un vuelco.
Harry Potter estaba parado delante de él, como si nada, con el abrigo rasgado en el estómago y apuntándole con su varita. A su lado con la varita apuntándole, con aspecto amenazante, con el pelo ondeando y el Ank plateado destellando en su frente, estaba el Angel.
Un solo paso y van a visitar el infierno. Gruñó Harry apuntándoles con su varita como si fuese una espada.
¡STUPEFY! Bramó una voz que surgió detrás de los chicos.
Dolohov y Bellatrix desaparecieron al momento con un plop. El rayo rojo se impactó contra la pared disolviéndose. Los chicos se dieron vuelta, Roger estaba guardando su varita y se acercó a los chicos.
¿Están bien? Preguntó preocupado, los chicos asintieron sin más ceremonias. Lo siento, fui golpeado por un hechizo aturdidor, ahora fue que me recuperé.
Los chicos se miraron incrédulos pero vaciando la mente de pensamientos.
Quizás podríamos continuar nuestra charla otro día. Dijo Roger pasando la mirada de uno a otro.
Muy bien. Aceptó Lara J. al momento, tenia una herida en un costado y Harry en el estómago, se agarró el costado con disimulo. Nos vemos señor.
Oh, llámenme Roger. Dijo Roger intentando sonreír, hubo un movimiento en la barra y Tom el tabernero se levantó con una herida en la cabeza y sangrando. Yo me encargo de él.
Los chicos asintieron y caminaron aguantando el dolor hacia la chimenea. Roger atendía a Tom. Se miraron y desaparecieron rumbo al número 5 por la red flu. Llegaron al momento, Harry se quitó el abrigo mientras Lara J. encendía la chimenea. Se miró el estómago, tenía una herida grande que emanaba sangre abundantemente. Lara J. se quitó su abrigo, ella la tenía en un costado. Se tomaron las manos derechas y Lara J. comenzó a usar el poder de la curación. Cuando Lara J. abrió los ojos respirando ruidosamente, ya ninguno de los dos tenía herida.
Suspiraron a un tiempo desplomándose en las sillas. Hocicos se acercó preocupado con las orejas atrás. Harry comenzó a acariciarlo recordando cuando estuvo en ese extraño lugar y que Lara J. le había indicado que hacer.
Lara ¿Que era ese lugar? Preguntó Harry sin contenerse, Lara J. lo miró frunciendo el ceño. El lugar en el que estábamos cuando... nos...
La entrada de la muerte, Harry. Respondió Lara J. mirándolo fijamente, Harry abrió la boca confuso. Estuvimos muertos.
Harry parpadeó un par de veces.
¿Y ese canto? Preguntó Harry. Se parecía un poco a cuando tú... emm...
Si, lo se, solo que no se porque saqué esa voz tan parecida a... eso. Dijo Lara J. mirando incómoda a otro lado. Ese canto es para llamar a las almas para que entren, bueno, solo debías dar un paso para regresar.
¿Por qué no seguía caminando? Volvió a preguntar Harry, tenía muchas dudas y suponía que Lara J. sabría, había sido inmortal desde que nació.
Vaya Harry, no se, siempre he hecho lo mismo cada vez que... me muero. Respondió Lara J. frunciendo el ceño, no estaba molesta, ella también tenía esas dudas. Recuerdo que la primera vez que llegué, fue porque... me ahogué, era pequeña y no sabia controlar mis poderes, los del orfanato se sorprendieron cuando llamaron desde el hospital diciendo que me había salvado milagrosamente.
Harry se quedó reflexionando unos segundos, era una sensación extraña, era como estar en el aire sin ningun pensamiento ni preocupación.
¿Y ese brillo plateado que teníamos? Preguntó Harry.
Creo que esa pregunta si te la puedo responder. Dijo Lara J. alzando la cabeza. Para diferenciarnos, somos inmortales, un alma normal no tiene ese brillo, es opaca.
Ah, ya. Dijo Harry, todavía no estaba acostumbrado a eso de la inmortalidad. Bueno, ¿Cuándo vamos a Hogwarts?
Después de almuerzo. Dijo Lara J. levantándose de un salto, recordando que tenia mucha hambre.
Harry se levantó detrás de ella, las tripas le rugían, era una bendición estar de nuevo en el mundo de los vivos. Cocinaron con Hocicos olfateando, al parecer, estaba a punto de reclamar lo suyo. Almorzaron mirando melancólicamente el lugar habitual que ocupaban los adultos. Le dieron comida a Hocicos y subieron a lavarse los dientes y a darse un baño antes del viaje, se debían cambiar de ropas, estaban manchadas de sangre.
Bajaron con los Jerséis de la señora Weasley, contando con los dos pullóveres largos que tenían debajo. Parecían par de marmotas gorditas. Harry se sentó a esa hora en la mesa de la cocina a escribirle una carta a Ginny, mientras Lara J. daba vueltas por la cocina esperándolo.
Desaparecieron por la chimenea rumbo a Las Tres Escobas en Hogsmeade. Rosmerta les sonrió al momento, los chicos la saludaron con alegría, tratando de olvidar que hacia unas horas se habían batido con los mortífagos y los habían asesinado. Salieron a las calles del pueblito, Lara J. sacó un pergamino y se lo mostró a Harry.
Demetrius Malverich: Dado de alta el día 19 de Agosto a las 6:30AM al recuperarse exitosamente de un encantamiento que afectó su sistema nervioso, reside en Hogsmeade, calle 2, #35, con la señora Malverich. Leyó Lara J. Harry la escuchaba con el ceño fruncido. Debemos ubicarnos.
Mejor le preguntamos a alguien. Sugirió Harry mirando a dos brujas que iban de compras, le agarró el brazo a Lara J. e interceptó a las mujeres. Buenas tardes.
Buenas tardes. Respondió una de las brujas. ¿En que podemos ayudarlos?
¿Nos puede indicar donde queda... la calle 2, #35? Preguntó Lara J.
Si, miren, cruzando esta calle... Comenzó a indicar la bruja amablemente, los chicos miraban a donde indicaba con su brazo. La segunda casa después de HoneyDukes a la derecha.
Muchas gracias. Dijo Lara J. sonriendo, las brujas inclinaron las cabezas sonrientes y prosiguieron su camino. ¿Crees que demos con la dirección correcta?
Puede ser. Dijo Harry cabeceando mientras caminaban hacia la mencionada casa. Aunque podemos estar errados.
Una cosa. Dijo Lara J. ¿Como sabremos si es Voldemort? No vamos a llegar y decir: Buenas tardes, ¿Usted es Voldemort? ¿No? Entonces disculpe la molestia
Por supuesto que no Lara. Dijo Harry serio, ya estaban a escasos pasos de la casa. ¡Ya! Creo que tengo la solución.
Pues habla rápido porque ya estamos en la puerta. Dijo Lara J. sonriendo.
Solo debemos mirarle los ojos. Dijo Harry sonriendo. ¿Recuerdas ese brillo rojo verdad?
Anjá, estilo encuesta, lo tienes, arriba mi viejo que ya te descubrimos, no lo tiene, nos vamos, todo entendido y procesado. Dijo Lara J. natural, Harry comenzó a reírse tocando la puerta. ¿Tu te piensas que es un jovencito? ¡Es un viejo! Lo que me asombra es que tiene una energía para fastidiar... Buenas tardes.
Buenas tardes. Saludó una bruja con los pelos de punta de color negro y la cara larga. ¿Desean algo?
¿Es señor Malverich se encuentra? Preguntó Harry amablemente.
Si, pero ¿Quiénes son ustedes? Preguntó la bruja recelosa.
Oh, somos... curanderos de San Mungo. Inventó Lara J. sonriendo, Harry giró la cabeza tan rápido hacia ella que el cuello le sonó. Somos nuevos, acabamos de graduarnos, nos enviaron para ver como seguía el señor Malverich.
La bruja terminó de abrir la puerta con un poco de desconfianza, los chicos entraron lo mas tranquilos que pudieron.
Esperen aquí unos segundos. Indicó la bruja señalándoles el sofá, los chicos tomaron asiento, Harry se aplastaba el pelo contra la cicatriz. Ahora vuelvo.
Los chicos se miraron con el rabillo del ojo mientras la bruja salía de la sala.
¿Curanderos? Resopló Harry. ¿Fue lo único que se te ocurrió?
¿No le viste la cara? Preguntó Lara J. en un susurro. Y ten cuidado no haya ido a buscar la escoba para sacarnos a palazos de aquí.
Se un poco optimista al menos. Gruñó Harry cruzándose de brazos, comenzó a mascullar como para si mismo. Curanderos, no me sé ni un hechizo para curar, el de entablillado y creo que es mucho.
No te quejes, al no ser que hubiésemos entrado a lo loco lanzando hechizos modificadores de memoria a los cuatro vientos para que medio pueblo viniera, me avisas si prefieres eso. Lo reprendió Lara J. seria, Harry suspiró. Me dejas hablar a mi.
En esos momentos, entraba a la sala un hombre de unos 54 años, con el pelo entrecano, nariz chata y unos ojos carmelitas cansados. Se sentó en un butacón frente a los chicos que tenían la mejor sonrisa que podían forzar en el rostro. Detrás de él entró la mujer con una escoba. Los chicos se quedaron helados mirándola de reojo, pero solo comenzó a barrer la sala.
Bien, ¿Es usted el señor Demetrius Malverich? Preguntó Lara J. consultando el pergamino con los casos dados de alta el 19 de Agosto, el hombre asintió. Bueno, no se alarme, solo es una visita pequeña, ¿Se ha levantado sobresaltado en la noche desde que salió de San Mungo? ¿Ha dormido bien?
No me he levantado sobresaltado y estoy durmiendo muy bien. Respondió el señor Malverich al momento. Tampoco he tenido sueños agitados, cuando ingresé en San Mungo los tenia todas las noches.
Lara J. asintió mirando de nuevo el pergamino con cara de concentración, como consultando un cuestionario.
¿Como es su alimentación? ¿Es balanceada o come algo extra? Preguntó Lara J. mirando al señor Malverich por encima del pergamino.
Buenooo... Dijo el señor Malverich mirando a la mujer que debía ser su esposa. La verdad, es que me encanta el chocolate y en San Mungo...
Lo siento mucho, pero no puede comer mucho chocolate. Dijo Lara J. muy seria, Harry trataba de mirar a los ojos del hombre. Coma verduras y no se exceda con las grasas y proteínas, debe mantenerse en ese peso.
El señor Malverich asentía a cada indicación de Lara J. Harry seguía concentrado en mirarle los ojos al hombre, hasta ahora no habían brillado ni nada por el estilo. Lara J. inventó un par de cosas más dándole tiempo a Harry de examinarle bien los ojos. Terminaron con la visita y el mismo señor Malverich fue a despedirlos. Estaba encantado con ellos, los chicos tuvieron la oportunidad de verlo más cerca. Comprobando que no tenia ningun brillo fuera de lo normal. Salieron caminando rápidamente de la casa. Ya les había brindado chocolate caliente.
¿Y ahora como llegamos a Hogwarts? Preguntó Harry.
Como siempre, me asombra de que no te hayas adaptado a la rutina. Respondió Lara J. sonriendo maliciosa, Harry puso los ojos como platos. Oh vamos Harry, no hay otra vía.
¿No podemos entrar por los pasadizos? Preguntó Harry esperanzado.
No, ya sabes lo que opina papá. Negó Lara J. caminando con dirección al conocido claro. Vamos a salir por la puerta normal, pero para entrar vamos por la pista de aterrizaje: La Torre de Astronomía.
¿Y por que no podemos entrar por la puerta principal con tu capa invisible? Preguntó Harry buscando otras vías.
No seas cobarde. Se burló Lara J.
¡No soy cobarde! Exclamó Harry exasperado.
OK, no te tienes que poner asi. Dijo la chica divertida cuando llegaban al claro. Bien, quizás volemos directo a la torre norte, ¿No es ahí donde está el aula de mamá?
Si. Respondió Harry con la voz en un hilo, preparado para el viaje.
Lara J. le sonrió y se alejó de él. Lanzó su invocación al aire, una brisa fría envolvió el claro. Llamó de nuevo y se rodeó de una luz blanca elevándose en el aire. Harry miró con los ojos entrecerrados la transformación de Lara J. en el Ángel, esa luz era muy intensa. Cayó en la posición de siempre, con las alas abiertas y en cuclillas. Se levantó y le sonrió revelando sus colmillos fuertes y mortales como los de un tigre.
¿Listo para el viaje, hermanito? Preguntó Lara J. extendiendo las enormes alas blancas y extendiendo una mano.
Si, ya me preparé sicológicamente. Respondió Harry resignado. ¿Hasta donde llegamos? ¿Hay escala?
Pasajeros del trasbordador Colmillo Blanco por favor ocupar sus asientos y ponerlos en posición vertical... Comenzó a decir Lara J. como si fuese un avión a punto de despegar logrando que Harry sonriera. ... Les deseamos un feliz vuelo hacia la torre norte de Hogwarts SIN ESCALA... oh vamos Harry acaba de darme la mano para salir volando.
Harry perdió la sonrisa, preparándose para congelarse en las alturas, bamboleándose a muchos metros del suelo.
Harry se encontraba volando por encima de Hogsmeade ocultado por las nubes. Trataba de hacerse el ciego para no ver los cristales de sus lentes congelados. Lara J. volaba agarrándolo con fuerza, no quería un hermano que se pareciera a Frankestein, aunque lo seguiría queriendo, al final de todo, era su hermano de sangre. Frunció el ceño de repente y bajó la cabeza para hablar con Harry.
¿Sabes que eres mi hermano de verdad? Preguntó volando a ciegas.
¿Eh? Preguntó Harry a su vez. ¿Hermanos de verdad?
¡De sangre tonto! ¡Te di mi sangre! Parte de mi sangre corre por ti, somos hermanos de sangre, nadie puede negar eso. Explicó Lara J. planeando por entre las nubes.
¿En serio? Preguntó Harry, Lara J. sonrió, siempre le había animado tener a Lara J. como su hermana, pero lo animaba más sabiendo que eran hermanos de verdad, aunque sus padres no fuesen los mismos pero ella tenia razón, miró al frente y el corazón le dio un vuelco, si no giraban iban a terminar incrustados en el muro. ¡Angel el muro!
Lara J. miró y giró dando vueltas. Harry creía que se iba a marear, veía cielo y tierra, tierra y cielo. Lara J. abrió las alas frenando el giro y ascendió dando fuertes aletazos. Harry puso los ojos en blanco, eso solo era el comienzo. Lara J. comenzó a planear en un violento zigzag haciendo que Harry terminara verde. Llegaron a la torre norte, pero no se atrevían a acercarse, no sabían si estaban dando clases o el aula estaba vacía. Harry lanzó un grito ahogado cuando sintió que lo lanzaban al aire, daba una vuelta y lo agarraban por los tobillos, quedando cabeza abajo.
¡Este no es el techo de casa! Exclamó Harry exasperado aguantándose los lentes congelados. ¡Si no me bajas vamos a tener problemas!
Sabes que no puedes hacer nada. Dijo Lara J. burlona, se acercó volando a la ventana con Harry de cabeza. Hecha un vistazo disimuladamente y me dices.
Harry miró por la ventana, pero estaba empañada.
Acércame un poco, la ventana está empañada. Pidió Harry y vio como se acercaba a la ventana bamboleándose, agregó en un susurro. Ya está bien.
Harry limpió un pedacito de la ventana, lo suficiente grande para mirar con un ojo, el cristal estaba completamente empañado. Miró toda el aula de Adivinación, estaba completamente vacía, salvo el fuego de la chimenea.
No hay ni un alma adentro. Dijo Harry en un tono de voz normal.
Entonces abre la ventana. Dijo Lara J. como si fuera lo más simple del mundo.
¡Alohomora! Dijo Harry dándole un toquecito a la ventana con su varita.
La ventana se abrió, pero no como pensaba Harry. Se abrió para afuera golpeándole la nariz y dejándole los lentes de una oreja. Se agarró la nariz con la mano de la varita y los ojos llorosos. Con la otra mano guardó los lentes en un bolsillo mientras Lara J. aguantaba las ganas de estallar en carcajadas.
Harry después de recuperarse del impacto de la ventana (Y con la nariz roja mientras Lara J. aguantaba la risa) entró por ella con cuidado. Se levantó mirando a todos lados desempañando los lentes y poniéndoselos. Lara J. entró detrás de él cerrando la ventana mientras recuperaba su forma humana.
Asi que esta es el aula de Adivinación. Comentó Lara J. paseando por el aula, se detuvo al ver una bola de cristal en una mesa. Al parecer a alguien se le olvidó guardarla.
Nunca logré ver algo en ella. Dijo Harry acercándose a la bola de cristal. En mi primer examen inventé y créeme, lo que inventé de verdad se cumplió.
Vaya, un golpe de suerte. Dijo Lara J. sentándose frente a la bola de cristal.
Y no sabes cuanto lo aprecié. Dijo Harry sentándose frente a ella.
Lara J. cerró los ojos con concentración y puso sus manos alrededor de la esfera pero sin tocarla. Harry la miró curioso.
Estoy viendo tu futuro, Harry Potter. Murmuró Lara J. moviendo las manos alrededor de la esfera, Harry la observó con atención, ¿Seria verdad? Veo... una niebla... una niebla que te rodea... (Harry ya estaba en la punta del asiento, estaba tenso)... Espera... si... veo...
Lara J. abrió los ojos de repente haciendo dar un salto a Harry.
¿Que viste? Preguntó Harry pasando la mirada de la bola a Lara J.
Nada, las comunicaciones están malas, había mucha interferencia. Bromeó Lara J. se puso una mano en una oreja y la otra en la esfera. ¿Si? ¿Operadora? Chhhsss... ¿Operadora? No la Chhhsss Esch Chhhsss Escucho... Nada Harry, si introduces algún galeón puede ser que funcione.
Harry puso una cara de desconcierto tan graciosa que Lara J. se empezó a reír a carcajadas. Harry frunció el ceño, todavía tenia la nariz roja. Se escucharon unos pasos subiendo, Lara J. se calló al momento. Agarró el brazo de Harry y se apresuraron a esconderse detrás de unas cortinas.
Se quedaron en silencio, mirando ocultos hacia el aula. Trelawney entró al aula y fue directo a la bola de cristal. La recogió y la guardó con las demás con manos temblorosas, parecía preocupada y a punto de estallar en lágrimas. Los chicos se miraron preocupados, ya iban a salir de su escondite cuando escucharon otros pasos.
Retrocedieron maldiciendo mentalmente. Trelawney se dio vuelta a tiempo de que Snape entraba en el aula sellando la escalerilla plateada y poniendo un hechizo imperturbable. Los chicos se miraron maliciosamente y dándose codazos leves.
Los dos adultos se sonrieron (Trelawney sonrió algo tensa y nerviosa) y a los segundos siguientes estaban besándose con pasión. Los chicos salieron silenciosamente, al parecer ni se habían dado cuenta de que ellos acababan de salir de unas cortinas.
Pon el sonido. Le susurró Lara J. a Harry.
Harry comenzó a tararear algo que sonaba a la canción de Romeo y Julieta.
Amor prohibido, tu novela de radio transmitida en vivo, desde Hogwarts... Comenzó a narrar Lara J. con entonación teatral, Harry seguía con su canción con los ojos entornados, los adultos dieron un salto separándose y mirando con la boca abierta a los chicos. ... Fulanita ve a menganito con amor en los ojos y susurra amorosamente: ¿Te vas a poner esa ropa? ¡Ni lo pienses! ¡Hoy no pienso planchar!
Harry comenzó a reírse a medio de su canción, el susurro amoroso había sido con voz chillona y alterada. Los adultos se quedaron paralizados mirándolos. Los chicos les sonrieron ampliamente. Trelawney reaccionó al momento lanzándose a abrazarlos a los dos. Los chicos sonrieron abrazándola también. A Snape le dio un tic en la comisura de la boca.
¿QQue hacen ustedes dos aquí? Preguntó acercándose en dos pasos. ¿CComo llegaron?
Volando. Respondió Lara J. desde los brazos de Trelawney que no los soltaba. Te extrañamos mucho, mamá.
Si mamá, decidimos venir a verte. Agregó Harry apretando el abrazo.
Y yo los extrañé mucho mis niños. Dijo Trelawney dulcemente, les besó las cabezas maternalmente. Tenía tantos deseos de verlos.
Y nosotros a ti. Dijeron los chicos al unísono.
¿Están locos o que? Lo reprendió Snape, Trelawney se dio vuelta con los chicos abrazados. Es muy peligroso, alguien pudo haberlos visto, los pudieron atrapar, Umbridge pudo haberlos sorprendido y... Oh, que demonios, vengan aquí los dos.
Los chicos sonrieron y se pasaron para Snape que los esperaba con los brazos abiertos. El brujo los abrazó paternalmente a los dos, pero les dio un cocotazo a cada uno.
¡Ay! Se quejaron a un tiempo separándose de Snape y yendo a parar a los brazos de Trelawney de nuevo.
Eso es lo mínimo, prepárense cuando estemos en casa. Gruñó Snape amenazante, los chicos se acurrucaron contra Trelawney. Ahora mismo regresan.
No Severus, no tan pronto. Protestó Trelawney, los chicos la miraron sonrientes. Ellos se quedan conmigo, por la noche, regresan a casa.
Pero querida... Snape trató de hacerla entrar en razón. ... Umbridge.
Dile que estoy preparando... cualquier cosa que se te ocurra y que no dejo entrar a nadie. Dijo Trelawney, parecía una leona defendiendo a sus cachorros. Ahora recuerda que tienes clases.
Snape suspiró derrotado, miró a los chicos que le sonreían a Trelawney abrazándola por los costados. Fue a dar media vuelta para irse cuando...
¡Espera papá! Lo detuvo Harry, Snape giró con una ceja alzada, el chico registró en su abrigo y le tendió un pergamino, Snape lo tomó extrañado. Es... una carta para Ginny ¿Se la podrías entregar?
Snape le sonrió y le revolvió el pelo como diciendo ¿Acaso crees que no se la voy a entregar?. Quitó los hechizos y bajó por la escalerilla plateada. Trelawney les sonrió maternalmente y se los llevó hasta detrás de las cortinas. Cuando se escondieron allí no se fijaron que del otro lado había como una salita pequeña. Pasaron una tarde tranquila, nadie los interrumpió. Los chicos estaban felices de estar con su madre y Trelawney estaba feliz de ver a sus hijos. Hacia tanto que no los veía y había estado tan preocupada, no lograba quitarse de la cabeza lo que vio en la bola de cristal.
Los chicos lograron que les contara como estaba Hogwarts en aquellos momentos. Trelawney enseguida les respondió, se desvivía por ellos, eran tan tiernos y cariñosos, no entendía porque Snape se empeñaba en llamarlos torbellinos entre otros apodos. Les contó que Umbridge vivía en una guerra constante con Peeves, que le hacia la vida imposible.
Los chicos se rieron por lo bajo. Pegaron un salto al escuchar que había expulsado a dos alumnos de 3er curso al parecer sin razón. Umbridge tenia vigilancia extrema con los profesores que ella sospechaba que eran cercanos a Dumbledore. También les dijo que por suerte, estaba bajando la vigilancia con Snape y ella, algo que fue un respiro, se la pasaba metida en el aula.
Después de unas tazas de té los chicos estaban soñolientos, toda la acción de la mañana los había dejado agotados. Lara J. más que Harry, volar en medio del frío cargando un saco de huesos no era del todo relajante.
Trelawney se preocupó por la nariz roja de Harry y este terminó gruñéndole a Lara J. que le sacaba la lengua del otro lado de Trelawney. Se acurrucaron contra ella, preparados para tomar una siesta. Trelawney les besó la frente pasando sus brazos por los hombros de los chicos y atrayéndolos hacia si. Los chicos se durmieron en sus brazos, estaban bastante agotados.
Harry no sabe cuanto tiempo estuvo durmiendo. Se sentía a gusto, tratando de olvidar que estuvo muerto. Tenía una familia que lo quería, su familia. Comenzó a despertarse, escuchando una voz suave que le susurraba al oído que se debía despertar. Sintió un beso en la frente y entreabrió los ojos despacio. Se había quedado dormido con los lentes puestos.
Despierta, Harry cielo. Le dijo Trelawney dulcemente, Harry se estiró un poco y se acurrucó contra ella. Vamos, despierta.
Déjame dormir mamá. Murmuró Harry, no quería irse de su lado.
No cielo, debes irte. Le dijo Trelawney insistiendo, miró a Lara J. que dormía plácidamente en su otro hombro. Lara, querida, despierta, debes irte.
Trelawney le besó la frente a Lara J. pero la chica parecía tener la misma opinión de Harry. Snape observaba todo sentado en un butacón. Trelawney continuó llamándolos suavemente hasta que los chicos se despertaron resignados pero había un problema: Se negaban a separarse de ella.
¿Que hora es? Preguntó Lara J. que se aferraba a Trelawney por si a su padre se le ocurría acercase a despegarla.
Las 5:45PM. Respondió Snape alzando una ceja. Es hora de que regresen a casa.
¡Es temprano! Exclamó Harry acurrucándose más contra Trelawney que le acarició la cabeza.
Hasta las 6:30. Negoció Lara J. mirando con reproche a Snape. Por favor papá.
No sabemos cuando los vamos a volver ver. Agregó Harry poniendo cara inocente.
Lo sabemos Harry. Le dijo Trelawney dulcemente. Pero es arriesgado que se queden aquí.
Asi que vayan despegándose y supongo que ya saben como van a regresar ¿Verdad? Dijo Snape pasando la mirada de uno a otro.
Volando. Contestó Lara J. primero que Harry, el chico le envió una mirada asesina. ¡Era broma! Tenemos mi capa invisible.
Vamos a salir por la puerta principal hacia Hogsmeade y de allí regresamos por la red flu a casa. Explicó Harry lanzándole una mirada de advertencia a Lara J. que se había acurrucado contra Trelawney mientras esta le acariciaba la cabeza con ternura. Tenemos el mapa del merodeador.
Ya veo. Dijo Snape muy serio mirando a Harry y después a Lara J. que todavía no se habían levantado. ¿Y que esperan? ¡Bajen ahora mismo y me esperan! Los llevo hasta el vestíbulo.
Los chicos pegaron un brinco. Trelawney les sonrió ampliamente levantándose. Los chicos se levantaron al momento aferrados a ella. Snape se levantó del butacón y caminó con su capa negra ondeando hacia el salón de clases seguido por Trelawney que tenia a los chicos abrazados a cada lado. En cuanto todos estuvieron en el salón de clases, Snape miró a los chicos con una ceja alzada.
Te quiero mamá. Dijo Lara J. abrazando a Trelawney con fuerza, esta le besó la frente suavemente. Te vamos a extrañar.
Yo también te quiero mamá. Dijo Harry abrazando a Trelawney cuando la chica la soltó, esta le acarició el pelo y le besó la frente con ternura. Regresa pronto.
Lo voy a intentar. Dijo Trelawney mirando a los chicos con aire maternal. Ahora esperen abajo.
Lara J. giró y se encontró cara a cara con Snape, que estaba muy serio. Snape se tambaleó cuando Lara J. se lanzó abrazándolo con fuerza.
Te voy a extrañar papá. Dijo Lara J. en un murmullo, Snape sonrió y la abrazó también. Te quiero.
Snape cerró los ojos besándole la frente a su hija, los abrió y sonrió. No tuvo tiempo de reaccionar cuando una mata de pelo negro azabache que se alzaba en todas direcciones le tapó la visión.
Te quiero papá. Dijo Harry abrazando a Snape con fuerza, el brujo parpadeó impactado. Trata de regresar a casa.
Snape abrazó a Harry como un hijo. El chico sentía que su alma estaba llena. Snape le dio un beso en la frente a Harry y lo volvió a abrazar con fuerza. Lo soltó sonriendo y Harry le devolvió la sonrisa. Lara J. lo esperaba con la capa invisible en la mano al pie de la escalerilla plateada. Bajaron los dos juntos vigilando que no hubiese nadie. Harry abrió el mapa del merodeador y lo examinó.
Perfecto, no hay nadie rondando la torre norte. Dijo satisfecho mostrándoselo a Lara J.
Menos mal que el sapo está en su oficina. Dijo Lara J. sonriendo, en la torre de norte, donde estaban ellos, se podía ver a Snape y a Trelawney en el piso superior. Umm, esos dos son un melado.
¡Ni que lo digas! Exclamó Harry riéndose. El uno para el otro.
No se tu pero voy a extrañar como pasamos esta tarde. Dijo Lara J. melancólicamente.
Yo también voy a extrañar esto. Dijo Harry doblando un poco el mapa del merodeador, le pasó un dedo al nombre de Cornamenta.
Lo extrañas ¿Verdad? Preguntó Lara J. que lo había estado observando.
Harry asintió levemente, alzó la vista. Lara J. lo miraba comprensiva.
Te quiero hermanita. Dijo Harry abrazando a Lara J. Nunca me dejes solo, hermana.
Yo también te quiero, hermano. Dijo Lara J. devolviéndole el abrazo a Harry. ¿Y como piensas que voy a dejar solo a mi hermanito menor?
¡Exagerada! Exclamó Harry separándose de ella y sonriendo.
Lara J. le sacó la lengua cuando la escalerilla descendía y por ella bajaba Snape. Se detuvo frente a los chicos y la capa ondeó detrás de él.
Uy, que serio. Bromeó Lara J. Snape frunció el entrecejo. Ya te dije que no me imitaras, Severus Snape.
Yo soy el que te dice que no me imites, Lara Gabriela Snape. Le dijo Snape acercando su nariz ganchuda a la de su hija que tenia su misma expresión, miró a Harry que aguantaba la risa al ver el duelo de expresiones. No te atrevas a reírte, Harry James Potter.
Harry estaba a punto de mostrar los dientes sonriendo pero no sabe como se los tragó al momento. Snape se incorporó, no después de intercambiar varias miradas de advertencia con Lara J. a la chica le encantaba imitarlo.
Harry, ¿Tienes el mapa? Preguntó Snape dirigiéndose a Harry, el chico se lo mostró al momento muy serio, Snape lo observó unos segundos y sonrió. Era broma, puedes quitar esa cara.
Harry se desinfló al momento. Lara J. le dio unas palmaditas en la espalda sonriendo. Snape pasó sus ojos negros por la superficie del mapa del merodeador de espaldas a los chicos. Se dio vuelta haciéndolos saltar.
Bien, los llevo hasta el vestíbulo, pónganse la capa invisible. Les dijo plegando un poco el mapa, Lara J. pasó la capa sobre ella y Harry, los dos desaparecieron al momento. Síganme y Harry, quítale el doblez a la capa, se ve tu zapato derecho... ya está, vamos.
Snape comenzó a bajar de la torre norte seguido por los chicos que eran invisibles. Pasaron caminando rápidamente hacia el vestíbulo. La capa negra de Snape ondeaba detrás de él y los chicos caminaban apretujados debajo de la capa invisible siguiendo sus rápidos pasos. Snape abrió el mapa del merodeador y lo observó unos segundos y guardó algo en él. Cuando bajaban unas escaleras, se encontraron con Peeves preparando su broma contra Umbridge. Estaba enfrascado en aflojar una estatua de un hombre que miraba a todos lados como un loco. Peeves se detuvo al ver a Snape, le tenia cierto respeto, siempre tan sombrío, pero no aguantó la tentación de jugarle una broma.
¡Ohhh! ¡Profesor! Dijo Peeves con sus ojos brillando maliciosamente, Snape solo le echó un vistazo antes de pasarle de lado, pero Peeves fue detrás de él. ¿Como va ese Veritaserum? ¿He Snivellus?
Fuera Peeves. Gruñó Snape sin detenerse, Peeves apareció flotando al lado de él.
¿Enojado? Preguntó Peeves. Por supuesto, siempre enojado, gruñón...
¡PEEVES! Bramó Lara J. debajo de la capa, Peeves por poco se cae de la impresión. ¿NO LO ESCUCHASTE? ¡FUERA!
Peeves se había detenido, mirando con temor a todos lados. Snape también se detuvo pasando la vista por detrás de él, aunque nunca había visto a Peeves tan temeroso.
¿Estás sordo Peeves? Preguntó Lara J. en un susurro amenazante, Harry la miraba con los ojos como platos por debajo de la capa.
¿Qquien ees? Preguntó Peeves temblando, miró a Snape que levantó una ceja con una cara que haría que cualquiera diera media vuelta y saliera corriendo por el otro pasillo.
Tú sabes quien es. Susurró Lara J. con los dientes apretados.
¿AAngel? Preguntó Peeves.
¿Quién si no? Respondió Lara J. No te atrevas a molestar de nuevo al profesor Snape.
Como usted desee, poderosa señora. Dijo Peeves al aire, sin saber de donde provenía la voz de tan poderosa criatura, se dio vuelta hacia Snape. Lo siento señor, disculpe al viejo Peeves...
Desaparece. Gruñó Snape sacando los dientes.
Peeves desapareció al momento. Snape miró atrás e hizo señas disimuladamente a los chicos para que lo siguieran. Llegaron al vestíbulo, para suerte de ellos no se habían tropezado con nadie más. Snape echó una ojeada al mapa del merodeador y caminó hacia donde el veía que estaban los chicos.
Gracias Lara y regresen pronto a casa. Les indicó en un susurro tendiendo el mapa aparentemente al aire, frente a él surgió la mano de Harry que tomó el mapa y volvió a desaparecer. Dentro del mapa hay una carta para ti Harry, es de Ginny.
Gracias. Dijo Harry desde la capa hablando en un susurro. Adiós papá.
Adiós papá. Dijo Lara J. Y no fue nada.
Váyanse rápido, está oscureciendo. Les dijo Snape sin apenas mover la boca.
Los chicos pasaron por su lado y se apresuraron en salir a las rejas coronadas por cerdos alados. Pasaron rápidamente por allí y casi corrieron a Hogsmeade. Cuando estuvieron seguros de que nadie los observaba se desprendieron de la capa. Lara J. la dobló cuidadosamente, la redujo con su varita y la guardó en su abrigo. Harry abría el mapa del merodeador y sacaba la carta de Ginny. Sonrió ampliamente casi comiéndose a besos la carta, hacia tiempo que no veía a su novia.
Lara J. esperaba mirando a todos lados con disimulo. Harry guardó la carta de Ginny y borró el mapa. Lo guardó rápidamente y salió caminando junto con Lara J. con las manos en los bolsillos del grueso vaquero.
¿Recuerdas que mañana viene Lupin, verdad? Preguntó Lara J. mientras se encaminaban a Las Tres Escobas.
Como no recordarlo. Respondió Harry. Vigilarnos, ni que tuviésemos 5 años.
Los tuvimos Harry. Recordó Lara J. sonriendo. A mi tampoco me gusta la idea de la vigilancia pero que se le va a hacer.
¡Por dios! ¡Tenemos 18 años! Exclamó Harry. ¡Sabemos cuidarnos solos! No entiendo todas esas personas alrededor de nosotros como si fuésemos el dinero de un banco... ¡Epa! Detente Lara.
¿Que sucede? Preguntó Lara J. confusa, miró a todos lados, no había ni un alma en la calle y todas las casas estaban cerradas, un viento frío los envolvió. ¿Por qué Hogsmeade está tan silencioso?
Te diré el porque. Respondió Harry, señaló hacia una esquina. Mortífagos.
¿Otra vez? Preguntó Lara J., resopló. Para variar.
Nunca los había visto tan encarnizados con algo. Suspiró Harry, estaba habituándose a la rutina.
Bueno, no si ese algo somos nosotros. Replicó Lara J. escucharon un ruido de capas alrededor de ellos. Genial, ahora van a una fiesta de disfraces.
¿Por qué dices eso Lara? Preguntó Harry calmado, alrededor de ellos habían aparecido varios mortífagos con sus máscaras.
¿No les ves las máscaras? Preguntó Lara J. como si aquello fuese una invitación para tomar té, uno de ellos se adelantó. Bueno, me da la impresión de que somos los invitados principales.
Tienes razón, Angel. Dijo Lucius Malfoy retirándose la máscara, los chicos lo miraron sin ceremonias. Ustedes son los invitados especiales.
¿Le puedo hacer una pregunta, señor Malfoy? Preguntó Lara J. a Lucius, pero no esperó respuesta. ¿Es usted el abogado de los mortífagos? Porque siempre lo envían a usted a hacer los tratos con charlas educativas incluidas.
Lucius parpadeó un par de veces.
Eso pensé. Dijo Lara J. cruzándose de brazos.
La respuesta es NO. Dijo Harry gélido antes de que Lucius abriera la boca. Ahora si nos disculpa, tenemos otros asuntos que resolver.
Me parece que no van a ir a ningun lado. Dijo Lucius sacando su varita, los demás mortífagos también lo hicieron. Van a venir con nosotros, si no es por su voluntad, vienen forzados.
Si usted lo quiere asi. Dijo Lara J. con calma, eso era lo que ponía nervioso a Lucius, que no se lo tomaran en serio. Entonces aténganse a las consecuencias.
Lara J. levantó ambas manos haciendo que las calles se secaran y toda el agua que había en el suelo por la nieve derretida se pusiera como una barrera a cada lado de ella. Los mortífagos se alejaron al momento de la pared de agua helada. Harry miró unas tejas sueltas encima de una casa, enseguida se acercaron zumbando y comenzaron a levitar alrededor de él, no estaba para gastarse la garganta lanzando hechizos.
Lara J. comenzó a hacer movimientos con las manos. A cada movimiento la masa de agua se iba transformando en una manada de lobos de agua. Los mortífagos miraban preocupados todo aquel espectáculo. Harry vigilaba para zumbarle un tejazo por la cabeza al primer mortífago que se le acercara, además, estaba dispuesto a moler a golpes al que se atreviera a luchar contra él cuerpo a cuerpo.
Pronto estaban protegidos por una manada de lobos de agua, que miraban a los mortífagos dando aterradores gruñidos observándolos con sus ojos transparentes. Tenían los colmillos y las garras de hielo que destellaba. A esos mortífagos se unieron algunos más que miraron con temor desde las tejas levitando hasta los lobos de agua.
Los mortífagos se decidieron y se lanzaron al ataque. Los lobos de agua se lanzaron como si fuesen uno en un torrente de gruñidos y aullidos. Las tejas comenzaron a dispararse contra los mortífagos mientras Harry combatía con dos mortífagos a la vez, había sacado la varita pero no perdía la oportunidad de romper narices si se le presentaba. Lara J. lanzaba hechizos a diestra y siniestra, no sin amenazar con mortales patadas a los mortífagos que lograban evadir sus lobos de agua.
A las tejas que caían al suelo abatidas y fragmentadas, Harry las miraba y todos sus pedazos se volvían a elevar. Comenzó una encarnizada lucha cuerpo a cuerpo entre los chicos y los mortífagos. En medio de la batalla chocaron espalda con espalda, se miraron de reojo mientras daban un par de patadas advirtiendo a los mortífagos que intentaban acercarse. Lara J. miró a los lados y todos los lobos de agua los comenzaron a rodear como un gran muro circular lleno de aullidos leves.
Tenemos que salir de aquí, ya estoy cansada. Dijo Lara J. jadeante. No podré controlar por mucho tiempo más el poder del agua.
A mi me duele la cabeza, no se cuanto tiempo podré mantener esas tejas en el aire, nunca he mantenido por tanto tiempo mi poder. Dijo Harry a su vez jadeando. Vamos a Las Tres Escobas, debe de haber personas allí, no se atreverían a entrar.
Los mortífagos que quedaban miraban atentamente pasar rápidamente los lobos de agua formando el infranqueable muro. De repente se apartaron en un pedazo y los chicos salieron corriendo del muro. Los mortífagos los intentaron hechizar, pero las tejas de Harry lo impidieron. Los chicos corrían a todo lo que les daban los pies hacia Las Tres Escobas que quedaba cruzando la calle. Dos mortífagos los seguían lanzándoles hechizos aturdidores para frenarlos. Los chicos siguieron corriendo parejos pero en zigzag. Se acercaban al bar de donde salía luz y el rumor de conversaciones.
Sin dudarlo empujaron la puerta con caras concentradas. Todos saltaron de sus sillas, incluso Fudge, que estaba allí con un mago Árabe y otro Chino. Los mortífagos entraron detrás de los chicos jadeando. Estos se miraron a un tiempo.
¡STUPEFY! Exclamaron los dos mortífagos contra los chicos.
Harry saltó a un lado, esquivando los dos rayos de luz roja mientras Lara J. daba una mortal hacia atrás. La chica cayó sobre una mesa vacía pero en el borde, la volcó con el impulso y les apuntó a los mortífagos desde detrás de la mesa, Harry les apuntaba desde la silla que había volcado cuando detuvo su caída.
¡STUPEFY! Exclamaron a un tiempo contra los mortífagos.
Estos reaccionaron a medias, el hechizo los golpeó un poco pero no les hizo el daño que esperaban los chicos. Los mortífagos parecieron reaccionar y desaparecieron con un plop. Los chicos se levantaron al momento. Harry dio un golpe violento en una mesa, se les habían escapado. Fudge no podía articular palabra. Los chicos le pidieron permiso a la impactada Rosmerta para que los dejara utilizar la chimenea, esta soltó un débil si. Desaparecieron por la chimenea prácticamente susurrando la dirección por turnos.
Llegaron al número 5 y ni cenaron. Estaban agotados. Fueron a la sala y se desplomaron sobre el sofá cerrando los ojos. Harry ni se molestó en quitarse los lentes, estaba súper cansado. Se fue quedando dormido, la cabeza de Lara J. estaba junto a la suya. Como deseaba que los adultos estuviesen allí con ellos, para dormir en los brazos de Trelawney, veía a su madre en ella. Su mente se fue relajando, tenía tanto sueño, entre Lara J. y él se daban calor. Dio un largo suspiro quedándose dormido por completo.
Remus Lupin apareció por la chimenea del número 5 de Privet Drive a las 7:30AM. Sabía que tenia que vigilar a Harry y a Lara J. que eran sumamente propensos a los problemas. Además, le había prometido a Dumbledore y a Snape que los cuidaría. Sobre todo a Snape, que había dado un enorme cambio en cuanto supo que tenía una hija y debía hacerse cargo de Harry. Hocicos enseguida se despertó y comenzó a moverle la cola jadeando.
Sonrió, el perro que habían recogido los chicos era idéntico a Sirius cuando se transformaba en animago, extrañaba mucho a su amigo. Decidió hacer el desayuno, quería darle tiempo a los chicos de que durmieran un poco más. Le dio de comer al enorme perro. Se sorprendió mucho cuando el perro comenzó a comer con voracidad. Se encogió de hombros y cuando iba a preparar la mesa, por la chimenea surgió OjoLoco.
Buenos días Alastor. Saludó Lupin alegremente.
Buenos días Remus. Saludó OjoLoco taconeando hacia él. ¿Sabes lo que sucedió ayer?
No. Respondió Lupin extrañado.
Que los dos diablos que tenemos que vigilar fueron a Hogwarts. Gruñó OjoLoco, Lupin lo miró sorprendido. Fueron a ver a Severus y a Sybill y aquí no acaba todo, los mortífagos los atacaron en Hogsmeade.
¡¿Que?! Exclamó Lupin. ¿Severus sabe lo del ataque?
No, Albus me dijo que no le había dicho nada, ya sabes como seria su reacción si se enterase. Explicó OjoLoco con su ojo mágico escudriñando el patio. No te preocupes, regresaron bien, lo que le preocupaba a Albus era la reacción de Severus, si se llega a enterar, saldría corriendo de Hogwarts para venir a verlos y quedarse con ellos, ha cambiado mucho, ya no es el mismo hombre hosco y sombrío que conocí.
Lupin asintió, luego, recordó algo.
Mira a ver en que habitación están los chicos. Le pidió a OjoLoco. Ya terminé el desayuno y ahora iba a despertarlos.
Bien, bien... Comenzó a decir OjoLoco llevando su ojo mágico al techo. No están en la habitación de Severus... ni en la de huéspedes... no hay nadie en el baño... ni una sombra en la de Potter y... ¿Dónde se habrán metido esos dos?
Lupin miró nervioso al patio, como esperando verlos salir de la caseta o encaramados en el árbol.
No están en el patio Remus. Dijo OjoLoco que lo había observado.
OjoLoco salió taconeando de la cocina rápidamente, detrás de él iba Lupin. Estaban dispuestos a poner Privet Drive patas arriba para buscarlos. Lupin pasó la vista por la sala mientras OjoLoco estaba un paso más adelante que él. Sonrió y lo detuvo con una mano.
Se acercaron al sofá en silencio, que desde sus dos esquinas sobresalían unas piernas dobladas, enfundadas en un grueso vaquero sucio con zapatos muggles llenos de barro, solo que unas eran de muchacha y las otras de muchacho.
OjoLoco y Lupin se pusieron frente al sofá y se miraron a un tiempo. Harry y Lara J. dormían profundamente boca arriba en él, sus pechos bajaban y subían lentamente. Lupin sonrió levemente mientras OjoLoco tenia su ojo mágico en la nuca. Harry tenia la cabeza en el borde mientras Lara J. la tenía entre su cabeza y el respaldar. Los dos estaban desaliñados y sucios, con las varitas agarradas sobre sus abdómenes.
Harry, Harry. Lo comenzó a llamar Lupin, el chico solo movió un poco la cabeza. Lara, vamos despierten los dos.
Los chicos seguían en el 5to sueño, no habían aprovechado bien su siesta en Hogwarts y estaban cansados, además que nunca habían mantenido por tanto tiempo sus poderes. Harry sintió que lo intentaban despertar, pero él estaba muy cansado, no, no se iba a despertar tan pronto.
¡POTTER Y JOSTHINGS DE PIEEE! Bramó OjoLoco perdiendo la paciencia, esos dos eran par de lirones.
Harry y Lara J. pegaron un brinco abriendo de golpe los ojos. Lupin reprendía con la mirada a OjoLoco que gruñía mirándolos con sus dos ojos. Los chicos solo miraron a las dos personas culpables de que los despertaran con reproche, Lupin les sonrió.
Buenos días. Saludó alegremente, los chicos pusieron los ojos en blanco derrumbándose en el sofá.
¿Nos podrían dejar dormir un ratito más? Preguntó Harry con voz soñolienta.
Si, por favor, estamos muy cansados. Agregó Lara J. dispuesta a cerrar los ojos de nuevo y dormir tres meses seguidos. No estamos haciendo nada malo.
Lo sabemos. Le dijo Lupin. Pero están sucios, mejor se dan un baño y bajan a desayunar.
Los chicos al escuchar la palabra desayunar se levantaron de golpe del sofá y se abalanzaron escaleras arriba. Ahora se daban cuenta de que no habían cenado y las tripas estaban queriendo salirse de sus estómagos. Se dieron una ducha que los logró despertar por completo.
Bajaron como unos rayos a la cocina y en cuanto vieron el desayuno en la mesa, se sentaron en sus sillas y comenzaron a comer como si no lo hubiesen hecho en un año. OjoLoco frunció el ceño viéndolos comer con esa voracidad. Parecían dos pirañas atacando una vaca. Lupin solo sonrió y prosiguió con su chocolate caliente.
Pasó el segundo día de los chicos vigilados por OjoLoco y Lupin. Aunque se sentía bien que ellos estuviesen allí, extrañaban a Snape y a Trelawney. Ya al 3er día, se atrincheraron en la habitación de los adultos. Al 4to día, no querían ni salir de allí. Lupin los tuvo que persuadir, porque si fuese por OjoLoco, los sacaba a base de maleficios de la habitación. Los chicos salieron rezongando y protestando, al menos estando en la habitación de los adultos no los extrañaban tanto. Lupin no los dejó entrar de nuevo allí y los obligó a dormir cada uno en su habitación.
No contaba que en el medio de la noche se habían pasado de habitación. OjoLoco los descubrió cuando llegó al día siguiente (No dormía en la casa, el que estaba en la habitación de huéspedes era Lupin). Subieron para encontrárselos a los dos emburujados en la manta de los adultos. Cada uno durmiendo a pata suelta por su lado. Lupin suspiró, ya no sabía como iba a hacer para que no entraran en la habitación.
El día pasó sin problemas y Lupin puso una barrera frente a la puerta además de sellarla con un hechizo. No quería que se le volvieran a meter allí y para que no se deprimieran. Harry estaba muy contento de que Lupin, uno de los mejores amigos de su padre verdadero estuviese en la casa, pero sentía un vacío dentro de él. También quería que Snape y Trelawney regresaran. Lara J. estaba un poco más mal que él. Snape SI era su padre y lo extrañaba demasiado.
Se acercaba el 14 de Febrero y esto hizo que los chicos se animaran un poquito más. Sabían que los verían aunque fuera unas horas. El día antes por la noche después de la cena, Lupin y OjoLoco estaban en la cocina. Escribiendo algo que no quisieron que los chicos vieran.
Estos estaban sentados mirando televisión en el sofá, sin prestar mucha atención. Estaban acurrucados entre ellos, para darse calor. Ya habían hablado acerca del día 14. En cuanto vieran a los adultos se iban a ir a Grimmauld Place. Se merecían aunque sea dos días a solas.
Estaban mirando el programa sin mucha atención cuando tocaron la puerta.
Harry, abre. Dijo Lara J. sin moverse.
No, ve tú. Dijo a su vez Harry.
Harry, tú estas del lado de la puerta.
Tengo frío, ve tú.
Yo también tengo frío.
Entonces abrimos los dos.
Bien.
Los dos chicos se levantaron lentamente y se acercaron a la puerta sin mucho ánimo. Harry tomó el pomo de la puerta y lo giró. Lara J. abrió la puerta desganada. Los dos se quedaron en shock al ver a Snape abrazando a Trelawney en el umbral de la puerta muy serios. Abrieron la boca pero no decían nada.
¿Quién es chicos? Preguntó Lupin acercándose a ellos, no había visto quienes estaban en la puerta. ¿Que les sucede?
Buenas noches Remus. Saludó Snape más serio de lo normal.
Los chicos se le fueron a abalanzar encima para abrazarlo pero les hizo un gesto para detenerlos. Se miraron confusos. Snape entró a la casa con Trelawney e intercambió una mirada con Lupin antes de cerrar la puerta. Este asintió levemente muy serio.
Vamos Sybill. Dijo Snape antes de que los chicos se lanzaran sobre ella para abrazarla. Vamos a la cocina y ustedes dos...
Los chicos lo miraron con atención y medios confusos.
Quédense tranquilos si saben lo que les conviene. Les dijo Snape mostrándoles los dientes, los chicos se miraron con el ceño fruncido. No quiero escuchar que Moody me diga que estan detrás de la puerta, o por el patio o escuchando con orejas extensibles... se me quedan bien tranquilos en la sala.
Los chicos vieron a los adultos entrar en la cocina molestos.
¡Es el colmo! Resopló Lara J. sentándose bruscamente en el sofá. Vienen y se encierran en la cocina.
Harry gruñó en apoyo a la chica, se sentó a su lado. Los dos chicos se cruzaron de brazos con el ceño fruncido desparramándose en el sofá.
¡Inadmisible! Siguió mascullando Lara J.
Ni nos miraron. Masculló Harry por su parte.
¡Ave Maria! Exclamó Lara J. de repente.
Emm, Lara, se supone que estamos molestos. Le dijo Harry mirándola.
Eso puede esperar. Replicó Lara J. le viró la cara a Harry hacia el televisor. Otro asesinato.
Los dos chicos se quedaron escuchando la noticia atentamente, se bajaron del sofá y se acercaron al televisor. Decían que un funcionario muggle había muerto por causas desconocidas. Pasaron una imagen del funcionario y los chicos parpadearon impactados, reconocieron enseguida la forma de matar de Voldemort, quitando energías. Se miraron a un tiempo con los ojos como platos cuando escucharon que el funcionario vivía cerca de Privet Drive.
¡Nos está acorralando! Exclamaron a un tiempo.
Cuando volvieron a mirar el televisor, ya la noticia había pasado.
Quiere que salgamos. Dijo Lara J. Que perdamos los estribos.
Pues espero que tú no los pierdas. Dijo Harry. Yo me estoy aferrando para no caer.
No eres tú solo. Dijo Lara J. e hizo una mueca. ¿Y si está en estos momentos en Privet Drive?
Se quedaron mirando unos segundos antes de salir disparados hacia el segundo piso. Entraron en la habitación de la chica que era la que quedaba de primera y por poco se salen por la ventana por el impulso. Comenzaron a mirar como unos locos por la ventana, pero la calle estaba desierta y silenciosa.
Nada, no hay nadie. Dijo Harry escudriñando con los ojos entrecerrados. ¿Ves algo Lara?
Nada. Gruñó Lara J. Ni rastro del viejuco.
Harry comenzó a reírse de lo de viejuco.
¿Ahora que? Preguntó Lara J. resoplando.
A ti se te ocurre cada cosa. Dijo Harry riéndose. Nunca cambies.
Oh, gracias respetable público. Bromeó Lara J. haciendo una reverencia. Vamos a bajar.
¿Por qué? No nos quieren allá abajo. Dijo Harry cruzándose de brazos.
Tienes razón, nos quedamos aquí. Dijo Lara J. sentándose en su cama.
Harry no se sentó. Estaba más ocupado mirándole la cara maliciosa a Lara J. Eso era un verdadero peligro y más si lo miraba a él.
¿Que te traes Lara? Preguntó Harry preparado para salir corriendo.
Que hace tiempo que no te encierro en una llave. Respondió Lara J. mirándolo maliciosamente, Harry miró por la habitación preguntándose si lanzarse por la ventana era buena idea. Es más, hace tiempo que no entrena... ¡Oye! ¡No huyas!
Harry había salido corriendo de la habitación, Lara J. sonrió y salió detrás de él. Harry bajó los escalones de dos en dos y corrió hasta detrás del sofá justo cuando Lara J. se saltaba los últimos 4 escalones y caía en la sala.
Oh vamos Harry, solo unos golpecitos. Dijo Lara J. sonriendo por el respaldar del sofá. Y asi te mueves un poco.
Ni lo pienses Lara. Dijo Harry por su parte, buscando una vía de escape.
Porfis, hace tiempo que no te entreno. Dijo Lara J. tratando de convencerlo.
Es que tú eres tan delicada. Dijo Harry lanzando una mirada fugaz a la cocina.
Lara J. saltó de repente por encima del sofá tratando de atraparlo. Harry salió disparado como una pastilla de jabón hacia la cocina.
Los adultos saltaron cuando entró Harry corriendo y se puso en la otra punta de la mesa. Detrás de él vino Lara J. que se puso a acecharlo por la otra punta.
Vamos Harry, o un combate, o cosquillas, tú eliges. Le dijo la chica sonriendo maliciosamente.
¡Ninguno de los dos! Exclamó Harry desde la otra punta de la mesa, los adultos pasaban la mirada de uno a otro, Lara J. hizo el intento de subirse a la mesa. No Lara... no... atrás... niña buena.
Ven aquí, Gusa, Gusa. Lo comenzó a llamar Lara J. burlona, los adultos fruncieron el ceño.
¡Ni lo sueñes! ¡Me vas a desprender las costillas! Exclamó Harry exasperado.
¿Más desprendidas de la que las tienes? Lo dudo. Replicó Lara J. sonriendo, saltó a la mesa corriendo por encima de ella con rapidez. ¡Ven acá Gusarapo Cuatro Ojos!
Harry no pudo reaccionar cuando Lara J. lo atrapó. Snape aguantó la risa, se veían muy graciosos enzarzados, Harry tratando de liberarse y Lara J. tratando de doblegarlo.
¡Ya Lara! Se quejó Harry cuando Lara J. lo dobló al medio trancado en una llave, le revolvió el pelo bruscamente. ¡No me despeluces! ¡Aaarggg! ¡Suéltame! ¡Ay! ¡La costilla!
Supongo que es la que te queda. Dijo Lara J. muerta de risa.
Los adultos los miraban divertidos. La chica soltó a Harry que se incorporó con un aspecto bastante gracioso, con los lentes ladeados y los pelos completamente de puntas, además de las cejas despeluzadas.
Te voy a matar. Gruñó Harry crispando los dedos.
Regreso, no te preocupes. Dijo Lara J. tratando de aguantar la risa.
Al menos ustedes dos están más animados. Comentó OjoLoco, los chicos enseguida cambiaron de expresión y fueron a salir medio gruñendo de la cocina. Se pueden quedar, ya nosotros nos vamos.
Los chicos solo cambiaron de rumbo tomando sus sillas que estaban ocupadas por OjoLoco y Lupin. Estos se despidieron de los chicos, que habían recuperado el mal humor. Desaparecieron por turnos en la chimenea y Snape y Trelawney le sonrieron a los chicos tomándose de manos. Estos solo emitieron una especie de gruñido de mal humor. Los adultos los miraron preocupados.
¿Les sucede algo? Preguntó Snape mirándoles las caras. Nos vamos a quedar.
Eso está bien. Gruñó Lara J.
Lo que no estuvo bien es que pasaran asi de nosotros. Gruñó Harry por su parte. Nada más llegaron... ¡A la cocina!
Y después nos salen con: ¿Les sucede algo?. Agregó Lara J. molesta. No, claro que no nos sucede nada, solo que esperábamos un recibimiento algo más...
Cariñoso. Completó Harry cruzándose de brazos, Lara J. lo imitó. Creo que me voy a la cama.
Yo también. Dijo Lara J.
Ustedes no van a ningun lado. Les dijo Snape serio cuando los chicos se levantaban. Siéntense, vamos a hablar.
Creo que ya todo está dicho. Dijo Lara J. gélida. No se alegran mucho de vernos.
No digas eso cielo, claro que nos alegramos de verlos. Dijo Trelawney dulcemente.
No lo parece. Dijo Harry con el ceño fruncido.
No hablen tonterías y siéntense. Les dijo Snape señalando las sillas con la cabeza, los chicos se miraron y se sentaron. Mejor, ahora, vamos a hablar con calma.
Los chicos lo miraron como exigiendo explicaciones.
No tuvimos tiempo de saludarlos porque primero teníamos que... hablar un par de cosas con Remus y Alastor... Comenzó a explicar Snape.
¡Ah! Si claro, cosas de la Orden. Lo interrumpió Harry molesto. ¿Y que somos nosotros? ¿La segunda opción?
Basta Harry. Le dijo Snape en un tono duro, el chico lo miró desafiante. Ustedes nunca serán la segunda opción, es verdad, cometimos un error.
Menos mal que lo reconocen. Gruñó Lara J. Snape le envió una mirada dura. No tienes que mirarme asi, ni nos miraron cuando llegaron.
Lo sentimos. Dijo Trelawney suavemente. ¿Nos pueden perdonar?
Los chicos se miraron y luego miraron a los adultos de arriba abajo, como tomando decisiones. Se volvieron a mirar si suavizar la expresión, la explicación no los había convencido del todo. Se levantaron a un tiempo y salieron de la cocina, todavía no se tragaban aquello. Se sentaron bruscamente en el sofá y encendieron el televisor. Trelawney entró en la sala y se acercó al sofá, los chicos ni se voltearon a mirarla, siguieron mirando televisión molestos.
Harry, Lara... Los llamó Trelawney desde una esquina del sofá, los chicos giraron las cabezas como si tuviesen tornillos oxidados. ¿Puedo hablar con ustedes un segundito?
Es evidente que ya lo estás haciendo. Dijo Lara J. mirando de nuevo al televisor.
Trelawney solo cerró los ojos con fuerza y trató de que los chicos le hicieran un espacio entre ellos. Estos se corrieron sin dejar de mirar el televisor. Trelawney se sentó entre ellos y trató de acariciar a Harry en la cabeza. El chico solo se movió unos milímetros esquivando la mano.
Por favor, tienen que entendernos. Dijo Trelawney bajando la mano.
¿Y quien nos entiende a nosotros? Preguntó Harry mirando a Trelawney a los ojos, los tenía aguados.
Estábamos preocupados... Dijo Trelawney con voz suave, sus ojos se aguaron más.
No lo parecía. Dijo Lara J. mirando ella también a Trelawney.
¡Estuvieron muertos! Exclamó Trelawney rompiendo a llorar.
Los chicos se miraron con los ojos como platos.
¿QQue? Preguntó Harry parpadeando.
LLos vi. Sollozó Trelawney. E
Estaba en u
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clase y los vi por l
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bola de c
cristal, cuando les
lanzaron la

