A pedazos - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Hoy me levanto y voy recogiendo,
cachitos de un sueño,
con ellos me ducho, me visto, me peino
te pienso en silencio.


Ayer desperté otra vez, nuevamente no estabas para sonreírme, y tus ojos azules se ausentan lentamente de mi mente, no sé si por olvido o por que yo misma decido olvidarlos para ya no sufrir tanto; hoy desperté otra vez, lo raro es que por un momento, sentí tu mano en mi cara y tu aliento en mi almohada, y por dos segundos he vuelto a ser feliz; pero no, todo era sólo una ilusión, una ilusión inundada de cabellos rojos, pecas, chistes, locuras y ojos azules, un sueño, el cachito del sueño de lo que pudo ser mi vida contigo.

Hoy Ron, no siento miedo de nada o de nadie, ¿para qué sentirlo si no tengo por quién temer?, no sé, me gustaría abrir los ojos y darme cuenta que estás ahí, pero es en vano, demasiado en vano; a veces se me vienen a la mente tantos momentos contigo, tantos juegos y risas y tanto llanto y dolor, que me tiemblan las manos y las piernas y termino por volver a la cama, a mirar la almohada; te busco en sueños Ron, te busco y busco...y busco.

Y a veces escuchó tu nombre, veo tus manos, oigo tus pasos lentos, siento tus labios mientras me hablan, y me siento tan viva Ron, que por dos segundos no me interesa que estés muerto, sólo me interesa oírte otra vez, tenerte otra vez y amarte todo lo que se pueda; y entre sueños te amo más de lo que te amé en la realidad, y entre sueños te beso todo lo que no pude besarte fuera de ellos; Harry dice que me hace mal, pero no me importa, yo sigo con lo mío, pensar en ti envuelta en las sábanas de mi cama, donde lentamente el estampado de florecillas se va volviendo pedazos de tu cuerpo, que cuando abrazo resultan estar completos y unidos, y eres tú quien me abraza entre las sábanas Ron, eres tú a quien siento a mi lado mientras duermo, yo abrazo tus recuerdos, Ron, por que de otra forma no te tengo.

Recojo los cachitos del sueño de nuestra vida juntos, pero no me sirve de nada, aquello sólo me hace mal, tu mano en mi cara por las mañanas sigue estando ahí, pero no te tengo Ron, me levanto e intento vivir, pero definitivamente eso no funciona, de ninguna forma lo hace; pero ¿sabes? entre la niebla he resuelto que lo mejor es volver a la cama, por que el tiempo pasa lentamente y me enredo en sus lianas pensando en ti, en que ya no estás, si pudiera abrazar los recuerdos y tenerte de nuevo, no haría lo que hago siempre, volver a mi cama a buscarte en sueños.

Y es que la almohada se ha vuelto mejor amiga que Ginny o Luna, no sé, cuando me acuesto para abrazarte me siento mejor, así al menos tú tienes mi beso en tu cuello y yo tu aliento en mi almohada; ahí en mi cama, donde con sólo cerrar los ojos vuelves a mi, creo que me siento mejor, si pudiera atrapar cada cachito Ron, unirlos con cinta y ponerlos a mi lado entre las sábanas, quizá ya no buscaría, por que mi sueño se habría vuelto otra vez pero para siempre, realidad.


...que si el invierno viene frío,
quiero estar junto a ti.

Es verdad, nada me hace falta, nada, ropa costosa, lujos, dinero, joyas, todo lo tengo y he tenido siempre, aún antes de que te conociera, cada día me levantaba rodeada de bienestar, ni a mis hermanas ni a mi nos faltó nunca nada, que se puede necesitar cuando te dan vida de reina sin serlo; recuerdo todavía cuando te conocí y no sé porqué me da una rabia enorme recordar lo jóvenes y tontos que éramos, si en aquel entonces me hubieran dicho lo mucho que iba a sufrir contigo, habría gritado a los cuatro vientos que no me importaba por que con el amor es suficiente, ¡qué locura!
Y es que desde que estás encerrado en esas cuatro paredes, ya las cosas no marchan bien, extraño cada parte de ti, hasta ese gesto de repugnancia que haces cuando te digo que he recibido noticias de Andrómeda, hasta el de lástima que emites cada vez que menciono a Bella, cada movimiento tuyo me es hoy tan indispensable, que se me hace un nudo en la garganta que no puedo desenredar ni siquiera hablando con Draco en largas y seguramente para él, fastidiosas cartas.
Si alguien me dijera ahora mismo que puedo correr a besarte, dejaría de lado mi apariencia arrogante y la estúpida personalidad de diva que mis padres y tú me han creado a lo largo de mi vana existencia, y digo vana por que sólo tú la vuelves productiva Lucius, sólo tú y tus preciosos ojos, sólo tú y tus hábiles manos recorriendo mi piel. ¡Qué más da si no soy la única!, ¡Qué importa si piensas en alguien más!...yo te amo, a pesar de todo y de todos.
Y es que el destino me juega hoy una mala pasada, por que tras años de vivir a tu lado, de susurrar a tu oído mientras duermes que te amo, hoy por primera vez desde hace muchos años, por cada poro de mi piel me brota la ansiedad de volver a verte...si no fueras tan estúpido...tan adorablemente estúpido, ¡Te odio!
Pero te amo Lucius, te amo tanto que si en mis manos estuviera correría a sacarte de Azkaban, a liberarte pese a que me atraparan y me condenaran contigo, quizá entonces pudiera estar atrapada como tú, verte todos los día y quizá con suerte tocarte a través de los barrotes, por que sé que tal y como cuando te visito, me sonreirás y dirás Tranquila Cissy, todo volverá a estar como antes pronto y yo, como esa estúpida chica rubia de hace 20 años, te sonreiré bobamente y volveré a caer en la trampa; que más da si cae una tormenta y Azkaban se derrumba sobre los dos, mientras esté a tu lado, yo seré feliz, por que te amo Lucius...y te odio...¡Sí te odio!
Te odio por que existes y por que sé que en el fondo me amas, y por que a veces podrás ser la persona más fría del universo, por que eso eres cuando menos me lo espero, un copo de nieve pegado a mi, un hielo que no se derrite ni con el más mínimo de los cariños, un maldito, estúpido y desgraciado copo de nieve con máscara y pelo rubio, que cuando está junto a mi, tal y como dice la física, quema mi piel con todo y su careta de infranqueable frialdad.
"Vaya por Dios que tonta estoy
se me ha vuelto a llenar,
el corazón de lluvia,
podría ser que he vuelto a ver
quizá fue sin querer,
aquellas fotos tuyas..."


-¡Corre, yo lo detendré! -fue el grito de James y Lily no lo pensó dos segundos, apretó contra su pecho al bebé y echó a correr por la estancia rumbo a las escaleras, la puerta se abrió de golpe y los oyó a los dos, ¿qué se dijeron?, no podría decirlo, ella huía con su hijo en brazos, llegó a la escalera y comenzó a subir, estaba a la mitad, subiendo su pie al siguiente escalón cuando la luz le golpeó las retinas y Harry se estremeció entre sus brazos.

