cuando quise dejar de vivir - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

- Por favor Jake, no puedes hacerme esto- susurro entre llantos- Yo te amo, por favor para.-

- Ay Bella, no entiendes, a mi me gustan así las cosas, además vas a ver como aprendes a comportarte como debes.-

- Pero si siempre hago lo que me pides, nunca te desobedecí desde que comenzamos a ser novios, no tienes porque hacer esto.-

- ¿Sabes que es lo que pienso yo? Que tienes miedo jajaja yo que siempre te imagine valiente y terminas siendo una cobarde, pero no te preocupes mi amor, vas a ver que pronto te vas a acostumbrar.-

Bella recordaba esa discusión como todos sus anteriores intentos de que Jake no la maltratara. Pero siempre eran inútiles.

No lograba ver como o cuando se produjo un cambio tan radical en esa persona que en un momento tubo su corazón, simplemente no comprendía como había aceptado ser su novia. Al principio era hermoso, eso debía reconocerlo, hacían una hermosa pareja, pero con el tiempo el quería otras cosas en Bella, pero ella no estaba lista por lo que comenzó a utilizar la violencia. Ella pensaba que con el tiempo se le pasaría, o que cuando alguien la viera la ayudaría de alguna manera, pero eran vacaciones y el le tenía prohibido salir.

 

- Solo te queda un mes Bella, un mes y empiezan las clases nuevamente- se recordó a si misma.

Así pasaban todos los días, su cuerpo ya casi no sentía el dolor o ya se había acostumbrado a él. Cuando se miraba en el espejo no encontraba una parte de su piel blanca, no ya no había rastros de el tiempo anterior al verano, todo había cambiado hasta su piel que ahora se extendía por todo su cuerpo con un tinte morado. Estaba terminando de ducharse cuando sintió que Jake la llamaba. Al principio pensó en fingir que no lo había escuchado pero se dio cuenta que luego sería mas golpeada que de costumbre por lo que fue a la habitación que los dos compartían.

Estaba tendido en la cama solamente con sus boxsers (N/A no se bien como se escribe) y en la otra mano la vara con la que me golpeaba cuando se cansaba de sus puños y su cinturón.

Bella ven aquí y acuéstate conmigo- me dijo mientras me miraba seductoramente.

Camine hacia el lentamente y me acosté en la cama, me miró de arriba abajo, posando sus ojos en el nudo que mantenía cerrada mi bata. No me di cuenta de lo que pretendía hasta que me habló nuevamente.

- Sabes hace mucho tiempo me di cuenta de que eras una perra, pero esperaba a que tu demostraras cuanto me deseabas a mi y a cada centímetro de mi cuerpo, pero veo que no haces nada por obtenerlo, pero no te preocupes mi amor, ahora voy a hacerte mía, como tanto lo deseas, no tienes de que preocuparte, solo tenías que decírmelo.-

- ¿Q..q..qué Jake?- mis ojos se abrieron como platos cuando comprendí que no me iba a poder escapar de allí. No supe que hacer para conservar mi virginidad y me quede en shock.

- Bella no te hagas la que no quieres nada conmigo porque se que mientes- dijo intentando deslumbrarme y hacerme hiperventilar pero yo seguía sin reaccionar, de repente sentí que me tomaba las manos y me las ataba a la cabecera de la cama y los pies también fueron atados.

Cuando logre reaccionar estaba desnudo adelante mío y lentamente fue acercando sus manos al nudo de mi bata hasta que lo desato y quede así sin ropa, sometida totalmente a su voluntad, intentaba moverme pero los nudos que me sostenían atada a la cama eran muy fuertes.

 

Mi mente estaba en blanco, el me besaba y yo no podía responder, deje de moverme y las lagrimas comenzaron a desbordar mis ojos, luchaba por contenerlas pero ya no podía hacer nada.

Jacob se freno al verme pero al minuto comenzó a besarme por todo el cuerpo logrando sacar algunos gemidos de mi, unos gemidos tristes y de dolor, al ver que no le correspondía agarró la varilla que había apoyado en la mesita de noche y reemplazo los besos por golpes, mi cuerpo comenzó a sangrar pero el no paro hasta ver que yo ya no tenía fuerzas y me violo.

No recuerdo nada mas de esa noche, no se si será porque mi mente no quiere recordar lo vivido o porque quede inconsciente.

A la mañana siguiente continuaba atada en la cama, Jake estaba durmiendo encima mío, y para mi desgracia los dos seguíamos desnudos.

No pude contener un quejido al intentar moverme y notar que tenia las cuerdas incrustadas en mi piel. Creí que ya nada podía ser peor, pero mi novio despertó y continuo golpeándome sin piedad mientras murmuraba que yo me merecía todo ello y mucho mas, pero que el era tan bueno que no podía hacerme tanto daño como me haría cualquier otra persona.

Volví a quedar inconsciente pero esta vez continué así por dos días. Fueron los dos mejores días desde que comenzaron las vacaciones, pero la felicidad siempre acaba pronto y desperté.

Estaba sola en la casa y desatada, pero aún así continuaba desnuda. Fui al baño y tome una ducha, mientras lo hacía mire mi cuerpo y vi que ahora no estaba morado, eso ya se había ido, y había sido reemplazado por la sangre seca. Respire profundamente y al finalizar volvió el morado a mi cuerpo. Me vestí y baje a la cocina para comer todo lo que durante tres días me falto. Empecé a sentirme mas fuerte.

Recordé a Edwart y cuando él me decía que era un imán para los problemas y la verdad que tenía razón. Como lo extrañaba a él, a Esme siempre tan cariñosa y tan cálida, a Carlisle tan sabio y bueno, a Alice , mi mejor amiga, tan buena y tan entusiasta, a Emmett tan alegre y efusivo en todo momento, a Jasper tan distante y a la vez siempre ahí cuando lo necesitas, e incluso extrañe a Rosalie siempre tan hermosa y tan modesta a su manera. Como deseaba que llegara el comienzo de clases para verlos nuevamente a Alice y a Edwart, ya que sus hermanos habían terminado sus estudios, pero a ellos igual los vería ya que mi mejor amiga seguramente me obligaría a visitar a toda su familia y haría una fiesta, donde todo sería rosa y que su casa parecería un club nocturno. Pensándolo bien no faltaba tanto, solo un mes.

El tiempo pasaba, pero no hubo demasiados incidentes como el de esa noche, solo tres mas, dejándome en iguales condiciones o peor que la primera vez, por lo que mi cuerpo nunca llegaba a reponerse.

Faltaba una semana para el comienzo de clases, Jake estaba cada vez mas agresivo al darse cuenta de que pronto dejaría de estar con el tanto tiempo, ya que el seguiría yendo a la escuela en la Push y yo no me cambiaría de la mía. La tensión se notaba en el aire el triste y yo feliz, una felicidad sincera desbordaba mis ojos.

El tiempo pasaba mas deprisa, ya solo faltaban tres días para regresar a clases y para alejarme de Jacob, dormí sin pesadillas y sin hablar en sueños, algo que habitualmente hacia todas las noches.

Cuando desperté note que estaba sola en la cama, mas contenta de lo que ya estaba me bañe, baje al otro piso y me puse a escuchar música.

 

Fue una de las mañanas mas alegres que viví en los últimos tiempos , estuve escuchando música y viendo la tele toda la mañana, a la tarde me conecte al ordenador para ver si encontraba a alguien en línea pero nada.

Estaba en la escalera cuando sonó el teléfono.

Fui a la otra habitación y cuando contesté me quede helada.

Toda mi felicidad desapareció cuando escuche la voz que hablaba del otro lado.

Era Jake diciéndome que estaba en la casa de su padre, billy, y que se quedaría allí hasta mañana con seth y sam, ya que tenía asuntos que arreglar. También me dijo que no me preocupara que cuando el volviera iba a pasar la mejor noche de mi vida junto a él. Cuando cortó la felicidad volvió a mi rostro y decidí no pensar en lo último que me dijo, me cambié, ya que la ropa que tenía dejaba a la vista todos mis moretones y luego de ponerme la bufanda, para terminar de taparme ya que no hacia tanto frío, decidí salir afuera y ver que tanto las cosas habían cambiado en esos tres meses. Pero casi todo continuaba igual.

La luz del sol cubría mi piel. Al principio no veía nada pero luego logre divisar el verde por todas partes, el bosque ya no tenia aspecto tenebroso sino que tenia uno encantador. Salí a caminar por las calles, pero preferí no alejarme mucho. Camine y camine como hacia tiempo que no hacia. Disfrute de la naturaleza, algo raro en mi. Media hora mas tarde regrese a mi casa, y a pesar de que había sido un paseo corto fue maravilloso y agotador.

La tarde me paso volando entre la felicidad y la diversión por poder hacer lo que quisiera sin que me controlaran pero a la noche volvieron las pesadillas, donde el me violaba y me golpeaba tanto que cuando los Cullen me encontraban yo ya estaba muerta, sin contar eso fue encantador tener una noche donde no pensar si seria violada o no en lea realidad.

La mañana llego y cuando desperté tuve la esperanza de que Jacob no regresara en todo el día, pero al mediodía ya estaba en casa esperando que terminara de cocinar.

La tarde paso casi sin golpes, creo que nada mas fueron dos cachetadas: una porque dijo que mi comida era un asco y otra porque me quede dormida sin su permiso, pero a la noche el calvario volvió.

Estaba bañándome cuando escuche sus pasos acercarse. Respire hondo y continué como si nada cuando la puerta se abrió. Se acerco a la bañadera y comenzó a desvestirse quedando desnudo. Me miro y me estudio a través del agua y entró. Se sentó al lado mío y comenzó a besarme, al principio eran besos dulces, los besos del Jacob que me había enamorado pero luego se volvieron mas violentos y descontrolados, estuvimos un minuto así hasta que se subió arriba mío y penetro en mi cuerpo, con tanta fuerza y brutalidad como era su costumbre, mientras me ahogaba. Cuando salió para volver a entrar me saco a mi del fondo de la bañadera para dejarme sentada encima de sus piernas. Entraba y salía de mi como si fuera un anillo y el sacaba y ponía su dedo dentro de él.

Recordé las otras cuatro noches, pero esta definitivamente era la peor. Lo único que sentía era una gran impotencia al saber que no podría hacer nada para frenarlo, y que si lo intentaba acabaría peor, intente pensar que la mañana siguiente empezaría la escuela y que me encontraría con mis amigos, pero nada, la impotencia seguía ahí. Como era costumbre me golpeo y cuando se canso se fue a la cama dejándome a mi tirada en el baño.

 

Creo que reaccione a los 10 minutos, me levanté y me fui a dormir al sillón de la sala. A las 5 de la mañana me desperté al sentir su peso encima del mío. La larga noche todavía no había terminado, por dos horas interminables me violo y me golpeo.

Sintiéndome muy frustrada me bañe y me vestí antes de desayunar. Había llegado el día que tanto esperaba, la vuelta a clases. No sabía si alguien notaría los moretones y las cortaduras ya que no podía ponerme más ropa para taparme por lo que salí. Me subí al monovolumen y manejé 15 minutos hasta llegar al instituto. Al estacionar lo primero que vi fue un volvo plateado, que con solo la idea de tener que enfrentarme a Alice y Edwart me hizo hiperventilar. Bajé de mi vehículo y fui a buscar mi horario. Mi primera clase era trigonometría. Entré al aula deseando no conocer a nadie allí, pero para mi desgracia estaban los dos Cullen y Ángela. El único asiento disponible estaba junto a Edwart. Me senté a su lado contenta al saber que no podría leerme la mente. Pasó toda la hora y no le dirigí la palabra porque sabía que no le podría mentir.

Llego la hora del almuerzo, yo estaba indecisa sobre en que mesa sentarme, en la de mis primeros amigos y estar dispuesta a soportar las miradas acecinas de Laura y el bombardeo de preguntas que Ángela tendría preparado para mi o en la de los Cullen que ya debían de tener una idea de cual era el problema. No llegue a encontrar una solución ya que Alice hizo que me sentara con ella y su hermano. Hablamos de las vacaciones y de asuntos triviales hasta que Alice me dijo:

- Bella, mientras estábamos de vacaciones tuve varias visiones en las que llorabas, unas cuando te vestías y estabas completamente morada y otras en las que Jacob te golpeaba ¿Serías tan amable de explicarnos que paso?-

En ese momento dejé de respirar. Me había olvidado de sus visiones ¿pero sería eso lo único que había visto?¿también habría visto las violaciones pero no se animaba a decírmelo o eso por suerte no lo vio?. Ahora no podría escapar ¿Debería decirles la verdad o mentirles y decir que no sabia de que me hablaban?

- Respira- me recordó Edwart amablemente- Bella necesitamos saber que paso

- N...N....no...no....no necesitan saber nada de lo que paso este verano con conmigo o con Jake. Eso es asunto nuestro y de nadie más.- dije con un hilo de voz casi inaudible.

- Es asunto nuestro también. ¿A ti ye gustaría que Jasper me golpeara y que no te lo diga, que no te pida ayuda? Tienes que confiar en nosotros.-

- Tengo una mejor idea. A la salida del colegio vienes a nuestra casa sin excusas y hablamos tranquilamente ¿vale?-

- No, tengo otras cosas que hacer. Miren chicos yo se que ustedes me quieren ayudar pero así no van a lograr nada- replique sin saber que excusa inventar.

- ¿Te va a hacer algo si llegas más tarde? ¿Le tienes miedo?- preguntó la menor de los Cullen intuyendo la verdad.

- No se Alice. Miren, durante estos tres meses las cosas no fueron fáciles, pero ya me acostumbre. En cuanto a lo del miedo supongo que si pero prefiero que se mantengan afuera, que hagan como que no saben nada.-

- No podemos fingir que no lo sabemos mientras que él te maltrata. Bella por favor tienes que venir con nosotros. Te prometo que no vamos a tardar mucho, incluso Carlisle y Esme pueden pedir tu custodia.- ofreció Edwart. Me quede en silencio durante unos minutos considerando que hacer.

 

- Voy a su casa. Desde la salida del colegio tienen 30 minutos.- conteste.

- Tienes que darnos un poco más de tiempo.-

- Es eso o nada Alice.-

- Vale.- dijeron los dos a coro.

Me sentía acorralada, como en un callejón sin salida. Sabía que no podía mentir, pero también sabia que no les podía decir la verdad ¿Qué haría: decir la verdad o mentir aunque me descubran?

Quería dejar de pensar en ello por lo que me cambie a la mesa donde se encontraban mis primeros amigos.

Escuchándolos me entere que Ben y Ángela seguían de novios al igual que Jessica y Mike, pero que la relación de Eric y Laura no había podido soportar al verano. Hablaron de un montón de cosas que no escuche y en un momento vi que Ángela me miraba. Espere tranquilamente hasta que me susurro:

- Bella se que tiene un problema aunque no me imagino que puede ser. ¿Quieres contármelo?.-

- Lo lamento Áng., pero la verdad es que no quiero hablar de ello- conteste con el mismo tono para que los demás no escucharan

- No hay problema Bells pero recuerda que siempre puedes contar conmigo ¿Vale?.-

La mire fijamente a los ojos y vi que ella era la única persona en esa mesa que en serio se preocupaba por mi.

- Gracias amiga, de enserio necesitaba escuchar eso.- me acerque a ella y la abrace. La abrace como nunca antes había abrazado a nadie, deseando que ese momento no terminara mas. Los otros chicos de nuestra mesa se nos quedaron mirando hasta que Laura preguntó:

- ¿A qué se debe eso chicas?.-

- Nada, solo hablaba con Bella y le recordé algo, y bueno las dos sentimos el impulso de abrazarnos. ¿Hay algo de malo?.- preguntó estando todavía abrazada a mi.

- No es solo que nos pillaron por sorpresa.- contesto Mike.

Continuamos así hasta que sonó el timbre, ninguna de las dos queríamos separarnos pero no nos quedo otra.

Ahora tendría geografía, sería la última case del día, por lo menos era mejor que trigonometría. La única persona que conocía de esa clase era a Edwart. Me senté con el.

- Hola Bells. Veo que ahora estas de mejor humor.-

- Si Áng logró subirme el ánimo.- contesté

- Bella si prefieres contarle las cosas a ella nosotros no tenemos problema. Se nota que Ángela te quiere y que no le contaría a nadie tus secretos.-

- No Edwart a la salida vamos a tu casa, pero siguen teniendo el mismo plazo de tiempo.-

- Igual de terca que siempre- dijo con una sonrisa torcida en su cara. Esa que tanto me gustaba a mi.

Iba a replicar pero entró el profesor, que resulto ser el mismo del año anterior. La clase fue aburridísima pero igual me decidí a prestar atención y a tomar apuntes. Cuando me di cuenta la clase ya estaba a punto de terminar y no quería que eso sucediera, significaba contarles todo a los Cullen, no es que tuviera algo contra ellos o algo por el estilo pero sabia que me iba a resultar muy difícil.

De repente sentí que algo tiraba de mi y me di cuenta que la clase ya había terminado y que Edwart iba corriendo delante mío arrastrándome hasta su auto. La gente en los pasillos se nos quedaban mirando y se apartaban de nuestro camino. Ángela, Jessica y Laura se nos quedaron mirando con una expresión interrogante en sus rostros. Llegamos a su auto, subí y arranco.

 

- Edwart ¿Dónde esta Alice?- pregunta pensando que se la había olvidado

- Fue a dejar el monovolumen cerca de tu casa y luego iría corriendo hasta la casa. Luego de la media hora te llevare hasta el monovolumen y conducirás hasta tu casa. ¿Te parece?- pregunto

- Si pero supongo que si no me pareciera lo tendría que hacer igual ¿Me equivoco?-

- Siendo sinceros, no.- contesto- Bella lamento mucho lo que te paso estas vacaciones.- me dijo sinceramente.

- Lo se Edwart, por eso acepte ir a tu casa, porque se que ustedes quieren ayudarme de verdad y porque ustedes son mi familia y los quiero mucho.- le conteste.

- Todos nosotros te queremos también Bella, pero yo mas.- dijo con su sonrisa torcida.

- Vale- le dije riéndome

En ese momento me di cuenta que estábamos delante de su casa. Mi respiración se corto.

- Tranquila Bela. No tengas miedo.- me dijo

Me agarro de la mano para infundirme valor y abrió la puerta. Estaban todos sentados en los sillones, incluida Alice. No entendí como pudo llegar antes que nosotros, pero esa duda no logro distraerme. Esme en un segundo atravesó la sala y me abrazo, yo no pude corresponderme, todavía me costaba respirar, Edwart me apretó tiernamente la mano y me dedico una dulce sonrisa que hizo que me sintiera un poco mejor. Esme me soltó y su hijo me llevó hasta el único sillón libre que quedaba sentándome a mi en sus rodillas. Me quede mirando sus ojos sin animarme a mirar a los demás. Continuamos así por 5 minutos hasta que Carlisle interrumpió el silencio.

- ¿Bella estas bien?- me preguntó preocupado

No podía responderle, no podía hacer nada, no podía respirar. Edwart se dio cuenta que no me encontraba nada bien y me abrazo, me abrazó con esa ternura que siempre lograba calmarme y un poco funciono, o tal vez había sido Jasper, no se la verdad quien fue, solo recuerdo que pude calmarme un poco. Alise vino al lado nuestro y nos abrazo.

- Bells queremos que nos escuches nada mas, no tienes que contarnos nada de lo que paso, solo escúchanos ¿vale?.- me dijo la menor de los Cullen.

- Vale.- dije muy lentamente sin soltarme del abrazo todavía.

- Mírame a los ojos Bella, por favor- dijo Carlisle. Edwart me soltó del abrazo pero continuo sosteniendo mi mano

Luego de un minuto de debatirme levante la mirada de los ojos de Edwart y los posee en los de Carlisle. Supuse que habían salido a cazar hace poco porque estos estaban dorados. Note que no tenían el brillo habitual sino que denotaban tristeza.

Esme suspiro.

- Bella ¿tu sabes que nosotros te queremos como si fueras nuestra hija?- preguntó

- Si Esme, lo se, y déjame aclarar que ustedes son mucho para mi.- dije centrando mi atención en ella.

- Entonces ¿También debo suponer que sabes que esta situación tampoco nos gusta a nosotros?.-

- Estas en lo correcto.-

- Si sabes como nos duele entonces ¿ por que...-

- No, Esme- la interrumpió Edwart.

- Déjala terminar.- le suplique.

- No creo que quieras escucharlo.-

- No importa.- le dije.- deja que continué.-

- Ok Esme, lamento la interrupción.-

- Bueno lo que iba a decir era que ¿por qué nos haces esto?.-

 

- ¿A qué te refieres?.- pregunté aturdida.

- No confías en nosotros y eso duele Bella.-

- ¿Qué les hace pensar eso?.-

- Esperen, que quede claro que Edwart y yo, después de lo que hablamos hoy no nos sentimos así.- dijo Alice

- Esme.- dije para que me contestara.

- No Bella. Lo lamento.- me dijo apenada.- Lamento todo lo que dije.-

- No tienes porque hacerlo, es lo que sienten, no tiene nada malo eso.-

- ¿De enserio no te molesta todo lo que dije?.- dudo

- No tiene porque molestarme- luego de que le dijera esto se acerco y me abrazo nuevamente.

Me di cuenta que era imposible no quererla y amarla.

En ese momento sentí el impulso de contarles todo y de desahogarme allí, con Edwart sosteniendo mi mano y Esme abrazándome, pero preferí no decir nada hasta que n me lo preguntaran. Los ojos de Carlisle mostraron un pequeño brillo. Los mire a todos y comprendí que esta era mi casa, mi hogar y que ellos eran mi familia.

Una lagrima se escapó de mis ojos, Esme me soltó, mientras que Edwart la secaba y me abrazó, dejándome enterrar mi cabeza en su pecho, y hundiendo su rostro en mi cabello. Estuvimos en esa posición por un largo rato: yo llorando y el protegiéndome.

No podía dejar de pensar en el verano.

Alise apoyó su mano sobre mi hombro y Jasper hizo lo mismo del otro lado y me calmo.

Cuando mis ojos dejaron de estar rojos por tantas lagrimas Carlisle me pregunto:

- Bella ¿Queres quedarte con nosotros esta noche y todas las que quieras.?- yo no sabia que hacer, ¿y si un día Jacob me iba a buscar a la salida del colegio y me hacia pagar todo lo que estaba haciendo?, los Cullen no me podrían proteger para siempre, bueno en realidad si pero seria una molestia.

- No, lo lamento Carlisle, pero creo que prefiero regresar.- dije con una voz nada convincente.

- El no te va a poder hacer nada, no tienes porque tener miedo.- intervino Jasper.

- Es complicado.- conteste.

- La última vez pude seguirte.- dijo Edwart muy seguro de si mismo.- No creo que esta vez sea diferente.-

- Pues para mi lo es. No quiero que él se enfade más. En algún momento voy a tener que regresar y si me quedo acá va a ser peor.-

- ¿Por qué tendrías que regresar? Puedes quedarte con nosotros para siempre Bella.- me dijo Carlisle.

- No, yo quiero continuar con mi vida y que esta sea normal, no quiero que por culpa de Jake tener que cambiar.-

- ¿O sea que prefieres que te pegue y te maltrate antes que empezar una nueva vida con nosotros?- pregunto Alise aturdida

- Algo así.-

- ¿Entonces no te vas a quedar?- preguntó Emmett.

- Lo lamento, pero no.- susurre.

De repente vi que todos intercambiaban miradas.

- Bueno Bella. Perdón, pero si no te quieres quedar por las buenas te vamos a tener que secuestrar.-

- ¿Qué ustedes qué?- pregunté pensando haber entendido mal.

- Lo que escuchastes Bells. Si no te quieres quedar por las buenas va a ser por las malas.- me dijo Esme mirándome a los ojos.

Edwart se levantó y tiro de mi mano para subir las escaleras. Mis pies no respondían. Me tomo entre sus brazos y subimos las escaleras. Me condujo hacía una puerta que nunca había visto. La abrió y vi que en el centro había una cama, junto a la ventana estaba el escritorio y en la pared opuesta el placard. Edwart me miro esperando mi reacción, no sabia que hacer.

 

- Bájame.- le susurre. Cuando lo hice sentí que me caía. Me tomo en sus abrazos y me levanto nuevamente. Me llevo hasta la cama y me sentó allí.

- Bella, dime algo.- dijo mirándome fijamente. Me tomo de la barbilla y me obligo a mirarlo a los ojos.

- ¿Qué quieres que te diga?-

- Grítame, pégame, lo que quieras pero no te quedes así.-

- Es que no entiendo nada todavía.-

- Te dejo sola para que pienses. En un ratito nos vemos.-

- Vale.-

Me quede sentada por mas de una hora. Por mi cabeza pasaban fragmentos del verano. Cuando Jake me violaba o me golpeaba, la vez que casi me ahogo. Recordé cuando me avisaron que mi mamá y Phil habían sido secuestrados y acecinados. La tristeza que mi papá y yo sentimos fue muy grande. Un mes después, dos días luego de finalizar el período escolar, a mi papá lo mataron de un balazo mientras estaba de servicio. No aguante más todo el dolor que venía conteniendo y empecé a llorar descontroladamente. De repente la puerta se abrió y alguien me abrazó hasta que me dormí.

Me desperté con los ojos rojos y los brazos de Carlisle enredándose en mi cuerpo. Solté un quejido por el dolor que me causaba el roce de su piel con mis moretones y cortaduras. Me giro suavemente y me miró a los ojos.

- ¿Dónde te duele Bells?.-

Pasaron cinco minutos sin que yo diera señal de haberlo escuchado. Mis ojos se llenaron de lagrimas nuevamente, y algunas, rebeldes, se me escaparon. Carlisle me las seco.

- Bella, perdón por insistir, pero ¿Dónde te duele?.-

- Ningún lugar en especial.- le dije lentamente.

- ¿Te duele donde te estoy agarrando, cierto?.- me preguntó astutamente.

- No me sueltes- le dije cuando se disponía a hacerlo.

- Te puedo abrazar en otro lugar.- susurro.

- Sería lo mismo.-

- ¿Bells tienes todo el cuerpo lastimado?.- lo mire a los ojos y asentí.- ¿Puedes mostrármelo?.-

bueno este capitulo va dedicado a gatita_oesed por tener que quedarse con la intriga hasta hoy.

Lamento haber tardado pero esta escribiendo y se me estaba terminando la imaginación y no sabía que agregarle al capítulo pero veran que quedo un poco mas largo que los anteriores.

Me soltó del abrazo. Empecé a sentirme sola y desprotegida nuevamente. Tomó mi remera y espero. Puse mi mano sobre la suya y suspire. Comencé a hacer que nuestras manos, la mía temblorosa y con signo de dudar, subieran la remera. Cuando quedo a la vista el ombligo me detuve. Carlisle apretó suavemente mi mano y me infundió valor. Subí mas la remera hasta quedar el corpiño casi a la vista.

Carlisle, que hasta ahora había mantenido su mirada fija en la mía, la bajó hasta llegar a mi estómago. Su respiración se detuvo. Sus ojos daban miedo. Se quedo estático.

- Carlisle.- susurre, intentando hacer que volviera en si, pero este no lograba reaccionar. - Carlisle.- dije nuevamente.

Me miró. No supe que decirle.

Subió las mangas de mi remera, luego le bajó el cuello. Suspiro.

- Espérame aquí Bella.- no podía reaccionar por lo que no me moví. Cerré los ojos. Cuando los abrí Carlisle estaba delante de mí nuevamente.- Toma esto.- me dijo mientras me daba un vaso con agua y una pastilla rosada.- Es para calmarte un poco el dolor.-

 

- Gracias.- susurre luego de haberla tomado.

La puerta se abrió y entró Edwart mientras que Carlisle salió.

- Bells intenta dormir que mañana no te vas a poder despertar.-me dijo

- Espera. ¿Mis secuestradores me dejan ir a la escuela?.- le dije jugando.

- Aja chica graciosa.- dijo contento por mi nueva actitud.- Mañana te vienes a la escuela con nosotros, así que duerme ¿vale?.-

- Vale.-

Tuve varias pesadillas esa noche. Siempre que me despertaba Edw (N/A ese va a ser el nuevo apodo de Edwart ) estaba ahí. Me miraba a los ojos y me tomaba de la mano hasta que me volvía a dormir. Me despertó a las 6:50 con un beso en la frente.

- Bella ayer Alice fue a tu casa y trajo ropa tuya así te puedes ir a bañar. Cuando termines baja a desayunar ¿Dale?.-me dijo sonriendo.

- Cuando termine te veo.- susurre mientras tomaba algo de ropa que me tapara todo el cuerpo.

Fui a la ducha y me duche rápidamente. Me vestí y baje. Estaban todos en el comedor. Fui y los salude. Me dirigí a la cocina y comí unas tostadas.

- ¿Estas lista Bells?.- preguntó desde la otra habitación.

Fui hasta allá.

- Claro.- le susurre.

- Ven conmigo.- me dijo mientras tomaba mi mano.

Lo seguí hasta el garaje donde nos esperaba Alice. Subí a su flamante volvo plateado. Llegamos a la escuela justo a tiempo. Bajamos y nos dirigimos a historia mientras que Alice iba a educación física.

Cuando entramos al aula Ángela me saludo con una sonrisa en su rostro que yo se la devolví forzadamente.

- Hola Bells. ¿Cómo estas?.- me preguntó curiosamente.

- Bien, con un poco de sueño, ¿y tú?.- respondí.

- La verdad es que estamos igual. Ayer fue el cumpleaños de mi mamá y nos quedamos despiertos hasta tarde. ¿Por qué estas cansada vos?.-

- Tenía muchas pesadillas entonces me desperté toda la noche. Dile a tu mamá feliz cumpleaños de mi parte ¿vale?.-

- Claro Bella.-

Me senté en la mesa que compartía con Edw. Se pasó toda la clase mirándome hasta llegar a un punto que me puso nerviosa y desvíe la mirada. El profesor nos mando a hacer una redacción sobre la segunda guerra mundial.

En la clase de lengua y literatura comenzamos a leer una novela donde una chica era maltratada y violada. Me quede rígida en mi asiento y cuando Edwart lo noto tomo mi mano con una suya mientras que con la otra tomaba mi mentón y me obligaba a mirarlo a los ojos.

- Bella no pienses en eso, tienes que aguantar, en diez minutos termina la hora, por favor.- me dijo entre susurros, mientras que una cascada de lagrimas amenazaba con salir de mis ojos.- Respira hondo.- me indico, y funciono ya que logre no llorar.

Toco el timbre del receso y Edw y yo salimos casi corriendo del aula. Fuimos los primeros en llegar al comedor. Buscamos la comida, nos sentamos en una mesa apartada de las demás y me abrazó apoyando mi cabeza contra su pecho y la suya sobre mi pelo. Continué respirando hondo para que las lagrimas no se me escaparan y lo logre. Alice y los chicos que estaban en la mesa de mis primeros amigos se nos quedaron mirando.

La menor de los Cullen se acerco y me abrazo por detrás brindándome su apoyo. Diez minutos antes de que la hora de la comida terminara nos soltamos y yo comencé a comer aún estando visiblemente triste.

Nada más comí una manzana y cuando la estaba terminando las lagrimas se me escaparon. Esta vez Alice fue más rápida que Edw. Me colocó entre sus brazos y me abrazó delicadamente intentando no hacerme daño.

