De Serpientes y Leones - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

De Serpientes y Leones



Capítulo uno: Las Serpientes, no se meten con los Leones





Un pequeño rayo de sol se coló por la ventana de una pieza circular, con cinco camas. Todas muy grandes, y con cortinas de terciopelo verdes. Una de las camas, tenía las cortinas abiertas, y en ella, una joven de 17 años, llamada Melanie, dormía plácidamente.

El pequeño rayo de sol, cruzó el dormitorio, iluminando la cara de Melanie. La joven abrió sus celestes ojos, se desperezó sin ganas, y se sentó en la cama. Otras dos camas se fueron abriendo poco a poco, y dos cabezas se asomaron por ellas.

- Estoy muerta, ¡mi cabeza va a estallar!- Dijo una chica de pelo negro y ojos grises.
- Bueno Sam (Samantha), que esperabas, te dijimos anoche que no fueras, pero no nos hiciste caso.- Le respondió, otra chica de pelo castaño claro y ojos verdes.

- Tu no eres la más indicada para decirme eso Sandy (Sandra), ¿o te tengo que acordar que aceptaste muy gustosa a acompañarme?.

- Escucha Sam, yo lo hice, por que sabía que si no te acompañaba, no volverías, así que no me des ese argumento.- Le respondió Sandy, elevando la voz.

En ese momento, Melanie se paró de la cama y les gritó a ambas:

- ¿Quieren dejar eso ya?, Siempre estás peleándose, ¡¡¡es que ya no lo soporto!!!- Y salió disparada al baño.


- Alguien amaneció con el pié equivocado esta mañana- canturreó Sam a Sandy.

- Ya lo creo.


Melanie, estaba en la ducha, lavando su pelo rubio que, aunque estando mojado no se notara, tenía un brillo espectacular, y caía en ondas hasta su cintura. En realidad, gritaba a menudo a sus amigas, que se pasaban el día peleando, pero no era eso lo que la preocupaba.

La noche anterior, James Potter, y su grupito, había invitado a Mel (Melanie), Sam, y a Sandy, a celebrar no sé qué. Pero Mel sabía que lo habían inventado, ya que Sirius Black, babeaba a menudo por Sandy. Es por eso que les dijo que no fueran, sin embargo, Sam, que no se pierde nunca una fiesta, aceptó encantada (Aunque Mel y Sandy, sabían que era por que estaba loca por Lupin), y Sandy decidió acompañarla (Aunque Mel sabía que era porque estaba loca por Black). Lo que pasó fue que Sam y Sandy, fueron encantadas, pero Mel decidió quedarse en su habitación. Tenía esa mala idea de que las serpientes, no se meten con los leones. Sin embargo, sus amigas no lo creían, en verdad no les importaba en absoluto, era eso lo que la molestaba. No iba a permitir que sus amigas, cayeran en el juego de esos idiotas (Lupin y Black, ya que Potter estaba saliendo con Evans).

Salió de la ducha, con el pelo goteando se vistió rápidamente, y esperó a sus amigas.
Iban camino al Gran Comedor, cuando Sam chocó de frente con alguien al doblar una esquina. Mel se fijó, y vió que en el suelo, estaba Sam intentando levantarse, y unos metros más allá, estaba Evans, incorporándose con la ayuda de Potter.
Sandy, le dijo con desprecio:

- Mira por donde vas Evans. Potter, es mejor que lleves al oculista a tu novia, para que se fije donde pisa.

- Mejor cállate y no te metas, Beckinsale- Le respondió James.

- ¡¡Tu no callas a mi amiga Potter!!- Le espetó Mel.- Vámonos chicas.- Dio media vuelta, y se fue seguida de sus amigas.

Entraron en el gran comedor, y se dirigieron enseguida a la mesa de Slytherin. Después de desayunar, el director se puso de pie, y anunció con voz alegre:

- ¡Alumnos!, Como ya saben, faltan unas semanas para Navidad, y les quiero anunciar, que éste fin de semana, podrán ir a Hogsmade a comprar sus regalos. Y además, como regalo especial de Navidad, el colegio realizará un baile, para el día 24 de Diciembre a las 8.00 p.m.. Para más información, por favor pregunten a sus respectivos prefectos. Eso es todo.- Hubo un murmullo general, y todos los alumnos salieron apresurados del comedor para empezar su nueva clase.

La primera clase de las chicas, era Herbología, que desgraciadamente, tenían que compartir con los Griffyndor.

Llegaron rápidamente a los invernaderos, donde estaba ya el resto de la clase.
- Muy bien alumnos. - Anunció la señora Sprout.- En esta clase, aprenderemos a cosechar algas venenosas. Bien, ahora ¿Alguien me puede decir, algo sobre estas algas?.- Inmediatamente, Lily levantó su mano, y contestó rápidamente:
- Las algas venenosas, son una especie muy extrañas, que solo se pueden encontrar en las costas de Australia. Si algún ser humano llegara a tocar sus hojas, entonces morirá de inmediato.- Hubo otro murmullo general, pero esta vez con un ligero tono de miedo. A nadie le gustó el hecho de tener que cosechar algo que te mata, tan solo si lo tocas.

- Muy bien Evans, 10 puntos para Gryffindor.

La clase pasó de lo más normal, con la excepción de que Samuel Longbottom, de alguna manera, se las ingenió para hacer explotar su alga.

Mel, Sam y Sandy, se apresuraron para llegar a Defensa, y llegaron con el tiempo justo.

La hora del almuerzo, llegó muy rápidamente, y después pudieron salir a los jardines a descansar. Sam y Sandy, llegaron al campo de Quidditch, y se sentaron en las gradas, observando cómo su amiga entrenaba. Mel era una de las bateadoras de Slytherin, junto con Severus Snape. Después de un cansador entrenamiento, Mel se dirigió a los vestuarios, y salió completamente limpia. Pero afuera, estaban Sam y Sandy, hablando alegremente con Black y Lupin.

