Cuentos cortos: Una verdad Oculta - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Capítulo 1.
Lentamente los profesores se fueron ubicando en sus puestos, la mesa esta vez tenia una silla de mas, y se dieron cuenta de ello cuando todos tomaron asiento y quedaron libres tres lugares, el del director, que aun no había llegado al Gran Salón, y otros dos mas.
La respuesta estuvo a la vista de inmediato cuando Albus entró por una puerta contigua a la mesa seguido por dos chicas jóvenes.
Una era de baja estatura, pelo renegrido lacio hasta por debajo de la cintura, tez pálida y ojos verdosos.
La otra era mucho mas alta, cabello enrulado rojizo, tez trigueña y sus ojos eran lo mas llamativo de su persona, color celeste agua, tan claros que a veces se confundían con el blanco de sus ojos.
Ambas vestían de negro, pero sin túnica, en su lugar llevaban puesto jeans pata ancha y remeras manga larga adherida al cuerpo, que contorneada la figura de cada una.
Tomaron asiento, y miraron al frente, donde el salón por completo se había quedado en silencio observando a las recién llegadas, algunos chicos les delataba la cara de babosos.
-Si esas son las nuevas profesoras me anoto en la clase que sea que den- susurró un alumno a la chica que estaba a su lado y esta hizo una mueca de desagrado.
-Muy buenas noches a todos, y bienvenidos un año mas a Hogwarts, antes que nada demos la bienvenida a los nuevos miembros del staff de profesores, la señorita Emily O’Brien...- la chica mas alta se puso de pie y el salón aplaudió.
-Y por otro lado a la señorita Alexandra Vukalovic- la chica se puso de pie y el salón volvió a aplaudir- Ambas dictarán clases de Pociones, y prepárense, porque será una asignatura totalmente nueva para todos aquellos que ya la hayan cursado... por lo que, el profesor Snape, dictara las clases de DCAO... ahora si... buen provecho- las mesas se llenaron con bandejas de comida y los chicos desviaron su vista de la mesa de los profesores a sus platos.
La cena transcurrió entre charlas variadas, hasta que de a grupos los alumnos se retiraron hacia su casas y el salón quedó vacío, solo los profesores estaban allí.
La mayoría de ellos querían dar la bienvenida a las nuevas profesoras.
Algunos ya conocían a Emily de cuando trabajaban en la Orden, ya que la chica era Consejera del Ministerio Francés, aunque viajaba por todo el mundo, y temporalmente vivía en Londres. Por ello, tomo las riendas de la conversación e hizo las presentaciones correspondientes.
-Bienvenida a Hogwarts-
-Gracias Minerva-
-Y para usted también señorita Vukalovic-
-Yo las presento- intervino Emily- ella es Alexandra, como ya dijo el director, ella es Minerva McGonagal, Madan Ponfrey, Filius Flitwick, Pomona Sprout, Sibyll Trelawney...-
Alexandra fue saludando a cada uno de ellos con un fuerte apretón de manos, pero antes de que Emily le dijera el nombre de la siguiente persona Lex cambió por completo la expresión de su cara, que no pasó desapercibida por nadie, ni para Emily.
-Él es el profesor Severus Snape, dictaremos su asignatura, bueno, su antigua asignatura- Lex ni se movió del lugar, y mucho menos le tendió la mano, el silencio se hizo incómodo, y como siempre Minerva salió al rescate.
-¿Ya le han enseñado sus oficinas?-
-Ah! Estamos en el mismo despacho- contesto Emily- No nos molesta, además dictaremos la misma asignatura, no necesitamos que los alumnos asistan a dos lugares diferentes cuando quieran hacer una consulta-
-Bueno, si a ustedes les gusta así... ¿y sus dormitorios?-
-El despacho tiene un pequeño cuarto, con eso me conformo-
-Pero ¿y la señorita...?-
-Yo no me alojaré en el castillo- contestó Lex, sin dejar de mirar al profesor, como si buscara algo en su persona- He alquilado una habitación en el pueblo-
-¿Por qué hizo algo así? ¿no le gusta el castillo?- Lex desvió la mirada para ver a la enfermera que le hablaba.
-No es eso, la causa no viene al caso... gracias por la bienvenida, nos vemos mañana- Lex saludó inclinando la cabeza y se marchó.
Emily sabiendo lo rara que había resultado la escena, y que Lex no estaba nada bien salió, disimuladamente, tras ella.
-Lex!- la chica ya estaba cerca de los portones de entrada al colegio.
-Ve a dormir Emily- le dijo sin dejar de caminar.
-No, ¿qué demonios fue eso? Tiraste todo al caño... no es estúpido- cuando alcanzó a la chica la tomo del brazo para frenarla, y al girarla vio que sus ojos estaban enrojecidos- Lex...-
-Ya déjalo, se me pasará- y en acto reflejo se enjugó los ojos.
-No se te pasará, ni siquiera sabes si es él-
-Como no saberlo... ¡es igual!-
-Nunca lo conociste ¿cómo...?-
-Tengo fotos-
-¿Para eso viniste? Dijiste que no harías esto-
-Tuve un tras pié, ya estoy mejor, mañana estaré como nueva-
-Pero ahora él querrá saber mas de ti-
-Que lo intente-
-No te pongas a la defensiva Lex-
-Ya... tranqui, no volveré a perder el control-
-Eso espero, sino le diré a William que venga por ti-
-No te atrevas-
-Pórtate bien y no lo haré, buenas noches... mañana 10.30 en punto-
-Nos vemos- dijo Lex y cuando traspasó los portones se disolvió silenciosamente en la noche.

El salón estaba en silencio, cada alumno estaba muy quieto en su pupitre.
Las nuevas profesoras estaban al frente del mismo, Emily de pie enfrente del escritorio apoyada en él, y Alexandra sentada detrás del mismo.
-Bueno, muchos se extrañarán de tener pociones en esta aula por lo que imagino, pero le dijimos al director que no nos gustan las frías y húmedas mazmorras, se la cedimos al profesor Snape para que dicte allí DCAO. Yo seré su profesora... Titular, por llamarlo de alguna forma, de Pociones, mi nombre es Emily O’Brien, y la profesora Alexandra Vukalovic le dará pociones prácticas, se preguntaran que significa eso, pero quien mejor para explicarles que ella misma... Alexandra- La chica se puso de pie y dio un paso al frente para que todos la vieran mejor.
Su andar era rápido pero agraciado.
-Buenos días a todos, antes que nada quiero decirles que mis clases no serán dentro de un aula, serán mas bien a campo, o sea que saldremos a buscar lo necesario para poder hacer nuestras pociones, les enseñaré donde buscar, cómo reconocer cada elemento, y otras veces como reemplazar algo que no tenemos, la naturaleza nos ofrece muchas opciones, aunque nosotros veamos solo algunas. Haremos campamentos, excursiones, y supervivencia, ese será el examen, si lo aprueban, no tendrán que rendir un final-
-Genial!- exclamaron algunos chicos.
-Pero hoy...- intervino Emily- solo será teoría, cuando yo los vea en condiciones de salir a campo lo harán, mientras tanto la profesora Alexandra me ayudará a resolver todas sus dudas, así que no duden en acudir a ella, ¿alguna duda?-
Un alumno levantó la mano.
-¿Tu nombre?-
-Ignacio Drex-
-Dime-
-¿Cuándo usted dice salidas a campo, está insinuando que iremos al bosque Prohibido?- Lex sonrió al ver la cara de terror del chico.
-Es uno de los lugares que visitaremos, pero no los llevaré para que los coma algún monstruo señor Drex, me quedaría sin alumnos muy fácilmente, ¿y a quien le daría clases?-
-Lo que quiere decir Alexandra es que...- algunas risas recorrieron el salón- ...es que no solo visitarán el bosque Prohibido, sino otros lugares, sus padres ya han firmado los permisos para que puedan dejar el colegio bajo nuestra tutoría- mas murmullos de asentimiento recorrieron el recinto.
-¿Otra pregunta?- el aula quedó en silencio- Bien, comencemos... ¿quién sabe lo que es la poción Multijugos?- varias manos se levantaron en alto.
La clase fue muy entretenida, los chicos nunca se imaginaron de que, alguna ves, les llegaría a gustar pociones.

La voz se corrió por todo el castillo y en cuestión de horas todos estaban al tanto de lo genial y copadas que eran las nuevas profesoras, y mucho mas las futuras excursiones que harían fuera del castillo.
Como llegó a oídos de los chicos, también llegó a oídos de los profesores, y de uno en particular.
-Buenos Tardes- una voz pausada y susurrante sonó a espaldas de Alexandra, y de inmediato supo quién era, debía controlarse... giró lentamente y se encontró cara a cara con Severus Snape.
-Buenos tardes Profesor-
-¿Cómo resultó su primer día de clases?-
-Muy bien, gracias- su voz era carente de emociones, intentaba controlar su corazón que palpitaba sonoramente en sus oídos.
-Me alegro, porque estos chicos son muy duros para esa asignatura, llevo peleando varios años con ellos-
-Pues a mi me parecen muy inteligentes y predispuestos a trabajar, tal ves halla sido la mazmorra, no es un lugar muy acogedor-
-No los defienda, intente que no la compren con una sonrisa, siempre están buscando la forma de evitar algun castigo o alguna tarea, sobre todo los Griffindors, creen que son demasiado para ésta escuela-
-Antes que nada le daría un consejo... profesor- la voz de Alexandra tembló un poco pero no perdió el temple- ... no tome partidismos, ese es un gran error en la enseñanza, los chicos deben sentirse como iguales, no discriminados, y mucho menos atemorizados o disminuidos... hágame caso... y verá que las cosas le irán mejor, ahora... si me disculpa- Lex miró esos profundos ojos negros y sintió que toda la compostura se le escapaba por entre los dedos, si él no dejaba que se fuera no sabría lo que podría llegar a pasar.
-Adelante, nos veremos en la cena-
Lex asintió con la cabeza y se fue del lugar rápidamente. Severus se quedó parado mirando como la chica se alejaba, había algo en ella que lo intrigaba, ¿por qué reaccionaba así cada vez que lo veía?
Pero no se daría por vencido, tal vez era necesario cambiar la táctica, y también la fuente de información.
-Señorita O’Brien, ¿cómo le fue en su primer día?- Severus se sentó junto a Emily.
-Excelente- dijo la chica.
-Que bien... sabe, usted tiene un acento muy particular al hablar-
-Ah! Es que soy Francesa, lo que pasa en que he viajado mucho por el mundo, y la mezcla de lenguas... he perdido un poco mi acento-
-Es muy joven para ya haber viajado tanto, ¿cuántos años tiene? Si no es molestia preguntarle-
-No, en absoluto... tengo 31-
-Ah! Y... ¿en que trabajaba antes de venir aquí?-
-Eeem, podría decirse que hacía trabajos privados, personales...-
-Nada que pueda decirme-
-No-
Severus dejó pasar un poco el tiempo como para no parecer tan obvio.
-Y... en esos viajes conoció a la señorita Vukalovic me imagino, ¿es rusa?-
-Lex... si, su madre era rusa-
-Ah! ¿era? ¿ya murió?-
-Si, cuando ella aún estaba en el colegio-
-Mmm, por suerte aún tenía a su padre-
-Eso es relativo, su padre no vivía con ellas, quedó a cargo del Ministerio de Magia, yo era Consejera allí y quedó bajo mi tutela hasta que terminó el colegio-
-Entonces ella es mas joven que usted-
-Si, tiene 25-
-Ah... cuando ella salió del colegio, ¿trabajaron juntas?-
-No, cada una siguió su camino hasta hoy-
-Que raro-
-¿Qué cosa?-
-Que una Francesa y una Rusa se encuentren trabajando en Londres-
-No lo crea así profesor, ambas hemos viajado mucho-
-Y terminan las dos aquí para enseñar la misma asignatura-
-Si, Albus nos llamó-
-¿Hace mucho que conocen al director?-
-El tiempo suficiente como para llamarlo por su nombre de pila, ¿no cree?-
-Si... sabe, me sorprendió que conociera mi nombre... y casi el de todos los profesores aquí...-
-Como se habrá dado cuenta, conozco al Director y a su selectivo grupo de... a su ‘grupo privado’-
-Interesante...- Cada palabra que salía de la boca de esa chica le intrigaba aún mas- ...aún hay una cosa que no me queda del todo claro, la señorita Vukalovic ¿proviene de una familia de sangre pura?-
Emily sonrió para sus adentros, ese hombre quería información de su amiga a toda costa, pero ella le diría tanto para que ni siquiera pudiera armarse una teoría sobre ella.
-No conozco su árbol genealógico profesor Snape, pero su madre es la que pertenece a nuestro mundo, si a eso se refiere, solo la conocí a ella-
-Claro, su padre no vivía con ellas-
-No-
-Emily...- Lex apareció junto a los dos profesores y le hizo gesto de que la acompañara.
-Si, voy... disculpe- le dijo a Severus.
-No hay problema- las chicas se alejaron y Snape se quedó procesando la información que había obtenido.
Cuando estuvieron lo suficientemente lejos del profesor Lex le cortó el paso a Emily y la enfrentó.
-¿Qué se supone que hacías?-
-Cuidarte las espaldas, eso hacen las amigas-
-Estabas dando demasiada información-
-No hay nada de lo que dije que él encuentre interesante, estará tan lejos de la realidad como siempre-
-Eso espero-
-¿No es que viniste a Hogwarts para conocerlo?-
-No, corrección... quería verlo-
-¿Verlo? Me hubieses pedido una foto, hubiese sido mas sencillo-
-Emily!-
-¿Qué?-
-No hagas bromas-
-Solo me comporto de forma estúpida como lo haces vos-
-¿Estúpida? Gracias por el insulto-
-Lex! Lex!- pero la chica ya se había ido- ¿Quién dijo que el amor te vuelve idiota?-