 

(N/A: bueno esto lo cuenta Edwart no Bella) Las dos se levantaron y caminaron hacia la puerta. Leyendo la mente de mi hermana supe que se dirigían al baño.

- Hola Edwart. ¿Cómo estas?.- me pregunto Ángela tímidamente terminando de acercarse a mi.

- Bien ¿Y tú Áng?.-

- Preocupada por Bella. ¿Sabes qué le pasa?.-

- Pues la verdad es que tiene un gran problema. Igual no te preocupes, estoy seguro de que pronto te lo contara. Aunque a decir verdad a nosotros no nos dijo nada, solo nos confirmo lo que pensábamos.-

- ¿Nosotros?.- me pregunto interrogante.

- Si, toda mi familia esta preocupada por ella y ayer la obligamos a quedarse a dormir en nuestra casa, Bella casi nos mata cuando le dijimos que la íbamos a secuestrar.-

Me caía bien Ángela. A pesar del temor que me tenía era la única que se preocupaba tanto por ella como para venir a hablarme.

Nos quedamos unos minutos en silencio.

La puerta de la cafetería se abrió, y Alice y Bella, con los ojos rojos, entraron. Áng se levantó.

- Espera. No te vayas.- le dije. - Mi hermana y yo no te vamos a hacer nada.- (N/A bueno ahora comienza a contar las cosas Bella de nuevo)

- ¿Mejor?.- me preguntó Edwart.

- Algo.- contesté rápidamente.

Nos sentamos frente a ellos.

- ¿Cómo van las cosas con Ben?.- pregunté intentando sacar un poco de conversación.

- Perfecto. Él es un dulce. Lo amo mucho.- me contestó con su sonrisa sincera.

Me alegre por ella. Era feliz. ¿Cuándo encontraría yo la felicidad? ¿ O acaso nunca vendría a mi? ¿ Algún día la conocería?. Edw apoyo su mano sobre la mía que estaba arriba de la mesa.

Tocó el timbre.

Ahora nos tocaría ir a trigonometría. Alice y Ángela se sentaron juntas, y en algunos momentos las vi hablando. Sonreí. Me senté con Edwart. Esta vez no fui el centro de su atención. No sabía que ocupaba su mente.

- ¿En qué piensas?.- interrogue entre susurros.

- No creo que quieras saberlo.-

- Dilo igual.- le insistí.

- Me estaba preguntando si Jacob te hizo algo más además de golpearte.-

- ¿A qué te refieres?.-

- A nada en específico. ¿ Te hizo algo que no querías? ¿ Te privo de algo?.-

- ¿En qué piensas?.- interrogue entre susurros.

- No creo que quieras saberlo.-

- Dilo igual.- le insistí.

- Me estaba preguntando si Jacob te hizo algo más además de golpearte.-

- ¿A qué te refieres?.-

A nada en específico. ¿ Te hizo algo que no querías? ¿ Te privo de algo?.-

fin del capitulo anterior

En ese momento pensé en decirle que me obligo a tener sexo con el y me privo de conservar mi virginidad, pero no podía decírselo, no sabia porque, pero no podía.

- ¿Privarme de la libertad cuenta?.- pregunte nerviosa, aunque creó que no se noto.

- ¿De qué estas hablando?.-

- Durante el verano no me dejaba salir a ningún lado. Nada más me pude escapar y ver la luz del sol un día que él se fue a la Push. No me dejaba ni salir al jardín.- le explique.

- ¿Estuviste todo el verano encerrada?.- me pregunto estupefacto.

- Aja.-

Sus ojos pasaron del dorado al negro.

- Este tarado ya se pasó de la raya.- dijo mientras se ponía de pie y se iba a pesar de estar en la mitad de una clase.

 

Alice me miro significativamente.

- Jacob no me dejo salir a la calle en todo el verano. Se lo dije a Edwart y dijo que Jake ya se paso de la raya, y después paso lo que visteis.- susurre tan bajo que ninguna persona lo habría podido escuchar.- ¿Sigue en el colegio?.- pregunte en el mismo tono de voz.

Ella asintió.

- Profesor ¿Puedo ir a la enfermería? No me siento muy bien.- le pregunte poniendo cara de enferma.

Alice hizo una mueca burlona que gracias a Dios nuestro maestro no alcanzó a ver.

- Claro señorita Swam.- dijo cortésmente.

Salí de la clase y comencé a buscarlo. No estaba en los pasillos, en la cafetería, en los baños, en la enfermería o en secretaría. No sabía que hacer.

- Su auto.- dije de repente.

Empecé a correr hacia el estacionamiento. No se como pero no me caí en todo el camino. Escuche música, era claro de luna, en cuanto reconocí la canción supe que era Edwart el que la estaba escuchando. Me dirigí hacia su volvo plateado. Abrí la puerta y me senté en el asiento del acompañante.

- Hacer novicio de vez en cuando es saludable, pero dudo que salir a la mitad de una clase también.- le dije recordando lo que me había dicho el año anterior.

- Bueno es que si no me iba comenzaría a gritar en medio del salón y supuse que a ti no te gustaría que todos se enteraran lo que ocurrió en el verano.- me dijo seriamente.

- Supusisteis bien.- me quede pensando un momento.- Edwart ¿Qué te ocurre? ¿Por qué reaccionasteis así?.- pregunté en el mismo momento que sonaba el timbre que daba fin a la jornada escolar de ese día.

- Más tarde. Ahora esta a punto de llegar mi hermanita.-

Lo mire y asentí. Alice se subió al auto y se sentó en la parte trasera. Estuvo observándonos todo el camino hasta que me canse y le pregunte:

- Alice ¿Tenemos monos en la cara o qué tanto miras?.-

Una sonrisa se formo en su rostro. Me miro y soltó una carcajada que logro hacerme enfadar. No le volví a hablar en lo que quedaba del camino.

Llegamos a su casa. Edwart me abrió la puerta del auto y luego la de la casa.

- Bella ¿vas a volver a hablarme?.- me pregunto luego de cruzar el umbral de la casa.

Hice como que no la escuche y salude a todos los que estaban allí. Edw sonrió.

- Bella, Alice ¿Qué sucede?.- nos preguntó Emmett divertido.

- Nada, parece que se enojo porque la mire y sonreí.- dijo Alice.

- ¿Sonreísteis?.- le dijo Edwart.- Yo mejor diría largue una carcajada.

- Gracias hermanito. Siempre siendo tan dulce y bueno.- dijo Alice mientras le lanzaba una mirada acecina.

- Bueno, pero es la verdad. Yo también me enojaría si no supieras lo que estabas pensando. Bells ¿Quieres que te cuente porque se reía?.-

- No, que me lo diga ella cuando quiera. ¿Podemos salir afuera a caminar?.- le pregunte.

- Te prometo que cuando vuelva Carlisle del hospital salimos y lo habamos.- me dijo con una sonrisa en su rostro.

- Y supongo que tiene guardia hasta mañana ¿cierto?.-

Los demás sonrieron.

- Como te conoce hermanito.- le dijo Rosalie riéndose.

- Casi cierto.- me contesto todavía con la sonrisa grabada en su cara.- Vuelve a las cuatro de la madrugada.-

- Ayer dormí mucho y hoy no tengo sueño así que creo que voy a poder aguantar despierta.- la sonrisa desapareció de su rostro y se poso en el mío.

 

- Tan terca como siempre.- dijo

- ¿Algún problema con eso?.- pregunte animadamente.

- Varios.- contestó intentando poner fin a la conversación.

- ¿Estas orgullosa de ser terca?.- me preguntó Jas estupefacto.

- Mucho.- le dije.

Sonreí y subí las escaleras para ir a mi habitación mientras escuchaba varias carcajadas provenientes del comedor.

Me dormí para aguantar toda la noche despierta. A eso de las 7 me desperté y escuche que estaban tocando el piano. Era la nana, mi nana. Sonreí. ¿Cómo sabría que había despertado?

Bajé las escaleras y me senté a su lado.

Nos quedamos un rato sentados en silencio mirándonos hasta que termino la canción. Me sonrió y yo le correspondí con una sonrisa sincera de las que hacía tiempo que me costaba proyectar.

- ¿Estuvo buena la siesta, Bells?.- me preguntó.

- Aja.- le dije.- ¿Qué hicisteis mientras dormía?.-

- Nada. Estuve aburrido todo el tiempo. No tenía a quien molestar. ¿Soñasteis algo?.-

- Alguna que otra pesadilla. Lo normal. ¿Fuisteis a cazar cierto?.-

- No sabia que ahora eras adivina.- me dijo riéndose.

- Pues si. Esta divertido como profesión. ¿Tu que opinas?.- le pregunte divertida.

- ¿Además de que estas loca?.-

- Aja. Algo que no sepa.-

- Que si le robas la profesión a Alice, yo creo que te mata.-

Empezamos a reírnos los dos. Todos los Cullen se acercaron haber que era lo que ocurría y se quedaron pasmados cuando nos vieron a los dos revolcándonos en el piso de la risa. Cuando logramos volver a estar serios vimos que todos estaban sonriendo.

Edw y yo nos miramos hasta que él también sonrió. Me miró y al ver mi cara de no entender nada me explico.

- Están contentos de verte tan feliz, y divirtiéndote como estabas recién.- cuando entendí de que hablaba yo también sonreí.

- Hora de comer.- dijo Edwart mirándome.

- Ohoh.- le dije

- Jaja que graciosa te despertasteis, pero suficiente que caí una vez con ese chiste el año pasado.-

- Ufa. Bueno ya se me va a ocurrir algo.- le dije mientras pensaba alguna otra manera de hacerlo reír.

- Bells la cosa es al revés. Yo debería pensar y vos deberías arruinarme los chistes o las bromas.-

- No quiero.- le dije mientras hacía un puchero demasiado infantil.

- No sabia que los dos tenían cinco años.- dijo Emmett burlonamente.

Rosalie le pego en la nuca aunque supuse que no le habría dolido.

- Mejor quédate calladito ¿Vale amor?.-

- Dale mi vida.

- Bueno vasta de jueguitos tontos. A comer Bella y ven ya o me voy a enojar..- me dijo Edw

- ¿Y que haces cuando te enojas?.- le pregunte intrigada

- No creo que quieras saberlo.- me dijo con una sonrisa en su rostro.

- Pues últimamente te vienes equivocando mucho.-

- Bella a comer. Ahora estoy hablando enserio.-

- Bueno vasta de jueguitos tontos. A comer Bella y ven ya o me voy a enojar..- me dijo Edw

- ¿Y que haces cuando te enojas?.- le pregunte intrigada

- No creo que quieras saberlo.- me dijo con una sonrisa en su rostro.

- Pues últimamente te vienes equivocando mucho.-

- Bella a comer. Ahora estoy hablando enserio.-

 

Capítulo nuevo

Fui a la cocina pero en vez de comer me le quede mirando fijamente. Cuando se canso se dio la vuelta y me dio la espalda. Yo seguía con mi vista fija en él.

- Isabella Swan puedes dejar de mirarme y empezar a comer.-

- Aburrido.- susurre para que me escuchara.

- Cabezona.- dijo con la misma intención que yo.

En el comedor estallaron en carcajadas.

- ¿Y ustedes de que se ríen?.- preguntó Edwart enojado.

- ¿Así se pone cuando se enoja?.-

- Si, pero a veces se pone a romper las cosas. Es más divertido de esa manera.- dijo Rosalie riéndose.

- Jaja. Dale quita esa cara. Va en realidad déjala así. Te ves más lindo enojado.- le dije estallando en carcajadas.

- ¿Segura de que quieres verme enojado?.- me preguntó intentando asustarme.

- Yo pedí cara de enojado no de película de terror, Edw.-

- Jaja, es que no m puedo enojar contigo.- me dijo sonriéndome.

- ¿De enserio? Mortal.-

- Bella ¿Qué vas a hacer?.-

- No se todavía. Pero no te convenía decirme que conmigo no te podías enojar.- le dije con una mirada maliciosa en mi cara. Me miro con el miedo reflejado en sus ojos.

- Bueno ya me vistes enojado. Ahora ¿Vas a comer?.-

- Claro.- le dije mientras comenzaba a comer. En su cara se formo una sonrisa mientras se iba y comenzaba a tocar el piano nuevamente.

Me olvide que tenía que comer y me quede escuchando la canción que tocaba. Era la que compuso para Esme.

- Bella.- dijo de pronto desde el comedor.

- Vale. Me había olvidado.- le dije mientras comenzaba a comer nuevamente.

- ¿Dónde dejasteis la cabeza?.- me pregunto riéndose.

Hice como que no lo escuche y termine de comer. Lave los platos y comencé a acomodar las cosas donde supuse que iban.

- ¿Qué haces?.- me pregunto Esme mientras entraba a la cocina.

- Ordeno.- le dije como si fuera lo más obvio del mundo.

- Pero como vas a ordenar vos. Preocúpate por divertirte.- me dijo mientras me quitaba el vaso de la mano.

- Esme, déjame ayudar en algo.- le conteste quitándole el vaso.

- No. Ve a jugar sin protestar o tus secuestradores se van a enojar mucho.- me dijo sonriendo.

Me fui enojada por no poder hacer nada.

Subí a la habitación y Edw vino detrás de mí. Le sostuve la puerta para que entrara. Me miro interrogantemente y se sentó.

- Bells, no voy a hablar de eso ahora con todos mis hermanos escuchando.- me dijo dando a entender que no se aceptaban réplicas.

- No te quería hablar de eso. Te quería preguntar algo sobre una cosa que dijisteis antes. Sonó como un trabalenguas Jaja.-

- Ah. ¿Qué quieres saber?.- me preguntó con un dejo de nerviosismo casi imperceptible en su voz.

- Edwart esta nervioso, Edwart esta nervioso.- empecé a cantar infantilmente mientras me reía.

- Bella.-

- Vale. Lo que quería saber, señor aburrido, es ¿Cual es el problema especial de que yo sea terca?.-

- Era eso. Bells me asustasteis.- dijo suspirando exageradamente.

- ¿Hay algo que quieras contarme?.-

- No.- me dijo.- Perdón pero todavía no puedo, no me animo.-

- Bueno ¿Vas a contestar a mi pregunta o no?.- le pregunté impacientemente.

- Lo que más me molesta es que siempre te sales con la tuya.-

Largue una carcajada, la más sincera que había proferido desde hacía mucho tiempo, y Edw se quedo mirándome enojado.

 

- ¿Te enojasteis?.- le pregunte sonriendo.

- Si. No entiendo de que te reís.-

- Primero de que es la segunda vez que te hago enojar en el mismo día cuando antes nunca lo había logrado y segundo que no siempre consigo lo que quiero sino no estaría acá secuestrada. Ah y me olvidaba la tercera es que cuando te enojas pones una cara que es de bebe pero que es re linda.- le dije mientras enumeraba todas las razones con los dedos.

- Bella creo que la comida te afecto.-

- No puedes apreciarte ti mismo con claridad.- contesté.- A veces eres un poco exasperante pero sacando eso vales mucho más de lo que pensas Edwart. Date cuenta de eso.-

- Gracias Bells, pero vos vales más. Dejando de lado la terquedad sos una gran persona y además sos muy fuerte, comprensiva y buena.- me dijo mirándome fijamente.

- Te quiero Edw.-

- Yo te quiero mas Bella.- me contesto mientras me abrazaba delicadamente.

- ¿A dónde fuisteis a cazar?.- le pregunte curiosamente.

- Canadá, pero ¿Podes creer que no había ningún puma?.- me dijo tristemente.

- Yo siempre dije que los pumas eran crueles. ¿Cómo no va a haber ninguno para que lo cases? Pero bueno por lo menos cazasteis algún oso pardo enojado quiero suponer.-

- Si. Esa parte estuvo divertida. Jaja.-

- Bells un día tienes que venir con nosotros así juegas con un oso pardo enojado.- dijo Emmett riéndose desde el primer piso.

- El año pasado le dije que me llevara pero no quiso. ¡Debe estar genial!.-

- Gracias por hacer que le vuelva esa idea a la mente hermanito.- dijo Edw visiblemente enojado.- ¿Quieres jugar al ajedrez Bella?.-

- Vale, pero no se bien como es.- conteste sonrojándome.

- Como vas a estar mucho tiempo secuestrada te puedo enseñar.-

- Deja de presumir y vamos a jugar.- le dije sonriendo.

Bajamos al comedor y empezamos a jugar. A los diez minutos del comienzo del juego me dijo:

- Jake mate.-

- No vale. Ahora me enoje.- le dije mientras hacía pucheros infantiles.

- ¿Por qué te enojasteis?.- me preguntó.

- Porque tú tienes casi un siglo de práctica ¿Por qué más iba a ser?.- le pregunte cautelosa mientras estudiaba su rostro.

- Viniendo de vos no se que planteo podrías llegar a hacerme.-

- Edwart Cullen yo no hago planteos yo solo digo la verdad.- le conteste enojada.

- Vale, vale. ¿Qué quieres hacer?.- me preguntó amablemente.

- No se. Elige tú.-

- Vamos a jugar en la PC ¿Dale?.-

- Vale, vamos.- le dije sonriendo.

Prendimos el ordenador que se encontraba también en el comedor mientras escuchábamos música de los setenta.

- ¿Qué música te gusta?.- le pregunté de repente.

- La de los setenta y los noventa. La de los ochenta era terrible y la de ahora, no se, la encuentro aburrida. ¿Y a ti?.-

- La música clásica es mi favorita y después la de ahora pero de otros países. La de acá es fea y además siento que es fría y que no transmite nada.-

- Espera un segundo.- me dijo.

Desapareció y a los diez segundos apareció con un CD en su mano.

- Dijisteis un segundo no diez, Edw.- le dije sonriendo. Él también sonrío.

Lo puso en el reproductor y empezó a sonar "Bendita la luz" de Maná (N/A: zori no se me ocurrió ninguna canción que no fuera en ingles).

 

- Es hermosa.- le dije.- Nunca la había escuchado.-

- Ya se prendió el ordenador. Ven, vamos.- me dijo mientras me arrastrada hacía allí.

- ¿Qué juegos tienes?.-

- Seguro que todos los que conoces.- me contesto sonriendo.

- Fanfarrón.-

- Primero por que no revisas tu mail.- me sugirió mientras reprimía una sonrisa.

- Vale.- conteste.

Entre a mi casilla y tenía un mensaje. No me fije de quien era y parece que Edwart tampoco, si no no me hubiera dejado abrirlo. Me arrepiento de no haberlo echo y de no eliminarlo ni bien abrí mi mail.

Bella:

No se que te ocurrió que dejasteis de venir a casa, a nuestra casa. Yo se que vos me amas más que nadie y más que a nadie Estoy seguro de que los Cullen o algún otro amiguito tuyo que no entiende que nos amamos verdaderamente te hizo algo o te amenazo para que no regresaras. Ya pasaron dos días y no estoy dispuesto a dejar que ninguno de los dos siga sufriendo por mucho más tiempo al estar separado de su otra mitad. No se que es lo que voy a hacer, tampoco se cuando, pero lo único que te voy a decir, y lo único de lo que estoy seguro es que dentro de poco vamos a volver a estar juntos y vamos a continuar las cosas como las dejamos en el verano.

Por siempre tuyo.

Te amo.

Jake, tu Jake.

Cuando termine de leerlo no podía creer que él pensara que yo le amaba, que yo estaba sufriendo estando separada de él. De repente entre en shock al recordar que había puesto que iba a hacer algo para que volviésemos a estar juntos.

Sentí que me hablaban pero no podía contestar. Escuchaba varias voces, incluso la de Carlisle, ¿Ya serían las cuatro?. La verdad es que ya no me importaba. No me importaba la charla con Edw, no me importaba saber por que se preocupaba tanto por mi, para que saberlo si al final tendría que volver con Jacob.

¿Para que seguir viviendo si toda mi vida me sentiría igual de desdichada?. Sentí un impulso de suicidarme pero no podía. No podía salir de ese shock tan grande en el que había entrado.

Fui consiente todo el tiempo de lo que ocurría a mi alrededor. Edw nunca se separo de mi lado, y Alice raramente lo hacía. Carlisle venía a ver como continuaba muy seguidamente. De repente escuche que Edwart y Jasper hablaban, cuando terminaron todos dijeron que estaban de acuerdo y a mi alrededor comencé a sentir una calma y un profundo deseo de despertar. Sabía que todo lo que estaba sintiendo en ese momento no eran los sentimientos que realmente estaba presentes en mi sino los que los Cullen pensaban que me ayudarían a salir del shock.

Intente que sus poderes no me afectaran y por cinco minutos lo conseguí, pero luego me venció. Salí de mi trance y las lagrimas comenzaron a bañar mi rostro. Abrace la almohada y comencé a llorar sobre ella. Carlisle intentó abrazarme pero lo empuje, hice lo miso con Edw y Alice. Esme se iba a acercar pero Jas se interpuso y le dijo que era mejor que me dejaran por un tiempo sola y pensando.

Salieron todos de la habitación y yo continué llorando. Me di cuenta que eran las seis de la mañana, debería calmarme o no podría ir al colegio. Sabía que no iba a ser lo mejor pero necesitaba despejarme, necesitaba dejar de pensar en ello y por ahí con las clases lo lograba. Me calme un poco aun que por dentro seguía sintiendo que en cualquier momento caería y mi cuerpo se rompería. Abrace con fuerza mi estómago para asegurarme que estaría bien. Me duche y me vestí, los moretones todavía seguían siendo muy visibles como para usar algo de ropa que dejara al descubierto mi cuerpo. Mire por la ventana. Llovía. Baje las escaleras y todos se me quedaron mirando.

 

- Bella ¿Estas segura que quieres ir igual?.- me preguntó Edw dudando

Asentí con la cabeza todavía dudando de que mis cuerdas vocales pudieran emitir sonido alguno. Me di cuenta de que no había soltado mi estómago y bajé las manos poniéndolas en los bolsillos del pantalón.

- Lo mejor sería que te quedes. No estas bien como para ir a la escuela.- me dijo Jasper.

Negué con la cabeza. Vi que todos se miraban preocupados. No entendía a que se debía pero no me importaba. Salí al patio intentando despejarme un poco. Esme vino detrás de mí.

- Deberías comer algo Bells.- me sugirió dulcemente.

Negué nuevamente con la cabeza y me senté a esperar que el tiempo pasara. No pensaba en nada.

- Bella vamos.- me susurro Edwart.- Toma, te olvidabas la mochila.- me dijo con una sonrisa mientras me la entregaba.

La tome cuidando no rozar mi mano con la suya. Me pareció que se percato de ello pero no hizo nada. Fuimos al garaje y subimos al auto. Comencé a sentirme peor de lo que ya estaba por lo que me abracé nuevamente. Los dos Cullen lo notaron pero continuaron como si nada intentando hacerme sentir mejor, pero no lo lograron. Llegamos al colegio y Edw aparcó el coche. Bajamos y nos dirigimos a trigonometría. Por el camino nos encontramos con Áng, que cuando nos saludo a todos noto la tensión, la tristeza y la desesperación que inundaba nuestros cuerpos. Nos sentamos al igual que la clase anterior cuando escuche parte de una conversación entre Alice y Ángela.

- Al ¿Qué ocurre?.- le preguntó preocupada.

- Pues Bella se estaba recuperando del problema que tenía, ayer a la tarde estaba muy feliz, hizo bromas toda la tarde con nosotros, pero le llego una noticia que hizo que se sintiera peor que al principio. Entró en shock y nos costo mucho que saliera, pero cuando lo hizo quiso quedarse sola. Comenzó a llorar, pero de repente su llanto seso, bajo las escaleras y dijo que quería venir a la escuela igual. La verdad no creemos que esto la ayude ero si es lo que ella quiere pues la vamos a dejar hacerlo.- le comentó sin revelar el secreto.

- ¿Tan grave es su problema?.- le preguntó Áng.

- Más de lo que te imaginas.-

Una lagrima escapo de mis ojos. Edw la seco. Me abracé mas fuertemente, como si mi vida dependiera de ello. Edwart tomo mi mano, me estremecí ante el contacto de su piel con la mía. Pareció no importarle. Intentó separarla de mi estómago pero no lo logro.

- Bells ¿Por qué te sujetas así?.-

No conteste. Todavía no quería hablar. Prefería seguir así antes que poner a gritarme que odiaba mi vida y todo lo que pasaba por mi cabeza en ese momento.

Nuestras dos amigas se acercaron a nuestra mesa.

- Bella, por favor di una palabra aun que sea. Con eso ya lograrías que nos pusiéramos contentos.- me dijo la menor de los Cullen.

Negué con la cabeza dando a entender que no estaba dispuesta a hablar. Las lagrimas comenzaron a escapar por mi rostro. Mire al techo, respire hondo y apreté más fuertemente mi abrazo, hasta llegar al punto de hacerme daño a mi misma, y logre contener las lagrimas que todavía no habían escapado.

 

El profesor pidió silencio. Las chicas volvieron a sus asientos pero me di cuenta de que no despegaron su vista de mi espalda en ningún momento. El profesor pareció percatarse de que algo andaba mal ya que no nos preguntó nada y tampoco nos reprendió por nuestra falta de atención.

- Edwart, Alice, Ángela e Isabella necesito hablar con ustedes, quédense un momento.- nos dijo el profesor cuando la clase estaba a punto de terminar.

La clase terminó. Todos salieron del aula dejándonos a nosotros cuatro solos con el profesor.

- Chicos, perdón que me meta pero noto que algo les ocurre. ¿Podrían decirme que es?.-

Ninguno se movió ni dijo nada excepto yo que negué con la cabeza. Edw me miró deseando que hablara, pero no lo hice. Alice me miró suplicándome que dijera algo, pero yo seguía en la misma postura que desde la madrugada.

- ¿Por qué no? Chicos ¿Qué ocurre?.-

- No importa profesor.- dijo Edwart viendo que yo no iba a hablar.

Los mire a los tres. Parecían decepcionados de mi actitud. Cuando se dieron cuenta que los miraba desviaron su vista. El profesor me observo dándose cuenta de que a mi era a la que le ocurría algo. Respire. Procure no pensar en nada para que no aparecieran más lágrimas. Respire hondo nuevamente. No lograba calmarme, en cualquier momento no podría aguantar más el llanto. Me fui corriendo, choque a un montón de gente por el camino. Quería irme de allí, pero no sabía a donde ir. Fui hacia el volvo plateado sabiendo que los Cullen me encontrarían rápidamente y me podrían llevar a cualquier lugar. Cuando llegue me senté apoyando mi espalda sobre la rueda. Una cascada de agua salió de mis ojos, los cerré y me abracé fuertemente deseando caer inconsciente y no sentir nada.

Unos brazos me levantaron y me subieron al auto. Lo pusieron en marcha y comenzamos a ir, no sabía a donde pero supuse que sería mejor que la escuela. Abrí los ojos y vi que Edw no estaba en el auto pero no pregunte nada.

Llegamos a la casa y Alice me condujo a mi habitación. Me abrace a la almohada y continué llorando. La puerta se abrió pero no me fije quien era. De repente me arrebataron la almohada y me sentaron arriba de las rodillas de alguien. Lo mire y era Edwart, me miraba con ojos tristes como si estuviera sufriendo lo mismo que yo. Carlisle tomo mi mano e hizo que me soltara el estómago. Me sentí desprotegida y a punto de partirme en mil pedacitos. El mayor de los Cullen tomó mi barbilla y me obligo a mirarlo a los ojos.

- Bella, por favor dinos algo. Necesitamos que nos digas algo.-

Esta vez ni siquiera negué o asentí.

- Bells si no nos dices que es lo que pasa por tu cabeza no te podemos ayudar. Déjanos aliviarte un poco el dolor que siente. Confía en nosotros.- me suplicó.

No contesté. Lo único que podía hacer era llorar.

Él no iba a cambiar. Estaba segura de que él creía que yo lo amaba., que sus golpes me excitaban. Sabia que por culpa de mi actitud los Cullen estaban sufriendo y yo no estaba haciendo nada por evitar lastimarlos. Me dormí con esos últimos pensamientos en mi mente. Desperté en medio de la noche, estaba invirtiendo mis horarios. Me quede un rato despierta pensando en que hacer ese día, si debía ir al colegio o si sería mejor quedarme en la casa, pero antes de llegar a una conclusión caí en los brazos de Morfeo nuevamente.

 

Tuve una pesadilla y volví a despertar a las seis. Decidí que intentaría hacer de cuenta que nunca me llego ese mail. Me bañe y me vestí, en mi rostro ya no quedaban restos de lagrimas. Bajé al piso inferior. Todos me ignoraron, supuse que en un intento de hacerme sentir más cómoda, pero cuando dije hola todas las miradas se posaron en mí dejando de hacer cada uno la tarea en la que se veían sumergidos. Nadie me contesto. Iba camino a la cocina a prepararme el desayuno cuando recordé algo y salí corriendo a la habitación. Seguramente todos estarían pensando que me había vuelto loca, pero no podía ir a la escuela con la tarea sin hacer. Abrí la carpeta y note que Edw ya lo había echo por mí, agarre una hoja nueva y comencé a hacerla yo misma. Cuando termine eran las siete. Baje las escaleras corriendo y como no los encontré en el comedor ni en la cocina fui a probar suerte en el garaje. Estaban en el auto. En todo el camino ningunos se atrevió a hablar. Bajamos y caminamos por los pasillos yendo a geografía y Alice a educación física. Nos separamos y cuando estábamos por entrar al aula vi a Áng y la salude con un simple hola, y me contestó con otro hola, pero que, a diferencia del mío, estaba cargado de felicidad.

Entramos al aula. El profesor nos pidió las tareas., que suerte que la había echo aunque después debía agradecerle a Edw el habérmela echo también. Cuando vio mi hoja se quedo pasmado.

- Bells ¿Cuándo hicisteis la tarea?.- me preguntó.

- Hoy a la mañana. Gracias por habérmela echo igual.- le conteste lentamente y entre susurros.

- Me alegra que volvieras a hablar, se que te cuesta y que preferirías estar como ayer pero que te estas esforzando por hacer de cuenta que nada paso y la verdad es que te quería agradecer por ello.

Le sonreí y me dispuse a seguir prestando atención a la clase. Sonó el timbre del almuerzo, fuimos a la cafetería y nos sentamos en la misma mesa que todos los días anteriores. Ángela vino con nosotros y para mi sorpresa también se sentó. No sabía por que había dejado de tenerle miedo a los hermanitos Cullen pero no me molestaba que este con nosotros, al contrario me ponía feliz.

Alice y Edwart se miraron.

- Bella creemos que ella tiene derecho a saber que es lo que ocurre.- me susurro el último pegándose a mi oído para que no se oyera su comentario.

- ¿Fue idea de los dos?.-les pregunté.

- Si, pero no te enojes, es que pensamos que...

- Alice respira ¿Vale?. No me enoje.-

- ¿No?.- me preguntó sorprendida.

- Sigo enojada por lo del otro día.- le conteste juguetonamente pero hablando en serio. Edw soltó una carcajada que atrajo muchas miradas.

- ¿Vas a seguir así hasta que te lo diga?.-

- Aja.- le dije.

- ¿Qué esperabas de Bella?.- pregunto Edwart esquivando el golpe que mande dirigido a su nuca. Áng nos miraba divertida.