- SANDRA BECKINSALE Y SAMANTHA WILSON, ¡¡¡¡QUÉ CREEN QUE ESTÁN HACIENDO!!!! - Mel dio tal grito, que sobresaltó a sus amigas, y luego se dirigió a los chicos. - NO SE VUELVAN A ACERCAR A MIS AMIGAS. - Lily, que estaba junto a James, unos metros más atrás, se acercó a ellos, y le dijo a Mel, con voz pacífica.

- Melanie, ¿Cuál es el problema?, si a Samantha y a Sandra, les gusta estar con Sirius y con Remus, no hay nada de malo. ¿Porqué no las dejas opinar a ellas de vez en cuando?- Mel se asombró por el tono de vos de Lily, sin embargo, le contestó.


- Yo si las dejo opinar... no es que yo... ¡¡¡MIRA EVANS, TÚ NO TE METAS EN MIS ASUNTOS, TENGO SUFICIENTES PROBLEMAS COMO PARA QUE UNA ASQUEROSA SANGRE SUCIA COMO TU, ME DÉ CONSEJOS DE AMISTAD!!!.

Lily, parecía haber perdido la paciencia, y estar a punto de contestarle algo, pero Sirius se le adelantó.

- ESCÚCHAME JACKSON, TÚ NO LE VUELVAS A HABLAR A SÍ A MI AMIGA, NO LE DIGAS SANGRE SUCIA. ¿ES QUE ACASO ERES TU MUY PURA?. NO LO CREO, POR LO MENOS LILY TIENE PADRES, JACKSON!!!- Mel se quedó paralizada ante ése último comentario. Intentó no parecer afectada, pero no pudo evitar una lágrima, miró a Sirius con despreció, le dio una bofetada y salió corriendo.

No era culpa suya que sus padres hubieran muerto, no era su culpa que no tuviera familia. ¿Porqué entonces todos actuaban como si fuera su culpa?. No tenían derecho de hacerle daño, no la conocían. Nadie la conocía. Se tiró a su cama y corrió las cortinas. Hundió la cabeza en la almohada, para reprimir l as lágrimas.

"Well, everybody hurts sometimes,
everybody cries. And everybody hurts sometimes.
So, hold on, hold on.
Everybody hurts. You are not alone."

(Bueno, Todos hacen daño aveces,
todos lloran. Y todos hacen daño aveces.
Entonces aguanta. Aguanta
Todos hacen daño. Tu no estás sola.)

- ¿Mel?- Preguntó Sam acobardada. - Mel, tienes que comer algo, por favor.

- Mel, él es un estúpido, no tenía derecho a tratarte así, pero no te debes deprimir, ni menos por un estúpido comentario de un estúpido Gryffindor, sería una estupidez.- Le animó Sandy, entonces, vieron asomar la cabeza de Mel entremedio de las cortinas, con la cara llena de lágrimas.


- Estúpido.- Dijo como pensando en voz alta, y las tres rompieron en carcajadas.
Capítulo dos: Invitación




El fin de semana llegó muy rápido, y todos estaban emocionados por ir a Hogsmade. En las Tres Escobas, estaban sentadas las chicas, y Sam estaba coqueteando (como siempre), con un chico de Ravenclaw, que parecía muy interesado en ella. Mientras, Sandy y Mel, hablaban animadamente en una mesa, con una jarra de cerveza de mantequilla cada una. De pronto, entraron a las Tres Escobas, James, Lily, Sirius, y Remus.

- Tenían que venir y estropearme el día- Le dijo Mel a Sandy malhumorada.

- No te preocupes. Yo me encargo. ¿Me disculpas? - Se levantó de la mesa, se dirigió a Black, y le invitó a sentarse con ellas.- Mel la miró incrédula, mientras la veía acercarse, junto a Lupin y a Black.

- ¡Sandy!, ¿Qué haces?.- Le preguntó mirando estupefacta como los tres se sentaban.

- Amiga, Sirius te quiere pedir disculpas, ¿cierto Sirius?. - Preguntó Sandy mirando a Sirius. Sirius, que parecía hacer un esfuerzo increíble para luchar contra su orgullo, asintió. Mel lo miró a él, luego a Sandy, luego a Lupin, con la boca abierta.

- Bueno Black ¿sabes?, Tenías razón, yo no tengo derecho a insultar a otras personas, lo acepto, me equivoqué. Pero eso no es justificación para insultarme a mí. Yo insulté a Evans, está bien, pero lo hice sabiendo los hechos. En cambio tú, me insultas a mí, sin ni siquiera tener un mínimo de información sombre la muerte de mis padres. Tienes que pensar antes de actuar Black. Pensar. - Se levantó indignada y salió por la puerta. Remus, se levantó dejando solos a Sirius y a Sandy. Salió por la puerta, y tomó a Mel por el brazo.


Ella volteó sorprendida, viendo cómo Lupin articulaba algo, pero debido al ruido del viento y la nieve, era imposible escucharlo. Él le hizo señas para que lo siguiera, y caminó en contra del viento. Caminaron un largo rato hasta llegar a una casa muy vieja, y Remus entró. Mel, entró recelosa, y con desconfianza. La puerta se cerró tras ellos. Mel se asustó: la casa estaba destrozada, los muebles desgarrados, manchas de sangre en las paredes, las cortinas en el piso; Sin embargo, Remus parecía muy tranquilo, y se sentó en un sofá desgarrado. Mel se sentó enfrente de él, y lo interrogó con la mirada.

- ¿Estamos en la casa de los gritos?- Preguntó algo asustada. Remus asintió.
- Pero, ¿No está embrujada?.- Preguntó, esta vez completamente asustada.

- Sí, se supone - Le respondió Remus con una sonrisa. - ¿Porqué, tienes miedo?- Le preguntó sin borrar la sonrisa.

