Cronicas de una mentira - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Crónicas de una mentira.

Capitulo 1La familia.

Era una mañana soleada del 30 de Agosto de 2015 en el prado cerca de Ottery St. Catchpole, La Madriguera. Muchos niños, había once en total, la mayoría pelirrojos (cuando digo mayoría son nueve pelirrojos) y de menos de 10 años, corrían mientras jugaban y sus padres ponían la mesa afuera para poder comer y sus madres cocinaban adentro.

Había cinco chicos unos años más grandes dentro del salón hablando mientras miraban afuera.

-Míralos correr, Ale-decía una chica delgada y alta de 17 años, pelirroja con rulos, pelo corto a la altura de los hombros , con ojos grandes uno de color azul y el otro castaño-. No recuerdo que éramos así ya...

-Tienes razón, Dana-le dijo la chica que estaba al lado. Era alta, delgada, con cara en forma de corazón, ojos dorados y pelo corto castaño claro. Tenía 17 años. alegra

-Si quieres podemos correr, pero quedaremos como idotas-comentó un chico delgado y de estatura media de 15 años de pelo colorado, pecas, grandes ojos castaños y rulos. Se veía que sería muy guapo de más grande. Llevaba anteojos de forma cuadrada-. No creo que les guste hacerlo...

-Tú eres el más chico, Gawain-afirmó un chico de aspecto estirado (pero sólo en aspecto), de 15 años, colorado con reflejos dorados y de ojos celestes. Era muy guapo y producía un efecto sopifero de suspiros en todas las chicas del colegio-. Si quisieras lo harías.

-No creo que nuestro primo lo quiera hacer, Fran-refutó la última, de cabello largo hasta la cintura de color negro, grandes ojos verdes esmeraldas y mirada soñadora. Tenía quince años.

Todos ellos eran familiares en alguna forma: la primera era Dana Elizabeth Weasley, hija más grande de Ron y nieta más grande de los Weasleys padres, tenía además tres hermanos: Hera, que tenía unos días de vida, Galahad de cuatro y Gawain de quince. Todos eran pelirrojos.

La segunda era una de sus mejores amigas y compañera de Gryffindor: Alegra Andrómeda Potter, que era la hija de su padrino, Harry Potter y su esposa (ó tía, como prefería llamarla) Luna. Alegra tenía tres hermanos más: Ariadna (que fue la que habló última) de quince años y los mellizos James y Lily de tres años. Todos sus hermanos eran morenos, menos Alegra que era rubia.

El chico de aspecto estirado era único de los cinco que era su primo de verdad. Se llamaba François y era hijo de su tío más grande Bill y su tía Fleur. Fran, como le decían era único hijo.

Todos sus otros tíos habían tenido hijos también: sus tíos gemelos se casaron dos de sus compañeras de clase Angelina Jonhson y Katie Bell, tío Fred se casó con tía Angelina y habían tenido mellizos: Daniel y William; por otra parte, tío George se casó con tía Katie y tuvieron a Lionel. Daniel, William y Lionel tenían 7 años y eran muy terribles; según la abuela Molly, eran como sus padres cuando eran niños, sólo que ahora tres (lo cual era peor) más los dos originales.

Su tío Charlie se había casado con una amiga de su tía Fleur (a la que había conocido en el casamiento de Fleur, ya que él era el padrino y ella la madrina), que se llamaba Noellè. Tenían dos hijos: Alexandrè de nueve años y Ewan de cuatro.

Por último, su tía Ginny se había casado con Neville Longbottom y habían tenido trillizos. Ellos se llamaban: Christian, Frank y Brian y tenían seis años.

¿Y a qué no adivinan?. ¡Todos eran pelirrojos!

Cuando Dana era más chica, pensaba que nunca más habría una mujer que llevara el apellido Weasley y que sea de sangre, además de ella y su tía Ginny, pero por suerte, hacía un mes había nacido Hera, que era la más pequeña y era mujer.

-¡Chicos, a comer!-gritó una voz femenina de pasada. Hablando de Roma, Ginny se había asomado con esa noticia y luego se corrió para dar paso a la manada de muertos de hambre que casi la arrollan.

Dana fue la primera en pasar. Y sí, algo que había heredado de Ron era que estaba hambrienta a toda hora.

-¡Dana!-llamó su hermano Galahad, que temía ser aplastado por la turba hambrienta.

Dana lo alzó para que no lo aplasten y luego lo soltó en una área despejada.

-Gracias-dijo el pequeño.

-De nada, Gala.

Galahad salió corriendo después de que haya pasado la turba y Dana salió detrás de él caminando.

-Vamos, hija, que si no tu padre, hermanos, tíos y primos, no te dejaran con nada-dijo una voz a su lado tomándola de los hombros.

-Hola, mamá-saludó Dana, sonriendo.

Hermione Granger-Weasley había bastante: había pasado de ser una adolescente sabelotodo de pelo castaño alborotado a ser una hermosa mujer madura de cerca de 35 años con el pelo castaño lacio. Nadie podía decir que hacía poco había tenido una hija, ni que tenía tres más, porque se mantenía muy bien.

-¿Alguna de ustedes ha escuchado la palabra comida?-dijo una voz masculina, detrás de ellas.

Dana se dio la vuelta y le sonrió a su padre. Ron Weasley era un hombre alto y fornido, de cabello pelirrojo y ojos azules.

-Sí, íbamos para allí-Dana se colgó del brazo de su padre y del de su madre, quedando en el medio, y los tres salieron juntos al patio.

Sus padres se sentaron entre su padrino y tía, y ella al lado de su tío Fred y Alegra.

Hubo un suave tintineo llamando la atención de casi todas las cabezas pelirrojas y de las pocas rubias (Alegra, Luna, Fleur y Noellè) y de las morenas (Harry, Ariadna, James y Lily).

-Quiero brindar por la familia, toda nuestra familia-dijo la voz del abuelo Arthur. Ya era viejo y su poco pelo era gris, pero en sol tenía reflejos de lo que alguna vez fue colorado. A su lado abuela Molly sonreía.

-Por la familia-dijeron todos brindando.

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A/N: ¡¡HE VUELTO!!. Holas! Como están? Yo bien esperando Navidad y trayéndoles un regalo por adelantado.

Ok, sé que fue un capi muy corto, pero quería que conozcan a los personajes primero para que no sea tanto lío luego. Espero que les haya gustado y dejen reviews.

Besos, Anna Diggory.
Capitulo 2º- Regreso a Hogwarts.

Dos días después, Dana y su hermano, Gawain, se dirigían a la plataforma 9 ¾ junto con sus padres y sus dos hermanos pequeños.

-Dana, por favor, ten cuidado-repetía Ron por quinta vez, frente al expreso de Hogwarts-. Y cuidado con los chicos, en especial con...

-Papá, por favor-dijo Dana, mientras se daba vuelta para encarar bien a su padre-. No pasa nada entre Ryan y yo... Yo más bien diría que entre Alegra y él...-aunque eso era mentira.

-¿Te cuidarás, no?-repitió Ron como si ella no lo hubiera interrumpido.

-Sí, papá-a veces, para hacer callar a su padre, había que darle la razón.

-¡Dani! ¡Gawain!-llamó una voz dentro del tren. Era Alegra que estaba en un vagón junto con Ariadna, su hermana, y François, el primo de Dana.

-¡Voy!-respondieron Dana y Gawain.

-Hola, tío Ron, tía Hermione-dijeron los que estaban dentro del vagón saludándolos con la mano.

-Hola, chicos-saludaron Ron y Hermione con la mano, luego volcaron su atención a sus dos hijos mayores.

Mientras Ron se despedía de Gawain, Hermione lo hacía de Dana.

-Hazle caso una vez en tu vida a tu padre-le aconsejó cuando la abrazaba junto con Hera (la bebé).

-¿Por qué pone tanto empeño en que me cuide este año?-preguntó Dana, curiosa.