- Entonces tienes para rato.- me dijo Al.

- Ya vamos a ver, pero bueno lo que iba a decir es que estoy de acuerdo pero que lo hagan ustedes porque yo no puedo.-

- Yo lo cuento si quieres, pero... ¿Te quedas o te vas?.- me pregunto Edw preocupado.

- Me quedo pero si salgo corriendo no se preocupen que voy a estar bien.-

- ¿Estas segura? No quiero que sufras más.- me contesto el tiernamente. Le tome la mano y se la apreté para que comenzara a hablar.

 

Toco el timbre para que regresáramos a clases. Los tres nos miramos preocupados. ¿Cuándo se lo contaríamos?. Quería que fuera hoy y ahora, así no había posibilidad de que me arrepintiera.

- Áng ¿Quieres venir a la salida de la escuela a nuestra casa así hablamos?.- le preguntó Edwart mientras salíamos de la cafetería.

- Dale.- dijo luego de pensarlo un minuto.- Pero ¿De qué tenemos que hablar?.-

- ¿Entendisteis algo de lo que dijimos recién?.- le pregunto Alice.

- La verdad: no.-

- Bueno te vamos a explicar que es lo que discutíamos y otras cosas mas.-

- Bueno. Pero ¿Cómo vamos a ir?.-

- Bells viene conmigo así hablamos sobre lo que nos quedo pendiente y Alice va contigo y te muestra el camino.-

- ¿De qué van a hablar ustedes dos solitos y por qué no quieren que nadie los escuche?.-

- No te incumbe hermanita. Es un tema que tenemos que hablar y aclarar.

- ¿Me perdí de algo?.- pregunté sin entender nada.

- Aja.- contestaron los dos Cullen a coro sonriendo.

Entramos a clases pero nadie presto atención. Toco el timbre y fuimos a trigonometría. Cuando entro el profesor se nos quedo mirando.

- Edw ¿Qué paso ayer con el profesor luego de que me fui?.- le pregunte entre susurros.

- Nada. Nos preguntó nuevamente cual era el problema que tenías, le conteste que no tenías ningún problema, pero que estabas preocupada por algo, y me olvide de decirte que después de decirnos que vayamos a ver si estabas bien nos aviso que hoy íbamos a continuar con la charla.- me explico preocupado.

- ¿Qué le vamos a decir?.-

- No tengo la menor idea Bella. Estoy tan en blanco como vos.- me contesto.

- ¿Qué quiere saber?.- le pregunte. Se quedo en silencio unos segundos.

- No se. No esta pensando en eso.- me dijo. Se quedo mirándome y vio que me estaba poniendo muy nerviosa.- Bells... Bells por favor escúchame. No le vamos a decir nada. Él no tiene porque enterarse que es lo que ocurre, pero tienes que relajarte, si te ve más tranquila le podemos inventar algo.-

- Adivino: ¿Hoy tu imaginación no va muy bien?.-

- ¿Como sabias?.- me preguntó asombrado.

- Porque te conozco y además porque estoy igual que vos.- le conteste preocupándome más.

- Alice ¿se te ocurre algo?.- pregunto Edw

Ella se limito a negar con la cabeza y a echarle una mirada de odio al profesor que logro arrancar una sonrisa en mi rostro. Supuse que Áng estaba recordando lo que hablaron ayer ya que en su rostro tampoco había rastro alguno de tranquilidad. Termino la clase y nuestras caras de preocupación habían sido vistas por todos nuestro compañeros y también por el profesor que se limito a mirarnos para que no salgamos del salón. Cuando todos se fueron nos miro y sonrío.

- Chicos que son esas caras. No voy a matar a ninguno. Cuando entré al comienzo de la clase los miré a los cuatro y note que estaban un poco más contentos y ahora tristes y preocupados de nuevo. ¿Esta vez me van a decir por que?.-

- La verdad profesor, es que estamos preocupados por lo que nos quiere decir.- contesto Edw mirándolo a los ojos.

- Bueno pues la verdad el director me pidió que los citara para hablar con él ayer después de clases pero como usted señorita Swam se fue preferí postergarlo para hoy y él estuvo de acuerdo.- nos dijo mirándonos ahora el también preocupado. - Bueno chicos vengan que los acompaño.- nos dijo mientras nos abría la puerta.

 

Empezamos a caminar hacía su despacho. Comencé a sentirme muy mal y empecé a temblar. Edw me abrazo y continuamos así todo el camino. Ya estaba casi calmada cuando llegamos a la puerta de su despacho. Sentí que comenzaba a hiperventilar nuevamente. Alice me miró y me sonrió. Nuestro profesor abrió la puerta y vimos al señor Greene (N/A: bueno los que como yo no se acuerdan es el director) sentado detrás de su escritorio. Le indicó a nuestro guía que se fuera y a nosotros que nos sentáramos. Había tres sillas, yo me quede parada pero Edwart tomó mi mano e hizo que me sentara sobre sus rodillas.

Se nos quedo mirando un rato largo. Respire hondo sabiendo que no se acercaba nada bueno al sentir como las piernas sobre las que estaba se tensaban.

Cinco minutos después el director posaba su mirada sobre mi.

- Chicos, supongo que el profesor Varner (N/A: el profesor de trigonometría) les comentó de que quería hablarles ¿Me equivoco?.- nos preguntó amablemente tratando de infundirnos valor al vernos a todos sentados estáticamente.

- Pues la verdad nada más nos dijo que usted quería hablar con nosotros ayer pero nunca nos dijo sobre que.- contesto Edw luego de unos minutos al ver que ninguna de nosotras se iba a animar a responder.

- Ah yo le había dicho que se los cuente. Bueno no importa. El asunto es que todos los días desde que empezaron las clases en la cafetería ustedes están muy tristes, más que en las clases, y en un momento con los profesores escuchamos un fragmento de una conversación que tuvieron y me gustaría que me explicasen que fue lo que les paso en las vacaciones.- nos dijo con una expresión seria en su cara.

Los cuatro nos miramos extrañados intentando darnos cuenta que conversación habrían podido escuchar los profesores y pensando a la vez que excusa o que pretexto podíamos utilizar para explicarle nuestras charlas.

Creó que el director noto en nuestras expresiones que no sabíamos de que estaba hablando por lo que prosiguió con su breve discurso.

- Bueno me parece que no saben de que conversación estoy hablando por lo que les voy a explicar como sucedieron las cosas. Hace algunos días en clase de literatura, estaban leyendo una novela cuando el profesor noto que usted, señorita Swam estaba a punto de largarse a llorar y que usted, señor Cullen logró hacer que se contenga. Cuando sonó el timbre, los dos salieron corriendo del aula siendo los primeros en llegar a la cafetería. La cocinera les dio su almuerzo, pero todo el cuerpo docente notó que ustedes ni se limitaron a tocarlo sino que fueron rápido a una mesa, se sentaron y se abrazaron, luego llego usted, señorita Cullen y se unió a ese abrazo. Luego de unos minutos ustedes se separaron del abrazó y comenzaron a comer (N/A: nada mas Bella come pero como todos los profesores prestaban atención a lo que ella hacía pensaron que los dos hermanos la imitaron). Cuando estaba a punto de terminar de comer su manzana el llanto la venció y las lagrimas comenzaron a recorrer todo su rostro. La señorita Cullen y usted salieron apresuradamente del comedor y usted señor Cullen se quedo sentado solo, metido en sus pensamientos hasta que la señorita Weber lo interrumpió y comenzaron una conversación en la que hablaban de usted, señorita Swam y el señor Cullen mencionaba que usted tenía un problema pero que no estaría seguro de si se lo contarías a ella ya que técnicamente a él y toda su familia les confirmasteis sus sospechas. También mencionaron algo de que te habían secuestrado. Luego en una clase de trigonometría las señoritas Weber le preguntó a la señorita Cullen que ocurría ese día y ella le contesto que usted se estaba recuperando del problema que tenía pero que algo hizo que se sintiera peor y que entrara en un shock del que les costó mucho sacarla, la dejaron sola y comenzó a llorar. Cuando se calmo bajo las escaleras y dijo que quería venir a la escuela igual. También dijo que ninguno de los Cullen pensaban que eso era lo mejor pero que si ella lo quería no se lo iban a negar. Por último todos los profesores notaron que usted no hablaba y que se abrazaba el estómago cuando se ponía mas triste, y la señorita Cullen cuando estaba en clases que no correspondían con las suyas se mostraba distraída y en educación física torpe. Bueno eso es todo. ¿Qué tiene para decir?.- nos preguntó luego de habernos relatado nuestras conversaciones y de habernos descrito nuestras actitudes en las clases.

 

Nos miramos entre los cuatro estupefactos. Yo nunca creí que los profesores hubieran escuchado nuestras charlas y que fuesen tan perspicaces. Me parece que ese fue el pensamiento que recorrió la mente de todos mis amigos. Ninguno se animo a contestar por lo que fui yo la que tubo que hablar.

- Disculpe director, pero creo que lo que pasa en mi vida es asunto mío nada más.- le dije intentando sonar despreocupada y amable.

- Si tiene razón señorita, pero nos parece que este es un asunto serio como para que lo resuelvan entre ustedes cuatro.- dijo respetuosamente.

- Señor Greene ¿Puedo decir dos cosas?.-

- Si, claro señor Cullen.-

- Bueno la primera es que ustedes no saben cual es el problema por lo que no saben si es serio o no, y la otra cosa es que mis papas están enterados de todo por lo que no somos nosotros cuatro los que lo estamos intentando resolverlo sino toda mi familia.- dijo en un vano intento de que nos dejara ir.-

- Chicos espérenme unos minutos.- dijo mientras se levantaba y salía por la puerta.

No sabia si se había ido o si era un truco para que hablemos y así escuchar nuestra conversación. Edw pareció saber lo que estaba pensando.

- Chicas ya pueden hablar.- dijo mientras estudiaba los sentimientos que mostraban nuestras caras.

- Yo los mato. ¿Quiénes se creen que son para escuchar nuestras conversaciones?.- dije visiblemente enojada.

- Eso. ¿Quiénes se creen que son para decir que soy torpe en educación física?.- dijo Alice en el mismo estado que yo.

- Chicas tienen razón. Son unos tarados pero tranquilícense. Si las ve así a las dos va a ser peor.- nos dijo Edwart inteligentemente.

- Llama a tú papá y que te llame en cinco minutos seguro que el director ya volvió y dile que piense alguna excusa para que tengamos que ir a tú casa ahora.- le dije.

- Hermanito esta chica si que piensa rápido.- dijo Al sonriendo

Sacó su celular y marcó rápidamente un numero. Lo puso en altavoz para que todos escucháramos.

- Hola papá.- dijo apresuradamente.- Nos tenes que hacer un favor.-

 

- ¿Qué tengo que hacer y por que?.- preguntó.

- Los profesores se dieron cuenta que algo le sucede a Bells y nos cito el director. Ahora estamos en su oficina pero el salió. Pensa en una excusa para que tengamos que ir los tres a casa y por las dudas te aviso que Ángela Weber viene con nosotros.- le explicó sin respirar.

- Ahora pienso algo y te llamó.-dijo lentamente.- Chau chicos.-

- Chau Carlisle.- le dije sonriendo.

- Chau papá.- dijeron los dos Cullen a coro.

- Chicos acuérdense que antes que se fueran estábamos preocupados así que hay que actuar.- les recordé.

- Vale.- dijo Edw.- Pero tú nunca fuiste buena actuando.-

- Claro, lo dice él ganador del Oscar.- le dije mientras lo miraba enojada.

- ¿Te enojasteis?.- me preguntó serio.

- ¿A vos que te parece?.- le contesté lanzándole una mirada de odio.

- Perdón Bella, no te quise ofender.- me dijo lamentándose de enserio.

Largue una carcajada que los dejo a todos pasmados.

- Meno mal que no sabia actuar.- le dije mientras continuaba riéndome.

- Vale, vale. Si sabes actuar. Tengo que admitir que te creí.- se quedo en silencio unos segundos.- Prepárense que ahí viene.- dijo mientras todos poníamos cara de preocupación.

A los diez segundos la puerta se abrió y entró el señor Greene seguido del señor Varner que nos miró a todos como pidiéndonos disculpa por lo que le contó al director que ocurría en su clase. Adivinando su intención asentí como si no importase.

- Bueno chicos. La razón por la que traje al profesor es porque además de tener el título de docente en trigonometría es licenciado en sicología y me gustaría que...

- Espere. Ahórrese el discursito porque ninguno va a hablar con usted, con el psicólogo o con el vecino de la vuelta ¿Vale?.- preguntó Alice estando fuera de sus casillas.

- Señorita Cullen todavía se encuentra en el colegio y nos tiene que respetar le guste o no ¿Entendido?.- dijo el señor Greene.

- Claro director. Lamento mucho lo que dije.- contestó luego de recibir una mirada apremiante de Edw.

En ese momento sonó su celular. Miro quien era.

- ¿Puedo atender? Es mi papá.- preguntó con su habitual expresión tranquila.

Contestó luego de recibir un gesto afirmativo de parte de los dos adultos.

- ¿Qué?.- dijo al minuto.- Todavía no. Ahora es imposible. Si. Bueno espera un segundo.- se separó del móvil.- Disculpe director pero quiere hablar con usted. Es urgente.-

- Vale. Pásemelo.- contestó.- Señor Cullen ¿Qué se le ofrece? No, no hay problema. Ahora les aviso. No, no se preocupe, esta bien. Adiós.- cortó la llamada y le devolvió el teléfono a su dueño.- Bueno será mejor que se vallan los cuatro rápido, mañana continuamos con la charla.-

- Mañana nos vemos.- le contesto Áng amablemente.

Caminamos hacía el auto sin dirigirnos la palabra. Alice y Áng se fueron primeras, mientras que Edwart y yo tardamos unos minutos más. Salimos en dirección a la casa, pero doblo en una desviación. Espere intrigada haber a donde me llevaba. Frenó el auto y me dijo que bajara. Seguí sus instrucciones.

- Bella ahora vamos a seguir corriendo.- me dijo mientras me tomaba en sus brazos.

Comenzó a correr. Sentí que me mareaba pero no podía cerrar los ojos. Cuando freno no me podía mover. Me bajo suavemente y me sentó en el césped.

 

- Bella, pon la cabeza entre las rodillas.- me dijo mientras me miraba a los ojos.

Le hice caso y a los cinco minutos me sentía un poco mejor.

- ¿Vamos a volver así?.- le pregunte preocupada.

- Si, ¿Cómo si no?.- me dijo sonriendo.

- Caminando.- le conteste.- Bueno no importa. Eso lo discutimos después. ¿Qué tenemos que hablar?.- le pregunté curiosa.

- Tenemos que hablar sobre demasiadas cosas, pero hoy nada mas de dos.- su cara estaba seria. No sabia que podía ser tan preocupante.- Elige cual primero ¿lo que íbamos a hablar el otro día a las cuatro o el otro tema?.-

- Lo del otro día.- le conteste susurrando.

- Bueno tu querías saber por que me preocupo tanto por ti, la respuesta es fácil Bells. Desde el primer momento en que te vi me parecías interesante, al principio pensé que era por el misterio de no poder entrar en tu mente, pero luego me di cuenta de que no era por eso de que era porque me gustabas , cuando no te hablaba no era porque me caías mal sino porque tenía miedo de no poder resistir tu aroma y matarte. La semana que me fui sufrí mucho, no sabía si estabas bien o no. Cuando volví probé nuevamente si podía entrar en tu mente pero seguías bloqueándome. Comencé a hablarte y me di cuenta que no eras como las demás chicas, que tus reacciones eran siempre las menos esperadas. Me hice tu amigo y me di cuenta que eso no era suficiente para mi, pero tu estabas bien, tu era feliz por eso no me importo. Llegaban las vacaciones y aunque quería no me podía quedar, no podía dejar a mi familia sola. Cuando Alice tenía las visiones en las que tu aparecías me costaba mucho contenerme para no venir hasta acá y matar a Jacob. Regresamos y el primer día de clases con Al nos dimos cuenta de que la cosa era mucho mas seria de lo que nosotros pensábamos. De repente empezasteis a ser la Bella que nosotros conocimos pero sabíamos que en el fondo vos seguías sufriendo, que vos no ibas a ser la misma. Te llego ese mail y durante ese día tu estado fue peor que con el que te habíamos encontrado, nosotros sufrimos igual que vos al verte tan mal, pero yo no sabía que hacer para que fueras feliz nuevamente. Te sobrepusisteis a la situación y intentasteis hacer de cuenta que nada había pasado, y cuando pensaba que eras tu nuevamente la charla con el director te bajo el ánimo nuevamente. Por eso Bella te dijo todo esto ahora, porque se que vos estas mal y no sabes que hacer para volver a estar bien, porque yo te amo estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por ver una de esas sonrisas tuyas.- me dijo mirándome a los ojos.

No podía creer que yo le gustase a Edw, yo que siempre pensé que me tenía que conformar con ser su amiga me di cuenta de que las cosas podían cambiar.

- Bells si quieres pegarme hazlo. As lo que quieras pero no te guardes lo que sientes, por favor.- me suplico.

- Es que no entiendo. Vos a mi siempre me gustasteis, pero pensé que vos me veías como una amiga nada más, que alguien como vos que nunca miraba a ninguna chica del instituto no me ibas a mirar a mi por nada del mundo y ahora me doy cuenta que si te lo hubiese dicho antes que me gustabas las cosas podrían ser diferentes.- le conteste.

- Bueno pero no importa si las cosas podrían o no haber sido diferentes Bellita, las cosas no la podemos cambiar.- me dijo tiernamente.

Comenzó a acercarse a mi y agarro mi mentón con una mano mientras que la otra la ponía en mi espalda. Sentí sus labios fríos como el hielo sobre los míos cálidos y sorprendidos. No duro mucho el beso, pero fue muy tierno, ya que cuando empezaba a entender que le gustaba, que realmente me gustaba nos separamos.

 

- Bells ahora tenemos que hablar de otra cosa que no creo que te guste mucho.- me dijo volviendo a la seriedad.

- Vale. ¿Qué paso?.- le pregunté precavidamente.

- A Carlisle y a mi se nos ocurrió algo que queríamos preguntarte. Espera un segundo así lo llamo y hablamos los tres.- me dijo.

Tomó su celular y comenzó a hablar rápida e inaudiblemente. A los cinco minutos de empezar la conversación cortó y guardo su móvil.

- En diez minutos llega. Ahora porque no te relajas hasta que él venga.-

- ¿Tan malo es de lo que tenemos que hablar?.- le pregunte asustada.

- La verdad: si. Por eso intenta tranquilizarte ¿Vale?.-

- Vale.- le prometí mientras cerraba los ojos y me apoyaba sobre su hombro. Intente no pensar que sería lo que sospecharían y me relaje.

- Hola chicos.- dijo Carlisle. Yo salte del susto, no lo había escuchado llegar. Edwart no sonrío por lo que me di cuenta que la cosa venía seria de enserio pero intente que no se notara en mi cara.- Perdón por el susto.- me dijo.- Bueno Bells como quieres que hablemos. ¿Directo al grano o con rodeos?.- me preguntó nervioso.

- Directo al grano, supongo.- conteste tímidamente.

- Bueno.- dudo por un momento si hablar o dejar el tema ahí, pero eligió la primera opción.- Bella ¿Jacob te violo?.-

Mi mundo se cayo abajo. Ellos ya lo sospechaban y tarde o temprano lo iban a descubrir así que para que mentir.

- Si.- dije en un susurro inaudible pero segura de que ellos lo escucharon. Mire para otro lado y respire hondo. El silencio se hizo notable.

- ¿Se cuidaron?.- me preguntó preocupado.

Nunca había pensado en eso. Nunca se me había cruzado ese tema por la cabeza. ¿Qué pasaría si estaba embarazada?. Comencé a hacer cálculos en la cabeza. Hacía cinco días que me tenía que haber venido pero no me vino. Un hijo del hombre que me violo. No, no podía ser. Debía estar haciendo mal las cuentas.

- Bella, por favor, contesta.- me suplicó.

- No se, Carlisle, nunca había pensado en eso.- vi como las esperanzas de que yo dijera que si cayeron a sus pies. Edw ya no se movía.

- Intenta recordar.- me dijo en un último intento de que si lo hubiésemos hecho.

- Es que nunca me fije en eso.- le contesté dejando que las lagrimas surcaran mis mejillas.

- Vallan a casa. Bells por favor cálmate. Ahora voy a comprar un test y lo haces ¿Vale?.-

- Ok.- le conteste intentando contener las lagrimas.

Edwart me tomó en sus brazos y me llevo hasta el coche. En el camino sentí que me mareaba nuevamente pero ahora eso era lo que menos me preocupaba. Antes de que me diese cuenta ya estábamos frente a la casa.

- Por favor, di algo. Lo que quieras pero no te quedes con todo adentro.- le suplique.

- El problema es que no se que decir. No se Bella. Perdón pero ahora no puedo decir nada coherente. Después cuando entienda algo hablamos ¿Vale?.-

- Dale.- le conteste mirándolo fijamente a los ojos.- ¿Ya le contó algo Alice?.-

- No, nos estaba esperando a nosotros.- me contesto.- ¿Lo que acabamos de hablar se lo contamos o no?.-me preguntó indeciso sin saber que hacer.

 

- No se, Edw.- le dije.

- Pues piensa rápido porque cuando entremos le vamos a empezar a contar las cosas.- me aviso.

- Entonces no, después cualquier cosa se lo cuento. Pero nos olvidamos de una cosa.- le dije mientras abríamos la puerta.- ¿Qué le vamos a decir al director?.-

- Cierto. Primero hablamos después entre todos pensamos algo.- me dijo en un intento de tranquilizarme.

- Vale.- comenzamos a caminar hacía la habitación de Alice intuyendo que estaba ahí, aunque estaba segura de que él escuchaba la respiración o el latido del corazón de Áng.

Abrimos la puerta y estaban las dos riéndose mientras se pintaban las uñas.

- Edwart, la perdimos, tu hermana la contagio.- le dije mientras largaba una carcajada a la que él se unió. Al nos miró con cara de enfado que los dos ignoramos, fuimos a la cama y nos sentamos allí.

- Jaja. Que graciosa Bells. Por lo menos se preocupa por su imagen no como otras.- me contestó enfadada.

- Pues Bellita sigue así. No me gustan las chicas que tardan una hora en pintarse las uñas.- dijo mi chico.

- ¿Acaso eso fue una indirecta?.- preguntó Alice, pero nadie llego a contestar ya que la puerta se abrió.

- Hola chicos.- nos dijo Esme amablemente.- Edw, Bella y Alice ¿Pueden dejar de pelear? Se escucha desde abajo todo lo que dicen.-

- Vale, vale.- dijimos los tres en un sonido monótono. Nos miro advirtiéndonos que nos comportáramos y se fue.

- ¿Chicos están así todo el día?.- nos preguntó Áng divertida.

- No, es raro. Yo me peleo con Alice y Bells con Emmett.- contestó Edw.- Así nunca nos habíamos peleado pero esta divertido.-

- Bells, hace mucho que no peleamos, rompimos el record de estar un día en tregua.- dijo Emmett desde abajo.

- Mejor quédate calladito, teddi (N/A le iba a poner osito pardo pero estaba Ángela y no podía)

- ¿Cómo me llamasteis Isabella Swam?.- dijo entrando por la puerta.

- Teddi ¿Algún problema con eso?.- le pregunté sonriendo.

- Si, varios. Cuando no estén ni Esme ni Carlisle lo arreglamos ¿Vale?.- me dijo.

- Vale pero vete preparando para la derrota de tu vida.- le conteste.

- Hoy apuestas fuerte Bells.- me dijo Rose.- De mi parte dale una lección de humildad.

- No te preocupes le voy a dar unas cuantas.- le conteste mirando a Emmett burlonamente.

- Bueno esperen.- intervino Edw.- Chicos se van que se esta haciendo tarde y tenemos que hablar.- dijo mientras la preocupación volvía a nuestros rostros.

- Bells ¿Por qué no vienes con nosotros?.- me pregunto Jas.

- No, me quedo.- conteste tercamente.

Salieron los tres por la puerta, pero ninguno de nosotros hablo.

- ¿Segura qué te quedas?.- me pregunto Edwart

- Si, no te preocupes.- le contesté mirándolo a los ojos. Me agarro y me sentó sobre sus rodillas.

- Vale.- me dijo mientras me abrazaba.

- ¿Empiezas tú hermanito?.-

- Si.- dijo lentamente pensando como comenzar.

- ¿Si queres yo explico el principio?.-me ofrecí.

- ¿Te animas?.-

- No me ofrecería si no me animara.- la conteste.- ¿Ya sabe de que vamos a hablar?.- le pregunte girándome hacía Alice.

- No, no le dije nada.-

- Vale.- respire hondo y comencé a explicarle.- A los pocos días de que mi papá muriera encontré una carta suya donde decía que no quería que me quedara viviendo yo sola en la casa y que el ya había hablado con Jacob, que era como parte de la familia que tiene un año menos que nosotros, para que viviera conmigo. El papá de Jake también estaba de acuerdo por lo que no mostró resistencia cuando el le aviso que se mudaría a mi casa. Él era muy bueno conmigo y me quería mucho igual que yo a él. Después de unos días de vivir juntos nos pusimos de novios, siempre que yo estaba triste el me consolaba y me trataba muy bien. Yo sabía que no era el la persona que yo amaba pero estaba haciendo tanto por mi y se portaba de una manera muy dulce por lo que cuando me lo pidió no me pude negar. El tiempo pasaba y el era cada vez menos dulce, el Jake que yo quería estaba desapareciendo.- deje de hablar y abracé a Edw para que continuara él.

 

- Él era cada vez más frío pero seguía enamorado de Bella, no quería que ella lo dejara ni nada por el estilo. Un día el comenzó a golpearla y siguió así todo el verano. El otro día a Bells le llegó un mail de él diciendo que sabía que ella lo amaba y que seguro que algún amiguito de ella que no los entendía no la dejaba regresar y que él iba a fijarse como pero la iba a "rescatar" y todo iba a continuar como lo dejaron en el verano.- terminó de explicar.- Eso es todo.-

- Bells ¿Por qué nunca fuisteis a mi casa y me contasteis lo que pasaba? Te podrías haber quedado conmigo.- me preguntó.

- Porque el estaba todo el tiempo conmigo y yo tenía prohibido salir, un día nada más se fue a la Push y me dejo sola, pero quedaban tres días para que empiecen las clases, además no quería que nadie se entere.-

- ¿Lo sabe alguien más?.-

- Contando a todos los Cullen y a ti no.-

- Ahora tenemos que pensar en otra cosa pero vamos abajo haber si alguien se levantó con la lamparita prendida.- dijo Edwart.

Nos paramos y comenzamos a bajar las escaleras. Cuando llegamos abajo los chicos estaban mirando un partido de béisbol y Rose estaba en la computadora diseñando su propio guardarropa, mientras que Esme y Carlisle estaban sentados en el piano charlando.

- Perdón por la interrupción, pero necesitamos su ayuda.- dijo Al.

- Claro chicos, ¿Qué necesitan?.- pregunto Esme.

- Una excusa. Hoy el director nos llamo a su oficina porque se dio cuenta que algo le ocurría a Bells y logramos salir gracias a Carlisle antes de que nos obligara a hablar, pero nos dijo que mañana continuábamos hablando y no sabemos que decirle.- explico Edw rápidamente.

- Bella tu eres la de las grandes ideas.- dijo Rose sonriendo.

- Es que hoy me levante en blanco.-

Nos quedamos en silencio por mas de 5 minutos. Mi mente no pensaba en ninguna excusa, sino que intentaba recordar los detalles de cuando era violada, me sentía mal pero igual quería saber la verdad.

- Bells ¿Puedes venir un segundo conmigo?.- me pregunto Jas.

- Claro.- me levante y lo seguí hasta la habitación que compartía con Alice.

- ¿En qué pensabas?.- me preguntó sin rodeos.

- Intentaba recordar.- le dije sin querer explicar que.

- No recuerdes si eso te hace mal. No tienes que sufrir más.- me contestó mirándome a los ojos.

- Pero quiero recordar.- le dije mientras comenzaba a sentirme triste.

- Bells.- me dijo mientras me tomaba el mentón y me obligaba a mirarlo a los ojos.- A veces es mejor olvidar. Aunque sea inténtalo sino nunca vas a ser la Bella que estaba todo el día con una sonrisa en la cara ¿Vale?.- me preguntó mientras me soltaba.

 

- Vale, pero no te prometo nada.- le dije mientras sonreía.

- Con que lo intentes me alcanza.- me dijo mientras abría la puerta para salir.

Bajamos las escaleras y nos sentamos nuevamente. Intente dejar de recordar pero no podía, cerré los ojos y me concentre en los Cullen pero seguían viniendo las imágenes a mi mente. Me levanté y salí afuera. Todos me miraron preocupados pero ninguno me siguió. Camine hasta quedar enfrenté del río y me senté debajo de un árbol. Dejé que mi cabeza reposara en mis rodillas y me concentré con todas mis fuerzas en encontrar una excusa para la mañana siguiente pero nada, hoy no era mi día.

- Bella.- escuche que me llamaba Carlisle.

- Un minuto.- le contesté mientras hacía un último intento por calmarme. No funciono por lo que me levanté y fui al comedor. No había nadie.- ¿Y los demás?.- le pregunté confundida.

- Se fueron a cazar y Alice fue a llevar a Ángela a su casa y después se iba con los chicos.- me explicó. De repente su rostro se puso serio.- Bells tengo los test de embarazo ¿Quieres hacerlos?.- me preguntó.

- No, no creó que pueda, además no es necesario.- le dije con un hilo de voz.

- ¿A qué te refieres Bells?.-

- A que me tenía que haber venido hace cinco días y no me vino, no quiero hacer el test, no quiero que diga que estoy embarazada.- le dije lentamente.

- Pero por hay que es por otra cosa, puede que no tenga nada que ver.- me contestó esperanzado.

- Y puede que si. No quiero tener un hijo, y menos de él.- le confesé.

- Pero en algún momento lo vas a tener que hacer.-

- Ya lo se, pero no ahora.- pensé unos segundos.- Si en una semana no me viene lo hago sin problema, pero antes no.- le suplique.

- Vale.- me dijo.- No estés triste, nosotros siempre vamos a estar para ayudarte en lo que necesites, y aunque Edwart se esta comportando como un idiota el te quiere mucho.- me dijo en un intento de animarme.

- Mejor voy a hacer la tarea.- subí las escaleras y me dirigí a mi habitación.

Fui directo al escritorio y comencé a hacer la tarea. Cuando terminé no sabía que hacer. Hacía mucho que no leía. Me acosté y comencé a leer Cumbres borrascosas. Ya me lo sabía de memoria ese cuento. Había leído veinte páginas cuando la puerta se abrió. Entro Edw y cuando vio el libro que tenía en las manos puso los ojos en blanco.

- Bells ¿Por qué no buscasteis algo para leer en la biblioteca?.- me preguntó.

- Porque quería leer esto, no otra cosa.-

- Pero ya estas cerca de sabértelo de memoria.- me dijo sonriendo.

- Pero es re lindo.- le dije como si fuera lo mas obvio del mundo.

- Si te recomiendo un libro ¿Lo leerías?.- me preguntó.

- Supongo que si.- le contesté dudando.