- ¿Yo?, ¿Miedo, Yo?, Ja, ja, Lupin no me hagas reír.- Le respondió Mel ocultando su temor. Cambiando el tema le preguntó. - ¿Porqué me trajiste acá, Lupin?.- Remus la miró, y luego le dijo pausadamente.

- Quería preguntarte algo.- Mel lo miró dudosa y Remus continuó.- ¿Quieres ir conmigo al baile?.

Mel lo miró con detenimiento, ¿Remus Lupin, pidiéndole ir al baile?, pero, era el chico que más odiaba (junto a Sirius y a James). De hecho ambos se odiaban, había sido odio a primera vista.


~:*: FLASH BACK :*:~


Una niña de once años, ojos celestes, pelo rubio y ondulado, y con pecas, buscaba apresuradamente a sus amigas en todos los compartimentos.

De pronto el tren se puso en marcha, y la niña se cayó hacia atrás, causa de la brusquedad del tren, cayó de espaldas sobre alguien. Se levantó apresuradamente, y se encontró con un niño de su misma edad, levantándose del piso. Él era un poco más alto, su pelo era castaño claro, y sus ojos eran dorados.

- Fíjate por dónde caminas, niño!!!!- Le grito la chica.

- Oye, no ha sido mi culpa, tú te caíste sobre mí.- Le respondió el chico frotándose el brazo izquierdo.

- No hubiera caído sobre ti si no me hubieras estado siguiendo, tonto.- De pronto los chicos comenzaron a gritarse mutuamente, y de dos compartimentos diferentes aparecieron cuatro cabezas. Del compartimento de la derecha, se asomaron dos chicos, los dos tenían el pelo negro, pero uno de ellos, tenía los ojos castaños, y gafas; y el otro los tenía grises.

- ¿Hay algún problema Remus?- Le preguntó el de gafas.

- Claro que sí James, esta niña me echa la culpa de su caída.- Respondió Remus a gritos.

- Claro que fue tu culpa, me estabas siguiendo. - Le grito la chica.
Del compartimento de la izquierda, dos chicas aparecieron, una tenía el pelo negro y ojos grises, y la otra el pelo castaño claro, y los ojos verdes.

- QUE NO TE ESTABA SIGUIENDO.- le gritó Remus rojo de ira.

- No le grites a mi amiga.- exclamó la chica de pelos castaños. Y entonces los seis chicos comenzaron a gritarse barbaridades, hasta que tuvo que llegar la señora de la comida a separarlos.

~: *: FIN FLASH BACK: *:~


- ¿Qué?- fue lo único que atinó a decir.

- Que si quieres ir al baile conmigo.- Repitió Remus muy calmado. Mel no lo podía creer. Todos estos años odiándose, y ahora él venía como si nada, y le preguntaba si quería ser su pareja de baile.

- ¿Porqué?, ¿No tienes suficiente admiradoras como para preguntarme a mí?

- Sí, pero estoy cansado de ellas. - Dijo muy calmado. Mel, seguía sin poder creerlo.

- Soy una Slytherin, y tu un Gryffindor, no podemos ir juntos.- Le dijo como excusa.

- No me interesa.

- Nos odiamos

- No. Tú me odias.

- Es una broma para molestarme. Para humillarme.

- ¿Porqué te querría humillar?

- ¡Por que me odias!.

- No. Tú me odias.

- ¡Yo no te odio!- Le gritó Mel perdiendo la paciencia. Ups, ¡que hice! ahora, va a creer que me gusta, pero... no, no me gusta, no me puede gustar.

- ¿No?- Preguntó Remus, interesado. - Pensé que me odiabas. Mel se puso nerviosa.

- Sí, osea, No. Pero... - No sabía qué decirle. Él sonrió satisfecho, y le dijo levantándose del sofá.

- Bueno, cuando decidas si me odias o no, me dices si quieres ser mi pareja, vale?- Mel le miró, y se incorporó también.

- ....- ¿Qué le podía decir ahora? Sin embargo, Remus no esperó respuesta, se dio vuelta y salió de la casa.

- ¿Qué acaba de pasar?- Dijo Mel en voz alta, una vez que Remus hubo salido de la casa. Te estás enamorando, amiga, le dijo una vocesita en su cabeza.

- No, claro que no, el es un Gryffindor, yo no me enamoro de Gryffindors.- Yo no estaría tan segura, querida.

- ¡Ya cállate!- Dijo en voz alta saliendo de la casa.

- Es un hecho amiga, estás perdiendo la cabeza, ahora hablas sola. - Le dijo una voz desde atrás. Se volvió y encontró a Sam detrás de ella. - ¿ Qué hacías? ¿ con quién estabas?.

- Eeee... - Diablos, olvide que a Sam le gusta Lupin.- Estaba con... ¿Sam?, a ti todavía te gusta Lupin, ¿o no? - Le preguntó directamente.

- ¡Claro que no amiga!, ¿Porqué?- Le dijo sospechando. - No será que estabas con... ¿Mel?, ¿Estabas con Lupin?.- Mel sonrió, sin embargo no le dijo nada, y siguió caminando contra el viento.
Capítulo tres: Me estás gustando, y eso no me gusta.





Faltaba una semana para la fiesta de Navidad, y Mel aún no se atrevía decirle a Remus que sí, que quería ir con él al baile. ¿Y se era un broma?, ¿Y si Remus se cansó de esperar, y se consiguió alguien más?. Pero algo le estaba pasando. Le estaba empezando a gustar Lupin, y a ella no le gustaba esa idea.


- ¿Mel, estás bien?- Le preguntó Sandy, camino a las canchas de Quidditch, iban a jugar el primer partido de la temporada, contra Gryffindor.

- ¿Qué?- preguntó Mel sobresaltándose, no había estado escuchando a sus amigas.

