Bitácora de un secuestro - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

(los personajes no me pertenecen sino que a J.K ROWLING)

Jueves 2 de Mayo.

En la mansión Granger- Weasley, todo marchaba bien, era una gran casa, pero no extremadamente grande, según el padre de familia, era perfecta para ellos 5. En esa acogedora casa vivían el, su amada esposa, sus dos hijos y su suegro, quien se había mudado con ellos, luego de la insistencia del joven matrimonio, para que no viviera sólo luego de enviudar hace unos años atrás.

La madre, una señora castaña y con el cabello tan enmarañado como cuando era una niña, estaba sentada leyendo un informe en la biblioteca-estudio de la casa, ella era la jefa del departamento de Leyes mágicas del Ministerio de magia, uno de los cargos más importantes del ministerio. Dejó su libro en una mesa contigua y observó como su esposo, el segundo a cargo del departamento de Auror, le enseñaba a su hijo de 6 años unas jugadas de ajedrez mágico.

 

- Mira Hugo, con esta jugada nadie podrá ganarte.

- ¿Ni siquiera tú?, pregunto Hugo.

- eso lo veremos, mientras sonreía y su hijo hacia un puchero.

Hermione, Ron y Hugo comenzaron a reír, pero unas notas que comenzaron a sonar del piano, hicieron que los tres se voltearan y vieran a un hombre de 60 años, tocando al lado de una niña castaña y con suaves rizos, que también tocaba las teclas del piano.

- Abu ¿Por qué no tocas para mi Claro de luna?, me gustaría practicar unos pasos, ya sabes que quiero que me den el papel principal en la obra de la academia de este año.

- Claro mi pequeña, y comenzó a sonar la música, mientras Rosie, comenzó a bailar ballet, en la sala de su casa.

Su abuelo la contemplaba, al igual que lo hacían sus padres. Hermione, no podía sentirse más privilegiada, a pesar de que aún extrañaba la compañía su madre. Mientras comenzaba a pensar en eso una llama verde la despertó y recordó que la familia de su mejor amigo, Harry Potter, vendrían a cenar, como lo hacían todos los jueves. En unos minutos, los 5 Potter estaban en la sala limpiándose la ropa.

-James, espero que te comportes y no molestes a nadie ¿entendido?, le decía Ginny, un tanto enojada.

- Sí mamá, lo prometo, esta noche seré un angelito- decía, mientras su padre rodaba los ojos.

Luego de los saludos, pasaron al comedor para degustar la comida que Ron había preparado. Una vez finalizada la cena, los adultos se ubicaron en los sillones a conversar, mientras sus hijos jugaban un rato. James les mostraba unos insectos que había capturado en su jardín a Lily y Hugo, mientras que Rose y Albus, comenzaron a dibujar.

-¿Que hacen? Les preguntó James.

- Que no ves que estamos dibujando- le dijo Albus quien pintaba un dragón- estoy haciendo un dragón para dárselo a tío Charlie, antes que se vaya.

- ¿Y tu Rosie?

- Nada, un auto que he visto varias veces en la calle.

- Es muy bonito, además como tu dibujas tan bien- le comento Albus

- Bueno niños, nos vamos ya es tarde y mañana tienen clases- Dijo Harry, mientras tomaba en brazos y besaba en la frente a Rosie.

- Buenas noches mi niña, recuerda que eres mi ahijada favorita, nos vemos antes que me extrañes.

- Claro tío, tu eres mi favorito. Le sonrió y lo beso en la mejilla.

Mientras los Potter se retiraban a su casa, Rose y Hugo daban las buenas noches a sus padres y abuelo. Hugo llamó al gato para esconderlo en su pieza, mientras Rose al llegar a su habitación, tomo a su muñeca Clementine, un regalo de su padrino el día de su primer cumpleaños, y se recostó en la cama, esperando que su madre pasará a comprobar que estaba todo bien.

 

En un lugar oscuro, no lejos de la casa en la cual cenaban los tres héroes y sus familias, un hombre y una mujer contemplaban la noche, hasta que el rompió el silencio.

-Esta todo listo para mañana, debemos actuar rápido, ellos no quieren testigos, ni nada que pueda frustrar los planes.

- ¿Crees que todo saldrá bien?, tengo un mal presentimiento- dijo la mujer.

- Como crees, además los hemos venido siguiendo durante meses, sabemos todos los movimientos, la tendremos tal y como queremos, nos deshacemos del estorbo y listo y si vemos que algo no anda lo retrasamos, aunque a los jefes no les gustara.

- ¿Sabes realmente para quien trabajamos o que es lo que quieren aún no entiendo los motivos por los que nos arriesgamos tanto, por algo que parece ser tan insignificante?

- Mira, Kate, a ti eso no te importa nos van a pagar bien, lo que pase o le pase después no nos interesa, estos tipos son raros, se visten raros, pero tienen dinero y nos van a pagar muchos dólares por esto. Es más simple que otros trabajos, será como quitarle un dulce a un niño. Y comenzó a reír al decir estas palabras, mientras ella lo observaba y tomaba la foto de su próxima victima en las manos, observando esos hermosos ojos azules que se lograban ver en todo su esplendo en aquella fotografía.

(es mi primer fics, necesito comentarios por favor) en la tarde subire el prmer capitulo y comenzará a suceder muchas cosas...

Viernes 3 de mayo

Era un hermoso día en las afueras de Londres, el sol comenzaba a asomarse, y un pequeño rayo se colaba por la ventana dándole en el rostro a una pequeña niña y a su muñeca que dormía al lado de ella. La niña se dio la vuelta y arrugó los ojos para tratar de seguir durmiendo, pero la puerta de su habitación se abrió dando paso a su madre, quien se sentó en su cama y con una dulce voz la comenzó a remecer lentamente.

- Rosie, pequeña, despierta, debes prepárate para ir a la escuela.

Rose se sentó en su cama y le sonrió a su madre, mientras un pequeño pelirrojo, lleno de pecas en sus mejillas y con unos grandes ojos azules entraba corriendo y comenzaba a saltar en la cama de su hermana.

- Arriba Rose, no seas tan dormilona vamos a llegar tarde al colegio.

- Deja de saltar para que me pueda levantar- le contesto Rose. Mientras su madre tomaba en brazos al pequeño saltarin y se lo llevaba.

Al ver el reloj observó que eran las 7 de la mañana, demasiado temprano para que su hermano estuviera listo para el colegio, pero siempre era así, mientras ella poseía una capacidad intelectual catalogada por sus profesores como superior al resto (había aprendido a leer sola a los 3 años, a los 5 realizaba cálculos matemáticos en forma mental y ahora ya maneja mayor información que muchos niños de secundaria), no era tan responsable como su hermano, ella prefería jugar, hacer bromas con sus primos mayores, dibujar, pero el ballet y la lectura se peleaban el primer lugar de sus preferencias.

Se levanto colocándose el uniforme del colegio, su madre había insistido en que sus hijos fueran al mismo colegio que ella había asistido, antes de que ingresaran a Hogwarts. Besó a su muñeca en la frente y le dijo: ¡nos veremos antes que me extrañes!, y salió de su habitación, dirigiéndose a la cocina, para desayunar.

 

En la cocina de la casa Hermione le preparaba la avena a su hijo menor, mientras le comentaba a Ron que Ginny vendría hoy al almuerzo para ayudarle a ver las cosas que llevarían para la subasta anual del albergue mágico. Cuando Rose se disponía a desayunar alguien golpeo tres veces la puerta de la cocina, lo que hizo que Hugo y Rose se levantaran de un salto. Ambos niños se acercaron a la puerta y gritaron:

- ¿Quien es? Dijeron al unísono

- Soy yo- respondió una voz de hombre

- ¿Quién es ese yo, acaso no tiene nombre?, pregunto Rose.

- Claro que lo tiene, si quieren saber deben escuchar a un ruiseñor cantar y el mi nombre les dirá. Contesto el hombre. Mientras Hugo abría la puerta y junto a su hermana le gritaban.

- ¡Señor Rui! Felices de verlo como lo hacían todas las mañanas con la misma rutina.

- ¡Buenos dias! Dijo el hombre

- ¡Buenos dias! Dijeron los otros adultos de la cocina

- Estoy listo para llevarlos al colegio y a usted señor Granger a su trabajo- dijo mirando a los niños que ya habían vuelto a sentarse y luego miro al anciano.

Ya en el auto, los niños se volvieron a despedir de sus padres por la ventana, mientras que Rui se sentaba al volante, listo para iniciar un día más de chofer para esta familia.

A dos cuadras de distancia un auto negro con vidrios polarizados, estaba estacionado, las personas que estaban a bordo eran tres, dos hombres y una mujer, uno de los hombres y la mujer se encontraban en ese auto desde ayer, no se habían retirado, planeando los últimos detalles del trabajo que hoy debían realizar, si todo salía como habían planeado, mañana a esa hora estarían en alguna playa desierta disfrutando de la buena vida y olvidando lo que habían tenido que hacer para conseguir el dinero que les permitía darse esos gustos.

El nuevo integrante, un hombre gordo, que se encontraba en el auto comenzó a mirar los apuntes que habían hecho sus compañeros y repasaba el plan en voz alta.

- Puedes callarte un rato- le dijo la mujer, con evidente tono de fastidio.

- Es necesario si no quieres fallar y sufrir una muerte dolorosa, por que una cosa tienes que tener claro si algo sale mal, lo mejor que nos puede pasar es tener una muerte rápida.

La mujer empalideció, y se sobresalto aún más al ver que la puerta de atrás se abría, y un hombre vestido de negro completo y con capucha, se sentaba al lado del hombre con el cual acaba de discutir.

- ¿Esta todo listo?- pregunto el hombre

- ¡Claro!, hemos repasado el plan casi mil veces- respondió el hombre a su lado.

- No aceptaremos errores, esto debe efectuarse hoy mismo, los contratamos a ustedes porque se supone que son los mejores en todo esto- volvió a decir el encapuchado.

- Lo haremos sin ninguna falta tendrá su "encomienda" hoy mismo en el lugar indicado- Dijo el otro hombre que se encontraba en el volante.

- Les recuerdo que no me interesa a quien tengan que matar para conseguir lo que les pedí- decía mientras le quitaba el expediente del plan al hombre. Miren bien esta foto quiero que esta noche en la casa ya no este, que sus padres sufran, lloren, griten, mueran si es posible por su ausencia.

 

-¿Qué tienen de especial sus padres, no parecen ser nadie importante, no más que otros que viven por aquí?- pregunto la mujer con miedo.

- Para ti y todos ustedes no serán nadie, pero eso a ti no te importa quiero que toda esa gentuza, esa asquerosa familia, sienta el dolor, la angustia y bueno el provecho que podemos sacarle a la situación, porque esto también tendrá otros beneficios-más hablando para si que para los ocupantes del auto- Ahora los espero a la hora indicada, y recuerden no pueden escapar de nosotros, dijo pasándole el expediente a la mujer, dejando a la vista del hombre gordo, un extraño tatuaje en el brazo del encapuchado.

A la hora de almuerzo se encontraban en la habitación de Rose, su madre y su tía. Ambas mujeres conversaban animadamente, mientras echaban en una caja ropa que a la pequeña ya no le quedaba. Ginny se levanto y se sentó en la cama para descansar, en eso tomo la muñeca que había recostada en ella y se quedo mirándola.

-No la deja para nada, nos costo mucho convencerla de no llevarla al colegio- decía Hermione

- Si, recuerdo el día que Harry la compró, dijo que esta era su forma de no separase de ella. El la quiere mucho, ambos la queremos mucho, ella es muy especial, tiene una extraña forma de cautivar a las personas, - decia Ginny.

- Lo se, a Ron le preocupa que tenga esos mismos efectos cuando sea más grande y los chicos la busquen- comentó Hermione entre risas.

-¡Llegamos!, dijeron dos voces desde el primer piso.

- ¡Ya llegaron! No me di ni cuenta de la hora, como hoy pedí permiso en el trabajo no viene Domi a cuidar la casa, tendré que preparar algo rápido de comer.

Al bajar estaban sentados en la escalera Rose y Hugo, quienes los saludaron y subieron a cambiarse ropa. En el comedor, mientras almorzaban, Rose trataba de amarrarse un listón de seda que se había puesto en el pelo, que combinaban con el vestido que se había colocado, en ese momento Hugo le preguntaba a su tía por sus primos, ella le comentaba que ellos el día viernes tenían clase hasta las 3 y media y les peguntó a sus sobrinos si querían acompañarla a buscarlos y luego volvían para acá a jugar y esperar a que llegarán Ron y Harry.

- Claro tía- dijo Hugo

- Yo no puedo todos los viernes tengo Ballet a las 3, Rui me vendrá a buscar dentro de un rato, pero volveré a jugar con ellos- respondió Rose.

- Claro, si estarás de vuelta a las 4- dijo Hermione

A las 2 y media Rose estaba sentada en la escalera guardando apresuradamente sus zapatillas de ballet en su bolso. La puerta sonó y corrió a abrir, era Rui, quién le sonrío y tomó el bolso y se fue al auto rojo estacionado afuera, ella corrió donde su madre, la abrazó y besó, luego fue donde su hermano quien estaba frente al tablero de ajedrez, y la miraba enojado.

- No te enojes, cuando vuelva terminaremos el juego, lo prometo, además veré si en el auto esta el alfil que falta. Es una promesa, no toques el juego hasta que yo llegue- le dijo Rose, tendiéndole la mano en señal de cerrar una promesa.

- Promesa- le dijo su hermano sonriéndole.

Cuando se acerco a su tía la abrazó.

- Puedo llevar a Clementine, le dijo a su madre mientras observaba a su tía Ginny- hoy está un poco inquieta.

 

- Claro mi pequeña Rosie- dijo su madre un tanto preocupada, ya que Rose había dejado de andar con su muñeca cuando salía de casa.

Hermione guió a su hija hasta el umbral de la puerta en donde la esperaba Rui, Rose miro a su madre y la abrazo fuertemente, al soltarse corrió al auto y se subió viendo como su madre la despedía de la puerta agitando los brazos y luego vio a su tía aparecer al lado de su madre.

Cuando salieron de la casa, Rose se soltó el cinturón de seguridad y comenzó a buscar entre los asientos y debajo de estos. Rui la miraba por el espejo y le preguntó:

-¿Qué buscas pequeña?

- El alfil de mi hermano, lo perdió- respondió

- Sabes que no debes ir sin cinturón, si ocurre algo es peligroso.

- Tú eres el mejor conductor, no me pasara nada contigo- le dijo Rose sonriéndole.

Mientras buscaba le comenzó a preguntar por su hija, Rui tenía una hija que estaba por tener un bebé. Rose y Rui eran amigos, eso decía la niña, cada vez que podían conversaban, al hombre le gustaba mucho conversar con ella, y cada vez que ella salía del Ballet, él la llevaba a comer un helado. Rose no se dio ni cuenta de como salieron del barrio en donde vivía y pasaban por una avenida que la llevaba al centro de la cuidad, a ella le encantaba pasar por ahí ya que estaba rodeado de flores y grandes árboles, no habían muchas casas, era un pequeño bosque en la cuidad.

Lo que estos dos amigos, hombre y niña, Rose y Rui, no sabían era que en el mismo instante en que ellos salieron de la casa Granger-Weasley, el auto negro, que se encontraba estacionado cerca de ellos, también encendía su motor, dando terminó a un día normal e iniciando el infierno para los ocupantes del auto rojo, sus familias y también para los mismísimos ocupantes del auto negro.

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Espero que les guste, dejen comentarios plis... el proximo capitulo "la puerta al infierno"....

Capítulo 2: La puerta al Infierno.

Rose se sentó y dejó en su regazo a Clemetine, saco un libro y cuando se disponía a leer, un auto negro se colocó en la pista de al lado tratando de adelantarlos. Rui se enojo y comenzó a comentar la imprudencia de alguna personas, Rose se inclino sobre el asiento y coloco su cara cerca de la ventana, en eso al mirar al frente, escucho un ruido ensordecedor, era un disparo, el vidrio de la ventana de Rui se rompió en mil pedazos, y antes de que la niña pudiera siquiera abrir la boca y lanzar un grito vio como el cuerpo de su chofer caía hacia el lado dejando al auto a la deriva, miró asustada y comenzó a gritar el nombre de su chofer.

-Rui, Rui, ¿que sucede?- gritaba la niña con angustia y lágrimas en sus ojos.

Mientras trataba de pensar, el auto se salió de la carretera y fue a dar directamente contra un árbol, la fuerza del impacto provocó que la pequeña niña, se azotara contra la ventana. Todo se fue negro, y Rose comenzó a sentir un punzante dolor en su cabeza, al abrir los ojos, se dio cuenta que estaba sangrado, colocó su mano en su frente y al tratar de levantarse para ver a su amigo, alguien abrió la puerta del auto, ella se aferró a su muñeca y sintió como una mano la jalaba con una fuerza increíble, apretándole su brazo a tal punto que no lograba sentir sus dedos. Por fin logró gritar pero la misma mano que antes había empuñado la pistola, dándole un certero disparo en la cabeza al chofer la tenía apresada con una mano mientras que con la otra le tapaba la boca ahogando los gritos que ella había comenzado a dar.

 

Como pudo se aferró aun más a su muñeca, mientras la mujer le colocaba en la cabeza un pañuelo negro, tapándole la vista. Rápidamente la subieron al auto, un miedo indescriptible comenzó a inundar a la niña, no podía borrar de su menta a Rui, cómo estaba, esa pregunta no la dejaba darse cuenta de que le ataban las manos y los pies, con una cinta adhesiva. Luego le levantaron el pañuelo de la cara, la luz le segó la vista, el cintillo que ataba su pelo cayó al suelo del auto, le colocaron cinta adhesiva en su boca y volvieron a taparle la cara, dejándola inmóvil en el asiento trasero.

Lo único que lograba sentir la niña eran las tibias lágrimas que recorrían su rostro, que se fundían con la sangre que enanaba de la herida que se había hecho en la frente. Sentía como el auto se desplazaba, pero no sabía a donde, ni mucho menos por qué se la llevaban. Estaba quieta, y casi ni respiraba sólo quería que aquello fuera una pesadilla, y que su madre o padre, entraran a su habitación la despertaran y la cobijaran en sus calidos brazos, mientras la arrullaban para que volviera a dormir. Lo que ella no sabía es que eso quizás sería un recuerdo.

- Todo resulto de acuerdo al plan- dijo un dichoso hombre que conducía el auto.

- Yo no estaré tranquila hasta que salgamos de aquí- dijo Kate.

- Ahora entregamos a esta niñita y listo- dijo el gordo.

- Apresúrate, estamos en la hora del encuentro- recordó en forma fastidiada y enojada la mujer.

