El amor es vida... - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Siempre te has preguntado la misma pregunta
" ¿Por qué soy quién soy?"

Siempre te has preguntado, si existe en el mundo, o en todo el universo, una persona más miserable que tu. ¿Una persona con el corazón más roto? ¿Una persona más sola y patética? ¿Una persona con una vida peor con la tuya?

Desde pequeño, recién nacido, fuiste abandonado por tu madre dentro de un bote de basura, como si fueras un pedazo de carne podrida. En aquella noche de invierno, tu pequeño y frágil cuerpo logro sobrevivir milagrosamente a la nevada, tan gélida como el corazón de esa madre que te abandono. De pronto, cuando el sol comenzaba a aparecer en el horizonte, un hombre te encuentra entre la basura. El hombre está sucio y despide un olor fuerte y asqueroso.

 

Lloras, tienes miedo, tienes frio, tienes hambre y sed. En la mirada del hombre aparece algo cálido y te toma entre brazos, para después llevarte a lo que sería tu hogar en los siguientes años.

Las monjas te reciben, otro niño más. Te llevan a bañar, te alimentan y te dan un rápido chequeo de temperatura. Estas vivo, sano y salvo, solo resfriado y con algunos golpes. Caes dormido del cansancio, y al despertar te encuentras en una agradable cama, en una habitación donde muchos recién nacidos como tú, dormitan, deseando en sus sueños quizás el calor de una madre que los quiera.

Te acostumbras a vivir ahí, es tu nuevo hogar. Cada día que pasas ahí, es un clavo de soledad en tu corazón. Te preguntas por que tu madre te abandono. ¿Y tu padre, que sucedió con él? ¿Y por qué tiendes a sentirte enfermo y cansado, muchísimo más que los otros niños?

Te enfermas cada día, hasta la más ligera fiebre puede ser mortal para ti. Y los niños te miran con asco, no te quieren. Entonces, te quedas siempre solo. Lamentas tu vida, la odias. Te odias a ti mismo.

Cuando todo parecía oscuridad, una luz llega a tu vida. Llevan a tu orfanato, tu único hogar, a una niña nueva, diferente a todas las que has visto. Y algo en ella llama tu atención. ¿Su sonrisa, sus ojos? No lo sabes, pero puedes jurar, que a pesar de ser un niño de primaria, joven y sin experiencia, hay algo en ella que la hace diferente a todas las personas.

Y deseas hablarle. Pero ella es tan popular, que nunca se fijara en ti. Lo lamentas. Te odias.

Tienes miedo, tienes odio. ¿Por qué no te atreves y le hablas? ¿Y si te rechaza? Después de todo, todas las personas lo hacían. ¿Por qué seria ella diferente?

Un día, la luz en tu oscuridad se hace más fuerte, sus ojos y los tuyos cruzan una mirada. Y te sientes feliz, eufórico. Brincas en tu viejo colchón hasta quedar tan cansado que te quedas dormido con una gran sonrisa en el rostro. ¡La amas!

Te armas de valor, practicas, rezas por que por una vez en tu vida, todo salga bien. Le hablaras.

Está lloviendo y todos los niños, incluyéndola a ella, tu amada Emily, disfrutan del agua caída del cielo. Las monjas te prohíben salir, te enfermaras. No te importa y te escapas por tu ventana. Tropiezas, tus lentes se rompen y una herida sangrante aparece en tu rodilla. No te importa, corres hacia ella, tu Emily. Respiras fuerte, la vez, tu corazón late y automáticamente sonríes. Emily, dices para ti mismo. Su nombre es un poema.

-Ho...hola-tartamudeas. Sus amigas te miran con desprecio. Ella no, hace una extraña mirada y sonríe pícaramente.

 

-¡Hola!-responde, con el cabello mojado por la lluvia. Respiras hondo, el aire huele a ella. A tu Emily. -¿Quieres jugar?

Tu corazón late con más fuerza aún. Te sientes atractivo, quizás no eras tan feo. Sonríes aun más. Quizás aquellas feas marcas de tu enfermedad no eran tan importantes

-S
si-respondes. Tienes frio, te arde la garganta, pero juegas junto a Emily y sus amigas. Te sientes tan feliz, que el regaño de las monjas y las numerosas medicinas e inyecciones no te importan. Hablaste con Emily.

Se vuelve tu motivo de vida. Tu musa, aparece en todos tus sueños. No dejas de pensar en ella. Te preguntas por que sientes eso, no sabes que es, pero te hace sentir tan vivo, tan feliz.