- Que si estás bien.- Repitió Sandy,- Estás muy rara.

- ¡Claro que no!, si estoy bien, no se preocupen.- Entró a los camarines, y rápidamente, se puso su túnica verde, y se reunió con el resto del equipo. No escuchó nada de lo que el capitán dijo a su equipo, y los siguió hasta la entrada de las canchas. Sonó el silbato, se montó en su escoba, y comenzó el partido.

Con el bat en la mano, se puso a un extremo de la cancha, sacándose a Remus de la cabeza, y concentrándose en el partido. Lo único malo, era que el equipo de Gryffindor era demasiado bueno. Como guardián, tenían a Lilian Evans, que muy pocas veces dejaba entrar la Quaffle; como cazadores estaban, Robert Wood, Marck Bell y a Louis Spinnet, que eran un trío espectacular; como Buscador tenían a James Potter, que era el mejor buscador de la escuela; y como bateadores, estaban nada más ni nada menos, que Sirius Black y Remus Lupin, quienes, tenían mucha fuerza, y sus bludgers siempre llevaban a alguien a la enfermería.

Sin embargo, el equipo de Slytherin, tampoco se quedaba atrás, Como guardián estaba Anthony Flintt, que era muy bueno, casi como Evans; como cazadores tenían a Sack Crabbe, Steven Parkinson y Elías Zabini, los tres se ocupaban de botar a los jugadores de sus escobas a patadas, pero eran muy rápidos y ágiles, como buscador, estaba Lucius Malfoy que era casi tan ágil y liviano como James, y de bateadores estaban Severus Snape y Melanie Jackson. Que juntos le volaban los dientes a los jugadores contrarios, uno por uno. Había que admitir que Slytherin jugaba muy sucio.

De pronto, sobre su escoba, sin poder evitarlo, miró a Remus que estaba concentradísimo en el juego, y de vez en cuando gritaba órdenes a su equipo, e insultos a los Slytherin.

Mel estaba tan concentrada mirándolo, que no se dio cuenta de una Bludger, pero al sentir el zumbido en su oreja, bajo rápidamente la cabeza, y la esquivó, casi perdiendo el equilibrio. Enfurecida con la pelota, voló tras ella, y golpeó con todas sus fuerzas hacia James Potter, que estaba por agarrar la Snitch. Le dio en la espalda, haciendo que perdiera el equilibrio, y cayera de su escoba, justo en el momento en que Malfoy agarraba la Snitch. El partido acabó, y ganaron. Aún en su escoba, sintió un grito, algo como: Lo hizo a propósito, y un golpe seco, dio vuelta muy tarde, para darse cuenta de que una Bludger iba directamente hacia su cabeza. Se elevó tratando de esquivarla, pero le dio en la rodilla, rompiéndosela. Mel dio un grito antes de caer de su escoba, estaba a mucha altura y cayó con un golpe duro, sobre el pasto húmedo. El golpe fue durísimo. Antes de perder el conocimiento, alcanzó a ver al que le había lanzado la Bludger. Remus Lupin.


Despertó en la enfermería unas horas más tarde. Ahí se encontraban Sam y Sandy, que al verla depertar, saltó de su silla con tanta brusquedad que despertó a Sam, que se había quedado dormida.

- Al fin despiertas Mel, estabamos tan preocupadas!!!- Chilló Sandy, sentándose en la camilla de Mel.

- ¿Qué fue lo que pasó?- preguntó Mel sobándose la cabeza.

- El idiota de Lupin te lanzó un Bludger a la cabeza.- Respondió Sam enfurecida.

- Pero por suerte la esquivaste y te dio en la rodilla, haciendo que perdieras el equilibrio y cayeras unos... ¿30 metros?- Explicó Sandy, De pronto Sam se incorporó muy enojada.

- ¡¡¡Ese idiota, por poco te mata!!!

- Sam casi lo mata a él, tuve que quitárselo de las manos.

- El muy imbécil repetía un y otra vez no sabía que era ella, si claro, como si lo fuéramos a creer. Entonces lo agarré por el cuello, y te juró que iba a matarlo, si no fuera por Sandy.- Terminó de hablar mientras hacía como si ahorcara a alguien en el aire.

- Pero, ¿Porqué?, ¿Por qué hizo eso?.- Preguntó Mel algo decepcionada.

- Bueno Mel, tu casi matas a Potter. Tu Bludger le dio en toda la espalda y se cayó unos 10 metros.

- ¿Enserio?- Preguntó con una sonrisa. - Bueno, eso se supone que tenía que pasar.- Las tres soltaron una carcajada. Alguien entró, era él.

- Lupin, te lo advierto, o sales ahora, me hago un collar con tus dientes.- Le dijo Sam.

- Sam, creo que es mejor que nosotras nos vayamos.- Le advirtió Sandy, tirando de su túnica, y sacándola de la enfermería.

Mel miró a Lupin, y éste se sentó en la cama.

- ¿Estás bien?.- Le preguntó algo asustado.

- Si, claro. ¿Y tu amigo?,¿ Potter, como está?

- Bien ya está mejor- le dijo él sintiéndose un poco más seguro.- Melanie, ¿ya te decidiste? ¿Me odias o no?- le preguntó divertido.

- ...mmm no, no te odio- le respondió con una sonrisa.

- Y entonces, ¿quieres o no quieres ir con migo al baile?- Preguntó como si todo el día hubiera esperado para hacerle esa pregunta.

- Entonces... ¿era... verdad?- Balbuceó Mel.- No era una broma.

- ¡No!, Claro que no, es enserio, bueno, ¿quieres o no?

- No lo sé Lupin, no me caes bien.

- ¿Segura?- Le dijo él acercándose más a ella.

- N...No... ¡No sé!.. Yo... yo- esos ojos- Yo.. ¡Ay, Está bien Lupin, voy contigo!.- Le dijo como un tomate- y ahora hazme el favor de irte.