Trelawney dio un largo sollozo, los chicos se miraron preocupados.
¿Ppapá lo sabe? Preguntó Lara J.
No, no le dije nada. Respondió Trelawney tratando de contenerse, se incorporó secándose las lágrimas. Pero sabe que los mortífagos los atacaron en Hogsmeade, está... muy alterado... lo único que quería escuchar era que eso había sido mentira, Dumbledore no lo dejaba salir de Hogwarts
ni siquiera respondió a sus lechuzas, por eso... entramos asi, lo sentimos, no va a volver a pasar.
Los chicos bajaron la vista al suelo. Trelawney se secó los ojos por detrás de sus lentes ovalados con un pañuelo blanco. Ahora Harry comprendía porque cuando fueron a Hogwarts, Trelawney estaba tan nerviosa y se veía tan preocupada y le impidió a Snape que los regresara a la casa tan temprano.
Trelawney levantó la vista con el pañuelo en la mejilla, alzó la mano para abrazar a Harry pero no lo hizo. La dejó en el aire y cuando la fue a retirar, Harry la miró y se acercó a ella. Trelawney parpadeó y miró a Lara J., la chica había hecho lo mismo. Trelawney los abrazó a los dos con fuerza, besándole la cabeza a cada uno largamente con los ojos cerrados.
Los chicos la abrazaron al momento. Lamentaban haberse enfadado de esa manera con los adultos. Solo estaban preocupados. Aunque si ellos hubiesen explicado eso desde el principio todo se hubiese solucionado.
Pensaba que
Comenzó a decir Trelawney con la voz entrecortada.
Pensaba que estaban
no quería creerlo
no podía ser

Volvimos mamá. Dijo Lara J. con la voz en un hilo.
Recuerda que somos inmortales. Dijo Harry abrazando más fuerte a Trelawney, esta le besó la cabeza. Nunca nos dejes mamá.
No mi niño, ¿Cómo puedes pensar eso? Dijo Trelawney recuperándose. Tranquilos.
Te quiero mamá. Susurró Lara J. cerrando los ojos.
Yo también te quiero mi niña. Dijo Trelawney acariciándole la cabeza.
Los chicos se quedaron unos minutos más en esa posición. Se sentían seguros y con apoyo, cuando recordaron que Snape estaba en la cocina, no había salido.
¿Mamá? Preguntó Lara J. sin soltar a Trelawney.
¿Si cielo? Respondió Trelawney dulcemente.
¿Y papá? Preguntó Lara J.
Trelawney se levantó de un salto, los chicos se quedaron mirándola atentamente.
Tranquilos aquí, ahora vuelvo. Les dijo Trelawney, los chicos se miraron.
Trelawney caminó a la cocina y los chicos la siguieron a hurtadillas. Se medio que escondieron detrás de la puerta y se mordieron el labio. Snape estaba con los brazos encima de la mesa y la cabeza enterrada en ellos, su pelo negro lacio grasoso estaba sobre los brazos. Trelawney le pasó una mano por la espalda y Snape levantó la vista. Los chicos suspiraron a un tiempo, pudieron ver que tenia los ojos ligeramente rojos.
¿Dónde están? Preguntó Snape con voz temblorosa. ¿Como pude hacerles eso?
Tranquilo Severus. Le dijo Trelawney con voz suave. No sucede nada.
Si sucede. La contradijo Snape incorporándose. Llegué con esa idea en la cabeza, solo quería saber si había sido verdad...
Por favor Severus, cálmate. Le dijo Trelawney apoyando sus manos en los hombros de Snape, el brujo suspiró largamente, parecía angustiado. Están en la sala, ya hablé con ellos y...
¡¡Los atacaron Sybill!! ¡¿Como quieres que esté?! Exclamó Snape levantándose de golpe, Trelawney lo miró comprensiva. ¿Y si les sucedía algo?
Están bien, no sucedió nada, ya escuchaste a Remus. Lo trató de calmar Trelawney. Están bien...
Mis pequeños, ¿Como pude pasar asi de ellos? Murmuró Snape sentándose de nuevo, apoyó la cabeza en una mano con los ojos cerrados. Creo que no me van a perdonar esta...
No digas eso... si hablas con ellos... Comenzó a decirle Trelawney pasándole una mano por la espalda.
No van a querer hablar conmigo... Murmuró Snape cerrando los ojos con más fuerza.
Inténtalo. Lo animó Trelawney. Pero primero cálmate un poco, están en la sala.
Los chicos se miraron y se retiraron a la sala. Miraron al suelo bajando las cabezas. Se dejaron caer en el sofá, se estaban arrepintiendo de haberse enojado de esa manera. Se voltearon al escuchar unos pasos. Snape se detuvo al verlos voltearse, comenzó a tratar de retroceder despacio. Los chicos se levantaron sin dejar de mirarlo.
No te tienes que ir papá. Dijo Lara J. cuando Snape fue a dar media vuelta para irse.
Snape desistió y pasó por al lado de ellos, se sentó en el sofá exhalando un profundo suspiro. Los chicos se sentaron al momento a cada lado de él.
Miren, yo... Comenzó a decir Snape pero se detuvo, sabia que dijera lo que dijera, no lo iban a perdonar.
Harry y Lara J. lo abrazaron por los costados. Snape se quedó en shock, sin saber que hacer.
Te queremos papá. Dijo Lara J. apretando el abrazo.
Lo sentimos. Agregó Harry.
Snape finalmente los abrazó a los dos, sentía que todas sus preocupaciones se alejaban cada vez que abrazaba a sus hijos.
Perdónenme, no va a volver a pasar. Les pidió Snape después de unos minutos. No estaba en mi...
Descuida papá. Dijo Lara J. alzando un poco la cabeza para mirarlo, le sonrió. Te entendemos.
Nosotros sentimos habernos enojado. Agregó Harry abrazando a Snape con fuerza.
No, ustedes tenían razón. Dijo Snape suavemente acariciándoles las cabezas, frunció el ceño de repente. ¿No habrán hecho nada antes de que llegáramos?
Los chicos levantaron las cabezas y negaron sonriendo.
¿Ni poner la cocina patas arriba? Insistió Snape, los chicos negaron de nuevo. ¿Ni destrozar la sala en un duelo?
Los chicos volvieron a negar con la cabeza, se recostaron a él con caras inocentes. Snape alzó una ceja incrédulo.
Tuvieron que hacer algo. Dijo como para si mismo. Vamos, suelten la lengua.
No hicimos nada. Dijo Lara J. recostándose en el pecho de su padre. Pero ahora que regresaron...
... Podríamos cumplir peticiones. Completó Harry maliciosamente. No estaría mal poner la cocina patas arriba.
O causar destrozos en el desván. Dijo Lara J. pensativa.
Hicieron el intento de levantarse pero Snape los agarró a los dos por la cintura, calculó mal y prácticamente se los lanzó encima y por poco lo aplastan.
¡Ustedes dos no van a hacer nada! Exclamó agarrándolos para que no se escaparan. Nada más llego y quiero estar con mis hijos y ellos van a destrozar lo primero que se encuentran.
¡Tú nos diste las ideas! Dijo Lara J. tratando de zafarse del brazo de su padre. ¡Ahora paga las consecuencias!
¿Por qué con vuestra madre no hacen eso? Preguntó Snape agarrando a Harry más fuerte, el chico como era delgado se le estaba escapando. Y Lara, no le enseñes más maniobras a Harry.
Porque con mamá es diferente, es nuestra madre y Lara no le hagas caso. Dijo Harry que casi estaba zafado del brazo de Snape que lo trancaba por la cintura. ¡Vamos papá! ¡Prometemos que no vamos a causar más destrozos que los mortífagos!
Harry comenzó a moverse bruscamente para zafarse de Snape. Este soltó a Lara J. (Algo que fue un enorme error) y atrapó a Harry con ambos brazos por la cintura, derrumbándolo en el sofá sobre sus piernas.
¡Lara! ¡Ayúdame! Exclamó Harry tratando de irse por una esquina.
Tú de aquí no te vas. Le dijo Snape dispuesto a no soltarlo, le hizo un poco de cosquillas por la cintura, Harry comenzó a reírse nervioso. ¡Hace tiempo que me las debías!
Creí que era yo la que te las debía. Dijo Lara J. alejándose un poco de Snape, Harry se reía incontrolablemente.
¡Lara! La llamó Harry dejando de reír y retorciéndose entre los brazos de Snape, se agarró de el porta brazos del sofá. ¡Ayúdame!
Vamos papá, suéltalo. Dijo Lara J. de lejos, Snape negó con la cabeza sin soltar a Harry. No seas abusador, mira lo flaquito que está.
¡Oye! Protestó Harry mirándola.
¿Y si un mosquito comienza a zumbar en tu oreja papá? Preguntó Lara J. maliciosa. ¿Sueltas a Harry?
Bueno Harry, creo que tu salvador estaría en problemas, no me gustan los mosquitos, le daría un buen manotazo. Le dijo Snape a Harry que se agarraba del porta brazos y trataba de sacar el cuerpo.
¡Díselo a alguien que le interese! Exclamó Harry exasperado.
A mi me interesa. Dijo Lara J. con la voz en un hilo y media chillona, alzando una mano a medias, Trelawney entró en la sala. ¡Mamá! ¡Dile a papá que suelte a Harry!
Trelawney se acercó al sofá y aguantó la risa. Snape enseguida soltó a Harry que se levantó de un salto y se refugió en los brazos de Trelawney junto con Lara J.
¿Que les estabas haciendo a los chicos, Severus? Preguntó Trelawney lanzándole una mirada asesina a Snape.
Nada, mi vida. Respondió Snape sumiso.
Los chicos se convulsionaban en una risa silenciosa entre los brazos de Trelawney. Snape les mostró los dientes pero transformó la expresión en una sonrisa al verle la cara a Trelawney.
¿Tienen sueño? Les preguntó Trelawney dulcemente a los chicos, estos asintieron inocentemente y se acurrucaron contra ella. Vamos arriba, a dormir.
Trelawney le resopló a Snape antes de ir arriba con los chicos a cada lado de ella abrazados. Harry le dio un beso en la mejilla a Trelawney antes de entrar en su habitación, Lara J. hizo lo mismo después de él. Harry entró en la habitación quitándose los lentes.
Se iba a acostar en la cama cuando entró Trelawney en la habitación. Lo arropó y le besó la frente deseándole buenas noches. Harry sonrió viéndola salir de la habitación, no podía sentirse más feliz. Se dio vuelta cuando alguien volvió a entrar en la habitación. Giró y vio la figura borrosa de Snape a su lado. Este se inclinó sobre él y le besó la frente suavemente.
Buenas noches Harry. Le dijo Snape al oído. Que duermas bien.
Harry cerró los ojos, sintió como salían de su habitación. Se acomodó en la cama, dejando su mente en blanco y quedándose dormido. Pero no lo estuvo por mucho tiempo. Lara J. entró en su habitación en medio de la noche y se acomodó a su lado, agrandando la cama hasta hacerla parecida a la de los adultos. Harry agradeció eso bastante, ya estaba acostumbrado a dormir con su hermana al lado, se estaba al pasar a su habitación.
Harry dormía plácidamente, estaba muy a gusto, calentito. Sintió que lo llamaban suavemente, se dio vuelta, no quería despertarse tan temprano. Le movieron el hombro, pero se hizo el sordo, ya estaba casi despierto pero seguía con los ojos cerrados.
Vamos Harry, Lara. Decía Snape tratando de que los chicos se despertaran. Vamos, despiértense los dos.
Harry gruñó por toda respuesta, todavía tenía mucho sueño. Lara J. se dio vuelta para el otro lado lanzando un gruñido que sonaba a: Déjame dormir.
Vamos marmotas, despierten. Dijo Snape insistiendo, los chicos hicieron caso omiso medio gruñendo. ¡Despierten! ¡No pienso pasarme todo el día tratando de despertarlos!
Harry entreabrió un ojo. Snape lo miró con esperanza de que se hubiese despertado, pero para su desgracia lo volvió a cerrar. Decidió tomar las riendas del asunto. Se quitó los zapatos y saltó sobre la cama, la de veces que le habían hecho lo mismo.
¡Si no se despiertan por las buenas lo hacen por las malas! Exclamó moviendo la cama, los chicos no se movían tratando de olvidar que estaban durmiendo en algo parecido a un terremoto. ¡Ya son las 9:30AM!
¡Es temprano! Exclamó Lara J. de repente sin abrir los ojos.
Snape se sentó en la cama entre ellos resoplando. Lara J. abrió los ojos resignada y se sentó detrás de él, tenia todo el pelo alterado y enmarañado.
Ya estoy despierta papá. Dijo con cara obstinada, se fue de lado cuando Snape la abrazó y le besó la mejilla. ¡Ya papá! ¡No me acabes de despertar!
Eso es lo que quiero. Le dijo Snape sonriendo. Tengo que aprovechar que estoy con mis hijos.
Hay amores que matan. Gruñó Lara J. sin quitar la cara obstinada, Snape le acarició la cabeza abrazándola. Yo también te quiero pero... ¿Me podrías soltar?
Snape se bajó de la cama sonriendo, miró a Harry con el ceño fruncido mientras Lara J. se bajaba de la cama mascullando cosas que solo ella parecía entender. Snape movió a Harry por el hombro, pero el chico parecía decidido a no despertarse. Se dio vuelta sin abrir ni un ojo. Lara J. miraba a Snape con cara asesina. Snape cargó de repente a Harry en brazos y el chico abrió los ojos de golpe dando un grito ahogado.
Te dije que te iba a despertar. Le dijo Snape, Harry puso los ojos como platos. Haciéndote el dormido, pero a mi no me engañas.
¡Suéltame papá! Pidió Harry exasperado cuando Snape hizo como que lo iba a lanzar sobre la cama, se aferró a él. ¡Suéltame!
No. Dijo simplemente Snape. Ayer escapaste.
Lara J. pensó que era mejor desaparecer de allí antes de que Snape tomara represalias con ella. Salió como un rayo bajando a la cocina. Acababa de entrar en ella cuando escuchó a Harry llamando a Trelawney histérico. Esta cocinaba tranquilamente y le sonrió. En la mesa estaba Dumbledore que le sonrió bondadosamente.
¿Y tu hermano cielo? Preguntó Trelawney dulcemente, a pesar de que se escuchaba la voz de Harry pidiéndole a Snape que lo soltara.
Snape entró con Harry todavía en brazos a la cocina, de vez en cuando amenazaba con lanzarlo al aire, mientras el chico se aferraba a él medio histérico, esa no era su idea de despertar. Snape lo dejó en su silla y miró a Lara J. La chica miró a todos lados buscando una forma de escapar. Harry se había desparramado aliviado, tuvo que aceptar que fue divertido. Pero con Snape no se sabía. Aunque lo había visto reír como nunca mientras lo balanceaba de un lado a otro en sus brazos, había sentido que esa escena le resultaba conocida.
Snape se sentó al lado de Dumbledore sonriendo. Lara J. se acercó despacio y se sentó al lado de Harry vigilando a Snape. Dumbledore solo sonrió ampliamente mientras recibía la jarra de chocolate caliente que Trelawney le entregaba. Trelawney sirvió el desayuno y los chicos miraban alertas a Snape, Harry comía a toda velocidad por si se le ocurría cargarlo de nuevo. Dumbledore comenzó a hablar con Snape y Trelawney como si nada, mientras los chicos movían la mandíbula a 1000 revoluciones por segundo.
Harry terminó de primero, fregó las cosas con magia y salió pitando de la cocina. Lara J. se apresuró en terminar el desayuno. Se levantó y fue a fregar lo que había utilizado para ahorrarle el trabajo a Trelawney.
Emm, ¿Me disculpas un momento Albus? Preguntó Snape levantándose. Tengo un asuntito pendiente.
Lara J. dio un grito ahogado cuando Snape la cargó en brazos. Se quedó paralizada con la varita en la mano unos segundos, miró a un lado y luego a otro y...
¡Mamaaaaaaá! Exclamó agitándose en los brazos de Snape. ¡Ayúdame!
Trelawney y Dumbledore sonrieron mientras Snape se llevaba a Lara J. en brazos mientras esta trataba de zafarse llamando a Trelawney. Snape subió con ella las escaleras sonriendo, mientras la chica se aferraba a él tratando de no terminar en el suelo, aunque dudaba que la dejara caer, esa cara tan alegre...
Snape estaba como en un sueño, sumamente feliz, ese día se casaba y había tenido a sus dos hijos en brazos. Se sentía el hombre más feliz del mundo. Harry se asomó desde el baño lavándose los dientes y abrió los ojos como platos viendo a Snape con Lara J. en brazos balanceándola de un lado a otro y riendo. Entró al baño de golpe.
Snape llevó a su hija hasta su habitación y se dejó caer en la cama con ella en brazos. Lara J. cerró los ojos cuando cayó encima de su padre, pero los abrió sintiendo un beso en la frente. Snape la abrazaba sonriendo. Ella también sonrió, se sentía bien sabiendo que había alguien que la quería de esa manera.... y ese alguien era su padre.
Emm, ¿Podrías soltarme para que me lave los dientes? Preguntó Lara J. mirando a los lados mientras Snape le besaba la mejilla.
Snape la dejó ir y la chica entró pitando en el baño. Snape se quedó sobre la cama mirando al techo, viró la cabeza cuando la puerta se abría y se asomaba un ojo verde detrás de unos lentes por una rendija.
Pasa Harry. Le dijo Snape sentándose y sonriéndole ampliamente.
No, yo solo vine a ver si Lara seguía de una sola pieza. Dijo Harry por la rendija.
Fue a cerrar la puerta para salir huyendo cuando esta se abrió de golpe y Snape lo atrapó sonriendo.
¡Ven acá Gusarapo! Exclamó Snape riendo revolviéndole el pelo a Harry mientras el chico trataba infructuosamente escapar.
Lara J. salió del baño para luego tratar de entrar de nuevo. Snape se acercó en dos pasos con Harry agarrado con un brazo y la agarró por la cintura con el otro brazo. Los tres cayeron en la cama, Snape reía como nunca.
¿Se puede saber que desayunaste hoy? Preguntó Lara J. ya sin intentar soltarse.
Lo mismo que ustedes. Respondió Snape pasando la mirada de uno a otro sonriente.
Pues parece que desayunaste algo fuera de lo normal, estás demasiado alegre papá. Dijo Harry desistiendo de salir huyendo.
¿Que tiene de malo que quiera estar con mis hijos? Preguntó Snape sin quitar la sonrisa.
No tiene nada malo. Dijo Lara J. Solo que tú no eres asi.
Oh, ya, ¿Quieren que me vuelva gruñón? Preguntó Snape mirando a los chicos por turnos.
¡No! No, deja, sigue alegre. Dijo Harry al momento, no quería limpiar la cocina.
Umm, creo que ya se el motivo de tu alegría, papá. Dijo Lara J. mirando a Snape con cara maliciosa. Hoy te casas con mamá, jeje, la ceremonia, los anillos y el be...
¿Quieren bajar a la cocina? Preguntó Snape cortando a Lara J. Harry se rió disimuladamente del otro lado.
¿A que hora es la boda? Preguntó Harry con malicia.
Por la tarde. Gruñó Snape soltándolos, pero los chicos no se levantaron. Ustedes dos se quedan aquí.
Los chicos iniciaron ruidos de protesta.
No pueden ir. Les dijo Snape tajante. Se quedan aquí y no protesten... ¡No me miren asi! Es muy arriesgado que salgan de aquí y ya se que los atacaron en Hogsmeade.
Los chicos se levantaron de un salto.
¿No me piensan ayudar? Preguntó Snape extendiendo las manos, los chicos las tomaron y tiraron de él. Ahora van a limpiar el... ¡No he terminado!
Los chicos habían salido corriendo de la habitación en cuanto escucharon la palabra limpiar. Snape sonrió cabeceando y se levantó de la cama. Los chicos habían llegado a la cocina y se habían sentado de golpe en sus sillas. Trelawney los miró con ternura mientras organizaba la despensa con magia. Harry y Lara J. saltaron al ver a Snape entrar en la cocina y se pusieron al lado de Trelawney, por si acaso. Pero Snape solo les sonrió pasando al patio hacia la caseta.
¿Quieren algo? Les preguntó Trelawney dulcemente.
No, o bueno... si. Dijo Lara J. mirando a Trelawney. ¿Nos podrías decir que le sucede a papá hoy?
Nada querida, solo está feliz. Respondió Trelawney acariciándole la cabeza maternalmente.
¿Por qué no podemos ir a la boda mamá? Preguntó Harry, Trelawney le pasó un brazo por los hombros atrayéndolo hacia si.
Es peligroso que salgan de aquí. Contestó besándole la cabeza.
¡Pero no somos niños! Exclamó Lara J. Trelawney la estrechó contra si. Sabemos cuidarnos.
No lo dudo, pero es mejor prevenir. Le explicó Trelawney. Y para mi son niños.
Los chicos se dieron cuenta de que no se molestaban si Trelawney decía que eran niños, ni que Snape lo dijera. Trelawney los estrechó contra si unos segundos y los soltó sonriéndoles.
No se metan en problemas ¿Si? Les dijo Trelawney cuando los chicos iban a la sala, estos se voltearon y le sonrieron. No le den dolores de cabeza a vuestro padre.
Los chicos ampliaron la sonrisa y se retiraron a conspirar al segundo piso. La mañana transcurrió tranquila, con los chicos medio huyendo de Snape, que canturreaba y les dedicaba una amplia sonrisa cada vez que se cruzaba con ellos. Harry nunca había visto a Snape tan contento. Almorzaron con calma y cuando Snape abrió la boca para hablar los chicos medio que se levantaron por si acaso.
Solo quería poner las reglas mientras no estemos en casa. Dijo cuando se dio cuenta de que los chicos estaban al salir corriendo de la cocina. Primero, se sientan