-Por cosas que nos pasaron a nosotros a tu edad-dijo Hermione, un poco nerviosa.

-¿Cuándo me contarán?-inquirió Dana.

-En Navidad. Lo prometo-afirmó Hermione, dándole un fuerte abrazo, mientras que Galahad se abrazaba a las piernas de su hermana y madre.

-Dani... no te vayas...-lloriqueó Galahad.

-No es por mucho, Gala-prometió Dana, abrazando a Hera y a él. Luego miró a su padre.

-¿Para mí no hay abrazo?-preguntó éste.

Dana lo abrazó y junto con Gawain subió al expreso que empezó a marchar apenas subieron. Vio a sus padres encontrarse con los Potter mientras la saludaban. El tren dobló en una curva y sus padres se fueron.

-¡Dani!-Alegra la miraba desde el compartimiento-. ¡Entra, ya!

Dana se levantó con ayuda de Gawain e ingresó al compartimiento. Dentro estaba su ultimo amigo: Ryan Finnigan. Ryan era un chico alto de pelo color arena y ojos verdes miel. Era bastante guapo.

-¡Te dignas a aparecer!-le exclamó Ryan, mientas la abrazaba.

-Pues sí, Ry-Ry-le dijo Dana con una sonrisita.

-Por favor, Dana, acabo de librarme de mi madre-pidió Ryan con cara de cordero degollado-, no quiero que me llames así tú también. Compasión, por favor.

-Está bien-aceptó Dana, riéndose.

Si había algo que Ryan no soportaba era que lo llamaran Ry-Ry, como hacía constantemente su madre, Lavender.

-¿Y qué haremos este año?-preguntó Ariadna, el gen de su abuelo, James Potter, renació en ella.

-No lo sé-contestó Dana-. Creo que esperaré la Navidad...

-¿Qué?-dijeron sus amigos sin entender.

-Mamá acaba de decirme que me contará la verdad-explicó Dana.

-¿En serio?-todos sabían lo importante que era saber que fue lo que hicieron sus padres cuando eran jóvenes.

-Sí-contestó Dana.

Sus padres fueron compañeros de escuela y parecía que habían llegado a un acuerdo de no contar nada sobre lo que hicieron en sus años de colegio, ó por lo menos, partes que los afectarían. Por ejemplo, contaban como se conocieron, por qué eran amigos y ésas cosas, pero nada de que por qué tío Harry tenía ésa cicatriz extraña en la frente y James, Lily y Ariadna la tenían en la frente también, mientras que Alegra no. Tampoco hablaban sobre los cómo habían muerto los padres de tío Harry, ó de las pesadillas que tenía. Ya ven, nada que los afecte.

Sí, les hablaron de los merodeadores y Lily Evans. A Ariadna le encantaba su abuelo James y jugaba al Quidditch como buscadora, tan bien como él y su padre. Los Weasley (Gawain y François) y Ryan adoraban a Sirius Black, padrino de tío Harry. A Dana le inspiraba mucho respeto Lily Evans (A/N: Le pongo Evans para que no la confundan con Lily Potter, la hija de Harry). Pero Alegra tenía especial interés por el merodeador más curioso, Remus Lupin.

-¿Creen que a mí también me contaran?-preguntó Alegra, después de un rato de meditación-. Si le cuentan a Dana, sabrán que nos dirá a nosotros, espero que me lo digan directamente...

-Ojalá que sí-dijo Ryan, sonriendo-. De paso, mis padres también podrían hacerlo...

-Fran, eres el único sin secretos-comentó Gawain.

-A veces me siento fuera del grupo-explicó François, poniendo pucheros.

-Ay, pobrecito-se compadecieron sus amigos, tirándose encima de él.

Rodaron por el piso hasta que, sin saber cómo, Dana terminó encima de Ryan; Alegra arriba de François y Gawain de Ariadna.

-Tendré que multarlos-dijo una voz que arrastraba las palabras desde la puerta del compartimiento-. Eso no está permitido. Las orgías rompen la ley de espacio público...

-Púdrete, Malfoy-dijo Dana, escupiendo cada sílaba. Se levantó de arriba de Ryan, mientras los demás también lo hacían y se enfrentaban al chico rubio alto de cara pálida, de 17 años y mirada gris de buldog que se erguía ante ellos: Cygnus Malfoy, hijo de Draco Malfoy y Pansy Parkinson.

-¿Sabes, Weasley? Podría bajarte puntos por ser una irrespetuosa con la autoridad-dijo Malfoy altivamente.

-¿Autoridad?. No me hagas reír-satirizó Dana.

-Pues sí-Malfoy le mostró su reluciente botón de Premio Anual, lo cual lo hacía prefecto.

-Pues yo creo que esas iniciales están mal-comentó Gawain, sonriendo maliciosamente-. P.A debería significar Presumido del Año, y no Premio Anual.

Los demás corearon la broma de Gawain.

-Insolente y maleducado, pobretón Weasley. Deberías respetar a tus superiores-canturreó Malfoy-. Te arrepentirás de esto...

-Yo no sé por qué Ursa es tu hermana, Malfoy-lo cortó Ariadna, que era la que peor se llevaba con Malfoy, como buena hija de Harry. Ursa Malfoy era amiga de ellos e iba Gryffindor en quinto año, junto con Ariadna, François y Gawain. Una traidora a la sangre e igual a su tío Sirius Black, un engendro, según los Malfoy.

-Ella no es mi hermana, Potter; lo cual te tiene sin cuidado-aclaró Malfoy, apretando los dientes.

-Que yo recuerde, querido hermano-dijo una voz con suave arrastre de palabras desde la puerta. Rubia, pálida y de ojos grises, Ursa Malfoy miraba desafiante a su hermano-, los dos tenemos el apellido Malfoy, por desgracia, por lo que nos hace hermanos, al menos ante los ojos de ley, por desgracia obviamente.

-Hay demasiado olor a traición aquí dentro. Weasley, Potter y una Malfoy renegada-dijo Malfoy poniendo cara de asco y largándose del compartimiento, pegando un portazo.

-Creo que me convertiría en asesina sólo para matarlo-opinó Ursa, cuando su hermano se fue.

-Ay, Ursa, no digas barbaridades-la reprendió François, con su tono de estirado.

-¿Barbaridades?-preguntó Ariadna, realmente sorprendida-. ¿De dónde has sacado esa palabra?. El señor Weasley padre la dice, pero ya es un hombre viejo...

-Mi madre-respondió François con su tono de siempre.

Todos rieron ya que la madre de Fran, Fleur, era muy fastidiosa a veces y en casa de ellos (según lo que Fran les había contado) su madre le hablaba en un francés tan educado como pomposo. Fran prefería hablarle en un ingles despreocupado, con fin de hacer irritar a su madre.

-¡¡Ah, Urss, no sabes lo que Dana tienen que contarte!!-exclamó Gawain.

Dana le contó sobre lo que le había dicho su madre y de porqué Malfoy los había venido a molestar.

-Fran, quédate tranquilo que no eres el único que está afuera del grupo a veces-le aclaró Ursa a François-. Además tú por lo menos perteneces a los Weasley, yo no.

-No te sientas mal, Urss-dijo Gawain, dándole unas palmaditas en la espalda en señal de apoyo.

El resto del viaje fue tranquilo. Compraron bastante golosinas (la mayoría en ese compartimiento era de origen Weasley) y hablaron sobre las bromas que harían ése año, a pesar de las MHB de Gawain, Ariadna, Ursa y François y los EXTASIS de Alegra, Ryan y Dana.

Cuando llegaron a la estación de Hogsmeade ya era de noche. Con las túnicas de Hogwarts, los siete chicos bajaron del compartimiento y se dirigieron a los carruajes tirados por animales invisibles.

-Mamá y papá me han dicho que son tirados por unos caballos llamados Threstals-informó Ariadna, mientras subían a un carruaje todos-. Que sólo pueden verlos aquellos que han presenciado la muerte-luego su cara se transformó en un mohín de disgusto-. Pero no me han querido decir a quien han visto morir para verlos...