- No te muevas.- me dijo antes de irse. Cuando volvió apareció con un libro en la mano.- Te va a encantar.- me dijo mientras me lo daba.

Se llamaba los ojos del perro siberiano, no parecía tan bueno pero iba a tener que confiar en él.

- Cuando terminé de leerlo ¿Me vas a dejar terminar de leer Cumbres borrascosas?.-

- Si, pero no se que le vistes a ese libro.- me contestó enojado por mi insistencia.

 

- Ah, dices eso, pero el año pasado una noche te vi leyéndolo.- le conteste astutamente.

- Si tu no tienes literatura decente no es mi culpa.- me dijo.

- Claro pero podrías haber escogido otro libro.-

- Bueno, vale. Quería saber que era lo que tanto te gustaba.- me contestó.- Bells perdón por como me comporté, es que no sabía que hacer.- se disculpo.

- No te preocupes, esta todo bien.- le dije mientras lo abrazaba.

Me tomo la cara entre sus manos y me beso, fue tan dulce y tierno como la primera vez. Cuando nos separamos yo estaba roja como un tomate, por lo que me escondí entre su pecho, pero el me separó.

- Bellita, te ves hermosa cuando te sonrojas.- me dijo.

- No me gusta.- le conteste sonriendo.

- Jaja. Ven tienes que comer.- me dijo mientras me sentaba en la cama.

- No tengo hambre.-

- ¿Te sientes bien?.- me preguntó mientras me tocaba la frente.

- Si, doc.- le dije riéndome.

- Vale, pero algo tienes que comer, hoy no comiste nada en todo el día.- me recordó preocupado.

- Más tarde puede ser, pero ahora no tengo hambre.- le contesté sinceramente.

- ¿Segura?.-

- Segurísima.-

- Vale, te dejo para que leas o hagas lo que quieras.- me dijo mientras se iba.

- Chau.- le dije mientras me acostaba nuevamente y comenzaba a leer el libro.

Estaba muy bueno, pero era demasiado corto, tarde media hora el leerlo. No entendía como la gente podía ser tan prejuiciosa, como por algo que vos no elegisteis te pueden llegar a condenar y a apartarte de la sociedad. Me quede un largo rato pensando en eso. Cuando mire el reloj eran las once de la noche.

- Hola Bellita.- me dijo Edw mientras abría la puerta.

- Hola Edw.- le conteste.

- ¿Ya tienes hambre?.- me preguntó todavía preocupado.

- Sinceramente no.- le conteste.- ¿Al final se les ocurrió alguna excusa?.-

- No, le vamos a decir que eso es asunto nuestro y que como no tiene nada que ver con el colegio no tenemos porque contárselo, ninguno se levanto con la lamparita prendida.- me contestó sonriendo.

- Ok.- le dije.- Estaba bueno el libro.- le dije mientras se lo devolvía.

- ¿Ya lo terminasteis?.- me preguntó asombrado.

- Si, estaba entretenido.- le dije sonriendo.

- Bells, de en serio me preocupa que no tengas hambre.- me dijo mirándome fijamente.

- No creo que sea nada.- le conteste despreocupada.

- Pero ¿Te sientes bien?.-

- Si, estoy perfectamente bien.- le avise.

- ¿No te duele nada?.-

- No.- le seguí contestando las preguntas para que se quedara mas tranquilo pero tanta preocupación ya me estaba cansando.

- ¿No te sentís rara?.- siguió con su cuestionario.

- No.-

- ¿No sentís nada inusual?

- Edwart Cullen me siento bien, eso quiere decir nada raro nada inusual, me siento normal ¿Vale?.- le conteste enfadada.

- Ok, perdón por la insistencia.- se disculpó mientras escuchábamos la risa de Emmett desde el piso inferior. Bostecé. Edw sonrió.- A dormir, y esta vez no se aceptan peros.-

- Vale.- le dije haciendo pucheros infantiles.

Fui al baño y me cambie rápidamente. Cuando volví a la habitación el estaba acostado, me tomó la mano y hizo que me acostara a su lado, me giró suavemente dejándome apoyada sobre mi costado mientras me abrazaba, apoye mi cabeza sobre su hombro. Tenía frío pero no me importaba, me sentía protegida teniéndolo cerca de mí. Me dormí. A las dos de la mañana me desperté muy sobresaltada luego de tener una pesadilla en la que Jacob me violaba, pero esta vez me fijaba y no nos cuidábamos. Comencé a llorar sobre el pecho de Edwart, el me abrazó mas fuertemente mientras se sentaba y me apoyaba sobre sus rodillas. No logre calmarme hasta las cuatro, Edw estuvo todo el tiempo conmigo intentando consolarme, y cuando lo veía me sentía peor porque sabía que lo estaba haciendo sufrir a el también.

 

- Perdón.- le dije cuando pude volver a hablar.- Deberías haberte ido.-

- No te preocupes, pero ¿Ya estas mejor?.- me preguntó todavía preocupado.

- Un poco, en un rato se me pasa.-

- Volve a dormir, yo me quedo acá por las dudas.-

- No, si me duermo voy a tener más pesadillas.- le contesté asustada.

- Pero no vas a aguantar despierta.-

- Si, no te preocupes que puedo aguantar.-

Me acostó nuevamente en la cama y me beso en la frente. Se fue y a los cinco minutos entro con un CD en la mano. Lo puso en el reproductor y empezó a sonar claro de luna cuando termino el tema siguió sonando música clásica. Logre aguantar despierta hasta la mañana pero me sentía muy cansada. Me fui a bañar y cuando me mire en el espejo vi que tenía las ojeras muy marcadas. Regrese a la habitación ya peinada y vestida y me puse un poco de base para intentar disimularlas un poco. No tenía hambre pero desayune dos tostadas para que Edw no se preocupara tanto. Cuando termine subí a buscar la mochila y baje a esperar. Estuvimos diez minutos sentados en silencio hasta que escuche a Jas toser mientras me miraba, pero esta vez no estaba pensando en nada, ¿Qué había echo ahora?.

- Bella ¿En qué pensabas?.- me preguntó al darse cuenta que no entendía que había echo ahora

- En nada. ¿Qué sentías?.- le pregunté curiosa.

- Nada, cosa que nunca sentí alrededor tuyo por eso me preocupo.-

- ¿Se puede sentir nada?.-

- Si, pero solamente si estas muy relajado y es algo que se tarda un montón en lograr.- me explicó confundido.- ¿Hace mucho puedes pensar en nada?.-

- Si, siempre pude pero casi nunca lo hago.-

- ¿Por qué no? Es relajante.-

- Porque siempre hay algo que me preocupa entonces siempre termino teniendo algo en la cabeza.-

- Ah, vale.-

Después de esa pequeña conversación fuimos al garaje y subimos al auto, pero esta vez manejo Al dejando a Edwart sentado a mi lado en la parte trasera.

Llegamos a la escuela y entramos.

- Hoy procura no ser tan torpe en gimnasia.- le dije a Alice antes de separarnos para ir a geografía.

- Hoy me las va a pagar, aunque sea le pego un pelotazo pero algo le hago.-

Con Edw estuvimos todo el camino riéndonos. Entramos al aula y nos sentamos en el banco de la derecha de Áng.

- ¿De qué se ríen chicos?.- nos preguntó al ver que no nos calmábamos.

- De que Al se va a vengar del profesor de gimnasia, no sabe que pero ya nos dijo que algo le va a hacer.- explicó Edwart riéndose. Cuando termino de oír la explicación también se unió a nuestras risas.

Llego el profesor y pidió silencio mirándonos especialmente a nosotros. Salimos de clase y nos despedimos de Ángela para ir a lengua y literatura.

 

- ¿Hoy vamos a seguir leyendo esa novela?.- le pregunté antes de entrar al aula.

- Si, ¿Quieres hacer novicio?.-

- No, eso es lo que haces tú no yo. Necesito que me hagas un favor.-

- Lo que quieras Bells.- me dijo extrañado.

- Voy a intentar no pensar en nada y si no funciona en otras cosas, pero si la profesora me va a hablar o sospecha algo avísame ¿Vale?.-

- Dale, tu concéntrate en otra cosa que yo me encargo de la vieja esa.-

Cuando entramos al aula la profesora ya estaba en su pupitre pero todavía no había comenzado con la clase. Se quedo estupefacta al vernos entrar a los dos sonriendo.

- Perdón por llegar tarde, profesora.- dijo Edw amablemente.

- No hay problema, tomen asiento.-

Fuimos a nuestros lugares habituales. Nos sentamos y la profesora comenzó a leer la novela. Me concentre en no pensar en nada, pero su voz me distraía, luego de diez minutos de concentrarme lo logré. Jas tenía razón, se sentí increíble no pensar en nada, sentía que volaba y que nada me importaba. Sentí un suave codazo en el estómago, Edw me miró y luego miró al reloj. Me di cuenta que faltaban cinco minutos para que terminara la clase. Le sonreí y el me correspondió justo cuando tocaba el timbre del almuerzo.

- Fue la mejor clase de todo el año.- le dije mientras salíamos.

- Pues la verdad si, me gusto verte relajada aunque al principio no lo parecías.- me contesto.

- Ah, es que tarde diez minutos, pero dejemos de hablar de eso que seguro el director mando algún espía.- le dije mirando a nuestro alrededor.

- Tienes razón, pensé que te iba a afectar no dormir pero viniendo de vos no es raro que no actúes como deberías.-

- Gracias por lo de anormal.- le dije irónicamente.

- Pero ¿sabes que?.- me preguntó mientras se sentaba en nuestra mesa sonriente.

- ¿Qué?.- le pregunté curiosa.

- Que sos mi anormal y no te comparto con nadie.-

- Igual yo no estaría con nadie que no fueras vos, pero me tienes que avisar si alguna chica te mira mal o con dobles intenciones así la espanto o algo.-

- ¿Qué entraría dentro de algo?.- me preguntó juguetonamente.

- Cuando pase te muestro.- le conteste.

- Áng me esta mirando.- dijo el mientras le guiñaba un ojo y ella se reía de nuestros comentarios.

- ¿Queres que le muestre que eso no se hace?.-

- Me encantaría.- me dijo mientras se acercaba peligrosamente hacia Ángela.

Le tome la cara entre mis manos y lo bese. A los cinco segundos me separe de él dejándolo con las ganas.

- Eso haría si cualquiera te mira de mala cara, pero a Ángela la perdono.- dije mientras me reía de la cara de los tres.- Chicos, tiene que ver la cara que pusieron.- les sugerí mientras me sujetaba el estómago que ya me dolía de tanto reírme.

- Isabella Swam ¿Qué cara quieres que pongamos?.- me preguntó Al enojada.

- No se, fíjate tu.- le dije sonriendo.

De repente Edw se unió a mis risas. Terminamos los dos acostados en el piso de la cafetería revolcándonos de la risa.

- Y ustedes dos ¿De qué se ríen?.- preguntó Alice todavía enojada.

- Hey Áng mira la cara de mi hermanita.- le dijo Edwart.

Cuando la miró estallo en carcajadas junto a nosotros dos, demostrando que no éramos los únicos locos. Al agarró la bandeja donde estaba la comida y cuando vio su reflejo nos hizo compañía.

 

Todos los profesores nos miraban como si estuviéramos locos, excepto el de trigonometría que parecía feliz. Estaba empezando a caerme bien.

Cuando me calme me levante y me senté en la mesa, esperando que mis compañeros se tranquilizaran, cuando lo lograron vinieron y me hicieron compañía. La mayoría de los alumnos y los profesores nos seguían mirando con desaprobación.

- Bells nunca pensé que te animarías a besar a mi hermano.- me dijo sorprendida.- ¿Vos no eras la tímida?.-

- Era o soy, no se, pero daría cualquier cosa por tener una foto de sus tres caras en ese momento.-

- Pues yo lo que menos quiero ver son sus caras, yo te quiero ver a ti.- dijo Edw mirándome a los ojos.- ¿Sabes como me gustaría que me beses devuelta?.-

- Pues vas a tener que aguantar un poco, los profesores están a punto de matarnos.- le susurre.

- Chicos ¿Están de novios?.- nos preguntó Áng curiosamente.

- No.- contestamos los dos a coro.

- Ah, me hicisteis acordar. Bella más tarde tenemos que hablar ¿Vale?.- me aviso Edw.

- Dale, pero mira que hoy tenemos que charlar con el director y tengo el presentimiento de que va a ser larga la charla.-

Pasaron las clases y estábamos en historia, cuando entra el profesor Varner con Alice y Ángela y le dice al maestro que necesita que salgamos de clases. Salimos del aula, llegamos al despacho del director y nos sentamos igual que la última vez pero con el profesor de trigonometría al lado nuestro.

- Bueno chico, esta vez vamos a ir directo al grano ¿Qué es lo que sucede?.- preguntó el señor Greene.

- No nos sucede nada director.- dijo Edw intentando sonar convincente.

- ¿Entonces tienen doble personalidad o que?.-

- No hasta donde yo se.- le respondí.- Pero aunque así fuera es nuestro asunto, no suyo.-

- ¿Hasta cuando van a seguir usando esa excusa?.- preguntó indignado.

- Hasta que nos dejen en paz director. Miren nosotros no tenemos nada contra usted pero deje de meterse en nuestras vidas.- le dijo Al enfadada.

- ¿Por qué unos días están tristes y después están revolcándose de la risa?.- preguntó curioso el profesor Varner.

- Porque intentamos no pensar en las cosas tristes pero en algunos momentos nos supera y no lo podemos olvidar, pero hay otros días en que nos levantamos de un buen humor que no nos deja pensar en las cosas feas que pasan.- contestó Edwart.

- ¿O sea que hoy se levantaron graciosos?.- preguntó intentado comprendernos.

- No, fue la peor noche. Creo que la mayoría tuvimos pesadillas y al final terminamos quedándonos toda la noche despiertos, pero después nos cambio el ánimo, no sabemos que fue, pero para nosotros mejor así, aunque creó que nos tenemos que controlar más en la cafetería.- dijo mirándome seriamente.

- Pero no puedes negar que las caras que pusieron eran graciosas.- le dije picaramente.

- Vale, asía mucho que no me divertía tanto.- me sonrío.

- Bueno tortolitos, porque no dejan esas cosas para más tarde.- nos sugirió Al.

- ¿Celosa por que tu chico no esta a acá?.- pregunté astutamente.

- Aja.- me dijo triste.

- Basta de charlas que no llevan a ningún lado.- dijo el director enfadado.- No se van a mover de aquí hasta que no nos digan que es lo que ocurre.- nos amenazó.

 

- ¿Podemos hacer la tarea de mientras?.- le preguntó Edw.

- Claro.-

- Vale.- respondimos los cuatro a coro.

Sacamos las cosas de la mochila para demostrarle que no le íbamos a decir nada, y que no teníamos problema con quedarnos ahí. La tarea de geografía fue aburrida y la de lengua y literatura como no había escuchado nada en la clase no la podía hacer.

- Edw ¿Tenes el libro de lengua y literatura?.- le pregunté.

- Si, espera que lo encuentre.-

- ¿Qué tenes en la mochila?.- le pregunté curiosa.

- No creo que quieras saberlo.- me sonrió.

- Bells mátalo. Ya me canso con el no creo que quieras saberlo.- dijo imitando su voz.- Y ya que estas revísala no, total dijo que con vos no se podía enojar.- me recordó.

- Cierto ya lo había olvidado.- dije mientras me tiraba encima suyo para sacarle la mochila.

- Bells con la mochila no.- me dijo seriamente.

- Vale. Pero no creas que va a quedar así.-

- Viniendo de ti no esperaba otra cosa.- dijo mientras esbozaba su sonrisa torcida.

- ¿Me ayudas con historia?.- le pregunté olvidándome del libro.

- Vale.-

Nos pusimos los dos juntos a hacer la tarea de historia. Cuando terminamos seguimos con las demás tareas hasta que no nos quedo ninguna.

- Adivina lo que tengo en la mochila.- me dijo de repente.

- ¿Me vas a mostrar?.- le pregunte contenta.

- No, pero tengo algo que puede gustarte.

- ¿Qué?.- le pregunté ansiosa.

- ¿Leíste el libro Juan Salvador Gaviota?.-

- No, tiene nombre feo.-

- ¿Entonces como haces para leer todos los días cumbres borrascosas?- intervino Al.

- No te metas con ese libro.- le contesté enfadada.

- Pero de enserio ¿Qué le vistes?.-

- No se, la primera vez que lo leí me encanto y desde entonces lo leo siempre. Me fascina.- le intente explicar.

- Vale, pero espera, tengo acá el libro, ¿Lo quieres leer?.- me pregunto Edwart.

- ¿Es cómo el que me distes el otro día?.- lo cuestione.

- No exactamente. Te deja mensaje también pero no el mismo.- me dijo.

- Vale, haber que libro feo tengo que leer por no traer el mío en la mochila.- le contesté sonriendo.

Me acosté en el piso y empecé a leer. Cuando iba por la mitad levanté la vista y Edw estaba mirándome.

- ¿Qué ocurre?.- le pregunté.

- Te ves muy linda y relajada mientras lees.- me sonrío, le sonreí y seguí leyendo.

- Edwart ¿Cuál es tu libro favorito?.- inquirí cuando termine de leerlo.

- No tengo uno solo, pero los dos que te di me encantan.-

- Si, están muy buenos.- mire a Alice y Ángela, no podía creer lo que hacían.

- Bellita la cara que pusisteis.- me dijo riéndose.

- ¿Qué persona normal lleva esmaltes en la mochila?.- le pregunté estupefacta.

- La verdad yo tengo la misma duda.- dijo Áng.

- ¿Ninguna de las dos lleva esmaltes en la mochila?.- preguntó Al sin poder creerlo.

- A diferencia tuya, son normales, hermanita.-

- Calladito o te acuso con mi mama.- dijo con voz infantil. Los cuatro estallamos en carcajadas.

Era el mejor castigo que podíamos tener, estar los cuatro juntos, haciendo bromas y divirtiéndonos. Comencé a sentirme mareada por lo que me senté con la cabeza entre las rodillas.

- ¿Qué te ocurre Bells?.- me preguntó Edw entre susurros.

 

- No me siento bien, siento que todo gira.-

- Alice llama a papá ya.- dijo Edw nervioso.- Bellita ¿Me escuchas?.- me dijo mientras me tomaba del mentón para que lo mirara a los ojos.

- Si. ¿Qué pasa?.- le susurre.

- Ahora viene Carlisle, intenta calmarte ¿Vale?.-

Los profesores no sabían que hacer. Mire a la ventana y estaba pálida. Al me puso su chaqueta sobre los hombros para que entré en calor. Sentí que la cabeza me iba a explotar.

- Áng fue a buscar una pastilla a la enfermería pero necesitamos que no te desmayes, tienes que hacer un esfuerzo, ¿Puedes hacerlo Bells?.- me suplico Alice.

- Si.- le contesté débilmente.

- ¿Te duele algo o solo estas mareada?.- me preguntó el otro Cullen.

- La cabeza.-

- ¿Te la golpiastes últimamente?.-

- No. Distráeme.- le pedí.

- Vale, en las vacaciones viajamos a una isla y a Emmett casi se lo comen unos tiburones, pero nada interesante.- le sonreí al entender que al final había sucedido al revez.

- ¿Qué mas hicieron?.- le pregunté.

- Esme comenzó a reconstruir una casa del siglo XVII y Papa Noel le trajo a mi hermanita el auto que quería.-

- ¿Amarillo?.- inquirí, sabiendo cual era el auto.

- Si, lo recuerdas.- me dijo Al.

- ¿Funciona bien?.-

- Es el mejor auto que puede existir, aunque según Rose el motor no es tan bueno como el del volvo por lo que estamos planeando cambiárselo.- me contestó sonriendo.

La puerta se abrió y entró Áng con unas tabletas de pastillas y una botella de agua en las manos.

- Es todo lo que había.- dijo mientras le daba las cosas a los dos hermanos. Edw tomo dos y me las dio.

- Bells, toma estas pastillas.- me dijo mientras me pasaba la botella de agua.

El agua comenzó a hacer que los mareos volvieran. Me paré y empecé a correr hacia el baño. Al entró conmigo. Cuando terminé me lavé la cara y regresamos a la oficina del director. Carlisle estaba adentro. Cuando me miro se quedo petrificado.

- Bells ¿Comiste algo?.- me preguntó.

- Desde ayer que no come nada.- intervino Edw.

- ¿No comes nada desde ayer?.-

- ¿Dos tostadas cuentan?.- inquirí.

- ¿Tomasteis algo?.-

- Agua recién.-

- ¿Nada más en dos días?.-

- Aja.-

En ese momento me desmaye. Sentía cosas alrededor pero no las entendía. Me desperté en la cama de un hospital. Edw estaba a mi lado. Cuando abrí los ojos me sonrío.

- ¿Cómo te siente?.- me preguntó.

- Bien, creo. ¿Qué paso?.-

- Te desmayasteis en el despacho del director, mi papá se dio cuenta que fuera lo que fuera era serio por lo que te trajimos al hospital. Estuvisteis desmayada por un día entero, te hicieron un montón de pruebas pero todavía no saben lo que tienes. Nos tuvisteis preocupados a todos.- me dijo mientras me tomaba el rostro entre sus manos. Lo bese para que se diera cuenta que todo iba a estar bien.

La puerta se abrió y entró una enfermera.

- ¿Cómo se siente señorita Swam?.- me preguntó dulcemente.

- Bien.- le dije.

- Necesitamos hacerle unos estudios.- me avisó mientras sacaba la cama de la habitación.

Edw caminó al lado mío tomándome la mano. Entramos a un cuarto donde no le permitieron quedarse a mi lado. Me hicieron una tomografía cerebral (N/A no se si se llamaba así, pero la cosa era que a través de la computadora pudieron ver las fotos de su cerebro.) Me dijeron que no había nada raro, y que no sabían que era lo que tenía.

 

- Hola Bells.- dijo mientras entraba al cuarto.

- Hola Carlisle.- le contesté sonriendo.

- ¿Te sientes bien?.- me preguntó.

- Si.- le dije rápidamente. Me sonrió.

- Bella ¿Sabes qué es lo que esta causando esto?, porque nosotros estamos en blanco.- me preguntó.

- No, no tengo la menor idea.-

- ¿Recuerdas algo inusual que hayas sentido?.-

- Nada.- le dije.

- ¿Puedes describirme cómo te sentías ayer antes de desmayarte?.-

- Me sentía bien, pero en un momento comencé a sentirme mareada y que todo giraba, después la cabeza empezó a dolerme mucho, tenía mucho frío, y cuando tomé agua no la llegue a tragar que sentí nauseas y tuve que ir al baño.- le explique todo lo que recordaba.

- ¿Por qué estuvisteis dos días sin comer?.-

- No tenía hambre, pero pensé que no era nada.-

- No te preocupes pero te vas a tener que quedar acá hasta que sepamos que tienes ¿Vale?.-

- Vale.- le contesté.

La enfermera me llevó nuevamente a la habitación y me dijo que cualquier cosa que necesitara o si me sentía mal tocara el botón que había junto a la cama.

- Hola Bells, Edwart fue a hablar con papá después viene.- me dijo Al mientras se sentaba junto a la cama.

- No hay problema.- le dije sinceramente.- ¿Fueron al colegio?.- le pregunté luego de estar unos minutos en silencio.

- Edw no quiso pero yo fui, tenías que ver la cara del director, era re graciosa.- me dijo riéndose.

- ¿Al final que le hicisteis al profesor de gimnasia?.-

- Pues sin querer cuando estábamos jugando al tenis le di un raquetazo en la cabeza.- me dijo sonriendo.

Empecé a reírme, no podía creer lo que era capaz de hacer Alice cuando se enojaba.

- Al, recuérdame nunca meterme contigo.- le dije sonriendo.

- Jaja, pero a ti no te puedo hacer nada y si te hago alguna maldad entré toda mi familia me matan.-

La puerta se abrió y entró Edwart.

- Hermanita ¿Puedes salir que necesito hablar con Bella?.- le preguntó.

- Chau.- dijo mientras salía.

- Bells ¿Se te ocurrió la posibilidad de que esto fuera por que estas embarazada?.- me preguntó lentamente.

- Pues no se me había ocurrido.- le dije siendo sincera.

- Los médicos saben que esa puede ser una teoría pero igual no saben que te violaran y necesitan tu consentimiento para ver en tu sangre si esta la hormona gonadotropina coríonica humana (N/A es la hormona que aparece en los embarazos) ¿Qué quieres hacer?.-

- Supongo que lo mejor va a ser que lo hagan.- le contesté mirando por la ventana.

- Bells, no importa lo que pase siempre vamos a estar con vos ¿Vale?.-

- Gracias.- le contesté mientras lo abrazaba y él me besaba.

Entró un doctor y se quedo esperando que nos separáramos para no interrumpir, yo me puse roja y Edw se río.

- Señorita Swam ¿Ya le explicó la teoría?.- me preguntó acercándose.

- Si, ya me lo contó.-

- ¿Podemos hacer el análisis de sangre?.- me preguntó.

- Si.- le dije lentamente.

Saco una jeringa del armario y se acerco a mí nuevamente. Yo giré la cabeza para no mirar la sangre que me sacaría.

- Estire el brazo.- me indicó.

 

Lo hice mientras continuaba mirando a Edwart. Él me tomo la cara y me beso, pero yo no le correspondí. Me estaba mareando nuevamente.

- Bells ¿Estas bien?.- me preguntó preocupado.

- Aja.- le dije mientras asentía con la cabeza.

- ¿Qué le ocurrió señorita?.- me preguntó el doctor.

- Me marie.- le dije intentando volver a calmarme.

- ¿Ya se le paso?.-

- No.- le dije intentando contener un gemido de dolor que al final se me escapo.

- ¿Qué le duele?.-

- La cabeza.- le dije entre susurros.-

Entraron varias enfermeras por la puerta y Carlisle vino con ellas.

- ¿Qué ocurrió?.- preguntó rápidamente.

- Se mario mientras le sacaba sangre y después comenzó a dolerle la cabeza.- le contestó.

- Bells mírame a los ojos.- me indico mientras me tomaba la cara entre sus manos.- Intenta no desmayarte.- me pidió luego de que lo hubiese obedecido.

- Vale.- le dije intentando mantener los ojos abiertos.

Sentí que el dolor de cabeza y los mareos comenzaban a desaparecer. A los diez minutos ya me sentía bien nuevamente.

- ¿Cómo te sientes?.- me preguntó una de las enfermeras.

- Bien.- le dije.

- ¿Te sigue doliendo algo?.- inquirió el doctor Cullen.

- No.- le dije mientras continuaba con la mirada en su rostro.

- Si te vuelves a sentir mal, toca el botón y mira a algo fijamente así no te desmayas ¿Vale?.-

- Vale.- le dije.

- Bueno vamos a ver que sale en los exámenes, cualquier cosa toquen el botón.- nos dijo mientras todos se iban.

Edw se acercó nuevamente y me tomó la mano mientras me pedía que intentara dormir. Me desperté después de tener la misma pesadilla que había tenido dos días atrás. Estaba todo oscuro. Las lágrimas comenzaban a bañar mi rostro cuando sentí que alguien las secaba.

- Bells ¿Tuvisteis otra pesadilla?.- me preguntó Edw mientras me abrazaba.

- La misma que tuve el otro día.- le dije entre sollozos.

Continué llorando hasta que entró una enfermera y me administró un sedante para que volviera a dormir. Volví a despertar a las diez de la mañana.

- ¿Mejor?.- me preguntó Edwart.

- Mucho.- le dije.- ¿Vos cómo estas?.- le pregunté.

- Bien, todavía preocupado.-

- ¿No se sabe nada?.- le pregunté deseando que supieran que era lo que tenía y que no fuera nada relacionado con un embarazo.

- No, hoy a la tarde llegan los resultados del laboratorio.- me explicó.- Hoy antes de ir al colegio vino Áng a visitarte, después le dije que la ibas a llamar así hablaban, esta muy preocupada por vos.-

- Vale, después la llamo así se queda tranquila.- me quede pensando.- ¿Hoy fue Alice al colegio?.-

- Si, ella va a seguir yendo así no deja sola a Ángela, creó que la quiere mucho.-

- Es imposible no quererla.- le dije mientras me perdía en sus ojos.

- Es imposible no amarte.- me dijo antes de besarme. Nos quedamos abrazados un rato largo.

- Edw.- lo llame preocupada.

- ¿Qué ocurre amor?.- me preguntó mientras me soltaba.

- Me esta empezando a doler la cabeza.- le dije lentamente.

- Mírame fijo y no cierres los ojos ¿Vale?.- me dijo mientras tocaba el botón.

- ¿Qué ocurre?.- preguntó una enfermera mientras entraba al cuarto.

- Le duele la cabeza nuevamente.- dijo Edw sin apartar la vista de mi cara.

 

- Esperen un segundo mientras voy a buscar la jeringa.-

Se me empezaron a cerrar los ojos.

- Bellita, por favor, sigue mirándome, ahora regresa y se te va a pasar el dolor, pero tienes que continuar despierta.- me dijo Edwart mientras tomaba mi barbilla.

Intenté seguir mirándolo pero mis párpados ya resultaban muy pesados por lo que me desmaye.

- Bells.- escuche que me llamaban. Intenté abrir los ojos pero no podía.- Tienes que abrir los ojos, por favor sigue intentándolo.- me alentaban.

Continué intentándolo y a los diez minutos logré abrirlos. Vi que estaban Alice, Ángela, Carlisle y Edwart alrededor mío, él último me abrazó y no me dejaba respirar, pero el doctor Cullen al darse cuenta lo apartó.

- Bella ¿Qué es lo último que recuerdas?.- me preguntó preocupado.

- Que me dolía la cabeza y Edw me dijo que lo mirase, vino una enfermera, se fue y después él me decía que aguante con los ojos abiertos. ¿Qué paso?.- pregunté intentando comprender que podría haber pasado.

- Te despertasteis a la mitad de la noche y te quedasteis mirando a la ventana por dos horas, ante cualquier ruido te asustabas y mirabas nerviosa al causante del sonido, después cerrasteis los ojos y te volvisteis a dormir.- me explico Edw.

- ¿Sos sonámbula o algo por el estilo?.- me preguntó Alice.

- No que yo sepa.-

- ¿Cuanto tiempo dormí?.- pregunté.

- Dos días.-

- ¿Pueden ir todos afuera? Tengo que hablar con ella.- pidió Carlisle.

Salieron todos de la habitación, Edw antes de irse me dio un beso y me dijo que no me preocupe.

- Bells, estos son los resultados de la prueba de sangre, te dejo sola para que lo leas.- me dijo mientras me daba un sobre.

Salió de la habitación y me quede congelada con el sobre en la mano.

hola, bueno hoy traigo malas noticias. Mañana me voy de vacasiones por lo que por un tiempo no voy a subir capitulos, pero para reconpensarlos les dejo unos adelantos: la relacion de ben y ángela empieza a decaer y bella y edw tienen una charla seria que los profesores escuchan

- Edw.- lo llame sabiendo que de seguro me escuchaba.

- ¿Qué ocurre?.- me preguntó mientras entraba y se sentaba a mi lado.

- ¿Me haces un favor?.- le pregunté.

- Lo que vos quieras.-

- Fíjate tú, yo no puedo abrirlo.- le dije a la vez que le pasaba el sobre.