‘¿Qué diablos me pasa?’ pensó la pelinegra mientras caminaba en las cercanías del lago, estaba totalmente fuera de sí, como si alguien mas hubiese tomado su cuerpo, y su mente no pudiera controlarlo.
‘Demonios...’ pensó.
-Will
te extraño-
-Pues debiste llamarme antes-
La chica quedó congelada a medio caminar, hasta temía darse vuelta y comprobar que se estaba volviendo loca. Pero un tibio aliento en su nuca la hizo estremecer, no deliraba, él estaba allí, giró sobre sí y lo vio...
Alto, moreno, piel bronceada, cuerpo trabajo por el ejercicio duro, y, tras algunos cabellos que caían sobre su frente, brillaban esos ojos gris oscuro y esas pestañas largas que la volvían loca... en conjunto, ninguna chica dejaba de observarlo cuando cruzaba a su lado.
Con lágrimas en los ojos, por felicidad y por tristeza, abrazó muy fuerte al chico.
-Hey! Vas a dejarme sin aire... Lex!-
-Lo... lo siento- dijo la chica entre sollozos- ... es que... no puedo creer que estés aquí-
-Sabes que no puedo estar muy lejos de ti, ni siquiera mi trabajo lo ha hecho... ¿me extrañaste?-
-Tonto! Eso no se pregunta- y una sonrisa apareció en sus labios, hecho que no ocurría desde que se habían separado.
Will se acercó lentamente a ella y le dio un tierno beso en los labios.
-Dios... como extrañaba eso- dijo el chico cuando pudo separarse de ella.
Ambos sonrieron y Lex se refugió en sus brazos, le encantaba esa sensación de seguridad que encontraba en ellos, y ese aroma que la volvía loca, aunque no supiera bien que era.
-¿Te quedarás?-
-Todo lo que me sea posible-
-Genial... vamos al pueblo-
-¿No te quedas en el castillo?-
-Nop-
-Perfecto- y un brillo cruzó por la mirada del chico.
-¿Perdón? ¿qué fue eso? ¿planes sin consultarme?-
-No te dejaría afuera, eso te lo aseguro- Lex sonrió y lo besó, Will la tomó de la mano, y se la llevó de los jardines del colegio.
Capitulo 2.
Cuando Lex entró a los lindes del castillo Emily la estaba esperando, no habían quedado nada bien después de su discusión. Pero una sonrisa asomó en sus labios cuando la vio mas de cerca.
Lex no usaba mucho maquillaje, pero traía los labios color rojo pasión, y los jeans habían quedado de lado, traía puesto calzas negras con una pollera de jean corta, tableada, zapatillas boxeadoras y una polera lisa color negra. Se la veía llamativa, pero nada fuera de lugar, teniendo en cuenta que era una profesora.
Su cabello lo traía suelto y su forma de caminar demostraba total seguridad.
-Wow! Que facha amiga... creo que Will está aquí-
-Acertaste-
-Pues claro, él logra sacar lo peor de ti...-
-O tal vez evita que esa ‘pesada deprimente’ se apodere de mi cuerpo-
-Mmmm, no sé-
-Pues fíjate que si... así me siento mejor, es mi complemento Emily, si él me falta me desvanezco- esas palabras eran la pura verdad, y Emily era testigo de ello.
-Entonces... bienvenido sea, ¿volverás al plan anterior?-
-Exacto, y empiezo hoy mismo-
-¿A que te...?-
-¡Profesor Snape! ¿puedo hablar un segundo con usted?-
Tanto Emily como Severus se sorprendieron de la actitud de la pelinegra, pero Emily se fue del lugar sin decir nada, y Snape se dispuso a averiguar el por qué del repentino cambio, ya que no dejó de notar que el Look de la chica era diferente, mas tipo... ‘Femme Fatal’.
Por la noche, Alexandra volvió a la cantina y subió a su habitación, si Will había salido durante el día ya tenía que estar de vuelta.
Cuando entró escuchó ruido en la ducha, por lo que se sentó en la cama, apoyada contra el espaldar, para esperarlo.
El chico salió del baño envuelto en una bata, lo que provocó una sonrisa maliciosa por parte de Lex.
-Hola preciosa... llegaste temprano-
-Prefería cenar contigo-
-¿Tengo que vestirme?- la pregunta tenía doble sentido.
-Will... hay que bajar-
-Ok, dame un segundo-
Al rato salieron del pueblo y se dirigieron a Londres, un poco de aire nuevo les vendría bien.
-Amor... me mentiste- Lex levanto la mirada del menú, y sin saber bien a que se refería su novio, negó todo.
-¿Yo? Jamás-
-¿Segura?-
-Claro!- pero la mirada de su novio era segura... ¿en que le había mentido?.
-Pues me he enterado de un comportamiento algo extraño de tu parte-
-Ok, Emily te fue con el cuento-
-Sabes que nunca te lo habría contado si hubiese sabido como te comportarías, te hubiese encadenado a una cama en Rusia-
-Malo- la cara que puso la chica provocó la risa de Will, hasta había tenido el descaro de hacerle cara de puchero.
-No tanto... pero, aún no entiendo que te pasó- Lex respiró hondo, si conocía bien a Will, esa charla iba para rato.
-Por si no lo has notado es igual a él-
-Ya lo sé, ¿el punto es?-
-Que no pude evitar sentir odio, y a la vez confusión...y... no sé-
-¿Amor?-
-No!-
-¿Por qué no?-
-Porque... porque... ¿hablamos de otra cosa?-
-Ah no... no te escapes de ésta-
-William...-
-Alexandra...-
-Es que... no sé, sinceramente no lo sé, me limitaré al plan original y haré borrón y cuenta nueva, ¿OK?- el chico la miró unos instantes, podía ver que en su interior se estaba librando una batalla, demasiados sentimientos enfrentados.
-Yo te apoyo 100 x 100 amor, siempre lo he hecho-
-Y por eso te amo, ¿lo sabías?-
-Siii... y además porque soy guapo, atlético, chistoso, buen bailarín...-
-Eso es esencial, siempre tuve terror de enamorarme de un hombre que no le gustara bailar... ¡por Dios!-
-Soy único...-
-E irremplazable-
-Mmm, eso merece un premio-
Lex sonrió y recibió un tierno beso que la hizo estremecer.

Las cosas mejoraron mucho esa semana, con Will a su lado y Emily apoyándola en el colegio, Alexandra se sentía mucho mas segura a la hora de acercarse a Severus, y entablar conversación con él, como esa noche en la que ella arregló todo para que le tocara hacer rondas en el colegio juntos.
-Sabes, Emily me contó que te interesaba saber de donde veníamos, pues ahora me ha dado curiosidad por saber un poco de ti, ¿me cuentas?-
Severus la miró a los ojos, había un cambio notable en la chica, pero no podía dilucidar bien que era, la miró unos segundos, tratando de ver mas allá, pero no pudo.
-Bueno... aunque no me guste reconocerlo, solo mi madre era maga-
-No hay nada de malo en ello, a no ser que seas prejuicioso... como estoy viendo que eres-
-Lo serías si hubiese tenido el padre que yo tuve, pero mejor dejémoslo allí-
-Es mejor tener un mal padre que ninguno-
-Ah! Lo había olvidado-
-Pero dime, ¿él no era mago? ¿Como se casó con tu madre?- ya que estaban sobre el tema, Lex sacaría de ese hombre la mayor información posible.
-No sé, mi familia no era muy funcional que digamos-
-¿Y el vivir en una habitación 4x4 con tu madre lo es? Créeme, te entiendo-
Esa afirmación hizo que el profesor se relajara un poco, si su sexto sentido no le fallaba, esa era una de las pocas verdades que había dicho esa chica en días.
-¿Por qué te interesa mi familia?- pregunto Snape.
-¿Por qué preguntaste por la mía?-
-Simple curiosidad-
-Simple curiosidad- afirmo Lex y emprendió nuevamente la caminata.
Anduvieron un largo tiempo en silencio, la guardia de esa noche iba sobre ruedas, ningún alumno había sido encontrado fuera de su cama, ni haciendo cosas que no debían.
-No me gusta llevar el apellido de mi padre- dijo Severus- La verdad es que a él no le gustaba mucho la magia-
-¿Gustaba? ¿Está muerto?-
-Hace veintiséis años, volvía de una semana de haber desaparecido y mamá lo echó, ya estaba cansada... a los dos días lo encontraron muerto, en un callejón... alguien lo mató-
-¿Saben quién fue?-
-No... y no me importa...- siguieron caminando en silencio hasta que Snape se paró en seco- Nunca le he dicho esto a nadie, no quiero que lo divulgues-
-No lo haré- y como gesto de confianza, Lex puso su mano en el hombro de Severus, nunca antes lo había tocado, pero ni se imaginaba lo que ocurriría cuando lo hiciera.
Miles de imágenes corrieron frente a sus ojos, y aunque a ella le pareció una eternidad solo fueron unos segundos.
Cuando volvió a la realidad Snape la zarandeaba y la llamaba.
-¿Estás bien?-
La chica lo miró con los ojos abiertos de par en par, y tratando de que su voz no sonara temblorosa e histérica, inventó una excusa para salir de allí.
-Solo... solo fue un mareo, no he cenado... mejor... mejor voy a dar una vuelta por las cocinas, los elfos me darán algo de comer y estaré mejor... ¿puedes terminar la ronda solo?-
-Claro... después voy...-
-No!... digo... me iré a dormir... ya sabes... al pueblo... yo... nos vemos mañana-
-De acuerdo, ten cuidado- la chica salió caminando lo mas disimulado que pudo por el corredor, hasta que, al girar en una esquina, se disolvió en el aire.
William despertó con una sensación fea, una opresión en el pecho, y de inmediato entendió que era lo que ocurría.
-¿Amor? ¿no harías guardia hasta mas tarde? Lex?- la chica estaba sentada en el borde de la ventana, y la luna se reflejaba en su pálido rostro, unas lágrimas corrían por él- Lex, háblame... ¿pasó algo?- el chico se levantó de la cama y fue hasta ella.
-Demasiado- su voz era solo un susurro, un susurro desesperanzado.
-Ven a la cama, hace frío, ven...- a fuerza de tironearla logró llevarla hasta ella, y ya sentados allí, tapó sus pies con una frazada.
-Will... él... él es...-
-¿De quién hablas?-
-Snape-
-¿Te hizo algo? Si es así va a conocerme enojado maldito hijo de...-
-No, no sé por qué... por qué ahora... él... es un Mortífago Will... vi lo que hizo... todos estos años-
-¿Qué viste? ¿cómo estas segura?-
-No sé, yo solo toqué su hombro... creo que nunca antes lo había hecho y... y... ZAZ!-
-¿Qué?-
-Vi imágenes, como si fueran una visión... él... ha torturado a mucha gente Will, yo veo como maltrata a esos niños todos los días... él es muy malo... tan malo como su padre-
-Lex, estás muy cansada, mejor duerme un poco y lo hablamos por la mañana-
-No creo poder dormir-
-Ven- Will estiró sus brazos y Lex se refugió en ellos apoyando la cabeza sobre su pecho- ... yo te protegeré... estás a salvo amor, ahora duerme- y después de que acariciara unos minutos su larga cabellera, sintió que la respiración de la chica disminuía y era mas monótona, por lo que se dejó vencer, él también, por el sueño.

A la mañana siguiente William se tuvo que ir temprano porque los del Ministerio le enviaron una citación, pero no quería dejar sola a Lex, por lo que llamó a Emily, y cuando la chica despertó, no halló a su novio pero si a su amiga que le traía el desayuno.
-¿Emy? ¿qué haces aquí? ¿dónde esta Will?-
-Muchas preguntas... desayuna y te cuento-
Mientras Lex se daba una ducha, Emily arregló el desastre de la habitación, se notaba que Alexandra andaba de mal humor, porque sino eso estaría impecable.
-Estoy tan ciclotímica que voy a estallar- dijo Lex al salir del baño- No puedo seguir así Emily-
-Ya lo he notado, y creo que tendrías que buscar algo en tu libro, tal ves algún conjuro, o algo así, ¿no crees?-
-Buena idea, ¿me ayudas?-
-Claro- Lex buscó en un armario y sacó un grueso y antiguo libro.
-Aquí esta, ¿cómo lo busco?-
-Mmm- Emily tomó el libro y comenzó a ojear sus páginas-Emociones... veamos... aquí hay algo, sip, esto es lo que necesitas-
-¿Cómo puedes encontrar las cosas tan fácilmente? A mi me hubiese llevado horas-
-No se, siempre pude hacer estas cosas... veamos, aquí dice que puedes suprimir algunas emociones de tu personalidad, no, eso es horrible, mejor veamos algo que te ayude a controlarlas temporalmente.... aja! Si está asociada a una persona en particular solo necesitamos un objeto que le pertenezca y listo, problema solucionado, cada vez que te acerques a esa persona podrás controlar tu melancolía... o lo que sea que quieras evitar-
-Perfecto, pero tu serás la encargada de buscar ese objeto, hasta que no haga el conjuro quiero mantenerlo lo mas lejos posible-
-OK, no hay problem, yo me encargo-

Severus caminaba por los pasillos del colegio rumbo a las mazmorras cuando de la nada Emily apareció y, trastabillando, cayó sobre él, pero cosa que no notó el hombre fue la perdida de algunos cabellos.
-Lo siento! Este piso está muy resbaloso- se justificó Emily mientras se levantaba del piso y ayudaba al magullado hombre a ponerse de pie- ¿Está bien?-
-Claro... no hay problema, tenga mas cuidado la próxima vez-
-Gracias!- Emily salió disparada por el corredor, ya tenía lo que quería, y Lex estaría mas que contenta.
No perdió ni un minuto de tiempo, salió del castillo y corrió hasta Las Tres Escobas, donde se alojaba Alexandra.
-¿Ya lo tienes?- preguntó la chica cuando abrió la puerta al oír que llamaban.
-Claro! Soy una profesional, fue muy rápido y limpio... aunque implicó una caída fulera... me gusta el jabón que usa...-
-¿Quéee?- Lex no creía lo que escuchaba.
-Eso, tiene un lindo olorcito-
-¿Y como sabes eso?-
-Me caí encima suyo... y bueno...-
-¡Y bueno nada!-
-No estés celosita...-
-No estoy celosa... es que... déjalo ahí, dame los cabellos- Emily le tendió un pañuelo y de él Alexandra extrajo los cabellos renegridos de Snape- Espero que esto funcione-
-Lo hará, confía en mi- Lex sonrió a su amiga, cerró su mano apretando fuertemente los cabellos y susurró para si misma con los ojos cerrados, una pequeña luz surgió de su puño y se apagó al instante.
-¿Quieres ponerlo a prueba?-
-No, mejor dejemos que las cosas se den por si mismas-
-Bien, ¿le dirás a Will?-
-No es necesario, estará feliz de que se me pasen los rayes... creo que ya me ha aguantado demasiado-
-Te ganaste la lotería con ese chico-
-Y todo te lo debo a ti, si no nos hubieses presentado tal vez nos hubiésemos matado allí mismo-
-No se, la vida da muchas vueltas-

A la mañana siguiente Lex estaba en el patio esperando a la clase para una de sus excursiones al bosque prohibido.
Mientras revisaba que todo estuviese en su mochila volteó hacia el castillo y se topó con la persona menos pensada, se sobresaltó un poco, era hora de confirmar si el conjuro funcionaria o no.
Pero en lugar de sentirse triste, asustada, desorientada o enojada, se sintió realmente asqueada, de solo verlo su cara demostró hastío.
-Buenos días señorita Vukalovic-
-Buenos días profesor-
-¿Se siente bien? En nuestro último encuentro usted...-
-Estoy bien, gracias.... ahora si me disculpa-
-¿Por qué esa actitud?-
-¿Perdón?-
-Está siendo cortante, y grosera... realmente no la entiendo-
-Nadie le dijo que tendría que entenderme-
Snape la miró sorprendido, ¿esa chica tenia múltiples personalidades o qué? Ya había pasado por todos los estadios emocionales, vergüenza, reticencia, tristeza, terror, hasta hubo unos días en que se mostró totalmente desinhibida y alegre con él... pero ahora era apática y sarcástica...
-Creo que alguien debería acompañarla a esa excursión, no la veo bien-
-Mejor mírese a un espejo, hay caras peores-
-Yo no estoy insultándola, no me falte al respeto-
-No se cruce en mi camino y listo... ¡sexto año por aquí!- los chicos se acercaron a la profesora y Snape ya no pudo decirla mas nada, solo se alejó de allí.
Lex miró unos segundos la entrada del castillo en donde se había perdido la silueta de Severus y maldijo para sus adentros ¿Qué rayos le había ocurrido? de seguro el hechizo estaba funcionado mal, ¿en que se había equivocado?.
-Profesora... ¿se siente bien?- Lex salió de sus cavilaciones y sonrió a su alumno.
-Estoy bien, gracias Andrew, bien chicos, quiero que saquen su libro de pociones y lean la página 85, hoy nos internaremos en el Bosque Prohibido y buscaremos todo lo que necesitemos para esa poción, ¿alguna duda?- frente al silencio de la clase, comenzó a caminar hacia el bosque con los chicos por detrás de ella.