-Qué raro...-suspiraron los otros seis con sarcasmo. Lo raro sería si les dijeran algo relacionado con el pasado.

A medida que el carro se acercaba por la explanada, Dana podía ver perfectamente el imponente y gran castillo de Hogwarts irguiéndose frente a ellos.

Bajaron del carruaje y subieron por las escaleras de piedra de la entrada hasta el vestíbulo. Al entrar a Dana le dio un poco de nostalgia porque era su último año en Hogwarts.

-¿Duele, no?-le preguntó una voz detrás de ella.

Dana se dio vuelta al ver a Gabriel Kirke (N/A: No es hijo del golpeador Andrew Kirke que aparece en el quinto libro, este es un personaje totalmente nuevo), amigo de Ryan y novio de Dana. Era alto, buen mozo, de ojos verdes amarronados y pelo color castaño. Iba a la misma casa de ellos y el mismo curso.

-¿Y a ti qué te parece?-le preguntó Dana melosamente, poniéndole los brazos alrededor de su cuello.

-Que se puede arreglar eso-Gabriel se inclinó sobre Dana y la besó con ternura.

-¿Por qué no estabas en el tren?-inquirió Dana, cuando se separaron.

-Me han traído mi padre-respondió Gabriel, mirándola a los ojos-. Se me hizo tarde para tomar el tren y me trajo en su coche...

-No sé por qué no me sorprende...-dijo Dana, adoptando una falsa posición pensativa-. El día que te levantes a una hora adecuada será un milagro, con eso te digo todo.

Gabriel le sonrió y la volvió a besar.

-Cada vez te pareces más a mamá-dijo la voz de Gawain, interrumpiéndolos y haciendo que se separen.

-¿Cuánto has mirado?-preguntó Dana, un poco molesta.

-Lo suficiente para no volver a espiarte-contestó Gawain sentándose en la mesa de Gryffindor.

Dana y Gabriel se sentaron en la mesa, a medida que el Gran Salón se iba llenando y sus amigos se sentaban con ellos.

-Atención, por favor-llamó la voz chillona del profesor Filius Flitwick, el vicedirector.

-Espero que disfruten la comida, alumnos-dijo la severa directora, Minerva McGonagall, a la vez que aparecía comida en los platos.

Luego del banquete, McGonagall dio un par de puntos sobre cuando empezaban las clases de Quidditch y que no debían entrar al Bosque Prohibido bajo ningún concepto.

-Debemos llevar a los de primero a la torre. ¡Son unos enanos!. Adiós, luego nos vemos en la Sala-dijo Gawain, que junto con Ariadna, era de los nuevos prefectos.

Entonces, Dana, Gabriel, Ryan, Alegra, François y Ursa se dirigieron a la torre de Gryffindor. Estuvieron hablando bastante, luego Gabriel, Fran y Ryan subieron al cuarto de los chicos (en el caso de Gabriel y Ryan al de séptimo y en el de Fran, al de quinto). En seguida, Dana y Alegra acompañaron a Ursa al cuarto de quinto y subieron al suyo.

Alegra se quedó despierta mirando el Bosque Prohibido embelesadamente y Dana se durmió en seguida, como buena hija de Ron.

Ale miró el bosque y vio una silueta difusa de un lobo, un perro, un ciervo y una rata jugar en medio de los terrenos. Parecía como si fueran fantasmas, porque cuando volvió a mirar ya no estaban.

Con lagrimas alrededor de sus dorados ojos, sin saber por qué, Alegra se quedó dormida.

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A/N: Holas!!! Como están?? Bueno, hoy no se pueden quejar, es un capi largo y con algunos personajes nuevos más. Espero que les haya gustado y me dejen muchas reviews!! Sólo para terminar con esto por hoy (actualización en una semana), quiero decirles una cosa:

FELIZ AÑO NUEVO!!!

Besos, Anna Diggory.

Capitulo 3- Reviviendo un pasado pisado.
A la mañana siguiente, Dana y Alegra bajaron a desayunar temprano, raro en ellas.

En el Gran Salón no había casi nadie, excepto Ryan Finnigan y Gabriel Kirke, que ya comían en la mesa. Dana saludó con un beso en la boca a Gabriel y Alegra y Ryan se miraron extrañamente.

-Deberemos darles un empujón este año a esos dos, ¿no crees?-le susurró al oído Gabriel.

-Secretos en reunión es de mala educación-recitó Alegra.

-Sí, definitivamente-accedió Dana a su novio, para después volcar su atención a su desayuno.

Cuando terminaron de desayunar, se dirigieron a su primer clase de la mañana: Pociones. El profesor Slughorn entró al salón.

-Hoy prepararemos Felix Felicis-anunció al entrar-. ¿Quién me puede contar algo sobre ella?.

Una mano se elevó rápidamente en el aire.

-Sí, señorita Weasley.

-La poción Felix Felicis es suerte líquida, terriblemente complicada de hacer, y te hace afortunado al beberla durante doce horas. El consumo excesivo de Felix Felicis produce atolondramiento, temeridad y un peligroso exceso de confianza. Además, consumida en altas cantidades resulta altamente toxica-dijo Dana rápidamente, como si se lo hubiera aprendido de memoria.

-Hay cosas que se heredan, ¿no, señorita Weasley?-comentó afablemente Slughorn-. Diez puntos para Gryffindor. Como claramente explicó la señorita Weasley-retomó la clase Slughorn-, es una poción muy complicada de realizar, cosa que haremos hoy. Tomen sus calderos y los ingredientes necesarios pedidos en la pagina 10 del libro.

Dana rápidamente se puso a preparar la poción, mientras que Alegra, Gabriel y Ryan miraban su caldero con desconfianza.

-¿Pasa algo?-preguntó Dana.

-¿Te enojarás si uso el libro que encontré el año pasado?-inquirió Alegra, temiendo la reacción de su amiga-. Ya sabes... El del Príncipe Mestizo, que fue de mi padre...

-Sí, ya sé que libro es, Alegra-confirmó Dana con obviedad-. Úsalo si quieres, pero no dejo de pensar que no es el libro adecuado-agregó poniendo una pose altiva-. Espero que ustedes dos, Ryan y Gabriel, no usen ese libro...

-Pues...-vacilaron los dos.

Dana suspiró.

-Pobre de ustedes si me piden ayuda-declaró muy enojada.

-Está bien.

Ryan y Gabriel se pusieron a cada lado de Alegra y fueron haciendo la poción, leyendo las instrucciones adicionales del Príncipe Mestizo.

Al terminar la hora, Slughorn les dio diez puntos a Dana y Alegra porque eran las mejores pociones del curso.

-Señoritas Potter y Weasley son iguales a su padre y a su madre respectivamente-comentó Slughorn-. ¡Los mejores en hacer pociones que vi en mi vida!.

Con una sonrisa de oreja a oreja, Dana y Alegra salieron del salón junto con Gabriel y Ryan.

-Ya era hora que la pobretona Weasley haga algo bien-dijo la voz rastrera de Cygnus Malfoy-. Y, Potter, ¿cómo está el cabeza rajada de tu padre?.

-Mira, Malfoy-dijo Alegra con paciencia, algo que la caracterizaba-, si quieres saber cómo está mi padre, mándale una lechuza. Y Dana no es pobre, tiene una escoba mejor que la tuya... Además, su habilidad con la escoba le consiguió un puesto, que tú compraste en Slytherin...

Malfoy abrió la boca sin saber que decir.

-Cuidado, Potter...-advirtió Malfoy.

-Y si no lo hace, ¿qué le harás, Malfoy?-dijo Ryan, defendiendo a Alegra-. ¿Le pondrás un nombre horrible como el que tienes? ¿O le pondrás gomina en la cabeza?.

Los chicos se rieron y dejaron solo a Malfoy.

