El regalo perfecto - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Aquel día veinticuatro de Diciembre de 1980, yo estabasentada frente a la cuna de Harry, tratando de dormir. La noche anterior habíallorado sin cesar hasta, prácticamente, amanecer. No había querido despertar aJames, quien estaba cansado después de haber ido a una misión por la Orden del Fénix.Había tenido que quedarse vigilando una casa durante toda la noche, viendoquiénes entraban o salían; merecía descansar hasta la tarde.

Estaba todo muy silencioso, cuando salí de la habitación.Miré el árbol de Navidad que estaba en el centro de la sala de estar, decoradopor mi esposo y yo. Era una fecha especial el día siguiente, y no podía estarmás ansiosa por ello: era la segunda Navidad que pasaría junto al hombre queamo, junto a aquel hombre que me hacía tan feliz. Si bien no era la primera,estaba tan emocionada como aquella vez.

 

Sentí ruidos en la habitación contigua, supuse que James sehabía despertado. Miré la hora: era casi mediodía; no debería levantarse. Suspiré.Como buena esposa, debería haberle tenido, siquiera, el desayuno. Eso hice acontinuación. No especificaré lo que preparé, pero es el típico desayunoinglés. Por si no lo saben, siempre hay unas tostadas entremedio.

Oh, Lily sonrió James, caminando hacia la mesa ysentándose en la silla más cercana a mí. Me besó tiernamente. Sirius deberíasaber lo bueno que es tener una esposa. Se pasa todo el día reprochándome porno poder hacer nada "malo". O por tener que rechazar las miles de chicas que seme lanzan a los brazos.

¿Miles? pregunté, riendo. James asintió, sorbiendo unpoco de café . Sirius debería bajar un poco la cabeza
¿Cuándo será el día enque le tomen las riendas?

¿Tomarle las riendas a Sirius Black? Rió James. Le imitécon gusto , me gustaría ver eso
dime, ¿dormiste bien?

Sí, pero me hiciste falta murmuré, levantándome y acercándomea James. Le coloqué las manos en sus hombros y comencé a masajear . Estástenso. Debiste haberte quedado acostado.

No, debo ir a comprar los regalos de Navidad dijo, echandosu cabeza hacia atrás y cerrando sus ojos. Le besé la frente . ¿Sabes?, tengomuchas dudas sobre qué regalarte
creo que no fue muy buena idea regalarte algocada mes. Un chocolate, no tiene suficiente valor como para regalártelo, pueseres lo más importante en mi vida. Flores, siempre que puedo te traigo. Dime,¿qué quieres?

Tú tienes que regalármelo sonreí, pensando en mi regaloperfecto. Él me miró de forma penetrante y yo me pregunté si acaso podía leermi mente. De cualquier forma, saqué ese pensamiento de mi cabeza . Entonces,volverás a salir.

Sí, pero es para comprarles los regalos a Harry, Canuto(¿Sabes si alguna chica se metería en una caja de regalo?), Remus, Peter y a ti
me demoraré mucho, creo. Saldré después de las cuatro. Quiero ver a Harry despiertoantes, jugar un rato con él; no lo he visto desde ayer en la mañana.

Sonreí. Como padre, James era un amor. Cualquier niñohubiera querido tenerlo a él, aunque creo que, si era una niña, quizás lehubiera dado el complejo de Electra. Escuché como Harry lloraba, pero fue élquien reaccionó más rápido, yendo al instante para allá. Caminé hacia lahabitación de Harry, para poder observar cómo James le podía silenciar en unmomento de tanta desesperación por parte del bebé.

 

James lo tomaba de una forma que siempre lograba hacermesonreír, suspirar y mirarlo como si le viera por primera vez, enamorándome aprimera vista. Sabía que jamás, nunca, me arrepentiría de haberme casado conél, pues era mi felicidad. Pensé unos momentos en el único regalo que siemprehabía querido: una cajita musical. Hacia poco tiempo había visto una, perocostaba mucho, por lo que no la quise comprar; sin embargo en ese momento laquería, la deseaba, la anhela y me preguntaba qué iba a pasar si James no me laregalaba
¿Se lo reprocharía continuamente? Sí, eso haría, pero siempre comojuego para que James me la terminara comprando. Era la primera vez que queríaalgo con tantas ganas, hasta llegar a ese punto. Pero era mi sueño, un sueñoque nadie había hecho realidad.