Era de él, ese cuerpo que de pronto se había desplomado era de él, ¿qué otro cuerpo podría producir en ella las mismas vibraciones al caer a tantos metros, en otra habitación, que el cuerpo de James como si cayera sobre ella? no podía evitar sentir aquella presión en el pecho que casi la ahogaba, como si él de verdad estuviera inerte sobre ella; con Harry en brazos intentó no pensar, ¡que estúpido!, aunque intente no pensar, lo que ocurre es que eso que ha sentido no lo siente en el cerebro, lo siente en el alma, que se le ha quedado vacía de saber que aquella luz y aquel gemido sordo son de James.

Se le hizo un nudo en la garganta y tuvo que sostenerse del pasamanos dos segundos, entonces lo escuchó, pasos, pasos que le seguían rumbo a la escalera, temblando siguió su marcha, buscó la habitación de Harry entró y se encerró; temblaba de pies a cabeza y sólo podía pensar en una cosa, James ha muerto. Un dolor más intenso que si le estuvieran abriendo las entrañas la inundó, apretó a Harry contra su pecho e intentó no llorar, pero no podía, lloraba sin detenerse pensando sólo en James, su sonrisa, sus ojos, sus cejas, sus labios, sus manos y su cabello rebelde en la nuca.

Cerró los ojos con fuerza para tratar de calmarse, pero no pudo, en la oscuridad de su cabeza seguía viéndolo a él, jugando quidditch, sonriendo, bebiendo una cerveza con ella en las Tres Escobas, comiendo una tarta, rascándose la nuca, abrazando a Harry el día que nació, jugando con Sirius en el jardín, peleando con Remus sobre una teoría errónea, golpeando la ventana con los nudillos para avisarle que había vuelto del trabajo. Podía ver a James de tantas formas que llorar ya no compensaba lo que sentía y unas ganas inmensas de salir y hacerle frente a él se apoderaron de ella, escuchó sus pasos en la escalera, se decidió y caminó hacia la puerta, le iba a hacer frente, por que sin James ya nada valía la pena.

Entonces lo sintió, Harry entre sus brazos se movió intentando comprender por que su madre le presionaba con tanto ahínco, Lily lo miró, su cabello negro, sus mejillas y su nariz, todo era James, por dos segundos una paz le volvió, el alma le regresó al cuerpo y comprendió por que James se había ido para dejarla sola; no reprochó más su muerte, no sintió más ganas de salir a enfrentarlo, sólo se dispuso a abrazar a James...no, a Harry...no, a James que de pronto se había vuelto Harry. Suspiró sabiendo que a él no volvería a verlo, aún cuando ahora lo tenía de alguna forma enfrente.

Una explosión, la puerta se abrió...
...llevo en mi el secreto del hechizo,
que llena el vacío de mi ser,
voy a seguirte a cada instante y te tendré,
siempre en mi bolsillo donde esté,
como una moneda, un amuleto,
que yo entre mis manos guardaré...

La revista en sus manos era solo apenas un poco más suave que las telas que la vestían, raramente no llevaba aquel día un sólo amuleto, el único que necesitaba lo llevaba ya puesto muy dentro, donde nada, ni las garras, los dientes o las maldiciones pudieran quitárselo, porque era suyo, suyo nada más; ella Luna Lovewood había tocado fondo, había tocado al fin la locura más grande de todas, la más profunda, la más vívida y la única que puede llevar a cualquiera a la perdición de algo más que la cordura, a la perdición de la vida, de las cosas, de la alegría, de lo más terrible que es el miedo; esa locura era y sería siempre, el amor.
Apretó la revista y miró al cielo, el aire fresco de los bosques le llegó a las mejillas, sonrió contenta, feliz, realizada; ¿cómo podía el amor llegar al punto en el que sientes que todo es de algodón, que todo se dobla bajo tus pies, que los thestralls son como gatitos a los que puedes rodear de mantas y abrazarlos o que los dragones son pequeños pajaritos de textura áspera a los que puedes abrazar como muñecos de peluche?. Suspiró y se sentía bien, muy bien pese a todo, pese a que le miraran raro por los pasillos, pese a las notitas pegadas en su espalda donde decía Rara, eso no le importaba.
Llorar, ahora Luna quería llorar, porque sólo había un grave problema dentro de su mundo de algodón y suavidad, de su entorno poblado de amor; ese mundo externo en el que normalmente vivía, su mundo real...Luna se puso seria y deseó con todas sus fuerzas tener alguno de sus rábanos, una pata de conejo, un amuleto, un espejo, algo para la suerte...¿qué pasaba si él no le amaba?. Su amuleto internó vibró y amenazó con romperse.

...I need your love,
like night needs morning


Verde, verde agua, verde olivo, verde noche, verde lino, verde poesía...verde ojos...ojos verdes; si supieras lo que hago pensando en ti Harry...si supieras que abrazo mi cojín fuertemente, mirando la foto donde sales con Ron, mirando la ventana donde las hojas de los árboles lejanos me hablan de tus ojos; ayer, Luna intentó hacerme reír, creyó lograrlo, pero dentro, muy dentro de mi la risa era solo una manifestación más del dolor que siento por que no estás.
Me temo despertar un día y darme cuenta que es real tu ausencia, prefiero seguir esperando a que llegues, a que llames a la puerta y mi madre sonría como siempre, que te abrace y vuelva Ron a correr hacia ti para hablar contigo, para sentirse bien contigo, hasta aceptaría verte con Cho, con Luna, con Hermione, con quien fuera, solo verte, verte y ya me sería suficiente.
No te extraño, no, no te extraño, sólo he descubierto que no duermo, que no respiro, que no pienso, que no anhelo algo que no seas tu; incluso tu cicatriz me es tan necesaria, tan indispensable, tan infinitamente mía que si no te recupero creo que me voy muriendo yo también lentamente.
Si fuera una versión pelirroja de Tonks, mi cabello no sería más del color rojo que conoces, sería, quizá negro o grisáceo, de un tono azuloso tal vez, para manifestar toda mi loca ansiedad por recuperarte y hacerte volver.
Me desespero de saber que quizá haya una forma de hacerte volver, de hacer que me mires de nuevo con esos ojos que hasta en sueños llevo, de hacer que tu aliento vuelva a mi; y es que de veras no te extraño, sólo es que el mundo eres tú y ya...¡claro! mi cabello sería de ese color...¡Sería verde Harry!
Quisiera darte el mundo entero,
la luna, el cielo, el sol y el mar,
regalarte las estrellas,
en una caja de cristal,
llevarte al espacio sideral
y volar como lo hace superman...