-Tú también ten cuidado, Finnigan-oyeron gritar a Malfoy-. Se nota a la legua que vas detrás de Potter... Puede que se me escape un poco de Veritaserum en tu jugo de calabaza y lo digas enfrente de todo el colegio.

-Tus amenazas no me asustan, Malfoy-dijo Ryan, sin darse la vuelta. Luego levantó el dedo del medio y se lo mostró a Malfoy.

Después, los cuatro chicos se encaminaron hacia el Gran Comedor a almorzar, sin escuchar más amenazas de Malfoy.

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A/N: ¡¡Hola!! ¿Cómo están? Aquí les traigo un nuevo capi, un poco corto, pero acá está. Espero no haber tardado mucho, pero hace demasiado calor, como para sentarme en la compu y ponerme a escribir...

Tengo una noticia maravillosa: ¡YA TENGO LA TRAMA!. Serán aprox. entre diez y quince capis, para los que querían saber.

Ya que la mayoría que lee la historia leyó All The Small Things y es shipper de Ron y Hermione, tengo un flog dedicado a ellos es:

https://www.fotolog.com/ronhermy_4ever

Espero que entren y dejen firmas, no dejen que el flog decaiga!! También me gustaría muchísimo que me dejen muchas reviews (gracias a todos los que van dejando!!! :D), a las que mal acostumbraron en ATST...

Eso es todo por hoy.

Besos, Anna Diggory.
Capítulo 4- El Quidditch: Sus desgracias y suertes.

Los primeros días de colegio fueron agotadores, como siempre lo son en Hogwarts o en cualquier otro colegio. Para Dana y Gabriel fueron terribles entre las tareas de prefectos y Premios Anuales junto con las sátiras de Alegra sobre Cygnus Malfoy.

Dana recibió un par de cartas de su padre en las que preguntaba cosas como: ¿Has tenido tu último periodo, verdad? ó No tienes novio, ¿verdad? y Dana Elizabeth Weasley-Granger, ¿has tenido relaciones con Finnigan? Di que sí y lo mato.

-Yo no puedo creer cómo después de dos años de noviazgo contigo, Gabriel, piense que estoy con Ryan-le dijo Dana a su novio, un jueves por la noche, cuando recibió la carta de su padre.

-Será porque aún no me conoce-refutó Gabriel, ofendido-. Nunca me lo has presentado, sólo tu madre sabe quien soy y es porque vino un día a hablar con la directora por un castigo de Gawain.

Gabriel siempre le reprochaba lo mismo. Hacía dos años que eran novios oficiales, su padre lo sabía, pero pensaba que su novio era Ryan, en vez de Gabriel. Dana no quería que Gabriel conociera a su padre aún, temía que si lo hiciera sacara una escopeta y terminara con la vida de Gabriel.

Pero gracias a Dios, la semana había terminado para dar paso a algo que todo el grupo disfrutaba: Quidditch.

Dana jugaba como guardiana allí, Ryan, Alegra y Gabriel eran cazadores, Ursa y Gawain como golpeadores y Ariadna, como no, era la buscadora. François no jugaba porque le daba pánico volar, al igual que su madre, pero le gustaba verlo.

-Menos mal que nos tocó un día soleado-comentó Ariadna.

-Y sino hubiera pasado y tendríamos tormenta, igual nos hubieras hecho practicar-replicó Alegra, mirándola-. Tienes el gen obsesivo del abuelo encarnado, tal como dice papá...

Algo que olvidé mencionar: Ariadna Potter era capitana del equipo de Gryffindor y como muchas veces dijo su padre, tal vez el espíritu del abuelo James Potter había tomado el cuerpo de Ariadna.

-No te quejes, querida hermana-dijo Ariadna con dramatismo. Ahí el parecido a su madre, Luna-. Si lloviese, ¿cuál es el problema?

Los demás pusieron los ojos en blanco y siguieron caminando al campo. Ryan, Alegra y Gabriel se pusieron en sus posiciones de siempre, pero Ursa, Gawain y Ariadna se pusieron de cazadores también para poder un partido para demostrar la destreza de Dana como guardiana (Ariadna ya sabía que era muy pero muy buena, pero sólo lo hacía para que tenga el máximo entrenamiento).

-Bueno, bueno, miren lo que trajo la marea-dijo una voz que arrastraba las palabras.

-Malfoy-dijeron todos al ver a Cygnus Malfoy entrar al campo de Quidditch acompañado del resto del equipo de Slytherin. O sea seis monigotes.

-Me sorprende que recuerden un apellido tan importante.

-No es por lo importante-dijo Ursa, haciéndole frente a su hermano-. Es por lo ridículo.

-Ja, ja, ja-rió sarcásticamente Malfoy-. Permíteme recordarte que tú tienes el mismo.

-Eres idiota, Cygnus-replicó Ursa con un tono rosado en sus mejillas y con los ojos brillosos.

Malfoy se regordeó del estado de su hermana.

-Ya déjala en paz, Malfoy-la defendió Gawain.

-Ah, me olvidaba que tú, Weasley, vas detrás de ella-dijo Malfoy. Las orejas de Gawain se enrojecieron como su pelo-. Querida Ursa, ¿sabes lo que diría el abuelo Lucius si te viera rodeada de Sangres Sucias y traidores a la sangre? ¡Y encima con un Weasley pobre detrás de ti? Se volvería a morir, pero esta vez de la vergüenza.

-Ya cállate-dijo Ursa, pegándole una cachetada en medio de las lágrimas.

-Esta vez me la pagas-amenazó Malfoy, dolido.

Malfoy levantó la mano para pegarle, pero Gawain le dio un puñetazo.

-Qué hombre eres-exclamó-. Pegarle a una mujer...

-¡Fuera Weasley!-dijo Malfoy, pegándole un puñetazo.

-¡Nadie le pega a mí hermano, infeliz!-gritó Dana, pegándole también.

Pronto se transformó en una lucha encarnizada de Gryffis versus Slys.

-¡BASTA!-dijo la voz irritada de la profesora McGonagall.

Todos pararon sus luchas y miraron a la directora.

-¡100 puntos menos para Gryffindor y Slytherin! ¡Y están CASTIGADOS!

-Pero...-dijeron todos.

-¡PERO NADA! ¡MAÑANA A LAS DIEZ EN MI DESPACHO! ¡AHORA FUERA!.

Nadie se hizo rogar.

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A/N: Holas!! Como están?? Siento haber tardado tanto en escribir. Prometo traer el otro lo más rápido posible. Se llamará Castigos a la antigua. Espero que dejen reviews y nos vemos!

Besos!

Anna Diggory. Fiel seguidora de Harry Potter. Fan número uno de Daniel Radcliffe.
Capitulo 5- Castigos a la antigua.

A pesar de que eran las diez de la mañana, tenían sueño. Y claro, cómo no, era Domingo. Uno por lo general amanece cerca de la hora del almuerzo, no antes. Además si uno cuenta que la mayoría tenía sangre Weasley y Potter, no se podía pedir mucho. Costó mucho levantar a Dana, Gawain, François y Ariadna, pero entre Ursa, Gabriel, Ryan y Alegra se las arreglaron:

-¡DESPIERTA!-exclamó en el oído de su amiga Ursa.

-¡AAAAAAHHHHH!-gritó Ariadna, cayendo de la cama.

-Jajaja-ría la chica de su amiga-. Debiste ver tu cara, jajaja...

Si las miradas mataran, Ursa hubiera caído muerta en el piso de las chicas de quinto. Además, la mirada de Ariadna se parecía tanto al color del Avada Kedavra que esa posibilidad no parecía tan lejana. Aún así, Ursa si cayó muerta... ¡pero de risa!

Cinco minutos después todos bajaban al Gran Salón a desayunar algo antes del castigo.

-Deberíamos dejar de ser tan impulsivos-soltó Alegra, como quién no quiere la cosa-. Terminaremos más veces castigados que en estos siete años juntos...