Anduvieron cerca de 30 minutos por una carretera de tierra, no había nada en los alrededores, sólo árboles. A lo lejos Kate observó una mancha negra, su corazón comenzó a latir en forma apresurada, no sabia porque estaba tan nerviosa, había hecho esto cientos de veces, pero esos hombres que los habían contactado hace unos meses atrás no le gustaba para nada. Presentía que algo saldría mal y que pagarían caro por ello. Cuando el vehiculo avanzó unos metros visualizó que aquella mancha se convirtió en la silueta de dos hombres, vestidos como siempre con unas largas túnicas negras tapándose el rostro. En forma instintiva toco al bulto que tenía a su lado, que temblaba como una gelatina, una amarga tristeza la embargo, comenzó a sentir lastima por el destino que le depararía a aquella niña, que se veía tan frágil. Por un segundo se reprocho haber aceptado aquel trabajo.

Cuando el auto se estacionó, los hombres le indicaron que se ubicaran más cerca de los árboles, el conductor obedeció. Paro el motor, y se dispuso a bajar.

- ¿La tienes?- Pregunto con una voz fría uno de los encapuchados.

- Claro aquí esta, eliminamos al chofer, no hubo testigos, un trabajo limpio- respondió el hombre.

- Dile a la mujer que traiga a la niña, mientras tú súbete al auto- le ordeno el encapuchado.

Eso hizo el hombre, mientras la mujer tomaba con mucha precaución al bulto y salía del auto, el segundo encapuchado se acercó a la mujer y la tomó del brazo y cuando Kate le iba a entregar a la niña este le apretó el brazo y le dijo.

- Mira lo que le pasa a tus amiguitos- soltando una carcajada y quitándole de un tirón a la niña.

Ella no podía creer que sus temores estaban haciéndose realidad. El otro encapuchado sacaba su varita y se dirigió al auto, luego pronunció dos veces unas palabras y dos rayos grises salieron impactando en los dos hombres que se encontraban en el auto.

 

- Malditos Muggles, sólo sirven para hacer el trabajo sucio- dijo el encapuchado que acabada de matar a los secuestradores.

La mujer comenzó a desesperarse, era verdad, ella correría la misma suerte que sus compañeros, pero lo que más la inquietaba, era el arma que había utilizado, no había visto nunca algo así. Para ella eso era un pedazo de madera, no lograba comprender.

Sin pensarlo trato de huir, logró zafarse de su captor, ya que la niña se había comenzado a mover, aprovecho esto y se adentro en el bosque, el encapuchado que tenía su varita en la mano, comenzó a correr tras ella. Las raíces de los árboles se convirtieron en su enemigo perfecto ya que a los pocos metros tropezó con una de ellas y cayo al suelo, sintió como el hombre que la perseguía se detenía y la contemplaba tirada en el suelo, luego le dijo:

- Lastima que tenga que hacer esto, pero fue tu culpa, yo pensaba divertirme contigo un rato pero ya que veo que no tienes ganar- Alzó su varita recito el mismo hechizo el había pronunciado con anterioridad.

La mujer sintió un dolor indescriptible, no lograba ver nada, y sintió como un líquido le llenaba la boca, era su sangre, sentía como su cuerpo se comenzaba a llenar de su propia sangre, y dando un último respiro lleno de dolor, se desplomo muerta en el bosque.

El encapuchado volvió donde su compañero quién aun tenia a la niña en brazos. El le hizo un gesto y ambos desaparecieron de la escena dejando el auto y a sus tres ocupantes muertos.

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Hermione estaba inquieta caminaba de un lado a otro mientras su amiga y cuñada Ginny, la observaba. Cuando iba a pedirle que dejara de caminar, el reloj de la sala comenzó a sonar eran las 3 de la tarde. Cuando Hermione se sentó Ginny, le pregunto que era lo que le sucedía:

- ¿Qué pasa Hermione?

- No lo se sólo me sentí un poco inquieta eso es todo.

- Seguro que estas pensando que en la oficina nada está funcionando- le cuestiono un tanto divertida Ginny.

- Un poco- confidencio- pero por lo visto ya es hora de que vayas a buscar a mis sobrinos.

- Es verdad. Le respondió levantándose y se dirigió a buscar a Hugo para que la acompañara.

- Vuelvo antes de las 4- grito Ginny,

- Ve tranquila respondió Mione.

A las 4 de la tarde ya estaban en casa Ginny y los niños, quienes habían corrido al jardín para jugar y volar en sus escobas.

- ¿Cómo estas?- preguntó Ginny.

- Bien- he encontrado un montón de cosas que nos van a servir- le dijo a su cuñada.

- Tía ¿Cuándo llegará Rosie? Pregunto Albus, quien acabada de entrar a la sala.

- Pronto, amor, ya debe haber salido de su clase y en 15 estará aquí.

Luego de media hora esperando, Hermione se paró en la ventana para ver si se veía el auto rojo de su padre, sabía que a veces Rui pasaba y le compraba un helado a su hija, pero eso no tardaba mucho así que ya deberían estar llegando. Sin embargo los minutos seguían pasando, cuando estaba pensando que podría haber pasado, el sonido del teléfono la sobresalto. Se acerco al teléfono y contesto:

 

- Bueno.. Si soy yo
Ha pasado algo profesora
Como que no ha asistido hoy a clases, pero si ella salió como siempre, Rui el chofer la llevó como todos los viernes- comenzó a decir una Hermione que en su voz comenzaba a sentirse la angustia.

- Veré que es lo que sucedió, gracias por llamar- terminó diciendo Hermione y colgó el teléfono, mientras su mirada vagaba en la nada, tratando de comprender lo que acabada de ocurrir.

Ginny se le acerco y con una mirada preocupada le pregunto que era lo que había sucedido. Hermione volvió a la realidad y la miró.

- Llamaron de la academia de ballet, la profesora quería saber por qué Rose no había asistido hoy a clases- dijo Hermione con una voz apagada.

- Pero, como es posible- dijo Ginny claramente alarmada- ¿Qué paso?

- No se- comenzó a decir Hermione, mientras comenzaba a caminar y trataba de buscar alguna explicación lógica.

- Quizás pasaron a comerse un helado antes, y se le hizo tarde, o quizás y ¿si les paso algo? ¿si tuvieron un accidente? ¡O no!- Hermione estaba casi gritando y al borde de las lagrimas.

Ginny trato de tranquilizarla, aunque ella estaba tan nerviosa como su amiga, pero alguien debía estar calmada, además estaban los niños cerca y no quería alarmarlos.

- Voy a llamar a los hospitales, no, tengo que llamar a Ron, comenzó a decir.

Mientras se dirigía a la chimenea, sonó el timbre. Hermione corrió a abrir.

- Deben ser ellos, por favor que sean ellos- comenzó a decir.

Al abrir la puerta su corazón se detuvo, sintió como su sangre se agolpó en su cabeza. Unos policías muggles estaban parados en el umbral.

- ¿Señora Weasley?

- ¿Qué sucede? Pregunto casi en un murmullo, como si no quisiera escuchar lo que aquellos hombres le tenían que decir.

- Podemos pasar, necesitamos hablar- le dijo uno de ellos.

Hermione se movió un poco dejándoles el espacio suficiente como para que entraran, se dirigieron a la sala, en donde estaba Ginny. Al sentarse los niños aparecieron, pero rápidamente Ginny los llevó hasta el patio y les pidió que se quedaran en ese lugar. Al volver rápidamente a la sala aun no habían comenzado a hablar.

- Señora Weasley, hemos encontrado el automóvil que se encuentra registrado a su nombre, en una de las carreteras, al parecer había chocado.

- ¿chocado?, mi hija cómo esta mi hija.

- ¿su hija?- pregunto el policía

- Claro mi hija, el chofer Rui la llevaba a clases ¿Dónde está? ¿cómo esta? Por favor díganme- les dijo casi gritando y con lagrimas en los ojos, mientras que Ginny la afirmaba del hombro.

- Bueno señora lamentablemente en el auto había un hombre, pero no había rastro de ninguna niña.

- ¡Como que no! ¿Dónde está mi hija?- les grito- ¿Quiero ver a Rui el puede decirnos? ¿en qué hospital esta?

- Lamentamos señora que eso no es posible.

- Pero por qué- dijo Ginny con la voz claramente afectada.

- Cuando el vehiculo fue encontrado, el ya estaba muerto-

- ¡Muerto!- dijo Hermione cayendo sentada en el sillón.

Su vista se nubló, casi no podía respirar, que le había pasado a su hija, su pequeña, imágenes de ella herida, sola y asustada comenzaron a inundar su mente. No lograba escuchar lo que le decían solo veía que su cuñada estaba muy cerca de su rostro, la miraba y movía, pero su cuerpo ni su mente reaccionaban, estaba sumida en una serie de imágenes de su hija, y de lo que podía haberle pasado. Creía desfallecer cuando una voz la devolvió a la realidad.

 

-¿Qué sucede aquí? Dijeron al unísono Ron y Harry, quienes venían entrando a la casa.

Al ver como se encontraba su esposa y ver que había dos policías muggles en la sala, Ron corrió a donde estaba ella, y le preguntó que pasaba, pero lo único que pudo decir ella fue Rose, entre sollozos. El asustado miro a su hermana.

Ginny en forma rápida y nerviosa comenzó a contarle todo lo que habían pasado desde la llamada telefónica hasta la llegada de los policías. Ron de la impresión se sentó al lado de su mujer y la abrazo, mientras que Harry comenzó a preguntarle a los policías.

- ¿Cómo que no hay rastro de mi sobrina?, hubo un choque en donde una persona murió y no encuentran a una niña, maldita sea- les espetó Harry furioso.

- Debe calmarse, además la victima no falleció producto del accidente-

- ¿cómo? Dijeron un alarmado Harry y Ron.

- Sucede que el hombre tenía un disparo en la cabeza, por lo que suponemos que no fue un accidente.

- ¿Suponen?- dijo Ron saltando de su asiento.

- Daremos parte de la desaparición de la menor, los mantendremos informados. Dijeron los policías mientras se dirigían a la puerta.

Harry tomo aire y escribió una carta y la mandó por la chimenea. A los segundos todo un escuadrón de Auror se encontraban en la sala, y escuchaban los sucesos.

- Vamos a ir dos personas a investigar al auto- dijo Harry mientras se acercaba a uno de sus empleados.

- Yo también voy- dijo Ron, Harry no quiso negarse, sino que asintió con la cabeza

Ginny trataba de consolar a Hermione que estaba llorando en el sillón, Erika una Auror, se acerco a ella y le tendió un vaso con agua. Ginny le pidió que se quedará con ella unos segundos mientras llevaba a los niños a otro lugar, los dejaría con la abuela de Teddy, ese era un lugar seguro y alejado de toda esta tragedia. Ellos no debían saber, aún era posible que todo fuera nada más que un triste susto. Aun anidaba esa esperanza.

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que les parecio? próximo capitulo: La habitación oscura.

En la entrada de una vieja casa, ubicada en un denso bosque, aparecieron dos hombres de negro con una niña en brazos. Uno de ellos golpeo la puerta. Una mujer grande y corpulenta abrió y sonrió al verlos dejándolos pasar. La casa era oscura y fría, no tenía muchos muebles, es más parecía que estaba abandonada hace mucho tiempo, los escasos muebles que habían estaban tapados por sabanas blancas, y una gruesa capa de polvo teñía todo, solo una mesa estaba descubierta y sobre ella habían muchos papeles y botellas vacías.

Rose temblaba de miedo, y de pronto también comenzó a hacerlo de frio, sabía que estaba en una casa, aunque no sabía donde. La cargaban como quien carga un viejo bulto de ropa sucia. No escuchaba más que los pasos de sus captores, nadie hablaba, ella hubiera querido gritar, quería a su mamá, pero no podía hacerlo. Le dolía el pecho, apenas podía respirar, sentía como si su corazón quisiera escapar de su cuerpo, no lo culpaba ese también era su mayor deseo en ese momento. Comenzó a moverse tratando de resbalarse de los brazos de su opresor, pero en ese mismo instante este se detuvo, abrió una puerta y la lanzó, sintió como su cuerpo se azoto en el frío y húmedo piso. Sus brazos, piernas y espalda comenzaron a arder, las lágrimas asomaron con mayor fuerza y logró arrancar de su garganta gemidos de dolor.

 

- Ahora no nos sirve muerta, idiota- dijo la mujer.

- Con eso no se va a morir- contraatacó el encapuchado que la tiró.

Sólo logró escuchar eso, ya que el sonido de la puerta retumbo en todo ese cuarto. Con la caída la capucha que le tapaba la cara logro salirse, y pudo observar que estaba en una habitación oscura, sólo una pequeña rendija que había debajo de la puerta de metal que acabada de cerrarse, le entregaba el mínimo de luz que le permitía ver escasamente el lugar en donde la habían arrojado.

Se acurruco en el mismo lugar en donde había caído, tomando con sus brazos atados sus rodillas y comenzó a llorar, el llanto más amargo que en toda su corta vida había tenido. Miedo, soledad y dolor eran lo único que sentía.

Harry, Ron y un ayudante se aparecieron en las cercanías del lugar en donde se encontraba el auto rojo. Sacaron su insignia especial y se acercaron a unos de los policías, este al ver la placa, los dejo pasar a la escena del crimen.

Se encontraron con el auto estampado en un árbol y miles de vidrios esparcidos en el suelo. Al acercar se percataron de que se llevaban en una camilla, completamente tapado al chofer. Ron se acerco y le destapó la cara. Unas lagrimas comenzaron a rodar por sus mejillas susurro ¿qué sucedió?

Harry se acerco aun más al auto y se percato que los asientos de adelante estaban cubiertos de sangre, aquella escena lo lleno de dolor y rabia. Luego observó en la parte trasera, un bolso con las iniciales RW y un libro se encontraban en el asiento, tomo las cosas y las contempló. El ayudante se acerco y le dijo algo que el no logró comprender por pedirle que lo repitiera.

- Aquí hay una mancha de sangre, en este vidrio- volvió a repetir.

Harry observo y se percato que en el vidrio del asiento trasero del conductor había sangre, el supuso que no podía ser de Rui, por lo tanto debía ser de Rose. Estaba herida, ese pensamiento lo remeció completamente, haciendo que sus piernas temblaran.

- Ya mandamos a analizar esa muestra de sangre- le dijo un policía a Harry.

- Muy Bien- logro decir este.

Se acerco a su amigo que aun observaba la escena con horror, iba a hablarle cuando el ayudante se le acerco y le pidió que se alejaran de ese lugar ya que había una información del ministerio.

- A habido un ataque a unos muggles por esta carretera hacia el interior- comentó- tres muggles muertos por una maldición desconocida, requieren nuestra presencia en el lugar de forma urgente-

- Pero como no saben lo que ha pasado con esto- contraataco Ron.

- Si lo saben- por eso mandan a llamar solo a Harry, esto aun es un asunto muggle, por la forma de ataque. Sólo tardará unos minutos mientras observamos la escena del otro crimen. Aquí no hay nada que podamos hacer- dijo.

- ¡No hay nada que hacer!- grito furioso Ron- mi hija esta desaparecida y a ti te importa lo que le paso a tres muggles que ya están muertos.

- Cálmate Ron, por qué no vuelves con Hermione, ella te necesita, yo iré y te prometo que estaré enseguida con ustedes, mi dedicación, a partir de que revise eso, será encontrar a Rose- le dijo Harry mientras lo sostenía de los hombros.

 

Ron se fue a su casa, apareciendo en la sala, Hermione al verlo corrió a abrazarlo y le preguntó que había sucedido, el negó con la cabeza baja, mientras sentía como las lágrimas de su mujer mojaban su camisa.

La casa comenzó a llenarse de pelirrojos, toda la familia Weasley se había enterado de la noticia y estaban en la casa tratando de calmar y ayudar a los acongojados padres.

Ya eran las 8 de la noche, habían pasado casi 5 horas desde la desaparición de la pequeña y no se sabía nada. Molly comenzó a cocinar, tratando de calmar sus propios miedos, una tragedia no podía volver a afectar a su familia, no creía que su hijo y nuera fueran capaz de soportarlo y ella tampoco. Se acerco a su hijo y le ofreció café este se negó, pero al ver el rostro de desaprobación de su madre acepto, dándoles sólo unos pequeños sorbos.

Ginny, Fleur, Audry y Angelina rodeaban a Hermione quien tenía la mirada perdida en una foto que había de su hija.

- Debes estar tranquila, ella va a estar bien- le decían de vez en cuando cada una de sus cuñadas, pero ella no las escuchaba, no las quería escuchar, su corazón estaba apretado sólo quería tener entre sus brazos a su hija, cuestionándose el haberla dejado ir.

- Dicen que es un crimen muggle- comento Percy a Billy- no hay indicios de que la magia este involucrada- continuo

- Pero por qué- cuestiono Billy.

- No lo se- concluyó Percy- quizás dinero, estos casos ocurren.

- Si es muy probable, aunque espero que no y que pronto la tengamos de vuelta- término diciendo Billy, mientras observaba como Harry se aparecía en la sala.

- ¿Qué sucedió? Cuestionaron varias voces a la vez.

- Creo que el caso que me mandaron a ver esta relacionado con la desaparición de Rose.

- ¿Por qué? Saltó Hermione.

- Encontré esto en el auto de los muggles muertos- dijo mostrando un listón blanco, con la inicial R en un extremo y unas pequeñas manchas de sangre.

Hermione se acerco y comenzó a llorar.

- Es de ella, es de ella- repetía- mientras Arthur la sujetaba para que no se cayera al piso.

Les comentó que además habían encontrado un archivo con anotaciones y una foto de Rose.

- Significa que estaba planeado- afirmó con pesar Arthur en la cocina, en donde se encontraban, él, Harry, Billy, Percy, George, el señor Granger y Ron.

- ¿Por qué?- dijo Ron con gran tristeza.

Todos lo miraron y no respondieron, el silencio inundó la cocina, mientras cada uno trataba de buscar una explicación.

En la oscura habitación el llanto de la pequeña aún retumbada, llevaba horas llorando, aunque para ella parecía una eternidad. Cuando logro controlar los gemidos logro sentarse a pesar del dolor de su cuerpo y cabeza. En ese momento se percato de algo, su muñeca, su Clementine, estaba con ella, no se había caído, no se la habían quitado, no la había abandonado.

En la habitación de al lado, no tan oscura como en la que se encontraba Rose, tres personas se ubicaron alrededor de la mesa.

- ¿Cuánto esperaremos?- dijo uno de los hombres

- El tiempo que sea necesario, aquí jamás nos descubrirán, deben sufrir, alargaremos esta agonía el tiempo suficiente, esto no es algo de uno o dos días, hemos esperado tanto que disfrutaremos de la situación- concluyo la mujer con una sonrisa que irradiaba odio.

