El camino a lo desconocido - Potterfics, tu versión de la historia

 

 

 

Mi nombre es Harry James Potter, vivo en Privet Drive en casa de mistíos. Sabía muy pocas cosas de mi familia, en realidad no sabía nada,ni siquiera había una sola foto de mis papás en toda la casa y a juzgarpor el trato que mis tíos me dan no los querían demasiado.

Mi padre era James Potter, no sé de dónde era ni quienes eran misabuelos ni donde vivía ni cómo conoció a mi madre. Mi mamá era LilyPotter, la hermana de mi tía Petunia, se casó con mi papá al terminarla escuela y luego de que me tuvieron al año tuvimos un accidente deautomóvil en los que ellos murieron y por eso terminé viniendo a vivira casa de los Dursley.

Mi tía Petunia era muy delgada y tenía la cara larga, el tío Vernon erachaparro, gordo y con un gran bigote como de morsa y mi primo Dudleyparecía un cerdo, grande, gordo y rosado. Él y sus amigos se dedicabana hacerme la vida imposible en la escuela.

Desde muy chico he dormido en la alacena que está debajo de lasescaleras, no tengo nada nuevo, mis juguetes son los juguetes rotos deDudley, mi ropa es la ropa que él ya no se pone y que me queda muylarga, soy algo así como el criado de la casa, pues sólo yo hagoquehaceres y además, no salgo nunca con mis tíos, cada vez que ellostienen alguna fiesta o algo así me dejan con alguien y por lo generalsiempre es la Sra. Figg, una vecina loca que tiene la casa llena degatos y que siempre me platica anécdotas extrañas.

Lo sé, no es una vida muy agradable, pero eso es sólo el principio. Voy a contarles mi historia.

Toda mi vida pasaron cosas extrañas a mi alrededor, cosas que yo creíaque eran mágicas, pero tío Vernon siempre se empeñó en enseñarnos quela magia no existía, pero de pronto comenzaron a ocurrir cosasextrañas, aún más extrañas de lo normal, incluso en el cumpleaños deDudders le arrojé una serpiente pitón sin querer, fue realmenteaterrador, pero creo que en el fondo se lo merecía, además, esaserpiente habló conmigo, ¡hasta me dio las gracias!

Ese año entraría a la secundaria y eso significaría otra escuela en lacual me molestaría gente nueva, porque Dudley iría a Smeltings, laescuela en la que estuvo tío Vernon, al menos ya no me molestaría en lasecundaria porque sus amigos también irían con él, pero estaba segurode que habría más gente para ocupar su lugar.

En fin, ese verano llegó una carta para mí, era un extraño papelamarillento y la tinta era verde, venía sellado así como a la antiguacon cera marrón oscura y con un extraño escudo donde venían un tejón,un águila, una serpiente y un león. Lamentablemente no me dejaronleerla, pero algo bueno ocurrió con la carta, porque los tíosdecidieron darme la habitación más pequeña de Dudley, sin embargo lascartas siguieron llegando, obligando a mi tío a tomar nuevas medidas.

Para no hacer largo el cuento, terminamos viajando en el auto paraalejarnos de esas cartas, pero incluso en el hotel donde nos hospedamosla primera vez llegaron esas cartas, parecían seguirme mágicamente, deacuerdo, no, simplemente parecía que me seguían como el metal a un imán.

Terminamos en una cabaña sobre una isla rocosa en medio del mar muy alnorte del país, pero ni eso le impidió a aquellos que me escribían quela carta llegara. El treinta y uno de julio, justo cuando cumplía onceaños un hombre extremadamente grande tiró la puerta de la cabaña en laroca, su nombre: Hagrid. En ese momento no lo sabía, pero la simplevisita de ese hombre acababa de cambiar mi vida para siempre, ese fuesólo el comienzo de mi vida real y la puerta de entrada para un nuevomundo, mi mundo, al que siempre pertenecí y por más que se empeñaran ensacarlo de mí, sólo lo hicieron más fuerte.

Siguiente parada: Magia.

 



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =D1° de septiembre

Parecía mentira que todo aquello estuviera pasando, un mes atrás Hagrid había llegado diciendo que yo era un mago, que mis padres no habían muerto en un accidente, que un mago tenebroso intentó matarme cuando sólo tenía un año y que éste año iniciaría en el colegio de magos al que fueron mis papás. Estaba demasiado emocionado para prestar atención a otra cosa que no fuera aquel mundo que ya me esperaba con las puertas abiertas y que no me miraba como si fuera un ladrón o un bándalo, aunque también me miraban, demasiado para mi gusto, pero no me importaba, si así debía ser mi vida tendría que ser mejor que con los Dursley.

Estaba demasiado preocupado tratando de saber cómo iba a llegar al famoso andén 9 y ¾, sintiendo aún esa última mirada de burla que me dieron mis tíos al dejarme en plena estación con mi equipaje y Hedwig, incluso le pregunté a un uniformado que parecía trabajar en King's Cross, pero a éste no le hizo mucha gracia mi comentario y se fue indignado murmurando algo que me pareció terminaba en "perdiendo el tiempo".

Justo estaba a punto de desistir y regresar a buscar a los Dursley o incluso tomar un taxi y pagar con esas extrañas monedas de oro para que me llevaran a casa, cuando escuché algo que capturó toda mi atención.

- ...lleno de muggles, por supuesto...

Giré mi cabeza y pude ver a una señora regordeta, su rostro redondo estaba enmarcado por su cabello de un rojo intenso y sus ojos castaños parecían cálidos pero a la vez capaces de mirar con furia si la hacías enojas y de la mano de ésta iba una niña, se parecía mucho a ella, el cabello, sus mismos ojos, las pecas en sus mejillas, era una niña preciosa, aunque creo que en ese momento no lo pensé, sólo quería entrar al andén e irme al colegio, además era más chica que yo, se notaba a simple vista.

Escuché cómo Ginny, así la llamó la señora, le preguntaba si no podía ir, pero ella le decía que no tenía la edad suficiente y les decía a cada uno de sus hijos el orden en que debían cruzar, incluso me reí un poco cuando un par de gemelos, Fred y George se hacían pasar el uno por el otro para molestarla un poco, hasta que sólo quedó la señora, Ginny y un chico que parecía de mi edad.

- Discúlpeme - le dije antes de que volvier a hablar
- Hola, querido - respondió amablemente -. Primer año en Hogwarts, ¿no? Ron también es nuevo. - Y señaló al chico que había visto: alto, flacucho y pecoso, con manos y pies grandes y una larga nariz.
- Sí. Lo que pasa es que... es que no se cómo...
- ¿Como entrar en el andén? - preguntó bondadosamente, y yo asentí con la cabeza - No te preocupes - dijo -. Lo único que tienes que hacer es andar recto hacia la barrera que está entre los dos andenes. No te detengas y no tengas miedo de chocar, eso es muy importante. Lo mejor es ir deprisa, si estás nervioso. Ve ahora, ve antes que Ron.
- Suerte - me dijo Ginny antes de que pasara por la barrera

Una vez en el andén todo fue diferente, ni siquiera esperé a que los demás cruzarán, me dirigí al tren y mientras intentaba subir mi baúl los gemelos se me acercaron y me ayudaron, ambos me dirigieron una mirada asombrada después de dejar mi baúl en su sitio, supongo que me habrán reconocido en ese momento, porque después pude escuchar cómo le decían a su madre que me habían visto y había vuelto a escuchar la tierna voz de Ginny pidiéndole que la dejara ir a verme, sentí que la sangre se me subía al rostro.

En ese viaje conocí a Ron, el último de hermanos Weasley, también conocí a Scabbers, su rata, que antes era de Percy, el primero que vi entrar, a Neville Longbottom, a Hermione Granger, a Draco Malfoy y sus secuases, Vincent Crabbe y Gregory Goyle.

Mi primer año fue demasiado para lo que había esperado. Hermione había empezado siendo una insufrible sabelotodo que se la pasaba fastidiándonos a Ron y a mí, pero después de Halloween las cosas entre los tres cambiaron y nos volvimos muy amigos, al igual que con Neville que constantemente sufría por ser el centro de las bromas de algún tonto. Malfoy y sus amigos se volvieron nuestros principales enemigos.

También me hicieron buscador del equipo de quidditch de Gryffindor y entre partidos, duelos, dragones, unicornios, castigos, el bosque prohibido, perros de tres cabezas, agedrez gigante, lazos del diablo, la piedra filosofal, Voldemort terminamos el año más unidos que nunca y con más enemigos que antes.

Dumbledore me contó muchas cosas más, algunas dijo que aún no estaba preparado, pero que algún día me respondería todas mis preguntas. Si me lo preguntan, está un poco loco, pero es un genio. Creo que es el mejor mago de todos los tiempos.

En fin, el año terminó y teníamos que regresar a casa, así que tomamos el expreso de Hogwarts de regreso a Londres para terminar nuestras aventuras por un año. En cuanto llegamos a la estación todos comenzaron a buscar a sus respectivas familias y antes de poder ver a los Dursley, vimos a los Weasley acercándose. Me alegró ver a esa familia, apesar de no conocer a nadie más que a los que estaban en Hogwarts, sentía que era una familia muy cálida y en esa ocasión pude escuchar a Ginny decirle a la Sra. Weasley que era yo.

- ¡Harry Potter! - chilló - ¡Mira, mamá! Puedo ver...
- Tranquila Ginny, es de mala educación señalar con el dedo

Fue muy gracioso, en realidad era una niña muy linda y tierna, pero seguro que ese era sólo su exterior, porque ya en ese entonces sabía a quienes tenía por hermanos, no se puede esperar que una niña que tenga por hermanos a Ron, Percy y los gemelos, sin contar a los otros dos hermanos que no conocía, fuera una niña dulce, gentil y sensible.

Tío Vernon llegó y nos regresamos a casa tan rápido que creí que tenía ganas de ir al baño y le daban pánico los baños públicos por lo que quería llegar lo más pronto a casa posible.



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Mi primer año en Hogwarts había sido más que genial, pero algo iba mal en el verano. Llevaba ya demasiadas semanas en casa y no tenía noticas de Ron ni de Hermione, ni siquiera en mi cumpleaños me habían enviado ni una sola nota, y las cosas estaba peor porque desde que llegué mis tíos habían guardado todas mis cosas en la alacena que solía ser mi habitación antes de que llegara la primer carta de Hogwarts.

Pero un día mi suerte cambió, sí, cambió, se volvió peor. Dobby, el elfo doméstico llegó diciéndome que no debía volver a Hogwarts, que iban a pasar cosas terribles y que no debía estar ahí, que por mi propio bien debía quedarme. Él había interceptado todas las cartas de mis amigos esperando que no quisiera volver si no tenía noticias de ellos y no bastó sólo con eso, sino que arruinó la cena de negocios de tío Vernon, haciendo que el Ministerio me mandara una carta con la que se dieron cuenta que no debía hacer magia o me expulsarían, ¡Hasta pusieron barrotes en mi ventana!

Pero gracias a Merlín, mientras dormía un coche volador apareció en mi ventana. Ron y los gemelos habían ido a rescatarme y apesar de los esfuerzos de tío Vernon de impedir mi huía terminé llendo con ellos a lo que ellos llamaban "La Madriguera".

Si hé de ser honesto, la casa era algo extraña, pero era genial, parecía vieja, demasiado vieja y de un edificio principal salían varias extensiones sostenidas como por magia. Ron parecía algo incómodo, seguro pensó que como yo tenía mucho "dinero" estaría acostumbrado a los lujos. Pero lo que él no sabía era que ese dinero sólo existía en Hogwarts, porque en casa de mis tíos siempre tuve ropa usada de Dudley, restos de comida, cero dinero en los bolsillos,en fin, era más pobre que un indocumentado desempleado en el desierto de Arizona.

Cuando llegué todos me recibieron bien, todos a excepción de aquella niña de ojos marrones. En cuanto Ginny me había visto pegó un salto y se fue corriendo del lugar, los chicos Weasley decían que se estaba comportando muy raro, que hasta antes de que yo llegara no había parado de hablar de mí y que normalmente no era tan tímida como se mostraba últimamente. Todo el verano parecía estarme evitando, no era que me molestara, sólo que era raro, la mayoría de la gente en el mundo mágico no dejaba de molestarme, siempre estaban sobre mí y el hecho de que ella reaccionara totalmente contrario a los demás me hacía querer saber a qué se debía.

Fuimos al Callejón Diagon a comprar lo que nos hacía falta para la escuela y los libros nuevos, pero como nunca había viajado con polvos flu terminé perdido por el Callejón Knockturn hasta que Hagrid me salvó de ser devorado por la multitud de gente más extraña que he visto en mi vida y me puso a salvo con los Weasley y Hermione.

En Flouritts & Blotts nos topamos con Draco y su padre. Draco había llegado como siempre a molestarme, pero esta vez no tuve tiempo de responder, Ginny perdió la habitual timidez que mostraba siempre que estaba frente a mí y me defendió. Tengo que admitirlo, fue muy lindo de su parte, pero luego Malfoy se burló diciendo que yo tenía novia y ella se puso casi tan roja como su cabello y no pudo decir más. Después de eso hubo una gran pelea entre el Sr. Weasley y Lucius Malfoy, el cual se encargó amablemente de recordarme al odioso de Voldemort.

En fin, regresamos a Hogwarts el 1ro. de septiembre como cada año, sólo que ésta vez Ginny iba con nosotros, en verdad era una niña muy linda, yo en realidad quería conocerla mejor, después de todo, había pasado el verano en su casa, pero no pude, ella era demasiado tímida conmigo, y yo no entendía por qué.



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Aparte del hecho de que no pudimos pasar por el anden y tuvimos que ir al colegio en el coche volador del Sr. Weasley, que el interruptor de invisibilidad se había estropeado, que caímos en el Sauce Boxeador que casi nos mata, que Snape nos encontró hablando mal de él y casi logra que nos expulsen, fuimos castigados severamente, Ron tuvo que limpiar la sala de trofeos al estilo muggle y yo tuve que responder correspondencía de Lockhat (hubiera preferido limpiar a eso), que a Ron se le rompió la varita, que recibió un vociferador y que me había ganado un fan de primer año en Gryffindor.... éste parecía ser un año como todos.

En el colegio comenzaron a pasar cosas muy extrañas, una bludger loca de Dobby casi me mata, el tonto del profesor Lockhart me dejó sin huesos mi brazo derecho, escuchaba una voz en las paredes que decía que quería matar, ataques a los hijos de muggles y mensajes en las paredes sobre una cámara secreta y un heredero. Todo el mundo llegó a pensar que el heredero era yo después de que hablé pársel en un club de duelo.

También hubo un momento en el que me sentí peor que cuando me consideraban el heredero, y ese momento fue cuando el día de San Valentín trataba de salir del Gran Comedor cuando me llegó un enano diciendo que tenía una canción para mí y pude ver cómo Ginny se ruborizaba, no es que me apenara de eso, era un gesto lindo, obsesivo, pero lindo. Lo malo fue lo que Malfoy hizo y después de una pelea conimgo cuando Ginny pasaba cerca de él.

- ¡Me parece que a Potter no le gustó mucho tu felicitación de San Valentín! - le gritó el muy tarado antes de que ella pudiera salir corriendo con la cara entre las manos. Creo que lo odié aún más en ese momento.

Con forme las cosas se iban poniendo peor yo veía cómo Ginny estaba más preocupada, al principio creí que porque la primer víctima de los ataques era la Sra. Norris y los Weasley decían que a ella le gustaban mucho los gatos, pero luego comenzó a actuar de forma extraña, incluso después de que atacaron a Hermione. Recuerdo que un día se acercó a Ron y a mí para contarnos algo, estaba demasiado nerviosa, pude ver en aquella ocasión cómo el miedo invadía sus ojos marrones, aquellos ojos que siempre que miraban sonreían y brillaban de alguna forma especial (lo sé, fuí muy tonto para no darme cuenta en ese tiempo, pero creo que lo último en lo que pensaba eran chicas, y menos la hermana de mi mejor amigo), ahora no había brillo en ellos, los veía cansados, agotados en realidad, más tristes de lo que debían estar los ojos de una chica de 11 años.

Pero esa misma noche algo peor sucedió. Hagrid nos había mandado a seguir a las arañas antes de ser enviado a Azkaban y de que Lucius Malfoy y el Consejo quitara a Dumbledore de la dirección. Nos adentramos en el bosque prohibido y llegamos hasta el nido más grande que se puedan imaginar de acromántulas, unas arañas gigantes y espantosamente feas con tenasas en lugar de bocas y ocho ojos que miraban furiosos.

Aragog, el líder del nido y padre de todas aquellas creaturas nos había dicho que no era cierto lo que Riddle me mostró. ¡Ah! ¡Es cierto! No les conté de Riddle. Encontré su diario en el baño de Myrtle la llorona, sí ese baño en el que nos metimos para hacer la posión multijugos para averiguar si Malfoy era el heredero y que resultó totalmente innecesario porque no lo era. Bueno, el punto es que ese tal Tom Riddle me mostró una memoria, donde él culpaba a Hagrid y a una araña (ahora sabía que se traba de Aragog) de haber matado a la niña que murió en aquel entonces, y que por eso habían expulsado a Hagrid. Todo eso resultó ser mentira, porque Aragog nunca salió del armario donde Hagrid lo tenía y tampoco había matado a nadie. También nos dijo que la creatura era un enemigo mortal de ellas y después de escapar de ellas fuímos a buscar a Myrtle, seguro ella era la niña que había muerto.

Para nuestra pésima suerte, la profesora McGonagall nos encontró y tuvimos que mentirle diciendo que ibamos a ver a Hermione, por lo que tuvimos que hacerlo. Fue ahí donde nos dimos cuenta de que el mounstro era un basilisco, como siempre Hermione lo había hecho otra vez, nos resolvió el caso y nos dejó todo en bandeja de plata, pero ahí viene lo peor que les comentaba.

Cuando ibamos a la sala de los profesores para contarle a McGonagall lo que ocurría escuchamos su voz diciéndole a todos los profesores que fueran ahí de inmediato y que los alumnos tenían que ir inmediatamente a sus salas comunes, así que supusimos que algo peor había ocurrido, pero cuando lo escuchamos fue mucho peor de lo que imaginamos en un principio.

La Profesora había dicho que una alumna había sido secuestrada y que habían dejado un nuevo mensaje: "Sus huesos reposarán en la cámara por siempre". El profesor Flitwick derramó unas cuantas lágrimas.

- ¿Quién ha sido? - preguntó Madamea Hooch -. ¿Qué alumna?
- Ginny Weasley - dijo la profesora McGonagall.

No sé describir qué sentí en ese momento, pude ver a Ron desecho agachado en en armario en el que nos ocultabamos, yo tenía un peso enorme en el estómago y en el pecho, era como si alguien estuviera sentado sobre mí, no podía respidad. Vimos cómo Lockhart llegaba y todos lo enviaban a rescatar a Ginny, así que decidimos decirle lo que sabíamos y ayudarlo a entrar a la cámara. Teníamos que salvar a Ginny.

¡Pero el muy cobarde quería huir! Lo encontramos haciendo las maletas y después de un rato reconoció que nada de lo que leíamos en sus libros era cierto, él había robado el crédito de muchos magos y les había borrado la memoria y pretendía hacer lo mismo con nosotros, pero obvio, fuímos más rápidos.

El punto es que lo obligamos a ir, encontramos a Myrtle y ella nos explicó cómo murió. Definitivamente era ella la víctima del basilisco en aquella ocasión. Encontramos la puerta de entrada a la cámara y después de hablar en pársel logré abrirla, también arrojamos a Lockhart al frente por cobarde. Y el muy tonto aprovechó un momento de distracción de Ron para quitarle la varita y lanzar un oblivate, pero al muy tonto se le regresó el hechizo y yo tuve que seguir sólo.

Cuando llegué a la sala principal de la Cámara de los Secretos la vi. Estaba tirada en el suelo con un cuaderno en las manos. ¡Tenía el diario de Riddle en las manos! Llegué corriendo hasta donde estaba ella y casi me da un infarto de la impresión. Estaba toda pálida y cuando la toqué pude ver que estaba fría. En el momento en que intentaba ayudarla vi algo más.

Tom Riddle estaba parado detrás de mí, se negaba a ayudarme, decía que Ginny lo haría más fuerte, tenía mi varita. Me dijo que él era el heredero, que era Voldemort en su tiempo de escuela, en resumen me contó cómo había logrado engañar a la pobre de Ginny que le abrió su corazón.

Ella creía que no era lo suficientemente buena para mí, decía que yo jamás la miraría, que jamás sentiría nada por ella. El muy desgraciado se aprovechó de los sentimientos de una niña inocente para hacerla hacer cosas que no quería: matar los gallos de Hagrid, atacar a la Sra. Norris, a todos los estudiantes, a Hermione. Y entonces lo llamó.

Fawkes llegó a mi, me trajo el sombrero y cegó al basilisco, yo aún creía en Dumbledore y sabía que él jamás se iría si había alguien en el castillo que le fuera fiel, y yo creía en él. Por fin maté al mounstro y estando al borde de la muerte una vez más, fuí salvado. Fawkes lloró sobre la herida que me hice al enterrarme un diente del basilisco y se curó al instante. Tomé el colmillo y acabé con el diario y con Riddle a la vez. Entonces ella despertó.

- Harry... ah, Harry, intenté decíroslo en el desayuno, pero delante de Percy no fui capaz. Era yo, Harry, pero te juro que no quería... Riddle me obligaba a hacerlo, se apoderó de mí y... ¿cómo lo has matado? ¿Dónde está Ryddle? Lo último que recuerdo es que salió del diario - Estaba demasiado nerviosa, pude ver la culpa en sus ojos
- Ha terminado todo bien - le dije mientras le mostraba el diario con el agujero hecho por el colmillo -. Riddle ya no existe. ¡Mira! Ni él ni el basilisco. Vamos, Ginny, salgamos...
- ¡Me van a expulsar! - se lamentó Ginny, parándose torpemente mientras yo la ayudaba -. Siempre quise estudiar en Hogwarts, desde que vino Bill, y ahora tendré que irme y.. ¿qué pensarán mis padres?

Cuando llegamos a donde estaba Ron le dije que todo estaba bien y al llegar a la entrada Fawkes nos llevó arriba, pero en ese lapso de tiempo, mientras sostenía a Ginny en mis brazos pude sentirla, su piel suave e incluso en ese momento, su olor, una sensación extraña me recorrió el cuerpo. Pero nada de eso podía estar pasando, ella era la hermana de mi mejor amigo. Era sólo cariño de hermanos lo que sentía por ella.

El año terminó y nuevamente ganamos la copa de la casa, el trato con Ginny era un poco mejor que antes, por lo menos ahora hablaba frente a mí, también liberé a Dobby, que resultó ser de los Malfoy y que ellos habían sido los responsables de que se abriera la cámara. Todo porque Lucius puso el diario en el caldero de Ginny ese día en el callejón.



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El verano siguiente fue un poco mejor que el anterior, gracias a Fred y George había logrado abrir la alacena y el candado de la jaula de Hedwig, así que podía hacer mis tareas y ella podía salir a volver de vez en cuando. Además tenía comida que me enviaban mis amigos desde que les dije que Dudley estaba a dieta y que por lo tanto, todos deberíamos comer menos y más sano.

El día de mi cumpleaños recibí varias tortas y tarjetas de felicitaciones, si he de ser sincero me pareció extraño no encontrar una de Ginny, digo, no es que me importara, es sólo que después de lo que dijo Malfoy en San Valentín, creí que se tomaría la molestia de felicitarme en mi cumpleaños, pero no fue así, en fin, no importa.

Lo peor del verano sucedió cuando llegó tía Marge a la casa y se dedicó días enteros a regañarme y a decir que debían golpearme más en ese colegio de delincuentes en el que estaba, pero el colmo fue el día que se puso a hablar mal de mis padres. ¡Cómo se atreve! ¡Ni siquiera los conoció! ¡Mis padres infinitamente más buenos que ella! ¡E infinitamente más queridos! Ella ni siquiera les llegaría a los talones.

Bueno, el punto es que dijo que mi padre era un bueno para nada, que mi madre era la oveja negra de la familia y que seguro el accidente en el que murieron era porque andaban borrachos, porque según ella, seguro que eran alcohólicos o algo así. Hubieran visto la cara de todos cuando todo comenzó.

La ira me había invadido y sin sabe cómo tía Marge terminó inflándose. Salí corriendo de la cocina y subí a mi habitación mientras escuchaba que tío Vernon trataba de bajarla del techo. Aventé todo apresuradamente en mi baúl y salí de mi cuarto con éste en una mano y la jaula de Hedwig en la otra. Tío Vernon me esperaba al bajar las escaleras y me pedía que la regresara, pero no quise, lo reté a que me obligara a hacer magia y salí de ahí.

No tenía idea de a dónde iría, aún faltaban dos semanas para regresar a Hogwarts, Ron estaba en Egipto visitando a Bill con toda la familia (los había visto en el profeta, todos sonrientes, sobre todo Ginny, al parecer su hermano favorito era Bill), Hermione estaba en Francia con sus padres, el pánico me invadió así que me senté en la banqueta de un pequeño parque a algunas cuadras de casa de mis tíos y entonces sentí que alguien me miraba.

Miré hacia atrás y pude ver un enorme perro negro, con los ojos grises que me miraba entre las ramas de un arbusto y justo cuando saqué la varita para defenderme de la nada apareció un autobús extraño, sí, el Autobús Noctámbulo, conocí a Stan Shumpike que era cobrador y a Ernie que era el conductor y me contaron sobre Sirius Black, el fiel seguidor de Voldemort, luego me llevaron al Caldero Chorreante.

Creí que después de lo que había hecho con tía Marge me expulsarían, pero el Ministro de Magia, Cornellius Fudge se mostró más amable que de costumbre, me dijo que era un simple error y que no me enviarían a Azkaban por eso, que incluso mi tía ya estaba en casa con la memoria borrada y que me quedara ahí hasta el regreso a Hogwarts, hasta tenía mis libros listos. Lo sé, ese hombre era un verdadero lamebotas, pero en fin, al parecer en ese momento sólo trataba de protegerme, si se hubiera visto unos años más adelante se hubiera reído mucho, pero bueno, eso más adelante.

Estuve vagando por el Callejón Diagon durante días, comprando cosas, algunas que necesitaba para la escuela, algunas túnicas nuevas porque las anteriores ya me quedaban chicas y luchando contra el libro que me había mandado Hagrid y que aún no lograba abrir.

Llegó por fin el día en que mis amigos llegaron al Caldero Chorreante, acompañamos a Hermione a comprar una lechuza que resultó terminando en Gato, que por cierto, ¡Qué gato! Hubo demasiados problemas con él, lo bueno fue que todo se arregló al final.

Si tengo que aceptar algo era que Ginny Weasley de verdad empezaba a verse diferente, no es que me hubiera parecido fea antes, siempre dije que era linda, pero incluso ahora se arreglaba más, al parecer el trato con Hermione y otras chicas en la escuela la estaban cambiando o descubriendo en realidad.

Bueno, parece que me desvié un poco, ella es sólo Ginny Weasley, la hermana de mi mejor amigo. Además éste año tenía cosas más importantes de las cuales preocuparme. Al parecer se había escapado un asesino masivo de Azkaban, sí, Sirius Black.

Justo antes de subir al tren para volver a Hogwarts el Sr. Weasley me dijo que Black quería matarme, porque para él yo era el único que se interponía entre el poder y Voldemort, así que no debía buscarlo sin importar lo que escuchara. ¿Pero qué estaba pensando? 1. Si me dicen no lo hagas, seguro lo hago. 2. La gente normal huye de alguien que le quiere hacer daño, no va a buscarlo. 3. Aun sin buscarlos ¿qué no se han dado cuenta que los problemas siempre llegan hasta mí?

En fin, regresábamos a Hogwarts y en medio de la nada el expreso se detuvo, y unos horrendos dementores subieron abordo, estábamos todos juntos, Hermione, Ron, Neville, Ginny y yo, pero yo fui el único que se puso mal. Me sentí débil, pero a la vez experimenté algo que nunca pude, escuché a mi madre, la noche en que murió salvándome, pude escuchar su voz perfectamente.

Todo el año me la pasé esquivando dementores, tuve en mis manos el mapa del merodeador, conocí a Remus Lupin, Hogsmeade y por fin, después de varios intentos fallidos me encontré a la cara con Black. Hasta donde sabía él había traicionado a mis padres y matado a Petter Pettigrew, pero el mundo estaba totalmente equivocado. Fue esa maldita rata la traidora quién entregó a mis padres y culpó a Sirius, que resultó ser mi padrino.

Lo bueno es que logramos salvar a Sirius de los dementores, incluso salvamos a Buckbeak que iba a ser ejecutado por culpa de Malfoy y ambos huyeron a gusto. ¡Ah! ¿no les dije? Sirius me regaló una Saeta de fuego porque mi Nimbus 2000 se hizo pedazos en un partido de quidditch, que por cierto... perdimos... Cedric Diggory tomó la snitch cuando los dementores me atacaban. Pero a pesar de haber perdido ese partido, nos llevamos la copa cuando aplastamos a Ravenclaw. ¿Les dije de la buscadora? Se llama Cho Chang, es muy guapa, con el pelo largo y negro, es bastante popular, pero bueno, el punto es que les ganamos, y ¡creo que le gusto! Tal vez el próximo año pueda hablar con ella, por ahora hay otras cosas en qué preocuparnos.

La profesora Trelawney parece ser que hizo una profecía real, según el profesor Dumbledore, es la segunda... me pregunto... ¿cuál habrá sido la primera? Bueno, la profecía creo que decía algo así:

El Señor de las Tinieblas está solo y sin amigos, abandonado por sus seguidores. Su vasallo ha estado encadenado doce años. Hoy, antes de la medianoche, el vasallo se liberará e irá a reunirse con su amo. El Señor de las Tinieblas se alzará de nuevo, con la ayuda de su vasallo, más grande y más terrible que nunca. Hoy... antes de la medianoche... el vasallo... irá... a reunirse... con su amo...

Así que eso me hace suponer que Voldemort está más cerca de regresar que antes y que Colagusano tendrá que ver con eso, aunque por ahora trataré de no preocuparme. Por ahora estoy tranquilo porque sé que tengo a Sirius, además podré atormentar a mis tíos con la noticia de que mi padrino es el loco asesino que vieron en la tele así que podré comunicarme con mis amigos sin problemas, sobre todo porque Sirius le regaló una pequeña lechuza a Ron, así que ya no tendré que esperar días enteros para que Erroll llegue con las cartas y además... ¡tengo el permiso firmado por Sirius para ir a Hogsmeade!

Siento que olvido algo, pero no sé qué es... bueno... luego me acuerdo.

Y así terminó mi tercer año, Ron, Hermione y yo cruzamos la barrera y le dí la grandiosa noticia a tío Vernon, probablemente pase un mejor verano que el año pasado.



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Como lo habían prometido, los Weasley fueron por mí a casa de mis tíos. Fue muy gracioso, conectaron la chimenea de la casa a la red flu, pero no sabían que estaba tapada, así que se amontonaron todos en el interior, hasta que el señor Weasley pudo abrir un hueco y casi destruyó el salón de la casa, después de que recogieron mis cosas los chicos, Fred tiró unos dulces y antes de entrar a la chimenea pude ver que a Dudley le había crecido la lengua, aparentemente por los dulces de los gemelos. El señor Weasley dice que le creció cerca del metro y medio jajajaja ¡cómo me hubiera gustado estar ahí! En fin, eso les hizo ganarse una buena reprimenda, creo que nunca había visto al señor Weasley tan molesto. El punto es que logré salir de nuevo de Privet Drive antes de que terminara el verano.

Llegamos a la Madriguera. Seguía siendo tan asombrosa como la recordaba, todas las cosas actuando por medio de magia, moviéndose solas. Es la mejor casa en la que he estado. Me pregunto si todas las casas de magos son como aquella.

Este verano también he conocido a Bill y a Charlie, los hermanos mayores de Ron, al parecer todos están aquí para los mundiales, dicen que tienen siglos sin que Inglaterra sea sede y obviamente el señor Weasley consiguió entradas de la final para todos nosotros, hasta para el aburrido de Percy que no paraba de hablar de trabajo y para Hermione, que obviamente no tenía ni idea de qué se trataba todo eso.

El día del partido nos paramos muy temprano, según decían nosotros iríamos en traslador, mientras que Bill, Charlie y Percy se iba a aparecer. La única que no iba era la señora Weasley, supongo que no le gustan los eventos de éste tipo, debe de haber demasiada gente.

Cuando nos levantamos ya casi estaban listos todos, si no hubiera sido por la señora Weasley que nos levantó, seguro nos dejan. Después de eso desayunamos lo más rápido que pudimos y nos fuimos. Teníamos que caminar algo de tiempo, porque según esto, teníamos que encontrarnos con otras personas de por esos rumbos que irían también y que usarían el mismo traslador que nosotros.

Después de mucho caminar, nos encontramos con esas "otras" personas. Resultó que eran Amos y Cedric Diggory, digo, no es que yo esté molesto por que nos ganó en el partido, pero los gemelos
creo que lo odiarán el resto de su vida por eso. Aunque creo que Ron también comienza a odiarlo, no sé si es por lo del partido o por el hecho de que las chicas (sí, Ginny y Hermione) lo miran demasiado. Aunque honestamente, a mí también me molesta cómo lo miran, digo, no es por algo en especial, simplemente son mis amigas, y no le veo nada de extraordinario.

En fin, llegamos al campamento. Estaba llenísimo de gente, puros magos con sus familias, de todas partes del mundo, de colegios de los cuales ni siquiera tenía idea que existían, hasta los funcionarios del Ministerio tenían que andar de un lado para el otro. Y todo porque había gente que no le importaba que los cuidadores del campamento eran muggles, los tenían que estar desmemorizando a cada rato. Creo que al final eso podría causarles daño.

Cuando llegamos a las carpas fue genial. Había una para chicos y una para las chicas, creí que no cabríamos todos en una sola, pero al entrar me llevé la sorpresa de mi vida. Había una casa dentro de éstas, camas, cocina, comedor, era genial. Amo la magia.

El partido de la final fue otra cosa totalmente sorprendente para mí. Los equipos de Bulgaria y de Irlanda traían a sus mascotas, veelas y leprechauns, el espectáculo fue grandioso. Al principio casi me lanzó al campo cuando salieron las veelas ¿Fue mi imaginación o Ginny parecía molesta? Bueno
seguro fue porque Ron se puso peor, a mí también me daría pena que mi hermano se comportara así.

Durante el partido conocimos a Ludo Bagman, que apostó con los gemelos todos sus ahorros. Fred y George dijeron que Bulgaria atrapaba a snitch pero que ganaría Irlanda, lo sé, parecía una apuesta estúpida, pero por increíble que parezca
ellos ganaron.

Al terminar el partido todos nos fuimos a las casas de campaña y después de celebrar un rato la victoria de Irlanda, nos quedamos dormidos. No llevábamos mucho tiempo de haber caído rendidos cuando un gran alboroto nos despertó. Al principio creíamos que seguían festejando, pero cuando salimos de la tienda nos dimos cuenta de que era mortífagos atacando el campamento.

El señor Weasley nos hizo huir hacia el bosque, pero de repente nos separamos de los demás, quedándonos solos, de cualquier modo corrimos, supusimos que Fred y George podrían cuidar de Ginny, y los demás estaban con el señor Weasley tratando de detener a los mortífagos. De pronto algo ocurrió, escuchamos una voz de hombre y una marca apareció en el cielo. Una calavera verde de la cual salía una serpiente. Minutos después estábamos rodeados de agentes del ministerio.

- ¡Desmaius! - gritaron unas veinte voces.

Hubo una serie de destellos cegadores, y sentí que el pelo se le agitaba como si un viento formidable acabara de barrer el claro. Al levantar la cabeza un centímetro, vi unos chorros de luz roja que salían de las varitas de los magos, pasaban por encima de nosotros, cruzándose, rebotaban en los troncos de los árboles y se perdían luego en la oscuridad.

- ¡Alto! - gritó una voz familiar -. ¡ALTO! ¡Es mi hijo!

El señor Weasley nos había reconocido y después de alegar que nosotros no habíamos sido, que yo había perdido mi varita y que habíamos escuchado una voz de hombre decir algo extraño en el bosque los del Ministerio se separaron y comenzaron a buscar, pero lo peor fue que Amos Diggory regresó con mi varita en la mano y dujo que una elfina doméstica la traía.

En efecto, el hechizo fue realizado por mi varita y a la pobre elfina la culparon de ser la responsable, además de que resultó ser del señor Crouch que parecía bastante molesto. En ese momento Hermione se enfureció por la manera tan injusta que la trataron, de ahí en adelante no paró de decirnos que debíamos hacer algo para que siguieran tratando así a los elfos domésticos, decía que ellos tenían derechos y que los magos sólo los tratábamos como esclavos.

Hubo un gran alboroto por todo lo sucedido, en el Ministerio las cosas estaban peor por la reaparición de los mortífagos, y como era de suponerse la señora Weasley después de recibirnos aterrada por lo del ataque, no paraba de quejarse de que su marido sólo estaba en casa unas cuantas horas para dormir y luego volver a irse al Ministerio.

Ésta vez no tuvimos que ir al Callejón Diagon, pues mientras estuvimos en el Mundial, la señora Weasley nos había ido a comprar todas las cosas que necesitábamos, así que en realidad no teníamos mucho que hacer, salvo esperar a que el famoso primero de septiembre llegara. Yo ya estaba ansioso por volver y al parecer no era el único, ya todos queríamos regresar, en especial los gemelos que tenían una lista de pedidos de Sortilegios Weasley enorme.



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Los pocos días que duramos en la Madriguera parecía que nos ocultaban algo, bueno, no parecía, en realidad nos lo ocultaban. Al parecer los adultos sabían de algo que ocurriría en Hogwarts éste año y no querían decirnos nada para no arruinarnos la sorpresa, así que como es de esperarse, llegamos el primero de septiembre al expreso de la escuela sin saber absolutamente nada al respecto.

Por fin subimos al expreso y buscamos un sitio para quedarnos y Ron utilizó la extraña túnica de gala que la señora Weasley le había dado, al parecer la íbamos a necesitar, porque a mí también me había comprado una cuando fue al Callejón Diagon.

Draco como siempre, presumía de saber más de lo que en realidad sabe, diciendo que su padre le había contado lo que ocurría en la escuela, además mencionó algo del Instituto Drumstrang, donde según él, en lugar de dar clases de Defensa Contra las Artes Oscuras, simplemente te daban Artes Oscuras y que además no aceptaban a nadie que no fuera sangre pura.

Seguimos hablando y al parecer Hermione sabía de otra escuela, la Academia Beauxbatons, que estaba en Francia. También, como era de esperarse, Hermione había leído las medidas de seguridad de las escuelas. Esas dos escuelas no revelaban su ubicación más que a los estudiantes y familiares, mientras que Hogwarts sólo se protegía de los muggles con hechizos anti-muggles o haciendo que el castillo pareciera en ruinas y tuviera un letrero de prohibido el paso o algo así.

Al llegar al colegio sucedió lo mismo de siempre, bueno, antes del banquete cuando la profesora McGonagall fue a recibirnos, casi se cae y tuvo que sostenerse de Hermione. Pero bueno, hubo una selección, para mi desgracia Colin Creeve me dijo que su hermano estaba en el colegio esta vez, se llamaba Dennis y acababa de quedar en Gryffindor, sólo espero que no sea igual que Colin, no soportaría tener otro fan con cámara siguiéndome a todos lados.

Después del banquete el profesor Dumbledore estaba apunto de hablar cuando un señor bastante extraño llegó. Era el nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras: Alastor "Ojo-loco" Moody. Fue auror la vez anterior que Voldemort trató de apoderarse de todo y según dicen, gracias a él están llenas más de la mitad de las celdas de Azkaban, así que supongo que debe saber suficiente de la materia, aunque según dicen todos, está algo loco y paranoico desde que se retiró. Incluso el día antes de que regresáramos a Hogwarts, creyó que alguien lo estaba atacando y hasta la policía muggle se dio cuenta.

Bueno, después de que se le diera la bienvenida al profesor, Dumbledore pasó a la mejor parte de todas, nos dio el famoso anuncio que estábamos esperando todos.

Resulta que después de cientos de años, el Ministerio de Magia, decidió que era hora de volver a realizar el Torneo de los Tres Magos. En éste participarían tres estudiantes, uno de Hogwarts, uno de Drumstrang y otro de Beauxbatons, en tres pruebas que se realizaría a lo largo del curso y que los posibles representantes de los otros colegios se quedarían en Hogwarts hasta terminar el torneo. Todos llegarían el 30 de octubre y se realizaría un banquete de bienvenida, entonces empezaría la elección de los campeones con un juez imparcial, sólo que no podíamos participar si no teníamos los 17 años cumplidos, así que en esta ocasión supongo que me tocará observar.

Hablando de observar, ¿no les dije? Durante la cena Cho se veía muy linda, incluso me pareció que en alguna ocasión ella también me estaba mirando. Tal vez después podría hablar con ella, creo que me encantaría poder conocerla mejor.

Las clases eran como siempre, exactamente lo mismo de siempre, sólo que ahora teníamos más trabajo, los maestros se empeñaban en que teníamos que esforzarnos mucho más porque los TIMOS ya estaban cerca ¡pero faltaba más de un año! Esos los tendríamos al finalizar el quinto año. Pero al parecer a ellos no les importaba, a fuerza querían hacernos ver lo que nos esperaba el próximo año.

Pero lo que más nos daba emoción, era la clase del jueves. Todos decían que Moody era genial dando clases, que él de verdad sabía la materia. Nosotros ya queríamos ver sus clases, y no faltaba mucho para ello.

Cuando por fin llegó la primer clase pudimos comprobar que todo cuanto nos dijeron de Moody era cierto. En verdad sabía de lo que se trataba, incluso nos enseñó las maldiciones imperdonables: cruciatus, imprerius y avada kedabra, aunque la verdad fue muy incómodo verlo, además, Hermione cree que algo de lo que hizo el profesor pudo haber afectado a Neville y al parecer él también porque después de su clase lo invitó a tomar el té y se lo llevó a su oficina.

Ya casi había llegado el 30 de octubre y por increíble que parezca, yo no había logrado hablar con Cho, por alguna razón siempre estaba rodeada por sus amigas y francamente no tenía ganas de acercarme con toda esa gente. Tendría que esperar un poco más, además, me estuve divirtiendo demasiado con los gemelos y sus Sortilegios Weasley, sin mencionar sus locas teorías sobre el juez imparcial que elegiría a los campeones, ellos seguían interesados en participar.

Por fin era 30 de octubre y nuestras clases se suspenderían en la tarde para darle la bienvenida a los participantes de los otros colegios. Como era de esperarse, una vez más comprobé que el señor Weasley tenía razón al decir que cuando los magos nos juntamos no podemos evitar el ostentar un poco.

Y eso fue precisamente lo que ocurrió. Mientras nosotros esperábamos que llegaran en carruajes tirados mágicamente desde Hogsmeade algo se veía en el cielo: un enorme carruaje azul tirado por caballos alados enormes de crin y cola dorada. Cuando llegaron al suelo pudimos ver a una mujer enorme, que a mi parecer era incluso más alta que Hagrid y detrás de ella sus alumnos vestidos todos con un uniforme azul claro casi del mismo tono que su transporte. Después de que ellos entraron al salón debido al frío, algo incluso más increíble sucedió: del lago empezaron a surgir grandes olas y pronto se formó un remolino en el centro de éste. De él fue saliendo poco un enorme barco, hasta que pronto quedó totalmente descubierto flotando en la superficie. ¿Creyeron que eso era lo más increíble que podría pasar? ¡Ja! ¡Qué equivocados están! Cuando bajó el director de Drumstrang detrás de él y justo al frente de sus estudiantes iba él: ¡Viktor Krum! El jugador estrella, buscador de la selección de Bulgaria, el mismo que había atrapado la snitch en la final del Mundial a la que yo había ido.

Después de la respectiva bienvenida de Dumbledore al colegio que acababa de llegar todos pasamos al Gran Comedor, donde por fin conoceríamos al tan esperado juez imparcial y se daría inicio a la selección de los campeones y con esto al Torneo de los Tres Magos. Una vez adentro nos presentaron a los jueces y nos repitieron las reglas para que nadie menor de 17 años intentara entrar, luego Filch entró con una caja algo rara y antigua y se la dio a Dumbledore, quién la abrió y sacó de ella una copa aún más vieja que la caja en la que estaba, pero que contenía un extraño fuego de color blanco.



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Dumbledore nos explicó que ese era el famoso juez imparcial, era el Cáliz de Fuego y era el encargado de elegir a los campeones, que una vez que fueran seleccionados no podrían echarse para atrás, era como firmar un contrato mágico irrompible, por lo que los que se postularan debían de estar totalmente seguros de querer participar. El cáliz sería dejado desde ese momento hasta el día siguiente para que cada aspirante a campeón depositara su nombre en él.

Durante todo el día pudimos ver a muchas personas depositando sus nombres, de haber podido yo lo habría echado en la noche, para que nadie pudiera verme en caso de no ser seleccionado. El caso es que muchos iban con sus amigos gritando porras para apoyarlos, incluso vimos a Angelina Johnson, la cazadora de nuestro equipo de quidditch, acababa de cumplir los 17 y quería participar. Después de ella los siguientes valientes fueron los gemelos Weasley
lo sé, ellos no tenían la edad, pero creyeron que con una poción embellecedora lo lograrían, cosa que obviamente no sucedió. Como se los dijo Hermione, Dumbledore había planeado todo muy bien y a ambos les salió una larga y blanca barba, la cual tuvo que elogiar nuestro querido director.

El día transcurrió como si nada, vimos cómo Cedric, una vez más luchaba por ser aquel que sacara de la oscuridad a Hufflepuff y depositó su nombre en el cáliz. En realidad no me importaba si era él o no, aunque obviamente preferiría a alguien de Gryffindor, pero después de todo, esto sólo se trataba de poner en alto al colegio, así que no importaba quién fuera, con tal de que lo hiciera bien.

Al día siguiente, hubo un nuevo banquete, no sé si el hecho de que era el segundo día seguido de banquete nos afectó, pero esta vez no pareció tan delicioso como antes. Lo bueno es que Hermione ya comía, dijo que lucharía de a favor de los elfos de otro modo y nos afilió a Ron y a mí a una extraña organización recién fundada por ella llamada P. E. D. D. O.

Cuando terminó el banquete, la gente estaba emocionada, todos esperábamos el resultado de la elección. El primero que fue elegido fue el campeó de Drumstrang, obviamente Viktor Krum fue el elegido, eso era de esperarse. De Beauxbatons fue Fleur Delacour, una chica hermosa, de cabello rubio platinado muy largo, que según decía Ron, debía ser una veela. Y por fin para terminar la selección el campeón de Hogwarts, para decepción de nosotros, fue Cedric.

Pero cuando ya Dumbledore estaba a punto de empezar con un nuevo sermón, algo aún más extraño ocurrió
lo sé
todo a mi alrededor parece aún más extraño que lo más extraño que pudo ocurrirme segundos antes
bueno, el punto es que el cáliz volvió a encenderse y sacó un nuevo papel, el cual sorprendió a Dumbledore, pero al fin se dignó a pronunciar el nombre, que a todos los demás también nos dejó sorprendidos.

- ¡Harry Potter!

No pude evitarlo, primero intenté esconderme entre mis compañeros, pero Hermione me empujó para que fuera con los otros campeones, yo sólo pude mirar a Ron que en ese momento me miraba con resentimiento y confusión ¿A caso no se daban cuenta que yo también me encontraba así? ¿Quién habrá puesto mi nombre?

Me fui a reunir con los otros campeones y después de una discusión entre los directores, aceptaron que no había forma de sacarme del concurso, nadie supo quién había puesto mi nombre en el cáliz. Según dijo Moody, tendría que ser un mago extremadamente poderoso para confundir aquel objeto tan mágico.

Cuando llegué a la sala común toda la casa me esperaba para celebrarlo, y a pesar de que intenté escapar a mi dormitorio, no pude hacerlo muy pronto. Cuando llegué al dormitorio me encontré con Ron. Creí que me apoyaría, que juntos lograríamos descubrir quién lo había hecho, pero a cambio me llamó mentiroso, estaba molesto porque creyó que yo lo había puesto y no le había dicho a él la manera de hacerlo, me dijo algo así como que estaba cansado de ser el tonto amigo de Harry Potter.

El tiempo que transcurrió entre la selección y la primera prueba fue lo más horrible que me pudo haber pasado. Ron no me dirigía la palabra y Hermione se encontraba hecha un mar de confusiones porque no se quería poner de lado de ninguno, así que en momentos estaba conmigo y en momentos con Ron. Lo único que me animaba era que iba a hablar con Sirius, pero justo antes de eso tenía que ir a ver a Hagrid para llevarme una sorpresa mayor.

