All Coming Back - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Mazos del Hearthstone y>
-¡NO!- Gritó desesperada Angélica. - NO PUEDES ESTAR HABLANDO EN SERIO. NO PUEDES DUDAR DE ÉL. ¡JENNIFER, ES TU AMIGO!-
-James y Lily también lo eran Angélica, y Sirius era responsable por sus vidas.-
-TE DIGO QUE ES IMPOSIBLE. YO LO CONOZCO, ÉL JAMÁS TRAICIONARÍA A JAM...-
-¡PERO LO HIZO ANGÉLICA! Lo hizo.- dijo Jennifer cayendo abatida sobre el sillón que había puesto junto a la cama para acompañar a su hermana. - Yo tampoco quiero creerlo. Pero lo hizo. Entregó a James y Lily, mató a Peter y una docena de muggles antes de que lo atraparan.-

La mujer lloraba. Recostada de lado en la cama, las lágrimas resbalaban por sus mejillas recorriendo el surco que habían dejado las anteriores. Llevaba dos días llorando. Desde que la noticia había salido en la primera plana de El Profeta había estado tratando de encontrar una explicación lógica. Pero no la encontró. Ni siquiera su actitud ayudaba. No puso resistencia cuando los aurors lo atraparon, no reclamó cuando supo que no habría juicio que lo condenara.
Peter, siempre había desconfiado de él. Que equivocada había estado si los rumores eran ciertos. El pobre Peter simplemente había muerto a manos de uno de sus mejores amigos.

-No puede ser verdad.- susurró. - Él no lo pudo haber hecho.-
-Angélica, no tiene excusas. No hay explicación posible para lo que hizo. Todos sus amigos sabíamos que él sería el guardián de la casa en la que Lily y James se refugiaron. Solo él pudo haberle dicho a Voldemort donde encontrarlos.- Jennifer ya no sabía que hacer para calmar el dolor de su hermana. Pero Angélica debía aceptar que Sirius Black los había traicionado a todos.
-Tú no entiendes...-
-No mi cielo. Puedo entender tu dolor. Sé que lo amas, pero él no es lo que todos creíamos. Por favor, no te dejes caer.-

El silencio. La mirada ausente de su hermana y sus sospechas. Su deteriorado estado de salud. Ella no estaba bien, no podía ocuparse de su hermana como debería. Remus desaparecido. Su poca conciencia le decía que algo no estaba bien con él. Volvió a su cama. Casi no podía permanecer en pie.

Angélica se dejó llevar por los recuerdos. No encontraba la forma de asociar a ese ser nefasto que decían que era con el muchacho dulce que conoció aquel San Valentín, en el que la besó por primera vez.

♥♥♥♥♥♥♥

En la biblioteca del colegio tres chicas estudiaban en silencio. De pronto, un murmullo bastante cercano al escándalo según la bibliotecaria, logró desconcentrarlas.

-Más te vale tener una buena razón para haberme sacado así del entrenamiento Canuto.-
-Ya cállate. Nos echaran a patadas.- contestó Sirius.
-No va a ser la primera vez.- respondió un muchacho castaño de ojos color miel.
-Y espero que no sea la última.- dijo riendo James y Sirius asintió entusiasmado.

El moreno de ojos grises observó un instante el panorama y buscó con la mirada el objetivo de su extraña visita voluntaria a la biblioteca.

-Allí.-
-¿Estás loco? Si me siento cerca de Evans va a maldecirme por lo de esta mañana.-
-Saca tu varita entonces y procura estar atento porque allí nos vamos a sentar.- le contestó su amigo mientras lo tomaba del brazo y lo llevaba a la fuerza al sitio.

Se sentaron. Sacaron sus cosas y luego de tomar algunos libros que traían se pusieron a estudiar.
Sirius se comportaba extraño. Nervioso. Sus amigos lo observaban y se miraban interrogándose entre ellos.
El animago se revolvía en su silla incómodo. Sus ojos, perdidos en el pergamino en el que trabajaba, era lo que más les llamaba la atención a sus amigos.
Las tres jóvenes Gryffindors sentadas frente a ellos los ignoraban completamente.
Pasaron casi media hora soportando la actitud extraña de Sirius. Fue en ese momento que James se cansó y decidió que ya había perdido suficiente tiempo en la biblioteca.