 

- Que así sea- dijo el segundo hombre para luego desaparecer.

- Hoy mismo comenzaremos la búsqueda, dijo Harry a los Auror, y a la familia, sabia que ellos no dejarían de participar, habían peleado en la guerra años atrás, y no dejarían que uno de los miembros más pequeños de su familia, pasará una noche lejos de sus padres.

Algunos fueron al lugar en donde había chocado el auto, otros a donde encontraron a los muggles muertos, buscaron en los alrededores, observaron, llamaron recorrieron. A las 11 de la noche la casa se volvió a llenar, todos retornaban con la cara cansada y triste, nadie había encontrado nada ni una sola pista de la pequeña.

- Esto es cosa de mortifagos dijo por lo bajo George.

- Malditos, como que sean ellos y te juro que los matare con mis manos si es necesario- dijo Harry.

A pesar de haber derrotado a Voldemort y al círculo más cercano, aun quedaban algunos seguidores que habían logrado escapar o que no habían sido inculpados por falta de pruebas.

Aun había gran confusión, la policía muggle trabajaba sin tener muchos resultados, ellos aun no confirmaban que era un secuestro, no hasta que hubiera algún indicio claro y se comunicaran los secuestradores para pedir rescate. Sin embargo en el Ministerio de Magia, eso ya era un hecho confirmado. Sólo debían saber que era lo que ellos querían cual eran sus motivaciones. Eso no lo sabrían hasta que ellos mismos lo expresaran o encontrarán a los culpables. El mismísimo Ministro de Magia realizó los trámites para que el caso quedara completamente en manos de Auror, si era algo de magia ellos y solamente ellos podían trabajar en el caso. Además se trataba de la hija de de dos héroes del mundo, quienes además tenían cargos importantes, y era también ahijada del niño que vivió.

La noche era más oscura y silenciosa para todos en la casa, los hombres volvieron a prepararse y salieron, no si antes Ron acercase a Hermione y abrazarla.

- Te prometo que la encontrare- le dijo en el oído a ella.

- La siento, se que está asustada, muy asustada, siento su miedo, y eso se transforma para mi en terror, terror de no tenerla otra vez en mis brazos, ni oler su cabello, escuchar su risa- dijo Hermione ante la atenta mirada de toda la familia., a quien más de alguno se le caían las lágrimas.

En la otra casa también reinaba la oscuridad y el silencio, el hombre y la mujer que se encontraban en ella, estaban ensimismados cada uno en sus pensamientos. Mientras que Rose permanecía quieta acostada en el suelo, sosteniendo su muñeca muy cerca de su cara. Comenzó a cerrar sus ojos, pero un fuerte golpe la despertó, no sabía si realmente logró dormir, aunque por el cansancio que sentía suponía que no. Se quedo inmóvil con lo ojos abiertos, casi sin respirar.

- Voy a dormir- dijo la mujer- asegura bien las puertas, la pequeña sangre sucia no se escapara.

- Vete, luego voy yo- dijo el hombre quien continúo leyendo el profeta- ya quiero ver la portada de mañana.

Las horas de la noche pasaron tan lentas para algunos y tan rápidos para otros. En dos casas de Londres, el tiempo no pasaba de igual manera.

(¿volvera pronto Rose a casa? Próximo captitulo: un oscuro amanecer)

Sábado 4 de mayo.

 

Luego de una noche en vigilia, la luz nuevamente se colaba por las ventanas de la mansión Granger-Weasley, las personas que se encontraban en la sala seguían bebiendo café, de pronto Hermione salto de su asiento, y todas las mujeres la quedaron viendo.

- ¡Hugo!, ¿Dónde está?- preguntó desesperada.

- Cálmate, recuerda que ayer lo lleve donde Andrómeda, ella esta cuidando a todos los niños- respondió Ginny.

- Como he podido olvidarlo ¿qué clase de madre soy?- sollozo, tapándose la cara.

- Querida eres una de las mejores madres que conozco- dijo Molly abrazándola- es normal que estés preocupada, Hugo está bien.

- Pero no por mi, lo olvide- respondió.

Cuando la señora Weasley iba a refutar una lechuza golpeo la ventana. Fleur que se encontraba cerca la abrió y la lechuza ingreso, traía el diario El Profeta como lo hacia todas las mañanas. Esta lo tomo y observó la portada, su sobrina estaba en tamaño gigante mientras miraba a la cámara y sonreía. En letras grandes sobre la foto decía:

Rose Weasley ¡Desaparecida!

La hija de Hermione y Ron Weasley se encuentra perdida desde la tarde de ayer, según fuentes oficiales, habría sido secuestrada por mortifagos.(continua pág.2-3)

Cerró el diario y lo dejo sobre el piano. Los hombres comenzaron a aparecer en la sala nuevamente, traían sus caras derrotadas, no sólo por el cansancio sino también por que su búsqueda otra vez no había dado resultado.

- Debemos hacerlo cuando haya luz, es posible que encontremos las huellas del tipo que mató a la mujer- dijo Harry, mientras todos asentían pero el cansancio era extremo.

- Pero ahora deben descansar, aunque sea unas horas- dijo Arthur.

Mientras algunos se retiraban a sus casas para descansar mejor, indicando que volverían en tres o cuatro horas a más tardar. Harry y Ginny se quedaron acompañando a la pareja. Ginny se retiro a la cocina para prepararles algo de comida.

- Harry quiero que me digas todo lo que saben hasta el momento- le dijo Hermione, ubicándose al frente de él para mirarlo fijamente a los ojos.

- Mione- dijo dudoso, buscando con la mirada a su amigo, quien tenía la vista pegada en el techo- lamentablemente no sabemos mucho.

- Quiero que me digas hasta el más mínimo detalle, ¿me oyes?- le indico

- Claro que lo haré tú más que nadie merece saber todo y te doy mi palabra que no te ocultare nada- le dijo levantándose y dándole un abrazo.

- Necesito ver a Hugo- dijo luego de descansar un rato.

- Hermione ¿estas segura?- pregunto Ron

- Claro el necesita saber la verdad de nuestra boca, es mejor así. Dijo con tristeza.

- Pero, si quizás
- empezó a decir Ron

- ¡No! el merece vernos y que le contemos lo que pasa, ¡es su hermana!- grito Hermione.

- Esta bien tienes razón, pero antes de todo debemos calmarnos el no puede vernos así- dijo Ron acariciándole el pelo, mientras ella asintió y se acomodo en su pecho, el latido de su corazón logro calmarla, como deseaba volver a estar así tranquilamente viendo como sus hijos jugaban.

Cerca de las 10 de la mañana cuatros personas, se aparecían en la sala de la casa de Andrómeda. Cuando esta fue a la sala abrazo a Hermione y luego a Ginny.

- ¿Dónde están los niños?- preguntó Harry.

- Están arriba jugando con Teddy - dijo la mujer.

 

- Los puedes llamar, por favor- dijo Hermione

- Claro- dijo Andromeda, subiendo la escalera.

- Es mejor decírselo a todos juntos- dijo Hermione observando la ventana.

- ¿Estás segura?- interrogo Ron

- Si, de esa forma se sentirá más apoyado y creo que será más fácil para todos.

Estaban conversando cuando sintieron bajar corriendo a un grupo de niños, Lily corría a abrazar a sus padres, mientras Hugo hacia lo mismo. Los 3 mayores, se pararon cerca y observaron a sus padres y tíos.

- ¿Qué sucede?- preguntó James, mientras que Albus, se sentaba al lado de su padre.

- Teddy, acompáñame a la cocina- dijo Andrómeda.

- No, el también tiene que estar, es parte de nuestra familia- dijo Ron

Teddy, puso cara de preocupado, mientras todos los demás miraban a sus padres.

- Hugo ven siéntate con nosotros- dijo su madre, mientras lo acercaba y miraba fijamente a los ojos.

- ¿Qué pasa mamí?, ¿hice algo malo?- pregunto asustado el niño

- No cariño claro que no- respondió esta

- ¿Dónde esta Rose?- volvió a preguntar el pequeño pelirrojo, quien se dio cuenta que la expresión de su madre cambiaba a una de profunda tristeza, al ver esto dio vuelta su cara y miro a su padre.

- ¿Papá?- preguntó el niño.

- ¿qué pasa, por qué pasamos aquí la noche, por qué Rosie no vino?- preguntó Albus asustado.

Harry le acarició el brazo a su hijo, mientras que Hermione tomo un gran suspiro, para preparase para hablar.

- Hugo quiero que me escuches tu y tus primos, ¿si?, Hugo movió su cabeza en forma afirmativa, al igual que lo hicieron los Potter.

- Ha ocurrido algo

Pero no pudo continuar su voz había comenzado a quebrase y no quería romper a llorar en frente de su hijo de 6 años. Al ver esto su esposo giro a su hijo para quedara viéndolo a él.

- Rose, tu hermana, se perdió, pero la estamos buscando y ya veras como pronto va a estar en la casa- dijo Ron lo más rápido posible. Harry lo quedo mirando perplejo al ver como había soltado la noticia a los niños.

Ginny al ver las caras de miedo y preocupación de sus hijos, se apresuro a abrazar a Lily, y continúo hablando.

- No se preocupen, todo va a estar bien, estamos haciendo todo para que vuelva.

- ¿Pero cómo, qué le paso?- Pregunto James.

- Bueno eso.. lo importante es que estén tranquilos, ya verán como todo esto se arregla lo antes posible.

- Claro, si papá y tío Harry son lo mejores Auror ellos la van a encontrar, de seguro está jugando por ahí y no se dio cuenta de la hora, camino y se perdió- dijo Hugo con toda su inocencia.

Hermione al ver la inocencia y tranquilidad de su hijo, lo abrazo y comenzó a llorar.

- No te preocupes mamá yo la voy a retar cuando vuelva por hacerte llorar así- le dijo su hijo.

- Claro amor- le dijo su madre dándole un beso en la cabeza.

- ¿Pero? Alcanzó a decir Albus, hasta que Harry lo interrumpió con la mirada.

Harry sabía que sus dos hijos mayores y Teddy estaban preocupados, ellos ya no eran tan pequeños y comenzaban a entender la gravedad del asunto. Con ellos hablaría a solas para esclarecer sus dudas.

En la otra casa, aquella que se había convertido en la prisión de Rose, estaban sentados a la mesa la mujer y el hombre quienes se encontraban comiendo, mientras el periódico el profeta se hallaba en el centro con la foto de su prisionera en primera plana.

 

- Aly ¿Cómo dedujeron que la magia estaba implicada tan rápido?- dijo el hombre con un cara de curiosidad, más que de preocupación.

- Según mi informante encontraron en el auto de los muggles una cinta que era de la niñita- respondió ella, mientras colocaba en un plato un pedazo de pan y un pequeño vaso con leche.

- ¿Para qué preparas eso?- le dijo él mirando la bandeja.

- ¿Cómo para quien? Acaso no sabes que la niñita debe estar viva, y para eso necesita comer, no le hemos dado nada desde que llegó, eres un incompetente Todd.

- Has lo que quieras, pero no dejes que te vea- dijo él

La mujer asintió y camino hacia la habitación en donde estaba Rose, abrió la puerta y la vio sentada en el suelo, apoyada en la pared y con la cabeza escondida entre sus rodillas. Al sentir que alguien entraba por la puerta la pequeña levantó la cabeza, y observó como una mujer con una mascara en la cara, dejaba en el suelo una bandeja.

- ¡Come!- le dijo esta en tono frío mientras se acercaba a ella. Rose comenzó a temblar, iba a esconderse pero se dio cuenta que eso no le ayudaría en nada y se quedó inmóvil, la mujer acerco su mano a la cara y de un tirón le quito la cinta de la boca.

La niña no se movió, espero a que la mujer se girara y retirara de ahí, ni siquiera hizo el intento de gritar. Una vez que la puerta estuvo cerrada se arrodilló y caminó sobre sus manos y rodillas, como aún permanecían atada el roce de la cinta al moverse le provocaba dolor, pero no le importó tenía mucha hambre, así que se acercó, se sentó y comió lo más rápido que pudo el pan y luego tomo el vaso con ambas manos y bebió toda la leche. Comenzó a sentir como el liquido frío bajaba por su garganta y se hacia camino hasta llegar al estómago. Recordó y extraño la leche tibia que le preparaba su abuelo, cuando este llegaba en la noche del trabajo. Al recordar a su familia sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas. Se paro dio unos pequeños saltos quedando frente a la puerta y comenzó a golpearla con sus manos.

- Déjenme salir, quiero a mi mamá- gritaba y lloraba a la vez, lo hacia con toda la fuerza que tenía, y le daba golpes a la puerta.

En la otra habitación las dos personas se quedaron quietas al escuchar el escándalo.

- Déjala que grite hasta que se canse, nadie a parte de nosotros la va a escuchar- dijo Aly riéndose.

- No puedo leer el diario tranquilo- dijo enojado.

- Ya se va a cansar- volvió a decir ella.

- ¡No! yo la voy a parar y va a ver con quien se está metiendo- dijo colocándose una mascara y dirigiéndose a la habitación

- ¿Qué vas a hacer?- le preguntó ella un tanto asustada ya que conocía las reacciones de él cuando estaba furioso.

- Ya veras- dejo echando fuego con la mirada.

(Próximo cap: Silencio eterno) comenten plis.....

Rose seguía gritando pero ya no lo hacía con tanta fuerza, estaba muy cansada ya que no había dormido, y la comida que le habían llevado era muy poca para saciar su hambre. Había comenzado a dejar de golpear, cuando sintió que alguien trataba de abrir la puerta. Dio un salto al lado y cayo al suelo. La puerta se abrió de un golpe, y dio paso a una enorme figura de un hombre, que respiraba agitado demostrando que estaba furioso. Dio un solo paso y la niña comenzó a arrastrarse hacía atrás. Al chocar con la pared, el hombre lanzó una carcajada y dio tres pasos hacia ella, se agacho y la tomo de ambos brazos levantándola para dejarla a la altura de su cara. La apretó con mucha fuerza, tanto que la niña lanzó un gemido de dolor. Si ella hubiera podido ver el rostro de aquel hombre se habría percatado que eso le había causado que una sonrisa se dibujara en la cara.

 

- Como vuelva a sentir un ruido provocado por ti y te arrepentirás- le dijo zamarreando su pequeño cuerpo y dejándola caer al piso. Se dio media vuelta y azotó la puerta al cerrarla.

La niña se quedo inmóvil, ni una lágrima asomó esta vez en sus ojos, busco a su muñeca y la abrazó, trato de mantener su respiración lenta, pero estaba temblando de pánico, ya no era miedo, había superado ese nivel, su cabeza le daba vueltas, todo giraba a su alrededor, a pesar de estar en penumbras, podía ver como todo se movía. Continúo mirando, sin saber si fueron segundos, minutos o horas, hasta que sus ojos comenzaron a cerrarse, todo se volvía cada vez más oscuro, el dolor de su cuerpo se hacia cada vez más lejano, pero el miedo, se mantenía igual de presente.

No sabe cuanto tiempo permaneció durmiendo, solo se dio cuenta de que aún estaba acurrucada en el suelo abrazada a su muñeca, pestañeo un par de veces, y con mucha dificultad logro sentarse nuevamente, volvió a observar todo, cada vez lograba ver más a pesar de que no entraba mucha luz, sólo pasaba algo por la rendija de la puerta , pero esta le permitía alumbrar un poco a su alrededor, se fijo en los detalles de la puerta, era de madera, no podía determinar su color, luego observó que en la otra esquina había un pequeño cuarto sin puerta, era un baño aunque solo estaba el inodoro, pero no se lograba ver mas desde la posición en la que estaba, decidió que iría a investigar, mientras trataba de ponerse de pie se dio cuenta de que alguien había entrado mientras dormía ya que al lado de ella ahora se encontraban un par de mantas, las tomo y se percato de que estas olían a humedad, al igual que el piso en el que estaba sentada, eso no le importo mucho ya que ahora podría acostarse en ellas y taparse, no eran gruesas y una de ellas estaba rota en un extremo, sin embargo ya no tendría que dormir directamente en el suelo. Ese pequeño detalle lleno por un segundo de alegría a Rose.

Estaba acomodando las mantas en el suelo, cuando el gruñido de su estómago la hizo recordar que tenía mucha hambre, no sabía cuanto tiempo realmente había pasado desde que le pasaron pan y leche, pero su cuerpo le pedía más, se sentó a esperar mientras acariciaba el cabello a Clementine.

- Ya veras como pronto estaremos en casa- le dijo Rose acercándola a su boca- mamá y papá deben estar tan preocupados, y Hugo y el abu y todos. Los hecho de menos, no entiendo por qué nos trajeron aquí, pero ya veras como tío Harry nos viene a buscar, el siempre encuentra lo que busca, eso dice tía Ginny, de seguro que nos debe estar buscando- terminó diciendo en susurros, ya que sabía que no podía emitir ningún sonido, debía permanecer en silencio.

Permaneció en silencio mirando a su muñeca, su estomago sonaba, pero el sueño otra vez la venció, se quedo dormida sentada, pensando en que pasaría cuando volviera a abrir los ojos.

 

Domingo 5 de mayo

- Dos días, dos malditos días en que no hemos sabido nada de ella- decía Ron mientras caminaba en la cocina, bajo la atenta mirada de sus hermanos y cuñado.

- Hemos buscado por todos lados y no hemos encontrado nada, ¿cómo es posible?- dijo George.

- Debemos seguir buscando. No descansare hasta que ella vuelva, no puedo
me desespera... ni siquiera lo puedo decir- comenzó a decir Ron, mientras su voz se quebraba imaginándose la vida sin su hija, su princesa, a su lado.

- Eso no pasará- dijo Harry levantándose de su silla.

- ¿Tienen idea de quien ha hecho esto?- dijo Percy.

- Nada, ni un maldito sospechoso, tenemos algunas ideas, pero nada claro, no hay pistas, rastros, estamos en nada- dijo Harry dando un golpe en la mesa, haciendo que todos saltaran de sus puestos.

Hermione bajo del segundo piso, toda la familia estaba en la madriguera incluido su hijo Hugo que se había quedado la noche anterior con Molly, salvo los hombres que estaban conversando en la sala de su casa. Ron al percatarse de la presencia de su mujer, se centró en la cara que tenía ella. Jamás en los años que la conocía la había visto de esa forma, su cara estaba pálida, unas grandes ojeras moradas rodeaban sus ojos, que se encontraban rojos e hinchados. Supuso que había llorado. Traía un pequeño bolso, se acercó a la sala y le hablo:

-Voy a ver a Hugo, le llevó ropa, Ginny me dijo que esta noche se lo llevará a su casa para que este con los niños.