El tiempo pasa, tienes 15 años y pronto dejaras el orfanato y con ello a
tu Emily. Comienzas a conocer el mundo y los horrores de este mismo. A las personas con tu enfermedad no las quieren en ese mundo. Te preguntas por qué. ¿Por qué odiarlos si ellos no tenían la culpa de estar enfermos?

Sin embargo, aquella discriminación no te importa, tienes a tu Emily. Cada día su amistad crece y con ello, tu amor por ella. La amas demasiado como para perderla. Te ha hecho sentir tan feliz.

Te arriesgaras. Se lo dirás, por fin, todo lo que sientes por ella. Has esperado tanto tiempo. Cortas una rosa, la más bella, del jardín. Escribes una carta con todos tus sentimientos y decido, buscas a Emily. Casi podías jurar, que ella te amaba como tú a ella.

Tu corazón late con más fuerza que nunca. Ahí está Emily, rodeada de sus amigas y amigos. Ellas es tan popular
tan conocida, tan querida, no como tú.

-¿Emily, puedo hablar contigo?-le preguntas. Todos te miran con desprecio, incluso Emily. Te asustas.

-¿Qué quieres?-te responde groseramente. Un chico atractivo, de ojos color miel y cabello castaño, le toma una mano a tu Emily.

-Quie
quiero decirte algo.

-Pues dilo aquí, raro.

Raro. Te dijo raro. Siempre se burlan de ti de esa manera. Te armas de valor, pero tu voz se quiebra al decir, finalmente, después de todos esos años

-Emily, te amo.

Ella te mira con asco, todos estallan en una carcajeada. No te importa, alargas la mano y le entregas a Emily tu rosa y tu carta. Un nudo aparece en tu garganta, pero logras detectar en Emily una mirada cálida y amorosa.

-¡Vamos, Emily! ¡Se su novia para que te contagie!

-¡Y te enfermes con cualquier cosa!

-¡Es un enfermo, un maldito enfermo que te matara!

La mirada de Emily se va, y se vuelve fría y cruel. No logras contener una lágrima que cae por tu mejilla.

-Vete-dice fríamente Emily. Mas lagrimas corren en tu cara. Tu sabes que Emily no era así
ella siempre te había tratado muy bien
¿Qué le sucedía ahora?

-Pe
pero.

Emily da un paso hacia ti, dándoles la espalda a los demás. Te murmura algo que solo tú puedes oír.

-Hazlo por tu bien
por favor, vete.-dicho esto, Emily te devuelve tu rosa y tu carta. Y tú, humillado, herido y con el corazón hecho pedazos, corres a tu habitación y te pones a llorar por horas y horas. Y lloras por tu desgracia, por tu mala suerte. Lloras por no poder estar sano como los otros chicos. Lloras porque gracias a tu maldita enfermedad, Emily te había rechazado. Y te preguntas si Emily alguna vez te quiso como tú a ella. Y te duele, porque sabes perfectamente que no. Viajes y turismo

 

Todos se ríen de ti. Y ves como Emily juntas sus manos con aquel chico atractivo de cabello castaño. Te das cuenta, que ellos son pareja. La pareja más importante en aquel orfanato que había sido tu hogar.

El dolor es tan grande, que te rindes. Te odias. Odias todo en ti. Tu vida, tu enfermedad, tu fealdad, tu cara, tu manera patética al caminar, tu poco talento para moverte, tus pantalones de pana hasta la cintura, tus aparatos metálicos en los dientes
¡simplemente, te odias!

Y te sientes el ser más miserable del mundo, no, universo entero. Eres huérfano, tienes una horrible enfermedad que terminara matándote, y esta misma enfermedad hizo que el amor de tu vida te rechazara. Esa enfermedad hace que la gente te desprecio y te mire con asco, que ni siquiera se te acerque. Todos se burlan de ti, no tienes amigos
tu vida no vale la pena.

Te hartas. No puedes más, y decides huir. Te has rendido. Una noche, escapas del orfanato, llevándote solo un poco de ropa y comida que robaste la cocina. Saltas de nuevo por la ventana, te vuelves a hacer una herida. Te quedas tirado en el suelo un rato, deseando nunca levantarte y morir ahí, humillado, pisoteado. Sin embargo, tus ilusiones rotas te lo piden, levántate.

Te saltas el cerco que te separa de tu escapada. Has escapado de lo que había sido tu hogar durante todos estos 15 años. Dejas atrás tus malos recuerdos. Dejas atrás a
tu Emily.

Eres joven, pero, tienes una enfermedad. Y debes sobrevivir a este mundo cruel y gélido que tantas veces te ha despreciado. ¿Dónde dormirás? La calle es fría y peligrosa, morirás rápidamente. Corres en busca de algún lugar donde dormir. La noche sigue pasando y tú no tienes donde dormir. Tus ojos se quieren cerrar. Aventuras pasar la noche al lado de un bote de basura, sin pensar que ese había sido el comienzo de tu vida.