Luego salieron hacia el despacho de McGonagall. Entraron a través de la gárgola horrible de la entrada, diciendo Orden como contraseña. Allí ya estaban todos los Slytherin en completo: Cygnus Malfoy, encabezaba el grupo y los seguían un par de idiotas de la misma casa.

-Quiero decirles que estoy aún muy enojada con todos-dijo McGonagall apenas terminaron de entrar los Gryffis-. En especial con las señoritas Potter y Weasley-agregó mirando a Alegra y a Dana-, se jugaron que les saque el premio anual...

Durante media hora, McGonagall estuvo dándoles una perorata interminable sobre de cómo se debían comportar y demás, cuando terminó, anunció su castigo.

-Los alumnos de Slytherin deberán limpiar el Gran Salón... sin magia-dijo McGonagall, haciendo que los de Slytherin pusieran caras de disgusto-. Y Gryffindor deberá limpiar, el antiguo cuarto del ex profesor de Pociones, Severus Snape... sin magia, obviamente-más quejas-. Además, avisaré a sus padres de lo ocurrido, retírense y cumplan con lo que he dicho.

Primero salieron los Slytherin, luego nuestros amigos. Las serpientes se quedaron en el primer piso del Gran Salón, donde los elfos domésticos les daban artículos de limpieza. Gabriel maldijo por lo bajo no tener su cámara digital para sacarle una foto a Malfoy con delantal rosa y una esponja en la mano.

Sin embargo, Gryffindor siguió por abajo hasta llegar a las puertas de la mazmorra, donde los esperaba Slughorn radiante.

-Me alegro que hayan venido-los chicos pusieron caras de circunstancias-. ¡Oh, vamos! A cambiar esas caras. Lo que harán hoy les gustará. Síganme, señores-Slughorn los hizo pasar y les señaló una puerta al final del pasillo de la mazmorras-. El cuarto del ex-profesor Snape... Increíble saber como se descarriló... Una mente brillante, pero...-Slughorn salió de sus pensamientos y los miró-. Limpien todo-Y se fue.

-¿A nadie se le ocurrió limpiar esto cuando Snape se fue?-preguntó Gawain con un mohín de disgusto.

-Creo que no-contestó Dana, mirando a su alrededor.

Sobre los sucios estantes habían frascos de todos tamaños exhibiendo las criaturas más extrañas dentro de ellas. Con el paso de los años, se fueron descomponiendo, creando un olor nauseabundo.

En el viejo y polvoriento escritorio descansaba una vasija de aspecto delicado, dentro de ella había una sustancia plateada. En el borde de la vasija había unas inscripciones runicas que Dana, a pesar que estudia Runas Antiguas, no consiguió descifrarlas.

-¿Qué es?-preguntó Gabriel, detrás de ella, mirando con detenimiento.

-Es un pensadero-contestaron a unísono Dana y Alegra, acercándose a la vasija.

Sin saber cómo, empezaron a ser succionadas, pero sentían como los demás también lo eran ó eso parecía. Ellas cayeron juntas. Los demás no estaban por ningún lado. Era extraño.

-¿Dónde estamos?-preguntó Alegra, parándose del punto de caída.

-Mira-dijo Dana, como toda respuesta, señalando al frente.

Hogwarts se erguía frente a ellas, mientras lo miraban desde los jardines.

-Pero no hace nada un pensadero... nos transportó fuera del colegio-comentó Alegra, un poco decepcionada.

-Entremos-dijo Dana.

El timbre sonó dando por finalizada una hora de clases. Era raro, ya que era domingo. No había clases los domingos. Unos alumnos, que parecían de primero, se acercaban hablando. Uno era pelirrojo, alto y ojos azules, parecía muy molesto. El otro era moreno, ojos verde esmeraldas, anteojos redondos y una cicatriz en la frente. Este parecía querer irse. Ambos vestían de la casa de los leones.

-¡Son nuestros padres!-exclamó Dana, sin poder creerlo. A su lado, Alegra asintió.

Ron y Harry se acercaban a ellas, pero parecían no verlas.

-... No es raro que nadie la aguante-decía en ese momento Ron-, es una pesadilla, te lo digo en serio.

En ese momento, alguien chocó contra Harry. La niña de cabello castaño enmarañado, ojos marrones y largos incisivos lloraba y se fue corriendo de allí.

-Creo que ella te oyó-dijo Harry.

-¿Y?-el padre de Dana parecía incomodo-. Ya se debe de haber dado cuenta de que no tiene amigos.

Y los dos niños salieron del corredor.

Todo volvió a cambiar. Estaban en la enfermería y la misma niña estaba acostada en una cama junto con Harry y Ron, parecían un poco más grandes que la otra vez. Ninguno de los tres parecía notar su presencia.

-Si a mí me hubieran salido bigotes de gato, aprovecharía para descansar-dijo Ron.

-No seas tonto, Ron, tengo que mantenerme al día-replicó la niña.

-Se parece a ti-susurró Alegra.

-Cállate, Ale y escucha-la retó su amiga, mientras esta reía.

-¿Qué es eso?-preguntó Harry en ese momento, señalando algo debajo de la almohada de la chica.

-Sólo una tarjeta para desearme que me ponga bien-dijo la niña tratando de ocultarla, pero Ron fue más rápido y leyó:

-A la señorita Granger, deseándole que se recupere pronto, de su preocupado profesor Gilderoy LocKhart, caballero de la Orden de Merlín, tercera clase, miembro honorario de la Liga de Defensa contra las Fuerzas Oscuras y cinco veces ganador del Premio a la Sonrisa más Encantadora, otorgado por la revista Corazón de Bruja-Ron miró con celos a la niña-¿Duermes con esto bajo tu almohada?

El lugar volvió a cambiar. Lo reconocieron enseguida, era la Sala Común. Pero allí no había nadie que conocían, aún.

-Corrígeme si me equivoco-dijo Alegra, mirando a Dana-. Pero, ¿acaso el apellido de tu madre de soltera no era Granger? ¿Esa niña no es tu madre, Dana?

-Supongo que sí-respondió, pero en ese momento calló al ver como Harry, que parecía muy grande ya, entraba con una Saeta de Fuego en sus brazos, detrás de él venía Ron y un chico de cara redonda que les sonaba.

Todos en la sala se abalanzaron a ellos. En ese instante vieron a la única persona que no lo hizo y que estaba escondida detrás de una larga pila de libros. Hermione.

-¿Cómo la has conseguido, Harry?

-¿Me dejarás dar una vuelta?

-¿Ya la has probado, Harry?

-Ravenclaw no tiene posibilidades de ganar. Todos van montados en Barredoras 7.

-¿Puedo sostenerla, Harry?

Después la Saeta pasó de mano en mano. Luego ambos se acercaron a Hermione.

-Me la han devuelto-le dijo Harry sonriendo y levantando la Saeta de Fuego.

-¿Lo ves, Hermione? ¡No había nada malo en ella!-exclamó Ron.

-Bueno... Podía haberlo-repuso ella-. Por lo menos ahora sabes que es segura.

-Sí, supongo que sí-dijo Harry-. Será mejor que la deje arriba.

-¡Yo la llevaré!-se ofreció Ron con entusiasmo-. Tengo que darle a Scabbers el tónico para ratas.

Luego Harry y Hermione estuvieron hablando un rato, hasta que un grito proveniente de las habitaciones de los chicos resonó en la sala. Al momento apareció Ron arrastrando una sábana.

-¡MIRA!-gritó acercándose-. ¡MIRA!-repitió blandiendo la sábana en la cara de Hermione-.

-¿Qué pasa, Ron?

-¡SCABBERS! ¡MIRA! ¡SCABBERS!-en la sábana había algo que se parecía a...-¡SANGRE! ¡NO ESTÁ! ¿Y SABES LO QUE HABÍA EN EL SUELO?

-No, no-dijo Hermione, visiblemente asustada.

Ron tiró unos pelos color canela sobre el ensayo de Hermione.