Mientras tanto, en el castillo...
-Señorita O’Brien, necesito hablar con usted-
-Dígame- Snape se sentó en uno de los pupitres del aula, cerca del escritorio de la chica.
-He cruzado hoy unas palabras con la señorita Vukalovic, y no la he visto bien... además... la otra noche patrullábamos y se sintió mareada, o eso fue lo que ella me dijo, no creo que esté bien de salud, por lo que me parece desatinado que se interne en el Bosque Prohibido ella sola y toda una clase de alumnos, ¿no cree?-
Emily procesó las palabras y entendió la situación, el conjuro había funcionado mal y tal vez Lex si necesitara ayuda.
-Gracias por el comentario, iré al Bosque con ella y veré que todo marche bien-
-¿Quiere que la acompañe?-
-No... gracias-
-Ese lugar es peligroso y tal vez...-
-Puedo defenderme muy bien sola, no se preocupe por mi, mejor ocupe ese tiempo para preparar sus clases-
El semblante de Snape no cambió en absoluto, pero algo dentro de él le decía que esa chica sabia mas de lo que demostraba, pero al igual que la pelinegra, su mente era infranqueable.
-Bueno, entonces me retiro, buenos días-
-Adiós-
Y bien se fue el profesor, Elimy guardó todos los trabajos que estaba corrigiendo, tomo su varita y salió del castillo en busca de Alexandra.
No le costó mucho encontrarlos ya que el grupo era numeroso y no eran muy silenciosos que digamos.
Lex estaba en medio de una gran ronda y les hablaba a todos con un objeto en las manos.
-... no es tan difícil de encontrar, cuando sabemos lo que buscamos, ahora veamos que sigue en la lista, ¿Ania?- la alumna miró su libro y le contestó, pero Lex había visto a su amiga detrás del grupo de chicos.
-Exacto- dijo sin perder el hilo de la clase-... raíces de ajeno... ¿saben cómo es la planta?- una mano se levantó y Alexandra asintió para que el chico contestara.
-Es un arbusto espinoso de hojas pequeñas y olor fuerte-
-Muy bien, prestar atención en herbología los salvará mas de una ves, ténganlo en cuenta, ahora búsquenlo, cuando lo encuentren me llaman- el grupo rompió formación y Lex se acercó a Emily.
-¿Sucedió algo?-
-Tu dime, ¿qué pasó con Snape?- la cara de Lex se endureció y Emily se dio cuenta de que nada bueno había salido de esa situación.
-El conjuro salió mal... no se que pasó... ¡me volví un ogro!- susurró enfadada- Nunca fui sarcástica... y allí estaba... ¡le falté el respeto!... estaba fuera de mi-
-Tal ves no... solo contuvimos parte de tus reacciones hacia él, tal ves ahora haya saltado otro sentimiento como el de hastío, o rechazo...-
-O sea que en lugar de mejorar empeoramos-
-No puedes hacer caso omiso a lo que sientes Lex, debes controlarte, o esto terminará mal-
-Tienes razón, creo que hablare con Will, el tendrá alguna idea, siempre las tiene-
-Tal vez deberías considerar hablar con él y aclarar todo el asunto-
-¿Estás loca?- Emily no contestó, pero revoleó los ojos en forma de desacuerdo.
-Profesora!-
-Tengo que volver al trabajo-
-Ok, te dejo... y tranqui... debes controlarte-
-Trabajaré en eso...-
Emily volvió al castillo y Alexandra junto a sus alumnos.

Capítulo 3.
Fiel a sus palabras, Lex se dispuso a controlar sus erráticas emociones de una vez por todas, deshizo el hechizo, para que no condicionara sus acciones, le contó todo al Will y juntos se propusieron a encontrarle una solución al problema.
-Yo opino igual que Emily, cuéntale todo y listo-
-A ustedes los llevó puesto un camión y no se dieron cuenta, ¿cómo se les ocurre que voy a hacer algo así?-
-Porque es la salida mas sensata, además cada vez empeoras mas las cosas Lex-
-Ya lo sé... lo se! Pero hablar con él no es una alternativa-
-¿Y para que viniste a Hogwarts?-
-Para verlo-
-No es excusa, dime, mirándome a los ojos, que dentro de ti, por solo un segundo no imaginaste que...-
-No! En absoluto... yo... estoy bien así, piensa en otra cosa Will-
-Lo haré pero prométeme que no descartarás esa opción-
La chica no dijo nada y miró por la ventana del bar como si afuera hubiera algo de mayor interés para ella.
-Lex... prométemelo-
-No puedo- Will suspiró resignado, no había chica mas testaruda que ella.
-¿Aún quieres hacer esa salida a campo con tus alumnos?-
-Si- los ojos de Lex brillaron de pronto, el cambio de tema había sido estupendo- ¿Iras a verlo por mi?-
-Por supuesto, lo acondicionaré y le llevaré los papeles al Ministerio, parezco tu secretario-
-Un secretario eficaz y muy guapo-
-Eso no se puede negar- ambos sonrieron y Lex se colgó del cuello de su novio para besarlo.
-Ejem, ejem...- los chicos se separaron y vieron a Emily parada a su lado.
-Hola Emy-
-Hola chicos, ¿todo bien?-
-Perfecto, Will preparará el lugar para el campamento de la semana próxima-
-Creo que estás en todas, ¿cómo va el trabajo?-
-Bueno, te diré que se te extraña mucho, no hay mejor mediadora y consejera que tu, pero yo me las arreglo bastante bien, y por el lado de los aurores... las cosas están tranquilas, por lo que en cualquier momento estalla una guerra, el mundo mágico nunca va ha estar en total tranquilidad hasta que nos deshagamos de ese tarado-
-No subestimes al tarado, tiene muchos seguidores y es muy poderoso-
-Pero le teme a Albus, y eso es un alivio para mí, mientras halla alguien mas en el mundo superior a él, estamos en equilibrio- acotó Lex.
-Pues roguemos que Albus viva muchos años mas- dijo Emily.
-Ya tiene muchos años mas- dijo Will.
Ese comentario fue recibido por carcajadas de los tres chicos.

William se ausentó tres días, se aseguraría de que el lugar en donde acamparan las chicas estuviera cubierto contra todo, muggles y magos, y que nadie los molestara o interrumpiera sus clases de campo.
Alexandra seguía fiel a su palabra, controlaba sus sentimientos, aunque a duras penas, lo bueno era que Snape no se acercaba mucho a ella, aunque mas de una vez Emily lo pescó observando con gran interés a la pelinegra.
Los alumnos de pociones estaban mas que emocionados por la salida, si bien no era la primera (contando la incursión al Bosque) era la primera vez que saldrían del colegio por unos días.
Emily los había separado en tres grupos, los de Primer y Segundo año por un lado, los de Tercer, Cuarto y Quinto año por el otro, y por último Sexto y Séptimo año juntos.
Pasarían dos días con cada grupo, y otros profesores eran los encargados de trasladarlos de un lugar a otro mientras las chicas los esperaban en el campamento.
Esa nueva experiencia había sido bien recibida por algunos profesores, ya que la veían como una forma de ampliar los conocimientos de los chicos y a la vez, dispersarlos antes de que llegaran los exámenes finales. Pero para otros significaba una pérdida de tiempo, y molestia hacia ellos, ya que tenían que invertir tiempo propio en el proyecto.
Pero a estas dos posturas enfrentadas Albus le había puesto final apoyando el proyecto por lo que los comentarios al respecto eran acallados.
Los primeros dos días fueron la prueba de fuego, se verificó que todo anduviera en orden, y la seguridad de los chicos fue optima.
Will había sido asignado por el Ministerio para controlar todo, y Lex recibió esa noticia con los brazos abiertos, aunque sabía que debía guardar la compostura, frente a sus alumnos.
Los profesores asignados a esos niños fueron Rolanda Hooch y el profesor Flitwick.
El tercer y cuanto día llegó el segundo grupo a cargo de la profesora Sinistra y la profesora Sprout.
Esos días el tiempo no los acompañó mucho ya que el viento era bastante fuerte, pero por suerte no había llovido.
Las cosas se complicaron un poco cuando llegó el tercer grupo, quien estaba a cargo de Sybill Trelawney y Minerva McGonagal, pero en lugar de ésta última, llegó Snape.
Alexandra no estaba en ese preciso momento porque había ido a recorrer una vez mas el lugar de las excursiones a las que irían con los chicos.
A Emily no le gustó mucho la idea, pero tuvo que disimular, y entre Will y Severus cruzaron unas miradas no muy gratas, el primero porque no quería a ese hombre cerca de su chica, sabía el mal que le provocaba, y el segundo, mas allá de no conocerlo, no entendía por qué esa aversión hacia su persona.
-Todo en orden chicos- dijo Lex volviendo de su incursión al bosque- No hay árboles caídos ni nada por el estilo, espero que estos días no se avecine una tormenta, porque sino... ¿por qué esas caras?- sus amigos la miraban y no sabían como darle las malas nuevas.
-McGonagal no pudo venir- dijo Will.
-¿Le pasó algo?-
-No, ella está bien... pero...- Emily no sabía como decírselo, en el castillo era una cosa, siempre era posible evitarlo, pero aquí... no.
-Él la reemplaza Lex- no hizo falta que Will le dijera quien era, Alexandra se dio cuenta al instante, sus caras se lo confirmaban.
Sus ojos se apagaron un poco pero intentó no perder la postura.
-Bueno... no importa, me controlaré... además tengo a mis dos pilares cerca... no flaquearé-
-Esa es mi chica- Will la tomó por la cintura y le dio un beso en la frente, pero ese gesto no pasó desapercibido para una persona.
Durante el día las cosas marcharon normales, y sobre todo porque Lex había trabajado con los chicos solos, los profesores los acompañaban cuando tenía que alejarse del campamento.
Emily la acompañaba a esas excursiones, pero en las otras le dejaba su puesto a Will, quien disfrutaba mucho mas de la aventura que ella.
A la noche hicieron un fogón enorme y los chicos cantaron y contaron historias de terror, los profesores no intervenían mucho, estaban ocupándose de la comida, excepto Lex y Will que habían tomado la primera guardia para cubrir el perímetro.
-Profesora O’Brien, ¿puedo hacerle una pregunta?-
-Claro Señor Snape, dígame-
-El auror asignado por el Ministerio...-
-William Dewey-
-Si... ¿Es... ‘algo’ de la señorita Vukalovic?- Emily se preguntaba por qué se había demorado tanto en hacer esa pregunta, la mirada en esos chicos era mas que obvia.
-Son novios-
-Ah! Pero... ¿no es algo inoportuno que él esté aquí? Digo, puede distraerla de su trabajo, como ella a él-
-Pues le diré que no, son un dúo perfecto, los he visto trabajar mas de una vez juntos, y el Ministerio está muy contento con sus logros, por eso lo asignaron a él-
-¿Quiere decir que la Señorita Vukalovic también es aurora?-
-No, ella... se especializa en otro campo-
-¿En cual?-
-No soy la indicada para decírselo, pero le aconsejo que no se lo pregunte-
-¿Por qué? ¿es secreto?-
-Un poco de todo, ahora si me disculpa, llevaré esto a los chicos-
Severus se quedó muy pensativo, cada vez que daba un paso al frente se topaba con algo nuevo en esa chica.

Mientras tanto Lex y Will paseaban entre los árboles, en total oscuridad, pero no necesitaban luz, no si Lex lo guiaba, y él tenía plena confianza en ella.
-Esto me hace acordar a Albania-
-Jejeje, que días aquellos, recuerdo que por poco me matas Will-
-¡Y como no! Me pegaste un susto de muerte, ¿quién mas puede andar por esos bosques sin luz alguna? De seguro alguien que quiere atacarme-
-Sorry, creo que desde ese día hubo chispazo-
-Hubo cortocircuito creo yo-
-Menos mal que Emily estaba cerca-
-Aunque no me dio confianza del todo-
-¡Pero si soy una niña buena!-
-Buena y hermosa, pero peligrosa-
-Nunca te he hecho daño-
-Pero sé que eres capaz de hacer-
-Ese es otro tema... y gracias-
-¿Por?-
-Por pedir el primer turno, no soportaba mas estar cerca de él-
-¿Por qué no nos vamos?-
-¿Irnos?-
-Claro, después de este campamento, cumplirás con tu palabra, los chicos no se quedarán sin profesora porque tienen a Emily, y podemos dejar bien lejos a ese tipo-
-Mmm, esa idea me está gustando-
-Podemos ir a visitar tu antigua casa...-
-Si, me gusta mucho ese lugar, me llena de paz-
-Y así darías por terminado este capítulo caótico de tu vida, nos vamos unos días a Sudamérica...-
-Peru!-
-¿Por qué siempre Perú? Hemos visitado Machu Pichu unas...-
-Seis veces, no me gustan los números pares, cerramos en siete, ¿quieres?-
-Ok-
-Y después hacemos algo que te encanta- a Will le brillaron los ojos, si hubiese sido posible verlo en esa penumbra.
-Egipto!-
-Si, descubriremos algunas momias, asustaremos algunos turistas muggles-
-Perfecto, ya quiero irme-
-Pero antes hablaremos con Emily-
-Claro... Lex...-
-¿Si?-
-¿Te he besado en la última hora?-
-Nop...-
-Me parecía-

