Amor Mortifago [Epílogo] - Fanfics de Harry Potter

 

 

 


Despuésdel quinto curso en Hogwarts, cuando el ejercito de Dumbledore luchó en el ministerio de magia contra los Mortífagos fué cuando la muerte de Harry Potter cayópor fin en manos de Voldemort, este se hizo más fuertesometiendo a casi todos a su voluntad.

Noobstante aún hay gente con la que tiene que acabar para que suvida no corra peligro. Gente que sabe todo sobre su pasado.

Viejosamigos siguen sirviendo a el Señor tenebroso y nuevoscompañeros se unirán a él; como el caso deHermione Granger.

Lajoven muchacha de cabello castaña y rizado que siempre habíarespetado las normas y actuado al lado de sus amigos se mueve al ladooscuro.

¿Quele habrá hecho actuar de tal manera? ¿Que fines aguardala muchacha?

 


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Hola a tod@s. Podeís comprobar que es un nuevo fic Dramione. Espero que quien lo siga le guste y lo disfrute.

Empezaré muy pronto. Cuidenseme =)

Nochede tormenta y aire atormentador; casi todas eran iguales desde que elSeñor Tenebroso obtuvo casi todo el control del mundo mágicoy muggle. Incluso en verano.

Losmortífagos no debían esconderse, Azkaban era custodiadapor Voldemort con la colaboración de los dementores.

Hogwartsseguía impartiendo clases, quedaba gente que no se habíasometido a la voluntad de Voldemort; entre ellos Albus Dumbledore.

Elcolegio de magia y hechizeria lucía un color lúgubre,los cuadros de los pasillos nunca estaban solos, se cruzaban de unosa otros dejando una cantidad importante de cuadros vacía;todos temían.

Mientrastanto en Godric's Hollow una gran mansión se cubría degritos, risas y aplausos.

Lafachada era oscura, y las cortinas que cubrían las ventanasestaban rasgadas dejando ver que la luz salía de el primerpiso. Tenía una entrada de hierro con serpientes metalizadasincrustadas en ella. Solo cuatro escalones de piedra te dirigíana una puerta negra con dos cristales verticales con másserpientes tatuadas.

Unafigura humana caminaba por aquella calle a altas horas de la noche,con su mano tocó la cabeza de una de las serpientesmetalizadas y la puerta se le abrió sola. Aquella persona fuetímida en dar sus pasos; continuó hasta la puertaprincipal y se abrió con un crujiente sonido.

-Señores-se oyó una voz fría en el interior que causo elsilencio de todos los presentes- pido respeto y un cordial saludopara nuestro invitado-

Aquellafigura caminó dos pasos más adelante cuando un hombregordo y con cara de rata que conocía muy bien le indicóel camino.

-Bienvenidaa mi casa- se levantó Voldemort- ¿Por que no das lacara muchacha? Has hecho lo correcto- dijo con una mueca de sonrisaVoldemort - Aunque si estas arrepentida, solo podemos...¿Matarte?-

Ellalevantó sus dos manos hacía su capucha de aquellatúnica de terciopelo que lucía y la dirigióhacía atrás.

Dejósu melena castaña y rizada al descubierto, miró a todoslos presentes firme y sonrió fríamente.

Milesde muecas se hicieron en la sala, Bellatrix situada en primera fijarió cordialmente.

-Megusta tu semblante muchacha- la rodeaba Voldemort- ¿Estassegura de que estas conmigo?-

-SiSeñor- dijo sin titubear.

-¿Moriríaspor mí pese que acabé con la vida de miles amigos tuyosy cientos de sangres sucias como tú?- le cuestionó muycerca con aquel rostro.

 

-SiSeñor- continuó firme la muchacha.

-Confiaréen tu palabra- admitió cogiendo su varita- ahora tiendeme túbrazo-

Hermionetendió el brazo sin pensarlo frente al Señor Tenebrosoy lo miró a los ojos sin temor.

Lapunta de la varita de Voldemort se posó en la piel suave de lacastaña y miles de agujas le traspasaron la piel quemandoletodo el cuerpo. Intentó disimular todo dolor y todos lospresentes le daban la bienvenida.

Voldemortle hizo un gesto para que entrara en la fiesta. Ella se dirigióa todos los mortífagos de aquella sala; ahora no teníaque temer, era uno de ellos.

-Escínico señorita Granger- una voz la hizo parar y girarsu vista- usted junto a sus amiguitos intentó acabar connuestro señor y ahora se a sometido- dijo aquel tipo de melenarubia larga; Lucius Malfoy.

-Siemprehe sido la más fuerte- presumió- es una penadesaprovechar el potencial de una persona-

LuciusMalfoy sonrió y acarició el pelo castaño de lachica recibiendo un rechazo.

-Demasiadabelleza y fuerza para una sangre sucia- admitió- lastima.

-Cuñado,deja a nuestra invitada de honor- se abría paso una vozfemenina.- Bienvenida Granger.

-Bellatrix-hizo una pequeña reverencia la castaña.

-MiLord precisa de vuestro servicio- dijo la morena cogiendo el brazo deGranger.

Lavolvió a posar delante de Voldemort y toda la sala quedóen silencio menos un grito agudo que se acercaba; a la sala entróalguien que no conocía con un elfo domestico; era Dobby.

-!Lajoven amiga de Harry Potter¡- se lanzó el elfo a lospies de la castaña.

-Quieroque lo tortures y lo hagas arrodillarse a tus pies como basura quees- le ordenó Voldemort.

Hermionele dio un movimiento brusco a su pierna y derribó al elfo.

-!Crucio¡-gritó apuntándole con la varita sin preámbulos;no cerró los ojos pese a que lo deseaba.

Elelfo gemía y gritaba pidiendo clemencia.

-!Imperio¡-gritó por ultimo haciendo que Dobby se arrodillara plenamenteenfrente de ella.

-Excelente-hizo una mueca de simpatica Voldemort- llevároslo- ordenó-puede seguir disfrutando-

Ellase giró y chocó con alguien derramando un vaso alsuelo; pidió disculpas sin mirar a esa persona, solo fijaba suvista en el desastre.

Esapersona que se encontraba enfrente de ella le cogió el brazo yde un movimiento le puso la cara a la castaña cerca de lasuya.

-Dra...Draco-dijo entrecortadamente; fue la primera vez que titubeó aquellanoche

-¿Aque juegas Granger?- le preguntaba apretándole el brazo ymirándola extrañado.

-!Ah¡Joven Malfoy...-se arrastraba hacia ellos aquella voz fría-dos jóvenes de la misma edad, los dos mis súbditos,¿Por que no eres un poco cortes y le ayudas a integrarse?-

-¿Yo?¿A Granger?- le soltó el brazo.

-¿Quetemes Draco?- preguntó ella firmemente.

Ella miró furiosamente y la volvió a coger del brazoafirmandole a el señor tenebroso que la ayudaría; laarrastró hasta un rincón de la sala y se quedómirándola.

Ellale mantenía la vista al joven de los Malfoy; su enemigodurante tantos años. Miraba su atractivo, en aquel veranohabía cambiado tanto al igual que ella.

-Nosé lo que haces aquí Granger pero voy a descubrirlo-adelantó el la palabra.

-¿Ysi no tienes nada que descubrir Draco, que harás?- le hablófirmemente.

 

-Túme explicaras que haces aquí y por qué el Señortenebroso le a dado trabajo a una sangre sucia-

-Soyuna de las personas que más sabe de él, le convienetenerme de su lado- tocó la melena rubia de su acompañante.

-¿Yque te a hecho cambiar de bando Granger?- le quitó la mano ala castaña.

-Memuevo con el mejor postor- miró picaramente- ¿Es quetemes que esté a tu lado?.

-¿Porque debería de temerte?- dijo oliendo la melena de la castañahaciendo que esta se estremeciera.

-Siemprehe sido fuerte, podría quitarte protagonismo- acaricióel cuello suave de Draco.

Porun momento ya no estaban solos, la presencia de Lord Voldemort losacompañaba en aquella conversación, parando todo actode sexualidad entre los jóvenes.

-¿Todobien joven Malfoy?- le preguntó sospechando por un momento enla castaña.

-Simi Señor, solo hablaba con Granger de este nuevo curso- mintióDraco Malfoy.

-Perfecto-miró a ambos- Creo que pronto tendré un trabajo paraambos, seréis compañeros- confeso ante la mirada deincredulidad de ambos- no se separaran el uno del otro-

Despuésde aquello, antes de que el rubio pudiera reprochar los abandonóde nuevo.

Grangerse tiró sobre una butaca poniendo su pierna derecha encima deun brazo de aquel asiento.

-Serádivertido- comentó Hermione.

Elrubio sonrió cínicamente y se dio media vuelta paraocultarse entre la gente.

Unamano se posó en su muñeca parandole el viaje; era lamano de ella, lo sabía tan solo por el tacto de sus dedos.Giró y ella continuaba sentada en aquella posición tanmorbosa que desataba las hormonas del joven.

-Yahora que somos compañeros- comentó situando un dedoentre sus labios- ¿Como te gustan las mujeres Draco?- selevantó y situó su cuerpo cerca de el de Draco Malfoyponiéndolo aún más loco.

-Vientepor ciento ángel y ochenta por ciento demonio- dijo acercandosus labios a los de la castaña.- Y que no les importe llenarselas uñas con sangre humana.

-Esono tiene nada que ver conmigo- respondió entre susurro.

-Nada-se separó totalmente de ella y se alejó entre la gente.

Lafiesta de iniciación paró entrada la noche y Hermionesalió de aquella mansión con su capucha puesta; seperdió entre las sombras ante los ojos de los Malfoy.

-¿Quemiras hijo?- preguntó Lucius.

-Nadapadre, vayámonos a casa- caminó en direccióncontraria.

Luciusdesde atrás miraba a su hijo con extraño; Grangerseguía siendo una sangre sucia y no quería que su hijoposara sus manos ni sus ojos en esa mugrienta muchacha.

Novolvieron a tener noticias de Granger; tampoco ella de los demás.No se escribió con nadie, convivía entre muggles;decidió no ir a la Madriguera aquel extraño verano.¿Como estaría Ronald? No había vuelto a hablarcon él desde la muerte de Harry.

Habíarecibido tantas cartas del pelirrojo que no había respondidoque temía el viaje del nuevo curso a Hogwarts.

Peropasó tan rápido todo que estaba allí viendo atodos los Weasley acercándose con sus carritos hacíaella.

-¿Comoestas Ginny?- adelantó el paso la castaña antes de queellos llegaran a su punto.

Lapequeña de los Weasley no contestó, llevaba tantotiempo sin hablar; cuando vio el cuerpo frío de Harry en elsuelo del Ministerio el mundo de la pelirroja cambió.

Hermionetomó su mano sin haciendo caso omiso a su hermano mayor. Entrócon Ginny en el tren y la dejó en un buen compartimientoacompañada de Luna y Neville. Pronto llegó Ronald conel que no cruzó la vista en un solo segundo y no porque elpelirrojo no quisiera.

 


Hogwartstan precioso como siempre, pero tan lúgubre, después delos últimos acontecimientos eran muy pocos los que disfrutabande aquel ambiente. La cena de Bienvenida recordó a Harry ensus últimos momentos; la vista de Draco Malfoy no dejaba declavarse en la castaña como si quisiera descubrir algo de ellaoculto. Aquella noche los platos parecían no lucir tantocolor, las bebidas fueron acompañadas de varias lágrimas,de la que más de Ginny Weasley a la cual acudían milesde alumnos a abrazarle y dedicarle unas palabras; todos sabíande su relación. Todos cuchicheaban de la ruptura de elmagnifico trío que se había convertido en un dúocada vez más separado. Hermione no dudó en subir prontoa la habitación con Ginny.

Parasu sorpresa sus cosas habían desaparecido y dejó a suamiga allí tirada para ir a buscar una explicación.

-Pareseñorita Granger- era sin duda la inconfundible e inigualablevoz de Severus Snape- ¿Busca sus pertenecías? Tal vezen la torre de los jardines- dicho esto su cuerpo rígido sedio la vuelta.

Lacastaña corrió en aquella dirección y subióa la torre como le habían insinuado; no temía el irsola, ahora estaba segura. Aquello se había convertido en unaacogedora y pequeña casucha con una persona en ella.

-¿Quesignifica esto?- preguntó a su acompañante.

-Granger-Draco Malfoy se levantó de aquel sofá de dos plazas yse dirigió a ella- Me e tomado la libertad de pedir un pequeñositio para convivir contigo- le aclaró.

-¿Perocomo?- preguntó fastidiada por la situación.

-Elprofesor Snape no tuvo inconveniente- sonrió con una mueca.-Aquí empieza el juego Granger- agarró el cuerpo de lajoven con su brazo por detrás de su cintura- Tú hasquerido entrar en esto, ahora convivirás con mi presencia.

Lacastaña se separó bruscamente y cogió su maletabuscando una puerta que significara su cuarto.

-Teestoy vigilando- dijo el rubio muy serio.

Hermionelo miró odiosa y abrió la puerta de aquella habitacióny ante lo que vio su maleta golpeó el suelo, fijó suvista en Malfoy que volvía a sonreír.

Lareacción no era menos, en aquella habitación, aquella!única¡ habitación solo había una cama,!una¡ misera cama doble. Hermione giró su cara hacíaDraco Malfoy con ironía.

-¿Dondepiensas dormir?- preguntó ella dejando la maleta colocada enla puerta.

-¿Yo?-caminó hacia la puerta de la habitación- ahí, túsi quieres podemos conseguirte un canasto- le sonrió.

Unagran bofetada le cayó a Malfoy en toda la mejilla; y no creasque no se lo merecía, había hecho que tuvieran queconvivir juntos y encima la estaba llamando perra insinuando quedormiría en el suelo.

DracoMalfoy cogió la muñeca de la joven castaña y laapretó con su mano mientras la retorcía; un quejido deGranger dio a entender al rubio que aquello le dolía.

-Novuelvas a pegarme- dijo con odio.

Unrodillazo de la joven Hermione fue a parar a la entrepierna deMalfoy; esté la soltó y se encogió en el suelosufriendo del dolor.

-Novuelvas a decirme lo que tengo que hacer- dijo agachando su cara a laaltura de su compañero.

 

Metiósus maletas en la habitación de aquella torre y con Dracotodavía en el suelo salió de allí pasando porencima de él y pegando un portazo.

Tendríaque convivir con ella, él lo había querido asípara vigilarle pero maldita Granger, como había cambiado; Todauna chica con genio, carácter y dispuesta a defenderse inclusode sus propios compañeros.

Hermionecaminaba furiosa hacía el colegio, ignorando a todo aquel quepasaba por los pasillos; al fin llegó a su destino y entróa la fuerza.

-Vayaseñorita Granger- decía Severus Snape con el ceñofruncido- ¿Donde se a dejado los modales?.

-Dejameque piense- bromeó poniéndose un dedo en los labios ymirando hacia arriba- !Ah si! Que tonta estoy; en la torre dondetengo que convivir con Draco Malfoy ¿no crees?- gritó.

-ElSeñorito Malfoy me lo propuso- dijo tranquilo- y me pareciócorrecto ahora que los dos juegan a ser malos- miró fríamentea la castaña.

-Yono juego a nada- se encaró Hermione por primera vez a aquelprofesor.

-Solosois unos críos- dijo sin quitarle la mirada.

Hermionele miró de arriba a abajo con desprecio y salió de allísin solucionar nada; era tan tarde, todos dormían en sushabitaciones, en sus salas; Hermione sentía envidia ¿Porque ella tenía que dormir con Draco en una torre alejada de lamano de dios?.

Lapuerta de la torre se habría; era la castaña que sehabía resentido, todo era mejor que dormir en los jardines conel frío.

-Estabaesperándote- dijo el rubio sentado en su sillón.

-¿Paraque?- le cuestionó la castaña.

-Parairnos a la cama- sonrió cinicamente.

