Amor del Bueno¿Cómo nació entre Harry & Hermione? - Potterfics, tu versión de la historia

 

 

 

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1
*Ángel*

Aquí estoy, tú también.
Aunque sea en la imaginación, babe...
Esta vez, quiero ser,
la luna llena que te espera, y te ilumina.

Era un atardecer pintoresco de verano, las nubes se tornaban de un rojo inigualable. Como si alguien hubiese derramado sin querer colores rojizos sobre ese cielo. En el centro de las montañas un bello sol naranja se escondía lentamente, un aire fresco de brisa serena desplazaba las nubes que ocultaban las estrellas brillosas que le daban la bienvenida a la noche. Una chica de ojos marrón, tan hermosos como esas estrellas... Respiraba ese aire con fuerza, como si quisiera llenar sus pulmones y hace mucho le faltara el oxigeno. Perdía esa bella mirada hacia el horizonte, tratando de aclarar sus sentimientos y emociones. Sentada en el alfeizar de su ventana dejó volar sus pensamientos al igual que sus ahora ondulados y sedosos cabellos castaños, Hermione Granger sonrió nostálgicamente.

 

Como amiga te he sido fiel,
Ahora te llevo en la piel.
Sé que no va a suceder,
pero lo puedo soñar...

Pensó en la última vez que vio a Harry, su compañero de casa en Hogwarts. Algo más que un compañero, su amigo, "su mejor amigo". Y como quien no quiere la cosa, eso dolía... Puede que eran tres los grandes amigos, no por nada eran el "trío dorado", así les llamaban todos en Hogwarts desde finales del curso pasado. Y aunque Ron también era un gran amigo, no cabía ninguna duda que en su corazón el que llenaba la mayor parte era Harry. Su amor, su verdadero amor... A quien amaba desde hace mucho, incluso antes de conocerle le desease. Sí, admitía que en un principio era curiosidad y gusto conocer a "Harry Potter" "el "niño-que-vivió". Pero que con el pasar de los años para ella se convirtió en simplemente Harry. El que en compañía de Ron y ella, vivía y compartía emociones y aventuras, pero que al final siempre eran ellos dos los que quedaban solos y desafiaban peligros, triunfando.- rió al recordar todas las metidas de pata y travesuras de niños, pero precisamente ahora ya no eran niños. Ella crecía, su amistad igual, pero él también; y se empezó a fijar en chicas. Por sus mejillas rodaron cristalinas lágrimas que tornaron vidriosa esa marrón mirada y recorrían aquella piel sonrosada con pequeñitas pecas, al no ser la chica afortunada de poseer su corazón. Ya había habido una, Cho Chang... -y sólo se limitó a darle consejos y su ayuda incondicional para que él se acercase a Cho, aquella popular chica Oriental y experta en el ámbito del Quidditch. Comparándose con ella se sentía mal pues Cho era buscadora igual que él, y eso no tenía comparación con ningún libro por mucho que fuese de Quidditch. Nada que ver las letras a la sensación de volar, la emoción de ser el centro de atención en un partido y la adrenalina de atrapar la snitch en pleno vuelo después de una emocionante persecución. Simplemente nunca lo sabría, pero aún así estaba a su lado a toda hora y nunca le fallaría en un partido, y menos en su vida.

Te digo somos los dos
como el aire que está,
flotando libre en la inmensidad.
Oigo tu voz, sueño contigo...
Eres mi ángel de paz, déjame volar,
a tu lado yo por siempre quiero estar.
Tus alas me harán llenar el alma.

 

Se limpió las lágrimas y se reprochó por sentir eso por su mejor amigo, pero ya todo era un inmenso mar revuelto y sumergiéndose de nuevo en él vino a su memoria lo ocurrido el curso anterior. 6° año, cuando en el último partido contra Ravenclaw habían ganado la copa de Quidditch y todo Gryffindor celebró en la torre, mientras él aclaró todo con Cho finalmente.

Flash Back

Entre la multitud ella se daba paso y se dirigía a Harry, los cánticos de ganamos se alejaban.

- ¿Harry, no vienes?- le preguntó la castaña.
- No, Tengo que aclarar algo. Pero adelántate tú con ellos -dijo con voz decidida, pero suave al dirigirse a ella.
- Ah, si quieres te espero. Vas a los vestidores, ¿cierto? -añadió algo apenada por la insistencia.
- Sí, Pero no es necesario. De verdad - le respondió el ojiverde con educación y delicadeza.
- Oh, bueno... - le contestó con voz prudente.
- Me voy. Te espero para celebrar en la sala común, okis? - sonrió y se dio la vuelta camino hacia el castillo.
- ¡Hermione!- exclamó el buscador de Gryffindor, algo nervioso. Ésta se volteó impulsivamente.
- Sí?-le miró algo extrañada, a la vez nerviosa. Nostálgica por el rechazo y sonriente por el repentino llamado del chico.
- Espérame en los alrededores del campo de Quidditch. No tardo, vale? - le gritó desde una considerable distancia.
- Está bien - La castaña cambió su dirección y retornó a los alrededores del campo.
Después de una media hora un chico de cabellera revuelta la asustó.
- ¡Buuu!- le dijo siendo sorpresivo para ella.
- ¡Ay!- respingó asustada.
- ¿En qué tanto piensas?- preguntó al notarla lejana.
- ¿Por qué has tardado tanto? - dijo al mismo tiempo.
- Bueno, tenía que solucionar algo de mi vida. Y...
- ¿Por qué aún traes puesto el uniforme de Quidditch?. No se supone ibas a cambiarte y a ducharte?-le cuestionó nuevamente extrañada, tratando de ocultar su nerviosismo.
- Ya, no?. Basta de preguntas, okis. Y así podré responderte por lo menos una por una.-le dijo algo serio a tono de broma, sonriendo.
- Ah sí.- contestó ella, algo sonrojada.
- Lo de Cho fue algo pasajero y hoy le he puesto fin a eso. Por fin podré quitarme de encima su atosigamiento -fueron dos frases de Harry lo que le devolvió el alma al cuerpo.
- Ah sí?, Y por qué no lo habías hecho antes.-salieron estas palabras sin poder detenerlas, sorprendiéndola. Y más a él, pues sonaron a reclamo.
- Ah... porque no tenía tiempo para perderlo con ella.-contestó confundido, pero sincero en su respuesta.
- Oh... entonces ya no la quieres?-cuestionó dudosa y esperanzada, más que una cuestión parecía querer expresar su alegría.
- No, nunca le quise. Sólo fue enamoramiento físico, eso fue todo. Un error, pero se acabó.-le vio de manera aliviada y ella le devolvió la mirada alegre.
- Ven -le dijo el chico ojiverde, tomándola de la mano.
- Pero tenemos que festejar, no?-preguntó, palpando su realidad.
- Eso es precisamente lo que vamos a hacer, Pero sin los demás.- él le sujetó y le sonrió.
- Cómo?- le preguntó nerviosa y confundida.
- Ven, dame tu mano.-le dijo a su oído lo que causó un fuerte estremecimiento en su cuerpo.
- Sube -indicó el chico, montándose en la saeta de fuego.
- ¡Ha...rry, yo... yo
a
a... mí... ¡Me asusta volar!-pudo finalizar tartamudeando por el miedo.
- No temas. Sólo es un paseo, va?. Hay que festejar, no?-dijo con una sonrisa de tú fuiste la de la idea.
- Sí -exclamó decidiéndose y subiéndose detrás de él, a esa mirada jamás le negaría nada.
- ¡Sujétate!-le avisó dando una fuerte pisada en el pasto, elevándose. Ella sólo obedeció, algo nerviosa por volar, y más por estar tan cerca de él.
- ¡Esto es festejar!-exclamó Harry, feliz.
- ¡Y si es contigo, mejor!-volvió a hablar, esta vez sus palabras salieron casi sin darse cuenta. A Hermione le causaron una mayor confusión, sin embargo lentamente las asimiló como una simple emoción y dejó de fantasear en ellas. Comenzando a disfrutar su realidad.
Observando una tarde hermosa con él, abrazada a su cuerpo y escuchando su alegría, dejó que todo eso pasase con el fresco aire y viendo salir las estrellas y la luna. Deseando no fuese un sueño.

 

Fin del Flash Back.

Tu sello de amor, lo llevo en la piel.
Ser sólo amigos no es fácil babe...
Despertar, es un dolor.
Si no es verdad lo que yo más quiero,
Y aún espero.

Sonrió con nostalgia nuevamente al ver en su mente aquella tarde similar a la que ahora observaba, y rodaron nuevas lágrimas, pero esta vez de alegría al recordar las palabras que él le dijo cuando bajaron de la escoba. Su mirada esmeralda sobre ella y sus labios diciéndole -Te quiero mucho, Her.- después de decir esto le dio un tierno beso en la mejilla. Esas cuatro palabras y el gesto, le causaron estragos. Confundiéndole más y creándole una leve esperanza, tras estas palabras ella sólo atinó a darle un abrazo. Todo ese verano esa frase resonaba en su cabeza como disco rayado, y noche tras noche soñaba con esa hermosa tarde siendo su final siempre el mismo. Un beso y un abrazo, pero al despertar esa sensación de paz se esfumaba dando paso a la tristeza y desesperanza.

Como amiga te he sido fiel,
ahora te llevo en la piel.
¿Cuándo se va a terminar?,
¿o cuándo se hará realidad?

Pero una vez más la culpa le embargó por seguir sintiendo todo este amor hacia Harry, su promesa hecha hacia Ginny de ayudarle a conquistar el corazón de el chico ojiverde. Por qué tuvo que dar una palabra que no pensaba cumplir, y eso le llenaba de remordimientos.

Flash Back
Una chica pelirroja charlaba con ella en la estación de Hogsmeade, esperando el tren que los llevaría de regreso a casa.

- ¿Tú crees que Harry supere esto? -le cuestionaba.
- Eh?-le decía un poco distraída, pues su mirada se perdía fijamente viendo a cierto chico de pelo negro azabache que se encontraba cerca de ellas. Charlando con un pelirrojo.
- Que si tú crees que Harry supere todo esto.-repitió Ginny, impaciente.
- Ah... ah, sí!- respondió algo nerviosa.
- Sabes, creo que lo que le falta a Harry es llenar el vacío de su alma, y sobre todo del corazón. Necesita alguien que le dé paz a su persona.-observó la castaña, más para ella misma que para Ginny. Pero por desgracia la pelirroja la oyó y le dio la razón.
- Tienes razón. Hermione, puedo decirte algo?- lo último hizo que Her pensase que se trataba de algo delicado, pues lo dijo con voz casi inaudible.
- Claro -le contestó asustada.
- Mira, es un secreto por eso no se lo digas a nadie, ok?- sus mejillas de la pelirroja adquirieron el color de su cabello, y se confesó.
- Lo prometo - aseguró la castaña.
- Ay, ahh...- suspiró la chica Weasley.
- Mira, me he dado cuenta de que me he enamorado de Harry nuevamente... Al decir verdad siempre lo he estado, y pues creo tener una esperanza con él.-le dijo aumentando más sus colores.
- ¿Ah sí? - se sorprendió ésta, pues lo dicho por su amiga le causó que le palideciera el alma.
- Sí, ¡¿Puedes creerlo?!. Según mi hermano Harry está enamorado de alguien cercano a él, y cree que soy yo. Pero pues no me he atrevido a acercarme directamente y menos a pedirle ayuda a Ron, con lo metiche y poco prudente que es lo arruinaría todo.- exclamó emocionada la chica.
- Y qué quieres que haga yo?- le cuestionó algo helada por la impresión de saber que Harry estaba nuevamente enamorado, y más porque Ron sospechaba de que era de su hermana.
- Que me ayudes por favor, tú eres también su mejor amiga y pues debes saber cómo preguntarle. Y sobre todo hacer que él se acerque a mí.
- Anda, te lo ruego Hermione. Tú misma dices que lo que más necesita Harry es una chica, y qué mejor que yo. Sí?-le suplicó esperanzada.
- Está bien, te lo prometo. Te ayudaré a llegar a Harry.-exclamó algo extrañada por su respuesta.
- ¡Gracias, eres la mejor amiga que he tenido Herm!-la abrazó fuertemente, agradecida.

 

Fin del Flash Back

-¡Por qué, No debí darle mi palabra y menos prometerle mi ayuda! -Se reprendió a sí misma. -Luego estaba él, y la última vez que le vio en esa misma estación. La despedida, sus propias palabras y las de él, le provocaron caos total.
-Lo malo llegará Harry, tarde o temprano. Pero el bien triunfará, tú triunfarás. Tenlo por seguro que yo estaré a tu lado. -Gracias Her, eres la mejor amiga del mundo. Ten por seguro tú también, que yo no dejaré que te pase nada malo... a ti y a los demás, claro.- dicho esto la abrazó con el más tierno y cálido gesto. Y ahí estaba de nuevo el "Her", acompañado de el reconfortante sentir de sus brazos y labios dándole esperanzas. Pero tenía que decir "mejor amiga", aunque al decir verdad la confusión vino a raíz de la frase "No dejaré que te pase nada malo... ¿Era sólo su imaginación? Pues él terminó nervioso con... A ti y a los demás, claro. Tal vez sus nervios serían por las prisas. Sí, eso eran. Las prisas -¡Deja de soñar que es por ti!- se reclamó Hermione.

Te digo somos los dos
como el aire que está.
Flotando libre en la inmensidad,
oigo tu voz, sueño contigo.

Eres mi ángel de paz, déjame volar,
a tu lado yo por siempre quiero estar.
Tus alas me harán llenar el alma.

Te digo somos los dos como el aire que está,
flotando libre en la inmensidad.
Tus alas me harán llenar el alma.

Y una nueva culpa vino a su mente, lastimar a Draco. Aunque en un principio su único objetivo era ser su amiga para sacarle información acerca de su padre, pues éste era la mano derecha de Voldemort. Se sorprendió bastante al descubrir cosas de Draco, y no precisamente las malas, sino las buenas... Logrando ganarse su confianza, ella misma debía admitirlo que resultaba extraño haber podido llegar a ser amiga de "Draco Malfoy", y luego poder entrar en su corazón poco a poco como él mismo dijo - A nadie le he abierto mi corazón, Ni siquiera sabía que tenía uno.- Pues toda su vida había tratado de ser la réplica de su padre, ser como él para que estuviese orgulloso. Pero algo cambió al conocerla y por ella tendría la verdadera identidad y haría lo que su corazón le dictase. Él la llamaba Jane, y aunque cautelosa de caer en su propia trampa logró conocer a Draco Malfoy hasta llegar a sólo Draco. Pero se estaba desviando de su misión propuesta por ella misma aunque a Harry y a Ron no les pareciera que se llevase con un Slytherin, y menos Malfoy. Logró hacer caso omiso de sus reclamos, después de todo lo hacía por Harry. Pese a que él no lo supiese, la respetaron al fin de cuentas era ella. Así dijo Ron algo molesto, y así fue, el 6° año lo dedicó a llegar a Draco. Pero él no sólo la había hecho su amiga y confidente, sino que a finales le había confesado un amor que ella por supuesto no se esperaba. Y ahí estaba, aceptándolo por capricho de olvidar a Harry. Ahora que eran novios se sentía más confundida respecto al ojiverde, pues le quedaba claro que era él con quien únicamente sentiría esas mariposas revoletear en su estomago. Como esa sensación de estar flotando en el aire, como cuando voló junto a él en la saeta de fuego. Esa inigualable paz al verle a los ojos, y al abrazarlo.

 

Tanto miedo tengo de perderte,
tanto miedo de no verte más.
Aunque eres mi amigo, para mi algo más.
Este bello secreto, mi corazón guardará.
Todo lo que he soñado, y era contigo.

Pero esta vez el miedo la embargó anteponiéndose a la culpa, tras Harry revelarle a ella y a Ron el contenido de la profecía durante el comienzo de ese año escolar. Sus pensamientos no volvieron a ser tranquilos, pues sin duda tenía pavor de perderle en esa lucha contra Voldemort. Ya que aquél era un asesino despiadado y ambicioso que no descansaría hasta lograr su propósito y lastimar a Harry. Pero ella no lo permitiría, por eso también se acercó a Draco, aunque finalmente no logró saber mucho. Y hubo un nuevo enfrentamiento del cual Lord Voldemort volvió a huir derrotado por 6ª vez, y ella ahí estuvo como siempre a su lado luchando con él. Pero Voldemort regresaría y eso le causaba el más grande temor de su vida, perderlo. Sin poder vencer la barrera de confesarle sus sentimientos, su amor. Costó admitir ese amor, ocultándolo tras la estampa de una hermosa amistad... y ahora que lo había admitido sólo le quedaba guardárselo. ¿O no?... Tal vez más tarde lo sabría, ahora sólo tenía que concentrase en ayudarle, pues de lo que sí estaba segura era de que llegaría con él hasta el final.


Te digo somos los dos
como el aire que está,
flotando libre en la inmensidad.
Oigo tu voz, sueño contigo.

La castaña suspiró, se limpió las lágrimas que ya habían ganado terreno en sus mejillas y observó con tristeza la luna llena, pues ya había llegado la noche. Se incorporó en el alféizar de la ventana y estiró sus brazos sintiendo el roce del viento fresco en su rostro, nuevamente respiró con fuerzas y despejó su mente dispuesta a dormir. Aunque en sus sueños volviese a aparecer él, y sus palabras resonasen en su cabeza... serían los más bellos sueños, y al fin de cuentas a nadie le hacía mal que soñase con él, aparte de ella claro.

 

Eres mi ángel de paz, déjame volar,
A tu lado yo por siempre quiero estar.
Tus alas me harán llenar el alma.
Te digo somos los dos como el aire que está,
flotando libre en la inmensidad.
Tus alas me harán llenar el alma.

Bajó de su ventana, la cerró y se acostó sobre su cama. Contenta en parte, mañana por fin le vería en la estación, ya que en el callejón diagón no pudo... Y eso la emocionaba, sería sin duda su último año, 7°. Pero lo disfrutaría al máximo, después de todo ella misma le dijo -Lo malo llegará Harry, tarde o temprano. Pero el bien triunfará, tú triunfarás. Tenlo por seguro que yo estaré a tu lado.- Con sus mismas palabras dándole vueltas en la cabeza se rindió a los brazos de Morfeo. Diciendo por último sin darse cuenta "Te amo, Harry".

Aquí estoy, tú también.
Aunque sea en la imaginación babe.


Notas de la autora:
Por favor dejen sus comentarios, dice un dicho que la crítica hace al artista, y en este caso al escritor. Así qué bien recibidos sean, gracias de antemano.
Att. Anyeli Hazel Potter Granger.

Había comenzado el 7°curso por fin, Hermione había vuelto a ver esos ojos esmeraldas que tanto la hacían suspirar y a la vez sentirse culpable por ese sentimiento; habían ocurrido tantas cosas ese día. La emoción de verle, los abrazos, las anécdotas de dos meses de separación... En fin, ya había transcurrido tiempo, pronto comenzaron los partidos de Quidditch, sin saber que ese partido fue decisivo en los sentimientos de dos chicos que sin imaginárselo sentían algo reciproco. Y aún así no podían decirlo, sólo se quedaba en sus más profundos sentimientos y pensamientos.

Ese día todos los Gryffindors bajaban entre gritos y vítores de ánimo para el equipo, dirigiéndose al campo donde se llevaría a cabo el primer partido de la temporada. Harry estaba silencioso, raro en él, que siempre estaba tan contento de volver a volar; y eso lo notó la castaña. Lo que no pudo observar fue que su mirada era de nostalgia, pero hacia ella. El verle cerca de cierto chico rubio le causó un gran estrago que ni él mismo quería reconocer. Entonces todos se acomodaron en las tribunas y él se dirigió a los vestidores, donde se encontró con la pelirroja Weasley, con Ron y el resto del equipo. Dio instrucciones pues desde 6° año era capitán del equipo, y ese día tenía un gran interés de ganarle a Slytherin, del cual Draco era el capitán. Quería desde el fondo ahora más que nunca avergonzarle delante de Hermione. Aunque para los demás sólo era por su rivalidad de siempre, y eso ayudaba a ocultar las verdaderas intenciones.

- Bien, entonces haremos nuestra jugada con inteligencia, fuerza y rapidez. Ya sabemos las tácticas, y ahora sí equipo. ¡Leones A Ganar! -exclamaba algo tenso.
- ¿Qué rayos le pasa a Harry?- decía al equipo un confundido Ron.
- No sé, tal vez ahora sí se tomó en serio parecerse a Word -apuntó Colin, aunque no conociese a Oliver como capitán, sabía que fue exigente con los del equipo.
- Eso creo -coincidió Parvati Patil, una de las nuevas cazadoras.
- ¿Harry, te ocurre algo? -le cuestionó Ginny.
- ¿A mí? -la chica lo miró asintiendo - No... claro que no. Sólo son los nervios -contestaba algo nervioso, pero disimulando.
- Ay, vamos amigo. Sabemos de sobra que contra los leones esas serpientes asquerosas no tienen ninguna esperanza -exclamaba despreocupado Ron.
- Sí, ya sé -respondía algo cortante.
- Aunque tengan de su parte a Hermione - añadió el pelirrojo en tono de broma, cosa que para Harry fue un mal chiste.
- Bien, ¡Afuera y A Ganar! -volvía a gritar el ojiverde, algo más tenso.

Entonces todos salían al campo, los vítores se oían con más fuerzas y se encaraba con Draco Malfoy. Dando comienzo el partido Harry sobrevoló el campo y pudo observar a Hermione, y para su sorpresa estaba apoyándole desde las tribunas de Gryffindor. Eso hizo que su corazón saltara de emoción más que volver a volar, más que estar de nuevo en un campo de Quidditch.

 

Sé muy bien que soy,
Un amigo más entre el montón.
Que sólo soy un fan, de corazón.
Que no te para de soñar, cada día más.

Harry se quedó algo aturdido viéndole, esa mirada marrón había aparecido en sus sueños durante todo el verano, su voz había resonado con fuerza en su mente. Y cada día ese sentimiento recientemente descubierto, le hacía perderse pues temía que ella sólo lo mirara como un amigo más. Pese a que era un sentimiento que se había refugiado finalmente en la amistad, y que no había querido reconocer, ya no podría ocultarlo más.

- ¡HARRY!, ¡QUÉ HACES!- decía la voz de una pelirroja, la que le sacara de sus pensamientos. Reaccionando se puso de inmediato a buscar su objetivo, la rebelde snitch.

Pero sé también,
Que entre la multitud alguna vez.
Pudieras ver la luz sobre mi piel,
Para reconocer el amor más fiel.

En tanto la castaña también le miraba, y para sus adentros deseaba que él le mirara precisamente a ella.

Harry buscaba con minuciosidad la pelota alada y respiraba ese aire con fuerza, tratando de pensar sólo en la pequeña snitch; inútilmente no lo logró. Pues sus pensamientos estaban con ella, esa chica castaña que sentía ahora le observaba y debía parecerle tonto dando vueltas como loco, sin un objetivo real. Aunque también podía estar viendo a su novio, quien también buscaba la pelota dorada. Sí, eso debía estar haciendo, mientras él se perdía en sus emociones.

Yo necesito de ti como el aire,
Nadie te puede querer tanto así.

Un poco de tu amor, para poder vivir.
Un poco de tu amor, me puede hacer feliz.
Sólo un poco de tu amor, es lo que pido.

Hermione le veía nerviosa, pues tenía remordimientos hacia su chico por querer que su mejor amigo ganase, y después de su victoria ella celebraría. Eso también la hacía sentir culpable, pero ahora sólo debía gritar por lo bajo para que Draco no se diese cuenta.

Dame una señal,
Un minuto para conversar.
Dame tan sólo una oportunidad,
Para poderte enamorar cada día más.

 

Harry volvió a dirigir la mirada con dirección a ella y trató de ver si ella le observaba a él, y así fue. Entonces se concentró más en la búsqueda de la snitch, de lograr atraparla ella festejaría con él, y eso lo animaba. Quería deslumbrarla, impresionarla de cuán esfuerzo había hecho por mejorar sus tácticas de juego, y sorprenderla. Entonces platicaría con ella después del partido y escucharía de sus labios la opinión de esas nuevas estrategias. Esos labios que tanto deseaba poder besar y con los que soñaba le dijesen que le quería.

Pero sé también,
Que entre la multitud alguna vez.
Pudieras ver la luz sobre mi piel,
Para reconocer el amor más fiel.

Ella se quedaba observándolo, ida en sus movimientos del chico ojiverde, guardando esperanzas de que la voltease a ver y ella le sonreiría en señal de apoyo.

El chico lograba atrapar la snitch, todo Gryffindor lo vitoreaba incluida ella. Él la observaba sonriente, aún con la pequeña pelota tratando de huir de sus manos volaba con dirección a ella. Con el corazón saltándole por la emoción, aunque fuera contra la dirección del viento se acercó hacia el lugar exacto donde ahora Hermione le aplaudía, y bajó de la escoba.

Yo necesito de ti como el aire,
Nadie te puede querer tanto así.
Un poco de tu amor, para poder vivir.
Un poco de tu amor, me puede hacer feliz.
Sólo un poco de tu amor es lo que pido.

- ¡Hermione, Ganamos El Partido! ¡¿Dónde Festejáremos?! - gritaba el chico impulsivamente, ella le miraba radiante. Pero entonces varias manos los separaban a ambos. A él los chicos del equipo, en especial Ginny, quien lo abrazó. Y a ella Draco, un tanto molesto, pero en su cara se reflejó una sonrisa de triunfo al ver la expresión de Harry cuando él apartó a Hermione de su lado.
- ¡Harry, Ganamos! ¡Qué alegría, verdad! -gritaba la pelirroja aún sin soltarlo.
- Sí amigo, ya lo sabíamos. Era algo obvio -se escuchaba detrás de él la voz de Ron.
- Felicidades, Potter -decía el chico rubio que se encontraba frente a ellos, abrazando a Hermione por la cintura.
- ¡Ay, por favor! De cuándo acá tú nos felicitas, Malfoy -exclamaba el pelirrojo, viéndole con desdén.
- Tranquilo Weasley, sólo trato de ser amable, ya que son los amigos de mi NOVIA - respondía Draco altaneramente, Ron le miraba con ganas de golpearle y Harry sólo se perdía en la desilusión al escuchar de los labios de Draco, MI NOVIA.
Hermione le miraba con nostalgia, entonces Draco la alejaba junto con él.
- ¡HERMIONE!, ¡TE ESPERAMOS EN LA TORRE PARA FESTEJAR! -gritaba Harry esperanzado, mientras la veía alejarse con Draco. Ella sólo le miraba pero el chico rubio atraía su atención y se perdían entre la multitud, dejando a un chico de ojos verdes, triste.


Un poco de tu amor, para poder vivir.
Un poco de tu amor, me puede hacer feliz.
Sólo un poco de tu amor, es lo que pido.

Un poco de tu amor, para poder vivir.
Un poco de tu amor, me puede hacer feliz.
Sólo un poco de tu amor, es lo que pido...


Nota: ojalá y ya la hayan escuchado, es de RBD.
Gracias por sus comentarios y opiniones, que son importantes para mí.
En especial a Rachel Lestrange
Saludos de Anyeli Potter Granger

 



Era una noche tranquila y fresca del mes de Octubre, los rayos de la luna más bella del año entraban por las ventanas de la torre Gryffindor y proyectaban su esplendor en las butacas vacías de la sala común, hasta llegar a los apuntes de un chico, que al observar a su alrededor se encontró totalmente solo. Hacía ya unos cuartos de hora que su amigo pelirrojo le aviso subiría a dormir pues estaba exhausto tanto por los deberes como por el entrenamiento de ese día, y dejo claro que no podría aguantar otro día así pues desfallecería. Harry no tuvo objeciones pues pese al cansancio dijo esperaría a Hermione hasta que llegase de su ronda nocturna que tenía que hacer como nuevo Premio Anual.


Flash Back
-¡ESTÁN TOTALMENTE LOCOS!, ¡QUE PIENSAN QUE SOMOS UNAS MAQUINAS O QUÈ! ¡¿POR QUÉ ÚLTIMAMENTE NOS ESTÁN CARGANDO EL TRABAJO?!-Se quejaba a gritos desesperado el chico pelirrojo, mientras buscaba poner orden al montón de pergaminos y libros extendidos sobre la mesa.
-¡Tranquilo, Ron!-decía Harry tratando de infundir paciencia en su desesperado amigo, que tenía los cabellos rojos bastantemente desordenados causa de las veces que pasó sus dedos entre ellos por su desesperación.
-¡¡¿QUÉ?!!, ¡¡¡HARRY CÒMO QUIERES QUE ME TRANQUILICE, SI AL PASO QUE VOY PRONTO ESTARÉ EN LA ENFERMERÍA POR UN COLAPSO NERVIOSO!!-Le respondía el chico con voz de no dar crédito a sus oídos con lo que dijo su ojiverde amigo, como si éste hubiese dicho algo inaudito.
-¡¡Oye, tú también tienes mucha culpa de lo que me está sucediendo!!-exclamaba entre broma y con el entrecejo fruncido, Ron.
-¡¿Yo?!-le miraba Harry sorprendido.
-¡¡Si tú!!,¡¡Dime a quién se le ocurre hacernos entrenar justo el día que más deberes tenemos y que más clases tuvimos, eh!!-le decía con un dejo molesto el chico de pecas.
-¡¡Además de que casi no tengo tiempo de ver a Luna eh, eh!!-continuaba con su reclamo Ron.
-¡Ah entonces acabo de caer en cuenta de que ese es el verdadero motivo de tu enfado, Ronnie!-le comentaba el chico de cabellos azabaches, mientras le dirigía una mirada de malicia pícara diciendo la última frase en tono meloso.
-¡Ey!-le devolvía una mirada asesina, el pelirrojo.
-¡No te burles, así sólo me dice ella ok!-decía con un leve rubor en sus mejillas.
-¡Y sí, me molesta no tener el tiempo suficiente de estar con mi niña!-exclamaba con una mirada de nostalgia y soñadora, con ojitos de borreguito a medio morir.
-¡Ey, picarón!-le hacía en tono de burla Harry.
-¡Qué! Envidia, ¿verdad? Porque yo tengo con quién pasar el tiempo aunque algunos se opongan y se empeñen por robármelo -exclamaba con voz de triunfo, el pecoso.
-¡No, porque yo también estoy enamorado, y esta vez es de verdad!-exclamaba suspirando Harry.
-¡Ah, con que nuestro héroe está en las nubes, eh!-decía Ron en tono meloso.
-¿Y se puede saber quién es la chica desafortunada?, que diga afortunada
que le trae arrastrando la cobija, eh? -le cuestionaba entre una sonrisa burlona e intriga.
-¡Pues no!, no tiene caso decir su bello nombre. Ella no me hará caso nunca, ya que sólo me ve como un amigo cualquiera. Además de que tiene novio -contestaba cabizbajo y nostálgico el de gafas, y en sus ojos verdes se le reflejaban lágrimas que retenía. Aunque algunas se le escapaban, dejando impactado a Ron que le miraba dejando de sonreír y le daba una palmada de apoyo en su hombro.
- ¡Jamás me imaginé que te llegaría tan profundo el amor, amigo!-le decía comprensivo el pecoso, rompiendo el doloroso silencio.
-¡Esto es algo más que amor, Ron! ¡Es mi aire para vivir, es el sol de cada mañana, es el latir de mi corazón!. ¡Es mi mundo, ella es mi mundo!-decía sincerándose el chico de cabellos negros y gafas, por fin dejando escapar las lágrimas que con bastante esfuerzo trataba de contener.
-¡Es en serio Ron, por nadie había sentido lo que me hace sentir y vivir ella cada vez que le tengo cerca! Y cuando no está es como si yo no viviese, como si todo a mi alrededor fuese un mero espejismo. ¡Y cuando le veo es como si todo en su entorno se transformase y no existiese algo más bello que su marrón mirada!-en eso mientras el pelirrojo le ponía atención esa última palabra le sorprendía bastante pues Harry había dicho el color de ojos de la chica, y la más próxima que conocía con ese color de ojos era su mejor amiga de ambos "¡Hermione!"-pensó el pecoso, aun así siguió escuchando el tormentoso amor platónico de su mejor amigo.
- ¡Y para colmo está ese imbécil que no le deja sola ni un segundo de su tiempo libre!, y yo me tengo que conformar con compartir clases. Y sólo algunas, pues las que compartimos con él, se la lleva. Aún no entiendo qué le vio, si ella mejor que nadie sabía cómo se comportaba él antes de ser su dizque amiga, eh!-continuaba el ojiverde casi sin darse cuenta de lo que decía, sólo quería desahogarse con alguien de ese tormento con el cual ahora vivía y vivió desde hace mucho sin aceptarlo.
Ron sólo le miraba cada vez más convencido de que su amigo hablaba de Hermione sin duda, y él que pensaba podría tratarse de su hermana, pero ahora veía que no. Y también lo que le hacía corroborar que no estaba equivocado con respecto a que fuese Hermione, era todo lo que encajaba desde la marrón mirada hasta las clases compartidas y el dichoso novio, no podía ser nadie más que el idiota de Draco. Pensó el ojiazul, cada vez más convencido de todo.
- Ay amigo, sí que te pinta un panorama difícil
Pero ánimo, ¿por qué no se lo dices?, nada pierdes con intentarlo, tal vez ella te corresponda. Fíjate en mi caso, que no me atrevía a decirle nada a Luna, y ya ves ella se acercó al mismo tiempo que yo -finalizó el pecoso, dándole animo a su compañero de gafas.
- ¡RON, esto es diferente, porque ella es mi amiga! y es...
- ¡Hermione!-Exclamó finalizando la frase Ron, ante la mirada atónita del ojiverde.
-¡QUÈ!, ¡¿Qué te hace pensar eso?!-dijo nervioso Harry, que sin darse cuenta volvió en sí y reflexionó asustado de que pudiese haber dicho algo que le delatara.
-¡Ay por favor Harry, tú me lo acabas de decir!-dijo Ron tratando de infundir confianza para que aquel le terminara de revelar su teoría.
- Yo...yo...yo ¡¿Yo te dije eso?!-exhaló con voz entrecortada Harry.
- Bueno no así completo, pero me describiste todo, y encaja con Hermione y tu relación con ella -Ron hizo una mueca de haber logrado un gran descubrimiento.
- Es ella, ¿no?-le miró ceñudo y dudoso.
El chico de ojos esmeralda bajó la cabeza y asintió.
- ¡Lo sabía!-hizo una mueca triunfal.
Sabes, soy distraído pero no tonto y algo así ya me lo imaginaba. Aunque no me hubieses dicho eso se nota, y mira que has sabido ocultarlo amigo, ¡tú sí que eres un mago!-Ron bromeó para calmar la tristeza de su amigo, pero no lo consiguió.
- Sabes Ron, ella jamás se fijará en mí. ¡Y de eso estoy seguro!-decía por lo bajo, con tristeza en la voz Harry.
- ¡Yo no estaría tan seguro, nada en este mundo es definitivo, así que lucha!. ¡Dime cuándo un Gryffindor lo ha dejado de hacer!-le daba un último golpe de apoyo, y se incorporaba bostezando.
- Sabes Harry, me voy a la cama, ¿no vienes? -preguntó, aunque en el fondo sabía que no lo haría, y en efecto éste negó diciendo que le esperaría para si quiera verle. Esta vez Ron fingió no esperar a Hermione, como casi siempre hacían hasta que regresará de su ronda cuando le tocase. Aprovechando que así le daría espacio para que sus amigos estuviesen solos, y rogando que su mejor amigo se sincerara con la castaña y ésta no le desilusionara. Cruzó los dedos dentro de los bolsillos de su túnica y desapareció tras las escaleras sonriendo y deseándole suerte al chico de cabello revoltoso, que inmediatamente volvió a tratar de concentrarse en sus deberes pese a que sabía que no lo conseguiría.
Fin del Flash Back

 

 


Observó su reloj, marcaba las 11:55 de la noche. Entonces un ruido procedente de la misma habitación le indicó que alguien acaba de entrar en la sala común, y al dirigir su esmeralda mirada pudo ver que por el retrato entraba cierta castaña que desde hace mucho le robaba el suspiro.
-¡Hola Harry!,¡¿qué haces despierto?!-le cuestionó nerviosa y el chico lo notó, pues apenas él le miró ella bajó la cabeza y usando como cortina sus cabellos disfrazó muy bien la escena donde fácilmente disimuló para poder limpiarse las lágrimas en su marrón mirar.
- Pues según yo, este... terminado la tarea -decía entre nervios y dudas.
-¡OH bien!, si quieres... mañana te ayudo y verifico si están bien tus apuntes. ¿Qué te parece? -dijo ella con voz evasiva y él asintió, Her sólo le miró con melancolía y decidió cruzar a zancadas grandes la sala común.
-¡Hermione! -exclamó él, cuando la ojimiel estaba en el primer escalón de las escaleras que daban a los dormitorios de las chicas.
-¡Hasta mañana, Harry!-volteó levemente la cabeza y le brindó una triste sonrisa.
-¡Hermione!,¡¿te sucede algo?!-le preguntó dejando el rincón donde estaba sentado, acercándose a ella entre nervios y tratando de mantener una conversación para que la chica no saliera huyendo.
-¡No, nada!-exclamó con una negativa poco creíble, pues su voz se escuchaba triste.
-¡¿Estás segura?!,¡te escuchas triste!-dijo rápidamente y se sorprendió al mismo tiempo por su atrevimiento, hace mucho sentía que la chica había dejado de tener la misma confianza de antes. Y no porque no se llevarán bien, sino porque ambos habían crecido y ahora tenían intereses distintos
por ejemplo los noviazgos, y eso en el fondo a él le molestaba, saber que ella se había convertido en una mujercita muy guapa y muchos le cortejaran. Aunque él no sé quedaba atrás, el curso anterior Cho le buscó, a pesar de eso él ya no estaba interesado en ella, ni en ninguna otra que no fuese la castaña. Pero a pesar de ello se refugió en la excusa de no querer arriesgar a alguna chica con eso de que Voldemort iba en pos de él, a que le hiriesen por su culpa, pues él dijo a todos que no permitiría que alguien sufriese por estar a su lado. Y en realidad también era en gran parte la razón para no decirle nada a Hermione de sus sentimientos, aunque últimamente había pensado en que ese sentimiento le ayudaría a vencer a Voldemort. A pesar de que ella nunca le quisiese como algo más que un amigo para él verle cerca le bastaba y le daba fuerzas para seguir adelante.
-¡No es nada, sólo es cansancio por todo el trabajo que tuvimos hoy... y la ronda!-volvió a decir negativamente, pero su voz no abandonó el tono de tristeza.
-¡Hoy se prolongó más tu ronda!-exclamó el ojiverde mientras se acercaba más a Hermione.
-¡Este... sí porque di un par de vueltas más!-contestó sin verle, nerviosa y con intenciones de huir. Pero el chico logró detenerle y por fin pudo hacer que voltease a verle y pudo observar lágrimas en sus ojos ahora rojizos y vidriosos.
-¡Hermione, por qué me mientes!. ¡Te conozco, a ti te sucede algo!, ¡Y puedo decir que es algo malo!-exclamó sorprendido y tomando seguridad, mientras le llevaba y sentaba junto al fuego que ahora casi se encontraba reducido a cenizas sentándose enfrente de ella. (n/a es el mismo sofá)
-¡Sabes que puedes confiar en mí!-le dijo entrecortadamente y ella le miró y asintió cabizbaja.

 


Soy tu mejor amigo,
tu pañuelo de lágrimas,
de amores perdidos...


- Dime -le repitió tomando un tono de comprensión.
- Se trata de un chico -le respondió en susurro, sincerándose y a la vez sorprendida por esto.
- Ah, es eso
¡Mira que si el estúpido desabrido e idiota de Malfoy se atrevió a hacerte algo, está muerto!-exclamó con enfado, incorporándose y a la vez haciendo un gesto violento con las manos.
-¡No Harry!,¡No se trata de Draco!. Se trata de... de
-pero Harry no llegó a saber de quién se trataba pues ella trató de correr hacia los dormitorios, aunque él tuvo tiempo de retenerle y le abrazó contra sí.


Te recargas en mi hombro,
tu llanto no cesa,
yo sólo te acaricio.
Y me dices por qué la vida es tan cruel con tus sentimientos?


-¡Hermione!-dijo él en voz baja, pero la chica sólo se limitó a abrazarse a él con mucha fuerza, como si en ello se le fuera la vida y dejó caer lágrimas silenciosas en su hombro del chico.
-¡Harry, por qué es tan cruel el amor?!,¡por qué no te puede querer la persona que más amas en el mundo!-exclamó entre sollozos, apretando los dientes y abrazándole con mayor fuerza. Él la apretó igual contra su pecho, tratando de consolarle y a la vez sorprendido por la reacción de la chica.
-¡Créeme que te comprendo más de lo que imaginas, Her!-le decía entre susurros y lágrimas que volvían a brotarle de su esmeralda mirada.
"¿Quién será el dueño y la causa de esas lágrimas Her?" "¡Porque es un idiota y a la vez afortunado!"- pensaba mientras en la mente de la castaña pasaba algo similar -"Harry si supieras que tú eres esa persona a la que yo amo más que a mi propia vida" "Yo quisiera ser la chica de la que tú te enamoras, pero eso es imposible"- él le pasó los dedos por su espesa y suave cabellera castaña, mientras que Hermione se aferró más al cuerpo de él.
Yo sólo te abrazo, y te consuelo.
Me pides mil consejos para protegerte,
de tu próximo encuentro.
Sabes que te cuido, lo que no sabes es que...
Lentamente Hermione se separó de él pero Harry la volvió a halar hacia sí.
- Harry -exclamó ella desde su hombro, aún continuando con el abrazo pero ya sin aferrarse a él.
- Dime-le respondió.
-¡Debes pensar que soy una tonta!-le miró con pena.
-¡Her, yo no pienso eso de ti!-le dijo cariñosamente, observando sus sombras en la pared proyectadas por el tenue fuego. Vistas así parecían dos chicos bailando románticamente abrazados, como dos enamorados. Y sintió en su corazón una gran emoción al imaginarse algo así, aunque sólo fuese eso, imaginación. (n/a ahora se encuentran parados a unos pasos de las gradas)
- Pero...pero debes creer que debería ser feliz -exclamó aún sollozando.
-¡¿Por qué?!-le repitió éste.
Hermione se soltó del abrazo y volvió a sentarse junto al fuego con la mirada clavada en él, Harry le imitó y se sentó a su lado.
-¡Hermione!-habló rompiendo el silencio.
-¡Hum!-se limitó a musitar aún viendo el fuego.
- Puedo...puedo preguntarte algo...?-le cuestionó con la voz entrecortada, ella asintió.
-¡¿Por qué estás así, si no es por Draco?!-le dijo por fin, y la chica le miró de reojo pero inmediatamente volvió la mirada hacia la chimenea.
-¡Ves, te dije que debes pensar que soy una tonta!, Porque debería ser feliz de tener un chico a mi lado. Pero en parte tienes razón, lo que me hizo llorar fue algo que me dijo él -rió algo triste y sarcástica -¡Pero no algo malo!-agregó al observar que este iba a ponerse de pie e intentaría golpear a Malfoy.
-¡¿Cómo?!-le miró extrañado, y ella pudo dirigir su mirada hacia él por primera vez en lo que llevaban hablando y pudo ver que él también tenía lágrimas.
- Draco me dijo que yo... que yo...-comenzaba pero más lágrimas se hacían presentes en sus bellos ojos, los cerraba forzándolos y continuaba, Harry le escuchaba atento.
- Esta noche me encontré con él en los pasillos, dijo que me estaba esperando para hablar conmigo y dar quizá un paseo, si yo así lo deseaba. Yo le dije que sería romper las reglas pero insistió y yo finalmente accedí y ahí comienza todo.

 


Flash Back
-¡Jane!,¡Jane!-alguien gritaba en susurros detrás de una estatua cerca de la sala común de Slytherin, la castaña volteó y se sorprendió al ver a un chico ojigris saliendo de su escondite.
- ¡Draco, ¿Qué haces despierto?!,¡Deberías estar por lo menos en tu sala común!-dijo reprendiéndole.
- ¡Tenía que verte, además necesitaba hablar contigo urgentemente!-decía éste en su defensa.
- ¡¿Damos un paseo?!-propuso el chico.
- ¡Draco no!, ¡eso está prohibido!-negaba.
- ¡Já, por favor Jane, esa palabra está borrada de tu vocabulario, desde hace mucho!. No me dirás que tú junto con Potter y Weasley nunca se han saltado la mayoría, si no es que todas las reglas de este lugar desde que llegaron, porque yo lo sé muy bien -afirmaba mirándole seguro, ella se sonrojó un poco.
- Sí es verdad pero...pero

- ¡Pero nada!,¡anda vamos!-continuaba éste mientras le jalaba de la mano.
- ¡Draco no...no!...-exclama pero sus intentos eran vanos ya que sus pies resbalaban y cediendo avanzaba con él.
Dos jóvenes paseaban cerca del lago... - Jane.

 

-Sí, dime?
- Tú de verdad me quieres o sólo estás jugando conmigo?, mira que si es así yo... yo...
- ¡Draco por qué me dices eso!
- Yo me he dado cuenta que tú estás enamorada, pero no se si precisamente de mi.
- Sabes Jane, yo de verdad te amo y es la primera vez que lo digo, y que lo siento. Pero desearía que fueses sincera y no nada más conmigo, sino contigo es con quién realmente debes sincerarte.
- Yo...yo... deseo que me llegues a amar, rogaré por ello, y lucharé porque así sea.
- Hasta mañana, recuerda que te amo -exclamaba finalmente, dándole un tierno beso en la mejilla y dejándole anonadada y sin poder decir nada, mientras él emprendía camino hacia el castillo. Ella se quedaba un rato más en los alrededores, entonces por sus mejillas comenzaban a rodar lágrimas y decidida emprendió el viaje hacia la sala común.
Fin del Flash Back


- ¡¡Y te dejó ahí sola, sabiendo que podía pasarte algo!!-exclamó molesto Harry.
- ¡Harry, eso no es lo que me hace sufrir!, ¡¿No entiendes?!. ¡Él sabe que no le quiero como él espera que le quiera, que le ame!, ¡¿y no sé cómo le podré responder cuando me pregunte si ya puse en orden mis emociones y sentimientos?!-finalizaba volviendo a derramar lágrimas y encogiéndose de rodillas se abrazó a sí misma.
- ¡Tengo miedo de lastimarle!,¡y no podré darle vueltas a esto!. ¡¿No sé que voy a decirle mañana?!, o cuando le vuelva a ver. ¡Porque yo ya sé lo que siento en verdad! -continuaba entre sollozos, él sólo le miraba y sentía que un nudo muy fuerte se le hacía en la garganta "Entonces Draco tenía razón al pensar que ella está enamorada, pero no de él sino de otro"- pensó Harry, pero daba igual que fuese Draco u otro, de todas formas para Harry era doloroso saber que su Hermione sólo seguiría viéndole como un amigo.


Yo quisiera ser ese por quien
tú te desvelas y te desesperas.
Yo quisiera ser tu llanto,
ese que viene de tus sentimientos.
Yo quisiera ser ese por quien tú despertaras ilusionada,
yo quisiera que vivieras, de mí siempre enamorada...


- ¡Her, tranquilízate!-le decía tratando de reconfortarle.
- Mira, por qué no tratas de dormir -proponía mientras le volvía a abrazar, la chica levantaba la mirada y cerrando sus ojos se aferraba a la cintura del chico provocándole que éste se sonrojara, más sin embargo le dio unas palmadas en la espalda y sintió que ésta seguía llorando.
Poco a poco se quedaron en silencio, él observó el fuego que ya crepitaba débilmente, la abrazó con más fuerza y estando así se fueron quedando dormidos sin sentir.
Harry escuchó murmullos entonces despertó asustado, sintió que alguien respiraba y el resuello provenía de su cintura. Entreabrió perezosamente los ojos y pudo divisar una sombra borrosa que se abrazaba a su cuerpo, al reconocerla se acordó que era Hermione y recordó lo que hablaron esa noche. Sintió una emoción por tenerle así y sentir la calidez de su amiga tan cerca, como durante tanto tiempo sólo se imaginó. Pero ahora que veía con más claridad pudo ver que todo estaba totalmente oscuro, volvió a escuchar los murmullos y se dio cuenta de que los labios de Hermione eran quienes pronunciaban palabras sin sentido. Agudizó el oído y trató de entender lo que decía.
- Te amo, te amo, te amo...- a él se le congeló la sangre al escuchar eso.
- Te amo... yo te amo... ¡H arry!- Hermione continuaba murmurando, iba a decir te amo Harry, pero al final lo cambió por una exclamación de sorpresa, y despierta le miró asustada.
- ¡HARRY, Me...me quedé dormida!. ¡Santo cielo!, ¡¿por qué no me despertaste?!-gritaba en susurro, incorporándose un tanto sonrojada, cosa que para su alivio Harry no notó por la penumbra en la que se encontraban.
- ¡Tranquila!, ¡Nos quedamos dormidos más bien dicho!-le respondió él.
- ¿Qué hora es? -le preguntó un poco más tranquila.
- No sé, pero debe estar amaneciendo -exclamó éste, señalando las ventanas.
- ¡Tengo frío!-dijo la castaña titiritando y abrazándose a sí misma. Harry la abrazó y sacó su varita diciendo en un murmuro "Lumos"
Una lucecita les alumbró y él pudo ver su reloj, el cual indicaba que no se equivocaba pues marcaba las 5:40 AM.
- ¡Harry!-decía en tono asustado la chica.
- Qué?-le respondía tranquilo.
- ¡¿Qué dije entre sueños?!-le veía preocupada temiendo haber dicho algo que le delatase sobre sus sentimientos hacia el ojiverde, que ahora se encontraba con ella tratando de resguardarla del frío.
- ¡No sé, no te entendí, pues aún no despertaba bien!-le decía mintiéndole, ella le miraba poco convencida.
- ¡Es en serio!-afirmaba pero sin mirarle.
- Te creo -decía ella, bostezando.
- Bien, será mejor irnos a nuestros dormitorios, antes de que alguien nos encuentre aquí -le dijo sonriendo algo extrañada por lo acontecido horas antes, él asintió y se incorporaron del sofá.
- ¡Harry!-exclamó Hermione antes de que él desapareciese por las gradas, él le regresó a ver.
- No comentes con Ron lo que pasó, okis-le decía cabizbaja.
- ¡Créeme que no pensaba hacerlo, te reitero que puedes confiar en mi Her!-le decía con una mirada de nostalgia, por la poca confianza que parecía tenerle.
- Yo...yo...-comenzaba la chica apenada.
- No... descuida Her... no diré nada...-le decía él aún más apenado por decirle Her, aunque parecía que a ella no le sorprendía o no se daba cuenta. (Más bien aparentaba no darse cuenta.)
- ¡No Harry!¡ yo no desconfío de ti, al contrario eres la persona en la que más confío en la vida!-exclamó en una leve pero sincera sonrisa y él sintió que su corazón saltaba, antes de poder decir algo la castaña despareció tras las gradas. Y él siguió subiendo un poco más animado pese a haber escuchado que ella decía "Te amo", al menos no alcanzó a escuchar de sus labios el nombre de aquel que le roba suspiros a su amada, y por el momento no tendría que soportar ver cuando estuviese cerca de ella y querer golpearle. Harry llegó al final de las gradas perdido en sus pensamientos, sobre todo lo que había acontecido en su vida ese día, y sonriendo nostálgicamente entró en el cuarto. Observó que los doseles de sus compañeros estaban corridos, así que aprovechó los escasos cuartos de hora que le quedaban para descansar. Aunque creía firmemente que no pudo haber dormido mejor que hasta esa noche teniendo en brazos a la ojimiel que le robaba el pensamiento, y con eso grabado en su mente cerró los ojos.
A Hermione le sucedía lo mismo, tras cerrar la puerta de la habitación de las chicas de 7° y observar que todas se encontraban en brazos de Morfeo, o sea en el 7° sueño, con una leve sonrisa sintió cómo su corazón palpitaba de emoción. Había dormido abrazada al amor de su vida, y aunque le provocaba algo de pena, reconocía que había sido la mejor noche de su vida hasta ahora. A la vez se sentía bien por haberle dicho que no amaba a Draco, ahora sólo faltaba confesarle que era él el dueño de su corazón. Pero por otro lado se sentía mal por Draco, él no se merecía que le engañara. ¡¿Qué haría?!, estaba confundida.

 

 


El día transcurrió estable, Harry observó cómo el rubio platinado insistía en preguntarles a él y a Ron dónde se encontraba Hermione. La chica les pidió como favor que le dijesen que no le habían visto para nada, cosa que extraño a Ron más sin embargo accedió sin cuestionamientos ya que la sola perspectiva de saber que su amiga no estaría cerca del chico ojigris parecía ser una razón poderosa. Para Harry, quien sabía los verdaderos motivos que la chica tenía para no ver al Slytherin y rehuirle, le comprendía. Pero también tenía miedo de que la chica finalmente se atreviera a confesarle al chico que amaba, sus sentimientos y éste finalmente le aceptara, el sólo pensarlo le causaba un gran dolor en el pecho.
- ¡Harry!, ¡Ey, ey... ¿estás ahí amigo?!-le llamaba el pelirrojo pasándole la mano enfrente de la vista ausente del ojiverde.
- Este... sí...sí -contestó distraído.
- ¡Ahhhhhh, el amor!-sonrió en tono burlón y meloso.
- ¡Ya Ron, déjame en paz!-le respondía molesto.
- Ay ya, tranquilo Harry, por lo menos sabes que Hermione no quiere ver al imbécil de Malfoy. ¡Y por el momento eso es grandioso, no?!-exclamaba Ron mientras se servía unas salchichas asadas en el comedor como paltillo principal.
- Y hablando de la chica desaparecida, que no piensa venir a comer? O tampoco quiere vernos a nosotros -continuaba él mientras partía la salchicha, Harry se limitaba a encogerse de hombros algo triste.
- Hola, puedo sentarme? -decía una voz algo melodiosa, a Harry le dio un vuelco el corazón, pero inmediatamente reconoció que la voz pertenecía a Ginny y volvió a sentirse desilusionado.
- ¡Claro!-le dijeron los dos y la chica se sentó junto a Harry.
- ¡Ron!,¡Ron!-gritaba una chica de cabellos rubios.
- ¡Luna, ya voy!. Chicos el amor llama -decía el pelirrojo mientras desaparecía de la mesa de Gryffindor, para reunirse con su novia en la de Ravenclaw, dejando solos a Ginny y Harry.
- Oye Harry, últimamente te he notado extraño. No has puesto mucha atención a los entrenamientos y ni siquiera... ¡Harry...Harry!... ¡¿estás bien?!-decía la chica tratando de llamar su atención pero él estaba ausente.
- Este...sí. ¡¿Ginny no has visto a Hermione?!-le preguntaba con una leve desesperación en la voz, ella fruncía el entrecejo y negaba con la cabeza
- ¡OH!-le decía algo triste.
- Pero si tú no lo sabes, ¡Menos yo!-exclamaba con un dejo amargo en la voz.
- Digo, como tú eres su mejor amiga -le decía sin mirarle y jugando con su almuerzo.
- Sí, y eso que no quiere decir que tenga que cuidarle como a un bebé. Pero me imagino que está con su novio -le decía impaciente, Harry sentía horrible al escuchar la palabra novio.
- ¡No, no está con él!-exclamaba algo tenso, apretando el tenedor en sus dedos.
- ¡Pero digo, es lo más lógico!-le miraba ceñuda.
- Ah, porque ella dijo que iba a estar ocupada y si veíamos a Draco le dijéramos que no sabíamos a dónde había ido después de clases. ¡Pero ni siquiera a nosotros nos dijo dónde iría!-hablaba con tristeza.
- Ah, yo no sabía que se habían molestado. ¡Pero apuesto a que pronto se reconciliarán!-comentaba la pelirroja sin incomodarse.
- Oye Harry, ella... ella no te ha dicho nada acerca de mi? -le cuestionaba algo rápido, poniéndose colorada.
- No -le contestaba algo distraído.
- ¡Ah!-le veía desilusionada.
- ¡Oye Harry!-le llamaba una voz a sus espaldas y al voltear se encontraba con Parvati Patil.
- Sí dime? -le veía extrañado, mientras Ginny observaba atenta.
- Hermione dice que si puedes encontrarte con ella en los pasillos de la biblioteca, dentro de unos 15 min. -le decía la chica.
- ¡Gracias, Parvati!
- De nada, eso es todo, con permiso -y se retiraba sentándose a lado de su amiga Lavender.
- ¿Para que querrá verte Hermione? -le cuestionaba Ginny pero él se levantaba inmediatamente del asiento dejándole desconcertada.
- ¡Harry!-gritaba ella.
- ¡Nos vemos luego Ginny, vale!-gritaba radiante mientras salía corriendo por los pasillos del comedor y esquivando a muchos alumnos que se dirigían al gran comedor para la hora de la comida. Ron le miraba de soslayo y sonreía alegre.

 


Tú te me quedas viendo, y me preguntas,
si algo me está pasando.
Y yo no sé qué hacer, si tú supieras que me estoy muriendo,
Quisiera decirte lo que yo siento...


- ¡Hermione!,¡Hermione!-gritaba él mientras una chica de cabellos castaños esperaba en los pasillos de la biblioteca.
- ¡Shusss, Harry estamos cerca de la biblioteca!-le silenciaba cuando por fin llegaba a donde ella se encontraba.
- ¡Lo siento!-se disculpaba algo agitado por las prisas y la carrera que había emprendido en cuanto Parvati le dio su recado.
- Her apenas vine en cuanto Parvati me dio tu recado. ¿Para qué querías verme?, ¿estás bien?. ¡¿Te pasa algo?!, ¡¿ya comiste?!-bombardeaba él mientras la chica le tomaba del brazo y en esos momentos salía la señora Pince y les vía ceñuda.
- ¡Qué es todo este escándalo, hay jóvenes que tratan de leer aquí! ¡Así que, o guardan silencio o se van!-exclamaba con enfado.
- ¡Discúlpenos, señora Pince!-decía Hermione y tomaba de la mano a Harry.
- ¡Ven, sígueme, necesito hablar contigo Harry! -él le seguía algo confundido pero alegre de estar con ella. (n/a Los chicos no veían que cierta pelirroja también les seguía los pasos de cerca.)
- ¿Y es muy importante, Hermione?-le cuestionaba mientras daban un paseo por el lago, sin darse cuenta ya habían llegado a los límites de éste.
- Harry yo... -comenzaba ella pero le observaba algo confundido y desviaba el asunto deteniéndose en los límites del lago con el bosque prohibido.
- ¡A ti te sucede algo!, ¡Y no me vallas a salir con que no, porque te conozco mejor que nadie! -le miraba con el entrecejo fruncido, dudosa y a la vez exclamaba con firmeza en la voz. Y ante su propio comentario se sorprendía por su atrevimiento de decirle "mejor que nadie", se mordía el labio inferior algo sonrojada.
- "¡Qué hermosa luce cuando hace ese gesto!"-pensaba el chico ojiverde, algo nostálgico.
- ¡Caray, siempre tienes la razón en lo que respecta a mi vida, Her!-exclamaba algo triste y apenado, provocando nuevamente que la chica sintiese arder sus mejillas.
- Bueno, no es que yo sepa todo, verdad. Pero te conozco Harry, y sé cuando te pasa algo, y apuesto que es algo malo -rectificó la chica, aún con colores en el rostro.
- ¡No Her, es en serio, me conoces mejor que nadie!-repetía él.
- Se trata de una chica, ¿verdad? -ahora era ella la que tenía un dejo de tristeza en la voz.
Pero tengo miedo de que me rechaces,
y que sólo en mi mente,
vivas para siempre. Por eso...
- Sí -confirmaba él, Hermione sentía como si 1000 puñales se le clavasen en es momento en su corazón.
- Anoche te dije que te comprendía -le miró cabizbajo y no pudo observar cómo lágrimas silenciosas resbalaban de los ojos marrón que ahora le miraban con tristeza.
- Ya veo
-dijo tristemente.
- Harry, tú no tienes porqué detenerte, eres libre... Tal vez ella te corresponda, eres un chico muy valiente y gua... po, y ¡un gran amigo!-le decía tratando de contener las lágrimas y sintiéndose mal por estar ahí, aconsejándole a su amor cómo acercarse, y casi empujándolo a declarársele a una chica que ahora envidiaba. Y que cabía la posibilidad fuese su mejor amiga, la pelirroja.
- ¡Ay Her, dudo que ella me miré como algo más que un amigo!. Hace unos instantes me lo repitió, somos amigos. Y ella está enamorada de otro -exclamó con voz tenue y triste, tirando piedras al lago.
- Ah, entonces casi acabas de hablar con ella-le vio con melancolía tratando de que él fijase su mirada, aunque sabía que si lo lograba tal vez se desvanecería ante ella, así que fue mejor así. Harry tenía su mirada clavada hacia la nada.
- ¡Sí, me lo repitió ya te dije!. Así que ahora sí me queda claro que nunca voy a poder decirle nada de lo que yo siento por ella, esto que me quema por dentro como si fuese una llama dolorosa y tendré que resignarme a vivir con esto hasta los últimos momentos de mi vida. ¡Que a lo mejor será más pronto de lo que me imagine!-decía con tristeza y a la vez con tono de que le diese igual.
- ¡¡¡Harry, eso no es gracioso!!!, ¡¡¡Voldemort no te matará, porque... porque antes tendrá que matarme a mí!!! ... -gritaba con lágrimas en su marrón mirada, con una tristeza enorme. El ojiverde le observaba confundido, y por sus ojos también resbalaban lágrimas de melancolía. En eso la menor de los Weasley interrumpía la plática de ellos, cosa que causaba desconcierto y enfado en Harry, Celos y tristeza en Hermione. (n/a Qué metida de pata de Ginny).
- ¡Harry!,¡Harry!-le llamaba la chica.
- ¡Me dejaste muy confundida, hace unos instantes en el comedor!-continuaba sin percatarse de las lágrimas de ambos chicos. A Hermione esta revelación le confundía más, por lo anterior dicho del ojiverde "hace unos instantes me lo repitió, somos amigos"- Más que confusión, dolor, pues sabía que de ser Ginny él estaba equivocado. La chica sí le quería, cosa en la que sí se equivocaba pues era ella y no Ginny. (n/a lo digo qué ganas de sufrir caray, y además Ginny qué metiche).
- ¡AH Ginny, luego hablamos, te dije!-le decía Harry cortante.
- Hermione, yo...-comenzaba pero la chica le interrumpía y se adelantaba en su contestación.
- ¡No Harry!... ¡descuida, yo me voy!-decía con tristeza y miraba por última vez a ambos, antes de emprender el viaje de regreso al castillo.
- ¡Hermione!,¡Ey espera!-gritaba pero la chica le ignoraba y le decía a su vez.
- ¡NOS VEMOS EN LA SALA COMÚN, ESTARÉ EN LA BIBLIOTECA!-exclamaba Hermione, limpiándose las lágrimas que ahora bañaban su rostro, pero más que sentirles resbalar por las mejillas, las sentía en su corazón.
Harry se quedaba triste en el lago y le veía marchar contra el viento, sus rizos castaños volaban y él se sentía desdichado porque jamás podría acariciarles como él deseaba. Por sus ojos salían más lágrimas silenciosas, se sentaba en las orillas del lago bajo la sombra de aquella haya que fuese testigo silencioso de todas esas tardes de ocio, travesuras o trabajo de los tres. Recordando todo sonrió con nostalgia y melancolía. Ginny se sentaba a su lado, desconcertada.
- Harry, qué ocurre? -le miraba extrañada.
- Ginny, no quiero ser grosero. Pero quiero estar solo, así que te pediría de favor...
- ¡Entiendo!- decía algo desilusionada, se paraba y se marchaba.

 

 


Yo quisiera ser ese por quien
tú te desvelas y te desesperas.
Yo quisiera ser tu llanto,
ese que viene de tus sentimientos.
Yo quisiera ser ese por quien tú despertaras ilusionada,
yo quisiera que vivieras, de mí siempre enamorada...


Después de que Hermione desapareciese del lago dejándole solo, la chica se encerró en la biblioteca, cosa que no era extraña para muchos. Él fue directo a la sala común donde una vez más Ginny trató de crear un acercamiento, pero sus intentos fueron vanos, pues el ojiverde se encontraba absorto en su pena. Ron notó la situación y convenció a la chica de que fuese a dormir pues le veía muy cansada, ella accedió un poco deprimida.
- Bien, ahora sí me vas a contar que es lo que está pasando entre tú y Hermione -le cuestionó.
- ¡Entre ella y yo jamás podrá haber algo que no sea una amistad, y ya!. ¡¿Contento, Ron?!-exclamaba algo enfadado y triste.
- ¡No, no estoy contento Harry!. Soy lento te digo, pero no tonto, y apuesto mi escoba a que a Hermione no le eres indiferente. ¡Y aunque sea lo último que haga, ustedes dos terminarán juntos, ok! Ahora te dejaré que sigas sufriendo, si es lo que quieres -decía poniéndose rojo y sorprendiendo a su ojiverde amigo, éste se incorporaba y se volteaba mirándole algo enfadado.
- ¡Qué ganas de complicarse la vida ustedes dos, y es en serio!-finalizaba desapareciendo tras las gradas de la habitación de los chicos. Dejándole solo y desconcertado.
Harry se quedaba pensando y algo confuso y molesto por la reacción de su amigo.
- ¡Él no entiende!, ¡Claro, como su amor está con él!- se decía a sí mismo mientras golpeaba con rabia el cojín que tenía entre sus manos. Crookshanks le miró también molesto y con suficiencia, y se estiró frente a él con una mirada acusadora. Saltó a un asiento que se encontraba a lado de él.
- ¡Tú qué me ves, eh?!. ¡Si estoy así es por la culpa de tu ama, hum! Créeme que de verdad le amo, pero jamás podré decírselo, pues ella ya suspira por otro!. ¡Que está claro no soy yo!, ¡Además de qué me serviría que lo supiese, eh?!. Sabes, tú eres afortunado, te acaricia, y te mima. ¡Te envidio!, si algún día me transformo en un animago tal vez me convierta en su mascota, como gato-decía con un sarcasmo de tristeza.
Crookshanks le miró con ofensa y altanera incredulidad, como si comprendiese que Harry cada día estaba peor.
Nuevamente se había quedado solo y las llamas de la chimenea ya crepitaban débilmente. Se incorporó y echándole una mirada dura al gato, que en ese instante maúllo, se dirigió a la ventana y observó la luna con nostalgia y lágrimas silenciosas volvieron a recorrer sus ojos, esta vez ni siquiera hizo el menor esfuerzo por retenerlas. En eso escuchó ruidos a su espalda y junto con ellos una voz algo triste, que le llamó algo asustada y sorprendida.
- ¡HARRY, me asústate!. ¡¿Otra vez aquí?!-le decía cabizbaja la castaña.
- ¡No tenía sueño!-respondió él, y pudo observar cómo de aquellos ojos marrón que tanto le causaban estragos cada vez que le veían, rodaban gruesas lágrimas y se tornaban rojizos y vidriosos.
- ¡Y tú!, ¡¿qué me dices de ti?! ¡Otra vez llorando!-le reprendía, limpiándose las lágrimas antes de que ella se diese cuenta que él también estaba llorando.
- ¡Yo, no... estaba llorando!-exclamaba algo nerviosa desviando su triste mirada marrón.
- ¡Es inútil que lo niegues, porque así como me conoces, yo también te conozco bien Hermione Granger!. ¡Y sé cuando me estás mintiendo!, ¡¡como ahora!!-le decía él acercándose y tomándole de la barbilla, girándosela con delicadeza hasta que ambos quedaron viéndose de frente. Ella miraba su reflejo en aquellos ojos verdes esmeralda por cuyo dueño siempre lloraba, casi por cualquier motivo. Él también pudo verse reflejado a través de esas lágrimas que se acumulaban en aquella marrón mirada. Unos leves instantes se miraron directamente a los ojos y por sus mente pasaron mil y una emociones, al igual que sintieron en sus corazones.
La chica se apartó y fue a tomar en brazos al gato canela que estaba enroscado en su sillón, y tomó asiento frente a la chimenea. Crookshanks ronroneó feliz, mientras ella pasaba sus finos dedos entre el espeso pelaje del felino.

 


Yo quisiera ser ese por quien
tú te desvelas y te desesperas.
Yo quisiera ser tu llanto,
ese que viene de tus sentimientos.
Yo quisiera ser ese por quien tu despertaras ilusionada,
yo quisiera que vivieras de mí siempre enamorada...

 


-¡¿Has estado llorando toda la tarde, Hermione?!,¡¿verdad?!-le reclamaba consternado, sentándose a su lado y en un impulso le abrazaba contra su pecho. La chica le abrazaba con fuerza y una vez más derramaba lágrimas por el mismo chico que ahora se encontraba frente a ella.
- Ya, tranquila. No me digas que el estúpido de Malfoy, o ese chico que dices, te hicieron llorar. ¡Porque ahora sí lo lamentarán!-le decía al oído de la castaña, causándole un escalofrío por la cercanía con la que ambos estaban. Harry rozó sus labios con el lóbulo derecho de Hermione, a él también le provocó cierta ansiedad de tenerle tan cerca y no poderle besar.
-¡No Harry, ninguno tiene la culpa de que yo sea una tonta cobarde!-exclamaba con la voz entrecortada.
-¡Hermione, ningún chico merece tus lágrimas!-continuaba abrazándole más fuerte.
-¡Sabes que tú no eres ninguna cobarde, y mucho menos tonta, Her!
-¡Claro que lo soy, nunca podré decirle que todas las noches sueño con estar en sus brazos y besar sus labios!-repetía llorando.
A Harry parecía rompérsele el corazón en mil pedazos, pero aún así se mantenía firme al sujetarle con fuerza mientras pues su "amiga" parecía que fuese a desmoronarse si él le soltase.
-¡Hermione!,¡Tú...tú... ¡¿me quieres?!-le cuestionaba casi sin darse cuenta de lo que sus labios habían pronunciado, y cuando recapacitó era algo tarde pues la castaña le miraba extrañada y confundida, a través de su vidriosa mirada.
- Harry, yo... yo te...-pero no podía continuar, parecía que fuese a desmayarse. Hermione sufría mucho por la lucha interna entre sus sentimientos y su razón. Y parecía que ya estaba cansada de hacerle caso a la chica premio anual y prefecta, a la sabelotodo como muchos le llamaban. Al fin se estaba rindiendo ante el corazón que a gritos decía el nombre de Harry, y que le amase sin importar nada más.


Yo quisiera ser tu llanto, tu vida.
Yo quisiera
ser
tu... llanto
tu vida
.
***
Notas de la autora:
La canción que le da titulo a este capitulo es del grupo Reik.
Gracias por darse un chance de leer

Anyeli Potter Granger


***
Harry se quedaba observando a su "amiga", que parecía algo aturdida y confundida. -"Esta vez sí que metiste la pata Harry"- pensó el chico, mientras la castaña se debatía en sus sentimientos y emociones, tratando de contestar a tan sorpresiva pregunta. Qué pensarían todos si supiesen, que Hermione Jane Granger, la estudiante modelo y actual premio anual, prefecta además. No pudiese contestar a tan sencilla cuestión?, pero era tan difícil decir "Te quiero" cuando sientes algo más que un simple cariño por una persona.


A veces pienso que te miento,
cuando que te digo que te quiero,
porque esto ya no es querer.
A veces creo que he muerto,
cuando no estás y yo despierto,
porque sé que esto ya no es querer...


-¡Hermione!-le llamaba el chico mirándole entre apenado, nervioso y confundido.
- Harry, yo... yo...-trataba de continuar, mientras se incorporaba dejando al chico más confundido que antes.
- ¡Claro que te quiero!, ¡¿qué pregunta es esa?!-le decía tratando de no mostrar su nerviosismo, que quedaba bien disimulado por sus sollozos. La chica se sentaba en un rincón de la ventana, por donde observaba nuevamente una luna hermosa. Harry le seguía y le miraba nostálgico, le tomaba la mano y la guiaba de nuevo al sofá que estaba frente a la chimenea, donde el fuego titilaba suavemente. Hermione le abrazaba y se recargaba en su hombro, cerraba los ojos, y él entre nervios pasaba sus dedos por los rizos ahora sedosos de ella.
-¡Trata de dormir, Her!-le decía en un susurro, mientras ella se acomodaba en su pecho, algo sonrojada.

 

El algo más, algo que me llena.
Algo que no mata ni envenena
Es algo más, algo más que amar...


-"¡Te amo tanto, Harry que no se cuándo podré decírtelo". "Tengo miedo de perderte, pero ya no sé qué hacer con este sentimiento"-pensaba la castaña.
-"¡Ay Her, si tan sólo supieses que ahora soy el chico más feliz del mundo, aunque sólo sea por estos instantes" - a la vez eso pasaba en la mente del ojiverde, que sentía su corazón fuese a estallar de emoción.
Ambos se abrazaban fuerte y así permanecieron un buen rato, tan sólo mirando el fuego, que ya crepitaba cada vez más débil. Tan sólo refugiados en sus emociones, sin saber que ambos estaban felices de estar así.


Es algo más que la distancia,
que el dolor y la nostalgia.
Sabemos que esto no nos va a separar.
Es darte un beso cada noche,
que tus manos me enamoren,
y que lo nuestro crezca cada día más.
Porque somos algo más...


- Her, perdóname... por lo que te dije esta tarde en el lago, sobre lo de mi fin tan cerca...-exclamó el chico, rompiendo el melancólico momento.
- Harry, sabes que te quiero demasiado y no quiero perderte jamás. ¡Eres muy importante en mi vida!, eres... eres mi... mejor amigo -finalizaba entrecortadamente.
Y ahí esta de nuevo la palabra "amigo" -pensaba tristemente él.
- ¡Ah, pero es que es imposible no pensar en el imbécil de Voldemort, cuando es la 5ª vez que le tengo enfrente y huye sin que yo pueda hacer algo!. Y lo que es peor que casi siempre me arrebata seres que yo quiero, como mis padres y Sirius. ¡Y no quiero que de nuevo me arrebate a quien más quiero en la vida, que eres Tú!-decía casi sin darse cuenta, ella le miraba con extrañeza.
- ¡¿A mí?! ¡¿Me quieres...?! ¡¿a mí?! -le preguntaba Hermione sin aliento, y él rápidamente agregaba algo nervioso.
- Sí, y a Ron. ¡Son mis mejores amigos!
- ¡Ah!, "amiga"-le veía algo desilusionada.
Pero Harry le tomaba las manos y le daba un beso en la mejilla, gesto que le hacía arder la cara apenada a la ojimiel. Pero también le correspondía con otro y lo abrazaba con más fuerza.
- ¡Te quiero mucho, Harry! Y lo que dije en la tarde... es verdad. ¡Estaré contigo hasta el final, te lo juro!. ¡Ese ser no te podrá hacer daño, eres un gran mago!
- Gracias, Her. ¡Y yo te juro que tampoco dejaré que te lastimen a ti!-le miraba sonriendo levemente, sincero y a la vez alegre de estar con ella. (N/a imagínense la escena tan romántica, ambos frente a la chimenea abrazados, ahhh qué lindo).

 


A veces creo que he vivido,
más de mil años contigo,
Porque sé que esto ya no es querer.
A veces pienso que es mentira,
por como entraste en mi vida,
porque se que esto ya no es querer...


- Harry -comenzaba en susurro la castaña.
- ¿Hum? -le respondía también en un susurro tierno.
- ¿Recuerdas? -continuaba - Todo lo que hemos pasado juntos, desde que nos conocimos

- ¡Claro que sí, es algo que estará en mi memoria siempre! Porque me alegra que tú hayas estado conmigo, lo que me pone triste, es que por mi culpa te hayan lastimado. ¡Él siempre lastima a los que más quiero, y a los que están cerca de mi!-decía cabizbajo y observándola con una triste mirada de culpa.
- ¡Harry, tú sabes que no tienes la culpa, todos los que estamos a tu lado sabemos perfectamente el riesgo que corremos al estar cerca de ti, pero no nos importa!. ¡Realmente a mi no me importa!, le agradezco a la vida el haberte conocido, ¡En serio!-le decía mientras por sus ojos castaños corrían lágrimas y observaba que por los de él también, ambos hacían más intenso el abrazo.
- ¡Harry, aún recuerdo que gracias a ti estoy viva!-exclamaba la ojimiel, continuando con la plática.
- ¡De verdad te lo agradeceré siempre!. A veces creo que es mentira la forma en la que me rescataron, aunque sabes que fue muy estúpido lo que hiciste. ¡En serio, ese Trol pudo haberte matado! ¡Fue muy heroico, lo digo en serio, pero muy tonto!. Pudiste haberme dejado ahí -exclamó algo nerviosa, y un poco apenada. Y a su mente vinieron los recuerdos y por ella cruzaron las escenas en las que trataba de acercarse a Harry, mas sin embargo en el momento que menos se lo esperaba fue él quien le salvó de aquel trol.
Flash Back
(N/a en este flash back voy a juntar la escena de la película y fragmentos del libro o.k es que me encantan los dos y trataré de tomar lo mejor.)


Hermione salía del cubículo donde se encerró a llorar durante la tarde después de que Ron le recordara que era una sabelotodo sin amigos, cuando su marrón mirada se clavó en un ser extraño del tamaño de una montaña y con un olor a calcetines sucios o algo por el estilo, y sólo atinó a encerrase de nuevo por el pánico que esto le provocaba. Sintió un miedo terrible, su corazón latía con fuerza, sudaba frío y le temblaba el cuerpo. Creía que su fin pronto llegaría, cuando escuchó abrirse violentamente la puerta principal de los servicios. Mientras ella sentía cómo pedazos de madera caían sobre su espalda y sus brazos, que utilizaba para cubrirse esperando un golpe más, que ahora sí le hiciese perder el conocimiento. Lo que escuchó fue la voz de cuya persona, ella empezaba a sentir algo especial, y que durante los siguientes años escucharía animándola y salvándola en innumerables ocasiones.
- ¡Hermione, vete!-exclamó con angustia y desesperación, el chico de gafas, ella atinó a salir huyendo.
- ¡Distráelo!-gritó a Ron, empezando a aventarle los trozos de madera que se encontraban en el suelo, el trol se detuvo a unos pasos de la castaña. Harry observó que Hermione se encontraba agazapada entre la pared y un lavabo, y parecía a punto de desmayarse, y el personaje deforme sintió los golpes de éstos pero al parecer cambió de opinión y su bastón dio un nuevo golpe en el lavabo en el que Hermione se resguardaba.
- ¡Ey, cerebro de guisante!,¡Bobo!-gritaron Ron y Harry al unísono.
Pero el ser no parecía querer dejar en paz a la castaña y justo cuando iba darle directamente a ella, Harry hizo algo muy valiente y muy estúpido, corrió y dando un gran salto y se colgó por detrás del cuello de aquel monstruo. El ser luchaba al sentir la presencia del chico, y éste aferrándose a no caer le clavó su varita en las fosas nasales del monstruo, lo que provocó una mayor molestia en el trol. El ser seguía luchando por quitárselo, con su bastón dispuesto darle a Harry que ahora pendía de su brazo y estaba de cabeza. Hermione miraba aterrorizada, mientras él gritaba, Ron empuñó su propia varita, y sin saber qué iba a hacer se oyó gritar el primer hechizo que se le ocurrió:
- ¡Wingardium leviosa!- el bastón salió volando de las manos del trol, dejó caer a muchacho, el bastón se elevó muy arriba luego dio vuelta y se dejó caer con fuerza sobre la cabeza de su dueño. El trol se balanceó y cayó boca abajo con un ruido que hizo temblar la habitación. Harry se puso en pie, le faltaba el aire, Ron aún seguía con la varita en mano y Hermione tomó la palabra primero, algo pálida y nerviosa cuestionó sobre si estaba muerto. Pero Harry negó diciendo que no lo creía, los tres miraban al ser cuando los profesores irrumpieron en los baños. Después de una reprimenda y unos puntos restados y ganados, los tres subieron a la sala común donde los demás habían continuado con la celebración de Halloween. Pero a partir de ese día los tres se volvieron inseparables, pese a las constantes discusiones durante los siguientes años con Ron, Hermione había ganado dos grandes amistades, aunque a Harry le viese como algo más.
Fin del Flash Back

 


- ¡Estás loca!, nosotros sólo hicimos lo que debíamos. Ahora el que estaría muerto sería yo -exclamaba el un tanto pálido de las orejas y rojo de las mejillas.
- Porque gracias a ti he salido adelante, y... "gracias a ti es que respiro, lo juro Her, eres lo mejor que me ha pasado en mi tormentosa vida"
- ¿Y? -le cuestionaba la chica algo confundida, ya que él se quedó ido.
- Ah, y eres muy valiente. Sabes, no cualquiera nos soporta, sobre todo a Ron.
- Aún, recuerdo que gracias a él y su metida de pata te pudimos rescatar -le decía un tanto nostálgico.
- ¡Oye!-le reclamaba ella con una leve sonrisa.
- Sí, en verdad ambos lamentamos muchas de las cosas que te hemos dicho y hemos hecho -le miraba con una extraña sonrisa.
- Ya ves, nadie es perfecto. Yo también les he dicho cosas sin pensar, pero seguiremos siempre siendo amigos...
- Ajá, amigos- exclamaba algo triste el ojiverde.
-"Aunque yo quisiera ser algo más que tu amigo"-pensaba
- "Amigos"-decía la mente de la castaña, y lo veía tristemente.


Es algo más, algo que me llena,
algo que no mata ni envenena,
es algo mas, algo mas que amar...


- ¡Sabes los quiero mucho a ti... y Ron! "Aunque por ti algo más que querer" -decía y pensaba Hermione
- ¡Harry, nunca voy a dejarte solo, eh!-le miraba decidida.
- ¡Gracias, Her!-le veía sincero.

 


Es algo más que la distancia,
que el dolor y la nostalgia,
sabemos que eso no nos va a separar.
Es darte un beso cada noche,
que tus manos me enamoren,
Y que lo nuestro crezca cada día más,
porque somos algo más...


- Hermione, recuerdas la cara que puso Ron cuando le dijimos lo del giratiempo?
- Sí
- También te agradezco tu gran ayuda, aunque sólo sirviese para prolongar un poco la vida de Sirius -esta vez hablaba más deprimido.
- ¡Ves, porqué digo que él nunca me dejará en paz, ni a los que me rodean!
- ¡Shuss!-le silenciaba la chica -¡No recuerdes eso!
- Harry, si tú dices que nos hace daño, míralo de esta manera. Voldemort no dejará a nadie en paz, porque ambiciona tener el poder independientemente de que estemos cerca de ti o no -decía tratando de tranquilizarle.
- Sí, pero daña más a los que me rodean.
- ¡Te he dicho que no! Además, él está perdido porque tú eres...eres... un héroe -decía con voz apenada - Aunque insistas que eres sólo una tonta arma, ¡créeme que para mi eres más que eso! Eres... un gran mago, valiente y sobre todo nunca te dejarás y no te dejaré te lo repito y no me cansaré de hacerlo, y apuesto a que los que te conocemos piensan igual -finalizaba segura.
- "Si supieses que me bastaría con que tú me quisieses como algo más", "y que me basta con que tú no te alejes de mí" - le miraba algo tranquilo.
- Hermione...-comenzaba pero se arrepentía y sólo tomaba su mano con fuerza.
La chica le daba un beso, algo abochornada pero franca.
- ¡Harry, gracias por ser quien eres!-esas palabras provocaban que el corazón del chico se descontrolase y confundiese, emocionado.
- ¡¿Pero de...qué?!, ¿Un chico que mete la pata cada cinco minutos?-le decía bromeando, para no demostrar sus nervios.
- Ja-já, aparte -le seguía la broma, ambos sonreían con algunas lágrimas aún en sus ojos. Y de pronto un silencio algo romántico los rodeaba.


Y yo sé que no es querer,
porque en tus ojos yo me puedo perder.
Contigo olvido lo que es temer,
acaso no sabes que tú eres para mí?
La noche, el día en mi vivir,
la sangre en mis venas, yo doy todo por ti...
Contigo el mundo no tiene final,
y el tiempo no se nos va a acabar...


Hermione se perdía en los ojos esmeraldas que ahora estaban frente a ella, y Harry en su marrón mirada. Por las mentes de los dos chicos pasaban tantas cosas, por sus corazones cruzaban tantas emociones. Las ocasiones compartidas, las batallas ganadas y las veces en las que se rescataban, pero sobre todo aquel tercer año cuando le rescato de los dementores, aun rodeada por esos seres se sentía protegida a su lado, y el sentía la fuerza de estar cerca de ella.
Flash Back
- ¡RON!-gritó Harry, intentando seguirlo, pero una gruesa rama le propinó un restallante y terrible trallazo que lo obligó a retroceder. Lo único que pudo ver de Ron fue la pierna con la que se detenía en las raíces del sauce y un horrible crujido le indicó que la pierna de su amigo se había roto, y el pie desapareció tras los lamentos del pelirrojo.
- ¡Harry, tenemos que pedir ayuda!-gritó Hermione, ella también sangraba, el sauce le había hecho un corte en el hombro.
- ¡NO!, ¡Ese ser es lo bastante grande para comérselo!. ¡No tenemos tiempo!, No conseguiremos ayuda.
- ¡Si ese perro ha podido entrar, nosotros también!-jadeó Harry, y Hermione le siguió sin mirar atrás.
Fin del Flash Back
Flash Back

(N/a aquí también combinaré diálogos del libro con algunas escenas de la película eh)

 


Harry sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, abrazó con fuerzas a Hermione, mientras los seres se acercaban a ellos, y recordó que al otro lado se encontraban sus otros yo en apuros. Ambos corrieron tomados de las manos y al llegar, Harry pudo observar sus intentos fallidos de generar un robusto patronus, sólo se veían luces de humo titilar desde el otro lado del lago. Tenía también la esperanza de que su papá aparecería frente a ellos y dijese el hechizo que les salvó la vida. Su corazón latía violentamente, escuchó sus gritos desesperados, observó que la castaña se desvanecía a su lado. Hermione le susurraba al oído que nadie vendría y entonces caía en cuenta de que era él mismo a quien horas antes había visto, comprendiendo gritó fuertemente sin saber que la alegría que sentía era saber que Hermione a pesar de todo estaba a su lado. "¡¡¡EXPECTO PATRONUM!!!" y un ciervo plateado galopó, su cornamenta dio en los dementores que fueron huyendo ante la rebosante trotada del ciervo.
Minutos después ambos volaban en el lomo del hipogrifo, y pese al gran temor que le generaba a la ojimiel volar, se sintió segura abrazándose al cuerpo del ojiverde. Quien le decía palabras para tranquilizarla y distraerla a la vez que él se encontraba tan feliz sin sospechar que la gran parte de esa emoción era causa de Hermione.
Fin del Flash Back


Ambos chicos salían de su ensimismamiento sonrojados, se veían nostálgicos y sonreían levemente.
- Sabes Harry... tú siempre serás un Héroe... Y Voldemort no tiene nada qué hacer en contra tuya, porque... tú tienes a seres que te quieren y no dejaremos que te lastimen -decía de manera muy rápida como la primera vez que habló frente a él, aquél día en el tren, en su viaje de primer año.
- ¡Gracias!-exclamaba aturdido.


Es algo más que la distancia,
que el dolor y la nostalgia.
Sabemos que eso no nos va a separar,
es darte un beso cada noche, que tus manos me
enamoren y que lo nuestro crezca cada día más
porque somos algo más...


Antes de que Harry pudiese decir algo más la castaña se incorporaba, él le tomaba la mano y ella sólo se volteaba a darle un último beso de buenas noches. Se ponía algo roja y se despedía apresuradamente de él, desapareciendo tras las escaleras de los dormitorios, dejando solo nuevamente con sus emociones al chico de cabello revoltoso.


Porque somos algo más

Notas de la autora:
La canción que le da nombre a este episodio es: Algo más- de la 5ta Estación.

Cuando estés aquí

 

Ahora es que veo cómo te he perdido,

No supe que el tiempo pasó entre los dos.

Qué triste el fracaso, se acabó el camino,

Pensar que el destino ya no es tú y yo.

Hoy quiero pensar que no te he perdido,

Que no estoy vencido y puedo luchar.

Por ti y por tu amor, porque un día me quieras.

Alégrame el día y hazme soñar.

Te extraño de lejos,

Te quiero muy cerca,

Comparte conmigo y hazme sonreír.

Alégrame un rato o toda mi vida,

Alégrame el día, juntos hasta el fin.

Qué ciego qué tonto, jamás me di cuenta

Que estabas tan cerca, tan cerca de mí.

Hoy eres mi amiga y piensas en otro,

Qué triste, qué solo me quedé sin ti.


Harry le veía marchar y nuevamente se daba en la frente con la mano, como continuamente lo hacía desde que no podía revelarle a Hermione lo que sentía por ella. Varias veces en su mente planeaba, noche tras noche la forma en la que podía declarársele, pero al fin de cuentas él era el cobarde de esta historia.
Subió las gradas algo desolado y a la vez algo en su interior le decía que no todo estaba mal, pues haber estado con la chica de sus sueños, aunque sea en plan de amigos, ya era ganancia. Se dibujó una leve sonrisa en sus labios, entró en la habitación de los chicos y de inmediato se quedó dormido con todo y uniforme, pues su reloj ya marcaba más de las dos de la madrugada... Algo que sí estaba seguro el ojiverde es que esa noche otra vez soñaría con la marrón mirada que le arrancaba suspiros.


A la mañana siguiente tenían salida a Hogsmeade, Harry decidía quedarse en la torre Gryffindor, Ron refunfuñaba. Pero él, Harry, se mantenía en sus cuatro y no estaba dispuesto a ceder.
- ¡OH vamos Harry, por favor! ¡¿Qué ganas con quedarte aquí encerrado?! -le miraba molesto el pelirrojo, jalándole las sábanas.
- ¡Más de lo que tú crees!-seguía acostado en su cama.
- Ajá
¿cómo qué?-decía éste, con el entrecejo fruncido.
- Por ejemplo, no ver a Hermione con ese idiota de Malfoy -hablaba con un dejo de enfado.
- Ay, por lo que más quieras Harry. Además ni siquiera sabes si ella no le quiere ver, tal vez sigue escondiéndose de él. Y mientras tanto tú aquí echádote, y allá fuera la damisela en peligro -decía las últimas palabras en tono de burla, recibiendo un almohadazo de parte de su amigo de gafas.
- ¡Ey, no te burles!-exclamaba éste indignado, con una sonrisa de travesura.
- Harry, tengo un mejor plan. Por qué mejor no vas y te enfrentas con Malfoy y le dices que deje en paz a tu amor, y te le declaras a ella. ¡Y así de una vez por todas los dos estarán contentos! ¡Y así yo podré disfrutar esta salida viendo a mis mejores amigos contentos, y yo con Luna podremos ir de paseo tranquilamente!-lo último lo decía con un dejo desesperado y de impaciencia infinita.
- ¡Ah claro! voy y me planto frente a Malfoy, y le digo... Sabes idiota, estoy enamorado de tu novia. Espero a que me dé un puñetazo y luego me dirijo a Hermione y me le declaro, con una cara de tonto...-decía sarcásticamente.
- ¡Ay amigo, de ti depende que te dejes dar el puñetazo!-decía el pecoso con una sonrisa en su boca.
- ¡Ja-ja-já!-le veía sarcástico.
- Pues sí, es la verdad, no tienes las manos atadas. Además dime ¿cuándo te has detenido a darle un golpe a ese imbécil, eh...? - le repetía recordando la vez que Harry le propinó tamaño puñetazo, en 5° año junto con George.
- Pues sí verdad, pero el chiste es no quedar en ridículo delante de Herm. Recuerda que a ella no le gusta la violencia, hum...-le miraba cansinamente, el pelirrojo lo miró con un gesto sarcástico, diciendo para sus adentros <<Y las veces que ella me ha pegado no ha sido violencia>> -Pero se reservó el comentario.
- ¡Entonces no te quejes Harry! Y quédate aquí perdiendo el tiempo mientras el idiota te baja la chica de tu vida -le reprendía Ron.
- Ya te ibas, ¿no? -le miraba ceñudo el ojiverde
- Un minuto -se detenía en la puerta de los cuartos, el guardián de Gryffindor.
- ¡¿Y ahora qué?! ¡Ya te dije que no voy a ir!-le dirigía una mirada de testarudez.
- ¡OH, mejor ya sé!- decía de manera maliciosa el chico Weasley.
- ¿Saber qué? ¿Otro de tus geniales planes, Ronald? - le decía entre confuso e irónico.
- No - y se dirigía al buró de su amigo Potter, y abría un cajón del mismo.
- ¡Hey, hey! -reclamaba Harry mientras Ron sacaba algo, que al parecer eran un montón de sobres de diferentes colores.
Éste las echaba sobre las piernas del chico de cabellos negros, quien estaba sentado forcejeando con él, para que no pudiese sacarlas.
- ¡¡Eso es Mío!!-gritaba con enfado Harry.
- ¡Pues yo no veo tu nombre, amigo! Al contrario, aquí dice con claridad -se aclaró la garganta y lo siguiente lo dijo con un tono meloso, cursi y haciendo un esfuerzo para no caerse de la risa.
- "Para Hermione J. Granger" "Para una linda señorita" "Para la mujer más hermosa del mundo" "Para la chica de mis sueños" "Para la reina de mis pensamientos" - entre más pasaba las diferentes cartas, aumentaba más su tono empalagoso y su cara cursi. Además de que también los encabezados eran más románticos. La cara del ojiverde ardía y estaba muy roja.
- Oye, yo no sabía que Hermione tuviese tantos nombres -le comentaba con burla.
- ¡¡Ya dame eso!!-se las arrebataba con brusquedad, y una pena, guardándolas ahora en un escritorio frente a su cama una vez que se incorporó molesto de ésta.
- ¡Ey!- Ron le miraba con una cara de gracia contenida.
- Ves, ese es el plan. ¿Por qué no mejor te quedas escribiendo esas cartas y aumentas tu colección de sobres? Apuesto que con un esfuerzo más, te conviertes en poeta y descubres que esa es tu profesión -se reía burlona y ceremoniosamente el pelirrojo.
- Ja...ja...já...-le decía con sarcasmo.
- Mira Ron, eres mi amigo. Pero no te metas en esto, quieres -le miraba serio, tenso y brusco.
- No, escúchame, tú a mí jovencito- le decía de manera intelectual, señalándolo con un dedo en el pecho.
- ¿Qué estás esperando? te la pasas escribiendo esas cartas y nunca se las envías, ah... y está tan sólo a unos escasos metros de aquí, la bendita habitación de tu amada. Es mucha la pereza que te da bajar esas gradas y esperarla en la puerta de su cuarto, ¡eh!-le miraba con enfado, cansino.
- No es pereza Ronald, es... es...-parecía que se hubiese quedado sin palabras.
- ¡Cobardía!-decía el pelirrojo, terminando la frase de su amigo.
- ¡Ey, no me llames cobarde! Pero tal vez tengas razón y eso soy...-le miraba cabizbajo, sentándose en la cama otra vez.
- Ay Harry, por favor
¿qué te detiene? ¿Ese tonto de Malfoy acaso?
- Porque eso es basura, él no merece a Hermione. ¡Y tú lo sabes!- exclamaba Ron.
- No... no es él... Créeme que si no supiese lo que sé... no me importaría enfrentar a Malfoy...-decía en susurro, negando.
- ¿Y qué es lo que sabes Harry, eh?-le miraba con curiosidad y duda.
- Es algo tan enorme como el mismo océano, lo que me separa de Hermione -le decía pero sin mirarle.
- ¡Porque tú, lo quieres ver así! -le miraba con una cara de impaciencia, como si estuviese tratando con un niño terco.
- ¡Tú no sabes, Ronald! -le decía apretando los dientes con esfuerzo, para contener las ganas de llorar.
- Mira, aunque no me lo digas yo me imagino que es porque ella te ha dicho que le gusta otro. ¿Cierto?-al escuchar esto Harry le volteaba a ver tan rápido que se hizo daño en el cuello, y le dirigió la mirada desconcertada y sorprendida, pues Ron no sabía de sus pláticas con Hermione. ¿O acaso los escuchó? -pensó el chico.
• ¡¿Cómo sabes eso?!-le cuestionaba nervioso.
• Ah, entonces no me equivoco, ¿eh?-levantaba las cejas.
• Pero... pero -tartamudeaba el chico de gafas.
• Ay Harry, ya me lo suponía. Es lo que dicen todas las chicas para darnos celos, y eso significa que les gustamos, o al menos no les somos indiferentes -le decía como si estuviese dándole clases a un alumno y él fuese el profesor de un alto conocimiento.
Harry le miraba cada vez más sorprendido por las palabras de su amigo.
• ¡¿Oye, y de cuándo acá tan conocedor?!-exclamaba con una sonrisa divertida, esto tal vez hacía que se le fuesen las ganas de llorar.
• ¡Ya ves, uno que es experto!-le miraba con una sonrisa de superioridad.
• No, ya, en serio
¿Recuerdas la vez que te dije que iba a hacer algo al respecto con lo que sentía por Luna? -se detenía.
• Ajá -le decía el chico de ojos verdes.
• Bueno, pues resulta que yo le preguntaba cosas a Ginny y ella no soltaba prenda...-gruñó- Y al ver que no obtendría mucha información de mi hermana...-suspiró -Pues me armé de valor y le pregunté cosas a Luna aprovechado que a finales de las vacaciones de 5° año estuvo en mi casa.
• ¿Lo recuerdas verdad? - hizo una nueva pausa y Harry asintió.
• Le dije que si le gustaba alguien y ella me dijo que sí, ¡y puedes creer que me dijo que era alguien de Gryffindor y que yo lo conocía muy bien...! Aunque por unos segundos dudé de ti -rió al decir esto y el ojiverde enrojeció unos instantes.
• Al final entendí que a lo mejor podía ser yo, y pues lo demás ya es historia
y tú la conoces muy bien -sonreía con complicidad.
• Sí -le miraba con gracia al ver la expresión soñadora de su amigo de pecas.
• ¡Cómo olvidarlo
! si desde entonces mi amigo anda en las nubes -le decía con una risa burlona.
• Pero Ron, no creo que sea mi caso... pues ella no me lo contó a propósito -negaba y las ganas de llorar regresaban.
• ¡Eso dices tú! -le repetía fastidiado.
• ¡No, eso es la verdad!-afirmaba el chico de cabellos revoltosos.
• Si es así, puedes conquistarla. ¡Así que tenemos mucho trabajo amigo!-le repetía anhelante.
• Pero... pero...
• Nada, que no hay peor lucha que la que no se intenta, ¿no? Bueno, qué esperabas, eso dicen mis hermanos, jaja. Agregaba al ver la expresión de Harry (entiéndase Fred y George, pues es algo que según Ginny se aprende al convivir con ellos)
• ¡Pues sí!-le decía el buscador, algo más animado.
• ¿Y que tal si...? - volvió el pesimismo.
• No empieces con que... ¿Qué tal si no me acepta? Porque eso se sabrá hasta que actúes -apresuraba con advertencia.
• Pero digas lo que digas yo sigo creyendo que tú le gustas Harry. Por favor, sólo mira la forma en cómo te defiende y siempre ha estado a tu lado, desde siempre. Recuerda que nunca ha dudado de ti
en cuarto grado me di cuenta. Y en realidad desde siempre lo he sospechado.
• A ver dime, ¿cuándo me equivoco? -volvía con su tono de superioridad, Harry iba a decir algo pero él le interrumpía.
• Lo Sabía, no hables, así está bien -le miraba con gracia y un movimiento de su mano a modo de despreocupación.
• No, en realidad te iba a preguntar
¿qué pasaría si yo me negara? -exclamaba con reto.
• Ah pues... no me imagino cómo se tomaría Hermione enterarse que de pronto aparecieron de la nada, 25 cartas con diferentes frases cursis y sin firma. Aunque sería peor que tuviesen un anexo hecho por mí, con el nombre de uno de sus mejores amigos -le decía con cierta malicia en sus ojos.
• ¡No te atreverías!-le fulminaba con la mirada.
• Tú decides, sólo rétame-continuaba con una sonrisa maliciosa, y le mostraba las cartas que nuevamente estaban en sus manos.
• ¡Eso es hostigamiento, Ron!-reclamaba Harry.
• No amigo, eso es amistad. Porque yo quiero que mis dos mejores amigos, estén bien y dejen de actuar como ¡tontos infantiles!-exclamaba en su defensa.
• ¡Además que me dejen en paz! Pues cada que se encuentran, una anda de la mano con un imbécil y el otro se pone a llorar como fuente - continuaba con malicia.
Harry iba a continuar protestando pero simplemente se quedaba sin argumentos, y Ron observaba cómo sus palabras empezaban a surgir el efecto que realmente esperaba, pues con esa finalidad las había dicho.
• ¿Y qué se supone que haremos para... con-quis-tar-la? -terminó sintiéndose algo tonto, y a la vez de que anteriormente pensaba decir otra cosa de su amigo.
• Eso me grada... y el plan se llama operación conquístala -le veía emocionado, Harry lo miró con sarcasmo.
• Y mejor dicho
¿qué harás tú? ¡A ti te conviene!- le decía de nuevo con su dedo apuntando el pecho de su amigo.
• ¡Pensé que me ibas a ayudar! -el ojiverde le miraba con el entrecejo fruncido.
• Y eso haré... pero no directamente -continuaba al ver la expresión de su amigo.
• Mira, el plan es que esta noche le regales... puede que una rosa -apuntaba.
• ¿Una flor?-le miraba con una expresión como de que no era una buena idea.
• ¡Rosa!-repetía.
• ¡Es lo mismo!-subrayaba.
• ¡Ay por favor y dicen que soy yo!-exclamaba pegándose en la frente como burla y negaba con la cabeza, aún riendo.
• Mira amigo, eso es lo que he aprendido de Luna. A las mujeres conquístalas con flores, y si son rosas ¡mejor! Eso es un arma infalible -terminaba con su aire superioridad.
• Y para tu mala suerte, empiezas hoy -le miraba con compasión divertida, dándole una palmada en la espalda a un Harry aturdido, como si un hielito se hubiese resbalado por su garganta el ojiverde le miraba asustado.

 

 

 

 



• ¿Tú crees que funcione...? -aún seguía con esa sensación de aturdimiento y miedo.
• ¡Claro, ya te dije que a las mujeres les gustan las flores!
• ¿Dónde conseguiremos una rosa?
• ¡Ay Harry, eres mago!-terció con obviedad.
• Pero aún no hemos conseguido aparecer ni siquiera una hoja, por eso McGonagall está tan enojada con nosotros -recordó sarcástico.
• Simple, transformas una flor en una rosa -le decía como si fuese algo normal.
• Ajá, ¿y de dónde saco la flor?
• Te la robas de los invernaderos, hoy no están tan vigilados -resolvió exasperado.
• Suponiendo que lo logro. ¿Cómo me verá Hermione cuando le regale la rosa, eh...?
• ¡Ay por Merlín!-se volvía a dar un golpe en la frente con impaciencia.
• ¡Eso es algo normal, eres su amigo!
• ¡Sí, pero yo jamás le he dado nada en un día cualquiera!-repetía con preocupación.
• Harry de ti depende que se convierta en un día especial, míralo de esta manera. Si te arriesgas y das un gran paso diciéndole que te agradaría ser algo más que un amigo -le miraba con complicidad.
• ¡¡Estás Loco!!-saltaba Harry.
• ¿Yo? -Le veía señalándose - Con todo respeto amigo, yo no soy quien se la pasa suspirando por una chica que puede ser algo más, y no se atreve a decírselo.
• ¡Soy su mejor amigo, Ron! ¿Qué esperas, que se lo diga así como así?-le veía con enfado.
• Pues si lo eres, es precisamente lo que hacen los amigos sinceros. ¡Hablar con la verdad! -le discutía el pelirrojo.
• ¡No puedo, entiéndelo ya!-seguía con su tono de testarudez.
• ¡Ay ya vas de nuevo!-Ron cada vez se ponía más impaciente.
• Harry, ya estabas convencido. ¡Y ahora no te me vas a echar para atrás cuando ya habíamos avanzado, eh!-le miraba ceñudo.
• ¡Y lo harás porque ya me cansé de oír tus quejidos, eh!-se cruzaba de brazos y le miraba retadoramente, cuando se metían en ese plan no se sabía quién era más terco.
• Esta noche le darás la rosa y punto, esperarás su reacción. Y yo de eso me encargo, no te dejaré que huyas, ¡eh!
• Mañana continuaremos con el plan, y tal vez también puedes pedirle que sea tu pareja en el baile de brujas, ¿no?
• Está bien, pero no te aseguro que no huiré aunque tú estés ahí. No esperes que actúe bien y no te rías, ¡va!-advirtió.
• ¡Más te vale Potter, o ya sabes! Estas cartas aparecerán en algún mueble de Hermione para que ella las vea - dicha su amenaza se metía las cartas en el bolsillo, por cierto su voz imitaba el tono de Malfoy al decirle Potter, cosa que no le hacía gracia al ojiverde.
• Sí, amigo hostigador -ironizó el chico de gafas.
• ¡De nada!-le echaba una sonrisa triunfal y de gracia, lo había conseguido.
• Sería tan fácil preguntarle a Hermione qué le gustaría que le regalasen a una chica, ella es la que me aconsejaba sobre el tema sabes - el ojiverde se dirigía a Ron, un poco más relajado.
• ¿Y por qué no esta noche le preguntas qué le gustaría que le diesen a ella? ¡Tonto!-le miraba poniendo los ojos en blanco.
• ¡Ah sí, sí claro! -le decía con un dejo de incredulidad y sarcasmo.
• Cómo no... Llego, me planto con una rosa en su camino y le digo: Hermione te quiero mucho, me ve como si fuese un idiota y se va y se ríe de mí, ¿no?
• ¡Ay no de vuelta otra vez!- Ron miraba cansado y aburrido hacia el techo - ¡Cuántas veces te vas a adelantar a los hechos! Claro que si lo haces como lo dices
¡hasta yo me río! Pero Hermione no es así, y tú lo sabes. De todas formas lo de idiota nunca se te va a quitar, hasta que le digas la verdad ¡menso!- el chico de ojos verdes le miraba ácidamente como fulminándolo.
• ¡Y ya apúrate a arreglarte, que tú vienes so tonto! -le miraba risueño.
• ¡Te dije que no! - y ahí empezaban una guerra de almohadazos, mientras Ron lanzaba una con todas sus fuerzas y seguían riendo, Harry le comentaba algo.
• ¡Ron!-decía entre risas.
• ¿Mande? ¡Cobarde!
• ¡¿Cómo vas a dejarme la sala común despejada, esta noche?!
• ¡Oye soy prefecto!-saltó ofendido, Harry alzó una ceja.
• ¡Ya ves, tienes un amigo influyente!- irguió el cuello.
• ¡Y apúrate que Luna me va a estrangular! Debe estarme esperando -seguían riendo y su guerra campal se intensificaba.

 



• Ay sí, se me olvidaba que mi amigo está tan bien checadito, jaja -le decía con burla. Ron hacía un sonido de sarcasmo.

Con una palabra, quizás con un beso,

Con menos que eso yo seré feliz.

Alégrame siempre, en cada mañana.

Alégrame el día cuando estés aquí,

Cuando estés aquí.

Y espero encontrarte en una sonrisa,

Ya no tengo prisa te voy a esperar, lo voy a intentar,

Abriré caminos y nuestro destino lo voy a cambiar.

En eso una voz les llamaba la atención...
• ¡Ay por Dios Santo, llevo horas buscándolos y ustedes aquí muy quitados de la pena, jugando como niños! -les miraba con enfado.
Al verle ambos se detenían, uno con una almohada levantada y el otro esperando el golpe.
• ¡Hermione! - le volteaba a ver Harry, con una sonrisa apenada, algo que aprovechaba el pelirrojo para darle el almohadazo a su soñado amigo.
• ¡Caramba, pero qué bien luce esta habitación!-satirizó con una mirada de reprobación, observando el panorama algo revoltoso. Plumas de las almohadas en el piso y las sábanas amontonadas, libros en los estantes y los cajones que abrieron para sacar las cartas, aún lo seguían.
• Ey Ron, Luna esta allá fuera. Y no tiene un muy buen humor, al menos contigo no -la castaña le informaba a su amigo.
• ¡Ya ves, te lo dije! ¡Y esto es tu culpa Harry!-le reclamaba a su amigo ojiverde.
• Si tú no hubieses estado pensando en...-pero se detuvo al ver la cara de terror de Harry, pues estuvo a punto de meter la pata delante de Hermione.
Ella le vio intrigada, y Harry con cara de asesinarlo. Ron se aclaró la garganta y les dijo que se adelantaría con Luna a Hogsmeade, que los esperaría y que rogaran por él para que la rubia no le matase. La chica rió, y al salir le cerró el ojo en forma de complicidad a su amigo, Harry hizo una mueca de aniquilarle y vio a Hermione con una sonrisa nerviosa. Ron gritó por último que no se demorasen mucho y lo último que escucharon de él fue sus súplicas de "Ay Dios, sálvame"
Harry y Hermione se vieron y rieron juntos.
• ¡¿Qué fue eso?!-exclamó con una sonrisa la castaña, al decir verdad una sonrisa nerviosa.
• Ya lo conoces cómo es de exagerado -desviaba su mirada, sonrojado.
• Pero esta vez hasta yo temería de Luna, si hubieses visto su cara de enfado hace 5 minutos. ¡Estaba que echaba fuego!-reía la ojimarrón. - ¡Pobre Ron!-añadía con estremecimiento, compadeciéndolo.
• ¡Sí verdad, pobre!-le miraba con sarcasmo, no se le olvidaba que lo había puesto entre la espada y la pared hasta aceptar que haría algo para acercarse más a Hermione.
• ¡¿Harry, no te has cambiado desde anoche?!-le decía sorprendida, al verlo con el uniforme.
• Este...yo... yo -empezaba a hablar.
• Si quieres te dejo para que te cambies -apuntaba la chica.
• Este
sí -decía sin pensar, y ella giraba sobre sus talones dirigiéndose a la puerta.
• ¡Hermione!- exclamaba repentinamente el ojiverde.
• ¿Sí?-le decía ésta, volviéndose para verlo.
• ¿Vas a ir con Draco?-le cuestionaba cabizbajo.
• No, no creo
-le decía rápidamente.
Harry levantaba la vista, sonriente.
• Bien, te dejo para que te cambies de ropa -señalaba la chica.
• ¡Hermione!-repetía, deteniéndola.
• ¿Mande? -se volteaba anhelante.
• Me daré un baño, ¿puedes esperarme?-le decía éste.
• Claro - le sonreía tímida.
• Pero... ¿aquí? -terminaba sonrojado.
• Ah...-alzaba las cejas con sorpresa.
• Es que no quiero bajar solo -agregaba, observando que ella lucía algo confundida, la verdad es que estaba nerviosa.
• Ah claro, ve... yo te espero... aquí -le contestaba entre nervios y sentía que su cara comenzaba a arder. Harry tomaba una camisa azul y unos vaqueros beige, y entraba en el baño. Hermione se sentaba en la cama, y observando el desorden
con un movimiento de su varita todo se encontraba en orden en menos de 2 segundos.