Al día siguiente, bien temprano todos los chicos estaban listos para salir de excursión, había muchas expectativas con esa caminata.
Además de Alexandra y Will, Severus se había unido al grupo, y Sibyll había comunicado que estaba indispuesta, que la perdonaran pero que no podría acompañarlos.
Lex tomó el mando, Will iba en medio del pelotón y Snape cerraba la marcha.
En un principio el camino fue fácil, iban en forma recta, por un pequeño sendero en el bosque, pero a la media hora comenzaron a ascender, en algunos lugares debían agarrase con las dos manos para poder traspasar algún obstáculo o trepar una roca.
Los chicos estaban fuera de estado por lo que paraban bastante seguido a descansar.
-Profesora...¿por qué tenemos que subir tanto?-
-Para poder bajar Demian- dijo bromeando un compañero.
-Porque...- interrumpió Lex- lo que buscamos solo crece en alturas, y no lo encontrarán a la altura de los pies, por lo que les aconsejo que dejen un poco de fuerzas, deberemos trepar árboles-
-Yo nunca me subí a uno- exclamó una niña del fondo-
-Siempre hay una primera vez para todo- acotó Will, y Lex le sonrió.
Nadie en el campamento había dejado pasar por alto que entre esos dos había algo, aunque nunca los habían visto haciendo algo indecoroso, ni siquiera dándose un beso.
-Bueno, reanudemos la marcha, no está a mas de 20 minutos- los chicos se pusieron de pié y siguieron a su profesora con muy pocas ganas.
Como había dicho Alexandra, lo que buscaban crecía en alturas.
-Ya llegamos, dejen sus mochilas allí, saquen el pergamino que les entregué cuando llegaron y léanme las especies que crecen en altura-
Ania era la que siempre se ofrecía a leer para el curso, por lo que leyó en voz alta una serie de nombres que estaban en el papel.
-Muy bien, ahora, ¿saben para que sirven cada una de esas especies? Me refiero a pociones-
Lentamente los chicos fueron levantando la mano a medida que repasaban cada uno de los nombres, todos respondieron correctamente, y eso a Snape lo puso de la nuca, esa chica si que sabía dar clases, era muy pedagógica.
-Perfecto... pues quiero que busquen la princesa del aire, no les diré como es... búsquenla ustedes- los chicos cruzaron miradas de desconcierto hasta que uno rompió filas y comenzó a trepar el árbol mas cercano.
Will se acercó a Lex y le susurró al oído.
-Hasta ahora todo bien, no?-
-Mejor que nunca, mientras no me hable mejor-
Severus se había sentado en el suelo, en contra de un árbol, lejos de todo.
A los 15 minutos un chico llamó a Alexandra desde lo mas alto de un árbol, nadie entendía como había hecho llegar hasta allá arriba y mucho menos como Lex llegaría a él, pero asombrando a todos, la chica con suma agilidad saltó a la rama mas cerca del árbol y saltando de rama en rama como una gimnasta llegó hasta él.
Severus la miró asombrado y Will maldijo para sus adentros al ver como la miraba.
Después de tomar una parte de la epífita, alumno y profesora volvieron a bajar, si bien Lex lo hizo con la misma agilidad al chico le llevó mucho tiempo volver a piso firme.
-Clase, acérquese, antes que nada 20 puntos para Huffempluf, Adrián hizo un excelente trabajo, ésta es la Princesa del Aire, que tiene lindo nombre pero que es sumamente venenosa cuando se la expone al fuego, ¿alguien sabe por qué?-
La clase siguió de lo mas entretenida, como siempre Alexandra lograba que los chicos se compenetraran con lo que hacían, y además que se animaran a participar.
A medio día les dio piedra libre para que almorzaran, en donde quisieran siempre y cuando no se alejaran mucho.
Pero algo había escapado a la mirada de Lex, Severus Snape ya no estaba con el grupo.
Capítulo 4.
Lex estaba acostada bajo un frondoso árbol, con los ojos cerrados, estar en medio de la naturaleza la llenaba de paz. Will había ido hasta el arroyo a llenar la cantimplora, luego le diría a los alumnos, que de a grupos, fueran a llenar las suyas, para que en el apuro no se terminaran lastimando innecesariamente.
Cuando Will llegó al arroyo había alguien mas, Snape.
-Veo que decidió abandonar el grupo-
-Demasiadas tonterías para mi gusto-
-¿Por parte de los chicos o de la profesora?-
-No soporto mucho a la juventud alborotada-
-Pues no debería dar clases entonces-
Snape sonrió torvamente y terminó de llenar su cantimplora, se la arrojó a Will y extendió la mano para que le pasara la suya.
-Llevo enseñando 7 años, no voy a cambiar de profesión-
-Allá usted- Will tomó un sorbo de agua de la cantimplora de Snape.
Cuando terminó de llenar la de Will, tomó nuevamente la suya y la vació.
-¿Por qué hace eso?-
-Porque ya hice lo que quería...-
Will abrió los ojos de par en par y cayó al piso desmayado. Severus tomó unos cabellos del chico y los vertió en un frasco, y luego tomó un poco de ella, en menos de dos minutos, era una réplica exacta de William Dewey.

Por mas que estaba con los ojos cerrados podía sentir cada movimiento a su alrededor, los chicos hablando a lo lejos, los pájaros cantando en lo alto de los árboles, la brisa que movía las hojas, y el arroyo que corría no muy lejos de allí.
Unas hojas que se quebraban le dijeron que alguien se acercaba, y esos pasos eran inconfundibles. Abrió los ojos y allí estaba Will.
-Te demoraste mucho-
-No tanto- Dijo Snape, bajo la apariencia de Will.
La chica se incorporó un poco y tiró de su mano para que se sentara a su lado, ese roce hizo que Severus se estremeciera un poco.
-Los chicos parecen estar pasándola bien ¿no?-
-Demasiado- dijo Severus para si mismo-¿no escuchas sus rizas? Hasta algunos están jugando a las escondidas... ¡tienen mas de 16 años!-
-No seas arcaico, a mi también me gustan las escondidas, aunque prefiero otra cosa-
-¿Qué?-
La chica sonrió maliciosamente, miró hacia todas partes y sin previo aviso besó al chico, de una forma muy dulce, pero a la vez apasionada.
Severus no supo que hacer, no contaba con ello, ya que esos tórtolos no hacían demostraciones de cariño en público, no de ese modo... pero una ola de sentimientos inexplicables lo golpeó por completo.
-¿Qué sucede?- Lex lo miraba divertida, el chico tenía una cara de desconcierto que era un poema.
-Nada...-
-Ok- dijo resignada- ¿Encontraste a Snape? ¿dónde se puede haber metido? No es que me agrade tenerlo cerca, pero tampoco quiero encontrármelo de golpe... como aquella vez, por Dios eso fue un desastre-
-Si... ya me lo contaste- dijo el Brujo tanteando terreno- Debe de haberse enojado contigo... por lo que le dijiste-
-Yo me enoje conmigo... nunca debí hacer ese conjuro... es mejor a la forma mortal, bueno... eso es relativo ¿no?-
-Claro- Snape mucho no entendía, pero tal vez pudiera sacar algo en limpio de todo ello- Menos mal que él se alejó un poco de ti... estabas muy ciclotímica-
-Ni hablar... es que... a veces me recuerda tanto al él que... mejor dejémoslo así-
-Ya estamos sobre el tema, desahógate-
-Lo hemos hablado miles de veces Will- la chica se recostó sobre el pecho del chico, tomó su mano y se puso a jugar con sus dedos- Se que no lo conocí, pero mamá me habló mucho de él, hasta he visto sus pensamientos antes de que muriera, sé que solo me dejó lo mas bueno de él para que pudiera conocerlo, pero aún así siempre noté que era un hombre cruel-
-¿Segura?-
-Segura, yo sé que es mi padre y todo lo que quieras decirme, pero hasta Snape dijo que era un mal tipo, esa noche que...- Lex se estremeció visiblemente- ...Es mejor que no lo conocí, al fin y al cabo ya está muerto-
-Pero... ¿no te hubiese gustado conocerlo?-
-No, él no me quiso porque mi madre era bruja, pues yo tampoco lo quiero al él... ¿cambiamos de tema?-
-Ok... hablemos de Snape-
-Te dije que cambiemos de tema... él no fue ni será nunca mi padre- Severus quedó helado, ¿él estaba entendiendo bien?
-Yo... yo me refería a Severus Snape-
-Ah! Él... es tema terminado, pasado mañana nos iremos, me alejaré de él... borrón y cuenta nueva, siempre viví sola... bueno, con Emily y ahora contigo... no necesito mas familia que esa, tu eres mi mundo Will...-
Severus no dijo nada, no había nada que decir, allí estaba, toda la verdad, todas las razones, todas las explicaciones...
-Huy! Que tarde se hizo amor... hay que seguir-
-Si- Snape volvió en sí y vio que Lex estaba parada y le tendía la mano para ayudarlo a ponerse de pié- Tu junta a los chicos... vuelvo en un segundo-
Lex se fue y Severus corrió hasta el arroyo, detrás de unas rocas estaba Will, totalmente inconsciente.
Antes de despertarlo tomó la poción que revertía el efecto de la poción Multijugos, luego sentó al chico junto al arroyo, y lo despertó, pero antes de que Will hiciera algo para defenderse...
-Obliviate!- los ojos del muchacho se desenfocaron un poco y al instante se puso a cargar la cantimplora vacía.
-Snape! Hasta que se decidió a aparecer...- dijo el chico olvidándose totalmente de todo lo que había ocurrido.
-Fui a recorrer el arroyo río abajo-
-Bueno, justo estamos por emprender viaje de nuevo- y al decir esto vio que Lex se acercaba con los chicos para que ellos también se aprovisionaran de agua.
-¿Todo bien Will?-
-Perfecto-
Snape miró a la chica unos segundos y luego se alejó del lugar.
-Ese tipo está muy raro desde hoy a la mañana-
-Mientras no me moleste estoy bien, vamos hay que organizar a las tropas, aun hay mucho trabajo-
El resto del día se la pasaron entre rocas, arbustos y arroyos, Lex los hizo caminar hasta el cansancio, por lo que esa noche el campamento estaba mas que silencioso.
Por la mañana todos volvieron al castillo para reanudar el dictado normal de clases.
Como Snape no dictaría clases hasta la tarde de ese día, pidió permiso a Albus para ausentarse por la mañana, tenía que hacer una visita al Ministerio.
Severus tenía muchos contactos por lo que no le costó mucho conseguir la información que quería.
La historia de Alexandra no era muy importante mientras estuvo en el colegio, era una chica habilidosa, con notas elevadas, pero lo mejor había llegado una vez que había salido del colegio, había unos años en blanco, pero luego aparecía como Miembro especial del Escuadrón de Aurores, siempre había trabajado con William Dewey, y no había caso que dejaran escapar, mas allá de resolverlo con inmediatez.
Su madre se llamaba Tania Vukalovic, por lo que había heredado su apellido, las dos tenían ciudadanía Rusa, pero lo mas llamativo en el expediente de la madre de Alexandra era que estaba registrada como maga a los 16 años, y no a los 11.
Severus revisó los antecedentes de Lex, pero ella sí aparecía registrada a los 11 años, allí había algo raro.
Del padre de la chica no había nada, pero pudo encontrar un punto en el que apoyarse, William había estado de misión en Inglaterra un mes antes de que iniciaran las clases, y había estado trabajando en el Ministerio de Londres. Tendría que investigar un poco mas eso.
Por otro lado buscó información sobre su padre, aunque aquí tuvo que mover sus influencias muggles, se centró sobre las salidas de su padre a otros países, y Rusia era el más frecuentado, y casualmente a la ciudad en donde había nacido Alexandra.
‘¡Bingo!’ Pensó.
Solo necesitaba ver una foto de la mujer y para él, todo el misterio, estaría resuelto. No fue muy difícil, ya que Tania Vukalovic era una reconocida periodista. Cuando vio su foto juró que estaba mirando a Alexandra, solo que sus cabellos no eran renegridos, sino rubios.
Entonces era cierto... tenía que aceptarlo... no había mucho margen de error, y solo había una forma de probarlo, y él, lo conseguiría.

Emily no se molestó en lo absoluto, le parecía bien que Alexandra se alejara de lo que le traía mas problemas que otra cosa.
Albus tampoco puso objeciones, y aunque no le confiaran la verdad a él no se le escapaba una.
Por lo que Lex se dispuso a empacar todas sus cosas. Estaba sola en el despacho cuando alguien llamó a la puerta.
-Adelante!- sin girar a ver quien entraba siguió bajando libros de la parte mas elevada de la biblioteca, subida a una escalera- Ya lo atiendo- pero Severus pensó que no tendría mejor oportunidad que esa, tomó su varita he hizo que la chica perdiera el equilibrio sobre la escalera, cayendo estrepitosamente hacia atrás, y su cabeza dio contra el escritorio.
Snape no había calculado el golpe, pero se asustó al ver que la chica no se movía. La tomó en brazos y vio una fea cortada sobre su frente, buscó en su bolsillo un frasco pequeño, y tomó un poco de sangre de la chica, luego puso un pañuelo en su frente y la llevó a la enfermería.
Madan Ponfrey se alarmó al verla, pero una vez que la examinó le dijo a Snape que no había de que preocuparse, por lo que el profesor salió presuroso de allí hacia las mazmorras.
Cuando se aseguró de que nadie pudiera entrar a su aula tomó un pergamino y recitó un conjuro sobre él, mientras vertía la sangre de Alexandra sobre él.
De inmediato unos finos trazos se dibujaron sobre el pergamino, y el árbol genealógico de la chica cobró vida, desde sus bisabuelos hasta su nombre.
Una vez que el árbol estuvo completo, Severus no tuvo duda alguna, Alexandra Vukalovic era su media hermana. Pero había algo mas allí, todos los ancestros de Lex no eran magos conocidos, nunca había oído apellidos similares, ¿de dónde provenía su herencia mágica?
Tomó su varita y aumentó el tamaño del pergamino para poder ver a sus ancestros mas antiguos, y lo que vio, lo dejó helado.

En la enfermería...
-¿Segura de que está bien?-
-Señorita O’Brien, no le mentiría, está en aquella cama- Emily se acercó a Lex, pero antes de poder decirle algo alguien la hizo a un lado y se abalanzó sobre la cama.
-Wiil! Ten mas cuidado, se golpeó la cabeza-
-Ya lo sé...- susurró William- Pero ambos sabemos que Lex no es torpe, alguien le hizo ésto Emily-
-Madan Ponfrey... ¿quién trajo a Alexandra?-
-El profesor Snape-
-Snape- la voz de Will fue fría, y los músculos de su mandíbula se tensaron.
Por mas que Emily trató de detenerlo, el chico salió hecho un torbellino de la enfermería. La chica iba a salir tras él cuando su amiga abrió los ojos.
-Lex, ¿estás bien?-
-Auch! Creo que alguien jugó al béisbol con mi cabeza...-
-Fue Snape, y Will va tras él-
-¿Qué?!- Alexandra se incorporó de golpe asustando a Emily- ¿Hace cuanto que se fue?-
-Segundos-
-Gracias a Dios que no conoce el castillo- Lex cerró los ojos momentáneamente y un aura de luz la envolvió, cuando los abrió ya no tenía herida alguna- Entretiene a Ponfrey... no le gusta que sus enfermos huyan de la sala- y dicho esto Lex salió como bólido tras su novio.