Los chicos se miraron y se sentaron al momento mirándolo con atención.
Bien, eso está mejor. Prosiguió Snape sonriendo, pero se puso serio y les mostró los dientes en actitud amenazante. No quiero encontrar la casa en ruinas cuando regresemos, no quiero enterarme de que pusieron un pie afuera de la casa, quiero encontrar la sala en pie y el segundo piso en su lugar, limpian TODA la casa y ay de ustedes si encuentro una telaraña en el desván y pobre de ustedes si quebrantan alguna regla
¿Alguna duda?
Los chicos abrieron la boca para protestar pero la cerraron al momento mirándole la cara asesina a Snape. Este puso cara de triunfo cruzándose de brazos. Los chicos se levantaron a un tiempo y salieron pitando de la cocina. Se lavaron los dientes al momento.
Se metieron en la habitación de huéspedes cuando escucharon pasos subiendo las escaleras. Esperaron varios minutos antes de bajar a la cocina. Cuando pasaron frente al baño del pasillo escucharon correr el agua y soltaron una risita tonta.
Se acomodaron en la cocina, preparados para la limpieza general que les esperaba. Aunque tenían planeado algo de eso, sabían que en cuanto llegaran los adultos felizmente casados ellos iban a emigrar a Grimmauld Place. No les importaba si Snape los trataba de hechizar para detenerlos, bueno, si les importaba un poco.
Esperaron tranquilamente hasta que Snape fue el primero en aparecer en la cocina. Llevaba una túnica negra muy elegante y miró a los chicos levantando una ceja. Estos le hicieron señas con los pulgares arriba y mostrando los dientes en una sonrisa. Trelawney llegó después de él con una bonita túnica blanca y los chicos le silbaron cuando se tomó de manos con Snape, pero se callaron en el momento en que vieron a Snape mostrar los dientes. Snape les envió una mirada de advertencia antes de desaparecer con un parpadeo junto con Trelawney. Los chicos saltaron de sus sillas listos para limpiar.
Bien, vamos a comenzar. Dijo Lara J. sacando la varita. Esta casa tiene que quedar muyyyy romántica ¿De acuerdo?
He captado la idea hermanita. Dijo Harry sonriendo mostrando su varita. ¿Lista?
Nací lista. Dijo Lara J. sonriendo. Manos a la obra.
Los chicos comenzaron a limpiar todo, claro, Lara J. empapaba el suelo con el poder del agua mientras Harry levitaba las cosas para que no se mojaran. En el segundo piso hicieron lo mismo, terminó inundado mientras Lara J. hacia que el agua limpiara cada rincón. Bajaron al desván que era una bola de polvo y comenzaron a ordenarlo, además de limpiarlo. Solo hubo un pequeño problema cuando una cucaracha salió de un agujero.
Lara J. pegó un brinco subiéndose encima de Harry pegando gritos diciéndole que la matara. El chico la desapareció con su varita con mucho trabajo, estaba aguantando a Lara J. Terminaron de ordenar el desván y salieron llenos de pegajosas telarañas y polvo, conclusión, estaban hechos unos ascos.
Subieron a darse un buen baño para quitarse la suciedad de encima. Salieron aliviados, al menos la casa estaba impecable, ahora venían los detalles. Entraron en la habitación de los adultos y les costó bastante concentrarse, cada vez que se miraban luego miraban alrededor estallaban en carcajadas. Lograron poner algunas velas que no se gastaban y encenderlas con sus varitas. La cama la pusieron color blanca y se retiraron a mirar la obra de arte.
Fueron a la sala y la ordenaron lo mejor posible y luego fueron a la cocina a tratar de hacer un pastel. Comenzaron guiándose por un libro de recetas que encontraron en la despensa, para desgracia de ellos era muggle, asi que aquello se convirtió en un show. Cada vez que Harry intentaba cascar algún huevo con la varita este se le rompía en las manos. Lara J. estaba enfrascada en la panetela. Agitaba su varita esperanzada para ver si lograba que se revolviera sola pero terminaba con la masa agitándose violentamente dentro del recipiente plástico.
Harry logró cascar los huevos y se los pasó a Lara J. que los echó en el recipiente al momento. Cuando lograron preparar la masa la vertieron en moldes, lo iban a hacer de tres pisos. Lo metieron todo en el horno y se pusieron a preparar el relleno para los intermedios de las panetelas. Derritieron ranas de chocolate e intentaron ligarlas con sapos de menta para ver que sabor adquiría.
Hecha un poco más. Indicó Lara J. mientras intentaba revolver el chocolate, Harry echó la mitad de un sapo de menta. ¡Ya! Vamos a ver... umm, no sabe mal.
Chocomenta. Dijo Harry entusiasmado, no sabia mal después de todo. Al menos nos podemos graduar de reposteros.
No estoy tan segura. Dijo Lara J. acercándose para ver de cerca el chocolate cocinarse en el fuego lento, olfateó un poco. ¿No hueles algo?
No. Respondió Harry frunciendo ligeramente el entrecejo.
En la cocina aparecieron Snape y Trelawney sonriendo ampliamente. Snape se puso un dedo en la boca y sacó la capa invisible de Harry del bolsillo. Se la echaron encima y se arrimaron abrazados en una esquina, para ver a los chicos cocinar algo.
Insisto, huelo algo asi como... Dijo Lara J. olfateando al aire.
¡Quemado! Exclamó Harry mirando dentro del horno con los ojos como platos.
Entre los dos abrieron el horno y sacaron las panetelas justo a tiempo.
Estan vivas, ¡uff! Dijo Lara J. llevando los ojos al techo. Trae el chocoloquesea Harry.
Harry levitó la cazuela hasta la mesa y empezaron a echar el contenido en la primera panetela. Después le pusieron la segunda que era un poco más pequeña encima y le echaron más chocolate y pusieron la última panetela. Se quedaron mirando unos segundos la panetela y se lanzaron sobre ella cuando se fue de lado.
¿Habrá que hacerle un hechizo para que se mantenga en pie? Preguntó Lara J. restaurando la panetela junto con Harry. Se parece a la torre de pizza.
Harry lanzó una pequeña carcajada antes de terminar de poner bien la panetela.
Ahora, el merengue. Dijo Lara J. sacando huevos, se los pasó a Harry. Tu tarea es cascarlos.
¿Por qué yo? Se quejó Harry tomando el primer huevo y dándole un toquecito con su varita, se le explotó en la mano. ¿Ves? Hazlo tú.
No, tú.
Lara...
Harry...
Ya, ya ta bien.
Harry logró cascar los huevos mientras los adultos aguantaban la risa escondidos debajo de la capa invisible, se estaban divirtiendo de lo lindo. Lara J. hizo el merengue y buscó colorante. Cubrieron el pastel con merengue blanco primero, al menos no se había desmadrado de nuevo. Buscaron unas bolsitas de repostería para darle algo de forma al merengue. Cada uno empezó a ponerlo desde un mismo punto bordeando el pastel.
Emm, ¿Lara? Dijo Harry cuando el huequito del merengue se le tupió y no salía.
¿Uh? Respondió la chica distraída.
Esto no sale. Dijo Harry mirando el huequito.
A ver. Dijo Lara J. acercándose para mirar. Claro que sale, pero es que no lo estas apretando como es.
¿Quieres que lo estrangule? Preguntó Harry cerrando un ojo y mirando el huequito.
Algo parecido.
Lara J. apretó sin querer la bolsita y los adultos por poco se parten de la risa. Harry terminó con la cara llena de merengue. Lara J. comenzó a reírse mientras Harry abría los ojos por entre el merengue y le lanzaba una mirada asesina. Lara J. se paró de reír de golpe cuando Harry le lanzó merengue con la bolsita, como una manguera a presión.
Se quedaron mirando y a los segundos siguientes ya estaban revolcados por el suelo enzarzados manos con manos para restregarse merengue en la cara. Los adultos se miraron preocupados cuando los chicos pasaron rodando mientras forcejeaban muy cerca de ellos. Harry logró levantarse y fue a salir corriendo para buscar más merengue cuando cayó de bruces en el suelo. Lara J. lo había atrapado por los tobillos.
Los adultos salieron debajo de la capa cuando por la chimenea apareció Dumbledore que frunció el ceño viendo a los chicos llenos de merengue peleando entre ellos. Estos estaban tan ocupados en la bronca que tenían armada que no se habían dado cuenta de nada. No pensaban hacerse daño, solo se estaban divirtiendo, a su manera, claro. El pastel se veía delicioso encima de la mesa, por suerte habían aunque sea terminado de adornarle los bordes.
Los adultos y Dumbledore se miraron cuando la mano de Lara J. apareció tanteando encima de la mesa, encontraba la bolsita de merengue, la agarraba y desaparecía de nuevo. Vieron las piernas de Harry alzadas y luego desaparecían mientras Lara J. lanzaba una especie de gruñido.
Hem, hem. Se aclaró la garganta Snape, los chicos dejaron de gruñir (No los podían ver, tenían la mesa, pastel y sillas de por medio). ¿Se puede saber... que fue lo que le hicieron a la cocina?
La cabeza de Harry apareció del otro lado de la mesa, miró a un lado y luego al otro, despareció de nuevo. Los adultos se miraron a un tiempo al escuchar susurros. Harry y Lara J. se levantaron lentamente con las caras llenas de merengue y la ropa sucia y pegajosa. Se miraron con el rabillo del ojo como inventando una buena historia.
¿Y bien? Dijo Snape lanzándoles una mirada entre asesina y aguantando la risa. ¿Tienen alguna explicación para este desastre?
Los chicos señalaron a un tiempo el pastel.
Ah, si claro... un pastel... Dijo Snape pasando la mirada de uno a otro. ¿QUE ESPERAN PARA SUBIR A DARSE UN BAÑO?
Los chicos pegaron un brinco y salieron corriendo de la cocina hacia el segundo piso. Llegaron y cada uno se metió en el baño correspondiente. Salieron de darse un buen baño tibio y recogieron el pequeño equipaje que tenían hecho para mudarse a Grimmauld Place por ese fin de semana. Bajaron arrastrando sus baúles, no era mucha ropa pero no estaban para hacer atados. Entraron en la cocina y todos se les quedaron mirando, mas bien, mirando los baúles.
¿Van a alguna parte? Preguntó Snape alarmado.
Sip, a Grimmauld Place. Respondió Lara J. arrastrando el baúl hacia la chimenea.
PPero... Comenzó a decir Snape parpadeando.
Se merecen estos días solos. Argumentó Harry al momento, Lara J. ya echaba polvos flu a la chimenea. ¡Nos vemos!
Lara J. desapareció por la chimenea cargando el baúl. Harry les sonrió a los adultos y desapareció por la chimenea rumbo a Grimmauld Place.
Harry apareció por la chimenea de la cocina de Grimmauld Place arrastrando su baúl. Lara J. lo esperaba sonriente apoyada en la mesa de madera.
No hay nadie o eso creo. Dijo mientras Harry se sacudía el hollín.
Vaya, solos de nuevo. Dijo Harry terminando de arrastrar el baúl. Vamos arriba para acomodarnos.
Los chicos salieron de la cocina y pasaron en silencio por el retrato de la señora Black, la escucharon mascullar detrás de las cortinas. Subieron a la habitación que Harry ocupaba allí y comenzaron a organizar sus cosas. Cuando todo estuvo listo bajaron a la cocina a ver si había algo en la despensa.
Encontraron un botellón grande de cerveza de mantequilla que agradecieron bastante, pan fresco y pegaron un brinco cuando descubrieron un frigorífico oculto con magia en el cual colgaba una apetitosa pierna de jamón. Prepararon unos sándwiches al momento, ya era la hora de la cena y no habían comido nada (Aparte del merengue que habían tragado cuando la pelea).
Comieron bromeando, pensando que nadie los iba a interrumpir. Pegaron un brinco cuando Dumbledore se apareció en la cocina de Grimmauld Place.
HHola profesor. Saludó Harry tímidamente mientras Lara J. intentaba sonreír. ¿Gusta?
No, gracias. Rechazó amablemente Dumbledore, se sentó frente a ellos. Fue una decisión madura dejar solos a Severus y a Sybill.
Oh vamos, se merecían Un tiempo fuera. Dijo Lara J. sonriendo. Entendemos perfectamente.
Lo que me sorprende... Comenzó a decir Dumbledore como un comentario al aire. ... Es que hayan ido a hablar con Voldemort sin darle mas datos de los necesarios.
Los chicos abrieron la boca con sorpresa. Dumbledore los miró y les sonrió.
Les tengo una misión, si quieren la toman o la dejan. Prosiguió Dumbledore, los chicos cerraron las bocas. Sigan en contacto con Voldemort, háganle creer que quieren ser sus amigos... eso si, no se dejen capturar por los mortífagos cueste lo que cueste.
Los chicos se miraron sorprendidos ¿Que se traía Dumbledore entre manos? Lo miraron, sus ojos azules destellaban con ese brillo del que ve más allá que parecía que te estaba pasando por Rayosx. Dumbledore puso sus largos dedos entrelazados sobre la mesa y miró al techo canturreando algo. Los chicos todavía parpadeaban impactados.
Por cierto, excelente espionaje desde el techo. Comentó como si nada, los chicos se miraron con los ojos como platos. Te vi Harry, solo fue un ligero descuido, me atrevería a decir que muy ligero, nadie más te vio.
Aguante... Dijo Lara J. de repente y dejando su sándwich a medio devorar en el plato. ¿Como sabe que nosotros fuimos a ver a Voldemort?
Severus ha cambiado, pero yo no. Respondió Dumbledore mirándola por encima de sus gafas de media luna. Fue una excelente idea hacerle creer a Voldemort que ya no pueden entrar en su mente y aceptar ir a esa entrevista, mientras vea que sus planes supuestamente están dando resultados, más pronto descubriremos su verdadera identidad.
Quiere decir que ¿Debemos hacerle creer que... confiamos en él? Preguntó Harry mirando fijamente a Dumbledore, este asintió lentamente. PPero...
No es fácil Harry, lo se, es muy difícil estar frente al asesino de muchos seres humanos y criaturas puras y fingir que te cae bien. Explicó Dumbledore con calma, sonrió pasando la mirada de uno a otro. Pero confío en ustedes y se que lo van a lograr.
Los chicos abrieron la boca sin saber que decir por segunda vez en la noche. A Harry le vino a la mente una duda que desde por la mañana le venia rondando.
Profesor... hoy cuando... cuando desperté, bueno, cuando me despertaron... Comenzó a decir Harry, Dumbledore lo miró atentamente. ... Que pa... Severus me cargó en brazos yo... sentí que... ya había vivido eso antes y...
James te hacia eso cuando eras bebé Harry. Dijo Dumbledore, Harry parpadeó mientras Lara J. pasaba la mirada de uno a otro sin intervenir. Pero él no te lo hizo porque lo supiera, era porque estaba feliz, feliz de volver a tener una familia, fue de corazón, lo mismo para ti Lara.
Profesor... Comenzó a decir Lara J. y Dumbledore la miró atentamente. ¿Por qué no me dijo antes que mi padre estaba vivo? ¿Por qué no me dejó con él?
Porque era muy peligroso Lara. Respondió Dumbledore. Solo debía esperar el momento exacto y ese momento era cuando conocieras a Harry.
¿Que? Preguntó Lara J. desorientada.
Hasta yo mismo me asombro. Prosiguió Dumbledore. Sabia que cuando se conocieran, era como mirarse en un espejo, se verían reflejados el uno en el otro, eso era lo que esperaba, quería darles una familia a los dos, creo que lo logré.
Los chicos se miraron parpadeando más de lo habitual.
Seguí el curso de cada uno. Dijo Dumbledore. Pero nunca llegué a pensar de que tú, Lara, le otorgaras la inmortalidad a Harry, quedando unidos por el lazo de sangre, aunque vuestros padres hayan sido completamente diferentes, ahora, son hermanos.
Dumbledore se recostó a la silla mirando con orgullo a los chicos. Se quedaron unos minutos en silencio mientras Dumbledore canturreaba con aspecto ensoñador moviendo ligeramente la cabeza de un lado a otro.
Fue una buena idea limpiar la cocina. Dijo Dumbledore rompiendo el silencio. ¿Por qué peleaban?
Oh, eso. Dijo Lara J. logrando sonreír. No se preocupe, solo... jugábamos.
Si, fue porque Lara me echó merengue en la cara y yo después le eché a ella. Explicó Harry.
Fue sin querer Harry. Replicó Lara J. mirando al chico. No quise echártelo.
Bueno, de todas maneras yo si pensaba echártelo a ti. Dijo Harry culpable. No puedo negar que fue divertido, aunque todavía tengo tu mordida en el antebrazo.
Ups, lo siento hermanito. Dijo Lara J. sonriendo.
Bueno, mañana me dicen la respuesta de la proposición. Dijo Dumbledore levantándose. Creo que deben terminar su cena.
Desapareció de la cocina guiñándoles un ojo. Los chicos se miraron a un tiempo, el estómago les pedía a gritos que le echaran algo. Lentamente fueron retirando la vista a los sándwiches medios mordidos, nada más sus ojos llegaron se abalanzaron a comer con voracidad.
Terminaron de comer en silencio, la mente de Harry daba vueltas alrededor de la misión de Dumbledore. Después de limpiar todo subieron bamboleándose hacia el segundo piso, pasando de puntillas frente al cuadro de la señora Black. Se deslizaron en sus camas. Lara J. se quedó dormida al momento pero Harry se puso boca arriba mirando el techo. El lienzo de Phineas Nighelus estaba vacío, aunque se escuchaba su respiración.
Se movió un poco acomodando su cabeza. Cuando Snape lo había cargado en brazos, lo que trataba de surgir de su pecho era una risa. Sentía que esa sensación de alegría ya la había vivido antes. Su padre le hacia eso, ahora sabia de donde había venido, deseaba despertarse asi más a menudo.
Por primera vez en su vida sentía que era feliz, aunque seguramente lo fue cuando sus padres estaban vivos. Miró a un lado, Lara J. dormía tranquilamente con una ligera sonrisa en sus labios. Era verdad lo que decía Dumbledore, se veía reflejado en ella. Eran como dos almas gemelas, eran uno.
Se dio vuelta, no le importaba si Voldemort intentaba matarlo de nuevo, nunca lo iba a lograr, todo gracias a Lara J., su hermana. Solo deseaba que acabara de desaparecer para siempre, asi él estaría con su familia. Cerró los ojos preparado para dormir. Su mente se fue relajando, pero había un pensamiento externo que quería entrar, pero no, él no estaba para visiones, quería dormir. Pero la sensación era tan fuerte que lo venció.
Su mente dio vueltas hasta encontrarse caminando por las calles un poco furioso. Estaba lleno de energía, asi que estaba dominado muy bien ese cuerpo. Pero aunque no lo quisiera necesitaba a esos dos mocosos que siempre arruinaban sus planes.
Necesitaba que confiaran en él, ¿Pero como? Siempre lo esquivaban, trataban de no intercambiar más de tres palabras con él, era como si supieran quien era. Se detuvo y miró alrededor, apretó su varita en el bolsillo al ver el bar de Las Tres Escobas, alguien chocó con él. Se dio vuelta para encontrarse a un hombre de unos 54 años, con el pelo entrecano, nariz chata y unos ojos carmelitas cansados.
¡Oh! ¡Nos volvemos a encontrar señor...
¡Imperio!
El hombre desenfocó la vista al momento con expresión relajada. Sus ojos de repente estaban vacíos.
Sígueme. Ordenó Harry con la mente.
El hombre lo siguió obedientemente, mientras Harry caminaba hacia la casa de los gritos. Se detuvieron en un claro.
¿Quién eres? Preguntó Harry con la mente.
Demetrius Malverich. Respondió el hombre hablando al aire.
Si, claro, eras el idiota que estaba al lado mío en San Mungo... Masculló Harry con voz fría, volvió a recurrir a su mente para comunicarse con Demetrius. Dicen que hubo una pelea aquí en Hogsmeade días atrás, mortífagos, ¿Sabes a quienes se enfrentaron?.
A dos muchachos. Respondió Demetrius. Harry Potter y Lara Josthings, fueron a mi casa en la tarde, diciendo que eran curanderos de San Mungo, mi mujer no les creía, me dijo que el chico tenía una cicatriz en la frente.
Estuvieron aquí... Murmuró Harry para si mismo. Bien, señor Malverich, ahora va a regresar a su casa y continúa con su vida normal... o no, tengo una idea mejor, hágale una reverencia a la muerte, señor Malverich, va a tener el honor de mantener con vida a Lord Voldemort.
Harry comenzó a aspirar ruidosamente, como si le costase trabajo respirar. Demetrius se curvó hacia él con los ojos fuera de órbita, se comenzó a secar, la piel se le hundía mientras Harry aspiraba sin detenerse, llenándose de vida.
Siguió aspirando, la energía nueva corría por todo su cuerpo, dándole fuerza y vida. Terminó de absorber la energía y Demetrius cayó al suelo completamente seco, parecía que lo habían sumergido en un tanque con ácido.
Van detrás de mí... Masculló Harry, sonrió con placer perverso. ¡Veamos si dos estúpidos niños pueden hacer algo contra Lord Voldemort! ¡Heredero de Salazar Slytherin! Pero primero, necesito que confíen en mi, son más astutos de lo que pensaba.
Miró el cuerpo sin vida de Demetrius y comenzó a reírse maniacamente.
Esperemos que mañana te descubran, es solo un pequeño adelanto. Dijo Harry riendo con ganas.
Comenzó a alejarse del claro con su risa fría retumbando por todo el lugar...
Harry se despertó de golpe, sentado en la cama y sudando frío. Miró jadeando a un lado, Lara J. se agitaba levemente en la cama y estaba muy pálida. Se abalanzó sobre ella y comenzó a moverla bruscamente.
¡Despierta Lara! Decía Harry moviéndole el hombro, pero la chica se retorcía entre sus manos, le dio unas palmaditas en la cara. ¡LARA!
Lara J. abrió los ojos incorporándose y dando un jadeo alto. Estaba sudando mucho aparte de estar muy pálida. Miró a Harry con unos ojos verdes claros con la neblina en su interior.
¿Tú viste qquien era? Preguntó Harry esperanzado.
¡Intenté! Exclamó Lara J. bajando la vista. Pero... siempre lo veo de espaldas, cuando me fui a acercar, perdí... me siento mal, estoy débil... lo asesinó, Harry.
Lara J. se agarró la cabeza con las manos negando lentamente. Harry sacudió la cabeza tratando de apartar de su cerebro esa imagen del hombre completamente seco, con los ojos fuera de órbita, como sumergido en ácido. Pasó bastante tiempo antes de que volvieran a conciliar el sueño, temían ver de nuevo esa visión o algo peor. Se durmieron los dos en una misma cama, cuando por fin el sueño los había vencido.
Al día siguiente, cuando estaban preparándose para tomarse una reconfortante jarra de chocolate, Dumbledore apareció en la cocina haciéndolos saltar. El anciano mago aceptó gustoso la oferta de desayunar de los chicos que ya estaban devorando unos deliciosos huevos con beicon. Desayunaron tranquilamente. Dumbledore después de terminarse su desayuno, posó sus ojos azules en los chicos de forma fija y penetrante.
¿Ya se decidieron? Preguntó pasando la mirada de uno a otro. Si no quieren aceptar la misión no hay problemas, lo entenderé.
Aceptamos. Dijeron al unísono.
Sabía que podía contar con ustedes. Dijo Dumbledore sonriendo. Bien, no se precipiten ahora, dejen que él los contacte y cuando lo hagan, me avisan.
¿Como? Preguntó Harry.
¿Ven el espejo del baño del pasillo? Preguntó Dumbledore, los chicos asintieron. Es de dos caras, solo deben decir mi nombre y apareceré.
Los chicos soltaron un leve ooooooh de comprensión. Dumbledore sonrió y desapareció con un parpadeo.
No te preocupes Harry, Voldemort nos encuentra rápido. Dijo Lara J. guiñando un ojo. Sabes que tenemos imanes para que nos encuentre rápido.
Ni que lo digas. Dijo Harry estirándose en la silla. Ahh, estoy que reviento.
Barriga llena corazón contento. Dijo Lara J., bostezó. Y como debes estar contento, te toca fregar.
No, te toca a ti.
De ningun modo, a ti.
Vamos Lara, no seas holgazana.
Y tú no te quejes tanto y friega, no te hagas el chivo con tonteras.
¡Eso te toca a ti! ¡Eres una chica!
¿Y que? Tú también tienes que ayudar.
Lara...
Harry...
¡No voy a fregar!
Grrrrrrr...
¡Ya! Ta bien, ta bien, no te tienes que poner belicosa.
Lara J. se rió por lo bajo cuando Harry comenzó a recoger la mesa (Más bien a levitar todas las cosas con su poder). Harry fregó con magia mientras Lara J. limpiaba la mesa y desaparecía algunos bicharracos que se les había antojado rondar a buscar migajas. Cuando terminaron con la cocina se escandalizaron con la hora, eran casi las 12:00AM. Se entretuvieron escudriñando toda la casa. Y como aquel escudriñamiento duró bastante, casi se les pasa la hora de regresar a la casa. Lo cual hicieron casi de inmediato. Ya tenían deseos de ver a los adultos antes de que fueran a Hogwarts.
Primero desapareció Lara J. y Harry se apresuró a desaparecer detrás de ella. Cuando Harry apareció en la cocina del número 5, no se asombró de ver unos ojos verdes fosforescentes como flotando en la oscuridad que lo miraban. Trataron de sentarse en silencio pero otros ojos que no eran los de Lara J. brillaron en la cocina.
Hocicos se había despertado y al sentir el olor de sus amos comenzó a ladrar alegremente mientras movía la cola. Los chicos se abalanzaron sobre él para callarlo.
¡Shhh! ¡Silencio Hocicos! Lo reprendió Harry en un susurro, pero el perro se le abalanzó encima para babearlo. ¡No! ¡Sal de encima mío!
¡Deja a Harry, Hocicos! Susurró Lara J. tratando de cargar al perro por la barriga. ¡Vas a despertar a todo el vecindario!
Hocicos seguía ladrando alegremente, al parecer no quería hacer caso a sus dueños. Más bien los quería bañar en babas porque se lanzó sobre Lara J. moviendo la cola como loca. Harry se incorporó rápidamente y comenzó a acariciar al perro detrás de las orejas para que dejara de ladrar.
Nosotros también te extrañamos Hocicos. Dijo Lara J. parpadeando, el perro se calló cuando sintió que lo acariciaban. Solo... no nos delates.
Eso es, buen chico. Dijo Harry por su parte cuando Hocicos se apartó de Lara J. y los ojos de la chica subieron de nivel, mirando de un lado a otro. ¿Escuchas algo? ¿Los despertamos?
No, nada. Dijo Lara J. bajando la voz. Solo que parece que escucho demasiado bien, mejor nos vamos a la sala.
Los chicos se levantaron lentamente y salieron en puntillas mientras Harry levitaba los baúles con su poder. Cerraron la cocina y caminaron con cuidado para no tropezar con nada. Llegaron al sofá que les pareció una cama adoselada llena de sedas, tenían bastante sueño.
Harry dejó los baúles a un lado del sofá y se acomodaron en él. Harry terminó con los pies colgando de una esquina mientras Lara J. tenia la cabeza entre el respaldar y la cabeza de Harry, con el brazo izquierdo y la pierna izquierda colgando al suelo. Harry estaba prácticamente colgando afuera del sofá pero no se quejaba.
Harry ni se molestó en quitarse los lentes, estaba en casa. Lara J. se acomodó un poco, pero él lo hizo más bruscamente.
Harry, por favor, no te muevas. Pidió Lara J.
¡Solo me acomodaba! Exclamó Harry.
Eres un terremoto. Gruñó Lara J.
Lara, tu pelo.
¿Que tiene mi pelo?
Si no te has dado cuenta me lo has lanzado encima de la cara.
Ups, lo siento.
Papá tiene razón, necesitas un corte.
¡Ni lo sueñes! Adoro mi pelo.
Bueno, entonces... buenas noches.
Buenas lo que queda de noche, Harry.
Que duermas bien, hermanita.
Igualmente, hermanito.
Ay, creo que...
¡Acaba de dormirte!
Harry se tragó lo que iba a decir, de verdad tenia sueño pero sentía algo moviéndose debajo de él. Metió la mano con cuidado y sacó un grillo, ¿Por donde demonios había entrado eso? Lo lanzó a un lado y se acomodó despacio, listo para quedarse dormido.
Harry sentía un poco de frío, pero no se atrevía a abrir los ojos, todavía estaba un poco agotado. Se movió un poco, pero desgraciadamente ya tenia la mente clara, si tan solo pudiese quedarse dormido de nuevo. Sintió un beso suave en la frente y entreabrió los ojos despacio. Lara J. se movía suavemente al lado de él. Abrió un poco más los ojos para encontrarse con Trelawney acuclillada frente a él mirándolo con ternura. Escuchó un largo suspiro a su lado. Lara J. se debía haber despertado.
Buenos días. Saludó Trelawney sonriendo. ¿Por qué no subieron a sus habitaciones?
Buenos días mamá. Dijo Lara J. del otro lado de Harry reprimiendo un bostezo.
Buenos días mamá. Dijo Harry por su parte estirándose. No queríamos subir porque... no queríamos molestar.
¿Quién les dijo que molestaban? Preguntó de repente la voz de Snape, Harry lo logró enfocar a duras penas, todavía tenia sueño. Ya nos preguntábamos cuando iban a regresar.
Solo queríamos darles un tiempo fuera de dos días. Dijo Lara J. volviéndose a acomodar y cerrando los ojos, dispuesta a dormir.
Si, son recién casados. Apoyó Harry acomodándose de nuevo y cerrando los ojos.
¡Oigan! ¡Par de lirones! Dijo Snape enérgicamente mientras Trelawney se incorporaba mirándolo con reproche. ¡Es hora de levantarse!
Déjalos dormir. Los defendió Trelawney apoyando la cabeza en el hombro de Snape.
Asi se habla mamá. Dijo Harry con voz soñolienta.
Te apoyo. Dijo Lara J. acomodándose.
Eres muy blanda con ellos Sybill. La reprendió Snape.
Y tú muy estricto. Lo enfrentó Trelawney. Aunque... creo que deberían despertarse, ayer según me dijeron durmieron hasta las 11:45AM.
Déjamelos a mi, termina el desayuno. Le dijo Snape suavemente, los chicos se prepararon para lo peor, escucharon los pasos de Trelawney alejándose. Bien, bien, asi que no se quieren despertar...
¿Que hora es? Preguntó Harry con la voz en un hilo y sin abrir los ojos.
8:00AM. Respondió Snape acuclillándose frente a él, (Harry era el que estaba en el borde) comenzó a susurrar amenazante. Si no se levantan en este mismo instante, voy a hacerles cosquillas hasta que se queden sin aire y después van a limpiar un barril cada uno de ranas cornudas.
Harry estaba en un dilema, o se despertaba por completo o seguía intentando dormir. Lara J. parecía tener la misma indecisión de él porque tampoco se despertó.
¿Que voy a hacer con ustedes? Murmuró Snape como para si mismo levantándose. OK, si no quieren despertarse por las buenas...
Snape cargó en brazos a Harry rápidamente. Pero se decepcionó al ver que el chico seguía con los ojos cerrados y hasta se estaba acurrucando encima de él. Resopló poniendo cara obstinada a tiempo que Harry abría los ojos para verle la cara. Lara J. había abierto un ojo desde el sofá y aguantaba la risa.
Ya puedes bajarme papá, estoy despierto. Dijo Harry inocentemente, Snape lo miró frunciendo el ceño. Emm, ¿Papá? ¿Podrías... aunque sea... sentarme en el sofá? ¿Por favor?
Snape sonrió y lo dejó en el sofá. Harry se puso bien los lentes mientras Lara J. observaba a Snape con sus ojos esmeraldas abiertos completamente. Snape se sentó entre ellos y Lara J. apoyó la cabeza sobre sus piernas, virándose boca arriba.
¿Por qué se fueron? Preguntó Snape de repente.
Queríamos darles privacidad. Dijo Lara J. tomando un brazo de Snape y abrazándolo. Por cierto, ¿No deberían regresar a Hogwarts?
¿Quieren que regresemos a Hogwarts tan pronto? Preguntó Snape.
No pero, es... extraño. Respondió Harry.
Hoy nos quedamos en casa. Dijo Snape acariciándole la cabeza a su hija. Supe que... Dumbledore les puso una misión y... ¿Que dijeron?
Aceptamos. Contestó Lara J. y la expresión de Snape se endureció. ¿Que te sucede?
Que a mi no me hizo mucha gracia esa misión, es más, se van quitando de la cabeza esa misión, ¿Está claro? Dijo Snape muy serio pasando la mirada de uno a otro. Dumbledore debió consultarme primero, a ver si estaba de acuerdo, pero no lo estoy.
¡Vamos papá! Exclamó Harry, Snape lo miró. Queremos ayudar, ya no somos niños y sabemos cuidarnos.
Si, no tienes por que preocuparte. Agregó Lara J. Sabemos lo que hacemos, por favor, además, queremos ser útiles y no lo vamos a ser estando aquí encerrados.
Snape los miró detenidamente, vio la decisión en sus ojos, pero temía tanto que les sucediera algo, no los quería perder.
No los quiero perder. Dijo Snape pasando la mirada de uno a otro.
NUNCA nos vas a perder, papá. Dijo Lara J. suavemente incorporándose, abrazó a Snape con fuerza. Nunca nos vamos a ir.
Harry también abrazó a Snape del otro lado. El brujo suspiró largamente abrazándolos a los dos, les acarició la cabeza, se veían tan indefensos.
¿Que les hiciste Severus? Preguntó Trelawney de repente desde una esquina del sofá, los chicos enseguida fueron a sus brazos. Espero que no los hayas amenazado.
¡Si lo hizo! Dijo Lara J. acurrucándose en los brazos de Trelawney. ¡Nos quería lanzar un hechizo de cosquillas!
¡No te atrevas a ponerles tu varita encima a mis niños! Los defendió Trelawney con fiereza, los chicos parpadearon con inocencia mientras Snape los miraba con mala cara. ¡Y quita esa cara, Severus Snape!
Los chicos se rieron de la cara de Snape, que los miraba a medio mostrar los dientes, pero se levantó sonriendo (Los chicos no saben como lo logró).
Prepárense los dos. Les susurró cuando les pasó por al lado.
¿Dijiste algo Severus? Preguntó Trelawney lanzándole una mirada asesina.
Nada, mi vida. Respondió Snape sonriendo. Solo dije que iba a ir a la cocina.
Trelawney lo miró no muy convencida, pero suavizó la expresión mirando a los chicos que se tuvieron que tragar la risa. Snape no pudo tomar represalias contra los chicos, porque Sybill siempre estaba cerca y podía lucir como una leona furiosa en defensa de sus cachorros si veía al brujo acercarse demasiado mostrando los dientes por la comisura de la boca. El día transcurrió completamente en familia, un verdadero alivio para los chicos, que querían aprovechar esos instantes con sus padres antes de que se fueran a Hogwarts. Y en la noche
Snape les gruñó desde la puerta de su habitación como oso marcando su territorio, y les cerró la puerta en la cara a los chicos, dando a entender que estaba molesto
aún.
Harry se despertó por el sol de la mañana, casualmente le daba en la cara. Se dio vuelta, preparado para tratar de dormir cuando abrió los ojos de golpe. Se levantó de un salto y se puso los lentes. Salió corriendo de su habitación para la habitación de Lara J. la chica dormía tranquilamente. La agarró por los hombros y la comenzó a sacudir.
¡Lara! ¡Despierta! Decía Harry sacudiendo a Lara J. bruscamente. ¡Despierta!
¡Ya estoy despierta! Exclamó Lara J. abriendo los ojos de golpe, Harry la soltó dejándola caer en la cama. ¿A que se debe tanto alboroto?
¡Se van! Exclamó Harry, Lara J. se sentó de golpe haciéndolo saltar. Si no se fueron ya.
Lara J. se bajó de un salto de la cama. Ella y Harry salieron corriendo de la habitación, saltando los escalones. Trataron de detenerse en la puerta de la cocina pero chocaron con ella abriéndola de golpe y entrando patinando en la cocina. Los adultos se les quedaron mirando.
¿Les sucede algo? Preguntó Trelawney preocupada.
No están enfermos, ¿O si? Preguntó Snape mirándolos detenidamente.
Los chicos se miraron frunciendo ligeramente el entrecejo.
¿No tienen que... regresar hoy? Preguntó Lara J. tímidamente.
No querida, nos quedamos hoy. Respondió Trelawney dulcemente.
Ah, ya. Dijo Harry por su parte, girando para regresar, Lara J. lo imitó. Si se quedan hoy...
¿A donde van ustedes? Preguntó Snape frunciendo el ceño.
Arriba, a seguir durmiendo. Respondió Lara J. como si fuese lo más obvio del mundo.
Ustedes se quedan aquí. Dijo Snape y los chicos solo lo miraron con caras soñolientas. Si quieren les puedo echar agua en la cara para que se acaben de...
¡Que hambre tengo! Dijo Lara J. al momento corriendo hasta sentarse en su silla.
¡Yo también tengo hambre! Dijo Harry sentándose de golpe al lado de Lara J.
Los chicos comenzaron a comer rápidamente. Snape solo sonrió levemente mientras Trelawney le reprochaba con la mirada. Los chicos desayunaron muertos de sueño. Se habían despertado a intervalos en la noche sobresaltados. Aunque no sabían por que. Cuando terminaron subieron arrastrando los pies y bostezando largamente. Se cepillaron los dientes en un solo baño. Ya se estaban adaptando a eso. Estaban recostados el uno en el otro, si no, caían desparramados de sueño en el suelo del baño.
Salieron con más sueño todavía y le echaron una ojeada a la puerta de la habitación de Harry. No lo dudaron y entraron, desplomándose sobre la cama en la misma forma en que se lanzaron. Harry sentía que su cerebro le pedía un descanso. No había podido dormir en toda la noche, cada vez que cerraba los ojos y esperaba unos minutos, sentía una sensación de vértigo, como si estuviese cayendo por un acantilado y luego se despertaba jadeando, como si de verdad hubiese caído.
Harry sintió la voz de Snape llamándolo para que se despertara, también llamaba a Lara J.
Por favor papá, déjame dormir. Masculló Harry arrugando los ojos.
Si papá, tengo sueño. Dijo Lara J. por su parte.
Ni hablar, los dos se despiertan ahora. Exigió Snape cruzándose de brazos. Son las 8:30AM.
¡Es temprano! Exclamó Lara J. sin abrir los ojos. ¿Que te cuesta dejarnos dormir?
Mucho, despierten vamos. Insistió Snape, le agarró el hombro a cada uno y los sacudió despacio, pero los chicos solo rezongaron. Está bien, hasta las 10:00AM, si no quieren salir de esa cama los voy a despegar personalmente.
Snape miró a los chicos unos segundos y salió de la habitación. Harry se acomodó, para ver si podría dormir. Sintió un ligero crujido, su mente comenzó a dar vueltas, estaba cayendo de nuevo. El corazón le palpitaba dolorosamente mientras caía.
Un viento frío comenzó a azotarlo en la cara. Miraba desesperado pero todo era oscuridad. De pronto, cayó sobre el suelo frío. Levantó la cabeza y algo cayó al lado de él con un golpe sordo. Se incorporó lentamente, miró a un lado.
Lara J. se movía al lado de él, todo su pelo lacio le tapaba la cara. Viró la cabeza y se quedaron mirando unos segundos.
¿Dónde estamos? Preguntó Lara J. levantándose del suelo.
No lo... Comenzó a decir Harry incorporándose también, se detuvo en seco y parpadeó, conocía ese horrible lugar. No, no puede ser...
¿Que sucede? Preguntó Lara J. mirando el lugar, era un escalofriante cementerio con neblina blanca en el suelo. ¿Un cementerio?
No... no... Dijo Harry retrocediendo.
Dio media vuelta y comenzó a correr. Lara J. enseguida lo siguió, lo alcanzó frente a una lápida resquebrajada y lo agarró por un brazo haciéndolo girar hacia ella.
Harry ¿Que te sucede? ¿Que lugar es este? Preguntó Lara J. nerviosa, Harry miró a la lápida y saltó a un lado. ¡Es solo una lápida!
Harry tenia los ojos abiertos de par en par mirando la lápida, Lara J. no lo soltó y miró el nombre que había en la lápida cuarteada:
TOM RYDDLE
Lara J. abrió la boca. Harry desvió la mirada de la lápida y comenzó a mirar a todas partes del cementerio. Sintieron de pronto como si un frío intenso llenara sus pulmones. Lara J. soltó a Harry mirando cautelosamente a los lados.
Cuando fueron a sacar sus varitas, no las tenían, se miraron a tiempo que se escuchaba la respiración ruidosa, absorbiendo el poco calor que había en aquel cementerio. Comenzaron a retroceder dando traspiés, mirando a todas partes. Como una masa negra los Dementores se deslizaron hacia ellos, no era uno, ni dos... eran más, muchos más, ansiosos por alimentarse.
Los chicos comenzaron a temblar con la carne de gallina. Harry sintió un ruido en su cabeza, un ruido que se hacia más agudo. Ese ruido se había transformado en un grito, un grito que había salido de su boca. La vista se le nubló con una especie de niebla blanca. Eran muchos, no podía hacer nada.
Frente a sus ojos apareció la imagen de cuando Sirius fue asesinado, su cuerpo encorvado, parecía una eternidad cuando cayera. Su cuerpo cayó traspasando el velo negro en el Departamento de Misterios. Estaba helado, sin felicidad, ese recuerdo horrible se estrujó en su entumecida mente y comenzó a escuchar voces... sus padres... una risa fría y cruel retumbaba en su cerebro dolorosamente. No podía moverse, congelado, mientras era una tortura escuchar a sus padres protegiéndolo de Voldemort. Quería gritar, quería salir de allí, debía pelear...
Harry abrió los ojos completamente desorbitados despertándose. Estaba bañado en un sudor frío y las manos pálidas le temblaban. Giró para encontrarse a Lara J. con la boca semiabierta, muy blanca y temblando con la piel de gallina.
¡Lara! La llamó Harry con voz desfallecida, le cerró la boca. ¡Debes despertar! ¡DESPIERTA LARA! ¡ENERVATE!
Lara J. dio un salto en la cama al contacto del hechizo, sentándose de golpe con los ojos abiertos enormemente. Emitió un ruido como si se estuviese ahogando, las manos le temblaban incontrolablemente. Harry le dio unas palmaditas en la cara con mucho trabajo, sentía los músculos débiles. La chica pareció volver en si, pero el brillo no volvió a sus ojos verde pálido.
¿EEstas bien? Preguntó Harry preocupado.
No, eestoy, ddébil. Dijo Lara J. con la voz entrecortada. VVi... ccosas hhorribles.
Harry suspiró largamente, él también vio y escuchó cosas horribles. No culpaba a Lara J. por sentirse mal. La chica dio un pequeño sollozo a su lado, le pasó un brazo por los hombros para reconfortarla.
Tranquila Lara. Le dijo para que se calmara, aunque sentía que los ojos le picaban, volvió a ver el asesinato de su padrino. FFue uun sueño.
¡No... fue... un... sueño! Dijo Lara J. entre sollozos. FFue... demasiado... real.
Harry recostó su cabeza en la de la chica. Cerró los ojos tragando en seco, no pudo evitar que las lágrimas comenzaran a correr. Los abrió de nuevo, tenia que controlarse, si Lara J. lo veía, era capaz de llorar tres días sin parar y él no quería eso para su hermana. Se secó la cara con el dorso del Jersey y trató de serenarse antes de mirar a Lara J.
Olvídalo Lara, olvídalo. Le dijo mirando a sus pálidos ojos. Si papá o mamá nos ven asi... se van a preocupar mucho.
Lara J. cerró los ojos con fuerza abrazando a Harry. El chico le devolvió el abrazo al momento, por fin sabia que había alguien que comprendía como se sentía. Se quedaron unos minutos abrazados y cuando se soltaron, ya estaban más calmados. Todavía tenían los ojos rojos y estaban pálidos pero al menos ninguno de los dos estaba llorando. La puerta se abrió de repente y entró Trelawney. Los chicos la miraron al momento y Trelawney se acercó a la cama en dos pasos.
¿Que les sucede? Preguntó preocupada pasando la mirada de uno a otro, se sentó en la cama entre ellos. ¿Se sienten mal? ¿Están enfermos o algo?
Los chicos no respondieron, solo la abrazaron con fuerza cerrando los ojos. Trelawney los miró unos segundos preocupada y luego los abrazó a los dos.
¿Que les sucede? Volvió a preguntar Trelawney. Pueden contarme, veré en que los puedo ayudar.
Los chicos se aferraron más a ella, aunque no tan fuerte como deseaban, tenían los músculos débiles. Los dos a un tiempo comenzaron a contar el sueño. Trelawney le dijo a Lara J. que hablara ella, si no, no se iba a entender nada. Lara J. habló con la voz entrecortada, reprimiendo los deseos de comenzar a llorar de nuevo. Cuando Lara J. no pudo decir nada más, Trelawney le dio el turno a Harry, pero el chico no podía hablar, lloraba en silencio, recordando lo que vio y escuchó cuando los Dementores los atacaron.
Hizo un esfuerzo y contó el resto. Cuando terminó de hablar, sintió que la pelota que tenia en la garganta había desaparecido. Trelawney suspiró largamente y los estrechó contra si, sabia como se debían sentir.
NNo le digas nada a papá. Dijo Lara J. de repente.
Lo siento, debo decirle Lara. Dijo Trelawney con pena.
Por favor mamá, no le digas nada. Dijo Harry abrazando a Trelawney más fuerte.
Miren, entiéndanme, Severus me va a preguntar por ustedes y... Comenzó a decir Trelawney.
Dile cualquier cosa. Dijo Lara J. No quiero que se preocupe por... sueños estúpidos.
No Lara, no fue un sueño estúpido, nunca fue un sueño. Le dijo Trelawney suavemente, los chicos la miraron. Estuvieron allí de verdad, no se como pudieron hacer eso...
Los chicos bajaron las cabezas, ¿Como pudieron estar en dos lugares al mismo tiempo? Trelawney les besó la frente suavemente.
Por favor mamá, no le digas nada a papá. Suplicó Lara J.
Trelawney suspiró largamente, les acarició la cabeza a los dos.
Está bien, no diré nada, pero se dan un baño, ya es la hora del almuerzo. Les dijo suavemente, los chicos se aferraron a ella. No voy a decir nada, tranquilos.
Los chicos la soltaron, pero no querían que ella los dejara solos. Cada uno por su lado había revivido las cosas más horribles de su vida. Se levantaron despacio y cada uno fue a darse un baño prácticamente temblando, se sentían muy débiles. Harry salió del baño con un poco de color, pero todavía seguía pálido con la cicatriz amoratada. Lara J. salió de su habitación y chocó con Harry. El chico pudo apreciar que ella tenia los ojos de un verde pálido y casi no brillaban, todavía estaba afectada, al igual que él, habían sido muchos Dementores.
Lara J. parecía estar a punto de llorar de nuevo, por lo que Harry le pasó un brazo por los hombros y la ayudó a bajar. Cuando llegaron a la cocina, Trelawney los miró preocupada. Snape leía concentrado el Profeta, pero lo bajó viendo entrar a los chicos a la cocina.
Espero que hayan podido dormir lo suficiente. Dijo tranquilamente, los chicos bajaron las cabezas y asintieron levemente. Supongo que deben tener hambre, no bajaron en toda la mañana.
Los chicos solo se sentaron en sus puestos sin alzar la cara y tratando de parecer tranquilos. Trelawney les dio unas jarras de chocolate caliente, para que recuperaran un poco el color. Pero aquello fue un desastre. Lara J. todavía tenía en la cabeza todas sus desgracias, las burlas, las humillaciones, los desprecios, los golpes, todo estaba en su cabeza, resonando en su cerebro.
Cuando fue a alzar una mano para coger la jarra, le temblaba incontrolablemente. Snape la miró con el ceño fruncido a lo que la chica bajó al momento la mano. Harry no podía tragar, sentía que el nudo de la garganta había regresado. Tuvo que tomar la jarra con ambas manos y cuando Snape estaba concentrado en una página del Profeta. Aun asi, la jarra temblaba entre sus manos y logró dar un sorbo, que solo le reconfortó algo.
Lara J. se levantó despacio cuando terminó de comer y salió tambaleándose de la cocina. Harry la siguió sin levantar la cabeza. No lograba quitarse de la cabeza aquellas imágenes, habían sido tan reales, tan claras. Se lavó los dientes a duras penas y regresó a su habitación. Allí estaba Lara J. acurrucada en una esquina de la habitación, en sus ojos brillaban lágrimas. Harry la ayudó a levantarse y la sentó en la cama.
Trelawney entró en la habitación y les dio chocolate a cada uno. Se sentó entre ellos y los abrazó estrechándolos contra si. Los chicos lograron comerse el chocolate y la abrazaron mientras ella les acariciaba las cabezas. Harry sentía que le volvía el calor al cuerpo. Se recostó a Trelawney que le besó la frente. Ahora tenia una duda ¿Como podía haber estado en el cementerio con Lara J. si él estaba durmiendo en Privet Drive? ¿Tendría él algún otro poder debajo de la manga?
Aunque Lara J. estaba allí con él, no entendía mucho eso. Ya había tenido sueños compartidos con ella, aunque... ¿Y si fuese el lazo de sangre? No, definitivamente no es eso, antes de que Lara J. le otorgara la inmortalidad ya había tenido sueños compartidos aunque pudiera influir. Allí había algo más. Se fue tranquilizando poco a poco mientras Trelawney le acariciaba la cabeza, de verdad la iba a extrañar cuando se fuera a Hogwarts.
Miró a un lado, Lara J. ya tenia color pero los ojos los tenia cerrados, no podía saber si estaba bien del todo. La puerta de la habitación se abrió y entró Snape con el ceño fruncido. Se acercó rápidamente pasando la mirada por los chicos. Harry bajó la mirada mientras Lara J. seguía con los ojos cerrados.
Lara. La llamó Snape, la chica abrió los ojos pero no lo miró. Lara, mírame... Lara...
Lara J. alzó la cabeza despacio mirando al suelo. Miró a Snape con sus ojos pálidos sin casi brillo. El brujo soltó aire.
Sabia que les sucedía algo... Dijo Snape como para si mismo. ... Lo sabia, Sybill, ¿Que les sucedió?
Es... Trelawney se mordió el labio mirando a los chicos que se habían vuelto a acurrucar contra ella. Ahora no... después te explico.
Snape soltó aire y miró a Harry.
Harry, levanta la cabeza. Le dijo tratando de aparentar calma. Levanta la cabeza.
Harry en vez de levantar la cabeza se levantó él. Si debía recordarlo todo prefería hacerlo lejos de Lara J. no quería ponerla peor de lo que estaba. Ya era suficiente lo que le dolía ver llorar a su hermana. Salió de la habitación rumbo a la sala. Snape lo siguió al momento. Harry llegó y se dejó caer en el sofá, agarrándose la cabeza con las manos. Snape se sentó a su lado.
¿Que les sucedió? Preguntó Snape tratando de que Harry lo mirara.
Fue... no se exactamente lo que sucedió pero... Comenzó a decir Harry, cerró los ojos unos minutos y levantó la cabeza. Tuvimos un sueño, compartido...
Snape frunció ligeramente el entrecejo.
Cuéntame todo, no omitas nada.
Harry tomó aire y comenzó a contarlo todo, desde las sensaciones de vértigo hasta cuando cayeron en el cementerio. El cementerio en el que por poco muere y donde asesinaron a Cedric. Contó hasta cuando llegaron a la lápida y luego... venia hablar de los Dementores, solo pudo decir la palabra.
¿Cuántos eran? Preguntó Snape con voz temblorosa, pero Harry bajó la cabeza. Confía en mi Harry.
No... lo se. Respondió Harry, cerrando los ojos pero los volvió a abrir. Eran... cientos... no se... quizás menos... y... yo...
Harry miró a otro lado, no quería volver a recordar eso nunca más. Snape le puso una mano en el hombro mirándolo comprensivo.
Te afectaron, ¿Es eso? Preguntó Snape suavemente, Harry asintió, le apretó el hombro. No te voy a forzar a decir lo que viste o escuchaste... ¿Lograste despertarte?
Si, cuando miré a un lado... Lara estaba... temblando, muy pálida y... la logré despertar. Dijo Harry tragando en seco. Los ojos no le han vuelto a tomar el color.
Harry soltó aire largamente agarrándose la cabeza con las manos. Estaba preocupado por Lara J. esos ojos tan pálidos y casi sin brillo ¿Y si se iba? El no quería eso, aunque sabia que volvería. Sintió una mano acariciándole la cabeza, miró a un lado. Snape se veía muy preocupado. Harry se incorporó y lo abrazó, el brujo enseguida le devolvió el abrazo. Se sentía seguro, con apoyo y decidió preguntar algo que tenia en su mente.
¿Papá? Preguntó Harry sin soltar a Snape.
¿Si? Respondió Snape acariciándole la cabeza.
¿Se puede estar en dos lugares al mismo tiempo? Preguntó Harry tímidamente.
Bueno... Comenzó a decir Snape. ... ¿No crees que es algo ilógico?
Mamá dijo que... nosotros estuvimos realmente en ese lugar, que no había sido un sueño. Dijo Harry calmado, apoyó la cabeza en el hombro de Snape. No entiendo eso, yo...
Quítate eso de la cabeza. Dijo Snape tajante. No te rajes la cabeza con eso.
Pero... Trató de replicar Harry.
Olvídalo Harry. Le dijo Snape suavemente, sin dejar de acariciarle la cabeza. No pienses en eso, olvídalo, hazme caso.
No puedo quitármelo de la cabeza papá, es algo... extraño. Dijo Harry frunciendo el ceño, se apoyó más en el hombro del brujo. ¿Tiene que ver con el lazo de sangre entre Lara y yo?
Harry, por favor, no me hagas preguntas que no puedo responder. Dijo Snape sin soltarlo, sentía que su hijo había regresado. Ahora tranquilo.
¿Cuándo regresan a Hogwarts? Preguntó Harry de repente.
Mañana.
¿Tan pronto?
Si, lo siento.
Harry apretó el abrazo unos segundos y soltó a Snape.
Ahora vamos a ver a tu hermana.
El chico asintió y cuando subió con el brujo, descubrió que los ojos de Lara G. ya habían adquirido la tonalidad esmeralda original y destellaban como nunca.
Lara J. solo amplió su sonrisa, haciendo que Harry sonriera también. Los adultos lucieron nerviosos cuando sus varitas comenzaron a vibrar. Les sonrieron a los chicos y salieron a toda prisa de la habitación. Estos se miraron con el ceño fruncido y salieron a hurtadillas detrás de los adultos. Estos se habían encerrado en su habitación. Los chicos resoplaron cuando vieron que las orejas extensibles no lograban pasar por debajo de la puerta.
¿Y ahora? Preguntó Lara J. recostándose a la pared. ¿Y si era algo importante?
Creo que eso nunca lo vamos a saber. Respondió Harry recostándose al lado de la chica. Por sus caras, era algo importante.
O que estaban esperando. Dijo Lara J. pensativa. Harry, nosotros... ¿Podemos estar en dos lugares a la vez?
No lo se, se lo pregunté a papá pero me evadió. Dijo Harry frunciendo el entrecejo. ¿De verdad podemos hacer eso?
Mamá tampoco me quiso decir. Dijo Lara J. Aunque no dudaría que ellos nos esconden algo acerca de eso desde hace tiempo.
Los chicos suspiraron a un tiempo.
Mejor vamos abajo. Sugirió Lara J. Necesito un vaso de agua.
Yo también. Dijo Harry siguiendo a Lara J. bajando las escaleras. Y para la próxima, no me hagas bailar de esa manera.
Oh vamos, no puedes negar que te divertiste. Dijo Lara J. sonriendo, llegaron a la cocina. Y deja a esos dos, ya averiguaremos cual es el misterio que se traen.
Mañana regresan a Hogwarts. Dijo Harry levitando la jarra con agua y sirviendo en dos vasos con su poder.
¿Que? Dijo Lara J. cogiendo su vaso con agua. ¿Se regresan? ¿Tan pronto?
Si, papá me lo dijo. Dijo Harry bebiendo un sorbo de agua. A mi tampoco me gustó mucho que regresaran tan pronto.
Los chicos lucieron abrumados, pero todo ese aspecto se les esfumó cuando los adultos bajaron por fin
pero sin decirles nada de la prisa repentina que habían tenido en irse de la habitación. Harry y Lara J. intentaron sacarles algo por todos los medios
pero nada funcionó. Hasta se ofrecieron para cocinar la cena y que Trelawney se pusiera tierna y les dijera
pero nada de nada. Esos dos si sabían callar cosas que les interesaban a los chicos.
Pasaron la noche tranquila en un agradable ambiente familiar. Cuando los chicos no pudieron quedarse por más tiempo despiertos subieron al segundo piso bostezando ampliamente. Harry le deseó buenas noches a Lara J. y entró en su habitación.
Se quitó los lentes y dejó la varita encima de la mesita de noche. Corrió la sobrecama y se desplomó en la cama, cubriéndose con su manta. No sabia si quería dormir o no. No quería regresar a ese cementerio. Aunque por otra parte, quería ver mejor eso de los sueños compartidos. Quería dormir a ver si tenía otro sueño de esos aunque no le gustaran mucho o en lo absoluto. Al menos con Lara J. como compañía no se sentía tan mal.
¿Como haría eso? Estar en dos lugares al mismo tiempo no parecía un hechizo fácil de realizar. ¿Y si no fuese un hechizo? ¿Y si eso fuera parte de él? Aunque Lara J. también lo tenía. Era extraño, y Snape y Trelawney no decían nada. Se quedó contemplando el techo, aunque lo veía borroso, no tenia sus lentes. Ladeó la cabeza ¿Estaban él y Lara J. conectados por algo más que un lazo de sangre? No lo dudaba, Lara J. era muy poderosa, aunque su modestia y su humildad eran más grandes que su poder.
Trató de imaginársela con otro carácter, algo asi como arrogante y pedante. Esfumó ese pensamiento de su cabeza. No quería que su hermana cambiase su carácter por nada del mundo, siempre lo hacia reír hasta en las situaciones difíciles. Se miró las venas de la muñeca, parte de la sangre de Lara J. corría en esos momentos por ellas. Bajó la mano acomodándose sin dejar de mirar al techo, tal vez se dormiría de un momento a otro.
Otra cosa que le asombraba de Lara J. era que tomaba las cosas tranquilamente, sin molestarse mucho. Bueno, aunque a veces la sacaban de sus casillas y entonces daba miedo mirarla enfadada, cuando empezaba a controlar el tiempo. Hizo la manta a un lado. Tenía un poco de frío pero podría aguantar hasta quedarse medio dormido.
Enderezó la cabeza acomodándose fue a seguir pensando pero la puerta de la habitación se abrió. Levantó levemente la cabeza para ver quien era y descubrió la silueta borrosa de Snape acercándose a la cabecera de la cama.
Vaya, ¿Es que se pusieron de acuerdo para estar despiertos hasta esta hora? Preguntó Snape sonriendo. Lara estaba igual que tú, mirando al techo.
Snape miró al techo como buscando si había algo interesante. Harry se incorporó un poco poniéndose los lentes.
¿Que haces? Preguntó Snape viendo que Harry prácticamente se sentaba en la cama. Ni sueñes con levantarte ahora, son las 11:00PM, asi que mejor te acuestas de nuevo.
No voy a levantarme, solo me sentaba. Replicó Harry al momento, deslizándose de nuevo en la cama. Ya estoy acostado.
Con los lentes puestos. Dijo Snape sonriendo quitándole los lentes a Harry y poniéndolos sobre la mesita de noche. No te despiertes temprano, ya se lo dije a tu hermana.
¿Por qué? ¿Y si queríamos despedirnos? Dijo Harry mirando a Snape con reproche. Quédense.
No sabes cuanto nos gustaría quedarnos. Dijo Snape suavemente, mientras desplegaba la manta y cubría a Harry con ella. Pero no podemos y tú lo sabes... buenas noches.
Papá. Lo llamó Harry cuando Snape fue a salir de la habitación.
¿Si? Respondió Snape girando a medio camino a la puerta.
Te quiero. Dijo Harry acomodándose en la manta y mirando a Snape fijamente.
Snape parpadeó un par de veces y se acercó de nuevo a la cama con un ligero tic en la comisura de la boca.
Solo quería que lo supieras antes de que regresaras a Hogwarts. Argumentó Harry tímidamente, Snape se sentó en el borde de la cama. Buenas noches.
Yo también te quiero mi niño. Dijo Snape sonriendo ampliamente, se inclinó y le besó la frente a Harry, le susurró al oído. Buenas noches.
Snape se levantó sonriendo mirando a Harry paternalmente. Hizo un movimiento de varita apagando las luces y salió de la habitación. Harry observó la puerta cerrada unos segundos y se dio vuelta preparado para dormir. Cerró los ojos relajándose. A los pocos minutos, sintió esa sensación extraña, como si estuviese cayendo por un acantilado.
Una cosquilla le subió desde la boca del estómago. Miraba a los lados pero todo era oscuridad. Cayó de pie como en una especie de pueblo y miró cautelosamente a los lados. Algo chocó con su espalda y giró con el puño en alto.
Se quedó con la boca abierta. Lara J. lo observaba con los ojos como platos en la misma posicion que él, con el puño en alto. Harry agradeció que no llegara a golpearlo.
¿Dónde estamos ahora? Preguntó Lara J. bajando el puño y relajando la expresión.
No lo se, el caso es que lo hicimos de nuevo, estamos en dos lugares a la vez. Dijo Harry imitando a la chica. Aunque... es confuso... ¿Estamos en un pueblo que no conocemos y a la vez en Privet Drive?
Eso parece. Dijo Lara J. mirando alrededor. Vaya, que silencioso es este lugar.
Ni que lo digas. Aceptó Harry mirando atrás, vio a un borracho mascullar en una esquina con una botella en la mano. Vamos a ver si ese hombre nos puede ver.
Los chicos caminaron por la silenciosa calle mirando a todos lados recelosos. El borracho se había desplomado en el suelo abrazando la botella mientras mascullaba un montón de palabras sin sentido alguno. Los chicos se detuvieron frente a él y el borracho levantó la vista. Se les quedó mirando con unos ojos muy rojos por la bebida mientras protegía la botella como si fuese su vida.
Emm, buenas noches señor... Comenzó a decir Lara J.
¡Buenas noches! ¡Hip! Respondió el borracho decidiendo a cual de todos aquellos muchachos dirigirse. ¡Linda hip noche!
Si, claro. Dijo Harry sin saber exactamente que decir, no estaba para entablar conversación con un borracho. ¿Usted nos ve bien?
¡Por supuesto! Exclamó el borracho medio levantándose, se tambaleó y cayó de nuevo en el suelo agarrando la botella vacía. Solo desearía que ¡hip! Dejaran de ¡hip! Dejaran de moverse... ¡No den más vueltas!
Los chicos se miraron a un tiempo, luego miraron al borracho. Salieron corriendo de regreso por la calle y se detuvieron en una esquina.
¿Como hacemos para despertarnos? Preguntó Harry. Ya quiero regresar a casa.
Yo también... aunque... Lara J. sacó las brillantes cuchillas saliendo de sus nudillos.
¡¡Lara!! ¡¿Que piensas hacer?! Exclamó Harry exasperado deteniéndole la mano a Lara J. pero para su mala suerte que se cortó un poco con la cuchillas. ¡OUCH!
Ya está. Dijo Lara J. haciéndose una pequeña herida en el dorso del brazo. Esto comprobará si estuvimos en dos lugares a la vez.
Eso está bien. Dijo Harry mirándose la pequeña herida. Pero no sabemos como regresar.
Yo recuerdo que... pensaba intensamente en despertarme. Dijo Lara J. encogiéndose de hombros, Harry se quedó pensativo. No se si eso ayude en algo.
Puede ser. Dijo Harry cabeceando. Podríamos intentarlo.
Lara J. asintió y cerró los ojos. Harry también cerró los ojos pensando con fuerza:
Debo despertarme, debo regresar.
Sintió un ligero vértigo y abrió los ojos. Puso cara de decepción. Lara J. abrió los ojos delante de él y resopló la ver que todavía seguía en el mismo lugar con Harry.
Esto no va a funcionar. Dijo Lara J. desanimada.
Piensa positivo Lara, a ver, dame las manos. Le dijo Harry extendiendo sus manos, Lara J. frunció el ceño mirándolo. Dame las manos, quizás si los dos deseamos con fuerza regresar...
Lara J. tomó las manos de Harry insegura. Cerraron los ojos a un tiempo, concentrándose con fuerza. Harry sintió un ligero y reconfortante calor que venia de la unión de sus manos con las de Lara J. Se sintió cayendo de nuevo, aunque sentía el contacto de sus manos con las de Lara J.
Caía y caía y la sensación de miedo se apoderó de él. Abrió los ojos de golpe para encontrarse sentado en la cama con los brazos extendidos. Como si estuviese agarrando las manos de Lara J. Se estremeció ligeramente y cogió sus lentes de la mesita de noche. No acababa de ponérselos cuando la puerta de su habitación se abrió. Lara J. se sentó de golpe en la cama. Se quedaron mirando unos minutos sin atrever a creer que estuvieron en dos lugares a un tiempo.
Lara J. solo mostró su herida que sangraba débilmente. Harry parpadeó y se miró la mano donde se había cortado. Un débil hilo de sangre corría por su herida.
¿CComo hicimos eso? Preguntó Lara J. impactada.
No tengo la menor idea. Respondió Harry mirándose la mano.
Si tú no tienes la menor idea yo no tengo ninguna idea. Murmuró Lara J. mirándose la herida, esta cicatrizó al momento. ¡Sabia que nos estaban ocultando algo!
Emm lamento interrumpir tu debate pero... ¿Podrías curarme la herida? Pidió Harry mostrándole la mano a la chica.
¡Pero si solo es un arañazo! Exclamó Lara J.
Harry le envió una mirada asesina y Lara J. le tocó la herida con un dedo. Una luz pequeña brilló en la punta del dedo de la chica y la herida de Harry cicatrizó en un abrir y cerrar de ojos.
¿Satisfecho? Preguntó Lara J. alzando una ceja.
Harry sonrió y asintió.
Creo que me voy a la cama, trata de no pensar en nada. Le dijo Lara J. levantándose. Buenas noches hermanito.
Buenas noches hermanita. Dijo Harry sonriendo y acostándose de nuevo en la cama.
Lara J. salió de la habitación de Harry cerrando la puerta con cuidado. Fue a entrar en su habitación pero bajó las escaleras. Llegó a la cocina y puso los ojos fosforescentes. Abrió el refrigerador y se comenzó a servirse un vaso con agua cuando su agudo oído escuchó pasos ligeros.
Dejó el refrigerador abierto y se pegó al techo, con su largo pelo aguantado en la boca. La puerta de la cocina se abrió y pudo ver a su padre entrando medio dormido. Se descolgó y lo miró fijamente haciéndolo saltar.
¡Lara! ¡No vuelvas a hacer eso! La reprendió Snape encendiendo las luces con un giro de varita, Lara J. puso sus ojos a la normalidad con un parpadeo. ¿Es que acaso quieres matarme?
No hables tonterías papá. Dijo Lara J. haciendo un ademán con la mano como si espantase un mosquito.
Por cierto, ¿Que haces aquí abajo a las 12:36 de la noche? Preguntó Snape borrando todo rastro de soñolencia, puso cara preocupada. ¿Tuviste otro... sueño?
No. Contestó Lara J. sacudiendo la cabeza. Se me antojó un vaso de agua ¿Que tiene de malo?
No, claro que no tiene nada de malo. Murmuró Snape caminando hasta el refrigerador, miró a Lara J. Ve a la cama.
No tengo mucho sueño. Replicó Lara J. encogiéndose de hombros. ¿Y tú? ¿Tampoco tienes mucho sueño?
Emm, bueno... Comenzó a decir Snape nervioso.
Ni que no te conociera. Dijo Lara J. cruzándose de brazos sonriendo. A ti te sucede algo.
Nada Lara, ve arriba. Le dijo Snape tajante tomando agua.
¡No tengo sueño! Exclamó Lara J. sentándose en su silla.
Lara, ve a la cama.
No.
Lara...
No intentes amenazarme.
Snape suspiró derrotado, se sentó al lado de ella.
Solo estoy preocupado por ustedes. Dijo bajando la vista.
¡No nos va a suceder nada! Exclamó Lara J. buscando la mirada de su padre. No tienes por que estar asi.
Snape miró a su hija a los ojos. Sintió una paz enorme mirando la neblina en el interior de los ojos verdes de la chica. Le daba tranquilidad y seguridad. Ella tenia razón, no tenia por que preocuparse. Logró sonreír y la chica le devolvió la sonrisa.
No sabes cuanto te voy a extrañar. Dijo Snape acariciándole la cabeza a su hija. A ti y a Harry.
Y nosotros a ti. Dijo Lara J. sonriendo. ¿A que hora te debes ir?
No te lo voy a decir. Dijo Snape alzando una ceja. Ustedes dos son un peligro.
Oh papá, no digas eso. Replicó Lara J. con cara de niña buena. Si somos dos angelitos.
Par de diablos. Resopló Snape. Y no los quiero ver por Hogwarts.
¡No seas asi! Exclamó Lara J. poniendo carita angelical. Sabes que somos expertos entrando a hurtadillas en los lugares.
Aun asi, no. Dijo Snape tajante cruzándose de brazos, Lara J. le pestañeó acercándose a él despacio. No Lara, ni lo intentes... no...
Lara J. abrazó a Snape de repente con fuerza. Snape resopló llevando los ojos al techo. Lara J. puso la silla al lado de él y se acurrucó. Snape sonrió descruzándose de brazos y abrazó a su hija dándole un beso en la cabeza.
La verdad es que es imposible enojarse contigo. Comentó Snape mientras estrechaba a Lara J. contra su pecho. Sacaste la persuasión de tu madre.
¿Como se conocieron? Preguntó Lara J. con curiosidad.
Esa es una historia muy larga. Dijo Snape al momento.
No importa papá, quiero escucharla. Dijo Lara J. apoyando la cabeza en el pecho de su padre.
Bueno es... Dijo Snape indeciso, pero se decidió viendo aquellos ojos esmeraldas brillantes mirándolo fijamente. Yo estaba en cuarto curso, ya sabes, en Slytherin y estaba enamorado de una chica muy bonita, pero estaba en Ravenclaw, tu madre estaba en Gryffindor y era... amiga de la madre de Harry, Lily...
Vaya, asi que mi madre era amiga de la madre de Harry. Lo interrumpió Lara J. reflexionando en voz alta, se detuvo al ver la cara de su padre. Haz de cuenta que no he dicho nada, sigue contando.
La chica que me gustaba se llamaba Florence y... ya es muy tarde Lara, a la cama.
¡Vamos papá! No me dejes en suspenso.
Otro día te cuento.
Dale papito, cuenta y después te prometo que me voy a la cama.
Ni hablar, si no subes por tu voluntad te subo yo a la fuerza.
Lara J. ni chistó cuando Snape la cargó en brazos y la sacó de la cocina. Solo se acurrucó contra él cerrando los ojos y aspirando.
¿Que haces? Preguntó Snape mientras subía las escaleras.
Nada. Respondió Lara J. sin abrir los ojos y sin dejar de aspirar. Es tu olor, me parece conocido.
Snape frunció el ceño entrando en la habitación de su hija con ella en brazos, no quería pensar que... no, aunque... podría ser.
Dices que... ¿Mi olor te parece conocido? Preguntó Snape sentándose en la cama pero sin soltar a su hija.
Si.
Snape parpadeó. Recordaba que poco después de que el Señor Oscuro fuera vencido, Dumbledore insistió en que lo acompañara a un lugar que no le quiso decir en concreto. Cuando fueron, era en Bulgaria y fueron a un parque. Habían muchos niños jugando. Dumbledore desapareció del lugar dejándolo solo en medio de todos esos niños diciéndole que lo esperara allí, que no resultaría sospechoso.
Se había sentado en un banco a esperar el regreso de Dumbledore cuando algo llamó su atención por completo. En una zona alejada del parque, había una niñita de un año más o menos. Pero no corría ni jugaba con los demás. Lo que más le llamaba la atención era que estaba rodeada de palomas blancas, no pintas ni grises, blancas como la nieve. Los otros niños ni la miraban. Pero ella seguía allí sin inmutarse, mirando al cielo mientras las palomas picoteaban a su alrededor sin asustarse.
De repente la niñita lo miró y ladeó la cabeza. Se levantó y se escondió detrás de un árbol, mirándolo desde detrás del tronco, como si jugase con él. El solo resopló impaciente preguntándose cuando demonios regresaría Dumbledore. Cuando volvió a mirar al árbol donde se había escondido la niñita, ya no estaba allí. Frunció el ceño cuando escuchó a una mujer que le gritaba a alguien. Localizó la fuente del disturbio y frunció más todavía el entrecejo.
Una mujer de aspecto temerario tenía a la niñita agarrada por un brazo y la sacudía con violencia mientras le gritaba horrores. Sintió un impulso y se levantó caminando rápidamente hacia allí.
No debería gritarle asi a su hija señora. Intervino con voz fría.
No es mi hija, es solo una estúpida huérfana que alguien dejó a las puertas de mi orfanato. Dijo la mujer soltando a la niñita que se veía muy asustada con un empujón extra. Y preferiría que usted no se metiera en los asuntos que no le incumben.
Pero eso no le da derecho a tratarla asi y cuide ese tono. Dijo sin abandonar su tono frío, la niñita se escondió detrás de él sollozando. Que tenga un buen día.
No supo por qué se dio vuelta y cargó a la niñita. Algo dentro de él le decía que la tenía que calmar. Regresó al banco con la niña llorando en su hombro, pero no era un llanto estridente ni gritón, era suave, dulce. Se sentó y comenzó a acariciarle un cabello lacio, muy largo, color castaño claro brillante. Comenzó a hablarle bajito y suave, no sabia por qué hacia eso, solo obedecía a una voz que había en su interior.
La niña se fue calmando en sus brazos, había dejado de llorar, solo lo escuchaba en silencio. La niña de repente se incorporó y se le quedó mirando con unos ojos verdes esmeraldas que relampagueaban un poco rojos. Tenía la mirada más dulce y angelical que pudiese existir en el mundo. La niñita se le resbaló un poco y apoyó la cabeza en su pecho aspirando suavemente, como oliéndolo.
Cerró los ojos. Tenia deseos de salir corriendo de allí con esa dulce criatura en sus brazos y criarla lejos como a su propia hija. Le besó la cabeza con suavidad y la niña parpadeó abrazándolo con fuerza...
Snape volvió en si y bajó la mirada para encontrarse a su hija crecida dormida en sus brazos. No podía ser, pero... esos ojos jamás los olvidó. No se confundía, le pasó una mano por la cabeza. El mismo pelo, los mismos ojos que lo miraron hacia 16 años atrás ahora estaban cerrados. Dumbledore no lo llevó sin querer a ese lugar, era para que viera a su hija.
Lara J. dormía plácidamente, sentía que nada en el mundo le podía hacer daño si estaba en los brazos de su padre. Había algo reconfortante en su olor. Deseaba quedarse para siempre asi. Sintió como la ponían sobre la cama y la tapaban con una manta. Quería abrir los ojos y protestar, no quería dormir allí, quería estar en los brazos de su padre. Sintió un beso suave en la frente y un: Duerme bien, mi niña susurrado al oído. Suspiró sumiéndose en un tranquilo sueño.
Harry se despertó al día siguiente por la luz que entraba en su habitación. Se movió un poco y abrió los ojos despacio. Se sentó en la cama y tomó sus lentes poniéndoselos. Se entristeció un poco recordando que ya los adultos no estaban en la casa. Aunque por la noche, no sabia bien a que hora, sintió que le besaban la frente suavemente dos veces. Se levantó estirándose y bostezando ampliamente.
Salió a darse un baño con ropa en el brazo. Era extraño que Lara J. no se hubiese despertado ya, siempre se despertaba primero. Se dio una ducha que desgraciadamente lo terminó de despertar y salió del baño del pasillo a dejar su pijama en su habitación. Guardó su varita en la cintura del vaquero y fue a despertar a Lara J.
Empujó la puerta de la habitación de la chica suavemente y miró adentro. No había nadie y la cama estaba hecha. Se encogió de hombros, debería estar en la cocina. Sintió una mano en el hombro y pegó un brinco girando bruscamente.
¿Cuándo dejarás de hacerme eso Lara? Preguntó Harry frunciendo el entrecejo.
Oh vamos Harry, solo trataba de llamarte la atención. Respondió Lara J. sonriendo. Buenos no tan buenos días.
Buenos días y recuerda que tu puedes caminar sin hacer ruido, yo no. Le recordó Harry serio, sonrió de repente. ¿Bajamos a desayunar?
Es lo mejor que has dicho desde que te levantaste. Dijo Lara J. devolviéndole la sonrisa.
Los dos chicos bajaron a la cocina y comenzaron a preparar el desayuno. Hocicos arañaba la puerta del patio con insistencia. Harry le abrió y el perro salió moviendo la cola. Se sentaron a desayunar tranquilamente, mirando melancólicamente al puesto que habitualmente ocupaban los adultos. Fregaron todo y subieron a lavarse los dientes en un solo baño, ya le estaban tomando el gusto. Luego bajaron a ver que hacían. Se sentaron en la cocina a pensar mientras Hocicos olfateaba a sus anchas por el patio.
¿Y si vamos al Callejón Diagon? Preguntó Lara J. después de unos minutos de silencio.
Bueno
Dijo Harry inseguro, recordó la misión. Bueno, está bien, pero
¿Cómo vamos a encontrar a Voldemort?
Corrección Harry, Voldemort nos va a encontrar a nosotros. Aclaró Lara J. sonriendo.
¿Y como nos vamos a comportar delante de él? Preguntó Harry inseguro.
Como somos nosotros, bromeando, alegres, sin ninguna preocupación, naturales. Respondió Lara J. irguiéndose en la silla. Recuerda que no debe sospechar que sabemos que es él.
Suena bien. Dijo Harry entusiasmado. ¿Cuándo vamos?
Ahora mismo. Dijo Lara J. saltando de la silla. Vamos a Florean Fortescue, hace tiempo que no como helado.
De chocolate no por favor. Pidió Harry con la voz en un hilo.
Lara J. lo miró y alzó una ceja. Harry suspiró preparándose para el día que los esperaba. Subieron a ponerse ropas cómodas. No descartaban que los mortífagos los intentaran atrapar de nuevo. Aunque estaban dispuestos a forjar una amistad con Narcissa si se la encontraban. Harry se puso un vaquero azul oscuro con un pullover negro completo. Guardó la varita en la cintura del pantalón y se puso el pullover por arriba para que no se viera.
Bajó a la cocina para encontrarse a Lara J. en ella. Estaba en combinación con él, solo que el pullover era ceñido al cuerpo y llevaba una larga y brillante cola de caballo. Se miraron sonriendo a medias. No sabían que se iban a encontrar en el Callejón Diagon. Desaparecieron por turnos hacia el Caldero Chorreante por la red flu.
Los chicos llegaron al Caldero Chorreante y comenzaron a sacudirse el hollín. Ese día habían muchas brujas y magos rondando por allí. Tom el tabernero les sonrió cuando pasaban por su lado. Los chicos le devolvieron la sonrisa agitando una mano. Una silueta se quedó en medio de las escaleras que daban a las habitaciones mirando fijamente a los chicos.
Harry y Lara J. entraron bromeando en el Callejón Diagon. Actuaban con naturalidad. Llegaron a Florean Fortescue y ocuparon una mesa que tenia una enorme sombrilla roja y blanca. Se sentaron uno al lado del otro. Algo les decía que no tardarían en tener compañía. Miraron con disimulo alrededor.
¿Cuánto crees que tarde en llegar? Preguntó Lara J.
¿Uh? Dijo Harry distraído mirando una bruja de aspecto gracioso que llevaba unas compras.
Chssst, Tierra a Harry Potter
responda Harry Potter. Dijo Lara J. como si tuviese un walkietalkie, Harry frunció el entrecejo mirándola, la chica le dio unos golpecitos en la cabeza. ¿Hay alguien en casa?
Si, estoy yo. Respondió Harry sonriendo.
Buenos días. Saludó una voz proveniente de una esquina.
Buenos días señor Spirit. Saludó Lara J. sonriendo, mirando a Roger.
Buenos días. Saludó Harry amablemente, indicó el asiento frente a él. Si no tiene prisa nos puede acompañar.
Oh, no quiero molestar. Rechazó Roger sonriendo, el brillo rojo apareció en sus ojos.
No es molestia señor. Insistió Lara J. haciendo un ademán con la mano.
Roger pasó la mirada de uno a otro sin dejar de sonreír y se sentó frente a ellos. Florean Fortescue se acercó a ver que iban a pedir.
Helado de chocolate. Pidió Lara J.
Lara, no pidas eso. Le gruñó Harry y la chica levantó una ceja haciéndolo resoplar. A mi me trae almendrado.
¿Y el señor? Preguntó Florean amablemente.
Nada, aunque un té no me vendría mal. Dijo Roger pensativo. Si, un té por favor.
Florean anotó todo y se alejó para buscar los pedidos.
¿Pediste almendrado? Preguntó Lara J. a Harry con interés. Umm, eso suena bien.
Ni lo sueñes Lara, no te vas a comer de nuevo mis almendras. Le advirtió Harry, Roger solo pasaba la mirada de uno a otro. Tu concéntrate en tu helado y deja el mío en paz.
Lara J. volvió a levantar una ceja burlona y Harry dio un respingo.
¿Y que lo trae por aquí señor Spirit? Preguntó Lara J. desviando su atención a Roger.
Llámenme Roger. Pidió el aludido moviendo la cabeza ligeramente a los lados, sus ojos despidieron ese brillo rojo. Solo daba una vuelta, estoy hospedado en el Caldero Chorreante, ¿Ustedes están bien? La última vez que nos vinos fue un verdadero desastre.
No se preocupe, ya estamos acostumbrados. Dijo Harry sonriendo levemente. Por suerte no sucedió nada grave.
¿Atraparon a algún... mortífago? Preguntó Roger.
Desgraciadamente no. Respondió Lara J. recostándose a la silla y con los brazos cruzados. Se nos escaparon.
Roger solo cabeceó con sus ojos brillando. Florean les trajo el pedido y se alejó después de desearles buen provecho. Los chicos comenzaron a comer el helado tranquilamente. Roger tomó un sorbo de té y miró su reloj. Lara J. intentó disimuladamente de quitarle una almendra a Harry. El chico captó al momento la cuchara de ella que se acercaba por una esquina y le dio un ligero manotazo reprendiéndola.
Pasaron un buen rato conversando con Roger. Se mostraban como si nada, bromeando de vez en cuando. Roger los observaba con mucha atención, tratando de descubrir cual era su debilidad. Encontró algo, eran muy unidos y se protegían mutuamente. Pero no le convenía separarlos. Si los separaba era muy probable que se negaran a ayudarlo. Ahora tenia otro asunto que aclarar.
Harry, ¿Te puedo preguntar algo? Preguntó Roger eligiendo cuidadosamente las palabras, Harry asintió sonriendo. Es que... no se... no... mejor no.
Hable sin pena. Lo animó Harry.
¿Eres inmortal? Preguntó Roger de golpe. Y Lara, ¿Tu también eres inmortal?
No. Respondió Harry dejando su mente en blanco, Lara J. negó con la cabeza. ¿Que le hizo pensar eso?
Es que... Comenzó Roger mirando a los lados, bajó un poco la voz. ... ustedes han sido los únicos que han sobrevivido a los ataques de quienustedessaben y... es realmente curioso.
Supongo que es por pura suerte. Dijo Lara J. encogiéndose de hombros.
Cuando Roger iba a abrir la boca para seguir hablando, Narcissa pasaba en dirección a Gringotts.
Si nos disculpa unos segundos... Dijo Lara J. levantándose, dándole un codazo a Harry.
Si, un segundito. Dijo Harry levantándose también.
Los dos chicos casi corrieron hacia Narcissa dejando a Roger con la palabra en la boca.
¡Señora Malfoy! La llamó Lara J. cuando llegaban a ella, Narcissa se dio vuelta hacia ellos.
Ah, Potter y Josthings. Dijo con altivez.
Buenos días. Saludó Harry amablemente, Narcissa frunció ligeramente el entrecejo.
Buenos días, solo queríamos decirle que... Dijo Lara J. poniendo cara arrepentida. ... Que nos disculpara, sabemos que hemos sido muy groseros con usted y...
Quisiéramos pedirle perdón. Terminó Harry tímidamente, extendió una mano. ¿Amigos?
Si, creo que la juzgamos mal. Agregó Lara J. extendiendo una mano dudando.
Narcissa los miró unos segundos y sonrió. Estrechó las manos de los chicos complacida mientras estos se desternillaban de la risa internamente viendo como sus actuaciones convencían a cualquiera.
De veras lo sentimos. Dijo Lara J. cuando Narcissa le soltó la mano.
No hay problema. Dijo Narcissa sonriendo ampliamente. Ahora con el permiso de ustedes, debo ir a Gringotts y...
No se preocupe, vaya tranquila. Dijo Harry la momento con cara comprensiva. Solo queríamos... bueno, no la interrumpimos más.
Los chicos hicieron una elegante inclinación con la cabeza y regresaron donde Roger. Este los miró sentarse sin decir nada.
¿Son amigos de la señora Malfoy? Preguntó Roger con curiosidad.
Ahora si. Contestó Lara J. amablemente.
¿Y antes no? Volvió a preguntar Roger con ese brillo rojo en los ojos.
Bueno... antes desconfiábamos de ella. Explicó Harry, cerró los ojos con fuerza, la cicatriz le dio una horrible punzada, los abrió de nuevo para ver a Lara J. disimulando. Ahora la consideramos mejor.
¿Están bien? Preguntó Roger viendo a los chicos moviéndose incómodos.
Si, no es nada. Dijo Lara J. reponiéndose del dolor punzante que tenia en el brazo.
No acababa de decir eso cuando una lechuza parda se les posó delante con un pergamino del Ministerio en la pata. Los chicos se miraron. Harry tomó el pergamino de la pata de la lechuza y lo leyó con el ceño fruncido. Lo dobló resoplando.
Genial... Gruñó levantándose.
¿Que sucede? Preguntó Lara J. mirándolo.
Umbridge nos quiere en Hogwarts a la 12:00PM. Informó Harry de mal humor, miró a Roger que solo pasaba la vista de uno a otro. Lo sentimos, pero debemos marcharnos.
Los entiendo, no hay problemas. Dijo Roger al momento.
Nos vemos. Se despidió Lara J. dejando dinero sobre la mesa. Cuídese.
Adiós Roger. Dijo Harry por su parte agitando una mano.
Adiós y tengan cuidado. Se despidió Roger haciendo un ademán de despedida.
Los chicos comenzaron a caminar rápidamente hacia el Caldero Chorreante.
¿Como llegamos? Preguntó Lara J.
Por a chimenea de Gryffindor. Respondió Harry.
Oh vaya, creo que el sapo nos está dando un poco de rienda suelta. Dijo Lara J. mientras pasaban al Caldero Chorreante, miró la hora en su reloj. ¡Apresúrate! Tenemos 1 minuto para llegar.
Casi se lanzaron a correr. Le explicaron rápidamente su situación a Tom el tabernero que los dejó utilizar la chimenea gustoso. Harry desapareció primero.
Salió por la chimenea de Gryffindor haciendo saltar a todos los estudiantes que habían por allí. Detrás de él surgió Lara J. sacudiéndose el hollín. Los estudiantes se quedaron paralizados mirándolos. Ginny le sonrió levemente a Harry y el chico le guiñó un ojo disimuladamente. Lara J. le hizo una leve inclinación de la cabeza.
Los chicos salieron por el cuadro de la señora gorda que los saludó con entusiasmo. Caminaron tranquilamente hasta el despacho de Umbridge. En cuanto llegaron tocaron de mala gana a la puerta. Esta se abrió pero no era Umbridge la que estaba en el umbral de la puerta. Era Snape.
¿Se van a quedar ahí o van a entrar? Preguntó gélido.
Los chicos pasaron por su lado sin decir nada. Umbridge estaba detrás de su escritorio. Los recibió con una horrible sonrisa en su boca de sapo.
Veo que son puntuales. Dijo con voz agitada, los chicos saltaron a medias, Snape se deslizó como una sombra hasta su lado. Bien, los he llamado porque necesito que vean un problemita.
Que novedad. Murmuró Lara J. sin apenas mover la boca.
Harry se puso todo lo serio posible para no reírse de la cara de Umbridge.
Ahora vamos al lago. Dijo Umbridge levantándose.
Los chicos esperaron a que pasara para seguirla. Snape iba detrás de ellos inexpresivo. Caminaron todo el castillo y salieron a los terrenos. Llegaron al borde del lago. Este se veía inofensivo, con su superficie lisa.
Bien, deben bajar a tener una charla con la jefa de las sirenas. Les dijo Umbridge mirando con un poco de temor el lago. Deben pedirle que nos vuelva a entregar el suplemento de algas curativas de manera diplomática, no quiero peleas, los vamos a esperar aquí, el profesor Snape les proporcionará branquialgas.
Snape los miró fríamente y extendió las manos con sendos bultos de branquialgas. Harry tomó uno de los bultos haciéndose el receloso. Lara J. solo lo miró muy seria pero no tomó nada.
¿Tu no vas a tomar las branquialgas querida? Preguntó Umbridge con una falsa voz dulce.
No. Respondió Lara J. alzando una ceja, pero la bajó la momento.
Bueno, si tu lo quieres asi... Dijo Umbridge pensando que se ahogaría. Buena suerte.
Harry comenzó a entrar en el lago. Cuando se comió las branquialgas vio algo que pasaba por su lado corriendo con mucha facilidad por el agua. Lara J. llegó a la parte profunda y se lanzó de clavado. Harry sintió que no podía respirar y se apresuró a meterse en el agua detrás de la chica. Nadó un poco para ver a Lara J. que lo esperaba sonriendo.
De su boca salía una fina hilera de burbujas. Estas dejaron de salir cuando le hizo un ademán para que lo siguiera. Harry vio que en sus manos habían aparecido esas membranas para nadar y tomó una bocanada de agua. Lara J. nadaba como un delfín debajo del agua, muy rápido.
A Harry le costó un poco de trabajo alcanzarla. Cuando estuvieron parejos, Harry hizo un gesto para llamar su atención. Lara J. lo miró deteniéndose. Harry pudo apreciar que los ojos de la chica parecían de vidrio, pero no fríos, eran cálidos y dulces. Le dijo a base de señas que él conocía el camino hacia las sirenas. Lara J. le sonrió ampliamente asintiendo. La chica le cedió el paso. Harry comenzó a nadar mientras ella lo seguía.
Durante un buen rato estuvieron nadando sin ver nada más interesante que las algas verdosas que habían por todas partes. Harry se dio vuelta con el ceño fruncido al escuchar a Lara J. perdiendo aire. Algo lo haló y miró a su pie. Un Gryndilow lo agarraba por el tobillo. Comenzó a sacudirse la pierna cuando un chorro de agua hirviendo se llevó de lado al Gryndilow. Miró atrás para ver a Lara J. con la varita en la mano. Sacó la de él cuando vio a un par de Gryndilows acercándose.
¡Relaxo! Exclamaron los chicos a la vez contra los Gryndilows.
Pero de sus bocas solo surgieron burbujas. Los Gryndilows fueron alcanzados por los chorros de agua hirviendo y se refugiaron en las algas. Pero no contaban con que habían más. Los chicos comenzaron a nadar rápidamente. Lara J. se transformó en un bello delfín blanco y Harry se agarró de su aleta dorsal. Nadaron con rapidez hasta estar fuera de la zona de los Gryndilows. Se detuvieron. Lara J. recuperó su forma humana y miró a Harry para seguirlo.
Pero Harry no se acordaba bien del camino y miraba a todas partes tomando decisiones.
¿Por aquí de nuevo? Preguntó de repente una voz.
Harry pegó un brinco en el agua junto con Lara J. Los dos giraron para ver a Myrtle La Llorona flotando en el agua y mirándolos detenidamente.
Hola Myrtle. Saludó Harry pero de su boca solo salió una burbuja enorme.
Lara J. agitó una mano sonriendo.
Me dijeron que estaban en el castillo. Dijo Myrtle avanzando hacia ellos.
Lara J. la miró frunciendo el ceño.
Fue Peeves, te respeta demasiado como para burlarse. Explicó Myrtle. ¿Que buscan?
Harry hizo señas como si tuviese una cola y el pelo largo.
¿A los tritones? Preguntó Myrtle adivinando, Harry señaló a Lara J. (Mas bien señalando su busto con lo que la chica le envió una mirada asesina) Myrtle soltó una risita. Ah si, sirenas, solo les puedo señalar el camino, saben que no me puedo acercar.
Los chicos asintieron y siguieron a Myrtle hasta un lugar muy profundo en el lago. Allí había una gran piedra con dibujos.
Hasta aquí los puedo acompañar. Dijo Myrtle, los chicos sonrieron. Suerte.
Myrtle se fue flotando a sabe dios donde. Lara J. se cubrió de una espiral plateada transformándose en delfín de nuevo. Harry enseguida se aferró a su aleta dorsal. Nadaron con rapidez y pudieron ver las casas con las ventanas abiertas. Muchas figuras se asomaban y los señalaban con la boca abierta. Llegaron a la plaza y enseguida fueron rodeados por tritones con largas lanzas. Lara J. emitió un sonido curioso, bueno, después de todo ahora era un delfín.
Quiero hablar con la jefa de las sirenas. Vocalizó Harry lo mejor que pudo al primer tritón que se encontró. Es importante.
Los tritones se miraron. Susurrando entre ellos y señalando sin ningun disimulo la cicatriz en su frente y a Lara J. transformada en delfín.
Síganme. Dijo un corpulento tritón haciendo un ademán con la mano.
Lara J. nadó detrás de él mientras Harry se sentaba en su lomo agarrado de su aleta. El tritón los llevó por unas calles. Llegaron hasta una especie de templo y el tritón les hizo un ademán para que entraran. Lara J. nadó con ligereza hacia el interior del templo. Pasaron por varias salas custodiadas por tritones que susurraban cuando pasaban por sus lados.
Llegaron hasta una enorme doble puerta y Lara J. se transformó en humana. Se miraron y empujaron la puerta a la vez. Había una escalinata muy larga que daba paso a la superficie. Los chicos nadaron hacia allí. Harry sintió como su cabeza daba vueltas, se le estaba quitando el efecto de las branquialgas. Sus manos ya eran normales y las agallas habían desaparecido. Dio un fuerte pataleteo y rompió la superficie del agua. Respiró profundamente. Sintió algo que lo halaba por el pullover. Lara J. lo remolcaba hacia la orilla.
Salieron del agua hacia tierra firme. Pegaron un brinco cuando dos sillas aparecieron de la nada y se posaron detrás de ellos para que se sentaran. Los chicos fruncieron el entrecejo y se sentaron en las sillas mirando a todos lados. Saltaron por segunda vez cuando una sirena de aspecto temible surgió del agua y los miraba fijamente. Solo estaba asomada hasta la cintura. Pasó la mirada de uno a otro y habló con voz normal pero que se notaba que estaba pasando trabajo para hablar correctamente.
¿Quiénes ustedes? Preguntó imperiosamente.
Emm, buenas tardes, soy Harry Potter y ella es Lara Josthings. Respondió Harry lo más despacio que pudo para que la sirena lo entendiera. La directora de Hogwarts... Dolores Umbridge nos...
Harry pegó un brinco cuando la sirena comenzó a gritar con su estridente voz en su idioma. Lara J. frunció el ceño mirándola.
Vaya, si se pone asi si solo dicen su nombre no quiero saber que haría si la ve en persona. Murmuró Lara J. ladeando la cabeza.
¿Tu la entiendes? Preguntó Harry a punto de taparse los oídos, pero por suerte la sirena dejó de gritar.
¡Claro que la entendí! Exclamó Lara J. Lo que no te gustaría saber que fue lo que dijo.
La sirena se quedó tranquila observándolos, pero visiblemente enojada. Lara J. gritó de la misma manera en que había hablado la sirena. Esta le respondió al momento. Harry solo pasaba la mirada de una a otra sin entender nada deseando que la sirena se quedase ronca. Intercambiaron un par de palabras más y Lara J. suspiró y miró a Harry.
Bien, dice que va a enviar el suplemento de algas curativas. Informó la chica. Pero que solo lo hace por los estudiantes, ¡ah! Y nosotros debemos llevar el primer suplemento ahora.
Pero no tengo branquialgas, ¿Como se supone que regrese? Dijo Harry preocupado.
Ya eso lo aclaré también. Explicó Lara J. cuando la sirena desaparecía bajo el agua. Te van a proporcionar branquialgas, el cargamento nos espera cuando salgamos de aquí.
Harry asintió a tiempo de que la sirena volvía y extendía una mano con una bolita de branquialgas.
Gracias. Dijo Harry tomando las branquialgas.
La sirena solo movió la cabeza sonriendo y desapareció de nuevo bajo el agua.
¿Listo? Preguntó Lara J. a punto de lanzarse al agua.
¡Espera! La detuvo Harry con una curiosidad en la cabeza. ¿Por qué no tomaste las branquialgas que papá te daba?
Lara J. soltó una carcajada dulce.
Yo aguanto como humana dos horas bajo el agua. Dijo sonriendo, Harry puso los ojos como platos. Y si me falta el aire siempre me puedo transformar en alguna criatura marina.
Wow, impresionante. Murmuró Harry metiéndose las branquialgas en la boca. Umbridge, debe estar haciendo una fiesta allá arriba.
¿Por qué? Preguntó Lara J. bajando las escaleras hasta tener el agua por la cintura seguida por Harry que masticaba las branquialgas rápidamente.
Porque debe creer que te ahogaste. Respondió Harry después de tragar, se agarró el cuello con los ojos muy abiertos.
¡Acaba de entrar al agua! Dijo Lara J. empujándolo.
Harry entró al agua y tomó una bocanada de esta, llenando sus pulmones de aire. Lara J. cayó en clavado al lado de él. Le hizo señas para que nadara. Pasaron los salones de regreso y salieron del templo. Nadaron rápidamente hasta llegar a la plaza. El alma se les cayó al suelo al ver una red enorme llena de algas violáceas. Se acercaron y algunos tritones les indicaron los extremos de la red. Los chicos se miraron y agarraron con fuerza la red.
Tiraron de ella con todas sus fuerzas, pesaba un poco menos de lo que se imaginaban. Ninguno de los tritones hizo el intento de ayudarlos. Comenzaron a patalear con fuerza llevando la red detrás de ellos. Lara J. de repente se transformó en un tiburón ballena muy grande. Harry saltó con los ojos como platos al ver aquello. Le amarró la red a la aleta dorsal y se subió encima de ella, agarrando él también la red.
Comenzaron a subir rápidamente. Lara J. daba unos coletazos que hacían que Harry se tuviera que aguantar los lentes y agarrarse con fuerza de su aleta. Cuando se estaban acercando a la superficie, Lara J. recuperó su forma humana. Harry le desamarró la red de la cintura y entre los dos comenzaron a subirla con mucho trabajo. Harry sintió como se le estaba quitando el efecto de las branquialgas y soltó aire deteniéndose. Lara J. lo agarró por la cintura y lo empujó hacia la superficie, perdiendo aire ella también.
Harry sacó la cabeza del agua respirando haciendo saltar a Snape y a Umbridge. Lara J. surgió del otro lado de él tomando una bocanada de aire ruidosamente. Entre los dos comenzaron a arrastrar la red a la orilla. Harry estaba cansado, nunca había nadado tanto tiempo y a ese ritmo. Lara J. llegó primero subiendo la red a la orilla y se lanzó al agua para ayudar a Harry. Lo agarró por el pecho y lo remolcó a la orilla.
Harry salió de la zona profunda y terminó de subir la red. Le apuntó con su varita.
¡Reducio! Exclamó y la red se volvió del tamaño de una tetera, la recogió con cuidado y salió de agua chapoteando detrás de Lara J. Aquí tiene señora directora, aceptó seguir enviando el suplemento de algas curativas y este es el primero.
Bien, veo que no tuvieron problemas. Dijo Umbridge tomando las algas diminutas que Harry le entregaba muy serio. Ahora vayan con el profesor Snape, él los dejará en su despacho para que se sequen.
Snape les dirigió una mirada fría y giró echando a caminar hacia el castillo. Los chicos solo lo siguieron haciendo como gestos de desagrado y desconfianza.
Snape no les dirigió la palabra hasta llegar a su despacho en el segundo piso.
Adentro. Ordenó con voz fría.
Los chicos le lanzaron una mirada desafiante y entraron al despacho. Snape entró detrás de ellos cerrando la puerta y poniendo un hechizo imperturbable. Encendió la chimenea con un giro de varita y los chicos casi corren hacia allí. Ya empezaban a tener frío.
¿Están bien? Preguntó Snape acercándose preocupado. Lara, ¿Por qué no tomaste las branquialgas?
Oh, es
nada, que aguanto 2 horas bajo el agua como humana. Contestó Lara J. sonriéndole a su padre. Y si se me acababa el tiempo me podía transformar en cualquier criatura marina que deseara.
Ah, ya. Dijo Snape cabeceando. ¿Y tu Harry? ¿Estás bien?
Si, solo que el efecto de las branquialgas se me quitó cuando llegué al templo de la sirena. Dijo Harry como si nada, Snape palideció más de lo normal.
¿Estás seguro de que estás bien? ¿No te duele la cabeza o algo? Preguntó Snape examinando a Harry preocupado. ¿No te falta el aire o

