Cómo quisiera decirte - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

El disclaimer que siempre se me olvida: Todos los personajes son de J.K, y lamentablemente Severus se encuentra entre ellos.

Y, bien, bonus track para los que les gusta la pareja, aunque esto es más amistoso. Para los que leyeron "Amor Violento", aquí contradigo mi propia teoría ("a Lily le gustó Severus alguna vez"). La época es, más o menos, Diciembre de 5º curso (no me pregunten el año, no quiero sacar cuentas, jeje), por si las dudas, y antes de que Severus comenzara a cambiar por completo.

¡A leer!


Cómo quisiera decirte

Me giro en mi cama, inquieto, tratando de conciliar el sueño, pero me cuesta. No puedo dormir, no cuando es Lily la que ocupa cada rincón de mi cerebro, embotando hasta el más mínimo pensamiento.

 

Trato de distraerme, oyendo las respiraciones de mis compañeros, con el tintineo de una gota lejana contra la losa, mas no lo consigo.

Cuando por fin lo logro, mis sueños se inundan de ella, de recuerdos de la infancia, de recuerdos recientes y de mis propios deseos y temores, terminándolos por transformar en pesadillas.

A la mañana siguiente me levanto como un autómata, como si no tuviera otra razón de mi existencia aparte de ella. Bueno, en realidad, ella es mi motivo, sino, no funciono. Odio que me domine de esta forma, como un títere. Sin embargo, ella no lo sabe, y yo no lo evito, y tampoco deseo deshacerme de las cuerdas que ella inconscientemente me ata.

Bajo a desayunar sin prestar atención a la hermosa mañana otoñal que adorna el cielo raso encantado del Gran Comedor, y, como todos los días infinitos, me siento para contemplarla desde mi mesa. Veo cómo su cabello rojo cae en cascada sobre sus hombros, moviéndose dócil al ritmo de su cabeza; brilla con el sol matinal, partiendo el aire en mil destellos dorados.

Cómo quisiera decirte

Algo que llevo aquí dentro

Clavado como una espina

Y así va pasando el tiempo

Me hablan y contesto, casi todo por inercia, pero sin dejar de concentrarme en ella, embobándome con su sonrisa, su boca rosada de perlas blancas y regulares que acompañan armónicamente a una risa acampanada y alegre. Muchos lanzan carcajadas, pero yo sólo la distingo a ella. Aunque la oyera a kilómetros sabría que es ella.

Mientras como, trago o engullo, no ceso de observar cada centímetro de su piel visible, que se asemeja al color de la leche con un toque de frutilla; miro su rostro, sus cejas escasas, su barbilla fina, sin llegar al cuello, que está cubierto por una bufanda. Todo eso lo hago con gran devoción.

De pronto sus ojos verdes se vuelven por instinto donde estoy yo, topándose directamente con los míos. Se me acelera el corazón al ver como me sonríen con dulzura. Me hacen echar raíces. ¿Cuántas veces llevamos realizando la misma rutina, y cuántas más tendrán que ocurrir para que deje de petrificarme? Tímido, curvo mis labios y alzo una mano en señal de respuesta.

La admiro unos segundos más sin que se de cuenta, desviando mis pensamientos a mi plan, casi oyendo mis acelerados bombazos cardíacos. Ese maldito plan que era armado y rearmado día tras día, una y otra vez, siempre resumiéndose en lo mismo: a una declaración. A una declaración de amor. ¿Podría estar yo equivocado de mis propios sentimientos, tal vez? No, y lo sabía bien, porque un amigo no puede estar deseando más que tomar la mano de su compañera o más que un beso en la mejilla. Yo no me conformaba tampoco con llamarla amiga.

 

Sin atinar a decirte

Lo que a diario voy sintiendo

Por temor quizás a oírte

Cosas que oírte no quiero

Cuando estoy con ella, no puedo pasar ni un segundo sin ponerme tenso.

De todos modos, ¿qué podría hacer yo, cuando esas esmeraldas me transmitían la más pura de las amistades al mirarme? ¿Qué hacer ante el calor amistoso de su mano, o ante un beso alentador y fraternal?

Sin abandonar ese torbellino de pensamientos que me ataca, termino de desayunar, por fortuna, al mismo tiempo que lo hace ella.

El corazón se me transforma en un músculo pesado y fastidioso.

Me vuelve a mirar y hace un gesto con un dedo, señalando las puertas del gran comedor. No tardo en ponerme de pie para reunirme con ella en el umbral.

Hola, Sev me saluda, inclinándose para depositar un cálido beso en mi mejilla pálida, aunque la sangre no tarda en agolparse, incomodándome y sofocándome.

Hola contesto con la voz cortada, por primera vez ante ella, avanzando a su paso para salir al Vestíbulo.

¿Por qué no se me ocurre nada que decir? ¿Dónde se ha ido mi voz? ¿Acaso la adolescencia se la ha regalado a mi infancia? ¿Y mi atrevimiento?

Ella se da cuenta, y me escruta con la mirada.

¿Qué te sucede? inquiere arqueando las cejas, interrogante. Me toma del brazo, causando un espasmo en mi estómago lleno de cereal. Siento su calor.