- Muy bien, te acompañó- dijo Ron, ambos padres no querían que su hijo sufriera por esta situación y trataban de darle la mayor atención que pudieran.

Luego de estar un rato en la madriguera, Ron fue al Ministerio necesitaba revisar algunos archivos, ver algunos planes, debían trazar alguna estrategia. Hermione a las 7 de la tarde decidió ir a casa, estaba cansada, no había dormido en lo últimos dos días. Se marchó por la red floo no sin antes despedirse de su hijo, recordándole que mañana ella lo iría a buscar.

Al llegar a su casa, se dio cuenta que su padre se encontraba dormido en el sillón de la biblioteca, ya que había participado en la búsqueda. Aún en la sala se encontraban tres Aurors con Harry y Percy quienes se habían quedado en la casa para coordinar una nueva búsqueda. Fue a donde su padre y lo tapó con una manta para luego subir a su cuarto. Mientras caminaba, se detuvo frente a una puerta blanca, tenía un letrero escrito con una letra infantil el nombre de Rose. Al verlo las lágrimas volvieron a brotar, tomó la manilla de la puerta y la abrió, comenzó a observar la soledad de esa habitación. Cuando se disponía a entrar la angustia comenzó a sofocarla, las lágrimas las sentían en la garganta y le dificultaban respirar, percibía como sus piernas temblaban, cerró la puerta y corrió a su habitación tendiéndose en la cama. Al rato de haber estado llorando, sintió que alguien entraba, y se sentaba a su lado. Cuando levantó la cara vio que era Ron, ella se sentó a su lado y se quedaron viendo unos segundos, cada uno con la mirada fija en la del otro, revisando su alma, observando que en ambos corazones existía la misma tristeza, la misma amargura, el mismo miedo. Ron comenzó a llorar en silenció, las lágrimas bajaban por sus mejillas, mientras que su mujer colocaba sus brazos alrededor de él. Ron la imitó y quedaron abrazados, con la cara apoyada en el hombro del otro, llorando en silencio, acompañándose, como habían jurado el día de la batalla final, el día de su matrimonio, y cada día cuando despertaban juntos.

 

En el escondite, Aly y Todd se encontraban cenando y conversaban animadamente, cuando un hombre apareció cerca de la mesa, era el mismo encapuchado que había participado en el secuestro.

-¿Cómo ha andado todo?- preguntó.

- Bien, como siempre- dijo Aly

- Vine para que dejáramos claros los pasos a seguir- continúo hablando el hombre.

- Todos tenemos una razón para estar en esto ¿o No?- intervino Todd.

- Claro y debemos establecer como haremos que cada una de ellas se cumpla, por eso planeamos esto- dijo Aly

- Esta claro que una de ellas ya se esta cumpliendo. Con cada minuto que tenemos a la niña, es un minuto de sufrimiento para ellos- dijo el hombre con una sonrisa macabra en su rostro.

- ¡Pero no basta!- dijo la mujer.

- Eso ya lo sabemos, ahora vamos a continuar con esto y debemos disfrutarlo al máximo y luego dar paso a la siguiente fase, es ahí donde tenemos que planear muy bien lo que haremos, no puede salir nada mal, sino estaremos perdidos, en especial yo- dijo el hombre mientras Todd daba un bufido de indiferencia.

La mujer se levantó de la silla tomo un plato con pan y un vaso de leche y se dirigió al pasillo que la conducía a la habitación de la niña. Los hombres a miraron y se dispusieron a esperar para continuar con los planes, aún tenían que discutir cuanto tiempo esperarían para continuar con la fase 2.

(siento la tardanza... que les parece este nuevo capitulo? en el siguiente quedaran claras aun más cosas del pork del secuestro....)

Capítulo 6: Las razones del dolor

Cuando la mujer entró a la habitación se percató que la niña estaba sentada, mirando el piso, dejo la bandeja cerca de la puerta y cuando se iba a retirar, la niña le hablo, casi en un susurro.

- Gracias- le dijo la pequeña, tan bajo que la mujer apenas logró escuchar.

- Será mejor que comas- respondió en voz dura.

- ¿Cuándo volveré a casa?- preguntó con miedo.

- Es mejor que comas y deja de preguntar- dijo ella

- Pero, por favor
- continuo la niña

- ¡Basta! Si no quieres comer me la llevó- dijo tomando la comida.

- ¡No! Lo siento, no preguntare más- dijo la niña llorando.

La mujer dejo la comida en el suelo dejando a la niña sola nuevamente. Al volver a donde se encontraban los hombres los miro con cara de fastidio.

- ¿Qué sucedió?- preguntó el encapuchado, mirando a Aly.

- La niñita me preguntó cuando volvería a su casa.- respondió, imitando una voz infantil.

- Que lastima por ella- dijo el encapuchado dando una carcajada.

Las tres personas se sentaron alrededor de la mesa, mientras uno de los hombres les servía Whisky de fuego.

- Ya deben estar por recibir un pequeño adelanto- dijo el encapuchado.

- Y ¿luego?- dijo Aly.

- No te apresures ya sabes que esto será lento- respondió

- No entiendes que necesito el dinero, y desaparecer de este lugar- le dijo ella.

- Pero debemos esperar, así podemos dejar en claro que aún estamos presentes y que a pesar de todos sus inútiles esfuerzos jamás lograran desaparecernos, resurgiremos esta vez más fuertes, logrando por fin limpiar el mundo- intervino Todd.

 

- Ahora debemos dejar que vean el presente que le enviamos, aun les queda mucho por sufrir- dijo el encapuchado.

- Tus razones son mucho más emocionales ¿no?- cuestionó Todd, mirándolo con cara inquisidora.

- Mira los tres tenemos sus propias razones, a ti solo te importa la reivindicación mortífaga, demostrar que aún estamos presentes, a ti Aly a parte de todo eso quieres el dinero que podremos sacar, y bueno a mi la venganza, ustedes saben que jamás le perdonare a esa familia, en especial a esa sangre sucia, lo que sucedió hace 8 años atrás. Cuando yo debí compartir una alegría como la de ellos. Toda mi desgracia fue por culpa de ella. La haré pagar con lágrimas de sangre- dijo para luego terminar de tomarse e resto de licor que tenía en su vaso.

Lunes 6 de Mayo

A la mañana siguiente en la Mansión Granger- Weasley, Hermione preparaba el desayuno para ella y su marido, él iría a trabajar en el caso de Rose al Ministerio, mientras que ella había solicitado un permiso para faltar algunos días, esperanzada de que pronto todo volvería a la normalidad, y se dispondría a ir a buscar a Hugo a la casa de Harry. Los Aurors, ya se habían retirado a dormir y sólo quedada Drew, quien estaba a cargo de ver si ocurría algún contacto de los secuestradores durante la noche.

Mientras tomaban desayuno en silencio, una lechuza golpeó una de las ventanas, ambos saltaron inmediatamente al ver que no reconocían al animal. Ron se acercó y dejo pasar al ave la cual traía en sus patas una pequeña caja negra, la lechuza la dejo caer en la mesa y comenzó a dar vueltas por el techo de la cocina, en forma zigzagueante, lanzando pequeños gemidos, ambos se asustaron y comenzaron a ver como la lechuza caía en forma abrupta sobre la mesa. Hermione se acerco a la mesa en forma lenta y ahogo un pequeño grito:

- ¡Esta muerta!- dijo

- ¿Cómo?- dijo Ron asustado aproximándose a su mujer- llamare a Harry- continuo mientras lanzaba un Patronus.

Ambos se quedaron quietos contemplando a la lechuza y la caja que les había traído, estaban ensimismados, cuando a los pocos segundos apareció Harry en la cocina consultando que era lo que había ocurrido. Ellos en forma rápida le contaron lo que acababa de suceder. El se acercó a la lechuza y comprobó su estado. Luego enfocó su vista en la pequeña caja negra que estaba atada con una cinta del mismo color. El levantó su varita y con unos cuantos movimientos, lanzó un hechizo.

- Al parecer en la caja no hay ningún hechizo- concluyó Harry quien se acercaba a la caja, sin embargo Hermione se adelanto y la tomo con sus manos.

- La voy a abrir- dijo ante la atenta mirada de su mejor amigo y esposo.

Se sentó en una silla cercana, mientras sus manos temblaban, tomó la cinta y la desató, dejándola a un lado, a continuación poso sus dedos en la tapa y la quito. Quedo en silencio mientras contemplaba su contendió. Ambos hombres que la acompañaban se acercaron y observaron lo que ahí había. La pequeña caja estaba llena de pétalos marchitos de rosa y en el centro había una pequeña rosa de color negra, la flor sin duda era hermosa, sin embargo, Hermione soltó la caja dejándola caer en la mesa.

- ¿Qué significa esto?- pregunto asustada.

 

- ¿Quién es el enfermo que nos envía esto? ¿qué es lo que quieren de nosotros, maldita sea?- dijo Ron gritando.

- Vamos a averiguarlo, eso se los aseguro- dijo Harry tomando la caja- ahora voy a ir a la oficina para que investiguemos esto y lo que le paso a este animal, quizás podremos saber de donde la trajo, no sé, eso debemos investigarlo- terminó diciendo mientras posaba una mano en el hombro de su amiga en señal de apoyo.

- Te acompaño- dijo Ron.

Él abrazo a Hermione, mientras esta se dejaba sin mostrar ningún intento por hacer lo mismo, aun estaba en shock por lo que acaba de ocurrir. Luego vio como ambos hombres desaparecían llevándose con ellos a la lechuza y la caja que acababan de recibir. Permaneció sentada un largo rato, pensando en que era lo que aquella caja significaba. También comenzó a recordar el día en que se enteró que estaba embarazada por primera vez, el miedo que sintió y la felicidad que la embargó. Luego recordó cuando nació su hija, como todo el dolor que había sentido por más de 9 horas se veía compensado con el segundo en el cual había podido tenerla en sus brazos, observarla y ver que ella abría los ojos para mirarla y se quedaba en silencio al escuchar su voz, cuando le hablo para calmarla. Su primera noche en casa, su primera sonrisa, su primera palabra, que había sido "Bubu", mientras señalaba un libro que ella le leía todas las noches, sus primeros pasos, su primer día de escuela, su primer amor infantil, su primer baile y todas esas preguntas que le hacía en su afán de querer conocer el mundo.

Estaba aún en eso cuando una voz la despertó se su ensimismamiento, era su suegra. Molly estaba al lado de ella mirándola con preocupación, más atrás estaba su padre, quien tenía la misma mirada que la anciana.

- ¿Querida estas bien?

- Si Molly, sólo estoy cansada- dijo ella de una forma no muy convincente, ya que su voz se notaba quebrada y una lágrima corría por su mejilla.

- Vine a ver como estaban y ¿mi hijo?- volvió a preguntar Molly.

- Fue con Harry al ministerio- dijo Hermione, cuando se levantaba de la silla- ahora disculpa pero quede de ir a ver a Hugo.

- Te acompaño, quiero ver a mis nietos- dijo su suegra. Ambas caminaron a la chimenea y se desaparecieron en unas llamas verdes.

En el ministerio, en la oficina de Aurors, todos estaban sentados alrededor de una gran mesa, mientras observaban a la lechuza y la caja que había llegado en la mañana a la casa de Ron.

- Debemos investigar que le paso a este animal, saber que lo mató y en especial quién la envió- dijo el jefe de los Aurors, Harry Potter.

- Y ¿qué es lo que quieren decir con esto?- dijo Ron apuntando la caja negra.

- Parece un aviso- dijo un joven Aurors.

- Avisarnos ¿qué?- dijo Ron

- Que tienen a la niña, a mi parecer es una advertencia- dijo otro Aurors que parecía un poco mayor.

- Lo que si podemos saber es que es magia negra lo que le hicieron a esta lechuza y de la más avanzada- continuo Harry.

- Por lo tanto podemos deducir que esto tiene que ver con algún grupo mortífago- dijo un joven Aurors.

- Es lo más probable- Corroboro Harry- podemos interrogar algunos prisioneros de azkaban para buscar pistas, datos de algunos que queden libres.

- Y tú crees que nos van a dar información así tan fácil- cuestiono Ron un tanto alterado.

 

- Tenemos que hacer lo que sea necesario y empezar por algo ¿no?- le dijo su amigo.

- Pues si no nos dicen algo por las buenas te lo aseguro que lo tendrán que hacer por las malas- respondió Ron.

- Hare todo lo que sea posible y hasta lo imposible Ron- dijo Harry acercándose a su amigo y hablándole lo mas cerca y bajo posible.

Trabajaron arduamente, interrogando a los prisioneros, al principio con aquellos que podrían entregar información en forma fácil, pero estos no dieron datos útiles, no sabían nada. Sabían que aquellos que podían manejar mayor información sobre mortifagos que aun quedaban libres, no serían fáciles de doblegar, ellos preferirían morir antes de delatar a alguien. Así que todas las actividades y redadas que hacían día y noche no estaban llevando a ningún lado. Cuando creían encontrar alguna pista que los llevaría hacia algún sujeto que les daría algún indicio caro de con quien estaban tratando todo quedaba en nada. Los días comenzaron a pasar. Las indagaciones no estaban dando resultados, Rose seguían siendo el centro de la noticia, su cara llenaba las páginas de los periódicos, quienes indagaban en la vida de la familia y creaban sus propias hipótesis.

Sábado 1 de Junio

- Mañana se cumple un mes desde su desaparición- decía Harry caminando desesperado en su habitación bajo la atenta mirada de su esposa.

- Lo sé, esto ha sido el peor calvario que podamos vivir, imagínate si así nos sentimos nosotros, Ron y Hermione están destrozados, parecen dos almas en pena, apenas comen y duermen. Me preocupan mucho, al principio estaban muy unidos, pero cada día que pasa siento que su relación se esta distanciando. Dijo Ginny apenada.

- Es lógico, están desesperados por encontrar a su hija, apenas tienen tiempo para pensar en eso y lo otro se lo dedican a Hugo, tratan de que no sienta mucho la situación, hasta nuestros niños están más silenciosos y callados. Se llevaron la alegría de todos nosotros- dijo Harry mientras sentaba en la cama, se notaba que estaba cansado, no había parado un día a descansar desde aquel fatídico viernes en que la pequeña Rose salió de su casa y la habían secuestrado.

(Próximo capitulo: "Pesadillas y una puerta abierta")

Capítulo 7: Pesadillas y una puerta abierta

En la habitación oscura Rose dormía agitadamente en el suelo. Se sentó de improvisto lanzando un grito. Estaba sudando, había tenido otra pesadilla, la misma que tenía desde hace algunos días. Un bosque oscuro y frío lleno de grandes árboles, ella se encontraba corriendo bajo la lluvia, mientras corría desesperadamente veía a lo lejos un claro en el bosque, cuando se acercaba encontraba un arbusto seco lleno de ramas largas con espinas de todos tamaños, y en la cima, una rosa roja, cuando ella trataba de alcanzarla se pinchaba un dedo y una gota de sangre comenzaba a salir cayendo al suelo, en ese instante la flor se colocaba negra y todos los pétalos comenzaban a caer. Despertaba en la misma parte asustada y cansada.

Tenia hambre, pero eso ya era habitual, a pesar de que ya no le daban solo pan y leche, sino que también comida, esta era horrible, pero sabía que debía comer y había aprendido a racionar su alimento, no comía rápido y todo de una vez como lo hacía al principio, sino que guardaba algo para cuando le volviera a dar hambre de nuevo. Siempre venía la mujer quien dejaba la bandeja en el suelo, la observaba a través de la mascara por unos segundos como queriendo comprobar que estaba viva y se marchaba sin decir una palabra. Había veces en que creía que se estaba volviendo sorda, pero de vez en cuando escuchaba carcajadas que venían de afuera y se sentía aliviada. Busco un pedazo de pan y se lo comenzó a comer lentamente. Su visión se había acostumbrado a la oscuridad, aunque por el baño había una pequeña ventana tapada con madera, la cual ella había podido mover un poco, subiéndose al lavabo con mucha agilidad a pesar de seguir atada. Con el tiempo la cinta adhesiva que tenía en los brazos y piernas había cedido, lo que le permitía caminar sin sentir tanto dolor por las heridas que le habían provocado al comienzo. Esta ventana le permitía el ingreso de un poco más de luz, por lo que podía saber cuando era de día y cuando era de noche, pero eso sólo se lo había permitido hace unos días, y no tenía claro cuanto tiempo llevaba en ese lugar, le gustaba pensar que no eran más que unos días, que no se había perdido de mucho no estando en su casa y que lo antes posible volvería a estar con sus padres y hermano. Siempre se decía eso abrazando a su Clementine.

 

Se entretenía bailando en silencio alrededor de la pequeña habitación oscura, tarareaba las melodías que su abuelo tocaba en el piano para que ella practicara. Comenzó a girar y girar, hasta que se mareo y se tiro al suelo cayendo cerca de la puerta, se quedo muy quieta, cuando comenzó a escuchar unas voces que provenían de las personas que la tenían encerrada. Acerco mucho más su oreja a la rendija que había para ver si podía entender que era lo que hablaban.

- Cuando crees que va a venir para que conversemos los pasos a seguir- dijo Aly

- Espero que pronto, ya quiero saber más noticias de cómo esta resultando todo- dijo Todd

- Yo creo que ha sido tiempo suficiente ¿o no?- dijo la mujer.

- No lo creo, y estoy segura que el tampoco lo creerá debes entender que esto es lento- dijo el hombre.

- Pero
- comenzó a decir ella, pero el la interrumpió- deja de quejarte este trabajo es fácil, la niñita ni da problemas y cuando sea tiempo tendremos lo que queremos- dijo él.

- Creo que él no tiene los mismos planes para esto que nosotros, ¿no tienes esa sensación?- continúo ella.

- Son tonteras tuyas, ya tenemos todo planeado y nadie se va a salir de eso- sólo falta coordinar los tiempos eso es todo- dijo Todd serio y seguro.

En otro lugar una mujer, se encontraba durmiendo, pero se removía inquieta en su cama. El hombre que estaba al lado se sentó, prendió la luz de su lado, observó como su mujer estaba sudando, y gemía asustada, pensó en despertarla, pero antes de tocarla o llamarla, la mujer se sentó abruptamente en la cama, lanzando un grito.

- ¿Qué pasa?- dijo él, mirándola.

- Tuve pesadilla horrible- dijo ella entrecortadamente, estaba muy agitada.

- Un bosque
llovía
. Una rosa
me pinché
se caían los pétalos- fue lo que logró entender el marido.

- Herm. Cálmate, debes respirar y me contaras nuevamente- dijo Ron.