Estoy bien papá. Dijo Harry sonriendo. Lara habló con la jefa de las sirenas y me dieron branquialgas para regresar, no tengo nada.
Snape suspiró aliviado. Aún así le puso una mano en la frente para sentir su temperatura. Harry frunció el ceño. Snape le puso una mano a Lara J. en la frente y se quedó más tranquilo.
¿Tienen hambre? Preguntó Snape sonriendo, los chicos asintieron. Quédense aquí, tengo clases y veré que puedo traerles de la cocina.
Les acarició la cabeza y salió del despacho quitando el hechizo imperturbable. Los chicos se quedaron frente al fuego de la chimenea. Tomando calor. Pasaron varios minutos y saltaron al escuchar un plop dentro del despacho.
¡Harry Potter señor! Exclamó una voz chillona en el centro del despacho.
Los chicos se voltearon y Harry sonrió ampliamente.
¡Dobby! Dijo Harry alegremente al ver al elfo con una gran bandeja repleta de comida.
¡Dobby está feliz de poder ver de nuevo a Harry Potter! Exclamó el elfo al mar de contento dejando la bandeja sobre el escritorio de Snape. El señor profesor Snape mandó a Dobby a que le trajera esto a Harry Potter y a Lara Josthings, Harry Potter señor.
Harry se levantó sonriendo y el elfo lo abrazó por las rodillas, muy contento. Dobby se le quedó mirando a Lara J. con sus grandes ojos abiertos al máximo.
¿Tú eres Lara Josthings? Preguntó el elfo mirando a Lara J. detenidamente, la chica solo tuvo tiempo de sonreir antes de que la criatura la abrazara por las rodillas. ¡Mucho gusto! ¡Dobby está muy feliz de conocer a la bruja más poderosa del universo!
No lo soy Dobby. Dijo Lara J. tímidamente.
¡Claro que lo es señorita! Dijo Dobby soltándola y sonriendo. ¡Usted es le Angel de la Oscuridad! ¡Y la hija del señor profesor Snape!
¡Shhh! ¡No puedes decir eso! ¡Nadie lo debe saber! Lo reprendió Lara J. desesperada, Dobby puso cara apenada.
¡Dobby malo! ¡Dobby muy malo! Exclamó el elfo dándose cabezazos contra las patas del escritorio. ¡Dobbysetienequecastigar!
Harry y Lara J. se lanzaron agarrándolo cada uno por un brazo y lo alejaron del escritorio y de ellos mismos.
Quién más sabe eso Dobby y quien te lo dijo. Exigió Harry muy serio, alejando sus rodillas de la cabeza de Dobby.
Me lo dijo el señor profesor Dumbledore, Harry Potter señor. Respondió el elfo medio bizqueado pero buscando algo con que seguir castigándose. Nadie más en Hogwarts lo sabe, solo Dobby.
Está bien, pero no digas nada, ¿Está bien? Pidió Lara J. dando un salto atrás cuando Dobby hizo el intento de meterse de cabeza contra sus rodillas. Entonces, dices que... ¿El profesor Snape te envió con esa bandeja para nosotros?
Si, Lara Josthings señorita. Dijo el elfo al momento, los chicos lo soltaron dudosos y preparados para agarrarlo de nuevo si intentaba otro castigo. Me dijo que no le dijera a nadie que venia para acá.
Insonorus. Dijo Harry blandiendo su varita por encima de su cabeza, una onda de aire se expandió por toda la habitación. Quédate aquí Dobby, siéntate.
Si, come con nosotros. Agregó Lara J. sonriendo.
Dobby los miró con sus grandes ojos llenos de lágrimas de emoción. Se sentó tembloroso e hipando junto a los chicos que comenzaron a comer con voracidad. El elfo solo pasaba la mirada de uno a otro.
Sírvete Dobby. Lara J. indicó la comida con un elegante gesto.
Dobby prefiere mirar a Harry Potter y a Lara Josthings. Dijo Dobby apenado. Dobby se alegra de que Harry Potter esté aquí con Lara Josthings.
Y nosotros nos alegramos de verte Dobby. Dijo Harry sonriendo. Por cierto, ¿El profesor Snape está dando clases?
Si Harry Potter señor. Respondió el elfo sonriendo ampliamente. Dobby se alegra tanto de que Harry Potter olvidara sus diferencias con el señor profesor Snape.
Si, yo también me alegro. Dijo Harry tomando un sorbo de jugo de calabaza.
Desde que Dobby vino a Hogwarts ha visto al señor profesor Snape cuidando a Harry Potter todo el tiempo. Comentó Dobby captando el interés de Harry.
¿Qué? Preguntó Harry frunciendo el entrecejo.
Se preocupaba mucho por usted aunque no lo demostraba, Harry Potter señor. Siguió hablando el elfo con sus ojos abiertos de admiración. Cuando el regreso del quenodebesernombrado el señor profesor Snape estaba muy preocupado por usted, por eso no quería verlo por los pasillos de Hogwarts en la noche, temía por usted, Harry Potter señor.
Harry parpadeó un par de veces. Nunca supo eso. Lara J. comía en silencio sin intervenir. Siguieron hablando de varias cosas hasta que los chicos terminaron llenos como chinchas. Dobby se despidió de ellos sonriente y desapareció con la bandeja con un plop. Los chicos buscaron un baño por el despacho y se turnaron para lavarse un poco los dientes y las manos. Se sentaron frente a la chimenea para acabar de secarse. No sabe cuanto tiempo estuvieron allí cuando un mensaje apareció en la chimenea. Los chicos se miraron y lo tomaron, solo tenia 6 palabras:
Harry, ve al salón de clases
Harry frunció el ceño y dobló el mensaje. Quitó el hechizo imperturbable y salió del despacho. El salón de clases quedaba al lado. Empujó la puerta con cuidado y se asomó al aula. Snape se levantó de su escritorio mirando fríamente a una muchacha que parecía asustada.
Cierra la puerta. Ordenó Snape gélido y Harry hizo lo que le decía. Bien, bien, señorita Weasley, espero que esto le enseñe a comportarse en mi clase.
Snape le sonrió de repente a Ginny y le hizo un gesto con la cabeza para que mirara atrás. La chica giró lentamente la cabeza y se quedó helada viendo a Harry que le sonreía cerca de la puerta. La chica giró completamente con las manos en la boca mientras Harry ampliaba su sonrisa.
¿Y tu hermana Harry? Preguntó Snape suavemente.
En tu despacho papá. Respondió Harry sin dejar de mirar a Ginny, extendió los brazos. ¿Es que no piensas saludar a tu novio Ginny?
Ginny solo corrió a sus brazos con una amplia sonrisa. Harry enseguida la abrazó sonriendo. Snape cabeceó sonriente y entró por una puerta que había en la esquina del salón de clases.
Lara J. pegó un brinco cuando su padre apareció sonriente de detrás de un tapiz.
Insonorus. Dijo Snape blandiendo su varita por encima de su cabeza, le apuntó a la puerta rápidamente. Colloportus, bueno, veo que ya estás seca, ¿Ahora si me vas a dar mi abrazo?
Umm, no lo se. Dijo Lara J. haciéndose la pensativa. Es que tienes la nariz más ganchuda de lo habitual y
no tienes que poner esa cara, era broma.
Por tu bien espero que sea broma. Gruñó Snape cruzándose de brazos.
¿Y si te digo que no era broma?
Te lanzo un hechizo.
No serias capaz.
¿Cuánto te apuestas?
Mejor nada y te doy tu abrazo y un beso incluido.
Creo que me gusta más ese trato.
Snape abrió los brazos para recibir a su hija. Lara J. le dio un fuerte abrazo y se puso en puntillas para besarle la mejilla.
¿Así está bien? Preguntó la chica sonriendo.
No, falta mi otro beso. Dijo Snape sonriendo, Lara J. le besó la otra mejilla obstinada. ¿Así es como tratas a tu padre?
No, generalmente lo exprimo más. Dijo Lara J. abrazándolo con más fuerza. Y también lo olfateo un poquito.
Snape abrazó a su hija estrechándola contra si. Era feliz. Lara J. lo miró sonriendo. Tenia esa mirada dulce y angelical en sus ojos. Snape le besó la frente suavemente.
Gracias por enviar a Dobby. Dijo Lara J. sentándose encima del escritorio.
De nada y bájate de ahí. Le dijo Snape serio.
Vamos papá, no seas aguafiestas. Replicó Lara J. bajándose. ¿Como te va en las clases?
Bien, con Umbridge rondando. Contestó Snape sentándose en su silla frente al escritorio. Pero no vamos a hablar de eso, ¿Como está la casa?
Es demasiado temprano como para destruir algo. Dijo Lara J. maliciosamente. Solo esperamos que tomes vacaciones para empezar a destrozar la sala.
Espero que no estés hablando en serio. Dijo Snape dudando, Lara J. alzó una ceja. Que ni les pase por la cabeza.
¿Y si ya nos pasó? Preguntó Lara J. y Snape levantó ambas cejas. Oh está bien, no vamos a causar problemas.
Eso espero, por el bien de los dos. Gruñó Snape cruzándose de brazos.
¿Y mamá? Preguntó Lara J. alcanzando otra silla y sentándose.
En clases. Respondió Snape descruzándose de brazos, Lara J. fue a abrir la boca. No pueden ir a verla.
¿Por qué? Preguntó Lara J.
Porque no pueden, Umbridge está rondando y apuesto a que tu hermano no trajo el mapa del merodeador. Contestó Snape recostándose en la silla. Además, ¿No estás contenta de ver a tu padre?
Reflexionando que no te vi durante 17 años... claro que estoy contenta de verte. Dijo Lara J. sonriendo ampliamente. Vaya, si que tienes la nariz grande.
¡Lara! La reprendió Snape mostrando los dientes. Dejaminarizenpaz.
La verdad no ofende. Murmuró Lara J. revoloteando la mirada al techo.
¿Que dijiste? Preguntó Snape acercando su nariz ganchuda a la de su hija mostrando los dientes.
Nada, no he dicho absolutamente nada. Respondió Lara J. sonriendo, frotó su nariz con la de su padre.
¡Oye! Dijo Snape apartándose con el entrecejo fruncido.
Lara J. comenzó a reírse de la cara de Snape. Este solo resopló. No se podía negar que Lara J. era su hija. La chica dejó de reír de golpe, quedándose quieta como un tigre olfateando a su presa. Snape se le quedó mirando con el ceño fruncido.
¿Que sucede? Preguntó Snape.
Umbridge. Dijo Lara J. moviéndose un poco en la silla a tiempo de ver un par de pies por debajo de la puerta. Está aquí.
Snape pegó un brinco cuando su hija se rodeó de una espiral plateada transformándose en la gata negra de ojos verdes y saltó al escritorio moviendo su cola felpuda de un lado a otro. Snape se levantó dejando su mente en blanco y quitó los hechizos abriendo la puerta. Umbridge entró con una sonrisa idiota al despacho. Lara J. se le quedó mirando con sus pupilas rasgadas.
Lamento interrumpirlo profesor. Dijo Umbridge mientras Snape cerraba la puerta con un giro de varita. Pero necesitaba un favor de usted.
Siéntese. Dijo Snape indicando la silla frente a su escritorio, Umbridge se sentó observando a la gata negra que la miraba fríamente sin moverse. Dígame en que la puedo ayudar.
¿Ese gato es suyo? Preguntó Umbridge sintiéndose incómoda bajo la mirada fija de Lara J.
Si. Dijo Snape altivo, Lara J. lo miró y le guiñó un ojo. Ven aquí.
Lara J. se levantó y caminó hacia él. Snape la cargó por el lomo y la acomodó entre sus brazos. Comenzó a acariciar el suave pelaje negro despacio. Lara J. se acomodó entre sus brazos mirándolo con ojos tiernos. Snape alzó las cejas expectante.
Vine a pedirle Veritaserum. Soltó Umbridge y Lara J. ronroneó en los brazos de Snape.
No hay problemas señora directora. Dijo Snape amablemente sin dejar de acariciar a Lara J. ¿Se puede saber para que lo va a utilizar?
Si, es para Potter y Josthings. Dijo Umbridge, en la cara de Snape apareció una sonrisa cómplice.
Si usted desea puedo interrogarlos yo. Se ofreció Snape acariciando a Lara J. entre las orejas.
No, usted no. Negó Umbridge.
Permítame hacerlo a mi, tengo deudas pendientes con esos dos. Insistió Snape.
Lo se profesor y por eso es que no le permito interrogarlos, no le dirán nada. Rechazó Umbridge haciendo un ademán, Lara J. clavó sus ojos en ella, Umbridge parpadeó. Su gato es extraño, ¿Donde lo consiguió?
Es una gata, mitad Kneazle. Dijo Snape fríamente, Lara J. se recostó sobre él mirándolo.
¿Tiene licencia? Preguntó Umbridge.
Por supuesto. Contestó Snape al momento.
Emm, profesor, el Veritaserum. Recordó Umbridge.
Snape se levantó con Lara J. en brazos y fue a un armario a buscar algo.
Le voy a dar Veritaserum falso. Susurró Snape sin apenas mover la boca. Y no mires a Umbridge como si la quisieras muerta.
Bueno, soñar no cuesta nada. Replicó Lara J. en un susurro.
Snape sonrió levemente tomando un frasquito con un líquido incoloro. Se dio vuelta con expresión neutra y caminó hasta Umbridge entregándole el frasquito. Lara J. saltó a la mesa y comenzó a bañarse como lo haría cualquier gato. Umbridge miró el frasquito y se levantó de la silla.
Gracias profesor. Dijo Umbridge complacida, Snape hizo una leve inclinación de cabeza. En cuanto los vea dígales que los espero en mi despacho.
Umbridge salió del despacho cerrando la puerta tras de si.
Lara, dile a Harry que venga. Le dijo Snape a Lara J.
¡Si señor, si! Exclamó Lara J. alzando una pata hasta la cabeza, como un saludo militar.
Ve. Dijo Snape acariciándole la cabeza. Ve por detrás de ese tapiz, te llevará al aula.
Lara J. saltó al suelo y trotó hasta el tapiz. Lo apartó con una pata y entró por él. Caminó por un pequeño pasillo hasta encontrar una puerta. Estaba entreabierta. La abrió con una pata y entró al aula. Saltó sobre un puesto de trabajo y se sentó. Harry besaba a Ginny.
Lamento interrumpirlos pero creo que se les acabó el tiempo. Dijo Lara J. y los chicos se separaron al momento, Harry miró fijamente a Lara J. Papá nos quiere a los dos en su despacho ahora y... ¡Hola Ginny!
Hola Lara. Saludó Ginny levantándose de encima de Harry arreglándose y sonriendo.
¿Para que nos quiere en su despacho? Preguntó Harry frunciendo el ceño y levantándose.
Umbridge le fue a pedir Veritaserum para interrogarnos. Informó Lara J. y Harry puso los ojos como platos. No te preocupes, le dio Veritaserum falso.
¿Y tu donde te escondiste? Preguntó Harry con curiosidad.
Ahora soy la gata del profesor Snape. Dijo Lara J. sacando el pecho y moviendo la cola. Soy mitad Kneazle y vamos antes de que a papá le de un ataque.
Lara J. bajó del puesto de trabajo y recuperó su forma humana. Harry se despidió de Ginny con un beso en la boca. Ginny agitó una mano despidiéndose de Lara J. y salió del aula rompiendo los hechizos.
¿Listo Romeo? Bromeó Lara J. cuando Harry se acercaba. Te has vuelto un rompecorazones.
Tú también así que no puedes hablar. Ripostó Harry cuando entraban por la puerta. Recuerda que George cayó a tus pies nada más que te vio.
Pero ya tú eres un especialista, un Don Juan. Dijo Lara J. riendo apartando el tapiz dejando pasar a Harry, Snape detuvo sus paseos al verlos entrar. Aquí lo traje papá.
¿Me dijo Lara que Umbridge vino pidiendo Veritaserum? Preguntó Harry de golpe, Snape asintió muy serio. ¿Para interrogarnos?
Snape volvió a asentir. Harry hizo una mueca de desagrado y Lara J. le palmeó la espalda suavemente. Snape se les quedó mirando y levantó una ceja.
Ups, hey, Harry. Comenzó a susurrarle Lara J. a Harry. Creo que te olvidaste saludarlo.
Harry sonrió cabeceando y caminó hasta ponerse frente a Snape. Este lo miró burlón con los brazos cruzados. Harry sonrió ampliamente y lo abrazó con fuerza. Snape sonrió también abrazándolo.
Gracias por ese momento a solas con... Ginny. Dijo Harry cuando Snape lo soltó, este le revolvió el pelo sonriendo.
No fue nada. Dijo Snape al momento. Solo quería que se vieran.
Harry sonrió ampliamente mientras Lara J. se sentaba sobre el escritorio de Snape.
Ahora debo darles algunas indicaciones antes de que vayan a ver a Umbridge. Dijo Snape muy serio, Harry se recostó en el escritorio al lado de Lara J. Primero, en cuanto se tomen lo que ella les ofrezca la miran fijamente, sin parpadear mucho, segundo, cuando ella les pregunte algo, le responder sin mirar a los lados y con vista fija en sus ojos y tercero, Lara, bájate de mi escritorio.
Lara J. se bajó rezongando mirando con reproche a Snape. Harry la miró burlón pero dio un respingo cuando Lara J. lo miró entrecerrando los ojos.
Vayan a verla a su despacho. Les dijo Snape suavemente. Suerte.
Los chicos asintieron y salieron del despacho de Snape. Caminaron rápidamente por los pasillos hasta llegar a la oficina de Umbridge. Se miraron claramente diciendo que fastidio y Harry llamó a la puerta desganado. La voz de Umbridge les dijo que pasaran. Harry empujó la puerta y parpadeó. El despacho estaba igual a como estaba en quinto curso. Lleno de manteles y con platos con esos horrendos gatos de diferentes colores.
Tomen asiento. Dijo Umbridge amablemente señalando dos sillas delante de ella, los chicos se sentaron sin mirarse. ¿Que desean tomar?
¿Perdón? Dijo Harry frunciendo el ceño.
Si querido, ¿Que desean tomar? Volvió a preguntar Umbridge sonriendo con su boca de sapo, Lara J. aguantaba las ganas de reírse. ¿Té, leche, jugo de calabaza o un café caliente?
Té. Respondieron los dos chicos al unísono.
Umbridge amplió su sonrisa haciendo que a Lara J. por poco se le fuera la carcajada. Se levantó y buscó una tetera con agua caliente y comenzó a preparar el té de espaldas a ellos. Lara J. ya tenía los ojos aguados de tanto aguantar la risa.
¿De que te ríes?. Preguntó Harry por la comisura de la boca.
De... que... parece... un sapo con escoliosis sonriendo de esa manera. Respondió Lara J. por la comisura de la boca atragantada de la risa, Harry se tragó la risa. Le cabe el metro completo en la boca y sobra espacio y no te atrevas a reírte.
Harry tuvo que bajar la cabeza aguantando la risa. Umbridge giró en esos momentos con una bandeja con tres tazas de té. Le puso dos a los chicos y ella tomó otra. Se sentó en su escritorio sin dejar de sonreír. Los chicos no supieron como se lograron poner tan serios.
Ahora vamos a tener una pequeña charla. Dijo Umbridge tomando un sorbo de té, miró a los chicos que no habían agarrado las tazas. ¡No están tomando té!
Los chicos se apresuraron a tomarse de golpe la mitad del humeante té. Como impulsados por un resorte, alzaron la vista y la clavaron en Umbridge. Harry miraba un punto por encima de ella. Si la miraba a la cara y con lo que había dicho Lara J. la actuación se le iba al diablo. Umbridge sonrió complacida y se apoyó en el escritorio.
Harry ¿Dónde está la Flauta de Anubis? Preguntó mirando a Harry fijamente.
Está en... en... Harry comenzó a poner cara como si se estuviese concentrando por recordar algo, Umbridge lo miraba ansiosa. ... No recuerdo mucho...
La tiene Dumbledore en un lugar que no sabemos. Intervino Lara J. parpadeando.
¿Y la mitad del mapa? Preguntó Umbridge.
También la tiene Dumbledore. Respondió Harry.
¿Y donde está Dumbledore? Preguntó Umbridge con interés.
No lo sabemos. Dijo Lara J. Nunca nos dice donde está.
¿Dónde viven ustedes dos?
No tenemos casa fija. Respondió Harry al momento, parpadeó. Nos estamos moviendo por todo Londres constantemente.
¿Viven en Privet Drive?
No. Negó Harry convincentemente.
¿Que planes tiene Dumbledore para atrapar a los mortífagos?
No tenemos idea. Contestó Lara J. parpadeando. Siempre nos mantiene al margen de todo, nunca nos dice nada.
¿Y ustedes tienen algún plan?
No. Respondió Harry. Solo nos contentamos con escapar de ellos cada vez que aparecen en nuestro camino.
Umbridge se recostó a su silla resoplando. Los chicos seguían mirándola fijamente (Más bien mirando por encima de ella). Se levantó y comenzó a dar paseítos por la oficina mientras los chicos se hacían los que la seguían con la vista. Detuvo sus paseos para mirar a los chicos fijamente. Caminó hacia sus armarios y comenzó a buscar algo en ellos. Harry comprendió que si no salían del despacho de alguna manera les iba a modificar la memoria.
Le dio un codazo disimulado a Lara J.
¿Que? Preguntó la chica por la comisura de la boca.
Que si no nos vamos nos van a modificar la memoria. Respondió Harry también por la comisura de la boca. ¿Puedes imitar cascos de caballos?
Puedo intentarlo. Dijo Lara J. de vuelta sin mover la boca.
Umbridge pegó un brinco y giró en redondo al escuchar sonidos de cascos de caballos. Lara J. no movía la boca, solo se escuchaba el chasquido de su lengua idéntico a cascos de caballos. Umbridge sacó su varita y miró por la ventana detenidamente. Harry saltó de la silla apuntándole con la de él pensando intensamente en que olvidara que les había dado Veritaserum.
¡Obliviate! Dijo enérgicamente apuntando a la cabeza de Umbridge.
Esta pareció quedarse paralizada mirando por la ventana. Harry se sentó de nuevo en silencio. Umbridge giró lentamente con la mirada algo vacía y con una horrible sonrisa curvando sus labios de sapo.
Ya pueden retirarse. Les dijo con su voz agitada. Pueden quedarse el tiempo que deseen aquí en Hogwarts.
Los chicos asintieron aguantando la risa y salieron del despacho precipitadamente. Solo estallaron en carcajadas cuando había dos pisos entre ellos y Umbridge. Fueron directamente al segundo piso y se tuvieron que desviar a los aseos de Myrtle La Llorona por culpa de Filch. Entraron en los aseos maldiciendo su suerte y cerrando la puerta tras de si. Lara J. comenzó a caminar mirándolo todo. Se detuvo frente al lavabo que era la entrada a la Cámara Secreta.
Asi que esta es la entrada a la Cámara Secreta. Murmuró Lara J. examinando el grifo. Muy interesante.
Me llevó todo un curso encontrarla. Dijo Harry caminando hacia ella. Pero la que dio el toque fue Myrtle.
¿Alguien mencionó mi nombre? Preguntó Myrtle atravesando la puerta de uno de los retretes, los chicos giraron. Ah, son ustedes, ¿Tuvieron suerte con las sirenas?
Emm, si, por suerte. Dijo Harry sonriendo. ¿Estás bien Myrtle?
Si, claro que estoy bien... Respondió Myrtle algo irritada. ¡Estoy muerta!
Ah, eh, disculpa Myrtle. Dijo Harry rápidamente.
Myrtle solo parpadeó un par de veces y flotó hacia el techo, sentándose en el marco de la ventana mirando ensoñadoramente por ella. Los chicos se miraron encogiéndose de hombros. Lara J. se asomó por la puerta del aseo.
¿Crees que Filch se haya ido? Preguntó dudosa.
No se, no tengo el mapa del merodeador conmigo. Contestó Harry encogiéndose de hombros.
Filch está en su despacho redactando un informe de Peeves. Dijo Myrtle de repente, los chicos la miraron. Hizo caer de nuevo ese armario evanescente escaleras abajo desde el 3er piso, justo cuando Umbridge pasaba por allí, pero no sucedió nada grave.
Que lástima. Murmuró Lara J. poniendo cara apenada.
¿Que murmuras? Preguntó Myrtle mirando fijamente a Lara J.
Que fue una verdadera lástima que ese armario halla sido destrozado por Peeves. Contestó Lara J. rápidamente.
Bueno Lara, ¿Que tal una visita a la cocina? Dijo Harry tentativamente.
Suena bien. Aceptó Lara J. Adiós Myrtle.
Adiós. Se despidió Harry saliendo de los aseos detrás de Lara J.
Myrtle solo movió la cabeza de un lado a otro.
Tengo que hablar seriamente con Peeves. Dijo Lara J. mientras se dirigían a la cocina.
¿Para que? Preguntó Harry extrañado. ¿Para que deje de tirar cosas contra Umbridge?
No. Respondió Lara J. mientras bajaban unas escaleras. Para que afine la puntería.
Harry la miró detenidamente y a punto de soltar una carcajada. Lara J. levantó una ceja mirándolo. Caminaron tranquilamente por los pasillos hasta llegar al cuadro del frutero. Harry le hizo cosquillas a la pera verde y esta soltó una risita.
Se transformó en un pomo y Harry lo giró abriendo la puerta de la cocina. Enseguida entraron cerrando la puerta tras de si. En cuanto llegaron, fueron atacados por una masa de elfos domésticos que se acercaron haciendo reverencias. Otros se acercaron con bandejas con toda clase de dulces y comida.
¡Harry Potter señor! Dijo una voz chillona entre la marea de elfos. ¡Lara Josthings señorita!
¡Hola Dobby! Saludaron los chicos alegremente al unísono.
Dobby se acercó sonriendo con sus habituales gorros de lana y calcetines de diferentes tonos. Los demás elfos seguían sonriendo mostrando tentativamente las bandejas con cosas, deseosos de que los chicos comieran algo. Estos para no hacerles el desaire aceptaron pasteles de calderos y algún que otro dulce. Se sentaron en una mesa a conversar con Dobby.
Dobby está feliz de que Harry Potter y Lara Josthings hayan venido a verlo. Dijo el elfo mirándolos con adoración. Dobby temía por ustedes.
¿Por qué Dobby? Preguntó Harry curioso.
Es por ella, ella quiere capturarlos. Contestó Dobby y abrió los ojos como platos tapándose la boca.
Dobby saltó de la silla e embistió la pared con fuerza a tiempo que gritaba: Dobby malo, Dobby muy malo. Los chicos se levantaron como si tuviesen un resorte pero se quedaron tranquilos al ver que rebotaba por los sombreros nudosos.
Dobby intentó hacerlo de nuevo pero Harry lo miró detenidamente y salió levitado, agitando sus pies con los calcetines en el aire. Dobby se le quedó mirando a Harry mientras este lo posaba de nuevo en la silla en que estaba.
Te prohíbo que te vuelvas a castigar. Le dijo Harry muy serio al elfo que ahora retorcía las manos mirando de reojo un cucharón, como analizando si seria buena idea golpearse con él. Puedes hablar sin castigarte, eres libre.
Es que... Dobby no se acostumbra señor. Se disculpó el elfo. Ella ordenó a todos los elfos de la cocina avisarle si los veían dentro del castillo sin ser llamados, Dobby se asustó mucho cuando escuchó que Winky había visto a Harry Potter en el séptimo piso, acompañado por una extraña y feroz criatura.
Asi que fue ella. Murmuró Harry frunciendo ligeramente el entrecejo.
Dobby en un movimiento inesperado agarró el cucharón y se dio tal golpe en la cabeza que lo lanzó de la silla. Los chicos se quedaron sin poder hacer nada por el movimiento tan repentino del elfo. Dobby reapareció en la silla todo bizqueado murmurando: Dobby malo, Dobby no debió decir eso.
¿Cuándo vas a aprender a que no debes castigarte Dobby? Lo reprendió Lara J. un poco asustada, había visto elfos domésticos con anterioridad pero no sabia que se auto castigaban. Como dice Harry, eres libre, puedes hablar todo lo que quieras sin tener que castigarte.
¡Gracias Lara Josthings señorita! Exclamó Dobby mirándola turnio.
Bueno Dobby, solo una cosa. Le dijo Harry haciéndole señas al elfo para que se acercara y le susurró al oído. Cuando nos veas rondando por el castillo sin ser llamados y ella te pregunta miente y di que no.
Dobby miró asustado a los lados y asintió levemente. Lara J. quitó el cucharón de su alcance antes de que se ocurriera golpearse de nuevo. Estuvieron un buen rato conversando hasta que Harry vio a Winky con lo que parecía ser, una botella de cerveza de mantequilla en la mano.
Winky se tambaleaba un poco mientras los demás elfos se alejaban disimuladamente de ella. Lara J. también la vio y se levantó de un salto haciendo que Dobby por poco se cayera de nuevo.
¿Ese elfo no fue el que... Comenzó a preguntar Lara J. frunciendo el entrecejo idéntico a Snape.
Si Lara, esa es Winky. La cortó Harry levantándose también. Vamos.
Lara J. la miró entrecerrando sus ojos mientras Harry la halaba despacio para salir de la cocina. Varios elfos se acercaron con más cosas de comida cuando se retiraban. Pero los chicos lo rechazaron amablemente. Salieron de la cocina mirando a todos lados y pegaron un brinco cuando escucharon cerrarse la puerta del frutero.
Decidieron hacerle una visita a Hagrid. Salieron del castillo y se encaminaron a su cabaña cuya chimenea estaba encendida. No tardaron en llegar y se detuvieron frente a la puerta. Las cortinas estaban corridas y había un silencio mortal adentro. Harry se agachó disimuladamente y trató de pasar un dedo por debajo de la puerta. Una barrera invisible se lo impedía. Se levantó sacudiéndose las manos.
Hay alguien de la Orden adentro. Susurró a Lara J. Tiene un hechizo imperturbable.
¿Crees que debamos insistir? Preguntó Lara J. en un susurro.
No se, aunque si es alguien de la Orden. Dijo Harry de vuelta. Vamos por detrás.
Los chicos caminaron despacio por el huerto, lanzando miradas por encima del hombro para comprobar que no estaban siendo seguidos. Llegaron a la puerta trasera y se miraron a un tiempo, pensando en como demonios la iban a abrir. Harry miró intensamente el pomo de la puerta, deseando con todas sus fuerzas que se abriera.
Ábrete. Ordenó en un murmullo desmayado.
La puerta dio un Clic y se abrió limpiamente ante él. Lara J. de repente le dio tremendo empujón lanzándolo adentro y entrando ella también cerrando la puerta y sellándola. Los chicos se dieron vuelta y se miraron con el rabillo del ojo.
Snape y Hagrid se les quedaron mirando sin reaccionar que tenían la mesa llena de planos. Hagrid se levantó de un salto mientras Snape recogía a toda prisa todos los planos de la mesa.
Oh vamos, no tienen que correr ahora. Dijo Lara J. cruzándose de brazos. Y además no queremos mirar.
¿Que hacen ustedes dos aquí? Preguntó Snape después de desaparecer los planos.
¿Nosotros? Nada. Dijo Harry cruzándose de brazos al lado de la chica. Solo queríamos saludar a Hagrid.
Hagrid pareció reaccionar y se adelantó a los chicos estrechando bruscamente sus manos.
¡Al menos no se olvidan de mi! Exclamó muy contento, a Harry los lentes se le resbalaron por la punta de la nariz. Severus me contó de vuestra magnifica actuación frente a esa vieja arpía.
Hicimos lo que nos pareció mejor. Dijo Lara J. sacudida por Hagrid, movió la mano disimuladamente cuando la soltó. Además, si se pensaba que íbamos a decirle lo que quería estaba muy equivocada.
Y de que manera. Agregó Harry poniendo a funcionar la circulación de su mano.
Lara J. entrecerró los ojos mirando a Snape de manera maliciosa. Este miró a los lados retrocediendo un paso.
¿Quieren pastel y té? Preguntó Hagrid tentativamente.
Si no es molestia. Dijo Lara J. encogiéndose de hombros sin quitar la vista de Snape.
Hagrid fue a la chimenea muy contento a preparar las cosas. Los chicos se sentaron en la mesa y Snape se sentó frente a ellos vigilando a su hija.
¿Por qué me miras asi Lara? Preguntó Snape sin poder más.
Umm, que desde aquí te veo la cana. Contestó Lara J. levantando una ceja.
Snape le gruñó de modo desafiante y la chica asomó la varita por la punta de la mesa.
Que ni te pase por la cabeza. Advirtió Snape y Lara J. bajó la varita poniendo cara de niña buena mientras Harry aguantaba la risa. Eso está mejor.
¿Pastel Severus? Ofreció Hagrid a Snape mientras ponía una bandeja con una tetera, tazas y un pastel encima de la mesa.
No gracias, sabes que me conformo con una taza de té. Rechazó Snape amablemente mirando de reojo el pastel.
Hagrid sirvió té y picó el pastel. Los chicos tragaron en seco, parecía un bloque. Hagrid se sentó con ellos mientras Fang aparecía con cara soñolienta de debajo de la cama. Enseguida el perro comenzó a ladrar muy contento y se abalanzó contra los chicos tratando de babearlos. Harry terminó con un lengüetazo en la cara y los lentes de lado mientras Lara J. trataba de alejar el hocico de Fang de su cara. Al final terminó babeada lanzándole una mirada asesina al perro.
Hagrid lo reprendió después del incidente y Fang bajó las orejas agazapado en su cesto. Cuando llegó la hora de comerse el pastel los chicos no sabían que historia iban a inventar para no comérselo. Pasaban la mirada de los pedazos de pasteles que parecían par de bloques a ellos mismos.
¿No les gusta el pastel? Preguntó Hagrid con cara abatida.
Si, claro que nos gusta. Dijo Harry rápidamente engullendo un pedazo, por poco pierde los dientes cuando lo masticó.
Está muy... chrrsss... bueno. Dijo Lara J. por su parte masticando teniendo cuidado de no dejar un colmillo en el pastel. Te... chrrsss... esmeraste.
Hagrid se ruborizó mientras Snape se divertía con la cara de los chicos intentando sonreír y de masticar a la vez. Hagrid se levantó de repente.
Acabo de recordar... Dijo pensando, corrió a la puerta trasera. ¡No he regado las calabazas!
En cuanto Hagrid salió los chicos buscaron desesperadamente el cubo de la basura. Temían haber perdido media dentadura. Después de limpiarse las bocas tiraron sus pedazos de pastel mientras el cubo engullía todo lo que le tirasen. Snape aguantaba las ganas de reírse, mirar a los chicos pasando apuros era muy entretenido y divertido. Los chicos se sentaron de nuevo en las sillas aliviados.
¿Y bien? ¿De verdad estaba bueno el pastel? Preguntó Snape burlón.
¡Y tu que no nos ayudaste! Exclamó Lara J. lanzándole una mirada asesina a Snape. Le tiras ese pastel a alguien y le partes la cabeza.
Snape comenzó a reírse, no podía aguantar más. Los chicos resoplaron lanzándole una mirada de asesino profesional.
¿Y que querían que hiciera? Preguntó Snape entre risas. Ustedes solos aceptaron la invitación.
No se, ¡Hubieses inventado algo! Exclamó Harry. Creo que se me partió una muela.
Snape cabeceó sonriendo. Lara J. se levantó mirándolo a él y a un pedazo de pastel que había encima de la mesa. Snape se percató al momento de lo que estaba pasando por la cabeza de su hija.
No me lo voy a comer. Dijo Snape cruzándose de brazos.
Oh, si lo harás. Dijo Lara J. bordeando la mesa hasta llegar a Snape. ¡Expelliarmus!
La varita de su padre voló a sus manos sin que el brujo pudiera reaccionar. Lara J. le señaló el pastel con la varita.
Ya dije que no Lara y siéntate. Dijo Snape tratando de controlar la situación. Y dame mi varita.
No hasta que al menos le des una mordida. Gruñó Lara J. amenazante. Y no me obligues a hacértelo comer.
La puerta trasera se abrió y por ella se asomó la cabeza de Hagrid. Lara J. y Snape tenían un duelo de expresiones y Harry ya estaba buscando una vía de escape.
¡Ah! ¡Harry! Dijo Hagrid desde la puerta, Harry lo miró pero mirando de reojo a Lara J. gruñéndole a Snape. ¿Quieres venir a ayudarme?
¡Por supuesto! Aceptó Harry al momento que ya veía el pedazo de pastel volando. Emm, ¡Ahora vuelvo!
Harry se apresuró en salir detrás de Hagrid antes de que por equivocación terminara él con el pastel en la boca. Cerraron la puerta y salieron caminando hacia una esquina del huerto.
Son unas babosas gigantes que están acabando con las Coles de Bruselas. Informó Hagrid buscando entre las coles. Son grandes asi que no vas a tardar en encontrarlas... mira, aquí hay una.
Harry pegó un brinco viendo la babosa más grande de su vida. Se retorcía entre las manos de Hagrid y Harry puso los ojos como platos al notar que tenía dientes. Hagrid la llevó a un gran balde y la dejó caer. Para asombro de Harry la babosa emitió algo parecido a un gritito cuando cayó en el balde, salpicando una especie de agua verde.
Bueno, solo las debes buscar y lanzarlas a ese balde... es parte de un abono nuevo que estoy preparando. Agregó Hagrid ante la cara de curiosidad de Harry.
PPero ¿Muerde? Preguntó Harry mirando aprehensivo las Coles de Bruselas.
Si, pero no te preocupes, no duele mucho. Dijo Hagrid revisando otra col.
Harry tragó en seco y se agachó para revisar una col con mucho cuidado.
¿Estás bien? Preguntó Hagrid de pronto.
Si, claro que estoy bien. Contestó Harry pasándose para otra col. ¿Por qué lo preguntas?
Por nada. Dijo Hagrid mirándolo unos segundos. ¿Te sientes bien en tu nueva casa?
Si, por supuesto. Respondió Harry algo distraído. Nunca he estado mejor.
Severus ha cambiado mucho. Comentó Hagrid sacando otra babosa y lanzándola al balde. Ya no es el mismo, desde que lo conozco siempre ha sido un hombre sombrío, bueno, no cuando estaba en Hogwarts y era novio de Gabriela.
¿Si? ¿Como era? Preguntó Harry desviando la atención de su col para mirar a Hagrid.
Cambió de la noche a la mañana. Prosiguió Hagrid. A veces se lo veía sonriendo solo cuando no estaba con Gabriela, bueno, es que su noviazgo era oculto, prácticamente nadie lo sabia.
¿Como era Gabriela? Preguntó Harry interesado. ¿Era bonita?
Muy bonita, y muy dulce. Contestó Hagrid asintiendo. Su belleza a veces se comparaba con la de las veelas, tenia muy buen corazón y estaba perdidamente enamorada de Severus y Severus de ella, Dumbledore la ayudó muchísimo cuando salió embarazada del primer hijo de Severus, era muy joven y...
¿Joven? Preguntó Harry confuso.
Si, salió embarazada cuando solo tenia 15 años y estudiaba en Hogwarts. Dijo Hagrid secándose el sudor con el dorso de la mano, hacia un sol bochornoso. Severus no sabía lo que iba a hacer, quería ese hijo pero también era muy joven.
Vaya. Dijo Harry suavemente. Asi que él nunca supo que tenía una hija.
Exacto, Gabriela salió embarazada de nuevo con 20 años y se alejó de él para protegerlo. Explicó Hagrid. Pero bueno, ya sabes lo que sucedió después, en cuanto Severus se enteró de que Lara era su hija se quedó en shock, sabia que había sido horrible con ella, pensaba que lo rechazaría o no querría ni mirarlo, pero por suerte la chica salió igual a su madre, con enormes sentimientos humanos, debiste verlo después de que ella lo aceptó como su padre legítimo, estaba en una nube.
Me lo imagino. Dijo Harry. Ella lo adora.
Lo he notado. Dijo Hagrid mirando la mano de Harry detenidamente. Y él se desvive por su hija, realmente ha cambiado mucho... emm Harry, tu mano.
¿Que pasa con ella? Preguntó Harry y pegó un brinco al sentir una mordida en la mano que tenia apoyada en la tierra. ¡OUCH! ¡Dijiste que no dolía!
Creo que me equivoqué. Dijo Hagrid atrapando la babosa y lanzándola al balde. Vamos a dentro, quizás Severus te pueda curar, sabes que no puedo hacer magia.
Harry se levantó aguantándose su adolorida mano que estaba enrojeciendo. Tenía una pequeña mordida encima de la mano. Entraron en la casa y a Harry se le olvidó el dolor. Snape masticaba algo que crujía resignado a la vez que le lanzaba miradas asesinas a Lara J. que tenia una cara de triunfo idéntica a como la ponía él. Harry aguantó la risa a duras penas mientras Snape tragaba con un poco de trabajo y le gruñía a Lara J. Hagrid cerró la puerta sin percatarse de lo que estaba sucediendo. Cuando se dio vuelta sonrió ampliamente.
¡Veo que te animaste a probar el pastel Severus! Exclamó alegremente, Snape asintió sonriendo levemente. ¿Te gustó? ¿Quieres más?
Me gustó y... no, gracias Hagrid. Rechazó Snape mientras Harry ya estaba rojo aguantando las ganas de reírse. Harry, ¿Estás bien?
Harry no podía responder. Si abría la boca se echaba a reír. Solo mostró la mano mordida. La expresión de Snape cambió al momento.
¿Que fue lo que te mordió? Preguntó preocupado.
Una babosa gigante. Intervino Hagrid. Estaba distraído y lo mordió.
Lara J. sonrió y le tocó la mordida con un dedo. Surgió una pequeña luz blanca en la punta del dedo y la mordida despareció junto con la zona roja.
Gracias Lara. Dijo Harry articulando la mano, la chica le guiñó un ojo.
¿No creen que ya es hora de que regresen? Preguntó Snape alzando una ceja.
Los chicos iniciaron ruidos de protesta al momento.
No protesten, deben regresar antes de que oscurezca. Dijo Snape levantándose. Ahora mismo van a regresar, sin excusas.
Los chicos lo miraron con reproche. Snape se cruzó de brazos muy serio.
Yo los acompaño a Hogsmeade. Se brindó Hagrid al momento. Vamos chicos.
Harry y Lara J. bajaron las cabezas lanzándole una última mirada esperanzada a Snape. Este permaneció inmutable. Fueron a salir rezongando siguiendo a Hagrid cuando...
¿Y ustedes dos no se piensan despedir de mi? Preguntó Snape algo abatido.
Los chicos dieron media vuelta y se lanzaron a abrazarlo entre los dos.
¡Dije que se despidieran no que me atacaran en pandilla! Exclamó Snape tambaleándose, Hagrid los esperaba en la puerta.
Los chicos lo soltaron con caritas inocentes. Harry se lanzó a abrazarlo antes de que Lara J. lo hiciera. Snape le devolvió el abrazo acariciándole la cabeza. Harry lo soltó y fue al lado de Hagrid. Lara J. enseguida abrazó a Snape con fuerza mientras este le besaba la cabeza suavemente. Se soltaron y Lara J. se unió a Hagrid y a Harry. Snape sacó la capa de invisibilidad de Harry del bolsillo y les sonrió a los chicos antes de que estos se fueran.
Salieron los tres caminando con paso ligero por los terrenos rumbo a Hogsmeade. Los chicos daban tres pasos por cada uno de Hagrid. Este los acompañó hasta Las Tres Escobas y se despidió de ellos con un fuerte abrazo que por poco los deja sin aire. Hagrid de pronto emitió un sonido como de un perro triste. Todos los que pasaban por allí se le quedaron mirando. Los chicos se apresuraron a darle palmaditas en el brazo, no llegaban a los hombros ni estirándose.
Hagrid les dio otro abrazo extra exprimiéndolos más de lo necesario. Los soltó y se alejó rumbo al castillo. Los chicos se miraron encogiéndose de hombros y entraron a las Tres Escobas, listos para regresar al número 5 de Privet Drive.
Los días transcurrieron tranquilamente en el número 5 de Privet Drive, mientras Harry y Lara J. se ocupaban del mantenimiento de la casa y de visitas furtivas a Hogwarts y por supuesto, varias escapaditas románticas. No podían hacer muchas averiguaciones sobre la segunda mitad del mapa, porque no podían ir a brindarse como ofrenda a los mortífagos, definitivamente eso no. Pero ellos eran abiertos de mente y ya le encontrarían una solución.
Harry se despertó solo al día siguiente. Ya había dormido lo suficiente como para considerarse cansado. Se incorporó alcanzando sus lentes en la mesita de noche y se los puso. Se levantó estirándose y buscó ropa para darse un baño. Se dio una buena ducha tibia y salió del baño para ir a su habitación a buscar su varita y dejar el pijama doblado encima de la cama. Salió cautelosamente al pasillo, mirando al techo y a todos lados, con Lara J. no se sabía. Empujó la puerta de la habitación de la chica y miró adentro. Ella no estaba y la cama estaba echa. Se dio vuelta bruscamente pensando que estaría detrás de él pero no había nadie.
Se encogió de hombros y bajó a la cocina. En cuanto abrió la puerta vio a Lara J. leyendo con aire ensoñador una carta con las cajas de pizzas sobre la mesa. Se acercó despacio, la chica parecía estar en una nube.
¡Harry! ¡Necesito que hoy me acompañes al Callejón Diagon! Exclamó Lara J. de repente haciendo que Harry pegara un brinco.
Está bien, no hay problema pero
¿Se puede saber el motivo de tanto entusiasmo? Preguntó Harry frunciendo el ceño.
Es que
George me envió una carta pidiéndome
a ver si
Comenzó a explicar Lara J. apenada.
¡Ah! Está bien Lara, es tu novio ¿No? Entonces te acompaño, no hay problema. Dijo Harry sonriendo sentándose a su lado.
¡Gracias hermanito! Exclamó Lara J. abrazando a Harry, el chico se tambaleó. ¡Eres un sol!
No es para tanto y
¿Cómo no voy a complacer a mi hermana? Dijo Harry devolviéndole el abrazo a Lara J. ¿Cuándo vamos?
En cuanto terminemos de desayunar. Dijo Lara J. radiante soltándolo. Sírvete.
Ya se por que no me despertaste por la mañana. Murmuró Harry con cara maliciosa, Lara J. lo miró entrecerrando los ojos a lo Snape. Lara, ¿Cuántas veces te voy a decir que no me mires así?
La chica solo le gruñó y prosiguió con su pedazo de pizza. Terminaron de comer y botaron las cajas de pizza. Alimentaron a Hocicos y luego salieron a darle comida a Buckbeack y a Black. Regresaron un poco animados (Lara J. más que Harry) y subieron a lavarse los dientes. Harry bajó a la cocina para encontrarse a Lara J. esperándolo, muy guapa con un top negro de vinil, una saya corta negra también de vinil, una larga cola de caballo y sus botas negras. Se acercaron a la chimenea y Harry tomó el tarro de polvos flu.
¡Incendio! Dijo Lara J. contra la chimenea y esta se encendió al momento. Bien Harry, lanza un puñado.
Harry lanzó un puñado de polvos flu pero las llamas no se pusieron esmeraldas, siguieron rojas y crepitantes.
Al parecer no fue suficiente. Dijo Harry cabeceando, tomó otro puñado y lo lanzó a la chimenea, pero no sucedió nada. Vaya, creo que nos equivocamos de tarro.
No, es ese. Dijo Lara J. mirando los polvos brillantes.
Lara J. tomó un puñado de polvos flu y caminó hacia la caliente chimenea.
¡Lara! La detuvo Harry agarrándole un brazo. ¿Qué crees que haces? ¿Estás loca? ¡Te vas a quemar!
Lara J. solo sonrió y la neblina apareció en sus ojos esmeraldas. Harry la soltó dudando. La chica caminó directo hacia la chimenea. Sus ojos se volvieron rojos y entró por ella. Harry la miraba con la boca abierta. Lara J. giró dentro del fuego hacia Harry y le sonrió.
¡Caldero Chorreante! Exclamó Lara J. con voz potente y lanzando los polvos flu al fuego que la envolvía sin quemarla, pero no sucedió nada. ¡Maldición!
Lara J. salió del fuego como mismo había entrado. Harry no lograba recoger la mandíbula del suelo. La chica recuperó el color esmeralda de sus ojos y dio un golpe violento en la mesa.
¡Nos quitaron la red flu de la casa! Exclamó volviéndose hacia Harry.
¿QQue? Dijo Harry todavía impactado.
¡No tenemos red flu! ¡No podemos movernos por ella! ¡Somos prisioneros de nuevo! Dijo Lara J. molesta, caminando de un lado a otro. Bueno, eso se arregla, nos vamos en el metro muggle y ya.
¿Te puedo hacer una pregunta? Dijo Harry tímidamente, Lara J. lo miró. ¿Cómo entraste en el fuego sin
bueno, quemarte?
Es parte de mí, es
mi poder. Dijo Lara J. encogiéndose de hombros. Vamos arriba a buscar dinero muggle y mágico.
Harry siguió a la chica al segundo piso. El terminó con los bolsillos del vaquero llenos de monedas muggles y mágicas al Lara J. recordarle que no tenia bolsillos. Apagaron el fuego de la chimenea y salieron con paso firme de la casa. Harry miraba alrededor, a ver si veía al hombre que estuvo por la noche rondando por la calle, al frente de la casa. Apresuraron en paso al ver a la señora Figg caminar por la acera con un bolso de compras murmurando cosas como para ella misma. Decidieron pedir un taxi, caminar hasta el metro o hasta la estación de trenes iba a ser una tortura.
Enseguida un taxista viejo con grandes lentes se detuvo frente a ellos cuando llamaron a un taxi por la calle.
A la estación de trenes mas cercana. Dijo Harry entregándole por error un Sickle de plata.
Pero el viejo conductor no parecía ver más allá de sus grandes lentes que ampliaban sus ojos de manera impresionante.
Enseguida. Respondió el viejo sonriendo dejando ver unos dientes sarrosos y extendiendo una temblorosa mano para recoger la moneda plateada.
¡Un momento! Lo detuvo Lara J. halándole la mano a Harry, le dirigió un susurro. Harry, eso es un Sickle.
Harry miró la moneda mientras el viejo entornaba sus ojos para ver mejor todo el ajetreo que había en la parte trasera de su taxi. Harry guardó la moneda y registró en sus bolsillos sacando dinero muggle y entregándoselo al viejo conductor. Este lo recibió y lo miró casi comiéndoselo. Los chicos solo se miraban. El viejo encendió por fin el taxi y se puso en marcha.
Pero el viaje transcurrió de una manera algo... agitada. Los chicos estaban con los ojos como platos aferrados al asiento mientras el conductor no veía ni un PARE a un metro de distancia.
¿Como permiten tener a esta cosa suelta por la calle? Preguntó Lara J. cuando el viejo dio tal giro que terminó aplastando a Harry.
¿Eh? Dijo el viejo girando atrás para mirarlos mejor, conduciendo a ciegas.
Y para colmo medio sordo... Murmuró Lara J. mientras se incorporaba mientras el viejo los seguía mirando a través de sus lentes, Lara J. abrió los ojos como platos. ¡El pare!
¿Eh? Volvió a decir el viejo sin darse cuenta de la señal de tránsito que casi tenían arriba.
¡La señal de tránsito señor! Exclamó Harry que ya veía el taxi incrustado contra el poste.
¿Que?
¡EL PARE SEÑOR! ¿NO LO VE? Gritó Lara J. exasperada.
El viejo se dio vuelta a tiempo de hundir el pie en el freno. El taxi frenó bruscamente frente a la estación de trenes, algo que los chicos consideraron una verdadera suerte. Un poco más y se comen el respaldar del asiento delantero y salen disparados por el parabrisas. Lara J. se bajó del taxi como si este fuese una plaga, con una mano en el pecho y jadeando. Harry recibía el vuelto que el viejo le daba un poco pálido.
Enseguida saltaron a 5 metros de distancia del taxi, solo por precaución. Compraron los boletos para un tren que salía para Londres en 10 minutos y se lanzaron sobre el bebedero para tomar agua. Esperaron tranquilamente, rondando la plataforma en que estaba el tren. Lo abordaron y se sentaron juntos. Lara J. miraba distraída por la ventana mientras Harry se contentaba con echar una pequeña siesta, dejándole encargado a Lara J. que lo despertara en cuanto llegaran.
En cuanto llegaron, Lara J. le movió el hombro a Harry despertándolo. El chico enseguida se levantó asegurándose que su varita todavía seguía allí. Bajaron del tren y escogieron cuidadosamente un taxi, no querían terminar con el corazón en la punta de la lengua. Llegaron rápidamente al Caldero Chorreante y entraron al momento. Suspiraron aliviados al encontrarse rodeados de magos y brujas.
Pasaron al Callejón Diagon abriendo la puerta mágica. Caminaron entusiasmados por la calle, hacia la tienda de Bromas Weasleys. En cuanto entraron se la encontraron abarrotada de personas, miraban cada broma detenidamente o se reían a carcajadas pensando en la cara de la persona a la que iba dirigida la broma. Harry y Lara J. lograron abrirse paso hasta el mostrador. George se quedó sin habla en cuanto vio a Lara J. mientras Fred casi saltaba el mostrador para estrechar sus manos.
Lara J. se apoyó en el mostrador y le sonrió ampliamente a George. El chico le guiñó un ojo recuperado. Lee Jordan agitó una mano sonriente desde la otra punta de la tienda, en donde le explicaba a un grupo de curiosos como funcionaban unas bengalas nuevas que se encendían por encantamiento o con cualquier palabra clave que dijeras.
George abrió una portezuela dejando entrar a Lara J. mientras Harry conversaba un poco con Fred. Harry captó el movimiento de su hermana retirándose a la parte trasera de la tienda con George. Se aclaró la garganta y George lo miró. Harry le lanzó una mirada que decía claramente: Cuida a mi hermana. George sonrió asintiendo y entró por una puerta de manos con Lara J.
Harry decidió dar una vuelta por el Callejón Diagon, hacia tiempo que no miraba por las tiendas de magia. Se despidió de Fred y de Lee y salió de la tienda de bromas. Puso las manos en los bolsillos y comenzó a caminar tranquilamente. Muchos magos y brujas se le quedaban miando y murmuraban entre ellos. A Harry eso no le gustaba eso, se aplastó el pelo contra la cicatriz y siguió caminando. En Flourish y Blotts había mucho movimiento. Concluyó que debería ser algún libro nuevo. Siguió caminando sin mirar mucho para donde iba cuando chocó con un hombre.
Emm, disculpe señor, estaba entretenido. Se disculpó Harry al momento.
No te preocupes muchacho, todo está bien. Le dijo el hombre sonriendo con un cigarro en la boca.
El hombre le palmeó la espalda unos instantes. Harry sintió que cuando el hombre nada más lo tocó, como si fuese un puñal entrando en su cicatriz. Parpadeó disimulando el dolor y el hombre se alejó. Harry giró frotándose la cicatriz ¿Y si ese hombre fuese... Miró al suelo para darse cuenta de que se le había caído una billetera, la recogió y la miró detenidamente. Era la oportunidad perfecta. Corrió hasta alcanzarlo. Solo veía su espalda y una capucha negra.
¡Señor! Lo llamó Harry, el hombre giró. Mire, se le cayó esto.
Gracias. Dijo el hombre recibiendo la billetera, la guardó en un bolsillo.
Harry lo miró detenidamente, más bien mirando sus ojos color azul pálido. Tenia el pelo rubio cenizo, nariz aguileña, gruesas cejas rubias y cara picuda.
Marsey Rastram. Se presentó el hombre extendiendo una mano hacia Harry.
Emm, Harry Potter. Dijo Harry estrechando la mano del hombre, la cicatriz le dio otra punzada.
¿Harry Potter? Preguntó Marsey con interés, Harry se desprendió de su mano disimuladamente asintiendo tímidamente. ¡Mucho gusto! Vaya, nunca pensé que conocería asi al héroe del mundo mágico.
Harry sonrió tímidamente ¿Y si Marsey fuese... Voldemort? Marsey se le quedó mirando con respeto. Harry no dejaba de mirarlo a los ojos. Marsey lo invitó a un té y Harry accedió. Comenzaron a conversar de varias cosas. Harry miraba ávidamente los ojos del hombre. Vamos, brillen, brillen pensaba Harry con fuerza, Se que eres tú, brillen. Pero sus ojos no brillaron en toda la conversación, solo lo observaban ávidamente. Después de terminar el té, Marsey se despidió de Harry y se alejó rumbo al Caldero Chorreante encendiendo otro cigarro. Harry se quedó pensativo, atando cabos. A él lo había visto en Privet Drive la noche anterior, fumando frente a la casa.
Entrecerró los ojos sin dejar de pensar. Se levantó y sin querer que fue arrastrado hacia Flourish y Blotts por un par de brujas parlanchinas. Harry de pronto se encontró rodeado de brujas de todas las edades. Aquello era un gallinero. Fue a dar una retirada cuando sintió una mano en el hombro acompañada por una voz que aborrecía.
¡Miren quien está aquí! ¡El joven Harry Potter!
Harry giró para quedar deslumbrado por una sonrisa. Gilderoy Lockhart sonreía como si no lo hubiese echo en años y sin soltar el hombro de Harry. Le apretó el hombro sin dejar sonreír.
Harry, Harry, Harry... Comenzó a decir Lockhart cabeceando. Me alegro tanto de verte de nuevo, por cierto, ¿Dónde está la señorita Josthings? He escuchado que son inseparables... como hermanos.
Razón no le falta. Dijo Harry moviendo ligeramente el hombro para zafarse de la mano de Lockhart pero esta parecía estar pegada a su hombro. Ella... está resolviendo unos asuntos... ahora debo irme a...
¡Muchacho! ¡Pero si acabas de llegar! Exclamó Lockhart riendo, le pasó un brazo por los hombros a Harry y se lo llevó por entre la marea de brujas.
No, en serio, debo irme. Dijo Harry zafándose del brazo de Lockhart. Otro día quizás tenga más tiempo.
Harry no dejó a Lockhart abrir la boca y salió como un rayo de Flourish y Blotts. Soltó aire un par de veces, un minuto más con Lockhart y se iba a volver loco. Se la pasó curioseando en varias tiendas mágicas dando tiempo. Se fijó en un reloj que había en la puerta de una tienda, estaba tan entretenido que no se había dado cuenta de que eran más de las 2:00PM. Regresar a Privet Drive requería su tiempo y más si no era por la red flu.
Miró al cielo frunciendo el ceño, se estaba oscureciendo. Muchos magos y brujas comenzaron a pasar apresuradamente por su lado. Se escuchó un trueno distante. Casi se lanza a correr hacia la tienda de bromas Weasley ¿Lara J. estaría enojada? El cielo se oscureció más y se dio prisa. Entró jadeando en la tienda que estaba vacía, salvo por Fred y Lee que recogían algunas cosas acomodándolas de nuevo en los estantes.
¿Y Lara? Preguntó de golpe.
Con George, están hechos un melado. Respondió Fred acercándose y mirando por la vidriera hacia el cielo. Umm, parece que se avecina una tormenta.
Sabes si... ¿Lara está enojada o algo? Preguntó Harry preocupado. Puede... haber provocado la tormenta.
No se, no han salido de la parte trasera de la tienda. Dijo Fred encogiéndose de hombros. Voy a avisarle que ya estás aquí.
Harry cabeceó y miró al cielo, cada vez estaba más oscuro y comenzó a hacer frío. Una risa dulce lo distrajo. Se dio vuelta para ver a Lara J. despidiéndose de George con un beso en la boca. George la dejó ir mientras ella le sonreía. Harry frunció el ceño, si Lara J. estaba contenta entonces la tormenta era un capricho de la naturaleza y si no se daban prisa toda el agua les iba a caer encima. Lara J. se detuvo frente a él sonriendo. Harry también sonrió y le hizo señas de despedida a George que todavía miraba embobado a Lara J.
Los chicos salieron juntos de la tienda. Lara J. se veía muy feliz, tarareaba algo como para si misma mientras Harry casi volaba. La chica no parecía darse cuenta de la tormenta que se avecinaba hasta que un trueno rasgó el cielo haciéndola saltar. Corrieron hacia el Caldero Chorreante y salieron al Londres Muggle. Llamaron al Autobús Noctámbulo en una calle desierta y pidieron que los llevara a Privet Drive.
Llegaron en 15 minutos aproximadamente. Se bajaron como dos rayos del Autobús, que los había dejado bastante distantes de Privet Drive. Cuando pasaban por el desvencijado parque, el cielo fue rasgado por una descarga eléctrica y comenzó a llover pesadamente.
Se lanzaron en una rápida carrera. La lluvia era cerrada y fría. Chapotearon por toda la acera de Privet Drive hacia el número 5. Harry abrió la puerta casi gritando Alohomora y se precipitaron adentro. Estaban empapados y las ropas les chorreaban agua. Lara J. sacó su varita de la bota derecha y la sacudió secándola. Entraron a la cocina resoplando y titiritando de frío. Subieron al segundo piso y se lavaron los dientes en el baño del pasillo. Bajaron a seguir viendo televisión con las luces de la sala apagadas y el televisor muy bajito. El día transcurrió con irritables llamadas telefónicas, en las cuales nadie contestaba y simplemente colgaban. O algún gracioso tocaba a la puerta y cuando ellos abrían no veían a nadie. Y eso los estaba irritando tanto, que llegaron a pensar que eran los miembros de la Orden vigilándolos.
Optaron por mirar televisión todo el día, sin hacer caso a las llamadas telefónicas y a los toques insistentes de puerta que por suerte, disminuyeron en la noche. Les fue entrando sueño, ya se estaban acomodando en el sofá. Harry se sentía caliente y los ojos se le caían solos. Terminó con la cabeza medio colgando del sofá mientras Lara J. se había quedado dormida con las piernas afuera del sofá. Harry al moverse un poco aplastó el mando del televisor y lo apagó sin proponérselo.
Harry se despertó al día siguiente por un trueno leve que sonó afuera. Cerró la boca y arrugó el rostro. Se sentía ardiendo y cuando se fue a mover le crujió el torso. Se incorporó con los pelos de punta y ajustándose los lentes. Le movió el hombro a Lara J. que dormía boca arriba con la mitad del cuerpo afuera del sofá. La chica se incorporó lentamente con su pelo lacio alborotado y cuando se estiró curvada hacia atrás le sonó media espalda.
¡Ay! Tengo la espalda que es un 8. Se quejó mientras se sonaba el cuello. Que nochecita, ¿No pudimos subir a nuestras habitaciones al menos?
Creo que el sueño nos venció primero. Dijo Harry con los ojos marchitos, miró a Lara J. que tenia la misma cara que él, con los ojos rojos y caídos. Emm, Lara, no tienes buena cara.
De nacimiento Harry, de nacimiento. Dijo Lara J. mirando a Harry por primera vez en la mañana, frunció ligeramente el entrecejo. Tú tampoco tienes buena cara.
Harry le tocó la frente a Lara J.
Dime la verdad, ¿Estás usando de nuevo tus poderes? Preguntó Harry al sentir caliente a Lara J.
No, para nada. Respondió Lara J. tocándole la frente a Harry. Creo que tenemos fiebre y es en serio.
Suspiraron a un tiempo levantándose del sofá. Fueron a la cocina arrastrando los pies para encontrarse que estaban desayunando las últimas provisiones de comida. Lara J. abrió una lata de comida para perros y se la dio a Hocicos. Salieron al patio vigilando el cielo que estaba plomizo y amenazaba con llover de un momento a otro. Alimentaron a los animales de la caseta con aspecto enfermo y regresaron a la casa de inmediato.
Subieron a cambiarse de ropa y a lavarse los dientes. Se llenaron los bolsillos con dinero muggle y bajaron a la sala. Iban a salir al mercado, no tenían nada para el almuerzo y no estaban para caerle a mordidas a una lata de comida para perros. Salieron del número 5 mirando primero a todos lados, no querían cruzarse con alguien de la Orden. Después de todo, seguían enojados con ellos. Caminaron lentamente por la acera, con caras de mal humor y enfermas. Llegaron al mercado muggle y se surtieron de cosas para la casa. Regresaron mirando sobre sus hombros y sin prestar mucha atención de por donde caminaban.
Pasaron rápidamente frente al parque destartalado espantando a un grupo de cuervos que picoteaban por la acera. Cuando estaban llegando al número 5 comenzó a lloviznar. Corrieron hacia la puerta y a abrieron con magia. Fueron directo a la cocina a dejar las compras y se sentaron en las sillas. Harry comenzó a toser un poco, se sentía febril. Hocicos solo sacó su nariz fuera del cojín para olfatear el aire y se volvió a acomodar. Tres cuervos se posaron en el borde de la ventana mojados mientras que algunos se refugiaban bajo el alero de la caseta.
¿Habrán conectado de nuevo la red flu? Preguntó Harry cruzándose de brazos y enfurruñándose.
Yo no voy a ver, ¿Para que? ¿Para sufrir una desilusión? Dijo Lara J. enfurruñándose también.
Harry se levantó y encendió la chimenea con su varita, echó un puñado de polvos flu pero las llamas seguían rojas y solo soltaron una chispa. Harry resopló y dejó el tarro de polvos flu en el lugar. Se sentó al lado de Lara J. que tenia los ojos rojos y marchitos. Tocaron a la puerta de la calle con golpes más fuertes.
¡No hay nadie! Gruñeron a un tiempo aunque no se escuchara en la parte frontal de la casa.
¿Y quien habla? Preguntó una voz a espaldas de ellos.
¡La puerta! Gruñó Lara J. de mal humor, ella y Harry pusieron los ojos como platos y se dieron vuelta bruscamente. ¿Quién está ahí?
Se miraron a un tiempo, no había absolutamente nadie detrás de ellos. Harry sacó su varita y se asomó por la ventana haciendo que los tres cuervos salieran graznando. Lara J. se levantó de un salto apuntando con su varita a cada esquina de la cocina. Insistieron en la puerta. Los chicos se volvieron a sentar sin guardar las varitas y mirando a todos lados.
Siguieron tocando a la puerta pero los chicos sufrían una enorme sordera temporal. Los golpes en la puerta cesaron y a los chicos se les quitó la sordera. Harry se tocó el cuello, estaba ardiendo, no debieron mojarse de esa manera bajo la lluvia. Lara J. estaba soñolienta, se estaba quedando dormida en la silla. Después de todo terminaron durmiendo en las sillas de la cocina, con las cabezas apoyadas sobre la mesa y todas las compras regadas sobre ella.
Harry estaba soñando que estaba en el lago de Hogwarts, pero este estaba congelado, titiritaba sin cesar y miraba a todas partes buscando la orilla. Comenzó a nadar hacia la zona baja, pero mientras más brazadas daba, la orilla se alejaba más. Sus movimientos se volvieron torpes y débiles, mientras a su alrededor surgían las cabezas de tritones y sirenas, que se burlaban de él mientras lo señalaban. Trató de pedir ayuda pero de su garganta solo salió una voz ronca, tan ronca que era apenas un susurro.
Las criaturas marinas se rieron con más fuerza, a veces soltando sus voces estridentes y sobrenaturales. Harry sintió que no daba más, se fue hundiendo en el lago sin fuerzas. Trató de nadar a la superficie pero sus brazadas eran en vano y lo único que conseguía era hundirse más. Miró desesperado a los lados, como buscando ayuda, una ayuda que no vino. Tomó algo de calor, no sabia por que pero ya no tenia tanto frío.
Cerró los ojos y sintió como una sensación de vértigo. Lo vio todo oscuro, ya tenia la mente clara, algo lo cubría y le daba calor. Sentía todavía el contacto de la mesa de la cocina, al igual que sabia que estaba sentado. Una mano comenzó acariciarle el pelo.
Despierta, Harry. Susurró una voz a su oído.
Harry viró la cara y entreabrió los ojos. Le costó un poco de trabajo enfocar a Snape sentado al lado de él sonriéndole mientras le acariciaba la cabeza. Levantó la cabeza rezongando, enseguida se emburujó con la manta que tenia por encima. Lara J. se movía del otro lado de Snape mientras este le acariciaba la cabeza y le susurraba algo al oído. Lara J. abrió los ojos y se incorporó despacio.
Tomen eso. Les dijo Snape señalando dos copas humeantes al frente de cada uno. Les vendrá bien para la fiebre.
Harry agarró la copa al momento, no estaba para discutir. Lara J. también agarró la de ella y se la bebió de un trago, quedando algo turnia y de sus oídos comenzó a salir vapor. Harry dejó la copa vacía sobre la mesa y comenzó a salirle vapor por los oídos. Snape sonrió complacido, se cruzó de brazos pasando la mirada de uno a otro. Los chicos abrieron los ojos cuando de sus oídos solo salía un vaporcillo. Lara J. fue la primera en explotar.
¡¿Que haces aquí?!
Calma Lara, estoy autorizado. La tranquilizó Snape.
No habrás... pedido la renuncia ¿O si? Preguntó Harry dudando.
No, por supuesto que no he pedido nada. Respondió Snape poniéndose serio. ¿Dónde estaban ayer por la noche?
En casa. Respondieron al unísono.
Snape alzó una ceja.
Eso no fue lo que me dijo la señora Figg. Dijo despacio. Vino a verlos a la hora de la cena y nadie le abría la puerta.
No escuchamos. Gruñó Harry de mal humor. Estábamos aquí, cenando.
Sin poner un pie afuera de la casa. Agregó Lara J. cruzándose de brazos. ¿Sabias que nos quitaron la red flu?
Es por precaución Lara. Explicó Snape. También no pueden hacer de nuevo esas incursiones al Callejón Diagon tan seguido ni estarse paseando por él como si nada, además, prohibidas las visitas a Hogwarts por cuenta de ustedes y...
¡Ah! ¡Genial! Exclamó Lara J. dando una palmada, Snape la miró muy serio. ¿Y que más sigue? Tienen derecho a permanecer callados, todo lo que digan puede ser utilizado contra ustedes en el juicio... ¿Cuándo nos dan los uniformes a rayas blancas y negras?
Lara, esto no es broma. La reprendió Snape serio. No es hora de bromear, ¿Está claro?
No he estado bromeando ni un solo minuto. Dijo Lara J. con un humor pésimo. Estamos artos de que todos nos traten como niños.
¡Somos prisioneros! ¡Ya somos bastante mayorcitos como para cuidarnos solos! ¡Siempre siguiéndonos! ¿Es que no saben que eso es estresante? Cada vez que vamos a dar un paso debemos pedir permiso, como si fuésemos tontos o no sabemos lo que hacemos. Exclamó Harry por su parte. Siempre nos vigilan, como si Voldemort fuera a saltar desde la parte trasera de un autobús muggle para matarnos.
¡No digas el nombre del Señor Oscuro! Bramó Snape con los dientes apretados, sus ojos negros brillaron. Novuelvasadecirsunombredenuevo.
¡VOLDEMORT! Gritó Lara J. haciendo que Snape pegara un salto y la mirara con furia. ¡Las cosas se deben llamar por su nombre! ¡No se le debe tener miedo a un simple nombre!
¡CALLATE LARA! Bramó Snape descompuesto levantándose. ¡NO HABLES DE LO QUE NO SABES! ¿QUE SABES TU O HARRY DE ESO?
¡Sabemos más de lo que crees! Lo desafió Harry sin levantarse, pero de muy mal humor.
Son niños, ¿Que saben? ¡Nada! Gritó Snape mirándolos con furia en sus ojos negros.
¡NO SOMOS NIÑOS! Gritaron los chicos a la vez.
¡Nodiganniunasolapalabramás! Dijo Snape con los dientes apretados.
Harry y Lara J. le lanzaron una mirada desafiante, algo que alteró más todavía a Snape.
¡Arriba! ¡Cada uno para su habitación! Ordenó Snape de repente, señalando la puerta de la cocina, los chicos no se movieron. ¡Suban! ¿No me escucharon? ¡Esto es más de lo que podía soportar de ustedes! ¡LOS DOS PARA SUS HABITACIONES Y AHORA!
Los chicos se levantaron mirándolo con mala cara y salieron pisando fuerte de la cocina. Llegaron al segundo piso y se encerraron en sus propias habitaciones. Harry comenzó a pasearse furioso por la de él.
¡Mobiliarbo! Exclamó contra el armario, moviéndolo hasta bloquear la puerta.
Pero no le pareció suficiente. Se acercó al armario y miró la puerta que estaba detrás de él intensamente. El pelo se le erizó mientras sus ojos verdes relampagueaban.
Séllate. Ordenó a la puerta y esta dio un clic cerrándose.
Harry parpadeó mientras el pelo se le bajaba. Todavía se sentía caliente y afuera caía una llovizna fría. Se quitó la manta y la lanzó sobre la cama. Le pegó una patada a la cama provocándose un dolor terrible en el pie. ¿Por qué todo le tenia que pasar a él? Siempre encerrado, todos cuidándolo como si no fuese capaz de sostener una varita. Cerró la ventana de golpe y corrió las cortinas. A nadie parecía importarle lo que él sintiera, bueno, a sus amigos si les parecía importar, pero más que a nadie le importaba a su hermana.
¿No había sido ella la que lo ayudó en el bosque prohibido? ¿No había sido ella la que se había sacrificado por él cuando fueron capturados? ¿No había sido ella la que lo había animado en situaciones difíciles? ¿Ella siempre no estaba dispuesta a salvarlo, ayudarlo, darle consejos como si hubiesen nacido los dos unidos como gemelos? Se dejó caer en la cama agarrándose la cabeza con las manos. Apretó los dientes furioso, cerrando el puño alrededor de su varita, de esta saltaron chispas. Se acostó en la cama, al menos intentaría dormir para bajarse los humos.