 

Se escuchó el correr del agua de la regadera y minutos después salió un chico escurriendo agua en sus revueltos cabellos y con el cambio ya puesto, traía la toalla alrededor del cuello para quitarse el exceso de agua del pelo. Hermione se sobresaltó un poco.
• ¡Listo!-apuntaba éste, ambos se sonrieron.
• ¡¿Herm...?! -le cuestionaba nervioso.
• Vamos a las tres escobas, ¿verdad?-le preguntaba Hermione antes de que él terminara de hablar, los dos estaban muy nerviosos.
• ¿Herm?-insistía él.
• Ah sí
perdón -se disculpaba ella.
• Yo... yo... quisiera decirte que...-tartamudeaba y le daba vueltas al asunto, Hermione le miraba desconcertada, pero no pudo saber qué le iba a decir el chico de gafas pues una pelirroja los interrumpía.
• ¡Harry! -hablaba sonriente, pero se detenía al ver a Hermione sentada en la cama del chico y la miraba algo ceñuda y ácidamente. Harry le miraba a ella de igual manera, tenía ganas de decirle que saliera ahora que estaba a punto de pedirle a Hermione que fuese su compañía para el baile de Halloween que se llevaría a cabo dentro de unas semanas.
• Yo venía a ver si ibas a Hogsmeade - exclamó aún con el entrecejo fruncido, ya que no le hacía gracia ver ahí a la ojimiel. -"A menos de que me esté ayudando"- pensó, y relajó un poco su ceño.
• Sí, eso estábamos hablando con Her... mione -culminó nervioso, ya que sólo le decía así cuando estaban solos.
• ¡Ah, pues apúrense, ya no hay nadie allá abajo!-les vio con impaciencia.
• ¡Bien, adelántate, en un segundo te alcanzamos!-le miraba el ojiverde algo apenado por casi correrle, pero era necesario estar con Hermione para por lo menos decirle que si estarían juntos en Hogsmeade, para no parecer saleros junto a Ron y a Luna.
Ginny salió de la habitación con aire ofendido, y Hermione se sonrojó un poco por quedarse con Harry otra vez a solas, y es que estar en la sala común era algo diferente. Pues su corazón palpitaba nervioso eso de estar en la habitación del chico de sus sueños sabiendo que allá abajo ya no había nadie, ya que todos los de 3° en adelante ya se habían marchado, y los de primero y segundo se debían encontrar desayunando. Eso significaba que eran los únicos en toda la torre Gryffindor.
• ¿Hermione, te gustaría, ah... estar conmigo en este paseo?-tartamudeó un poco.
• Digo para no verme tan tonto a lado de Ron y Luna -añadía ante la expresión de desconcierto de Hermione.
• Claro que si Draco aparece, por mí no hay ningún problema -dijo dándole un tono creíble a pesar de sentir lo contrario.
• ¡No, yo no quiero verle, aún estoy confundida! Lo mejor será que resuelva esto de una vez para no darle más largas, pero no hoy -decía sin mirarle, Harry sentía un vuelco al corazón al escuchar que Hermione planeaba cortar a Draco, pero su alegría fugaz desaparecía al presentir que su "amiga" tal vez se sinceraría con ese niño que quería y ahora sí le perdería.
• ¡Harry!, ¡Harry!-le llamó la chica sacándole de su ensimismamiento. - ¡Ya vámonos!-le repetía.
• Este... sí -le dirigía una mirada nerviosa tomando una sudadera azul agua del ropero.

 

Ambos salían de la habitación, bajaban y se encontraban con que efectivamente la sala común ya estaba casi vacía, pues la excepción era una pelirroja que les esperaba sentada en un sillón con cara de aburrimiento. Pero cambió su expresión al verles bajar, brindándoles una sonrisa que realmente era para el chico de gafas.
• ¡Vaya, pensé que ya no vendrían! En unos minutos más pensaba en subir de nuevo -les decía como reclamo.
• No hacía falta, sólo quería decirle algo a Hermione -le miraba algo ácido el chico de cabellos revoltosos.
• Bueno dejen de platicar y avancemos, todos ya deben haber llegado a Hogsmeade y nosotros aún continuamos aquí -propuso Hermione, Harry asintió y los tres avanzaron. Tras atravesar el cuadro Ginny trató de llamar la atención del ojiverde pero él comenzó una charla con Hermione y la pelirroja decidió darse por vencida y sólo escuchar la conversación con una expresión algo molesta.

 


Con una palabra, quizás con un beso,

Con menos que eso yo seré feliz.

Alégrame siempre, en cada mañana.

Alégrame el día cuando estés aquí,

Cuando estés aquí

Cuando estés aquí

Cuando estés
aquí.


Al llegar al pueblo, Ron les llamó desde una mesa en las tres escobas y ellos se sentaron.
• ¡Hola, Luna! -saludaron los 3 chicos, la rubia sonrió exasperada, como si hubiese discutido en breve, Ron miraba nervioso.
A los pocos minutos de estar en el lugar un chico de cabellos castaños se acercó a Ginny pero ella le miró algo enfadada y negó a su invitación.
• ¡Pobre Colin, se nota que muere por ti!-dijo Harry, comenzando una conversación que no fuese acerca de Ron y Luna. La pelirroja le miró desilusionada.
• ¡A mí no me interesa llamar la atención de Colin, a mí sólo me interesa llamar la atención de un chico en especial! -dicho esto echó una mirada significativa al ojiverde que él no notó, pero la castaña a su lado sí.
• Oigan hay que irnos, ¿vale? Aún tenemos tres horas - apuntó el pelirrojo, todos estuvieron de acuerdo, pagaron las bebidas. Que por cierto Harry disparó la de Hermione, disimulando no traer cambio, ya que ella se le olvidó el monedero. La chica aceptó apenada, y dijo que le pagaría en cuanto regresaran; todos salieron del lugar. Afuera hacía un día soleado y muy bonito hasta que... mientras los cinco chicos caminaban, Ron y Luna, ahora tomados de la mano y sus caras algo más relajadas. Harry hablando con Hermione, y Ginny tratando de atraer la atención del ojiverde, como siempre. Un chico rubio de ojos grises y apuesto, gritó al grupo que caminaba por una de las calles laterales que dirigían a los campos del mismo poblado de Hogsmeade. Harry puso cara de susto, Ron de asco, Luna de sorpresa, Hermione de nervios y Ginny de salvación. Ya que siendo así, Malfoy se llevaría a la castaña y ella podría pasear con el chico ojiverde, y su hermano con Luna.
• ¡Jean!, ¡Jean!-gritaba el chico tratando de llamar su atención, la chica le sonrió algo tensa.
Harry, quien había tomado instintivamente la mano de la castaña, la aferró más hacia sí. Pero ella le soltó al momento que el rubio se acercó y les miró entornando sus ojos grises con el entrecejo fruncido hacia dicho punto.
• ¡¿Por qué te escondes de mí?!-exclamó ante los demás, con un tono de reclamo.
• ¡Yo... no me estoy escondiendo, Draco!-le respondió con nerviosismo.
• ¡Pues pareciera!-le miró con los brazos cruzados, Ron avanzó cuando Luna le dio un jalón y le susurró algo al oído. Ginny les siguió, pero Harry se quedó ahí junto a la ojimarrón.
• Ven conmigo entonces, necesito aclarar cosas contigo -le tomó de la mano, Harry abrió los ojos con pánico.
• No es el momento, Draco -dijo algo más segura Hermione.
• ¡Estoy en un paseo con mis amigos!-continuó tajante.
• ¡Pero yo soy tu novio, Jean!-replicó el chico, entornando los ojos hacia Harry de forma desafiante.
• ¡Sí, ya lo sé Draco, no es necesario que me lo recuerdes!-expresó la chica, con cierto enojo.
• Pues parece que a veces es necesario, y también hasta parece que te molesta el ser mi novia -le reprochaba algo tenso. Harry, quien no había hablado hasta entonces, le dijo...
• ¡Malfoy, ya escuchaste a Hermione, está con sus amigos! ¡Podrías dejarla en paz, ella no es una propiedad, tonto! -le dijo en tono malhumorado, Draco le miró ácidamente como si fuese un bicho molesto.
• ¡Tú no te metas Potter, esto es un asunto entre mi novia y yo!-le respondió entre dientes, Harry parecía listo para irse a los golpes sobre de él, pero trató de controlarse por miedo a la reacción de la castaña. Hermione vio sus intenciones y mejor cedió a la petición del rubio.
• ¡Tranquilos! -advirtió.
• Está bien Draco, iré contigo -dijo poniendo una mano en su pecho, en realidad estaba en medio de los dos chicos, así que le empujó para separarlos.
• Pero Hermione...-le miró triste Harry.
• Él tiene razón, es mi novio. Y realmente necesitamos hablar -le miró la castaña.
• ¡Gracias de todas formas! - dijo avergonzada.
- Sí
-le respondió con tristeza en la voz, Draco tomó entonces a Hermione de la mano y comenzaron a caminar al lado contrario. Mientras Hermione miraba a Harry observó que Ginny se acercaba de nuevo al chico de cabellos revoltosos y lo jalaba pero él parecía no querer moverse del sitio. Lo último que alcanzó a escuchar fue cuando él cedió y se marchó con la pelirroja, ella tendría que afrontar lo que sentía y esta misma tarde aclararía las cosas con Draco. Suspiró con resignación, mientras el ojigris la abrazaba y seguían caminando, ella tuvo que sonreírle...

 

***
Bueno aquí me quedo esta vez. Espero y estos capítulos sean de su agrado, y me dejen sus comentarios, va. La canción Alégrame el día- Hendrick serie "Somos tú y yo".
Gracias a todos los que se han tomado un tiempo para leerlos y dejarme un mensaje, eh. De verdad, mil gracias.
Y como siempre este fic va dedicado a los fans de la mejor pareja del mundo Potter. HHr. Y la segunda mejor Ron-Luna.
Saludos de su amiga Anyeli Potter Granger.

Tanto la quería

(N/a Es la continuación del anterior, se desarrolla el mismo día)


Hermione caminaba con Draco por un callejón repleto de estudiantes, entre ambos había cierta tensión. Al pasar cerca de ellos la castaña escuchó los ya acostumbrados cuchicheos de las chicas de Slytherin, que aunque en el fondo no le importaban y mucho menos le interesaban, a veces resultaban incómodos. Pues iban desde cosas como -"¡OH yo no puedo creer que el guapo de Malfoy salga con una sangre sucia!" "¿No lo habrá hechizado?" ¡Pues claro, con lo sabelotodo que es! ¡¿O de qué otra forma te explicas que pudo haberlo conseguido?!" "¡Ay pobre de Pansy!" "¡Mira que cambiarla por esa!" - Sin embargo la chica hizo caso omiso.

Porque eres tan hermosa y a la vez tan difícil

Porque la vida pasa y pasa y te quiero a mi vera

 

Si me trataste como a un juguete sucio y abandonado

Si no comprendes que al amar es algo más que besarnos.

- ¿Jean, por qué me mentiste? - habló bruscamente el rubio, rompiendo el tenso silencio.
- ¿Qué? -le miró extrañada, ella tenía el entrecejo ligeramente fruncido.
- Que por qué...
- Eso lo escuché bien, Draco. Pero, ¿por qué lo dices?
- Porque tú me dijiste que no ibas a venir, que tenías mucho que estudiar, y te creí. Luego resulta que te encuentro caminado de la mano con Potter - atajó con reclamo.
- ¡Yo no venía tomada de la mano de Harry! -se defendió la castaña.
- ¡Ajá, y yo estoy ciego! ¿No? -dijo sarcástico.
- ¡¿Por quién me tomas, Jean?! -exclamó indignado.
- Draco, yo no iba a venir
y es verdad. Pero mis amigos me convencieron -respondió exasperada.
- Mira, no quiero discutir por tus amiguitos entrometidos. En especial por San Potter.
- Mejor quiero disfrutar el paseo con mi novia - puntualizó, ignorando la molestia de Hermione; la besó en la mejilla y juntos entraron a una tienda de regalos, donde pareciese el mismo paraíso de los juguetes y curiosidades más bellas.

Hermione observaba las cosas mientras que Draco en tanto le miraba de reojo, y al percatarse de la distracción de la chica se acercó a ella sigilosamente, sorprendiéndole cuando le acercó una muñeca muy bonita (Un hada). Tenía sus alas transparentes y su traje color rosa pastel, sus cabellos eran castaños y sus ojos marrones.

- ¡Mira, se parece a ti!- le susurró al oído.
- ¡Ay, qué exagerado!-le apartó nerviosa, haciendo como que veía algo que le atraía del otro aparador.
- ¡Ten, tómala, es tuya!-le siguió, la ojimarrón se ruborizó.
- Draco, ¿por qué lo haces?
- Soy tu novio, ¿no?- dijo contrayendo el entrecejo.
- Sí, pero no es necesario...- titubeó.
- Tómala como un regalo. En cinco días cumpliremos cinco meses de ser novios
¡¿No es fantástico?!-la miró con sus ojos grises iluminados.
- ¡Justo el 31 de octubre! Es algo extraño, jamás me imaginé tenerte como novia -comentaba mientras tomaban las compras que resultaron ser más obsequios del rubio, pequeños, pero costosos; pese a la incomodidad de la chica cedió por la insistencia de él, y para no tener una nueva confrontación. Además pronto le soltaría la noticia de que tenían que reconsiderar su relación.
- << ¡Mucho menos yo!>> -pensó, sonriendo forzosamente la chica, él pasaba su brazo por el hombro de ella y comenzaban a caminar.
- ¡Pero me siento afortunado de que seas mi chica!-la besó en la frente, ella sólo hacía un esfuerzo por no poner los ojos en blanco.
Alrededor de media hora caminaron, tomaron un helado y sin querer habían llegado al lago cerca de los límites de Hogwarts.

Envidio a todo aquel que el amor ha encontrado,

Que lo mío no es ir de flor en flor que de eso ya me he cansado.

Sólo quería adornar las noches con tu cara morena,

Y decirte que hay corazones que no huyen de la tormenta.

Entonces Draco se sentó en unas rocas, puso las compras en el piso y tomó de las manos a la chica, pero Hermione tenía el ceño fruncido y le miraba pensativa. El chico lo notó, e inició una conversación tratando de ignorar el hecho de que ella estuviese distante.

 


- Y hablando del 31
Irás conmigo al baile de Halloween, ¿cierto?- como respuesta la castaña apartaba con brusquedad las manos del chico.
- ¿Qué ocurre, Jean? Te noto extraña desde que comenzó tu tarde conmigo. En realidad te noto extraña desde hace unos días -le miró cambiando su semblante embelesado por uno molesto.
- Draco, simplemente no me gustó tu comportamiento de hace rato-exclamó cruzándose de brazos.
- No te entiendo
-alzó las cejas, aparentemente desconcertado.
- Draco, te repito... sabes bien a lo que me refiero. Te pasaste toda la tarde comprándome regalos para remediar que casi me obligaste a venir contigo.
- Ah, yo te obligué
¿por la fuerza? -levantó más sus claras cejas, y poniendo cara de enojo.
- Bueno, tanto como eso... no. Pero produjiste una situación incómoda entre mis amigos y yo.
- La verdad Jean, es que la situación incómoda es la que estás viviendo conmigo ahora. ¡Por qué no admites que te gustaría estar con el idiota de Potter, eh! -soltó bruscamente con un dejo de celos, incorporándose. La chica avanzó unos pasos, alejándose más de él.
- ¡Pero estoy contigo, ¿no?!-respondió inconscientemente, lo había hecho, había metido la pata y debía arreglarlo. Su inconsciente la había traicionado.
- ¡¿Ah?! -la miró sorprendido e irónico, era lo último que pensaba escuchar.
- ¡Draco, definitivamente no sé qué hacemos hablando de Harry! -saltó nerviosa.
- ¡Ay no te hagas la desentendida, tú crees que no me he dado cuenta que el cara cortada te gusta!-al decirlo adquiría un tono rojizo en sus orejas, por la ira.
- ¡¿Qué?! , ¡Cómo te atreves a decirlo siquiera! ¡Él es mi mejor amigo! ¡Además de que no te permito que le digas así!- alegó la chica.
- ¡El que no te permite que lo defiendas en mi presencia, soy yo! ¡Todavía de que me dices que estarías mejor con él, que conmigo!-la situación se estaba tensando más.
- ¡Yo no dije eso! - negó ofendida la castaña.
-¡Pero lo pensaste! ¡Es más, lo sientes! - exclamó tomando ese tono frío con que acostumbraba hablarle a los demás.
- Pero lamento, Jean
que ni por todas esas ocasiones que tú has llorado por el imbécil de Potter, cuando él se mete en problemas y líos, que tú defines como actos de heroísmo. Te han valido, ni valdrán para que se fije en ti -subrayó, pareciendo disfrutar cada palabra que decía, la castaña tenía ganas de llorar ante unas palabras en las que quizá Draco tenía razón

- ¡Claro que Harry se fija en mí! ¡Soy su mejor amiga, Draco!-exclamó Hermione, indignada.
- ¡Já, pero no es precisamente la forma en que te gustaría que él te viese! -le miró con sarcasmo.
- ¡¿Y cómo se supone que quiero que me vea?!-musitó la chica, entrecerrando sus ojos de manera retadora.
- Por favor Jean, tú no eres tonta
no trates de parecerlo. ¡Sabes a la perfección que tratas de que te ame!- el rubio habló con una expresión impetuosa, y tratando de mantener controlados sus celos.

A veces la miro, y lloro y lloro

Pensando que pudo y no fue al final.

Ver a las nubes tapar las estrellas,

Estrellas que sólo te quieren mirar.

 

Porque eres la cuna que mece sin nada,

Porque eres la lluvia que no haz de mojar.

Sin ti yo veía tardes de historias,

Historias que nunca quise ver acabar.

- ¡Yo no trato nada! ¡Y estás muy mal! -sus mejillas adquirían un color rojo de molestia, pero a la vez de culpabilidad.
- ¿Yo, mal? No me digas
-entornó su gris mirada.
- ¡No, la que está mal eres tú! Mira que sabotearle el romance con la ex-buscadora de Ravenclaw - seguía con su usual manera de hablar, arrastrando las palabras con un tono frío.
Hermione lo miró asombrada - << ¡¿Cómo se enteró Draco de eso?! Más tarde lo averiguaré>>
- Sí Jean, no me mires así. Me estoy refiriendo a Cho Chang
¿Te suena? -evidenció.
- ¿O me negarás que tú fuiste quien hizo todo lo posible porque Potter no saliese con ella
? La hiciste quedar mal. ¡Mira qué eso fue muy inteligente!, al conseguirte de informante a Lovegood, la novia de Weasley. ¡Una Ravenclaw! Me cuestiono cómo es que no quedaste en Slytherin
Esa estrategia de: Al enemigo es mejor tenerle vigilado. Fue una excelente idea, y no lo niego. Pero eso de disfrazar tu trampa escudándote en tu papel de amiga solidaria
-su tono de voz adquiría cada vez más un tono áspero y gélido, negó con la cabeza y en sus labios se dibujó una sonrisa burlona.
- ¡Claro que lo niego! Yo no soy de esa clase de personas a las que tú estás acostumbrado a tratar - la castaña estaba a punto de estrangularle si se quedaba unos minutos más ahí.
- Déjame continuar...-hizo una mueca de sonrisa sarcástica.
- ¡NO! ¡Porque yo no estoy dispuesta a seguir escuchando tus mentiras!-se volteaba dándole la espalda.
- ¡NO SON MENTIRAS! -por fin estallaba el rubio.
- ¡Sabes una cosa, yo soy la que me cuestiono ¿qué haces tú conmigo?! ¡Si me crees tan ruin como para llevar al fango mi amistad con Harry! -Hermione también estallaba, volteándole a ver con una forma amenazante, sus ojos estaban conteniendo las lágrimas.
- ¡Yo no te estoy tachando de nada! Sólo quiero que te des cuenta de lo que haces para que él te mire diferente - volvía a hablar de manera tolerante.

- ¡Pero es ridícula toda esta historia de la dulce amistad! -ironizó.
- Jean, quiero que te des cuenta de que el estar con él te hace daño ¡Te evapora a diario!-se acercaba a la chica y la tomaba de los hombros, como queriéndole hacerle entender que estaba en un error.
- Él no es más que un dulce veneno que te consume el alma...-le miraba con tristeza melancólica, como si también sintiese ganas de llorar, mientras rozaba la mejilla de la castaña.
- ¡Draco, por favor ya basta de decir mentiras!, ¡Patrañas! -soltaba enojada, empujándole.
- ¡No son patrañas, es la verdad! Y lo sabes... ¡Sabes que todo lo que he dicho es verdad! Sabes que estás enamorada del héroe que has creado en tu mente.
- Pero te repito
¡A él no le interesas en absoluto! Porque a la primera sonrisa que le dio la oriental te cambió, y no dudo que pronto te cambie por otra. Que puede ser la misma Weasley, tu dizque mejor amiga - subrayó con crueldad; lo había logrado, había dado en el punto que más le dolía a la chica de cabellos castaños.
- ¡Y yo te repito que no sé de dónde sacas que yo estoy enamorada de Harry!-respondía enfurecida, aunque no sabía por cuánto tiempo más podría soportar esas ganas de derramar lágrimas.
-¡No soy estúpido, pese a que tus amigos lo creen! ¡¿Crees que no me doy cuenta de cómo lo miras, de cómo te preocupas por él?!-señaló rabioso.
- ¡Me preocupa porque es mi amigo, tanto como me preocupan todos los demás seres que quiero!-alegaba.
-¡NO MIENTAS! ¡Sobre todo no te mientas a ti misma! Por Weasley no lo haces, no de esa manera tan exagerada de sobreprotección
¡Por Potter arriesgas tu vida misma por salvar la de él! - su gris mirada estaba cada vez más vidriosa. Los ojos marrones lo vieron dilatados

 

Tanto la quería,

Tanto que yo,

Por ella moría,

Eso bien lo sabe Dios.

Ella es la reina de mi inspiración,

Por la que yo sufro,

La musa de mi amor.

Busco en el recuerdo

Y no encuentro mi pasado.

Las campanas y más campanas

Que mi alma ha escuchado.

Tú sabes bien que a la última frontera

Te hubiera llevado,

Que los senderos de la vida hay que cogerlos con dos manos.


- Sí Jean, desde antes de ser tu mejor amigo te arriesgabas
y después más. ¡Siempre eras tú la que salía lastimada! ¿O te hago un listado de las ocasiones que el Señor Tenebroso te ha atacado sólo por estar cerca de él?, poniéndote como su escudo.
- Más sin embargo no te asusta que no descansará hasta destruirlo, y tú estés expuesta a un letal peligro... ¡¿Acaso es tan inmenso tu amor por él, que no te importa nada, ni siquiera tu vida?! - soltaba con acidez, su voz temblaba. La seguridad de Hermione era quizá lo único en lo que coincidía con Harry, su rival.
- ¡Ya quisiese yo que así defendieses nuestra relación! ¡Que me quisieses la mitad de lo que le amas a él!
- Draco por favor deja de hacer esto
¡Deja de inventar cosas!-su respiración era cada vez más entrecortada, su rostro estaba muy tenso, y sus ganas de tener entre las manos el cuello del rubio aumentaban.
- ¡NO SON INVENTOS!, ¡NO ES FRUTO DE MI IMAGINACIÓN! - gritó con ira; las aves que descansaban en árboles cercanos salían asustadas. La ojimarrón le observaba con ganas de golpearlo. <<¡¿Cómo se atrevía a juzgar sus sentimientos?! >>
- ¡LO AMAS!, ¡Sé sincera! ¡Acepta la realidad! ¡Pero también acepta que él nunca te querrá ni la mitad de lo que te amo yo!
- ¡ESTÁS LOCO!-la chica hacía una mueca de que el ojigris estuviese mal de la cabeza.
- ¡NO LO ESTOY!, ¡Estoy hablando en serio!-soltaba con furia.
- ¡Basta, esto es demasiado! ¡Me voy!- se giró y comenzó a alejarse. - ¡Bien, huye cobarde!-gritaba.

A veces la miro y lloro y lloro,

Pensando que pudo y no fue al final.

Ver a las nubes tapar las estrellas,

Estrellas que sólo te quieren mirar.

Porque eres la cuna que mece sin nada,

Porque eres la lluvia que no haz de mojar

Sin ti yo veía tarde de historias

Historias que nunca quise ver acabar.


Hermione apenas avanzaba unos pasos cuando él la seguía y la obligaba a detenerse; haciéndole ver a los ojos directamente. La chica observaba que aquella gris mirada se encontraba rojiza.
- ¡Quieres sinceridad, ¿no?!-soltaba con reto, manteniéndole la mirada.
- ¡Exacto! -exigió el rubio.
- Entonces tienes que saber que estoy confundida
¡Que no sé con exactitud qué es lo que quiero! ¡Y que nunca vuelvas a intentar herirme con temas como este! ¡¿Por qué carambas metes a mis amigos?! -apretaba los dientes.
- Corrección, sólo meto al cara cortada
¡Porque es el único culpable de todo esto! ¡Él y nadie más que él!
- ¡Te dije que basta! ¡Aquí el único culpable eres tú, por tu arrogancia! -ambos estaban conteniendo sus lágrimas, pero los dos eran lo bastante orgullosos y no las derramarían.

 

- ¡Já!, ¡¿Yo arrogante?!- le miraba con sarcasmo irónico.
- ¡Claro que sí, eres un egoísta! ¡Un niño mimado acostumbrado a tener todo! -sentenciaba con la misma mirada de frialdad.
- ¡¿Eso es lo que crees de mí?!-inquirió decepcionado.

- ¡Tú crees que yo soy una farsante hipócrita! -arqueaba las cejas, y le miraba acusadoramente.
- ¡¿Y no es así?!-terció insinuante.
- ¡Pues no!-reclamó ella.
- ¡Entonces no me digas que yo soy así! - demandó.
- ¡Pero tu comportamiento me lo deja claro!
- ¡Y el tuyo a mí también! Te acabo de pedir sinceridad y si no lo hubiese hecho jamás me hubieras dicho lo que yo ya sospechaba

- ¡¿Y qué sospechabas?! -terció ácidamente.
- Que tú estás enamorada, pero no de mí
¡Sino de San Potter!-sentenció, por dentro se moría de celos.
- ¡Jean Granger, te estás volviendo alguien que no eres tú! Pierdes identidad cada vez que estás con él -alegaba.
- ¡Vas de nuevo...! -la castaña hacía un gesto de enfado.
- Sí, y lo haré hasta que tú culmines esto - advirtió.
- ¡No quiero seguir escuchándote! -hacía el intento de marcharse pero el chico le atajaba el paso.
- ¡Pero yo sí quiero que lo hagas! ¿Qué casualidad, no?-hablaba en un tono imperativo y frío.
- ¡Pero a mí no me importa lo que tú quieras!-le contestaba de igual forma.
- Mira nada más... y dices que el egoísta soy yo -entrecerraba sus grises ojos.
- ¡No quiero escucharte más, Draco Malfoy! ¡Te estás comportando igual de idiota que cuando te conocí! - exclamaba cubriéndose los oídos con las manos, y cerrando los ojos. La verdad la castaña se comportaba algo infantil, el rubio se acercaba más y le trataba de retirar sus manos.
- ¡Basta de juegos, necesitamos hablar!-le tomó por los hombros, zarandeándola.
- Vaya, hasta que dices algo cuerdo...-mirándole de frente y bajando sus manos.

Los dos estaban mirándose fijamente, sus miradas se conectaban, sus respiraciones se sentían cerca, muy cerca. Él podía ver aquellos ojos marrón, se iban a besar...

- Draco, no puedo
Dame tiempo, por favor -la chica terminaba con aquél intento del rubio y de ella misma; pero aún seguían viéndose de frente. Esos ojos grises ya no podían contener las lágrimas y comenzaban a trazar un camino en las mejillas del chico.
- ¡¿Ves?! Lo que te digo es verdad
¡Yo tengo la razón!-estaban frente a frente, la castaña pudo notar la diferencia de sus estaturas. Sin embargo en su intento de reto él parecía empezar a ceder, pero ella no.
- ¡Dije que basta!, ¡Basta de tus alucinaciones!-exclamó con enojo casino, e hizo un ruido de enfado que sonó como un "Ach"
- ¡Que no lo son!- discutió; y la tomaba de los hombros, con delicadeza esta vez, pese a su enojo.

 

Tanto la quería,

Tanto que yo,

Por ella moría,

Eso bien lo sabe Dios.

Ella es la reina de mi inspiración,

Por la que yo sufro,

La musa de mi amor.

- ¡No lo dejes por favor, no dejes que te convierta en su sombra! No te conviertas en el reflejo de la persona que más odio en el planeta -enfatizaba el ojigris en susurro, Hermione le miraba desconcertada, ya que esperaba que le tratase con brusquedad.
- ¡Draco, deja de decir incoherencias! Yo no soy el reflejo ni la sombra de nadie -negaba con extrañeza, iba a zafarse de los brazos del ojigris...
- ¡Aléjate de él Jean, no dejes que te cambie! Yo amo a la chica valiente y fuerte, aunque es sabelotodo
¡Pero la Amo!-comenzaba apretando más aquellos finos brazos.
- Draco quiero irme...-le bajaba lentamente las manos, mirándole con cansancio, él iba cediendo.
- Está bien, te daré el tiempo que necesitas
Pero sólo espero que tú decisión sea la correcta y no te arrepientas más tarde de ella. ¡Porque tal vez lo lamentarás! -decía sorprendiendo a la chica de nuevo, esas palabras sonaban amenazantes...
- Gracias, Draco
-la castaña pensaba ya haberse liberado de los brazos de él, cuando un impulso en el rubio lo orilló a forzarla y besarla, pues tal vez sería el último beso como novios. No la dejaría marchar tan fácilmente.

Sus labios estaban unidos pero el corazón de Hermione se sentía extraño; entre los forcejeos de él por retenerle y los de ella por empujarlo, la mordía.

- ¡¿QUÉ TE PASA?! ¡ERES UN IDIOTA! -decía dándole una bofetada que lo dejaba anonadado, peor que la que había recibido aquel tercer curso. Por los finos labios de la castaña escurría un hilo de sangre, donde se habían aferrado los dientes del rubio.
- ¡Perdóname Jean, no era mi intención...! ¡Espera! -hablaba rápida y agitadamente, siguiéndola, ya que la chica daba zancadas enormes y comenzaba a subir por la ladera.
- ¡Espera te digo, quiero que me escuches
! ¡Y lo harás!-la tomaba de los brazos con brusquedad, nerviosamente, y comenzaba a hablar desesperado.
- TE DIGO QUE NO ERA MI INTENCIÓN -pero la chica no le escuchaba.
- ¡INSENSIBLE!-gritaba entre lágrimas de ira, y continuaba el forcejeo.
- ¡¿Insensible?! ¡La insensible eres tú, que no te importa que yo esté aquí, y atropellas mis sentimientos! -era lo primero que decía el chico ante eso.
- ¡Nada más piensas en ti
! ¡No eres la única que sufre con todo esto! -la continuaba lastimando, por la fuerza con que la sujetaba.
- ¡Suéltame!, ¡Me haces daño!-chilló la castaña, tratando de liberarse.
- ¡No!, ¡No te dejaré ir hasta que dejes de tratarme como el villano de la historia que tú comenzaste!-seguía él, sacando su instinto de Slytherin, haciéndole más daño.
- ¡Me estás lastimando! ¡Draco por favor!-hablaba suplicante, al rubio se le dibujaba en el rostro una sonrisa de ironía, pero antes de hacer algo más sentía un fuerte dolor en la nariz y su visión se reducía a colores. Escuchaba un grito de enojo, y después miraba su propia sangre...
- ¡Te dijo que la soltaras! ¡Cómo te atreves a tocarla, imbécil! -ahí estaba el chico de gafas, enfrentándose a su peor rival.
- ¡Cómo te atreves tú a tocarme, estúpido! -le miraba con el mismo odio, limpiándose la nariz, su respiración era entrecortada.
Hermione se ponía en medio de los dos antes de que cualquiera siguiese con la pelea.
- ¡Harry, vámonos por favor!-sus ojos marrón estaban bañados de lágrimas y le miraban con súplica, él daba un sonoro resoplido pero cedía.
- ¡¡Me las pagarás, Malfoy!!-Le amenazaba y abrazaba a Hermione, dirigiéndose por la ladera hacia el castillo; apenas daban unos pasos cuando

- ¡¡Cobarde!! ¡Siempre escudándote en las mujeres! ¡Lástima que tu madre ya esté muerta, y que te escondas detrás de Jean!-soltaba con rencor el rubio, Harry volteaba a verle con reto.
- ¡Harry, por favor no le hagas caso! ¡No vale la pena!-pero el ojiverde no le hacía caso, la hacía a un lado con delicadeza y se le iba a los golpes al ojigris sin que la chica pudiese hacer algo.
- ¡¡Te tragarás tus palabras, Malfoy!! -le agarró por el cuello de la sudadera verde oscuro.
- ¡¡Y tú te arrepentirás de haberme desafiado!!-le miraba también golpeándolo, pese a que Draco veía la forma de pelear muggle humillante, le valía. Sólo quería desahogar todo el rencor que sentía por el chico de cabellos revoltosos. Harry no necesitaba su varita, le haría sentir dolor con sus propios puños.
- ¡Basta, tranquilos! ¡Contrólense
! ¡Hey, escúchenme! ¡Dije que se estén en paz!-pero ninguno de los dos parecía darse cuenta que Hermione gritaba.
- ¡¡Parecen niños inmaduros!! ¡Bien, ignórenme! ¡Es más, mátense! ¡Si eso es lo que quieren! Pero si alguno queda vivo, lamentaré más que los expulsen
¡PAR DE IDIOTAS!-se daba la media vuelta y se marchaba ofendida y molesta. Este gesto parecía hacer reaccionar a los chicos, que la miraban sorprendidos por la actitud de la castaña
- ¡Hermione!, ¡Jean! - se escuchaban sus voces, pero la chica no les volteaba a ver y aumentaba el ritmo de sus pasos. Ambos estaban aún en el pasto
a Harry se le habían quebrado las gafas y tenía el labio inferior roto, Draco aparte de la nariz también le sangraba la ceja izquierda; los dos estaban con las ropas manchadas de barro y pasto.
- "¡Insensatos!"-pensó la castaña mientras subía por la gradas del castillo, con dirección a la sala común de Gryffindor.

 

Tanto la quería

Que por ella moría

Ella es la reina

Por la que yo sufro

********

Canción: Tanto la quería

Dueto: Andy&Lucas

Makoto Black, mil tanx por las observaciones y por tus comentarios :D Ya pronto pasará algo entre Harry y Hermione.

Anyeli Potter Granger

Hermione entraba a la sala común, para su fortuna estaba vacía, la chica estaba muy confundida y extrañada. Peor que cuando había recibido la noticia de que era bruja. ¿Qué era lo que había pasado allá abajo?, ¿Qué era lo que exactamente acontecía en su vida ahora mismo?. ¿Por qué se había metido en tamaño embrollo?, ¿Cuándo la amistad que sentía por Harry se había convertido en algo más? Bueno, ésta última la tenía más clara. ¿Era tan difícil tener novio?, ¡No! La respuesta estaba en estar con alguien a quien no amaba. Se sentó frente a la chimenea y clavó su marrón mirada en ella, Crookshanks se acercó mirándola muy intensamente, como si supiese el sufrir de su ama y también le doliese. El minino maulló y saltó al regazo de su dueña, ella sin darse cuenta le rascó detrás de las orejas. ¡Este Lío Debe Terminar! Y Cuanto Antes Mejor, Después de todo es Draco quien quiere sinceridad, no? ¡Pues La Tendrá! ¡Esta Farsa Definitivamente Llegó a Su Fin!- rompió el silencio sin más se puso de pie y golpeó con sus puños, se percató que aún traía la bolsa con los obsequios del ojigris... ¿Cómo la había tomado?, No importaba - la tiró por un lado con fuerza, al gato lo había tirado sin darse cuenta al incorporarse, y él muy ofendido se refugió bajo el sillón, bufando. La chica volvía a sentarse sintiéndose más tranquila pero aún le inquietaba algo... Mas bien alguien, que precisamente entraba a la sala con un respirar agitado por la carrera maratónica que emprendió para ir tras de ella, y la mirada gacha. Al chico de ojos esmeraldas no le importaba cómo pudiese lucir, o los golpes que traía no le inmutaban. Sólo le interesaba cómo se pudiese sentir su "amiga" después de tamaña tarde. La castaña no se percataba de esto pues se encontraba absorta en sus pensamientos, por sus mejillas salían lágrimas "Debo hablar con él, antes de todo prefiero perder su amistad a verlo con Ginny u otra" "De todas formas da igual, debo ser sincera conmigo misma" "¡Rayos!, ¡Draco vuelve a tener razón!" - se iba a marchar a su dormitorio cuando chocó con Harry. -¡Ay!- Cayó hacia atrás -¡Disculpa!-Se precipitó a sostenerla antes de que tocara contra el sofá o el piso.

 

I don't know what he does to make you cry, (Yo no sé lo que él hace para hacerte llorar,)
But I'll be there to make you smile. (pero yo estaré a tu lado para hacerte sonreír)
I don't have a fancy car to get to you (Quizás no tenga un carro elegante)
I'd walk a thousand miles
(pero para estar contigo caminaría miles de millas)

- ¡Hermione...! -seguía respirando entrecortadamente, ambos se sentaban.
- ¡Discúlpame, lo siento mucho en verdad!-la chica dirigía su cristalina mirada con desconcierto.
- ¿Porque chocamos?, ¡Eso fue un accidente! -dijo sin darle importancia.
- No, Por lo que acabas de presenciar. Sé que no tiene excusa, pero tampoco podía dejar las cosas así. ¡Se metió con mi madre!, y tú bien sabes que es lo último que podía escuchar... Además de que algún día yo sabía que Malfoy y yo llegaríamos hasta esto, ¡a los golpes!
La ojimiel iba a hablar, pero el chico continuaba hablando
- No, espera... sé que debí parecer un tonto, y soy un idiota, tienes razón. Pero no debes llorar por eso, tú misma lo dijiste, no vale la pena que llores porque somos unos niños inmaduros. Malfoy y yo - le secaba las lágrimas, y aún seguía poniendo su cara de niño regañado. "Ay, si supieses que por ti lloro todo el tiempo"-pensó sarcástica, luego comentó...
- Sí fíjate, te viste tonto y también eres un idiota, ¡Niño inmaduro!-sonreía levemente, parecía haber meditado las cosas.
- ¡Te ves más hermosa cuando sonríes de esa forma!-las palabras del ojiverde provocaban colores en la castaña.
- De todas formas, gracias -le abrazaba y él se sentía en las nubes, pero los golpes sufridos le hacían poner una mueca de dolor -"Auch" ella se separaba asustada.
- ¡¿Te duele mucho?!-preguntó alarmada.
- Algo... pero ya pasó - la tranquilizó.
- ¡Tonto!, mira que pelearte con Malfoy. Te ves como si hubieses tomado un baño de lodo- observó crítica.
- ¿Tan mal luzco?-le sonreía tímido.
- ¡Deplorable! -volvía a sonreír, él también le miraba risueño, e indignado falsamente.
- ¡No tanto!-dijo riendo al ver la expresión del chico.

 

I don't care if he buys you nice things (No me importa si él te compra muchos regalos)
Does his gifts come from the heart- (de verdad te los obsequia de corazón?)
I don' know
(yo no sé)
But if you were my girl
(Pero si tú fueras mi chica)
I'd make it so we'd never be apart.(los haría de tal manera que jamás nos separaríamos)

- ¡Ay, cuándo aprenderás a no romper las gafas?!- se reía y negaba mientras tomaba los anteojos del ojiverde y con un conjuro las reparó -"Oculus reparo"-susurró. Harry sonrió, cuántas veces ese hechizo le hizo a sus gafas el privilegio de ser tocadas por las manos con cuya dueña tanto soñaba él, en especial con ese hechizo la conoció en el tren.
- Ya sabes -vaciló poniéndose nervioso, entonces desvió su mirada hacia el lado y reparó en la bolsa que se encontraba en el suelo.
- ¡¿Hermione, esta es la muñeca que te dije una ocasión que era idéntica ti?!-cuestionó tomando el hada que al caer salió de la bolsa.
- Sí, Draco me la obsequió, junto con esos - esta vez señaló los demás regalos que aún seguían en el piso - Según porque el 31 cumpliremos 5 meses de novios... -agregó en voz baja, el ojiverde sintió un retorcijón en el estomago y estuvo seguro que no fue precisamente de hambre.
- Pero realmente creo que lo hizo para tratar de enmendar su comportamiento de la tarde...-habló de forma inquisidora, entornando los ojos.
- ¡Sí, así es Malfoy!, Siempre creyendo que puede comprar y arreglar todo con dinero - comentó Harry.
- Tienes razón -suspiró, el ojiverde se sorprendió de lo dicho por la ojimiel.

But my love is all I have to give (Pero mi amor es todo lo que tengo para dar)
Without you I don't think I can live ( sin ti creo que no podría vivir)
I wish I could give the world t you
(Ojalá pudiera darte el mundo entero)
But love is all I have to give. (pero mi amor es todo lo que tengo para darte)

Harry sacó las demás cosas de la bolsa y al observarlas hizo un comentario que al él mismo le abochornó...
- ¡Wow!, Algo exagerado, ¿no?
- ¿Ah sí?- arqueó las cejas Hermione.
- No lo digo por ti, Her... porque de ser así, nada en el mundo sería suficiente para ti...-el nuevo comentario del ojiverde causó que apareciesen colores rojizos en las mejillas de ambos chicos.
- Sabes, a mi me gustó mucho tu obsequio de cumpleaños- dijo la ojimiel tratando de desviar la conversación, y sacó una cadenita de su cuello de la cual pendía un lindo búho de plata.
- ¡Qué bien! -sonrió Harry, que pese a esto seguía rojo.
- ¡Dicen que los búhos simbolizan sabiduría y lealtad!-comentó vacilante la chica
- ¡¿Ah sí? No lo sabía, pero me alegra por fin haberte obsequiado algo que fuese contigo.
- ¡Eres Alguien Muy Especial Hermione...! ¡Una Gran Amiga!-titubeó las cosas empeoraban, ahora sus manos sudaban.
- Sí, Verdad -le miró desilusionada, si iba a revelarle su sentimientos ese no era un buen inicio.

 

When you talk-does it seem like he's not (Y cuando hablas no te parece)
Even listening to a word you say? (que nisiquiera te está escuchando?)
That's okay babe, just tell me your problems (Pero anda nena, sólo cuéntame tus problemas)
I'll try me best to kiss them all away
(Que con mis besos te los quitaré todos)

- Her, no quiero parecer entrometido, pero... ¿por qué discutían tú y Draco?- Habló apenado, la castaña rió sarcástica, porque precisamente esa fue la palabra con la que definió el rubio a sus amigos.
- Si no me quieres contar, al menos no te rías...-se quejó Harry.
- No, no es eso, sólo que Draco...-suspiró y habló.
- ¡Por ti!-contestó, pero luego se arrepintió.
- ¡¿Por mi?!-le miró con desconcierto y sorpresa, abrió mucho los ojos.
- Bueno, es que él dijo que... La verdad fue una tontería, en el fondo sabe que vamos a terminar -el chico sintió una leve emoción pero luego se desvaneció al recordar que su "amiga" estaba enamorada de otro, y sintió un dolor, pero más que físico fue interno.
- Todo comenzó cuando llegamos aquí, al lago... él me cuestionó sobre el baile y si iría con él pero yo le dije que estaba molesta iba a reclamarle cuando él desvió el tema hacia ti... Bueno, hacia mis amigos -se puso nerviosa.
- ¿Por qué dejas que te maneje, Her?-comentó con un dejo de molestia, luego sintió que había vuelto a meter la pata.
- ¡¿Qué?!-le miró con sorpresa.
- Es que tú misma llevas diciendo que lo vas a cortar desde hace tiempo, y te fuiste con él -su comentario sonaba a reclamo.
- La verdad esa era la intención hablar con él, pero lamentablemente él me sacó la vuelta y discutimos. No pude decirle que lo cortaba, ¡No soy tan insensible Harry!...-explicó con argumentos.

Does he leave when you need him the most? (Desaparece cuando más lo necesitas?)
Does his friends get all your time? (te roba a tus amigos todo tu tiempo?)
Baby please
I'm on my knees (nena por favor
estoy aquí de rodillas)
Praying for the day that you'll be mine!! (Rezando por el día que seas mía!!)

- Tal vez tengas razón...-hizo una mueca de sarcasmo, triste.
- Él se quejó que mis amigos eran entrometidos...-rió sarcástica.
- Y ahí fue donde comenzó a atacarte...
- ¡Me agrada saber que tus amigos somos importantes!-le miró ácido y sarcástico.
- Harry, mis amigos son parte importante de mi vida...
- ¡Já, parte!...-alzó las cejas, con sarcasmo.
- El verdadero problema es que Draco no está conforme con esto... Le pedí tiempo -exclamó y Harry esta vez le miró sorprendido.
- Pensé que no le habías dicho nada...-musitó boquiabierto.
- De cortar No, pero sí le dije mi confusión, y...-se detuvo.
- ¿Y?-le miró anhelante.
- ¿Her, qué has decidido?-cuestionó entre nervios.
La chica suspiró y luego desvió su marrón mirada, antes de decir algo se incorporó, se sentó en la ventana y de nuevo dirigió su mirada a Harry. Él sólo estaba a la expectativa de lo que ella pudiese decir...
- ¡Que sí!, definitivamente vamos a cortar...-contestó después de unos minutos en los cuales parecía haber meditado el asunto.
- ¡¡Pero Eso Ya Lo Sé!!-atajó inconscientemente él, en tono de desesperación, incorporándose. Ella abrió los ojos con sorpresa, él se dio cuenta de su reacción, y vacilante se acercó a la chica.
- Verás... eso ya me lo habías comentado... Realmente pensé que harías algo más con tu confusión -el ojiverde habló apenado, y como rebuscando palabras para desviar lo que acaba de suceder.
- Ah, yo... este...-carraspeó.
- Sí, ya tomé una decisión respecto a eso...
- ¿Ajá? -sus ojos la vieron con interés.
- Voy a hablar de frente con el niño que quiero... pero antes debo dejar las cosas en claro con Draco -soltó entre un suspiro de resignación y valentía. Harry sintió un vuelco al corazón, eso no sonaba muy alentador. Es más, ¿qué diferencia había entre Malfoy y el otro? Bueno, tal vez sí, que a este chico sí le amaba de verdad y definitivamente eso empeoraba la situación para él -Aunque el muy menzo no se daba cuenta de que ese niño era "Él", Harry.

 

But my love is all I have to give (Pero mi amor es todo lo que tengo para dar)
Without you I don't think I can live ( sin ti creo que no podría vivir)
I wish I could give the world t you
(Ojalá pudiera darte el mundo entero)
But love is all I have to give. (pero mi amor es todo lo que tengo para darte)

- ¡¡Qué Bien!!-le miró con un entusiasmo fingido, tanto que no se parecía a su voz.
- ¡Me alegro por ti!-le brindó una sonrisa muy exagerada y tan poco natural.
La chica puso su mano en la mejilla de él, pasando sus dedos por las heridas que tenía en el rostro, y al rozar los labios de Harry sintió un impulso de besarlos. Pero también una gran punzada en el corazón le hizo recordar las palabras del ojigris. Tal vez nunca tendría el privilegio de probarlos, tal vez ese privilegio sólo estaba reservado para su mejor amiga, para Ginny.
- Gracias -le dijo con tristeza y una sonrisa demasiado fingida. Él puso su mano sobre la de ella, se sentía tan bien el contacto de la piel tan tersa. Lamentablemente Hermione pensó que le incomodaba a Harry y la retiró inmediatamente. Gran error, pese a provocarle cierto escozor la piel del chico reclamaba a gritos tan dulce mano, como si le hubiesen retirado el analgésico que calmaba el dolor.
- Lo siento Harry, Siento que por defenderme tú hayas sufrido estos golpes...-susurró.
- Sabes Hermione, Por ti haría cualquier cosa...- dijo con esa misma nostalgia con la que hablaba ella, la chica sintió un retorcijón -¿Qué era eso? -"¡Nada!"- se reclamó -"¡Deja de hacerte ilusiones!"- pero él fue quien ahora puso una mano sobre los labios de ella, pese a que se sonrojó por dicho atrevimiento.
- Her... más lamento yo que ese imbécil se haya atrevido a tocarte a ti... Yo no importo, ya hasta me acostumbré -lo último sonó a sarcasmo, la ojimiel sonrió débilmente.
- Harry, desde cuándo habías visto nuestra discusión? - cuestionó lo que él había comenzado, quería saber qué sabía él del asunto antes de decir algo que pudiese comprometerle.
- Bueno, verás
Yo caminaba de regreso hacia el castillo, cuando veo una pareja besándose cerca del lago, y al acercarme descubro que eran tú y Malfoy -dijo con cierta tristeza.
- Pero también me percaté de que discutían, vi la bofetada que le metiste, eso me hizo pensar que el beso no fue bajo tu consentimiento. Así que poco a poco me fui acercando más, y escuché que le pedías que te soltara. Observé la brusquedad con la que te tenía del brazo, eso me colmó la paciencia, hasta ahí llegaba el Harry tolerante. No podía ver cómo maltrataban a la... -pero se trabó fingiendo una leve tos, estuvo a punto de decir a la chica que amo.
- ¿Ajá? -le miró con el ceño contraído.
- A mi mejor amiga...-ambos chicos se incomodaron por esto, parecía doler esa simple frase.
- Entonces voy y le suelto el golpe, sin pensar en nada más que no fuese hacer sentir más que mucho dolor a ese güero desabrido -los dos sonrieron.
- Sabes, te lo agradezco. Draco puede llegar a ser muy idiota cuando está nervioso...
- ¡Ah, y todavía le excusas!-le soltó con dejo de incredulidad e indignación.
- ¡No, Claro que no! Es sólo que...-titubeó.

 

To you...(Para ti)
Hey girl, I don't want you to cry no more-inside (Ey, nena no quiero que llores más-lo siento)
All the money in the world could never add up to all the love (Todo el dinero nunca se lo añadiria a todo el amor)
I have inside
I Love You. (que siento dentro de mi-te quiero)

- Dejémoslo así, quieres -le miró con una mueca de olvídalo.
- ¡No, Harry yo no lo disculpo! ¡Sólo afirmo que es un idiota!
- El chico sonrió - ¡Él siempre!-comentó.
- Harry, mejor dime ¿por qué regresaste una hora antes?-le miró confundida.
- Sabes Hermione, cuando tú te fuiste caminamos un rato mientras decidíamos a dónde ir, pues nos dieron dos horas más. Así que aprovecharíamos el tiempo según Ron... Total que al final fuimos al salón aquél donde fui con Cho en 5°, recuerdas?-dijo con desgano.
- Sí -respondió algo amarga y triste "Cómo olvidarlo"
- Ron y Luna se pusieron en su plan cursi, y yo me incomodé. Ginny y yo sobrábamos, y para mi mala suerte llega Colin, así que salí del lugar casi huyendo. No me sentía muy bien en ese sitio -Hermione le miraba contrariada, tal pereciese que a Harry le molestaba el hecho de que aquel castaño estuviese cerca de la pelirroja. Aunque la realidad era otra, las palabras del ojiverde no le ayudaban mucho si el plan era revelarle a Hermione sus sentimientos.
- Y pues en mi regreso me topé con ustedes, y lo demás ya lo sabes...
- Harry, hablando de lo que ocurre conmigo... ¿Qué hay de ti con la chica que dices amar? -él la observó con sorpresa, era lo último que pensaba que ella fuese a cuestionarle.
- No Digo Amar, Her. ¡La AMO! -Le miró con una mirada segura, la castaña sintió un vuelco al corazón, acaba de sentir que todo estaba perdido.
- Pero ahora que lo preguntas, ¿Cómo sabes qué es amar, Hum?-dijo con otra pregunta - Tú también dices amar a ese chico...
- Harry, porque el amor es... Algo tan intenso que ni con todas las palabras del mundo podrías describirlo, y...
- ¿Ajá?-la miró.
- Es sentir que esa persona la necesitas como tus pulmones necesitan del oxigeno para poder vivir... En lo primero que piensas al despertarte y lo último al acostarte, y en tus mismos sueños aparece su rostro sonriéndote, y sientes que cuando se marcha tu corazón se va con él. Y...-pero él la interrumpía.
- Como si todo a tu alrededor no importase cuando estás con ella, como si no existiese nada más que ella. Que a cada roce de su piel fuese tocar el mismo cielo, y a cada palabra suya escuchases hablar a un ángel. Y cuando no la ves piensas ¿en dónde estará?, ¿qué estará haciendo?, ¿estará bien? Que te falta el aire, la vida misma, que caminas sólo por inercia. Pero sobretodo quieres protegerle de todo y contra todo aquello que pueda lastimarle y hacerle daño. Que descubres que darías tu vida si fuese necesario, sin miramientos, sólo con tal de no verle sufrir. Que sus sufrimientos y angustias las tomas como tuyas... y que sacrificarías tu propia felicidad con tal de ver que ella sea feliz... Además hasta las más pequeñas cosas que ella hace por ti, cada detalle, por más desapercibido
son como tesoros que tu alma atesorara por el resto de tu vida. Y que cuando estas apunto de darte por vencido su simple mirada te dé la fuerza para continuar en un camino, donde sabes que aunque como amigo ella estará a tu lado... Pero a la vez sientes un pánico enorme sólo con pensar que a tu lado puede ocurrirle algo, y tú sientes cómo ya nada tendría sentido sin ella... Así que optas por mantenerte al margen de su vida, y sólo te alimentas de sus risas y alegrías, pese a no ser tú quien las causa... Mas sin embargo siempre sabrás que lo que amas de ella, es su alma, su esencia. Más allá de lo físico, su corazón, la persona que es... ¡Que tu vida le pertenece enteramente!... -Harry finalizaba con una emoción incontenible, pequeñas lágrimas se asomaban en su mirada, acaba de revelarle a Hermione lo que sentía realmente, ahora sólo faltaba decirle que era ella por quien lo sentía. Cuántas veces ha pronunciado su nombre, ¡¿y era tan difícil decirlo, acompañado de la simple palabra que reflejaba y resumía lo que sentía por ella?!
La ojimiel le miraba perpleja y con tristeza hablaba...
- ¡Sí Harry, eso es amor! Definitivamente tú de verdad amas a esa chica -suspiraba con un dolor infinito, su marrón mirada también se tornaba vidriosa.
- Hermione, ¿pero cómo haces cuando todo ese amor no puedes demostrárselo?... Tal vez con las miradas tratas de hacérselo saber, pero...- esta vez fue la castaña la quien le interrumpió.
- Esa persona es tan ciega que necesitas decírselo para que lo sepa y se dé cuenta -le soltaba más como si reflejase lo que ella sentía.
- ¡Sí, Exacto!-le miraba bastante sorprendido, pero afirmaba que la chica tenía razón.
- Pero lo peor es que ella ya esté enamorada de otra persona, que para tu desgracia es alguien que conoces... -bajaba la mirada.
- Ay Harry, es horrible amar sin ser correspondido...-suspiró.
- ¿Y cómo saber si no lo eres?, Si ni siquiera te atreves a preguntarle... Es una duda que te carcome y te sientes el más cobarde del mundo...-él hablaba nuevamente más para sí mismo que para la ojimiel.
- Harry, y si
¿Sí lo fueses? -le contestaba, pero no con entusiasmo, pues la chica creía que la afortunada era su amiga pelirroja.
- ¡Lo... ¿lo dices En Serio?! -volteaba a verle, saliendo de su ensimismamiento, pero luego bajaba la mirada y negaba.
- No, no lo creo. Ella está enamorada de otro -decía con desanimo.
- Bueno, y cómo puedes estar tan seguro si dices que no te has atrevido a decírselo...-y ahí estaba otra vez, dándole ánimo para declarársele a otra chica. Y es que él tenía mucha razón en eso de que el amor es libre, y si el ser amado se marcha para verle feliz, aunque no fuese contigo
"Sacrificar tu propia felicidad".

 

 

But my love is all I have to give (Pero mi amor es todo lo que tengo para dar)
Without you I don't think I can live ( sin ti creo que no podría vivir)
I wish I could give the world t you
(Ojalá pudiera darte el mundo entero)
But love is all I have to give. (pero mi amor es todo lo que tengo para darte)

And I will give it to you (Te lo daré)
All I can give (Todo lo que te puedo dar)
Everything I have is for you (Todo lo que tengo es para ti)
But my love is all I have to give
(Pero mi amor es todo lo que tengo para darte)

- Y qué pasa si se lo digo y ella me manda a freír espárragos, ¿ah?
- Pues siquiera lo intentaste, ¿no?
- ¡Ja, gran consuelo! -le miraba sarcástico.
- Sabes Hermione, eres muy buena dando consejos, pero ni tú misma te atreves a seguirlos...-le contestaba brusco.
- Pero...-se sorprendía de lo dicho por él y pequeñas lágrimas salían de su marrón mirada.
- ¡Her, lo siento! Pero es que estoy desesperado, ya no sé qué hacer para poderle decir lo que siento por dentro. ¡Decirle que la Amo, y que la necesito más que a nada en este mundo! -se sentaba a su lado y le secaba las lágrimas.
- Sabes que lo que más me duele es discutir con él...-susurraba algo distraída, Harry sentía un nudo en la garganta- ¿Ron? -Pensaba con tristeza.
- Her... ¿él es alguien que conozco?... Digo, dijiste que sí, pero... ¿Podrías decirme su nombre? -la chica volteaba a verle nerviosa, y luego asentía.
- Pero no tiene caso decirte quién es... ¡Está claro que él está enamorado de una de mis amigas!... -salían más lagrimas de sus ojos, él sentía algo muy pesado en el estomago "Sí, está claro que es Ron, porque sus únicas amigas son Ginny y Luna"
- Veo que ninguno de los dos somos correspondidos, no? -le abrazaba con nostalgia, ella le dirigía una mirada de confusión.
- Harry...
- ¿Hum?- musitó
- Tú sí... -tomaba fuerzas y soltaba con dolor - ¡Tú sí eres correspondido!
- ¡¿Qué dices?! -abría mucho los ojos por la sorpresa -¿Acaso Hermione le estaba jugando una broma o ya se estaba trastornando?
- Que no tienes porqué sufrir... Verás, Ginny me...-apretaba los ojos y continuaba pero él interrumpía.
- ¿Ginny?, ¿qué tiene que ver Ginny con todo esto?... ¡¿Acaso ella sabe algo?! , ¡Y no me dijo nada!...-le miraba con aturdimiento.
- Sí Harry, Ginny me dijo que...
- Hermione, por qué no... ¿Pero Ron tenía Razón? -se le dibujaba una extraña sonrisa.
- Hermione recordaba las palabras de Ginny "Ron me dijo que podría ser yo esa chica de la que Harry se ha enamorado"- y sentía un vuelco al corazón.
- Sí - se limitaba a responder.
- Pero... todo este tiempo he estado sufriendo como tonto, y tú lo sabías... ¡Y Ron también, y ninguno de los dos me ha dicho nada!... ¡Y para colmo, Ginny!...-Harry entre reclamos y emociones se trababa -¿Qué era todo aquello?- le miraba, ahora sí no disimulaba una alegría enorme en su hermosa mirada esmeralda.
- ¿Pero es que acaso tú le prohibiste decirme algo? -le sonreía con indignación.
- ¿Yo?, ¡¿Que yo qué?!-arqueaba las cejas.
- ¡Sí tú!, Podrías ser más considerada conmigo, no?- reclamó, pero aún así se moría de ganas por besarla.

 

But my love is all I have to give (Pero mi amor es todo lo que tengo para dar)
Without you I don't think I can live ( sin ti creo que no podría vivir)
I wish I could give the world t you
(ojalá pudiera darte el mundo entero)
But love is all I have to give. (pero mi amor es todo lo que tengo para darte)

- Harry espera... Si tú estás enamorado de Ginny, y...
- ¡¿Qué?!, ¡¿Cómo?!-parecía haber despertado de su aturdimiento y tocado contra el frío suelo de golpe...Un golpe muy duro.
- Sí, tú...
- ¡¡Hermione!! , ¿Quién está hablando de Ginny?-le miraba con extrañeza.
- ¡Tu!
- ¿Yo?
- ¡Sí, tú! Me has dicho que estás enamorado de Ginny -le devolvía la misma mirada.
- ¡Claro que No!, ¿De dónde has sacado esa tontería? ¡Yo no estoy enamorado de ella! -negaba con una muy grande confusión.
- ¿Entonces?...-decía con un hilo de voz.
- Entonces nada... la chica que amo es otra. Y por un segundo pensé que me amaba igual que yo... pero me acabo de dar cuenta que no- y bajaba la mirada de nuevo, con desilusión. Se incorporaba, daba unos pasos
Hermione estaba aturdida y sólo le miraba con confusión y sorpresa
Y cuando estaba en el primer escalón hacia el dormitorio de chicos se volteaba y la miraba fijamente.
- ¡Hermione, La Chica A La Que Amo Eres Tú!-por fin despegaba sus labios, lágrimas resbalaban por sus preciosos ojos verdes. Ella abría mucho sus ojos- ¿Había escuchado bien?, ¿o su sentido auditivo la estaba engañando?- sus latidos se aceleraban...
- Lamento en verdad que Ron esté saliendo con Luna... ¡Já!, y pensar que él dijo que apostaba que tú me amabas también, irónico no?-decía con acidez.
- Harry, yo...-tartamudeaba, esto era más de lo que esperaba.
- No digas nada Her... sólo un favor, nunca vuelvas a jugarme ese tipo de bromas. Si tú no me correspondes lo entiendo, pero... No me ilusiones para luego dejarme caer contra la fría realidad. Eso Duele... Hasta Mañana Hermione -le miraba a través de aquellas gafas que se tornaban empañadas debido a que las lágrimas aumentaban, y su voz era entrecortada, daba la media vuelta y subía por las gradas con el fin de desaparecer del mundo si fuese posible. La castaña se quedaba anonada, sentía su pulso muy acelerado y entonces algo en su interior le gritaba -"¡Muévete!"- sus piernas parecían estáticas pero recibían la orden, aunque muy lentamente pareciese haber llegado, y emprendían marcha detrás del chico. Para su fortuna las chicas sí podían subir a los dormitorios de ellos, y eso lo agradeció profundamente... ¡Harry espera, yo!...-gritaba y le tomaba de la mano justo cuando él se encontraba en le puerta de su habitación

 

But my love is all I have to give (Pero mi amor es todo lo que tengo para dar)
Without you I don't think I can live ( sin ti creo que no podría vivir)
I wish I could give the world t you
(Ojalá pudiera darte el mundo entero)
But love is all I have to give. (pero mi amor es todo lo que tengo para darte)


Y no me has dado tiempo de disimularte,
Que te quiero amar.
Que por un beso puedo conquistar el cielo,
Y dejar mi vida atrás.

Él hablaba pero sin voltear a verle, Hermione respiraba agitadamente...

- ¡Por favor Harry, tenemos que hablar! -pidió.
- Por favor tú Hermione... No vayas a salirme con tu discurso de: No Te Amo, Pero Eres Mi Mejor Amigo, y No Quiero que Nada Cambie. Porque Para Cómo Estoy Ahorita, No Puedo Decir Nada Al Respecto, y Tal Vez Pudiese Decir Algo que Empeore La Situación...
- La situación es confusa. Pero si me dejas hablar tal vez podremos esclarecer esta total confusión, en la que ambos nos metimos...
- ¿Confusión? -terciaba con sarcasmo en su voz.
- ¡Sí, Harry! Yo pensaba que tú amabas a Ginny, como yo a...
- ¡No lo digas!... Te dije que duele toparse con el hielo tan bruscamente...
- Sé que amas a Ron, pero en tus labios dolería más escucharlo...
- ¡Harry déjame hablar! -protestaba.
- ¡NO!, No quiero escucharte, te dije que necesito asimilarlo antes de verte de nuevo a los ojos... ¡¿Por qué eres tan cruel?!,¡Y dices que no eres Insensible! No ves cómo acabo de quedar en ridículo ante quien más Amo en este mundo...-seguía sin mirarle y su voz era entrecortada.
- Es que yo...-titubeaba
- Hermione no quiero ser grosero, Mejor Vete ¿O acaso disfrutas mi agonía? ¡Quiero estar solo!...-gritaba entre dientes.

Quiero pertenecerte, ser algo en tu vida,
Que me puedas amar.
Con un abrazo fuerte hacerte una poesía,
Renunciar a lo demás.
Y en cada frase oculta de lo que tú digas...
En un beso hablará.
Ya no me queda duda, sólo ven y escucha,
Decidamos comenzar...

- ¡Ey, Escúchame!-saltaba con impaciencia, él sólo se quedaba en silencio, ya tenía una mano en la manilla de la puerta y abría. Cuando... La chica le tomaba impulsivamente y lo hacía voltear, dándole un abrazo, ambos irrumpían en la habitación debido a que ella se abalanzaba contra él. Pese a eso Harry desviaba la mirada.
- Hermione, dije que te fueras por favor...-susurraba, tomándole de los brazos y tratando de alejarle.
- ¡¿Estás seguro?!-le decía con un hilo de voz, al oído. Pero no le soltó, al contrario, lo aferró más hacia sí.
- Ron no debe tardar...y no querrás que te encuentre aquí -comentaba con tristeza y la mirada gacha.
- ¿Ron?
- ¡Sí, Ron!...
- ¡A mi No me importa qué es lo que piense Ron!...-negaba con una sonrisilla.
- Pero tú estás enamorada de Ron ¿no? Al menos eso fue lo que entendí...
- ¡Harry, Tú Sí Eres Lento! -reía mordiéndose el labio.
- Pero, por qué lo di... -se atrevía a levantar la mirada.
- ¡Mejor cállate! -Y sin más lo besaba... al unir sus labios fue algo tan inexplicable, tan Mágico. Pareciese que estaba en medio del mismo océano, y esa sensación de estar flotando. Como una brisa de aire cuando ves el atardecer, y sientes correr agua en tus manos bajo la lluvia. Para él era como volver a respirar después de mucho tiempo, era como probar agua en el desierto, el alma le había regresado al cuerpo. Instintivamente él pasó sus manos por la cintura de ella, y ella relajó las manos del abrazo, para posarlas detrás de la nuca de él. Lentamente desprendieron sus bocas en busca de aire... pero ya no hacían falta las palabras, sus miradas lo decían todo. Desde siempre habían comunicándose inconscientemente.
- ¡Te Amo! -habló en susurro la castaña, rompiendo el silencio y observando que las mejillas del ojiverde salían lágrimas. Pero distintas a las derramadas minutos antes, pues ahora su corazón saltaba de alegría. Él también susurró...
- ¡Te amo más!- y volvía a unir sus labios con aquella tersa piel sabor a durazno, era como rozar el mismo cielo con las manos... En verdad esperaba que no fuese un sueño, el más hermoso y maravilloso sueño.

 

Por besarte, mi vida cambiaría en un segundo.
Tú, serías mi equilibrio, mi destino.
Bésame, Que sólo así podré tenerte,
Eternamente en mi mente...

- Harry yo... Siempre soñé con este día -decía ella después de separarse.
- Yo también... Hermione, sé que no es tu primer beso... Pero este momento siempre quedará grabado en mi mente.
- Harry... ¡Para Mi Lo Es!- sonreía radiante.
- Entonces digo lo mismo. Porque realmente es mi primer beso de Amor verdadero, con la chica que de verdad quiero...-le devolvía la sonrisa de complicidad.
- ¡Caray!, Sí que hemos sido tontos sufriendo todo este tiempo - ambos chicos se sentaban en la orilla de la cama de Harry.
- ¡Sí, Es verdad!. Pero oye, cómo llegaste a la conclusión de que yo estaba enamorado de Ginny?-cuestionaba con asombro.
- ¡Por tonta!-soltaba sarcástica, y sonrió débilmente.
- Ah
-en realidad lo único que le importaba era que ella estaba con él.
- Y tú que yo estaba enamorada de
¡¿Ron?! Eso sí que es un puntada más grande -sonrió.
- Verás, eso entendí cuando dijiste que lo que más te dolía era discutir con él, y luego que él estaba enamorado de una de tus amigas. Más todas esas veces que me contaste que era alguien cercano a ti, aparte de mí el segundo era él, e hice tontas conjeturas en mi cabeza...-explicó algo culpable.
- La chica suspiró - ¡Já!, Como las mías...
- ¡Sí, Como las tuyas! Sabes, eres muy inteligente, pero a veces te puedes equivocar. Aunque para mi, ¡Tú Eres perfecta!-Sonreía con ternura y la abrazaba de nuevo.
- ¿Yo?, ¿Perfecta?... Harry, sin duda acabo de comprobar que el amor lo puede cambiar todo -bromeaba entre nervios, sin dudarlo aún no se creía que todo eso fuese verdad. Hace menos de 2 horas estaba pensando que todo estaba perdido, y segundos antes acaba de probar el mismo cielo...
- En verdad lo puede, Her...-le miraba con una emoción infinita... Él también aún no se creía que había besado a su mejor amiga, la chica que desde siempre le robó el sueño inconscientemente, y que había amado desde su subconsciente hasta descubrirlo aquél fin de 5°. Cuando creyó haberla perdido en la batalla del palacio de los misterios... entonces algo en su interior le hizo recordar que
¡Voldemort, Aún existía!

 

Un sólo intento basta, en este momento,
Para poder saber.
Si aún nos queda tiempo,
Para estar en medio,
De lo que va a suceder...

- ¿Pero También Podrá Cambiar Mi Destino? Porque Voldemort No Me Dejará En Paz Nunca Hasta que Yo...-se detenía y pasaba saliva con dolor - Lo venza... ¡O Él a Mi!-finalizaba apretando los dientes.
- Hermione de verdad crees que yo valgo la pena?... Si yo aún no tengo un futuro definido...
- Harry yo tampoco tengo un destino definido.
- ¡Pero Estás Escuchando Hermione! -alzaba la voz.
- ¿Y Si Voldemort Me Ataca?, Si Termina Conmigo
¡Eso No Me Importa Totalmente! -decía un tanto temeroso.
- ¡Pero Si Te Hace Daño A Ti!, ¡¡Eso Sí No Me Lo Perdonaría!!
- Es Mas, Te Dije Que Mi Vida Sin Ti... No Tendría Ningún Sentido...-le acariciaba la mejilla, luego bajaba la mirada y ponía sus brazos sobre sus rodillas y su cara en ellos.
- El tiempo lo dirá...-le miraba con nostalgia, su dolor como él lo había dicho también era el de ella.
- ¡¿Cuál tiempo, Her?!... Si yo lo tengo contado... ¡¡Mi Vida Está Marcada Por Esa Tonta, Estúpida y Absurda Profecía!! -exclamaba con un dejo de amargo rencor en su voz.
- Mis Padres, Sirius, Magos y gente inocente que ni siquiera sabe quién es ¡Él! Han muerto sólo por estar cerca de mí - soltaba con crudeza.
- ¡Y Ahora Estás Tú!, ¡Que Eres Lo Más Importante En Mi Vida!, ¡Mi Prioridad Y... La Mujer con la que me gustaría formar una Familia... ¡Mi Familia!-decía algo sonrojado, por fin mirándole.

- Claro, Si Tú Lo Deseas... Y Si Tengo Esperanzas De Vivir...-volvía su mirada al piso.

Conmigo no hay peligro, ¡Ven te necesito!
La distancia no es, motivo del olvido,
Aquí estoy yo contigo.
Y para siempre yo estaré...


- Harry... Draco me dijo que si yo estaba mejor contigo que con él, que si eso era lo que creía yo, estaba muy equivocada... Pero sé que no lo estoy, sé que a tu lado voy a estar bien, porque tú me amas como yo a ti. Y eso... Harry nunca cambiará. Este sentimiento es puro y no me importa nada, así fuesen mil Voldemort's los que se interpusieran, ¡Jamás Me alejaría de Ti!
- Si como amiga nunca pensé alejarme... y menos ahora que sé que tú también me amas... Escúchame bien, ¡Jamás te abandonaré! Porque tú eres ese chico con el que planeo pasar el resto de mi vida, y más allá de ella. Porque simple y sencillamente mi corazón te pertenece, y a lado de nadie más estaría a salvo mas que contigo ¡Y juntos estaremos hasta el fin de los tiempos!, porque TE A-M-O -finalizaba abrazándolo fuertemente, y después le daba un dulce beso. Por las mejillas de ambos resbalaban lágrimas cristalinas.
- Her, yo...
- Harry, cuando todo esto acabe, yo estaré ahí... A tu lado, y ambos sonreiremos felices de que el reinado del terror haya terminado. Entonces los dos juntos miraremos sólo hacia el frente, y de la mano caminaremos, y cada noche al recordar todo lo vivido
Sólo diremos que Nuestro Amor lo venció todo
-le decía sin soltarlo.
- Suena tan lindo que empiezo a pensar que la felicidad tal vez sí existe. O por lo menos esta noche existe aquí, contigo...
- Harry te prometo que...-pero el chico posaba un dedo en los finos labios de ella.
- Hermione, ¡Este Es Un Pacto De Amor Eterno!. Sin importar lo que pase más adelante, Esta noche estará en ti y en mí. En nuestros corazones eternamente...

 

Por besarte, mi vida cambiaría en un segundo.
Tú, serías mi equilibrio, mi destino.
Bésame, Que sólo así podré tenerte,
Eternamente en mi mente...

Ambos se unían en un beso, tan cálido, tan lindo, tan especial...
Al separarse, él, Harry sacaba de su cuello una fina cadena plateada y de ella también pendía aquel mismo búho como el que le obsequió a Hermione en su cumpleaños # 17. Se lo daba como intercambio - ¡Es Un Pacto, Recuérdalo Siempre!- ¡Gracias Her por estar conmigo en todo momento y nunca abandonarme ni en los momentos más difíciles!... ¡Ah, y por soportarme en mis arranques más insensatos! -sonreía y daba un nuevo y corto beso.
- Tú también Harry, Nunca olvides que tú eres mi destino...-y durante un gran rato se quedaron sólo abrazando. Sintiendo cómo sus latidos incrementaban y a la vez tomaban su cause, convirtiéndose en un solo corazón...
- De verdad eres lo mejor que me ha pasado en esta vida... y por estar aquí contigo volvería a vivir todo...-le susurraba al oído.
- Harry...
- Hermione... ¿Quieres ser mi novia?...-la hacía mirarle a los ojos, pero la chica desviaba aquella profunda y marrón mirada que lo hipnotizaba.
- ¿Her? -le hablaba desconcertado.
- Aún nos olvidamos de dos personas...-decía con un dejo de dolor y pesadumbre en la voz.


Por besarte, mi vida cambiaría en un segundo.
Tú, serías mi equilibrio, mi destino.
Bésame, Que sólo así podré tenerte,
Eternamente en mi mente...

- ¿De quiénes, Her?
- De Draco, y...
- Pero tú vas a terminar con él, ¿o no? -musitó temeroso.
- ¡Claro!
- ¿Entonces?
- ¡Cómo que Entonces!... ¡Harry, todos van a murmurar y me van a tachar de oportunista! Porque ni siquiera he cortado bien a uno y ya estaré saliendo contigo...
- ¡A mi no me importa lo que digan todos, me basta con saber que nos amamos para ser felices! -atajó.
- Pero...
- Pero te daré tiempo... Lo único que te pido es que no te alejes de mi, y que juntos enfrentaremos lo que venga... Tú me lo acabas de decir.
La ojimiel asentía y rozaban con ternura sus narices.
- Entonces este será nuestro secreto...
- Pero sólo por un tiempo... Her, quizá sólo lo podrán saber nuestros amigos...-sonrió cómplice -Más adelante, cuando estemos juntos formalmente...-agregó al ver la reacción de ella.
- Harry, también nos...-pero él no le dejaba continuar pues la silenciaba con el más tierno beso. Un beso que los transportaba al mismo paraíso, la más hermosa luna de Octubre los iluminaba, haciéndose testigo del amor más puro del universo. -Un par de ojos azules les observó, dibujando una sonrisa de satisfacción en el rostro de cierto pelirrojo, y sin hacer ruido bajó las gradas. Lentamente despegaron sus labios, sus miradas transmitieron un silencioso pero sincero Te Amo, y en silencio se tomaron de las manos dispuestos a enfrentarlo todo. Salieron de la habitación de Harry, y al bajar las gradas notaron con sorpresa que aún no había nadie en la sala común. Seguramente todos se dirigieron al comedor después de llegar de Hogsmeade - pensaron.

 

Por besarte, mi vida cambiaría en un segundo.
Tú, serías mi equilibrio, mi destino.
Bésame, Que sólo así podré tenerte,
Eternamente en mi mente...

Al llegar a las escaleras que conducían a las alcobas de chicas, Hermione le miró profundamente, Harry se dejó arrastrar por ese mar de emociones que sentía en su interior al estar cerca de ella. Y pensando en esa dulce y marrón mirada, se concentró y detrás de su mano apareció una hermosa Rosa roja... al principio él mismo se sorprendió, pero lo disimuló justo cuando la chica estaba a punto de despedirse.

- Harry...
- Hermione, ¿no vas a bajar a cenar? -estaba algo nervioso, ella negó con una sonrisa, se mordió el labio inferior e hizo una mueca extraña.
- Adoro que hagas ese gesto...-comentó con una sonrisilla.
- Sabes, aún me duele, pero con tus besos creo que encontré la cura -le miró con gracia, pasándose la mano por la mordida reciente.
- ¡Yo igual!, y en tus brazos la del alma...-ambos intercambiaron esa mirada de complicidad. En realidad los dos estaban bastante nerviosos, era algo extraño despedirse, cuando habían ocurrido tantas cosas en unas pocas horas. Apenas aquella mañana se habían levantado con la desesperanza de siempre, y ahora estaban de frente, a sabiendas de sus sentimientos mutuos.
- Bien, entonces
Hasta mañana...-decía poniendo un pie en el primer escalón.
- Her, espera, esto... Esto es para ti... -decía tartamudeando y le daba la rosa, ella sonreía entre sorprendida y halagada.
- Harry... ¡Es hermosa!...-exclamaba, casi sin voz. Y nuevamente se acercaba a darle un beso de buenas noches. De quizá tal vez la primera de muchas noches hermosas que pasarían juntos... la chica rodeaba el cuello de él y los brazos de él la cintura de la chica castaña.
- ¡TE AMO!- susurraba Harry.
- Harry, te prometo que hablaré con Draco, y pronto estaremos juntos ante los ojos de todo el mundo -le susurraba al oído, sin apenas despegarse del abrazo que mantenían. Se sentían tan bien que ninguno tenía la intención de apresurar la despedida.
- Ah, otra cosa... -parecía tener una lucha interna, y cuando por fin habló, lo hacía muy rápidamente que al principio él no le entendió nada.
- ¿Te digo un secreto? ¡Tú fuiste el que me dio mi primer beso en realidad! -le susurró sin casi despegar los labios.
- ¿Cómo? -le miró con sorpresa y confusión.
- Pero te lo diré otro día... ¡Que tengas dulces sueños! Espero que yo esté en ellos, porque tú en los míos, cada noche... -le guiñó un ojo y le brindó una sonrisa única.
- ¡Siempre lo has estado! -le sonrió embelesado - Pero... -el ojiverde quería disipar la duda que la chica acaba de sembrar con tamaña revelación.
- Ahora sí, ¡Hasta Mañana Harry!... -le decía sin darle tiempo de hablar, dando un último beso, lentamente despegó su mano de la de él. Despareciendo como un torbellino escaleras arriba, dejando al chico confuso, y a la vez con la dicha más grande del mundo.

 

Harry se quedó unos segundos sólo mirando la dirección por la que había desaparecido Hermione, y rozando sus propios labios, con una sonrisa aturdida... Cuando una mano blanca pasó frente a su mirada subiendo y bajando, entonces se escuchó una voz lejana que le decía a gritos.

- ¡Ey Harry!, ¿Amigo sigues ahí?... ¡¡Holaaaa!!
- Ronald, hazme un favor. No me despiertes aún... -decía como si estuviese soñando.
- Mas bien no te duermas aún...-le comentaba riendo el chico pelirrojo.
- ¡Caray!, y luego dicen que soy yo -soltaba, tratando de contener la risa.
- Ehhh
¿cómo?-le miraba por fin saliendo de su ensimismamiento.
- ¡Vaya, sí que esos besos te afectaron más el cerebro! -le miró negando, y una sonrisota se le dibujó sin disimulo.
- ¡¡Ron!!, ¡¿Qué haces aquí?!-saltaba como si apenas reparara que su amigo estaba ahí.
- Pues verás, yo también tengo derecho por ser Gryffindor. Pero mejor cuéntame, ¿Cómo salió todo?. ¡Me imagino que mejor que lo planeamos hacer, por lo que me di cuenta! -le miraba con una sonrisa de complicidad.
- Digamos que Hermione y yo aclaramos algunas cosas, y hasta ahí se acabó el relato... ¡Que descanses, Ron! -le miraba ceñudo, con ganas de fulminarle, y subía aprisa las gradas que dirigían al cuarto de ellos. No tenía ganas de contarle a Ron lo que acaba de pasar esa tarde mágica, lo único que quería era cerrar los ojos y guardar aquellas imágenes donde aparecía ese ángel diciéndole que también le amaba. El pelirrojo le siguió con reclamos y exagerada indignación. Aunque sabía que su amigo de cabellos revoltosos terminaría contándole todo, o casi todo, al menos lo que él quería saber.

Cuando la castaña entró en su habitación tras cerrar la puerta, se recargó en ella, aferrando el búho de plata y dando un beso a la rosa que le había obsequiado Harry. -Suspiró- En esos instantes la embargaba una emoción inexplicable e infinita como el mismo universo. -se recostó sobre su cama, y mirando a las estrellas por la ventana se quedó dormida, recordando cada detalle de los recientes momentos vividos con Harry... y sin inmutarse en otra cosa. Después de todo, lo que vendría, ya tenía el valor de enfrentarlo. Ya estaba con el amor de su vida
- se dibujó una sonrisa angelical en aquellos finos y tersos labios, cuyo dueño sólo era Harry Potter.

Por besarte...
Por besarte...
Besarte

Besarte, besarte, yeah...


NOTAS:
Bueno, ahora sí que me excedí un poquito. Al fin estos dos hablaron con la verdad, aunque a la castaña aún se le escaparon algunas cosillas... en realidad aquí comienza la trama. Espero que les hayan gustado, dejen comentarios please!!!
Gracias, y nos vemos pronto. Saludos de Anyeli Potter Granger.
Nombre de la song: Por Besarte, del dueto Lu.

Makoto Black Mil gracias de nuevo.


Tras cerrar la puerta de la habitación de un portazo, el ojiverde se recostó en su cama, con la más amplia sonrisa en su boca y el corazón latiéndole a mil por hora. Quién se iba a imaginar que tan sólo aquella mañana discutía como niño con Ron y sentía una vez más la desesperanza de no estar cerca de Hermione, bueno, más bien no de la forma como él quería que estuviese. Y ahora, en las últimas horas, pudo desquitarse de Malfoy. Admitía que sintió unos terribles celos al observar cómo el ojigris la estaba besando, qué hubiera dado por un beso de aquella castaña que siempre había estado a su lado incondicionalmente, y él estaba tan ciego como para no darse cuenta de cuán inmenso había llegado a ser ese amor por ella. Haberlo aceptado era difícil, para colmo estos últimos años habían sido sufridos en
¿vano? -¡Ron tenía razón, por qué carambas no se había atrevido a revelarle todo a Hermione!, se hubiesen ahorrado miles de malos ratos. Como el de verle con ese arrogante de Malfoy, y a ella de pensar que él estaba enamorado de... ¿Ginny? -¡Un segundo!- meditó ese nombre- ¿Por qué Her dijo que yo era correspondido cuando pensó que yo estaba enamorado de ella?, ¿Acaso Ginny?. ¡No!, eso es... pero mejor lo averiguaré luego, no sin antes saber qué me quiso decir con eso de que yo le di su primer beso? -sonrió al pensar en la palabra beso, y tocó sus labios. Después de todo ya no importaba tanto el no haber hecho algo antes, eso era pasado, ahora sólo era mirar hacia el frente, como dijo Hermione. Ya estaba junto a ella, y eso le daba fuerzas suficientes para enfrentarlo todo... -mientras jugaba con el dije que habían intercambiado observó aquella hermosa luna, cuyos rayos iluminaron su rostro sonriente. Los mismos que habían proyectado la más intensa luz que atestiguó el comienzo del más bello amor... De su amor por Hermione Granger, su amiga, su mejor amiga. Y sobre todas las cosas, el amor de su vida... Pensando en ella suspiró, cuando los exagerados reclamos de su mejor amigo lo sacaron de sus pensamientos.

 

- ¡Harry... deja de evadirme! No te pido que quites esa cara de tonto, ¡porque eso sería pedir peras al olmo! Pero estoy esperando que por lo menos me cuentes cómo pasó todo -decía el pelirrojo con exagerada indignación, y el resuello alterado por ir gritando detrás de su amigo.
- ¡Pensé que ya habíamos terminado la discusión!, dejé de oír tus gritos y te has tardado en entrar.
- ¡No pensarás que te habías librado de mí tan fácilmente! sólo que olvidé darle algo a Luna, así que fui devolvérselo y ella aprovechó para... -sus mejillas se tornaron sonrojadas -Besarme...-soltó con hilo de voz, algo inaudible.
- Bien, por qué no vas y lo haces nuevamente... ¡No tengo ganas de hablar! -le cortó, corriendo los doseles de su cama.
- ¡Ey!, Tú no te puedes dormir sin antes contarme cómo está eso de que ambos pusieron algunas cosas en claro ¿ah? -se quejó, sin moverse del lugar.
- ¡Ron, déjame dormir!. ¡Estoy muy cansado!-le contestaba de mala gana, tras las cortinas.
- ¡Claro que estás cansado!, ¡Cómo no!, ¡Si esos besos debieron haber sido bastante desgastadores! -soltó con una sonrisota de picardía.
- ¡Oye Metiche! Que acaso tú no besas a Luna, ¿ah? -habló Harry, con una mirada fulminante y adquiriendo un color rojizo en la mejillas, afortunadamente estaba cubierto con los doseles.
- ¡No estamos hablando de Mí! Sino de lo que acabo de ver aquí, y allá abajo...-Ron seguía sin moverse y continuaba con esa sonrisa de curiosidad.
- ¡¿Ronald, Nos Estuviste Espiando?! - el ojiverde abrió mucho los ojos, con sorpresa y echando chispas. Pero más que una cuestión su voz sonó a reclamo.
- Digamos que llegué en el momento exacto e inoportuno a la vez... Pero anda Harry, no seas malo, cuéntame. No ves que si no, no voy a poder dormir...-le respondía entre disculpándose e insistiendo, como un niño cuando muere por abrir sus regalos de navidad antes de la navidad.
- ¡Allá tú!, Porque yo sí lo haré... ¡Hasta mañana, Ron!-dicho esto se cubría los oídos con las almohadas.
- ¡Harry Potter, toma en cuenta que sin mí no estarías saliendo con ella, ¿ah?! -recriminaba el ojiazul.
- ¡Hermione No Es Mi Novia! Aún... -hacía una mueca extraña, esto parecía doler un poco.
- ¡¿Cómo que No Aún?!- esto borraba instantáneamente su semblante risueño, cambiándolo por uno de decepción.
- ¿No entiendo? - el ojiazul ponía una cara de confusión.
- ¡Raro!-se dibujó una ligera sonrisa en el chico de gafas.
- Pero entonces, ¿Esos besos
? ¡Caray ustedes sí que son liberales!, le están poniendo el cuerno a Malfoy. Y Hermione
¡Qué siente esa niña!, Mira que andar dándole tamañas demostraciones a alguien que no es su novio -parecía un padre indignado.
- Aunque eso no importa mucho
Es más, me da igual si le pone el cuerno al idiota ese, ¡Hasta me alegra! Sólo me importa lo que digan de ella, y de ti. Amigo eso es injusto... -se soltaba a hablar, aturdiendo al ojiverde.
- Ron, nadie le está poniendo el cuerno a nadie... Her ni yo pensamos ser liberales, por eso te dije que aún no es mi novia. Pero lo será pronto, terminará con Malfoy. Sólo es cuestión de que hable con él...-veía con dirección a su amigo, a través de las cortinas.
- ¡Ah, ya entiendo!. Creo... -le miraba, bueno miraba las cortinas y abría los ojos como si hubiese descubierto algo. Esbozó nuevamente una sonrisa, algo confuso.
- Pero si lo va a terminar, ¡¿Tú crees que él quiera
?! Digo no creo que la deje ir así como así.
- ¡Gracias amigo, por tus ánimos!-alzaba las cejas con sarcasmo.
- Harry, no lo tomes a mal. Sólo te estoy advirtiendo para que tomes precauciones -decía como si estuviese dándole consejos a su hijo.
- Pero ya en serio, Con razón Malfoy tenía cara de sufrido y apretaba los puños, sin tomar en cuenta que parecía haber recorrido todo Hogwarts con el cuerpo al piso. Si hubieras visto la pinta de la ropa fina, nada que ver con lo que vi esta mañana traía puesto...-sonreía con malicia.
- ¡¿Malfoy?! -Harry se hincaba sobre su cama sin correr los doseles, y la curiosidad hacía que los abriera.
- ¡Sí!, Me lo encontré sentado frente al retrato de la sala común...- Ron parecía contrariado.
- ¡El Muy Idiota Me Siguió! -saltaba una vez que había corrido los doseles bruscamente. El pelirrojo abría los ojos sorprendido y luego le observaba con curiosidad, de arriba abajo.
- Harry, por qué tengo la sospecha de que pasó algo que me perdí... Tú también estás detestablemente asqueroso, y... Oye, no me había fijado tienes el labio roto, y esos... ¡¿Son golpes?! -señalaba las mejillas de su amigo, con un amago de sonrisa.
- ¡¿No, Cómo Crees?! ¡Son Caricias! -le respondía sarcástico.
- ¡¿Hermione te hizo eso?! Ay compañero, yo que tú lo pesaría dos veces. Si esas son caricias, imagínate cuando de verdad te quiera golpear -le sonreía negando con una mueca divertida, aguantándose las ganas de reír y pasándose una mano por el cuello.
- ¡Deja de decir idioteces, Ron! ¡Y ya Duérmete!- Exclamó tajante, se comenzaban a escuchar los alumnos que subían a sus dormitorios, un bullicio cercano les indicó que Seamus, Neville y Dean no tardarían en entrar.
- Harry... te agarraste a golpes con, ¡¿Malfoy?!-le miraba estupefacto, pero más que sorprendido parecía fascinado.
- ¡Mira Ronald, Si No Me Dejas En Paz, Te Golpearé A Ti También!-le miraba ácido, la verdad no tenía ganas de tocar el tema de la pelea, mucho menos el porqué.
- ¡Ay, Por qué la agresividad! -sonreía como si no tomara en serio la molestia del ojiverde. - Mejor ahora sí, cuéntamelo todo. Pude observar cómo lograste aparecer la Rosa, eh picarón. Sólo necesitabas ese tipo de inspiración...-le guiñaba un ojo con complicidad.
- Y antes de salirnos del tema, ¿Por qué golpeaste a Malfoy? ¿Acaso me hiciste caso y te le enfrentaste? -arqueaba las cejas, con superioridad fingida.
- ¡Ron!, Draco y yo llegamos a los golpes porque de por sí estaba previsto. ¡No por Hermione! -el ojiazul embozó una sonrisa al ver que su amigo había revelado algo curioso.
- ¡Ah!, ¿Hermione? Nadie la nombró, pero ahora que lo mencionas...- decía, entornó los ojos como si planease algo.
- Olvídalo
querías saber qué pasó, ¿no? -le atacaba nerviosamente, antes de que su imprudencia le hiciese delatarse.
- Bueno, en realidad vi casi todo -el pelirrojo volvió a sonreír normalmente, como si le estuvieran preguntando una lección perfectamente estudiada.
- ¡¡Metido!! -le vio fulminándolo y entrecerró los ojos. Pero sí, tienes razón. Me atreví en parte a enfrentar algo... Le dije a Hermione lo que sentía por ella -esta vez el pelirrojo abrió ligeramente la boca. - ¡Al fin! -susurró, alzando las cejas.
- ¡Pero lo mejor de todo es que ella también Me Ama!, ¡Oyes eso Ron?!, Ella también me corresponde. En eso tampoco te equivocaste, ella me A-M-A -sonreía con una cara de felicidad infinita.
- ¡Ves, yo siempre tengo la razón!-Dijo con voz sorna e hizo un gesto de triunfo con los brazos.
- Ahora sólo falta que termine con Malfoy, y así podremos ser felices... -soltaba con emoción contenida, tal pareciera que quería gritar.
- Creo que te olvidas de alguien más -dijo con un hilo de voz, al recordar a su hermana.
- ¡¿No es Fantástico?! Tú con Luna y yo con Hermione... -continuaba sin hacer caso del susurro de Ron, en realidad no lo había escuchado.
- Nunca me había sentido tan feliz como Hoy, desde hace años...-bajó la mirada y una lágrima recorrió su mejilla al recordar a Sirius. Tal vez él estaría tan feliz por él, y sus padres, ¿también lo estarían? Ron observó la reacción del chico de cabellos revoltosos y no insistió en recordarle que también existía su hermana, es mas, él mismo se encargaría de hacer algo para que ella no sufriera. Aún tenía tiempo, Hermione no sería capaz de comenzar con el ojiverde antes de un lapso.
- Harry, amigo anímate, ya verás que la próxima salida a Hogsmeade no irás solo. Es mas, aunque el baile de Halloween no puedas ir con ella podrás verla, o en el de Navidad será tu pareja. Al fin, faltan casi dos meses... ya no estás solo, piensa que Hermione ahora está contigo. Como siempre, pero mejor...-le daba ánimos y en eso entraban Seamus, Neville y Dean, muy animados. Ron y Harry intercambiaban una mirada y una sonrisa, Ron se dirigía a acostarse mientras que Harry tomaría un baño, le caería bien... Pero mientras el chico de cabellos revoltosos se sentía alivianado por tener la perspectiva de un futuro con Hermione y lo vivido este día. En la sala común de Slytherin, Un ojigris se encontraba absorto en sus pensamientos y con los temores e impotencia a flor de piel...
*-*-*-*
Los días siguientes a la salida fueron extraños, pues Ron les avisaba dónde podían encontrarse a Malfoy, y lo evitaban. Para mayor fortuna las clases compartidas con el rubio se habían suspendido porque la profesora McGonagall estaba muy atareada, y Snape también les había dado las horas, ¡Un verdadero milagro!. Lo tendrían que ver hasta el día del baile, justo el 31 de octubre. Ellos comían en las cocinas gracias a Dobby, en las clases actuaban tan normales como siempre, bueno casi, porque Harry le escribía recados en los pergaminos y sin darse cuenta escribía las iniciales HJ en los pies de Pág. Aunque eso no levantaba sospechas, porque para su suerte eran las mismas que las de él, a diferencia que ponía un corazón a lado... En las noches Ron les despejaba la sala común, Hermione llegaba temprano de las rondas, temiendo que la amonestaran por el hecho. En sí habían encontrado la manera de estar solos aunque sea unos instantes, y decir un Hasta mañana sólo con un tierno beso en la mejilla, en dadas ocasiones Harry rozó sus labios de la chica, pero respetaba lo acordado...

 

 

 

La mañana del 31 bajaron todos muy animados y hablando del baile de Halloween, de con quienes irían y todo
Ginny no se había podido safar de Colin y sería su pareja de baile, Harry ni insistió en conseguir pese a que las chicas hicieron fila para ser las elegidas, encabezándolas la misma pelirroja, hasta que cedió ante el castaño. Al llegar a las mazmorras el profesor Snape estaba enfadado, y entró con paso desgarbado azotando la puerta como siempre.

- ¡Suficiente!, ¡No Les Pareció Mucho El Tiempo De Holgazanes Que Tuvieron! ¡Estamos Atrasados! -se hizo escuchar, pero no necesitaba mandar callar a nadie, la clase enmudecía con sólo el entrar de él.
- ¡¡A Trabajar!! , Los Ingredientes Están En La Pizarra.
- Ah, otra cosa -en su mirada apareció un brillo malicioso.
- En esta clase trabajarán por parejas -embozó una sonrisa ácida y continuó -Weasley con Parkinson, Zabinni con Granger y... Señor Malfoy usted con Potter... -parecía haber disfrutado cada letra de lo último que dijo.
- Ahora, Los Demás
Pueden Trabajar Con Quien Se Les Pegue La Gana, Con Que Trabajen....- La clase prorrumpió en cuchicheos pero el profesor los silenció de inmediato.
- ¡¡Qué Esperan!! -todos se movieron haciendo el más esfuerzo posible por no hacer ruido, Draco le dio un papel a Blaise y se cambió al banco donde se sentaba anteriormente Ron, con el cual cruzó una mirada de reto y desprecio... Al llegar miró a Harry con el más profundo odio y él de igual forma, no se sabía quién de los dos lo hacía con mayor fuerza, la castaña veía la escena tensamente, sin duda serían las dos horas más estresantes.
Al finalizar la clase todos entregaron sus trabajos y Snape les dio permiso de salir, todos salieron en silencio pero al estar en la puerta volaron. Entre el disturbio Blaise le dio un pergamino pequeño a Hermione, Harry entornó los ojos y se reunió con Ron, la castaña leyó la nota y distinguió inmediatamente los finos rasgos del ojigris.

 

Jane:

Por favor necesitamos hablar, te veo en las orillas del lago
A las 5:00 de la tarde.
Te amo, Nunca lo olvides... No faltes es importante.

Draco

- ¡Hermione! -le habló el ojiverde al verla distraída, ella arrugó la pequeña nota y la metió en uno de sus bolsillos.
- Harry, llegó el momento de poner las cosas en claro con Draco... -exclamó, dejando desconcertados a los dos chicos.
Se dirigieron al gran comedor eran cerca de las 3 de la tarde... Ron no paraba de hablar y echaba miradas de complicidad a la mesa de la rubia, donde ella le miraba sonriente y pícara.
- Y ustedes qué piensan hacer par de... -Hermione le miró asustada, pero antes de meter la pata, pues ahí cerca se encontraban Neville, Seamus y Dean; con Lavender y Parvati. Aparte de Colin, que hablaba a una Ginny con cara de cansancio y aburrimiento...
- ¡Ron, nos veremos en el baile! -decía Harry, que sonrió acusadoramente, casi fulminándolo.
- ¡Ya entendí! -se quedó callado y mejor siguió comiendo. Algunos se dirigieron a su sala común, otros se fueron a dar un paseo por los alrededores, después de todo las puertas al festín estarían abiertas hasta las 8 de la noche.
Faltando 10 minutos para las 5:00 Harry se despidió de Hermione, deseándole suerte con el rubio -"Te amo" -susurró, le dio un pequeño beso en la mejilla y un abrazo muy fuerte, ella soltó su mano como si se fuesen a separar por largo tiempo y salió con paso decidido.

Te encuentro despierto,
Me dices lo siento,
Con una lágrima derramas...

La castaña caminaba cerca del lago cuando vio sentado bajo un árbol al rubio, quien tiraba piedras al lago. Suspiró hondo, como si del aire quisiese sacar valor
¿Valor?, ¡Pero qué carambas, si ella era una Gryffindor! Continuó caminando y disminuyó el ritmo de sus pasos, parecía que no quería llegar, entonces él... Draco, volvió su mirada hacia ella, por esos hermosos ojos grises que se tornaban vidriosos salió una ligera pero profunda lágrima... A Hermione le dio un vuelco el corazón, después de todo sentía un enorme cariño por el Slytherin. -¿Por qué arruinó lo que pudo llegar a ser una bella amistad? -se recriminó mientras el chico se incorporó y caminó los dos pasos que los separaban, quedando frente a ella.

- ¡Jane, Lo Siento! -dijo casi en un susurro, con cierta tristeza y arrepentimiento en la voz.
- Draco, yo...-comenzaba, pero él la interrumpía poniendo un dedo en los labios de ella.
- Qué bueno que viniste... pensé harías caso omiso de la nota, ¡Pero veo que te importo!-intentó embozar una sonrisa.
- En verdad necesitamos hablar, Draco...-dijo ella seriamente.
- Antes que nada te pido perdón por lo de ese día, sé que no debí comportarme así...
- ¡Soy Un Estúpido! También lo sé, y tal vez por eso me has estado evitando. Prometí darte tiempo, pero estos días sin ti han sido un infierno...- cada vez estaba más cerca de la chica.

 

Me abrazas me hielo,
Me pides un beso,
Y yo me quedo sin respirar.
Sólo espera un momento,
Sólo dime, no es cierto...

La abrazó hacia sí, Hermione sintió un escalofrío recorrer sus venas. Lentamente se acercó a su boca pero ella desvió el rostro, y él la miró con nostalgia. Definitivamente sus temores eran cada vez más confirmados...
- ¡Jane!-susurró débilmente.
- Draco, si vine hasta aquí es porque en tu carta decía que necesitábamos hablar, y por lo mismo estoy aquí, para aclarar lo que dejamos pendiente esa tarde...-le miró con ojos escrutadores, un enorme sentimiento de culpa la embargó.
- No me perdonarás, verdad -negó con pesar.
- Ya decidí algo...-bajó la mirada y dio unos pasos, dándole la espalda al rubio.
- ¿Y
? -se acercó con temor a lo que la chica pudiese decir a continuación.
- Draco...-hablaba con un hilo de voz, en el fondo no quería verle, sabía que si lo miraba esos ojos grises la harían desistir de todo intento. Pero debía buscar su propia sinceridad.
- Jane... No quiero escuchar que terminaremos, dime que no será así, que salvaremos esta relación. Dímelo... ¡Por favor hazlo!...- su voz sonaba con desesperación y tristeza, tomaba por los hombros a la chica, como si el sólo contacto con ella él se fuese a desvanecer. Pero ella seguía sin voltear.

Sólo quédate en silencio, cinco minutos...
Acaríciame un momento, ven junto a mí.
Te daré el último beso, el más profundo.
Guardaré mis sentimientos, y me iré lejos de ti...

Hermione guardó un silencio tormentoso e inquietante, las palabras que diría a continuación eran decisivas y trascendentales, era como cerrar un capítulo de su vida, pero
¿Cómo hacerlo sin lastimarlo?, ¿Por qué se le hacía tan difícil? Ella, la chica sabelotodo, ahora estaba en un dilema, en un enorme dilema. Era tan fácil decirlo a solas, pero ahora que estaba frente a él, a es chico que demostró ser una persona diferente a como se mostraba ante los demás
A ella le había abierto su corazón, la había hecho parte importante de su vida aún así todos lo criticaran, a él que siempre le había importado el qué dirán. Se había atrevido a desafiar a su mismo linaje por ella, traición a su apellido de alcurnia, si sus padres supiesen eran capaces de desheredarlo por el simple hecho de salir con ella.
Mientras la ojimiel se debatía el rubio sentía sus emociones hechas un mar revuelto, lentamente acariciaba los rulos castaños de la chica con extremada delicadeza, como si le fuese a molestar. Temiendo desde sus adentros que al voltear a verle sus labios, esos labios que eran su delirio, le dijesen un adiós terminante. Si eso ocurría, ya podía sentir que mostrar sus sentimientos no había sido lo más sensato en la vida. Sentía que la sola idea de estar lejos de esa chica que había llegado a insultar años anteriores, era como pedirle no respirar. De esa marrón y profunda mirada ya dependía totalmente -¡Qué estúpido! -se recriminó, haber desperdiciado tiempo valioso, si para el amor la sangre no importaba. Ella era un ser humano, y uno maravilloso -¡¿Por qué llegó tarde a su vida?!, ¡¿Por qué desde el primer segundo que la vio, No dejó aun lado toda esa basura de las distinciones entre la sangre?!, Por que dejó que Harry
¡El gran Harry Potter!, se hiciera su amigo, y mucho más
¡Que él!, Ese niño del que todos hablaban, conquistase el corazón de la chica. Ahora comprendía su propio error.

 

Tengo tanto miedo,
Y es que no comprendo.
¿Qué fue lo que yo, he hecho mal?

Me abrazas me hielo,
Me pides un beso,
Y yo me quedo sin respirar.
Sólo espera un momento
Sólo dime, no es cierto...

Por qué había dejado que su padre influenciara en su vida personal, siempre, desde que tenía uso de razón había escuchado de labios de su progenitor que él debía casarse con alguien de su nivel. Y en su cumpleaños # 10, sus propios padres anunciaron un compromiso con la descendiente de los Parkinson. Aquélla chica mimada, esa vez no comprendió el significado de esas palabras, pero ahora todo estaba siendo coherente. Su padre, a quien idolatraba, ya le tenía trazado su propio destino sin tomarlo en cuenta a él y a lo que pudiera sentir.
La castaña pareció salir de su lucha interna y comenzó a voltearse lentamente, el corazón del rubio latía con fuerza, entonces entró en un pánico enorme, como si hubiesen ordenado que saltara de la torre más alta del mundo. Jamás había sentido un miedo tan grande como el que estaba sintiendo en esos momentos, todo su ser estaba siendo invadido por ese sentimiento que nunca pensó concebir. No era un miedo a algo como la oscuridad, como cuando se internó en primero en el bosque prohibido
Ahora era terror a perder a la chica que causaba una revolución en sus sentidos con sólo escuchar su voz. Tenía que hacer algo, no podía perderla, No podía permitirse derrotar antes de dar batalla.
- Draco...-susurró, sentía la garganta seca, el ojigris se abalanzó contra ella abrazándola con fuerza, como si en ello se le fuera la vida. Hermione dio un respingo de sorpresa.
- Dime que te quedarás conmigo, que no te marcharás, que no me obligarás a alejarme de ti...-susurró con voz frágil, a un paso de sus labios, sus ojos se llenaron de lágrimas. La ojimiel se heló, podía percibir su respirar agitado, ella también se sentía mal, pero tenía que hacerlo, debía ser sincera. No podía, no iba a continuar mintiéndole, él no se lo merecía...
- Jane, si hice algo mal, si cometí errores, ayúdame a enmendarlos... Si estás a mi lado lo lograré... hagamos de este noviazgo algo más fuerte... -la ojimiel parecía haber quedado sin voz, no tenía el aliento suficiente para pronunciar las palabras que él no quería escuchar. Entre abrió los labios y se miró en la cristalina mirada gris del chico, tragó saliva con dolor, sus ojos también se tornaron vidriosos...

Sólo quédate en silencio, cinco minutos...
Acaríciame un momento, ven junto a mí.
Te daré el último beso, el más profundo.
Guardaré mis sentimientos, y me iré lejos de ti...

