El Relato de... Potter: La Tumba Tenebrosa - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Lo de James


El tren empezó a moverse, y Harry caminó junto a él, observando la delgada cara de su hijo, ya sonrojada por la excitación. Harry siguió sonriendo y saludando, incluso aunque era un poco embarazoso, observando como su hijo se alejaba de él...

James se quedó quieto un segundo viendo a su hermano despedirse de sus progenitores. Salió de su ensimismamiento casi al instante en que este se produjo. Recorrió el pasillo buscando. Abrió un compartimiento en el que se encontraba un niño de aspecto tétrico, aburrido y frío.
Aquel niño llevaba el cabello castaño oscuro hasta los hombros y sus ojos, igualmente castaños, le hacían parecer monocromático. El joven podría parecer apuesto de no ser por esa impertinente mirada de que preferiría estar en cualquier otro lugar. Al ver a James saltó de su asiento y sacó la varita mágica apuntando al muchacho que sonreía burlonamente desde que entró en el compartimiento.
-¡Tranquilo Ántigüis!- le dijo, pero al instante tuvo que apartarse de un maleficio que le habían lanzado.- Sólo buscaba a Fred ¿lo has visto?...Hum
no creo, esas lagañas no tejaron ni siquiera golpearme con tu hechizo, así que supon

Otro rayo de luz fue a dar contra James que lo esquivó. Pero el rayo rebotó y golpeo de lleno en la cara de

-¡Bien hecho Fred!- exclamó James dirigiéndose a la persona que había realizado el encantamiento escudo en el pasillo.-Míralo lleno de furúnculos.- menciono con una sonrisa, viendo al chico que se levantaba del suelo con una mirada de rencor.
-Bueno ahora está más guapo.- dijo Fred mientras salían del compartimiento, pero lo bastante fuerte para que dentro le oyeran.
-Vaya, no lo vas a creer, dicen que McGonagall se retirará este año.
-¡Increíble! Siempre me tuvo un cierto cariño a pesar de que tuve que estar tanto tiempo en su despacho.
-Se llevara buenos recuerdos de nosotros.- dijo Fred con aire nostálgico.
-¿Y Roger?- le preguntó James.
-¡Ah! Él no vendrá hasta mañana si no es dentro de unos días. Me mandó una lechuza, pero no me explicó que le paso.- agregó al ver la cara de su amigo.
Encontraron un compartimiento libre donde se quedaron el resto del viaje. Cuando el carrito de las golosinas pasó se compraron un poco de todo mientras discutían que harían para esas navidades, ya que, como era su costumbre, pasaban la navidad en casa de alguno de sus compañeros. Hablaron sobre como iba a ser la despedida a la profesora McGonagall si se retiraba ese año.
-
pero primero hay que enterarse si es verdad. No querrás gastarle una sorpresa de esa magnitud a alguien por un motivo inventado ¿o si?- preguntó Fred arqueando una ceja, con lo que quedó patente su parentesco, pues Fred era igual a su padre: pelirrojo, barbilla un tanto aguda, nariz un poco afilada y un gran sentido del humor; mientras que James tenía un tanto de su padre, pero más de su madre, pues parecía que lo único que heredo de su padre era el pelo negro azabache que, aún siendo de ese color, era perfectamente lacio y un tanto largo.
-Bien
- pensó.- Blaise tiene que saberlo, estoy seguro.- Fred se soltó a reír descontroladamente.- ¿Y cómo piensas sonsacarle esa información.
-Se te olvida que
-se cortó y sonrió con complicidad.- Te dejaré con la intriga ¿de acuerdo? Será sorpresa. Pero mi plan no fallara, te lo aseguro.
-Con que secretos ¿eh? Pues recordé algo que te iba a decir, pero mejo lo verás en el banquete.
-No piensas arruinarlo ¿o sí?- dijo James, cambiando su mirada de complicidad por una de miedo.
-No se me ocurriría.
Faltando poco para que llegaran a Hogwarts, se vistieron con las túnicas del colegio, y recibieron la visita de Albus.
-¡James! Por fin te encuentro James.- dijo sentándose al lado de su hermano.- ¡James
!
-¡Vaya, Al! No recordaba que este año empezabas en Hogwarts.- dijo Fred, a quien la intromisión de Albus lo había tomado por sorpresa.
-¡Vaya!¡Yo tampoco me acordaba de nada!- dijo, fingiendo asombro y abriendo mucho los ojos, James.- ¡Como has crecido hermanito!- terminó, él y Fred se desgastaron en risa aunque el menor no parecía divertido, mas bien preocupado.
El tren aminoraba la marcha mientras Al salía del compartimiento dejando a su hermano y primo riéndose.
Al llegar a la estación de Hogsmeade James percibió algo que anhelaba ver desde que salió del colegio (a pesar de que en el colegio quería que llegaran las vacaciones). Taniusha era la alumna de su curso más hermosa que conocía: era morena con el pelo cada vez más largo desde la raíz hasta los hombros, sus ojos de un negro extrañamente claro se veían verdes o cafés de acuerdo con la luz, pero lo que más le gustaba de ella (aparte de esos hipnotizadores ojos) era su talento para el quidditch.
-Nunca logras que salga contigo.- le dijo Fred al oído.
-¿Por qué no?- preguntó James arqueando una ceja.
-Porque siempre que la tienes cerca actúas como un completo imbécil.
La ceremonia de selección era la única parte que más ansiaba que el banquete, ya que a pesar de todo lo que le dijo a su hermano, esperaba que estuviera en Gryffindor. Minerva McGonagall, sentada en la silla más alta en el centro de la mesa de profesores miraba la selección una vez más como los años anteriores.
-Potter, Albus- llamó Féderic Jones.
El sombrero seleccionador meditó un momento antes de gritar:
-¡GRYFFINDOR!
James se levantó sobre su asiento y empezó a gritar. Fred sacaba unas cosas alargadas de sus bolsillos y las mojó con el poco de agua que tenía su vaso de la nada aparecieron unos fuegos artificiales en todas direcciones que formaban las palabras: "¡Bien hecho Al!". Todos soltaron en aplausos por el fabuloso espectáculo, los magifuegos salvajes Weasley recorrían la habitación.
-¿Cómo hiciste que dijeran eso?- gritó para hacerse oír ante los gritos de la multitud.
-Papá me los hizo especialmente para este momento.- aplaudiendo y gritando también.- Mamá se hecho a reír cuando se lo comentamos. Pero luego nos advirtió de que no causáramos mucho alboroto. Se irán en unos momentos.
Llegó la hora de acostarse después del discurso de la profesora McGonagall a quien se le veía muy cansada. James fue a su dormitorio seguido por Fred donde ahora decía: "Tercer Año" Se acostó, contempló la cama vacía de su compañero y se sumió en el sueño profundo.

La leyenda de los merodeadores


-¡Incendio!- gritó James en clase de encantamientos. Empezaban a controlar el fuego en esa clase.
-Ahora muevan su varita de este modo.- dijo la aguda voz del profesor Flitwick mostrando a sus alumnos como debía ser el movimiento.- Concéntrense. No hay que decir ningún conjuro

-Vaya. Hijo de George Weasley. Dueño de una tienda de artículos de broma y una leyenda de Hogwarts.
-Sí es genial.- respondía Fred con voz cansina al alumno de Ravenclaw de su curso que le admiraba.
Fred se había vuelto muy popular desde lo de los fuegos artificiales. Todos, al querer que les explicaran como había conseguido los magifuegos especiales, se enteraron de que era el hijo del dueño de la tienda de artículos de broma de mayor éxito. El problema residía en que al cabo de dos semanas no lo dejaban en paz, y eso después de un rato lo canso.
-¿Es cierto que volaron una parte del castillo?-preguntó excitado el muchacho de Ravenclaw.
-No, no es cierto.
-Y

Al salir de clase Fred fue a ocultarse en la biblioteca donde nadie lo buscaría.
-Me tienen harto. No debí hacer lo de los fuegos artificiales.- confeso a su amigo.
-Pero si fue genial
-Mi madre me advirtió de que esto sucedería si se enteraban quien es mi padre.
-Al menos tu padre es una leyenda,- suspiró.-me encantaría que el mío lo fuera.-guardaron silencio un segundo mirándose a los ojos y luego se empezaron a reír ruidosamente. La señora Pince los hizo salir de la biblioteca entre sus risas.- No, en serio me gustaría que mi padre no hubiera sido un buen chico.- menciono después de que cesaran las carcajadas.- Aunque, pensándolo bien
mi padre nunca me ha contado sobre sus años en el colegio. Sólo me cuenta de Voldemort cuando le pregunto. Les preguntaré a los profesores.
-A mí me encantaría ser tú en estos momentos.-replicó Fred.- Tu momento ya pasó, ¿entiendes? El hijo de Harry Potter ya no es novedad.- dijo Fred entrando en la sala común de Gryffindor donde un grupo de gente miraba un anuncio en el que se anunciaba las pruebas de quidditch.
-¿Te presentaras?-preguntó a Fred.
-Sí ¿Y tú?
-Sí. Usaré la Saeta de Fuego que mi padre me regaló.
Al día siguiente en clase de pociones le dejaron un montón de deberes. James se acercó a Slughorn para preguntarle sobre su padre.
-Un chico maravilloso, en verdad. Excelente en pociones como su madre y perseverante como su padre Que sabe él.- James se había desilusionado de la respuesta de Slughorn y lo imitaba a son de burla en la mesa de Gryffindor.
-Pregúntale a McGonagall, era la jefa de Gryffindor y lo debió conocer bien.- sugirió Fred.
-Dudo que me atienda para hablar de mi padre. Mejor sigo con mis investigaciones.
Estas, sin embargo, iban de mal en peor. Flitwick le dijo que su padre era un gran mago si se lo proponía y un poco torpe si no le daba mucho interés. Neville insistía como siempre que fue el mejor mago que jamás conoció.
A mediados de la tercera semana en Hogwarts vieron entrando en el Gran Comedor a Roger Finnigan, su compañero y amigo en las travesuras.
-¿Ya han estado castigados o me esperaron?- preguntó al sentarse a su lado. Ninguno de los tres lo tomaba como broma porque siempre los estaban castigando.
-No, hemos estado ocupados. Yo evito a mis admiradores y James trata de descubrir si su padre era un revoltoso como él.
Roger se echo a reír.
-Tu padre no era un revoltoso. Pero tu abuelo era la muerte, bueno se

-¿Cómo? ¿Qué dices?- preguntó ansioso James.
-Escuche a un niño de primero hablar con tu hermano de sus antepasados. Menciono algo como de que James era un travieso, pero podría referirse a ti.
El afán de James ha encontrar algún miembro de la familia molesto para los profesores lo obligó a levantarse y salir corriendo al vestíbulo desde donde fue a la primera clase de su hermano. Una vez allí se entretuvo hablando con su hermano sobre una pelea, aunque ya no estaba con el niño que había mencionado Roger.
-Está en herbología, él es de Ravenclaw.
James faltó a la clase de pociones de ese día para esperar fuera de los invernaderos a Locan (Albus le había dicho el nombre) quien salió de último y dio un saltó al ser abordado por James. El niño se parecía notablemente a una amiga de su madre con quien había hablado pocas veces, aunque el muchacho no presentaba esa mirada un poco loca que el de aquella mujer.
-Locan ¿cierto?
-Ah! Sí yo soy Locan,- le tendió una mano.- Locan Lovegood.
-¿Lovegood? ¿No eres hi
? No, no puede ser.- razonó James.
-Sí,soy hijo de Luna Lovegood. Mis padres creen que los hijos merecen el apellido de la madre porque merece más respeto.
-En fin
quería preguntarte si sabes algo de mi abuelo. Soy James Potter, el hermano de Albus.
-De James, sí.
-Bien, cuéntamelo.- dijo rápidamente. El muchacho le sonrió.
-Tu abuelo era el problemático del colegio junto con su amigo Sirius. Se dice que descubrieron todos los pasadizos del castillo.
-¿Eso es todo?- dijo James un poco desilusionado.
-Sí.

Llegó octubre y la esperanza de James en encontrar algo relacionado con su abuelo, que había crecido después de hablar con Locan no había flaqueado. Roger, James y Fred planearon ser castigados más seguido para preguntar sobre James Potter o Sirius Black.
-Creo que somos los más grandes revoltosos que Hogwarts ha tenido.- decían cuando llegaban a cumplir su castigo con algún profesor.
-Es muy difícil superar a Fred y George Weasley.- decían los profesores.
-Aparte de ellos ¿no ha habido otros?
-Sí.
-¿Quiénes?- preguntaba James exaltado cada vez que oía eso, pero los profesores se callaban en esa parte, como si pensaran que James intentaría darle honor a su abuelo o que ya él lo sabía.
En la mesa de Gryffindor el domingo hablaban los tres amigos del tema.
-Ya hemos sido castigados por todos los profesores y ninguno nos habla de tu abuelo.
James iba ha responder, pero una voz hablo primero.
-¡Así que por eso se han dejado castigar tanto!- gritó Taniusha Sandres a sus espaldas.- ¡so es la estupidez más grande que he oído!
-¿A sí?- preguntó James con fanfarronería.- ¿Querrías reparar esa estupidez?- dijo echándose el pelo hacia atrás.
-Eres increíble Potter.-susurró y se alejó.
James suspiró viéndola alejarse. Sus amigos esbozaron una cascada de risas.
-¿Te presentaras a las pruebas de esta tarde?- preguntó James a Roger para cambiar el tema.- Yo sí.
-No, yo no tengo ese talento.
En los terrenos del colegio hacía un tiempo esplendido. En el estadio de quidditch estaba un grupo de gente junto con el capitán: Victoire Weasley. Se le acercaron para que anotara sus nombres. Victoire que ese año debía formar un equipo completo y era capitán por primera vez decidió que formarían equipos para ver como se acoplaban los aspirantes con otros, conocidos o no. Resultó que sólo cuatro de los trece grupos logró mantener una buena química. Luego hizo el mismo ejercicio alterando ella misma los equipos, después de que todos demostraran sus habilidades. Aunque los equipos estaban considerablemente igualados, algunos alumnos se derrumbaron por no conocer a sus compañeros.
-Vuelas igual que tu padre y tu abuelo.- le dijo Carton, un alumno de su dormitorio, cuando bajó de su escoba con la noticia de que había logrado conseguir el puesto de buscador.
-¿Cómo lo sabes?- preguntó James exaltado por la mención de su abuelo.
-Mi abuelo tiene un pensadero y me muestra anécdotas del colegio.
-Me podrías contar lo que sabes.
-Sí, pero esta noche en el dormitorio. No fui elegido, así que adelantare trabajos.
-Muy bien.
-¡Golpeador! ¡Como mi padre!- Fred había conseguido un puesto en el equipo y seguía contándolo una y otra vez a sus amigos aunque ya lo sabían.
James ansiaba más que nada que llegara el anochecer para hablar con Carton.
Esa noche en la sala común James no sabía cuanto tiempo pasaba, pero le parecía que un segundo era al menos una hora. Lo que lo hizo irse a la cama temprano, aunque no pensaba dormir hasta que llegara Carton. Ya en el dormitorio James vio a Carton acostado en la cama.
-Creí que llegarías más tarde.- dijo Carton.
-¿Por qué no estás abajo con los demás?
-No tengo muchos amigos.
James resintió mal, Carton no le caía mal, pero tampoco pensó en con cuanta gente lo había visto hablar.
-¿Aún quieres que te cuente de tu abuelo?
-Por favor.
-Siéntate.- lo invitó Carton, señalando la orilla de la cama y sentándose también.
James se sentó y preguntó:
-Hay algo de mi abuelo que halla dado de que hablar.
-Algo probado, no. Pero hay leyendas que se contaban en los años de tu abuelo. Historias sobre él y sus tres amigos.
-¿Qué leyendas?- Carton sonrió, y continuó:
-Dicen que en los años de tu padre se le veía a este con un mapa de Hogwarts y sus terrenos. Se cree, como se creía en los años de tu abuelo, que ese mapa fue hecho por: Locaso, Hocicos, Carnudo y Coludo. Se cuenta que esos personajes eran James y sus tres amigos: Sirius Black, Remus Lupin y Peter Petigrew. Los conocían como los merodeadores ya que el supuesto mapa mostraba todos los pasadizos del castillo y las personas dentro de este

-¿Cómo
?
-Las personas se movían por el mapa con el nombre lo que hacía que nadie pudiera encontrarlos si ellos no querían ser encontrados.
Travesura realizada


Los días siguientes los profesores felicitaban a James por su buena conducta, a lo cual él respondía: He estado en la biblioteca, lo cual era cierto, pero no estudiando (cosa que omitía), sino buscando como marcar un lugar inmarcable en un mapa propiamente del lugar. Pero descuidaba los estudios, falló que no dejaban de recordarle los profesores: Eres un chico brillante. Que te sucede si has estado en la biblioteca James, que te pasa por la cabeza.
Fred y Roger no sabían nada de su búsqueda del mapa del merodeador ni de su conversación con Carton por lo que le insistían que participara en las bromas que diseñaban entre ellos (que no eran tan buenas sin el ingenio de Fred y James juntos, pues Roger no era un gran pensador).
Albus se la pasaba hablando con gente diversa, lo cual James daba por hacho de que era famoso por el grandioso hermano que tenía. Llegó noviembre y James no se encontraba en el dormitorio. Sus amigos se vestían para salir a buscarlo. Pero James Sirius Potter no estaba en el Gran Comedor, ni en el estadio de quiddith, ni en la lechucería.
¡No! James Potter se encontraba en la biblioteca. Leyendo con gran entusiasmo el libro que estaba buscando desde hace más de un mes. En Hechizar lo hechizado había encontrado lo que tanto buscaba. La manera de vigilar un lugar escondido por ciertos sortilegios. La forma de crear un mapa, siempre y cuando, no se revelara la ubicación espacial exacta del lugar en cuestión. Tengo que marcar todo lo que este bajo los efectos del hechizo inmarcable. ¡Todos los terrenos del colegio! ¡Incluyendo el lago y el bosque!