Lara J. caminaba furiosa por su habitación. Pero se debía calmar, no quería provocar una tormenta peor de la que había. Selló la puerta con magia y se sentó en el borde de la cama ¿Por qué su padre se había puesto asi con la sola mención de Voldemort? Bueno, después de todo fue mortífago. Un escalofrío recorrió su cuerpo. Era la hija de un mortífago, se levantó y cerró la ventana, corrió las cortinas casi arrancándolas. Dio un par de vueltas más por la habitación. Era un pájaro enjaulado, no dudaba que su padre tenía algo que ver con la red flu y el aumento de vigilancia.
Tenia que descargar su furia, afuera se estaba nublando cada vez más el cielo mientras lloviznaba fríamente. En un arrebato de ira comenzó a golpear la pared con sus puños pensando entre cada golpe. ¿Por qué nadie confiaba en ella? Dio un piñazo que hizo retumbar la pared. ¿Por qué todos la veían como esa niña adorable e indefensa? Apretó los dientes sintiendo destrozados sus nudillos. Ella sabía defenderse y muy bien ¿No era acaso el Poderoso Angel de la Oscuridad? ¿Entonces por que tanto problema? Sus nudillos comenzaron a sangrar. ¿No era Harry, su hermano, inmortal al igual que ella misma?
Comenzó a golpear rápidamente la pared mientras sus ojos verdes relampagueaban. Ya estaba la marca en sangre de sus nudillos en la pared. Se sentó en la cama con las manos temblando y los nudillos destrozados. Soltó aire bruscamente, no tuvo que haber desafiado asi a su padre, sobre todo en esos momentos. Levantó la cabeza al sentir unos pasos que se detenían frente a su puerta. Se agachó lo suficiente para reconocer los zapatos negros de su padre. No lo iba a dejar entrar. Tocaron la puerta despacio.
¿Lara? ¿Estás ahí? Preguntó la voz de Snape, Lara J. se llevó sus manos ensangrentadas a los oídos. Ábreme.
Lara J. caminó hacia la puerta dejando su varita encima de la mesita de noche. Se recostó a la puerta, iba a ver como Snape iba a entrar.
Lara, ábreme la puerta. Pidió Snape del otro lado de la puerta, Lara J. bajó la cabeza con el ceño fruncido. ¡Alohomora!
La puerta dio un clic pero cuando Snape fue a entrar algo impedía que lo hiciera. Hizo presión contra la puerta, a tiempo de ver un brazo trancando la puerta.
Lara, no seas infantil y déjame entrar. Dijo Snape empujando más la puerta, pero se dio cuenta de la extraordinaria fuerza que poseía su hija. Si no me abres la puerta la voy a derribar con un hechizo.
¡No me interesa! Gruñó Lara J. trancando la puerta, se rodeó de un brillo azulado y comenzó a retroceder cerrando la puerta. Quiero ver como vas a lograr abrir la puerta.
¿Que demonios estás haciendo? Preguntó Snape alarmado viendo el brillo azul en el pedazo de brazo de Lara J. que veía. ¿Que es ese brillo?
¡La fuerza del Angel! ¿Bonito verdad? Dijo Lara J. casi cerrando la puerta. ¡Adiós!
Hizo un último esfuerzo y cerró la puerta. Permaneció unos minutos recostada en la puerta. El brillo azul desapareció de su cuerpo. Soltó aire cerrando los ojos, pero saltó abriéndolos cuando Snape apareció dentro de la habitación. Lara J. cerró los puños.
Sale de aquí. Dijo con los dientes apretados.
Quiero hablar contigo. Dijo Snape lo más calmado que pudo. Siéntate.
No. Dijo Lara J. respirando fuerte. No tenemos nada que hablar, solo aclarar un par de cosas ¿Fuiste tú el que ordenaste dejarnos sin red flu? ¿Y que nos vigilaran más de lo normal?
Si Lara, fui yo. Dijo Snape. Y a partir de hoy no podrán recibir ni enviar lechuzas.
¡¿QUE?! Gritó Lara J. sintiendo que su furia crecía. ¡No puedo creerlo! ¿Tú? ¿Como pudiste...
Lara J. se abalanzó contra Snape con los puños cerrados. El brujo logró agarrarla por las muñecas mientras ella usaba toda su fuerza para aunque sea retorcerle más la nariz. Snape miró de repente las manos ensangrentadas de su hija.
¿QQue tte has hhecho? Preguntó con voz temblorosa, la miró a los ojos, la chica había dejado de forcejear, miró a la pared y luego a su hija. ¿Qué te has hecho Lara?
¡Suéltame! Dijo Lara J. retrocediendo, Snape le estaba apretado mucho las muñecas. ¡Suéltame! ¡Me estás haciendo daño!
¿Qué significa esa sangre Lara? Preguntó Snape nervioso, pasando la mirada de la pared a los nudillos destrozados de su hija, apretó el agarre mientras la chica se retorcía tratando de zafarse.
¡Suéltame las manos! Pidió Lara J. a punto de llorar y retrocediendo, pero Snape no parecía reaccionar, solo apretaba sus muñecas haciendo que sus manos temblaran. ¡Me estás haciendo daño!
Snape lo único que atinó a hacer fue empujarla hacia si y abrazarla con fuerza. Lara J. se quedó quieta y cerró los ojos aguantando el dolor que tenia en los nudillos. Movió ligeramente las manos, le ardían, tenía el pellejo de los nudillos reventado. Snape cerró los ojos apoyando su cabeza en la de Lara J. y comenzó a acariciarle el pelo. Lara J. sintió que su furia se evaporaba, aspiró suavemente, estaba segura de que el olor de su padre ya lo había sentido antes, pero no recordaba. Se quedaron unos minutos abrazados hasta que Snape rompió el silencio.
Espero... que entiendas el por que de esas medidas. Dijo con la voz algo entrecortada. Yo... no quise, pero... era necesario.
¿Era necesario mantenernos vigilados e incomunicados? Preguntó a su vez Lara J. No quisiste, pero lo hiciste.
Lo siento mi niña, pero tengo derecho a sentirme seguro de que mis hijos van a estar bien. Dijo Snape besándole la cabeza. ¿Que te pasó en las manos?
Nada, no es nada. Dijo Lara J. haciendo el intento de soltarse del abrazo, pero Snape la estrechó contra si más fuerte. Solo... le pegué a la pared.
Snape soltó a Lara J. y le tomó las manos para vérselas mejor. Cabeceó un poco, las manos le temblaban.
Ve a la cocina, espérame allí, trata de curarte eso, se que puedes. Le dijo suavemente soltándole las manos. Debo arreglar las cosas con tu hermano.
No te va a abrir. Dijo Lara J. moviendo las manos.
Lo se, pero al menos lo voy a intentar. Dijo Snape suspirando. Ve abajo.
Lara J. asintió y bajó a la cocina. Snape caminó hasta estar frente a la puerta de la habitación de Harry.
¡Alohomora! Dijo dándole un toquecito al pomo de la puerta con su varita, pero esta no se abrió, frunció el ceño dándole otro toque con la varita. ¡Ábrete!
Suspiró, mejor se aparecía dentro de la habitación, después averiguaría que hechizo le puso a la puerta. Parpadeó concentrándose en la habitación y en entrar. Frunció el ceño, no se había aparecido, probó de nuevo, nada, no podía pasar la habitación. ¿Que demonios había allí? Tomó el pomo de la puerta y lo trató de girar, cerrado, como trancado. Tocó a la puerta.
Harry, ábreme. Pidió Snape despacio.
¡Váyase! Gruñó la voz de Harry adentro de la habitación.
Por favor Harry, quiero hablar contigo. Insistió Snape.
¡Yo no tengo nada que hablar contigo! Dijo Harry desde el interior de la habitación.
Snape suspiró despacio y bajó a la cocina. Lara J. se estaba terminando de curar y tenía unas gasas blancas encima de la mesa.
Lara, necesito que vengas. Le dijo Snape y Lara J. lo miró fijamente. Necesito que me ayudes a abrir la puerta de la habitación de Harry.
Lara J. saltó de la silla cerrando los puños y asintió. Los dos subieron de regreso y Lara J. examinó la puerta con cuidado.
Está utilizando sus poderes. Explicó después de unos minutos. Siento las vibraciones.
Pero... ¿Podrás abrirla? Preguntó Snape preocupado.
Sip.... atrás. Dijo Lara J. poniéndose frente a la puerta, Snape se quedó a su lado sin entender nada. Échate para atrás si no quieres terminar con la puerta de sombrero.
Snape se apartó con el ceño fruncido ¿Que iba a intentar su hija? Lara J. pasó sus dos manos por la puerta en línea paralela. Pegó los puños en la superficie y apretó los dientes. Snape saltó al escuchar un sonido parecido a un hachazo. Lara J. entrecerró los ojos y el brillo azul la rodeó nuevamente. Haló los puños hacia si y la puerta rechinó saliendo de sus bisagras.
Snape la miraba con la boca abierta. En la unión de sus puños y la puerta se podían ver unas brillantes cuchillas plateadas. Los ojos de la chica se volvieron verdes fosforescentes y le comenzaron a salir unos colmillos. El pelo comenzó a ondearle y el Ank apareció en su frente haciendo el brillo azul más intenso. Haciendo un último intento arrancó la puerta de golpe y la dejó caer en el suelo al quitar sus cuchillas de sus nudillos y volviéndolas a sacar.
Harry pegó un brinco al ver caerse el armario. Lara J. estaba en lo que parecía ser el hueco donde antes había una puerta con la forma más extraña que hubiese visto en ella. Los ojos fosforescentes, rodeada de un brillo azulado, las cuchillas saliendo de sus ensangrentados nudillos, colmillos de tigre, el pelo ondeando y el Ank brillando en su frente. Guardó las cuchillas al ver todos los obstáculos quitados del medio. El brillo desapareció junto con el color sobrenatural de sus ojos y los colmillos. El pelo cayó de nuevo quieto y el Ank desapareció de su frente. Snape vino por detrás de ella con los ojos como platos y le palmeó la espalda nervioso.
Ya Lara, está bien, gracias. Dijo casi sin aliento.
Lara J. asintió y salió caminando como si lo que acabara de hacer fuera lo más normal del mundo. Harry parpadeaba impactado sentado en el borde de la cama, mirando el hueco donde estaba la puerta que estaba tirada en el medio del pasillo. Snape pasó por un lado del armario y lo devolvió a su sitio con un movimiento de varita. Miró a Harry y luego el hueco.
No te preocupes, la voy a volver a poner en su lugar. Le dijo suavemente mientras se inclinaba para ver las bisagras destrozadas. Tengo que hablar con tu hermana, tiene que ser más cuidadosa a la hora de abrir una puerta.
¿Abrir? Preguntó Harry olvidándose de su mal humor. ¡Me ha destrozado la puerta! Cuando la agarre...
No le vas a lograr hacer nada. Dijo Snape tranquilamente sentándose a su lado. ¿Estás bien?
No. Dijo Harry cruzándose de brazos.
Ya hablé con Lara. Le dijo Snape, Harry puso cara de mal humor. Y entendió, yo pedí que les quitaran la red flu y que los vigilaran, otra cosa, no van a recibir lechuzas y no van a poder enviar ninguna.
¡¿EL QUEE?! Exclamó Harry pegando un salto mirando a Snape. Dime que estás de broma.
Lo siento, pero no estoy de broma, Dumbledore está trabajando para hacer este lugar inmarcable, por eso no pueden haber lechuzas revoloteando por aquí. Explicó Snape suavemente. Cuando sea inmarcable, van a volver a tener la red flu, por ahora, no se puede, ni pueden ir a Londres, ni siquiera a Hogwarts, espero que entiendas... solo por unos días.
¿Como se lo tomó Lara? Preguntó Harry descruzándose de brazos.
No muy bien, estuvo descargando la furia contra la pared, ¿No le viste los nudillos? Dijo Snape con pesar. Y... lo siento, me dejé llevar.
Está bien, te entiendo. Dijo Harry y Snape lo miró fijamente. De verdad, ya no pasa nada, bueno, si pasa algo.
¿Que es? Preguntó Snape.
¡Mi puerta! Exclamó Harry señalando el hueco. ¡Lara destrozó mi puerta!
Pero eso se puede arreglar. Dijo Snape sonriendo. ¿Tu sabias que Lara podía hacer eso? Porque para mi es nuevo.
Se que tiene fuerza sobrenatural pero
no sabia que llegara al punto de arrancar una puerta de sus bisagras. Dijo Harry levantándose y acercándose a las bisagras para mirarlas mejor. Umm, esto va a estar difícil de reparar, mira como dejó el marco y las bisagras y
¡Ay dios mío! ¿Y esos huecos en mi puerta? Definitivamente la voy a matar.
¿A quien vas a matar Harry? Preguntó Lara J. apoyada en lo que quedó de marco, tenía los nudillos vendados. Porque la idea de abrir la puerta no fue mía.
¡Pero tú la ejecutaste! Dijo Harry, se había olvidado de su mal humor.
Si, ya se que tanta culpa tiene el que mata la vaca como el que le aguanta la pata. Dijo Lara J. calmada. Pero eso se puede arreglar Harry, o eso espero.
Más te vale. Gruñó Harry.
Ya, dejen de pelear. Intervino Snape levantándose, ya los veía revolcados en el suelo enzarzados en una pelea que ellos solos entendían. Vamos abajo.
Buena idea. Dijo Harry sintiendo sus tripas sonando.
Mis tripas se están asesinando. Dijo Lara J. con la voz en un hilo. Por suerte compramos cosas, no tenia intenciones de comerme una lata de comida para perros.
Snape sonrió ampliamente mientras seguía a los chicos.