- No hables, tan sólo guarda silencio si tus palabras van a decirme que esto llegó a su fin... -soltó casi siendo inaudible su voz.
- Draco por favor no sigas, no ves que me siento mal...
- ¡Ja, ¿mal?! Si de verdad sintieses la mitad de lo que yo sufro, ahora no terminarías con lo nuestro...-esta vez sonó con sarcasmo y de manera fría, embozó una gélida sonrisa de ironía.
- ¿Nuestro?, Pero esto ya es espejismo, no realidad. Tú y yo somos diferentes...-apretaba los dientes, Draco solía ser impredecible así que estaba preparada para cualquier reacción.
- ¿Diferentes? Si tú misma no te cansas de repetir que todos somos iguales, ahora te retractas de tus palabras demostrando ser una... ¡Una Mentirosa! -entrecerraba sus grises ojos con petulancia acusadora, pese a que estaban rojizos.
- ¡Sería una mentirosa si no fuese sincera!, Y no me refiero a la sangre, me refiero a esto... que siempre discutimos. Además, Tú mismo me dijiste que no me engañara, y cuando me decido a hablar porque tú exigiste sinceridad, No quieres escucharme... -la situación se estaba tornando tensa, sabía también que el rubio podía a llegar a un cierto límite entre súplica y arrebato, después de todo era un Slytherin y sobre todas las cosas un Malfoy.
- Está bien, aunque ya sé la respuesta... Te decidiste por el cara cortada, ¿cierto?-aunque dolía decirlo mostraba un semblante altanero, y es que estaba apunto de hacer lo que fuera.
- No Le Llames Así, ¡Ya No Metas A Harry En Esto!, Él No Tiene Nada Qué Ver En Nuestra Situación...
- ¡Claro Que Tiene Qué Ver!,¡¡Y Mucho!! ¡Él Es El Verdadero Motivo Por El Cuál Tú
! Estás rompiendo conmigo...-terminó débilmente.
- ¡Draco, no busques culpables en algo que estaba destinado al fracaso!-trató de parecer tranquila
- ¡Ah!, Ya estaba destinado... -alzaba las cejas, y un brillo peligroso se asomó en aquella cristalina mirada gris.
- Tú sabes mejor que nadie que no me amas, que todo esto lo haces porque soy la única chica que se a acercado a ti de manera distinta a cómo se te acercan los demás...-hablaba con seguridad fingida.
- ¡Estás Diciéndome Que Te Doy Lástima, Por Eso Te Acercaste A Mi!, ¡¿Por Eso Me Hiciste Caso?!... ¡¡Contéstame!!, ¡¡Es Ese El Motivo!! Aparte De Todo Eres Una Hipócrita!! ¡¡Qué Más Escondes, Jane!!... -soltaba con ira.
- ¡¡No Soy Hipócrita!!, ¡¡Y Mucho Menos Escondo Algo!! -le miraba de la misma manera.
- Draco, Si Piensas Que Por Estar Atacándome Vas A Llevar Esta Discusión A Hacerme Pedirte Perdón Por Tratar De Ser Sincera, ¡¡Estás Equivocado!! -Mantenía su semblante sereno a pesar de estar temblando por dentro. ¿Quién dice que terminar es algo sencillo?
- ¡¡Ya Sé Que En Todo Lo Que Pensaba De Ti Me He Equivocado!! ¡Y Yo Que Pensé En Ser Alguien Diferente Por Ti! Ahora Comprendo que así Como Me Enseñaste a Amar, También Puedo llegar a Odiarte
-pese a que sus palabras sonaban fuertes sus ojos estaban comenzando a perder batalla y las lágrimas comenzaban a brotar con mayor descontrol.
- ¡Tampoco Te Pediría Que Fuésemos Amigos!, Al menos Esperaba Terminar en Buenos Términos -cada vez se sentía más culpable.
- ¡¿Amigos?!,¡¡Jamás!! Aunque Mis Amigos No Lleguen A Ser Verdaderos Creo Que Serían Menos.... ¿Cuál Era Tu Frase?... Ah Sí
¡Insensibles! -Atajó con sarcasmo.
- Por Favor Draco, Deja De Hacer Las Cosas Difíciles...-susurró con la voz quebrada, algunas lágrimas brotaron de su marrón mirada.
- ¿Difíciles? La verdad Jane, yo...-Quería decir algo hiriente, algo que le doliese tanto como el dolor que estaba sintiendo él, pero simplemente no salían, su subconsciente no lo dejaba hacerlo. Esas lágrimas derramadas por la chica lo hacían desistir de todo intento por lastimarle con palabras.
- Draco, lo mejor será que me valla...- habló mirándole con nostalgia, ya todo había acabado, definitivamente ya no había marcha atrás. Ni nada qué hacer, todo estaba dicho, jamás pensó poder sentirse así. Haberle dicho a Krum que no saldría con él había sido menos doloroso, pero romper lazo alguno con el rubio, sinceramente era un sentimiento inexplicable... A pesar de lo que haya pasado sabía que lo quería, si al menos supiese que no perdería su amistad.
- ¡Espero que Pronto Encuentres La Felicidad! Y Me Perdones Algún Día... A... Adiós...-finalizó pausadamente y se dio la media vuelta, por su mejillas se deslizaban más lágrimas, apenas había dado unos pasos cuando

 

 

Dame tu mano, devuélveme el aire.
Di que me amas, que no eres culpable.
Por lo menos un momento...
Dime que esto no es cierto...

- ¡Jane!- un impulso lo llevó a hacer lo menos sensato de la situación vivida, si ya habían llegado al final de la discusión- ¡¿Súplica?!, ¿Por qué rogar?- pero su corazón lo pedía, todo su ser lo estaba traicionando. Tomó su mano con delicadeza, la chica volteó, sus miradas estaban frente a frente... su gris mirada estaba bañada de lágrimas, Hermione suspiraba, sentía que su cuerpo pronto se desvanecería...
- ¡No te vallas!, ¡No me dejes!, Aún hay tiempo para intentarlo... Sólo con una palabra tuya olvidaremos todo y comenzaremos de nuevo, Sólo dime que esto es un error, que me amas tanto como yo. ¡¡Vamos Jane, tan sólo dilo un instante!! Quiero escucharte decirme que todo lo que estoy sintiendo, que todo este amor es correspondido... -se acercaba peligrosamente a su rostro.
- Draco por favor déjame marchar...-susurraba.
- ¡Hazlo! -su voz denotaba anhelo.
- Esas serían mentiras, y ya no quiero volver a lo mismo...-negaba, sentía el respirar del rubio muy cerca.
- Me duele pensar que ya no estarás a mi lado...-apenas y se hizo escuchar.
- No sé cómo decirte esto, tal vez no me creas, pero... Te quiero... -soltó mirándole fijamente.
- ¿Esa es mi realidad?, ¿Este tu manera de decirme adiós?...-el gris y marrón de sus ojos se conectaron.

Sólo quédate en silencio...
Acaríciame un momento...
Te daré el último beso...
Guardaré mis sentimientos, y me iré lejos de ti...

Un silencio los rodeó, sin darse cuenta sus labios se unieron. No hubo esa revolución de emociones que invadía su ser cada vez que tocaba a Harry, eso la hizo sentirse que estaba haciendo lo correcto al decirle adiós. Draco la abrazó con fuerza y a la vez con delicadeza, esa quizá sería la última vez que la castaña estaría en sus brazos... (Dicen que el último beso es el más doloroso)... Hermione acarició la mejilla del rubio, las lágrimas en ellas resbalaban con presura, entonces lo alejó... No sentía lástima, definitivamente no era ese el sentimiento por el ojigris, pero tampoco era amor, era un cariño como el que sentía por Ron. ¿Amistad? qué tarde pudo darse cuenta, pero debía decirle adiós, para que ambos pudiesen ser felices, aunque no juntos... (El tiempo sana las heridas, y a veces no)...

 

El ojigris la miró apretando los ojos, quizá en busca de aliento para aceptar que ella se alejaría, que ya no sería más su chica. Que en esa marrón mirada no se reflejaría más... no de la forma en la que brindas un gesto de complicidad de una pareja, de un compañero de vida...
- Draco, yo no puedo corresponderte... No puedo amarte como tú deseas... por más que lo quiero...-dijo con voz frágil.
- Puede que me arrepienta el resto de mi vida por esto, pero... Deseo que te vaya bien... Que esta decisión no sea un error, que no estropee tu vida, sino que la haga más fuerte.
- Y no estoy confundido respecto a lo que siento por ti...
- ¡Te amo Hermione Jane Granger!, y por lo mismo voy a dejarte ir...-la miró con una tristeza enorme, limpió las lágrimas silenciosas del rostro de ella.
- Gracias por enseñarme algo que jamás imaginé conocer... por este sueño del que nunca quería despertar... En mi estarás siempre... Adiós, y... Que seas feliz a lado de... San Potter...-soltó finalizando con un hilo de voz entrecortada. Dio un último beso en la frente de la chica, sin poder soportar más se dio la vuelta y caminó sin dirección alguna, lo único que deseaba era huir de todo eso con la esperanza de despertar con la ojimiel mirándole y sonriendo.

El sol se ocultó, el cielo se tornó un tanto rojizo, las primeras estrellas titilaron débilmente, como si ellas también sintiesen el dolor en el alma de aquél chico de mirada gris y cabellos rubios. A lo lejos se escuchaban las notas de un vals tranquilo, el baile debía haber dado inicio... se suponía que debía ser feliz, era 31 de octubre, cinco meses de un simple noviazgo de adolescencia, sin trascendencia. Al menos en su corazón y alma, ¡Un Amor Eterno!... Aceleró los pasos, y corrió hacia los alrededores, las lágrimas ya no se sentían, pues las que más dolían eran las del corazón...

En el lago, Hermione le vio marcharse, ella también sufría
Qué hubiese dado por corresponderle, nadie entendía lo que sentía pero... uno no elige de quién enamorarse, hay ocasiones que el amor llega sin previo aviso, y en la persona menos esperada.
Se abrazó a sí misma y cayó de rodillas, estaba tan vulnerable... todas la lágrimas que vio en aquella mirada gris fueron como un reflejo de las de ella, entonces ella también lloró amargamente...

Draco perdóname... significas tanto para mí... Pero llegaste tarde a mi vida...-susurró sin aliento. La luna reflejó sus mejillas bañadas en lágrimas de tristeza.

Una dulce voz la llamó, una tibia mano tocó su barbilla, y al voltear a ver se encontró con la esmeralda mirada que la reconfortaba...

Sólo quédate en silencio, cinco minutos...
Acaríciame un momento, ven junto a mí.
Te daré el último beso, el más profundo.
Guardaré mis sentimientos, y me iré lejos de ti...

Nota: Me dio tanta penita Draco.

Cuando sientas tristeza,
Que no puedas calmar.
Cuando aya un vacío,
Que no puedas llenar.

Te abrazaré...
Te haré olvidar, lo que te hizo sufrir.
No vas a caer, mientras que estés junto a mí...

- Hermione
-la nombró en susurro, arrodillándose a su lado y levantando su rostro.
- ¡Oh Harry! yo...yo -dijo entre sollozos.
- No digas nada Her...
- Pero es que...
- Hiciste lo correcto... ¡Tú No Lo Amas! No podías seguir mintiéndole...
- Me siento tan extraña... es como un vacío... como si a mi ser le hubiesen arrebatado algo de momento...-habló apretando los ojos, tratando de contener la lágrimas. El chico la abrazó, se sintió tan reconfortante.
- Olvídalo, no debes sufrir. Verás que pronto ese niño mimado va a encontrar alguien que lo ame... O por lo menos alguien igual que él...
- Sabes Harry, hemos estado equivocados respecto a Draco, él ha sufrido mucho... tras su fachada de arrogante, prepotente y mimado. Es como su escudo -decía entre resuellos.
- Hermione, ¿no te irás a convertir en su defensora? o pensarás en volver con él sólo por eso... ¡Porque eso sería lástima!...-exclamó un poco brusco.
- Eso mismo dijo él -le observó directamente.
- Ves Her, yo también he sufrido, y no me comporto como él -atajó.
- Harry, las circunstancias son diferentes...
- ¡Claro que lo son! Pero si pusiésemos en una balanza todo lleva a lo mismo, y es que sus padres decidieron serle fieles al mal y mis padres dieron su vida por... mí -hizo una mueca extraña.
- Harry...
- ¡Qué Hermione!, ¡Eso es la diferencia! -finalizó con firmeza, ante la mirada cristalina de la chica.
- Hay situaciones en la vida en las que a veces no te quisieras encontrar...-suspiró triste.
- Pero hay que hacerles frente!, y eso tú me lo enseñaste -la miró con intensidad, como recalcando que esa era su credo.
- Hermione deja de sufrir, porque no me gusta verte así. No desfallecerás jamás, lo prometo. Seré tu apoyo, tu fuerza
Porque sobre todas las cosas, ¡Te Amo!-sus miradas se vieron de frente, y el verde con el marrón se brindaron esas emociones que sin palabras expresaban más que mil de ellas.

 

Si siente frío, tu corazón.
Seré tu abrigo, tu ilusión.
Hasta ya no respirar,
Yo te voy a amar,
Yo te voy a amar...

Ante lo que él dijo, y esas miradas, el corazón de la castaña que minutos antes sentía un gélido vacío, comenzó a sentir una sensación de calidez que recorrió todo su cuerpo. Luego lo abrazó como si en ello se fuese su vida, y Harry le correspondió de la misma forma.
- Her, te amaré por siempre y para toda la eternidad, hasta ya no respirar. Seré ese que te dé ilusiones renovadas cuando tu fe caiga, y en mis brazos encontrarás abrigo cuando tu corazón vuelva a sentir frío -la ojimiel sabía perfectamente que de ese chico ya dependía su vida completa, y a través de esa hermosa mirada esmeralda podía distinguir esa seguridad que necesitaba su alma para ser feliz.

Yo siempre te he amado,
Y amor yo estaré...
Por siempre a tu lado,
Nunca me alejaré.
Prometo mi amor,
Te juro que yo,
Nunca te voy a faltar.
Tu corazón,
No volverá a llorar...

- Harry...-susurró Hermione, el ojiverde no se podía imaginar cuánto esas palabras hacían tanto bien a su ser, y saber que había hecho lo correcto.
- Sabes que yo siempre estaré a tu lado... y nunca me alejaré por nada ni nadie. Te lo juro por mi vida, si es que vale algo...-por sus mejillas corrían leves lágrimas.
- Para mi tú eres lo más importante que existe en este mundo Harry, y el día que tú me faltes sé que moriré...-le tomó el rostro y se acercó a su oído.
- También quiero que sepas que de mi parte no habrá engaños, ni mentiras, ni mucho menos traiciones
Créeme que nunca dañaré tu corazón.
- Lo sé...-atinaba a susurrar y después le brindaba un cálido beso, que en esos minutos su corazón le dictaba a hacer.

 

Si siente frío, tu corazón.
Seré tu abrigo, tu ilusión.
Hasta ya no respirar,
Yo te voy a amar,
Yo te voy a amar...

- Harry, te diré que yo también no te dejaré solo...-susurraba una vez que se separaban.
- Jamás lo has hecho...-le interrumpió casi inaudible, sólo los separaban escasos cinco cms.
- En mi puedes confiar siempre, y compartiré tus ilusiones-le sonreía mordiéndose el labio.
- Tú eres mi ilusión...-volvía a interrumpirla.
- Hasta el día que mi corazón deje de latir, aún más allá de todo. Yo te voy a amar...-hablaba un poco más alto, conteniendo las ganas de reírse por las interrupciones del ojiverde.
- Her...
- ¡Ey, hablas mucho!-se quejó sonriendo más ampliamente.
- ¡Mira quién lo dice!-sonrió y le recriminó sarcástico, apretándole levemente la nariz.
Y sin decir más volvían a unir sus labios, la luna volvía a ser testigo del amor más puro. Así estuvieron unos instantes, en los cuales dejaron que sólo sus corazones hablasen
la brisa nocturna rozó sus mejillas y a lo lejos se escuchaban los vals del festín.

Sigo muriendo por ti,
Yo te quiero así

Sin tu amor en mi vida,
Mi vida, No sé cómo podré
Yo vivir...

- Hermione... Tal vez... No estoy seguro que sea el momento adecuado, quizás no. Pero de todas formas debo pedírtelo... ¡¿Quieres... quieres ser mi novia?! -le miró seguro de sí mismo, su corazón latía muy fuerte, su pulso se aceleraba. Sin embargo sabía que en toda su vida nunca había sentido esa seguridad.
- Harry, yo... -titubeaba desconcertándolo un poco.
- ¿Tú no quieres? -se heló
- ¡Claro que lo quiero, Tontito! Sólo que...-su rostro estaba un poco tenso, pero sonrió vacilante, en el fondo aún le preocupaba Ginny.
- ¡¿Sólo que qué?!-le miraba un tanto confundido y ceñudo, en el fondo temeroso.
- ¡¡Acepto!! -exclamaba al ver la expresión de él, y relajaba la tensión en su cara, brindándole una sonrisa sin limitación.
- Lo... ¿Dices en serio?-se aturdió.
- ¡Jamás he hablado más en serio en toda mi vida!...-afirmaba segura. Lo que viniera lo enfrentaría, después de todo eso era lo que ella siempre decía, ¿no?
- ¡¡Hermione me haces el hombre más feliz del universo!!-saltaba y la abrazaba abalanzándose hacia ella, e inclinándola un poco, rozaba sus labios con los de ella.
- ¿Hombre? -sonreía con cierta gracia.
- ¡No te burles! -le reclamaba viéndole acusadoramente y sonriendo.
- ¡No me burlo!-le contestaba pícara.
- ¡Claro que sí te estás burlando! -se acercaba más y comenzaba a hacerle cosquillas, entre risas ambos caían sobre la hierba, debido a que se encontraban sentados de frente, él caía sobre ella...
- ¿Harry? -decía una vez que cesaban las risas, y las bromas de él.
- ¿Sí? -la miraba fijamente.
- ¿Por qué no fuiste al baile? -soltaba vacilante, pero a la vez seria.
- ¡No tenía nada qué hacer ahí!-respondía sin pensar.
- Pero

- Si tú no estarías, yo tampoco tenía porqué asistir...-decía serio.
- ¡Entiéndelo, eres mi vida! Y sin ti en ella no sé cómo podré vivir... Ah? -tras la afirmación la castaña lo halaba hacia sí, y lo besaba.

 

Si siente frío, tu corazón.
Seré tu abrigo, tu ilusión.
Hasta ya no respirar,
Yo te voy a amar

Y cada día, yo viviré.
(Inventaré)
Inventando cómo te voy a querer...
Hasta ya no respirar, Yo te voy a Amar...

- Hermione, aún queda algo...-la miró con algo de impaciencia.
- ¿Ajá?-le sonreía curiosa.
- ¡¿Por qué me has dicho que yo fui quien te dio tu primer beso?!, ¿Hum? -le cuestionaba intrigado.
Como respuesta ella lo besaba de nuevo, aunque sus mejillas adquirían un color rojizo debido a la mirada tan intimidatoria de él.
- ¡Ey!, No piensas despejar mi duda?...-parecía reclamar.
- Ya te la respondí
-le miró algo entre desilusionada y a la vez anhelante.
- Hermione no estoy jugando...-se cruzó de brazos algo impasible.
- ¡Ni yo!-cambió su expresión a seria.
Rozaba sus labios lentamente, cual si fuesen prohibidos
y entonces Harry sentía una sensación extraña, como un flash back en sus emociones, un vago recuerdo aparecía en su mente, estaba inconsciente... Era la enfermería, su cuerpo no respondía, estaba completamente adolorido, lo último que recordaba haber visto era cómo Voldemort detrás de la cabeza del profesor Quirrell le daba órdenes de matarlo. El profesor gritaba que no podía tocarlo, voces, quizás sólo en su cabeza, gritando su nombre. Sintió cómo el brazo de Quirrell se iba soltando, todo oscurecía y que él, Harry, caía
caía

Un roce parecido a la sensación de tersos labios sobre los suyos, una respiración entrecortada, un suave pero a la vez agitado aliento... -Harry, cuánto miedo tuve de perderte. Sé que suena tonto y quizá estúpido, pero ya te amo, y no puedo resistir la idea de vivir sin ti. Aunque cada día que viva a tu lado sólo me puedas ver como tu amiga, yo te voy a amar en silencio, pero sé que será hasta el final...- un débil susurro, después de eso una tierna caricia de una mano fina y tibia en su frente y cabellos...
- Hermione, tú...-la miró asombrado.
- Sí Harry, aunque en realidad fui yo quien te besó. Disculpa, tal vez no debí... pero mi corazón lo necesitaba... -exclamó algo sonrojada, sus ojos marrón se llenaron de lagrimitas nuevamente. Él la tomó por el rostro y limpió las pocas que se habían escapado.
- ¡Shuss!-susurró poniendo uno de sus dedos sobre esos tersos labios.
- No digas nada, perdóname tú a mí... Por no descubrir antes lo que a mí, mi corazón me gritaba pero mi razón negaba...-la miró con cierta culpabilidad.
- Hermione, cada día que pase dedicaré mi ser completo a hacerte feliz, y jamás te haré llorar porque antes dejaré de respirar... Mi vida y corazón son tuyos, yo te voy a amar para la eternidad... -su mirada esmeralda trasmitía que eran verdaderas aquellas palabras que en su mente y alma quedarían grabadas. Ambos jóvenes unieron sus labios, el viento rozó sus cabellos, las estrellas brillaron con mayor intensidad sobre sus cabezas, y aquella haya cerca del lago se hizo un mudo testigo más de ese sentimiento. De ese Amor del Bueno...

 

Hasta ya no respirar...
Yo te voy a Amar...
Yo te voy a Amar...

******************

Notas de la autora: Bueno, ya está la renovación del songfic, un tanto meloso jeje.
Canciones: Sólo quédate en silencio- RBD y Yo te voy a Amar- N´sync.

Debo decirles algo, la verdadera historia está en cada una de nuestras mentes. Y yo seguiré siendo fan de las parejas Hermione-Harry y Ron-Luna.

¡¡Harry Hermione un Amor del Bueno!!

Próximo capitulo... "Queen Of My Heart" Canción del grupo irlandés Westlife.

Saludos de su amiga Anyeli Potter Granger


Noviembre fue el mes más mágico de la vida de los mejores amigos. Ron y Luna estaban que derramaban miel sobre hojuelas, y Harry parecía vivir en un mundo distinto al anterior. Pese a todo lo malo nada podía opacar esa felicidad aparentemente extraña para todos en Hogwarts. Y es que Hermione y él sí andaban, pero sólo lo sabían el pelirrojo y la rubia. Ahí estaba el "pero", al ojiverde no le cayó muy en gracia tener que ocultar su noviazgo... Accedió a las peticiones de la ojimiel a regaña dientes, convencido por sus amigos, así que debía encontrar la manera de hacer lo más ameno posible el no poder gritar a los 4 vientos su amor por Hermione. Sabía que esto sería temporal... No deseaba que todas las malas lenguas y personas mal intencionadas señalaran a la castaña como una oportunista, y mucho menos que la molestaran con eso. O a él, atacándolo, también debía aceptar que era un tanto emocionante ocultarse como dos enamorados con un amor prohibido por sus padres. Teniendo como testigos silenciosos a aquellas paredes del castillo, de la sala común, y su lugar secreto "la sala de los menesteres". Y por las noches, a las estrellas y a la luna

Sin darse cuenta el frío Diciembre llegó con el invierno, la nieve cubrió como cada año el castillo y los alrededores. La salida a Hogsmeade se llevó a cabo el segundo sábado del mes, los alumnos estaban tan entusiasmados, y ellos esta vez no fueron la excepción. Y es que las chicas comprarían sus vestidos nuevos para el baile de navidad.

La mañana del sábado 13 de Diciembre había amanecido muy fría, sin embargo la salida no sería cancelada. Afuera caían los copos de nieve y los estudiantes salían aprisa, unos jugando con bolas de nieve que se aventaban unos a otros... Y otros, como el ojiverde, preferían seguir disfrutando de la calidez de su cama.

- ¡A Levantarse Flojo, Hoy Es Un Bello Día! -escuchó el grito de su mejor amigo, y sintió cómo el chico jalaba sus cobijas, de pronto un frío recorrió su cuerpo.
- Ron, no me molestes. Tengo sueño...-dijo sin abrir los ojos, casi inconscientemente, entre un gran bostezo y volvió a jalar sus colchas para resguardarse del frío.
- ¡Como quieras!-se encogió de hombros y dio dos pasos hacia la salida, cuando algo en su cabeza lo detuvo y una mirada maliciosa brilló en sus ojos azules.
- ¡Anda, no ves que Malfoy el idiota no desaprovechará la oportunidad de acercarse a tu novia! -soltaba tratando de provocar una reacción en el chico.
- Pero Harry no escuchaba nada y precisamente con aquella castaña es que soñaba... Soñaba con el día que recordó haber sentido sus labios... Cuando todavía estaba inconsciente en la enfermería, aquél primer año. Sonreía con una cara de felicidad, su amigo lo observaba y él susurraba - Te amo Hermione... -Ron se contenía las ganas de soltar tamaña carcajada y cerraba nuevamente los doseles de la cama de su amigo. De pronto la puerta se abrió y por ella se asomó la cabeza de dicha ojimiel, con sus rulos sueltos. Venía vestida con unos jeans de invierno, azules, un suéter rosa pastel que tenía ligeramente el cierre abierto. El cual dejaba ver debajo una playera de manga larga, blanca, con unas letras de un rosa más tenue, que decían "Ángel", tenis blancos con franjas rosas.

 


- ¿Harry?...-apenas susurró.
- ¡Hola, Hermione!-el pelirrojo le saludó efusivo y se le dibujó una sonrisa traviesa en el rostro.
- Hola, Ron ¿Dónde está Harry? - saludó distraídamente y buscaba al ojiverde con la mirada.
- ¡Ah, él!... Soñando en Hermionelandia - comentó con voz muy melosa, ella frunció el entrecejo.
- ¡Déjate de payasadas, quieres!-le miró ácida y cruzó los brazos.
- ¿Yo?, A mi qué me dices. Si el que está llamándote hasta en sueños, es él -señaló la cama de su amigo.
- ¡Ay pobre, mira cómo lo traes! Por favor no me lo traumes tanto, quieres?-dijo con burla.
- Ja-ja-já -le sonrió sarcástica.
- ¿Ah no me crees?-pareció indignarse y la jaló, en silencio corrió las cortinas y la chica pudo oír cómo el chico de cabellos revoltosos continuaba repitiendo- Te amo Hermione...
- Ves?... Ahora te lo dejo enterito, y enterito lo quiero encontrar, ¡eh!-le guiñó un ojo con picardía y ella lo miró fulminándolo.
- ¡Ronald! -ahogó un grito y él salió aprisa antes de morir estrangulado por su amiga.
- ¡No se tarden! Luna y yo los esperamos en la puerta del colegio, ¡hum! -en su cara seguía esa sonrisota de malicia divertida.
La castaña estaba a punto de ir tras él cuando un suspiro más fuerte de Harry se escuchó con un: ¡Eres la Reina de mi corazón, Hermione! -la chica volteó sorprendida pero a la vez halagada y conmovida. Dejó que esa frase danzara en su interior como música para su corazón.
Entonces con las mejillas sonrojadas y unas lagrimillas en su marrón mirar, se metió bajo las colchas y abrazó ligeramente al chico. Lentamente se acercó a su oído y susurró...
- ¡Buenos días, dormilón!... Tú también eres el dueño de mi corazón...- lentamente y sonriendo abrió los ojos, creyendo seguir soñando, cuando se encontró con los ojos de quien más amaba. -¡¡Hermione!!- él se sobresaltó, incorporándose aprisa y su vista se nubló. No traía gafas, entonces se las puso y cuando pudo observarla se percató que ella también se encontraba en su cama. Tragó saliva sorprendido y sus mejillas rápidamente adquirieron un color tan rojo que bien pudo competir con el cabello de Ron.
- ¡Hola! -le miró entre confundida y divertida.
- Her... dime... ¡¿Dime qué pasó?!...-soltó con nerviosismo.
- Nada tonto... ¿En qué estabas pensando? -lo observó un instante hasta que...
- ¡¡Harry James Potter!!, ¡¿Qué soñabas?! -le miró dando un respingo de indignación, y entornando sus ojos peligrosamente.
- ¿Yo?... Yo en nada -se defendió entre tartamudeos.
- ¡Más te vale que sea así!... Porque si me llego a enterar de que estás pensando en cosas extrañas, ¡Ahora sí asesino a Ron!-sentenció amenazante.
- ¡¿Ron?!, Y a él por qué? -le miró confundido, lentamente sus mejillas iban perdiendo el sonrojo.
- Por llenarte la cabeza de raras ideas, y por la mala influencia que genera en ti -se cruzó de brazos, incorporándose y observándole ceñuda.
- ¡Ah!, Y hablando de Ron
¿Dónde fue?-preguntó, tratando de desviar el tema.
- Hace rato se bajó, dijo que él y Luna nos esperan en la puerta del colegio. Así que hay que apurarnos.
- Bien, voy a... Voy a cambiarme -dijo comenzando a quitarse la pijama, dejando al descubierto su torso. Las mejillas de la chica se volvieron a encender más rojas que un jitomate, las de él también volvieron a tornarse sonrojadas, sumando el escalofrío que recorría su espalda. Pero valía la pena ver que el hecho causaba reacciones en la chica de rulos castaños, había conseguido lo que desde el fondo deseaba.
- ¡¡Harry!!, ¡Qué piensas que haces! -chilló alarmada.
- Cambiarme, ¿tú qué crees? -le respondió de manera natural.
- ¡Tonto, Yo Sigo Aquí!-exclamó molesta.
- Sí, ¿y? -volvió su esmeralda mirada, aparentemente despreocupada.
- ¡¿Cómo qué, y?!. ¡Soy una chica! -le miró apenada y con cierta angustia.
- Hermione, debes acostumbrarte. Cuando... Cuando estemos casados me verás no sólo sin camisa -soltó con rapidez, y sus mejillas ya desprendían vapor.
Ella abrió mucho los ojos y también la boca, se había quedado sin habla.
- Harry...-sólo atinó a decir eso.
- ¡Qué Hermione?!, ¿Acaso no piensas en nuestro futuro?... -le contestó como si la situación estuviese bajo control.
- Claro que lo pienso -afirmó vacilante.
- ¿Entonces?... -lentamente se acercó a ella y la abrazó por la cintura, su piel entró en contacto con el cuerpo de la castaña, sus respiraciones se sentían tan cerca... Recargó su frente en la de ella, rozó su nariz con la suya, y se apoderó de los labios tersos de Hermione... La chica relajó su cuerpo y pasó sus manos por la espalda desnuda de él, provocando que se erizaran sus bellos, sin embargo no dejó de besarla. Luego hizo algo atrevido, comenzó a bajar el cierre del suéter de la ojimiel y se lo quitó por completo, arrojándolo al piso entre suaves caricias. La chica lo detuvo temiendo ir más allá de un simple beso. Él comprendió y paró de besarla con delicadeza.
- No te quiero apresurar, ni incomodarte... Me cambiaré en el baño...-susurró a escasos centímetros de sus labios.
Se separaron y él tomó una playera de invierno, color azul cielo, un suéter azul marino y pants azul mezclilla. Entrando en el baño.
La chica se sentó en la orilla de la cama, acariciando inconscientemente las sábanas. Cuando un toque en la puerta le congeló la sangre a ella y al chico que se encontraba en el baño...
- ¡¿Harry?! -le llamó una voz algo chillona, un nuevo toque y tras no recibir respuesta entró con suspicacia.
Hermione se quedó de piedra y atinó a empujar con sus pies el suéter rosa debajo de la cama, y Harry se quedó inmóvil tratando de no hacer un ruido que hiciera delatar su presencia. Esa voz era sin duda de cierta pelirroja... pero si salía, ella sospecharía ya algo más de él y Hermione... No había que subestimarla. Además de que insistiría en ir con ellos, y su idea era ir por parejas. Sólo Ron y Luna, Hermione y él.
- ¡Hermione! -saltó al verla, hizo un gesto brusco al percatarse que la chica estaba tan establecida en el cuarto.
- ¡¿Qué haces aquí?! -cuestionó bruscamente Ginny, levantando las cejas.
- Yo... ah
Verás, vine por algo que se le olvidó a Harry -trató de disimular sus nervios por ser pillada infragante.
- ¿Ah sí?, ¿Y qué cosa es?... ¿Por qué no vino él?, ¡¿Y dónde está?! Porque allá abajo sólo vi a mi hermano con Luna -aturdió a la ojimiel, pero ella se mantuvo serena.
- Bueno, le pidió de favor a Ron que viniese... Pero ya conoces a tu hermano, es un flojo, y él también, por eso subí yo. Con tal de irnos, acepté.
- ¡Ah!, Pero aún no me dices que es lo que se le olvidó. Aparte yo no vi a Harry...-insistió con terquedad.
- Debió ir a otro lado en ese instante... Y lo que se le olvidó fue
su dinero
-vaciló al ver la cartera del chico sobre el escritorio.
- ¡Pero ya se lo llevo! -tomó la cartera y salió con la chica un poco cabizbaja y observando minuciosamente si en verdad el ojiverde no estaba ahí. No es que desconfiara de su amiga, sólo que últimamente los dos se desaparecían muy a menudo casi al mismo tiempo. Ella decía que iba a la biblioteca, y él simplemente se perdía. Y como no había entrenamientos pues la temporada de Quidditch se reanudaría pasando las fiestas... -¿Qué tanto hacía?- Se cerró la puerta de la habitación de los chicos. Harry suspiró aliviado, pero también dejó de oír las voces, no sólo de la pelirroja, también de Hermione.
Ambas bajaron y cuando habían salido por el retrato, la ojimiel fingió haber recordado que también ella había olvidado su suéter. En realidad lo había dejado en el cuarto de Harry, bajo aquella cama... Sin el suéter seguramente moriría de frío, pero es que si Ron lo encontraba... ¡O peor aún!, cualquiera de los demás chicos, pensaría que pasó algo entre ellos...
- ¡Ginny! Debo regresar, mi suéter está en mi cuarto... ¡Qué tonta!, Con este frío
¡Mira que dejarlo! -exclamó mostrando recriminarse por el olvido tan grave.
- Ah, ¡¿Quieres que te espere?!-la miró confusa.
- ¡No!, En serio... Tú adelántate, yo me apresuraré...-respondió sonriendo nerviosa, rogando que la pelirroja se marchara sin sospechar.
- ¡Oh, bien! No tardes...- la observó por última vez, vacilante y el entrecejo ligeramente fruncido, se dio la vuelta y avanzó. La ojimiel la miró hasta que desapareció por el pasillo, entonces ella dio la vuelta con dirección a la sala común...
*-*-*-*-*-*-*-*-*

 

 

20 minutos más tarde ya se encontraban camino a Hogsmeade, bajo las miradas curiosas de Ron, por averiguar qué habían hecho todo ese tiempo... ¡Casi una hora!-pensó el pelirrojo. Harry y Hermione se miraban nerviosos, y le dirigían miradas asesinas al chico ojiazul.
Al llegar tomaron algo en las tres escobas, Luna y Hermione les dijeron que irían al pequeño almacén de -Harapos a mejores trapos- Que pertenecía a una prima de madame malkin, donde comprarían sus vestidos.

 

Luna se despidió de Ron con un tierno beso en los labios, pero la castaña sólo rozó su mano de Harry, él la miró un poco decepcionado, sin embargo le sonrió.

- Al salir, Ron susurró -¡Mujeres!, Dios las hace y ellas se juntan. Ámalas tanto pero al final siempre terminan desplazándote por su verdadera pasión... ¡La Ropa!
- ¡Ay Ronald! -le vio con una sonrisa resignada su amigo de gafas.
- ¡¿Qué?! -le regresó a ver con una sonrisota despreocupada.
- Es la verdad, no? -se encogió de hombros.
- Pues

- ¡Sí!, Ya lo sabía -atajó antes de que Harry dijese algo más.
- Oye Amigo, no me lo tomes a mal, eh?! No es que sea metiche
-el ojiverde lo observó sarcástico.
- Pero, Qué tanto hicieron para tardarse tanto? -se le dibujó una sonrisa maliciosa, pícara y curiosa.
- ¡¡Ron!! -exclamó amenazador.
- ¡Ay hombre!, No digo que hayan hecho algo malo. Pero

- ¡¡Basta!! -cortó ceñudo, Harry.
- Está bien
-le miró resignado y desilusionado.
- Ya me enteraré
-susurró, tomando de su bebida.
- Me empiezo a cansar de esta situación -comentó repentinamente el ojiverde, cuando observaba una pareja de 5° año, besarse en una mesa cercana. El pelirrojo se desconcertó.
- A mi me gustaría besarla delante de todos
Gritar mi amor por ella -apretó sus dientes, aferró la botella que tenía en las manos, unos instantes.
- Harry, ten paciencia. Aún no es tiempo -sólo atinó a decir eso cuando cayó en cuenta de qué hablaba su amigo.
- ¡¿Paciencia?, Já! -rió con ironía.
- ¡Entonces, ¿Cuándo?!... ¡Cuando me muera! -soltó con frialdad.
- ¡No seas estúpido! -le recriminó Ron.
- No es estupidez el querer besar a mi novia cuando se me pegue la gana, y donde sea.
- ¡Idiota!, tratar de protegerla de los imbéciles no es un crimen. Al contrario, es algo inteligente - ¿O que quieres dejarla a merced de todos?, Para que la tachen de
Tú sabes
-lo regañó seriamente, y viéndolo de manera muy ácida.
- ¡Pero Ya Pasaron Casi Dos Meses De Eso! -exclamó molesto y golpeó con su puño la mesa, derramando el contenido de cerveza de mantequilla de su botella.
- ¡Ey, tranquilízate! En lugar de estar quejándote, disfruta que nadie los molesta.
- ¡¿Disfrutar?!, Cuando tengo que esconderme del estúpido de Malfoy -dijo ácidamente.
- Harry, contigo nadie puede. ¡Y dicen que soy yo! -puso sus ojos en blanco y le miró dibujándose una sonrisa extraña -Pero tú padeces el síndrome IIC.
- ¿Qué?-el ojiverde le miró sin entender nada.
- El Síndrome de... Idiota, Imbécil, Compulsivo -sonrió malicioso y divertido.
El chico de cabellos revoltosos lo volteó a ver fulminantemente.
- Mejor vámonos... antes de que Luna y Hermione dejen vacío el almacén -agregó antes de que el ojiverde alegara, pagaron y salieron del lugar. Para su fortuna Ginny no se apareció por ahí.
*-*-*-*-*-

 

El colegio estaba adornado con los ya tradicionales 12 árboles de navidad, las guías de pino en las paredes, el aroma de ellos mostraba claramente el espíritu navideño. El 24 amaneció menos frío que los demás días, afuera los estudiantes, que en su mayoría eran sólo de 4° para arriba, pues se habían quedado para el baile. Se arrojaban bolas de nieve o hacían muñecos de ella. El pelirrojo se levantó con el ánimo muy efusivo, se cambió rápidamente y se puso abrir los regalos. De su madre recibió una gran sorpresa, esta vez le obsequió un edredón hecho por ella, con un sol y una luna en eclipse. Sus mejillas adquirieron el tono de sus cabellos, pasó a los demás... Los gemelos le enviaron una sustentoso paquete de golosinas y algunos sortilegios Weasley, de reciente invento. Su padre un
¡¿libro?! -éste sin necesidad de leer el titulo lo dejó por un lado. Charlie algunas cosas que pensó le serían útiles en el Quidditch, pero Bill también le había mandado otro libro que resaltaba en letras rojas "La Responsabilidad y El Noviazgo" - entonces reparó en el titulo del otro libro- ¡Un Noviazgo Con Éxito! -Ron abrió los ojos y la boca de manera indignada y soltó con un reclamo molesto.

- ¡Bueno, Pero Qué Se Han Creído! Esto es una insinuación, ¿O qué? ¡Y mi hermano qué se supone que piensa!, ¡Que soy él y Fleur! -los gruñidos del ojiazul hicieron que Harry se despertara alarmado.
- ¿Ron, qué pasa? -dijo con un gran bostezo.
- Nada, que a mi familia se le ha ocurrido que me caería en gracia recibir regalos extraños. Como si Luna y yo nos fuéramos a casar o a meter la pata -seguía con su plan molesto y ofendido. El ojiverde sonrió divertido.
- ¡No te burles!, Esto no tiene ni la más mínima gracia, Ok -le lanzó una mirada ácida.
- Ay, no existe algo porqué molestarse, Ron. Toma en cuenta que se preocupan por ti
-le miró aún con esa sonrisa.
- No dirías lo mismo si fuesen para ti, verdad? -sentenció sarcástico y la sonrisa del chico de gafas disminuyó un poco, el pelirrojo aprovechó para aventarle el libro que le envió Bill.
- ¿Te Agrada?, ¡Puedes Quedártelo! A lo mejor a ti sí te sirve, y dejes de desaparecer con Hermione -esta vez le sonrió con malicia pícara, él se sonrojó y le respondió lanzándole un almohadazo, comenzando una pelea de almohadas.
La puerta se abrió entrando por ella la castaña...
- ¡Ay, por favor! Cuándo aprenderán a comportarse, y dejar de actuar como niños!-exclamó impasible.
Harry al oír su voz se quedó sin respiración, y Ron se río sin disimulo.
- ¡Hermione, parece que no nos conoces!, No esperes eso de pie. Al menos no de mi parte
Pero tal vez puedas hacer algo por Harry -el comentario provocó que las mejillas del ojiverde ardieran y los ojos de Hermione brillaran peligrosamente.
- ¡¿Así que sí eres tú quien le mete ideas raras a Harry?! Lo advertí Ronald Weasley, Ahora sí que te debes andar con cuidado -soltó amenazante.
- ¡¿Ideas raras?!... ¿De qué hablas, ah? -sonrió con inocencia aparente.
- ¡De nada Ron! Tú continua abriendo tus obsequios, y yo abriré los míos -intervino el chico de gafas, antes de que su amigo indagara en la amenaza de Hermione y pensara algo más de ellos.
*-*-*-*-*

 

- ¡Mira, qué lindos! -su voz se escuchó chillante -Al menos ustedes no me enviaron nada extraño -dijo con sarcasmo el ojiazul, enseñándoles unas cajas de dulces.
A Harry, los gemelos le enviaron un extenso surtido de dulces al igual que a Ron, la señora Weasley un suéter azul rey con una snitch bordada, de Hagrid unos guantes de Quidditch. Pero se percató de un regalo con una tarjeta pegada, era la fina escritura de Ginny
Se debatió si abrirlo o no?, sin pensarlo más lo dejó aun lado y miró nervioso a la castaña, quien en esos instantes reñía con su amigo por sus bromas, la chica había tomado uno de los libros.
Ron anunció que iría a ver a Luna para darle personalmente su obsequio, y a ver qué le daría ella, ya que entre los demás no se encontraba.
- Los veo en el gran comedor, ¡Se apuran! -tomó la manija de la puerta y antes de salir los volteó a ver con una mirada de traerse algo entre manos.
- Hermione... No hagas que Harry deje de ser un niño tan rápido -exclamó guiñándole el ojo de manera divertida, salió aprisa antes de ser agredido. Harry palideció y ella atinó a aventar el libro que tenía en las manos -¡Un Noviazgo Con Éxito!
- ¡Y a éste qué le pasa! -dio un respingo reprobatorio, volteando la mirada hacia el ojiverde, levemente sonrojada.
- Déjalo... ya lo conoces -él también estaba rojo.
- Espera, tengo algo para ti - sacó algo de un cajón.
Se acercó a ella y en sus manos se hallaba un gatito pequeño de peluche, idéntico a Crookshanks. Traía un medallón plateado en forma de patita con un nombre, "Nugget".
- ¡Oh Harry, está precioso! -le dio un beso en los labios rápidamente.
- Mira, de haber sabido antes, te obsequio miles de cosas aunque no sea navidad -le sonrió con picardía, la chica de ojos marrón se ruborizó más.
- ¡Feliz navidad!-susurró ella, y lo abrazó.
- ¿No crees que se te olvida algo? -puso su frente en la de ella.
- ¡Ay sí, qué tonta! Yo también traigo tu regalo
-le vio apenada.
- No precisamente me refería a eso
-exclamó sonriente, la chica le miró confundida.
- Me refería a esto
-agregó y unió sus labios con los de ella, posando sus manos en la cintura de la chica y pegándola más a su cuerpo.
- Tú eres el mejor regalo que la vida pudo darme
-le susurró a escasos centímetros de su boca.
- ¡Te amo, Harry! -suspiró y se mordió el labio inferior.
- ¡Y yo a ti, niña! -rozó sus labios.
- ¿Niña? -entornó sus ojos, confusa.
- ¡Sí!, Si yo soy un niño, tú eres mi niña -se le dibujó una sonrisa más extensa.
Al darle el obsequio el ojiverde abrió los ojos sorprendido, pues era

- ¡Hermione, no debiste! Es una
¡Snitch!...-soltó casi sin aliento.
- ¿Te gusta? -lo observó vacilante.
- ¡¿Bromeas?!, ¡Claro que me gusta! -la pelotita brillaba con un dorado muy singular.
- Pero es mucho
-seguía sin voz.
- Harry, nada es demasiado para ti -su mirada estaba iluminada.
Él reparó en las letras grabadas. HJHJ "My Heart it's your" 31-10-97
- ¡Gracias! -exhaló sonriendo, guardó la pelotita en la caja de cristal irrompible, antes de que ésta abriese sus alas e intentase huir. La miró unos instantes, en los cuales sus miradas se transmitieron eso que las palabras ya no podían, nuevamente se besaron.
- Esta noche te tengo una sorpresa
-le susurró al oído, ella lo volteó a ver con una sonrisa curiosa.

 

*-*-*-*-*-*-*-*-
Cuarto para las ocho Ron y Harry estaban casi listos para bajar al baile, habían quedado de acuerdo con la rubia y la castaña de verlas ya en el festín.

- Harry, No te parece injusto que nos dejen llegar solos? ¡Y que nos hagan esperarlas todavía un rato más! -se quejaba mientras se acomodaba la túnica azul marino, y se veía frente al espejo.
- Pues

- Sabía que estarías de acuerdo conmigo -el chico de gafas le miró fulminante, y él sólo se movió para ponerse loción.
- Ron, me preocupa algo
-comentó pensativo el ojiverde.
- ¿Que no lleguen?, ¡¿Tú crees que se atrevan a dejarnos plantados?! -le miró aparentemente angustiado.
- No estoy jugando Ronald. ¡Me refiero a tu hermana!... De lo que Hermione me dijo, Tú sabes
de que está interesada en mí -soltó con vacilación, pero su semblante estaba serio.
- Hermione ¿te lo dijo?...-le miró fingidamente sorprendido.
- ¡No te hagas! -atajó con sarcasmo ácido.
- Si esa es una de las mayores razones por las que tampoco podemos decir lo nuestro -su voz se escuchó molesta.
- Ay Harry, pero sólo a ti se te ocurre no hablar y aclarar las cosas con ella antes de salir con Hermione -le vio con una sonrisa burlona.
- ¿No me digas? -le devolvió la mirada con acidez.
- ¡Mejor por qué no me dijiste tú antes!, Se supone que eres mi amigo -su voz sonó con reclamo culposo.
- Corrección, ¡Tu mejor amigo!... Además es mi hermana y todo, pero no soy quién para divulgar sus cosas -movió su cabeza en señal de negación.
- ¿Pero en serio, jamás te diste cuenta de que le gustas? -le cuestionó incrédulo.
- Bueno, tal vez no me quería dar cuenta
-susurró débilmente el de gafas.
- ¡Caray, tú sí que eres menzo! Con razón fue Hermione quien tuvo que dar el primer paso -se escuchó una risita divertida.
- ¡Ey, quién te contó eso! -le miró ceñudo el ojiverde.
- Mis labios están sellados -se le dibujó una sonrisa de suficiencia.
- Pero hombre, deja de preocuparte por Ginny
Ella tiene a Colin -dio una palmada de apoyo a su amigo.
- ¡No quiero lastimarla, Ron! -dijo con pesadumbre.
- ¡No te compliques! Es mas, irá con él a este baile también. Con eso de que le inventamos que iríamos solos, no se si nos creyó. No hay que tratar a mi hermana como retrasada, pero al menos nos funcionó -se encogió de hombros y caminó decididamente hacia la puerta.
- Anda Romeo, tu Julieta te espera
Y a mí
¡la Luna más hermosa!- Ron habló entre divertido y soñado, sacándolo de su lucha interna. Él le volvió a ver, y se le dibujó una sonrisa con el simple hecho de la perspectiva de ver a la castaña, seguramente se vería como siempre
Como un ángel, como una estrella. La estrella más resplandeciente
Como una reina, ¡La Reina De Su Corazón!
*-*-*-*-*-*
El gran comedor lucía espectacular, las mesas para dos se encontraban alrededor de la pista de baile. Al fondo una tarima dejaba ver que allí se encontraría el grupo que tocaría esa noche, pese a que no llegaba, se escuchaba un vals de piano y violines muy bajamente, como susurro. Las luces iluminaban tenuemente el lugar, dándole un toque elegante y romántico. Algunas jóvenes parejas ya se encontraban en las mesas, conversando, otros estudiantes preferían salir a los hermosos jardines adornados muy navideñamente. Los arbustos bañados por pequeñas luces doradas, la nieve les daba un marco perfecto. El ojiverde y su amigo pelirrojo se encontraban en la mesa donde había variedad de comidas y ponche.

 

- ¡Ron, deja de comer! -le reñía, el ojiazul tenía la mirada iluminada y debatiéndose entre cuál platillo probar primero.
- Ay Harry, si sólo llevo algunos bocadillos. Falta el platillo principal
¡Deja de tratarme peor que mi madre! -se quejó.
- No ves que cuando estoy nervioso se me quita el hambre
le miró dando un mordisco a un pastel de frutas.
- ¡Lo bueno!-le miró con sarcasmo divertido.
- Sí, ahora estoy muy tenso. Luna y Hermione ya se están tardando -exclamó viendo nerviosamente hacia la puerta.
- No deben tardar, Así que compórtate y deja de comer! Aún nadie está comiendo y tú ya quieres arrasar con todo -a él también le sudaban las manos y echaba miradas tensas a la entrada.
- Voy a tener que hablar muy seriamente con Hermione, una cosa es que sea tu novia y otra cosa es que te meta ideas locas en la cabeza y te pegue su don de mando. ¡Amargado! -le reclamó con indignación, dejando aun lado el pastel y sirviéndose ponche. El chico de gafas iba a alegar pero de pronto se quedó petrificado, la castaña acaba de arribar al lugar, acompañada por la rubia.
- No dices nada porque sabes que tengo la razón -le sonrió con voz de triunfo, el ojiazul. No recibió respuesta y observó que su amigo tenía la vista perdida.
- ¿Qué tanto miras, eh? - pero no necesitó la contestación del chico de gafas porque no sólo él tenía esa mirada, la mayoría de los chicos dirigían sus ojos a la entrada. Dos hermosas chicas estaban ahí, parecían dos princesas sacadas de un cuento de hadas, dos ángeles en la tierra. Él también estuvo apunto de derramar su ponche cuando ambas se acercaron a ellos, ante las miradas curiosas y envidiosas de los demás.
- ¡Hola!, ¡Hola!-se escucharon al unísono.
- ¿Ron?- le miró confusa la ojiazul.
- ¿Harry? -cuestionó la ojimiel.
- ¿Sí?... ¿Sí?-atinaron a responder los chicos.
- ¡¿Qué les pasa?!, Pareciera que están idos - O que vieron algo extraño
-se miraron las dos, sonriendo. En el fondo ambas estaban halagadas, y a la vez esa era la reacción que pretendían ver en ellos, pero no tan obvia.
- ¡Una Veela! -susurró el pelirrojo, su vaso ladeaba peligrosamente.
- ¡Un ángel! -exclamó débilmente el ojiverde.
- ¡Tontos! -dijeron riendo las dos al mismo tiempo, también ellas estaban nerviosas.
Hermione lucía un vestido de tela vaporosa, en dorado. Sus hombros estaban descubiertos, el cabello sólo tenía un prendedor dorado en forma de estrella del lado derecho, lo traía suelto, sus sedosos rulos castaños ondeaban como marco a su delicado rostro
tenuemente maquillado con sombras amarillas y un rubor rosado, sus labios con un brillo labial transparente, se veían más rosas que de costumbre. En el cuello traía la fina cadena de plata con el búho pendiendo de ella.(n/a parecida a bella, de la bella y la bestia)

 

Luna con una túnica en color beige, casi perla, con varios brillantes. (n/a me imagino su vestido como el de Hilary Duff en la nueva cenicienta) - El cabello rubio lo adornaba con una preciosa diadema de perlas, y lo traía lacio y suelto. Su maquillaje era fino, sombras beiges y brillo labial rosa.
- ¡Ey, dejen de criticar! Que aparte que se tardaron un montón, ahora nos insultan por algo que es completamente su culpa -se quejó el pelirrojo, pero antes de continuar reclamando

- Ronnie, ¡Cállate! -la rubia se apoderó de sus labios, provocando un fuerte sonrojo en las mejillas del chico.
- Y tú no dices nada, Harry?...-habló la chica mientras sus amigos a lado parecían en su mundo.
- Yo, sólo que
¡Valió la pena la espera! -susurró con una sonrisa tímida, y a la vez tan pícara. Ella le miró sonriendo pero él captó la idea, no debía besarla delante de los demás. Eso dolía, se concretó a darle un fuerte abrazo y con disimulo susurró a su oído.
- ¡Luces hermosa!, Como un verdadero ¡ángel!... Ya me puse celoso de que todos te quedaron viendo -bromeó un instante -¡Te AMO!- finalizó rozando su lóbulo con sus labios, la piel de la chica la recorrió un escalofrío placentero.
El salón comenzó un aplauso, la banda que tocaría esa noche subió al escenario, las parejas comenzaron a bailar. El pelirrojo y la rubia no eran muy apegados al baile, pero decidieron intentarlo, un tierno vals se escuchó.
- Harry, ya sabes. No debemos
-le miró apenada la joven castaña.
- Lo sé
Pero a nadie hacemos daño con bailar, ante todos somos amigos -su mirada era de complicidad.
Ella accedió y bailaron un poco distantes, en el fondo sus almas y miradas lo hacían unidas.
Todo parecía marchar bien, la música se detuvo unos instantes, donde se volvió a escuchar el piano y violines, para acompañar la cena. Ron y Luna estaban sentados a lado de ellos, pero de vez en cuando se perdían en su mundo.
Harry y Hermione cenaban y se echaban miradas discretas, del otro lado estaban sentados Draco y Pansy. Eso en el fondo incomodaba a la ojimiel, pues él no dejaba de mirarla, temía que intentara acercarse, ya lo había hecho en veces anteriores.
Lo peor fue cuando Ginny se acercó a ellos, lo invitó a bailar, afortunadamente él dijo que estaba muy lleno. Y luego llegó su salvación
Colin, la pelirroja se fue decepcionada.
- ¿Cuándo hablarás con ella, Hermione? -le miró ceñudo.
- Harry, sólo dame tiempo
Tengo miedo de perder su amistad -habló débilmente.
- Y yo tengo miedo de perderte a ti, porque prefieras una amistad -le dijo serio.
- Claro que nunca me perderás
Lo eres todo para mí -le miró fijamente, con esos ojos marrón tan delatadores.
- Entonces vámonos -exclamó desconcertándola.
- ¡¿Cómo?! -cuestionó extrañada.
- Hay que escaparnos del mundo esta noche
-la tomó de la mano. La chica le vio confundida, aún sin entender.
- ¿A qué te refieres? -titubeó.
- Te dije que te tenía una sorpresa

- ¿Ajá?
- Bien, entonces finjamos irnos a dormir, yo me macharé ahorita. Te espero en el tapiz de Barnabás el chiflado, en 20 minutos -le dijo en susurro, apretando delicadamente su mano y viéndola directamente a los ojos. Ella miró nerviosamente a sus amigos, suspiró y asintió con la cabeza, Harry se incorporó.
- Ron, Luna, Estoy muy cansado y tengo sueño. Me voy a dormir
-los chicos le vieron confundidos, pero sabían que esa era una excusa para desaparecer, sospechando que la castaña se iría con él en cualquier instante. Intercambiaron una mirada de complicidad y le desearon buenas noches.
- ¿No crees que es muy temprano, Harry? -se escuchó la voz de la pelirroja a sus espaldas, la pieza de baile finalizó y la chica regresó. Él volteó a verle helado, la ojimiel la miró tensa. Pero el castaño volvió a acercarse.
- Déjalo Ginny, el pobre debe de estar agotado. ¿Verdad, Harry? -su mirada parecía agonizante, en el fondo Colin sabía de lo que la menor de los Weasley sentía por su capitán de equipo.
- ¡Sí chicos!, Por ello muero por estar en mi cama -respondió anhelante, dio unos pasos y se acercó de nuevo a Hermione.
- Pero derechito a tu cama, ¡eh! -comentó con burla pícara el ojiazul, Luna lo pisó y él le miró con reclamo, pero se dio cuenta que su comentario fue un poco fuera de lugar debido a lo tenso de la situación. Ginny le observó curiosa y con el ceño ligeramente contrariado, la chica de rulos castaños asustada, y Harry fulminante.
- Ten dulces sueños... llego más tarde -agregó vacilante, Ron.
- Hasta luego Hermione... Nos vemos mañana -se iluminaron sus ojos.
- Hasta mañana Harry, que duermas bien -se mantuvo seria, pero en realidad estaba nerviosa, en verdad la pelirroja no era tonta.
*-*-*-*-*-
Ginny volvió a la pista con Colin, Ron y Luna invitaron a Hermione a dar un paseo por los jardines, la chica aceptó, agradeciendo en el fondo a sus amigos que le brindaran la excusa perfecta para poder marcharse sin levantar sospechas. Afuera se despedirían.
Pero en la entrada los abordó un ojigris, se veía imponente, con su túnica elegante color azul platinado

 

- ¡Jane!, ¿Te vas tan pronto? -se escuchó su voz fría.
- ¡Quítate Malfoy!-se adelantó el pelirrojo.
- A ti nadie te metió, Weasley -parecía haber apenas reparado en él.
- Tú puedes largarte con tu novia la rara -exclamó con desdén, sin siquiera mirarlo.
- ¡Ten cuidado con lo que dices, Malfoy! Con Ella No Te Metas -hizo un gesto amenazante y empuñó su varita.
- ¡Ron! -le detuvo Luna.
- ¡Vete Weasley! -y se volvió hacia la castaña.
- Podemos hablar?, sólo un momento. No te quito mucho tiempo
-parecía otro al dirigirse a ella.
- Draco, estoy cansada
-dijo con seriedad Her.
- Ya oíste? El que se larga eres tú, idiota! -sonrió con burla triunfante.
- Vamos comadreja, no quiero pelear -le contestó por fin mirándole de frente.
- ¡Ya verás!, te haré sentir peor dolor que la arrastrada que recibiste el 26 de octubre -soltó con triunfo, Ron. El rubio sabía bien qué había pasado aquella tarde.
- Está bien, Draco. Pero sólo un instante -contestó la chica antes de que el ojigris hiciese algo contra su amigo, no quería que se pelearan. Luna no se merecía que le arruinasen la noche, además Harry la esperaba.
- Pero Hermione
-la miró incrédulo y decepcionado, su amigo.
- Ya Escuchaste Weasley, ¡Vete! -le vio con frialdad el rubio.
- Te salvaste Malfoy
-amenazó apretando los dientes, al pasar a su lado le dio un empujón, la rubia y él salieron hacia los jardines. El ojigris los observó marcharse, con desdén.
- Jane, yo
- pero al voltear a verle fugazmente se le dibujó una sonrisa algo fría.
- Draco, Tú y yo ya no tenemos nada de qué hablar. ¡Lo nuestro ya fue! -atajó de manera un poco brusca.
- Detesto que lo digas
-exclamó con acidez y desvió su mirada, ella se cruzó de brazos, hubo un silencio, se observaron. La ojimiel se iba marchar cuando él habló

- Vi cómo te miraba el imbécil de Potter. ¿Por qué insistes en negar que andas con él?, ¡No Soy Idiota, Jane! -le contestó con ironía, un sentimiento de ira luchaba por salir.
- Draco, no empieces
-le miró cansina.
Él iba a decir algo, pero una chica de cabellos castaño oscuro los interrumpió.
- ¡Draco, al fin te encuentro! - se acercó y le dio un beso en la boca, él la empujó con brusquedad. Hermione vio con sorpresa la escena.
- ¿Qué haces aquí?, Volvamos. Esa canción me gusta -dijo mirando a la castaña cual si fuese un escarabajo, y abrazada del brazo derecho del rubio.
- ¡Vuelve Tú, Pansy! -casi le gritó, miró a Hermione con angustia, como rebuscado una excusa para disculpar el hecho.
- Pero tú eres mi pareja
-chilló la chica.
- ¿Qué Estás Sorda?, ¡O QUÉ
! ¡Dije Que Te Vayas! -soltó cruelmente.
- Ve con ella, yo tengo sueño, me iré a la cama
-la ojimiel aprovechó la circunstancia para huir, y comenzó a subir las escaleras.
- ¡Jane! -la siguió por las gradas, dejando en el vestíbulo a la chica que le miró ofendida, aún tenía orgullo, así que se marchó directo al gran comedor.
- ¡¿Por Qué Huyes Tan Rápidamente?! -la detuvo, tomándola bruscamente por el brazo.
- ¡Tal Vez Es Por Se Te Hace Tarde Para Ir A La Cama De Él!, Verdad?! -su voz se escuchó gélida y llena de rencor contenido, ella regresó a verle con enojo.
- ¡Suéltame Idiota! -se jaloneó inútilmente, él la sujetaba con fuerza.
- ¡Quién Te Crees Que Soy!, ¡Y Quién Eres Tú Para Decirme Eso! -su mirada era de coraje, quería golpearlo, pero se contenía para poder liberarse.
- El Día Que Yo Decida Estar Con Alguien, Será La Persona Que Yo Elija. Y Créeme Que Nunca Sería Como Tú, ¡¡Perfecto Imbécil!! -gritó con ira una vez que se safó, le soltó una bofetada como sólo ella sabía darlas, y subió más aprisa. Pero él la adelantó, impidiéndole el paso, la sujetó con torpeza por ambos brazos, haciéndole daño.
- Eso lo veremos, Jane...-susurró entre dientes, obligándole a verle de frente. Sus ojos se vieron tan fríos y a la vez cristalinos. Ella le miró desafiante, la vio unos segundos en los cuales la chica le sostuvo la mirada sin mostrar miedo, inmediatamente después se adueñó de sus labios por la fuerza.
- ¡No Te Atrevas A Tocarme De Nuevo! -reaccionó empujándolo fuertemente, haciéndolo aun lado.
- ¡Me Das Asco, Draco! -se limpió los labios delante de él, y saliendo al paso subió más aprisa. Él la vio marcharse con tristeza, en el fondo esas palabras le habían lastimado, una lágrima resbaló por sus ojos grises aparentemente tan fríos e inexpresivos.
- ¡Siempre te amaré, Jane! Aunque tú esta noche seas de Potter, te recuperaré algún día y volverás a ser mía... -apretó los ojos conteniendo las lágrimas, y cerró los puños.
*-*-*-*-*-*

 

 

Minutos más tarde la chica llegó al lugar acordado con el ojiverde, aquel tapiz de Barnabás el chiflado, el mismo que en durante 5° año fue su punto de reunión con algunos estudiantes. Cuando en horas de indignación por las medidas del ministerio formaron un grupo ilegal para protestar, aprendiendo a defenderse, la ED. Ahora ese mismo tapiz a la entrada de la sala de los menesteres era un testigo más del noviazgo de ellos, la extraña sala era su lugar de refugio, su escondite del mundo, su lugar secreto. En donde podían demostrarse su amor sin reservas, lejos de las miradas y envidias

So here we stand (Bueno, aquí estamos)
In our secret place (En nuestro lugar secreto)
Where the sound of the crowd (Con el ruido de la muchedumbre)
So far away (muy lejos)
And you take my hand (Y tú tomas mi mano)
And it feels like home (y se siente como la casa)
We both understand ( Los dos entendemos)
It's where we belong (aquí es adonde pertenecemos)

Él sentado frente al tapiz, en su mente sólo estaban aquellos ojos marrón
Sonrió al pensar en ella, miró su reloj, ya habían pasado 40 minutos desde que la vio por última vez en el comedor. -¿Qué le sucedería? -Pero antes de indagar en sus temores


- ¿Harry? -cuestionó un poco agitada, entre la discusión con el rubio y la carrera emprendida para no ser vista.
- Hermione
Pensé que ya no vendrías -al verla aseguró en su brazo izquierdo su capa de invisibilidad, y corrió a su encuentro.
- ¡No podría faltar! -exclamó sincera y sonriendo levemente.
- Tuviste contratiempos, ¿Alguien te vio? -titubeó con nerviosismo.
- Contratiempos tal vez
Pero nadie me vio, estoy segura -lo tomó de las manos y le vio con una sonrisa más amplia.
- ¿Qué tipo de con
-iba a decir algo cuando la chica silenció sus labios con un beso. Él la abrazó acercando más sus cuerpos.
- Nada importante
lo que importa es que ya estoy aquí, contigo. En nuestro lugar secreto
-le respondió a escasos centímetros de su boca, manteniendo el cálido abrazo.
- Hermione, cierra tus ojos. Piensa en mí, en un lugar lindo
-susurró a su oído, su aliento causaba estragos en la joven, quien asintió cerrando sus ojos. Se separaron, la miró con una sonrisa de felicidad y él también los cerró, tomándola fuertemente y a la vez con delicadeza, de la mano. Avanzaron tres veces frente al apolillado tapiz, abrieron sus párpados lentamente
Y ahí estaba, una fina puerta de caoba.
Harry tomó la manija, al abrir se observó una estancia amplia con un hermoso piso de mármol blanco, tenuemente iluminada con luces doradas, las paredes cubiertas con tapices elegantes, grandes ventanales con cortinas color crema. Parecía un salón de baile del siglo XVII, el techo figuraba estar abierto al cielo, las estrellas resplandecían en el exterior y la luna brillaba con una luz radiante; cual si fuese una de Octubre. Se sentía un calor acogedor, como el hogar
Hermione abrió los ojos con sorpresa ante tan bello lugar, volteó a verlo. Sus miradas se demostraban un amor infinito, tan infinito como ese cielo. Ambos caminaron cerrando tras de sí la puerta. Sin dudas entendían que ese era su espacio, donde realmente pertenecían, lejos de la muchedumbre, eran sólo ellos
Uno mismo.

 

So how do I say? (¿Cómo digo?)
Do I say goodbye? (¿Digo hasta luego?)
We both have our dreams (Nosotros tenemos nuestros sueños)
We both wanna fly (Queremos volar)
So let's take tonight (Entonces tomemos esta noche)
To carry us through (Para cargarnos a través)
The lonely times (De los tiempos solitarios)

- ¡Harry! -exclamó casi sin aliento.
- Hermione
Ante los demás fingimos un hasta luego, pero sabes que nosotros tenemos nuestros sueños
-le dijo mientras la miraba, y dejaba caer aun lado la capa de invisibilidad.
- Nuestro propio mundo -agregó ella sin dejar de verle.
- Entonces tomemos esta noche, robémosela al tiempo. Hagamos de cuenta que no existe, que sólo somos nosotros
-él la tomó entre brazos, despegándola centímetros del piso.
- Entonces volemos lejos de todo
-susurró la chica y lo besó, Harry comenzó a darle vueltas y ella rió tiernamente.

I'll always look back (Yo siempre miro hacia atrás)
As I walk away (Como camino a lo lejos)
This memory (Este recuerdo)
Will last for eternity (Será hasta la eternidad)
And all of our tears (Y todas nuestras lágrimas)
Will be lost in the rain (Se perderán en la lluvia)
When I find my way (Cuando yo halla encontrado mi camino)
Back to your arms again (De regreso a tus brazos otra vez)
But until that day (Pero hasta ese día)
You know you are (Tú sabes que tú eres)
The Queen Of My Heart (La reina de mi corazón)

The Queen Of My Heart ... La reina de mi corazón

- Hermione, siempre he visto todo lo malo que ha habido en mi vida, ahora eso se ve tan lejano. Pero esta noche será un recuerdo que en ella quedará para la eternidad
Y todas esas lágrimas derramadas se perderán en la lluvia de tus deseos. Y el mío es estar por siempre en tus brazos, cuando me pierda en las sombras tu luz me guiará de regreso a ellos. Hasta ese momento tú serás la única en mi corazón
-dijo él al detenerse, y observándola fijamente.
- Todas las cosas malas ya son pasadas, Harry. Ahora esta noche nosotros la haremos eterna
sin mirar atrás de nuevo. Yo jamás te dejaré caer, estaré contigo para no perdernos en el camino, pues juntos lo recorreremos. Lo juro por el inmenso amor que siento por ti
-le dijo mientras acariciaba el revoltoso cabello del chico.

So let's take tonight (Entonces tomemos esta noche)
And never let go (Y nunca nos vamos)
While dancing we'll kiss (Mientras que bailan nos besaremos)
Like there's no tomorrow (Como si no hubiese el mañana)
As the stars sparkle down (Como alumbran las estrellas)
Like a diamond ring (Como un anillo de diamante)
I'll treasure this moment (Atesoraré este momento)
Till we meet again (Hasta que nos encontremos otra vez)

 

- La haremos nuestra noche perfecta
ya no existe el mañana
-le susurró él al oído.
- Ni ellos
-exclamó ella, refiriéndose a los demás, tal vez a Draco y a cierta pelirroja, quienes ajenos a ese hermoso amor bailaban en el gran comedor. Volviéndose a unir en un beso, con las estrellas alumbrándoles, un suave murmullo invadió la estancia, música de violines
instintivamente comenzaron a bailar, suavemente.
- Mi corazón la guardará celosamente, Harry. Cual si fuese un anillo de diamantes, él hará que sea un momento eterno, hasta encontrarnos nuevamente en otra vida
-dijo la castaña, deteniéndose y observándole de frente.
- Her, no te vayas
Quédate conmigo esta noche
-le pidió repentinamente, sus mejillas se mostraron sonrojadas, pero más sincero no pudo ser.
- Harry
yo
-abrió mucho los ojos con sorpresa ante aquella proposición, sus latidos se aceleraron.
- No te pido
Que lo hagamos -tartamudeó, sintiendo su rostro arder.
- Sólo quiero amanecer a tu lado. Sentir tu respiración cerca de mí, ver el alba contigo
-agregó nervioso, separándose unos pasos de ella y agachando la cabeza.
- Harry, el día que esté preparada
Tú lo sabrás - se acercó a él, con su suave mano subió su barbilla para mirarle directamente a los ojos.
- No te presionaré, yo tampoco me siento listo para un paso así
-sostuvo su mirada y parecía muy apenado, quizás la ojimiel no se esperaba esa propuesta, quizá era algo acelerado el hecho.
- Sabes, yo también deseo pasar esta noche contigo. Amanecer entre tus brazos
-soltó, sonriendo al observar su expresión. Él relajó la tensión en su cara, lo tomó de la muñeca y dio unos pasos. En medio de la estancia apareció un colchón cubierto de sábanas blancas y pétalos de rosas rojas que estaban en el piso, rodeándolo.

But no matter how far Pero no importa cuán lejos
(Matter how far) (Pero no importa cuán lejos)
Or where you may be Donde puedas estar
(Where you may be) (Donde puedas estar)
I just close my eyes Yo sólo cierro mis ojos
(I just close my eyes) (Yo sólo cierro mis ojos)
And you're in my dreams Y tú estás en mis sueños
And there you will be Y ahí estarás
Until we meet Hasta que nos encontremos

Frente al lecho la chica tomó una mano de Harry y la puso en su cintura, sus miradas se conectaron. Poco a poco el pasó ambas manos por la espalda de Hermione y comenzó a bajar el cierre del vestido, ella se estremeció ante el hecho.
- Te juro que no pasará nada
-susurró como si quisiese tranquilizarla, el vestido cayó al piso quedándose sólo con el fondo de seda y la ropa interior color amarillo. Se vieron unos instantes, como asintiendo que podían continuar. Ella también pasó sus finas manos en los botones de la túnica verde marino de él, desabrochándolos. Metió sus manos y acarició su torso por encima de la camiseta, causando sensaciones extrañas en él. Los colores en sus rostros aumentaron, la túnica le hizo compañía al vestido de ella, el ojiverde se quedó sólo con la camiseta blanca y los bóxer azul cielo. Los acompañó un romántico silencio, sólo se escuchaban sus respiraciones, se miraron fijamente y se unieron en un abrazo mágico. El chico de gafas la besó y lentamente cayeron unidos aún, en aquél colchón, él encima de ella.

- Hermione, cuando no podamos estar juntos físicamente, no importa cuán lejos estemos. Yo sólo cierro mis ojos y tú estás presente en mis sueños y pensamientos. -exclamó una vez que detuvieron el beso, pero sin soltarse del abrazo.
- Sí Harry, ahí estarás
En mis sueños también, hasta que llegue el momento de encontrarnos de nuevo -le miró y tomó una mano del chico, besándola.
- Siempre podrás contar conmigo y confiar en mi, no quiero que nos ocultemos nada. Veces anteriores lo hemos prometido
y hoy es un juramento -el ojiverde besó su frente.
- Harry, yo
-iba a decir algo, pero el chico se incorporó desconcertándola, él parecía haber recordado algo.
- ¡Harry, qué pasa?! -le miró de manera insegura, temiendo que él decidiese marcharse por creer que no estaba correcto lo que estaban haciendo. ¡Pero qué caray!, Si él lo había propuesto.
- ¡Ay, pero qué tonto! -susurraba con reclamo para sí mismo
hurgaba los bolsillos de la túnica de gala algo desesperado, la chica le veía aún confundida.
- Harry, qué?... -pero antes de pudiese cuestionarle algo más, Harry regresó a su lado con una cajita en las manos.

 

I'll always look back (Yo siempre miro hacia atrás)
As I walk away (Como camino a lo lejos)
This memory (Este recuerdo)
Will last for eternity (Será hasta la eternidad)
And all of our tears (Y todas nuestras lágrimas)
Will be lost in the rain (Se perderán en la lluvia)
When I find my way (Cuando yo halla encontrado mi camino)
Back to your arms again (De regreso a tus brazos otra vez)
But until that day (Pero hasta ese día)
You know you are (Tú sabes que tú eres)
The Queen Of My Heart (La reina de mi corazón)

- Hermione, esto lo compré este verano en Londres un día que me les escapé a mis tíos. Pensaba poder dártelo algún día que se esfumara la cobardía
y ahora que somos novios te lo puedo dar sin temores, ni vergüenzas
-decía mientras abría la cajita, la castaña se sorprendió mucho ante aquella revelación, no sabía qué decir. Significaba tanto para ella que él, el chico del cual durante años ocultó un amor, ahora le confesase eso

- Harry...-varias lágrimas salían de su marrón mirar, él las limpiaba y sacaba el obsequio... Una fina esclava de plata, se la puso en la muñeca, ella pudo ver que tenía unas letras grabadas. The Queen Of My Heart - y al reverso las iniciales- "HpHg- 24-12-97"
- Eso eres para mi, Hermione... ¡La Reina De Mi Corazón!... -la abrazaba, estaban sentados sobre sus rodillas.
- Dijiste que la habías comprado en
¿Londres? -preguntó viéndole de manera extraña.
- Sí, Pero puse el anexo en Hogsmeade, la última salida -informó ante la mirada confusa e interrogativa de Hermione.
- Entonces sabías que vendría aquí contigo... Esta noche
-frunció ligeramente el entrecejo, pero sonrió pícara.
- No precisamente creas que todo esto, era un plan hecho por mí -le miró algo apenado.
- Claro que No, Harry. ¿Por qué habría de pensar eso?... Al contrario -negó risueña y él le devolvió la sonrisa.
- Lo único que sí planeaba, era
Poder obsequiártela hoy
-el chico tenía su mano ligeramente sobre la espalda de la castaña.
- ¡Te amo, Harry! -susurró acercándose a sus labios.
- Y yo a ti, Hermione... -exclamó bajamente, para luego suavemente con un abrazo posarla sobre la cama, uniéndose en un beso tierno.

 

Oh yeah (OH sí)
You're the (Tú eres la)
Queen of my heart (Reina de mi corazón)
(Of my heart) (De mi corazón)
No matter (No importa)
How many years it takes (Cuántos años se demore)
(Queen of my heart) (Reina de mi corazón)
I'll give it all to you (Yo te lo daré todo)
Oh yeah (OH sí)
(Queen of my heart) (Reina de mi corazón)
Oh yes you are (OH sí, tú eres)
The Queen Of My Heart ... La reina de mi corazón

- Hermione... -habló casi inaudible, a su lado, minutos después en los cuales miraban las estrellas tomados de las manos.
- ¿Ah? -le volteó a ver, apoyando su cabeza en su brazo derecho, ya que seguía acostada. Sus respiraciones se sentían tan cerca, aún tenían las mejillas levemente sonrosadas, pero poco a poco la confianza fue haciendo desaparecer los colores. Después de todo pasarían el resto de sus vidas juntos, por lo menos eso se imaginaban ellos.
- Cuando terminemos el colegio... Te gustaría
Casarte conmigo?...-soltó trabándose un poco pero firmemente seguro, también acercando su cara un poco más.
- Harry, yo
-parecía haberse quedado sin aliento, quería gritar que sí. Pero algo, un nudo, el temor de perderle
Se adueñó de su alma.
- No respondas ahora
-rozó sus labios -Sólo piénsalo y deja que tu corazón decida

- También te diré que en unos años
Ya no seré un niño, y te daré todo
El mundo completo
Aunque no creo que baste -quiso bromear, ella soltó una risilla nerviosa, sin decir nada se abrazó a su cuerpo, sintiéndose segura. Se volvieron a recostar y poco a poco se quedó dormida en los brazos de él.
- Sueña conmigo, Her
-susurró con un hilo de voz y una sonrisa de felicidad infinita, se cubrió con una sábana para resguardar a ambos del frío, pero en realidad la atmósfera de calor los seguía rodeando.
- Yo lo haré
Como siempre - sonrió, volvió a besarla en la frente, con cuidado para no despertarla. La ojimiel se movió sin abrir los ojos, acomodándose en su pecho. La vio por última vez y cerró los ojos pensando en ella. - "¡Parece un ángel!"
- Ya no tengo miedo Her, mi alma está segura contigo... -habló una voz en su interior. Y así abrazados durmieron juntos por primera vez
Con la luna iluminando sus rostros sonrientes y serenos, una paz infinita reinaba en sus almas y corazones

Bajo las estrellas... Aquélla sala de los menesteres fue el refugio de dos almas que se convirtieron en una misma, ante una promesa de amor. De un Amor del Bueno...

The Queen Of My Heart ... La reina de mi corazón...

 

****************
Notas de la autora:

Bien aquí esta el capítulo más largo hasta ahora, y es mi favorito.
Espero no haberle echado mucha miel y tal vez sí me salió algo cursi.

Capítulo basado en la canción Queen Of My Heart- de Westlife, grupo Irlandés. Uno de mis favoritos.

Próximo Cáp. "Magia" canción de Sin Bandera.

Agradecimientos:

De corazón les agradezco su tiempo y críticas, y apuesto que de este capítulo se quejarán por lo larguísimo que está jeje.

Saludotes de su amiga Anyeli Potter Granger.



Los primeros rayos del alba iluminaron dos cuerpos abrazados, sus rostros irradiaban felicidad infinita, un aire fresco rozó sus mejillas sonrosadas. Pese a estar en invierno dentro de aquella sala había un calor acogedor. La sala de los menesteres, que la noche anterior había sido el refugio de su amor, donde ambos habían decidido compartir el lecho. Aún conservaba el piso de mármol, las luces doradas habían extinguido su brillo, el techo se había transformado de concreto, pero por los enormes ventanales se podía filtrar la claridad, debía estar amaneciendo... El ojiverde abrió los ojos perezosamente, sintió en su pecho un respirar tranquilo y sereno, se colocó las gafas que estaban en el piso, a su lado, su visión se encontró a la dueña de su corazón
Dormida profundamente, su rostro era como ver a un ángel dormido, tanta paz se reflejaba en él... sonrió más ampliamente, dio un ligero beso en sus labios tratando de no despertarla, pero la chica comenzó a abrir sus hermosos ojos marrón

- Perdón no, yo no
no fue mi intención despertarte
-tartamudeó apenado.
- Descuida, si al encontrarme con el único que ocupa mis sueños, ahora es real -le sonrió acurrucándose más en su pecho.
- Pues mi sueño se ha hecho realidad Her, nuestro primer amanecer juntos -dijo poniéndose rojo.
- El primero de muchos -ella también se sonrojó.
- Eso te lo prometo -dio un pequeño pellizco en la nariz de ella, después de todo debían ir perdiendo la pena, y la besó con ternura.
- Harry, ¿qué hora será? -cuestionó sin apuros, bostezando una vez que se separaron.
- Me imagino que las seis y algo -dijo volteando a ver su reloj, pero qué equivocado se encontraba

- Harry, ¿qué pasa? ¿por qué pones esa cara? -preguntó algo asustada, el chico de gafas tenía la cara pálida.
- Hermione, son las 9:10! Se supone que nos marcháremos con los Weasley a las 11:00, después del desayuno
-soltó con un hilo de voz apesumbrada y nerviosa.
- Ah
pero aún tenemos tiempo
-quiso tranquilizarlo, pese a que ella estaba sudando, ambos se incorporaron.
- Her
¿tú crees que se vayan a dar cuenta?, que no pasamos la noche en la torre Gryffindor -titubeó mientras se ponía la túnica.
- ¡Espero que no! -contestó tragando saliva, ella misma quería convencerse de que no.
- Yo igual. Digo, es navidad
Después de todo deben estar muy cansados de tanto bailar y de la desvelada, ¿no? -la vio e hizo una mueca con los labios, nervioso. Ahora se abrochaba los botones con cierta torpeza. Hermione por su lado se vestía, aunque era incómodo volver a ponerse el vestido de gala.
- ¡Harry! -exclamó fastidiada de no poder aligerar la prenda, con un hechizo había logrado disminuir el volumen de la misma, pero no dejaba de ser un vestido esponjado.
- ¡¿Qué?! -le volteó a ver asustado.
- ¡¿Cómo se supone que llegaremos a la torre sin ser vistos?! -dijo con angustia, mientras se acomodaba el cabello.
- Ah
pues
¡Mira, ahí está la capa! -parecía haber meditado el asunto, más sin embargo se topó con su salvación en el piso.
- ¡Cierto, me olvidaba de ella! -relajó la tensión en su rostro.
- ¿Pero tú crees que nos cubra a ambos? -parecía nuevamente preocupada.
- ¡Claro!, sólo es cuestión de cerciorarnos no hacer ruido y estar lo más unidos posibles -dijo dudando hasta él.
- ¿Oye? -la ojimarrón ya estaba lista.
- ¿Ajá? -él se ponía los calcetines.
- ¿Por qué no trajiste ropa aparte?
- No pensé, sólo llegué y tomé la capa...-frunció el entrecejo, como analizando la idea que no se le ocurrió.
- ¡Ah!- él se incorporó, acercándose a ella para cubrirlos.
- Bien, entonces
Vámonos
-sonrió nerviosa y se acercó más a él, desvió su mirada observando por última vez la estancia, con cierta nostalgia.
- Sí -el ojiverde iba a colocarla sobre ambos cuando...
- Hermione
-susurró viéndole fijamente.
- ¿Sí? -regresó su mirada a él.
- Gracias por quedarte conmigo, no sabes cuánto significó dormir y amanecer contigo
-una sonrisa alegre se dibujó en su rostro, esta vez no se sonrojó tanto, sabía que en él la pena se iba aligerando.
- Harry, para mí fue algo muy especial -igual le sonrió, lo abrazó y él los cubrió.

 

*-*-*-*-*-*-*-
Habían atravesado por los pasillos del castillo afortunadamente sin ser vistos ni detectados, pese a que la señora norris los olfateó. Los dos llegaron a la torre y al entrar a la sala común ésta se encontraba vacía, lo que desde el fondo ambos agradecían profundamente. Subieron al cuarto de chicos sigilosamente y lo raro es que tampoco ahí había nadie, respiraron más tranquilos

- Parece que aquí tampoco hay nadie -exclamó, aún desconfiada por tanto silencio.
- Lo bueno, ¿no? -dijo Harry, se quitaron la capa.
- No sé... esto no me agrada nada, está muy sospechoso este silencio -algo en su interior le decía que no debían confiarse tanto.
- Vamos Hermione, quizás todos están en el gran comedor desayunando, otros deben estar alistándose para salir. Y eso debemos hacer nosotros, antes de que de verdad se den cuenta de nuestra ausencia -la trató de tranquilizar, sacó el baúl y comenzó a empacar las últimas cosas, ya que desde hacía días lo había arreglado.
- Está bien, pero primero debes cambiarte, ¿no? Porque si alguien te encuentra así, ahora sí que se darán cuenta -sonrió divertida, todavía nerviosa.
- Tienes toda la razón - se vio y la vio a ella.
- Voy a cambiarme -soltó y sin pena aparente claro, se comenzó a desvestir quedando nuevamente en ropa interior. Él caminó hacia ella con una sonrisa y la intención de besarla.
- Harry, ahora no. Yo voy
-estaba a punto de decirle que iría a cambiarse cuando un ruido les congeló la sangre. Eran voces, y sin duda eran de dos de los Weasley.
- ¡Ginny, Que No!, ¡No Voy A Convencer A Mis Padres De Eso...! ¡Es Una Locura! -se escuchaba molesto.
- Anda Ron, eres mi última esperanza
¿Dime por qué no? -su voz chillona se oía suplicante.
- ¡Dije Que No, Y Es Mi Última Palabra! -exclamó tajante, los pasos se habían detenido en la puerta de la habitación, el ojiverde atinó a correr con dirección al baño.
- Ron, por favor
-su hermana insistió con terquedad, la manija se movió, de un momento a otro entrarían.
- Her, ponte la capa y vete. Nos vemos allá abajo...-dijo casi sin aliento y lo más bajo para no ser pillados. La chica asintió y rápidamente se colocó la capa, desapareciendo ante los ojos de Harry. Él alcanzó a tomar sin aire, unos vaqueros azul marino y una sudadera roja, cuando cerró la puerta del baño se abrió la del cuarto, entrando por ella los dos pelirrojos. Quedando abierta, por suerte para la castaña que salió apresurada y sin hacer ruido.
- Vaya
¿Y éste a dónde se ha metido? No lo encuentro por ningún lado -comentó ignorando a su hermana, quien le miró dando un resoplido de enojo.
- ¿Te refieres a Harry? -preguntó sin poder contener la curiosidad.
- Sí, ese renacuajo escurridizo se ha vuelto a perder -se dibujó una sonrisa burlona en él.
Harry, quien estaba oyendo todo, tenía ganas de salir y ahorcarlo, pero se contuvo antes de arruinarlo. Si Ginny lo veía... -negó apretando sus puños.
- Mira, aquí está su túnica de gala -señaló la orilla de la cama de su amigo.
- Ha de estar por ahí merodeando, mejor vámonos -tomó del brazo a su hermana, la cual tenía el entrecejo fruncido tanto por la molestia con su hermano y por la duda de saber dónde se había metido el ojiverde.
- Seguramente está por ahí, quizá fue a casa de Hagrid -comentó más que nada para convencerse a sí misma.
- Sí, ya lo veremos. De todas formas él y Hermione no querrán que los dejemos -su nuevo comentario fue algo pícaro y una sonrisa igual se mostró en sus labios, salió con la pelirroja. El chico de gafas hizo un esfuerzo sobrenatural para no salir y golpearlo por las metidotas de pata que estaba dando.
*-*-*-*-*-*
Eran las 11 menos 15, se encontraban en el vestíbulo esperando al señor Weasley, quien iría a recogerlos para llevarlos a la madriguera. Ya estando apunto de irse, los dos amigos charlaban alejados de la pelirroja, la rubia y la castaña, las tres conversaban aparte

 

- ¿Y cómo te fue anoche, Harry? Debiste llegar antes que yo, porque ya no te escuché llegar, y debiste salir después, porque tampoco te oí marcharte...-le vio de manera pícara e inocente. El ojiverde le lanzó una mirada amenazante, ya le tenía ganas.
- ¿Será que por eso no te diste cuenta? porque yo dormí en la sala común, me dio una flojera llegar hasta mi cama
-vaciló el pelirrojo ante la mirada de su amigo.
- Quizás
-algo en ellos se notaba extraño, los dos estaban sospechosos y un tanto nerviosos.
- Pero ya no es raro en ti -soltó riendo divertido y a la vez serio, era su turno de burlarse.
- Ja-ja-já -Ron le vio sarcástico.
- Me estás dando a entender que soy un flojo, ¿o qué? -se quejó indignado y ceñudo.
- Tú lo has dicho, pero es de comprender, debiste terminar muy cansado -seguía con su acento burlón, el ojiazul se ruborizó y sintió sus mejillas arder.
- ¡Y tú!, debiste desayunar payaso -le miró ácido, eso le recordó que no había desayunado por las prisas.
- ¡Ay Ron!, ¿por qué te enojas?, ¿Dónde dejaste tu sentido del humor?rió apretándose el estomago, el cual estaba completamente vacío.
- Seguramente donde tú dejaste tu
- se detuvo antes de terminar, su mirada se tornó pícara y maliciosa.
- ¡Mi qué, Ron!, ¡¿Qué estás pensando?!-le observó peligrosamente.
- ¿Yo?, Nada
-hizo una sonrisa angelical.
- Más bien... ¿Qué estás ocultando que te da tanto miedo, y a la vez tú mismo te estás delatando solito? - sonrió con malicia traviesa.
- ¡Yo no oculto nada, Ronald! Y mejor vemos, tal vez tu padre ya arribó al castillo - exclamó con molestia y a la vez nervios, en el fondo sabía que su amigo no descansaría hasta hacerlo confesar, y esa noche con Hermione era algo que definitivamente se quería guardar para él solo. Caminó hacia la puerta del castillo y el pelirrojo le siguió aún mirándole curioso, pasaron cerca de las chicas que mantenían una plática similar.
*-*-*-
- Anoche fue mi noche increíble
-suspiró la rubia, con una mirada soñada.
- Por lo menos para ti fue increíble, en cambio yo tuve que soportar al aburrido de Colin. ¡Es una pesadilla!, no se fue a dormir hasta pasadas la una de la madrugada. ¡Ya no lo aguanto!, pero al menos estos días no tendré que hacerlo -soltó con acidez, desesperada.
- Ay Ginny, si yo juraría que hacen una bonita pareja -comentó Luna y vio a Hermione.
- Já, muy bonita, ¿ah? Él me atosiga todo el tiempo, parece mi sombra -rió irónica, y luego volteó su mirada a cierto ojiverde.
- Con el único que deseo estar, al parecer me ignora rotundamente - se le dibujó una sonrisa simple.
Luna le brindó una de apoyo, y la ojimarrón puso una mano en el hombro de su amiga pelirroja, sintiéndose culpable.
La ojiazul se percató de la nueva pulsera que adornaba la muñeca de la castaña y abrió mucho los ojos, la chica le lanzó una mirada de súplica y ella se la regresó con complicidad.
- Hermione, tú te fuiste a dormir luego, ¿verdad?habló sorpresivamente la pelirroja.
- Ah
ah
Sí -respondió nerviosa, pero disimulada, bajó la manga de su suéter lila para ocultar la pulsera.
- ¿De casualidad no viste a Harry en la sala común? -esta vez la miró directamente.
- Pues no, la verdad no
-esquivó la mirada de su amiga. Luna le miró vacilante y pasó inconscientemente su mano por su oreja, acomodándose un mechón de cabello.
- Entonces debía tener mucho sueño -volvió a mirar a Harry, quien discutía con su amigo y trataba de hacerse el desentendido, lo estaba aturdiendo pero no se delataría, no podía ceder. La ojimarrón también lo vio.
- ¡Uy sí, bastante! -a la rubia se le salió un comentario, que para Ginny pasó desapercibido, en cambio para Hermione la hizo sudar frío. La ojiazul también se abochornó por la metida de pata, pero es que convivir tanto con Ron, tenía que pegársele algo de sus bromas. Para su fortuna el señor Weasley había llegado.
Las chicas se acercaron, Ginny corrió a abrazar a su padre, mientras las dos parejas iban a recoger sus baúles, aprovechando para conversar rápidamente.
- ¡Luna! -exclamó entre dientes la ojimarrón.
- Lo siento Herms, es que se me salió sin querer
Te lo juro- se disculpó apenada.
- Por suerte creo que no se dio cuenta.
- Al parecer -exhaló aliviada la rubia.
A unos pasos el pelirrojo y Harry seguían riñendo.
- Vamos Harry, sólo dime cuál fue la sorpresa para Hermione -parecía un niño con deseos de ver su programa favorito y su papá no le dejase.
- ¡Que no, Ron! Deja de ser tan metido atajó ceñudo.
- ¡Está bien, que conste! No me cuentes, pero yo igual no te contaré nada de lo que pienso regalarle a Luna. Es más, ya ni me pidas opiniones
que luego resulto ser un metiche, ¿no? -refunfuñó indignado y ácido, Harry le sonrió sarcástico.
*-*-*-*-*-
El camino fue tranquilo, habían viajado en un carruaje prestado por el colegio. Luna iba con Hermione y Ginny, Ron con Harry y su padre. Cerca de las cuatro de la tarde llegaron a la madriguera, la señora Weasley les recibió con mucho entusiasmo

 

 

- ¡Hola cariños!, pasen, pasen que deben estar congelándose
-exclamó con júbilo.
- Hola señora Weasley -saludaron Hermione y Luna.
- Ay, díganme Molly, somos como familia -les sonrió maternalmente, Hermione le devolvió la sonrisa, Luna se sonrojó y le sonrió nerviosa. Ron, quien en ese instante entraba, palideció y sus orejas enrojecieron. Harry se rió por lo bajo ante la reacción de su amigo.
- ¡Mamá! -gritó la pelirroja corriendo a abrazarla, fue la última en bajar del carruaje.
- ¡Mi nena!, ¡Bienvenida! -le correspondió, apretándola contra ella.
Ron caminó yendo lo más lejos posible de su progenitora, no quería que lo abrazase y mucho menos le llamase Ronnie, al menos no delante de su novia.
- ¡Ronnie!, ¡Ven mi vida! -le llamó su mamá con voz melosa, la ojimarrón, el ojiverde y la rubia estuvieron a punto de reírse pero se contuvieron, ésta última por ser solidaria con su chico.
- Mamá -apretó los dientes.
- ¡Ay ven!, los he extrañado tanto que merezco poder abrazarlos -le vio con una sonrisa.
- Molly, déjalos, ya no son bebés -comentó su esposo, pasó hacia el comedor y vio a los otros tres chicos, más a la rubia.
- Para mí siempre lo serán -respondió con terquedad, en el fondo el pelirrojo sabía que su mamá no lo hacía por mala onda, sólo que en verdad se pasaba.
- Además no creo que sus amigos lo vean malo, ¿verdad? -dirigió una mirada a Harry, Her y Luna, quienes negaron aún soportando la risa. Ron les miró asesinamente, y ahora sonrojado.
- Es más
Harry, ven por favor - esta vez iba él, quien al escuchar su nombre también palideció, a Ron se le dibujó una sonrisa vengativa. Caminó hacia su lado y le empujó, él se acercó a la señora Weasley y sin poder hacer nada recibió un abrazo mega fuerte de su parte, dejándolo casi sin aire. En eso bajaron los gemelos.
- Hemos escuchado su dulce voz, y decidimos venir a saludarlos -habló efusivo Fred.
- Porque no somos maleducados -agregó sonriente George.
- Hola Hermione, Hola Luna. ¡Ustedes cada día más hermosas! -saludaron de beso a las chicas, quienes ligeramente se sonrojaron por el halago.
- Y tú, pequeña pelirroja. Estás cada día más grandota -se acercaron a su hermana, quien les vio ácida por lo de pequeña.
- ¿Pequeña? -su voz sonó con sarcasmo y molestia.
- Es un decir... por ello lo de grandota. No te alteres, ya te estás influenciando por Ron -pasó un brazo sobre su hermana y vio a su gemelo.
- Se te está pegando lo malhumorada, ¡Hay que hacer algo! - exclamó alarmado, pareciese que su hermana tuviese una enfermedad grave, se unió al abrazo George.
- ¡Ay miren, es Ronnie!... ¡El bebé! -soltaron melosamente, ambos con unas sonrisotas de burla. Viéndole con exageradas miradas de ternura, cual si fuese un bebé real.
- Ni empiecen -saltó amenazante entre dientes Ron, mientras su mamá dirigía a las chicas al comedor.
- Y Harry, el
-comenzó George.
- ¡Hola chicos!, ¿Qué tal va el negocio? -cortó antes de verse envuelto en las bromas de los gemelos.
- ¡Pues de maravilla!, hemos decidido ampliar el mercado -comentó Fred, con una sonrisilla, ahora pasando un brazo por encima de la espalda de él. Ginny se unió a los demás.
- Exacto, quizás pronto verás letreros en el profeta, diciendo que somos famosos en toda Europa y de paso la India -George hizo lo mismo que su hermano, y dibujó en el aire un letrero imaginario con su mano, cual fuese una enorme marquesina. El ojiverde les vio con cara de para qué pregunté, pero les sonrió algo vacilante.
*-*-*-*-*-
Mientras cenaban conversaban de lo que les había sucedido en el colegio
Harry y Hermione se miraban discretamente y a la vez nerviosos, pero no sólo ellos, la rubia y Ron tenían un semblante parecido. Es más, el pelirrojo sudaba
Los gemelos hablaban de sus exportaciones recientes y de vez en cuando bromeaban, hasta la señora Weasley se rió.
A punto de terminar la cena...

 

- Ginny, cariño... Hermione y Luna dormirán en tu habitación -vio a su hija, quien asintió sonriendo.
- Ron -miró al ojiazul.
- ¡Sí, ya sé! -respondió ceñudo- Harry dormirá conmigo. Bueno, cada uno en su cama claro -dicho esto ahogó una risa viendo a la castaña, burlona y maliciosamente.
- Mamá, es obvio, siempre que viene duerme en mi cuarto. Aunque esta vez quisiera dormir en otro lado -agregó con la sonrisa más amplia, pasando la mirada hacia su madre, el ojiverde y la ojimarrón le lanzaban miradas fulminantes.
- ¡Ron! -le reprendió molesta su progenitora y se incorporó, las chicas igual, y tomaron los platos llevándoselos al fregadero, su padre se dirigió a la sala.
- Si nos disculpan
-comenzó Fred, frotándose el estomago, satisfecho.
- Tenemos ocupaciones que atender
-terminó George, los gemelos subieron las escaleras. El ojiazul se acercó a la silla de su amigo y habló bajamente.
- Me temo Harry, que tienes ganas de estar a solas con alguien. Pero lástima, tendrás que aguantártelas
-le susurró burlón.
- ¡Ronald! -soltó con un gruñido molesto.
- Calma compañero, que tengas dulces sueños -dijo con voz melosa, dio un zape rápido y corrió a las escaleras, sin darle tiempo a Harry de hacer algo. Pero su amigo tenía razón, mientras estuviesen en la madriguera no podría estar con Hermione nunca a solas. Se recargó en la mesa pensativo, poco a poco la estancia quedó vacía, primero los señores Weasley y luego vio a las chicas subir.
- Harry, ¿no vienes? -preguntó la castaña, extrañada. Deteniéndose en el primer escalón, él parecía muy nostálgico.
- Ahora subo -le vio alicaído, pero a la vez se le dibujó una sonrisa tierna, que la chica le regresó, entonces se escucharon las voces de sus amigas y ella continuó subiendo. Él la vio desaparecer tras ellas- Hasta mañana mi niña...-dijo en susurro, una lágrima resbaló por sus mejillas.
*-*-*-*-*-*-*-*-
La semana había pasado algo aprisa, sin darse cuenta entre tantas actividades...
Esa tarde era la última del año, los señores Weasley habían sido invitados a una cena en el ministerio, los gemelos festejarían por su cuenta con algunos amigos.
Todos en la casa se estaban alistando, bueno la excepción eran claro, las parejas que no saldrían de la madriguera, y eso provocó una calurosa discusión entre Ginny y Ron

 

- ¡Es Injusto Ron!, Por Qué No Me Hiciste Favor De Convencer A Mis Padres. Yo No Quiero Ir a Esa Fiesta, No Deseo Pasar Toda La Velada Conviviendo Con Personas Grandes. ¡Aún No Entiendo Cómo Es Que Tú Sí Puedes Quedarte! -se quejaba con gritos bajos de indignación, para no ser escuchada por sus progenitores, parándose frente a él, quien se estaba atando las agujetas del calzado.
- ¡¡Basta Ginny!! Me atormentarás con eso toda la vida, ¿o qué? Si no quieres ir, díselo a ellos, Pero a mi déjame en paz, ¡Yo Ya Soy Responsable! Además yo quiero estar con Luna, sin entrometidos -le miró cansino, se incorporó y la hizo aun lado dirigiéndose la puerta de su habitación.
- Sabes que no podría
-susurró con enfado y lamentación.
- Pero aparte estarán Harry y Hermione. ¿Ellos no serán malos tercios para ti, verdad? -apretó los dientes, algo en ella decía que la idea no precisamente le agradaba, ¿por qué su amiga sí podía quedarse?
- ¡Ellos son mis amigos! -se detuvo, la volteó a ver alzando las cejas.
- Ron, ¡Yo quiero estar con Harry! La que sí será mal tercio es Hermione -soltó sin pensarlo, pero en su interior de verdad lo sentía.
- ¡Ginny, Me Hartaste! Que Te Diviertas Mucho En El Festín, Me Saludas A Percy ok. ¡Adiós! -la miró con una sonrisa ácida, dando un pellizco en la mejilla a una Ginny de brazos cruzados y mirada asesina, se dio la vuelta y salió del cuarto dando un portazo.
- ¡Ronald Weasley, No He Terminado! -chilló indignada y sobándose donde le pellizcó su hermano.
- ¡Qué pena!, Porque yo sí -regresó sobre sus pasos y le lanzó una sonrisa de suficiencia, cerrando la puerta otra vez.
- Yo que mis padres no te confiaría la casa. ¡Já!, Muy responsable
-miró la puerta, con ironía.
- ¡No le hagas nada a Luna, que ella es más chica que tú! -dijo con un bufido de exasperación, abriendo y cerrando sus manos cual quisiese tener en ellas el cuello de su hermano, pero el ojiazul ya no estaba cerca y no pudo oírla.
*-*-*-*-*-*-
Cerca de las siete los gemelos se fueron, y minutos más tarde sus padres, con una Ginny resignada pero muy enojada, se dirigieron al festín. Lo malo era que estaba algo lejos de la madriguera, así que regresarían cerca de las seis de la mañana, cosa que la señora Weasley la mantenía preocupada y estaba pensando con seriedad entre ir y no.

 

- ¡Molly, date prisa!, el auto que nos envió el ministerio nos espera. Anda, se hace tarde...-la apresuraba su esposo, con las llaves en mano, un bello auto clásico verde oscuro los esperaba en el patio.
- ¡Ya voy, Arthur! sólo estoy despidiéndome de los muchachos -gritó ella, volteando a ver a Ron que estaba junto con Harry, Hermione y Luna; en la entrada de la casa.
- No sé cómo dejé que entre tu padre y tú, me convencieran de dejarte aquí -negaba con angustia.
- ¡Ay mamá!, ya no soy un niño, no incendiaré la casa. ¡Tranquila!, ustedes diviértanse -soltó con voz despreocupada, para tranquilizar a su progenitora.
- Está bien, pero se acuestan temprano -pasó sus manos por el cabello de su hijo, y les miró a los 4, aún intranquila. Pero los chicos le sonrieron dándole a entender que se fuese segura, ella relajó lo tenso de su rostro.
- ¡Que te diviertas, Ginny! -le sonrió burlón y ella le lanzó un mirada de querer asesinarlo.
- Apenas avanzó unos pasos cuando
¿Seguros que no quieren ir? -les vio nerviosa, y apenada por la insistencia.
- ¡Claro Que No! -exclamó alarmado el pelirrojo.
- Además ya no es tiempo
¡Anda!, que al paso que van mi papá sufrirá un ataque de ansiedad, y no pueden dejar esperando a su hijo ¿ah? -y es que la razón por la que se habían visto casi obligados a no faltar era precisamente Percy, quien ahora era alguien importante en el ministerio, y para compensar a sus padres de su absurda actitud mostrada dos años atrás, los invitaba a eventos especiales y como sus invitados de honor.
La señora suspiró resignada y se dio la vuelta, al llegar al coche subió con su hija, y el señor Weasley exhaló cansado y susurró -¡Al fin!- Los chicos vieron cómo el auto desaparecía, y antes Molly les vio a través del vidrio haciendo un gesto de despedida.
Tras cerrar la puerta los cuatro también suspiraron aliviados.
- Vaya pensé que nunca se irían -comentó Ron, negando con la cabeza.
- Ay Ronnie, pero si es tu mamá -dijo la rubia.
- Por eso
-le regresó a ver incrédulo, y la abrazó por encima de su hombro.
Harry y Hermione intercambiaron una mirada divertida ante la actitud de su amigo, los ojiazules caminaron y ellos les siguieron, los cuatro se dirigieron al patio trasero.
*-*-*-*-*-

Afuera el cielo se tornaba azul-rojizo, casi magenta, el tenue sol de invierno ya se había ocultando. Las primeras estrellas brillaban muy resplandecientes, la luna estaba en cuarto creciente, lucía un color azul claro acuoso, dándole un toque de misterio y romanticismo. El viento soplaba fresco, las montañas cubiertas de nieve daban el marco perfecto para una hermosa noche.
Ambas parejas se sentaron a observar el paisaje que la naturaleza les obsequiaba, Ron y Luna se abrazaron, Harry y Hermione se tomaron de la mano. Se encontraban algo separadas pero las dos se notaban tan enamoradas, tanto que el mismo panorama era un mero reflejo del amor de ellos.

Creadora de paz, Guerrera que das,
Fuerza a este mundo para continuar.
Con una sonrisa, tú puedes sanar en segundos.

 

- Hermione
-susurró el chico de gafas viéndola, la chica miraba las estrellas.
- ¿Ah? -volteó su mirada hacia él.
- Te he extrañado tanto este tiempo
-la miró, acercándose a su rostro hasta quedar a centímetros de él.
- Yo también, pero sólo fueron 6 días
-contestó ella mirándole risueña, y volvió a ver las estrellas.
- ¡Ahh!, ¿te parece poco? -frunció ligeramente el ceño, entre indignado e incrédulo.
- Pues en realidad
sí -soltó sonriendo coqueta e inocentemente, él le vio a punto de reclamar.
- Tomando en cuenta que tenemos toda una vida que compartir -agregó ante la expresión e intención de él, quien al escucharla cambió en segundos sus intentos de reclamo, brindándole una sonrisa reflejo perfecto de la de ella. Pero un sentimiento de miedo asaltó su alma, pese a ser ella la fuerza que le daba ánimos para continuar adelante, para no dejarse vencer
Aún le esperaba una batalla más con Voldemort, y quizás la definitiva, por ello su futuro era impreciso.
- ¿Qué pasa Harry?, noto tensión en tu rostro -dijo al observarle ausente.
- No me pasa nada, es sólo que pensaba en lo mucho que Te Amo -hizo aun lado un rulo de la chica.
- Yo te Amo Más -se acercó hasta percibir su respiración, citando la frase que él mismo dijo la tarde que revelaron sus sentimientos mutuos.
- Eres la paz de mi alma, eres mi mundo - la tomó con delicadeza por el cuello y unió sus labios con los tersos de ella, fue un beso lleno de ternura, después de todo no habían podido darse uno en lo que llevaban en casa de los Weasley.

Con una explosión, de imaginación,
Vas creando vida a tu alrededor.
Nace de tu cuerpo todo lo que soy, lo que busco.

Del otro lado el pelirrojo y la rubia conversaban

- Lamento tanto que mis padres me tengan todo el santo día vigilado -se acercó más a la chica, con cara de disculpa.
- Pero si yo me la estoy pasando bien Ron, tu familia es muy linda -le sonrió comprensiva.
- Podrás decir lo que quieras Luna, en serio, pero se suponía que la pasaríamos juntos, después de
-una tosesilla quizás intencional o no, lo interrumpió -Todo lo que hemos pasado, y quiero compensar esta semana
-esta vez su voz se escuchó traviesa y a la vez nerviosa, provocando que las mejillas de ambos se sonrojaran. Él la abrazó y ella lentamente se acomodó en sus piernas, dejando la mitad de su cuerpo sobre el piso. Ron acarició suavemente el cabello de la rubia y con la otra mano su brazo, quizás para darle calor, mientras le miraba embelesadamente cual si fuese una frágil flor.
- Créeme que tú eres todo lo que busco en la vida y a tu lado nada más me falta, tu cuerpo es mi templo sagrado -susurró el pelirrojo, la chica le miró y suspiró.
- Y yo sé que en tus brazos nada me pasará Ron...-él bajó su rostro y besó esos labios de los cuales dependía su respiración.

Women are the magic in the world,
Porque piensan con el corazón.
Women have the magic in the world,
Por convertir en alegría todo su dolor.
Women are the magic in the world,
Por guiarnos a la inspiración.
Women have the magic in the world,
Por descubrirnos el camino del amor.

 

- Harry, esta noche es tan mágica
-suspiró viendo la inmensidad del cielo y las estrellas brillar, como si a través del aire quisiese llenar sus pulmones de esa fresca atmósfera nocturna y pacífica.
- Hermione, tú eres la magia de este mundo, porque no sólo actúas con el instinto, sino con él corazón... Y evitas que yo me deje guiar sólo por mi razón -dijo en susurro, besando el lóbulo de Hermione, la chica sintió cosquillas.
- Harry, yo desde siempre he tratado de que no metas la pata, para que tu vida no peligre
pero hay ocasiones que hasta yo me dejo llevar -le miró con complicidad.
- Tal vez sí, pero esas veces es por influencia mía
Te he hecho sufrir por esas metidas de pata como tú las llamas, y tú siempre sabes cómo alegrar tu dolor y el mío -su expresión era de culpabilidad y arrepentimiento.
- Pero sabes algo?, todo esto me ha servido de escarmiento, y tú con tu magia te has convertido en mi inspiración para seguir adelante sin ver mis errores, sólo aprender de ellos -la chica sonrió.
- Porque por ti descubrí el camino del verdadero amor -dicho eso la haló hacia sí y volvió a besarla, esta vez más intensamente.

Ternura infinita, enviada bendita,
Tienes todo lo que mi alma necesita.
Sin tu Luna llena que me justifica, me hundo.

