Cositas Hanny - Potterfics, tu versión de la historia

 

 

 

NO SE SALTEEN ESTO.
El punto de este fic es algo nuevo, como notaran al leer el capitulo, una palabra (la del titulo) esta en negrita. Cuando comenten, quiero que además de su comentario, comenten una palabra que quieran que yo incluya y use de titulo en el próximo capitulo. Yo voy a elegir una y hacer el cap, después comentan mas palabras y hago otros capítulos y así. ¡Participen ustedes también!
Abrazos y disfruten este pequeño oneshot para empezar este fic.
-Mero.

Dormir tranquilamente era algo que no todos saben apreciar.

Después de tantas noches repletas de pesadillas conVoldemort y sueños donde Ron lo perseguía con un bate por salir con su hermana,dormir tranquilamente era bienvenido. Y duro poco.

 

¿Era normal que su hombro se moviera por su cuenta? No. Élno lo movía, era una pequeña mano.

-¿Que dem...?- otra pequeña mano cubriendo su boca. Entre laoscuridad y la falta de gafas no podía ver prácticamente nada, hasta que enfocoun color rojizo.

-Hola cariño- El ensueño dio paso a la confusión. Habíatenido sueños en los que Ginny lo visitaba a mitad de la noche para hacer cosaspoco fraternales, pero los sonoros ronquidos de Ron y los balbuceos de Nevilleseguían presentes. Si no era sueño, ¿qué hacía Ginevra Weasley a Merlín sabráque horas de la noche en su cuarto?- ¿Hablaras despacio?- Asintió con la cabezay Ginny retiró la mano.

-¿Qué haces aquí?- tomó las gafas y por fin pudo mirarlacomo se debe.

-Visitarte, con los exámenes y Hermione obligándome aestudiar no te prestado mucha atención. ¡Hazme lugar!- ordenó con una risita.

Harry deseó con todas sus fuerzas que Ron no se despertara ylo viera con su hermana, una hermana no demasiado vestida, en una cama, con élno demasiado vestido.

-¿Me estoy desquiciando?- preguntó para si mismo.

-No lo sé.

-¿Gin, que haces en mi cama a las...-miró el reloj de lamesita de noche- tres de la mañana?

-Lamento haber venido a molestarte- respondió herida. -Ya tedejo tranquilo.

-No te enfurezcas pelirroja- la jaló del brazo, para quequedara a su lado- Vienes a la madrugada, me despiertas, tan bonita como estasy pretendes que lo asimile rápido, lo siento mi cerebro no da para tanto- conla varita cerró las cortinas y conjuró un muffliato.

Bendito sea el librode pociones y el principe mestizo por el hechizo.

-¿Crees que soy bonita?- Harry observó asombrado, a pesar dela oscuridad, como Ginny enrojecía.

-Tú nunca te sonrojas Ginny.

-Y tú nunca me dices esas cosas- Harry se sintió algoculpable, seguramente Michael o Dean (o cualquier maldito chico del colegio,porque a su pesar todos morían por la pequeña Weasley) le dirían cada segundodel día lo perfecta que era.

-No se me dan muy bien las palabras- se disculpóavergonzado- No soy muy buen novio, en realidad- admitió con pesadumbre.

-A mi me gustas así, además estamos juntos por instinto-murmuró- no necesitas pensar en mi ni yo en ti, lo hacemos por naturaleza, comoahora- explicó. Harry la miró desconcertado, hasta que comprendió la simplezade todo. Él la había abrazado sin siquiera notarlo, solo porque no podíatenerla tan cerca sin rozarla, una necesidad básica. -Somos como unrompecabezas, encajamos perfecto- las manos de Harry descansaban en la curva desu cintura, mientras se besaban.

 

Harry siempre se había sentido algo cohibido ante elcontacto físico, no es que le molestara estar con chicas (¡Era un adolescentedespués de todo!) pero cuando implicaba vínculo se sentía incomodo. Pero laincomodidad, en caso de haber existido alguna vez, había sido barrida alcompleto por los besos húmedos y las manos traviesas de Ginny.

-¿Por qué no te gusta tocarme?- preguntó la pelirroja- nuncalo haces.

-Te estoy tocando ahora.

-Me refiero a tocar... tocar.

-Oh...yo... no quiero que pienses que te utilizo o que tesientas obligada a hacer cosas- explicó atropelladamente.

-Es que cuando he salido con alguien, siempre termino insultándolopor querer pasarse conmigo- Harry apretó la mandíbula- nadie me ha tocado, nodeje que nadie lo hiciera- aclaró- Se que está mal que te cuente esto a ti,pero una de las cosas porque discutíamos con Dean es porque decía que si yo loamaba tenía que darle...pruebas de amor ¿entiendes? - Harry contó mentalmentehasta diez para no levantarse y apuñalar a Dean en el ojo con la varita. -Elcaso es que no me molestaría darte pruebas de amor a ti- comentó con picardía.

Harry tragó saliva.

-¿Por qué quieres conmigo y no con él? Seguramente Dean eramejor novio que yo- no pudo esconder la amargura en su voz.

-No seas tonto, se llaman pruebas de amor por algo, yo teamo y tu a mí ¿no?- agregó lo ultimo algo insegura.

Yo te amo.

Yo te amo.

Yo te amo.

Yo te amo.

Era la primera vez en sus dieciséis años de vida que alguienle dirigía esas tres palabras. Normalmente, él daba por sentado que personascomo Ron y Hermione lo querían pero nunca había muestras de afecto de ningúntipo. La voz de Ginny llegaba con eco asus oídos.

-Está bien si no sientes lo mismo...-susurró. Harry salió desus pensamientos para darse cuenta de lo vulnerable que estaba su pelirroja.

-Yo...- ¿Porque sentía que las palabras se le trababan en lagarganta?- Yo...ya sabes, yo también.

-Idiota, me preocupaste. Creí que yo era una ilusa con suamor de la infancia, ¡no te tomes pausas para hablar en cosas tan importantes!-regañó, haciéndolo reír.

-¿Me llamaste idiota? Pequeña irrespetuosa- se puso sobreella en un movimiento y la beso en el cuello, haciéndole cosquillas.

-Shh, menos besos hasta que digas lo que quiero oír, no meconformo con un yo también- Ginny seveía más pequeña y delicada de lo que realmente era cuando estaba bajo él.

Estaba malditamente enamorado.

-Bien- inhaló para juntar el valor de pronunciar esaspalabras por primera vez, se acercó a su oído, aspiró un poco del perfumefloral que lo enloquecía y susurró: -Teamo, Gin.

Besos. Humedad. Calor. Perfume de flores.

Una avalancha de amor y pasión que solo Ginevra Weasley, supequeña leona personal, podía darle.

-¿Acabas de tocarme el trasero?- preguntó sorprendido ydivertido.

-Ahora tendrás que devolvérmela o quedaré como pervertida-insinuó. Harry llevó sus manos por la baja espalda hasta el trasero de lapelirroja.

-Ginny, no importa cuánto te manosee- la palabra loshizo reír- siempre pensaré que eres una pervertida.

 

-¡no soy pervertida! No te he amarrado a la cama ni nada deeso... aunque me has dado ideas para la noche de bodas- Harry se dio cuenta deque lo dijo sin pensar y que se estaba arrepintiendo de haber hablado de una hipotéticafutura boda. El ojiverde sabía quepodría morir antes de siquiera poder soñar con un futuro con ella, pero por unavez en su vida se olvidaría de Voldemort y sería solo un poco egoísta.

-Creo que podrías ser tú la que termine amarrada la noche debodas- Ginny se mordió el labio.

-Ya veremos, Potter. Ya veremos.

Harry nunca había sido de los que se besuquean por losrincones del colegio. Salvo con Ginny.