Por fin llegó el veinticuatro de noviembre y resultó que la primera prueba eran dragones, hembras y en periodo de incubación, seguro moría en la primer prueba. El punto es que de no ser por Moody en realidad hubiera muerto. Me dijo que tenía que usar mis talentos (¿el quidditch? ¡Ja! Seguro me ayudará contra un dragón - pensé cuando mencionó que le habían dicho que volaba muy bien), pero después todo tuvo sentido, Hermione me enseñó un encantamiento invocador y pude utilizarlo para llamar mi Saeta de fuego en la primer prueba y escapar del dragón con el huevo de oro que tenía que recuperar, además
¡fui el más rápido!

Después de la primer prueba las cosas con Ron se arreglaron, me contó cómo lo hicieron los demás y según las puntuaciones, Krum y yo estábamos empatados en el primer puesto, pero sólo porque el tonto de Karkarov me había dado menos puntos que a él para darle ventaja.

Después nos dijeron que la segunda prueba sería hasta el veinticuatro de febrero y que el huevo que habíamos recuperado tenía una pista para la segunda prueba, teníamos que abrirlo para saberlo y entonces si lográbamos descifrarlo, podríamos prepararnos.

Entre la primera y la segunda prueba, Hermione siguió las indicaciones de Fred y George para llegar a las cocinas y descubrió que Dobby se encontraba trabajando ahí. En cuanto me vio corrió a darme una bienvenida digna de Dobby (sus típicas alabanzas y ovaciones) y también vimos a Winky, la elfina del señor Crouch que ahora al parecer se la pasaba llorando su desgraciada libertad.

Los días pasaron y diciembre se acercaba peligrosamente, lo cual trajo con esto una nueva aventura para nosotros. Después de regañarnos a Ron y a mí por no habernos dado cuenta de que teníamos unas de las varitas de broma de Fred y George, la profesora McGonagall nos dio un aviso.

- Se acerca el baile de Navidad - comenzó la profesora McGonagall -: constituye una parte tradicional del Torneo de los tres magos y es al mismo tiempo una buena oportunidad para relacionarnos con nuestros invitados extranjeros. Al baile sólo irán los alumnos de cuarto en adelante, aunque si lo deseáis podéis invitar a un estudiante más joven...

Lavender Brown dejó escapar una risita estridente. Parvati Patil le dio un codazo en las costillas, haciendo un duro esfuerzo por no reírse también, y las dos voltearon a verme. La profesora McGonagall no les hizo caso, lo que me pareció injusto, ya que a Ron y a mí sí que los había regañado.

- Será obligatoria la túnica de gala - prosiguió -. El baile tendrá lugar en el Gran Comedor, comenzará a las ocho en punto del día de Navidad y terminará a medianoche. Ahora bien... - la profesora McGonagall recorrió la clase muy despacio con la mirada -. El baile de Navidad es por supuesto una oportunidad para que todos echemos una cana al aire - dijo, en tono de desaprobación -. Pero eso no quiere decir - continuó - que vayamos a exigir menos del comportamiento que esperamos de los alumnos de Hogwarts. Me disgustaré muy seriamente si algún alumno de Gryffindor deja en mal lugar al colegio.

Sonó la campana y como siempre se hizo el desorden al recoger todos nuestras cosas y al echarlas a la mochila para marcharnos, pero la profesora me llamó:

- Potter, por favor, quiero hablar contigo - creí que iba a regañarme por lo de la varita, pero entonces esperó a que el resto de la clase se retirara -. Potter, los campeones y sus parejas...
- ¿Qué parejas? - le pregunté mientras me pensaba recelosa, como si pensara que bromeaba
- Sus parejas para el baile de Navidad, Potter - dijo con frialdad -. Sus parejas de baile.
- ¿Parejas de baile? Yo no bailo
- Sí, claro que bailas - replicó algo irritada -. Eso era lo que quería decirte. Es tradición que los campeones y sus parejas abran el baile.
- Yo no bailo - insistí
- Es la tradición dijo ahora con mayor firmeza -. Tú eres campeón de Hogwarts, y harás lo que se espera de ti como representante del colegio. Así que encárgate de encontrar pareja, Potter.
- Pero... yo no...
- Ya me has oído, Potter - dijo la profesora McGonagall en un tono que no admitía réplicas.

Así que ahora aparte de la prueba me tenía que preocupar por conseguir una pareja para el baile y aprender a bailar para no quedar en mal frente a todo el colegio que me vería a mí y a los demás abriendo el baile. ¿No les digo que todo siempre me pasa a mí?

A pesar de todo, no sentí que fuera algo tan difícil, después de todo me había enfrentado con un dragón y muchas cosas más en los años anteriores, pero el problema es que resultaba realmente difícil invitar a alguien cuando las chicas parecían siempre andar en grupos. Además, llevaba todo el año intentando acercarme a Cho, pero ella al parecer no tenía vida sola, si no estaba con sus amigas, simplemente no estaba.

Una tarde mientras Ron armaba un castillo con naipes explosivos, Hermione estudiaba sobre pociones para el último examen del trimestre y yo leía por décima vez Volando con los Cannons, los gemelos se nos acercaron para darnos una muestra de lo que debíamos hacer para conseguir pareja.

- Ron, ¿nos puedes prestar a Pigwidgeon? - le preguntó George.
- No, está entregando una carta - contestó -. ¿Por qué?
- Porque George quiere que sea su pareja de baile - repuso Fred sarcásticamente.
- Pues porque queremos enviar una carta, so tonto - dijo George.
- ¿A quién siguen escribiendo vosotros dos, eh?
- Aparta las narices, Ron, si no quieres que se te chamusquen también - le advirtió Fred moviendo la varita con gesto amenazador -. Bueno... ¿ya tienen todos pareja para el baile?
- No - respondió Ron.
- Pues mejor te das prisa, chicos, o les ganarán a todas las guapas - dijo Fred.
- ¿Con quién vas tú? - quiso saber Ron.
- Con Angelina - contestó enseguida Fred, sin pizca de vergüenza.
- ¿Qué? - exclamó Ron, sorprendido -. ¿Se lo has pedido ya?
- Buena pregunta - reconoció Fred. Volvió la cabeza y gritó -: ¡Eh, Angelina!
- ¿Qué? - le preguntó ella desde donde se encontraba hablando con Alicia Spinnet
- ¿Quieres ser mi pareja de baile? - Angelina le dirigió a Fred una mirada evaluadora.
- Bueno, vale - aceptó, y se volvió para seguir hablando con Alicia, con una leve sonrisa en la cara.
- Ya lo ven - nos dijo Fred a Ron y a mí -: pan comido. - Se puso en pie, bostezó y añadió -: Tendremos que usar una lechuza del colegio, George. Vamos...
- Tendríamos que hacer algo, ¿sabes? Pedírselo a alguien. Fred tiene razón: podemos acabar con un par de trols.
- ¿Un par de qué, perdona? - preguntó Hermione con un tono de molestia
- Bueno, ya sabes - dijo Ron, encogiéndose de hombros -. Preferiría ir solo que con... con Eloise Midgen, por ejemplo.
- Su acné está mucho mejor últimamente. ¡Y es muy simpática!
- Tiene la nariz torcida objetó Ron.
- Ya veo - exclamó Hermione enfureciéndose -. Así que, básicamente, vas a intentar ir con la chica más guapa que puedas, aunque sea un espanto como persona.
- Eh... bueno, sí, eso suena bastante bien - dijo Ron.
- Me voy a la cama - respondió Hermione, y sin decir otra palabra salió para la escalera que llevaba al dormitorio de las chicas.

A veces meparecía tan obvio que había algo entre esos dos, pero al parecer amboseran demasiado tontos para darse cuenta. Ron constantemente temolestaba si alguien le decía algo, si la insultaban o incluso si lehacían un cumplido y ella no se quedaba atrás.

Bueno, el puntoes que después de mucho pensar y pensar, Ron y yo nos dimos cuenta deque quedaba muy poco tiempo para que fuera el baile de navidad, por loque nos propusimos que al terminar el día tendríamos que tener pareja,por lo que al salir de pociones me escapé de ellos y por fin fui abuscarla y cuando por fin logré separarla de sus amigas, reuní todo elvalor que quedaba en mí.

- ¿Quieresveviralmailecombigo?
- ¿Cómo? - respondió ella
- ¿Que
si quieres venir al baile conmigo? - volví a preguntarle mientras sentía arder mis mejillas
-¡Ah! - exclamó Cho, y se puso roja ella también -. ¡Ah, Harry, losiento muchísimo! - Y parecía verdad -. Ya me he comprometido con otro.
-¡Ah! - Qué raro: un momento antes, las tripas se me retorcían comoculebras; pero de repente parecía que las tripas se hubieran ido a otraparte.
- Bueno, no te preocupes - le dije
- Lo siento muchísimo - repitió ella.
- No pasa nada - mentí
- Bueno... - respondió ella
- Sí... - le contesté
- Bueno, hasta luego - se despidió Cho, que seguía muy colorada. - pero no pude no pude contenerme
- ¿Con quién vas?
- Con Cedric - dijo ella -. Con Cedric Diggory.
- Ah, bien - demonios
hasta en esto me ganaba.

Peroal parecer a mí no fue al que le había peor. Cuando llegué a la salacomún Ron estaba con Ginny en un rincón, todo pálido, más de lo que lohabía visto en todo el tiempo que lo había conocido. Ginny me contó elpenoso episodio de Ron al tratar de invitar a Fleur mientras éstadesplegaba todos sus encantos de veela para atrapar a Cedric Diggory,entonces recordé que Ron no lo sabía y le conté todo, pero le dije queella sólo perdía el tiempo, porque él ya había invitado a Cho. Pude vercómo Ginny dejaba de sonreír, pero en fin, supongo que debió de ser porsolidaridad o algo así conmigo, después de todo, ya éramos amigos.

-Esto es una estupidez - me dijo Ron -. Somos los únicos que quedamossin pareja. Bueno, además de Neville. ¿A que no adivinas a quién se lopidió él? ¡A Hermione!
- ¿Qué? - no podía creer lo que me estaba diciendo
-¡Lo que oyes! - dijo Ron, y recobró parte del color al empezar a reírse-. ¡Me lo contó después de Pociones! Dijo que ella siempre ha sido muybuena con él, que siempre lo ha ayudado con el trabajo y todo eso...Pero ella le contestó que ya tenía pareja. ¡Ja! ¡Como si eso fueraposible! Lo que pasa es que no quería ir con Neville... Porque, claro,¿quién sería capaz de ir con él?
- ¡No digas eso! - le dijo Ginny enfadada -. No te rías... - mientras Hermione iba llegando
- ¿Por qué no habéis ido a cenar? - nos preguntó
-Porque... (ah, dejen de reíros) porque les han dado calabazas a los dos- explicó Ginny - lo cual sirvió para detener nuestra risa
- Muchas gracias, Ginny - murmuró Ron con amargura.
-¿Están pilladas todas las guapas, Ron? - le dijo Hermione con altivez-. ¿Qué, empieza a parecerte bonita Eloise Midgen? Bueno, no ospreocupéis. Estoy segura de que en algún lugar encontraréis a alguienque quiera ir con vosotros.

Entonces sucedió algo muy gracioso.Ron la miraba como si de repente la viera bajo una luz nueva. Creo queantes me había parecido ver esa mirada en él, pero al parecer élsiempre lograba que toda sospecha se viniera abajo.
- Hermione, Neville tiene razón: tú eres una chica...
- ¡Qué observador! - dijo ella ácidamente.
- ¡Bueno, entonces puedes ir con uno de nosotros!
- No, lo siento - respondió ella, obviamente, indignada
-¡Oh, vamos! - insistió él -. Necesitamos una pareja: vamos a hacer elridículo si no llevamos a nadie. Todo el mundo tiene ya pareja...
- No puedo ir con vosotros - lo interrumpió ruborizándose -, porque ya tengo pareja.
- ¡Vamos, no juegues con nosotros! ¡Le dijiste eso a Neville para librarte de él! - Creo que cometió un error en eso
-¿Ah, sí? - replicó Hermione, y en sus ojos brilló una mirada peligrosa-. ¡Que tú hayas tardado tres años en notarlo, Ron, no quiere decir quenadie se haya dado cuenta de que soy una chica!
- Vale, vale, ya sabemos que eres una chica. ¿Y ahora quieres venir?
- ¡Ya os lo he dicho! ¡Tengo pareja! - Y sin más, se fue furiosa a su dormitorio
- Es mentira - afirmó Ron, viéndola irse.
- No, no lo es - dijo Ginny en voz baja.
- Entonces, ¿con quién va? - preguntó Ron bruscamente. He ahí otro de los que yo llamo: Episodios Weasley de Celos
- Yo no os lo voy a decir. Eso es cosa de ella - contestó Ginny.
- Bueno - dijo Ron, que parecía extraordinariamente desconcertado -, esto es ridículo. Ginny, tú puedes ir con Harry, y yo...
-No puedo - lo interrumpió Ginny mientras se ponía casi tan roja como sucabello -. Soy la pareja de... De Neville. Me lo pidió después de queHermione le dijera que no, y yo pensé... bueno... si
no es con él novoy a poder ir, porque aún no estoy en cuarto. - Parecía muy triste yyo no supe qué más decir -. Creo que voy a bajar a cenar - concluyó. Selevantó y se fue por el hueco del retrato, con la cabeza gacha.

Losé, fue uno de los episodios más extraños que he vivido en Hogwarts,por eso tenía que contarles detalladamente. Además, estoy seguro quecualquiera que hubiera estado ahí se habría divertido al verlo. Peroahora que lo pienso, no sé porqué no nos dimos cuenta antes que pudimoshaberlas invitado al baile desde el principio, yo no habría hecho elridículo con Cho y Ron no lo habría hecho con Fleur frente a todo elcolegio.

Después de todo eso Parvati pasó por donde estábamoscon Lavender y decidí invitarla, después de que me dijo que sí lepregunté a Lavender si podría ir con Ron, pero resulta que ella yatenía pareja, al parecer Seamus se había puesto las pilas con eseasunto mucho antes que nosotros, pero Parvati prometió decirle a suhermana Padma de Ravenclaw, y yo sólo podía rezar para que no resultaraser un espantajo peor que Eloise.

Durante los días siguientesRon trataba a cada minuto de agarrar desprevenida a Hermione para quele dijera con quién iría al baile, pero ella simplemente era más astutaque él y siempre estaba lista para responder un: "no te lo voy adecir", así que supongo que tendrá que esperar hasta el día del baile.Pero otra cosa que por fin notó, digo por fin, porque a pesar de que yotampoco lo había notado, él en especial parecía no ponerleabsolutamente nada de atención a Hermione, bueno, el punto es que nosdimos cuenta de que sus dientes eran diferentes. Resulta que después deuna ataque de Malfoy en los que los dientes le crecieronexageradamente, Madame Pomfrey se los redujo más de la cuenta, lo que terminó por otorgarle una maravillosa sonrisa (que no me oiga decir eso Ron o me mata, creo que mejor lo borraré).



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El día de navidad llegó pronto. Todos recibimos regalos e incluso Dobby subió a la torre de Gryffindor para darme mi regalo. Después de eso bajamos a desayunar y más tarde mientras paseábamos por los jardines cubiertos de nieve organizamos una gran guerra de bolas de nieve.

Tres horas antes del baile, Hermione ya se había ido a su cuarto para arreglarse y cuando por fin subimos a prepararnos, algún tiempo después, quedamos listos incluso antes de que ella bajara y mientras nosotros bajábamos Dean nos decía que no sabía cómo era que habíamos conseguido a las chicas más lindas del curso. Aunque seguro que Ron no compartía su opinión.

Cuando bajé a la sala común, Parvati me esperaba totalmente lista. Se veía muy bien, realmente muy guapa, cosa que nunca había notado. Vestía una túnica rosa impactante y el pelo lo traía en una trenza entrelazada con oro. No pude evitar sentirme algo cohibido por salir con ella. Después bajamos con Ron para encontrarnos con Padma en el Gran Comedor.

Y abajo encontramos a Padma, igualmente guapa como Parvati pero con la túnica azul turquesa brillante. Ron sin darle importancia a su pareja tuvo un pequeño episodio de pánico cuando vio a Fleur bajar con Roger Davis de Ravenclaw y como por quitan vez en la noche preguntó por Hermione sin obtener respuesta acertada. También vimos a Draco que se había dignado a invitar a Pansy Parkinson y a su par de estúpidos guardaespaldas, Crabbe y Goyle.

Cuando nos llamó McGonagall para iniciar el baile sucedió algo asombroso. La chica que acompañaba a Krum
¡era Hermione! Estaba totalmente distinta. Se había hecho algo en el pelo, que ya no tenía enmarañado, sino liso y brillante, y lo llevaba recogido en un elegante moño. Su túnica era azul y sonreía nerviosamente. Se veía totalmente hermosa
Ok, otra cosa que borraré. Se veía muy bien.

Todo el mundo la veía incrédulo, dedicándole miradas de envidia, las chicas del club de fans de Krum la miraban furiosas, incluso Draco Malfoy no fue capaz de encontrar un insulto para ella, pero por el contrario, Ron pasó por su lado y ni siquiera la volteó a ver.

Después de un rato me cansé de bailar con Parvati y nos sentamos con Ron y Padma, que al parecer no estaban mejor que nosotros, él sólo miraba a Hermione y a Krum con ojos asesinos y Padma lo miraba de vez en cuando esperando coincidir con su mirada para reprocharle la falta de atención, y por su lado Parvati me dejaba por irse a bailar con alguien más. Mientra estuve sentado pude ver a Ginny, se veía muy bonita, lo único malo era que al parecer Neville era malísimo bailando, porque ella ponía cara de dolor cada cinco minutos que él la pisaba, creo que jamás creí ver a Ginny del modo en que se veía ese día.

Luego hubo una situación bastante intensa. Hermione se acercó a nosotros y Ron la enfrentó por el hecho de que hubiera aceptado ir con Krum al baile, le gritó que él la estaba utilizando y no sé qué más. Yo sé que él sólo estaba celoso, pero él no lo aceptaría, simplemente quería que ella dejara de estar con Krum y supongo que darse cuenta de que no debía haber ido con él al baile. Entonces, después de los gritos, ella se fue y cuando Padma le preguntó si la invitaría a bailar y ella dijo que no, se paró y se fue con Parvati para bailar con ella y los amigos del que la había sacado.

La noche pasó sin más novedades, bueno, si no cuentan el hecho de que nos enteramos que Hagrid era semi-gigante, además de que interrumpimos una aparente discusión entre Karkarov y Snape sobre algo que era cada vez más evidente y que no alcanzamos a descifrar qué era.

Cuando por fin salimos del Gran Comedor vimos a Hermione despedirse de Krum y subir a la torre, pero justo cuando íbamos a subir Cedric me detuvo y me dijo algo del huevo, algo así de que tomara un baño con él en agua caliente, hasta me dijo que podría hacerlo en el baño de prefectos y me dijo la contraseña.

Lo peor fue cuando por fin llegué a la sala común.

- Bueno, pues si no te gusta, ya sabes cuál es la solución, ¿no? - escuché gritar a Hermione; el pelo se le estaba desprendiendo de su elegante moño, y tenía la cara tensa de ira.
- ¿Ah, sí? - le respondió Ron -, ¿cuál es?
- ¡La próxima vez que haya un baile, pídeme que sea tu pareja antes que ningún otro, y no como último recurso!

Ron movió la boca sin articular ningún sonido, como una carpa fuera del agua, mientras Hermione se daba media vuelta y subía como un rayo la escalera que llevaba al dormitorio. Entonces Ron me miró:

- Bueno - balbuceó, atónito -, bueno... ahí está la prueba... Hasta ella se da cuenta de que no tiene razón.

No pude contestarle, estaba demasiado contento de haber vuelto a ser su amigo como para decir lo que realmente pensaba en ese momento, pero sabía que Hermione tenía mucha más razón que él. Según yo, el problema de todo era que Ron estaba celoso porque Hermione había decidido ir al baile con Krum, y ella estaba molesta por varias razones, la primera era que le molestaba el hecho de que Ron no pudiera aceptar que era bonita y que alguien más se podría fijar en ella; la segunda era, según yo les repito, que ella en el fondo estaba enamorada de Ron (sí, Ron también estaba enamorado de ella, pero no lo admitía) y le molestaba que él no le hubiera pedido que fuera con él, en fin, había pensado al menos otras 50 razones por las que Hermione estaría enojada con Ron, pero en este momento creo que las olvidé, escribir las primeras me borró las últimas.

Al otro día todo estaba como si nada hubiera ocurrido entre aquellos dos, tal parecía que habían llegado a un acuerdo para no tocar el tema de la discusión de la noche anterior, el caso es que aunque no estaban peleados, se hablaban como que muy solemnemente y obviamente trataban de no tocar temas que traerían a colación una nueva disputa entre ellos. Y yo obviamente, me negaba a aceptar la ayuda de Cedric, después de todo, no necesito ayuda de un tipo que se pasea por el colegio tomado de la mano con Cho.

Lo que vino a tirar las pocas cosas buenas abajo fue un estúpido reportaje que Rita Skeeter tuvo el descaro de publicar, después de que traté de evitarla durante lo que iba del curso, Hagrid no tuvo suerte y al parecer alguien reveló sus orígenes la noche anterior, ya que en el diario matutino había aparecido el reportaje que hacía alusión a su salvajismo y a su madre gigante.



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Si en algún momento llegué a pensar que nada podría estar peor, déjenme decirles que estaba muy equivocado. Como Hagrid no quiso abrirnos la puerta cuando lo fuimos a buscar a su cabaña decidimos esperar a que saliera de su encierro, pero pasó toda una semana y él simplemente no salía de su escondite.

El fin de semana que fuimos a Hogsmeade esperábamos topárnoslo en Las Tres Escobas como siempre que salíamos, pero tampoco estaba ahí. Justo en ese momento ocurrió lo que terminó de arruinar todo. Rita Skeeter llegó y se atrevió a preguntarnos si queríamos hacer algún tipo de declaración sobre Hagrid y la relación que nos une. Obviamente nos negamos, pero Hermione tuvo la osadía de enfrentarse a ella, incluso le gritó un par de cosas que no recuerdo, creo que pocas veces la vi tan enojada, pero lo peor es que Skeeter también parecía molesta. Ese fue el error de Hermione.

Después del pequeño encuentro fuimos a ver a Hagrid para convencerlo de volver, no tenía caso que siguiera encerrado nada más por los chismes que esa mujer inventó, así que cuando llegamos y Hermione casi tira la puerta, Dumbledore nos recibió amablemente y al parecer entre todos lo terminamos por convencer para que volviera y nos enseñó fotos de él y su padre. Además me preguntó cómo iba lo de la segunda prueba, él quería que yo ganara el torneo, y yo me sentí sumamente mal al mentirle diciéndole que las cosas iban perfectas, así que después de pensar y pensar llegué a tomar mi decisión, era hora de tragarme mi orgullo y hacer caso a Cedric para tratar de descubrir lo que me esperaba en la segunda prueba.

El siguiente jueves decidí que era el momento de ir a probar suerte en el baño de los prefectos, así que tomé mi capa y el mapa del merodeador y mientras Ron me abría la puerta del retrato salí de la sala común hacia los baños. El baño resultó ser muy bonito, además era bastante agradable, pero cuando abrí el huevo no ocurrió nada, llegué a pensar que Cedric me había tomado el pelo, pero entonces alguien me salvó,

- Yo que tú lo metería en el agua - Myrtle la llorona estaba ahí.

Me dijo que había estado en el baño cuando Cedric fue con el huevo, entonces vio lo que él hizo. Según esto, Cedric lo metió bajo el agua y después sumergió su cabeza para escuchar lo que ahora ya no eran gemidos incomprensibles, sino un canto de voces misteriosas.

Donde nuestras voces suenan, ven a buscarnos,
que sobre la tierra no se oyen nuestros cantos.
Y estas palabras medita mientras tanto,
pues son importantes, ¡no sabes cuánto!:
Nos hemos llevado lo que más valoras,
y para encontrarlo tienes una hora.
Pasado este tiempo ¡negras perspectivas!
demasiado tarde, ya no habrá salida.

No me tomó mucho tiempo, bueno, en realidad Myrtle me ayudó un poco. Había sirenas en el lago oscuro y éstas se llevarían algo muy importante para mí, entonces yo tendría que ir a buscarlo. El problema en realidad no era descifrar de qué se trataba la prueba, sino de cómo iba yo a lograr aguantar la respiración durante una hora.

Cuando salí del baño, para no variar, las cosas se complicaron aún más. Mirando el mapa del merodeador vi a Crouch en el despacho de Snape y mi maldita curiosidad me llevó a bajar para investigar, pero entonces me quedé atrapado en el escalón falso de las escaleras, mi huevo salió rodando y junto con él mi mapa. En un abrir y cerrar de ojos Filch y Snape estaban a punto de atraparme, hasta que Moody llegó y como obviamente podía ver através de mi capa se dio cuenta que tanto el huevo como el mapa eran míos y disimuladamente envió a todos a dormir para salvarme de un castigo seguro.

Los días pasaron volando, ya sólo faltaban tres días para la segunda prueba y yo no tenía nada que me ayudara a mantenerme bajo el agua por dos horas, en realidad era una molestia no saber qué hacer y contar con tan poco tiempo. Incluso las clases con Hagrid eran pesadas, ya no podía estar a gusto cerca de él, y todo porque constantemente tenía que mentirle acerca del avance que llevaba con la segunda prueba.

La noche anterior a la prueba seguía tan en blanco como los días anteriores, no podía creer que no hubiera hecho nada al respecto. El tiempo se acababa y para colmo McGonagall se había llevado a Ron y a Hermione, así que esta vez estaba solo. Me fui a la biblioteca y pasé la noche buscando, hasta que me quedé dormido y algo me despertó.

- Me haces daño... quita... ¡ay! - dije aún con los ojos cerrados
- ¡Harry Potter debe despertar, señor! - era una voz chillona, conocida
- ¡Deja de golpearme!
- ¡Dobby debe golpear a Harry Potter para que despierte, señor! - Dobby intentaba despertarme - ¡Harry Potter tiene que darse prisa! - chilló Dobby -. La segunda prueba comienza dentro de diez minutos, y Harry Potter...
- ¿Diez minutos? - estaba muerto, ya no tenía tiempo - . ¿Diez... diez minutos?
- ¡Aprisa, Harry Potter! ¡Se supone que tiene que bajar al lago con los otros campeones, señor!
- Es demasiado tarde, Dobby - ya no podía hacer nada -. No puedo afrontar la prueba, porque no sé como...
- ¡Harry Potter afrontará la prueba! Dobby sabía que Harry no había encontrado el libro adecuado, así que Dobby lo ha hecho por él.
- ¿Qué? Pero tú no sabes en qué consiste la segunda prueba
- ¡Claro que Dobby lo sabe, señor! Harry Potter tiene que entrar en el lago, buscar su prenda...
- ¿Buscar mi qué?
- .. y liberarla de las sirenas y los tritones.
- ¿Qué quiere decir «prenda»?
- Su prenda, señor, su prenda. ¡La prenda que le dio este jersey a Dobby! - me dijo mientras tiraba del jersey que Ron le había regalado en navidad
- ¿Qué? - sentí un vacío en el estómago - ¿Tienen... tienen a Ron?
- ¡Lo que Harry Potter más puede valorar, señor! Y pasada una hora...
- «... ¡negras perspectivas!» - repetí horrorizado -; «demasiado tarde, ya no habrá salida...» ¿Qué tengo que hacer, Dobby?
- ¡Tiene que comerse esto, señor! - me dijo y mientras sacaba una bola de algo que parecían viscosas colas de rata de color gris verdoso -. Justo antes de entrar en el lago, señor: ¡branquialgas!
- ¿Para qué? - no pude evitar preguntar
- ¡Gracias a ellas, Harry Potter podrá respirar bajo el agua, señor!
- Dobby, escucha... ¿estás seguro de eso?
- ¡Dobby está completamente seguro, señor! - contestó muy serio -. Dobby oye cosas, señor. Es un elfo doméstico, y recorre el castillo encendiendo chimeneas y fregando suelos. Dobby oyó a la profesora McGonagall y al profesor Moody en la sala de profesores, hablando sobre la próxima prueba... ¡Dobby no puede permitir que Harry Potter pierda su prenda!

Y entonces mis dudas quedaron despejadas. Cuando llegué al lago ya todos estaban listos, yo era el único que faltaba. Apenas recuperé el aliento y dieron por comenzada la prueba.

Me comí rápidamente las branquialgas y de repente me quedé sin aire, fue cuando descubrí que tenía branquias en el cuello, me tiré al agua y desde el primer trago de agua sentí como me tranquilizaba de nuevo, mis manos y pies parecían aletas de pato o algo así, con membranas entre los dedos. Podía nadar rápidamente, así que comencé mi búsqueda por el lago, tenía que encontrar a Ron antes de una hora o todo estaría perdido.

Después de escapar de unos cuantos grindylows, seguí nadando hasta que me encontré con Myrtle que me indicó el camino que debía seguir para encontrar a Ron, y fue entonces cuando volvía a escuchar las voces a lo lejos. Nadé más aprisa, hasta que por fin pude ver algo más, y escuchar más claramente el canto de las sirenas.

... ya ha pasado media hora, así que no nos des largas si no quieres que lo que buscas se quede criando algas...

Nadé aún más rápido de lo que había hecho hasta entonces, y entonces descubrí una pequeña ciudad submarina y en lo que parecía ser una plaza estaban Ron, Hermione, Cho y una pequeña niña que probablemente fuera la hermana de Fleur, todos atados y sumergidos en una especie de sueño profundo.

Liberé a Ron, pero no había señales de los demás y el tiempo casi se acababa, no podía dejar que Hermione y las demás se quedaran ahí, pero los tritones no me dejaron liberarlas. Entonces llegó Cedric con una especie de burbuja alrededor de la cabeza y me dijo que se habían perdido, pero que venían detrás. Liberó a Cho y se fue. Después de él llegó Krum, medio convertido en tiburón y liberó a Hermione, pero seguía sin haber rastro de Fleur, así que tomé mi varita e hice que los tritones se apartaran. Liberé a la niña y salí del lago con ella y Ron a cuestas. (Nota: No fue tan fácil como salir y ya, pero sólo diré que el efecto de las branquialgas casi terminaba y batallé más de la cuenta).

Cuando salí a la superficie todos nos recibieron. Fleur estaba especialmente desesperada por ver si su hermana se encontraba bien y la llevó inmediatamente con Madame Pomfrey para que la atendiera, después se me agradeció haberla salvado besándome las dos mejillas. Sentí que ardía, fue una sensación bastante extraña, supongo que tiene que ver el hecho de que ella sea veela. También le agradeció a Ron el haberla ayudado besándolo del mismo modo, pude ver cómo Hermione parecía furiosa ante tal muestra de afecto hacia Ron, pero obviamente ese par está tan perdido que no lo aceptarían.

El caso es que terminé la prueba en segundo lugar por "alta moral" según Bagman y contando los puntos generales, estaba empatado en primer lugar con Cedric, así que una vez más, él era mi objetivo a vencer.

Al siguiente días las cosas terminaron de empeorar
¿No les digo? Al parecer mi vida es una cadena de tragedias y problemas, sólo que esta vez, aunque sí estaba involucrándome, era otra persona la que estaba en la mira.

Resulta que después de todo, Rita Skeeter sí estaba molesta con Hermione y ahora al parecer había encontrado la manera de vengarse de la manera en que le habló mi amiga la vez anterior. Ésta vez se atrevió a publicar un artículo sobre los dos. Decía que Hermione era mi novia y que me estaba engañando con Krum, el cual estaba realmente enamorado de ella y que la había invitado a visitarlo en el verano. Obviamente al enterarse de esto, Ron se puso furioso, pero Hermione o no pareció darle importancia, o simplemente no se dio cuenta.

La siguiente visita a Hogsmeade nos encontramos con Sirius y hablamos bastante sobre lo ocurrido. Nos contó muchísimas cosas sobre Crouch, que su hijo había sido un mortífago y que él lo había mandado a Azkaban, que estuvo a punto de ser Ministro de Magia, pero que todo lo de su hijo, luego la muerte de éste y su mujer, hicieron que todo se viniera abajo.



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De regreso en el castillo bajamos a las cocinas para entregarle a Dobby unos calcetines que le habíamos comprado en la ida a Hogwarts y nos encontramos con que Winky ahora era una adicta a la cerveza de mantequilla, al parecer era lo que se podría conocer en el mundo muggle como alcohólica.

La clase de Hagrid resultó bastante entretenida, estuvimos buscando monedas de oro toda la clase, pero al final Hagrid dijo que era oro de leprechauns que desaparecería en unas horas, lo que nos llevó a otra discusión con Ron, ya que en los mundiales le había comprado unos omniculares y él creyó haberme pagado con el oro que arrojaron los leprechauns ese día, pero yo no me dí cuenta que había desaparecido, así que me tuve que aguantar un rato a Ron diciendo que odiaba ser pobre.

Por lo tanto, Hermione seguía recibiendo cartas de admiradoras maniáticas mías que al parecer la odiaban por haberme engañado y le decían que no me merecía y que volviera a su casa y no sé qué más, francamente, creo que a ninguno de nosotros nos importaban esas cartas. Ron decía que Hermione no tardaba en empezar una organización llamada "Odio a Rita Skeeter".

Justo un mes antes nos hicieron ir al campo de quidditch para decirnos de qué se trataba la tercera prueba y resultó que era un laberinto. En el centro del laberinto estaría la copa de los tres magos y tendríamos que llegar hasta ella venciendo criaturas que llevaría Hagrid y embrujos que pondrían los profesores. Creo que lo que menos me preocupaban eran los embrujos, los bichos de Hagrid eran los que realmente podrían resultar peligrosos.

Al terminar de explicarnos todo, Krum me pidió hablar a solas. ¡Ni se imaginan de qué quería hablar! Resulta que estaba celoso, bueno, más que celoso, inseguro. Creía que entre Hermione y yo en realidad existía algo más que una amistad y tuve que repetírselo algunas veces para que entendiera que no ocurría nada entre los dos.

Pero entonces, como siempre, ya saben, todo volvió a complicarse. El Señor Crouch salió del bosque prohibido, se veía enfermo, peor de lo que lo había visto antes. Decía cosas sin sentido, sobre Bertha Jorkins y su hijo, que él tenía la culpa, que había hecho cosas terribles, que necesitaba ver a Dumbledore, mencionó a Voldemort, más fuerte. Me fui corriendo a buscar a Dumbledore al castillo mientras lo dejaba con Krum para que lo cuidara un momento.

Cuando regresé con Dumbledore, Crouch ya no estaba y Krum se encontraba tirado e inconsciente, Dumbledore lo despertó y él nos dijo que mientras veía si yo regresaba, Crouch lo había atacado por la espalda. Moody llegó de repente y por órdenes de Dumbledore se internó en el bosque para buscar a Crouch, Karkarov llegó un momento después furioso por el supuesto complot en contra de sus estudiantes y gracias a Merlín, Dumbledore me mandó a la torre de Gryffindor, porque la pelea se estaba poniendo interesante ahí.

Durante una clase de adivinación me quedé dormido y al igual que en el verano, me vi a mí mismo con Voldemort y Colagusano, decían que alguien había muerto, eso había salvado la vida de la rata asquerosa. Tenía que ir a ver a Dumbledore, tenía que decirle lo que había visto, porque ahora me querían a mí.

Subí al despacho de Dumbledore y me encontré con Moody y Fudge, ellos bajaron con Dumbledore a los terrenos para hacer una inspección mientras yo esperaba ahí. Pero como siempre, mi curiosidad me ganó y terminé dentro de lo que parecía un recuerdo sobre un juicio de Karkarov. Al parecer él había sido mortífago y ese día daría nombres a cambio de su libertad. Mencionó a Antonin Dolohov, Evan Rosier, Travers, Mulciber, Augustus Rookwood y para mi sorpresa (¡Ja! Obvio no me sorprendí, era de esperarse) nombró a Severus Snape.

Después de eso, todo volvió a cambiar, al parecer era un nuevo juicio. Ludo Bagman resultó ser el interrogado en aquella ocasión, al parecer lo habían descubierto pasando información a los mortífagos, pero él no tenía idea de lo que hicieron así que decidieron dejarlo libre. Y luego de eso, una vez más todo cambio y otro juicio se formó frente a mí.

Esta vez eran cuatro personas a las que se les juzgaba por atacar con la maldición cruciatus a Frank Longbottom y a su esposa. Uno de ellos, él más joven de los acusados, no paraba de llorar y pedir clemencia, era el hijo de Crouch. Luego de eso, Dumbledore me sacó del pensadero y me explicó como funcionaba.

Después de eso, le conté lo que había ocurrido, el sueño que tuve, todo lo que vi. Él me dijo algo de las desapariciones, dijo que la última vez que Voldemort llegó al poder había comenzado igual, con desapariciones, pero que ahora la gente no le tomaba mucha importancia.

Y entonces le pregunté por los Longbottom y me dijo lo que tanto temía. Eran los padres de Neville y ahora se encontraban en San Mungo, locos. Al parecer eran muy queridos en la comunidad mágica y su ataque fue algo que molestó a todos, por lo que el Ministerio se vio muy presionado para capturar a los responsables.

Ya casi era 24 de junio y lo único que podía hacer era entrenarme con hechizos protectores y maleficios, tenía que prepararme para cualquier cosa que pudiera haber en el laberinto. Sin darme cuenta, el día de la tercera prueba había llegado.



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Una vez más, como ya les había dicho, las cosas se complicaban para mí. Ese mismo día mientras desayunaba llegó El Profeta con un artículo donde me tachaban de violento y peligroso únicamente porque Malfoy dijo que yo podía hablar pársel.

Después de que Hermione saliera corriendo hacia la biblioteca para confirmar no sé qué teoría sobre Rita Skeeter, McGonagall me llamó para decirme que las familias de los campeones estaban aquí y que tendría un momento con ellos. En verdad, no sé porqué, pero por un momento llegué a creer que los Dursley estarían aquí
¡JA! Como si eso fuera posible.

Cuando entré vi a todos los campeones con sus respectivos padres y a dos de los que ahora considero mi familia: Bill y la Sra. Weasley. Por cierto, me pareció ver a Fleur Delacour bastante interesada en Bill, al parecer su aspecto rebelde, el cabello largo y los pendientes, no le disgustaban para nada.

Después salimos a dar una vuelta por los jardines, los demás Weasley's se nos unieron, era como estar de nuevo en La Madriguera, incluso llegó Ginny (tengo que decirlo, ya no era tan tímida frente a mí, era bastante agradable) y al final se nos unió Hermione.

Al principio fue bastante extraño. La señora Weasley se mostró fría con ella, hasta que le pregunté si era por lo que escribió Skeeter, le dije que Hermione y yo no éramos novios. Creo que eso le bastó para volver a la normalidad y actuar del mismo modo cariñoso con ella que de costumbre.

La hora de la tercera prueba llegó. Nos fuimos al campo de quidditch y entonces todo comenzó. Entramos Cedric y yo primero, después Krum y al final Fleur. Ahora estábamos contra reloj y estábamos solos, ya no había nadie que pudiera ayudarnos, a menos que decidiéramos salirnos del concurso.

Lo primero con lo que me topé, después de Cedric huyendo de los escregutos de cola explosiva de Hagrid, fue un dementor, no, eso no podía ser un dementor, era un boggart. Luego escuché los gritos de Fleur y traté de encontrarla, pero no pude, no había rastro de ella. Justo cuando creía que llegaría a la copa sin complicaciones, me topé con los escregutos, lancé hechizos, pero no funcionaban, nada, hasta que logré darle debajo del caparazón y se detuvo.

Luego escuché a Cedric y a Krum discutir, Krum atacaba con un cruciatus a Cedric. De algún modo logré atravesar una pared del laberinto para ayudarlo y luego lanzamos las chispas rojas para que lo recogieran, nunca creí que Krum llegaría tan bajo, hasta me atrevo a pensar que él atacó a Fleur.

Luego seguí mi camino separado de Cedric y me encontré con algo que jamás había visto en mi vida, una esfinge. Me dijo que tenía un acertijo, que la forma más fácil de llegar a la meta era descifrándolo, pero que si me equivocaba me atacaría, en cambio si me quedaba callado me dejaría marchar, así que decidí arriesgarme.

Si te lo hiciera, te desgarraría con mis zarpas,
pero eso sólo ocurrirá si no lo captas.
Y no es fácil la respuesta de esta adivinanza,
porque está lejana, en tierras de bonanza,
donde empieza la región de las montañas de arena
y acaba la de los toros, la sangre, el mar y la verbena.
Y ahora contesta, tú, que has venido a jugar:
¿a qué animal no te gustaría besar?

Después de darle vueltas un rato llegué a la conclusión correcta: araña. La esfinge simplemente te hizo a un lado y me dejó pasar. Seguí avanzando y pude verla, pero antes de que corriera para tomarla Cedric pasó corriendo velozmente frente a mí, entonces una araña gigante lo atrapó y sin dudarlo, acudí en su ayuda (Lo sé, soy un estúpido por ayudarlo, me ganó en el quidditch, me ganó a la chica y ahora estaba apunto de ganarme la copa, pero no podía dejarlo así).

La copa estaba ahí, cerca, tan cerca y a la vez tan lejos. Le dije que la tomara, pero no quería, decía que yo le había salvado la vida dos veces, que yo la tomara, pero no. El torneo no se trataba de eso, además, de cualquier modo, él había llegado antes, igual que le pidió a Cho ir al baile con él antes, una vez más, me había ganado.

No lo niego, por un momento, quise tomar la copa. Pude verme salir del laberinto con la copa en las manos a Cho mirándome, pero de pronto volví a la realidad. Entonces se me ocurrió algo genial. Podíamos tomarla los dos, empataríamos, teníamos los mismos puntos, entonces con la puntuación máxima seguiríamos empatados, sería una victoria para Hogwarts y todo terminaría.

Cedric aceptó y me ayudó a llegar al pedestal, contamos hasta tres y tomamos la copa. ¡Y GANAMOS! ¡Sí, y Snape después de eso Snape se volvió mi mejor amigo y Cedric y yo compartimos a Cho algunos días a la semana! ¡Claro que no! En cuanto tomamos la copa sentí un jalón y todo empezó a dar vueltas alrededor y Cedric iba a mi lado.



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Llegamos a un cementerio, ya no estábamos en Hogwarts y alguien nos observaba. Pronto un hombrecito llegó con lo que parecía ser una túnica hecha bola en los brazos. Sentí un dolor punzante en la cicatriz y entonces alguien habló.

- Mata al otro
- Avada kedabra

Cuando abrí los ojos Cedric estaba a un lado de mí, en el suelo, inmóvil, muerto. Miré alrededor y pude ver claramente el nombre de una tumba: Tom Riddle.

Ese maldito de Colagusano me ató a la tumba y dejó el nudo de ropas frente a mí, lo miré cuando Pettigrew se alejó y me di cuenta que no quería que aquello saliera de ahí, sabía lo que había dentro, casi podía saber lo que pasaría después.

Entonces le indicó que era tiempo, que se diera prisa y pude ver lo que se ocultaba en el nudo de ropas. Era como un niño, débil, extraño. Tenía los brazos y las piernas sumamente delgados y su rostro era como de serpiente, plano, deforme.

Colagusano lo tomó y lo echó al caldero que ya tenía listo.

¡Hueso del padre, otorgado sin saberlo, renovarás a tu hijo! - hueso pulverizado salió de la tumba y cayó dentro del caldero - ¡Carne... del vasallo... voluntariamente ofrecida... revivirás a tu señor! - decía mientras se cortaba la mano derecha - Sa... sangre del enemigo... tomada por la fuerza... resucitarás al que odias - me hizo una cortada en el brazo.

Entonces todo sucedió muy rápido. Yo rogaba porque todo hubiera salido mal, porque aquello que había entrado al caldero no saliera de ahí nunca, pero mis plegarias nunca fueron menos escuchadas que en ese momento. Voldemort había regresado.

Y entonces ocurrió. Tomó el brazo de Colagusano y tocó la marca tenebrosa en él. Mi cicatriz comenzó a arder aún más y pronto pude ver que el lugar se iba llenando de gente, encapuchadas y con máscaras, formaban un circulo alrededor nuestro y dejaban espacios para los restantes.

- Bienvenidos, mortífagos - dijo Voldemort en voz baja -. Trece años... Trece años han pasado desde la última vez que nos encontramos. Pero seguís acudiendo a mi llamada como si fuera ayer... ¡Eso quiere decir que seguimos unidos por la Marca Tenebrosa!, ¿no es así?

Pronto comenzó a hablar. Decía que lo habían negado, que por algo seguían libres, con todos sus poderes, que habían negado haber estado de su lado para salvarse o que se habían unido a Dumbledore para estar a salvo. Uno de ellos se acercó para rogar clemencia y él lo atacó con la maldición cruciatus, él dijo su nombre. Era Avery.

Después les dijo que los haría pagar cada año de los 13 que él estuvo sin poder, sin ayuda. Y entonces recompensó a Colagusano, dijo que a pesar de que regresó por miedo, fue el único que le ayudó y que ya había pagado parte de su deuda. Le hizo aparecer una mano de plata en lugar de aquella que se cortó.

Lucius Malfoy estaba entre ellos y también fue recriminado por su falta de fe en su señor. Señaló uno de los huecos, dijo que faltaban los Lestrange. Macnair, el verdugo del Ministerio que iba a matar a Buckbeak también estaba entre ellos. Entonces nombró algunos apellidos más, que también me resultaron conocidos: Crabbe, Goyle y Nott.

Luego llegó a un hueco más grande, faltaban seis personas: tres mortífagos muertos (seguramente Rosier era uno de ellos), otro al cual llamó demasiado cobarde para regresar, otro que dijo al parecer lo había dejado para siempre y uno más que dijo ser su vasallo más fiel. Él era el responsable de que yo me encontrara entonces ahí. Estaba en Hogwarts.

Siguió hablando, casi me atrevo a decir que olvidó que yo me encontraba ahí. Habló sobre cómo fue su caída, cómo logró sobrevivir, cómo esperó y esperó a que alguien fuera a buscarlo pero nadie llegó nunca, cómo se topó con Quirrell y entró a Hogwarts para tratar de obtener la piedra filosofal, cómo había vuelto a huir a Albania y que Colagusano lo había encontrado, que se toparon a Bertha Jorkins y ella le dio toda la información que necesito.

Entonces quería probar algo más, quería demostrar que nadie era más poderoso que él, que yo no era más poderoso que él y entonces me soltó, dijo que me daría una oportunidad para defenderme, tendríamos un duelo sin Dumbledore y sin una madre que muriera por mí, sólo entonces comprobaría que no soy mejor que él.

El duelo empezó, me lanzó un cruciatus, intentó con el imperio un par de veces, pero ya no podía controlarme y cuando por fin lanzó el avada kedabra, las varitas se conectaron y de la varita de él comenzaron a salir los fantasmas de Cedric, Frank Bryce, Bertha Jorkins, mamá y papá, todos me daban palabras de aliento, todos estaban conmigo.

- ¡Aguanta, Harry! - dijo Cedric
- Entonces, ¿era un mago de verdad? - dijo Frank, fijándose en Voldemort -. Me mató, ése lo hizo... ¡Pelea bien, muchacho!
- ¡No sueltes! - me gritó Bertha está vez -. ¡No sueltes, Harry, no sueltes!
- Tu padre está en camino... - dijo mamá en voz baja -. Quiere verte... Todo irá bien... ¡ánimo!...
- Cuando la conexión se rompa, desapareceremos al cabo de unos momentos... - por fin veía a mi padre de nuevo - pero te daremos tiempo... Tienes que alcanzar el traslador, que te llevará de vuelta a Hogwarts. ¿Has comprendido, Harry?
- Sí - contesté jadeando y haciendo un gran esfuerzo por sostener la varita
- Harry - me dijo Cedric -, lleva mi cuerpo, ¿lo harás? Llévales el cuerpo a mis padres...
- Lo haré - contesté
- Prepárate - susurró papá -. Prepárate para correr... ahora...
- ¡YA! - grité



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No supe ni cómo, pero corrí lo más rápido que pude y llegué hasta el cuerpo de Cedric esquivando tumbas y maldiciones, atraje la copa a mí y así como aparecimos en el lugar, desaparecimos de él.

Llegué a Hogwarts, todos estaban ahí, se dieron cuenta que Cedric estaba muerto, yo no quería irme de su lado, tenía que llevarlo con sus padres, pero entonces Dumbledore me dejó solo un momento y alguien me sacó de ahí.

