El Reflejo del Espejo de Oesed - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

El Reflejo del Espejo de Oesed

D

e nuevo no podía dormir. Era de esas noches, donde aunque tomara todas las precauciones posibles- beber chocolate caliente, ponerse sus calcetines más suaves y su pijama más cómoda- no podía pegar un ojo. Dio una última vuelta en su cama, dándose por vencido. Otra noche de insomnio, pensando en la oscuridad que lo rodeaba.

En noches así, no podía evitar recordar sus ojos. Tan oscuros, con un brillo único en ellos. No había vuelto a ver ojos tan perfectos así en toda su larga vida.

En serio, cuanto lo extrañaba. Especialmente en la noche, cuando sus sueños lo atormentaban y lo seguían como abejas tras la miel, era ahí, entre las tinieblas, cuando lamentaba haberlo amado tanto, y luego perderlo de una manera tan cruel.

 

Se levanto de su mullida cama, y se puso una bata de terciopelo azul oscuro sobre la ropa de dormir. De nuevo, exploraría el castillo, dejando llevar por sus pensamientos.

Sabía que no era correcto obsesionarse con algo, o en este caso, con alguien. Pero aun, su corazón se aceleraba pensando en él, en sus ojos oscuros como la boca de un lobo, su cabello rizado y rubio, brillante como el sol. Sus labios, delgados y apasionantes comunicadores de su voz, la cual era el sonido más increíble de todos. Él era simplemente perfecto. Pero ahora estaba muerto.

El Espejo de Oesed lo esperaba en el mismo lugar de siempre, llamándolo a saciar su más enorme deseo, que le apuñalaba el alma todas las noches. Lo necesitaba a él, solo a él. Hizo aparecer con su varita una cómoda butaca y se sentó en ella, contemplando el reflejo que el espejo le ofrecía. La noche, era tranquila, ni un ruido se escuchaba en el castillo. Hogwarts dormía en paz esa noche.

A veces solo quería morir e irse con él. Así dejaría de extrañarlo, y por fin podría mirar el brillo de esos ojos. Por fin podría tocar esa piel, y tener a ese hombre entre sus brazos. Pero aun no podía morir, debía cuidar el Mundo Mágico. No era su momento de morir aún.

En ese momento, las puertas de la habitación se abrieron en silencio. Albus sabía que era lo que sucedía: Harry Potter volvía al Espejo de Oesed. El muchacho, bajo la capa invisible, se quito dicha capa unos cuantos pasos frente al espejo, se sentó, y se quedo quieto, observando su mayor deseo.

- Entonces devuelta otra vez, ¿no, Harry?

El muchacho de gafas y ojos verdes, se sobresaltó, y con los ojos más abiertos de lo normal, busco al dueño de la voz. Albus le sonrió aun mas, dándole confianza. Harry Potter tartamudeó una disculpa.

Que difícil era pedir perdón. Pero con el perdón, las heridas se cerraban, y formaban cicatrices que aún estaban ahí. Con el paso de los años, las cicatrices se borran. Las heridas de Albus seguían abiertas, después de todo.

Jamás olvidaría el día en que lo conoció.

La famosa escritora de Historia de la Magia, Bathilda Bagshot, cuidaría de su sobrino, Gellert Grindelwald. El joven estudiante de Durmstrang, un muchacho listo. La mujer llego un día a casa de Albus, deseosa de regalarle a Ariana un pastel de calabaza. La escritora iba acompañada de un joven de ojos oscuros, con un brillo inteligente y perseverante, el chico tenía el cabello rubio y rizado hasta los hombros.

 

A penas Albus lo vio, y su corazón dio un pequeño brinco. El muchacho rubio y atractivo le sonrió. Por primera vez en su vida, Albus se sintió nervioso. Pero es que, simplemente, ese chico tenía algo diferente.

Albus Dumbledore, joven inteligente de cabello cobrizo, de los mejores estudiantes de Hogwarts, se hizo gran amigo del misterioso Gellert. Tal como Bathilda había supuesto, ambos se llevaron muy bien.

