El mordisco de la serpiente - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Hermione caminaba por los fríos pasillos de Hogwarts. Frías lágrimas caían por sus mejillas, mientras sentía que su corazón se rompía en pedazos. La traición de Ron la había calado muy hondo y sentía un profundo rencor hacia el pelirrojo. ¿Como podía haberle hecho eso? ¿Por que había elegido a Lavender para hacer aquella escenita?

La chica no podía mas con su llanto, así que se sentó en el primer sitio que encontró y se puso a llorar. Abrazada a sus piernas, se sobresaltó al sentir que alguien se sentaba a su lado y el olor a alcohol llegó a su nariz. Miró a su derecha y se encontró con Malfoy, con quien menos se quería encontrar. La castaña respiró hondo y decidió que Malfoy seria con quien mejoraría su estado.

 

-¿Que quieres Malfoy?-preguntó con todo el enojo que podía sacar.

-Te he visto llorar y quería saber la razón y quien te ha dejado así.-contestó el rubio con una sonrisa y arrastrando las palabras mas de lo normal.

Esa contestación dejó a Hermione sin palabras. ¿Acaso Malfoy se preocupaba por ella?

-¿Te importa?-preguntó ella con incredulidad

-Si.-dijo seriamente.-Para darle la enhorabuena.-Y se echó a reír. Tanto se reía que se cayó hacia el otro lado. Indignada, Hermione se levantó de allí dispuesta a marcharse a otro lado, obviamente no podía volver a la torre mientras durara la fiesta.

-Espera Sangre Sucia, no te vayas.-pedía el chico intentado levantarse del suelo.

-Muérete Malfoy.-contestó ella.

-Granger, no te atrevas a irte o lo lamentarás.-amenazó el rubio por fin en pie.

-¿Y que me harás?-desafió deteniéndose y mirándolo.

El rubio volvió empezó de nuevo a reír. Hermione estaba empezando a enfurecerse. Estaba tentada con hechizar al hurón. Se giró de nuevo para irse, pero escuchó un golpe muy fuerte y se volvió rápidamente. Malfoy estaba desmayado en el suelo. ¿Qué hacia? ¿Lo ayudaba? o ¿Lo dejaba allí?

-¿Por qué me gustará ayudar a los que no se lo merecen?-se lamentó la chica acercándose al rubio. Se agachó a su lado y le dio la vuelta como pudo.

Malfoy estaba inconsciente y tenía un golpe muy feo en la cabeza que le teñía su rubio pelo de rojo. Hermione había escuchado que una herida hecha estando borracho era preocupante. La chica miró hacia todos lados y vió una clase que estaba cerca. Cogió a Malfoy por los brazos y como pudo lo arrastró hasta allí.

Estando ambos allí, la castaña hizo aparecer un botiquín desde la enfermería. Cogió lo necesario y empezó a curar la herida del chico. Luego, empezó a palmearle el rostro para que reaccionara. Poco a poco abrió los ojos y la miró confundido.

-¿Que me ha pasado?- preguntó tocándose la frente.

-Te has desmayado y te has golpeado la frente, te he curado, veo que te encuentras mejor así que me voy.-cuando se levantaba para irse la mano del rubio la retuvo empujándola contra el suelo y se puso rápidamente encima de ella acorralándola contra el suelo.

-No me dejes aquí solo.-le murmuró

-Malfoy, ¿Qué...?.- los labios del chico la silenciaron. La besaba desesperadamente, con rabia, hasta el punto de hacerla daño. Con miedo sintió las manos de él en su piel debajo de su camiseta. Su piel se erizaba por el contacto de él y no entendía qué estaba pasando.-Una vez que te muerde una serpiente, ya no puedes escapar.-susurró en su oído haciéndola estremecer.

 

Hermione no pudo escapar esa noche a las manos de Malfoy, a sus besos desesperados ni a su cuerpo.

¿Que pasará de aquí en adelante?

Habia amanecido en el castillo. Aun todo estaba en completo silencio a excepción de los pajarillos que revoloteaban por allí. Un rayo de sol iluminaba a un par de muchachos que aun estaban dormidos. El chico fue el primero en despertar con un fuerte dolor de cabeza provocado por la resaca de la noche anterior, se incorporó y notó un fuerte dolor de espalda causado por haber dormido en el duro y frio suelo.

-Deberia dejar de beber fuera de mi habitación.- se lamentó el chico. Notó que a su lado se movia alguien y la observó. "¿Granger?" pensó el chico asustado.-Esto no puede estar pasandome.-murmuró empezando a vestirse ignorando el dolor que sentia en todo su cuerpo. Teniendo los pantalones y los zapatos puestos, buscó su camisa y comprobó que la chica la tenia puesta. El rubio no se acordaba de lo de la noche anterior, no entendia como la Sangre sucia habia llegado a ponerse su ropa. -A no ser que...-murmuró el chico haciendo teorias. Un escalofrio le recorrío la columna y decidió marcharse de allí corriendo antes de que ella despertara.

Camino a su sala común, Malfoy empezaba a pensar de que la teoria de que se habia acostado con Granger no estaba desencaminada, sino que era la mas obvia. Deseaba lanzarse a él mismo un cruciatus por haber caido tan bajo, si su padre se enteraba se podia dar por muerto. "Nadie lo debe saber. Eso es, si ella se acuerda de algo, la amenazaré con algo para que no se lo cuente a nadie. Por Merlin, que esta locura no vaya a tener consecuencias".-rogaba el chico mentalmente. Llegó al retrato de Slytherin y tras decir la contraseña entró. No habia nadie, asi que se encaminó a su habitación y bloqueó la puerta para que nadie le molestara. Esa era una de las veces que agradecia tener una habitación para él solo. Se desnudó y se metió en la ducha, para ver si lograba borrar de su piel el recuerdo de haber tenido a la leona bajo su cuerpo.

En otro lugar del castillo, Hermione despertaba dolorida. Sentia dolor en cada parte de cuerpo. Miró confundida a todos lados.

"¿Qué hago en una clase?"-se preguntó. Se puso en pie y al caer la capa con la que se tapaba, se dio cuenta de que estaba en ropa interior y solo llevaba puesta una camisa que obviamente no era de ella.

-¿Qué pasó anoche?.-vió su camiseta tirada en un rincón. La cogió y rápidamente se quitó lo que llevaba puesto. Con lágrimas recorriendo sus mejillas se vestia con la ropa que llevababa anoche. Arrugó todo lo que pudo la camisa y salió hacia su sala común. Dio gracias a Merlin de que todos durmieran aun, la fiesta tuvo que alargarse mucho. Subió a su habitación a hurtadillas, entró y cerró.

-Me alegro de que hayas aparecido por fin.-dijo una voz. La castaña se giró asustada y vió a la pelirroja de los Weasley aun con el pijama y sentada en la cama de ella. Hermione no pudo evitar llorar y correr a abrazar a la pelirroja que la abrazó tambien.

Ginny contempló que sus compañeras de habitación estaban por despertar con el jaleo, asi que como pudo cerró las cortinas de tal manera que nadie las viera e hizo un conjuro para que nadie las escuchara. -Ahora cuéntame por que no llegaste a dormir.-pidió la chica al ver el estado de su amiga.

 

-No sé. Me marché por que no podia seguir viendo la escena de tu hermano con Lavender, caminé por los pasillos y me encontré con...-y se quedó callada. Estaba empezando a recordar y no le gustaba lo que estaba empezando a aparecer en sus recuerdos.

-¿Con quién te encontraste?.-preguntó extrañada la pelirroja.

-Con Malfoy.-susurró la castaña.

-¿Y te hizo algo?.-preguntó de nuevo.-Hermione.-llamó su amiga al ver que la chica se habia quedado mirando al vacio.

-No.-murmuró la chica. Imágenes de la noche anterior invadian su mente. A Malfoy encima de ella, acariciando cada rincón de su cuerpo, besándola, susurrándole al oido...-No.

-¿Qué?-exigió Ginny

-Me acosté con Malfoy. Ginny, hice el amor con Malfoy.- expresó Hermione.

La pelirroja la miraba sorprendida, mientras que su amiga volvia a echarse a llorar.

-¿Te hechizó o algo?-preguntó Ginny preocupada

-No. Lo hice por voluntad propia.-Y observó como su amiga la miraba como si estuviese loca.-Estaba mal, me sentia mal y traicionada por tu hermano, solo queria... yo solo queria que alguien me necesitara aunque fuese Malfoy.

-Hermione, ¿Te estás escuchando? No puedes estar diciendolo en serio.

-No, claro que no. Pero es verdad que me sentia mal. No sé como pasó, él me pidió que no lo dejara solo.

-¿Draco Malfoy, nuestro enemigo, hijo de mortifago te dijo que no lo dejaras solo?.-se extrañó la pelirroja.

-Si. ¿Por qué crees tu que me pidió eso?-le preguntó a su amiga.

-Pues no sé. ¿No te dijo más nada?

-Solo me susurraba cosas como que una vez mordida por una serpiente ya no tienes escapatoria, que era muy suave...-murmuraba sonrojada

La pelirroja se preocupó por lo primero y para la castaña no pasó desapercibido.

-¿Qué pasa?.-se extrañó.

-Es una fábula que mi madre nos contaba de pequeños. Tal vez Malfoy también la sepa por eso dijo lo de ser mordida por una serpiente.

-Cuéntamela.-Exigió Hermione.

-Bueno. Segun la historia, hace siglos habia una pareja condenada al fracaso. Ella era pobre y él era hijo de un rey. Estaban muy enamorados, pero el rey no queria que estuvieran juntos. Pero habia otro muchacho, del que todos tenian miedo, estaba encaprichado de ella pero ella no queria nada con él. Asi que despechado, hizo todo lo posible por convertirse en un animago, en una serpiente. Mientras ella dormia, él entró en su habitación y mordió a la chica, pero no la envenenó ni nada, solo que desde entonces el camino del animago se cruzaba siempre con el de ella, la chica, fuera donde fuera, hiciera lo que hiciera, siempre se encontraba con él. Asi que al final, tanto insistir, ella le dió una oportunidad y se casaron. También dicen que de esa unión pudo haber nacido Salazar Slytherin, pero no está comprobado. -terminó de contar la chica ante la cara de impacto de su amiga.

La chica no dejaba de pensar en eso. Pero, Malfoy no era un animago ni se convertia en una serpiente, aunque pertenecia a Slytherin y era tan rastrero y tan poco fiable como uno de esos animales. Pero el chico habia repetido muchas veces esa frase a lo largo de la noche.

¿Sabria algo? ¿Se convertiría en verdad la fábula?

Ambas chicas se dirigían al Gran Comedor para el desayuno. Hermione no paraba de pensar en la fábula que Ginny le había contado y si Malfoy sabia de ella.

 

-Hermione, deja de pensar en ello. No es mas que una fábula que nos cuentan nuestras madres para no acercarnos a cualquier chico.-explicó la pelirroja.

La castaña la miró divertida por la conclusión que había sacado su mejor amiga y no pudo evitar echarse a reír con ella. Pero la risa se corto de pronto cuando sus ojos se cruzaron con los grises del rubio que la miraban intensamente, Hermione no pudo evitar agachar la mirada y sonrojarse.

-Ahora no me digas que te vas a dejar dominar por Malfoy.-se extrañó la pelirroja

-No es solo que... me da vergüenza mirarlo a los ojos. La situación no es fácil.-se lamentó

Cruzaron las grandes puertas del Gran Comedor y se sentaron al lado de Harry.

-Hermione...-empezó el chico un poco apenado.

-No te preocupes Harry, ya sé como es Ron.

-Pero que mi hermano sea un completo idiota no le justifica la escena de anoche. Hasta yo me sentí ofendida.-exclamó la pequeña Weasley.-Y creo también que se hubieran sentido mal hasta las serpientes si lo llegan a ver meterle la lengua hasta el estómago a Lavender.-exclamó de nuevo haciendo reír a sus amigos.

-Ron se pasó un poco.-dijo Harry

-¿Solo un poco? Solamente por que le dije que posiblemente Hermione se había besado con Krum...

-¿Qué le dijiste? Ginny, eso era secreto.-la regañó la castaña.

-Lo siento, pero solo me estaba defendiendo del interrogatorio de este par de cavernícolas.-dijo señalando a Harry que la miró ofendido.

-Yo no te dije nada.- se defendió el chico

-Basta los dos.-terció Hermione viendo que Ginny iba a contraatacar.-No quiero que ustedes se peleen por mi culpa. Ya bastante tengo con no hablar a uno de mis mejores amigos.

Y en ese momento Ron entraba por la puerta con Lavender colgado de su cuello dándole besos en la mejilla. La castaña no pudo evitar levantarse y marcharse de allí.

Toda esta escena estaba siendo observada por el rubio de la casa Slytherin. Que sin que nadie lo notara se levantó y siguió a la castaña.

Malfoy iba detrás de Hermione sin que esta se percatara de nada, cuando vio que estaban en un pasillo desierto no pudo evitar divertirse un poco con ella.

-¿Así que la comadreja se ha echado novia? Quien lo diría...-se rió el rubio

-¿Envidia Malfoy?-contraatacó Hermione que hizo reír a Malfoy

-¿De la comadreja? Esa si que es buena. No, yo me refiero a que ha pasado de ti y se ha ido con otra. Traidor o no traidor, el es sangre limpia, ¿Cómo iba a preferirte a ti? Sangre sucia.-Dijo arrastrando las palabras.

-Anoche no pensabas lo mismo.-con lo que dejó pálido a Malfoy.

-Si dices una sola pal...

-No te preocupes. No me conviene manchar mi reputación por tu culpa.

-¿Qué reputación? ¿La de rata de biblioteca? ¿La de Sangre sucia?

La chica lo miraba dolida y enfadada. Sin decir nada se dio la vuelta y empezó a caminar alejándose de allí. Detrás de ella escuchó unos pasos y fue detenido por el brazo de Malfoy que la empujó contra la pared.

-Suéltame.

-No. Por que me vas a escuchar muy bien, si le dices a alguien que estuvimos juntos, te arrepentirás. ¿Te queda claro? -Y sin esperar respuesta, la soltó y se marchó dejando a la chica clavada en el mismo lugar.

Si el Hurón oxigenado quería guerra, la tendría.

Habian pasado un par de semanas y Hermione procuraba no encontrarse con Malfoy. Se sentia un poco extraña cada vez que él estaba cerca. Cuando le ocurría eso, no paraba de darle vueltas a la fábula que le habia contado Ginny y eso la volvia a llevar a la noche que cayó en brazos del rubio.

 

Ese recuerdo le erizaba la piel y no podia evitar sentirse mal con ella misma. Por mucho que quisiera engañar a Ginny diciédole que no queria recordar, a ella misma no se podia engañar. No podia ocultar que sentir las manos del chico acariciando su piel la hacia desear volver a sentirlo.

Pero no era Ron.

Por más que se hubiese enfadado con él por estar con Lavender, su corazón no dejaba de latir por él cada vez que lo veia. Hubiera querido que Ron fuese el primer hombre con quien hiciese el amor.

El primero y el último.

Pero su cuerpo estaba en contra, y reclamaba las caricias del Slytherin. Por eso ella decidió evitarlo.

Una noche le tocó guardia con Ron, el pelirrojo la miraba tímidamente, pues aunque no sabía el motivo por el que ella le ignoraba, le dolía que la castaña no le hablase. La chica se compadeció de él y le sonrió con ternura.

Ron no pudo evitar darle un abrazo al mismo tiempo que algunos de Slytherin pasaban por allí.

En la casa de Slytherin, Draco se encontraba leyendo cuando Zabini y algunos mas entraron por el retrato.

-¿Habeis visto cómo se abrazaban Weasley y Granger? La comadreja no tiene suficiente con la loca de Brown y ahora se quiere cepillar a la Sangre sucia.-rió Zabini y los demás le siguieron.

Malfoy habia dejado de leer en el momento de escuchar que la Sangre sucia se estaba abrazando con la comadreja. Granger tenia que empezar a aprender que era de su propiedad.

En la casa de los valientes leones, Hermione se va a la cama feliz, pues habia echo las paces con Ron y se habian divertido planeando la manera de hacer que Lavender dejara en paz al pelirrojo. Nada más tocar la almohada se quedó dormida.

Empezó a agitarse en sueños. Estaba en un lugar desconocido, donde no podia ver más allá de la niebla, se sentía observada. Empezó a correr para escapar, pero sentia que aquella persona se acercaba más a ella, se paró.

Una sombra se precipitó sobre ella y se despertó asustada, pero no podia gritar ni moverse.

Malfoy la tenia sujeta fuertemente contra la cama.

-¿Vas a gritar?-amenazó. Lo dijo de tal manera que la chica negó rápidamente. El chico quitó la mano de su boca y la sujetó por los brazos, mientras que con su cuerpo, sujetaba a la chica.

-¿Qué quieres?-preguntó nerviosa

-Quiero que me digas que hacias abrazada a Weasley.-susurró enfadado

-¿Qué...? ¿Cómo...?-dijo confundida.