Cuando ella estaba apunto de volver a decir algo, la puerta de su habitación se abrió despacio, las dos personas miraron y vieron que su hijo, entraba con cara asustada. Recetas de Postres peruanos

 

- ¿Qué pasa amor?- dijo la madre.

- Escuche un grito y me dio miedo- respondió el pelirrojo.

Hermione lo miro con cariño y le dejo un espacio al lado de ella, mientras abría la sábana, indicándole que se acostara con ella. El niño lo entendió inmediatamente y corrió donde su madre, coloco su cabeza en la almohada, y cerró los ojos, mientras Hermione se acomodaba y lo abrazada, lo mismo hizo su marido pasando el brazo alrededor de su mujer y de su hijo, tratando ambos adultos de retomar el descanso que habían perdido hace ya un mes exactamente.

Cuando Hermione se despertó recordó que hoy se cumplía un mes de la desaparición de su hija y así mismo lo recordaba el diario el profeta, el cual volvía a colocar una foto gigante de su hija explicitando el tiempo en el cual no habían sabido nada de ella.

Su marido se acerco a ella y la intento besar, pero ella corrió la cara, el la quedó mirando.

- Un mes, un mes, ¿cada segundo me pregunto como estará? ¿Cómo se sentirá?- dijo ella.

- Yo también- dijo el con pesar.

- Sabes a veces no tengo ganas de despertar, siento que sin ella nada tiene sentido- continuo ella.

- La vamos a encontrar- dijo él.

- Lo sé, eso me mantiene viva, y Hugo, claro, mi niño, el esta sufriendo también.

- ¿Y yo?- preguntó él-

- Claro que sí, lo siento dijo ella- bajando la mirada.

- Creo que estoy perdiendo la esperanza, no hay resultados, nada, no encontramos nada- respondió el con amargura, mientras ella lo miraba asombrado.

- No debemos perder las esperanzas, es lo único que nos mantiene, debemos estar unidos, se que nos hemos alejado y lo siento, se que ha sido mi culpa, pero el cansancio, la angustia nos han afectado a nosotros como pareja. Dijo ella acercándose a él.

- Lo se- dijo él- yo siempre estaré contigo, juntos saldremos adelante como familia- dijo y se acerco para besarla, ella le correspondió pero luego giro la cabeza y vio que su hijo dormía placidamente en su cama. El sonrió y ella también, la primera sonrisa verdadera que tenían desde que Rose no estaba con ellos, se abrazaron y vieron por la ventana que aquel día a pesar de estar entrando en verano, el cielo estaba cubierto por densas y oscuras nubes grises.

Todd, ese día había decidido a ir a comprar un poco más de alimentos, cerveza y Whisky, así que luego de comer junto con Aly, decidió ponerse en marcha, observó que estaba apunto de comenzar una tormenta por lo que se abrigo, y salio de la casa. La mujer luego de ordenar el lugar preparó una bandeja para llevarle a la niña. Se dirigió a la habitación y abrió la puerta, ahí estaba la pequeña, sentada como siempre mirando el techo. La mujer dispuso la bandeja en el suelo, cuando la niña se atrevió a hablar.

- ¿Cuándo volveré a casa?- preguntó la niña.

- Ya te dije que no hicieras preguntas- dijo seria.

- Sólo quiero saber-

- Debes saber- dijo lentamente la mujer- que eso no lo sabrás.

- ¿quiero saber como están mis papás?

- Uhhhh
que tierna- dijo Aly riéndose.

- Por favor- pidió la niña.

- He sido amable, pero también puedo ser muy mala si quiero, estás dispuesta a eso- la desafío enojada la mujer.

- ¿Por qué son tan malos?- contesto la niña

 

La mujer estaba a punto de perder la calma, por lo que decidió que era mejor retirarse antes de echar a perder los planes. Se dio media vuelta y dio un portazo. Se fue a la sala de la casa y se recostó en un sofá. La niña se quedo quieta al ver que la mujer se largaba enojada, mientras veía como la luz se iba al cerrase la puerta, bajo la cabeza, pero la volvió a levantar al ver que la habitación se iluminaba nuevamente, se asustó al pensar que era la mujer o peor, el hombre quién volvía para castigarla por haber hablado de más, sin embargo mientras esperaba, se dio cuenta que nadie entraba. Su corazón comenzó a latir fuertemente, espero unos segundos y se levantó acercándose a la puerta, sacó la cabeza y vio que no había nadie, una gran emoción la embargó, pero también el miedo comenzaba a llenarla. Qué tenía que hacer, se preguntó, miro a todos lados y se sentó en el suelo comenzando a sacarse la cinta de los pies, no le costo mucho ya que casi no le quedaba pegamento, una vez liberada, se levantó, y salió de ahí, estaba muy nerviosa caminando lentamente por el pasillo, al ver que este terminaba se paro y miro que había a continuación. Era una cocina, con una mesa al centro, había unas botellas en ellas, pero no había ninguna persona, eso la alivió.

Salió lentamente de la cocina, y vio la sala, en un sofá sólo veía el pelo de la mujer, que estaba dándole la espalda a ella y se encontraba acostada, sintió mucho miedo, pero al mirar al frente vio una puerta. No pudo evitar lanzar una sonrisa, esa podía ser su oportunidad de volver a casa. Cuando pensaba como salir se dio cuenta de que no tenía a su muñeca, no podía irse sin ella, cuando iba a dar la vuelta recordó a sus padres, eso era lo más importante volver a estar con ellos, debía dejar a Clementine, - volveré por ella, o papá o tío Harry vendrán a buscarte, recordaré el camino- pensó haciéndose una promesa.

Se agachó y comenzó a gatear hacía la puerta, deseando que la mujer no se levantará y mirara hacía la cocina. El camino se le hizo eterno, llegaba a temblar, lo único que quería era llegar al pasillo que daba a la entrada. Cuando se dio cuenta de que su primera meta estaba cumplida quiso gritar y saltar, pero se contuvo, se puso de pie, colocándose delante de la puerta, levantó su mano y tomó la manilla, estaba fría pero le agrado, comenzó a girarla lentamente, para que no emitiera el más mínimo sonido. Al llegar al tope de lo que daba, tiro la puerta hacia ella, cerrando los ojos, pidiendo que esta no rechinara, abrió los ojos cuando una oleada de viento helado golpeo su cara y movió su cabello.

(Próximo capitulo: Haz de luz)

Capítulo 8: Haz de luz y gotas de lluvía

Su respiración aumento, estaba feliz, por fin veía luz, aunque no estaba muy claro, era un día muy gris y oscuro. Salió corriendo de ahí bajo rápidamente las escaleras dejando la puerta abierta, pero no le importo y no se devolvería a cerrarla. Había escapado, llegaría a su casa, estaría con sus padres prontamente, eso era en lo único que pensaba Rose. El pequeño patio delantero de la casa daba directamente a un bosque, por lo que ingreso en el, seguía corriendo lo más rápido que sus piernas y energías daban, pero estaba cansada, haber estado tanto tiempo sentada y con muy poca comida no le estaban ayudando, rápidamente comenzó a cansarse y tenía dificultades para respirar, su velocidad disminuyó, pero aun así no dejo de correr.

 

En la casa, la mujer comenzó a sentir frío, tenía mucho sueño, pero no podía dormir en esas condiciones por lo que se levantó para tomar alguna frazada y continuar con su siesta, sin embargo al acercarse a la cocina una ráfaga de viento hizo que girara la cabeza hacia la entrada y se diera cuenta que la puerta estaba abierta, trato de pensar como esta podría haberse abierto y llamo a su compañero, al no haber respuesta, un impulso la llevo a correr a la habitación en donde tenían a la niña, al llegar se dio cuenta que estaba abierta. Un gran miedo la embargó, la niña había escapado y era su culpa, la harían pagar por eso y ella lo sabía, sería la ley o sus cómplices, pero ella no quedaría impune de aquel error.

Rose apenas podía correr, comenzó a caminar rápido cuando la lluvia comenzó caer, su cabello y ropa comenzó a humedecerse con la llovizna que cada vez se hacia más intensa. La tierra por la cual caminaba comenzó a enlodarse, lo que dificultaba su huida. Sintió que alguien se acercaba, no supo si correr para alejarse o acercarse, su corazón y piernas comenzaron a moverse para escapar de aquello que la acechaba, debían ser ellos, mientras corría tropezó con una piedra, resbalándose y cayendo al suelo. Sintió como la lluvia la empapaba, había caído sobre un gran pedazo de cemento que había en medio camino que seguía, intento levantarse, pero algo la tomo del brazo, todas sus esperanzas y alegría que había sentido por salir de aquel lugar desaparecieron, el miedo volvió a embargarla, el mismo que había sentido el día que la habían sacado del auto. Cuando por fin abrió los ojos para ver quien la había apresado, anidaba aun en su mente que fuera alguien que pudiera ayudarla. Sin embargo en el mismo momento que enfocó su mirada en el rostro de la persona, sintió un vacío en su estómago, su cuerpo comenzó a temblar, ahí frente a ella estaba la misma máscara que la visitaba para llevarle un poco de comida. Todo había quedado en nada y sólo pensaba en que le harían por haber intentado escapar.

La mujer que había salido corriendo hacia el bosque una vez que se dio cuenta de que la niña había escapado, no tardo en encontrarle el rastro, comenzó a correr y la vio como caía al suelo, todo no había sido más que un terrible susto. La tomó del brazo y la arrastró hacía la casa, la niña no se resistió ni gritó, se dejo llevar como una muñeca de trapo. Al llegar a la casa se dirigió rápidamente a la habitación en la que tenían a la niña y la metió dentro, cuando estaba en eso sintió que alguien entraba a la cocina, se apresuro a cerrar la puerta y se acercó para ver si era Todd quien había llegado. Este al verla mojada la miro.

- ¿Qué te sucedió? ¿Fuiste a dar un paseo?- dijo entre risas y preocupado.

- Hubo un problema- dijo ella dudando si contarle lo sucedido.

- ¿Qué pasó?- interrogó

- La niña casi escapo- dijo ella mirándolo fijamente.

- ¿Cómo diablo paso eso? ¿Dónde está? - grito él.

Ella le contó lo sucedido mientras él le reprochaba su descuido con la mirada.

- Déjame darle una lección a esa niña para ver si le quedan ganas de volver a escaparse- dijo el levantándose.

- ¡No!- le dijo ella- yo me las arreglare con ella, fue mi descuido y yo le haré saber las consecuencias de sus actos- dijo y se fue a cambiar de ropa.

 

Rose temblaba de frío y miedo, se acurrucó en una esquina alejada de la puerta, comenzó a llorar, aún tenía la cara mojada por la lluvia, sólo sentía las lágrimas tibias bajar por su cara y un ardor en la rodilla, se había echo una herida al caer al suelo. Estuvo mucho rato así, cuando sintió que la puerta se abría de golpe, supo inmediatamente que no era para traerle comida, la mujer avanzo furiosa hasta donde ella estaba, la tomo del brazo y la levantó.

- Mira estúpida mocosa, como vuelvas a escaparte y matare a toda tu familia, primero empezare por tu lindo hermanito ¿Quieres eso?- le dijo mientras le apretaba el brazo y la movía. La niña la miro con cara de terror, y no dijo nada.

- Ahora no hablas. Respóndeme- la amenazó

- No, por favor, no lo volveré hacer, lo juro, pero no le haga nada, yo lo siento- le suplico la niña que estaba llorando.

- Es la última vez y agradece que no te castigo de otra forma- la soltó, fue a la puerta, recogió una cadena que había traído y se la colocó en los pies, apretando un pequeño candado. La niña observaba todo lo que ella hacía sin parar de llorar.

- Ahora no podrás escapar con los pies engrillados, es lo menos que te mereces por lo que has hecho- le dijo antes de cerrar la puerta.

Rose sin dejar de llorar se recostó en las mantas que tenía y se tapo, sin embargo, se mojaron por culpa de la ropa que tenía puesta. El frío que comenzó a sentir no la dejaba quedarse dormida, sentía como el viento golpeaba la pequeña ventana del baño, y los truenos retumbaban en la habitación y en especial en la cabeza de la niña, a pesar de que sentía que la ropa se calentaba en su cuerpo cada vez sentía más escalofríos, sentía como unas gotas de sudor comenzaban a mojar aun más su cara mezclándose con las lágrimas y las gotas de lluvia que aun quedaban en su rostro. La cabeza le daba vueltas, sus ojos le ardían y la boca y garganta le quemaban reclamando agua, quiso levantarse al baño para poder tomar del lavamanos unas pocas gotas de agua que lograban salir de ella, sin embargo su cuerpo no se lo permitió, se quedo quieta mientras todo se iba a negro.

Lunes 3 de Junio

En la mañana el sol volvió a brillar, el cielo se mostraba más azul que nunca, Hermione se fijo que era del mismo color que los ojos de su marido y por lo tanto los mismo que los de su hija. Sintió un gran dolor en su pecho al recordar esto, pero por alguna razón sentía que algo malo había ocurrido, se trataba de calmar diciéndose a sí misma que debía ser porque sabía que a Rose no le gustaban las tormentas, por lo que sentía que anoche debió estar más asustada que nunca.

Se trató de levantar, pero no pudo, no tenía ganas de hacerlo, su marido estaba en el baño, ella se disponía a volver a dormir, cuando sintió que Hugo entraba y se acercaba a su lado. Ella lo miro y se dio cuenta que estaba vestido con el uniforme de la escuela.

- ¿Me puedes llevar hoy a la escuela mami?- preguntó el pequeño

Ella recordó que durante el último mes su padre, el señor Granger, se había encargado de eso, pero pensó que era tiempo de que ella lo hiciera, además era él quien se lo estaba pidiendo.

- Claro tesoro, me vestiré y te llevare- le dijo acariciándole el cabello.

 

Mientras estaban tomando desayuno, ella se fijo que el niño los miraba, como estudiando cuando podría hablar.

- Hugo ¿Quieres decirnos algo?- le preguntó cariñosamente ella.

El respondió moviendo su cabeza de arriba abajo en forma lenta.

- Dinos campeón- dijo Ron.

- ¿Cuándo va a volver Rosie? la extraño mucho, no quiero que estén tristes- dijo el pequeño mirando alternadamente a cada padre.

Ron y Hermione se miraron y suspiraron al mismo tiempo.

- Aun no lo sabemos- se atrevió a decir ella aceptando frente a su hijo y para ella misma esta realidad que ella había evadido los últimos días.

- ¿Por qué, dónde está?, ¿Por qué no la van a buscar y la traen?- dijo el niño en forma ansiosa.

- Eso estamos tratando de hacer, pero tú no tienes que preocuparte, cuando llegue del trabajo te voy a enseñar una nueva jugada ¿te parece?- dijo ron mientras se levantaba de la silla y le despeinaba el cabello al niño, para dirigirse a darle un beso a su esposa y despedirse de ellos y marcharse al trabajo.

El niño miro a su madre y al ver que ella no diría nada más se levantó a buscar su mochila. El había escuchado en la escuela que unos niños del salón de su hermana hablaban de ella y decían que se la habían llevado para pedir dinero. Decidió que en el patio de la escuela los buscaría y les preguntaría a ellos que sabían con respecto a eso.

(Gracias por los comentarios me ayudan a continuar... Próximo capítulo: Padeciendo los efectos)

Capítulo 9: Padeciendo los efectos

Lo sucedido el día anterior, había provocado que Todd, decidiera no dejar sola a Aly en la casa nuevamente, para evitar algún nuevo problema. Ella estaba preparando una bandeja con comida para la niña. Al abrir la puerta observó que la niña aún dormía, pensó que la corrida que había tenido el día anterior la había cansado, ya que siempre cuando iba a dejarle la comida a esa hora estaba despierta. Dejó la bandeja en el suelo haciendo ruido para que despertara, observó que la niña no se movió, esto preocupo a la mujer la cual se acercó a la pequeña y con el pie la movió, al no obtener una respuesta se agacho y la tocó, se percató que la niña estaba caliente, estaba empapada en sudor. Acerco su mano a la frente y corroboro que estaba ardiendo en fiebre, en ese mismo momento recordó que la lluvia la había dejado mojada, que era probable que eso la hubiera enfermado. Se levantó y salió de la habitación.

- La niña esta enferma- dijo mirando a Todd

- Que importa- dijo él.

- Está ardiendo en fiebre, no despierta, si no quieres que muera debemos hacer algo para controlarle la fiebre y bajarla- dijo tranquilamente mientras buscaba en algunos cajones de la cocina.

- Y que quieres que haga, no soy sanador ni nada- respondió.

- Sí aquí no hay nada habrá que ir a buscar algo- dijo Aly

- Estas locas si piensas traer a alguien aquí- contesto alterado.

- Claro que no pienso traer a alguien, pero se puede comprar alguna medicina, poción para la fiebre, venden esas cosas.

- Ni creas que volveré a dejarte otra vez sola para ir a comprar, y menos para esa niñita- dijo Todd.

- Entonces iré yo- dijo tomando dinero yéndose hacía la entrada.

La mujer fue hasta una farmacia mágica cercana a la casa llamada Caddington drug, le pidió a la persona que atendía una poción para la fiebre, cuando esta le consultó para quién la quería, Aly se alteró y le gritó que eso no era asunto de ella, sin embargo la atendedora le indico que necesitaba saber si era para un adulto o niño, haciendo que la secuestradora le dijera que lo quería para una niña. La vendedora le indico las dosis y la forma de administrarla. Observando después como la mujer salía en forma prepotente de aquel lugar.

 

Al llegar a la casa. Aly observó que también acabada de llegar el otro implicado en el trabajo. Esto la asustó un poco ya que cuando se enterarse de que habían estado a punto de perder todo por su culpa, este no tendría reparos en gritarle la incompetencia y las consecuencias que esto les hubiera traído. Entró a la cocina y dejo el paquete en la mesa, el encapuchado la miraba con los ojos rojos de furia.

- Ya se lo que me vas a decir, pero quiero recordarte que somos nosotros, Todd y yo, quienes estamos todo el día encerrados aquí cuidando de que la niña este oculta, mientras que tú te das la gran vida, pregonas tu nobleza y te ríes en la cara de todos- dijo ella.

- Lo que yo hago fuera de aquí no es el tema, además las condiciones estaban claras desde el comienzo, si no estas de acuerdo bueno ya sabes lo que pasará- término diciendo él.

- Lo sé, ahora lo importante es que la niñita se recupere y pasar a la siguiente etapa. Dijo mientras volvía a tomar la medicina y se dirigía a la habitación de la niña.

- Tendremos que esperar a que eso pase para dar inicio a lo que tanto esperas- dijo el mientras se desaparecía nuevamente de la cocina.