Moody me sacó del bullicio y me llevó a su oficina. Decía que me llevaría a la enfermería pero no fue así. Entonces empezó a hacerme preguntas, me preguntó sobre todo lo que había pasado, los mortífagos, la pelea, el regreso de Voldemort. Era él, Moody fue quien puso mi nombre, quien manipuló todo para que yo entrara, quien me ayudó de una u otra manera para llegar bien situado al laberinto, él se libró de los otros campeones para que yo llegara al final. El mortífago en Hogwarts, el traidor, no era Karkarov, era Moody.

Justo cuando creí que estaba por terminar conmigo pude ver en su deflector de enemigos las siluetas de Dumbledore, Snape y McGonagall, lo aturdí y entonces ellos entraron. Dumbledore se veía furioso, jamás lo había visto así, le dijo a Snape que fuera por una poción de la verdad y una elfina llamada Winky a las cocinas y a McGonagall le dijo que fuera a la caballa de Hagrid por un perro enorme y negro junto al huerto de las calabazas para que lo llevara a su oficina y le dijera que esperara, seguro que era Sirius. Entonces ocurrió lo que más extraño me pareció. Dumbledore me dijo que ese no era Moody, que yo nunca lo había visto en realidad. Abrió el cofre con siete cerraduras que Moody me había enseñado y ahí estaba él
el verdadero Moody.

El efecto de la poción multijugos se terminó dejando ver a Barty Crouch Jr. Nos contó toda la historia, cómo su padre lo había sacado de Azkaban por deseos de su moribunda madre, cómo había sido sometido por él con la maldición imperio, él me robó la varita en los mundiales desde el asiento "vacío" que cuidaba Winky para le señor Crouch, convocó la marca, Voldemort lo rescató, mató a su padre y me llevó hasta el final del torneo sólo para que su señor regresara.

Dumbledore me llevó a su oficina y nos encontramos con Sirius, él me pidió que les contara todo lo que pasó y así lo hice, les dije todo, y cuando llegué a la conexión de las varitas, la respuesta fue tan obvia para él que supuse que hasta era tonto: Priori Incantatem.

Dijo que cuando las varitas hermanas pelean entre sí una obliga a la otra a vomitar los hechizos realizados del más reciente hacia atrás y supo que había visto a Cedric, que había visto a mis padres. La pluma de mi varita y de Voldemort eran de Fawkes.

Después de todo eso me llevó a la enfermería, ahí me esperaban Bill, la Sra. Weasley, Ron y Hermione. Me dieron una poción para dormir sin soñar, pero después de un rato, no sé cuánto exactamente los gritos me despertaron.

Fudge no creía en el retorno de Voldemort, no creyó en Dumbledore ni en mí, para él sólo eran cuentos, mentiras de un niño chiflado. Crouch estaba muerto, un dementor le dio el beso antes de que pudiera confesar. Todo estaba perdido.

Dumbledore y él discutieron, el primero tratando de hacer ver al Ministro la realidad y el segundo negando todo para no perder su carrera. Sus caminos ahora estaban separados. Fudge me dejó el premio del torneo y se fue. Entonces Dumbledore comenzó a dar instrucciones y le pidió el apoyo a la Sra. Weasley y también le dijo que hablara con el Sr. Weasley. Las cosas ya empezaban a cambiar.

Después de obligar a Snape y a Sirius a darse la mano le dijo a mi padrino que fuera a buscar a Lupin, a la Arabella Figg (hay algo familiar en ese nombre, pero no lo recuerdo) y a Mundungus Fletcher, según esto son de un antiguo grupo, pero además tendría que esconderse un tiempo. Y a Snape no sé qué le pidió, sólo le dijo que él ya sabía lo que quería, que lo hiciera si estaba dispuesto y él aceptó.

Después de todo, me hicieron tomar la poción
me dormí.

El último día de clases fue lo peor. Tuve que ir al Gran Comedor cuando todos estaban ahí y soportar los murmullos de la gente al pasar. Dumbledore habló. Dijo muchas cosas sobre lo ocurrido, habló en honor a la memoria de Cedric, habló por mí, le dijo a los de Drumstrang y Beauxbatons que los recibiría en cualquier momento que quisieran regresar, que ahora debíamos estar más unidos que nunca.

Después de eso, el regreso, como todos los años. No. Esta vez era diferente.

El regreso en el tren fue bastante normal, la única diferencia fue la hazaña de Hermione. Había descubierto cómo era que Rita Skeeter lograba publicar todas esas cosas aún teniendo el paso prohibido en el colegio. Era una animaga. Se convertía en un pequeño escarabajo y ahora Hermione la tenía atrapada en un frasco en su mochila.

También llegó Malfoy con Crabbe y Goyle, me dijo que era un tonto por no haberle hecho caso cuando llegamos a Hogwarts y juntarme con la chusma, que nosotros seríamos los siguientes en caer y justo cuando intentaba burlarse de que Cedric había caído antes, una lluvia de hechizos de nosotros y los gemelos Weasley los dejaron fuera de combate.

Fred y George también nos contaron que Bagman no les había pagado, que era a él a quien habían intentado chantajear todo el año, que los había estafado. Entonces el viaje terminó, tan pronto que ni siquiera me había dado cuenta. Antes de bajar del tren les dí el dinero del premio a Fred y a George, yo no lo quería, no lo necesitaba, ellos lo usarían para alegrar al mundo en esta situación. ¡Ah! Pero les pedí sólo una cosa: una túnica nueva para Ron.

Tío Vernon ya me estaba esperando del otro lado de la barrera. La señora Weasley estaba muy cerca de él. Al verme, me dio un abrazo muy fuerte y me susurró al oído:
- Creo que Dumbledore te dejará venir un poco más avanzado el verano. Estaremos en contacto, Harry.
- Hasta luego, Harry - se despidió Ron con una palmada en la espalda.
- ¡Adiós, Harry! - me dijo Hermione, e hizo algo que no había hecho nunca: me dio un beso en la mejilla.
- Gracias, Harry - musitó George, mientras Fred, a su lado, asentía con la cabeza.

Les guiñé un ojo, me volví hacia tío Vernon y lo seguí en silencio hacia la salida. No había por qué preocuparse todavía, como dijo Hagrid: "Lo que tuviera que llegar, llegaría, y ya habría tiempo de plantarle cara".



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Los días en casa de los Dursley eran aún más aburridos que antes, intenté ver las noticias un par de veces buscando alguna señal del regreso de Voldemort, pero nada. En este momento, sólo podía pensar en él, en Voldemort, ni siquiera en Cho, después de verla desecha por la muerte de Cedric había estado luchando para borrarla de mi cabeza y ahora Voldemort ocupaba su lugar, estaba en alerta permanente.

Después de que tío Vernon me echara de la sala un día por intentar escuchar las noticias, cada día me tiraba entre las flores a las afueras de la ventana mientras él las veía, pero lo más extraño era que no pasaba nada. Ya había pasado un mes desde su regreso y aún no había pasado nada, cada día era lo mismo, esperar
y luego nada.

Pero una tarde mientras escuchaba las noticias pasaron cosas extrañas: una detonación como de disparo y un gato que salió corriendo de la nada. Saqué mi varita, pero al parecer tío Vernon fue más rápido, porque me agarró del cuello y trató de hacer que guardara la varita, hasta que algo lo hizo que me soltara, pero entonces los vecinos salieron y él fingió que el estallido era el escape de un coche. Pero yo sabía que no era así, eso había sido el sonido de alguien al aparecer o desaparecer.

Estaba furioso, tengo que aceptarlo, todo el tiempo estaba enojado. Estaba harto de estar atrapado con los Dursley, algo me decía que Ron y Hermione estaban juntos, seguro se divertían de lo lindo y yo atrapado en Privet Drive. Estaba cansado de que no me dijeran nada de lo que pasaba, que no me hicieran participar en sus cosas, ellos decían estar ocupados, pero no decían en qué, ¿porqué yo no estaba ocupado?

Caminé y caminé, sin darme cuenta llegué a un parque que estaba cerca de casa, ahí estuve sentado. Después de un rato pasó Dudley con sus amigos y mientras los seguí a distancia de regreso a casa los vi despedirse. Necesitaba relajarme, descargar mi coraje, Dudley sería perfecto. Pero algo extraño pasó, durante nuestra discusión, mientras él se burlaba de mí por los sueños que había estado teniendo sobre el cementerio y la muerte de Cedric, dos dementores aparecieron y nos atacaron. Por poco no la libramos, logré hacer un patronus bastante fuerte y justo después de eso la señora Figg nos encontró. Sí, la señora Figg, mi vecina loca y chiflada.

Resultó que ella conocía a Dumbledore y que estaba vigilándome, junto con ese tal Mundungus Fletcher, ahora entiendo lo del antiguo grupo, porque hasta donde entendí me estaban vigilando en ciertas guardias para que no hiciera magia. Así que me acompañó hasta casa y me dejó en la entrada.

Una vez adentro Dudley logró decir a mis tíos que yo lo había embrujado y justo cuando estaban a punto de matarme por eso, llegó una carta del Ministerio. Me habían expulsado e irían a romper mi varita. Y justo cuando había tomado la decisión de no darle cuentas a mis tíos e irme, una segunda lechuza del Sr. Weasley me llevó una carta, donde decían que no saliera, no entregara mi varita, no hiciera magia y Dumbledore estaba arreglando las cosas.

Comencé a hablar con mis tíos, contarles lo ocurrido. Bueno, técnicamente Dudley les contó su versión y yo sólo hablé para corregirlo, pero lo más sorprendente fue que tía Petunia sabía sobre los dementores y Azkaban, esta noche realmente fue de sorpresas. Además, llegó una tercer carta, una más del Ministerio, diciendo que no me expulsarían y que tendría una vista disciplinaria para determinar si destruían mi varita y si permanecía en el colegio. Una cuarta carta, ahora de Sirius. "No vuelvas a salir de casa, pase lo que pase".

Seguí explicándoles todo, estaba furioso, frustrado, no quería seguir ahí, sentado y contestando preguntas, pero cuando llegué a la parte en donde yo sospechaba que Voldemort había sido el causante de todo esto, todo cambió. Tía Petunia ya no era la misma, me miró como nunca me había visto en la vida. Sabía lo que significaba su regreso. Tenía miedo.

Tío Vernon estaba furioso, me quería echar de la casa, decía que no iba a dejarme que me quedara más tiempo si un loco me perseguía para matarme, no quería exponer a su familia y yo no sabía qué hacer. La cabeza me mataba, estaba frustrado, confuso, pero no podía salir de la casa, entonces una quinta lechuza, pero no era para mí, era para ella. Un vociferador. "Recuerda mi última
Petunia". El vociferador ardió y ella dijo que me quedaría.

Subí a mi habitación y envié a Hedwig con cartas para Sirius, Ron y Hermione, le dije que los picoteara de ser necesario hasta que escribieran una carta diciendo lo suficiente, pero no pasó nada, pasé cuatro días sin saber nada, sin respuesta. Hasta que una noche llegaron por mí. El profesor Lupin, Moody, Dedalus Diggle (a ese lo conocí en el Caldero Chorreante), Nymphadora Tonks, Elphias Doge, Kingsley Shaklebolt, Emmeline Vance, Sturgis Podmore y Hestia Jones, eran mi nueva escolta.

Tonks subió conmigo para ayudarme a preparar mis cosas antes de la señal y arriba me mostró lo que hacía. Era una metamorfomaga, podía cambiar su aspecto a su antojo. Y cuando bajamos al parecer ya estaba todo listo.

- Excelente - dijo Lupin -. Tenemos cerca de un minuto, creo. Probablemente deberíamos salir al jardín ya que estamos listos. Harry, he dejado una carta a tu tío y a tu tía diciendo que no se preocupen...
- No lo harán - le dije
-
.que estas a salvo...
- Eso solo los deprimirá
-
y que los volverás a ver el siguiente verano
- ¿Tengo que?

Cuando la señal llegó salimos de la casa sobre las escobas. Todos iban rodeándome, al parecer el plan era llevarme sano y salvo, si alguien moría, los demás deberíamos seguir. Por fin después de un rato, no sé si fueron horas o tal vez días, por fin descendimos. Moody me dio un pergamino y dijo que lo memorizara.

"El cuartel general de la Orden del Fénix está ubicado en el número 12 de Grimmauld Place, en Londres"



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =D

El llegar a ese lugar no fue exactamente lo mejor que me pudo haber pasado. Seguía furioso. Ron y Hermione estaban ahí, junto con los demás Weasley. De hecho, en el momento en que llegamos la Sra. Weasley dijo algo de una reunión que ya había comenzado antes de que yo llegara y me llevó a mi dormitorio antes de regresar para integrarse.

Ahí Ron y Hermione sirvieron para descargar mi frustración, les grité, para ser honesto, creo que nunca me había comportado de ese modo con ellos y ahora que lo pienso, me sentí culpable. Pero estaba molesto. No era justo que yo hubiera pasado tanto tiempo en Private Drive y ellos estuvieran tan a gusto ahí, juntos, como si nada.

Fred y George también llegaron. Después de eso llegó Ginny. En realidad se veía diferente, cada año me sorprendía cada que la volvía a ver. Creo que el año pasado casi ni conviví con ella, sólo estaba pensando en el torneo, en Cho, en las pruebas, en todo, menos en disfrutar el año con mis amigos. Ella también tenía un par de cosas que decir, además de explicarnos cómo es que Tonks le había dicho que podíamos descubrir si la puerta tenía un encantamiento de impasibilidad.

Después de eso y de que los gemelos escaparan, la Sra. Weasley nos llamó para cenar. Fue entonces cuando supe donde estábamos. Tonks tiró un paragüero en forma de pierna de trol cuando pasaba por el vestíbulo, lo que hizo que un gran cuadro de una mujer extraña comenzara a gritar insultos y maldiciones para todos. Era Walburga Black. La madre de Sirius.

La cena pasó de lo más normal, como toda cena en casa de los Weasley pero con mucha más gente involucrada, incluso las chicas se divertían con las trasformaciones de Tonks que cambiaba su cabello y partes de la cara, como por ejemplo, su nariz la transformaba en un morro de cerdo de vez en cuando, al parecer era la nariz preferida.

Después de la cena Sirius atrajo mi atención, dijo que le resultaba extraño que no hubiera preguntado nada sobre Voldemort. Creo que sólo estuve esperando a que alguien tocara el tema para seguir hablando, pero la Sra. Weasley no quería decirnos nada, en fin, después de una larga discusión, decidieron que ya no podían ocultarle las cosas a Fred y George, que Ron y Hermione de cualquier modo se enterarían de todo porque yo se los diría, pero la pobre de Ginny tuvo que irse antes de que explicaran algo.

Me dijeron que la orden la dirigía Dumbledore y que muchos de sus integrantes fueron los que la formaron originalmente, cuando mis padres estaban en ella. Ahora lo sobrevivientes se encargaban de reclutar más gente, de hecho Tonks y Kingsley eran de los miembros más recientes y que eran aurores que estaban dentro del Ministerio.

El detalle de todo, era que al parecer el otro bando era el que parecía quieto. Dumbledore tenía ideas muy aproximadas de lo que Voldemort hacía, pero no había nada más. Al parecer había decidido moverse en la clandestinidad, quería aprovechar al máximo el tiempo que tuviera antes de que se notara su regreso y aprovechar que el Ministro intentaba desacreditarme, así cuando él decidiera dar la cara. Además buscaba algo, un arma, algo que no tenía la vez anterior.

Los días pasaron sin novedades después de esa noche. La Sra. Weasley nos tenía ocupados descontaminando la casa, así que no había mucho tiempo libre para ponerme a pensar en cosas como la vista o lo que estaba tramando Voldemort.

Una tarde mientras desdoxyzabámos el salón, Sirius me mostró el papel tapiz que mostraba su árbol genealógico. Al parecer había al menos unos cinco personajes borrados de él, uno de ellos era él. Resultó que él era tío de Tonks y primo en algún grado de los Sres. Weasley (de ambos por separado), además su prima Andrómeda (la mamá de Tonks) era hermana de Bellatrix Lestrange y Narcisa Malfoy, según dijo Sirius, casi todos los magos de sangre limpia estamos emparentados. Pude ver apellidos conocidos como Crabbe, Goyle, Crouch, Burke, Longbottom, Bulstrode, Rosier, Lestrange, Malfoy e incluso Potter, esos seguro que eran de mi familia.

En fin, al parecer la familia de Sirius, eran de esos como los Malfoy que se empeñaban en no relacionarse con los nacidos muggles, los mestizos o los que apoyaban a muggles y otros seres y criaturas, así que en general era bastante obvia la razón por la cual Kreacher, el elfo doméstico de la casa de los Black, murmuraba siempre insultos cuando nos veía.

Pero el tiempo pasó más rápido de lo que imaginé y el día de la vista llegó por fin.

El día de la visita me levanté temprano, demasiado diría yo, eran cerca de las cinco y no pude volver a dormir, así que me vestí y bajé a la cocina a desayunar. Ahí estaban Tonks, Lupin, Sirius y los Sres. Weasley. Desayuné y me fui con el Sr. Weasley al Ministerio.

Usamos el metro para acercarnos lo más posible y entramos por una caseta telefónica que había en la calle. Lo que más recuerdo fue la fuente de los hermanos mágicos y me prometí a mí mismo que si salía bien de la vista, lanzaría 10 galeones a ella, porque lo recaudado iría a dar a San Mungo.

Lo malo fue (como siempre, ya saben, todo lo malo me ocurre a mí), que cuando llegamos a la oficina del Sr. Weasley, su compañero un tal Perkins, nos dijo que mi vista se había cambiado de hora y de lugar, así que aunque nos venimos mucho muy temprano, ahora estaba por llegar tarde a mi vista disciplinaria.

El Sr. Weasley me llevó hasta la sala donde sería la vista. Estaba llena de gente, al parecer el jurado completo, todo el Wizengamot. Todos tenían la cara de querer mandarme a Azkaban por el resto de mi vida, pero entonces llegó Dumbledore con la Sra. Figg y se encargaron de declarar a mi favor y al final, pude respirar en paz. Me absolvieron.

Pero Dumbledore en ningún momento me dirigió una mirada. Me ignoró olímpicamente.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DAntes de salir del Ministerio pasé frente a la fuente de los Hermanos Mágicos y me detuve a tirar en ella todo lo que traía conmigo en mi monedero.

En Grimmauld Place las cosas parecían mejorar, todo se veía diferente que cuando no sabía si volvería a Hogwarts, incluso Fred, George y Ginny se pusieron a cantar y bailar que me había librado, fue genial, por un momento poder pensar tranquilamente en mi regreso a la escuela, no estar preocupado ni enojado por nada más.

Pero luego llegaron las cartas de Hogwarts y me molesté aún más. Habían nombrado prefectos a Ron y a Hermione y a mí no me habían tomado en cuenta. Era increíble que Dumbledore los hubiera escogido a ellos en lugar de a mí, cuando en realidad, yo he hecho muchísimas cosas más importantes que ellos dos juntos. Lo sé, ellos siempre me acompañan y me apoyan, pero en muchas ocasiones yo estuve solo.

La señora Weasley le compró una escoba a Ron como premio, una Barredora, e hizo una pequeña fiesta para celebrar el nombramiento de ambos y en ella, Moody me enseñó una foto de la orden original, pude ver a mis padres, a los Prewett, los Longbottom, mis padres, y muchos más que tiempo después de esa foto murieron por la causa. Entonces escapé de ahí, quería descansar.

Camino al dormitorio me topé con algo espantoso. La señora Weasley había tratado de librarse del boggart que estaba en el escritorio del salón, pero no lo había logrado. En cambio, éste adoptó la forma de todos y cada uno de los Weasley, muertos, incluso yo. En ese momento no sabía qué estaba pasando conmigo, era increíble que sólo unos minutos antes hubiera estado tan molesto por una estúpida insignia. Ellos eran mi familia ahora, eran mis amigos, la gente que me quiere.

El día en que debíamos regresar a Hogwarts llegó de repente. Pasamos todo el día anterior guardando las cosas en los baúles y esa noche tuve un sueño bastante extraño, pero siempre terminaban en el mismo lugar, una puerta cerrada al final den un pasillo.

Como era de esperarse, terminé yendo a la estación con toda una escolta de miembros de la orden, incluso Sirius desobedeció a Dumbledore y me acompañó convertido en perro, lo cual no fue nada bueno porque llamó demasiado la atención de la gente.

Ese viaje fue el primero que hice sin Ron, la verdad me pareció bastante extraño, porque él tenía que ir al vagón de los prefectos y yo me quedé con Ginny, Neville y Luna Lovegood. En realidad todo iba bien hasta que apareció Malfoy para amargarme el viaje y dejarme con la duda de si había reconocido a Sirius en su forma de perro o no.

Al bajar del tren nos encontramos con otra no tan agradable sorpresa. Hagrid no estaba. En su lugar estaba la profesora Grubbly-Plank que siempre sustituía a Hagrid cuando no podía dar clases. Pero no nada más eso me tomó por sorpresa, sino que también había unos extraños animales tirando de los carruajes que por lo general se movían solos y lo peor era que mis amigos no los veían. Al parecer sólo los veíamos Luna y yo.

Genial
Ahora sí estoy loco.

Además de toparme con que estaba casi tan loco como Lunática Lovegood, Hagrid no había vuelto al colegio, cuando llegamos a Hogwarts su cabaña se veía oscura y vacía y para mi mala suerte, algo terminó de empeorar las cosas.

La nueva profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras era Dolores Umbridge, una bruja con cara de sapo que estuvo en mi vista, que trabaja para el Ministerio, que se atrevió a interrumpir a Dumbledore a medio discurso para pararse a decir una bola de tonterías y que para colmo, según Hermione, su presencia significaba que el Ministerio se estaba inmiscuyendo en Hogwarts.

Además de todo eso, por si creían que no podía empeorar la situación, Seamus regresó molesto conmigo, todo porque la tonta de su madre leyó El Profeta y cree todas las tonterías que estuvieron diciendo sobre mí y sobre Dumbledore, así que no quería que él volviera al colegio. Lo único bueno que sucedió esta noche fue que Neville por primera vez se armó de valor y me defendió diciendo que su abuela y él me creían y me apoyaban.

Creo que este año será peor de lo que imaginé.

El primer día era horrible: Binns, Snape, Trelawney y Umbridge, todo en un solo día. Lo único que me pudo alegrar un poco fue Cho, que se me acercó antes de la clase de Snape y pudimos platicar un momento, antes de que Ron le dijera algo sobre los Tornados y ella saliera huyendo. El hecho de que fuera ella quien me había buscado me alegró un poco, pero no dejaba de sentirme extraño, estaba molesto, constantemente, me sentía furioso sin razón y todo me molestaba. Algo en mí estaba mal.

Para colmo rematamos mi "excelente" día con la estúpida clase de Umbridge, que resultó ser una pérdida de tiempo casi tan aburrida como la de Binns, además de que me castigo por decirle que era una mentirosa por decir que Voldemort había vuelto y me mandó con la profesora McGonagall, que me dijo que según esto, me había castigado toda la semana, así que además de sus estúpidas clases, tendría que verla en su despacho cada día a las cinco de la tarde.

Creo que fue el martes, cuando al entrar a los invernaderos vi a Luna salir de herbología, iba detrás de Ginny que segundos después de saludarnos volvió a enfrascarse en una muy animada conversación con un chico de Ravenclaw. Me preguntó si será algo de ella, digo, Ron lo mataría si tratara algo con Ginny, aunque ya viene siendo hora de que salga con alguien, digo, Hermione salió por primera vez con un chico en cuarto, no veo porqué no lo haría Ginny.

Creo que lo único bueno de toda la semana fue que habían elegido a Ron como guardián de Gryffindor, al parecer había dos personas más que lo habían hecho bastante bien, pero al final él se quedó con el puesto. Angelina me dijo que esperaba grandes cosas de él, después de todo, venía de una familia de grandes jugadores de quidditch.

La mañana del sábado fui a la lechucearía a enviarle una carta bastante corta y codificada a Sirius y ahí me topé con Cho de nuevo, creo que ese encuentro me terminó por alegrar la semana. Más tarde fui a practicar un par de horas al campo de quidditch con Ron para que se familiarizara un poco antes del entrenamiento, pero el entrenamiento no estuvo muy bien. Los de Slytherin arruinaron todo, Ron hizo sangrar la nariz de Katie con una quaffle y Fred en lugar de pararle la hemorragia sólo la empeoró, así que Angelina decidió que era suficiente por un día.

Lo último del día fue que Hermione por fin nos ayudo a corregir las tareas y Ron bastante alegre y tímido a la vez le dijo que era la persona más maravillosa que había conocido. Yo insisto, esos dos sólo se hacen tontos, siempre se están peleando pero se apoyan cuando están mal y se echan ánimos, sólo es cuestión de tiempo para que acepten que sienten algo el uno por el otro.

Bueno, en la noche hablé con Sirius sobre todo, el dolor de mi cicatriz, la profesora Umbridge, el hecho de que Hagrid no ha regresado y todo eso, nada fuera de lo normal, sólo me tranquilizó un poco, al parecer las cosas no estaban tan mal, pero obviamente no podrían durar mucho tiempo más así..



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =D¿Decreto de enseñanza N° 23? ¿Qué es eso? Una estupidez que el Ministerio inventó para que Umbridge sea "Suma Inquisidora" de Hogwarts y con eso podrá evaluar y despedir a los profesores que según ella, no sean lo suficientemente buenos enseñando, además
por el N° 22, el Ministro puede poner a quien él quiera para maestros si Dumbledore no encuentra a nadie para el puesto.

Para colmo, Umbridge me volvió a castigar y me perderé un nuevo entrenamiento del equipo. Si Angelina no se hubiera encariñado tanto conmigo, ya me habría sacado del equipo y buscado un sustituto que no estuviera castigado siempre.

Y además
Hermione y Ron quieren que yo les enseñe Defensa Contra las Artes Oscuras
están locos
no sé qué es lo que planean, pero creo que el hecho de que Hermione se armara de valor para decir el nombre de Voldemort, me conmovió, o no sé, algo así, sólo sé que en realidad
si ellos están locos, yo estoy peor, porque justo en este momento estoy pensando qué rayos hacer, en realidad comienzo a convencerme de que tal vez tienen razón.

Ok, casi me han convencido. Después de dos semanas Hermione movió sus últimas piezas para obligarme a hacerlo.

Nos reunimos en Cabeza de Puerco con veinticinco estudiantes más, Hermione les habló y les contó de todo lo que pasaba, se pusieron a enumerar mis logros y hasta Cho habló de mí. Fue bastante buena la reunión y a pesar de que trataba de no mirarla, dice Hermione que Cho no dejó de verme para nada. Hermione dijo que avisaría cuándo sería la primer reunión y firmamos un pergamino.

La rebelión estaba comenzando.

Después a Hermione se le escapó que Ginny salía con Michael Corner. Fue en ese momento que comprendí porqué ella ya me hablaba, al parecer dejé de gustarle, que raro, no sabía que la razón por la que casi no me hablaba era porque yo le gustaba, digo, no es que me sienta mal o que me moleste que esté saliendo con alguien más, es sólo que no lo había notado, aunque a decir verdad, no me importa, parece que éste año las cosas con Cho serán diferentes.

Pero el fin de semana feliz y animado que pasé se terminó el lunes con un nuevo decreto, el número veinticuatro que disolvía todo tipo de grupo, club, organización y equipo, incluyendo al quidditch, así que tendríamos que pedir permiso a Umbridge para que nos deje seguir en el equipo ya que si lo hacemos sin permiso estamos expulsados.

Hedwig regresó con una carta de Sirius con el ala herida, así que la llevé con la profesora Grubbly-Plank para que la curara. Esa misma noche hablamos con Sirius que nos dijo que al parecer el rumor del grupo ilegal de Defensa contra las Artes Oscuras se había extendido. Ahora teníamos que andarnos con más cuidado.

Un par de días después Dobby me contó sobre el lugar perfecto para las reuniones y se lo hicimos saber a los demás. El día de la primer reunión llegó y con eso también le pusimos nombre a nuestro grupo. Cho había comentado que sería genial ponerle ED, por Entidad de Defensa, pero Ginny, tuvo una brillante idea, sugirió que sería bien ED, pero que sería mejor que significara Ejercito de Dumbledore, porque eso era lo que más temía el Ministerio, y obviamente, todos estuvimos de acuerdo.

El día del primer partido llegó, la mañana era fría y despejada, todo parecía estar bien, el único inconveniente era que Ron estaba demasiado nervioso y seguro que eso afectaría el resultado. Además, los de Slytherin se burlaban demasiado de él y llevaban una extraña insignia en el pecho.

- No dejes que Ron lea lo que hay escrito en las insignias de los de Slytherin - me dijo Hermione cuando nos levantamos de la mesa después de desayunar para ir al campo - ¡Buena suerte, Ron! - le dijo mientras se ponía de puntitas y le daba un beso en la mejilla ¡Por fin hizo su movimiento Hermione! - Y a ti también, Harry.

Cuando salimos del gran comedor pude ver las insignias de los de Slytherin que decían "A Weasley vamos a coronar", pero él no le dio importancia, caminaba como aturdido tocándose justo donde Hermione lo había besado segundos atrás. No sé porqué no admiten que se aman de una buena vez.

Al final ganamos el partido, pero no todo fue bueno. Ron había actuado espantosamente y cuando por fin había logrado atrapar la snitch Crabbe me lanzó una bludger, así que los profesores estaban ocupados con eso mientras que Draco insultaba a los Sres. Weasley y a mi mamá, así que George y yo le dimos una paliza mientras las chicas detenían a Fred. Eso nos ganó un gran castigo. Suspendidos de por vida para el quidditch, los tres.

Pero una buena noticia alegró el día: Hagrid volvió.

Cuando fuimos a su cabaña nos contó de su viaje con los gigantes, de cómo asesinaron al jefe de los gigantes que los había escuchado y como el segundo se había negado. Además de que también había mortífagos que intentaban llegar a ellos del mismo modo y al parecer ellos sí lograron convencerlos. Pero entonces Umbridge llegó y al parecer dejó muy en claro que ahora estaba tras Hagrid.

En la última reunión del ED antes de vacaciones Angelina me dijo que ya habían encontrado a nuestros suplentes. Los nuevos golpeadores eran Andrew Kirke y Jack Sloper y para buscador, no saben quién fue: Ginny Weasley.

Durante la sesión, lo único que hicimos fue repasar lo que ya habíamos practicado en las anteriores y al terminar la sesión todos se iban despidiendo con un: Feliz navidad, o cosas por el estilo. Al final, Hermione y Ron se fueron y me quedé solo con Cho, no supe qué fue exactamente lo que pasó, pero me besó, bueno, nos besamos después de que me dijera que le gustaba mucho.

Fue algo realmente sorprendente, es la primera vez que siento algo así. Media hora después de eso llegué a la sala común y pese a no querer contarlo, terminé diciéndole todo a Hermione y a Ron.

Esa noche, algo extraño ocurrió. Tuve un sueño bastante extraño, primero eran cosas sin importancia, sin sentido, pero después todo cambió, yo era una serpiente y estaba arrastrándome por un extraño pasillo, hasta que me topé con el señor Weasley y lo ataqué. Entonces desperté y después de unos minutos Neville regresó con la profesora McGonagall, esta vez creo que sí me creyó.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DDespués de hablar con el profesor Dumbledore llamaron a Fred, George y Ginny, les explicaron brevemente lo que había ocurrido y nos enviaron a Grimmauld Place para esperar a la Sra. Weasley.

Sirius nos recibió y cuando llegó la Sra. Weasley nos dijo que el Sr. Weasley estaba bien y que mañana iríamos a verlo. Después nos mandó a dormir a todos y al día siguiente después de comer nos fuimos a San Mungo para visitarlo. Pero ahí escuchamos a Moody decir que tal vez yo estaba siendo poseído por Voldemort y eso me quitó todas las ganas de estar con la gente el día siguiente, hasta que Hermione llegó e intervino para terminar con todo eso.

- Sé que estás ahí - dijo ella - ¿Podrías salir por favor? Quiero hablar contigo

Me contó que le había dicho a sus padres que se quedaría en Hogwarts a estudiar y que pasaría las navidades con nosotros. Luego bajamos a la habitación en la que nos quedábamos Ron y yo, y ahí estaba él también, con Ginny.

Me preguntaron como estaba y cuando les dije que bien, al parecer no me creyeron. Entonces dijo que habían estado hablando de cómo me había estado comportando el último día y cuando comenzaba a descargarme de nuevo con ellos, Ginny fue la que habló.

- ¡Es verdad! ¡Ni siquiera nos miras!
- ¡Ustedes son los que no me miran a mí! - le respondí furioso

Hermione trataba de romper la tensión, pero no lo logró y entonces me regañó por hacerme el "incomprendido" y una vez más, cuando estaba a punto de volcar toda mi furia contra ellos, Ginny habló.

- Queríamos hablar contigo Harry, pero como desde que llegamos no has hecho más que esconderte

- No quería que nadie hablara conmigo - admití sintiendo que el malestar crecía
- Pues esa es una postura muy estúpida - me dijo ella -, dado que soy la única persona que conoces que ha estado poseída por Quien-Tu-Sabes, y por lo tanto puedo explicarte lo que se siente.
- No me acordaba de eso - esa vez creo que sí había metido la pata
- Pues tienes suerte - me respondió ella fríamente, era la primera vez que ella me hablaba así
- Lo siento. Entonces
¿creen que estoy poseído?

Luego Ginny comenzó a decirme lo que ella sintió y esas lagunas mentales que parecía tener cuando Voldemort la poseía, entonces llegué a la conclusión de que no había pasado nada, en realidad, yo no había tenido nada que ver ahí.

Después de eso las cosas comenzaron a mejorar. En Grimmauld Place se respiraba otro ambiente totalmente diferente al de verano, incluso Sirius había adornado la casa con motivos navideños y ahora estaba irreconocible.

Lo único que vino a cambiar las cosas fue que el día después de navidad cuando estuvimos en San Mungo nos topamos con Lockhart y al llevarnos a la sala en la que estaba internado, encontramos a Neville y su abuela, que estaban visitando a sus padres.

Ahí Ron, Hermione y Ginny se enteraron de qué era lo que en realidad le había sucedido a la familia de Neville, que Bellatrix Lestrange había torturado a sus padres hasta la locura y que por eso ahora ellos estaban ahí.

Después de eso las cosas no podían ir tan bien, lo sabemos, siempre que parece que todo se comienza a arreglar algo viene y termina por arruinarlo. La Sra. Weasley me dijo dos días antes de volver que Snape estaba en Grimmauld Place y que quería hablar conmigo.

Cuando entré a la cocina estaba él solo con Sirius, se podía sentir el odio que sentían mutuamente y después de una buena serie de comentarios mordaces por parte de ambos, Snape me dijo que Dumbledore lo había enviado para avisarme que me daría clases de Oclumancia.

Eran artes oscuras avanzadas, se suponía que con esto, yo lograría bloquear mi mente de cualquier tipo de ataque mental, en especial de los ataques de Dumbledore, lo malo es que precisamente tenía que Snape quién me enseñara.

Hubo una gran pelea, traté de detenerlos, pero de no ser por los Weasley que entraron en el momento más indicado a la cocina, no sé qué hubiera pasado, porque ni Sirius, ni Snape parecían tener intensiones de detenerse.

Al otro día Tonks y Lupin nos estaban esperando para regresar a Hogwarts, nos acompañarían el autobús noctámbulo, pero antes de salir Sirius me dio un objeto pequeño del tamaño de un libro de bolsillo y me dijo que lo utilizara para saber si Snape me la estaba haciendo pasar mal.

Las vacaciones habían terminado, tenía más razones para quedarme que para irme, allá estaría Umbridge, no jugaría al quidditch y aparte tendría esas horribles clases con Snape, acá por lo menos estaría con Sirius. Pero tenía que volver. Tenía que seguir con el ED.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DEl primer día no fue tan malo como esperaba. De hecho fue bastante bueno hasta antes de las seis. Me encontré con Cho en el gran comedor, creí que me preguntaría sobre la siguiente reunión del ED como la mayoría lo había hecho, pero no. Me dijo algo de la próxima salida a Hogsmeade y San Valentín, al principio no capté la indirecta, pero poco antes de que se marchara la llamé y la invité a ir conmigo a Hogsmeade en la próxima visita. Estaba feliz.

Pero luego llegaron las clases particulares de Snape. Me dijo que la Oclumancia servía para bloquear la Legeremancia que era algo así como leer las mentes, entonces yo tenía que lograr bloquearlo. Estuvimos practicando un buen rato, pero no pasaba nada, siempre lograba ver bastante antes de que yo pudiera lograr que se detuviera. Pero en una de sus intromisiones a mi mente pude ver un recuerdo. El día de la vista, cuando iba corriendo con el Sr. Weasley hacia la sala, pude ver la puerta, esa puerta con la que he soñado durante meses, algo había en el Departamento de Misterios, algo que Voldemort necesitaba. Eso era lo que estaban vigilando los miembros de la orden.

Llegó el famoso día de San Valentín y yo tuve que irme con Cho a Hogsmeade. Ni Ron ni Ginny fueron porque tenían entrenamiento de quidditch, según Ron, el equipo era pésimo, Sloper y Kirke eran aún más malos que él en su peor día así que Angelina iba a aprovechar todo el tiempo que fuera necesario. Además, Hermione también se portó muy rara, le llegó una carta y salió corriendo a responderla sin decir nada más que me reuniera con ella al medio día.

La cita con Cho iba bastante bien, hasta que fuimos al Salón de té de Madame Pudipié y nos topamos con Roger Davis y su novia, entonces como no sabía qué decir, y la escena de esos dos besándose ya resultaba demasiado incómoda de observar, le comenté a Cho del encuentro con Hermione, y que me acompañara, pero todo eso lo complicó más, porque al parecer ella se puso celosa y terminó por irse dejándome solo y siendo el centro de atención en todo el establecimiento.

Al llegar a las Tres Escobas me encontré con Hermione, Luna y Rita Skeeter. Resulta que el maravilloso plan de Hermione consistía en que Rita escribiera mi propia versión de las cosas, todo lo del regreso de Voldemort, los nombres de los mortífagos que estaban presentes esa noche y demás detalles sobre lo ocurrido en el cementerio, Luna sólo servía de medio, pues su papá publicaría la historia en El Quisquilloso, ahora sólo faltaba que yo les contara como pasaron las cosas.

La entrevista resultó genial, hasta recibí correo de lectores, algunos decían que estaba loco, pero mucho más me creían. Lo que hizo que todo el colegio lo leyera fue que a la cara de sapo se le ocurrió prohibir la revista El Quisquilloso y eso aseguró que incluso las sucias serpientes leyeran el artículo, pero lo mejor era que no podían reclamarme nada porque eso los delataría.

Lo malo de esos días fue el partido contra Hufflepuff, Ginny atrapó la snitch, pero la pésima actuación de Ron nos hizo perder de cualquier modo por diez puntos. Traté de subirles el ánimo, pero Ron estaba hecho pedazos y Ginny, a pesar de ser muy buena (lo acepto, me sorprendió) me dijo algo que aunque no quisiera me llenó de esperanzas. Ella confía en que el próximo año que Umbridge se vaya, yo volveré al puesto y ella se presentará para las pruebas de cazadora, porque el año que viene se marchan Angelina y Alicia. Ahora que lo pienso
creo que la tendremos difícil el año siguiente.

¡Ah! Lo olvidaba, la cara de sapo quiso echar a la profesora Trelawney, pero Dumbledore no la dejó, le dijo que ella podía seguir viviendo en el castillo y nombró a Firenze (un centauro que conocí en el bosque en primer año), profesor de adivinación.

Y para completar unos fantásticos días, Umbridge nos descubrió. Resulta que la soplona de la amiga de Cho, Marieta Edgecombe, le dijo de las reuniones. No atraparon a nadie, sólo a mí, y me llevaron a la oficina de Dumbledore, ahí estaba Fudge, Kingsley, un auror llamado y Percy. Pero al final Dumbledore se echó al culpa de todo, y todo gracias al nombre que elegimos de "Ejercito de Dumbledore", lo mejor de todo, lo único bueno entre todo esto, fue que cuando pensaban que atraparían a Dumbledore, él se escapó justo frente a sus narices.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DEl primer día como directora de Umbridge fue genial. Fred y George se encargaron de darle la bienvenida que se merecía. Sus Magifuegos Salvajes Weasley resultaron muchísimo mejores que las bengalas del Dr. Filibuster. Toda la tarde fue de truenos y luces de aquí para allá, petardos y dragones que volaban por los pasillos y entraban a las clases de todos los profesores y que además, hasta la profesora McGonagall había mandado a llamar a Umbridge, porque según dijo Flitwick, ahora con tanto decreto, ya no saben si tienen la autoridad suficiente para hacerse cargo de las cosas.

Esa noche volví a soñar con la puerta, pero esta vez se abría, recorrí varios pasillos hasta llegar a un lugar lleno de estantes con esferas plateadas, pero justo cuando estaba por llegar a lo que parecía que era mi objetivo, un estruendo me despertó, al parecer un petardo y un, no sé qué, chocaron y se fusionaron, así que ahora emitían un ruido peor que el anterior y brillaban con más intensidad. Umbridge seguro se estaría arrepintiendo de haber tomado el cargo y Fudge seguro estaría buscando a Dumbledore para que recuperara el control del colegio.

Al otro día, después de la cena, mientras buscaba un pretexto para no llegar a la clase de Oclumancia, Cho se acercó a mí y comenzamos a hablar, pero para no variar, todo se complicó. Ella insistía en que Marieta no tenía la culpa de lo ocurrido, que simplemente se había sentido presionada porque su madre trabajaba en el Ministerio y culpó a Hermione de habernos hecho firmar el pergamino encantado sin habernos avisado antes. Así que esta vez discutimos mucho peor y
digamos que si de por sí, no entendía a las mujeres, ahora menos.

Me fui al despacho de Snape y justo antes de empezar la sesión de esa noche, Malfoy nos interrumpió, así que me dejó un día más para practicar, pero la curiosidad mató al gato. Cuando Snape se fue me detuve un momento, y entonces vi el pensadero con algunos de sus recuerdos en él. Así que sin pensarlo dos veces, entré en él.

Vi a mi papá, a Sirius, a Remus y a la rata traidora haciendo sus TIMOS, Snape también estaba ahí. Papá era algo presumido, pero físicamente era muy parecido a mí, casi idénticos, salvo por los ojos, él los tenía marrones, y la nariz, que era un poco más larga que la mía. Sirius era bastante atractivo y al parecer ni cuenta se daba de el efecto que causaba en las mujeres. Remus se veía bastante pálido, supongo que la luna llena estaba por pasar o acababa de pasar.

Papá y Sirius molestaron a Snape a la orilla del lago, lo tenían colgado en el aire, con los calzoncillos al aire, hasta que apareció mamá para defenderlo. No entiendo porqué tenía que defenderlo ella, él era de Slytherin, seguro le habría dado razones suficientes a papá y a Sirius para odiarlo. Además, cuando lo habían soltado, insultó a mamá, la llamó sangre sucia, creo que a ella le dolió el insulto, aunque aún no entiendo por qué.

Luego para mi mala suerte, Snape apareció, no el del recuerdo, el Snape adulto. Me sacó del pensadero, estaba furioso, me corrió de su despacho, me dijo que no me quería volver a ver ahí adentro nunca más. Creo que a Dumbledore no le hará nada de gracia que deje de darme lecciones justo ahora, porque además, no he progresado nada.

Es oficial. Amo a los Weasley. El otro día me encontré a Ginny en la biblioteca, me llevaba mi huevo de pascua que cada año me envía su mamá y me dijo que me había visto muy deprimido últimamente, que hablara con Cho. Pero en realidad yo no quería hablar con ella, yo quería hablar con Sirius, pero sabía que era imposible, bueno, para mí lo hubiera sido.

En cambio para ella, según dijo: "crecer con Fred y George te hace creer que nada es imposible". Habló con los gemelos y planearon todo para que el primer día de clases después de las vacaciones de pascua, tuviera mi oportunidad de hablar con Sirius desde el despacho de la cara de sapo.

Fue genial. A media clase tuvo que salir corriendo y yo me fui inmediatamente a su despacho. Cuando pude entrar a la chimenea y conectarme con Grimmauld Place me encontré con Lupin que minutos después llevó a Sirius. Les conté todo lo ocurrido en el recuerdo de Snape y de algún modo lograron que mis sentimientos hacia papá, que últimamente se hallaban bastante confundidos, se aclararan un poco.

Después salí del despacho, y cuando llegué al vestíbulo me encontré con que habían atrapado a los gemelos, al parecer habían hecho un pantano en algún piso en el ala este y era un completo desastre, pero ellos no se dejaron vencer, tomaron sus escobas y escaparon, dejándole una gran encomienda a Peeves, hacerle la vida imposible a Umbridge, lo mejor
fue que él aceptó.

Y para reiterar lo que ya he dicho: amo a los Weasley. Aún teníamos una oportunidad para ganar la copa de la casa, Hufflepuff tenía que ganarle a Slytherin y nosotros teníamos que ganarle a Ravenclaw. La primera parte estaba hecha, sólo faltaba que Ron no arruinara el partido y Ginny fuera más rápida.

Durante los primeros minutos del partido Ravenclaw anotó el primer tanto, peor justo después de eso Hagrid llegó y nos hizo acompañarlo al bosque, resulta que cuando fue con los gigantes encontró a su medio hermano y lo trajo con él. Eso era lo que lo había retrasado tanto, además, era quién lo tenía hecho picadillo, pero era su hermano. Nos pidió a Hermione y a mí que cuidáramos de él si lo despedían y luego regresamos para mezclarnos con el público que salía del estadio al terminar el partido.

Y
¡Ganamos!

Después de una pequeña racha de felicidad, tuvimos que darle la noticia Ron sobre la promesa de cuidar de Grawp. No le agradó demasiado la noticia, pero después de todo, había que verle el lado bueno, ya habían pasado las vacaciones de pascua y Hagrid seguía aquí, así que teníamos esperanzas de que no lo echaran después de todo.

Los TIMOS fueron la cosa más agotadora que he pasado hasta ahora. Por la mañana teníamos los exámenes teóricos y por la tarde los prácticos. Creo que no me fue demasiado mal, seguro que lo peor que podría tener sería en adivinación o historia de la magia, pero francamente no me interesa, lo único malo es que seguro no tendré un extraordinario en pociones y eso deja a un lado mis aspiraciones de ser auror, porque según dijo Snape, él no acepta menos que un extraordinario.

En el último examen, el de historia de la magia, me pasó algo horrible. Me quedé dormido, o algo así, volvía a correr por el pasillo, atravesaba las puertas de las diferentes habitaciones, llegaba al pasillo 97 y corría un poco más, había alguien más ahí, lo torturaba para que me diera eso que tanto quería, pero no quería, Sirius se negaba a dármelo. Entonces desperté.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DTenía que llegar hasta el Departamento de Misterios, tenía que llegar hasta donde estaban. En el colegio no quedaba nadie de la orden, nadie, Dumbledore estaba escondido, Hagrid acababa de huir un par de noches antes mientras pretendían arrestarlo y la profesora McGonagall había sido enviada a San Mungo porque la noche que ocurrió lo de Hagrid casi la matan con cuatro hechizos aturdidores al mismo tiempo. Sólo podía hacerlo yo.

Se lo dije a Ron y Hermione, pero ella parecía aferrada a creer que no era más que un sueño, no querían ayudarme, estaba desesperado, seguro Voldemort estaba apunto de matar a Sirius. Comencé a Gritar, y entonces entró Ginny seguida por Luna.

- ¡Hola! - dijo ella vacilante -. Hemos reconocido la voz de Harry ¿Porqué gritabas? - me preguntó
- No es asunto tuyo - contesté con aspereza y ella arqueó las cejas
- No tienes porqué emplear ese tono conmigo - repuso fríamente -. Sólo quería saber si podía ayudar en algo
- Pues no, no puedes
- Eres bastante maleducado ¿sabes? - comentó Luna con serenidad, pero la ignoré

Lo sé, hay ocasiones en las que soy bastante molesto, en especial con Ginny, que lo único que quiere siempre es ayudarme, pero es que a veces no soporto que todo el mundo quiera involucrarse en mis cosas, pero cuando les pido ayuda me ignoran.

Bueno, Hermione ideó un plan. Ron distraería a Umbridge, mientras Ginny y Luna alejaban a todos del pasillo donde estaba el despacho de Umbridge y nos avisarían si ella regresaba cantando: "A Weasley vamos a coronar". Hermione y yo entraríamos para intentar localizar a Sirius en Grimmauld Place. Si no estaba ahí, me ayudarían a ir al Departamento de Misterios lo más pronto posible.

Todo iba bastante bien, hasta que llegué a la chimenea y no encontré a nadie, no estaba Sirius, ni Lupin, ni Moody, sólo Kreacher, que me dijo que Sirius había salido y que nunca regresaría, que otra vez estaba solo con su ama en su casa. Eso era lo que necesitaba saber, ahora tenía que encontrar la manera de llegar a Londres.