- Ron te amo
-susurró la rubia una vez que dejaron de besarse, él sonrió.
- Luna posees una ternura infinita, es como si el cielo se hubiese apiadado de mí, enviándome un ángel para cuidar de mi alma
la cual te pertenece completamente, y eres lo único que ella necesita -suspiró acariciando el rostro de la chica.
- Ronnie qué cosas dices -se le escapó un risita nerviosa -Tú eres una persona muy valiosa y un chico genial, yo soy la que debo estar agradecida con la vida por brindarme la oportunidad de ser tu novia -le vio, y también acarició el de él.
- Ay Luna, tú eres el resplandor que ilumina mi vida
tu nombre mismo es como tú, y me justificas todo lo malo que he hecho, pero aprovecharé este momento para pedirte perdón -exhaló, con cierta culpa.
- ¿Perdón?, ¿por qué? -le miró desconcertada.
- Por cómo me comporté contigo cando te conocí, te juzgué sin siquiera conocerte, sólo me dejé llevar por cómo era tu apariencia, fui un tonto -unas lágrimas de arrepentimiento resbalaron por sus mejillas.
- Ron, yo no tengo nada que perdonarte
-secó sus mejillas con su mano, él la besó, se sentía una piel tan tersa en aquélla mano delicada.
- Sin ti seguramente me hundiría, ya no puedo vivir sin ti
todo lo que nos une nadie podrá borrarlo - más lagrimas brotaron.
- Ay Ronnie, tú eres el tierno -esta vez fue la chica quien lo besó.

Son como el amanecer,
No puedo agradecer,
Todo lo que me das, me rindo.
El Sol nace por tu piel,
Cómo no serte fiel,
Si sabes todo lo que siento.


- Harry...-le susurró mientras la cabeza de él se encontraba sobre las piernas de ella.
- ¿Ajá? -giró su rostro hacia ella.
- Tal vez te suene tonto y absurdo, pero tengo miedo de que este amor acabe, que te des cuenta que no soy la indicada y te alejes de mí
-soltó con una sonrisilla nerviosa y de disculpa.
- Hermione, siempre te seré fiel, porque si no sería serle infiel a mis sentimientos. Todo el amor que me das hace que cada día te ame más, es imposible que esto termine, si con sólo escuchar tu nombre me rindo
-acarició su mejilla, ella sonrió algo apenada por dudar.
- ¡Nunca, Escúchame bien! Dudes de mi amor Her, porque eres como el sol que ilumina mis amaneceres, y quiero que en todos ellos tu ser esté presente
tocar tu tersa piel como lo hice la mañana de navidad. Tú mejor que nadie sabes lo que siento por ti -la chica bajó el rostro y rozó los labios del chico levemente, él no se conformó y la besó completamente, jalándola hacia él.

 

Women are the magic in the world,
Porque piensan con el corazón.
Women have the magic in the world,
Por convertir en alegría todo su dolor.
Women are the magic in the world,
Por guiarnos a la inspiración.
Women have the magic in the world,
Por descubrirnos el camino del amor.

La noche transcurría aprisa, eran casi las 10, la luna cada vez brillaba más, al igual las estrellas, el frío incrementó y los chicos tuvieron que resguardarse dentro de la casa.

- Bien, dentro de unas dos horas será un nuevo año
-comentó el pelirrojo, los 4 estaban sentados en el comedor, cada uno a lado de su pareja.
- Al menos espero que sea un año lleno de cosas bellas y buenas -siguió hablando y observó a la rubia, sonriendo.
- Al ojiverde nuevamente le invadió ese temor, sin embargo abrazó a la castaña a su lado.
- Claro que lo será, este año terminamos el colegio. ¿Se dan cuenta que llevamos conociéndonos cerca de siete años? -dijo la ojimiel.
- Ay Hermione, sí que han sido muchos años soportando tus regaños -rió bromeando el ojiazul, la chica entrecerró los ojos peligrosamente.
- ¡¿Ah sí?! -terció con amenaza, el ojiverde y la rubia se vieron con caras de risa contenida.
- ¡Sí! -la retó con la simple contestación.
- Yo qué culpa tengo de que seas un flojo, irresponsable y tragón -exclamó con triunfo.
- ¿Así que eso soy?, según tú -le vio entre ironía y orgullo.
- No nada más según yo -dijo sarcástica, viendo a Harry, quien tragó saliva.
- Chicos, ya no se peleen -atinó a decir eso.
- Nadie está peleando
Aquí la señorita perfección que nunca cambiará su opinión sobre mí -vio a su amigo con cara de qué aguante.
- Mientras tú no cambies tu actitud -se escuchó intelectual.
- Ay saben algo, voy a extrañarlos, pues este año ustedes se irán y yo aún debo estar otro año en el colegio -comentó con tristeza, logrando lo que se proponía. El ojiazul la vio con nostalgia y la castaña se quedó callada.
- No estés triste, te escribiré todos los días, y te visitaré los fines de semana -quiso animarla.
- Pero no es igual -negó cabizbaja, y se recargó en el hombro de su novio.
- Vamos Luna, No te deprimas
Ron tiene razón, nosotros también te iremos a ver - le miró la chica de rulos castaños, y tanto su novio como su amiga se sorprendieron al darse cuenta que ella le dio la razón al pelirrojo. Después de todo sus discusiones ya eran comunes y hasta divertidas, al finalizarlas todo como antes, aunque algunas, más bien la mayoría, él terminaba huyendo de la vista de la castaña antes de terminar con un golpe o daño. La rubia sonrió agradecida.
- Ves, tendrás a tu amiga para conversar, y a nosotros para convivir -agregó el chico de cabellos revoltosos.
- Sí, ¿qué creías?... que te ibas a deshacer de nosotros tan fácilmente -soltó una risa traviesa Ron y tomó su barbilla, ella sonrió tierna, él la besó.

 

Cómo me hace falta tu pensamiento,
Cuando una noche es larga me siento preso.
Cuando en la madrugada me siento lejos,
Tu cuerpo me salva del frío del alba.
Toda la magia que quiero encontrar en tu cuerpo,
Yo siempre la encuentro.
Toda la luz que ilumina mis días proviene de tus sentimientos,
Toda la fe que me salva y el amor que da la calma,
Todos los caminos que me acercan a mi alma.

Llegó el fin del año, las doce campanadas sonaron y los chicos brindaron, por un futuro y un año venidero lleno de cosas buenas, se felicitaron. Quizás con el tiempo las cosas que suceden se comprenden, unos cambios suelen ser buenos, otros cambian tu vida para siempre, todo está en tus decisiones y acciones. Cerca de la 1 de la madrugada decidieron subir a dormir

- Harry... ¿estás despierto compañero? -susurró el pelirrojo, estando ya acostados. La habitación se encontraba a oscuras, pero los dos tenían los ojos abiertos y viendo al techo, pensativos.
- Sí, Ron -le respondió el chico de gafas.
- Las noches sin Luna, cada vez se me hacen más largas
-negó y suspiró.
- Ay Ron, pero sólo están a unos metros de nosotros -contestó.
- Sí, pero aún así la siento lejos
Tú a Hermione no? -pareció no creerse lo que su amigo decía.
- ¡Claro!, pero sé que mañana la veré -cerró los ojos y el rostro de la castaña se mostró en su mente.
- Pues tienes razón, que descanses -el ojiazul también cerró sus ojos y se dio la vuelta hacia la pared, dándole la espalda a su amigo.
- Buenas noches
-bostezó, y pensando en Hermione se quedó dormido con una sonrisa en sus labios.
Más sin embargo su amigo no pudo conciliar el sueño, y tras casi una hora de intentarlo en vano se incorporó. Estaba dispuesto a salir, no sin antes cerciorándose de que el ojiverde estuviese dormido, y no se equivocaba pues Harry dormía y entre sueños susurraba -Te amo Hermione, eres la paz de mi alma... -Ron se contuvo una risa y salió haciendo el ruido menos posible.

Caminó hacia la habitación de su hermana, donde ahora sólo dormían la castaña y la rubia, iba titiritando pues ya se sentía el frío del alba. Entró sigilosamente y allí estaba la luz que iluminaba sus días, con los tenues rayos de la luna proyectándose sobre su delicado rostro, su respiración era serena y tranquila
Él se acercó y rozó sus labios con cuidado.

- ¿Ron?... -susurró la chica, abriendo los ojos lentamente.
- Yo
nena
No pretendía despertarte
-movió sus labios como apenado.
- No hay problema Ronnie
yo tampoco podía dormir bien, te extraño demasiado
- dijo acariciando el rostro del pelirrojo, habló con voz baja para no despertar a la ojimiel.
- Quiero que vengas conmigo
-dijo la chica, incorporándose.
- Ey Luna, ¿adónde vamos?, afuera hace frío
-tragó saliva viendo en el exterior caer la nieve.
- Aquí no podemos conversar, despertaríamos a Herm
Y nadie te ha dicho que saldremos de la casa -se le dibujó una sonrisilla traviesa.
Él la siguió y juntos bajaron a la habitación que antes pertenecía a Percy, tras sólo regresar a visitar a sus padres en ocasiones especiales, aún así el lugar lucía impecable ya que su madre la mantenía limpia y ordenada.
- Luna, no debemos estar aquí
-pareció perder el aire.
- Ron, tan sólo quiero pasar lo que resta de la noche, contigo
-dijo tranquilizándolo, y dando un tierno beso se abrazó a su cuerpo. Se sintió tan cálido, el frío que sentía minutos antes se esfumó con el calor del cuerpo de la ojiazul.

 

Nadie que me mire como me miras tú,
Nadie que me llene de tanta quietud.
Nadie que me prenda fuego, que haga de la vida un juego,
Llene de sonrisas, nadie como tú.

Eres la única manera de sobrevivir,
Eres el camino que quiero seguir.
Llevas en tus manos lo que me hace ser un mar,
Ya no extraño, ni me engaño, si tú estás aquí.

A la mañana siguiente todos desayunaban, los gemelos comentaban lo mucho que se divirtieron en la fiesta de fin de año. A los señores Weasley también se les notaba haber pasado una agradable velada, pero la pelirroja fulminaba con la mirada a su hermano mayor

- Ves mamá, No quemé tu casa, qué desconfiada
-sonrió con orgullo el pelirrojo.
- De todas formas tu padre y yo hemos pensado que no volveremos a dejarte a cargo en mucho tiempo -le miró su madre, él abrió los ojos con indignación y sorpresa.
- Pero
-soltó cual le hubiesen aventado un balde de agua helada.
- Así es Ron
-agregó su padre.
- Bien, ahora vuélvanme a tratar como un niño pequeño -apretó los dientes, se percató de la sonrisa triunfal de su hermana y frunció los labios.
- Es sólo temporal, hasta que salgas del colegio, que falta tan poco
Ves, sólo el regreso hijo -le miró su progenitora con dulzura.
- De todas formas gracias, hum!-soltó irónico.
- A propósito
¿Se la pasaron bien anoche?, ¿durmieron tranquilos? -cuestionó el señor Weasley.
Harry al parecer se estaba ahogando con el cereal, y el pelirrojo palideció.
- Harry, cariño ¿estás bien? -le vio alarmada la madre de Ron.
- Sí, fue sólo el cereal
-respondió casi sin aliento, su respirar era acelerado. Ron frunció el entrecejo, y sus chicas les observaron con una sonrisa de gracia. Cosa que la pelirroja vio con desconfianza y desagrado en la ojimiel.
- Pues nosotros dormimos en el cielo, soñando con estar en brazos de los ángeles
¡Al menos yo sí!, no sé Harry -comentó el pelirrojo, y observó a su chica, con una sonrisa de complicidad.
- ¿Y tú, Harry? -esta vez la pelirroja sorprendió al chico con su pregunta.
- Ah
yo igual
-tartamudeó, inconscientemente y discreto vio a la castaña, quien le miró directamente a los ojos. Sintió quietud a sus nervios, rápidamente pasó su vista a Ginny.
- Bueno, al menos sé que fue hermoso el sueño que tuve -bajó la mirada hacia su plato, sonriendo cual quisiese recordarlo. Había algo en los comportamientos de los cuatro que no le agradaba a Ginny, más la conexión entre el ojiverde y su mejor amiga.
- ¿Y no extrañaste Hogwarts? -volvió a preguntar a un Harry desprevenido.
- Pues en realidad no -respondió más que seguro al ver nuevamente a Hermione.
- ¿Y tú, Hermanita?
debiste divertirte bastante -sonriendo con burla, atajó oportunamente al ver que sus amigos cada vez se perdían en sus miradas y su hermana se mostraba intrigada, ella le dirigió una mirada ácida.
- La próxima vez vas a ir, así que tú solo lo descubrirás Ronnie -se le dibujó una sonrisa de venganza triunfal, él le lanzó una mirada de rencor.
- Sí, tienes razón
Pero nada se compara con la noche de anoche -agregó pícaro.
Hermione y Luna se incorporaron con los platos sucios, la esclava de plata brilló en la mano de la castaña, metiendóla en un aprieto...
- ¡Qué bonita pulsera! -comentó Fred, todos voltearon a verla. La chica sintió un vuelco al corazón, si la revisaban de cerca se darían cuenta de lo que estaba grabado en ella.
Harry sentía sudar frío sus manos y una nueva inquietud asaltó su alma, pero se encontró con la mirada de Hermione, la cual fue nueva paz.
- Un obsequio de mi madre
-atinó a decir la ojimiel, sus manos también sudaban, estuvo a punto de soltar los platos pero trató de mantener un semblante tranquilo.
- ¡Oh, qué bello!...-sonrió George, y vio a su gemelo con una sonrisota extraña, pero ya no le dijeron nada.
- Nosotros hemos creado unas pulseras serpentina -comenzó Fred, las chicas se dirigieron al lavadero.
- ¿Cómo es eso? -les miró Ron confuso.
- Ay -suspiró con gracia, cual si su hermano fuese de lento aprendizaje. - Consisten en ponértelas como pulsera normal, y cuando hay fiesta te las quitas y de ella puedes sacar mucha serpentina -explicó George.
- Sí, ¡fueron un éxito anoche! -se vieron ambos con complicidad.
- Ahh -les miró su hermano.
La castaña y la rubia salieron al jardín, ellos las siguieron, también los acompañó la pelirroja y los gemelos. Mantuvieron un juego de lanzarse bolas de nieve, por equipo de 3 pero sobraba alguien. Hermione decidió no participar, cosa que Harry vio decepcionado, en su equipo estaba Ron y Ginny, el juego consistía en protegerse entre los 3, al final quien menos veces hubiese recibido golpes sería el equipo ganador.
- Ves Luna, Estás con los triunfadores -bromearon con su cuñada, Ron les miró fulminante.
Tras un rato de juego y risas, en las que Harry miraba de reojo a su chica con tiernas sonrisas intercambiadas, Ron lanzó a la ojimiel una bola de nieve y ella se marchó molesta

Harry le vio con ganas de estrangularlo, él se destornillaba de la risa, el ojiverde le lazó una más grande iniciando una lucha entre ellos, bajo las miradas fascinadas de los gemelos y una Luna con una cansina e indignada ante el comportamiento de ellos.
La pelirroja había aprovechado para alcanzar a su amiga y hablar con ella.

 

Women are the magic in the world,
Porque estás aquí

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Porque piensan con el corazón.
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La ojimarrón había subido a la habitación de la menor de los Weasley, con lágrimas en su marrón mirada
No por la broma de su amigo, el motivo era que la pelirroja en ese juego se acercaba mucho al ojiverde, y en el fondo ella quería disfrutar de esa alegría con él, pasársela juntos sin esconderse del mundo

- ¿Hermione? -susurró como dudando, la pelirroja.
- Hola Ginny
-desvió su mirada e inmediatamente se limpió las lágrimas para que la chica no se diese cuenta.
- ¿Estás bien? -vaciló.
- Claro, sólo que afuera hacía frío -respondió brindándole una sonrisa, fingida pero creíble.
- ¿Podemos charlar? -se sentó frente a ella.
- Sí -le vio sincera, presentía la que se venía.
La chica suspiró y comenzó algo brusca.
- ¿Por qué últimamente te la pasas todo el tiempo con Harry?
- Ginny, sabes que tu hermano, Harry y yo, somos grandes amigos -sonrió nerviosa.
- Eso lo sé -le miró cual lo que dijo era algo obvio.
- Bien, como ahora él está con Luna -prosiguió.
- Así que sólo somos Harry y yo -la chica frunció las cejas, algo en esa amistad tan estrecha no le hacía gracia.
- ¡¿Y yo qué soy?!, ¡¿Un cero a la izquierda?! -le vio ácida - Se supone que ahora es cuando debes ayudarme con él, ¡Tú me lo Prometiste!, y resulta que no has hecho nada Hermione -se incorporó y la apuntó al pecho, con molestia y culpándole, su tono de voz iba en aumento.
- Ginny lo sé, pero hay algo que no sabes
-soltó con un hilo de voz.
- ¿Ah sí?, ¿y qué es? -pareció calmarse y volvió a sentarse.
- Harry está enamorado -le vio cerrando los ojos y esperar la reacción de su amiga.
- Sí, Eso Lo Sabía -volvió a subir la voz.
- Pero no de ti -agregó sudándole las manos.
- ¿Entonces de quién? -abrió ligeramente los labios sorprendida y dolida, se paró de la cama y caminó de un lado a otro, contrariada.
- Eso no me corresponde a mí decírtelo -negó con pesadumbre.
- ¡¡Se Supone Que Eres Mi Mejor Amiga!! -se detuvo frente a su amiga y reclamó haciendo un ruido de enfado.
- ¡Ginny, lo somos! -un sentimiento desalentador la asaltó.
- A menos, que seas tú? -la vio como si no hubiese escuchado lo que su amiga dijo.
- Ginny, no
-palideció ante esa duda, en la cual desde el fondo su amiga tenía razón. Unas lágrimas se escaparon de sus ojos, tragó saliva dolorosamente pues le dolía aceptar que ella era la culpable de mentirle.
- ¡Hermione, Dime Quién Es! -seguía con su mirada calculadora.
- No puedo decírtelo
- negó sin aliento.
- ¡¡Ah, Entonces Estás Del Lado De Esa Otra Chica, Por Ello La Proteges!! - la pelirroja se estaba pasando.
- Harry es mi amigo, y le di mi palabra -más lágrimas resbalaron por sus mejillas.
- ¡¡A mi igual!! -gritó ofendida.
- Me has decepcionado -negó observándola cual su amiga fuese un traidor.
- Ginny
¡¡Espera!! -quiso detenerla, pero la chica ya se había alejado de su lado con paso desgarbado.
- No Quiero Seguir Delante De Alguien Que Me Ha Desilusionado -dio un portazo.
La castaña derramó más lágrimas, de tristeza y culpabilidad, se recostó sobre la cama abrazando las almohadas.
- Ginny no puedo, no puedo decirte que esa chica soy yo, no quiero perderte... -negó entre sollozos bajos y resuellos agitados.

 

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Si me voy del planeta,
Eres estrella fugaz...
No puedo creer todo lo que tú me das


Las vacaciones habían terminado y los cinco chicos al colegio habían regresado, pero desde aquél día de la discusión Ginny durmió en el cuarto de Percy los seis días restantes en la madriguera, diciendo que necesitaban más espacio, la verdadera razón sólo la sabía Luna aparte de ella y la castaña. Con la ojimiel se hablaban formalmente delante de todos, y eso en el fondo afectaba a ambas, más a Hermione. Ron y Harry sospechaban algo de su comportamiento, hasta que al regreso Hermione les había despejado dudas a su novio y a su amigo.
En el colegio trataban de ignorarse, más bien la pelirroja era la que la ignoraba, ella soportaba su indiferencia. Ron insistía que el no llevarse con su hermana mejoraba la relación entre Harry y ella, pues podían salir los tres, él se perdía de vista yendo a ver a su chica y ellos irse adonde quisiesen, o simplemente aparentando estudiar juntos. Harry prefería su lugar secreto "la sala de los menesteres".
Lo malo fue que la temporada de Quidditch se había reiniciado, y la chica tras saber que no era ella de la que estaba enamorado Harry, se había propuesto conquistarlo. En los entrenamientos le coqueteaba sutilmente, y eso incomodaba al ojiverde, afortunadamente entre Ron y Colin llamaban su atención, y eso se los agradecía su amigo desde lo más profundo de su ser.

Enero le dio paso a Febrero, el mes más romántico del año, en todo el ambiente se respiraba ese sentimiento. Parejas caminaban tomadas de la mano en los jardines, en los pasillos

La mañana de San Valentín, los alumnos tuvieron el permiso de salir a Hogsmeade.

Tres jóvenes estaban sentados en la sala común en sus sillones favoritos, la mayoría del colegio ya se había marchado, y en la torre Gryffindor ya no había nadie a excepción del trío

- Hermione ven con nosotros, ¡Anda! -insistía el pelirrojo, que estaba envolviendo un regalo para Luna.
- ¡Que no iré Ron!, vayan ustedes -le miró cansina.
- ¡Ay pero se supone que es San Valentín!, es para pasarla con los amigos
¡Y con tu novio! -finalizó con voz melosa.
- ¡¡Sabes que no puedo pasear con Harry delante de todos!! -la sola idea de no estar con él pereció entristecer más su rostro.
- Ay amigo, la verdad, te conseguiste la novia más testaruda y complicada de todas -negó queriendo bromear con el ojiverde, pero él tenía un semblante alicaído y a la vez molesto.
- ¡¡Ronald ya basta!! -exclamó con voz queda la castaña.
- ¡Basta tú, Hermione! Qué no te da cosa dejar al pobre solo como elfo?, En un día como hoy -señaló a su amigo y su voz se escuchó cual compasión exagerada.
- ¡¡Ay Cállense Los Dos!! -estalló el chico de gafas y se incorporó enojado.
Iba a seguir reclamando cuando por el retrato entró la menor de los Weasley, atravesó la estancia a zancadas y subió sin verlos.
- ¡¿Y ahora ésta?!, ¿Qué no piensa ni siquiera dirigirme la palabra a mí?... -la vio indignado el ojiazul.
- No se las dirigirá cuando estén conmigo -dijo con cierta melancolía, y viendo las gradas que conducían a los dormitorios de las chicas.
- ¿Ah sí?, ¡Pues me va a oír!- intentó ponerse de pie, cuando la mano de su amiga detuvo toda intención.
- ¡No Ron!, No lo arruines más -le miró con súplica.
- Pero es que
-iba a refunfuñar, en eso su hermana bajaba las gradas y dirigió una mirada ácida a la ojimiel.
Luego cambiando su semblante a uno risueño y coqueto, le habló a Harry

- ¡Hola Harry!, ¿No vienes a Hogsmeade? -cuestionó de manera muy risueña.
- Verás
-tuvo por un breve segundo responderle un Sí, para ver la reacción de la castaña, pero al encontrarse con su hermosa mirada ese impulso absurdo se desvaneció.
- Lo que pasa es que Harry, Hermione, Luna y yo. ¡Ya tenemos planes, hermanita! La pasaremos juntos como los mejores amigos que somos -atajó el pelirrojo, Harry agradeció desde sus adentros la intercepción de su amigo, Ginny le vio con rencor y pasó la mirada al chico de gafas como para comprobar si era cierto.
- Es cierto
-soltó sin resuello.
- Bien, Entonces los veo luego -pareció decepcionarse, estaba dispuesta a salir, no sin antes ver con resentimiento a Hermione, quien le miró con la mirada cristalina.
- Por cierto Harry, Esto es para ti -se volvió, y sin previo aviso lo abrazó tomándolo por sorpresa, él sólo atinó a corresponder al abrazo.
La castaña presenció la escena y ya no pudo contener las lágrimas, se incorporó, iba a salir corriendo pero Ron la detuvo negando en silencio, cual con la mirada quisiese decirle "Si te vas le darás la razón a ella" La chica entendió y volvió a sentarse, conteniendo el llanto. Ginny se separó del ojiverde y le dio un regalo envuelto en papel con corazones rosas, sin decir más se marchó con la cabeza erguida cuando pasó a lado de su hermano y la ojimiel.
Una vez que salió Hermione se puso en pie, el ojiazul la vio sin poder hacer nada, corrió dispuesta a no detenerse hasta estar en su habitación, cuando una mano tibia la sujetó con torpeza, obligándola a detenerse nuevamente.
- Hermione
-habló sin aliento, Ron vio lo que se avecinaba y en silencio desapareció por las escaleras de los chicos.
- ¡¿Qué quieres?!, ¿Acaso ir con ella? -contestó brusca y le dirigió una mirada sarcástica.
- Pues debería hacerlo, ya que al parecer tú no deseas pasar este día conmigo -respondió hiriente.
- Harry, tú sabes que no podemos
-se quedó sin aire ante las palabras del chico.
- Sabes Una Cosa Hermione, Creo Que Tú Te Avergüenzas De Mí, Por Eso No Quieres Ir Conmigo A Ningún Lado, Y Utilizas Excusas -dijo sin pensarlo, pero pese a eso en parte así se sentía.
- ¡Já, excusas! Harry no digas tonterías -esta vez ella habló con molestia.
- ¡Es cierto!, Porque Ahora Ella Sabe Que Amo A Otra Chica
Y Qué Más Da Si Eres Tú, De Todas Formas No Te Habla -la chica sabía que él tenía razón, pero no lo reconocería ahora delante de él, quien estaba perdiendo el control, nada raro en él.
- Pero volverá a llevarse conmigo -pareció decirse a sí misma.
- ¡¿Y luego qué?!, Todos felices
¿no?- sonó sarcástico- ¡¿Hasta Cuándo Podemos Seguírselos Ocultando?!, ¡¿Hasta Que Nos Casemos?!, ¿O Yo Muera? Así No Tendrías Que Decir Jamás Que Fuiste Mi Novia -soltó con esa voz fría que dolía tanto a la chica.
- Déjate De Ironías -le vio exasperada.
- ¡Y Tú Deja De Ser Tan Cobarde! -la miró unos instantes, con el respirar agitado.
- Entonces deja a ésta cobarde, y consíguete a una novia mejor -respondió con enojo, y apretó más los ojos para contener las lágrimas.
- ¡Quizás tengas razón! -dijo con presura, lastimándola y lastimándose, para cuando reaccionó ya no pudo detenerla, la chica había subido a su cuarto como un torbellino.
Harry entrecerró su mano cual quisiese agarrar aire, una mano se puso en su hombro.
- Vamos Harry, las discusiones son algo que tienen que pasar, hasta en las relaciones más normales, pero el amor las soluciona -se escuchó la voz del pelirrojo animándole.
El chico de cabellos revoltosos asintió, y unas lágrimas escaparon por sus ojos, sin despegar la vista de las escaleras.
*-*-*-*-*-
Gracias a Luna la ojimiel accedió a regañadientes a acompañarlos
Se encontraban en las tres escobas, pero al parecer Ron y Luna forzaban la comunicación entre sus amigos, Harry tenía un sentimiento de arrepentimiento, pero la castaña estaba muy ofendida y planeaba dirigirle la palabra hasta que él hubiese aceptado haber metido la pata. Pero la chica igual tampoco quería aceptar su error, y es que en todo esto ella era la que estaba actuando mal, y lo sabía bien, pero dolía reconocerlo.

 

 

- No puedo creer que justo hoy yo tenga que estar de guardia, hacer mi ronda y dormir en la prefectura. No digo que sea incómodo, porque sería mentir, pero tampoco me hace mucha gracia dormir solo -se quejaba tratando de aligerar tensión entre el ojiverde y la ojimiel.
- ¿Miedoso?, ¡No lo soy!, que conste -soltó una risilla cual alguien hubiese dicho esa pregunta.
- Nadie te dijo eso -dijo con simplicidad la chica de rulos castaños.
- Lo digo por si lo iban a decir, aunque apuesto que lo pensaron, ¡eh! Con que complotando en mi contra -pasó la mirada por las caras de su novia y amigos entrecerrando sus ojos.
La rubia rió vacilante y sus amigos hicieron una sonrisa floja.
- Saben una cosa, éste apuesto joven se cambia de aires con su doncella, así que ustedes deciden si vienen o no -se incorporó, la ojiazul hizo lo mismo y ellos se pararon a la vez, pagaron y salieron del lugar.
Caminaron por algunas calles hasta que llegaron a un sitio deshabitado a las afueras del pueblo. Los campos se veían algo extraños, el viento fresco soplaba suave, la nieve se estaba descongelando, los trigales hacían una presencia algo escasa. Y un sol que pareciese no tener muchas ganas de asomarse, iluminaba con tenues rayos el lugar.
Esos elementos conformaban el paisaje que ellos podían apreciar....
Ron y Luna se sentaron bajo un árbol con retoños verdes, Harry y Hermione se habían quedado cerca de una cerca de madera que dividía los campos del camino.

 

- Hermione
-titubeó bajando la mirada, y después viendo al horizonte -Siento mucho lo que sucedió esta mañana en la sala común, sé bien que soy un torpe y que a veces actúo de manera fría y absurda. Pero debes saber que eso siento, cuando tú y yo llevamos saliendo tres meses, y aún no podemos demostrarlo abiertamente
Me siento frustrado -terminó y la vio impasible, entrecerró sus puños, en señal de nervios y a la vez de frustración.
- Harry perdóname, yo igual me comporté tonta, sé que para ti no es fácil esta situación
Para mi tampoco, pero no me gustaría que todos dañaran e interfirieran en esto tan bello que tú y yo tenemos
-la chica lo observó unos minutos en silencio, él suspiró y de nuevo tomó palabra.
- Sé que lo nuestro es Hermoso, pero me estoy cansando de aparentar, de tener que verte a escondidas y de que me contenga las ganas de comerte a besos delante de quién sea, porque eres mi chica -la miró con seriedad.
- Harry

- Hermione, Por favor déjame hablar con Ginny -tomó sus manos entre las de él.
- ¡No Harry! -chilló alarmada.
- Pero

- Yo voy a hacerlo, Te lo prometo, sólo dame tiempo
-le miró y dijo con súplica.
- ¿Más? -frunció levemente el entrecejo e hizo una mueca de sorpresa.
- Sí -hizo un gesto extraño, entre esperar un reclamo de él.
- ¿Cuándo? -dijo desconcertándola, suspiró aliviada, el chico la veía no muy convencido.
- Después de las finales -dibujándole una sonrisilla de disculpa.
- ¿Por qué no ahora? -volvió a expresar desacuerdo.
- Porque esto le afectará tanto, que dejará todo lo demás a segundo plano -soltó sin vacilación.
- Tiene que asimilarlo -la vio ahora más sorprendido.
- Yo respetaba que tú salieras con Malfoy -citó con suficiencia.
- ¿Pero lo aceptabas? -le miró con el ceño contrariado.
- Bueno
-desvió la mirada cual buscase algo en el horizonte.
- Harry, soy una chica, y conozco a Ginny. Si ahora le digo que soy la chica que le robó al amor de su vida, me odiará, eso es claro, pero también abandonará todo y se sumirá en su tristeza. No me puedo permitir verla así, además de perder a su mejor cazadora, y mucho menos que por mi culpa mi mejor amiga sufra -la sola idea parecía afectarla demasiado, el ojiverde la miró asombrado.
- Oye, Parvati y Lavender No son malas -bromeó, ella le lanzó una mirada de exasperación ante tal broma, cuando estaban en una situación delicada.
- ¡Harry! -apretó los dientes, llamando su atención.
- Está bien Hermione, dejaré que tú seas la que aclare cosas con ella. Pero es que cada vez se me hace más difícil soportar estar cerca de ti sin poderte abrazar, cuando estamos en lugares tan románticos como este -soltó aún con inconformidad, pero finalizó con picardía insinuante, logrando que ella sonriera.
- Pues aquí no hay nadie, aparte de Ron y Luna, pero están en un mundo lejano -vio a sus amigos sentados más allá, regresó su marrón mirada a él - ¿Así que por qué detenerte? -dijo algo sonrojada y coqueta, el chico de gafas la abrazó, lentamente ella se giró, él rodeaba su cintura con sus brazos. Pudiendo los dos apreciar uno de los últimos atardeceres de invierno.
- Sabes que soy el "niño" más afortunado del planeta, por tenerte a mi lado -susurró a su oído.
- Ya me lo habías dicho - sonrió con ternura.
- Pero es necesario que te lo recuerde a diario. Hermione tú no le robaste nada a Ginny, porque mi amor siempre ha sido tuyo -besó su lóbulo derecho causándole cosquillas.
- Y respecto a lo que sucedió en la sala
-comenzó vacilante.
- Eso es pasado -cortó con suavidad.
- No, déjame continuar
No quiero que pienses que le he dado motivos -dijo con seriedad serena.
- Yo jamás pensaría eso -se volteó hasta quedar frente a él, aún sin deshacer el abrazo.
- Pero es mejor que te lo diga, recuerda que no nos ocultaremos nada. Además si ella me sigue buscando, sólo le diré que... -pero la ojimiel le interrumpió.
- Ya estás interesado en alguien más. Porque lo estás, verdad?-arqueó las cejas.
- No -soltó con presura, ella abrió los ojos entre sorprendida y molesta, tuvo la intención de empujarle.
- Por el momento sólo me interesas tú, y eso será para siempre -agregó con gracia al ver la expresión de la chica.
- ¡Más te vale! -amenazó con un resoplido gruñón, figurándose una niña caprichuda.
- ¡Ay!, ¿por qué la desconfianza? -le sonrió bromeando.
- ¡Es broma! -exclamó ella con el mismo tono de él.
- Por eso Te Amo cada día más -rozó su frente con sus labios.
- ¿Por mis bromas? -frunció la ceja, confusa.
- En parte... Pero es por tu forma en la que ves la vida y tratas a las personas con las que convives en ella... Por ejemplo para mi siempre tienes una crítica constructiva y una palabra de aliento, con tu familia seguramente eres el ser más cariñoso y un gran apoyo como conmigo. Y a tus amigos
les das su lugar en tu corazón y un gran valor a su amistad. Sólo mira todo lo que estás haciendo por Ginny, sin necesidad de darle explicaciones sobre tu vida, la consideras. Y no se diga con tus enemigos, hasta lograr ver en Malfoy a alguien lindo, eso sólo puedes lograrlo tú -sonrió soltando una risilla burlona.
- ¡Gracias! -susurró con voz débil desde el pecho de él, sus ojos se tornaron cristalinos y pequeñas lágrimas descendieron por sus mejillas.
- ¿Por decirte la verdad? -tomó su barbilla viéndole directamente a los ojos - Hermione pero si es como tú eres, por ello eres especial
Y para mi tú eres la mujer con la que deseo pasar el resto de mi vida -intercambiaron una sonrisa tierna y se unieron en un beso especial, después de la primera pelea las reconciliaciones son más lindas.
- Niña, esta noche te espero al pie de la chimenea de la sala común, a la media noche
Trae ropa abrigadora -dijo en susurro cuando acariciaba el cabello de la chica con sus labios.
*-*-*-*-*-*-*-*-
Justo a la media noche como habían acordado con Harry, la castaña bajó las gradas de su habitación, no sin antes fijarse que sus compañeras estuviesen bien dormidas. Al llegar la estancia estaba vacía y levemente iluminada, sólo unas cuantas llamas crepitaban en la chimenea, y allí estaba él, parado junto al fuego
Cuando la miró sus ojos esmeraldas denotaban felicidad, le sonrió gentilmente, ella también, al acercarse más notó que el chico llevaba consigo la capa de invisibilidad y el mapa del merodeador.

 

 

- Harry, por qué traes la capa y el mapa?-cuestionó confundida.
- Porque daremos un paseo
-la vio con inocencia pícara.
- ¡Tú sí que estás loco! -rió en susurro nerviosa y bromista, pero ya entendía porqué le había pedido llevar ropa de invierno.
- Pues éste loco, Te llevará a las estrellas
-exclamó con dulzura y los cubrió a ambos con la capa, salieron de la sala común y él iba cerciorándose para no topar con alguien en los pasillos.

Hey now, Hey now, Hey now, Hey now
(oye ya) (oye ya) (oye ya) (oye ya)

Have you ever seen such a beautiful night? (¿Alguna vez viste una noche tan hermosa?)
I could almost kiss the stars for shining so bright (Podría casi besar las estrellas para brillar tan fuerte)
When I see you smiling, I go (Cuando te veo sonreír digo)
Oh Oh Oh ah, ah, ah
I would never want to miss this (Nunca querría perderme esto)
cuz in my heart I know what this is (Porque mi corazón sabe que es esto)
Hey now (oye ya)
Hey now (oye ya)
This is what dreams are made of (De esto están hechos los sueños)
Hey now (oye ya)
Hey now (oye ya)
This is what dreams are made of(De esto están hechos los sueños)

Habían llegado del otro lado del castillo, Harry hizo que Hermione cerrase los ojos antes de entrar al lugar, la torre de astronomía


- Harry, ¿ya? -parecía impaciente.
- Ya casi
-dieron unos pasos en los cuales la ojimiel temía caer, afortunadamente ya no traían la capa puesta y él la tomaba de la mano, guiándola.
- Ya, ¿o no? -preguntó una vez que se detuvieron y sintió una brisa fría rozar sus mejillas.
- ¡Ya! -exclamó y ella abrió los ojos lentamente, quedando maravillada, estaban en la torre de astronomía y ante ellos el más hermoso cielo estrellado brillaba para deleite de sus miradas. Hermione abrió mucho los ojos y levemente los labios ante tan bello panorama, Harry la observaba ser feliz, se volvió hacia él y se abalanzó abrazándolo, con una sonrisa radiante dibujada en su fino rostro.
- ¡Oh Harry, Es una noche hermosa! -exclamó con emoción.
- No tanto como tú -dijo besando su frente, abrazándola con más fuerza y a la vez delicadeza, ella sonrió sonrojada.
- ¡Te la regalo!...-susurró a su oído.
- ¿Cómo?
- Te regalo ese cielo, esas brillantes estrellas
Te regalo esta noche hermosa, porque quiero que cada vez que las veas y cada noche que pasemos juntos o separados, recuerdes este momento -dijo besándola suavemente.
- Nunca me perdería esto Harry
Sabes, mi corazón al fin descubrió que de esto están hechos los sueños -susurró esta vez ella. Él acarició su espalda, manteniendo el cálido abrazo.

I've got somewhere I belong (Tengo un lugar al que pertenezco)
I've got somebody to love (Tengo alguien a quien amar)
This is what dreams are made of (De esto están hechos los sueños
Have you ever wondered what life is about? (¿Alguna vez te preguntaste de qué se trata la vida?
You could search the world and never figure it out (Podrías rastrear el mundo y nunca averiguarlo)
You don't have to sail all the oceans (No tienes que navegar los océanos)
No No No
Happiness is no mystery and (La felicidad no es un misterio, y...)
Here now it´s you and me (Está aquí y ahora, Eres tú y yo)
Hey now Oye ya
Hey now Oye ya
This is what dreams are made of (De esto están hechos los sueños)
Hey now Oye ya
Hey now Oye ya
This is what dreams are made of (De esto están hechos los sueños)

 

Ambos chicos se sentaron a observar el cielo, Harry tenía puesto un brazo sobre la espalda de ella, y Hermione se encontraba sentada abrazando sus propias rodillas.

- Sabes Her, pues tú constituyes los míos
-se acercó a su oído derecho.
- Harry, siempre me pegunté por qué yo no era como las demás chicas del colegio de fresas al que asistía en la infancia
-parecía que el sólo recuerdo la atormentaba, mas sin embargo la serenidad en su rostro se mantenía.
- Es que tú jamás serás como las demás, porque tú eres especial -acarició su cabello.
- También me cuestionaba si algún día encontraría el chico de mi vida, ¿cómo sería?, y si me querría tanto como yo a él -suspiró, el ojiverde la escuchaba atento.
- ¿Alguna vez te preguntaste de qué trata la vida? -giró su cara hasta verle, interrogante.
- Todo el tiempo -pareció meditar la cuestión -Pero te diré algo, hay veces que puedes rastrear el mundo y jamás averiguarlo.
- Alguien me dijo que no tienes que navegar los inmensos océanos para descifrar el misterio de la felicidad, sólo es cuestión de ver con el corazón, y ahí estará la respuesta. Y la mía está aquí y ahora, contigo, somos tú y yo. Este es el lugar al que realmente pertenezco, tengo alguien a quién amar
-se recostó sobre el pecho de él.
- Y que te ama igual
-acarició su cabello, bajando por la espalda y besó sus rulos castaños.
- Hermione perdóname -habló con pesadumbre.
- Creí que ya estaba solucionada la discusión de la mañana -contestó pensando en que él retomaba el tema.
- No por ella, sino porque cuando te conocimos Ron... y yo que también tuve culpa por no hacer nada. Te juzgamos como alguien sin amigos por tu comportamiento tan serio y mandón ante las actitudes de los demás y sus acciones -su semblante era triste, bajó la mirada.
- Harry pero no debo disculparte, esa era mi actitud ante su actitud, y en verdad era algo exagerada -tomó su barbilla y le brindó una sonrisa cálida.
- Pero de todas formas quiero pedirte perdón por ofenderte
-exhaló.
- Pues yo sólo quiero recordar la parte en la que gracias a ese insulto, Ron y Tú me salvaron de aquél Trol, y sobretodo nació nuestra amistad
-sus respiraciones se sentían tan cerca.
- Tú eres la respuesta a mis sueños
-él hizo presa aquellos finos labios.

I've got somewhere I belong (Tengo un lugar al que pertenezco)
I've got somebody to love (Tengo alguien a quien amar)
This is what dreams are made of (De esto están hechos los sueños)
Open your eyes (This is what dreams are made of) (Abre tus ojos) (de esto están hechos los sueños)
Shout to the sky (This is what dreams are made of) (Grítalo a los cielos) (de esto están hechos los sueños)
Then I see you smile and I go (Cuando te veo sonreír, digo)
Oh Oh Oh ah, ah, ah
Yesterday my life was duller (Ayer mi vida era aburrida)
Now everything's Technicolor (Ahora todo es tecnicolor)
Hey now Oye ya
Hey now Oye ya
This is what dreams are made of (De esto están hechos los sueños)

 

Hermione se encontraba acostada en los brazos de Harry, tenía los ojos cerrados, él acariciaba su cuerpo... mientras miraba el firmamento...

- Hermione, cuando yo estaba pequeño y observaba cómo tía Petunia protegía a Dudley, soñaba con mi madre
que ella me acariciaba y cuidaba de mí, que me sonreía y me decía que todo iba a estar bien en sus brazos
Y al despertar con una fría realidad, le reclamaba a gritos al cielo que por qué yo, yo de quien todos huían, al que nadie quería, nadie me enseñó a amar cuando era pequeño... Cuando Hagrid llegó por mi aquél cumpleaños número 11, y me contó sobre este maravilloso mundo, yo aún no comprendía, esa vez me fascinó y deslumbró ser alguien reconocido, por que en aquél lugar yo no era nadie... aquí encontré los mejores amigos del mundo, gente que se preocupaba por mí. Pero también me topé con la realidad de Voldemort, y el destino al cual yo sin saber, ya estaba marcado. Nuevamente renegué de ser yo... -se detuvo cual no pudiese continuar, su mirada estaba vidriosa, la ojimiel lo observaba.
- Pero ahora sé muy bien que aquí es adonde en realidad pertenezco, estoy con alguien que me enseñó a amar, sentimiento que en verdad no conocía, sólo confundía... Y hoy, esta noche, quiero gritarle a los cielos que los sueños de verdad existen. Que mi vida puede ser aburrida, dolorosa, tormentosa... Pero también está llena de colores cuando tú estás conmigo, que tu sonrisa me transporta a la verdadera felicidad -sonrió con una felicidad indescriptible, se limpió las lágrimas que se le escaparon, y ella sonrió de la misma forma radiante. Lo abrazó con amor, ternura... cual se fuese su vida en ello. Gritaba con el corazón su amor a los cielos, y sabía que aquella noche quedaría grabada en su historia, sus emociones parecían fuegos pirotécnicos llenos de colores brillantes.

Hey now Oye ya
Hey now Oye ya
This is what dreams are made of (De esto están hechos los sueños)
I´ve got somewhere I belong (Tengo un lugar al que pertenezco)
I´ve got somebody to love (Tengo alguien a quien amar)
This is what dreams
Dreams(sueños)
This is what dreams are made of(De esto están hechos los sueños)
(Hey now) Oye ya
(Hey now) Oye ya
Hey now Oye ya
This is what dreams
(This is what dreams)
What dreams are made of?( De qué están hechos los sueños?)


Ambos mantuvieron el abrazo, se miraron fijamente, sus miradas expresaban tanto que ni las mismas palabras ya salían de algo como lo que ellos sentían el uno por el otro...

- Hermione
gracias por ser quien eres, y por amarme como yo te amo
-susurró, besándole su oído.
- Harry, este es sin dudarlo el mejor San Valentín de toda mi vida
-suspiró.
- Hasta el momento, Porque a partir de hoy, cada día que pasemos juntos será único -le guiñó un ojo con complicidad.
- Sabes algo, este es el lugar al que pertenecemos los dos
-habló serena, con una paz tan única en su marrón mirada.
- Y de esto están hechos nuestros sueños -la abrazó resguardándola del frío, un silencio romántico los rodeó.
- Hermione
Antes de irnos me gustaría darte esto
-sacó de su bolsillo una bolsa pequeña de satín rojo, sacudiéndola ligeramente resbaló en su mano un dije de plata en forma de estrella.
- Harry, no era necesario
-se quedó sin aliento por la sorpresa.
- Te dije que te llevaría a las estrellas
haz de cuenta que esta es una de ellas -le miró sonriendo.
- ¿Pero dónde lo pondré? -tocó su pecho y sacó su cadena en señal de que tal vez lo colocaría en ella, junto con el otro. El ojiverde rápido resolvió el dilema poniéndola en la pulsera, como un adorno.
- Gracias por esta noche
-susurró la castaña, besándole la nariz, él tomó su suave rostro entre sus manos y selló sus labios con un beso.

 

La noche transcurría aprisa, el frío incrementaba, así que observaron unos instantes más las estrellas y tomados de las manos se marcharon a la torre Gryffindor...

This is what dreams are made of
. (De esto están hechos los sueños)

*****

Notas de la autora:

Capitulo basado en la song - What Dreams Are Made Of?- de Hilary Duff.


Marzo pasó cual hoja al viento, Abril llegó instantáneamente, como si el año desease terminar más rápido de lo que empezó. Las vacaciones de semana Santa ni siquiera lo parecían, todo el colegio estaba atareado entre tantas actividades... La final, los exámenes, la graduación... todo parecía estar a la vuelta de la esquina. La relación de Harry y Hermione parecía ir floreciendo como las flores en primavera, y era tan evidente su conexión que ya ni su precaución era suficiente para ocultar su amor
para los chicos ya era casi claro que entre ellos había algo más que amistad, hasta la pelirroja tendía a esa expectativa, por lo mismo era más su relevancia de ignorar a su amiga.

Para colmo debido a la final los entrenamientos eran constantes, esa era la oportunidad para Ginny, quien cada vez coqueteaba más al chico y él ya no sabía qué hacer. Luego estaban las ocupaciones de Hermione como prefecta, sumando que los deberes se acumulaban para el trío, en realidad para todo el alumnado, más de 4° para arriba. Pese a todo, su amor no se desgastaba, ellos aprovechaban las ocasiones en las que estaban juntos para demostrarse cuánto había incrementado, las discusiones ya no eran problema, pues era tan poco el tiempo que tenían que no lo malgastaban. Ron era el quejoso, ya que además de los entrenamientos estaban sus labores como prefecto, y casi nunca veía a Luna, eso lo tenía con los nervios de punta. Una ocasión dijo que al paso que iba se volvería loco, y el ojiverde se burló comentando que más, ¡Imposible! lo que le costó dos zapes de parte del pelirrojo, pero él terminó con dolor en la rodilla. La ojimiel se había desquitado, tratando de alegar salió huyendo del alcance de su amiga, argumentando que era el guardián y debía estar en óptimas condiciones para el partido, y si perdían por su falta de movilidad, sería culpa de ella.

 

La final por fin se llevaría acabo el 25 de abril, los equipos eran Gryffindor contra Slytherin, y para todos era bien sabido que los capitanes no se caían en gracia ni por error. Ese día sería el definitivo

La víspera del partido por la noche, la sala común se había convertido en un sitio de fiesta que los Gryffindor organizaron para acrecentar los ánimos, todo el equipo estaba siendo apoyado por la casa y hasta habían invitado a Luna. Con ello Ron estaba que saltaba del gusto, pero Ginny no se podía quitar a Colin de encima, Hermione platicaba con los tres sólo para aparentar

- Tranquilos, Mañana será un buen partido -animaban las chicas.
- Lo sabemos, Siempre terminamos aplastando a esas serpientes presuntuosas - embozó una sonrisa de suficiencia Ron, Harry sonrió vacilante, en el fondo se moría de nervios... y ellas intercambiaron una sonrisa para después poner los ojos en blanco ante la actitud del pelirrojo.
- Saben?, Creo que Malfoy se morirá después de ver nuestra victoria, pese a todo ya tiene quién lo consuele -dijo con tono meloso y burlón.
- ¿A qué te refieres, Ron? -cuestionó el chico de gafas.
- ¿No se han enterado?, Está saliendo con Parkinson -dijo cual fuese un secreto a voces.
- ¿Cómo? -le miró aún confundido.
- Lo que oyeron, No están sordos, Es verdad. Presumido Malfoy anda con vanidosa Parkinson, yo los caché besándose en la prefectura -sonrió con picardía y comenzó a contar los hechos ante las miradas incrédulas del ojiverde y la rubia, ya que Hermione se lo imaginaba después de lo que presenció la noche del baile de navidad.
- La otra noche olvidé algo en la sala de prefectos, entonces decidí ir hasta otro día. Y así fue, a las 9, cuando todos volvían a sus respectivas casas yo fui ahí, y como no escuché ruido pues me metí muy confianzudo, cuando
¡OH sorpresa!, allí, en el sillón, estaban muy acaramelados y en pleno
Ustedes saben -hizo un sonido con la garganta y muecas de estar besándose con alguien, exageradamente.
La ojimiel le miró reprobatoriamente, él sin inmutarse continuó.
- Faje, para que entiendan. En cuanto Malfoy me vio palideció más de lo que está -rió burlonamente -Y esa tonta se incorporó haciéndose la desentendida, yo por supuesto me disculpé y salí del lugar, no sin antes tomar mis cosas claro, y Malfoy me corrió llamándome metiche. ¡Já!, ¿metiche yo? -acentuó con indignación -Ellos!, quién los manda a besarse en horas de trabajo, pero de todas formas me salí - Ni quién quisiera verlos... dije. ¡Ay nada más de recordarlo! - negó -¡Me da asco! -pareció estremecerse - ¡Ha de ser asqueroso besar a Malfoy!, ¡primero le beso los pies a Percy antes de besar a Malfoy! -se burlaba haciendo gestos de vomitar, Luna vio de reojo a su amiga, quien parecía incómoda; el ojiverde también la notó extraña.
- ¡¿Se imaginan?! Pero parecía que se tragaban con la boca, y
-el ojiazul seguía hablando cuando la rubia le dio un pisotón para que se callase, él se quejó, la castaña se hizo aun lado y el chico de cabellos revoltosos se acercó a ella

- Hermione, qué pasa? -le cuestionó notando su aire distraído.
- Nada, Harry -tenía la mirada pensativa.
- Hay algo, que quieras contar? -preguntó.
- Harry... -alzó la vista.
- Para que le diga a Ron que nos cubra, sí? -le vio interrogante.
- En realidad sí, necesito decirte algo -respondió mirando al chico.
El ojiverde susurró a su amigo y el asintió viéndole despreocupado, y encogió sus hombros. La ojiazul también les miró dubitativa, mas sin embargo les brindó apoyo.
*-*-*-*-*
En el pasillo pudieron hablar sin problemas

 

- Te noté incómoda cuando Ron dijo que Malfoy sale con Parkinson. Her, no estarás celosa de eso, verdad? -pero su voz no se escuchó celosa, más bien temerosa.
- De dónde sacas eso Harry, yo jamás
Tonto, tú eres al único chico que amo -embozó una sonrisa, lo que relajó la tensión en el rostro de él, soltando un suspiro de alivio.
- Pero
-su semblante volvió a mostrarse preocupado.
- ¿Pero?
¡Hermione, no me asustes! -insistió con su mirada a que prosiguiese.
- Hay algo, pasó hace mucho en verdad
No le di relevancia, pero ahora creo que es necesario que lo sepas Harry
-apretó los labios en señal de nerviosismo, y desvió ligeramente su mirada.
- ¿Ah sí?, dime. Lo que sea dímelo -parecía misterioso el asunto.
- Verás, la noche del festín de navidad, recuerdas que yo llegué tarde -dijo como cuestionándolo.
- ¿Ajá?
- Pues esa noche me encontré con Draco en las gradas, más bien nos interceptó a la salida, Ron y Luna iban conmigo. Ron se puso a la defensiva, Draco me pidió unos minutos para hablar y yo
se los di -soltó esperando que el chico se pusiese a gritar o algo, sin embargo la veía esperando a que ella continuase.
- Fue porque
conoces a Ron, iban a pelear, yo no quería arruinar la velada de él con Luna, y mucho menos la de nosotros. Tú me esperabas, entonces accedí, pero antes de que él dijese algo yo lo corté. Su reacción fue fría, me dijo que yo era una mentirosa por negar que salía contigo, que eso se notaba.
- ¡Ese idiota!, ¡Nos estuvo espiando! -apretó los puños con molestia.
- ¡Me las pagará! -entrecerró los ojos dirigiendo la mirada amenazante al vacío pasillo.
- Espera, yo le dije que no empezase, y cuando iba a reclamar llegó Pansy y sin más lo besó delante de mí, quizás para demostrar que ella era su novia o algo por el estilo. Pero a mí no me afecta, al contrario, me hace sentir mejor saber que él estará con alguien más -le sonrió como tranquilizándolo.
- Entonces tú, ya sabías que ellos andaban?-frunció el entrecejo.
- Precisamente no pensaba que fuese en serio, ahora que lo sé bien, me alegro -vaciló ante la expresión del ojiverde.
- Te dije que encontraría a su media naranja -sonrió entre burlón.
- Ahora sólo nos falta Ginny -tomó a la chica de las manos y las besó.
- Harry, hay algo más...-dijo sin aliento, él volteó su mirada desconcertado.
- ¿Más?, No entiendo... -negó.
- Yo aproveché que ella nos interrumpió para escapar de esa conversación, pero ella se marchó sin él y Draco me detuvo en las escaleras y dijo
-se detuvo, unas lágrimas salieron de su marrón mirada, lo que confundió más al ojiverde.
- ¡Hermione... Qué dijo?! -habló angustiado.
- Dijo que... por qué huía rápido. Tal vez era porque se me hacía tarde por ir a... tu cama... -terminó y más lágrimas resbalaron por sus mejillas de la castaña.
- ¡Imbécil!,¡¡Cómo se atrevió a decirte eso!! -exclamó enojado.
- Yo me contenía por golpearlo pues me sujetaba con fuerza, y cuando me safé le di una bofetada, subí más aprisa, pese a eso con los tacones era casi imposible correr y logró detenerme de nuevo. Esta vez me obligó a verle, no mostré miedo, lo desafié y eso lo llevó a... Besarme por la fuerza -tragó saliva, con sólo el simple recuerdo le daban ganas de abofetearlo más fuerte.
Harry se quedó estupefacto, se sentía impotente, por aquellos ojos esmeralda salían chispas de coraje.
- ¡¡Malfoy lamentará haberse atrevido a decirte eso, y a tocarte de Nuevo!!-apretó los dientes - ¡Cobarde!, Me las cobraré mañana, en el partido -la abrazó, su mirada era peligrosa.
- Harry, No vayas a pelearte, No vale la pena... -dijo en susurro, con angustia.
- Vale mucho la pena Hermione, Pero tranquila... No me agarraré a golpes con él, será limpio, en el campo -le brindó una mirada tranquilizándola, y besó su frente.
- No se atreverá a acercársete de nuevo, ¡De eso yo me encargo!-la ojimiel se recargó en el pecho de Harry, se sentía tan protegida.
Entraron a la sala nuevamente, lastimosamente tenían que disimular, así que entraron separados. Harry mandó a dormir a todos los jugadores, y la chica de rulos castaños ordenó como prefecta que los demás también debían dejarlos descansar y ellos mismos durmiesen, todos subieron a sus habitaciones entre resignados y a la vez entusiasmados por el gran partido del día siguiente
Ron fue el único que no parecía querer obedecer hasta que Luna lo convenció a regañadientes.

 

Pero el pelirrojo insistió tanto en acompañarla que ella cedió con tal de que él fuese a dormir.

- Insisto, Las mujeres tienen un arma que fácilmente nos hace caer redonditos, y se llama persuasión. La cual las hace peligrosas y a nosotros sus pobres víctimas -le recriminó en juego, mientras caminaban por los pasillos.
- Acéptalo, y teme - habló con suficiencia, irguiendo la cabeza y embozando una sonrisa. Habían llegado al retrato de la sala común de Ravenclaw.
- Pero a la vez las hace misteriosas, más hermosas y atractivas
-soltó con voz un tanto seductora, la haló hacia él rodeando la cintura de la rubia con sus manos, y sin más la besó.
- Hasta mañana Ronnie, que tengas dulces sueños
-le dijo a unos centímetros de sus labios, él respiró su aliento.
- Claro que los tendré, porque en ellos siempre estás tú
-suspiró pícaro, la chica le dio un último y rápido beso y entró por el retrato. El ojiazul miró unos instantes más el cuadro y se dio la vuelta de regreso a la torre Gryffindor, con una sonrisa en sus labios.
*-*-*-*-*-*
La mañana había amanecido despejada, soleada, pintaba para ser un excelente día. El ambiente en el colegio era toda una explosión de ánimos
cuando el equipo de Gryffindor ingresó al gran comedor muchos de los alumnos ahí presentes, aunque de diferentes casas, los aplaudieron, mientras que de la mesa de Slytherin sonaban silbidos.
El desayuno estaba siendo delicioso, o quizás las ganas de encararse con Malfoy que tenía Harry después de lo que se había enterado la noche anterior, hacían que la mañana se hiciese algo larga

 

Chiquilla, Te quiero!!!
Vas a ser mi dulce niña

Ya lo ves estoy, tan loco por ti,
Cuando te veo venir, No sé ni qué decir.
Y no encuentro la manera de decirte lo que siento,
Que tengo un nudo por dentro,
Que de amor me estoy muriendo.

Mientras pensaba en todo, el pelirrojo le dio un codazo, saliendo de su ensimismamiento dispuesto a reclamar, levantó la vista. El ojiazul señaló la puerta, y ahí estaba
entrando con un caminar sereno, pareciese un sueño. Él se quedó con la boca ligeramente abierta, la castaña traía los rulos sueltos cayendo sobre sus hombros, vestía una blusa azul cielo de mangas tres cuartos y unos jeans de mezclilla que resaltaban su figura. Tenis en un azul claro, del mismo tono que la blusa, gloss en los labios y sobras azul tenue, que daban brillo a su hermosa mirada marrón. Se dirigió a la mesa Gryffindor con todas las miradas en ella, de las chicas con cierta envidia y de los chicos con las bocas abiertas...

- ¡Hola! -saludó como siempre, con una sonrisa, sentándose frente a ellos.
- Buenos días -respondió Ron, con una sonrisota de gracia ante la expresión de su amigo de gafas.
- Ah
ah
Hola Her
-soltó titubeando, sin aliento, sentía un nudo en el estomago. ¿Era su imaginación?, o Hermione esa mañana se veía más Hermosa. Quizá era que en mucho tiempo no la había visto sin el uniforme, con ropa de color.
- Harry, qué pasa? -le miró con extrañeza.
- Nada Hermione, lo que pasa es que Harry está algo nerviosillo por el juego, ya sabes lo lógico en estos casos, hoy es la final -respondió Ron al observar que su amigo apenas y podía articular palabra.
- Sí, eso
-enrojeció hasta los cabellos, ella le brindó una mirada de comprensión.
- Saben que será un buen juego, ganen o pierdan -comentó tomando una tostada con mermelada.
- ¡Ey!, Con esos ánimos de tus amigos, para qué tener los de tus enemigos. Ni hacen falta, con los tuyos basta -exclamó con indignación el pelirrojo.
- Ron, sabes por supuesto deseo que ganen ustedes -agregó negando con una sonrisa de gracia.
En eso alguien llegó y se sentó a lado de la ojimiel, era Ginny

Ya lo ves yo voy, siempre detrás de ti,
Para ver si tú al fin, te fijarías en mí.
Pero no encuentro el camino,
Para que tú estés conmigo,
Más lo tengo decidido, voy a ser más que tu amigo.

Ya te lo tengo advertido,
Lo tengo bien decidido,
Yo te voy a enamorar,
Conmigo tú vas a estar.
No quieras disimularlo,
Si en mí también has pensado,
Vente conmigo, que yo quiero estar contigo.

- Hola -saludó con voz normal, los tres se extrañaron.
- Hermione -la nombró dirigiendo su mirada a ella directamente, la ojimiel se desconcertó más.
- Ginny, me hablas? -la vio y dijo con un hilo de voz.
- Verás, no veo por qué seguir con esta absurda pelea e ignorándonos a todas horas - habló cual si fuese la ojimiel quien había adoptado esa actitud.
- Hasta que te das cuenta de que eres absurda Ginny -rió con burla su hermano.
- Contigo no estoy hablando, Ronnie -le respondió ácida.
- Ajá Hermione, te decía. Y pues hoy es la final, desearía que me deseases suerte -continuó ante la mirada sorprendida de la castaña.
- Tú sabes que siempre -movió la cabeza sin saber qué decir.
- Gracias -le sonrió la pelirroja.
En el resto del almuerzo veía insinuante al chico de cabellos revoltosos, él mejor observaba su plato.
De pronto se escuchó un estruendo proveniente de la mesa de Slytherin, Malfoy había entrado al gran comedor, con su andar arrogante y acompañado de Pansy Parkinson, dirigió una mirada fría y de desprecio al ojiverde. Harry no se inmutó y tampoco pudo dejar de sonreír, al notar que el rubio estaba más pálido de lo habitual.
- Oye Herm!, ya sabes que Malfoy anda con Parkinson? -comentó Ginny, cuando se percató que ella miraba al ojiverde.
- Ay hermanita, ese chisme ya es viejo. Lamentamos decirte que fue Hermione quien los vio primero, y que yo los vi besándose con estos ojos preciosos -intervino de nuevo el ojiazul, la castaña regresó a ver al ojiverde entrecerrando los ojos, él desvió la mirada apenado, pues la noche anterior le había contado a Ron que Hermione ya lo sabía.
- Metiche! - le exclamó entre labios a su hermano.
- Ándale, así mero me dijo presumido Malfoy cuando los caché infragante. Ahora que me acuerdo, debí quitarles puntos -se llevó el dedo índice a la barbilla, como si recordase algo -Pero con sus caras me bastó para cobrármelas -se encogió de hombros con una sonrisilla maliciosa, su hermana lo asesinaba con la mirada.
- En realidad, Ginny... Draco ya no me interesa en absoluto, por el momento no estoy interesada en nadie, prefiero pasarla con mis amigos -le dijo con serenidad, esta vez miró a Harry, él sintió un retorcijón en el estomago.
- ¡Ah!, yo decía ok. Aunque si te interesaras en alguien, por ejemplo está Colin. ¡Te lo cedo! -arqueó las cejas, haciendo una mueca cual se quitase un bicho de encima.
- Ginny, Hermione ya tiene un pretendiente. ¡Colin es tuyo! -le sonrió burlón el pelirrojo.
- Sólo falta que ella le dé el sí, porque ese chico ya tiene decidido conquistársela. Y más pronto de lo que te imaginas la verás bien acompañadita -vio de reojo a su amigo.
- Qué bien -dijo simple.
- Espero con ansias verte a ti también con cierto castaño -le sonrió con picardía y volteó su mirada hacia Colin, quien desayunaba con su hermano a unos espacios más allá.
- Pues ya te puedes ir sentando, porque te cansarás de esperar algo que jamás sucederá! -su hermana le vio con sarcasmo e ironía.
- Nunca digas nunca, que de eso yo mejor que tú ni hablo... Dímelo a mí, que dije de esa agua no beberé y ahora soy el chico más feliz del planeta tierra
-dirigió su azul mirar soñado hacia la mesa Ravenclaw -Aunque me quieran hacer competencia, pero les falta -terminó con suficiencia, esta vez vio a la castaña y al ojiverde. Ella le miró asustada por la metidota de pata que su amigo estaba dando, y él con ciertas ganas de zapearlo. Pero en el fondo le daba la razón por haber dicho que muy pronto los verían juntos, ya sin seguir disimulando, ante todos serían más que amigos.

 

 

De pronto nadie sabía por dónde se había ido la mañana, todos abandonaron el gran comedor para bajar al campo, los jugadores para ir a sus vestidores. El chico de cabellos revoltosos la vio marcharse nostálgico, ya que su amigo recibió un beso de buena suerte de parte de su novia, y Hermione sólo le brindó un - "Te estaré viendo"- ¡Vaya ánimos!- pensó.

Faltando 20 minutos para el inicio del partido, los equipos ya estaban alistándose en los vestuarios del estadio, cuando estaban listos se reunieron en el despacho del capitán, Harry se pudo dirigir a sus compañeros:

- ¡Hoy Es El Día! - les dijo con entusiasmo - Hemos practicado durante semanas para este partido, para salir hoy campeones, hemos hecho sacrificios... - Y realizó una pausa mirando a Ron, quien le miró con resentimiento aparente, pues según él culpándole de su poco tiempo para estar con Luna. El ojiverde sonriendo, continuó

- Bien equipo ¡Somos El Mejor!, y como tal, ¡A Ganar! Esa Copa Se Queda Donde Está, ¡En Nuestra Casa! -exclamó dándoles ánimos.
Parvati y Lavender sonrieron, Ginny embozó una sonrisa, los hermanos Creevey chocaron sus bates, Ron alzó los brazos en señal de triunfo y se bajó del banco donde estaba sentado. Las chicas salieron juntas, la pelirroja por delante, Colin y Dennis tras ellas, Ron se acercó a ellos refunfuñando

- Espero que esos sacrificios realmente valgan la pena -comentó como si hablase solo.
- Claro que todo valió la pena
- lo interrumpió Harry, quien iba de último. El pelirrojo se detuvo y él también.
- ¡Mira tonto!, El que tú hayas encontrado la oportunidad de estar con tu amorcito, ¡Yo ni siquiera la podía ver en días! -reclamó con una molestia aparente, señalándolo directo al pecho.
- Pero bien, Todo sea por ver la derrota de Malfoy - sonrió y chocó las manos con un Harry contrariado. Iban a salir cuando algo lo detuvo, jalándolo de la mano derecha.

(Na,Na,Na,Na,Na)
Mi Dulce Niña (Na,Na,Na)
Tú me fascinas (Na,Na,Na)
Por tu sonrisa, por tu mirada linda.
(Na,Na,Na,Na,Na)
Mi Dulce Niña (Na,Na,Na)
Tú eres mi vida (Na,Na,Na)
Contigo Niña, quiero pasar los días.

Yo sé que eres tú, la niña ideal,
La que me tiene mal, con la que quiero estar.
Y con todo lo que pido sin querer ser atrevido,
Es que tú vengas conmigo por favor eso te pido.
Quiero verte así, tan cerquita de mí,
Para poder decir, lo que siento por ti.
Y te juro que te quiero, que tengo un amor sincero,
Y que yo me desespero por alguno de tus besos.

- ¡Hermione! - exclamó Harry, sorprendido - ¿Qué haces aquí?
- Vine a desearte suerte - respondió ella, con una sonrisa. Ron negó y siguió su camino.
- ¡Te apuras! -dijo yéndose.
- Ya se me hacía bastante raro que no lo habías hecho -la abrazó de la cintura y cerciorándose de que nadie los viera, la haló hacia adentro de la otra habitación.
- Quería hacerlo en privado
- y acariciando su cabello lo besó.
- Gracias - le dijo él al oído.
- Buena suerte, Niño
-le miró con su marrón mirar iluminado.
Él la acercó más a su cuerpo sintiendo sus acelerados latidos de ella, entre nervios

- Her
recuerdas?, Mañana hablarás con Ginny -dijo tanteando el terreno, ella bajó la mirada, asintiendo.
- Yo estaré contigo, todos sabrán que nuestro amor es sincero
ya no tendré que desesperarme por alguno de tus besos, te los podré robar cuando tenga deseos de comerte con ellos -juntó su frente con la de ella y le sonrió con picardía tierna.
- Apenas me dirigió la palabra, y mañana me odiará para ya nunca en la vida volver a hablarme
-soltó con una vocecilla triste.
- Lo aceptará, con el tiempo tal vez nos volverá a hablar - rozó su nariz con la de ella.
- Hermione
-habló cual su voz hubiese huido.
- Sí? -le vio extrañada.
- Después del partido
cuando todos suban a festejar
¿Podrías reunirte
conmigo? -decía con pausas.
- Para eso tanto misterio? -tenía una sonrisilla divertida e intrigada.
- Aquí, En el despacho del capitán
-agregó tragando saliva.
- Digo, si tú quieres claro, y no lo hallas muy atrevido -sus manos sudaban y ella podía darse cuenta de ello.
- Nos vemos después del partido, aquí tontito
-intercambió una mirada pícara e inocente.
- Eres mi dulce niña
-relajó los nervios en su rostro.
- ¡Suerte! - dio un último beso y salió hacia las tribunas, atravesando los vestidores. Él la vio irse y alguien le llamó a la puerta, era Colin...
- Harry, ¡Ya es hora! -le apuró.

 

Ya te lo tengo advertido,
Lo tengo bien decidido,
Yo te voy a enamorar,
Conmigo tú vas a estar.
No quieras disimularlo,
Si en mi también has pensado,
Vente conmigo, que yo quiero estar contigo.

(Na,Na,Na,Na,Na)
Mi Dulce Niña (Na,Na,Na)
Tú me fascinas (Na,Na,Na)
Por tu sonrisa, por tu mirada linda.
(Na,Na,Na,Na,Na)
Mi Dulce Niña (Na,Na,Na)
Tú eres mi vida (Na,Na,Na)
Contigo Niña, quiero pasar los días.

Al salir el ojiverde sintió el fresco aire pegar en su rostro, todos en las tribunas gritaban con entusiasmo, tres cuartas partes de los presentes llevaban pancartas de Gryffindor y escarapelas rojas y amarillas con el león de Gryffindor en ellas. Él pudo distinguir entre la multitud a su dulce niña, sus ojos marrón denotaban apoyo incondicional, lo que le infundía ánimos a su alma y corazón. La chica le sonrió, el chico intercambió miradas...
Tras la meta de Slytherin predominaba el verde en sus banderas y la serpiente plateada resaltó en ellas

- ¡Aquí llega Gryffindor!, La mejor selección que se ha visto en años
-exclamó Dean Thomas, quien desde hace tiempo narraba los partidos. Los aplausos se hicieron presentes, y muchos silbidos de parte de Slytherin.
- Brown, Patil, los Weasley, los Creevey y su capitán buscador: ¡Potter! -más vítores a favor que ahogaban los abucheos de los Slytherin.
- Y al terreno arriban los de Slytherin -dijo con desgana, la tribuna de ellos aplaudió pero no fue suficiente.
- Adams, Farrell, Zabinni, Smith, Crabbe, Goyle, y encabezado por su capitán buscador: Malfoy
Cuando estuvieron los jugadores de frente, la señora Hooch entró en el campo.
- ¡Capitanes, dense la mano! -ordenó con voz imperativa.
Harry le tendió la mano a Malfoy, quien le sujetó con fuerza y rencor, no se sabía quién de los dos se odiaba más.
- ¡Huele tu derrota, Potter! -dijo entre dientes el ojigris.
- Yo diría que la tuya, Malfoy -el ojiverde le sonrió sin dejarse intimidar.

 

Tres, dos, uno
¡Ya! - los vítores ahogaron el ruido del silbato, en ese instante 14 escobas volaban el campo de lado a lado.

- Y Gryffindor se adueña de la quaffle, Lavender Brown se dirige a la meta, Verónica Farrel la intercepta, ella se la pasa a Parvati Patil, quien hace una pirueta exacta y... ¡Sí!... anota los primeros 10 puntos para Gryffindor!!!-gritó con ánimos Dean -¡Esa es mi chica!- exhaló con júbilo ignorando los abucheos de Slytherin.
- La tiene Lisa Adams, se acerca peligrosamente al área de Gryffindor, pero Ronald Weasley no es de envalde el mejor guardameta actual, y la logra parar. La recupera Ginny Weasley, ahora la tiene Patil, Brown, siiiiiiiii otros 10!!!!. Los Creevey protegen muy bien a su equipo.
- Los gorilas, ¡perdón! -se disculpó ante la mirada seria de McGonagall -los golpeadores de Slytherin, tratan de aventárselas a su cazadora Brown, pero Dennis Creevey la desvía a tiempo, ¡Tramposos! -bufó el chico. Harry no se perdía el partido, pero buscaba minuciosamente la pelota alada... después de todo Malfoy se moría si él lograra atraparla. ¡Weasley de nuevo!, no les digo, es un guardián soberbio... Patil, Weasley va a anotar!! síííí, lo hace!!! Ahora Zabinni le roba la quaffle a Brown, Sara Smith está indignada, ya le marcaron 30 en menos de 20 minutos. ¡Ay chava, no te sulfures!, así es la vida... -rió Dean. De pronto el ojiverde dejó de poner atención a lo que estaba pasando en el partido, ¡La había visto!, los gritos de más goles, esta vez no sabía de parte de quién eran
se enfocó a una sola cosa, la snitch dorada. Que parecía percibir que la querían atrapar y voló huyendo. Malfoy también la había detectado, iban a la par, hombro con hombro, la traviesa pelotita se metió entre las nubes para bajar de improviso, mantenerse rozando las tribunas y acercarse a la tribuna donde se sentaba cierta castaña. Estaba demasiado cerca, ambos chicos sabían que era peligroso. Harry bajó en picada, su especialidad, pegó su cuerpo a la escoba y estiró la mano derecha esperando no chocar con los barandales, el ojigris suspiró cerrando los ojos y alcanzándole. Todo en sus oídos eran estruendos de ovaciones y angustiados gritos, el chico de gafas cerró la mano haciendo presa a la rebelde snitch, a unos palmos del rostro de Hermione, quien se quedó sin aire por la cercanía de la pelota dorada

- ¡Vaya Forma De Conseguir La Snitch! -exclamó Dean
- ¡Pero La Tiene Que Es Lo Que Importa! -gritó con más fuerza.
- ¡Gryffindor Gana! -anunció la señora Hooch con un silbatazo.

Ya te lo tengo advertido,
Lo tengo bien decidido,
Yo te voy a enamorar,
Conmigo tú vas a estar.
No quieras disimularlo,
Si en mi también has pensado,
Vente conmigo, que yo quiero estar contigo.

 

(Na,Na,Na,Na,Na)
Mi Dulce Niña (Na,Na,Na)
Tú me fascinas (Na,Na,Na)
Por tu sonrisa, por tu mirada linda.
(Na,Na,Na,Na,Na)
Mi Dulce Niña (Na,Na,Na)
Tú eres mi vida (Na,Na,Na)
Contigo Niña, quiero pasar los días.

Todo fue total confusión, ovaciones, vítores, gritos, festejo...

- ¡Wow, Qué partidazo!, ¡¡Gryffindor 200!! - estaba eufórico -¡Slytherin 20!-dijo burlón.
- ¡Seguimos Siendo Campeones! -vitoreaba Thomas.
Ahí estaban todos festejando
los Creevey chocando sus bates, Parvati y Lavender, abrazándose y llorando de alegría, Ron besándose con Luna perdidos en su planeta. Hermione bajó al campo, quiso felicitar a Ron pero no era inoportuna, se acercó a Harry, él le miraba radiante
le hubiera gustado besarlo pero con la gran cantidad de gente no se atrevió. Harry entendió lo que pretendía y se acercó uniendo su mano derecha con la de ella, ya que allí tenía la snitch, al mismo tiempo que se abrazaban Harry le dijo al oído.
- Es para ti
te dedico esta victoria - Y apretó la delicada mano con la suya, indicándole que cogiera la pelotita.
- Gracias! -dijo ella, besándole el cuello con disimulo.
- Eres mi dulce Niña - mordió el lóbulo de la chica, causando una descarga eléctrica en su cuerpo.
- Y tú mi vida! - susurró sin darse cuenta que mantenían el abrazo.
- Y tú con quien quiero pasar los días... -sonrió.
- Harry te amo, pero alguien se puede dar cuenta...-exhaló cual doliese la separación.
- Hermione, no olvides que tenemos una cita... -dijo con un suspiro antes de deshacer el abrazo.
Pero lo que no se dieron cuenta es que las miradas de dos jóvenes estaban puestas en ellos y vieron todo, claro sin escuchar qué decían. Una mirada Gris que derramó lágrimas pero las ahogó en los labios de una Slytherin, y unos ojos también castaños, miraron recelosos.
- ¡Harry, Lo Logramos! -dijo la pelirroja, separando a los enamorados y abrazándolo, intentó de la emoción besarle pero él la retiró con presura. Hermione abrió mucho los ojos por la sorpresa y escondió la snitch en su bolsillo, Ron y Luna se les unieron para aligerar la tensión.
- Cómo ven?, ¡Lo conseguimos! Nuestro último partido en la historia de este colegio Harry
-embozó una sonrisa nostálgica, seguía abrazado de la rubia.
- Sí Ron
-le devolvió con el mismo gesto.
- No se pongan Nostálgicos, ah?! - dijo la ojiazul y abrazó al chico de gafas, haciendo disimuladamente aun lado a su cuñada, la castaña a su vez abrazó al pelirrojo.

Después de las felicitaciones

- Bien, Nos esperaran para festejar! -exclamó Ron y jaló a su amigo, poco a poco el campo se había vaciado...
- Nos cambiaremos y daremos un baño. Estamos que desmayamos, pero además de guapos, ¡Por el olor! -rió burlón.
Luna negó con una sonrisa de no cambia, Hermione caminó.
- Los veremos allá arriba -se volteó sonriendo y vio con una mirada de complicidad al ojiverde.
- Ginny, tú ve con ellas. Cámbiate, que no creas que por ser mujer no transpiras -soltó la carcajada y ella quería matar al pelirrojo con la vista.
- Sabes, eres tan patético Hermanito -soltó ácida.
- Di lo que quieras, ¡Pero ya vete! -la empujó, ella iba a desquitarse cuando Luna la convenció y ambas aceleraron el paso para alcanzar a la ojimiel.
- ¡Harry, se dan prisa! -chilló la pelirroja.
Él la miró con vacilación y Ron con cansancio...
Cuando ellas desaparecieron ellos se dirigieron a los vestidores, que ya estaban vacíos...

 

- Amigo no creas que me agrada cambiarme aquí, pero lo hago por ti -platicaba el pelirrojo mientras se metía a una de las regaderas.
- Qué?, ¡No me veas así! - se detuvo en la puerta del compartimiento -Ya sé que después de este partidazo deseas festejarlo con Hermione
¡A solas! -se escuchó meloso y pícaro - Descuida yo los cubro, con tanta fiesta que nadie notará su ausencia -le guiñó un ojo con complicidad.
- Gracias -le miró extrañado.
- No me lo agradezcas
Sólo una cosa, No lleguen tarde, ¡hum! Y si lo hacen, ¡Cuídense! -prosiguió cuando se enjabonaba la cabeza.
- ¡¿Cómo?! -el ojiverde abrió los ojos con sorpresa y susto, dejó caer la toalla que tenía en las manos cuando se disponía a entrar en la ducha.
- De que nadie los vea llegar tarde
-agregaba pues se había detenido para enjugarse con el agua.
- ¿En qué estabas pensando? -asomó su cabeza por encima de la puerta, con una sonrisilla traviesa de inocencia aparente.
- En
Nada
-tragó saliva y soltó sin aire.
- ¡Ah!, ¡Estás muy raro! -le miró tratando de indagar en la mente de su amigo.
- ¡Anda!, Mejor apurémonos
-todavía estaba nervioso, ¿exactamente qué era lo que le puso nervioso? -¿El comentario de Ron?- Pero si esta vez no fue intencionalmente Pícaro...-se dijo a sí mismo y sacudió su cabeza negando, mientras el agua resbalaba por su cabello y cuerpo.
- Sí mejor
-Ron le contestó y sonrió malicioso por lo bajo, terminado de ducharse.

(Na,Na,Na,Na,Na)
Mi Dulce Niña (Na,Na,Na)
Tu me fascinas (Na,Na,Na)
Por tu sonrisa, por tu mirada linda.
(Na,Na,Na,Na,Na)
Mi Dulce Niña (Na,Na,Na)
Tú eres mi vida (Na,Na,Na)
Contigo Niña, quiero pasar los días.

Ves?
***



Debía estar anocheciendo, el viento soplaba sobre la hierba, las primeras estrellas brillaban con un brillo especial, único. Parecía ser el inicio de una noche mágica...

Harry se había quedado solo, pensando en cómo había reaccionado tras los comentarios de Ron, ¿En verdad ya estaba alucinando?, el pelirrojo siempre se la pasaba insinuando algo, pero en esa charla no mostró ese tipo de indirectas. Quizás era él
Pero él por el momento no pretendía llegar a nada con Hermione... al menos no esa noche, no ahí. Ya habían compartido el lecho, pero en realidad jamás habían llegado más allá... aunque él sentía una descarga extraña cada vez que ella estaba tan cerca de su cuerpo, sensaciones que en verdad le ponían nervioso y confundido -movió su cabeza como si quisiese despejar su mente. Se sentó en uno de los bancos del vestidor, tomó su cabeza entre sus manos, el agua de su aún cabello mojado escurría por su espalda desnuda. Tenía poco de haber salido de la ducha, ni siquiera se había terminado de vestir, sólo se había puesto unos bóxer azul marino. Ron se había marchado desde hacía un buen rato... Él esperando a la castaña, no dejaba de pensar
y es que por más que daba vueltas, de su cabeza no salía la idea, esa idea que ahora lo atormentaba. En alguna ocasión habían tocado el tema pero no habían profundizado, sabía que esa situación se daría sola, sin presiones, y mucho menos la iba obligar a ella, él lo había dicho: "Cuando estemos listos"... ¿Pero cómo saberlo?,¡Malditas hormonas!- en dilema aún, se incorporó -Sí, es lo mejor. Cuando Hermione llegue nos iremos a dar una vuelta y regresaremos al castillo a festejar con los demás...-se dijo a sí mismo con voz firme.
Se acercó a un casillero y sacó una camiseta blanca, mientras se la ponía sintió cómo alguien entraba a los vestidores, se asustó un poco pero al alzar la vista no había nadie, observó el lugar, dio unos pasos. Sus pies descalzos apenas hacían ruido...

 

- ¿Hermione?-habló, nadie respondió, sin embargo se sentía observado y eso causaba que se le erizaran los bellos de la nuca por el miedo.
- ¿Eres tú? -volvió a preguntar al vacío.
- ¿Traes la capa de invisibilidad?, ¡Her, no me asustes!-alzó un poco la voz, su corazón se estaba acelerando.
- ¡Deja de jugar!-gritó, caminaba con las manos al frente como si quisiese agarrar el aire.
- ¡Hermione, Basta!, ¡En verdad me estás asustando!... -seguía gritando, el chico percibía la presencia de alguien.
Apenas había bajado la guardia y se dio la vuelta dirigiéndose a su despacho, ahí terminaría de cambiarse y esperaría a la ojimiel. Cuando un ruido de pasos lentos y precavidos le causó escalofríos y un gran susto...

- ¿Harry?- cuestionó una dulce voz.
Se escuchó un gritó asustado -¡¡¡Hermione!!!-el ojiverde se quedó sin aliento, todo pasó tan rápido, fue una escena graciosa. Pues por el susto se resbaló y cayó al frío suelo de los vestidores.
Ella se acercó con su andar delicado, para él fue ver una hada frente suyo...
- No vuelvas a... hacerme ese... tipo de bromas...-reclamó con un hilo de voz, su corazón se podía observar precipitado.
- ¿Yo? -ahogó una carcajada, se le dibujó una sonrisilla de gracia y le tendió la mano para ayudarlo a pararse.
- Sí, tú. ¡Castaña tramposa! -exclamó indignado ya frente a ella, su ritmo cardiaco estaba volviendo a la normalidad.
- ¡¿Ahora resulta?! -le miró negando y arqueando las cejas, con apariencia ofendida.
- ¿Por qué no contestabas?, ¡¿ah?!-le recriminó.
- Harry, esa caída sí que te afectó. ¡Ya estás alucinando!, ¿De qué hablas, um? -le observó cual el chico estuviese bromeando.
- Es que tú
-comenzó, pero se detuvo a recorrer el lugar con la mirada.
- ¿Harry, qué...? - Shuss-susurró dándole a entender que guardase silencio.
Él puso un dedo en su boca... siguió viendo, pero al parecer en verdad sólo estaban ellos ahí, no muy convencido regresó su mirada a la chica.
- ¿Qué pasa?, En serio tiendo a pensar que te estás volviendo loco -le sonrió vacilante.
- ¿Ah sí?, ¡Con que loco, um?!-se quejó con una sonrisa, aún sentía que alguien los observaba pero no quiso que Hermione se preocupase.
Pasó sus manos por la cintura de la chica y la haló hacia él, ella se puso un tanto nerviosa por la cercanía.
- ¡Ay! Harry, ¡Estás mojado! -exclamó sonriendo cuando pasó una mano por su revoltoso cabello, pese a todo el sonrojo en sus mejillas iba disminuyendo.
- Es que no decidía qué ponerme, y pues ya que llegaste
¿Me ayudas a decidirlo?-soltó algo pícaro.
- Está bien
-dijo, deshaciendo el abrazo.

 

La chica se había cambiado, llevaba puesta una sudadera amarillo pastel y unos jeans de una mezclilla menos azul que la que traía puesta en el partido, tipo deslavados, pero igual se adaptaban a su figura. Sus tenis eran del mismo tono que la sudadera y llevaba los rulos sujetos con una dona color crema, estampada con girasoles.

Harry la tomó de la mano y se dirigieron al despacho del capitán que estaba al fondo...
Entraron y el chico dio un último vistazo a los vestidores sin detectar nada, cerró la puerta de la habitación.

El despacho era una estancia cómoda, muy parecida a la sala común de Gryffindor pero más pequeña, decorada con adornos y colores típicos de su casa. Al entrar te topabas una chimenea justo en el centro de la pared, cuyas llamas eran la única fuente de luz del lugar, arriba una pintura del escudo Gryffindor, en el piso una alfombra color rojo granate. Al lado izquierdo un pequeño escritorio, un estante con libros de Quidditch y un pequeño armario. Y a la derecha un sillón de tapiz rojo, colocado a lado de un gran ventanal, en el día por ahí entraba la claridad, por él se podía ver el lago...

Ay! Si nos hubieran visto,
Estábamos allí sentados,
Frente a frente...
No podía faltarnos la luna.
Y Hablamos de todo un poco,
Y todo nos causaba risa,
Como dos tontos...
Y yo que no veía la hora,
De tenerte en mis brazos
Y poderte decir, Te Amo.
Desde el primer momento en que te vi,
Y hace tiempo te buscaba, y ya te imaginaba así.
Te Amo

La castaña se sentó en aquél sillón y observó las aguas del lago a través del ventanal, se mostraban cual cristal negro. El ojiverde se dirigió y sacó algo de un cajón para luego volver y sentarse frente a ella...

- ¿Qué miras? -preguntó tierno.
Ella sonrió despegando su mirada del paisaje, le mostró lo que miraba...

La luna se reflejaba en el espejo del agua, una luna radiante iluminaba la noche con presencia, las estrellas complementaban su compañía; formando un equipo sobre el bello horizonte...

- Es Hermosa...-susurró el chico de gafas.
- Sí... -sonriendo volvió su marrón mirar a él.
- ¿Qué es eso? -señaló una caja rectangular de madera que él traía, parecía de zapatos, pero de Hagrid.
- Ah, es... Verás, quiero mostrarte algo
-tartamudeó, sonriendo con disculpa.
- Sabes, estás muy nerviosito. ¡eh!-soltó una risilla traviesa la chica.
- ¿Yo? -arqueó una ceja y se le dibujó un amago de sonrisa.
- Sí tontín. Primero tu caída graciosa, luego la minuciosidad con la que observaste si alguien más estaba en los vestidores...
- Cómo... ¿cómo te diste cuenta de eso? -le miró asombrado, Ella suspiró riendo suave.
- Harry, no soy tonta. Además soy bruja -rió menos disimulada, él también rió.
- Oye, en serio me vi tonto? Cuando me caí... -la cuestionó.
- ¿Tonto?, No mucho. ¡Pero sí chistosísimo! -le dijo riendo más fuerte, se veía tan tierna.
- Es que sabes algo?... tú me pones muy nervioso -soltó entre bromeando, la chica se sonrojó.
- Y tú a mi igual
Me ponías nerviosa desde antes de cruzar palabra contigo -soltó como si se confesase.
- Siendo sincero, tú me pusiste nervioso desde el primer momento en el que te conocí
-dijo sonriendo.
- ¿Ah sí? -embozó una sonrisa risueña -Pues porque te gustase no precisamente, mas bien porque me la pasaba regañándote -ambos soltaron una risa algo exagerada y tonta, pero muy espontánea.

 

Aunque no es tan fácil de decir,
Y defino lo que siento, con estas palabras...
Te Amo.
Y de pronto nos rodeó el silencio,
Y nos miramos fijamente, uno al otro.
Tus manos entre las mías...
Tal vez nos volveremos a ver,
Mañana no sé si podré, qué estás jugando...
Me muero si no te vuelvo a ver, y tenerte
En mis brazos y poderte decir...
Te Amo.
Desde el primer momento en que te vi,
Y hace tiempo te buscaba, y ya te imaginaba así.
Te Amo

Entre risas tontas el chico tomó sus manos, se quedaron en silencio y viéndose fijamente, tan sólo se escuchaba el sonido de sus respiraciones y el crepitar del fuego.

- Siempre te imaginé así, Hermione
-acarició su mejilla, aún con una sonrisa divertida, pero muy sincero.
- ¿Así, cómo? -le miró confundida.
- Que siempre me imaginé enamorarme de alguien que me amase por cómo soy, no por el apellido que tenga
-pasó una mano por el rostro de ella.
- Harry
-dijo con un hilo de voz.
- Her, al principio de mi vida en Hogwarts, era un niño. Once años no era precisamente la edad que me atrajesen las chicas, pero cuando te vi en el compartimiento de tren, fue especial pese a tu extraño comportamiento...- ella soltó una risita apenada - Poco a poco fuiste entrando en mi corazón hasta ser alguien tan especial que pudo llegarte a confundir con una hermana -esta vez él soltó la risilla de disculpa.
- Luego en tercero, Cho llamó mi atención. Atracción es la palabra correcta, pero ella jamás me amó, ni mucho menos yo a ella. En esta búsqueda del amor muchos se desesperan, yo con todo y mis problemas lo seguí esperando. ¡Qué tonto!, si lo tenía justo frente a mí todo el tiempo. Hubo quienes se acercaron a mí por "quién" soy, para todos el héroe que derrotó a alguien sin conocerlo; y que ahora es el único que puede vencerlo. Pero ellas no saben cómo soy en verdad, incluida Ginny... -habló con serenidad.
- ¡Harry!... -ella le vio seria, él sin inmutarse continuó.
- Tú siempre has conocido hasta mi más profundo pensamiento, conoces de mí cada cosa que he vivido, porque las has vivido conmigo. Yo fui un cobarde por no revelarte lo que mi corazón sentía, me resigné a verte con Malfoy. Sabes, este lugar fue mi refugio las noches que más pésimo me sentí, aquí dormí la noche que regresamos al colegio y te vi entrar al gran comedor de la mano de Malfoy. Noches similares las pasé aquí, lejos de todos, conmigo mismo. Pero esas noches de soledad se acabaron cuando tú entraste a mi vida y abriste tu corazón a mi amor...-se acercó a sus labios.
- ¡Te Amo! -susurró besándola dulcemente, la abrazó recargándola lentamente sobre el respaldo del sillón, la caja de madera cayó al piso haciendo un ruido seco, pero ellos no se separaron.

 

- Harry, mañana no sé si podré decirle a Ginny, y al mundo entero, que Te Amo... -le dijo en susurro, con pesadumbre en la voz, una vez que dejaron de besarse.
- Hermione, qué estás jugando... -se escuchó levemente molesto, y frunció el entrecejo.
- Yo
-bajó la mirada, Harry se reincorporó quedando nuevamente bien sentado.
- Tú eres una chica valiente, y me lo has demostrado muchas veces. Sé que podrás, porque yo estaré contigo, esperándote a que hables con ella y apoyarte en cuanto le digas todo. Juntos enfrentaremos a todos, como siempre. Puedo soportar sus críticas, pero me muero si no te vuelvo a ver cerca de mí. Moriría sin tenerte en mis brazos, sin poderte decir cuánto Te Amo -negó, tomándola de nuevo de las manos.
- Harry, es que tú no sabes

- Saber qué, Her? Lo que único que sé, es que te necesito para poder vivir
-con una mano tomó su barbilla.
- Ginny le cuenta todo a su mamá, Molly sabe que está enamorada de ti. Que yo prometí ayudarla, y que ella está dispuesta a todo con tal de estar contigo... -soltó derramando lágrimas, el chico de gafas la vio sorprendido.
- Por ello no dejó que Ginny pasase el año nuevo sólo con nosotros, no por desconfiar de ti, sino por ella. Además, si la madre de Ron sabe que yo salgo contigo, me tacharía de traición y me odiaría al igual que Ginny. Sabes cómo es, sólo recuerda que cuando creyó que te engañé aquél cuarto año por lo que publicaron en corazón de bruja, se dirigía a mí por educación y de manera muy fría. Yo no soportaría que por mi culpa tú perdieses la única figura que se asemeja a una madre, y una familia como los Weasley son para ti... -más lágrimas brotaron y resbalaron de los ojos de la chica.
- Y tú deberías saber que yo la quiero mucho. Sí, tal vez como a una madre, pero tú eres la única mujer con la que quiero pasar el resto de mi vida
Con la que deseo formar ¡Mi Familia! Y si ella nos da la espalda voy a lamentarlo, en cuanto a los demás... Ron es el que más cuenta, y nos apoya -su mirada esmeralda la vio con profundidad, secó las lágrimas, la abrazó de nuevo y besó su frente.
- Pero tus tíos dijeron que después de este año ya no te querían de vuelta en su casa, pues al cumplir los 18 podrías valerte por ti solo. ¿A dónde iras?, Si estaba en tus planes vivir con los Weasley... -susurró con preocupación.
- Hermione
No te preocupes, ya sé dónde viviremos, porque jamás nos separaremos. Tú crees que después de que aceptaste ser mi novia, iba a dejarte marchar a un Londres
¿sola? -le sonrió cómplice - Quizás estaba en mis planes vivir con la familia de Ron, pero fue antes de que tú y yo saliéramos, mucho antes de que los dos nos revelásemos este amor
-sus ojos denotaban una alegría única.
- Harry
-dijo sin aliento.

Aunque no es tan fácil de decir,
Y defino lo que siento, con estas palabras...
Te Amo

- ¡No Hermione!, Ahora sé bien que ti es a quien Amo -besó sus manos y la vio directamente.
- Mira, desde hace tiempo te quería enseñar esto. Remus me lo dio, dijo que Dumbledore se lo dio para mí...-recogió la caja del piso y la puso en medio de los dos, estaba entusiasmado.
- Harry, son
-abrió mucho los ojos al ver los objetos en el interior de la caja.
- Sí Hermione, son cosas de mis padres. Están sus identificaciones, algunas fotos, otras cosas... -sacó una a una y se las mostró.
- Esto debe significar tanto para ti -le dijo con ternura.
- Sí...-le respondió perdiendo su mirada en el objeto que había tomado - Estas son sus varitas
-Hermione tomó la otra.
- La que tienes, era de mamá... -le comentó con voz quebrada, las lágrimas se acumulaban en sus ojos esmeraldas.
- Yo... -apenada volvió a ponerla en el interior de la caja.
- Descuida
-le miró limpiándose los ojos.
- Te digo algo extraño?, Remus me platicó acerca de ella -comenzó con nostalgia, alegre.
- ¿Cuándo?, ¿Qué te dijo? -soltó con presura, luego se sintió cual curiosa entrometida.
- Fue en tercero, cuando yo no podía acompañarlos a Hogsmeade
Él dijo que mi madre era una mujer excepcional, que era una gran amiga y un ser humano especial
Porque podía ver la belleza en los demás, cuando ella era poseedora de esa gran belleza sin darse cuenta. En cambió mi padre tenía un don para meterse en problemas, también dijo que por ahí decían las malas lenguas peculiar don que había heredado yo... Y que con el tiempo me daría cuenta cuán parecido era a ellos...
- Debes sentirte orgulloso de que hayan sido tus padres, Harry -le dijo brindándole ánimos.

 

Desde el primer momento en que te vi,
Y hace tiempo te buscaba, y ya te imaginaba así.
Te Amo

- Sabes, Ahora comprendo que soy muy parecido a ellos. Pero no por lo físico, en esencia, aunque más a mi padre... -sonrió.
- Sirius me contó en 5° año, que mamá fue la mejor bruja de su generación, y que siempre los estaba regañando a él y a papá por sus travesuras y metidas de pata.
- Como tú haces con Ron y conmigo. Desde que Remus me describió su forma de ser sentí que yo conocía alguien parecido a ella... ¡Tú! -le miró con una sonrisa única.
- ¿Yo? -arqueó las cejas sorprendida.
- Sí Hermione, qué coincidencias hay en la vida. Sirius y mamá se la pasaban riñendo, como tú y Ron. Papá ya no sabía qué hacer para evitar que terminasen mal, al menos él no gritaba como yo con ustedes. Me dijo Lupin que papá los dejaba, ahora que si te dejo cerca de Ron. Mi amigo termina mal
-negó riendo con cierta broma.
- Harry, lo que pasa es que Ron es un cobarde -se cruzó de brazos, irguiendo la cabeza y embozando una sonrisa.
- Es que es práctico -continuó con esa risilla bromista.
- Síguelo defendiendo -entrecerró sus ojos de manera amenazante.
- Como sea -le sonrió dando un cambio al tema, y lo siguiente lo dijo con un semblante serio y sereno - Te decía que encontré similitudes entre mi madre y tú, algunas veces pensaba en que me gustaría tener a mi lado a alguien parecida a mi madre... Pero no físicamente, de ser así creo que Ginny se asemeja algo. Absurdo, ¿no? Quiero una chica especial
No la doble de mi madre -hizo un resoplido de negación.
- Y como obsequio de la vida
Tú llegaste a mi mundo, con un alma tan pura como la de ella, pero con esencia propia y única
- su mirada brilló especialmente.
- Qué ironía, las tres personas que más quería están muertas. Yo no quiero que las tres personas que ahora más quiero, salgan lastimadas. Entre ellas la que más Amo -las lágrimas por fin escaparon.
- ¿Y eso?, ¿Qué es?... -atajó antes de ver cómo él se derrumbara frente a ella, eso era lo último que lo dejaría hacer.
- Ah!, Esta es mi ropa de bebé, cuando me bautizaron -volvió a sonreír con los ojos cristalinos.
- Es tan
-la tomó entre sus manos.
- Pequeña -culminó él, con una sonrisilla tierna.
- Sabes, me encantaría que alguno de nuestros hijos llevara este ropón -soltó algo apenado.
- Harry
-le miró mordiendo su labio inferior, y sus ojos brillaron de manera especial.
- Pero en realidad
No sé si yo viva - se escuchó ácido.
- ¡Basta, Harry James Potter! -gritó la chica con molestia.
- Perdón
-se disculpó, sacó una caja más pequeña y puso la otra en el piso, lo que había sacado era un alhajero.
- Era de mi madre, guardaba en él cosas importantes... -al abrirlo se escuchó una melodía de cuna.
- Supongo que con esa melodía me dormía
-reflejó añoranza nostálgica, la chica puso una mano en su hombro en señal de apoyo.
Él había extraído un papel y una cajita pequeña de la caja de música.
- Esta es la dirección de mi casa, la casa de mis padres, donde vivíamos como una familia feliz
-le enseñó el pedazo de pergamino, esa tristeza seguía en su mirar.
La chica tomó el papel y leyó la dirección concentrándose en leer, entonces

 

Aunque no es tan fácil de decir,
Y defino lo que siento, con estas palabras...
Te Amo

- Hermione
No sé si sea el mejor momento para ti, sé que hemos tocado el tema y hemos hecho planes de un futuro juntos. Y tú quizá creíste que te lo pediría en otra ocasión, más adelante
Te lo pregunté la noche de navidad, pero no formalmente... Y ahora, esta noche, creo que para mí sí lo es, y... Hermione, ¿Quieres ser mi esposa? -le propuso con seguridad, sonrió anhelante y un tanto nervioso, sus manos sudaban, trataba de sostener lo que tenía en ellas. Su corazón estaba emocionado y expectante a cualquier palabra que pudiese pronunciar la castaña. La ojimiel se había quedado muy sorprendida, sentía un extraño zumbido en sus oídos, su voz parecía haber huido
Quería dar una respuesta, la más determinante a su vida, sus latidos estaban demasiado alterados debido a la emoción. Se llevó una mano a su boca, la cual estaba ligeramente abierta, su mirada se vio cristalina, lágrimas resbalaron por sus tersas mejillas... Él la notó extraña, cerró tajante la cajita que había abierto, sintió cómo se le caía el alma a los pies. Quizás era demasiado pronto proponerle algo más formal a Hermione, la chica lentamente bajó su mano y miró unos segundos por la ventana, para luego regresar su marrón mirar a él.
- Harry, no tienes idea... - balbuceó ella, escuchándose sollozar.
- Sí que la tengo - la contradijo con voz amarga, ella abrió más los ojos.
- No quieres comprometerte conmigo, Porque quizá antes de ser mi esposa, seas mi viuda -complementó frío y desvió su mirada, Hermione le observó con el entrecejo fruncido y se cruzó de brazos.
- ¡Ey!, ¡¿De verdad no sabes lo que estas palabras significan para mí?! -le reprendió por fin despegando sus labios. El chico de gafas veía el crepitar del fuego, con lágrimas brotando de sus ojos...
- Harry, Miles de veces hemos discutido por tu pesimismo, ¡ah?! Y no pienso tolerarte ni una más, ya no quiero que mi prometido y futuro esposo lo siga siendo
-exclamó con voz firme y tono de reclamo. -¿Había escuchado bien?, dijo ¿prometido? -giró el rostro tan rápido que debió hacerse daño en el cuello, la desdicha que albergaba desde hacía minutos pareció esfumarse de pronto.
- Hermione... -dijo sin aliento.
- ¿Podrías repetir lo último? -le sonrió la chica.
- Ah
ah
¡¿Tú quieres ser mi esposa?! -su mirada se iluminó, sus palabras salieron algo trabadas.
- ¡Sí, tontito! -suspiró nerviosa.
- ¿De verdad aceptas? -preguntó de nuevo, aún sin creérselo.
- Sí, Harry. ¿No me crees? -se mordió el labio inferior.
- Es que es tan maravilloso, creo que es un sueño
-susurró, asimilando la respuesta.
- Bien, sueño o no. ¿Tú crees que dejaría escapar tu propuesta?, para que luego a cual más encajosa te haga ojitos, ¡um!-bromeó.
- Tú sabes que los únicos ojitos que me vuelven a sus pies son los tuyos, y para los cuales sólo tengo ojos yo...-siguió la broma y se acercó a sus labios para besarla...
- Te Amo...-le susurró al oído.
La castaña soltó una risilla tierna, Harry abrió de nuevo la cajita beige que había cerrado de golpe. En su interior había un anillo muy hermoso y a la vez sencillo, la ojimiel se quedó de nuevo sin aliento... Era de plata con una estrella en topacio y un rayo en esmeralda, sólo esas dos gemas en el centro.
- Hermione, Este anillo pertenecía a mi madre, Lupin me dijo que mi padre se lo dio el día que ella aceptó casarse con él. Ahora que tú has aceptado ser mi esposa, es nuestro anillo de compromiso... -dijo colocándole la sortija en el dedo anular, intercambiaron una sonrisa, y sin previo aviso Hermione lo abrazó, él hizo lo mismo, la abrazó con fuerza. En su alma hubo una explosión de emociones, de felicidad infinita, entonces hizo algo que nunca había hecho, empezó a besarla en el cuello y lentamente fue subiendo hacia su boca para después caer con suavidad en el sillón. Acarició su espalda con una mano y con la otra comenzó a bajar el cierre de la sudadera de ella, metiéndola por debajo de la blusa y rozar la suave piel de su estomago, ella se estremeció un poco debido a que él jamás la había acariciado de aquella forma. Entre caricias posó su mano dispuesto a bajar el cierre del jeans, la castaña notó la intención de él... y en un impulso lo empujó parando de besarse, ella se reincorporó rápidamente muy roja, sin embargo seguía sentada...
- Perdón
Her
no
yo
No vayas a pensar que me quería aprovechar de la situación, yo te Amo y te respeto mucho... Mejor vámonos -él sí se paró del sillón por completo; tragó saliva entre sonrojos y disculpas entrecortadas, la veía muy avergonzado por dejarse llevar por sus impulsos. Hermione lo observaba confundida, no le decía nada, en el fondo sí quería ir más allá, pero tenía miedo, no de que él jugara con ella, porque ahora estaban comprometidos, pero...
Harry caminó y se dirigió al armario, sacó unos vaqueros azules, cuando iba a ponérselos... la ojimiel se acercó a él sorpresivamente y por unos instantes se quedaron viendo...

 

 

Te Amo, Te Amo...
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Notas de la autora:

Hola aquí estoy de nuevo con capítulos más románticos jeje en realidad la mayoría lo son, pero también los habrá de tensión. Por ahora espero disfruten y sean de su agrado estos.

Capítulos basados en las canciones Na, Na, Na. (Mi dulce niña)- Kumbia Kings y "Te Amo"-Franco de Vita.

Próximo Cáp. Evergreen (Eterna) y En ti dejé mi Amor. Ambos títulos son canciones del grupo Irlandés Westlife.

Agradecimientos y Dedicatorias:

Bien tengo que agradecerles de corazón a ustedes que se dan un chance para leer mis fics algo cursis pero es que así soy jeje, y dejar un comentario que siempre es bien recibido.

Y como siempre este Fic va dedicado a todos los fans de las parejas más lindas del universo Potter... HHr. y RWLL.


Saludos de su amiga

Anyeli Potter Granger


Evergreen

Eterna

Eyes, like a sunrise

Ojos, como una salida del sol
like a rainfall down my soul

como una lluvia bajo mi alma
and I wonder,

y me pregunto
I wonder why you look at me like that

me pregunto por qué me miras así
What you're thinking?

Qué estás pensando?
What's behind

Qué hay detrás
Don't tell me, but it feels like love

No me digas, pero se siente como amor

La intensa mirada marrón de Hermione penetraba por los ojos de Harry, hasta su alma. Ninguno de los dos decía nada, sólo se miraban, estaban frente a frente, los separaban unos escasos pasos
Lentamente se acercó más a él, y le arrebató el pantalón de las manos arrojándolo al piso, él la miró sorprendido

- Hermione
-se quedó sin habla, aún con esa sorpresa.
- ¡Pues ya no me respetes! Si tanto me amas, mejor demuéstramelo
-dijo, una mirada nerviosa pero traviesa brilló en sus ojos marrones, y sin más lo besó. Él le correspondió, pasando sus manos por su delicada cintura e intensificó el beso, desconectó completamente su cerebro de la realidad y se dejó llevar por los impulsos del corazón.

(Por lo tanto no puso atención a cierto ruido proveniente de los vestidores).
Lentamente y sin despegar sus labios se fueron acercando hasta caer con delicadeza sobre el sofá, él quedó encima de ella; las mejillas de Hermione adquirieron un leve sonrojo.

La acariciaba sin prisa, sus miradas eran intensas y aunque sus ojos reflejaban nerviosismo no había dudas porque el amor que sentían uno por el otro los hacía sentir que estaban seguros de seguir
Sin desconectar sus miradas le retiró la sudadera para luego quitarse él la camiseta y volver a besarse con ternura. Con mucha cautela fue introduciendo la mano bajo la blusa de la chica, era amarillita de mangas largas. Hizo contacto con su piel, la acarició cual frágil flor

 

Ella contuvo un respingo y sintió una descarga eléctrica recorrer su cuerpo, mientras lo besaba y pasaba sus manos por su espalda desnuda; Harry suspiró nervioso, con tacto le sacó la blusa y se deshizo del jeans, ella lo miró, en sus mejillas se asentó el rubor. El chico se hincó y besó sus pies para subir recorriendo con besos las delicadas piernas, cuando llegó a la rodilla izquierda ella lo haló hacia su boca. Él lentamente desvió sus labios bajando por su cuello y besó sus hombros

Un ruido similar al de minutos antes se escuchó más fuerte en los vestidores, pero no lo bastante para hacer que los chicos se percatasen.