-¿Es que te crees que después de estar conmigo puedes estar con otro?.-preguntó zarandeándola.-No Granger, me perteneces a mi.-Y se rió.-Pero no creas que me interesas, no. Es solo que donde a estado un Malfoy no puede haber nadie inferior.

-Eres un idiota.-dijo ella enfadada.-Yo no te pertenezco y mucho menos te creas superior. Ron es mucho mejor que tú en cualquier aspecto.

La chica dijo eso sin ninguna maldad, pero Malfoy lo entendió de otra manera y sujetó a Hermione a la cama con magia. Ella asustada vió como el rubio la empezaba a desnudar...

-Te tragarás tus palabras Sangre sucia. Esta noche me rogarás. Tu misma me pedirás que te haga el amor.- susurró el chico en su oido.

 

Hermione tenia miedo de que Malfoy la forzara pero en lugar de eso, sintió que el rubio le daba besos en su cuello. No pudo evitarlo y un suspiro de placer escapó de sus labios.

En ese mismo momento supo que no habia vuelta atrás.

Hermione se despertó al amanecer, se encontró desnuda debajo de las sábanas y recordó lo que habia pasado hacía unas horas. Se sentía estúpida, de nuevo habia caído en los brazos de la serpiente de Malfoy. Una mano posándose en su cintura la hizo ver que no estaba sola. Al girarse se encontró a Malfoy durmiendo tranquilamente.

-"Si hasta parece un ángel".-pensó la chica contemplando el rostro del rubio.

Pero se incorporó asustada mientras le tapaba la boca al rubio que se habia sobresaltado.

Ambos habían olvidado que aun estaban en la habitación de las chicas. Y éstas habían empezando a despertarse. Ginny no tardaría en ir a despertarla si ve que aun no se levanta.

Ambos se miraron asustados. Si descubrian a Draco en la habitación y con ella, lo mas seguro era que los iban a expulsar.

-Hermione.-llamó Ginny. Hermione se acercó al chico y susurró.

-Quedate aquí y no te muevas. Saldré sin abrir demasiado las cortinas.-explicó ella

-Llegaré tarde a clase.-gruñó él.

-Eso es lo de menos, nos estamos jugando la estadía en el castillo.-le regañó Hermione.

-Hermione.-llamó de nuevo Ginny acercándose

-Ya voy.-levantó la voz la castaña. Se puso la ropa interior rápido y el camisón. Y salió cuidadosamente por las cortinas que ocultaban su cama y a Malfoy de la vista de sus compañeras leonas.

El rubio le pedía a Merlín que ninguna corriera las cortinas. Durante media hora escuchó el ir y venir de las Gryffindor y pensó que ya que estaba allí podría echarse una siesta ya que tardaría en poder salir de alli.

Draco soñó con la mansión Malfoy.

Pero esta era diferente. En cada rincón de aquel lugar se podia respirar paz, familiaridad y amor. Los retratos de sus antepasados y familia fueron sustituidos por cuadros más hermosos.

Al final del pasillo vio parada a una niña pequeña. Era rubia, ojos grises y su pelo era rizado. Vestia con un vestidito blanco con zapatos a juego y un precioso lazo decoraba su cabecita.

La niña sonrió y dos hoyuelitos se marcaron en sus mejillas. Empezó a correr hacia él.

Automáticamente, Draco abrió sus brazos y cogió a la niña en brazos mientras ella decia alegremente "papi"

Un movimiento brusco lo sacó de aquel sueño.

-Malfoy, ya puedes irte. No hay nadie en la sala común, todos han bajado a desayunar.-dijo la castaña muy fría con él.

Ella se marchó y dejó al chico pensando en el sueño, ni siquiera habia echo caso de lo que habia dicho la castaña.

¿Qué era lo que estaba sintiendo?

Hermione iba caminando al Gran Comedor, sus tripas no paraban de rugir. Pero un mareo la hizo detenerse. Se recargó un poco en la pared y siguió caminando cuando se sintió mejor. Últimamente estaba sintiendo mucho estrés con todo lo que pasaba con Malfoy. Estaba muy enfadada consigo misma por haber caído por segunda vez con él.

Llegó al gran comedor y se sentó al lado de la pelirroja y cogió lo primero que tenia a mano. La primera cucharada de aquello le supo a gloria, cuando abrió los ojos vió que sus amigos la miraban extrañado.

 

-¿Qué pasa?-preguntó extrañada

-Hermione, ¿Estás bien?-dijo Ginny preocupada.

-Si ¿Por qué?-dijo ella nerviosa. ¿Acaso llevaba en la frente que se habia acostado con Malfoy?

-Estás comiendo pudding de vainilla. A ti no te gusta.-puntualizó la pelirroja

La castaña miró lo que estaba comiendo extrañada. Efectivamente estaba comiendo pudding de vainilla cuando a ella nunca le habia gustado.

-Es que tenia hambre. No me habia dado cuenta.-rió nerviosa dejando la copa del postre.

Pero no podia apartar la mirada de la copa. Intentó comer otra cosa pero no le sabia igual, asi que dejó la segunda opción y cogió de nuevo la copa y empezó a comérsela.

Sus amigos no la quisieron interrumpir ni decir nada. A una persona le podian cambiar los gustos a la hora de comer.

Pero ver a la castaña dejar la copa bruscamente y salir corriendo del gran comedor, si que levantó sospechas. Ginny corrió detrás de ella.

La pelirroja se encontró a Hermione en el lavabo de chicas vomitando el desayuno.

-Hermione ¿Te encuentras bien?-preguntó preocupada

La castaña salió del retrete pálida, cosa que asustó a su amiga. La ayudó a echarse agua fría por el rostro y el cuello.

-Es que he comido muy rápido.-se excusó la castaña.

-Pero si apenas te has comido tres cucharadas.-puntualizó Ginny

-Es que estoy estresada. No sé que hacer con Malfoy. Anoche se presentó en nuestra habitación y...-no podia seguir, estaba demasiado avergonzada. Su amiga la abrazó ofreciéndole apoyo.

-Tranquila. Tienes que averiguar qué le pasa a Malfoy contigo y por qué no para de buscarte.

La castaña no pudo contestar a su amiga por que corrió de nuevo al retrete. A Ginny ya le estaba pareciendo muy sospechoso. O su amiga estaba enferma o...

-Hermione, ¿tomásteis precauciones la primera noche?

La castaña le dirigió a su amiga una mirada asustada.

"¿La tuvimos?"-pensaba

-No lo sé.-murmuró la castaña

-Ginny ¿tu crees?-preguntó Hermione

Ambas chicas se habian quedado en el baño de las chicas sin pensar en el tiempo que pasaba. Las dos habian perdido varias clases, para Hermione la posibilidad de estar embarazada de Malfoy le parecia mas importante que cualquier clase.

-Si no usásteis protección y pasó varias veces esa noche, cabe la posibilidad que si.-le contestó ella.

-Solo pasó una vez esa noche. Malfoy estaba demasiado borracho.-contó Hermione. Ambas chicas estaban muy serias y Ginny preocupada por su amiga. Hermione estaba muy asustada, si lo estaba, echaria a perder sus estudios, sus padres posiblemente la echaran a la calle, aparte de que solo tenia 16 años y no podia trabajar aún.

Pasó un rato y Hermione se levantó del suelo sorprendiendo a su amiga.

-No pensemos en eso ¿Qué posibilidades hay? Estamos haciendo una tormenta en un vaso de agua.-rió nerviosamente.

Ginny también se levantó del suelo y sonrió a su amiga para darle apoyo.

Las dos amigas se marcharon al Gran comedor para la comida. MacGonagall interceptó a Hermione mirándola severamente.

-Señorita Granger no se ha presentado a clase. Eso no me lo esperaba de usted, espero que tenga una buena explicación.

Ginny lo escuchaba todo y se puso al lado de su amiga.

-Profesora, ha sido culpa mia.-Hermione la miró extrañada pero al notar el guiño de su amiga cambió su rostro por uno neutral.-He suspendido el examen de... pociones y estaba muy depre, asi que ella se ha quedado conmigo.-fingió la chica estar un poco apenada

 

-50 puntos menos para Gryffindor.-dijo la mujer mientras que los alumnos de esas casa veian como los rubis se separaban del resto. Luego giraron la cabeza hacia las chicas que los miraban avergonzadas.

Después de comer Hermione tenía pociones con Snape, ahí le mandaría una nota a Malfoy diciéndole que tenían que hablar.

La clase pasó como siempre, consintiéndo a los de Slytherin y quitándole puntos a Gryffindor o insultándolos. Sin que nadie se diera cuenta, la chica deslizo una nota al sitio de Malfoy. El rubio, extrañado, leyó la nota.

Esta noche te espero en el septimo pasillo.

H.G

El chico asintió dándole la respuesta afirmativa.

Llegando la medianoche, Hermione se escabulló de la sala común con ayuda de Ginny. Andaba con precaución por los pasillos para que nadie la descubriera.

Después de un rato, llegó al lugar indicado y vió al Slytherin mirando por la ventana con las manos en los bolsillos, parecía muy relajado.

El chico se percató de la llegada de ella y la encaró.

-¿Y bien Granger?-preguntó.-¿Quieres repetir lo de anoche?-dijo con picardía y caminando hacia ella, pero Hermione le detuvo.

-Te tengo que preguntar una cosa. ¿Tuviste cuidado cuando estuvimos juntos la primera vez?-preguntó directa mientras sus mejillas se sonrojaban.

De la sonrisa coqueta que tenia el chico pasó a un rostro serio y pálido y le confirmó a la castaña que efectivamente no se habia cuidado.

-¿Estás...? Susurró el chico poniéndose de repente muy serio.

-No lo sé. Aunque puede haber posibilidades.-contestó ella.

Malfoy la cogió por los hombros haciéndole daño a la chica.

-Ninguna posibilidad Granger, ninguna. Yo, y escuchame bien, yo no tendré nada contigo, te queda claro. Y si lo estás, puedes ir pensando en como te desarás de él.-y dicho esto, Malfoy se marchó.

Hermione se quedó paralizada de la impresión. Aunque la verdad esperaba una reacción así, ¿y que se creia que ella también queria tener algo que los uniera?

-Imbécil.-murmuró ella yéndose a la sala común.

Malfoy llegó furioso a su sala común y cerró su puerta con un golpe fuerte. Decidió darse una ducha y relajarse.

-"Granger no puede haberlo dicho en serio, quiere que me coma la cabeza, eso es todo"-pensaba él mientras el agua recorría su cuerpo.

Se acostó mas relajado y se quedó profundamente dormido.

Su incosciente le llevó de nuevo a la mansión Malfoy. Pero esta vez no era como antes.

La casa parecia destruida, como si se hubiese incendiado. Las paredes estaban negras y todo estaba quemado.

En el mismo pasillo, encontró en un rincón a una niña pequeña, pero ya no llevaba su vestido blanco, sino un arapo y la cara manchada, su pelo rubio estaba sucio y unas lágrimas rodaban por sus mejillas mientras miraba a Draco con tristeza.

Malfoy se acercó a ella, por algo dentro de él se lo pedia, necesitaba consolar a aquella pequeña, cuidarla y protegerla. Pero cuando intentó acariciarle su cabeza, ella se levantó rápidamente.

-"Te odio papi. Yo no te quiero, por que tu no me quieres a mi"-y salió corriendo perdiéndose en la oscuridad.

 

Él quiso detenerla, pero no pudo y se despertó sobresaltado. Ya habia amanecido y no entendía la razón, pero se sentía mal. Sentía como si las palabras de aquella niña se le clavaban en lo mas profundo del alma, pero solo era un sueño.

¿O no?

(Espero que os guste el capi. Sabed que esto transcurre en el sexto año, también me meteré en el séptimo y luego el final, pero con muchas diferencias, no lo haré igual. A ver como sale. Un saludo a todos/as)

Draco Malfoy vagaba por los pasillos de Hogwarts sin importarle que sus compañeros le señalaran y cuchichearan sobre él. El chico no se podía sentir peor, las palabras de aquella niña le habían calado hondo y aun no entendía el porqué. Pero lo más extraño era que soñaba con ella desde que habia estado por segunda vez con la castaña y que para mas intriga le llamaba papá.

Llevaba dias pensando en la probabilidad de que Hermione Granger esperaba un hijo suyo o tal vez una niña, ya que, cada noche que buscaba en sus sueños a esa pequeña de la que solo escuchaba su llanto, crecía la sospecha de que esa niña era la que la leona llevaba en su vientre. Pero ella aún no le habia dicho si estaba o no embarazada.

Cada dia en el gran comedor la miraba y no podía evitar enfocar su mirada en el vientre de ella que aún estaba liso. Esperaba que ella le mirara, pero la castaña pasaba de él, ¿Por qué se preocupaba tanto por esa niña? ¿Por qué la posibilidad de Granger esperara un hijo suyo le ilusionaba?

Tenia muchas cosas en las que pensar y una misión que le habia encomendado el Señor Tenebroso, misión que esperaba que fracasara.

Hermione Granger estaba dispuesta a recuperar su rutina diaria, sus deberes, sus clases y por supuesto, ayudar a su amigo Harry en la cruzada contra Voldemort.

La situación estaba complicada, Ron casi moria envenenado, Harry tenia en sus manos una misión que a simple vista parecía complicada de conseguir con exito y para colmo, los tres sospechaban que Malfoy estaba detrás de todo.

Para Hermione, que Malfoy estuviera intentando matar a alguien no la tenia muy tranquila. El día antes habia descubierto que estaba embarazada y eso la ponia en una encrucijada. Por un lado, era el padre de su bebé por lo que debería intentar saber lo que planeaba y sacárlo del problema y por el otro eran enemigos, y su lealtad estaba de parte de Harry.

Por otro lado, estaba que le tenia que contar a sus amigos que esperaba un bebé de alguien que no conocían, pues no estaba tan loca como para decir que era de Malfoy.

Después de unos días, Harry había conseguido el secreto de Slughorn que trataba sobre los Horrocruxes.

Los tres se habia enterado que Voldemort habia dividido su alma en siete partes y que dos de ellas se habian destruido, el diario que Ginny usó en su primer año y el anillo que Dumbledore se habia encontrado.

Después de un par de días intentando averiguar cuáles serían los objetos que Voldemort habría usado. Ron y Harry estaban haciendo hipótesis mientras Hermione los miraba removiéndose en su sitio.

-Estoy embarazada.-dijo de un tirón provocando que sus amigos la miraran sorprendidos.

-¿Cómo?.-murmuró Harry mientras Ron se había quedado sin palabras.

-Estoy esperando un bebé.-contestó

 

-¿De quién?-preguntó Harry de nuevo.

-Bueno, me gustaría mantenerlo en secreto. Solo queria que lo supiérais.-y sin poder aguantar más la mirada escrutadora de sus amigos, se levantó y se marchó de la sala común.

La castaña prefirió dar un paseo por el castillo por si al año siguiente no podia volver.Le encantaba ver a través de los grandes ventanales el atardecer. Llegó al pasillo donde se encontraba el baño de Myrtel y decidió entrar a echarse un poco de agua en la cara, ya que de vez en cuando le daban pequeños mareos debidos a su estado.

Pero aquello no estaba vacío.

Malfoy se miraba en el espejo y en su mirada se podia ver reflejada una tristeza absoluta.

Hermione se quedó clavada en la puerta mientras el chico la contemplaba por el espejo. Malfoy se acercó a ella lentamente y cayó de rodillas al suelo llorando abrazándose a la cintura de la castaña. Con una mano la abrazaba y con la otra acariciaba su vientre.

La chica se había quedado paralizada por la impresión. Y sin poder evitarlo, unas pocas lágrimas rodaron por sus mejillas.

Después de un rato, ambos estaban mas calmados.

-Hace días que espero a que me digas si estas embarazada o no Granger.-habló el chico con voz rota.

-No sé que decirte. La última vez que hablamos de esto no reaccionaste muy bien.-contestó ella.

-Es que esto es una locura.-dijo sonriéndo tristemente mientras se echaba su rubio pelo hacia atras.-Solo tenemos 16 años, somos enemigos y tenemos un bebé en camino en medio de una guerra en la que ambos estamos en bandos contrarios.

-No te preocupes, no hace falta que te preocupes por el bebé, yo podré hacerlo sola.

-Granger, ¿no te das cuenta? Si Potter no derrota al Señor Tenebroso, todos los hijos de muggles estarán en peligro, y tú doblemente. Eres amiga de él e hija de muggles y estás esperando un bebé y mio. Cuando mi padre se entere...-dijo el chico nerviosamente.

-No te tienes que preocupar, nadie sabrá que el bebé es tuyo, Harry sabe muy bien lo que hace y muchas posibilidades de que derrote a tu amo y que todos los mortífagos acaben en Azkaban. Mi bebé no sabrá que su padre es un maldito mortífago.-dijo ella marchándose de allí y clavándole al rubio un cuchillo directo al corazón.