Pero entonces todo se complicó. Nos atraparon, a todos, incluso a Neville que intentó ayudar a Ginny (a veces creo que le gusta). Umbridge trató de sacarnos a verdad, pero obviamente no le dijimos qué era lo que estábamos haciendo, entonces mandó a llamar a Snape y ahí me dí cuenta de mi error, aún quedaba un miembro de la orden en el colegio.

Umbridge quería que me dieran veritaserum para saber con quién hablaba, pero Snape le dijo que ya no tenía más y que preparar una nueva le tomaría un mes, así que no podía ayudarla, entonces le grité a Snape que tenía a Canuto, en el lugar donde la guardan, supongo que mi mensaje no fue muy claro, pero creía que tal vez entendería. Entonces cuando la cara de sapo le preguntó que qué significaba dijo que no tenía idea y se fue.

Ya no sabía que hacer, no quedaba mucho tiempo, no sabía si Snape había entendido, y Umbridge quería hacerme hablar torturándome con la maldición cruciatus. Justo cuando iba a empezar, Hermione empezó a "llorar" y a decir que le diría, no tenía idea de qué era lo que quería decir con eso, pero empezó a hablar, dijo que intentábamos localizar a Dumbledore porque nos había dejado haciendo un arma y ya estaba lista, que queríamos avisarle. Entonces se lo creyó todo y le pidió verla. Mi brillante amiga la convenció de no llevar a nadie más, así que nos llevó sólo a ella y a mí, mientras los demás se quedaban en el despacho con la "Brigada Inquisitorial".

Hermione nos llevó hasta el bosque prohibido, caminamos y caminamos hasta que la ex-manada de Firenze nos encontró y después de una gran discusión de Umbridge (a quien se llevaron) y la participación de Grawp (que nos salvó de la manada) nos libramos de todo. Entonces llegaron Ron y los demás, y gracias a Luna (quien comenzaba a desesperarme) encontramos el modo de ir todos a Londres, sí todos, no pude hacer que se quedaran, todos me salieron con eso de que estaban en el ED y Ginny que era tres años mayor que cuando yo defendí a la piedra filosofal, en fin, terminamos yendo todos.

Volamos en los Thestrals un rato, no supe cuántos tiempo pasó exactamente pero llegamos al Ministerio. Creí que nos encontraríamos con el guardia, al menos con una persona, pero no fue así, estaba desierto. Seguimos el camino que había recorrido hasta el Departamento de Misterios y después lo que soñaba cada noche, con algunas dificultades llegamos a la sala de las esferas, ya casi estaba con Sirius, faltaba poco.

Llegamos hasta el pasillo 97 y nada, busqué y busqué
y nada. Sólo estantes con esferas, todas con inscripciones de fechas y nombres. Ron encontró una
tenía mi nombre. Sin detenerme a pensar, aún sintiendo que estaba a punto de cometer una tontería, tomé la esfera con mi nombre y todo empeoró.

- Muy bien, Potter. Ahora date la vuelta y dame eso - dijo Lucius Malfoy

Había cometido un error, acababa de llevar a mis amigos a una muerte segura, todo por no detenerme a pensar un poco antes de actuar. Lucius y Bellatrix discutían, mientras tanto yo buscaba una oportunidad para sacarlos a todos con vida de ahí, querían torturar a Ginny para que yo les diera la profecía, entonces mientras seguían enfrascados en su conversación destrozamos las estanterías e intentamos escapar, pero eran el doble que nosotros y todo resultó bastante difícil, además, el camino era distinto, nuestras marcas habían desaparecido y había muchas puertas y diferentes salas que se comunicaban entre sí, estábamos en un laberinto.

Nos separamos un momento, pero cuando nos volvimos a reunir todo estaba mal. Hermione estaba inconsciente, Ginny tenía un tobillo roto y no podía caminar, Ron estaba demasiado raro riéndose de todo, y pronto Luna también quedó inconsciente en el suelo, sólo quedábamos Neville y yo, pero él había roto su varita y con la de Hermione no tenía muy buenos resultados.

Cuando parecía que todo estaba perdido, una esperanza llegó. Aparecieron Sirius, Lupin, Tonks, Moody y Kingsley, poco después también se nos unió Dumbledore, pero durante la pelea algo extraño ocurrió. Sirius estaba batiéndose en duelo con Bellatrix y de pronto un hechizo lo tiró, entonces atravesó un extraño arco con un viejo velo raído y no apareció al otro lado.

- No puedes hacer nada, Harry, nada. Se ha ido - dijo Lupin mientras intentaba detenerme

No sabía qué estaba pasando, de pronto todo parecía fuera de lugar, ya no me importaba el combate que se estaba realizando a mi alrededor, sólo pensaba en Sirius. ¿Porqué no salía? ¿Porqué no salía de detrás del velo si yo lo estaba llamando? No podía regresar, en verdad Sirius no podía regresar. Entonces vi a Bellatrix que escapaba y salí corriendo detrás de ella, tenía que matarla, ella había matado a Sirius.

La alcancé y le lancé la maldición cruciatus, pero no le hizo mucho efecto, quería la profecía y yo me reía de ella y me burlaba de que la profecía se había roto, entonces apareció Voldemort e intentó matarme, Dumbledore me salvó. Lucharon, no sé cuánto tiempo pasó, luego algo entró en mí, quería morir, el dolor era impresionante, estaba dentro de mí.

De pronto el dolor paró, ya no estaba Voldemort ni Bellatrix en el atrio, sólo Dumbledore y yo, había gente, mucha gente, los aurores acababan de llegar, habían visto a Voldemort desparecerse con Bellatrix, ahora todo el mundo sabía que estábamos en lo correcto, pero eso de nada sirve ahora, Sirius está muerto.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DDumbledore me envió a su despacho. Estaba furioso, sentía una opresión en el pecho, un dolor impresionante que me desgarraba por dentro, sólo quería escapar, salir corriendo de ahí, no mirar atrás, no pensar, no sentir, no ser yo. Intenté salir, pero la puerta no se abrió, estaba atrapado, tenía que esperar a que él llegara.

Apareció de repente, comenzó a hablar, decía que me entendía, pero no lo hacía, él no sabía nada de lo que yo sentía en ese momento, estaba despedazándome por dentro, él no podía saber lo que yo sentía. Rompí muchas de sus cosas, le grité que me dejara salir, pero no me dejó, quería hablar, quería contarme lo que había pasado, lo que según él, debía haberme contado desde mi primer año.

Habló de mí, todo lo que sabía, mi cicatriz, la conexión, todo. Las visiones, los sueños, mi mente y la de Voldemort. Se había dado cuenta que yo veía las cosas que él, que sentía lo que él, quería utilizarme para obtener la profecía, pero no encontraba el modo, entonces descubrió a Sirius, la persona que más me importaba y lo usó a él. Caí en su trampa.

Todo por la maldita profecía, esa estupidez que ni siquiera pudo escuchar.

La profesora Trelawney la había dicho, pero pude no haber sido yo, pudo haber sido Neville. La diferencia era que Voldemort me había marcado como su igual, esa era la diferencia, y ninguno viviría en paz hasta que el otro estuviera muerto. Esa era mi realidad.

Dumbledore se echaba la culpa, yo también pensaba que así era, aunque también sabía que en parte yo era responsable, si tan sólo hubiera escuchado a Hermione, si hubiera hecho caso a lo que todos me dijeron, si hubiera pensado mejor las cosas, pero todo estaba hecho.

No fui al banquete de final de cursos, me quedé hablando un rato con Luna. Estaba buscando sus cosas, le habían escondido sus cosas y ponía avisos en los tablones de anuncios de las casas para recuperarlos. Me dijo que sentía mucho mi pérdida, ella había perdido a su madre, por eso veía a los Thestrals.

Al otro día nos fuimos, regresamos al mundo real, regresaría con los Dursley. Cuando llegamos a la estación estaban los Sres. Weasley, Lupin, Tonks y Moody esperándonos. Fueron a hablar con mis tíos, les advirtieron que querían que me trataran bien y que si en tres días no sabían de mí, mandarían a buscarme. La amenaza surgió efecto. Y así me fui, de nuevo a Private Drive.

El verano comenzaba.

Todo estaba cambiando. Los dementores habían abandonado Azkaban, el clima ahora era lluvioso y frío, en pleno julio. Hubo un ataque que los muggles malinterpretaron como un huracán y los mortífagos destrozaron un puente ocasionando que murieran muchos muggles. Lo peor, es que el mundo mágico ya sufría sus primeras pérdidas: Amelia Bones y Emmeline Vance.

Después de una semana con los Dursley ya estaba bastante aburrido, le escribía constantemente a Ron y Hermione, de vez en cuando a Lupin y leía cada artículo de El Profeta que hablaba de mí, Voldemort o Dumbledore, habían repartido guías para seguridad de familias mágicas y muchas más cosas.

El martes de mi segunda semana en casa de los Dursley me llegó una lechuza, cuando abrí el pergamino me encontré con la letra de Dumbledore, decía que iría por mí el viernes para llevarme a La Madriguera y que esperaba que le ayudara a resolver un problema que tenía de camino a allá, así que los últimos tres días los pasé leyendo y releyendo la carta cada ocasión que podía. No hice mi equipaje, llegué a pensar que era una broma o que quizá no llegaría, después de todo sólo tenía dos semanas ahí, no podía ser tan genial como para librarme tan pronto de esto. Pero pasó.

Dumbledore llegó el viernes a las 11 en punto por mí, entró a la casa de mis tíos y me explicó que habían encontrado el testamento de Sirius, que ahora todo me pertenecía, y que al parecer también la casa de Grimmauld Place y por consiguiente Kreacher. Yo no lo quería, él era el responsable de que Sirius estuviera muerto, él me había mentido y me había conducido a la trampa, pero al final sabía que sería más peligroso dejarlo suelto o que fuera con Bellatrix, así que después de comprobar que en verdad me pertenecía, lo envié a trabajar a las cocinas de Hogwarts para que estuviera vigilado.

Después de eso salimos a la oscuridad de la noche.

Nos desaparecimos y llegamos a una pequeña ciudad, era cerca de media noche. Ahí nos encontramos con Horace Slughorn, Dumbledore quería convencerlo para dar clases en Hogwarts y pretendía que lo ayudara.

Slughorn no quería el puesto, incluso había fingido un genial ataque en su casa, pero Dumbledore lo descubrió así que no tuvo más remedio que recibirnos y después de hablar un poco y que me quedara a solas con él mientras Dumbledore "iba al baño", logramos convencerlo.

Luego de eso nos desaparecimos y llegamos a La Madriguera, antes de entrar me dijo que me daría clases particulares ese año. Por fin era mi momento de actuar.

Entré y me recibió la Sra. Weasley, Tonks iba saliendo y Dumbledore se fue poco después, cené un poco y luego subí a la habitación que había sido de los gemelos y que ahora vivían en el Callejón Diagon.

Al otro día me despertaron Ron y Hermione, luego llegó Ginny, que por cierto, se veía diferente, nunca deja de sorprenderme esa niña. Pero luego entró la Sra. Weasley y Fleur Delacour, resulta que ahora decían que Bill y ella se iban a casar, pero al parecer a nadie le hacía gracia, en especial a Ginny y a Hermione, ellas hubieran preferido que Tonks saliera con Bill.

Más tarde llegaron las notas de los TIMOS, reprobé adivinación e historia de la magia, saqué aceptable en astronomía, extraordinario en defensa contra las artes oscuras y supera las expectativas en las demás. No estaba tan mal, lo único malo era que ya no podría ser auror porque Snape sólo preparaba para los EXTASIS a aquellos que hubieran obtenido un extraordinario en pociones.

El sábado fuimos al Callejón Diagon a hacer las compras para el nuevo curso, no había mucha gente, después de los ataques y desapariciones parecía que la gente trataba de no salir de casa. Karkarov estaba muerto y Florean Fortescue y Ollivander habían desaparecido. Pero Sortilegios Weasley estaba lleno a reventar, los gemelos tenían mucho éxito. Pero entonces vimos a Draco Malfoy bastante sospechoso que avanzaba discretamente hacia el Callejón Knockturn, así que lo seguimos.

Entró a Borgin & Burkes y lo escuchamos hablar con unas orejas extensibles. Necesitaba que le reparan algo y aparte había reservado algo que estaba en la tienda, pero no logramos saber qué era y tuvimos que regresar a la tienda antes de que se dieran cuenta de que habíamos salido solos.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DEl día del regreso a Hogwarts era lo más esperado, ya quería volver, estar en Hogwarts, las clases particulares y todo. Nos fuimos a la estación y poco antes de subir al tren le dije al Sr. Weasley lo que habíamos visto de Malfoy, pero el pareció no darle mucha importancia.

Cuando subí al tren me encontré con Ginny, Ron y Hermione irían al vagón de los prefectos y sólo quedábamos nosotros, pero ella me dijo que no podía ir conmigo, que había quedado con Dean. Entonces sentí una punzada de fastidio, durante el verano había pasado tanto tiempo con ella que me había acostumbrado a su compañía, pero ahora que volvíamos a Hogwarts me acababa de dar cuenta que en realidad ella no pasaba mucho tiempo con nosotros.

Luego me encontré con Luna y Neville, buscamos un compartimiento y entramos, pocos minutos después una chica llamada Romilda Vane intentó hacerme ir con ella haciendo menos a mis amigos y obviamente, yo le dije que no, ni ella ni los demás habían estado a mi lado como Luna y Neville en el Ministerio, ellos eran mis amigos, no la gente que antes no me creyó y ahora me miraban como héroe.

Poco después de que regresaran Ron y Hermione llegó una niña con un pedazo de pergamino para Neville y para mí, Slughorn nos invitaba a comer con él, así que tuvimos que ir. Ahí nos encontramos con Cormac McLaggen, un tipo de séptimo de Gryffindor, a Blaise Zabini, de nuestro curso de Slytherin, a Marcus Belby de Ravenclaw y a Ginny, que parecía bastante incómoda. A todos los invitó por ser familia de gente poderosa o influyente, a mí por ser el elegido, a Neville por la leyenda que fueron sus padres y a Ginny por lanzarle un encantamiento moco murciélago a Zacharias Smith.

En fin, la reunión terminó y yo traté de entrar al compartimiento de Slytherin para desenmascarar a Malfoy con ayuda de mi capa invisible, pero al final todo salió mal y ese imbécil me rompió la nariz y me petrificó, me dejó tirado cubierto por mi capa y se largó. Acababa de echarlo todo a perder.

El tren comenzaba a moverse, creí que estaba perdido. Entonces llegó Tonks, me arregló al nariz y me acompañó a Hogwarts, me dijo que ella era una de los aurores que estarían vigilando Hogwarts. Cuando llegamos al colegio Snape fue a recibirme y me llevó hasta el Gran Comedor, no sin antes descontarme setenta puntos por llegar tarde y no traer la túnica del colegio.

Luego del banquete y el discurso de Dumbledore le conté a Ron lo que había pasado en el tren mientras que Hermione guiaba a los chicos de primer año a la torre. La mala noticia del año, era que Slughorn no enseñaría Defensa Contra las Artes Oscuras, sino pociones, ya que la otra materia, ahora la daría Snape
genial, mi materia favorita con mi profesor más odiado.

Al otro día fuimos a ver a la profesora McGonagall para que nos diera nuestros nuevos horarios y me dijo que podría seguir llevando pociones, así que mi sueño de ser auror no estaba perdido. Ron tenía el mismo horario que yo. Además McGonagall me haría llegar la lista de los aspirantes a los puestos de Gryffindor, ahora que era capitán del equipo, tenía que seleccionar a los nuevos miembros y luego organizar los entrenamientos.

La clase de Snape no fue tan buena, de hecho, me castigó el sábado. Pero fuera de eso lo demás del día estuvo bien. En pociones me prestaron un libro con anotaciones que al parecer servían bastante y hasta me hizo ganar un botella de Felix Felicis (suerte líquida), lo extraño fue que cuando estábamos en las mazmorras, sentí un extraño olor a tarta de melaza, palo de escoba y algo floral que me parecía haber olido en La Madriguera, se suponía que era por la Amortentia, porque Hermione dijo que ella había olido césped recién cortado, pergamino nuevo y algo que no se atrevió a decir, pero apostaría lo que fuera a que se trataba de algo relacionado con Ron.

Después, en la hora de la comida les conté del libro y justo cuando les estaba diciendo que sólo había hecho caso a las anotaciones del libro llegó Ginny para regañarme por eso (supongo que pensó que tenía que ver con algún libro como el diario de Riddle o algo así) y algo aún más extraño pasó, descubrí que su perfume olía justo como ese aroma floral que noté en las mazmorras
¿No es extraño?



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DLa primer sesión con Dumbledore fue el sábado en la noche, en lugar del castigo con Snape. Fui hasta su despacho y sacó su pensadero. Me mostró un recuerdo de Marvolo Gaunt, el abuelo de Voldemort, Morfin, su tío y Mérope, su madre. También salía Tom Riddle, el padre de Voldemort. Al parecer Morfin había encontrado a Mérope mirándolo por su ventana y lo hechizó, entonces había ido un empleado del Ministerio de Magia para citarlo, pero entonces las cosas se pusieron tensas y Ogden (el tipo del Ministerio) tuvo que huir y regresó con refuerzos para atraparlos a ambos y llevarlos a Azkaban.

Entonces, según cree Dumbledore, cuando Mérope se quedó sola, logró hacer que Tom bebiera un filtro de amor y se fugó con él, pero cuando se embarazó creyó que Tom ya no la dejaría y dejó de dárselo, entonces él la dejó y nunca más volvieron a saber de él.

Un par de días después, por fin llegaron los libros de pociones para Ron y para mí, pero decidí que sería mejor quedarme con el que Slughorn me había dado, así que cambié las pastas y me quedé con el del Príncipe.

Las pruebas de selección para el equipo serían el sábado en la mañana, iba a ser bastante difícil, tenía que elegir a todo el equipo, ya que la única que quedaba de mi equipo original (Katie Bell) insistía en presentarse a las pruebas, así que después de un rato terminé con Katie, Ginny y Demelza Robins como cazadoras además de Jimmy Peakes y Ritchie Coote como bateadores, sólo me quedaba elegir al guardián, que para mi mala suerte terminó siendo la elección entre Cormac McLaggen y Ron. Lo bueno fue que a pesar de los nervios, Ron logró atajar los cinco tiros y McLaggen, por alguna extraña razón (llamada encantamiento confundus de Hermione), perdió el último tiro, lo que me dejó a Ron como guardián.

Luego fuimos a ver a Hagrid, ya que desde el inicio del curso no nos hablaba, nos evitaba y casi ni salía de su cabaña. Resultó que estaba molesto porque no habíamos tomado su clase, pero Hermione logró convencerlo de que no nos daba más tiempo y que además, no podríamos haber pedido un giratiempo al Ministerio porque en junio pasado habíamos roto todos los que tenían.

Más tarde nos fuimos a cenar al Gran Comedor, pero de camino nos topamos con Slughorn, al que al parecer le encantaba ignorar olímpicamente a Ron, porque nos invitó sólo a Hermione y a mí a una reunión en su oficina. Hablando de Ron, últimamente Lavender Brown anda muy risueña y le echa muchas miraditas a él, creo que él se está dando cuenta, durante la cena no dejaba de mirarla y yo
en algunos momentos me quedé embobado mirando a Ginny jugar con Arnold, no sé qué me pasa, últimamente no puedo evitarlo, supongo que extraño pasar tiempo con ella como en el verano, nos divertíamos bastante los cuatro juntos. Pero de pronto Demelza me regresó a la realidad, me dijo que Snape le había mandado a decirme que me esperaba a las ocho y media en su despacho para cumplir mi castigo.

La primer excursión a Hogsmeade era en octubre, lo cual me había alegrado bastante, por un momento llegué a pensar que no habría, por eso de Voldemort y los ataques, pero por suerte nos dejaron seguir yendo.

El día de la excursión me levanté muy temprano, y como no tenía nada que hacer, en lo que daba la hora del desayuno me puse a leer el libro del príncipe, entonces encontré un hechizo no verbal que practiqué sin querer en Ron y resultó ser el que utilizó mi papá contra Snape en el recuerdo que vi del día de sus TIMOS. Luego bajamos a desayunar y le contamos a Hermione, pero al parecer a ella no le hizo nada de gracia y comenzó de nuevo a regañarme por seguir usando ese libro.

Luego llegó Ginny con una nota de Dumbledore diciéndome que tendríamos la siguiente sesión el lunes por la noche y por un momento, de felicidad por las sesiones o algo así, creí que iría con nosotros a Hogsmeade, así que le pregunté si vendría con nosotros, pero ella dijo que no, que iría con Dean, pero que quizá nos vería allá. Sigo sin acostumbrarme a la situación
¿Porqué tiene que tener novio? ¿Porqué tiene que ir a todos lados con él y no pasar tiempo conmigo? Es decir, no conmigo, sino con nosotros, seguro se divertiría más con nosotros.

La excursión no fue muy buena, el clima era pésimo y había muchas tiendas cerradas, además, me topé con Slughorn que insistía en invitarme a sus reuniones, pero yo seguía evitándolo, ya había conseguido faltar en tres ocasiones con los entrenamientos, en los que Ron, Ginny y yo nos reíamos con sólo pensar cómo se la pasaría Hermione a solas con Zabini y McLaggen. También me topé con Mundungus Fletcher, que al parecer había estado robando en la casa de Sirius y ahora estaba vendiendo todo lo que había sacado de ahí, cosa que me puso furioso. Mi humor no cambió en el resto de la excursión, porque además acababa de notar que no nos habíamos topado con Ginny, seguro había pasado la tarde en el salón de té de Madame Pudipié besándose y haciéndose cariñitos con Dean.

La cereza del pastel, fue cuando Katie, cuando íbamos de regreso al castillo, iba discutiendo con Leanne, una compañera de su curso y al parecer tocó un collar que estaba maldito, uno que yo había visto en Borgin & Burkes en segundo año, y entonces se puso muy mal. Fui a buscar ayuda y Hagrid se la llevó al castillo, luego McGonagall bajó corriendo y nos llevó a su despacho para contarle lo que había ocurrido. Entonces le conté de mis sospechas acerca de Malfoy, pero ese día él no había ido a Hogsmeade, así que fue inútil, la profesora no me creyó.

La clase con Dumbledore fue bastante entretenida. En esa ocasión visitamos un recuerdo suyo. Fuimos al orfanato donde había estado Voldemort cuando era un niño. Dumbledore había ido a ofrecerle una plaza en Hogwarts y le había explicado que era un mago y todo eso. Era un niño frío y solitario, no tenía amigos y se la pasaba asustando a sus compañeros y haciéndoles cosas extrañas, todos los niños le tenían miedo. Al parecer desde esa corta edad él ya quería ser diferente, no ser normal, destacar y ser importante, sobresalir en lo que fuera, ser especial.

Un día de esos Hermione, durante clase de herbología, llegó diciendo que tendríamos que ir a la fiesta de Navidad de Slughorn y que esta vez no podría salvarme, porque le había pedido que investigara qué día tenía libre, así que Ron al sentirse ignorado hizo un par de comentarios sobre lo aburrido que serían esas reuniones y en algún momento en el que ambos se olvidaron de mi presencia, escuché que Hermione le decía que podíamos llevar acompañantes y que había pensado en decirle a él que la acompañara, pero que si él prefería, ella podría ligar con McLaggen. Después de eso Ron parecía más feliz y ambos se trataban un poco mejor, digo, no es algo extraño, ya había notado que entre ellos había algo, pero al parecer ellos insistían en negarlo, supongo que no tardarán en empezar a salir, sólo espero que las cosas terminen bien, no me imagino a ellos dos terminando como Cho y yo sin hablarnos o como Bill y Fleur que son extremadamente insoportables cuando están juntos.

El día del partido contra Slytherin se acercaba y Katie estaba en San Mungo sin dar señales de recuperarse a tiempo, así que muy a mi pesar tuve que encontrar un sustituto para ella en el primer partido y para mi muy mala suerte, el mejor para el puesto era Dean, así que una tarde me acerqué a él y le pedí que fuera al entrenamiento de ese mismo día si es que aún le interesaba entrar en el equipo. Fue algo bastante extraño e incómodo, tuve una sensación extraña y molesta al decirle, en especial cuando comentó que se lo iría a decir a Ginny.

El entrenamiento de esa tarde fue uno de los peores. Ron estuvo terrible, pero fuera de eso, estuvo bien. Dean encajaba genial con Ginny y Demelza, pero si Ron no jugaba bien, seguro perderíamos. Al terminar nos detuvimos un poco y traté de subirle los ánimos a Ron, pero me resultó imposible y luego, cuando íbamos de camino a la torre de Gryffindor, entramos por un pasillo que servía de pasadizo para saltar varios pisos y nos llevamos una sorpresa. Dean y Ginny estaban a brazados y besándose apasionadamente. Sentí como un monstruo surgía en mi interior, quería echar a Dean del equipo, quería descuartizarlo y apartarlo de Ginny, pero Ron parecía más dispuesto a hacerlo, así que tuve que tranquilizarme y tratar de evitar que se pelearan, pero Ginny cometió el error de decir que tanto Hermione como yo, ya habíamos besado a alguien (yo a Cho y Hermione a Krum), así que eso hizo que Ron se molestara aún más y de hecho, los días siguientes Ron se la pasó molestándola más de lo normal, portándose frío y distante con ella, parecía decidido a herirla lo más posible y ella obviamente estaba demasiado triste, aunque no lo aceptaba.

Los días siguientes algo raro me ocurría, no podía dejar de pensar en Ginny y en ocasiones me imaginaba en pasillos desiertos con ella, besándonos, luego llegaba Ron e intentaba asesinarme, no sé, era muy raro. Traté de convencerme que era celos de hermano mayor lo que sentía al verla con Dean, pero las cosas se salían de control, tenía que lograr controlarme, después de todo, es la hermana de mi mejor amigo, estaba descartada.

El día del partido fingí que le ponía Felix Felicis al jugo de Ron y Hermione se dio cuenta, así que trató de evitar que él bebiera el jugo, pero obviamente, éste por llevarle la contraria, se lo bebió. El resultado: Ganamos. Ron estaba creído que había tomado la poción, así que estaba relajado y tranquilo y ganamos fácilmente gracias a la actuación de él y a las fantásticas anotaciones de Ginny, hasta la abracé para felicitarla al terminar el partido, cosa que produjo en mí un extraño cosquilleo que decidí ignorar. Pero las cosas con Hermione empeoraron, todo porque ella hizo un comentario para regañarme que daba a entender que Ron no hubiera podido jugar bien de no haber sido por la poción y esto obviamente molestó a Ron. Ella se fue del lugar con los ojos humedecidos por contener el llanto.

Luego nos fuimos a la torre de Gryffindor, pero llegando ahí fue peor el asunto, había tanta gente que molestaba, además, cada que me libraba de alguien, llegaba alguien más. Cuando por fin logré librarme de Romilda Vane me topé con Ginny que me dijo algo de Ron y cuando volteé para verlo lo encontré pegado a Lavender Brown, casi que comiéndosela. Yo sólo esperaba que Hermione no lo viera, pero cuando miré para buscarla me pareció verla salir de la sala común. La seguí y la encontré rodeada de una bandada de canarios que había hecho aparecer de la nada, esperaba que no hubiera visto a Ron, pero eso hubiera resultado rayar en lo idea, lo peor fue que minutos después entró Ron con Lavender, agarrados de la mano y riendo. Ella salió huyendo, pero Ron se quedó ignorándola olímpicamente, entonces Hermione se paró y se dirigió hacia la puerta, pero antes de salir le lanzó los canarios encina a Ron y me pareció escuchar que lloraba antes de que la puerta se cerrara.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DUna vez más, estaba en la dura situación de ser el mejor amigo de dos personas que al parecer no tenían ni la más leve intención de volver a hablarse, así que tenía que turnarme para estar con Ron y Hermione. La mayoría de las beses ella estaba triste y solía llorar en los baños. Estaba comenzando a cansarme de la situación, pero no había nada que yo pudiera hacer, esto tenían que resolverlo ellos.

El día de la fiesta de navidad había llegado, al otro día nos iríamos a La Madriguera y yo había dejado a un lado mis esperanzas de que las cosas entre ellos se arreglaran antes de vacaciones, pero esperaba que después de un rato de no verse, se tranquilizaran y pensaran bien las cosas. Esa mañana en la clase de transformaciones, una vez más discutieron yo terminé en medio. Fui a buscarla al baño de las niñas y me la encontré saliendo con Luna, parecía que había estado llorando, cosa que quedó confirmada después de que escapara rápidamente y me quedara a solas con Luna, entonces decidí que ella era la persona que necesitaba. Últimamente habían intentado hacerme beber filtros de amor, en especial Romilda Vane, que hasta me regaló una caja con calderos rellenos de Whiskey de fuego, que obviamente no toqué, entonces, decidí invitar a Luna, tal vez así dejarían de molestarme.

Para cuando llegué al Gran Comedor ya todo el colegio sabía que iríamos juntos, de hecho hasta Ginny dijo que le parecía genial que la hubiera invitado, claro, ella iría con Dean, así yo no la molestaría, lo sorprendente fue que cuando llego Lavender con Parvati, Hermione se nos acercó, ignorando olímpicamente a esos dos que parecía que se estaban comiendo y le dijo a Parvati que iría a la fiesta de Slughorn con Cormac McLaggen, que porque a ella le gustaban los jugadores de quidditch realmente buenos, eso obviamente no le cayó nada en gracia a Ron que hasta por un momento dejó de besar a Lavender, antes de que Hermione se fuera a su dormitorio después de anunciar que se iría a arreglar para su cita.

La fiesta, como era de esperarse fue horrible, lo bueno fue que iba con Luna, así que me divertí un poco, pero Hermione en cambio, se pasó la noche evitando a Cormac que había intentado besarla debajo del muérdago. También llegó Malfoy, que al parecer se había intentado colar en la fiesta y después de seguirlo a él y a Snape con mi capa de invisibilidad escuché que tenía una misión, que decía que no necesitaba la ayuda de Snape y que era una misión de Voldemort, que tenía un plan. Ahora sí, empezaba a preocuparme.

Cuando regresé a la fiesta McLaggen me dijo que Hermione se había ido ya, así que no tuve tiempo de decirle las cosas que había escuchado y después de un rato acompañé a Luna a su sala común para irme a la mía y ver si aún la alcanzaba, pero no, Hermione había subido a dormir antes de que yo llegara así que no pude decirle nada. Tampoco el otro día tuve oportunidad, porque nos tuvimos que ir muy temprano a La Madriguera y justo cuando me despedía de ella Ron y Lavender hacían lo mismo aunque claro, sin utilizar palabras, por lo que no estoy seguro de que Hermione me haya escuchado cuando le dije que tenía algo importante que decirle.

Los días que siguieron en casa de los Weasley no fueron tan agradables como prometían, Fleur volvía a estar en La Madriguera, así que la señora Weasley no estaba de muy buen humor. Los gemelos pasarían las vacaciones aquí, así que se la pasaban molestando a Ron sin parar, Ginny parecía un poco más alegre, pero por alguna extraña razón no convivía demasiado con ella, no sé si era yo el que trataba de alejarme inconscientemente de ella o ella se alejaba de mí. Charlie no iría en esta ocasión y Bill compartiría habitación con los gemelos.

La cena de Navidad fue bastante extraña. La Sra. Weasley se empeñaba en escuchar un programa de radio de su cantante favorita, la cual parecía no agradarle mucho a Fleur, que no paraba de hablar con Bill en un vano intento de no escuchar.

La mañana de Navidad, Ron se levantó bastante molesto. Lavender le había enviado una cadena con un dije que decía "Amor mío" como regalo, cosa que no le agradó para nada y a mí, mi maravilloso elfo doméstico (Kreacher) me envió un paquete lleno de gusanos, así que más tarde mientras desayunábamos no me extrañó tener encima algunos de estos. Lo más incómodo fue cuando Ginny, muy risueña, me dijo que tenía uno en el cabello y se inclinó sobre la mesa hacia mí para quitármelo, entonces sentí una sacudida en el estómago y se me erizó el cabello de la nuca, era demasiado para mí tenerla tan cerca.

Poco después, pareció Percy seguido del Ministro. Percy parecía más obligado a estar ahí que nosotros el año pasado en las clases de Hagrid, pero el Ministro insistió que había sido idea de él visitar a la familia. Entonces me pidió que lo acompañara a dar una vuelta por el jardín y ahí fue donde intentó que yo me uniera al Ministerio para que la gente creyera que estaban trabajando en serio, además intentó sonsacarme información de Dumbledore y lo que ha estado haciendo cada que se ausenta del colegio, pero como no sabía nada, no se lo dije, es más, se dio cuenta que aunque supiera no se lo diría y luego de eso me dí la vuelta y lo dejé ahí.

Los días siguientes se pasaron tan rápidos que casi ni me di cuenta. Ginny había estado muy contenta y risueña los últimos días, incluso parecía no afectarle la presencia de Fleur, pero el día de regresar a Hogwarts llegó y nos fuimos mediante polvos Flu al despacho de la profeso McGonagall. Cuando llegamos nos encontramos con Hermione y entramos a la sala común para platicarle lo que pasó en la fiesta de Slughorn, pero como Ginny iba con nosotros Hermione la invitó a sentarse en la misma mesa pero ella dijo que no, que había quedado con Dean, cosa que al parecer no le alegraba demasiado y que aunque a mí tampoco me hacía gracia, la reacción que le tuvo me pareció maravillosa.

Después le conté todo a Hermione, que como todos había dicho que a lo mejor Snape sólo fingía ayudar a Malfoy para saber la verdad. Así que no llegamos a mucho. Al día siguiente aparecieron anuncios de clases de aparición para los que cumpliéramos diecisiete antes de terminar agosto. Y una vez más, Dumbledore alegró mi día, tenía clases con él la primer noche del trimestre.

Le conté lo de Snape y Draco, pero él simplemente se mostró como el Sr. Weasley, Lupin y Hermione, que insistían en que Snape estaba fingiendo. Después me mostró dos recuerdos, uno en el que Voldemort visitaba la casa de Marvolo y se encontraba con Morfin, al parecer fue cuando mató a su padre y abuelos, además implantó un recuerdo falso en Morfin que terminó por declararse culpable de los asesinatos y fue enviado a Azkaban. El segundo recuerdo era de Slughorn, Voldemort le preguntó sobre los horrocruxes, pero al parecer el recuerdo estaba modificado y entonces, Dumbledore me encargó que consiguiera el recuerdo real para poder seguir avanzando.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DLos días pasaron, las semanas también, lo único que nos sacaba de la monotonía eran las clases de aparición. Yo seguía tratando de atrapar a Malfoy in fraganti, pero era imposible. Pasó enero, febrero
el primero de marzo sería la siguiente excursión a Hogsmeade, coincidiría con el cumpleaños de Ron, así que tal vez para ese día lograría que Ron y Hermione se hablaran, pero de eso nada. Incluso el cumpleaños se arruinó cuando cancelaron la salida a Hogsmeade.

El día del cumpleaños de Ron me levanté temprano y lo felicité, le regalé un par de guantes nuevos de guardián y sus padres le regalaron un bonito reloj de oro, que al parecer se le da a los magos cuando cumplen la mayoría de edad. Pero mientras sacaba mi botella de Felix Felicis saqué los calderos de chocolate que Romilda Vane me había regalado y el tonto de Ron creyendo que eran suyos se comió algunos. Entonces comenzó a decir tonterías, decía que la amaba, que no podía dejar de pensar en ella. Yo no sabía qué hacer, así que lo único que se me ocurrió hacer fue llevarlo con Slughorn para que le diera un antídoto, pero camino a allá nos topamos con Lavender a quien Ron ignoró olímpicamente y cometió la tontería de decirle que le iba a presentar a Romilda Vane, por lo que ésta se quedó bastante molesta en la sala común.

Slughorn le preparó un antídoto rápidamente, así que en pocos minutos estaba como antes, pero después de eso, Slughorn insistió en celebrar con hidromiel, pero en cuando Ron le dio un trago a la copa que le había dado, comenzó a agitarse violentamente, parecía que se ahogaba y su cara se empezaba a poner azul. Slughorn no sabía lo que había pasado, estaba tan desconcertado que sólo se quedó mirando y entonces corrí a su maletín de donde había sacado las cosas para el antídoto y busqué un bezoar, después se lo metí en la boca y Ron comenzó a respirar tranquilamente.

Llevamos a Ron a la enfermería y para mi buena suerte al parecer esto iba a arreglar las cosas entre Hermione y Ron, ya que al enterarse Hermione había venido corriendo para verlo, pero no fue hasta muchas horas después que nos dejaron entrar. Él hablaba en sueños y murmuraba cosas, en unas cuantas ocasiones me pareció que decía el nombre de Hermione. Ella no se despegaba de su lado y parecía bastante preocupada, pasó horas enteras en silencio únicamente mirándolo dormir.

Ron estuvo un tiempo en la enfermería, Madame Pomfrey decía que quedarse al menos una semana, lo que vino a afectar el partido de quidditch contra Hufflepuff. Tuve que poner a McLaggen como guardián y el muy tonto arruinó el partido al golpearme la cabeza con una bludger, lo que nos hizo perder el partido trecientos veinte a sesenta, por lo que nuestras posibilidades de ganar la copa eran mucho menores, tendríamos que jugar maravillosamente en el último partido y que Ravenclaw le ganara a Slytherin.

Esa noche en la enfermería se me ocurrió una excelente idea. Como antes del partido había visto a Malfoy bastante sospechoso con dos chicas que al parecer iban con él a la fuerza y no pude seguirlo, pensé que tal vez podría hacer que alguien más lo siguiera. Entonces como de la nada, llegó la idea a mi mente, Kreacher lo seguiría y por suerte Dobby también iría, entre los dos se le pegarían las veinticuatro horas del día y podrían decirme exactamente qué, cómo, cuándo y dónde hace todo lo que hace.

El lunes salimos de la enfermería y para mi buena suerte, Ron y Hermione ya se llevaban bastante bien, sólo Ron parecía molesto, pero era por Lavender que insistía en enojarse cada que lo veía con Hermione. Por cierto, Hermione también nos contó que Dean y Ginny habían discutido por que él se había burlado de mi accidente, pero al parecer no pasó a mayores, aunque hubo un momento en que no lo niego, llegué a imaginarme a Ginny sin Dean y teniendo una oportunidad con ella. Si tan sólo la hubiera visto cuando éramos más chicos, cuando a ella le gustaba yo, sería todo distinto.

La siguiente sesión con Dumbledore llegó y yo no tenía el recuerdo que me había pedido, pero aún así, me enseñó dos recuerdos más. En uno Voldemort veía una copa de oro perteneciente a Helga Hufflepuff y el guardapelo que su mamá vendió de Salazar Slytherin, en otro veía a Voldemort cuando vino a pedirle trabajo a Dumbledore y éste te lo negó. Para la próxima sesión tenía que llevar el recuerdo de Slughorn, así que de ahora en adelante tenía que concentrarme en eso.

No tenía mucho que hacer, salvo las tontas redacciones de Snape y unas cuantas tareas más, no tendría sesiones con Dumbledore hasta que consiguiera el recuerdo, cosa que no había logrado y tampoco había logrado atrapar a Malfoy, que ahora había descubierto, se pasaba horas en la sala de los menesteres mientras Crabbe y Goyle vigilaban. A Ginny tampoco la veía tanto, así que en realidad eran demasiado aburridos los días. Lo máximo que hice fue vigilar durante horas la sala de los menesteres y en una ocasión en la que Malfoy estaba dentro, dar vueltas y vueltas intentando entrar hasta que me rendí, mientras Ron y Hermione tenían sus sesiones de aparición en Hogsmeade para prepararse para su examen.

Esa tarde, mientras sólo quedábamos Ernie, Draco y yo en la clase de Slughorn, intenté sacarle el recuerdo, pero una vez más, salió huyendo, así que tuve que hacerle caso a Ron y Hermione, esa misma noche utilizaría el Felix Felicis. Tomé un trago y me fui, debía ir a buscar a Slughorn, pero en su lugar bajé a ver a Hagrid, en el camino escuché un par de discusiones, Lavender que le reclamaba a Ron el que estuviera a solas con Hermione en el dormitorio de los chicos y a Dean y Ginny. Lo que pasó fue que cuando iba saliendo por el agujero del retrato, me topé con ellos, pero como iba con la capa de invisibilidad ella creyó que fue Dean y comenzaron a discutir. Luego bajé al funeral de Aragog y me topé con Slughorn, al cual invité y el aceptó gustoso. Entonces después de la ceremonia, se pusieron a beber y cuando por fin sentí que era el momento le insistí que me ayudara, que el recuerdo me ayudaría, a mí, el elegido, el hijo de Lily Evans, el hijo de su querida alumna. Y lo conseguí.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DMientras el sentía que el efecto del Felix Felicis se terminaba corrí hasta la torre de Gryffindor, pero al llegar a ésta, la dama gorda se negaba a dejarme pasar, entonces Nick Casi Decapitado me dijo que Dumbledore había vuelto y corrí a su despacho para enseñarle cuanto antes el recuerdo que acaba de obtener.

Llegué y en seguida me hizo pasar, le mostré el recuerdo e inmediatamente lo puso en el pensadero para que pudiéramos entrar en él. Una vez adentro repetimos uno de los recuerdos que había visto anteriormente: Voldemort preguntándole a Slughorn sobre los horrocruxes. En este recuerdo le decía todo. Eran objetos donde uno guardaba partes de su alma, pero magia negra avanzada y para lograrlo se necesitaba rasgar el alma asesinando a alguien y un conjuro para aprisionar el pedazo de alma en el objeto. Entonces Voldemort dijo algo sobre que sería mejor crear más, siete, por ejemplo, ya que es el número mágico más poderoso.

Dumbledore me explicó que según sus conjeturas, Voldemort dividió su alma en siete partes, seis horrocruxes y él, los objetos eran el diario que destruí en segundo, el anillo que había pertenecido a los Gaunt y que él ya había destruido, la copa de Hufflepuff, el guardapelo de Slytherin, la serpiente Nagini y probablemente algo de Ravenclaw o Gryffindor. Lo mejor fue que Dumbledore me dijo que me dejaría acompañarlo cuando encontrara el horrocrux para destruirlo juntos.

Los últimos días habían sido terribles, la tarea que Dumbledore me encomendó me había tenido bastante preocupado, además no sabía qué pasaría cuando saliéramos del colegio y sumado a todo esto, ya no soportaba ver a Ginny con nadie más. Lo único que había logrado animarme un poco fue saber que al menos eso era un peso menos. Al parecer mi noche de Felix Felicis había traído suerte a más personas. Ron había terminado con Lavender, por lo que ahora se llevaba de maravilla con Hermione y Ginny había terminado con Dean justo después de que me los topara en el hueco del retrato.

Pero lo peor era que estaba castigado... sí, castigado. Tuve una pelea con Malfoy y le lancé un sectumsempra, lo dejé muy mal, no lo soportaba, pero tampoco le deseaba eso y para colmo de mi mala suerte, Snape me encontró en el acto y ahí venía mi castigo. Me citó en su despacho el sábado a las diez de la mañana... sí, a las diez, era la final de quidditch, me necesitaban más que nunca, y yo no estaría ahí, seguro que perdíamos la copa éste año.

Salió del baño y me quedé ahí parado, mirándome en el espejo resquebrajado. Me sentía enfermo, más enfermo de lo que seguramente Ron se había sentido en toda su vida. Sí, aunque parezca imposible. Después de vagar un rato por el colegio logré llegar a la sala común, seguramente me veía terrible y aunque no me dijeron nada pude ver en sus rostros la preocupación así que me senté entre Ron, Hermione y Ginny para contarles lo que había ocurrido.

- No quiero decir "te lo dije" - dijo Hermione
- Déjalo en paz Hermione - me defendió Ron, parecía molesto.

Ni siquiera quería cenar; no tenía apetito. Le acababa de contar a mis amigos lo que había pasado, aunque no era que no lo supieran ya. La noticia había corrido veloz: aparentemente Myrtle la llorona había contado en todos los baños del castillo; Pansy acababa de visitar a Malfoy en la enfermería, y no perdió el tiempo para difamarme, lo que era peor aún que todo lo que ya he dicho es que McGonagall estuvo totalmente de acuerdo con el castigo.

Ya estaba cansado de escuchar los sermones de Hermione; las caras del equipo cuando les dije que no jugaría el sábado. Sentí sobre mí los ojos de Ginny, pero no tuve el valor de mirarla directamente; no podía soportar que me viera con decepción o enojo. Le dije que sería buscadora el sábado y que Dean podía reincorporarse al equipo como cazador en su lugar. A pesar de que ellos habían terminado, supuse que talvez volverían con la euforia de la fiesta después del partido... y eso me hacía sentir un cuchillo helado atravesándome.

- Harry - me preguntó Hermione -, ¿cómo puedes seguir defendiendo a ese libro después que ese hechizo...?
- ¡Deja de insistir en ese tema del libro! - le grité - ¡El Príncipe sólo lo copió! ¡No quiere decir que él lo recomendara su uso a nadie! ¡Por lo que sabemos, hizo una nota de algo que había sido usado en su contra!
- No lo creo así - insistió ella, como de costumbre -, Estás realmente defendiendo...
- ¡No estoy justificando lo que hice! - dije rápidamente - Desearía no haberlo hecho nunca, pero no es justo que tenga cerca de una docena de días de detención. Sabes bien que yo no usaría un hechizo como ese, ni siquiera en Malfoy, pero no le eches la culpa al Príncipe ya que él no escribió "intenten esto, es realmente efectivo"... sólo hizo algunas notas para él mismo, no para otros...
- Ahora dime - dijo Hermione, yo sabía que algo más serio venía con eso - ¿quieres decir que piensas volver a...?
- ¿A recuperar el libro? Sí, así es, - respondí enérgicamente. - Escucha: sin el Príncipe yo nunca hubiera ganado la Félix Felicis; nunca hubiera sabido cómo salvar a Ron de envenenamiento; nunca hubiera...
- ...tenido una brillante reputación en Pociones que realmente no mereces. - dijo ácidamente y ya no pude contenerme más.
- ¡Déjalo en paz, Hermione! - gritó Ginny no pude evitar mirarla con una mezcla de sorpresa y agradecimiento - Por lo que hemos oído, Malfoy estaba tratando de usar una maldición imperdonable, por lo tanto, ¡deberías estar agradecida de que Harry hubiera tenido algo realmente bueno que lo salvara!
- ¡Pues claro que estoy contenta de que Harry no haya sido tocado por la maldición! - replicó Hermione, claramente herida. - ¡Pero si eres capaz de llamarle "algo bueno" al hechizo sectumsempra, Ginny, mira dónde ha colocado a Harry ahora! Y eso sin mencionar lo que esto ha hecho con su oportunidad de ganar el partido...
- Ah, no empieces a fingir que entiendes de Quidditch - dijo ella con crueldad -, solamente quedas en ridículo.

Ron y yo vimos cómo Hermione y Ginny, las que siempre se habían llevado tan bien, estaban ahora con los brazos cruzados y mirando en direcciones opuestas. Ron me miró nervioso y tomando un libro al azar se escondió detrás de él. No podía negar que me lo merecía, yo lo sabía muy en el fondo, pero inexplicablemente me sentía contento. No me importaba que nadie me hablara por el resto de la tarde. Ella estaba de mi lado.

Aunque para ser honestos toda esa tranquilidad me duró muy poco, porque las burlas de los de Slytherin se multiplicaron y además había que mencionar el enojo de mis compañeros de casa, se habían quedado sin capitán el último partido de la temporada.

El sábado en la mañana, a pesar de lo insoportable que era tuve que caminar hacia el lado contrario de donde se encontraba el campo de quidditch, tenía que bajar hacia las mazmorras y alejarme de los sonidos que cada vez eran más distantes en los que se podía oír algo.

- Ah, Potter - me dijo Snape al llegar - El señor Filch ha estado buscando a alguien que le ayude a limpiar estos viejos archivos - dijo suavemente -. Son registros de otros antiguos infractores de Hogwarts y sus castigos recibidos. Nos gustaría que copiaras los crímenes y los castigos de aquellos registros donde la tinta se vea ya borrosa, así como los que hayan sido roídos por los ratones. Asegúrate de que queden en orden alfabético, reacomodándolos en las cajas. No puedes usar magia.
- Bien, profesor - fue lo único que le pude decir.
- Pienso que puedes comenzar - dijo con una sonrisa maliciosa - con las cajas mil doce a la mil cincuenta y seis. Encontrarás algunos nombres familiares ahí, lo cual podría añadirle algo de interés a tu tarea. Aquí tienes.

Sacó una tarjeta y leyó en voz alta:

-James Potter y Sirius Black. Aprehendidos por usar un hechizo ilegal contra Bertram Aubrey. La cabeza de Aubrey ha vuelto a su tamaño normal. Doble detención. - Snape hizo un gesto de desprecio. - Pudiera funcionar como consuelo, ahora que ambos se han ido, tener un registro de sus grandes logros como recuerdo...