I'm gonna take this moment

Voy a tomar este momento

and make it last forever

y hacerlo durar para siempre
I'm gonna give my heart away

Voy a regalar mi corazón
and pray we'll stay together,

y rezar para que quedemos juntos

'Cause you're the one good reason

Porque eres la razón buena
You're the only girl that I need

eres es la única chica que necesito
'Cause you're more beautiful than

porque que eres la más bonita que
I have ever seen

he visto alguna vez
I'm gonna take this night

Voy a tomar ésta noche
and make it Evergreen

y hacerla eterna

Luego la miró esperando su aprobación para continuar
Hermione se mordió el labio inferior, suspiró y con una sonrisa asintió, las manos de Harry comenzaron a sudar más

Sensaciones agradables tener contacto con la piel del otro, ambos unidos en un profundo beso
Hermione temblaba, y él ni se diga; una caricia brindada por Harry causó que la castaña se estremeciera sin embargo lo acarició de la misma manera
el ojiverde percibía el miedo que ella tenía pero no la criticó ya que él sentía exactamente lo mismo. La miró intensamente, cual su mirada le expresase que su amor por ella era verdadero, que confiase en él como él confiaba en ella... La castaña le mantuvo la mirada, con una sonrisa especial le manifestó su respuesta, luego cerró sus ojos y se recargó en el sofá

El chico de gafas también suspiró, le quitó la dona dejando sus rulos castaños sueltos, rozó su lóbulo derecho susurrándole...
- No sientas miedo, ni mucho menos te avergüences
yo tampoco he estado con nadie
también es
mi primera vez
-finalizó dulce, su aliento causó cosquillas en ella, quien trató de relajar su cuerpo pero de pronto
ahogó un respingo, abrió los ojos desmesuradamente, su cara expresó dolor y le enterró las uñas en la espalda cuando se hicieron uno.
Un calor invadió sus cuerpos, una sensación indescriptible jamás antes sentida fue lo que recorrió las venas de ambos jóvenes...
Por las mejillas de ella resbalaron lágrimas, sabía que eran de felicidad, siempre soñó con que su primera vez fuese con un chico que la amase tanto como ella a él, pero sobre todo que lo que quisiese fuese su alma, su esencia...
El ojiverde se percató de las lágrimas de ella, sabía que debía sentir un dolor más fuerte que él sentía en la espalda, donde ella había enterrado sus uñas... La besó intensamente, quizá para aligerar la tensión dolorosa que debía vivir en esos instantes; tomó su mano sujetándola con fuerza y a la vez delicadez.
En el fondo él pensaba que en sus planes también había estado vivir esa experiencia única, con la persona que demostrase ser algo más que una cara bonita, alguien que lo considerase por ser él. En espíritu, no por su físico o nombre. Y ahora estaba seguro que esa chica era ella, Hermione.

 

- ¡Eres hermosa!-murmuró.
- Harry, te amo
-exclamó en susurro, por fin despegando los labios.
- Yo también te amo, Herm... deseo que te quedes a mi lado siempre...Y rezaré porque así sea, porque ahora te acabo de regalar mi corazón para que suceda... -su respiración era agitada y entrecortada.
Sus cuerpos estaban sudando, ella acariciaba los revoltosos cabellos húmedos del ojiverde. Y él los rulos de ella, que también estaban humedecidos... La chica volvió a cerrar sus ojos...
Minutos después se abrazaban con ternura, una vez que finalizaron sus miradas expresaban tantas cosas... su mundo se vio diferente, tal vez un leve sentimiento de culpa se albergaba en sus cabezas, definitivamente sabían que ya no eran los mismos, sus cuerpos habían cambiando esa noche
Su piel y alma se había hecho una.
Comenzó a hacer más frío, pese a que el fuego crepitaba, de todas formas sus llamas se estaban extinguiendo...
- Estás temblando -observó la ojimarrón, cuando él estaba recargado sobre el pecho de ella.
- Espera... -le dijo sin aliento, se incorporó y la miró como si le doliese esos segundos de separación; se puso los bóxer y fue de nuevo al armario donde cuartos de hora antes había sacado los vaqueros, sacó unas sábanas, una colcha azul cielo y unas almohadas, tendió la colcha y las almohadas sobre el piso alfombrado, cerca del calor del fuego. Con su varita avivó las llamas para luego ponerla de nuevo sobre el escritorio, regresó, la cubrió con la sábana y la tomó entre brazos... -para estar delgada pesaba algo, sintió su espalda flaquear sin embargo sus brazos la sostuvieron sin demostrar debilidad.
- ¡Sí que pesas...! -bromeó sonriendo.
- Y no me digas... Que aparte de pesimista, impaciente y friolento... También eres un débil
-le siguió la broma, sonriendo con gracia.
- ¿Ah? con que soy eso
-se quejó con indignación aparente, mientras la acostaba con delicadeza sobre la colcha, para meterse entre las sábanas él también.
- ¿Qué más soy?, ¿eh?-le dijo a tono de cuestión.
- Ah... tontín y distraído - agregó riendo - Pero ese último te lo pegó tu amigo pelirrojo. De lo demás, él tiene lo flojo, inoportuno y comelón...-le contestó cual fuese un profesor en clase.
- ¿Y no habrá una crítica favorecedora? por lo menos para mí...-soltó acomodándose sobre ella y haciéndole cosquillas, la chica se destornillaba de la risa.
- Harry... ja,ja,ja ¡No, basta, detente! -no podía articular palabra debido a la incontenible risa.
Él la dejó por la paz y de pronto el silencio se hizo presente, tan sólo se miraron...
- Hermione, quiero que sepas
porque es importante... Que esta noche, lo que hemos vivido juntos... ¡Es lo más mágico, hermoso y maravilloso que me ha sucedido en toda mi vida! - exclamó sonriendo. - Y que estoy feliz de que haya sido contigo, y aquí... Pese a que tal vez no sea el lugar más romántico...-acarició su mejilla, tomó su mano y la besó.
- Harry...-exhaló conmovida, su marrón mirar se volvió a llenar de lagrimitas.
- Además de que si a partir de este momento, tú y yo volvemos a vivir esta experiencia, que es lo más lógico -dijo sonrojado. - Aprendamos a conocernos sin tabúes
y a que cada vez que se dé, sea único, sin miedos, temores o vergüenza. Pues en una pareja debe de haber confianza, al igual que en el noviazgo, así en la intimidad -habló con seguridad, para luego volverse a unir a ella. La castaña sintió de nuevo esa descarga de electricidad recorrer por su piel.
Entregándose por completo el uno al otro, él susurró algo a su oído...
- Hermione... esta noche nosotros no tuvimos sólo sexo
yo hice el amor contigo... -su marrón mirada irradió alegría, el ojiverde la volvió a besar. Entre suaves caricias se exploraron lentamente, conociéndose más en la intimidad.
Alrededor de la una de la madrugada ambos se quedaron dormidos...

 

Touch, like a angel like velvet to my skin

Toque como un ángel, como terciopelo a mi piel
And I wonder,

y me pregunto,
wonder why you wanna stay the night?

por qué quieres quedarte la noche?
what you're dreaming, what's behind?

Qué estás soñando, qué hay detrás?
don't tell me, but it feels like love

No me digas, pero se siente como amor

Una brisa fresca recorrió la mejilla de Harry lo que lo hizo despertar y al abrir los ojos, al encostrarse con el rostro de la castaña que descansaba sobre su pecho, entre sus brazos, con su suave y tranquilo resuello rozándole el torso
Se acomodó las gafas, esbozó una sonrisa; con cuidado para no despertarla la colocó en la otra almohada, la cubrió mejor con la sábana, se recargó sobre su codo derecho y la observó con su esmeralda mirada perdida en ella
Parecía un ángel, con los rayos de luna proyectándose de lleno en ese fino rostro, su silueta se apreciaba a través de la sábana, la cual se adaptaba y mostraba la forma de su cuerpo. El mismo que él había transformado esa noche, de una adolescente al de una mujer, su mujer...
La siguió contemplando, sus labios estaban rojos, sus rizos definidos y húmedos... Su respirar ascendía y descendía con suavidad... - Insistes en quedarte la noche -exhaló con un suspiro silencioso. -¿Qué estarás soñando, Hermione? Quizás no podré tener el privilegio de saber qué sueñan los ángeles... - la besó con delicadeza y precaución, se incorporó enredándose la cintura en la otra sábana y yéndose a sentar en el sillón vio a través de la ventana... El cielo se notaba despejado, de un azul marino intenso, la luna brillaba a todo resplandor. Para su sorpresa afuera caía una lluvia de estrellas, se vio tentado a ir a despertar a la castaña, se debatió y al fin decidido... de todas formas valía la pena interrumpir su tranquilo sueño para que no se perdiese un espectáculo tan especial y maravilloso como lo que ellos habían y estaban viviendo. Apenas se iba a dar la vuelta, ya se había parado, cuando unas suaves manos rodearon su cintura subiendo con caricias por su estomago y torso, sintió la fina barbilla de ella posarse sobre su hombro, pese a no alcanzarlo muy bien.
- ¿Por qué no me despertaste?-murmuró con cierto reproche, él retiró sus manos de su pecho con delicadeza, para después voltearse y verla de frente, ella se había puesto su camiseta de él y se enredaba con la sábana por encima de la cintura.
- Lo siento...-fue lo único que dijo y le señaló la ventana para que apreciase la lluvia de estrellas. Ambos vieron el espectáculo que el mismo universo les obsequiaba; sentándose en el sofá con las piernas estiradas y ella sentada sobre las piernas de él.

 

I'm gonna take this moment

Voy a tomar este momento
and make it last forever

y hacerlo durar para siempre,
I'm gonna give my heart away

Voy a regalar mi corazón
and pray we'll stay together

y rezar para que quedemos juntos
'Cause you're the one good reason

Porque eres la razón buena
You're the only girl that I need

eres es la única chica que necesito
'Cause you're more beautiful than

porque que eres la más bonita que
I have ever seen

he visto alguna vez

I'm gonna take this night

Voy a tomar ésta noche
and make it Evergreen

y hacerla eterna


(Don't tell me, but it feels like love)
(No me digas, pero se siente como amor)

El fenómeno estelar se daba fascinando sus miradas...

- ¡Es tan bello!, ¡tan único...! -suspiró la chica.
- ¡Como tú...! Aunque dudo que en todo el universo haya una chica más hermosa que tú -acarició sus manos por encima del abrazo que mantenían, ya que sus brazos estaban entrelazados alrededor de la cintura de ella.
- Vas a hacer que me lo crea -le dijo con broma, halagada.
- Es verdad
Tú eres la mujer más bonita que jamás haya visto alguna vez
por lo mismo también dudo que la vuelva a ver. Eres la única que necesito
Eres la razón de mi vida -la ojimarrón sonrió tenuemente, él rozó su lóbulo derecho.
- Esta noche quisiese que fuese eterna
-agregó en susurro.
- Pues la haremos eterna, Harry -exclamó con rotundidad.
- En verdad yo no me arrepiento de vivir esto
-se sinceró, con un tono tierno.
- Y yo te digo que para mí, este sí es el sitio más romántico y especial, porque estoy compartiendo esta experiencia nueva para ambos, aquí contigo -expresó la chica, luego giró su rostro y con su nariz acarició la mejilla de Harry, quien cerró sus ojos y la acariciaba en la cintura, mientras la fina mano de la joven subió a su cabello revoltoso y entre metió los dedos en él con caricias.
Luego se detuvo y se puso de pie, desconcertándolo, pero tendió su mano para que él la tomara y la siguiese. Ella le sonrió y caminaron para acostarse nuevamente en la colcha, pero antes deshizo el nudo con el cual sujetaba la sábana del ojiverde en su cintura, al igual que deshizo el nudo que sujetaba la de ella, se quitó la camiseta y lo haló hacia ella
llevándose a cabo una nueva entrega.

 


I'm gonna take this night

Voy a tomar ésta noche
and make it Evergreen

y hacerla eterna

***

Hola, quiero hacerles saber que cambié el contenido del capítulo Evergreen

Sentí que lo necesitaba porque el songfic lo está leyendo mi primita de 13 años
y no sé lo leí y dije ¡Dios esto está demasiado específicamente detallado! no es que lo tome por el lado morboso por supuesto que siempre fue visto por el lado romántico, sin embargo cuando lo escribí creo que no tenía ni idea de cómo explicar la escena XD eso fue hace 5 años ¬¬

PD: Capítulo inspirado en la escena romántica de Oz y Heather de American Pie.

Song: Evergreen

Banda:Westlife

Anyeli Potter Granger

18/sep/10


Cuando ríes veo salir el sol,
Es algo increíble, Yeah!
Hay un ángel que está junto a mí,
Por mi corazón.
Cuando ríes ya no hay marcha atrás,
Es algo increíble...Yeah!
Hoy tengo un ángel frente a mí,
Por mi corazón.

El frío del alba se sentía, estaba amaneciendo, los primeros rayos del sol se filtraban por la ventana iluminando levemente los cuerpos de dos jóvenes. Harry abrió lentamente sus ojos adormilado, se acomodó las gafas y una sonrisa de felicidad indescriptible se dibujó en sus labios, pero más que nada en su corazón... La castaña dormía bocabajo, su espalda estaba cubierta parcialmente poco más arriba de la cintura con una de las sábanas, él no se cansaba de insistir que parecía un ángel, con delicadeza y cautela acarició aquella suave espalda. En el interior de su ser había toda una revolución de bellas emociones... Apenas la mañana anterior había amanecido entre nervios por la final y las ganas de derrotar a Malfoy, y ahora todo eso parecía salir sobrando, ya nada ni nadie lo separaría del amor de su vida. Ya no había retorno en el paso tan decisivo que habían dado, no habría marcha atrás, sólo mirar hacia delante, cual unión era eterna... Su sonreír se hizo más amplio al recodar que a lo largo de la noche él había dejado de ser el niño tonto con miedos. Hermione estaba a su lado por ser él, con todo y esos temores ella sabía cómo sanarlos.

 

(Hoy sé) que estoy bien a tu lado,
Tu amor es mío...
En ti dejé mi amor y todo lo que soy,
Te entregaste a mí sin condición.
Te di mi corazón,
Sin saber llegaste a mi interior,
y yo en ti dejé mi amor...

El joven de cabellos revoltosos la continuó observando, y en su mente pasaba todo lo que pensaba respecto a lo acontecido...

- Hermione, eres tan perfecta, tan pura... Y yo aún no sé si te merecía, si te merezco realmente, tan sólo sé que a tu lado me siento protegido y completo. Con tu manera de ser lentamente entraste en mi vida, como un misterio sin resolver te convertiste en indispensable... -continuaba pasando sus dedos por la espalda de la chica, cual suavidad parecía una tersa y delicada flor.
- Pero ahora, esta mañana, es tan difícil creer que anoche tú me dejaste conocerte, me entregaste tu ser completamente, tu amor es mío. Y yo a cambio te obsequié mi corazón y todo lo que soy.

Me salvé cuando te encontré,
Es algo increíble... yeah!
Ya no vivo en el ayer,
Hoy tengo amor.

- Es tan increíble pensar en todas las cosas que hemos pasado juntos, cuántas ocasiones tú me has salvado de los peligros. Tu amistad misma me salvó de la soledad, y tu amor de la equivocación... de todo lo que ha sucedido antes de vivir esto, que con nadie más había vivido y no habrá nadie más -fue acercando sus labios a la espalda de la joven hasta rozarla con su aliento, absorbía ese embriagador olor que la piel de ella destilaba, ese fresco y singular aroma a rosas campestres.
- Porque a pesar de que tú y yo saliésemos con personas distintas, y no aceptáramos lo que sentíamos desde hace tiempo, ya no viviremos más en ese ayer. Hoy estamos juntos, hoy tengo tu amor... -bajó la sábana hasta la cintura y comenzó besando con cautela aquella fina piel.
Con lentitud serena la chica abrió los ojos, el paró de besarle al ser sorprendido y la miró apenado por despertarla, ella sonrió acariciando su rostro al percatarse de sus caricias y de su mirada; aún estaba boca abajo pero giró su rostro para poder mirarle mejor. A través de su marrón mirar se podía distinguir un brillo especial, algo diferente había en ese brillo esa mañana, definitivamente ambos habían cambiado. No sólo sus cuerpos, también su esencia.

(Hoy sé) que estoy bien a tu lado,
Tu amor es mío...
En ti dejé mi amor y todo lo que soy,
Te entregaste a mí sin condición.
Te di mi corazón,
Sin saber llegaste a mi interior,
y yo en ti dejé mi amor...

- ¡Buenos días!, ¿dormiste bien? -le brindó una sonrisa.
- Dormí en tus brazos, ¿tú crees que pudiese haber dormido mejor? -ahora él acarició su mejilla y le sonrió.
- Harry... -susurró.
- Hermione, ¡Gracias! -exclamó.
- ¿Gracias?, ¿Por qué? -le miró sorprendida.
- Por la noche que vivimos, porque te entregaste a mí como yo a ti. Como te entregué no sólo mi ser, también te di mi corazón y mi vida completa te pertenece. Como tu amor es mío, por ello sé que a tu lado estoy bien y en ningún otro, ni con nadie más quiero estar nunca... Mi amor está sólo contigo -se acercó a su rostro y puso una mano en la espalda descubierta de ella, por fin le había dicho ese mar de sentimientos que morían por expresarse, aunque con palabras tal vez no pudiese decirle cuán enorme eran.
- Nos pertenecemos Harry...-exhaló con sus labios a sólo centímetros.
- Por siempre -sonrió besándole.

 

Mi gran amor soñé que fueras tú

Cuando entraste en mi vida,
Todo cambió...

- Harry, desde que me enamoré de ti, siempre soñé con que serías tú el chico con el cual me gustaría vivir esto que acabamos de compartir... -pensó mientras se besaban, le miró radiante pero no le dijo nada.
- Tú cambiaste mi vida, le has dado y le das un giro de 180° con cada palabra tuya, y de ahora en adelante ya todo será y es distinto... Lo que sucedió anoche no se podrá cambiar, ni nada lo podrá borrar. Hermione, yo te repito que no estoy arrepentido de nada -exclamó, la castaña tan sólo le siguió observando mas sin embargo no habló, pero le sonrió.
Ambos se unieron en un abrazo y un nuevo beso.

Tras un rato de estar besándose se quedaron tan sólo abrazados y en silencio, ella estaba sobre su pecho rozándolo con sus dedos y él acariciaba sus rulos y la tersa piel de sus brazos y espalda. La castaña decidió que era hora de regresar a la realidad, los rayos del sol cada vez eran más claros.

En ti dejé mi amor,
(Hoy) un hombre nuevo soy.
Por fin estás en mi interior... OH Yeah!

- ¿Qué haces? -preguntó Harry cuando ella hacía el intento de incorporarse.
- Voy a vestirme para irnos, y tú deberías hacer lo mismo -le respondió.
- Pero Her, hay que quedarnos un rato más. Aún es temprano -dijo poniendo una mano en su espalda para que no se incorporara.
- Sí, bastante temprano. ¡Son cerca de las ocho! -dijo con sarcasmo.
- ¿Cómo sabes? -vaciló.
- Porque lo señala ese reloj! -señaló la pared a lado de la puerta donde estaba un reloj marcando las 7:20 a.m., el chico volteó a verlo y sonrió despreocupado.
- Ves, Es tarde -exclamó con triunfo e intentando pararse.
- Mas bien, aún es temprano -contestó él con una pícara sonrisa, para luego halarla contra sí tomándola por sorpresa, rápidamente el ojiverde la giró para poder quedar él sobre ella.
- Harry, por favor
-exhaló con súplica seria, al sentir su respiración tan cerca.

En ti dejé mi amor, y todo lo que soy,
Te entregaste a mí sin condición.
Te di mi corazón,
Sin saber llegaste a mi interior,
Y yo en ti dejé mi amor...

- Por favor tú Her, No te compliques... Todos deben estar dormidos, recuerda que fue la final. ¿De verdad crees que madrugarán? -dijo con tono tranquilizador.
- O algunos que desean tanto esta antepenúltima salida a Hogsmeade, como alguien que conocemos... -habló con más seriedad, y lo quiso empujar.
- Si te refieres a Ron, Uy! él debe estar más que dormido... ¡fundido! -le dijo con una sonrisita.
- No, Sabes que Ginny le encanta ir a Hogsmeade, y que por lo mismo ya debe estar despertándose. Además de que pronto te irá a buscar, sino te encuentra en la torre no descansará hasta localizarte. Ayer estaba muy impaciente y angustiada porque no llegabas, no sé qué haría Ron para distraerla. Y si nos encuentra aquí no sé cómo vaya a reaccionar... No quiero que se entere así
-se escuchó en verdad preocupada.
- ¡Tranquila!, y hablando de ella de todas formas hoy tú hablarás con ella, así qué cuál es la diferencia? -le miró sin preocupación aparente.
- ¡¿Cómo qué cuál?! -arqueó la ceja exasperada ante la actitud del chico - La forma, y esta no es en definitiva, yo debo decírsela. No ella encontrarnos así -negó alarmada.
- ¡Calma!, Mejor relájate y más tarde buscaremos a Ginny. ¿Está bien?-le dijo acercándose a sus labios.
- Harry, tal vez no
-pero no pudo continuar hablando ya que el chico de gafas silenció su voz capturando su aliento entre sus labios. La ojimiel iba a decirle que no se sentía capaz de hablar con su amiga, no tan rápido, pero bien dice un dicho "No hay fecha que no se llegue, ni plazo que no se cumpla". Ese día estaba llegando a su destino... ¿Por cuánto tiempo más quería seguir ocultando algo tan evidente? Ni ella misma sabía cómo, pero tenía tanto miedo a la reacción de su amiga, y de los demás.
Él intensificaba el beso y acariciaba con dulzura el cuerpo de ella, quizás buscando un nuevo encuentro. Hermione relajó la tensión en su mente, rindió su ser ante las caricias de Harry dispuesta a dejarse guiar por él, por esa búsqueda de senderos que el chico pareciese tratar de encontrar en su cuerpo
cuando un ruido proveniente de los vestidores les congeló la sangre.

 

Y yo en ti dejé mi Amor.

Siempre, como ya es costumbre día a día es igual.
No hay nada qué decir, ante la gente es así,
Amigos simplemente amigos y nada más.

- ¡Ginny, qué hacemos aquí?! -exclamó con exasperación, la que reconocieron como la voz de Ron.
- Buscar a Harry -respondió la voz que claramente era de la menor de los Weasley.
Ambos estaban estáticos, eso los había tomado por sorpresa, una sorpresa muy petrificante.
- Pero ya te dije que él debe de estar por ahí, en los pasillos o en las cocinas, con lo tragón que se ha vuelto últimamente. Tal vez ya hasta se fue a Hogsmeade -habló algo más fuerte, si sus amigos estaban ahí quería alertarlos.
- ¡No seas tonto, Ronald! Todos nos marcharemos a partir de las nueve -le dijo con sarcasmo.
- ¡¿Entonces qué hacemos despiertos a las 8 de la mañana?!, Mejor dicho desde las 7. Buscando al renacuajo escurridizo, cuando él debe de estar hasta con una chava y tú queriendo interrumpirlos -vaciló ante su misma expresión.
- Ja-ja-já ¡¿Te crees muy gracioso?! -le reprendió ácida- ¡No digas babosadas!, y mejor ayúdame a buscarlo, puede que le haya ocurrido algo y esté herido -agregó supuestamente angustiada. En el fondo sabía que su hermano tenía razón, su Harry estaba con una chica, y para su mayor pesar era su mejor amiga. La noche anterior lo descubrió y pese haber llorado casi toda la noche por tan cruel traición, esperaba con ansias poder reclamarle de frente, aunque en su interior no sabía con claridad si su temor a desmoronarse era más fuerte que su ahora odio por su ex -mejor amiga. Nacido cuando a través de la capa de invisibilidad pudo comprobar y ser testigo de sus sospechas, eso era lo que más dolía
Que ella no hubiese sido sincera. Tal vez lo hubiera asimilado o tal vez no, pero con seguridad no se sentiría tan lastimada como lo estaba en ese momento.
- No llames a las desgracias, ¿quieres? Y si le hubiese pasado algo ya todo el mundo lo sabría -acentuó seguro -Así que mejor, ¡Vámonos! Puede que esté dormido, y con el humorcito que se carga no quiero que se desquite conmigo. Aún estoy feliz por la victoria de ayer, para que me encuentre con la cara de Harry -alegó suplicando para que su hermana desistiera y para que sus amigos ya no se encontrasen dentro de aquél despacho.
- Es que sólo a ti se te ocurre dejarlo solo, también te has fijado que parece en otro mundo -le insistió ella.
- ¿Quién?, ¿Harry? -seguían caminando con dirección al despacho del capitán, por cada paso daba un golpe fuerte en los casilleros.
- No menzo! de seguro Colin -le miró sarcástica - ¡Y deja de hacer tanto ruido!-regañó, tapándose los oídos.
- Ah pues a Colin así lo traes tú... ¡No te quejes! Pero a Harry, ¡Él siempre! -dijo sin inmutarse, al contrario los dio con más fuerza.
- Definitivamente eres un payasito, en vez de seguir diciendo tonteras mejor camina, vamos a buscarlo -lo jaló para que avanzase más rápido.
- ¿A dónde?, ya revisamos los lugares principales. Ya aparecerá, y si no, no se pierde nada bueno
-bromeó, su voz retumbaba en los vacíos vestidores - ¡Anda vámonos! -la quiso hacer dar la vuelta para irse.
- ¡No entiendes nada! -se jaloneó irritada -Ayer lo noté ausente, y si está deprimido, ¡No lo abandonaré! Tú no abandonarías a Luna, o sí? -soltó más enfadada.
- Claro que no!, Pero él tiene a su... -por contestarle a su hermana que ya estaba agotando su paciencia estuvo a punto de meter la pata.
- ¿A quién? -frunció el ceño- Acaso su hermano ya sabía de la traición hecha por Hermione?, lo más probable es que sí. Lógico eran sus amigos, pero entonces hasta su mismo hermano la había apuñalado por la espalda?!, hasta ese punto esa castaña se había convertido en su rival, quitándole a su amor y a su hermano.
- A sus amigos... que siempre lo apoyaremos. ¡Y él lo sabe! -soltó nervioso y alzando más su voz.

 

Pero quién sabe en realidad, lo que sucede entre los dos,
Si cada quien llegando la noche finge un adiós.

- ¡Por lo mismo estamos aquí!, supuse que si no está en ninguna parte del castillo él se despeja en el campo de Quidditch. Y al ya no haber más partidos, ni entrenamientos, le entraría melancolía
y si se quedó anoche a dormir fuera pues está en su despacho -avanzaba con paso decidido.
- Pues si está ahí hay que dejarlo solo, muchas veces eso te hace tanto bien que mil palabras de los que te rodean, por muy tus amigos que sean ¡um!-se paró frente a ella impidiéndole el paso.- Mejor venimos más tarde, o dejemos que él sea quien nos busque -movió la cabeza cual quisiese que ella asintiese.
- No Me Iré Sin Comprobar Que Está Bien - ¡Vete Tú!, Y Gracias ¡Por Nada! ¡Ahora Hazte Aun Lado, Ron!-estalló por fin haciendo que él caminase hacia atrás hasta que chocó con la puerta del despacho donde se encontraban sus mejores amigos.
- ¿Aun lado?, ¿de dónde?-titubeó nervioso, pero de algo estaba seguro era que pasase lo que pasase no se movería de allí. No dejaría que descubrieran a sus amigos, y menos que su hermana sufriera.
- ¡De La Puerta, Tonto!-gritó enojada.
- ¡No insultes, eh!-exhaló con miedo, sabía que cuando su hermana se enojaba era de armas tomar.
- ¡QUÍTATE! -ordenó advirtiéndole.
- ¡Uy, qué genio! Tendré que hablar muy seriamente con Colin, mira cómo te carga -bromeó vacilando, no sabía qué tiempo tenía y si sus amigos habían escuchado sus gritos y advertencias de su presencia y la de su hermana.
- Ronald, Traigo Mi Varita, Y No Querrás Que La Emplee En Ti ¿Verdad?- le cuestionó amenazante.
- Ay no cómo crees - dijo tragando saliva.
- ¡Entonces Ya Muévete! -le reprendió.
El pelirrojo tuvo un último valor y comenzó a bailar pegado a la puerta.
- ¡NO ME REFERÍA A ESE MOVIMIENTO! -hizo un ruido con la boca de total molestia.
- ¡¡HAZTE AUN LADO, RONALD!! -le ordenó apuntándole con la varita -Ron suspiró ahogando un grito y al mismo tiempo que su cuerpo se resignó a moverse y su cerebro le ordenaba quedarse, sintió que lo jalaban, él ya esperaba algún hechizo proveniente de la varita de su hermana.
La pelirroja giró la manilla pero no se abrió entonces susurró -"alohomora" la manija se movió y la puerta se abrió. El ojiazul contenía la respiración tratando de prepararse para lo que venía y vería a continuación...
*-*-*-*-*-*-*

 

Cuánto daría por gritarles nuestro amor,
Decirles que al cerrar la puerta nos amamos sin control.
Que despertamos abrazados, con ganas de seguir amándonos,
Pero es que en realidad no aceptan nuestro amor.

Mientras asimilaban lo que escuchaban, ella dejó de besarle y al reaccionar lo empujó sin que él pudiese detenerle, pero a la vez él mismo se puso de pie. Los dos buscaban sus ropas, trataban de vestirse aprisa, las voces se escuchaban y percibían más cerca. Harry oía algunas cosas de la conversación, y aunque quería estrangularle por sus bromas hechas hacia él, le agradecía desde lo más profundo que su amigo se la estuviese jugando por ellos.

- ¡Te lo dije! -le reñía la castaña, se ponía los jeans.
- Ya Her tranquilízate, mejor apurémonos -él se abrochaba los vaqueros.
- ¡Claro, están dormidos! -continuaba con sarcasmo.
- Mira, Ron no nos fallará. Y si nos encuentra pues hablaremos y resolveremos esto de una buena vez -dicho esto se detuvo, ya se había puesto la camiseta y los vaqueros.
- ¡No Harry!, ¡Tú Estás loco! -negó ella con angustia, también deteniéndose. La chica ya traía los jeans y la blusa, pero su sudadera la dobló en su brazo.
- ¿Por qué loco?, Si le hacemos frente ahora sin seguir escondiéndonos como cobardes, será mejor -le miró serio.
- Por favor, No quiero manchar el recuerdo de la noche más hermosa de mi vida, con una discusión como esa -le dijo con voz de súplica y se acercó acariciando sus cabellos rebeldes.
El ojiverde pudo notar esa marrón mirada cristalina y rendido ante ella asintió.
- Está bien! Sólo porque tampoco quiero arruinar lo vivido -exclamó, abrazándole y besando su frente.
La castaña sonrió pero a la vez propició la separación- ¡Harry aprisa!
- Tienes razón -lanzó un hechizo a las sábanas, la colcha y almohadas; para que se guardasen en el armario. Ella tomaba sus tenis y calcetas.
- ¡Harry, por dónde saldremos?! -gritó alarmada, en voz baja, notando que en la puerta alguien acababa de chocar.
- Por el pasadizo que está justo detrás del librero, te llevará a la parte baja de las tribunas del estadio -movió un libro y dejó ver el sombrío pasadizo.
- Harry, cómo...-quería preguntarle cuándo lo había descubierto pero se la reservó.
- Dijiste, ¿me llevará? -arqueó la ceja, se escuchó la amenaza de Ginny hacia el ojiazul.
- ¡Sí, Her! Adelántate, yo los distraeré, de lo contrario saldrán y Ron no podrá detenerle más, ella nos descubrirá -dijo nervioso, su miel mirada recorrió el desordenado lugar, con todo ese tiradero levantarían sospechas.
- Te veo más tarde...-exhaló sin aliento al escuchar un grito de la pelirroja.
- Hermione, ¡Te amo! -le dijo besándola fugazmente, ella embozó una rápida sonrisa.
- Debo irme -se alejó y desapareció tras el librero. Él miró cómo el estante regresaba a su sitio cubriendo el hueco, se oyó un grito más fuerte, sin mucho tiempo y muchos nervios tomó una sábana y la almohada. Corrió hacia el sillón, se enredó en la sábana, cerró los ojos y fingió dormir. -apenas y lo logró cuando la puerta se abrió ante el hechizo de Ginny.
*-*-*-*-*
Al entrar notaron al joven de gafas aparentemente dormido, Ron suspiró aliviado por no ver a nadie más con él, tan profundo que hasta se le nubló la vista. Avanzaron y la pelirroja acarició la cabeza de Harry.

 

- Ves!, Te dije que estaba aquí -exclamó con voz triunfal.
- Y yo te dije que estaba bien, así que antes de que despierte y nos corra, ¡mejor vámonos! -alegó él, ambos hablaban en voz baja.
- Vete tú!, Yo me quedaré -contradijo.
- Mira Ginny, dejémoslo descansar. Debió sentirse agotadísimo como para ya no llegar a la torre anoche -ahogó una sonrisilla pícara y le miró serio.
El chico de gafas entreabrió sus ojos y pudo distinguir borrosamente una mancha violeta y otra rojo oscuro, eran los jersey de los pelirrojos.
- Hola Harry, ¿estás bien? -le preguntó cuando él se incorporaba y se quedaba sentado, ellos retrocedieron.
- ¡Perfectamente! -no pudo disimular su alegría en la voz.- ¿Qué hora es?-cuestionó dando un gran y exagerado bostezo, tallándose la cara, pero notó que su error fue dejarse las gafas.
- Las 8:30 -le respondió la chica.
- Santo cielo!, ¡Me quedé dormido! -exclamó con voz de apariencia alarmada.
- Eso parece -le sonrió un tanto sarcástica, y observando que el sitio se encontraba en total desorden.
- ¡Cerca de Doce horas! Sí que debí estar exhaustísimo!-se frotó el cuello.
- Claro -le miraba con acidez la chica.
- Bien, Entonces hay que desayunar -se puso en pie, su cuerpo estaba enredado en la sábana, parecía traer una capa.
- Pero ustedes, ¿no deberían de estar camino a Hogsmeade? -les preguntó viéndoles dubitativo, aún estaba nervioso por casi ser cachado infragante.
- No nos podíamos ir sin saber de ti, ¡Nos preocupaste mucho! -le dijo con voz algo amarga, que ellos no percibieron.
- Gracias - Pero en serio después de la tarde tan agitada, ¡sólo quería descansar! -les sonrió vacilante, el ojiazul se contenía la risa, y volteó a ver a otro lado.
- Ah bien -arqueó una ceja- Pero te perdiste de un gran festejo!, ¡De tu victoria!-chilló la pelirroja.
- Ya habrá otras ocasiones para una fiesta -comentó sin darle importancia.
- Harry, ¡No lo puedo creer!, Si es tu última celebración de un partido en Hogwarts ¡¿y dices que habrá más?! -dijo con voz de reclamo y a la vez de no creer que el chico hablase en serio.
- Bueno tal vez no, pero
lo siento -se defendió, sorprendido ante la reacción de la chica - Oigan ¿y Hermione? -quiso despistar pero metió más la pata.
- No sé, Ella también se perdió diciendo que tenía un fuerte dolor de cabeza - soltó con ironía - Al parecer anoche estaba algo como una epidemia de jaquecas, porque Ron acompañó a Luna, quien también la padecía. Justo cuando apenas comenzaba la fiesta -le vio ácida, incrédula, dolida e indignada -¡¿Por qué Harry fingía con tal cinismo?!,¡¿por qué aparentaba tan cínicamente?! -Debía ser por influencia de la ojimiel, que a cada segundo detestaba más.
- Ah... -tragó saliva, sudándole las manos- ¿Acaso Ginny sospechaba algo?
- Pero tampoco la he visto esta mañana -respondió fingiendo en verdad no saber nada.
- Quizás aún duerme, tal vez esté tan cansada como o más que yo -dijo sin pensar.
- Harry apúrate que tengo hambre, además perdemos tiempo y hay mucho qué hacer en Hogsmeade -intervino al percatarse que su amigo en vez de salir del apuro se hundía más.
- Sí -caminó con nervios y vacilación, salió hacia los vestidores. Ron le siguió, Ginny se dejó caer en el sofá.
*-*-*-*-*

 

Afuera el pelirrojo se podía por fin expresar.

- ¿Ajá? Muy exhaustísimo, tarde agitada. ¡Yo diría noche! -Quería descansar... ¡y sí que descansaste!-le susurraba con voz melosa y burlona, cuando caminaban.
- ¡Ron! -exclamaba entre dientes -Tu hermana sigue ahí -señaló el despacho.
- ¡¿Por qué no la detuviste?! -reclamaba sorpresivamente.
- ¡Oye!, ¡yo sí que la vi cerca!, les salvé el pellejo a ustedes arriesgando ¡el mío!-se defendía indignado porque su amigo parecía no agradecer su sacrificio.
- Y te lo agradezco -le dijo por fin sonriendo. Se detenía frente a su casillero.
- ¡Pues no parece! -se quejó frunciendo el entrecejo.
- Pero no te perdono tus insinuaciones, ¡Te vi! Estabas a punto de reírte por cada cosa que decía -siguió con su reclamo, abrió el casillero puso la sábana, sacó una playera verde mar y unos zapatos, se sentó en uno de los bancos frente a los armarios.
- Yo qué culpa tengo que no se te borre esa sonrisota de ido -dijo observándole de brazos cruzados y recargado en los estantes - Por lo menos disimula como yo disimulé... -soltó sin pensar, después sintió un retorcijón en el estomago, sin querer había metido la pata.
- ¡Ron! - Luna y tú, ya?...-abrió sus ojos como platos, alzó la cabeza viéndole muy sorprendido, y dejando de amarrarse las agujetas embozó una sonrisa curiosa.
- No estamos hablando de mí, ok -se puso a la defensiva, sudando por haberse delatado - Aunque Hermione y tú sí, ¿verdad? -le lanzó una mirada traviesa y pícara.
- ¡Cállate! -se le borró la sonrisa.
- ¡Con razón! -ahora él sonreía porque su amigo había revelado lo que ya se sospechaba.
- Pero al menos me hiciste caso y se cuidaron, ¿no? -le preguntó sin inmutarse, ante la mirada asesina del chico de gafas.
- ¿Entonces sí lanzaste esa indirecta anoche?, Mientras nos duchábamos! -lo fulminó más.
- ¡Tú la tomaste!, Nadie te obligó...-se encogió de hombros- ¡Pero, ay por merlín!, ¡¿Ahora con qué cara veré a Hermione?!-rió con exageración de angustia.
- Con la misma -dijo con sarcasmo.
- No creo. Ahora no dudaré en decirle señora Potter -bromeó.
- Ja-ja-já, gracioso -le miraba con acidez.
- Harry, relax!- ¡Hoy es un gran día!, ¡lo tarado te aumentó, pero definitivamente lo inocente y niño se esfumó! -ahogó una carcajadota.
- ¡Ron, que te calles! -le reprendió entre dientes, vio hacia el despacho nerviosamente.
- Esta bien!, Pero se cuidaron, ¿verdad?-soltó la pregunta nuevamente, mientras contenía su risa.
- Ah... sí ¡obvio!-le mintió sintiendo un gran peso en su estomago, en realidad no le había cruzado por la mente la palabra "protección". El ojiazul le miró unos instantes fijamente luego sonrió.
- Menos mal -comentó, él bajó la mirada y terminó de amarrarse las agujetas de los zapatos. Se recriminaba haberle revelado a su amigo algo tan privado, algo tan personal, lo que quería reservarse para él y Hermione nada más. Pero más que todo se recriminaba no haber tomado precauciones...-sacudió su cabeza tratando de despejar su mente- Se paró y regresaron por Ginny para irse al gran comedor.
*-*-*-*-*-
En cuanto salieron los chicos, ella se había sentado en el sillón, vino a su mente la imagen de Hermione y Harry. Las palabras cursis que él le decía a su mejor amiga y que ella hubiese dado su vida misma con tal de que fuesen dirigidas a ella; sus caricias, sus besos. Sintió una rabia mayor recorrer sus venas. Porque esa castaña era quien había propiciado todo, era ella la culpable, y se decía su mejor amiga.

 

Flash Back

Hermione, Luna y Ginny habían entrado por el retrato a la sala común, alumnos de Gryffindor se arremolinaban a felicitar al resto del equipo, ya que Ron y Harry estaban en los vestidores. Muchos tomaban cerveza de mantequilla que habían metido de contrabando... Parvati salía con Dean, Lavender con Seamus; y ambas parejas estaban charlando de lo intenso y emocionante que fue el partido. En cuanto Colin se percató que la pelirroja había ingresado a la sala trató de safarse del grupo de chicas de tercero y quinto que estaban alrededor de él y de su hermano.

- ¡Ginny! -gritó el castaño, mientras le sonreía con vacilación a una chica que lo tomó de la mano. La pelirroja palideció y embozando una sonrisa forzada despareció por las escaleras de chicas con la ojimiel, la rubia se había sentado en un sillón del lugar.
Desafortunadamente para el chico no pudo desafanarse del grupo de chicas tan rápidamente y con desilusión la vio subir por las gradas.
Mientras subían...
- ¿Por qué no esperaste a Colin? -cuestionó la castaña.
- ¡Porque ya me está hartando! -le respondió ácida.
- Ginny, deberías tan siquiera disimular tu antipatía por él -le dijo, la pelirroja le regresó a ver fulminante.
- Já! Mucho hago con soportarlo. Y Hermione no quiero discutir, apenas nos acabamos de volver a hablar -exclamó con molestia.
- Oh bien... voy a ducharme y cambiarme, ¿te veo abajo? -su voz se escuchó apenada.
- Sí, yo haré lo mismo. Espero que ellos ya hayan llegado -habían llegado a la puerta de la recamara de las de 6° año.
- Ojalá -dijo sintiéndose culpable, ya que muy pronto se reuniría con Harry, y no sabía si el plan era subir a la torre.
- Lo más seguro -agregó la pelirroja y cerró la puerta, la castaña continuó subiendo...
*-*-*-*-*-*-*

 

Pero quién sabe en realidad, lo que sucede entre los dos,
Si cada quien llegando la noche finge un adiós.

Ambas chicas bajaron casi al mismo tiempo, Ginny divisó a Hermione sentada junto a Luna, apenas había puesto un pie en el último escalón cuando su hermano entraba por el retrato. Inmediatamente un grupo se acercó a él, aplausos inundaron la sala, pero él venía solo - ¿Y Harry? -se cuestionó, el pelirrojo se deshizo del grupo con facilidad y se acercó a su novia y a su amiga, lo raro fue que él le dijo algo al oído a la castaña, la chica asintió con una sonrisa extraña; a su parecer de la chica, su amiga sonrió nerviosa.

- Hola Ron!, ¿y Harry? -le preguntó saludándolo y viendo hacia la entrada cual pensase que el chico de gafas venía detrás.
- ¡Ah, él! - Ahora sube, es un tanto lento y yo moría por ver a Luna -le respondió y dio un beso a su novia.
- Um -dijo con desilusión.
Tras un rato de charlar la desesperación invadió su ser - ¿Por qué el ojiverde no llegaba?, ¿y si Malfoy le había hecho algo por venganza? -esa idea asaltó su alma- Saliendo de su preocupación vio que la castaña se incorporaba.
- Saben chicos me duele la cabeza, creo que me voy a recostar un poco... -decía mientras se ponía una mano en la cabeza, pese a todo no parecía enferma.
- Pero Harry aún no llega, ¿no vas a esperarlo? -lanzó una mirada dubitativa.
- Harry sabrá disculparme, pero es que en verdad me duele mucho -le contestó tratando de sonar convincente.
- Tú ve Hermione, Nosotros le diremos y te disculparemos con él -intervino Ron al notar que su hermana no se creía mucho la excusa de la chica de rulos.
Hermione agradeció en el fondo la intervención de su amigo.
A los pocos minutos Ron le dijo que Luna también se sentía mal y la acompañaría a la casa Ravenclaw...
- ¿Por qué tardará tanto Harry? -preguntó con desesperación y voz inaudible, más para sí - ¡Ron, estás seguro que te dijo que vendría?!, ¿no notaste algo raro en él?, o algo extraño cuando saliste? -giró su rostro viendo a la pareja que estaba a unos pasos de ella.
- Ginny, tranquila! Él de por sí es raro. Y extraño, ¿cómo qué? -le contestó exasperado.
- No sé... tal vez alguien sospechoso cerca de los vestidores -le miró impasible.
- No, En definitiva no había nada sospechoso alrededor -soltó sin inmutarse, ya que sabía el motivo por el cual su amigo no llegaba y no llegaría hasta que regresase con Hermione.
- Oh bien, si no llega lo iré a buscar -atajó - ¿vienes?
- ¡No Ginny!, y será mejor que él llegue solito, no quiero que piense que lo vigilamos -una angustia porque su hermana fuese a meter la pata, o peor a descubrir a sus amigos, lo acongojó.
- ¡Eres tan tonto, Ron! -le dijo enojada.
- Mira Ginny, no estoy para pleitos, a Luna también le duele la cabeza. Así que la acompañaré a su sala común y luego regreso. Haber si para entonces el renacuajo ya llegó -le miró con cansancio, la chica le lanzó una mirada de acidez, el pelirrojo y la rubia salieron.

 

Después de unos minutos de esperar y lanzar miradas de impaciencia y angustia hacia el retrato decidió ir a buscar a Harry, si estaba en problemas o le habían hecho algo ella no se quedaría a esperar sentada. Con una mirada suspicaz recorrió la sala común pero todos estaban concentrados en sus conversaciones, y para su fortuna los Creevey no se habían podido deshacer del grupito de chicas, es mas, Dennis estaba fascinado con el hecho.
Con sigilo para no ser vista subió por las escaleras de chicos, tal vez era arriesgado pero no quería que alguien la viese al salir, así que una loca idea vino a su cabeza... subir por la capa de invisibilidad que pertenecía al ojiverde, en primer año se había dado cuenta dónde guardaba su baúl, si ya había revisado sus cosas que más daba si lo hacía de nuevo. Aunque aquella ocasión fue que buscaba con desesperación el diario de Tom Riddle.
Al entrar en la habitación sin la presencia de los dueños sintió que invadía su privacidad, pero decidida se acercó a la cama del chico de gafas y sacó debajo de ella el baúl del joven, lo abrió. Alguna ropa estaba doblada dentro ya que la mayoría la guardaba en su armario, la pelirroja se ruborizó cuando acarició una camiseta y se imaginó la espalda del buscador
se dio prisa y sacó la capa, se sentía tan ligera, como seda. Cerró el baúl y cerciorándose no dejar desorden lo volvió a meter bajo la cama. Se colocó la capa y salió sin hacer ruido, bajó las gradas, todos seguían en lo mismo. Festejo y charlas...
Había atravesado los pasillos y los jardines, llegó a los vestidores entrando sigilosamente para no ser detectada por Harry. Y ahí estaba, el amor de su vida, un amor un tanto imposible. Observó un instante cómo se ponía una camiseta blanca y ésta se adhería a su cuerpo por la humedad del mismo, sus latidos se aceleraron, lucía tan atractivo con su revoltoso cabello mojado, estuvo tentada a quitarse la capa y correr a abrazarlo, pero la poca cordura que le quedaba cuando estaba frente a ese chico la hizo desistir de todo intento. Cuando la voz de Harry con las palabras que dijo causaron que la sangre se le fuese a la cabeza y sintiera como un balde de agua helada le hubiese caído encima.

- ¿Hermione? -habló él, ella ahogó un grito de sorpresa -¿Por qué mencionaba a su amiga?
- ¿Eres tú? -volvió a preguntar el joven, ella se contenía por decirle que no, que era ella, Ginny.
- ¿Traes la capa de invisibilidad? ¡Her, no me asustes!-alzó un poco la voz, ella cada vez se confundía más, por qué él insistía en preguntar si era la ojimiel, y por qué mencionaba la capa?, ¿acaso la castaña tenía que bajar? Tal vez eso se esperaba él, era su mejor amiga, lógico. Pero y si?... ¡No!-se dijo, sacudió su cabeza.
- ¡Deja de jugar! -gritó una vez más, caminaba con las manos al frente como si quisiese agarrar el aire, la chica retrocedió en sus pasos para no ser descubierta.
- ¡Hermione, Basta! ¡En verdad me estás asustando!...-seguía gritando. Lo vio bajar la guardia y darse la vuelta hacia su despacho, iba seguirle cuando un ruido de pasos lentos y precavidos hizo girar su vista hacia la entrada y un nuevo vuelco al corazón la hizo perder el aliento... allí de pie, estaba la que consideraba su mejor amiga, sino es que su hermana.

 

Observando cómo su Harry gritaba sorprendido el nombre de la castaña y resbalaba cayendo al piso, la ojimiel con risa contenida le daba la mano para ayudarle a ponerse de pie. - Entonces era verdad, estaban de acuerdo para verse - notó la confianza con la que se hablaban, y cuando él recorrió con minuciosidad el lugar.- cuando una daga atravesó el pecho de ella, conteniendo las ganas de llorar - Fue testigo de cómo él pasaba sus manos por la cintura de esa castaña y la halaba contra su cuerpo, cómo con voz seductora le decía que le ayudase a escoger su ropa.- Los vio deshacer el abrazo y tomarse de las manos para dirigirse al despacho del fondo y entrar, él volvió a revisar los vestidores y entraron juntos cerrando tras de sí aquella puerta.
Vaciló unos instantes, quería desaparecer y no saber más, todo su ser temblaba de sorpresa dolorosa.- Se acercó y pegó el oído a la puerta -Escuchó sus risas, cómo él le abría su corazón a esa chica, y la nombraba a ella para decir que su amor no era verdadero, cómo con tal cinismo la ojimiel se atrevía a defenderle.- No podía seguir escuchando, se dio la vuelta y salió lo más rápido que pudo- Ya en la entrada estuvo conteniéndose por no desmoronarse. Pero tenía que saber hasta cuándo duraría todo aquello, regresó, oyó cómo él le explicaba a Hermione que lo que tenía en las manos era un ropón de bebé y que le encantaría que alguno de sus hijos lo llevase el día de su bautizo-por cada palabra ella derramaba una lágrima más, y después silencio para un instante escuchar cómo el ojiverde le proponía matrimonio tras decir que ya tenían planes juntos, un ensordecedor silencio volvió a invadir el ambiente para después oír la contestación de la castaña llamándole prometido, él confesándole que el anillo que le obsequiaba era de su madre. La habitación se había quedado sin el ruido de sus voces, luego escuchó la voz del chico disculpándose por
le pedía perdón y repetía que la amaba y que la respetaba. Entonces él había intentado ir más allá... otra vez el silencio para escuchar el golpe final.
- Hermione...-pronunció él con un hilo de voz.
- ¡Pues ya no me respetes!, si tanto me amas. Mejor demuéstramelo...-dijo, para ella era una voz con tono asquerosamente seductor.
A continuación sólo se oían respingos y suspiros, sonidos cual besos... ella ya se imaginaba qué estaba aconteciendo dentro de aquella habitación... sin querer sufrir más salió corriendo, con el corazón destrozado y bañada en lágrimas. No podía creer, apenas había reconciliándose con la castaña y ella la estaba traicionando robándole al amor de su vida, robándole la oportunidad en la que ella quería estar ahora. Caminó sin rumbo unos minutos... hasta que armada de valor e ira se decidió a arruinarles el momento, pero muy tarde, ya que un joven alto de cabellos castaños y sonrisa tierna. Algo guapo, y bastante atractivo para muchas; la tomó por el brazo con sutileza cuando ella se dirigía de nuevo a los vestidores.

- ¡¿Colin, qué haces aquí?! -saltó con un respingo de sorpresa y molestia.
- Te vi salir -respondió, mientras notaba que sus ojos estaban enrojecidos a causa del llanto.
- ¡¡Me Seguiste!! -chilló con reclamo indignado.
- Luces mal -dijo tomando a la chica delicadamente por la barbilla.
- Eso no te importa -bajó el brazo del chico de un manotazo.
- ¿Por qué lloras? -hizo el intento de limpiarle las lágrimas que se refugiaron en el entorno de sus ojos.
- ¡Te Dije Que Eso No Es De Tu Incumbencia! -retiró la mano del chico de su rostro con brusquedad.
- Vamos Ginny, ¿qué te he hecho como para que me desprecies así? -le preguntó con serenidad, pero en su voz se percibía tristeza.
- Ser Mi Sombra, Creerte Mi Guardián - ¡Por qué Mejor No Vas y Vigilas A Esas Tontas De Quinto!, ¡Porque Conmigo Nunca Llegarás A Nada! - Ah, Y De Una Buena Vez ¡Me Dejas En Paz! No Entiendes Que No Quiero Verte Colin, ¡No Entiendes Que No Te Quiero Cerca De Mí!-sentenció con frialdad, en el fondo ella no era así, pero la rabia y dolor que sentía en esos momentos la hizo actuar con impulsos agresivos.
Se daba la vuelta y corría con dirección a la torre Gryffindor. Colin la observaba marcharse y una lágrima resbalaba de sus ojos cafés. Ella atravesaba la sala común a zancadas, estando en su habitación se encerraba de un portazo, se desahogaba en su almohada
sentía que su ser se desmoronaba, su corazón parecía ya no querer latir, las palabras del chico de gafas resonaban en su cabeza -¿Quieres ser mi esposa?-simple frase que ella quería escuchar de sus labios a su oído, pero se las había dicho a ella, esa traidora debía estar feliz en brazos de un chico que amaba ella, y eso no le importaba; la estaba asesinando y no le importaba...
- Te odio Hermione...-susurró y hundió su rostro al igual que su alma se hundía más y más, el sueño la fue invadiendo, quizás si dormía al despertar se daría cuenta de que todo había sido una pesadilla; una absurda y tonta pesadilla. La luna proyectó reflejos sobre aquel rostro enrojecido por el llanto.

 

Fin del Flash Back

Unas lágrimas salieron de sus castaños ojos, los apretó recargando su peso en sus manos pues parecía contenerse para no desfallecer. Entonces su mano derecha se percató de un relieve, abrió los ojos y tomó la fina pulsera de plata que estaba en el sillón, tenía una estrella de dije y unas letras grabadas. -The Queen Of My Heart - y al reverso las iniciales "HPHG 24-12-97"
- Esta es la pulsera de ella, la que supuestamente era un obsequio de su madre. ¡Hipócrita!- exclamó para sí, recordando la comida en su casa, el primer día del año.
- Claro! ahora entiendo sus deseos de quedarse solos los 4, más ella...-apretó sus puños con ira.
- Para poder quedarse con él. ¡Por qué Harry!, ¿por qué le dices a ella que es la reina de tu corazón?, ¡¿por qué a ella le haces el amor?! No me atrevo a pensar que en mi casa... ¡Cínica! -abrió sus ojos, entornándolos con enojo dolido -Si se atrevieron a estar juntos en su casa -abrió ligeramente los labios con indignación.
- Y todavía me dice que Harry estaba enamorado de otra chica, y me repite ser mi mejor amiga, cuando le reclamé su estrecha amistad con él -cada minuto era cual herida se abría.
- ¡Te Odio Traidora!, ¡Desde cuándo me estuviste apuñalando por la espalda Hermione Granger! -apretó los dientes.
*-*-*-*-*-*-*-
Los chicos irrumpieron en la habitación, la chica no se percató.

- Ginny, ¿nos vamos? -dijo su hermano sacándola de su ensimismamiento, y ante sorpresivo grito dio un respingo, de inmediato guardó la esclava en el bolsillo de su jeans para que ellos no se diesen cuenta.
- Sí, vámonos -respondió.
Los tres salieron con rumbo al gran comedor. En el camino charlaron, Ron hablaba de lo que deseaba almorzar y de lo que quería comprar en Hogsmeade.
La pelirroja le echaba miradas sutiles al ojiverde, por alguna razón él se sentía nervioso y temía que ella ya se hubiese dado cuenta de lo que había entre él y Hermione. Ella no podía resignarse a concebir que su Harry había pasado toda la noche con la ojimiel, aún estaba presente lo último que escuchó, cómo tuvo que huir al ya no resistir más ese tormento. De cómo vio a su amor pasando sus manos por la cintura de la chica que algún día considero una hermana.
*-*-*-*-*-*

 

Siempre, con miradas siempre nos damos todo el amor.
Hablamos sin hablar, todo es silencio en nuestro andar.
Amigos, simplemente amigos y nada más.

Habían llegado al gran comedor...
Los estudiantes en su mayoría habían desayunado de manera apresurada, pues querían estar en Hogsmeade lo más pronto posible.
La mañana estaba despejada y pintaba para ser soleada, los dos pelirrojos y el ojiverde se sentaron en la mesa Gryffindor que ya se encontraba con pocos alumnos en ella, Ginny se sentó frente a ellos. Cuando la castaña entró en la estancia, con una sonrisa muy especial y ese brillo radiante en su mirada. Se notaba que se acababa de duchar, vestía con una blusa roja, una falda de mezclilla y alpargatas tipo bailarina de ballet de color beige claro. Sus rulos caían sobre sus hombros, los adornaban una diadema compuesta por pequeñas margaritas blancas y centro rojo. Su marrón mirar resaltaba con sombras de un rosita tenue, y gloss que teñía de tono fresa sus labios.

- ¡Hola chicos! -les saludó sentándose al lado de la menor de los Weasley. A Harry se le iluminó la mirada.
- Hola -respondió Ron, conteniendo la risa al ver a su amigo.
- Qué tal -dijo con voz seca la chica a su lado, la ojimiel percibió el tono extrañada.
- ¡Buenos días, Hermione! ¿Cómo dormiste?, ¡yo dormí excelente! -saludó, cuestionó e interrumpió contestando antes que ella. Quien contuvo la respiración ante lo obvio que estaba siendo el chico. El ojiazul sudaba frío, su amigo no era nada disimulado.
- Pues sí, dormí bien -le respondió vacilante.
- ¡Nada más!, ¿bien? -le preguntó con acento dolido.
- Qué quieres que te diga -le sonrió nerviosa.
- Pues... -le miró con un reclamo ofendido.
- Harry, después del dolor de cabeza que se cargaba, ¿Crees pudiese dormir excelente? ¡Como tú! -arqueó una ceja y embozó una sonrisilla disimulada.
- En realidad, Harry -miraba al pelirrojo peligrosamente y luego volteó su mirada hacia al ojiverde - Respondiendo a tu cuestión, tal vez la jaqueca me agobiaba pero cuando pude conciliar el sueño, fue para tener el más hermoso de toda mi vida -dijo con serenidad, él sonrió satisfecho de la respuesta. Aunque después de eso la ojimiel evitaba por todos los medios mirarle a los ojos. Ginny les miraba con ironía y rencor, pero continuaba desayunando aparentando no darse cuenta de nada. Una chica rubia de blusa azul cielo y jeans de mezclilla, se acercó a la mesa de los Gryffindor y sorprendió al ojiazul con un beso. Él le sonrió, enrojeciéndole las mejillas.
- Chicos, ya listos? para un fantástico paseo -decía sentándose a lado de Hermione.
- Claro, le decía a Harry que ya sé lo que voy a comprar en Honeydukes -dijo con una sonrisota de oreja a oreja, como niño entusiasmado.
- Tú no cambias, siempre pensando en los dulces -se rió la castaña.
- Al menos yo pienso en algo más, que no sean libros -soltó con voz burlona.
- ¿A qué se debe tu agradable comentario? -le miró de manera sarcástica, mas sin embargo ese brillo en sus ojos era imposible de borrar.
- Hermione, simplemente quería saber cómo andabas de humor hoy -le dijo mirando de reojo al ojiverde.
- Chistoso! -exclamó con sarcasmo molesto.
- Entonces antes de que termines con Ron, mejor nos vamos -dijo soltando una risita, la rubia.
- ¡Luna! -exclamó llamando su atención el pelirrojo.
- Era broma, Ronnie -le sonrió vacilante e inocente.
- Claro únete al enemigo! -le recriminó frunciendo el entrecejo, y abriendo la boca indignado.
- Harry, vámonos! -se puso de pie y se dirigió a su amigo, irguiendo la cabeza.
- Yo no iré -le dijo el chico viendo fijamente a Hermione, ella desvió rápidamente su mirada si es que la cruzó con la de él.

 

Pero quién sabe en realidad, lo que sucede entre los dos,
Si cada quien llegando la noche finge un adiós.

- ¡Qué, que?!- ¡¿Cómo que no irás?! -regresó a verle sorprendido.
- Me daré una ducha y estudiaré -afirmó, en el fondo buscaba una excusa para poder quedarse con la castaña.
- ¡Ya estarás contenta Hermione, le contagiaste lo matado! -le habló reclamándole a la ojimiel.
- Ronald puedes acabar con mi buen humor, no me provoques! -le amenazó con cierta broma y a la vez peligrosa.
- Vámonos Luna -tomó a su chica de la mano.
- Hola Hermione, Luna, Harry, Ron -saludó el chico castaño, ignorando a la pelirroja, el hecho no pasó desapercibido para ninguno de los chicos.
- Buenos días Colin -respondieron, Ron miró de reojo a su hermana quien tenía el entrecejo contrariado.
- Harry, ¿podría hablar contigo esta tarde? -le dijo en tono serio.
- Sí, claro - le contestó sorprendido.
- Bien, Nos vemos más tarde -se marchó sin ver a la chica.
- Uy Ginny!, Así se empieza, y terminas viendo cómo él saldrá con otra. Creo que él se cansó de tu poco interés por su amistad -comentó el ojiazul negando con su cabeza, ella le lanzó una mirada ácida y fulminadora, poniéndose de pie y caminando hacia la entrada.
- Hermione, supongo que tú te quedas a estudiar -dijo con una sonrisota pícara, mientras se dirigía a la puerta.
- No, yo también iré a Hogsmeade -le dijo incorporándose.
- Pero Hermione...-le volteó a ver tan rápido que sintió hacerse daño al cuello.
- Hasta al rato, Harry -habló viéndole vacilante y fugazmente, pues el chico le miró cuán decepción, y lo que menos quería es ser obvia.
- Oye!, ¿te traemos algo? -le preguntó Ron.
- No, Nada. Gracias -le respondió alicaído por la forma fría con que la chica se despidió.
- Entonces hasta la tarde compañero -gritó haciéndole una señal de adiós.
- Sí, diviértanse -susurró cuando vio alejarse a su amigo con Luna, Hermione y Ginny.

 

Cuánto daría por gritarles nuestro amor,
Decirles que al cerrar la puerta nos amamos sin control.
Que despertamos abrazados, con ganas de seguir amándonos,
Pero es que en realidad no aceptan nuestro amor.

Se incorporó cabizbajo, ya no tenía mucha hambre -¿Por qué Hermione se comportaba tan distante?- él pensaba que después de lo vivido, el hecho de haber estado juntos finalmente como pareja. Los uniría más
-¿Por qué decidió ir a Hogsmeade?- si él le había dado a entender que se quedaría con ella. Su actitud lo desconcertó demasiado
Debía entenderle, después de todo quizás para ella era una situación extraña. Él se sentía feliz, pero ella a lo mejor se sentía confundida, no debía ser fácil asimilar lo acontecido. Tal vez se imaginaba su primera vez de una manera diferente, en su noche de bodas por ejemplo
lo más probable, la mayoría de las mujeres sueña con algo así de romántico, con velas y todo el protocolo. ¿O si la había lastimado?, ¿y ella no le había querido decir?, ese miedo asaltó su alma. ¡O peor, que ella se estuviese arrepintiendo!... Aún en sus temores no se fijaba por dónde iba, ya había salido del comedor y no se daba cuenta, ya hablaría con la castaña y aclararía sus dudas, resolvería sus miedos. Haciendo un intento de sonrisa, apunto de salir de su ensimismamiento chocó con alguien.

- ¡FIJATE POR DÓNDE CAMINAS! -gritó con desdén una voz presuntuosa.
- Disculpa...-parecía haber salido de un trance de golpe.
- ¡Ah, pero si es San Potter! Que se pavonea como dueño y señor del colegio -dijo con irónico sarcasmo.
- ¡Malfoy! -le vio, apretando los dientes.
- Qué pasó Potter, tus amigos te dejaron? Acaso ya se cansaron de verte. ¿O te castigaron? ¡Ah, ya sé! tienen miedo de que el señor tenebroso te haga algo, digo como el fiel perro se murió. Pobrecillo! -rió con un tono de burla compasiva.
- Fuera de lugar tu comentario -respondió ácido, tal vez sí le dolía aún lo de Sirius - Pero no tengo porqué desperdiciar mi tiempo explicándote el significado de la amistad, ya que tú no lo entenderías -avanzó unos pasos, empujándole.
- Bromeas. Yo tengo amigos, No están conmigo por lástima -lanzó queriéndole herir.
- Claro que por lástima no lo están, pero mucho peor. ¡Por interés! -respondió atacándole, pero sin regresar a verle.
- Digas lo que digas, sabes que el pobretón, la rara y Jane, están contigo por lástima -aún así sabía que las palabras del ojiverde sí le habían afectado.
- ¡No te atrevas a mencionar a mis amigos! Es mas, ¡No te vuelvas a acercar a Hermione! -sentenciando amenazante- Porque para tu información, ella y yo somos novios, ¡Ella es mía! -exclamó tajante, había regresado sobre sus pasos.
- Hablas muy seguro Potter, es como si fuese de tu propiedad. Independientemente si hayas estado con ella, y sabes a lo que me refiero -arqueó las cejas, lastimándose él mismo - No creo que a Jane le guste saber que su novio se sienta su dueño. Porque ella es una chica sensible y delicada... Así que mide tus palabras, no sea que se enfade de ti y termine por irse de tu lado -le dijo de manera aparentemente serena, conteniéndose sus emociones hacia la chica de la que hablaban.
- Eso no sucederá. ¡Porque Hermione, a mí sí me Ama! -exclamó esta vez hiriéndole profundo, con voz retadora, ya le veía de frente.
- Insisto, Qué seguridad la tuya. Pero créeme, si sigues siendo así de posesivo...-embozó una gélida sonrisa -Tal vez pude perderla, Pero también puedo recuperarla. Ándate con cuidado cabeza rajada -finalizó con voz de clara advertencia. El chico de ojos verdes entrecerró su mirada, aceptando el reto.
- ¡Nos Amamos, Malfoy! ¡Nada, ni nadie nos podrá separar! -dicho eso se dio la vuelta dándole la espalda al rubio, y avanzó hacia las escaleras que conducían a la torre Gryffindor.
- ¡Lo Veremos! -gritó con amenaza de intenso odio. Harry suspiró hondo conteniéndose las ganas de volverse y propinarle un puñetazo a Draco, y siguió caminando. El ojigris se quedó parado en el vestíbulo, apretando sus puños y derramando lágrimas de ira por confirmar que la castaña sí salía con el ojiverde.
- Te recuperaré. ¡Lo juro Jane!...-masculló para sí mismo, se limpió las lágrimas que resbalaron por sus mejillas y se dirigió a la salida del colegio.

 

Pero es que en realidad no aceptan nuestro amor

*********
NOTAS DE LA AUTORA:

Espero les gusten estos capítulos, lo sé, acepto que son con mucha miel pero me dicen qué opinan va!.Vienen capítulos de tensión y drama, ciertas situaciones y confusiones pero no les diré más. En fin les agradezco profundamente su tiempo y espacio.

Agradecimientos y Dedicatorias: A todos ustedes que me dejan un comentario, me ayudan mucho en serio.

Canciones de estos capítulos: Evergreen y En ti dejé mi amor- Westlife. Simplemente amigos - Ana Gabriel.
El próximo es basado en la canción: Y Te vas- Motel

Saludos de Anyeli Potter Granger


Y te vas deslizando en la oportunidad, para escapar...

A veces siento que la vida es una cosa, que nos deja, nos aleja,
Nos refleja y nos avienta sin más.

El ojiverde subía las gradas dirigiéndose a la torre Gryffindor, no podía negar que las palabras dichas por el rubio sí le habían afectado, se había burlado del recuerdo de Sirius y para colmo se había atrevido a decirle que entre él y Hermione ya había sucedido algo... era de esperar si el ojigris se lo imaginaba desde la noche del baile de Navidad. Pero lo que no toleraba era eso, que lo suponía desde hace mucho. Y lo peor que aún así el rubio parecía decido a recuperarla, esa había sido clara advertencia...

- Pero Hermione me Ama, tonto inseguro... -se dijo sonriendo.
- ¡Ajá! Como digas!, pero no eres tú quien se quedó en el colegio, ¿solo? -dijo una vocecilla presuntuosa en su cabeza.
- Porque tal vez pretendía despistar, y con lo nerviosa que estaba por lo de la mañana...-le respondió convenciéndose él mismo.
- Síguelo pensando, pero...
- ¡Pero nada! -atajó molesto - Ella me ama, y yo la amo. Y nada podrá separarnos, aclararemos este mal entendido y nos diremos te amo...-contestó más enfadado.
- ¿Cuántas veces lo dijo hoy?-le interrogó.
- Correspondía a mis besos -afirmó irritado.
- ¡Uy sí!, sobre todo el beso que te dio antes de irse -esa vocecilla se estaba burlando de él con sarcasmo.
- ¡Deja de confundirme!-gritó enojado.
- Y tú deja de soñar -la misma vocecilla ahora se reía.
- ¡Contigo no se puede!-se dijo de mal humor.
- Lo mismo digo -le respondió aún riendo. Era tan absurdo reñir consigo mismo.
Al entrar pudo notar cómo Parvati y Dean salían de la mano.
- Harry, ¿no vienes? -le cuestionó la chica cortésmente, y con una sonrisa.
- No!-respondió algo brusco, los dos chicos lo vieron asustados pero no dijeron nada.
- Oh claro, si deseas descansar tras la gran victoria -comentó Dean.
- Sí -a pesar de no querer contestó con ese tono seco.
- Bien, nos vemos Harry -se despidieron y salieron aún mirándole, sorprendidos por la actitud del chico.
Subió a su dormitorio...
- Ellos no tienen la culpa de tu mal humor -le volvió a molestar esa vocecilla que ya le estaba irritando.
- ¡Te dije que no me molestaras! -advirtió.
- Lo siento, pero es que eres tan exasperante -respondió con tono aburrido.
- ¡Cállate! -bramó más enojado.
- Lo haré, pero quédate solo, con tus contradicciones -finalizó la voz, como refunfuñando.
Tomó su ropa y entró en el baño, dejó que el agua resbalase por su cuerpo y lo relajase, sentía cómo aún tenía impregnado el aroma de la piel de Hermione...
Salió de la ducha con la cintura envuelta en la toalla, vio por la ventana el cielo, se hallaba despejado... no pudo evitar entristecerse, ya que se imaginaba estar allí viendo ese panorama con ella. Si se quedaban, no había nadie más en la torre, nadie los descubriría. Se vistió tan rápido y tal cual desgano, sin más se dejó caer sobre la cama, en ese momento se dio cuenta que su cuerpo le dolía hasta la más pequeña partícula, ahora que lo pensaba no había dormido prácticamente nada. Sin darse cuenta en pocos minutos se quedó profundamente dormido ya que el cansancio lo venció.
*-*-*-*-*-*-*-*-

 

Hay tantas veces que quisiera protegerte y de repente
Simplemente, lentamente, volteas

Y te vas, deslizando en la oportunidad,
De dividir el tiempo para escapar.
La distancia es una eternidad, y no te puedes detener a esperar.

Eran cerca de las seis de la tarde cuando escuchó voces en la sala común, se despertó sorprendido por haber dormido tanto, se puso los zapatos y bajó.

Recorrió el lugar en con la mirada en busca de la castaña, pero sólo estaban estudiantes de grados inferiores, los únicos eran Seamus, Neville y Dean... hasta que al girar el rostro escuchó su incomparable risa. En efecto, ella entraba acompañada de Ron, Luna y Ginny. Él se acercó con una sonrisa jovial, tal vez dispuesto a besarla, así aclararían todo de una vez con Ginny; pese a eso se contuvo ya que hacer sentir mal a la pelirroja era lo que menos deseaba. Pero Hermione le vio asustada y dejó de sonreír, él se percató y también disimuló su sonrisa. Ron sólo les miraba y ponía los ojos en blanco, mas sin embargo no decía nada.

- Hola, ¿Cómo les fue? -saludó, pero antes de que alguno contestase intervino - Supongo que bien, por la risa que se cargaba Hermione -no pudo evitar ese tono sarcástico.
- Pues supones bien, Harry ¡Nos fue súper! Y hola -respondió Luna, quien echaba miradas tensas entre la castaña y el ojiverde, Ron les veía de igual forma y con un poco de miedo.
- ¿Ah sí? -arqueó una ceja, mientras caminaban hacia unos sillones de la sala.
- Sí, por primera vez Ron y Hermione pudieron llevarse bien -dijo contenta la rubia, el chico de gafas regresó su vista hacia la ojimiel pero ella sonrió vacilante y la desvió rápidamente, él le seguía mirando pero la chica lo evitaba hablándole a la pelirroja a su lado.
- Pues debió ser algo histórico. O sólo se llevan bien cuando no estoy yo cerca -seguía con ese tono molesto en la voz.
- Digámosle golpe de suerte. O del buen humor que Hermione se cargaba el día de hoy -soltó una risita y miró a Harry cual quisiese que también riera o por lo menos le enviase una mirada fulminadora por la intención con la que iba, pero el ojiverde no miraba a otra persona que no fuese Hermione.
- ¿Y tú, por fin pudiste dormir bien? -cuestionó con tono pícaro pero disimulado.
- Pues créeme que mejor que anoche, imposible. Aunque como todo lo hermoso, el bello sueño se esfumó cuando amaneció -contestó con cierto tono dolido, la ojimiel lo notó y se sintió algo incómoda. Ron sonrió vacilante, esto se hacía tenso; Luna también miraba como temiendo que en cualquier momento sus amigos se pusiesen a gritar. Harry reclamando porque lo dejó solo y se fue a Hogsmeade, y ella con alegatos que podían llegar a ser convincentes, ya que la ojimiel siempre pretendía tener la razón, y ambos eran de temperamentos obstinados. Ginny sin embargo parecía darse cuenta que entre la pareja de chicos había una molestia, y en el fondo eso le alegraba.
*-*-*-*-
- ...y luego Hermione se resbaló, casi nos vamos al suelo todos -relataba Ron minutos más tarde, aguantándose la risa.
- Sí, fue algo muy tonto y a la vez bochornoso... -se rió algo exagerada y poco natural, una risa un tanto tonta. El ojiverde arqueó las cejas e hizo una mueca extraña.
- ¿También vieron al dueño de Honeydukes?, Cuando le dije que siempre no quería todo lo que había pedido.
- ¡Sí, pobre, qué broma la tuya! -y se volvía a reír de esa forma que no era la de ella, Luna le observaba fijamente, de verdad su amiga debía estar muy mal para comportarse de tal forma nada qué ver con ella. El pelirrojo también le veía extraño, en otro momento lo estuviese regañando por sus bromas, no riéndose de ellas.
- Bueno Harry, te traje algunas mentas, para que no te sintieras. Digo tú no pediste nada en especial, así que algo es algo, ¿no? -comentaba el ojiazul pasándole una bolsa de papel.
- Gracias, Ron -decía con el mismo desgano, mientras veía el interior de la bolsa.
- Bien chicos, es hora de cenar. Bajaremos, no hay que hacer esperar a la rica merienda -dijo el pelirrojo, iluminándosele la mirada - Después acompañaré a Luna a su sala común, como buen caballero que soy la escoltará, no sea que se la quieran robar y luego -continuó halagándose él mismo, tendió la mano a la rubia quien embozó una sonrisa divertida y le tomó la mano, incorporándose. Hermione había vuelto a reír. Los ojiazules se marcharon, entonces Harry miraba a Hermione cual buscase un indicio de explicación, pero ella se concretaba a iniciar una charla con Ginny. La sala se estaba quedando vacía, muchos habían decidido bajar a cenar, el chico de gafas lanzaba miradas de ruego pensando cuándo la pelirroja pensaba desaparecer, pero no se le veían intenciones de hacerlo.
- Oigan, ¿No piensan cenar? -preguntó algo impaciente.
- No, ya comimos algo en Hogsmeade. Ron igual, pero ya sabes nunca se llena -contestaba la castaña, también con ese tono impaciente.
- Ah, bueno yo... -titubeaba incómodo por sentirse insistente.
- Ve tú si quieres -comentó Ginny.

 

 

Puedo decirte tantas cosas que quisiera me dijeras, me pidieras,
me pudieras prometer algo más.
Pero el silencio de mis labios es el precio que te debo,
pues te quiero y nunca quiero, dejarte

- Este, yo
-comenzaba indeciso, pero era ahora o nunca.
- Ginny, Hermione te tiene que decir algo. Mas bien ambos, Es decir ella y yo necesitamos decirte algo... -se escuchaba nervioso, pero su corazón le decía que estaba haciendo lo correcto, era hora de poner todo en claro. La ojimiel abrió los ojos asustada.
- ¿Ah sí?, ¿De qué se trata? -le miraba un poco recelosa, por fin se atrevería Hermione a revelarle su traición.
- Mira
-trataba de buscar la manera de darle una explicación sin lastimarle con sus palabras.
- En realidad es algo sin importancia -atajaba nerviosa.
- ¡¿Sin importancia dices?! Hermione tú sabes que... -un momento entre el enojo y el desconcierto sorprendente e hiriente, su voz se escuchaba sin aliento, la veía lastimado. ¡¿La castaña había dicho que su noviazgo era sin importancia?!
- Harry, ¡Qué bueno que aún estás aquí! Te dije que tengo que hablar contigo, ¿Puedes venir? - llamaba de improviso el castaño, cuando él se disponía a demostrar su indignación ya sin importar ser delicado con la pelirroja, tenía que reclamarle a la ojimiel. Esto estaba llegando a un límite, al parecer era más importante su amiga que él, ¡Y eso era erróneo!
- ¡Colin!, ¿No puedes decírmelo aquí? es que...-el chico le miraba contrariado, el ojiverde no sabía qué hacer, si no actuaba de una buena vez. Pero Colin en verdad se escuchaba desesperado.
- Por favor Harry, es urgente -le miró insistente, en sí ni le quitaba la mirada pues hacía el enorme esfuerzo de ignorar a la pelirroja.
- ¿Tiene que ser ahora? -vaciló mirando de reojo a las dos chicas que los miraron un instante para luego volver a su conversación.
- Sí, ¡Te digo que es urgente! -en verdad se oía suplicante.
- Está bien -aceptó resignado - Hermione, dile a Ginny lo que hablamos ayer, cuando vuelva aclararemos todo -se volvió hacia la castaña, le miró serio y un tanto imperativo, quería darle un beso para animarle pero se contuvo. Uno sería contradictorio a lo que se refería ser delicado respecto a Ginny, y dos, aún dolía eso de "sin importancia". Además, ya le daría muchos tras la charla con la pelirroja, y la de ellos mismos.
Los chicos salieron de la sala, el ojiverde sin dejar de ver a la ojimiel y Colin tratando de no voltear...
- ¿Qué es eso que tienes que decirme? -preguntó con el cejo fruncido, una vez que ellos desaparecieron tras el cuadro. En el fondo no le gustaba que Harry se hubiese ido con el castaño y si decía lo que había pasado en los jardines, pero en sí Colin no sabía qué hacía en ellos, así que no había mucho porqué temer. Además si se sabía ya era hora no? Así ellos sabrían que ella sabía lo que había entre ellos, haber quién era el que sentiría más culpa.
- Te dije que era sin importancia -soltó tratando de sonar despreocupada.
- Ah, ¿Estás segura? -insistió un poco ácida.
- Completamente -aseguró, sintiendo un nudo en el estomago, sonrió; sudándole las manos. La pelirroja también sonrió un tanto forzada -¡Hipócrita!-pensó.
- Pero por el tono de Harry, al parecer sí es de importancia...-agregó volviendo a insistir, veía discretamente el anillo en la mano de la ojimiel. -Vamos dilo, atrévete a decirme y a reconocer lo traidora que eres, lo falsa que siempre has sido conmigo -hablaba para ella.
- Olvida lo que haya dicho él -atajó- Me estabas contando que tienes planes para aspirar a ser capitana del equipo Gryffindor -en el fondo todo eso le ponía muy nerviosa, agradecía el tiempo que le ofrecía la intervención del castaño, pero debía ser sincera consigo misma. El tiempo se agotaba y tenía que enfrentar a su mejor amiga, si tan sólo estuviese segura de no perder su amistad. Pero no se puede tener todo a la vez, era decidir entre tu mejor amiga, tu hermana, o el amor. Esta vez sabía que Harry era el amor de su vida. Es mas, él era su vida.
- Sí, espero que McGonagall me elija, y no se lo dé a Colin -respondió, aún mirándole con esa ironía disimulada.
- Él y tú se enojaron, ¿verdad? -le cuestionó- Porque ya ni siquiera te mira, cuando ayer después del partido te habló y se la pasó tratando de acercársete - ¿Qué pasó?- quería alejar el tema anterior lo más pronto posible.
- ¡Está loco!, la que debería estar enfadada soy yo, porque es un metiche de lo peor -contestó, dirigiendo su mirada cuán fulminante hacia la entrada de la sala.
- ¿Qué te hizo? -preguntó curiosa.
- ¡Te parece poco seguirme! hasta...-volteó a verla y soltó molesta, casi delatando lo ocurrido con el castaño la noche anterior, pero se detuvo a tiempo, de lo contrario tendría que decir todo.
- ¿Hasta dónde? -preguntó, extrañada por la reacción de su amiga.
- A todos lados -agregó, retomado compostura.
- Bueno, es de comprender
Si lo traes viendo hadas por todas partes -quiso bromear para relajar la tensión en la chica y en ella misma.
- No me importa -soltó brusca- Tú mejor que nadie sabes que el único que me interesará siempre, es Harry. Por cierto anda de un humorcito, que creo que la trae contra ti -ante las palabras de su amiga se incomodó un poco, algo cuán pesado se sintió caer en su ser. -Culpa y tristeza- eso era.
- Ginny, ya sabemos que Harry es así de desconcertante. Un día puede amanecer con tan buen humor, y al segundo se puede volver tan molesto.
- Sí, de ejemplo está esta mañana que traía una sonrisota, y ahora ese comportamiento de enfado -comentó, embozando una disimulada sonrisa.
- Exacto -afirmó, sintiéndose cada segundo más culpable.

 

 

Y te vas, deslizando en la oportunidad,
De dividir el tiempo para escapar.
La distancia es una eternidad,
y no te puedes detener a esperar.

- Bueno Ginny, estoy muy cansada, me voy a dormir -dijo incorporándose, en verdad le dolía todo el cuerpo que cada parte de su ser sentía tan pesada.
- No creo que duermas tan bien como anoche, con la felicidad que no repetirás jamás. Pese a tu jaqueca -dijo con cierto sarcasmo irónico.
- ¿Qué?... -le volteó a ver desconcertada, era su imaginación?, o su amiga le había lanzado una indirecta en ese comentario.
- Sí, ¿No estabas feliz por la victoria de nosotros? Mira que ya es tu último año aquí -le miró con inocencia.
- Ah... Por supuesto, tienes toda la razón. Nunca volveré a tener ese entusiasmo -comentó aún con el desconcierto.
- Hasta mañana Hermione, dulces sueños... -le despidió sonriendo, con esa sonrisa extraña.
- Buenas noches, Ginny -dijo por último, avanzó dirigiéndose a su habitación, no sabía qué era, pero algo en la voz de su amiga le causaba... ¡Escalofríos! No quería pensar que eso era, pero no había otra palabra que pudiese describir que ello era lo que provocaba, y eso era alarmante.
Subió las gradas con remordimientos, miles de emociones acontecían dentro de ella, lo vivido con el ojiverde, todo era confusión. Esa experiencia le acaba de cambiar la vida, y en verdad sabía que era para siempre.- reparó por primera vez en el día, que traía la sortija en su dedo anular...- ¡¿Compromiso?!- Eso era lo que tenía con Harry, se había comprometido. Más que un hecho, un lazo irrompible. Pero más que con Harry, con ella misma.- ¿Entonces, qué estaba haciendo? -¡Huyendo!-dijo una voz en su cabeza- ¡Cobarde!-¡No lo soy! - Vuelve y dile a Ginny que amas a Harry, y que van a casarse. ¡Que lo entienda!, y que si prefiere ya no ser tu amiga, es comprensible... pero al menos no seguirás mintiendo, y lastimándole a él y a ti -la retó esa vocecita -¡Voy a hacer lo correcto! -alegó - ¿Y qué es lo correcto, según tú? -preguntó con sarcasmo-Hacerle caso a mi razón -replicó-¡Uy! no suena acertante, más bien suena a errar-soltó con burla irónica- ¡Cállate! - No digas que no te advertí, haz lo que tu razón dice e ignórame! -finalizó molesta aquella voz de su conciencia- Con sus pensamientos hechos un caos entró en la recamara y se dejó caer sobre la cama. Al ver hacia el techo, pese a toda esa confusión, no pudo evitar sonreír... había vivido la experiencia más hermosa de su vida con la persona que más amaba, y amaría en ella. Era mejor de lo que se había imaginado, él había sido tan tierno, tan delicado. Toda pena que alguna vez pensó que tendría cuando sucediese ese momento, se había esfumado en aquél instante -Ahora que lo recordaba... al cerrar sus ojos vinieron a su mente todo lo acontecido, inconscientemente se puso de mil colores, vaya hora de sonrojarse. A cada recuerdo sensaciones se desarrollaban en su interior
los besos, las caricias, los suspiros que ella misma daba ante aquellos detalles; las dulces palabras acompañadas de su aliento... Provocaban ahora nuevamente que sus vellos se erizaran, con esa emoción a flor de piel cual quisiese explotar de alegría su pecho, su corazón latía con tanta fuerza... Se fue quedando dormida, con una sonrisa en su rostro, por el momento se olvidó de los absurdos problemas para darle paso al júbilo.
*-*-*-*-*-*-
El ojiverde y el castaño habían salido de la sala común, Colin caminaba a pasos agigantados sin decir nada, parecía molesto y a la vez pensativo, Harry le seguía muy sorprendido, pero tampoco hablaba. Caminaron unos minutos hasta llegar y doblar por uno de los pasillos, dejando atrás el principal que llevaba a la entrada de la torre Gryffindor. Al fin se detuvieron, por cierto el castaño se detenía haciéndolo casi frenar de improviso, se volvió hacia el chico de gafas y le observó como si apenas se hubiese percatado de que venía detrás de él, respiraba entrecortado cual acabase de correr o de pelearse. Harry le veía en verdad angustiado -¿Por qué el joven se comportaba así?

 

- ¿Colin, estás bien? -cuestionó mirándole fijamente, como esperando que el castaño se pusiera a gritar o a llorar.
- Sí -respondió cortante.
- Pues pareces...
- ¡Estoy bien! -atajó con cierta brusquedad, como él mismo había hecho en la misma mañana al responderles a Dean y Parvati.
- Ah, Pero te noto extraño... ¿Seguro que estás bien? -insistió algo angustiado.
- Mira Harry, Estoy en perfecto estado -contestó cansino, subiendo la voz.
- Ok, Entonces ¿Por qué caminamos tanto?, ¿Qué es eso tan importante que me quieres decir? -habló de malas pulgas, tampoco andaba de muy buen humor como para aguantar la forma de responder del chico.
- Es respecto a lo de capitán del equipo -soltó algo amargado - Digo tú eres uno excelente, pero saldrás este año. No tendremos al capitán buscador, y contigo perderemos a dos de las tres cazadoras, y al guardián. Tan sólo iniciaremos el año con los dos golpeadores, entiéndase mi hermano y yo, y una cazadora -se había ruborizado por la pena ante su forma de reaccionar.
- Ginny -la nombró, viéndole dedutativo, su intuición le decía que era el motivo de su comportamiento extraño del castaño.
- Sí, ella -respondió como no queriendo la cosa.
- Oh bien, ¿y eso qué concierne respecto a mí? -preguntó, percibiendo que la contestación del chico corroboraba lo que ya pensaba.
- Que yo... Vaya, espero y deseo que McGonagall me elija como el próximo para el cargo, y quisiera... Claro, si puedes?...-se trababa a cada palabra, como rebuscando lo que iba a decir.- Según tengo entendido que el capitán antecesor le da a ella sus candidatos más sobresalientes para sucederlo, tipo recomendaciones, sobre el mejor para estar al frente del equipo. Además si quedo, podrías darme nociones, algunos consejos sobre cómo manejar las situaciones
yo tengo mis ideas propias -continuó.
- ¡Para ello, ¿tanto misterio?! , yo pensé que era algo más secreto -dijo viéndole con el cejo fruncido, Colin le veía apesumbrado, como nervioso - ¡Claro que te ayudo, Colin! Y por supuesto que tu nombre será el primero que le daré a McGonagall para que seas quien siga manteniendo el nombre de Gryffindor en alto, el año que viene -exclamó brindándole una sonrisa de gracia, el castaño respiró profundo, como si se hubiese quitado la gran tensión de encima.
- ¡Gracias! -exhaló casi sin aliento, aún con nervios, y también sonrió.
- De nada, Colin -le dio un golpe en la espalda en señal de despreocupación, comenzaron a caminar de vuelta a la sala común - Pero tú no me dijiste que la mejor capitana sería Ginny?, cuando te comenté que serías una buena propuesta? ¿A qué se debe ese cambio? -soltó la pregunta, y le miró una vez más con fijación.
- Um, pero una cosa es el amor y otra tus sueños -contestó bajando primero la cabeza con voz triste, y finalizó subiéndola con cierto resentimiento.
- Colin, eso es lo que te tiene mal. A mí no me puedes mentir -negó- ¡Es Ginny!, por eso ya no la miras, más bien tratas de no mirarla, pero te duele saber que ella ahí está -exclamó seguro, deteniéndose.
- Tienes toda la razón Harry, sí es por Ginny que me siento así -aceptó el chico mientras bajaba una vez más la mirada, la cual se había llenado de lagrimitas.
- Pero, ¿ya le has hablado de lo que sientes por ella? -preguntó curioso.
- Pensé que si la cortejaba con detalles, y la intentaba conquistar primero antes de declarármele, para que ambos sintiéramos algo reciproco; Sería más sensato. Pero ella jamás se fijará en mí, y es algo que ya me dejó muy claro. No me quiere cerca de ella, y mucho menos me querrá como novio -dijo con un dejo de amargura en la voz.
- Es porque aún no se da cuenta de lo que vales -quiso levantarle el ánimo.
- No. ¡Es por ti!, ¡Porque ella te ama a ti! -exclamó con enfado viéndole fulminante, como si al ojiverde le agradase que se lo recordasen.
- Colin, tú sabes que yo... -comenzó, apenándose porque en parte sí sabía que él era el motivo por el cuál Ginny no pelaba al castaño.
- Sí, hasta el más tonto se ha dado cuenta, Tú sales con Hermione Granger -soltó cambiando el tono de voz a uno más relajado.
- ¡¿Cómo, que, qué?!-exhaló cuestionante, cual no hubiese escuchado bien.
- Sí, te digo que hasta un ciego lo ve. Tú y ella son más que amigos, su conexión ha sido siempre tan estrecha, pero a partir de este curso se ha notado más. Y desde principios de Noviembre muchos hemos visto que ustedes dos tienen su mundo aparte -afirmó con una sonrisita sarcástica y a la vez divertida.
- ¡¿Cómo es así que muchos?! -abrió mucho los ojos- ¡¿Y por qué no han hecho comentarios?! -preguntó incrédulo.
- Porque realmente muchos concordamos que ustedes son el uno para el otro, desde que los conocemos, lo pensamos. Además de que se merecen, no habría qué hablar de una pareja tan genial. Y si quieren mantener su privacidad, la respetamos. Por cierto, la gran mayoría apuesta a que habrá boda muy pronto -comentó como algo tan normal.
- Me has dejado tan sorprendido que no sé qué decir -apenas y dijo sin aliento, le veía aún con la boca abierta y muy sonrojado.
- Ves, por eso no te veo como un rival. Porque tú no estás interesado en ella, es ella la que te quiere, y contra eso no puedo hacer nada en absoluto -le dijo, de nuevo avanzando, le costaba trabajo decir que aceptaba la realidad.
- Yo hablaré con Ginny, te aseguro que pronto cambiará su manera de pensar -exclamaba, dándole ánimos mientras le seguía el paso.
- Harry, jamás podrás cambiar los sentimientos de alguien, aunque tú le dejes ver que no te interesa como chica, no quiere decir que se fijará en mí. Así que ya me voy asimilando la idea de verle un año más, y después, adiós a Ginevra Weasley -trató de embozar una sonrisa, pero se vio muy forzada y con acidez.
- Y mejor vámonos, se acerca filch...-apuró.
- Sí -asintió, pero le volteó a ver sorprendido- ¡Un segundo! Cómo, cómo sabes eso?...
- Ah...-se puso nervioso- se escuchan sus pasos -agregó tratando de disimular su imprudencia.
- Yo no escucho nada -negó mirándolo serio.
- Harry, si te confiase un secreto. No lo dirías, ¿cierto? -preguntó viéndole dudoso.
- Puedes confiar en mí -aseguró asintiendo.
- Verás, cómo te explico, yo... yo puedo ver a través de cosas tan ligeras como las capas de invisibilidad, hasta las más gruesas como son las paredes -soltó sudando.
- ¡¿Qué?! -exclamó más sorprendido.
- Es algo como un don extraño, que descubrí hasta hace poco y que me ha traído algunos problemillas -apretó sus labios algo apenado, adquiriendo un color sonrosado, y agregaba -Casi nadie lo sabe, a excepción de mi hermano, de McGonagall y Dumbledore. Es tan raro, pues sólo lo tengo cuando me enojo, entristezco, emociono. Vaya, ante ese tipo de cambio anímico... los profesores me están ayudando a controlarlo, y he avanzado algo
pero hay veces que se sale de control -culminó aún nervioso.
- Debe ser útil tener tu don -comentaba, todavía muy desconcertado.
- Para nada -negaba - Hay cosas que mejor no quisiera descubrir, como la de anoche con Ginny...-decía sin pensar, con la misma voz de tristeza y amargura que utilizaba al dirigirse a la chica.
- ¿Anoche? -preguntaba precipitado a su duda.
- Olvídalo... -atajaba, no estaba preparado para divulgar todo lo que la pelirroja le había gritado, aún dolía.
- Como digas. Pero descuida, a nadie contaré esto, vale? -se encogía de hombros.
- Gracias -respondía agradecido.

El ojiverde ya no supo qué más decir, las últimas palabras de Colin lo habían desconcertado, en sí toda la conversación con el castaño había sido extraña
en silencio entraron en la sala común, que para su enorme sorpresa estaba tan vacía como una caja de ranas de chocolate delante de Ron.

 

 

Para Esperar

La chimenea crepitaba débilmente, los alumnos que habían regresado del gran comedor ya habrían subido, pero todo estaba tan desértico, algo muy extraño... el castaño se despidió y subió a su habitación, él le respondió y se fue a sentar en su sillón favorito frente a la chimenea, tomó la bolsa de las mentas que Ron le había traído y la arrojó de nuevo a la mesa de a lado con enojo. Una vez más se había ido sin hacerle frente, había huido dejándolo con un palmo de narices, con esas ganas de besarla y de abrazarla. Habían pasado la noche más especial y hermosa de su vida, juntos, pero como él mismo había dicho... el bello sueño se había esfumado con la mañana... - Observó las escaleras que conducían a los dormitorios de las chicas y tuvo el impulso de retarlas y lograr subir, de entrar en la recamara de Hermione y reclamarle su actitud, tras eso, allí mismo besarla. Si hacía un escándalo de todas formas ya todos se habían dado cuenta de lo suyo, qué más daba.-pero el arrebato se contuvo. Resignado y contrariado subió a su habitación...

Todo estaba en penumbras, Ron y los demás ya estaban en lo más profundo de sus sueños. Se quitó los zapatos y corrió los doseles de su cama, se estiró sobre ella mirando hacia el techo, a pesar del coraje y la impotencia de no poder hablar con Hermione no pudo dejar de recordar la noche a su lado... Realmente la más maravillosa de su vida hasta ahora -embozó una sonrisa y cerró los ojos -Aún sentía en su piel el contacto con la fina y suave de Hermione, su aroma fresco, su sedoso cabello, la inocencia de su ser, las caricias y los besos correspondidos, la ternura con la que ella lo había hecho perder el miedo. Las sensaciones causadas en su interior al tocarla, ese estremecimiento de su cuerpo al contacto con el de él, su entrega total en sentidos y alma. Era suya, había aceptado compartir la experiencia más especial con él, y además su vida. Estaban comprometidos, ella portaba la sortija que alguna vez adornó con su brillo la fina mano de su madre, y ahora adornaba la de su futura esposa. Estaba seguro que su madre le sonreía al saber que su único hijo había encontrado la felicidad en un ser de luz tan radiante como era Hermione... -con la felicidad devuelta por los recuerdos se quedó profundamente dormido, después de todo ya hablaría con ella mañana.
*-*-*-*-*-*-

 

Entiendo que todo sucedió,
A veces no creo en el adiós.

La mañana siguiente el ojiverde buscó a Hermione...

El sol brillaba radiante y proyectaba sus rayos sobre los pasillos del colegio, la torre Gryffindor era la más iluminada, era un flamante día, muchos habían salido a los jardines y otros aún estaban en el comedor disfrutando del suculento desayuno...
El chico de cabello revoltoso se había levantado con un solo objetivo en la cabeza, aclarar todo con Hermione. Cuando despertó ya no había nadie en su habitación, se cambió tan rápido que en menos de 15 minutos estaba más que listo, corrió escaleras abajo dispuesto a subir así le costase mucho lograría subir a los dormitorios de las chicas. Obstinado retó a subir, cuando iba a pisar el primer escalón de las escaleras que conducían a la recamara de Hermione, preparado para correr en eso bajó Parvati, con una sonrisa de gracia divertida.

- ¡Hola Harry! -saludó conteniéndose por no reír.
- ¡¿Parvati?!-exclamó con un respingo, sorprendido y nervioso.
- ¿A dónde vas?, ¡No me digas que piensas subir! -se le escapó una risita que inmediatamente reprimió.
- Esa es la idea -le contestó algo ceñudo, se estaba riendo de él.
- ¿Para?, Digo si se puede saber -preguntó, todavía tratando de no reírse.
- Ya lo sabes, ¿no? -contestó sarcástico, recordando las palabras de Colin, ya muchos lo saben.
- ¡Ah, ya! Hermione, ¿verdad? Tú y ella salen -soltó embozando un sonrisita.
- Supongo que ya es un secreto a voces -dijo levantando más la ceja.
- Yo fui de las primeras que se dio cuenta. En realidad siempre he sabido que Hermione estaba enamorada de ti. Lógico, comparto cuarto con ella desde hace cerca de 7 años, imagínate lo que una sin querer se puede llegar a enterar -se ponía a hablar parada frente al chico, quien sólo veía las gradas y hacía cálculos en su mente.
- Ah!-exclamó distraído, pero a la vez le vio con sarcasmo cuando la chica dijo -"sin querer"- Sabía cómo eran ella y Lavender, las había tenido en su equipo dos años.
- Oh bien, ¿así que tu intención es subir a toda consta? -comentó cuando vio que él no le ponía atención del todo.
- Sí -atajó volviendo a mirarla.
- Ya sabes que está prohibido a los chicos entrar a alguno de los cuartos -dijo como preguntando algo y afirmándolo -se cruzaba de brazos.
- ¿No me digas? -dijo sarcástico - Hace dos años Ron resbaló por esas gradas convertidas en tobogán, pero correré el riesgo -habló decidido.
- ¡Ay, pero si serán! -su risita se hizo más percibible- Dean ha subido mínimo dos veces a verme -exclamó con suficiencia.
- ¿Ah sí?, ¡¿Y cómo?! -preguntó entre sorprendido e incrédulo.
- Haber déjame pensarlo
¿te digo, o no? -se llevó el dedo índice a la barbilla e hizo expresión pensativa.
- ¡Patil! -bufó el chico.
- ¡Ay, lo siento capitán! -se disculpó con burla - Ya Harry, tranquilo! Hermione está más que dormida -esta vez rió sin disimulos ante el grito del ojiverde.
- ¿Me dirás?, ¡O dejas de distraerme! -reclamó, cruzándose de brazos él también.
- Está bien... ¡Uy sí que te trae mal! -seguía riendo.
- ¡¡Parvati!! -gritó más enfadado.
- ¡Ya voy! -contestaba mirándolo divertida - Para subir tienes que pedirle permiso a alguna chica, y ella ordenará a las escaleras que a dicho chico se le permite subir...-tras terminar de informarle se volvió y susurró algo con la varita en mano para después decir el nombre de él - el chico abrió los ojos incrédulo, pero pudo subir sin que las gradas se transformasen en resbaladilla.
- ¡Gracias, Parvati! -exclamó apenando por no haberle creído en un principio.
- De nada. ¡Ya ves, qué harías sin mí! -decía encogiéndose de hombros y destornillándose de la risa según reprimida - Son pocas las chicas que lo saben, los privilegios de llevarse con Hermione - guardaba un poco la compostura y comentaba, dirigiéndose a la salida.
- ¡¿Hermione lo sabe?! -soltaba más sorprendido.
- Claro, ella nos lo reveló a Lavender y a mí -contestaba, mirándolo desconcertada.
- No me dijo -exhalaba volviendo a fruncir el entrecejo.
- Tal vez no quería que entraras a despertarla, con tus ocurrencias que te cargas a veces -volvía a reír y alcanzaba la entrada.
- ¡Graciosa! -recriminaba chasqueando los dientes.
- Hasta luego - Ah!, y Harry, no digas que fui yo eh! -le guiñaba un ojo y se reía más ampliamente - Por cierto, qué hermosa pareja hacen. Siempre lo he pensado, adiós!-finalizaba por fin saliendo por el retrato.

 

Pudiera decirte que me voy,
Pudiera decirte a dónde voy.
Y hoy

La sala se había vuelto a quedar vacía, él continuaba subiendo, otra cosa que le reclamaría a la castaña sería por qué no le reveló que podía subir si ella se lo permitía.
Entró en el dormitorio tratando de hacer el menor ruido posible, la habitación estaba más que iluminada, era la primera vez que estaba en la recamara de Hermione. Era parecida a la de los chicos pero la diferencia era que se encontraba más ordenada y un decorado más femenil, las camas también estaban acomodadas en círculo; las cortinas eran de un rosa pálido y los cuadros eran de flores u otros paisajes naturales. Además de algunos objetos, como muñecas...
Pudo distinguir al final, cerca de la ventana, la cama de Hermione. Era la única que mantenía los doseles corridos, se acercó con sigilo y los descorrió lentamente... finos rayos rápidamente penetraron y reflejaron el rostro de la castaña, sus párpados resintieron la luz y se movieron, se dio la vuelta para evitar los rayos del sol pero no despertó. Él en parte suspiró pues quería sorprenderla, la observó unos instantes más y toda intención de reclamo se desvaneció al verla, su respirar era tan tranquilo, como las veces que había tenido la dicha de amanecer a su lado. Sigilosamente se metió entre las sábanas, y cuando ya estuvo dentro de la cama se acercó a su oído, con su aliento causó que ella se moviese. Susurró algo, causando nuevas cosquillas y se percatase de su presencia...

- Buenos días hermosa... ¿Soñaste conmigo? -se escuchó dulce.
La ojimiel sonrió entre sueños pero pronto despertó - ¡¡Harry!! -exclamó sorprendida.
El chico no respondió pero como respuesta la abrazó contra su cuerpo.
- Qué, ¡¿Qué haces aquí?! ¿Cómo pudiste subir?...-chilló asimilando que él en verdad se encontraba ahí.
- Sí hola Harry, soñé contigo y amanecí muy bien, ¿y tú? -soltó con sarcasmo y voz indignada y dolida.
- Lo siento yo... este... ¡¿Pero cómo pudiste entrar?! -se disculpaba y a la vez seguía preguntando con acento de reclamo.
- Vaya forma de decirme que me amas -recriminó ceñudo.
- Harry, No juegues y dime cómo. ¡Más bien, quién fue! -le miró fijamente, incorporándose y llevando sus manos a su cintura. A pesar de tener el ceño molesto verla con esa bata en seda rosa bajito de tirantitos, causaba que el chico sintiese impulsos de abalanzarse contra ella y besarla, tal vez ir más allá, pero hacía el enorme esfuerzo de recordar dónde estaban.
- No puedo decirte quién fue. Pero gracias por decirme que los chicos podían subir si una chica les otorgaba el permiso -dijo también poniéndose de pie, frente a ella.
- Ah ya!, fue Parvati o Lavender. Esas soplonas, no pueden guardar un secreto -exclamó lanzando una mirada reprobatoria hacia las camas de sus compañeras.
- ¡¿Qué?!, ¡¿Cómo?! ¡Entonces no pensabas decírmelo! -llamaba su atención con molestia.
- No, no es eso... lo que pasa -titubeaba nerviosa.
- ¡Lo que pasa es que no me querías nunca en tu cuarto! -gritaba reclamando.
- Harry, no seas un sentido -soltaba poniéndose roja y comenzaba a bromear, quizás eso haría aligerar la tensión que se estaba formando.
- ¡Ah sentido, yo! ¡Hermione! -esa sonrisa lo estaba tratando de hacer mantener el control, justo a tiempo, ya que la paciencia no era una cualidad para él.
- Ya Harry!, el complejo de Ron es transmisible. Eso de quejarse de todo y hacer una tormenta en un vaso de agua...-comenzaba soltando una risita insegura, no sabía si hacía bien.
- Ahora hasta mi amigo paga platos rotos -comentaba, aún con el ceño fruncido y manteniendo firme su semblante serio.
- Vamos Harry, deja de armar dramas -exhalaba una vez más esa risita.
- ¡Hasta dramático resulté ser! -fruncía más las cejas, la ojimiel chasqueaba la lengua y sin decir más se abalanzaba contra él cayendo de improviso a la cama, que para su buena suerte estaba justo detrás de él.
- Sabía que un día terminaríamos cayendo...-susurró sonriendo.
- ¿Cómo? -preguntó sin entender.
- Es que es tu costumbre abalanzarte contra mí, siempre que me abrazas...-dijo divertido, la chica exhaló una risita apenada y se sonrojó levemente, mientras lo besaba.

 

 


Y te vas, deslizando en la oportunidad,
De dividir el tiempo para escapar.
La distancia es una eternidad,
y no te puedes detener a esperar.

Tras un rato de besarse...
- ¡Tramposa!, Sabes que contra tus recursos no puedo alegar, ni hacer nada -se quejaba de manera indignada, bromeando.
- Entonces sólo acéptalo, y ríndete -decía con suficiencia, y se reía.
- Hermione, ¿Por qué has estado tan fría después de lo de ayer? -preguntaba tratando de no sonar acusador, ya que no quería propiciar una nueva discusión que se hiciese más grave.
- Yo... -empezaba pero se quedaba como trabada.
- ¿Aja?, tú? -le miraba esperando que continuase.
- Sólo quería despistar, perdona si te hice sentir mal -por fin hablaba, poniéndose nerviosa, y sonreía apenada.
- Pensé muchas cosas, entre ellas que te arrepientes de lo que pasó entre nosotros. Porque no te arrepientes, ¿verdad? -decía dubitativo y a la vez temeroso.
- ¿Verdad, Hermione?... -repetía al no recibir respuesta, ella sólo le veía suspirando.
No decía nada pero lo besaba, él relajaba su temor e intensificaba el beso.
- ¿Lo tomo como un No, de arrepentimiento? -preguntó soltando una risita nerviosa.
La castaña exhaló un suspiro similar pero seguía sin hablar, continuó besándolo... Algo ocasionaba que al estar juntos se olvidasen de dónde estaban. -¡Te amo!-exclamó tierno. Entre las caricias cada vez más intensas ambos sintieron que era hora de poner límite, a pesar de que él pensaba dejarse guiar por sus emociones, recordaba que algunos tal vez no querían pasear después del desayuno y ya estarían por regresar. Finalizaron el momento, se miraron un rato más, la chica finalmente se puso en pie y dijo que se cambiaría para bajar.
Tomó su ropa, un jeans de mezclilla y una blusa lila sin mangas, el chico la vio entrar en el baño y se quedó pensando; en cuanto se percató de que salía y se acercaba...

- ¿Nos vamos? -dijo sonriendo y tendiéndole la mano.
Había asentido pero después se detuvo - No, espera.
- ¿Sí? -le miró desconcertada.
- Hermione, ¿ya hablaste con Ginny? -cuestionó directo.
- Ah... Harry -titubeó.
- No, lo suponía Her -arqueaba una ceja- ¿Cuándo lo harás?, yo quería bajar contigo y pasear a tu lado hoy -acentuaba un poco molesto.
- No es fácil -decía soltando una risilla desconcertada.
- Yo sé que no es fácil, no pretendo que lo acepte del ya. Pero siquiera quiero poder estar contigo, sin escondernos -hablaba aún tratando de contenerse esas ganas de ponerse a gritar.
- Dame tiempo -decía algo incómoda.
- ¡¿Más?! -abría la boca exasperado- Ya te di el suficiente, hoy hablaremos con ella y se acabó! -ahora sí que perdía el control.
- Harry por favor, anoche le iba a decir -exhalaba asustada.
- Mira Her, no quería decírtelo pero me molestó mucho ese "sin importancia" -a cada segundo se ponía más rojo e incrementaba ese temperamento suyo.
- Lo sé, perdóname! Pero es que Ginny es tan... -trataba de buscar un porqué convincente - Harry, los exámenes se acercan. Anoche me volvió a repetir lo mucho que te ama, yo no puedo dejarla así, ¡si hace algo será culpa mía! -exclamaba con angustia y voz temblorosa.
- ¡Hermione, ¿te estás dejando chantajear?! -se quejaba incrédulo- Lo que ella haga es su responsabilidad. En cambio yo me estoy cansando
No, corrección, ya me cansé de que seas más considerada con ella que conmigo -reclamaba subiendo su tono de voz - ¿Yo no cuento?, ¡¿lo que yo sienta no tiene importancia?! -respiraba con algo de dificultad debido a su contención para no perder el control.
- Harry, por favor no digas eso! Sabes que a ti te amo, pero... -su marrón mirada se estaba tornando cristalina.
- Pero tú misma sabes que es injusto lo que estás haciendo, hablaremos de una buena vez ahorita que la veamos -exclamaba conteniéndose, tras cerrar sus ojos.
- Harry, quieres que se desate la tempestad? cuando dentro de poco vienen sus padres -soltaba entre molesta y afligida.
- ¡Para entonces ya lo asimiló!, ¡Es un mes! -ya no podía, su temperamento lo estaba venciendo.
- Tú jamás asimilaste que yo andaba con Draco -decía con voz resuelta.
- ¡No trates de enredar las cosas, Hermione! -le miraba exasperado.
- Entonces tú no trates de arruinarlas -le llevaba la contra.
- ¡Llámame egoísta, pero no me aguantaré más esta situación! -atajaba sin más.
- Por favor, hazlo por mí -pedía acercándose a él.