"I’m tugging at my hair
I’m pulling at my clothes
I’m trying to keep my cool
I know it shows
I’m staring at my feet
My cheeks are turning red
I’m searching for the words inside my head.

Cause I’m feeling nervous
Trying to be so perfect "

(Estoy jugando con mi pelo.
Estoy tirando de mi ropa
Estoy tratando de mantenerme tranquila
Si, se que se nota
Estoy mirando mis pies
Mis mejillas se están sonrojando
Estoy buscando las palabras dentro de mi cabeza.

¿Por que estoy nerviosa?
¿Tratando de ser tan perfecta?)

Remus sonrió, pero no se movió, se acercó un poco más, hasta quedar a dos centímetros de ella.

- Lupin- empezó otra vez Mel, pero no pudo continuar, él estaba muy cerca.

Esos ojos, esa nariz perfecta, esos labios finos y sonrientes, su pelo, claro y desordenado. Esos ojos

Remus la miró, y ahora él también se puso nervioso: Ese pelo tan brillante y hermoso, esos ojos celestes, esa nariz respingada con esa manta de pequeñas pecas doradas. Esos labios rosados, esos ojos.

Alguien volvió a entrar y se separaron rápidamente, la señora Pomfrey entró diciéndole a Mel que ya se podía ir.

- Nos vemos el domingo en el baile, Jackson.- Gritó Remus, ella asintió, había vuelto a ser Jackson. Comenzó a caminar hacia la sala común de Slytherin. Sin darse cuenta, sonrió para sí. ¿Ves?, le dijo la vocesita en la cabeza. Te lo dije, te estás enamorando. Entró en la sala común, y sonrió otra vez, y en voz alta dijo:

- Sí, tenías razón.



















Capítulo Cuatro: El baile de Navidad.





- Meeel... - Canturreó Sam, entrando a la pieza. - Qué pasó en la enfermería... cuentanooos.

- Sí Mel, has estado muy extraña desde que saliste de la enfermería con Lupin. - Alegó Sandy tirándose en su cama.

- Pues, nada interesante- Respondió Mel sonriente.- Me preguntó como estaba, se acercó un poco, me pidió ir al baile con migo, se acercó otro poco... -

- ¿Y?- Dijeron Sam y Sandy al unísono.

- Y nada, le dije que sí.

- Oooo, ¿y eso de la ley Las serpientes no se meten con los leones?

- Bueeeno, podemos hacer una excepción.- Dijo Mel sonriente.

- Dirás dos, parece que Sandy tiene a Black amarrado a ella.- Dijo Sam entre risas. En ese instante, unas almohadas cayeron en la cara de Sam.




El domingo llegó más rápido de lo esperado, pero las chicas tenían ya todo listo desde el Jueves.

Sam iría con Clearwater, un chico de Ravenclaw, con un vestido gris, como sus ojos, muy lindo, de tirantes, y ajustado hasta las rodillas.

Sandy, iría con Sirius, con un vestido verde oscuro, como sus ojos, y también ajustado, pero las mangas eran a los hombros, y era hasta unos centímetros más arriba de los tobillos.

Mel, iría con Lupin, con un vestido negro, contrastando con su pelo y piel, ajustado también, hasta las canillas, y sin mangas.


La fiesta empezaba a las 8.30, y las chicas no estuvieron listas sino hasta las 8.25. Bajaron al comedor, y se juntaron con sus respectivas parejas. Estaban los tres esperándolas.

Mel, Sandy y Sam, llegaron, y se pusieron al lado de sus parejas. Esperando a que abrieran las puertas.

Mel tenía su rubio pelo amarrado en una cola alta, y un mechón le caía sobre su ojo derecho. Sandy, tenía el pelo muy liso y suelto, con una enorme flor verde en un contado, y Sam, tenía su negro pelo tomado en un rodete, con un fino flequillo.

Abrieron las puertas, y pudieron ver que estaba muy hermoso:
No estaban las cuatro mesas, en cambio, había muchas mesitas para no más de cuatro personas, y cada una de ellas con tres velas flotando en la superficie. En el centro, había una gran pista para bailar. La única luz que había era la de las velas de la mesa.

La música sonó de inmediato, y Remus le pidió enseguida a Mel bailar. Ella aceptó, muy nerviosa, y cuando comenzaron a bailar, de pronto olvidó todo. Olvido las luces, las risas, todo. En su mente, solo estaban Ella, Remus y la música.

Bailaron durante un largo rato, hasta que les pusieron una música muy lenta. Mel no sabía qué hacer, pero Remus le puso las manos en la cintura, y ella, por instinto, se las puso alrededor del cuello. Así bailaron durante una canción entera, que para ellos, fue una eternidad. Solo se miraban a los ojos fijamente, expresando todo en una sola mirada.

Mel no se dio cuenta de que estaba acariciándole el pelo a su pareja, ni tampoco se dio cuenta de que éste la acercaba más hacia él, tampoco se percató de que la música ya no era lenta. Estaba como en un trance.


De pronto, salió de su trance, y se dio cuenta de que la música había cambiado, se sonrojó, ella bailando lento, con una canción rápida. También se dio cuenta de que le estaba acariciando el pelo a Remus, y dejó de hacerlo rápidamente. Y ahora si que se percató de que él la había acercado tanto, que ahora estaban a milímetros. Quiso decirle algo, para salir de ahí, pero las palabras se perdieron en su boca. Las rodillas le temblaban, y casi tropieza. Quería decirle tantas cosas, sin embargo, de su boca sólo salió una risa nerviosa.