-Estoy harto de su actitud de niño estudioso.- replicaba Roger a Fred.
-Tal vez no era él- Fred volteó a mirar a Albus, que aseguraba haber visto a James en la biblioteca cuando le preguntaban.- Hey Al.- llamó Fred.
-Luego hablamos.- dijo Albus a un chico de Ravenclaw de su curso con el que estaba hablando.- ¿Si?- miró a Fred, exasperado.
-¿Estás seguro de lo que viste?- le preguntó Fred.
-Sí. Es la tercera vez que me preguntas.- y se retiró.
-Vámonos.- dijo Roger.
En el vestíbulo vieron correr a James hacía ellos lo más rápido que le daban sus piernas. Paró enfrente de Roger y Fred, viéndolos expectante. Entonces su sonrisa se esfumó, pero volvió a crecer al instante.
-¿Qué te pasa? Te portas muy raro.- le dijo Fred.
-Es porque he descubierto lo que estado buscando
- pero sonó el timbre.
La multitud de estudiantes que ya estaban retrasados los llevaron en una marea gigante que los separó a los tres. Cuando James se dio cuenta, se hallaba en el piso de transformaciones cuando le tocaba defensa contra las artes oscuras.
En el aula estaban todos los estudiantes de Hufflepuff apretujados en el pasillo, el profesor todavía no había llegado lo cual era una suerte ya que defensa contra las artes oscuras era su materia favorita. Roger y algunos alumnos de Gryffindor ya habían llegado, entre ellos Carton. Todos los Gryffindors presentaban mal aspecto. Producto de la avalancha que habían tenido que enfrentar.
-¿Y Fred?- le preguntó James a Roger.
-No tengo idea.- Roger era el de peor aspecto. Tenía la túnica rasgada y casi caída, un moretón en la frente y un hilillo de sangre recorría su labio.
-¿Cómo te hiciste eso?- preguntó asustado James.
-Me topé con Aticus. No lo he visto en todo el año, pero al parecer ustedes sí. Me habló de un muy gracioso encuentro con ustedes en el expreso de Hogwarts. Quiere vengarse y le dije que cualquier cosa que tú y Fred le hubieran dicho yo habría que sonara más gracioso. Me hizo esto
- señalo el corte.-
y quedó con unos hermosos dientes gigantes.
James estalló en risas. Sabía por que le había echo ese hechizo. Aticus se burló de Roger en primer año por tener los dientes disparejos. Esos dientes que eran lo único que había heredado de su madre, pues Roger era el vivo retrato de su padre.
-¡Brillante!
Entonces apareció. Weston Wizzer, el profesor de defensa contra las artes oscuras. A diferencia de otros profesores, el se veía más decidido y confiado cada año. Nadie sabía por que, pero para muchos eso lo hacía terrorífico. Detrás de Weston venía Fred. Estaba intacto

-¡Que no te vuelva a encontrar en esas fachas! ¡Entren!- toda la clase obedeció.
James, Fred y Roger se sentaron en una mesa al final de la clase. Sacaron los libros de texto y se esforzaron en
no poner atención.
-¿Qué pasó Fred?- le preguntó Roger con una sonrisa en los labios.
-Que quedé hecho leña cuando esa muchedumbre se nos tiró encima. Entonces
creo que Weston me arregló la ropa y me trajo a clase después de quitarme cinco puntos.
-¿Y no le explicaste
?-comenzó James.
- Abran los libros en la página quinientos sesenta y dos.- dijo, mientras sacaba una lista, la voz imponente, tranquila y extrañamente denotada de firmeza cruel de Weston Wizzer.
-Weston.- llamó James como si tal cosa ya que el profesor siempre les decía que lo llamaran por su nombre. Se había percatado de algo.
-¿Si James?
-Necesito ir por mi mochila, la dejé en la biblioteca.
El profesor sonrió, y sólo se limitó a decirle a su mejor alumno:
-¿Cuánto tiempo has estado en la biblioteca? Ve rápido.- esa vez, como cada vez que hablaba de tú con algún estudiante, su voz no tenía esa firmeza cruel.
-Gracias.- dijo James al tiempo que se levantaba y salía corriendo del aula.
-
¡No te lo puedo creer Locan!- Albus hablaba con Locan en un pasillo por el que James había pasado.
Regresó al aula donde Weston apenas estaba pasando lista como acostumbraba.
-
Gregorio- llamó a un alumno de Hufflepuff.- Cassidy
- su voz se detuvo buscando con la mirada a Cassidy.- Bien
página quinientos sesenta y dos
estudiaremos, como se habrán dado cuenta, las criaturas submarinas.
¡Extraño! Esa clase se le hizo eterna. Apenas salió se le amontonaron sus compañeros para felicitarlo por su talento en hechizos para disfrazarse en el agua.
-¡Basta!- gritó exasperado.- Debo hablar con Fred y
- se le ocurrió algo.-
Roger y Carton.
Todos se le quedaron mirando. Fred y Roger eran sus mejores amigos, eso lo comprendían, pero Carton. El joven que casi no hablaba con nadie, que no tenía amigos. ¿Qué le sucedía a James, el más popular de todos los estudiantes de su curso?
-¿Carton?- preguntaron Fred y Roger a su vez.
-¿Quieren que les diga lo que planeo?- dijo en un susurro intrigante.- Pues debemos decirle también a Carton.
¿Introducir a Carton en sus bromas? ¿Qué pensaba James?
En la sala común de Gryffindor, Carton hacía los deberé de herbología que les habían dejado.
-Carton.- llamó James. Este volvió a verlo y le dedicó una sonrisa.
-¿Qué pasa James?
-¡Lo he conseguido! ¡Lo he conseguido!- estaba feliz por poder revelarlo.
-¿El mapa?- Fred y Roger los miraban anonadados.
-Sí, pero será más fácil darle vida con otro mago.- empezó a explicar James.
-¿De que están
?- la pregunta de Roger fue eclipsada por las palabras de James.
-Cada mago debe darle algo al mapa, alguien debe dibujarlo, alguien, darle vida a la tridimensión, uno más, hechizarlo para que sólo algunos lo vean.
-¿Y yo que
?
-Tú Carton, me dijiste que el mapa mostraba a la gente del castillo. Para eso necesito un cuarto. Tú.
James le tendió una mano a Carton que, radiante de alegría, se la estrecho.
-Miren- dijo James volviéndose a los otros dos.-, vamos a hacer un mapa del castillo. Pero necesito que uno dibuje el mapa. Fred, tú eres el que mejor dibuja, ¿lo harás tú?
Fred lo vio con una mirada asombrada y aterrada, pero luego sonrió y dijo:
-Claro. No sé que descabellada idea tramas, pero sí.
-Genial. Por cierto.- se fijó alrededor para verificar que Carton ya no estaba.- Carton será parte del grupo.
Esperaba gritos, reclamos, necesidad de explicaciones, pero sus amigos se limitaron a sonreír y asintieron con la cabeza.
Dos semanas después una serie de mapas estaban en una mesa de la sala común de Gryffindor a la media noche.
-Bien. Yo soy mejor en hechizos de ocultación. ¿Quién le dará tridimensión?
-Y-Yo.- Dijo Carton.
-Bien.- dijeron Fred, James y Roger a la vez.
Con un hechizo, Carton mezcló los mapas en uno solo. Curioso como en un sólo mapa, cupiera Hogwarts.
-Haz que la gente se vea Roger.- le dijo James.
-Pero
- se calló al ver que James le entregaba un libro con un hechizo para marcar un lugar eternamente.- Es el mismo que usó Carton.
-Pues claro.- se burló James.- Todos, mediante este hechizo, hemos de darle algo al mapa. ¡Anda pruébalo!
James lo ocultó, nadie podría ver el mapa a menos que dijera el código de los

-¿Qué le hiciste?-preguntaron Fred y Roger a la vez.
-Pensemos en un código para poder verlo. Lo primero que digamos al tocarlo con la varita será esa seña.
-Primero que nada,- recalcó Fred.- pensemos en como llamarnos. Si alguien encuentra por casualidad el mapa no será una buena idea que sepa quien lo hizo.
-Cierto, pero
¿Cómo llamarnos?- puntualizó Roger.
-Los cuatro herederos.- sugirió Carton. Todos lo voltearon a ver, cuestionándolo con la mirada el porque del nombre.- Digo, somos cuatro, y estamos haciendo un mapa de Hogwarts. Sin mencionar que poseemos algunas de sus cualidades, no mágicas claro, me refiero a cualidades como: inteligencia,- levantó un dedo, contando.- desdén por las reglas,- levantó otro dedo.- valentía y
amistad.- miró a James disimuladamente.
-Me gusta.- Dijo Fred.
-Listo
¿y el código?- pero en el momento que Roger decía eso James tocaba el pergamino en blanco que era en realidad el mapa y recitó cuatro palabras. Palabras que después de discutirlo dos segundos decidieron grabarlas junto con el nombre del grupo en el mapa. El mapa rezaba:

Los cuatro herederos

Jugarretas: Regla Casi Fe


El choque

Durante losa siguientes días los cuatro amigos se escapaban constantemente del colegio sin ser descubiertos. En Hogsmade los dueños de las tiendas, que ya habían llegado a conocer tan bien sin ir aún en una excursión que ya se estaban retrasando, se asombraban de ver fuera de la cama a cuatro alumnos del prestigioso colegio.
-La transformación humana es compleja, y puesto que estamos adelantados en la materia podemos ayudar a los que quieren cursar EXTASÍS de transformaciones. Bien, ¿Quiénes quieren seguir en transformaciones en sexto y sétimo?-propuso Frederic Jones
Muchas manos se alzaron. Para James, esas palabras representaban el destino de convertirse en animagos.
-Chicos
- James estaba emocionada expresando sus ideas a sus amigos.- ¿Qué tal si esto
?
-Olvídalo James.- le espetó Fred.
Así era desde hace una semana que estaban escapando del castillo.
La noche anterior, los cuatro bajaron rápidamente la escalera de caracol y antes de salir de la sala común revisaron los pasillos para analizar una posible ruta de escape.
En Hogsmade todas las tabernas seguían abiertas a media noche (era sábado). En las tres escobas la señora Rosmerta les sirvió, con una cara nada sorprendida por sus constantes visitas, una botella de cerveza de mantequilla.
La conversación empezó.
-Muchachos
Yo
Mis abuelos
- James estaba nervioso.-
Quiero que hagamos lo que hizo mi abuelo
es decir

-Quieres que nos volvamos animagos.- terminó Carton.
-Sí.- les dijo James dirigiendo una mirada de agradecimiento a su amigo.
Todos estallaron en risas.
-¿Qué pasa?-preguntó James.
-Es imposible.
-Sólo es una leyenda.
-¡Sé que es real!

Saliendo de clase de transformaciones, los tres amigos iban directo a la biblioteca para aprovechar el recreo y hacer sus deberes de transformaciones.
-¡Incluso nos dejó deberes de las leyes de ser animago!
-Y un ensayo de cómo las transformaciones humanas afectan la psiquis.-le recordó Fred.- ¡Oh! ¡Ya veo! También es una señal de que quiere que nos volvamos lunáticos desquiciados.
Risas.
-Bien. De acuerdo. No insistiré más.- se cruzó de brazos y se echo en la silla dejando a los demás hacer sus deberes mientras él los miraba.
Media hora más tarde los cuatro se apresuraban en el pasillo para llegar a herbología con los de Slytherin a tiempo.
-¿Ya llegó?-preguntó Roger a Carton, que corría mirando el mapa de Hogwarts que ellos trazaron.
Carton se detuvo en seco. Los otros tres se detuvieron y se volvieron para mirarlo.
-Apenas está saliendo de la sala de maestros. Vamos más adelante que él.
Y fueron caminando.
El invernadero de herbología estuvo lleno de las plantas más deformes que James hubiera visto jamás.
-Vamos a estudiar las omórfatos. Son plantas que pueden cambiar de forma. Toman la apariencia de cualquier planta que quieran, pero cuando tienen su apariencia normal pueden servir en pociones para curar enfermedades o huesos rotos.
La cara de Fred se iluminó al instante, cosa que James notó, la idea de una planta capaz de cambiar su aspecto a cualquier planta era excepcional. Levantó su mano al instante para formular la pregunta que tenía que responderse.
-¿Sí, señor Weasley?
-¿Hay alguna forma de manipular la apariencia que tomaran?
osea
¿si los humanos pueden decidir si
si
decidir en que van a transformarse?- su voz denotaba emoción. James ya entendía sus intenciones, pero se percató en que alguien también se había fijado en esa emoción.
-Sí
- afirmó Neville.- si la planta se hace fiel a ti, tú puedes ordenarle en que quieres que se convierta. De hecho, muchos magos las tienen en sus jardines para que protejan sus hogares cambiando de forma cuando alguien amenaza la guarida. No se acostumbra aquí en Gran Bretaña, pero si en Francia, Hungría y otros.
-¿Y cual es su forma original?-preguntó Taniusha.
-Muy hermosas, a mi esposa le encantan y no me deja ordenarles que cambien de forma.
-No pueden ser tan bellas como tú Taniusha.- repuso James con picardía provocando las risas de los alumnos.
-¡Oh, genial! Si que eres galán Potter.-le espetó sarcásticamente la chica, aunque estaba roja oyendo a la clase reírse.
El profesor veía muy divertido el espectáculo.
-Si aceptaras una cita

-Déjala Potter.-le silencio Aticus Walt, en medio de sus amigos.
Resultaba que Aticus Walt era famoso por ser hijo de Wadernus Walt, el inventor de la Excallibur de plata, la mejor escoba inventada en los últimos diez años y, hasta el momento, insuperable. Todo el equipo de quidditch de Slytherin poseía esas escobas y si no ganaban los partidos en los últimos tres años era porque George Weasley les compró a todos los del equipo de Gryffindor unas Saetas de fuego, que las donó al colegio para partidos de quidditch, lo mismo que hizo Aticus Walt. El padre de James, Harry, lo convenció de que fueran para los otros tres equipos y no sólo para Gryffindor.
-Bueno, basta.-terminó Neville.-Lo que tienen que hacer es que las planta tomen sus verdaderas formas, ya que son muy jóvenes y no controlan sus propios poderes. Vean
- señalo las plantas y eso hizo comprender a James lo que quería decir el profesor con que no controlaban sus poderes.
La planta tenía púas de diversos colores y en algunas flores los pétalos eran de varios colores. La planta tenía ramas gruesas y nudosas y algunos tallos delgados y flacuchos con pinchos enormes. La planta, en si, parecía incapaz de mantenerse tan firme como lo estaba, sólo en un dibujo esa planta podría mantenerse en pie.
-Si los omórfatos se relajan y se duermen, cambiaran de forma y volverán a su estado natural. Sólo tienen que pellizcarlo, pero con cuidado, recuerden que tan jóvenes no son muy estables que digamos.
Y así la clase comenzó.
James lanzaba miradas a Aticus, que trabajaba en el mismo omórfato con Taniusha, de vez en cuando, la mirada de aquel joven era diferente a la que tenía en el tren, ahora si se veía apuesto con su radiante sonrisa.
El omórfato con el que trabajaban él y Roger los atacaba constantemente por los fuertes pellizcos que le incrustaba James en una rabieta provocada al ver a Aticus y Taniusha tan divertidos.
-¡James! ¡James, deja de apretar!- le gritaba Roger que estaba siendo atacado por una especie de rama violeta con hojas que se cerraban alrededor de sus dedos.
-¿Qué?... ¡eh!
James dejó de apretar la extraña baya que tenía en la mano. Esta se relajó y se convirtió en una ramita delgada y sin púas inofensiva.

-¡Lo odio!-gritaba James al final de clase.
-¿Qué pasa Potter, no soportas la competencia?-se burlaba Aticus al pasar junto a James.
James se lanzó a él, pero Roger y Carton lo detuvieron antes de que le plantase un golpe en la cara.
-Escucha
-Fred se puso frente a él para decirle.
-¡No, escucha tú! A ese maniaco no le importa Taniusha y

-¿Y a ti sí? ¿Te importa de verdad? ¿Ya no eres ese muchacho ego centrista que eras el año pasado y antepasado?
James no contestó. Se aflojó y sus amigos lo soltaron.
-¡Es tan guapo!-Taniusha acababa de pasar frente a James y sus tres amigos y pronuncio esas palabras. Al oír estas palabras, James le arrebató el mapa a Carton y echo a correr buscando el punto que dijera: Aticus Walt
Iba hacia transformaciones, al parecer con los de Hufflepuff. Pero iba hablando con alguien, no de Slytherin, no de Hufflepuff. Con Albus. Y lo odio más
Ya le quitó a quien sería su novia y ahora a su hermano.
James subía corriendo al sétimo piso. Oía a sus amigos seguirle los talones. Corría más y más para alcanzar a Aticus. De todas las veces que lo había odiado, nunca lo había odiado tanto como en aquel momento.
-¡JAMES! ¡JAMES!- gritaban los tres amigos de James.
-¡Relaxo!- gritó Fred.
El hechizo de Fred le dio de lleno en la espalda. James cayó de bruces en el suelo.
-¡YA VERÁ! Me daré el gusto de verlo en el suelo cuando le aplique mi hechizo.-James estaba furioso, pero tendría la venganza, la tendría.

El sábado por la tarde, James observaba el mapa del heredero buscando a Aticus, que estaba en el Gran Comedor. Ahora iba hacia el patio, no, regresaba, hablaba con alguien, con Taniusha.
James salió de la sala común corriendo, se encaminó por los pasillos hasta el vestíbulo.
Aticus hablaba con Taniusha con una gran sonrisa mientras se echaba el cabello para atrás.
-¡Oye, Antigüis!
Aticus volvió a mirarle, su sonrisa se borró y su rostro ahora expresaba una frialdad pura. Una sonrisa, esta vez burlona, se dibujo en su rostro. Le dijo algo a Taniusha y ella se apartó. Aticus sacó su varita al mismo tiempo que James. James bajó la escalera, los curiosos se apartaron formando un círculo alrededor de los dos duelistas.
-¡Me las pagarás!-gruñó James.
-¿Por qué? ¿Qué hice?-le dijo, con una tranquila voz, Aticus.
-¡Expelliarmus!- Gritó James.
-¡Protego!-espetó Aticus.
-¡Relaxo!-dijo de inmediato James
-¡Florium!- el hechizo de james se detuvo en el aire.
-¡Desmaius! ¡Furunculus!- pero Aticus repetía: Florium y todos los hechizos de james se detenían en el aire.
-¡Blesvo!-como por orden de Aticus, todos los hechizos de James le rebotaron y le hubieran dado si él no se apartaba.
-¡Desaugeo!- Aticus se apartó, el hechizo de James le dio a uno de primero

-¡Emberdestatil!-le dio, James sentía toques en cuerpo

-¡Protego!-el encantamiento le rebotó y le dio a Aticus.
James detuvo el embrujo al ver a los alumnos a los que les dieron con los embrujos. Sólo se oían gritos de los de primero, llamaban profesores y gritaban por los embrujos que les dieron, de hecho, un alumno de segundo tenía la cara llena de furúnculos y granos.
-¡Desmaius!-Gritó Aticus.
James, causa de la sorpresa, lanzó el primer hechizo que se le ocurrió.
-¡Expelliermus!-los profesores salían del Gran Comedor.
Los profesores, Jones, Wizzer, Slughorn y Longbottom salieron a ver que estaba pasando.
Los dos hechizos colisionaron, generaron una luz brillante que se esparció formando una especie de onda de gran poder que envió a todos hacia atrás. James y Aticus cayeron hacia atrás, como muertos. En el choque, aunque habían caído hasta los profesores, nadie se había desmayado. Los profesores Slughorn y Wizzer corrieron hacia los dos inconcientes.
-¡Llevenlos a la enfermería!
-¡NO! La señora Pomfrey está en la sala común de Slytherin.
-¡Pues lleven sólo a Potter a la enfermería!

James despertó. La cabeza le dolía y su cabello la tapaba la cara. Vio el techo bañado por una luz verdosa. Se enderezó.
-¡Recuéstate necio!
Una lección inolvidable: ¿Cómo sucedió?