- Pero puedes mirarlo otro día. No tiene porque ser hoy.-

- Por favor.-

- Vale.-

Empezó a abrir el sobre. Sentí que el tiempo se paraba y que ese momento iba a ser muy importante en mi vida. Leía las hojas a una velocidad impresionante. En la última hoja vi que se detenía y comenzaba a prestar atención. Cerré los ojos.

- Bells ¿Estas bien?.-

- Si, pero no quiero ver.-

- Yo te diría que mires, no estas embarazada.- me dijo mientras me besaba.

Abrí los ojos y lo vi sonriendo. calculadora de dias fertiles

- ¿Enserio?.- le pregunté sin poder creerlo.

- Si, no estas embarazada.- me abrazó.

- ¿Entonces por qué estoy así?.-

- Pues no se, pero seguro que dentro de poco lo van a averiguar.-

- Vale.- le dije mientras sonreía y lo abrazaba.

Nos quedamos abrazados hasta que me dormí, pero esta vez no tuve ninguna pesadilla, ahora que sabía que no estaba embarazada podía dormir tranquilamente.

Desperté al escuchar que me llamaban nuevamente. Abrí los ojos y vi que eran varios doctores que no conocía.

 

- ¿Cómo se encuentra señorita Swam?.- preguntó uno de ojos celestes.

- Bien.-

- Me parece que ya sabemos que es lo que tiene.- dijo otro de los médicos.

- ¿Qué es?.-

- Usted creía que estaba embarazada por lo que puede ser un embarazo psicológico.- explico otro.

- ¿O sea que todo lo hacia mi cabeza y que estoy bien?.-

- Si, pero igual se va a quedar uno días en observación por las dudas.- contestó el de ojos claros.

Se retiraron todos los médicos excepto el primero que me hablo.

- Bueno ahora usted tiene otro problema.- me dijo seriamente.

- ¿Qué paso?.- le pregunté tímidamente.

- Pues necesitamos hacerle otro examen.-

- ¿Para que?.- le pregunté sin entender.

- Mire yo soy amigo del doctor Cullen y él me pidió si podía hacerle un favor. Me contó que a usted le tendría que haber venido hace varios días pero que no le vino, cuando le dije que lo más probable es que fuera un embarazo psicológico me preguntó que por que su período se interrumpió y la verdad es que eso es lo más extraño, ya que eso nunca pasa.-

- ¿Qué quiere decir eso?.-

- Pues que probablemente usted tenga algún otro problema en su organismo por lo que le tengo que hacer algunas pruebas para ver que es lo que tiene. ¿Le parece?.- me preguntó.

- Vale.- le dije.- Pero ¿Tengo que tener algo si o si?, ¿No puede ser que se haya interrumpido y listo?.-

- Pues podría llegar a ser pero no queremos correr riesgos, igual sino quiere se puede negar a hacerse los estudio.- me explicó.

- No, no hay problemas.- le contesté.

- ¿Cómo quiere ir: caminando o en silla de ruedas?.- me preguntó.

- Caminando.- le dije rápidamente.

- ¿No te gustan los hospitales no?.- me pregunto divertido.

- ¿Tanto se nota?.-

- Un poco.- me dijo mientras se reía.

Me ayudo a pararme y comenzamos a caminar, me llevaba agarrada de la mano por miedo a que me cayera. Entramos a un pequeño consultorio. Comenzó a hacerme exámenes, al principio me sentía incomoda pero luego intente relajarme. En un momento se puso tenso por lo que supuse que había encontrado algo mal.

- ¿Qué ocurre?.- le pregunté.

- Espera que quiero confirmarlo, lo más probable es que halla visto mal.- me dijo mientras salía y volvía con otro aparato (N/A el que usan para ver a los bebes antes que nazcan y para saber el sexo) me puso la crema y comenzó a mirar. Me estaba poniendo nerviosa, quería saber que era lo que pasaba.- ¿Te importaría si viene otro médico?.- me preguntó.

- No, pero ¿Tan grave es?.-

- Grave no, pero lo que si es malo.-

Salió y volvió con otro doctor. Comenzaron a mirar y el otro médico le dijo que para él también era eso y luego se retiro.

- Bella necesito que confíes en mi y que me respondas una pregunta con total sinceridad.- me dijo seriamente.

- Vale.- le dije realmente asustada por su actitud.

- ¿Te violaron?.- me preguntó sin rodeos. Se quedo mirándome y supuse que mi cara me delataría.

- Si, pero ¿Qué es lo que tengo?, por favor.- le suplique.

- Bueno, cuando te violaron no lo hicieron con mucha delicadeza y eso daño tu sistema reproductor.- me explico.

- ¿Qué tanto lo daño?.- le pregunté asustada.

 

- Mucho, ya casi no existe. Bella lamentó mucho lo que te voy a decir pero no vas a poder tener hijos.- me dijo mientras me abrazaba.

No podía creer como me había arruinado la vida Jacob, todo lo que estaba pasando era por él. Una lagrima se escapó por mi mejilla, y en ese momento me jure que haría todo lo posible por no derramar más lágrimas por su culpa.

Me separé y mire por unos segundos al techo para calmarme.

- ¿Podemos volver a la habitación o a donde sea que voy a estar en observación?.- le pregunté.

- Claro, pero estas segura que podes caminar, si quieres busco una silla de ruedas.- me sugirió viendo que no estaba muy bien.

- No, prefiero caminar, no se preocupe no va a pasar nada.- lo tranquilice mientras me levantaba. Tomó mi mano y comenzamos a caminar hacía la habitación. Cuando llegamos no había nadie, no sabía si era mejor o peor, por una parte no tenía nadie que me preguntara como estaba, pero por el otro no tenía a nadie para abrazar.

- Me dijeron que iban a comer algo y volvían, bueno voy a buscarlos.- me dijo mientras me sentaba en la cama.

- No, déjelos. Estuvieron todo el tiempo acá que se relajen un poco.- le dije.

- No es recomendable que te dejemos sola, si nos equivocamos en lo que tenes te puede dar un ataque o algo, pero tengo una idea, me quedo yo, ellos necesitan descansar un poco.- se sentó en la silla que siempre usaba Edw.

- ¿Me puedo sentar allá?.- le dije señalando una silla junto a la ventana.

- Si, claro.- me dijo.

Me levanté y caminé hacía allí. Me senté y miré hacia fuera. No era el paisaje más lindo que podría haber. Era triste.

- ¿Lamentándote que es todo verde y no marrón?.- preguntó Edwart desde la puerta.

- Se nota que me conoces.- caminó hasta quedar al lado mío, me tomó en sus brazos y me llevo hasta la cama y me acostó quedándose a mi lado.

- Abrázame.- le pedí.

Cumplió mi pedido y terminó sentado en la cama a mi lado abrazándome. Me sentía segura y protegida estando a su lado.

- Bellita ¿Qué pasó cuando nos fuimos?.- me pregunto preocupado.

- No quiero hablar de eso, no ahora. Prométeme que no le vas a leer la mente a nadie para averiguarlo.- le dije.

- Vale, te lo prometo, no te preocupes que voy a esperar hasta que vos me lo quieras decir.- me contestó.

- Gracias.- le dije mientras tomaba su cara entre mis manos y lo besaba.

- Te amo.- me dijo dulcemente. Le sonreí.

La puerta se abrió y entraron los demás Cullen con Ángela. Emmett nos miró y se empezó a reír, ganando una mirada reprobatoria por parte de la mayoría, pero en especial de Edw que en ese momento sentí que sería capaz de matarlo. Le tomé la mano y se la apreté, me miró y se calmo.

- Bells ¿Ya estas mejor?.- me preguntó Esme.

- Si, me dijeron que lo mas probable es que me den de alta en pocos días.- le contesté sonriendo.

- ¿O sea que ya estas bien según los médicos?.- preguntó Jas.

- Algo así.- le contesté.

- ¿Por qué estas triste?.- inquirió confundido.

- No importa.- le respondí.

- ¿Segura?.-

- Si, Al, no quiero hablar de eso ahora.-

- Vale.-

Se fueron todos y me dejaron con Edwart.

- Bells ¿Le vas a contar a Áng, no entiende nada?.- me preguntó.

- No puedo.- le respondí.

- Con mi hermanita te ayudamos.- me ofreció.

 

- ¿Enserio?.- inquirí esperanzada.

- Si, obvio Bellita.-

Salió afuera y volvió a los cinco minutos con Alice a un lado y con Ángela del otro.

- Empiezo yo supongo.- dijo Edw pensando.- Bueno la vez que hablamos en mi casa nos faltó contarte una parte.- comenzó.

- ¿Hay más?.- preguntó confundida.

- Si, Jacob también la violo.- le dijo sin darle vueltas al asunto.

Áng se quedo quieta en el lugar, respiraba agitadamente. En unos minutos se calmó.

- ¿Es broma?.- me preguntó mirándome.

- Falta todavía.- le dijo Al.

- Continua.- le dijo mirando a Edwart.

- Los médicos pensaban que Bells estaba embarazada, pero al final tenía un embarazo psicológico.- terminó de relatar.

- ¿Un qué?.-

- Mi cabeza pensaba que estaba embarazada por eso aparecían los síntomas, pero como ahora se que no es así no deberían aparecer más.-

- ¿No estas embarazada?.-

- No.- le dije seriamente.

La puerta se abrió.

- Bella hay buenas noticias.- me dijo el médico de ojos claros.- Como estas viviendo en la casa de un doctor y parece ser que los hijos saben de medicina en media hora puedes irte, pero ante cualquier problema tienes que regresar.- me dijo sonriéndome.

- Gracias.- le dije mirándolo a los ojos.

- No hay problema, pero prométeme que ante cualquier problema vas a venir.- me pidió.

- Vale, lo prometo.- le dije sonriendo.

Se fue de la habitación Me iba a poder ir.

- ¿Ya se conocían?.- preguntó Al desconcertada.

- Si, me tubo que hacer unos estudios mientras se fueron a comer.- le contesté sinceramente.

- Bueno en media hora eres libre nuevamente.- me dijo Edwart contento.

Salimos del hospital y fuimos con Alice y Ángela en el volvo plateado mientras que los demás se fueron en la ferrari de Rose (N/A no me acuerdo si era ese el auto tenía).

- Áng ¿Vienes a casa?.- preguntó Edw.

- No, voy a hacer la tarea y arregle para salir más tarde con Ben.- contestó.

- Vale, no hay problema.- dijo Al.

Fuimos hasta su casa y la dejamos. En cinco minutos llegamos a la casa de los chicos, los demás ya estaban adentro. Edwart me acompaño a mi cuarto y trajo unos cuadernos.

- ¿Mañana vas a ir al colegio?.- me preguntó.

- Si.- le dije.- Ya falte demasiado.-

- Pero están justificadas esas faltas.- me dijo.

- No importa.-

- Igual mañana a la tarde vamos a salir. Como te perdisteis el fin de semana vas a pasar toda la tarde conmigo.- me aviso.

- Vale, y ¿Qué vamos a hacer?.-

- Te vas a quedar con la intriga.- me dijo sonriendo picaramente.

- Vale.- le contesté sonriendo.- ¿Qué pasó con el director?.- le pregunté curiosa.

- Supongo que mañana va a tratar de hablarnos, pero cualquier cosa le decimos que tenes que ir al médico y listo.- me dijo entré risas.

Fuimos al piso de abajo y empezamos a ver la televisión pero estaba aburrida.

- ¿Tocas algo en el piano?.- le pregunté.

- Vale.- me tomó la mano y me sentó a su lado.

Empezó a tocar una melodía triste, no sabía si era suya o si era conocida pero era hermosa, era la segunda canción que más me gustaba, ninguna iba a sacar a mi nana del primer lugar.

- ¿La escribisteis vos?.-

- Si, ¿Te gustó?.-

- Si, es hermosa.- le dije entre susurros.

 

Me quede pensando unos minutos, si lo tenía que hacer ahora.

- Edw ¿Podemos ir a algún lugar a hablar?.-

- Si, ¿Un lugar lejos donde no escuchen?.- me preguntó intuyendo a lo que me refería.

- Si.- le dije lentamente.

- Ven, vamos.- me dijo mientras me tomaba en brazos y comenzaba a correr.

Corrió durante cinco minutos, cuando freno estaba realmente mareada. Me senté y puse la cabeza entre las rodillas. Sentí que Edwart me hablaba pero me sentía muy mal como para contestar. A los diez minutos ya estaba un poco mejor.

- Odio viaja así.- le dije de repente.

- Me preocupasteis, pensé que te ibas a desmayar o algo por el estilo.- me contestó.

- Perdón, es que me marea mucho.- le dije restándole importancia.

- Bueno pero ¿Ya estas bien?.- me preguntó.-

- Si.- me quede pensando.- Cuando me desperté, después de saber que no estaba embarazada, había varios médicos en la habitación, me explicaron que tenía un embarazo psicológico y se fueron, pero un médico se quedo. Me dijo que Carlisle estaba preocupado porque si no estaba embarazada me tendría que haber venido y él también se preocupo por lo que me dijo que le gustaría hacerme unas pruebas. Fuimos a un consultorio y comenzó a hacerme estudios, en un momento sentí que se tensaba y le pregunté que pasaba, me dijo que probablemente había visto mal pero que quería comprobarlo, fue a buscar una maquina y cuando vio lo que se veía me preguntó si no me molestaba que viniera a verme otro médico, le dije que no y le pregunté si era tan grave lo que tenía y me dijo que no que no era grave pero si malo, vino con el otro doctor y este confirmó su teoría y luego se fue. Me pidió que le contestara una pregunta con sinceridad, y me preguntó si me violaron y yo le dije que si pero le pregunté que era lo que ocurría y me explicó que cuando el me violo destruyo tanto mi sistema reproductor por lo que no puedo tener hijos.- respire hondo.- Eso es todo.-

- No entiendo como haces para estar acá sentada hablando conmigo en vez de ir a tu casa y matarlo.- me dijo luego de cinco minutos.

- Cuando me lo dije me dieron ganas de matarlo pero no ganó nada haciendo eso, ya no se pueden cambiar las cosas.- le dije lentamente.- Prométeme que no vas a hacer nada.- le pedí.

- No puedo prometerte eso.- me dijo lentamente.

- Por favor Edw, no vale la pena, prométemelo.- le insistí.

- Vale, te lo prometo.- me dijo.

- ¿Regresamos?.- le pregunté.

- ¿Pero como vamos a volver?.- me dijo preocupado.- Te vas a marear mucho.-

- Cuando llegamos me siento hasta que se me pase y listo.- le conteste.- Pero vamos rápido antes que me arrepienta.-

- Vale.- me dijo.

Me tomó entre sus brazos y comenzó a correr. Cuando llegamos a la casa no podía mantener la vista fija en un lugar, todo daba vueltas. Me senté y puse la cabeza entre las rodillas.

- ¿Estas bien?.- preguntó Carlisle corriendo hacía nosotros.

- Se marea cuando corro.- le explico Edw.

- ¿Segura Bella que es por eso?.- me preguntó dudando.

- Si.- le dije casi inaudiblemente.

Pasaron los minutos y yo seguí igual de mareada.

- Bella ¿Mejor?.- me preguntó Edwart preocupado.

- Muy poco.-

- Espera que te llevo a la casa.- me aviso.

- No, ni se te ocurra.- le prohibí.

- Te prometo que camino no corro.- me dijo sonriendo.

- Vale.- cedí.

Empezó a caminar pero sentí que me mareaba más.

- Piso.- le susurre.

- ¿Qué paso?.- preguntó mientras me sentaba en el suelo nuevamente.

No le contesté, en lo único que pensaba era en que se me vaya el mareo, lo deseaba con todas mis fuerzas.

- ¿Qué ocurre?.- preguntaron los demás Cullen dándonos alcance.

- Creó que nunca más la llevo corriendo.- dijo Edw.

Empecé a sentir que el mareó se iba, muy despacio pero desaparecía. Abrí los ojos y vi que las cosas ya casi no se movían. Me paré despacio por miedo a caerme aunque sabía que Edwart no me lo permitiría. Cuando estuve ya parada me tomó la mano para que no me cayera y comenzamos a caminar muy despacio hacia la casa. Me acompaño hasta la habitación y se sentó en la cama a mi lado.

- Me asustasteis Bellita, estuvisteis veinte minutos mareada, antes no tardasteis tanto.- me dijo preocupado.

- Perdón Edw, pero creó que no va conmigo correr.- le dije sonriéndole.

- Eso ya lo descubrí yo solo.- me contestó riéndose.

- Vale.- le dije uniéndome a sus risas.

- Bueno Bella a dormir que mañana tenemos que ir a la escuela. Te quiero.- me dijo mientras me besaba la frente.

Lo abracé y me dormí. Me desperté como el primer día, con un beso suyo. Abrí los ojos y lo vi sentado a mi lado.

- ¿Cómo dormisteis Bells?.- me preguntó sonriéndome.

- Bien.- le contesté a la vez que me sentaba.

- Bueno te dejo así te arreglas.- me dijo mientras salía de la habitación.

Tome ropa y me fui a bañar. Los moretones ya no se notaban por lo que decidí ponerme una remera manga corta. Cuando terminé me sentía bien.

Baje las escaleras y vi a través del cristal que llovía.

- Bella.- me llamó Edw desde la cocina.

- ¿Qué ocurre?.- le pregunte yendo hacía allí.

- Nada.- me dijo, en su cara se notaba la preocupación.- ¿Tienes hambre?.-

Negué con la cabeza y vi que se tensaba.

- Vale, vamos al auto.- me dijo tomándome la mano e intentando restarle importancia al asunto.

- Dale.- le dije mientras caminaba a su lado.

Hoy también manejaba Alice, no entendía porque el cambio pero por mi mejor. Cuando llegamos al colegio Ángela y Ben nos estaban esperando. Comenzamos a caminar hacía el edificio de trigonometría despidiéndonos en el camino del novio de nuestra amiga. Cuando entramos nada más estaba el profesor.

- Señorita Swam ¿Ya se encuentra bien?.- me preguntó amablemente.

- Si, como nueva.- le dije sonriendo.

- Antes no tuve tiempo de decirlo pero lamento lo que le conté al director.- nos dijo mirándonos a todos.

- No se preocupe, no hay problema.- le contestó Al mientras los alumnos comenzaban a entrar.

Nos sentamos en nuestro asientos habituales y el profesor comenzó a explicar, pero yo no entendía nada. No podía creer que faltando nada más dos días al colegio llegaría al punto de no entender nada. Cuando la clase termino el profesor me pidió que me quedara para hablar un momento con él.

- Señorita Swam ¿Entendió algo de todo lo que explique?.-

- Sinceramente no.- le dije.- Igual para la próxima clase supongo que lo voy a entender.-

- Pero ¿Cómo va a hacer?.- me preguntó confundido.

- Voy a ver si Alice, Edwart o Ángela me lo pueden explicar.- le respondí.

 

- Si no lo entienden ellos tampoco avíseme que se lo explicó.- me ofreció.

- Vale. Gracias profesor.- le contesté mientras habría la puerta.

Comencé a caminar hacía literatura cuando vi a Ben sentad en el parque. Decidí hablar con él y faltar a clase.

- Ben ¿Qué ocurre?.- le pregunté mientras me sentaba a su lado-

- Nada importante.- me dijo entre susurros.

- No creo que estés así por nada. Si no quieres no me lo cuentes a mi pero no te guardes las cosas adentro, no hace bien.- le aconseje.

- Vale, ¿Me prometes que no se lo cuentas a nadie?.-

- Vale, lo prometo.-

- Siento que Áng ya no me ama y que busca cualquier excusa para evitarme.- confesó-

- ¿Desde principio de año que sientes eso no?.- le pregunté.

- Si, ¿como lo sabes?.-

- Porque parte de la culpa es mía, desde principio de año ella esta pasando demasiado tiempo con Edw, Al y conmigo, pero te puedo asegurar que ella te sigue amando, cuando yo le pregunté me dijo que eras un dulce y que te amaba mucho.- le explique.- ¿Ayer no salieron?.- le pregunté confundida.

- Si, pero parecía que tenía la cabeza en otro lado.-

- Creo que se en donde la tenía, hoy a la tarde salgan juntos de nuevo te prometo que no va a pensar más en nada que no sea en vos cuando salgan.- le prometí.

- ¿Tú sabes en que pensaba?.- me preguntó.

- Estoy casi segura de que es algo que hablamos en el hospital, pero salgan de nuevo, ella te ama.-

- Vale, te prometo que vamos a salir y vamos a encontrar la manera de que la relación vuelva a funcionar.-

- Gracias, ahora en el almuerzo hablo con ella para que no piense más en ese asunto.- le dije sonriendo.

- ¿Te puedo hacer una pregunta?.-

- Si, claro.- le respondí.

- ¿Qué pasa entre Edwart y tú?.- me preguntó dudando.

- Pues yo le gusto y él me gusta.- le respondí sonrojándome.

- Deberías estar en clase, te van a retar.-

- Bueno tu estas igual que yo.- le recordé.

- Tienes razón.- me dijo riendo.

Nos quedamos acostados sobre el césped en silencio cada uno pensando en cosas diferentes. Sonó el timbre y los dos saltamos sobresaltados.

- Creó que tenemos que regresar.- le sugerí.

- Vale.- me dijo ayudándome a levantarme.

Caminamos hasta el comedor y él estaba viniendo a sentarse con nosotros cuando le dije.

- Espera, déjame hablar con ella un segundo ¿Vale?.-

- Vale, ¿le vas a decir lo que te conté?.- me preguntó preocupado.

- Voy a intentar no hacerlo, tu quédate tranquilo, cuando terminamos de hablar te aviso.-

- Gracias Bells.-

Me senté al lado de Edw y le tomé la mano.

- Áng, tenemos que hablar.- le dije mientras la miraba.

- ¿Qué paso?.-

- Bueno que tú estas descuidando tu relación con Ben por estar con nosotros y eso no se me hace justo.- le contesté yendo directo al grano.

- ¿Qué te dijo él?.- me preguntó nerviosa.

- Que ayer parecía que tenías la cabeza en otro lado.- le conté.- ¿En qué pensabas?.- e pregunté intuyendo la respuesta.

- En lo que me contasteis en el hospital, no me lo puedo sacar de la cabeza, ¿Cómo hacen ustedes?.-

- Nosotros nunca dijimos que no pensamos en eso.- contesto Edwart seriamente.

- ¿Entonces?.- preguntó sin entender.

- Pensamos en varias cosas a la vez, yo no me lo puedo sacar de la cabeza pero entendí que la vida sigue y que es el pasado y no se puede cambiar, y como se que nunca voy a poder olvidarlo busco equilibrio.- le respondí.

 

- ¿Cómo lo encuentro?.- suplicó.

- Si estas con Ben piensa en él y lo que te contamos déjalo en un segundo plano, siempre que quieras con nosotros lo podes hablar eso, pero tienes que encontrar el equilibrio para los que no saben lo que pasa y por lo tanto no te entienden.- le explicó Al,

- Gracias chicos, de verdad son muy importantes, ahora que los conozco me di cuenta de lo bueno que son.- nos dijo.

Me levanté del asiento y camine hacía la mesa en la que estaba Ben.

- Hola chicos. ¿Cómo están?.- les pregunté a todos los que se encontraban allí.

- Bien.- contestó Jessica.

- ¿Tú como te sientes?.- me preguntó Mike.

- Perfecta, como si nada hubiera pasado.- le dije mientras sonreía.

- Me alegro mucho Bella.- me dijo Eric.

- Ben ¿Quieres venir?.- le pregunté mientras lo miraba.

- ¿Ya terminaron de hablar?.-

- Si, ahora tienen que hablar ustedes.- le dije mientras le sonreía y me levantaba.

Caminamos los dos hasta la mesa en donde estaba anteriormente. La mayoría de los chicos se daban vuelta a mirarnos.

- Al, Edw necesito hablar con ustedes, ¿Pueden venir?.- les pregunté.

- Gracias Bella.- me dijo el novio de Áng.

Me di vuelta y le guiñe un ojo. Seguimos caminando a la única mesa libre que quedaba que estaba al lado de la de los profesores.

- ¿De qué querías hablar Bells?.- me preguntó Edwart.

- De nada, quería darles un poco de espacio y que hablaran tranquilos.- les dije mientras sonreía.

- Bella ¿Mañana vamos de compras?.- me preguntó Alice.

Edw y yo empezamos a reírnos.

- Yo no le encuentro la gracia.- dijo Al ofendida.

- Hermanita, perdón por lo que te voy a decir, pero salir de compras contigo es un suicidio.- le dijo riéndose.

- Tarado.- dijo mientras se levantaba y se iba.

- ¿Se enojo?.- le pregunte preocupada.

- No, quería darnos espacio, como nunca estamos solos supongo que le pareció adecuado.- me explico mientras se sentaba a mi lado.

- Te quiero mucho Edw.- le dije abrazándolo.

- Por eso siempre pienso que soy el chico más afortunado, ¿Vos no pensas lo mismo?.-

- Si, siempre pensé que nada más me veías como una amiga y que me dijeras que me amabas en el momento que más lo necesitaba me ayudo mucho.- le confesé.

- ¿Alguna vez pensasteis en dejar de luchar?.- me preguntó seriamente mientras me soltaba del abrazo y me miraba a los ojos. Varios de los profesores nos prestaban atención, pero decidí que no me importaba.

- Varias, durante el verano yo directamente no luche, no tenía porque luchar, después cuando empezaron las clases y ustedes me secuestraron me di cuenta que tenía que luchar y comencé a hacerlo, pero cuando me llegó el mail fue peor, me di cuenta de que aunque luchara no iba a poder escapar, y en la mitad de la noche me jure que aunque no pudiera escapar iba a dar batalla y que le iba a complicar las cosas.- le explique triste por lo que había llegado a pensar.

- ¿Tanto te afecto lo que paso?.- me preguntó.

- Si, sentía que nada valía la pena y que mi vida era patética, que todo lo que me había importado se iba y que no podía hacer nada por retenerlo, en un segundo todo lo que estaba adelante mío desaparecía, no sabía que pasaría al final, no sabía si iba a terminar yo sola o si alguien iba a poder estar cerca de mí sin desaparecer.- le dije secándome una lágrima que se me escapo.

 

- Entonces ¿El dolor que nosotros vimos es una parte del que sientes nada mas?.-

- Si, pero la otra parte quedo enterrada y no voy a derramar más lágrimas si puedo evitarlo.-

- ¿Sabes que?.- me preguntó mientras me abrazaba más fuertemente.- Nosotros vamos a hacer todo lo que podamos por evitar que tengas motivos para llorar, lo que ya paso no lo podemos solucionar, eso depende de vos, pero no vamos a dejar que nada ni nadie te lastime nunca mas.- me dijo dándome un beso en la frente.

- Gracias por estar siempre cuando te necesito y por escucharme.- le dije.

- No, gracias a vos por confiar en mí.- me respondió mientras nos separábamos.

Alice se sentó a mi lado.

- Claro, yo los dejo solos para que se besen y Emmett no los moleste y ustedes se ponen a charlar.- dijo molesta.

- Esto en casa no lo podríamos haber hablado.- le dijo Edw.- Igual gracias por darnos espacio pero hoy tenemos una cita.- me recordó mientras me miraba, yo puse los ojos en blanco y le sonreí.

Sonó el timbre y caminamos directo a historia. Nos sentamos en nuestros asientos y comenzamos a tomar apuntes. Cuando terminamos fuimos hacía geografía y hicimos lo mismo que en la clase anterior.

Terminó el día en la escuela sin que el director nos hubiese llamado, no podía creerlo, un día que nos había dejado ir en paz. Fuimos a la casa de los chicos y cada uno fue a su habitación a hacer su tarea cuando recordé que no entendía nada de trigonometría. Tomé el cuaderno y empecé a caminar hacia el cuarto de Edwart. No había tocado la puerta todavía cuando escuche que desde adentro me decía que pase.

- Hola.- le dije mientras me sentaba en su sillón.

- ¿Qué ocurre amor?.- me preguntó dulcemente.

- Pues que no entiendo nada de trigonometría .- le dije sin rodeos.

- ¿Qué significa nada?.-

Me quede mirándolo sin responder. Se sentó a mi lado y agarró mi cuaderno. Lo leyó en unos segundos y comenzó a explicarme todo lo que habíamos visto en el año. Cuando logre entenderlo y hacer la tarea me acostó en el sillón quedando él arriba mío. Empezamos a besarnos, pero yo lo hacía más tranquilamente para que no le costara tanto mantener el control. Nos separamos y nos quedamos mirando nuestro reflejo en los ojos del otro, cuando vi que se acercaba lentamente a mi pecho y que apoyaba su cabeza sobre mi corazón. Se quedo escuchado un rato largo.

- Bella ven vamos abajo así nos vamos un rato.- me dijo.

- Vale.- le susurre a la vez que me paraba.

Subimos al volvo plateado y comenzó a manejar hacía la salida del pueblo, supuse que nos dirigíamos a Port Angels pero empezó a manejar hacía el sur.

- ¿Me vas a decir a donde vamos?.- le pregunté.

- No, te vas a tener que quedar con la intriga.- me dijo sonriendo.

- Malo.- le conteste haciendo pucheros.

- Me encanta cuando te pones así, te ves más linda de lo que sos.- me dijo consiguiendo que me sonrojara.

Estuvimos viajando por media hora al doble de velocidad de la permitida por los límites.

- Bells ¿Puedo vendarte los ojos?.- me preguntó sosteniendo una cinta en la mano.

 

- Lo harías aunque no te dejara así que para que preguntar.- le dije sonriendo.

Me vendó y manejo cinco minutos más. Se bajo del auto y tomó mi mano para ayudarme a salir. Comenzamos a caminar. En un momento se freno de golpe y choque contra él. Empezamos a reírnos cuando sentí que me sentaba y se colocaba detrás de mí. Me saco la venda y cuando abrí los ojos vi que el lugar era hermoso, el verde por todos no me molestaba, las aves volando sobre nosotros y las flores rodeándonos.

- Esto es el Hoh Rainforest, un parque nacional olímpico. Pensé que te gustaría el lugar.- me dijo sonriéndome.

- Me encanta, es hermoso.- le contesté tomándole la mano.

Me beso. Fue el beso más intenso que nos dimos, ninguno de los dos se intentó controlar. De repente sentí que me quede sola. Miré a mi alrededor y Edw estaba a diez metros.

- Perdón Bells, pero no me podía controlar más.- me dijo acercándose lentamente.

- Lo lamentó.- le conteste.

- ¿Qué es lo que lamentas? Yo soy el que tiene la culpa.-

- Lamento no haberme controlado y haberte complicado todo, la culpa no es tuya ¿Vale?.- le avise.

- Gracias.- me dijo acostándose a mi lado.

Nos quedamos en silencio unos minutos.

- ¿Quieres ir a la playa?.- me preguntó.

- Dale, vamos.- le dije parándome y tomando su mano.

Caminamos, todo a nuestro alrededor era verde, y a lo lejos podían distinguirse las montañas con el hielo cubriéndoles sus cumbre, empecé a divisar el agua y la playa.

Edw se frenó y abrió la mochila, saco una bikini y me la dio.

- Allí están los baños, ve a cambiarte que te espero acá.- me dijo sonriendo.

- ¿Esto es lo que escondías en la mochila?.- le pregunté.