Lamentas ser tu mismo.

Han pasado 7 meses y tú sigues viviendo junto al bote de basura. Tienes hambre, no has comido en tres días. Nadie les da trabajo a las personas como tú. Milagrosamente has sobrevivido 7 meses en la calle.

Sucio, tienes un olor fuerte

Ha pasado 1 año desde que escapaste. Tienes una gran barba que te cubre la cara, sucia y sudorosa. Tienes más hambre, debes robar comida para sobrevivir. Trabajas lavando los vidrios de los coches. Milagrosamente has sobrevivido 1 año en la calle.

Han pasado 2 años. Estas débil, flaco y muy enfermo. El recuerdo de tu Emily te persigue y lamentas lo que nunca paso. Milagrosamente, has sobrevivido, con todo y tu enfermedad, 2 años en la calle.

Te preguntas lo de siempre: "¿Por qué soy quién soy?"

Desearías ser cualquier persona menos tú. Cualquiera

Aquel día, habían pasado 2 años, 3 meses, 4 días y 8 horas desde que habías escapado. Milagrosamente, habías sobrevivido 2 años, 3 meses, 4 días y 8 horas en la calle.

La viste. Tu Emily. Un hombre muy viejo, pero de apariencia millonaria le pasaba un brazo por los hombros, y de vez en cuando le daba un beso en la mejilla o en la mano. Emily no parecía feliz. Era igual de bella, igual de joven. Justo como la recordabas.

Automáticamente sonríes, como no habías hecho en mucho tiempo. Es tu Emily.

Aquella noche, caes dormido rápidamente. Te sientes débil, enfermo.

Abres los ojos en la mañana siguiente. Estas volando sobre la ciudad. Desde abajo todos te sonríen y te saludan con felicidad. Un submarino amarillo acompaña tu vuelo, dentro de el, unas felices ardilla coloridas cantan a coro.

Dejas de volar, y caes al suelo con suavidad. Miras a lo lejos, una piscina llena de chocolate. Te zambulles en ella, y te asombras al darte cuenta que ya no te sientes débil, ya no te duele nada.

Un gato morado con una gran sonrisa te trae toda la comida que quieras. Bellas rosas rojas comienzan a cubrir la ciudad, eliminando todo ese gris. Ángeles bajan desde el cielo y cantan, con sus bellas voces.

Muchos niños aparecen y te abrazan con cariño. Te sientes joven, radiante. A lo lejos, un castillo enorme se alcanza a vislumbrar.

Están en la ciudad más bella del mundo, donde todas tus fantasías infantiles viven. Alcanzas a ver a Caperucita Roja, Los 7 Enanitos, Los 3 Cochinitos
Tu canción favorita suena en tus oídos.

Tus ropas son lujosas y bellas. Vislumbras a tu madre, quien te abraza y te pide perdón por abandonarte.

-¡Quería ahorrarte todo el sufrimiento que yo te di, al dejar que nacieras con la misma enfermedad que yo!

Le dices que no se preocupe, lo importante es que están juntos. Preguntas por tu padre.

-Tu padre
nunca supo de ti. Nunca se entero que tenía un hijo. No se lo dije. El también se sentiría culpable de tu enfermedad.

Lloras junto a tu madre. Eres consciente que todo ha terminado. Casi ha terminado.

Ahí viene ella. Sus ojos, su sonrisa. Vestida de blanco. Te sonríe con dulzura. Le tomas la mano.

Y mágicamente, sus labios se han juntado. Por fin, puedes decir que tu Emily, es tuya. Finalmente tuya.

Todo ha terminado.

Sobreviviste 17 años, 4 meses, 4 días y 2 horas con tu enfermedad.

Y quizás hubieras logrado más tiempo, si

Simplemente, si las personas hubieran hecho lo posible por ayudarte. Con el simple hecho de amarte y aceptarte tal como eres, tu vida habría sido más feliz. Si alguna vez te hubieras sentido amado

Te preguntas "¿Por qué soy quién soy?" Te responderé. Eres quien eres, porque eres tan fuerte como para superar tus propios problemas. Eres quien eres, porque has dejado un ejemplo a las personas como tú.

Y ahora, desde donde estas, puedes aconsejar en silencio, a las personas.

Personas como tú, que han sufrido y llorado en la soledad. Al menos, ahora saben que hay una nueva luz en su oscuridad.

Haz llegado a una conclusión
es hora de amarnos todos, sin importar nuestras diferencias. Finalmente te diste cuenta, el amor es vida.

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2023-02-27

 

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