-Señora Pomfrey.- la agitación lo hacía sentir extraño. La cabeza la sentía más caliente, los pies más grandes, los hombros más fornidos y flexibles, el abdomen más rígido y las piernas cansadas y fuertes.- ¿Qué pasa? ¿Dónde estoy?- se acababa de enterar de que no estaba en la enfermería.
-En tu sala común, pero no te muevas muchacho

-¿Mi sala
- miró alrededor.- mi sala común? No, imposible.
-Si, muchacho. La sala común de Slytherin donde estaba curando a Aselmo Roots
Por cierto, ¿sabes que le pasó?
-¿Qué
a
a Roots?, claro que no.
-Bueno, pues acuéstese señor Walt.
James entró en shock. Le habían llamado Aticus. Se miró las manos y vio, con horror, que tenía las manos más grandes de lo normal.
La señora Pomfrey se iba alejando.
-¡Espere!
mire
yo no
yo no soy

-Te dije que te recostaras. - le espetó bruscamente, al volverse a mirarlo.
-¡Es que yo no soy
!- James cayó sus gritos, se dio cuenta de que sonaría estúpido decir que él no era Aticus teniendo su rostro.- Olvídelo.- dijo asustado.
-Acuéstate.- apuntó a James con la varita, quien cayó sobre la almohada.
James o Aticus se quedó pensando un largo rato tendido en la cama, pensando en como había pasado lo que había pasado. ¿Cómo demonios, James se había encontrado en el cuerpo de Aticus? ¿Aticus se encontraba ahora en su cuerpo? ¿Quiénes más habían sufrido de esa extraña reacción? ¿Quiénes más no eran ellos mismos?
Se quitó las cobijas de encima, buscaría a sus amigos y les explicaría. Esa idea lo hizo carcajearse: no le creerían, nunca a Aticus, lo odiaban.
Pensó en el mapa y otros secretos como las visitas a Hogsmade. Si Aticus estaba en su cuerpo, lo descubriría, tenía que hacer algo.
Entonces una aventura, una peligrosa, cruel, simple y descabellada, vino a su mente. Él era Aticus, y se encargaría de que Aticus se desvaneciera, sólo quedaría Antigüis: el Aticus que yo conozco pensó James.

-Señor Walt, ¿Qué hace aquí?- Slughorn se hallaba anonadado al ver en la mesa de Slytherin a su mejor alumno.- Debería estar en cama.- lo riñó.
-Señor, ¿no creerá que alguien tan activo como yo puede estar en cama, o sí?
-No, claro que no. ¿Y sus otros compañeros? Venía a decirles que ya me deben tres trabajos, y no degusta eso.
-Yo les diré.
A eso de diez minutos Slughorn se había se alejado y los mejores amigos de Aticus se acercaban. Su plan empezaba.
En menos de quince minutos, James se había sonado la nariz sin pañuelo en el plato de Alfons, se rascaba el trasero sin disimulo alguno tocándolos a todos después, sumergió su largo cabello en el pichel de jugo de calabaza, pero nada de eso parecía molestar a sus amigos, aunque si se veían un poco frustrados. Al parecer el interés de ellos los mantenía allí.
Media hora después de que todo hubiera pasado, Taniusha se despedía de Dominique y se acercaba a la mesa de Slytherin para hablar con Aticus. Lo que seguiría a continuación haría sentir mal a James, pero lo hacía por ella después de todo.
James preparaba su peor comentario cuando

-¡Furunculus!- gritó Rafael, un amigo de Aticus.
El maleficio iba directo a Taniusha. A James sólo le dio tiempo de gritar: ¿Qué haces? y se lanzó para receptar el maleficio, parándose en medio de Taniusha y el rayo de luz, que le pegó en la espalda.

-¿No le dije que descansara?
-Si hubiera descansado le hubiera dado.
La espalda llena de grotescos furúnculos le dolía muchísimo. En la posición que se encontraba veía a todos los alumnos afectados por los embrujos del duelo. Al otro lado de la enfermería se hallaba su propio cuerpo de rasgos afilados y apuestos hablando con Carton, Fred y Roger. Se quedó mirándolos un tiempo, resultaba raro estar tan cerca y no poder hablar, tomó una decisión: les diría para que fueran sus cómplices.
-A él le fue mucho peor que a ti.- le dijo la señora Pomfrey sobresaltándolo, lo observaba y se fijó en que no le quitaba los ojos a su cuerpo.- Perdió la memoria.

-Eres una farsa.
El sábado en la noche ambos salían de la enfermería. La señora Pomfrey estaba consternada por la poca mejoría de James Sirius Potter quien no pudo recobrar lo más mínimo de su memoria.
-Hola,- le tendió la mano.- ¿Qué tal? Soy James, James ehh

-¡Potter!- James casi lo gritó.- Y no tienes que fingir conmigo, porque sé que en realidad eres Aticus, lo sabes ¿no? El hechizo no fue algo tan grande para que tu memoria fallara de una forma que la señora Pomfrey no curara.- lo dijo muy rápido, su ira lo consumía.- ¿Qué planeas?
-¿De qué hablas?- y echo a correr.
El domingo por la mañana el profesor Wizzer se levantó de la mesa de profesores para dirigirse a la de Gryffindor a hablar con James. La noche anterior, al parecer, a James se le escapó decir lo de la mentira de Aticus y el rumor se expandió, aunque no lo recordaba. Se decía que el profesor Wizzer iba a ayudarlo a recuperar la memoria.
El cuerpo de James se dirigió con el profesor hacia su despacho.
James se fue directo a la sala común de Gryffindor.
-Cuento de treses.
-¡Eres de Slytherin!- exclamó la dama gorda.
-¿Y? dije la contraseña ¿no?
-Sí, claro.- y se abrió.
James subió las escaleras de caracol hacia sus dormitorios evitando que le miraran el rostro pues todos conocían a Aticus Walt. Abrió la puerta rogando que no hubiera nadie; y tuvo suerte, tomó de la mesita de noche de Fred una caja de Sortilegios Weasley y sacó unas orejas extensibles.
Bajó hasta el despacho del profesor de defensa contra las artes oscuras y escucho por debajo de la puerta
-
no lo entiendo. He intentado abrir tu mente con los medios de rutina
Supongo que la única forma de recobrar tu memoria será utilizando legeremamcia.
-¿Qué?-la voz asustada de él mismo le hizo entender que Aticus mentía.
-Ya lo oíste. Aunque por hoy creo que debes irte.- una silla se movió. James se preparaba para correr cuando
- Y
¿Qué núcleo es tu varita?
Esa pregunta era rara, pensó James. Pero Aticus no lo sabía, no sabía el núcleo de su varita, eso era una prueba contundente.
-Nervios de corazón de dragón.- respondió sin dudar, Aticus.
-¿No perdiste la memoria?
-Mis amigos me dijeron.- dijo convincentemente. James oyó la conversación, ellos ni siquiera le dijo a nadie el núcleo de su varita.
-Vete ya.
James corrió para no ser visto. Cuando su cuerpo desapareció, él se acercó a la puerta del despacho del profesor y llamó.
-Pasé.
James entró.
-¡Oh, señor Potter!
-Profesor, no lo creerá pero
- algo le llamó la atención en ese saludo.- ¿Cómo lo sabe?- Wizzer rió.
-Se supone que no tiene memoria, pero le asusto lo de la legeremancia cuando muchos otros métodos tienen nombres que suenan espantoso. Y no dudo lo del núcleo, y tú nunca me lo has dicho, cosa que él sabe, lo que me hace deducir que, con esa información, dijo cualquier núcleo sabiendo que no lo contradeciría. Por cierto ¿acertó el núcleo?
-Sí. Profesor ¿sabe por qué pasó esto?
-Sé que la carita de Aticus tiene de núcleo fibras de nervio de corazón de dragón, como la tuya. He oído que cuando dos varitas hermanas pelean, sufren modificaciones o reacciones.
-Pero las modificaciones las sufrimos nosotros. No las varitas.
-No creas. Es una teoría, pero creo que la varita tuya, al ver que se enfrentaba con su hermana, buscó el alma y la mente de su dueño, que era enemigo porque tú se lo ordenaste y amigo por ser dueño de esa varita.
-¿Cómo sabe tanto de
?
-Mi padre conoció a Ollivander y yo estudié el arte de las varitas unos años. Me parecían fascinantes. En fin, tu varita y la de Aticus son de Ollivander, le preguntaré si son hermanas y como revertir este efecto.
-Gracias.- y se fue.
Al fin, alguien le creía, lo iba a revertir, mientras tanto haría lo posible por manchar la imagen de Aticus.

El lunes por la mañana, James revisó el horario de clases de Aticus a la hora del desayuno cuando vio entrar, corriendo, a su madre y a su padre, corrían para abrazar a su hijo menor y a revisar de pies a cabeza a Aticus, para ellos, James. Según el horario debía ir a pociones, pero Slughorn no les dio clases para ver a Harry y a Ginny.
Durante las primeras tres clases James se vio frustrado por no poder arruinar la imagen de Aticus porque todos los profesores querían ver a sus padres.
A la hora del almuerzo Harry y Ginny hablaban con su hijo, con quien fingía ser su hijo. De pronto una forma de humillar a Antigüis le llegó a la mente.
-Hola señor Potter, es un honor. Señora Potter.- se inclinó.
-¿Qué tal? Tú eres

-Aticus, señora Potter. Aticus Walt.- le tendió la mano.
Harry se le quedó mirando. Él sabía que su hijo le guardaba rencor a ese niño, pero él no se mostraría igual.
James desvío la mirada brevemente a Aticus que mostraba, utilizando la cara de James, una expresión desafiante. James haría creer a todos que idolatraba a Harry Potter, lo que arruinaría la imagen que construyó con tres años de esfuerzo.
Después de esa hazaña, le tocó duro. Aticus obviamente se negó a ir a San Musgo y el martes arruinó por completo la reputación de James de ser uno de los mejores alumnos de la clase. Cosa que no hubiera pasado de no ser por James.
El lunes por la noche, cuando Harry y Ginny se habían ido, él abordo a Aticus que echaba chispas, en el vestíbulo.
-Sé lo que tramas. Pero desde hoy dejó de funcionar.
-¿Qué?
-Weston se dio cuenta. Es excelente deduciendo y se enteró de que tú eres yo y viceversa.- creyó que Aticus lo desmentiría, pero sin nadie presente más que Albus dijo:
-Ve al comedor, Al.
-Tú no me mandas.
-Al
por favor.- la voz de Aticus le dibujo a Albus una sonrisa en la cara que se volteó y entró en el salón.- ¿Qué le hiciste a mi hermano?
-¿Y tú qué me hiciste a mí? Soy un genio ¿no? Alguien se iba a dar cuenta, sí. Pero tu hermano te odia y sé cosas de un cierto mapa. Por cierto, mis amigos

-¿Amigos? No sabes como los traté el sábado y no se apartaban de ti. Sólo es interés.
-Es lo que quería decirte. Ellos fueron a la enfermería el sábado creyendo que estaría allí. Les dije todo. Sobre todo les dije que impidieran que arruinaras mi imagen frente a Taniusha.
-Eso explica el hechizo que le mandaron. Sabían que me interpondría.
-¡Un hechizo! Llegaron demasiado lejos.

El miércoles James estaba sentado en el despacho de Weston esperando que este le dijera como pasó lo del cambio de cuerpos. Cuando el profesor entró se sentó frente a su alumno, cruzó los dedos y empezó.
-Te diré
, cuando dos varitas hermanas se enfrentan, suceden ciertos acontecimientos que, entre ellos, se halla el que ya te mencione

-Entonces es normal
y ¿cuándo
?
-Lo que sigue- subió la voz.- es que si no vuelven a su cuerpo en una semana se quedarán así
para siempre.

 

James bajó al Gran Comedor sin fijarse en un letrero que había aparecido en la noche donde todos estaban desayunando.
-¡A
! ¡Potter!- su gritó alerto a los profesores, quienes empezaban a bajar rápidamente hasta la mesa de Gryffindor.
-Aticus.- la melosa voz de Aticus aterró a James. Al parecer discutían sobre la primera excursión a Hogsmade.
-Debemos dejar de fingir. Nos quedaremos
- James le hablaba a Aticus al oído.
-Señor Walt retírese a su mesa.- dijo Longbottom.
-Claro.
James salió del Gran Comedor dispuesto a atacarse a si mismo cuando saliera. Aticus, en su cuerpo, acompañado por Carton, Roger y Fred.
-¡Desmaius!- el hechizo salió de la varita de Aticus directo a Aticus, pero el hechizo se desvió y chocó contra la pared.
-¡Señor Walt!
James se asustó al oír que llamaban a Aticus. Sabiendo que él era Aticus, se volteó lentamente para ver al que le llamó la atención. Sonrió.
-A mi despacho.- guiño un ojo.
James siguió a Weston Wizzer a su despacho, que acababa de dejar hace diez minutos. Cuando se sentaron en los mismos lugares que tenían en la mañana, el profesor observó suspicazmente a los ojos de Aticus.
-En serio creías que atacar a Aticus con su varita serviría.
-¿Por qué pasó eso?
-Este asunto es cuestión de las varitas, ellas lo planearon.
-Habla como si tuvieran vida.
-¡Sí tienen! De una extraña manera
, la tienen. Las varitas saben quienes son sus dueños y sólo los obedecen a ellos

-La vara de Aticus me ha servido bien.
-Sí. Porque quieren, la tuya y la de él, probar al dueño de la otra.
-¿Significa que la varita de Aticus le sigue siendo fiel y la mía a mí? ¿Sólo quieren ver a su oponente?
-Ustedes se marcaron oponentes, ellas son amigas.
-¿Y por qué no nos cambian?
-Las varitas sólo producen esos efectos cuando se enfrentan entre ellas, pero como ya viste no atacarán a sus dueños. Si tú tuvieras tu varita y él la suya, tal vez.
-Entiendo.- y empezó el nuevo plan.
El jueves James subió escaleras hasta llegar al sétimo piso, donde esperaría a Fred, que siempre salía temprano del dormitorio. Media hora después Fred se abría paso al Gran Comedor para su habitual gran desayuno.
-Fred necesito tu ayuda.
-¡Hahahahaha!- la risa que tan bien conocía le hacía sentir mal, sobre todo por no compartirla.- ¿Por qué
haha
te ayudaría?- y se alejó.
-Porque yo no soy Aticus.- le dijo echando a andar detrás de él.
-¿Y quién eres? ¿Merlín?
-¡Soy James!- esa revelación hizo que Fred se detuviera.
Otra cascada de risas lleno el silencioso corredor.
-Sí, claro.
-Sí
he tratado de humillar a Aticus toda la semana
desde el sábado. James
es decir
Aticus está fingiendo ser yo y que perdió la memoria. Las varitas hicieron esto, son de núcleos gemelos. Él ha estado mintiéndoles.
-¡No! Tú intentas mentirnos y hacernos caer en una trampa. James perdió la memoria y eso es todo.- volvió a alejarse, James sólo se quedó estático viendo el suelo con esos ojos castaños y dijo lenta y desesperadamente:
-¿Le contaron del mapa?
Fred se detuvo, se volvió a ver al rostro de Aticus, que expresaba la mirada preocupada que nunca había visto, ni en él, ni en James. Su rostro denotaba ligera sorpresa y confianza hasta que; se torno furioso de pronto.
-Ya entiendo.- su voz temblaba de rabia.- En parte lo que me dices es cierto. La memoria de James está dentro de tu cabezota ¿no?
-¿Qué
? ¡No!- por un momento James tuvo una gota de esperanza.- Es en serio, y si no volvemos a nuestros cuerpos para el sábado nos quedaremos así para siempre.
-Por favor.- rezongó y se fue.
-Te lo probaré.- le gritó James.
Ya había dado el primer paso.
En el Gran Comedor ya todos desayunaban y Fred estaba a la mitad de su gigante desayuno. James se dirigió a la mesa de Ravenclaw con un brillante plan. Sabía que los idiotas de Slytherin intentarían detenerlo, pero su plan era infalible. Dejó una nota sobre el vaso de Taniusha cuando pasaba por su asiento, vigilando a los amigos de Aticus con una sonrisa en los labios, viendo como ellos también lo observaban.
Levantó la varita de Aticus hacia ellos que empezaban a adelantarse para seguirlo al vestíbulo al ver que Taniusha leía la carta de James.
-Cunfundus- los tres se atontaron de inmediato.
En el vestíbulo, Taniusha leía una y otra vez la carta de James.
-Dice que es importante. ¿Qué sucede?
-Taniusha yo no soy Aticus.
-¿Qué estás diciendo?
-Soy James
, no Aticus.
Taniusha se puso seria de pronto. No parecía gustarle nada esa noticia.
-Te lo probaré
hummm
en primero te escribí una nota que decía: "El gran Potter te quiere conocer"
-Uau nunca le dije eso a nadie.
-Soy James, créeme. Antigüis y yo

-No lo llames así
- su rostro se asustó y miró para el piso hablando más bajo.- Uau, sí eres James.
-¡Ayúdame a probarle a mis amigos que él es Aticus!
-¿Por qué no les dice él?- su tono fue escéptico.
-¡¡Por favor!!- estaba furioso.- ¡No vas a decirme que crees que él no torturaría mi vida si pudiera!- lo dijo muy rápido, no creía lo que oía.- Esta es la ocasión perfecta para hacerme sufrir
y él no la desaprovecha.
-Tal vez.
-¿Me ayudas?
Taniusha meditó.
-Está bien ¿qué tengo que hacer?
-Coquetear conmigo.- lo dijo con picardía y levantando las cejas.
-¡Ya quisieras!- ahora sonaba molesta.
-Ya quisieras tú.- esa situación le divertía mucho a James.- Debes coquetear con mi cuerpo
eso no sonó bien
con Aticus
con
el verdadero Aticus
no yo
¿entendiste?
-De acuerdo, pero ¿por qué no le arruinas la vida como él a ti?
-No te mentiré
Si no cambiamos para el sábado nos quedaremos así.
-Lo haré, entonces.
James entró en el Gran Comedor y vio con regocijo como Taniusha coqueteaba con él. Extrañamente se sintió celoso.
-¡Hola, James! ¿No quieres salir conmigo el sábado? Hay una excursión a Hogsmade.
-¿Qué?- James estalló en risas al oír como estallaba Aticus. Debía pensar que James la apartó de él a pesar de los esfuerzos de sus amigos.
¿Qué haría? La conquistaba y se la entregaba a James, o la apartaba y se aseguraba de que nunca se acercara a James. Fácil.
-¿De qué hablas? Nunca saldría contigo. Con lo que sé de mi, podría conseguir cualquier chica.
La cara de Roger, Carton y Fred eran de consternación, pero la de Fred era merecedora de una fotografía. Este volteó la cara hacia la de Aticus que le sonrió y asintió con la cabeza desde las puertas del Gran Comedor.

 

 

-No me gusta decir te lo dije, pero

-¡Te encanta decir te lo dije!
-Hum
sí es cierto.- Estaban en la cabaña de Hagrid, que no estaba en el colegio por una herida y ahora estaba en San Musgo.
-Tengo que regresar a mi cuerpo para el sábado. Me quedaré en este grasiento cuerpo si no es así.
-¿Alguna idea?
-Sólo una.
-¿Cuál?
-Toma

-¿Para qué?
-Dásela a Antigüis y tráeme la mía. Y que no se dé cuenta.
-¿Nada más?
-Hum
Espera, él sábado él no puede ir a Hogsmade. Quítenle el permiso.
-Entendido.
-Y ustedes tampoco iran si yo no estoy en mi cuerpo para entonces.
-Pero

-¡Freed!- dijo James.
-De acuerdo.
En la sala común de Gryffindor, Fred intentaba quitarle a Aticus su varita, pero él no se dejaba.
Al parecer el trato que le dio a Taniusha le abrió los ojos a la verdad. Tenía conciencia de que al menos uno de los amigos de James sabía la verdad y que tenía un brillante plan, así que no dejaba de alejarse de ellos para no entrar en contacto con sus planes. De hecho, los tres ya sabían del plan del cambio de varitas y creían lo de los cuerpos intercambiados por asunto de las varitas por el trato que le dio a Taniusha.
El viernes todo se venía abajo. La paciencia de James se iba poco a poco y Taniusha se le acercó a la mesa de Slytherin (en donde no estaban los amigotes de Aticus porque seguían intentando entrar en el comedor) para preguntarle si ya habían cambiado.
-¿Y si te hubiera dicho que sí?
-Haría esto.- esa seductora voz hizo sentir a James en una nube. Taniusha acercaba sus labios a los de Aticus para

-Auu!!!!!- la cachetada de Taniusha dejó mareado a James un tiempo.
-Eso haría.- y fue con sus amigas.