DracoMalfoy se incorporó a la habitación mientras queHermione vio preferible leer antes de dormirse; haber si conseguíaque aquel tipo se durmiera mientras, no pensaba meterse a la cama ycharlar con él antes de dormir como una pareja feliz.

Doshoras mas tarde sigilosamente entro en la habitación y sedispuso a tumbarse; el cuerpo de Draco Malfoy lucía entreaquellas sabanas de seda granates, todo su torso estaba aldescubierto y cuando la vista de Hermione se desviaba más alfondo todo se paró por esas sabanas. ¿Acaso estaríadesnudo?; su cara parecía la de un niño bueno y su pelomás alborotado que nunca.

Hermionese introdujo en aquellas sabanas con cuidado, miró por debajode ellas y notó que el joven Malfoy llevaba unos boxees negrosceñidos a su cuerpo.

Intentódormir lo antes posible aunque ante aquella situación y anteaquel hombre así a su lado le costara.

Unrayo de la mañana llegó a los ojos de Hermioneprovocando que los abriera, intentó desperezarse pero un brazose lo impedía, no sabía lo que pasaba pero cuandoreaccionó allí estaba él, con su caritaagarradito a su cuerpo. Ella se movió bruscamente y lodespertó.

-Quitatede encima- dijo ella enfadada arreglándose el pelo; su vistase desvió a el miembro de Draco- !Por dios Malfoy¡-cerró sus ojos por aquella situación.

-!Ahno¡- se tapó- no pienses mal Granger, eso me pasa todaslas mañanas cuando me levantó-

Ellase levantó y salio de la habitación cargando su ropa enla mano.

Dracose puso su camiseta y perdió la noción del tiempo en elespejo; Granger ya había salido de la torre a desayunar.

Bajócomo pudo y entró al Gran comedor; se situó entre susamigos y pudo observar a Hermione en la mesa de los Gryffindorhablando con Ginny.

 

-¿Quetal pasaste la noche?- le preguntaba Pansy Parkinson adorando aDraco.

Eljoven de los Malfoy no le podía quitar la vista a Hermione quesostenía la mano de Ronald Weasley.

-TranquilaGinny- decía la castaña- a Harry le encantaríaque sonrieras, ¿verdad Ronald?- preguntó al pelirrojoque afirmaba embobado en Hermione.

-Muchasgracias a los dos de verdad- decía de Ginny secando suslágrimas- tengo que irme a clase, pero no hay nada que másme alegre que veros juntos- sonrió al fin.

Hermionefundió su mirada en la del rubio que acariciaba el pelo dePansy Parkinson melosamente y susurraba algo en el oído de lamorena mientras le observaba a ella; creía que conocíaaquella situación, ¿Pretendía darle celos?Entonces era momento de contra atacar.

-Ronald,cada vez estas mas flacucho- dijo Hermione acercándose alpelirrojo y poniéndole una tostada en la boca.

-GraciasHermione- comía Ron- por un momento temí que noquisieras hablarme más.

Lacastaña cogió su mano y jugueteó en ella con susdedos; de reojo miraba a Draco que empezaba a fastidiarse y a dejarde lado a su compañera.

-Esoes una tontería Ronald- besó la mejilla del pelirrojo-nos vemos más tarde-

Salióde el comedor contenta, cargaba sus libros y su bolsa con una sonrisaradiante aún sabiendo que Draco clavaba su odiosa mirada en suespalda.

Mástarde salió Draco a toda velocidad pero no volvió atoparse con ella, solo y exclusivamente en clase lugar no apropiadopara decirle nada.

Latarde noche cayó en Hogwarts como en otras partes del mundo yHermione abría la puerta de su ''querida'' casa.

-Porfin- decía Draco enfadado levantándose del sofá.

-Nosabía que me echaras tanto de menos- dijo dejando su bolsasobre una silla- pero deberás esperar un poco más, hequedado con Ronald- entró en el cuarto.

Dracocaminó tras ella y cerró la puerta de aquel cuarto enel que había una cama de dos cuerpos, un gran cuadro de unaserpiente encima de ellos y un armario poco espacioso.

-Creoque el que tendrá que esperar será ese pelirrojo- miróceñudo a su compañera.

-¿Nocrees que esa Pansy se estará sintiendo sola?- decíaella guardando sus libros en el armario sin hacerle caso a susgestos-

Dracocogió de nuevo el brazo de la castaña poniéndolacontra la pared.

-¿Queme impide contarle a el Señor Tenebroso que sigues hablandocon ese Weasley?- le amenazó Malfoy con sus labios tan cercade los de la castaña que sentían ambas respiraciones.

-Lomismo que a mí contarle a Lucius que duermes conmigo- vacilóla castaña ganando aquella partida.- Y ahora apartate, Ronaldme espera- seguía sintiendo la respiración de sucompañero.

-!Ohvamos Callaté¡- fue lo último que dijo Dracocuando empezó a besar a la castaña; jugueteaba con sulengua dentro de su boca mientras que su mano izquierda se deslizabapor su bien formada cadera.

Lamano derecha de Malfoy se situó detrás de la cabeza deGranger juntando con mucha más fuerza sus labios e impidiendoque ella se separara.

Laizquierda controlada por el joven seguía por la cadera hastallegar a el muslo; ella lucía una falda de uniforme asíque a Draco se le hizo fácil llegar a tocar carne.

Levantócon su mano la pierna de Granger y la situó en su cadera;juntó mucho más la pelvis juntando los dos sus sexosentre ropas.

Miróa la castaña separado de sus labios por un segundo y sonriópicaramente.

 

-Yeso que todavía no me e acostado- presumió Draco.

Estavez fue la boca de Granger la que mordisqueó el labio inferiorde su compañero y volvió a juntar su pelvis.

Dracono se esperó que Granger hiciera surcos con su lengua en ellóbulo de su oreja izquierda; los pelos de la nuca empezaban aerizarse, cada vez se sentía más dispuesto a devorar aesa chica, aunque no debía. Su mano viajó debajo delsostén de Granger alcanzando su pecho izquierdo.

-Para,para- se dio cuenta Granger- esto no esta bien; esto es imposible.

-Digamosque es impensado- susurraba Draco cerca de su oído.

-Seque vas a jugar conmigo- puso su mano en el pecho del rubio- como contodas.

-¿Acasono quieres jugar?- preguntaba besando levemente su cuello.

Ellase escapó de sus brazos y salió corriendo; élarreglaba su pelo riendo hacía la puerta.

-Nopuedes engañarme Granger- tocó sus labios- no puedes irde mala, cuando te da miedo e...-

-¿Conquien hablas Draco?- lo interrumpió una voz femenina.

-¿Quehaces aquí?- se extrañó a ver a Pansy Parkinsonen su habitación- ¿Como has entrado?.

-Esasangre sucia acaba de salir corriendo cuando subía- mirósospechosamente a Draco- ¿Que a pasado?.

-Lerecordaba lo sangre sucia que es- se acercaba a la chica- pero dimePansy, ¿que puedes hacer para mí?- sonrióagarrando la cintura de la chica y mirando hacía abajo.

PansyParkinson rió al ver que Draco se alegraba mucho de verla yhundió sus labios en el cuello del rubio.

Hermionecorría por los jardines a mala gana, no dejaba de cerrar susojos intentando olvidarse de la situación que acababa devivir. ¿Acaso se creía que se iba a acostar con él?;lo peor es que por un momento ella llegó a pensarlo. !Pero queidiota¡

-Hermione,para, le vas a hincar la varita a alguien- paró su largacaminata una mano familiar.

-Ronald,no estoy de humor- decía ella intentando cambiarse.

-Puesacaba de empezar la mañana- intentaba animarla el pelirrojo-vamos coge tus libros, tenemos clase-

!Laiba a sacar loca¡ Sí, él mismo, el mismisimoDraco Malfoy; había hecho que olvidara que tenía clase,y hasta había dejado sus libros en la torre.

Sedespidió por dos minutos de Ron que la esperó en aquelpunto y corrió a por ellos, no quería llegar tarde aTransformaciones, Minerva no era una de las más pacientesprofesoras.

Abrióla puerta y subió a toda velocidad; pudo ver sus libros en labolsa que había dejado en la silla cuando discutía consu compañero ¿Habría llegado él ya aclase?

Pudooír una risilla que provenía del cuarto donde elladormía, pudo observar a su compañero Draco besando elcuello de Pansy Parkinson y la sangre le ardía por dentro. Aúnasí procuró no hacer ruido y salió de allí.

-Creíaque no llegabas- se encontró con Ron que estaba en la puertade la torre- ¿vienes a mi cuarto?.

Ellalo miró extrañada y bufó.

-¿Solopensáis en eso? !Pues no Ronald¡ No voy a ir a tucuarto- le gritó sin piedad al pelirrojo y caminó consu malhumor hacía su clase.

Llegóde las primeras como siempre, miraba y volvía a mirar lapuerta tantas veces como le hicieran falta para ver pasar a Draco porella, ¿Por que tanto empeño? Que hiciera lo quequisiera; no duró ni más de dos minutos sin volver amirar a la puerta, pero se encontró con Ron que le sonreíatímidamente y ocupó el sitio de al lado.

 

-Hermione-susurró porque la profesora ya entraba- solo quería ira por mis libros- tragó saliva.

-!Oh¡-se sonrojó y volvió a mirar a la puerta- lo siento-volvió a mirar.

-¿Quepasa?- miró asustadizo Ronald a la puerta.

-Nada,¿por que miras a la puerta imbécil?

RonaldWeasley no llegaba a entender a su amiga ni a su extrañocomportamiento. La clase continuaba como si nada y Draco no aparecía;estaba mucho más acopado como para ir a transformaciones.

-¿Ysi te beso por aquí?- decía Pansy totalmente desnudaencima de Draco mordiendo su pecho.

-Gran...-paró antes de terminar ese apellido completo y le cortóel rollo a Pansy.

-¿Quedecías Draco?- preguntó la morena extrañada.

-¿Que?-un nudo en la garganta llegó a él sin avisar- nada quegra... gracias por todo pero estoy muy cansado- se excusólevantándose- mejor otro día Pansy.

Ellase tapaba con las sabanas y se negaba a creer lo que estaba diciendo.

-Llevamoshaciendo esto años, a horas, a deshoras, cansados, enfermos ¿yahora me vienes con que no puedes porque estás cansado?- selevantó envuelta en sábanas-¿Que es lo que tepasa Draco?.

-!Nada¡-gritó- nada que te incumba Parkinson, te he dicho mil vecesque esto pasa cuando a mí me apetece, y no es el caso- cogióla ropa de la chica y la sacó de la habitación- cogetus cosas y vete.

Lamorena bufó y salió de allí dejando la sabanadonde estaba.

¿Quele había pasado? ¿Por que no había podido tomara Pansy? !Esa Granger lo iba a amargar¡ Lo agotaba y lo dejabasin ganas de nada; odiaba su presencia, pero tenía quevigilarla. Sí, era eso, no había de que preocuparse,solamente la odiaba y lo ponía de mal humor; era el tipo demujer que no quería ver ni en sueños.

Élacudió a todas las demás clases y el día acaborapidamente.

Cuandoél llegó a la torre Granger se encontraba con su pijamaazul cielo de piernas cruzadas en el sofá escribiendo en unode sus cuadernos; llegó a quedarse embobado en el pelo de lacastaña, pero pronto apartó su vista.

-¿Nopiensas acostarte?- le preguntó por lo tarde que era; se habíaentretenido con Crabbe y Goyle.

-Nocreas que me voy a meter en esa cama- lo miró enfadada- evisto lo que hacías con Pansy.

-Nocreas que he hecho nada con Pansy- se sinceró calmandamenteél-

-Nocreas que voy a creerme eso- cerró de golpe su cuaderno.

Elno dijo nada, afirmó con su cabeza y cerró la puerta deel cuarto con un golpe.

Habitóla cama tranquilamente, cerró los ojos y Granger se metiódesnuda junto a él, le besaba todo el cuerpo y le sonreíacomo solo ella sabía hacerlo. El susurró a el oídoque la hiciera suya y deslizó su cuerpo al otro lado de lacama.

Elabrió sus ojos para subir encima de ella y descubrióque se encontraba solo y sudoroso.

!Mierda¡Si antes lo decía, antes le pasaba, esa endemoniada chica sehabía metido en sus sueños. Abrió un poco lapuerta y ella dormía plácidamente en el sofá.

Seacercó a ella y la miró fijamente; ella alzó unojo y se levantó efusiva cargando su varita.

-Paravaliente- se burló por el susto de ella.

-¿Quehacías?- desconfiaba de él.

-Despertarte-contestó sentándose en el sillón- no puedodormir y quiero estar en el salón.

 

-ResultaDraco, que yo si estoy durmiendo- le recordó.

Élse encogió de hombros y posó sus pies sobre la mesa,cogió un libro y se puso a leer. ¿Quien se creíaque Draco Malfoy leería un libro a esas horas de la noche?Solo pretendía molestar.

Hermionese negaba rotundamente a tumbarse en esa cama, horas antes Dracohabía estado allí con esa Parkinson.

Lamirada del rubio se desviaba de el libro para ir a parar a los ojosde Granger y no podía controlarlo; cada vez que miraba lasletras estas le bailaban y le venía a la cabeza ella entrandoen su cama desnuda.

Lashoras pasaban, Draco seguía en sus trece cuando la cabeza dela castaña golpeó su hombro, esta había caídorendida allí encima. Él no podía dormir, otravez aquella imagen venía a su cabeza y estaba tan cerca que loponía nervioso.

Cuandollegó la mañana Granger despertó con un choquede su cabeza mucho más fuerte, el rubio se habíalevantado de el sofá y la dejó caer.

-Eshora de ir a clase- le informó.

Semetió en la habitación y minutos más tarde sindirigirse la palabra salió de la torre. ¿Por que estabatan raro? ¿Por que siempre lo pillaba mirándole dearriba abajo y negando con la cabeza?

Preferíano pensar en ello y llegar pronto a clase de Transformaciones denuevo

-Hermione-se incorporaba a ella la pelirroja Ginny- ¿Ya tienes pareja?

-¿Pareja?No Ginny, sabes que no me gusta nadie- se extrañaba lacastaña.

-Notonta- bufó un poco- me refiero a el baile de Hallowen ¿Noos a hablado Minerva de ello?- se extrañó.

-Mmmm..no- se paró en seco mirando a su amiga- ¿Con quieniras?- temió por la contestación de su amiga; el añopasado había ido con Harry.

-Creoque estará bien pasarme por allí- titubeó- perode momento prefiero hacerlo sola, bueno con Ron y tú ¿talvez?- preguntaba dándole un codazo a su amiga.

-¿Queinsinuás Ginny?- sonreía su amiga ruborizada.

-Yalo sabes, si él no se lanza, espero que lo intentes tú-fue lo último que le dijo a la castaña puesto quehabían llegado a la puerta de su aula.

Entróy se sentó en su pupitre al lado de Ron como de costumbre,Minerva empezó hablando de ese baile que había dichoGinny.

-Esperoque se comporten- miró en primer lugar a ciertos alumnos-escojan sus parejas y diviertasen mañana- se puso sería-pero no aquí, ahora no es momento de buscar pareja señoritaParkinson.

Todala clase pudo girarse a reír de la morena que habíasaltado a preguntarle a Draco Malfoy como era de esperar.

-Hermione-susurraba una voz a su izquierda- ¿Crees que estaríabien que fueramos juntos para animar a Ginny?.

Grangeriba a contestar contenta cuando una nota golpeó su cabeza;Draco Malfoy sonreía como si acabara de ganar una copa.


<

Iremosjuntos.>>


-¿Quee?-susurró mirando a su rival- ni loca- volvió a mirar aRonald- claro que iremos, Ginny lo necesita- miró a Draco ypudo alcanzar el tono que él llegara a oír- y nosotrostambién.

DracoMalfoy golpeó la mesa con su palma llamando la atenciónde toda la clase, Minerva vio obligatorio quitarle puntos a su casapor la intervención y aquello cobreó mucho más ael joven.