"If I could say what I want to say
I'd say I wanna blow you... away
Be with you every night
Am I squeezing you too tight
If I could say what I want to see
I want to see you go down
On one knee
Marry me today
Guess? I’m wishing my life away
With these things I’ll never say

It don’t do me any good
It’s just a waste of time
What use is it to you
What’s on my mind
If it ain’t coming out
We’re not going anywhere
So why can’t I just tell you that I care

What’s wrong with my tongue
These words keep slipping away
I stutter? I stumble
Like I’ve got nothing to say"


(Si pudiera decir lo que quiero decir:
Te diría que quiero enviarte lejos
Estar contigo cada noche
¿te estoy apretando mucho?
Si pudiera decir lo que quiero ver:
Te quiero ver de rodillas;
Cásate conmigo hoy día
¿Adivina? Estoy deseando mi vida lejos
con estas cosas que nunca diré.

No me hace nada bien,
Es sólo una pérdida de tiempo.
De que te sirve a ti lo que esté en mi mente,
Si no puede salir.
No vamos a ningún lado
Entonces porqué no puedo decirte que te quiero.

¿Qué le pasa a mi lengua
estas palabras siguen resbalándose
¿Tartamudeo?, me tropiezo
Como si no tuviera nada que decir.)





Entonces, sin previo aviso, Remus la acercó por última vez, con un movimiento un tanto brusco, y sus labios se juntaron.

Ella quiso decirle algo, abrió su boca, logrando que el beso se hiciera más profundo. De pronto se abrazó a él y cerró sus ojos dejándose llevar por el momento, la música se fue alejando, otra vez, las risas, los demás, el mundo, de pronto ya no existía. Solo existían ellos, y ese beso. Se separaron lentamente, y abrieron los ojos.

Él la miró detenidamente, y de pronto, como si hubiera despertado de un agradable sueño, se separó bruscamente de ella, y le dijo en voz baja:

- Lo siento, pero no puedo, no te quiero hacer daño.- y la dejó ahí, sola en pista de baile. La música volvió a sonar, las risas, todos. Intentó seguirlo, pero el ya se había perdido en la multitud.


- Imbécil.- Murmuró Mel, y corrió a la sala común de Slytherin con los ojos llorosos.


Mientras, un joven estaba en el bosque, apoyado contra un árbol, mirando la a Luna menguante, la furia brillaba en sus ojos dorados. ¿Porqué a él?, Maldita Luna, la odiaba. La luna era celosa, lo quería para ella. Era una estúpida celosa. Posesiva. La volvió a mirar con los ojos brillantes.

- Te odio.- Murmuró mientras un lágrima recorría su rostro. - Te odio.



"Quien dice que no duelen
las huellas en la arena
tu huella el mar se la llevo
pero la luna sigue ahí
pero esa luna es mi condena
Despacio en la mañana
bajitos por la noche
las voces vivas del recuerdo se disfrazan de intuición
y en una voz tu voz se esconde"



Capítulo cinco: Sigo pensando en ti..




Había pasado ya una semana desde la fiesta de Navidad, y Mel no había vuelto a hablarle a Remus, más bien lo esquivaba, lo evitaba, y si lo sorprendía mirándola, le dirigía su más sincera mirada de odio.


Sam estaba de acuerdo con Mel, en que Remus era un completo Imbécil, que sólo había jugado con ella.
Sin embargo, Sandy, pensaba que esa actitud era muy infantil, y que Mel debería ir a hablar con Remus.

Ella y Black, eran novios desde el baile, y todos estaban muy sorprendidos, ya que Sirius tenía esa mala fama de cambiar de novia cada tres días, y ya llevaban una semana entera.


Era domingo, día libre, y Sandy (que se había echo amiga de Evans), había ido a Hogsmade con Sirius, James y Lily. Sam y Mel, habían salido a los terrenos del colegio.
Nevaba.
Miraban a un gran grupo de Ravenclaw jugar con bolas de nieve.
Sam, le había prometido a Mel, que le conseguiría un chico bello e inteligente, para olvidar a Lupin.


Ambas estaban sentadas en un asiento de piedra, mientras Sam le contaba las cualidades de cada uno de ellos.
Sin embargo, Mel no escuchaba, estaba pensando en Remus, no se lo podía quitar de la cabeza. No le importaba lo que le dijeran.
Lo echaba de menos, ¿Porqué había sido capaz él de hacerle algo así?



"Lo recuerdo, sin vergüenza
Lo recuerdo en un segundo en que llego a lo mas profundo

Y dejo en mi corazón, la marca de su amor en solo un segundo"


Recordaba cuando entraron en la casa de los gritos, o en la enfermería, o en el baile, recordaba sobre todo, ese beso, había sido tan dulce, tan único, tan... irreal. ¿Qué había pasado?, ¿Por qué le había dicho que no le quería hacer daño?, ¿Por qué?


- ...Y ese que acaba de lanzarle una bola de nieve a ese de primero, es Clearwater, no te lo recomiendo, yo fui con él al baile, y no hizo otra cosa que hablar de los estudios ¿sabes?, Creo que está algo obsesionado con eso de ser de Ravenclaw, ¿no crees?...

MELANIE!!!- Chilló Sam.

- ¿Qué?- respondió Mel enojada.

- Cómo que qué, cómo que qué, estabas pensando en ese idiota ¿o no?

- Sam, ¿Recuerdas ese día en Hogsmade?- Sam asintió- Bueno, ¿recuerdas que te dije que Lupin parecía conocer mucho esa casa?, Bueno. ¿Qué tal si en verdad conocía esa casa?, ¿Si ha estado antes ahí, Sam?

- ¿Qué quieres decir con eso, Mel?- preguntó Sam, sabiendo la respuesta.

- Sam, ¿qué hora es?- Preguntó Mel incorporándose.

- Son las 6.55. Mel, tú no puedes ir a estas horas.

- Oh, ya suenas como Sandy.- Alegó Mel.

- No puedes ir sola, lo digo enserio.

- No. Tienes razón.

- ¿La tengo?- Preguntó Sam recelosa.