-¿A donde vas?- preguntó Sirius.
-Me voy Canuto. Ya perdí media tarde aquí.-
-Un minuto. Necesito que me des un minuto más.-
-Dime para que o ves mi lindo trasero irse de aquí.-
-Si no te quedas no podré. Por favor. - James no entendía ni una palabra de lo que su amigo decía. Pero nunca lo había dejado solo. No había porque empezar justo en ese momento.
-Diez minutos. Si en diez minutos no haces lo que sea que has venido a hacer me voy.-

James volvió a su lugar. Sirius se concentró otra vez en el libro que supuestamente leía. La cuenta regresiva llegaba a su fin y James parecía recordárselo cada treinta segundos, que era el tiempo que pasaba entre una vez y la próxima que consultaba el reloj. Sabiendo que James pronto cumpliría su promesa de dejarlo solo, reunió todo el valor Gryffindor del que se creía poseedor y la llamó:

-White.- susurró. - White.- ella lo ignoraba. - ¡White!-
-¿Qué quieres Black?-
-Hablar contigo.-
-Estoy ocupada.-
-Solo será un minuto.-
-¿Qué quieres?- dijo la gemela sin levantar la vista de su pergamino.
-En primer lugar que me prestes atención.-
-Black tengo demasiadas cosas que hacer como para darme el lujo de perder el tiempo contigo. Dime que quieres de una vez o te aguantas.-
-Quiero hablar contigo. Ni con tu hermana ni con Evans. Contigo. ¿Me acompañas?-
-Black tengo que terminar la tarea de Pociones. No tengo ganas de que Slughorn me regañe por no haberla terminado a tiempo.-
-La habrías terminado de no haber estado perdiendo el tiempo.- le recriminó Lily sin siquiera mirarla.
-¡Jugar ajedrez mágico no es perder el tiempo!-
-Sí lo es cuando tienes tareas que hacer.- Jennifer contenía la risa con bastante esfuerzo.
-Si tú me prestaras tus apuntes...-
-Ni lo sueñes. Ya te dije que cuando te quede el tiempo suficiente para copiar lo que te falta te los daré. Pero no pienso darte nada si no haces algo tú.-
-White.- dijo Sirius. - Sigo aquí ¿Sabes?-
-Black estoy ocupada.-
-Si en lugar de discutir le hicieras caso White te dejaría en paz, terminarías más pronto y yo podría salir de aquí.- dijo James empezando a perder la paciencia.
-¿Qué quieres?- le dijo enojada Angélica.
-¿Me acompañas?- Sirius le tendió la mano para que lo acompañara.
-De cualquier manera se enteraran Black. Si me voy contigo perderé el doble de tiempo. Di de una vez lo que quieras decir o te callas y me dejas estudiar.-

Sirius se sintió acorralado. Ya era demasiado difícil hacerlo a solas, con sus amigos enfrente sería mucho peor. Pero no por nada el Sombrero Seleccionador lo había puesto en la casa de los leones.

-White yo quería... saber... si... bueno... tu tal vez... bueno, yo... quisiera saber si...- James y Remus se miraban asombrados. ¿Ese era Sirius Black, el seductor? - Veras, lo que yo quería... decirte... pues... Yo...-
-¡Black!- exclamó con los dientes apretados Angélica.
-¿Quieres... ir a... Hogsmeade conmigo... en San Valentín?-
-¿Qué?- dijo sorprendida Angélica.
-Que ¿Si quieres ir a Hogsmeade el Martes? Es San Valentín, hay una salida programada al pueblo ese día...-
-Sí... lo... sé...-

Ante la sorpresa de sus amigos, Sirius se puso de pie, tomó su pluma y con su varita la transformó en una rosa. Rodeó la mesa, se arrodilló junto a Angélica y con una sonrisa, mientras le entregaba la rosa con gesto galante, le preguntó:
-¿Qué me dices? ¿Pasamos juntos el día mas romántico del año?-
-Sí.- alcanzó a susurrar la joven.

El animago se puso de pie con una sonrisa que no le cabía en el rostro. Juntó sus cosas y con paso decidido caminó hacia la puerta. James y Remus, que se habían quedado petrificados en su sitio por la sorpresa, reaccionaron justo antes de que saliera.

-Canuto, espera. ¿A dónde vas? - lo llamó James.
-Me voy. Ya no puedo seguir estudiando.- y con una ultima mirada a Angélica, sonrió y les dijo: - Ya no tengo pluma.-

♥♥♥♥♥♥♥

¿Como olvidarlo? Si ese día había sido el mejor de su vida. La había conquistado con tan poco. Un paseo por el pueblo, alguna que otra tontería, una o dos travesuras en las tres escobas, algunas golosinas de Honeydukes y su risa, su mirada. Esa forma de hacerla sentir en las nubes. Él no podía ser lo que los demás aseguraban. Ella no podía creer que ese joven que la conquistó en San Valentín fuera el traidor que entregó a sus amigos.

♥♥♥♥♥♥♥

Bajaron las escaleras nerviosas. Justo después de que Sirius juntara valor para pedirle a Angélica que saliera con él, Remus había hecho lo mismo con Jennifer. Sentados en uno de los cómodos sillones junto al fuego estaban los tres.
Remus se acercó a Jennifer y salieron juntos. Angélica no podía ver otra cosa que no fueran sus zapatos.
Sirius se levantó de un salto y se acercó a ella.