-Eresuna estúpida- susurro en quejidos- ¿Te atreves arechazarme?- ella sonreía con su vista a él frente;estaba hundiendo su autoestima y eso le agradaba- no vas a ganarme,acabaras deseando estar junto a mí en esa estúpidafiesta.

 

Ellano se giró; aquello estaba fuera de lugar, estando Ronald¿Como iba a preferir eso?

Salieronde clase rato después; ella acompañada por el pelirrojoy pudo observar que Draco aceptaba la invitación de Pansymientras le alagaba de sus caderas posando sus manos en ellas.Hermione pasó empujando a la morena que estuvo apunto de caera el suelo.

-Tencuidado Granger- la defendió el rubio.

-No-gritó acercándose a él; Ron no entendíapor que ese comportamiento si hace unos minutos salía tancontenta- ten cuidado tú conmigo Draco.

Sucompañero rió con sus secuaces y ella desaparecióde su vista. La comida fue de esperar; miles de burlas y miradasodiosas se cruzaban entre los compañeros ¿Como habíaaceptado ir con Pansy después de lo arrastrada que era? ¿Tantole afectaba un rechazo? Pues que se preparara para todos losposibles.

-SeñoritaGranger- una voz le interrumpió la comida; era Severus- ¿tienealgún problema con el joven Draco?.

Ellasoltó su trozo de pan, limpió sus dedos y miróhacia su compañero que reía picaramente.

-Noseñor- intentó disimular su enfado.

-Permitameque lo dude- arqueó sus cejas- pero si está libre deconciencia, no le importara cubrir un castigo mañana conmigo¿no?.

-Peroseñor- se quejó- es la fiesta de Halloween.

-Alas nueve ¿tal vez?- fue lo único que dijo; ella yasabía que tenía que acudir a el despacho de el profesora las nueve de la noche.

Cogiósus cosas como una estampida y salió de el gran comedor comoalma que lleva el diablo.

Dracose atrevió a seguirla; cosa que no era lo másconveniente con el humor de la joven.

-Unaforma de evitar ese castigo Granger- corría como podíadetrás- es que aceptes ir a la fiesta conmigo.

-Draco-se giró provocando que él chocara casi con ella por lavelocidad- preferiría ir con la gata de Flich antes que con unhurón malcriado.

Conun movimiento de varita miles de cristales pequeños estabanpreparados para cortar en cachitos muy pequeños a el jovenDraco; iría muy guapo a la fiesta con todos esos cortes.

Negóexhausta que el rubio pudiera defenderse de ello e intentara que lalampara que colgaba de él techo cayera sobre su cabeza; pudofrenarla para esquivarla.

-!Reparo¡-indicó Granger dos veces; uno a la lampara y otro a loscristales.

Solole hizo falta su mirada de odio para indicarle a el rubio que no lasiguiera; estaba dispuesta a seguir atacando contra él.

Llegóa la torre y se tiró sobre el sofá con unas pequeñaslágrimas en sus ojos; como le gustaría olvidarse deDraco y lo que hace o deja de hacer a el día aunque fuera porun segundo. Pensó como una maníaca y decidióquedar libre de ese castigo, aunque tuviera que poner Hogwarts de élrevés; cargaría su mejor vestido y a Ronald preparadapara el mejor baile para ella y el peor para su compañero.

Latorre estuvo vacía durante toda la tarde de Viernes; mañanaera la fiesta y estaban todos buscando pareja, Draco por supuestoandaba riéndose de todo aquel que pasaba deprimido por unrechazo.

-!Weasley¡-gritó para parar a el pelirrojo que iba con su hermana-¿Cuanto crees que te aguantara Granger? Yo digo que ni mediobaile.- rió con sus amigos.

-Meteteen tus asuntos Malfoy- lo defendió su hermana- al menos élsabe bailar- recibió una mirada de Ronald haciéndolesaber a Ginny que se equivocaba.

 

-Noveo a tu hermano muy seguro- se acercó a Ginny con mal humor-¿Y tú pequeña Weasley, has encontrado alguienmejor que Potter, o lloraras por cada uno de los rincones de lafiesta?-

Losojos de Ginny se inundaron en lágrimas; eran injustos aquelloscomentarios, la perdida de Harry estaba reciente para ella.

Surisa volvió cuando un puño alcanzó la nariz deDraco Malfoy como tres años atrás; Hermione Grangerotra vez.

-Nosabes mantener tu boca de hurón cerrada Draco- acaricióel brazo de su amiga.

-Talvez debas enseñarme Granger- la miró fríamente-guardas los secretos muy bien a tus amiguitos- arqueó suscejas retándole a contar su cambio de bando.

Ellalo miró con odio y decidió empujar de sus dos amigoscambiando de dirección; maldito Malfoy.

-¿Aque se refería Malfoy?- le preguntó Ron extrañado.

-Ron-le sonrió- sabes como es Draco, siempre molestando, ya no sabeque inventar.

Ronaldle sonrió y le echó el brazo por sus hombros; que fácilera engañar a aquel tipo aunque a ella no le sentara muy biendespués de todo lo vivido.

Unaenorme tormenta caló a el trío que decidieron ponerse acubierto para cambiarse y verse a la hora de cenar.

Grangerabría la puerta de la torre calada totalmente; cuandoconsiguió abrirla alguien arrasó a su paso para entrarprimero.

-Esteaño vas a suspender la educación- le recriminó.

-!Callatey cambiate¡- la miró furioso- ¿no miras tu marca?Vienen a visitarnos.

Ellaentró rápidamente a la habitación a cambiarsesalió con el sostén negro por que su camiseta estabaencima de el sofá cuando chocó con el toso de Draco quefijó sus vista en los dos pechos de la joven.

-!Dateprisa¡- golpeó la nuca de el rubio para que dejara deactuar así y siguió cambiándose.

Minutosmás tarde cuando los dos estaban sentados en el sofáaclarando que ellos no vivían juntos allí y que nuncase habían besado llegaron los mortifagos junto a LordVoldemort; al parecer la entrada de Hogwarts ahora que casi todoshabían caído era muy sencilla.

-Misdos jóvenes amigos- los saludó con una pequeñasonrisa Lord Voldemort- ¿Preparándose para la fiesta deHalloween? Me encantaba esa fiesta; bonito día para aniquilara alguien ¿no?- rió sarcásticamente.

-Señor-discrepó Draco- no estamos en el mejor momento,sospecharían...-

-!Callate¡-apuntaba Hermione su garganta con la varita- Haremos lo que nuestroseñor nos pida, cobarde- le reprochó y él lamiró furioso.

-Vaya,vaya Lucius, alguien que maneja a tu hijo- Lucius miró conrecelo a Draco que miró de reojo a la castaña- me gustatu actitud muchacha, pero tenéis que trabajar juntos; veo quete encargaras de ello.

Hermioneafirmó con la cabeza y le pegó un codazo disimulado aMalfoy que aceptó también.

-Vuestroprimer trabajo será matar a Albus Dumbledore- Hermione hizocomo si no le importara aquella situación- lo intentareis enla fiesta, si no lo conseguís os daré otro pequeñoplazo.

-MiSeñor- se dirigió Hermione a él- el profesorSnape me castigó sin ir a la fiesta- informó pidiendoayuda.

-Trabajecomo una verdadera mortifaga y líbrese de él- la miródándole la vuelta- se nos permite matar.

Voldemortse fue de allí con un último gesto a sus siervos paraque lo siguiesen.

-Bien-miró a Draco- tienes que ayudarme, tú me metiste es esecastigo, tú me sacas.

 

-¿Yo?-bufó- apañatelas Granger, yo iré a esa fiestacon Pansy, ya mataremos al viejo después.

-!Eresun incompetente Draco¡- el rubio no quiso oír másy se encerró en el baño.

Ellaentró en la habitación, hizo un encantamiento en subolsa para que fuera más espaciosa y metió su vestidode gala, los zapatos, los pendientes y salió a cumplir sucastigo, ahora solo tenía que deshacerse de Severus para poderllegar a la fiesta y tenía la solución.

Bajocorriendo a el castillo, seguía lloviendo un poco y alzo suvarita para protegerse de volver a calarse.

Notubo que buscar mucho a Ronald, puesto que salía de el Grancomedor.

-Pensabaque vendrías a cenar- le reprochó.

-Note enfades Ronald- acarició su mejilla- se me olvidóque tenía castigo.

-¿Yel baile?- se quedó extrañado; ella era su pareja.

-Vea prepararte y esperame en la fiesta, prometo no tardar-

Dichoesto corrió hacia el despacho donde Severus la esperaba; lainvitó a pasar sacastico; pensaba que había fastidiadola fiesta a Granger.

-TomeSeñor- sacaba una botella- Draco me dijo que le diera estopara felicitarle por su favor.

Snapela cogió, mirándola de reojo, supuso que Draco serefería a el favor de tenerla castiga. El profesor mandóa copiar a la Granger y él se sirvió una copa.

Minutosmás tarde Severus Snape tenía más ganas de bajara aquella fiesta que la mismísima Granger; ella habíamanipulado aquella botella de vino con unas gotas de pociónpara que su efecto fuera el de un total borracho.

-Perdonameprofesor- se lastimó- pero no puedo bajar con usted así,y yo no puedo dejar que Pansy y Draco se burlen de mí.

Salióy hechizó la puerta para que no se pudiera abrir hasta despuésde la fiesta; total, Severus estaba tan borracho que no podríacontradecirlo.

Ellaentro a el baño y se puso su vestido negro bien ceñidoa su cuerpo, su brazo derecha donde llevaba su marca la cubríala manga del vestido, el otro brazo estaba totalmente descubiertojunto a el hombro; el vestido llegaba hasta los tobillos donde unoszapatos plateados enredados a el pie lucían espléndidamente.Sus pendientes caían hasta los hombros y su pelo se lo arreglócomo pudo, más bien lo dejó suelto.

Noimportaba su aspecto tanto como su presencia y lo que pretendíahacer con ella. Caminó con su semblante hasta entrar a el grancomedor, donde la música seguía y Ronald quedabapasmado.

-¿Vasa cogerme de la mano o que?- preguntó ella sin timidez.

-Claro...-titubeóun poco.

Lacara de Draco Malfoy empezaba a desfigurarse, totalmente serio mirabaa la pareja que lucía por el pasillo de la mano; Ronald ibaverdaderamente ridiculo, pero ella, ella iba hermosa; hasta Draco loreconoció en el interior, pero tomó la mano de Pansy ycontinuó con su fiesta mientras pudiera o quisiera dejardisfrutar a Granger.

Grangerse situaba preciosa sentada cerca de la barra improvisada que habíaen aquella fiesta. Coqueteaba con Ronald, cuchicheaba en su oídocomo si estuviera contándole cada una de sus fantasías,jugueteaba con alguno de los mechones del pelirrojo y de vez encuando era saludada por extraños muchachos que la felicitabanpor su aspecto.

-!VamosRonald¡ No te enfades- reía bebiendo de un copa- miramea mí- giraba su cara.

-Perono deja de mirarte- se refirió a Draco- está esperandoque bailemos para reírse de mí.

 

-Nopuedes hacerlo tan mal- cogió su mano levantándose.

-Peorque él- miró a el suelo- ¿Por que sabe bailarDraco?- se enfadó al verlo moverse con Pansy.

-Nolo sé- miró un poco enfadada y frustrada por como seacercaba el rubio a la morena- pero lo vas a intentar.

Estiróde el pelirrojo hasta llevarlo a la pista, empezó a moversecerca de él, agarró su cuello acercando su nariz a ladel pecoso y movió su perfecta cintura cerca de Ron.

Élcogió con sus manos la cadera de Hermione, y besó en lacomisura de sus labios; no quería estropearlo y evitóhacerlo en los labios.

-Draco-susurraba Pansy- ¿Que demonios pasa? !Sigue bailando¡.

Dracocogía los dedos de Pansy dejándola girar sobre un mismopunto y volviendo a agarrarla de su cintura; no dejaba de mirar aGranger jugueteando con Ronald Weasley.

Seacercó bailando con Pansy a la pareja y sonrió consarcasmo a la castaña.

-¿Quepasa Weasley?- rió- ¿le pierdes el paso?.

-!CallateMalfoy¡- bufó el pelirrojo.

-Nose que es peor- intervino Granger- sí que Ronald procurellevarme el paso o que vosotros no sepáis que paso lleva cadauno.

-¿Decrees que vas Granger?- se enfadó por el comentario Pansy quelucía un vestido rojo hasta las rodillas ceñido a elcuerpo- yo bailo mucho mejor que tú.

-Esotendré que decirlo yo- dijo Draco ante la mirada extrañade los presentes.

Agarróel brazo de Hermione Granger y la dirigió a el medio de lapista; agarró su cintura y la elevó hacia arribagirándola, cuando ella bajó agarró la corbata deel rubio y lo acercó mucho más a ella; posó susbrazos en su cuello tocando dulcemente su nuca y respiróprofundo en el oído del rubio.

Ella hizo girar primero de un brazo y después del otro y ladepositó con su cuerpo pegado a el suyo; subió lapierna de la castaña hasta su cintura y acarició sumuslo.

Manteníansus labios tan cercos que ocurriría lo previsto; Ronald echabahumo y prefirió volver a su mesa. Granger mantenía sumano en la mejilla cálida de el rubio, estaba tanirresistible. Que raras sensaciones, que raro baile, lo que no erararo para ella era volver a desear besar a Draco Malfoy.

-Movertecomo una zorra no es saber bailar- los interrumpió la morenaque no se largó como el cobarde de Ronald.

-Unavez más te gano con Malfoy, Pansy- presumió la castaña.

-Tampocobailas tan bien- la miró de arriba a bajo.- Vuelve a conRonald, tal vez a el le impresiones-

Dracola despotricaba delante de Parkinson que sonreía victoriosa;estúpido Malfoy.

Grangersalió de la pista sin preocuparse por el comentario; Draco sequedó mirándola como caminaba como si se sintieralastimado, tal vez no debió decir aquello.

Lafiesta seguía y él no sabía nada de la castaña;Ronald estaba tan solo como desde el baile de ambos, no habíaido con él y eso le dejó satisfecho.

¿Quepasaba? ¿Que era aquello tan raro que estaba viendo? HermioneGranger entrando de nuevo a él gran comedor sonriendo conAlbus Dumbledore; Draco dejó plantada a Pansy y le hizo unaemboscada a Granger cuando quedó sola.

-¿Quehacías riendo con Albus?- su brazo pasaba por encima de ellaacorralándola en una pared.

-Intentéhacer el trabajo que tú deberías haberme ayudado ahacer- lo hizo retroceder al poner su varita en el cuello de elrubio- pero preferiste estar meneandote con Pansy.

 

-¿Queme escondes Granger?- le agarró el brazo al bajar su varita-¿Que tienes con Albus?.

-Nada-se soltó bruscamente- sí no me crees cuéntale aVoldemort que acudí con él a solas y cuéntaledonde estabas tú pudiendo haberlo tenido los dos a solas.

Hermionecaminó hacia la pista y Draco la seguía enfadado; ellafue parada por Pansy Parkinson que le exigió que dejara deintentar robarle a su pareja.

Aquellose convirtió en una guerra que todos pudieron contemplar;Pansy Parkinson estiró de la manga de el vestido de Grangerrompiéndola y dejando su brazo al descubierto, ella escondióbajo su mano rápidamente la marcá y corrió haciafuera del comedor.

-!Para¡-Draco seguía persiguiéndola- Nadie te la ha visto.

-Dejameen paz- le rogó sollozando- vuelve a disfrutar con tucompañera de baile

-¿Porque no puedes sacar a Pansy de esta conversación?- preguntóenfadado- ¿Acaso estás celosa?.

Ellarió con sarcasmo y llevó sus manos a su melena buscandouna contestación.

-Esoes lo más estúpido que has podido decir- lo mirófijamente- no fui la que quería impedir que fueras a la fiestapor celos.

Élcorrió y se puso enfrente de la castaña para que nopudiera continuar caminando.