Ella lo arrastraba, sin que opusiera resistencia alguna, acualquier rincón y lo besaba como si fuese la ultima vez que fuese a besar aalguien.

Y él lo amaba.

Le gustaba aprisionarla contra la madera del vestidor deQuidditch, después de que todos se fueran y sentir su fina camiseta pegarse asus curvitas por el sudor. Besarla en las aulas vacías, mientras ella sesentaba en algun pupitre y lo rodeaba con sus piernas, desesperados por máscontacto. Olisquear su cuello perfumado,acariciar sus mejillas pecosas y mordisquear los lóbulos de sus orejitas.

Harry podría contar con certeza cuantas veces había recibidomuestras de cariño en su vida, en un par de abrazos de Hermione, Molly , unoque otro de Sirius y los estranguladores abrazos de Hagrid, pero desde queestaba con Ginny las muestras de cariño eran cada momento de cada día y nohabía forma de seguirle cuenta.

Y hablando de Roma, la reina se asoma.

-¡Hola!- Un abrazoy un sonoro beso en la mejilla que la hizo reír. ¿Cómo podría llevar la cuenta?Si Ginny ni siquiera prestaba atención a la cantidad amor le daba, como cuandoestán sentados en la biblioteca y ella jugueteaba con sus dedos o se apoyara ensu hombro en la sala común, gestos tontos que hacían que el monstruo de suinterior cantara villancicos y bailara conga felizmente.

-Hola Gin- Un par de chicas de tercer o cuarto añosuspiraron con exageración cuando él sonrió.

-Adivina qué- canturreó.

-¿Qué ocurre?- Ginny se mordió el labio y le paso los brazospor el cuello. Haciendo que su piel se erizara.

-He aprobado mi último T.I.M.O, ahora soy toda tuya- unasonrisita pícara y otro beso.

Y esta vez fue Harry quien la arrastró a un rincónsolitario.


Sobre las demas palabras: todas las palabras que ustedes comentaron y vayan a comentar en este capitulo y los siguientes van a una libreta que tengo (acumulándose como reserva), de ahí, cada vez que vaya a hacer un cap, elijo una.

Esta palabra fue sugerida por Jd_Potterlinux, así que este capitulo va para él o ella.

-¡Vamos Potter, confiesa!- canturreó Hale, uno de losaurores riendo- ¿Cuanto hace que le metes los cuernos a tu mujercita conNicolette?

Harry alzó una ceja confundido. Nicolette era su secretaria,bonita claro, pero no como Ginny.

-Nunca engañe a Ginny- respondió rotundamente.

-Ya, y yo soy la reina de la Inglaterra.

-Serás el príncipe de Gales, pero no engañe a Ginny.

Hale y Christian, junto a él, rieron socarronamente.

-Potter, tienes la camisa a medio prender y un buen manchonde labial en el cuello. Te follaste a una conejita muy salvaje.

 

Harry frunció el ceño.

-Vuelve a llamarla así y te arrancaré los ojos.

-¿No era que no la engañaste?- preguntó Chris con sorna,pero cualquier burla quedo acallada cuando Ginny salió de la oficina.

Harry observó, como siempre ocurría y ya se había resignadoa que pasase, como sus colegas se embobaban mirando el hermoso cuerpo de sumujer. Los entrenamientos de las arpías no eran en vano, sus piernas eran curvilíneas,su cintura estrecha y su escote, ya desde la época de Hogwarts, tenía una formamuy tentadora. Tenía una simple camiseta ajustada y unos jeans que moldeaban sufigura, solo Ginny se vería tan sensual asívestida.

-¿Pasa algo?- se mordió el labio, ya suficientemente rojizoe incluso un poco lastimado. Harry la atrajo por la cintura.

-No, nada- tartamudeó Hale- Creía que las arpías jugarían enAlemania mañana.

-Renuncié al final de temporada pasada, quería dedicarme ami marido- acarició a Harry y se recargó en él.

El ojiverde la miró con adoración, la más poderosa razón porla que Ginny había abandonado el equipo es porque estaban buscando su primerbebé y cuando Ginny le dijo de buscarlo, se refería a buscarlo con ganas.

-Iré a buscar a Hermione, no tienes ronda de guardia hoy¿verdad?- Harry hizo una mueca de decepción.

-Me toca el turno de Matt, debo quedarme- la pelirroja hizoun puchero, pero termino por sonreír.

-Te espero despierta, así si llegas cansado te hago masajesy recuperas energía para que hablemos unrato, ¿sí?- lo beso despacio, antes de separarse y salir caminando condirección a la oficina de Hermione.

Se quedó un par de segundos aspirando la esencia que Ginnydejaba en él, que lo hacía estremecerse y babear por ella como un pubertovirginal.

-Te dije que no la engañaba- añadió, cuando logró hablar.

-Con unas exigencias como esas, ni forma de engañarla-suspiró Chris.



¡Chan! Tercer actualización en tres días, tengo ganas de actualizar siete días seguidos para romper mi record. Ya tengo algunas ideas para otras palabras que han sugerido, ¡sigan sugiriendo!

Capitulo dedicado a Bell Black que sugirió esta palabra.


Sabía que lo que hacían era una rareza por estos tiempos,pero toda su relación había sido bastante rara.

Después de todo, Ginny había terminado el colegio hace tansolo menos de un mes y hoy sería su nochede boda.

Pero con tanta guerra, con tanto hermano Weasley y contantos exámenes (y Hermione obligandolos a estudiar) nunca habían podidoconcretar... hasta esta noche.

Era algo casi rozando lo imposible e irreal que él fuese aser su primer amor, su primer hombre y su marido. Las cosas no funcionan así,pero había cosas que pateaban a las estadísticas en su hipotética entrepierna,ellos por ejemplo.

Harry había cumplido el pedido de Ginny, la primera vez nola tendrían en ningún hotel, sino en su propia cama en la casa que él habíacomprado para ambos. Y por la mañana se marcharían hacía su luna de miel.

Se sentó en la cama mientras Ginny se había encerrado en elbaño a quitarse el vestido. Estaba ansioso, no es que su vida sexual antes deGinny fuese a la mar de activa, pero casi dos años sin tener sexo no eran unafiesta y realmente deseaba estar con la pelirroja de esa forma. No porqueesperarla fuese un calvario, pero había momentos en que le costaba horroresseparar la cabeza del cuerpo y obtener esa liberación sería algo único.

 

Y algo que llevaría tiempo. Quince minutos seguidos sinnoticias de ella. Se levantó y tocó la puerta del baño.

-¿Gin? ¿Estas bien?- Nadie respondió- ¿Ginny?- abrió lapuerta y su corazón se estrujo.

La pelirroja estaba sentada en el borde de la bañera, abrazándosea sí misma. Procuro ignorar la hermosalencería que traía y se acercó, hasta ver que por sus mejillas pecosas caíanpequeñas lagrimas.

-No llores- la rodeó con sus brazos- si no quieres que pase,nada pasara.

-No es eso- murmuró, escondiendo su rostro contra el pechode Harry.

-Gin, si tu no eres virgen...no importa, yo te amaría igual-La idea de otro hombre tocando ese cuerpo pecoso le hacía arder la sangre, peroeso no iba a sacarle ni una gota del amor que sentía por ella.

-Es todo lo contrario ¡Harry soy una idiota! Mírame aquí,vestida así como si realmente supiera como complacerte- un pequeño sollozo,pero el ojiverde sonrió.

-¿Es ese todo el problema?

-¿Te parece poco?- el ceño fruncido le demostró que latristeza de Ginny se mezclaba con el enojo.

-Es una tontería de hecho.