Yo
aún con los nervios a flor de piel me atrevo a mirarla, congelándome por un instante en la única peca que tiene en la cara, más parecida a un lunar, cerca del ojo derecho. Reacciono gracias a su mirada de preocupación ¿Podemos dar un paseo? Trámites de notarias un USA para hispanos

Sonríe exasperada.

¿Para eso haces que me pase obras enteras? ¡Vamos!

¿Qué es lo que pretendo realmente?

Cómo quisiera decirte

Que cuando contemplo el cielo

La estrella me va diciendo

Cómo me faltan tus besos

Unidos salimos del castillo con el viento susurrándonos en los oídos, y el sol iluminando nuestras cabezas, entregándonos calor exquisito. Bajamos por una colina, hacia los interminables terrenos de Hogwarts, y yo cuento piedras para no perderme en el timbre de su voz.

En el camino me conversa de cosas triviales, del tiempo, de los estudios, de la última carta de su hermana. Yo le contesto de la mejor manera, lanzándole sonrisas inseguras de vez en cuando, luchando para que mis mejillas no se arrebolen otra vez.

Cuando se me acaban las piedras, miro el cielo, cerca del sol, distrayéndome en función del aroma que despide su cabello, de su túnica, de ver su boca como se mueve, y tal vez, preguntándome, qué sabor tendría

Mi corazón cree estar apunto de estallar. Él dice que no puede más, yo no lo discuto. El problema es que mi mente lo avala. ¿Qué, y ahora se ponen en mi contra?

Nos acomodamos en el césped, bajo la exigua sombra de un árbol deshojado. El viento ataca contra su cabello, que me golpea en plena cara.

 

¡Oh! Ríe Lo siento, Sev adoro cómo se escucha mi apodo desde sus labios, es el problema de tener el cabello largo dice, acomodándolo entre la bufanda.

No importa mascullo con una mueca.

Cómo quisiera decirte

Que me escuches un momento

Para quitarme del pecho

Ésto que me va oprimiendo

Nos quedamos en silencio, porque yo no sé que decir, salvo lo que mi corazón dicta. ¿Es el momento? ¿Es lo correcto? Mi piel se eriza, llenándose de terror, de miedo, de frustración. Mis pulmones se llenan de aire hecho de dudas.

Analiza mi cara con ojos entrecerrados.

¿Qué te pasa? Nunca has estado tan callado. No he querido preguntártelo, pero estás muy raro.

Toma mis manos entre las suyas mirándome fijo, con una bondad insuperable.

Lily, yo
balbuceo, sin saber por dónde partir, si decir la verdad o mentir.

Severus
puedes contar conmigo. Lo sabes. Yo soy tu amiga, siempre seremos amigos.

Siempre seremos amigos. Esa frase me golpea con la fuerza de un dragón en el pecho, derrumbándome internamente. Ya no queda plan. Ya no hay declaración de amor alguna.

SIEMPRE SEREMOS AMIGOS. ¿Estaba ciego? Lo sabía desde el principio. Las cosas cambiarían si yo le decía mis sentimientos, destruiría la amistad, y la alejaría de mí
Y, si no podía tenerla como otra cosa, entonces la prefería como amiga. ¿Qué es una flor sin el sol, sin el agua y la tierra?

Que quiero que estés conmigo

Cómo en un final de cuentos

Cómo quisiera decirte

Decirte cuánto te quiero

Cierro los ojos con dramatismo unos instantes, para abrirlos burlones y obsequiándole una sonrisa de oreja a oreja. Sin embargo, sólo yo soy consciente de la chispa de profunda tristeza en ellos.

¡Caíste! Era una broma replico socarronamente.

Sus ojos se abren acusadores y se suelta de mi brazo para darme un débil empujón.

¡Qué malo eres! ¿Por qué hiciste eso?

Estaba aburrido con tu cháchara escolar, y quería jugar un poco.

Me mira ofendida, pero nos largamos a reír, ella alegre; yo abatido.

Pensé que de verdad te ocurría algo
reconoce cuando cesaron nuestras carcajadas, y me abraza No me vuelvas a hacer eso me amenaza, plantándome otro beso.

Un beso de amistad, no existía otra cosa de ella hacia a mí, y yo no podría cambiarlo aunque le dijera mil veces que la amaba como algo más. No existía un segundo camino.

Y no había vuelta atrás.

Cómo quisiera decirte

Decirte cuánto te quiero

Al menos yo lo sabía, y mientras ella me aceptara de esa manera
yo estaría con ella para siempre, aunque significara sufrir.


Nota final: ojalá les haya gustado. En los momentos en que no puedo ocupar el pc y no concilio el sueño, me pongo a escribir cosas simples. La canción, por cierto, es de Los Ángeles Negros (tal vez sea de otro autor, pero a mí me gusta esa versión), y viene casi como anillo al dedo. Me salté un par de estrofas eso sí, donde recitan (y tiene el mismo título del oneshot, por supuesto). En fin. Mil gracias a los que leerán esto.

Dejen algún comentario.

Besotes!

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2023-02-27

 

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