- Sip, es por eso que tu irás conmigo.- Le dijo arrastrándola hasta los carruajes.


Llegaron a Hogsmade, y les costó horas encontrar la casa. La encontraron a las 8.30.

Entraron en la casa, y la puerta se cerró tras ellas.
Por cada paso que daban, la vieja madera del suelo crujía.
Sam estaba temblando al ver los muebles rasguñados, y quebrados.


- Sam, no creo que esto lo hayan echo los fantasmas.- Le dijo Mel temblorosa a su amiga, señalando una cortina tirada en el piso, y unas marcas de sangre y garras en la pared.

- Y qué sugieres, un Hombre lobo?- Comentó Sam riendo de su propio chiste. De pronto cayó, al escuchar a Mel, decirle.

- No lo sé Sam, quizás. - Sam tragó saliva. Siguieron caminando en silencio, hasta que Sam dijo temblorosa:

- Mel, ya son las 10.45, mejor nos vamos.- Mel asintió, y de pronto se paró en seco.

- Que sucede.- Preguntó Sam al ver a su amiga blanca como el papel.
Alguien había entrado en la casa.
Vieron la silueta de un hombre entrar corriendo a la casa, por lo que parecía una puerta trasera.

Rápidamente, se escondieron detrás de una cómoda, y miraron al piso inferior. Se acercaron un poco más, y entonces lo vieron. Era...

- ¿Lupin?- Susurró Sam a Mel.
- Tenías razón, pero qué...
- No acabó de hablar, ya que Remus de pronto, cayó al piso y empezó a temblar descontroladamente.
Ambas se asustaron, y de pronto, Remus soltó un grito de dolor, el grito se fue volviendo más agudo, hasta que se convirtió en un aullido, como el de un lobo.
Su boca se convertía en hocico, y él descontroladamente, desgarraba todo cuanto encontraba, al parecer era su manera de reprimir el dolor.
Sam y Mel se miraron asustadas.

- ¿Sam?, ¿Qué luna es hoy?.- Dijo Mel con voz temblorosa.

- .... - Sam la miró, y palideció, en un susurro dijo.- Llena.

- Ahora lo entiendo, Sam.- dijo Mel de pronto,- Ahora entiendo porqué dijo que no me quería hacer daño.

Sam sintió cómo la voz de su amiga temblaba, le pasó una mano por los hombros.

- No es tu culpa, Mel, tu no tenías cómo saber... Además,-
Pero Mel nunca supo lo que Sam le quería decir.
Los gritos cesaron, y temblorosas, giraron la cabeza. Mel le tuvo que tapar la boca a su amiga para que no gritara: Remus ya estaba transformado, y un enorme lobo las observaba desde el otro extremo de la escalera.

Remus comenzó a subir lentamente, enseñando los dientes a las chicas.
Pero Sam, quitó la mano de Mel de su boca, retrocedió, y corrió a encerrase en un cuarto, gritando.
Lupin, al darse cuanta, subió en dos zancadas las escaleras, y Mel quiso ir con su amiga, pero ésta le había cerrado la puerta, con llave.

El lobo la acorraló contra la pared.
Mel sacó su varita apuntándolo temblorosa.
Pero no se atrevía a hacerle daño a Remus.


- Remus,- Murmuró, Mel.- Remus, Por favor. -

Pero al parecer, Remus no era consciente de él, en ese momento, pensaba como un animal.
Hizo ademán de saltar sobre Mel.
Pero en ese momento, una cosa enorme y negra, saltó de un lugar botando al lobo al suelo.
Era un enorme perro negro. Sus ojos eran grises.
Los dos canes empezaron a pelear.
Mel se acurrucó en una esquina, y se cubrió con las manos.
Lo único que oía eran unos ladridos, mordidas, y aullidos de dolor. Una puerta se abrió, y una mano la tomó de un brazo, arrastrándola escalera abajo. Era Sam.


Bajaron corriendo las escaleras, e intentaron salir por la puerta por la que Remus había entrado.
La divisaron, y la abrieron de golpe. Pero se encontraron en un túnel, y en él, un enorme ciervo, las esperaba.
El ciervo las obligó a retroceder con la cornamenta.

Pero, Sam tomó la mano de Mel, y tiró de ella, escapando del ciervo, corrieron con todas sus fuerzas, hasta que divisaron un agujero, se deslizaron por él, y salieron a los pies de un árbol.
Pero no era un árbol normal, era el Sauce Boxeador.
Pero había algo raro, no agitaba sus ramas.
Antes de que Sam volviera a arrastrar a Mel, Mel alcanzó a ver una pequeña y gorda rata, apretando el nudo del árbol.

Entraron corriendo al castillo, y siguieron corriendo hasta llegar a su pieza.
En ella, Sandy, ya estaba acostada y durmiendo.
Se acostaron sin quitarse la ropa, ambas temblando.
Y sin decir palabra alguna, se quedaron dormidas.



Capítulo seis: El león que enamoró a la serpiente.



A la mañana siguiente, Mel deseaba que todo hubiera sido una pesadilla.
Que nunca le hubiera dado ese beso a Remus, que nunca hubiera ido a la Casa de los Gritos con Sam, y que nunca hubieran visto a Remus como lo que es: Un Licántropo.

Pero se dio cuenta de que no era un simple sueño, al escuchar las voces de sus amigas hablando:

- ...Y ahí estaba, con los dientes afuera, mirándonos.

- Quién lo hubiera dicho, Lupin, un Hombre lobo, francamente...

Mel se levantó de su cama, y comenzó a dirigirse, al baño, pero alcanzó a escuchar a Sam decirle a Sandy en un susurro:

- Hagas lo que hagas, no menciones, a L...U...P...I...N.-

- Sam, no hace falta, ya sé de lo que hablan.

- Si serás idiota, Sam!- dijo Sandy, empujando a su amiga.