(Gracias a todos los que comentan. Me alegro que la historia les esté gustando tanto y gracias a los que la tienen en favoritos)

Draco Malfoy se recuperó de las duras palabras de la castaña y pensándolo en frío, tal vez ella tenía razón y no era conveniente que nadie supiera que el bebé era suyo, aunque si se parecia a él iba a ser inútil negarlo.

Se refrescó el rostro y fue a la sala de los Menesteres. Esa noche se llevaría a cabo la misión y esperaba que la chica no se metiera, pues temía que saliera herida.

Se puso frente a aquel armario y empezó a flaquear. No se sentía con la fuerza suficiente para hacer aquello.

Pero lo tenia que hacer si no queria que a su madre le pasara nada malo. Estiró su temblorosa mano y tiró de la manta que cubria aquel siniestro objeto. Se apartó de él y vió que el pomo empezaba a girar.

Los mortífagos ya estaban dentro de Hogwarts.

Mientras tanto, Hermione iba a paso ligero a su sala común, necesitaba hablar con Ginny y desahogarse. Cuando entró en la sala de los leones, allí sentados solo estaban Ron y su hermana con rostros de preocupación.

 

-¿Qué ocurre?.-preguntó ella

-Harry se ha marchado con Dumbledore a no sé donde en busca de un objeto de esos.-explicó Ron. Con su hermana delante no podia contar mucha información, pues Harry no queria que se asustara demasiado.

La castaña comprendió y contempló con impotencia como la pelirroja subía a su habitación con tristeza. Hermione sabía del amor que Ginny sentia por Harry y si a éste le llegase a pasar algo, no se quería imaginar lo que su amiga podría hacer. Fue detrás de ella y subió corriendo las escaleras. Al abrir la puerta vió a su amiga llorando abrazada a una almohada. Se sentó junto a ella poniéndo una mano sobre la suya.

-Ginny, todo va a salir bien, Harry estará bien, está con Dumbledore.

-Lo sé. Pero siento como si fuera a perder la razón. Salió corriendo dándonos a Ron y a mi la botellita de Felix Felicis con un poco del líquido. Dijo que nos la repartiéramos si sucedía algo y no nos dijo más. ¿Sabes? Antes de irse me abrazó y me besó en la frente como suelen hacer mis hermanos. Pero noté algo distinto, como si...-y se quedó callada mientras se sonrojaba

-Ya te comenté un dia que Harry estaba empezando a mirarte distinto, cuando te encontraron Ron y él besándote con Dean, te puedo asegurar, incluso te lo podria jurar, que Harry estaba celoso. Incluso tu hermano me contó que Harry planeaba más de una manera para darle su escarmiento al chico y no eran las mas agradables.-explicó Hermione

-¿Entonces por que no me dice nada?

-Ginny, tiene miedo. No te quiere poner en peligro, en realidad, quiere que Ron y yo no le acompañemos en una misión que le ha encomendado Dumbledore.

Ginny agarró a su amiga de los brazos.

-No le dejéis solo.-rogó la chica para después echarse a llorar en brazos de su amiga.-No le dejéis solo-susurraba

-Tranquila, no estamos tan locos como para dejarlo ir solo. Desde el primer año hemos corrido peligros juntos y hasta que todo termine, de una manera u otra, seguiremos juntos.-contestó intentando consolar a su amiga.

Después de un rato, la pelirroja se habia calmado.

-Malfoy sabe que estoy embarazada o por lo menos ya lo da por echo.Le he dicho que nadie sabrá que él es el padre. Hay algo que lo tiene mal, sus ojos estaban vacios, solo habia tristeza en ellos.

-Si, muchos opinan que hay algo mas oscuro que lo tiene asi, como que se ha echo mortífago, pero no lo veo posib...

-Lo es.-interrumpió Hermione. Le he visto la marca, él no se ha dado cuenta. Pero creo que al decirle que mi bebé no se enteraría que su padre era un maldito mortífago, se lo ha dejado claro.

Una lejana explosión interrumpió la contestación de la pelirroja.

-¿Has escuchado eso?.-preguntó Hermione.

Ambas chicas salieron de la habitación y bajaron a la sala común donde Ron las esperaba mas serio de lo normal.

-He escuchado una explosión, tenemos que ir a ver, tal vez Harry tenia razón en que algo pasaría en cuanto Dumbledore abandonara el castillo. Tomad, yo ya he bebido un poco.

Ron sacó la botellita y se las pasó a ambas, que bebieron lo justo.

Los tres salieron de la sala común y escucharon mas explosiones. Corrieron al lugar de donde provenían.

Unos cuantos Mortífagos se divertían haciendo explotar algunas cosas, pero al ver a los tres amigos de Harry decidieron atacarlos a ellos. Asi empezó una pelea entre ambos bandos.

 

Harry y Dumbledore llegaron al castillo justo a tiempo. Pero con el anciano muy debilitado. Habian encontrado un posible Horrocrux pero la trampa era que habia que beber una pocion que dejaba muy débil al mago que la tomara. Los dos se aparecieron en la torre de Astronomia, donde Dumbledore le pidió que se escondiera y que no interfiriera en nada.

Impotente, vió como Draco Malfoy apuntaba al director dispuesto a matarlo a pesar de que al chico le temblaba la mano y unas pocas lágrimas corrian por sus mejillas. Al final, fue Snape quien ejecutó al anciano director.

Harry no podia hacer nada, estaba paralizado por el miedo y la impresión. Dumbledore habia muerto y ahora sabía que se encontraba solo, por que si él no estaba ¿quien le protegería y le guiaría en esta guerra?

Sus amigos tampoco lo estaban pasando bien. Ajenos a la muerte del director, habian dejado fuera de juego a todos los mortífagos. Cansados pero en alerta, vieron a Bellatrix, Snape y Draco pasar por alli corriendo.

El rubio no pudo evitar mirar a la castaña que bajó la guardia y no se dió cuenta de que un mortífago le lanzaba un hechizo directo al estómago. Mientras veía a la castaña caer inconsciente al suelo, su mundo también se derrumbaba pues habia escuchado de su madre que si una bruja recibia un hechizo en el vientre estando embarazada ésta perdía el bebé inmediatamente. Malfoy queria correr hacia ella y pedirle perdón, pero si perdia a su hija él no se lo podría perdonar a sí mismo nunca. Una lágrima rodó por su mejilla mientras Snape le arrastraba hacia la salida.

A la mañana siguente del caos, Harry va a visitar a sus tres amigos a la enfermería.

-¿Cómo estáis?-preguntó con voz rota.

-Gracias a Dios no tenemos que lamentar nada.-dijo Hermione tocándose el vientre.-Fue buena idea tomar la poción. -contó mientras los dos pelirrojos asentían.

Los cuatro se prepararon para el funeral de Dumbledore para decirle el último adiós.

Mientras en otro lado de Londres, Draco Malfoy lloraba la posible muerte de su hijita. Pues esa misma noche, se habia quedado dormido agotado de llorar, volvió de nuevo a la misma casa donde veía siempre a la niña, pero ella no estaba. Ni siquiera escuchaba su llanto. Despertó sobresaltado y algo dentro de él se rompió.

(Gracias a todos los comentarístas. Aqui va el siguente capi.)

Después del funeral en la que todos le dijeron adiós al mago más grande de todos los tiempos, los profesores de Hogwarts decidieron que lo mejor era que los chicos volvieran a sus casas cuanto antes. La tristeza que asolaba los terrenos del castillo, el saber que Hogwarts ya no era seguro y de que podria haber mas traidores cerca, provocaban que el miedo se extendiera y la moral decayera hasta limites alarmantes.

Harry, Hermione, Ron y Ginny decidieron irse juntos a la Madriguera, no querían separarse, no ahora que la paz del mundo mágico estaba recayendo sobre ellos. Para Harry el peso de lo que implicaba esta guerra ahora era muy notable, pues antes lo compartía con Dumbledore, ahora lo tenia que compartir con sus amigos, añadiendo otra preocupación.

Hermione estaba embarazada. Y si en el ataque al castillo se salvó de perder al bebé fue gracias a la poción de la suerte, a partir de que fuesen a buscar los Horrocruxes, no habría mas pociones de esas. Ahora todo era parte de un juego de azar, podrian perder o podrian ganar. Pero la chica era muy testaruda y a pesar de su estado, estaba decidida a acompañarlos en la búsqueda.

 

La señora Weasley vió mal que la chica estuviera en estado tan joven y sin saber quien era el padre. Pero solo era aparentemente. Ella sabia muy bien quien era el padre de su bebé y todas las noches no podia evitar pensar en él mientras acariciaba su vientre que aun no se notaba.

En otro lado del Londres Mágico, Draco Malfoy habia dejado de ser el mismo. Su madre le miraba preocupada, su hijo se habia desprendido de cualquier sentimiento ya fuera bueno o malo. Una semana antes le habia confesado a su madre que habia dejado a una chica embarazada y que por su culpa habia perdido al bebé, Narcissa viendo la desesperación con la que hablaba y lloraba su hijo no podia hacer mas que abrazarlo e intentar que se calmara.

Una semana después, su hijo estaba junto a los mortífagos frente a Voldemort y miraba al vacío. Y no podia hacer mas que preocuparse cada vez mas. Cissi tenia miedo de que Lucius de alguna manera influyera mal en su hijo, pero al ver lo que sufria Draco por la pérdida de su propio hijo, le hizo ver mas allá. En algún momento, hubo la esperanza de que su hijo fuese feliz, hiciese feliz a alguien y que fuese buen esposo y buen padre; pero con la supuesta muerte de esa criatura, las esperanzas se fueron y Narcissa no podia hacer nada mas que sentir mas desprecio por Lucius y por los que allí se encontraban, por que habian destruido la felicidad de su único hijo.

En la Madriguera, una vez mas, Harry intentaba entrar en razón a su amiga de no ponerse en peligro en su estado.

-Harry he dicho que no. Voy a ir con vosotros y punto, es mi deber.-contestó molesta

-No es tu deber Hermione. Ahora tu deber es cuidarte y cuidar a esa criatura, ¿Es que acaso quieres perderlo?-preguntó preocupado.

-No.-y suspiró profundamente.-Pero, si voy contigo, aumenta la posibilidad de ver al padre de mi bebé.-confesó ella avergonzada.

-Hermione, ¿Quién es el padre?-preguntó Harry. La chica era como su hermana y sentía la necesidad de cuidarla y protegerla como tal.

-Cuando te lo diga me odiarás.-comentó sin poder evitar echarse a llorar.

-Ni que fuera de Draco Malfoy.-comentó él y vió la reacción de su amiga.-¿Es Draco Malfoy?

-Pasó la noche que Ron estaba besándose con Lavender en la sala común frente a todos.-confesó llorando

Harry no tenia palabras. Su mejor amiga, su hermana estaba embarazada de su enemigo.

-¿Sientes algo por él?-preguntó serio

-No lo sé. Solo sé que me dejó preocupada la última vez que lo ví. Antes de perder el conocimiento por el hechizo, vi su rostro. Estaba asustado. Creo que piensa que perdi al bebé.

-¿Y él se preocupa por el bebé?-preguntó Harry exceptico.

-Me imagino que sí. No quiere que se entere nadie de que es suyo, no hasta que termine todo. Y me pidió que me escondiera para que no nos pasara nada.

-Bueno, en algo estamos de acuerdo.

Harry se levantaba para irse y dejar que su amiga se calmara un poco, cuando esta dió un grito y se sujeto el vientre.

En la Mansión de los Malfoy, Draco se dirigía a su habitación. Se tiró en su cama y no pudo resistirse a caer en un sueño profundo.

 

De nuevo se encontraba frente a la mansión del sueño. No se atrevia a entrar, no ahora que estaba seguro que su hija no estaba allí. Pero una fuerza desconocida le hizo entrar. Aquella casa se encontraba igual, toda de color blanco y con mucha luminosidad, cuadros hermosos de paisajes insólitos y al final del pasillo, a su pequeña hija, sonriéndole.

-¿Eres tú de verdad?-preguntó el rubio con temor poniéndose a la altura de la pequeña.

La pequeña amplió mas la sonrisa dejando ver sus pequeños dientes.

Malfoy alargó la mano hacia ella, era algo que queria hacer hace mucho, saber si aquella pequeña era de verdad o solo fruto de su mente.

Su mano alcanzó el rubio rizo de la que seria su futura hija, su pelo era sedoso. Ya mas confiado, acarició la cabecita de la pequeña, y sin poderlo evitar, una lágrima rodó por su mejilla.

La pequeña mano se acercó a él y le limpió la lágrima.

-No llores papi. Escuché a mamá decir que pensabas que yo habia muerto, por eso tuve que venir.

-¿Pero como lo haces?.-preguntó extrañado

-No sé. Pero si que tengo que usar energía de mamá. Pero no puedo venir mas, al estar lejos los dos me resulta mas dificil comunicarme contigo y hago daño a mamá. Solo queria que vieras que estoy bien.-explicó con su dulce voz.

-Dime donde estáis las dos.-exigió

-No puedo.-dijo ella triste.-Tienes que encontrarla tú por que asi lo deseas, por que la quieres.

Draco se dio cuenta de que su pequeña empezaba a desaparecer.

-No, espera...-pidió él y todo empezó a desaparecer.-¡No!-gritó él despertando en su cama. El rubio comprobó que estaba llorando, levantó la mano para limpiarse las lágrimas, pero se quedó paralizado.

Enredado entre sus dedos estaba el lazo blanco que llevaba la pequeña en su cabeza.

En la Madriguera, Harry seguía sentado al lado de su amiga, preocupado por ella.

-Hermione, ¿Estás bien?-preguntó preocupado

-Si.-dijo respirando agitadamente a causa del dolor.-Ya se ha pasado. Pero a sido algo muy raro.

-Bueno, pero eso me da la razón. No puedes venir en busca de los Horrocruxes.-dijo el chico

-Pero...-empezó a decir ella pero fue callada con una mirada severa del chico. Ella suspiró hondo y pensó que tal vez Harry tuviera razón.

-Está bien.-cedió cruzandose de brazos frustrada. Harry le sonrió fraternalmente y se marchó.

A la semana siguiente se celebraría la boda de Bill con Fleur. Todo estaba minuciosamente decorado, los invitados llegaban poco a poco y eran recibidos con una sonrisa calurosa.

La ceremonia fue muy emotiva, y por su estado, Hermione no pudo evitar echarse a llorar mientras Ginny la abrazaba para consolarla.

Pero algo inesperado oscureció la felicidad de ese día. Un aviso de que los mortífagos iban hacia la madriguera provocó que todos se asustaran y huyeran corriendo.

Harry temiendo por Hermione y Ginny, le hizo una señal a Ron para ponerlas a salvo y mientras ellos aprovechaban para marcharse, pues lo buscaban a él. En el momento que Hermione vió que los cuatro estaban en contacto el uno con el otro, se apareció en otro lugar.

-Hermione ¿Estás loca?-gritó Harry molesto.-Tu y Ginny no teneis que venir, exijo que volváis.

-¿Qué?-preguntó Ron que estaba sorprendido de la reacción de su amigo.-No pueden volver, las cogerian para que tu fueses a buscarlas y asi pillarte y matarte.

 

-Ron tiene razón, a parte me necesitáis. Sin mis conocimientos no iríais a ningún lado.-contestó la castaña.

-Estás embarazada, ¿Quieres poner a tu hijo en peligro?-preguntó él, mientras Ron y Ginny veían aquella discusión impotentes.

-Sé cuidar de mi misma y lo he demostrado todos estos años, cuando he tenido que salvaros el cuello infinidad de veces.-gritó ella enfadada.-Cuando incluso tuve que usar un giratiempo para salvar a Buckbeack os tuve que proteger de que el profesor Lupin no os comiera cuando se convirtió en lobo. Asi que he dado las suficientes pruebas de que sé cuidarme sola y cuidar de vosotros al mismo tiempo.-gritaba ella dejando a los demás mudos.

Enfurruñada, la castaña se dio la vuelta y empezó a caminar.

Los otros tres la siguieron.

El primer sitio donde se quedarían para empezar a investigar seria en la antigua casa de Sirius.

Los cuatro decidieron irse a dormir despues de tanto darle vueltas a la casa sin encontrar nada. Estaban cansados y por la mañana volverian a buscar con la mente mas despejada.

Hermione no pudo evitar quedarse dormida en el sofá del salón, pues estaba lo suficientemente cerca del baño por si le daban nauseas.

En mitad de la madrugada, un ruido la despertó. La tenue luz de una vela la dejaba ver un poco.

De la oscuridad una mano le tapó la boca para que ella no gritara, reconoció el olor familiar de aquel individuo.

Él notó que ella no iba a gritar asi que le apartó la mano y ella se giró quedando cara a cara con el rubio.

Draco Malfoy iba vestido completamente de negro haciéndo resaltar su piel.

-¿Qué haces aqui?-preguntó ella asustada.

-Vi cuando desapareciste con los pelirrojos y con Potter.-explicó el chico

-Atacaste la madriguera.