-¿Tontería? ¡Nunca he visto un hombre desnudo! No tengo niidea de que hacer, la lencería me sienta pésimo, seguramente me dolerá muchísimo,te arrepentirás de casarte conmigo, me meterás los cuernos con una rubiacaderona de metro ochenta, te divorciaras y te burlaras de mi con tus futuros amigospor haber ensuciado tus sabanas bonitas de sangre virgen.

-Vaya- suspiró con ternura para no reírse- ¿todo eso loplaneaste en quince minutos?

-Cinco, tarde diez en quitarme el maldito vestido de novia-murmuró.

-Lo único de todo eso que no puedo solucionar es lo de lassábanas, pero créeme que es lo que menos me importa.

Ginny lo miró con expresión lastimera y un puchero.

-Yo tampoco sé demasiado que hacer contigo pelirroja, estasaquí, vestida así y yo estoy intentando mantener la cordura. Yo solo quieroestar contigo y darte la mejor primera vez que me sea posible...Y no me gustanlas rubias de metro ochenta, prefiero a mi pelirroja bajita- le besó la frente.

-No soy bajita.

-Gin, te saco una cabeza y no es que yo sea jugador debasquet- la pelirroja lo miro confundida.

-¿Jugador de qué?

-De nada que importe, ¿Quieres hacerlo esta noche?- le pregunto,rogando internamente que la respuesta fuera si.

-Bueno...La lencería fue cara, sería una penadesperdiciarla- Harry buscó su boca y la besó- pero solo por la lencería-aclaró, rodeándolo con los brazos.

-Como si fuera a durarte mucho tiempo puesta- susurró Harrycontra sus labios.

-Quien diría que el Elegido sería tan atrevido- se burló. Elojiverde rió y la cargó, como buenos recién casados, hasta la cama.

La hizo mujer y le hizo el amor, las dos cosas al mismotiempo y con la misma necesidad y ternura.


Ginny se acurrucó en su pecho y bostezó.

-¿Harry?

-¿Mm?

-Creo que esto me gusto, tendremos que hacerlo a diario.

Harry asintió, acariciando su espalda desnuda. Dos años decelibato habían valido la pena...además, Ginny se los devolvería con creces.



Siempre cada vez que describo a Ginny en los Lemmons en toda una leona pelirroja arrasadora, y me gusto que solo por esta, su primera vez, tuviera inseguridades y fuera Harry el que llevara el asunto.

 

Mas adelante va a haber lemmons.

Dedicado a TJC por sugerir la palabra, espero te haya gustado.

Ginny no prestaba atención a lo que McGonagall decía. Estabafuriosa.

No podía sacarse la imagen de Harry hablando con Cho. ¿Dequé tendrían que hablar ellos? Hacía meses que no se hablaban, desde que habíantenido un intento de patética y muy aburrida relación. ¿Qué hacían en aquel pasillo? No eraparanoica, nunca había tenido problemas en que Harry hablara con chicas, dehecho Hermione y él estaban más tiempo juntos que ellos dos y quizás eso lemolestaría, de no ser porque sabía que la castaña estaba loca hasta los huesospor Ron.

No tenía autoestima baja, sabía que tenía a toda lapoblación masculina de Hogwarts babeando por ella, pero Cho pinchaba justo ensu vena más insegura. Harry había estado en una misma sala con ella y Cho yhabía escogido primero a Cho.

Estúpida niña llorona.

Bueno, se consoló, podría esconderse en algún rincón yecharle un buen mocomurcielago.

Pero eso no juntaralos pedazos de tu corazón si Harry la elije.

Ella no lloraba, con seishermanos hombres, que a pesar de quererla podían ser cruelmente insensibles sinsiquiera notarlo, con haber sido secuestrada y casi asesinada por Tom Riddle,con luchar en el Ejercito de Dumbledore y el departamento de misterios... contodo eso, se había vuelto resistente a las inseguridades y las lagrimas.

Pero Harry la hacía vulnerable.

Harry y los celos que la carcomían.

Agradeció cuando el fin de horallegó. Junto sus libros y notó, con curiosidad, que todos sus compañeros sequedaban parados unos segundos en la puerta antes de seguir su rumbo. Cuandoatraveso la puerta, lo primero que encontró fueron unos ojos verdes y unasonrisa.

-Hola Gin- Le dio un beso queella respondió por reflejo.

-¿Que haces aquí?- preguntóconfundida.

-Hoy cumplimos un mes, con todolo de los exámenes y las cosas del elegido, no hemos tenido tiempo para una...bueno, para tener una cita.

Merlín, era tan tierno que hastala hacía sentirse estúpida y con el cerebro hecho de puré.

-Lo siento, no recordaba que hoycumpliamos un mes.

Por eso prefiere a Cho, ella lo hubiese recordado.

-Tranquila, es algo tonto, soloque quería tener un excusa para darte algo especial, creo que a veces no tededico la atención que mereces.

-¿A dónde iremos?- Preguntó, ¿cómono iba a amarlo, maldita sea? Le parecía perfecto seis años atras cuando era unpequeño, delgaducho y de gafas rotas, ahora era todo un hombre y aun así seguíaconservando esa mirada misteriosa y melancólica que le generaba ternura.

-No hay gran cosa que hacerdentro del colegio, pero Dobby me ayudó un poco. Primero las damas- unpasadizo, ella conocía un par, pero Harry conocía la escuela como la palma desu mano. -Camina derecho y intenta no tropezar- indicó, y sintió electricidadcuando la tomo de la mano. -Aquí esta- era un pequeño hueco, dondedificultosamente podían estirarse de pie, pero podían sentarse cómodamente. Unamanta y comida.

 

-¿Hiciste un pic nic?- se contuvopara no tirarse a sus brazos. Harry asintió, parecía avergonzado.

-No es gran cosa, pero por lomenos tu hermano, Hermione, Dumbledore o quien sea, no va a entrometerse.

Salvo Cho, ella está en el medio.

-Es perfecto- Harry se sentó yella hizo lo mismo.

-Oh por cierto, Cho vino a verme-¿De verdad? Le diría en este momento que la había engañado, había preparadotodo esto para que el golpe no fuera tan duro.-Me dio el horario de entrenamiento de Ravenclaw, para encajar losde Gryffindor, le dije que te los daría a ti, pensé que mientras Snape mecastigue, podrías ocuparte de eso.

-¿Espera, qué?- Soy una idiota.

-Que si quieres ser mico-capitana, me gustaría que veas las jugadas antes que los demás y me ayudescon eso, además podríamos pasar un poco más de tiempo juntos.

-Soy una idiota- repitió, estavez en voz alta.

-¿Por qué dices eso?- Harry lebesó el hombro.

-Te vi con Cho y yo pensé que túy ella...- él soltó una carcajada.

-Ginny, hay una sola cosa queevita que Cho y yo estemos juntos- la pelirroja lo miró con preocupación.

-¿Qué cosa?

-Que estoy locamente enamorado deti.



Oh god, que cantidad de comentarios que llegan, la lista de palabras sigue creciendo y va a estar abierta hasta el capitulo diez, a partir del capitulo diez ya no acepto mas palabras, sino que voy a usar de las que ya hayan comentado para seguir subiendo.

Dedicado a Ailuu10 que eligió esta palabra, espero te guste.

-Hoy tengo el día libre, tomate el día y te quedas conmigo-ronroneó Ginny.

Como jefe de la oficina de aurores no debería faltar a laoficina solo porque sí, pero era complicado negarse considerando que susopciones eran salir a la congelada calle repleta de nieve o quedarse en suhabitación, calefaccionada, en su cómoda y amplia cama, entre las sábanas con el cuerpo desnudo de sumujer pegado al suyo.

-Estas haciendo que sea irresponsable- reprochó, sin quejaalguna y acariciando sus muslos.

-¿Yo hago semejante cosa?- le sonrió con picardía. -Lamentoque me encante estar con mi esposo.