Al entrar nuevamente a donde estaba Rose, observó que aún permanecía acostada, pero ahora temblaba y balbuceaba algunas palabras.

- Mamá
papá
donde están, mami, mami, ayúdame- decía la pequeña ardiendo en fiebre.

La mujer se acercó a ella y le dio en la boca un poco de una sustancia violeta que salía del frasco que había comprado. La niña seguía inquieta pero había dejado de hablar. Recordó que la mujer de la tienda le recomendó que la persona que estaba enferma debía tomar mucho líquido así que fue a buscar un vaso con agua, saco unas nuevas mantas, y volvió con la niña. La recostó en las nuevas frazadas y le dio a beber un poco de agua, dejándola de nuevo acostada y durmiendo. Con eso pensó debería estar bien.

- Espero que esto ayude y se alivie- dijo la mujer una vez que volvió a la cocina.

- Que niño no se enferma, sobrevivirá- dijo Todd.

- ¿Va a volver hoy?- preguntó la mujer, refiriéndose al encapuchado.

- Se retrasaron los planes, pero él volverá dentro de unos días cuando la niña ya este bien- respondió el hombre.

Al día siguiente Ron, Hermione y Hugo decidieron ir a cenar donde Harry y Ginny, necesitaban salir un poco y sus amigos los habían invitado. Cuando llegaron, los tres pequeños Potter se acercaron y los saludaron amablemente, luego Lily y Hugo subieron a la habitación de la niña, mientras que los dos mayores se sentaron cerca para jugar ajedrez.

Una vez en la mesa mientras comían los niños más pequeños comenzaron a hablar.

- Ya le di a Hugo todo lo que tengo de dinero, si tu Al junto con James hacen lo mismo vamos a traer a Rosie de vuelta- dijo Lily a su hermano.

 

- ¿Quién te dijo eso?- preguntó James.

- Hugo- dijo la niña.

- ¿De qué están hablando?- preguntó una desconcertada Hermione.

- A Hugo le dijeron que para que vuelva Rose a casa necesita tener dinero, y estamos juntando lo que tenemos para ayudarles a traerla- dijo Lily.

Los adultos se quedaron con la boca abierta, sin saber que decir en ese momento.

- ¿De dónde sacaste eso hijo?- preguntó Ron mirando fijamente al pelirrojo.

- Unos compañeros de Rose de la escuela- dijo el niño mirando el piso.

- Pero que fue lo que te dijeron- dijo Harry.

- Qué se habían llevado a mi hermana para pedir dinero y que cuando ustedes se lo dieran ella volvería- terminó diciendo el niño con la cara roja.

- Mi amor ustedes no tienen de que preocuparse, nosotros traeremos de vuelta Rose- dijo Hermione abrazando a su hijo y mirando a sus sobrinos.

- Claro que si, es verdad lo que dice su tía- concluyo Ginny.

Una vez que terminaron de comer, los niños subieron a jugar, mientras que los adultos se fueron a la cocina para tomar café y conversar alejados de sus hijos.

- Los niños están muy preocupados con esto- dijo Harry.

- Lo sé, pero no se que más decirle a Hugo, es muy pequeño para comprender todo lo que está pasando- dijo Hermione.

- Además aun ni nosotros sabemos que es lo que está sucediendo, no hemos tenido noticias, ni una sospecha- contribuyó Ginny.

- Mañana tenemos una entrevista con un agente que ha trabajado en Rumania sobre agrupaciones mortifagas secretas que aun están vigentes, al parecer ellos tienen información sobre un grupo que ha estado realizando algunos movimientos aquí en Londres y en otras ciudades de Europa- dijo Harry.

- Sólo espero que no sea otra perdida de tiempo- dijo Ron desesperanzado

- ¿Confían en él como agente? - dijo Ginny.

- El ha demostrado ser bueno en su trabajo, además el maneja mayor información que nos puede ser útil- concluyó Harry.

Martes 4 de junio

Dos hombres con túnicas oscuras se aparecieron al frente de una casa antigua, a pesar de que el sol brillaba en aquel lugar, el viento era helado, casi polar. Uno de los hombres se acercó a la puerta y tocó tres veces. Esperaron solo unos segundos y un hombre alto de cabello largo y rubio abrió del otro lado saludándolos con la cabeza e indicándoles con una mano que ingresaran. Una vez adentro recién el hombre le dio la mano a cada visitante.

- Los estaba esperando- dijo el hombre con un semblante serio.

- Donde podemos hablar privadamente- dijo uno de los hombres que acababa de llegar.

- Estamos solos pero de todas formas podemos estar más cómodos en mi despacho, por acá por favor- dijo indicándoles a los dos hombres que lo siguieran.

Llegaron a una habitación llena de estantes con libros, en el centro había una chimenea encendida que irradiaba el calor necesario para poder quitarse aquellas túnicas que llevaban puestas. A un costado se ubicaba un gran escritorio y en frente de este se encontraban tres pequeños sofás, el hombre se sentó y lo mismo hicieron sus visitantes. Este les sirvió un poco de café caliente a sus visitas.

- Y bien en que los puedo ayudar- dijo el hombre.

- Sabes muy bien que es lo que queremos- dijo el pelirrojo

- Como hablamos el otro día, necesitamos que nos des información sobre un grupo mortifago que ha desarrollado cierta actividad en Londres- dijo el acompañante de cabello negro.

 

- Claro, hemos estado siguiendo la pista a una agrupación, en realidad sólo logramos tener la identidad de dos personas, pero lamentablemente no hemos podido atraparlas, al parecer hace un par de meses han desaparecido de la escena.

- ¿Quiénes son?- dijo el hombre pelirrojo.

- Hace algún tiempo, más de un año atrás logramos capturar acá en Rumania a un grupo de 7 personas que estaban trazando planes para lograr reunir a todos los seguidores de Voldemort para resurgir y liberar a aquellos fieles que están encarcelados por toda Europa. Sin embargo en aquella redada solo logramos dar con este número de personas, aunque en ella ya habían cerca de 10, es decir al menos 3 de ellos se lograron escabullir de estas pesquisas. Recién hace unos meses identificamos a dos de ellos, aunque no logramos encontrarlos.

- ¿Ahora me podrías decir a mi y Harry quienes son?- Dijo Ron impaciente.

- Calma, es necesario que comprendan que a pesar de que hemos identificado a estas personas no es seguro que sean ellos los que están detrás de lo que le pasó a tu hija- respondió el hombre.

- Pues eso lo vamos a averiguar nosotros- dijo Harry al ver que su amigo se ponía cada vez más rojo de furia.

El hombre asintió con la cabeza al mismo tiempo que se levantaba, dirigiéndose al escritorio. Tomo una carpeta negra y se volvió a sentar al frente de Ron y Harry.

- Este es Vladimir Rishter- dijo el hombre sacando una foto para dejarla en la pequeña mesa que había al centro de los sofás. En la imagen se veía la cara de un hombre mayor, con el pelo blanco, ojos negros y una cicatriz en su mejilla derecha.

- Trabajó en la caza de objetos oscuros, es lo que se llama un cazador negro.

- ¿Cuándo y dónde fue la última vez que tuvieron noticias de él?- preguntó Ron.

- En un Bar en Escocia hace 2 meses aproximadamente, pero luego perdimos el rastro.

- ¿Y la otra persona?- preguntó nuevamente el pelirrojo,

- Alisson Heathcliff, 35 años, se unió a Voldemort en su ultimo intento- dijo mirando a Harry, en la foto se veía a una mujer alta y corpulenta, con cabello rubio, las facciones de su cara demostraban que era una mujer seria y que se imponía con sólo mirarla.

- ¿Qué fue lo último que supieron de ella?- preguntó el pelinegro.

- De ella no hemos sabido nada desde que se escapó hace más de un año- dijo el hombre arrojando la fotografía al lado de la otra.

- ¿Sabes algo más?- preguntó nuevamente Harry.

- En esto se sabe mucho y nada a la vez, ustedes deberían saberlo- dijo levantándose para apoyarse en la parte superior de la chimenea.

Harry y Ron se miraron con evidente cara de fastidio, este último tomó las fotografías, se levantaron y colocaron las túnicas.

- Espero haber sido de ayuda y no me agradezcan- concluyó el hombre una vez que habían llegado a la puerta.

Los dos amigos se despidieron de él dándole la mano y caminaron unos metros, alejándose de la casa.

- Debemos encontrar a estas personas y debemos partir por el hombre, hay que partir por el último lugar en el cual se vio- dijo Harry.

- Eso haremos- dijo Ron y desaparecieron de aquel lugar.

Capítulo 10: Trazando el futuro

Miércoles 5 de mayo

Aly se dirigió con una bandeja hacia la habitación, abrió la puerta y vio que la niña estaba acostada. Dejo la bandeja en el suelo y camino hacia la pequeña, quien al escuchar pasos, se sentó rápidamente. La mujer dio un suspiro de alivio.

- Aquí está tu comida, pero primero debes tomarte la poción para la fiebre.

- Ya estoy bien- dijo la niña muy bajo, pero con voz segura.

- Está bien si no quieres es tu problema- dijo la mujer mientras cerraba la puerta dejando a la niña sola nuevamente.

En la otra habitación ya estaban sentados los dos hombres quienes esperaban que la mujer tomara su lugar.

- ¿Qué haremos?- preguntó ésta mientras se sentaba.

- Hoy en la tarde continuaremos con la parte del rescate, para eso realizaremos una comunicación con sus padres- dijo el encapuchado.

- ¿Cómo haremos eso?- preguntó Todd

- Para que vean que yo he estado trabajando, encontré un objeto muy especial, es parecido a un teléfono, un aparato de los muggles, pero no podrán saber de donde estamos llamando, ni podrán reconocer la voz de nosotros, llamaremos, pediremos el dinero, dejaremos que la niña les deje saber que la tenemos- continuo diciendo el hombre- esperaremos uno día para que sufran y junten la cantidad, volvemos a llamar para coordinar la entrega. Supongo que la niña estará en condiciones para hablar ¿o no?- preguntó él mirando a la mujer.

- Claro que lo está- dijo ella- quiero el dinero para largarme una vez de aquí y dejar de ser niñera.

- Pues bien eso haremos, volveré en la tarde, si me disculpan debo ir a trabajar, hoy será un día especial- dijo riéndose para luego desaparecer.

Luego de un mes con permiso, Hermione decidió que debía volver a trabajar, necesitaba despejarse, sino terminaría sumida en una depresión de la cual no podría salir. Ron se había ido antes del amanecer a Escocia, para encontrar a un sospechoso.

Al llegar al Ministerio todas las personas la miraban y saludaban, algunos más cercanos a ella le daban un fuerte abrazo de apoyo. Cuando llegó a su despacho sólo se encontraban su secretaria y su asistente, ambos habían estado muy pendientes de la situación, dándole todo el apoyo, no sólo afectivo sino que también laboral.

- Buenos días Monika, buenos días Peter- dijo amablemente.

- Buenos días señora weasley- dijeron ambos al unísono.

- Es un gusto tenerla de vuelta- dijo la secretaria

- Si, y cuente con todo nuestro apoyo- dijo el asistente

- Gracias, les agradezco todo lo que han hecho por mi- dijo ella antes de entrar a su oficina.

Una vez adentro se acercó a su escritorio, tomó unos papeles y se sentó a leerlos, cuando necesito firmar un documento buscó una pluma, comenzó a mirar encima de la mesa y se encontró con una foto de su hija, ahí estaba ella, su pequeña, cuando tenia 6 años, le faltaban un diente delantero, pero ella sonreía feliz en la foto, ya que según ella el que se le cayeran esos dientes significaba que ya estaba grande. No pudo contener las lágrimas, tomó la foto entre sus manos y comenzó a acariciarle la mejilla a la imagen, no podía dejar de llorar al observarla. De pronto la puerta se abrió, ella asustada trató de secarse las lágrimas, al ver que era su asistente, trató de esbozar una sonrisa que lo único que logró fue que su expresión demostrará mucho más la amargura y tristeza que sentía. El hombre rápidamente se acercó y le entregó un pañuelo.

 

- Lo siento Peter, estaba recordando- dijo ella.

- No se preocupe, no puedo imaginar todo el sufrimiento que debe estar sintiendo. Pero le aseguro que todo pasará- dijo él en forma amable.

- Gracias, yo también espero eso, pero dime que sucede- dijo ella tratando de retomar el trabajo.

- Llegó una carta de su esposo- dijo él.

- Muchas gracias- dijo ella, mientras recibía la carta y veía como su asistente salía.

La carta le informaba que acaba de llegar al lugar en donde habían visto por última vez al hombre que buscaban.

A un viejo bar entraron Ron y Harry, ambos llevaban bigotes y vestían unas túnicas negras elegantes. Se dirigieron a la barra y pidieron whisky de fuego. Comenzaron a hablar entre ellos, luego de un rato en que el hombre que atendía los observaba, Harry decidió llamarlo.

- Necesitamos ayuda- dijo este colocando sobre la barra unos cuantos galeones.

- ¿Qué es lo que necesitan caballeros?- dijo esbozando una sonrisa y tomando el dinero.

- Necesitamos adquirir algunas cosas y nos dijeron que tu nos podías ubicar a alguien que sepa donde hallar lo que queremos- continuo Harry.rn

- ¿Qué sería eso?- dijo el hombre colocando una expresión dura en su rostro.

- Necesitamos un objeto especial, y sabemos que por aquí hay una persona que se encarga de eso, le llaman cazador negro, ¿lo ubicas?- dijo Harry entregándole una bolsita llena de dinero.

El hombre miro para todos lados, espero unos segundos meditando su respuesta.

- Tendrían que venir en dos horas y le tendré una respuesta- dijo él cantinero guardando el dinero.

- Aquí estaremos entonces- dijo Harry, terminado su vaso, para salir con Ron hacia el exterior del local.

Luego de dos horas, las cuales pasaron investigando por los alrededores, volvieron a ingresar al bar, se dirigieron a la barra y observaron que ya no estaba la misma persona con la cual habían hablado, sintieron una gran rabia y decepción en aquel momento.

- Disculpe, nos puede indicar donde podemos encontrar al cantinero que estaba atendiendo en la mañana- preguntó Ron.

- Lo siento, pero el se retiró- dijo el nuevo hombre.

- ¿Pero por qué?- dijo Harry alarmado, viendo como se apagaba su única esperanza.

- Se encuentra enfermo señor, ¿desean tomar algo?- preguntó el hombre.

- No gracias- dijo Ron mientras se levantaba para salir furioso de aquel lugar.

(es un capítulo corto pero hoy mismo subo el siguiente)

Capítulo 11: Buscando respuestas

Una vez afuera del bar, Ron iba a estallar de ira, cuando un niño de unos 10 años se acercó y le entregó un pergamino. El lo tomó y leyó rápidamente, se lo pasó a Harry y trató de alcanzar al niño, pero este ya se había ido.

- Debemos ir, nos está esperando en el callejón trasero- dijo Harry mientras agarraba a Ron para caminar hacía la parte posterior del bar.

Al llegar, observaron que estaba desierto, sólo había unos cuantos tarros de basura. Se detuvieron a esperar. Al cabo de unos minutos, apareció el hombre del bar.

- Quiero que sepan que no ha sido fácil convencer al cazador, el no recibe a nadie y ya no realiza trabajos, pero viendo cuan generosos han sido, el quiere saber que es lo que desean específicamente, quizás no se los dé, pero puede entregar información de ayuda- dijo el hombre.

 

- Queremos hablar con él sobre ese asunto, es un objeto muy valioso- contesto Harry

- Ya les dije que es imposible- dijo el hombre con voz fuerte.

- Está bien, dile que necesitamos encontrar un relicario llamado dolce morte- dijo Harry, mientras Ron lo observaba y comprendía la nueva situación.

- Esta bien, pueden volver mañana- dijo el cantinero.

- No esto debe quedar listo hoy mismo- contribuyó Ron, mientras le entregaba al hombre un nuevo saco de dinero.

- Pues si es así aquí mismo a las 2 de la tarde- continuo él, al ver que los hombres asentían ingreso por una puerta que daba al bar.

Harry sacó su capa de invisibilidad y tapó a su amigo. En silencio lograron ingresar por la misma puerta por la cual se había perdido el hombre. Luego de unos segundos lo encontraron, estaba lanzando un hechizo a un estante. El hombre miro a todos lados y al creerse sólo abrió el estante como si este fuera una puerta y dio pasó a una escalera, antes de que la puerta se cerrara, Harry y Ron se movieron simultáneamente y se deslizaron puerta adentro. Bajaron con cuidado tratando de no hacer ruido. Una vez que llegaron al final, observaron que aquello era una bodega, siguieron caminado y al fondo encontraron un pasillo iluminado que daba al final a una nueva habitación. Ambos tenían sus varitas listas para todo, la puerta que daba a la habitación se encontraba entreabierta, por lo que se dispusieron a observar percatándose que el hombre con el cual habían hablado se encontraba conversando con otro que tenía un acento extraño. No podían ver el rostro del hombre desconocido, ya que el cantinero lo tapaba, ellos sabían que debían confirmar si era el mismo hombre de la foto. Al cabo de unos minutos él del bar se dio la vuelta y camino hacia un costado dejando a la vista de los dos Aurors a un hombre mayor, con cabello blanco y una enorme cicatriz en la mejilla.

- Es él- dijo Ron, mientras que el anciano mortifago enfocaba su vista hacia la puerta.

- Ahora dijo Harry sacando la capa y lanzando un hechizo inmovilizador al cantinero.

Ambos Aurors apuntaban al mortifago, mientras este los miraba con una sonrisa en la cara.

- Así que mis deducciones eran ciertas, ya era hora de que alguien me encontrara- dijo caminado hacia ellos.

- No de un paso más, está detenido por realizar prácticas en contra de la sociedad mágica, asociación mortifaga, fuga y asesinato- dijo Harry.

- Está bien- dijo el hombre, ante la desconcertada mirada de los dos. Sin embargo rápidamente sacó su varita y lanzó un hechizo lanzando lejos a Harry, Ron reaccionó rápidamente y le lanzó un inmovilizador al hombre quien se disponía a lanzar otro hechizo contra él.

Una vez que apresaron al hombre lo dejaron en una silla, ambos hombres se sentaron frente a el y sólo le permitieron mover la cabeza, para responder las preguntas que tenían que hacerle.

- ¿Qué has estado haciendo este último tiempo?- dijo Harry apuntando su varita directamente al cuello del hombre.

- Crees que voy a responder eso- dijo él mirándolo con repugnancia. Ron sólo presiono aun más su varita al cuello del hombre, lo que hizo que este cambiara su expresión por una de dolor.