-¡TÚ GATO SE COMIÓ A SCABBERS!

Todos los integrantes de Gryffindor desaparecieron de repente y la sala común estaba vacía. Escucharon gritos desde afuera y una chica muy hermosa con el cabello peinado y vestida de azul entró a la sala. Parecía apuntó de llorar. Un chico pelirrojo mal vestido la seguía.

-El te está usando-dijo Ron.

-¿¡Cómo te atreves!? Además, me puedo cuidar sola-exclamó la chica, visiblemente enojada.

-Lo dudo-dijo Ron-. Él es demasiado mayor.

-¿QUÉ? ¿Qué? ¿Eso es lo que piensas?-preguntó ella.

-Bueno si no te gusta, ya sabes cuál es la solución, ¿no?-en ese momento entró Harry a la sala común.

-¿Ah, sí? ¿cuál es?-preguntó Ron.

-¡La próxima vez que haya un baile, pídeme que sea tu pareja antes que ningún otro, y no como último recurso!

-Yo... err... bueno...-balbuceó Ron, vio a su amigo-. Harry.

-¿Dónde estabas?-le preguntó Hermione de malas maneras, luciendo muy peligrosa.

-Yo estaba...-comenzó Harry.

-No importa. Los dos a la cama-los reprendió.

Ambos comenzaron a subir escaleras.

-Se ponen malas cuando crecen...-comentó Ron.

-¡Ron, siempre lo arruinas!-gritó Hermione.

Ron se apresuró a subir las escaleras, mientras Hermione lloraba.

-¡Quiero salir de aquí!-exclamó Dana, llorosa. No podía creer lo que había visto.

-Como quieras-dijo una voz a su lado.

Era su padre con treinta largos años. No sonreía como acostumbraba. Estaba serio. Al lado de su padre estaba su padrino, Harry, que también parecía muy hosco.

-Vamos-apremió Harry.

Y ambas salieron de nuevo a la mazmorra de Slughorn, donde sus amigos las miraban preocupadas. Dana lloraba silenciosamente.

-¿Y bien?-preguntó Ron. Dana conocía ese tono, exigía una explicación.

Sin embargo, Dana echó a correr a su habitación en la torre de Gryffindor llorando, sin importarle las veces que la llamaran.

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A/N: Holas!! Cómo están?? Espero que bien. Como habrán visto después de siglos les traje un nuevo capi de esta historia, he tenido una pequeña inspiración y lo hice. En el prox capi veremos la reacción de Dana con todo esto que es bastante si pensamos que dos personas que no se llevaban bien se casan y tienen cuatro hijos. Y en el prox capi tendremos LA charla, lo que quiere decir que Ron se enterará que su niña está de novia...

Pero por ahora nada más. Espero traer un nuevo capi pronto.

Besos, Anna Diggory. Fiel seguidora de Harry Potter. Fan número uno de Daniel Radcliffe. Gran admiradora de J.K. Rowling. Shipper de R/Hr. Fiel a Dumbledore cueste lo que cueste. Lectora de muchos fics de personas increíbles. Oyente de la mejor banda de rock británica, Queen. Chica rebelde con causas (y consecuencias).

Capítulo 6-La charla.

Dana lloraba como jamás lo había hecho en toda su vida. No podía creer lo que había visto.

No quería creerlo.

¿Cómo era posible que sus padres se pelearan así? ¿Cómo terminaron juntos y con cuatro hijos? ¿Por qué jamás le dijeron sobre eso? Debía ser otra cosa que le ocultaban... Pero, ¿por qué y para qué?

-¿Dana?-llamó una dulce y soñadora voz femenina.

Era su tía Luna, que a pesar de ser en realidad la madrina de Gawain, siempre estaba allí para ayudarla en lo que necesitase.

-Quiero estar sola-dijo Dana, sin mirarla.

-Oh, Dani, vamos, dime qué pasa. ¿Qué es lo que viste?-Tía Luna se lo preguntó de tal manera que no pudo negarse.

Le contó todo lo que había visto en el pensadero y sobre sus preguntas. Al finalizar su relato agregó:

-Estoy muy confundida ahora, tía.

Luna sonrió.

-Tus preguntas, Dani, son muy fáciles de contestar, al menos para mí. Tus padres se pelearon hasta siempre. Lo siguen haciendo, aunque ya no tan fuerte. Si se peleaban era porque se gustaban y ninguno de los dos quería admitirlo y decírselo al otro. Antes de empezar séptimo, comenzaron a salir... Luego se casaron y te tuvieron a ti. Después a Gawain, Galahad y, por último, a Hera. No te dijeron nada porque sabían que te pondrías así... Tienes el temperamento de Ron, así que se lo esperaban...

Dana reflexionó sobre las palabras de su tía. Si todo podía ser verdad, pero le dolió que jamás se lo hayan mencionado.

-¿Estás mejor?-le preguntó tía Luna, poniendo su mano en el hombro de Dana y reconfortándola.

-Sí, gracias tía-respondió Dana, abrazando a Luna, pero al hacerlo notó algo en su barriga (la de Luna)-. Tía... ¿estás...?

-Sí, estoy embarazada-declaró Luna, con felicidad.

-¿Y de cuanto?-inquirió Dana que de embarazos sabía bastantes por sus tías. Si no era su madre, era tía Angelina, si no tía Katie, sino tía Fleur, sino era tía Noellè, ó tía Ginny... Ó tía Luna.

-Cuatro meses-dijo tía Luna con su voz soñadora-, Harry y yo estamos muy contentos.

-Me imagino-respondió Dana, sonriendo-. Tío Harry cada vez que estás embarazada se pone muy contento.

-Es feliz porque los puede disfrutar-dijo Luna-. En otro tiempo no hubiera podido.

-¿Por qué?

-Bueno, había varios problemas-contestó tía Luna-, pero no estoy autorizada para decirlos... Deberías preguntarle a Hermione, ó a Ron.

-Mamá dijo que me contará en Navidad y tío Harry dijo que hablaría con Alegra, pero ¿de qué?-preguntó Dana.

-Lo sabrás, Dani, no es bueno ser ansiosa-respondió tía Luna, dándole un beso en la frente y yéndose del lugar-. Ah, me olvidaba-agregó dando media vuelta-, deberías separar a tu padre de Gabriel, lo quiere matar mientras dice cosas como ¡Mi niña! ¡Una Weasley! ¡Son sagradas! ¡Cómo te atreves!. Están en la Sala Común.

-Oh, por Merlín-susurró Dana, aterrada, mientras salía corriendo a la Sala Común.

En la Sala Común había una escena que hubiera sido graciosa si no se encontraran en el contexto que lo hacían: Gabriel estaba detrás del sofá, esquivando los almohadones que Ron le tiraba.

-¡Pero, señor Weasley...!-argumentaba Gabriel.

-¡Nada!-gritó Ron, fuera de sí.

-¡PAPÁ!-gritó Dana. Ron se detuvo y recobró la compostura-. ¿Qué haces?

-Este... este...-empezó Ron con furia contenida, señalando a Gabriel que lo miraba asustado desde detrás del sofá, buscando un adjetivo para llamarlo, pero que no encontró:-... este chico, dice que sale contigo desde hace dos años y que tiene la aprobación de tu madre. Es un mentiroso, ¿no crees?

-No, papá es verdad-negó Dana, haciendo que la cara de Ron se transformase en una con desagradable sorpresa.

Todos en la sala se quedaron quietos. Ursa, François, Ryan y el propio Gabriel aprovecharon eso para irse a sus habitaciones y dejar que la discusión fuese familiar, ya que Harry, Luna y Ron estaban allí. Y Gawain, Alegra y Ariadna miraban a Ron y Dana expectantes.

-¿Por qué no me dijiste antes?-susurró Ron con voz peligrosa.

-Porque sacarías la escopeta-respondió Dana-, pero estamos iguales. Tú no me dijiste que te llevabas mal con mamá... prácticamente se odiaban.