Will sabía perfectamente de que Snape daba clases en las mazmorras, porque era el aula que habían pretendido dar a Lex y Emily para que dictaran clases y ellas la habían rechazado, lo único que necesitaba era saber como llegar a ellas.
Rondó por el castillo hasta toparse con un niño que le proporcionó muy buena información.
En un pestaneo Will estaba frente a la puerta de las mazmorras, pero no podía abrirla.
-Así que te escondes, rata sucia, pues conocerás lo que es bueno- con su mayor concentración, el chico hizo un complicado movimiento con su varita y la puerta fue arrancada de la abertura.
Snape, que no esperaba semejante intromisión, saltó alerta en su lugar con la varita en alto.
-Dewey... que rayos le picó...-
-Nadie toca a mi novia-

Lex corría por los pasillos y de pronto se detuvo.
-¿Soy idiota o qué?- y se disolvió en el aire.
Cuando reapareció, lo hizo enfrente de los dos hombres, que reaccionaron de formas diferentes.
Snape abrió los ojos como patos, ya que nadie podía aparecerse dentro del castillo, y Will... Will no sabía bien que pensar.
-Lex, vete de aquí, es un asunto entre él y yo-
-No Will, este no es el modo... déjamelo a mí-
-Bueno, creo tu podrás divertirte mas que yo, no puede eludir tu magia-
-Will, no voy a lastimarlo-
-¿Que? ¡Podría haberte desnucado Lex! Y ya sabemos que otras cositas hace...-
-Deje de hablar de mi señor Dewey como si me conociera- La voz de Snape era pausada, pero sabía que las cosas no terminarían bien, ese chico estaba furioso, y de Alexandra no sabía que esperar, nunca se había enfrentado a una de su clase, ni siquiera sabía que existían.
-No te atrevas a hablarle a Will, las órdenes las doy yo... Will, baja la varita y sal... espérame afuera-
-No voy a ...-
-Afuera Will, este es un asunto de...-
-Familia- interrumpió Snape y ambos se giraron para mirar seriamente a Severus, lo que menos esperaban era que dijera esa palabra.
Will salió de la mazmorra no muy convencido, pero sabía que Alexandra era mas que capaz de defenderse sola.
Snape se sentó tras su escritorio y Lex quedó de pié, con los brazos cruzados.
El silencio se hizo cada vez mas intenso, y la mirada de ambos era fría y calculadora.
-Creo que yo no fui el único que heredó carácter fuerte-
-No me hable como si me conociera... ¿qué quiere?-
-¿Qué quiero?-
-Si... ¿a que fue a mi despacho?-
-A buscar la verdad, y aquí la tengo- Snape tomó el pergamino y se lo extendió a la chica, que lo miró detenidamente- ¿Nunca se te ocurrió conjurarlo?-
-Para qué, ya sabía todo lo que quería-
-Y entonces, ¿por qué viniste a Hogwarts?-
-Estoy harta de esa pregunta... no tiene respuesta-
-Querías verme-
-Puede ser-
-¿Y nada más? ¿te irías así como si nada?-
-Si-
-Eso es típico de los Snape, cosa que yo no heredé, huir como cobardes-
-No me llames cobarde...-
-¿Y como debería hacerlo?-
Lex no contestó, pero Severus no insistió. Otra vez el silencio se hizo sepulcral.
-¿Siempre supiste que tu apellido paterno era Snape?-
-Si, mi madre nunca me ocultó las cosas, y yo no quería saber mas de la cuenta... no valía la pena... él no valía la pena-
-En eso coincidimos- por mas que ese fuera una afirmación sincera por parte de Severus, a Lex no el movió un pelo, sabía demasiadas cosas malas de él como para que un simple comentario le ganara el corazón.
-Me voy del castillo en este momento... no quiero nada de ti ni ahora ni en un futuro, ¿está claro?-
-Fuiste tu quién dio el primer paso-
-Pero me retracto, haz lo que quieras con tu vida pero no te atrevas a interferir en la mía-
-Como quieras- la voz de Snape era fría, pero sus ojos ya no eran tan agudos.
Lex lo miró unos segundos y giró para salir del despacho.
-Espera...-
-Nada de lo que me digas cambiará mi opinión- la chica siguió caminando, pero el profesor la tomó del brazo y la hizo girar.
-Solo quiero saber una cosa...-
Alexandra se safó del agarre y lo miró expectante.
-¿En realidad eres una bruja?-
-Lo sabía... solo anhelas poder...-
-No!... yo solo... olvídalo- y dicho esto Lex se fue y Snape volvió tras su escritorio.
-¡Por lo menos arreglen mi puerta!- exclamó furioso, y en un parpadeo la puerta estaba en su marco como si nada hubiese ocurrido.
Capítulo 5.
Hacía dos semanas que Alexandra Vukalovic había salido de su vida, así como llegó... fue una ráfaga de viento, que lo había dejado sin aliento.
Se había alegrado por un instante que se mantuviera lejos, y sobre todo sin contacto, porque su presencia lo había trastornado desde un inicio...
Y ahora no estaba, todo era muy tranquilo, y monótono... dictaba clases, corregía exámenes, nada nuevo...
Pero aún había unas palabras que sonaban en su mente ‘...sabemos lo que es capaz de hacer’ ... ‘has lo que quieras con tu vida pero no te metas con la mía’ ¿con qué idea dijeron esas palabras? ¿Lex se comportaba así por algo que él había hecho? Y en realidad había hecho muchas cosas, pero todo arriesgando su propio pellejo, arriesgando la vida por personas que lo odiaban, porque tenían una idea equivocada de su persona.
Podía aceptar que le dijeran mal humorado, pedante, traicionero... lo que sea, pero cada vez le estaba costando mas ser odiado... ese sentimiento tan lastimero... aunque no creía que Alexandra lo odiara... no sabía lo que sentía esa chica...
Y aunque tratara de quitársela de la cabeza... ¡era su familia! Una que nuca tuvo... y que deseó mas de una vez tener.
-Profesor... ¿se siente bien?- un alumno estaba parado en el umbral de la puerta.
-¿Qué quieres?-
-Me pidió que le trajera mi informe hoy... a esta hora-
-Déjalo ahí, ya lo leeré- el chico se acercó al escritorio y dejó su pergamino donde Snape le había dicho, pero en lugar de irse se lo quedó mirando.
-¿Te debo algo?- dijo este malhumorado, el chico negó con la cabeza asustado- Entonces vete- y sin dudarlo dos veces se alejó de la masmorra.
-Severus... Severus... ¿cuántas veces te dije que cambiaras esa actitud?-
-Albus-
El Director entró al aula y se sentó en uno de los primeros pupitres, acomodó bien su túnica y luego entrelazó sus dedos bajo el mentón mientras observaba detenidamente a su antiguo alumno por detrás de sus gafas en forma de media luna.
-¿Pasa algo?- preguntó Snape.
-Tu dime-
-¿Yo?- pero al instante lo entendió, a ese viejo no se le escapaba una- Nada-
-¿Seguro? ¿no hay nada de lo que quieras charlar conmigo?-
-En absoluto-
-Severus... no necesito hacer legeremancia para saber lo que cruza por tu cabeza, aunque dudo mucho que lograra hacerlo, pero aún así...-
-Estoy bien Albus, un poco cansado tal vez-
-Aja...-
-En serio-
-Si tu lo dices...-
Snape sabía que no podía mentirle, pero aún así no lo admitiría ante nadie, ni él mismo quería aceptarlo.
-Entonces...- dijo el director.
-¿Entonces?-
-No te molestará hacerme un favor-
-Por supuesto que no, dime-
-Quiero que le lleves una carta a una persona-
-¿El Fénix está enfermo?-
-No, es muy importante y quiero que lo hagas tu-
-De acuerdo, ¿a quién va remitida? Si puedo saberlo-
-Claro, es una vieja amiga... bueno, no tan vieja... la Señorita Vukalovic-
-No- su respuesta fue tan rotunda y apresurada que a cualquier persona le hubiese llamado la atención, pero Dumbledore no cambió en absoluto su semblante.
-¿Se puede saber por qué? Ustedes parecían llevarse bien, hasta hicieron rondas juntos y...-
-Era solo trabajo, pero... no quedamos en buenos términos... fue... una discusión sin importancia, preferiría que eligiera a otro-
-Pero no tengo a otra persona mas de confianza que tú Severus, y es vital que ella tenga esta información, está haciendo unos trabajos primordiales para mí-
Este dato llamó la atención de Snape, pero no daría el brazo a torcer.
-Ella me especificó que no volviera a cruzarme en su camino y no deseo hacerlo-
-Mmm, entonces no fue una discusión menor-
-Si lo fue-
-¿Y ella aún te dijo eso? Me parece raro-
-Albus... por favor, no quiero hacerlo-
-Esta bien, buscaré otro modo, espero que esto no le ocasione problemas, aunque ella sabe defenderse muy bien sola...-
-¿Esta en peligro?- la cara de Snape había cambiado un poco, de reticencia a duda.
-No.. no, no, solo... no te preocupes, gracias Severus, siempre es un placer charlar contigo- el Director se levantó y salió de la habitación.
No había terminado de subir las escaleras cuando el profesor estaba a su lado.
-¿Y si se la entrego a otra persona? Cercana a ella...-
-No estoy seguro, es información...-
-Si ya sé, pero Dewey es su novio, podríamos confiar en él, ¿no?-
-Si... tal vez... de acuerdo, ¿me harás este favor?-
-Cuenta conmigo- si bien no le hacía mucha gracia ver a William, y sabía que el encuentro daría que hablar, no podía dejar pasar por alto que Alexandra estuviera en peligro por una ‘tonta’ pelea.

Esa misma tarde viajó al Ministerio para averiguar el paradero de William Dewey.
Se le habían asignado vacaciones indeterminadas, pero aún así había informado sus planes, por lo que ahora se encontraba en América, mas precisamente, Perú.
Pidió un traslador al país y en menos de media hora había cruzado el Atlántico.
Tantos años de espía le habían dado un don innato para encontrar personas, por lo que al final del día sabía perfectamente donde estaba William Dewey, el problema era que Alexandra estaba con él.
Los siguió por las Ruinas de Machu Pichu, y por suerte Alexandra emprendió una excursión a la Will no quiso ir, se quedó solo sentado bajo un frondoso árbol descansando.
Severus no lo pensó dos veces, apareciera como apareciera, el chico lo recibiría de mal modo. De una se paró en frente de él.
Will levantó la vista y de un salto se puso de pie, hubiese sacado su varita si no hubiese tantos muggles alrededor.
-¿Qué demonios haces aquí? Te dijimos que...-
-Albus le envía esta carta a Alexandra, dásela, es muy importante... y ya me voy-
Will tomó la carta pero no estaba conforme.
-No contestaste a mi pregunta-
-El Director me pidió un favor y accedí a medias, dale la carta, mi trabajo terminó, me voy-
-No... ¿por qué hiciste el trabajo a medias? ¿qué me ocultas?-
-Cumplo con mi palabra Dewey, ella me pidió que no volviera a verla y es lo que estoy haciendo, la carta debe entregarse en mano... de ella-
-¿Por qué tu? Podría haberlo mandado por correo, o con cualquiera-
-Dijo que era de suma importancia, y yo soy su persona mas leal, une cabos-
-No te creo-
-Allá tu... me voy antes que vuelva- y dicho esto se perdió entre los árboles.
Will no estaba muy seguro, por lo que intentó abrir la carta para saber que decía, pero el sello no cedió. Realmente debía ser entregada a Lex, solo ella podría abrirla.
La chica demoró una hora en volver, y la cara de William le dijo que no estaba todo bien.
-Amor... ¿estas bien?-
-Tienes correo-
-¿Correo?- la chica recibió la carta y al ver el sello comprendió todo- ¿cómo explicaste lo de la lechuza?-
-No llegó por lechuza-
-Ah! ¿y quien la trajo?-
-Un bastardo-
-Will! No digas...- pero al instante se calló, William no tenía rencores con nadie... excepto...- ¿Snape estuvo aquí?-
-Si, Dumbledore lo envió, pero él decidió entregarme la carta a mi y no a ti-
-Por lo menos es hombre de palabra- Alexandra rompió el sello y sacó un pergamino, no tenía mucho escrito, pero las palabras parecieron tener un efecto dominó en el rostro de la chica, ya que de no entendimiento cruzó a razonamiento, luego a entendimiento y por último a temor.
-¿Qué? ¿qué pasó?-
-Es que... no es la letra de Albus-
-¿Y de quien es entonces la carta?-
-De Albus-
-No entiendo-
-No es su letra, es la de Sibyll-
-La vidente trucha-
-No es tan trucha Will, verás... ella tiene como... lapsus de videncia-
-¿Y?-
-Creo que Albus me envió esto porque habla de mí-
-Pues no soy adivino como ella, así que si no me muestras...-
-Es que...-
-¿Qué? ¿piensas ocultármelo? Lex...-
-Es que... lo siento Will-
-Si es algo que tiene que ver con vos y ese idiota merezco saberlo-
-No... no lo entenderías... perdóname-
-Haz lo que quieras- dijo el chico fastidiado- Me voy al hotel-
-Pero aún...-
-Me voy...- y dando media vuelta se alejó de la chica.
-Perdón- susurró ella, mientras una lágrima escapaba de sus ojos y la carta se volvía un bollo de papel en su puño.

Severus se dirigió directo al Ministerio de Magia Peruano para pedir otro traslador, pero los cupos estaban cubiertos y tendría que esperar hasta el día siguiente.
Fastidiado pidió información y se alojó en una pensión a pocas cuadras del Ministerio.
Tirado sobre la cama, mirando al techo se maldijo, ¿por qué había aceptado? Tendría que haberse quedado en Londres a dar clases, ahora estaba en un hotel de mala muerte, esperando que las horas corrieran. Se sentía enjaulado.
No lo pensó dos veces y salió a caminar, ya era de madrugada y las calles estaban desiertas, no se veía ni un alma, y los coches que circulaban por la calle eran escasos, hasta nulos.
No miró muy bien por donde andaba, caminaba distraído, luego buscaría un callejón en el cual desaparecer rumbo al Ministerio o la pensión.
Pero sus sentidos estaban bien alertas, y no dejó de percibir que alguien había surgido a su espalda cuando cruzó una calle, aunque de inmediato había caminado en dirección contraria a la que él iba.
Pasaron horas antes de que decidiera volver, y como aún era de noche y faltaba mucho para volver a Londres, tomó la misma dirección por la que venía y volvió a la pensión.
Cuando cruzaba una calle dos tipos casi lo atropellan, pero gracias a sus reflejos pudo esquivarlos con facilidad, pero en el momento en que se giraba para ver como corrían por la vereda, oyó un ruido ensordecedor... un dolor agudo... y algo caliente corriendo por su estómago.
En los segundos, que parecieron horas, bajó la mirada hacia sus manos que tocaron esa tibieza, y al mirarlas vio que era su propia sangre.