-¿Con ese idiota? No entiendo que le ves- Ginny rió.

-Ni se te ocurra decirle, pero solo estoy con él porque estámuy bueno- Harry soltó una carcajada.

-¿Solo por eso?

-Bueno, también es bueno en el sexo- confesó.

-Yo puedo superarlo- insinuó.

-No necesitamos juegos para que me digas que estás loco pormi y te mueres por hacerme tuya.

Harry la besó y la acomodo sobre él.

-Que suerte que tengas tantas virtudes, porque si fuera porhumildad...- ironizó.

-Mira lo que soy y mira el esposo que tengo, puedopermitirme un poco de arrogancia- se sentó a horcadas y el ojiverde sintió lasangre dirigirse a su entrepierna ante la vista de su pelirroja desnuda y sentadasobre él sin pudor alguno, después de todo, era el único que conocía ese cuerpoperfecto y Ginny confiaba en él más que en ninguna otra persona en el mundo, yel sexo, aunque lo disfrutaran como locos, también se había vuelto un refugiopara ambos cuando estaban tristes o furiosos, el pequeño cuerpo de Ginny sehabía vuelto su escape y su consuelo siempre que lo necesitara, como también sulugar de paz y la mejor forma de festejar cualquier buena noticia.

 

Harry lamió su cuello y beso sus pecas, mientras la pelirroja se movía sobre él.

Tenía una devoción absoluta por esta mujer. Amaba con cadafibra de su ser como se sentía estar unido a Ginny de cada manera humanamenteposible. Nunca se había sentido tan hombre en su vida como la primera vez queescuchó a Ginny gemir su nombre, una y otra vez, y se había vuelto su sonidofavorito.

Los músculos de Ginny contrayéndose a su alrededor y éldescargando su esencia en el pequeño rincón de la pelirroja que solo élconocía.

Se recostó en su pecho exhausta.

-Deberíamos faltar al trabajo más a menudo. Todos los días,por ejemplo- sugirió con una risita.

-Sería una gran idea- acarició la espalda desnuda.

-Hazme masajes- pidió, Harry obedeció, acariciando susomóplatos con ambas manos, relajando los músculos tensos- puedo oír tu corazón-comentó distraída, con la cabeza en el pecho de Harry.

Harry siguió masajeando hasta que sintió como la respiraciónde la pelirroja se hacía regular, ella siempre se dormía unos cuantos minutos sobreél después de tener sexo por la mañana, una simple costumbre que él disfrutaba.

-Tenías razón pelirroja, me vuelves loco- murmuró contrasu cabello pelirrojo, antes de besarla en la frente.


Dedicado a Marellipujato por la palabra sabanas y a AbiGrosPotter por pecas.

Harryamaba y odiaba las misiones.

Legustaba la adrenalina, pero cuando la energía de la lucha y la victoria sedesvanecía, el cansancio era abrumador. Los borcegos de guerra le hacían dolerlos pies y el traje protector de auror parecía pesar una tonelada.

Sequitó el abrigo del uniforme y lo dejo en el hueco del armario y dejo las botasal lado de la escalera para no ensuciar la alfombra del piso superior con lodo.

-¿Nena?-sonrió al ver la ropa de Ginny tirada en el piso de la habitación. No es quefuera una desorganizada extrema, pero siempre podía encontrar unas braguitas enel toallero o unas envolturas de chocolate en la mesita ratona.

-Aquíestoy- se desprendió los pantalones mientras entraba al baño. -¿Te lastimaronalgo?

-No,solo estoy cansado y algo sucio- Ginny era una criatura tan hermosa. Desnuda enel agua tibia, con todas sus formas, sus pecas y sus rincones al alcance de la mano y toda superfección coronada por su precioso vientre con cinco meses de embarazo.

-Meteteconmigo, recién entro y esta calentita- Harry le sonrió, se bajo los pantalonesllevándose los boxers también y se metió en el agua por detras de Ginny que lehizo lugar.

-Nohay nada mejor en la vida que esto- la pelirroja apoyó la espalda en el fuertepecho del elegido- ¿qué tal estuvo el bebé?

-Inquieto,será jugador de quidditch como sus padres- Harry acomodó el pelo pelirrojo porsobre el hombro pecoso y llevó las manos al vientre.

-Hasestado llamando la atención de mamá ¿Eh, bebé? ¿O acaso extrañabas a papá? Esoes, extrañabas a papá.

Besola nuca de Ginny y se relajó, acomodado entre el cuerpo de su mujer y la paredcurva de la bañera.

_

Limpioy feliz, salió del agua y se seco bajo la atenta mirada de unos ojitosmarrones. Se dejó la toalla enroscadaen la cadera y tomó un toallón mullido y rosado para envolver a Ginny.

-Noqueremos que tu bonita mamá pase frío, ¿verdad, James?- la pelirroja sonrió encantada,mientras Harry la secaba y la vestía con uno de sus suavecitos sweaters que lacubrían hasta medio muslo.

 

-¿Quieresque te haga cena?- Harry negó con la cabeza.

-Comíalgo en el cuartel. Ven aquí- puso lasalmohadas y la manta, Ginny gateó en la cama y se acurrucó contra él, mientrasHarry encendía la tele, un aparatejo muggle que la pelirroja había empezado aamar con el tiempo (especialmente desde que estaba embarazada y no trabajaba).

Terminaronviendo una película de la que no entendían nada, pero a la que tampocoprestaban demasiada atención. Ginny alzó una ceja cuando una escena de sexoapareció en pantalla, aún se sentía incomoda y descolocada frente a ese contenido,sabía que había revistas para hombres donde las mujeres salían con poca ropa,de hecho desde que estaba en las arpías había tenido varios ofrecimientos paraese tipo de revistas, pero de la imagen a ver a dos personas teniendo sexo...La mujer rubia de la tele era despampanante, con una talla enorme de pecho ycadera.

-¿Teparece atractiva?- preguntó con curiosidad.

-Noes fea, pero es tan... artificial- Ginny hizo una mueca, cuando se podía verlos pezones de la rubia- parece una muñeca, es atractiva, pero de plástico.

-¿Yyo?

-¿Laestas comparando contigo?- Harry rió- Gin, ella puede tener una talla tamañomil, pero prefiero tocarte y saber que todo será tibio, suave y que podrásamoldarte a mí, no se consigue eso con el plástico.

-¿Incluyendouna panza de embarazada?- el ojiverde cambió de canal y lo dejó en un noticierodonde pasaban avances de nuevas películas.

-Nadiepodría llevar esa barriguita mejor que tú.

-¿Losuficientemente bien como para que me sigas deseando?- preguntó.

-Sino estoy haciéndote el amor ahora es porque estuve todo el día de allá para acácon la misión y estoy cansado- la pelirroja hizo un puchero- pero si tienesenergía, puedes hacer el trabajo-insinuó, metiendo la mano por dentro del sweater, no había forma de negarse a hacerle el amor, si esa mujer lo estremecía de pies a cabeza.

-claroque si cariño, me encanta tomar el control.

-Losé...déjame ver esas curvas tuyas.

-Curvaspequeñas.

-Curvasperfectas.



Aclaración, a partir de hoy se termina la actualización diaria, vienen dos o tres capitulos semanales.

Dedicado a Rebecca Black Lupin, amore, tu palabrita y tu capitulo, espero te guste.

Ginny no entendía como había pasado años de vida sin Harry.

Sin los abrazos, los besos, las mordidas, las lamidas, lasrisas, las cosquillas y la complicidad. Y sin el sexo.