-Es diferente.

-¿En qué? Yo no me casé y tengo cuatro hijos-dijo ácidamente Dana.

-Yo siempre quise a tu madre, es diferente...-volvió a decir Ron.

-¿Entonces qué?-Dana estaba tan enojada, que sus orejas estaban igual que su pelo-¿Por qué ningún Weasley ó Potter puede saber por qué el tío Harry tiene esa cicatriz? ¿Por qué nadie nos cuenta que pasó hace años atrás? ¿Por qué nadie cuenta que pasaba cuando nacimos Alegra y yo? ¿Por qué Tío Harry no hubiera podido disfrutar de sus hijos en otro tiempo? ¿POR QUÉ?

Ron explotó:

-¿QUIERES SBARELO? HABÍA UN MAGO TENEBROSO LLAMADO VOLDEMORT QUE HACIA LA VIDA IMPOSIBLE DE MILES DE PERSONAS Y HARRY FUE QUIEN LO DERROTO. CUANDO TU Y ALEGRA NACIERON FUE LA BATALLA FINAL. TENÍAMOS 17 AÑOS, TU MAMÁ ESTABA EMBARAZADA DE TI, NOS CASAMOS ANTES QUE TÚ NAZCAS Y ELLA TE TUVO EN PLENA BATALLA FINAL. Y ALEGRA NO ES HIJA DE HARRY, POR ESO ES RUBIA. ES HIJA DE NHYMPHADORA TONKS Y REMUS LUPIN, TONKS MURIÓ EN EL PARTO Y LUPIN EN LA BATALLA. ¿CONTENTA?

Dana en ese momento lloraba, al igual que Alegra, Luna, Harry, Ariadna y Gawain.

-No puedo creer que seas así de insensible, Ronald Weasley-dijo una voz femenina desde el retrato de la Dama Gorda.

Hermione estaba allí, con un vientre abultado y con lágrimas en los ojos.

Allí se armaría la grande.

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A/N: uy, se armó la grande. Perdón, pero es una actualización flash. Espero que les haya gustado. Quedan tres capis.

Espero traer pronto el próximo capi. Besos!

Capítulo 7: Cuando las cosas van mal.

-No puedo creer que seas así de insensible, Ronald Weasley-dijo una voz femenina desde el retrato de la Dama Gorda.

Hermione estaba allí, con un vientre abultado y con lágrimas en los ojos.

Allí se armaría la grande.

-Oh, Hermione...-comenzó Ron-. Yo...

-¡Callate!-exclamó Hermione, adelantándose a la sala Común-. Tú sabes que todo esto es tu culpa. Tú no quiste que Dana se entere de la verdad desde el principio... Dijiste que sufriría, pero mírala ahora.

Dana estaba que parecía un mar. Y había decepción en su cara; algo que Ron jamás creyó ver en los ojos de su pequeña.

-¿Por... qué no... nos dijeron antes?-preguntó Alegra con voz quebrada.

-No pudimos-explicó Ron-, intentamos hacerlo, pero... o podíamos decirles esas cosas...

-Dirás verdades, ¿no?-dijo Dana mordazmente-. Esas cosas es la verdad...

-¿De qué serviría que le hubiéramos dicho la verdad antes, Dana?-preguntó Harry, mirándola fijamente con ojos vidriosos-. ¿Era mejor decirles la verdad de un pasado totalmente infeliz? ¿Un pasado trato de olvidar todos los días? ¿Sabes? Con esto no me justifico en no decirle la verdad a Alegra sobre sus padres, pero creo que le ahorramos a cada uno de ustedes vivir en el tormento de lo que pasó.

-Es mejor eso que vivir la crónica de una mentira, ¿no?-preguntó Dana ácidamente.

-¿Quieres que les contemos TODA la verdad?-inquirió Luna, que era la única adulta que te leía entre líneas.

-Por favor-suplicaron al mismo tiempo entre lágrimas Alegra, Ariadna y Gawain.

-Si quieren-dijo Dana en tono mordaz.

Los adultos suspiraron. Dana cada día era más terca y más parecida a su padre.

-Hace alrededor de cincuenta años atrás, un tenebroso mago llamado Voldemort apareció-Ron se estremeció, pero siguió contando la historia-. Lo que este tipo más deseaba era gobernar un mundo en el que no hubiera magos de descendencia impura, a los que se llamaba sangre sucia-Hermione ahogó un sollozo.

Ron, Hermione, Luna y Harry les contaron todo. A pesar de las lágrimas que derrabaron por sus pérdidas, por sus dolorosos recuerdos, les contaron todo a sus hijos. Cuando terminaron de contarlo se produjo un silencio grande en la Sala Común, que fue roto por la voz quebrada de Dana preguntando:

-¿Qué pasó con Voldemort?-su padre se estremeció-¿Cómo lo destruiste, tío? ¿Destruiste todos los Horcrux antes que Dumbledore muriese?

-Los únicos Horcrux que quedaban cuando Voldemort murió, eran Nagini, la serpiente, y Voldemort mismo... Nagini murió siendo aplastada por un árbol y a Voldemort... Bueno, lo destruí yo... pero aún no recuerdo cómo... Lo único que sé es que cuando le mandé un hechizo y él un Avada Kedavra nuestras varitas se juntaron como la otra vez y pensaba en que no volvería ver a Luna-miró a su esposa con ojos llorosos-. La magia que desprendía yo se volvió blanca, tanto que casi me ciega... yo sólo pensaba en Luna... Escuché a Voldemort maldecir y gritar como si lo estuviesen quemando, yo seguía pensando en Luna... Y después creo que me desmayé... No recuerdo nada más hasta que desperté en el Hospital...

-Amor-terminó Luna-, eso fue lo que salvó a Harry, y no fue la primera vez.

Dana bajó la mirada de la emoción. Realmente, perdonaba a todos. Habían sufrido tanto...

-Lamento haber causado tanto lío, yo...-dijo Dana.

-No, hija, discúlpanos a nosotros-negó Ron-, nosotros no le dijimos la verdad porque nos dolía, pero tenían derecho a saberla.

-No importa ahora-Dana se abalanzó para abrazar a sus padres, sintió como Gawain se unía al abrazo.

No muy lejos, Alegra y Ariadna habían hecho lo mismo con sus padres.

-Aunque no lo eres, te queremos igual que todos nuestros hijos-le susurró Luna a Alegra-, somos tus padrinos. Por algo te cuidamos.

-Gracias.

Los Weasley siguieron abrazados por un tiempo hasta que algo en el vientre de Hermione se movió.

-Madre, ¿estás...?-dijeron los dos Weasley.

-Sí-dijo Hermione con alegría-. ¡Van a tener un hermanito!

-¿Otra vez?-preguntaron nuevamente, pero con una sonrisa abrazaron a su madre.

-Aquí también se agranda la familia-exclamó Ariadna, señalando el vientre de su madre-. Parece que tío Ron y papá han hecho un buen trabajo...

-¡ARIADNA ARTEMIS POTTER!-la retaron sus padres y Alegra.

Dana rió.

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A/N: Bueno en el próximo viene el final... Después hay un epilogo. Mmm... Alguien (ANALIANOPOLIS) me dijo que tuve muy poco tacto para decir que esto acaba y tiene razón, lo siento.

Ahora, no se pueden quejar: les traje enseguida el capi!!

Algo más: gracias por sus reviews!! Y mientras esperan el final -que verá la luz en algún tiempo-, pueden leer otros de mis fics...

Besos, Anna Diggory. Fiel seguidora de Harry Potter. Fan número uno de Daniel Radcliffe. Gran admiradora de J.K. Rowling. Shipper de R/Hr. Fiel a Dumbledore cueste lo que cueste. Lectora de muchos fics de personas increíbles. Oyente de la mejor banda de rock británica, Queen. Chica rebelde con causas (y consecuencias). Escritora de fics en Potter fics.
Capitulo 8: El fin de esta historia.