Gellert era perseverante y ambicioso, algo que llamó mucho la atención del joven Dumbledore. El joven Albus, no se cansaba de escuchar a su amigo. No había persona más interesante que Gellert Grindelwald. Porque Gellert era único, simplemente único y especial. Tan listo, tan interesante, tan perfecto, tan atractivo

Pero
¿Qué demonios estaba diciendo? ¿Perfecto, atractivo? ¿Consideraba a su amigo de verano "atractivo"? Y Ariana pasaba día, tarde y noche, sola, llorando por su soledad y su desgracia
Pero, no, Ariana no importaba ahora. Abertforth la cuidaría, puesto que sus padres habían muerto. Albus, mientras tanto, estaba organizando con Gellert algo "por el bien de todos"

Gellert estaba obsesionado con las Reliquias de la Muerte, extraños aparatos mágicos y poderosos. Albus nunca había sentido algo tan extraño: la desesperación de que Gellert le hiciera más caso, que hablaran más tiempo, que lo mirara siempre
Albus haría lo que fuera porque Gellert lo considerará más
"especial". Se interesó en los mismos gustos del muchacho rubio.

¿Qué era ese sentimiento? ¿Por qué sentía un cosquilleo en la piel cuando sus dedos rozaban los de su amigo? ¿Por qué no podía dejar de pensar en él día y noche? ¿Por qué lo consideraba tan perfecto, y deseaba con toda su alma permanecer a su lado por toda la eternidad? La respuesta llego al final del verano.

Ya no hacia el mismo calor de antes, y los árboles dejaban de ser tan verdes, pero seguía siendo verano. Quizás el sol era más oscuro, y el azul del cielo, se torno gris. ¿O eran solo ilusiones? Gellert regresaría a Durmstrang, y Albus no podía evitar sentirse así
No quería separarse de su amigo. No quería separarse de él nunca jamás. De todas maneras, el día llego.

- Te enviare cartas seguido. Tenemos mucho que hablar sobre las reliquias, Albus. - dijo Gellert.

¡Oh! Que bella sonaba su voz, al pronunciar su nombre: Albus. El de cabello castaño, se sintió nervioso, mientras movía los pies extrañamente. ¡Le enviaría cartas! Vaya, Albus, ¿Por qué tan emocionado? Después de todo, no debía emocionarse como una adolescente
Él no era una adolescente enamorada
Pero, pero, daría lo que fuera por ser en quien Gellert pensará. "Piensa en mí
por favor, nunca dejes de pensar en mi."

Ojala pudiera decirle esas palabras. Pero no, es decir
¡eso no era normal! ¿Por qué veía de esa manera a su amigo? ¿Qué era ese tipo de atracción tan extraña? No era correcto, entre ellos. Especialmente, entre ellos.

Abertforth, mientras tanto, estaba furioso. Su hermano "perfecto" era un completo patán. Ariana sola, mientras él pasaba el verano con su amigo. Era más de lo que Abertforth pudiera soportar y más de lo que Ariana merecía.

Encaro a Albus, interrumpiendo la despedida de Gellert y su hermano.

 

- ¡Tan solo te ocupaste de nosotros unas semanas, hasta que llego él!- acuso Abertforth, mirando con desprecio al joven Gellert. - ¡Todos creen que eres una persona perfecta, pero
!- bajo la voz, hasta convertirla en un susurro de odio.- Pero solo están planeando hacer daño. Están usando magia oscura. ¡Deja de admíralo, Albus! ¡Tan solo te está usando!

- ¡Abertforth!- dijo Albus, asustado. Pero Gellert, saco con un limpio movimiento su varita mágica y apunto a Abertforth con ella. Comenzó a dar rápidos pasos hacia el hermano de Albus, obligándolo a retroceder hasta acorralarlo.- ¡Gellert, no!

- Yo te mostrare lo que es magia oscura. Ni tú, ni nadie impedirán que yo logre mi cometido.- le murmuro con odio Gellert. Acerco más su varita a Abertforth. Abertforth dejo caer una gota perlada de sudor por su frente. Albus, estaba congelado. ¿A quién debía apoyar? ¿A su hermano? ¿O a su Gellert?- ¡Crucio! Cine de Calidad gratis

- ¡No!