- Esta bien, me he ocultado aquí, ya no estoy en edad de andar haciendo cosas, por si no se han dado cuenta, este lugar se ha transformado en mi refugio de tercera edad- dijo lanzando una pequeña risa.

 

- En la última agrupación en la que participaste escaparon algunos, entre ellos tú, donde están los otros, Alisson Heathcliff por ejemplo- dijo Harry.

- Que ganare yo diciéndoles algo a ustedes, que creen que soy- dijo él

- Eso va a depender de cómo quieras pasar tus últimos días- dijo Ron con voz fuerte.

- Yo no se nada he estado aquí los últimos dos meses- dijo Vladimir volteando la cara.

- Sabes que podemos hacerte hablar, pero si lo haces por las buenas eso te puede ayudar- dijo Harry.

Al ver que en la cara de los dos Aurors, brillaba la rabia, decidió que no tendría mayor opción.

- No he sabido nada, lo último que supe de Alisson Heathcliff, fue hace más de dos meses y era que estaba en un pueblo llamado Caddington, eso es lo único que sé- dijo el hombre desafiándolos con la mirada.

- Pues ahora debemos irnos, en el cuartel continuara esta charla- dijo Harry guiando con la varita al capturado, mientras que Ron hacia lo mismo con el inconciente hombre del bar.

Se dirigieron al hotel en donde había otros dos Aurors esperando, para volver Londres y encerrar en Azkaban a los detenidos.

Harry y Ron estaban sorprendidos por haber encontrado tan rápido aquel hombre, sin embargo hasta el momento no habían obtenido información relevante para el caso. Llegaron al ministerio cerca de las 6 de la tarde, estaban agotados, por lo que una vez que los detenidos estuvieron tras las rejas, se dispusieron a ir a sus hogares. Ron recordó que su esposa había vuelto a trabajar así que decidió ir a buscarla para que se fueran juntos. Harry lo espero para acompañarlos y ver un rato a su amiga. Cuando llegaron a la casa de ellos, saludaron a Hugo que estaba jugando con su abuelo. Fueron al estudio de la casa, ya que Hermione quería saber todo lo que había sucedido, Harry le había prometido mantenerla al tanto de todo. Una vez que ella escuchó todo atentamente y estaba dispuesta a llenarlos de preguntas sonó el teléfono lo que la hizo sobresaltarse.

Capítulo 12: Pactando esperanzas

En la casa de los secuestradores, ya se encontraban los dos hombres y la mujer sentados alrededor de la mesa y frente a un teléfono.

- Yo voy a hablar- dijo el encapuchado- ustedes dos solo escuchan y cuanto te diga traes a la niñita con la boca tapada- continuo hablando mirando a la mujer.

- Claro- dijeron los otros dos con tono de molestia.

El encapuchado levantó el teléfono, marcó el número de la casa de los Granger- Weasley, mientras esperaba que alguien en aquella casa contestara.

- Aló- dijo la voz de una mujer.

- Escúchame con atención- dijo el hombre.

Hermione se paralizó, sabía muy bien para que la llamaban, su esposo y amigo al verle la cara se acercaron rápidamente a ella, mientras le colocaba altavoz al teléfono.

- ¿Con quién hablo?- dijo ella.

- Eso no importa, lo importante es saber si quieren volver a ver a su hija.

- Maldito ¿dónde la tienes?- dijo Ron

- Si no escuchan lo que les tengo que decir, no volverán a saber de ella nunca más- continuo el secuestrador con voz seca.

- ¿Qué es lo que quieren?- dijo Harry

- Vaya tenemos más publico- dijo el hombre lanzando una carcajada. Harry mientras tanto había mandado un patronus solicitando la presencia de algunos Aurors, para que trataran de localizar e investigar la llamada.

 

- ¿Cómo esta mi hija?- dijo Hermione.

- Si quieren volver a verla deben hacer exactamente lo que yo les diga, porque si fallan en algo denla por muerta y jamás volverán a verla.

- No le hagan daño, por favor, es sólo una niña- dijo Hermione al borde del llanto.

- Bueno ahora hablaremos de las condiciones, 25.000.000 de galeons, eso es lo que deberán juntar dentro de 24 horas, luego de cumplido el plazo llamaré para que nos pongamos de acuerdo en la entrega, ¿eso es lo que quieren o no?- interrogó el hombre.

- Claro haremos lo que sea- dijo ella, sorprendida por la cantidad exigida.

- ¿Cómo sabemos que tienen a Rose?- Dijo Harry.

- Ahh, claro, recibieron mi regalo hace unas semanas atrás, pensé que eso les ayudaría, pero ya que insisten- dijo quedándose en silencio por algunos segundos.

En esos momentos Aly se dirigió a la habitación en donde estaba la niña, abrió la puerta y se acercó a la pequeña que se encontraba estaba sentada, la levantó, le vendo los ojos, con una mano le tapó la boca, y se acercó a su oreja

- Quédate callada, hay alguien que quiere hablar contigo, solo la vas a saludar, no dirás nada más, una palabra extra y te arrepentirás, ¿me entendiste?- dijo apretando la mano contra su boca, mientras la niña asentía con la cabeza, temblando de miedo.

Llevó a la niña a la cocina y la ubicó cerca de uno de los hombres.

- Bueno aquí esta, por que no la saludas- dijo el hombre con voz fría y seria.

- Rose, hija, ¿estas ahí?- dijo con voz temblorosa Hermione.

- Mami- dijo la niña comenzando a llorar, al reconocer la voz de su madre.

- Oh, mi bebé como estás, te amo tanto, pronto estarás en casa te lo prometo, volverás, estamos haciendo todo, no tengas miedo- dijo Hermione rápidamente.

- Rose, soy yo tu papá, estas bien, le hacen daño y les juró que se arrepentirán- dijo Ron

- ¡Mamá, papá, quiero estar con ustedes, tengo miedo!- dijo la niña llorando, mientras sentía como volvían a taparle la boca y la arrastraban de vuelta a su prisión.

- Rose, ¿qué pasa?- dijo Hermione al escuchar como la voz de su hija se apagaba.

- Ya no puede hablar, sólo fue una muestra para que vean que si la tenemos, ahora deben hacer lo que yo les diga- dijo el hombre.

- No le hagan nada, por favor, haremos lo que quieran- dijo Ron cediendo en su rabia, para pasar a la desesperada angustia.

- Ya que están las cosas claras, no intenten encontrarnos y preocúpense del dinero, mañana volveré a llamar- terminó diciendo para cortar la comunicación.

Hermione comenzó a llorar, Ron la abrazó y lloró con ella, habían escuchado la voz de su hija, estaba viva, eso dentro de su corazón los inundó de felicidad, debían conseguir el dinero y la tendrían de vuelta, pronto esa pesadilla terminaría. Harry comenzó a preguntar a los Aurors que habían podido encontrar, pero estos sólo lograron identificar que la comunicación se había realizado dentro de Inglaterra.

- Está viva Harry, te das cuenta, si hacemos lo que nos piden la tendremos de vuelta- dijo Hermione esperanzada.

- Claro que si, además yo les ayudare, juntaremos entre todos el dinero- dijo Harry abrazando a su amiga, ambos con lágrimas en sus ojos.

 

- Mientras gestionamos lo del dinero, mañana iré al pueblo que nos indicó Vladimir, buscaremos alguna pista sobre la mujer, quizás podamos encontrarla y ver si está implicada en esto, no dejaremos que estos tipos se salgan con la suya, no quedaran libres- le dijo Harry a Ron.

- Yo mañana me preocupare de ir a Gringots, para juntar la cantidad- dijo el pelirrojo.

- Muy bien- dijeron lo tres.

Cuando Rose estuvo sola en la habitación, no pudo dejar de llorar, había escuchado la voz de sus padres, ahora más que ningún otro día quería volver con ellos, su cara estaba empapada en lágrimas, su cuerpo temblaba y daba grandes suspiros tratando de tomar una gran cantidad de aire.

Los tres secuestradores aún se hallaban sentados.

- Ahora debemos esperar hasta que tengan el dinero- dijo Todd.

- Debemos planear la entrega- dijo aly.

- Claro- dijo el encapuchado mirando de reojo a Todd- Creo que debemos estar en tres posiciones, tú tendrás a la niña, Todd se encargará del dinero y yo me preocuparé de que no hagan una emboscada, cercare la zona con algunos hechizos para que no puedan traspasar el perímetro indicado.

- Por qué entregare yo a la niña- dijo la mujer enojada-

- Tú sólo la tendrás y la dejaras correr una vez que Todd o yo te demos la señal, eso es todo- dijo con voz seca el hombre.

- ¿Dónde será la entrega?- continuo ella.

- En un lugar en el cual nos beneficie, un lugar que no conozcan, pero nosotros si, donde no puedan atacarnos, eso se los diré mañana- el encapuchado se levantó y se marchó.

- Espero que todo funcione bien- dijo ella a Todd.

- Esta todo perfectamente planeado, no te preocupes- le respondió él.

Jueves 6 de Junio.

Al otro día en la mañana, Ron se fue junto con Hermione a Gringots a buscar el dinero que tenían disponible, Harry y los demás Weasley ayudarían a juntar la gran suma de dinero que les habían pedido.

Harry junto con un grupo de Aurors, se movilizaron al pueblo de Caddington, no era muy grande, sin embargo en los alrededores había un bosque en el cual se encontraban muchas casas. En la calle principal del pueblo se encontraban una serie de almacenes, cada uno de los integrantes se reunieron en parejas y con una foto de la mujer que andaban buscando se dispersaron para consultar a los habitantes, a quienes luego de consultarle le realizaban un pequeño hechizo que los confundiera, para que no recordaran lo que le habían preguntado, de esta forma evitaban que corriera la voz sobre la búsqueda y alertara a la mujer. Luego de entrar y hablar con varias personas sin hallar ninguna pista, Harry y su acompañante ingresaron a una farmacia, una joven mujer estaba tras el mostrador leyendo una revista.

- Disculpe señorita- dijo Harry en tono amable. Ella levanto la vista.

- O no discúlpeme usted a mí, en que puedo ayudarle- dijo la muchacha.

- Estamos buscando a una persona y quería consultarle si la ha visto por aquí- dijo el sacando una foto y pasándosela a ella.

Ella la vio un momento.

- Lo siento, pero no recuerdo haberla visto-

- Esta segura- dijo el acompañante.

- No- confirmó

- Muchas gracias- dijo Harry con evidente tristeza en el rostro.

Ella al verlo así, le pidió la foto nuevamente. Harry dudo, pero se la volvió a pasar.

 

- Sabe, ahora que la veo de nuevo, el otro día estuvo una mujer por aquí muy parecida a la de la foto, aunque no estoy muy segura, era una mujer muy prepotente-

- ¿Qué estaba haciendo?- dijo Harry

- Vino a comprar una poción para la fiebre- dijo ella tratando de recordar la cara de la clienta.

- Le dijo para que la quería- volvió a interrogar el Aurors.

- Cuando le pregunté se enojo mucho, pero luego me dijo que era para un niño, no, una niña- dijo la mujer con una sonrisa en la cara, al ver como la expresión de Harry cambiaba por una de interés.

- Sabe dónde esta, a dónde fue- dijo él.

- No, es la primera vez que la veo y de aquí no se ve a donde se dirigen las personas que salen de este lugar- termino diciendo ella.

- Muchas gracias- dijo Harry saliendo del lugar con una sonrisa en el rostro, tenían una pista había estado aquí desde hace más de dos meses.

Cuando se reunieron todos los grupos de Aurors y escucharon los datos de Harry se sorprendieron ya que ninguno había logrado encontrar información. Debían revisar la zona, pero Harry se lo dejaría encargado a un grupo de ellos, él volvería al Ministerio para hablar con sus amigos y trazar un plan de búsqueda.

Hermione al escuchar se quedo quieta, estaba contenta, pero a la vez preocupada, su hija debía estar enferma, por algo necesitaron comprar esa pócima.

- ¿Qué pasa amor?- dijo ron

- Esta enferma, mi niña ha estado con fiebre, en que condiciones debe haber estado para que necesitaran comprar un medicamento- dijo ella con evidente aflicción en su voz.

- Lo sé, pero piensa que pronto ella estará con nosotros.

- Ya lo sé, estoy muy ansiosa por tenerla otra vez en mis brazos.

(Gracias a todos los que leen esta historia en especial a Julid y Denny_potter sus comentarios me llenan de ganas de seguir escribiendo/// Un pequeño adelanto, en el Prox cap se podra develar quien es el encapuchado y ademas de ahi comienzan a ser lo ultimos cap... así k esten pendientes) comenten plis.....

Capítulo 13: Recordando el pasado

En la casa la mujer le llevaba la comida a Rose, ansiosa porque esa fuera una de las últimas veces que tuviera que hacer eso. Mientras Todd descansaba, el encapuchado siguió a Aly y observó desde afuera como le dejaba la comida a la niña. Cuando este vio a la pequeña, su mente comenzó a viajar retrocediendo a su pasado, 8 años exactamente. "Recordó a su mujer, una joven muy bella, siempre con ganas de aprender y conocer todo, paciente y tranquila. Llevaban 4 años juntos y habían prometido casarse cuando tuvieran un bebe, estuvieron intentado durante 3 años tener un hijo sin éxito, sin embargo por fin lo habían logrado, ella estaba embarazada, recién tenía un mes, pero ya se había transformado en el centro de su vida, y era un milagro para él, ya que según los médicos ella tenía un problema que le impedía ser fértil. Ambos estaban tan ansiosos y felices, planeaban la llegada de su primogénito y posteriormente su boda. Todo marchaba bien. Sin embargo un día todo se derrumbó, mientras salían de su casa un grupo de Aurors llegó de sorpresa, uno de ellos agarró a su mujer y le dijo que quedaba detenida por usar magia oscura. Él que no lo podía creer intentó pedir explicaciones y que soltarán a su mujer. Pero fue llevaba al Ministerio y ahí le informaron que ella había sido descubierta visitando unas tiendas oscuras, para adquirir objetos y sustancias prohibidas. El no lo aceptado, el había recibido educación en artes oscuras en su infancia, pero su mujer siempre las había rechazado.

 

Después de dos días sin tener noticias de ella, le informaron que se llevaría un juicio, arriesgaba pasar por lo menos dos años en azkaban, él no lo podía soportar menos en su estado, trató de buscar al mejor abogado, sin embargo cuando estos veían el caso y verificaban quien sería la abogada defensora, no le daban muchas esperanzas de salir libre. Claro quien se opondría a la heroína del mundo, Hermione Granger- Weasley. Tal como todo el mundo le dijo, su mujer fue considerada culpable y condenada a 2 años en una sección especial de Azkaban por estar embarazada. El se encontraba devastado y cuando pudo volver a verla se dio cuenta que ella estaba igual o peor que él, y ella le pidió perdón por haber tratado de embarazarse usando artes oscuras. El se sorprendió pero comprendió que sus intenciones eran buenas, la perdonó y le dijo que estaría con ella siempre, y que amaba desde el momento en que le anunció su embarazo al hijo que esperaban.

Sin embargo a los 2 meses del encierro, su mujer se enfermó y perdió al bebé. Ella se sumió en una gran tristeza, que ni siquiera las constantes visitas de él lograron levantarle el ánimo, a los 3 meses de eso, fue encontrada muerta en su celda. Ella se había quitado la vida, por culpa de todo el sufrimiento que había vivido. El día del funeral de su esposa, lloró por ella, por su hijo y por él, estaba sólo, había perdido todo, caminó saliendo del cementerio y se dirigió a un bar cercano. Sentado tomando whisky, comenzó a leer el periódico. Ahí en primera plana la mujer que había encerrado a su mujer había dado a luz ese mismo día a una niña, su primera hija. La rabia y el dolor lo llenaron, el podría estar viviendo lo mismo, sin embargo estaba en ese bar sufriendo la perdida de su razón de vida".

Estaba apoyado en la pared, cuando la voz de Aly, logró devolverlo al presente.

- Peter ¿estas bien?- le preguntó la mujer mientras cerraba la puerta de la habitación.

- Claro, sólo pensaba- dijo caminando hacia la cocina.

- ¿Qué haremos ahora?- dijo ella.

- Siempre preguntas todo- dijo enojado

- ¿Cómo esta todo con tu jefa?- preguntó Todd.

- Histérica y desesperada- dijo el divertido- la llamaremos ahora para pactar la entrega.

En la casa de Hermione y Ron, Harry hablaba con un Aurors, sobre la búsqueda en el pueblo, había varias casas deshabitadas desde hace algunos meses, comenzarían a revisarlas, como también aquellas que habían sido alquiladas o compradas en el último tiempo. Seguían conversando cuando volvió a sonar el teléfono. Ron se apresuro y apretó el altavoz.

- Si, quién habla- preguntó serio y nervioso

- ¿No esperaban mi llamada?- preguntó el secuestrador.

- Ya tenemos el dinero- se apresuró a decir Hermione

- Muy bien, me parece perfecto, se nota que han extrañado mucho a su hija- dijo él en forma divertida.

- Te entregaremos el dinero cuando quieras, y tú nos entregaras a nuestra hija- dijo Ron en tono fuerte.

 

- Esa es la idea ¿no?- dijo el secuestrador.

- ¿Dónde y Cuándo?- preguntó Harry.

- Bueno eso será mañana a la medianoche, pero deberán esperar 5 minutos antes en que les llegará una encomienda con el lugar exacto de la entrega, tendrán cinco minutos para llegar, dejar el dinero en el lugar que se les indique, y en el mismo instante en que dejen en dinero aparecerá al niña. Ustedes hacen un movimiento en falso y busquen un cementerio para llevarle flores a su hija ¿entendieron?- mando el hombre.

- Mira- comenzó a decir Ron ardiendo de furia- pero su esposa lo miro reprobatoriamente.

- Tenemos todo claro, nada fallará- dijo Hermione, aun con rabia en la mirada que le lanzaba a Ron.

- Ya que todo esta dicho, si todo sale como tiene que ser, mañana terminará todo- dijo el cortando la llamada.

- Debemos tener un plan- dijo Harry

- Claro, no confío en ellos- afirmó Ron.

(Aquí esta el nuevo cap, espero que les guste, que les parece, no queria que fuera alguien conocido, por que creo que draco no es malo, y en los casos de secuestros siempre es algun familiar o alguien cercano a la familia (), por eso lo deje asi, dejen comentarios y como ya les informe quedan solo dos cap... para el desenlace... comentes plis.....)