-De saber que tu estabas alli, no lo hubiera echo, no querria poner en peligro a nuestra hija.-explicó él mientras se acercaba a ella

-¿Nuestra hija? ¿Cómo puedes saber si es una niña?-preguntó ella extrañada apartándose de él.

-Tengo mis métodos.-sonrió Malfoy. Acorraló a Hermione contra la pared y no pudo evitar saborear los labios de ella mientras un suspiro escapaba de los labios de la castaña.-No te imaginas cuanto te hecho de menos.-susurró mientras besaba su cuello. Hermione se mordía el labio para evitar gemir, no podia caer en lo mismo. Sintió las manos del chico en su cintura provocándole escalofrios, su corazón latia con fuerza, después, sintió sus cálidas manos debajo del pijama, tocaba su piel. La castaña no sabia cuando se habia quitado Malfoy los negros guantes.

-Malfoy.-murmuró ella con los ojos cerrados dejándose llevar por las caricias del rubio. Él mientras sonreía mientras veía como disfrutaba ella.

-Pídemelo Granger.-susurraba él, mientras su mano bajaba por el estomago de ella.-Pídeme que te haga mia, solo mia, dime que solo eres mia.-murmuró contra los labios de ella.

-Jamás.-contestó ella sin salir del estado de excitación en el que ambos se encontraban. El chico se rió de la contestación.

-Siempre tan orgullosa, leona.-le dijo de vuelta mientras la cogia en brazos e iban hacia el sofá.

-Siempre tan rastrero, serpiente.- contestó mientras le besaba.

Ambos se demostraron lo que se necesitaban sin necesidad de decirselo con palabras.

 

(Perdon por la tardanza. He estado muy liada)

-Me puedes explicar cómo has entrado aquí.-exigió Hermione molesta

-¿Después de una hora y media me lo preguntas?.-preguntó el rubio divertido.-Me parece que se equivocaron al ponerte como la mas inteligente de Hogwarts.

-Muy gracioso.-dijo ella poniéndose el camisón y él se vestia de nuevo con su negro traje.-Pero quiero que contestes o llamaré a mis amigos...

-Entonces tendrías que dar muchas explicaciones.-Atajó, pero viendo el rostro enfadado de ella decidió contestar.-Soy un Black, por si no lo recuerdas, Draco Lucius Malfoy Black.-puntualizó el rubio exasperando a Hermione.

-No te he pedido que me cuentes tu vida, quiero que te marches ahora.-exigió la castaña.

-¿Pero por qué estás tan enfadada?.-se extrañó él.

Hermione se quedó callada intentando ahogar el nudo que crecía en su garganta. Tenia una guerra contra ella misma, se odiaba por caer en brazos de Malfoy de nuevo, no podía quitarse a Ron de la cabeza y cada minuto que pasaba con el rubio ponia mas en peligro a sus amigos y a su bebé.

-Quiero que te vayas.-murmuró ella mientras una traidora lágrima rodaba por su mejilla. Malfoy la contemplaba curioso. Él casi se vuelve loco por pensar que las habia perdido a ambos y ella le echaba sin contemplaciones.

-Contestame a una cosa.-habló el rubio después de unos segundos de silencio. -¿Por qué te quedaste conmigo aquella noche? ¿Por quién llorabas?

-Eso son dos cosas.

-Contesta.-habló él arrastrando las palabras peligrosamente. Hacia poco que estaba empezando a sentir algo por ella y tenia miedo de poner su corazón en bandeja.

-Estaba llorando por... por...-tartamudeaba a causa del llanto.

-Habla de una vez.-exigió él duramente.

-Ron.-contestó ella mientras él sentía que la sangre se le congelaba.

-¿Estuviste conmigo por despecho?-preguntó Malfoy

-Tu estuviste conmigo por que estabas borracho.-contestó ella llorando

-El despecho duele mas que una maldita borrachera, Granger.-gritó furioso.

Hermione no pudo mas y se sentó en el sofá, donde minutos antes habia sido feliz en brazos del rubio, y lloró mientras ocultaba su rostro en sus manos. Después de un rato llorando sintió la sensación de que estaba sola en aquella sala y descubrió su rostro para comprobar que así era. Malfoy se habia marchado y ella se sintió peor.

-¿Hermione?-la llamó una voz femenina.

Ginny entró en el salón para descubrir a su amiga echa un mar de lágrimas de desesperación. La pelirroja se sentó a su lado y la abrazó.

La desesperación con la que lloraba Hermione provocó que a Ginny se le escaparan algunas lágrimas y que abrazara mas fuerte a su amiga para intentar calmar su dolor.

Después de casi una hora, Hermione se calmó y Ginny le ofreció un poco de agua.

-¿Me quieres contar que te ha pasado?.-le preguntó con dulzura, igual que cuando una madre intenta calmar a su hijo.

-Malfoy, ha estado aqui.-contestó con voz quebrada.

-¿Habéis discutido?-preguntó y su amiga asintió con la cabeza mientras evitaba echarse a llorar de nuevo.

-Bueno, para evitar que vuelvas a llorar como antes, te confesaré que lo he escuchado todo. Pero no te alarmes, ni aunque cayera una bomba a los pies de la cama, se despertarían Harry y Ron. Hermione no me voy a poner del lado de ninguno de los dos, tanto tu como Malfoy habeis echo mal y la persona que va a sufrir por ese error es ese bebé que llevas dentro, y que gracias a Merlin aun no sabe nada de lo que pasa aqui afuera. Si no sientes nada por él déjaselo claro, pero no jugueis a los encuentros furtivos por que saldréis muy malheridos y no solo emocionalmente. Vete a la cama y descansa, en tu estado no es bueno tanto estrés.

 

La pelirroja depositó un beso en la frente de su amiga y se marchó de allí. Hermione recapacitaba sobre las palabras de su amiga y sabia que tenia razón, pero no sabia como salir de aquel circulo vicioso. Por que Malfoy era como un vicio...

-Como la picadura de una serpiente.-murmuró Hermione.-Una vez que te muerde, no tienes escapatoria.

Ahora, las palabras del rubio cobraban sentido en todo aquello.

Pasaron unos dias desde la pelea, Hermione decidió olvidarlo y concentrarse en lo que ahora tenian entre manos. Habian descubierto quien era R.A.B y donde se encontraba el primer horrocrux. Pero tenian que planearlo bien, ya que el rastro del guardapelo les habia llevado al mismisimo Ministerio de Magia, que para desgracia del mundo magico, ya habia caido en manos de Voldemort. Si daban un paso en falso, se podian dar por muertos.

Esto sumaba mas estres al estado de la castaña que ya apenas comia. Harry y Ginny estaban muy preocupados por ella mientras que Ron la ignoraba completamente. Desde que se habia enterado del embarazo de Hermione este se habia echo una idea muy equivocada de la chica.

Llegado el momento de introducirse en el Ministerio y coger el guardapelo, los chicos lo repasaron todo de nuevo. A las ocho de la mañana ya se encontraban en el lugar resguardados bajo la capa de invisibilidad. Cuando ocuparon el lugar de las personas acordadas, iniciaron el plan.

Al principio, todo parecia ir bien, hasta que empezaron los lios. Casi media hora después, pues el efecto de la pocion multijugos solo dura una hora, los chicos empezaban a desesperarse pues no lo encontraban.

Al final, como caída del cielo, apareció Dolores Umbrige, que llevaba el guardapelo a la vista de todos. Pero ahora la cuestión era quitárselo.

Cuando solo quedaban pocos minutos para que pasara el efecto de la poción, Harry, Hermione, Ginny y Ron decidieron usar la magia y escapar de alli antes de que les apresaran.

Cuando Harry podia sentir el aliento de Voldemort en su nuca, Hermione volvió a aparecerlos en medio de un bosque provocando que esta se desmayara ya que apenas tenia energia.

Mientras que Ginny socorría a su amiga, Harry ponia hechizos protectores alrededor de los cuatro mientras Ron les miraba despectivamente. Ginny se fijó en su hermano y le miró extrañada.

-¿Se puede saber que ocurre y por qué nos miras así?-se encaró la pelirroja a su hermano llamando la atención de Harry.

-Vosotros sabeis quien es el padre de ese bastardo y apoyáis a Hermione.-soltó

-¿Perdona?-dijo Ginny sin poder creer lo que escuchaba.

-¿Y si es así qué? Es nuestra amiga, Ron. No la voy a dejar de lado solo por que tú decidiste poner celosa a Hermione besándote con Lavender.-dijo Harry mirando a su amigo.

-¿Me estás echando la culpa a mi?

-¿Y es que acaso no la tienes?-preguntó Ginny esta vez.-Tu empujaste a Hermione a los brazos del padre de la criatura, estaba dolida y despechada. ¿Y sabes qué? Me alegro de que sea otro el padre del bebé, por que en todo este tiempo a dado señales de ser mas maduro y capaz de todo por Hermione que tú. Tu lo único que haces es juzgarla, echarle en cara cosas cuando ella lo único que hace es ayudarte y apoyarte en todo como buena amiga. Ni siquiera te la mereces como amiga.-soltó por último Ginny dándole la espalda a su hermano. Cogió el bolso de cuentas que Hermione cargaba con todo lo necesario para ellos, y sacó la tienda de acampar.

 

-¿Y tu no dices nada?-retó Ron a Harry.

-No vale la pena decir nada.-contestó él. Se acercó a Ginny y la ayudó a llevar a Hermione dentro y acostarla.

La castaña reaccionó una hora después y pudo darse cuenta de la tensión que se respiraba en el ambiente. Ginny y Harry repasando un mapa mientras que Ron los ignoraba sintonizando la radio. En el momento en el que Ginny se dió cuenta de que su amiga habia reaccionado, le acercó una bandeja con comida que tenia toda la pinta de ser casera. Le daba gracias a Merlín que Ginny tuviera las mismas dotes que su madre en la cocina. El buen olor de la comida provocó que su estómago rugiera pidiendo aquel manjar.

Hermione no se resistió mas y se comió toda la comida ante la divertida mirada de su amiga.

Ya de madrugada, Ron y Harry estaban fuera de la tienda de campaña vigilando. Ninguno de los dos hablaba, pero Harry sabia perfectamente lo que pasaba por la cabeza de su amigo.

-Mira, sé que necesitas saber la identidad del padre de ese bebé, pero no te lo diré. Sería algo que utilizarias para dañarla a ella y Hermione es una hermana para mi. Déjalo estar así, algún dia todo se sabrá.

-Yo sentía algo por ella, Harry.

-Pues no lo demostraste cuando te liaste con Brown. Eso a Hermione le dolió mucho, pero mas le va a doler el saber que no la apoyas y que la juzgas injustamente.

La contestación del pelirrojo no llegó a formularse pues una extraña figura apareció ante ellos.

Un patronus en forma de cierva les miraba fijamente esperando a que la siguieran.

Ambos se levantaron y la siguieron hasta una especie de lago congelado.

-Hay algo que brilla en el fondo.-indicó Ron.

-Es la espada.-murmuró Harry emocionado.

Ambos rompieron el grueso hielo. Harry se quitó la ropa y se lanzó al fondo, sintiendo como si miles de cuchillos se clavaran en su piel. El guardapelo, que lo tenia alrededor del cuello, se retorció y empezó a ahogar al muchacho.

Ron viendo que su amigo no subia, se lanzó a socorrerlo.

Cuando ambos estaban ya a salvo, Harry le cedió a su amigo la oportunidad de destruir el objeto maldito. Con la lengua parsel, Harry abrió el guardapelo y una figura empezó a formarse a partir del humo espeso que salió del objeto.

-Sé vuestro secreto.-murmuró la figura.

-Ron, rómpelo de una vez.-pidió su amigo pués sabia a qué secreto se referia.

Ron estaba hipnotizado con aquello y las figuras de Draco Malfoy y Hermione Granger besándose apareció ante ellos. Harry contemplaba a su amigo que se habia puesto pálido.

-El padre del bebé que espera la chica por la que suspiras es tu peor enemigo.-se regodeó la voz siniestra que salia del guardapelo.

Con furia, Ron levantó la espada y la clavó en el guardapelo.

Un chirriante grito se escuchó por todo el lugar erizando la piel de Harry. Y luego el silencio.

 

-Dime que no es Malfoy el padre de ese niño.-pidió Ron con la voz quebrada. Pero viendo que su amigo no contestaba se encaró a él. Harry no se atrevía a hablar.

Una voz muy conocida rompió el silencio.

-¿Tienes algún problema de que yo sea el padre, comadreja?

Tanto Harry como Ron fulminaron con la mirada la figura de Malfoy que altaneramente se encontraba delante de ellos. Harry negó con la cabeza pensando en lo inoportuno que era y Ron se lanzó hacia el rubio con la espada levantada. Harry no tuvo tiempo de reaccionar y Draco lo dejó fuera de juego con un desmaius.

-Ahora dime donde está Hermione.-pidió a Harry.

-A ti nadie te dio el don de la oportunidad ¿Verdad Malfoy?.-soltó Harry provocando que Malfoy rodara los ojos de cansancio, pues esa frase la habia dicho ya tres veces.

-Mira Potter no he venido a discutir, por raro que parezca. He venido a vigilar a Granger, eso es todo.

Harry y Draco se dirigian a la tienda de campaña llevando a Ron con un Levicorpus. El pelinegro no sabia si hacia bien, pero tenia la sensación de que si la serpiente no habia dicho nada de su anterior escondite tampoco diría nada de este.

-Antes la has llamado Hermione.-soltó Harry sabiendo que eso molestaria a Malfoy.

-Ha estas alturas, ¿Que mas da? Está esperando una hija mia.

Harry le miró extrañado.

-¿Cómo puedes saber si es niña? Si apenas tendrá tres meses de embarazo. ¿Y por qué tienes que vigilar a mi amiga?

-Mira.-dijo el rubio deteniéndose.-Aún no me he informado de todo, pero, puedo hablar con mi hija a través del sueño, y solo puedo hablar con ella si estoy cerca de Hermione. No sé como pasa, es la primera vez que he visto una magia así y lo que mas me extraña es que un bebé sepa utilizar su magia desde el vientre de su madre.

Harry escuchaba atentamente al rubio.

-Ni siquiera he salido en ninguna misión para el bastardo ese, he estado encerrado en la biblioteca dia y noche buscando algún indicio de que esa magia existe, pero nada. Le pregunto a la pequeña que supuestamente es nuestra hija pero a veces me salta por la tanjente y no me dice nada.

-¿Por qué supuestamente? ¿No estás seguro de que esa pequeña sea el bebé que espera Hermione?

-Me parece extraño. Lo sabe todo, cuando Granger y yo discutimos, cuando yo pensaba de que en el ataque al castillo habia perdido al bebé... todo. Incluso soñé con ella antes de que Granger tuviera la sospecha de que estaba embarazada.

-¿Y cómo es?

-Es muy parecida a mi. Pero, algo me dice que miente.-murmuró el rubio

Después de unos minutos llegaron a la tienda. Atravesaron los hechizos protectores y un siniestro silencio se cernia en el lugar.

-Antes de irnos en busca de la espada habia una luz encendida para no dejar a las chicas a oscuras.-susurró Harry mirando fijamente y en guardia a la entrada de la tienda.

Draco Malfoy se adelantó con su varita iluminada con un Lumus y buscó por todos lados a Hermione. Harry por otro lado buscaba a Ginny. Al fondo del todo, una nota estaba clavada a la lona de la tienda con una daga.

"Tenemos a la Sangre Sucia y a la traidora. Ven a buscarlas Potter"

Harry y Draco sintieron que el aire se desvanecía de sus pulmones.

-¿Habéis usado la magia fuera del circulo protector?-preguntó Malfoy mirando la nota con furia.

 

-No que yo sepa. A no ser que ellas salieran en nuestra búsqueda. Pero hemos sido prudentes.

-Han rastreado la magia del bebé. Es lo suficientemente poderosa para eso.-explicó al pelinegro.- Cuando cumpla la edad suficiente la castigaré por esto.-dijo el chico enfadado.

-Tenemos que ir a por ellas.

-Id vosotros dos, yo me quedaré.-soltó Ron.

-Tampoco te lo hemos pedido.-soltó Malfoy con furia encarando al pelirrojo.

-Ron te necesito también en esto, se han llevado a tu hermana. No creo que seas capaz de abandonarla a su suerte.

-No, no le necesitamos. Lo que tienes que saber Potter, lo sé yo. Además, la cerebro de este grupo es Hermione no la comadreja.

-No se te ocurra nombrarla.-soltó Ron con furia lanzándose al rubio.

Ambos empezaron a pegarse en el suelo, mientras Harry les observaba con los brazos cruzados. El pelinegro dejó que ambos arreglaran sus cuentas y tal vez así los tres podrían ir a salvar a las chicas.

Después de un rato, en el que el Sly terminó con el labio partido y Ron con un ojo morado, recogieron todo y lo metieron en el bolso de cuentas que se habia quedado allí escondido.

Los tres partieron hacia la mansión de los Malfoy pidiendo a Merlín que tanto Hermione, Ginny y el bebé aún vivieran.