Hace tanto frío hoy Remus...el mismo frío de la noche en que descubrí que te amaba, el resto de los que luchan a nuestro alrededor no tienen frío, no, no lo tienen...y es que entre el fulgor de la pelea, los gritos, la conmoción, dudo que alguien se de cuenta del clima...pero espera, en realidad no hace frío, es que soy yo la que se hela desde hace unos segundos; agonizo, ¿agonizo?...no lo sé, quizá sea simplemente que ya no puedo cambiar en nada, ni pelo puedo volverlo morado, intenté hacerlo negro, pero tampoco cambia; por un momento se me han venido mil cosas a la mente, entre ellas tú y Ted.
Esta mañana cuando lo vi en la cuna y mamá lo cargó para mimarlo me acordé de muchas cosas, sobre todo de una, en otro tiempo, a ti esto simplemente te habría parecido la peor locura del mundo; tú Remus casado conmigo, según tú tan niña y tan demasiado cosa para ti...hoy me siento tan pequeña a tu lado, a tu lado Remus.
Veo zapatos en todos lados, el suelo bajo mi cuerpo lleva unos segundos duro y rudo, será que presiento lo que viene, no he podido detenerme en casa como querías, no he querido permanecer sentada para que tras unos años de esperarte, viniera Ted a preguntarme porqué no salí a buscarte, a tenderte la mano o a tratar de intervenir; ¡qué ironía Remus! He salido tras de ti, ignorando a mi madre, dejándole a Ted en brazos, jurando que volvería entera y contigo aunque fuera a cuestas, y ahora estoy aquí tirada, no sé si sangro, tampoco sé si duele. Sólo entiendo que cuando ese rayo de Dolohov te impactó mientras me mirabas, algo en el fondo de mi alma gritó como si quisiera que se le acabara la voz, has caído así simplemente Remus, enmarcado por esta noche estrellada, como si nada pasara, como si tus ojos se cerraran para dormir y durmieras agotado como tantas noches, bajo la luz de la luna, de las estrellas...
Diría que tengo miedo, pero no es así...que tengo frío, pero tampoco es cierto, ¿sabes Remus?, Bella está frente mío, me mira con esa risa loca y desquiciada que le he odiado desde niña por que siempre me ha causado...no miedo, ni repulsión, sino sólo desagrado; algo me dice que está contentísima de hacer esto, por que lo disfruta, paladea el hecho de que estoy muy débil para moverme y gira su varita dentro de su mano, esperando el momento oportuno, el momento más apropiado; no sé por que se me fueron las fuerzas, quizá por que tu cuerpo está a la vista y alcanzo a ver las orillas desgastadas de tu túnica, eso me recuerda que nunca me dejaste comprarte una...¿sabes Remus? no me interesa más que una cosa en este preciso instante y creo que tu también lo estás pensando...Ted está en casa, pronto le tocará la mamila de la noche, espero que mamá pueda dársela a tiempo....
...pero no pienses que sufrir no te ha servido,
es una forma de aprender,
a no volver a cometer el mismo error...


Es verdad, jamás seré algo peor, es que soy demasiado en verdad para cualquiera, a veces noto las miradas clavadas en mi, en mi forma, en mi personalidad; no sé quizá sea que soy llamativa, sin embargo he notado algo que no me agrada, algo que no me gusta que ocurra y que desprecio... tú, precisamente tú, no me miras, no te provoco nada y a duras penas puedo hacer que sonrías.
No me gusta que esté pasando esto, no lo tolero, no lo soporto, necesito que me mires a mi y sólo a mi, a nadie más por que yo soy Pansy Parkinson a la que miran antes que a cualquiera, soy precisamente la que conquista con su sonrisa y su contoneo al caminar. ¡Mírame!...apiádate de mi y vuelve tus ojos aunque sea una sola vez, siente que tienes que verme a mi y no a alguien más; vuélvete tras un rato y enfoca tu gris mirada en mi, sólo por un momento date cuenta que existo más allá de un lindo cuerpo o una sensual voz.
No quiero que me recuerdes para siempre como aquella a la que besaste alguna vez, como la que solía darte un cómoda masaje a la menor insinuación, no quiero ser una más en la lista de las que pudieron ser la señora Malfoy, no quiero quedar como la que pudo ser, ¡Es que yo quiero ser!
Date cuenta que no podrías encontrar alguien mejor, por que yo te sigo ciegamente, locamente, me entrego hasta el límite hasta donde otra jamás podría llegar, es que yo te amo como sólo Pansy podría amarte; ¡Maldita sea date cuenta que soy más que una decoración!, no me importa si lloro, ¡qué más da la humillación de eso!, que al fin y al cabo, no lloro por cualquiera, estoy llorando por un Malfoy, por Draco Malfoy; sólo te quiero tener a ti, quiero abrazarte pero no por que deseé que me vean contigo o para que las demás me envidien, quiero abrazarte para sentirte, pero más allá de lo que es sentir una piel o un cuerpo, quiero sentir que tu alma se vuelve a mi.
Es verdad, soy demasiado para muchos, pero justamente, soy nada para ti.
¿Dónde estabas?
¿porqué diablos no sabía,
ni siquiera que existías?
Para amarte, no me bastará
la vida...

¿Has visto alguna vez un ventanal cubierto por gotas de lluvia?, luce increíblemente simple, pero increíblemente hermoso, cubierto de las gotitas húmedas y olorosas a mañana; así, como ese mismo ventanal, simple, apareces tú ante mi, totalmente sencilla, totalmente hermosa. He deseado decir esto como ejemplo, ¿porqué?, no sé decirlo del todo, pero es que eres tú, tú y nadie más enmarcada de esa belleza extraña, esa belleza de libros leídos y pergaminos saturados de una caligrafía bien lograda y entregada.
He puesto las cosas en balanza, lo cual no ha sido ni grato ni difícil...es que tú eres todo, ¿sabes que jamás me he fijado en alguien como lo he hecho en ti?, ¿sabes que eres la única a quien en verdad he mirado más allá de mi hombro?, que curioso es darme cuenta que es a ti...tú, la chica menos apropiada para mi, la única que no debiera amar, aviva la llama que crece de mis ojos a mi corazón, a mi alma; has pasado frente a mi otra vez y he hecho lo que puedo hacer, burlarme de ti, sonreír mordazmente, decirte una sarta de idioteces que ni siquiera pienso, pero ¿qué más puedo hacer?
¿Me dejarías besarte?, dime, sé que te molesta y que quizá te incomode, es probable que incluso me des una bofetada, merecida, pero ¿no sería eso un roce de tu piel?...esa piel que a veces en mis sueños beso con tanta pasión y vehemencia que pudiera volverla mía de sólo mirarla; ¿me dejarías abrazarte?, es que me bastaría hacerlo para conocerte, para viajar en la comisura de tus labios sin necesidad de besarte, para abrazar más allá de tu cuerpo, abrazar tu alma anhelante de tu aura, de tu esencia; Hermione, por piedad, por clemencia, aunque sea por lástima, vuélvete a mi y déjame hablarte, mirarte fijamente, seriamente sin sonrisa sin nada más que tu.
Vengo siguiendo tus pasos, que me parecen lágrimas de la noche, que me parecen torrentes de gusto y cariño, corro a ti, que entras en la biblioteca, que te sientas, que te pones a sacar tus libros y nunca he visto cosa más hermosa que tus tersas manos en la mesa, que tus ojos castaños infierno de miradas ajenas y tu cabello como enredadera que necesito sujetar a fuerza de molestos empujones esquivos. Si me dejaras tocarte, sólo un roce, no pido nada más, apenas palpar tu mejilla o tu frente tersa, si pudiera apenas rozar tu cabello alborotado.
-Malfoy... - Te has vuelto, no lo he pensado, sólo he tocado tu pelo con el dorso de mi mano para tratar de almacenar la imagen de ti, me miras, pesadamente, fijamente, si pudiera descubrir que en tus ojos no hay ira, que quizá no rechazas el movimiento, que tal vez no repudias mi contacto, podría sentirme tranquilo; pero no veo nada, estás fijamente clavada en mi y aquello que siento raras veces me inunda, me recorre, me azora.
-Granger... - Qué más puedo decir, en aquel silencio de la biblioteca, donde sospecho has escuchado los latidos de mi corazón, el llanto de mi alma de saber que no me dejas tocarte, que reaccionas con violencia de saber que me he atrevido a hacerlo, que te vigilo como otras tantas veces antes lo había hecho, ¡un segundo!...por piedad dame un segundo para pensar. -...yo... - El nudo está ahí, clavado en la garganta, necesito aire, aire para saber que lo que siento es eso que me temo...dame un segundo...¡maldita sea dame un momento!, no me hostigues con tus ojos castaños, no me mires como lo haces, como si esperaras algo más de mi, como si ansiaras que de mi boca salga una confesión que no puedo, me es imposible dar.
-¿Estás bien? - Preguntas moviéndote incómoda, ¿eso que veo en tus ojos es preocupación?, estiras tu mano hacia la mía que continúa caída junto a mi pierna, intento pensar, pensar algo que no seas tú, algo que no sea tu aliento frente a mi o tu ceño fruncido por que no contesto o tu pierna que se mueve bajo la mesa para acomodarte mirando hacia mi; quiero creer que hay algo más que tengo que decir, quisiera tener el valor para hablarlo, abro la boca por que la frase ha llegado a mi lengua que se levanta hacia mis dientes forzándose a formar la primer letra...eso sólo eso, dilo y lo demás vendrá solo.
-T... - Comienzo como un bebé aprendiendo a hablar y tu me miras con más fijeza, me tocas ahora sí y de una vez por todas, ¡joder me tocas!, ese calor que recorre desde mi brazo y provoca que todos, todos los bellos de mi espalda de levanten para verte, me has tocado y la siguiente letra ha de salir sola, sin que yo la impulse, sola como tu mirada clavada en mi mente, sola y nada más. -...e.. - Respiro, no sé porqué pero me he inclinado hacia ti, hacia tu cuerpo, hacia tu cabello, tu rostro, tus ojos...Hermione si me muero ahora, habré sido feliz un segundo por tenerte tan cerca...pero un segundo tuyo no es un segundo de los demás, un segundo tuyo es la eternidad, una llama se ha encendido, la misma que me quema la lengua para decirte esto ya y terminar con todo...para que si has de odiarme lo hagas con motivos, con causas. -...amo.
Te has quedado helada, me miras fijamente, pero no te niegas a que me acerque, si no hago algo me muero, me muero o me mato...me muero o me mato de no hacerlo, me he inclinado y sujetándote por la nuca me he atrevido a tocar tus labios con los míos...el infinito sabor del amor, de la locura se aloja en tus labios, no te niegas y eso me hace feliz, no me empujas y eso me mata más que no haberte besado, agonizo y mi mal eres tu Hermione; nada se interpone entre los dos, quizá solo una cosa...hubo tanto tiempo antes de esto, me purga saber que pude hacer esto antes, definitivamente ni la eternidad es suficiente para amarte como lo hago.
Te suplico hay que morirnos juntos,
te lo ruego hay que morirnos juntos,
que morir es nadar por el mundo,
sin tener que salir a respirar...