ESTE ES EL PENÚLTIMO CAPÍTULO
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Viernes 7 de Junio

A la mañana siguiente Ron y Harry se integraron a la búsqueda en Caddington, debían hacerlo en forma sigilosa, sin levantar sospechas en alguna persona, por eso una pareja de Aurors, se hacia pasar por un matrimonio que andaba buscando una casa para mudarse a vivir allí, Harry y Ron se turnaban para usar la capa de invisibilidad y revisar las casas con mayor profundidad. Revisaron a lo menos 8 casas y en ninguna habían encontrado algo que los ayudara, ya eran las 6 de la tarde, tenían menos de 6 horas para continuar la búsqueda.

Todd, había vuelto al pueblo para comprar algunas cosas que necesitaría cuando se marchara en la noche de ese lugar. Una vez que ingreso a un bar se percató de que habían tres hombres que jamás había visto sentados en una mesa, cuando se enfocó en ellos, recordó que a uno de ellos lo había visto hace algunos años cuando el escapó de un ataque mortífago que había llevado a cabo, por lo que no tuvo dudas de que ese hombre era un Aurors o empleado de Ministerio. Salió del lugar rápidamente para dirigirse a la casa y comentar con su cómplice aquella situación.

- ¡Algo raro está pasando aquí!- dijo Todd una vez que estaba en casa y conversaba con Peter.

- ¿Cómo fue posible que dieran con este lugar?, no escuche ninguna información sobre que ya tenían la ubicación del secuestro- dijo el otro con tono preocupado.

- Debemos actuar rápido, no debemos permitir que nos capturen, no después de todo el trabajo que hemos hecho- dijo Todd.

- Cálmate aun no nos encuentran, y si lo hacen ya saben lo que pasará- dijo el encapuchado.

- ¿Qué haremos?- dijo Todd

- No te preocupes, seguiremos con el plan sólo que ahora tendremos una sorpresa para ellos, cuando traten de emboscarnos- dijo Peter- voy a ir al pueblo y vuelvo enseguida.

Al cabo de unos 20 minutos el hombre volvió a aparecer en la casa.

- ¿Dónde está Alisson?- preguntó una vez que se quitó la túnica.

 

- Está descansando- respondió Todd.

- Perfecto- dijo el otro.

- ¿Qué fuiste a hacer?- preguntó Todd intrigado.

- Fui a buscar la sorpresa, pero no te preocupes, es sólo el plan B, por si algo falla, aunque no debes mencionar nada de esto a Aly- dijo Peter.

- Claro- afirmó un tanto pensativo.

A las 11 de la noche en la casa de los Granger-Weasley, había un ambiente de nerviosismo, estaban todos los Weasley acompañando a Hermione, los niños estaban donde Andrómeda, quién los cuidaría mientras se llevaba a cabo el rescate de Rose.

- Sólo falta una hora- decía Hermione en tono nervioso, mientras se servía un té.

- Ya deben estar por volver Harry y mi hermano- Dijo Ginny, mirando como el reloj avanzaba.

- Ya veras como mañana todo volverá a ser como antes- dijo Molly mirando como su nuera caminaba en forma ansiosa.

- Eso espero Molly, eso espero, porque si algo sale mal, yo me muero- terminó diciendo mientras se sentaba y secaba las lágrimas que comenzaban a asomarse en sus ojos.

A las 11:35 de la noche, aparecieron en la sala Ron y Harry, Hermione se levantó y se acercó a ellos.

- Aun no hemos encontrado nada, buscamos todo el día y ni una pista, todas las casas que vimos no tenían algo sospechoso- dijo Ron

- Ahora debemos estar listos para la entrega, una vez que llegue el lugar en donde deben dejar el dinero, partiremos, ustedes se irán y yo los seguiré con mi capa. Luego irán grupos de apoyo. Lo más seguro es que estén ocultos en las cercanías vigilando que todo salga como ellos planearon, no haremos nada hasta que Hermione tenga a Rosie y se venga directo para acá- dijo Harry, mientras sus amigos afirmaban con la cabeza.

Aly no se había sentido bien durante el día por eso se encontraba descansando en una de las habitaciones del segundo piso de la casa. Quería estar en óptimas condiciones para la noche, ella sería la encargada de tener a la niña y dejarla correr en el momento preciso, luego aparecerían acá y podría marcharse con la parte del dinero que le correspondía.

En la cocina dos hombres preparaban el pergamino con las instrucciones del lugar en donde se haría la entrega.

- Ellos dejaran el dinero en el transportador y aparecerá aquí mismo en esta cocina- dijo Todd a Peter.

- Todd, puedes decirle a la niña que se ponga esto- dijo el encapuchado pasándole una bolsa con ropa. El otro hombre lo miró y se dirigió a la habitación de la niña.

Rose se sentía cobarde, no había luchado el día en que había logrado escapar, pensaba que si quizás hubiera gritado o tratado de soltarse de aquella mujer hubiera podido realmente escapar. Ya no tenía miedo, sólo se sentía enojada con ella misma y con las personas que la tenían, por más que se preguntaba por qué la tenían en ese lugar, lejos de sus padres, sin ir a la escuela y tratándola de esa forma, no lograba comprender.

Al sentir que la puerta se abría pensó que era la mujer que le traía comida, sin embargo cuando vio la figura de un hombre, el mismo que la había hecho callar al principio, volvió a sentir miedo.

- Cámbiate de ropa, ponte lo que está en esta bolsa- dijo Todd

- Pero- alcanzó a decir la niña, sin embargo algo en el cambio de respiración de aquel hombre, le hizo intuir que sería mejor para ella que no hablará ni reprochará nada.

 

La niña vio como el hombre volvía a cerrar la puerta y se quito su viejo vestido, el mismo que llevaba desde que salió de su casa para ir a su clase de Ballet, sacó un vestido negro de la bolsa que el hombre le tiró y se lo colocó.

Todd se quedo sólo en la cocina mientras Peter iba a mandar la carta, cuando vio que Aly bajaba a reunirse con él en la cocina.

- Y ¿Dónde está él?- preguntó ella.

- Fue a mandar las instrucciones- dijo bebiendo cerveza.

A los minutos apareció de nuevo Peter quien la mando a buscar a la niña. El plan entraba en su recta final.

Alisson al entrar vio que la niña estaba con ropa negra, supo que era para que no las detectaran escondidas entre los árboles. Ella también se había preparado con ropa del mismo color. Le vendó los ojos y le dijo:

- Vamos a ir a dar un paseo, debes estar en silencio por que recuerda que es lo que puede pasar si no te portas bien- le dijo mientras la llevaba hacia la puerta.

Cuando iban llegando a la habitación, los dos hombres estaban conversando.

- Peter ¿Ya esta todo listo? - dijo Todd.

- Claro tú sabes que yo soy siempre el más eficiente- dijo con todo de superioridad.

La niña al escuchar ese nombre junto con la voz de aquel que se llamaba Peter recordó una cena en su casa: "ese día su madre había invitado a cenar a su asistente un hombre muy eficiente y trabajador, el hombre se llamaba Peter y era de la misma edad que su madre, pero estaba soltero y no tenía hijos, según el mismo les había contado mientras comían. A Rose le había llamado la atención el tono de voz, era muy parecido al de las personas que hablaban por la radio. Peter una vez que terminaron de comer estuvo jugando mucho rato con ella y su hermano. Luego cada vez que podían lo invitaban a comer o cuando iban a buscar con su padre a su mamá a la oficina lo llamaban para saludarlo"

- ¿Peter?- dijo la niña, ante la atenta mirada de los dos hombres y de la mujer.

Peter se acercó a la mujer, se agachó y quedo en frente de la niña, le quitó la venda y la miró.

- Hola- le dijo con voz dulce y falsa.

- ¡Peter, ayúdame!- dijo ella.

- Claro que te voy a ayudar- dijo riéndose.

- Tú también eres malo- dijo Rose al ver como se reía de ella- eres malo mi mamá te va meter a Azkaban. El hombre se enfureció al escuchar aquellas palabras de la niña, recordando nuevamente el pasado.

- ¿Que vamos a hacer?- Dijo Aly al borde de la histeria

- Seguiremos con el plan que he trazado, jamás nos meterán a azkaban, no podrán atraparnos- dijo él

- Pero ¿Cómo?- dijo ella

- Pues es simple- dijo sacando su varita para sostenerla en su mano.

- ¡Obliate!- pronunció directamente hacia la mujer, ella al darse cuenta de esto trató de esquivarlo, sin embargo el rayo que salió de la varita de aquel hombre fue aún más rápido y le impactó directamente, cayendo al suelo desmayada.

La niña asustada trató de correr, fue simplemente un impulso de supervivencia, ya nadie la tenía atrapada, sin embargo olvidó que estaba atada de pies y al tratar de dar un paso cayó de manera estrepitosa al suelo. Los hombres rieron a carcajadas al ver que la niña estaba tirada sin moverse en el suelo.

- Ahora esperaremos la hora- le dijo Peter mirando a Todd, quién asintió con la cabeza y la mirada fija en la niña.

 

- Recuerda tú te encargaras de deshacerte de todo- dijo mirando al suelo- a Alisson déjala aquí, y alguien la encontrará, yo arreglaré a la niña para la entrega, sus padres la deben estar esperando.

Estaban listos para continuar esperando y revisando el plan de entrega cuando un Aurors apareció en la casa, le informó a Harry y Ron que habían detectado una zona un poco más alejada del pueblo, en lo más profundo del bosque, que tenía un campo de protección mágica muy poderoso, que habían intentado atravesarlo, pero no habían podido, ni siquiera sobrevolando en escoba se observaba algo, sólo podían ingresar caminando, debían hacerlo al estilo muggle. Lamentablemente la zona era un amplía, pero ya tenían a un grupo trabajando en el rastreo manual.

Estaban cerca, casi encontraban la casa, sólo era cuestión de que tuvieran el tiempo a su favor. Harry dudo en quedarse o ir a la zona a investigar por si tuvieran que hacer una entrada rápida para sacar a la niña, sin embargo al ver que la hora del encuentro se acercaba, dedujo que quizás no alcanzaría a llegar si en aquella zona la magia no funcionaba, además podía alertar a los secuestradores de que estaban cercándolos, temiendo que estos hicieran realidad sus amenazas cosa de la cual ellos se arrepentirían. Confiaba en su equipo de trabajo, por lo que le pidió que apenas pudieran desactivar el escudo le avisaran, debían encontrar a su sobrina y encerrar de por vida a aquellos que se habían atrevido a robarles la tranquilidad a toda una familia.

¿Qué les pareció? Se viene el gran final
cómo terminará este drama familiar
Ron y Hermione podrán recuperar a su tesoro más grande y volver a ser una familia feliz y tranquila
todo eso se sabrá en el siguiente cap
espero muchos comentarios plis
.... ..

Gracias a todas las personas que han leído esta historia... de verdad espero que les haya gustado... pero ahora el desenlace....

Capítulo 15: Minutos finales

A las 11:55 una lechuza golpeo la ventana de la casa, George la abrió y el ave aterrizó frente a Hermione, ella tomó el pergamino y lo abrió delicadamente, ahí aparecía un mapa de un sector cercano. A Ron le pareció conocido el lugar y recordó que era el mismo en donde habían encontrado a los muggles muertos que perpetraron el secuestro inicial. Ella se levantó seguida de su marido, todos los ojos de los presentes estaban preocupados y esperanzados. Harry los miró y asintió con la cabeza, mientras se colocaba la capa de invisibilidad. En un minuto aparecieron en el lugar indicado.

Aun faltaba dos minutos para la medianoche por lo tanto aún no había ningún movimiento o situación que alertará que debían dejar el dinero. Aunque ellos sabían que en las cercanías grupos de agentes especiales del Ministerio de apostaban para realizar cualquier maniobra. Cada segundo pasaba de manera eterna para cada padre, sentían la respiración del otro, y también la de su amigo que se encontraba atrás de ellos. Incluso lograban percibir los latidos del corazón de su pareja. Cada instante era una agonía, Hermione tenía las manos sudorosas, sus piernas temblaban y su corazón cada vez latía de manera más acelerada.

Exactamente a las doce de la noche al otro extremo del claro que había en el bosque aparecieron dos siluetas, una más grande que la otra, Ron y Hermione se acercaron entre ellos y sus corazones se aceleraban al máximo de lo permitido, tratando de comprender que era lo que sucedía, a continuación una mesa pequeña apareció frente a ellos. Ron al comprender que ese era el objeto en el cual debía poner el dinero, sacó uno de los dos pequeños baúles, en los cuales iba depositado los galeones. Al colocarlo sobre la mesa, esta desapareció, ambos detuvieron sus respiraciones, y vieron que una de las siluetas, la más pequeña, caminaba hacia ellos. Hermione tenía una respiración irregular, reconoció que era una niña que venía acercándose a ellos y que traía en sus brazos unos pequeños bultos.

 

- ¡Es Rose!- gimió Hermione corriendo hacia ella.

Ron dejo en el suelo el otro baúl, y trató de seguir a su esposa, mientras corrían la luna que los iluminaba fue tapada por unas nubes que comenzaban a cubrir el cielo. La otra silueta miraba desde lejos y Harry comprendió que esa persona era su objetivo y comenzó a correr para atraparlo.

Cuando Hermione logró estar cerca de la niña, su corazón dio un gran salto, el estomago se le retorció, esa cara lo que tanto ansió volver a ver por más de un mes, no era el rostro de su hija, no eran sus ojos, su nariz, su boca, sus mejillas, a pesar de que se parecían en el cabello, estatura y figura, no era su pequeña, la niña tenía en sus manos una caja negra y una muñeca muy familiar para Ron y Hermione, era Clementine.

Cuando Ron se acercó aun más a la niña, vio que la pequeña dejo caer la caja y la muñeca al suelo y salió corriendo hacia el bosque. Ambos padres quedaron estáticos, en sus mentes trataban de procesar aquello ¿Qué era lo que había pasado? La palabra ¡Quieto! que gritó Harry hizo que giraran su cabeza hacía donde habría provenido el llamado de alerta. Su amigo tenía la varita directamente apuntando a aquel hombre que había aparecido con la niña desconocida.

- ¡No te muevas!- dijo Harry, el hombre que también tenía su varita apuntando al Aurors, comenzó a caminar quedando a una distancia más cercana de los padres de Rose.

- Claro que lo haré, quiero disfrutar este momento- dijo él, con voz fuerte.

- ¡Dónde está Rose!- exigió Ron

- Eso ya deben saberlo, pero quiero que vean, en especial tú- dijo apuntando a Hermione- el término de mi sufrimiento.

Hermione logró enfocar su mirada en el rostro del hombre que le hablaba, y a pesar de la poca luz, pudo reconocer en la voz y las facciones, algo que la paralizó.

- ¡Peter! ¡Esto no puede ser! ¿Qué sucede?- dijo ella alarmada y confundida.

- ¡Esto!, esto es mi venganza por todo el sufrimiento que por tu culpa tuve que pasar, gracias a ti perdí a mi mujer y mi hijo, o no recuerdas el caso de la mujer que encerraste por haber usado artes oscuras para quedar embarazada, ¿no supiste lo que pasó con ella?- dijo con evidente tono de amargura en su voz.

Hermione quedo en silencio unos segundo tratando de procesar la información y recordar lo que él le decía.

- No puede ser, tu eras su marido, pero yo sólo hacia mi trabajo, nunca quise que ocurrieran las cosas como pasaron- dijo ella llorando.

- Pues lo siento, pero ahora sentirán lo que yo sentí hace 8 años, por fin ahora puedo descansar tranquilo, desde ahora conocerás un poco de mi dolor- dijo.

- ¿Dónde está mi hija maldito enfermo?- gritó Ron desesperado corriendo hacia el hombre.

Pero antes de que Ron o Harry lograran detenerlo el hombre levantó aún más la varita, pero ahora apuntó hacia sí mismo y pronunció ¡avadra kadraba!, impactándose en su pecho. Ambos amigos quedaron paralizados, Hermione lanzó un grito y recordó a su hija, corrió a tomar la caja que había dejado la niña, y al abrirla vio que estaba llena de pétalos de rosa negra y abajo el vestido de su hija. Sus ojos se llenaron de lágrimas al recordar las palabras de su asistente y secuestrador "desde ahora conocerás un poco de mi dolor", eso no podía significar nada, no podía ser que su hija estuviera

muerta. Con todos esos pensamientos tomó la muñeca en sus manos junto con el vestido y cayó de rodillas al suelo, la lluvia comenzó a caer mientras sentía su corazón empezaba a desgarrarse.

- Harry- gritó un Aurors que acaba de aparecer- encontramos la casa pero sólo estaba la mujer que buscábamos.

- ¡Rose! ¡No!- gritó Hermione desde el alma, mientras aferraba a su pecho las prendas de su hija.

Ron comprendió con el dolor de su alma el grito de su mujer. Caminó hacia ella y se dejó caer a un lado, dejando fluir desde su interior el dolor más agobiante que había vívido en su vida. Harry comenzó a llorar, el llanto más amargó que recordaba haber dado en su vida, ahí permanecieron los tres en aquel claro en el bosque.

Todos lo días eran iguales para ella, daba lo mismo si hacía calor o frío, si estaba soleado o nublado. Se levantaba para cumplir con lo que le quedaba aquí en su casa, con lo que le quedaba de su antes feliz familia. Sólo podía seguir respirando cuando veía o escuchaba a su hijo o su marido.

Ese día al igual que el anterior, y el anterior a ese, y así desde hace un par de semanas, se levantaba y se dirigía a un mismo lugar para permanecer por un rato cerca de aquello que le fue arrebatado.

Ahí frente a un pequeño trozo de mármol negro, en medio del pasto se sentaba a contemplar y perderse en sus recuerdos, los recuerdos que inundaban su mente y que empezaban desde hace más de 8 años y terminaban el fatídico viernes 3 mayo. Viajaba por todos los años, meses, días, horas, minutos y segundos que compartió con ella, su pequeña, su vida se había ido con la vida de su hija.

Cómo todos los días, luego de un largo rato cuando recuerda a su hijo y esposo, se levanta del pasto, toca cariñosamente las letras blancas talladas en aquel frío mármol y deposita una rosa blanca frente a la tumba de su hija.

Rose Hermione Weasley Granger

Amada hija y hermana

Vivirás en nuestros corazones

Por siempre y para siempre

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Cinco años más tarde:

Cuando Albus llega a la madriguera a pasar la navidad lleva a una compañera de unos hermosos ojos azules que sorprende a todos ¿Quién es realmente Eloisa?... .

(¿Quieren una secuela?).

Bitácora de un secuestro - Fanfics de Harry Potter

Bitácora de un secuestro - Fanfics de Harry Potter

En la mansión Granger- Weasley, todo marchaba bien, era una gran casa, pero no extremadamente grande, según el padre de familia, era perfecta para ellos 5. E

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2023-02-27

 

Bitácora de un secuestro - Fanfics de Harry Potter
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