Hermione se despertó en un lugar oscuro y húmedo. Se incorporó del duro suelo y se estiró un poco para poder relaja un poco su adolorido cuerpo. Miró a su alrededor y solo veía la tenue luz que dejaba entrar la rendija de la puerta. Cursos gratis en Youtube

-¿Cómo voy a tener un embarazo sano?.-se quejó levantándose del suelo.-¿Ginny? Ginny.-llamaba la castaña preocupada.

-Hermione.-la llamó su amiga con voz débil.-No me encuentro bien, creo que estoy herida.

La castaña tanteaba el lugar con cuidado para acercarse a su amiga.

-No te asustes. Harry y tu hermano vendrán a por nosotras. ¿Dónde está mi varita? -se preguntó buscándose en los bolsillos y comprobando con horror que no la tenia. Hermione respiró hondo, su amiga necesitaba que ella estuviera tranquila para poder confortarla.-Ginny, hablame, así sabré donde estás.

Solo se escuchaba la respiración acompasada de la pelirroja.

-Ginny, por favor.-rogó Hermione

-Siento que la cabeza me da vueltas.-murmuró.

-No te vayas a dormir. Seguro que tienes una herida en la cabeza y necesito que no te duermas.

La castaña topó con un bulto en el suelo y se agachó para ver si era Ginny.

Tocó su brazo y siguió hacia arriba buscando el pulso de la pelirroja. Notó que la piel de su amiga estaba demasiado caliente.

-"Tiene fiebre, ¿Y ahora yo que hago? No sé cómo salir de aquí sin la varita"-pensaba Hermione preocupada.

-Hermione, ¿Te puedo pedir una cosa?-preguntó Ginny debilmente.

-Lo que quieras.

-Ya sé que estamos en peligro y que esto no viene a cuento, pero si me pasa algo...

-No te va a pasar nada.-interrumpió Hermione con un nudo en la garganta.

-Si me pasara algo, dile a Harry que él no tiene la culpa, ni Ron, ni tú... y que a pesar de todo, yo aún sigo enamorada de él...

-Ginny, no te va a pasar nada y si sales de esta te voy a obligar a que te declares frente a Harry.-dijo la chica llorando.

Se escuchó la risa fragil de la pelirroja.

Unos pasos pusieron a la castaña en alerta, pero decidió no resistirse pasara lo que pasara, por el bebé y por Ginny.

 

Colagusano hizo acto de presencia junto a dos figuras mas imponentes. Ambos entraron en la celda y cogieron a ambas chicas. Hermione se fijó en su amiga y estaba medio desmayada con un lado del rostro cubierto de sangre.

Después de subir unas escaleras y pasar por un largo pasillo, ambas chicas fueron llevadas al centro de un circulo formado por mortífagos. Hermione estaba aterrada.

-Miren a quien tenemos aqui.-dijo una voz macabra.

Bellatrix Lestrange hizo acto de presencia frente a Hermione. La castaña se fijó en varias personas y reconoció a Lucius y a Narcissa que la miraba preocupada. Hermione se quedó también mirandola con la confusión dibujada en su rostro. ¿Acaso Narcissa Malfoy sabia algo de lo suyo con su hijo?

A las puertas de la mansión Harry, Ron y Draco se habian hecho con tres capas y máscaras de las que usaban los mortífagos en sus reuniones o ataques a muggles. Pudieron sortear a dos guardias de seguridad gracias a la marca de Draco Malfoy.

-Tenemos que ser precavidos o nos podrían descubrir antes de tiempo.-alertó el rubio.

Un grito de mujer llegó a oidos de los tres chicos que apresuraron sus pasos. Harry y Draco tenian el corazón a mil pues habian reconocido a Hermione. Los chicos atravesaron las puertas del salón y se pusieron en primera fila para ver que pasaba disimuladamente.

Hermione se encontraba sentada en el suelo con varios cortes en los brazos y a Ginny desmayada en el suelo. La castaña no podia dejar de llorar, pues hacia rato que su amiga no se movia.

Harry al ver el estado de ambas no lo pudo evitar y lanzó una bola de polvo oscuro que armó un caos entre los presentes. Draco cogió a Hermione y Harry a Ginny.

-Se llevan a las prisioneras.-gritó Bellatrix.

Los chicos corrían como nunca en su vida y pudieron salir airosos al exterior y aparecerse en la casa de Bill y Fleur.

-Bill, son tus hegmanos y Haggy y Hegmione. Tu hegmana no pagece estag bien.-Gritó Fleur a su esposo mientras salia de la casa corriendo a ayudar a los chicos.

-Ginny.-exclamó Bill al ver el estado de su hermana. La cogió de los brazos de Harry y corrió dentro de la casa.

-Tu no entras a la casa de mi hermano.-exclamó Ron apuntando con su varita a Malfoy, que sostenia a Hermione.

-Déjate de idioteces y cuando ella y mi hija estén bien entonces te daré la paliza de tu vida, comadreja.-soltó el rubio ignorando a Ron.

Ambas chicas fueron instaladas en diferentes habitaciones. Hermione fue curada por Fleur bajo la preocupada mirada del padre de su bebé y Bill, mediante los polvos flu, avisaba a un médico para atender a su hermana que estaba muy pálida.

Harry no podia apartar la mirada de la pelirroja, estaba muy preocupado por ella y tenia miedo de que algo le pasara.

-Necesito un poco de intimidad para examinar a la paciente.-pidió el médico a Bill y a Harry.

Harry salió inmediatamente de allí camino a la habitación donde se encontraba Hermione. Con la excusa de estar preocupado por ella se sentó a su lado e intento evitar que el nudo de su garganta se hiciera mas grande.

-Harry ¿Qué te ocurre? ¿Es Ginny?-preguntó asustada.

-No, ha llegado el médico, yo...

Hermione notó el estado de su amigo y le pidió a Draco que los dejara a solas un momento. El chico aceptó a regañadientes.

 

-Eh comadreja ¿Te apetece un duelo?.-gritó Draco saliendo de la habitación.

-Me puedes contar lo que te pasa, Harry.-Dijo Hermione y vió que su amigo se limpiaba tímidamente una lágrima.

-No lo sé. Es una sensación extraña, tengo la idea de meterme en esa habitación y no separarme de ella hasta que reaccione... No sé si es porque últimamente ha estado mas cerca de mi, por que ella me entiende mejor que Ron y tu, y no me malentiendas.-pidió a su amiga.

-No, no lo haré.-contestó ella haciendose una idea de lo que su amigo estaba empezando a sentir.-¿Qué sientes por Ginny?

-No lo sé.-contestó el chico tristemente.

-Si no te importa Potter, yo también necesito hablar con ella.-interrumpió Malfoy.

-Si, yo ya me iba. Estaré en el salón.-dijo Harry yéndose de la habitación.

-No deberias haberlo echado asi.-le regañó Hermione.-Además no sé de qué tenemos que hablar.

-¿De verdad estás enamorada del imbecil ese que solo sabe hablar mal de ti?-se extrañó

-Yo nunca dije que estuviera enamorada de él. Tu me preguntaste por quien lloraba aquella noche y yo te contesté. ¿Por qué insistes tanto en eso?

-Por que por si no te has dado cuenta... él no quiere saber de ti, ni siquiera como amiga.

Hermione habia notado que Draco habia dudado a mitad de la frase. Pudo notar en los ojos del rubio melancolía y tristeza.

-Yo... esto es muy dificil. Hace unos meses tu y yo nos peleabamos como siempre y de la noche a la mañana pasa todo esto. Estuve muy confundida, todo habia sido demasiado deprisa, mi primera vez contigo, embarazada de ti, la huida de la Madriguera... Me da miedo que esto vaya a terminar mal. -confesó la castaña mirando a Malfoy.

Hermione veia que el chico no iba a contestar y se levantó y se acercó a él.

-Pero quien no arriesga...-murmuró la chica y cogiendo de la nuca a Draco se fundieron en un beso cargado de necesidad, de pasión y de amor, aunque ellos aún no estuvieran preparados para decirselo mutuamente.

-El golpe no ha sido muy grave.-explicaba el doctor a Bill y a Harry.-La fiebre deberia bajarle de aqui a mañana con la ayuda de las pociones que le suministrado.

-¿Tendrá alguna secuela?-preguntó Bill preocupado por el estado de su hermana.

-Por lo que yo he visto, no deberia quedarle ninguna. Solo hay que tomar algunas precauciones básicas, una buena higiene de la herida, reposo y que no haga esfuerzos por el momento hasta que no esté recuperada del todo.-indicó el médico.

Harry pudo respirar mas tranquilo y aprovechando que Bill acompañaba al médico hacia la chimenea, se metió en la habitación de la pelirroja y cerró la puerta. Se acercó con cuidado a ella y se sentó a su lado. Con timidez cogió la mano de la chica y la sostuvo entre las suyas.

-Cuando te vi desmayada en aquel lugar me diste un buen susto. Pero gracias a Dios te vas a poner bien. No sé si me escuchas en este momento y tal vez te sorprenda escucharme decir esto, pero, necesito verte bien, que me mires con tus lindos ojos, que me sonrias, incluso que te sonrojes.-rió el chico.- Necesito escuchar tu voz... te necesito y siento que hayas tenido que pasar por esto para yo darme cuenta de que sin ti... mi vida no tendria mucho sentido...

Harry esperó alguna reacción por parte de ella, algún tipo de señal de que ella le habia escuchado. Harry decidió quedarse al lado de ella hasta que despertara y si era preciso, repetirle lo que acababa de decir.

 

"¿Crees que Draco se enamorará de ti?" "Solo te protege para estar cerca del bebé y luego quitártelo para que no vuelvas a verlo" "Él nunca se quedará contigo"

Hermione se despertó sobresaltada. Aún podía escuchar en su mente la desquiciada voz de Bellatrix diciéndole aquellas cosas. No sabia cómo, pero se habian enterado de su estado y Bella, antes de que llegaran Harry y Draco en su rescate, la torturaba mental y físicamente en el centro del círculo que habia formado los mortífagos mientras su amiga estaba muriéndose.

Hermione Granger sabia que ese día sería recordado por el resto de su vida y su mente aún seguía liada. Sabia que habia hecho mal cuando le habia declarado a Malfoy sus intenciones de arriesgarse a intentar algo con él, pero en ese momento lo habia sentido así, ahora ya no estaba tan segura.

Se acercó a la ventana de la habitación dejándo a Malfoy dormido profundamente a sus espaldas. A través de esta veía el mar en calma y la luna llena reflejada en el agua. Mirándo el paisaje nocturno quién iba a pensar en lo que estaba pasando realmente. Por primera vez en su vida sentía miedo y comprendía la carga que llevaba su amigo Harry sobre los hombros y la sensación cada vez mas fuerte de sentir el peligro a tus espaldas. Los mortífagos, pero sobre todo Lucius y Bellatrix, verán a su hijo no nacido como una especia de insulto a la sangre pura y al apellido Malfoy. Y aquello podría acabar mal.

Respirando hondo, Hermione sacó pluma y pergamino y decidió escribir una carta de despedida. Habia llegado a la conclusión de que debia irse y muy lejos, donde nadie, ni siquiera Voldemort o Lucius Malfoy pudieran encontrarla.

La decisión estaba tomada.

Puso la carta cerca de la ropa del rubio y en silencio empezó a recoger la poca ropa que tenia con ella. Se vistió y salió de la habitación aprovechándose del sueño profundo de él.

Se acercó a la habitación donde descansaba su amiga y una sonrisa se le formó en los labios al ver a su amigo sentado al lado de la cama de Ginny sin soltar su mano. Deseaba que ambos fueran felices y pidió que no les pasara nada.

Evitando hacer algún ruido que alertara a los demás, bajó al primer piso y acercándose a la puerta de la calle, la abrió y con una última mirada y sin poder evitar derramar una lágrima de tristeza por dejarlo todo atrás, cerró y se alejó de allí. Se apareció cerca de su antigua casa muggle. Sigilosamente entró a su casa y subió a la habitación de sus padres. Los vió durmiendo plácidamente, sacó la varita y les borró la memoria.

Para ellos ya no existia su hija. Cogió algo de ropa y algo de dinero que habia ahorrado de sus pagas y se alejó de allí también. Se escondió un poco por si habia miradas indiscretas y se desapareció hacia un lugar desconocido y lejano.

Hermione Granger le dijo adiós al mundo mágico y a todos aquellos a los que conocia.

-¡Maldita sea!

Harry se despertó de golpe al escuchar la maldición del rubio. Corrió a la habitación de su amiga y vió que ella no estaba y a Draco Malfoy furioso.

-Te acordarás Hermione Granger, te aseguro que te acordarás.-decia el chico arrugando la carta de la castaña.-Te encontraré, al principio no te haré nada, pero esperaré a que tengas al bebé y después... Te vas a acordar de quien soy.-gritaba el chico saliendo de allí como alma que lleva Voldemort e ignorando al pelinegro salió de la casa.

 

Bill y Fleur también se acercaron asustados por el escándalo.

Harry vió la bola de papel y se agachó a cogerla. La estiró para poder ver que era. Y lo que leyó le hundió aunque en el fondo entendía a su amiga y no pudo evitar preocuparse por ella. Le pasó la carta a Bill mientras el pelinegro iba a ver a Ginny.

Querido Draco

Perdoname por hacer esto de esta manera. He llegado a la dura decisión de marcharme, no es algo de lo que me vaya a sentir orgullosa, pero tengo que hacerlo.

Estando en la mansión, tu tia Bellatrix me dijo cosas que tal vez fuesen ciertas. Ella dijo lo que yo no me atrevía a pensar. Ellos lo saben y el que tú vayas a tener un hijo con alguien como yo nunca va a ser aceptado por nadie.

Tengo la firme intenció de irme lo mas lejos posible, y es lo mas duro que haré, pero como bien decia mi madre: por un hijo se hace hasta lo imposible y mas doloroso. Nunca voy a olvidar las aventuras que tuve con mis maravillosos amigos, siempre los tendré en mi memoria y en mi corazón.

Tu ocuparás un lugar privilegiado, bueno dos: Como el padre de mi bebé y el amor de mi vida. Por que para bien o para mal, me enamoré de ti, Draco Malfoy.

Entiéndeme, yo solo sería una distracción, no podeis cuidarme siempre.

Siempre os llevaré en el corazón.

Hermione Granger.

Llegó la medianoche a la casa de Bill y Fleur.

Todos se habían quedados conmocionados por la marcha de la castaña y los ánimos estaban muy decaídos. Ginny aún no despertaba y Harry no sabia cómo iba a seguir adelante por que sentía que El Trio Dorado se habia roto.

Mientras todos los demás se habían ido a dormir, Harry se habia quedado levantado con un vaso de Whiskie de Fuego en las manos, él no era de beber, pero en ese momento lo necesitaba. En mitad de las oscuridad vió como la puerta de la calle se abria.

La luz de la luna iluminó a una cabellera rubia y Harry bajó un poco la guardia al ver que era Malfoy.

-¿Has podido encontrarla?-preguntó Harry desanimado

-No.-contestó el rubio secamente.

El silencio fue roto por un largo suspiro de Draco. Habia salido esa misma mañana en busca de Hermione pensando que no deberia de haber pasado mucho tiempo desde que se marchó y que aún la podia rastrear mediante la magia que ella habia utilizado.

Harry escuchó los pasos del que hace poco era su archienemigo acercándose y sentándose a su lado. El pelinegro, que tenia la botella y un vaso de sobra a sus pies, cogió el vaso y lleno se lo pasó a Draco que se lo bebió de un trago.

-Gracias, lo necesitaba.-dijo el chico con la voz cortada por el sabor fuerte de la bebida.

De nuevo, el silencio envolvió a ambos muchachos y solo se escuchó el sonido del liquido llenando los vasos.

-¿Vas a seguir con la búsqueda de los Horrocruxes?.-preguntó Draco al cabo de un rato

Harry no se atrevió a contestar. ¿Cómo lo sabia él? ¿Era una trampa?

-No te asustes, Potter. Lo sé todo.-tranquilizó el rubio

 

-¿Te lo dijo ella?

-No. Escuché algo de eso cuando era pequeño e iba a la casa de la familia de mi madre. Cuando eres un niño no te interesa el tema, pero hace poco lo escuché en mi casa y busqué en la biblioteca que tenemos y encontré algo referente a ellos. Te va a resultar dificil, puede ser cualquier cosa.-ultimó el chico

-Pues ya sabes mas que yo, Hermione se ha llevado con ella todos sus conocimientos sobre el tema.-musitó el pelinegro refiriéndose a los libros de magia negra que Hermione llevaba en su bolso.

-Pues te ofrezco un trato Potter.-habló de nuevo Draco.

-¿Cuál?-preguntó un poco a la defensa, después de todo, Draco Malfoy seguía siendo Draco Malfoy.

-Me uno a ti, a los buenos, te ayudo a buscar esos malditos objetos y vences al bastardo ese.-explicó con rencor en la voz.

-¿A cambio de...?

-De que luego me ayudes a buscar a Granger y a mi hija.