-Estás bellísima.-
-Gracias.-
-¿Nos vamos?-

Angélica miró atrás, a su amiga, y dudó.

-No sé. ¿Potter no se va aún?-
-James no irá a Hogsmeade.- la Dunedain lo miró sorprendida. - Prefiere quedarse.-
-¿Estás seguro que no...?-
-Confía en mí. Vamos.-

Mientras salían, Angélica oyó a James que le hablaba a Lily y detuvo a Sirius a medio camino para poder oír y asegurarse que su amiga estaría a salvo.

-Evans.-
-No molestes Potter.-
-Solo quería preguntarte si...-
-Si te atreves a invitarme a salir otra vez lo lamentarás.-
-Quería preguntarte si me explicas lo último que enseñó Binns.-
-¿Qué?-
-Me quede dormido y si no entiendo nada de esa clase no podré seguir con la próxima. Por favor. Prometo portarme bien.-

La chica percibió que el joven era sincero. Tomó a su acompañante de la mano que hacía rato le ofrecía y salió con él rumbo al pueblo.

Volvieron tarde, casi a las seis. Ella aún reía de su última broma. Llegaron a la puerta de la sala común y estaban a punto de entrar cuando él la detuvo.

-Espera.-
-¿Qué pasa?-
-No entres aún.-
-¿Por qué?-
-Porque seguramente Remus ya ha vuelto y se ha vuelto a ir a ver a su madre, tú sabes.- la chica asintió. - Y James ha estado solo con la pelirroja toda la tarde, lo más probable es que esté en la enfermería recuperándose.- Angélica rió. Sabía que era lo más seguro. - Debo ir a verlo. Seguro me necesita.-
-Sí, puede ser.-
-Bueno, hasta luego.-
-Hasta luego.-
-¿Te divertiste?- cualquier excusa le venía bien para no irse.
-Mucho.- ambos sonreían y no podían dejar de mirarse a los ojos.
-Yo también.- el animago golpeó suavemente la pared con un puño acercándose más a ella. - Bueno, debo irme.-
-Sí, debes irte.-
-Nos vemos.-
-Seguro que sí.-

Sirius caminó unos pasos y se volvió justo para detenerla.

-Angélica.-
-Sí.- no pudo esconder la ansiedad del momento.

Sin pensar, ni esperar una señal de aprobación de la muchacha, se acercó y besó sus labios con dulzura. Saboreando cada rincón, disfrutando de ese contacto que había deseado durante todo el día.
Con un profundo pesar se separó de aquel néctar que lo embriagaba. Y juntó su frente con la de ella. Aún con los ojos cerrados y una sonrisa grabada en el rostro le dijo:

-No sería una cita de San Valentín si no te beso.- ella rió suavemente. - Debo irme. Los muchachos me esperan.-
-Sí.-
-Pero no quiero. Quiero quedarme contigo.-
-Pero debes ir.-
-Pero quiero volver a besarte.- y la besó. - Acariciar tu rostro.- y lo hizo. - Volver a besarte.- pero Angélica lo detuvo.
-Ya habrá tiempo. Ahora debes ir a ver a James y yo debo asegurarme de que Lily esté bien.-

La tomó fuerte por la cintura y la atrajo hacia su cuerpo. Le dio un beso de esos que jamás se olvidan y le susurró al oído:

-Mañana te espero para desayunar. ¿A las nueve te parece bien?-
-Perfecto.-
-Voy a morir de aquí a mañana esperando para poder volver a besarte mi cielo.- ella se sonrojó al instante. - Voy a extrañarte.-

Y con un suave roce de labios se fue, dejándola entre nubes.

♥♥♥♥♥♥♥

-No puedes ser el mismo. Tú no pudiste hacer algo semejante.-

Angélica seguía sin creer en que él era el responsable. Ni siquiera su padre había logrado convencerla de que era cierto. ¿Cómo era posible que fuera un asesino si días atrás, cuando supo del ataque en el que ellas resultaron heridas, había salido a cazar mortífagos para desahogar su rabia?

-Hay un traidor en nuestras filas.- dijo su padre cuando ella le preguntó porque no había venido a verla. Pero nunca pensó que fuera él.
-Necesito verlo, hay algo que debe saber.-
-Ya lo sé mi cielo. Yo me haré cargo.-

Pero supo que su padre mentía. Nunca le diría de su embarazo. ¡Merlín! Su hija. ¿Qué haría sola y con una hija en camino? Debía sacarlo de allí. Recuperarse y ayudarlo a recuperar su libertad. Era egoísta, pero lo necesitaba.