 

-Ya no hay esperanzas.- en la sala común de Slytherin, James estaba jugueteando con un trozo de pergamino que estaba en la mesita de noche. Lo miró bien y leyó lo que decía: "Eres el mejor" ¿Quién lo escribiría?- La letra de Taniusha.- suspiró.
-Aticus.-La puerta de la habitación rechinó. Era un niño de primero que habría la puerta lentamente. Su expresión era la de conocer a una estrella de moda.
-No quiero bajar.-su voz resaltaba lo irritado que estaba, le habían ofrecido tantas veces bajar que ya estaba harto.
-Sólo venía a decirle que unos chicos de Gryffindor le mandaron esto
Dicen que se le olvidó.- levantó entre sus dedos le varita de James.
James se levantó de la cama y la cogió, aunque la varita de Aticus le había servido bien, la de él le daba cierto poder de grandeza, el sólo contacto entre la mano y la varita lo hacía sentir poderoso.
-Vete.-su sonrisa lo hacía lucir maniático. El niño se fue corriendo al ver los castaños ojos abiertos de par en par.
El sábado por la mañana James se acercó a la mesa de Gryffindor, Fred le guardo un campo para discutir sobre lo del asunto de las varitas.
-¿Dónde está Antigüis?
-Se dio cuenta al instante en que cambiamos las varitas.- le dijo Carton.
-Ahora no quiere saber nada de nosotros.- puntualizó Roger.
-Pero, ¿tiene su varita?
-¿Nos escuchaste? Obviamente que la tiene.
-Sólo debo encontrarlo antes de las cuatro.
-Si es que puedes moverte por el castillo.- le dijo Fred.
-¿De qué hablas?
-Mira el profeta,- se lo dio.- me llegó temprano hoy.
La boca de Aticus se abrió de golpe, dándole un aspecto de idiota.

Wadernus Walt diseña nuevo modelo de escoba voladora.

Wadernus Walt, conocido como el arquero del vuelo por su inexplicable talento en el uso de escobas voladoras, sin mencionar también el echo de ser uno de los mejores fabricantes de escobas en el mundo, ha diseñado otro modelo que supera por mucho al original "la Excallibur de plata ya era famosa, muy veloz, pero la Omega estelar es mucho más rápida."
"Ha donado quince pares al departamento de aurores para persecuciones a gran velocidad. Últimamente a los magos tenebrosos les da miedo desaparecerse y los bándalos más peligrosos (que es a lo que más nos enfrentamos por falta de peligros reales) no son muy hábiles para escapar por medio de aparición, así que utilizan escobas y sabotean las nuestras." Declaró a este periódico Harry Potter, jefe de la oficina de aurores desde hace seis años.
Las maravillas de esta escoba con respecto a los modelos anteriores son superiores. "Antes se sacaba una escoba cada dos por tres y alegaban ser la mejor. Desde la Saeta de Fuego eso ha cambiado." Las cualidades que distinguen las escobas Walt a las demás corresponden a las cualidades de la Excallibur de plata:
1. Aerodinámica y ligera.
2. El palo acabado con irregularidades para mayor confort al sujetarla y montarla.
3. Su propia placa y sistema de seguridad.
4. Un encantamiento escudo para asaltos y, en el nuevo caso de los aurores, persecuciones y sabotajes, aunque son sólo unos simples.
Este nuevo modelo además de estos requisitos distintivos en las escobas Walt posee:
1. Un sortilegio de mutación que permite dos modelos de escoba ("esto es lo que más me costo desarrollar" dice Walt) que se adapta según el viento: a favor o en contra. Esto es porque las escobas presentan esa debilidad ante el viento, o las hacen para que el viento las favorezca a favor o en contra, este sortilegio permite ambos diseños, aunque por defecto, un cambio brusco altera el equilibrio.
2. Sistema de invisibilidad para volar en áreas muggles ("también se me dificulto el echo de accionar este mecanismo mentalmente)
3. Un radar para detectar otras escobas no escaneadas bajo una misma fila: significa que cierta cantidad de escobas son alineadas para ser un equipo, las que no sean parte de este son detectadas por un complicado encantamiento (esta ventaja, pensada mas que nada para aurores; es opcional)

 

-¿Cómo le dio un radar a la escoba? Quitaría espacio.- la respuesta le llegó de inmediato cuando una lechuza bajo en picada del montón que acababan de entrar en el Gran Comedor y le daba una carta.
La carta decía:

Ati:
No sé si ya habrás visto el nuevo modelo de escoba que diseñé; no se veían muy seguros, al parecer un sistema nervioso dentro de una escoba que alerta el sistema nervioso propio de los humanos no los convenció, tal vez hasta se asustaron.
Te escribía para decirte que no puedo darles de estas escobas al equipo porque no están diseñadas para deportes en equipo.
Aunque debo decirte que el departamento de deportes y juegos mágicos me ha asegurado que con estas escobas se pueden hacer nuevos juegos de extrema calidad.
Bueno diles a tus amigos que no les puedo dar de estas escobas.

Tu padre

-Me acosarán todo el día después de ese artículo

-Pero hay una ventaja.- señaló Roger.- Puedes prometer las escobas y luego Antigüis lo harán trizas sus "amigos"
-No funcionará: sus amigos saben del cambio. Espero que no me molesten porque debo buscar a Aticus en mi bello cuerpo.
A las doce, James se puso a buscar a Aticus por todo el colegio, al igual que todos, ya que buscaban a Aticus (James) para preguntar si el nuevo modelo estaría a disposición del equipo de Slytherin.
-No, esta escoba no es para quiddicth.- repetía una y otra vez cada media hora o menos, en el momento en que un grupo de curioso lo acorralaba para preguntarle entusiasmados.
James se estresaba de esas constantes apariciones y respondía más frustrado cada vez que debía decir las mismas palabras.
Faltando cuarto para las tres de la tarde James creía que no volvería a su cuerpo. Sus esperanzas de encontrarse para las cuatro eran imposibles. Cuando otro de los entusiasmados grupos se acercaba en el cual, al menos tres personas ya le habían preguntado.
-¡¿Qué tipo de mentira le dirás a tu padre para traer las escobas?!
-¡¿Es cierto
es la más veloz?!
-¡Piensa en la cara de los de Gryffindor!
-¡¿Cuándo la traerás?!
-¡¡¡Basta!!!- el grito de James cayó de golpe a la multitud, que en dos segundos se triplicó. Las preguntas y el aliento de todas esas personas lo ofuscaban. Su idea era simple.- Necesito encontrar a James Potter.
Todos estallaron en carcajadas al asimilar las palabras del ídolo de la multitud.
-Ayúdenme a buscarlo y les prometo traer las escobas.
-Pero tú ya habías

-¡No! Yo dije que no les traería nada
¿Me ayudan?
-¡¡¡¡Sí!!!-gritó la multitud.
"Interesados" pensó James.
A las tres y media toda la sala común de Slytherin estaba buscando a James.
-Pero ¿Y la sala común?
-Ya me encargue.- y era verdad, ya que Roger, Carton y Fred buscaban en todos los lugares donde sólo ellos y ahora Aticus conocían.
Faltando diez para las cuatro, james recibió una oleada de alegría.
-¡Aticus, Aticus!- un alumno de segundo de Slythrerin corría por el sétimo piso en donde se encontraba. Le había parecido ver como la pared se movía unos segundos atrás, volteo a ver a Carton que estaba con él, pero echo a correr al ver que un estudiante de Slytherin se acercaba.- ¡Lo tenemos!
-¿Dónde?- estaba exaltado ante tan buena noticia, aunque su voz no lo expresó por el extraño y tal vez imaginario movimiento de la pared.
-Lo acorralamos en la torre oeste del cuarto piso; ya sabes, la que no usa para nada más que para guardar basura.
-Faltan diez.- se dijo James mirando el reloj de Aticus.
James corrió hasta que bajó tres pisos, no llegaría con toda la multitud que regresaba de la primera excursión a Hogsmade.
-¡Accio excallibur de plata!- metería en problemas a Aticus utilizando su propia escoba, que llegó volando rápidamente desde las mazmorras. James la montó y se dirigió a la ventana que había al final del pasillo.
¡Crac! La ventana se rompió en mil pedazos. James se sentía genial en esa escoba. Debía rodear el colegio y bajar tres pisos, lo que resultó fácil con tal escoba. ¡Crac! Otra ventana y ahora James volaba por el pasillo oeste del cuarto piso, en la cual los profesores se amontonaban por el rumor de que tenían encerrado a un alumno James llegó a la torre en la cual su propio cuerpo forcejeaba con tres estudiantes de Slytherin.
James se lanzó de la escoba y sacó su varita.
-¡Suéltenlo!- James oía los pasos de los profesores.- ¡SUÉLTENLO!- su grito sacó de su asombro a los alumnos que observaban la escoba pasmados.
-Bien, Potter
lánzame un hechizo.- lo reto Aticus, dibujando una sonrisa macabra en la cara de James.
-¡Emberdestatil!- el leve toque eléctrico que recorría su cuerpo no lo lastimaba. Miró el reloj de Aticus: las tres cincuenta y ocho.
Siguió con el hechizo hasta que.
-¡Protego!- James sintió los toques por un breve segundo. Alzó su varita

-¡Rictucempra!- otro encantamiento escudo, pero no duro mucho el hechizo.- ¡Encarcereo!- unas llamas quemaron las sogas. Los profesores llegaron y estaban gritando. Aticus no atacaría su cuerpo, no estaba dispuesto. ¡Un minuto! James sintió un calor en el espacio que lo rodeaba, un calor extraño, como una fina ráfaga.
-¡Expelliermus!- Aticus atacó componiendo una mirada anormal. James esquivó. Un nuevo ataque.
-Expelliermus!- gritó James para interceptar el embrujo de Aticus.
¡Las cuatro! ¡Otra onda! Ambas varitas saltaron de las manos y cayeron en el cuerpo del otro

 

 

-¿Estará bien?
-¿Cómo crees? Un golpe así con la tensión que tenía en ese momento.
-Sí, debe estar agotado.
James abrió los ojos. Tres personas estaban agrupadas alrededor de una de las camas de la enfermería en la que se encontraba, uno de ellos miraba un pergamino y los otros lo miraban a él. Giró la cabeza hacia la mesa de noche que había a su derecha y vio un reloj que marcaba las once y quince.
-¿Cómo están?- les dijo a los tres conocidos rostros que, al captar que había abierto los ojos, lo miraron con recelo.- Soy yo, tranquilos.
-¡Confírmalo!- ordenó Fred.
La palabra "jugarreta" en el mapa que tiene Carton viene por la j de mi nombre.
-¿Alguien le dijo eso a Antigüis?
-Yo no.
-Ni yo.
-Tampoco yo.
-Entonces
- suspiró y se levantó de la silla.- No cambiaron de cuerpos James.- le dijo Fred agobiado.
-¡¿Qué?!- gritó James enderezándose y palpándose el rostro.
Su nariz era más afilada y su pelo corto, su barbilla más saltada y luego suspiró, viendo la cama de al lado.
-¡Eres un idiota Fred!
-No, el idiota eres tú por creerme.
-Por cierto, eso de usar la escoba de Antigüis fue un gran detalle. Están furiosos con él.- dijo Carton bajando el mapa por primera vez.- Los profesores están furiosos con él por atacarte y romper ventanas del colegio.
-Lo castigaron por una semana entera.- dijo Roger con una sonrisa.
Una puerta se abría. Entonces le cayó la cuenta de que era muy tarde para visitas.
-Escóndanse.- Roger se tiró debajo de la cama de al lado, en la que estaba Aticus. Fred y Carton se ocultaron debajo de la de James, que se hacia el dormido.
La señora Pomfrey salía de su despacho por un vaso de jugo de las cocinas. Costumbre que Roger conocía muy bien, por la cantidad de veces que estuvo en la enfermería como consecuencia de las bromas de Fred y James que salían mal casi siempre contra él.
-Ya se fue. Ahora salgan y díganme que hizo mi bello rostro en manos de Antigüis.
Sus amigos salieron de sus escondites.
-Bueno
- comenzó Roger.- Al no está muy contento contigo

-Sé a lo que te refieres ¿qué le hizo?- preguntó señalando con la cabeza a Aticus.
-Lo trató muy mal, echándole en cara lo mal que le fue en defensa contra las artes oscuras y esas cosas.
-¿Le va mal en defensa contra las artes oscuras? Ni siquiera lo sabía.
-Será mejor que te disculpes con él.
-Sí, eso haré.
-Las vacaciones están cerca ¿A que casa iremos esta vez?
-Yo propongo que a la de Carton.- dijo Fred.
-A la mía, pero
-se notaba sorprendido por aquello.
-Sí es la única que no conocemos.-coincidió Roger.
-Si lo piensan un poco, verán que yo no conozco sus casas.- dijo Carton, imitando a un sabiondo.
Las risas se apagaron cuando volvieron a escuchar los pasos de la señora Pomfrey.
-¡Escóndanse!
Al verla pasar de largo, los tres amigos volvieron a salir de sus escondites. Roger miró a James que observaba la puerta del despacho de la señora Pomfrey perplejo.
-Yo creí que cuando ella salió por primera vez era porque oyó nuestras risas.
-No que va, le hicimos un encantamiento muffliato.-dijo Fred.
-Oigan ¿estuvieron planeando bromas con un omórfato o no hicieron nada por mi supuesta falta de memoria?- la pregunta iba dirigida más que nada a Fred, quien era la mente maestra en esa futura broma.
-Lo segundo, ni estos dos saben de que se trata esta broma.- dijo señalando a Roger y Carton.
-Sabes, he pensado que podrías aprovecharte de esto de la falta de memoria.- dijo Carton.
-No puedo.
-¿Por qué?
-Weston, él sabía lo del cambio de cuerpos.
-¿Él lo sabía?
-Sí, pero será mejor que se vayan. No quiero meterlos en los problemas que tendré.
-¿Por qué tendrías problemas?-dijo Carton riéndose ante aquel comentario.
-Porque Weston sabe que yo era Aticus cuando volaba en la escoba.
-Auch es cierto.-dijo Carton.- lástima
-Sí. Vámonos ya.- dijo Roger levantándose, los otros lo siguieron hasta la salida.
En la puerta de la enfermería, Fred se volteó hacia la cama de James y dijo.
-Lo siento.
-¿Por qué?
-Por no creerte.- y se fue.
Esa noche, James durmió tranquilamente, sus sueños se iban desde lo que harían en un futuro con un omórfato hasta la imagen de la casa de Carton.
El domingo los frutos del vuelo que ahora le parecía una aventura llena de adrenalina se apoderaron del Gran Comedor. Aticus y James salieron de la enfermería después de decir que se encontraban bien y de ser examinados tres veces por la señora Pomfrey. James fue recibido con saludos y estrechamientos de mano al anunciar de exagerada manera, mirando maliciosa y burlonamente a la mesa de Slytherin, que había recuperado la memoria. A Aticus lo reprendieron de inmediato, apenas alcanzo a sentarse para desayunar cuando el profesor Jones lo levantó y se lo llevó.
La mesa de Gryffindor estaba ansiosa por el primer partido de quiddicth que se jugaría el sábado siguiente, por supuesto todos decían que se preocupaban por su buscador estrella, pero la verdad es que todos querían que los citaran para jugar el segundo partido de la temporada, el primero de Gryffindor. Victoire se les acercó para decirles que habría un entrenamiento a las doce, James se fijó en el reloj, quería disculparse con Albus antes del entrenamiento.
-Las once ¿Dónde está Al?- preguntó James viendo a ambos lados de la mesa.
-El tiene mucho trabajo atrasado.- dijo Rose que estaba enfrente. Al parecer estaba molesta con Albus por alguna razón.
-¿En la biblioteca?- quiso confirmar James.
-Sí.- contestó secamente con la mirada clavada en un libro.
-Voy a pedirle disculpas.
-Vamos contigo.- dijo Roger.
-No, debo ir solo.
De camino a la biblioteca los alumnos lo saludaban y lo felicitaban por la recuperación. En el tercer piso se topó con la única persona que no lo felicitaría por tan extraño mejoramiento. Weston Wizzer, el profesor favorito de James caminaba por el pasillo este del tercer piso, James se desvió por un pasillo que había a mitad del camino en cuanto oyó el llamado del profesor.
Echo a correr. Escucho pasos detrás de él, que corrían para alcanzarlo. James se tropezó, el profesor por fin lo había alcanzado y se guardaba la varita al hincarse para quedar a la misma altura de James que estaba sentado de rodillas limpiándose la sangre que le salía de la boca.
-James debo castigarte.- a James no se le ocurrió replicarle ni bromearle.
-Pero los otros profesores lo verían extraño.
-No si lo planeamos bien.- James se echo a reír.
-¿No pensará que voy a dejar que me castigue porque si o por una treta planeada o sí?
-No, te conozco muy bien para pensar eso. Pero mi plan es infalible.
-Quiero verlo.
-Perfecto, sabía que dirías eso. Por cierto ¿A dónde ibas?-dijo levantándose.
-A la biblioteca.
Weston asintió, le arregló el labio y se fue.
James pensó en seguirlo para disculparse por su impertinencia. Al llegar a la esquina vio a la derecha y no vio a nadie, miró al otro lado del pasillo donde era imposible que estuviera ya que dobló al lado opuesto, pero no vio a nadie, el pasillo era muy grande para moverse tan rápido y desaparecer así.
Siguió su camino hacia la biblioteca, Albus ya no estaba ahí. Bajó rápidamente para el primer entrenamiento de quiddicth, el cual salió excelente, luego fueron a tomar el té a la cabaña de Garrid que ya había vuelto.
-James, tu hermano te está buscando.- le dijo Hagrid.
-¡Yo lo estoy buscando!
-Tal vez para eso iba a hablarnos en el Gran Comedor.
-¿Qué?- se extraño James.
-Sí en el Gran Comedor se nos acercó unos pocos minutos después de que te fuiste.
-¿Qué les dijo?
-¿Hay alguien en esa cabeza? Te digo que no sabemos.- le dijo Fred dándole unos golpes en la cabeza como esperando oírla hueca.
-Pero Wizzer nos acorraló y él se apartó.- concluyó Roger.
-No le cae muy bien a Albus.- dijo Hagrid tomando un sorbo de té.- Me lo dijo.
A James le sonaba extraño, algo le parecía raro en aquella experiencia de sus amigos.
-Cuanto tiempo pasó después de que me fui.
-Unos tres minutos o dos minutos.
-Raro.- dijo James sin darle importancia.-¿Qué les dijo Wizzer?
-Nos preguntó donde estabas.
-Le dijimos que en la biblioteca.
-Deberían irse muchachos.- dijo Hagrid levantándose de su asiento.
-Sí, vamos.- dijo Roger.
-Un placer conocerte Carton.- le dijo Hagrid.
Ya en la sala común todos estaban hablando de la próxima excursión a Hogsmade y del partido, parecían ansiosos de volver a Hogsmade.
En una apartada esquina estaba Albus, sentado completamente solo, extraño ya que se había vuelto muy popular, no sólo en Gryffindor sino también entre todos los de su curso.
-Hola, Al.- saludó James.
-¿Cómo estás?
-Bien. Oye quiero

-Discúlpame.- dijo enderezándose de pronto en la silla y mirando a James.
-¿Qué? Yo soy el que debe pedirte disculpas por lo que dije.
-No.- dijo negando enérgicamente con la cabeza.- Todo es mucho más complicado de lo que creí. Lo siento.- Se fue.