Arriba, abajo, adelante y atrás, rozando su parte mássensible contra Harry, mientras lo sentía en su interior. El ojiverde estabacontra el respaldo de la reposera de madera y Ginny, en todo el sentido de lapalabra, lo montaba con la destreza que había adquirido en el último par deaños. Korean Beauty

-Gin- los gemidosroncos de Harry le erizaban la piel, ya quisieran las reporteras de lasrevistas poder fotografiarlo en este momento, desnudo, sudado, con la mandíbulaapretada.

El calor se vientre explotó, arrasando con todo a su paso,volando el mundo y llevándose a Harry en el camino.

-Esto de la luna de miel me agrada- murmuró, mordisqueándoledetrás de su oreja.

 

La casa, perteneciente a los abuelos de Harry, había sidorestaurada para la luna de miel. Una finca al sur de italia, donde el vino eradelicioso, el agua estaba tibia durante la noche para nadar y estaba repleta derincones donde hacer sus cositas deadultos.

Y no había ojoscuriosos ni interrupciones, la limpieza y la comida era obra de elfos domésticospertenecientes a la familia Potter desde antes del nacimiento de Harry,Hermione al enterarse había exigido la liberación de las criaturas, pero cuandoél se las ofreció, los elfos se negaron a marcharse y solo se dedicaron conesmero a malcriar a sus nuevos y amables amos.

-Estoy tan sudada queda asco- se quejó, sentía la piel pegajosa por el calor y el sudor, se quitó laparte de arriba del traje de baño, loúnico que le quedaba de ropa, ante la mirada esmeralda, atenta y devoradora,camino hasta el filo del lago que pertenecía a la propiedad y se metió al aguatibia. -¿Cuánto tiempo nos quedaremos?- preguntó.

-Todo el tiempo que quieras, tus deseos son ordenes- no pasomucho tiempo para que él se le sumara ajuguetear en el agua. -¿sabes pelirroja? creo que aún me quedan energías.

-¿Es una especie de insinuación?- Ginny se acercó a besarlo.

-¿Insinuación? diría que es bastante directa la idea. Sujétese,señora Potter- rió y lo rodeó con brazos y piernas, mientras él aparecía en lahabitación matrimonial.

Las sábanas se pegaron a su piel húmeda, mientras las manosindiscretas de Harry recorrían todas sus curvas y secretos. Desde hace poco más de dos semanas era sumujer y él se tomaba muy apecho el hecho de que era suya, que podía poseerla yreclamarla de nuevo una y otra vez.

Arqueó su espalda, mientras sus ojos captaron la tentaciónque la distrajo.

-Amo a estos elfos- sobre la fina mesita de noche,descansaban las fresas con chocolateque eran su perdición. -toma una, ¿cómo puede ser algo tan delicioso?- dejo queel chocolate se fundiera en su boca, mientras Harry la besaba.

-Se me antoja algo más delicioso aún.

-No creo que haya algo mas delicioso.

-¿Tú crees? Apuesto lo que tú quieras- y mientras lapelirroja se mordía el labio, manchado con chocolate, Harry besaba en línearecta, descendiendo por su vientre...

Y el mundo volvió avolarse.


Capitulo dedicado a Irsl2992 y Bell Black por la palabra Chocolate, WendelinLaHechicera por Juguetear y Afrodita18 por Sexo.

Ginny sentía un dolor en el pecho al ver a Harry, solohablaba con Ron y Hermione, pero meses atrás cuando la amenaza de Voldemort noparecía tan cercana, Harry hubiese ignorado las quejas de Ron mientras ella seabrazaba a él y se unía a la charla. Pero las cosas eran distintas ahora, ya nohabía corazoncitos flotando entre ellos cuando estaban juntos, ahora era puratristeza.

Demonios. Miro en otra dirección cuando sus ojos empezaron apicar, con ganas de llorar. Solo una vez mas, un sola vez antes de enfrentarsea la guerra y a la muerte, solo una vez más.

La despedida.

Tomar conciencia de que podría ser la última vez en su vidaque podría estar con Harry le dio el valor que necesitaba.

-¿Harry, te importaría venir un momento?- hizo todo loposible porque su voz no temblara. Y sabía que las manos de Harry estaríansudando. La siguió hasta su cuarto, estar con Harry a poca distancia de unacama, le estaba siendo mas dificil de lo que creía posible. Habían hecho el amorun par de veces, a escondidas en Hogwarts y sentía la chispa entre ellosardiendo con dolorosa necesidad.

 

Se insultó a si misma por no haber pensado que iba adecirle. Él iba a irse, podría perderlo para siempre y no soportaba esaposibilidad. Inhaló profundamente y dijo lo primero que le salió.

-Felices diecisiete.

-Si... gracias.

Él desvió la mirada. Pero ella no podía hacerlo, no podíadejar de mirarlo. Necesitaba grabarlo a fuego en su mente.

-Bonita vista -dijo débilmente, señalando hacia la ventana.

-No se me ocurrió qué regalarte -dijo, intentando que laslagrimas no se formasen en sus ojos.

-No tenías que regalarme nada.

Ya te di todo lo quepodía darte.

Pero no lo dijo, no podía.

-No sabía que sería útil. Nada demasiado grande, porque sino, no podrías llevarlo contigo.

Cuando los ojos verdes se centraron en ella, no pudoresistirse a acercarse un poco a él.

-Así que después pensé, que me gustaría que tuvieras algopara recordarme, ya sabes, por si conoces a alguna veela cuando estés por ahíhaciendo lo que sea que vayas a hacer.

-No creo que las oportunidades de ligar vayan a estar a laorden del día, para serte sincero.

Ginny quiso sonreír, Harry le pertenecía casi tanto comoella le pertenecía a él.

-Ahí es a donde quería llegar -susurró, y entonces lo besó.

Su grito desesperado moría en la boca de Harry, Harrydevolviendo el beso y su mano acariciando su espalda, el mundo era un lugar masbonito cuando Harry acariciaba su espalda, el dolor se nublaba con el amor queHarry le daba. Ella lo sabía, estaban unidos de todas las maneras que podíanunirse dos personas, y por eso la separación era como perder una parte de ellamisma.

La puerta se abrió de golpe tras ellos y se separaron de unsalto.

-Oh -dijo Ron mordazmente-. Lo siento.

-¡Ron! -Hermione estaba justo tras él, ligeramente sinaliento.

-Bueno, feliz cumpleaños de cualquier modo, Harry.

Tenía tanto dolor que ni siquiera tuvo lugar para enfadarsecon Ron.

La mirada del ojiverde volvió sobre ella y ya no pudo resistirse,le dio la espalda y dejo que las lagrimas corrieran.

No te vayas.

Te amo.

No me dejes.

Te necesito.

No te mueras.

Por favor.

Pero no dijo nada.

-Te veo luego -Y sefue. Y ella se derrumbo.


Este es quizás uno de los capitulos que más me dolió escribir y admito que se me cayeron algunas lágrimas. Espero que dentro de lo triste del capitulo, les haya gustado.

Dedicado a MarypPotter por sugerir la palabra Despedida.

Inhaló y exhaló varias veces. Había evitado ese momentodurante casi una semana, donde todo había estado revuelto en el mundo, dondelos cadáveres eran velados y las familias asumían que estaban rotas, faltabanpiezas por todos lados.

Pero ya no podía no intentarlo. Había pasado demasiadotiempo observando el puntito con su nombre como para esperar más.

Hermione estaba en el piso de abajo con Ron, así que lahabitación de Ginny estaría libre de interrupciones.

 

Meses atrás, hubiese entrado sin golpear, quizás hubieseobtenido un vistazo de la pelirrojita sin demasiada ropa y le hubiese dicho queera preciosa. Pero ya habían pasado muchos meses, así que golpeó la puerta conprecaución.

-No tengo ganas de cenar, mamá- se preguntó, después devarios años sin hacerlo, si realmente pertenecía a Gryffindor, porque no eraposible que solo esa vocesita le hiciera temblar las piernas y querer salircorriendo.