Harry y Lara J. resoplaban como toros al día siguiente. Snape les explicaba, que la señora Figg se quedaría con ellos.
Papá
¡Es una squib! Protestó Harry. Ella no podrá hacer magia para ayudarnos.
Pero me quedaré más tranquilo. Repuso Snape. Ustedes tranquilos que intentaré regresar temprano.
¿En qué andas, papá? Inquirió Lara J. con curiosidad.
En nada. Dijo Snape con una sonrisa. Se portan bien con la señora Figg, ¿Si?
Estás espiando, ¿Verdad? Preguntó Harry con cautela. ¿Es eso, papá?
Snape solo amplió la sonrisa.
Se portan bien. Repitió besándoles las cabezas por turnos. Los quiero mucho, nos vemos después.
Los chicos cabecearon y Snape salió de la cocina. La señora Figg llegó poco después, y cuando se aseguró de que los chicos estarían tranquilos en la cocina (reparando el reloj cucú de la sala que se había roto), ella se presentó con su monedero bajo el brazo.
Bueno, ya saben, debo ir de compras unos minutos. Dijo la señora Figg colgándose su bolso en el brazo. No tardo.
Los chicos solo hicieron ademanes de que la escucharon y la señora Figg salió por el patio. Comenzaron a desarmar el reloj y pasaron trabajo cuando el cucú salió revoloteando por toda la cocina con Hocicos ladrándole y saltando para atraparlo de una mordida (El reloj era mágico). Lograron detener al pajarillo con un hechizo y alejarlo de las garras de Hocicos. Repararon las piezas rotas y cuando las estaban ajustando de nuevo les entró sueño, mucho sueño. Hicieron en reloj a un lado bostezando.
Solo van a ser 5 minutos. Murmuró Harry apoyando la cabeza encima de la mesa.
Como me gustaría saber a donde fue papá. Murmuró por su parte Lara J. poniendo la cabeza sobre la mesa. Y no te pases de los 5 minutos, debemos terminar con el reloj.
A mi también me gustaría saber eso. Dijo Harry reprimiendo un bostezo. No tengo dudas de que está espiando de nuevo.
Si es así, espero que sepa lo que está haciendo. Dijo Lara J. acomodándose.
No te preocupes, papá es muy astuto y sabe muy bien lo que hace. Dijo Harry esta vez sin reprimir el bostezo y los lentes se le corrieron. Ahora debemos cuidarnos si no queremos ser niños de nuevo, creo que la oferta de tomar el té con Lucius no va a poderse realizar.
Tienes razón, de seguro que no va a ser exactamente té lo que vamos a tomar. Dijo Lara J. casi dormida. ¿Papá estará en casa de los Malfoy?
Puede ser. Dijo Harry cerrando los ojos. Pero donde quiera que esté me gustaría saberlo.
Lara J. solo gruñó quedándose dormida. Harry sintió que su mente se relajaba, todo estaba muy oscuro. La sensación de vértigo se apoderó de él, caía y caía en el vacío. Una cosquilla le subió desde la boca del estómago y

Harry cayó de pie en un lugar desconocido. Miró alrededor y un suelo de madera vieja crujió bajo sus pies. Estaba en una casa muy antigua y sucia, llena de polvo. Caminó atrás mirando el techo alto cuando chocó con algo. Se dio vuelta para descubrir que ese algo era Lara J. Se quedaron mirando unos segundos y suspiraron a un tiempo.
Bueno, aquí estamos. Dijo Lara J. rompiendo el silencio. ¿Conoces esta casa?
No, no se en donde podamos estar. Dijo Harry mirando alrededor, chocó con una mesa larga que estaba en el centro de la habitación. Pero
bueno, estamos en dos lugares a la vez nuevamente y

¡Shhh! ¡Viene alguien! Dijo Lara J. de repente halándole el brazo y corriendo por toda la habitación. ¡Debemos escondernos!
Se detuvieron frente a un armario viejo y se apretujaron dentro de él cerrando las puertas. Se encontraron con muchas telas de araña pegajosas y una horrible nube de polvo. Abrieron una rendija para escuchar. Escucharon abrirse la puerta y unos pasos rápidos, de aproximadamente tres personas.
Por fin te decidiste a contactarnos. Dijo la voz de un hombre que los chicos no conocían, entrecerraron los ojos escuchando. Disculpa por no avisarte antes de nuestra nueva sede pero te teníamos en reserva y nos informaron que estabas muy ocupado en Hogwarts.
No hay problema. Respondió la voz indiferente de Snape, había recuperado su frialdad. Solo estoy en Hogwarts para ayudar a Umbridge a controlar a todos esos descerebrados que dicen que son estudiantes.
¿Como es dominar a todos esos adolescentes Snape? Preguntó la voz de Dolohov, Lara J. apretó los dientes y Harry le dio un codazo. Porque yo no los soporto.
Estresante. Dijo Snape. Gritando por los pasillos, sin atender a clases, riéndose de estupideces, leyendo revistuchas, por suerte Umbridge me concedió una semana libre y me puso un sustituto, lo que realmente me molestó fue no poder ahogar a Potter y a Josthings cuando bajaron a hablar con las sirenas.
El Angel y yo tenemos una deuda que saldar. Gruñó Dolohov. Y esa maldita bestia es inmortal, no puedo cobrarle la deuda como se lo merece, si tengo suerte espero que le queden cicatrices después de que el Señor Oscuro regrese y sospechamos de que... Potter también es inmortal, ¡Sobrevivió a la maldición de Bellatrix! No se como demonios lo hizo.
¿Que? Dijo Snape desconcertado. ¿Como que sobrevivió a la maldición de... Bellatrix?
La muy estúpida debió haber dicho mal la maldición asesina y no lo tocó como debió haberlo hecho, creemos que lo rozó dejándolo inconsciente por algunos minutos. Explicó Dolohov molesto, se escuchó un golpe sordo. ¡Maldición! Y se nos escaparon después en Hogsmeade, espero que a mi no me toque cuidarlos cuando sean niños, porque me va a costar trabajo no retorcerles el pescuezo.
Yo me encargo de ellos Dolohov. Dijo la voz desconocida. Si los capturamos y te muestras agresivo, no van a cooperar, los niños son muy sensibles, hay que actuar con paciencia.
Ese eres tú porque yo no tengo intenciones de cuidar a nadie. Gruñó Snape. Si no los soporto de adolescentes, de niños no los quiero ver ni en pintura, deben ser intranquilos y majaderos, no estoy para correr detrás de dos estúpidos niños.
Los chicos sintieron un mareo dentro del armario, la cabeza les comenzó a doler a muerte. Sentían una voz en su subconsciente que los llamaban con insistencia y una mano invisible los movía por los hombros. Cerraron los ojos a un tiempo desplomándose a un lado desmayados. Snape, Dolohov y el otro mortífago que estaba en la habitación saltaron cuando las puertas del armario se abrían de golpe. Se acercaron a zancadas con las varitas afuera y Dolohov terminó de abrir el armario de una patada, estaba completamente vacío.
Harry sintió de nuevo esa sensación de vértigo y de caída. La cosquilla le subió desde la boca del estómago mientras lo único que veía era oscuridad. Se despertó dando un salto junto con Lara J. en la cocina del número 5, en Privet Drive. La señora Figg pegó un brinco al verlos despertarse tan bruscamente. Los chicos jadeaban mirando a todos lados.
¿Están bien? Preguntó la señora Figg preocupada.
Los chicos se miraron con los ojos muy abiertos.
Emm, si, estamos bien... nosotros... Comenzó a decir Lara J. saliendo del shock.
... Nos quedamos dormidos. Dijo Harry para salvar la situación, sacudió levemente la cabeza y luego miró el reloj a medio reparar. Ya terminamos de arreglar algunas piezas, nos falta ensamblarlo de nuevo.
La señora Figg cabeceó no muy convencida con la explicación. Le había tomado bastante tiempo despertarlos a los dos. Los chicos enseguida se pusieron a terminar de arreglar el reloj mientras ella sacaba las compras del bolso. Los chicos fueron a la sala a poner de regreso el reloj. Cuando más ocupados estaban en que les quedara derecho, el teléfono comenzó a sonar. Harry fue resoplando dejando a Lara J. ocupada en terminar de enderezar el reloj. Tomó el auricular de mala gana.
¿Si? Dijo prácticamente en un gruñido.
Hubo silencio del otro lado de la línea.
¿Oigo? Insistió Harry mirando a Lara J. con el rabillo del ojo que intentaba poner bien el reloj con la lengua entre los dientes.
Hola, hola, ¿La señora Figg se encuentra? Preguntó la voz de la conocida anciana amiga de la señora Figg.
Si, un segun... Harry se detuvo al prácticamente ver el reloj en el suelo roto de nuevo. ... ¡Lara! ¡Es que lo endereces no que lo rompas de nuevo! ¡Súbelo! ¡Derecha, derecha! ¡La mía no, la tuya! ¡Ya! ¡Ni lo toques!... ¿Decía señora?
¿Quién eres? Preguntó la anciana.
Soy... un vecino de la señora Figg. Dijo Harry sin entrar en detalles.
Bueno ¿La señora Figg está en casa?
Si, ahora mismo la llamo. Dijo Harry separando el auricular de su boca dejándolo sobre la mesita del teléfono. ¡Señora Figg! ¡La llaman!
¿Eh? Dijo la señora Figg desde la cocina.
¡La llaman por teléfono! Informó Harry hablando un poco más alto.
¿El que? Dijo la señora Figg.
¡QUE LA LLAMAN POR TELÉFONO! Dijo Harry prácticamente gritando, al parecer la señora Figg se estaba quedando media sorda, Lara J. miraba el reloj detenidamente después de lograr colgarlo en la pared derecho.
¡No tienes que gritar! Dijo la señora Figg saliendo de la cocina con paso apresurado, cogió el auricular mirando a Harry. Hasta ahora no estoy sorda... ¿Oigo? ¡Ah! Si, ¿Como está?...
Harry se encogió de hombros y se puso al lado de Lara J. para ver como había quedado el reloj.
Al menos quedó bastante bien. Comentó Harry ladeando la cabeza mirando el reloj que parecía nuevo.
Somos multiusos, lo mismo reparamos un teléfono descompuesto que un reloj ro...
Lara J. se detuvo mirando fijamente el reloj. Harry abrió los ojos como platos mientras la señora Figg hablaba muy entusiasmada por teléfono. El reloj había dado un pequeño chirrido corriéndose dos milímetros a un lado. Se miraron cuando el reloj volvió a chirriar corriéndose más.
¡Epa! Exclamó Harry cuando el reloj se descolgó por completo y lanzándose a agarrarlo antes de que se cayera.
¡Ave Maria! Había exclamado Lara J. al mismo tiempo y dando un salto hacia el reloj.
La señora Figg los miró unos segundos regresando el reloj de nuevo a la pared y continuó hablando por teléfono. Los chicos se dieron cuenta de que el clavo que sostenía el reloj estaba muy flojo. Bajaron al desván y regresaron armados de un martillo, clavos, una cuchilla muggle y un taco de madera y un taladro eléctrico que encontraron en la misma caja que los clavos.
La señora Figg seguía con su interminable charla mirando de reojo a los chicos. Harry se dio cuenta de que debería estar incómoda de pie todo el tiempo y se acercó sonriente con la varita afuera. Hizo una floritura en el aire y de la nada surgió una silla que vino a posarse al lado de la señora Figg. Esta miró a Harry con el ceño fruncido.
Va a estar más cómoda. Dijo Harry mostrando la silla.
La señora Figg soltó un débil: gracias y se sentó en la silla a seguir hablando por teléfono. Harry regresó donde Lara J. que acababa de descolgar con cuidado el reloj y lo ponía en el sofá.
Vamos a agrandar ese hueco, poner un taco de madera en él y por último ponemos el clavo allí, no se aflojará de nuevo. Explicó Lara J. a Harry que la atendía. Toma el taladro y bueno... pon la barrena en el hueco y ponlo a funcionar.
Harry tomó el taladro mirando la barrena.
Es muy pequeña. Dijo mostrándosela a Lara J. ¿No crees que hay que buscar una barrena más grande?
Más gruesa en todo caso. Dijo Lara J. pensativa. Ve conectándolo, voy al desván a ver que encuentro.
Harry conectó el taladro mientras Lara J. entraba al desván y regresaba al cabo de unos minutos con otra barrena mucho más gruesa que la anterior. La pusieron y probaron al aire que funcionara. Harry pegó el taladro en el hueco e hizo presión, cuando lo puso a funcionar Lara J. se empezó a reír con ganas. Harry temblaba por el taladro mientras abría el hueco.
NNNNo ttte rrrrrías. Dijo Harry temblando, haciendo que Lara J. se riera más fuerte.
¡Estás bailando! Dijo Lara J. riendo, Harry le lanzó una mirada asesina con los lentes en la punta de la nariz. ¡Estás bailando el tembleque!
Harry apagó el taladro y sacudió la cabeza subiéndose los lentes. En la pared había quedado un buen hueco más pequeño que el taco de madera que tenían preparado. Harry desconectó el taladro sintiendo todavía la resonancia en la cabeza. Lara J. rebajó un poco el taco de madera y lo puso en el hueco cuando estuvo bastante fino. Tomó el martillo y le dio tal golpe al taco que lo encajó en el hueco. Rebajaron la parte que sobresalía y Harry escogió un clavo bastante grande y lo puso en el taco mientras Lara J. se preparaba para meterle un martillazo con la lengua entre los dientes. La señora Figg seguía hablando y Harry se preguntaba como vendría la cuenta del teléfono.
Lara, mira a ver lo que tu haces. Dijo Harry valorando su dedo. No le des tan fuerte ¿Si?
No te preocupes hermanito... todo está bajo... ¡Control! Dijo Lara J. a la vez que daba el primer martillazo.
¡Cuidado! Dijo Harry pasando la vista de su dedo al martillo.
No seas... ¡Cobarde!... No voy a... ¡Machacarte!... el...
¡AUCH! Se quejó Harry cuando Lara J. en vez de darle al clavo le dio a su dedo. ¡Lo sabia! ¡Lo vi venir!
¡No fue a propósito! Exclamó Lara J. al momento, la señora Figg los miraba con el ceño fruncido dejando de hablar por teléfono, la chica agregó en un murmullo. Quizás no tanto.
¿Que dijiste? Preguntó Harry respirándole en la cara y sobándose el dedo.
Que no fue a propósito. Respondió Lara J. pestañeando y con la coz finita, frunció el ceño olfateando al aire. ¿No hueles algo?
Lara, aquí la del olfato bueno eres tú. Replicó Harry al momento, pero el olor también llegó a él y no le gustó mucho. Espera... huelo a...
¡Quemado! Exclamó Lara J. lanzándose a correr hacia la cocina, Harry salió corriendo detrás de ella.
Llegaron a tiempo de retirar del horno unas galletas que la señora Figg estaba haciendo. Sacaron la bandeja y miraron las galletas, suspiraron a un tiempo mientras la señora Figg entraba en la cocina presurosa.
No se preocupe, no se quemaron. Informó Harry al momento mientras la señora Figg revisaba ella misma las galletas.
Aunque por poco lo hacen. Agregó Lara J. haciendo una mueca.
Gracias a dios que ustedes se dieron cuenta a tiempo. Dijo la señora Figg. Terminen con el reloj, están haciendo muy buen trabajo.
Los chicos salieron de la cocina y lograron terminar de clavar bien el clavo. Colgaron el reloj y lo vigilaron durante algunos minutos. Regresaron todo al desván y subieron a darse un baño. Cuando bajaron, la casa estaba silenciosa. Miraron a un lado y luego al otro ¿Dónde estaría la señora Figg? Se acercaron con cuidado a la cocina y empujaron la puerta. Snape se dio vuelta mirándolos con cara preocupada.
Harry abrió la boca para hablar pero Snape lo abrazó antes de que dijera algo. Lara J. fue a hablar pero Snape la abrazó junto con Harry. Les comenzó a acariciar la cabeza, parecía muy nervioso y preocupado. Los chicos se miraron frunciendo el ceño por la espalda del brujo.
¿Te sucede algo papá? Preguntó Lara J. al ver que Snape no tenia intenciones de soltarlos.
¿Estás bien? ¿Quieres un té o algo? Preguntó Harry preocupado.
Shhh, tranquilos, no sucede nada. Dijo Snape paternalmente abrazándolos con más fuerza. No pasa nada, todo está bien.
Los chicos pensaron que lo mejor era no decir nada, al parecer estaba bastante alterado. Snape los soltó y los miró unos segundos con una cara que a los chicos les entró lástima.
¿Ustedes están bien? Preguntó suavemente, tratando de disimular que tenia la voz quebrada.
Si, pero tú no tienes buena cara. Dijo Lara J. mirándolo preocupada, Harry se le unió en la preocupación. Siéntate, no te ves bien.
No, estoy bien, estoy bien. Dijo Snape acariciándole la cabeza.
Siéntate papá. Dijo Harry halándolo por un brazo hacia una silla. Estás... nervioso, Lara, prepara un té fuerte.
Lara J. asintió y comenzó a preparar un té mientras Harry lograba sentar a Snape. Lara J. miró atrás para ver a Snape con la cabeza entre las manos y a Harry mirándolo preocupado. Se mordió el labio, un poco de poción para dormir lo iba a relajar, se veía muy tenso. Apartó varios cacharros para dejar al descubierto un frasquito con una poción roja. La cogió y echó dos gotas en el té. Dejó el frasquito oculto de nuevo y revolvió el té rápidamente. Se dio vuelta y lo puso delante de Snape que solo levantó la cabeza lo suficiente para ver la taza.
Bebe eso, te va a tranquilizar. Le dijo suavemente.
Snape agarró la taza y se bebió el té de golpe haciendo saltar a los chicos. Solo tuvo tiempo de dejar la taza, cayó dormido sobre la mesa con un golpe fuerte.
Auch, eso tuvo que doler. Murmuró Harry haciendo una mueca. ¿Que le pusiste?
Dos gotas de poción para dormir pura, sin diluir. Explicó Lara J. recogiendo la taza y dándole un toquecito con su varita haciendo que se fregara sola. Tuve que hacerlo, tu viste en el estado que llegó.
Se por que estaba asi. Dijo Harry mirando a Snape profundamente dormido. Ya sabe que... estuvimos muertos, pero que regresamos.
Si, de seguro fue eso, tú escuchaste a los mortífagos. Dijo Lara J. sentando a Snape, le apuntó con su varita. ¡Movilicorpus!
Snape salió flotando mientras Lara J. le apuntaba con su varita. Harry la siguió mientras ella salía de la cocina guiando el cuerpo de Snape hacia el segundo piso. Lo dejaron en su habitación y bajaron a la sala. Sabían que se despertaría al día siguiente, la poción estaba muy fuerte. Vieron televisión tranquilamente y a la hora de la cena prepararon unos bocadillos rápidos. Alimentaron a Black y a Buckbeack y a Hocicos que ya los miraba con reproche. Se cambiaron para el pijama y miraron la última puerta del pasillo. Giraron sobre sus talones y entraron en la habitación de Snape.
Se deslizaron a ambos lados del brujo que dormía profundamente bajo el efecto de la poción de dormir. Se cubrieron con su propia sábana. Harry se quitó los lentes y los dejó con su varita al lado de la de Snape en la mesita de noche. Lara J. había entrelazado su brazo con el de Snape y se había acurrucado contra él. Harry se acostó de lado y se pasó un brazo de Snape por la espalda.
Buenas noches Harry. Dijo Lara J. del otro lado de Snape, se alzó y le besó la mejilla a su padre dormido. Buenas noches papá.
Buenas noches Lara. Dijo Harry por su parte, sonrió mirando a Snape. Buenas noches papá.
Los chicos se acostaron completamente y cerraron los ojos quedándose dormidos.
Snape se despertó al día siguiente como acabado de salir de un sueño. Relajado completamente, había dormido sin sobresaltos ni sueños, pero una preocupación vino a su cabeza: sus hijos. Abrió los ojos de golpe incorporándose a medias al sentir su brazo derecho aprisionado. Miró a un lado, su hija dormía tranquilamente abrazando lo que parecía ser... su brazo derecho. Parpadeó y miró al otro lado. Harry dormía enfurruñado contra él mientras tenía su brazo pasado por la espalda. Harry se movió un poco cuando quitó el brazo. Ahora el problema era que su hija lo soltara. Comenzó a halar el brazo despacio, pero la chica como impulsada se aferró más a él.
Soltó aire, y le dio unos golpecitos en la cabeza, la chica se movió un poco. Se inclinó sobre ella y comenzó a susurrarle al oído:
Suéltame el brazo... vamos, aflójalo.
Lara J. entreabrió los ojos lentamente, sonrió levemente mientras una mata de pelo negro azabache que se alzaba en todas direcciones aparecía del otro lado. Harry alcanzó sus lentes y se los puso mirando a Snape con cara maliciosa que todavía trataba infructuosamente que Lara J. le soltara el brazo.
¡Buenos días papá! Exclamó Harry a la vez que se lanzaba a abrazar a Snape por la espalda haciendo que este pegara un brinco. ¿Como dormiste?
BBien pero... ¿No deberías estar dormido? Preguntó Snape confuso mientras Harry lo abrazaba sonriendo, Lara J. abrió los ojos y se incorporó abrazándolo, comenzó a tratar de soltarse de ellos algo que a los chicos les extrañó. ¡Déjenme respirar! ¡Dormí bien! Quizás demasiado bien... lo último que recuerdo fue un té que me dieron ustedes y... esperen... no quiero imaginarme que...
Lo siento papá, te puse dos gotas de poción para dormir sin diluir. Se disculpó Lara J. al momento, Snape la miró con el ceño fruncido. De veras lo siento, pero si tú vieras como llegaste también lo hubieses hecho.
Estabas muy alterado. Apoyó Harry, Snape suspiró largamente. Y nos pareció que lo mejor era que... durmieras.
Snape bajó un poco la cabeza, ellos tenían razón, no debió llegar de esa manera pero en cuanto le dijeron que estuvieron... muertos. Los chicos lo miraban preocupados. Snape alzó la cabeza captando las caras preocupadas de los chicos y logró sonreírles.
¿Por qué no preparan el desayuno? Les preguntó sonriendo, los chicos parpadearon. ¿Que les sucede?
¿Tú dándonos permiso para destrozar la cocina? Dijo Lara J. por su parte, ahora los chicos lo miraban como si estuviese enfermo. ¿Estás bien? ¿Te sientes mareado, febril o algo?
No Lara, estoy bien. Dijo Snape tratando de detener las avalanchas de preocupaciones. Bajen a la cocina y preparen el desayuno.
PPero... tú no eres asi... Dijo Harry mirándolo detenidamente. ¿Que forma toma tu patronus?
¿A que viene esa pregunta Harry? Dijo Snape frunciendo ligeramente el entrecejo, Harry y Lara J. se miraron alarmados. Está bien, es un cuervo y dejen de mirarse asi.
¿Como te refieres habitualmente a nosotros? Preguntó Lara J. por su parte.
Torbellinos y hasta aquí llegó el interrogatorio, ¿Que sucede con ustedes dos? Dijo Snape empezando a molestarse. Si no quieren hacer el desayuno...
Es que nos gusta que tú cocines. Dijo Harry rápidamente para evitar que estallara un conflicto armado, Snape lo miró levantando una ceja. Es verdad, no miento, nos gusta que tú cocines.
Yo pensé que era pésimo en la cocina. Dijo Snape incrédulo. Generalmente paso trabajo para que se tomen algo que haya prepara...
¡No cambies de tema! Lo cortó Lara J. ¡No es lo mismo un pollo asado que una poción! Y no eres pésimo en la cocina, al menos cocinas mejor que nosotros y acaba de bajar a hacer el desayuno.
Es que... pensaba quedarme unos minutos más en cama y... Comenzó a decir Snape, lo que deseaba era poder pensar a solas.
Estoy muy agotado
bajen a hacer el desayuno y

Está bien papá, hubieses empezado por ahí. Dijo Lara J. al momento bajándose de la cama.
Te traemos tu desayuno. Agregó Harry bajándose por el otro lado.
Los chicos salieron de la habitación mientras Snape se tumbaba en la cama. Se dieron un baño cambiándose de ropa y fueron directo a la cocina en donde Hocicos les saltó encima desde su cojín moviendo la cola como loca. Cuando lo lograron calmar comenzaron a preparar el desayuno tranquilamente.
Papá está extraño. Comentó Lara J. frunciendo ligeramente el entrecejo. Aunque bueno
es él o eso creo.
¿No hay poción para adelantar el efecto de la poción multijugos? Preguntó Harry preparando la leche.
En el desván debe haber. Dijo Lara J. cabeceando, sacó el beicon y caminó a la puerta de la cocina. Voy a ver si hay.
Harry asintió agregando chocolate a la leche. Lara J. regresó con un frasquito con una poción anaranjada.
¿Cuál es la jarra de papá? Preguntó Lara J. y Harry la señaló, destapó el frasquito y echó un chorrito en dicha jarra. Bien, por suerte no se la va a tomar sola.
Terminaron de preparar el desayuno y se sentaron a comer. Fregaron todo y ordenaron todo en una bandeja incluida la jarra con poción. Subieron al segundo piso y entraron en la habitación de Snape. El brujo los miró acercarse y se sentó en la cama. Los chicos enseguida le pusieron la bandeja delante y se acostaron en la cama a mirarlo de reojo. Snape comenzó a desayunar y en cuanto bebió un sorbo de la jarra los chicos abandonaron todo disimulo y se le quedaron mirando expectantes. Snape frunció el ceño tragando, conocía demasiado ese sabor, miró a los chicos que disimularon mirando a otro lado.
¿Qué le echaron a mi comida? Preguntó de repente mostrando su jarra, los chicos desviaron la mirada.
Nada. Dijo Harry mirando al techo.
¿Se piensan que soy tonto? Dijo Snape molesto. Se que le echaron una poción a mi chocolate, ¿Desconfían de mi o algo? Si no quieren que esté aquí me regreso a Hogwarts de inmediato.
¡No papá! Dijo Lara J. incorporándose de golpe. Es que
estabas extraño y pensamos que