Abertforth comenzó a gritar, como si estuviera siendo quemado en carne viva. Se tiro al suelo, donde comenzó a retorcerse, arqueando la espalda, gritando, luchando por respirar. Su grito era continuo, lleno de dolor. Con un movimiento de la varita, Gellert hizo elevar a Abertforth por los aires, donde su grito se intensifico. Lo más extraño, era la sonrisa en el rostro de Gellert.

- ¡¿Quieres amenazarme ahora?!- grito Gellert. Albus estaba congelado, sin saber qué hacer. De pronto, la varita en su mano pesaba tanto como un abeto y quemaba como el fuego más vivo. Debía detener eso, pero
¿Cómo lo detendría?

- ¡Gellert! ¡Para, Gellert, no! - fue lo único que logro salir de su garganta. Gellert lo ignoro, mientras el grito de Abertforth se hacía más fuerte, más doloroso, por los aires. Albus miro su varita, y apunto a Gellert con ella.- ¡Desmaius!

Un rayo rojo salió de su varita. Entre la confusión - los gritos de Abertforth, las palabras de Gellert- se escucho un grito. Pero no el que Albus esperaba escuchar.

Si, quizás había descuidado a Ariana. Si, quizás se había obsesionado con Gellert. Si, quizás había olvidado a su familia. Si, quizás había cometido errores. Pero, pero apenas ahora, se daba cuenta de ellos. Un grito agudo, de niña pequeña, corto el aire, como un cuchillo.

Albus corrió hacia ella, Gellert había dejado de usar la maldición contra su hermano, y Abertforth estaba desplomado en el suelo. Ariana, con sus ojos tristes, miraba a su hermano mayor.

- A
Ariana.- tartamudeo. La niña le lanzo una última mirada. ¡Ariana moriría! Y luego cerró los ojos, como si fuera a dormir. Sus mejillas se quedaron pálidas. Y entonces, su corazón bombeo sangre por última vez. Ariana soltó un último suspiro, y murió, como una pequeña ave emprende su vuelo. Y nunca regresa.

Albus comenzó a llorar. Nada de lo que hiciera, reviviría a Ariana. Estaba muerta
y por su culpa. Sintió una mano en el hombro, automáticamente supo que era Gellert.

Entonces, un grito desgarrador, de dolor inmenso, aun más que en la maldición cruciatus, llego a sus oídos. No supo como paso, pero de pronto, Albus sintió un golpe fuerte en la nariz, escucho un crujido, y sintió dolor, mucho dolor. Pero no tanto como el que sentía en el corazón. Un líquido caliente le corrió por la nariz. Dejo caer la varita, y se bajo la cabeza, avergonzado.

 

Aquella noche, Albus se quedo solo en su habitación. El funeral de Ariana seria al día siguiente. Quería estar solo.

- Lo siento.- dijo una voz. Albus lo sabía: Gellert. No dijo nada, y Gellert se sentó junto a él. - Fue por el bien de todos.

Albus suspiro. No era el momento de hablar de eso.

- Escucha yo
lo que dijo Abertforth sobre mi
sobre nosotros
- comenzó Gellert. Albus siguió ignorándolo, mientras una lágrima caía por su mejilla. - Albus - lo llamo Gellert. ¡Oh! Esa forma en que decía su nombre, tan irresistible. Gellert le puso una mano en el hombro. Pero, luego, acerco su mano lentamente a su mejilla. Albus se sobresalto al contacto, su corazón comenzó a latir rápido. - Albus.

Entonces, Gellert unió sus labios con los de Albus. Se unieron en un beso de amor, un beso de unión, un beso de pasión
pero, sobre todo, un beso prohibido. Hombre y hombre, ambos, mostrándose su amor, en un beso.

Entonces, Albus sintió que por fin, todas sus dudas se disipaban. Amaba a Gellert, con todo su corazón. Jamás creyó que enamorarse seria así
así de especial. Ahora, Gellert y él se separarían. Y no se volverían a ver, jamás. Por el bien de todos.

Se separaron, sabiendo que quizás sería el único y último beso entre ellos. El roce único y perfecto.

- Por el bien de todos. - dijo Gellert, antes de desaparecer.