-¿Puedo pasar?- escuchó un ruido y un par de pasos, antes deque la puerta se abriera y unos ojos avellana se centraran en él.

-¿Desde cuándo pides permiso? Pasa- Harry entró al cuarto yla pelirroja cerró la puerta tras ella, dejándolos apartados del mundo.

-Ginny yo...- balbuceó algo y Ginny puso los ojos en blanco.

-¿Vienes a decirme que no te intereso mas o a suplicar miperdón?- Harry se rascó la nuca.

-Diría que lo segundo. No había pensado en suplicar, pero sihace falta- negó con la cabeza, lo miró fijamente y se acercó a él.

-¿Te arrepientes de romperme el corazón, de abandonarmedespués de que yo te dije que no me importaba salir herida, de no darme ni unamaldita señal de vida durante un año?

Harry puso cara de cordero.

-Lo hice porque tenía miedo de que alguien te lastime...

-No vengas con eso Potter, sabías que iba a luchar quisieraso no.

-Lo sé, eres una testaruda, pero no quería que fueras elblanco, yo nunca hubiese superado que te dañaran, no habría podido saliradelante sin ti, preferí que estuvieras lejos pero sana y salva, si tenía lasuerte de sobrevivir y de que me esperaras podríamos...

-¿Podríamos?- la voz inexpresiva de Ginny lo hizo sentirse estúpido.

-No importa- ella sehabía cansado ¿quién lo haría? se merecía alguien normal y eso nunca podría dárselo.

-¿Podríamos qué, Harry?- exigió saber.

-No lo sé, formar...no importa.

-¿Formar una familia?- su enojo se disolvió ante esepensamiento, ¿de qué forma iba a seguir enfadada con él? Si no podría tenerlocerca sin que sus rodillas temblaran. -Eres un total idiota- Harry la miróherido y ella soltó una risita- ¿Cómo crees que iba a dejar ir lo que tenemos?Te espere por seis estupidos años, Potter, se que las cosas contigo van lentas.

Harry sonrió con cierta disculpa.

-¿Entonces?

-¿Entonces...?- Lo rodeó con los brazos y lo besó confiereza. El encuentro no iba a ser tan frío como una charla. Y entonces salióel Harry que solo ella conocía y amaba. Acarició su cintura y la abrazo con lasuficiente fuerza como para que ella pudiese rodearlo con las piernas. Caminócon ella a cuestas y la dejo en la cama, para ponerse sobre ella. -Creí que lode formar familia era a futuro, pero parece que tienes ganas de hacer bebés-murmuró con picardía.

-¿Estamos juntos ahora?- preguntó, acariciando la mejillapecosa con adoración.

-Nunca estuvimos separados, tonto. Ahora, levanta losbrazos- le quitó la camiseta y volvió a besarlo.

Harry estaba a punto de quitarle el short del pijama cuandola puerta se abrió.

-¿Que te crees que haces?- Ron, de nuevo, los habíadescubierto. Harry se levantó de un salto. -¡deberías estar avergonzada,después de la muerte de Fred tu haciendo esto!- Ginny aprovecho que Harry ledaba la espalda para pararse en la cama y abrazarlo por detrás, ante laindignación de Ron.

 

-Fred murió luchando, como podríamos haber muerto cualquierade nosotros, lo extrañare toda mi vida pero me niego a deprimirme porque no eslo que él quería para nosotros, así que no lo uses de excusa para arruinar mireconciliación con mi futuro esposo.

A Harry se le escapo una sonrisa.

-¿Futuro esposo?- repitió Ron a punto del colapso.

-¿Reconciliación?- Preguntó Hermione, llegando detras deRon.

Harry seguía sintiendo los brazos de Ginny a su alrededor ysu escote presionando contra su espalda.

-Vete de una vez Ron- Ginny y Hermione miraron atónitas aHarry- no tienes que preocuparte porque le falte el respeto a tu hermana.

-No lo parecía contigo sobre ella.

-Respetarla no significa esta a un metro de ella, es minovia y la unica que va a decirme que puedo o no hacer con ella, es ella. ¿Opiensas estar abriendo las puertas en nuestra noche de bodas o cuando tengamoshijos? Pasara de todas formas.

-Ese es mi chico- canturreó Ginny, besándolo en la mejilla. -Hermione¿qué tal si le das respiración boca a boca a Ron? Creo que va a desmayarse- Ronestaba pálido con las orejas rojas. -O mejor, dale la charlita de lacigüeña...quizás lo entienda mejor si se lo enseñas de manera práctica.

Hermione se sonrojó.

-Creo que si debo llevarlo lejos de aquí, antes de que hagalo que Voldemort no hizo.


Dedicado a Ari_GB, Chelsie214 y a Lexi, que pidieron la palabra Reconciliación. Espero les haya gustado.

Nunca había sentido aquello hasta conocerla. Ni siquiera,por muy a gusto que estuviera, se sentía así en la madriguera.

Era un departamento en medio del Londres muggle, dondehabían decidido vivir. Quizás fue algo caro comprarlo, por sus paredes deladrillo y sus pisos de madera lustrada, pero era el lugar mas perfecto quehabían visto.

Harry, con su mayoría de edad, había recibido variasescrituras de casas pertenecientes a ancestros Potter y Black que no leinteresaban, por lo que terminó por venderlas.

Después de que Ginny terminara Hogwarts, habían decidido, apesar de las quejas de Molly y sus seis hijos varones, que vivirían juntos. Yahí había empezado la ardua búsqueda de la casa perfecta.

Ginny, de manera muy lógica, había dicho que una gran casase sentiría vacía para ellos dos mientras no se casaran y tuvieran niños,entonces habían encontrado aquel departamento perfecto.

Mitad mágico y mitad muggle, repleto de mantas calentitas yfotos de momentos alegres, con una chimenea (que en realidad era de adorno,pero con un poco de mágica funcionaba muy bien) frente a los mullidos sillones,la amplia cama matrimonial y la cocina donde cada mañana veía a Ginny cantar ybailotear descalza mientras preparaba el desayuno.

Era su hogar, pero no era solo cosa del departamento, lapelirroja era su hogar.

Porque aquellas mantas y sillones no serían iguales si Ginnyno estuviera junto a él acurrucada, intentando entender como funcionaba la telemuggle. La cama matrimonial no sería lo mismo si las sábanas blancas nocontrastaran contra sus pecas y su melena roja. Incluso la licuadora no seríaigual, si Ginny no se manchara el labio cada vez que tomaban batidos de fresas.

Había algo en ella, cuando se sentaba en el suelo, frente ala puerta de vidrio del balcón, desnudapero envuelta en alguna de las mantas o simplemente con su camisa y miraba lavista de Londres, algo que hacía que su corazón se acelerara y a la vez bajarael ritmo.

 

Incluso había aprendido a disfrutar las heridas de sus entrenamientosde auror, porque sabía que al llegar, las pequeñas manos, a veces frías, locurarían con cuidado.

Le fascinaba cuando, después de tener sexo, ella hablabasobre las cosas que tenía que comprar para un postre que había descubierto enla tele muggle, un postre que no le saldría porque su pequeña pelirroja eratodo menos buena cocinera. Ahí es cuando él llegaría y la encontraría con lasmejillas llenas de harina o chocolate (dependiendo el experimento) y comeríacualquier cosa que ella le diera, porque moriría felizmente intoxicado con talde ver esa sonrisita que se formaba en su rostro cuando le decía lo rico que lehabía quedado el pastel quemado.