-¿Celos?¿Yo, celos? ¿De ese Weasley?- rió sarcásticoahora él.

Ellaresopló e intento esquivarlo y la cogió por el brazofuertemente.

-Puessí- afirmó y ella se quedó petrificada, queraro, Malfoy admitiendo celos- ¿Era lo que querías no?-ella no quiso escuchar más y de dio al vuelta; por el otrolado también había salida- !Querías darme celos¡Por eso esta noche te pusiste como una princesa.

Ellaparó en seco ¿Draco le había dicho aquello? ¿Yporque paraba, porque le había gustado aquello viniendo deél?.

Lacamisa de él rubio calló sobre los hombros de lacastaña y con un brazo la invitó a caminar.

Llegarona la torre y ella entró entre sollozos a la habitación,segundos más tarde unos nudillos golpeaban la puerta y elcuerpo de Draco Malfoy caminaba hacia ella.

-Vete-le pidió.

Estabatan confundida, ¿Acaso sentía celos por Draco? ¿Porque no pudo llevar acabo el plan de empezar una relación conRonald aquella noche? !Que noche tan rara¡ y Draco no dejaba deacercarse.

-!Hedicho que te vayas¡- le empujó enfada hacia la puerta.

-¿Sabeslo que creo Granger?- gruñó enfadado- Que eres unaestúpida niñata muerta de miedo.

-!Yono tengo miedo¡- cesó su llanto- ¿A que deberíatener miedo? !Dímelo Draco¡- gritó encarándosea el joven.

-Miedoa que alguien llegue a quererte- gritó el también-miedo a esto que nos está sucediendo- se giró dispuestoa irse- tienes miedo a enamorarte.

Élse dirigía a la puerta cuando los débiles dedos deGranger lo pararon y lo giraron encontrándose con los labioshúmedos de la joven.

Lasmanos de la joven se situaron en las mejillas de el joven besandolecon más fuerza.

Élquitó su chaqueta de los hombros de Granger y volvió aponerla entre la pared y su cuerpo; esta vez besaba los hombros de lamuchacha junto a su clavícula.

Ellasuspiraba dejándose llevar; Draco tenía razóntemía a aquellas raras sensaciones que pasaban por su cuerpocada vez que él ponía sus labios en su cuerpo.

Éltocaba su muslo por debajo de su largo vestido que ya estaba subidohasta la cintura.

 

Cuandoella le quitó la camisa, los labios de Malfoy volvíanestar en los de ella; pero aguantaron poco tiempo esos labios allí,Draco la miró extrañado a los ojos y se separó,cogió su camisa y se dirigió a la puerta.

-Buenasnoches-

Salióde allí dejandole a ella esta vez con las ganas aunque aquellotambién le afectara a él; lo peor es que no lo habíahecho como venganza, solo pretendía que ella lo deseara aligual que él.

Aquellanoche ninguno de los dos durmieron y al amanecer se evitaron tantocomo podían.

Ellasalía del cuarto pretendiendo toparse con él; se sentíaestúpida por haberle tratado mal después de que soloquiso ayudarle, gracias a el nadie puedo ver su marca grabada en elbrazo.

Ypor fin aceptaba que tenía miedo, tenía miedo; peroDraco se equivocaba, ella ya había empezado a admitir quemanejaba celos por el rubio y que sus sentimientos eran cambiados,Malfoy no podría imaginar por que el miedo entraba en sucuerpo; única y exclusivamente a que el se enamorara de ella,cosa que no podía permitir, no sería justo, ellaocultaba algo y se lo impedía.

-¿Vasa bajar a desayunar?- le preguntó desde el marco de la puertamirando a el suelo; una lágrima se ahogó en lamuchacha.

-Granger-se levantó de el sofá juntando sus manos- siento mucholo de anoche, créeme.

-Yofui la que me comporte como una imbécil- admitió sincontestarle la mirada- mejor me adelanto yo hacia el comedor.

Dracointentó caminar hacia ella pero solo recibió un pequeñogolpe de puerta, ella ya había salido y se apoyaba en lapuerta, sollozaba mordiendo su mano para que fuera silencioso y sedejó deslizar.

Ael otro lado, como dos imanes se deslizaba el cuerpo de Draco Malfoycogiendo sus cabellos rubios.

-¿Porque Granger?- se preguntaba flojo- ¿Por que no puedo ser laseñora de el carrito?- estirazaba cada uno de sus mechones- Nisiquiera es ochenta por ciento demonio, veinte por ciento ángel.

Grangerse levantó como su estado se lo permitió y continuósu camino; llegó a el gran comedor y se sentó con Ginnyy Ronald.

-Queaproveche- el pelirrojo se disponía a levantarse enfadado dela mesa.

-SiéntateRonald- le obligó- te pido disculpas, anoche no fue lo quedebería haber sido.

-¿Quepasa con Malfoy?- preguntó Ginny que no había habladohasta ahora- ¿Has cambiado tal vez de bando? Tu verásque haces con Malfoy, pero no podría traerte nada bueno- losdos hermanos se levantaron de la mesa para dejarla sola.

-!Ginny¡-se levantó seguido viendo como sus amigos caminaban.

-NoHermione- se dio Ginny la vuelta- Harry no murió en vano paraque ahora tú estés restregándote con DracoMalfoy.

Hermioneno sabía como responder, si golpear a Ginny o salir corriendode allí; optó por la segunda opción, Ginnyestaba dolida por todo y tal vez más tarde se arrepintiera.

Lacastaña yacía al lado de una columna sin cesar dellorar; Ginny no tenía razón, ella no estaba haciendonada malo aunque todos lo pensaran, no podía dejar a Malfoy,no allí solo.

-SeñoritaGranger- Albus Dumbledore invadía su territorio- le advertíque podría pasar, solo espero que no cambie de opinión.

Grangernegó llorando la cabeza y salió de allí; habíapasado el día de ir a un lado para otro entre lagrimas yrodeada de sus libros.

Cuandollegó a la torre pudo observar dentro de el cuarto sábanaslimpias y a Draco Malfoy durmiendo en el suelo a uno de los lados dela cama; fue lo primero que le hizo sonreír aquel día,adelantó un paso y observo una pequeña nota encima deel colchón.

 

Sesentó en la cama sin hacer ruido y abrió el sobre.


''Seque no querías dormir aquí porque pensaste que me díun revolcón con Pansy Parkisnon; no lo hice, por miedo a estoque nos está sucediendo. Me costó cambiar las sábanaspuesto que en ella tuve varios sueños contigo, pero hay están,nuevas sábanas, todas para ti. No me meteré másen la cama, te dejaré tranquila.''

DracoMalfoy

Ellarió negando con la cabeza y el rubio se dio la vuelta quejandoen el suelo, todavía seguía durmiendo y Granger selevantó para agacharse junto a él.

-Hurón-acariciaba su melena cariñosamente susurrándole paraque despertara- Vamos a la cama, no seas cabezota.

Elrubio al fin alcanzó a despertar y se asustó por supresencia, dio un giro hacia su izquierda y cuando vio a la castañase puso en pie.

-¿Quepasa?- restregaba sus ojos a causa de el sueño.

-Nada-sonreía como una tonta- ¿Que estúpida nota esesta? Te permitiré que vuelvas a la cama, pero estas sabanassolo serán para nosotros.

-Esuna tontería Granger- Draco no sonreía, solo selimitaba a salir del cuarto- Iré a dar un paseo.

Cuandosalió y alcanzó el pomo de la puerta de salida alguiendetrás de él lo cuestionó.

-¿Puedoir contigo?- dejaba una lágrima oculta- Por favor.

-Andaven- levantó el su brazo para que se ella se cobijara allí.

Salieronde allí medio abrazados, el tenia su brazo sobre ella, yGranger aprovechaba para apoyar su cabeza cerca de su pecho al andar.

-Perdonamepor lo de ayer- paró Draco.

-!Calla¡-rió ella rogándole que continuaran caminando.

Erauna noche perfecta, el cielo traía paz, el mundo estabaperfecto sin inquietud. Caminaban tan juntos que temían hablarpor romper aquel momento, no eran propensos a lanzarse piropos y sía fastidiar las situaciones.

-Preciosanoche para dar un paseo- una voz detrás de ellos los hizoparar; era Albus Dumbledore y ambos jóvenes se pusieronnerviosos- Hay que aprovechar noches así, podría ser laúltima- sonrió.

-Granger-Draco susurró en su oído- ¿Ahora?.. Tal vez seala mejor oportunidad.

Hermioneno pudo contenerse y empezó a llorar mientras Draco sacaba suvarita; no podía callar su llanto.

-VamosGranger, saca tu varita- le gruñó Draco pidiéndoleayuda.

-Esusted un estúpido director- alcanzó a decir la castañaante los ojos de incredulidad de el rubio- lo hizo aposta, esta nochese a presentado aquí para morir, le dije que no lo hiciera.

-TranquilíceseSeñorita Granger- le pedía Albus- no es tan grave, yosoy ya mayor.- la castaña seguía apuntándole conla varita junto a Draco mientras lloraba sin cesar; Draco cada vezbajaba más su varita, Granger le había estado ocultandoalgo, había estado hablando con Albus- Hazlo, élcuidara de ti- miró a Draco seguido de decir eso- ten fe-volvió a la castaña.- Estas preparada para todoGranger, continua, no pares aquí; Buena suerte y salvarvuestras almas.

Eldirector cerró sus débiles ojos preparado para lo quevenía y con una sonrisa un destello verde le sobrepasóllevándolo a otro lugar; dejó de sentir, no pudo volvera abrir sus ojos pero seguía feliz.

 

-Estúpidosbebitos, podría haberse escapado- una voz femenina losacorralaba por detrás, era Bellatrix quien habíaacabado con la vida de el director de Hogwarts.

-Nonecesitábamos tu ayuda- Draco le reprochaba su actuación;Bellatrix no dejaba de mirar a Granger preguntándose por quelloraba- Está bien, lloraba de antes pro algo que le dije.

Lacogió de el brazo y dejando a Bellatrix allídesapareciendo se llevó a la castaña hasta la torre,cuando entraron un gran estirazón la dejó en el suelode la entrada.

-¿Queesta pasando?- le cuestionó con odio- el sabía quedebíamos matarle y se que fuiste tu- llevaba sus manos a lacabeza.

-Yo...-titubeóla castaña- debo irme, y tú conmigo, te lo explicaremas tarde.- cogía el brazo del rubio.

-Asquerosasangre sucia, rastrera y traidora- cada vez la miraba con másdesprecio; y pensar que había llegado a sentir algo por sucompañera- debí suponerlo, debí suponer que solointentabas engañarme para que me encerraran a mi y a todo mifamilia.

-Esoestá fuera de lugar Draco- sollozaba la castaña- perosi no quieres venir, lo entenderé.

-Nadieva a salir de aquí esta noche- le estampó contra unapared lastimandole- no hasta que sepa que traes entre manos y llegueLord Voldemort.

Losojos de Hermione se abrieron como platos, ¿Debíacontarle todo ya a Draco? O ¿Debía esperar a quellegara Lord Voldemort e inventarse algo? Solo alcanzaba a llorarrecordando la muerte de Albus ante tus ojos, él le aseguróque Draco cuidaría de ella y aquella no era la mejor manera.Granger perdía su fe ante los ojos de odio de Draco Malfoy.

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Nodejaban de mantenerse la vista, pero esta vez era diferente, ellasolo podía sentir nerviosismo y arrepentimiento mientras queel solo sentía odio.

-Hablamaldita sea- le zarandeó golpeándole de nuevo con lapared.

-Estabien- decía ella con sus ojos cerrados- pero suéltame ydespués vayámonos.

Dracole soltó y se dispuso a escucharla, pero no pretendíair con ella si no era con una buena razón, como podríaser una fiesta de celebración por su victoriosa acción.

-Yonunca he sido verdaderamente una mortifaga- le aclaró mientrasle ayudaba a el rubio a sentarse y la miraba rencoroso- despuésde la muerte de Harry, Dumbledore me traspasó el poder, todoaquella información necesaria para acabar con Lord Voldem...-

Elrubio le tapó la boca y la miró rogándolesilencio, si lo mencionaba él podría percatarse de quealgo funcionaba mal; ¿Pero por que defendía de unnefasto final a Granger ahora?.

-Solopretendía...-

-¿Jugara ser dios y salvar el mundo con dos giros de varita?- le interrumpióel rubio- pues te felicito Granger, de veras- le negó lamirada- lo conseguiste- reía sarcásticamente.

-Todavíano, y tu puedes ayudarme a hacerlo- intentó coger su mano conun rechazo- puedes salvar tu alma.

-¿Tume hablas de alma?- golpeó la pared y la miró de reojocon el ceño fruncido- Tu que has jugado con mis sentimientos yburlado de mi hasta el ultimo momento, y todo para venderme.

-¿Queestás diciendo?- no entendía a lo que el rubio llegabaa referirse.

-Séque ahora te iras con todos tus amigos y los aurores- ella negaba conla cabeza al oír aquello- !Si¡ no me lo niegues,disfrutaras entregándome para que encierren en Azkaban.

 

-!Yonunca haría eso¡- grito ella hundiéndose en suspropias lágrimas.

-¿Ycomo pretendes que te crea?- le contestó el grito caminandohacia ella.

-!Porque te quiero¡- le contestó antes de que llegara y estese quedo parado.

No,no podía creerle, además el no sentía nada porella; esta noche le estaba sirviendo para darse cuenta de aquello, deque todo fue un juego, ambos mintieron, ambos se odiaban comosiempre, ambos buscaban destruirse mutuamente.

-Puesyo solo puedo sentir odio hacia ti- le declaró mirándolefijamente; esta se derrumbo ante aquella declaración y se dejócaer en el piso llorando amargamente.

Dracono le hizo ni caso y pasó a el cuarto saliendo minutos mastarde con un par de maletas; las tiró a los pies de Granger ybruscamente la agarró de el brazo para levantarle.

-Nopuedes...- lloriqueaba ella- no puedes dejarme, no puedes odiarme.

-Siemprelo he hecho- la arrastraba hasta la puerta- nada tendríaporque cambiar ahora, y mucho menos por dos besos falsos; sí,falsos como tú asquerosa sangr...

Nole dio tiempo a acabar cuando Granger le besaba sin dejarle respirar;apretaba su cabeza junto a la suya por la melena de el joven; seestaba dejando llevar por unos minutos y no podía ser, ella nodebería notarlo, ella solo debería notar odio.

-!Apartatede mí¡- le empujó- no mereces estar cerca de misangre, mi pura sangre.

Laterminó de arrastrar hasta afuera, hasta los jardines con susmaletas. Era otra noche triste y lluviosa, tanto que ella volvióa calarse sin estar mucho tiempo fuera.

-Vete-le ordenó- vete y no te olvides de estos ojos- le amenazó-te daré una pequeña venganza, pero mañana cuandose ponga el sol, yo junto a todos los mortifagos marcharemos aconseguir tu cuerpo sin vida.

Ellasolo podía llorar por todos aquellos comentarios, mojada,hundida y enamorada, todo a la vez se metía en su sien paradestrozarle todos y cada uno de sus órganos vitales; optópor secarse sus lagrimas y hacerle cara, Draco Malfoy podríaodiarle, pero con elloya había vivido muchos años.

-Jamáspodrás encontrarme Draco Malfoy- se le encaró- ni túni todos esos sucios secuaces de tu Lord.

-Note atrevas a hablar mal de él- levantó el dedo.

-Medas pena- lo miró con repulsión- sigues a una personapor su poder y sus sucias cechorias; eres incapaz de hacerle caso atu corazón y luchar honradamente como desearías por unabuena paz.

-!Callate¡-el cogió la cara de la joven para lastimarla, pero ella sesoltó con brusquedad.

-Acabarécon antes de que puedas volver a verme- le miró fijamente alos ojos- y como intentes ponerte en mi cabezo, no dudaré enmatarte.

-¿Si?-la agarró fuerte de el brazo- !Bien¡ matame ahora,matame o no te dejaré largarte de aquí.