Era lunes por la mañana, y su clase era de historia de la magia, la más aburrida.
Toda la mañana pasó sin novedades, y también la semana.
Mel no se atrevía a mirar a Remus a la cara, se sentía culpable. Aunque no le había dicho nada, se había enojado con él, injustamente.

Enero llegó más frío, y oscuro que nunca.
Lo que concordaba perfectamente con el ánimo de Mel.

Era un Martes 29, y Mel estaba en la biblioteca, haciendo un trabajo para pociones.
Le hacía falta un libro, por lo que se levantó de la mesa, y fue a las repisas, buscando Pociones, el arte de encantar la mente, se dirigió a una repisa, buscando, y por la ventana, pudo ver a sus amigas, que estaban conversando con Black, Potter y Evans.
No pudo evitar una sonrisa.
Evans tiene razón, debo dejar a mis amigas, que hagan lo que quieran.
Con el libro en la mano, bajó de la escalera, (el libro estaba en la repisa más alta,) con tanta mala suerte, que cayó hacia atrás, sobre alguien.

Y como la primera vez que se conocieron, Mel quedó de espaldas, sobre Remus; pero esta vez, ella no quiso molestarlo, ni ser antipática con él.

- Lupin, lo siento.- Dijo sonrojada, tendiéndole una mano para que éste se levantara.
- No te preocupes, fue mi culpa. - Dijo Remus en voz baja.
A Mel se le había caído el libro, y ni siquiera quiso recogerlo. - Yo... creo, que tu ya sabes todo.

- Sí.- respondió Mel, bajando la cabeza. - Lo siento.

- ¿Lo sientes?, ¿Por qué?.- Preguntó Lupin con cara de incredibilidad.

- Por... no sé, supongo que por enojarme contigo.- respondió Mel.

- Pero si tenías todo el derecho de enojarte, yo no te expliqué nada.

- Sí pero de todas formas, no debí haber entrado a La casa, otra vez.

- Sí, debiste, por que si no, nunca te habrías enterado de lo que soy.

- Pero no era la mejor manera. Desconfié de ti.

- Sip, pero porque yo te hice desconfiar.

- De todas maneras, es mi culpa.

- No.

- Sí.

- No.- repitió Remus, con una sonrisa.

- S..- Pero Mel no acabó de hablar.

Remus, en ése momento, le tapó la boca delicadamente, con un dedo. Se acercó a ella, la abrazó por la cintura, y le susurró al oído.

- No.- Le tapó la boca con un beso. Ella, de inmediato lo abrazó del cuello.


Al poco rato, se separaron, y Remus volvió a poner la misma cara que puso en la fiesta, Mel, temiendo otra vez, que Remus se fuera, lo abrazó firmemente por el cuello, y le dijo.

- No me importa lo que seas, mientras me ames.- Él, le sonrió, y le volvió a dar un beso.

- Gracias.- Fue lo único que pudo decir.


"Although loneliness has always been a friend of mine
I'm leaving my life in your hands
People say I'm crazy and that I am blind
Risking it all in a glance
How you got me blind is still a mystery
I can't get you out of my head
Don't care what is written in your history
As long as you're here with me

I don't care who you are
Where you're from
What you did
As long as you love me
Who you are
Where you're from
Don't care what you did
As long as you love me

Every little thing that you have said and done
Feels like it's deep within me
Doesn't really matter if you're on the run
It seems like we're meant to be

I've tried to hide it so that no one knows
But I guess it shows
When you look into my eyes
What you did and where you're coming from
I don't care, as long as you love me, baby."


(Aunque la soledad siempre a sido mi amiga,
Dejo mi vida en tus manos
La gente dice que estoy loca, y que estoy ciega,
Arriesgando todo en una mirada.
Cómo me dejaste ciega, sigue siendo un misterio
No te puedo sacar de mi cabeza.
No me importa lo que esté escrito en tu historia,
Mientras estés aquí conmigo.

No me importa quien seas,
De donde eres
Que es lo que hayas hecho
Mientras me ames.
Quien seas,
No me importa que hayas hecho,
Mientras me ames.

Cada cosa que hayas hecho, o dicho
Siento que está conmigo en lo más profundo.
Realmente no me importa si tu estás huyendo
Pareciera que esuvieramos destinados el uno al otro.

He tratado de esconderlo, para que nadie lo sepa,
Pero parece que se nota
Cuando miras a mis ojos
Lo que hayas hecho, y de donde vengas
No me interesa, mientras me ames.)



***

Dos semanas, habían pasado desde el encuentro en la biblioteca, con Remus.
Ya no quería que fuera un sueño.
Ya no se sentía culpable, ya no tenía miedo, ya admitía que lo amaba.
Todo volvía a la normalidad. Todo era perfecto.

Salió afuera, a los jardines, donde la esperaban sus amigos.
El helado aire, era ya más caliente, y pequeños rayos de sol se veían a los lejos. El verano, se anunciaba.
Era San Valentín, y Sam estaba (como siempre), coqueteando con un chico de Hufflepuff, James y Lily, estaban sentados en la hierba, riendo de las bobadas que Sirius le decía de rodillas a Sandy.
Ya llevaban mucho tiempo juntos, y al parecer, seguirían juntos, mucho tiempo.

Alguien la abrazó por la cintura desde atrás. Sonrió. Sí, todo era perfecto.

Se dio vuelta y se encontró con Remus, lo abrazó, y la vocesita le volvió a sonar en la cabeza: ¿Ves?, la señorita, *no me enamoro de Gryffindors*, de novia con uno., Mel sonrió. Francamente, eres un desastre, amiga.

- ¡Oh, Cállate!- Dijo Mel entre risas.


****


N/A: Hola!!!!, este fue mi primer fic, por favor díganme qué les pareció. A mi me gustó. Besos y abrazos,


Nagini Lupin
Horoscopos y tarot de amor

 

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2023-02-27

 

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