Era una cosa que lo enloquecía, le daba paz y lo hacíaolvidarse de todo lo que había sufrido en la vida. Todo tenía sentido cuandoGinny y él hablaban sobre sus futuros hijos y como sería el vestido que ellausaría en la boda, o solo sobre a quién le tocaba separar la ropa sucia de lalimpia que dejaban tirada por los rincones y siempre era gracioso encontrar unpar de braguitas que él mismo le habría quitado en algún momento en que notenían paciencia suficiente para llegar a la cama.

El pequeño rinconcito de Ginny que nadie más conocía, eserefugio cálido que solo ella le daba, mientras acariciaba sus hombros y lobesaba, ese era su hogar, estuvierandonde estuvieran.


Dedicado a Ailuu10 que sugirió esta palabra.

Estaban parados, uno frente al otro, junto al lago. Ginnyestaba apoyada contra un árbol, y la mano de Harry descansaba en su cintura.

-Estas que te mueres de nervios- no era una pregunta, lodijo con un retintin divertido.

-¿No tendría que estarlo? Bese a la hermana de mi mejoramigo frente a su ex novio que se supone también es mi amigo y encimaGryffindor ganó y yo no tengo ni idea de que pas...

-Shh, te estresas fácil. ¿Qué tal otro beso? Quizás te ayuda-Harry abrió los ojos sorprendido, formando una graciosa línea entre sus cejas.

-¿Enserio?

-No, de broma. Claro que si tonto, ven- La bestia en suinterior ronroneó cuando Ginny le paso los brazos por el cuello y lo acercó aella, pero todo el ronroneo y tranquilidad se fue al diablo cuando lo besó.Cuantos días y noches había pasado soñando con esa pequeña pelirroja, y ahoraestaba así, contra él. La bestia bailó un rock and roll y estuvo al borde delcolapso cuando su lengua se rozó con la de Ginny.

-¿Qué significa todo esto?- murmuró aturdido.

-Significa que estamos juntos- sonrió alegremente, y alojiverde se le acelero la respiración al darse cuenta que estaba losuficientemente cerca como para contar las pecas de su nariz.

-Yo soy hombre, ¿no debería preguntarte si quieres ser minovia?

-Harry, tardaste seis años en notar que soy mujer, no quierosaber cuánto vas a tardar en pedirme ser tu novia.

Ginny suspiró al ver la cara de contradicción.

-Vamos galán, haz la pregunta así dormirás tranquilo. -Harrytrago grueso y se quedo en silencio estático. Nunca había tenido un vinculoreal, con titulo y etiqueta con una persona, no sabía muy bien cuáles eran lasresponsabilidades de un novio y definitivamente no sabía tratar a una chica. Laduda debió notarse, porque ella se separó algo ofendida- ¿quieres agua? Creoque un Whiskey te vendría mejor... iré a hacer mi tarea mientras te decides sime quieres o no- se escabulló y salió camino al castillo, dejándolo solo yconfundido.

 

Se sentó, mirando el lago y pensando en Ginny.

Haz metido la pata Potter.Estashasta los huesos por ella.

La voz que quería perseguirla resonó con más fuerza.

¿Cuándo otra personate hará sentir esto, Potter? ¿Eres un Gryffindor o un cobarde?

Inhalo aire, infló el pecho intentado contener la valentía yse fue tras ella.

La encontró parada en la sala común, calentándose las manosen la chimenea. Notó todas las miradas sobre él, pero las ignoró olímpicamente.

-Ginny...¿Gin?- los ojos avellana se centraron en él.

-¿Como me llamaste?

-Gin, ¿está mal?

-No, es lindo. Pero hasta ahí llegas, definitivamente nopodemos ser los nuevos Ro-ro y La-la de la escuela, júralo por tu honor quenunca me dirás Gigi.

-Lo juro- los cuchicheos empezaron cuando él le sonrió y leacarició el brazo. -¿soy un idiota, algo lento que no reconoció la preciosapelirroja que tenía enfrente?

-Si lo eres, vas por buen camino.

-¿Eres la mejor jugadora de Quidditch del colegio y graciasa ti Gryffindor le patearía el trasero a cualquier equipo?

-Se oye bien Potter.

-¿Dejaré que tus hermanos me torturen de por vida porque lovales?

-Excelente, ¿algo más?

-¿Serías mi novia?

-Déjame pensarlo.

-Te diré Gigi si no contestas ahora.

-Extorción, lo juraste.

-Crucé los dedos. ¿Un sí?...Gigi...

-De acuerdo, seré tu novia, vuelve a llamarme así y tecortaré la lengua.

-Lo estás haciendo mal, las amenazas vienen después delmatrimonio, no antes.

-Buen punto, ¿y qué se hace en nuestros primeros cincominutos de novios?

-¿Que sugieres?

-¿Besos, besos?

-Besos besos.

La abrazo, la sintió sonreír en el beso y sus manos frías seentibiaron contra el sweater de Ginny.

-¿Nos acurrucamos en el sofá y dejamos que todos loschismosos se mueran de envidia?- propuso.

-Esa es mi chica.


Dedicado a AniHP que sugirió la palabra.

Ginny sabía contonearse como los dioses.

La pequeña pelirroja siempre llamaba la atención y no lemolestaba recibirla, Harry la admiraba por eso, mientras él tartamudeaba alcomienzo de cada discurso, Ginny podía dirigir y convencer a una multitud dehacer lo que sea que ella quisiese. Ella podría dominar el mundo si quisiese.

Puede que el mundo fuera demasiado grande, pero por lo menosen esa fiesta, nadie podría haberle negado nada.

Ginny era, ante todo, una mujer independiente. Le encantabair a las fiestas del equipo de las Arpías, amaba que Harry fuera con ella perodejaba muy claro que iría con o sin él... Y Harry no era lo suficientementeestúpido como para permitir que un grupo de jugadores de Quidditch de hombrosanchos y voz ronca se acercaran a su pelirrojita pecosa.

No bailaba, nunca lo hacía porque era una amenaza para lahumanidad bailando. Pero Ginny siempre lo abrazaba por el cuello y bailabajunto a él, a veces casi bailando un lento fuese cual fuese la música quesonara.

 

Las curvas de Ginny, pequeñas pero peligrosas, brillaban conla ropa de noche que usaba, ropa que siempre hacía refunfuñar a Ron y suspirarcomo idiota a Harry.

Era imposible no quedar embelesado, era celoso porque eraceloso y porque no quería que nadie le quitara de su lado a la mujer de su vida,pero a pesar de eso comprendía al resto de la población masculina. ¿Cómo nomirarla? Con sus ojos chocolate, su sonrisa pícara, su cintura y sus piernaslargas.

-Oí que hay un hotel muy lindo a un par de calles- ronroneóen su oído, antes de acariciarle la mejilla y besarlo con ternura, ¿cómo podíaser tan dulce cuando estaban ebrios y hablando de sexo? -Hay jacuzzi- lapalabra se le deslizó de manera graciosa entre los labios, no acostumbraban abeber demasiado alcohol, pero juntos en una fiesta con la copa del campeonatointernacional de Quidditch sobre la barra como trofeo...ameritaba un par detragos de más.

-Me alegra que lo menciones, esa falda que llevas empieza acausarme problemas- Ginny se mordió el labio conteniendo la risa.

-Lo sé, por eso la uso tonto.

-Eres una pequeña irrespetuosa.

-Esta pequeña irrespetuosa y su bonita falda te esperan enla habitación 107, paga la cuenta- le guiñó el ojo y se alejó, dejándoloparado...en más de un sentido.


Dedicado a Joker Potter que sugirió las dos palabritas del cap.

Harry había aprendido a mirar muchas cosas de Ginny, cosasque antes nunca había mirado.

Desde que habían estado juntos en Hogwarts todo habíacambiado para ellos, incluso ahora que la guerra los había separado.