Desde que había recibido la carta se había sentido inquieta, ¿significaba lo que ella creía? Había sentido deseos de salir corriendo en ese mismo instante, pero luego se reprochaba y se aseguraba de que era una estupidez, pero... esas palabras tenían un solo significado... estaba segura.
Miró una vez mas el papel arrugado y leyó:
‘Harás correr tu propia sangre’
Eso era mas que claro, Severus corría peligro, ¿pero cómo? ¿cómo sabía Albus que esa predicción era para ella? ¿era una trampa? Las dudas la estaban matando, y ya no sabía mas que pensar.
Ni siquiera había vuelto a la habitación con Will, estaba sentada en el vestíbulo del hotel sin saber bien que hacer.
Las primeras horas que estuvo allí el conserje la miró intrigado, pero al ver que el tiempo corría y ella no se movía, se cansó y se puso a mirar televisión, ni cuenta se dio cuando la chica tomó una resolución y salió del vestíbulo a la calle.
A la primera bifurcación que llegó cerró los ojos y susurró... Severus... al viento. Al abrir los ojos ya no eran verdosos, sino cristalinos, y en un parpadeo, la chica se había disuelto en la noche.
Cuando los abrió estaba en una calle.
-Que raro, aún está en Perú... pero ¿dónde?- volvió a cerrar los ojos, susurró y volvió a abrirlos, pero éstos eran verdosos, estaba en el lugar correcto, aunque no lo entendiera, allí no había nadie.
Caminó por la vereda hasta la esquina mas próxima y miró la otra calle.
Su corazón se contrajo de repente, un cuerpo estaba tirado en la calle, y no se movía.
-O por Dios... no...- corrió hasta él y lo giró, era Severus Snape. Una mancha de sangre estaba junto al cuerpo y su camisa negra estaba empapada en ella.
Lex la abrió y vio el impacto de bala en el estómago.
El brujo tenía los ojos cerrados pero aún estaba tibio.
-Severus... Severus...-
La chica lo sacudía levemente, pero él no daba señales de escucharla.
-Por favor... abre los ojos Severus...- su voz estaba quebrada, pero no lloraba.
De repente el mago jadeó y sus ojos solo se abrieron un poco. Miró a la persona que estaba junto a él pero no la reconoció.
-Severus, ¿me escuchas? Voy a llevarte a un hospital... estarás bien, lo prometo-
-¿Mamá?- susurró.
-No... no, soy Alexandra... no hables... no hables- el brujo cerró los ojos nuevamente y no los volvió a abrir.
Aunque él era mucho mas grande que ella, lo levantó en brazos sin problemas, como si solo fuera un niño, y se disolvió en la noche.

N/A: ¡¡no me maten!! Jejeje.
Capitulo 6.
Alexandra llegó al hospital con el hombre en brazos, los de la guardia lo ingresaron rápidamente, aún no entendían como esa menuda chica había cargado con un hombre tan grande.
No la dejaron acompañarlo, por lo que se sentó en la sala de espera. No lloraba, aunque sus ojos estaban bañados en lágrimas, ella casi nunca lloraba, y aún así era la segunda vez que ese hombre hacía que llorara por él.
Un doctor se acercó a ella con una tasa de café y se sentó a su lado. Lex la aceptó gustosa.
-¿Quiere cambiarse de ropa? Podríamos darle un uniforme de enfermera-
-No... gracias, estoy bien, ¿cómo está él?-
-Ahora estable, dígame, ¿es familia suya?-
-Él es... es... mi... medio hermano-
-¿Cómo es el parentesco?-
-Por parte de padre-
-El señor Snape necesita una transfusión de sangre, y la verdad es que la suya es muy rara, no pudimos encontrar un tipo de los existentes, ¿usted sabía algo?-
-No-
-Bueno, creemos que tal vez sea de familia, por lo que si usted...-
-Claro, ¿donde tengo que ir?-
-La enfermera la llevará- Lex se puso de pié y siguió a una joven chica hasta un pequeño cuarto apartado.
-Respire hondo y no le dolerá-
-Les tengo fobia...- dijo la chica mirando a la enfermera y la jeringa.
-Soy muy buena en lo que hago, tranquila- Lex cerró los ojos y aspiró hondo, el procedimiento no duró mas de unos minutos.
-Listo, ¿se siente bien? ¿quiere algo de tomar?-
-No, estoy bien, ¿cuando estará el resultado de los análisis?-
-Lo mas pronto posible-
-Gracias- Lex volvió a la sala de espera sosteniendo una gasita en su brazo.
¿Tendría que llamar a Will? De seguro estaría preocupado al saber que la chica no había vuelto, ¿pero le recriminaría lo que estaba haciendo ahora? Borró esos pensamientos de su mente y se recostó un poco en el asiento.
‘¿No pueden hacerlos un poco mas cómodos?’ pensó, y cerró los ojos.
No supo bien cuanto tiempo pasó así, pero un sacudón la sobresaltó.
-Lo siento- se disculpó el doctor al ver como la chica se ponía de pié instintivamente y se alejaba de él.
‘Muchos años de entrenamiento’ pensó Lex.
-No, está bien, ¿algo nuevo?- preguntó la chica.
-Su sangre coincide, podrá ser la donadora-
-Perfecto-
-La llevaremos a la habitación de su hermano y los conectaremos, será de forma directa y controlada, no hay que perder tiempo-
-Seguro, usted manda-
Alexandra entró a la habitación y empalideció un poco, Severus estaba lleno de cables y máquinas a su alrededor, y estaba muy pálido, le impactó verlo así, como dormido... sin esa cara de autosuficiente malhumorado que tenía todo el tiempo.
-¿Se siente bien?-
-Si-
-Acuéstese en esta camilla- le dijo la enfermera- Lamento que tenga otro encuentro con su fobia-
-Puedo superarlo- la enfermera trabajó unos minutos y antes de marcharse le indicó que tocara el botón de la pared si necesitaba algo.
-Gracias-
-De nada, solo llámeme-
Cuando la puerta de la habitación se cerró solo se escuchaban los pitidos de las máquinas, y el vaivén del respirador.
Alexandra pasó unos minutos mirando como su sangre corría por un pequeño tuvo hacia Severus, hasta que el sueño la venció y quedó profundamente dormida.
Una mano cálida en la suya la despertó.
-Voy a sacarle la aguja, la transfusión está lista, si quiere quédese aquí, debe descansar un poco-
Lex solo asintió y se durmió en el acto.

Después de unas horas se despertó desorientada, no sabía en donde estaba ni por qué, hasta que escuchó los ruidos de las máquinas. Miró su brazo y vio que tenía una nueva vendita. Se bajó de su cama y se acercó a la de Severus.
Lo miró detenidamente y tocó su rostro para asegurarse de que aún estuviera tibio. Luego salió de la habitación en busca de un teléfono.
-¿Lex? ¡por Dios! ¿quieres matarme de un infarto? Como no me avisas a donde vas, pase una noche de demonios, el conserje no sabía a que hora te habías ido, ni donde, ni porqué... ¿sucede algo?-
-Will, tranquilo, estoy bien...-
-No lo creo, siento una opresión en el pecho, estás mal, no me mientas... ¿dónde estás?-
-En un hospital muggle...-
-¿Qué?!!-
-...déjame hablar, anoche salí porque... por la carta, encontré a Severus herido de bala en la calle, estoy con él en el hospital-
-¿Snape? No entiendo-
-Amor, después te explico, ¿si? Solo quédate ahí, tranquilito, te llamo dentro de un rato, tal vez vaya al hotel al mediodía-
-Pero yo quiero...-
-Will, porfis...-
-Ok, me quedo aquí, pero llámame-
-Te llamaré... y te amo-
-Yo también te amo-
-Adiós-

El doctor pasó a media mañana a verlo.
-El paciente evoluciona bien, despacio pero bien, teniendo en cuenta que la bala casi perfora el pulmón y afectó visiblemente el estómago-
-¿Le quedará alguna secuela?-
-Es lo mas probable, pero aún no podemos determinar nada-
-¿Cree que pueda ausentarme un ratito? Para bañarme y...-
-No se preocupe, deje en recepción un teléfono al cual podamos llamarla por cualquier cosa-
-Perfecto, gracias doctor-
-No hay de qué, vaya y descanse un poco-

Alexandra llegó al Hotel y el conserje al verla con la facha que traía quiso interrogarla, pero la chica solo ignoró sus preguntas y subió al ascensor.
-¿Will?-
-Lex!- El chico saltó del sofá para correr y abrazarla- ¿estás bien? ¿qué es toda esta sangre?-
-Es de Severus-
-Explícame...-
-¿Puedo darme un baño antes?-
-De burbujas- dijo el chico- yo te lo preparo-
La tina estaba deliciosa, y Will había incluido esencia de menta, que a ella tanto le gustaba.
-¿Puedo?- la cabeza de Will asomaba por el marco de la puerta.
-Ven- Lex sonrió y se sentó en la tina.
Will se sentó en el borde y tomó una de las esponjas del estante y empezó a pasársela por al espalda.
-¿Mejor?-
-Delicioso, estoy exhausta-
-¿Dormiste algo?-
-Un poquito... te debo una explicación-
-Cuando quieras, no te preocupes, si quieres hablamos de otra cosa-
-No, está bien... todo empezó con la carta-
-Ajá-
-Sibyll escribió que derramaría mi propia sangre... y sabes que no tengo mas familia que...-
-Snape-
-Si... tuve muchas dudas, no creí que fuera para mí la predicción, pero... ¿y si lo era? Por eso salí a buscarlo y...- Lex se estremeció visiblemente.
-¿Quieres mas agua caliente?-
-No... es que... lo vi ahí, tirado... había mucha sangre Will-
-¿Sabes que pasó?-
-No, tenía una bala en el estómago-
-Auch!-
-Es extraño, todo debe haber ocurrido muy rápido, Severus no es ningún tonto, no pueden haberlo engañado-
-Tal vez ni vio quien le disparó-
-Puede ser-
-¿Cómo está ahora?-
-Bien, creo... las máquinas que tiene a su alrededor son espantosas-
-Eso hacen los muggles-
-Mientras lo curen...-
-¿Te puedo preguntar algo?-
-Si- Lex se giró un poco para ver a su novio.
-¿Qué sentiste?-
-Te refieres a...-
-Verlo casi morir- esas palabras llegaron de forma lenta al cerebro de la chica, verlo morir... ni se lo había puesto a pensar... no hasta ahora.
-Siempre he sido sincera contigo-
-Siempre, excepto con todo lo que se refiere a él-
-Es que... me confunde...-
-Pero...-
-No lo hubiera soportado- William asintió y le sonrió, cosa que Lex no esperaba.
-¿Qué?-
-¿Qué?- preguntó el chico- hace meses que intento hacer que aceptes que tu hermano te importa y tu no haces otra cosa que negarlo-
-No es cierto-
-Si lo es... admítelo- Alexandra se giró dándole nuevamente la espalda.
-No tengo nada que admitir-
-Aja!-
-Basta Will-
-Lo que digas amor... me encanta este olor a menta-
-A mi también...-
El teléfono resonó en la habitación y William se levantó a atender.
-Hola... si... está ocupada...-
-¿Es del hospital? Yo atiendo!- exclamó Lex del baño, pero Will no le contestó.
-Ajá... bien... le diré, gracias-
Cuando el chico entró de nuevo al baño recibió la mirada reprochante de Lex.
-¿Quién era?-
-Del hospital-
-Te dije que yo atendía-
-¿Y?-
-¿Qué dijeron?- pregunto al final la chica.
-Que milagrosamente despertó-
-¿Qué?!-
-Si, no se lo esperaban, una enfermera entró a controlarlo y estaba con los ojos de par en par abiertos, y que quería irse, que le quitaran todas esas porquerías que tenía encima.... etc, tuvieron que sedarlo, no estaba de buen humor... que raro- dijo con ironía.
-¡No sea así! Está en un lugar que no conoce y no sabe por qué, tengo que ir a verlo-
-¿Puedo acompañarte?-
-Claro-
-Te preparo la ropa-
-Gracias!-

Los chicos llegaron al hospital y fueron derecho a la habitación de Severus.
-¿Te molesta esperarme un poquito aquí afuera? No creo que le de gusto verte-
-No me opongo- Will tomó asiento en una de las bancas del pasillo y se dispuso a leer una revista que encontró en ella.
Lex abrió lentamente la puerta y espió, Severus estaba solo, y su mirada estaba perdida en el techo.
-Hola...- saludó la chica cerrando la puerta, Severus desvió un poco la mirada y se extrañó al ver quién era.
-¿Qué haces...?-
-No puedes hablar, el doctor te lo prohibió, así que solo tendrás que escuchar... ¿si?- el brujo revoleó los ojos en forma de fastidio y asintió.
Lex se acercó a la cama y se sentó en una silla que había allí. Snape la miró con esos penetrantes ojos negros, aunque ahora estaban un poco brillosos.
-Estas en un hospital muggle...- esa noticia pareció impactarle porque abrió enormemente los ojos-... Pero tranquilo, no van a matarte ni nada por el estilo... te hirieron con un arma muggle, no podía levarte a un hospital Mágico... la bala te perforó el estómago, pero solo rozó uno de los pulmones por lo que tuviste muchísima suerte... perdiste mucha sangre y no encontraban compatibilidad con tu sangre... excepto porque yo tengo la misma, así que te hicieron una transfusión... y aquí estás, aun no he hablado nuevamente con el doctor así que no tengo noticias nuevas, vendrá dentro de un rato-
Lex no sabía que podía estar cruzando por su cabeza en esos momentos, bueno en realidad si podía hacerlo, pero no le gustaba violar la intimidad de las personas.
Una enfermera entró a la habitación y sonrió al verla.
-Buenas tardes-
-Buenas tardes- saludó Lex sonriendo.
-Como nuestro lindo paciente despertó antes de lo previsto... le traje una pizarra para que pueda ‘hablar con nosotros’, ¿que le parece?-
La cara de Snape era un poema, no sabía si salir corriendo de allí o echarse a reír, cosas que le eran imposible de hacer ahora en su estado.
-Bueno... Alexandra, ¿verdad?-
-Si, soy Aylín, cualquier cosa me avisas-
-Gracias- la enfermera salió de la habitación y Severus miró la pizarra que tenía en las manos.
-Si quieres puedo subir un poco el espaldar de la cama, solo un poquito- pero a falta de respuesta lo hizo igual.
El silencio se hizo notorio, y Snape pareció contar sus opciones y vio que no tenía muchas, por lo que utilizó la pizarra.
‘¿Por qué estas aquí?’
-Quería saber como estabas-
‘¿Por qué?’
-Porque... estabas mal... y siento que parte de esto es culpa mía- Severus no tuvo que volver a escribir, solo mostró otra vez la pizarra.
‘¿Por qué?’
-Porque viniste hasta aquí a traerme una carta, y si no hubiese sido por eso no te habrían disparado-
‘Eso no es seguro’
-Pero muy probable...-
Otra vez el silencio cayó sobre la habitación... pero Snape volvió a escribir en la pizarra.
‘¿Estas sola?’
-Will está afuera... pensé que te alteraría un poco verlo- Severus hizo una mueca de sonrisa y asintió- Lo sabía-
‘Quiero irme, con pociones me recuperaré mas rápido’
-Mmm, no creo que lo médicos te den el alta, pero puedo probar trasladarte, ¿quieres?- Snape asintió, y Lex se levantó y salió de la habitación en busca del doctor.