-Supongo que lo dice por lo de fracasar en clase ¿no? Eso de "mucho más complicado de lo que creí" me suena a que tengo razón.
-El problema, es que a ti todo te suena a que tienes razón Fred.- le dijo Roger.
Era miércoles por la noche cuando James decidió contarles esto a sus amigos por falta de temas.
El sábado, día en el que James y Fred debutarían como jugadores de quiddicth, pasó algo muy raro. Aticus se le acercó a la mesa de Gryffindor para disculparse por la conducta de la semana pasada.
-Lo siento mucho.-le tendió la mano.
-¿Por?- arqueó una ceja.
-Por intentar arruinar tu vida
tregua.- parecía costarle un tremendo esfuerzo decir esas palabras, como si lo obligaran.
-Sólo esta vez.- le tendió la mano.
En esa fracción de segundo el cuerpo de James se sintió aliviado luego, dejó de sentirlo. Flotaba en la nada. Un susurro incoherente le llegó a los oídos y movió sus piernas.
-Vamos al campo.
Las débiles voces de sus amigos apenas le atravesaban los tímpanos. El ruido de la multitud, muchos "buu" y "baa", muchas risas y un enorme "eeeeeeh". Gryffindor perdió.
De nuevo ese susurro hipnótico, James movió las piernas.
En el vestíbulo de entrada todos vieron admirados como James se hincaba de rodillas ante Aticus:
-Lo siento mucho.
Otra vez el extraño murmullo.
-Acepto tus disculpas.-oyeron decir a Aticus.
La puerta del vestíbulo se abrió y se cerró por si sola, un gran suspiro de la muchedumbre, pasos por la escalera y aquel susurro. James camino y camino, otra puerta cerrándose, un fuerte dolor de cabeza. James pareció despertar de un largo sueño, todo estaba desenfocado.
-Te dije que la pagarías ¿no?

 

 

 

-¿Qué paso?-preguntó James a la persona que le hablaba.
-Sé que no debí hacer lo que hice, pero era el mejor castigo que se me pudo ocurrir.
James empezó a asociar las cosas ocurridas. Nada había sucedido, ¿o sí?
Se miró las manos y se tocó el pelo y notó que era, por segunda vez, Aticus.
-¡Ahhhhh!
-Tranquilo, ya no tendrás que hacer todo eso que hiciste la primera vez. Yo me encargaré de cambiarlos de cuerpos.
-Usted lo planeó.- lo acusó James.
-Sí.- James vio la cara del profesor a unos palmos de la suya, evaluándolo.- ¿Ves bien?
-No.-respondió débilmente.
-Perfecto, el hechizo no ha desaparecido por completo.
James vio como Weston sacaba la varita y lo apuntaba


-
dejarán de hablar del asunto.
-Sí
no sé por que lo hice
y a decir verdad, no recuerdo haberlo hecho.
-Pero sí lo hiciste, justo después de perder el partido.- oyó decir a Fred.- Te contaré que Victoire quiere sacarte, pero la convencí de que te diera otra oportunidad.
En la sala común de Gryffindor, Fred y James hablaban de lo que paso unas horas antes. Fred parecía triste ante la situación.
-Perdimos por sólo cincuenta puntos. Slytherin perderá contra Ravenclaw, su buscador es muy bueno, aunque no sus cazadores. Perderá por al menos setenta, nos darán una oportunidad.-Dijo James optimista.
-Sí.- afirmo Fred.
-¿Sabes que pienso?
-¿Qué?-dijo Fred viendo atentamente el fuego.
-Antes de irnos a casa de Carton deberíamos robar el omórfato.
-Buena idea.- Fred parecía más interesado.- ¿Cómo lo haremos?
-Bueno, primero supongo que debemos ir de noche a los invernaderos, pero mejoraron la seguridad en las puertas. ¿Podremos abrirlas?
-Sí
con ayuda de un prefecto.-rectifico Fred.
-¿Louis? ¿O Domique?-Preguntó James.
-Cualquiera.
-¿Cómo los convenceremos?-Siguió preguntando James.
-Están estresados por los TIMOs, será fácil tenderles una trampa.
-¿Piensas en
veritaserum?-Cuestionó James nervioso.
-Jajajajajajaja- se carcajeó Fred.- No sabemos hacer.
-Oh vamos, no puede ser muy difícil.
-Sé que dura un mes.-Dijo limpiándose las lágrimas de la risa.
-Entonces nos quedamos en Hogwarts.
-Buena idea.- Fred recordó algo.- ¿Qué hay con la profesora McGonagall?
-Claro
-meditó James pasándose los dedos por el pelo.- debemos convencer a Rose de que se quede en Hogwarts.
-¿Por
?- Fred se extraño.
-¿Recuerdas que te dije que Buggins debía saberlo?
-Síiii.
-Buggins perdió sus poderes por magia oscura.
-Y

-Tú no lo sabes
- bajó la voz.-
pero hubiera muerto de no ser por nuestro tío Ron.
-¡Wow! No sabía eso.
-Esa información no sale de la oficina de aurores. Yo escuche a papá decírselo a mamá.
-Buggins no dudará en hacerle un favor al tío, pero ¿Por qué no se lo negaría a Rose?
-Porque ese asunto pasó en Moho-del-páramo, y Rose se hallaba en ese momento en casa de Anthony Carshcarb acusado por usar magia oscura y primo segundo de Buggins.
-¿Por qué estaba Rose con el tío?
-Yo que sé. Lo que sé es que Buggins trató de proteger a Rose o algo así, por eso perdió sus poderes (no sé como exactamente) pero Rose salió intacta, él la salvo y supongo que haría cualquier cosa por la niña que salvo.
-¿Y piensas usar a una niña para sacarle información a Buggins?- compuso una mirada de repugnancia.
-Pues
-murmuró James.
-Me encanta.- repuso Fred.
-¿Lo hacemos?
-Claro, pero debemos concentrarnos en la poción.
-Bien.
A la mañana siguiente le contaron sus planes a Carton y Roger, quienes si reprobaron el comportamiento de usar a Rose, aunque no interferirían. Sin embargo el truco del veritaserum les pareció increíble.
-El libro debe ser: Potento inglum.-les dijo Carton cuando terminaron de contarles lo que debían buscar.
-Ustedes busquen el libro, nosotros buscaremos la forma de convencer a Rose de que se quede en el castillo.-dijo Fred, señalando primero a Carton y Roger y luego a si mismo y a James.

En la sala común estaba Albus y Rose discutiendo como en una guerra.

lo oíste ¿no?!- gritó Al.
-¡Pero yo sigo más los consejos de mi madre!
-¡Eres una
!
-Vamos termina esa frase, a mamá le encantará un reporte sobre tu léxico.- dijo serenamente James, retando a su hermano a que dijera lo que pensaba.
Albus salió por el retrato de la Dama Gorda. Rose se sentó en un sillón pequeño, tomando un libro y ocultándose tras él.
-Sabes Rose, Al se va a casa por navidad ¿Por qué no te quedas aquí y lo evitas por un tiempo?-sugirió James.
-No, no tendría nada que hacer aquí.
-¿Qué pasó para que pelearan?-preguntó Fred, reposando las manos en el reposa brazos del asiento.
-No te importa.- respondió fríamente mirando glacialmente a Fred.
-Bueno nos vamos.- dijo Fred enderezándose y volviéndose hacia James para que se fueran.
-Sólo que es tan
¡Agr!-dijo ahogadamente, furiosa con Albus.
-Claro, ya nos vamos.- reiteró James, que no quería meterse demasiado en esos asuntos.
Salieron por el retrato.
-No deberíamos meternos con ella después de ese berrinche.
-Bromeas. Me encantan los desafíos.- dijo decididamente James.
-¿Cómo la convenceremos?
-Primero debemos averiguar la causa de la pelea. Es obvio que tienen diferentes opiniones sobre algo. Hay que utilizar la opinión de Rose para hacer que se quede.
-Eres mi maestro.
Durante la siguiente hora buscaron a Albus. Luego se decidieron a ir a la biblioteca a buscar a Fred y Carton, que resultaba, no estaban ahí, así que fueron al segundo piso, al baño de las niñas.
-¿Seguro que aquí es seguro?
-Sí, como dice mi padre: "Si algo aprendí de mi hermanito, es que el baño de las chicas del segundo piso es buen lugar para ocultarse, a menos que mueras."
-¿"
que mueras."?-reiteró preocupado.
-Debió decirlo en broma.- aseguró Fred.
En el baño estaban Roger y Carton discutiendo con el fantasma de una chica de unos catorce años.
-¡Es un baño de chicas!
-Pero si nadie lo usa.
-Tal vez por ella es que podríamos morir.-le susurró James a Fred.
-¡Escuché eso! Odio que hablen a mis espaldas.
-Oye oye
mira nosotros por un lado y tú por el otro ¿si cariño?-le dijo Fred seductoramente.
-De acuerdo.- y se sumergió en su retrete.
-¿Cariño?- le dijo James entre risas.
-Hay que saber tratarlas.
-Ni se me ocurrió.-dijo Roger.
-¿A quién se le ocurriría decirle cariño a eso?- dijo Carton.
Estallaron en risas. Cuando se les pasó, Fred preguntó si consiguieron el libro correcto y lo poción.
-Sí. Carton se las sabe todas.- dijo Roger mientras Carton sacaba un libro titulado Potento inglum.
-Los ingredientes son


 

 

-Será difícil conseguir los ingredientes de la poción esa.- reclamó Fred.
Era la tercera semana de noviembre, ya casi no había tiempo y no habían comenzado con la poción. Los cuatro estaban en la biblioteca cuando james dijo:
-Sí, pero mira eso.- Albus estaba sentado solo en un rincón de la biblioteca.
-Nosotros no ayudaremos.- dijo Roger señalándose a si y a Carton.
-Bien.- dijo Fred.
Fred y James fueron hasta él, se sentaron a ambos lados de este y lo miraron de manera inquisidora.
-¿Qué quieren?
-¿Qué te hace pensar que queremos algo?
-Pues que te conozco muy bien.-dijo mirando a James.
-Bien dicho, Al. James dile lo que quieres.-dijo Fred.
-¿Qué pasó para que te enojaras con Rose?
-¿Por qué se los diría?
-Porque sé lo que haces.
-Cuando lo haces.
-Y como lo haces.
-Y James se lo dirá a tía Ginny.
-Odio que hablen como gemelos.
-Lo sabemos.
-Por eso lo hacemos hermanito.
-De acuerdo
- suspiró.- A ella le gusta Scorpius y ni siquiera soporta que yo lo trate mal.
-¿Quién rayos es
?
-No te importa
No me molesta que a ella le guste
Me molesta que no me deja tratarlo como se me antoje.
-Muy bien Al.- dijo Fred.
-Gracias Portu ayuda.
Se fueron alejando de la biblioteca discutiendo.
-¿Quién rayos es Scorpius?
-Yo que sé.- dijo Fred.
-Scorpius, Scorpius
No me suena para nada.- suspiró molesto James.
Saliendo de la biblioteca se encaminaron hacia los jardines, donde estaba Aticus hablando con un niño de primero que parecía tan egocéntrico como él.
-¿Vamos adonde Hagrid?-propuso Fred.
-Claro.- respondió James deprimido.
De la cabaña salía humo hasta de las ventanas, tocaron a la puerta y el semigigante les abrió con una amplia sonrisa, dejando salir una gran cantidad de humo que le llenó los pulmones a James.
-Hola muchachos.- los saludo entre tosidos.
-Hagrid ¿qué pasó aquí?-preguntó Fred ahuyentando el humo de su cara.
-Oh nada importante, sólo una pequeña explosión provocada por un agradable alumno de primero.
-¿Pequeña?- dijo sarcásticamente Fred.
-¿Quién lo provoco?- preguntó James incrédulo, sofocado por el humo.
-Ese chico que vino con Rose
hum
- forzó su cerebro- Sssss
No recuerdo su nombre
A miren, pero si es aquel que está entrando con ese alumno mayor.
Volteron a ver, en efecto, un niño de once años entraba en compañía de

-Antigüis.- susurró James
-¿Se llamaba Scorpius? ¿Cuándo vino?- preguntó ansioso Fred ya sin preocuparse por el humo.
-Sí, ese es el nombre. Vino hace una media hora, angustiado y hablando de cosas que la dijo tu hermano James.
Salieron corriendo sin despedirse de Hagrid, hablando mientras corrían, muy agitados.
-Por eso es que no le agrada a Al. Es de Slytherin.
-¿Cómo es que a Rose le puede gustar?
-No lo sé.-dijo James.
Todo estaba perfectamente calculado, sólo había que convencer al pequeño Scorpius de que se quedara en Hogwarts. Pero
Iban por el pasillo del primer piso cuando James se detuvo de repente.
-¿Por qué te detienes?- preguntó Fred, deteniéndose y sujetando sus costillas del dolor que le producían.
-Él no nos hará caso.

 

Faltaba poco para que las vacaciones llegaran y no se les ocurría como iban a convencer a Scorpius de quedarse en Hogwarts. El único consuelo que tenían era que la poción estaba por terminarse, hirviendo a fuego lento en el baño de chicas del segundo piso mientras ellos iban al campo de quidditch.
Albus iba con un gran grupo de chicos al campo de Quidditch, James, Fred, Roger y Carton iban detrás para ver a Huffelpuff contra Ravenclaw.
-La cosa es que si le hicieramos creer que somos de Slytherin nos hará caso.- puntualizó Fred.
-Para ser un maestro de las bromas eres muy TEERRCOO.-dijo exasperado Roger mirándolo por encima de James, que en todo ese tiempo no había dado sugerencias.-El se junta con Antigüis, debe tener un complejo de superioridad.
-Sólo Aticus lo convencerá.- dijo Carton sin mirar a nadie.
-¡Punto para Huffelpuff!-gritó la voz del comentarista.
-¿Cómo lo persuadiremos?
Los tres amigos discutían el asunto de Rose, de cómo engañar a Scorpius, cuando James recordó algo: "Yo me encargaré de cambiarlos de cuerpos."
Los Gryffindors Aplaudían y vitoreaban de regreso al colegio junto con los Huffelpuff que habían ganado. Ahora Ravenclaw debía ganarle a Slytherin por sesenta puntos, Gryffindor a Ravenclaw por treinta y a Huffelpuff aún no se había determinado.
Todos se dirigieron a sus respectivas salas comunes. Una vez allí, James sentó a sus amigos en el sofá más cercano al fuego y les dijo:
-Tengo una idea para que Scorpius se quede.
Los tres chicos se quedaron como piedras. El tono seguro de James les demostraba que era cierto, que era un plan infalible.
-¿Cuál es?- preguntó Roger.
Carton ponía especial atención. James miró a Fred y se partieron de la risa.
-¿Qué pasa?- preguntó Roger viendo a sus amigos con una sonrisa.
-A ustedes no les parecía correcto que usáramos a Rose
hahaha
ahora están tan
tan

-
interesados
hahaha- concluyó James.
-Bien sí. Habla James.-apuró Carton, provocando más risas de parte de sus dos amigos. Cuando estas pararon James dijo.
-Recuerdan que me disculpe con Antigüis.- dijo juntando las manos.
-Sí, la pregunta es
¿por qué tú quieres recordarlo?-dijo Carton.
-Porque no fui yo, fue Antigüis. Yo estaba en su cuerpo.
Ahora todos rieron menos James.
-Eso no tiene sentido.- le dijo Roger.- Eso significaría que tú estabas en su cuerpo.
-¡Sí!- dijo James como si fuera obvio, separando las manos que tenía juntas, exasperado.
-¿Por qué no nos dijiste antes? ¿Por qué dijiste "acepto tus disculpas"? y lo más importante ¿Por qué no le has pateado el culo si eso fue lo que pasó?
-Porque
- sabía que sonaría raro-
porque hasta ahora lo recuerdo.
Se quedaron en silencio, luego de oír todo lo que James pudo recordar, empezaron a sacar deducciones de lo que pudo suceder esa mañana.
-Sigo opinando que Weston te puso una poción o algo así.
-Nunca me sirvo fresco hasta terminar de comer, ni aunque me este ahogando.- respondió James.- Todavía no terminaba de comer.
-¿Qué tal? ¿Un hechizo desde la mesa de profesores?-sugirió Carton frustrado de que James no había aprobado ninguna de sus teorías. Pero lo que sucedía es que ninguno decía lo que James quería oír, ninguno lo vivió como James, ninguno oyó ese extraño murmullo; James no quería decirlo, quería oír a sus amigos decirlo por miedo a que sonara muy tonto, pero se armó de valor:
-Creo que al tocarme cambiamos de cuerpos.- y como pensó, sus amigos se carcajearon de inmediato.
-¿Y cómo
hahaha
pudo
haha
pasar?- preguntó Carton, que no podía ver a causa de las lágrimas de risa.
-Un
-James sabía que sonaría aún más tonto.- efecto secundario del primer cambio de cuerpos.
Las risas de sus amigos atraían la atención de todos en la sala común, que iban a ver pensando que era algo muy divertido como todo lo que hacía James.
-¡Quiero que callen ese ruido!- gritó una vos a la que James siempre huía al oírla hablar así, pero en esa ocasión, le alegro.
Louis Weasley, de quinto año, prefecto y primo de James se acercaba entre la multitud para hacer callar a los escandalosos (algo que hacía por el menor ruido a causa de los TIMOs)
-¡¿Quieren callarse?!- preguntó mirando a Carton, Fred y Roger, y luego a James, asombrándose de que este no participara en las risas.
Los chicos negaron con la cabeza y, con un movimiento de la varita de Louis, quedaron callados.
-Así está mejor.- dijo más tranquilo.-Vamos despeje, no hay nada divertido aquí.
James, sonriente de lo que hizo Louis con sus amigos, sacó la varita, apuntó a sus cuellos y dijo "sonorus" y recuperaron el habla.
James prosiguió:
-Si le damos a Wizzer un poco de veritasurum, nos dirá que hizo, y lo haríamos de nuevo para convencer a Scorpius de que se quede aquí en Hogwarts.
Los demás lo miraron asombrados, voltearon a ver a Carton que les dijo:
-La poción estará lista en dos días, y las vacaciones comienzan en cuatro
y hay que firmar la lista con anticipación, tendríamos un día para darle la poción, convertirnos en Aticus y convencer a Scorpius, además de asegurarnos de que convenza a Rose.
-Pan comido.- dijo Fred.- Déjenme lo de la poción a mí.
-Yo haré el resto
con ayuda de Fred claro.- dijo James.