Pero el ojiverde miraba mucho más a la pelirroja, más de loque siquiera ella podía imaginarse, porque era la única forma en que sepermitía tenerla, mirarla no hacía daño.

Sabía que no era discreto, sabía que Hermione, Ron, Fred,George e incluso Molly y Arthur notaban que él se quedaba mirándola todo elrato, embobado y enamorado como nunca pensó que llegaría a estar. La mirabacuando ayudaba a su madre con la comida, olisqueando las ollas y robandoalgunos ingredientes que comía a escondidas de Molly. La miraba cuando sesentaba en el borde de la ventana, respirando aire fresco y con el sol dándolea su cabello pelirrojo más brillo del usual. La miraba por las mañanas cuandose levantaba en su pijama de breteles finos que dejaba a la vista las preciosaspecas que adornaban sus hombros y su escote.

La miraba porque la amaba y se resignaba solo a mirarlaprecisamente porque la amaba.

Ginny era risa y era fuego, era pura pecas y ojos chocolate,era valentía inagotable a pesar de no llegar al metro setenta, era unapreciosidad interna y externamente. Y éllo sabía porque la había mirado más que nadie.

Nadie iba a fijarse en ella como él, cientos de hombres lamiraban en Hogwarts pero solo veían su carcasa y se imaginaban las cosas quenunca iban a tener porque le pertenecían a él. ¿Qué podrían saber ellos de siGinny era sexy o no? Si nunca la habían tenido después de los entrenamientosayudándolo a quitarse el uniforme del equipo... Ellos no sabían lo fuerte queera aquella pequeña mujercita, no sabían lo leal y testaruda que podía ser.

No negaba que le gustasen y encantasen aquellas curvaspequeñas pero peligrosas que adornaban el cuerpo de Ginny, ese ojito derechoque sabía guiñar con picardía haciéndolo tartamudear, por supuesto que no lonegaba. Pero había tanto más en ella, tanto cerebro y tanta voluntad, fortalezay tanto amor que parecía imposible que todo estuviera en aquel cuerpecito queél conocía de memoria.

 

Ginny era la mujer de su vida y lo sería siempre, y deseaba,más que nada en el mundo, sobrevivir a la guerra para poder ser el hombre de suvid...

Sus pensamientos se cortaron cuando ella salió corriendo delbaño, mojada y cubierta con una toalla para meterse en su cuarto y cerrar lapuerta.

Su pequeña pelirroja era, además de todo aquello, despistadahasta lo increíble, por eso (y después de mirarla tanto) sabía que cada nochedespués de la cena ella tomaba un baño y siempre se olvidaba la ropa en sucuarto. Y también sabía, que esa pequeña traviesa estaba al tanto de que la mirabay que por eso cometía esos olvidos.

Sonrió.

Tal vez Ginny también lo mirase mucho.


Dedicado a MaryPPotter que sugirió la palabra. Se que con la palabra Fuego se esperaban otra cosa, pero la verdad se me hizo muy tierno este drabble.

Había mil y una cosas que Ginny y él tenían en común,empezando por su amor por la adrenalina, su desdén por las reglas y lacapacidad de entenderse sin decir una palabra, pero también tenían algo que sinduda muchos hombres envidiarían, la pasión que ambos compartían por el Quidditch.

Ginny era la mejor jugadora del colegio y Harry tenía untalento natural que nadie discutiría, juntos se habían vuelto una duplaexplosiva que estaba llevando a Gryffindor a ganar la primer copa de Quidditchdespués de la guerra.

Harry se acomodó en el sofá de la sala común, el másconfortable frente a la chimenea.

-Gin, ayúdame con esto- Harry sintió el calor inundarlocuando la pelirrojita entro en su rango de visión, recién duchada después delentrenamiento con el pelo rojo bordeando su cara y con la camiseta deGryffindor que decía Potter sobre su ropa.

-Mande usted, señor capitán- soltó una risita y hizo unamueca mirando el confuso dibujo de jugadas que el ojiverde había marcado ytachado- mi plato de spaghetti se ve menosmezclado que esto.

-Gracias, aprecio tu delicadeza- Ginny puso los ojos enblanco.

-Haz lugar- Harry quitó el papel de su regazo para que Ginnyse sentara y dejo de nuevo el plan de jugadas sobre las piernas de lapelirroja. -Este punto se supone que esDemelza, ¿por qué a la izquierda?

-Porque jugamos con Slytherin, siempre ponen sus golpeadoresen la izquierda y Demelza es genial esquivando bludgers.

-Bien, ese punto es Ron. Los golpeadores ponlos donde haganel menor daño posible, no son exactamente George y Fred- carraspeó suavementecomo cada vez que alguien nombraba a Fred en su presencia. Harry le beso elhombro para consolarla- Dean es muy bueno con lanzamientos pero tiene pésimapuntería, creo que lo mejor será ponerlo al centro y ¿Quién ese punto?- señalóuno alejado de todos los demás.

-Tú, Slytherin es brusco y quiero que te mantengas alejadadurante el juego.

-Claro cariño, ¿Qué tal si falto al juego y me quedo acoserte las medias y cocinar la sopa?

-Muy graciosa, te quiero fuera, dejemos que Slytherin anoteun par de tantos- HArry sonrió de lado y la pelirroja abrió los ojos.

-Eres brillante- lo besó con ganas- las viboritas son tansoberbios que si anotan un par de tantos darán el juego por ganado.

-Y ahí entras tú y les pateas el trasero a todos- Ginnymovió los puños festejando.

-¿Y para que quieres mi ayuda?- Harry le rodeó la cinturacon las manos.

-Vamos a ganar y estoy confundido sobre si festejar antes odespués del juego...- Ginny le guiñó el ojo.

-Tienes que ser más profesional, necesitamos entrenar muchosi queremos ganar- lo besó mordisqueando su labio- mucha actividad física.

-¿Te he dicho que me gusta hacerlo mientras traes micamiseta?- murmuró para que ningún curioso escuchara.

-Eres posesivo.

-Lo dice la niña que le dio con una bludger a Cho.

-¡Te estaba haciendo ojitos! Nadie se mete con GinevraWeasley sin recibir su merecido.

-Creo que quiero mi merecido.

Ginny soltó una carcajada que atrajo varias miradas.

-Agradece que no estamos en equipos contrarios, tedestrozaría.

-¿Y perderme de verte en las duchas?

-Nunca lo hemos hecho en la ducha- ella lo miró confundido ya Harry se le escapó una sonrisa traviesa- ¿Algo que confesar?

-¿Realmente crees que uso la capa solo para buenas obras?

=*=*=*=*=*=*=*=*=

N/A: Esto realmente no tiene nada que ver, pero se me ocurrió el diálogo y realmente quería publicarlo.


-Detesto esto, los exámenes son un asco y ni siquiera puedoalargar las oraciones.

-¿Alagarlas? - Hermione miró confundida a la pelirroja.

-Si ya sabes, cuando el examen es oral puedes rebuscarte unpoco- Hermione hizo una mueca.

-Me pongo nerviosa en los exámenes orales.

-A mí me gustan.

-¿Eres buena en los orales?- Ginny sonrió pícara.

-Harry opina que sí.

-¿Estudias con él? Harry no es muy estudioso.

-Es bastante aplicado,en realidad.

-Debes ser la única persona capaz de hacerlo prestaratención para estudiar.

-Si claro... Estudiar.


Dedicado a MarelliPujato por sugerir la palabra Quidditch.

Cositas Hanny - Potterfics, tu versión de la historia

Cositas Hanny - Potterfics, tu versión de la historia

NO SE SALTEEN ESTO.El punto de este fic es algo nuevo, como notaran al leer el capitulo, una palabra (la del titulo) esta en negrita. Cuando comenten, quiero q

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2023-02-27

 

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