Después de eso, no hubo cartas, a excepción de una. Pero Albus Dumbledore no fue capaz de aceptarlo. Gellert le pedía ser su socio, su compañero en la búsqueda y conquista del Mundo Mágico Quizás Abertforth tenía razón. Abertforth tenía razón, Gellert solo quería usarlo, el rubio lo había enamorado intencionalmente, lo había besado, para así asegurarse de tener el poder de Dumblendore de su lado
¿Seria eso en verdad lo que había hecho Gellert? Pero, a Albus la idea de ser el socio de Gellert le resultaba terriblemente tentadora. Siempre juntos, pero
rechazados por el Mundo Matico. Traicionaría la memoria de Ariana. Albus nunca respondió la carta.

Gellert gano poder, asesinando a magos importantes. Se había vuelto un mago tenebroso, el más importante de todos. Su lema: Por el bien de todos.

Albus sabía que nadie podría detenerlo, solo él. Nunca dijo a nadie lo que sentía por Gellert, la fuerza de sus sentimientos, lo prohibido que era ese secreto
Trato de retrasar la batalla final, contra su amigo de verano, su único amor por toda la eternidad. Pero llego el momento.

Después de dejar de verlo por tanto tiempo, Gellert tenía los ojos hundidos y ojerosos. Los ojos de un asesino.

Dumbledore y Gellert se enfrascaron en un duelo mágico, que sería recordado por siempre en la historia. Dos rayos salían de sus varitas, y la magia venia de sus corazones.

- Por el bien de todos
Gellert, deja que el amor sea la magia más poderosa.- le dijo Albus. Entonces, Gellert, dejo de ser tan fuerte, tan poderoso. Su corazón volvió a latir. Sus manos temblaron y su varita dejo de lanzar el rayo asesino. Se tiro al suelo y murmuro tres palabras: Me rindo. Mátame.

Han pasado muchos años desde entonces, y el corazón del viejo Albus sigue siendo tan enorme y enamorado. Nunca había sentido algo así, y sabía que a pesar de que Gellert estuviera muerto, seguiría amándolo hasta el final, hasta que la muerte los volviera a unir.

Gellert murió en Nurmengard, prisión mágica, en manos de Voldemort.Vaya. Quizás esas "locuras prohibidas" de jóvenes, que Albus había vivido, no eran más que puras y simples decisiones. ¿Destino? No importaba. Para Albus, siempre, la mayor fuerza de un mago, estaba en la fuerza de su corazón. Y lo demás, no importaba en absoluto.

Albus no sentía otro motivo para vivir. Había dejado que Hagrid fuera guardabosques después de su expulsión, porque sus ojos se parecían a los de Gellert. Pero no, no eran los mismos. ¡Que daría por encontrar otros ojos así!

- ¿Qué es lo que usted ve cuando se mira al espejo?- pregunto Harry. El Espejo de Oesed, muestra el más profundo y desesperado deseo del corazón de quien se mira en el.

Albus sonrió. Definitivamente, Harry era un buen muchacho. Albus Dumbledore, Director de Hogwarts, famoso en el Mundo Mágico, mago poderoso e inteligente
¿Qué le podría faltar?

- ¿Yo? Me veo sosteniendo un par de gruesos calcetines de lana.

Albus miro el espejo, por última vez en esa noche. Era curioso cómo se obsesionaban las personas
Él, en lo personal, con ese par de ojos oscuros, que no había vuelto a encontrar. El reflejo del Espejo de Oesed, le mostraba a sí mismo, tomado de la mano con Gellert. Ariana, Abertforth y sus padres, Kendra y Percival, rodeaban a la pareja, todos sonrientes, de nuevo juntos.

Luego, recordó
Había unos ojos oscuros en Hogwarts. Eran unos ojos tan confiables, que confiaría en ellos para siempre. Para siempre

Cuando Albus volvió a mirar El Espejo de Oesed, vio a otra persona en el lugar de Gellert. El profesor más odiado de Hogwarts, mortífago, enamorado de Lily Evans
Severus Snape y sus ojos oscuros y confiables.

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e nuevo no podía dormir. Era de esas noches, donde aunque tomara todas las precauciones posibles- beber chocolate caliente, ponerse sus calcetines más suaves

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2023-02-27

 

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