 

Déjame llevarte una vez más,
Y desde lejos junto a ti caminar.
La distancia es una y nada más,
Y para siempre yo te voy a esperar.

- No me gusta cuando me miras de esa forma, sabes que tu mirada me persuade de cualquier cosa que esté apunto de hacer. ¡Aprovechada!...-él mismo sabía que a esa intención pese a ser de persuasión no le negaría nada.
- ¿Es una promesa, de que no dirás nada por el momento? -se mordía el labio inferior- Hasta que yo encuentre la oportunidad de hablar con ella? -preguntaba sonriendo.
- Ya qué...-respondía resignado.
- Gracias...-exclamaba y lo besaba con ternura.
- No es algo que acepte completamente -ella sonreía- Pero sólo unos días más -ahora esos labios lo habían hecho desvanecer el enojo.
- Te lo prometo -le guiñaba un ojo y lo volvía a besar, él sonreía y tomados de la mano salían a sabiendas de que al entrar en el comedor para algunos y Ginny seguirían siendo sólo amigos, o al menos eso creían ellos. Porque la pelirroja estaba más que enterada.
*-*-*-*-*-*-*


Ya había pasado cerca del mes, muy pronto se acercaba la penúltima salida a Hogsmeade, ese preciso sábado. Las cosas no del todo estaban resueltas pero más tranquilas, las clases se habían convertido en estresantes para los de 5°, y más para los de Séptimo; éstos últimos recibían de parte de los profesores la mayor parte de ese estrés, ya que no se cansaban de recordarles que los ÉXTASIS estaban a la vuelta de la esquina... En varias ocasiones Seamus le comentó a modo de protesta a la profesora McGonagall que por qué los atormentaban si faltaban semanas, y ella le lanzó como respuestas miradas intimidatorias que los demás los hizo restringirse de dar sus opiniones por temor a que les echara un hechizo para mantenerlos callados.

 

El viernes 22 de Mayo había arribado tan de pronto para muchos, que sin duda nadie creía que la victoria de Gryffindor se hubiese efectuado yacía cerca de un mes, sin duda nadie podría olvidarla si era una para recordar por mucho tiempo... Harry tampoco olvidaría aquél viernes, tal vez la victoria le entusiasmase demasiado, pero algo que nunca olvidaría así pasase una eternidad, sería la noche mágica que había vivido con Hermione.

Se acercaba el ocaso de la tarde, el ojiverde caminó por los pasillos en busca de la castaña y es que después de las clases sólo se habían visto en el comedor y ella había salido tan aprisa a la biblioteca que no hubo modo de detenerla. Ron puso los ojos en blanco, más cuando Luna dijo que se reuniría con ella para estudiar juntas, ninguno de los dos tuvo intenciones de hacerles compañía a ese lugar, la rubia soltó un comentario que sonó a -flojos- y el pelirrojo un gruñido de indignación.

Estando en un pasillo cerca de la biblioteca por fin la encontró, estaba de espaldas, sentada en la orilla de uno de los muros del colegio, observando cómo el sol se comenzaba a ocultar y teñir de naranja los pastos de los jardines, el viento soplaba sereno
la chica parecía perdida en sus pensamientos, sus libros estaban a lado de ella, quien tenía las rodillas abrazadas contra su cuerpo.

Lo más silencioso posible se acercó para no ser detectado, sigilosamente pasó sus manos por su cintura, algo inaccesible debido a la forma como estaba sentada. La chica dio un respingo por tomarla desprevenida, al menos eso pensaba era el causante de aquel sobresalto...

- Te extrañaba tanto, niña...-susurró tierno a su oído, ella volteó a verle lentamente, sorprendiéndolo pues tenía los ojos cristalinos y las tersas mejillas húmedas por las lágrimas silenciosas que resbalaban por ellas.
- Hermione, qué?...-exhaló desconcertado, la chica retiró algo brusca y a la vez temblando los brazos de él de su cintura. Tragó saliva cual doliese demasiado.
- ¿Por qué Harry?, ¿Por qué rompiste tu promesa?...-cuestionaba y le miraba con desilusión.
- ¿De qué Hablas? Her, yo...-titubeaba sorprendido, abriendo mucho los ojos sin saber qué decir a tan desconcertante reacción.
- No trates de desentenderte, Porque sabes a lo que me refiero. Le dijiste... ¡Tú le dijiste!, cuando prometiste dejarme a mí hablar con ella -exclamaba acusadora.
- ¡Ah ya!, se trata de Ginny -respondió, cayendo en cuenta de lo que decía la chica.
- Sí, le rompiste el corazón -chillaba, apretando los labios.
- ¡¿Romperle?! -exhalaba un gruñido indignado- Si le dije fue porque era hora, ya tenía un límite todo esto. Sabes que intentó besarme, te hubiese gustado que lo hiciera, ¿Qué sentirías? -soltaba conteniendo las ganas de demostrar la indignación ante el comportamiento de la chica.
- ¡Estás enredando las cosas!, ¡Son excusas! -subía su tono de voz, acusándolo una vez más.
- ¡No!, ¡Excusas las tuyas!-sentenció con el mismo tono acusador con que la ojimiel se refería a él.
- Estaba llorando, ella dijo que...-comenzó pero él le interrumpió.
- ¿Y tus lágrimas no cuentan?, ¡¿y las mías?! -soltaba herido.
- Harry, acabas de demostrarme que no tienes palabra -decía conteniendo el llanto.
- ¡La que está enredando todo eres tú! ¡Le estás dando vuelta! -No sé lo qué te haya dicho, pero lo único que yo le dije fue que no quería lastimarla, pero no podría corresponderle jamás. Porque de la chica que estoy, y estaré enamorado todo el resto de mi vida
eres y serás siempre tú. ¿Entiendes? -no soportaba más y la tomaba por el rostro, a la vez con espontaneidad y delicadeza, la hizo verlo a los ojos, ella desvió la mirada.
- Hermione, has estado tan extraña conmigo desde...-volvía a intentar que ella le viese de frente.

 

Entre las lágrimas más continuas de la ojimiel y las ahora derramadas por el chico, una voz interrumpió el instante en el cual Harry estaba por besarla...

- ¡Hermione! -gritó la pelirroja, frunciendo el entrecejo.
- ¡Ginny! -volteó a verle, empujándolo al tomarlo desprevenido.
- Dile lo que hablamos, lo que dijiste que harías -habló son voz imperativa al verles con tanta cercanía.
- ¡¿Decirme qué?! -preguntaba viéndola más desconcertado.
- A no ser que... -comenzaba con súplica y a la vez con aparente inocencia, la castaña miraba a los dos, intercambiando una mirada de resignación ante la de la pelirroja y una dolorosa ante la de él.
- Harry, yo
-apretaba los labios y cerraba los ojos, conteniéndose por no desmoronarse allí mismo - Yo no puedo ser tu novia, porque te quiero mucho, pero sólo como amigo... Harry yo no te amo -finalizaba con voz totalmente quebrada.
- Un segundo Hermione, ¿De qué estás hablando?, ¡No entiendo! -le miraba cual no hubiese escuchado bien y creyese que se trataba de un error auditivo.
- Sí Harry, Hermione me dijo que aunque tú te le declararas ella no sentía nada por ti, al menos no un amor como chico, porque ella está enamorada de... ¡Draco! -intervino hablando con intelectualidad, como amiga al rescate de otra en apuros.
- ¿Es cierto eso Hermione? -le miraba contrayendo el ceño- ¡Atrévete a Repetirlo!-esta vez sí que soltaba un grito desesperado, como si en ese preciso instante deseara tomarla por los hombros y hacerla reaccionar.
La chica respiraba con dificultad debido a la contención del llanto -¡Vamos Dilo!-gritaba haciéndola sobresaltarse.
- Saben algo, ¡Déjenme En Paz, Ambos!...-gritaba entre sollozos.
- ¡¡HERMIONE!! -exclamaba queriéndola detener, pero demasiado tarde la chica desaparecía como un vendaval.
- Harry déjala, sé como se siente -lo detuvo al notar su intención de seguirla- Colin está enamorado de mí y no le correspondo, al menos no era mi mejor amigo. Pero ella está confundida, porque a ti te considera su Hermano -decía con voz resuelta y arqueando las cejas, como si fuese un niño que no entendía las cosas.
- Ginny, lo único que quiero ahora es hablar con ella -atajaba quitando la mano de la chica de su brazo.
- ¡Entiende, ella prefiere estar sola! -exclamaba exasperada.
- Y tú entiende esto, ¡No deseo oírte! -la fulminaba brusco.
- Pero Harry, si... -iba a decir algo más pero él no se lo permitía ya que apenas se desafanó de su brazo corrió en búsqueda de la castaña.
- Claro, puedo esperar a que lo desees, y no sólo oírme, si no hacerme tu novia -se cruzaba los brazos con impaciencia y viendo por donde el chico había desaparecido, embozó una triunfal y a la vez frívola sonrisa.

 

La castaña corrió sin rumbo definido por los pasillos, lo único que quería era desparecer. Salió a los jardines, sintió la brisa fría pegar en sus húmedas mejillas, caminó sin fijarse por dónde iba
resbaló por la ladera casi al llegar a las orillas del lago, instintivamente se llevó las manos a su vientre, se hizo daño en las rodillas. Devastada se sentó a observar la gravedad de las heridas, pero las que más dolían eran las del alma.

- ¡Jane! -se escuchó una voz conocida, cuyo dueño que se acercaba apresurado.
- ¡¿Estás bien?! , ¿te duele? No te muevas...-la haló hacia él.
- Oh Draco, ¡Me quiero morir! - exclamaba, por fin derrumbándose.
- No, ¡calla! No digas eso pequeña, no lo repitas. ¿Qué te hizo el imbécil de Potter?... -exhalaba con angustia, secando sus lágrimas y abrazándola con fragilidad.
Ella no habló tan sólo lloraba, el rubio la abrazó contra su cuerpo con más fuerza y acarició sus rulos, mientras la ventisca se hacía más fuerte, con el cielo cada vez más rojizo...
Él la arrullaba como un bebé, la chica había cerrado sus ojos como queriendo que al abrirlos todo hubiese sido una pesadilla, pero lo peor se acercaba...
El ojiverde encontró sus libros tirados en las gradas de la entrada del colegio, la buscó, entonces decidió bajar
cuando su visión le reveló la escena más hiriente. Allí a la orilla del lago, entre los brazos de su peor rival, se encontraba la mujer que él amaba. Sus impulsos lo llevaron a ellos...

Yo no vi las flores marchitar,
ni ese frío en tus ojos al mirar.
No, no vi la realidad,
Me ibas a dejar.

- ¡Entonces sí es verdad lo que le dijiste a Ginny! -exclamaba con total pérdida de control, la sangre le hervía sólo con verla cerca del ojigris, ambos chicos volteaban sorprendidos.
- Harry, no... -sollozaba temblando.
- Por eso todo este tiempo has... -parecía no poder articular palabra por estarse conteniendo las ganas de gritar y golpear al rubio.
- ¡Lárgate Potter! -advertía Draco, como protegiéndola.
- Si no lo estuviese viendo jamás lo creería. Pero me acabo de dar cuenta de todo, ahora veo con claridad las cosas. ¡La Verdad! -atajaba apretando los dientes, y la vez suprimiendo sus ganas de llorar.
- Draco, déjanos solos -decía con un hilo de voz.
- ¡No Jane!, No te dejaré con éste idiota -se rehusaba señalando al chico de gafas.
- Hazlo por favor...-exhalaba apenas como un suspiro.
- Estaré cerca por si... -aceptaba a regañadientes - Y tú, más te vale que no le hagas algo. Porque sino, ¡Desearás no haber nacido nunca cara cortada! -sentenciaba amenazante.
Tras ver cómo el rubio se alejaba se volvía hacia ella, con las lágrimas conteniéndose...

Dicen que la vida baby,
no es como la ves.
Para aprender, hay que caer.
Para ganar, hay que perder,
Lo di todo por ti.

- Harry, yo... -comenzaba con el resuello entrecortado.
- Te iba a pedir una explicación, Pero con lo que vi es más que suficiente...- le miraba de manera ácida.
- Harry, déjame hablar...
- ¿Hablar?, Para qué? Si me lo acabas de demostrar -subía su tono de voz, la chica daba un respingo.
- Hermione, pensé que... -trataba de contener sus impulsos - Olvídalo, sólo que no entiendo, si no me quieres por... ¿Por qué lastimarme? Mis palabras fueron muy claras, te dije que no me ilusionases para luego dejarme caer contra la fría realidad, y fue lo primero que hiciste. Y el que no tiene palabra según tú, soy yo. Yo que me sentía culpable por haberle dicho a Ginny que te amaba -exhalaba un sonido irónico - Yo que he dado todo por ti. ¿Y qué recibo a cambio? ¡Una mentira!, ¡Un Engaño! -sentenciaba cual víctima.
- ¿Engaño, dices? -se sostenía por inercia - ¡Yo jamás te engañé! -le seguía viendo de aquella forma, tal cual acabase de despertar y aún no asimilar que lo estaba.
- Sí que lo has hecho. Tú no me amas, lo acabas de afirmar. Pensaba que tal vez estabas aparentando por ella, Pero no. Eso ha sido lo único verdadero que ha salido de tus labios, lo demás son palabras tan falsas ¡Como tú! -exclamaba con reproche.
- ¡¿Cómo te atreves?! -ese había sido un vuelco al corazón.
- No Hermione, ¡Cómo es que tú te atreviste!, ¡Te burlaste de mí todo este tiempo! -continuaba con ese tono de voz que lastimaba tanto a la chica.

 

Lloré y lloré, y juré que no iba a perderte.
Traté y traté, de negar este amor tantas veces, baby.

Si mis lágrimas fueron en vano,
y al final yo te amé demasiado.
Como yo, como yo, nadie te ha amado.

- Todo este tiempo, y tú sólo estabas jugando... ¿Qué clase de chica eres?... te desconozco... Siempre te vi como alguien diferente a todas esas chicas superficiales... -decía con reclamo, la chica sólo le miraba.
- Cuando me di cuenta de lo que sentía por ti, sufrí mucho, pues eras mi mejor amiga. El miedo a perderte como tal me hizo ocultar mis sentimientos, reprimirlos. Noches atormentándome, forzándome a verte como sólo una amiga... - De asimilar que tú salías con Malfoy
Y sin más un día arriesgarme el todo para nada, Para que sólo me hirieses.
- ¿Tú, arriesgarte? -soltaba una risa irónica y sarcástica, sin querer - Si fui yo la que tuvo que dar el primer paso.
- ¡Ay, por favor! no vengas a decirme eso. Porque tú estabas tal cuán confundida igual que yo, sobre las personas que creíamos uno del otro, amábamos. Pero al final me doy cuenta que el único que te amó como un loco fui yo, que este amor fue demasiado -expresaba lo que sentía.
- ¡Eres un idiota!, Tú no sabes, No sabes nada... -gritaba sintiendo que en cualquier instante se desvanecería frente a él.

Cada hora una eternidad,
Cada amanecer un comenzar.
Ilusiones nada más,
qué fácil fue soñar.

- Tal vez lo sea al haberte creído todo. Y qué es lo que no sé, ah? ¡¿Fingir?! No, no lo sé. Pero sé lo que siento. ¡Ahora me siento traicionado!, ¡Herido! - El tiempo compartido fue lo mejor que pudo ocurrirme en la vida, cada hora que no estaba a tu lado era una eternidad inmensa... Al amanecer sólo tenía una idea en la mente, una ilusión que daba fuerza a mi vida, ¡Verte!- Qué Fácil fue soñar, algo tonto, ingenuo imaginar que compartiríamos un futuro, que serías mi esposa porque así lo deseabas. ¡Cómo te habrás reído de mí, de mis ilusiones estúpidas! -gritaba apretando los dientes - Bravo, serás la ganadora en actuación, ¿Te enorgullece saberlo? -daba un aplauso cerca de ella, y ese tono irónico que estaba adoptando era un mero reflejo de sus emociones - ¡Otro premio a tu intachable cuadro de honor! ¡¿Te fascina saber que acabaste con mis ilusiones?! Que sólo fueron eso, meras ilusiones, nada fue real
Ni tus palabras, ni tus caricias, ni tus besos
que dejaste grabados en mi piel -reprochaba.
- Harry Por favor, No otra vez tus dramas -le miraba cuán infantil se estaba comportando el ojiverde.
- ¡Ves! Siempre he sido un dramático, No? Pero acéptalo, ¡Tú eres una inmadura! -decía con acidez.
- Harry, ¡Déjate de ironías! -exclamaba, en cualquier instante le soltaría una bofetada, aún no entendía qué hacía ahí parada escuchando los reclamos absurdos del ojiverde.
- ¡¿Ironías?! Aquí lo único irónico es como te burlaste de mí todo este tiempo, ahora entiendo tantas cosas... -le miraba dolido.
- ¡No!, No entiendes. Ni entenderás
-se había llevado una mano al pecho.

 

Tantas noches de intimidad,
parecían no acabar.
Nos dejamos desafiar,
y hoy nada es igual.

- Pues creo que ya entendí... Todas las noches que dormimos juntos, fueron ¡Espejismos! Una vil mentira, ¡Tu farsa! -exclamaba con sentencia acusadora.
- ¡Cállate! -cada segundo era un sufrimiento al alma.
- ¿Ahora quieres que me calle? -daba un resoplido indignado - ¿Cuándo querías que me diese cuenta de que Amas a Draco? Por ello nunca quisiste que lo nuestro fuese publico? -la castaña parpadeaba - ¡Claro, si esa era una de tus excusas! Pero sin duda tu favorita era tu amiga Ginny, y yo sólo fui una diversión. ¡Ay pobre huérfano, pensaste! -seguía con ese tono autocompasivo.
- ¡Yo jamás pensaría eso de ti! -le miraba de manera como si lo desconociese.
- ¡Lástima Es Lo Que Sentías! Por eso me aceptaste, te inspiré Lástima... es bueno saber que estabas ahí. Gracias por actuar como si te importara, y hacerme sentir que era yo el único...-apretaba los dientes.
- Mi pregunta es cómo no me di cuenta, cómo me dejé llevar por el corazón y no ver que tú sólo hacías lo que todos, verme como el pobre Harry Potter... -lo último lo decía haciendo énfasis en su nombre, cual cartelera espectacular, y de forma muy lastimosa.
- Deja de decir eso, Sabes que no es así. ¡Esas sí que son estupideces!... -su temperamento también la estaba traicionando.

Sé que en verdad el amor
al final siempre duele.
No lo pude salvar,
y hoy voy a pagarlo con creces, baby.

Si mis lágrimas fueron en vano,
si al final yo te amé demasiado.
Como yo, como yo,
Nadie te ha amado.

- ¿Ah sí? Entonces dime por qué desde la noche que hicimos el amor has estado tan fría, tan distante... a cada frase mía tú sólo sonreías vacilante, le sacabas la vuelta. La misma mañana te expresé mis emociones, te abrí mi corazón, y tú no hiciste más que desviar tu mirada y marcharte a Hogsmeade -reclamaba, limpiándose las lágrimas que luchaban por salir pero él no dejaba.
- ¡¡Porque estoy confundida!! Para mí no es fácil asimilar, Mi vida está cambiando a pasos agigantados...- disimuladamente tenía la mano puesta sobre su vientre.
- ¡Ah, ¿confundida?! ¿Y cómo crees que me sienta a mí esto?, ¡Tú crees que yo no siento! ¡Qué piensas que a mí no me confunde tu actitud para conmigo!, ¡Que me agradó mucho que Ginny dijera eso y luego te encontrase en brazos de él! -hacía un movimiento en el cual la ojimiel pensaba que la iba a zarandear.
- Harry por favor...-decía con un hilo de voz.
- ¡No, Por favor tú!... Después de esa noche por mi mente cruzó comprender tu confusión, si eso era. Pero somos una pareja, al menos el intento de una
en donde no debía haber secretos. El domingo te busqué, como siempre fui yo, porque de ser por ti esta relación hubiese llegado a su fin desde hace mucho. Te hice una pregunta y tú no respondiste. Interpreté mal tu silencio, Creí que en verdad no estabas arrepentida de haber estado conmigo
Pero ya ves, la verdad es otra. Es mas, las últimas semanas me has estado evadiendo entre las clases y tu permanente encierro a la biblioteca, le restas tiempo a nuestra relación -ni las lágrimas que derramaba la chica parecían hacerlo contenerse de todo el coraje que estaba expresando.
- De lo único que me arrepiento es de haberme entregado a alguien cuyo yo creía era merecedor de mi inocencia, de mi alma. Pero ahora compruebo que no eres ese quien yo amo, el Harry que no existe, ¡Yo lo inventé en mi imaginación! -su voz se escuchó más quebrada de lo que pudo haberse escuchado.
- ¡No quieras culparme! porque sabes a la perfección que el único que ha luchado por que este noviazgo funcione, he sido Yo. No vengas ahora con la palabra amor, si después de hacerlo... -se detenía a mirarle - Tú, ¿hablándome de amor? Já por favor si Nunca me amaste... -el llanto en sus ojos ya no se podía disimular.
- ¡¿Cómo te atreves siquiera a decirlo?! - gritó ella, con la cara tensa.
- ¡Es cierto! - exclamó Harry -. Durante toda la noche, mientras yo te decía mil veces que te amaba, tú jamás lo hiciste. Bueno, una vez, pero no lo dijiste, lo balbuceaste. Y en cuanto amaneció, huiste...
Hermione abrió los ojos como platos, sus manos se abrían y se cerraban como si quisiera tener el cuello de Harry entre ellas y estrangularle.
- ¡El que se resigna a fingir delante de ella, El que se ha preocupado por contenerse delante de todos las ganas de besarte, Soy Yo! Discúlpame si no pude más, pero ya me cansé de ser sólo yo el que luche, ¡Hoy se terminó! -exclamaba con la voz temblorosa pero firme.
- No sabes cuánto daño me estás causando con tus palabras -negaba, apretando los ojos para reprimir las lágrimas.
- ¡Y el que tú me hiciste, ¿No cuenta?! ¡Si Te Hiere Es Porque Es La Verdad! -desviaba la mirada para no demostrar cuán dolor profundo él también sentía.

 

Esta vez la pasión ha ganado, y por eso sigo esperando.
Como yo, como yo,
Nadie te ha amado.

Lloré y lloré, y juré que no iba a perderte.
Traté y traté, de negar este amor tantas veces, baby.

- ¡Basta!, ¡No pienso seguir escuchándote! -gritaba muy pálida.
- Acéptalo, ¡Eres una inmadura! -decía sin mirarle, apretando los puños.
- Harry, lo único inmaduro es lo nuestro
por lo visto ninguno de los dos estamos listos para casarnos, ya que como tú dices, la confianza no existe. Ni tú en mí, ni yo a ti -su respiración se encontraba muy agitada, como si hubiese corrido mucho.
- Tal vez tengas razón respecto a lo nuestro, Pero sabes algo? ya no tendrás que aparentar nada porque ya le dije a Ginny, y ellos, ya lo saben... Aunque muy tarde para que lo aceptemos, ya que Nuestro Noviazgo y compromiso se acabó -volvía su mirada ahora rojiza, sus palabras se escuchaban con voz resuelta.
- Bien, si así lo quieres, ¡Así será! -sintió como una enorme avalancha de nieve hubiese caído sobre ella, su vista se nubló al punto que casi perdía el conocimiento, pero algo en ella hizo que se mantuviese de pie.
- ¡Já!, ¿yo quererlo? -esa voz fría en él es la que más lastimaba - ¡Sabes Muy Bien Que No Fui Yo! -Hice todo lo que estaba de mi parte, te di espacio y recibí migajas, conformándome a ser el novio oculto -no podía evitar ese resentimiento con voz de reproche.
- Deja de darle rodeos, ya has hablado -si le veía una vez más no resistiría - ¡Quiero Estar Sola! - ¡¡Vete!! -gritaba con la voz muy frágil.
- ¡Ajá, Sola! Si muy pronto estará contigo el güero desabrido de Malfoy! -él también temblaba.
- Eso ya no sería asunto tuyo, no acabas de decidirlo, ya no somos nada. Ahora ¡¡Largo!! -exclamaba cuán sus fuerzas ya no podrían más. Él la miró, y se dio la vuelta como dispuesto a marcharse, apenas había avanzado unos pasos cuando regresó sobre los mismos.
- Una cosa más, ¡Yo soy el que se arrepiente de haberte conocido! Pensé que eras diferente, que eras especial, que me amabas por ser yo, por mi persona. ¡No por lo que representa mi Estúpido Apellido! -exclamaba amargo. La chica cerraba los ojos, resistiendo para no abofetearlo.
- ¡Ginny es mejor que tú!, ¡Quizás ella en verdad pueda amarme como no lo harás tú! ¡¿Eso te haría verdaderamente feliz?! -preguntaba con ironía.

 

Si mis lágrimas fueron en vano,
y al final yo te amé demasiado.
Como yo, como yo,
Nadie te ha amado.

- ¡¡Eres un Imbécil!! ¡En verdad No lo Mereces!, No Mereces Nada... -abría los ojos y gritaba poniendo la mano sobre su vientre, quizás para sostenerse.
- ¡Eso soy! Y No, No merecía que me hicieras esto -reclamaba.
- No tengo porqué seguir escuchando a alguien al cual no le importo en absoluto, al que no le importa todo el amor que siento por él. ¡Sólo se deja guiar por sus arranques de celos, sin escuchar, juzgar sin saber! Ahora sí que me das lástima Harry...-apretaba los puños decidida a marcharse ella - Y toma, tal vez en el dedo de Ginny luzca mejor. Así es como tiene que ser ¿no? -temblorosa se quitaba el anillo y se lo daba bruscamente.-intercambiaban una mirada, los ojos de ambos estaban rojizos causa del llanto silencioso, en aquella mirada se notaba cuán enorme tristeza y dolor profundo.
- Gracias...-lo tomaba irónico, cerrando el puño y guardándolo en su bolsillo - Por cierto, te deseo lo mejor a lado de Draco, con él sí que tendrás un anillo digno de ti. De toda la riqueza que no podré darte, de ese mundo que te prometí
porque si rompí mi promesa de decir lo que sentía, fue por amor. Por ya no soportar esto que aún siento, pero morirá... Tal vez conmigo, y aunque me duela la que demostró no tener palabra fuiste tú...-le tomaba del brazo apretándolo sin fijarse, ya que el dolor y coraje en ese instante era más fuerte que nada.

 

Esta vez la pasión ha a ganado, y por eso sigo esperando.
Como yo, como yo,
Nadie te amado
.

- ¡No Amo a Draco! Y lo único que quería era pedirte un tiempo, jamás pretendí romper. Pero piensa lo que quieras, ya me da igual... -exclamaba zafándose.
- ¡¿Ah sí?! -se miraban retadoramente, un instante en el cual todo aquello hubiese podido borrarse, como si no estuviese sucediendo
el tiempo detenido, un impulso nuevo lo llevó a halarla contra él y besarla algo brusco. La chica dio un respingo y le empujó molesta, sin previo aviso le plantó una bofetada muy fuerte que le dejó tan desubicado, y las gafas salieron volando. -cerraba los ojos causa del impacto de la cachetada- Ahora comprendía cómo se sentía Malfoy las ocasiones que había recibido bofetadas de la chica, aunque esta vez pensaba que era de las más fuertes que pudo haber dado - ¡¡Bruto!! - chilló con indignación.
- ¿Ya te ibas?...-Preguntó sarcástico, aún mantenía los ojos cerrados- Ella le seguía viendo pero ya no supo qué más decir, miles de palabras hirientes cruzaron su mente- ¿Qué era todo aquello?- un simple error, pero ya no había marcha atrás, la había lastimado
y si se quedaba un segundo más delante de él desfallecería. Un último sollozo se escuchó para luego avanzar. El ojiverde sintió cómo la presencia de Hermione desparecía, el viento rozó su cuerpo y le hizo saber que estaba solo.

Con el encantamiento Accio recuperó sus gafas - Abrió los ojos dolorosamente, su vista se nubló pese a ya tener los lentes, el aroma de su perfume aún se respiraba en el aire a su alrededor
rozó con los dedos el vacío lugar donde segundos antes estuvo la castaña, apretó los dientes, miró hacia el lago. Ahora más que nunca si pudiese ahogarse ya no importaría...
Se dejó caer en la orilla, los rayos del ocaso tornaron de colores rojizos la superficie del agua. Tomó su cabeza entre sus manos, todo aquello parecía una pesadilla de la cual quisiera huir, sus ojos le ardían, el fondo de su ser estaba destrozado
Ilusiones lejanas cual ecos de voces crueles e hirientes resonaban en su mente.

- Pensé que serías algo para siempre... Ahora veo que el amor no existe... -murmuró llorando, ya sin contenerse.

Como yo, como yo, nadie te ha amado.
Como yo, como yo, nadie te ha amado.
*-*-*-*-*-*-*-*-

NOTAS DE LA AUTORA:

¿Decepcionante?, lo admito, sinceramente es el capitulo que menos me ha agrado y el que más difícil se me ha hecho escribir. Y para colmo creo que lo transcribí como 7 u 8 veces, Oops, pero de todas formas no me maten jeje. y es que no todo puede llegar a ser miel sobre hojuelas...

Bien, continuará, y les prometo algo, si habrá reconciliación okas.

Letra de la Canción: Como Yo, Nadie Te Ha Amado- Bon Jovi.


Mil gracias por leer

Saludos de Anyeli Potter Granger de Felton.

Amigas y Rivales

Transcurría la mañana del sábado...

Ron daba vueltas por la habitación, tratando de vestirse lo mejor posible... El chico de cabellos azabache le miraba con expresión lejana sentado en la orilla de su cama, desde hace gran rato estaba listo pero no había puesto mucho empeño en su arreglo. Llevaba unos vaqueros deslavados, una sudadera azul pálido que le quedaba algo grande, unos zapatos cafés con las agujetas mal amarradas y los cabellos más revueltos que de costumbre.

 

- ¡Anda, Harry! ¡Apúrate o el desayuno se nos enfría! -dijo de pasada mientras se movía abotonándose la camisa color rojo oscuro - Además el tiempo son galeones, y son los mismos que llevo ahorrando y pienso gastar en obsequios para Luna -se iluminó su mirada - La cual me va a golpear si no bajamos del ya -apuraba el pelirrojo cuando se peinaba, el chico de gafas parecía no haberle escuchado.
- ¡No iré...!-dijo ausente pero con firmeza. 
- ¡Oh, Sí irás! -le contradijo- Ya te quedaste la vez pasada. No seas aguafiestas, mis padres vendrán hoy -exclamaba con voz de mando.
- Me disculpas con ellos... Pero sabes que no tengo ganas de verla -contestaba aún sin mirarle. 
- Mira renacuajo, en lugar de estar aquí ahogándote en un estanque tan pequeño. ¡¿Por qué no remedias la situación?! -le lanzaba una mirada exasperada.
- ¡No la hay! Lo nuestro se acabó, ella...-su voz se escuchó ácida.
- Ey! No fue sólo su culpa, ¡Fue de los dos! -señaló, frunciendo el entrecejo. 
- No me digas? -dijo sarcástico y por fin viéndole de manera fulminante.
- Harry, ok Te cegaste a causa de los celos y la discusión. Y te entiendo, Porque yo soy un experto en tema de discusiones con Hermione. Llega un límite en el que te desquicia su terquedad, sus alegatos y su extremada superioridad con la que te trata. Pretende y cree que tiene la razón en todo... y quieres ahorcarla... -el ojiverde le veía fijamente - Pero sinceramente metiste la pata, la pobre estaba entre la espada y la pared. No es que acuse a mi hermana, pero esta vez lo que le dijo fue absurdo, y ella ahí va haciéndole caso. ¿Dónde quedó la inteligencia de esa niña? Y tú con tus arranques de celoso compulsivo y obsesivo, mira qué yo soy el que padece ese complejo y no le he hecho esos numeritos a Luna... -decía mirándole con expresión reflexiva. 
- ¡Porque ella no te ha dado motivos! -replicó frío, y volvía a ver hacia la nada.
- No seas tonto, Hermione tampoco. Lo que pasa es que tiene razón, entre ustedes se acabó la confianza, ¡eso es grave! La llamaste inmadura, pero lo que pienso es que los dos son inmaduros. ¡Más tú! -ahora le miraba frunciendo los labios. 
- Qué, ¿Ahora te pondrás de su parte? -preguntó irónico. 
- No estoy de parte de nadie. Ella no debió hacerle caso a Ginny, tarde o temprano la verdad se sabría... Pero en verdad su pelea fue muy estúpida -culminó con voz resuelta.  
- ¡No, el estúpido fui yo! -regresaba a verle, con los ojos rojizos.   
- Ahora sí te doy la razón -soltó asintiendo. 
- ¡¿Qué?! - reclamó sorprendido e indignado. 
- Es en serio. Te sugeriría que fueses a pedirle perdón, pero ha de estar tan lastimada y enojada que te convertiría en cualquier cosa. Aunque no creo que te empeore más...-embozó una sonrisa burlona. 
-  Ja, já, Gracias Ron -decía ceñudo y de manera sarcástica. 
- Ay vámonos -exclamaba sin intimidarse - Sólo dale tiempo, como el que te iba a pedir ella pero tú arruinaste, y ahora no te quejes -atajaba claro. 
- ¿Sabes qué?, Con tal de que te calles es mejor que nos vayamos -se incorporaba y hablaba seco. 
- Nada más no vayas a armar numeritos con tu don dramático -salía soltando una risita burlesca. Al ojiverde le vino el impulso de darle un zape pero ni siquiera de eso tuvo ganas, y es que sin Hermione todo había vuelto a ser gris.
*-*-*-*-*-

 

Amigas y rivales,
En mundos desiguales.
Siempre tan amigas, Siempre tan rivales.
Ellas sólo quieren amar.

Al mismo tiempo en la habitación de las chicas de 7° Gryffindor... La rubia había subido en busca de la castaña. 
   
- Vamos Hermione, nada ganas con quedarte dentro del colegio -decía animándola, la ojimiel tenía ojeras y los ojos hinchados, se notaba que durante toda la noche había llorado. 
- No Luna, es mejor que te vayas... No querrás que Ron se preocupe o se enoje contigo -soltaba con la voz muy alicaída. 
- Ay Herms, es que no sé qué decirte, no has dicho mucho. Pero si nos ponemos a discutirlo te haría más daño. Además sabes lo que pienso con lo que me has contado. Y no querrás que la que se enoje sea otra, y no precisamente con Ron...- al contrario de Harry, que le había contado casi toda la discusión al pelirrojo, la castaña apenas y le había contado leves fragmentos de la pelea con el ojiverde. Casi nada, sólo que los encontró a ella y al ojigris abrazados y armó el drama que terminó con su noviazgo.
- Está bien, iré...-apenas y se escuchó su voz.
- ¡Así se habla! -sonrió satisfecha - Tú no demuestres debilidad, o de lo contrario creerá que te dolió todo lo que dijo -decía mientras buscaba una ropa en el armario para su amiga.  
- Es que en verdad me dolió -recalcó con voz dolida. 
- Sí, pero no tiene razón -le miró y le mostró una falda de mezclilla que le llegaría a las rodillas, una playera azul cielo de manga corta cuello sport, y unos tenis también de mezclilla.  Ropa contraria a la que ella traía, jeans rosita y una blusita sin mangas blanca, con unos zuecos beige. 
- Vamos a desayunar -dijo cuando la chica salía de cambiarse.
- No tengo hambre -respondía evasiva, en eso un gruñido en su estomago indicaba lo contrario -la ojiazul le miraba negando- A pesar de no haber puesto empeño en su arreglo lucía muy hermosa, con un brillo diferente y especial en la mirada. Y con todo y la tristeza, un semblante sereno.
- No digas eso, sabes bien que debes alimentarte...- le llamó la atención, la castaña le regresó a ver - Se acercan los exámenes - argumentó arrugando el ceño.  
- No, porque si voy lo veré -volvió a contrariarle. 
- Y eso qué... Tú muestra tu valor -le miró fijamente - Anda, hazlo por...-se detuvo como si algo se le hubiese atravesado en la garganta, estuvo a punto de meter la pata - ...mí, que estoy que muero de hambre -agregó con voz de súplica exagerada.  
- Gracias, Luna -le brindó una sonrisa esforzada.
La rubia se la regresó -Sí, pero anda, que conociendo a Ron me dejará sin mucho que comer - apuraba soltando una risita que le contagiaba a la castaña.  
*-*-*-*-*-*-

 

En el gran comedor...
 
Las chicas llegaban primero que ellos, el salón estaba quedando vacío ya que los madrugadores se habían marchado ya a Hogsmeade.
 
- ¿Ves? Creo que hasta ya se fueron -dijo la rubia cuando se sentaban en la mesa Gryffindor, ella frente a la castaña.
- Luna, pero Ron te dejó...-se sentía apenada.
- Ya lo veré en el pueblo -se encogió de hombros. 
- Por mi culpa ahora hasta ustedes se separaron -se escuchó culpable.
- Deja de adjudicarte ideas -le regañó, frunciendo el entrecejo. 
- Anda come algo, hace rato tu estomago protestó -le sonreía acercándole las tostadas de fresa, pero Hermione las dejó a un lado. Tomó las de durazno y comenzó a comer, tras esas tostadas siguió con las de manzana, el cereal, la avena, las salchichas asadas con el pan de centeno, la leche y el jugo de manzana. La rubia le observaba con una sonrisita. Cuando la ojimiel daba el último trago al jugo de manzana se percató que su amiga le miraba risueña.    
- Yo... -se puso roja de la pena.
- ¿No que no tenías hambre? -soltó con voz  de burla divertida.
- Bueno es que anoche no cené -comentaba como excusándose.  
- Menos mal que sí comiste ayer, si no... -negaba con una sonrisota, pero luego adoptaba un semblante serio - Y no vuelvas a hacerlo, Hermione no debes malpasarte, con que si te da una ulcera, o peor que el... -su llamada de atención se veía interrumpida por la llegada de Harry y Ron. 
- Hola -saludó el pelirrojo, sentándose a lado de Luna. El ojiverde desviaba la mirada y se sentaba a un lado del ojiazul.  
- ¿No ya se habían ido? -soltó cuando éste le daba un beso en la mejilla. 
- ¡Oye!, si no me quieres ver no me corras tan feo -se quejó con exagerada indignación.  
- ¡Ron! -gritó viéndole.
- Ya pues -vaciló sonrojándose. 
- ¿Qué hay de desayunar? -preguntó mirando las bandejas de comida con mirada entusiasmada - Espero que sea muy rico -exclamó viendo a su amigo de gafas que se acercó un tazón de avena y aparentemente comía sin levantar la mirada de su plato.
- Pues sí estaba rico...-comentó la ojimiel tratando de ignorar a Harry, los ojiazules se  miraban entre ellos con cierto temor de que en cualquier instante sus amigos se pusiesen a discutir frente a todos los que aún estaban en el comedor. 
- Oh vaya, los elfos cada día se esfuerzan más -comenzaba a comer la avena, la castaña le miró con la ceja fruncida - Oigan, como que a estos elfos les faltaron las tostadas y un jugo diferente al de calabaza -se quejaba cuando notó q las bandejas de la comida no estaban- Ayer fue de uva. ¿Hoy que acaso no hicieron? - Me retracto, ¡se volvieron flojos! - sentenció con indignación. 
- Sigue comiendo -vaciló la rubia viendo a Hermione que había lanzándole una mirada reprobatoria.
- Pues en realidad fue de manzana -volvió a comentar.
- ¿Cómo que fue? -dijo distraído, percatándose de la jarra vacía de dicho jugo, entonces descubrió con la mirada un recorrido entre muchos platos vacíos. 
- Hermione, Esos platos vacíos... ¡¿Son tuyos?! -exclamó con un grito sorprendido, mirándola con cara de shock.   
-  Este... sí -se puso muy roja por la vergüenza.
El pelirrojo jaló el plato que había contenido las tostadas, olfateó y frunció las cejas.
- Aquí deberían de haber tostadas con mermelada de manzana. 
- ¡Ya Ron! ten estas, son de fresa -por fin el chico de gafas rompió el silencio con voz fastidiada, acercándole la bandeja. De inmediato volvió la vista a su desayuno, que en realidad ni había probado pues el plato de avena seguía intacto.
- Pues sí que hubo de manzana, pero alguien se las comió todas -comentaba la ojiazul con una mirada burlona hacia su amiga. 
- ¿Tú? -chilló cayendo en cuenta de a quién se había referido su novia - De cuando acá te gusta la mermelada y el jugo de manzana. Yo que sepa nunca te han agradado -decía con voz acusadora, la chica le miró entrecerrando los ojos con peligrosidad.
- Aunque claro, has hecho muchos cambios -continuó sin sentirse intimidado.
Tras terminar de desayunar Ron se paró de la mesa, estirándose... 

 

- Bueno chicos ya va siendo hora de irnos, mis padres no deben tardar en llegar a Hogsmeade. Sólo pido dos cosas, que Percy no haya venido, y que mamá haya preparado algo delicioso -se le dibujó una sonrisilla.    
- Ron, acabas de desayunar. Tú siempre pensando en comer -soltaba indignada la chica de rulos castaños. 
- ¿Sí verdad? Pero al menos yo no me acabé las tostadas de los demás -se defendió sarcástico.
- Ah... yo... -ahora sí que le ardían las mejillas por la pena. 
- Hermione, no digas nada, olvídalo. Con que no sea seguido, porque sino saldremos muy mal -le sonrió bromista. 
- Entonces nos vamos... -intervino la Ravenclaw al darse cuenta que el ojiverde miraba a Hermione de manera extraña. Los chicos asintieron, el de gafas sólo avanzó.
*-*-*-*-*-*-
Mientras caminaban hacia el pueblo los ojiazules se sentían incómodos ya que sus acompañantes se ignoraban mutuamente, o al menos eso trataban. La castaña sólo les dirigía la palabra a ellos, y el ojiverde ni siquiera hablaba.

Sin pensar, volverás a mentir, a engañar.
A robar mis sueños de leyenda,
Sueños donde él me hace volar.
Pelaré, venceré, y verás que jamás, cederé.

Ingresaron a las tres escobas, inmediatamente distinguieron a los Weasley quienes les hacían señas de que se acercasen desde una mesa rectangular cerca de la barra. La madre de Ron se dirigió a ellos antes de que llegasen, los gemelos rieron por la bajo. Cuando se hubieron sentado el señor Weasley les saludó. Ginny se encontraba sentada entre Fred y George, que ocuparon los asientos de la pared; tenía una carita de inocente. Ron le lanzó una mirada seria, molesta e indignada. Su hermana irguió la cabeza sin inmutarse.

- Se estaban tardando, ya me comenzaba a preocupar. Ginny llegó hace hora y media -soltó recriminándoles. 
- Ay mamá, ni comiences -gruñó el pelirrojo. 
- Si mamá. No ves que harás que el pequeño Ronnie se le suban los colores delante de su novia -dijeron los gemelos con voz melosa. 
- Cállense, ¿quieren? -les miró fulminándoles y sonrojándose. La rubia también se puso colorada.  
- Traje tu budín favorito. Tarta de manzana -sacó un traste y lo destapó frente a su hijo, de inmediato se le iluminó la mirada; la ojiazul sonrió junto con los demás a excepción del ojiverde que ni siquiera parecía estar allí. 
- Madre, tú siempre tan linda y detallista -aduló, partiendo el pastel - Gracias, porque alguien me dejó sin postre esta mañana -agradeció y miró de reojo a la ojimiel que estaba a su lado derecho. La chica se sonrojó ligeramente.  
- ¿Oigan y qué tal el negocio, chicos? -preguntó la rubia cuando se dio cuenta de que los gemelos miraron a Hermione dubitativos e intercambiaron una sonrisa cómplice.
- Pues prosperando de maravilla -respondió Fred.
-  Y ya que se acercan las vacaciones esperamos más ingresos en la sucursal de París -continuó George. 
Tras un rato de charla animada entre la señora Weasley, que les decía sus planes para cuando salieran de la escuela a las chicas... El padre de Ron le trataba de hacer más participe en la plática al chico de cabellos revoltosos, quien contestaba lejano. Los gemelos le miraban preocupados, entre ellos se mandaban miradas cómplices y pasaban la vista de él a la castaña. En eso entró al local Draco, y tras él iba Pansy Parkinson con expresión disgustada. El rubio envió una mirada a la mesa de ellos, directamente a la ojimiel, ella desvió la suya. Harry se contuvo sus celos viéndoles a los dos, más a la chica quien se incomodó.

 

- Cómo se atreve -soltó un gruñido el pelirrojo, apretando el puño.
- Ronald, te he dicho que los hijos no tienen la culpa de lo que hacen sus padres. Él no tiene porqué pagar por ser hijo de Lucius Malfoy -le reprendió su padre. 
- Parece que no lo conoces -bufó incrédulo - Tal vez por lo que haga su padre, no. Pero de lo que hace él, sí -le regresó a ver indignado. 
En eso un grito los hizo a todos voltear al lugar donde estaban sentados el ojigris y Pansy.
 
- ¡Cómo pudiste! -gritó llorando de manera algo exagerada.
- Te dije que tú y yo ya no somos nada, ¡Nunca lo hemos sido! -intentaba decirlo entre dientes. 
- Draco, Pero Yo... Tú y Yo... Pensé Que Era Serio -pero la chica decía todo en voz alta y llorosa. 
- Pansy, Tú Dijiste Que No Me Querías -el también subió el tono de voz. 
- Draco Malfoy, ¡Eres Un Completo Estúpido! -todos en el lugar les miraban sorprendidos y muchos habían abierto la boca, entre ellos los gemelos que embozaron una sonrisota; y la pelirroja que miraba asustada. 
- Vaya, por primera vez escucho algo cuerdo de ésa chica. Y por única ocasión coincido con ella -comentaba el ojiazul- ¿Quieres seguir defendiéndolo, papá? -preguntaba con ironía viéndole fijamente, el señor Weasley parecía sonrojarse y tratar de retractarse pero se quedó callado.   
La chica de cabello castaño oscuro se había puesto de pie y le soltó una bofetada, saliendo del lugar herida en su orgullo. El rubio cruzó una mirada con la chica de rulos castaños... 
Al chico de gafas ya no pudieron detenérsele los impulsos que le hervían la sangre, viniéndosele una idea descabellada y muy estúpida.

- Señores Weasley... -comenzó con la voz trabada. Los padres de su amigo le regresaron a ver fijamente.
-  Quisiera pedirles algo -continuó más firme. El pelirrojo le miraba ceñudo, los gemelos extrañados, la rubia expectativa; como si pensase que lo que diría a continuación fuera tonto. La castaña ni siquiera le veía pero sentía las miradas que le mandaba él. Y la pelirroja con atención.
- Pide lo que quieras hijo, sabes que si está a nuestro alcance... -le brindaba una sonrisa maternal. Su esposo asentía.
- Bueno me conocen, saben cómo soy, y... -se detenía a mirar a la ojimiel para luego pasar la mirada a Ginny y finalizar en ellos, quienes le veían esperando a que prosiguiese.
- Quisiera su consentimiento para salir con Ginny -terminó rápidamente con firmeza, y una seguridad ausente. Fred y George escupieron el jugo que tomaban, le miraron atónitos y se vieron confusos, Ron vacilante como si pensara que era broma y esperase que su amigo se retractara; después de no ver señales de eso le vio de manera asesina. La rubia con incredulidad y muchas ganas de ahorcarlo, el señor Weasley serio, y Molly comenzó a embozar una sonrisa tras la sorpresa. Ginny en cambio parecía que las palabras le hubieran llegado lentamente y soltó un chillido entre alegre y sorprendido. Hermione palideció y cerró los ojos que se le habían llenado de lagrimitas, conteniéndolas. Cierto chico de ojos grises les observaba, muy desconcertado y confundido, pero parecía que aquellas palabras le habían devuelto la vida.
- ¡Ay qué educado!, primero nos consulta Arthur...-exclamaba con júbilo - Eso quiere decir que quiere a nuestra hija bien -veía a su esposo que continuaba con esa expresión seria - Cariño de nuestra parte tienes todo el permiso para acercártele. Pero es a ella a quién tienes que preguntarle -decía con voz muy cariñosa. 
- Sí Harry, ¡Claro que quiero ser tu novia! -exclamaba con una sonrisa de oreja a oreja, incorporándose y lanzándose hacia el chico lo besó de improviso.  
- Desde que los vi juntos supe que serían la pareja perfecta. Es como si estuviera viendo nuevamente a James y a Lily -derramó unas lagrimitas de felicidad.
- ¿No Arthur?, Qué afortunados somos ¡Es nuestro yerno ideal, desea hacer las cosas correctamente, ¡Porque va en serio! -continuó muy emocionada. 
- Molly... -decía en voz baja tratando de que su esposa dejara el revuelo, y veía con atención a la chica de rulos cafés que parecía a punto de desmayarse.    
- Pues yo no creo que esté haciendo lo correcto. Yo diría que el día de hoy amaneció muy idiota -soltó con voz enojada y una mirada de profundas ganas de estrangular a su amigo.
- ¡Ron! -le reprendió su madre.
- Lo siento... disculpen... no me siento bien, creo que volveré al colegio -decía con voz muy débil y temblorosa, poniéndose de pie. Tenía un color muy blanco, sudaba frío, y los ojos cristalinos.  
- Hermione, espérame -se paraba rápidamente su amiga ojiazul.  
- ¡No, quédate! -le detenía haciéndole una seña - Te veo luego Luna - después se daba la vuelta dejando a los señores Weasley muy sorprendidos y angustiados, la pelirroja le miraba aún abrazando del cuello al ojiverde, los gemelos tenían expresión de confundidos. 
- Pero... pero... -parpadeaba contrariada mientras veía cómo su amiga desaparecía cerrando la puerta. El ojigris vio cómo salía la chica del lugar pero cuando quiso ir tras de ella lo interceptó la señora Hooch y no pudo desafanarse de ella. 

 

 

- ¡Harry, Tú Qué Haces Ahí Sentado, Tarado! ¡Si No Vas Yo Seré El Que Te Convertirá En Renacuajo! -le gritó enojado con voz de orden.
      -    ¡Me quieren decir qué pasa! -exclamó sin entender. 
- Pasa que tu yerno ideal es un reverendo imbécil -soltaba mirando al chico de manera asesina. 
- ¡¡Qué Esperas!! -volvía a gritar cuando veía que él no se había movido, parecía ausente. El nuevo grito pareció sacarle del trance se puso de pie yendo tras la chica, sin hacer caso de la pelirroja, de las miradas de esperar una explicación que la señora Weasley le lanzó y las desconcertadas del padre de Ron- ¡Y Me Oirás Cuando Regrese Al Colegio! -exclamaba cuando el chico salía del pub. 
- ¡Ronald, Explícate! -se hizo oír su progenitora y mirándole con fijación. 
- ¡Ginny, ni te muevas! ¡Porque tú sí me escucharás ahora! -le detuvo al notar la intención de ella de ir tras el ojiverde, su madre soltó un gruñido por ser ignorada. Ron le miró con vacilación poniéndose nervioso.
*-*-*-*-*-  

Mis sueños de leyenda,
Sueños donde él me hace volar.

Amigas y rivales,
En mundos desiguales.
Siempre tan amigas, Siempre tan rivales.
Ellas sólo quieren amar.

- Lucía muy pálida -comentaron entre sí los gemelos.
- Es lógico, en su estado -Luna se había sentado a lado de ellos aún muy preocupada.    
- ¿Estado?, ¡¿Cuál Estado?! -intercambiaron una mirada muy sorprendida y preguntaron al unísono. 
La ojiazul se sobresaltó pues lo había dicho distraída - El de la depresión, y luego para rematar esta declaración. ¿Cómo piensas que va estar a ahora?, yo creo que en un estado peor -les respondió con obviedad.
- ¡Ah! -exhaló Fred - ¡Oh! -se escuchaba a George - Nosotros estaríamos igual -continuó él mismo.
- Entonces sí estaban saliendo -dijo cual cuestión afirmada. 
- Sí -asintió la chica. 
- Te lo dije -volteó a ver a George. 
- No, yo te lo dije -le contradijo. 
- No importa quién lo dijera primero, el punto es que no nos equivocamos. Esos dos eran novios -cortó Fred embozando una sonrisa, pero luego hizo una mueca de desilusión que imitó su gemelo. 
- Hasta ayer por la tarde -informó Luna.

*-*-*-*-*-*-
Junto a él probaré, que amar es vivir,
Descubrir. Los sueños de leyenda,
Sueños donde él me hace volar.

Al final tú sabrás, que fui yo quien ganó,
Disfrutó. Mis sueños de leyenda,
Sueños donde él me hace volar.

- ¡Habla de una buena vez, Ronald Weasley! -en el otro extremo de la mesa la madre de él no dejaba de gritar para que el chico hablara. 
Él le miraba buscando ayuda en su padre. Pero el señor también esperaba una respuesta. Aunque su expresión era diferente, más como a punto de corroborar algo que ya pensaba.
-  ¿No es obvio?, Harry y Hermione eran novios desde Noviembre hasta la tarde de ayer que dos metidotes lo arruinaron -por fin habló, estaba sudando de nervios. Pero finalizó viendo significativamente a su hermana con una mirada fulminadora. Luna observó cómo el rubio se había desafanado de la señora Hooch y salía aprisa del lugar.   
- ¡¡¿Qué?!! -reaccionó abruptamente la señora Weasley abriendo los ojos como platos, su padre movió la cabeza, acaba de comprobarlo; y Ginny por más que trató poner cara de sorpresa no pudo fingir mucho pues ella ya lo sabía.
- Por qué me miras así Ron, Yo no sabía nada -preguntó poniendo cara de inocencia ante esa mirada que no le quitaba. 
- Quiero pensar que así era -apretó los dientes ignorando la mirada asesina de su madre. 
- Entonces lo que Harry dijo ahorita... -comenzó con un hilillo de voz su progenitora. 
- Mamá, es la estupidez más grande que pudo haber dicho, sólo porque volvió a armar el drama de sus celos absurdos -había adquirido más seguridad. 
- Pero... ¿dijiste Noviembre? -preguntó el señor Weasley. 
- Ah... eh... -titubeó nervioso. 
- Acabo de meter la pata, Pero sí -se recriminó.  
- ¡Tú Lo Sabías Ron, Y No Me Dijiste Nada! ¡¡Me Traicionaste!! -le reclamó de manera indignada y muy roja por el coraje. La rubia y los gemelos ya se habían puesto al tanto de la discusión. Para su fortuna el lugar se había vaciado. 
- ¡Yo no te traicioné!, ¡Tú eres la que les echó a perder el compromiso!-soltaba muy tenso.
- ¡¿El qué?!, ¡¿Iban a Casarse?! -chilló como si le hubieran echado un balde de agua helada.
Él se mordió los labios buscando arreglar lo que dijo - Ginny, Me Exasperas Y Me Haces Decir Cosas Que No -exclamó más nervioso y maldiciendo para sus adentros su imprudencia.  
- ¡Chicos, Alto! Pensemos y arreglemos esto -intervino haciéndose oír el padre de ambos. 
- Ginevra, Lo que acaba de pasar no fue cuerdo -se dirigió a su hija. 
- ¡Padre! -respiró agitada, como no esperando eso de su progenitor. 
- Y Molly, No debiste armar revuelo -esta vez vio a su esposa. 
- Hablaremos en casa, Arthur -cortó poniéndose de pie. - Por ahora me siento decepcionada de esa niña, y de mi propio hijo -finalizó enviándole una mirada de completa desilusión molesta y dolida. 
- De mí lo acepto.  Pero de Hermione, por qué? -preguntó desconcertado.    
- Por su Hipocresía -contestó firme. 
- Ay mamá si te refieres a que es la amiga de Ginny, pues... -iba alegar pero ella le interrumpió sin dejarle oportunidad de objetar. 
- No sólo a eso, También a su farsa respecto a las fiestas. No quiero pensar que en mi casa... -se detuvo conteniéndose lo que pensaba.
- ¡Molly, Basta! - le llamó la atención su esposo - ¡Ey, tampoco! que el renacuajo también tiene que ver -repuso Ron sin que le hicieran mucho caso - ¡Nos vamos!-habló su padre con firmeza y de forma imperativa. 
- Correcto -asintió la señora Weasley muy enojada - Ginny, tú vienes con nosotros -tomó a su hija por la muñeca.
- Sí, llévatela -apuró el pelirrojo tan rojo que su rostro podía confundirse con una rábano, la chica le lanzó una mirada de intenso odio. Tanto los gemelos como Luna no decían nada sólo observaban, muy incómodos. 
- Bueno Ron, Nos vemos pronto. Y sabes nosotros te entendemos y te admiramos por apoyarlos, pero ahorita sí qué la regaste delatándolos -decía Fred con cara de circunstancia, la misma expresión tenía George.  
- Ay lo sé -se sintió peor.
Sus padres y sus hermanos se retiraron de las 3 escobas. 
- Espero que Harry no empeore la situación -le dijo a la rubia cuando ésta se sentaba a su lado. 
- Malfoy salió detrás de ella también -comentó con carita de esto no puede ir peor. 
- Uy, entonces ya ardió Troya. Conociendo al renacuajo -negó desalentado. 
- ¡Tu amigo es un bruto! -soltó molesta. 
- Te apoyo al cien -le brindó una sonrisa.  
- Ha esperar -suspiró la chica. 
- Sí, porque sino tal vez hundamos más la pata -volvía a negar viendo a la mesa.
- ¿Hundamos? -soltaba una risilla sarcástica. 
- Bueno, hunda... -esta vez se sonrojó por la pena. 

 

 

*-*-*-*-*-*-
Amigas y rivales,
En mundos desiguales.
Siempre tan amigas, Siempre tan rivales.
Ellas sólo quieren amar.

Salió del pub a toda prisa, quería huir, borrar de su cabeza ver cómo su mejor amiga había besado al amor de su vida en su propia cara. Lo que más le dolía era que él había propiciado todo, que sus palabras le daban principio a su nuevo sufrimiento.    

- ¡Hermione, Espera! -gritaba, atropellando a un grupito de chicos que caminaban y le voltearon a ver muy indignados.
-  ¡¿Qué quieres?! -dijo brusca, pero antes de que él dijese algo continuó - Que te felicite? Pues bien, Felicitaciones, ya? Ahora regresa o tu novia y tus suegros  sospecharán -cortó de manera irónica, secándose unas lagrimitas que se le escaparon y caminó hacia un callejón lateral que dirigía a los campos del pueblo.     
- ¿Por qué lloras?, si deberías estar feliz -el chico también había adoptado ese acento irónico.
- ¿Ah sí?, Por qué debería estarlo, según tú -le miró con aparente fortaleza.   
- Porque Malfoy ya no sale con Parkinson, y eso indica que ya tienes el camino libre porque tú también lo eres -soltó con amargura, él también parecía a punto de derrumbarse. 
-  Entonces ve mi sonrisa de felicidad inmensa. Muchas Gracias -sonrió de manera muy exagerada y fingida. Y si todo está claro, ¡Lárgate! -gritó avanzando nuevamente. 
- Nunca perdiste la esperanza de regresar con él, verdad? -preguntó ácido. 
- Tiene razón Ron, hoy amaneciste muy idiota - cerró los ojos para no abofetearlo, se estaba conteniendo. 
- ¡Responde! -otra vez su mayor virtud, la pérdida de control. 
- No tengo por qué responder a una incoherencia tan absurda -negó con tono exasperado, sin verle.
- Sin embargo yo sí que lo tengo bien claro -se interponía parándose frente a la chica - Tu actitud el día que cortaron, esa apariencia de lástima -acentuó con sarcasmo, la castaña le vio como si estuviese demente -Tus palabras por si no te acuerdas- Draco perdóname... significas tanto para mí... pero llegaste tarde a mi vida... -Discúlpame si fui yo el que te presionó para que me aceptaras, yo tengo la culpa de que me hayas lastimado -finalizó, sus ojos esmeraldas ya reflejaban las lágrimas contenidas. 
- Nuevamente la víctima -exclamó irónica. El ojiverde le miró cuán dolido. 
- Ayer No Me Dejaste Hablar, Me Sentenciaste. Y Como Que Al Que Se Le Olvidó Sus Promesas Fue A Ti. ¡Eso Sí Que Es Ser Falso! -continuaba sosteniéndole.  
- Ahora resulta -soltó un bufido con reproche.   
- Déjame refrescarte a mí la memoria -siguió y citó algunas de las palabras que él le había dicho la noche de Halloween - Sabes que yo siempre estaré a tu lado... y nunca me alejaré por nada, ni nadie, te lo juro por mi vida, si es que vale algo... De mi parte no habrá engaños, ni mentiras, ni mucho menos traiciones; créeme que nunca dañaré tu corazón. Hermione cada día que pase dedicaré mi ser completo a hacerte feliz, y jamás te haré llorar porque antes dejaré de respirar...-culminó con la voz temblorosa, suprimía un sollozo. 
- Yo te veo que respiras a la perfección. A menos que ese beso te la cortara por segundos -agregó con un dejo de ironía, y respirando con lentitud. 
- Her... -apenas y exhaló, se había quedado sin palabras, aquella tarde estaba apareciendo en su mente como flash backs, de pronto su mirar se tornó más cristalino. Intentó decirle algo, palabras que remediasen sus estupideces, hacer cualquier cosa por borrar las palabras hirientes.   
- Ni te esfuerces en decir algo, Porque ahora la que no quiere escucharte soy yo -exclamó al notar su intención, el chico bajó la mirada.
- Her, por favor... -susurró con debilidad. 
- Vuelve con ellos Harry, deben de estar esperándote. Tu novia y tu suegra -puntualizó con voz de profunda tristeza.  

 

La chica le sacó la vuelta y caminó acelerando el paso, quizás para que él no le siguiese. En el fondo quería que la detuviera, que le pidiera perdón, que la besara y le dijera que todo se iba a borrar; que para él esos dos días no existían. Para su mayor dolor ello no ocurrió.

El chico de gafas se quedó parado viéndola alejarse... Tenía razón, el que resultó ser tan falso finalmente había sido él. Esas palabras no habían sido vacías, en verdad las sentía en aquél instante... ¿Pero por qué lo arruinó?, ¿por qué esa inseguridad?, ese miedo a perderla provocó que él mismo la alejase.
*-*-*-*-*-*-*-

Amigas y rivales,
En mundos desiguales.
Siempre tan amigas, Siempre tan rivales.
Ellas sólo quieren amar.

Harry entró a las tres escobas, la rubia lo vio y dio un codazo al pelirrojo que estaba distraído jugueteando con el popote de su malteada.

-  Qué... -se quejó e iba a protestar cuando el ojiverde se acercó, su mirada estaba rojiza y se notaba que se contenía por llorar.
- Me voy, Ron vienes? -dijo algo brusco.
- ¿Y Hermione? -se apresuró a preguntar la ojiazul.
- Se fue -contestó entre áspero y triste. Su amigo frunció el entrecejo y estuvo a punto de reclamarle la forma en la que le respondió a su novia, pero la chica se le adelantó. 
- ¡Cómo que se fue! -exclamó - Harry, no le habrás dicho algo peor. Porque si no... -le miró con peligrosidad amenazante.  
- Si no, ¿Qué? -le volteó a ver retador. 
- Hombres, brutos de naturaleza -soltó con vehemencia. 
- ¡Ey! -protestó el ojiazul indignado. 
- Algunas veces Ron es la excepción -le regresó a ver vacilante y algo sonrojada. 
- Ah... -relajó su ceño cuando -¡Oye! cómo que a veces -volvió a quejarse. 
- ¡Ron, ya! -le lanzó una mirada intimidante, el sonrió nervioso y se puso sonrosado. 
- Quizás tengas razón... -apenas y susurró el de gafas, la rubia se quedó sorprendida.
- Bueno, ¿vienen o se quedan? -preguntó con más brusquedad. Los ojiazules intercambiaron una mirada de mejor ni moverle y asintieron.
De regreso al castillo todo el camino la rubia le lanzó miradas de reproche al chico de gafas. 

 

- ¡Bueno ya, No?! -se quejó cuando ya se sentía lo bastante intimidado, frenando de improviso.
- ¿Ya qué? -preguntó viéndole más feo, y también se detuvo.
- Deja de mirarme así - replicó enfadado. 
- Yo no te estoy mirando de ninguna forma en especial -negó cruzándose de brazos.
- Ni que lo niegues -contradijo, el pelirrojo los vio poniendo los ojos en blanco, el chico también detuvo sus pasos. 
- Bien sí, y lo hago por... -aceptó siendo interrumpida.
- Ya lo sé. ¡Soy un idiota! -él también lo admitió. 
- Vaya, 50mil siglos después. Al menos lo reconoces -exclamó sarcástica, como si hubiese sido un verdadero milagro. 
- Pero tu amiga también tiene culpa -prosiguió mirándola con molestia. 
- ¡Los dos la tienen! -intervino el pelirrojo con voz resuelta, y continuó caminando. El ojiverde le siguió.  
- Sí, Pero si esta vez le pasa algo. Será Tu Total y Exclusiva Culpa -exclamaba subiendo el tono de voz y caminaba tras él. 
- No Vengas A Chantajearme A Mí -se volteó a verla enojado - Ella está muy grandecita.
- Y muy confundida -agregó- ¡Qué piensas que es de roble como para no aturdirse con todo lo que se le viene! -soltó con más reproche. 
- ¡Yo también tendré exámenes! -gritó con mayor enfado.  
- Fíjate, si tú supieras -siguió con la idea que sólo entendía ella misma.
- ¿Saber qué? -preguntó confuso. 
- Los libros de la biblioteca -le respondió sin el menor sentido, pero parecía haberse puesto nerviosa.  
- ¡Yo no soy un devora libros! -repuso exasperado por no entenderla.
- Ahora la insultas otra vez -le vio indignada.  
- Ach!! -exhaló un sonido de total impotencia y la miró con ganas de zarandearla y hacerle entender que le dijera las cosas claras, no que lo enredara más.    
- ¡¡Se Pueden Callar!! -gritó fastidiado Ron. 
- Ya entiendes lo que yo soporto cuando tú y ella... -le regresó a ver irónico, la ojiazul le interrumpió quitando la vista de su novio al cual había lanzándole una mirada molesta.
- Si Hermione no aparece para cuando el sol se ponga, ¡Lamentarás tantas cosas Harry James Potter! -sentenció con advertencia. Habían llegado a la entrada del castillo.
- Luna, no vendrás? -preguntó al notar que la chica había volteado a ver hacia atrás. 
- No, yo la esperaré aquí -negó informando, mientras se sentaba en los escalones de la puerta. 
- Bien, nosotros subiremos -le avisó un tanto desconcertado - Te veo más tarde -se despidió, la rubia asintió para luego no apartar su vista del camino observando por si la castaña aparecía.
*-*-*-*-*-
Amigas y rivales,
En mundos desiguales.
Siempre tan amigas, Siempre tan rivales.
Ellas sólo quieren amar.

 

Los chicos habían subido a la habitación en la torre Gryffindor. Harry con paso acelerado y Ron siguiéndole jadeante, pues su amigo parecía querer ganar una carrera.
Cuando entraron en la recamara el ojiverde azotó la puerta, el pelirrojo se limitó a cerrar los ojos.

- ¡Tu novia saca de quicio! Es tan exasperante, Tan terca. Y sobre todo dice cosas sin sentido. Con razón le dicen lunática Lovegood -se volvió hacia el chico y soltó con enfado y sarcasmo. 
- ¡Basta!, ¡No te permito que le llames así! -avanzó hacia él con amenaza. 
- Tú llamaste mucho tiempo a Hermione sabelotodo -le dio la espalda, sin intimidarse. 
- Sí, pero no era tu novia, ahora tampoco. Y dos, se lo decía por... por... -estaba buscando un argumento convincente.  
- El punto es que Luna es mi novia y ella no tiene la culpa de tus idioteces -le miró tajante. 
- Además, si nos ponemos a discutir no arreglaremos nada -negó sentándose en su cama y jugando con un cojín. El ojiverde hizo lo mismo. Entonces el pelirrojo le lanzó el cojín en la cara, se incorporó y se puso frente a su amigo.  
- En primera, qué fue eso de que Mr. Dramas le suelta eso tan absurdo a mis padres, y le pide a mi hermana que sea su novia -comenzó llamándole la atención - Harry, ¡le diste falsas ilusiones! -el chico de gafas bajó la mirada -  Ahora se creerá tu novia, y luego debiste ver cómo se puso mi madre cuando te fuiste. Casi me acribilla para que yo hablase, hasta que...-se detuvo poniéndose sonrojado.  
- ¡¿Qué Ron?!, ¡Habla! -apuró mirándole insistente. 
- Pues hablé, y creo que de más. Saben que tú y Hermione... -el chico sudaba. 
- ¡¿Qué?!-reaccionó abriendo los ojos muy grandes.
- Sí, saben la fecha, desde cuándo salían. Pero lo peor es que... -continuó pausando otra vez.  
- ¡¿Qué, hay algo peor?! -le vio más incrédulo. 
- Sí, se me salió que estaban comprometidos -el ojiazul ya sentía vapor desprenderse de su rostro por la pena. 
- ¡Ay Ronald Weasley! -se puso de pie y exclamó apretando los dientes, como conteniéndose las ganas de darle un gran golpe.    
- Pero eso fue tu completa culpa, para que no te mueves rápido. No, mejor dicho para que hablas puras estupideces -se defendió- Si no hubieras armado numeritos no hubiera pasado nada, ahorita estarían en términos de enfado sí, pero no tan mal. Mis padres no sabrían nada de lo tuyo con ella, no así. Mi hermana no te creería su novio; y porque la parte mala es que también sabe que ustedes salían...-finalizó poniendo cara de auch. 
- ¡Ay no por favor!, ¿Ella lo sabe? -negó apesumbrado, volteando a verle ya que se había dirigido hacia la ventana mientras el pelirrojo alegaba. 
- Lógico, qué querías, ¿que le tapara los oídos? -soltó con obviedad. 
- Y de casualidad no se te salió decir que también habíamos pasado la noche juntos -le recriminó con tono irónico. 
- Tampoco me creas tan menzo. Si el de las pocas neuronas aquí eres tú -quiso soltar una risilla pero se limitó a mantener el semblante impasible. 
- Chistoso! -gruñó. 
Él embozó por fin su sonrisa, pero luego gritó provocándole un sobresalto a su amigo ojiverde - Un segundo, ¡Hermione!
- ¿Qué con ella? -preguntó sin comprender. 
- ¿Qué le dijiste?, ¿Por qué no llegó? No digo que vinieran juntos y con sonrisas en cara, pero al menos debió regresar... Aunque claro, era de esperar que no, si pensaba que mis padres seguían ahí.  Pero al menos la alcanzaste, ¿verdad?! -bombardeó. 
- Sí -respondió mareado por tanta cuestión.
-  Y bien, ¿qué te dijo?, ¿qué le dijiste? -volvió a preguntar. 
- ¡Anda, cuéntame! No habrás empeorado las cosas, ¿o sí? -se cruzó de brazos, mirándole serio y frunciendo las cejas. 
- Ay Ron, yo... -agachó la cabeza negando, recriminándose él mismo. Su amigo lo observó temiendo la respuesta porque ya se la suponía...

 

********

Canción  Amigas y Rivales - Kabah
Próximo Capítulo:  Darlin' letra de la canción interpretada por los Backstreet Boys. 

 

 


La castaña había caminado sin un rumbo definido, perecía que todo alrededor estaba tan brumoso, al menos en su mente... Sin fijarse había llegado al mismo sitio en el cual habían estado la tarde de San Valentín. Pero ahora el ambiente era distinto, los trigales cubrían por completo el suelo dándole un color paja a todo el campo, el sol rojizo anunciaba el ocaso de la tarde, la ventisca soplaba más recia. Se recargó en la misma cerca de madera en la que habían reconciliádose tras la pequeña discusión de aquella misma mañana... de pronto sus mismas palabras volvieron a su mente cual ecos de reproche. Qué daría porque ahora mismo él se apareciese, porque le susurrara al oído que le perdonara, por sentir su aliento, por un beso...

- ¿Pero por qué él tiene que pedirte perdón? -preguntó una vocecita.
- Porque me lastimó -acentuó firme.
- En el fondo sabes que se cansó, y aunque sí se excedió con sus reclamos, tú tienes la mayor culpa de todo esto -dijo a tono de regaño.
- Lo sé, pero me cuesta admitirlo -sintió un nudo en el estomago.
- Sí, eres bastante orgullosa como para reconocer que te equivocaste -le dijo cual afirmante.
- ¡Oye! -se quejó.
- Recuerda que tú y yo somos la misma persona.
- Desearía en estos momentos un giratiempo -soltó en verdad deseándolo.
- Para qué, si los errores se enfrentan. Tú misma se lo has enseñado a él, por qué no acatar lo que predicas -esta vez sí fue directa.
- Tengo miedo. Le pidió ser su novia. Tal vez debo alejarme
-sus ojos se llenaron de lagrimitas.
- ¡Y va de nuevo!, por lo visto no has captado que ese es tu mayor error. Será muy tu mejor amiga, y tú la has metido en medio de los dos como una barrera invisible pero tan determinante que no les ha permitido ser enteramente felices - ahora la voz se expresó exasperada.
- Quizás tengas razón...-se dijo distraída.
- ¡Cómo que quizás!, rotundamente la tengo -exclamó indignada la vocecita.
La chica de rulos castaños se había abrazado a sí misma, cuando sintió la presencia de alguien detrás suyo y la respiración entrecortada cerca de su oído.

 

Baby, can I talk to you? ( Nena, puedo hablar contigo?)
I know something's wrong (sé que algo está mal)
Things just aim's the same (y que las cosas no son las mismas)
But deep down inside ( Pero en mi interior)
I know you still care (sé que aún te importa)
So tell me what to do (así que dime qué puedo hacer)
To get things back (para que las cosas vuelvan)
The way they used to be (a ser como antes)

- Hola nena, puedo hablar contigo?- susurró con dulzura, por un segundo pensó que era el ojiverde y sonrió, instantáneamente la esperanza se desvaneció al darse cuenta a quién pertenecía esa voz. Se giró sobre sus talones y se encontró cara a cara con un par de ojos grises que le miraban con un brillo extraño, cuán inmenso mar de emociones.
- Draco... -dijo con un hilito de voz muy sorprendida.
- Jane, lo vi y lo sé todo.
- Entonces... -su mirada estaba más rojiza que antes.
- Sí, me di cuenta de cómo ese imbécil te hirió -apretó los puños, ella bajó la mirada.
- Jane, sé que él aún te importa, no puedo pretender que lo olvides en un segundo. Pero...
- Jamás lo olvidaré... -se escuchó con la voz muy quebrada y temblorosa.
- ¡Oh demonios!, cuanto quisiera que todo volviese a ser como antes, que jamás te hubiese dejado alejarte de mí. No le hubiera permitido que te hiriese de ese modo -la tomó por la barbilla y la hizo mirarlo.

If your words have meaning (Si tus palabras tuvieran sentido)
If you really care about me (si yo realmente te importara)
Tell me why can't I find love in your heart (dime por qué no puedo encontrar amor en tu corazón).
If you are my lover (Si fueras mi chica)
Or come as a friend to me (al menos mi amiga)
Tell me why would you turn away from my love. (Dime por qué renuncias a mi amor)

- Es que no se trataba de eso. Porque a la larga la que te hubiera terminado lastimando peor, soy yo -lo retiró y comenzó a caminar hacia los sembradíos de trigo.
- Si realmente te preocupara lastimarme... ¡Volverías conmigo! -exclamó siguiéndola a una distancia escasa.
- Draco, sí te quiero... -se volteó a verle.
- ¿Entonces?... -se detenía muy cerca de ella.
- No de la forma que deseas, ¡No te amo! -negó, pero algo parecía en ella muy extraño; estaba más pálida que antes y bañada en sudor frío.
- Déjame ganarme tu amor... -se acercó hasta quedarse a escasos 5cm. de la chica.
- Draco, no... -apenas y exhaló cuando todo en su vista se nubló, desvaneciéndose.
- ¡¡Jane!! -gritó, mientras atinaba a sostenerla para que no tocase el suelo.

So Darlin' (Así que cariño)
Tell me what to do to make things right. (dime qué hacer para hacer las cosas bien)
Darlin' (cariño)
Tell me what to do to make things right. (dime qué hacer para hacer las cosas bien)
For love (Tell me what to do to make things right. For love) ( Por amor, dime qué hacer para hacer las cosas bien. Por amor)

 

Lentamente descendieron hasta poder acomodarse sobre el trigo, él la abrazó hacia su cuerpo - ¡Jane, contéstame! - le daba suaves golpecitos en su rostro, el chico se encontraba muy preocupado.
- Por favor responde... -susurró acariciándole la mejilla, parecía un bello ángel.
- ¿Qué te sucede?... Tan importante es él como para sentirte así -murmuró para él mismo.

If your eyes have reasons (Si tus ojos tuvieran razones)
Then they would turn away from me (cuando no me miran)
Trying hard to hide all truth they might say( intentan ocultar la verdad que puede que digas)
If you listen to me girl (Si me escuchas nena)
If you know how I'm feeling inside (si supieras cómo me siento)
Then maybe, you wouldn't shut me out of your life, baby. (Quizás no me echarías de tu vida)

La castaña comenzó a abrir los ojos lentamente, parpadeó muy confundida, todo a su alrededor parecía un sueño extraño.

- Jane... -a pesar de estar viéndole frente a ella, más bien su silueta, su voz parecía escucharse muy lejana.
- ¿Cómo te sientes? -preguntó angustiado.
- ¿Draco? -dijo confusa.
- ¡Me quieres decir qué te está pasando! -esta vez el chico subió su tono de voz.
Ella desvió la mirada, él gruñó esperando que respondiese -¡Vete! -se incorporaba de improviso.
- Estás delirando, piensas que te voy a dejar aquí sola. ¿así? -contradijo frunciendo las cejas, y también poniéndose de pie rápidamente.
- ¡Ya me siento mejor! -dijo en forma terca, pero de pronto se volvió a tambalear, el chico la sostuvo para que no se cayese.
- Ajá... -le dijo con sarcasmo - Deja de sacarme la vuelta y negar. Algo raro te está ocurriendo y tratas de ocultármelo -le miró frunciendo más el entrecejo, cual reproche.
- ¡Claro que no me sucede nada! -cortó brusca.
- ¿Ah no? -exhaló una risilla sarcástica - Jane te pasa algo, y tengo la intuición de que no precisamente es todo ese drama que armó Potter ayer, y en el pub -la veía dubitativo.
- ¡Deja de indagar en algo donde no hay nada que buscar! -se ponía a la defensiva en una actitud nerviosa, empujándole y dándole la espalda.
- Me preocupas... -ponía una mano sobre el hombro de la ojimiel.
- Pues Deja De Preocuparte Por Mí, Y Vete Con Pansy - se retiraba con brusquedad, decía ásperamente y avanzaba.
- Si tan sólo intentases saber lo que siento, te darías cuenta de que a la única que amo es a ti -su voz se escuchaba quebrada.
- Pero yo no, entiende...-exclamó apenas, giró su rostro y caminó más rápido.

Darlin' (cariño)
Tell me what to do to make things right. (dime qué hacer para hacer las cosas bien)

Can't you see? (No puedes ver?)
All I'm asking for (todo lo que te pido)
Is a chance to let me love you (es una oportunidad para permitir que te quiera)
Can't you see? (No lo puedes ver?
Girl, you know with me (nena, que a mi lado)
Is where you should be (es donde deberías estar)
And if by chance (y que por una oportunidad)
we should find that it can be for you (encontraríamos lo que hemos buscado siempre?)

And I Then girl I'll try (Y Entonces, chica, lo intentaré...)
I'll try
(lo intentaré...)

 

- ¡Todo lo que estoy pidiéndote es una oportunidad para que me dejes quererte! Es mucho? -gritó respirando pausado ya que se contenía pues la miraba como si la chica fuese tan terca.
- Sería darte falsas esperanzas, Porque lo nuestro no puede ser -negó sin siquiera voltear a verlo.
- ¡Cómo Estás Tan Segura, Si Ni Siquiera Me Dejas Intentarlo! -exclamó con impotencia.
- Ya lo intentamos, recuerdas? -inquirió.
- Sí, Pero Tú No Me Permitiste Acceder A Tu Corazón, Te Cerraste Al Amor Que Sentías Por El Cabe... Por Potter, ¡Y el tan sólo te lastimó! -expresó su frustración ante la actitud renuente de la chica.

Darlin' (cariño)
Tell me what to do to make things right. (dime qué hacer para hacer las cosas bien)

I'd give anything for your love (Daría cualquier cosa por tu amor)
Tell me how can I make you mine. (dime cómo puedo hacer para que seas mía)

Girl, you should know how I feel by now (Nena, deberías saber cómo me siento ahora)
There's so many ways to love (hay tantas formas de amar)
So just open your heart (tan sólo abre tu corazón)
And I'll find the way (y encontraré una...)

- Jane, quiero que tú seas mi chica -la tomó por los hombros con desesperación y la hizo girar para obligarla a verlo de frente - No Pansy, No de Potter... ¡Mía! -bajaba la voz hasta escucharse como un susurro.
- Estoy muy confundida... -desvió el rostro.
- Por favor... déjame mostrarte que el amor no es como tú lo piensas, no como te lo mostró él -se escuchó cuan súplica.
- No puedo regresar contigo, hay tanto que... - regresó a verlo.
- No importa si por el momento no vuelves conmigo, yo encontraré la manera para que suceda... -le interrumpió, acercándose peligrosamente.
- Draco... - sentía su respiración muy cerca.
- Shuss... Sólo deja que las cosas pasen... -la silenció, iba a robarle un beso, la chica cerró sus ojos dispuesta a rechazarle al menor intento; pero sorpresivamente él absorbió su aliento y le besó la frente. Ella abrió los ojos y lo vio fijamente, desconcertada.

Can't you see? (No puedes ver?)
All I'm asking for (todo lo que te pido)
Is a chance to let me love you (es una oportunidad para permitir que te quiera?)
Can't you see? (No lo puedes ver?
Girl, you know with me (nena, que a mi lado)
Is where you should be (es donde deberías estar)
And if by chance (y que por una oportunidad)
we should find that it can be for you (encontraríamos lo que hemos buscado siempre?)

And I Then girl I'll try (Y Entonces, chica, lo intentaré...)
I'll try
(lo intentaré...)

Oh baby.

- Sólo una oportunidad, Jane... -susurró mirándola agonizante.

La castaña no dijo nada, en realidad no sabía qué decir, todo era tan extraño y difícil de asimilar. Respiró profundamente y siguió en silencio, desviando su mirada hacia el horizonte, observando cómo el sol comenzaba a ocultarse...

Darlin.

El chico de gafas le contó que había podido alcanzarla y cómo arruinó la situación convirtiéndose en una nueva discusión. En la cual la chica lo dejó de una pieza, pero él también la había herido de nuevo.

- Ya me lo imaginaba -soltó Ron, mirándole de forma recriminatoria - Se suponía que irías a arreglar todo, No a meter más la pata. No, si no necesitabas que yo llegara a hundirte, si tú solito puedes -acentuaba con mucho sarcasmo.
- Gracias, Ron -le lanzó una mirada ácida.
- Bueno, y se puede saber qué harás? Porque ahora sí que le has dejado el camino libre a presumido Malfoy. Ella te ama, pero la has lastimado. Has puesto en duda sus sentimientos, y si está tan confundida como dijo Luna
-negó con preocupación. Harry le miró con sorpresa.
- No mires así, tú también me subestimas pero ya te he dicho que no soy tonto. Lento sí, pero menzo ¡jamás! -subrayó con solemnidad.
- No, si el menzo soy yo -dijo distraídamente, desviando la mirada.
- No tanto, pero de que te has vuelto idiota no hay duda -le dijo burlonamente, el chico de gafas le regresó a ver fulminándole.
- Es que los celos y la inseguridad te vuelven Crabbe -agregó vacilante, el ojiverde le miró sin entender.
- O sea, un gran y muy enorme estúpido -soltaba con una sonrisota. Su amigo también soltó una risilla algo floja.
- Ajá, seguíamos -continuó el pecoso, viéndole como satisfecho - El hurón saltarín aprovechará al máximo esta oportunidad. Lo conocemos, y si Hermione ya cayó en sus trampas, puede volver. Sólo mira lo que causó ayer -su amigo arqueó la ceja derecha - Bueno fue el complemento a lo que ya había principiado mi hermana -agregó ante la mirada de su amigo - Pero remató con golpe fulminante. Se acercará con esa finta de apoyo y comprensión, pues tú le pediste a Ginny salir, frente a ella. Y frente al oxigenado, que salió derechito tras sus pasitos -culminó con el informe.
- No lo vi -dijo un tanto sorprendido y molesto.
- Es que se tardó algo porque fue interceptado por la señora Hooch, pero al rato se desafanó de ella.
- ¿Para qué lo querría? -preguntó Harry, analizando.
- No sé, ni me importa -Ron se encogió de hombros, despreocupado.
- Supongo que para lo del nuevo capitán -se respondió él mismo.
- Tal vez -el ojiazul hizo una mueca de sin importancia.
- Si piensa que le voy a dar oportunidad, ¡Que ni lo sueñe! - sentenció de manera peligrosa el ojiverde.
- ¡Así se habla! -Ron le dio unas palmadas como apoyo.
- Voy a pedirle perdón así sea de rodillas -siguió con seguridad.
- Bueno, lo de las rodillas... -le vio negando con cara de no hay idea.
- ¡No es exagerado! -contradijo con rotundidad el chico de ojos esmeralda.
- No, No servirá de nada si en verdad no lo sientes. Si en serio no crees que ella nunca te mintió -corrigió.
- Es que nuestros errores han sido enormes y graves. Mis celos e inseguridad, y sus miedos al rechazo de nuestro noviazgo -suspiró contrariado, por sentirse culpable.
- ¿Miedos? -soltó confuso el pelirrojo.
- Sí, a los estudiantes, a la comunidad mágica, a tu hermana... Pero principalmente a tus padres. Bueno, a tu mamá -sus mejillas adquirieron un leve sonrojo.
- Auch -hacía una mueca dolorosa.
- ¿Qué? -Harry le vio asustado.
- Que mi madre sí que está muy indignada y decepcionada de ella -dijo apenado, como sin querer la cosa.
- ¿Y de mí? -entre cuestión y afirmación.
- Pues al menos no te nombró que yo sepa -negó como recordando.- Pero de mí sí que lo está -vio al piso, como si lamentase tanto que su madre pensara eso de él.
- Ahora sí, ¿qué vamos a hacer? -el ojiverde cambió el tema.
- Lo primero es ver si ya apareció, es de preocupar mucho... Cuando salió temblaba y tenía un color muy pálido -ponía cara de preocupación.
- Yo también lo noté -dijo reflexivo el chico de gafas.
- ¡¿Y aún así le soltaste todo eso?! ¡Qué Bruto! -exclamó moviendo la cabeza y viéndolo cual el chico hubiese sido tan imprudente.
- ¡Me cegué! -se defendió el ojiverde.
- Lo sigo sosteniendo, ¡te volviste un gran Goyle! -Ron expresó su indignación.
- ¿Y eso es...? -preguntó con la ceja arqueada.
- Lo doble de Crabbe -respondió sin incomodarse.
- Ah -Harry le miró ácido.
- Hay que bajar -se dirigió a la puerta el chico de cabellos revoltosos.
- Vamos.-asintió siguiéndole el ojiazul.
*-*-*-*-*-*-
Cuando se dirigían al exterior divisaron a Luna aún sentada en las escalerillas de la entrada y apresuraron el paso, pero pronto se detuvieron en seco pues observaron cómo por la ladera Hermione llegaba; pero no venía sola. El rubio le seguía de cerca, muy de cerca...
Ron vio con asombro y desconcierto. Entonces regresó a ver a su amigo, quien estaba temblando y cerró los ojos apretando los puños.

 

 

- Harry, por favor... No vayas a armar otra. Piensa en lo que acabamos de decir... -dijo apresurado.
- ¡Uy sí!, preocupados. ¡Qué mal está!... Mírala, viene muy bien protegida -soltó irónico y sarcástico.
- ¡Idiota! -le dio un zape, el de gafas se libró de él y caminaba a zancadas.
- ¡Espera!, será mejor que regresemos a la torre -le detuvo tomándolo con brusquedad por la sudadera y azotándolo contra la pared, la misma en la que en tercero esa castaña lo había empujado en su incursión en el tiempo.
- ¡Piensas que le voy a dejar el camino libre! -replicó enojado, pero en voz baja para no ser detectados.
- Ya le diste puntos... No pierdas los tuyos. Aunque peor imposible.
- ¡Ron! -le vio fulminante.
- Vive hoy y pelea mañana -dijo firme, cruzándose de brazos.
- Ok, volvamos -aceptó a regañadientes Harry.
*-*-*-*-*-*-
Luna vio a su amiga venir, se incorporó rápido y corrió hacia ella.

- ¿Estás bien? ¿Qué te hizo éste? - empujó con brusquedad al rubio, quien había tomado por el brazo a la castaña.
- Cuida tus palabras, Lovegood -apretó los dientes, viéndole amenazante.
- Mantén tu límite, intento de buscador -contestó ella sin intimidarse.
- Chicos, no me siento... bien... -intervino respirando entrecortado.
- Jane se desmayó -informó, intentando controlar su ira hacia la ojiazul - Llevémosla a la enfermería -apenas y la rubia entendía lo que había dicho cuando reaccionó apresurada, y no fue la única.
- ¡¡NO!! -su grito fue al unísono con el de su amiga castaña.
- ¿Por qué? -se sobresaltó el chico - Jane, es necesario que te revisen -insistió un tanto imperativo, tomándola por el brazo e intentando que ella caminase.
- Entonces yo la llevaré -la jaló la rubia - Tú, ¡Piérdete! - prolongó con acentuación áspera la chica.
- No la dejaré sola contigo, lunática -advirtió con reto, sin soltar a Hermione.
- Mejor lunática que perdedora -le sostuvo la mirada, desafiándolo.
- ¡¡Basta!! -se hizo escuchar - En serio necesito descansar... -se desafanó de los dos. ¡Adiós! -gritó fastidiada y comenzó a caminar a zancadas. Draco y Luna se habían quedado sacados de onda.
- ¡Hermione, Espérame! -exclamó reaccionando primero la rubia.

Ambas se dirigieron a la torre, la ojimiel caminaba aprisa. Luna le seguía el paso, y el ojigris pudo alcanzarlas pero cuando llegaron al retrato se resignó a quedarse fuera.

 

*-*-*-*-*-*-*
Harry y Ron habían regresado a la habitación, para su fortuna los demás aún no volvían a la torre.

Cómo poder recuperar tu amor,
Cómo sacar la tristeza de mi corazón.
Mi mundo sólo gira por ti...

- Ese... Imbécil... Voy... Voy A Hacerlo... ¡Ach! -estaba muy alterado y aventaba las cosas.
- ¡Tranquilízate! -exclamaba Ron muy asustado, y observando cómo libros, plumas y hasta el tintero fueron a dar al piso - Y mejor piensa cómo vas a remediar las cosas -decía tratando de que su amigo entrase en razón, y es que si él era impulsivo al menos no lo exteriorizaba tanto. En cambio Harry siempre terminaba gritando y aventando lo que se le atravesase. -Desmentirle a mi hermana lo de la absurda declaración, A Hermione que lo que sucedió no fue porque lo sentías, sólo te dejaste guiar por tus celos. Con Malfoy cerca va a ser difícil que consigas su perdón, muy difícil pero valdrá la pena. Los dos se aman, pero son muy orgullosos para aceptar que ambos están equivocados -prosiguió mirándole peligroso, si volvía a aventar algo o gritaba ahora sí que lo sentaba de un golpe.
Para su alivio el ojiverde se sentó sin replicar más, ni aventar otro objeto.

Respiró agitado y sonoramente se escuchaba su resuello.

- Sinceramente no sé qué hacer, cómo comenzar... La he herido mucho, que si no me perdona es porque me lo merezco, pero moriré seguramente... Y luego no sólo somos nosotros, en mis errores involucré gente. Ginny tampoco merece que le haya dicho eso, y tus padres... -se llevó las manos al rostro y las resbaló por él. -Como dices, Malfoy ya ganó puntos.
El pelirrojo lo miró, su amigo lucía desesperado y atormentado... le apenaba verlo así.

- Mira, de ese hurón yo me encargo. Papá lo entenderá, y por mi madre... De ella nos preocuparemos después. Lo primero es hacer que Hermione te perdone tus idioteces -habló intentando brindarle una esperanza.
A pesar de todo el de gafas le vio agradecido, aunque renuente aceptaba que su amigo tenía razón al decir que la suyas eran idioteces. Había tenido razón todo ese día.
*-*-*-*-*-*-*
Cómo sanar este profundo dolor,
Siento correr por mis venas tu respiración.
Estoy tan conectada a ti...

Apenas entraron en la habitación de Hermione, que al igual que la de los chicos, las chavas aún no habían regresado a ella.

- Hermione, ¡¿Te Desmayaste?! -preguntó algo alarmada la rubia.
- Sí -respondió y se dirigió a su cama, sin voltear a verla.
- ¡Y el babas ese estaba ahí! - Luna siguió alterada, caminando tras ella.
- Me encontró en los campos de trigo, donde estuvimos la tarde de San Valentín -seguía sin mirar a su amiga, se había sentado recargada en la cabecera y jugueteando con el encaje de un cojín.
- Qué coincidencia y qué oportuno... ¿No? -dijo sarcástica.
- Luna -por fin la había mirado y la cuestionó con la mirada.
- Sí, te siguió -confirmó su silenciosa duda.
- ¡Auch! -Hermione sintió una punzada cerca del vientre.
- Sigues pálida, tal vez sí deberíamos bajar a la enfermería -la miró angustiada.
- ¡Estás loca! -exclamó negando - Que tal si... -se detuvo y bajó la mirada.
- ¡Mejor!, Así sabrás con seguridad si esperas un bebé. Tú tienes tus dudas -dijo tratando de que su amiga la viese - Que yo sí que lo estoy -expresó segura.
- Tengo miedo... -susurró débil, cuan temor.
- ¿Y quién no? -dijo comprensiva la ojiazul, la castaña suspiró profundamente.
- ¿Crees que sospeche? -preguntó pensativa.
- ¿Quién? -Her le regresó a ver sin comprender.
- Draco -dijo con obviedad Luna.
- Por un simple desmayo -la miró como si hubiese sido cualquier cosa.
- Bueno... Pero para nosotras es una enorme prueba.
- Si lo estoy, estoy perdida -tragó saliva y se llevó la mano al vientre.
- No estás sola -la rubia le contradijo, viéndola con reclamo.
- Lo estoy -la ojimiel repuso terca - Para cuando mis padres sepan se sentirán tan desilusionados, en el colegio me expulsarán antes de que acabe el año, y Harry es tan... -cerró los ojos dolorosamente.
- Bruto -completó la ojiazul, ella asintió sin abrir los ojos.
- Herm, no se notará al menos hasta los tres o cuatro meses. Y eso será en agosto -se había sentado a la orilla de la cama de la castaña, a su lado. La tomó de la mano y trató de tranquilizarla. La chica por fin embozó una triste pero sincera sonrisa.
- Como supongo que no has comido nada desde la mañana, te traeré algo para que no te vuelvas a quedar sin cenar, que le puede hacer daño -le vio insinuante.
- Hablamos como si estuviera allí -se tocó el vientre- ¿Y si no lo estoy?
- Tú lo sientes, no te hagas. Aunque quieres pensar que no -la miró fijamente. Y yo ya te lo dije estoy muy convencida de que sí.
- Ahora vuelvo... -se incorporó dirigiéndose a la puerta - ¿Qué se te antoja? -preguntó cuando ya había alcanzado ésta.
- Avena con miel o cajeta -contestó la castaña, analizando sus gustos.
- ¿Ves? -Luna sonrió.
- ¿Qué? -sin tener idea de por qué su amiga sonrió.
- Tus antojos raros -soltó una risita divertida, ella la miró fulminante. La ojiazul salió cerrando la puerta tras de sí.

 

Que hasta en mis sueños te veo,
Sin ti yo me muero...

Luna se estaba tardando, el agotamiento que de por sí tenía la venció, quedándose profundamente dormida...
Sus sueños fueron intranquilos pues recordaron acontecimientos de la tarde anterior y los del pub.

- Harry... Harry, no me dejes... No nos dejes... tienes que saber que... -decía entre sueños.

La rubia regresaba a la habitación que ya estaba en penumbras, sólo los rayos de luna que tenuemente entraban por la ventana iluminaban. Cuando se acercaba a su amiga se percataba de que estaba murmurando y se preocupaba, ponía la charola de comida en el escritorio.

 

- Herms... ¡Herms! - intentaba despertarla- ¡Hermione! -chilló.
- Luna -despertó de improviso, sudaba y tenía lagrimitas en los ojos.
- Tranquila, era una pesadilla -decía mirándola.
- Fue real, porque en parte ocurrió -se escuchó agitada y triste.
Luna le acercó la merienda y le animó a comer.
- Tardaste mucho -comentó viéndola, la rubia se había sentado a su lado en la cama, cerca de sus pies.
- Bueno... Sí, es que allá abajo me encontré con personas desagradables -la chica desvió la mirada.
- Draco.
- Es que ese bicho no se quería ir, pero no le quedó de otra -sonrió triunfal.
- ¿Tú y él jamás se caerán? -vaciló distraídamente, la ojimiel.
- ¡¿Qué dices?! -gritó indignada- Herms por supuesto que no, sería lo último que haría en esta vida -sacó la lengua en señal de asco - Primero le beso los pies a un duende -irguió la cabeza.
- Yo decía lo mismo... -la castaña se incomodó.
- Ay amiga -le vio con excusa, se había sonrojado - Y a todo esto, qué te dijo el gafus brutus... -preguntó cuando la chica casi terminaba, ella le vio sin entender.
- Harry.
Hermione suspiró y comenzó a contarle...
Cuando finalizó la ojiazul le miraba negando, muy molesta con Harry.
- Me lo suponía, él no puede pensar y hablar a la vez. Y pensar que he dicho que Ron es peor -dijo con un asombro exagerado.
- Yo pensaba que Ron era el insensible -Hermione sonrió ligeramente.
Luna también sonrió al ver a su amiga - Estuvo bien lo que respondiste, bueno lo último no -La ojimiel le miró ofendida.
- Ahora dime, qué hablaste con Malfoy -volvió a preguntar, sin inmutarse.
- No tiene caso -soltó evasiva.
- Tú dime -insistió.
La castaña estaba renuente pero le contó...
- Pues qué equivocados andan, nunca volverás con él. Y Harry necesita unos buenos golpes, Deja que lo vea -volteó a ver la puerta, de manera amenazante y peligrosa.
- Ninguno de los dos vale la pena. Pero... -agachó la mirada.
- Hermione, yo sigo sin entender la actitud de Harry... Si él te ama, por qué arma tanto drama... Entiendo los celos, ¡Pero qué onda! ¡Esto ya pasó un límite!, ¿Y su hijo? -movía la cabeza de un lado a otro indignada.
- Si lo estoy, él no lo sabrá -se llevó las manos al vientre, como defendiéndole.
Luna le miró extrañada, y dubitativa.
- No sé quién de los dos quiere hacerle competencia a Ron, y se comporta más infantil -chasqueó la lengua.
Hermione seguía sin mirar a su amiga. Ella sin embargo la miró más fijamente y la chica lo sintió, por fin subiendo la mirada.

Y este corazón que te robaste cuando te marchaste,
Tú te marchaste con mis besos, con mis besos y mis sueños...
Y este corazón está latiendo cada vez más lento,
Y estoy sintiendo en mis adentros cómo el fuego no se apagó.
No se apagó...

- ¿Qué pasó ayer? -se cruzó de brazos - Desde que te fuiste con Ginny de la biblioteca. Y esta vez dime hasta el último detalle -habló con rotundidad.
La chica de rulos castaños desvió la mirada, pero finalmente le relató todo... Lo que habló con la pelirroja, su promesa y el porqué de las cosas...

 

- Haber si entendí -suspiró tratando de mantener calma - Lo hiciste... ¿por Ginny? -la miró como si fuese un error.-la castaña se limitó a no decir nada.
- Sabía que le ibas a pedir tiempo porque sinceramente ninguno de los dos está preparado para el compromiso, y menos para el matrimonio. Pero de ahí a que tú le dijeras que... -negó con la cabeza como si su amiga hubiese perdido completamente la razón.
- ¡No me dejó hablar! -chilló con reproche.
- No si cuando hablaste metiste la pata... -soltó con sarcasmo - No entiendo por qué le prometiste eso a Ginny, y permitiste que ella hablara en tu lugar. Lo peor fue que huiste y luego, luego el aprovechado de Draco se hizo el héroe... Y hoy al volverte a quedar callada le diste a entender que le darías una segunda oportunidad -la rubia estaba en verdad conteniéndose para no gritar, por la actitud de su amiga.
- ¡Yo no le di a entender nada! -negó defendiéndose.
- Pero él así lo va a ver -la ojimiel la miró, sus ojos lucían cristalinos - Y Harry, ¿A él no le darás segunda? Es un tarado, pero tiene algo de razón.
- ¿Razón? -gritó indignada - Por Favor Luna, Lo Escuchaste. Le Pidió Ser Su Novia, Viste La Alegría Que Le Causó A La Señora Weasley. Lo Dijo, Son La Pareja Perfecta. ¡Para ella son Lily y James! -exclamó mientras se incorporaba, derramando por fin lágrimas; fue a la ventana dándole la espalda a su amiga.
- ¡Ya me cansé de oírte llorar! - recriminaba molesta, también poniéndose de pie- ¡BASTA!, Ese es tu problema, que siempre te has considerado poca cosa para él. Que piensas que no lo mereces... Que ante los ojos de los demás se verá mejor con Ginevra. Y por eso tu noviazgo comenzó mal y se mantuvo estancado. Porque tú insististe en meterla entre ustedes -le regañó, Hermione sabía que ella tenía razón, la voz en su conciencia le había hecho ver lo mismo. ¿Pero es que en verdad era tan orgullosa como para no admitir que se había equivocado?, Y que en el fondo ella misma tenía la culpa de todo lo que estaba sucediendo.
- Pero sabes algo, ¡Él No Es Su Padre, y Ella No Es Su Madre! No es cuestión de estereotipos, ni de si lucen bien o no. Se trata de amor, y de ése niño
que no importa si saca el pelo castaño, negro o pelirrojo. Si sus ojos sean marrón o verdes. Vendrá al mundo porque es el fruto de su amor... Ahora Están Peleados, Pero Él No Tiene Que Ver -continuaba reprendiéndola, intentando hacerla ver sus errores.
- Aceptémoslo, por culpa de su inmadurez de los dos, se acabó. De él su inseguridad, y tú has provocado que se aleje -la ojimiel temblaba causa del llanto silencioso, sin embargo seguía sin voltear.
- Aparte de todo si tu intención era no perderla como amiga, pues déjame te digo que cuando saliste del pub Ron tuvo que hacer algo para que Harry no te dejara ir en ese estado. Pero se le salió lo de ustedes... -de tanta tensión la rubia estaba muy roja pero antes de finalizar se detuvo pues había delatado a su novio.
- ¡¿Qué?! -le regresó a ver con los ojos muy rojizos pero demasiado sorprendida.
- Sí
-afirmó titubeante por haberlo dicho - Así que tanto Ginevra como sus padres están al tanto, Por lo mismo sabe que no puede ser su novio -prosiguió más firme.
- Ron, ¡Con Qué Derecho! -apretó los dientes de manera peligrosa, como si quisiera tener a su amigo delante de ella en esos momentos y reclamarle su indiscreción.
- ¡¿Qué tanto saben?!-preguntó con angustia, con el ojiazul se las arreglaría después.
- Todo -soltó desprevenida la rubia.
- ¡¿También lo que ocurrió la noche del partido?! -chilló alarmada la castaña.
- No, eso no... -negó apurada. La chica volvió a darle la espalda.
- ¿Ves?, Tus temores por fin se cumplieron. Hermione, eres una chica inteligente pero esto se te salió de las manos, no podrías ocultar tu relación con él mucho tiempo -comenzaba a acercarse a su amiga - Contando tu embarazo, que se va a notar. Y no planeabas decirles a todos que era de Draco, verdad? -dijo con ironía.
- ¡A Mí Me Correspondía Hablar Con Ella, No A Ron! -exclamó con resentimiento, sin hacerle caso a la rubia.
- Ahí Va De Nuevo, ¡Con Un Carajo! Pienso igual que Harry, ¡Prefieres Una Supuesta Amistad, Que Lo Que Tu Corazón y Tú Misma Quieres! -reprochó exasperada.
- Ginny Es Mi Amiga, No Podía Lastimarla -exclamó indignada e incrédula por las palabras de la ojiazul.
- ¡Entiende, la has lastimado ya! A ella, a ti, a Harry... ¡Pero sobre todo a tu bebé! -se contenía mucho las ganas de zarandear a la castaña para que entrara en razón.
- No Estamos Seguras De Que Esté Embarazada -contradijo.
- ¡Que Sí Lo Estás! -replicó con rotundidad.
- A Ti No Te Hubiese Gustado Que Si Yo Me Hubiese Enamorado De Ron, Te Lo Dijera -la volteó a ver, esta vez de frente ya que la rubia había llegado hasta donde estaba.
- Hubiera preferido la honestidad -iba a gritar pero reprimió sus ganas diciéndolo con una serenidad brusca.
- ¡VETE, QUIERO ESTAR SOLA! -la ojimiel sin embargo sí gritó, corriéndola.
- Bien, Si Es Lo Que Quieres -se escuchó ofendida, y un tanto amarga - Hermione, Ginevra no es tonta, ni yo. Por su actitud sospecho que ella ya lo sabía desde hace mucho. Piénsalo, en verdad te quieres quedar sola
? -soltó con vehemencia, viéndola como si estuviese desilusionada. Tras eso se dio la vuelta y atravesó la habitación a zancadas, cerrando la puerta de un portazo.

 

La castaña se había quedado pensando, en todo Luna completamente tenía la razón. Cómo había escapádosele de las manos su relación, su amor, sus miedos... Pero sobre todo ahora tendría que comprobar si estaba embarazada, que era algo que ya sabía a la perfección aunque no quisiera pensar en ello. Y arreglar las cosas no sería fácil, no sabía por dónde empezar... Suspiró y se llevó inconscientemente la mano al vientre, a pesar de que le aterraba la idea de enfrentar al mundo, si un ser crecía dentro suyo sería su fuerza para desafiarlos y enfrentarlos.
Regresó a su cama y se acostó en ella, miró por la ventana. La luna estaba algo borrosa por las nubes que se atravesaban. Así de confundidas estaban sus emociones -pensó, se limpió las lagrimitas que aún se albergaban en el contorno de sus ojos. Se quedó profundamente dormida, habían sido los dos días más largos de su vida hasta ahora.
*-*-*-*-*-*-*-*-

Cómo calmar esta profunda obsesión,
Cómo le explico a mi alma que se terminó.
Me estoy volviendo loco por ti...
Que hasta en mis sueños te veo,
Sin ti yo muero...


Hacía rato que los estudiantes de la torre habían vuelto a ésta, mientras todo dormían el ojiverde contrabajos había podido conciliar el sueño.

 

En sus sueños estaba viviendo algo extraño, algo tan vivido, como cuando viajó en el pensadero. Sin embargo lo extraño es que él apareció primero como una imagen nítida... Podía ver a través de su propio cuerpo, lo que lo asustó, pero poco a poco fue adquiriendo color. Su ropa era peor que extraña, vestía de manta blanca e iba descalzo...

Se encontraba en el... ¿Mar?, jamás había estado en el mar... Observó el paisaje, un suave oleaje rompía el silencio cual melodía relajante, la brisa pegaba en sus mejillas, la arena se sentía en sus pies y cómo ésta se adhería... El sol proyectaba sus finos rayos, parecía estar amaneciendo... El agua de un azul turquesa, tan clara que podía apreciar la arena y corales debajo de ésta. Su espuma blanca rompía en la orilla
A pesar de estar desconcertado y solo en el lugar, no tenía miedo. Se sentó en la arena, cerró los ojos y respiró profundamente llenando sus pulmones de ese aire puro con sensaciones marinas...

De pronto inconscientemente murmuró el nombre de Hermione... Una angustia se apoderó de su alma, la necesidad de verla, la ansiedad de no estar con ella y la desesperación por sentirla cerca. Abrió los ojos en su búsqueda, escuchó su voz pronunciar su nombre y a lo lejos divisó una silueta, una sonrisa se dibujó en sus labios y corrió la distancia que los separaba. Conforme se acercaba la pudo ver, era ella, Hermione. Vestía al igual que él, de blanco, un precioso vestido de manta, descalza y sus rulos adornados con una corona de margaritas blancas. Lo vio directamente a los ojos y le sonrió de manera tierna, pero cuando por fin estuvieron de frente la chica cambió mostrándose de cabellos rojizos y unos hermosos ojos verdes idénticos a los de él. Ya la había visto antes, al menos en fotos y también salir de su varita en un enfrentamiento con Voldemort, en cuarto año, en el aquel cementerio... Pero nunca así, tan real, como persona viva.