Harry no tenia palabras. Draco Malfoy, el principe de las serpientes de Slytherin, descendiente de la familia mas temida e imponente de todos los tiempos, le ofrecia su ayuda para vencer a su amo para luego buscar a Hermione.

-Mientras ese desgraciado siga vivo, Hermione no vivirá tranquila y mi hija correrá mucho peligro.-habló de nuevo.

-Tranquilo. Acepto el trato. Pero si nos traicionas... No permitiré que te acerques a Hermione ni al bebé.-advirtió el pelinegro.

-No voy a jugarme la felicidad de tenerlas a las dos conmigo por un mestizo con ideas estúpidas.-soltó.-Además, es lo mismo que buscas tú ¿no?

-Si te refieres a que si lo derroto voy a ser muy feliz, has acertado.-bromeó Harry

-No, yo me refiero a la Weasley.-contestó Draco riéndose.

Harry escuchó por un rato a Malfoy reírse. Después de todo, el alcohol ya estaba haciéndo su efecto.

-Si.-dijo el chico después de un rato.-Siento que Ginny es la mia, y por ella lucharé hasta el final.

-Si, pero no la dejes tan pronto embarazada, te volverá loco. Y sino mira a Hermione, un dia me dice que si, otro que no, un dia me quiere y al otro me odia... si esos son lo que llaman antojos, no la vuelvo a dejar embarazada en la vida.-dijo el chico arrastrando demasiado las palabras.

-Deberiamos irnos a dormir, creo que hemos bebido demasiado.-dijo Harry levantándose del sillón y notanto como todo le daba vueltas. Subió las escaleras como pudo mientras Draco se puso cómodo en el sofá y se durmió.

Harry, Ron y ahora Draco Malfoy abandonaban la casa de Bill y su esposa para dirigirse hacia la búsqueda y destrucción de los Horrocruxes. Ahora tenian que andarse con cuidado pues caminaban a ciegas. Harry por un lado estaba seguro de que encontraria los objetos, pues sabia que Malfoy sería de ayuda, pero por el otro, el peligro crecía por momentos y entendía que para saber el camino correcto, el rubio Slytherin tenia que cruzar la linea del bien y el mal innumerables veces, y la posibilidad de que descubrieran su traición era muy alta, y si Draco era descubierto, ellos también.

Otra de las preocupaciones de Harry era la suerte de su amiga Hermione. No tenia ni idea si ella estaba bien o no, ni a que lugar se habia ido. Pero esperaba de todo corazón que ella estuviera a salvo.

El quejido de Malfoy hizo que los dos amigos detuvieran sus pasos. Ambos miraron al chico que se sujetaba el brazo.

 

-Me llama, tengo que ir o sospechará.-contó el rubio y se desapareció cuando Harry dio su visto bueno.

-No sé cómo hemos caído tan bajo.-refunfuñó Ron

-Es la única solución Ron. Sin Hermione, Malfoy es el único que nos puede proporcionar información útil sobre los Horrocruxes.-explicó Harry.

Ambos chicos se habian hecho con otra tienda de campaña y después de hacer los pertinentes hechizos protectores, la montaron. Aquella no era igual que la que tenian antes, pero ayudaba.

En otro lado del Londres mágico, Draco Malfoy hacia acto de presencia en su casa con su típico gesto altívo y bloqueando su mente por si alguno se le ocurría urgar en ella. Caminó por el largo pasillo que atravesaba la gran mansión y se dirigió con paso firme hacia donde estaba su señor.

Lo que vió hizo que su sangre se helara.

Harry le daba vueltas a su mente sobre los posibles objetos que Voldemort habria convertido en Horrocruxes. Ya se habian destruido tres y si las conjeturas de Dumbledore eran las acertadas, faltaban cuatro. Tal vez debian buscar en la casa de su infancia donde habian muerto sus padres y él habia salido marcado por su destino.

En la mansión de los Malfoy la situación era desoladora. Draco Malfoy miraba el rostro sereno de Hermione Granger desmayada, casi hacia pensar que dormía, pero los cortes que tenia visibles por todo su cuerpo explicaban otra cosa. Malfoy, ante esa visión, intentaba mantener su rostro impasible para que el señor tenebroso no sospechara y ambos acabaran muertos.

-La encontramos cerca del aeropuerto muggle intentando escapar. La muy ilusa...-exclamó observándola.-Bellatrix me ha contado que la Sangre sucia está embarazada y eso, está mal. El poder que emana de la criatura es tan fuerte que no cabe duda de que es hijo de un mago sangre limpia.

Draco Malfoy escuchaba a aquel ser y sentía que en cualquier momento perderia la cabeza. Hermione rozaba, tocaba con sus manos el peligro y no sabia como la iba a sacar de alli sin delatar su traición.

-Pero esto es como firmar su sentencia. Una sangre sucia esperando al vástago de un mago de sangre pura. Avada..-empezó apuntando a la chica.

-Espere.-le detuvo el rubio manteniendo la calma. En estos momentos la sangre fria que caracterizaba a los Slytherin le tenia que venir bien.-Perdon milord, pero si usted dice que el poder que tiene el bebé es fuerte, tal vez podria utilizarlo.

Malfoy vió que distraia la atención de Voldemort de Hermione.

-Si no me equivoco, hace poco vi un hechizo de magia oscura en el cual se le puede quitar la magia a otro mago. Pero tenia el inconveniente de que a los magos que aun estaban en el vientre de la madre no era posible. Pues su magia estaba unida a la de ella.

-¿Y sugieres..?

-Señor, eso sugiere que tendria que esperar a que el niño o niña naciera.

Draco Malfoy esperaba que Voldemort se tragara el cuento y que aquellos seis meses que faltaban para que el bebé llegara fueran suficientes para que Harry Potter le venciera.

Y si no, estaban perdidos.

-Me parece bien. La sangre sucia vivirá por el momento y puedo utilizar el poder de esta criatura para vencer a Harry Potter.

Draco deseaba en su interior que fuera al revés.

-Que la lleven al sótano y la encierren. Pero con cuidado, lleva algo valioso en su interior.-Ordenó Voldemort.

Draco Malfoy contempló como los Mortífagos llevaban a Hermione hacia la parte subterránea de la mansión, el primer paso de conservar por ahora su vida estaba hecho. El siguiente paso seria sacarla de alli con vida.

 

(No quiero matar a nadie de un infarto jejejeje, hay que darle un poco de emoción. Disfrutad)

Un sonido fuera de la tienda llamó la atención de Harry y Ron que levantaron sus varitas dispuestos a enfrentarse a la persona que estuviera fuera. Un enfurecido Draco atravesó la entrada y empezó a dar vueltas por la tienda delante de los ojos de ambos leones.

-¿Otra vez tu? Y yo pensando que seria la última vez que te veria.-refunfuñó Ron.

Malfoy se detuvo y se lanzó al pelirrojo ante la mirada atónita de Harry. Draco esperaba que el pelirrojo le pidiera a gritos una paliza y así poder calmarse. Tenia que volver a ser dueño de su característica mas natural, tener sangre fría y poder pensar con calma como salvar a Hermione.

Harry, ajeno a la razón de la furia del rubio, con un hechizo separó a ambos luchadores. Ambos cayeron en diferentes lugares de la tienda agotados.

-¿Pero que demonios te pasa?-gritó Harry al rubio

-La tiene.-murmuró Draco.-Ese maldito bastardo la tiene en su poder.-gritó hasta que la sangre se le agolpó en el rostro.

-¿Te refieres a...?-preguntó Harry mas pálido de lo habitual.

-Si. Por eso me llamó, también sabe que está embarazada de un mago pero aún no sabe que soy yo.-Draco se levantó del suelo y se limpió la sangre que caia de su labio.-He podido disponer de mas tiempo para que no la mate.

-¿Cómo lo has hecho?-preguntó Harry con curiosidad mientras Ron miraba al suelo, estaba a punto de perder a su mejor amiga y él ni siquiera la habia tratado bien.

-Inventé que existe un hechizo para quitarle el poder a otro mago. Pero es cuestión de tiempo de que se dé cuenta de que es mentira y acabe con Hermione.

-¿Y has pensado como sacarla de alli?-preguntó Ron esta vez.

Draco Malfoy le miró con profundo rencor, pero aun así, le contestó.

-He pensado en tenderle una trampa, una especie de cebo.

Al ver que ambos Gryffindor le escuchaban con atención, siguió.

-Se trataría básicamente de sacarlo de la mansión, lo mas lejos posible para que me de tiempo a sacar a Hermione sin levantar sospechas. Pondríamos una pista falsa sobre tu paradero, tal vez en el Polo Sur.

-Si que lo vas a mandar lejos.-se rió Harry.

-Esa es la cuestión Potter.-dijo el chico rodando los ojos exasperado.-Por ende, los mortífagos saldrán a la par que su señor pues no se van a perder como él acaba contigo. Yo mientras me aparezco en las mazmorras que hay bajo mi casa y saco a Hermione de allí y la traigo aqui o la llevo a casa de la comadreja mayor con la Weasley.

-Si, me parece algo arriesgado, pero, menos da una piedra. Y de paso a ver si puedes averiguar algo de los Horrocruxes.-aceptó Harry.

-Eso puedes darlo por echo.

Aquella noche pusieron en marcha el plan.

Draco Malfoy se apareció en el helado polo sur con la varita del pelinegro. Lanzó un hechizo al aire que dispararia las alarmas de los mortífagos y de Voldemort. El rubio, sintiéndolos cerca, se apareció de nuevo, pero esta vez en la mansión.

Escondido entre las sombras de la noche, vió como Voldemort salia para ir en busca de Harry Potter, supuestamente. Los mortígafos y Voldemort estarían entretenidos, pues el hechizo rebotaba contra los objetos solidos, por lo que parecería que Harry se movía por alli. Pero el hechizo solo duraba una hora.

 

Entró en la mansión y le pareció tétrica. Nunca habia visto la mansión tan vacia como en aquel momento.

Corrió a las mazmorras y con un alohomora abrió la puerta de la celda en la que estaba Hermione. Aún estaba desmayada y el rubio pensó que sería lo mejor que siguiera desmayada hasta que estuviera a salvo.

La cogió en brazos y subió las escaleras hasta la parte de arriba. Atravesando el gran salón, un objeto le llamó la atención, se acercó y contempló el emblema de Hufflepuff, y eso en su casa solo podia significar una cosa.

Cogió la pequeña copa y salió corriendo con la chica en sus brazos y ya en la calle, se desapareció.

En mitad de la aparición, Malfoy sintió algo extraño que lo arrastraba. Miró su mano derecha que sujetaba la copa y vió que estaba brillando.

Un traslador.

El chico sintió como caía de gran altura y que Hermione se le iba de las manos. Ambos cayeron al frio suelo del lugar. Sintió como el aire se le iba de los pulmones al caer de espaldas, por un momento notó la horrible sensación de asfixia. Miró a su derecha y vió a la chica también bocaarriba sin despertar aún.

Reunió las suficientes fuerzas para ponerse de pie. Se habia fracturado un pie, de eso estaba seguro, pues no podia caminar muy bien. El dolor le consumía, pero tenia que acercarse a Hermione y desaparecerse y ponerla a salvo, aunque el no pudiera escapar.

Cayó arrodillado al lado de ella. Sacó su varita y soltó el lazo blanco que le habia quitado a su hija en uno de sus sueños, lo hechizó y lo ató a la muñeca de Hermione. Si habia salido bien, en dos minutos ella estaria en la tienda de campaña con Potter y Weasley.

A pesar de estar casi perdiendo la consciencia por el dolor que subia por su pierna e inundaba todo su ser, notó que alguien se estaba acercando a ellos. Si eran los mortífagos, podria protegerla hasta que el traslador se pusiera en marcha; si era Voldemort... estaban perdidos.

-Vaya, al final nuestra trampa funcionó bien y una rata fue atrapada.-susurró la voz peligrosa de su tia Bellatrix.-Draco, no me esperaba esto de ti.-fingió sentirse afectada.-Defender a una Sangre Sucia y encima embarazada, ¿Como has podido traicionarnos por ella?

Draco Malfoy la escuchaba hablar a sus espaldas, pues aún no se habia girado para enfrentarse a ella.

-¿Es que no me piensas contestar? Crucio.-gritó la malvada mujer apuntando a su sobrino.

Malfoy sintió un dolor horrible, pero ya estaba acostumbrado a ser castigado de esa manera y no iba a flaquear tan rapidamente.

La maldición paró en el momento en el que Draco pensaba que no aguantaba mas. Vió un brillo azulado provenir de la chica y comprobó que el improvisado traslador estaba en marcha.

No pudo evitar que una lágrima corriera por su mejilla cuando la chica desapareció ante sus ojos, provocando que su tia gritara furiosa y le lanzara de nuevo la maldición imperdonable.

El sonido seco de alguien cayendo provocó que ambos amigos salieran de la cabaña encontrándose a Hermione tendida en el suelo, inconsciente y sin rastro de Malfoy. Ron cogió a la chica y la llevó dentro, mientras Harry esperaba que el rubio también apareciera y agradecerle que rescatara a su amiga.

 

Pero él no aparecia.

Harry Potter llegó a la conclusión de que tal vez Draco habia sido descubierto y estaba en peligro o tal vez muerto. Sintió mucha pena. Cuando Hermione reaccionara y preguntara por él no sabia que decirle y menos en su estado.

El pelinegro le propuso a Ron llevar a Hermione al Refugio junto a Ginny, pero estaba vez se llevarian todo lo necesario con ellos para buscar los horrocruxes. Esta vez Harry no era el único que estaba en el ojo del huracán, buscaban a Hermione y sobre todo a la criatura que esperaba.

Pasaban los dias y en el mundo mágico acontecían mas desastres, mas desapariciones y mas muertes. Todo era desolador. El ánimo de ambos chicos estaba por el suelo y las esperanzas de encontrar otro objeto eran casi nulas.

El rumor de que Bellatrix frecuentaba mucho la cámara que tenia en el banco de Gringotts puso a Harry y Ron en alerta. Ese comportamiento solo tenia un significado... que aquella cámara guardaba algo importante.

Arriesgandolo todo, planearon colarse en el banco y meterse en aquella cámara. Algo le decía a Harry que el objeto que guardaba tan celosamente Bellatrix era importante, no para ella, pero tal vez si para Voldemort.

Después de pasar por muchos peligros, el ser casi descubiertos y capturados por mortífagos, por fin consiguieron lo que el pelinegro presentía.

La verdadera copa de Hufflepuff.

El cuarto Horrocrux.

(Siento si estoy corriendo mucho con la trama, pero es que aun queda mucha historia, y si no acelero, se va a hacer muy largo)

(A ver, para todas aquellas personas que leen mi historia, y se les ocurre decir que mi historia es un plagio, dejenme decirle QUE NO LO ES. Mi imaginación me basta y me sobra y no caería tan bajo en copiarle la historia a otra persona por que sé lo dificil que es lidiar con la inspiración y el esfuerzo de escribir una buena historia. Yo no leo apenas historias de potterfics, solo una o dos de las cientos que hay. Porque cada vez que me he metido en una historia que parecia buena, luego estaba mal redactada, con faltas de ortografia y demas. Según algunos, ¿Esas historias son para plagiarlas? Soy mayor de edad y por lo tanto no caigo en las tonterias que hagan otros, y es que me parece muy injusto, por que solo tengo una historia y ya van dos personas, una sugirió que era un plagio y otro va y me acusa directamente sin fijarse bien, y ya estoy harta. Por lo tanto pedir a esas personas, que por favor no entren mas aqui si lo único que van a hacer es criticar o acusar de malas maneras. Y otra cosa digo, si en el siguiente episodio vuelvo a ver el mensaje de PLAGIO y luego "Uy perdona, me he equivocado" directamente borro la historia y punto, y los fans verdaderos de esta historia que les pida explicaciones a los que supuestamente tienen pruebas o razones de que esta historia es un plagio)

Hermione contemplaba la noche estrellada desde la ventana de la habitación que ocupaba en la casa de Bill y Fleur. Todas las noches hacia lo mismo con la esperanza de que le llegara una señal de Malfoy, después de todo la esperanza nunca debia perderse.

Ya hacia mas de dos semanas que se encontraba allí. A través de Bill se habia enterado de lo que sus dos amigos habian liado en Gringotts y esperaba que estuvieran bien. Y las malas noticias siempre eran las primeras en llegar, si no sabia nada de ellos, esperaba que fuera bueno.

 

Pero no sabia si en el caso de Malfoy era bueno.

Cuando sus amigos la habian dejado alli, aun estaba inconsciente, pero les habian contado todo a Ginny, a Bill y Fleur. Y cuando ella despertó, lo primero que vio fue la sonrisa triste de su amiga.

(Dos semanas antes)

-Ginny...-murmuró ella intentando incorporarse de la cama pero se detuvo ante la negativa de su amiga. La miró confundida y ella se lo explicó intentando ser suave.