¡Oye!...escucha, sé cuan molesto soy, es verdad, soy pedante y presuntuoso, igualmente soy egocéntrico, pero es divertido serlo; aquel día, cuando te miré, simplemente ocurrió, como un escalofrío que recorre el cuerpo, sonreí, es que no podía hacer otra cosa sino eso, pese a querer acercarme a ti de inmediato y ser sensible, eso no funcionaría, necesitaba hacerlo como siempre, lento y molesto, porque así soy yo, se me da el ser insidioso. Es verdad, cada día, jugando al quidditch, sujeto de la escoba, aferrado al uniforme volando por ahí, me doy cuenta que te amo mucho más, pero ¿sabes qué? incluso en los momentos en que combato por un ideal, sé perfectamente que estás tú en mi mente, antes que cualquier otra cosa, por que un futuro lleno de paz es lo que quiero para ti.
Lily, odio a Quejicus, sí lo odio, con mi alma, con mi cuerpo, con mi mente, ¿porqué?, es sencillo decirlo, él te ama, te sigue, te anhela y eso no me gusta, me disgusta tanto como mi vieja manía, que has ido quitando, de despeinarme, como mi vieja tendencia a portarme mal o molestar a todos, lamento admitirlo, pero siento celos.
Soy muy feliz contigo Lily, más de lo que podría ser con cualquier otra persona; Sirius, Remus, todos ellos son amigos, pero no tiene nada que ver contigo, es tan curioso saber que sientes alegría con alguien, pero que sientes gozo con otra persona, es curioso que ames tanto a alguien de esa forma; Harry en tus brazos es casi tan hermoso como verte a ti, es como tenerte en frente apenas recién nacida, como si se me diera la oportunidad de verte pequeña, pese a que digan que es mi viva imagen, sus ojos no son míos, son tuyos y se me ha concedido el perfecto don de poder verte bebé.
Lily, te amo, eres hermosa, perfecta, arrobadora, y Quejicus te ama igual que lo hago yo, sé que es tonto pensarlo ahora, pero es que es lo único que pasa por mi mente; lamento tanto no encontrar una mejor forma de protegerte, no haber logrado resguardarte mejor, sé que Harry saldrá adelante, ¿qué me lo dice?, no sé, pero lo siento, en el viento, en tus manos temblorosas ahora que sabes que es él quien se acerca andando por el jardín.
Ojalá pudiera estar seguro de que nos va a matar a los dos, ojalá pudiera estar seguro de que no te hará sufrir demasiado, pero no lo sé; espero de todo corazón que tus manos cubran el cuerpo de Harry incluso en el último momento, incluso cuando ya no quede más, espero con toda el alma que sean tus ojos lo último que él vea, por que yo planeo quedarme y ser tu escudo, eternamente. Te amo tanto Lily...que sólo en una cosa puedo estar de acuerdo con Quejicus, es cierto, eres el ser más perfecto, y sí, él tiene razón, soy un arrogante, por que te fijaste en mí Lily, y en nadie más.
Creo que desde aquel momento en que te vi,
descifré que nunca serías para mi,
que tal vez, conocerte fue mi error,
o quizá el amor se equivocó...