-¿Lodices enserio Malfoy?- dijo cerca de sus labios- ¿Meretendrías aquí, para que en pocos minutos muriera atus pies?. Todo sobre animales

Élla soltó y le obligo a que se marchara.

-Soloquiero que sepas algo último- le dijo ya bien separada de el-no volveré con los aurores, y si algún día entréen los mortifagos fue para intentar salvarte de ello, pude ver luz entu corazón cuando informaron la muerte de Harry.

Despuésde decir aquello se marchó y esta vez para siempre; Draco nosabía de su paradero, solo la veía alejarse como unadébil sombra a lo lejos de aquellos jardines; la lluviaentraba en sus ojos y pudieron disimular sus calladas lágrimas.

 

Sedejó caer cuando ella desapareció en la puerta deaquella torre; que más daba ella, él merecíamucho más, el solo pidió algo de ella y solo recibióuna mentira.

Lehabía ayudado para que no le pasara nada y resultóigual a nada; Creía que era justo recibir lo que le habíadado, pero no importaba, si no estaba para aquello no era no que elbuscó.

Siel quererla no era todo para Granger, no debían seguir juntos;ella no debía cambiar, hay cosas que jamás podríaentregarle.

HermioneGranger no dudó ni un segundo en dejarlo allí plantadocomo una maceta; una vez más se confundió con DracoMalfoy creyendo que podía haber algo de luz en su corazónpero estaba claro que el solo quería anclarse en el mal, en elrencor, en el poder; un poder que ella misma se encargaría dedestrozar aunque tuviera que llevarse a Draco con él.

Porel estaba claro que sentía grandes sensaciones, ella lo habíanotado en todo momento, en cada una de las veces que casi la hacesuya, cuando la defendió en el baile, cuando se le erizaba lapiel cada ves que recordaba aquella frase ''Ochenta por cientodemonio, veinte por ciento ángel'', en esos instantes ella nosabía que por ciento llevaba pero deseaba acomodarse elprototipo del que fue su compañero.

Viajómediante aparición tanto como pudo con cada una de las notas yobjetos que Albus Dumbledore le había otorgado.

Llegóa una bosque precioso, digno de una buena compañíaaunque no fuera el caso; acomodó todas sus cosas allí.Preparó su tienda de campaña, amplia por dentro ypequeña a simple vista.

Porel momento no vio adecuado poner hechizos protectores, todo estabareciente y su marca no había dado señales de que algofuera mal; era una ventaja que poseía ante el señortenebroso, ahora podía sentir su preocupación y milesde cosas mas.

Sedejó caer en una roca al lado de la tienda de campaña yse relajó a leer un libro mientras resbalaba a alguna lágrimapor todo lo que dejaba atrás.


Mientrastanto en Hogwarts empezaba amanecer también, pero los golpesde una torre lejana al castillo no cesaron en toda la noche; eraDraco Malfoy pegando puñetazos y patadas a todo que habíaen su camino.

-!Maldita,maldita, maldita¡- golpeaba una y otra vez la puerta delarmario.

Sumano fue fracturada y su presencia no se pudo observar por elcastillo en todo el día; este andaba de luto por la muerte deldirector y Severus Snape sabía de que pie cojeaba el joven.

Nodudo en acudir a la torre para saber que estaba pasando, ¡Nohacer acto de presencia! Podía ser descubierto o ser uno delos sospechosos al comportarse así; subió deprisa yabrió la puerta cuando lo vio sangrando por los nudillosmientras golpeaba sin cesar una cosa tras otra.

-!Draco¡-le frenó como medianamente pudo- quieto, quieto.

Despuésde una buena insistencia el joven se paró en seco pero surespiración seguía acelerada.

-Eresun imbécil- le insultó- ¿Andas lamentándotepor Albus? !Deberías haber echo acto de presencia en sufuneral¡.

-!Noseas cínico¡- le grito sin respeto ninguno- no pintonada en el entierro de ese viejo.

-Amí aguardame un respeto muchacho- le reprochó algo queno le había dado.

 

-!Olvidarosde que existo¡- volvió a gritar.

-¿Yla señorita Granger?- pregunto su profesor y el rubio se pusonervioso.

-¿Granger?-titubeó calmándose esta vez- se puso bastante mal,vamos, que se fue, si se fue a casa- seguía titubeando- a sucasa muggle, hasta dentro de unos días.

Severusle dedicó una leve sonrisa y se acercó a el sutilmente.

-Sieres imbécil, si- dijo ofendiendole- Granger no esta en sucasa muggle; Granger esta acabando con los Horrocruxes- los ojos deDraco Malfoy se abrieron como platos; ¿Severus lo sabíatambién? ¿Y quien era él, el ultimo mono?- y tuaquí inventándose patochadas para defenderla.

DracoMalfoy sacó su varita y apuntó a su cuello.

-Tute vas a quedar aquí calladito- le obligó- nodestaparás a Granger.

-Note molestes Draco- dijo tranquilo- siempre e trabajado para Albusinfiltrado en el lado oscuro, estoy con Granger en todo esto, de echose debe de poner en contacto conmigo.

-¿Ydonde esta?- se exaltó- ¿Esta bien?, ¿Comoesta?.

-Tranquilizate-lo cogió de los hombros- ven a mi despacho.

Caminaronpor Hogwarts, un Hogwarts lloroso y triste ante la perdida de sudirector, muchos miraban a Draco que caminaba deprisa detrásde su profesor con la mente en otra cosa. Aquel tipo no teníasentimientos para nadie de aquella institución, pero que ibana saber ellos de un buen corazón Malfoy.

-Pasa-le obligo ante la puerta.

Obedecióempezó a dar vueltas por el despacho buscando algo que diera aentender que era una señal de Granger.

-Siéntate,no seas ridículo- de nuevo obedeció y lo miróceñudo- Draco, ¿ de que lado estás?.

-Dellado de mi padre- Severus afirmaba mirando hacia la ventana- y denuestro señor.

-¿Porgusto o por miedo?- no dudo en preguntar.

-Honor-mintió.

-¿Honora un asesino?- le miró de reojo- entonces Granger seequivocaba a la hora de proponerte marchar con ella, no eres el Dracodel que ella hablaba.

-¿Ella?-se levantó rápido- ¿te habló de mí?¿que te dijo? ¿Quería que me fuera con ella?.

-Queríaque te dieras cuenta por ti solo y fueras a su lado cuando te locontara, ¿Pero que hiciste? !Tratarle como un animal¡.

-Ellame mintió- se defendió con enfado.

-¿Temintió para hacerte daño? O tal vez ¿Te mintiópara meterse en tu vida y lograr sacarte de ese oscuro lado?.

Ledejó sin palabras ante aquella cuestión, ¿Pretendíadecirle que Granger había entrado en los mortífagos elmismo año porque sabía que a el le obligarían ahacerlo y así poder ayudarle? Si ellos siempre se habíanodiado, aquello tenía que tener una explicación...

Unalechuza le paró sus pensamientos; Severus se aceleró acoger la carta que llevaba en el pico.


Mestizo

Estoydonde acordamos; a tu aviso lanzare todo hechizo de protección.Gracias por las palabras claves para comunicarnos. Espero turespuesta. A cualquier problema pondré la bola gemela de colornegro.

Graciaspor todo Mestizo.

Sabelotodo.


Severussonrió contento por aquel mensaje y miró una bola quetenía en su escritorio; Draco se había metido entre susbrazos para leer la carta sin permiso, un golpe en su cabeza lo alejóde allí.

-¿Bolagemela?- preguntó mirando la bola de la mesa.

-Albusnos dio una bola igual a cada uno; se llama gemela porque cuandoGranger ponga la suya de color negro la mía se pondrátambién y sabré que debo acudir en su ayuda.

 

-Severus-le miró avergonzado- ¿puedes decirme donde seencuentra?.

Severussonrió a el joven y le indicó que se sentara;estuvieron hablando un largo rato, le comunicó donde seencontraba pero que no era bueno que habitara mucha gente.

Cuandoella faltara a las reuniones de su señor empezarían abuscarla y los problemas llegarían mas fácilmente.


Lanoche llegó ante la solitaria Hermione Granger, si no eranecesario no recibiría noticias de Severus Snape, se disponíaa dormir.

Setumbó en su cama con sus pensamientos totalmente en blanco, yano sabía que pensar, debía concentrarse plenamente enla terminación de los Horrocruxes, trabajo encargado a elladespués de la muerte de Harry.

Ungolpe llamó la atención de la castaña, que seincorporó con una mano en el pecho; cargó su varita yse dispuso a salir fuera a saber quien andaba por allí.

Nopudo observar a nadie pero estaba preparada para atacar a quienfuera; caminaba hacia atrás cuando un quejido le hizo gritar aella.

-!Calla,Calla¡- le rogaba un sombra en la oscuridad- !Que discrecióntienes...¡.

Estabapunto de atacar a aquella sombra masculina si no fuera por el reflejogrisáceo que salió por un destello de la luna.

-¿Draco?-preguntó caminando ella hacia la luz.

Tapósus ojos un poco por el foco de luz puesto que estaba durmiendo y conellos entre abiertos vio salir alguien de la sobra, tan rubio como elsol, tan pálido como la nieve y unos ojos como la sangre deunicornio.

Nosabía si temer o abrazarle, el mismo te había amenazadocon encontrarla y matarla por aquello no bajó la varita.

-Novengo a hacerte daño- dijo levantando las manos.

-¿Entonces?-temía ella bajar la varita.

-Vengoa ayudarte- afirmó resoplando.

Ellaesbozó una sonrisa tímida.

-Perosolo por que yo no quiero ser mortifago, la vida era mejor antes,solo quiero ser un muchacho normal.

Ellaguardó la varita y se lanzó a abrazarle pero élrápidamente la separó aunque no lo deseara.

-Solovengo para que no te maten a los dos días- se burló deella- y que conste que vengo por mí, no por ti.

-Si,si- afirmaba ella sonriente; sabía que mentía, se lehabía ablandado el corazón aunque lo negara.

-Dejemosalgo claro- le apuntó con el dedo- no quiero abrazos, noquiero acercamientos y no quiero actitudes cariñosas.

Ellanegaba con la cabeza acatando las normal que el muchacho le imponía.

-Tuy yo nos hemos odiado, nos odiamos, y nos odiaremos siempre-insistía- ¿entendido? Es decir que si yo te digo''Buenos días Granger'' ¿tu que me tienes quecontestar?.

-''¿Nopuedo decir lo mismo, Draco?''- dijo con una sonrisa y titubeando.

-Perfecto-se alegró chocando sus palmas- así creo que podremosfuncionar, ¿donde esta la cama Granger?.

Ellale indicó el camino a un par de metros de el y encontraron unproblema; la cama era única, al menos por las noches deberíanvolver a hacer el esfuerzo de odiarse de cerca.

Dracoandaba como loco por toda la tienda. ¿Dormir con Granger otravez? ¡No le ayudaría para contenerse!

-Dejade marear la perdiz- decía ella dejándose caer en lacama y deslizando su cuerpo por las sabanas.

-¿Queperdiz?- miraba a ambos lados y se extrañaba.

 

-Esuna expresión muggle. Quiere decir que dejes de pensar tanto,duerme un poco.

-¿Notendrás un par de mantas para el suelo?- preguntaba mirando atodos lados buscando algo para dormir en blando.

-Novoy a comerte- decía ella andando de rodillas por la camahasta llegar a el. Le cogió la camisa y lo miraba muy melosa-¿Y sabes por que?.

-¿Porque?- preguntó el levantando la cabeza para no estar cerca desus labios.

-Porque todavía no soy ochenta por ciento demonio- dijo sutilmentebesando su barbilla.

-Esteno es el trato que acordamos- se separó- Venga, tira a tu ladode la cama.

Ellaobedeció, se tumbó y le dio la espalda sumergiéndoseentre sábanas. Draco quitó su camisa y se metióen la cama quedándose en la orilla en su lado.

-¿Note vas a acercar?-preguntó para molestar a el joven- vas acoger frío.

-¡Callatey duerme!- le ordenó.


Ellaobedeció aquello. Cayó por ahora; agradecía milveces la presencia de Draco Malfoy con ella. ¿Que habríaecho cambiar de opinión?.

Sumidaen el sueño profundo y perfecto que el rubio le permitíatener llegó la mañana. Notaba que no podíamoverse y temió que algo malo sucediera.

Abriósus ojos cuidadosamente por si había alguien allí. Pudodiferenciar un cuerpo encima de ella.

Sonreíapoco a poco, era una melena rubia, era Draco Malfoy con su maldormir. Había quedado encima de ella pese a que reteníaantes de dormir.

Ellasoplaba en su flequillo pero él seguía sin percatarsede lo que sucedía.

-Draco-le susurraba. Tenía sus labios tan cerca.

-¿Mmm?-con un quejido le cuestionaba.

-¿Puedobesarte?- le preguntó simpáticamente.

-No-le negó entre quejidos de niño recién levantado.

-Estabien- rió ella- pero un favor, ¿puedes hacer fuerzapara adelante? Estas encima de mí.

Élobedeció a su pesar sin saber que lo estaban engañando.Cuando dirigió su cara hacia adelante se topó con loslabios de Hermione Granger. Ella disfrutaba del momento sin llamarmucho la atención con el beso.

Dracose despertó sobresaltado. Le había gustado despertarcon ese beso incluso más que a ella, pero no podíademostrarlo.

-Mehas engañado- dijo incorporándose en la cama.

-¿yo?-preguntó ''ofendida''.

-Sí-se rascaba su cocote- me has dicho que me echara para adelanteaposta.

-Dijehacia atrás. Escuchaste mal.

Ellase levantó de aquellas sabanas luciendo un cuerpo alegre yperfecto para los ojos del joven.

Hermionehabía preparado unas buenas tostadas para desayunar cuando viopasar a la tienda un Draco Malfoy exaltado.

-¿Queocurre?- preguntó preocupada.

-Debemosirnos- le indicó- hay una reunión en mi casa, dentro dedos horas. Debemos asistir para que no sospechen de nosotros.


Alcabo de dos horas se encontraban de nuevo aunque un poco nerviososentre todos los mortifagos. La bienvenida era principalmente paraellos. Habían acabado con Albus Dumbledore y estaban todosorgullosos. Bellatrix había sido quien lanzó lamaldición pero la trampa hacia el director fue de ellos. Ambosrecordaban que no hicieron ninguna trampa para el pobre hombre.

-Hijo-una voz se postraba detrás de ellos- me siento muy orgullosode ti.

-Padre-Draco le guardaba el respeto correspondiente- perdone que venga conGranger.

-Ahoraella es mortifaga- insistía Lucius mirando el vestido de lajoven- ¿Quiere tomar algo señorita?.

 

-Nogracias- negó. ¿Por que le miraba de aquella manera?¿Acaso sospechaban?.


LordVoldemort se puso en contacto con ellos minutos más tardeofreciéndole nuevos trabajos a sus secuaces y felicitando asus dos jóvenes siervos. Hermione seguía manteniéndoseperfectamente en la compostura de una mujer dura ante aquel monstruo.

Lafiesta continuaba en la Mansión Malfoy.

-Voya despedirme de mi madre- le decía Draco en un rincón-ella se va con mi tía y hace tiempo que no le veo.

-Vé-le dio paso a que lo hiciera. Ella misma echaba de menos a la suya.

Hermionese quedó al lado de la mesa de copas picando algúnaperitivo servido. Puso su mano en una especie de ciruelas cuandootra mano se posó en la suya.

-Permitame-Lucius Malfoy cogía aquel dátil y se lo ponía enla boca a la joven.- Preciosos labios.

-Perdone-ella intentaba huir de el entre una leve tos- creo que iré abeber algo.

-Recuerdoque en mi despacho tengo una gran botella de vino- sonrió elrubio mirando su escote desde arriba- ¿Me permite invitarle auna copa?.

-Losiento, pero creo que debo irme- ella se daba la vuelta cuando leagarró fuerte el brazo y la miraba muy cerca. Le hacíadaño y quería quejarse pero serían el centro deatención.