 

 

Faltaban dos días para las vacaciones de navidad, todo el colegio estaba haciendo el equipaje (hasta Albus) a tal punto que los únicos en la sala común de Gryffindor serían los prefectos y James, Fred, Carton y Roger (y Rose, si la convencían).
La poción estaba lista en el baño de niñas del segundo piso. Los cuatro amigos, con ayuda del mapa, planeaban la captura de Aticus, a quien seguían desde hace dos días, este pasaba en ese momento por un pasillo del sétimo piso y se detenía.
-Ese idiota no baja.
-Hay que hacer algo.-dijo Fred.
-Estoy harto. Fred, dame un poco de poción, iré de inmediato al despacho del profesor y le preguntaré después de hacérsela beber.
-Bien.- le sirvió un poco de poción en una ampolla y se la entregó.
-Deséenme suerte.- y salió del baño llevándose el mapa.
Subió las escaleras más próximas y camino durante cinco minutos. Respiró hondo y llamó a la puerta. Se oyó un "pase" y así lo hizo James.
Tenía el corazón latiéndole en el cuello, impidiéndole hablar. Abrió la boca, un débil ruido salió de ella sin articular palabra alguna. Se aclaro la garganta y dijo pensando rápido y astutamente, fingiendo una voz ronca.
-¿No tiene té?
-Claro. Serviré dos tazas.- dijo el profesor con una mirada astuta.
Las tazas de té ya servidas estaban en el escritorio, Weston se disponía a sacar un pañuelo para limpiar el desastre que hizo con la primera taza de té. Justo en ese momento, con un pánico que le retorcía las tripas, James metió la poción en la taza del profesor.
-Ya está.- dijo Wizzer limpiando el desastre del escritorio.- Bueno, que querías decirme.
James asombrado de su suerte y esperando a que el profesor bebiera, tomó un poco de su té. Bajó la mirada para respirar. El profesor no había tocado la taza aún. James alzó la mano para alcanzar su taza, pero no la atrapó, entonces, sintiéndose aún más torpe, miró con asombro que el profesor sorbía mientras lo miraba inquisidoramente.
Entonces James le preguntó.
-Profesor ¿cómo fue que yo cambie de cuerpo con Aticus?
Parecía que la pregunta sorprendía al profesor, puso su taza de nuevo en el escritorio y enlazó sus manos, apoyó su barbilla en ellas y miró al escritorio, luego volvió la vista a James:
-Creí que ya había quedado claro que las varitas

-No, no
me refiero al día del partido que Gryffindor perdió. Sé que cambie de cuerpo con él, yo nunca me disculparía con él, lo sé. Usted lo hizo y quiero saber como.
El profesor soltó una risa que decía claramente que no quería decirle. Parecía como si el profesor fuera inmune a los efectos de la poción. No respondía.
James bebió té, esperando la sincera respuesta.
-¿Estás dispuesto a dar lo que sea por esa respuesta?
-Sí.- dijo James bajando la taza.
-No necesito saber por que quieres saber, pero te lo diré.
La euforia de James lo lleno por completo.
-Pero necesito que me hagas un favor.
-¿Qué favor?- dijo James sintiendo que la euforia bajaba.
-Lo sabrás, más adelante. ¿Lo harás?
-Sí.
-Bien. Primero (pero no le digas a nadie o me meterás en problemas): le eche un imperius a Aticus. Segundo: Lo obligue a tocarte, así cambiaron de cuerpos, es un efecto secundario del primer cambio. Cambian por dos horas y luego termina. Claro está que cuando cambiaron, tú caíste bajo la maldición y Aticus perdió el partido por gusto propio. Lo planee con él, pero no le dije esto.
-¿Sólo con tocarme? ¿Y funciona al revés?
-Sí.
-Gracias adiós.- dijo levantándose emocionado, salió corriendo, buscó el mapa y vio la mancha la siguió y apenas vio a Aticus a unos metros, saltó tirando el mapa y le golpeó la nuca.
De pronto la nuca le dolía y se la estaba frotando, tenía una chica al lado, una chica preciosa de trece años: Taniusha, que le gritaba (aunque él admiraba como la muchacha le gritaba a su cuerpo)
-Tengo dos horas.- dijo en voz baja.
-¿Qué?- preguntó Taniusha.
-Que tengo dos horas
- la golpeó en la mejilla y se alejó corriendo a recoger el mapa y buscó ahora el nombre de Scorpius.
Vio la mancha en los jardines, pero primero fue al baño de las chicas del segundo piso.
-¿Chicos?- preguntó con la voz de Aticus.
El murmullo que salía del retrete donde hervía la poción silenció.
-Soy yo, James.- dijo abriendo la puerta del retrete.
-Demuéstralo.- dijo Carton.
-Quiero que seamos animagos.
-Bien, es él.- dijo Roger.
-¿Cómo cambiaron?- preguntó Fred.
-Sólo lo toque, luego les doy detalles. Tengo dos horas para encontrar a Scorpius y convencerlos. Vine a decirles que busquen mi cuerpo y eviten que Aticus arruine mi vida. Tomen el mapa.- y se los entregó.
-Bien.- dijeron los otros tres y se fueron.
"Está en el jardín" pensó James y salió corriendo en su búsqueda.
Scorpius estaba sentado en un haya frente al lago.
-¡Scorpius!
El chico volvió a verlo como respuesta.
-¿Si?
James se sentó a su lado, sonriendo con la cara de Aticus.
-Sabes, deberías quedarte en Hogwarts para vacaciones de navidad.
-¿Por qué?
-Porque hay que aprovechar el colegio cuando está vacío. Es mucho más divertido entonces.
-Pero estaría totalmente solo, todos mis amigos se van.
-Sí es cierto.- hizo como si meditaba.- ¿Por qué no le dices a esa tal Rose que se quede contigo?
-¿Esa tal? Creí que la conocías tan bien como yo.- dijo el joven anonadado.
Esa noticia dejó a James boquiabierto.
-Sí, s-sí claro
e-era una broma. Dile ¿sí?
-Pues de acuerdo.
Estaba hecho


Nota:Este cap sucedió dos semanas antes de navidad.
Hola, ya sé cuantos capitulos tendrá este fic y serán 30 y de aquí en adelante hay detalles siempre, en este por ejemplo devieron notarlos en la oficina de Weston
Dejen reviews porfa, los necesito para saber si les gusta o para saber si queren que corriga algo en mi forma de escribir (tampoco digo que hare caso a todo lo que digan que cambie)

 

 

Faltaba una semana para navidad, eran las ocho de la noche mientras cuatro jóvenes con caras de triunfo salían de una puerta del segundo piso que decía: "NO FUNCIONA" con una empolla que contenía un líquido parecido al agua.

Caminaban por un pasillo con mucha confianza, preguntando de vez en cuando a un muchacho de cabello de color castaño claro que se salía como las púas de un puercoespín si había peligro, pues este sujetaba con fuerza un pergamino con muchos pliegues, y les contestaba o los guiaba por otro lado.

Gracias a esas desviaciones llegaron a la sala común de Gryffindor faltando un cuarto para las nueve. Entraron en las sala con sigilo para que nadie notara que llegaban tarde, pero la sala se hallaba con un silencio sepulcral que los únicos tres que estaban no se enteraron de su presencia.

-¿Qué pasa aquí?- preguntó Roger pasándose los dedos por el pelo negro.

Su pregunta quedó respondida cuando vio a Dominique y Louis profundamente concentrados en sus libros. Claramente estudiaban para sus TIMOs y como siempre, obligaron a toda la sala (en este caso sólo Rose) a guardar silencio.

Fred se acercó confiado a ellos, les dijo algo y la cara que le hizo Dominique provocó que James, que miraba desde las escaleras del cuarto de los chicos, arrugara la cara de miedo. Fred llegó agazapado y con una cara de terror. Hizo señas a los otros para que subieran con él a los dormitorios donde planearían la mejor forma de hacerles beber la poción.

-¡Me quitó veinte puntos!- dijo indignado Fred.- Y me dijo que te quitó a ti otros cinco Roger.

-¡¿Por qué?!- gritó este.

-Por hablar cuando entraste.

-Están estrictos.- repuso James.- ¿Qué haremos?

-Ofrecerles algo de beber.- dijo Carton.

-Así me quitaron puntos.- dijo Fred con cara de escepticismo.

Se pusieron a dar vueltas por la habitación pensando la mejor manera de darles a beber la poción.

-¿Qué tal
?- decía Carton.- ¿qué tal si alguien que no es alumno le sugiere que se tome un té?

-¿Y cómo haremos eso?

-Claro. Es muy simple.- dijo James.- Sólo hay

-Que mandarles una lechuza del colegio diciendo que somos Tía Fleur.-terminó Fred.

-¡Exacto!- dijo Carton.

 

-Sólo hay un problema con ese plan.- señaló Roger.

-¿Cuál?-preguntó James como si fuera ilógico.

-Que no podemos salir sin que nos vean.

-Por favor
- dijo en son de burla Carton.- Ellos no conocen mi lechuza, sólo tenemos que enviarles la mía.

-Ajá, y ¿dónde está?- Roger parecía triunfante con su discurso.- Tendríamos que ir a la lechucería de todas maneras.

-Pues iremos- dijo Fred, despreocupado.

Bajaron después de discutir el plan unas veinte veces ya con la carta falsa escrita en manos de Carton.

Ya en el inicio de las escaleras se detuvieron y hicieron señas a Rose para que se acercara. La niña, confusa y desconfiada se acercó a ellos con una mirada precavida.

-¿Nos haces un favor, Rose?- preguntó James con la voz que empleaba para coquetear.

Rose miró a los cuatro simultáneamente, especuló sus rostros para buscar la más mínima pizca de sonrisa maliciosa y traviesa. No encontró lo que buscaba en sus rostros, así que se volvió a James y dijo:

-No.

-Pero
- dijo James perplejo.- Por favor.- dijo suplicando.

-No los ayudaré con alguna de sus bromas.

-Por favor.- le rogó Fred está vez.- Te prometemos no volver a pedirte otro favor en toda la vida.

Los otros tres miraron a Fred como si hubiera blasfemado terriblemente. Los ojos de James estaban tan abiertos que fue una suerte que, por estar viendo a Fred, Rose no los viera. Carton tenía una cara de no creerse lo que oía. Roger lo miró, luego a Rose fugazmente y desvió la mirada.

-De acuerdo tal vez exageré.- admitió Fred.- Pero ayúdanos
porfa.

Para su asombro, Rose sonrió con su desiguales dientes.

-Está bien ¿Qué hago?- aceptó.

-Sólo distrae a Louis y a Dominique mientras Carton sale.

El rostro de Rose se ensombreció.

-¿Están locos? Me castigarían un mes si lo hiciera.

-Ah
Estás exagerando.- le dijo Roger.

-Cierto. Me castigarían lo que queda del año.- dijo Rose provocando las risas de los otros cuatro, quienes las silenciaron para que Louis y Dominique no oyeran.

-Por favor.- le dijo James.

Rose se lo pensó.

-Bien.

De echo, para Rose fue muy simple, sólo fingió una fea caída sobre una mesa llena de pergaminos y las dos víctimas cayeron de inmediato en la trampa yendo a ver que sucedió.

Carton salió a toda prisa por el retrato con el mapa en la mano derecha.

Los otros tres esperaron en el sillón frente al fuego, felicitando a Rose por medio de señas, quien se iba al dormitorio para no ver como terminaría aquella broma.

Diez minutos después una lechuza gris muy bonita picoteaba la ventana que estaba justo al lado de Louis y Dominique, quienes se levantaron para abrir juntos la ventana. En el momento en que se daban la espalda entró Carton en la sala común guardándose algo en el bolsillo de la túnica.

Los dos (Louis y Dominique) leyeron la carta rápidamente. Fred, siguiendo el plan, se levantó, se detuvo detrás de Louis, que sostenía la carta e hizo como que la leía. Entonces, mirando a Louis dijo:

-Mi propuesta sigue en pie.

-Bien tráeme un té, pero llama al elfo, sólo para no desconcentrarme te lo permito. ¡No bajes! ¿eh? ¡Llama al elfo!- repitió.

-Claro.- dijo inclinando la cabeza.- ¿Y tú Dominique?

 

La muchacha se fijaba en su reloj.

-Mejor me voy a dormir.- y se alejó.

Fred subió a la habitación haciendo señas con los pulgares a los demás. Cuando volvió a bajar lo hizo con una taza de té caliente en la cual, sin duda, le había puesto la poción.

Louis, al recibirla sin subir la mirada del libro que tenía en las manos, dio un largo sorbo.

Fred, James, Carton y Roger subieron a la habitación a esperar que Louis estuviera cansado y se fuera a dormir. Cada quince minutos uno se asomaba por la entrada para que no notara que lo espiaban.

Carton llegó sonriente a las once y cuarto diciendo:

-¡Tenemos cuarenta y cinco minutos para robar el omórfato antes de que no podamos abrir ninguna puerta del castillo!

-¿Por qué?- preguntó Roger.

-Hay encantamientos para que las puertas desaparezcan después de media noche.

-¿Y cómo hacen los profesores?- dijo sonriendo James.

-Sólo desaparecen ante alguien que tenga activo el detector. Ya saben, sólo ante menores de edad.

Roger vio su reloj.

-Sí, en efecto solo tenemos cuarenta minutos.

-Entonces vamos.- dijo James y salió sin esperar respuesta de los demás.

Cuando llegó a la sala común lo primero que vio fue que estaba totalmente vacía. Los demás lo alcanzaron al pie de la escalera. Salieron de la sala con el mapa en manos de Fred.

-Buggins está exactamente debajo de nosotros.- decía de vez en cuando, o.- Doblemos por la derecha.

Llegaron al vestíbulo. Diez minutos, anunció Roger. Los cuatro se pusieron nerviosos. Si no llegaban a la sala común, o siquiera a la entrada, cuando fueran las doce. Que harían.

-Vamos.- dijo inquietamente, Fred.

Salieron a la fría y negra noche, no había ni una sola estrella ni una luna que los alumbrara o delatara.

Por fin se encontraron frente a la puerta del invernadero 3.

¡LO LOGRARON!

Con el omórfato deforme en una maceta sostenida por Carton dieron carrera a cinco minutos de que dieran las doce.

-¡Alto!- gritó de pronto Fred.

-¿Qué? ¿qué?- apremió Carton. Estaba nervioso por tener que sostener el omórfato él.

-¿Qué sucede Fred?- preguntó James fingiendo extraordinariamente bien, calma.

-Hagrid va hacia el castillo.- les anunció.- Y desde donde está nos verá.

Todos pusieron cara de querer vomitar. James respiró hondo, miró su reloj: cuatro minutos. Pensó un momento.

-¿Cuánto crees que tardará en llegar?

-Un minuto.- respondió.

James sabía que no se podían permitir perder más tiempo, ya sólo les quedaban tres minutos. Salió disparado hacia el lago, si eso no funcionaba, nada lo haría. Dos minutos. Apuntó con la varita a este y lo hizo brillar.

Se quedó mirando lo que hizo hasta que un ruido a la altura de su muñeca lo hizo saltar.

¡Ya eran las doce!

Fue corriendo hasta sus amigos y les hizo señas para que lo siguieran a la entrada.

Se ocultaron en un seto para que Hagrid, que iba hacia el lago, no los viera. Llegaron a la entrada y
había desaparecido, ante sus ojos solo había una gigantesca pared de ladrillo.

El lago seguía brillando cuando James dijo:

-Mira el mapa Fred.- sin dejar de mirar hacia arriba, como si esperara ver al menos la parte de arriba de la puerta.

Fred soltó un gritó que todos regañaron con una mirada que, en el caso de James, fue de pasada pues volvió a fijarse en la pared de inmediato.

 

-Hay profesores que van hacia el vestíbulo.

James sonrió. Su plan resultó: los profesores se preocuparon por el brillo y se fueron a investigar.

-Rápido al seto.- gritó James apartando la vista de la pared.

Vieron la pared convertirse, desde el centro, en madera sólida. La pared, conforme se abría, se convertía de nuevo en puerta.

Los profesores fueron corriendo hacia el lago.

-¿Queda alguien en el vestíbulo?- preguntó James a Fred sin dejar de mirar la puerta abierta con ansiedad.

-No.- contestó.

-¡Vamos!- apuró James.

Llegaron a la sala común sin cruzar ni una puerta (lo que lo hizo más difícil y largo) y entraron. Guardaron el omórfato en el baño de chicas en el que elaboraron la poción.

Se fueron riendo a los dormitorios, James vio que el lago brillaba aún, lo apuntó con la varita desde la ventana de su dormitorio y le ordenó al embrujo de luz que se detuviera.

Sin duda (pensó James) los profesores adivinaron que fue un embrujó de luz propia y que intentarían ver que alumno les tomó el pelo, pero eso no le importaba a James ni a sus amigos, ya que todos se durmieron con una sonrisa.

Nota: Este cap sucedió en la última semana de diciembre.

Espero les vaya gustando. Me pareció un poco aburrido el capitulo si todo les salía perfecto, así que hice lo del lago, para complicarles las cosas, es mi especialidad.

Manden reviews, los necesito. Si hay algo que no les gusta y no me lo dicen se tendrán que aguantar y eso me parece una idiotez. No se traguen lo que los molesta y mándenmelas a mí.

Cosas extrañas sucedieron en los días posteriores al robo del omórfato. La primera, la cual no les extraño, fue el enojo que demostró Rose a ellos por haberla usado para sacarle la información a Buggins, tres alumnos fueron enviados a San Musgo por heridas graves de las cuales no se dijo nada de cómo se las hicieron, solo se sabía que los tres llegaron a la enfermería con grandes cortadas y varias fracturas incurables. También le dieron una gran sorpresa a McGonagall, al volver a hacer explotar otro montón de magifuegos salvajes Weasley por todo el colegio durante una fiesta que ellos tres le habían planeado en el gran comedor, aunque por eso ni los castigaron porque como dijo McGonagall: "Fue un hermoso detalle".

Los cuatro estaban en la sala común de Gryffindor estudiando para un examen de Defensa contra las artes oscuras que tendrían el día siguiente.

-Disculpa.- dijo un niño de segundo a James.

-Esfúmate.- le contestó James sin levantar la cabeza de su libro.

-Me dijeron que te diera esto.- dijo con una nota de enfado.

-¿Qué me dieras que?- dijo sin prestarle atención, aún concentrándose en su libro.

ZAASSS!!!!

El golpe de Carton le dio en la nuca a James, quien se quejó y lo miró desconcertado.

-¿Qué?

-¡Ponle atención al niño!- estaba claramente exasperado de que no lo dejaran estudiar.

-Podrían callarse.-dijo Roger, el cual parecía no haberse dado cuenta ni siquiera de la presencia del alumno de segundo.

-Pero me golpeó
-empezó James.

-¿Y? Necesito estu

-Solo dile que atienda a ese mocoso.-le dijo Carton frente a la cara, escupiéndole.

 

-¿A quién?- dijo Roger. Volteó y miró al muchacho que aún tenía la mano extendida con un rollo de pergamino.-Oh. Bien James.- terminó y señalo con los ojos al joven.