- Si, Alice pensaba que todavía no lo había guardado.- me contestó.

Fui a los vestuarios y me cambie. La malla me quedaba bien pero había un moretón grande y algunas cortaduras que no se habían ido. No me pareció buena idea salir así, por lo que me quede pensando que hacer en el baño.

- Bells ¿Estas bien?.- escuche que me preguntaba desde el otro lado de la puerta.

- Si.- le dije secamente.

- ¿Qué ocurre?.-

- Espera.-

Me puse el pantalón arriba de la malla y salí. Se quedo mirándome sin comprender.

- ¿Te queda mal la malla?.- me preguntó intentando adivinar el motivo de no usarla.

- No, me queda perfecta, pero se me notan algunos moretones todavía.- le dije mirando a otro lado.

- Bellita, no importa, úsala igual ¿Vale?.- me intento convencer.

Cerré nuevamente la puerta del vestuario y me saque el pantalón. Todavía insegura abrí la puerta y salí. Se quedo mirándome pero yo evité su mirada. Me tomó la cara entre sus manos y me obligó a mirarlo a los ojos.

- Bells, no tienes porque avergonzarte de nada.- me dijo mientras me besaba.

- Gracias.- le contesté luego de habernos separado.

Caminamos hacía la playa, me tomó en sus brazos y me metió en el agua. Comenzamos a mojarnos y a jugar infantilmente. Cuando nos dimos cuenta eran las siete de la noche.

- Vamos Bells, ahora tenemos que ir a otro lado.- me dijo mientras me ayudaba a salir del mar.

Fui al baño, me cambie y me arregle un poco el pelo. No estaba cerca por lo que decidí ir a buscarlo al auto. Estaba sentado escuchando música, subí y comenzó a conducir.

 

- ¿Te gusto esa parte de la salida?.- me preguntó dejando de mirar la carretera.

- Si, fue hermosa, muchas gracias Edw.- le dije sonriendo.

Continuo manejando estudiando mi rostro de a ratos. Estaba feliz de poder pasar una tarde con él sin que nadie nos interrumpiera ni nos molestara. No miraba a donde nos dirigíamos solo tenía ojos para Edwart al igual que él me miraba solamente a mí.

- Llegamos.- me dijo de repente todavía mirándome.

No me interesaba saber donde estábamos, solo quería estar con él. Mire y vi que estábamos adelante del cine de Port Angels. Salimos los dos de su auto y hicimos la fila para ver la película.

Entramos y nos sentamos en dos asientos en una de las últimas filas de la sala.

- ¿Te gustan las películas de terror?.- me preguntó sonriendo.

- Después te digo.- le contesté poniendo cara de asustada.

Empezó la película y era realmente difícil no asustarse, llego un momento en que abracé con todas mis fuerzas a Edwart y escondí mi cabeza en su pecho.

- Bells ¿Quieres ir afuera?.- me susurro junto a mi oído.

- No, así estoy bien.- le contesté.

Continué abrazada a él, era feliz estando a su lado y sintiendo su olor, hasta que me separó y tomó mi barbilla. Me miro a los ojos fijamente y me beso, logrando que me olvide que estábamos viendo una película de terror que me aterraba. Los dos nos controlamos por lo que fue muy tierno ese beso. Nos separamos y nos quedamos mirándonos por diez minutos.

- Ya termino la película.- me dijo mientras me ayudaba a pararme.

- ¿Tan rápido?.- le pregunté extrañada.-

- Bells, duró dos horas y media, aunque estando cerca de ti no fue mucho tiempo.- me dijo robándome otro beso.

- ¿Por qué sino me iba a parecer corta?.- le confesé sonriendo.

Fuimos a caminar por las calles y llegamos, sin darme cuenta, al puerto. Nos sentamos en un banco frente al río y nos quedamos mirándolo.

- ¿Conoces la leyenda de los dos enamorados?.-

- No.- le dije esperando que me la contara.

- Resulta que había dos chicos que se amaban desde lo más profundo de su corazón, pero la mamá del chico enfermo gravemente y tuvieron que llevarla a un hospital en Sudamérica, el chico fue con ella dejando a su amada acá. Se despidieron en este muelle y la chica venía todos los días haber si él regresaba. Pasaban los meses y los años pero él, no sabía porque, no volvía. Toda la gente del pueblo le decía a la chica que se olvidara de él, pero ella siempre respondía que ellos se amaban y que siempre lo esperaría. Un día la chica, sentada en la banca, vio a la madre de su novio bajar del barco y a su hijo detrás de ella. Cuando sus miradas se cruzaron los dos corrieron al encuentro de esa persona que era su otra mitad. Se encontraron y se besaron. En el pueblo nadie podía creer que hubieran regresado, pero la mujer contó que su tratamiento fue muy largo y que su hijo siempre estaba con ella, todos los días y los años él la acompañaba, pero no era feliz, el extrañaba a la chica. Cuando termino el tratamiento el estaba que rebalsaba la alegría de sus ojos, lo que mas deseaba era volver a estar con esa persona que le robo el corazón. Loa años pasaron y los chicos nunca más se separaron, la mamá de él murió de vieja. A los veinte años la muchacha enfermo gravemente, al año murió dejando al chico, que ya era su esposo muy triste. Lo único que quería era, como la primera vez, verla a ella. Vino a este muelle y se tiro al agua. Lo encontraron un día después, los médicos dijeron que su muerte fue dolorosa ya que su cuerpo iba dejando de funcionar a medida que le faltaba el oxigeno. Pero lo que más extraño a todos los del pueblo fue que él tenía una sonrisa en su rostro, él estaba contento porque se iba a reencontrar con su amada. Al final, ellos dos demostraron que nada los podía separar porque su amor era verdadero.- me contó.

 

- Es hermosa, ¿Pero sabes qué?.- le pregunté mientras lo miraba.

- ¿Qué?.- me preguntó.

- Yo te amo más de lo que ellos se amaban.- le dije tomando su rostro y besándolo.

- Bells tenemos que regresar así vas a dormir.- me dijo de repente.

- No, no tengo sueño.- le dije tercamente.

- Vale, vamos a caminar.- me dijo mientras se paraba.

Comenzamos a caminar tomados de la mano. Sentía que todo lo que siempre estaba en segundo plano desaparecía, nada más estábamos él y yo.

- ¿Sabes Bella?.- comenzó.- Nunca había vivido una noche tan hermosa, nunca había sentido que el tiempo no alcanza. Todo lo que viví lo cambiaría por esta noche.- me confeso.

- Pues si tu quieres pueden haber muchas más noches así, para mi fue única y hermosa, porque tú estuvisteis conmigo, pero yo estaba despierta.- le respondí.

- Te amo Bellita, te amo como nunca voy a amar a nadie.- me dijo dulcemente mientras me volvía a besar.

Me pidió que lo esperara adentro del auto mientras iba a buscar algo. Regreso con una sprite en la mano.

- Algo tienes que tomar.- me dijo mientras me la daba.

Lo mire con desaprobación a él y luego a la bebida. No tenía sed pero no quería arruinar la noche por lo que tome dos tragos y la volví a cerrar.

- ¿No tomas nada más?.- me preguntó confundido.

- Edw no tengo ni sed ni hambre, no se porque, yo tampoco lo entiendo, pero siento que todo me da asco.- intenté explicarle.

- Vale, te dejo dos días sin decirte nada ni molestarte pero si sigues sin comer vas a tener que ir al hospital.- me advirtió.

- Ok.- le contesté.- Pero llevarme al hospital te va a costar varios besos.- le dije juguetonamente.

- No, Bells, como me puedes castigar así.- me respondió siguiéndome el juego.- ¿Regresamos o nos quedamos un rato más acá?.- me preguntó indeciso.

- Por mi nos quedamos toda la noche.- le dije sonriendo.

- Entonces supongo que un rato más no nos va a hacer nada.-me respondió.

Puso la radio y se quedo mirándome fijamente. Se sentó en el asiento trasero y me tomó la mano para que lo siguiera. Me recostó en el asiento quedando encima mío y comenzó a besarme, cuando sentía que me quedaba sin aire besaba mi cuello y toda mi cara. Al final termino recostado sobre mi corazón al igual que como lo había echo hoy en la tarde.

Estuvimos más de media hora en esa posición, cada uno disfrutando de la cercanía entre nuestros cuerpos, cuando sonó su celular. Se incorporó procurando no apoyar todo su peso en mí y respondió. Hablo a una velocidad que para cualquier persona sería difícil comprender.

- Era Carlisle, dice que Esme lo estaba volviendo loco y bueno por eso nos llamo para ver si estábamos bien.- me explicó mientras comenzaba a besarme nuevamente.

 

- ¿Queres regresar?.- le pregunté entre los besos.

- Sinceramente no ¿Tú?.- inquirió.

- No, pero para que Esme no se preocupe más.- le conteste.

- No, ya le dije que estamos bien, si en tres horas no llamo o no volvemos nos llaman de vuelta.- me explicó.

Antes de que terminara de hablar nos estábamos besando de vuelta. Luego de un rato de besos nos sentamos y nos abrazamos. Apoye mi cabeza sobre su pecho y cerré los ojos.

- Bells ¿Sabes que hora es?.- me preguntó repentinamente.

- La verdad es que no.- le contesté.

- La una de la mañana, ya entiendo porque Esme se preocupo.- me explicó.

- ¿Es muy tarde no?.-

- Hace casi dos días salisteis del hospital lo recomendable es que sigas haciendo un poco de reposo en tu casa, no que salgas hasta la una.-

- Pues que sea lo más recomendable no quiere decir que sea lo mejor. Hoy en toda la tarde no pensé en ningún momento en nada que no fueras vos, y eso es lo mejor que me podía pasar.- le respondí.

- La verdad yo también me olvide de todo, tú haces que mi cabeza se quede entre las nubes.- me intentó reprender.

- No te sale retarme vida.- le dije riéndome.

Se me quedo mirándome con la boca abierta.

- Edw en boca abierta entran moscas.- le recordé sonriendo.

- Vale, es que me sorprendisteis, nunca antes me habías llamado vida. Suena hermoso viniendo de tu boca.- me dijo besándome.- Creo que ahora si vamos a tener que volver si no mañana no te vas a poder despertar.-

- Si me despiertas tú seguro que me levantó.- le avisé.

- Obviamente que te voy a despertar yo, no dejaría que nadie mas lo haga. Cuando dormís te ves hermosa pero tan frágil que me da miedo dejarte sola y que algo malo te pase.- me dijo.

- Esto para mi que es un sueño, todavía no puedo creer que estemos los dos acá juntos.-

- Pues no es un sueño, ni que tuvieras tanta imaginación.- me dijo riéndose.

- Bueno, vamos antes de que me arrepienta.- le dije pasando al asiento de adelante.

Se paso el también a su asiento y comenzó a manejar, pero para mi sorpresa iba despacio.

- ¿Por qué no excedes el límite de velocidad?.- le pregunté sorprendida.

- Porque cuanto más rápido vaya menos tiempo voy a pasar contigo.- me contestó como si fuera algo obvio.

- Te amo.- le dije mirándolo.

- Yo también, nunca lo olvides.- me respondió acariciándome el rostro.

Cuando llegamos a la casa no quería bajar y me pareció que el estaba igual que yo. Se acercó y me beso. Cuando nos separamos me baje del auto cosa que el imito muy a su pesar. Me tomó la mano y comenzó a caminar hacía la casa haciendo que lo siguiera. Entramos al comedor y me disponía a saludar pero Edw tiró de mi mano para que continuara caminando.

Entramos a mi habitación, tome el piyama y fui al baño a cambiarme. Regrese y me acosté sobre su pecho. Me abrazó y me dormí.

Me despertó y después de arreglarme fuimos al colegio. Ben y Ángela nos sorprendieron con la noticia de que ya habían arreglado todo y que volvían a ser la feliz pareja del año anterior. El día paso sin más novedades y yo seguía sin comer.

Al otro día me desperté con un beso de Edwart pero ninguno se pudo resistir y nos quedamos un rato en la cama besándonos cada vez más intensamente.

- Bells mejor ve a cambiarte antes que me arrepienta y no te deje ir.- me recomendó separándose.

 

- Tal vez no quiero que me dejes ir.- le contesté mientras lo besaba.

- Bella y Edwart se pueden separar que tenemos que ir a la escuela.- gritó Al desde abajo.

- Que insoportable hermanita.- le contestó mi chico.

- Hagan lo que quieran a la tarde no antes de ir a la escuela.- nos dijo.

- Hoy a la tarde no podemos, estamos ocupados.- le respondió tristemente.

- Chicos porque no dejan de discutir. Bella arréglate y después se siguen besando.- intervino Jas.

Fui al baño y me bañe rápidamente. Cuando salí quedaban diez minutos. Regrese a la habitación y como esperaba Edw estaba en la cama. Me tomó y me recostó mientras nos besábamos. El tiempo que nos quedaba pasó volando, y cuando nos quisimos dar cuenta ya nos debíamos ir. Bajamos las escaleras y subimos al volvo. En el viaje a la escuela nuestras caras estaban casi pegadas pero sin llegar a tocarse.

Llegamos al colegio. El día fue normal hasta antes de ir a trigonometría. Cuando entramos al aula el profesor Varner nos susurro que luego debíamos ir a su despacho. Terminó la clase y nos quedamos en el aula para hablar con él.

- Disculpe profesor ¿Puede adelantarnos algo de lo que quiere saber ahora?.- preguntó Edw impaciente.

- Pues si. Es sobre una charla que tuvieron ustedes dos en la cafetería.- dijo señalándolo a él y a mi.

- Espere. Si es la charla que tuvimos nosotros ellas no tienen que venir.- le suplique.

- Señorita Swam ¿Usted entiende la gravedad de esa charla?.- me preguntó.

- Si, pero ellas no estaban y no saben de que hablamos por lo que no pueden ayudar. Por favor, vamos nosotros dos solos.- le pedí.

- Vale, pero cálmese que le puede hacer mal.- me recordó. Edwart me abrazo y respire hondo varias veces para lograr calmarme.- Cuando terminen las clases vengan los dos a mi despacho.-

Fuimos a lengua y literatura y luego a geografía. En esta última clase le pedimos a Áng si podía llevar a Alice a la casa y cuando nos respondió afirmativamente me sentí aliviada al saber que ella no escucharía nada de lo que dijéramos. Terminó la clase y caminamos hasta el despacho del profesor.

- ¿Tiene buenas intenciones?.- le pregunté repentinamente.

- Si, podemos confiar en él.- me aseguró.

Abrimos la puerta y lo vimos sentado detrás de su escritorio con dos sillas esperándonos. Fuimos hasta ellas y nos dejamos caer allí tomándonos de la mano.

- Chicos.- nos dijo de repente.- Yo no quiero que me cuenten lo que paso porque se que no lo van a hacer y además no tienen porque hacerlo. Lo único que les pido es que me escuchen.-

- Vale, con eso no tenemos problema.- le respondió Edw.

- Bueno. Lo que quería decirles es que no me puedo imaginar el problema tan grave que ha de tener usted señorita, pero que sea lo que sea no se puede dejar vencer. No permita que nada ni nadie la hagan llorar porque ellos no merecen sus lágrimas. Las personas que las merezcan nunca la lastimarían.- nos dijo manteniendo su mirada clavada en la mía.

- No se preocupe profesor. No creo volver a derramar más lágrimas por esa persona.- le respondí.

- Vale y lo otro que quería hablar es sobre la conversación que tuvieron el otro día en la cafetería. Nunca deje de luchar aunque piense que no tiene caso luche y demuestre que usted es mas fuerte.- me aconsejo.

 

- Gracias.- le contesté.

- Bueno y por último les quería avisar que mañana el director los va a llamar para hablar de ese tema.-

- Gracias por todo profesor.- le dijo Edwart.

- De nada chicos. Ya pueden irse.- nos despidió.

- Chau.- dijimos los dos a coro saliendo de la oficina.

Fuimos al auto de Edw y comenzó a conducir.

- ¿A donde vamos?.- le pregunté.- ¿Al hospital o a la casa?.-

- A la casa y cuando Carlisle regresa de su turno vamos al hospital.- me explicó.

- ¿Qué hora sería mas o menos?-

- Alrededor de las seis.- me respondió.

Llegamos a la casa y Al estaba en el sillón esperándonos.

- ¿De qué quería hablar el profesor con ustedes?.- nos preguntó sin rodeos.

- Hermanita, perdón pero eso no te lo vamos a decir.- contesto mientras me tomaba la mano y me llevaba hasta las escaleras haciendo que comenzara a subirlas.

- Parecía serio, no creo que sea nada bueno y no me puedo quedar de brazos cruzados si algo les pasa.-

- No nos va a pasar nada y lo que hablamos es algo que por el momento tu no tienes que saber.- le respondió llegando al último escalón.

Fuimos hasta mi habitación y nos sentamos los dos en la cama. Nos abrazamos y nos quedamos en esa posición un largo rato.

- ¿Estas bien?.- me preguntó separándome de su pecho y mirándome a los ojos.

- Si, solo pienso.- le respondí.

- ¿Se puede saber en qué?.-

- En lo que nos dijo el profesor, cada vez me cae mejor y además me estoy dando cuenta de que quiere ayudarnos.- le dije.

- Si, es muy bueno y todo lo que dijisteis es cierto. Le caes muy bien a él. En ti ve a la hija que nunca tuvo por lo que vi en su mente y no quiere que sufras.- me contestó estudiando mi reacción.

- ¿Tiene familia?.-

- No, su esposa murió de cáncer cuando estaba embarazada.- me dijo tristemente.- Fue hace cinco años pero él no logra superarlo. Desde el año pasado cuando te vio mejoro un poco y descubrió que era como si te conociera de toda la vida, que algo los unía a los dos.- me explicó.- Por eso él nunca te traicionaría a ti ni a tu confianza.-

Me quede intentando asimilar lo que me había contado. Definitivamente él también había sufrido mucho, pero ¿Cómo había echo para seguir adelante con su vida?. Sin duda debe haber sido un golpe fuerte, pero si él ya sabía que ella tenía cáncer debía haberse preparado para su muerte, debía saber que eso ocurriría y seguramente habían disfrutado mucho su último tiempo juntos. La perdida de su hija si debió ser un golpe muy duro para él, ella sería el único recuerdo que le quedaría de la mujer que amaba pero este se fue junto con ella. La muerte de mis padres había sido repentina por lo que no me pude despedir de ellos, pero aunque lo hubiera podido hacer el dolor sería igual, era algo que sabía que nunca se iba a ir y que siempre estaría en mi mente junto con esos recuerdos desagradables.

- Bells ¿En qué piensas ahora?.- me preguntó asustado por mi silencio.

- Pues después de lo que me acabas de contar en que mas voy a poder pensar.- le dije en un tono de voz que no pretendía utilizar.- Lo lamentó.- le respondí.

- Vale, no hay problema.- me dijo.

- Bella ¿Segura que estas bien?.- preguntó Jas desde el piso inferior.

- Si.- le contesté.

 

- Bueno a hacer los deberes.- me ordenó Edw.

- Vale, pero no soy una chica de cinco años que necesita que su papá se lo diga.- le avise sonriendo.

- Vale, la próxima lo tengo en cuenta.- me dijo riéndose.

Comenzamos a hacer la tarea y a la media hora ya la habíamos terminado. Comencé a pensar en que pasaría en el hospital y en cual sería la respuesta que darían a nuestras preguntas, ¿Qué tendría ahora? ¿No iba a poder tener una vida normal?.

- Edw ¿Puedes dejarnos solos un momento?.- preguntó Jas entrando al cuarto.

- Claro.- dijo dándome un beso y saliendo de la habitación.

- Bells ¿Qué te ocurre hoy?.-

- ¿Cuándo? ¿Ahora o antes?.- inquirí sin saber exactamente a que se refería.

- En los dos momentos, a la mañana estabas re feliz pero cuando volvisteis del colegio no estabas contenta.- me explico.

- Es cierto.- le confesé.- Al principio estaba confundida, después sentí pena, lastima no se bien que fue y ahora miedo.-

- ¿Miedo a qué?.- preguntó.

- No importa.-

- Vale, pero contrólalo tu a él antes que termine controlando tu vida.- me aconsejo saliendo del cuarto.

No llegue a estar diez segundos sola que Edwart entró y me sentó sobre sus rodillas.

- ¿Queres hablar?.- me preguntó.

- No realmente. ¿Qué podemos hacer?.- inquirí sonriendo.

- No se ¿Qué te gustaría?.-

- Elige tú.-

- Vale. Déjame pensar.- luego de un minuto me contestó.- Vamos a la computadora a jugar algún juego.-

- Dale.- le dije tomando su mano.

Caminamos hacía las escaleras y bajamos al piso inferior. Prendimos el ordenador y empezamos a jugar en el pet society (N/A: chicos lo lamento pero no se me ocurría otra cosa, últimamente a mi mente le cuesta un poco pensar jeje). Cuando nos aburrimos empezamos a jugar al worms (N/A: creo que se llamaba así el de los gusanitos) pero tampoco logró divertirnos.

- ¿Vamos al río?.- me preguntó.

- Vale.- le dije animadamente.

Salimos al patio y nos sentamos a orillas del río cuando se me ocurrió algo.

- Edw tengo que hacer algo ¿Te molesta si venimos después?.- le pregunté levantándome.

- No hay problema. ¿Te puedo ayudar?.-

- No, hoy te toca a ti quedarte con la intriga.- lo bese y regresé a la casa.

Subí a la habitación. Tome una hoja, la doble a la mitad y en la tapa empecé a dibujar un ojo donde se veía el reflejo nuestro besándonos. Lo pinte y en la parte de adentro escribí: "Yo no quiero un príncipe azul sobre un caballo blanco. Yo quiero a Edwart Cullen en su volvo plateado.". La guarde y bajé las escaleras.

- ¿Me vas a decir cual es la sorpresa?.- me preguntó.

- Todavía no.- le conteste riéndome.

- Vale.- me dijo resignado.- Nos quedan diez minutos ¿Qué hacemos?.-

- No se. Vamos a pensar.-

- ¿Pensar en qué?.- inquirió confundido.

- En lo que tu quieras.- le sonreí.

- ¿Sigues sin entenderlo del todo cierto?.-

- Si, pero dentro de poco seguro que lo entiendo y le encuentro una solución al asunto ese.-

- Estoy seguro de que lo vas a hacer.- me apoyo.

Nos sentamos en el sillón y nos quedamos abrazados.

- Hola chicos.- dijo Carlisle mientras cerraba la puerta.

Mi corazón se agito y comenzó a latir rápidamente.

- ¿Vamos Bells?.- me preguntó Edw.

 

- Vale, vamos.- le dije parándome.

- Chicos ¿A dónde van?.- nos preguntó Esme.

- Cuando volvemos se lo contamos.- respondió él llevándome hasta el auto.

Comenzó a manejar y cuando me di cuenta estábamos adelante del hospital. Respire hondo y bajé de su auto. Entramos y vino el médico de ojos celestes rápidamente hacía nosotros.

- Bella ¿Estas bien? ¿Qué ocurre?.- preguntó.

- Pues hace más de una semana que no come ni toma nada y como yo estoy preocupado la convencí de que venga.- le explicó Edwart.

- ¿Desde antes de estar internada estas así?.-

- Si, dos días antes.- le contesté.

- Esperen acá haber quien los puede ayudar.-

Nos sentamos en unas sillas y esperamos a que regresara. Llego acompañado de otro médico.

- Bueno chicos. Él es el doctor Karter.- nos presentó.- Los dejo con él.-

- Bueno, síganme a mi oficina.- nos pidió mientras comenzaba a caminar. Llegamos no abrió la puerta y nos sentamos.- Por lo que dice su expediente usted fue internada por un embarazo psicológico y luego descubrieron que su sistema reproductor había sido destruido a causa de que la violaron ¿Es correcto?.- me preguntó.

- Si.- le dije casi inaudiblemente. Edwart tomó mi mano y la apretó delicadamente.

- En ese caso no se preocupen porque lo que usted tiene no es grave. Su cuerpo y su mente no están en perfecto estado y la manera en que lo hacen notar es a través de la comida. No se preocupen si usted sigue sin tener hambre su cuerpo cuando necesite algo se lo va a pedir pero no lo presionen al igual que a su mente ¿Vale?.-

- Vale.- respondimos a coro.

- Bueno entonces pueden ir, pero si en una semana sigue igual regresen.- nos pidió.

Salimos de su despacho. Yo estaba contenta al fin y al cabo no era tan malo como podía ser.

- Me preocupa lo que dijo de que tu mente y tu cuerpo no están del todo bien.- me confeso cuando llegamos a la casa.

- Sinceramente a mi también pero no me importa, ahora lo único que quiero es relajarme y no pensar en nada. Además tu siempre dijisteis que mi mente no estaba bien.- le respondí riéndome.

- Vale, vale, chica graciosa, pero yo me refería a otra cosa.- me respondió.- Nunca reaccionas como deberías. Eres una caja llena de sorpresas.-

- Y hablando de sorpresas tengo una para ti.- le avise.

Entramos a la casa y lo conduje a su habitación.

- Espera un minuto.- le dije mientras salía de su cuarto y me dirigía al mío.

Tome la tarjeta y la pase por debajo de la puerta de su habitación a la vez que caminaba apresuradamente a mi recamara. Me senté en el borde de la cama cuando la puerta se abrió.

Edw se sentó a mi lado, tomó mi cara entre sus manos y me beso.

- Bells es hermoso. Gracias.- me dijo separándose.

- ¿De verdad te gusto?.- le pregunté.

- Si. ¿Eso es lo que quisisteis hacer el otro día.?-

- Aja.- le conteste sonriendo.

- ¿Por qué estas tan feliz?.-

- Porque ahora no tengo que preocuparme de nada. Bueno en realidad si pero podría haber sido mucho peor.- le explique.

- Supongo que tienes razón, pero ¿Cómo vamos a hacer para que estés bien?.- me preguntó preocupado.

- No se pero creo que dentro de poco se me va a pasar y voy a estar igual o mejor que antes.-

- ¿Y si no es así?.-

- Pues no se, prefiero ser optimista.- le intente explicar.- Estoy intentando que no me afecte. Intento no pensar en ello y hacer de cuenta que no paso nada pero aparte de eso no se me ocurre nada.-

 

- No hagas de cuenta que no paso porque si lo hizo, intenta asimilarlo y así puede ser que lo superes. Habla de ello con alguien o escríbelo o busca una manera de aceptarlo y poder vivir con ello.- me aconsejo.

- Vale, voy a ver que hago.-le dije mientras me abrazaba a su cuerpo. Me acuno en sus brazos y me beso en la frente. Me quede junto a él pensando si debía contarle todo lo que había ocurrido en el verano, pero sabía que si lo hacía él querría hacerle algo a Jacob y aunque en parte yo lo odiara no podía dejar que se metiera en problemas por mí. Si se lo contaba a otra persona él también se enteraría y si lo escribía podía leerlo cualquiera que lo encontrara. Lo mejor iba a ser que se lo contara pero no sabía si me animaría ni en que estado quedaría después de haberlo hecho. Me prometí hacerlo ese mismo día o mañana a más tardar. Note que me estaba mirando desde el momento en que comencé a pensar. Parecía preocupada por mi silencio.

- Bells ¿Estas bien?.- me preguntó mientras tomaba mi cara y me obligaba a mirarlo a los ojos.

- Si, solo pensaba.- le contesté.

- ¿En qué?.-

- Más tarde. Ahora no te lo puedo decir.-

- Vale, no hay problema. ¿Quieres ir a Port Angels?.- me preguntó dudando.

- Dale, vamos.- le dije poniéndome de pie. Me imito y fuimos al piso inferior.

- Chicos ¿A donde fueron hoy?.- inquirió Alice.

Edwart me miro sin saber si debía responder o no.

- Fuimos al médico.- respondí.

- ¿ Te sientes bien?.- intervino Esme preocupada.

- Si. No íbamos por eso. Era para saber porque no comía ni tomaba nada pero al final no tiene nada.- les explicó.

- ¿Ya saben que lo causa?.-

- Si. Es una manera que encontró mi cuerpo de demostrar que no estoy bien.-

- Pero acaban de decir que no tienes nada.- nos recordó Jasper confundido.

- Bueno si. Su cuerpo todavía no se recupero completamente y su mente tampoco esta del todo bien ¿Ahora nos podemos ir?.- preguntó dando por terminada la conversación.

Fuimos al garaje y comenzó a conducir su volvo.

- ¿Puedes frenar acá?.- le pregunte armándome de valor y observando el triste paisaje que nos rodeaba.

- Claro.- me dijo confundido haciendo lo que le pedía.

- ¿Podemos hablar en vez de ir a Port Angels?.-

- Vale. ¿Quieres ir a otro lugar?.-

- ¿Acá escuchan algo?.- inquirí.

- No.-

- Entonces no, prefiero que nos quedemos acá.- le dije.

- ¿De qué quieres hablar?.- me preguntó.

Respire hondo pensando en como debía comenzar.

- Pensé en lo que me dijisteis en la habitación de que lo mejor sería que hable con alguien y creo que tienes razón pero no se si voy a poder.- intente explicarle.

- ¿Segura que quieres hacerlo? No lo tienes que hacer si no estas completamente segura.-

- Si tengo que hacerlo. No puedo seguir así. Yo quiero volver a ser la chica que reía todo el tiempo y si sigo arriesgando mi salud no voy a poder ser ella nuevamente. Pero vos ¿Crees poder escucharme y prometerme que diga lo que diga no le vas a hacer nada a Jacob?.- le pregunté. Te prometo no hacerle nada, pero si él intenta buscarte yo te voy a defender, no me importa como pero lo voy a hacer.- me prometió.

 

- Vale con eso me alcanza.- le dije mientras pensaba.- Cuando murió Charlie yo no sabía que hacer. Las tres personas a las que mas quería estaban muertas. Pensé en dejarme morir pero sabia que no era lo que ellos hubieran querido y aunque me costo mucho evite hacerlo. Un día encontré en el albun de fotos una carta de mi papá que decía que él me quería mucho, que no deseaba que por nada del mundo me deje caer y que Jake se mudaría a la casa y que viviría conmigo para poder ayudarme en todo lo que necesitara. Vino a la casa y se comportaba de una manera muy dulce y tierna. Cuando yo estaba triste el me consolaba y me levantaba al animo. Comenzó a mostrar que él no me veía nada más como una amiga y como él me hacía feliz decidí que si él estaba contento por verme a mi de otra manera yo no tendría problema en dar algo para que él encontrase también la felicidad. Un día estaba sentada en el jardín cuando vino conmigo y me preguntó si se podía quedar a mi lado y si podíamos hablar. Le dije que si y se sentó a mi lado. Se quedo mirándome a los ojos antes de confesarme que él me amaba, y luego de habérmelo dicho me preguntó si me gustaría ser su novia. Nuevamente le respondí afirmativamente y me beso. Las primeras dos semanas pasaron rápidamente y lo único que se atrevía a hacerme era a besarme. Un día me golpeo, fue una cachetada y no fue muy fuerte, pero me dolió mucho que la persona que yo creí que me amaba me hiciera eso. Golpearme comenzó a formar parte de su rutina, y ningún día, aunque yo lo intentara, podía evitarlo. Unos días después me dijo que él sabia que yo me moría de deseos de que me hiciera suya y me dijo que así lo haría. Me llevó a la habitación y me ato a la cama. Me desato la bata que tenía puesta dejándome completamente desnuda. Comenzó a besarme y lo único que yo podía hacer era llorar. Cuando se dio que yo no le estaba correspondiendo agarro una varilla de su mesita de luz y comenzó a golpearme. Yo ya no tenía fuerzas para nada y él aprovecho ese momento mío de debilidad para penetrar en mi cuerpo. No se como termino la noche ya que no recuerdo nada más. Cuando desperté estábamos los dos desnudos, yo continuaba atada a la cama y él dormía a mi lado. Se despertó y continuó golpeándome hasta que perdí el conocimiento nuevamente. A los dos días desperté y ya no tenía las cuerdas incrustadas en mi piel. Me levante lentamente al notar que me dolía cada centímetro de mi cuerpo y me dirigí al baño. Me vi en el espejo y note que toda mi piel estaba cubierta de sangre seca. Me baña, baje a la cocina y me di cuenta que estaba yo sola en la casa. Al rato me llamo por teléfono desde La Push y me dijo que regresaría a la mañana siguiente. Ese fue el único día que pude salir. A todo esto ya me había violado tres veces más. El día anterior a regresar a la escuela me violo y me golpeo mientras me bañaba llegando al punto de casi ahogarme. Cuando me dejo sola en el baño baje al comedor y dormí en el sillón, pero a las cinco de la mañana me despertó y siguió penetrando en mi hasta las siete. Eso es todo.- le conté con la cara empapada en lágrimas. Respire hondo intentando calmarme pero no podía.