- ¿Mamá
? -dijo sin aliento, la joven que no debía tener más de 23 años, sonrió más ampliamente y asintió acariciándole el rostro. Sus ojos tenían unas lagrimitas e irradiaba felicidad. Él no supo qué decir, quería gritar, abrazarla...
- Hola amor... -dijo ella apenas escuchándose.
- ¿Estoy muerto? -atinó a preguntar, aunque pensó que fue muy tonto.
- No, por supuesto que no cariño -negó con una sonrisa.
- Entonces... -le veía confundido y apenado.
- Verás, tu padre insistió en que debían tener una charla. Digámosle padre e hijo.
- De hombre a hombre querrás decir. Y él no insistió la que le presionó fue otra -intervino una voz conocida, a sus espaldas.
- ¡El metido llegó! -soltó con fastidio Lily.
- ¡Sirius!-gritó con alegría Harry y volteó tan rápido que pensó que se había auto estrangulado. Allí estaba, tal cual lo recordaba pero con la apariencia de las fotos de la boda de sus padres. Vestido con pantalón y camisa blanca, pero muy amplia.
- ¡Hombre! -le despeinó el cabello que ya de por sí era indomable - Has crecido bastante desde que no te veo. Bueno, desde que no me ves porque yo a ti sí, y a Hermione -sonrió con tono divertido y cómplice. El de gafas se sonrojó.
- Sirius, trato de decirle algo a mi hijo -recalcó con reclamo la ojiverde.
- Sí, como digas Evans... -dijo con aburrimiento.
- Nos permites? -preguntó insinuante, viéndole fulminante.
- Ya hablaremos... -se alejó cansino y le guiñó un ojo al ojiverde, él sonrió.
- Entonces no estoy muerto - se volvió hacia su madre.
- No -negó de nuevo de manera maternal, Harry bajó la mirada.
- ¿Qué pasa? -preguntó al percatarse, le tomó por la barbilla y lo hizo mirarla.
- Es que quería quedarme aquí con ustedes -se escuchó triste.
- Pero si esta sólo es... -comenzó cuando fue interrumpida, por una voz conocida en sus vagos recuerdos.
- La sala de visitas -terminó la voz.
- ¿Papá? -casi gritó, volviendo a voltear tan apresuradamente. Su corazón latía más rápido que antes, al observarlo. Parecían gemelos, sus cabellos tan revoltosos como los de él, a excepción del color de ojos que eran marrón, escondidos tras unas gafas redondas similares a las de él y unos cms más alto que cuando lo vio en el pensadero de Snape. También debía tener unos 23 o 24 años.
- Hasta que te apareces -repuso Lily con voz de regaño.
- Uy! Sirius dijo que me querrías pegar al igual que quisiste pegarle a él -sonrió James, poniéndole las manos en los hombros a su hijo. Él también vestía de camisa blanca y pantalones del mismo color.
- Yo no le iba a pegar. Aparte de metido, Chismoso -su mirada gentil tuvo un brillo de peligrosidad y regresó a ver donde suponía podía estar Sirius. A Harry le recordó a Hermione cuando estaba a punto de pelear con Ron.
- Ven Harry, tu madre me sugirió que platicásemos de cosas que aún te tienen confundido. Por ejemplo las chicas... Aunque me temo que es algo tardía, pero no tanto, verdad? -le sonrió a su hijo, llevándoselo más allá. Lily seguía viendo dónde podría andar Sirius. El ojiverde asintió y caminó con su padre dejando atrás a su Madre.
- ¡Ey!, Yo quiero darle unos consejos -de pronto Harry escuchó a sus espaldas los refunfuños de su padrino, volteó a ver a su padre y éste se limitó a sonreír negando.
- Se los darás más tarde -oía con voz molesta cómo su madre le reñía.
- Porque tú lo dices -soltó Sirius, subiendo la voz como niño desobediente.
- Debe hablar con su padre -alegó Lily, imponiéndose.
- Yo soy como si lo fuera. Olvidas que tú y James me lo dijeron cuando acepté ser su padrino? -replicó tratando de ganarle.
- Dirás James. Porque de hecho ni siquiera te nombramos, te auto nombraste tú -también subió su tono de voz, Harry los escuchaba mientras continuaba caminando, al parecer su papá hacía caso omiso de la discusión; mas bien se contenía por no reírse.
- Ahora resulta -bufó incrédulo Sirius, con un risilla sarcástica.
- Pues es la verdad, siempre has sido un metido -le miró ofendida por el reto de él.
- Ajá, Pues fíjate que a éste metido se le ocurrió que James y tú fuesen pareja y lo logré. Aunque nadie se lo esperaba -atajó sonriendo triunfal, cual si ella ya no pudiese argumentar más - Y hay veces que me arrepiento. ¡Pobre de James al tener que aguantarte, sabelotodo Evans! -acentuó cuán se lamentase de verdad, y finalizó con un tono burlón. Harry ya no escuchó una replica de parte de su madre, pero para él lo último dicho por Sirius realmente había sido demasiado infantil.
Habían llegado a un sitio lleno de rocas a la orilla del mar, James le mostró que le siguiese y éste vaciló. Las olas golpeaban éstas y aunque dudó unos segundos alcanzó a su padre. Se sentía tan agradable el contacto con la fresca agua del océano.
- ¿Así son siempre? -preguntó cuando se sentaron entre las rocas.
- Uy, desde que los conocí... -embozó una sonrisa, expresando que ya se le había hecho costumbre. Su hijo también sonrió.
- Sabes, esa escena se me hace tan familiar en alguien más... -decía viéndole con complicidad.
- ¿Cómo
? -soltó desprevenido, luego reflexionó.
- ¿Ron-Hermione? -expuso su padre soltando una risita. El ojiverde desvió la mirada cuando su progenitor pronunció el nombre de ella.
- Creo que te di en el punto, no? -dejó de sonreír y adoptó un semblante de circunstancia. Su hijo seguía viendo hacia el océano, donde no se podía distinguir cuándo comenzaba el cielo y terminaba el mar.
- Harry, las mujeres son complicadas. Dímelo a mí... -comenzó con tono comprensivo.
- Yo la amo -exclamó regresando a verle.
- Lo sé, y ella también.
- Arruiné las cosas, le armé un drama -continuó recriminándose con tono de culpa.
James había soltado una risa que ya no pudo contenerse.
- ¿De qué te ríes? -le miró con el entrecejo fruncido, sin comprender por qué su padre podía estarse riendo mientras él se sentía tan desdichado.
- Creo saber de quién heredaste ese Don -comentó suprimiendo su risa y tratando de recuperar su semblante normal. Harry entendió pero no dijo nada y siguió.
- No me va a perdonar lo que hice, lo que dije -cada vez se escuchaba más culpable.
Mientras bajaba la cabeza su padre le observó, en verdad le afligía ver a su hijo así...
- No se trata de perdones, ni arrepentimientos... Sino de madurez. Y eso ustedes no la tienen por más que quieran sentirla. Es mucha responsabilidad para alguien tan joven... -habló sereno, el ojiverde regresó a verlo tan sorprendido, por primera vez estaba sosteniendo una plática con su padre y se sentía tan bien. Era un sentimiento tan inexplicable pues el recibir consejos de él, de ninguna persona más que pudiese entenderlo y guiarlo, con quien sólo se podía sentir seguro. Quería expresarle lo mucho que significaba para él que estuviese a su lado, aunque sólo fuese por unos minutos.
- Claro que lo que hiciste no fue lo más sensato, y Molly me escuchará -prosiguió viéndolo fijamente; para James también era inexplicable el orgullo que sentía de tenerlo de frente y poderle decir todo aquello que un joven sólo puede esperar de su padre... Un amigo.
- La llamé inmadura y muchas cosas más... -exhaló con un hilillo de voz, un tanto quebrada.
- Me di cuenta -comentó James.
- ¡Oye! -frunció más las cejas y le vio con reproche, indignado. ¿Su papá lo espiaba? Por un segundo olvidó que él se iría y vivió la situación tal cual James hubiese estado presente en su vida.
- Tiene sus privilegios estar aquí -sonrió con excusa, defendiéndose.
- Quisiera tener madurez para no cometer errores -él relajó la tensión de su rostro y volvió a hablar normal.
- Hijo, esa llega con los años. Nadie puede ser enteramente maduro... Tu madre y yo no lo éramos, sin embargo el amor nos ayudó. Luego llegaste tú... -su mirada reflejó la inmensa alegría que sentía al verlo, y tenerlo como hijo.
- Y luego murieron... -soltó con un nudo en la garganta y un tono amargo. James tragó saliva al no poder remediar esa tristeza en su hijo.
- Pero tú podrás disfrutar a tu hijo -volvió a sonreír y exclamó entusiasta. El ojiverde se sacó de onda quedando desconcertado por las palabras de su padre.
No pudo pensar mucho en ellas ya que una voz los sobresaltó a ambos...
- Harry, No trates de comprender a las mujeres. ¡Son tercas y complicadas! Jamás saben lo que quieren, ni ellas mismas se entienden. ¡Y para colmo mandonas, Se creen más inteligentes que tú! -exclamaba Sirius, exasperado y apresurado. Acercándose a ellos, detrás de él venía una Lily muy roja y molesta.
- ¡¡Sirius!! -gritó deteniéndose en la orilla. Sirius puso los ojos en blanco, dio un sonoro suspiro y regresó hasta donde estaba ella. James se puso de pie, Harry hizo lo mismo dispuesto a seguir a su padrino pero su padre le detuvo.
- Habla con ella, aclárale que lo que han vívido los últimos días han sido pruebas que tienen que superar juntos... Estoy seguro que ambos aprenderán, tienen tanto qué... Ella de ti, como tú de ella -a pesar de hablar normal y sereno lo hacía con prisa.
- ¿Crees que regrese conmigo? -titubeó, presentía que el tiempo se acaba.
- No creo, Estoy seguro -afirmó sonriéndole mientras le sostenía de los hombros y le miraba directamente a los ojos.
- Gracias... -apenas y se escuchó, pero es que las palabras simplemente ya no salían de tanta emoción. Él sonrió más ampliamente y continuó.
- Quisiera haberte podido decir esto antes... Pero no se quieran comer el mundo a pedazos grandes -movió la cabeza en señal de negación.
- No entiendo -Harry entrecerró los ojos confuso.
- Me refiero a descubrir cosas tan rápido -exhaló un sonidito que pudo ser una risa contenida.
- Papá... -soltó sin aliento, se le subieron los colores al rostro y sintió un retorcijón en el estomago. ¿Acaso también sabía lo de la noche del partido?
- Lo sé, eres joven, y sé lo que es tener tu edad -le guiñó un ojo con complicidad, pero luego le miró serio, como reprendiéndole. Más bien con intenciones de que no era sensato lo que estaba haciendo con su vida.
- Harry, sólo algo. Disfruta lo que venga, pese a ser adelantada será una experiencia hermosa - quitando sus manos de ellos le dio una palmada en el hombro izquierdo, y exhaló una sonrisa acompañada de un suspiro satisfecho. Después lo hizo avanzar primero, caminando tras él. El chico de gafas iba tan consternado por la charla que aún no lo podía creer, el oleaje mojó sus piernas hasta la altura de sus rodillas empapando su ropa, el sol estaba proyectándose más intenso. Llegaron hasta donde estaban Lily y Sirius discutiendo...
- ¡Se pueden callar los dos!, Harry debe irse -se hizo escuchar James, ambos voltearon a verlos. Lily caminó hacia su hijo, iba muy roja por la tensa discusión.
- En serio tengo que... -susurró el ojiverde con tristeza y una pequeña esperanza.
- Sí mi amor. Pero no te pongas triste, nos mantendremos en contacto. Siempre estaremos unidos -Lily habló de una forma diferente al dirigirse a él, lo rojo estaba desapareciendo de su rostro. - Aquí, en tu corazón vivimos... -señaló su corazón y luego lo abrazó contra ella. Además muy pronto sabrás de nosotros -Él sintió cómo un mar de emociones tristes y alegres acontecían en su interior.
- Sí, tú que puedes librarte de sus regaños... -soltó con acidez Sirius, quien se había acercado a ellos. James puso los ojos en blanco pero Harry no pudo ver cómo su madre lo fulminaba con la mirada ya que lo tenía abrazando de espaldas a su padrino.

 

 

 

 

- Como te dije. No las comprendas, sólo ámalas. Pero con cautela -le dio dos palmadas y lo jaló para verlo de frente, Lily iba a reclamar porque se lo había arrebatado pero se limitó a mirarle más asesinamente ante la mirada de James -Hermione tiene un carácter como el de tu mamá por lo que la conocí, Pero a la larga aún creo que será menos -decía sin inmutarse - ¡Imagínate si es peor! -pareció estremecerse, Harry embozó una aturdida sonrisa - Cuídate Harry, y disfruta lo que viene -susurró a su oído mientras lo abrazaba, él seguía sin entender qué se traían su padre y Sirius.
- Hasta pronto Cariño -lo jaló Lily, y le sonrió.
- Recuerda lo que hablamos Hijo, y suerte -exclamó su padre, él lo regresaba a ver e intercambiaban una sonrisa.
- Papá, dime qué es eso que vendrá -se apresuró a preguntar, insistiendo con desesperación y ansiedad por saber.
- Tú espera... -se limitó a embozar una sonrisa más amplia.
- En serio mucha suerte -dijo Sirius.
- Te amo mi niño -los ojos de Lily estaban cristalinos y lagrimitas resbalaron por sus tersas mejillas.
- ¿Niño? -soltó con una risa burlona Sirius.
- ¡Ya Sirius! -le llamó la atención por fin James, Lily le vio feo pero inmediatamente regresó su mirada a Harry, quien sintió una angustia enorme... Le arrebataban la dicha, intentaba aferrarse al momento. Lo último que vio fue a James sonriéndole, haciendo caso omiso de los refunfuños de Sirius; un hasta luego de su padrino y la sonrisa de su madre que entre labios le murmuraba: Te amo

De pronto el sol proyectó unos rayos tan intensos y cegadores que lastimaron su mirada haciéndole cerrar los ojos, el sonido de las olas fue mayor, la sensación de estar desvaneciéndose para escuchar una voz lejana que gritaba: ¡Despierta! -no tenía sentido.

- ¡Harry!, ¡Despierta! -entonces la voz se escuchó más fuerte y clara.
- ¡NOOO! -gritó despertando, aún sentía esa cegadora luz que le hizo llevarse las manos a la cara protegiendo sus ojos.
- ¿Estás bien? -preguntó alarmado el pecoso.
- ¡Mis padres! -apenas y pudo pronunciar con voz ahogada.
- ¡Oh Madre Santa!, Una pesadilla. Es de quién- tú -sabes? -titubeó temeroso. Harry negó rotundamente con la cabeza sin retirarse las manos del rostro.
- ¿Quieres que llame a Dumbledore?
- ¡NO!
- ¡Entonces qué quieres! -soltó exasperado.
- ¡Quiero que cierres esas cortinas! -exclamó con enfado el ojiverde.
- Um, mal humorado -se quejó el pelirrojo, yendo a correrlas.
El sol dejó de ser problema y Harry pudo quitarse las manos de la cara.
- Ron, vi a mis padres -le platicaba cuando el ojiazul regresó hasta él, el ojiverde se había sentado a la orilla de su cama y puesto las gafas.
- Soñaste querrás decir...-comentó mirándole preocupado, como si su amigo estuviese mal de la cabeza.
- Fue tan real... -murmuró - Debo hablar con Hermione -se incorporó con decisión.

 

Y este corazón que te robaste cuando te marchaste,
Tú te marchaste con mis besos, con mis besos y mis sueños...
Y este corazón está latiendo cada vez más lento,
Y estoy sintiendo en mis adentros cómo el fuego no se apagó.
No se apagó...

- No la encontrarás... -soltó como quien no quiere la cosa.
- ¿Cómo? -se volteó a verlo.
- Se mudó -hizo una mueca vacilante.
- Ron, habla claro que no te entiendo -le miró cual hubiese escuchado mal.
- Harry, los premios anuales tienen su propia torre.
- No me acordaba... -desvió la mirada, comprendiendo, se puso de pie. Luego tomó unos vaqueros azules y una playera blanca, entrando en el baño.
- Si Hermione se quedó está claro que era por ti, pero ahora que ya no son nada pues sentía que ya no tenía que estar aquí. Yo pienso que está huyendo... -decía, pensando en lo equivocada que estaba su amiga.
- Pues aun así se esconda y trate de huir, tenemos que hablar -atajó al salir ya cambiado, el ojiazul le vio asustado.
- Anda, acompáñame. Debe de estar en el comedor -se dirigió a la puerta.
- Harry, para tu información el día comenzó hace más de seis horas -trató no sonar tan burlón.
- ¿Qué?, ¿Qué hora es? -titubeó sorprendido cuando había alcanzado la puerta.
- Las dos de la tarde.
- Entonces a la biblioteca -dijo con voz resuelta. Ron puso los ojos en blanco ante la actitud tan determinante de su amigo.
- Si tú lo dices, Aunque necesitas más que margaritas para que se le alegre el día. En fin, llévalas -comentó mientras tomaba una corona de margaritas y las miraba evaluadoramente.
- ¿Margaritas? -le volteó a ver confuso.
- Sí -el chico de cabellos revoltosos atravesó la habitación a zancadas llegando hasta donde estaba Ron parado.
- ¿De dónde las sacaste? -preguntó algo brusco.
- Estaban aquí, en tu mesilla de noche -se encogió de hombros, dejándolas de nuevo en el lugar algo sobresaltado por la reacción del ojiverde.
- Hermione... -murmuró entre labios, el ojiazul se desconcertó más.

Sigue ardiendo, mientras exista el amor. No se apagó el amor...
Y este corazón...

***

Nota de Anyeli: Este sin duda ha sido uno de mis favoritos, por la aparición de Lily,James y Sirius.

En la torre norte del colegio se encontraban las habitaciones de los premios anuales, por la mañana Hermione se había mudado con ayuda de su amiga ojiazul.

Flash Back

Eran cerca de las ocho de la mañana, la mayoría de los estudiantes habían bajado a desayunar...
La puerta de la habitación de las chicas de Gryffindor se abrió, por ella se asomaron un par de tenis azul marino, una chica vestida de blusa azul cielo y jeans azul pálido entró con sigilo, era Luna. Aparentemente la habitación estaba vacía, entonces se acercó a una cama que tenía los doseles corridos y encontró a la castaña aún dormida.

 

- Herms... -susurró la chica, corriendo los doseles de la cama de su amiga.
- ¿Luna? -preguntó con voz de sueño, abriendo los ojos lentamente y parpadeó por la luminosidad que entraba por la ventana.
- Siento lo de anoche... -se disculpó con voz apenada. La ojimiel la vio sorprendida.
- La que te debe una disculpa soy yo -ella también se disculpaba, se acomodaba recargándose en la cabecera de su cama. - Yo fui la que te corrió -agregó avergonzada.
- Y yo la que te regañé, sin tener derecho... -vaciló la ojiazul.
- Claro que lo tienes, eres mi mejor amiga, y... -exclamó viéndola.
- Lamento mucho haberte gritado así, pero... -la rubia también exclamaba al mismo tiempo, ambas se detenían y se miraban soltando una risita, divertidas.
Tras las disculpas Hermione se incorporó y fue a cambiarse, Luna estaba sentada en el alfeizar de la ventana observando distraída los jardines...

- Luna, anoche dijiste algo muy cierto -dijo la chica de rulos, sacándola de su distracción, ya había terminado de alistarse.
- No comprendo, Herms -soltó confundida.
- La honestidad entre amigas... -continuó haciendo referencia a lo que ella le había dicho la noche anterior.
- Ah!, eso -cayó en cuenta.
- Sí, eso -desvió ligeramente la mirada.
- Herms, lo dije... -hizo una mueca de pena.
- Estuvo bien -se apresuró a decir - Yo no he sido honesta con Ginny, ni siquiera conmigo misma... Así que no puedo decir que soy su amiga -bajó la mirada.
- ¡Por todos los cielos tengo que hablar con ella! -pensó y su rostro expresó perturbación. La ojiazul lo notó, dio un suspiró y habló.
- Sé que eres mi amiga, y también sé lo terca y orgullosa que eres aunque no lo aceptes - Hermione levantó la mirada y frunció una ceja - Pero en serio no debí gritarte de esa forma, creo que te confundí más -soltó vacilante, ya que pensaba que lo que le había dicho antes había revuelto más los pensamientos de su amiga.
- Al contrario, te lo agradezco. En serio necesitaba tus regaños -exclamó brindándole una sincera sonrisa.
- ¿Ah sí? -la miró con cara de sorpresa.
- Sí -asintió y se dio la vuelta para ir a la salida.
- Pues entonces antes de que cambies de opinión debo decirte un par de cositas más -exhaló con confianza, y también sonrió.
- ¿Cómo cuales? -se detuvo y regresó a verle, preguntando curiosa.
- Como que ya no puedes darle largas a todo este asunto. Ginevra te ha de estar odiando y tendrás que hacerle frente. Con ella tienes mucho trabajo... Pero te tengo noticias, ayer se fue con sus padres y regresará hasta mañana.
- ¡Qué bueno!, estaba decidida a ir a buscarla ahorita -soltó un suspiro de alivio.
- Pero el que presiento que te buscará es Harry, necesitas hablar con él, en serio. Sin pleitos, como dos personas civilizadas, y llegar a un acuerdo -la ojimiel la miró fijamente - No te pido que vuelvas con él corriendo, pero necesitan aclarar las cosas -prosiguió al ver su expresión.
- Luego está Malfoy -exhaló Her como quien no quiere la cosa.
- Con el cabeza hueca ése simplemente debes dejarle en claro que no se haga ilusiones -atajó con un gruñido Luna, al recordar que la noche anterior había discutido con el Slytherin.
- Sí, antes de que piense que le di la oportunidad -se apresuró a decir.
- Herm, creo que más importante que todo lo demás es comprobar si en verdad estás... -se puso un tanto roja y la miró insinuante.
- Sí, Llegó la hora de enfrentar las consecuencias de mis actos, no? -cerró los ojos y respiró profundamente.
- No tengas miedo Herms, yo estoy aquí. Y estoy segura de que todo se va a aclarar, así que lo que viene puede ser bueno -se acercó y abrazó a su amiga para demostrarle su apoyo y brindarle ánimos.
- Ahora sí, voy a hacer lo correcto -asentó con firmeza y muy convencida.
*-*-*-*-*-*-
Se encontraban en la habitación de los premios anuales... Era muy cómoda, igual a la que poseía en la torre Gryffindor pero con la diferencia que ésta era para ella sola. Tenía dos ventanas así que la claridad entraba perfectamente; cuadros de paisajes floreados en las paredes daban decoración, un sillón amplio de tapiz beige cerca de la ventana principal. El piso alfombrado de color rojo granate, un ropero de caoba mediano, un librero y un escritorio al fondo de la pared contraria a la ventana grande. La cama con doseles palo de rosa al igual que el color en las cortinas, sábanas blancas con un edredón beige estampado de hojas en naturaleza muerta, rojizas y verde olivo.

 

- Esta no era mi idea de hacer lo correcto -dijo jadeando y con cierto desacuerdo la rubia, mientras ponía una pesada caja sobre un escritorio de la estancia.
- Necesito poner en orden mis sentimientos, y no creo que con Harry tan cerca sea posible -explicó la castaña.
- Bueno, pues sí tienes razón -la vio conforme, sentándose en un sillón cerca de la ventana y estirándose. Ella había cargado la caja como le dijo a su amiga, por precaución.
- Anda, mejor ayúdame a desempacar -dijo viéndola cómo se instalaba en el sofá, Crookshanks era otro que se había adaptado rápidamente, se metió bajo la cama.
- Y luego bajamos para hablar con Harry -prosiguió viéndola con reprobación, ese comportamiento era típico en Ron y su rubia amiga estaba adoptándolo.
- Primero a desayunar. Me muero de hambre, ¡Son casi las once! -se quejó la ojiazul, y fue algo desganada hasta la caja para comenzar a desempacar.
- Yo también -aceptó la castaña tocándose su estomago, sintió cómo éste gruñía.
- Menos mal que sólo trajiste pocas cosas -acentuó un poco sarcástica, sacando algunas.
- Lo indispensable. Sólo me quedaré unos días en lo que se ordena todo este embrollo que yo misma provoqué -dijo con culpa, ella acomodaba las que le daba la chica. La rubia frunció la ceja, para ser unos días había llevado más que lo necesario. Aparte de ropa cargó hasta con los libros.
- ¿Hermione, y esto? -preguntó extrañada mostrándole un gatito de peluche idéntico a Crookshanks.
- ¡Es Nugget! -exclamó con una sonrisa alegre.
- ¿Nu, qué? -puso cara de no pues sí me quedó clarísimo.
- "Nugget" -repitió quitándoselo de las manos, Luna la quedó viendo con expresión de ¿qué onda?
- Me lo obsequió él en la navidad -le comentó, ponía el minino en un buró a lado de su cama viéndolo con cariño extremo.
- Ahh!, ¿Y para qué lo trajiste? -la rubia seguía con esa expresión de asombro por cómo su amiga trataba al peluche.
- Es que es uno de mis tesoros -respondió tocando el cordel de su cuello, donde traía el búho de plata. La chica frunció más las cejas.
- ¡Luna, mi pulsera! -exclamó de repente, cambiando esa mirada embelesada por una de susto.
- ¡¿Se te perdió?! -preguntó con sobresalto.
- Sí -chilló.
- ¿Ahorita? -dijo alarmada.
- No, ya tiene tiempo
pero hasta ahora me detuve a pensar en ella -dijo con cierta tristeza.
- Vamos Hermione, es una simple pulsera -la vio con reproche por asustarla.
- No es cualquiera, Me la regaló Harry la noche del baile. Además también trae un dije que me dio en San Valentín... -soltó con nostalgia. - Ah ya entiendo, es porque se las dio Harry... -pensó la rubia, mirándola y negando.
- No es tanto el valor material, sino el sentimental... -sin querer su voz se escuchó quebrada y sus ojos se llenaron de lagrimitas.
- Estás muy vulnerable -bromeó Luna.
- Ojalá y la encuentre -soltó el intento de una risita trabada.
- ¿Sabes si quiera cuándo la extraviaste? -preguntó, viéndola con una sonrisita de así está mejor.
- Creo que fue la noche que pasé con Harry en el... despacho de capitán - finalizó, sus mejillas rápidamente se pusieron rojas y sintió cómo éstas ardían un poco.
- Pues entonces tiene que haber quedado ahí -le dijo con voz resuelta.
- Espero que sí, bajaré en cuanto pueda -comentó desviando la mirada, un poco incómoda.
- Yo creo que sí la encontrarás. Nadie ha estado ahí después del partido, Nadie que no pueda ser Harry... -ella también se ponía sonrojada por incomodar a su amiga.
- ¡Dios! -soltó con pesadumbre la chica ojimiel.
- Ya Herms, no te apures por eso. Tienes problemas mayores -le dio palmaditas para animarla.

 

Fin Del Flash Back
*-*-*-*-*-*-
No vieron al pelirrojo ni al ojiverde en el desayuno, y aunque los buscaron no los encontraron así que decidieron dar un paseo por los jardines... La biblioteca esta vez no fue un sitio que quisiese visitar la castaña.

- Estuvo rico el desayuno -comentó la ojiazul, aventando piedras al lago. Las dos se habían ido a sentar a orillas de éste, recargadas bajo el Haya.
- A mí me pareció insípido -dijo Her, haciendo una mueca.
- ¿Um? -exhaló la rubia, viéndola fijamente y se quedó pensativa. Estuvieron un rato en el cual mantuvieron un silencio relajante, simplemente observando el paisaje.
- Luna, estoy cansada. Por qué no volvemos a la torre -se incorporó sacudiéndose los jeans del pasto que se le había adherido.
- Hermione, y cuándo piensas darte por enterada? -soltó la pregunta inesperadamente, aún sin ponerse de pie.
- Iremos a la enfermería por la tarde -suspiró evasiva y desvió la mirada.
- Mejor ahorita -insistió la chica, sin mostrar intenciones de pararse.
- Es verdad, acompáñame... -aceptó sorprendiéndola.
- ¡¿De verdad?! -saltó incrédula, y de inmediato se puso de pie.
- Sí -asintió dándole la mano y sonriendo un tanto extraña.
*-*-*-*-*-*-
Regresaron a la habitación de Hermione cerca de las tres de la tarde...

 

- Fue difícil -exhaló la rubia dejándose caer en el sillón de la ventana, Crookshanks se había ido a acurrucar sobre el sofá cerca de la ojiazul y ella lo acariciaba pero el micho no le agradaba del todo y bufó yéndose a estirar sobre la alfombra. ¡Gato loco! -pensó y le vio con acidez.
- Lo difícil fue lo que me dijo la señora Pomfrey... -suspiró negando la ojimiel, sentándose en la orilla de la cama y jugueteando con el encaje de los doseles de ésta.
- Pues tampoco esperábamos que te felicitara -dijo un tanto sarcástica, la castaña la regresó a ver feo - Al menos no se negó a realizarte las pruebas -continuó, sin inmutarse.
- Lo bueno es que no hablará con Dumbledore hasta que yo lo haga. Eso si los resultados son positivos.
- Para qué nos hacemos, lo serán -recalcó cansina; la de rulos le lanzó una mirada peor que la anterior, estaba muy nerviosa por la tarde le entregarían la resultados que decidirían los cambios en su vida.
- ¿Y cuándo piensas decírselo a Harry? -preguntó tanteando el terreno.
- Hasta estar segura -contestó poniéndose de pie y yendo hacia el escritorio de la pared del fondo, sin querer le daba la espalda a la ojiazul, recargaba sus manos con fuerzas sobre éste - No quiero que se ilusione... -murmuró apenas y la escuchó Luna - O que se asuste -pensó sin decirlo, pero se llevó la mano un tanto temblorosa al vientre. Ella también estaba aterrada.
- ¿Tú ya estás ilusionada? -preguntaba sobresaltándola. Lentamente giró sobre sus talones.
- Siendo sincera, sí -titubeó soltando un suspiro nervioso - Aunque no sea el mejor momento, me siento extraña al sentir que lo quiero... -le expresó a su amiga sus emociones.
- Serás buena mamá -le sonrió - Yo te ayudaré, y seré la tía consentidora -quiso bromearle.
- Graciosa! -chasqueó la lengua negando, pero también sonrió. Luna soltó una risita con cara de inocente.
- Sabes, tengo mi... -había adoptado una expresión seria cuando unos toquidos la interrumpieron y las hicieron voltear. Ambas intercambiaron una mirada de: ¿Quién será?
- Iré a ver - se puso de pie tan apurada que no se fijó y atropelló al minino, que ofendido se refugió bufando bajo el sofá.
Entre abrió la puerta y se asomó, para su sorpresa de Luna en el umbral de la habitación estaban su novio y Harry.
- ¿Quién es? -preguntó la voz de Hermione.
- Nadie, ahora vuelvo - regresó a verle y disimuló con una sonrisita muy fingida.
Con el respiro contenido salió y cerró la puerta tras de sí. La castaña se extrañó.

- ¿Qué hacen aquí? ¡¿Quién les dijo que Her estaba aquí, y les dejó entrar?! ¡Más bien cómo rayos burlaron al cuadro de Sir Cadogan! -bombardeó hablando muy rápido y en voz baja.
- ¡Ey, Ey, alto! ¡Stop!, Luna respira -dijo Harry, los dos chicos la miraban aturdidos. Ella les miró inquisidora.
- Gracias por la confianza -soltó indignado el pelirrojo. - Sir Cadogan es un viejo amigo -refunfuñó.
- Te conozco -dejó en claro - Ahora díganme -se cruzó de brazos y los vio fijamente.
- Harry quiere hablar con Hermione -dijo Ron, esa mirada sabía intimidarlo. - La profesora McGonagall nos dijo dónde estaban y no vio ningún inconveniente en darnos la contraseña -continuó. Harry iba a hablar pero Ron había tomado las riendas, sabía que su novia quería hacerle algo a su amigo.
- ¡Ay McGonagall! -apretó los dientes - Si te dejo entrar no lo arruinarás, verdad? -se dirigió al de gafas quien hasta ahora se limitó a mirar con desesperación la puerta, como si pudiera ver a través de ésta y se estuviese conteniendo por no empujar a la rubia y entrar.
- Eh... -musitó apenas dándose cuenta de que la ojiazul le había hablado.
- Ach!, Que si te dejo pasar y te quedas hablando con ella no harás lo que ayer, ¡Lento! -exclamó exasperada.
- Dale chance, Mira cómo está el pobre -abogó el ojiazul empujándole hacia delante, el de gafas le vio ceñudo. Luna lo miró evaluadoramente aún con los brazos cruzados, ellos pusieron expresión suplicante.
- Está bien -aceptó tras un suspiro, y abrió la puerta dejándole el paso libre.

 

La castaña se había sentado en el sillón y miraba hacia los jardines con expresión lejana; regresó a ver hacia ellos con esa profunda mirada marrón, Harry tragó saliva. Luna la miró como diciéndole que era ahora o nunca.

- Her, puedo... ¿puedo pasar? -tartamudeó nervioso. Hermione lo vio, y tras un silencio asintió. Harry avanzó, Ron iba a entrar tras él pero Luna lo jaló hacia fuera y cerró la puerta entre los refunfuños del pelirrojo.
*-*-*-*-*-
Bajaban las escaleras...
- ¡Por qué me sacaste así! -se quejó.
- Porque estábamos de más, imprudente! -le llamó la atención, con obviedad.
- Ahh! -soltó como si apenas cachara la idea, y ya no continuaba quejándose.
- Necesitan hablar -continuó la chica.
- Y muy seriamente -concordó el ojiazul.
- Espero que se reconcilien, sobre todo que aclaren todo.
- Sí, pobres
Me gustaba verlos más de empalagosos, que enojados y tristes -comentaba, la chica le miraba extrañada. Ron siempre había dicho que Harry y Hermione eran demasiado cursis, que su exagerada melosidad le enfermaba; y a ese pensamiento se había adaptado ella. El romanticismo del pelirrojo siempre había sido en bromas. Para su mayor sorpresa la abrazaba cuando salían de la torre y le daba un beso en la frente.
*-*-*-*-*-*-
No digas que es tarde,
Que mucho esperaste y ya no piensas volver.
Di que aún hay tiempo,
Para recobrar lo que perdimos ayer.
Porque yo, nunca te olvidé.

La puerta se cerró
entre nervios, un sentimiento de culpa y los enormes deseos contenidos de correr y abrazarla; de rozar su piel y de besarla...
Harry se acercó a la castaña con cierta cautela para no incomodarla. Hubo un instante entre el silencio en el cual cruzaron la mirada, ella le dio a entender que podía sentarse. El ojiverde se sentó, la ojimiel aún tenía ese aire lejano pero a la vez tan sereno. Él jugaba con sus manos que se habían puesto frías y sudaban, tras un suspiro comenzó a hablar con la voz un tanto titubeante. Mas sin embargo ella no le miró, simplemente escuchaba como si esperase algún reproche de su parte.

- Hermione, quisiera poder decirte tantas cosas... Pero sé que mis errores no tienen excusas. Las cosas que hice no tienen justificaciones, te hice llorar con mis palabras y mis hechos -su voz se escuchó con culpabilidad y arrepentimiento.
- Harry... -le volteó a ver sorprendida.
- Déjame hablar, esta vez intentaré no estropearlo -pidió, hablando más seguro.
- Habla, necesito escucharte, porque también quiero que tú lo hagas... -asintió tranquila tras dar un profundo respiro.
- El viernes me dejé llevar por la ira que tenía, porque habías preferido a Ginny sobre nuestras promesas. Porque te creí cobarde, incapaz de luchar por lo nuestro y me llené de impotencia, me cegué y luego aparecieron los malditos celos. Verte en brazos de Malfoy, lo que había dicho Ginevra, me hicieron perder la cabeza -continuó desviando la mirada que se había tornado cristalina.
- Harry, tus palabras fueron muy hirientes... -apenas y se escuchó, en esa revelación él estaba siendo sincero ¿y ella cómo lo haría?
- Y absurdos reclamos basados en el miedo, porque me ha aterrado todo este tiempo perderte -expresó, en un impulso se voltearon a ver fijamente pero en segundos ella desvió la mirada, él cerró los ojos sin moverse y suspiró por ese gesto desalentador.

 

Te fuiste de pronto,
Poniéndole fin sin previo aviso a este amor,
Y al verme sola...
Juré arrancarte de raíz, pero no,
La verdad yo tampoco pude olvidar.

Hermione mojó sus labios y por fin habló con más claridad.

- Me lastimó mucho que dudaras, me hiciste pensar que nada de lo que habíamos vivido importaba... Rompiste nuestros lazos de un tajo sin darme la oportunidad de explicar, y cuando hablé solamente quería gritarte y reclamar también... Esa noche lloré mucho -confesó sincera.
- Hermione... -abrió los ojos y la vio muy sorprendido.
- Ambos dijimos cosas sin pensar... En ese momento todo eso lo sentías. Ahora lo entiendo, te sentías frustrado por mi... -continuó, quería tomar su mano pero se contuvo - Por mi cobardía -terminó bajando la cabeza, él la tomó por la barbilla y cuando consiguió que lo mirara retiró rápidamente su mano para no molestar a la chica - Yo también tenía miedo, aún lo tengo... Aunque esto no hubiese pasado si desde el principio hubiera sido franca con Ginny, decirle la verdad esa tarde... Y darte tu lugar, el lugar a nuestro noviazgo -asentó con remordimiento, de repente se incorporó dándole la espalda.
- Tal vez yo no fui lo suficiente como apoyo y más como presión -dijo apresurado entre el desconcierto, ella estaba admitiendo que también se equivocó.
- Aceptando que yo no te lo permití y que la inmadurez no nos ayudó, fue el enemigo - le regresó a ver con los ojos un tanto cristalinos.
- Y lo que pasó ayer fue un claro ejemplo de ella -soltó con pesadez el chico.
- Anoche te intenté odiar por eso, pero por más rabia que tenía contra ti no pude. Al contrario, alguien me hizo ver mis errores, porque yo también los tuve.
- Te sonará estúpido pero en el pub de nuevo me invadieron los celos y cometí ese error, porque nunca he sentido nada por Ginevra. Eso sí no te merecías, que te lastimara más con mis palabras -él también se puso de pie y fue hasta ella, se detuvo a escasos pasos - Quería alejarte de Draco y sin pensar te llevé a él -dejó escapar un sonidito sarcástico y avanzó hacia ella.
- Ginny tampoco se merecía que la estemos metiendo como nuestro juego -retrocedió dos pasos y él comprendió que no debía acercarse más.
- Mira, de ella hablaremos después...-exclamó con cierta presura, y es que volver a meterla antes de aclarar las cosas no era buena idea.

 

Te necesito, no hay más qué hablar.
Qué harán mis manos si jamás te vuelvo a tocar.
Te necesito, no hay más qué hablar.
Sin ti las horas duran más que la eternidad.

- Te das cuenta, estamos hablando sin alterarnos -expuso la ojimiel, exhalando profundamente.
- Creo que es un buen indicio de madurez -dijo en un intento de no entrar en tensión, al contrario continuar así.
- Todo tiene que ver con ella - aunque seria vaciló, había comenzado a juguetear con uno de los listones de su sudadera lila mostrando interés en él.
- Papá dijo que sí, y que llegará con el tiempo. Para comenzar no estamos mal, al fin hablando con sinceridad y sin gritar -embozó una sonrisita nerviosa.
- ¿Tu papá dijiste? -exclamó sorprendida y a la vez pensaba que había escuchado mal.
- Sí -asintió. Ella fue a sentarse nuevamente en el sofá, y él la siguió.
El ojiverde le relató el sueño, cuando contó lo de Sirius y su madre, la castaña se le dibujó una sonrisita.
- Me has dejado muy sorprendida, debió significar mucho para ti soñar con tus padres y Sirius -dijo con expresión asombrada y a la vez mirándole con alegría por él.
- Fue tan real -dijo casi en susurro, Hermione ya no pudo contenerse y tomó su mano, a Harry le tomó por sorpresa sin embargo atinó a acariciarla entre sus dedos y le sonrió especial; con esa mirada que sólo ellos podían brindarse y verse.
- Tu padre tiene razón, son pruebas que estamos superando. Y sí, tenemos tanto qué aprender... Yo de ti, como tú de mí -puntualizó apretando su mano, inconscientemente se fueron acercando hasta quedar a una distancia escasa, cual se hubiese detenido el tiempo... algo en su interior gritaba silenciosamente pero tan fuerte. Un deseo enorme de sentir sus labios, ambos cerraron los ojos sin soltarse de las manos, percibían su respiración, su aliento. En verdad necesitaba besarlo...

Fue todo un mal sueño,
Tan sólo me importa que hoy estés junto a mí.
Rompe el silencio, y sella mis labios con un beso sin fin.
Esta vez prométeme, que jamás te voy a perder.

Contuvo la respiración, de pronto Harry se alejó desconcertándola.
- Hermione, me perdonarías mis errores y... ¿volverías conmigo? -titubeó conteniendo su respiración.
- Harry, yo... - abrió los ojos y se quedó sin aliento.
- Comprendería si no -se apresuró a decir.
- Harry
- Aunque por ahora me conformo con ser amigos... -agregó poniéndose más nervioso.
- ¡Harry!
- No tendrías que... -negó viendo hacia la ventana.
- ¡¡Harry!! -subió su tono de voz haciéndose escuchar.
- Her... -la volteó a ver.
- ¿Quieres ser mi novio? -exclamó la chica.
- ¿Te me estás declarando? -soltó lo primero que se le vino a la cabeza.
- Siempre soy yo la que tiene que dar el primer paso -sonrió entre bromeando para aligerar los nervios de él y que ella misma sentía.
- Ahora resulta -exhaló aún con la sorpresa, ambos soltaron una risita con muchos nervios, se quedaron viendo fijamente. El ojiverde acarició sus rulos y mantuvo un silencio, sólo observándola.
- ¿Y? -le vio Her mordiendo su labio inferior y de forma expectante.
- Mejor tú respóndeme... -se le acercó dejando un espacio escaso entre sus rostros, ella le miró pero como toda respuesta lo haló hacia ella y lo besó.
- Hermione... -apenas y dijo para volverla a besar.
- Te extrañé... -dijo él tomando aliento.
- Te amo, y no me importa ya nada de lo hayamos dicho o hecho. Eso fue sólo un mal sueño, lo único que me importa es que ahora estemos juntos de nuevo y que nada nos separará -expresó ella, acariciando su rostro.
- Te lo prometo. Gracias... Por ser tú -susurró rozando su nariz con la suya, capturó su aliento, fueron intensificando el beso y lentamente cayeron en el sofá. Él deslizó su mano bajo la sudadera de la castaña y acarició la tersa piel de su estomago, ella soltó un respingo sin embargo entremetió sus dedos en los revoltosos cabellos de él y puso presión en el asunto; se escuchaban sus resuellos... Cuando ella intentaba deshacerse de la playera del chico y éste comenzaba a bajar el cierre de la sudadera.

 

Te necesito, no hay más qué hablar.
Qué harán mis manos si jamás te vuelvo a tocar.
Te necesito, no hay más qué hablar.
Sin ti las horas duran más que la eternidad.

Entonces él, Harry frenó sus impulsos antes de dejarse llevar por la desesperación de estar con ella.
- Harry... -exhaló desconcertada, él se incorporó sin pararse del sillón evitando mirarla.
- Mi padre dijo que no nos comiéramos al mundo así de rápido -exclamó apenado.
- Esta revelación hizo que Hermione se sonrojara y sus manos comenzaran a sudar, sintió como si una menta hubiese pasado por su garganta sin ser masticada. Se acomodó la sudadera, apresurada y un tanto temblorosa.
- Luego hubo algo que no entendí -siguió viendo hacia el otro lado, su rostro ardía y sus cabellos estaban muy desordenados.
- ¿Sí? -tomó su mano, aún muy sonrojada.
- Me dijo: Disfruta lo que venga, pese a ser adelantada será una experiencia hermosa - la chica abrió mucho los ojos pero rápido disimuló su expresión.
- ¿Crees que se refería a nuestro matrimonio? -preguntó pensativo.
- Dices que tu papá te dijo que las peleas entre Sirius y tu mamá le recordaba a Ron y a mí -cambió el tema algo brusca y nerviosa. Ella tenía la intuición de que su suegro se refería más que nada a que ella entonces sí estaba embarazada. Tragó saliva, de pronto su boca se le había secado.
- ¡Sí, qué chistoso! Te lo había comentado alguna vez -soltó una risita circunstancial, algo le decía que ella no quería tocar el tema del compromiso.
- Sí, la noche que me pediste ser tu esposa -desvió la mirada.
- Her... -apretó su mano, ella había retomado el tema.
- Harry, yo
-regresó a verle y sostuvo su mirada unos segundos pero luego la bajó.
- Te daré el tiempo que me ibas a pedir -exclamó firme. Hermione se quedó muy sorprendida.
- En verdad te amo. Pero no estoy preparada para asumir la responsabilidad de un compromiso
Eso me aterra -atinó a expresar, viéndole.
- Es necesario este tiempo para que lo nuestro madure sin las presiones -continuó con serenidad él.

 

Yo no tengo vida sin ti, y por eso estoy aquí.
Rescatando el tiempo que viví lejos de ti.

- Uy, estamos aprendiendo -vaciló ella, el ojiverde besó su mano.
- Mañana hablaré con Ginny -soltó clara.
- Esteraré a tu lado -se apresuró a decir.
- No te enojes, pero primero quiero hacerlo sola -dijo incorporándose y yendo a recargarse en uno de los pilares de los doseles de su cama mientras lo veía, él la miró significativamente.
- Esta vez lo haré en serio. Tú y yo le explicáremos juntos después de que le pida disculpas -exclamó, entendiendo el miedo en su mirada.
- Ron me dijo que ya se enteró de lo nuestro -él también se puso de pie y fue hasta ella.
- Por él -acentuó la ojimiel con cierto reproche dándole la espalda sin querer, cruzándose de brazos y adquiriendo una carita de puchero.
- Y sus padres también lo saben - agregó el de gafas.
- La señora Weasley -aclaró Hermione, un tanto dolida por la actitud de la mamá de Ron hacia ella. El ojiverde percibió su tono de voz, rodeó su cintura con sus brazos. La castaña se dio la vuelta para verle de frente sin deshacer el semi-abrazo.
- Harry, son muchas las personas que están implicadas en este embrollo -le dijo mirándolo.
- Ellas dos, ¿y
?
- Ayer, Draco me pidió que lo intentásemos de nuevo -exhaló un suspiro y negó. Harry abrió los ojos muy grandes, con susto.
- No temas, No nos separarán -se abrazó a él para tranquilizarlo.
- ¿Entonces tú y yo por ahora qué seremos ante los demás? -preguntó.
- Pues ayer dijiste que era libre -intentó detener la tensión que al parecer comenzaba.
- Her, sabes que... -iba a hablar pero ella lo besó sin permitírselo.
- Somos novios -dijo cuando lo dejó de besar, con una sonrisita linda.
- Me alegro de que sea una respuesta positiva, Pero por ahora respetaré tu espacio -el de gafas también le brindó una sonrisa especial. La chica de rulos se recargó en su pecho.
- Harry, en este tiempo que me estás dando...
- No te atosigaré con un noviazgo de a sol y a sombra, ni con eso del compromiso. Pienso que después de que hablemos con ellos y los exámenes, que para ti serán muy intensos porque te conozco
Podremos abordar el tema -le dijo tranquilamente.
- ¡Pero terminarán hasta junio! -le regresó a ver con la mirada alarmada.
- Y es el tiempo justo, ¿no? - la miró insinuante, ella suspiró y relajó su rostro.
- Gracias, mientras seguiré estando en esta torre, y si ordeno mis emociones antes serás el primero en saberlo -volvió a recargarse en su pecho, embozando una sonrisa serena.
- Confío en que así será... -susurró él a su oído, causando cosquillas en la chica.
- ¿Confianza? -musitó la ojimiel.
- Puedes estar segura que es verdad -dijo con firmeza.

Te necesito, no hay más qué hablar.
Qué harán mis manos si jamás te vuelvo a tocar.
Te necesito, no hay más qué hablar.
Sin ti las horas duran más que la eternidad
.

 

Tras un rato de estar en silencio, simplemente abrazados y disfrutando de estar juntos...
- Te amo -exclamó el de gafas y besó su frente.
- Yo más - dijo la de rulos castaños, besando su barbilla.
En eso Crookshanks se enredó entre las piernas de ambos y bufando algo enfadado, se separaron pese a que en el fondo querían quedarse así por mucho tiempo más. Hermione lo tomó entre sus brazos, el minino le lanzó al ojiverde una mirada con resentimiento.

- Creo que piensa reprocharme él también -comentó Harry yéndose a sentar en el sofá nuevamente.
- Ya Crookshanks, Harry y yo ya aclaramos malos entendidos -le dijo al micho y lo dejó en el piso, el gato vio evaluadoramente al chico antes de saltar a su regazo.
- Tú también me detestabas, verdad? -le dijo rascándosele detrás de las orejas, el felino soltó un maullido y se enroscó acomodándose en sus piernas.
- En el fondo siempre te ha preferido -bromeó la chica. -Me pregunto por qué -miró al gato inquisidora.
- Encanto natural -siguió la broma el de gafas y continuó acariciando a Crookshanks, la ojimiel soltó una risita.
- Luna estará contenta, ayer me regañó como no tienes idea. Me hizo ver lo equivocada que estaba -le platicó, sentándose a su lado.
- Imagínate la baseada que me metió Ron cuando le conté -él también le platicaba - Pero también tu amiguita me dio otra que me mostró su lado intimidante y de temerle -hizo una mueca de apariencia aterrada.
- Se lo deberíamos agradecer, a los dos -reía ante esa expresión.
- Sí -él también rió.
- Bajamos -se incorporó y le preguntó a la chica, tendiéndole la mano.
- Bueno Ginny no está, pero... -sintió un peso.
- Te soltaré en el comedor -dijo comprensivo.
- No quiere decir que no te ame -se apresuró a aclarar.
- Lo siento, por dudar -se disculpaba, sin querer se fijó y vio el gatito que le había regalado en la navidad sobre el buró, no le comentó nada a la ojimiel pero sonrió.
- De verdad te agradezco que comprendas -le besó rápidamente.
- Tú me perdonaste cuando no tenías mucho porqué.
- Ya lo aclaramos, te lo debía. Y si tengo uno enorme. El amor que nos une -el ojiverde sintió una calidez en sus palabras de ella - Y cuando existe de verdad lo demás sale sobrando -exclamó sonriéndole tierna.
- Hermione, nada de lo que dije o hice en mis arranques de estúpidos celos fue en serio. En cambio cada palabra y momento bello a tu lado es lo más sincero que pude haber dicho o hecho en mi vida -ella le brindó una mirada especial, esta vez fue él quien la besó.
*-*-*-*-*-
Te necesito, no hay más qué hablar.
Qué harán mis manos si jamás te vuelvo a tocar.
Te necesito, no hay más qué hablar.
Sin ti las horas duran más que la eternidad.

Entraron en el gran comedor, se sentaron frente a sus amigos quienes les vieron contrariados entre las ganas de preguntarles o pasar por ignorados hasta que ellos decidieran contarles. Harry y Hermione mantenían sus rostros serios, los ojiazules intercambiaron una mirada temerosos y al parecer contenían su respiración.

- ¿Y? -se atrevió a decir el pelirrojo.
- Pues... -musitó Harry.
- ¡Que nos reconciliamos, chicos! -exclamó la castaña, con voz alegre pero tono normal. Por fin sonriendo, llevaba rato conteniendo las ganas delante de sus amigos.
- ¡¿En serio?! -dijeron al unísono Luna y Ron.
- Sí -asintieron Harry y ella.
- ¡Al fin! -exclamó la rubia con una sonrisita feliz.
- ¡Hasta que piensan! -exclamaba el ojiazul cual verdadero milagro - ¡Pues felicidades! -casi gritaba el pecoso.
- ¡Shuss! -le silenciaron ellos. A lo lejos un rubio miró receloso, los había visto llegar juntos.
- ¡Qué! -se quejó el pelirrojo.
- No grites, aunque aclaramos todo no vamos a ser novios en sí -dijo Hermione.
- No entiendo
¿Volvieron o no? -puso cara de confusión, la rubia también.
- Le estamos dando un respiro a nuestra relación, aún así estamos juntos porque nos amamos -continuó la castaña, Harry le tomó la mano por debajo de la mesa.
- ¿Entonces no se mostrarán...? -dijo incrédulo Ron.
- Más adelante -respondió el ojiverde.
- Qué es lo que esperan -inquirió con regaño y los vio ceñudo.
- Después de los exámenes -asentó la de rulos.
- Um -gruñó el ojiazul.
- Hay mucho qué estudiar -dijo entre bromista el de gafas.
- Nerds -murmuró. Luna observó cómo Hermione le lanzó una mirada peligrosa, sabía que su amiga no estaba muy contenta con Ron. Harry sin embargo vio a su amigo con cara de resignación, ya tan acostumbrado a esa forma de ser de él.
- De todas formas me alegro, ya me habían cansado de verlos con caras largas y evitándose. Aunque sólo fueron dos días -observó sin complejos.
- Los más largos de mi vida -dijo Harry, apretando la mano de la castaña.
- De nuestra vida -corrigió ella.
- Ya vuelven a ser los mismos melosos -soltó poniendo los ojos en blanco.
- ¡Ronald! -exclamaron al mismo tiempo sus amigos y novia, haciendo que se sobresaltase luego él puso una sonrisita de ángel.

 

Disfrutaron de la cena pero Luna y Hermione se fueron antes de las ocho con la excusa de que tenían que ir por un libro para la rubia a la biblioteca. Ron aún no terminaba de cenar y no puso mucho empeño en ello ya que no le agradaba la idea de pasar la última hora libre encerrado en la biblioteca. A Harry se le hizo mala onda dejarlo solo, así que prometieron verlas más tarde.

*-*-*-*-*-*-*-*-
Notas De La Autora:

Espero que este capitulo les guste, la reconciliación la hice sin tantos revuelos, ambos debían aceptar su errores.

Me dicen qué opinan, vale?

Canciones anteriores mi favorita - Este Corazón- de RBD- Te Necesito- interpretes OV7, en su tiempo mi grupo en español favorito.

Mil Grax! Saludos de su amiga Anyeli Potter Granger


En realidad no iban a la biblioteca se dirigieron a la enfermería. Mientras caminaban por el pasillo que conducía a ésta ambas charlaban para eliminar los nervios; o al menos eso intentaba la ojiazul, que su amiga dejase de pensar en los resultados...

- ¡Qué bueno que Ron no quiso acompañarnos!, así Harry se tuvo que quedar y afortunadamente no tuvimos que buscar una excusa para que no vinieran... -comentó Hermione soltando un suspiro de alivio.
- Ya ves. A veces esa falta de interés de Ron por los estudios, sirve -bromeó Luna, la ojimiel soltó una risita vacilante.

 

Cuando la señora Pomfrey les entregó el sobre con los resultados Hermione sintió emociones encontradas y como una revolución de ellas acontecía en su interior. La enfermera aún así le vio con incredulidad, recriminatoria e indignada.
Luna sugirió que era mejor idea abrir las pruebas en la torre.

*-*-*-*-*-*-*-
Caminaron lentamente de regreso a ésta, Hermione jugaba con el sobre amarillo y mantenía un silencio vacío... Luna se limitaba a observarla sin saber qué decirle.

Entraron en la habitación, la castaña cada segundo estaba más nerviosa...

I used to think (Solía pensar que)
I had the answers to everything (yo tenía respuestas para todo.)
But now I know (Pero ahora sé)
Life doesn't always Go my way, yeah... (Que la vida no siempre va a mi manera, sí
)
Feels like I'm caught in the middle (Siento como que estoy atrapada en el medio)
That's when I realize... (Es cuando me doy cuenta que
)

Hermione colocó los resultados sobre el escritorio, la rubia se había ido a sentar en el sofá.

- Tranquila -le dijo viendo cómo su amiga castaña temblaba y caminaba de un lugar a otro murmurando cosas sin sentido.
- Tengo miedo - finalmente expresó con un hilito de voz.
- Mira, ya te reconciliaste con Harry. Él te apoyará si lo estás -dijo la rubia con una mirada insinuante.
- ¿Y si se asusta? -exclamó temerosa.
- Por mucho que se asuste, te ama, y esto no lo puede alejar... Al contrario, estoy segura de que se sentirá más...
- Atado -soltó la ojimiel sin dejar que su amiga terminara de hablar.
- No empieces, ¡um! -reprendió la ojiazul viéndole ceñuda -Me refería a unido a ti -completó, lanzándole una mirada reprobatoria por su comportamiento.
- No quiero que la boda se precipite -negó con tono de preocupación.
- ¡Déjate de especulaciones tontas y ábrelo! -exclamó Luna cansina, ella también estaba nerviosa.
- Ábrelo tú -chilló, observando el sobre amarillo que estaba sobre el escritorio cual si fuese un Howler a punto de estallar.
- Es tu deber -puntualizó la Ravenclaw, la de rulos la regresó a ver con carita de sufrimiento; había tomado el sobre por fin y se había parado frente a la rubia.
- Haber trae acá -exhaló un bufido de fastidio. Ella se lo dio, tras un fuerte respiro Luna abrió el sobre y sacó los resultados; Hermione prefirió darle la espalda, su respirar era perceptible y lento... Cuando la ojiazul leyó abrió mucho los ojos y apretó los labios.
- Oh por Dios -musitó la chica con voz muy baja.
- ¡¿Qué?! - Her volteó a verla, sus latidos se estaban acelerando más.

I'm not a girl (No soy una niña)
Not yet a woman (Ni aún una mujer)
All I need is time (Todo lo que necesito es tiempo)
A moment that is mine (Un momento que es mío)
While I'm in between (Cuando estoy entre medio.)

- ¡Oh por Dios! -repitió la rubia sin dejar de ver las hojas que tenía en las manos.
- Hermione...-murmuró el nombre de su amiga castaña, regresó a verla y negó.
- Luna, ¿lo estoy? -preguntó mordiéndose el labio inferior y demostraba mucha ansiedad. Luna volvió a negar con la cabeza.
- ¡No qué! -dijo más desesperada. Su amiga apretó las hojas.
- No, No lo estás... -tras un suspiro por fin habló.
- ¿No? -preguntó incrédula.
- No -afirmó la de ojos azules.
- Ah, oh... Bien... qué bueno, no?... -titubeó con el intento de una sonrisita fingida, parecía desilusionada y se había puesto algo pálida.
- Sí -asintió Luna.
- Entonces no lo estoy -repitió más para sí misma, jugando con sus manos que sudaban mucho.
- Pues aquí dice que no -asentó la rubia mirándola fijamente.
- Estupendo...-exhaló con una voz de felicidad que ni ella misma se creía, se sentó en la orilla de su cama muy temblorosa.
- Herm, estás bien? -la cuestionó su amiga sin quitar la vista de ella.
- ¡Claro, Es una magnifica noticia!, Un alivio. No estoy embarazada, no hay problemas, ni qué ocultar...-comenzó a hablar de manera rápida.
- Herm?...-la rubia arrugó el entrecejo.
- No habrá boda precipitada...-continuaba sin hacerle caso a ésta -Pero quién te entiende, no que no querías eso - Luna se cruzó de brazos y frunció más las cejas.
- Ni porqué decirle a Harry lo de mis sospechas... Mucho menos porqué mis padres se enterasen que él y yo...-a cada palabra su voz se quebraba y respiraba como si estuviera a punto de llorar.
- ¡Hermione! -volvió a decir la ojiazul, pero la castaña parecía no escucharla pues en realidad hablaba con una mirada de estar en un trance.
- Ni una espera, Ni búsqueda de nombres, Ni preparativos, Ni un nacimiento... Cero llantos y desveladas... Es tan bueno no sentir eso... -finalizó pero por fin sus ojos que ya estaban muy cristalinos comenzaron a dejar escapar las lágrimas que contenían.
- ¡¡Hermione!! -se hizo escuchar la rubia y se puso de pie acercándose a su amiga.
- ¡Oh Luna, Por qué me siento tan mal!, ¡Por qué extrañar algo que nunca tuve, Que jamás existió!... Que sólo fueron meras sospechas erróneas...-soltó el llanto, Luna la abrazó.
- Porque lo deseabas de verdad -le dijo consolándola.
- Tal vez, pero ahora sé que está bien... Que no era el momento, que disfrutaré más mi tiempo... Los estudios... Y que haré muchas cosas y... muchas cosas... -continuó con esa voz llorosa y trabada.
- Pues las harás después -le decía separándose de ella unos pasos y viéndola de frente.
- ¿Cómo? -preguntó confusa entre un sollozo.
- Es que te mentí -apretó los labios y entrecerró los ojos, como si fuese a recibir una bofetada.
- ¡¿Qué?! -exclamó tal hubiese escuchado mal.

 

I'm not a girl (No soy una niña)
There is no need to protect me (No hay necesidad de protegerme)
Its time that I (Es tiempo que yo)
Learn to face up to this on my own (Aprenda a enfrentar esto por mí misma)
I've seen so much more than u know now (He visto mucho más de lo que sabes ahora)
Don't tell me to shut my eyes (Pues no me digas que cierre mis ojos.)

- Sí, mentí -sostuvo.
- Haber si entendí -dijo confundida - Tú-me, Mentiste? -Sobre...- la miraba fijamente - ¿Entonces lo estoy? -preguntó.
- Sí -asintió mordiéndose los labios.
- ¡Oh Por Dios! -soltó un gritito y se tapó la boca con las manos.
- Herm.
- Por qué... ¡¿Por qué me dijiste que no?! -se puso de pie, Luna retrocedió unos pasos pensando que Hermione le iba a reclamar pero la castaña no mostraba si quiera indicios de querer gritarle, aún mantenía su expresión de sorpresa aturdida.
- Para ver tu reacción -confesó apenada.
- ¿Mi reacción?, ¿para qué? -la vio desconcertada.
- Porque ahora sé que en verdad lo quieres a pesar de todo lo que significa que lo estés esperando -la ojimiel arqueó una ceja sin quitar la mirada de ella - Es que te veías tan nerviosa y asustada que llegué a pensar que lo tomarías diferente -vaciló.
- Diferente, ¿cómo?
- Pues que gritarías o que tratarías de convencerte que no. No sé quizás hacer algo...-decía avergonzada, aunque se sentía bien de haberlo hecho.
- Algo de qué?-la vio creyendo entender - Luna, me conoces. Y sí, tal vez estoy muy loca y tengo miedo, y haya sido cobarde para no hablar con Ginny antes... -la rubia se sintió incómoda - Pero Créeme, acabo de aprender de todo lo que ahora me está pasando, y lo que sucedió los últimos dos días... -bajó parcialmente la mirada pero rápidamente regresó a ver directamente a su amiga - Debo enfrentarlo... -suspiró- Porque está él, ¿entiendes? -señaló su vientre. En el fondo al decir él se sintió extraña, y es que ya era un hecho de que esperaba a una personita.
- Sí -asintió la rubia observando a su amiga, brindándole una sonrisa comprensiva. La castaña tenía nuevamente los ojos llenos de lagrimitas, pero éstas ahora parecían más bien de emoción contenida.
- ¡Luna, Voy A Tener Un Bebé! -exclamó abalanzándose contra la ojiazul y abrazándola. Parecía haberse estado conteniendo.
- ¡Vas a tener un bebé! -repetía ésta, algo sobresaltada por tomarla por sorpresa.
- ¡Voy a ser Mamá! -soltó un chillido eufórico que ni ella misma entendía.
- ¡Voy a ser tía! -dijo la Ravenclaw con el mismo tono, aunque en verdad estaba muy extrañada por la reacción de la de rulos.
- Sí, serás tía -acentuó separándose de ella y tranquilizando la euforia, algo apenada.

 

I'm not a girl (No soy una niña)
Not yet a woman (Ni aún una mujer)

All I need is time (Todo lo que necesito es tiempo)
A moment that is mine (Un momento que es mío)
While I'm in between (Cuando estoy entre medio)

I'm not a girl (No soy una niña)

But if u look at me closely (Pero si me miras de cerca)
You will see it my eyes (Lo verás en mis ojos)
This girl will always find Her way (Ésta chica siempre encontrará su camino)

Ambas se sentaron en el sofá de la ventana...

- Y bien, ¿se lo dirás a Harry? -preguntó Luna tanteando el terreno.
- Pues acaba de darme el tiempo que le iba a pedir... -vaciló- Y si se lo digo...-se mordió el labio inferior - Ya te dije, tengo miedo -desviaba la mirada.
- Y yo te dije que no será capaz de dejarte. ¿Por qué dudas?, ¡Si él te ama! -habló con cierta exasperación.
- Sí, pero la reacción contraria es peor. Sé que se volverá sobreprotector y atosigador. Y no quiero eso tampoco -aclaró moviendo la cabeza en señal de negación.
- Pues sí, debo aceptar que tienes razón -admitía la rubia.
- Es mejor esperar a que terminen los exámenes, y sobre todo a que yo hable con Ginny y Draco...
- Hum, y todavía tomas en cuenta a la bestia andante -Luna enchuecó la boca.
- No le digas así -la reprendía.
- ¿A quién, A Draco o a Ginny? -sonrió con malicia traviesa.
- Además también está la señora Weasley -continuó, lanzándole una mirada reprobatoria.
- Hermione, ¡Eso sí que no! Así sea muy la madre de Ron, yo no la puedo ver después de cómo te señaló y se refirió a ti. ¡No señor!, es una señora muy calabaza y... -expresaba su molestia.
- ¡Luna! -le llamó la atención antes de saber qué más era la señora Weasley para su amiga.
- Por eso digo que ya no le pienso dirigir la palabra -vaciló, sus mejillas se habían ruborizado.
- De todas formas debo hablar con ella -exhaló, se dejó caer en el respaldo del sillón y se puso las manos en la frente.
- ¡No tienes porqué darle explicaciones! -la ojiazul exclamaba su descontento.
- No tanto como eso, Pero debo aclarar las cosas -contestó con un titubeo ante la sorpresa de la reacción de su amiga. - No podré ocultar mi embarazo, ¡Y no pienso tolerar que señalen a mi bebé! - finalizó con firmeza, y por primera ocasión tras asegurarse de que lo esperaba, acarició su vientre.
- ¡Así se habla! -exclamó sonriendo, satisfecha y contenta. Tomando por sorpresa a la de rulos, la abrazó, ella le correspondió.

 

I'm not a girl (No soy una niña)
Not yet a woman (Ni aún una mujer)
All I need is time (Todo lo que necesito es tiempo)
A moment that is mine (Un momento que es mío)
While I'm in between (Cuando estoy entre medio)

I'm not a girl (No soy una niña)

- ¿Y qué harás mientras?, Digo porque ocultarlo no necesitas tanto. Se te notará hasta por agosto o septiembre -preguntaba, tocando el vientre de su amiga.
- Seguir actuando normal -respondió, sonrojándose y sintiendo que sus mejillas desprendían un ligero vapor.
- ¡¿Cómo que Normal?! -chilló indignada - ¡Nada de normal! -negó con rotundidad- Debes alimentarte bien y saludable. Cero malpasos y desvelos, mucho menos estrés. Debes cuidarte, porque en verdad lo estás cuidando a él -asentaba.
- Ahora resulta que serás mi enfermera particular -la ojimiel se reía.
- Aunque te quejes -la rubia la vio feo en broma.
- No pues sí -dijo sin contener esa risita. Pero luego cambió su expresión a una seria.
- Luna, debemos mantener esto entre nosotras -pidió tomando las manos de su amiga y viéndola de frente - Ni siquiera Ron debe saberlo. Es mas, él menos que nadie. Porque se le puede escapar -La chica asintió e intercambió una mirada de complicidad con la castaña, ésta se puso de pie.
- ¿Y tus padres? -preguntó como sin fijarse, cuando Hermione avanzaba.
- ¡Auch! -hizo una mueca- (No había pensado en ellos los últimos minutos) - Creo que les diré hasta que regresemos -respondió - Aunque lo pensaba aún no tenía determinado cómo se los iba a decir. -Ahora sí que van a estar seguros que entre Harry y yo pasó algo de lo cual se van a desilusionar de mí... -se dejó caer sobre su cama y dio un profundo respiro.
- Pues obvio. ¿Qué creías? - Luna la miró negando - ¿Qué les ibas a decir que fue por obra de magia, o qué? -soltó una risita burlona.-Hermione le lanzó una mirada ofendida hacia la chica que aún estaba sentada en el sofá.
- Mamá se va desmayar y papá creo que le va a dar algo... Ni siquiera saben que salgo con Harry, aún piensan que mi novio es Draco. Sólo espero que no me odien - soltaba un suspiro.
- ¡¿Qué?! -saltó del sillón y se acercó a la cama de su amiga -Yo te odiaría por eso -expresó ceñuda.
- ¡Luna! - la ojimiel se recargó sobre la cabecera y miró significativamente a la chica de ojos azules.
- ¡Debes desmentirlo! -exclamó con rotundidad sin hacerle caso.- ¡No puedes dejar que piensen que Draco es el papá!
- ¡¡Luna!! -se hizo escuchar. -¡Ay Hermione, contigo de verás! - La rubia dejó de refunfuñar sin inmutarse por las llamadas de atención que le había hecho la castaña.
- Ok, pasando a lo otro... No creo que te odien porque los vas a hacer abuelos. Tal vez les afecte, pero lo aceptarán. Eres su hija, te apoyarán... -aseguró, Her movió la cabeza no muy convencida - Aunque sí te darán un buen regaño antes. Tampoco esperes que salten del gusto y te feliciten por tamaña noticia -le dijo observándola recargada en uno de los barrotes de la cama de ésta. La de rulos castaños negó embozando una sonrisa resignada, ya conocía a su amiga rubia.

 

Ambas se quedaron en silencio, Hermione se recostó bien sobre su cama con la mirada pensativa... Se había puesto la mano sobre el vientre con suavidad, su mirada tuvo un brillo especial y tierno, un tanto soñador.

Luna se sentó en el sofá y se quedó viendo hacia los oscuros jardines... Su amiga la había sorprendido, siempre tuvo la impresión de que era muy responsable pero esto sin duda le dejó en claro que era más que una responsabilidad era un valor en ella... Si estuviese en la situación de la ojimiel seguramente estaría llorando y hasta desmayada... o tratando de huir -negó al tener ese pensamiento. -Pero no Hermione, ella era fuerte y valiente... Nunca había sentido algo parecido porque no tenía hermanas pero ahora eso la hacía sentir orgullosa de su mejor amiga, de su hermana.
*-*-*-*-*-*-*-*-
Por los pasillos que dirigían a la torre de premios anuales caminaban aprisa Ron y Harry, bajo la capa de invisibilidad.

- ¡Cállate Ron! -regañó el ojiverde en voz baja.
- Me callaría si a cada paso que damos no me pisaras -se quejó de malas pulgas.
- Nadie te manda a estar tan alto -contuvo una risilla burlona.
- Envidioso -gruñó - Deberías estar agradecido de que haya encontrado tu capa.
- No recuerdo haberla dejado en los vestidores -dijo pensativo.
- Pues cómo pretendes recordar las cosas, si cuando estás con Hermione te pierdes en un mundo del que nadie te puede sacar -esta vez fue él quien embozó una sonrisita de burla.
- Ja-ja, Qué graciosito -soltó ácido el de gafas.
- Sí, Hermionelangalaxia -continuó burlándose.
- De qué te burlas?, la tuya es Lunalandia -acentuó triunfal, el pelirrojo intentó reclamar pero parecía un pez fuera del agua abriendo y cerrando la boca, finalmente no dijo nada y la cerró viendo feo al chico de cabellos revoltosos. Éste soltó una risita y siguió caminando sin dejar de sonreír.
- Se original - soltó Ron después de un rato, Harry negó poniendo los ojos en blanco.

 

Habían por fin llegado al retrato de Sir Cadogan, afortunadamente sin ser detectados por la metiche señora norris.
*-*-*-*-*-*-*-*-
Los rayos de luna proyectaron su reflejo en la habitación con su tenue luminosidad penetrando por las ventanas.

- Ya no deben tardar, pasan de las nueve -rompió el silencio la rubia.
- ¿Eh...? -musitó la castaña distraída.
- Que no llegan - dijo escudriñándola con la mirada pues la expresión de su amiga no tenía nada que ver con la de hace rato, ahora se mostraba con angustia.
- Ah, sí... se están tardando mucho -titubeó.
- ¿En qué piensas? -la ojiazul la vio tratando de indagar en la mente de la chica.
- Discúlpame, es que sólo pensaba en...

Pero antes de que pudiese decirle qué pensaba que le hacía tener esa expresión preocupada, un toquido en la puerta la hizo quedarse callada.

- ¿Quién es? Son ustedes, Ron? -preguntó Luna.
- Sí, Somos nosotros -al otro lado respondió la voz del pelirrojo.
- Adelante -dijeron ambas, en eso entraron Harry y Ron con los rostros un tanto rojos y acalorados, como si acabasen de discutir.
Luna se puso de pie y fue hacia su novio, él la abrazó por encima del hombro.
- ¿Por qué tardaron tanto?, pasan de las diez. Si Filch los descubre los castiga -dijo la rubia.
- Es que el querido amigo -acentuó Ron con sarcasmo - Sir Cadogan, se le bota muy feo -exclamó con enfado.
- Sí, cambió la contraseña y ya no nos dejó pasar hasta que finalmente cedió -gruñó el ojiverde.
- Lo bueno -comentó con una sonrisita burlona Luna.

Harry miraba a Hermione, ella se había sentado en la orilla de su cama...
Luna le dio un pisotón a Ron, cuando regresó a verle con queja ella le dio a entender con la mirada que sobraban, el chico arrugó el entrecejo con expresión confusa.

- Bueno el camino a la sala común de Ravenclaw es largo -comentó la ojiazul, y le dio un codazo a su novio quien aún parecía no haber entendido la indirecta.
- Ah... sí... sí -se apresuró a decir frotándose el costado izquierdo. Harry y Her se vieron con una mirada cómplice y negaron con una risita silenciosa.
- Bien chicos, me alegra que se hayan reconciliado. Nos vemos mañana... Hermione que tengan dulces sueños, digo tengas -dijo con cierta picardía, viéndolos a los dos.
- Harry, no llegues tarde -se dirigió a su amigo y le guiñó un ojo.
- Adiós, Ron -exclamó la castaña, lanzándole una mirada peligrosa.
- ¡Uy, córreme! -se burló sin dejarse intimidar. La rubia le sonrió a su amiga de rulos y jaló a su novio.
Los dos salieron...
- Vamos Ron -apuró.
- Oye, y el dichoso libro por el que ibas. ¿No se te olvida?
- Lo leí en la biblioteca - se escucharon las voces de los ojiazules que bajaban las gradas.
Cuando sus amigos se hubieron marchado y tras soltar una divertida risa al escucharlos, Harry se volvió hacia la chica de rulos castaños...

- Dudé en subir -soltó observándola recargado desde un pilar cerca de la cama de ella.
- ¿Por qué? -preguntó viéndole confusa.
- Porque te dije que te daría espacio y debo comenzar por no invadirlo, no? -confesó.
- No seas tontito, no estás invadiendo nada -dijo negando con una sonrisita, se puso de pie y fue hasta él.
- Harry, te amo -exclamó cuando se abrazó a su pecho. El de gafas pasó sus manos por la cintura de ella acercándola más, aunque más imposible.
- Y yo a ti, como no tienes idea. Estos dos días fueron un infierno -le susurró al oído.
- Por lo mismo para mí es tan importante lo que ahora haces por nuestra relación. Que espero corresponder de la misma forma -entremetió sus dedos en la cabeza del chico y acarició sus revueltos cabellos.
- Her, ¿estás bien? -preguntó observándola fijamente, como si la analizase e intentase descubrir algo en ella.
- Claro, ¿Por qué lo preguntas?-dijo extrañada.
- No sé, te noto extraña -la tomó por la barbilla y la vio con más profundidad.
- ¿Extraña? -soltó una risita algo nerviosa.
- Sí.
- ¿Cómo?
- Hay algo en ti, no sé realmente con precisión. Pero luces serena. Algo en tu mirada quizás... -seguía sin poder descífralo. - ¿Alegría inmensa? -aventuró.
- Nos acabamos de reconciliar por eso es mi alegría -dijo risueña- (¿Acaso Harry podía sentirlo?... Podía ver que ella estaba diferente).
- Es algo más... -determinó.
- Me gustaría que te quedarás... -decía para alejarlo de la idea.
- No -dijo apresurado.
- ¿No? -lo regresó a ver desconcertada.
- Aunque lo deseo, No debo... -expresaba y la abrazaba.
- Comprendo... - le dijo recargándose en su pecho- Te amo - susurró de nuevo la chica.
- Hasta mañana, ten dulces sueños... -al decirlo regresó a verlo hacia los ojos. Él sonreía - Soñaré contigo como cada noche -besó su frente.
- Y tú estarás en los míos, Harry -acarició su mejilla y sonrió. Dejaron de abrasarse, el de gafas se dio la vuelta hacia la puerta y ella lo veía alejarse pero de pronto...
- ¡Harry! -exclamó alarmada.
- ¿Sí? -volteó a verla sobresaltado.
- ¡Te van a regañar! -le dijo con preocupación.
- No, traigo la capa -la tranquilizó y se acercó de nuevo a ella.
- Hasta mañana Niña, Te amo... -susurró y le dio un tierno beso en los labios.
- Te amo más... -murmuraba Her mientras le soltaba de la mano que habían entrelazado mientras se besaban.

 

Harry se marchó, Hermione después de ponerse la pijama fue hasta su ventana. Crookshanks apareció y se acurrucó junto a ella, la chica comenzó a acariciarle detrás de las orejas...

I'm not a girl (No soy una niña)
(I'm not a girl don't tell me what to believe) (No soy una niña, no me digas en qué creer)

Not Yet a woman (Ni aún una mujer)
(I'm just trying to find the woman in me, yeah) (Estoy tratando de encontrar la mujer en mí, sí)

All I need is time (All I need) (Todo lo que necesito es tiempo) Oh, todo lo que necesito)

A moment that is mine (That is mine) (Un momento que sea mío) Que sea mío

While I'm in between (Cuando estoy entre medio)

- ¿Y ahora qué, contenta? -habló la vocecita en su cabeza.
- Ya vas a empezar
-dijo como si ésta la fastidiase.
- Pues la que debería empezar por hacer las cosas bien eres tú -siguió.
- Sabes que las haré.
- Haber si es cierto -dijo con tono de incredulidad.
- Lo es, y lo haré por él -asentó como si la sola duda la ofendiese.
- Te dolió cuando Luna dijo que no lo estabas, ¿verdad? -preguntó con presunción.
- Admito que sí, que me desilusioné mucho. Que todo lo que había comenzado a imaginar inconscientemente se derrumbó en dos segundos, y eso me dolió demasiado -reflexionó.
- Y cuando te dijo que en realidad sí lo estás, ¿qué sentiste?
- Mi corazón se aceleró demasiado, una alegría inmensa. Porque pese a lo que dijeran esos resultados yo lo sentía en mi interior -abrazó su cuerpo a la altura de su vientre y su mirada reflejó ese brillo que desde hace semanas se manifestaba pero ahora lucía en todo su esplendor.
- Lo sé muy bien, yo sí que no podía mentirte... -exclamaba la vocecita. Ella exhaló un suspiro aún de intranquilidad - Ah y Olvídate de eso que estabas pensando -intervino la voz.
- Te refieres a...
- Sí, a tus miedos de que lo rechacen.
- La gente, Ginny, Draco y
-musitó la castaña.
- La gente me vale, no dependes de ella. Tu amiga es una niña mimada y caprichosa. Draco es un galán patético y acomplejado, que como Ginevra no sabe lo que quiere. Y...
- ¡Tú sabes cómo es la madre de Ron! -gritó.
- No me digas que le tienes miedo -comenzó analizándola.
- Los Weasley son como su familia, ella es como si fuese su madre. No quiero que le dé la espalda -alegaba con titubeó.
- ¡Carajo!, Luna tiene razón. La madre de Ron es un punto aparte. Entiéndelo, Tú y ahora el bebé son su familia, a partir de que él te escogió para ser su compañera de vida y que sepa que lo esperan -regañó con exasperación.
- Confío en él y sé que no me dejará sola... -veía a la luna que estaba cada vez más clara.
- Y hablando de Harry
¿cuándo le dirás?
- Lo sabrá a su debido tiempo -desvió un poco la mirada.
- Casi lo descubre. Aceptémoslo, no es tonto.
- No me gusta ocultárselo, pero por el momento es lo mejor -razonó algo culpable.
- Pues bien, será un largo camino el que acabas de emprender.
- Lo sé, pero tú y Luna tienen tanta razón... Valdrá la pena, con este bebé como mi fuerza y Harry a mi lado, todo lo demás sale sobrando.
- Creo que entendiste -asentó la voz satisfecha - Entonces mañana a primera hora hablarás con Dumbledore para tus precauciones, recuerda que no puedes ya hacer toda esa clase de hechizos peligrosos.
- Cierto, debo pensar en él... -acarició su vientre durante un rato, mantuvo la mirada fija en las estrellas y la bella luna; una nube pasó frente a ésta cubriéndola parcialmente... Ella se quitó de la ventana pues el sueño la estaba venciendo.
Una vez que se acomodó en su cama.
- Hasta mañana cosita hermosa... -dio un besó a su mano llevándola a su vientre y sonrió. Cerró sus ojos marrón pensando en lo bello que podría ser su futuro.
*-*-*-*-*-*-*-*-
El sol radiante de fines de mayo proyectó sus finos rayos iluminando las montañas, los campos y los terrenos de Hogwarts; era la mañana del lunes. Cerca de las ocho Ron se despertó aún con deseos de quedarse en su cama, Harry en cambio se levantó muy temprano y con un ánimo enormemente entusiasta y alegre por haber vuelto con Hermione...

 

 

- ¡Apúrate, Ron! -exclamó el ojiverde jalando las sábanas de su amigo.
- Umm... zzzz... - éste se acurrucó sin intenciones siquiera de abrir los ojos, y siguió durmiendo.
- Movidito, que los minutos se me vuelven siglos. ¡Ya quiero verla! -apuró, el chico de cabellos revoltosos ya estaba vestido con el uniforme desde hace un buen rato.
- Umjú... -apenas y se escuchó un murmullo y soltó un tremendo ronquido.
- ¡Ronald! -le habló más fuerte.
- Luna, todavía es temprano... hay que quedarnos un ratito más así... -dijo entre sueños, y abrazó una almohada acariciándola con su nariz como si fuera el cabello de una chica.
- ¡RONALD! -gritó conteniéndose la risa.
- ¡¿Quée, Qué está pasando?! -se levantó muy acelerado y con cara de susto. Harry soltó la risa y el pelirrojo lo vio por fin.
- Ah, eres tú... -dijo calmando el sobresalto y con tono de sin importancia, se volvió a tirar sobre su cama.
- Sí Ronnie, te dejaría dormir más pero mi impaciencia dice que muere por ver a Her - un brillo soñado apareció en su mirada esmeralda - Y a ti la verdadera Luna te ha de estar esperando - no pudo evitar un tono meloso al finalizar. Ron se sonrojó al escuchar el nombre de Luna.
- ¿Qué estabas soñando? -preguntó viéndole curioso, y embozó una sonrisita pícara y divertida.
- ¡Cállate Harry! -atajó el ojiazul sintiendo arder sus mejillas que estaban tan rojas como sus cabellos.
- Uy, se nos puso rojo -se burló, Ron le lanzó una mirada fulminante.
- Mejor dime
¿Qué, te corrieron? Porque veo que viniste a dormir. O a qué hora llegaste
¿Qué, Hermione ya no te soportó? -esta vez fue el pelirrojo quien se burló soltando una risa.
- Muy gracioso, Ronnie - mirándole con acidez acentuó meloso, y sonrió al ver la expresión de respuesta de su amigo.
- Anda, te espero en la sala común. Si en cinco minutos no bajas te dejo y me encontrarás en el comedor. Ah, si no te apuras no podrás desayunar y llegarás tarde a clases -asentó Harry dirigiéndose a la puerta.
- ¿No vas a ir por Hermione? -preguntó el ojiazul dando un gran bostezo.
- No, prometí no asfixiarla con mi presencia constante.
- Ah...
- Y no te vuelvas a dormir -ordenó al ver las intenciones de su amigo quien estaba jalando la sábana.
- ¡Uy qué geniecito, ya pégame! -se quejó indignado.
- Si no te mueves, lo haré -puntualizó.
- Sinceramente soy un pobre niño maltratado, física y psicológicamente -dramatizó Ron, Harry negó resignado y salió de la habitación.
*-*-*-*-*-*-*-*-
Se dirigían al comedor, Ron aún llevaba cara de adormilado y bostezaba a cada rato; Harry buscaba con la mirada los rulos castaños de Hermione. Lo extraño fue que a su paso se cruzaban con chicas de cuarto y quinto ya fuesen de Gryffindor o Ravenclaw, que le decían frases sin sentido para él. Como: ¡Qué envidia!, ¡Felicidades!, ¡Qué padre!, voy a llorar pero qué bien por ti... Y chicos que le decían - ¡Bien Hecho!, ¡Eres afortunado!, No la pierdas... Y hasta algunas que se escuchaban con tono amenazante - Si la dejas eres idiota.

- Ron, ¿me quieres decir de qué me están hablando? -preguntó confundido y molesto por lo mismo.
- Ni idea -negó encogiéndose de hombros.
Ambos atravesaron el vestíbulo...

 

- Es mi imaginación o todos te están viendo -dijo el pelirrojo cuando entraron al comedor, y sí era cierto muchos alumnos que estaban desayunando enmudecieron y dirigieron su atención al ojiverde. Harry se enfadó ya que desde hace mucho que no lo veían de esa forma. Caminaron hacia la mesa Gryffindor cuando un grupito de estudiantes de cuarto los detuvieron y dijeron algo que los dejó a ambos desconcertadísimos...

- Hola Harry, ya nos enteramos... -comentó un chico moreno.
- ¿Ah sí?, ¿de qué? -dijo extrañado.
- Ay Harry para qué lo ocultas, ya sabemos que andas con Ginny Weasley -respondió y los otros tres chicos que le acompañaban soltaron una risita. El de gafas abrió mucho los ojos, como si le hubiesen propinado un golpe sorpresivo. Ron arqueó las cejas también sorprendido.
- Lo sabíamos, ustedes hacen una excelente pareja. Son el uno para el otro, la popularidad los une -agregó una risueña chica que estaba en ese grupito.
- ¡Felicidades Potter! -el ojiverde escuchó a su costado izquierdo y volteó a ver lo habían exclamado un grupo de jóvenes de sexto curso de Ravenclaw, todo eso se le hacía algo absurdo.
- ¿Qué? ¿Cómo dices?... ¿que yo qué? -dijo aturdido.
- Sí, que andas con la chica más popular y Hermosa del colegio. Ginny, ¡Qué afortunado! -expresó un joven de rizos rubios.
- Chicos, temo que están en un grave error -quería aclarar eso antes de que enredaran todo y llegase a oídos de Hermione.
- ¿Error? -dijo el rubio.
- Sí, yo no... -pero no pudo decirles porque en ese momento pasó un par de castaños que se dirigían a la salida.
- ¡Colin, Espera! ¿Tienes un minuto? -exclamó alcanzando a éste que caminaba aprisa, iba acompañado por su hermano Dennis. Ron vaciló al quedarse con el grupito de cuarto que prefirió irse y seguían convencidos de que Harry salía con la pelirroja.
- ¡Qué poca, Potter! -soltó con desprecio el menor de los Creevey. Al de gafas le sorprendió e hizo una seña de desconcierto.
- Qué quieres, Harry. Decirme que finalmente sales con Ginny y que así subes tu grado de popularidad hasta la cima -intervino con ironía Colin.
- Por favor Colin No ironices, Déjame que te explique -dijo con el tono más tranquilo q pudo.
- ¡Ahórrate tus estúpidas explicaciones, No me interesan! -atajó ácido- Pero sabes algo, lo que realmente lamento es que cambies el verdadero amor por una cara bonita -asentó viendo al ojiverde entre una mezcla de asco-lástima y luego se dio la vuelta.
- ¡Escúchame Bien Creevey, Yo no salgo con Ginevra! ¡Y jamás cambiaría al amor de mi vida por la popularidad o una simple cara bonita, como tú dices! -exclamó irritado.
En ese instante las cosas pasaron tan rápidamente se escuchó un chillido risueño de pronto alguien apresó su rostro y sintió unos labios posarse sobre los suyos. Casi al mismo tiempo un estruendo de aplausos inundó el comedor.

- Oh lo bueno, ¿no? ¡Cínico! -exclamó el castaño con sarcasmo y desdén. Jaló a su hermano y salieron con paso apresurado del comedor.

Harry no supo qué hacer, no quería comportarse grosero con Ginny. Apenas y atinó a intentar separarla de él cuando un gritó le congeló la sangre.

- ¡Harry! -la voz que retumbó era la de la castaña. La pelirroja dejó de besarlo, tenía un brillo en los ojos y una sonrisita triunfal en los labios. Ron jaló a su hermana hacia aun lado, éste también estaba tan sorprendido que no había podido hacer gran cosa.
En la puerta del salón estaban paradas Luna y Hermione, la de rulos tenía los ojos llenos de lagrimitas, la expresión de estupefacción y lucía algo pálida. La rubia en cambio expresaba enojo.
Todos en el comedor se quedaron viendo con desconcierto y volvía a reinar el silencio.

 

La castaña se dirigió a ellos como si nada aunque temblaba, Luna la vio sorprendida pero la siguió. Cuando llegaron hasta los pelirrojos y el ojiverde, el cerebro de éste estaba invadido de un ruido de pánico que no lo dejaba pensar tan sólo esperaba saber cómo reaccionar.

Luna y Hermione se detuvieron justo frente a ellos. Ron estaba petrificado, no quería que sus amigos se volviesen a pelear por un mal entendido en el cual nuevamente estaba involucrada su hermana.

- ¡Her, No es lo que parece! -se precipitó a exclamar con angustia, su corazón latía muy acelerado y el ruido en su cerebro aumentaba - Ella... ¡Ella Me Besó! ¡A Ti Es A Quien Amo!... Apenas anoche tú y yo... - se detuvo acababa de meter la pata, no pretendía herir a Ginny pero tampoco quería perder a Hermione, apenas la tarde anterior se habían reconciliado y ahora esto. Al oír esa declaración los presentes abrieron la boca con asombro y confusión. Hermione se llevó una mano a la boca mirándole asustada, Luna se mordió los labios conteniendo la respiración y Ron se pegó en la frente e inmediatamente agarraba a su hermana por si las dudas.
- ¡Eres Un Estúpido, Harry! -chilló la pelirroja con los ojos bañados en lágrimas - ¡Cómo Pudiste Hacerme Esto!- se safó de su hermano, caminó los pasos que la alejaban del ojiverde y le plantó una bofetada dejándolo peor de lo q estaba, entonces se volvía hacia la ojimiel viéndola con intenso odio- ¡Y Tú Eres Una Hipócrita, Ruin y Falsa Cualquiera!.-gritó empujándola- ¡Ey Cuidado!-exclamó con susto Luna y sostuvo a la de rulos q se tambaleó peligrosamente- la pelirroja salió corriendo.
- ¡Ginny, Espera! -exclamaba la castaña y la seguía.
- ¡¡Hermione!! -gritó el de gafas.
- ¡Harry, déjalas! - atinó a detenerlo la rubia, que estaba tan sorprendida pues era lo último que esperaba en el día.
- ¡Por Favor Luna, Cómo Me Pides Eso! -replicó pero Ron también lo había sujetado.
- ¡Sólo hazlo, Quédate aquí! -ordenó la ojiazul e intercambió una mirada cómplice con el pelirrojo, éste asintió. Luna salió corriendo de inmediato pues para como estaba Ginny era capaz de volver a empujar a la ojimiel, y eso sería peligroso para su amiga.
- Tranquilo amigo. Luna tiene razón, es mejor que te quedes. Además Hermione sabrá qué hacer, tienen que hablar -le decía el ojiazul viéndolo de frente. -Resignado e impotente se contuvo... Todos los que habían presenciado la escena estaban tan sorprendidos que no podían dejar de ver a los dos chicos que aún estaban parados en medio del pasillo principal que dividía el gran comedor. Para empeorar la situación Draco se acercó al ojiverde, él también había visto todo. Harry trató de ignorarlo y Ron se puso a la defensiva viéndolo retador, pero el Slytherin no parecía tener intenciones de pelear sin embargo tenía una sonrisa fría y presuntuosa que expresaba en su rostro una radiante alegría.
- ¿Quién es el patético ahora, Potter? -sólo dijo eso y se alejó riendo burlonamente. Harry apretó los puños y cerró los ojos, Ron iba a seguir al rubio pero el de gafas lo evitó.
- ¡Y ustedes qué miran! -gritó con enfado el pelirrojo pues los estudiantes aún seguían con la vista fija en ellos.
Aunque dejaron de verles rápidamente comenzaron a cuchichear de todo lo ocurrido.
*-*-*-*-*-*-*-
Hermione alcanzó a Ginny en el pasillo del salón de Transformaciones.

- ¡Ginny, Espera por favor! Necesitamos hablar... -gritó con suplica.
- ¡Yo No Tengo Nada Que Hablar Contigo! -exclamó con desdén sin voltear a verle siquiera.
- Claro que sí -la sujetó de la muñeca.
- ¡Suéltame, No Quiero Que Me Toques! - se detuvo para quitarse la mano de la chica con brusquedad - ¿Y de qué tenemos que hablar tú yo? De lo hipócrita que has sido todo este tiempo - soltó con ironía y luego volvió a avanzar dándole la espalda.
- ¡Sólo escúchame! -pidió.
- ¡No Quiero Escucharte! -cortó fría.
- ¡Ginevra, Me Escucharás Quieras O No! -exclamó subiendo el tono de voz y se puso en frente impidiéndole el paso, ya estaban frente a la puerta del salón de McGonagall y toda la clase de 6° año Gryffindor y Slytherin había salido debido a los gritos de la discusión.
- ¡QUÍTATE DE MI CAMINO AMIGA TRAIDORA, OPORTUNISTA ROBA NOVIOS! -gritaba con ira, la tomaba de los hombros y la empujaba hacia un lado con una fuerza brusca causada por el enojo.
- ¡Ginevra Weasley No Te Atrevas!, ¡Ella Está...! -exclamó entre asustada y amenazante la rubia, que había llegado justo a tiempo alcanzó a sujetar a Hermione antes de que llegase al piso y amortiguó la caída. Sin embargo tuvieron que acomodarse prácticamente sobre el suelo.
- ¡¡Luna!! -chilló ésta poniéndose más pálida, la ojiazul se mordía los labios antes de meter la pata, la pelirroja por lo alterada que se encontraba no hacía caso del hecho.
- ¡Si Tanto La Quieres, Llévatela! Y Ojalá No Te Arrepientas Demasiado Tarde De Ser Su Amiga Porque Te Quite A Mi Hermano -acentuó con amargura.
- Ginny... -susurró sin aliento la ojimiel.
- ¡NO VUELVAS A NOMBRARME! -gritó viéndola con rencor -¡Ya Ganaste Hermione, Que Te Disfrute Salir Con Harry Potter! -la miró con odio pero su voz se escuchó con un dejo de dolor. Todos los alumnos de su clase y hasta la profesora McGonagall pasaron su vista de la pelirroja a la castaña, veían a la primera con compasión y a la segunda con incredulidad indignada.
- ¡Tú Eres La Ruin y Falsa, Ginevra! -exclamó con rabia Luna.
- Todos adentro, ¡Ahora! -ordenó la profesora y jaló a Ginny, la clase completa entró en el salón y mantuvieron un silencio incómodo sin dejar de ver a la pelirroja. McGonagall cerró la puerta. La rubia seguía con la mirada clavada en esa dirección y murmuraba enojada, Hermione negaba e intentaba ponerse de pie pero debido a la debilidad se iba para atrás y Luna se alarmaba. En eso llegó el ojigris, sorprendiéndolas.
- ¡¿Jane, Estás bien?!... -preguntó precipitado, arrodillándose a su lado.
- Sí -respondió la chica, pero en realidad es que estaba muy mareada y tenía ganas de vomitar.
- ¡Esa Pecosa Mala Amiga, Me Las Pagará! -asentó la Ravenclaw con tono peligroso.
- Luna... -regañó ella con voz débil.
- ¡Se atrevió a empujarte dos veces, Hermione! Piensa, si te lastima
¡Lo Lastima A Él! -expresó su indignación y la vio con reproche incrédulo.
- ¿A él? -musitó el rubio receloso.
- Ah... eh... Sí a Harry, porque todo lo que le pase a Her a él le afecta también -se apresuró a decir, la verdad de las mismas ganas de regañarla se había olvidado del Slytherin.
- Ah ya sí claro, sobretodo a Potter. No me hagas reír, Lovegood -soltó con sarcasmo y se rió ácidamente. Luna le lanzó una mirada fulminante, cual quisiese hacerle un hechizo para que se esfumase. Comenzaba a ponerse de pie y ayudaba a la de rulos a pararse con ayuda del ojigris, aunque no le gustase la idea lo importante ahora era su amiga.
- Herm, mejor regresemos al gran comedor; necesitas comer algo... Le hará, digo te hará daño -titubeó apunto de meter la pata de nuevo, la verdad es que estaba muy nerviosa; la castaña sudaba más por esas mismas imprudencias. El rubio frunció el entrecejo.
- No, Mejor volvamos a la torre. No me siento bien y allá abajo todos comenzarán a hacer preguntas -le decía la ojimiel, respirando con cierta dificultad.
- Tienes razón -asintió - Aunque en cuanto lleguemos regreso por comida -agregó con voz resuelta.
- Yo voy con ustedes -se apresuró a decir Draco.
- No -atajó la rubia y lo empujó.
- Tú no eres nadie lunática, para obedecerte -inquirió con voz fría.
- ¡Ya Basta! -estalló la chica de cabellos castaños recuperando el aliento momentáneamente, y caminó decidida a dejarlos discutiendo. Los dos rubios la quedaron viendo sorprendidos.
- ¡Herm!, ¡Jane! -le hablaron.
- ¡Qué! - ella regresó a verlos y mantuvo su vista fija en ambos pero de pronto su visión se hizo borrosa y sintió que todo se oscurecía. Afortunadamente Draco se apuró a agarrarla, y que el mareo fue pasajero.
- Ves, te dije que necesitas comer algo -recriminó Luna poniéndose más nerviosa por cómo el Slytherin vio a Hermione; como si tratase de descubrir algo.
- Ya te dije, acompáñenme a mi habitación. Y me vas a llevar el desayuno, ¿no? -dijo intentando sonar normal pese a los nervios, y rogando para sus adentros que Draco no sospechase nada. Luna afirmó, apenas avanzaron unos pasos con el rubio a lado.
- Ah y la cosa ésta, ¿viene o qué?-preguntó despectivamente mirando al rubio.
- No sobrepases mis límites, Lovegood -apretó los dientes y la vio con peligrosidad, Luna mantuvo su mirada desafiándole; pero antes de que alguien dijese algo más la Profesora McGonagall salió del salón de transformaciones con un aire serio e imponente. Los tres chicos comenzaron a caminar, cuando ella los nombró.
- Miss Lovegood, usted tiene pociones. Vaya a su clase por favor -ordenó, la ojiazul negó con rotundidad. Así sonase egoísta y le restasen puntos a Ravenclaw por su desobediencia para ella era primero su amiga.
- Lovegood, no querrá que le mande un reporte, ¿verdad? -preguntó tensa.
- Ve Luna -exclamó la ojimiel.
- Pero Herm no puedo dejarte aquí, así... -replicó. Hermione le vio suplicante.
- Está bien -aceptó contra su voluntad, intercambió una mirada de desacuerdo respecto a eso con la castaña y se marchó. Draco y Hermione la vieron alejarse.
- Malfoy, Granger -la profesora se dirigió a ellos, aunque su mirada se notaba con dureza al ver a la de rulos.
- Mande... -respondieron.
- Ustedes tienen transformaciones conmigo la próxima hora, ¿No piensan entrar? Desean restarle puntos a sus casas -dijo con seriedad.
- ¡No, pero Jane se siete mal! -soltó altanero Draco.
- Ah vaya, si miss Granger se siente mal -titubeó al ver la palidez de la chica, pese a eso no dejaba de mirarla inquisidoramente.
- ¡Oiga, ella es la mejor de la clase y jamás le ha fallado a la misma! - gritó con enojo.
- Cuide su tono y Guarde su respeto señor Malfoy, aún soy su profesora -le regañó sobresaltada por la reacción del chico - Y sí, reconozco que ella es mi mejor alumna -admitió sin ver a ésta.
- Entonces... -comenzó con tono desafiante el rubio.
- Miss Granger, Vaya a la enfermería y que la revise madame Pomfrey -se dirigió a la castaña, quien recuperaba color pero aún tenía expresión de estar a punto de desvanecerse.
- ¡¿Y cree que la voy a dejar ir sola?! - exclamó indignado.
- Que el señor Malfoy la acompañe -agregó intentando no alterarse - Sólo por esta vez no le restaré puntos a Slytherin, señor Malfoy. Debido a la delicadeza del asunto -al decirlo veía a Hermione, luego se dio la vuelta y regresó al salón.

 

 

 

Hermione con ayuda de Draco caminaban hacia las escaleras, iban a doblar por el pasillo cuando de esa dirección llegaron corriendo Harry y Ron que casi chocaban con ellos.

- Hermione... -susurró el ojiverde viéndola con angustia. No sabía cómo estaban las cosas con ella, y si el beso robado de la pelirroja había vuelto a arruinar su relación con la castaña. - Ella lo miró sin decir nada - Harry vio al rubio con recelo, pero no le daría oportunidad a los celos estúpidos que pudieron haber intentado hacer presencia para empeorar la situación, mucho menos le regalaría ese gusto a Draco. Confiaba en ella así que los reprimió.
- ¡Fíjense Por Dónde Van Idiotas, Casi La Tiran! -se quejó a gritos el ojigris.
- ¿Hermione, qué pasó? -preguntó precipitadamente el pelirrojo, lanzándole una rápida mirada de desprecio al Slytherin y tratando de ignorarlo.
- Chicos... -comenzaba ésta viendo todo como si fuese un espejismo, el mareo le había vuelto.
- ¡Jane Necesita Atención Urgente, No Se Siente Bien! -exclamó y les veía con el mismo desprecio que le había visto Ron, como bichos que se habían atravesado en su camino.
- ¿Her, quieres que te llevemos a la enfermería? -preguntaba el de gafas alarmado.
- Ahí Nos Dirigíamos Cuando Ustedes Se Nos Atravesaron. ¡Así Que Háganse Aun Lado, Nos Quitan El Tiempo! ¡¡ESTORBAN!! -gritó viéndolos fulminante y amenazador.
- ¡Cállate Soquete! -Ron había perdido el control y lo jaló por el cuello de la camisa azotándolo contra la pared, alejándose así unos pasos de Harry y Hermione.
- ¡Estúpida Comadreja! - el rubio apretó los dientes, se safó con brusquedad viéndole peligrosamente y también lo tomó por el cuello del uniforme.
- Draco, por favor... -pidió la ojimiel, apenas y su voz se escuchaba.
- ¡Tienes suerte, ahora lo que importa es ella! - Ron abrió mucho los ojos sorprendido, Draco se contuvo las ganas de golpear al ojiazul y le dio un empujón para regresar a lado de la de rulos, pero el pelirrojo se atravesó viéndole retador.
- ¡No te tengo miedo intento de mortífago, Cuando quieras! -retó entre dientes, el rubio le sostuvo la mirada.
Al mismo tiempo:
- Hermione, qué
-se precipitó a tomarla de la mano antes de que Draco regresase hasta ella, agradeciendo el tiempo que le daba su amigo. La chica lo vio fijamente y respiró con profundidad.
- Harry busca a Ginny, habla con ella. Nosotros hablaremos más tarde, permite que Draco me acompañe a la enfermería. Por favor confía en mí... -le dijo en susurro sin dejar de verlo, esa mirada transmitía más que las palabras que pudiese haberle dicho. Harry asintió más tranquilo, al parecer Hermione no estaba enojada con él. La castaña apretó su mano unos instantes pero luego la soltó, Draco llegó hasta ella y la volvía a sujetar por la cintura.
- ¿Será que nos podemos ir? -acentuó con sarcasmo y lanzándole una mirada ácida al ojiverde.
- ¡Nosotros la llevamos! -exclamaba el pelirrojo.
- ¡Esto es grave, Weasley! -estalló el rubio poniéndose más rojo.
En eso se escuchó el sonido de campanadas que indicaban el cambio de clases.
- Ron, Hermione va con él -intervino el de gafas intercambiando una mirada con la de rulos.
- ¿Qué?, ¿Cómo? ¡Harry Estás Loco! ¡¿La dejarás ir con él?! -chilló viendo a su amigo como si estuviese demente, el chico asintió a su pesar. Ron abrió la boca con incredulidad cual le hubiesen vaciado un balde de agua helada.
- ¡Es Malfoy!, ¡La Serpiente Asquerosa! -exclamaba desesperado, como si quisiera convencerlo de algo que ya sabían obvio y Harry no se diera cuenta. Draco contuvo sus ganas de estrangularlo.
- Él la acompañará -asentó apretando los puños dentro de sus bolsillos.
- Pero... -le vio indignado e intentaba alegar más.
- Ya escuchaste, Weasley -dijo el ojigris embozando una sonrisa de triunfo.
Cerca se escuchaban los murmullos de las voces del resto de sus compañeros que se dirigían a la clase de Transformaciones.
- Los espera McGonagall -les dijo el rubio con voz burlona. Ron tuvo que contenerse mucho, aunque estaba a punto de írsele encima Harry lo detuvo, Hermione se alejó con Draco, los vieron doblar el pasillo.

 

En las escaleras al pasar a un lado de ellos todos mantuvieron un silencio desértico y los miraron indiscretamente. El Slytherin los vio fulminante y ella respiraba tratando de ignorar esas miradas curiosas e inquisidoras.

- ¡Se te safó un tornillo!, ¡Cómo pudiste dejar que Presumido Malfoy se saliese con la suya! -regañaba y se quejaba el pelirrojo.
- No se trata de eso Ron, lo que más importa es ella -Harry estaba haciendo un esfuerzo sobrenatural por no arruinar las cosas, pero no le hacía nada de gracia que su novia se hubiese marchado con el ojigris; y para colmo que se sentía mal.
- Por supuesto. Por eso mismo no te entiendo, se fue con el enemigo. Prácticamente la dejaste en manos del peligro -soltó exasperado.
- Luego te explico -cortó, el ojiazul quería seguir la discusión cuando del salón de transformaciones comenzaron a salir los de sexto quienes al ver a Harry comenzaron a cuchichear sin quitar la vista de él.
- ¡Qué ven! -inquirió de malas pulgas el pelirrojo, éstos negaron y avanzaron más aprisa. Su hermana salió al último con un grupito de chicas que miraron al ojiverde como si fuera un bicho repugnante, de inmediato rodearon a la pelirroja cual la protegiesen.
- ¡No puedo creerlo Harry! -chilló una chica de pelo arenoso.
- ¡Eres despreciable! -exclamaba otra de ojos cafés.
- ¡Tarado!, ¡Cómo pudiste cambiarla por esa ratona de biblioteca! -soltó con desdén una tercera, de cabellos negros y ojos azules que portaba el uniforme de Slytherin. A Ron eso le sorprendió bastante, su hermana tenía amigas en la casa de Salazar Slytherin.
- ¡Infiel y estúpido! -expresó otra chica rubia de la misma casa.
- ¡Mejor Cállense, No hablen de lo que no saben, tontas! -intervino con enfado el ojiazul y jaló a su amigo que estaba aturdido.
- ¡Ronald, es tu hermana! - chilló indignada la misma chica de ojos color café, y abrazó a Ginny.
- Déjenlo chicas, sabía que estaría de su lado -les dijo con una vocecita dolida, Ron le lanzó una mirada fulminante.
- Ginny, Debemos hablar -atajó el de gafas que desde hace rato se contenía por no gritar.
- Ah, y todavía tiene el descaro - exclamó incrédula y sarcástica la Slytherin de ojos azules.
- Yo no quiero hablar contigo, ¡Vete Con Esa Traidora! -negó la pelirroja.
- Basta de mentiras, ¡Tú sabes cómo son las cosas! -estalló enojado, la chica parecía querer hacerse la víctima y eso no del todo era así. Estaba de acuerdo que él la había ilusionado al declarársele, pero después ella se enteró de la verdad y aún así continuaba actuando de aquella forma.
- ¡Yo no sé nada! - gritó - ¡Sólo que me pusiste el cuerno! - sentenció derramando lágrimas.
- Ay Harry, Tú no conoces a mi hermana. Así no resolverás nada -intervenía el pelirrojo negando y se adelantaba hacia el grupito de chicas. Éstas le vieron temerosas sin embargo no desistieron, al contrario las dos de Slytherin le vieron desafiantes. Ron no se intimidó y jalaba a su hermana de entremedio de ellas que estupefactas no sabían qué hacer. Si lanzaban hechizos tal vez empeorarían la situación o lastimarían a su amiga y hasta las podían castigar.
- ¡Tú vienes con nosotros! -decía imperativo y comenzaba a caminar.
- Ey... -se quejó jaloneándose -¡Suéltame, Ron! -forcejeaba para safarse, su hermano la estaba lastimando por la fuerza con la que la sostenía del brazo. Harry no dudó en seguirlo, cuando iban a doblar el pasillo vieron venir a sus compañeros y descubrieron que éstos habían escuchado todo desde ahí. Ellos comenzaron a avanzar rápido hacia el salón de Transformaciones.
- ¡Profesora, se la llevaron! -gritaban alteradas las chicas a McGonagall que había salido del salón. La profesora las vio, trató de tranquilizarlas y se dirigió a los de séptimo.
- ¡Qué hacen ahí parados! ¡Adentro, ya! -ordenó a sus alumnos - ¡Potter, Weasley! -gritó, Ron no volteó a ver convencido de que se había metido en un problema pero eso lo afrontaría más tarde. Harry decidido tampoco regresó a ver y apuró el paso. Ginny seguía forcejeando y arrastraba los pies para retenerse del suelo.
- ¡Ya verán! -se escuchó la advertencia de la profesora pero ellos ya habían doblado el pasillo de transformaciones.
*-*-*-*-*-*-*-*
Draco y Hermione casi llegaban a la enfermería, aunque la castaña ya sabía a la perfección porqué sentía aquellos malestares. Además la señora Pomfrey seguramente también lo sabía, después de todo ella le había practicado las pruebas y supo los resultados...