Sentí como la sangre me hervía en todo el cuerpo y tuve que morderme la lengua para no hablar y evitar represalias, me senté frente a las cajas y me acerqué a una de ellas.

Me entretuve haciendo lo que me dijo, estaba demasiado aburrido, pero de vez en cuando podía sentir una sacudida en el estómago al leer el nombre de mi papá o de Sirius haciendo alguna travesura sin importancia y acompañados a veces por Remus y Colagusano. Pero mientras lo hacía pensaba en el partido, Ginny jugando de buscadora contra Cho.

Miraba una y otra vez el reloj de la pared que parecía moverse aún más lento de lo que debía; llegué a pensar que Snape lo había hechizado, porque no era posible que sólo llevara ahí media hora... una hora... hora y media... Mi estómago comenzó a retorcerse, tenía hambre, eran las doce y media y Snape no había dicho nada desde que empecé, pero finalmente levantó la cabeza cuando eran la una y diez.

- Creo que has hecho suficiente - dijo fríamente -. Haz una marca donde te quedaste. Continuarás el próximo sábado a las diez en punto.
- Sí, señor.

Metí una tarjeta arrugada en una caja al azar y salí casi corriendo antes de que Snape pudiera arrepentirse. Corría a escaleras arriba, trataba de escuchar cualquier sonido del estadio, pero al parecer ya había terminado. Me quedé parado un momento frente al Gran Comedor que parecía estar lleno de gente, pero al final decidí correr a la sala común, tenía que buscar a mi equipo.

- ¿Quid agis? - le dije tentativamente a la Dama Gorda, preguntándome qué era lo que encontraría ahí adentro a lo que ella me respondió:
- Velo tú mismo - y se hizo a un lado para permitirme el paso.

- ¡Ganamos! - me gritó Ron y se acercó dando brincos para pasarme la copa - ¡Ganamos! ¡Cuatrocientos cincuenta a ciento cuarenta! ¡Ganamos!

Miré a mi alrededor y entonces ella corría hacia mí. Estaba feliz, habíamos ganado la copa, al menos era algo bueno entre lo malo. Llegó hasta donde estaba y me rodeó con sus brazos por el cuello. Entonces, sin pensarlo, sin planearlo, sin preocupaciones por el hecho de que cincuenta personas estuvieran viendo... ¡La besé! No lo pensé, sólo lo sentí. Llevaba todo el año sintiendo cosas extrañas por ella, no podía evitar sentir celos cuando estaba con alguno de sus novios, incluso al terminar con Dean sentía que podrían volver en cualquier minuto, pero en ese momento no me importó, sólo quería estar con ella y fundirme en sus labios, probar lo que tanto deseé este tiempo.

Después de algunos segundos... o tal vez media hora... quizá incluso un par de días... nos separamos. La sala común se había quedado en silencio absoluto. Entonces, cuando dejamos de besarnos, varios aullaron y otros soltaron risitas nerviosas. Vi detrás de Ginny cómo Dean Thomas estaba haciendo añicos un vaso en su mano, y a Romilda Vane mirándola como si quisiera arrojarle algo. Hermione sonreía radiante, con su característica sonrisa de "ya lo sabía, no sé porqué se tardaron tanto". Pero lo que en realidad buscaba era a Ron. Cuando por fin lo encontré, aún sostenía la copa con la expresión de quién ha recibido un fuerte golpe en la cabeza. Nos miramos por una fracción de segundo y entonces hizo un rápido movimiento de cabeza que pude traducir como un "Si no hay más remedio..."

La fiera que tenía en el interior rugía triunfante; miré a Ginny aún sonriendo (¿cómo evitar sonreír si sabía que era mía?), y le señalé el hueco del retrato. Me pareció lo más indicado dar un muy largo paseo por los jardines del castillo, durante el cual si nos quedaba tiempo, podríamos hablar del partido.

Salimos de la Sala Común, necesitaba estar con ella. Aún no sabía qué le diría, sólo sabía que quería irme de ahí, quería estar con ella, ahora que por fin podríamos estar juntos.

Seguimos caminando en silencio, tomados de la mano. No sé ni cómo llegamos al Lago Negro. Me detuve mirando la puesta del sol y entonces la miré a ella. Se veía tan hermosa, como siempre había sido, pero ahora más. Su cabello rojo intenso, sus ojos marrón intensos que brillaban cual piedra preciosa, su sonrisa tan Weasley pero a la vez tan Ginny, era perfecta. Me acerqué más a ella, tomé su rostro entre mis manos y la besé. Esta vez no fue como en la sala común, fue un beso tierno, suave, quería transmitirle todo lo que me hacía sentir, quería que supiera cuánto la amaba.

- Harry
- comenzó a decir cuando por fin nos habíamos separado
- No digas nada
- le dije mientras la callaba poniendo mis dedos sobre sus labios - Te quiero
- Y yo a ti - respondió aún con mis dedos sobre su boca
- No tienes idea de lo que he pasado todo este año - comencé a decirle -, te veía con Dean, eras feliz
y no podía dejar de pensar en lo mucho que me gustaría estar en su lugar
no sabes lo que hubiera dado por ser yo el que estaba contigo, el que te besaba
No tienes idea

- Te equivocas - respondió ella en un susurro que a penas escuché, pero seguí hablando
- Te necesito
- dije mientras acariciaba su rostro con mis torpes dedos - Ya no me importa si están o no de acuerdo con esto
Ginny
¿Quieres ser mi novia?
- Sí - fue lo único que le di tiempo de responder antes de volver a besarla..



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DLos últimos días habían sido de los más felices en toda mi vida, incluso, el ser el centro de atención no me afectaba, porque en esta ocasión todos hablaban de algo que me hacía realmente feliz, mi relación Ginny, era algo que realmente jamás había experimentado, ni siquiera el poco tiempo que pasé con Cho se compraba a esto. Lo único malo era que ya no podíamos pasar tanto tiempo juntos, Ginny tenía que estudiar para sus TIMOS y Hermione me regañaba por distraerla, además, Snape parecía al tanto de mi relación, porque durante los castigos se empeñaba en hacerme pasar más tiempo ahí.

Pero entonces Jimmy Peakes llegó con una nota de Dumbledore. Esa noche por fin iríamos a destruir el siguiente horrocrux, pero de camino a su despacho me topé con Trelawney, que decía que la habían sacado de la sala de los menesteres después de que escuchó un grito de júbilo y después de convencerla de que debería contárselo a Dumbledore nos dirigimos a su despacho, pero en el camino me contó sobre su entrevista, y entonces dijo algo que me dejó helado: el que había escuchado la profecía, el responsable de que Voldemort matara a mis papás era Severus Snape.

Corrí hasta el despacho de Dumbledore y a pesar de que intenté tranquilizarme, no pude evitar subir el tono de mi voz. Le dije que él era el culpable y que insistía en confiar en él, que las personas que Snape odiaba (papá y Sirius) habían terminado muertas, que se iría de Hogwarts sabiendo que Draco y Snape planeaban algo, dejando a los demás indefensos. Pero crucé la línea y se molestó. Me dijo que él jamás dejaría Hogwarts desprotegido y que fuera a tomar mi capa para irnos.

Entonces supe lo que tenía que hacer, subí por el Felix Felicis y se lo dí a Ron, a Hermione le di el mapa del merodeador y les dije que vigilaran a Snape y a Draco, que repartieran la poción entre los tres y que trataran de ponerse en contacto con algunos del ED, que estuvieran preparados por cualquier cosa, ya que seguro esta noche Draco por fin actuaría y luego de eso me fui a buscar a Dumbledore. Llegamos hasta Hogsmeade (yo escondido con mi capa invisible) y nos desaparecimos.

Llegamos a un lugar extraño, cerca de un acantilado en el mar. Dumbledore me guió hasta la cueva en la que había estado Voldemort cuando era un niño, aquella a la que había llevado a los niños y los había asustado. Había dejado poderosos sortilegios ahí, pero Dumbledore los descubrió todos y logramos entrar a una cueva en la que había un lago oscuro y en el centro una isla con un resplandor verde. Había una poción extraña, me hizo prometer que lo haría bebérsela hasta terminar, pero con cada copa que tomaba, se debilitaba más, insistía en parar y yo tenía que insistir en que siguiera. Al final terminó de tomársela, pero quería agua y yo no lograba darle agua, ésta se desvanecía cada vez que se la acercaba, así que tuve que tomar agua del lago, lo que provocó que los inferi que estaban dentro salieran y nos atacaran, pero entonces él reaccionó y los alejó. Luego no sé ni cómo, pero logramos salir de la cueva, yo sólo quería llevarlo de regreso a Hogwarts, estaba muy mal, necesitaba regresar. Le dije que no se preocupara, que yo lo ayudaría.

- No estoy preocupado, Harry - me respondió él -. Estoy contigo.

Cuando llegamos a Hogsmeade estaba desesperado, necesitaba llegar a Hogwarts, Dumbledore insistía en ver a Snape, pero en eso Madame Rosmerta nos vio y nos mostró algo horrible. La torre de astronomía, la más alta de las cuatro de Hogwarts, tenía encima la marca tenebrosa. Dumbledore estaba asustado, lo noté, hice volar dos escobas desde Las Tres Escobas y nos fuimos directo a la torre.

Al llegar, Dumbledore me ordenó ir a buscar a Snape, pero justo antes de abrir la puerta, me inmovilizó y en ese preciso momento, Draco, que salía por la puerta, lo había desarmado, entonces comenzaron a hablar, justo como yo había pensado Draco era el responsable de todo lo ocurrido, su misión era matar a Dumbledore, y al parecer todo era una fachada, pero en su intento había muerto alguien o al menos eso decía él, yo sólo pensaba en mis amigos, no sé qué haría si alguien más hubiera muerto por mi culpa. Pero entonces, llegaron cuatro mortífagos más, dos de ellos al parecer hermanos eran Amycus y Alecto Carrow, el otro era Fenrir Greyback y el último no lo conocía.

Todos presionaban a Draco para que matara a Dumbledore, pero él no se atrevía, supongo que tampoco era tan malo, sólo había crecido en situaciones poco favorables, él sólo era otra víctima de Voldemort, justo como yo y en esta ocasión debía matar a Dumbledore o matarían a sus padres, sin embargo no encontraba la fuerza. Entonces alguien más llegó, Snape apareció detrás de todos y se acercó a Dumbledore haciendo a un lado a Draco, Dumbledore le suplicaba, no paraba de decir "Severus, por favor". Entonces tomó su varita y apuntó a Dumbledore.

- ¡Avada Kedabra!

La maldición asesina dio directamente al pecho de Dumbledore que se elevó por un momento y luego calló hacia atrás desde la torre hacia los terrenos. Ese maldito traidor, acababa de matar a Dumbledore, después de que confió plenamente en él.

Snape tomó a Draco y salieron huyendo, justo detrás de ellos salí yo, me topé con los mortífagos luchando contra Ron, Lupin, Tonks, Ginny y la profesora McGonagall, había dos cuerpos tirados, llenos de sangre, uno era Bill, el otro era Neville, pero él estaba bien. Traté de seguir a Snape, pero los mortífagos me lo impedían. Mientras corría por el colegio la gente iba saliendo, todos se habían despertado con el ruido y salían a ver qué estaba ocurriendo, pero yo seguí concentrado en alcanzar a Snape.

Entonces, en los jardines lo logré. Intenté atacarlo, de muchas maneras, con muchos hechizos y cada uno de ellos era desviado, entonces lo dijo, él era el príncipe mestizo, él inventó los hechizos que yo había estado utilizando y me atacó furioso, estaba a punto de matarme, sentí un dolor intenso, seguro era la maldición cruciatus, entonces él dijo que me dejaran, que yo era de Voldemort y huyeron.

Cuando Hagrid salía de su cabaña en llamas con Fang temblando, le dije que Snape había matado a Dumbledore, pero parecía no dar crédito a mis palabras. Yo sólo miraba al pie de la torre de astronomía y conforme me acercaba, los alumnos y profesores que salían en pijamas del castillo se acercaron para descubrir lo que yo tanto temía encontrar en ese sitio. El cadáver de Dumbledore.

Ahí estaba él, parecía que estaba dormido. Le acomodé las gafas, le limpié con mi túnica un hilo de sangre que escapaba de su boca y luego de segundos o minutos o algún tiempo que no sé cuanto fue, me di cuenta de que estaba ahí el guardapelo, pero no era el de Slytherin. Había una nota, un tal R. A. B. había descubierto el horrocrux y lo había tomado dejando éste en su lugar. Dumbledore había muerto en vano.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DHagrid intentó quitarme de un lado del cuerpo de Dumbledore, pero yo no podía, no quería dejarlo ahí, sólo, entre todas esa gente. Entonces alguien más me tomó de la mano y me obligó a salir de ahí, yo instantáneamente al sentir su tacto la seguí, era Ginny, mi Ginny. Me llevó a la enfermería, todos estaban ahí. Nadie había muerto, el cuerpo sobre el que pasé era el de Bill, Greyback lo había atacado y se veía bastante mal, pero creían que se recuperaría. Neville estaba dormido en una cama más allá, todos los demás estaban despiertos pero alertas, entonces les dije lo que pasó, bueno, en realidad Ginny comenzó a decirlo, pero yo les dije que Snape había matado a Dumbledore. Entonces comenzaron a contarme lo ocurrido, todos se culpaban en gran medida de lo ocurrido.

De pronto un canto de fénix comenzó a sonar, era Fawkes, que con su canción trataba de calmar nuestro dolor a costa del suyo propio. No me di cuenta cuánto tiempo pasamos escuchando la melodía, pero de pronto llegaron los Sres. Weasley seguidos por Fleur y tanto como la Sra. Como Fleur se dirigieron a la cama de Bill.

La Sra. Weasley hizo un comentario, como si diera a entender que por el aspecto de Bill, Fleur ya no se iría a casar con él, pero entonces ella se enfureció y dijo que eso no era lo que le importaba, que ella lo amaba y con su belleza sobraba, que esas cicatrices sólo serían prueba del valor de Bill, entonces la Sra. Weasley pareció conmovida y la abrazó. Creo que al fin la aceptó. Luego de eso, entre el dolor de todos, Tonks se armó de valor y le echó en cara a Lupin que ellos seguirían su relación sin importar nada, que a ella tampoco le importaba. Entonces caí en la cuenta, Tonks estaba mal últimamente por Lupin, se había enamorado de él.

Después la profesora McGonagall me dijo que quería hablar conmigo, me llevó al despacho del director, puesto que ahora ocupaba, y trató de hacer que le dijera a dónde había con Dumbledore esa noche, pero él no me había dicho que le dijera a ella, sólo me dijo que a Ron y Hermione, a nadie más, así que no le dije. Luego comenzó a discutir con Flitwick, Sprout, Slughorn y Hagrid sobre si volver a abrir el colegio, se decidió que los estudiantes serían enviados a casa justo después del funeral de Dumbledore, que sería enterrado en el colegio y luego, antes de que llegara el Ministro, me dijo que me fuera. Entonces me dirigí a mi dormitorio donde me encontré con Ron y le mostré el falso horrocrux.

Quedaban dos días ahí, y yo luchaba contra lo que sabía que debía hacer, trataba de aprovechar al máximo mis últimos momentos con Ginny, después de todo, no podíamos seguir juntos, yo tenía cosas que hacer, una misión que terminar, y si ella seguía conmigo, lo único que hacíamos era ponerla en peligro y yo no me perdonaría que a ella le pasara algo por mi culpa, debía terminar con ella, y así lo haría, aunque eso significara terminar con lo que más me había hecho feliz en los últimos meses.

El funeral de Dumbledore estaba lleno de gente que seguramente ni siquiera conocía a Dumbledore como nosotros, gente que sólo iba por obligación o por el qué dirán, pero no me importaba, yo tenía que estar ahí y mientras escuchaba hablar a un hombre de él, recordé lo que para Dumbledore hubieran sido decir unas palabras: "¡Papanatas! ¡llorones! ¡baratijas! ¡pellizcos!".

Cuando terminó el funeral me di cuenta que era el momento de hacerlo.

- Oye, Ginny - le dije casi en un susurro -. No podemos seguir saliendo juntos. Tenemos que dejar de vernos.
- Es por alguna razón noble y absurda, ¿verdad? - dijo ella mientras me sonreía
- Estas semanas contigo han sido
como un sueño - y era verdad -. Pero no puedo
no podemos
Ahora tengo cosas que hacer y debo hacerlas solo.

Pero ella no lloró, sólo me miró fijamente a los ojos.

- Voldemort utiliza a los seres queridos de sus enemigos. A ti ya te utilizó una vez como cebo, y únicamente porque eras la hermana de mi mejor amigo. Imagínate el peligro que correrías si siguiéramos saliendo juntos. Él se enterará, lo averiguará. Intentará llegar hasta mí a través de ti.
- ¿Y si no reimporta? - replicó ella
- A mí sí me importa - le dije -. ¿Cómo crees que me sentiría si éste fuera tu funeral
y si yo tuviera la culpa?

Entonces desvió la mirada al lago y se quedó contemplándolo.

- En realidad nunca renuncié a ti. Aunque no lo parezca. Siempre albergué esperanzas
Hermione me aconsejó que me olvidara de ti, que saliera con otros chicos, que me relajara un poco cuando tú estuvieras delante, porque antes me quedaba muda en cuanto tú aparecías, ¿te acuerdas? Y ella creía que quizá te fijarías más en mí si yo me distanciaba un poco.
- Es que es muy lista - le dije y le sonreí -. ¡Ojala te hubiera pedido antes que saliéramos conmigo! Habríamos podido pasar mucho tiempo juntos
meses
años quizá

- Pero estabas demasiado ocupado salvando el mundo mágico - sentenció con una risita -. Bueno, la verdad es que no me sorprende. Ya sabía que al final ocurriría esto. Estaba convencida de que no estarías contento si no perseguías a }Voldemort. Quizá es por eso que me gustas tanto.

Luego de eso, me fui, comencé a caminar, me sentía más tranquilo, pero entonces el Ministro se acercó a mi en el mismo plan que en navidad y yo me mantuve en mi posición, fiel a Dumbledore cueste lo que cueste, porque como le dije a él, Dumbledore jamás se irá mientras quede una persona que le sea fiel, sin importar que ahora esté muerto, él vive en mí, porque como Dumbledore me dijo una vez: los que nos aman jamás nos abandonan.

Ron y Hermione me alcanzaron, estaban discutiendo entre volver o no volver si abrían el colegio, pero yo no volvería, tenía que seguir con la misión que me impuso Dumbledore, así que se los dije y ellos dijeron que irían conmigo, que no me dejarían solo y me acompañarían a donde fuera.

- Una vez nos dijiste - intervino Hermione - que teníamos tiempo para echarnos atrás. Y ya lo ves, no lo hemos hecho.
- Estaremos a tu lado pase lo que pase - afirmó Ron

El último momento de tranquilidad, lo último que nos quedaba antes de seguir adelante con esta peligrosa misión, era la boda de Bill y Fleur, justo después de eso, nos iríamos y empezaríamos con la búsqueda de los horrocruxes. Comenzaríamos la lucha contra Voldemort.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DPasé las vacaciones del verano en casa de mis tíos, justo como Dumbledore me lo había pedido antes de morir, pero estaba harto, necesitaba irme de ahí, ya era demasiado tiempo. Tan sólo faltaban cuatro días para que cumpliera diecisiete años y estaban por sacarme de aquí, así que decidí que era hora de ir tomando lo que necesitaría para mi viaje.

Comencé a separar todo, libros, túnicas del colegio y quidditch, periódicos viejos. Casi había terminado de sacar todo de mi baúl, cuando de pronto sentí un punzante dolor en un dedo de la mano derecha, lo saqué y estaba lleno de sangre, salí de mi cuarto a limpiarme y luego regresé a seguir con la tarea, aquello con lo que acababa de cortarme era un pequeño pedazo de espejo, ese espejo que Sirius me había dado antes de morir, lo dejé en mi cama y seguí sacando todo.

Cuando por fin había terminado, me puse a leer un obituario que venía en un periódico de unos días antes, aún no podía creer que Dumbledore estuviera muerto y que yo jamás le hubiera preguntado nada acerca de él o de su familia, resultaba desesperante, injusto. Luego, en el ejemplar de ese día, encontré un pequeño artículo, una entrevista de Rita Skeeter por haber escrito un libro de Dumbledore, un libro lleno de mentiras y chismes, empeñado únicamente en ensuciar la memoria del más grande mago de todos los tiempos. Terminé de leer el periódico y tomé el espejo de Sirius. Por un momento creí ver un destello azul salir de él, pero en cuanto volví a mirar no había nada más que yo mirándome, seguro era mi imaginación, Dumbledore jamás volvería, jamás volvería a mirarme como lo hacia, como si me atravesara con rayos x, jamás.

Esa misma tarde llegaron Hestia Jones y Dedalus Diggle. Ellos se encargarían de llevar a los Dursley a algún lugar seguro antes de que vinieran por mí. Pero antes de que salieran Dudley comenzó a portarse extraño, al parecer el hecho de que lo hubiera salvado de los dementores en aquella ocasión habían afectado en gran medida la imagen que tenía de mí, le costó un poco despedirse de mí, pero al final lo hizo, y tras ver vacilar a mi tía antes de salir de la casa, me quedé solo en ella, totalmente solo esperando a que vinieran por mí.

Bajé mis cosas: una mochila, mi saeta de fuego y la jaula de Hedwig. Mientras daba una última vuelta por la casa escuché ruidos y al salir al patio trasero me encontré con todos. Me explicaron el plan, seis adoptarían mi forma con poción multijugos y los siete Potter's irían a distintos diferentes cada quien acompañado por un guardián. Iríamos en parejas: Mundungus con Moody, Fred con el Sr. Weasley, George con Lupin, Fleur con Bill, Hermione con Kingsley, Ron con Tonks y yo con Hagrid. Todo parecía ir de acuerdo al plan, pero entonces cuando estábamos listos para irnos, nos rodearon los mortífagos. Se dividieron en grupos para perseguir a cada Potter que vieron y luego comenzaron a atacar. Asesinaron a Hedwig y por poco logran atraparme, luego, entre ellos, estaba Stan Shumpike, al que tanto habíamos defendido Dumbledore y yo, lancé un Expelliarmus y ese fue mi error, se dieron cuenta que era yo y el mismísimo Voldemort vino a seguirme, no sé ni cómo logramos escapar, pero llegamos a la casa de los padres de Tonks, ahora sólo faltaba que los demás llegaran a salvo a sus destino.

Desperté en el interior de la casa de los padres de Tonks y después de que llegara Hagrid tomamos el traslador para ir a La Madriguera. Cuando llegamos salió corriendo la Sra. Weasley junto con Ginny. Estaban angustiadas, se suponía que los primeros en llegar serían Tonks y Ron, luego llegarían el Sr. Weasley y Fred, nosotros seríamos los terceros. Pero no había nadie, los trasladores habían llegado sin ellos y yo comenzaba a angustiarse. Mientras aún estábamos en el jardín de la casa, Lupin llegó con George herido, Snape le había cortado una oreja con el sectumsempra, poco después, mientras curaban a George, apareció Kingsley con Hermione y después de unos minutos llegaron el Sr. Weasley y Fred, ambos sumamente preocupados y Fred, por primera vez desde que lo conozco, no tuvo palabras. Salimos de la casa, ella estaba muerta de miedo, Ron aún no regresaba, yo también estaba desesperado. Entonces llegó él, antes de que pudiera decirle algo, Hermione se le fue encima (y todavía se atreven a negar que hay algo entre ellos), Ginny volvió a entrar a avisar a sus padres que Ron había llegado, cuando los Sres. Weasley salieron a recibir a Ron llegaron Bill y Fleur. Entonces supimos que no habría más que esperar. Moody estaba muerto. Necesitaba pensar, era demasiado, Hedwig y Moody en un solo momento. Mi cicatriz me empezó a quemar, Voldemort torturaba a Ollivander, creí que le había mentido con lo de la varita, creía que el usar una varita diferente desaparecería el problema de la conexión, pero no.

Los días siguientes fueron un martirio, trabajo y más trabajo. La Sra. Weasley nos tenía tan ocupados y a todos en cosas distintas, que ni siquiera habíamos tenido tiempo de hablar, todo porque pensaban retrasar nuestra partida. Pero no había nada que hacer, los planes estaban hechos, Hermione había mandado a sus padres a Australia y Ron tenía un sustituto perfecto para fingirse enfermo durante el siguiente curso en Hogwarts.

Días después, llegó la familia de Fleur y como pudimos nos acomodamos todos dentro de la casa mientras se terminaban de efectuar los preparativos de la boda que se acercaba, además, estaba por cumplir diecisiete años, mayoría de edad mágica, así que un día antes de la boda celebraríamos mi cumpleaños con una sencilla cena.

Y llegó mi cumpleaños. Ron me regaló un libro, sí, un libro ¿raro, no? Pues no, "Doce formas de encantar a una bruja", según tengo entendido, Fred y George se lo regalaron en su cumpleaños, ahora entiendo porqué se comportaba diferente con Hermione. Ella, Hermione, me regaló un chivatoscopio nuevo, los Sres. Weasley me regalaron un reloj de oro, no era nuevo, pero según la tradición, a un mago que cumple diecisiete años, se le regala un reloj de oro. En fin, todos me dieron sus regalos, todos bastante útiles, menos Ginny.

Mientras subíamos de regreso a la habitación de Ron, Ginny me habló, me pidió que la acompañara, entramos a su habitación, nunca antes había entrado, pero ahora estábamos ahí, solos.

- Felices diecisiete - dijo mirándome firmemente
- Si
gracias - sin poderle devolver la mirada -. Bonita vista - le dije débilmente, pero me ignoró
- No se me ocurrió qué regalarte
- No tenías que regalarme nada - ignorado nuevamente
- No sabía qué sería útil. Nada demasiado grande, porque si no, no podrías llevarlo contigo.

Me arriesgué a mirarla. No estaba llorando. Esa era una de las cosas más maravillosas de Ginny, raramente lloraba. En ocasiones he llegado a pensar que tener seis hermanos debía haberla endurecido. Entonces dio un paso hacia mí.

- Así que después pensé, que me gustaría que tuvieras algo para recordarme, ya sabes, por si conoces a alguna veela cuando estés por ahí haciendo lo que sea que vayas a hacer.
- No creo que las oportunidades de ligar vayan a estar a la orden del día, para serte sincero.
- Ahí es a donde quería llegar - susurró ella, y entonces me besó.

Me besó como nunca antes, y no pude evitar devolverle el beso, fue un olvido ensordecedor, mejor que el whiskey de fuego. Ella era la única cosa real en el mundo, Ginny, su sensación, una de mis manos en su espalda y la otra en su largo y oloroso cabello.


Entonces, mi querido casi hermano, ex cuñado y mejor amigo, abrió la puerta de golpe y nos separamos de un salto.

- Oh - dijo Ron mordazmente -. Lo siento
- ¡Ron! - escuché a Hermione que apareció justo detrás de él con apariencia de haber intentado detener a Ron, al parecer sin mucho éxito.
- Bueno, feliz cumpleaños de cualquier modo, Harry.

Quería decirle algo, pero no podía, era como si todo el peso de las responsabilidades y las razones que me habían obligado a dejarla, hubieran vuelto en el momento en que Ron abrió la puerta. La miré, quería decirle algo, pero se dio la vuelta y miró por la ventana. Pensé que talvez había sucumbido, por una vez, a las lágrimas. Pero no podía hacer nada delante de Ron.

- Te veo luego - le dije, y seguí a los otros dos fuera del dormitorio.

- La dejaste - dijo Ron una vez que estábamos solos en el jardín -. ¿Qué estás haciendo ahora, rondándola?
- No la estoy rondando
- Ron
- le dijo Hermione, pero él alzó una mano para silenciarla
- Estaba realmente echa polvo cuando terminaron

- También yo. Sabes porqué terminé con ella, y no fue porque yo quisiera
- Si, pero ahora vas y la besas y va a hacerse ilusiones otra vez

- No es idiota, sabe que no puede ser, no espera que acabemos
que acabemos casándonos, o


Pero al decirlo, una imagen invadió mi cabeza. Ginny, hermosa, con un vestido blanco, casándose con un desconocido alto, desagradable y sin cara. El futuro de ella estaba libre y sin trabas, pero mi futuro
yo no podía ver delante nada más que a Voldemort.

- Si sigues tonteando con ella a cada oportunidad que tienes

- No volverá a ocurrir ¿vale?
- Bien entonces, bien, este
sí.

En todo el día no volví a tener ningún momento a solas, en la noche, cuando todos estaban ahí, ella no me miraba, hablaba con sus hermanos o con la Sra. Weasley, era como si nada hubiera pasado, era demasiado fuerte, más fuerte que yo.

Estábamos todos, la familia Delacour, los Weasley, Hermione, llegó Hagrid, Remus y Tonks, pero cuando por fin íbamos a empezar, el patronus del Sr. Weasley apareció diciendo que el Ministro venía con él, Remus y Tonks se disculparon y se fueron, por alguna razón, ellos no deberían estar en este lugar, dijo que luego me lo explicaría.

Cuando Scrimgeour llegó, dijo que quería hablar con Ron, Hermione y conmigo, pero no teníamos idea de qué quería, era demasiado extraño, pero aún así fuimos. Nos dijo que Dumbledore nos había dejado un legado, a Ron le dejó su desiluminador, a Hermione un libro llamado Los cuentos de Beedle el bardo y a mí la snitch y la espada de Gryffindor, pero al parecer no me darían la espada, porque técnicamente no le pertenecía a Dumbledore, sino al colegio.

Intentó interrogarnos, quería saber porqué Dumbledore nos había dejado algo a nosotros, después de todo, había tenido muchos alumnos, era tonto que nos dejara algo simplemente a nosotros, pero no le dijimos nada. Hubo una pequeña discusión, hasta que los Sres. Weasley entraron y el Ministro se fue. Luego de eso la fiesta pasó como si nada, hasta que todo terminó, levantamos las cosas y nos fuimos a dormir. Al otro día sería la boda y nuestro último día en casa antes de ir en la búsqueda de los horrocruxes.

La boda fue bastante bonita, francamente nunca había estado en una boda, ni muggle ni de magos, pero de cualquier modo estuvo muy bien. Ginny se veía hermosa, mucho más que de costumbre, y tuve que luchar contra mí mismo para no romper la promesa que le había hecho a Ron de alejarme de ella. De invitados había todo tipo de gente, pero para la gran sorpresa de Ron, Viktor Krum era uno de los invitados, así que tuvo que aguantar por un rato su presencia, pero en uno de esos momentos creo que se cansó y se armó de valor para sacar a bailar a Hermione, a la cual no soltó en toda la tarde, hasta que ella se cansó y él iba por cerveza de mantequilla, pero para todo esto Krum ya se había ido.

Durante la fiesta me encontré con Elphias Dodge, pero mientras hablaba con él sobre Dumbledore y lo que él había escrito en El Profeta, la tía Muriel, una señora bastante desagradable de no sé cuántos años comenzó a hablar y a decir cosas que jamás creería de Dumbledore, dijo que su padre había estado en prisión, que Dumbledore tuvo una hermana que era squib y que murió después de morir su madre, pero que siempre la habían tenido escondida y que según Aberforth, el hermano de Dumbledore, él había sido el responsable de la muerte de su pequeña hermana Ariana. Pero eso no fue lo peor de la noche, sino que justo cuando estaba por contarle a Hermione lo que había escuchado, llegó el patronus de Kingsley diciendo que el Ministerio había caído y que Scrimgeour estaba muerto, ahora los mortífagos iban rumbo a La Madriguera. Era hora de irnos..



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DLa gente comenzó a correr en todas direcciones, querían escapar, pronto estarían aquí y nadie estaría a salvo. Tomé de la mano a Hermione, tenía que evitar que nos separáramos entre toda la gente, pero ella gritaba desesperada, buscaba a Ron y él no aparecía. No podíamos irnos sin él, pero si no aparecía tendríamos que hacerlo. Entonces, de la nada, lo vimos, tomó la otra mano de Hermione y nos desaparecimos.

Cuando volvimos a aparecer estábamos en medio de una abarrotada calle, en Tottenham Court Road, fue lo primero que se le ocurrió a Hermione. No podíamos ir a Grimmauld Place, Snape podría entrar ahora y encontrarnos, pero entonces no teníamos muchas opciones, estar en la calle era aún más peligroso.

Comenzamos a hablar, Hermione traía consigo ropa y todo lo que hesitábamos, incluso mi capa de invisibilidad, todo en esa pequeña bolsa que tenía días cargando de un lado para el otro. Nos cambiamos de ropa y entramos a un pequeño café que estaba prácticamente vacío, pero entonces, sin saber cómo ni porqué, aparecieron dos tipos, Rowle y Dolohov, mortífagos. Yo tenía la capa de invisibilidad puesta, pero aún así nos tomó algo de tiempo controlar la situación. Teníamos que salir de ahí pronto, nos estaban siguiendo. Arreglamos todo en el café y nos desparecimos. No quedaba otra opción, si nos estaban siguiendo o no, la mejor era Grimmauld Place, aunque Snape pudiera entrar, sólo sería un mortífago, si nos quedábamos en la calle pronto estaríamos rodeados.

Cuando llegamos nos topamos con algunos encantamientos preparados para Snape, pero no pasó a mayores, pronto nos deshicimos de ellos. Y luego, mientras decidíamos qué hacer llegó un patronus, una comadreja, se detuvo a mitad de la sala y pudimos escuchar al Sr. Weasley hablando a través de él.

- La familia está a salvo, no respondan, nos vigilan.
- Están bien, todos están bien - escuché a Hermione decirle a Ron y él la abrazaba
- Harry - dijo él por encima del hombro de ella -, yo

- No pasa nada - le dije asqueado por un dolor intenso en mi cicatriz -. Es tu familia, estabas preocupado. Me habría sentido igual - pensé en Ginny -. Me siento igual.

Me metí al baño. Entonces me dejé caer en el piso, el dolor era insoportable y lo vi. Malfoy estaba parado a un lado de Rowle, lo estaba torturando, Voldemort lo obligaba. Me sentía asqueado, no podía creer el modo en el que Voldemort estaba utilizando a Draco.

Al otro día me levanté temprano, no podía dejar de pensar en lo ocurrido, en los Weasley, en Ginny. Sabía que estaban bien, pero los tenían vigilados, era cuestión de tiempo para que los pescaran haciendo algo que no debían y eso me ponía nervioso. Tomé mi varita y me arrastré fuera del saco de dormir. Ron y Hermione seguían dormidos, Hermione sobre los cojines del sillón que Ron le había ofrecido en la noche y con la mano en el suelo, con los dedos extendidos a pocos centímetros de los de Ron, estaba seguro de que se habían quedado dormidos con los dedos entrelazados. Me sentía solo.

Subí las escaleras, la casa parecía haber sido registrada, todas las habitaciones estaban revueltas. Llegué a la habitación de Sirius, llena de estandartes de Gryffindor, posters de chicas en bikini y motocicletas, y una foto de los Merodeadores. Encontré una carta, era de mi mamá, decía que él me había regalado una escoba de juguete, que casi maté al gato y que había roto un jarrón que la tía Petunia le dio de regalo de navidad. Encontré una foto rota, salía yo y los pies de mi papá. Luego llegó Hermione y justo estábamos por bajar cuando encontré a R. A. B.: Regulus Arcturus Black. Él es el que se llevó el relicario, él tomó el horrocrux antes que nosotros.

Lo buscamos por toda la habitación de Regulus, pero no había nada, entonces Hermione lo recordó. Hace dos años, mientras limpiábamos, encontramos el relicario, pero como no habíamos logrado abrirlo, lo tiramos. Entonces la única esperanza era que Kreacher lo hubiera tomado. Lo llamé, le pregunté por él, y me dijo que él lo había tomado, que era de su amo Regulus. Tenía que contarnos la historia.

Nos contó que Regulus siempre había estado a favor de Voldemort, igual que toda su familia y que cuando cumplió dieciséis años se unió a él, que un día llegó y le dijo que Voldemort necesitaba un elfo doméstico, que tenía que ir con él, hacer lo que le ordenara y luego volver a casa. Lo llevó a la cueva a la que fui con Dumbledore, le hizo beberse la poción, puso el relicario, más poción y se fue, lo dejó ahí, entonces intentó tomar agua y los inferi intentaron llevárselo, pero él tenía que volver a casa y así lo hizo. Regulus le dijo que se escondiera, que no saliera de casa, pero después de eso le pidió que lo llevara a la cueva, le dio el relicario falso y le dijo que después de que él se tomara la poción tenía que cambiarlos, llevarse el de Voldemort y destruirlo. Kreacher obedeció, y desapareció de la cueva cuando los inferi arrastraban a Regulus al fondo del lago.

Era hora de arreglar las cosas con él. Lo traté amablemente, le pedí que fuera por Mundungus y lo trajera a como diera lugar, y le di el relicario falso, le dije que podría quedárselo. Ahora nuestra misión era terminar con lo que Regulus había empezado, pero para eso necesitábamos a Mundungus, así que después de un par de reverencias para Ron y para mí, y una extraña sacudida intento de saludo para Hermione, Kreacher desapareció para ir en busca de el ladrón de Mundungus.

El tercer día después de que Kreacher desapareció llegó Remus, entró a la casa y después de comprobar que era él comenzamos a hablar. Nos dijo que habían registrado La Madriguera y que habían ido a las casas de todos los de la orden y torturado a todos para sacarles información sobre mí, pero que todos estaban bien y nadie había muerto. Nos dijo que ahora me buscaban porque al parecer querían inculparme sobre la muerte de Dumbledore, que ir a Hogwarts era ahora obligatorio y que estaban registrando a los hijos de muggles para comprobar si tenían algún pariente cercano mágico o castigarlos por robar la magia. Luego dijo que quería acompañarnos, que sería de ayuda, pero no sé ni cómo, Hermione logró sacarle el verdadero motivo. Tonks estaba embarazada.

Discutimos, él quería ir con nosotros, pero yo no lo permitiría, no podía dejar que abandonara a Tonks y a su hijo. Mis padres no me abandonaron por gusto, ellos habían dado la vida por mí, sólo porque era necesario. Estoy seguro de que ellos jamás me hubieran dejado solo de haber tenido otra opción. Lo llamé cobarde. Entonces se fue. Si volvió con Tonks, valió la pena decirle todo eso.

Luego llegó Kreacher con Mundungus y nuestras esperanzas se vinieron abajo. No tenía el guardapelo, se lo había quitado cuando intentaba venderlo. Ahora teníamos un nuevo objetivo, la mujer que se lo quitó, Dolores Umbridge.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DDesde que habíamos descubierto que Umbridge tenía el relicario, habíamos decidido ir al Ministerio y quitárselo por la fuerza, si era necesario, pero como siempre, había un inconveniente: no sabíamos cómo entrar sin que nos descubrieran en el acto.

- Tenemos que hacernos pasar por algunos trabajadores - dijo Hermione una tarde
- ¿Cómo? No podemos simplemente disfrazarnos y fingir - terció Ron malhumorado
- Poción multijugos - seguro Hermione tenía los ingredientes -, ¡pero nos llevaría un mes prepararla!
- Te equivocas - respondió Hermione con sus típicos aires de sabelotodo -, ya la tengo lista
- Pero, ¿cómo?
- La robé del caldero que hizo Moody cuando fuimos a rescatarte
- Eres maravillosa, Hermione - para no variar, Ron no paraba de sacarle utilidad al bendito libro de los gemelos.

Y así habíamos decidido que cada tarde nos turnaríamos para observar la entrada del Ministerio debajo de mi capa de invisibilidad, teníamos que poner atención a todo, personas, ropa, conversaciones, noticias, todo tipo de cosa que necesitáramos saber para poder hacernos pasar por dos funcionarios.

Al principio la pelea fue con Ron y Hermione, ella insistía en cumplir su parte de la guardia, pero Ron no quería dejarla ir, decía que era demasiado peligroso y que podía pasarle algo. Lo entiendo, está preocupado, yo también me pondría así si se tratara de Ginny, pero ambos sabemos que Hermione está más que capacitada para defenderse si es necesario, incluso, podría con nosotros dos juntos si hubiéramos intentado detenerla.

- No sé qué es lo que le pasa - decía Hermione durante una de las guardias de Ron
- Se preocupa por ti, Hermione
- Pero
yo puedo defenderme sola - dijo ella ligeramente sonrojada - ¿o es que no confía en mí?
- Confía en ti y sabe de lo que eres capaz, pero aún así se preocupa
- No tiene sentido
- Claro que lo tiene, tú también estás preocupada por él cada vez que le toca salir, justo como ahora
- Es diferente
- No, Hermione, es exactamente lo mismo

Y lo sabíamos, era casi un secreto a voces que esos dos sentían algo por el otro, pero sólo era cuestión de tiempo para que lo aceptaran abiertamente. El problema era que yo me tenía que aventar las eternas pláticas de uno hablando del otro cada vez que alguno de los dos se iba de guardia.

- Ya debería haber vuelto - ahora era el turno de Ron
- Todavía faltan cinco minutos para que termine su turno - le dije yo sin despegar la vista del diario que robé ayer
- Pero tendría que estar aquí ya, ¿porqué se tarda tanto?
- ¿Porqué no se lo preguntas cuando regrese?
- Porque seguro se enojará conmigo por no creer en ella
- ¿Es que acaso no crees en ella?
- ¡Claro que sí! Es sólo que

- Lo sé, te preocupa que algo le pueda suceder
- Sí
- dijo antes de volver a los resúmenes que estaba haciendo para Hermione sobre su árbol genealógico

Ya habían pasado cuatro semanas desde entonces, teníamos la mesa del salón de dibujo llena de mapas, anotaciones, listas, nombres y demás cosas que pudimos captar de cada persona que pasó por donde estábamos. Era el momento, ya no había otra salida, no había más tiempo que perder, con cada día que esperábamos, era un paso que podría estarse alejando de nosotros el relicario, no podíamos tardarnos más.

El problema ahora era, una vez más, Ron y Hermione. Ron insistía en que Hermione no debía ir, todo porque ahora ella estaba en la lista de nacidos muggles que no se habían presentado al registro, pero Hermione, como siempre inteligente, le dijo que en ese caso él no debería ir porque se suponía que estaba en La Madriguera muy enfermo de Spattergroit, aunque terminó por agarrarla conmigo diciendo que en ese caso, tampoco podría ir yo, porque ahora ofrecían diez mil galeones por mi cabeza.

- Vale, me quedaré aquí - les dije-. ¿Me harán saber si derrotan a Voldemort, verdad?

El dolor comenzó de nuevo. Tuve que salir casi corriendo de la cocina para que no se dieran cuenta, pero sabía que para engañar a Hermione ya era demasiado tarde. Entonces lo vi., de nuevo era él. Buscaba a Gregorovitch, una mujer trató de cerrarle la puerta mientras decía que se había mudado, luego dos niños y un destello de luz verde. Abrí los ojos.

Cuando salí del baño, discutí con Hermione, como cada vez que notaba la conexión, pero es no nos detuvo para realizar el plan. Al otro día comenzaría todo. Repasamos el plan, cenamos y volvimos a repasar el plan. No nos levantamos de la mesa hasta que cada uno de nosotros podía recitar el plan a los otros dos. Luego subí a dormir a la habitación de Sirius que ahora era mía. Al día siguiente, comenzaría todo, después de volver a repetir para mí mismo el plan, logré conciliar el sueño.

Todo iba bien, el plan comenzó como tenía que ser o al menos al principio. Hermione se hizo pasar por Mafalda Hopkirk, Ron por Reg Cattermole y yo por un tal Albert Runcorn. El verdadero problema fue cuando tuvimos que separarnos. Terminamos metidos en el juicio de registro de los nacidos muggles, que en realidad era sólo una mera pantalla para enviarlos directo a Azkaban por haber "robado" la varita a un mago sangre limpia.

Umbridge era la principal líder y traía puesto el tan ansiado relicario, no sé porqué lo hice, pero llegó un momento, en el que estaban juzgando a la supuesta mujer de Ron (en realidad de Reg) que no pude contenerme y terminé por aturdir a Umbridge y a Yaxley, el problema fue que nos descubrieron, todo porque cuando registré la oficina de Umbridge quité el ojo de Moody que usaba para espiar a sus empleados.

Casi nos atraparon, nos tenían casi atrapados en el atrio del Ministerio, pero logré engañar a un empleado para que dejara salir a los nacidos muggles que acabábamos de librar de un juicio injusto, entonces nos alcanzó Yaxley y tuve que aparentar que era el empleado ese, el que los ayudaba a escapar, pero todo se complicó con la llegada del verdadero Reg Cattermole, en fin, de puro milagro logramos escapar, pero como siempre, cuando algo puede salir mal, siempre sale peor. Cuando nos desaparecimos rumbo a Grimmauld Place, parecía que Hermione se me iba a soltar, pude ver la entrada de la casa, pero en el mismo instante, desparecimos de nuevo.

Lo bueno: Teníamos el relicario.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DAparecimos en un bosque, según Hermione, donde fueron los Mundiales de Quidditch, pero Ron se había escindido, así que no podíamos moverlo y nuestra única opción era quedarnos a acampar ahí hasta saber qué hacer. Sacamos la vieja casa de campaña y la instalamos, mientras que Hermione se encargaba de poner todo tipo de hechizos protectores alrededor contra muggles y todo tipo de gente, por lo menos nos daría tiempo de escapar.

Pero otro problema apareció, Voldemort estaba buscando algo, pude ver que encontraba a Gregorovitch, lo tenía atado y lo estaba torturando, le preguntó por algo, una cosa que se supone que poseía, pero él le decía que ya no lo tenía y cuando Voldemort leyó su mente para saber si era cierto, había un joven que se me hizo bastante familiar, él había robado eso que ahora buscaba Voldemort. Después de salir de su mente, simplemente lo mató. Ahora el problema era de aquel joven que me resultó tan familiar.

Al día siguiente decidimos que lo mejor era no quedarnos mucho tiempo en el mismo sitio, así que cada día levantábamos la tienda de campaña, borrábamos todas las señales que pudieran dar muestra de que habíamos estado ahí y luego desaparecíamos para acampar en un lugar diferente. Algunas veces, tomábamos comida de alguna granja o una tienda, a veces pescábamos y Hermione se estaba volviendo realmente buena diferenciando hongos comestibles, pero aún así había veces en las que la comida no era muy buena que digamos.

A todo eso, había que sumarle el hecho de que el relicario parecía estar afectando nuestra forma de pensar y actuar, yo me veía incapacitado para crear un patronus y al parecer a todos nos llenaba la cabeza con pensamientos extraños sobre lo mal que estaba saliendo todo y la falta de pistas para continuar.

Comencé a notar que Ron y Hermione tenían conversaciones que al parecer eran sobre mí. Algunas veces los encontré hablando en murmullos que terminaban al darse cuenta que iba hacia ellos, otras veces hablaban y cuando me veían comenzaban a hacer otras cosas. Incluso llegué a pensar en que tal vez, ellos creían que tenía una especie de plan oculto, pero no era así, seguíamos en la nada y lo más desesperante era la actitud de Ron, siempre quejándose de todo, sin hacer nada realmente y su constante cobardía ante el nombre de Voldemort, al cual nos obligaba a llamar Ya-Saben-Quién o El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, una tontería, si me lo preguntan.

Una semana después lo hicimos, a decir verdad fue un tonto plan, demasiado tonto, pero era nuestra única opción. Aprovechamos una tarde mientras Snape al parecer no había salido, sólo fue cuestión de usar una vez más los Magifuegos de Fred y George, pero el problema fue que justo cuando íbamos saliendo de la oficina de Snape con la espada, nos lo topamos.

El punto bueno fue que los únicos que subiríamos seríamos Luna, Neville y yo, así los demás del ED quedarían libres de sospechas. Snape no parecía ni remotamente enojado, al contrario, parecía divertido, pero una vez más, el castigo que nos impuso fue una noche más con Hagrid, el caso es que se estaba volviendo una costumbre que los tres pasáramos al menos una noche a la semana con él. El único problema en realidad, fue que mamá y papá se enteraron y como era de esperarse enviaron un vociferador, no creo que quisieran hacerlo en realidad, pero tenían que guardar las apariencias.

Lo peor de todo, es que no logramos nuestro objetivo. Nada de espada, nada de ayuda para Harry, todo seguía dependiendo de ellos tres.

Una noche, mientras estábamos cerca de un río en Gales, escuchamos gente cerca, no nos descubrieron, pero pudimos darnos cuenta de que eran Ted Tonks, Dean Thomas, un tal Dirk que nos mencionaron en el Ministerio y dos goblins. Estuvieron hablando sobre lo que estaba pasando, el porqué de su huida y de estar escondidos, además mencionaron la espada de Gryffindor. Ginny, Neville y Luna habían intentado robarla, pero Snape los había atrapado, al parecer los había castigado severamente, pero estaban bien.