Cuánto tiempo, años, meses, días, horas, minutos, no sé qué me duele más, saber que no me miras con las mismas intenciones que yo a ti, o saber que me resigné hace mucho a ello. Recuerdo aquella mañana, cuando crucé las puertas de este colegio para volver a verte, me habían enviado esa lechuza, claro, la intención era que ocupara tu lugar, ¿sabes? No lo pensé tanto como me lo había planeado, quería hacerla de emoción, pero ¿para qué? Si de todas formas tus ojos azules parecen la perfecta herramienta de detección de mentiras, sabes cuando miento, lo sé; lo curioso es que sabes todo con sólo ver a las personas, pero no sabes detectar lo que la gente siente por ti en realidad.
Hay algo que jamás entenderé, ¿porqué tu?...sí es verdad, me lo pregunto y reprocho, todos los días, eres listo, guapo, poderoso, magníficamente amable, pero, no eres para mi, no entiendo y jamás entenderé, por que el destino me orilló a ti; recuerdo como ayer la primera vez que usé mis gafas ante ti, la primera vez que me viste con ellas te quedaste mirándome y por un segundo creí que era posible que mi sueño se hiciera verdad, pero no fue así, tu sonreíste como siempre y me dijiste Minerva, muero por ver al gato con esas gafas, me quedé pasmada, lejos de decirme algo que me hiciera sentir mal, me sentí viva.
Maldita sea mi suerte, no sé ya ni que siento, es que son años, Albus, años de esperar a que me mires, ¿te has dado cuenta que ya los dos usamos gafas?, que ya los dos nos interesamos más por las calcetas en el invierno que por irnos de farra a tomar unas copas, me vuelvo vieja Albus y sigo esperando que me mires de una forma distinta; sí, ya no me queda duda alguna, es verdad, el amor, la vida, el destino, todos en conjunto, se han confabulado en mi contra, se han puesto de acuerdo para destruirme hasta el final.
Soy una vieja Albus, una anciana destinada a estar sola permanentemente, a esperar poco a poco a que uno de los dos muera primero, tan sólo espero una cosa, ojalá muera yo antes, para creer que entonces me extrañes, para saber que demás de los alumnos y los demás profesores que seguramente manifestarán algo de pesar por mi ausencia, quizá con algo de suerte a ti te duela un poquito el nunca haberme dado una oportunidad, no de estar contigo, sino simplemente de mirarme seriamente y por una vez en tu vida, decirme la verdad.
Nada te costaba decirme que no sentías nada por mi, y sin embargo, me habrías abierto las alas Albus, quizá sólo así, con tu negativa en los oídos, me hubiera atrevido a irme, a aceptarlo, a considerar como una opción alterna en esta complicada ecuación, que quizá no fuiste tú el equivocado en no fijarte en mi, que quizá no fui yo la que no eligió bien, sino que fue la vida, que simplemente se confundió de destinatario para mi y de remitente para ti.
En la acera me he sentado,
ha esperar la primavera...
primavera que no llega,
primavera que no llega.

Ni siquiera sé qué hago aquí, la gente me mira de reojo, me juzga...como siempre; me he quedado parado lejos, es lo mejor, para no incomodar mucho; recuerdo todavía cuando llegué a aquella montaña a avisar a Dumbledore, habría dado cualquier cosa por que él hubiera llegado a tiempo, habría matado yo mismo a Voldemort de haber podido, si tan solo...
Se retiran lentamente, ha venido mucha gente, ¿sabes?, incluso está por ahí Lupin, he visto también a los Weasleys, parece que tienen un pequeño de la edad del tuyo, por cierto, no lo han traído...Hagrid se paseó por ahí con el pañuelo en la nariz, McGonagall ha dicho unas lindas palabras, mencionó la clase en que lograste, a pesar de ser de segundo curso, convertir una paloma en una jarra de cristal cortado al primer intento, ha llorado y se ha quitado las gafas, de pronto fue como si le cayeran muchos años encima ¿sabes?, todos lucían realmente tristes; recuerdo ahora, no sé porqué, uno de los veranos que pasé mirándote a escondidas, luego ya que te volviste novia de Potter, solía sentarme a verlos de lejos, soñando que era yo él...¡qué curioso!...ya no duele como antes.
Será que te has ido Lily...será...sí, tal vez será...me he quedado un poco más, todos se han ido según creo...¡no!, Dumbledore aún está ahí, pero quiero acercarme a ti, no importa si está ahí, sólo espero que se quede como yo he estado todo el tiempo, callado.
-Severus...no se ha acercado antes...-Susurró con sus ojos azules clavados en las lápidas, si mirara, creo que sacaría la varita y le mataría aquí mismo sin pensarlo.
-No he querido que me vean. - Susurro sin saber ni por qué, quisiera sólo estar contigo, ignorarlo a él y a las personas que ahora que me doy cuenta, están en los alrededores mirando.
-Te han visto de todas formas. - Sonríe mirándome, ¿porqué no puede simplemente largarse y dejarme contigo?, ¿le cuesta mucho entenderme?
-No importa... - Me vuelvo a ti, o a la lápida, o a la tierra que te cubre, no lo sé.
-Harry está con sus tíos... - Susurra sonriente, frunzo el ceño, a mí qué carajo me interesa el hijo de Potter.
-Ah sí... - Contestó para parecer cortés, ahora que lo pienso, es mejor llevar la fiesta en paz, quisiera abrir la tierra y sacarte, apretarte entre mis brazos y llorarte todo lo que sufro, ¡Dios Lily si pudiera hacerlo!
-Ellos lo cuidarán lejos de la fama que ahora tiene... - Sigue hablando, sonríe incluso, se lleva la mano a la bolsa de la túnica, ¿qué diablos es eso?...¡caramelos!
-Eso es bueno... - Murmuro, me ofrece un caramelo...¿qué no se da cuenta que lo único dulce de mi vida está enterrado bajo esa lápida? -...no, gracias. - El hombre más listo de la historia es igualmente el más idiota de todos.
-Crecerá lejos de lo que lo pueda dañar...por ahora, debe ser normal... - Dumbledore me pone la mano en el hombro, ojalá no me sintiera tan mal, de buena gana le echaría en cara todo mi dolor.
-Claro...normal. - Idiota...como se nota que no conoce a tu hermana Petunia, tonto, pero me alegra, bonita vida le espera a ese pequeño, merecido se lo tiene James, sufrirá todo lo que yo sufrí en su hijo, y yo reiré contento.
-¿Sabías que Harry tiene los ojos de Lily? - Dumbledore me mira fijamente, debe estar muy contento mirándome, por alguna razón Lily, empiezo a tenerle aprecio a tu muchacho.
"Sin tu luna, sin tu sol,
sin tu dulce locura,
me vuelvo pequeña y menuda,
la noche te sueña y te busca,
intento abrazarte y te esfumas..."

La emoción, la infinita emoción, la adrenalina en la sangre, el latido fuerte, continuo, exhaustivo del corazón, acelerado por la sensación de saberse observada, vigilada, perseguida; esa intempestiva necesidad de sentirse vista, saber que hay alguien que te mira todo el tiempo, recién la había conocido. Cuando besaba a Rodolphus, reía sabiéndose observada, él estaba ahí, en la habitación de esa pareja loca y absurdamente odiosa, alguien más miraba, alguien más sentía, alguien más gozaba además de ellos dos.
Era él, sí, él...que miraba y vigilaba, ella lo sabía a la perfección, no sólo su esposo miraba, no sólo su amado disfrutaba, por que él estaba ahí, como siempre, mirando, conociéndola más allá de lo que conocía a cualquier otra servidora; cuanta risa le daba pensar que ella era la preferida, que ella era la mejor, la más importante, a la que llamara primero, a la que seleccionaba entre todas; la enloquecía, la alteraba esa realidad, ese conocimiento preciso de que para él, ella era la mejor.
Cuando torturaba lo hacía con la plena conciencia de que no sólo ella sentía el placer de destruir a alguien moralmente, físicamente, espiritualmente, no, alguien más lo sentía con ella, había alguien que reía pegado a su oído, que sujeto de su brazo izquierdo, metido entre su piel, entre los poros, en cada línea en cada curva de esa marca perpetua, se divertía con ella y carcajeaba a su lado. ¡Qué locura! Es que aquello era más de lo que ella misma podía disfrutar, más de lo que ella misma podía soportar, era demasiado el gozo de sentirse acompañada siempre por él, sí...por él.
Sus ojos, sus manos, su poder, su mente, sus ideas todo era una locura, un sentimiento tan extasiante que necesitaba mirarlo cada dos segundos; por eso luego de cada noche apasionada con Rodolphus, luego de cada tortura, luego de cada asesinato, de cada logro, necesitaba aparecerse a su lado, correr para mirarle y decirle lo feliz que era, besarle las botas y agradecerle que la amara.
Corría como una chiquilla que acaba de lograr su primer hechizo, como una adolescente que besaba a su primer amor, como una asesina que siente por primera vez la emoción de casi ser descubierta pero vuelve a quedar impune; y corría a decírselo, a manifestarle todo su gozo, pese a llevarlo en su brazo, en su mente, en su corazón, en su alma, en su forma perfectamente cruel y corrupta de actuar.
Y al llegar, al verlo a los ojos, debía sonreír...sí, sonreír por dentro y tragarse el amor, la pasión, el agradecimiento, por que él no es capaz de amar, nada...absolutamente nada, pese a todo lo que siente por él, a esa loca necesidad de aprisionarlo junto a ella, debe aguantar y volver a su apariencia dura y malvada, a carcajear sonoramente frívola y molesta, para que él sonría al verla tan mordaz, tan cínica, tan fría, tan cruel, tan...Bella....porque si él no ama...¿para que amar ella?