♥♥♥♥♥♥♥

-¡Shh! Nos van a oír.- dijo susurrando y con el ceño fruncido.
-Me encanta cuando me regañas.- le dijo él mientras la besaba.
-Mas te vale que valga la pena escaparse a media noche y con este frío. ¡Sirius me estoy helando!-
-Te juro que valdrá la pena. Toma, ponte esto.- le dio su capa.

Caminaron por los oscuros pasillos del colegio. Angélica estaba perdida. Siete años en ese lugar y jamás había visto esos pasadizos secretos que conoció desde que eran novios.

-Por aquí, cuidado con la cabeza.- le dijo mientras se agachaba para poder pasar.

Entraron a una amplia terraza de una de las torres más altas del castillo. La vista era hermosa. La noche completamente estrellada le daba un marco más romántico a la velada.

-Sirius es
-
-Sabía que te gustaría.-
-¿Cómo lo hiciste?-
-Siete años limpiando las cocinas como castigo tenían que servir de algo ¿No crees?- ella miraba embelesada la mesa perfectamente puesta para dos bajo la luz de la luna. - Le pedí ayuda a los elfos. Es increíble lo que logras cuando les dices que quieres sorprender a tu novia con una cena romántica.-

Esa noche cenaron, bailaron y rieron hasta muy tarde. Sirius no solo se había encargado de la comida, también había encantado un pequeño frasco en el que había puesto música de piano. Al abrirlo, la música más suave y romántica inundó el lugar.

Luego de la cena, de camino a la sala común, se detuvieron cada pocos metros a demostrarse su amor con tiernos besos. Besos que cambiaban de intensidad con más rapidez de la que cualquiera de los dos quería. Frente a un aula vacía, Sirius se detuvo en pleno beso.

-Creo que deberíamos volver a la Sala Común.- le dijo algo agitado.
-Yo creo que no.- y lo besó pero esta vez, con toda la pasión que tenía guardada sólo para él.

♥♥♥♥♥♥♥

Sería imposible borrar esa noche de sus recuerdos. Cumplían seis meses de novios y él la hizo suya por primera vez. Aún sentía sus caricias en su cuerpo. Podía recordar cada beso y cada susurro al oído de esa noche. No importaron los regaños de Lily, ni las preguntas en silencio de su hermana. Ni mucho menos el regaño de la profesora McGonagall por dormirse en clase. Esa noche lo compensaba todo.

Y ahora una vida dentro de ella le decía que no podía dejarlo solo. Su pequeña le reclamaría si lo hiciera, y su corazón no la dejaría vivir en paz si no lo volvía a ver.
Con todo el esfuerzo que eso suponía, en su estado de salud tan delicado y con un embarazo a cuestas, se sentó en la cama, se concentró y minutos después logró proyectar su cuerpo a la misma celda de Azkaban en la que lo tenían prisionero.
La imagen casi logra que pierda el control. Tirado en el suelo, golpeado, maltratado y sucio estaba el cuerpo de quien más la había amado en el mundo.
Lo creyó muerto por unos minutos. Luego, pudo ver el leve movimiento de su pecho al respirar. Lo hacía con dificultad, pero al menos respiraba aún. Usó todos y cada uno de sus dones para intentar reestablecer un poco su salud. Pero ella estaba muy débil también y no fue mucho lo que logró. Se acercó más a su amado y rozando sus mejillas con los dedos logró despertarlo.
Al ver su rostro, Sirius creyó ver una visión de aquella que lo mantenía con vida. Quería abrazarla, pero su cuerpo maltratado no respondía. Con las pocas fuerzas que le quedaban le dijo:

-Tenías razón
-
-¡Shh! No hables.- él intentó seguir, pero ella tenía mucho que decir. - Te amo. Sé que no fuiste tú. No puedo verte así. Debo sacarte de aquí pero no sé cómo. Te necesito a mi lado. Las dos te necesitamos.-
-Lo
sa
bía.- le dijo intentando una sonrisa que nunca logró.

Angélica pasó horas con él allí. Solo estar junto a él le devolvía la vida. Pero no podía pasar mucho más en ese estado. Cuando volvió a su casa, se juró a si misma que haría lo que fuera necesario para salvarlos. Si no lograba la ayuda de su padre o de Mithrandir, lo haría por otros medios, ella tenía sus propios recursos. Como Dunedain sabía perfectamente qué hacer. Aún si esto significaba tener que dar su propia vida.



Fin.

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-¡NO!- Gritó desesperada Angélica. - NO PUEDES ESTAR HABLANDO EN SERIO. NO PUEDES DUDAR DE ÉL. ¡JENNIFER, ES TU AMIGO!--James y Lily también lo eran An

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2023-02-27

 

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