que no eras tú. Terminó Harry sentándose bajando la cabeza.
Solo fue por precaución papá.
Se han estado comportando muy extraño desde que llegué, me echan poción para dormir, luego cuando me despierto me hacen preguntas como si fuese un criminal y ahora esto. Dijo Snape furioso mostrando su jarra, los chicos hicieron muecas y bajaron las cabezas. ¿Tienen alguna explicación lógica para esto? Y no estoy para bromas pesadas.
No es una broma pesada. Murmuró Lara J. retorciendo la punta de la sábana. Es que
ayer llegaste muy alterado y
no nos gusta verte así y ahora por la mañana te comportas de una manera que no es habitual en ti
como si no fueras tú.
Como si no fueras nuestro padre. Agregó Harry mirando incómodo a la cama. Y que no te alegraba vernos.
No digas eso Harry. Dijo Snape suavemente. A mi me gusta verlos felices, solo
quería reflexionar a solas.
Si eso es lo que quieres. Dijo Lara J. cabeceando, recogió la bandeja mientras Harry se bajaba de la cama. Nos vamos para que puedas pensar.
No, no quise
Comenzó a decir Snape apresuradamente pero ya los chicos habían salido de la habitación cerrando la puerta tras de si.
No quise decir eso.
Harry y Lara J. bajaron a la cocina y comenzaron a fregar las cosas. Cuando terminaron fueron a la caseta y alimentaron a Buckbeack y a Black. Regresaron a la cocina y buscaron un pedazo de pergamino. Garabatearon una nota para Snape que estaban dando una vuelta y la dejaron sobre la mesa, no aguantaban ni un minuto más estar encerrados. Salieron por el costado de la casa y comenzaron a caminar por la acera de Privet Drive.
Llegaron al desvencijado parque y se sentaron en dos mecedoras con los brazos rodeando las cadenas, mirando perdidamente al cielo. No saben cuantos minutos estuvieron así hasta que la señora Figg pasó por el parque y se escandalizó al verlos afuera de la casa y solos.
¿Qué hacen ustedes dos aquí? Preguntó caminando a zancadas con un bamboleante bolso en sus arrugadas manos. ¿El señor Snape sabe que están aquí?
Si. Respondió Harry vagamente. Le dejamos una nota.
¡Pero muchacho! ¡Con una nota no basta! Exclamó la señora Figg acercándose logrando que los chicos la miraran. ¿Es que piensan matar a ese pobre hombre de la preocupación?
Sabemos cuidarnos y además, no estamos haciendo nada malo. Replicó Lara J. al momento. Yo por lo menos no aguanto estar encerrada.
Ni yo. Apoyó Harry regresando la mirada al cielo.
¡Par de irresponsables! Ahora mismo vamos de regreso... Dijo la señora Figg agarrándolos a los dos por los brazos y tirando de ellos. ... ¿Cuándo van a entender que no pueden dejarse ver mucho? ¡Vamos!
Los chicos la siguieron a regañadientes. La señora Figg parecía volar mientras su bolso se balanceaba peligrosamente de un lado a otro en su mano.
No tienen consideración... ese hombre se desvive para protegerlos y mira los dolores de cabeza que le causan... Comenzó a mascullar la señora Figg mientras los chicos la seguían sin prestar mucha atención de por donde caminaban. ... debe estar muy preocupado... una nota... no consideran a las personas...
Antes de lo esperado llegaron al número 5 y entraron por el costado de la casa. La señora Figg entró rápidamente en la cocina. Snape se levantó de un salto con la nota en la mano. Los chicos entraron arrastrando los pies a la cocina y siguieron de largo a la sala, el rato de libertad se les había ido por el retrete. Llegaron al sofá y se dejaron caer en él. Harry encendió el televisor con un giro de su varita y se despatarró en el sofá junto con Lara J. Después de unos minutos Snape entró en la sala pero no se acercó a los chicos que miraban sin mucho interés la televisión.
Harry, ven un momento, quiero hablar contigo. Lo llamó Snape.
Harry se levantó y pasó por al lado de Snape con las manos en los bolsillos entrando en la cocina. Se sentó en su silla habitual mirando distraídamente por la ventana. Snape cerró la puerta de la cocina y se sentó en el puesto de Lara J. Soltó aire antes de mirar a Harry.
Harry, esto es una conversación seria. Dijo despacio, el chico asintió quitando una basurita de la mesa. ¿Podrías atenderme?
Harry levantó la vista mirándolo a los ojos.
Bien, solo... quiero que seas sincero y me digas... si ya no quieres vivir aquí.
Harry cayó de golpe en la realidad.
YYo no quiero irme papá. Dijo rápidamente.
Harry, no soy tu padre. Dijo Snape suavemente, Harry se alarmó. Y tú lo sabes, ahora dime, ¿Quieres ir a otro lugar? ¿Quieres volver con tus tíos o algo?
No, no, no quiero irme, quiero quedarme aquí y aunque usted no es mi padre es como si lo fuera y... ¡Mi hermana está aquí! Dijo Harry hablando muy rápido tratando de que a Snape se le olvidara todo lo que le estaba preguntando.
Ella va a estar bien Harry. Dijo Snape despacio, Harry miró desesperado por la mesa. Estás forzado por ella ¿Verdad? Se que no la quieres dañar y...
¡No! Exclamó Harry desesperado. ¡Estoy bien! ¡Quiero quedarme aquí! ¡Por favor papá no quiero volver donde los Dursley!
Harry abrazó a Snape de repente mientras ese se quedaba con los brazos alzados sin saber que hacer.
No quiero volver papá, no quiero irme. Murmuró Harry cerrando los ojos y apretando el abrazo, Snape seguía sin coordinar las ideas. Por favor papá...
Harry, ya te dije que no soy tu padre. Dijo Snape masajeándose la sien.
No, si lo eres. Lo contradijo Harry negando lentamente con la cabeza.
Snape miró unos segundos a Harry abrazándolo con fuerza, no parecía muy dispuesto a soltarlo. Bajó las manos lentamente y lo abrazó como a su propio hijo.
¿Por qué salieron hoy? Preguntó de repente sin soltar a Harry.
Queríamos un poco de libertad, a nadie le gusta estar encerrado. Respondió Harry apoyando la cabeza en el pecho de Snape. No lo hicimos a propósito papá, lo siento.
Ya, está bien mi niño, todo está bien. Murmuró Snape acariciándole la cabeza. Yo tampoco me comporté muy bien, creo que los preocupé demasiado ¿Tú crees que tu hermana me perdone?
Por supuesto papá. Dijo Harry cuando Snape lo soltó. Aunque ella era la que estaba más preocupada, vuelve a ser tú mismo y verás como te perdona.
Bueno, puedo empezar ahora si lo prefieres. Dijo Snape burlón, Harry se preparó para la explosión. Limpia tu habitación.
¡Papá! ¡Por favor! ¿Por qué tengo que limpiar mi habitación? Se quejó Harry cruzándose de brazos.
Porque yo te lo digo. Contestó Snape al momento irguiéndose sobre él. Y porque soy tu padre, ve a limpiar tu habitación.
Harry no pudo evitar sonreír pero no muy de acuerdo en limpiar su habitación. Decidió hacer un poco de presión, no quería enredarse a esa hora de la mañana con una fregona.
Mira papá, realmente mi habitación está limpia. Dijo inocentemente.
Embustero. Dijo Snape burlón. Tú sabes muy bien que el armario está lleno de polvo y que debajo de la cama hay varios calcetines y dos pares de zapatos regados desde no se sabe cuando.
¿Como sabes todo eso? Preguntó Harry asombrado, sabía que había dejado varias cosas debajo de la cama pero no se había preocupado en mirar.
Te conozco, no soy tu padre por gusto. Respondió Snape levantándose y alzando una ceja, Harry gruñó desafiante. Si no quieres cooperar...
¡Pero solo es un poco de polvo! Replicó Harry, de veras no quería realizar esa limpieza.
Snape solo onduló su varita en el aire. Desde una esquina vino volando una fregona que comenzó a hostigar a Harry sin descanso.
¡Ya! ¡Ya voy a limpiar! Dijo Harry mientras la fregona le daba empujoncitos para que saliera de la cocina. ¡Al menos mamá lo pide amablemente! ¡Ouch!
Harry cielo, ¿Por qué no subes y limpias tu habitación?
Harry giró olvidándose de que la fregona le seguía dando golpecitos en los pies para que caminara. Era la voz de Trelawney la que había hablado. Miró de un lado a otro mientras movía los pies evitando que la fregona le pegara aunque no lo hacia duro, era suave. Posó su mirada en Snape que lo miraba burlón con una ceja alzada. Movió su varita y la fregona cayó en las manos de Harry.
Es para hoy cariño. Dijo Snape imitando a la perfección la voz de Trelawney y la forma de hablarle, Harry abrió la boca. Vamos, y asi me das un descanso cielo.
Harry no lograba cerrar la boca. Snape alzó más todavía la ceja mirándolo, como diciéndole que si no subía iba a hechizar de nuevo la fregona. Harry salió pitando de la cocina cuando Snape levantó su varita. Pasó corriendo por la sala y Lara J. se volteó en el sofá y lo miró con el ceño fruncido. Snape salió de la cocina y miró a Lara J. asomada por el borde del sofá. La chica al verlo se sentó bien. Snape se acercó y se sentó a su lado.
Solo tengo una cosa que decir. Dijo Snape dejando de mirar el televisor para mirar a su hija que le devolvió la mirada. Sube a limpiar tu habitación.
¡¿Que?! Dijo Lara J. pegando un brinco. ¡Pero si mi habitación está limpia! ¡Tienes obsesión con la limpieza!
Puede que tengas razón pero no se me ocurre otro método para mantenerte a ti y a tu hermano ocupados. Dijo Snape alzando una ceja. Busca una fregona en la cocina antes de que te haga lo que le hice a tu hermano.
¿Que le hiciste a Harry? Preguntó Lara J. logrando sonreír pero rebelde a limpiar su habitación.
Lo mismo que te voy a hacer a ti si no limpias tu habitación enestemismoinstante. Contestó Snape amenazante con los ojos entrecerrados, Lara J. tragó en seco. ¡Muévete!
Lara J. pegó un brinco y saltó del sofá para ir corriendo a la cocina y regresar con una fregona. Snape la observó subir a zancadas a su habitación y sonrió ampliamente. Harry limpiaba sin mucho ánimo su armario que después de todo Snape tenia razón, estaba lleno de polvo. Ahora se daba cuenta de donde había heredado Lara J. eso de imitar voces. Por un momento pensó que era Trelawney la que estaba en la cocina pidiéndole como solo ella sabia hacerlo que limpiara su habitación.
Cuando terminó con su armario (Que le llevó bastante tiempo al tener que sacar todas sus cosas y volverlas a acomodar) se agachó a mirar debajo de la cama. Había más reguero de lo que se imaginaba. Sacó los dos pares de zapatos y los hizo a un lado. Se tuvo que prácticamente meter debajo de la cama para sacar los calcetines, algunos estaban embarrados de barro. Alguien lo agarró por los tobillos y tiró de él. Para su mala suerte que cuando fue a levantar la cabeza se golpeó con el borde de la cama.
¡OUCH! Se quejó Harry frotándose la cabeza. ¡Eso dolió Lara!
¿Es que ya no reconoces a tu padre? Preguntó Snape agachándose al lado de Harry y sonriéndole.
Estoy limpiando como me dijiste. Dijo Harry a modo de defensa sentándose en el suelo.
Ya veo. Dijo Snape mirando a su alrededor, posó su vista en los calcetines llenos de barro que Harry tenia en la mano. ¿No crees que eso es antihigiénico? ¿Por qué no los lavas?
¡¿También?! Dijo Harry soltando los calcetines. ¿Y que más?
No te quejes tanto. Dijo Snape revolviéndole el pelo, se le pegó una telaraña. Y lávate la cabeza cuando termines.
¡Mi cabeza no tiene nada! Dijo Harry recogiendo todo lo sucio preparado para salir corriendo. Es solo una simple telaraña, solo tengo que sacudir la cabeza y ya.
Yo no estaría tan seguro. Dijo Snape alzando una ceja. Si no te la lavas tú... ¡Oye! ¡No he terminado de hablar!
Harry había salido pitando de la habitación. Snape lo escuchó bajar corriendo las escaleras y sonrió caminando hasta la habitación de Lara J. Cuando abrió la puerta pegó un brinco, estaba inundada y la chica estaba sobre la cama usando su poder sobre el agua para limpiar cada rincón de la habitación.
¡No pases papá! Lo detuvo Lara J. cuando fue a dar un paso. Déjame secar al menos.
Lara J. cambió las nebulosas de sus manos de azul para blancas y comenzó a enviar aire caliente hacia el agua, secando la habitación. Cuando estuvo satisfecha, saltó de la cama mirando por todas las esquinas. Snape terminó de entrar en la habitación y se sentó en a cama.
Bien, ya terminé de limpiar. Dijo Lara J. dándose vuelta hacia él. ¿Satisfecho?
Umm, si, creo que si. Dijo Snape sonriendo, Lara J. ladeó las caderas cruzándose de brazos y levantando una ceja. Tu hermano está lleno de telarañas, quizás deba lavarse la cabeza aunque creo que no tiene muchas intenciones de hacerlo por su voluntad.
¿Que sugieres? Preguntó Lara J. maliciosa.
¡Que tú también te laves la cabeza! Exclamó Snape levantándose y atrapando a Lara J. en un abrazo. No tienes la cabeza tan limpia que digamos.
Bueno, eso es gracias a que a mi padre se le ocurrió que limpiara mi habitación. Gruñó Lara J. tratando de zafarse. Suéltame.
No, ¿Es que ya no puedo abrazar a mi pequeña hija? Dijo Snape balanceándola y besándole la frente. ¿No puedo abrazar a mi pequeña, inocente y adorable hijita?
¿Que bicho te picó? Preguntó Lara J. mientras Snape la seguía balanceando sonriente.
Ninguno mi pequeña. Contestó Snape, la miró haciéndose el abatido. ¿Es que no te gusta ver a tu padre feliz?
¡Por supuesto! Exclamó Lara J. abrazándolo, se alzó y le besó la mejilla. A mi me gusta mucho que tú estés feliz.
Entonces si te gusta verme feliz... Comenzó a decir Snape, Lara J. lo miró expectante. ¡Prepárate para el lavado de cabeza!
Lara J. se rodeó de una espiral plateada desapareciendo de los brazos de Snape y reapareciendo en a puerta.
¡Eso si me atrapas! Lo retó riendo y lanzándose escaleras abajo.
Snape sonrió y salió a la caza de los chicos. Lara J. llegó a la cocina en donde Harry estaba a punto de buscar un vaso con agua.
¿También te mandó a limpiar tu habitación? Preguntó Harry sin sospechar nada.
¡Rápido! ¡Nos quiere lavar la cabeza! Dijo Lara J. saliendo como una flecha al patio.
¡¿Que nos quiere queee?! Exclamó Harry por su parte, dejó el vaso en la meseta y salió corriendo detrás de la chica. ¡Espérame!
Pero no tuvieron tiempo de esconderse, Snape apareció en la puerta de la cocina sonriendo maliciosamente y salió al patio. Los chicos sacaron sus varitas listos para luchar. Pero Snape solo pasó la mirada de uno a otro sin dejar de sonreír. Onduló su varita y a su mano vino volando la manguera de jardín, los chicos abrieron los ojos como platos.
Con otro movimiento de varita se activó el regadío automático que había en el jardín. Harry y Lara J. comenzaron a correr a la cocina, se estaban empapando. Un chorro de agua fría les impidió seguir avanzando. Snape estaba muerto de risa mojándolos a los dos con la manguera y fuera de la línea de fuego o de agua en este caso.
¡Trampa! Gritó Harry completamente empapado, movió su varita y el regadío se apagó. ¡No es justo papá!
Lara J. de repente alzó una mano, como si detuviera algo. Harry abrió los ojos al sentir que no se estaba mojando más. Lara J. tenia como si fuese una pared de agua delante de ella mientras tenia su mano alzada, sonrió maliciosamente e hizo un movimiento como si la empujara. La pared de agua empapó a Snape de golpe que estaba cerrando la llave de paso al ver que su hija estaba utilizando sus poderes.
Los chicos comenzaron a reírse con ganas chocando manos cuando Snape se incorporó resoplando con el pelo sobre la cara. Pararon de reírse cuando se apartó el pelo y les mostró los dientes en actitud amenazante. Comenzó a caminar hacia ellos con paso firme apretando la varita en su mano. Los chicos iniciaron acción evasiva al momento.
Harry logró pasar corriendo por un costado a pesar de que Snape hizo el intento de atraparlo mientras Lara J. se rodeaba de una espiral plateada desapareciendo de vista. Snape giró rechinando dientes para ver aparecer a Lara J. a las puertas de la cocina y entrar precipitadamente junto con Harry. Entró a zancadas a la cocina exprimiéndose un poco la ropa, cuando los atrapara...
Los chicos no habían perdido tiempo y se habían encerrado en la habitación de Snape. Aunque primero dejaron marcas de agua por todos los lugares posibles para despistar a Snape. Harry había cerrado la puerta con sus poderes, en otras palabras, no podría aparecerse. El y Lara J. estaban con las orejas pegadas a la puerta para escuchar. Entrecerraron los ojos escuchando pasos suaves en el pasillo, como si no quisieran hacer ruido.
Los pasos se detuvieron frente a la misma puerta y los chicos se lanzaron en plancha para ver por debajo de esta. Distinguieron los zapatos negros de Snape un poco mojados y ahogaron una carcajada. Tocó a la puerta despacio.
Ya se que están ahí los dos. Dijo con voz aburrida. Abran la puerta.
Creo que no es prudente abrirla papá. Dijo Lara J. apoyada en la puerta, Harry seguía mirando por debajo de la puerta. Si ves como está tu habitación pones el grito en el cielo y eso no nos conviene.
¡Alohomora! Dijo Snape del otro lado de la puerta pero esta no se abrió. ¡Ábrete!
La cerré yo papá. Dijo Harry levantándose. No podrás abrirla.
Oh vamos, saben que no les voy a hacer nada. Dijo Snape suavemente. Y además ya es la hora de almuerzo y he preparado un guisado exquisito.
Suena bien, pero... no vamos a salir por ahora, debes estar pensando un método para vengarte que te empapamos. Dijo Lara J. mirándose las uñas con interés. Definitivamente no vamos a salir.
Ustedes van a ser los que se queden sin almorzar. Amenazó Snape caminando por el pasillo, los chicos se miraron cuando los pasos regresaban. Vamos chicos, no me hagan esto, ábranme la puerta y prometo no decirles ni hacerles nada.
¿Nada de nada? Preguntó Harry valorando la proposición.
Lo prometo. Dijo Snape suavemente. ¿Podrían abrirme? ¿Por favor?
Pero... ¿Prometido de verdad? Insistió Lara J.
No vamos a salir hasta que estemos seguros. Agregó Harry.
Pueden salir con seguridad, no voy a hacer nada. Dijo Snape convincente. ¿Como creen que les podría hacer algo a mis pequeños hijitos?
Los chicos se encogieron de hombros. Harry miró intensamente el pomo de la puerta. Sus ojos verdes relampaguearon a la vez que el pelo se le erizaba completamente.
Ábrete. Ordenó en un susurro desmayado.
La puerta dio un clic y se abrió limpiamente a la vez que se le bajaba el pelo a Harry y sus ojos dejaban de brillar. Snape se quitó del medio sonriente con el pelo empapado, muy peinado hacia atrás con un pequeño mechón cayendo de lado en su cara. Los chicos pasaron por su lado aguantando las ganas de reírse y bajaron con el brujo pisándoles los talones. Almorzaron tranquilamente y Lara J. estaba muy roja aguantando la risa. Snape enseguida se percató y frunció el entrecejo mirándola.
¿Te sucede algo Lara? Preguntó suavemente.
No... te vuelvas... a peinar... asi. Dijo Lara J. aguantando la risa, no pudo más y comenzó a reírse.
¿Por qué no me puedo volver a peinar asi? Preguntó Snape curioso.
Porque se te ve un narizón... Dijo Lara J. entre risas, Snape frunció el ceño mirándola con mala cara, Lara J. comenzó a cantar. Tengo un narizón, en la cara que parece un cartabón, que se nota donde quiera... ¡Quisiera ser un pez! Para esconder mi nariz en tu pecera y no me griten picúa* en donde quiera, Ohohohoh, parezco una tijera...
Harry aullaba de la risa mientras Snape respiraba fuego mirando a su hija que pestañeaba inocentemente.

*N/A: Picúa: Pez de color plateado con la boca dentada, alargada, muy agresivo, abundante en los mares tropicales, parecido a la barracuda. En Cuba se usa para denominar a la gente de nariz grande. También se pueden usar otras frases como: ¡Que tabique!; Que no mire al techo porque funde el bombillo con la nariz; cuidado no me vayas a sacar un ojo con la nariz, (Somos unos exagerados).
Pasaron el día sin ninguna novedad, Snape no volvió a salir y los chicos estaban contentos, había vuelto a ser el mismo. Por la noche se sentaron a ver televisión tranquilamente los tres en el sofá. Los chicos se quedaron dormidos sobre Snape sin proponérselo. El susodicho estuvo gruñendo cerca de 15 minutos para que se despertaran antes de rendirse. Los iba a llevar a sus habitaciones pero se arrepintió en último momento y se los llevó para su propia habitación, ya se estaba acostumbrando a dormir con sus hijos.
El día siguiente fue que sucedió algo relevante, decidió darles libertad por ese día (Aparte de que los mortífagos iban a sospechar si los chicos no se aparecían por el Caldero Chorreante en días o semanas). Snape se despertó temprano para preparar el desayuno, los chicos dormían profundamente a cada lado de él. Se deslizó despacio por la cama para no despertarlos y bajó a la cocina.
Harry dormía plácidamente, tenia la mente relajada y no estaba soñando nada. Se sentía a gusto, calentito, la cama suave y cómoda ¿Para que molestarse en abrir los ojos y despertarse? No, definitivamente le gustaba la idea de dormir. Sintió una voz suave llamándolo, le susurraba al oído que se despertara. Se movió un poco, no tenia mucho ánimo de decir que quería dormir. Comenzaron a acariciarle la cabeza y le besaron la frente despacio.
Abrió un poco los ojos y sintió como le ponían los lentes. Distinguió a Snape sonriéndole. Arrugó el rostro estirándose. Se sentó en la cama con los pelos de punta.
Buenos días. Saludó Snape sonriendo, Lara J. bostezó ampliamente más dormida que despierta, Harry se le unió con un pequeño bostezo. Ya el desayuno está listo, lávense la cara y bajen.
Snape los miró unos segundos y salió de la habitación. Los chicos se levantaron rezongando y fueron a darse un baño. Bajaron vestidos medios dormidos, Snape ya estaba leyendo el Profeta cuando llegaron a la cocina. Les sonrió un poco forzado cuando se sentaron frente a él.
¿Durmieron bien? Preguntó cerrando el Profeta, los chicos bostezaron por toda respuesta. Si quieren pueden empezar a desayunar.
Los chicos empezaron a comer perezosamente, los ojos todavía se les cerraban solos. Snape los miraba de vez en cuando para evitar que se quedaran dormidos. Pegó un brinco cuando escuchó un ronquido. Harry estaba con la cabeza de lado y los ojos cerrados mientras Lara J. tenia los ojos entreabiertos y hacia todo lo posible por no aterrizar sobre las tostadas.
¡Despierten! Dijo Snape dando una palmada.
¿Qué, que pasa? Dijo Harry despertándose dando un respingo y mirando a todos lados.
Estoy despierta papá, no tienes que hacer eso. Gruñó Lara J. abriendo unos milímetros más los ojos.
Snape pasó la mirada de uno a otro y siguió concentrado en su desayuno. Los chicos no supieron como terminaron de desayunar sin caer dormidos sobre la mesa. Snape se aclaró la garganta y lo miraron soñolientos.
Quería decirles que
Comenzó a hablar en contra de su voluntad.
Que pueden ir hoy al Callejón Diagon si lo desean, es más, pueden ir a donde deseen hoy.
Los chicos se despertaron por completo poniendo los ojos como platos y abriendo la boca. Snape levantó una ceja.
Aunque si no quieren salir seria mucho mejor y

¿De verdad podemos salir? Preguntó Harry saliendo del shock.
¿A dónde deseemos? Preguntó por su parte Lara J.
Si y decídanse rápido antes de que cambie de opinión. Respondió Snape cruzándose de brazos.
¡Wow! ¡Podemos salir! Exclamó Harry de repente alzando los brazos.
¡Si! ¡Si! Dijo Lara J. golpeando con un puño al aire, se levantó y abrazó a Snape con fuerza tomando desprevenido al brujo. ¡Eres lo mejor papito! ¡Te quiero mucho!
Snape gruñó mientras Lara J. lo balanceaba sonriente. Hocicos se alborotó y comenzó a ladrar moviendo la cola bailando en dos patas mientras Harry medio que jugaba con él muy contento, al fin podría estirar la piernas. Subieron a prepararse antes de que a Snape se le ocurriera suprimirles el rato de libertad. Bajaron muy contentos saltando los escalones para encontrarse a Snape arrepentido en la cocina. Fue a abrir la boca para decirles que ya no iban a salir cuando los chicos se le lanzaron encima abrazándolo. Harry lo soltó pero Lara J. lo seguía abrazando con fuerza y le dio dos besos en cada mejilla.
Ya Lara, está bien, ya me puedes soltar. Dijo Snape al ver que su hija lo seguía abrazando.
Solo me estoy despidiendo. Replicó Lara J. dándole un último beso en la mejilla.
La chica lo soltó sonriendo mientras Harry la esperaba apoyado en el marco de la puerta. Los chicos salieron muy entusiasmados de la casa mientras una figura los observaba desde una esquina con un cigarro encendido en la mano. Pensaron súbitamente en ir en el Autobús Noctámbulo algo que ambos consideraron una idea bastante razonable, se iban a ahorrar tiempo. Estaban a punto de alzar las varitas cuando un cuervo descendió desde un edificio cercano y se posó delante de ellos.
¿Papá? Preguntó Lara J. desconcertada, el cuervo ladeó la cabeza y graznó revoloteando frente a ellos. ¿Que haces aquí?
Nos vamos en el Autobús Noctámbulo papá. Dijo Harry por su parte, el cuervo se posó en su hombro mirándolo. Estamos bien, sabemos cuidarnos.
Regresa a casa papá. Dijo Lara J. por su parte, el cuervo se contoneó en el hombro de Harry. ¿Tú también debes ir a Londres?
El cuervo emitió un pequeño graznido ladeando la cabeza, parpadeó un par de veces.
Está bien, vienes con nosotros. Cedió Harry y el cuervo le rozó el pelo con el pico. Pero calladito todo el camino ¿Si?
Lara J. alzó la varita y...
¡BUM!
De la nada surgió un Autobús de dos pisos de color rojo vivo. Stan salió dar su habitual arenga pero al ver quienes eran cerró la boca y les hizo un ademán para que entraran al Autobús. Los chicos subieron sonrientes mientras que el cuervo fulminó a Stan con la mirada. Se acomodaron en unas sillas pegadas a las ventanas. Lara J. agarró al cuervo para que no saliera disparado cuando el Autobús se pusiera en marcha.
¿A dónde van? Preguntó Stan mirando de reojo al cuervo negro que Lara J. tenia en las manos.
Vamos al Caldero Chorreante. Dijo Harry pagándole.
OK. Dijo Stan recibiendo el dinero, se volteó hacia la parte delantera del Autobús y voceó con energía. ¡ERNIE! ¡AL CALDERO CHORREANTE!
Ernie pareció escuchar porque el Autobús se puso en marcha con un traqueteo. Los chicos se aferraron a lo primero que encontraron mientras el cuervo protestaba cuando Lara J. por poco le arrancaba una pluma. Stan desplegó el Profeta sin dejar de mirar al cuervo.
¿Es de ustedes? Preguntó cuando no pudo aguantar más, los chicos asintieron. No se ven a muchos magos que tengan cuervos de mascotas.
El cuervo comenzó a graznar tratando de salir de entre las manos de Lara J.
¡Oye! Lo reprendió Harry dándole golpecitos en la cabeza, quitó la mano cuando le largó un picotazo. ¡Si no te comportas te sacamos por la ventana!
El cuervo se quedó tranquilo y mirándolo con una cara que decía claramente: Prepárate cuando recupere mi forma humana. Harry tragó en seco mientras Lara J. se encogía bajo la mirada penetrante del cuervo.
Se ve que es muy inteligente. Dijo Stan haciéndolos dar un respingo. Se ve... astuto.
El cuervo erizó las plumas orgulloso mientras los chicos le gruñían.
¿Ya saben lo de los magos del Ministerio que están ingresados en San Mungo? Preguntó Stan buscando temas de conversación.
¿Magos del Ministerio en San Mungo? Preguntó Lara J. ¿Estás seguro?
¿Es que no leen el Profeta? Preguntó Stan por su parte pasándoles el diario. Deberían leer más.
Los chicos agarraron el Profeta aprovechando que Ernie estaba conduciendo en línea recta. El cuervo sacudió las plumas y se alzó sobre el regazo de Lara J. para leer. En el Profeta decía que habían sido atacados por desconocidos cuando estaban haciendo la ronda de seguridad en una calle cercana al bar: LA SERPIENTE PLATEADA. Los chicos se miraron después de leer la noticia, sabían que allí habían reuniones secretas de mortífagos. No pudieron mirarse por más tiempo cuando Ernie frenó bruscamente y casi se comen las sillas que tenían delante. El cuervo aleteó disgustado graznando un poco.
¡Ya llegamos! ¡El Caldero Chorreante! Anunció Stan feliz, los chicos se comenzaron a bajar mareados y el cuervo algo aturdido. ¡Adiós chicos!
Harry y Lara J. solo hicieron ademanes de despedida mientras el cuervo se posaba en el hombro de la chica. El Autobús se perdió de vista con un solo parpadeo. Los chicos miraron al cuervo.
Orgulloso. Le dijo Lara J. y el cuervo sacó el pecho. Vanidoso, para la próxima compórtate más como un cuervo.
Harry lo reprendió con la mirada mientras entraban en el Caldero Chorreante que estaba medio vacío. Tom el tabernero se acercó sonriendo.
¿Desean algo? Preguntó amablemente.
Quizás después, pero... gracias. Rechazó Lara J. sonriendo.
Primero vamos a darnos una vuelta por el Callejón Diagon. Dijo Harry y Tom les mostró con un ademán el camino a la parte trasera del bar.
Los chicos salieron al patio y abrieron la puerta secreta. Lara J. agarró al cuervo y lo miró fijamente.
Ahora déjanos disfrutar de nuestro día ¿Entendido? Dijo Lara J. muy seria, el cuervo la miró con reproche. No te quiero ver siguiéndonos porque te voy a hechizar y es en serio.
Lara J. lanzó el cuervo al aire y este remontó vuelo por encima de los magos y brujas que iban de tienda en tienda haciendo sus compras. Caminaron alegremente por el callejón vigilando de vez en cuando si un cuervo no los vigilaba desde algún tejado o esquina. Pasaron un buen rato en la tienda de Bromas Weasleys charlando con los gemelos (George embelesado con Lara J.).
Cuando salieron dieron un par de vueltas más mirando con recelo si había algún cuervo cerca. La situación empeoró cuando vieron a un grupo de cuervos picoteando sin preocupaciones. Los chicos sacaron sus varitas y los miraron uno por uno amenazantes. Los cuervos ni se inmutaron. Los dos chicos la mismo tiempo comenzaron a espantar a los cuervos lanzándoles chispas bajo las miradas reprobatorias de algunos magos y brujas que pasaban por allí.
¿Que están haciendo? Preguntó una voz conocida.
Los chicos dejaron su revisión de cuervos para voltearse. Roger los miraba con el ceño fruncido mientras los cuervos se iban lejos, graznando sin descanso. Los chicos dejaron sus mentes completamente en blanco antes de mirar a Roger a los ojos.
Solamente que... perdimos a nuestra mascota y pensamos que era alguno de esos cuervos, generalmente regresa cuando ve chispas de varita o al menos reacciona. Inventó Lara J. al momento sin pensar en nada. Pero bueno, emm, ¿Haciendo un reportaje nuevo o paseando?
Solo me he tomado unos días libres. Respondió Roger sonriendo levemente. ¿Aceptarían mi oferta de tomar té en el bar?
No estaría mal. Aceptó Harry sonriendo guardando su varita. ¿Que crees Lara?
Me encantaría. Contestó Lara J. guardando también su varita.
Roger sonrió ampliamente y echó a caminar hacia el bar seguido por los chicos que intercambiaban una mirada sombría. Enseguida llegaron al bar y ocuparon una mesa en una esquina. Tom el tabernero se acercó a ver que deseaban, anotó todo y se retiró hasta detrás de la barra.
Asi que tienen un cuervo. Dijo Roger de repente, los chicos asintieron. ¿Es buena mascota?
Si, muy buena, pero cuando le da por perderse... Dijo Lara J. cabeceando. Es muy astuto.
Solo hemos venido a buscar algún buen libro para leer. Dijo Harry sacando una basurita de la mesa con un dedo. ¿Sabe de alguno... interesante?
Bueno, hay uno nuevo de Gilderoy Lockhart bastante interesante y... Comenzó a decir Roger, los chicos hicieron muecas de desagrado y repugnancia. ¿No les gustan los libros de Lockhart?
Ni él, ni los libros. Dijo Harry con desagrado. Cada vez que nos ve lo único que hace es sonreír.
Ese hombre tiene más dientes que una cabeza de ajo. Dijo Lara J. por su parte. Roger se echó a reír. ¿Que? Es verdad, ni el tiburón le hace algo, no se como se las arregla para mostrar todos los dientes cuando habla.
Ya veo. Dijo Roger riéndose. Si no quieren ese libro les puedo recomendar uno de magia moderna, tiene muchas cosas interesantes.
Tom llegó en esos momentos con una bandeja y tres tazas. Las repartió deseándoles buen provecho y se alejó a atender a unos magos que se acababan de sentar en una mesa. Roger dio un sorbo al té y siguió hablando. Harry y Lara J. tomaron té al mismo tiempo mientras escuchaban a Roger que les hablaba del libro que les había recomendado.
Harry estaba hallando muy interesante la descripción del libro mientras tomaba té. De pronto la voz de Roger se hizo distante y el bar comenzó a darle vueltas mareándolo por completo. Puso los ojos en blanco sintiendo como un martillo golpeando su cabeza y se desplomó sobre la mesa dejando caer la taza que se rompió con un estrépito.