La chica tardo un largo tiempo en volver, y Severus ya se estaba impacientando, pero al fin la puerta volvió a abrirse y no solo era Lex la que entraba, sino dos hombre más.
-Buenos días señor Snape, soy el doctor McGlaren, estaba de guardia cuando usted ingresó, él es el doctor Datolli, el que lo operó- Severus solo los miró.
-Su hermana...- ‘Que raro suena eso’ pensó Severus- ... nos dijo que quiere trasladarlo, y en verdad preferiríamos que se quedara unos días mas con nosotros.
‘¿Unos días?!, ni loco’ pensó, por lo que negó con la cabeza enérgicamente.
-Ya les dije señores, tengo un equipo mas que capaz de atenderlo en casa, y ya saben cuales son las otras razones especiales por las que quiero trasladarlo-
-Le entendemos señorita, pero no es aconsejable...-
-¿Cuál es el posible panorama si se le traslada?-
-Bueno... su estado es delicado... una operación complicada...-
-En resumen...- apremió Lex. El doctor cirujano intervino.
-Puede sufrir dolores y espasmos, y su equipo médico tendría que evaluar muy de cerca, que los puntos de la operación no se hayan movido, si me garantiza eso, le daré el pase-
-Excelente, cuente con ello, Sev... haz las maletas- y dicho esto salió de la habitación tras los médicos.
La verdad es que Snape estaba muy desconcertado, y no sabía si tenía que ver con el líquido transparente que le estaban aplicando vía intravenosa, pero el hecho era que esa chica se estaba comportando de una forma muy extraña.
En media hora un helicóptero lo esperaba en la terraza del hospital, y eso aterrorizó a Severus, no confiaba nada de nada en los muggles y creía poco probable que ese pájaro de lata se mantuviera en el aire.
Cuando lo aseguraron a bordo, Lex, Will y dos hombres mas subieron junto a su camilla, y el helicóptero emprendió vuelo.
-¿A dónde vamos?- preguntó.
-No hables, lo sabes- le reprochó Lex- Esto es una fachada para el hospital, un amigo de Will le debía un favor y nos prestó el transporte, ahora paramos en un descampado y los del Ministerio tienen preparado un traslado especial para ti a Londres, una vez allí veremos...-
La mirada inquisitiva de Severus le dio a entender que no le quedaba muy bien en claro lo que decía la chica.
-Me refiero a donde vivirás hasta que te recuperes-
-Yo voy al colegio-
-Shhh- con un dedo en la boca lo calló- Aquí la única con poder de decisión en este momento soy yo- y dicho esto no se habló mas.
Los del Ministerio esperaban en un verde descampado a fueras de la capital Peruana, y habían modificado el viaje en traslador para que no fuera muy brusco y afectara su salud.
Cuando se aparecieron en Londres, no fue en el Ministerio, el lugar era desconocido para él.
Los dos hombres que viajaron con él desde el hospital lo acomodaron en una habitación muy soleada para su gusto, y cuando salieron dos sanadores ocuparon su lugar y comenzaron a revisarlo, pero no prestó atención, podía oír la voz de Alexandra en el pasillo.
-... ya sabes, puedo con esto, lo hablamos-
-Pero aún me preocupo-
-No estaré sola, los sanadores estarán aquí-
-Yo quiero estar contigo-
-Pues ven a verme todas las veces que quieras, te espero-
-¿Por qué no puedo quedarme aquí?-
-Creo que estará mas tranquilo frente a la perspectiva de que no duermes y vives aquí solo serán unos días, según lo que digan los sanadores-
-Esta bien... me rindo, ahora hablaré con Emily, sino nos mandará una bociferadora-
-Ni lo dudes... y gracias- luego de un silencio Lex apareció por la puerta de la habitación.
-¿Y bien?- le preguntó a los sanadores.
-Bueno, si bien la lesión no se ve nada bien, los muggles han hecho una buena labor, en tres días estará como nuevo, claro... si coopera-
-No se preocupe, cooperará, tiene mi palabra-
-Excelente, puede cuidarlo usted sola, no necesita de nuestros servicios, solo le daré las instrucciones necesarias, Evelyn- la sanadora se acercó a ellos y le tendió un pergamino, la tinta aún estaba fresca.
-Léalo y dígame si no entiende algo-
Lex repasó la lista con suma minuciosidad y luego asintió satisfecha.
-No hay problemas, y gracias por venir-
-Es nuestro trabajo señorita, que tenga buenos días- y dicho esto se fueron. Lex los acompaño hasta la salida y luego volvió a la habitación donde estaba Snape.
-¿Vas a decirme algo o tendré que estar mudo e incomunicado de por vida?-
-Tu mal humor me importa un bledo, y para mi desgracia... puedes hablar-
-Bingo! ¿dónde estoy? ¿por qué no puedo ir al colegio? ¿por qué estas aquí?... puedo cuidarme solo-
-Ajá!- su tono era sarcástico, caminó hasta la ventana y corrió aún mas las cortinas para que el sol entrara de pleno.
-No me gusta el sol-
-Es bueno para la salud, y empezando a contestar a tus preguntas, ésta es mi casa, por ello estoy aquí, en el colegio no pueden cuidarte, necesitas a alguien y ese alguien soy yo-
-¿Por que?-
-Porque si-
-Eso no me dice nada-
-¿Y que quieres saber?-
-Me detestas... no quiero caridad- esa palabra pareció enfurecer a Lex, porque dejó de mirar por la ventana para girarse furiosa.
-¿Caridad? Eres despreciable...- y aún con claro odio en su mirada se acercó y en un baso vertió una poción azulada y espesa- Tómala- y dicho esto se fue de la habitación.
Pasaron las horas hasta que volvió a la habitación, lo notó porque la claridad había disminuido notablemente.
Sin decir una palabra se acercó a él con una bandeja, en ella había mas pociones... y un licuado de frutas.
-Solo puedes comer cosas trituradas, espero que esto te guste, lo tomas antes de la poción roja, no te va a agradar, por lo que si me necesitas, suena la campana- una pequeña y dorada campanita estaba sobre la mesa de noche.
-Solo quiero que me contestes- susurró Snape. Lex levantó la mirada, sus rostros solo estaban a treinta centímetros.
Un leve brillo cruzó por el rostro de la chica, pero sin decir una palabra mas salió de la habitación.
-Rayos- maldijo para sus adentros, tomó el licuado y lo olisqueó, luego lo probó, no tenía mal sabor, estaba muy rico, y en verdad tenía hambre. Luego de terminarlo tomó el vaso con la poción roja y la miró detenidamente, nunca había visto algo igual, y eso le enojaba, se suponía que él, como profesor de pociones, tenía que conocerlas a todas, aunque sea la mayoría.
No era mala de sabor, por lo que de un trago se la tomó, y después se acomodó para dormirse. No sabía cuanto tiempo había pasado cuando un dolor lo hizo volver a la conciencia.
Asustado intentó incorporarse en la cama, estaba desorientado, no conocía el lugar donde estaba, ni que día era, ni lo que le pasaba, hasta que el dolor volvió a él.
Se tomó el estómago con las manos y palpó las vendas, eso le hizo recordar algunas cosas. El dolor era insistente, como si le retorcieran un cuchillo calcinante en su estómago.
Se movió inquietamente en la cama hasta que decidió dejar de lado su orgullo, tomó la campanita y la hizo sonar una vez.
Alexandra no demoró mas de un minuto en estar allí, era como si estuviera a solo dos pasos de él.
-¿Qué sucede?- pero el brujo no podía articular palabra, si dejaba de apretar los dientes gritaría.
Lex lo examinó y vio que se tomaba el estómago.
-Tienes que decirme que sientes, sino no podré ayudarte, ¿te quema? ¿es eso?- Severus solo asintió.
-Bueno, tengo un remedio para eso... aunque los sanadores no lo conozcan- agregó con sorna, pero Severus no dijo ni hizo nada.
Alexandra se sentó en el borde de la cama y le tomó las manos para quitarlas de las vendas, pero Snape no cambiaba de postura.
-Necesito que te acuestes boca arriba y te relajes, deja las manos a un costado-
‘Relajarme’ pensó furioso Severus, ya era el colmo que estuviera allí, a merced de ella como que ahora le diera órdenes estúpidas.
-Si no lo haces tú lo haré yo por las malas- pero eso tampoco dio resultado, por lo que Lex lo giró boca arriba, y con una extraña fuerza sobrehumana, quitó las manos del brujo poniéndolas sobre su cabeza, con tan solo una mano, y la que tenía libre la posó sobre su estómago.
Severus no podía moverse, no entendía como esa chica menuda podía doblegarlo con tan solo un brazo. Pero antes de que intentara hacer algo el dolor disminuyó, hasta sintió que todos sus músculos se relajaban.
Acto instintivo dirigió su mirada a su estómago y vio que de la mano de Lex surgía una tenue luz.
-¿Qué haces?- Lex abrió sus ojos y le sonrió, pero no eran de color verde como siempre, sino dorados.
-¿Mejor?-
-Si... pero- Lex le soltó los brazos y solo le sonrió.
-Duerme, yo te cuido- y por más que no tenía sueño, sus ojos se cerraron y se sumió en un profundo sueño.
Por la mañana, despertó sintiendo un peso extraño sobre su cuerpo, ese peso extraño era Alexandra.
Aún tenía la mano sobre la herida de Severus, pero ya no destellaba y su cabeza descansaba sobre ella, estaba totalmente dormida.
Sin saber que hacer tocó su pelo, era suave y brilloso, muy similar al suyo, hasta podía percibir un leve aroma a menta.
Cerró los ojos y suspiró lentamente, evitando despertarla.
No sabía por qué, pero sentía alivio... como si flotara, no le dolía nada, una gran paz surgía de su interior...
‘¿Qué me sucede?’ pensó, era una sensación demasiado extraña para él... podía decirse que se sentía... feliz, ‘Absurdo’ se dijo mentalmente mientras negaba con la cabeza, pero aún así no dejaba de acariciar el pelo de Alexandra.
La chica se movió inquieta y él automáticamente quitó su mano del pelo y cerró los ojos.
Lex se incorporó lentamente, tenía el cuerpo acalambrado por la mala postura con la que se había dormido. Una vez que su mente se aclaró, miró al hombre que dormía a su lado. Lo inspeccionó de cerca lentamente, podía oír su respiración relajada y acompasada, pero había algo raro, algo que no podía descifrar...
‘Estoy muy dormida’ pensó, ‘Soy una perseguida’, y luego de cerciorarse de que Severus estaba bien, salió de la habitación con paso vacilante, aún estaba atontada por el sueño.
Snape abrió los ojos y bien sintió que la chica no estaba mas ahí y sonrió, sabía que si ella hubiese estado despierta él no habría podido engañarle, era tan astuta como él.
Su mente divagó unos minutos hasta que se convenció de volver a la realidad.
-Ella esta conmigo por compromiso, nada mas- se dijo por lo bajo, se acomodó en la cama y notó que la herida no dolía.
Se despegó el vendaje y allí solo había una cicatriz de color rosáceo, la tocó suavemente y no sintió ni el mas leve dolor.
-Magnífico- se sentó en la cama y se puso de pie, la habitación se inclinó levemente- Demasiado rápido- dijo, y se sentó unos minutos y luego se volvió a poner de pie, no se mareó- Mucho mejor-
Se acercó a la ventana y vio el sol brillar en lo alto del cielo, un extenso jardín se abría frente a sus ojos, se sorprendió de su belleza y de lo bien cuidado que estaba. Podía dar una vuelta por él... ahí fue cuando se dio cuenta que aún traía la bata del hospital. Hizo una mueca de desagrado y miró la habitación, localizó su ropa sobre una silla en el rincón.
Cuando estuvo listo se miró en el espejo, no había cambiado en lo absoluto, tal vez estuviera un poco mas pálido, nada fuera de lo normal.
Al salir de la habitación lo hizo en sumo silencio, el pasillo era largo, había muchas puertas, pero solo una estaba abierta, y al asomarse por ella vio a Lex tendida sobre una cama, como si se hubiese parado a los pies de ella y se hubiese dejado caer.
Contra todas sus fuerzas evitó entrar allí y siguió hasta la escalera, que bajaba de forma recta al piso.
La casa lo dejó con la boca abierta, Alexandra tenía muy buen gusto para decorar, nada ostentoso y aparatoso. Las habitaciones eran amplias, bien iluminadas y con toques muy vivases que la alegraban.
La cocina era amplia, y el refrigerador era el mas grande que había visto. Lo inspeccionó mucho mas de cerca y tomo una manzana del cajón de las verduras antes de salir al patio.
En vivo y en directo era mucho mas impactante, las flores multicolores, las estatuas y la pequeña cascada que estaba en el fondo daban la sensación de estar en un cuento de hadas, pensamiento que le causó gracia a Severus, sobre todo porque era a él a quien se le ocurría semejante cosa.
Caminó por una vereda de piedras que parecía perfecta, la combinación de colores, el tamaño de cada una de ellas... todo era tan... perfecto que de alguna forma le disgustó. Al llegar bajo un frondoso árbol se sentó en un banco y saboreó su manzana con gusto, no supo cuanto tiempo estuvo allí, el sol parecía no moverse.
-Hola...- la voz lo sobresaltó, en tantos años de espía nunca se había relajado tanto, había bajado la guardia- ...Perdón, no quise asustarte- Lex estaba parada a su lado y lo miraba como si esperara que de él surgiera algo extraño.
-No es nada... me debo haber dormido... eso es todo-
-Ah... bueno... yo... te traje la poción... se me pasó un poco la hora, me quedé dormida- la chica le extendió una tasa y al levantar la mirada para tomarla, Severus vio que aún llevaba el pijama puesto, andaba descalza, y su pelo estaba revuelto.
-No hay problema... me siento mejor, ni me duele-
-¿Seguro?-
-Si, por eso bajé- Lex lo miró unos segundos y se mordió el labio, como si hubiese un debate en su interior.
-¿Quieres desayunar?-
-No, comí una manzana... no quise entrometerme, es que...-
-Está bien, puedes... andar por la casa... como quieras... yo, tengo que... voy a cambiarme- y con paso decidido se alejó de él.
No lo pensó dos veces, se levantó tras ella, y se aseguró que no lo viera entrar a su habitación. No había nada de él en ella mas que la ropa que estaba en la silla a la mañana, por lo que bajó a la sala y buscó el teléfono, siempre hay un anotador y una lapicera a su lado. No le llevó mucho encontrarlo, escribió tres líneas en él y lo dejó sobre la mesada en la cocina, se iría de allí antes de que ella se diera cuenta, pero un golpe en la puerta de enfrente lo sobresaltó.
Lex parecía no haberlo escuchado, y él no estaba seguro de atender, pero el golpe persistente lo decidió. Caminó de forma decidida hasta la puerta y la abrió de un tirón, la persona allí parada se quedó de piedra, con los ojos abiertos de par en par.
-¿Si?- frente a la falta de respuesta, Severus insistió- ¿Qué desea?... Holaaaa- la mujer salió del sock.
-Ah! Hola... yo... ¿Alexandra está?-
-Claro, ¿usted es?- Snape no dejaría entrar a una extraña a la casa de su hermana... ‘su hermana’ pensó, que raro sonaba aquello.
-Soy... Carolina... su madrina, amiga de su madre... Tania- trataba de aclarar cada uno de los puntos, ese hombre se mostraba reticente a dejarla entrar. Pero Snape se hizo a un lado y con un ademán de su mano le dio lugar para que entrara a la casa.
-Alexandra está en su habitación... ya bajará-
-Perfecto...- pero la mujer aún estaba en duda, aunque su duda era mas certeza que otra cosa-... usted ¿es?-
-Severus, un gusto- y tendió una mano para saludarla.
-Igualmente- dijo Carolina y aceptó su mano- ¿De dónde se conocen?-
-Del colegio, ambos fuimos profesores en Hogwarts, en realidad yo sigo siéndolo-
-Ah! Mire usted que bien...- Carolina dibujó una falsa sonrisa en su rostro y tomó asiento en el sofá, Severus seguía de pié, sin saber bien que hacer, él quería marcharse de allí, pero la llegada de esta mujer lo había puesto en un aprieto.
De lo poco que sabía de la vida de Alexandra nunca nadie le había mencionado una madrina, y eso era raro. Pero allí estaba, esbelta, piel trigueña, pelo rojo furioso, y vestida de una forma muy poco normal para su edad, demasiado juvenil para su gusto.
Lex bajó las escaleras y se sobresaltó de ver a Severus parado al final de ella, pero antes de preguntar que hacía allí...
-Carol!- la mujer sonrió ampliamente y correspondió al abrazo efusivo de Lex.
-Hola mi pequeña, ¡que grande estás!-
-Los años pasan... aunque no parezca-
-Bah! ¿qué son cinco años?-
-¡Nada!- exclamaron al unísono, como si fuese una charla de lo más común entre ellas. Pero Lex se dio cuenta de algo y sonrió de forma forzada.
-Supongo que ya hicieron las presentaciones-
-A medias- dijo Carol y le dirigió una mirada aclaratoria a su ahijada.
-Aaah... es que, no esperábamos visitas... bueno, tal vez Will...-
-¿Cómo va ese noviazgo?- intervino Carolina sin mucho tacto.
-Excelente, como siempre, ya sabes, somos el uno para el otro, sino no llevaríamos seis años saliendo-
-Seis años, si que pasa en tiempo...-
-Si... eh... ¿quieres tomar algo?-
-Un té me encantaría-
-Yo se los traigo- dijo Severus saliendo gustoso de esa sala. Al instante Carolina chasqueó los dedos al aire.
-No era necesario que detuvieras el tiempo-
-Es mejor prevenir que lamentar Lex, ¿quién es?-
-¿En verdad no sabes?-
-Es... es... igual, me quedé petrificada cuando me abrió la puerta-
-Lo siento...-
-Ven, siéntate y cuéntamelo todo-
Alexandra puso al día a su Madrina, sobre lo que había descubierto Will, el plan de ir a verlo al colegio, cómo él se había enterado de la verdad, el accidente, y cómo había llegado a su casa.
-Wow... si que has estado ocupada-
-Un poco... tengo que pedirte un favor-
-Nooo-
-Siiii-
-Lex...-
-Porfis...-
-Ok, no voy a hacerle nada- dijo resignada Carolina.
-Él no tiene la culpa de parecerse a su padre y de lo que él le hizo a mamá-
-Si, lo sé...- dijo sin muchas ganas Carolina, parecía que ya había planeado hacerle unas cuantas cosas si éste se distraía.
-Y no olvides que es mago, no es un tonto mortal... y además...-
-¿Qué?-
-Ya sabe lo que soy, y antes de que quieras matarme, también mi sangre corre por sus venas-
-Alexandra! ¿no te he enseñado nada? ¿qué pensaría tu madre?- pregunto enfadada.
-Carol... tranquilízate, ya está, y nadie puede cambiarlo-
-Eso es relativo...-
-No quiero que nadie lo cambie-
-Ok, está bien, ya eres grande y sabes lo que haces, no haré ni diré nada, ¿contenta?-
-Mas de lo que crees, tu opinión cuenta mucho para mí-
-Aja!- dijo Carolina sarcásticamente.
-Ahora... que el tiempo vuelva a correr, y cuéntame que haz estado haciendo todo este tiempo...-
Capítulo 7.
La legada de Carolina había trastornado la paz de la casa, Lex no dejaría que se fuera de allí tan fácilmente, sobretodo porque hacía cinco años que no la veía, y además que era la única persona que hacía a su madre mas vívida que ninguna, como si nunca se hubiese marchado de su lado.
Severus había intentado irse por las buenas y por las malas, pero Alexandra había resultado tener peor carácter que él, y como el poder tampoco estaba de su lado tuvo que quedarse.
Se la pasaba el mayor tiempo posible en su habitación, donde las cortinas permanecían cerradas, y donde Lex le había subido un caldero y algunas cosas para que se entretuviera mientras se quedaba en la casa, los Sanadores aún no le habían dado el alta por más que se sintiera bien.
El mal humor que lo caracterizaba volvió a aflorar en él, y prácticamente no cruzaba palabra con las dos mujeres en la casa.
-Mi niña... tengo que irme- dijo Carolina una mañana, con mucha tristeza en su voz- Ya sabes...-
-Lo sé- asintió Lex con la cabeza.
Abrazó con fuerza a su madrina y al momento ya no estaba; un gran vacío se apoderó de ella, esa era la parte mala, otra vez a la realidad... estaba sola... siempre había estado sola... y seguiría estándolo.