Un año después en la Madriguera.

-Adoro las bodas-le decía una mujer llorosa con largo y enmarañado cabello a su marido pelirrojo.

-Lo sé... pero... ¿Por qué lloras cada vez que vamos a una?-preguntó confundido-. Además ahora están bailando. Hace horas que la ceremonia terminó...

-Ay, después de todos estos años, sigues siendo un insensible, Ronald Weasley-lo retó su mujer con ternura, mientras le daba un beso.

-Pero así te gusta que sea...-replicó Ron.

-Es verdad-dijo Hermione dándole otro beso.

Enfrente de ellos, una pelirroja de dieciocho años con ojos grandes, uno castaño y uno azul, bailaba con su reciente marido, era alto, buen mozo, de ojos verdes amarronados y pelo color castaño.

-¿Realmente ama a Gabriel, no?-preguntó Ron, mirando directamente a la pareja.

-Creo que si se está casando con dieciocho años, lo ama mucho-respondió Hermione.

Una joven pareja bailaba cerca de ellos. Alegra Lupin y Ryan Finnigan se sonreían y se daban besos. Alegra había aprendido a controlar su transformación de metaformomaga y ahora tenía su cabello rosa chicle corto, tal como solía llevar su madre, mientras que sus ojos seguían siendo dorados, como los de su padre.

-Y a esos dos... habría que advertirles que pasa si se combina alcohol con amor-comentó Harry, que venía de la nada junto con Luna.

-¡Yo hablé con ellos!-respondió Luna a su lado con su voz soñadora-. Pero, creo, que al no tener una guerra que se cierna sobre ellos para apurar sus planes, no creo que hagan nada indebido.

-Tienes razón-dijeron los otros tres.

En otro lado de la pista de baile, Galahad Weasley, Ursa Malfoy, Ariadna Potter y François Weasley cuidaban a los bebés recién nacidos: Sirius Potter (el hijo de Luna y Harry Potter), Hugo Weasley (hijo de Ron y Hermione Weasley) y Alice Longbottom (hija de Ginny y Neville Longbottom), también cuidaban a Hera Weasley (la otra de hija de Ron) de un año, a los gemelos Potter (Lily y James) de cuatro y Ewan Weasley (hijo de Charlie Weasley) de cinco años.

Casi todos los pequeños eran pelirrojos, excepto por Sirius que era rubio oscuro por su madre y Lily y James que eran morenos por su padre, los tres Potter tenían ojos verdes esmeraldas y una casi luminosa cicatriz en la frente.

-¡Lilian Luna Potter!-gritaba Ariadna en ese momento, haciendo de hermana mayor, mientras sostenía a Sirius-. ¡No metas tus menos dentro de la nariz de James! ¡James Remus Potter! ¡Deja en paz el pelo de Lily!

-Ewan Charles Weasley-dijo Galahad a su primo-, ¡deja en paz a Lily y James!.

-¿Sabías, Harry?-dijo Ron en ese momento, en tono malicioso-. Ariadna y Fran están saliendo.

Harry lo miró en estado de shock, pero Luna salvó a su esposo diciendo:

-Ron... ¿sabías que Galahad empezó a salir con Ursa Malfoy?

-¡UNA MALFOY!

-¡Ron!-lo retó Hermione.

-Lo siento.

La música paró y Dana tomó el micrófono.

-Quiero agradecer esta noche a mis padres. Sin que ellos hubieran tenido el valor para tenerme a mi tan jóvenes, bueno, no sería yo la que habla esta noche. Por Ron y Hermione Weasley-dijo levantando su copa.

-Por Ron y Hermione Weasley-dijeron todos.

-Ahora, esto es para ustedes.

Una música muy movida comenzó a sonar. Ron la reconoció al instante, a pesar que no escuchaba desde que se había casado, hacía casi diecinueve años.

-¿Bailas?-preguntó Ron con una sonrisa encantadora.

-¡Claro!-contestó Hermione.

All the small things,
True care, truth brings
I'll take one lift
Your ride, best trip
Always, I know
You'll be at my show
Watching, waiting
Commiserating

(Todas las cosas pequeñas
cuidado de verdad, causas verdaderas
yo tomare una paseo
tu camino es el mejor paseo
yo siempre sé que estarás en mi show
mirando, esperando, compadeciendo).

Al lado de ellos, Harry y Luna, Neville y Ginny, y Dana y Gabriel bailaban la canción.

Late night, come home
Work sucks, I know
She left me roses by the stairs
Surprises let me know she cares.

(Tarde en la noche, ven a casa
El mundo apesta, lo sé.
Ella me dejo rosas en las escaleras
Sorpresas que me dejan saber que a ella le importo).

Say it ain't so, I will not go
Turn the lights off, carry me home

(Di que eso no es, no me iré
Apaga las luces, llévame a casa).

Na na na na na na na na na na
na na na na na na na na na na
na na na na na na na na na na
na na na na na na na na na na

Say it ain't so, I will not go
Turn the lights off, carry me home
Keep your head still, I'll be your thrill
The night will go on, my little windmill.

(Di que eso no es, no me iré
Apaga las luces, llévame a casa.
Mantén tu cabeza ahí, seré tu emoción
La noche pasara, mi pequeño molino de viento).

-Al final
jamás me contaste que es un video-recordó Ron, mientras le daba una voltereta a Hermione.

-Estoy seriamente pensando en comprar algo en que podemos verlo, una televisión... Tal vez así dejemos de tener hijos-dijo sonriendo-, pero hay un problema.

-¿Cuál es?-preguntó Ron.

-Me gustan los niños y aún somos jóvenes... prefiero tener hijos antes que nietos-dijo Hermione.

-Yo también-aprobó Ron.

Say it ain't so, I will not go
(na na na na na na na na na na)
Turn the lights off, carry me home
(na na na na na na na na na na)
Keep your head still, I'll be your thrill
(na na na na na na na na na na)
The night will go on, the night will go on
(na na na na na na na na na na)
My little windmill.

(Di que eso no es, no me iré
Apaga las luces, llévame a casa.
Mantén tu cabeza ahí, seré tu emoción
La noche pasara, la noche pasara.
Mi pequeño molino de viento).

-Hermione...-empezó Ron.

-Dime.

-Te amo.

-Yo también te amo, Ron.

Se besaron.

FIN.

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A/N: Hola!! Bueno, esta historia acabó por desgracia. Le tengo mucho cariño a esta serie (recuerden que All The Small Things es la primera parte). Y ahora acabó.

Muchas gracias a todos los que dejaron reviews a lo largo de la historia (dafi, Analianopolis, gracias totales) y que la siguieron desde que empezó ese olvidado junio, creo, de 2006.

Ya saben (por si no los siguen) que pueden leer mis otras historias (aquí aparece la música de comercial barato, esos en los que la parte de atrás se cae y a las luces le faltan lamparita): como Una Historia para Contar (fic de los merodeadores), tengo unos cuantos One shots variados (Harry y Ginny, Ron y Hermione), El Merodeador Engreído y La prefecta Loca (de los Merodeadores y compañía), Cayendo en tu Amor (un fic de Ron y Hermione poco convencional), Los Príncipes Mestizos (versión del séptimo libro, antes de Deathly Hallows, que vale la pena leerlo) y Harry Potter y los Herederos Perdidos (deben leer primero Una Historia para Contar, está basado en el quinto año de Harry).

Y bueno, gente, este fic llegó a su fin, pero la vida sigue... Espero volver a encontrarlos en otro lado.

Los quiero y gracias por seguir la historia!!

Besos, Anna Diggory. Fiel seguidora de Harry Potter. Fan número uno de Daniel Radcliffe. Gran admiradora de J.K. Rowling. Shipper de R/Hr. Fiel a Dumbledore cueste lo que cueste. Lectora de muchos fics de personas increíbles. Oyente de la mejor banda de rock británica, Queen. Chica rebelde con causas (y consecuencias).

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