Eres todo lo que pedía,
lo que no conocía y que en ti descubrí.

Nunca he sido listo, a decir verdad jamás he sido al menos algo inteligente por encima del normal, estoy atado a la conformidad y la diversión, amo eso, es la verdad, no tiene sentido negarlo si hasta en mi forma de caminar se nota; rodeado de tantos hermanos es siempre muy difícil sobresalir en algo, ser más que alguien más, soy conformista y es que a eso estoy obligado, si exigiera sería horrible, no sólo para mí sino para todos.
Pero hay algo en lo que sí quiero exigir, considero que pese a ser torpe e insensible (como tú misma me has dicho muchas veces o me has dado a entender), soy humano ¡y un buen ser humano!; he hecho cosas, no grandiosas como Harry, ni ingeniosas o astutas como tú, pero, creo que al menos lo que hago lo hago bien (en el límite de mis posibilidades); hay algo que sí quiero exigir, quiero exigirte a ti, que me mires y comprendas lo que siento.
Soy torpe es cierto, soy tonto y celoso a rabiar, soy posesivo es verdad, pero es que...no, no tengo un pretexto, mas que el más simple que puede haber Querer, te quiero, ese es mi argumento, lo sé, no está bien pensado ni es lo más brillante, es cuestionable, refutable, es demasiado simple para cubrir todos los posibles intentos de no derribarlo, pero es que yo realmente te quiero.
Te quiero Hermione, más allá de todo, más allá de lo que soy o lo que tengo, realmente pondría todo mi empeño para darte lo mejor (sí, lo sé no será suficiente para darte lo que te daría Viktor, lo que te daría cualquier otro con más suerte o seso que yo), me arrancaría un brazo para hacerte feliz un momento, me tiraría de cabeza desde la Torre de Astronomía o me iría a vivir un mes con tía Muriel si con eso te hago feliz. Lamento decirlo así, lamento no tener bonitas palabras, más poéticas o elaboradas, pero tampoco eso se me da, lo siento, lo siento de verdad.
Hay algo que sí puedo decir y que estoy seguro que te hará feliz, sobre todo por que lo reconozca, soy un ignorante, ¡sí señor! un ignorante...pero confío en que esto te de ánimos de seguir conmigo; Hermione, deseo aprender de ti, no de alguien más, de ti...deseo que me enseñes lo que no sé (que es mucho en verdad jeje), quiero aprender y tú eres la única que puede enseñarme lo que me hace falta.
Lo sé, no soy el mejor alumno y es cierto, quizá no aprenda absolutamente nada por estar absorto en ti, pero...me basta con saber que todo cuanto no conozco, todo cuanto no sé...vendrá de ti, vendrá de la única persona que de verdad, sin temor a equivocarme, desearía memorizar aún más que cualquier otro conocimiento, incluso más que las clases de Pociones o Transformaciones. Definitivamente en la materia que habla de ti, realmente si quiero ser un buen alumno.
Tú luna mágica, ayúdale a volver junto a mi,
dile al oído que necesito tenerlo junto a mi...

No lo sé, definitivamente no lo sé, en qué momento perdí la cordura, ¡no!...no estoy loca, amar no es estar loca, amar es eso simplemente...AMAR. ¿Cómo se puede amar a tan profundo nivel, a tan desesperada ansiedad de tener a alguien?...nunca me imaginé aferrada al cuerpo de un hombre sin rostro...o peor aún, con el rostro destrozado, jamás en mis sueños, ni en los más fugaces y pasionales me imaginé a mi príncipe azul en semejantes condiciones.
Siempre era el clásico hombre apuesto, despampanante, arrobador que aparecía mágicamente en mis sueños; Bill es eso, es ese hombre perfecto, guapo, admirable que bien podría causarme problemas con muchas chicas; el hecho de que hoy las cosas hayan cambiado, no significa nada, por raro que suene, me sigue pareciendo guapo, pese a las cicatrices que ahora mismo surcan su amoratado e inflamado rostro, Bill es el sujeto más guapo que mis ojos han visto jamás, no lo dudo, ni por un sólo momento, y si supiera que no lo lastimaría, me lanzaría a besarlo, a besarlo y comérmelo a besos...sí, mala alegoría en este momento precisamente en que casi se lo devoran, mas no a besos.
Duele, me duele algo en el pecho de imaginar lo mucho que le escoce la piel, lo terrible que debió ser sentir semejante ataque, de lo mucho que debió asustarse y si en mis manos estuviera haber detenido esta atrocidad lo habría hecho, mas no para conservar su rostro intacto, a mi eso ya no me importa como muchos pueden pensar, a mi sólo me importa Bill, él y nada más, su bienestar, su salud.
Me muero, me muero sin saber si despertará pronto, sin saber si de ahora en adelante el pobre sufrirá la tortura de ser un hombre lobo, de saber que quizá la maldita luna me lo robe cada mes, una y otra vez insistentemente como si le perteneciera; odio a la luna, la odio de ahora en adelante con mis entrañas, con todas las fuerzas que puedo tener, la odio por que es probable que me lo quite, que me lo arrebate y eso jamás se lo voy a perdonar a nadie, absolutamente a nadie.
La muy maldita entra por la ventana de la enfermería, intenta contentarme a fuerza de iluminar mi rostro como antes, como cuando me gustaba presumir y contonearme presuntuosamente por ahí, pero ahora, me siento tan triste, que la odio, la odio; mejor desviar la mirada, pero...algo, la luna ilumina algo ahora que lo pienso y algo que no soy yo; me vuelvo y es eso, lo que ilumina la luna es eso, la mano de Bill, la mano que se mueve hacia la mía, la mano que se aferra a mi, y después sus ojos, ¿es que a caso la luna me promete no quitármelo?, quizá sea su promesa de no llevárselo de devolvérmelo contrario a mi primer impresión.
Bill sonríe, la luna en su rostro lo hace ver tranquilo, lo hace ver normal; es verdad ella y yo ya tenemos una tregua, intentará no llevárselo, regresarlo a mi, evitar que se aleje de mi lado, por que después de todo, Bill es sólo para mi.
Ni tu ni nadie podrá,
quitármelo de la mente,
ni tú ni nadie sabrá,
el daño que me hace a veces