Cerca de las siete de la tarde, James se fue apresurado, pueshabía olvidado ir a comprar lo que necesitaba. Justo cuando había salido,tocaron la puerta. La fui a abrir. Sirius ya estaba ahí, con su típica sonrisa,y con una botella de vino con una cinta de regalo. Como siempre, me abrazóbastante fuerte, casi hiriéndome. No se daba cuenta de que, cuando era así deafectuoso, llegaba incluso a lastimar. Pero me gustaba. Sirius era una personaque demostraba sus sentimientos, aunque sólo sea con las personas más cercanas;aquel círculo pequeño del cual yo ya formaba parte.

Al cabo de unos instantes llegó Peter, un poco más nerviosode lo habitual, y Remus, quien estaba un poco debilitado, quizás por lacercanía de la Luna llena. Muchas veces me daba pena su enfermedad y megustaría haberle ayudado. Lamentablemente, no podía, pues no había cura alguna,tan sólo podía ayudarle a curarse las heridas que el mismo se hacía, al nopoder capturar a algún humano.

James volvió en la noche, un poco entristecido. Con la sola miradame bastó para que supiera que no había conseguido lo que tanto había queridobuscar. No me importó, yo le sonreí con la mejor sonrisa que pude darle, puesme había dicho que no había conseguido el mío, pero que iba a volver a salir enla noche. Después de eso, no pude hacer que cambie de opinión. Él iba a ir ynada lo detendría. Él quería buscarme un regalo perfecto.

Cuando terminamos de cenar, todos nos fuimos a dormir.Sirius se quedó en el sillón largo. Peter juntó los dos sillones más pequeños,haciéndolos largos y Remus, por su condición, durmió en la cama de invitados.Yo me fui a dormir, sola, pues James había tomado su abrigo y había salido.

***

James caminaba por las oscuras calles de Londres, adondehabía llegado por medio de aparición. Necesitaba encontrar aquel regalo queLily siempre había querido. No importaba el precio que tuviera, mientras seaLily, la persona que más amaba, quien lo quisiera. Había leído su diario devida, pero sólo por su bien, pues la quería hacer feliz, pero las cajitasmusicales eran comunes, y todas iguales. Él buscaba una que nadie más tuviera,sólo su Lily, nadie más que ella, y sólo para ella. Resumen de Libros

El viento soplaba un poco más fuerte de lo común. Seescuchaban algunos villancicos de navidad a la lejanía, acompañados decampanillas y risas. Se llevó una mano a su bolsillo y sacó su reloj. Eranpasado las tres de la mañana, y todo estaba cerrado. Maldijo en voz baja.Quería el mejor regalo para la mejor mujer del mundo. Y había un solo lugardonde podría encontrarlo, pero llegar a ese lugar por la noche, era entregarseen bandeja de oro a los Mortífagos. No por ser navidad ellos no iban a andarpor las calles, disfrutando el ver a gente morir.

 

Entró al negocio y vio, a la lejanía, lo que tanto habíaestado buscando. Aquella cajita musical tenía tres espejos en donde labailarina se reflejaba, según le comentaba el vendedor. Tenía algunos diamantesincrustados en las puntas del lugar donde bailaba la figura, haciendo que laluz de la habitación se proyectara a través de las piedras preciosas. Lamelodía era única. Todo en esa caja era único. Y el precio valía la pena. Lahora valía la pena. Lily valía la pena.

La compró y la envolvió en un papel de regalo, saliendo dellugar con una sonrisa en el rostro. Sentía un silencio anormal, que se vioacompañado de un helado viento. Sintió miedo, por alguna razón, y no podíaevitarlo. Al final de la calle, detrás de él y a sus costados, habían Mortífagosriendo, al verlo tan feliz, solo. Eran más de diez contra uno. James no teníaposibilidades, y lo que más lamentaba, era no poder entregarle su regalo a suLily.

Avada kedavra laluz verde se reflejó en todo el lugar.