El silencio inundo el lugar. Se notaba en el aire la furia que él sentía. No podía dejar de llorar. Me abrazó pero me di cuenta que seguía tenso.

 

- Bellita tranquila todo va a estar bien.- me dijo estando un poco más relajado en un vano intento de calmarme.

Yo seguía llorando abrazada a su cuerpo. Arranco el auto y condujo hasta la casa. Cuando llegamos me tomo en sus brazos y comenzó a caminar.

- ¿Qué ocurrió?.- preguntó Carlisle. Edw murmuro algo incomprensible mientras subía las escaleras.

Me llevo a mi cuarto y me acostó en la cama tumbándose a mi lado y besándome en la frente.

- Ya paso Bells.- me susurro.

Enterré mi cara en su pecho y continué llorando. El tiempo pasaba y yo seguía sin poder calmarme. Edwart susurro algo y un minuto después entró Esme a la habitación.

- Lo dejo aquí.- dijo mientras salía del cuarto.

- Un segundo Bella.- me susurro Edw soltándome. Fue al escritorio y trajo un vaso con agua.- Toma algo.- me dijo pasándomelo a mi. Le hice caso y cuando termine se lo devolví. Me seco las lágrimas con un pañuelo y se sentó en la cama dejándome a mi sobre sus rodillas. Intente relajarme y lo conseguí, pero algunas lágrimas rebeldes seguían escapándose.- Vamos al jardín un rato.- sugirió.

Me pare y comencé a caminar hacía la puerta, llego a mi lado y paso su brazo sobre mii cintura. Bajamos la escalera y vi que la casa estaba vacía. Seguimos caminando hacia el jardín. Llegamos y nos sentamos contra el tronco de un árbol.

- Se fueron para que pudiéramos hablar tranquilos.- me explico. Mire su reloj y vi que eran las tres de la madrugada.- Bells tienes que tranquilizarte. Eso no va a volver a pasar porque nosotros no lo vamos a permitir. Yo te amo demasiado como para dejar que él te vuelva a lastimar o para dejar que vuelvas a derramar lágrimas por su culpa.- me dijo mirándome a los ojos.

Tome su cara entre mis manos y lo bese.

- Gracias.- le dije cuando nos separamos.- Gracias por todo lo que estas haciendo por mi.-

- De nada amor. Hoy no vamos a ir al colegio ninguno de los dos, y no es una pregunta.- me aviso cuando vio que iba a replicar.- Le vamos a mandar una nota al señor Varner así no se preocupa.-

- Vale.- le dije dudando de que excusa pondríamos.

- Ven vamos adentro a escribir.-

Nos paramos y fuimos al comedor. En la mesa ya había papel y una lapicera.

- Bells tú tienes que decidir que le vamos a poner.- me aviso.

- Pero ¿Qué pasaría si le pongo la verdad y el director lo ve?.- le pregunte dudando.

- Pues él también se enteraría. Piensa bien que es lo que quieres poner.- me aconsejo.

- ¿Y si le pongo que estamos bien y si nos podemos encontrar con él para hablar?.-

- Vale, esta buena la idea.-

Hola profe. No se preocupe por nosotros, estamos bien. Si le parece hoy nos

podemos ver así le contamos unas cosas que creemos merece saber. Usted dígale

a Alice donde y cuando y allí lo veremos. Saludos.

Bella y Edw

- ¿Te parece así?.- le pregunté mientras se la daba.

- Sacando el hola profe esta buena.- me dijo sonriendo.

- No, si lo sacamos queda muy aburrida.-

- Entonces ¿Le puedo agregar una posdata?.- inquirió.

- Si tu quieres.- le dije pasándole la hoja. Escribió durante unos segundos y me la devolvió.- Edwart ¿Cómo le vas a poner que yo fui la insolente que puso ese saludo?.-

- Pues tu lo pusisteis.- me dijo riéndose.

- Vale.- le dije escribiendo una posdata de mi parte.

 

- Isabella ¿Cómo te atreves a ponerle que soy un aburrido y encima un maleducado que no saluda?.-

- Tu empezasteis y no escribimos más porque va a terminar siendo cualquier cosa.- le avise guardándome la nota.- ¿Los demás ya saben que pueden volver?.-

- Cierto, me había olvidado.- dijo mientras marcaba un número en el celular y hablaba durante diez segundos antes de cortar y, luego, se quedo mirándome.

- - ¿En qué piensas?.- le pregunté.

- Pues, ¿Cómo haces para poner esa sonrisa con todo lo que paso?¿Cual es el secreto?.-

- No hay ningún secreto. Ustedes me motivan para que siga adelante y no me deje caer. Cuando no aguanto todo y caigo siempre estas al lado mío y eso, aunque no parezca, ayuda mucho.- le respondí.

- Pero nunca se que decirte. Cuando más necesitas que te apoye más en blanco me quedo.- me dijo abatido.

- Vale no decís nada pero te quedas a mi lado pase lo que pase y eso es lo que más necesito cuando me pongo mal, que me recuerden que no estoy sola.-

- ¿Te puedo preguntar algo?.-me inquirió en una postura seria.

- Claro.-

- ¿Por qué decidisteis contarme todo a mi y no a otra persona que sabrías no querría matarlo cuando terminaras y así te pudiera contener?.-

- Pues por tres cosas. Primero porque sabía que iba a terminar así y que nadie me iba a poder contener. Segundo tu te terminarías enterando igual, y la tercera es que te quiero demasiado como para ocultarte algo. Tarde o temprano te lo iba a querer contar y decidí que ese era el momento, pero déjame disculparme por arruinar la salida a Port Angels.-

- Bells no hay problema con eso. Yo quería que vayamos allí para que te despejes un poco.-

- Hola chicos.- nos saludo Esme entrando a la casa.

Le devolvimos el saludo cuando Alice se nos acerco.

- ¿Ya escribieron la nota?.- nos preguntó.

- Si, después de que la lea agarrala tu y que el director no escuche ni donde ni cuando nos encontramos.- le indicó Edwart.

Le di la nota a Al y cuando la termino de leer comenzó a reírse.

- Chicos tenían que escribir una carta no una comedia.- nos dijo.- Por como se critican se nota que cuanto se aman.-

- Bueno Al es que quedaba muy seria si no.- le contesté sonriendo.

- Además es nuestro toque personal hermanita.- respondió Edw.- Vamos arriba.- me dijo mientras me tomaba de la mano. Subimos y me llevo nuevamente a mi habitación.- Intenta dormir algo. Estuvisteis toda la noche despierta.-

- ¿Qué hora es?.- le pregunté.

- Las seis.- me dijo riéndose de mi cara.

- ¿Ya? ¿Seguro que no podemos ir a la escuela?.-

- Bells a dormir.- me ordeno.

- Vale.- le dije intuyendo que algo ocurría por la manera en que me contestó.

Tome mi pijama y me dirigí al baño. Me cambie y regrese a la habitación pero en vez de encontrarme a Edw vi a Jas sentado en la cama. Me hizo una seña para que me acerque y me siente a su lado, y así lo hice.

- Edw fue a cazar y me pidió que te cuidara mientras él no estaba.- me explico.

- Vale.- le dije enojada porque él pensara que necesitaba una niñera.

- No te lo tomes a mal.- me pidió.- Él te quiere y se preocupa por ti, por eso lo hizo.-

- Ok, esta bien.- acepte todavía un poco molesta.

- Bueno ahora, señorita terca, a dormir.- me dijo riéndose mientras se levantaba de la cama.

 

Me acosté y caí en una pesadilla en la que cuando estaba hablando con Edw aparecía Jacob y me violaba adelante suyo, pero él no hacía nada para evitarlo. Me di cuenta de que eso no podía estar pasando e intente despertarme pero no podía. Supuse que Jas lo estaba haciendo por lo que me concentre con todas mis fuerzas en que su poder no me afectara. Cuando logre reaccionar estaba acostada en la cama, abrazándome a mi misma y dejando que las lágrimas recorrieran todo mi cuerpo. Jasper me miraba confundido al notar que su poder había fallado e impotente al saber que no lograría calmarme.

- Bells, respira hondo.- me indicó Carlisle entrando a la habitación y sentándome a su lado. Tomo mi cara entre sus manos y me obligo a mirarlo a los ojos.- Sigue mi respiración.- me dijo.

Empecé a imitarlo y vi como, de a poco, me iba calmando. Me abrazo y al rato ya estaba tranquila nuevamente. Sentí que abrían la puerta, miré y era Edw. Las lágrimas se me escaparon nuevamente y enterré mi cara en el pecho de Carlisle.

- Bells ¿Qué paso?.- me preguntó Edwart preocupado.

- Vete, por favor.- le susurre.

- Bella ¿Por qué te asustasteis cuando entró?.- inquirió Jas confundido mientras Edw salía.

- Por la pesadilla.- conteste calmándome nuevamente.

- ¿Él te hacia algo malo?.- me preguntó Carlisle.

- No.-

- ¿Entonces?.-

- No lo quiero recordar.- dije lentamente.

- Vale, pero cálmate.-

- Ya estoy bien. De enserio.- le avise.

- Papá esta bien.-

- Vale entonces yo me voy.- nos dijo.

- Espera.- le pedí.- ¿Puedes decirle que lo siento?.-

- Si, no te preocupes, yo le digo.- me tranquilizo mientras se iba.

- ¿Te puedo preguntar algo?.- inquirió Jas.

- Tu poder puedo hacer que no me afecte. Cuando lo deseo con todo mi corazón y con todas mis fuerzas no lo hace, es como si mi mente no quisiera hacerle caso.- le dije intuyendo lo que quería saber.

- ¿Con todos los poderes puedes hacerlo?.- me preguntó estupefacto.

- Si. Ya probé con todos en la casa, pero ahora estoy intentando lo contrario, estoy probando si él puede meterse en mi mente pero no se si funciona a la inversa.-

- Wow pero dormisteis media hora nada más, vuelve a hacerlo Bells.- me pidió.

- No, lo lamento pero no quiero tener más pesadillas.- le explique.

- Inténtalo, por favor.-

- No.- le respondí mientras tomaba orgullo y perjuicio y comenzaba a leerlo.

- ¿Sería en vano que intentara usar mi poder?.- me preguntó.

- Puede que al principio no pero a los cinco minutos sería como si no lo intentaras.- le respondí.

Ni bien termine de contestarle la puerta se abrió y entró Edwart.

- Bells ¿Puedo?.- me preguntó señalando la cama.

- Si. Perdón por lo de antes.- le dije avergonzada.

- No te preocupes, pero tienes que saber que yo nunca te voy a hacer nada malo.-

- Es que tú no hacías nada.- le explique avergonzada.

- ¿Entonces que soñasteis?.- inquirió confundido.

- Después.- le respondí.

- Vale.- me dijo tomándome la mano.- A dormir y no se aceptan quejas.-

- Pero ¿Y si tengo otra pesadilla?.- le pregunte preocupada.

- Te prometo que me quedo acá y te cuido.- me juro.

- No, no quiero.- le dije retomando la lectura.

Me tomo la cara entre sus manos y me beso como nunca antes lo había hecho. Fue mágico ese momento, creo que me hubiera podido pedir cualquier cosa menos que durmiera y yo aceptaría, pero eso no era negociable.

 

- No voy a dejar que tengas pesadillas.- me aviso.

- No puedes meterte en mi mente y saber que estoy soñando. No sabrías cuando despertarme.-

- Lo intento.-

- No, hago lo que quieras pero dormir no.- le prometí.

- Cuéntame la pesadilla.- me dijo pasándome papel y lápiz.

Soñé que era hoy a la tarde y que te estaba contando todo cuando apareció

Jacob. Se me acercó y me violo y tú simplemente te quedasteis mirando y no

hacías nada, solo mirabas.

- Bells ¿De enserio tu crees que yo me quedaría así?.- me preguntó estupefacto.

- No, ¿Pero y si por algo no puedes intervenir?.- le respondí.

- ¿Confías en mi?.- inquirió.

- Si, mucho.-

- Entonces deberías saber que eso no puede llegar a pasar, no dejaría que suceda.- me dijo tiernamente.

- Vale.- acepte tomando su mano.

- Bells, ¿Las pesadillas siempre son así?.- me preguntó preocupado.

- Siempre pasa lo mismo pero es la primera vez que apareces tú.- le explique.

- Ya entiendo porque nunca quieres dormir.- me respondió. Salió del dormitorio y rápidamente estaba sentado a mi lado.- Lee esto.- me dijo.

- El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde.- leí.- ¿De qué se trata?.-

- La cosa es que lo leas si te lo cuento no tiene sentido.- me respondió riéndose.

- Pero es temprano para leer.- me excuse.

- ¿Y cómo ibas a leer orgullo y perjuicio?.-

- Ya me lo se de memoria, es más fácil así.- le dije sonriendo.

- No, a leer señorita. Y si no lo hace mañana también falta al colegio.- me amenazo cruelmente.

- Pensándolo bien creo que leer con el aire fresco sería más gratificante.

- ¿Por qué no te gusta faltar?.- me preguntó extrañado.- Cualquiera estaría feliz de que lo obliguen a quedarse en su casa pero tu te pones triste.-

- Me aburro si falto además después no entiendo nada.-

- Yo te puedo entretener y después te explicó todo lo que no entiendas.-

- No, prefiero ir.- le dije tomando el libro y comenzando a leerlo.

No estaba tan mal como esperaba pero no me gustaba que me dejara con la intriga hasta el último momento.

- No estaba tan bueno como los otro dos.- le dije cuando termine. Mire su reloj y vi que ya eran las doce.

- Vale ¿Te doy otro?.- me preguntó.

- No.- le dije a punto de asustarme.- Por hoy ya leí demasiado.-

- Ok, vamos afuera.- me propuso riéndose y tomándome de la mano

- Espera que me cambio.- le dije tomando algo de ropa y yendo al baño a aciarme rápidamente. Termine y regrese a mi cuarto. Tomé su mano y caminamos al piso inferior.

- Mejor quédense acá, en un ratito va a comenzar a llover.- nos aviso Carlisle.

- Vale.- dijo Edwart sentándose en un sillón y subiéndome a sus rodillas.- ¿Quieres probar comer algo?.- me preguntó dudando.

- Dale, puedo intentarlo.- le respondí temerosa.

Nos levantamos y fuimos a la cocina. Empezamos a revisar toda la alacena y la heladera buscando algo saludable y que no me haga mal.

- Chicos ¿Qué buscan?.- inquirió Esme desde el comedor.

- No sabemos.- respondió Edw.- ¿Qué recomiendas?.-

- Lo lamento pero no me llevo con la comida humana.- se disculpo.

 

- Lo mejor sería que tomes algo que no sea agua primero.- nos recomendó Carlisle.

- ¿Te gusta el jugo de naranja?.- me pregunto.

- Si.- le respondí.

Agarre un vaso y me sirvió jugo. Lo tome (N/A: tomo el vaso no el jugo) y dude si debía hacerlo o no. Respire hondo, lo acerque a mi boca y cerré los ojos.

- No puedo.- le dije abriendo los ojos lentamente

- Pues yo estoy igual, creó que si supiéramos que pasaría sería mucho más fácil.-

- ¿Qué puede llegar a pasar?.- preguntó Esme.

- No se sabe exactamente, cada cuerpo reacciona diferente, por lo que es imposible intentar predecirlo. En los casos más normales puede ser desde nauseas hasta desmayarse pero también puede pasar algo peor.- le respondí.

- Bells hasta que no estés completamente segura de que no va a pasar nada no lo intentes.- me pidió Carlisle.

- Vale.- le dije yendo nuevamente al comedor.

Había comenzado a llover. Fui a la ventana y me quede mirando el agua caer. Estando allí parada me desconecte del mundo. Todo lo que me preocupaba desapareció. Quería salir afuera y pararme debajo de la lluvia pero no me dejarían y, aunque lograra escapar, me enfermaría.

- Bells.- me llamo Emmett. Lo mire y vi que todos estaban mirándome.

- ¿Qué paso?.- les pregunté confundida.

- Pues, llevas una hora parada y cuando te hablábamos no contestabas.- me contesto Jas.- ¿Estas bien?.-

- Si, solo me distraje.-

- ¿Segura?.- me preguntó Carlisle.- Parecía que no estabas dentro de tu cuerpo, no reaccionabas ante nada.-

- Si, segura.-

- Siempre que piensas estas triste ¿Por qué hoy no?.- inquirió Jasper.

- Llueve.-

- ¿Qué tiene que ver que llueva?. Pensé que tu lo odiabas.- dijo Edwart.

- Me gusta ver el agua caer, me distrae y hace que me olvide de todo.- les intenté explicar.- ¿Están seguros que pasó una hora?.-

- Si, son las dos. ¿Qué quieres hacer?.- me preguntó Edw.

- Pues no se.-

- ¿Vamos a Port Angels?.-

- Vale.- le respondí mientras me alejaba de la ventana.

Tomó mi mano y me llevo hacía su volvo plateado. Me abrió la puerta, me senté y comenzó a conducir. En diez minutos ya habíamos llegado. Bajamos del auto y comenzamos a caminar por las calles tomados de la mano. Al igual que la vez anterior, nos sentamos en la misma banca frente al muelle. Los dos habíamos terminado empapados.

- Bells, te vas a enfermar.- recordó de repente.

Tome su cara entre mis manos y lo bese.

- Aléjate de ella.- dijo una voz muy conocida para mi.

- Jacob.- logre articular mientras me daba vuelta. No podía ser él, no podía estar en el muelle con nosotros. Pensé que estaba desprotegida hasta que Edwart apretó suavemente mi mano. Lo mire y en sus ojos vi que me protegería, que como me había dicho luego de la pesadilla nada más debía confiar en él.- ¿Qué quieres Jake?.- le pregunté.

- Que vuelvas conmigo. Éramos felices juntos pero de repente no volvisteis más. No supe nada de ti por semanas. Bella regresa a nuestra casa.- me pidió.

- Tu eras feliz, yo odiaba tener que vivir contigo. En realidad al principio no, yo te quería pero como un amigo, con el tiempo lograsteis que te odiara. Yo no pienso volver a la casa, no mientras tu estés allí.- le dije.

- ¿Él te lleno la cabeza cierto?.-

 

- No, él no tiene nada que ver con todo esto. Tu solito lograsteis que te odiara. Fue lo que ganasteis con todo lo que me hicisteis.-

- Bells tu papá quería que estés conmigo.- me recordó.

- Si, lo se, Pero él quería que este con el Jake que nosotros dos conocíamos y queríamos, si él te viera ahora ¿Piensas que me dejaría estar contigo?, porque yo no. Él quería que yo fuera feliz y ya se donde esta la felicidad para mi y que te quede claro que no es a tu lado.- le respondí.- Vamos Edw.-

Comenzamos a caminar hacía el auto cuando sentí que Jacob se acercaba. Me tomó de la mano. Intenté soltarme pero no podía. Me estaba lastimando debido a la fuerza con la que me apretaba. Edwart me miro a los ojos y soltó mi otra mano.

- Bella si no quieres venir por las buenas va a ser por la fuerza pero hoy no te me vas a escapar.- me amenazó Jake.

De repente Edw le pego un puñetazo a Jacob en la nariz dejándosela rota.

- No entiendes que no quiere ir contigo. Te odia y siempre va a ser así. Ya le arruinasteis suficiente la vida y todavía no te alcanza. ¿Por qué mejor no empiezas una nueva vida pero alejado de la gente que no te quiere? ¿Por qué mejor no dejas de imponer tu presencia y en todo caso dejas que los de mas te busquen a ti.- le dijo Edwart mientras nos íbamos caminando hacia el auto.

Subimos al volvo y comenzó a conducir a toda prisa hacia la casa. Llegamos y me agarro de la mano para que no bajara.

- Bells ¿Estas bien?.-me preguntó.

- Por ahora. En un rato reacciono.- le respondí.

- ¿Queres que suspendamos la charla con el profesor Varner?.-

- No, no importa.-

- Bella ¿Estas segura?.-

- Si, no te preocupes.- le dije intentando tranquilizarlo.

- Vale.-

- ¿Puedo?.- le pregunté señalando mi mano.

- Me había olvidado.- me dijo riéndose.

Bajé del auto y entré al comedor. Alice estaba sentada frente al televisor esperándonos, pero su mirada se perdía tras la ventana.

- Chicos ¿Dónde estaban?.- nos preguntó.

- Fuimos a Port Angels pero tuvimos un problemita ¿Qué paso en la escuela?.- le explicó.

- Le di la carta al señor Varner, cuando llegó al final empezó a reírse y me dijo que les avisara que los veía a las siete en su casa.- nos respondió.- ¿Qué pequeño problemita tuvieron?.-

- Pues que en el muelle nos encontramos a Jacob.- le dije subiendo las escaleras.

- Bella ¿Qué dijisteis?.- intervino Carlisle.

- Fuimos al muelle y de repente apareció Jacob.- le respondió Edwart también negándose a dar detalles.

- ¿Nos van a contar que paso?.- nos preguntó Al.

Los dos nos limitamos a negar con la cabeza y a terminar de subir el tramo que nos faltaba de las escaleras. Fuimos a mi habitación y me senté frente al escritorio apoyando la cabeza en él y observando la lluvia caer. Edwart se recostó en mi cama y se limitó a observarme. A los cinco minutos me di vuelta y lo miré a él a los ojos.

- ¿Qué te ocurre Edw?.- le pregunté viendo que su mirada no era norma.

- Tuve la oportunidad de matarlo y no lo hice.- me confeso.

- Edw.- le dije mientras me sentaba a su lado.- No vale la pena. Él es un tarado y si lo hubieras matado te meterías en muchos problemas, además no quiero que termine muerto, lo único que me gustaría es que vuelva a La Push y no tener que verle la cara nunca más.- le avise.

 

- ¿Tú no quieres que él termine muerto?.- me preguntó estupefacto.

- No, pensando en todo lo que paso en el verano me encantaría, pero pienso en el Jake que conocí antes y no puedo hacer ni dejar que le hagan nada malo.-

- Eres muy buena Bells.- me dijo de repente. Negué con la cabeza restándole importancia.

- ¿Me responderías una pregunta con total sinceridad?.- le pregunté. Él se quedo mirándome y asintió.- ¿Tu sabias que hoy me lo encontraría?.-

- Si y no. Sabía que iba a ir a la puerta del colegio pero no se me ocurrió que fuera también a Port Angels. Debí haber pensado en eso.- me dijo abatido.

- No puedes tener la cabeza en todos lados.- le respondí.

- Pero tuvisteis que encontrarte con él y eso no debía haber ocurrido.-

- Edw relájate ¿Vale? En algún momento me iba a encontrar.-

- Te tendría que haber avisado.-

- No hay problema fue con buena intención, ven vamos afuera.- le pedí.

- Te vas a mojar y vas a terminar enferma.-

- ¿Más mojada de lo que ya estoy?.- le pregunté. Me miro y comenzó a reírse.

Fuimos al jardín y nos sentamos frente al lago.

- Gracias por apoyarme y defenderme hoy.- le agradecí.

- No tenes que agradecerme nada. Pero ¿Cómo hicisteis para conservar la calma y hablarle con naturalidad?.-

- No se. Supongo que porque sabía que en algún momento me lo iba a encontrar y además si no me contenía iba a ser peor.- le explique.

- ¿Cuándo vas a reaccionar?.- me preguntó preocupado.

- Lo más probable es que a la noche. Estoy segura que hoy voy a tener una pesadilla y ahí me voy a dar cuenta de todo lo que paso.-

- ¿Vas a intentar dormir?.- inquirió.

- Creo, por ahí te digo que si y no me duermo o te digo que no y termino dormida.-

- Ven, entremos así te bañas y no te enfermas.- me propuso.

- Vale.-

Subimos las escaleras. Él se quedo en su habitación mientras que yo me dirigí al baño. Me bañe y me cambie. Fui a mi habitación y me puse a escuchar música hasta las 6.50 cuando alguien tocó la puerta.

- Bells vamos.- me dijo Edwart asomando su cabeza por la puerta recién abierta.

- Vale.- le respondí nerviosa.

- Suerte.- nos deseo Esme cuando subimos al volvo.

- ¿La vamos a necesitar?.- le pregunte a él.

- No creo.- me dijo dudando.

Llegamos a la casa. Era grande como para que viva una sola persona ¿Cómo haría el señor Varner para vivir él solo allí?. La puerta se abrió y nuestro profesor salió a recibirnos.

- Hola chicos.- nos dijo mientras nos saludaba.

- Hola profe.- le respondí a lo que Edwart comenzó a reírse.- Yo no le veo la gracia.- le avise pegándole suavemente en la nuca.

- Vale, me comporto.- me dijo volviendo a su postura seria.

- Pasen, por favor.- nos pidió mientras abría la puerta nuevamente.

Entramos. Miré a mi alrededor y noté que todo estaba decorado con colores claros haciendo que el ambiente sea casi tan relajante como el de la casa de los Cullen.

- Siéntense.- nos dijo señalando unos sillones. Edw fue al de la punta dejándome a mí el de al lado de la ventana. Lo miré y sonreí.

- ¿Quién empieza?.- me preguntó.

- Yo.- le dije a la vez que respiraba hondo y miraba al exterior.-Bueno lo que le queríamos contar es lo que me pasa a mi pero no se lo tiene que contar a nadie.- le pedí.

 

- Vale.- me respondió lentamente.

- En el verano el chico que vivía conmigo me golpeo y me violo varias veces.- le dije rápidamente.

El señor Varner se quedo en silencio y Edw me miró reprochándome la falta de tacto con la que se lo había dicho, pero yo no me arrepentía ya que si le daba detalles las lágrimas bañarían mi rostro nuevamente.

- Profesor ¿Esta bien?.- le preguntó el joven Cullen luego de cinco minutos de silencio.

- ¿Pretenden que este bien después de lo que me dijeron?.-

- No, lo único que queremos es que no guarde lo que piensa. No importa lo que sea. Dígalo.- le dije lentamente y pensando cada palabra antes de pronunciarla.

- No quiero lastimarte más.- me dijo negándose.

- No se preocupe por eso.- le contesté sonriendo para darle confianza.

- Ok. Para empezar ¿Cómo permitió que él se mudara a su casa?.-

- Se lo pidió mi papá antes de morir, además al principio el era bueno conmigo.- le explique.

- Vale. ¿Por qué no te fuisteis de la casa?.- me siguió preguntando.

- Él no me dejaba salir y aunque hubiera podido escapar no tenía a donde ir.-

- ¿Por qué no llamasteis a la policía?.-

- Tenía miedo además a Jacob lo conozco desde que era un bebe y no le puedo hacer nada malo y tampoco...- este punto hizo que recordara y que una lágrima recorriera mi mejilla.

- Bells dilo.- me pidió Edw mirándome a los ojos. Se paró y vino hasta mí. Me tomó en sus brazos y me levantó, sentándose él en el sillón y depositándome en su regazo. Me seco las lágrimas y se quedo esperando mi respuesta.

- Tampoco quería recordar a Charlie.- dije luego de respirar hondo. Edwart tomó mi cara entre sus manos y me dio un beso fugaz.

- La última pregunta ¿Puedo?.- nos preguntó

- Si, claro.- le respondí.

- ¿Por qué faltaron hoy en vez de inventarle una excusa al director?.-

- No faltamos por eso.- le respondió Edw.- Habíamos ido pero como estaba Jacob en la entrada nosotros dos regresamos a la casa.

- Ah, vale. ¿Por qué a mi decidieron contármelo?.-

- Porque nos dimos cuenta que usted se preocupa de verdad y de que podíamos confiar en usted.-le contesté.

- ¿Lo sabe alguien más?.-

- Ángela y todos los demás Cullen.- le respondí.

- ¿Esto tiene que ver con los demás días que ustedes faltaron?.- nos interrogó. Supuse que se refería al tiempo que estuve internada ya que era el único momento en el que no asistí al colegio.

- Algo así.- le dije lentamente.- Ese tiempo estuve en el hospital.-

- ¿Por qué la internaron?.- preguntó tímidamente.

- No sabían que era lo que hacía que su cuerpo reaccione mal. Pero ahora ya esta un poco mejor.- le explicó.

- ¿Todavía no estas bien del todo?.-

- No puedo comer nada y lo único que puedo tomar es agua.- le dije entre medio de dos bostezos.

- Creó que tiene que ir a dormir.- sugirió nuestro profesor.

- La pregunta es ¿Dormirá Bella?.- inquirió Edw.

- Creo que no, después te digo.-

- Vale, ¿Vamos a probar?.- me preguntó dándome la mano.

- Vamos.- le respondí poniéndome de pie.- Hasta mañana profe.- le dije despidiéndome.

- Chau chicos.-

Salimos a la calle y subimos al coche.

 

- ¿Tienes mucho sueño?.- me preguntó.

- Si, pero no quiero dormir.- le confesé.

- Inténtalo Bells, no puedes seguir despierta.- me pidió.

- Vale.-

A las ocho ya habíamos llegado a la casa y nos habíamos sentado junto a todos los Cullen en los banquitos que estaban en el jardín.

- Bella ¿En qué piensas?.- me preguntó Jas.

- Todo lo que antes valía la pena, lo que me daba energía y lo que me empujaba para salir adelante ya no esta. Pero yo pensé que cuando eso desapareciera mi vida se nublaría, por decirlo de alguna manera, pero no fue así. Por un tiempo vi las cosas grises pero no negras. Después todo se volvió más claro y pude ver y entender muchas cosas.- le conté.

- ¿Qué cosas?.- inquirió Edwart después de unos minutos de silencio.

- Que aunque la vida te golpee y te lastime mil veces, directa o indirectamente, lo hace por algo, ya sea para prepararte para algo peor que se acerca o para acerte más fuerte, pero todo pasa por una razón.-

- ¿Descubristeis algo más?.- preguntó Carlisle sorprendido.