-Bien. ¿Qué quieres?- le dijo James al alumno de segundo, mirándolo por primera vez con gesto de impaciencia y frustración.

-Toma.- le dijo, le arrojó el rollo al regazo y se alejo diciendo algo sobre los presumidos.

-¿Qué es?-preguntó Carton.

-Lo leeré más tarde.- dijo James.

Siguieron estudiando hasta las ocho de la noche.

-Ahhhh.- bostezó James.- me iré a la cama.

-¿Por qué no lees la nota primero?- dijo Roger con cierta curiosidad.

-Ah sí, claro.

Cogió el pequeño rollo de pergamino de la mesa y lo abrió. Solo tenía cuatro palabras escritas:

Es hora del favor

Era claro quien le había enviado esa nota

-Me voy.- dijo James al instante, levantándose del sillón para dirigirse a la entrada.- adiós Carton, Roger, Fred.- observó a este último por un instante más que a los demás.

Su amigo estaba profundamente dormido.

-Ja
jajaja
jajajajajajajajaja- se rió.- por eso
jaja
estaba tan
jajaja
concentrado.

-¿Qué pasa James?- preguntó Carton, pero su amigo ya había salido por el hueco del retrato, muerto de risa.

James caminó riéndose como un idiota mientras pasaba por el pasillo del sétimo piso. De pronto notó la luz de la luna. Se preguntó que hora era, ya era muy tarde para estar fuera de cama y él se había estado riendo estruendosamente.

Escuchó pasos, Buggins ya lo había visto y recalcó su atractiva, contagiosa y jubilosa sonrisa.

-¿Qué haces a estas horas despierto James?- a James no le gustaba mentirle directamente a Buggins, era muy amable para impedir el remordimiento.

-Voy a la oficina del profesor Wizzer. Me envió una nota. Puede acompañarme si quiere.- le respondió, apelando a la verdad y a la bondad de Buggins.

-Sí será lo mejor, no queremos que ningún profesor te castigue
¿o sí?- lo dijo en broma, con una cara maliciosa. Ambos estallaron en risas de un momento a otro.

Empezaron a caminar hasta la oficina de Wizzer, donde Buggins dejó sólo a James.

-Te dejo.- le dijo.

-Bien, gracias.- respondió James.

Entró asustado y emocionado de cual sería el favor que le pediría Wizzer, sus músculos se contraían de las emociones encontradas en ese momento.

-¿James? Ya es muy tarde, me iba a acostar. Se suponía que me verías hace horas.

-Lo sé Weston, sólo que estuve estudiando para tu examen de mañana.

Weston rió por lo bajo, divertido. Se levantó y paseó hasta ponerse frente a su escritorio y recostarse sobre el.

-De hecho te iba a exonerar de el. Bueno ya que, supongo que no desperdiciaré todas esas horas de estudió que aprovechaste.- dijo notablemente divertido ante la expresión de atontamiento de James.- bien, no vas a preguntar que es tan importante como para exonerarte de un examen.

James no olvidó su expresión, pero asintió levemente. Weston, sin dejar su sonrisa contestó.

-El ataque a esos tres alumnos no fue ningún accidente. Fue una magia que nunca había visto, una magia indescriptible que hizo volar, según me contó Slughorn, una parte de la sala común de Gryffindor.

-¿En serio? ¿Y que han hecho últimamente?

 

-No sé.- admitió Weston.- Lo que quiero es que te infiltres en la sala común de Slytherin y averigües todo lo posible sobre el incidente.

-¿Para que?- preguntó James, como si las noticias fueran de mejores en peores.

Era interesante saber qué había causado el altercado, pero ¿para que quería Weston más información de la que Slughorn pudiera darle?

-¿No podría preguntarle a Slughorn?- preguntó, especulando la mirada del profesor, que volvió a sonreír.

-Podría. Pero él no lo sabe todo, a los Slytherin les gusta guardar secretos, sobre todo si tienen que ver con poder. Deberías saberlo.-respondió con una mirada petulante, inclinando su rostro hacia el de James, como si fuera a guardar un secreto que era obvio.

-Cierto.- dijo James, ya más confiado de las palabras del profesor y relajando los músculos.- Pero ¿cómo puedo ayudarte yo a averiguar más?

La mirada del profesor le hizo tener una idea a James.

-Cambiando de cuerpo con Aticus podrías entrar y obligar a cualquiera a contártelo todo.

-Eso me temía que dijeras. Pero en dos horas no creo que consiga mucha información.

-Sí, si hacemos que el tiempo biológico corra más lento.- dijo con arrogancia.

-¿Qué
significa eso?- preguntó James.

-Significa que una hora normal son siete desde la perspectiva de la persona afectada por el encantamiento.- explicó Weston como si lo recitara, aprendido de memoria.

-Osea que podremos aplazar esas dos horas a catorce.

-Serán dos horas, pero esas dos horas serán, para tu reloj biológico, siete.

-Es como lo que ocurre con los perros. Un año nuestro son siete suyos.

-Exacto.

Durante la siguiente semana se repitió la historia de la biblioteca, solo que esta vez con la oficina de Weston. Jame son salía de allí.

"El encantamiento funciona así: yo lo conjuro sobre un cuerpo, y como el invocador perderé siete minutos de mi vida por cada uno del objeto o persona encantada. Por eso no lo hace todo el mundo, porque la persona que lo hace debe sacrificar su vida por la otra, y aunque este dispuesta, no creo que la otra persona quiera matar a alguien para seguir vivo. Te doy catorce horas de mi vida, debes venir aquí antes de que se acabe el tiempo. ¿Entendiste?"

Este fue, en esencia, el contenido de la primera reunión con él. Esa aterradora clase le hizo preguntarse por qué estaba tan interesado en la información en cuestión para que llegara al extremo de quitarse parte de la vida para que resultara el plan.

Mis amigos estaban de acuerdo conmigo. Esa perspectiva les asustaba tanto como a mí.

Después de ganarle a Ravenclawn en quidditch, James subió a la oficina de Weston, con toda la emoción de la victoria. Weston aún no había llegado, pero había dejado la puerta abierta. James entró y se sentó en la silla de siempre.

Weston entró sin ninguna prenda que demostrara apoyo a ningún equipo.

-¿Bien? Ganaron, espero que eso te alce los ánimos.- dijo con una gran sonrisa, cerrando la puerta.

-Sí. Estoy ansioso por esto.- dijo James, a quien le estaban empezando a doler las mejillas de la gran sonrisa que tenía.

-Fantástico.- dijo sentándose. Se puso serio de pronto.- Como te dije, puesto que el tiempo los determina igual, haré el conjuro cuando lo estés tocándolo, así afectaré a ambos, no me gustaría que sucediera un colapso en sus relojes biológicos y envejecieran rápidamente.

 

-No me molestaría que le sucediera a él.- Weston se rió ante el comentario.

Salieron del despacho de Weston y se dirigieron al gran comedor, donde los esperaba su víctima. James entró con el uniforme de quidditch, muy nervioso y con ganas de vomitar (sensación que entró durante el recorrido) pero aún así, se sentía el mejor del mundo. Weston, quien entró confiado, sacó la varita con un movimiento rápido y se detuvo detrás de Aticus.

Por tercera vez en lo que iba del año, estallaron unos magifuegos salvajes Weasley, provocando que profesores y alumnos se distrajeran.

James tocó la nuca de Aticus mientras que, a sus espaldas, Weston movía la varita rápidamente y decía un largo y complicado conjuro.

James estaba sentado a la mesa de Slytherin. Notó un disparo y una luz roja detrás, fácil de camuflar entre los magifuegos. En ese momento, Weston debía de estar saliendo con su cuerpo inconciente.

Dos horas más tarde la sala común de Slytherin estaba abarrotada y había suficiente ruido para mantener una conversación sin que nadie oyera.

-Bien Rafael,- dijo después de darle algo de beber.- me gustaría saber todo lo que sepas sobre el incidente de arriba (la habitación destruida).

-Claro.- dijo, bajando la copa.- lo que pasó fue que Scorpius Malfoy atacó sin querer a tres de sus mejores amigos de curso.

-¿Eso hizo?- preguntó James, componiendo en la cara de Aticus una mueca de horror.

-Bueno tú fuiste quien me lo dijo.- compuso cara de asombro.

-¿Ah sí?-preguntó James, ahora con curiosidad por poder sacarle a alguien la información.

-Por supuesto.- y rió.

-Debo irme.

James corrió hasta el despacho de Weston, abrió la puerta y encontró al profesor, asustado al verlo.

-Me asustaste.- dijo sin la más leve nota de alteración en su voz.-¿Por qué estás aquí?- preguntó, curioso.

-El que más sabe sobre lo que sucedió, es Aticus.

-¿En serio?- preguntó Weston. Se levantó, fue a la segunda sala y se llevó a Aticus (en el cuerpo de James) a la sala principal- Cierra la puerta- dijo a James.

James embrujo la puerta para que no pudiera abririse.

-Déle de beber esto.- dijo James sacando una botella de veritaserum.

-Estupendo.- dijo Weston.

James se asombró

-Enervate- dijo Weston, apuntando al pecho de Aticus

Al poco rato se enteraron de lo sucedido

Después de tanto!!!!!

Si estuvieron al pendiente, gracias y lo siento, pero tenía problemas con mi PC.

Este cap, al principio, dic algo referente a la sorpresa q le dieron a McGonagall... lástima, había un cap solo para eso, pero ahora lo he resumido yyyyy... Bueno ahora solo seran 29 capitulos...

Gracias por leerme y esperarme

PURA VIDA!!!!!

Lo que les había contado Aticus era extraño: según dijo, Scorpius tenía un gran poder que era sólo comparable con el descendiente de Slytherin.

Weston prometió que le contaría cuanto averiguara. Pero ahora James tenía otra cosa en la cabeza. El omórfato ya les era totalmente fiel y estaban listos para la mejor broma que Hogwarts conocería jamás.

-Mañana
- dijo Carton.

-¿El día del último partido?- preguntó James con una clara voz de: "¿te has vuelto loco?"

 

-Después del partido, así, nadie sospechará de ustedes y

-Sí, pero sospecharan de ti y de mí Carton.- dijo Roger.

-Tal vez te tomen como sospechoso a ti pero a mí ni me tocarán.- le recalcó las últimas tres palabras.

Todos estallaron en risas en la sala común, a excepción de Carton, que no entendía nada.

-¿Qué?-preguntó incrédulo.

-Has pasado todo
jajajajaja
el año
jajajaja
con nosotros
jajajajajajajajajajaja
- empezó James

-¿y crees que no te han fichado?...jajajajajajajaja- terminó Fred.

-Sí, tal vez tengan razón.- dijo Carton bajando de su nube.- Peor no importa, mañana podemos hacerla y los profesores siempre
¿podrían dejar de reírse?- los tres negaron con la cabeza.- de acuerdo.

-¿Qué planean ahora?- preguntó la dulce voz de Taniusha, que estaba tras la butaca de Carton.

Fred y Roger seguían partidos de la risa, pero James se cayó al instante. Sacó su varita y apuntó a sus amigos murmurando el hechizo silenciador.

-Ellos, no sé. Yo, invitarte a salir, Tani.- le dijo James coquetamente.

-Sueña Potter. Y deja de llamarme Tani, que sólo mis amigos, me llaman así.- le dijo, dejándolo completamente frío.

Fred, que ya había parado sus convulsiones le hizo un gesto a Carton, que estaba callado, para que le devolviera la voz. Este lo hizo sólo para escuchar las siguientes palabras de su amigo.

-Ahora sí que te dejo mal parado ¿eh James?- le dijo en son de burla.

James se paró de su asiento y salió con paso decidido de la sala común. La única forma de pensar sobre las cosas que le decía Taniusha era paseando por el colegio, o mas bien olvidar lo que ella le decía.

"El pequeño Scorpìus se molestó. De pronto, la mitad de la pared explotó, no sé exactamente como explicarlo, pero su poder es algo nunca antes visto. Un cuadro inmóvil de Salazar Slytherin, que según la leyenda sólo brillará ante sus legítimos herederos
brilló"

Las palabras de Aticus sonaron en su cabeza como una puerta de escape ante la respuesta de Taniusha. Pero de pronto volvió a pensar en ella, pues ahora que lo pensaba, se llevaba muy bien con Aticus.

-Arggggg!!!!!!- gruño.

¿Qué pasaba con Taniusha?, en primero todas las chicas querían conocerlo, en segundo todas querían su atención (cosa que entonces no le importaba mucho) incluso ahora había ido a Hogsmade con cinco chicas distintas (en sólo tres viajes) pero Taniusha se resistía a caer bajo los encantos de Potter.

-Potter- farfulló James. Odiaba que alguien que no fuera un enemigo jurado lo llamara Potter.

James oyó a dos personas hablar en el pasillo que iba a la izquierda. Albus y Aticus, odiaba al segundo porque incluso se hablaba más con su hermano que él mismo. Últimamente se hablaban mucho en los pasillos. A escondidas. James se fue, no le gustaba oír a su hermano hablar con ese canalla.

Llegó el tan esperado día de la más grande broma y del último partido de Quiddicth. Lo mejor es que nadie podría descubrirlos por esa broma, a menos que a Weston se le ocurriera investigar, pues el profesor Longbotton ya había informado que se le había perdido un omórfato. De buenas a primeras, McGonagall decidió interrogarlos, pero no obtuvo respuestas concretas de lo que pudo suceder con la planta.

 

-¡Gryffindor contra Ravenclaw en el partido definitivo de la temporada!- anunció la familiar voz de Carton desde la tribuna.

-¡Y aquí sale el equipo de Gryffindor! ¡Weasley, Weasley (parecen interminables ¿no chicos?)- dijo Roger al público, arrancando una ola de risas- , Thomas, Potter, Crevey, Wood y Wood.- terminó Roger.- ¡Magnífico equipo ¿no crees Carton?!

-¡Sí, no lo dudo, es muy probable que ganen
!

-Chicos, los de Ravenclaw están saliendo y no los están presentando, sean más imparciales, ¿quieren?- dijo el Profesor Longbotton, que los vigilaba de cerca.

-Está bien profesor.- dijeron a coro, parecía que tener a dos Gryffindors comentando no era muy buena idea.

-¡Y ahí va Crevey! ¡Crevey con la quaffle! ¡se la quita Jhonson!- comentó Carton al terminar las presentaciones.

-¡Buena jugada, pero ahí va Thomas y
¡

-¡Le quita la quaffle, se dirige a los postes de gol y
!

Un uuuuy, recorrió la multitud.

James buscaba por todo el estadio la snitch, todo el juego era muy veloz, puesto que todos montaban Saetas de Fuego.

-¡Marcus con la quaffle, ahora Jhonson, Marcus!

-¡Parece que están mareando a Thomas! ¡Buena blodger de parte de Weasley!

-¡Y Weasley sale disparada en busca de la Quaffle! ¡Se dirige a los postes de gol y
!

-¡PUNTO PARA GRYFFINDOR!

El partido fue reñido, en cinco minutos Ravenclaw había tomado una ventaja de tres puntos.

-¡Weasley anota!- gritó Carton.

-¡Y ahora Marcus llave la quaffle, se dirige hacia Wood y
!

-¡Wood lo detiene impecablemente! ¡Se la da a Thomas!

-¡Quien se la pasa a Crevey!

-¡Quien anota!- la sincronía de Carton y Roger era impecable.-¡Crevey intercepta la quaffle en medio pase!

-¡¡Que jugada, engaña al guardian y se la de a Thomas quien anota!!

-¡Un minuto! ¡¿Qué es eso?!- Carton y Roger se quedaron impactados, inmóviles.

-¡Potter y Chang han visto la snitch!

James iba hacia la pelota dorada, mientras Rebecca iba, en dirección opuesta, hacia el mismo punto.

-¡POTTER LA TIENE!- gritaron Carton y Roger ala vez.

-¡GRYFFINDOR GANA LA COPA
!

James voló alrededor del estadio con la mano en la que sujetaba la pelota extendida para darle la mano al público. Su plan comenzaba; vio con codicia a Aticus Walt justo detrás de sus dos amigos comentaristas, sin oportunidad de escapar a causa de un hechizo que ellos le aplicaron.

Únicamente rozo su cabeza y ya estaba sentado detrás de sus amigos, en un intento inútil de moverse.

Fred ya se había colocado detrás de la escoba de James para que Aticus no hiciera alguna estupidez con su nueva y bien posicionada libertad.

Roger lo miró desde la butaca de enfrente y le guiño un ojo. James hizo lo mismo, una señal para que la varita de Roger se moviera en la contra maldición.

James, en el cuerpo de Aticus bajó con sus amigos de Slytherin mientras veía como su cuerpo era forzado a moverse al antojo de sus amigos, eso le hizo sentir raro e inferior.

Caminó con sus nuevos y molestos compañeros hasta una pared de las mazmorras, una pared que ya reconocía.

-Natus.- dijo Rafael, la pared se abrió ante la orden.

James volvía a encontrarse ante la monstruosa sala común, pero aún no entraba.

 

-Ya vuelvo.- dijo.

James salió corriendo hasta el baño del segundo piso de mujeres.

-¡Este baño es de chicas!- gritó la conocida voz que a veces tenían que soportar para que no los delatara.

-Mirtle soy yo mi amor.- aunque Mirtle no tenía ni idea, se sintió tan alagado que lo dejó pasar sin más. Probablemente quedó fascinada por la sonrisa de Aticus, seguro pensó que se trataba de una sonrisa sincera, pero era que James se imaginaba a Aticus intentando quitársela de encima después de esas palabras.- Chicos.- susurró.

-¿James?- preguntó la voz de Fred desde un cubículo, que de inmediato se abrió, dejando ver una hermosa rosa frente al escusado.

-¿Esa es?- preguntó James.

-Sí- dijo Carton, orgulloso.- es la pequeña Firis.- dijo, nombrándola con ese apodo tan ridículo que eligió para el omórfato.

-Está muy bien camuflada, sólo tienes que llevarla y ordenarle que se transforme en un lazo del diablo antes de que se cumpla el plazo de dos horas.- explicó Fred.

-Ya lo sé.- repuso James.

-¿Seguros que lo obedecerá estando en el cuerpo de Aticus?- Roger expuso su preocupación otra vez.

-Ya lo tenemos resuelto.- dijeron James y Fred a la vez. A este último se le puso una cara de asco en el rostro.

-Sabes lo raro que se me hace estar de acuerdo con Antigüis.- dijo.

-Me lo imagino. Por cierto ¿dónde está mi yo macabro?- comentó James.

Los tres sonrieron.

-Está en la sala común "durmiendo"- dijo Carton, dibujando las comillas en el aire.- le dimos una buena dosis de hechizo aturdidor.

James no quería imaginarse a sus amigos forzándolo a recibir el impacto de tres hechizos aturdidores.

-¿Cómo harán que lo obedezca?- volvió a preguntar Roger, señalando a James con la cabeza.

-Así,- dijo Fred.- Firis, obedece sólo y solamente la primera orden que este chico te de, no le obedezcas más de una orden.- Fred terminó, agarró la planta y se la entregó a James.

James se fue con la pequeña rosa tras de si, ocultándola de los maestros. Llegó a la sala común de Slytherin, pronunció la contraseña y entro en la obscura sala. Colocó la planta en la entrada desde dentro y le murmuró.