-No puedes moverte mucho, llegaste aqui sangrando. Según el medico, llegaste muy lesionada, tal vez por una caida. Pero tuviste riesgo de aborto y aún no estás del todo recuperada, tienes que guardar reposo.

-¿Quién me trajo aqui?-preguntó sin poder evitar derramar lágrimas por haber estado a punto de perder al bebé.

-Te trajeron Ron y Harry.-y se calló como si se guardase algo.

-¿Y Draco?-preguntó preocupada

-No lo sé. Harry me dijo que apareciste de la nada ante la tienda y que Draco no aparecia. No lo han vuelto a ver desde que ideó el plan para sacarte de la mansión.-Ginny vió que su amiga empezaba a hiperventilar.-Hermione, tienes que calmarte. Mira, no puedes hacer mas locuras en tu estado.-dijo enfadada.

Por primera vez, la castaña miraba a su amiga regañarla como si fuera su propia madre y sabia, que si Draco Malfoy se encontrara allí, también la regañaría.

-Te marchaste sin decirnos nada, te secuestran, Malfoy va a salvarte y casi pierdes al bebé. Espero yo y todos que esto te sirva para que no hagas mas tonterias por que la verdad nos sorprende tu actitud.-dijo la pelirroja.

Hermione se quedó muda. En el fondo sabia que su amiga tenia toda la razón del mundo y ni ella misma se reconocia. Sabiendo como estaba todo y de que personas como ella eran perseguidas y asesinadas, ella iba y se ponía en bandeja arriesgando a su hijo.

Y rezaba por que al padre de su bebé no le haya ocurrido nada.

(El presente)

Y desde que pudo levantarse de la cama, Hermione se tiraba todas las noches en la ventana esperando alguna señal, por pequeña que fuera, de que Draco estuviera vivo en algún lugar.

En algún lugar del Londres mágico, un chico iba caminando por las calles tambaleándose. Cada paso que daba, miraba a sus espaldas por si alguien decidia hacerle pagar su traición.

Si encontraba a Potter y Weasley les agradeceria por haber montado el escándalo en la cámara de su tia, ya que eso le sirvió de oportunidad de escapar.

¿Aunque de qué le servia haber escapado?

Estaba herido, sin fuerzas, hambriento y sentia que sus dias vivo estaban contados.

Se derrumbó en el escalón de una casa deshabitada. No pudo evitar golpear el escalón con el puño por la frustración que le corroía hasta el alma. Tenia que seguir vivo.

Se levantó como pudo y decidió gastar sus últimas energias en aparecerse en la casa de Bill.

-Bill.-llamó Fleur a su esposo. El pelirrojo corrió hacia su esposa y contempló al rubio incosciente y sangrando por el costado.-Se va a desangrar, hay que hacer algo.

Bill Weasley llamó de nuevo al médico y trasladaron a Malfoy a la habitación que ocupaba Ginny, pues esta habia decidido irse a la habitación con Hermione.

La castaña habia escuchado el jaleo en la habitación de al lado, asi que decidió hacercarse.

 

Entre el médico y Bill, pudo contemplar una cabellera rubia platino. Hermione sentía que el alma le volvía al cuerpo, pero Bill la sacó de la habitación.

-No puedes entrar, no debes verle en ese estado.-le explicó el con suavidad.

-Pero... Tienes sangre en la ropa.-se fijó ella y solo podia ser de una persona por que Bill no estaba herido.-¿Está herido?-preguntó asustada.

-Si, esta muy grave. Tiene pinta de no haber comido desde hace mucho y tienes signos evidentes de haber sido torturado con el hechizo cruciatus.

-¿Qué pasa?-dijo Ginny llegando en aquel momento.-Hermione.-dijo la chica abrazando a su amiga pues estaba muy nerviosa.

-Se va a morir... no puede morirse... vamos a tener un bebé... no puede...-lloraba en los brazos de su amiga.

Ginny no podia hacer mas que abrazar a su amiga mientras Bill las contemplaba a ambas y esperaba que el rubio saliera de esta.

Draco Malfoy caminaba por un largo pasillo. Todo era de color blanco, se podia respirar paz y tranquilidad y él se sentía bien. No sabia si habia muerto o no, pero deseaba quedarse allí.

Al fondo, estaba la niña pequeña que Draco siempre veía en sueños. El rubio se acercó a ella y se arrodilló hasta quedar a su altura.

-¿Qué hago aqui? ¿He muerto?-preguntó cauteloso.

-No, aún no.-dijo la pequeña que lo miraba triste.

-¿En realidad eres mi hija?-preguntó mirándola

-No.-contestó ella para despué sonreirle.-En realidad, tu primer hijo será varón.

-Ah.-musitó él. Estaba un poco desilusionado pues se habia hecho a la idea de que aquella pequeña fuese su hija.-¿Y entonces quién eres?

-Soy tu guia.

-¿Mi guia? ¿Qué quieres decir?

-Soy la que te ayuda a seguir adelante, sin rendirte y sin tener miedo.

-¿Una niña pequeña?preguntó él sin comprenderlo.

-Puedo aparecerme de muchas maneras. Pero básicamente, soy tu deseo.

-No entiendo.

-Tu siempre has querido una familia cariñosa, anhelaste una infancia feliz, sin miedo. Y sé que tenias miedo de repetir todo eso con tus propios hijos, por eso puse en tu camino a la persona correcta para dejaras de tener miedo.

-Ni que fueras el destino mismo.-dijo él a lo que la pequeña le sonrió.

-Venga ya.-dijo él sin poder creérselo.

-Puedo tener muchos nombres: el destino, la esperanza, inocencia... Como ya te dije soy tu guia y represento aquello que perdiste hace tiempo... y que es hora que recuperes.

Tras estas palabras, todo se nubló y la imagen de un hombre mayor y de Bill Weasley acaparó todo su campo de visión. En un rincón de la habitación estaba Hermione abrazada a su amiga mientras lloraba.

No sabia que habia pasado, pero las palabras de aquella personita rondaban por su mente y le dió la razón.

Ya era hora de recuperar aquello que perdió.

Esto lo borraré mañana. Gracias por seguirme, pero últimamente se me han juntado muchas cosas. He pasado unos dias un tanto deprimentes y mi inspiración junto con mi imaginación se han ido de vacaciones.

Os pido que tengais un poco de paciencia, no he podido actualizar en todo este tiempo por razones personales. También deciros que estoy casada y que no puedo emplear el tiempo suficiente a mis historias. Ya sé que esto sorprenderá, es que me he casado jovencita jejeje y tengo casa y marido y eso conlleva responsabilidades a parte de que sales, vas a la playa, vas a cenar, visitas a la familia etc etc

 

Y a veces no puedo actualizar rápido.

Ya sé que es frustrante, pero antes estuve en potterfics con otro nick y siempre habia terminado mis historias, esta vez no va a ser diferente. La terminaré, pero necesito que mi inspiración vuelva de las vacaciones y que vosotros tengáis paciencia. Os prometo que pronto habrá capitulo y que la historia se terminará.

Muchos me entenderán y espero que los moderadores no me llamen la atención, es que tenia que informar de esto ya que algunos estaban perdiendo la paciencia. Tambien decir que no son maneras de pedir las cosas, agos_08. Si tu escribes historias, me comprenderás, sino lo haces, es facil exigir y enfadarse, no te recrimino nada, pero quiero que comprendas que tengo vida propia fuera de potterfics al igual que todos los escritores que componen la página.

No puedo escribir todos los dias, si ves bien enfadarte, pues hazlo, eres libre de molestarte y quejarte pero te diré que no es justo. Yo cuando sigo una historia, espero pacientemente a que la autora o autor la acabe y no le meto prisa, por que si ya es dificil escribir una historia, bajo presión es peor.

Bueno, un saludo a todos y que nadie se moleste. Mañana si puedo actualizaré.

Hermione y Ginny no perdieron el tiempo de ponerse en camino para ayudar a sus amigos a librarse del yugo de Lord Voldemort. A sus oídos habia llegado la llamada de Harry y del ejercito del ED convocando a los pocos integrantes de La Orden del Fenix en Hogwarts. Las chicas a sabiendas de que eso significaba de que el final estaba cerca, querian estar cerca del chico y apoyarlo. Ginny iba a reunirse con el amor de su vida, aunque ambos aún no habian aclarado nada y Hermione quizá lo dejaba atrás o tal vez no.

Para la castaña, la noche anterior habia sido muy reveladora. Habia hablado al fin con Draco en serio y las palabras del chico, aunque le doliera, habian sido la dura verdad.

"La noche anterior"

-No sé qué quieres que te diga.-renegó el rubio

-Necesito que hablemos sobre lo nuestro, estamos esperando un bebé.-contestó Hermione

-No hay nada entre nosotros Granger.-confesó el chico provocando que la castaña se quedara sin palabras.-Yo no puedo cambiar como soy, no voy a enamorarme de la noche a la mañana, no voy a sentir las cosas que puedas sentir tu.

-Me salvaste, arriesgaste tu vida por la mia.-dijo ella atónita

-Lo hice por que no voy a permitir que algo que es parte de mi corra peligro. Granger no me mires así, estoy condenado, tal vez vaya a Azkaban por ser un mortífago y no creo que vayas a arriesgar seis años de impoluto expediente académico por mi.

-Esto no tiene nada que ver con Hogwarts.-contestó ella

-Con el tiempo lo sería. Tu quieres una familia, ser feliz por el resto de tus dias, tener a tu lado a una persona que te ame en serio y yo no puedo dártelo por el simple hecho de que ni la mia lo ha hecho asi. A partir de que tu amigo derrote al señor Tenebroso, los Malfoy serán repudiados por todos y no voy a permitir de que nadie pase por eso también. La criatura no tiene la culpa, ni tu tampoco. Van a quedar muchos resentimientos y muchas heridas abiertas contra los Sangre sucia y los que han estado contra él.

"Presente"

Las palabras del chico, en el fondo y a su manera, eran la mas dura de las verdades y ella habia llegado a la conclusión de que criaria al bebé sola, él y sus propios amigos, serian su familia.

 

Junto a Bill y Fleur llegaron al castillo, se habian aparecido cerca de donde estaban sus amigos. Los abrazos y la alegria de volver a encontrarse habian quedado en el olvido en el momento en que una fuerza mas allá del castillo se habia apoderado de ellos.

Con el dolor recorriéndoles, sentían la escalofriante voz de Lord Voldemort en sus mentes diciéndoles que le entregaran a Harry Potter y ellos saldrían sin un rasguño.

La profesora MacGonagall dio una vez mas ejemplo de la valentia de los Gryffindor y tomó el control del lugar en el momento en que los Slytherin se revelaron contra ellos.

Harry le pidió tiempo a su profesora de Transformaciones, todo el que pudiera. Todos demostraron lealtad al chico en el momento en que empezó a correr en busca de la Diadema de Rowena Ravenclaw, todos los alumnos de Hogwarts iban a defender el castillo con sus vidas si con ello el Trio de oro tenia la suerte de eliminar para siempre a Voldemort.

Hermione se unió a Ron y ambos llegaron a la conclusión de que bajar a la Cámara de los Secretos y eliminar la copa con un colmillo de basilisco era por el momento la mejor opción.

Ginny no queria bajar alli con ellos, queria estar cerca de Harry y luchar hasta el final junto a él. Aunque ella también habia tomado una decisión.

Después de correr como nunca en su vida, Luna le habia dado la pista de que si nadie vivo habia visto la diadema, tendria que hablar con alguien que estuviera muerto. Vuelta de nuevo a la carrera, le rogó a Helena, la hija de Rowena, que por favor le dijera donde estaba para destruirla.

Sintió como si algo dentro de él se rompiera y es que habia notado el momento en el que sus amigos habian destruido la copa. Una vez que se recuperó corrió hacia la sala de menesteres. Allí en la puerta casi se choca con la pelirroja que sin saber el por qué le habia dejado un poco atontado. Desde hacia semanas la presencia de la pelirroja provocaba que su corazón latiera tan deprisa que casi dolía.

-Entraré contigo.-dijo ella al ver la premura de él por entrar alli.

Él asintió y ambos entraron en la sala de Menesteres en busca de la diadema.

Hermione y Ron corrían en busca del chico. Él les habia dado el mapa pero no aparecia por ningún lado.

-Tal vez esté en la sala de menesteres, dijiste que no aparecia en el mapa.-dijo Ron

-Si.-contestó ella quedándose maravillada de que Ron recordara algo que ella habia dicho anteriormente.

Harry por un lado y Ginny por el otro, recorrían el lugar en busca del Horrocrux sin siquiera saber la apariencia que tenia.

A sus espaldas, el chico escuchó que alguien hablaba pársel y le llamaba, se acercó al objeto en cuestión y dentro de una caja estaba la dichosa diadema. Ginny se acercó a él y aunque tenue, también sintió el poder del objeto.

-¿Cómo la vas a destruir? nadie sabe donde está la espada y no sé si Ron y Hermione han tenido la suerte de entrar a la Camara de los secretos.-dijo Ginny mirándo la diadema con temor. Ya habia tenido la desagradable experiencia con otro Horrocrux y eso solo la hacia recordárlo una y otra vez.

El chico no contestó sintiéndose estúpido en ese momento por haber entregado la espada al duende.

 

Una luz llamó la atención de la chica y cogiéndo a Harry de la mano echaron a correr. El pelinegro miró a sus espaldas y horrorizado vió como un enorme Fenix de fuego les seguia dispuesto a destruirlos.

-Tirala.-le gritó la chica.-Es fuego mágico, lo destruye todo a su paso, absolutamente todo. Tirala.

Harry le hizo caso y arrojó la diadema al fuego, al instante la llama gigante tomó la forma del rostro de Voldemort, ambos chicos corrian todo lo que podian hasta que salieron de alli y las puertas se cerraron automaticamente.

Harry sintió cada uno de sus musculos quejarse y contempló a la chica que estaba tirada en el suelo a su lado.

Ambos se contemplaron y como si dos imanes se atrajeran no pudieron evitar besarse casi con desesperación.

Habian pasado seis meses desde la batalla contra Voldemort y su séquito en el castillo de Hogwarts. Ron y Ginny insistieron para que sus amigos se trasladaran a la Madriguera indefinidamente ya que ambos no tenian hogar en el Londres muggle. Hermione que estaba fuera de cuentas y a la espera de la llegada de su primer hijo descansaba en la cocina de la madriguera mientras tomaba un té. Harry, Ron y Ginny junto al resto de la familia Weasley, excepto Molly que se habia quedado cuidándola, estaban en el castillo ayudando a su reconstrucción, ya quedaba menos para que de nuevo abriera sus puertas a los jóvenes magos pero aún quedaban detalles sin zanjar.

-Hermione querida voy a tender la ropa ¿Necesitas algo, cielo?-le preguntó Molly con su habitual amabilidad materna.

-No, estoy bien.-le sonrió la castaña con el semblante muy cansado.

-Ya te queda poco, cielo. El último mes es el mas pesado, apenas estás cómoda en la cama, no duermes y apenas puedes moverte.-explicó ella con una sonrisa mientras recordaba sus embarazos. La señora Weasley, a ojos de Hermione, ya no era la misma. Aunque ella queria aparentar normalidad, no podia evitar echar en falta a uno de sus hijos.

Fred habia muerto en la batalla y era una carga que tanto Harry, Ron y Hermione llevaban a cuestas. Los tres sentian que de alguna manera podian haberlo evitado.

-Señora Weasley yo...-empezó Hermione

-No hace falta querida, mi hijo hizo lo que tenia que hacer. Él siempre va a estar entre nosotros.-contestó sonriendo aunque una lágrima rodó por su mejilla.

-Hay otra cosa que me gustaria decirle.-pidió la castaña. Molly la miró con atención.-Yo... siento que de algún modo... la he decepcionado.-soltó la chica poniéndo atención a la mesa.

Aquella revelación habian pillado a la señora Weasley de sorpresa. Dejó la cesta con la ropa a un lado y se sentó al lado de la castaña. Le cogió el mentón con ternura e hizo que la mirara.

-Hermione, para mi siempre serás como una hija mas. Yo no te puedo juzgar por tus acciones. Si que es verdad que cuando me enteré no me pareció del todo bien, eres tan joven y tienes tanto por delante ahora que ya no está Voldemort, pero has demostrado innumerables veces que eres muy madura para tu edad y bueno, todos alguna vez en nuestra vida hemos cometido errores; mirame a mi, yo me fugué con Arthur y quedé embarazada de Bill antes de casarme.-sonrió mientras su mente se perdía en los recuerdos.

-Pero lo tuvo con la persona de la que estaba enamorada.-exclamó la castaña con un suspiro. Se sentía derrotada y sola.

Draco Malfoy habia desaparecido después de la batalla y nadie habia tenido noticias de él. En todo ese tiempo Hermione se habia mentalizado de que ella iba a criar a su hijo sin su padre.

 

Y para empeorar, después de tantas confusiones y errores, habia llegado a la conclusión de que su corazón era de Ron, después de todo, el pelirrojo habia sido el que habia estado a su lado en todo momento después de la batalla. Pero no podia ser egoísta y pedirle que fuera el padre del bebé.