Entonces hablamos con Phineas Nigellus, nos dijo que era cierto, pero que en realidad el castigo sólo fue una noche en el bosque con Hagrid, nada que no pudieran soportar después de tantas cosas. Además, los goblins habían dicho algo de una espada de Gryffindor falsa guardada en Gringotts, lo que nos dejaba con la duda que resolvió también el antiguo Director Black, la espada había sido utilizada por última vez por Dumbledore para destruir el anillo. Esa era la razón por la cuál me la había dejado en su testamento, porque había absorbido veneno de basilisco y esa sería la forma de destruir los horrocruxes.

Pero todo se volvió a complicar. Ron estaba molesto, harto de estar en la nada, de no saber nada, todo lo que había pensado que ellos hablaban a mis espaldas era real, de verdad creía que yo debía tener un plan, ni siquiera recuerdo toda la discusión con exactitud, sólo recuerdo que algo se rompió entre nosotros y aún después de quitarle el horrocrux que había llevado durante todo el día, su mente siguió igual.

- ¿Qué vas a hacer? - le dijo a Hermione
- ¿A qué te refieres? - ella parecía no entender algo tan claro
- ¿Te quedas, o qué?
- Yo
- se veía angustiada -. Sí
sí, me quedo. Ron, dijimos que iríamos con Harry. Dijimos que lo ayudaríamos.
- Lo entiendo. Lo eliges a él - Idiota
- Ron, no
por favor
regresa ¡Regresa!

Salió corriendo de la tienda detrás de él, no le importó la lluvia, yo sólo me quedé dentro de la tienda, la escuchaba llorar afuera, gritarle, sollozar un triste: "No te vayas
no me dejes", pero de nada sirvió.

- ¡Se ha i-i-ido! ¡Se ha desaparecido!

Se tiró sobre una silla, se encogió sobre sí misma, y comenzó a llorar.

Yo me sentía quizá tan mal como ella, pero no podía dejar que me ganara el dolor, había sido su decisión. Tomé el relicario y me lo puse, luego le tiré unas mantas de las que estaba usando Ron a Hermione y me tumbé en mi cama mirando el oscuro techo de lona, escuchando el repiqueteo de la lluvia.

Ni siquiera pude dormir esa noche, sólo pensaba en la pelea y la escuchaba llorar. Ron es un idiota por hacerle esto a ella. Espero que algún día se dé cuenta de todo lo que ella ha aguantado por él y la recompense de algún modo.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DLa ida de Ron no estaba resultando nada bien, de hecho, Hermione y yo no hablábamos. Al día siguiente de que él se fue tenía los ojos hinchados y rojos (seguro no había dormido) y cuando levantamos el campamento, nos demoramos demasiado porque ella a cada momento miraba alrededor pensando que había escuchado algo, pero no era así, sabíamos que no volvería.

Estuvimos vagando por el sur del país, el frío era horrible ahora que la navidad se acercaba. Cada noche me acostaba mirando el mapa del merodeador, creí que tal vez un día vería a Ron aparecer por ahí, pero no. Después, sólo seguía sacándolo para ver a Ginny, no dejaba de pensar en ella, miraba su nombre en el dormitorio de niñas deseando que ella pudiera saber que pensaba en ella. Sabía que habían estado amotinando la escuela, supuse que ella con la ayuda de Neville y Luna habían logrado revivir al ED, pero eso le había costado sus salidas a Hogsmeade, pero por lo menos estaría segura mientras McGonagall siguiera ahí. El problema era que la navidad se acercaba y ella iría a La Madriguera, donde no podría vigilarla.

Tenía días pensándolo, necesitaba ir al Valle de Godric, pero no sabía cómo decírselo a Hermione, sentía que era tonto, pero necesitaba ir, tal vez ahí habría algo que no había visto, algo que necesitábamos, tenía que ir. Y justo después de que me enseñara el símbolo que Krum había dicho era de Grindelwald (estaba en el libro de cuentos) decidí que era el momento de intentarlo.

- ¿Hermione?
- ¿Mmm?
- He estado pensando. Quiero
quiero ir al Valle de Godric
- Sí - dijo ella -. Sí, yo también he estado pensando en eso. Realmente pienso que tenemos que ir.

Creí que no me había escuchado, pero sí. Según ella, ese era el lugar donde tenía que estar la espada de Gryffindor, así que teníamos que ir. ¿Porqué? Historia de la Magia tenía la respuesta. En ese lugar había nacido Godric Gryffindor, por eso tenía ese nombre, por eso Hermione pensaba que tal vez Dumbledore había dejado la espada ahí, talvez con Bathilda Bagshot, por eso teníamos que ir.

Después de una semana lo logramos. Nos aparecimos en el Valle de Godric transformados en una pareja e muggles a los que les quitamos un par de cabellos. Había un monumento, conforme nos acercamos cambió de forma, ahora, en lugar de un obelisco había un estatua de mis padres cargándome como bebé, luego de mirar un poco entramos al cementerio de la iglesia que estaba ahí cerca, había tantos nombres de personas conocidas, seguramente parientes lejanos o talvez abuelos y tíos. Incluso las tumbas de la madre y hermana de Dumbledore, con una cita:

" Donde esté tu tesoro, también estará tu corazón"

Luego Hermione encontró el símbolo del libro en una tumba bastante vieja, apenas logró entender el nombre, parece que decía Ignotus o algo así, pero yo quería encontrar la tumba de mis padres y me fui a seguir buscando. Pero no la encontré, Hermione lo hizo, sólo dos hileras detrás de las de la familia de Dumbledore.

James Potter
Nacido el 27 de marzo de 1960
Murió el 31 de octubre de 1981

Lily Potter
Nacida el 30 de enero de 1969
Murió e 31 de octubre de 1981

"El último enemigo que debe ser destruido es la muerte"

Parecía un pensamiento de mortífago, pero es no importaba. No pude evitar llorar, pensaba en que ellos ni siquiera sabían que estaba tan cerca de ellos, vivo sólo porque ellos se habían sacrificado, y casi deseando estar durmiendo bajo la nieve con ellos. Estar ahí me hacía pensar en todo lo que habría podido tener, una familia, tal vez hermanos o hermanas, una casa a la cual ir cada navidad y cada verano, a donde invitar a mis amigos de vacaciones, un lugar donde pude haber crecido con mis padres, mi padrino y sus amigos cerca. Había perdido todo aquella noche y todo por culpa de una sola persona. Hermione me tomó de la mano y me dio un apretón, yo se lo regresé, pero evité mirarla.

Había olvidado llevarles algo, pero Hermione parecía haberme leído el pensamiento. Apareció una guirnalda de flores navideñas que dejé en la tumba de mis padres, le pasé el brazo sobre los hombros y ella me abrazó por la cintura. Caminamos de regreso a la salida del cementerio, ya no podía seguir ahí, tenía que irme.

Salimos del cementerio y siguiendo a Hermione llegamos al punto donde todo empezó. La casa que una vez fue MI casa, la casa donde mis padres fueron asesinados por Voldemort. Aún estaba ahí, el seto había crecido bastante en los últimos dieciséis años, casi toda la casa estaba en pie, el primer piso estaba completo, sólo en el segundo piso había una parte que parecía haber sido volada con dinamita o algo así, seguro era ahí donde la maldición había rebotado. No pude evitar tocar el portón y entonces apareció un letrero con letras doradas.

En este lugar, en la noche del 31 de octubre de 1981, Lily y James Potter perdieron sus vidas.
Su hijo, Harry, permanece siendo el único mago que alguna vez haya sobrevivido a la Maldición Imperdonable.
Esta casa, invisible para los muggles, se ha dejado en su estado ruinoso como monumento a los Potter y recordatorio de la violencia que destrozó a su familia.

Apareció Bathilda y nos llevó a su casa, pero no nos decía nada, me pidió subir solo con ella, así que dejando a Hermione en el salón subimos, pero no era Bathilda, era Nagini que había estado manipulando el cuerpo de la señora ya muerta, entonces, cuando supo que en verdad era yo, lo llamó, por poco no logramos escapar, ya estaba en la casa cuando Hermione y yo nos desaparecimos. El dolor era muy fuerte, me sentía morir, seguro había muerto, pero si estaba muerto
no debería doler
debería haber parado con la muerte.

Entonces pasó, todo, era Voldemort, llegué al Valle de Godric y a la casa que ahora no contaba con protección. Lo vi todo, por primera vez, supe exactamente qué había pasado con mis papás, estaba en su mente cuando recordó todo, cuando perdió todo y ahora me había vuelto a escapar, pero eso no era todo, también sabía quién era el ladrón, él encontró la foto que yo había tomado en la casa de Bathilda, ahora sabría quién era el ladrón.

Pero eso no había sido todo, le conté lo que pasó y entonces le dije que durmiera, que yo haría la guardia ahora, le pedí mi varita y ahí vino el golpe. Mi varita se había roto, igual que la de Ron en segundo año. Le pedí que la reparara, pero de nada sirvió, volvió a romperse. Así que decidí tomar la varita de Hermione mientras hacia guardia.

Si eso era poco para todo lo que habíamos pasado, las cosas aún no terminaban. Hermione encontró al ladrón en un libro, Vida y Mentiras de Albus Dumbledore. Era Grindelwald, el mago tenebroso que mató y encarceló mucha gente, lo conoció después de que su madre muriera y se volvieron mejores amigos. Se enviaban lechuzas a media noche y planeaban algo sobre el dominio de los muggles, hablaban sobre un "derecho a gobernar", sobre hacer todo por "el bien mayor" y luego se separaron después de la misteriosa muerte de su hermana de la cuál Aberforth, el hermano menor, lo culpaba. Simplemente era difícil par a mí, que el Dumbledore que conocí, una vez hubiera pensado todo esto, quería creer que había cambiado, pero no sabía qué pensar.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DVolvimos a desaparecernos para cambiar de lugar, Hermione me dijo que estábamos en el Bosque de Dean mientras sacaba las cosas de la bolsa para acampar. Al tercer día, una noche me quedé haciendo guardia, me había parecido oír el ondear de una capa contra el césped, pero supuse que lo habría imaginado, sin embargo, apareció una luz plateada brillante, se acercó a mí y pude ver una cierva plateada mirándome. Después de unos segundos mirándonos, se giró y comenzó a alejarse, la seguí, pero desapareció. Entonces estaba frente a una charca congelada, y ahí en el fondo, la espada de Gryffindor, esperando que la sacara del fondo. Me quité la ropa y me tiré, pero no el horrocrux comenzó a ahogarme, creí que moriría, pero entonces alguien me sacó del agua. La única persona que pudo haberme levantado el ánimo justo ahora, estaba frente a mí. Mi mejor amigo: Ron.

- ¿Cómo es que estás aquí?
- bueno, yo
ya sabes
he vuelto. Sí
Ya sabes. Si todavía me quieren aquí.

Había sacado la espada de la charca. Me dijo que tenía horas buscándonos en el bosque y cuando le pregunté si había visto a alguien dijo que le había parecido ver a alguien, pero fue cuando iba corriendo a la charca porque yo había saltado. Era hora de destruir el horrocrux, sólo así podríamos saber si era real, así que encontré un lugar perfecto y extendí la mano para pedírselo, pero cuando él intentó darme la espada le dije que no, que lo tenía que hacer él, después de todo, había sido él quién había sacado la espada de la charca, era su turno.

Tomó la espada y luego de convencerlo que tenía que ser él, abrí el relicario, simplemente ordenándoselo en pársel. Éste se abrió, unos ojos negros se veían en ambos lados, pero Ron no lo golpeaba y entonces comenzó a hablar.

- He visto tu corazón, y es mío. He visto tus sueños, Ronald Weasley, y he visto tus miedos. Todo lo que deseas es posible, pero todo lo que temes también es posible
Siempre menos amado, por la madre que anhelaba una hija
Menos amado ahora, por la chica que prefiere a tu amigo
El segundo mejor, siempre eternamente la sombra


Sabía a lo que estaba jugando Riddle, Ron era sumamente inseguro y ahora estaba atacándolo ahí, con el cariño de su madre, con el amor de Hermione, pero ella lo amaba a él, de eso estaba seguro, pero si Riddle lo decía, significaba que Ron seguía creyendo que Hermione no le correspondía, creía que me quería a mí. Entonces salieron unas figuras con la forma de Hermione y mía del relicario y comenzaron a hablar.

- ¿Porqué volviste? Estábamos mejor sin ti, más felices sin ti, nos alegraba tu ausencia
nos reíamos de tu estupidez, de tu cobardía, de tu presunción

- ¡Presunción! ¿Quién podría mirarte a ti, quién te miraría nunca, estando junto a Harry Potter? ¿Qué has hecho tú, comparado con el Elegido? ¿Qué eres comparado con el chico que vivió?
- Tu madre confesó que me habría preferido a mí como hijo, que se habría alegrado de intercambiar

- ¿Quién no le preferiría a él, qué mujer te aceptaría? No eres nada, nada, nada comparado con él.

Entonces lo logró, acabó con el horrocrux. Me acerqué a él, estaba llorando. Tomé el relicario, lo guardé en mi bolsillo y me acerqué a Ron, puse una mano sobre su hombro.

- Después de que te marcharas - le dije en voz baja - lloró durante una semana. Probablemente más, sólo que no quería que yo la viera. La mayoría de las noches ni siquiera nos hablábamos el uno al otro. Como te habías ido
Ella es como una hermana. La quiero como a una hermana y apuesto a que ella siente lo mismo por mí. Siempre ha sido así. Creí que lo sabías.

Caminé para tomar su mochila, necesitaba tiempo para asimilar todo, yo tenía que dárselo. Sé que tal vez debí haberle dicho lo que todos creemos que Hermione siente por él, pero logré detenerme, eso era algo de lo que tendrían que hablar ellos dos, no podía quitarle esa parte tan interesante a mi "hermanita".

- Lo siento - me dijo -. Siento haberme marchado. Sabía que era un
un

- Ya has tenido suficiente por esta noche - le respondí - Conseguir la espada. Terminar con el horrocrux. Salvarme la vida.
- Eso hace que suene más genial de lo que fue - murmuró
- Esas cosas suenan más geniales de lo que son en realidad - le dije -. He estado intentando decírtelo durante años.

Lo llevé al campamento y para qué citar todo lo que dijeron, simplemente, Hermione casi lo mata a golpes, él trató de explicarse, dijo que había querido volver pero lo atrapó una banda de carroñeros que andaba en busca de nacidos muggles y luego de lograr escapar había vuelto a donde habíamos estado acampando, pero ya nos habíamos ido, luego nos dijo que nos encontró con el desiluminador que le dejó Dumbledore.

Escuchó a Hermione, la mañana de Navidad. Dijo que escuchó su voz, dijo su nombre y algo sobre una varita. Era la primera vez que lo habíamos mencionado, cuando Hermione dijo lo de su varita rota en segundo año. Luego nos contó como había llegado y llegamos a lo de la cierva que ambos vimos y cómo logró sacarme de la charca y destruir el horrocrux, aunque obviamente omitimos el pequeño detalle de los sentimientos ocultos de mi mejor amigo, ya había decidido no meterme, eso lo tendrían que arreglar los dos solos. Luego de darme una varita que le quitó a los carroñeros, Hermione dio por concluido todo y se acostó de nuevo.

- Es lo mejor que puedes esperar, creo - murmuré
- Sí. Podría haber sido peor. ¿Recuerdas aquellos pájaros que una vez me lanzó?
- Todavía no lo he descartado - dijo ella desde debajo de las mantas, él simplemente sonrió.

El siguiente movimiento que haríamos sería ir a ver a Xenophilius Lovegood. Hermione había encontrado el símbolo de nuevo, pero ahora en la copia de la carta de Dumbledore para Grindelwald que mencionaban en el libro de Rita Skeeter, ahora el único que conocíamos que podía hablarnos sobre el símbolo era él. Por lo menos veríamos a Luna y ella podría decirnos aún más sobre lo que estaba pasando y habían hecho en Hogwarts estos meses.

Logramos dar con la casa, estaba cerca de la casa de Ron, pero Luna no estaba ahí, el Sr. Lovegood decía que estaba en el río pescando no sé qué cosas, entonces le fue a avisar y regresó con nosotros. Le preguntamos sobre el símbolo y nos contó la historia de los tres hermanos que lograron escapar de la muerte y como recompensa la muerte les había dado una varita invencible, una piedra de la resurrección y una capa de invisibilidad. Los hermanos Peverell, Antioch, Cadmus e Ignotus, el mismo del que encontramos la tumba en el Valle de Godric. Pero había algo extraño, Luna no estaba y cuando subí a su habitación me di cuenta que ni siquiera estaba su ropa y parecía que nadie había estado en ese lugar en semanas.

Luego nos dimos cuenta del lío en el que nos metimos, Luna había sido raptada por ellos, se la llevaron y lo amenazaban con matarla. Los llamó y casi nos tenían, yo quería desaparecerme antes de que nos atraparan, pero Hermione nos pidió que esperáramos. Ron se puso la capa de invisibilidad, y tanto él como yo nos agarramos a ella fuertemente. Borró la memoria del Sr. Lovegood y luego destrozó el piso, los mortífagos nos vieron, eran Elwin y Travers, pero justo en ese momento, desaparecimos y una vez más logramos escapar.

Entonces después de mucho discutir llegué a la conclusión
tres objetos o reliquias que unidas te convierten en el amo de la muerte
maestro
conquistador
vencedor
"El último enemigo que debe ser destruido es la muerte"
Yo debía poseer las reliquias al enfrentar a Voldemort, sus horrocrux no podrían con ello
"Ninguno puede vivir mientras el otro sobreviva"
Esa era la respuesta, si yo me convertía en el amo de las reliquias estaría a salvo.

Yo tenía la capa, Dumbledore creía que era una de las reliquias, por eso se la había pedido a papá. Cuando saqué la carta de mamá para enseñársela a Hermione, la snitch cayó al suelo y entonces lo supe, ahí estaba el anillo, cuando lo abriera tendría dos, sólo faltaba la varita
la varita
Eso era lo que estaba buscando, Voldemort t buscaba la varita del saúco, pero él no sabía lo que era, de lo contrario no hubiera convertido el anillo en un horrocrux (porque Marvolo Gaunt había dicho que el anillo era de los Peverell), él sólo buscaba la varita poderosa de la cual se hablaba en la historia. Pero Hermione no lo entendía
quería que lo olvidara.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DLas cosas parecían haberse estancado y yo sólo pensaba en la varita, pero por fin, en marzo, Ron lo logró, encontró la contraseña (Albus) y pudimos escuchar el famoso programa de radio del que tanto habló: Potterwatch. Los gemelos eran los conductores y a menudo salían más miembros de la orden y contaban las cosas tal y como estaban ocurriendo,

Había habido más muertes, esta vez Ted Tonks y Dirk Cresswell, el padre de Tonks y ese del que tanto escuchamos en el Ministerio, los mismos que estaban con Dean la noche que Ron se fue. También habían matado a Gornuk, uno de los duendes que estaba con ellos, pero Dean y Griphook no habían aparecido, seguían huyendo. Estaban vivos aún.

Lo arruiné, sí, lo arruiné. Terminó el programa, y después de que Lee y Fred dijeran que se creía que Voldemort estaba en el extranjero mencioné al varita, dije que seguro estaría buscándola, pero Hermione dijo que no y yo no pude evitar gritarle, también grité el nombre de Voldemort y antes de que pudiéramos pararnos para volver a poner los encantamientos protectores, había gente afuera, nos habían atrapado.

Era Greyback y un grupo de carroñeros, ya tenían a Dean y a Griphook, pero cuando se dieron cuenta de quienes eran todo se complicó aún más. Nos llevaron a la casa de los Malfoy, de pronto nos vimos rodeados por Narcissa, Lucius y Draco Malfoy, luego llegó Bellatrix Lestrange, insistían en que nos identificaran pero Draco seguía sin dar una respuesta totalmente afirmativa hasta que llegó su querida tía y reconoció a Hermione.

En los lapsos en los que mi mente volaba con Voldemort, pude verlo entrar a una torre y dar con Grindelwald, seguro ahora estaba en Nurbemgard, lo había atrapado, estaba un paso más cerca de saber dónde estaba la varita, pero él le decía que había llegado muy tarde, que no la tenía.

Estaban a punto de llamar a Voldemort, pero Bellatrix vió la espada de Gryffindor, eso era malo para ella y para todos, supongo, se suponía que la espada estaba dentro de una cámara de Gringotts, era hora de que nos interrogaran, así que nos enviaron a una celda, pero Hermione se quedó, iban a interrogarla a ella. Ron intentó tomar su lugar, pero Bellatrix simplemente dijo que él sería el siguiente si ella moría. Luego de eso nos llevaron a la celda.

Ahí dentro estaba Luna y Ollivander, estábamos desesperados, podíamos escuchar a Hermione gritar arriba, decir que no habíamos entrado en la cámara de Bellatrix, que la espada era falsa. Mandaron por Griphook, pero me dio tiempo de decirle que dijera que era falsa, también me pareció ver el ojo de Dumbledore mirándome por el espejo de Sirius, le pedí ayuda y justo después de que se llevaran al duende, Dobby apareció, le pedí que se llevara a los demás, nosotros teníamos que salvar a Hermione, pero Colagusano bajó y comenzó a estrangularme, pero en un momento dudó y su propia mano plateada lo ahorcó a él. Ahora teníamos que subir con Hermione, era hora de salvarla.

Salimos de ahí justo cuando estaban a punto de entregarla a Greyback, pero Bellatrix aún tenía a Hermione y amenazaba con asesinarla, ella estaba inconsciente, nos tenían de nuevo. Pero entonces llegó Dobby y los distrajo, Ron salvó a Hermione y yo al duende, Voldemort se acercaba, Bellatrix lo había llamado y él ya había matado a Grindelwald, no tardaría mucho en aparecer, entonces cuando nos íbamos a desaparecer Bellatrix lanzó el cuchillo de plata con el que había estado lastimando a Hermione.

Aparecimos cerca de una casa, no sabía si estábamos en Shell Cottage, quise preguntárselo a Dobby, pero entonces nos dimos cuenta, tanto él como yo lo vimos, el cuchillo de plata en su pecho y la sangre saliendo de él. Lo recosté en la hierba para escuchar las últimas dos palabras que diría antes de morir: Harry Potter.

Había muerto, Dobby había muerto salvándonos. Llegaron los demás, todos estaban bien, estaban a salvo, incluso Hermione. Le pedí a Bill una pala, era lo mínimo que podía hacer por Dobby, cavar a mano su propia tumba. Él me dijo dónde hacerlo y así lo comencé, luego llegaron Dean y Ron para ayudarme a terminar. Unos minutos después salimos del hueco que cavamos, Ron se quitó los calcetines y se los puso en los pies a Dobby, Dean le fabricó un sombrero de lana que le puse en la cabeza. Llegaron los demás.

Luna le cerró los ojos y dijo algunas palabras, le dio las gracias por esta noche, por habernos salvado. Ella tenía razón, era injusto que él estuviera muerto siendo tan bueno, pero si había algo que la vida me había enseñado era que la vida no era justa. Después de que Bill pusiera la tierra sobre él, decidí quedarme un poco más mientras que los demás volvieron. Tomé una gran piedra blanca y grabé en ella un par de palabras.

Aquí yace Dobby, un elfo libre.

Cuando entré a la casa de Bill se me cayó el alma al piso. Habían intentado atrapar a los Weasley en La Madriguera, ahora también los estaban buscando a ellos, no podrían ir a trabajar y tenían que esconderse, estaban en casa de Muriel y estaban protegidos por encantamientos Fidelius, el Sr. Weasley era el guardián de la casa de Muriel y Bill el guardián de Shell Cottage, era la única manera que tenían de protegerse hasta ahora, pero cuando dijo que nos iríamos en un par de horas a casa de Muriel le dije que no, necesitaba hablar con Griphook y con Ollivander, de verdad lo necesitaba.

Hablé primero con Griphook, él parecía no escucharme al principio, decía que había cavado a mano la tumba de Dobby y que lo había salvado a él, un duende. Le pedí que nos ayudara a entrar a Gringotts, pero dijo que no podía, necesitábamos entrar a la cámara de los Lestrange. Prometió pensarlo, entonces les expliqué que creía que tal vez había un horrocrux dentro, por eso era que Bellatrix se había vuelto loca al pensar que habíamos entrado, seguro creía que habíamos tomado algo más. Ahora era el turno de ir con Ollivander.

Ollivander era el causante de esto. Él fue el que le habló a Voldemort de la varita del saúco, el que le dijo que Gregorovitch había poseído la varita y esto indudablemente lo llevó con Grindelwald. Pero lo bueno de todo esto, es que según él, la varita existe, por lo que era posible encontrarla y así lograr hacerme de las reliquias, sólo faltaba una.

Voldemort estaba por en Hogwarts, podía verlo en mi mente. Les expliqué a Ron y a Hermione lo que pasó. La varita había pasado de Gregorovitch a Grindelwald, luego en el duelo con Dumbledore, él había perdido la varita y Dumbledore era el nuevo poseedor de ella, pero ahora Voldemort estaba en Hogwarts, estaba seguro de lo que haría, estaba por profanar la tumba de Dumbledore para hacerse de la varita y así fue. Ahora lo entendía, yo no debía tenerla, Hermione tenía razón, tenía que destruir los horrocruxes, no ir por la varita.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =D
Griphook aceptó ayudarnos, el problema era que tendríamos que entregarle la espada de Gryffindor como pago. Así que después de mucho pensarlo accedimos, pero buscamos cuidadosamente la manera de decirle que tendría la espada sin darle una fecha exacta, entonces, después de destruir los horrocruxes me encargaría de entregarle la espada a Griphook, así que técnicamente no era mentir, simplemente era estirar la verdad al máximo posible. Pero los días para planearlo se alargaron y se convirtieron en semanas, era como si planeáramos entrara al Ministerio de nuevo.

El Sr. Ollivander se iría a la casa de Muriel, el día de su partid Bill lo llevó personalmente, luego regresó para decirnos que ya estaba instalado y que enviaban saludos de su casa, y que obviamente los gemelos seguían con sus ventas mediante lechuzas, por lo menos ellos seguían trabajando, pero entonces, se escuchó una explosión, como si alguien acabara de aparecerse.

Era Remus. Venía alterado, pero no era algo malo, había nacido su hijo. Ted Remus Lupin, en honor al padre de Tonks, estaba feliz. Llegó hasta mí y me abrazó, todo lo que pasó en la cocina de Grimmauld Placer parecía no haber sucedido jamás, y luego, me pidió ser su padrino
sí, a mí, obviamente le dije que sí, estaba encantado, padrino del hijo de Remus y Tonks. Por lo menos había pequeños momentos de felicidad dentro de todo lo malo.

Y ahora, después del festejo, después de que Remus se fuera, lo siguiente era Gringotts. Teníamos que concentrarnos en eso, porque ese sería nuestro siguiente paso. Llegar hasta ahí, obtener el horrocrux y salir con vida lo más rápido posible, y de preferencia con la espada de Gryffindor aún en nuestro poder.

Mayo estaba cerca, habíamos pasado poco más de un mes en Shell Cottage desarrollando el plan para entrar en la bóveda de Bellatrix, iríamos a buscar la copa de Hufflepuff, esperaba que fuera ese el horrocrux que estuviera dentro, de lo contrario no sabría si lo vería, ni cuál sería el siguiente movimiento.

El día de nuestra entrada a Gringotts llegó, le dijimos a Bill y Fleur que no salieran a despedirnos, Hermione iría disfrazada de Bellatrix y Ron tendría una apariencia nueva para hacerse pasar por un extranjero, yo iría bajo la capa de invisibilidad con Griphook sobre mis hombros. Esa mañana aparecimos en Charing Cross Road listos para entrar en el Caldero Chorreante y luego a Gringotts, pero con cada minuto que pasaba, la ansiedad crecía y sentía que nuevamente estábamos cometiendo un error, que todo saldría mal como la entrada al Ministerio o la ida al Valle de Godric.

Cuando llegamos por desgracia y para terminar de confirmar mis sospechas de las fallas, nos topamos con Travers que también se dirigía a Gringotts. Una vez en el banco tuve que lanzarle una maldición imperius a un duende e incluso a Travers, pero para cuando estábamos por llegar a la cámara de Lestrange, nuestros disfraces cayeron y descubrieron nuestra presencia.

Corrimos hacía la cámara de Bellatrix y entramos, pero cada cosa que tocábamos se calentaba y multiplicaba, encontramos la copa de Hufflepuff, pero estábamos casi atrapados por el oro candente cuando se abrieron las puertas. Griphook me quitó la espada y salió huyendo mientras nosotros tratábamos de librarnos de los goblins que llegaban por nosotros. Subimos a un dragón que estaba cuidando las cámaras de ese nivel mientras aturdíamos a los duendes y éste se encargó de ir abriendo camino para salir.

Hermione, Ron y yo comenzamos a lanzar hechizos para ir demoliendo el techo y ayudarle al dragón a escapar, pronto alcanzamos el nivel principal de Gringotts y el dragón se apresuró a atravesar las puertas principales con nosotros a cuestas. Salió al Callejón Diagon y luego se elevó a los aires para escapar a la libertad. Su libertad y nuestra libertad.

Llegamos a un lago entre las montañas
Apenas estábamos descansando cuando la conexión se abrió. Voldemort estaba furioso, sabía que habíamos entrado, sabía que nos habíamos llevado el horrocrux, entonces pensó en ellos, el diario destruido y la copa robada, pensó en el anillo en la casa de su abuelo, pensó en el guardapelo de la cueva, en Nagini y en el último horrocrux, estaba en Hogwarts, ese era nuestro nuevo destino, él iría a verificar los otros, pero nosotros teníamos que llegar a él antes. Teníamos que ir a Hogsmeade y ahí planear la entrada.

Llegamos a Hogsmeade, pero claro, no podía ser tan fácil. Sonó una especie de alarma y luego salieron muchos mortífagos, y seguidos de éstos, aparecieron los dementores, no sé ni cómo logramos escapar de la calle principal y con ayuda de Aberforth, el cantinero de Cabeza de Puerco y hermano de Dumbledore, nos escondimos en su bar. Él había enviado a Dobby, él tenía es espejo de Sirius, me estaba vigilando porque Dumbledore se lo había pedido, pero ahora me decía que me fuera, que le dejara el trabajo a alguien más porque esta guerra estaba perdida, decía que Voldemort ya había ganado.

Entonces me lo dijo, lo que había pasado con ellos y su hermana, cómo después de la muerte de su madre Dumbledore volvió a cuidar a su hermana mientras él iría a Hogwarts a terminar la escuela, pero luego llegó Grindelwald y todo empeoró. Entonces, cuando él les dijo lo que pensaba, Grindelwald le lanzó una maldición cruciatus, luego los tres estaban metidos en un duelo y cuando Ariana salió un hechizo le dio y murió, nunca supieron quién lo había hecho. Él decía que Dumbledore se había librado, pero no, en ese momento supe qué era lo que había visto al tomarse la poción, se vió de nuevo ahí, le suplicaba a Grindelwald para que no los dañara, él jamás se sintió libre de ellos dos, jamás se libró de la responsabilidad. Incluso estoy seguro, que esa era su respuesta real cuando le pregunté sobre el espejo de Erised, se veía a él con sus hermanos, con su familia, como había sido antes de todo el ataque a su hermana.

Él seguía terco, insistía en que Dumbledore siempre vió más allá, que nunca se preocupaba por nadie más que él y sus planes, que cómo era posible que yo estuviera seguro de que le importaba y no era parte de sus planes por el bien mayor.

- ¡Porque, alunas veces tienes que pensar en algo más que en tu propia seguridad! ¡Algunas veces tienes que pensar en el bien mayor! ¡Esto es una guerra!

Ahora entendía lo que Dumbledore pensaba, tal vez él lo veía de otro modo, yo nunca podría imponer a la magia sobre los muggles, pero él tenía razón, algunas veces era necesario hacer un sacrificio para llegar al final, para lograr lo que fuera mejor para todos. Por eso no me lo explicó todo, por eso me dejó en medio de la oscuridad, para que yo fuera descubriendo las cosas solo, para no caer en los errores que tanto Voldemort como él cayeron. Seguiría adelante, con Ron y Hermione, confiando en ellos, como ellos confían en mí, pero sobretodo, confiando en todas las indicaciones que me dejó Dumbledore, porque después de todo, ya estábamos más cerca, habíamos encontrado dos horrocruxes, destruido uno, sólo nos faltaba hallar el que estaba dentro de Hogwarts y matar a Nagini. Luego, todo estaría en mis manos.

-Tenemos que entrar en Hogwarts - le dije -. Si no puede ayudarnos, esperaremos hasta que sea de día, le dejaremos en paz, e intentaremos encontrar una forma de entrar por nuestra cuenta. Si puede ayudarnos
bueno, sería un gran momento para mencionarlo.

- Ya sabes qué hacer - le dijo al retrato de Ariana que estaba sobre la chimenea y ella sonrió y comenzó a caminar por un largo túnel pintado detrás de ella - Ahora sólo hay un camino. Deben saber que todos los pasadizos secretos han sido tapados por los dos extremos, hay dementores alrededor de los muros exteriores, y patrullas regulares dentro de la escuela por lo que mis fuentes me dicen. El lugar nunca ha estado tan bien protegido- Cómo esperan hacer algo una ve que consigan entrar, con Snape a cargo y los Carrow en sus puestos.. Bueno, eso es cosa suya, ¿no? Les digo que se preparen para morir.

Entonces alguien más venía de regreso con Ariana. Tenía el pelo más largo de lo que yo jamás se lo había visto, con la cara cortada, la túnica desgarrada y cojeando ligeramente.

- ¡Sabía que volverías! ¡Lo sabía, Harry! - gritó Neville al salir del retrato.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DNeville nos iba contando todo mientras caminábamos por el túnel. Cómo los Carrow se habían apoderado del colegio, cómo golpearon a Terry Boot por haber gritado lo de Gringotts en la cena, a Michael Corner por haber liberado a un chico de primero que habían torturado y a él muchas veces más por haberse hecho el listo en clase. Habían seguido con el ED, pero todo se les complicó cuando se llevaron a Luna, pero sobretodo cuando Ginny no volvió después de las pascuas. Y también habían intentado atrapar a su abuela para calmarlo a él, pero sólo enviaron a Dawlish y la señora le dio una lección, ahora que lo pienso, él es le peor auror del que he escuchado, Dumbledore pudo con él, el Sr. Ted Tonks escapó de él rumbo a Azkaban y ahora la Sra. Longbottom, creo que no debe ser muy bueno. Entonces desapareció, o eso fue lo que nos dijo.

- ¡Miren quién es! ¿No se los había dicho? - dijo a las personas que estaba en la habitación al final de túnel.

Neville nos contó que ahí era donde se escondían de los Carrow, que había comenzado únicamente con él, pero que ha medida que iban llegando los demás iba creciendo. Luego algo muy curioso pasó, nos dijo que llevaba cerca de día y medio ahí cuando pensó en comida y entonces apareció el pasaje a Cabeza de Puerco, porque la comida era lo único que la sala no producía.

- Sí, bueno, la comida es una de las cinco excepciones a la Ley de Gamp sobre Transfiguración Elementa - dijo Ron para asombro de todos.

Pero no era sólo la cara de los demás la de sorpresa, Hermione se veía casi tan sorprendida como los demás, sin embargo pude ver en ella una sonrisa y expresión de orgullo y satisfacción por el hecho de que Ron le hubiera puesto atención en eso, y me atrevo a decir, sin temor a equivocarme, que luego de decirlo Ron buscó la mirada de ella esperando precisamente eso. Espero que terminando esto por fin se digan las cosas de una vez por todas, porque su jueguito ha comenzado a molestarme un poco.

Luego comencé a fijarme, aparte de Neville estaba Seamus, Lavender Brown, las gemelas Patil, Terry Boot, Ernie Macmillan, Anthony Goldstein y Michael Corner. Pero entonces una vez más, se abrió la conexión y ahí estaba yo, en medio de la cabaña de Marvolo, mirando la caja vacía donde supongo que había guardado el anillo, Voldemort estaba furioso, era hora de seguir adelante.

Estaba discutiendo con Neville sobre seguir sólo nosotros tres y que ellos no se involucraran más cuando Luna y Dean llegaron a través del túnel. Luego de eso casi me infarto. Ginny venía saliendo seguida de Fred, George, Lee y Cho. Todos venían a luchar, pero yo no venía a pelear por Hogwarts, tenía que pelear con Voldemort, pero para eso necesitaba el horrocrux, Ron y Hermione tenían razón, ellos podrían ayudarme a encontrarlo. Les pregunté sobre Ravenclaw, y aunque los más "cuerdos" no dijeron nada, Luna mencionó la diadema, el problema era que estaba perdida, así la llamaban: La diadema perdida.

Cho se ofreció de voluntaria para llevarme a la sala común de Ravenclaw, según sabía la diadema estaba representada en una estatua que había ahí, talvez así podría saber si la había visto o no. Ella apenas se había puesto de pie cuando mi hermosa y celosa Ginny dijo ferozmente:

- No, Luna guiará a Harry, ¿verdad, Luna?
- Oh, sí, me gustaría - dijo ella alegremente mientras Cho se sentaba nuevamente, desilusionada.

Salimos de la sala de los menesteres y vagamos durante un rato, habíamos salido en el quinto piso, así que teníamos que llegar a la sala común de Ravenclaw en el séptimo. Íbamos debajo de mi capa de invisibilidad y con el mapa del merodeador, pronto llegamos a la entrada y luego de responder qué era primero, la llama o el fénix, entramos, ahí estaba la estatua, subí a ella y leí la inscripción de la diadema.

- Sabiduría más allá de toda medida, es el mayor tesoro del hombre.
- Lo que significa que tú eres bastante pobre, tonto - dijo Alecto Carrow justo antes de tocar su marca tenebrosa
genial. Estábamos atrapados.

Luna la aturdió, pero el ruido levantó a los chicos de la torre, corrí esconderme debajo de la capa pero entonces llegó Amycus, no podía entrar y luego de unos minutos de intentar entrar escuché a McGonagall, ella le ayudó a abrir y se encontraron con Alecto aturdida, entonces Amycus dijo que los culparía a ellos del error y cuando McGonagall le dijo que no lo permitiría le dijo que su tiempo había pasado y ahora ellos estaban al mando, entonces le escupió la cara y no pude contenerme más.

- No deberías haber echo esto - cuando él se giraba grité - ¡Crucio! - era lo mínimo que se merecía -. Ya veo lo que quería decir Bellatrix, es necesario desearlo realmente
- ¡Potter! - gritó la profesora - ¡Potter
estás aquí! ¿Qué
? ¿Cómo? ¡Potter, eso ha sido una locura!
- Le escupió
- Potter, yo
eso es muy
galante de tu parte
¿pero no te das cuenta
?
- Sí, me doy cuenta. Profesora McGonagall, Voldemort está en camino.
- ¿O, ahora se nos permite decir el nombre? - preguntó Luna
- No creo que haya ninguna diferencia en como le llamemos. Siempre sabe dónde estoy.
- Debes escapar - dijo la profesora - ¡Ahora Potter, tan rápido como puedas!
- No puedo. Hay algo que necesito hacer.

Le expliqué lo que estaba haciendo, le dije que Voldemort estaba en camino, ahora lo importante era mantener a los alumnos a salvo y el castillo despejado para que yo pudiera buscar el horrocrux faltante. Dijo que protegería el castillo, que entre ella y los profesores podrían, que intentarían sacar a los estudiantes y luego mandó tres patronus que se perdieron corriendo por los pasillos. Volvimos a ponernos la capa de invisibilidad y seguimos a McGonagall.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DLa batalla empezó. Nos topamos con Snape, él sería el primero en pelear. Sabía que yo estaba ahí y se estaba acercando demasiado, cuando la profesora intentó aturdirlo, pero él fue más rápido, fue un duelo rápido, pero casi podría jurar que la profesora llevaba la desventaja, en eso aparecieron Flitwick, Sprout y Slughorn para ayudarla, Snape entró en un aula vacía y se lanzó por la ventana. Escapó.

Pero la conexión se abrió de nuevo. Voldemort veía de regreso en el bote de la cueva, ya sabía que el relicario no estaba, era cuestión de tiempo para que llegara, le dije a la profesora. Ella tomó las riendas, debían atrincherar la escuela, tenían que proteger el castillo hasta que yo encontrara el horrocrux y lograra destruirlo junto con la copa, de lo contario estaríamos perdidos.

McGonagall envió por los alumnos, los profesores protegerían el colegio, pero no podían evitar que aquellos mayores de edad que desearan pelear lo hicieran, por el contrario, todos los menores debían irse. Slughorn parecía más decidido a irse que a quedarse, entonces la profesora le dijo que era libre de hacerlo, pero de oponer resistencia o amotinarse desde el interior del castillo sólo ocasionaría un duelo a muerte.

- Es hora de que la casa de Slytherin decida sobre sus lealtades - dijo ella.

Luego de eso seguimos a la profesora McGonagall que al toparse con Filch lo envió por Peeves, luego comenzó a lanzar hechizos y con uno de ellos hizo que las armaduras del castillo saltaran de sus pedestales.

- ¡Hogwarts está amenazada! - les gritó - ¡Hombres a sus puestos, protéjannos, cumplan su deber para con nuestra escuela!

Luego de eso nos envió de nuevo a la sala de los menesteres para que lleváramos a los demás al Gran Salón mientras ella iba por los demás miembros de la casa de Gryffindor. Corrimos a toda prisa, en el camino nos cruzábamos con estudiantes guiados por profesores, pero no nos detuvimos. Cuando llegamos a la sala de los menesteres había muchísima más gente, habíha venido Kingsley, Remus, Oliver Wood, Katie Bell, Angelina Johnson, Alicia Spinnet, Bill, Fleur y el Sr. y la Sra. Weasley.

Les expliqué lo que pasaba, que tenían que ir al Gran Salón, evacuar a los más pequeños, que Snape había huido y que íbamos a luchar. Ginny discutía con su madre, quería quedarse a luchar, como el resto del ED, me miró suplicando, pero no pude sostenerle la mirada, yo también quería que se fuera, no quería que se expusiera, pero entonces, la sorpresa de la noche. Apareció Percy.

Era la escena más tensa de los últimos días, pero gracias a Fred el hielo se rompió, la familia una vez más estaba completa. Incluso permitieron a Ginny quedarse en la sala de los menesteres durante la batalla, aunque algo me decía que no se quedaría ahí mucho tiempo. Luego busqué a Ron y a Hermione, pero ellos no estaban ahí, Ginny dijo algo de un baño, pero tampoco estaban en el baño de la sala de los menesteres. Entonces la conexión se abrió una vez más y ahí estaba, mirando Hogwarts desde afuera, sin poder entrar a través de las rejas.

Bajé al Gran Comedor y mientras la profesora McGonagall daba órdenes e instrucciones, yo buscaba a Ron y a Hermione entre los alumnos de Gryffindor, entonces se escuchó su voz, fría y clara.

- Se que se están preparando para luchar. Sus esfuerzos son inútiles. No pueden luchar contra mí. No quiero matarlos. Tengo un gran respeto por los profesores de Hogwarts. No quiero derramar sangre mágica. Entréguenme a Harry Potter y no se les hará daño. Entréguenme a Harry Potter y dejaré la escuela intacta. Entréguenme a Harry Potter y serán recompensados. Tienen hasta media noche.

Todos me miraron, me encontré atrapado por los cientos de ojos que me miraban expectantes, entonces desde Slytherin sonó una voz que reconocí como la de Pansy Parkinson.

- ¡Pero está allí! Potter está ahí. ¡Que alguien lo atrape!

En ese momento, antes de que pudiera decir una sola palabra, todos los de Gryffindor se pusieron de pie dándome la espalda para encarar a los de Slytherin y luego de unos segundos los de Hufflepuff seguidos de los Ravenclaw los encararon también, de pronto todos tenían sus varitas alzadas en contra de ellos.

- Gracias, señorita Parkinson - dijo la profesora McGonagall -. Será la primera en abandonar el Comedor con el señor Filch. El resto de su casa puede seguirla.

Luego de que los alumnos que debían, abandonaron el Gran Comedor, Kingsley explicó el plan de ataque. Los profesores Flitwick, McGonagall y Sprout llevarían grupos a las torres más altas para proteger desde ahí, el Sr. Weasley, Remus y él irían a los jardines y Fred y George vigilarían las entradas de los pasadizos. Entonces salí corriendo en busca del horrocrux.

Si Voldemort había mandado a proteger la torre de Ravenclaw era porque en realidad el horrocrux era la diadema, entonces se me ocurrió, si nadie vivo podía contar dónde estaba
talvez un fantasma
talvez el fantasma de Ravenclaw. Ahora hesitaba encontrarlo, pero cómo, ¿cuál era el fantasma? Seguro Nick podría decírmelo.

La encontré, era la Dama Gris. Al principio no quería decírmelo, pero lo logré. Me dijo que en vida había sido Helena Ravenclaw, la hija de Rowena Ravenclaw y que le había robado la diadema a su madre, que luego, cuando ella iba a morir mandó al Barón Sanguinario para que la trajera de regreso, pero como ella no accedió, la mató y luego se suicidó, pero lo importante era el sitio donde logró esconder la diadema: Albania. Por eso Voldemort había ido ahí y cuando volvió a pedir el empleo a Dumbledore la escondió en Hogwarts, estaba seguro.

La batalla había comenzado, podía escuchar los hechizos afuera, aparte del hecho de que Hagrid y Fang llegaron volando atravesando una pared gracias a Grawp. Seguimos corriendo, necesitaba encontrar a Ron y a Hermione, pero sobretodo el horrocrux faltante. Entonces al pasar por la sala de profesores y ver la cabeza de gárgola destrozada recordé el busto de Ravenclaw en casa de Luna, la estatua de ella misma en su sala común y luego, sin querer, llegó a mí una nueva estatua, esa que estaba vigilando la entrada al armario en el cual guardé mi libro de pociones el año anterior, pude ver ahí mismo la diadema de Ravenclaw que tanto deseaba en encontrar en este momento.

Por fin los encontré. Ron y Hermione venían corriendo con los brazos llenos de grandes objetos curvados, sucios y amarillos, Ron tenía una escoba bajo el brazo.

- ¿Dónde demonios han estado? - le grité
- La cámara de los secretos - respondió Ron
- Cámara
¿qué?
- ¡Fue Ron, todo idea de Ron! - dijo Hermione sin aliento - ¿No fue absolutamente brillante? Ahí estábamos, después de que te fueras, y le dije a Ron que aunque encontráramos otro, ¿cómo nos íbamos a deshacer de él? ¡Todavía no nos habíamos ocupado de la copa! ¡Y entonces se acordó de él! ¡En el basilisco!
- ¿Qué dem
?
- Algo para terminar con los horrocruxes - dijo Ron simplemente

Entonces supe lo que querían decir, colmillos de basilisco. Ron había logrado imitar la manera en que le había dicho al relicario que se abriera y ahora sólo quedaba uno más, Hermione había destruido la copa en la cámara. Entonces les dije cómo era la diadema y dónde estaba. Luego llegamos a la sala de los menesteres y sólo estaban ahí tres personas: Tonks, Ginny y la abuela de Neville que había sellado el pasadizo para evitar que algún mortífago entrara ahora que Aberforth no estaba en el bar. Luego ella se fue a buscar a Neville y Tonks a buscar a Remus, Ginny simplemente aprovechó para escaparse cuando le pedimos salir un momento.

- ¡Espera un momento! - dijo Ron - ¡No hemos olvidado de alguien!
- ¿Quiénes? - preguntó Hermione
- Los elfos domésticos. Estarán todos abajo en las cocinas, ¿no?
- ¿Quieres decir que deberíamos ordenarles luchar? - le pregunté
- No - respondió el serio -. Quiero decir que deberíamos decirles que se marcharan. No queremos más Dobbys, ¿verdad? No podemos ordenarles que mueran por nosotros.

Y entonces pasó, lo que habíamos estado esperando desde hace tantos años. Se escuchó un estruendo cuando los colmillos de basilisco cayeron en cascada de los brazos de Hermione que salió corriendo hacia Ron, le lanzó los brazos al cuello y lo besó de lleno en la boca. Ron arrojó los colmillos y la escoba que estaba sujetando y respondió con tanto entusiasmo que levantó a Hermione del suelo. Tengo que admitirlo, incluso en este momento, que es el más inoportuno de todos, me hizo feliz ser quien lo presenciara.