-Se un lazo del diablo.

La sala común de Slytherin entró en caos. James se sentó en el sillón que había junto a la chimenea para ver como corrían los demás en un desesperado intento de alejarse lo más posible de la planta.

James se desternillaba de la risa en sus adentros, una sonrisa recorría su bello y prestado rostro.

La atención de James se fijó en un rostro que ya había visto con Aticus anteriormente. Se dirigía hacia el sillón en el que James estaba acomodado.

-Aticus ¿qué es esto?-preguntó.

James no sabía que decir, ese niño le parecía vagamente familiar. Ya sabía

-¿Scorpius?- intentó que no pareciera una pregunta, sin embargo le resultó imposible.

-Sí.- respondió.

James dirigió su vista al frente, donde un cuadro de un hombre anciano, sin movimiento tenía un brillo apenas apreciable en sus ojos.

James saltó del sillón e ignorando los gritos de los demás por el asombro al verlo tan cerca del lazo del diablo, corrió hasta el cuadro, ahora parecía que este lo miraba. En el marco del cuadro había un nombre escrito: "Tom Sorvolo Ryddle"

 

"He oído ese nombre" pensó James.

Toda la sala común lo miraba. James observó de pies a cabeza a Scorpius. Él, según se enteró, era hijo de los Malfoy, sabía que Draco Malfoy no era heredero de Slytherin, pero
¿y su madre?

Habría alguna posibilidad de que la madre de Scorpius fuera descendiente de Salazar Slytherin o
del mismísimo Voldemort.

Ese último pensamiento asaltó a James sin saber por qué. ¿Qué le había recordado al señor tenebroso? No lo sabía.

La cara del niño se asustó, estaba aterrado ante la mirada que le dedicaba su ídolo. Todo se desvaneció.

De pronto, James estaba en su cama, viendo el dosel de la cortina.

Espero les guste y dejen comentarios...

Esto se esta poniendo interesante ¿no creen?

Este cap sucedio la segunda semana de junio

El tiempo pasó y se la nada, James estaba en su cuarto curso en Hogwarts. Sus amigos se habían quedado con la boca abierta (hace tres meses) por la noticia de que Scorpius sí era el heredero de Slytherin, y aún más ante la cara de susto que puso el padre de James cuando le preguntaron quien era Tom Ryddle.

-¿Qué tal, Linda?- James, en vacaciones, había "superado" su enamoramiento por Taniusha y ahora andaba buscando a otras chicas a las quienes acosar.

-James.- dijo ella en plan juguetón.

Estaban a la orilla del lago, James acababa de llagar para su cita y ella parecía encantada, ninguna se resistía a los encantos de James, ninguna excepto

-¿Qué te parece si vamos a Hogsmade?- le propuso James con una sonrisa llena de picardía.

-A sí, ¿cómo?- preguntó Linda, escéptica pero con una sonrisa de oreja de oreja.

-Es un secreto
- y terminaron en un apasionado beso.

-¿Qué tal con Linda ayer, galán?- preguntó Roger con acento de molestar, pero no resultó.

-Bien-James se sentó junto a sus amigos en la mesa de Gryffindor, había vuelto a las tres de la madrugada, por lo cual, sus compañeros no lo vieron entrar.

-Así jamás lograrás derrumbar a James de la vergüenza. Mira
- dijo Fred, luego se dirigió a James, sentado a su lado.- ¿Qué tal es su lengua?

ZAAAAAPPPPP!!!!!!!!!!!!

El golpe que recibió Fred en la nuca retumbó en todo el comedor. James ahora comía una tostada con cara perturbada. Luego habló.

-En realidad
terminamos.- sentenció.

-¿Por
?-inquirió Carton, en frente.- Sólo llevaban un mes, ¿vienes entrando a clases y lo arruinas?

-Sí. A Papá le dará un ataque cuando sepa que terminé con la hija de Romilda Vane, que parece haber acosado
no, que digo haber, mas bien SIGUE acosando a mi padre.- dijo James, con una sonrisa en el rostro por el comentario.

-¿A qué vamos?- preguntó Roger.

-Transformaciones.- dijo Carton.- lo que quiere decir

-Libre- dijeron los demás.

Resulta que llevaban dos semanas sin profesor de transformaciones, y Frederic Jones, el nuevo director, se negaba a tomar también ese puesto miedo a que se le complicaran las cosas. Sobretodo porque como director debería tratar con los cuatro revoltosos del colegio, lo cual, en tan sólo dos semanas, le habían dado gran cantidad de trabajo.

-Ericka Smith- dijo James.

-¿Será la nueva victima?- preguntó Fred, divertido.

 

-Sí.- dijo James, alejándose de la mesa para ir a la de Ravenclaw.

En vacaciones James había tenido citas con chicas muggles y algunas brujas (a veces, en todos los sentidos) del Valle de Godric.

Antes de llegar a la mesa de Ravenclaw, un muchacho de segundo de Hufflepuff lo acorraló y le tendió una nota de Wizzer en la que le pedía que fuera a su despacho de inmediato.

-Bueno ¿ahora qué?- preguntó al entrar.- Ya se terminó el trato.

Wizzer lo miró a los ojos.

-Sí, pero veo que no se ha perdido tu interés por
ciertas cosas.- puntualizó Wizzer.

-Profesor, - se enderezó James.- no niego que me parezca interesante y que llame mi atención, pero consume mi vida.

-¿Cómo sabes que esta no es tu vida?- dijo Wizzer.- Yo te pedí un favor, y tú no te negaste. Nunca te obligué. Tienes algo distinto a los demás. Unas ansias de descubrir la verdad. Las verdades y sobre todo, las mentiras que guarda la casa Slytherin.

James se quedó cayado.

-¿Acaso usted tampoco confía en los Slytherin?- preguntó.

-Siento que sólo algunos merecen respeto.- dijo con una sonrisa.

-¿Walt?- cuestionó James.

-Y otros, que pertenecen a mi círculo de alumnos allegados. Y sin embargo, siento que no puedo confiar en Aticus. Pues así lo demostró el año pasado.

-El es un cerdo y usted lo defiende.- espetó James.-

-Merece crédito por sus ideas. Y creo que se lleva muy bien con tu hermano.- mencionó Wizzer provocando que se le contrajeran las entrañas a James.

-Cállese.- dijo entrecortadamente.- Ni me lo recuerde.

Durante una semana tuvieron ese tipo de discusiones hasta que un día.

-Mire, estoy harto de estas reuniones ¿sí?- dijo James.

-Lo que sucede Sr. Potter

Algien se aclaró la garganta atrás de los interlocutores. La puerta se abrió y por ella entró un hombre con un chivo negro y cabello hasta los hombros, lacio y sedoso, la tez morena era seria y a la vez daba un aire extrovertido.

-¡Prontom!- exclamó Wizzer.

-¿Qué tal Wizzer? ¿Qué haces con Potter?- preguntó el tal Prontom.

James se desconcertó ¿cómo sabía ese hombre su apellido?

-Sólo hablo.- respondió con precaución.

-Pues yo necesito hablar con los dos en esta sala. Así que, Potter espéreme en mi aula.- expresó Prontom.

-¿Su aula?- preguntó James.

-Ah claro no has recibido ninguna clase mía. Soy tu nuevo profesor de transformaciones.- apuntó.

James se levantó, pasó junto a su nuevo y perturbador profesor y salió directo al aula de transformaciones, viendo como Prontom se sentaba en su lugar del aula de Wizzer.

Ya en el aula James se sentó en un pupitre en frente de la clase, el que normalmente ocupaba. En menos de diez minutos entró Yafar Prontom en el salón. Con paso elegante y decidido se sentó en su escritorio y miró a James.

-Muy bien Potter. He oído que eres un gran buscador y además un excelente alumno de defensa. O eso acabo de escuchar de la declaración misma de tu profesor.

-Todo es gracias a él.- respondió James con la nota justa de humildad. En nuevo terreno debía ser encantador al principio.

Prontom sonrió.

-No te hagas el listo conmigo Potter.- dijo enfadado y
¿divertido?- sé casi todo sobre ti. Lo único que me falta saber es a cuantas chicas besas a la semana, y es lo único que no me interesa.- dijo acercándole el rostro.

 

-Tanto sabe de mí. ¿Incluso el tamaño de la ropa interior?- James optó por volver a su personalidad habitual.- Escriba un libro entonces, luego vea el registro de ventas y sabrá cuantas chicas beso a la semana.

-¿A sí?- Prontom parecía complacido de la nueva actitud de James y volvió a relajarse reposándose en el escritorio como antes.- ¿Qué tan exitoso sería el libro?- preguntó fingiendo curiosidad.

-Podría retirarse.- aseguro James, presumido.

-Mañana lo empezaré.- dijo Prontom con una sonrisa.

James y su nuevo profesor rieron un rato, pero luego Prontom cambió el tema, apagando las risas de golpe.

-Noté a Weston un tanto esquivo en lo referente a ti como amigo más a como alumno.- recitó.- Pero te aseguro que lo que él dijo reveló más de lo que te imaginas. Son algo más que un alumno y su profesor, son un equipo, amigos. Lo mismo pasa con otros alumnos de Weston, son como un club que no se conoce, sus sirvientes sumisos y parece que te ha atrapado.- terminó.

-¿Cómo puede decir todo eso si no lo conoce?- preguntó James, con un tono un tanto repulsivo. Por extraño que le pareciera, no podía odiar a aquel hombre.

-Porque lo he tratado desde varios puntos de vista, desde ángulos diferente, con el objetivo de ver su modus operandi, y, si lo he comprendido bien, Weston Wizzer no habla de otros alumnos que no sean a los que trata únicamente de estudiantes. Hay otros que para él son una fuente de información irrevelable que debe cuidar con su vida. No puedo decir que no muestra interés por esos
hmm
alumnos agentes, pues ocultó demasiadas cosas como para poder decirlo a ciencia cierta, pero creo saber como funciona su psiquis y necesito que me ayudes James.

-¿A qué?- preguntó James, desconfiando de su nuevo profesor.

-A desenmascarar a Wizzer.- contestó secamente, Prontom.

-Lo siento.- sentenció James.-Pero Weston Wizzer es un valioso maestro
señor.- concluyó fríamente.

-De acuerdo.- dijo Prontom, asintiendo y sin mirar a James. Sus ojos estaban vidriosos.- Es tu decisión, no te obligaré.

Después de esa escena en el aula del nuevo profesor, todo volvió a ser como antes. James salía con cinco u ocho chicas a la semana (ninguna duraba más de un día), las clases eran interesantes y Prontom no mostraba mayor interés en James, que en cualquier otro de sus pupilos.

Normalmente las clases de Prontom tenían la misma estructura: se sentaba en el escritorio y daba las instrucciones, luego veía a los estudiantes trabajar mientras bebía zumo de clabaza (de vez en cuando invitaba a un alumno a un vaso).

Un día de diciembre, pues habían decidido pasar en Hogwarts las navidades, James y sus tres amigos comenzaron a hablar.

-Vaya, que solitaria está la sala común.- dijo Fred.

-Sí, literalmente somos los únicos que firmaron para pasar aquí las navidades.- apuntó Carton.

Se oyó un ronquido. Roger había caído dormido.

-Deberíamos buscar algo para matar el tiempo.- dijo James.

-Tienes razón amigo. Y tengo una idea ¿Qué tal si ocupamos este tiempo para convertirnos en animagos?- dijo Fred.

James y Carton estallaron en risas, despertaron a Roger y luego de aclararle el porque de las risas, este también soltó la risa.

 

-Muy bien, es extraño.- dijo Fred mirando el suelo con cara de miedo.

-¿Qué es lo raro?- preguntó James, limpiándose los ojos de las lágrimas.

-Que antes eras tú el que se quedaba callado al dar la propuesta y ahora
siento que cambiamos de cuerpos. - aclaró Fred.

-Es que ya me rendí con la idea.- dijo James, ya sin reírse.

-Pues yo digo que tenemos tiempo. Si tu abuelo pudo en tercero y sólo con dos eruditos. Piénsalo, nosotros somos cuatro y todos somos excelentes magos, tenemos más posibilidad de lograrlo nosotros en cuarto a la que tenían ellos en tercero. -enumeró sus razones, Fred, cuando todos se callaron.

-Tiene razón.- dijo Roger.

-Es muy lógico.- agregó Carton.

-¡Un momento! ¡Tiempo, tiempo, tiempo! -Saltó James, levantándose de su asiento.-A ver si entiendo. Yo les insistí por un año sin obtener ese resultado y ahora Fred viene y lo dice y ¿todos dicen que sí?- reprochó casi a gritos.

-Sí.- respondieron los tres a coro.

-A bueno - y se sentó de nuevo. - , entonces sí entendí.

Durante el resto de las vacaciones se la pasaron buscando todo lo referente a los animagos. También practicaron las transformaciones humanas no anatómicas complexas.

Un día tuvieron un inconveniente en la sala común: estaban planeando todo para metamorfosearse por primera vez cuando el retrato se abrió y por el agujero entró la persona que menos esperaban ver: Taniusha Sanders entró a la sala común de Gryffindor antes de tiempo.

-¿Qué haces aquí?- gritaron los cuatro al ver a Taniusha entrar.

Los cuatro se habían levantado de un brinco y se pusieron a ocultar los planos que levitaban con una fuerza sobrenatural, sin dejarse llevar a la mesa. Taniusha pegó el brinco al cielo al oír los gritos y extrañas piruetas de los muchachos. Luego caminó hacia la mesa con curiosidad, pero James la interceptó y la sujeto por los brazos.

-¡Tani!- dijo como si se tratara de una agradable sorpresa (lo cual era en parte cierto).- ¿Qué haces aquí?- repitió.

-Bueno, si van a insistir hasta que hable. Un tío mío fue enviado a Azkaban, y como vivía con nosotros mis padres decidieron que sería mejor enviarme al cole.

-Te ves hermosa.- dijo James, quien ya se había distraído en los ojos, que se veían verdes, de la chica.

-¿Qué?- preguntó Taniusha.

-Que está loco por ti ¿No es obvio?- apuntó Fred, inoportuno.

-A sí, claro, saliendo con todo Hogwarts me lo demuestra.- respondió la chica con sarcasmo, sin embargo tampoco había apartado la mirada de James.

Luego de unos diez minutos de los dos viéndose las caras, Roger, Carton y Fred, que no se les ocurrió aprovechar el momento para recoger y se quedaron mirando, estallaron en unas sonoras carcajadas, sacando de su ensimismamiento a James y a Tniusha. James la soltó y ella dijo:

-Muy bien ¿Qué planean?- regañó.

-Nada.- dijo Roger.

-No juegues conmigo Finnigan.

-Arggghhhhh.- exclamó James.- Mira, ya deja de llamarnos por nuestros apellidos ¿Ok? Intentamos volvernos animagos ¿sí? Y no creo que te incumba.- James se hartó de una chica de su misma casa los llamara por su apellido.

Taniusha soltó las risas ante la perspectiva de que cuatro alumnos de cuarto se volvieran animagos, por primera vez algo dicho por James la había hecho reír.

 

-Jajajajajajajajajajajajajajajajajajaja.- y no paraba.

-¿Qué?- preguntó James, extrañado.- No era un chiste.

Pero ese comentario sólo atenuó las musicales y estruendosas carcajadas de la chica. Cuando por fin paró, respiró varias veces y dijo:

-¿En serio?

-Sí.- contestaron los cuatro.

La chica no se resistió y volvió a reír. James estaba enfadado y a la vez emocionado de causar aquellas hermosas risas.

-Mira, en serio Tani, intentamos volvernos animagos y
- empezó James.

-Olvídalo.- dijo entre algunas risas perdidas.- Quiero entrar.- terminó.

-¿Cómo?- dijeron Fred y James al mismo tiempo.

-Llevamos dos meses
- Fred.

-planeando esto
-James.

-y quieres venir y simplemente
- Fred.

-involucrarte.-terminó James.

Taniusha los miró con una sonrisa de oreja de oreja.

-¡Oh! ¡Que adorables! ¡Los mellizos "Potter-Weasley"!. Sí, quiero entrar. No me malinterpreten, me pareció ridículo, pero sé lo persistente que son ustedes.- recalcó, mirando a James más que a los otros. Este le dedicó una sonrisa.- Y, bueno, creo que lo lograrán.

-Bien, estás dentro.- dijo James.

-¿Perdón?- reclamó Fred.- no es por peleón mi amigo, pero
¿quién te dijo que podías decir quien entra y quien no?

-Oigan, es la única que sabe. Además, esta era MI idea ¿recuerdan? Y como no fui yo el que los convenció creo que merezco premio de consolación por haber dado la idea.

De mala gana, los demás aceptaron, pero luego olvidaron ese resentimiento, pues Taniusha resultó ser una valiosa ayuda, tanto así que, cuando todos habían vuelto al castillo, estaban listos.

Estaban en un aula desocupada a las tres de la mañana.

-Bien, si esto resulta, me voy a ganar un beso.- dijo James mirando a Taniusha, quien, devolviéndole la mirada con escepticismo, sonrió y respondió:

-Fred, ¿cuándo le prometiste un beso a James?- Roger y Carton soltaron la risa. Taniusha los cayó con un movimiento de la varita.- Silencio.- les susurró.

Aunque ahora Taniusha se había separado un poco de sus amigas de Gryffindor y de sus amigos de otras casas por estar con los revoltosos del colegio, su actitud hacia James sólo había evolucionado a una cortés compañía. Ya que Taniusha, como les había explicado, planeaba volver a lo de antes apenas todo terminara. Pero prometió no decir nada.

La noche fue larga intentando la metamorfosis. Al cabo de cuatro horas, sólo faltaba uno: James, que se distraía con la bella figura de un pegazo blanco que a contra luz de las velas se veía dorado.

Una puerta se abrió, James transmutó. Un fiero león estaba donde un minuto antes, se encontraba James.

La historia, segun yo, esta creciendo, la vida de ellos esta cambiando y por si fuera poco, Taniusha se les dirige por los nombres (bueno no lo puse pero espero que lo dedujeran)

A los que leen, dejen comentarios. El contador de lecturas dice 512, pero no se quienes han llegado aqui, asi que un comentario no cuesta nada...

Un hola para saber que estan alli no los matara y a mi me ayudara a sentirme mejor con esta historia.

Lamento decirles que este fic aparecera como terminado de ahora en adelante, pero su imprenta ha sido detenida por dos razones:

1- Es una serie de 5 fic y por falta d eentusiasmo del publico no me dan ganas d eescribir toda la serie...

2- El comienzo obligatoria de "El Jinete de las Sombras" fic que desde que lo pense me absorbe y por lo tanto... aqui dejo este fic

Lamento tener que cerrar un fic de esta manera... Le tengo mucho cariño a este mi segundo fic, pero si continuo con esta serie se me hara muy dificil.....................

Si muestran entusiasmo me encantaria terminar el fic, pero por ahora... lo cerre

Gracias por comprender

Atte:

3PeLoS(VILLAwolfs)

The Lunatic Psychiatrist

Lunático_Aprendiz de Guasón

Merodeatico

El Relato de... Potter: La Tumba Tenebrosa - Fanfics de Harry Potter

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Lo de JamesEl tren empezó a moverse, y Harry caminó junto a él, observando la delgada cara de su hijo, ya sonrojada por la excitación. Harry siguió sonrie

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2023-02-27

 

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