Dispuesta a levantarse e irse al sofá a descansar, un dolor profundo casi hace que la chica caiga al suelo. Sintió que su ropa se mojaba.

-Por Merlín querida has roto aguas y los chicos aún no han vuelto.-exclamó preocupada Molly ayudándo a la castaña a moverse.-Hay que controlarte las contracciones...-explicó mirando el reloj.

-Señora Weasley, ¿esto duele mucho?-preguntó Hermione respirando con dificultad a causa de los calambres que la envolvían.

-Si no vienen pronto para ayudarme a llevarte a San Mungo, me temo que lo tendrás de parto natural.-dijo preocupada mientras lo preparaba todo para la llegada del bebé: Toallas, agua caliente...

-¿Sin anestesia?-exclamó Hermione asustada mientras otra contracción la hacia gritar. Sentia que se iba a morir y aún no habia llegado lo peor.-Señora Weasley avise a alguno de los chicos... yo esto no lo voy a poder resistir.-exclamó con miedo.

-Hermione, escuchame cielo, sé que esto es muy doloroso pero tienes que estar tranquila, avisaré a los chicos, pero necesito que mantengas la calma, ¿de acuerdo?

La castaña asintió, estaba aterrada pero al final valdria la pena.

Con ese pensamiento se acomodó en el sofá de tal forma que Molly podia examinar si el bebé asomaba la cabecita o no.

Contracción a contracción, Hermione aguantó el dolor como pudo. Molly le decia que si tenia que gritar que lo hiciera, que se desahogara. Cuando llegó el momento de empujar para que el bebé naciera, Hermione miraba el reloj sin poderse creer que hubieran pasado siete horas, ya casi estaba anocheciendo pues Molly habia encendido las luces de la casa. La chica sentia que todas sus fuerzas se iban con cada contracción y no sabia si le iban a quedar para empujar.

-Creo que llegó la hora, has dilatado lo suficiente.-dijo la señora Weasley.

-No sé si puedo...-dijo aún mas asustada. En ese momento la valentia de Gryffindor la habian abandonado.

-Si vas a poder, por tu hijo, asi que cuando te venga una contracción, empuja con todas tus fuerzas.-explicó

Hermione sintió que venia una contracción y empujó. El dolo que sintió era indescriptible y pensó que preferia un cruciatus antes que pasar por aquello de nuevo.

-Puedo verle la cabecita, empuja un poco mas.-pidió la señora Weasley.

Otra contracción llegó y Hermione volvió a empujar, sentía como si se partiera en dos.

Escuchando el llanto de un bebé, perdió el conocimiento.

Abrió sus cansados ojos con el sol dándole en el rostro. Reconoció el lugar como la habitación que ocupaba con Ginny, sentía cada parte de su cuerpo adolorido y apelando a sus pocas energias consiguió sentarse en la cama. Una parte de su cuerpo se resintió al quedar sentada así que con cuidado se recostó apoyando su cabeza en el cabecero de la cama. No podia creer que hubiera tenido a su hijo en un parto natural sin anestesia ni nada. No entendía como habia mujeres que tenian mas de uno... era de locos pasar por tanto.

 

La puerta llamó su atención y con emoción vió a Ginny entrar con el bebé en brazos arrullado en una mantita de color azul. No pudo evitar que las lágrimas hicieran acto de presencia.

-Mamá ya despertó.-exclamó la pelirroja de los Weasley sentándose al lado de su amiga y pasándole al bebé con cuidado.

Hermione no podia parar de llorar al ver a su pequeño bebé por fin en sus brazos despues de tanto ajetreo que habia tenido durante su estado.

Sus manitas estaban cerradas en un puño mientras abria sus pequeños ojos. Se podia ver un pelo castaño mientras que el color de ojos aun no estaban definidos del todo.

-Abajo estás como locos con él, se a robado el corazón de todos.-explicó Ginny con una sonrisa.-¿Cómo lo vas a llamar?

-Creo que le llamaré Marcus.-contestó la castaña

-Está bien.-dijo encogiéndose de hombros.-Bienvenido al mundo, Marcus.-dijo la pelirroja.

Habia pasado la primera semana desde el nacimiento del pequeño Marcus. Todos en la Madriguera ayudaban a la joven mamá a cuidar bien del bebé que nada mas nacer conquistó a todos los que allí habitaban. Pero Hermione no podia dejar de pensar en el padre del pequeño. Draco Malfoy seguía sin dar señales de vida por ningún lado. Harry y Ron intentaban por todos los medios averiguar el paradero de él pero sin exito.

-Le pregunté a Kingsley si saben algo de los Malfoy, pero dice que es como si se los hubiera tragado la tierra. Se presentaron al juicio pero al declararlos inocentes se marcharon, al parecer fuera de Londres.-le contó Harry una tarde después de dormir al pequeño. Ambos estaban en la cocina mientras los demás preparaban una cena especial por el embarazo de Fleur.

-No lo entiendo. Ni siquiera sé si tiene idea de que Marcus ha nacido, no sé siquiera si piensa aunque sea en él.-dijo plasmando la tristeza que sentia en sus palabras.

-Hermione, eres como la hermana que nunca tuve, y estoy seguro de que nadie te dejará sola. Puedes contar con nosotros para lo que sea, no cuidarás sola al bebé.-dijo el chico con seguridad intentando consolar a su amiga.

-Gracias Harry. No sé que haria sin vosotros.-le contestó sonriendo.

Llegando la madrugada, Hermione dormia tranquilamente. Su hijo se acababa de dormir y esperaba que no despertara hasta el amanecer.

No se dió cuenta de que alguien entraba en la habitación que ahora ocupaba con su bebé y que tomaba a este en brazos. El desconocido lo miró con profunda ternura.

Marcus despertó y empezó a llorar suavemente molesto por la repentina visita. Hermione despertó y se asustó al ver que alguien tenia a su hijo en brazos. Tomó su varita dispuesta a hechizar al bastardo que se atreviera a tocar a su bebé, pero algo la detuvo.

El desconocido dejó suavemente al bebé de nuevo en su cuna y la luna iluminó su perfil. Hermione no pudo evitar emocionarse ante la inesperada visita.

-¿Qué haces aqui?-preguntó cruzándose de brazos y demostrando que estaba enfadada.

-¿Por qué siempre me preguntas lo mismo? ¿Acaso no es obvio?-preguntó Draco señalando a su hijo.

-Quiero saber por qué ahora. Marcus nació hace una semana.-dijo la chica exasperándose

-¿Marcus?-preguntó.-No está mal.-dijo después de unos segundos.

-Malfoy.-le dijo al ver que empezaba a irse por las ramas.

-Está bien.-se rindió.-No me atrevia a volver a verte.-confesó

Hermione sintió como si se habriera un agujero en el suelo y este se la tragara.

-No te entiendo.-murmuró evitando que sonara muy lastimero.

-No sabia si después de este tiempo que estuve fuera me volverias a aceptar. No sabia que hacer, me dió mucho miedo cuando acabó la guerra. No sabia lo que iba a pasar después del juicio contra los mortífagos y contra mi familia. Me asusté, por que a pesar de que nos declararon inocentes, los demas empezaron a mirarnos mal y no podia permitir condenaros a los dos a una humillación.

Hermione lo escuchaba sin decir palabra. La castaña no sabia como sentirse ante aquella declaración.

-¿Y qué te ha llevado entonces a volver?-Murmuró Hermione

-Tú. No podia apartarte de mi mente, incluso juraría que escuchaba un bebé llorar de noche.-dijo riéndose.-En lo único que pensaba era en ti, en el bebé, en el parto, si estábais bien... Hasta que me encontré a Potter en el callejón Diagón.-confesó

-Pero me dijo que no te habia visto...

-Se lo dije yo.-interrumpió él.-Me dijo que estabas fuera de cuentas y no queria que se adelantara el parto, entonces llegó el Patronus de la madre de la comadreja diciéndo que estabas de parto, y antes de que tu amigo reaccionara yo me fui.

Ambos se quedaron en silencio. Hermione no sabia que decirle y él agradecia que estuvieran a oscuras, nunca se hubiese atrevido a contarle aquello mirándola a la cara.

-Las ansias de veros me corroía por dentro. Pero aun estoy asustado. Lo único que tengo para ofreceros es la mansión Malfoy pero sé que tu no querrías volver y un poco de dinero. Aunque podríamos vender la casa...

-¿Me estás ofreciendo vivir contigo?-preguntó la chica sin poder creérselo.

-No.-dijo él sentándose esta vez al lado de ella.-Te estoy pidiéndo que seas mi esposa, si estás dispuesta a empezar de cero conmigo y formar nuestra propia familia y olvidarnos del pasado.

Hermione sintió como su corazón empezaba a latir con fuerza ahogando cualquier palabra que intentara salir.

El chico veía que ella no contestaba.

-Claro que si no quieres...-dijo él desanimado

Hermione viéndo que él iba a interpretar su silencio como un no, lo cogió por la nuca y besó aquellos labios con los que tanto habia soñado esos meses sin verlo.

Ambos se besaron con desesperación, demostrándose lo mucho que se habian extrañado y los que sentian el uno por el otro sin necesidad de palabras.

Los dos se separaron por falta de aire.

-Te quiero.-susurró el rubio en los labios de ella.-Ya sé que he tardado mucho en decirtelo, pero no era fácil. No se podian cambiar seis años de llevarnos mal de la noche a la mañana.

-Lo sé, yo también estuve muy confundida, incluso estuve a punto de decirle a Ron que fuera el padre de Marcus.

-¿Que qué?-gritó el chico obviamente enfadado.

-Shh.-le calló Hermione.-Pero no lo hice, mi corazón te necesitaba a ti.-confesó ella pero notaba que el rubio seguia molesto con su declaración. No pudo evitar reírse.

-Si claro, encima te ries de mi.-exclamó

La castaña lo volvió a besar, no sabia si eran el exceso de hormonas que tenia por el embarazo que su cuerpo reclamaba al rubio. Draco también lo sintió y no se resistió ante el deseo de ella.

 

-¿No te haré daño?-preguntó preocupado.

-No lo creo, el médico me dijo que estaba muy bien para haber tenido al bebé de manera natural.-susurró ella acariciándo el pecho de él por debajo de la camisa que llevaba.

-¿Te dolió?-murmuró dejándose llevar por ella

-Fue horrible.-dijo mordiendo el lóbulo de él arrancándole un suspiro de placer.-Pero mereció la pena cuando vi su carita. Aunque, si me vuelves a dejar embarazada de nuevo, te mato.-amenazó ella arrancándole la camisa de un tirón para hacer énfasis en sus palabras.

-La próxima vez diré que te pongan anestesia, no podemos dejar que Marcus se crie solo.-dijo él divertido ante la nueva faceta agresiva de la castaña.

-Pues lo tendrás tú, por que no pienso pasar por lo mismo.-contestó mordiéndo el cuello del rubio.

El chico se dejó de palabras y entró a la acción, pronto haria que la chica olvidara hasta su nombre.

Aún era muy pronto y tenia que disfrutar de su futura esposa y de su hijo sin amenazas de ningún tipo y luego, cuando menos se lo esperara ella, hiría a por el segundo.

Ante ese pensamiento, el chico sonrió mordiendo el cuello de ella mientras la escuchaba gemir.

Y desde luego, agradecia al destino que hubiese puesto a aquella leona en su camino.

Malfoy paseaba con su hijo por los jardines. Marcus que acababa de cumplir los cuatro años corría por el jardin detrás del hijo de Harry y Ginny, James Sirius. El pequeño tenia apenas un año y sus padres ya esperaban al segundo. Draco se reía de los dos pequeños, su hijo corría para ver si James lo alcanzaba, pero éste que apenas habia aprendido a caminar, daba muchos traspiés y se caía, entonces Marcus paraba y lo ayudaba.

El rubio se sentó en un banco que habian colocado en el jardín y viendo a los dos jugar llegaba a la conclusión de que el haber dejado a la castaña de nuevo en estado no habia sido una equivocación. Su hijo quería un hermanito desde el mismo momento en el que nació James Sirius y mientras su madre se negaba a volver a pasar por lo mismo, el rubio queria hacer feliz a su hijo.

Y ahi estaba, sentado, vigilando a los niños mientras su esposa daba a luz al nuevo Malfoy. Con una sonrisa pícara recuerda el momento en el que ella se dió cuenta de que estaba embarazada y casi le manda una imperdonable, estaba furiosa y asustada al mismo tiempo, no queria pasar por aquello, habia terminado traumatizada.

Mientras lo recordaba, jugaba con la varita de la castaña entre sus dedos, habia sido una buena idea después de ver como le dejó a Harry el hechizo que le mandó la pelirroja en el parto de James.

-¿No vas a ir a ver a Hermione?-preguntó Harry sentándose a su lado y viendo a su pequeño hijo jugar a la pelota con Marcus.

-Hasta que el bebé no salga, no.-sentenció él con una sonrisa.-Todavia me acuerdo de como te dejó la pelirroja.

Un escalofrío recorrió el cuerpo del moreno.

-Entonces será mejor que no subas hasta mañana. Hemos tenido que rogar al doctor para que se quede.

-¿Y eso?-se extrañó el rubio

-Le ha pegado una patada en la cara cuando se ha asomado para ver si se veía la cabeza del niño.

El rubio se echó a reir y luego el moreno se contagió riéndose él también.

-¿Piensas de nuevo dejarla embarazada?-preguntó Harry

-Tu has dejado en estado de nuevo a la pelirroja arriesgandote a que te hechice como la última vez. Para la próxima, pediré que le hagan la cesárea y todos estaremos a salvo.

Vió la cara de incredulidad del moreno.

-Quiero una niña.-se justificó él provocando que el moreno rodara los ojos.

-¿Y qué posibilidades tienes de tener una niña?-preguntó Harry

-Las mismas que las tuyas, Potter.

Ambos se quedaron en silencio pues vieron que el doctor se acercaba a ellos evidentemente muy enfadado. Malfoy tuvo que reprimir la risa de ver al médico con la nariz hinchada por culpa de la patada de su mujer.

-Enhorabuena, a sido varón y muy sano.-dijo atropelladamente debido al mal humor que tenia.-Y le recomiendo señor Malfoy que o bien deja de tener hijos o busque otro médico. Yo no pienso volver a atender a esa horrible mujer.

Harry detuvo al rubio que se habia enfurecido al escuchar como hablaba de Hermione mientras el médico, ajeno, se alejaba a paso ligero.

Draco llamó a su hijo de tal manera que este lo miró asustado.

-Perdona.-dijo soltando un suspiro acercándose al pequeño.-¿Quieres ir a ver tu hermanito?

-Si papi.-y echó a correr hacia la casa.

Harry cogió a su hijo en brazos y caminó junto a Draco hasta la casa. El moreno le dió una palmada amistosa en el hombro.

Marcus abrió la puerta de la habitación emocionado y se acercó a la cama de su madre. Ginny lo subió a ella y este gateó hasta acercarse a su madre.

Hermione abrazó a su hijo y le besó en la frente.

-Marcus te presento a tu hermanito.-le dijo ella acercando al bebé.

El pequeño recién nacido era de piel muy blanca, igual a la de su padre y a Marcus, la única diferencia que veia Hermione en su nuevo hijo era que este parecia ser rubio.

-Pero es muy pequeño, no puedo jugar con él.-dijo él inocentemente mirando a su madre.

Hermione se echó a reir por las palabras de su hijo.

-Bueno, James también era asi de pequeñito y ahora puedes jugar con él ¿no?

-Si.-contestó

-Solo tienes que ser paciente y esperar a que tu hermanito crezca un poco.-dijo esta vez Ginny que tenia una panza enorme.

Mientras Ginny y Hermione conversaban con Marcus, Draco se acercó al bebé y sonrió. Era tan lindo como lo habia sido Marcus. Por un momento, sintió un malestar por no haber estado cerca de ella cuando nació su primer hijo, pero pronto se le pasó cuando su esposa le sonrió.

Se sintió feliz como nunca antes lo había sido. Amaba a su esposa, adoraba a sus dos pequeños y esperaba que pronto llegara su princesita. No se habia equivocado en su decisión de volver a buscarla, se habria perdido mucho: la curiosidad tan enorme que tenia Marcus, la calidez y el cariño de ella, el cariño con el que trataba a su hijo y mas cosas que no habria imaginado que viviría.

-¿Como se va a llamar?-preguntó Harry llamando la atención de todos.

Los dos padres se miraron y miraron al recién nacido.

-Scorpius.-dijo Hermione sonriéndole a sus amigos.

FIN

(Gracias a todos los que han seguido la historia)

El mordisco de la serpiente - Fanfics de Harry Potter

El mordisco de la serpiente - Fanfics de Harry Potter

Hermione caminaba por los fríos pasillos de Hogwarts. Frías lágrimas caían por sus mejillas, mientras sentía que su corazón se rompía en pedazos. La tra

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2023-02-27

 

El mordisco de la serpiente - Fanfics de Harry Potter
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