Cuan extraño es, cuan simple y vacío parece, jamás imaginé que me sentiría así, exactamente así, por ti, por mi, por él; cuando conocí a Cedric Diggory, era simplemente el chico perfecto, sonrisa impecable, personalidad afable, sentido del humor y si a eso se le suma belleza, guapura, simplemente no tiene mucho que dudarse, yo debía ser de Diggory y él debía ser mío, así de sencillo, así de simple y así fue; todos lo esperaban y por los pasillos el rumor era claro ya. Pero cuando supe después de un tiempo que tú, Harry Potter te fijabas en mi, hubo algo que no contrastaba, por que entonces el chico perfecto, ya no lo era, el chico perfecto Cedric era ahora un estorbillo en la lista, una pieza de ajedrez que había que mover con pinzas y pronto.
Pero no, hasta cierto punto no, pese a que muchas lo decían a que muchos lo pensaban y me lo recomendaban, yo no iba a dejarlo, por que había algo que nacía de apoco entre los dos Harry, yo por Cedric sí sentía algo; ¿cómo dejar a alguien por quien comienzas a sentir amor?, ¿cómo hacerlo y sobre todo con el simple y absurdo argumento de deseo ser más popular?, era idiota, era absurdo...era innecesario.
Aquel día, cuando las palabras se te atoraban en la lengua, cuando el nudo que se hacía en mi pecho se hacía en tu boca para proponerme ir al baile, realmente me encontraba en un aprieto, Cedric era mi pareja, el chico con el que quería estar, pero tú eras la pareja con la que según rumores yo debía estar; querer, deber, complejo...¿no crees?...luego su muerte, ¿sabes lo que sentí al verlo ahí tirado como un trapo a tu lado? Por dos segundos Harry esto fue lo que sentí: te odié, te odié culpándote de todo, de su muerte de su rostro pálido del frío en sus dedos, en sus labios que jamás me volverían a hablar, a sonreír, a besar.
Cedric yacía muerto, simplemente muerto, así de sencillo; luego la idea, tú debías saber algo, tú debías decirme algo de él, confesarme si te habría dicho algo, si él pensaba en mi en el último momento, pero no, no lo sabías y aunque un raro afecto nació en mi por ti, aunque hubiera querido realmente amarte como a él (si es que lo que siento por él realmente es amor), no pasó; me equivoqué Harry, quise reemplazar a un campeón con otro, pero es que necesitaba a alguien conmigo, alguien que me recordara a Cedric, alguien que me hiciera saber que él había existido a fuerza de haberlo conocido también.
No espero que lo entiendas, no espero que comprendas, no lo intento ni lo quiero, sólo te lo menciono como mero comentario, como susurró que sale sin que me de cuenta; no puedo decir que lo haya amado, o que sea el hombre de mi vida, pero aún pienso en él y me descubro llorándole, en cierta forma dentro de mi ha dejado un vacío que no planeo llenar con alguien más, de ningún modo, por que como él no hay nadie, y así me siento bien, doliéndome y recordándolo, por que él merece que se le recuerde así, como lo que fue, una gran persona. Cedric sigue ahí, intermitente a mi lado, algunas veces intenté olvidarlo para volver a ti, pero no puedo, no puedo hacerlo, por que cómo sea, aún me hace daño saber que ya no está, aún me daña saber que no lo tengo, que no volverá y peor aún, que tú, pese a ser el héroe de miles y tener la fuerza para salvar a otros cuantos, precisamente a él, no me lo puedes devolver.
"...y aunque fui yo quien decidió que ya no más, y no me canse de jurarte,
que no habrá segunda parte, me cuesta tanto olvidarte..."

Jamás he hecho algo para dañar a un amigo, siempre es mejor la muerte que traicionar a quien se aprecia tanto; a veces, un amigo es más y se vuelve un hermano, un gemelo, como un pedazo de la carne propia y, pese a ser incómodo, algunas veces, otras, es la gloria. James era eso, mi hermano, un trozo de mi costado por el que me habría cortado un brazo sin pensarlo, sin dudar; pero había algo que ni él ni yo medimos nunca, una fuerza más allá del amor fraterno y la amistad: el amor.
Cuando te vi la primera vez, la verdad no sé si quiera si fui yo quien te vio primero o fue él, lo cierto es que sentí algo, algo como un revoloteo de mariposa junto al corazón, como un pellizco de la piel desde dentro en el pecho, dolorcillo que ya no se fue, dolorcillo que se quedó, sensación que he llegado a extrañar luego de tu muerte. Lily Evans, así de simple, un nombre común y al mismo tiempo no común, un nombre melódico que lentamente fue haciendo estragos en James, nombre que lentamente fue haciendo vacío en mi; jamás, jamás pensé pelear por ti, jamás pasó por mi mente hacerlo, porque no sé, creo que siempre me consideré soltero, algo así como el tío bonachón que se queda a ver a los sobrinos y llevarlos a pasear, algo así como el amigo que se lleva a los niños para que la pareja tenga tiempo de hablar, de amarse.
¿Duele?, la verdad no lo sé...y es que dentro de cuatro paredes, dentro de celdas, dentro de calabozos, ya todo duele, la luz, el frío, la soledad, la compañía, el silencio, el ruido, todo duele, como si todo se volviera razones para odiar al mundo y entre todo ese odio, de vez en cuando un revoloteo. Recuerdo la vez que casi te lo confesé, cuando se me salió decir que si James no estuviera, yo te habría seguido los pasos, perpleja me miraste y sonreíste tristemente, diciendo que yo era tu amigo, y nada más.
Y era cierto, reí aquella vez, reí con muchas ganas, por que la cosa en sí tenía gracia, yo ahí confesando un poquito de mi amor, y tú prometiéndome amistad, amistad que ya tenía en James, amistad por la que no te lo había dicho; te prometí que no volvería a decir algo parecido, para no incomodarte, seguiste como siempre y a veces, cuando me concentraba en tu plática, me descubría hundido en tus ojos verdes y entonces lo juraba otra vez, "No volveré a decírtelo" por que sólo te dañaba, y así Lily, el amor no es amor.
Lo sigo jurando aún hoy, hoy que ya no estás, hoy que ni siquiera lo tienes a él, hoy que los dos reposan juntos para la eternidad, sigo jurándotelo "No volveré a decírtelo" y pese a eso, arde, quema como llama desde dentro, duele tanto, que a veces me gustaría gritarlo; Harry ha crecido tanto, luce lindo en las fotos de El Profeta con Lockhart, se parece tanto a mi amigo, pero sus ojos son como los tuyos y...por dos segundos me he forzado a admitirlo, me cuesta tanto echarte al olvido Lily, por dos segundos he visto la foto de tus ojos y vuelvo a susurrártelo con muchas más fuerzas, con muchas más ganas y convicción.
-No volveré a decírtelo. -Sonrío mirando tus ojos y duele, ahí están los dos Lily, mi amigo y tú; duele y mucho, es que ha vuelto Lily, el revoloteo ha vuelto.

 

"Tic-tac, sonríes nervioso al saber,

tic-tac, que te quiere ver..."