Todo era oscuridad, estaba mareado y aturdido. Se sentía mal, tenía un poco de sed. Escuchaba el rumor de varias voces que discutían, se movió un poco abriendo los ojos. Al lado de él estaba dormida su hermanita, con su pelo lacio tapándole parte de la cara. Tenía los lentes corridos pero no se atrevía a moverse, no sabía en donde estaba. Esperaba que su papá los viniera a buscar de un momento a otro. Ahora las voces se escuchaban claramente, discutían a toda voz.
¡PERO SON ESTÚPIDOS O QUE! Bramó una voz de repente. ¡TENIAN QUE QUEDAR CON 7 AÑOS NO CON 5! ¿EN QUE DEMONIOS ESTABAN PENSANDO?
¡Si no bajas la voz se van a despertar! Espetó una segunda voz, Harry se movió incómodo, ninguno de ellos era su papá. Fue un error, Macnair les echó más poción de lo necesario, pero la chica podrá leer el mapa igual.
¿Y que hacemos con el mocoso? Preguntó la primera voz dejando de gritar, pero enojado.
Ya sabes que lo debemos tener bajo control hasta que el señor Oscuro regrese. Respondió una tercera voz. Ahora cálmate Dolohov, son niños ¿Que daño pueden hacer? Además tenemos sus varitas.
Seguro que son dos bestiecillas insoportables. Gruñó al que habían llamado Dolohov.
Ni siquiera los has visto, no parecen niños que se metan en problemas. Dijo la tercera voz. Y soy yo el encargado de ellos, asi que si los ves trátalos con paciencia.
Harry se bajó de la cama en donde estaba acostado, su hermana no se había despertado todavía pero tenía mucha sed. Se ajustó los lentes y caminó despacio hacia la puerta. La empujó despacio sobresaltando a los tres hombres que habían del otro lado que enseguida le apuntaron con varitas parecidas a la que tenía su papá. Los miró unos segundos, los conocía pero... algo le decía que eran malos. Uno de los hombres guardó la varita y se acercó sonriéndole. Harry retrocedió preparado para correr de regreso a la habitación. El hombre se acuclilló frente a él sin dejar de sonreír.
Hola Harry, ¿Dormiste bien? Le preguntó el hombre suavemente, Harry retrocedió un poco más parpadeando. No tienes que tener miedo, ¿No sabes quien soy?
Harry negó lentamente con la cabeza manteniendo una prudencial distancia entre el hombre y él.
¿Como no vas a reconocer a tu padre? Dijo el hombre ampliando su sonrisa, Harry se aferró a la puerta. ¿Querías algo?
Harry soltó un débil: Agua. Antes de que pudiera hacer algo el hombre lo cargó y caminó por un largo pasillo. Harry miró atrás, ese no era su papá, definitivamente no lo era y esa no era su casa. Lo llevó a una cocina en donde había una mujer conversando con un hombre fuerte. La mujer saltó de su silla al verlo con una mirada de odio puro. Se acercó despacio crispando los dedos.
Deja al niño Bella. Advirtió el hombre que tenía cargado a Harry al ver que este se encogía sobre él. Solo viene por un poco de agua.
Déjame divertirme con él un poco Nott. Pidió Bellatrix mirando a Harry con una desagradable sonrisa curvando sus labios. Hola bebé Potter, ¿Gusto en ver a tu tía Bella? Porque yo si tenia ganas de verte pequeño.
Harry solo parpadeó aferrándose a la túnica de Nott con fuerza.
Basta Bella. Dijo Nott dándole un vaso con agua a Harry. Recuerda que Potter es del señor Oscuro.
Oh, vamos, el señor no va a negarme que lo torture un poco, por todos los problemas que ha causado. Dijo Bellatrix tratando de que Harry la mirara pero el niño solo tomaba agua tranquilamente. Dejamos que sea él quien decida, ¿Quieres venir con tu tía Bella bebé Potter?
Harry terminó de beber agua y miró a Bellatrix que tenia los brazos extendidos llamándolo. El no quería ir con esa mujer, solo quería que su papá lo fuera a buscar. Apoyó la cabeza en el hombro de Nott dando a entender que no quería irse con ella.
Buen intento Bella. Se burló Nott saliendo de a cocina con Harry.
Lo comenzó a llevar de regreso a la habitación en donde había estado durmiendo. En cuanto entró vio a Lara J. que se había despertado y miraba fijamente a Dolohov que la miraba reprimiendo los deseos de lanzarle una maldición. Nott dejó Harry sobre la cama y la niña desvió la mirada hacia su hermano parpadeando.
Espero que no le hayas hecho nada. Dijo Nott mirando como los niños se acostaban de nuevo sin dejar de mirarse. ¿Desde cuando está despierta?
Desde hace unos minutos. Gruñó Dolohov mirando con furia a Lara J.
¿Te pidió algo? Preguntó Nott.
No, solo se despertó y se sentó en la cama. Contestó Dolohov quitando la mirada de los niños que solo se miraban. Vámonos de aquí ¿Quieres?
Nott miró a los niños y asintió. Los dos hombres salieron de la habitación cerrando la puerta con un hechizo.
¿Y papá? Preguntó Lara J. con voz infantil.
No lo se, pero ese no es nuestro papá. Respondió Harry acomodándose. Y esta no es nuestra casa.
¿Y mamá? ¿Está aquí? Preguntó Lara J. con voz temblorosa, como si estuviese a punto de llorar.
No la vi. Contestó Harry sintiendo miedo.
Ahora no le quedaban dudas de que esas personas eran de las que había hablado su papá. Lara J. sollozó un poco arrimándose a una esquina.
Quiero a mi papá. Sollozó más fuerte, Harry se sentó a su lado y le acarició la cabeza torpemente reprimiendo las ganas de llorar también. Quiero irme de aquí.
Mira, tal vez ahorita viene. Dijo Harry tratando de calmarla, aunque los ojos se le enrojecieron y se le empañaron. Yo... también quiero irme de aquí.
Lara J. se acostó a llorar sin poder más. Harry trató de no llorar pero terminó llorando también. Estuvieron asi al menos media hora, hasta que fueron vencidos por el sueño. Afuera comenzó a oscurecer, era tarde. Nott entró despacio en la habitación a buscarlos para que cenaran. Soltó aire, no los soportaba pero tenía que actuar delante de ellos para que se comportaran. Cuando se acercó a la cama frunció el ceño. Lara J. tenía los ojos cerrados pero habían lágrimas silenciosas corriendo desde sus ojos. Harry dormía con el pulgar en la boca. Los comenzó a mover por los hombros despacio.
Los niños abrieron los ojos lentamente, los tenían rojos y la niña los tenía de un verde claro que no era su color natural. Harry y Lara J. se le quedaron mirando a Nott temerosos, el hombre sonrió algo forzado.
¿Tienen hambre? Les preguntó sentándose en el borde de la cama, los niños se alejaron de él al momento. Vamos, no tienen nada que temer, ¿Como creen que les podría hacer daño? Vengan conmigo, a cenar.
Los niños solo parpadearon encogiendo los pies. Nott cerró los ojos unos segundos, no podía perder los estribos, tenia que lograr que confiaran en él. Abrió los ojos cuando escuchó un sollozo. Lara J. había empezado a llorar de nuevo, quería irse de allí y quería a su papá. Harry se chupaba el pulgar mirándolo con temor. Nott fue a abrir la boca cuando la puerta se abrió de repente. Giró para encontrarse cara a cara con Snape.
Dolohov me dijo que estabas aquí. Dijo Snape fríamente, miró a los niños que ahora lo miraban con los ojos muy abiertos. Asi que estos son los dos chicos, buen trabajo.
¡PAPA!
Los niños saltaron de la cama con las caritas alumbradas y abrazaron a Snape por la cintura con fuerza. Nott frunció el ceño.
Suéltenme, yo no soy vuestro padre... Comenzó a gruñir Snape de mal modo tratando de que los niños lo soltaran, pero estos no querían desprenderse de él.
Quizás tú logres que vayan a cenar. Dijo Nott levantándose, los niños soltaron a Snape y se aferraron a su túnica negra, medio que escondiéndose entre los pliegues. Habla con ellos a ver si los haces entrar en razón.
Yo no se tratar con niños. Gruñó Snape cruzándose de brazos. No me gustan.
Pues vas a tener que hacer un esfuerzo, conmigo no quieren venir y al parecer, están más dispuestos a escucharte a ti que a mí. Replicó Nott con una mano en la puerta. Si los convences, ya sabes donde está la cocina, llévalos allá, no han comido absolutamente nada y estuvieron llorando hasta ahora mismo.
Nott salió de la habitación cerrando la puerta tras de si.
¡Insonorus! Dijo Snape blandiendo su varita contra la puerta, poniéndole un hechizo imperturbable. ¡Colloportus!
Bajó la mirada para encontrarse dos pares de ojos verdes un poco rojos fijos en él. Sonrió ampliamente acuclillándose y los niños se apresuraron en abrazarlo con fuerza. Los cargó a los dos y los llevó a la cama, sentó a los niños con cuidado.
Sabia que esto iba a suceder, lo sabía... Comenzó a murmurar Snape dando paseítos bajo la mirada de los niños. Traté de que no salieran de casa pero no... me tuve que dejar llevar... ahora miren en el problema en que están metidos y todo por yo ser tan blando...
Papá, quiero irme de aquí. Dijo Lara J. de repente, Snape interrumpió sus paseos para mirarla fijamente.
Claro mi niña, papá los va a sacar de aquí. Dijo Snape ablandado por completo acuclillándose frente a los niños. Pero antes de que se vayan, les tengo que pedir un favor ¿Si?
Los niños asintieron al momento.
Compórtense bien con ese hombre, no den problema y hagan todo lo que les diga. Dijo Snape suavemente, los niños lo atendían sin parpadear. Y tu Lara, cuando él te ponga un pergamino con... muchos dibujitos y te pida que los leas para él, inventa cualquier cosa pero no le digas lo que realmente estás leyendo, yo trataré de verlos seguido y los voy a sacar de aquí ¿Está bien?
Pero... ¿No te vas a quedar aquí? Preguntó Harry haciendo un puchero.
No puedo mi niño, y nadie debe saber que soy vuestro padre, es un secreto entre nosotros. Respondió Snape acariciándole el pelo al niño. ¿Tienen hambre?... ¿Si? Entonces vengan conmigo y recuerden todo lo que les dije.
Los niños saltaron de la cama y Snape abrió la puerta, su expresión cambió por completo cuando salió al pasillo. Comenzó a caminar con su capa negra ondeando detrás de él mientras los niños lo seguían sin hablar, para ellos era como un juego. Snape entró en la cocina en donde Nott esperaba algo impaciente.
Logré que aceptaran cenar, fue algo verdaderamente estresante. Dijo Snape haciendo una mueca de desagrado, los niños se acercaron a la mesa despacio. Ahora si no hay inconveniente me voy, realmente no los soporto.
Los niños miraron melancólicamente como Snape se iba sin ni siquiera despedirse, aunque era parte del juego. Nott los sentó a cada uno en una silla en donde humeaba un gran plato con sopa. Los niños se miraron y comenzaron a comer despacio, a pesar de todo si tenían hambre. Terminaron repletos pero no tenían mucho sueño, habían dormido más que suficiente. Nott tenía la esperanza de que tuvieran sueño después de cenar, pero los niños parecían más despiertos que nunca. Decidió llevarlos a la sala, era bastante amplia y podrían corretear hasta cansarse.
Se asombró cuando los niños se le engancharon de cada mano. Los llevó a la sala en donde estaban varios mortífagos descansando y charlando. Se callaron al verlos llegar. Lucius Malfoy los miró fríamente mientras ellos se retiraban a una esquina en que había un gran armario con muchas cosas de oro y plata. Lara J. entendía todas las escrituras que pasaban frente a sus ojos esmeraldas mientras Harry solo miraba atraído por las figuras de algunos frascos o por el brillo de los cofrecitos de oro puro.
¿Cuándo vendrá papá de nuevo? Preguntó Lara J. de repente.
¡Shhh! La reprendió Harry infantilmente, llevándose un dedo a la boca y poniendo cara de disgusto. ¡Es un secreto Lara!
Lo siento. Se disculpó Lara J. retorciendo el dobladillo del vestidito que tenia puesto. ¿Conoces a esos?
Si, los he visto antes. Dijo Harry mirando disimuladamente hacia los mortífagos que hablaban en susurros. ¿Y tú?
Yo también los he visto pero no me gustan. Dijo Lara J. frunciendo el ceño. Tampoco me gusta este lugar.
A mi tampoco, pero recuerda lo que nos dijo... Harry se tapó la boca de repente y agregó en un susurro al oído de Lara J. ... papá.
Si, yo también lo recuerdo. Dijo Lara J. de vuelta en el oído de Harry. Debemos buscarle un... pergamino con dibujitos.
¿Serán iguales que los que tenia esa vara dorada que leíste aquel día? Preguntó Harry susurrando al oído de la niña.
Si los veo te digo. Susurró Lara J. de vuelta haciéndole cosquillas en el oído a Harry con su pelo lacio, el niño se rió nerviosamente. ¿De que te ríes?
¡Me hiciste cosquillas! Exclamó Harry riendo, los mortífagos les echaron una ojeada y al ver que no estaban haciendo nada siguieron conversando. Esos nos están mirando mucho, no me gusta eso.
¿Y si les jugamos una broma? Preguntó Lara J. maliciosa.
¡No! ¡Recuerda lo que nos pidió... Harry vocalizó papá rápidamente. No podemos hacer nada hasta que nos venga a buscar.
Entonces nos vamos a aburrir mucho. Dijo Lara J. arrastrando un pie por el suelo, miró a una esquina para descubrir un ratoncito blanco husmeando. ¡Mira Harry!
Los dos niños arrinconaron al ratoncito que comenzó a temblar olfateando con cuidado. Lara J. lo miraba ávidamente con sus ojos relampagueándoles. Un vago recuerdo vino a su mente. Harry alargó una mano y atrapó al ratoncito que comenzó a lanzar pequeños chillidos retorciéndose entre sus manitas. En un momento el ratoncito se escapó de sus manos y hubo un resplandor plateado a su lado. Un pequeño tigre saltó en persecución del ratoncito. Harry parpadeó buscando a su hermana.
¿Lara? ¿Donde estás? Preguntó Harry mirando alrededor, algo lo haló por el pantalón y cuando miró abajo pegó un brinco. ¡Aaahh!
A sus pies había un cachorro de tigre con una colita pelona moviéndose por fuera de su boca mientras sonreía con la mirada. Tenía unos ojos verdes esmeraldas relampagueantes y comprendió en menos de una fracción de segundo.
¿Lara? Preguntó agachándose ajustándose los lentes, el tigre meneó la cola como si fuese un gatito. ¿CComo...
Harry se detuvo a mitad de la frase adivinando donde estaba el ratoncito blanco.
¡Suéltalo! Comenzó a decirle Harry como regañándola, los mortífagos lo miraron con el ceño fruncido. ¡Lara suéltalo! ¡No es higiénico!... (Harry se agachó y comenzó a sacudir despacio al cachorro de tigre dándole golpecitos en la cabeza)... ¡Escúpelo! ¡Vamos! ¡Huácala!
Lara J. había soltado el ratoncito blanco sobre los zapatos de Harry. El ratoncito estaba lleno de baba y se tambaleaba aturdido. Harry lo apartó con asco de su pie mientras Lara J. emitía un ronroneo agudo sacudiendo su pelaje. Ante el asombro de los mortífagos el cachorro se rodeó de una espiral plateada para tomar la silueta de Lara J. Cuando la espiral desapareció la niña estaba como si nada, con el pelo algo alborotado y arreglándose el vestidito.
¿Te das cuenta de que eso era un ratón? ¡No vuelvas a hacer eso! Comenzó a reprenderla Harry señalándola con un dedo, los lentes se le corrieron, se puso bizco unos segundos y se los subió con un dedo, se quedó unos instantes como pensando por donde se quedó y continuó. ¡Es asqueroso! ¡Tendría que lavarte la boca con jabón!... (Harry se dio vuelta hacia los mortífagos)... ¡Papaaaá! ¡Lara se metió un ratón en la boca!
¡Mentira! Dijo Lara J. por su parte irguiéndose sobre Harry, los mortífagos los observaban sin intervenir y sin saber que hacer. ¡Solo lo atrapé!
¡Con la boca! Dijo Harry parándose en punta de pies sobre Lara J. y manoteando un poco. ¡Fue asqueroso!
¿Que tu sabes, Cuatro Ojos? Dijo Lara J. con desprecio cruzándose de brazos y mirando a otra parte.
¡Y tu, Linterna! Dijo Harry con energía balanceándose en punta de pies.
¡Piojo! Ripostó Lara J. girando hacia Harry con los puños cerrados.
Ya, dejen de pelear. Intervino Nott separándolos, ya los niños se estaban lanzando miradas asesinas. Harry, ¿Como es eso de que Lara se metió un ratón en la boca?
Eso no es verdad. Gruñó Lara J. con los dientes apretados.
¡Si lo es! Exclamó Harry tratando de abalanzarse sobre la niña pero Nott lo empujó con una mano.
Ahora mismo van los dos a darse un baño. Les dijo Nott firmemente, los niños lo miraron con mala cara. ¡Vamos!
Nott se llevó a los niños con un poco de trabajo, tenia que vigilar que no se saltaran encima para molerse a golpes. Los llevó a baños separados y les indicó que había ropa preparada. Esperó algo impaciente en el pasillo. Las puertas se abrieron a la vez y los niños salieron tranquilamente cambiados para el pijama. Harry seguía como siempre, sin aprender que la camisa estaba al revés y Lara J. con las pantuflas cambiadas. Nott los llevó a la conocida habitación y los puso sobre la cama.
Cuando regrese los quiero ver dormidos. Dijo vagamente, los niños se miraron. Buenas noches.
Nott salió de la habitación cerrando la puerta tras de si con un hechizo. Los niños estallaron en carcajadas, habían peleado por gusto, solo era para actuar. Se acomodaron en la cama tapándose ellos mismos con la sabana y se quedaron dormidos.
Nott los fue a despertar a la mañana siguiente a eso de las 10:40AM, no estaba para cuidar niños. Se los encontró durmiendo profundamente y sin rastros de alguna pelea durante la noche. Cuando los logró despertar los llevó a los baños para que se bañaran y se cambiaran de ropa. Los niños esperaban recibir la mañana con un biberón con leche tibia, pero en vez de eso se tuvieron que tragar en contra de su voluntad un plato de cereal de verduras. Nott se llevó a Harry por separado de Lara J. a la sala bajo la vigilancia de Lucius y él regresó a la cocina prácticamente volando, Dolohov estaba allí con Lara J.
Ya puedes irte Dolohov. Dijo Nott en cuanto entró, Dolohov le mostró los dientes a la niña antes de salir de la cocina, Nott se sentó a su lado sonriendo. ¿Estás bien?
Lara J. asintió levemente.
¿Y mi hermano? Preguntó de repente.
Está en la sala. Respondió Nott sacando un viejo pergamino de su túnica, Lara J. entrecerró los ojos mirándolo. ¿Te gusta?
Lara J. asintió pasando la mano por el pergamino, ese era del que le había hablado su papá, lo tenía que recuperar.
Bueno, si lo lees, te llevo con tu hermano. Negoció Nott, Lara J. lo miró desconfiada retirando la mano del pergamino. Vamos pequeña, ¿No le vas a leer un viejo pergamino a tu padre? Solo para ver cuanto has aprendido.
Lara J. sonrió forzada y tomó el pergamino dándole vuelta. Entendía todo, pero... no podía decirle la verdad, se lo prometió a su papá. Nott la miraba sonriente.
¿Y? ¿Que dice pequeña? La presionó. Espero que no me mientas.
Lara J. negó con la cabeza como si de solo pensarlo la horrorizara. Pasó un dedo por los jeroglíficos y comenzó a intercambiar las cosas, Nott había puesto una pluma a vuelapluma que escribía todo lo que ella decía. Intercambiaba frases y códigos aunque le estaba costando un poco de trabajo coordinar las ideas, a veces se trababa buscando alguna que otra palabra por el pergamino. Sin querer comenzó a utilizar su energía en el pergamino, algunos jeroglíficos brillaban revelando las respuestas a varios códigos pero esto pasaba desapercibido para Nott que leía concentrado el pergamino y de vez en cuando la presionaba. Cuando no pudo más se dejó caer en la silla, tenia el cerebro machacado de tanto unir cosas, se sentía débil. Nott la miró detenidamente.
Todavía te falta. Le dijo señalando el pergamino pero Lara J. estaba agotada. ¿Quieres agua?
Lara J. asintió y Nott agitó su varita murmurando algo. A sus manos vinieron volando un vaso y una jarra con agua. Sirvió agua y le pasó el vaso a Lara J. que lo agarró al momento bebiéndoselo rápidamente, tenia mucha sed. Se volvió a desparramar en la silla, su cerebro no daba más. Abrió los ojos de golpe cuando escuchó unos pasos conocidos. Snape entró en la cocina y le echó una rápida ojeada. Nott se levantó.
Vamos afuera. Dijo Nott mirando a Lara J. de reojo.
Lara J. se quedó un poco mareada y sintiéndose mal en la cocina mirando el pergamino de reojo. Varios mortífagos entraron charlando en la cocina. Le sonrieron forzadamente mientras buscaban algo de unos estantes. Regaron varios planos sobre la mesa discutiendo en susurros mientras Lara J. se hacia la que no entendía ni jota. Se retiraron dejando planos sobre la mesa mientras ella se hacia la inocente. Miró atrás, no había nadie por los alrededores. Alargó una mano tomando el primer plano que encontró y en un rápido movimiento lo intercambió con el mapa. Nott regresó a la cocina y recogió rápidamente el pedazo de pergamino que él pensaba que era el mapa.
Lara J. sentía que su cabeza le iba a explotar, no se comparaba su cerebro con 5 años que con 18, además, contaba que estaba en ese lugar en contra de su voluntad y había gastado prácticamente todas sus energías. Apoyó la cabeza agotada en la mesa, cerró los ojos lentamente, tenia que darle un descanso a su mente. Nott y Snape la miraron con el ceño fruncido. Nott se acercó y le movió el hombro despacio, la niña abrió los ojos.
Ven, te llevo con tu hermano. Le dijo suavemente, la niña levantó la cabeza despacio y se bajó tambaleándose de la silla.
Ella sola comenzó a salir de la cocina. Snape se mordió el labio, ese maldito hizo que su hija perdiera energías y estaba al caer desmayada de un momento a otro. Nott se apresuró en agarrarle la mano y la condujo a la sala en donde Harry saltó de la butaca en donde estaba sentado para recibir a su hermana. Pero en cuanto Nott la soltó, la niña puso los ojos en blanco desplomándose en el suelo. Harry parpadeó un par de veces impactado mientras Snape reprimía los deseos de cargar en brazos a su hija. Harry cayó arrodillado delante de ella, poniéndose pálido y a punto de llorar. Lucius se acercó en dos pasos doblando el Profeta.
¿Que sucedió? Preguntó pasando la vista de Nott a Snape, ninguno de los dos parecía reaccionar.
¿Lara? ¿Hermanita? Comenzó a llamarla Harry con la voz quebrada mientras le movía el hombro con insistencia, la niña no abría los ojos. ¡ABRE LOS OJOS! ¡LARA! ¡LARA!
Está bien Harry, está desmayada. Dijo Lucius cargando a Harry que había empezado a llorar.
¡LARA! ¡ABRE LOS OJOS! ¡DESPIERTA! ¡DESPIERTA LARA! Comenzó a gritar Harry retorciéndose en los brazos de Lucius y llorando a lágrima viva.
¿Que le hiciste Nott? Preguntó Snape con la mandíbula encajada, Nott le tomaba el pulso a Lara J. mientras Harry hacia frenéticos intentos de llegar a ella. ¿QUE DEMONIOS LE HICISTE?
¡Cálmate Snape! Dijo Nott cargando a la niña. ¡No le he hecho nada! Lo único que hice fue pedirle que leyera el mapa y para el colmo lo dejó a la mitad.
¿QUE IMPORTA EL MALDITO MAPA AHORA? ¡MIRALA! ¡COMPLETAMENTE SIN ENERGIAS! Rugió Snape fuera de control, Harry dejó de llorar encogiéndose sobre Lucius, nunca había escuchado gritar asi a su papá. ¿CREES QUE PUEDA LEER ALGO AHORA? ¡DAMELA! ¡YO ME ENCARGO DE ELLA!
Snape prácticamente le arrebató la niña de los brazos a Nott. Su cabeza colgó a un lado inanimada. Snape tenia en su mirada enloquecida un brillo muy desagradable, daba miedo mirarlo asi. Harry se encogió más todavía asustado.
¿Que vas a hacer Snape? Preguntó Nott frunciendo el ceño.
Darle una maldita poción revitalizante y con algunos hechizos se volverá a despertar. Gruñó Snape sobreprotector, miró a todos con fiereza, estrechó contra si el cuerpo inanimado de la niña, nadie iba a tocar a su hija. Cuando se despierte déjala descansar un rato antes de ponerla a leer de nuevo ese mapa, esto mismo le pasaba cuando estaba en Hogwarts, cada vez que sucedía algo la enfermera me pedía ese tipo de pociones.
Snape miró unos segundos a los presentes con los ojos cargados de ira y dio media vuelta, su capa dio una elegante onda. Harry miró como su papá se llevaba a su hermana. Apoyó la cabeza en el hombro de Lucius, nunca lo había visto así de furioso.
Snape se llevó a Lara J. a una especie de mazmorra. Cerró la puerta de madera y le puso un hechizo imperturbable. Depositó suavemente a Lara J. en una especie de camilla que había en una esquina. La miró unos segundos y se puso a trabajar. Cuando tuvo la poción cociéndose se acuclilló frente a la niña y le apuntó con su varita.
¡Enervate! Dijo enérgicamente, la niña saltó abriendo unos milímetros los ojos en blanco y los volvió a cerrar. Vamos mi niña, tu puedes... ¡Enervate!... Por favor pequeña, despierta... ¡Enervate!... Tu puedes mi niña, tienes el poder, despierta, después de esto te prometo que los voy a regresar a casa... ¡Enervate!
Lara J. entreabrió los ojos, había comenzado a sudar. Snape la miró expectante. La niña parpadeó un par de veces y abrió los ojos un poco más. Volteó la cabeza hacia Snape lentamente y lo logró enfocar. Snape le comenzó a acariciar la cabeza y le besó la frente.
¿PPapá? Dijo Lara J. con trabajo.
Si mi niña, estoy aquí, contigo. Dijo Snape paternalmente besándole la frente nuevamente, Lara J. abrió la boca para hablar. No, shhh, tranquila, todo está bien mi niña, descansa.
Snape se levantó y fue a revisar la poción, estaba lista asi que llenó una copa y la llevó donde Lara J. que lo había seguido con la vista.
Bebe esto. Le dijo sentándola con cuidado y entregándole la copa. Es para que te pongas bien.
Lara J. agarró la copa con ambas manos y comenzó a tomarse la poción que no tenía un sabor nada agradable. Se estremeció cuando terminó de tomársela y le entregó la copa vacía a Snape. Este la dejó sobre una mesa y extendió los brazos hacia Lara J. La niña sin dudarlo se lanzó a abrazarlo.
¿Ya estás bien? Le preguntó suavemente, Lara J. asintió levemente. ¿No te sientes débil o algo?
Me duele la cabeza. Dijo Lara J. muy bajito, Snape le acarició el pelo. Quiero irme de aquí.
Si, se irán los dos, ahora escúchame bien. Dijo Snape sin soltarla. Te voy a dar una capa, pero es muy especial porque es para hacerse invisible, mañana, espera a que los lleven a la sala y cuando nadie los vea, se esconden bajo la capa y caminen hacia la salida sin hacer ruido, en cuanto salgan de la casa van a ver un cuervo, hagan cualquier ruido cerca de él y cuando empiece a caminar lo siguen y agárrense con fuerza de lo que les señale ¿Entiendes?
Lara J. asintió apretado el abrazo, Snape la estrechó contra si besándole la cabeza. La soltó y buscó en un bolsillo de su túnica negra y sacó una capa gris plateada y la puso doblada en las manos de la niña.
Ahora vamos, guarda esa capa y recuerda, nadie debe saber que soy tu papá. Le dijo Snape mientras Lara J. escondía la capa lo mejor que podía. ¿Lista? Entonces vamos.
Snape la cargó y la niña apoyó la cabeza en su hombro aspirando suavemente. Salieron de la mazmorra y comenzaron a subir unas escaleras. Llegaron al conocido pasillo en donde se escuchaba un llanto amortiguado y algo entrecortado. Snape le dio un último abrazo a su hija besándole la cabeza, le dolía dejarla allí un día más. Entró en la habitación en que dormían los niños. Estaba vacía y aprovechó para esconder la capa invisible debajo de una almohada. Sus ojos negros se volvieron fríos y vacíos mientras avanzaba a la cocina, el llanto se escuchaba mejor. En cuanto entró, Nott y Lucius se le quedaron mirando, el segundo tenia a Harry llorando en su hombro. Lara J. levantó la cabeza unos centímetros y la volvió a apoyar en el hombro de Snape.
La logré despertar. Dijo Snape gélido se acercó a Nott y le entregó a Lara J. evitando la mirada de la niña. Te aconsejo que no la pongas a leer el mapa ni hoy ni mañana, descubrí que te estaba descifrando los códigos utilizando sus poderes, eso la agota.
Harry había levantado la cabeza desde que escuchó la voz de Snape. Lo miró fijamente y luego miró a Lara J. que estaba desparramada encima de Nott y tenia la respiración entrecortada. Dejó de llorar aunque tenía los ojos muy rojos y llorosos. Snape dio media vuelta sin mirar a ninguno de los dos niños y salió de la cocina. Lo que quedaba de día transcurrió tranquilamente. Después del almuerzo Lara J. se veía más repuesta y despierta. Nott en vez de llevarlos a la sala los llevó a un patio inmenso con muchas plantas. Pero estaba mal cuidado y el pasto estaba muy crecido.
Harry vigilaba a su hermana, no se atrevía a dejarla sola ni dos segundos. Lara J. por su parte tenia una cosa muy importante que comunicarle a su hermano pero no sabia donde decírselo, ese hombre no les quitaba la vista de encima. Lo llevó entre el pasto crecido que los tapaba por completo. Hizo una especie de nido y se sentó obligando a Harry a sentarse a su lado.
Le contó todo el plan de Snape hablando muy bajito. A Harry le brillaron los ojos, ya tenia deseos de salir de allí y estar en los brazos de su padre. Lara J. sonrió ampliamente tranquilizando a Harry que le había expuesto su preocupación. Estuvieron correteando por todo el pasto un buen rato, recuperando su alegría habitual. Cuando comenzó a oscurecer Nott los logró localizar y los llevó adentro de la vieja casa. Cenaron en silencio y luego se dieron un baño.
En cuanto estuvieron solos Lara J. le mostró la capa de invisibilidad a Harry que Snape había escondido debajo de una almohada. Se acostaron a dormir preparados para el día siguiente. No durmieron tan bien como pensaban, dieron muchas vueltas, extrañaban su casa. Nott los despertó de malas pulgas, no era que causaran problemas era que no los soportaba.
Lo siguieron obedientemente a la cocina. Lara J. llevaba la capa enroscada alrededor de la cintura. Desayunaron sin quejarse y sin hacer el más mínimo caso de Dolohov que hacia crujir los nudillos mirando a Lara J. Como esperaban, Nott los llevó a la sala, pero había un inconveniente, habían demasiados mortífagos como para burlarlos. Les lanzaban fugaces miradas y los niños no se atrevían a sacar la capa.
Lara J. miró desesperada por todos lados, buscando aunque sea un escondite mientras Harry vigilaba a los mortífagos. Harry comenzó a mirar intensamente el armario, haciéndolo temblar, las copas tintineaban mientras las otras cosas que había adentro repicaban suavemente. Con un parpadeo el armario se vino abajo con un estrépito. Todos los mortífagos pegaron un salto al escuchar el estruendo y corrieron hacia el armario, tenían ingredientes y cosas importantes en él. Los niños se acercaron haciéndose los curiosos y asustados pero los mortífagos los espantaron al momento.
Ellos no lo lamentaron en lo absoluto y en el momento en que todos estaban concentrados revisando los daños, Lara J. sacó la capa y se la echaron encima. Pasaron en silencio por al lado de los mortífagos que discutían un poco mientras restauraban las cosas a base de hechizos. Caminaron desorientados unos minutos pero al final encontraron la puerta de la calle. La abrieron con cuidado y salieron sin hacer ruido.
Había una cerca y mucho pasto alrededor, no sabían para donde ir. Un cuervo vino volando desde el tejado de la casa y se posó casi delante de ellos, mirando a todas partes. Los niños se acercaron con cuidado a él. El cuervo graznó cuando sintió que le halaban la cola prácticamente arrancándole las plumas. Aleteó un poco y comenzó a caminar contoneándose, de una manera bastante graciosa seguido por los niños que lo hallaban bastante divertido.
El cuervo los llevó atravesando las rejas, la casa parecía completamente abandonada. Caminaron un rato más hasta unos arbustos. El cuervo revoloteó por encima de los arbustos graznando suavemente. Los niños se quitaron la capa y apartaron los arbustos con curiosidad. En el medio de estos había un viejo caldero herrumbroso. El cuervo seguía revoloteando encima de él, como apresurándolos. Los niños se pusieron a cada lado del caldero y se miraron. Como impulsados se agacharon y agarraron el caldero a un mismo tiempo.
Enseguida sintieron como algo los enganchaba por el ombligo y los halaba. Comenzaron a dar vueltas en un remolino de colores. Cerraron los ojos con fuerza, sentían el contacto del caldero. Aparecieron en una cocina algo mareados. El caldero cayó al suelo dando un repique como un gong y fue a parar a una esquina de la cocina. Los niños miraron alrededor y sonrieron ampliamente. Estaban en casa. Un enorme perro negro saltó desde una esquina ladrando muy alegre, con la cola moviéndose como loca.
Pegaron un brinco cuando la puerta de la cocina se abrió bruscamente dando paso a un hombre de pelo castaño canoso, de aspecto enfermo pero que les sonrió ampliamente.
¡Alastor! ¡Ya están de vuelta! Voceó el hombre hacia la sala, escucharon un golpeteo apresurado y luego se detenía en la puerta de la cocina. Severus lo logró, los trajo de vuelta.
Ya veo. Dijo OjoLoco entrando en la cocina escudriñándolos con su ojo mágico, los niños sonrieron tímidamente. Se ven un poco delgados... tienen ojeras... pero por lo demás parecen estar bastante bien.
Supongo que Severus está haciendo su acto de presencia. Dijo el hombre acercándose a los niños, de su cuello colgaba un zafiro brillante. ¿Están bien? ¿No me recuerdan? Soy el tío Lupin.
Los niños lo miraron detenidamente y luego miraron el zafiro. Hocicos estaba bailando en dos patas alrededor de ellos. Los niños le dedicaron a Lupin una sonrisa amplia y sincera. Este se acuclilló y los abrazó con fuerza. OjoLoco giraba su ojo mágico en todas direcciones, comprobando que no había nadie por los alrededores. Lupin los soltó y los llevó al segundo piso para que se dieran un baño y se cambiaran de ropa.
Cuando Lara J. se terminó de bañar y se puso un vestido rosa con bolsillos, sacó el mapa de la ropa anterior y lo guardó en un bolsillo de su ropa nueva. Su papá se iba a poner muy contento cuando lo viera. Los niños regresaron muy contentos a la cocina. Lupin los esperaba sonriente con varios pergaminos en blanco encima de la mesa y plumas con frascos de tinta de diferentes colores. Los sentó en sillas y les dijo que podían dibujar. Lara J. estaba al lado de OjoLoco mientras que Lupin dibujaba con Harry.
Los niños pasaron un rato bastante divertido dibujando. Lupin animaba con su varita los dibujos haciéndolos reír. Lara J. dibujaba algo con la lengua entre los dientes y muy concentrada. OjoLoco que solo había estado pasando su ojo mágico por el patio lo detuvo en el dibujo de Lara J. Soltó una risa estridente que hizo que Lara J. pegara un brinco y lo mirara con reproche. Después de eso se animó a dibujarle algo. Lara J. lo miraba atentamente mientras OjoLoco cumplía su petición de que le dibujara cualquier cosa.
Harry se divertía con Lupin dibujándole a Hocicos y lo animaba con su varita para que el perro de tinta saltara detrás de una mariposa. OjoLoco por su parte terminó de dibujar (Según él) un elefante. Lara J. tomó el pergamino y comenzó a darle vueltas para ver si le encontraba pies y cabeza. OjoLoco farfulló algo parecido a que no tenia la culpa de que Lara J. no entendiera sus dibujos cuando la niña le preguntó que cosa le había dibujado.
A la hora de almuerzo suspendieron el taller de artes plásticas recogiendo todos los dibujos de encima de la mesa. Los niños comieron con más entusiasmo mirando atentamente como OjoLoco comprobaba que no hubiese veneno en la comida a pesar de que Lupin le había dicho que había cocinado él. Se habían quedado con deseos de seguir dibujando y lo que los animó fue que Lupin les dijo que iban a seguir pintando después. Los niños subieron corriendo al segundo piso a lavarse los dientes y bajaron en una fracción de segundo.
Se sentaron al momento en la mesa y siguieron pintando con mucho entusiasmo. OjoLoco gruñó cuando Lara J. le pidió que le dibujara algo más. La niña lo miró fijamente, lanzándole su mirada dulce y tranquilizadora y OjoLoco terminó derretido dibujándole lo primero que le saliera. Harry había dibujado un avión (No supo como lo hizo) con tinta que cambiaba de color y Lupin le dio un toquecito con su varita murmurando algo y el avión se puso en movimiento.
Cuando más entretenidos estaban, Snape apareció de repente en la cocina haciendo saltar a los niños. Estos parpadearon y a los segundos siguientes ya estaban saltando de sus sillas y lanzándose a los brazos de Snape que se había acuclillado sonriendo ampliamente con los brazos extendidos. Snape los abrazó como si no los hubiese visto en años. Los niños lo soltaron sonriendo con sus ojillos brillando. Lara J. de pronto pareció recordar algo y registró en sus bolsillos. Sacó un pedazo de pergamino doblado un poco estrujado, lo alisó un poco y se lo tendió a Snape sonriendo.
¿Para mi? Preguntó Snape pensando que seria algún dibujo, Lara J. asintió haciendo ademanes para que lo tomara. Bueno, veamos que es...
Snape tomó el pedazo de pergamino mientras los niños se sentaban de nuevo. Cuando lo abrió se quedó con la boca abierta, era la otra mitad del mapa ¿Como había logrado esa niña hacerse con el mapa? Miró boquiabierto a los niños que habían empezado a dibujar de nuevo. Lupin frunció el ceño mirándolo.
Espero que no haya sido mi elefante. Resopló OjoLoco. Oye Severus, tu hija no tiene el más mínimo sentido del arte.
NNo es uun elefante Alastor. Murmuró Snape sin poder creerlo. EEs, no se ccomo lo hizo...
¿Que dibujó? Preguntó Lupin interesado.
Es el mapa, la mitad del mapa, lo... logró sacar de las garras de los mortífagos, ella... Comenzó a explicar Snape tratando de coordinar las ideas. No le pedí que lo hiciera... sin embargo...
Lupin y OjoLoco se levantaron como si tuviesen un resorte haciendo saltar a los niños. Se acercaron a Snape en un par de pasos. Los tres adultos miraron el pergamino detenidamente.
Es una pilla. Comentó OjoLoco. Es... muy astuta, logró algo que nosotros no hemos podido hacer en dos días y medio.
¿Será el verdadero? Preguntó Lupin desconfiado. Mejor se lo mostramos a Dumbledore a ver que dice.
Está bien y... gracias por cuidarlos, los mortífagos estaban revueltos buscándolos por toda la casa, suerte que llegué a tiempo de notar que ellos no estaban. Dijo Snape entregándole el pergamino a Lupin. También recuperé sus varitas.
Bueno, nos vemos Severus. Dijo Lupin saliendo de la cocina junto con OjoLoco.
Snape desvió su atención hacia los niños que se habían sentado juntos y la cabeza de Hocicos estaba entre ellos mirando con atención lo que estaban haciendo. Se puso por detrás de ellos para mirar. Harry dibujaba algo parecido a un hipogrifo, más bien parecía una pintura abstracta. Miró a Lara J. y frunció el ceño, estaba dibujando la cabeza de Hocicos, pero, lo estaba haciendo muy bien a pesar de todo. Le acarició al cabeza suavemente y la niña se volteó sonriéndole.
Salió de la cocina a darse un baño, sonriendo internamente, los mortífagos estaban moviendo cielo y tierra buscándolos. Harry y Lara J. estaban muy contentos de regresar a la casa, no sabían cuanto iban a soportar si se quedaban un día más allí. Terminaron sus dibujos y se dejaron resbalar por la silla. Hocicos movía la cola pasando la mirada de uno a otro.
Se quedaron tranquilos, esperando a que Snape regresara. Snape entró a la cocina con una túnica negra y se les quedó mirando, los niños estaban inocentemente sentados mirándolo con atención. Se acercó a ellos y recogió todo lo que había encima de la mesa con un giro de varita. Los niños parpadearon un par de veces. Pasó la mirada de uno a otro y les sonrió.
¿Tienen hambre? Les preguntó suavemente, los niños negaron con la cabeza. Bueno...
Los niños se bajaron de las sillas y se le engancharon de las manos sonriendo. Snape se encogió de hombros y los llevó a la sala. Los dejó viendo dibujos animados y se fue a la cocina. Los niños se entretuvieron bastante tiempo con los dibujos animados, pero después les había entrado una sed terrible. Se levantaron del sofá y se acercaron a hurtadillas a la cocina. Lara J. entró dando saltitos mientras Harry venia detrás de ella. Snape se alarmó al momento, estaba escribiendo un informe para Dumbledore y lo plegó rápidamente al ver a los niños acercarse.
¿Quieren algo? Les preguntó escondiendo a medias el informe.
Si, agua. Dijo Lara J. balanceándose sobre sus pies con las manos en la espalda.
Tenemos sed. Apoyó Harry.
Snape se levantó dejando su varita encima de la mesa algo que indudablemente llamó la atención de los niños. En cuanto dio la espalda Lara J. la agarró y salió corriendo de la cocina con Harry pisándole los talones. Snape se dio vuelta al escuchar el alboroto y resopló. Gruñó acercándose a la mesa, su varita no estaba y a juzgar por los talones voladores de los niños la tenían ellos. Entornó sus ojos negros y giró bruscamente hacia la puerta de la cocina.
¡HARRY, LARA! ¡DEJEN MI VARITA! Bramó saliendo como un tornado de la cocina mirando a todos lados. ¿DÓNDE ESTAN?
Pero Harry y Lara J. ya estaban en el segundo piso, encerrados en la habitación de Snape. Sabían que al brujo no le iba a gustar nada que hubiesen tomado su varita. Harry le había tomado un poco de miedo desde cuando lo vio gritando de esa manera en aquella casa. Lara J. miró la varita en su mano arrepentida, no debió haberla tomado. Se imaginaban a Snape poniendo patas arriba la sala buscándolos.
Se que están por aquí. Dijo de pronto la voz de Snape en el segundo piso, los niños abrieron los ojos como platos. No se escondan de mi, los voy a encontrar de todas maneras...
Harry y Lara J. se miraron, esa voz tan suave solo tenia un significado: Estaban fritos. Se quedaron escuchando a la vez que los pasos avanzaban.
Está bien, quieren jugar... ¿No estarán... aquí? Dijo Snape abriendo la habitación de Lara J. se sintió como cerraban la puerta de nuevo. ¿O en el baño?... No tengan miedo, no les voy a hacer nada... ¿Dónde están pequeños?
Harry y Lara J. no tenían la más mínima intención de responder, la voz de Snape se estaba tornando extremadamente suave y hasta cierto punto dulce. Y eso significaba que estaban más fritos que antes, quizás se estaban achicharrando debido a la dulzura de la voz con que los llamaba. Escucharon cerrarse la puerta de la habitación de huéspedes y se dieron por muertos.
Umm, parece que encontré a mis niños, mis pequeños y adorables niños. Dijo Snape avanzando lentamente hacia la puerta de su habitación. Se que están aquí, no tienen por que esconderse de mi.
Snape dio dos toquecitos en la puerta algo que a los niños les pareció el sonido del hacha afilándose para desollarlos. Se alejaron de la puerta dando traspiés. Aterrizaron en la cama y se miraron a un tiempo. Habían pasado el seguro del pomo pero estaban seguros de que eso no detendría a Snape. En una rápida decisión se acostaron en la cama. Dejaron la varita de Snape encima de la mesita de noche y se prepararon para la explosión. El pomo giró un poco pero se trancó por el seguro.
¿Pasaron seguro? Preguntó Snape con una voz dulce como la miel. No tienen que temer, no les voy a hacer nada, ¿Como creen que les podría hacer algo a las criaturas mas adorables del universo?
Los niños se miraron parpadeando y se encogieron. Cerraron los ojos cuando escucharon un plop dentro de la habitación. Snape se acercó despacio a la cama y recogió su varita de encima de la mesita de noche.
Con que aquí estaban. Dijo con voz suave, los niños no se atrevieron ni a moverse. Bien, bien, por ahora no vamos a hablar, pero mañana...
Papá, tengo frío. Murmuró Lara J. para aflojar la tensión.
Snape gruñó por toda respuesta.
Yo también. Apoyó Harry al momento.
Hubo otro gruñido por parte de Snape. Lara J. se sentó en la cama y caminó arrodillada hasta donde estaba Snape y lo abrazó por la cintura. Levantó la vista poniendo carita angelical, mirándolo con sus dulces ojos esmeraldas. Snape se descruzó de brazos derretido completamente, no podía enojarse si su hija lo miraba de esa manera. Harry se puso boca arriba uniéndose en la mirada inocente y con algo de miedo, temiendo que empezara a gritar en cualquier momento.
Se sentó en la cama y los lentes se le resbalaron hasta la punta de la nariz pestañeando un par de veces. Hizo un puchero. Snape se alarmó al momento mientras Lara J. no lo soltaba y ahora tenia la cabeza apoyada en su estómago. Logró sentarse en la cama sin dejar de mirar a Harry que estaba poniendo una cara como si se fuese a echar a llorar. Lara J. enseguida se le acurrucó encima sin soltarlo. Harry fue entornando los ojos poco a poco.
No Harry, no, ven aquí, ven. Comenzó a llamarlo Snape antes de que el niño estallara en llanto, Harry hizo otro puchero. Ven aquí pequeño.
Harry lo miró desconfiado, Snape extendió una mano hacia él haciéndole señas para que se acercara. Comenzó a acercarse despacio y receloso. Lara J. había cerrado los ojos encima de Snape. Harry llegó hasta al lado de Snape y el brujo le sonrió levemente abrazándolo con un brazo.
No vuelvan a tomar mi varita ¿Entendido? Los reprendió Snape serio, los niños lo abrazaron con más fuerza. No vuelvan a hacer algo de eso, no hasta que recuperen su edad normal, ahora tranquilos.
Se escuchó un conjuro leve del otro lado de la puerta y esta se abrió de repente. Snape miró a un lado y sonrió ampliamente. Trelawney terminó de entrar en la habitación y se quedó con la boca abierta al ver a los chicos transformados en niños.
¿QQue les sucedió? Preguntó con la voz en un hilo, los niños levantaron las cabezas al momento y los ojos les brillaron. ¿FFueron los...
¡MAMA!
Los dos niños saltaron de los brazos de Snape y corrieron hacia Trelawney. La mujer se tambaleó cuando la abrazaron entre los dos por la cintura.
Si Sybill, fueron los mortífagos, solo que esta vez se los lograron llevar. Explicó Snape a la impactada Trelawney que no reaccionaba mirando a los niños que no la soltaban. Pero ya no tienes de que preocuparte y aleja tu varita de ellos, saben más de lo que aparentan.
PPero... son... niños Severus. Dijo Trelawney cuando los niños se recostaron en ella. Son... adorables.
Se acuclilló y los abrazó con fuerza besándoles la frente. Los niños sonrieron felices abrazándola a ella también. Snape se estiró con las manos al techo arqueando la espalda y dio un par de pasos hacia Trelawney.
¿Te quedas? Le preguntó sonriendo.
Lo siento querido, pero no puedo quedarme, solo vine por dos horas, que más quisiera quedarme aquí. Dijo Trelawney cabeceando mientras se levantaba. Umbridge no me quita el ojo, quiere saber todo el tiempo a donde voy y que hago.
Ya relajará la vigilancia mi vida. Dijo Snape suavemente. Estoy en la cocina, debo... terminar un informe.
Snape salió de la habitación dejando a Trelawney con los niños que la miraban sin dejar de sonreír. Estos pasaron un rato agradable en los brazos de la mujer, que los miraba con ternura y los abrazaba maternalmente. Resistieron todo cuanto pudieron, pero al final terminaron dormidos en sus brazos, respirando suavemente. Trelawney los dejó sobre la cama, los cubrió con una colcha y les besó la frente con ternura. Miró un reloj en su muñeca, sus dos horas de pase se estaban al cumplir. Salió de la habitación con paso apresurado.
Harry dormía tranquilamente, estaba un poco agotado, no había dormido como se dice bien en los días que permaneció lejos de su casa. Pero no pudo dormir por mucho tiempo mas, lo comenzaron a despertar moviéndole el hombro. Abrió un ojo perezosamente y bostezó arrugando el rostro. Lara J. abrió un poco los ojos rezongando.
Vamos, despierten, lo siento por los dos pero no pueden dormir hasta después de la cena. Dijo Snape cruzándose de brazos, los niños se incorporaron restregándose los ojos. Vamos abajo.
Los niños lo miraron con reproche y Snape alzó una ceja. Se bajaron de la cama bostezando y Snape les tomó las manos para llevarlos abajo. Ya para entonces era la hora de la cena. Los llevó a la cocina y los sentó en sus puestos habituales. Los niños todavía estaban un poco asustados con él, sabían que habían cometido un error tomando la varita de Snape. Harry todavía miraba cauteloso a todos lados, era él el que lo había visto completamente fuera de control, gritando furioso, con un brillo desagradable en los ojos.
Cenaron con calma y tranquilos, en un cortés silencio. Snape los observaba de reojo, todavía se veían asustados, al parecer les quedaba el cargo de conciencia por lo que hicieron. Cuando terminaron de cenar, los niños solos subieron al segundo piso a lavarse los dientes y bajaron de regreso. Snape los dejó salir al patio con Hocicos. El se contentó con vigilarlos desde la cocina. Los niños solo jugaron un poco, estaban cansados mientras que Hocicos parecía incansable. Entraron solos a la cocina restregándose los ojos.
Snape les sonrió tranquilizadoramente y los llevó al segundo piso. Los arropó en su habitación y les besó la frente. Los niños cerraron los ojos al momento, tenían tanto sueño. Snape sonrió viéndolos dormir y bajó a terminar unos informes, no había podido adelantar nada. Harry abrió los ojos despacio. Se incorporó y tomó sus lentes. Se los caló en la nariz y se levantó de la cama. Salió de la habitación con cuidado, tenia sed y ganas de ir al baño. Se metió como un rayo en el baño del pasillo y salió al cabo de varios minutos. Miró a un lado y luego a otro, quería bajar a la cocina rápido, no sabia como se pondría su papá cuando lo viera despierto cuando debería estar dormido.
Bajó despacio los escalones, cuando miró en la sala, la televisión estaba encendida. Pasó en punta de pies de una forma bastante infantil. Snape dejó los informes que estaba revisando en el sofá para vislumbrar a Harry entrando a hurtadillas en la cocina. El niño entrecerró un poco la puerta y se alzó en punta de pies para llegar al interruptor de la luz. Se acercó al refrigerador y lo abrió para buscar la jarra con agua.
¿Tienes hambre?
Harry pegó un brinco cerrando el refrigerador de golpe y se puso al lado de este con las manos en la espalda, como si hubiese echo algo malo. Snape frunció el ceño mirándolo, estaba extraño, lo miraba asustado.
¿Quieres algo? Preguntó con voz suave y sonriéndole, el niño miró indeciso a los lados.
Agua. Dijo Harry con la voz en un hilo.
Snape amplió la sonrisa y se acercó al refrigerador. Frunció el entrecejo mirando como el niño se precipitaba en apartarse de su camino. Allí sucedía algo mas que no era por haber tomado su varita. Le sirvió agua en un vaso y se lo tendió. Harry lo agarró al momento y se lo bebió prácticamente de un trago. Le devolvió el vaso a Snape y se dispuso a salir pitando de la cocina.
Espera Harry. Lo detuvo Snape.
Harry dio media vuelta encogido, retorciendo el dobladillo de su pijama. Snape se acercó preocupado, el niño bajó la vista al suelo. Se acuclilló frente a él.
¿Que te sucede? Le preguntó suavemente.
Nada. Respondió Harry sin levantar la vista del suelo.
Si te sucede algo. Lo contradijo Snape levantándole la cabeza. ¿Te sientes mal? ¿Te duele la cabeza o algo?
Harry sacudió la cabeza desviando la mirada, temiendo ver de nuevo ese brillo desagradable en los ojos de Snape. El brujo le tocó la frente preocupado, tenia que lograr que le dijera que le sucedía, pero... ¿Que hacia? La única que era buena para ese tipo de cosas era Trelawney y no la podía llamar para solo decirle: Al niño le sucede algo pero no me quiere decir, ¿Que hago?. Sonaba tonto. Se suponía que era su padre y un padre siempre sabe que hacer.
¿Me puedo volver a la cama? Preguntó Harry sacándolo de sus pensamientos.
No, ahora no. Respondió Snape mirándolo detenidamente, tratando de ver por medio de la Legilimensia.
Los ojos de Snape se volvieron fríos y vacíos y apareció el brillo que tanto asustaba a Harry. El niño parpadeó y comenzó a retroceder un poco. Pero Snape lo agarró por un brazo antes de que saliera corriendo. Comprendió por que Harry no lo miraba a los ojos ni hablaba con él mucho. El lo había visto furioso, pero... solo se alteró un poco aunque a veces no se medía. En un impulso abrazó al niño y le besó la cabeza. Harry se quedó tranquilo pero sin devolver el abrazo.
Snape cargó a Harry estrechándolo contra si, tenia que lograr que perdiera el miedo. Lo llevó a la sala y se sentó en el sofá. Sentó a Harry sobre sus piernas y le besó la frente. Harry estaba tomando seguridad, se recostó a Snape abrazándolo. El brujo comenzó a acariciarle la cabeza paternalmente y le comenzó a hablar al oído con voz suave. Harry se desparramó sobre Snape, escuchando todo lo que este le decía al oído.
¿Quieres subir? Preguntó Snape después de unos minutos de convencimiento, Harry asintió levemente aspirando largamente sobre él. Entonces vamos arriba, tu hermana debe estar dormida ya asi que no hagas ruido ¿Si?
Harry se bajó de encima de Snape y le tendió una manito para que lo llevara al segundo piso. Snape enseguida le sonrió y se levantó tomándole la mano. Subieron los dos juntos y cuando Snape abrió la puerta de su habitación pegó un brinco. Unos ojos verdes fosforescentes lo observaban desde la cama. Encendió las luces con el corazón en la boca. En la carita angelical de Lara J. apareció una sonrisa que haría que hasta el más duro de corazón se derritiera al momento. Harry enseguida se soltó de Snape y saltó sobre la cama sonriendo.
Lara J. puso los ojos normales con un parpadeo. Harry le dio un cabezazo sin querer y la niña agarró una almohada y le dio con ella por la cabeza. Harry agarró la almohada de Snape y comenzó a darle almohadazos a la niña a modo de venganza. Comenzaron a reír con risa infantil a la vez que se enredaban a almohadazos. Snape esbozó una sonrisa pero la perdió cuando vio su almohada atacada a mordidas por Lara J.
¡No! ¡No se hace Lara! Intervino antes de que le sacaran el relleno a las almohadas, Harry forcejaba con cuidado. ¡Dejen las almohadas! ¡El relajo con orden!
Fue a quitarle la almohada a Lara J. pero la niña gruñó muy parecido a como si fuese un tigre.
¡Oye! ¡Soy tu padre Lara! ¿Como vas a hacer eso? La reprendió Snape sin atreverse a tocar la almohada por miedo a terminar con una mordida en la mano, la niña lo miró desafiante. A ver, suelta la almohada cariño, hazle caso a papá... eso es, suéltala... ¡No que la muerdas de nuevo! Ay dios mío me la esta llenando de baba... a ver bebé, hazme caso, esa es mi almohada...
Lara J. soltó la almohada de Snape, tenia una prensa en la boca, lo que atrapaba no lo soltaba. Harry abrazó receloso su arma de guerra y le sacó la lengua a Lara J. Snape se quitó los zapatos y prácticamente se lanzó sobre la cama para evitar una guerra nuclear. Los niños lo miraron con reproche, había arruinado la pelea de almohadas.
¿Por qué no se acaban de dormir? Preguntó Snape pasando la mirada de uno a otro. Ahora mismo se están acostando.
Papá. Lo llamó Lara J. abrazando su almohada, Snape la miró con cara de: ¿Ahora que?. Tu... ¿Nos podrías hacer una historia antes de dormir?
Snape abrió los ojos como platos, el mundo se le venia encima. Carraspeó sonoramente poniéndose serio.
Acuéstense a dormir. Dijo firmemente desplegando una manta.
Por favor papá, una historia, solo una. Pidió Harry estrechando la almohada del brujo, Snape carraspeó de nuevo haciéndose el sordo. No podemos dormir si no nos haces una historia.
¿Por qué no pueden dormir? Preguntó Snape ceñudo, muy ocupado en alisar la manta por décima vez y sufriendo una enorme sordera.
No queremos regresar de nuevo a ese lugar. Respondió Lara J. pestañeando. Por favor, una historia y nos dormimos.
Ya la cama está lista, acaben de acostarse a dormir. Dijo Snape muy serio señalando la cama, los niños lo miraban con inocencia exigiendo una historia con la mirada. ¿Quieren leche?
No, una historia. Negoció Harry casi sin pensarlo.
Yo tengo que terminar un trabajo. Dijo Snape con voz chirriante levantándose de la cama de un salto. Buenas noches.
Y antes de que los niños abrieran la boca para insistir, Snape salió prácticamente corriendo de la habitación tratando de librarse de tener que hacer historias, nunca se le dio bien la narración. No iba ni por la mitad del pasillo cuando escuchó algo parecido a un llanto colectivo saliendo de su habitación. Arrugó el rostro y se dio vuelta sintiendo lástima, solo eran dos adorables criaturas, pero... tenia que inventar cualquier cosa para no hacer historias. Se mordió el labio al escuchar el llanto más fuerte. Se acercó a la habitación y terminó de empujar la puerta. Harry y Lara J. lo miraron entre pucheros y pestañeos de niños dignos de lástima.
Er... esperen aquí, no se muevan. Les dijo Snape con una sonrisa nerviosa. Ahora vuelvo... no, no pongan esas caras, no vayan a llorar de nuevo, vengo enseguida ¿Si?
Los niños asintieron con caritas tristes. Harry amenazó con un par de pucheros. Snape hizo una mueca y salió caminando por el pasillo a toda velocidad. Harry y Lara J. se comenzaron a acomodar, la táctica de pobres pequeños que se pusieron a llorar estaba funcionando. Se deslizaron tranquilamente debajo de la manta, preparados para escuchar la historia que les iba a contar Snape. Esperaron con paciencia, aunque Snape se estaba tardando demasiado.
Levantaron las cabezas cuando escucharon rechinar un poco la puerta. Snape les sonrió muy nervioso con un libro enorme en las manos. Se acercó a la cama con cara de espanto, estaba cometiendo suicidio. Los niños se pusieron boca arriba mirándolo con inocencia. Snape soltó aire y se deslizó entre los dos niños con cuidado. Se semiacostó entre los dos poniendo el libro sobre el abdomen. Harry y Lara J. se apretujaron contra él. Snape pasó los brazos por detrás de las cabezas de ellos y abrió el libro en una página al azar.
¿Alguna sugerencia? Preguntó con la voz en un hilo al ver que había abierto el libro en el cuento: Blancanieves y los 7 enanitos, los niños lo miraron con los ojos brillándoles y se preparó para lo peor. Ah, eh, está bien... si no tienen nada que decir...
Los niños pusieron toda su atención en él pestañeando.
Estoy loco... Murmuró Snape como para si mismo y poniendo bien el libro para poder leer, trató de hacerlo con la voz más suave y delicada que tuviese, deseando que los niños se durmieran apenas él hubiese comenzado a hablar. ... Bueno, emm, en un reino muy lejano... esto no va a funcionar... gobernaban un rey y una reina...
Snape siguió leyendo mirando de reojo a los niños. Estos para su desgracia parecían más despiertos que nunca y parecían tragarse cada palabra que él emitía. Harry y Lara J. escuchaban con atención a Snape, algunas veces se acomodaban contra él. Harry se llevó el pulgar a la boca recostándose en Snape, la historia no estaba tan mala y el brujo lo estaba haciendo bastante bien a pesar de tartamudear algunas veces por los nervios de hacer algo que nunca hizo. Snape notó que los niños en vez de irse durmiendo cada vez se veían más despiertos escuchándolo ávidamente.
Se detuvo unos instantes para tomar aire y que le pareció ver que Lara J. había cerrado los ojos, pero al parecer se lo imaginó porque los ojos esmeraldas de la niña brillaron en la habitación. Miró a Harry y el niño lo miraba chupándose el pulgar. Hizo una mueca leve y prosiguió muy a su pesar con el cuento. Ya había pasado del medio del cuento cuando sintió dos pesos repentinos en los brazos. Cuando miró a los lados por poco canta de la alegría, los niños se habían quedado dormidos recostados a él. El problema era que no solo era recostados a él, estaban encima de él y no se podía mover mucho porque los iba a despertar.
Con un poco de trabajo le quitó los lentes a Harry. El niño se movió todavía con el pulgar en la boca. Se inclinó un poco y le besó la frente cubriéndolo mejor con la manta. Miró a Lara J. y le besó la frente suavemente. La niña se aferró a su túnica negra acomodándose contra él. Sonrió levemente, hacer historias no era tan malo como imaginó, ahora se daba cuenta de lo mucho que le estaba gustando ser padre. Bueno, aunque si le pedían que les leyera Las mil y una noches... iban a estar limpiando la casa un mes entero sin parar.

Snape se despertó al día siguiente antes que los niños, estos dormían plácidamente entre sus brazos, parecían dos angelitos, indefensos e inocentes. Quitó los brazos con cuidado, los niños rezongaron un poco pero por suerte no se despertaron. Se bajó de la cama y salió en silencio de la habitación dejando los lentes de Harry sobre la mesita de noche y se llevó el libro con él. Los niños seguían durmiendo, estaban en casa. Harry sintió que le besaban la frente suavemente y abrió los ojos. Snape enseguida le tendió un biberón con leche tibia. El niño agarró aquello como si fuese lo mejor del mundo y comenzó a tomarla medio dormido.
Snape también despertó a Lara J. con un beso en la frente y le entregó otro biberón. La niña cogió el biberón y enseguida se puso a tomar leche tranquilamente. Snape sonrió ampliamente y salió de la habitación para ir a la cocina. Llegó tarareando alegremente, era muy feliz, con dos hijos adorables y una esposa dulce. Parpadeó un par de veces al ver a Lupin sentado en una silla, como esperándolo.
Buenos días Severus. Saludó Lupin levantándose y sonriendo.
Buenos días Remus, ¿Qué te trae por acá? Preguntó Snape sin perder la alegría, le hizo un gesto con la mano para que se sentara de nuevo. ¿Quieres chocolate o té?
Un té no estaría mal. Aceptó Lupin sentándose nuevamente, Snape le dio un toque con su varita a una tetera y esta soltó un chorro de vapor. ¿Estás bien? ¿Esos dos no te han causado dolores de cabeza?
¿Cómo puedes decir eso de ellos Remus? Preguntó Snape sirviendo agua caliente en dos tazas con bolsitas de té. Son unas criaturas adorables, no puedo enojarme con ellos.
Entonces deberías estar orgulloso de tu hija. Dijo Lupin cuando Snape llevó las dos tazas de té sobre la mesa.
Estoy orgulloso de los dos. Dijo Snape sonriendo, bebió un sorbo de té.
Bueno, solo debo decirte que
Comenzó a decir Lupin buscando en un bolsillo de su desgastada túnica, sacó un pedazo de pergamino lo dejó sobre la mesa bebiendo un sorbo de té.
Es el mapa original, tu hija lo logró.
¿En serio? Dijo Snape recogiendo el pergamino y examinándolo, sonrió ampliamente. Lo sabia, sabía que mi pequeña lo iba a lograr.
Por cierto, ¿Dónde están? Preguntó Lupin mirando al patio.
Están en mi habitación, los dejé tomando leche. Respondió Snape guardándose el mapa en un bolsillo. ¿Te quedas?
Si no hay inconveniente. Dijo Lupin tomando té.
Hoy tenia pensado llevarlos al parque con Hocicos, ¿Qué crees? Preguntó Snape mirando a Lupin.
Que es un poco imprudente, sabes que están vigilando Privet Drive y si los ven y nada menos bajo tu compañía
Contestó Lupin vaciando su taza de té.
Voy a ir bajo forma de animago. Replicó Snape al momento. Quiero ver a mis pequeños felices y no quiero tenerlos encerrados todo el tiempo en casa.
Entonces yo los acompaño. Dijo Lupin decidido. Recuerda que ahora solo tienen 5 años, por ahora, claro.
Snape asintió terminando su té, la puerta de la cocina se abrió y...
Umm, charla de negocios, linda reunión, ¿Verdad Harry?
Por cierto, linda historia ayer papá.
Snape y Lupin se quedaron con la boca abierta mirando a los chicos con la edad normal de ellos sonriendo desde el marco de la puerta. Entraron y dejaron los biberones vacíos encima de la meseta.
Buenos días ¿No? Dijo Lara J. cruzándose de brazos. Recuperamos nuestro cuerpo y mente después de terminar con la leche.
¿No van a decir nada? Preguntó Harry por su parte desgreñándose, bostezó estirándose. No parecen muy... animados, ¿Sucedió algo?
No, emm, que... no esperaba que crecieran... tan pronto. Logró explicarse Snape, cayó en la realidad. Por cierto... felicidades Lara, recuperaste el mapa.
Lara J. se irguió orgullosa. Snape sacó el mapa del bolsillo y se lo tendió a la chica. Esta lo tomó y sonrió complacida. Harry se recostó a ella para mirar el mapa y asintió sonriendo levemente.
Bueno, nuestro destino ahora es en el Cairo, Egipto. Dijo Lara J. plegando el mapa. Debemos buscar las escrituras que nos faltan.
Un momento, ¿Con el permiso de quien? Preguntó de repente Snape cruzándose de brazos. No se pensaran que van solos.
¡Por favor papá! Exclamó Harry con cara de niño bueno. No nos va a suceder nada, solo vamos a ir al Cairo.
Como si quedara en la esquina. Gruñó Snape mirándolos con los ojos entrecerrados. Ni sueñen que los voy a dejar ir solos, yo mismo voy con ustedes.
Los chicos se miraron frunciendo el ceño. Lupin solo pasaba la mirada de los chicos a Snape. El susodicho se levantó de repente.
Remus, ¿Podrías cuidarlos? Tengo que... bueno hacer una salida. Dijo mirando fijamente a Lupin, el brujo asintió. Antes de irme tengo que hablar contigo un par de cosas.
Lupin se levantó y salió con Snape al patio. Los chicos resoplaron al verlos hablar con aire misterioso, como si les interesara lo que estaban hablando, bueno, quizás un poquito. Los dos brujos regresaron a la cocina como si nada.
No quiero escuchar quejas. Dijo Snape muy serio a los chicos, estos se miraron con el rabillo del ojo. No se cuando regrese asi que se comportan con Remus... Remus, si hacen algo quiero ser el primero en saberlo.
Lupin asintió y miró a los chicos levantando una ceja. Estos tragaron en seco. Snape les lanzó una mirada de advertencia antes de salir por el patio y tomar por el costado de la casa. Lupin cumplió con su palabra de vigilarlos al pie de la letra. Los chicos no tuvieron otra que sentarse resignados en el sofá de la sala a ver televisión. Aunque después se animaron a jugar ajedrez mágico con Lupin (Lara J. masculló un montón de cosas que solo ella entendía cuando Lupin no la dejó jugar). Harry perdió un par de veces pero ganó cuando Lara J. comenzó a decirle jugadas por la comisura de la boca y a base de señas con mensajes codificados.
Los chicos subieron a bañarse antes de almuerzo y bajaron un poco más animados. Almorzaron con Lupin tranquilamente, sabían que no podían hacer de las suyas si no el reporte iba directo. Cuando terminaron de comer subieron a lavarse los dientes y bajaron a la sala. Se sentaron a ver televisión los dos despatarrados sobre el sofá. Estaban muy entusiasmados con una película cuando el teléfono comenzó a sonar. Harry se levantó de mala gana del sofá y cogió el auricular obstinado mientras Lara J. seguía mirando la televisión.
¿Si? Preguntó algo fastidiado.
Buenas tardes, ¿El señor Lupin se encuentra? Preguntó la voz de una mujer.
¿Lupin? Preguntó Harry a su vez, Lara J. lo miró con el ceño fruncido.
Si, Remus Lupin, ¿Se encuentra? Insistió la mujer con voz suave.
Emm, si, un momento. Dijo Harry extrañado, volteó la cabeza hacia la puerta de la cocina, Lara J. hizo una mueca y siguió mirando la televisión. ¡LUPIN! ¡TE LLAMAN!
Lupin salió de la cocina tan rápido que Harry pegó un brinco. Se acercó sonriéndole y tomó el auricular.
¿Si? ¡Ah! Si, ¿Estás bien?... Comenzó a hablar Lupin.
Harry se encogió de hombros y regresó al sofá sentándose de un salto. Lara J. le preguntó por señas quien era y Harry volvió a encogerse de hombros vocalizando: Era una mujer. Lara J. puso cara extrañada.
¿Será la novia? Preguntó en un susurro.
Puede ser. Respondió Harry de vuelta, Lara J. soltó una risita. ¿De que te ríes?
Está hecho un pícaro, jeje, Lupin enamorado. Dijo Lara J. con aire ensoñador y pestañeando, sin dejar de hablar en susurros.
Bueno, ¿Y si es una amiga? Sugirió Harry.
¡Hey! ¡Ustedes dos tranquilos! Los reprendió Lupin muy serio dejando de hablar por teléfono, los chicos dejaron de cuchichear al momento. Eso está mejor.
Los chicos se levantaron del sofá apagando el televisor y se retiraron a la cocina. Hocicos enseguida comenzó a saltar ladrando alegremente y dando vueltas en un mismo lugar. Lo dejaron salir al patio y también salieron ellos ¿Por qué no? No estaban haciendo nada malo. Se entretuvieron jugando con Hocicos. Estaban tan entretenidos que no se dieron cuenta de que Lupin ya había terminado de hablar por teléfono y de vez en cuando les echaba una ojeada desde la cocina. Entraron cuando empezaba a oscurecer. Subieron directo al segundo piso a bañarse para quitarse un poco el sudor.
Bajaron habladores y bromistas, en cuanto entraron en la cocina, Snape los miró de brazos cruzados, muy serio. Lupin estaba sentado mirándolos detenidamente.
No hicimos nada. Dijo Harry a modo de defensa.
Solo salimos al patio para sacar a Hocicos. Agregó Lara J. No hicimos nada malo.
Se que no hicieron nada, solo... les tengo que decir algo... um... importante. Dijo Snape más serio de lo habitual. Preparen el equipaje, mañana nos vamos para el Cairo.
Los chicos abrieron la boca y la cerraron de nuevo, como un pez fuera del agua.
Ahora escuchen, vamos por vía muggle, en... un, un... un avión de esos. Comenzó a explicar Snape, los chicos solo parpadearon. No voy a dormir en casa, debo... resolver unos asuntos, el vuelo es a las 12:00AM, deben estar en el aeropuerto 3 horas antes, irán ustedes solos, yo los localizo después, Remus también va a ir, lleven la flauta y el mapa completo, ¿Alguna duda?
Los chicos negaron con la cabeza todavía impactados. Snape soltó aire con los ojos al techo y se dio vuelta hacia Lupin.
Creo que deberíamos estar saliendo en estos momentos. Dijo consultando un reloj en su muñeca, Lupin asintió, giró hacia los chicos de repente. Sobre la mesa están los pasaportes y los boletos, en cuanto lleguen esperan, no hagan nada ¿Está claro?
Los chicos asintieron levemente. Snape y Lupin desaparecieron de repente de la cocina con un plop. Los chicos se miraron y luego miraron a la mesa, allí estaban los boletos de avión y los pasaportes, tal y como había dicho Snape. Los recogieron y subieron al segundo piso a preparar sus baúles. Empacaron prácticamente el guardarropas completo. Harry redujo la espada de Gryffindor hasta hacerla un alfiler y la guardó cuidadosamente en su baúl. Guardó el espejo de Sirius y su Saeta de Fuego reducida. Se puso a dar paseítos por la habitación a ver que se le quedaba.
Cuando estuvo seguro dejó el pasaporte y el boleto de avión encima del baúl. Salió de la habitación para tropezarse con Lara J. que también había terminado de empacar. Por acuerdo común bajaron a la cocina y salieron al patio. Vigilaron que ningun vecino estuviese husmeando y abrieron la caseta de par en par. Sacaron a los animales fabulosos y los soltaron en el patio. Comenzaron a espantarlos y estos desplegaron las alas y salieron volando. Los vieron perderse en el cielo oscuro.
Regresaron a la cocina y llamaron a Hocicos, decidiendo que lo iban a dejar con la señora Figg. Salieron con cuidado del número 5 con Hocicos trotando al lado de ellos. La señora Figg dudó un poco antes de aceptar quedarse con Hocicos y les deseó suerte para el viaje. Los chicos regresaron a la casa y cenaron bocadillos ligeros. Subieron a sus habitación deseándose buenas noches y se acostaron a dormir preparados para lo que prometía ser, una gran aventura.



Aquí concluye la primera parte de la trilogía: Harry Potter y El Misterio del Alma Oscura; La Flauta de Anubis. Espero que haya sido de su agrado. Cualquier opinión o sugerencia enviar un email a: [email protected] siempre serán atendidos.

Por: Malena Salazar Maciá.
N/A: Aunque no lo crean, Salazar es mi apellido VERDADERO
Segunda Parte de la Trilogía: Harry Potter y el Misterio del Alma Oscura; Aventura en el Cairo.
Fragmento:

¡Wow! ¡Mira esto! Dijo Lara J. tomando como si fuese una lupa de plata con una hermosa esmeralda en el centro. Es para revelar escrituras antiguas.
¿Como funciona? Preguntó Harry con curiosidad, tosió cuando el olor a descomposición se hizo más intenso. Aquí si apesta.
Aguanta como un hombre. Sugirió Lara J. con la nariz tapada, comenzó a pasar la extraña lupa por encima de los primeros jeroglíficos. ¡Mira Harry!
Harry se inclinó sobre el mapa tapándose la nariz con el cuello de la camisa. Se veían varios jeroglíficos que formaban una frase de color dorado.
Entonces, así fue como descubrió la primera pista. Murmuró Harry frunciendo ligeramente el entrecejo y con la voz un poco ahogada por el cuello de la camisa. Por suerte llegamos primero.
Y dilo. Dijo Lara J. a su vez. Uff, ¿Es que aquí nadie limpia?
Deben tener dinero para comprar aunque sea una fre...
Harry paró de hablar en seco. El y Lara J. se miraron lentamente al escuchar un gruñido agudo acompañado por un aliento pútrido. Se incorporaron lentamente y se dieron vuelta. Abrieron los ojos como platos y comenzaron a caminar bordeando el escritorio despacio y sin hacer ningún movimiento brusco. Cuando estaban intentando usar el escritorio como escudo chocaron con algo. Dieron un grito ahogado al mirar al suelo. Había un enorme charco de sangre y encima de él había una visión tanto repugnante como horrible.
Era la mitad del cuerpo de un hombre con la boca alargada en un grito de terror mudo y los ojos desorbitados. Estaba mutilado con horrorosas quemaduras por todo el cuerpo y la ropa hecha harapos. La mitad que le faltaba parecía haber sido arrancada por unas enormes y mortales mandíbulas. Parpadearon regresando la vista al frente.
La enorme Quimera gruñía mostrando sus dientes afilados como sables agachándose en posición de ataque, con los músculos moviéndose bajo su piel, lista para lanzarse al ataque y desgarrarlos


 

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