 

 

Mientras la chica pensaba en qué haría para que el rubio no se diese cuenta de su estado cuando la enfermera la revisase o le dijese que era más que lógico porqué sentirse así.
Iba tan absorta en sus pensamientos que no se percataba de que ya habían llegado hasta que una fría voz la sacó de su ensimismamiento...

- Mira nada más Pansy, ¿puedes creerlo?... ¡Es Draco! -exclamó una chica de cabellos caoba y ojos azules, entre una mezcla de asombro y burla.
- Sí, y no me interesa verlo -dijo fríamente la Slytherin. Sin embargo a su parecer de Hermione, Pansy se había puesto pálida y nerviosa al ver a Draco.
- ¡Qué descarado! -chilló escandalizada la de cabellos caoba - Se necesita ser más idiota para salir tan pronto con la sangre sucia ésta -agregó despectivamente, viendo a la castaña con asco.
- ¡Cállate, Claire! -exclamó apretando los dientes el ojigris y viéndola amenazadoramente.
- Malfoy en el fango -soltó cantarina - Ya quiero ver la cara de tu padre cuando lo sepa -acentuó burlona y con suficiencia.
- No me detendré a ver la bacteria que se atraviesa en mi camino, ah Tylor? -el rubio le lanzaba una mirada de desprecio y tomaba a la ojimiel de la mano avanzando hacia la entrada de la enfermería.
- Ay imbécil, si supieras por qué estamos aquí -soltó amarga, la sonrisa de burla que tenía la chica de ojos azules se borró instantáneamente.
- Ya lo sé -dijo rápido, Claire lo vio impactada. Hermione observó que no eran ideas suyas, Pansy había abierto mucho los ojos y se ponía más pálida.
- Porque se te secaron las pocas neuronas que tenías y viniste a ver si te las podían reponer - dijo Draco riendo con burla, él no se había percatado de la reacción de su ex-novia. Antes de que Tylor reclamase él agregó.
- Olvídalo Claire, la magia hace cosas sorprendentes pero no milagros como ese -reía triunfal.
- Estúpido, venimos porque Pansy está... -se había puesto muy roja y veía al rubio con cara de estrangularlo.
- Estoy enferma -intervino con presura - Y no me interesa tener la lástima de alguien como Draco -atajó fríamente y le echó una mirada de odio a la chica de rulos. El ojigris se ponía frente a la castaña por si alguna de las dos Slytherin tenía intenciones de lastimarla. Pansy sonrió ácidamente viendo al rubio con desilusión y repugnancia.
- Vámonos, Claire. Es al revés la bacteria aquí es ella -le decía a su amiga una vez que se habían dado la vuelta.
- ¡Cuidado con lo dices, Parkinson! -gritó el rubio con amenaza.
- Draco, ya -pidió Hermione, hablando por primera vez.
- Perdóname Jane, tú eres la única importante aquí -se disculpó.

Pansy y Claire no regresaron a ver, aunque Tylor tenía intenciones.

 

Cuando entraron a la enfermería la señora Pomfrey caminaba acomodando pociones en un estante y murmuraba con mucha indignación frases como: Nunca en mi vida me lo hubiese imaginado
y ¡Haberse visto cosa semejante antes en Hogwarts!

- ¿Madame? -preguntaba vacilante Hermione.
- Y aquí llega una de las causas. Miss Granger -murmuró con cierto sarcasmo.
- Jane se siente mal -dijo el rubio, viendo a la enfermera como si pensase que estuviera loca.
- Que se siente mal -soltó sarcástica la señora Pomfrey. Draco desconcertado frunció el entrecejo con cierta molestia.
- ¿Ha descansado bien?, ¿ya desayunó? -le preguntó a la de rulos.
- No -titubeó.
- Entonces cómo pretende no sentirse mal -le llamó la atención.
- Le recuerdo que ya sabe lo que...
- Sí, sé lo que me está pasando. Gracias Madame -respondió ácida. Daba la impresión de que la enfermera estaba molesta con ella así que era mejor irse, después de todo quizás pensara que había sido algo tonto haber ido por un mareo ya que serían síntomas continuos y no se la iba a vivir en la enfermería. Jalaba al rubio de la manga de la túnica para dirigirse a la salida.
- ¡Ey, un segundo! ¿Jane, no te va a revisar? -preguntaba, Her negó. El ojigris sorprendido, se enojó - ¡Oiga, es su deber atenderla! Para eso le pagan, ¿no? -exclamó altanero.
- Mire señor Malfoy, a mí no me va a venir a dar órdenes. ¿Entendió? -lo miró con severidad.
- Vaya a desayunar y luego a descansar. Nada de estrés, señorita Granger. Nos vemos aquí a las seis -decía imperativa y se daba la vuelta a seguir acomodando los medicamentos.
- ¡Pero no puedo irme a descansar, tengo Clases! -exclamaba repentina. Madame Pomfrey la regresó a ver con los ojos desorbitados cual la chica hubiese dicho una barbaridad. Luego habló con un tono intencional.
- Usted sabe qué es más importante, si sus clases o su... -Hermione abrió los ojos con susto - Salud -terminó la frase.
- Yo hablaré con el profesor Dumbledore. ¿Usted ya lo hizo?
- No -negó aún temerosa por las indirectas de la señora. El rubio presenciaba todo con desconcierto.
- Pues no se tarde, entre más lo haga más se arriesga a que le suceda algo a su... -la ojimiel contuvo la respiración y cerró los ojos preparada para escucharla - Persona -finalizó la enfermera. Abrió los ojos, soltó el resuello y asintió; tomó de la mano a un Draco muy confundido, quien ya no dijo nada y la siguió.

I'm not a girl (No soy una niña)
Not yet a woman (Ni aún una mujer)
All I need is time (Todo lo que necesito es tiempo)
A moment that is mine (Un momento que es mío)
While I'm in between (Cuando estoy entre medio)

I'm not a girl (No soy una niña)
Not yet a woman (Ni aún una mujer)

*-*-*-*-*-*-*
Notas de la autora:

Ojalá y les guste, la letra es de una canción de Britney Spears

Próximo Cáp.- Que Me Alcance La Vida - De Sin Bandera

Dedicado a todos los fans de HarryHer

Anyeli Potter Granger



Cuando se hubieron alejado considerablemente del salón de Transformaciones Ron se detuvo y soltó a Ginny, quien dejó de jalonearse y se frotó el brazo.

- ¡Esta me las pagas, Ronald! -amenazó viéndolo con rencor.
- Ya sí claro, hermanita -dijo sin intimidarse, se acercó a su amigo.
- Harry, estaré cerca -le dio una palmada de apoyo y se alejó.
Ginny se cruzó de brazos, su expresión era de enojo total.
- Ginevra, Ahora Sí Que Me Escucharás -comenzó el ojiverde, quien también estaba molesto. Ella lo miró asesinamente.
- Por Qué Te Comportaste Así Esta Mañana, ¡Por Qué Te Haces La Víctima! -reclamó con cierto tono, pero luego lo bajó a normal. Acepto, me equivoqué al pedirte salir conmigo, pero es que...
- ¡No Fue Una Simple Equivocación! Harry, Me Engañaste, Me Mentiste. ¡Tú Me Mentiste! Y Lo Peor, Delante De Mis Padres y De Mis Amigas -reclamaba acusándole.
- ¿Tus amigas? -decía sorprendido.
- Sí -afirmó ácida - Ellas estaban en el pub el sábado, y...
- ¡Por Ellas Todo El Colegio Sabe Lo Que Dije! -exclamó apretando lo puños.
- Sí, Menos mal que se fueron antes de que tú salieses detrás de ella. Imagina la vergüenza que hubiese pasado porque sería la utilizada para darle celos a alguien -continuó, apretando los dientes.
- ¡Ah! y para ti es más fácil colocarte en el papel de la víctima -ironizó Harry.
- ¡Soy la Víctima! -atajó dolida.
- Sí, Pero No La Novia A La Que Le Pusieron Los Cuernos -el chico ojiverde estaba perdiendo el control, por ese mal entendido las cosas se estaban complicando.
- No, si al único que le pusieron los cuernos fue a ti -soltó una risilla fría y burlona.
- ¡Eso Sí Es Una Vil Mentira! -estalló.
- Pues el sábado Ron dijo lo contrario -decía sobresaltada por la reacción del chico.
- Mira, Mis Celos Estúpidos. ¡Son Eso! -asentó, Ginny hizo una mueca de fastidio.
- ¡Como sea, me utilizaste! ¡Y Hermione me traicionó! -acentuó con resentimiento -Porque ella sabía a la perfección lo que sentía por ti, tuvo el cinismo de prometerme ayudarme a conquistarte. Lo mantuvo todo este tiempo, y si no fuera porque Ronald habló demás
continuaría siendo su ¡BURLA! -le gritó mirándole amenazante.
- Hermione no tenía por qué ayudarte a nada. Bien hubieses podido decírmelo tú -gruñó
- ¡Te lo dije! -chilló indignada y lo empujó.
- Pero yo ya salía con Hermione -se detuvo de la pared pues se tambaleó y se reincorporó.
- S-a-l-í-a-s, Porque ya no. Ron lo dijo -terció recalcando.
- Gracias a ti -le decía con mucho sarcasmo.
- Ah ok -arqueó las cejas y embozó una discreta sonrisa de satisfacción.
- Ginny, Escucha. Yo no pretendí lastimarte... -la chica exhaló un bufido irónico - Esto se salió de control, me enteré de lo que sentías por mí cuando Hermione y yo nos dijimos lo que sentíamos uno por el otro -la pelirroja puso los ojos en blanco e hizo una mueca ácida. - Ella me pidió tiempo, No quería perder tu amistad y mucho menos deseaba herirte -explicó, aunque en realidad no sabía si tenía caso.
- Ah claro, y se le hizo más cómodo engañarme siendo hipócrita - soltó con desprecio y continuaba subiendo tono de voz, y apretando los dientes -Mientras A Mí Me Decía Que Me Iba A Ayudar A Conquistarte, Contigo Se... - Harry abrió mucho los ojos - Salía -completó la pelirroja.
- Mira, Amo a Her -expresó, conteniéndose las ganas de gritarle por cómo se dirigía a la castaña. La chica volteó para el otro lado, esa declaración en el fondo le dolía.
- Y sí, cometimos el error de dejar pasar el tiempo y no ser sinceros contigo... -dijo con culpabilidad.
- ¡Te Lo Di A Entender Varias Veces, De Mil Formas Distintas! Tú Sabías Que Me Gustaste Desde Que Te Conocí. Incluso Antes De Eso -gritó derramando las lágrimas que se había estado conteniendo.
- Ginny, No es lo mismo gustar que amar -atajó, luego desvió la mirada - Eso... Eso es lo que yo aborrezco de las personas, ¡Que Me Vean Con Lástima! ¡Como El Pobre y Estúpido Héroe! -el ojiverde ya no podía controlarse.
- Pero Hubiese Podido Amarte y Tú A Mí -espetó.
- Tú misma me acabas de dar la razón, No me amas. Soy una simple atracción - la pelirroja volteó la cara, él apretó los labios e intentó tranquilizarse -Tal vez en una relación deba haberla... -pero ella interrumpía.
- ¡Soy Bonita! Cualquier chico moriría por salir conmigo, ¡y yo te elegí a ti! -declaraba con reclamo.
- Eres muy bonita sí, pero el amor es algo más profundo que la belleza externa. Está basado en la amistad, compresión, ayuda, conocimiento... Y eso Ginny, es lo que menos tenemos tú y yo. No me conoces, no sabes nada absolutamente de mí. De todo lo que soy, lo que guardo. No lo que aparento o lo que ven de mí -quería hacerla comprender.
- ¡Lo Sabría Si Me Lo Dijeras! -alegó. Harry quería gritar pero se contuvo y suspiró.
- Ginny, simplemente no pasó nada y ya -asentaba.
- Y con Hermione sí, ¿no? -acentuó fría.
- Ella comenzó como mi amiga, lentamente me conoció. Vivió conmigo mis alegrías, mis sufrimientos... Estuvo a mi lado en todo -cerró los ojos y cada momento vivido con la de rulos apareció cual flash back's, algo pasaba en su interior.
- ¡Yo También Estuve A Tu Lado, También Viví Cosas Contigo! - recalcó con reproche.
- Ginny, jamás te interesaste por saber más allá de lo que veías -atajó enfadado.
- TÚ NO ME DEJASTE, ESTABA ELLA DE POR MEDIO -gritaba y un brillo que daba miedo se reflejó en sus ojos.
- Me enamoré de Hermione sin darme cuenta, y a ella le ocurrió igual. Nadie lo planeó, nadie lo buscó. ¡Sólo Se Dio! Entre nosotros nació algo tan profundo que ni mil palabras sobre el universo podrían describirlo -apretó los dientes, ya no podría continuar soportando que la pelirroja se estuviese comparando y cuestionando lo que había entre él y Hermione.
- ¡Ay qué cursi! -se burlaba con una melosa acidez.
- Ginevra, No Lo Entenderías. ¡Ella Es Mi Mundo! -exclamó bastante furioso, pero lo disimuló - Lamento Que Las Cosas No Saliesen Como Tú Las Esperabas.
- No lo lamentes, y no hacía falta que me pidieses disculpas. ¡Que les disfrute! Claro, apuesto que después de esa falsa declaración corriste y le pediste perdón, y ella te perdonó por su profundo Amor -finalizó con la misma melosidad ácida.
- ¡Hermione y yo volvimos porque nos AMAMOS! -estalló nuevamente.
- ¡Pues Felicidades! -le gritaba en la cara y se daba la vuelta para irse.
- Ginny no te puedes ir hasta que... -la detenía del brazo - ¿Hablaste con ella? -soltó de repente.
- NO TENÍA POR QUÉ ESCUCHAR SUS ESTÚPIDAS EXPLICACIONES -se jaloneó.
- ¡GINEVRA! - resonó la voz de Ron, que se encontraba parado al final del pasillo.
- Espero No Encontrarme A Menudo Contigo Ni Con Ella. Aunque Eso Será Imposible -lo miraba como bicho - Otra Cosa, No Vuelvan A Mi Casa. Mínimo Por Dignidad. Con Mi Hermano El Traidor De Su Parte Les Basta, ¿No? -vio al pelirrojo y luego nuevamente a él.
- Eres tan infantil -musitó el de gafas.
- ¡Vete Al Diablo! -exclamó enojada y se marchaba. Iba con los ojos muy rojizos y el rostro sudado. Al pasar junto a Ron lo empujó, éste la vio y puso los ojos en blanco negando.
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
Ron se había acercado a Harry y dicho que su hermana estaba muy loca, luego se abstuvo de hacer más comentarios. Cuando se dirigían a la torre de los prefectos se cruzaron con Luna al final de las escaleras.

 

 

 

- Luna - le hablaba el pelirrojo.
- Ron - lo veía la chica sonriendo.
- ¡¿Y Hermione?! -preguntó precipitado el ojiverde.
- Hola, Harry -saludó la rubia, seria y frunciendo las cejas.
- Perdón -se apenó por interrumpirlos, en verdad sus amigos habían tenido que dividirse para estar con él y con Hermione. Y no habían podido pasar tiempo juntos.
- Tranquilo -sonrió comprensiva, él sonreía vacilante.
- La dejé en su cuarto.
- ¡¿Con Draco?! -exclamaron al unísono el de gafas y Ron.
- No, del Desabrido me deshice hace rato -dijo embozando una sonrisita, como si estuviera satisfecha de haberlo hecho.
- Por qué no subes y la acompañas. Yo voy a dejar estos platos a las cocinas - tambaleó la charola que cargaba y le lanzó una mirada pícara.
- ¿Me acompañas, Ronnie? ¬- Harry alcanzó a ver cómo le guiñó un ojo al pecoso.
- ¡Claro! - asintió Ron sonriendo, la azul mirada se le iluminó aunque se había puesto algo sonrojado. Se ofreció a cargar la charola.
- Pues vámonos - caminó despidiéndose de Harry con un movimiento de su mano y a él también le guiñó el ojo. El ojiverde negaba sonriendo por el gesto de la rubia, y comenzaba a subir las gradas que conducían a la habitación de Hermione.

Tantos momentos de felicidad,
Tanta claridad y tanta fantasía.
Tanta pasión, tanta imaginación
Y tanto dar amor hasta llegar el día.

Tantas maneras de decir te amo,
No parece humano lo que tú me das.

Mientras subía, los rayos de sol reflejaban colores que se filtraban por los vitrales que se encontraban en la ventana de las escaleras de caracol; se detuvo y suspiró. Había valido la pena enfrentarse al mundo, ¿por ella? La respuesta la sabía a la perfección, su corazón no le podía mentir...

A pesar de que todo ese tiempo se estuvo quejando y cometiendo errores en su relación, se daba cuenta de que mantenerla oculta tampoco había sido fácil para Hermione. Sin embargo ella había cedido a muchas de sus locuras, le había obsequiado tantos momentos de felicidad... Y él había dudado de ese amor, si existen tantas maneras de decir te amo. La noche más importante de sus vidas la había compartido con él. -sonrió al recordarla - ¡Qué estúpido había sido al reclamarle, y celarla!

Ahora había que ver qué estragos había causado el beso robado de la mañana...

 

Se paró en la puerta y tocó.

- ¿Her?-preguntó.
- Pasa, Harry -exclamó una voz dulce.

Entró despacio, el ambiente estaba inundado de un fresco aroma a rosas campestres, miel y durazno, que le era bastante familiar. Mientras lo aspiraba caminaba, y se iba a parar justo enfrente de la cama de la chica. Como primera reacción había agachado la cabeza, esperaba que ella dijera algo por lo que pasó en el gran comedor o por qué no esperar a que ella lo buscara.

Cada deseo que tú me adivinas,
Cada vez que ríes rompes mi rutina.
Y la paciencia con la que me escuchas,
Y la convicción con la que siempre luchas.

- Sabía que vendrías... -dijo mientras se acomodaba mejor en la cabecera de la cama.
- ¿Ah sí? -se atrevió a subir la mirada - Sí, pensé que querrías saber de mí -sonrió con una suficiencia traviesa. La expresión del ojiverde se parecía a la de un niño regañado.
- ¿Por qué pones esa carita? - preguntó soltando una risita divertida, Harry frunció la ceja izquierda extrañado por la reacción de la de rulos.

- Es por lo que está pasando... -contestó con voz decaída y volvió a bajar la cabeza. Hermione se había acercado gateando sobre la cama.
- ¿Y qué es lo que pasa? -susurró cerca de su rostro, tanto que sentía su tibio respirar. Ese gesto lo hacía ponerse un tanto nervioso.
- Pues el beso que me dio Ginny, quiero que sepas que yo no...
- Lo sé -interrumpió - Tú no la besaste -el chico sin querer abrió levemente la boca y la veía a los ojos - Pero voy a escuchar tu versión de los hechos, Distinta a lo que me dijo Dennis y lo que alcancé a ver -mantuvo una expresión seria.
- ¿Entonces nuestra reconciliación no se estropeó...? -dijo anhelante, conteniendo la respiración.
- No, pensé que lo habías entendido cuando hablamos -respondía con una sonrisita. Ello parecía haberle devuelto el alma al de gafas. - Es que necesitaba escucharlo... -soltó más relajado.

Harry se sentaba en la orilla de la cama y Hermione escuchaba atenta. Le contó cómo sucedieron las cosas y cómo los demás lo felicitaban por su supuesto noviazgo con la pelirroja; la discusión con Colin, hasta el dichoso beso. El ojiverde pudo notar que la castaña hizo una mueca incómoda pero no le dijo nada.

- Y cuando llegué yo... -comentó la ojimiel.
- Lo sé, me precipité. Pero tenía miedo, me aterraba pensar que de nuevo te iba a perder - la regresó a ver y acarició con cautela su mejilla.
- No te culpes -dijo comprensiva - Aunque era lo que más me temía... -exhaló casi como un susurro lamentable - No precisamente era la forma en la que quería que todos se enterasen de nuestra relación, y que Ginny acabase por comprobarla -bajó un poco la mirada.
- Pero ya debería tenerla más que clara -gruñó él, tomándola por la barbilla y haciéndola verlo.
- Tú tampoco te diste por convencido cuando salía con Draco -soltó sin querer, luego se arrepintió.
- Es distinto en Ginny -dijo, intentando hacer caso omiso del comentario acerca del rubio.
- ¿Por qué? -quiso saber, como bromeando.
- Hermione, no vamos a regresar al tema si ya lo habíamos dejado claro -decía razonable, no creía que por mucho tiempo fuese a resistir hablar de Draco.
- Tienes razón -se disculpó la chica.
- Ahora yo quiero saber -la tomó de la mano y la miró fijamente - Qué te dijo y qué le dijiste a Ginevra cuando la seguiste -su tono fue serio. La castaña parpadeó y mantuvo la mirada fija hacia abajo.
- No se atrevió a empujarte de nuevo, ¿verdad? -preguntaba palpando el terreno.
- No me dejó hablar
Y sí, sí me empujó de nuevo -respondió negando. Harry se incorporó molesto y envió una mirada de hastío hacia la puerta.
- Pero comprende, estaba muy enojada por lo que le hicimos -se precipitó a decir.
- ¡Y lo que nos hizo ella! -exclamó mirando a su novia, dándole a entender que no defendiese a su amiga.
- De todas formas no quería que las cosas pasasen así -lamentó con tristeza. El ojiverde regresó hasta la cama de la chica, y se hincó.
- Hermione... Perdóname -declaró. - Es que después de hablar con la exasperante de Ginny y toparme con el grupo de metiches -exhaló un suspiro - Comprendo que no fue fácil para ti ocultar nuestro amor... Sé que te duele que todos lo descubrieran, y no precisamente de la forma en que querías. Sin embargo no por ellos dejarás que termine, ¿verdad? -la miró directamente a los ojos.
- ¡Por supuesto que no! -aseguró acariciando los cabellos de su novio.

 

Cómo me llenas, cómo me liberas
Quiero estar contigo si vuelvo a nacer.

- Sería volver a lo mismo, y se supone que juntos vamos a mejorar esta relación -esas caricias y sus palabras le daban toda la tranquilidad que necesitaba.
- ¿Y tú, ya no tienes dudas? -preguntó deteniendo las caricias y viéndole fijamente.
- ¿De que te amo, y de que quiero estar contigo así volviera a nacer? -al oírlo la chica embozó una dulce sonrisa - ¡Lo haría sin dudarlo ni un segundo! -exclamó firme y se ponía de pie, cargándola.

Le pido a Dios que me alcance la vida,
Y me dé tiempo para regresar,
Aunque sea tan sólo un poco
De lo mucho que me das.

Le pido a Dios que me alcance la vida,
Para decirte, todo lo que siento
Gracias a tu amor.

- ¡Harry!, ¡bájame! -decía sorprendida y riendo.
- ¡Te Amo!, ¡No sabes cuánto! -decía con voz algo alta.
- ¡Y yo a ti! -besó su nariz.
- Mi vida entera la dedicaré a corresponder a ese amor puro que me das... -susurró antes de posarla sobre la cama, luego él la siguió acomodándose a su lado. Ella lo besaba suavemente pero el beso poco a poco se iba intensificando, el ojiverde la acariciaba en la espalda y la ojimiel entremetía sus dedos en sus cabellos revoltosos. Sin darse cuenta comenzaba a desbrochar la blusa del uniforme de la castaña, la chica sintió el frío contacto de sus dedos sobre la piel de su estomago.
- ¡Harry, no! -frenó la situación, él la vio entre desconcertado y luego apenado.
- Her, lo siento. Dije que te respetaría mientras... -se disculpaba apresurado, se quedaba sentado en la orilla de la cama.
- No, perdóname tú a mí. Sí deseo estar contigo, pero... -decía también ella, luego desvió la mirada y discretamente se puso la mano sobre el vientre.
- ¿Pero? -soltó sin pensar, acariciando sus rulo s- ¡Qué estoy diciendo! -se regañó- Prometí darte espacio, y lo voy a cumplir -se paró de la cama completamente.
- Recuerdas, tú fuiste el que detuvo la situación la última vez -comentaba la chica, dentro de ella estaba ocurriendo una lucha entre morirse de ganas de estar con él y la razón misma le decía que no.
- Correcto, además sigo pensando que mi padre tiene razón en lo que dijo -afirmó.
- ¿Sobre comernos el mundo rápidamente? - se ruborizó, él asintió mirándola culpable. La ojimiel sintió algo muy pesado, ¿sería el momento oportuno para hacerle saber lo que pasaba?

 

El sentimiento de que no soy yo,
Y que hay algo más cuando tú me miras.

La sensación de que no existe el tiempo,
Cuando están tus manos sobre mis mejillas.

- Harry... -comenzó, quería decirle, mínimo plantearle la idea sobre tener un bebé.
- ¿Sí? -la vio fijamente.
- No, nada
-se arrepentía, sintiéndose cobarde. El ojiverde se quedó extrañado.
- Hermione, desde anoche te noto rara. Ya te había dicho, algo en tu mirar... -dijo acercándose hasta ella y sentándose a su lado.
- Figuraciones tuyas - sonrió nerviosa.
- ¿Estás segura? -preguntó no muy convencido, la chica asintió pero antes de que él dijese algo más lo tomaba por las mejillas y lo besaba. Tal vez con el propósito de hacerlo olvidar el tema. Para Harry el tiempo ya no existía.
- Harry... estoy segura, quiero estar contigo -susurró a su oído, besándolo.

Cómo me llenas, cómo me liberas
Quiero estar contigo si vuelvo a nacer.

Le pido a Dios que me alcance la vida,
Y me dé tiempo para regresar,
Aunque sea tan sólo un poco
De lo mucho que me das.

Le pido a Dios que me alcance la vida,
Para decirte, todo lo que siento gracias a tu amor.

- Her... -musitó y comenzó a acariciarla como lo había hecho la noche del partido.
- Te amo, Harry... -exclamó la castaña pero en eso daba un bostezo y de repente sentía muy pesados los párpados, sin darse cuenta ya estaba dormida. El de gafas se quedó desconcertadísimo y al principio se asustó pensando que se había desmayado, sin embargo él también tenía mucho sueño, cosa que le extrañó aún más. Se acomodó junto a su novia quedándose profundamente dormido.

Que me da la luz que hace despertar,
Que me aleja de la oscuridad.
Que me llena de calor el mundo,
Para que no pierda el rumbo.

Se escuchaba el murmullo a lo lejos de una dulce voz, sentía las caricias de sus finos dedos en sus revoltosos cabellos; se fue despertando y se encontró con un hermoso par de ojos marrón. La castaña le sonrió, como una luz tenue y angelical era esa sonrisa... El mejor de los despertares sólo se los podía dar ella, Hermione.

- Perdón, no sé qué pasó
pero de pronto sentí mucho sueño -se disculpaba muy avergonzada.
- Descuida, pienso que esto fue obra de mi papá -sonrió el chico besándola en la frente - Como un aviso de que no era momento -la chica embozó lentamente una tierna sonrisa.
- Pero sabes Hermione, tú y yo nos amamos más allá de lo físico -declaró besando sus labios.
- Harry... -exhaló sin aliento, estaba tan conmovida. Acarició su frente e iba a decirle algo cuando la puerta de la habitación se abría de improviso. Los dos se quedaron petrificados.

 

- Hermione, tu cita es... -exclamó una rubia - a la seis
-completó muy abochornada por haberlos encontrado en esa situación.
- ¡Luna! -chilló espantada y sorprendida la castaña. Tapándose con la sábana, ya que ella y el ojiverde estaban en ropa interior. En eso un resuello agitado se escuchó y un pelirrojo llegó de las escaleras hasta Luna.
- ¡Oh Por Merlín! Te dije que debíamos esperar -exclamaba con una amplía sonrisa, su tono en vez de sonar apenado se escuchaba divertido - ¿Ya ves? tú tan preocupada y mira aquí tu amiguita bien ocupada -continuaba, con picardía burlona.
- ¡Ron! -gritó Harry, mirándole fulminante por su imprudencia.
- Sorry, hagan de cuenta que nosotros no estamos aquí y sigan pasándola bien -decía jalando a su novia hacia la salida, la ojiazul estaba muy roja de la pena así que ya no pudo decir más.
- ¡Ronald Weasley! -advirtió la castaña desde debajo de la sábana.
- Los veremos más tarde -exclamó lanzándole una última mirada de complicidad pícara a su amigo, y cerró la puerta.
- Ya se fueron... -le susurró metiéndose debajo de las cobijas para avisarle. La chica mantuvo un silencio, aún estaba sonrojada.
- No te preocupes... -le dijo al oído. - Ron y Luna son nuestros amigos.
- No es eso, sólo que... -cerró los ojos y respiró profundamente.
- Es hora de enfrentarlos, ¿verdad? -dijo comprendiendo a qué se refería la chica, sabía que iban a bajar a cenar ya que no podrían ocultarse en esa habitación lo que restaba del curso. No eran criminales, al contrario los malos entendidos propiciados por esos compañeros eran causa de que su amor no se pudiese demostrar abiertamente.
- Hermione, yo voy a estar contigo -aseguró con firmeza, entrelazando sus manos con las de ella. La de rulos lo vio por fin.
- Lo sé, pero ahora que ya todos se dieron cuenta no quiero que ellos intervengan en mis decisiones. ¡No más! -determinó tajante, se ponía de pie enredándose con una de las sábanas.
- Her... -él también se incorporaba y se enredaba con otra sábana por encima de la cintura.
- No sería prudente mostrarnos como una pareja ahora, cual no pasara nada. Porque lastimaríamos más a Ginny... -razonó mirándole fijamente, se había recargado en el pilar.
- Lamento haberlo arruinado -dijo con culpabilidad bajando la cabeza, él estaba sentado en la orilla de la cama. La chica se fue acercando hasta el ojiverde, lo tomó con delicadeza por el rostro y lo hizo verla.
- Pero estoy decidida Harry, en la próxima salida a Hogsmeade tú y yo vamos a ser como una pareja más de novios paseando en las calles del pueblo -asentó con decisión.
- No -exclamó el chico.
- ¿No? -expresó entre asustada y confundida.
- No seremos una más, ¡Sino la mejor! -rodeó la cintura de la castaña con sus manos y la acercó más a él; sin querer la había besado a la altura del vientre, provocando que Hermione se ruborizara - ¡La que está unida por el corazón! -la sorprendió al cargarla por la cintura, elevándola.

Le pido a Dios que me alcance la vida,
Y me dé tiempo para regresar,
Aunque sea tan sólo un poco de lo mucho que me das.

 

- Jaja Harry, basta -decía entre risas, el ojiverde la ponía sobre la cama. - Debo darme prisa -se hizo escuchar, aunque no podía articular palabra causa de que él le estaba haciendo cosquillas.
- Claro, tienes una cita -se detuvo - ¿Con quién? -preguntó intentando no sonar muy entrometido, ni mucho menos celoso.
- La señora Pomfrey -contestó algo incómoda, en verdad no quería un sermón pero sí se sentía de cierta manera curiosa e impaciente por saber cómo estaba su bebé. El chico de gafas la miró significativamente.
- Estoy bien -lo tranquilizó, besando fugazmente sus labios.
- No quiero que te enfermes -dijo con tono preocupado.
- Es sólo un chequeo - decía a manera de sin importancia.
- Te sentiste mal en la mañana -interpuso serio, la chica desvió la mirada algo nerviosa. - ¿Fue por lo que viste? -preguntaba creyendo que lo que sucedió en el comedor había sido la causa, aunque en parte tenía que ver.
- Sí, pero ya sabes. Madame Pomfrey -vaciló, agradeciendo la excusa.
- Sí, es exagerada... -recordó que en tercero lo quiso mandar a la enfermería el primer día de clases, y le metió un trozo grande de chocolate en la boca cuando tenía que defender a Sirius. - Pero en este caso no es exageración, si se trata de tu salud -puntualizó apretando levemente su nariz, la chica soltó una risita causa del gesto.
- Te amo, y te juro que nada ni nadie podrá separarnos... -susurró besándola con todo ese amor que sentía por ella.
- Nadie, Harry...

Le pido a Dios que me alcance la vida,
Para decirte todo lo que siento gracias a tu amor.

*-*-*-*-*-*-*-*-*
Notas de la autora: Espero que les guste, a mí me encantó.
La canción es de Sin Bandera.

Dedicatorias y Agradecimientos:

En verdad a cada uno de ustedes les agradezco su tiempo.;)

Gracias y saludos de su amiga

Anyeli Potter Granger

Eterna fan de HHr.



Cómo comenzamos yo no lo sé,
la historia que no tiene fin.
Ni cómo llegaste a ser la mujer,
Que toda la vida pedí.

Un pelirrojo y una rubia caminaban en silencio por los desiertos pasillos de Hogwarts, donde los rayos de luna se filtraban por los ventanales. La chica tenía una expresión ensimismada, aunque una sonrisa que se podía interpretar como de emoción se dejaba ver dibujada en sus labios. Ron contrajo el ceño intentando descifrar lo que pasaba por la mente de su novia que la tenía tan contenta. De pronto ese afán por descubrirlo se convirtió en una observación; ahora que se detenía a mirarla sin que esos ojos azules como el cielo lo llevasen a un mundo de ensueño, sin poder pensar en otra cosa que perderse en su mirar. No se explicaba cómo él, un chico prácticamente superficial en cuanto a chicas se refiriese, había acabado tan enamorado de una chica tan distinta a todas las que habían sido de su gusto. He ahí la respuesta indescifrable, ella no era como todas ésas...

Contigo hace falta pasión,
y un toque de poesía. Y sabiduría
pues yo, trabajo con fantasías.

Ella era Luna Lovegood, tal vez para los demás la extraña lunática, pero él sabía que debajo de esas raras y singulares vestimentas se encontraba un alma tan trasparente como el agua. Era una mágica mezcla de ingenuidad divertida y espontánea, sólo ella era capaz de expresar sin reservas sus ideologías. Con razón estaba en Ravenclaw, su característica sabiduría en todo aquello que decía o hacía. Y desde hace mucho se preguntaba que había hecho él para merecerla. No era más que un distraído y bromista chico pelirrojo, sexto integrante Weasley... Familia rica en afecto pero limitada en economía. -sonrió un poco sarcástico.

- ¿Ronnie? -se hizo escuchar la mística vocecita, parecía que llevaba rato llamándole.
- ¿Sí? -musitó de vuelta a la realidad, clavando con conciencia su mirada en ella.
- ¿En qué pensabas? -preguntó curiosa.
- En que tú y Hermione se tardaron mucho en llegar a la cena -respondió sin pensársela tanto, desde que ambas aparecieron en el comedor tuvo deseos de decirlo.
- Ah... Es que pues la señora Pomfrey, ya sabes - vaciló sonriendo como si nada, aunque en realidad se había puesto nerviosa. ¿Y si su novio llegase a indagar sobre cuál era el motivo de la visita a la enfermería?
- Harry me contó que era un simple chequeo el que le harían a Hermione -comentó escudriñándola con la mirada. ¿Era su imaginación o su novia sabía más de lo que aparentaba?
- Sí, es que se sintió mal por lo de la mañana -dijo como quien no quiere la cosa, sabía que a su novio le iba a afectar.
- Um... Mi hermana tiene que ver mucho con eso, ¿no? -se sintió un tanto incómodo.
- Tranquilo, además la enfermera dijo que no tiene nada fuera de lo normal -le dio una palmada de relajación y embozó una discreta sonrisa (estaba contenta porque el embarazo de su amiga marchaba perfecto).
- ¿No? -preguntó adoptando una expresión de malicia traviesa, sin embargo la ojiazul negó de forma normal. - Madame Pomfrey anda fallando, acaso le pareció normal su extremada y fastidiosa insistencia por ponernos a estudiar. Yo con eso la dejo internada por lo menos hasta que se le baje esa neurosis obsesiva de estudio -soltó con una risilla burlona.
- ¡Ron! -exclamó indignada e incrédula, no se había equivocado al pensar que eso era lo que él iba a decir.
- Es la verdad, aunque no creo que eso ocurra. Digo, es Hermione sabelotodo Granger -volvió reírse.
- ¡Ronald! -le llamó la atención, frunciendo el entrecejo y cruzándose de brazos.
- ¿Qué? -la miró con aparente inocencia.
- Para qué me quejo, si ya te conozco -dijo resignada, dejando escapar un suspiro que bien pudo ser una risita.

Recuerdas el día en que te canté?,
fue un súbito escalofrío.
Por si no lo sabes te lo diré,
yo nunca dejé de sentirlo.

 

Continuaron caminando, pero al doblar un pasillo Ron la detuvo y la tomó por los hombros viéndola a los ojos.
- Luna.
- ¿Sí? -dijo la chica intrigada.
- Recuerdas... -comenzó tragando saliva. La ojiazul lo vio más curiosa.
- ¿Recuerdas la noche de navidad? -expresó por fin, sus mejillas enrojecieron. Para su fortuna en el pasillo había poca luz.
- ¡Cómo olvidarla, si fue la mejor noche de mi vida! -exclamó ella, adquiriendo ese mismo sonrojo en su rostro.
- Para mí también la fue. Y aunque no lo demuestre, ese escalofrío que recorrió mi piel esa noche especial lo siento de la misma forma cada vez que te toco. Como si fuera la primera vez - confesó mientras se acercaba lentamente a sus labios.

 

Contigo hace falta pasión,
No debe fallar jamás.
También maestría pues yo,
trabajo con el corazón.

- Oh Ronnie... -chilló la rubia, jalándolo los centímetros que los separaban y besándole.
- Luna... -exhaló sin aliento, bastante sorprendido.
- No hemos podido pasar tiempo juntos desde que Harry y Hermione se pelearon. Y si mis cuentas no me fallan, no hemos estado solos desde la noche del partido final -decía sin soltarle las mejillas y con una mirada traviesa.
- Luna... - el chico se atragantó con su misma saliva. La ojiazul sonrió como si le causase gracia provocar esa reacción en su novio, lo besó con pasión.
- Tengo una idea, sígueme... -lo tomó de la mano y lo condució por los pasillos hasta salir del castillo.

Cantar al amor ya no bastará,
es poco para mí.
Si quiero decirte que nunca habrá...

Cosa más bella que tú,
Cosa más linda que tú.
Única como eres,
inmensa cuando quieres,
gracias por existir.

Fueron a la casa de los gritos, la cual estaba acondicionada haciéndola lucir habitable. El pelirrojo la había arreglado en las fiestas decembrinas como sorpresa para su novia.

Entraron, había 2 sillones con tapices azul marino, uno cerca de la ventana y otro cerca de la chimenea. Una alfombra beige en el piso, y una cama con doseles y sábanas en tonos perla. Esa casa se había convertido en su lugar especial.

El Gryffindor prendió el fuego de la chimenea.

- Ron -dijo Luna, algo risueña.
- ¿Sí? -volteó a verla.
- Se puede saber, por qué te pones tan nervioso -soltó una risita divertida.
- Es que tú me pones así -exclamó acercándose a ella y susurrando cerca de su rostro, aunque no pudo disimular que en verdad estaba nervioso.
- Aparentas demasiada experiencia delante de Harry -puntualizó la Ravenclaw.
- ¿Qué...? -musitó entre la pena y la indignación. Pero la rubia lo silenció con un dulce beso, que poco a poco se profundizó. El pelirrojo la cargaba sin dejar de besarla, llevándola a la cama, donde lentamente la acarició. El cuerpo de la joven era un terreno bastante conocido, aún así no dejaba de ser tal cual primera vez...
- Te extrañé... -minutos después susurró él a su oído, haciendo aun lado su rubio cabello y besando su blanca espalda. Ella dejó escapar un suspiro como respuesta.
- Luna, quiero que sepas que nunca habrá chica más bella que tú, gracias por existir... -besó su lóbulo izquierdo.
- Ron... -por fin regresó a verlo, estaba muy conmovida por esas palabras.
- Te Amo... - exclamó él de repente.
- Nunca... nunca lo habías dicho. Al menos no cuando tú y yo... -exhaló impactada, sus ojos azules se llenaron rápidamente de lagrimitas.
- Pero es lo que siento por ti, cada vez que estamos juntos -expresó y la besó, quizás en ese beso podía hacerla saber que esas palabras no eran vacías.


Cómo comenzamos yo no lo sé,
la historia que toca a su fin.
Qué es ese misterio que no se fue,
lo llevo aquí dentro de mí.

 

- Luna -dijo mirándola a los ojos.
- ¿Um? -sonrió la chica.
- Me siento afortunado y agradecido con la vida, de que seas tú la dueña de mi corazón. Gracias a ti descubrí el amor -la aferró a su cuerpo.
- Te imaginas, cuando nos casemos... -susurró con tono soñado.
- Ron -ella abrió mucho los ojos y se separó de él de forma un tanto brusca, se enderezó enredando su cuerpo con una sábana, yéndose a parar frente a la chimenea.
- ¿No te estás precipitando? -soltó sin verlo.
- ¿Precipitando, Luna? - El pelirrojo se quedó muy desconcertado, pronto un temor lo comenzó a invadir. ¿Qué tal si la rubia no tomaba su noviazgo en serio?
- No estabas pensando cortar conmigo, ¿verdad? -titubeó temeroso.
- Somos muy jóvenes, pronto saldrás del colegio y yo... Yo me voy a quedar aquí, conocerás gente. No puedo ser egoísta -dijo con voz normal.
- ¡¿Y pensabas cortarme al fin de año?! -exclamó algo molesto.

Serán los recuerdos que no,
no dejan pasar la edad.
Serán las palabras pues yo,
sabrás mi trabajo es la voz.

- No, sólo pensaba decirte que tenías chance allá afuera y no te sintieras presionado -puso cara de circunstancia.
- Pero yo nunca te voy a dejar de amar, ¿entiendes? -se enredó en la sábana y fue hasta ella. La rubia bajó la mirada algo avergonzada.
- Luna, ve mis ojos -lo hizo mirarlo - Lo que te dije hace rato es cierto, TE AMO -hizo énfasis en esa frase - Y si no lo digo a menudo no es porque no lo sienta, tú me conoces mejor que nadie y sabes que no soy muy expresivo - decía apenado, ella soltaba una risita vacilante.
- Y así como en mi presente estás, lo mismo deseo para mi futuro. No veo mi vida a lado de nadie más -decía abrazándola.

Cantar con amor ya no bastará.
Es poco para mí,
si quiero decirte que nunca habrá...

- Pero si mis palabras no son suficientes... -continuó, tomó la mano de la rubia y la colocó a la altura de su corazón.
- Ron... -exhaló la ojiazul sin aliento.
- Te Amo, Luna... -susurró haciendo presa los tersos labios de la chica.


Cosa más bella que tú,
Cosa más linda que tú.
Única como eres,
inmensa cuando quieres,
gracias por existir.

- No quiero a otra chica, no la habrá. Te quiero a ti por ser única como eres -ella sonrió.
- Entonces me atrevo a preguntar. ¿Quieres seguir siendo mi novia, y después mi esposa? -preguntó sin soltarle la barbilla.
Luna le mantenía la mirada, sin embargo guardó silencio...

Cosa más bella que tú,
Cosa más linda que tú.
Única como eres,
Inmensa cuando quieres,
Gracias por existir.

*-*-*-*-*-*
Notas de la autora:

Bien, ¿qué les pareció? Desde hace tiempo quería dedicar un capitulo sólo a la pareja de Ron y Luna.


Canción: La Cosa Más Bella de Eros Ramazzotti.

Dedicatorias:

A los fans de RonLuna.

Saludos de Anyeli Potter Granger. Eterna Fan de HHr. y RonLuna.


Yo sé muy bien
que a veces no suelo decir
lo que, mi corazón siente por ti.
Y sé, que a veces yo no estoy aquí,
por ti. Pero te quiero confesar, a ti.

 

Por unos instantes estuvieron viéndose directamente a los ojos, en eso Luna bajó la mirada.

- ¿Acaso tú no quieres comprometerte? Piensas que tú sí me vas a dejar de amar -se precipitó el pelirrojo, con voz de angustia.
- Ron, ¡estás grave! -regresó a verlo y soltó risita sin motivo aparente. Éste frunció el entrecejo, algo molesto - No lo dudes, si yo te amo -exclamó con gracia, al ver la reacción del chico. Puso sus brazos alrededor del cuello de él, como si fuesen a bailar. Él relajó la expresión en su rostro.
- Pero insisto, te estás precipitando -dijo a continuación.
- Bueno... -balbuceó el ojiazul, no iba a ceder tan fácilmente.
- Ves lo que les pasó a Harry y a Hermione, por andar apresurando las cosas pusieron en peligro lo que tenían -recordó la rubia.

Si mi vida ha de continuar,
si otro día llegará.
Si he de volver a comenzar,
será por ti.

Finalmente le concedió la razón, pero en su interior no lo aceptó del todo.

- Claro que algún día deseo ser tu esposa, pero primero quiero seguir siendo tu novia -dijo la chica, satisfecha de creer que lo había convencido.
- Entonces no me darás una respuesta definitiva -insistió, obstinado.
- ¿Qué quieres que te diga? -preguntó un poco harta. Ron hizo un gesto insinuante.
- Ya te dije que sí quiero seguir con este noviazgo -exclamó, tratando de no perder la paciencia.
- Pero no me has dicho que serás mi prometida -repuso con terquedad.
- ¿Cuál es la diferencia? -dijo un tanto fastidiada. Entonces retiró sus brazos del cuello de su novio, él desvió la mirada como si quisiese no responder pero sintió la mirada fija de la chica.
- Luna... - se atrevió a verla, pero rápidamente volvió a desviar su mirada. La rubia se cruzó de brazos, esperando explicaciones.
- Es que... -titubeaba y jugaba con sus manos, las cuales le sudaban.
- Quiero... -Luna se estaba impacientando demasiado, y él caminaba de un lado para otro.
- Claro, si estás de acuerdo -seguía con esas palabras a medias. La rubia exhaló un resoplido, a punto de sujetarlo y gritarle que terminase de una buena vez.
- Quiero que te cases conmigo, ¡En este verano! -exclamó por fin, sus mejillas enrojecieron a tono de su cabello, tanto que sintió desprender vapor de ellas.
- ¿Cómo? -chilló la Ravenclaw, abriendo los ojos como platos.

Si mi vida ha de continuar,
si otro día llegará.
Si he de volver a comenzar,
será por tu amor.

- Luna, desde que comenzamos a estar juntos supe que serías la mujer de mi vida -dijo acercándose a ella, tomándola de las manos y viéndola fijamente.
- Yo también lo tengo claro, Ron. Sé que eres el niño de mi vida. Sólo que nunca me planteé la idea de que tú querías casarte conmigo, no tan pronto -dijo con voz ahogada.
- ¿Pensaste que nunca te lo pediría?-la miró confundido.
- Bueno sí, lo pensaba -confesó sonrojándose - Y lo deseaba -dijo su vocecita interior.
- ¿Entonces? -le miró significativamente.
- Pero más adelante, no en estas vacaciones -decía aún intentando digerir la idea. Ron la miraba expectante.

 

Y sé también
Que yo te puedo lastimar,
perdóname...
Sé que me suelo equivocar.

- ¿Cuál es la prisa? -inquirió ceñuda.
- No le veo el inconveniente que regreses al colegio siendo una chica casada -asentó el pelirrojo.
- ¿Casada? -repitió la rubia, como analizando la idea. Luego negó rotunda.
- Definitivamente algo te afectó el día de hoy -tocó la frente de su novio, como si éste estuviera delirando. - ¡Cómo se te ocurrió semejante puntada! -soltó una carcajada.
- ¡No es una puntada! -saltó ofendido.
- Ron, perdóname porque tenía la idea de darle un break a nuestra relación, al fin de año, sin consultarte. Me equivoqué -trataba de hablar con seriedad, aunque no podía suprimir la risa - Pero si es por eso que piensas que casarse es la solución. El que se equivoca eres tú, no van por ahí las cosas -por fin había podido dejar de reír.
- No te confundas, no te estoy pidiendo matrimonio por eso -dijo con presura, al verse casi descubierto.
- ¿Ah no? -lo escudriñó con la mirada.
- No, lo tenía pensado desde hace... -Luna lo miró con fijación, esperando una respuesta convincente - Un buen de tiempo -aseguró con nerviosismo, la chica frunció el entrecejo, para nada le creía.
- Es verdad, No recuerdas que la noche del partido
Tú dijiste que pensara en nuestro futuro -argumentó él.
- Sí -admitió, quedándose unos segundos pensativa.
- ¿Entonces? -mientras la veía, discretamente sonrió triunfal.
- Pero no pensaba que ese futuro sería en este verano -exhaló, la situación la estaba incomodando.
- Qué más da si es mañana o en verano. De todas formas algún día empezaré una familia contigo -exclamó, como para aligerar la tensión - Lo que importa es que nos amamos, ¿no? -la envolvió con sus brazos, ella todavía estaba incómoda.
- Sí, tonto. Te amo -regresó verlo a los ojos.
- Repítelo.
- Te amo, te amo, ¡Te Amo! -decía muchas veces, de forma risueña. Él besó su nariz, luego la cargó, ella pasó sus brazos alrededor de su cuello.
- ¡Ey!, eso no quiere decir que nos casemos en el verano -aclaró directa.
- Ok. Por ahora me conformo con que estés aquí -dijo con una sonrisa. - Por ahora... - pensó, un brillo de traerse algo entre manos se mostró en su azul mirada. Luna no se percató.
Se quedaron en el sofá, el crepitar del fuego y sus suaves respiraciones eran los únicos que rompían el tranquilo silencio.
*-*-*-*-*-*

Si mi vida ha de continuar,
si otro día llegará.
Si he de volver a comenzar,
será por ti.

La mañana del martes en la habitación de Hermione, mientras ésta se terminaba de alistar para bajar a clases; Luna llevaba gran rato de haber subido a la torre de premios anuales. La rubia se sentó en el sofá de la ventana y perdió su azul mirada hacia los jardines, aunque en realidad no veía nada su expresión era lejana.
Cuando la castaña se sujetó los rulos con una dona, entonces sin poder seguir disimulando se detuvo a verla. Intencionalmente dejó caer el cepillo en el tocador, para atraer la atención de su amiga.

- ¿Se puede saber qué te sucede? -preguntó dedutativa.
- ¿A mí? -respingó la rubia, sorprendida.
- No, a la vecina -acentuó con obviedad, sarcástica. Yéndose a sentar en el sillón, frente a ella.
Luna suspiró y parecía estar debatiendo consigo misma. La ojimiel la vio significativamente - Se trata de mi relación con Ron -dijo por fin. La chica se intrigó más.
- Me pidió matrimonio -soltó de modo abrupto.
- ¡¿Qué?! -chilló Hermione, abriendo los ojos como platos.
- ¿Y le dijiste que sí? -se repuso rápidamente. Luna parpadeó negando.
- ¿Por qué?
- Primera, porque estoy segura que se le ocurrió por miedo a que lo intentase cortar de nuevo, o porque piensa que sutilmente yo se lo insinué -respondió, como si toda la noche se la hubiese pasado sacando conclusiones.
- ¡¿Anoche lo cortaste?! -exclamó la ojimiel, boquiabierta.
- No precisamente. Pero se me salió decirle que a fin de año lo iba a hacer... -comenzó a contarle cómo reaccionó el pelirrojo la noche anterior y el comportamiento que tuvo después de esas palabras. Hermione la escuchó atentamente.
- Es que sólo a ti se te ocurre soltárselo en un momento como ése -trató de mantenerse impasible, pero la risa le ganó.
- No te burles -se quejó la rubia, sus mejillas se ruborizaron.
- Total que terminé poniéndole tu ejemplo -exclamó para callar a su risueña amiga.
- ¿Mi ejemplo? -repitió extrañada, se echaba aire con la manos pues se estaba sofocando por contenerse la risa.
- Sí, por el que le pediste tiempo a Harry -añadió.
- Oh... -comprendió a qué se refería la ojiazul.
- Es que si necesitabas un respiro en tu relación, a Ron debiste explicárselo con manzanitas y peritas. Es más lento que Harry... -embozó una tierna sonrisita al pronunciar a su novio - Y no en ese momento, cuando estaba poniéndose cursi -señaló la castaña. Luna asintió, sintiéndose mal.
- Cómo querías que lo tomara. Suerte que no se enojó, lo malo es que entendió el mensaje al revés. Ron cree que en el fondo querías que lo suyo se formalizase - la chica de rulos continuaba con sus observaciones.
- ¡Eso es Hermione!, Y como no podía decírselo abiertamente. Según él, se lo hice ver con una indirecta -exclamó, como si la idea hubiese llegado de golpe.
- Ya ves?, y tú misma dices le pusiste de ejemplo lo mío con Harry. Ay amiga, te salió peor - ironizó sin querer.
- No creo, tú arruinaste las cosas por andar dándole prioridades a otras personas. No a la que te interesa -se defendió Luna.
- Y tú por no ser demasiado explícita -apuntó con suficiencia, bromista.
- ¡Oye! -protestó la ojiazul, arrugando el entrecejo.
- Es la verdad -no pudo evitar sonreír. Casi al mismo tiempo se le borró la sonrisa, al ver que su amiga parecía muy apesadumbrada.
Luna recargó su rostro sobre su brazo y éste sobre el respaldo del sofá. - Era demasiado romántico para ser Ron - soltó un sonoro suspiro, que le alzó el mechón de la cara. Hermione la miró comprensiva.
- Herm, te puedo confesar algo? -regresó a verla, la de rulos asintió.
- Estoy asustada. No me veo casada a esta edad -declaró con estremecimiento. Con tono de yo paso.
- Entonces díselo a Ron -la animó.
- No sé cómo hacérselo saber, sin lastimarlo -dijo con preocupación.
- Te entiendo. Yo me sentía asfixiada, y... -recordó pero la rubia la interrumpió.
- Herm, tú ya metiste la pata. Así que ni por más asfixiada que te sientas no podrás escaparte de la boda con Harry. Debes irte haciendo a la idea de oír muy pronto una marcha nupcial - le decía con burla.
- ¡Qué graciosa! -la ojimiel le aventó una almohada, en el fondo le hacía sentir mejor ver a su amiga con más ánimos.
*-*-*-*-*-*-*
Harry y Ron se dirigían a desayunar, el pelirrojo no podía evitar tener expresión radiante...
El ojiverde le vio con el ceño fruncido.

 

 

- ¿Y a ti qué te pasa? -preguntó un tanto brusco.
- Es que anoche alcancé la Luna, Harry -respondió con un aire soñado.
- No pues sí... -comentó viéndole y poniendo los ojos en blanco.
- Tú deberías estar contento - protestó el ojiazul.
- Sí claro, voy andar sonriendo con el coraje que me causa al ver cómo la miran -acentuó sarcástico.
- Querrás decir, los miran -corrigió el chico pelirrojo.
- Yo ya estoy acostumbrado -ironizó - Pero no me gusta que la vean así a ella -apretaba el puño que llevaba en el bolsillo y en sus ojos esmeralda hubo un brillo de enojo. Ron dio un profundo respiro y luego suspiró.
- Sé que no diré esto delante de Hermione, pero tenía razón respecto a sus miedos. La gente puede lastimar mucho si se lo propone -Harry volteó a verlo, agradecido.
- No es que los juzgue, pero yo también tenía razón. Debieron decir la verdad desde que comenzaron a andar. Aunque no se hubiera complicado tanto si tú no hubieses hablado de más el sábado en el pub -agregó dándole un zape. El de gafas le lanzó una mirada fulminante, un minuto de lucidez y de nuevo sus metidas de pata. Pero debía aceptar que su amigo tenía demasiada razón.
- ¡Ya lo sé Ron, no necesitas recordarme lo estúpido que me porté! -reconoció malhumorado.
- Ya hombre, deja de atormentarte y sonríe. ¡Ten en cuenta tu tardecita! -soltó con una sonrisa pícara, guiñándole el ojo.
- ¡No pasó nada! -exclamó molesto el de gafas.
- Ajá? Eso ni tú mismo te lo crees, no hay por qué mentirme a mí -seguía bromeando el pecoso.
- Ron, el amor entre Hermione y yo es más que físico -atajó, al punto de que otra bromita más del pelirrojo y lo dejaba hablando solo.
- Te entiendo... -exhaló repentinamente, adoptando una expresión seria.
- ¿Cómo
? -regresó a verlo realmente sorprendido, su amigo se estaba comportando maduro ante sus palabras.
- Que te entiendo -repitió, ante la mirada incrédula del ojiverde - Porque lo que yo siento por Luna, es inexplicable. Sólo con sentirla cerca me basta para alegrarme el día -declaró sincero.
- Vaya, me dejas muy... -exhaló el ojiverde, aún sin creérsela.
- Y adivina qué le pedí -interrumpió con una pregunta. Harry negó sin idea.
- Le pedí que se casara conmigo, en verano -expresó- Al chico de gafas casi se le caen éstas por la noticia.
- Pero me dijo que... -hizo una mueca de desilusión. Le contó al ojiverde que la rubia había salido con el ejemplo de la relación de él con Hermione para argumentar que no se casaría, al menos no en las vacaciones.
- Lo que te dijo Luna es verdad, veme a mí. Con mi insistencia sobre el compromiso casi me cuesta el noviazgo con Hermione. Y eso que nuestra boda no tenía fecha exacta -comentó.
- No entiendo, todas las mujeres sueñan con casarse -dijo contrariado Ron.
- Sí, pero no a los 16 -puntualizó Harry.
- En Agosto cumple 17 -replicó.
- De todas formas -asentó, negando por la terca actitud de su amigo pelirrojo.
- Ron, te doy un consejo. No la presiones -dijo antes de entrar en el comedor.
- Está bien, esperaré un tiempo - a regañadientes aceptó que su amigo tenía razón.
*-*-*-*-*-*
La noche anterior en el comedor se había vivido una atmósfera de tensión, la mayoría de los estudiantes cuchicheaba y lanzaban miradas inquisidoras hacia el ojiverde, que se volvieron más intensas cuando en mitad de la cena llegó la castaña con la rubia, y la primera se sentó a lado del de gafas. Dumbledore calló varias veces los murmullos, sin embargo las miradas sentenciantes y frías no dejaban de verlos. Eran pocos los que dirigían ese tipo de miradas a cierta pelirroja, quien durante la cena mantuvo semblante de víctima. Parvati le susurró algo al oído a su amiga Lavender y ésta le echó una mirada más dura a Ginny. Dean y Seamus veían vacilantes a Harry y Hermione. Mientras que Colin se limitó a ver su plato. Por fin la cena terminó... Harry, Hermione, Luna y Ron salieron, sin embargo las miradas de juez los acompañaron hasta que desaparecieron por la puerta del gran comedor.
Y al parecer ese martes el ambiente seguía igual... Pero gracias a Ron, Harry pudo ignorar a los metiches.
Los días siguientes los cuatro buscaban comer cuando la mayoría de los fisgones no se encontraban en el comedor, durante las clases no eran tan incómodas pues los Gryffindors de 7° estaban contentos de que por fin sus amigos habían aceptado su relación. La mirada de McGonagall había cambiado notoriamente hacia la de rulos, ahora la veía de forma maternal y algunas veces sintió que la miraba como si ella fuera un ángel tierno e indefenso. Cosa que la incomodaba... Lo que no sabía era que Dumbledore le había dicho al personal docente lo que ocurría con ella.

 

A Lavender y Parvati les encantaba acompañarla a todos lados, como guardaespaldas. A Luna no le agradaban del todo, pero agradecía que no dejaran sola a su amiga por los pasillos cuando no podía estar con ella. La mantenía más tranquila, por si las que estaban del lado de Ginny trataban de hacerle bromas pesadas que pondrían en peligro al bebé de Hermione.
*-*-*-*-*-*
Si mi vida ha de continuar,
si otro día llegará.
Si he de volver a comenzar,
será por tu amor.

Para mediados de Junio las cosas estaban más tranquilas... A pesar de que la mayoría de los estudiantes no veían bien la relación de Harry y Hermione, se reservaban sus comentarios. Aún así los allegados a la pelirroja seguían lanzándoles indirectas y miradas hastías. Al menos contaban con el apoyo de los de 7° curso de Gryffindor.
Luna también sentía que su noviazgo marchaba relax, el pelirrojo ya no había insistido con eso del matrimonio.

Se les acercaban los exámenes y la última visita a Hogsmeade sería justo el sábado antes de iniciar éstos.
Ron tenía los nervios tan de punta que cualquiera que le hablase por la espalda terminaba con un golpe.

 

El viernes 19, Estando en la clase de transformaciones, mientras la profesora McGonagall les explicaba la difícil y peligrosa transformación humana... Harry y Ron al parecer estaban muy interesados que no se habían percatado de que a su lado Hermione dormía sobre sus libros, los cuales ni siquiera había abierto. McGonagall sí se había dado cuenta pero no le dijo nada, al contrario le lanzó una rápida y discreta mirada de comprensión. Y otra severa al ojiverde, pero éste claro no se dio cuenta.

La campana sonó indicando el fin de la clase, aún faltaba una hora para salir a comer.
Los estudiantes comenzaron a abandonar el salón.

- ¡Hermione, No estaría genial poder convertirse en... -exclamó entusiasmado el pelirrojo, luego notó que su amiga no había hecho ningún comentario en toda la clase.
- ¿Hermione? -regresó a verla, ella estaba sentada a su lado derecho.
- ¡Hermione! -la sacudió despacio, el ojiazul. Harry, quien se encontraba a lado izquierdo de Ron, en otra butaca. Se acercó alarmado.
- ¿Estabas dormida? -preguntó socarronamente Ron, en sus labios se empezaba a dibujar una sonrisa divertida. Harry suspiró con alivio al verla despertar, pues se había asustado pensando que su novia se había desmayado.
- ¿Eh...? -musitó adormilada.
- ¡Tú, ¿estabas dormida?! -exclamó como asimilando la idea, luego soltó una carcajada. Demostrando así la gracia que le causaba el hecho.
- ¡Ron, no grites! -chilló la chica bostezando, parpadeó como volviendo en sí.
- ¡Es de ver para creer, Hermione Granger se durmió por primera vez en una clase! -siguió con tono de burla y su risa se hizo más sonora.
- Más bien, por primera vez Ronald Weasley no está pensando en comer -dijo la ojimiel, viéndole con acidez - Y hablando de comer... Hace hambre, ¿no? -se ponía en pie y se tocaba el estomago.
- ¿Tú con hambre? -soltó el ojiazul incrédulo. La castaña le vio fulminante, Harry no decía nada por no hacer más grande las cosas, porque a su novia y mejor amigo les encantaba discutir. Sin embargo le lanzó una mirada suplicante de prudencia al pelirrojo. Hermione se adelantó hacia la salida, Harry cargó la pesada mochila de la chica y Ron los siguió concediéndole a su amigo dejar de burlarse de que la de rulos se durmiera en la clase de Transformaciones.
*-*-*-*
- Falta una hora para bajar a comer -el ojiazul puso cara de sufrido - Y para empeorar la mala suerte, tenemos con Snape y de nuevo los queridos Slytherin -dijo irónicamente.
- A propósito, ¿se fijaron que presumido Malfoy y vanidosa Parkinson no entraron a la clase? -comentó con una sonrisa de felicidad maliciosa. La castaña soltó un resoplido que bien pudo ser de molestia.
- Bueno tú no claro, ya que estabas en brazos de Morfeo -dijo riéndose burlonamente. La de rulos caminó a zancadas, Harry negó viéndole y le lanzó una fulminante mirada de -¡imprudente!- El pelirrojo no se inmutó.

Durante la clase de pociones Snape se pasó observando a la de rulos, ésta estaba notoriamente distraída... El profesor parecía estarse conteniendo las ganas de restarle puntos a Gryffindor, sin embargo sorprendentemente no lo hizo. Es más, les otorgó algunos ante las buenas respuestas que dio Ron, éste se sintió soñado. Como el ojiazul había dicho, sin duda un día muy extraño... Hermione sin interés en ser la más destacada y él fue premiado por el mismísimo Snape.
Draco se la pasó viendo a la castaña, sus ojos grises reflejaban tristeza... Pero había algo aún más raro, durante esas semanas él había vuelto con Pansy Parkinson.
*-*-*-*
El trío salió del aula de pociones, y mientras se dirigían al comedor...

 

- ¡Por fin vamos a tomar los sagrados alimentos! -exclamó Ron, con un tono exageradamente sufrido. En eso Hermione se llevó la mano a la frente y cerró momentáneamente los ojos.
- ¡Her, amor! ¿Te sientes bien? Luces pálida y cansada -preguntó preocupado Harry. La chica apenas y dijo un débil: Estoy bien.
- No estás durmiendo bien por ese afán de estudiar hasta el último minuto del día, ¿verdad? -dijo con tono de regaño. La ojimiel negó con expresión de fastidio e igual de distraída que estuvo durante la clase de pociones.
- ¿Qué hora es? -preguntó impaciente la chica.
- Las 3:10 - respondió Ron, extrañado por el comportamiento de su amiga.
- ¡Cielo santo, se me olvidó! -gritó repentinamente, exaltada.
- ¿Qué se te olvidó? -preguntó sobresaltado el ojiazul. El ojiverde se quedó sacado de onda.
- Los alcanzo en el comedor, tengo que ir a la biblioteca -dijo sin hacer caso a la pregunta de Ron, y caminó con paso apresurado hacia el pasillo contrario.
- ¿A la biblioteca? -soltó desconcertado Harry, pero ella ya se había alejado considerablemente.
- Ves?, y el que piensa cosas absurdas soy yo -comentó Ron, como una queja sarcástica. El chico de cabellos revoltosos no le prestó atención, parecía ausente. Se había quedado preocupado por el comportamiento de su novia.
- Déjala. El que por su gusto muere... -comenzó el pelirrojo.
- ¡Ron! -le llamó la atención por fin.
- Qué -decía sin inmutarse, encogiéndose de hombros - Es verdad. Hasta la muerte le sabe -finalizó con una sonrisota de burla. Harry lo fulminó con la mirada.
- Mejor vamos a comer -gruñó el de gafas.
- Para luego es tarde -exclamó el ojiazul, con expresión de ¡al fin!

Durante la comida la castaña ni la rubia se aparecieron en el Gran Comedor, cosa que extrañó a los chicos; y supusieron que estaban juntas. Se apuraron a comer y decidieron ir a buscarlas.

- Ves? te dije, ¡Hermione está loca! mira que perder la hora de comida por encerrarse en la biblioteca. Pero por qué tenía que sacrificar a Luna con ella -refunfuñaba el pelirrojo, cuando caminaban por los pasillos.
- Cállate, Ron -dijo con enfado el ojiverde. El pecoso hizo una mueca de queja pero cambió el tema.
- Oye, cuando las encontremos podemos ir a las cocinas por unos pastelillos? Es que con las prisas ya no pude tomar ni siquiera uno -decía lamentándose.
- ¡Deja de pensar en comer! -regañó Harry, irritado.
- ¡Uy, qué geniecito!- Ron lo miró negando.

Entraron a la biblioteca, con la mirada las buscaban aunque era inútil porque había pocos alumnos y obviamente ellas no se encontraban allí. Harry se acercó a preguntarle a la encargada.

- Señora Pince, no ha visto a Hermione... -preguntó - ¿Granger? -agregó rápidamente al ver la cara de confusión de la bibliotecaria.
- ¿Hermione Granger? -repitió extrañada.
- Sí, una chica castañ... -al parecer estaba peor de equivocado pensando que la señora iba a saber quién era la chica al decirle su apellido.
- Sé quién es -interrumpió cortante - Es la mejor estudiante que hay en Hogwarts -declaró con tono de orgullo. Harry sonrió entre vacilante y alivianado.
- No se ha aparecido por aquí -exclamó como respuesta a la pregunta anterior.
- Oh... -exhaló desilusionado, pensaba que la señora Pince le podía dar razón de su novia.
- Estuvo aquí su amiga inseparable -agregó a continuación, al ver la cara que puso el chico. -La chica rubia de Ravenclaw, Miss Lovegood.
- ¡¿Luna?! -exclamó el pelirrojo, regresando a ver tan rápido que se hizo daño al cuello.
- Sí. Es curioso, buscaba libros sobre maternidad -dijo como recordando el hecho y le pareciese gracioso.
- ¡¿Qué?! -chilló el ojiazul atónito, palideciendo. El de gafas arrugó el entrecejo, sorprendido.
- Pero luego se fue porque no encontró nada -siguió diciendo, como si la chica se hubiese presentado pidiendo un libro común.
- Ron, tal vez ya hayan ido al comedor -resolvía Harry. Con exasperación el ojiverde tuvo que jalarlo para salir del lugar. Porque su amigo no parecía estar ahí.
*-*-*-*-*
- ¡¿Para qué rayos Luna quería un libro de maternidad?! -exclamó casi sin aliento, por fin hablando. Pero en eso se encontraban en el pasillo a sus risueñas compañeras de casa.
- Parvati, no has visto a Hermione? -preguntó precipitado el ojiverde.
Las chicas se rieron divertidas e intercambiaron una mirada cómplice. Harry las vio con enfado, pero se contuvo con tal de que le dijesen algo que le pudiese hacer saber de la castaña.
- La última vez que la vi fue en el pasillo de la enfermería -respondió - Estaba con Luna -agregó viendo intencionalmente a Ron. Éste se traumó más.
- No Parvati, recuerda que las vimos bajar -intervino Lavender.
- Ah ya, sí de verás¬-corrigió la Gryffindor - Las vimos bajar a... las mazmorras...? -aventuró y vio a Lavender, su amiga se encogió de hombros dándole a entender que quizás sí. Harry les agradeció, éstas se fueron secreteándose y riendo por lo bajo.
- Ron, vamos a las cocinas -exclamó apresurado el de gafas.
- Harry, ya no tengo ganas de ese postre -dijo, la palidez no se le había quitado aún.
- No seas tonto, es que tal vez hayan bajado a comer algo -decía mirándole un tanto harto por su comportamiento.
- Ah... -el ojiazul musitó ido.

 

Cuando entraron vieron que un pequeño grupito de elfos que se arremolinaba acercándose a ellos, algunos los vieron con el entrecejo fruncido. Sobre todo al pelirrojo, y es que Ron siempre que se aparecía por las cocinas era para pedir pastelillos. Se pusieron a recorrer el lugar con la mirada y pudieron distinguir a Dobby con otros elfos que estaban cerca de Hermione, ésta sentada en una de las largas mesas de la cocina.

- ¡Tome más, lo que quiera! Si es para la novia de Harry Potter - chillaba Dobby con su vocecita aguda, empujándole unos trastos con sopa y panecillos. Aunque algunos elfos aún la veían con recelo, recordando que la chica intentó darles su libertad cuando ellos no la querían.
- Gracias, ya comí suficiente -dijo sonrojada, mirando que a su alrededor tenía varios platos vacíos.
- ¡Herm, si esto está más que delicioso! -exclamó la rubia, saboreando un pastelillo de zarzamora y queso. Los dos chicos se acercaron.
- ¿Luna? -dijo el pelirrojo, como si saliese de su trance de golpe.
- Hola, chicos -saludó nerviosa la castaña, empujando los platos vacíos hacia su amiga. Luna arrugó el ceño, pero comprendió cuando vio que Hermione tenía carita de sufrimiento.
- Venimos por algo de comer. ¡Estudiar saca el hambre! -comentó la rubia con tono bromista, apilando los platos.
- Oh -soltó Harry, mirando sorprendido la pila alta de platos sucios y frunció el entrecejo de forma sarcástica.
- ¿Nos vamos? -dijo de forma natural Her, poniéndose de pie. El ojiverde asintió, Ron se acercó a su novia.
-*-*-
- ¡Vuelvan cuando quieran! -chilló Dobby, al momento de que los chicos abandonaban las cocinas.
- Gracias -respondió la de rulos.
- Esperen - la ojiazul se detuvo y regresó sobre sus pasos.
- ¿Y ahora qué? -bufó enfadado el de gafas.
- Uy, cálmate - se sacó de onda Luna - Es que me gustó mucho ese pay de zarzamoras y queso -decía y fue hasta Dobby. El elfo chilló emocionado, dándole más.
*-*-*-*-*-*
Se dirigían a los jardines... las parejas caminaban un tanto separadas una de la otra.

 

- ¡¿Para qué querías un libro de maternidad?! -preguntó brusco el ojiazul, desde que la vio quiso hacerle esa cuestión.
- Para mi clase de estudios muggles -respondió algo nerviosa Luna, sorprendida por la pregunta y el modo de voz de su novio. El pelirrojo respiró relajado, no muy convencido. Al menos el color le había vuelto a las mejillas.
- Es que estamos analizando el comportamiento del hombre desde cuando se está formando -comentaba la chica, para desviar cualquier sospecha que pudiese a tener el Gryffindor.
- Ahhh... -exhalaba sin duda más alivianado.
- ¿Por qué? -la rubia aparentó curiosidad.
- No, nada. Suena interesante -vaciló Ron.
- Debiste tomar esas clases -puntualizó la Ravenclaw.
- No gracias, así estoy bien -se apresuró a decir él.

En tanto sus amigos...

- Hermione, dijiste que ibas a la biblioteca
y según la señora Pince no te apareciste por ahí en todo el día -terció y la vio como si la analizase, intentando descubrir lo que le ocultaba.
- Bueno ahí nos íbamos a ver con Luna, pero me la encontré en el pasillo. Entonces ella dijo que iría por el libro que necesitábamos para... - se notaba nerviosa.
- ¿Necesitaban un libro de maternidad? -inquirió de forma escéptica.
- Sí, es que yo le ayudé con su tarea de estudios muggles -dijo algo titubeante.
- Ah -concedió sin creerle bien, era sospechoso que no comentase nada de la enfermería pero ya no le dijo nada más. Temía mucho que su novia estuviese enferma y no le quisiera decir, pero tarde o temprano se enteraría.
*-*-*-*-*-*
Como tenían la tarde libre concedida por los profesores para "estudiar", los cuatro estuvieron sentados cerca del lago hasta pasadas las seis, luego fueron a casa de Hagrid. Éste les pidió a Harry y a Ron quedarse un rato más. Hermione y Luna dijeron que si querían podían alcanzarlas en la torre de premios anuales.

Estando en ella las chicas se ponían a charlar:

 

Hermione estaba recargada sobre la cabecera de su cama y Luna sentada en la orilla de la misma, viendo a su amiga.

- En la biblioteca fue inútil encontrar libros de maternidad o de nombres de bebé -decía descontenta, la biblioteca nunca le había fallado en cuanto a libros se tratase.
- Casi nos cachan, debemos tener más cuidado -exclamó con angustia la ojimiel, quien desde hace rato tenía expresión pensativa.
- Porque donde Ron descubra algo... -negó estremecida - Harry se entera -siguió con tono preocupado.
- Tú tranqui -comentó la Ravenclaw.
- Mejor hay que emocionarse por lo que te dijo madame Pomfrey sobre mi sobrinito -decía sonriendo y poniendo su mano sobre el vientre de su amiga. La ojimiel no pudo evitar ruborizarse.
- Que ya necesita un nombre -apuntó Luna - Aunque lo malo es que no sabemos si va a ser niño o niña -continuaba, que al ver el rubor en las mejillas de la castaña sonrió más ampliamente.
- Es que ya lo tiene -declaró Her más roja, ahora sí que su rostro desprendía vapor.
- ¿Sí? -su amiga abrió los ojos con sorpresa maravillada.
- Bueno, estuve pensando y... me gusta Hamlet -expresó con una sonrisita, la ojimiel.
- ¿Ham, qué? -soltó la Ravenclaw, con cara de what?
- Hamlet, si es niño -repitió acariciando su vientre - Mi intuición de madre me dice que lo será -su miel mirar brilló de forma maternal. A la rubia le causó ternura.
- Pero si es niña, me gusta el nombre de Heather -continuó diciendo la de rulos.
- ¿De dónde sacaste esos nombres? -preguntó la ojiazul, con esa expresión de ¿qué onda?
- Estoy leyendo una obra de William Shakespeare que se llama Hamlet, y me gustó el nombre. Es fuerte -informó, y de casualidad el libro estaba en su mesilla de noche. Se lo alcanzó a Luna, ésta lo tomó no muy de acuerdo con el nombre.
- Y Heather, es una flor violeta que se da en Escocia -finalizó con suficiencia.
- Oh - puso cara de no pues sí me quedó clarísimo. Hermione sonrió con gracia y siguió acariciando su vientre.
- ¿Mañana van a ir tú y Harry a Hogsmeade? -preguntaba Luna, tanteando el terreno.
- Sí, mañana será un día largo -suspiró -Sabes, me gustaría hablar con Draco -comentó a continuación.
- ¿Para qué?, si ya no te insistió en nada. Él volvió con la presumida esa de Parkinson -saltó la rubia, frunciendo las cejas y cruzándose de brazos.
- Aún así, quiero que las cosas queden en claro -asentó la castaña.
- Qué terquedad la tuya esa de querer siempre dar explicaciones de tu vida a todo el mundo -exclamó la ojiazul, exasperada.
- No a todo el mundo, pero mínimo sé que a Draco y a Ginny se las debo.
- ¡¿Cómo?!, ¡¿A Ginny?! -chilló atónita. Hermione asintió, negando por la reacción de su amiga.
- Pero si ella no la quiso -objetó Luna.
- Cuando pueda darse la oportunidad voy a hablar bien, de frente con ella -insistió la ojimiel.
- ¡Ay!, A veces me dan ganas de estrangularte. ¡Estás loca!, Si la muy... -la rubia parecía estarse conteniendo las ganas de gritar y despotricar en contra de cierta pelirroja, la castaña la vio advirtiéndola - Te empuja -añadió Luna, muy indignada - ¡Recuerda que no puedes arriesgar así a Hamlet! - regañaba y decía el nombre con tal de hacerla entrar en razón. La de rulos la vio sorprendida.
- Y hablando de... -desvió un tanto el tema y la miró insinuante - ¿Cuándo por fin le dirás a Harry, que estás esperándolo? -volvía a poner su mano sobre el vientre de la castaña.
- Te lo dije, después de los exámenes.
- Cierto, muy conveniente... Así se le olvida que reprobó -dijo con una sonrisita de burla dibujada en sus labios.
- ¡Luna! -le llamó la atención.
- Quise decir, que se le quiten los nervios por saber si pasó -corrigió, como si lo último que había comentado se le hubiese escapado; pero la sonrisita divertida no se le borró.
- Ah -la Gryffindor la vio con el entrecejo fruncido, Luna pestañeó con carita de inocencia. Hermione negó sonriendo, ya estaba acostumbrada a las bromas de su amiga.
*-*-*-*-*-
Harry llegó alrededor de las ocho y media a la torre de premios anuales, lo extraño era que había llegado solo. Le dijo a Luna que el pelirrojo estaba muy cansado y que decidió irse a dormir. La rubia se molestó bastante, sin embargo no lo demostraba.

 

Si algo te puedo asegurar,
Es que mi vida la soñé contigo.
Eres todo lo que necesito,
y aquí me quiero quedar.

Dejó solos a Harry y Hermione... Cuando doblaba uno de los pasillos que conducían a su sala común sintió cómo alguien la tomó por la cintura y la jaló hacia un lado. Entre la sorpresa y el susto descubrió que era su novio.

- ¡Ron, Me asustaste! -se quejó con un hilo de voz, su corazón se podía observar precipitado.
- Sorry, nena... -se disculpó apenado, estaban frente a frente. Ella recargada sobre la pared.
- Qué haces aquí, no se suponía que tenías mucho sueño y te habías ido a dormir -inquirió sin poder evitar ese tono molesto en su voz. Su ritmo cardiaco estaba volviendo a la normalidad. Ron la miró extrañado.
- Al menos eso fue lo que me dijo tu amigo -agregó al ver la expresión en la cara de su novio.
- Es que quería sorprenderte... -susurró a su oído, luego dio un beso en su cuello.
A la rubia le causó cosquillas, lo retiró mordiéndose los labios con curiosidad - Aún sigo enojada contigo, ¡eh! -dijo tratando de adoptar una expresión seria, la cual no del todo pudo lograr.
- Espero que se te quite -bromeó él, tomándola de la mano.
- ¿A dónde me llevas? -preguntó intrigada. Ron no respondió, se limitó a sonreír misterioso.
Caminaron por los pasillos hasta que llegaron al desierto vestíbulo.
Luna lo miró confusa e interrogante. Entonces él le tapó los ojos con un pañuelo.
- No, Ron. ¡No, Ey qué haces! -chilló alarmada.
- Shuss -susurró - ¿Confías en mí? -preguntó con tranquilidad.
- Confío en ti -respondió segura.

Él la guiaba, a unos pasos sintió una brisa fresca pegar en su cara, supuso que habían salido del castillo. Tras unos minutos de caminar tenía la sensación de que estaban a una distancia considerable de éste.
De pronto se detuvieron y él le retiró el vendaje de los ojos. - Mi corazón necesitaba expresarse... -dijo a su oído, Luna abrió los ojos maravillada.
El camino del lago estaba iluminado por velas y pétalos de flores amarillas, y en el agua flotaban unas velas en forma de tulipán que formaban la palabra - Te Amo Luna - Un bello contraste de la luminosidad dorada de las velas al fondo negro cristalino de las aguas del lago.

 

- ¡Ron, es Hermoso! -exclamó, al punto de casi llorar de la felicidad que le causaba la sorpresa.
- Y aún no termina... -dijo rodeando su cintura, por atrás.
- ¿Hay más? -se volvió a verlo, de forma incrédula y sorprendida. Él asintió sonriendo.
- ¡Estás loco! -le decía risueña.
- Es por ti - le dio un fugaz beso, que apenas y rozó sus finos labios.

Si mi vida ha de continuar,
si otro día llegará.
Si he de volver a comenzar,
será por tu amor.

Se sentaron a la orilla del lago; Ron se apoyó sobre sus manos para sostenerse, ella se recargó sobre el pecho de su novio.

- Así que para esto se quedaron con Hagrid -comentó de forma traviesa, jugueteando con su corbata del uniforme.
- Así es -afirmó el pelirrojo.
- Y Harry fue tu cómplice para hacerme sentir mal -hizo un puchero de niña regañada.
- Perdóname... -comenzó pero la chica lo interrumpió, poniendo un dedo sobre sus labios.
- No, perdóname tú a mí -él puso cara de confundido y preguntó con la mirada - Por romper el romanticismo la otra noche que nos quedamos en la casa de los gritos -respondió a la cuestión no pronunciada. Antes de que Ron dijera algo al respecto ella exclamó un - Te amo... - entonces se aventó sobre él, haciéndolo caer por completo en el pasto.
- Causas una revolución de emociones en mi interior, cada que estás así de cerca -declaró nervioso. Sintiendo el calor de la chica sobre su cuerpo y perdiéndose en su azul mirar.
- Ronnie... -ella lo iba a besar pero él se incorporó, haciéndola retroceder y desconcertándola mucho.
- Esto... Esto es para ti -tartamudeó, sacando algo de la bolsa de su pantalón. - Yo lo hice -dijo colocándole con torpeza en su dedo un anillo algo voluptuoso que parecía ser de plástico. Luna lo observó detalladamente, era una orquídea blanca con el centro de un amarillo transparente, como una burbuja. Dentro tenía con letras cursivas y pequeñas color naranja los nombres de Ron y Luna.
- No descansaré hasta que me digas que sí te casas conmigo -exclamó, cuando ella estiraba el brazo y movía los dedos para ver cómo lucía el anillo en su mano.
- Um, tengo que pensarlo
Eres muy insistente -protestó riendo. El pelirrojo arrugó el entrecejo.
- Pero te puedo dar un adelanto de mi respuesta -sonrió de forma pícara y sin dejarlo objetar lo jaló hacia ella, besándolo. Esta vez quien cayó sobre de fue él.

La noche estaba completamente despejada y el firmamento lleno de estrellas. El viento suave acariciaba los terrenos de Hogwarts al igual que los rostros de aquellos dos enamorados.

Será por ti, será por ti,
será por ti, será por ti...
*****


Notas de la autora: Bueno aquí está el cáp. 28 ojalá les guste. La canción es de Belanova.
Dedicatorias: A los fans de RonLuna

Saludos de Anyeli Potter Granger. Eterna Fan de HHr y RonLuna

 


La mañana del sábado pintaba para ser de un día soleado, Harry y Ron estaban en el comedor cuando las chicas aparecieron en él, muy bien arregladas.
Luna vestía con una falda de mezclilla, que en la orilla estaba adornada con encajes verde olivo. Una blusa blanca con contornos bordados que formaban flores de color naranja bajito, sin mangas y se sujetaba por su cuello. Calzaba unos zapatos blancos de piso, con aplicaciones en naranja. Su rubio cabello lo llevaba sujeto con una pinza, un listón verde olivo y naranja colocado como si fuese diadema. En cambio Hermione traía puesto un capri blanco con un pequeño bordado de rositas menuditas en el lado inferior izquierdo, una blusa de encaje y tirantitos, en un tono rosa pastel. Bastante holgada pero ajustada en la parte del busto, y unas sandalias doradas. Sus rulos los llevaba sueltos, sólo dos maripositas rosa lo adornaban, colocadas a los lados. Ambas traían tenue rubor, la ojiazul sombras en tono naranja y la ojimiel rosita; un gloss transparente y con brillitos resaltaba los labios de las chicas. El ojiverde y el pelirrojo al verlas se quedaron sin aliento y con la boca ligeramente abierta.

- Hola -saludaron con una discreta sonrisita, satisfechas de haber provocado esa reacción en sus novios.
- Hola... -apenas y pudieron responder los chicos.
Se sirvieron las salchichas asadas... casi al termino del almuerzo, mientras Hermione iba a tomar una tostada de durazno que ágilmente le ganó Ron.

- ¡Era la última!- protestó la castaña, frunciendo el entrecejo.
- ¡Qué lastima! -dijo burlón y comenzaba a llevarse la tostada a la boca, saboreándosela intencionalmente.
- ¡Ron! -exclamó la de rulos, mirándole con peligrosidad.
- Lo siento -sonrió malicioso, se metió en la boca lo que le sobraba de la tostada ante la mirada incrédula e indignada de Hermione. Harry le dijo que le compraría lo que quisiera en Hogsmeade. Pero la Gryffindor seguía viendo asesinamente al pecoso.
- Ay ya Herm, ni que tu hijo fuese a nacer con cara de durazno -comentó Luna, soltando una carcajada. La castaña abrió los ojos muy asustada, Harry sorprendido; pero su reacción no fue tan abrupta como la de Ron.
- Es broma, así se dice cuando te quedas con el antojo de algo -dijo la rubia con vacilación, extrañada por cómo habían tomado su comentario.
- Oh -el ojiazul tomó su jugo con la mano temblándole. Harry sonrió comprendiendo la broma, y Hermione reprochándole con la mirada la metida de pata a su amiga.
- En cambio el mío sí nacerá con cara de zarzamora. No hay pay -volvió a decir la ojiazul, buscando con desilusión el postre. Harry sonrió más ampliamente, pero Ron escupió el jugo de naranja ante la sorpresa que le causó el nuevo comentario de su novia, y sus mejillas palidecieron.
- Es mejor que sea de la zarzamora que la de Ron -dijo riendo Hermione, viendo al pelirrojo con expresión de asco. Luna y Harry también soltaron una risa, Ron recuperó el color asimilando que todo lo que decían era broma.
- Qué graciosa, Hermione -el ojiazul le vio feo, limpiándose la boca y su playera azul turquesa con una servilleta. Los tres chicos rieron más fuerte.
*-*-*-*-*-*
Mientras caminaban hasta el pueblo las parejas iban abrazadas, entraron en las 3 escobas y se sentaron en una mesa

 

- Hay que pedir algo de tomar. Qué les parece hidromiel -propuso animado, Ron.
- ¡No! -atajó muy exaltada la castaña. El pelirrojo se sobresaltó, Harry volteó verla desconcertado.
- Bien, era broma. Pediré las cervezas de mantequilla -dijo Ron, viendo sacado de onda a su amiga.
- Sinceramente me apetece un jugo de manzana -pidió la de rulos.
- Hermione, eso lo puedes tomar en el colegio. Además, ¿no detestabas la manzana?-dijo el ojiazul, mirándole con una curiosidad burlona.
- Yo también quiero uno -apuntó Luna y le sonrió linda, antes de que el comentario de Ron fuese el inicio de una discusión con Hermione. Sin embargo ésta no parecía molesta sino nerviosa. El pelirrojo regresó a ver a Harry, con cara de si entendía algo. Éste negó y se encogió de hombros dándole a entender que también estaba igual de sacado de onda que él.
- Ok, voy por dos cervezas y dos jugos de manzana -exhaló un sonidito de que se daba por vencido.

Después de un rato salieron del local, decidieron pasear por el pueblo. Ron y Luna se detuvieron en Honeydukes, diciéndoles a sus amigos que los verían en el restaurante del pueblo a la hora de la comida. Harry y Hermione se adelantaron, el callejón estaba repleto de estudiantes. La castaña escuchó los ya acostumbrados cuchicheos malintencionados, pero no fue todo... El ojiverde vio pasar cerca de ellos a las tres chicas que reconoció estaban con Ginny el día que se desató todo, una de ellas tuvo la intención de meterle el pie a Hermione. En eso Harry reaccionó rápidamente y la cargó por la cintura, aprovechando para hacerle cosquillas. Aunque realmente era para hacerla olvidarse del mal rato que estuvo a punto de vivir.

- ¡Harry, basta! -decía entre risas - No ves que vas a lastimar... me -finalizó, dándose cuenta de que estuvo a punto de meter la pata si decía lastimarlo.
- Perdón, niña -se disculpó bajándola, pero sin dejar de abrazarla.
- Descuida
-exhaló la chica, ahogando una risita.

Las tres amigas de Ginny, empezando por la que le metió el pie a la castaña, se quedaron viéndolos incrédulas y frustradas.
Pero no fueron las únicas que vieron la escena, en el local de enfrente, tras el cristal de la ventana... Un rubio fue testigo de todo.

Escucho el comentario de todos mis amigos,
Que me hallan diferente, que estoy tan destruido.
Que apenas soy la sombra, soy un desconocido.
Que a veces ni respondo, que ya no soy el mismo.

- ¡Draco! -le llamó a gritos un chico de cabellos castaño claro, casi rubio, y ojos de un azul intenso. Bastante atractivo pero de faz fría. Parecía que llevaba un buen rato hablándole.
- ¿Sí? -regresó a verlo el ojigris, con una expresión entre triste y enfada.
- ¿Qué te ha pasado?, desde que rompiste con la san
-comenzó Nigel Nott, quien también había visto a Harry y a Her. Zabinni le dio un pisotón y advirtió con la mirada. - La Granger esa -compuso - Todo el tiempo estás ausente, como en otro planeta -recriminó su amigo.
- Más desde que ella comenzó a salir con el estúpido de Potter, te has vuelto... -siguió, ante las miradas de querer callarlo de Goyle y sobre todo de Zabinni.
- ¡Dilo! -exigió Draco.
- Es que no eres tú -exclamó ácido, el ojiazul.
- Y quién era yo -inquirió de forma fría el ojigris, comenzando a enojarse.
- Eras diferente. Antes te importaba tu imagen, tu posición -continuó Nott.

Y todos siempre piensan, saber más de la cuenta.
Lo sienten, lo conversan, y de ello se alimentan.

 

- Já, ¿mi posición? -soltó una risa sarcástica.
- Draco, qué haces sufriendo por tan poca cosa -dijo Nigel, en tono despectivo.
- Ay hombre, no ves que sale con la chica más bonita de Slytherin -vaciló Zabinni, como para arreglar lo que había dicho Nigel Nott; y se puso en medio de los dos chicos.
- Con alguien de nuestra Clase -intervino Crabbe, quien estaba a lado izquierdo de Nott. Blaise lo regresó a ver de forma fulminante.
- ¿De Slytherin? -terció Draco, arqueando una ceja.
- Bueno, es que hemos de aceptar que la Weasley es bonita y popular
pero no deja de ser una pobretona -expresó malicioso Nigel, con un brillo de codicia en la mirada - Y que la Granger esa, es muy bella. Sin embargo tampoco deja de ser una sangre sucia - declaró con desdén.
- ¡Retira tus palabras, Nott! -amenazó Malfoy, jalándolo por el cuello de su camisa azul marino.
- ¡Draco, Suéltalo! -gritaban tres voces al mismo tiempo.

Mientras que la sangre aquí en mi corazón,
Va subiendo arriba la temperatura.
Mientras mi locura, va con tu cordura.
Mientras yo te extrañe, yo te sienta, yo te ame...

- No, tú ni siquiera mereces nombrarla -apretó los dientes, mientras lo soltaba, empujándolo y viéndole con repulsión.
- ¡Te has vuelto loco, Malfoy! -gritó Nigel enojado, y con una mirada asesina.
- Vámonos, Zabinni -llamó Nott bastante agitado, por estarse conteniendo la cólera. Y caminó con Crabbe y Goyle hacia la salida.
- Yo me quedo -exclamó con firmeza Blaise. Nigel le vio fulminante y empujó la puerta para salir del local, varios estudiantes que entraban se lo quedaron viendo indignados.
- Ve con ellos -repuso Draco.
- No puedo dejarte -se precipitó Zabinni.
- ¡Quiero estar solo, Entiéndelo! -bramó el ojigris.
Entonces Blaise salió detrás de los demás. Unos segundos después también Draco se dirigía a la salida; cuando del otro lado de la acera estaban Harry y Hermione, dándose un tierno beso. El rubio sintió un vuelco al corazón.

Lo intento pero nunca salgo del abismo,
Y todo queda en nada.
Mis gritos hacen eco al fondo de la nada.
Mientras mi cuerpo se resiste a caer,
Yo no te olvido mujer.

Malfoy apresuró el paso evitando verlos, sin embargo la imagen que presenció por segundos de la castaña y el ojiverde besándose, lo estaba atormentando. Caminó por un callejón lateral y llegó a las afueras del pueblo, justo donde había visto a Hermione la salida anterior. Los trigales lucían más dorados que la vez pasada, el viento soplaba suave... Se dejó caer sobre el pasto, debajo de un árbol.

- ¡Por qué, Jane! -reclamó a gritos, el eco le devolvía una vacía respuesta.
- Aunque te ame no puedo estar contigo... Tú prefieres estar con él, y yo... -apretó los labios, se contuvo el llanto.
- Yo tuve que volver con ella... -exclamó con pesadez.
- Quisiera que las cosas fuesen como antes. Que jamás hubiésemos terminado -apretó los puños. Volteó a ver a su alrededor, su mirada estaba muy rojiza por el llanto contenido. De pronto el viento hizo que las hojas formaran un remolino en torno a él. Draco se refugió, ponía sus brazos sobre sus rodillas y su cara entre ellos.

 

Quizá yo le pido al amor demasiado,
Quizá por exceso y de más he pecado.
Quizá por costumbre, tal vez por temores.
No si hay porque sí, no sé si hay razones.

El viento cesó, las hojas cayeron sin fuerza sobre él.

- Tal vez no eras para mí, Quizás nunca debí fijarme en ti. Tu amor siempre ha sido de él, y contra eso no pude luchar. Además por idiota me quedé sin armas para hacerlo... Por un estúpido miedo a quedarme solo intenté olvidarte en los labios de Pansy... Para darle gusto a mis padres sobre ese tonto compromiso, ahora más fuerte que nunca -por fin las lágrimas comenzaban a ganar la batalla y se escapaban de sus ojos grises.
- ¡Y mis malditos impulsos que me llevaron a hacer cosas que no debieron ocurrir! -se reprochaba a sí mismo, limpiándose el llanto por el cual no se dejaría vencer.
- Ahora tengo que asumir las consecuencias -se ponía en pie con algo de brusquedad, a pesar de ello esa elegancia que lo caracterizaba no lo abandonó.
Dio un profundo respiro y se marchó, tenía que ver a Pansy. Su novia, y eso debía quedarle claro.
Regresó al pueblo, se iban a encontrar en el restaurante de la calle principal. Cuando entró en el lugar una blanca mano lo llamó desde una mesa al fondo, era la Slytherin con su amiga inseparable, Claire Tylor.

Minutos más tarde en el mismo sitio y sin ser vistos por los tres Slytherin, entraron un pelirrojo y una rubia. Se acaban de sentar cuando llegaron Harry y Hermione, éstos les hicieron señas para que se acercaran.

Una vez juntos los 4, una camarera del restaurante les repartió menús.

- Hace hambre -dijo impaciente el pelirrojo, mientras revisaba el menú.
- Demasiada -coincidió la castaña, su estomago acaba de emitir un gruñido. Los dos chicos la miraron boquiabiertos, Luna rió por lo bajo.
- ¿Hermione? -exclamó Ron sorprendido, viéndola incrédulo.
- Es verdad, tengo mucha hambre -sus mejillas estaban algo sonrojadas.
- Si esta mañana dejaste barrido el comedor -dijo burlón el ojiazul.
- Gracioso -le vio ácidamente la de rulos.
- Últimamente comes mucho, ¿no? -soltó una risa burlona.
- ¿Quién eres, Mi nutriologo? -inquirió molesta, la ojimiel.
- Ay, qué humorcito -decía, la sonrisa de burla no se le borró. Al contrario, se hizo más amplia. La mirada de Hermione brillaba con peligrosidad.
- ¿Pedimos? -intervino la rubia, viendo la discusión que se venía - Se me antojan unas papas asadas -comentó la Ravenclaw, saboreándoselas.
- Pues yo quiero unas empanadas de pollo con jamón -dijo el ojiverde, que ni siquiera había hecho nada para evitar la discusión entre su novia y mejor amigo. Pues ya estaba bastante acostumbrado a ellas.
- Suenan bien, pero no. Nada como las de mi mamá... -Ron comentaba de lo que acaba de pedir su amigo, viendo la carta evaluadoramente. Luna notó que Harry y Hermione se incomodaron al escuchar nombrar a la señora Weasley.
- Ya sé, pediré una crema de champiñones. Para empezar -resolvió el pecoso, que no se había percatado del hecho.
- Yo con que sea comida -apuntó la de rulos, revisando el menú. Ron no dijo nada pero la amplia sonrisa burlona en su cara hablaba por sí sola.
- Quiero las croquetas de atún -concluyó la de ojos marrón, entregándole la carta a la mesera.
Luego de un rato ésta les trajo jugo de naranja y los platillos, a excepción del de Hermione. Que se demoraría unos minutos más.

- Para que veas que no soy tan mala onda, te daré de mi crema en lo que llegan tus dichosas croquetas de atún -decía el pelirrojo, acercándole una cucharada a Hermione.
- ¡Aparta eso de mí, Ronald! -chilló la chica, poniendo cara de asco.
- Está bien. Andas de un geniecito -la retiró refunfuñando.
- ¿Tú quieres? -le ofreció a la rubia.
- No gracias. El simple olor me da nauseas, igual que lo que pidió Herm -apartó rápidamente la cuchara, mientras ponía una expresión de querer vomitar. El ojiazul arrugó el entrecejo.
- Las dos andan bien extrañas -por fin rompió el silencio el chico de gafas. Ambas se voltearon a ver de forma nerviosa, Ron regresó a ver a su amigo con intención de darle la razón pero en eso se topó con una larga cabellera pelirroja.
- ¡¿Y tú qué haces aquí?! -respingó brusco, viendo feo a su hermana. La chica sonrió fríamente sin dar respuesta. El Gryffindor sintió pasar un hielo por la garganta, porque se acaba de encontrar con la mirada inquisidora de su progenitora.
- Mamá... -musitó con voz ahogada.
- También me da gusto verte -declaró su hermana como respuesta anterior, sonriendo más ampliamente.
- Hola, chicos -saludaron los gemelos, quienes venían llegando. Luna, Harry y sobretodo Hermione. Tenían caras tensas y mantenían silencio.
- Por qué no nos avisaron que vendrían -reclamó el pecoso.
- Soy tu madre, ¡Más respeto! -reprendió la señora Weasley.
- Molly -susurró el señor Weasley, que acaba de llegar y puso una mano en el hombro de su esposa.
- A mí sí me avisaron, pero no te iba a decir. Como ya no eres mi hermano, sino un estúpido traidor -exclamó la pelirroja, viendo con desdén a Ron.
- ¡Ginny!- le llamó la atención su padre. La chica no se inmutó en lo más mínimo.
La señora Weasley parecía a punto de estallar y fulminaba a la castaña con la mirada.
- Queríamos hablar con ustedes, Harry y Hermione -comenzó con voz de circunstancia, el señor Weasley.
- Díganos... -dijo Harry, tomando rápidamente a Hermione de la mano y apretándosela suavemente; la mano de ella temblaba. El señor Weasley les indicó que lo siguieran a una mesa más grande. El ojiverde y la de rulos se pusieron de pie, sin soltarse de las manos y fueron. Ron iba a intervenir pero Luna le señaló que guardara silencio, y lo jaló para que se volviera a sentar. Los gemelos ocuparon los asientos vacíos que dejaron los Gryffindors, y viendo a éstos intercambiaron miradas cómplices.

 

Quizá por demencia, piedad o clemencia.
Quizá por amarte, por necesitarte.
Quizá porque lejos de ti es demasiado,
Quizá porque todas mis necesidades,
Las tengo de ti mientras yo te ame...

 

Draco volteó inconscientemente a mirar hacia la entrada, cuando vio que Hermione se dirigía a una mesa más cercana a donde se encontraba él sentado. Pero sintió un nuevo golpe bajo a sus sentimientos, ella venía agarrada de la mano de Harry. Sin darse cuenta dio un puñetazo a la mesa, sobresaltando a su novia y a su compañera. Ambas chicas le vieron indignadas y buscando con la mirada una explicación, hasta que Claire vio que el rubio tenía la vista fija en un punto. Entonces le dio un leve codazo a su amiga para viese quiénes estaban sentados en la mesa cercana, al otro lado de una barra. Pansy adoptó una expresión de enojo, a su amiga en cambio se le dibujó una sonrisita de presuntuosa malicia.

Los padres de Ginny y ésta se sentaron frente a la pareja.
El señor Weasley se aclaró la garganta y comenzó a hablar, bajo la fría mirada de su esposa.

- Lo que sucedió la última salida, lo que nos pediste... Entiendo que atravesaban por una etapa difícil de su noviazgo -Harry y Her se voltearon a ver sorprendidos - Y que no estuvo bien lo que Harry hizo -continuó diciendo. El ojiverde asintió con expresión avergonzada. Pero antes de que el de gafas o el señor Weasley dijeran algo intervino la áspera voz de la señora Weasley.
- Al grano Arthur, nos molestó mucho que hayas jugado con los sentimientos de nuestra pequeña Ginny -dio un golpe seco en la mesa -Y todo por ella -señaló a Hermione. La chica dio un sonoro respingo. Ginny sonrió discretamente, con satisfacción.
- Sí, por ti jovencita. Que no eres más que una hipócrita. ¡Cómo pudiste fingir ser la mejor amiga de mi hija, y resulta que le diste una puñalada por la espalda! -sentenció.
- Señora Weasley, con todo respeto. La considero como si fuese mi propia madre, pero se equivoca, esto no es culpa de Hermione -el ojiverde apretaba más fuerte la mano de la castaña - Ella es mi novia, y el amor de mi vida. Así que no le permitiré que le hable de esa manera -intervino Harry, molesto.
- ¡Claro que es su culpa! Porque desde el verano mi hija le confió sus emociones, y ella le dio su palabra. La cual claro, rompió al salir contigo sin decirle nada. Si tan sólo hubieran sido francos con ella... Sobre todo tú, Hermione -la señora tenía el rostro bastante crispado. El señor Weasley parecía querer detener a su esposa pero ésta seguía hablando y no se detendría hasta expresar todo lo que pensaba.
- Sí, eso es mi culpa -la ojimiel bajó la mirada.
- Tú no tienes culpa de lo que yo les dije... -el ojiverde la tomó por la barbilla y la hizo verlo, un tanto enojado por cómo las estaban juzgando y ella se dejaba.
- Sí, porque de no estar queriendo provocarle celos tú no hubieses buscado dárselos con mi hija. Ella te incitó, por engañarte con el hijo de Malfoy -atajó la señora Weasley.
- No me cabe la menor duda de que Hermione, eres tal cual te describió Rita en la revista de corazón de bruja. Aunque en realidad creo que se quedó corta -le dirigió una hastía mirada a la ojimiel. Harry enrojeció de furia ante las palabras de Molly Weasley, sin embargo se contuvo para no faltarle al respeto a la madre de su mejor amigo.
- Pero tú, Harry, ya no tienes por qué sentirte mal. Para mí siempre podrás venir a casa, con nosotros -cambió un tanto el modo de su voz, a tipo maternal.
- Lo siento señora Weasley, pero en cuanto salga del colegio me voy a ir con Hermione. Vamos a Casarnos -asentó. El chico de gafas se había puesto de pie, su rostro también estaba muy acalorado. El señor Weasley sonrió levemente con discreción, Ginny enrojeció con enojo.
- ¿Casarse?, ¡Están muy jóvenes para eso! -chilló la señora, muy alarmada.
- Lo Haremos Porque Nos Amamos. Y si usted no nos quiere en su casa, está bien. ¡Jamás pondremos un pie de nuevo en ella! -exclamó altaneramente, seguía parado. La castaña continuaba sentada y sus ojos estaban cristalinos. La señora Weasley se quedó de una pieza y no sabía qué decir, al parecer las cosas iban muy en serio. Entonces se escuchó la voz de Ginny, quien también se puso de pie, y se dirigió a la de rulos.
- Te Das Cuenta De Lo Que Has Hecho. Le Estás Arrebatando Lo Más Cercano Que Tenía A Un Hogar. Debes Estar Satisfecha De Haber Encontrado La Mejor Manera De Atraparlo, Comprometiéndolo Contigo. ¡No Me Extrañaría Que Un Día De Estos Terminaras Diciendo Que Estás Embarazada! - sentenció con frialdad.
- ¡Ginny! -chilló su mamá.
- ¡Ginevra! -reprendió su papá. Las personas que se encontraban en las mesas cercanas dieron un respingo, sobresaltadas por los gritos.
Ron, Luna y los gemelos se habían acercado. Cierto rubio también se puso de pie, sus acompañantes rieron burlonas y no se dieron cuenta de que el ojigris se alejó de ellas para acercarse sutilmente a la mesa donde estaba ocurriendo todo.
- ¡Eso Es Imposible, Hermione No Ocultaría Algo Así! De lo contrario ya me lo hubiera dicho -se precipitó el ojiverde, luego se volvió hacia su novia y buscó una respuesta con la mirada.
- ¡¿Qué?!- chilló la señora Weasley, abriendo los ojos como platos.
- Ustedes ya... -dijo con un hilillo de voz, señalando primero a Hermione luego al ojiverde. Harry asintió muy abochornado, por haber sido tan indiscreto. Entonces la madre de Ron estuvo a punto de desmayarse, su esposo la sostuvo a tiempo y la recargó sobre su hombro. Ron tenía los ojos entrecerrados como esperando más gritos. Por unos segundos los gemelos abrieron levemente la boca en señal de sorpresa, pero luego intercambiaron sonrisillas de complicidad y se decían cosas con las miradas. Luna quería ahorcar al ojiverde.
- Hermione, mi amor -exclamó Harry, viendo que la castaña estaba muy pálida y tenía expresión de estar en un trance. Durante unos segundos todo fue silencio total, Ginny veía a la de rulos con odio intenso.
- ¡Herm! -llamó a su lado la voz de su amiga rubia, aunque la castaña la oía muy lejana.

 

El respirar de Hermione ascendía y descendía de manera agitada, sin decir ni una palabra se paró precipitadamente y se dirigió corriendo hacia la salida. Sin darse cuenta de que en su trayecto había chocado con un rubio, salió aprisa del lugar. Draco, quien se había percatado de lo que estaba pasando, fue tras ella.

- ¡Hermione, Espera! -gritó Harry. Ron lo detuvo, Luna no sabía qué hacer. Si seguir a su amiga o quedarse... Entonces vio que su novio estaba en apuros, así que trató de ayudarle a detener al ojiverde.
- ¡Suéltame! -forcejeó, hasta que los gemelos también intervinieron. Sujetándolo y consiguiendo sentarlo. En unas mesas más allá de la que estaban sus padres.
Todo mundo los veía con expresiones asustadas.
Los señores Weasley estaban muy impactados y confusos por lo que estaba ocurriendo, Ginny aprovechó el disturbio para ir tras Hermione, sin que nadie la detuviera. Luna se dio cuenta de que la pelirroja se había ido entonces le asaltó una mala corazonada, decidió salir