-¿Quepasa padre?- preguntó Draco mirando sospechoso aquella escena.

-Solointentaba ser amable con nuestra invitada- le sonrió Lucius asu hijo- esta noche se deben quedar aquí. Ordenes directas deLord; solo hasta que llegue tu madre a su paradero.

-Enese caso mejor voy a enseñarle su habitación a Granger-

Luciusse lo permitió mirando sarcásticamente a la castaña.

Sealejaron del salón y subieron las grandes escaleras cuandoHermione se derrumbó en lágrimas.

-¿Quepasa Granger?- se preocupó cogiéndola de los brazos.

-Fuetu padre, él quería llevarme a su despacho. No quierodormir aquí, al menos no sola- insistió.

-Nopuedo dormir contigo en la misma cama delante de mi familia- lediscutió él- además mi padre no te harádaño. Mi padre no es ningún abusador pero en todo casoya estaré muy pendiente de ti.


Lafiesta cesó y la casa se quedó muda. Solo Hermionecepillaba su pelo en el cuarto tan lujoso que le habíandejado. Un elfo había pasado tres veces por si se le ofrecíaalgo.

Parecíano poder meterse a dormir allí tan sola después deaquella situación tan incomoda con el odioso de Lucius.

Decidióir hacia el baño, preparó el agua caliente. Dejósu ropa en el suelo tras cerrar la puerta y se metió en laducha.

Estabade pie dejando caer el agua en su rostro, tan confundida y alegrada ala vez por la presencia de Draco Malfoy cuando unas manos se posaronen su cadera.

Ellagiró bruscamente y Lucius Malfoy aprisionó su cuellocontra la pared de la ducha. Empezaba a besar su cuello como undemonio mientras ella gritaba y pataleaba.

-Note resistas asquerosa sangre sucia. Debes de sentirte alagada dedisfrutar de un Malfoy.

-¡No!-gritaba ella ante la impotencia de sus lágrimas y no tenerfuerza para despegarselo.


Parecíaque su mundo se nublaba cuando Lucius Malfoy subía su piernapor la pared para abusar de ella sin ninguna piedad.

-¿Queesta...?- alguien se quedaba petrificado en la puerta.

Derepente el cuerpo de Lucius Malfoy fue tirado hacia atrás.

 

DracoMalfoy se ensañaba con la cara de su padre.

-¿Quecoño hacías?- no cesaba de pegarle mientras Hermionelloraba tirada de cuclillas en el suelo de la ducha.


Luciusse quedó un poco indispuesto por el golpe en la cabeza al caery lo que su hijo le propinó. Draco centró su atenciónen Hermione, cogió una toalla y le ayudó a salir deallí cubriendo su cuerpo.

Lasacó del baño y la miró a los ojos.

-¿Estasbien?- le preguntó. Ella no dijo nada, entre lágrimasse abrazó a él- ¡Joder! Como no te hice casocuando me lo dijiste. No me digas que consiguió tocarte, tejuro que lo mato.


Ellaparecía estar muda por el shock pero negaba con la cabeza.Gracias a dios el había llegado a tiempo.


-Perdoname,perdoname una y mil veces Granger. Por quererte y dejartedesprotegida. Por dejarte desprotegida por miedo a confesar querer.


Hermionesonreía y le abrazaba mucho más fuerte, sus lágrimasno cesaban y a Draco Malfoy no le importaba las palabras de LordVoldemort. Ellos salían de allí esa misma noche.

Habíanrecogido todas sus cosas, cada uno de sus objetos habíandesaparecido de la mansión Malfoy. Se encontraban a unasbuenas calles de lejanía, Hermione lloraba cerca de el cuerpode Draco Malfoy.

-Ya,para Granger- le decía flojo mientras tocaba su melena- nopasó nada.

-Sino hubieras aparecido- le apretaba más fuerte.

-Lohice, siempre lo haré- le seguro subiéndole labarbilla- Granger, escuchame.

Ellarestregaba sus ojos y se incorporaba ante aquel viento de la eternanoche.

-Ahorasé que tu viniste aquí a deshacer todo el mal- le decíamientras ella afirmaba- Después te apiadaste de mí y noquerías que manchara mis manos- ella cerraba sus ojos, teníatoda la razón- Tu siempre miraste por mí y yo siempreestaré aquí.

Ellapuso de puntilla sus pies mientras Draco ponía sus manos enlas finas caderas de la joven, le ayudaba a elevarse y besósus labios. Hundía su mano derecha entre sus melena sin dejarde acariciarle su mejilla con el dedo pulgar.

-¿Siempreestarás aquí?- le preguntó entre lágrimas.

-Siempre-le aseguró volviéndola a tomar para andar, cargaba conella abrazándole.


Volvíana su lugar de escondite, no había pasado nadie por allí,todo estaba igual que lo habían dejado.

Hermionetras dejar las cosas prefirió salir fuera, dejaba que semojaran sus pies con el agua de el lago cercano, podíaobservar su reflejo en el agua gracias a la luna. Chapoteaba paraborrarlo mientras lloraba, ahora que pensaba en todo. ¿Cuandohabía aceptado el encargarse de todos los Horrocruxes conSeverus Snape?, ¿Cuando se preocupó por Draco Malfoy? Y¿Cuando se enamoró de él?.

Unasmanos le hacían recordarlo, el estaba allí rogándoleque parara sus pies. Ella obedeció y volvió a mirar, yano estaba sola, aquella cabellera rubia junto a esos ojos grisáceosle acompañaban, ahora recordaba porque lo había echotodo. Porque tenía que acabar con todo, porque supo ver algobueno dentro de Draco Malfoy, porque sus manos nunca la abandonaron,porque pese a la gravedad de el problema nunca la dejó sola.

Sepodían mantener observándose en aquel reflejo durantevarios segundos. Ella giró su rostro para alcanzar sus labios.Manteniéndose con los labios tan juntos durante tanto tiempoles evitaba pensar en todo.

 

Unalechuza sobrevolaba encima de ellos, Hermione levantó sucuerpo para ir hasta allí.

-EsSeverus- le informó a Draco que seguía cerca de ellago, se incorporó y caminó hacia allí.

Sabelotodo:

Esperoque todo ande bien por allí. Mañana por la mañanaapareceré allí para buscarte, tengo localizo elprimero. Sé que él está ahí contigo, dileque te cuide. Dentro de unas horas estaré contigo.


Mestizo.

-Genial-sonrió ella- vendrá.

-¿Porquete alegras?- se extrañó él.

-Quieroacabar cuanto antes con todo esto- le informó sonriendole-quiero poder irme contigo. Que para entonces no estés penadode muerte por irte con una sangre sucia.

-Calla,Granger- le pidió- me da igual estar penado ahora.

Latomó en brazos y la introdujo en aquella tienda de campaña,la dejaba caer con delicadeza en la cama mientras acariciaba susmanos.

Empezóa besar todo su cuello, cada uno de los puntos de su precioso cuellode aguja.

-Antetodo soy un Malfoy caballeroso- comunicó el con su sonrisapicara- yo pido permiso para entrar.

-¿Quiereentrar Señorito Malfoy?- Draco puso cara de niño buenomientras afirmaba- pues veamos que eres capaz de hacer.

Eratodo lo que necesitaba saber, la tomó por su cuerpo paratumbarla de el todo hacia él. Desnudaba cada una de suspartes, cuando pudo observar tanta belleza decidió dejarsellados sus labios por cada lado.

Aquellohacía estremecerse a Hermione, ¿como solo una personapodía saber donde besar en un largo cuerpo?, ella estirazabade su cabello.

Dracovolvía a sus labios tras comerse hasta su más pequeñorincón, pudo observar como la joven necesitaba abrigo, hacíafrío y su piel lo mostraba. Draco tomó aquella manta yla puso encima de ella, pero lo no fue lo único ya que subiósu cuerpo hasta taparla con cada poro de su piel.

Seentregaron durante toda la noche, todavía no habíaamanecido cuando ella dormía o eso intentaba en el pechoblanquecino de Draco Malfoy, este tocaba su cabello y besaba sucabeza.

Todoera tranquilidad, hasta un punto de la noche, un golpe se hollófuera, alguien parecía caminar por allí.

-¿Hicistelos hechizos para ocultarnos?- le preguntó a Draco.

-No-negó- siempre los haces tú.

-Seme olvidó con todo este lío- decía ellavistiéndose y cogiendo la varita- tranquilo. Seguro esSeverus.

Ambosse encontraban vestidos, con sus varita en mano y se decidíana salir. Ambos pusieron un pie fuera y no observaron nada.

Rápidamentealguien agarraba por el cuello a Hermione Granger apuntándolecon su varita. Draco apuntaba con su varita dispuesto a atacar.

-¡Cruccio!-alguien atentaba contra él haciendo que se estremeciera en elsuelo.

-¡No!-gritó Hermione intentando separarse.

-Queridosobrinito- Bellatrix, la misma ponía su pie sobre la mejillade Draco a la vez que lo desarmaba- nunca debiste meterte con esaasquerosa.

-Meteteen tus asuntos Bella- le decía él empujándole deel pie y poniéndose en pie con dificultad.

-¡Oh!-decía dulcemente ella- mi querido bebito quiere jugar con sutita- tocaba su mejilla- ¡Cruccio!.

-¡Para!,¡Dejale, el no tiene nada que ver!- gritó Hermione alverlo de nuevo en el suelo retorciéndose.

Bellatrixcorrió hacia Hermione y golpeó su cara, la cual dejómarcada con sus uñas.

 

-Note atrevas a hablarme asquerosa sangre sucia- le decía conrencor- ¡Morirás!,¡ La bonita novia de Dracomorirá!- canturreaba mientras volvía a torturar a susobrino.

Hermionese quería separar de quien le sujetaba, pero no podía.Esa misma persona la cogía de el brazo mientras golpeaba sumejilla.

-¡Nola toques!- gritó Draco al oír el tortazo.

-Asquerosaniña- decía Lucius Malfoy que sujetaba su cara confuerza- pagarás el haberme rechazado- volvía a golpearsu mejilla.


Algomovía los acontecimientos, alguien más se unía ala función, pronto hacían que Lucius Malfoy fueradesprendido hacia atrás y que Bellatrix quedara desarmada.

Hermionepudo observar a el hombre que le ayudaba a levantarse. Severus Snapehabía llegado justo a tiempo, ella se aferraba a él, asu cuello.

-Severus-decía Bellatrix mirándole con asombro- ¡Tú,asquerosa sangre sucia, no toques a Severus!.

-¿CelosaBella?- preguntó fríamente Severus- Típico deti, típico de una persona que no tiene nada.

-¡Callatevendido!- le gritó- Tu tampoco conoces el amor, ¿noestarás enamorado de una niña tan vulgar como tú?.

-¡Callate!-le obligó ahora él- alejate de Draco y marchate.

Bellatrixcon la ayuda de Lucius engancharon a Draco Malfoy para llevárselo.

-¡No!-intentó correr Hermione pero Severus le paró.

Habíanaparecido muchos más mortifagos para proteger a los presentes,se llevarían a Draco Malfoy, no podían hacerlo,Hermione no podía creerlo. Tenía que salvarle.

-¡Draco!-le llamaba a el inconsciente envuelta en lágrimas.

Intentócorrer hasta allí pero todo empezó a dar vueltas derepente, su cabeza parecía explotar. Volvía en sí,volvía a estar en un mismo sitio.

Miróa alrededor y observó una mansión vieja y pocoadornada. Exaltada miró hacia atrás al sentir unapresencia.

-Profesor-se tranquilizó- debemos volver, debemos ir por Draco.

-Nopodemos hacer nada- le indicó- no le matarán, Cissy nolo permitirá.

-Letorturarán hasta acabar con él- decía ellacorriendo a la puerta. Severus se ponía en su caminoagarrándola y recibía golpes nerviosos de lamuchacha.-¡Apartate, tengo que ir por él!

-Nosaldrás de aquí en mucho tiempo, lo primero es existir-le aseguró- y no permitiré que te hagan daño.


Severusle miraba desde arriba con una mirada distinta, como con una tono deluz. Abrazó a la joven y esta se dejó resguardar en susbrazos. Lloraba sin cesar, no podía ser, le habíanseparado de Draco para siempre, acabarían con él y ellaallí tirada en los brazos de Severus Snape


Ellase encontraba allí en los brazos de su profesor, de suprotector. Pensaba una y otra vez en Malfoy, ¿Que seríade él? ¿Donde estaría?. Se despegaba de SeverusSnape con dificultad puesto que la abrazaba fuerte. Miraba a sualrededor, desconocía aquel lugar y se ponía pensativa.

-¿Dondeestamos?- cuestionó.

-Enla antigua casa de mis padres- le informó- te traje aquíporque mi casa será la primera que miren. Aquí estamosseguros.

-¿Estamosdestapados?- preguntó con temor- ¿Que le harán aMalfoy?.

-¡Dejade pensar en Draco!- se exaltó, ella lo miró asustada yél tomó la compostura.- Perdona, pero ya te dije que nole harán nada, es de su familia.

 

-Peroes un traidor- dijo ella envuelta en lágrimas.- tenemos queayudarle.

-Debemosalejarnos de él, a estas alturas ya habrá dicho todo,se habrá cubierto las espaldas- ella negaba con su cabeza,pero el le mantenía la mirada- es un Malfoy.

-Élno me descubriría- se intentaba convencer- él no nostraicionaría.

-Noimporta si lo hiciera, sus padres lo protegerán y a nosotrosnos intentarán matar.


Hermionecaminó hacia un sofá viejo y roto, dejó resbalarsu cuerpo y allí plantó sus pensamientos. Severus Snapese colocó a su lado para que ella apoyara su cabeza en suspiernas. Acariciaba su melena dejándola que se sumergiera enla tranquilidad.

Dracoera arrastrado por los suelos de su mansión. Su padre leempujaba haciéndole caer y su tía lo miraba condesprecio.

-Revolcándotecon una sangre sucia- decía Bellatrix propinándole unapatada- ¡Asqueroso, traidor!.

-Yabasta- decía Lucius tomando el brazo de su hijo- levanta hijo-cuando esté tomó una posición recta fue golpeadopor su padre- ¡Que vergüenza!.

-Tusiempre quisiste revolcarte con Granger ¿No padre?- lecuestionó manteniendo la forma. Recordó aquel momentode su padre y se enfureció. Volvió a recibir un golpecayendo a el suelo.

-Note atrevas a hablarme así- le indicó- ¡Llevemosloa el calabozo, allí hablará!.


Loarrastraban por los pasillos a base de golpes, lo habíanencerrado en el sótano de los Malfoy. Sangraba por cadaorificio de su cuerpo, pero mantenía la boca callada.

-Dime,¿que planea Granger con Severus?- su padre le miraba furioso.

-Nolo sé- se mantenía tras otro golpe.

-¡Habla!-gritó su tía- ¿Que pensabas hacer con Granger?¿Traicionar a el señor Tenebroso?.

-Nolo sé-

-¡Cruccio!-Bellatrix volvía a torturar a su sobrino que se retorcíapor el suelo- Cuéntanos todo lo que sepas.

-Jamás-decía con un hilo de voz. Una patada de su padre fue a parar asu rostro; volvía a sangrar- Podéis golpearme, podéisdejarme sin comer, pero no diré nada.

-¿Ysi te matamos Draco?- decía Bellatrix agachándose a sualtura. Le apuntaba con la varita cerca de su cuello.

-¡Hazlo!-le gritó.

-¿Desdecuando te volviste tan honrado?-

Dracotomó su postura bien sentado, se apoyaba en la pared pero nohabría su boca.

-Vayámonos-decía Lucius- ya hablará.


Eltiempo pasaba, Draco Malfoy seguía encerrado, llevaba másde una semana alimentándose a base de pan. No dejaba de pensaren Granger en un solo momento. Todavía le latía elcorazón pese a no sentirlo, mantenía sus labiossellados por ella y lo seguiría haciendo allá dondeestuviera. Sabía que estaría encargándose de losHorrocruxes.