- ¿En este momento? - tuve que decir intentando separarlos, pero sin éxito - ¡Eh! ¡Estamos en medio de una guerra!
- Lo sé, amigo. Es que es ahora o nunca, ¿no?
- No importa, ¿qué pasa con el horrocrux - les dije intentando aguatarme la risa - ¿Creen que puedan
contenerse hasta que tengamos la diadema?
- Sí
de verdad
lo siento - respondió

Entonces salimos, ahí estaban Tonks y Ginny lanzando hechizos desde la ventana, luego llegó Aberforth y Tonks le preguntó por Remus, éste respondió que lo había visto en duelo con Dolohov y luego de eso nada.

- Tonks - dijo Ginny - Tonks, estoy segura de que está bien


Pero ella salió corriendo detrás de Aberforth, le dije a Ginny que se mantuviera a salvo, que no se alejara y volvimos a entrara a la sala de los menesteres que una vez más era tan grande cómo una iglesia y estaba lleno de objetos escondidos durante cientos de años. No recordaba donde estaba, pero tenía que estar cerca. Nos separamos y comenzamos a rodear el lugar, de repente la encontré, pero cuando estaba a punto de tomarla a parecieron Crabbe y Goyle, Malfoy estaba detrás de ellos. Crabbe parecía dispuesto a todo para llevarse la gloria, ignoraba por completo a Malfoy, lanzó un par de veces un avada kedabra dirigido a Ron y Hermione, luego el muy idiota conjuró un fuego que no podíamos apagar, tratamos de huir con una par de escobas, Ron y Hermione en una y yo en otra, pero entonces vimos a Malfoy y a Goyle, ellos se llevaron a Goyle que estaba inconsciente y yo a Malfoy, pero en el camino me detuve por la diadema y luego salimos. Crabbe no pudo escapar, seguro estaba muerto. Lo bueno, que el fuego resultó ser Fiendfyre, una de las cosas que destruyen horrocruxes, así que por lo menos Crabbe había hecho algo bien, había destruido un horrocrux, ahora sólo quedaba Nagini y la batalla con Voldemort estaría ganada.

Cuando nos dimos cuenta Ginny ya no estaba afuera y con forme avanzamos un poco nos topamos con Percy y Fred luchando con algunos mortífagos y el actual Ministro estaba entre ellos, aunque Percy se estaba encargando perfectamente de él. Incluso bromeaba un poco, Fred también reía, era realmente motivador para él estar peleando al lado de su hermano ahora que había vuelto, pero entonces hubo una explosión y parte del castillo en ese pasillo se derrumbó, cuando logré ponerme en pie algo me estremeció.

- ¡No
no
no! - estaba gritando alguien - ¡No! ¡Fred! ¡No! - Percy sacudía a Fred que miraba sin ver, con una sonrisa grabada en su rostro y Ron arrodillado a su lado.

Salimos de ahí, pusimos el cuerpo de Fred a salvo y seguimos, Percy se regresó a luchar con Rookwood, Ron quería volver, pero Hermione logró detenerlo, después de todo, los tres teníamos una misión y nos llevaríamos a todos los mortífagos que pudiéramos en el intento. Había mucha gente en el vestíbulo luchando, Dean con Dolohov y Parvati con Travers, Draco estaba acorralado por un mortífago mientras gritaba que era él y que estaba de su lado, entonces aturdí al mortífago y cuando él se giró sonriendo para agradecer Ron lo golpeó y le gritó que era la segunda vez que le salvábamos la vida en la noche.

Luego Fenrir Greyback se abalanzó sobre alguien, pero Hermione fue más rápida y lo aturdió logrando que éste cayera lejos de Lavender Brown que ahora estaba tirada en el piso, muy débil. Luego comenzaron a entrar arañas y ahora los ataques iban dirigidos a ellos. Logramos salir del castillo, pero los dementores nos acorralaron, no pude hacer mi patronus, pero pude ver el Fox Terrier de Ron y la nutria de Hermione intentarlo, aún así no fue suficiente, pero cuando parecía que todo estaba acabado aparecieron una liebre, un cerdo y un zorro, Luna, Ernie y Seamus habían llegado a ayudarnos.

Logramos escapar por poco de un gigante que llegó luego de que los dementores se fueron, pero teníamos que llegar ahora al sauce boxeador para entrar a la casa de los gritos. Logramos inmovilizar el árbol y entramos, luego cuando iba llegando al final del túnel me puse la capa invisible y apagué la luz de mi varita.

Y ahí estaba él, Voldemort, hablando con Snape. Hablaban de la batalla, Snape le pedía que le dejara ir por mí y llevarme hasta él, pero Voldemort hablaba de la varita, que no le funcionaba, que la había tomado de su dueño anterior y sin embargo seguía siendo una varita común y corriente. Luego dijo lo que al parecer Snape estaba temiendo, le dijo que él había matado a Dumbledore, entonces él era el dueño real y que mientras viviera la varita no lo obedecería, iba a matarlo.

Liberó a Nagini de una especie de jaula en la que la tenía y ésta mordió a Snape en el cuello, luego se fue. Sin saber porqué, entré y me acerqué a él, me dijo que tomara algo y después los recuerdos comenzaron a salir de él, Hermione apareció una botella y yo lo introduje ahí, luego de eso me dijo que lo mirara y en cuanto mis ojos y los suyos se encontraron pude ver cómo la luz se escapaba de sus ojos. Severus Snape estaba muerto.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =D- Han peleado - dijo una voz fría y aguda mientras aún seguíamos en la casa de los gritos - valientemente. Lord Voldemort sabe valorar el coraje. Aún así, han sufrido grandes pérdidas. Si continúan resistiéndose a mí, todos ustedes morirán, uno por uno. No quisiera que esto pasara. Cada gota de sangre mágica que se derrama es una pérdida y un desperdicio. Lord Voldemort es piadoso. Ordeno a mis tropas retirarse inmediatamente. Tienen una hora. Preparen su muerte con dignidad. Curen a sus heridos. Ahora te hablo a ti, Harry Potter. Has permitido que tus amigos mueran por ti en vez de enfrentarte conmigo. Esperaré durante una hora en el Bosque Prohibido. Si cuando acabe esa hora no has venido a verme, si no te has rendido, entonces la lucha se reiniciará. Pero esta vez yo mismo entraré en la batalla, Harry Potter, y te encontraré, y castigaré a cada hombre, mujer o niño que trate de protegerte. Una hora.

Regresamos al castillo, todos estaban en el Gran Salón, George estaba arrodillado junto a la cabeza de Fred mientras que la Sra. Weasley lloraba tendida sobre su pecho, el Sr. Weasley le acariciaba el cabello mientras lloraba en silencio, Hermione caminó en silencio y llegó hasta Ginny para abrazarla, Ron fue con Bill, Fleur y Percy, quien le pasó un brazo por los hombros. Entonces se desplomó mi mundo, a un lado del cuerpo de Fred, los cuerpos de Remus y Tonks yacían pálidos, quietos y con una mirada de paz.

Ya no soportaba estar ahí, estaba furioso y al mismo tiempo la tristeza me invadía, ellos habían muerto por mí, Fred había dejado a su familia entera, a la familia que me había recibido a mí como un miembro más, Remus y Tonks dejaron al pequeño Teddy, ahora él viviría una vida parecida a la mía. No Teddy no sufriría lo mismo que yo, él sería un niño feliz, yo me encargaría de eso. Crecerá con amor y lleno de orgullo por la muerte de sus padres, sus padres que vivieron y lucharon por una causa noble, para derrotar a Voldemort, por el Bien Mayor.

No podía seguir ahí y mirar los cadáveres de todos aquellos que habían muerto por mí, me di la vuelta y salí del Gran Salón, tenía que ir al despacho de Dumbledore, ver los recuerdos de Snape, era lo único que podía hacer en este momento, luego me entregaría, no podía seguir luchando para que más gente muriera por mi culpa. Entré y coloqué el pensadero en el escritorio, luego vacié los recuerdos y entré en ellos.

En el primer recuerdo estaba en un patio de juegos, Snape estaba ahí, miraba entre los arbustos a un par de niñas, después de un rato deduje que era mamá y tía Petunia. Él las miraba, o mejor dicho, miraba a mamá y luego, cuando no se pudo contener más, salió de su escondite y le dijo a mamá que era una bruja, que su madre también lo era y que él era un mago, pero tía Petunia lo ignoró y le dijo a mamá que no le prestara atención, después se fueron y Snape se quedó ahí, pensando en que lo había arruinado.

Luego el pensamiento cambió. Snape y mamá estaban en un pequeño bosque, mamá le preguntaba si era verdad todo eso, porque la tía Petunia le decía que eran mentiras, pero él le dijo que todo era cierto y que recibiría la carta, pero que después de comprar la varita tendría que ser cuidadosa o el Ministerio podría castigarla. Mamá preguntó por los dementores y el le explicó un poco, a Snape le gustaba mamá, pude verlo, por eso era tan amable con ella, incluso ella le preguntó si habría alguna diferencia por ser hija de muggles, pero él le dijo que no. Luego apareció tía Petunia e insultó a Snape, él accidental o intencionalmente hizo caer la rama de un árbol sobre ella y mamá se fue enojada, dejándolo solo ahí.

Un nuevo pensamiento llegó. El anden nueve y ¾, Snape miraba a la familia de mamá, ella y tía Petunia discutían, mamá decía que hablaría con Dumbledore para que la aceptaran, pero la muy tonta dijo que no quería ir y ser una rara anormal como mamá y Snape. Creo que entonces no pudo contenerse porque mamá le soltó que habían leído la respuesta de Dumbledore diciéndole que no podía ir, eso sólo la hizo enojar más.

La escena se disolvió una vez más. Estaba dentro del expreso, Snape ya tenía puesta la túnica, pronto encontró a mamá en un compartimiento, ella estaba enojada con él porque por su culpa tía Petunia estaba molesta con él, entonces él la animó diciéndole que era su momento, lo que tanto habían esperado. Pero cometió el error de nombrar a Slytherin, entonces papá y Sirius aparecieron en el recuerdo, y luego de molestar un poco por primera vez a Snape, él y mamá salieron del compartimiento.

La selección, mamá puesta en Gryffindor junto con Sirius, luego Remus, Colagusano y papá, finalmente Snape fue a dar a Slytherin donde Lucius Malfoy, con una placa de prefecto lo recibía, Mamá lo había mirado con una sonrisa de tristeza, pero al parecer había reconocido a Sirius, porque de inmediato le dio la espalda, ahora entendía el odio que le tenía a papá en el recuerdo de esa vez.

Una nueva escena, un nuevo recuerdo. Parecía un par de años después de la selección, mamá y Snape volvían a discutir, ahora por las amistades de él, entonces él los había defendido y contraatacó con que mi padre y sus amigos no eran unos santos. Luego cuando se vió invadido por el pánico o no sé qué, dijo que a papá le gustaba ella, estaba enojado, furioso, pero cuando mamá insultó a papá se relajó.

Y el recuerdo volvió a cambiar. La misma escena del pensadero, él peor recuerdo de Snape, pero esta vez me mantuve a lo lejos, sabía perfectamente lo que ocurriría, lo que dirían y todo lo que pasaría después, no necesitaba volver a ver a papá y a Sirius actuando como un par de tontos presumidos, a Colagusano aplaudiéndoles sus estupideces ni a Remus ignorándolos en lugar de detenerlos.

La escena volvía a cambiar. Snape le pedía disculpas a mamá por haberla llamado sangre sucia, pero esta vez mamá estaba segura de no perdonarlo, se negaba a seguirlo defendiendo, a seguir siendo su amiga y soportar todo lo que decía y hacía. Él aspiraba a mortífago, como todos sus amigos de Slytherin, tal y como dijo mamá, él había elegido un camino y ella otro.

Una nueva escena. Snape estaba muerto de miedo, el viento ondeaba y de pronto se vió desarmado, Dumbledore estaba ahí, quería saber qué mensaje le había enviado Voldemort, peor Snape le decía que no era eso. Había ido a pedirle que protegiera a mi madre, que la protegiera porque Voldemort creía que era su hijo el de la profecía y ahora iría a cazarla. Él le había pedido que no la dañara, pero de cualquier modo fue con Dumbledore, le dijo que nos protegiera a todos entonces, que él le daría lo que fuera.

De nuevo cambió el escenario y me encontré en el despacho de Dumbledore. Mamá ya había muerto, Snape estaba desecho, en realidad la amaba. Dumbledore le dijo que mis padres al igual que él habían confiado en la persona equivocada, pero que ahora si en verdad amaba a mamá tenía que ayudarlo a protegerme, a que el sacrificio de mi madre no fuera en vano. Él accedió, a pesar de ser el hijo de James Potter, aquel que tanto odió, accedió a protegerme, a cambio de que nunca lo supiera nadie. ¿En verdad me había estado protegiendo?

Volvió a cambiar todo, pero seguía en la misma oficina, al parecer habían pasado un par de años. Snape se quejaba de mí, decía que era mediocre, arrogante como papá, decidido a romper las reglas y fascinado por saber que era famoso, Dumbledore simplemente le dijo que veía lo que quería ver, porque en realidad nadie me veía así, luego le pidió que cuidara a Quirrell. Eso pasó en mi primer año.

Luego cambiamos de lugar, era el baile de Navidad de cuarto año, hablaban de la marca de Karkarov, cuando estaban seguros que él volvería. Snape decía que Igor huiría, pero cuando Dumbledore le preguntó si él también lo haría él respondió que no, que no era tan cobarde, entonces el Dumbledore le dijo algo que al parecer lo dejó herido: "Eres un hombre mucho más valiente que Karkarov. Sabes, a veces pienso que sorteamos las casas demasiado pronto".

Un nuevo recuerdo, de nuevo en la oficina de Dumbledore. Snape curaba a Dumbledore, era la noche que había destruido el anillo, pero le había caído una maldición por ponérselo, Snape dijo que sólo le quedaba alrededor de un año de vida. Luego Dumbledore habló de la misión de Draco y le dijo a Snape que él tenía que realizarla, además, hizo que le diera su palabra de proteger a los alumnos cuando él no estuviera. Por eso sus castigos eran enviarlos con Hagrid, en realidad sí los estaba protegiendo.

Luego volvió a cambiar la escena, estaban en los jardines, era de noche. Snape quería saber lo que hacíamos en su oficina las tardes que pasaba con él, pero Dumbledore no le dijo nada y volvió a tocar el tema de su muerte, Snape no quería hacerlo, estaba furioso, decía que él esperaba que lo matara sin contarle en realidad lo que sucedía, pero que sí me lo contaba a mí. Entonces lo citó en su despacho esa noche. Esa era la discusión que Hagrid nos contó el año pasado.

El lugar volvió a transformarse en la oficina de Dumbledore. Dumbledore le decía que no podía enterarme hasta el final, hasta que Voldemort comenzara a cuidar a Nagini y a protegerla, sólo entonces podría saberlo, que parte del alma de Voldemort estaba en mí, que por eso hablaba pársel, por eso existía la conexión. Snape estaba furioso, se sentía utilizado, todos estos años había pasado protegiéndome para que al final tuviera que morir, luego lanzó su patronus, una cierva plateada, siempre había sido la cierva plateada, siempre había sido así por mi madre.

Un nuevo recuerdo, ahora la oficina de Dumbledore era de Snape. El Dumbledore del retrato le pedía a Snape que le diera la fecha correcta a Voldemort, pero que si participaba en el ataque fuera convincente, pero que se asegurara de que yo estuviera seguro. Él le dio la idea de los siete Potter a Mundungus y le obligó a olvidarlo.

Luego Snape volaba en una escoba, iban más mortífagos. Estaban siguiéndonos, él iba detrás de Lupin y George transformado en mí. El mortífago que iba frente a él apuntó directamente a la espalda de Lupin, iba a darle, entonces lanzó un sectumsempra a la mano de éste, pero le dio a Fred.

Ahora estaba en la habitación de Sirius, estaba llorando, leía la carta de mamá que yo había recogido, luego tomó la segunda hoja, la que decía "con amor, Lily", rompió en dos la foto y tiró la parte en la que estábamos papá y yo guardándose la de mamá.

Nuevamente en la oficina del director, Phineas Nigellus le decía que estábamos en el bosque de Dean, llamó a Hermione sangre sucia y para mi sorpresa Snape le gritó que no usara esa palabra, Dumbledore le volvió a hablar desde su retrato, le dijo que nos llevara la espada, pero que necesitaba ser tomada en condiciones de verdadero valor. Definitivamente él envió la cierva plateada,

Fue entonces cuando me di cuenta de todo, en realidad, había cumplido su promesa, la mantuvo desde esa noche. Todos estos años, mientras intentaba odiarme por ser el vivo retrato de papá, en realidad siempre estuvo protegiéndome, siempre estuvo ahí para ayudarme sin que yo me diera cuenta de la verdad. Pero ahora lo sabía todo. En realidad había sido un hombre muy valiente. Pero también encontré la verdad, esta noche, debía morir para que él muriera.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DAhora todo empezaba a caer en su lugar. Dumbledore sí tenía un fin mayor después de todo, yo era sólo un instrumento más para su plan, justo como lo había dicho Aberforth, y él me conocía tan bien que sabía que no dejaría que más gente muriera por mí, sabía que en el momento en que yo conociera la verdad, iría con Voldemort a enfrentar la muerte. Ninguno de los dos sobreviviría, por eso quería que le dijera a Ron y Hermione, por si no lograba destruir todos los horrocrux, así ellos sabrían lo que había que hacer y sería más fácil. Ya sólo quedaba Nagini, y después de que ella y yo estuviéramos muertos, Voldemort sería un simple mortal, sería mucho más fácil acabar con él.

Miré el reloj de oro que me habían regalado los Weasley, la mitad de la hora que Voldemort había dado ya había pasado. Me levanté del piso con un nuevo objetivo en la mente, tenía que salir de ahí, salir del castillo y atravesar los terrenos, entrar al bosque prohibido y morir.

¿Morir? ¿Dolerá la muerte? Estuve muchas veces a punto de morir y jamás lo pensé, creo que hubiera sido más fácil morir de repente, como Hedwig, como Moody, como Fred o incluso como mis padres, dando la vida por un ser amado, pero ahora era diferente, porque ellos no habían buscado la muerte, habían caído luchando por lo que querían, por lo que creían, en cambio yo, iría caminando directo a la muerte.

Hogwarts era espeluznante, caminaba solo por los pasillos sin nadie a mi alrededor, no había retratos, ni fantasmas, ni siquiera una Sra. Norris siguiéndome, el castillo estaba desierto, todos estaban en el Gran Comedor. Seguí caminando y llegué hasta la entrada del Castillo, no veía a nadie, pero no tenía la fuerza para ver más, tenía puesta mi capa de invisibilidad y aunque sabía que nadie podría verme debajo de ella deseaba que alguien lo hiciera, que alguien me detuviera, pero no podían.

Seguí avanzando hacia la salida y entonces me topé con Neville y Wood que venían cargando un cuerpo, era Colin Creeve, era menor de edad, pero siempre fiel a mí, debió haberse colado para regresar como Draco, Crabbe y Goyle, pero ahora estaba muerto. Wood lo metió y Neville salió a buscar más cuerpos, entonces lo pensé, tenía que asegurarme que habría más gente continuando.

Me acerqué a Neville y me quité la capa, le dije que tenía que destruir a Nagini en caso de que Ron y Hermione no pudiera, tenía que asegurarme que habría reemplazos, igual que Dumbledore, ahora Neville ocuparía mi lugar, y yo podría seguir. "Es parte del plan" le dije, pero creo que en el fondo él sabía lo que haría, pero no había vuelta atrás, tenía que seguir
Por el bien mayor.

Seguí caminando, me esforcé por seguir, por no mirar a tras, era la única forma de lograrlo, no quería arrepentirme. Entonces la vi, ahí estaba ella, Ginny, mi Ginny, arrodillada junto a una chica que susurraba buscando a su madre, ella le decía que todo estaría bien, que estuviera tranquila, pero la chica no dejaba de llorar, decía que ya no quería luchar. Tenía que seguir, no podía detenerme, quería que Ginny me viera, que me detuviera, pero no podía, tenía que seguir adelante, y así lo hice, aún sin mirar atrás, tenía que seguir.

En el fondo quería irme, que me obligaran a ir a casa, pero entonces lo descubrí, estaba en casa, Hogwarts había sido mi primer y mejor hogar, igual que Voldemort, igual que Snape, en Hogwarts encontramos el hogar que por alguna u otra razón nunca tuvimos.

Llegué a la cabaña de Hagrid, envuelta en la penumbra, no estaba él, ni escuchaba a Fang, miles de recuerdos en ese lugar llegaron a mi mente, siempre con Ron y Hermione, siempre los tres. Alcancé el borde del bosque y me topé con un enjambre de dementores, no tenía fuerzas para lanzar un patronus, pero tenía que seguir


El tiempo se estaba acabando, mi tiempo se estaba a acabando, estaba caminando directamente a mi final, pero al mismo tiempo a su final, quería aferrarme a cada segundo de vida que me quedaba, ni siquiera estaba seguro de poder lograrlo, de poder llegar hasta él. El interminable juego llegaba a su fin, la snitch dorada había sido atrapada
la snitch.

La busqué durante un momento en la bolsita de piel de topo que me dio Hagrid, luego la saqué y volví a leer: "Me abro al llegar al final". Mi cerebro se aceleró y ahora que estaba a punto de llegar a mi final, los pensamientos llegaron a mí con asombrosa rapidez, tomé la snitch y la presioné contra mis labios, entonces susurré.

- Estoy apunto de morir - la snitch se abrió

Encendí la varita y ahí estaba, entre las dos mitades de la snitch, la piedra de la resurrección, ahora había encontrado lo que me daría fuerzas para seguir, quería verlos, no hacerlos volver, después de todo, pronto estaríamos juntos, tomé la piedra y la giré tres veces, entonces miré y ahí estaban ellos: papá, mamá, Sirius y Remus.

Papá era justo de mi estatura, llevaba la ropa del día en que murió, Sirius se veía mucho más joven de lo que yo recordaba, Remus también se veía más joven y mucho menos desgastado sin canas y al parecer feliz, mamá tenía la más hermosa sonrisa de todos.

- Has sido tan valiente
- dijo mamá
- Ya casi has llegado - escuché la voz de papá -. Estas muy cerca. Estamos
tan orgullosos de ti.
- ¿Duele? - Me sentí tan infantil al preguntarlo, pero no pude evitarlo
- ¿Morir? Nada en absoluto - respondió Sirius -. Es más rápido y fácil que quedarse dormido.
- Y él querrá que sea rápido. Quiere que esto acabe ya - completó Remus
- No quería que murieras - le dije yo sin pensarlo - Ni ninguno de ustedes. Lo siento
- miré a Remus, suplicándole -
justo después de nacer tu hijo
Remus, lo siento

- Yo también lo siento - respondió él - Siento no poder conocerlo
pero él sabrá porqué morí y espero que lo entienda. Intentaba que el mundo fuera uno en el que pudiera vivir una vida mejor.
- ¿Se quedarán comigo? - les pregunté
- Hasta el final - respondió papá
- ¿No podrán verlos?
- Somos parte de ti - contestó Sirius -, invisibles a cualquier otro.
- Quédate cerca de mí - le dije suavemente a mamá y continué mi camino.

Mientras caminaba los sentía a mi lado, ellos me protegieron de los dementores, como si fueran patronus, luego nos encontramos con Yaxley y Dolohov, los seguí y me guiaron a él. Estaba en el claro de Aragog, con todos su mortífagos y dos gigantes, me quité la capa y la guardé dentro de mi túnica junto con mi varita para no verme tentado a luchar. Entonces él habló.

- Pené que vendría. Esperaba que viniera. Parece que he sido
engañado.
- ¡No lo has sido! - dije con la voz más alta que pude, con toda la fuerza que pude reunir.
- Harry Potter - dijo Voldemort suavemente - El niño que vivió


De pronto, todos mis pensamientos se enfocaron en uno, Ginny, pensé en ella, su mirada ardiente y su labios sobre los míos. Voldemort levantó su varita y yo desee que todo terminara pronto, antes de que el miedo me traicionara. Pude ver cómo se movía su boca y un rayo de luz verde salió de su varita, de pronto, todo desapareció.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DEstaba tendido, en algún lugar, no escuchaba nada, parecía que estuviera solo, pero entonces pensé que debía existir, porque de algún modo estaba tendido en alguna superficie, sentía. Abrí los ojos deseando ver, estaba tendido en un piso blanco, estaba desnudo, pero no me importó, luego escuché unos ruidos extraños, deseé estar vestido y apareció una túnica, me la puse y comencé a caminar, era un enorme lugar, de pronto encontré el lugar de donde venían los ruidos, era un pequeño niño, con la piel ajada y áspera, despellejada. Me dio miedo, sin embargo me acerqué, podía tocarlo, pero no pude, me sentía como un cobarde, pero no podía hacerlo, me causaba repulsión.

- No puedes ayudar - la voz de Dumbledore se escuchó de repente - Harry. Chico maravilloso. Valiente, valiente hombre. Paseemos.

Lo seguí, pero la impresión era demasiada, ahí estaba él, justo como lo recordaba, pero fuerte, con amabas manos blancas, sanas, sus penetrantes ojos azules, sus gafas de media luna y nariz torcida, pero


- Pero está muerto - dije
- Oh sí - respondió él
- Entonces
¿también estoy muerto?
- Ah. Esa es la cuestión ¿no es cierto? En conjunto, querido muchacho, creo que no.
- ¿No?
- No
- Pero
Pero debería estar muerto
¡no me defendí! ¡Tenía la intensión de que me matara!
- Y esa voluntad, pienso, marcó toda la diferencia.
- Explíquese
- Pero ya lo sabes
- Dejé que me matara ¿verdad?
- Lo hiciste ¡Sigue!
- Así que la parte de su alma que estaba en mí
¿se ha ido?
- ¡Oh sí! Sí, la destruyó. Tu alma está completa, y es completamente tuya, Harry.
- Pero entonces
- miré hacia donde estaba el cuerpo sollozante - ¿Qué es eso profesor?
- Algo que está más allá de nuestra ayuda
- Pero si Voldemort usó la Maldición Asesina, y nadie murió por mí esta vez
¿cómo puedo estar vivo?
- Creo que lo sabes. Piensa en lo que pasó. Recuerda lo que hizo, en su ignorancia, en su codicia y crueldad.
- Tomó mi sangre
- ¡Precisamente! ¡Tomó tu sangre y reconstruyó su cuerpo vivo con ella! Tu sangre en sus venas, Harry, ¡la protección de Lily dentro de ambos! ¡Te ató a la vida mientras él viva!
- Yo vivo
¿mientras él vive? Pero pensé
¡pensé que era al revés! Pensé que ambos teníamos que morir ¿O es lo mismo? - me distraje con los sonidos de la criatura agonizante detrás de nosotros - ¿Está seguro de que no podemos hacer nada?
- No hay ayuda posible.
- Entonces explíqueme
más

Me dijo que yo era el séptimo horrocrux, que no sólo había dejado atrás su cuerpo sino parte de su alma pegada en mí. Voldemort siempre subestimó al amor, a todo aquello que para él era inferior y no se tomaba el tiempo de conocerlo o entenderlo, por eso al tomar mi sangre él mantuvo vivo el encantamiento de mi madre. Dumbledore lo había sabido todo este tiempo.

También me dijo que la varita de Lucius había sido destruida porque mi varita poseía algo de Voldemort en ella, por aquella vez del cementerio, entonces esa noche, mi varita reconoció a Voldemort y por eso destruyó la de Lucius Malfoy, porque mi varita contenía parte de mí, pero al mismo tiempo parte de Voldemort, por eso no había tenido oportunidad contra ella.

Ahora sabía donde estábamos, miré alrededor y me di cuenta que sabía donde estábamos, era King's Cross, sólo que más limpia y vacía, además, no tenía trenes. Le pregunté que dónde creía el que estábamos y me respondió: "Mi querido muchacho, no tengo idea. Esto es, como dicen, tu fiesta". No tenía idea de a qué se refería, pero entonces recordé una pregunta que quería hacerle.

- Las Reliquias de la Muerte
- Ah, sí.
- ¿Bueno?
- ¿Puedes perdonarme? ¿Puedes perdonarme por no confiar en ti? ¿Por no decírtelo? Harry, sólo tenía que fallases como yo lo había hecho. Temía que cometieses mis errores. Ansío tu perdón, Harry. He sabido, desde hace bastante tiempo, que eres el mejor hombre de los dos.
- ¿De qué esté hablando? - noté lágrimas en sus ojos
- Las Reliquias, las Reliquias. ¡El sueño de un hombre desesperado!
- Pero son reales!
- Reales y peligrosas, y un atractivo para los tontos. Y yo era un tonto. Pero lo sabes, ¿verdad? Ya no tengo más secretos para ti. Lo sabes
- ¿Qué sé?
- El amo de la muerte, Harry, ¡el amo de la muerte! ¿En última instancia, fui mejor que Voldemort?
- Por supuesto que lo fue. Por supuesto
¿cómo puede preguntar eso? ¡Nunca mataba si podía evitarlo!
- Cierto, cierto. Y aún así busqué un amanera de conquistar la muerte, Harry.
- No de la forma que él lo hizo. Reliquias, no horrocruxes.
- Precisamente
- ¿Grindelwald también las buscaba?
- Era la cosa, por encima de todo, que nos acercó. Dos chicos listos y arrogantes con una obsesión común. Quería ir al Valle de Godric, como estoy seguro de que acertaste, debido a la tumba de Ignotus Peverell. Quería explorar el lugar donde el tercer hermano había muerto.
- ¿Entonces es cierto? ¿Todo eso? Los hermanos Peverell

-
fueron los hermanos del cuento. Oh, sí, creo que sí. Si conocieron o no a la muerte en un camino solitario
creo que es más probable que los hermanos Peverell fuesen simplemente magos dotados y peligrosos que consiguieron crear esos objetos poderosos. La historia de que fueses las propias Reliquias de la Muerte, me parece del tipo de leyenda que podría haberse extendido alrededor de esas creaciones. La capa, como sabes ahora, viajó a través de los años, de padre a hijo, de madre a hija, hasta el último descendiente vivo de Ignotus, que nació al igual que Ignotus, en el pueblo del Valle de Gryffindor.
- ¿Yo?
- Tú.

Justo como yo lo había pensado, Dumbledore le pidió la capa a mi padre después de que supiera lo que era, decía que con eso explicaba todas su travesuras en el colegio, y luego ellos había muerto, lo que lo dejaba con dos de las tres reliquias en sus manos, aunque él ya tenía años de haber abandonado la búsqueda de las Reliquias. Me habló de su familia, él sabía que yo conocía su historia, me dijo que no los odiaba, que los amaba, a todos, a sus padres, a Ariana y a Aberforth, pero que se sintió resentido, desaprovechado cuando tuvo que volver a cuidar de su hermana, dijo que era egoísta, mucho más egoísta de lo que era yo.

Grindelwald lo había envuelto con sus ideas, sus planes por alcanzar un bien mayor giraban todos entorno a las Reliquias de la Muerte, pero luego pasó lo de su hermana y todo se vino abajo. Cuando Grindelwald estaba buscando el poder, ya con la varita en las manos, le ofrecieron el puesto de Ministro, varias veces, pero él no lo aceptaba, decía que no se podía confiar en él teniendo poder. Pero al final tuvo que enfrentarlo y así obtuvo la varita. Y muchos años después llegó a él la piedra, quería hacer volver a sus padres y a su hermana, por eso se puso el anillo, esperaba verlos, no pensó en que tal vez podría tener una maldición, esa maldición que lo debilitó hasta la muerte.

Dijo que él no era digno de tener las Reliquias, que sólo alguien que fuera capaz de sacrificarse a sí mismo por los demás lo sería, alguien como yo. Yo era el legítimo poseedor de las Reliquias. Le pregunté que porqué me había puesto todo tan difícil, me dijo que confiaba en que Hermione me detendría, que debía ser el poseedor de las varitas en el tiempo correcto y por las razones correctas. Porque el auténtico amo de la muerte no busca huir de ella, sino que acepta que debe morir, y entiende que hay cosas mucho peores en el mundo que la muerte.

Me dijo que su plan había sido que Snape consiguiera la varita del saúco, pero los planes habían salido mal, ahora lo entendía, Malfoy fue el que desarmó a Dumbledore, él era el poseedor de la varita, por eso al yo desarmarlo a él, me convertí en el nuevo dueño.

- Tengo que volver, ¿verdad?
- Si así lo quieres
- ¿Tengo elección?
- Oh, sí. ¿Estamos en King's Cross dijiste? Creo que si decides no volver, podrás
digamos
tomar un tren.
- ¿Y a dónde me llevaría?
- Adelante
- Voldemort cogió la varita del saúco
- Cierto. Voldemort tiene la varita del saúco
- ¿Pero usted quiere que vuelva?
- Creo, que si eliges volver, hay una posibilidad de que esto pueda terminar bien. No puedo prometerlo. Pero sé esto, Harry, que tienes menos miedo de volver aquí que él.

Miré a la criatura que estaba tirada en el piso, que temblaba y gemía a la distancia.

- No compadezcas a los muertos, Harry. Compadece a los vivos, y sobre todo, a quien vive sin amor. Pero volviendo al tema, puedo asegurarte que se mutilarán menos almas, y se romperán menos familias. Si esa no te parece una meta que merezca la pena, digamos adiós al presente.
- Dígame una última cosa. ¿Esto es real? ¿O ha estado ocurriendo dentro de mi cabeza?
- Por supuesto que está ocurriendo en tu cabeza, Harry. ¿Pero porqué demonios tendría eso que significar que no es real?



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DEsta de vuelta en el bosque, pero todo era silencio, al parecer algo había fallado, abrí los ojos un poco y ahí estaban los mortífagos, Voldemort había caído al suelo, seguramente había perdido el conocimiento cuando me atacó, luego se levantó y yo volvía a cerrar los ojos, no sabía qué hacer, pero decidí no moverme. Envió a alguien para revisar si estaba vivo, unas manos suaves me tocaron la cara y el pecho, entonces escuché la voz de Narcissa Malfoy.

- ¿Draco está vivo? ¿Está en el castillo?
- Sí
- ¡Está muerto! - gritó ella

Comenzaron a gritar y a celebrar, lanzaban destellos rojos y plateados al cielo en señal de festejo, los Malfoy sabían que la única forma de regresar al Colegio y ver a Draco era con Voldemort, con el ejercito vencedor, por eso ahora me cubría.

- ¿Ven? Harry Potter ha muerto por mi mano, y ningún hombre vivo puede amenazarme ahora. ¡Observen! ¡Crucio!

Creí que dolería, pero no, me levanté en el aire tres veces, y luego caí sobre el suelo lleno de hojas, no había sentido nada. Dijo que era hora de volver al castillo, le dijo a Hagrid que me llevara en brazos, de esa forma sería visible, que me pusiera las gafas para que todos me reconocieran.

Hagrid comenzó a moverse, podía sentirlo llorar, sus temblores y las lágrimas que caían sobre mí, pero no podía moverme, no podía decirle que estaba vivo, que todo estaría bien. Lo escuché gritar a Bane, le decía que si ya estaba contento, que si estaba feliz por mi muerte, que si no iban a luchar. Me pregunté cuántos centauros estarían ahí, viéndonos pasar sin hacer nada, pensando que la guerra no les incumbía por ser cosa de magos, sin saber que al final el resultado sí les afectaría a todos ellos. Luego nos detuvimos, estábamos en el linde del bosque. Después de un momento él habló.

- Harry Potter está muerto. Lo maté mientras huía, intentando salvarse mientras ustedes sacrificaban sus vidas por él. Traemos su cuerpo como prueba de que su héroe ha muerto. La batalla está ganada. Han perdido a la mitad de sus combatientes. Mis mortífagos los superan en número, y el niño que vivió está acabado. La guerra debe acabar. Cualquiera que continúe resistiéndose, hombre, mujer o niño, será masacrado, al igual que cada miembro de su familia. Salgan del castillo ahora, arrodíllense ante mí y serán absueltos. Sus padres e hijos, sus hermanos y hermanas vivirán y serán perdonados, y se unirán a mí en un nuevo mundo que construiremos juntos.

La marcha se reanudó, volví a abrir los ojos levemente y pude ver a Voldemort guiando a los mortífagos, con Nagini en sus hombros, fuera de la jaula mágica con la que se protegía, pero no podía matarla sin que se dieran cuenta. Volví a cerrar los ojos y sentí la luz llegar. Estábamos en la entrada del castillo.

- ¡No! - escuché gritar a la profesora McGonagall mientras algunos mortífagos se reían.

Abrí un poco los ojos para ver qué ocurría y vi cómo los sobrevivientes de la batalla salían del castillo a enfrentarlo y a verme a mí, muerto. Voldemort seguía al frente con Nagini en sus hombros ya acariciándole la cabeza. Cerré los ojos de nuevo.

- ¡No! - Ron
- ¡No! - Hermione
- ¡Harry! ¡HARRY! - Ginny

Quería responderles, quería decirles que todo estaba bien, pero no lo hice, tenía que permanecer ahí, fingiendo mi muerte. Todos comenzaron a gritar, insultaban a los mortífagos, no se habían dado por vencidos. Voldemort lo hizo callar y ordenó a Hagrid ponerme en el suelo. Dijo que yo no era nadie, sólo un chico que esperaba que la gente se sacrificara por mí.

- ¡Se enfrentó a ti! - gritó Ron y los gritos volvieron a escucharse hasta que por segunda vez Voldemort lo hizo callar.
- Murió mientras intentaba salir a hurtadillas de los terrenos del castillo. Muerto mientras intentaba salvarse a sí mismo.

El silencio se rompió y pude ver a través de mis párpados un destello de luz, luego escuché que alguien caía al suelo. Abrí un poco los ojos y ahí estaba Neville, había intentado atacarlo, pero ahora estaba ahí, inmóvil, desarmado.

- ¿Y quién es este? ¿Quién se ha ofrecido de voluntario para demostrar lo que ocurre a los que continúan luchando cuando la batalla está perdida?
- ¡En Neville Longbottom, mi señor! - dijo Bellatrix entre risas - El chico que ha estado dando a los Carrow tantos problemas. El hijo de los aurores, ¿recuerda?
- Ah, sí, recuerdo. Pero eres un sangre pura ¿verdad, mi valiente muchacho?
- ¿Y qué si lo soy?
- Muestras espíritu y valor, y provienes de un linaje noble. Serás un mortífago de gran valor. Necesitamos gente como tú, Neville Longbottom.
- Me uniré a ti cuando el infierno se congele, ¡Ejército de Dumbledore!
- Muy bien. Si esa es tu decisión, Longbottom, volveremos al plan original. Allá, tú.

Aún viendo tras los párpados, pude ver a Voldemort ondear su varita y algo salió volando por las ventanas del castillo. El Sombrero Seleccionador cayó y Voldemort lo tomó por un extremo y lo sacudió.

- No habrá más Sombrero Seleccionador en la Escuela Hogwarts. No habrá más casas. El emblema, escudo y colores de mi noble ancestro, Salazar Slytherin, servirá a todo el mundo, ¿verdad, Neville Longbottom?

Agitó su varita e inmovilizó a Neville, luego le puso el sombrero hasta cubrirle los ojos. Pude escuchar a la gente intentando hacer algo, pero supongo que los mortífagos estarían deteniéndolos o amenazándolos con sus varitas.

- Neville va a demostrar ahora lo que le ocurrirá a cualquiera lo suficientemente estúpido como para continuar oponiéndose a mí.

Entonces movió su varita y el sombrero comenzó a arder en llamas. Todo el mundo gritaba y Neville estaba ardiendo, no podía moverse y yo ya no podía soportarlo, debía hacer algo. Pero entonces muchas cosas ocurrieron a la vez. Los sobrevivientes de la batalla comenzaron a salir del castillo dispuestos a luchar, Grawp apareció de la nada gritando a Hagrid y fue embestido por los gigantes de Voldemort, luego la lluvia de flechas lanzadas por los centauros comenzó a caer sobre los mortífagos que se vieron obligados a romper filas. Ese era mi momento, saqué la capa de invisibilidad y me la puse encima. Entonces vi como Neville se movía. Se quitó el sombrero y de él sacó la espada de Gryffindor, de una sola estocada partió la cabeza de Nagini en dos y Voldemort gritó lleno de furia. Tuve que lanzar un encantamiento escudo antes de que Voldemort sacara su varita y entonces escuché a Hagrid gritar.

- ¡HARRY! ¡HARRY! ¿DÓNDE ESTÁ HARRY?

Habían llegado refuerzos de la nada, la manada de centauros seguía atacando a los mortífagos y los obligaba a retirarse, los Thestrals y Buckbeak atacaban a los gigantes, arañándoles los ojos y dejándolos muy heridos para luchar, Grawp también seguía luchando, y yo les lanzaba maleficios a los mortífagos que veía y que iban cayendo uno a uno sin saber quién los había golpeado. El caos era sorprendente, tanto buenos como mortífagos se vieron obligados a entrar al castillo, ya que afuera corrían más peligro con los centauros, gigantes y demás criaturas.

Tuve que entra también, me estaban arrastrando a la lucha que ya se llevaba adentro, Charlie y Slughorn iba llegando desde la parte superior de las escaleras, venían seguidos de las familias y amigos de los estudiantes que se habían quedado a luchar junto con los tenderos y vecinos de Hogsmeade, también Bane, Ronan y Magorian entraron a Hogwarts a galope y luego, desde las puertas de las cocinas pude ver a los elfos domésticos que salían ondeando cuchillos de carnicero y a la cabeza de ellos iba Kreacher con el guardapelo de Regulus en el pecho y gritando.

- ¡Luchen! ¡Luchen! ¡Luchen por mí amo, defensor de los elfos domésticos! ¡Luchen con el Señor Tenebroso, en nombre del valiente Regulus! ¡Luchen!

A donde quiera que veía había mortífagos intentando huir, ahora nosotros doblábamos su número, los centauros, elfos domésticos y refuerzos que habían llegado desde Hogsmeade nos habían ayudado, ahora teníamos el control de la batalla, pero esto no era todo, tenía que ir por Voldemort, tenía que llegar hasta él y vencerlo.

Trataba de acercarme a Voldemort que estaba en el centro de la batalla, pero cada vez había más gente dentro. Yaxley era derrotado por George y Lee, Dolohov cayó a manos de Flitwick, Macnair fue lanzado al otro lado de la habitación por Hagrid, Ron y Neville estaban acabando con Greyback, Aberforth acababa de aturdir a Rookwood, Arthur y Percy rodeaban a Thicknesse y Lucius y Narcissa Malfoy corrían entre la multitud buscando a Draco.

Voldemort luchaba contra McGonagall, Slughorn y Kingsley, mientras que Bellatrix estaba a unos metros de él peleando con Hermione, Ginny y Luna, sin embargo no podían contra ella. Yo seguía con mi objetivo fijo de ir tras Voldemort cuando vi que Bellatrix lanzaba una maldición asesina a Ginny que por poco le da, cambié de curso inmediatamente, tenía que protegerla. Pero entonces escuché un grito.

- ¡Mi hija no, perra! - era la Sra. Weasley que ahora corría tras ella - ¡Fuera de mi camino! - les gritó a las chicas.

La Sra. Weasley era increíble, estaba luchando a la par con ella, con tremenda habilidad y concentración, estaban luchando a muerte y yo no podía moverme, estaba ahí parado con una mezcla de terror y júbilo al ver cómo se debatían a muerte.

- ¡No! - gritó la Sra. Weasley cuando unos estudiantes intentaron ayudarla - ¡Atrás! ¡Atrás! ¡Es mía!

Estaba divido, veía a Voldemort con sus tres oponentes y a Bellatrix con la que era como una madre para mí, deseaba protegerlos a todos, ayudarlos, pero no podía lanzar un hechizo con seguridad, podría herir a cualquiera.

- ¿Qué ocurrirá con tus hijos cuanto mueras? - se burló Bellatrix - ¿Cuándo mami se haya ido como Freddie?
- ¡Tú
nunca
volverás
a
tocas
a
mis
hijo! - gritó la Sra. Weasley

De pronto supe lo que ocurriría, Bellatrix lanzó la misma risa malvada que la vez en que Sirius murió, pero la maldición de la Sra. Weasley le dio de lleno en el pecho, justo en el corazón. Su risa se congeló y cayó al piso. La multitud rugió enardecida y Voldemort gritó, sus tres oponentes salieron despedidos por el aire y pude ver cómo se giraba y apuntaba casi en cámara lenta a la Sra. Weasley, ese era el momento.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =D- ¡Protego! - grité y el encantamiento se expandió.

Voldemort comenzó a buscar alrededor, a buscarme por todos lados mientras yo me quitaba la capa de invisibilidad al fin. Escuché gritos por todos lados, pero de pronto se hizo el silencio de nuevo cuando Voldemort me miró a los ojos y entonces comenzamos a caminar en círculos uno frente al otro.

- No quiero que ningún otro ayude - dije en voz alta -. Así es como debe ser. Tengo que ser yo.
- Potter no quiere decir eso. Así no es como funciona, ¿verdad? ¿A quién vas a utilizar como escudo hoy, Potter?
- A nadie. No hay más horrocruxes. Solos tú y yo. Ninguno puede vivir mientras el otro siga con vida, y uno de nosotros estará a punto de desaparecer para siempre.
- ¿Uno de nosotros? - se burló - ¿Crees que serás tú, eh, el chico que ha sobrevivido por accidente, y porque Dumbledore tiraba de sus cuerdas?
- ¿Fue un accidente, cuando me salvó mi madre? ¿Accidente, cuando decidí luchar en ese cementerio? ¿Accidente, que no me defendiera esta noche, y aún así sobreviviera, y volviera para luchar?
- ¡Accidentes! Accidente y casualidades y el hecho de que te escondes y gimoteas tras las faldas de grandes hombres y mujeres ¡y me permites matarles en tu lugar!
- No matarás a nadie más esta noche - le dije mientras lo miraba directo a los ojos - No podrás volver a matar nunca a ninguno de ellos ¿No lo entiendes? Estaba preparado para morir para evitar que hicieras daño a esta gente

- ¡Pero no lo hiciste!
-
tenía intención de hacerlo, y eso es lo que cuenta. Hice lo que hizo mi madre. Protegerlos de ti. ¿No has notado como ninguno de los hechizos que les has lanzado esta noche les han tocado? - las palabras salieron de mí sin querer, pero en el fondo sabía que tenía razón, ese era el motivo de que ahora estuvieran a salvo - No puedes torturarlos. No puedes tocarlos. No has aprendido de tus errores, Riddle, ¿verdad?
- Te atreves

- Sí, me atrevo - lo interrumpí -. Sé cosas que tú no sabes, Tom Riddle. Sé un montón de cosas que tú no. ¿Quieres oír algunas, antes de cometer otro gran error?
- ¿El amor de nuevo? - dijo mientras seguía caminado en círculos - La solución favorita de Dumbledore, que él afirmaba conquistaba a la muerte, aunque el amor non evitó que cayera de la torre y se rompiera como un muñeco de cera vieja. Amor, que no evitó que aplastara a tu madre sangre sucia como a una cucaracha, Potter
y nadie parece amarte a ti lo suficiente como para adelantarse esta vez e interceptar mi maldición ¿Qué evitará entonces que mueras esta vez cuando te ataque?
- Sólo una cosa
- Si no es el amor lo que te salvará esta vez, debes creer que tienes una magia que yo no tengo, o alguna otra cosa, ¿un arma más poderosa que la mía?
- Las dos cosas, creo
- ¿Crees que conoces más magia que yo no? ¿Qué yo, que Lord Voldemort, que ha realizado magia con la que ni siquiera el propio Dumbledore habría soñado jamás?
- Oh, soñó con ella, pero sabía más que tú, sabía lo suficiente para no hacer lo que tú.
- ¡Quieres decir que era débil! Demasiado débil como para atreverse, demasiado débil como para tomar lo que podría haber sido suyo, ¡lo que será mío!
- No, era más astuto que tú, mejor mago y mejor hombre
- ¡Yo ordené la muerte de Albus Dumbledore!
- Crees haberlo hecho, pero estás equivocado.
- ¡Dumbledore está muerto! Su cuerpo se pudre en una tumba de mármol en los terrenos de esta castillo. Yo lo vi, Potter, ¡y no volverá!
- Sí, Dumbledore está muerto, pero no fuiste tú quién lo mató. Eligió su propia forma de morir, la eligió meses antes de morir, lo arregló todo con el hombre al que creías tu sirviente
- ¿Qué sueño infantil es ese?
- Severus Snape no era uno de tus hombres. Era de Dumbledore. De Dumbledore desde el momento en que empezaste a perseguir a mi madre. Y nunca lo comprendiste, porque es la única cosa que no puedes entender. ¿Nunca viste a Snape lanzar un patronus? El patronus de Snape era una cierva, como el de mi madre, porque la amó durante casi todas su vida, desde que eran niños. Deberías haberlo notado, te pidió que le perdonaras la vida ¿verdad?
- La deseaba, eso era todo, pero cuando desapareció, él estuvo de acuerdo en que habían otras mujeres, y de sangre pura, que lo merecían

- Por supuesto que te dijo eso, pero fue espía de Dumbledore desde el momento en que la amenazaste, y ha estado trabajando contra ti desde entonces ¡Dumbledore ya se estaba muriendo cuando Snape acabó con él!
- ¡Eso no importa! ¡No importa si Snape era mío o de Dumbledore, o que mezquinos obstáculos trató de poner en mi camino! Los aplasté como aplasté a tu madre, ¡el supuesto gran amor de Snape! ¡Oh, pero todo cobra sentido, Potter, y de formas que tú no entiendes! ¡Dumbledore estaba intentando mantener la Varita del saúco lejos de mí! ¡Su intención era que Snape fuera el auténtico amo de la varita! Pero yo voy por delante de ti, muchachito. ¡Cogí la varita antes de que consiguieras poner tus manos sobre ella! ¡Entendí la verdad antes que tú! ¡Maté a Severus Snape hace tres horas y la varita del saúco, la vara de la muerte, la varita del destino es verdaderamente mía! ¡El último plan de Dumbledore salió mal, Harry Potter!
- Sí, lo hizo. Tienes razón. Pero antes de que me mates, te aconsejo que pienses en lo que has hecho
Piensa e intenta sentir alfo de remordimiento, Riddle

- ¿Qué es esto?
- Es tu última oportunidad, todo lo que te queda
he visto lo que hubieras sido de otro modo
sé un hombre
inténtalo
intenta sentir algún remordimiento

- ¿Te atreves
? - insistió una vez más
- Sí, me atrevo, porque el último plan de Dumbledore no se ha vuelto contra mí en absoluto. Se ha vuelto contra ti, Riddle. La varita todavía no funciona apropiadamente para ti porque mataste a la persona equivocada. Severus Snape nunca fue el auténtico amo de la varita del saúco. Nunca derrotó a Dumbledore.
- Lo mató

- ¿No has estado escuchando? ¡Snape nunca derrotó a Dumbledore! ¡La muerte de Dumbledore estaba planeada! Dumbledore tenía intención de morir, sin ser derrotado, el último amo de la varita! ¡Si todo hubiera salido tal y como estaba planeado, el poder la varita habría muerto con él, porque nunca ha sido derrotado!
- ¡Pero entonces, Potter, Dumbledore fue tan amable de darme la varita! ¡Robé la varita de la tumba de su último amo! ¡La tomé en contra de sus deseos del último amo! ¡El poder es mío! - no sabía si se negaba a creer o de verdad era tan estúpido que no se daba cuenta.
- ¿Todavía no lo entiendes, verdad, Riddle? ¡La posesión de la varita no es suficiente! Sujetarla, utilizarla, no la hacer realmente tuya. ¿No oíste a Ollivander? La varita elige al mago
La varita del saúco reconoció a un nuevo amo antes de que Dumbledore muriera, alguien que nunca puso su mano en ella. El nuevo amo le quitó la varita a Dumbledore contra su voluntad, sin comprender nunca lo que había hecho exactamente, o que la varita más peligrosa del mundo le había otorgado su lealtad
El auténtico amo de la varita de saúco era Draco Malfoy.
- ¿Y qué importa eso? Incluso si tienes razón, Potter, eso no supone ninguna diferencia entre tú y yo. Ya no hay varitas de fénix. Será un duelo sólo de habilidad
y después de que te haya matado, puedo ocuparme de Draco Malfoy

- Pero llegas demasiado tarde. Perdiste tu oportunidad. Yo llegué primero. Vencí a Draco hace semanas. Le quité su varita. Así que todo se reduce que eso, ¿verdad? ¿Sabe la varita que está en tu mano que su último amo fue desarmado? Porque si lo sabe
yo soy el auténtico amo de la varita del saúco.
- ¡Avada Kedabra!
- ¡Expelliarmus!