Sin saber por qué Severus bajó las escaleras, la casa estaba mas silenciosa de lo normal, algo andaba mal.
En la sala no había nadie, miró por la ventana y el jardín estaba vacío, por lo que se dirigió a la cocina.
Cuando entró vio que Lex estaba sentada de espaldas a él sobre una de las butacas del desayunador con las manos en la base de su pera como apoyo de su cabeza. Se acercó a ella pero la chica ni se movió, la miró de costado y su mirada estaba perdida, con dos lágrimas suspendidas en sus pestañas.
-¿Alexandra?- Severus le tocó un hombro y la chica volvió al mundo real.
-¿Qué?- preguntó, y de inmediato se secó las lágrimas intentando ocultar que había estado llorando.
-¿Todo bien?-
-Si, no pasa nada- instintivamente, como lo hacía siempre con Will, se alejó de él, no le gustaba mostrarse débil ante nadie. Pero Snape no iba a quedarse con esa respuesta.
-No veo a Carolina por aquí-
-Se marchó, tuvo que ir a trabajar-
-Ah, ¿y volverá?-
-No-
-Por eso tu estás...-
-Nada- su voz fue fría y cortante, respiró hondamente e intentó relajarse- Si quieres puedes irte-
Severus no esperaba que ella dijera eso.
-¿Perdón? Si mal no recuerdo ayer me recordaste que si osaba poner un pié fuera de esta casa no contaría con él para moverme en un futuro-
-Mentí, ya puedes irte-
-Dímelo en la cara, no me hables dándome la espalda- sabía que mentía, pero... ¿por qué?.
-Déjame en paz... vuelve al colegio, ¿era lo que querías no? Pues hazlo-
-Lo haré, con gusto... pero...-
-No hay peros-
-Si los hay, quiero una sola razón... verdadera...-
En ese momento ella se giró, no había lágrimas en sus ojos, sino una mezcla de sentimientos que lo aturdieron, desesperación, frustración, odio... Alexandra tenía la capacidad de confundirlo a cada instante.
-No hay mas razón de la que hubo siempre, ¿por qué preguntas? Tú mismo me la diste... siempre me lo insinuaste, dejemos las cosas como estaban... desde el día en la mazmorra hasta hoy no ha pasado nada, solo olvídalo-
-No-
-Puedo obligarte-
-No lo creo-
Lex no retrucó, solo se limitó a mirarlo.
-Vete- Severus dio media vuelta y salió de la habitación.
No volvieron a cruzar palabras, pero Snape no abandonó la casa.
Por la mañana Alexandra se levantó con el peor humor de su vida, si bien no había visto al brujo cerca de ella, con solo saber que estaba en la casa la fastidiaba, no pudo concentrarse en ninguna tarea que hacía, y eso aumentaba su mal humor.
Alguien golpeó la puerta de la calle, y cuando la chica se acercó a abrir, Severus bajaba las escaleras con un bolso. Alexandra quedó congelada a medio camino.
-¿Qué haces?-
-Me voy... ¿no me pediste eso?-
-Si... es que... ¿por qué ahora?-
-Porque él ya está aquí- y dicho esto abrió la puerta y salió por ella esquivando a la persona que estaba parada frente al umbral: William Dewey.
-¿Will? ¿qué...?-
-Hola amor... ¿qué pasó?- los dos miraron hacia fuera y vieron como Severus desaparecía en el jardín.
-Yo... no sé-
-Entremos... sabes, me preocupé mucho cuando me escribió, vine lo mas rápido que pude-
-Espera espera espera, ¿quién te escribió?-
-Snape- Lex puso cara de no entender- ¿No lo sabías? Anoche me llegó una carta donde él me explicaba que tenía que venir a verte, que estabas mal y que me necesitabas-
-No lo puedo creer...-
-Ahora dime que sucedió-
-Eh?- Lex aún estaba aturdida por la situación.
-¿Qué fue lo que pasó?-
-Yo... no sé... vino Carol...-
-¡Que bien!-
-Se fue de nuevo
-Que mal...-
-Si...-
-Y como yo no estaba te la agarraste con él, pobre...-
-¿Qué dices?!-
-Vamos Lex, yo mas que nadie conozco esa faceta tuya, ¿qué hiciste?-
-Lo eché-
-Bingo! De seguro antes de esa reacción vio la tristeza en tus ojos y no quiso dejarte sola, por eso me llamó... y por eso se fue-
-¿Cómo estás tan seguro? Se ha comportado como un ogro durante estos días, siempre tiene algo que reprocharme... me critica, me maltrata...-
-Si no supiera lo de Carol en este mismo instante estaría buscándolo para matarlo, pero...-
-¿Pero qué? ¿qué insinúas?-
-Te pones un poquito exagerada y sensible en estos casos-
-No es verdad!-
-Ves- Lex solo bufó, y cruzó los brazos enfadada- No te enojes conmigo amor, y mucho menos con él... vaya! Quien lo diría, estoy defendiendo a ese pelmazo... pero bueno, ha empezado a cumplir su rol de hermano mayor de la forma mas satisfactoria-
-Estas delirando-
-Me encanta cuando te enfadas- dijo el chico acercándose a ella.
-No te atrevas a tocarme William Dewey-
-Intenta impedirlo-
Lex abrió de par en par los ojos cuando Will saltó sobre ella y la aprisionó en sus brazos.
-No veo mucha resistencia, me parece que fui vilmente engañado-
-Will...-
-Lex, relájate, estás muy tensa... ¿me extrañaste?-
-Demasiado-
-Tonta...-
-No me digas tonta- aún estaba enfadada.
-¿Y entonces que eres?- Lex se encogió de hombros. Will aflojó en agarre y la tomó de la cintura con un brazo mientras con el otro levantaba la cabeza de la chica para darle un beso en los labios.
-Yo te diré que eres... la bruja mas linda del mundo, y yo el mas afortunado por tenerte entre mis brazos- Lex sonrió.
-No lo creo-
-¿Qué cosa?-
-Que seas afortunado, soy una pesada, ciclotímica insufrible...-
-No me importa tus defectos, sino lo que a mi me vuelve loco-
-¿Te vuelvo loco?-
-Demasiado-
-Mmmm, entonces nos llevaremos bien, yo estoy loca...-
-Y yo también...- ambos sonrieron y se besaron.
-Tendría que hablar con él-
-Pienso igual... ve, aquí te espero-
-Gracias por...-
-Ya lo sé... sin mi te desvaneces- Lex sonrió una vez mas y desapareció.

Severus se había aparecido en el pueblo, si bien no le dolía nada, tal vez no estaba preparado para usar tanta magia, se sintió un poco mareado, por lo que se sentó a descansar un rato en la estación del Expreso.
Cuando estuvo seguro de poder caminar tomó el camino que lo llevaría a los portones del colegio, tenía que hablar cuanto antes con Albus y ponerlo al día de todo lo que había pasado, aunque estaba seguro de que el director estaba mas que bien informado.
Traspasó las rejas sin problemas, recorrió los jardines del colegio, no habían cambiado nada, y como era media mañana, los alumnos estaban en clases y los jardines desiertos.
-Severus...- el brujo se dio vuelta sobresaltado, conocía demasiado bien esa voz.
-Alexandra... ¿qué...?-
-Vine a pedirte disculpas, no debí tratarte así, no tienes la culpa de mis rayes... y ... bueno, eso... quería... saber que llegabas bien y... recuerda que aún te queda un día por tomar las pociones...-
-Si, lo recuerdo...- el silencio cayó sobre ellos y Lex bajó la mirada al suelo.
Ahora era Severus quien tenía una lucha interna que se reflejaba en sus ojos, allí estaba ella, otra vez... ¿cómo lo hacía? Siempre lo confundía, y creía que nunca llegaría a comprenderla.
-Quiero darte las gracias...- Alexandra levantó la mirada y sus ojos brillaron- Mas allá de todo lo que pasó entre nosotros... entre... nuestros padres... tu... no tenías.... no estabas obligada a nada... y aún así... me salvaste la vida y no lo olvidaré nunca, estoy atado a ti, de por vida...-
Pero esas palabras apagaron el brillo en los ojos de Lex, y Severus se dio cuenta de que sus palabras estaban mal interpretadas.
-No...a lo que me refiero es que... no lo veo como una obligación, ni nada de eso... yo... ¡rayos!- ¿por qué era tan difícil hablarle? En lugar de aclarar las cosas las complicaba... ¿qué estaba haciendo?!
Una vez mas el silencio se cernió sobre ellos, y sin pensarlo, sin saber cómo, o por qué... Severus la abrazó... y ella... también.
Albus estaba en su despacho, parado al lado de la ventana, mirando a través de ella, y una sonrisa iluminó su cara. Sabía que tarde o temprano las cosas terminarían así, había estado esperando por años que ese momento llegara, porque había visto como cada uno de ellos vivía en soledad, y sufría por esa familia que nunca había llegado a tener, eran tan parecidos... el mismo carácter, la misma determinación, ese terrible defecto de alejar a las personas cuando mas las necesitaban, su pasión por las pociones y la DCAO... en fin... eran medios hermanos, pero ahí había mas que una unión de sangre, y aunque les costara descifrarlo, se darían cuenta de que se conocían mucho mas de lo pensaban... porque en realidad eran iguales...
Albus no había escuchado ninguna palabra de la conversación, solo se había limitado a observar sus expresiones, y ahora los veía como siempre habría tenido que ser, Severus abrazándola de forma sobre protectora, y Alexandra acurrucada en esos cálidos brazos, y sintiendo mas paz en el corazón de lo que no había sentido en mucho tiempo.

FIN.



N/A: Esta historia está dedicada a todas aquellas personas que siempre amamos a Severus, y lo seguiremos haciendo, no hace falta que nombre quienes son.

Besos!
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