- No, demasiado para un día.- le dije sonriendo.

- Vale, ahora Bellita a dormir.-

Me paré y comencé a caminar hacía la habitación. Entré, me acosté y a pesar de que no hacía frío, me tapé y oculté la cabeza bajo la almohada.

- Bells ¿Qué haces?.- inquirió Edw extrañado.

- No quiero tener pesadillas.- le respondí estando todavía oculta.

- Vale. Pero ¿Me prestas tu mano?.- me preguntó.

Saque la mano por el borde de la manta y sentí como la suya, fría, se posaba sobre la mía, hice que las tapara y respire hondo antes de cerrar los ojos. Intente dormirme pero no podía. No sabía porque pero algo no quería que cayera en los brazos de Morfeo.

- Bella son las tres de la madrugada. Duérmete.- me pidió Edw en un momento.

- Pero no puedo.- le intenté explicar.

- Lo esta intentando desde que se acostó.- intervino Jasper.

- ¿Al se va a dormir?.- le preguntó Edwart.

- No, va a quedarse toda la noche despierta.- le dijo luego de cinco minutos.

- Si no vas a dormir ¿Quieres ir abajo?.-

- Vale.- le contesté a mi chico.

Me destapé y vi que todo estaba oscuro. Me paré e intenté caminar hacía la puerta, pero me maree y Edw tubo que sostenerme.

- ¿Estas bien?.- me preguntó preocupado.

- Si, ya se me paso.- le dije luego de unos minutos de silencio.

- ¿Segura?.-

- Si. ¿Bajamos?.-

- Vale, vamos.- me dijo mientras tomaballuvía mi mano.- Espera. Ayer Jacob pensó que tu debías haber abierto un mail suyo, no se si hablaba del que ya visteis o de otro. ¿Quieres fijarte o no?.-

- Si.- le dije saliendo del cuarto.

Fuimos al piso inferior y nos sentamos frente al ordenador que ya había sido encendido. Tecleé la contraseña de mi correo y vi que, efectivamente, tenía un mail suyo. Lo abrí y me di cuenta que era más largo que el que había recibido anteriormente.

Bells,

¡Hola mi amor! ¿Qué ocurre que no contestasteis mi mail anterior?. Las cosas

acá están geniales pero estarían mejor si estuvieras aquí a mi lado o, si al menos,

tuviera noticias tuyas. Como te prometí anteriormente te voy a rescatar de donde

sea que te tengan. Mañana a la mañana voy a estar en la puerta de tu escuela, y,

si por alguna razón no te dejan ir, convéncelos de que a eso de las tres de la

 

tarde, te lleven al muelle de Port Angels. Lamento tener que decirte mi plan por

medio de un mail cuando se que tú odias las conversaciones que no son cara a

cara, pero no se me ocurría otra manera. Estuve pensando que cuando estemos

los dos juntos nuevamente, podríamos irnos a Miami o a Los Ángeles así nadie

nos molestaría, pero eso ya lo dejo para que lo veamos después los dos juntos.

Vida recuerda que te amo con todo mi corazón y que siempre que me

necesites yo voy a estar para protegerte y cuidarte.

No dejes que te afecte nada de lo que ellos te hagan o te digan, tienes que ser

fuerte, nada más falta un día para que estemos juntos nuevamente, y esta vez, te

prometo, va a ser para siempre.

Deseo con todo mi corazón que ya sea un día nuevo y tenerte a mi lado. Deseo

que todo sea como en el verano y que todo el mundo vez como nosotros dos

nos amamos.

Quiero volver a perder el aliento cada vez que te veo. Quiero ver el mundo

florecer en cada sonrisa tuya. Quiero abrazarte mil veces y regalarte todas las

flores del mundo para demostrarte cuanto te amo. Quiero llegar a las estrellas a

través de tus ojos. Quiero que me hagas soñar y que llenes cada rinconcito de mi

corazón.

Gracias por hacer que mi vida sea la mejor. Gracias por estar siempre a mi

lado. Gracias por ser mi angelito de la guarda y por velar por mi. En fin, gracias

por ser una de esas personitas que estuvo presente en mi vida.

Por favor prométeme que si por alguna razón mañana no estamos juntos me

vas a llamar por teléfono o vas a responder este mail así tengo noticias tuyas.

Te amo novia hermosa.

Jake.

Cuando terminé de leerlo no podía creer que Jacob hubiese escrito todo eso. Esa persona se parecía más a la que había conocido en vez de la que había echo que lo odie. Tenía que hacer que se de cuenta que debía buscar a otra chica, que conmigo no iba a lograr nada.

- Bella ¿Estas bien?.- me preguntó Edw.

- Si, es solo que me sorprendió todo lo que puso.- le explique.

- ¿Vas a contestarle o a llamarlo?.- me interrogo.

- Prefiero mandarle un mail.- le dije comenzando a escribir.

Jake,

Lamentó no haber contestado tu mail anterior, no lo consideré necesario y

además no estaba en condiciones para hacerlo, pero ahora me doy cuenta que no

haberlo hecho fue un error, que te tendría que haber explicado como son las

cosas para mí, pero no quería hacerlo para no lastimarte. Pensé que te darías

cuenta, cuando desaparecí, que no quería volver.

Tú sabes que te conozco desde que eras un bebe, y que todas las cosas que

vivimos desde que usábamos pañales hasta ahora hicieron que entre nosotros se

cree un vínculo muy fuerte, yo te quería mucho, y podría decirse que si, que te

amaba, pero como un hermanito que tenía que cuidar y proteger no como un

novio o como el hombre con el que quiero compartir el resto de mi vida.

Yo, lamento tener que decírtelo, ya encontré a esa personita que llena todo mi

corazón y él que hace que mi mundo tiemble ante cada sonrisa suya. Tú deberías

buscar a esa chica especial para ti y fijarte que ella también te corresponda.

 

No puedo olvidar todo lo que me hicisteis pasar este verano y todavía no

puedo creer que hayas disfrutado tanto viéndome sufrir, por eso necesito que

entiendas que cuanto más impongas tu presencia más te voy a odiar.

Por favor, Jake, si ti me amas o me amates en algún momento tanto como

dices y como escribisteis en los dos mail que me enviasteis deja de buscarme y

deja que encuentre la felicidad en otro lado.

Tu correo lo abrí hoy, lamentó haber ido al muelle antes de haber aclarado las

cosas, pero estábamos aburridos y no sabíamos que tú te encontrarías allí, si no

no nos hubieras visto.

No te preocupes por mi, yo estoy muy bien con la gente a la que quiero.

Bells.

PD.: lo lamentó pero es mejor así y una cosa más, no soy tú novia Jake.

Terminé de escribir el mail e hice clic en el botón de enviar. Esperé un momento a que terminara de cargar, y, cuando esto finalizó, me di vuelta y miré a Edw.

- ¿Qué hacemos?.- le pregunté.

- No se, lo que tú quieras. ¿Estas bien?.- inquirió preocupado.

- Vamos al jardín.- le propuse evadiendo su pregunta.

- Vamos.- contestó él.- ¿Qué ocurre Bells?.- me preguntó cuando ya nos habíamos sentado.

- Ese mail lo escribió Jake.- le explique nerviosa.

- Tranquilízate Bellita, no va a pasar nada.- me intento calmar.

- Lo se, pero era él.-

- No entiendo nada Bella.- me aviso.

- Lo escribió el Jake que yo conocía no el Jacob que odio, no puedo darme cuenta si es un truco o si es de verdad.- le aclaré.

- ¿Hay diferentes Jacobs?.- me preguntó confuso.

- No, es uno solo, pero que a veces usa una máscara, lo que no se es de quien se disfraza, de Jake o de Jacob.-

- No te sigo Bells, pero ahora te tienes que arreglar para ir al colegio, después me lo explicas bien.-

- Vale.- le dije dirigiéndome a las duchas.

Me bañe y me arregle mientras rogaba para que Jacob creyera que el mail lo había escrito yo y para que le hiciera caso. Salí y fui directo a mi habitación a buscar mi mochila, la agarre y baje al comedor a esperar a que llegara el momento de irnos.

Subimos al auto y a los diez minutos el auto ya había sido estacionado en su lugar habitual.

- Hola Áng.- la salude parándome a su lado.

- Bells.- me dijo abrazándome.-Ya extrañaba a alguien que no este loca, sin ofender Al.-

- Y yo que creí eras mi amiga.- le contestó la aludida haciéndose la ofendida.

- Hacia mucho que no nos peleábamos.- les dije riéndome mientras mis tres amigos se unían a mis risas.

- Tenemos que entrar a trigonometría.- nos recordó Edw amablemente.

- Vale, vamos.- le respondí caminando hacía el edificio

Cuando llegamos el profesor no estaba y no había ningún alumno.

- Edw ¿Quieres que te pinte las uñas de verde así te combinan con el saco?- le pregunté entre risas.

Entró el profesor antes que nos podamos calmar. Respire hondo y ahogue una carcajada que estaba a punto de escaparse.

Ese día hicimos un repaso para la prueba que nos tomaría en una semana.

- Chicos ¿Pueden quedarse un momento?.- nos pidió antes que la clase acabara.

Cuando tocó el timbre nos quedamos esperando que todos los demás estudiantes se fueran.

- ¿El director no quiere ver cuando terminen las clases o ahora?.- le pregunte.

 

- Después del almuerzo.- me respondió riéndose.

Pasaron las clases y llego la hora de la comida. En nuestra mesa los únicos que se alimentaban eran Ángela y Ben. Me di cuenta que el señor Varner me estaba mirando. Lo miré y sonreí.

- ¿Quieres agua?.- me preguntó Edwart.

- No, gracias.- le respondí sonriendo.- No tengo ganas de tomar algo tan delicioso.-

- ¿Y si a un poco de agua lo mezclamos con otro poco de jugo?.- intervino Alice. Edw me miró y sonrió.

- Vale, pero tú papá me va a matar.- les aclare.

- No importa.- dijeron a coro.

- Esperen, antes una cosa. Por nada del mundo me llevan al hospital.- les pedí.

- Prometido.- me contestaron.

Hicieron la mezcla y me la dieron. Respire hondo y agarre el vaso.

- Bells, no lo hagas.- me pidió nuestro profesor de trigonometría sentándose en nuestra mesa.

- En algún momento voy a tener que intentarlo.- le explique.

- Pero no ahora, tú salud puede empeorar.- me intentó convencer.

- También puede mejorar. Profe, déjeme hacerlo.- le suplique.

- Si quieres hacerlo esta bien. Hazlo.- me dijo parándose y sentándose en la mesa de los profesores nuevamente. En sus ojos se notaba la decepción y desilusión, y en los míos, seguramente, el intento de conseguir su perdón.

- Chicos, mejor no.- les dije dejando el vaso en la mesa y mirando para otro lado.

- Te quiere y se preocupa por ti, por eso lo hizo.- me explicó Edw junto a mi oído. Al ver que no contestaba me abrazo.- Todo va a estar bien, no te preocupes Bells.- me siguió susurrando.- Toma algo de agua. No tiene nada.- me aclaró al ver que no lo hacia.

Le hice caso y vi como de a poco me iba relajando. Tocó el timbre que daba finalización al almuerzo.

- Chicos.- nos llamo fríamente el señor Varner para que lo sigamos.

- No quiero ir.-le dije a Edwart.

- Pero Bells no nos queda otra.- me aviso.

- Si.- le respondí mezclándome entre los demás chicos. De repente vi que él me seguía. Frene para darle la oportunidad de que me alcance sin que tuviera que correr.

- Cuando nos agarran nos matan.- me dijo.- El director no te tiene mucho aprecio.-

- Uh y yo que lo quería tanto.- le respondí riéndome.- No tengo pensado dejar que el director nos encuentre.-

- ¿Por qué no quieres ir?.- me preguntó.

- No me quiero encontrar con el señor Varner.- le explique tristemente.

- ¿Lo quieres mucho no?.- me inquirió.

- Si, es muy bueno conmigo.-

- Vas a ver que todo va a estar bien, explícale porque quieres hacerlo.- me sugirió.

- Cuando este solo le hablo.-

- Nos esta buscando en el patio.- me aviso.- Yo me escondo cerca del auto tu ve.-

- Vale, gracias.- le dije despeinándolo.

El director caminó hasta quedar enfrentado a nosotros tres. Bajo la vista hasta posarla en nuestras manos.

- A mi despacho ya.- ordeno furioso. Supuse que lo mejor sería obedecerlo sin protestar ya que su cara no estaba muy alegre. Definitivamente Edw tenía razón, no me tenía mucho aprecio el director.

- Estabas en lo cierto, no era buena idea.- le dije a Edwart sonriendo.

Me miró a los ojos y me hizo un gesto apremiante. Definitivamente hoy el señor Greene se había levantado con el pie izquierdo. Llegamos hasta su despacho y vi a Ángela y a Alice sentadas y divertidas ante la situación. Nos sentamos a su lado y el profesor de trigonometría se quedo parado detrás nuestro.

 

- ¿Se puede saber en que pensaban al no venir aquí cuando yo los mande a llamar?.- nos preguntó rojo de tanta ira que sentía.

Edwart apretó mi mano y me miro para que no respondiera, Áng se pego al respaldo de su silla, y Al y yo nos esforzamos por reprimir una sonrisa intentando mantener nuestro semblante serio.

- Contesten.- nos ordenó fríamente.

- Ok, quiere saber porque no fuimos porque no se fija usted. No entiende que si hasta ahora no le dijimos nada vamos a seguir igual. Métase en su vida.- le dije antes de pararme e irme de la oficina dando un portazo.

Camine hacia el jardín y me quede allí sentada observando las pocas flores que crecían. Definitivamente ahora si que me había metido en un problema muy grande. Tenía que aprender a controlarme un poco y no dejar que las emociones que sienta en cualquier momento me gobiernen. Decidí que lo mejor sería regresar al despacho del director tragándome mi orgullo y mi mal humor. Cuando entré estaban todos en silencio y se quedaron mirándome.

- Lamento lo que dije antes, director.- me disculpé.

- No hay problema señorita Swam.- me respondió más calmado.- Discúlpeme usted a mí por haberme querido meter en su vida privada cuando esto no me correspondía. Realmente lo lamentó.-

- No se preocupe, esta todo bien.- le dije realmente sorprendida.

- Bueno entonces ya pueden irse.- nos aviso.

Salimos de la oficina y llegamos al auto. Nos despedimos de Ángela y partimos hacía la casa.

- ¿Por qué no se puso a gritar al final?.- pregunté antes de llegar.

- Pues estuvo pensando en lo que le dijisteis y cree que hasta cierto punto tienes razón. Por un tiempo no va a molestar más, pero ¿Te puedo pedir un favor?.- me respondió Edwart.

- Según lo que sea.- le dije lentamente.

- Controla tu genio.- me contestó sonriendo.

- Si, ya me había dado cuenta de eso, pero no es tan fácil.- le avise.

- Inténtalo, nada más tienes que conservar la calma.- me aconsejo Alice.

- Vale, voy a tenerlo en cuenta.- les prometí viendo sus caras de preocupación.

Llegamos a la casa y cada uno se dirigió a su habitación. No entendía que era lo que ocurría pero me decidí a esperar a que ellos me lo dijeron. Hice la tarea y cuando termine salí al jardín.

- ¿Qué te ocurre Bells?.- me preguntó Jas luego de un rato de observarme desde la ventana.

- Nada.-

- ¿Tengo que creerte?.- inquirió riéndose.

- Vale, no se que pasa pero tengo un mal presentimiento.- le dije sinceramente.

- Ven, vamos a caminar.- me pidió tomándome de la mano.

Comenzamos a caminar hasta llegar al limite del bosque en donde Jasper se quedo parado mirándome. Estudio mi rostro por unos minutos antes de hablar.

- Hubo un problemita mientras estabas en la escuela.- me aviso lentamente.

- ¿Qué paso?.- le pregunté asustada.

- Tranquila.- me susurro abrazándome.- Vino a buscarte Jacob pero no pasó nada, cuando nos vio a Emmett y a mí se fue sin tener tiempo de hacer nada.- me explicó con un dejó de jubilo casi imperceptible en su voz.

- ¿Dónde están Al y Edw?.- inquirí rápidamente imaginándome lo peor.

- Fueron a tu casa para aclararle las cosas, no va a pasar nada Bells.- me dijo mientras me tranquilizaba.

 

Me solté de su abrazo y me senté en el césped. Sabía que a ellos no les iba a pasar nada, eso ni lo dudaba, pero que le pasaría a Jacob si Edwart no lograba mantenerse calmado. Seguramente para eso habría ido Al, para frenar a Edw si este se enojaba y evitar que hiciera una estupidez.

- No les va a pasar nada a ellos ni a Jacob.- me aclaro.- Alice no va a permitir que haga nada de lo que después se pueda arrepentir.-

- Pero ¿Y si no puede frenarlo?.- inquirí entrando en pánico.

- Bella te preocupas por lo que no debes.- tomó mi barbilla y me obligo a mirarlo a los ojos.- Relájate, te prometo que no le va a pasar nada a ninguno de los tres.- me dijo utilizando su poder conmigo.

- Entonces ¿Por qué tardan tanto?.- le pregunté.

- No lo se, pero conserva la calma. Me dijeron mis dos hermanitos que tenes un problemita con tu temperamento. ¿Por qué no intentas calmarte ahora así vas practicando?.-

- Vale.- le respondí intentando calmarme y dejando de estar nerviosa. Empecé a pensar en otras cosas. En toda la gente que quería y que sabría que siempre que los necesitarán estarían, por mi mente pasaron todos los momentos que viví con los Cullen, todas las bromas que hicimos con Áng y las pocas charlas que tuve con el Sr. Varner. Si, definitivamente esa era la gente que realmente me quería incondicionalmente. No importaba lo que pasaba siempre me ayudaban y siempre me daban sus consejos.

- Bella ya regresaron.- me avisó Jas.

Me paré y caminé lentamente hacía la casa. Cuando llegue a la puerta respire hondo y entré procurando estar calmada. Edwart y Alice se me quedaron mirando esperando mi reacción.

- ¿Qué ocurrió?.- les pregunté tranquilamente.

- Espera ¿No nos vas a matar?.- inquirió Al sorprendida.

- No tienten a la suerte chicos.- les aconsejo Jas.

- Vale.- dijo Edwart.- Cuando regresamos a la casa, los dos subimos a nuestras habitaciones y nos escapamos por la ventana. Bueno fuimos hasta tu casa y agarramos la llave que sigue estando en el alero (N/A: no me acuerdo si era ahí donde estaba realmente, si me equivoque de lugar porfas avísenme.) Entramos y vimos a Jacob sentado mirando la televisión. Le empezamos a explicar que tu estabas bien con nosotros y que no querías volver a verlo, pero él tan terco nos respondió que todo lo que estábamos diciendo era mentira, que tu lo amabas y que el lo sabía por lo que no le importaba lo que nosotros dijésemos. Intentamos explicarle por las buenas como eran las cosas pero su mente seguía tan cerrada como hasta hace un rato por lo que la discusión se hizo más intensa. Llego un momento en que nos cansamos y sutilmente lo obligamos a callarse.- en esa parte del relato comencé a sentir miedo al no saber como podía terminar esa historia ¿Estaría Jake en el hospital o simplemente se encontraría mirando el partido que estaba a punto de comenzar?.

- Bells tranquilízate, vas a ver que al final no le hicieron nada ¿O no chico?.- me intentó convencer Jas.

- Si esta en tú casa mirando la televisión, no le hicimos nada.- me aviso Al rápidamente.

- Entre los dos logramos hacer que nos escuche.- continuó Edw relatándome lo ocurrido.- No nos pusimos de acuerdo en nada, pero le advertimos que si volvía a molestarte ya se las iba a tener que ver con nosotros, pero si él no hace nada nosotros tampoco lo vamos a hacer.-

 

- Vale, pero ¿Les puedo pedir un favor?.- inquirí.

- Claro Bellita.- me dijo amablemente Edwart.

- Si vuelve a pasar algo que tiene que ver conmigo avísenme.- les pedí.

- Ok, la próxima te avisamos.- me prometió Jasper.

Subí a mi habitación y Edw me siguió. Nos sentamos en mi cama sin dejar casi espacio entre nosotros.

- ¿Enserio no te enojasteis?.- me preguntó Edwart juntó a mi oreja haciendo que los pelos de la nuca se me erizasen.

- Al principio estaba muy enojada pero después me calme y estoy haciendo un gran esfuerzo por seguir así. Distráeme.- le pedí en un intento de seguir conservando la calma.

Tomó mi cara entre sus manos y me beso. Apenas existía poco tiempo desde la última vez que había unido sus labios con los míos pero yo ya los extrañaba. Profundizamos el beso antes de que sintiera que Edw me apartaba lentamente.

- ¿Alguna vez te dije que me vuelves loco?- inquirió con su sonrisa traviesa ya grabada en su cara.

- Tú me vuelves loca a mi.- le respondí robándole otro beso.

- Hola chicos.- dijo Alice mientras entraba y se sentaba sobre la alfombra.- Traigo noticias pero no se si son buenas o malas. Mañana va a salir el sol así que nosotros no vamos a ir al colegio, y tú tampoco lo vas a hacer Bells.- añadió entendiendo mi expresión de estar a punto de replicar.- Ahora hermanito tienes que decidir tú que vamos a hacer.-

- Vamos al prado pero volvemos temprano.- le contestó luego de pensar unos minutos.

Al recibir la respuesta, la más pequeña de los Cullen se fue dejándonos solos. Edwart se paró y se arrodillo en el piso quedando así sus ojos reflejados en los míos.

- Bells hay un problema, necesito que me escuches y después me digas lo que quieres hacer con total sinceridad ¿Vale?.-

- Ok.- le dije tímidamente.

- Mañana vamos a ir al prado ¿Recuerdas como fuimos la última vez?.- me preguntó dudando.

- Tú me llevasteis corriendo.- le respondí pensando.

- Y cuando llegamos estabas realmente mareada, ¿Quieres regresar mañana o prefieres quedarte aquí?.-

Edw me asustasteis. Pensé que ibas a preguntar otra cosa, y claro que voy unos simples mareos no me vana frenar.- le contesté aliviada.

N/A: bueno antes de que empiecen a leer el capitulo aclaro que ese día no paso nada mas interesante y que ya es la mañana siguiente.

Estaba nerviosa. En diez minutos partiríamos hacia el prado y yo no sabía que iba a pasar después, que era lo que haríamos ahí.

- Bells, vamos.- me dijo Edw tomando mi mano y ayudándome a subir al enorme jeep.

El viaje fue muy corto por lo que cuando frenamos me di cuenta que ahora venía la peor parte para mi.

- ¿Segura que no prefieres volver a la casa?.- me preguntó Edwart luego de observarme por unos minutos.

- Si, vamos.- le respondí intentando pensar en otra cosa.

Me tomó entre sus brazos y antes de partir me susurro que cerrara los ojos. Le hice caso y no me di cuenta cuando fue que comenzó a correr.

- Bells ya llegamos.- me aviso.

Abrí los ojos sin creerle pero definitivamente ese era el prado. Todos los Cullen nos miraban sonriendo.

- Genial, no te paso nada.- me dijo Edwart de repente.

- Si, ya no lo odio tanto.- le respondí sonriendo.

- ¿Sabes que?.- me preguntó. Negué con la cabeza lentamente y espere a que me respondiera.- Tu sonrisa, me encanta verte feliz, pero igual nada va a sacar el latido de tu corazón del primer lugar, es hermoso.-

 

- ¿ Te sientes bien?.- inquirí observándolo detalladamente.

- Jaja, que graciosa que te despertasteis hoy. De enserio, no se puede hablar nada seriamente contigo.- replico enojado.

- Bueno y a ti quien te entiende. Cuando estoy de mal humor te quejas y cuando me levanto bien haces lo mismo.- le respondí sonriendo.

De repente escuche la risa de los Cullen y me di cuenta que habían escuchado nuestra pequeña discusión.

- Vamos.- le dije mientras tomaba su mano y lo llevaba hasta un árbol para sentarnos los dos contra su tronco.- ¿De enserio te enojasteis?.- le pregunté seriamente.

- No es que me enoje Bells, sino que me molesta que nunca te tomes nada en serio y que no digas realmente lo que piensas.- me confeso.

- ¿Quieres saber lo que pienso?.- inquirí sonriendo.

- Me encantaría.- me dijo todavía serio.

- Pienso que eres un tonto, pero que eres el tonto que amo con todo mi corazón y no te preocupes que si en algún momento te tengo que decir algo te lo voy a decir.-

- Vale. ¿Alguna vez te dije cuanto te amo?.- me preguntó mientras me acostaba sobre el césped y comenzaba a besarme.

Continuamos así por un rato largo hasta que sentí que Esme nos llamaba.

- Chicos.- la escuche. Nos separamos y vi que estaba al lado nuestro. Inmediatamente un tinte rojo comenzó a cubrir mi piel por lo que Edw y su madre se rieron suavemente.

- ¿Qué ocurre?.- inquirió Edwart luego de observarme por un momento.

- Nosotros ya regresamos ¿Ustedes se quedan?.-

- Si, en un rato volvemos.- le respondió él rápidamente.

Bueno este capítulo se lo quiero dedicar a angie cullen por haberme ayudado cuando no sabía como terminarla y por aguantarme siempre cuando le decía que no sabía cuando la iba a actualizar y la terminaba dejando con la intriga.

El tiempo comenzó a pasar rápidamente entre juegos y bromas. Los días y las semanas desaparecían ante mis ojos. Ya no era un imán para los problemas como en los viejos tiempos y aunque todavía no estoy de acuerdo con las amenazas esta me había ayudado mucho y había logrado que superase el pasado y que este deje de atormentarme.

Su familia, que me abrió las puertas cuando no tenían porque hacerlo, me cuidaron y en el momento que peor me sentía, cuando temía que una parte suya estuviera dentro mío no me abandonaron y continuaron velando por mi, y mis amigos me ayudaron mucho, pero mi chico fue el que logró que dejase al pasado de lado. Él es mi novio, el único que amo y que voy a amar por siempre. Ahora todo lo que soy se lo debo a él. Me mostró la realidad cuando mis ojos no quería verla y siempre que lo necesite estuvo a mi lado para apoyarme y escucharme.

Mi mejor amiga que cuando se entero de la verdad me abrió sus brazos, me aconsejo y me dio todo el cariño que me hacia falta.

El profe que hizo hasta lo imposible por averiguar cual era mi problema y, que junto al director, me causaron ml dolores de cabeza, pero que gracias a ellos descubrí la persona tan magnífica que había detrás de él.

Excusas, bromas, risas, charlas, lágrimas, confesiones, sueños, temores, mentiras, verdades, besos, caricias y abrazos, todo esto va a quedar en mi mente y lo voy a recordar día a día porque fue todo lo que viví y lo que fortaleció la relación con la gente que más amo. Porque ellos me hicieron comprender que en la vida hay gente que nada más busca causar dolor y sufrimiento mientras que hay otras que con solo una sonrisa pueden alegrar tu día.

 

- Hermosa.- escuche que me llamaban desde el piso inferior.- Ya están a punto de llegar los demás.- me continuó diciendo con su dulce voz.

Bajé las escaleras con el vestido color verde que Alice me había prestado para la ocasión, Edw se quedo mirándome unos segundos para luego tomar mi mano y llevarme hasta la sala donde nos esperaban el resto de los Cullens.

Al cabo de media hora ya había llegado el profesor Varner, y a los diez minutos Ben y Ángela atravesaron la puerta de entrada de la casa. Caminamos todos a la sala de estar y nos pusimos a charlar animadamente. Este año nuevo iba a ser el mejor de todos, y la idea de la pequeña cena que había tenido la menor de los Cullens, obviamente luego de prohibir todos os adornos y las exageraciones que se le pudieran ocurrir, era genial.

Me senté en las rodillas de mi chico y me di cuenta que ellos me hicieron comprender que no debí haber estado cegada por tanto tiempo y haber creído que nunca nadie me iba a ayudar cuando muy en el fondo todavía había esperanzas, ellos eran una de las razones por la que nunca tendría que haber dejado que el sufrimiento y el dolor me vencieran, pero la más importante era que no me tendría que haber defraudado y decepcionado a mi misma y debería haber sido igual o más fuerte que como siempre lo había sido y no debí haberme permitido caer.

Ahora tenía que olvidar el pasado, porque eso es lo que es, pasado y aunque todo lo que paso estoy segura que fue por algo ahora tengo que concentrarme en el presente, en el ahora, en las personas que tanto me quieren, pero en especial en él, el dueño de mi corazón.

Todo el amor que el me daba y me sigue dando, toda su comprensión y su cariño debía devolvérselo y debo apoyarme en todo lo que siento cuando estoy a su lado y cuando sus labios se posan sobre los míos para salir adelante.

Debo dejar de lado el miedo, el miedo de lo que no me creo capaz de hacer, el miedo de lo que la gente podría llegar a pensar si lo intentara. No debo dejar que los temores se apoderen de mi vida, ni de mis esperanzas. Debo dejar de decir que no cuando en realidad quiero decir que si. Debo dejar de reprimir mis emociones y gritar cuando quiero hacerlo, pero también aprender a guardar silencio cuando esto es conveniente. Debo olvidar e ignorar a la gente que me lastimo y disfrutar la vida lo más posible, total esta es una sola y muy corta. No hay tiempo de tener miedo. Tengo que olvidarme que me están mirando y simplemente ser yo misma, total no tengo nada que perder y todo, todo por ganar.

Así era como debía seguir el curso de nuestras vidas, como nos encontrábamos en ese momento. El profe observándonos sonriendo tiernamente Al y Jaz charlando en el sofá mientras se derretían con sus miradas. Rose y Teddy sentados en la mesa , abrazados, mirando el sol ponerse. Carlisle y Esme sobre el piano fundidos en un beso lleno de ternura. Áng y Ben bailando al son de la lenta melodía que en esos momentos sonaba en la radio, y Edw acostado encima mío, como tantas otras veces lo había echo mientras mi mano se hundía en su pelo.

Empezaron a sonar las doce campanadas, nos levantamos rápidamente y cada uno tomo una copa preparándose para brindar (N/A: que conste que los Cullens también iban a brindar con sidra o champagne o lo que tome cada uno en estas ocasiones especiales.), las levantamos cuando iba por la quinta campanada y repetí ese deseo que tanto esperaba que se cumpliera, bueno en realidad eran dos, "que Jake encuentre a su chica ideal", si, ya se que es extraño, pero a pesar de todo no podía seguir odiándolo, iba a olvidar todo lo que paso, pero se tendría que ganar mi confianza nuevamente y bueno el otro deseo ya todo el mundo lo debe saber pero que se le va a hacer "que todo continué como hasta ahora con los Cullens, Áng, el señor Varner y Ben, que todos continuemos siendo felices."

Bueno acá termina la historia y les quiero agradecer a todos por haberla leído y por haber dejado sus comentarios, gracias chicos a todos ustedes:

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Bueno espero que les halla gustado el final y no duden en dejarme sus opiniones que serán muy bien recibidas.

cuando quise dejar de vivir - Fanfics de Harry Potter

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- Ay Bella, no entiendes, a mi me gustan así las cosas, además vas a ver como aprendes a comportarte como debes.- - Por favor Jake, no puedes hacerme esto- s

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2023-02-27

 

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