***

Abrí los ojos sentándome en la cama. Sentí las lágrimasderramándose por mi rostro y escuché mi propio grito. Mi respiración era másrápida de lo normal y transpiraba helado. Solté un sollozo sin poder evitarlo,aquel sueño había sido muy real. Miré a mi lado y vi que el lado de James estabavacío. Me levanté de inmediato, sin poder dejar de llorar. Había deseado tantoaquel regalo, que quizás James había sospechado. Y si algo le sucedía, no me lopodría perdonar.

Apenas llegué abajo, vi a mi James sonriéndome con un regaloen sus manos. Había abierto la boca, quizás al ver mi rostro, pero no le dejéhablar, tan sólo me tiré a sus brazos y le besé. Nuestros amigos nos mirabanextrañados por mi actitud, y más porque James estuvo a un pelo de botar elregalo, soltando un pequeño gritito.

Te tengo un regalo me sonrió estirándomelo. Yo no lo toméy lo volví a besar . ¿No quieres ver el regalo?

No. No me interesa.

Pero me costó encontrarlo se quejó, haciendo pucherito.Escuché un comentario de Sirius, algo enojado por mi poca curiosidad. Se moríapor ver qué contenía aquel paquete . Mi vida, míralo, por favor. Sé que teencantará.

Me gusta más tenerte a mi lado, James le susurré,volviéndolo a abrazar. Sabía que estaba confundido, porque no me abrazaba.Estaba perplejo por mi actitud. Siempre había sido curiosa con los regalos .¿Por qué no me regalas un te amo?

¡Que va! escuché la voz de Sirius. Tomó el regalo de lasmanos de James y lo abrió. Yo reí, pero James lo miró enojado . Mira, Lily,James te ha regalado una cajita musical
¡Que tierno! esto último lo dijo convoz de mujer. Todos reímos . Te acuso que ayer, mientras tú cocinabas

Cállate, Canuto.

James leyó tu diario de vida terminó Sirius, riendo.Quería que yo le dijera unas cuantas cosas a James, pero yo sonreí y le volví abesar.

Sí, siempre he querido una cajita musical susurré,observando aquella hermosa caja. La misma caja que me había querido comprar. Lamisma caja que había visto en mi sueño . Pero nada reemplaza el sueño de lafamilia feliz y unida que tú, James, me has cumplido. La caja musical valeprácticamente nada comparado con tu compañía, amor. Sin ti, mi navidad notendría sentido
sin ti o Harry, ¿crees que una cajita musical me alegraría lavida?

James me miró, con un brillo especial en los ojos. Pero yotenía razón. No importaba el regalo, sino quién lo regalaba. No importaba siera barato o caro, sino las ganas con las que te lo han regalado. Si fuera porel dinero, las familias pobres, las que viven en campamentos, sin comida,vivirían en un mundo sin felicidad. Pero no. Ellos siempre serían felicesporque estaban todos juntos y eso era lo que muchos no comprendían.

Los regalos son para decirte que el que te lo ha regaladoestá ahí, a tu lado, no importa la distancia, pues piensa en ti. Jamásimportará si está envuelto o no, pues lo que importa en la intención. Por todoesto, es lamentable pasar una navidad sin un ser querido, por eso se sufre,porque cuando los pierdes, es cuando te das cuenta que aquellos pequeñosregalos, que pudieron haberte decepcionado, valían más que lo que tu mente podíallegar a creer.

Mi regalo perfecto ya lo tenía desde hace mucho, desde queJames me dijo te amo y Harry vino al mundo. El regalo perfecto de alguien, nolo puedes ver ni oír, pues se siente, no se toca
y es la felicidad.


Bueno, espero que les haya gustado... es la mejor idea que se me ha ocurrido... en realidad es la primera, pero tiene lo que en muchas historias navideñas hay... algo para meditar. Recuerden el verdadero sentido de la navidad... y recuerden esto: feliz no es aquel que lo tiene todo, que tiene el mejor regalo, sino aquel que es feliz con algo pequeño... comentarios, please, quiero ver si les ha gustado...byebye!

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Aquel día veinticuatro de Diciembre de 1980, yo estabasentada frente a la cuna de Harry, tratando de dormir. La noche anterior habíallorado sin cesar hasta,

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2023-02-27

 

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