Se pasa la punta en medio de la lazada, se acomoda para que quede bien metida, sin arrugas o dobleces y se hala, el nudo queda perfecto, solía hacerlo así todas las mañanas ante el espejo del baño de los chicos en Hogwarts; solía hacerle ese mismo nudo a James cuando había algún evento importante, y se lo enseñé al menos cuatro veces en un año a Sirius, pero nunca aprendió, o mejor dicho, nunca llegó a usarlo, Peter era distinto, él sí aprendió, pero nunca lo lució, su cuello lo cubría la mayor parte del tiempo.

-¿Pero qué estoy haciendo? -Pregunto a mi figura desgarbada ante el espejo, mirándome las arrugas alrededor de los ojos y las cicatrices que surcan mi rostro. -No puedo hacerle esto. -Exclamo llevándome las manos a la cabeza, hay más aquí de lo que ve, de lo que ella puede llegar a entender. -Dora. -Dije en un susurro y sonrío al espejo, no a mí mismo, no, al nombre, a la mancha de vapor que provoco en el vidrio y que empaña mi imagen, casi haciéndome invisible.

Lentamente me acerco al lugar, ¿qué va a ser de los dos juntos?...¿qué le espera de quedarse conmigo?...¿no es pedirle demasiado que ame a un hombre como yo?...no sé en qué momento me dejé manipular, no sé a qué hora me confundió con sus sonrisas y sus jueguitos y estoy aquí
café
flores
luces
plática
esto no es lo mío y ella lo sabe.

No puedo condenarle a una vida al lado de alguien que no es humano, al lado de un humano que no es ya un joven
al lado de mí. Dora no merece nada de lo que yo puedo ofrecerle, ella merece más, necesito que entienda que lo que ve en mi y que le llama la atención no es lo que necesita, ella requiere juventud, requiere paz y yo no puedo dárselos.

 

-¡Qué serio! -La voz suena a mi espalda y doy un respingo, me vuelvo, su pelo está rosa, sus ojos brillantes y sus labios sonrientes, y si pudiera correría y si pudiera escapaba; pero sería ofenderla, sería dañarla. Quiero cantar
quiero soñar
quiero estar con ella pero la edad me impide, pero mi pequeñez me atosiga, si tan sólo no existiera el tiempo, si tan sólo no funcionará la vida y se quedara parada esperando para poder quedarme con ella. -Oye
entremos, se nos hace tarde. -Susurra tomándome del brazo, tiene tanta razón
se nos hace tarde.

"Que hay amores que destruyen corazones,

como un fuego que todo lo puede abrazar"

Tenía un lunar precioso en el mentón, sí, era un lunar pálido y dulce, lo recuerdo muy bien porque fue justo ahí por donde pasó la sangre que le brotó del labio luego de que la mordí; jamás voy a olvidar sus ojos abiertos inmensamente, su frente tersa, sus cabellos negros, su nariz perfecta. Ella era todo, la inmensidad del negro de su pelo era la inmensidad de mi deseo de triunfo, la profundidad de sus ojos negros era la misma profundidad de mi deseo de venganza, ella era la misma razón de mi existencia, lo era todo y era nada.

Sí, ella era nada, con su talle esbelto, con su pecho inmenso, con sus manos blancas de dedos delgados y largos, manos de pianista, porque así fue como la conocí, así fue como di con ella una tarde de otoño en Londres; yo aún no era nadie, pero comenzaba a levantarme con poder, ella, era nada, absolutamente nada. Me miró con las cejas arqueadas inspeccionando mi apariencia, no le incomodó el oscuro de mi túnica, tampoco mi cabello mojado por la lluvia, sólo le incomodaba que no sonriera, pero es que yo nunca sonreía, yo no sonrío desde entonces.

Recuerdo la primera vez que me le acerqué para hablar con ella, fue en ese lugar concurrido, donde todos me miraban malamente, donde nadie quiso siquiera ver mis ojos, porque yo era indigno, yo era raro, yo no era nada; ¡estúpidos!, ellos eran nada, ella era nada, yo era y soy todo, siempre lo he sido. Sus manos estaban frías la primera vez que me permitió tocarla, sus labios temblaban suavemente y su respiración era la de una niña espantada, la de una mujer azotada por el desconcierto y lo gocé, lo gocé como gocé torturar a todos, como disfrute la muerte de tantos; en sus espasmos nerviosos de mis manos tocando su cintura, estaba la tortura de miles, verla turbarse era ver morir a estorbos, a inmundos mestizos, verla sorprenderse era como eliminar a un enemigo, era ese mismo deleite de saborear la venganza lentamente.

Sentía tal candor en el pecho cuando ella me hablaba, que me acostumbré con velocidad increíble a tenerla cerca, tocarla, mirarla, era todo, era el paraíso, era la verdad; recuerdo la noche que le propuse la huída, sonrió nerviosa, tendió la mano temblorosa y aceptó trémula, pero aceptó, sus ojos estaban llenos de esperanza y amor. Recuerdo cada roce de aquella noche, cada suspiro, cada sonrisa tierna, ella me amaba y yo la amaba tanto que pensar en que aquello podía no ser, me mataba. Por eso lo hice, porque no toleraba el rostro de todos al verla, porque sabía que cuando todos supieran que yo amaba a la nada, se levantarían en mi contra, la besé con tanta fuerza que le reventé el labio, pero ella sonrió, aún me amaba.

Y mi amor por ella era tan grande que mi corazón ardía, se consumía horriblemente y entre el gozo de tenerla entre mis brazos, con sus ojos negros, su nariz perfecta, sus cabellos oscuros, entre todo eso, estaba la verdad de lo que era, ella jamás entendería nada, jamás ascendería a más; tomé la varita que ella miraba con interés, no sabía lo que era, le sonreí suavemente acariciándole la frente con delicadeza.

-Tom
¿Qué es eso? -Su mano pegada a mi mejilla que comenzaba a palidecer, a enflaquecer, me producía un cosquilleo como el de las alas de una mariposa rozando un pétalo.

-Se llama varita
sin ella, muchos serían lo que tú
-Contesté mirándola a los ojos, memorizándola, guardándola dentro de mis recuerdos, alojando en mis pupilas su sonrisa ingenua.

-¿Lo que yo? -Preguntó en medio de un suspiro, que se le mezcló con el bostezo, con la sonrisa melancólica, con el gozo de saberse amada, tanto como amaba.

-Sí
un muggle simple y absurdo. -Le dije pasando mi nariz por la piel tersa de su hombro, sonrió porque no entendía las palabras, la imité porque realmente era gracioso que semejante belleza no supiera nada; tomé la varita con fuerza, le sonreí y le besé suavemente, ella cerró sus ojos y pude poner la punta de la varita sobre su seno izquierdo, ella suspiró. -Te amo.

-Te amo Tom. -Contestó y nos besamos, entre sus labios susurré aquello, la luz verde me golpeó las pupilas a través de los párpados y su boca quedó estática, cuando abrí los ojos aún sonreía, aún estaba tranquila, amaba tanto como la amaba yo, sentía tanto como yo sentía, pero esos amores queman desde dentro, mi corazón se había consumido en tanto amor; a mi ya sólo me queda una cosa, trascender para decir que me amó, amar su recuerdo perfecto, llegar a la cima y quizá un día volverla a mi, porque para Lord Voldemort, no hay imposibles.

A pedazos - Fanfics de Harry Potter

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Hoy me levanto y voy recogiendo,cachitos de un sueño,con ellos me ducho, me visto, me peinote pienso en silencio.Ayer desperté otra vez, nuevamente no estaba

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2024-10-08

 

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