Dracoya no veía la luz de el día, no sabía por cuantotiempo era así, solo veía que su cabello crecía,que sus manos se desmejoraban, que su rostro cambiaba con el pasar deel tiempo, estaba creciendo encerrado.

Todosy cada uno de sus días era torturado.


Perdiósus días, perdió las mañanas, perdió unaguerra y perdió a Granger.

Yahabían pasado dos años de todo aquello. Seguíaencerrado, ¿pero donde? Solo recordaba haber visto la luz dela luna una noche fría, cuando lo cambiaban de lugar.


Enotra parte de aquella ciudad una Hermione mucho más adultaentraba a un jardín tras traspasar una verja. Tocaba a lapuerta y segundos más tardes era abierta.

 

-Quebien que viniste Hermione- Severus Snape sonreía a el otrolado.

-Buenosdías Severus- le sonreía pasando y dejando su capa deviaje.


Trasaquellos dos años los dos juntos habían acabado contodos los Horrocuxes, Lord Voldemort había pasado a sermaterial y juntos habían terminado del todo con él. Sefundían en un abrazo y una eterna sonrisa.

-Severus-se separó- vengo todos los días a verte, ¿porque tanta prisa?.

-Hermionesiéntate- le pidió tomándole una mano- deboproponerte algo.

-DimeSeverus- sonrió.

-¿Haríascualquier cosa por mi?- le preguntó, ella afirmó.Recordaba todas las veces que le había salvado y le habíaayudado- sé que desde la muerte de Draco Malfoy no vuelves aenamorarte- aquel comentario le dolió, recordó la formade morir de su amado, de el que no había alcanzado a olvidar.

-Recuerdamecomo murió-le pidió con sus ojos cerrados.


Severustomaba la cabeza de la joven apoyándola sobre su pecho.Contaba la anécdota de el joven Malfoy, como murió enmanos de un auror cuando se vendió de nuevo a el señortenebroso. A ella le gustaba escuchar la parte en la que le recordabaque nunca los había delatado, le gustaba soñar queDraco Malfoy se alió a el mal para seguir sus pasos, paracuidarla desde el lado peligroso.

-Peroahora necesito de tu ayuda- le pidió- necesito de tu atención.

-Loque necesites Severus- le hizo saber.

-Necesitoque te cases conmigo- aquella sorpresa le pilló de sorpresa,no encontraba las palabras. ¿Como iba a casarse con suprofesor? ¡Lo adoraba como un tío, como un padre, comoun gran amigo!- No necesito que me ames, solo tener a alguien a quiendejarle todo esto cuando muera.

-Nomorirás todavía Severus, busca el amor- le dijo con unasonrisas.

-Loencontré hace dos años Granger.


Sinesperarlo tenía los labios de su protector encima de lossuyos. Cogía su cara con las manos, la besaba intensamente yella lo permitía. Le continuaba el beso, quizás no eralo más sensato, pero quizás era el hombre indicado paraolvidar. Ella posó sus brazos sobre el cuello de él.Contestaba aquel momento y se separaba indecisa.

-Mecontestarte el beso- su frente se encontraba pegada a la de la jovenque afirmaba con una lágrima- ¿Te molestó?- ellatras temer negó con su cabeza, no sabía por que, perolo hacía- ¿Te quieres casar conmigo?.

-Síquiero Severus- dijo titubeando y volviendo a sus labios.

Sumente se evadía a un espacio de ojos plateados, apretaba confuerza sus ojos para borrar aquella imagen. Estaba muerto, DracoMalfoy ya no estaba y ella tenía que vivir.

-Noiremos a la casa de mis padres- dijo el profesor- allíestaremos más anchos, tendrás un cuarto para ti solahasta que quieras compartirlo conmigo.


Ellaestaba de acuerdo. Todavía no quería compartir todo conél, era algo difícil para ella. Lo hacía como unpequeño favor a él esperando que le afectara a ellaolvidándose de un pasado amor, de un amor muerto.

Yase encontraban habitando aquella mansión, másarreglada, más nuevo, no parecía la misma.

-¿Dondevas Severus?- Hermione se encontraba leyendo un pequeño libroen aquel sofá en el que un día derramó lágrimaspor Draco Malfoy. El profesor parecía irse, era tarde, denoche.

 

-Unaurgencia, volveré enseguida.


Lapuerta se cerraba y ella volvía a su libro. No podíaconcentrarse, algo le hacía sentir mal ¿pero qué?.

Unafigura humana se podía observar por la penumbra, era la casade Severus Snape, su pequeña casa. Aquella figura pasaba porla verja y se introducía en la casa.

-Alfin llegaste- un hombre bajo con aspecto de rata sonreía.

-Colagusano,¿Sigue vivo?- preguntó aquella figura.

-¿Elchico?- preguntó- sí, sigue vivo y encerrado Severus.


Aquelhombre quitó su capucha y caminó hacia una pared.Recordaba que tras aquella pared había una habitaciónsecreta, una habitación oculta.

-Aseguratede que no salga jamás- le pidió- me caso dentro de unmes, no lo estropees ahora Colagusano.

-¿Queganaré yo con todo esto?- preguntó enfadado el hombre.

-¡Tesalvé de Lord Voldemort desagradecido!- le gritó- sabesque te daré poder, pero necesito esta ayuda.

-Estabien- le sonrió frotando sus manos- el joven Malfoy nuncasaldrá de detrás de esta pared.


Severusle dedicó una mueca parecido a una sonrisa y volvió aponer su capucha. Se despedía de su cómplice, habíauna mujer en casa que le esperaba.

Hermionesin llegar a entender del todo el porqué, ni a ella misma, sepodía observar frente a un gran espejo vestida de blanco. Sumirada se había perdido en aquella plana superficie de cristalque la llevaba a otro lugar.

Comouna aparición juraría haber visto unos ojos grises comola plata sonreirle desde allí, su cabeza giróbruscamente buscando a su poseedor detrás.

-¿Estasbien Hermione?- una muchacha adulta se acercaba a ella al observarsus movimientos- ¿Que viste?.

-NadaGinny- dijo llevando sus manos a sus ojos, frotó bien fuertesestos y miró a el techo para evitar derramar una lágrima.

-¿Estassegura de esto?- le preguntaba la pelirroja con un tono desufrimientos- De querer casarte digo.

-Sí-mintió girándose para observarse de nuevo en el espejo-es lo mínimo que puedo hacer por Severus.

-Perotú no estás enamorada de él, sé que eresmayor de edad, pero todavía somos jóvenes- le decíasu amiga interponiéndose en el espejo- ni siquiera yo todavíame casé.

-Echatea un lado Ginny- apartaba a su amiga con pesar, no queríaperder fuerzas, tenía que cambiar su forma de vida- El rocehace el cariño y entre Severus y yo siempre hubo muchaquímica.

Hermionesostenía entre sus manos un broche plateado que le adornaríael vestido el día de su novia.

-¿Ycon Draco Malfoy, que había?- preguntó tajante.

-¡Auch!-se quejó. Su dedo había sido pinchado por aquel brocheque lucía con un tono rojo. Ginny se lamentó por volvera hacerle recordar, pero no estaba segura de la decisión de sumejor amiga. No pudo evitarlo, lágrimas salían por surostro mientras su cuerpo se resbaló hasta el suelo.

-Losiento Hermione, no quise recordarlo, no quise hacerte daño-decía Ginny ayudandole a levantarse.

-Noes eso- lloraba secando sus lágrimas y mentía- Miráme pinche a tres días de mi boda, soy un desastre.


Hermionele mentía, Hermione sufría. ¿Y que másdaba si no quería casarse de momento con Severus Snape? ¡Élle había ayudado a sobrevivir, a salir ilesa de la mismísimamuerte, era un hombre que lo merecía, que merecía unaesposa, un querer. Todo había empezado como un favor y aunquepara ella siguiera siéndolo esperaba poder llegar a olvidar elpasado en sus manos. Ya no era un niña, era joven sí,pero perfecta para ser esposa.

 


Seencontraba sola en el salón de aquella mansióncompartida con su antiguo profesor de pociones el que se convertiríaen su esposo días después. Él atravesaba lapuerta y le sonreía.

-¿Comoestás?-

-Genial-mintió cerrando un libro- ¿De donde vienes?.

-Dearreglar unos asuntos antes de la boda.


Losdías pasaban y cada uno de ellos Hermione se miraba vestida deblanco frente aquel espejo en el que creyó observar los ojosde Draco Malfoy. Lo seguía haciendo, los imaginaba y sesentaba con su vestido allí enfrente. Se sumergía enaquella plana superficie para soñar, para creer que era a élquien acompañaba a el altar.

-¿Quehaces ahí tirada?- Severus le sacaba de nuevo de suspensamientos- ¿En que piensas?.

-Perdón-decía ella levantándose, echaba el últimovistazo a el espejo y se arreglaba el vestido- solo imaginaba.

-¿Nuestraboda?- decía Severus caminando hacia ella decidió abesarla.

-Lamisma- mintió. Recibió el beso, nuevamente lo aceptaba.Se dejaba sumergir en los labios de su futuro esposo para seguirsoñando con otros que hacía años que habíanperdido color, que se habían extinguido, que habíanmuerto. Los labios de Draco Malfoy ya no volverían a la luz.


Losdías pasaban, ya llegaba el momento de casarse. Ellapermanecía con Ginny arreglando su cabello. La boda se daríaa celebrar en Hogwarts, en aquellos jardines. Más tarde elbanquete sería bien dado en el gran comedor y su noche debodas en su propia mansión.

-¿Sabesque esta noche Severus te pedirá mucho más que unaboda?- le espetaba Ginny.

-Élme respetara si yo lo deseo- le aclaraba- ¡Apurate o nollegaremos!.

-Intentoir lo más rápido que puedo y lo más lentoposible para que te de tiempo a echarte para atrás.

-Enese caso apartate, ya acabo yo-


Ginnycedió el paso a su amiga, no entraría en su juego, nole ayudaría en aquella locura.

Hermionetenía pocas horas para llegar a Hogwarts, pero se despedíade su espejo, de su mortifago, de su anhelo, de su amado.

-Estasmuerto- hablaba sola- perdoname por lo que voy ha hacer- rogabamientras cogía su varita- Te quiero demasiado, por eso debomatarte.

Conun leve movimiento aquel espejo se desquebrajó, miles depedazos salieron despedidos hasta caer a el suelo.


Mientrastanto en otra parte de aquel mismo lugar, un moribundo seguíabuscando la luz más hallá de sus ojos. Se quejaba en sucelda, se estremecía para llamar la atención de suscapturadores.

-Colagusano-Draco Malfoy le llamaba para que se acercara.

-¡Callate!-le gritó nervioso- te quedan pocas horas de vida,aprovechalas, no me hagas torturarte.

-¿Dondeestá Severus Snape?- preguntaba cínico- ¿Esemaldito cobarde solo viene a visitarme cuando cree que estoyinconsciente?.

-¿Comosabes tú que Severus está detrás de todo esto?-preguntó asustado.

-Losaños me hicieron fuerte Colagusano, tan fuerte que por muchastorturas que me hagáis ya no me afectan- le aclaraba- Venacercate.

-¿Quequieres?- se acercaba con miedo hasta su cerda.

-Decirtealgo- mintió.

 

Yaestaba a su lado, demasiado cerca, todo lo posible para el gusto deDraco Malfoy. Tomó las fuerzas necesarias para agarrar elcuello de aquella rata humana y apretujarle entre los barrotes,cuando lo dejó casi sin respiración lo soltótras quitarle la varita.

Trastantos años sin usar magia temió, pero lo consiguió.Abrió aquella puerta, era libre, podía marcharse.


Yahabían pasado aquellas horas desde que había quitadotodo trozo de sus ojos de su vida, ya estaba en medio de aquella boday procuraba no mirar a sus amigos.

-HermioneGranger, ¿deseas a Severus Snape como esposo para amarlo yrespetarlo hasta que la muerte os separe?.

Hermionemiró a Ginny que negaba con su cabeza entre una leve lágrima.Suspiró y se decidió.

-Síquiero.


Todoestaba hecho, su promesa de casarse con él estaba cumplida. Yahabían sellado su boda con un espectacular beso y la firma deun papel.

Todoslos invitados comían, bebían y celebraran la paz, latranquilidad y la boda de su amiga.

-SeñorSnape- un ministro se presentaba enfrente de ellos con una grancarpeta.

-Sí-decía el con una sonrisa- soy yo.

-Desdehoy, es usted oficialmente director de Hogwarts.

Hermionese sorprendía de la noticia, ¿porque eso tanrepentino?. Solo le quedaba alegrarse junto a él y todos lospresentes.

Aplaudíancon tal cargo, Minerva se lo decía gustosamente. Ahora SeverusSnape tenía el control total de Hogwarts.

-¿Comoque se hace director?- tubo que preguntar la joven.

-Porordenes de Albus Dumbledore- ahora entendía menos, Albus murióhace tiempo- Dejó por escrito antes de su muerte que el esposode Hermione Granger tendría este cargo, este colegíaseria suyo y usted la subdirectora.


Genial,ahora no compartía solo vida con Severus. Ahora compartíaaquella institución como un matrimonio feliz. Necesitaba aire,quizás espacio para estar sola.

Caminabapor los pasillos de Hogwarts sin buscale sentido a las cosas. Se topócon el despacho de el director, el que ahora era su marido. No dudóy se introdujo en él.

Observóun retrato vacío y en el otro Albus Dumbledore le sonreíadesde su sillón.

-¡SeñoritaGranger!- saludó- ¿O quizás deba decir Señora?Me pude percatar de un nuevo cuadro- seguía sonriendo- ya tecasaste.

-¿Usteddejó todo esto para la persona que compartiera mi vida?-preguntó.

-Exactamente-le aclaró- sabía que su elección seríasabía, que usted y el señor Malfoy llegarían asalvarnos a todos.

-Malfoy-se lamentó a el escuchar el nombre.

-Notoalgo de tristeza en su mirada- aclaró- ¿Acaso no estácontenta con esta boda? Siempre pensé que Draco Malfoy seríasu esposo perfecto.

-¿DracoMalfoy mi esposo?- se extrañó. Aquello era una locura-Creo que se equivocó, yo jamás me casé con DracoMalfoy, es más él murió.

-Imposible-se quedó petrificado el antiguo director- ¿Con quien tecasaste muchacha?.

-SeverusSnape- dijo sin rodeos.

-Debísuponerlo- decía Albus cansado- lamento comunicarte que todoesto es una farsa Granger.

-Noentiendo nada- se quejaba ella- ¡Acláreme todo esto!.

-SeverusSnape siempre supo de mi decisión- ella pensaba, empezaba aentender- él siempre supo que si se casaba con usted todo estole pertenecería, por eso lo hizo.

-Peroeso no puede ser cierto- decía ella llevando sus manos a sucabeza- él no me utilizaría. Todo sucedió así,Draco murió y él me lo pidió, él diceestar enamorado de mí.

 


SeverusSnape se encontraba saliendo de el Gran Comedor a toda prisa. Alguienle esperaba nervioso.

-¿Quehaces aquí colagusano?- preguntó extrañado.

-¡Elchico!- decía entre quejidos con sus manos pidiendoclemencias- ¡El chico se me ha escapado!.

-¿Ahora?-se exaltó- ¡Eres un imbécil colagusano! ¿Dondeestá?.

-Nolo sé- decía entre quejidos como si llorara.

-Lobuscaré después- decía pensando en otra cosa,algo que le preocupaba más, algo que le pertenecía. Suobjeto de poder, su esposa- ¿Donde está Granger?.

Sinque le contestaran empujó a Colagusano para ir a buscarla.


Hermionelloraba en el despacho de el director, el anciano Albus Dumbledore lehabía dado pruebas demasiadas para saber que había sidoutilizada. Severus Snape le pidió que se encadenara a élpara tener poder sobre el castillo.