La varita salió volando dando vueltas por el aire, corrí hacia ella para tomarla y cayó en mis manos, el cuerpo de Tom Riddle cayó el suelo, débil y encogido, Voldemort estaba muerto, una vez más, cayó por su maldición, una maldición que rebotó porque la varita que tenía en sus manos no podía matarme, porque yo era su verdadero amo.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DLa gente comenzó a gritar, todos festejaban, los primeros que llegaron hasta mí fueron Ron y Hermione, luego Neville, Ginny y Luna, ahí estaban todos, Flitwick, Sprout, Hagrid, Kingsley, McGonagall, todo el mundo se acercaba a mí, deseando estar conmigo, festejar conmigo, porque al fin, esto había terminado, pero yo no quería, necesitaba estar solo, estar con los que quiero, con mi familia, dar el pésame a aquellos familiares de los que murieron, los Weasley, Andrómeda Tonks.

Las noticias comenzaban a llegar los manipulados con la maldición imperius volvían a ser ellos mismos, los mortífagos que quedaban huían mientras que otros eran atrapados, los inocentes que habían sido llevados a Azkaban eran liberados y Kingsley había sido nombrado temporalmente Ministro de Magia.

El cuerpo de Voldemort fue puesto en una cámara junto al vestíbulo, lejos de los cuerpos de Fred, Tonks, Remus, Colin y cincuenta estudiantes que habían muerto luchando. Todos parecían estar recuperándose. Las mesas fueron puestas de nuevo y la gente se sentó sin importar la casa y los colores, me senté junto a Luna.

- Si yo fuera tú, querría algo de paz y tranquilidad.
- Me encantaría
- Yo los distraeré, una tu capa. ¡Oh miren, un Blibbering Maravilloso!

Me metí bajo la capa y caminé por el Gran Comedor, logré ver a Ginny, con la cabeza sobre el hombro de su madre, quería hablarle, pero ya tendríamos tiempo después. También estaba Neville, con la espada de Gryffindor junto a su plato mientras comía y rodeado de admiradores. Incluso los Malfoy estaban ahí, en un rincón, como inseguros de si debían o no estar ahí. Seguí avanzando y entonces los encontré, a los dos con los que de verdad quería estar.

- Soy yo - murmuré - ¿Vienen conmigo?

Quería dormir, descansar, pero antes de todo eso tenía que decirles la verdad a ellos dos, después de todo, siempre estuvieron a mi lado, y debían saber todo. Les conté todo lo que había visto en el pensadero y lo que ocurrió en el bosque, entonces llegamos al lugar donde necesitaba estar. La oficina de Dumbledore.

- ¿Podemos subir? - le pregunté a la gárgola
- Paso libre - gimió la estatua

Todos los directores de Hogwarts gritaban y aplaudían, estaban felices de que al fin hubiera terminado, pero sólo quería hablar con Dumbledore, así que los hice callar a todos y escogiendo muy bien mis palabras me dirigí a él únicamente.

- Lo que estaba oculto en la snitch, lo dejé caer en el bosque. Se dónde exactamente, pero no voy a volver a buscarlo. ¿Está de acuerdo?
- Mi querido muchacho, lo estoy. Una sabia y valiente decisión, pero no es menos de lo que yo habría esperado de ti. ¿Alguien más sabe dónde cayó?
- Nadie. Sin embargo voy a conservar el regalo de Ignotus.
- Por supuesto, Harry, es tuya para siempre, ¡hasta que la pases!
- Y luego está esto - levanté la varita del saúco -. No la quiero
- ¿Qué? - dijo Ron ruidosamente - ¿Estás loco?
- Sé que es poderosa. Pero estaría mucho más contento con la mía. Así que


Busqué en la bolsa que tenía en el cuello y saqué las mitades de la varita de acebo que todavía estaban conectadas por la hebra de pluma de fénix. Hermione había dicho que no podía se reparada, hasta Ollivander dijo que no era posible arreglarla, pero algo me dijo que tenía que intentarlo, si esto no funcionaba, nada lo haría.

- Reparo -Ambas partes de la varita se unieron y salieron chispas rojas de ella, sabía que había funcionado -. Pondré la varita del saúco otra vez donde estaba. Puede quedarse aquí. Si muero de muerte natural como Ignotus, su poder se romperá, ¿no? El anterior amo nunca habrá sido derrotado. Ese será su final. - Dumbledore asintió.
- ¿Estás seguro?
- Creo que Harry tiene razón - dijo Hermione tranquilamente
- Esta varita da más problemas de los que vale. Para ser honestos, ya he tenido suficientes problemas para toda una vida.

Salimos de la oficina, sólo quería descansa, dormir por horas sin que nadie más me molestara. Todos estaban en el Gran Comedor celebrando aún, sólo estábamos nosotros tres fuera de eso. Quería ver a Ginny, pero volví a pensar, ya tendríamos tiempo, ahora el tiempo era lo que menos me preocupaba.

- Bajen sin mí - les dije al llegar al pie de las escaleras -. Iré a dormir un rato.
- De acuerdo - dijeron y se marcharon.

Llegué a la entrada de la torre, la Dama Gorda estaba tirada en su retrato con una bruja muy delgada y ambas parecían ebrias.

- ¡Mi querido niño! ¡Lo has logrado! - gritó ella - ¡Venciste al fin!
- ¿Cree que podría dejarme pasar? Necesito dormir - le dije intentando no sonar grosero
- ¡Por supuesto! ¡Pasa!

Entré a la sala común, estaba desierta, era como bajar en vacaciones de Navidad cuando todos se habían ido. Subí a mi antiguo dormitorio y me quité los zapatos.

- ¿Kreacher? - se escuchó un crack anunciando su llegada
- ¿Me llamó el amo?
- Tengo hambre, ¿podrías traerme un par de sándwich?
- En un segundo, amo Harry - volvió cinco minutos después -. Aquí tiene
- Gracias, Kreacher.

Comí unos cuantos y me tiré en la cama sin vestirme. No me dí cuenta en qué momento me dormí. Segundos después estaba en el bosque, pero era diferente, no había señales de lucha, caminé un poco, estaba asustado, no sabía qué hacía ahí.

- Felicidades, campeón - ¿era papá? -. Lo conseguiste

Miré hacia atrás y ahí estaban ellos, una vez más, eran ello: papá, mamá, Sirius y Remus, pero había alguien más ahí, Snape.

- Sabemos qué te estás preguntando en este momento - dijo la voz serena de Remus
- Sí, ¿Qué diablos hace Quejicus con nosotros? - ese definitivamente era Sirius
- Canuto, por favor - ¿era cierto? ¿Papá defendiendo a Snape?
- Sé que quieres hablar con él, cariño - dijo la dulce voz de mamá mientras se acercaba a Snape y lo tomaba de la mano para guiarlo ante mí, no pude decir nada.
- Lo lograste, Potter - ya no mencionaba mi apellido con el desprecio de siempre
- Gracias a usted, profesor - le tendí la mano -. Gracias a todos ustedes.

Entonces mamá y papá me abrazaron, no era un sueño, podía sentirlos, pude sentir el aroma a manzana de mamá, los fuertes brazos de papá rodeándonos, y Sirius, y Remus, hasta él
se quedó mirándonos desde lejos, sus ojos estaban empapados en lágrimas. Sé que se sentía culpable, porque por él yo me quedé sin familia, por la causa en la que él luchaba, por él murieron mis padres, por Voldemort murieron Remus y Sirius, pero eso había terminado, y lo había hecho gracias a él, había sido un hombre verdaderamente valiente y yo lo había perdonado. Me solté del abrazo de los demás y me acerqué a él, jamás en algún momento de mi vida pensé en que llegaría a hacer eso, pero lo hice, me acerqué a él y lo abracé.

Se quedó petrificado, no supo cómo reaccionar a eso, de pronto fue como si despertara del trance y me golpeó torpemente la espalda, su rostro ya no mostraba dureza, volvía a ser el chico inocente que espiaba a mamá detrás del seto, volvía a ser el Severus Snape que fue el mejor amigo de mamá.

- Es hora de irnos, Sev - le dijo mamá tomándolo de la mano de nuevo -. Harry tiene que despertar, lo están esperando.

Me soltó y volví a verlos, ahí frente a mí, papá abrazaba a mamá por la cintura, mamá tomaba de la mano a Snape como si nunca se hubieran peleado, Sirius y Remus, a ambos lados de papá, esa era mi familia, la familia que debía tener en vida, pero que por azares del destino me había sido arrebatada, ahora sólo sabía que algún día, la familia volvería a estar unida, cuando la muerte llegue, ellos estarán esperándome al final del camino.

- Nunca olvides lo mucho que te amamos, cariño - me dijo mamá
- Ni lo orgullosos que estamos de ti, campeón
- Tienes que ser el mejor auror y patear traseros, sé un digno ahijado mío, Harry
- Cuida de Teddy por mí, dale el hogar que no pude darle
- Lo haré, siempre estarán en mis pensamientos - miré a Snape -, todos ustedes
- De verdad siento haberte arrebatado tu familia, Potter, si pudiera evitarlo

- Las cosas serían diferentes y tal vez ahora yo estaría muerto, con ustedes. No se preocupe, las cosas debían ser así, yo ya lo he perdonado.

Una lágrima cayó por su rostro y luego mamá se dio la vuelta y comenzó a caminar de la mano de los dos hombres que la amaron hasta la muerte en vida, y seguido de los dos mejores amigos que pudo encontrar. Los seguí mirando hasta que desaparecieron, entonces todo se disolvió, estaba en la nada, traté de enfocar mi vista en algún lugar, estaba en el campo, en el claro en que había jugado al quidditch con Ron, Hermione y Ginny, pero había otros chicos volando. Había dos chicos de cabello negro azabache jugando de un lado, uno tenía anteojos, el otro no, mientras que una niña de cabello rojo intenso gritaba animándolos. Del otro lado del campo había otra chica de cabello castaño enmarañado y un chico de cabello azul turquesa, mientras que eran animados por un pequeñín pelirrojo, no sabía lo que significaba, estaba a punto de llegar cuando escuché una voz gritar.

- ¡Harry! ¡Despierta! - era Ron, intentaba que despertarme
- ¿Qué pasa?
- Levántate, tenemos que estar listos en dos horas
- ¿De qué hablas, Ron?
- ¡El homenaje para los caídos!
- ¿Tan pronto?
- Dormiste más de lo que crees Harry, ya es cuatro de mayo
- ¿Dormí más de veinticuatro horas?
- Así es compañero, así que levántate, báñate y vístete, aquí hay un par de túnicas que te vendrán bien.

Estar ahí, una vez más, un año después de lo de Dumbledore me hizo sentir que se repetía todo, pero esta vez era distinto, porque a pesar de todo, había valido la pena, sus muertes no habían sido en vano, igual que como dijo Remus, él había muerto peleando por un lugar mejor en el que Teddy pudiera vivir, eso me reconfortaba, saber que por lo menos habíamos logrado un mundo mejor para todos aquellos que venían o acababan de llegar al mundo.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DEse mismo día a las cuatro de la tarde salió el Expreso de Hogwarts de Hogsmeade, algunos de los familiares se habían ido con sus hijos antes, los heridos que iban a San Mungo y sus padres también se fueron luego del homenaje, sólo nos quedamos algunos alumnos, los miembros de la orden y algunos miembros del ejército de Dumbledore que no tenían heridas graves.

Bill se había marchado poco después del homenaje, dijo que tenía que ir por Fleur a casa de tía Muriel y nos esperarían en La Madriguera, Charlie se fue con él para llevar a tía Muriel también, el Sr. Weasley se fue con Percy para terminar de arreglar unas cosas del Ministerio con Kingsley y sólo se quedaron con nosotros George y la Sra. Weasley, que iban en el mismo compartimento que la Sra. Longbottom, Neville, Luna y Ginny. Yo estaba con Ron y Hermione en el de al lado, aún no había podido hablar con Ginny, pero lo haría pronto. Estos dos parecía que aún no habían hablado nada de ellos, seguían portándose como antes, sólo que un poco más cariñosos, así que supuse que era hora de presionarlos.

- Creo que tienen cosas de qué hablar, ¿no? - les solté de repente
- No sé de qué hablas Harry - respondió Hermione enrojeciendo casi tanto como Ron
- No se hagan tontos, iré a buscar a Ginny y más les vale que cuando regrese ustedes hayan hablado de lo que pasó en la Sala de los Menesteres.

Salí del compartimento y llegué al que estaba a un lado, Neville estaba dormido recargado contra la ventana y Luna estaba sentada a un lado de Ginny mirando por la ventana mientras Fred, la Sra. Weasley y la Sra. Longbottom hablaban.

- Ginny ¿podemos hablar?
- Claro, ahora vuelvo mamá

Caminamos un poco, cuando pasábamos frente al compartimento donde dejé a Ron y Hermione sonreí, estaban besándose, no como en la batalla que parecía que iban a destrozarse sus bocas, ni como Ron con Lavender que parecía que le quería revisar la garganta, simplemente, era uno de esos besos como aquel que me dio como regalo de cumpleaños Ginny.

- Vaya, se habían tardado - dijo Ginny
- Te perdiste el primero, no debiste salir tan pronto de la Sala de los Menesteres
- ¿Qué?
- Sí, ahí pasó el primero. Supongo que valió la pena presionarlos un poco ahora.
- Sí, supongo que sí.
- Ginny

- ¿Sí?
- Lo siento
- ¿Porqué?
- Por hacerte sufrir. Sé que te dolió que te dejara hace un año, sé que sufrías estando cerca de mí en tu casa y a la vez tan lejos. Sé que sufrías estando en Hogwarts sola, sin tus hermanos, sin Hermione, sin mí, luchando sola con Neville y Luna, aferrada a la esperanza de que volviera.
- Sabía que volverías
pero tienes razón, sufrí mucho
- Pero sobre todo, siento haberles hecho creer que estaba muerto
te escuché, te escuché cuando gritabas mi nombre
- Sabía que no podías estar muerto, simplemente no podías morir
- Lo intenté
- ¿Cómo?
- Era verdad lo que dije frente a Voldemort
fui a buscarlo, pero no para luchar
Voldemort había dividido su alma en varias partes y yo debía destruirlas, por eso nos fuimos Ron, Hermione y yo, porque teníamos que destruirlas todas para poder vencerlo
- ¿Entonces porqué te entregaste?
- Porque me enteré, viendo los recuerdos de Snape, que yo también tenía una parte del alma de Voldemort. Ginny, tenía que morir para poder matarlo, por eso me entregué.
- Pero no moriste
- Pude haberlo hecho, Dumbledore me lo dijo, tenía la opción, podía escoger entre irme, seguir adelante o volver a luchar.
- Y volviste, como yo sabía que lo harías
- Tú me hiciste volver, tú eras lo último que pensé, tú eras lo único que me dio fuerzas para estar ahí parado frente a él sin defenderme. Te veía a ti, tus ojos, tu cabello, tus besos.
- Harry yo
yo hubiera saltado por ti
- ¿Qué quieres decir?
- Cuando Voldemort dijo que no había nadie que te amara lo suficiente como para interponerse entre su maldición y tú, estaba equivocado
yo lo hubiera hecho - sus ojos se llenaron de lágrimas y no pude más, la abracé
- Pero no tenías que hacerlo, yo debía terminar con él, yo debía protegerte
- Harry

- Ginny, te amo - me miró con sus ojos aún bañados en lágrimas y una sonrisa en los labios
- Y yo a ti
- ¿Volverás a ser mi novia?
- ¿Cómo te atreves si quiera a preguntarlo?

Los días siguientes fueron raros, La Madriguera estaba llena de gente y aunque trataban de verse normal, había algo diferente, la muerte de Fred pesaba más de lo que podíamos soportar, pero incluso George hacía un tremendo esfuerzo por seguir adelante. Kingsley llegó unos días después y le dijo a Hermione que ya habían encontrado a sus padres, que en un par de días estarían de regreso y que no había necesidad de que ella se fuera. Todos se lo agradecimos, en especial Ron, ya que ella era la única que lo ayudaba con la tremenda pérdida de Fred, ella era su apoyo, así como yo era el de Ginny.

Los meses pasaron, ninguno de nosotros volvió a Hogwarts, todos teníamos buenas ofertas de trabajo. Ron y yo entramos a la Academia de Aurores, Hermione en la Oficina de Regulación de Criaturas Mágicas y a Ginny le ofrecieron un puesto de cazadora en las Holyhead Harpies, George había logrado levantar Sortilegios Weasley con ayuda de Ron que dividía su tiempo entre la Academia, la tienda y Hermione.

Bill y Fleur estaban intentando tener una hijo, sentían que ya estaban listos, Teddy venía casi todos los días a casa con su abuela Andrómeda. Charlie dijo que se quedaría en Londres un tiempo y luego volvería a Rumania si no encontraba nada interesante aquí. Todos comenzaban a hacer sus vidas y yo veía cada vez más cerca el momento de hacer la mía.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DUn año después, decidí que era el momento de irme, tenía que vivir mi vida, Hermione tenía unos meses viviendo en Ottery St. Catchpole con sus padres, ella venía a La Madriguera casi a diario, pero yo no podía seguir viviendo ahí, así que una tarde hice mi baúl, metí todo lo que tenía en la habitación de Ron dentro y bajé a anunciar que me iría.

- ¿Qué dices? ¿Cómo que te vas? ¿A dónde? - dijo la Sra. Weasley
- A mi casa, no puedo vivir aquí por siempre, ya no quiero darles molestias
- Cariño, tú no nos das molestias, eres un hijo más para nosotros
- Se lo agradezco, pero siento que debo seguir adelante, además
- pensé en los Dursley - tengo algunas cosas que hacer
- ¿A dónde piensas ir, Harry? - preguntó el Sr. Weasley
- Viviré en Grimmauld Place por ahora, pero no pienso quedarme ahí por siempre
- Arthur, no puede irse, es sólo un niño
- Es mayor de edad, Molly. Si así lo quiere puede irse
- Pero

- Nada, Molly.
- Muchas gracias.
- Pero espero que vengas todos los días aquí y vengas a cenar seguido o Ginny se volverá loca
- No se preocupe, aquí me tendrá.

Me despedí de Ginny, Ron y Hermione, les dije que lo vería al día siguiente y me fui, quería asegurarme que ellos estaban bien antes de comenzar mi nueva vida, después de todo, gracias a ellos sobreviví muchos años, era justo volver a verlos.

Llegué a Private Drive por la tarde, iba vestido de muggle, justo como a ellos les gustaba, pero una cosa era distinta, no iba vestido con ropa remendada ni usada, era ropa nueva, a mi medida y limpia, iba en la moto de Sirius que el Sr. Weasley reparó para mí. Me estacioné delante del número cuatro y saludé a la Sra. Figg que se asomó por la ventana. El coche de tío Vernon estaba ahí. Toqué la puerta y luego de unos minutos mi tía abrió, se quedó helada, y luego reaccionó.

- ¿Harry?
- Hola tía
- ¿Quién es, querida? - preguntó desde el salón
- Pasa - me dijo ella y yo la seguí - Es Harry, Vernon
- Ha
¿Harry?
- Hola tío
- ¿Qué haces aquí?
- ¡Estas vivo! - unos brazos enormes me aprisionaron por la espalda, luego de unos segundos supe que era Dudley
- Sí, Big D. Estoy vivo.
- ¿Qué haces aquí? - repitió tío Vernon desde su sillón, al parecer era el único molesto con mi visita
- Sólo quería saber si estaban bien
- Pues sí, lo estamos, puedes irte
- ¡Vernon!
- ¿Qué? No quieres que lo vean los vecinos o ¿sí?
- No te preocupes, tía, estoy acostumbrado.
- ¿Vas a quedarte? - preguntó Dudley con cierto aire de esperanza en su voz
- Lo siento, Big D, pero no. Esta noche dormiré en mi propia casa, sólo venía a ver cómo estaban y a despedirme.
- ¿Te irás de nuevo? ¿Vas a luchar? - preguntó mi tía con cierta tristeza en su rostro
- No, tía. La guerra terminó. Ganamos. El asesino de mis padres esta muerto y ahora no tengo porqué volver a molestarlos.
- Te lo dije esa noche
- dijo Dudley - Yo no creo que seas una molestia.
- Gracias, Dudley, pero creo que eres el único
- No. Quédate, Harry - era casi una súplica la voz de mi tía -. Quédate a cenar.

No podía negarme, al parecer Hestia y Dedalus les explicaron tan bien las cosas que la manera en que me veían había cambiado. Tío Vernon era el único que aún no perdonaba todo lo que los magos le habían hecho, los daños a su casa y su familia, pero según mi tía, eso se le pasaría. Dijo que me escribiría, que le dijera dónde comprar una lechuza como la mía para poder escribirnos, le dije que no hacía falta, que yo le escribiría seguido, pero ella insistió, así que le dije que yo se la compraría y se la llevaría al día siguiente, luego partí hacia mi nuevo hogar.

- ¿Kreacher?
- ¿El amo Harry ha llamado?
- Ya puedes volver a vivir aquí, me quedaré contigo
- ¿Es cierto, amo? ¿Volverá a la Antigua y Noble Casa de los Black?
- Por un tiempo Kreach, hasta que forme mi familia. Entonces me iré a mi verdadero hogar, pero por lo pronto seremos sólo tú y yo.

Los meses pasaron, mi tía me escribía cada semana y yo iba una vez al mes a verla y a cenar con ellos, en una ocasión llevé a Ginny. Les había hablado de ella y mi tía tenía curiosidad en conocer a mi novia. Se sorprendió al verla, me parece que vió un poco de mi madre en ella, ahora que lo pienso, creo que los Potter tenemos debilidad por las pelirrojas, me pregunto si mi abuela Dorea sería pelirroja también.

Un año después, Ginny y era titular en el equipo, Hermione estaba por lograr una reforma para los elfos domésticos en la que incluía pago, días de descanso y uniforme decente, había hallado incluso la forma de darles ropa sin que sintieran que estaban siendo liberados. Sólo era cuestión de enfoques y de hacer paso a paso la entrega como Hermione había descubierto con la ya rehabilitada Winky.

Entonces sentí que el momento había llegado. Pensé en hacerlo como en las películas muggles, pero recordé que ella no era así, sin embargo, quería que viera que podía ser un chico tierno si me lo proponía, así que le pedí ayuda a Hermione y Ron. Hermione me ayudó a comprar todo lo que necesitaba mientras que Ron me ayudó a arreglar el lugar, luego Hermione se llevó de compras a Ginny para distraerla toda la tarde.

El lago que estaba cerca de La Madriguera nunca se hubiera visto mejor, con un hechizo que me pasó Hermione logré que miles de lucecitas brillaran flotando en el aire como si fueran luciérnagas amaestradas, había una mesa para dos con una rica cena y velas, Kreacher se había encargado de le comida y sería nuestro mesero esa noche.

Fui por ella vestido con mis mejores ropas muggles sin parecer demasiado formal para que ella no lo notara, llevaba unos pantalones de vestir negros, una camisa verde arremangadas un poco más debajo de los codos, la corbata a medio poner y un chaleco negro. Cuando salió estaba hermosísima. Llevaba un vestido dorado claro de tirantes hasta las rodillas y su cabello suelto perfectamente liso.

Ella creía que iríamos a cenar con mis tíos por algo importante y que teníamos que ir bien vestidos, por eso no se sorprendió al verme con corbata y de vestir. La tomé de la mano y desaparecimos juntos, me aparecí a unos metros del lago y entonces la sorpresa llenó su rostro.

- Creí que iríamos con tus tíos
- Cambio de planes - le dije mientras la guiaba a la mesa
- Esta hermoso
- No tanto como tú

Cenamos, todo estaba delicioso, de verdad esta noche Kreacher se había lucido, me dije a mí mismo que tenía que arreglar su habitación, le haría algún regalo para que estuviera más cómodo en casa. Entonces me armé de valor y tomé aire, este era el momento.

- Ginny, ¿bailamos? - ondeé la varita y la música comenzó a sonar, era una canción muggle, Lost In Love de Air Supply, ya estábamos a más de media canción cuando tomé el segundo aire - Ginny

- ¿Mmm? - dijo con su cabeza recargada en mi hombro
- Quiero decirte algo
- Dime, Harry
- En realidad, quiero pedirte algo
- ¿Qué pasa? - me miró
- Es que
- no encontraba la forma de decirlo - estos dos años viviendo lejos de ti
han sido horribles

- Lo sé, me encantaría poder estar todos los días, todo el día contigo
- Por eso, Ginny
- me separé de ella y saqué una cajita de mi bolsillo - Yo
- me arrodille frente a ella mientras ponía su cara de sorpresa y felicidad al mismo tiempo - ¿Quieres casarte conmigo?

Abrí la cajita, era un anillo de oro blanco con rubíes incrustado que Hermione me ayudó a elegir, era perfecto para ella. Se quedó mirándolo y luego me miró a mí, no lo podía creer, lo sabía, podía ver en su rostro una mezcla de felicidad, incredulidad, miedo, todo eso que yo también estaba sintiendo ahora.

- ¡Sí, amor! ¡Quiero casarme contigo!.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DCuando regresamos a La Madriguera más tarde, la familia completa estaba ahí, hasta Andrómeda y el pequeño Teddy que tenía poco más de dos años. Llegamos y nos recibieron con gran entusiasmo, seguro Ron y Hermione ya les habían contado todo. Tomé a Teddy en mis brazos y me acerqué al Sr. Weasley.

- Sr. Weasley
yo

- ¡Bienvenido a la familia muchacho! - me dijo y me abrazó
- ¡Harry, cariño! - la Sra. Weasley se acercó también a abrazarme

Todos estaban felices, todos nos felicitaron, pasamos la noche en La Madriguera, Teddy se quedó dormido una hora después, por lo que la Sra. Tonks se fue a casa y dijo que regresaría al día siguiente por él. Estuvimos hablando entre todos, decidiendo la mejor fecha para la boda y los preparativos, estábamos finales de mayo, por lo que sugerí que fuera a principios del año siguiente, quería que todo fuera perfecto para ella, pero ahora que era Jefe del Departamento de Aurores y Ginny con su puesto de titular lo veíamos más pesado, así que lo mejor era tomarnos las cosas con calma.

Fleur, la Sra. Weasley y Hermione estaban tan entusiasmadas que casi armaron la boda en ese instante, Angelina (que ahora era novia de Fred) y Ginny sólo se reían de las otras tres. Yo estaba feliz, el Sr. Weasley, George y Ron me leían la cartilla sobre lo que tenía y no tenía que hacer para cuidar a Ginny, Charlie me daba consejos para lidiar con su carácter y Bill algunos consejos sobre la vida de casado.

Los meses pasaron, y el día de la boda llegó. Sería una boda sencilla sólo con nuestras familias y amigos más cercanos. Tío Vernon y tía Petunia llegaron un día antes con Dudley al pueblo cercano, Dudley venía con su novia, una chica muggle llamada Daisy, Andrómeda y Teddy que ahora tenía tres años se quedaba en La Madriguera, Luna había regresado de su viaje y ahora estaba saliendo con el chico Rolf con el que se había ido, Neville era auxiliar de la profesora Sprout en Hogwarts y había logrado un permiso para venir a la boda con Hannah Abbott, que ahora era dueña del Caldero Chorreante.

La Madriguera lucía mucho mejor ahora, después de las reconstrucciones que se le habían hecho luego de la boda de Bill se veía mucho mejor y era mucho más grande. En el patio estaba la misma carpa blanca que el día de la boda de Bill, las hileras de sillas y la banca reforzada para Hagrid y Grawp.

El tiempo pasó volando, en un segundo estaba en mi habitación con Ron, poniéndome mi túnica de gala e intentando aplacar mi cabello y al siguiente momento me encontraba caminando del brazo de tía Petunia hacia el altar, para terminar parado al frente de la carpa con Ron, ambos llevando túnicas de gala con grandes rosas blancas en las solapas. De repente se hizo el silencio y la música comenzó a sonar. Hermione estaba parada frente a mí, con un hermoso vestido azul esperando junto al lugar que estaba por ocupar Ginny, y Luna nos miraba con irradiando felicidad tomada de la mano de Rolf.

El Sr. Weasley entró de repente por el pasillo con Ginny del brazo, los dos sonriendo radiantes. Ginny llevaba una túnica blanca simple, pero hermosa, se veía extremadamente feliz. Yo la miré haciendo su recorrido, con una sonrisa de estúpido enamorado que estoy seguro George recordará para siempre. Cuando llegó hasta mí fue como si nada de la batalla y de Voldemort hubiera ocurrido, este era mi momento, su momento, nuestro momento. Por un segundo, pude ver a mamá, papá, Sirius, Remus y Severus al fondo de la carpa mirándome con una sonrisa es sus rostros.

- Damas y caballeros - dijo el mismo hombre bajito que presidió el funeral de Dumbledore, la boda de Bill y Fleur y el homenaje a los caídos - Estamos reunidos hoy aquí para celebrar la unión de dos almas fieles
- miles de recuerdos pasaron por mi mente, todos esos en los que Ginny estaba presente - Harry James Potter ¿tomas a Ginebra Molly Weasley como tu esposa
en lo próspero y en lo adverso, en la salud y la enfermedad
hasta que la muerte los separe?
- Sí y mucho después de eso - respondí mientras escuchaba sollozar a la Sra. Weasley a unos lugares de mí
- Y tú Ginebra Molly Weasley ¿tomas a Harry James Potter como tu esposo
en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad
hasta que la muerte los separe?
- Sí y mucho después de eso
- Entonces los declaro unidos de porvida

El mago movió su varita por encima de nuestras cabezas y una lluvia de estrellas plateadas cayó sobre nosotros moviéndose en espirales alrededor de nosotros entrelazándonos, la besé y por un momento el mundo éramos sólo ella y yo, como tenía que ser y como sería de ahora en adelante.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DRon y Hermione se casaron al año siguiente, fue una ceremonia sencilla, pero igualmente fue hermosa. Desde que nos casamos, Ginny y yo habíamos estado viviendo en Grimmauld Place, ya habían pasado más tres años, queríamos una casa cerca de La Madriguera pero no lograba encontrar el lugar perfecto, otra opción siempre fue regresar al Valle de Godric, pero se me ocurrió que podría ser para vacaciones, tal vez comprar una casa ahí y pasar las navidades o algo así.

Un día llegué a casa y Ginny estaba sentada en el salón leyendo un par de libros, Kreacher me recibió y me pidió la túnica para lavarla. Llegué hasta el salón y la abracé por la espalda, inmediatamente cerró el libro y lo escondió debajo de un cojín. Me senté a su lado y comencé a besarla, se veía diferente, feliz, pero a la vez triste.

- ¿Te pasa algo, amor?
- Tengo que decirte algo

- ¿Qué pasa?
- Voy a pedir una licencia indefinida en el equipo
- ¿Porqué? ¿Estas enferma? - su rostro se iluminó.
- Todo lo contrario
- me sonrió
- ¿Qué pasa? - no sabía de qué me estaba hablando
- Estoy embarazada
- ¿Qué? - no podía ser cierto
- ¡Vamos a ser padres!

Estaba absolutamente feliz, la tomé en brazos y comencé a besarla, Kreacher se dio cuenta de lo que pasó y nos preparó una cena especial, tanta comida que se nos ocurrió hacer una cena para anunciarlo a todos, así que esa misma noche todos estábamos celebrando por el futuro miembro de la familia Potter-Weasley.

Los meses pasaron volando, entre mareos, antojos y todo tipo de cambios de humor de parte de Ginny llegó el día, yo le tenía preparada una sorpresa para ese día, pero no se lo diría aún, era para cuando el niño llegara. Sabíamos que sería un niño, decidimos llamarlo James Sirius.

Entré con ella a la sala, lo haríamos al estilo muggle, yo no estaba muy de acuerdo con que lo tuviera en casa como lo hacían antes con partera y eso, prefería la seguridad de un buen hospital. Cuando salió no podía creerlo, tenía mucho pelo, negro como el mío y no paraba de gritar, lo limpiaron y se lo dieron a Ginny, era la cosa más hermosa que había visto, claro, después de su madre.

Al día siguiente la dieron de alta y la llevé al estacionamiento del hospital, ahí entre un par de coches nos desaparecimos. Una vez más, cumplí mi objetivo, casi se le cae James de la impresión, estábamos una vez más frente al lago cerca de La Madriguera, pero ahora había una casa ahí enfrente, era pequeña, tenía dos plantas, abajo era el salón, el comedor, la cocina y un cuarto de juegos, en la planta alta había una habitación amplia para los dos y dos dormitorios más, uno para James y uno más para visitas, pero tenía pensado agregar una planta más con dos cuartos para los niños venideros.

- ¿Te gusta? - le pregunté
- ¡Me encanta!

Entramos a la casa Kreacher nos recibió en la entrada, entramos al salón y ahí estaba toda la familia, Teddy que ya tenía siete años y Victoire que tenía cinco corrieron a ver al niño, los Weasley nos felicitaron, más tarde me aparecí en Privet Drive para darles la noticia a mis tíos del nacimiento y los llevé a casa para que conocieran al pequeño. Hasta tío Vernon se veía feliz sosteniendo a su sobrino nieto en brazos, Dudley no paraba de decir que era increíble.

James era igual a mi padre, cabello negro azabache como el mío, la nariz recta un poco más larga que la mía y los ojos café, igual a mi padre, incluso un revoltoso sin par, ni siquiera Teddy podía calmarlo cuando se ponía pesado, era como el hermano mayor de James, se encariñaron de inmediato.

Un año después, una segunda alegría inundó nuestro hogar. James ya tenía un año y no paraba de dar guerra, era tan revoltoso como papá y Sirius debieron ser, tenía el carácter bromista de ellos y de los gemelos, era un digno nieto merodeador y sobrino de Fred y George Weasley, ni la llegada de su hermano lo calmó.

Esta vez era justo como yo, cabello negro azabache, ojos verdes con forma de almendra, los ojos de mi madre. Era tranquilo y nada ruidoso, tía Petunia casi llora cuando lo conoció, dijo que era como si el destino le hubiera dado la oportunidad de volver a tenerme, como si le diera una segunda oportunidad para tratarme bien en mi hijo. Albus Severus, como los dos hombres más grandes que he conocido, el mejor mago de la historia y el hombre más valiente que jamás podría haber conocido.

El tiempo pasaba, con un poco de tiempo de diferencia Ron y Hermione tuvieron su primer hija, una niña igualita a Hermione, pero con los ojos de Ron, la llamaron Rose. El tiempo pasaba y la familia era cada vez más grande. Bill y Fleur tuvieron dos hijos más Dominique, una hermosa niña pelirroja, toda una Weasley y Louis, un chico Weasley también, casi tan alborotador como James. Percy se había casado con una compañera del Ministerio llamada Audry y tenían un par de pelirrojas llamadas Lucy y Molly. George y Angelina tenían una réplica exacta de Fred que incluso llevaba su nombre y una chica morena de cabello rojo oscuro llamada Roxanne. Hasta Dudley se había casado y ahora estaba intentando tener un hijo con Daisy.

Dos años luego del nacimiento de Al, vino una nueva alegría a nuestras vidas, la niña que tanto esperábamos. Lily Luna, tenía el cabello rojo intenso y los ojos marrones de su madre, era hermosa, y ella junto con Hugo, el niño que Ron y Hermione tuvieron, llenaron la casa Weasley de felicidad.

Ron y yo les enseñamos a los chicos a volar desde pequeños, todo tenía sentido ahora, ellos eran los niños de mi sueño, ahora lo recordaba, estaban todos, era mi familia. Ginny alentaba a las chicas para que jugaran al quidditch, pero Hermione decía que debían estudiar más ya que sus hermanos no lo hacían. Lily se volvió una excelente cazadora, incluso Rose era muy buena golpeadora, había heredado el talento de sus tíos Fred y George. Hugo jugaba de guardián y Teddy casi siempre era el buscador enfrentándose a Albus, James era cazador como mi padre. Freddie era excelente golpeador también y Roxanne era cazadora, Louis también jugaba, era guardián igual que su tío Charlie, las únicas que no jugaban quidditch eran las hijas de Percy y las chicas de Bill que al parecer preferían hacer cosas más de chicas.

Llegó el primer año de Hogwarts para James, Neville ya era profesor ahí así que lo tendríamos vigilado, sobretodo porque unos días antes de que se fuera dejé por "casualidad" mi Mapa del Merodeador en mi escritorio y desapareció, pensé en darle la capa también, pero supuse que esa debía ser para Albus, hubiera sido demasiado para James tener ambas al mismo tiempo. También logré arreglar el espejo de Sirius y le pedí el que tenía a Aberforth para dárselos a James y a Albus, sería la mejor manera para que estuvieran comunicados.

La vida no podía ser mejor de lo que era ahora, si me hubieran dicho cuando tenía diez años que esto pasaría, Ginny y mis tres hijos, Ron y Hermione formando una familia, los Dursley me verían de verdad como parte de su familia y que todo lo que ha pasado ocurriría, no creería nada.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DEl otoño pareció llegar repentinamente ese año. La mañana del uno de septiembre era crispada y dorada como una manzana y mientras nos apresurábamos a cruzar la ajetreada calle hacia la grandiosa y sombría estación, el humo de los tubos de escape de lo coches y el aliento de los caminantes centelleaban como telas de araña en el aire frío. Dos grandes jaulas descansaban en lo alto de los carritos que Ginny y yo empujábamos, las lechuzas dentro de ellas ululaban indignadamente, y Lily se demoraba temerosamente tras James y Sirius aferrada a mi brazo.

- No pasará mucho tiempo, y tú también irás - le dije
- Dos años - respondió Lily - ¡Yo quiero ir ahora!

La gente miraba curiosamente a las lechuzas mientras nos abríamos paso hasta la barrera entre los andenes nueve y diez. La voz de Albus llegó hasta mí por encima del claro que nos rodeaba; los chicos habían reasumido la discusión que habían empezado en el coche.

- ¡No! ¡No estaré en Slytherin!
- ¡James, déjalo en paz! - dijo Ginny
- Yo sólo digo que podría ser - respondió James sonriendo a Albus -. No hay nada malo en eso. Podría estar en Slyth


Entonces Ginny utilizó la famosa mirada Weasley y James se quedó en silencio. Con una mirada de autosuficiencia sobre su hombro hacia Albus, James tomó el arrito de las manos de Ginny y corrió hacia la barrera.

- Me escribirán ¿verdad? -preguntó Albus aprovechando que James no estaba
- Cada día, si quieres que lo hagamos - respondió Ginny
- No cada día - dijo él rápidamente -. James dice que la mayoría de la gente sólo recibe cartas de su casa una vez al mes.
- Escribimos a James tres veces por semana - agregó Ginny
- Y no deberías creer todo lo que te cuenta de Hogwarts. A tu hermano le gusta hacer bromas.

Pasamos la barrera y la neblina nos cubrió, James no estaba y podía ver una multitud moviéndose a través de la densa niebla.

- ¿Dónde están?
- Los encontraremos - casi no podíamos ver a nadie por la densa niebla, hasta que de repente Ginny volvió a hablar -. Creo que so ellos, Al.
- Hola - dijo Albus aliviado al ver a Rose ya vestida con su túnica nueva de Hogwarts
- ¿Todo bien al estacionarse? - me preguntó Ron - Para mí sí. Hermione no se creía que pudiera pasa un examen de conducir muggle, ¿verdad? Pensó que había confundido al examinador.
- No, no es cierto - corrigió Hermione -. Tenía una fe absoluta en ti.
- Para que quede claro, lo confundí - me susurró Ron cuando subíamos los baúles de los chicos al tren -. Sólo olvidé mirar por el retrovisor, y mira tú. Puedo utilizar un encantamiento supersensorial para eso.

Cuando bajamos nos encontramos con Rose y Hugo hablando de la casa en la que entrarían cuando finalmente fueran a Hogwarts.

- Si no entras en Gryffindor, te desheredaremos - dijo Ron -, pero sin presiones
- ¡Ron! - lo regañó Hermione
- No lo dice en serio - dijeron al mismo tiempo Ginny y Hermione
- Miren quién está ahí.

Draco estaba de pie con su esposa Astoria y su hijo, Scorpius se parecía mucho a Draco, tanto como Albus a mí, él nos vió mirándonos y asintió cortésmente para luego alejarse.

- Así que ese es el pequeño Scorpius - dijo Ron -. Asegúrate de machacarlo en cada examen, Rosie. Gracias a Dios heredaste el cerebro de tu madre.
- Ron, por amor de Dios - dijo Hermione medio seria, medio divertida - ¡No intentes volverlos uno contra otro antes de que empiecen siquiera la escuela!
- Tienes razón, lo siento - respondió él, pero incapaz de contenerse añadió -. No seas muy amigable con él Rosie. El abuelo Weasley nunca te perdonaría que te casaras con un sangre pura.
- ¡Hey! - James reapareció sin baúl, lechuza y carrito - Teddy está de vuelta ¡Acabo de verlo! Y adivinen qué está haciendo ¡Besándose con Victoire! ¡Nuestro Teddy! ¡Teddy Lupin! ¡Besándose con nuestra Victoire! ¿Nuestra prima? Y le pregunté a Teddy qué estaba haciendo
- ¿Los interrumpiste? - dijo Ginny - Te pareces tanto a Ron

-
¡y dijo que había venido a verla! Y después me dijo que me largara ¡La estaba besando!
- ¡Oh, sería adorable que se casaran! - murmuró Lily soñadoramente - ¡Entonces Teddy sería realmente parte de la familia!
- Ya viene a casa a cenar casi todos los días - dije entonces -
podría ser mi imaginación, pero supongo que sería mejor que se quede todo el tiempo
- ¡Sí! - dijo James entusiasmado -. No me importaría compartir cuarto con Al
Teddy puede quedarse en mi habitación.
- No. Al y tú se estarían peleando a cada rato y no quiero que la casa acabe demolida. Son casi las once, será mejor que suban.
- ¡No olvides mandarle saludos a Neville! - dijo Ginny a James y lo abrazó.
- ¡Mamá! No puedo hacer eso con un profesor.
- Pero conoces a Neville

- Fuera, sí, pero en la escuela es el profesor Longbottom, ¿verdad? No puedo entrar a herbología y darle los saludos
- se adelantó para dar una patada a Albus - Luego te veo, Al. Vigila a los Thestrals.
- Creía que eran invisibles. Dijiste que eran invisibles.

James se rió y dejó que Ginny lo besara, luego me dio un rápido abrazo, después saltó rápidamente al tren y se alejó corriendo hacia sus amigos.

- Los Thestrals no son nada de qué preocuparse. Son criaturas gentiles, no hay nada que asuste en ellos. De todos modos - le dije -, ustedes no van a llegar a la escuela en carruajes, irán en botes
- Te veremos en Navidad - Ginny se despidió de él
- Adiós, Al. No olvides que Hagrid te ha invitado a tomar el té el próximo viernes. No te metas en líos con Peeves. Nada de duelos con nadie hasta que hayas aprendido como hacerlo. Y no dejes que James se meta contigo.
- ¿Y si acabo en Slytherin?
- Albus Severus - dije quedamente para que nadie más que Ginny pudiera oírme y ella tenía el suficiente tacto como para fingir que estaba escuchando a Rose que ya estaba en el tren -, te pusimos ese nombre por dos directores de Hogwarts. Uno de ellos era un Slytherin y fue probablemente el hombre más valiente que nunca haya conocido.
- Pero y si

-
entonces la casa Slytherin habrá ganado un excelente estudiante, ¿verdad? A nosotros no nos importa, Al. Pero si a ti te importa tanto, podrás elegir Gryffindor en vez e Slytherin. El Sombrero Seleccionador toma en cuenta tu elección.
- ¿De veras?
- Lo hizo en mi caso - le respondí

Albus saltó al vagón y Ginny cerró la puerta tras él. Los estudiantes de las ventanas cercanas miraban todas hacia mí.

- ¿Porqué están todos mirando? - preguntó Albus mientras él y Rose miraban alrededor al resto de los estudiantes
- No dejes que eso te preocupe - dijo Ron -. Soy yo. Soy extremadamente interesante.

Los chicos rieron el tren empezó a moverse, caminé a su lado observando a Albus sonrojado por la excitación, seguí sonriendo y saludando, incluso aunque era algo embarazoso, observando como mi hijo se alejaba de mí


- Estará bien - murmuró Ginny. Bajé la mano y toqué mi cicatriz casi sin pensarlo
- Lo sé - la cicatriz no me había dolido en diecinueve años. Todo iba bien.



N/A: Por fin, después de 8 meses terminé de subir esta historia que apenas me costó un par de meses escribir, sé que muchos esperan encontrar historias originales o variadas en lugar de la misma que Rowling nos contó, pero a veces incluso ella omitió cosas que debimos saber.

Mil gacias a los 35 favoritos, las 4143 lecturas y los 27 comentarios hasta el momento...

Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =D

El camino a lo desconocido - Potterfics, tu versión de la historia

El camino a lo desconocido - Potterfics, tu versión de la historia

Mi nombre es Harry James Potter, vivo en Privet Drive en casa de mistíos. Sabía muy pocas cosas de mi familia, en realidad no sabía nada,ni siquiera había

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2023-02-27

 

El camino a lo desconocido - Potterfics, tu versión de la historia
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