Lapuerta de el despacho se abría. Hermione se giróbruscamente ¿era Severus Snape reclamándole? ¿Comoactuar si eso sucedía?.

Seequivocaba, el pequeño vaso de agua que mantenía en susmanos cayó a el suelo rompiendo en mil trozos. Sus ojos creíansalirse de sus parpados y derramar cristales en vez de lágrimas.¡Que le arrancaran los ojos, que la devolvieran a la realidad!

Eraél, era Draco Malfoy, estaba enfrente de ella, desaliñadoy malherido. Como un prófugo, como un vagabundo. ¿Lesonreía un fantasma regresado de el mismísimo infierno?¿Se estaba volviendo loca? O ¿Draco Malfoy nunca estuvomuerto y también fue todo una mentira?.

Ellano podía creerlo, ya se había cortado con aquellosvidrios, seguía sintiendo, estaba despierta. Lo estaba viendo.

Élla miraba fijamente, como si se le hubiera olvidado hablar. Noencontraba palabras, ¿porque vestía de blanco? ¿porqueno dejaba ya de mirar su rostro?. Sabía que podríadarle asco, repulsión, que ya no era el mismo Draco que haceaños.

Peroclaro que para ella ya no era el mismo Draco, era su Draco, el quehabía vuelto, él que estaba allí frente a ellamirándole con sus plateados ojos.

Solose escuchó el tacón de sus zapatos de princesa.Estúpida princesa engañada por el más absurdoladrón cuando estaba enamorada de el gran caballero.

Susmanos de casada, luciendo un anillo manchado de engaños,tocaban las mejillas pálidas y cortadas de el joven.

Suhistoria empezó a los diecisiete, cuando se besaron en aquellatorre. Sus mentes les castigó temiendo enamorarse y asínació su primera intriga. Al día de hoy amores deverdad, no los podrían parar.

Ellasabía que todo el mundo estaría en contra, que sientraran allí a horas después de su boda lahumillarían; pero le da igual, se barre paso, ella solo piensaen esos ojazos.

-Tecasaste con él- se atrevió a decir él.

-¿Comolo sabes?- se extrañó sin dejar de mirar sus ojos.

-Llevodos años encerrado- se notaba en su aspecto- los últimosde mis meses encerrado por él Granger.

-¿Elte hizo esto?- preguntó tocándole más a fondopese a que se quejaba por sus golpes.

-Algotienes, algo que el quiere- él había meditado eso desdehace mucho tiempo, no habría estado encerrado por SeverusSnape si él no buscara algo.

-Hogwarts-dijo en tono cortante- Hogwarts era nuestro Draco, pero él losabía, lo tenía todo planeado, por eso nunca quiso ir aayudarte.

 

-¡Nolo culpes!- gritó dándole un manotazo a una de laslamparas que adornaban el despacho- ¡Maldita cínica!¿Acaso tu me buscaste?.

Susojos se llenaron de lágrimas. Había pasado tantotiempo, pero todavía su voz hacía que se le erizara elbello.

-Yoquise ir por ti- decía ella llorando- pero nos habríanmatado a ambos.

-¿Ydespués?- el la tomó por el brazo poniendo sus labioscerca de los suyos. Sus ojos plateados parecían traer una luz,una pequeña luz reflejada en lágrima. Lloraba por ella,lloraba por tanta ausencia y lloraba por el placer de sentirla cercade nuevo-¡Dime Granger! ¿Que pasó despuéspara que te casaras con él?, ¿te olvidaste de mi?.

Ellanegaba con su cabeza envuelta en lágrimas. Draco la manteníacerca, miraba su vestido blanco, la tenía allí casada,de otro hombre.

-Mehicieron creer que habías muerto- confesó ella- Élme dijo que me traicionaste, que volviste del lado de Voldemort.


Élno aguantaba más, no estaba por la labor de aguantar más.Demasiado tiempo, demasiado esperado durante dos años, sushuesos se habían roto por sus golpes, se habíanrecuperados solos por el amor hacia ella, el mejor amor. Los nerviosestallaban, sus pupilas se dilataban al son de sus ojos caramelo. Elcorazón lo sentía a cien por hora.

Lasneuronas les traicionan a ambos y ya ni se hablan. Amos se emocionan,cargan sus hormonas y se empiezan a tocar por varias zonas.

Yala está besando, ese beso deseado desde hace años. Ellase deja, ella le responde, era lo que su espejo roto le invitaba ahacer cada noche.

Élla lleva hasta el escritorio. Los horizontes del amor son taninmensos que ambos aceptaban sin más lo que el corazóndecidía hacer.

Éldisfruta de su muslo cubierto, rompé su vestido con fuerza,mancilla aquel falso matrimonio, ya no hay traje de boda, se aconvertido en un vestido sensual, un vestido que deja mostrar sucuerpo.

Sabenque son clandestinos, él lo tiene prohibido por su nombre,ella por su matrimonio, pero ambos se adoran. Ahora ella estácontenta y viva.

Tumbasu cuerpo, lo besa por cada uno de sus rincones. Disfruta de nuevo desus pechos, de cada uno de sus lunares.

Disfrutacomo nunca lo había echo, como tanto tiempo habíaaguantado.

Ellaagarra su cabello para no dejarlo marchar nunca más, deja queél inunde sus labios en su cuello. Araña su espaldacomo antaño, su segunda virginidad, tanto tiempo sin practicaraquel acto si era sin él, solo lo quería con ély lo tenía de nuevo.

Dracoeleva su delicada cadera hasta la suya, lo siente, siente que estádentro. Un suspiro lo marcaba, marca tanto placer aguantado.

Laestaba poseyendo de nuevo, era suya toda suya.

-Draco-lo llamaba entre suspiros- No te vayas nunca.

-Ahoraeres una mujer casada- le reprochaba- Solo es un juego, solo deseasun cuerpo joven, solo deseas un amor de la adolescencia.

-Nodigas eso- decía ella mordiendo su cuerpo para herirlo- No noshagas más daño.

-Siguessiendo un ángel- le decía con movimientos acentuados-No eres para mí.

-¿Yque quieres de mí, Draco?- le preguntaba llegando a elextremo- Dímelo, solo dímelo. Ahora soy tuya, parasiempre.

-Séque no olvidaste mi mujer perfecta- decía él dejandocaer su cuerpo sudoroso encima de el suyo.

 

Ellaapretaba su cabeza contra el pecho, un gemido había marcado elfin. Se reían por tanto placer retenido. Jugaba con la melenade su querido mortígafo entre los dedos.

Habíavuelto, había vuelto a sus brazos con su oscuro pasado. Estabaallí de nuevo trayéndole problemas.


Lapuerta de aquel despacho resonaba, alguien la golpeaba al otro lado.

-¡Hermione!-una voz fría la llamaba- Sé que estás ahí,ábreme.

-Esél- decía ella levantándose y arreglándoseel vestido roto- Vete.

-No-se negó rotundamente- quiero verle la cara a ese cobarde.

-Tematará- decía ella entre un sollozo.

-Dejalepasar- ordenó tan frío como la persona que habíatras la puerta.

SeverusSnape volvía a golpear, perdía los nervios. Tiraríala puerta abajo si era necesario. Hermione había usado un buenhechizo para que no pudiera abrirla mediante magia.

-¿Conquien hablas?- preguntaba bruscamente- ¡Ábreme lapuerta!.

Dracoarrancó de las manos de Hermione la varita. Puntó a lapuerta y en un giro de muñeca la abrió. Severus Snapeabría sus ojos como platos. No podía ser, su mujerestaba allí medio desnuda con aquel miserable.

-Severus,calmate- decía ella andando hacía él.

Severusla tomó a la fuerza por el cabello hasta amarrarla a él.La sostenía por el cuello con su robusto brazo y apuntaba aDraco con su varita.

-Tuno deberías estar aquí- le dijo a el joven que sonreíasarcásticamente.

-¿SorprendidoSeverus?- fue cínico- Suéltala, ella no tiene nada quever. Bastante la utilizaste ya.

-¡Ellaes mi esposa!- le gritó con la cabeza bien alta- Ella ahora mepertenece, al igual que todo esto.

-Nocreo que a ella le importe que te quedes todo esto- propuso Draco-incluso me atrevería a decir su cuerpo, pero hay algo quenunca tendrás de ella Severus- el profesor lo miró conrencor- su corazón.

-Túpodrás tener su corazón- le contestó Severus-pero no podrás usarlo, no podrás tener un cuerpo en elcual cuidarlo.


Dracolo miraba furioso. Allí estaba el hombre que le habíaquitado a su enemiga, a su muchacha, a su mujer ahora. Ambos seapuntaban sin perder los nervios. Severus sonreía sarcásticocon aquella sonrisa de medio lado.

Hermionelo sabía, sabía que tramaba con aquel echo, antes deque Severus pudiera zarandear su varita mordió su brazo confuerza.

Severusse quejaba por su brazo, miró con furia a Hermione que semantenía con el gesto enfurecido a su lado. Ella estaba conDraco, era suya, ella lo sabía desde hace años.

-¡Malditacría!- Severus alzó su mano y golpeó su cara. Ungran arañazo marcó su cara con aquel anillo de elmatrimonio falso. Sangraba y pese a eso escupió en su fríorostro.

SeverusSnape apuntó en un segundo Hermione Granger desarmadatotalmente.

-¡AvadaKedavra!


Ungran destello verde marcaba el fin para uno de los presentes. Uncuerpo caía perdido en aquel verde esmeralda. El cuerpo deHermione caía, por su propia debilidad.

SeverusSnape yacía muerto en sus pies, Draco Malfoy se habíaconvertido en asesino. La había liberado de nuevo, le habíadejado de nuevo libre de sucios traidores para él serencerrado de nuevo. Sí, ese era su destino.

-Yonunca te traicioné- le afirmó tirando la varita a suspies.

Deslizósu cuerpo hasta el asiento más cercano. Se sentó,esperaba, sin nervios. Silbaba y frotaba sus manos.

 

-¿Quehaces aquí?- Hermione corría llorando hacia él yestiraba su cuerpo para levantarlo- Tienes que irte, tienes queescaparte. Ellos ya saben que se a cometido el asesinato, seguro quelo saben.

-Pueseso hago- decía tranquilo- espero que lleguen, espero volver aencerrarme. Espero tu libertad.

-Nopuedes hacerme esto- decía golpeándole el pecho- Nopuedes volver de el mismísimo infierno para hacerme el amor ymarcharte como si nada.

-Sípuedo- le decía parando sus manos y besándola conímpetu. Ella se separó, no era momento, debíamarcharse- ¿Lo deseas otra vez?.

-¡Deseoque te vayas!- le gritó- Deseo que desaparezcas hasta quepueda ir a buscarte.


Lapuerta se abría de nuevo. Allí estaban, el ministeriohabía llegado. El primer ministro miraba el cuerpo de SeverusSnape y Draco extendía sus brazos. Se entregaba entre llantosde Hermione.

-Cogedlo-ordenó el primer ministro.

Doshombres tomaban sus manos para llenarlas de cadenas, él no seresistió. La última mirada fue la más fuerte, lamás significada entre tanta lágrima. Ya se iba, ya loperdía de nuevo.

-¡AvadaKedavra!-

Hermioneyacía con su mano extendida, su varita había soltadootro destello verde. Su mirada estaba enfurecida, ya no habíalágrimas. Ya era la mujer perfecta para Draco Malfoy.

-¿Quehas echo?- le preguntó el furioso. Él se entregaba porella, para su libertad. Ahora ambos serían encerrados.

-Veintepor ciento ángel, ochenta por ciento demonio- ella citaba lasmismas palabras que el joven Malfoy le dijo hace tantos años,aquel primer día que se encontraron.

Lahabía convertido, la había echo pasar de ser un ángela un demonio. Ella fue mortifaga, jugó su vida con él.Ambos serían encerrados, ambos torturados juntos.

Yase los llevaban, delante de todo Hogwarts. Ya estaban esposados. Eranasesinos, unos malditos asesinos por amor.

____________________________________________________________________

Este es el capítulo final. Pero escribiré un Epílogo, una terminación más completa de ambos. Espero que les haya gustado, sé que no todos adoran que los encierre a los dos, pero así está escrito. Espero que disfruten de lo escrito y de el sentido que tiene.

Besos & Saludos -Septiembre de Draco-

Ellase había convertido en una asesina. Se había convertidoen la sombra de Draco Malfoy, en su compañera.

Estabanen Azkaban, estaban en la oscuridad, estaban en un celda sucia,roída, rota, podrida como su corazón. Lo habíanmanchado por amor, lo habían manchado para disfrutar de unavida presos, vivirían placer, vivirían alegrías,buscarían luces en las noches más lúgubres.

Sehan vuelto astutos, fríos. Detestan la alegría y elafecto. Sus espíritus perversos se habían quedado entreaquellos cuatro barrotes.

Eranun mito, todos hablaban de ellos. Todos los temían, los teníancomo los más oscuros demonios de aquellas tierras.

Asesinosdespués de traer la paz a el mundo. Manchados en un pasado porla marca y atraídos de nuevos por ella.

Hablabande ellos por todos los rincones, hablan de que sus almas son turbias,que se alimentan con furia, con penuria, con envidia y rabia.


Peroellos se sonríen a la luz de la luna mas llena. Los ojos deDraco Malfoy están mas plateados que nunca. Sostiene el cuerpode su musa, de su asesina, de su demonio. Hermione, algunos la temeny otros la adoran. Está encima de él, estáencima de la serpiente que juega por su cuello.

-HermioneGranger- llamaba una voz fuerza de la celda.

Ellase acercó sucia, desmejorada, pero con una sonrisa vil, unasonrisa que contagiaba el miedo.

-¿Quequieres?- le preguntó con desprecio a el primer ministro.

-Comunicarleque su matrimonio nunca fue verdadero- Hermione sonreía. Ya ledaba igual estar casa, viuda, encerrada. Estaba con él, conDraco Malfoy.- Severus Snape tenía un tratado con elministerio, sus posesiones no pasarán a ser suyas y Hogwartsvolverá a manos de Minerva Mcgonagall.

Hermionereía agarrada a aquellos barrotes. ¿Para que queríaella Hogwarts, para que quería dinero, pertenencias? Teníaamor, lo tenía a él.

-¿Algoque decir?- le cedieron la palabra.

Hermioneescupió en su rostro mirándole con rabia.

-Estabien- decía limpiándose con un lujoso pañuelo-Si no hay nada más que decir, me marcho.

DracoMalfoy sacaba su brazo por los barrotes de aquella celda. Golpeóel tabique nasal de el ministro haciéndole sangrar.

-Malditosasesinos- los miraba furiosos- Os pudriréis aquí.


Denuevo solos, de nuevo arrastraba aquel cuerpo manchado y femeninohasta la pared más cercana. Ella sonreía picaramente yhundía sus dientes en el cuello robusto de el rubio. Se habíaconvertido en una serpiente. La luna dejaba que su pequeña luzlos dejara jugar, que su sudor se diferenciara por destellos.

Aquellaimagen era la más loca, la más condenada tal vez. Milesde muertes sobrevolaban por al lado de ellos. Los dementores cadanoche los aguadaban, esperando que cometieran un fallo para matarlos.Pero ellos no, ellos no querían ir.

Quela muerte los cuidara volando afuera, que la muerte los esperara a quesalieran. Porque mientras que la muerte fuera quien estaba allífuera, nada más grabe podría llegar hasta aquella celdaa impedir que se entregaran cada noche.

_________________________________________________________

¡Finalizó! Espero que les haya gustado. Quizás alguien deseaba un final feliz. Lo es en su cierto modo.

Les invito a seguirme por otros lares. Lares como: ''Perfecta Dama'' y ''No te dejaré morir''

Muchas Gracias a quien lo siguió hasta el final.

-Septiembre de Draco-


Amor Mortifago [Epílogo] - Fanfics de Harry Potter

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Despuésdel quinto curso en Hogwarts, cuando el ejercito de Dumbledore luchó en el ministerio de magia contra los Mortífagos fué cuando la muerte de Harry P

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2023-02-27

 

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